Opinión

'Vis a Vis: El Oasis', una temporada final que no hace justicia a su propia historia

Vis a Vis: El Oasis llegó el pasado mes de abril a Fox España para dar un cierre definitivo a una historia, la de Maca y Zulema, que ha marcado un antes y un después en la ficción española. Aunque ahora pueda quedar lejos, la apertura de la cárcel de Cruz del Sur -posteriormente Cruz del Norte- supuso el inicio de una nueva etapa en las series nacionales, que se abrieron a un mundo infinito de posibilidades y a una internacionalización que hoy ya está a la orden del día.

La famosa prisión televisiva echó el cierre hasta en dos ocasiones, primero en Antena 3 y después en la misma Fox tras una cuarta temporada que clausuró las tramas de manera redonda. Pero para sus creadores, la espinita de no haber podido explotar al magnético dúo formado por Maggie Civantos y Najwa Nimri en su etapa en la televisión de pago debía arrancarse con una temporada extra.

Su estreno, hace ya ocho semanas, descolocó al público y a la crítica por romper radicalmente con todo lo conocido. En El Oasis no había nada de lo que en su día hizo grande a la serie, salvo dos personajes excepcionales fuera de su zona de confort y un mundo de tramas nuevas con un potencial interesante.

El riesgo de romper con todo

Si algo quedó claro con su primer capítulo fue que Vis a Vis como tal ya había muerto, y quedaba por comprobar, a lo largo de los siete episodios restantes, si había sido una buena idea reabrir una historia que en su día tuvo un cierre a su altura.

Vaya por delante que el simple hecho de dar un giro de 180 grados a una serie fenómeno es un riesgo que solo asumen los valientes, y que plantear un universo totalmente nuevo en una temporada breve, que a su vez sirve de clausura, es tarea complicada. Sin embargo, la sensación que deja El Oasis está muy lejos de la que dejaron Maca y Zulema en su etapa de reclusas.

Una temporada olvidable que no hace justicia a 'Vis a Vis'

Lo que prometía ser un potente epílogo extendido sobre los dos personajes principales en su último golpe como atracadoras ha terminado siendo una temporada olvidable que hace poca justicia a lo que fue Vis a Vis. En sus cuatro entregas anteriores, la ficción de Globomedia era pura gasolina: era frenética, incómoda e imprevisible. Todo lo que no ha conseguido volver a ser.

Tras dos capítulos que sirvieron para situar al espectador en el nuevo mundo de las protagonistas, mostrado a través de varias líneas temporales cruzadas, 'El Oasis' no ha logrado alcanzar el clímax deseado. Se quedó muy cerca en el cuarto episodio, donde la vuelta a los orígenes de la mano de Sandoval pareció darle el impulso que necesitaba, pero solo fue un espejismo.

Al final, y a falta de la emisión de un último capítulo que SÍ consigue ser ese regalo que los fans deseaban, Vis a Vis: El Oasis se despide con una trayectoria que más que irregular, ha sido imprecisa. Las nuevas tramas principales, especialmente la protagonizada por Ramala, no ha tenido el punch necesario para enganchar. Las secundarias, por su parte, han dado voz a temáticas importantes sin conseguir conectar con el conjunto.

Tampoco la banda protagonista ha logrado ser el revulsivo ansiado sin el carisma de Rizos o Saray, y sus personajes principales han terminado desdibujándose entre decisiones cuestionables y giros difíciles de sostener. Sobre todo los relativos a Zulema, quien más ha acusado la libertad del desierto. Podía estar justificado por esa incertidumbre del personaje al verse fuera de la cárcel, pero ha acabado por señalar la propia pérdida del rumbo claro de esta temporada.

Este Oasis era un camino inevitable por la alta demanda de una Marea Amarilla siempre insaciable y por el infinito potencial de unos personajes que parecían inagotables. Sin embargo, el viaje nos deja una lección clara: las cuerdas, por largas que parezcan, terminan rompiéndose si las estiras más de la cuenta. Y en ficción, lamentablemente, ocurre demasiadas veces.