Especial Vertele

Las cómicas reivindican su presencia en televisión como norma y no como una excepción “para mujeres”

“Hay muchas mujeres haciendo comedia, pero aún creo que hay ideas sobre lo que una mujer puede hablar y lo que no”. Patricia Sornosa es una de las cómicas que formó parte del especial ¡Stop Princesas! de Comedy Central en el que a través del humor, trataron de desmontar clichés y estereotipos sobre las mujeres. Una de sus compañeras de programa, Eva Soriano, es también colaboradora de Las que faltaban, el programa cómico de Movistar con el que la plataforma cumplió su promesa de incrementar la presencia femenina en su oferta de humor.

Fue su respuesta a las críticas recibidas el pasado mes de septiembre durante el FesTVal de Televisión. La presentación de su programación de comedia para la temporada 2018 – 2019 dejó una imagen para el recuerdo, en la que un total de 17 cómicos hombres posaron junto a tan solo dos cómicas mujeres.

La actriz Adriana Torrebejano, que igualmente interviene en el nuevo espacio de la plataforma presentado por Thais Villas, reconoció a Vertele que cuando la vio le “chocó muchísimo”, porque ni ella misma “era consciente del panorama que había de comedia en este país”. Por ello, decidió escribir en ese momento a Patricia Conde, una de las dos elegidas a formar parte de la instantánea para preguntarle: “¿Es que nadie se ha dado cuenta?”.

El apellido “de mujeres”: ¿Sigue siendo necesario?

Los dos programas citados han sido presentados al público y a los medios como “de mujeres”. Sin embargo, no todas las implicadas está de acuerdo con esta definición. La propia Torrebejano argumenta que “debería ser lo más normal del mundo”. Considera que en el caso de los formatos con mayoría o exclusividad de varones “nadie dice un programa de hombres. Dicen 'La Resistencia' o 'Late Motiv', no especifican”. Sornosa lamenta que “sigue siendo algo que remarcar” y defiende que hay que “seguir avanzando hasta el día en que dé igual lo que un cómico tenga entre las piernas”.

Marta González de Vega, Susi Caramelo, Nerea Pérez, Anabel Mua, Silvia Sparks o Victoria Martín son algunos de los nombres de mujeres que han intervenido en estos formatos.

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El segundo fue testigo recientemente del aplaudido (y viralizado) discurso de Henar Álvarez, en el que describió “ser la puta de la clase” como algo “liberador”, mandó un mensaje a los 37 hombres que piensan que perdió la virginidad con ellos, citó a la Biblia para realizar una nueva lectura sobre el embarazo simultáneo de María y su prima Isabel, y se definió como “feminista con alma de Lolita”.

Sornosa, que también ha subido al escenario del programa presentado por Andreu Buenafuente, también se define como “feminista”. “Siempre me he dado a mí misma la libertad de mostrarme tal y como soy”, explica al respecto, “lo digo con orgullo porque me parece algo bueno ser feminista, no es como ser machista”.

El poder de la comedia

“Hay que luchar por normalizar el puesto de la mujer en la comedia”, declaró Nene, el cómico que completa la “cuota masculina” de Las que faltaban. Y es que la comedia, según comenta Sornosa, “es un lugar fabuloso para hacerse peguntas que te pueden llevar a lugares muy diferentes. Partiendo de la premisa de que 'nos vamos a reír', se crea una especie de cinturón de seguridad que permite hablar de cosas importantes, pero sin hacernos daño”.

Ahora bien, esto no quiere decir que por el hecho de ser cómica y mujer, haya que hablar exclusivamente de temas que atañan a éstas o que cuenten con un componente reivindicativo. Así lo comentaron -y demostraron- las protagonistas del Stop Princesas, que incidieron en explicar que hasta ahora muchas veces el problema era que en los discursos no imperaba la representación de hombres y mujeres por igual, sino la supremacía de los primeros y la exclusión de las segundas.

Este déficit de inclusión hizo que la valenciana celebrara que en el especial de Comedy Central, contara con “libertad absoluta” para hablar de lo que quisiera. Lo cual también quiere decir que igualmente está dirigido tanto para mujeres como para hombres. ¿O acaso cuando el monologuista es un hombre se piensa que solamente pretende y puede hacer reír a las personas de su mismo sexo?, reflexionaban.

Dentro y fuera de nuestras fronteras

La importancia de que las cómicas puedan alzar su voz, tener sus propios programas y contar su espacio para desarrollarse en el género radica en la forma en la que amplía miras y permite la creación y perpetuación de referentes. Fuera de nuestro país también hay ejemplos de insertos en la comedia que han cosechado éxitos y lo siguen haciendo.

Cinco son los Emmys que ganó la segunda temporada de la serie La maravillosa Sra. Maisel (Amazon Prime Video) en la última entrega, además de tres Globos de Oro. Ambientada en 1958, la ficción tiene como protagonista a una ama de casa y sumisa, casada con un hombre adinerado con el que vive en un lujoso apartamento de Central Park. Hasta que un día descubre que su pareja la engañaba con su secretaria, y un oportuno encuentro con un micrófono y una multitud dispuesta a escucharla hará de ella una monologuista de éxito arrollador.

Precisamente un monólogo fue con el que la australiana Hannah Gadsby recorrió el planeta el pasado verano, distribuido por Netflix. Su discurso fue toda una revelación porque su show, Nanette, fue una carta de renuncia y la revelación de que el humor no es una terapia infalible para superar los traumas, por mucho que se insista en lo contrario. Utilizó su “poder” como cómica para llenar de forma brillante con verdad, dolor y reivindicación sus palabras.

Ellen DeGeneres siguió su estela en Relatable, el monólogo con el que regresó al stand-up tras quince años, en el que reunió alguno de los peores episodios de su vida. También distribuido por Netflix, entre otras vivencias, la cómica recordó cómo salió del armario en 1997 frente a 42 millones de personas.

Aunque el motivo tenga un componente negativo, que nace de la necesidad de “seguir avanzando” como declara Sornosa, hablar de estas talentosas figuras es también motivo de celebración. Y sino que se lo digan a Tina Fey, responsable de la cinta de culto Chicas malas, y la primera mujer jefa de guionistas del Saturday Night Live. Para muchos considerada la reina de la comedia, lo explicó demasiado bien: “Es fundamental dejar de estar en minoría para que aflore y fluya el talento femenino”. Porque no se trata de rescatar “a las que faltaban”, sino que las que quieran, puedan.