Ramón Espinar anuncia que deja 'En boca de todos' y explica el motivo: “No voy a seguir colaborando con el programa”

El politólogo Ramón Espinar ha anunciado este miércoles que ha puesto fin a su colaboración con En boca de todos, el programa de Cuatro al que llegó a finales de 2022 tras dimitir de su cargo como secretario general de Podemos en Madrid. Y no es porque no le dejen opinar en libertad (“nada más lejos de la realidad”, defiende), sino porque “ya no estaba a gusto” con “el tono” que ha adquirido esta tertulia.

Tras cuatro años analizando la actualidad en el formato que presenta Nacho Abad, Espinar ha decidido “no seguir colaborando” con un programa en el que sufría las “dificultades” de ir “a contracorriente”, pues En boca de todos, a su juicio, tiene “una línea editorial marcadamente muy de derechas y un presentador muy de derechas”.

“¿Esto significa que yo no haya podido dar mi opinión allí? Lo contrario. He estado súper a gusto, siempre he podido dar mi opinión, siempre he podido decir lo que quisiera, en muchas ocasiones incluso con una dinámica de enfrentarme al presentador en las opiniones. Y siempre bien, el trato siempre ha sido estupendo. Diría que hasta que se enciende la cámara, es un sitio en el que he estado a gustísimo”, explica en un vídeo que ha difundido en las redes sociales para explicar su salida del programa.

Espinar defiende que detrás de las cámaras ha habido “un ambiente de trabajo muy bueno” con los trabajadores de En boca de todos y sus tertulianos, “incluso” con Carlos Cuesta y Antonio Naranjo, dos de los colaboradores de la bancada conservadora con los que “siempre” ha tenido “muy buena relación”. También con Andrea Levy –concejal del PP en Madrid–, con la que “nunca” ha tenido “ningún choque”.

El problema es que la dinámica de esta tertulia ha acabado provocándole cierto rechazo. “Una vez que se encendía la cámara ya no estaba a gusto. (...) No tiene que ver con el trato personal ni profesional, sino con el tono del programa, el formato, el lenguaje audiovisual y el tipo de debate que se daba allí”, señala el analista, que se “veía muy gritón en los vídeos” y reconoce que “tenía pocas ganas” de asistir al programa. “Veía también que me costaba cada vez más defender mis posiciones, estar calmado y poder hacer intervenciones tranquilas, en las que defender mis ideas de la forma que yo creo que lo tengo que hacer, que no es en una dinámica de tertulia agresiva, gritona y con un lenguaje, digamos, de reto y de zasca, sino de estar tranquilo y explicar las cosas”, añade.

Reconoce que “a veces” se lo ha “pasado bien” con el “macarreo” del debate, pero subraya que no es ese el tipo de programa que quiere hacer: “No es en el lenguaje en el que yo me tengo que mover y, además, creo que en esta época no construye nada bueno”.

Por otro lado, Espinar niega que haya aceptado algún otro trabajo en televisión que le impediría seguir participando en la tertulia de Cuatro. “En este caso particular, no es que hubiera ninguna opción sobre la mesa a la misma hora que En boca de todos. Simplemente, ya no estaba a gusto cuando se encendía la cámara”, insiste.

El politólogo no cree que haya “aguantado” en el programa de Nacho Abad más de lo que debería, pues le “han tratado bien”, y defiende la “importancia” de que haya “voces progresistas en todos los lados”, al margen de cuál sea la línea editorial de cada plató.