Telecinco desvela que La bruja Lola, célebre vidente de la TV de los 90, murió hace siete años

Pedro Zárate

4 de junio de 2026 11:57 h

La bruja Lola llevaba años sin protagonizar titulares en los medios de comunicación, pero ahora ha vuelto a hacerlo por el peor de los motivos: murió hace siete años y casi nadie lo sabía. Según el programa El tiempo justo, de Telecinco, la mítica pitonisa de Crónicas Marcianas falleció el 10 de enero de 2019, pero no ha sido hasta esta semana cuando ha trascendido la noticia a nivel mediático.

Según Álex Álvarez, reportero del magacín de Joaquín Prat, la vidente murió “en la desgracia y en la ruina” diez años después de que cayera en “una profunda depresión” por la muerte de su marido, fallecido de cáncer. La pérdida de su esposo coincidió en el tiempo con la pérdida de presencia televisiva de Lola, que por aquel entonces ya no gozaba de la fama que llegó a tener a finales de los 90 y principios de siglo, cuando se convirtió en una celebridad televisiva con sus apariciones en Telecinco al grito de “¡te voy a poner dos velas negras!”, frase que popularizó en toda España.

Tras la muerte de su marido, La bruja Lola “estuvo tres años ingresada” en un centro. Después pidió el alta voluntaria y se dejó ver en el programa Cámbiame (Telecinco), siendo aquella su última aparición televisiva. Desde entonces, poco o nada se sabía de ella. Ahora, desde El tiempo justo han descubierto, al margen de su fallecimiento, que su nombre real era Dolores Ponce (y no Lola Montero, su otro nombre artístico) y que, pese a decir que había nacido en 1945, en realidad lo hizo en 1938. Por tanto, murió con 81 años, según esta información.

“Creo que murió porque ella quería morirse. No quería vivir la vida que tenía (...) Después de morir su marido de cáncer tuvimos unos años de no saber nada la una de la otra porque se sumió en una depresión profunda”, asegura la que fuera su amiga y representante, Lola Triana, en declaraciones a El tiempo justo.

Antes de su fallecimiento, La bruja Lola vivía con uno de sus hijos, su nuera y su nieta. Actualmente está enterrada en Sevilla, aunque sus restos podrían ser exhumados si sus hijos no renuevan la concesión de su nicho en el cemerio de San Fernando, algo que todavía no han hecho pese a haber recibido ya la notificación del cementerio. Según Álex Álvarez, los amigos de la vidente se han comprometido “a pagar las tasas que sean necesarias si los hijos deciden no hacerlo”.