Muere a los 61 años Cristina Blanco, vidente de la TV de los 90 y madre del actor Miguel Ángel Muñoz
Cristina Blanco, famosa vidente televisiva y madre de Miguel Ángel Muñoz, ha muerto repentinamente a los 61 años a causa de un infarto. El deceso se produjo el sábado 7 de junio, según ha informado el actor. Concretamente, en la residencia de Majadahonda (Madrid) donde vivía la tarotista desde hace tres años, según añaden medios como la revista Semana.
Blanco fue un rostro muy popular de la crónica social de nuestro país durante los años 90 gracias a su aparición en Día a día, el mítico magacín que presentaba María Teresa Campos en Telecinco, donde se convirtió en la futuróloga de cabecera de Belén Esteban, Rocío Carrasco y otras celebridades de la pequeña pantalla. Sin embargo, a principios de este siglo, fue condenada a 16 meses de cárcel por el robo de unas tarjetas de crédito en un hotel de Málaga. Aunque no entró en prisión —no tenía antecedentes y la condena era inferior a dos años—, esto, junto al inicio del divorcio de su marido, la llevaron a apartarse de los medios de comunicación y entrar en una profunda depresión, según recuerda Telecinco.
Más adelante, Cristina Blanco decidió empezar una nueva vida trabajando como dependienta en unos grandes almacenes, aunque en 2007 le diagnosticaron un trastorno bipolar. Años más tarde, en 2023, le amputaron una pierna por una enfermedad. Debido a los problemas de movilidad que le derivó la amputación, la tarotista fue ingresada en una residencia, donde ahora ha fallecido por un infarto.
La emotiva carta de Miguel Ángel Muñoz a Cristina Blanco
Miguel Ángel Muñoz se ha despedido de su madre en una extensa carta publicada en sus redes sociales. En ella, el actor define a Cristina Blanco como “una mujer valiente, carismática, con muchísimo carácter y tremendamente pasional”, así como “una mujer tocada con una varita mágica capaz de hacer lo imposible para la mayoría de los mortales”. Además, reconoce que su vida ha sido “la montaña rusa más vertiginosa que uno pueda imaginar” y que ella la vivió “demasiadas veces al límite y muchas veces sin cinturón de seguridad”.
Muñoz también se pronuncia sobre el “trastorno mental” de su progenitora, el cual le fue diagnosticado “demasiado tarde”. “Era tan complejo de entender para ti y de apreciar para los demás por enormes capacidades y habilidades sociales, que incluso en nuestro círculo más íntimo nos olvidábamos a diario de la enfermedad y muchas veces nos costaba verte con la empatía suficiente que se le debe tener a una persona enferma”, asegura al respecto.
A todo esto, le agradece “haberme dado la vida, por quererme tanto”. “Aunque ese inmenso amor fuera a tu manera y muchas veces yo no te lo pudiera expresar por nuestra biografía emocional, siempre he sentido que tanto yo como mis hermanos hemos sido lo más importante para ti”, afirma en este sentido. Además, también le da las gracias por lo que hizo por su carrera: “Gracias también por cuidar de mí en lo profesional y por ponerte a un lado de los medios de comunicación hace ya más de 20 años y nunca haber entrado en la rueda de hablar de ti o de otros, a pesar de todas las veces que han hecho todo lo posible para tener un testimonio tuyo, o por muy atractivas que fueran la ofertas que te hacían para hablar de todas las personas que confiaron en ti partes muy íntimas de su vida, siempre mantuviste sus secretos para ti y continuaste con una discreción admirable”.
Miguel Ángel Muñoz también se muestra agradecido con su madre por haberle mostrado “todas las caras de la vida en primera persona basadas en tu experiencia personal”, incluyendo “las luces y también todas las sombras por las que tuviste que pasar y así hacerme selectivo en lo que sí quiero en mi vida y en lo que no”.
El actor termina su carta con esta reflexión: “En estos 3 últimos años has vuelto a librar la muerte en demasiadas ocasiones pero parece que esta vez, justo cuando más consciente emocionalmente estabas, el cuerpo no te acompañó. A pesar del impacto de lo repentino que ha sido y del dolor, me alegro mucho que te hayas ido en paz y durmiendo plácidamente el pasado sábado, 7 de junio. Nos dejas un vacío inmenso a toda la familia y a todo tu entorno más cercano que será muy difícil de llenar”.