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    <title><![CDATA[elDiario.es - El Holocausto Español]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - El Holocausto Español]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las desventuras de un prisionero español en Mauthausen, un "tuit-libro" gratuito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/desventuras-prisionero-mauthausen-tuit-libro-historia_132_2582823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2a79068-5068-49f3-a800-0e8461ec7fec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las desventuras de un prisionero español en Mauthausen, un &quot;tuit-libro&quot; gratuito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante tres meses y medio, los tuits de @deportado4443 desde el campo de concentración nazi conmovieron a decenas de miles de internautas</p></div><p class="article-text">
        El 21 de enero buena parte de la comunidad tuitera se qued&oacute; sorprendida ante los mensajes que empezaba a escribir un espa&ntilde;ol que permanec&iacute;a cautivo en un campo de concentraci&oacute;n nazi. Su nombre era Antonio Hern&aacute;ndez Mar&iacute;n y su perfil, @deportado4443, mostraba su foto real e indicaba que estaba tuiteando desde Mauthausen, en el a&ntilde;o 1940. Tras el desconcierto inicial, miles y miles de internautas decidieron entrar en ese agujero temporal para seguir el relato descarnado y pormenorizado que ofrec&iacute;a el prisionero murciano.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de tres meses y medio, <a href="https://twitter.com/deportado4443" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@deportado4443</a>&nbsp;describi&oacute; las torturas y cr&iacute;menes cometidos por los SS, el hambre y las penurias que ten&iacute;an que soportar los prisioneros, la muerte en las c&aacute;maras de gas, las cenizas y el humo que escup&iacute;a noche y d&iacute;a la chimenea del crematorio... Antonio Hern&aacute;ndez se convirti&oacute; en este tiempo en el portavoz de los m&aacute;s de 9.300 espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que pasaron por los campos de la muerte de Hitler.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia se prolong&oacute; hasta el pasado 8 de mayo, d&iacute;a en que Antonio Hern&aacute;ndez se desped&iacute;a de sus ya m&aacute;s de 45.000 seguidores narrando la liberaci&oacute;n del campo y la incertidumbre que se abr&iacute;a para los supervivientes espa&ntilde;oles que no pod&iacute;an regresar a la Espa&ntilde;a de Franco.
    </p><h3 class="article-text">Un 'tuit-libro' digital y gratuito</h3><p class="article-text">
        La iniciativa parti&oacute; del periodista Carlos Hern&aacute;ndez de Miguel, sobrino de @deportado4443 y autor del libro <a href="http://www.edicionesb.com/catalogo/libro/los-ultimos-espanoles-de-mauthausen_3401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen</em></a>&nbsp;(Ediciones B), que se puede descargar <a href="http://deportados.es/docs/deportado4443.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;ndez afirma que su objetivo era &ldquo;dar a conocer la historia olvidada de estos hombres y mujeres, compatriotas nuestros, que acabaron en los campos nazis por defender nuestra libertad&rdquo;. Consciente de que <em>Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen</em> llegar&iacute;a a un p&uacute;blico limitado, realiz&oacute; otras iniciativas para alcanzar a un mayor y m&aacute;s variado n&uacute;mero de personas. As&iacute;, cre&oacute; la web <a href="http://deportados.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deportados.es</a>, abri&oacute; una p&aacute;gina en Facebook y lanz&oacute; el proyecto tuitero de @deportado4443 dirigido especialmente al p&uacute;blico m&aacute;s joven.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ahora le ha impulsado, junto a Ediciones B, a inmortalizar la experiencia en un libro digital ha sido la enorme implicaci&oacute;n emocional que demostraron los miles de internautas que segu&iacute;an la cuenta de Antonio Hern&aacute;ndez Mar&iacute;n. &ldquo;Llegu&eacute; a llorar varias veces leyendo c&oacute;mo j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes se solidarizaban con @deportado4443, le escrib&iacute;an tuits d&aacute;ndole &aacute;nimo, pidi&eacute;ndole que no se rindiera, compartiendo su dolor... Fueron tres meses y medio repletos de emociones y, por eso, deb&iacute;amos hacer algo para que la iniciativa permaneciera en el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado ha sido este primer 'tuit-libro' de 127 p&aacute;ginas que re&uacute;ne los 921 tuits publicados por Antonio Hern&aacute;ndez Mar&iacute;n y por su amigo y compa&ntilde;ero de cautiverio Antonio Cebri&aacute;n Calero, que nunca logr&oacute; salir con vida del campo. Junto a los breves textos de 140 caracteres, se recogen tambi&eacute;n los documentos gr&aacute;ficos que difundieron a trav&eacute;s de Twitter: fotograf&iacute;as en las que se muestran escenas de la vida y la muerte en Mauthausen, dibujos realizados por prisioneros espa&ntilde;oles durante su cautiverio y documentos redactados por los miembros de las SS. En definitiva, un relato completo que permitir&aacute; al lector, como ya permiti&oacute; a decenas de miles de tuiteros, conocer la historia olvidada de la deportaci&oacute;n espa&ntilde;ola durante la II Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        El libro ha comenzado a ser distribuido de forma gratuita a trav&eacute;s (no pod&iacute;a ser de otra manera) de Twitter. Esta ma&ntilde;ana, la propia cuenta @deportado4443 ha roto su silencio, tras dos meses inactiva, para agradecer a sus seguidores el inter&eacute;s que demostraron y ofrecerles la posibilidad de descargarse la obra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/desventuras-prisionero-mauthausen-tuit-libro-historia_132_2582823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2015 11:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las desventuras de un prisionero español en Mauthausen, un "tuit-libro" gratuito]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere uno de los últimos españoles de Mauthausen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/muere-ultimos-espanoles-mauthausen_132_4271791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7921cd5-7c79-497f-b91f-7c7454c10b67_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Eduardo Escot, prisionero español de Mauthausen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El deportado gaditano falleció el pasado sábado en su luminosa casa del exilio francés.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los homenajes y reconocimientos, si es que alg&uacute;n d&iacute;a se concretan, tambi&eacute;n llegar&aacute;n tarde para <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/viaje-Escot-Olvera-Cadiz-Mauthausen_6_349325074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Eduardo Escot</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un fallo cardiaco ha acabado con la larga vida de Eduardo Escot, un zapatero que amaba la lectura y que dedic&oacute; su vida a luchar por la libertad de Espa&ntilde;a y de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Durante m&aacute;s de 4 a&ntilde;os Escot logr&oacute; burlar a la muerte en el campo de concentraci&oacute;n de Mauthausen.
    </p><p class="article-text">
        Siete d&eacute;cadas despu&eacute;s de la liberaci&oacute;n, su &uacute;ltimo deseo, <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/viaje-Escot-Olvera-Cadiz-Mauthausen_6_349325074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como &eacute;l mismo narra en esta &uacute;ltima entrevista</a>, no era una medalla o un acto de homenaje, simplemente quer&iacute;a que se conociera la verdad:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2015 14:58:39 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España debe asumir su culpa en la deportación de 9.000 compatriotas que acabaron en campos nazis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espana-culpabilidad-deportacion-compatriotas-concentracion_132_4273291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb615a2a-fc22-46ed-ad4e-36b3bbf22c10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="José Alcubierre junto a la fotografía que le hicieron los SS en Mauthausen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy es el día 'D' o, mejor dicho, el día 'L'. El día de la Libertad para los pocos hombres y mujeres que lograron sobrevivir entre las alambradas nazis</p><p class="subtitle">Hace exactamente 70 años que las tropas estadounidenses entraban en el campo de concentración de Mauthausen</p><p class="subtitle">La pasada semana, el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad brindar un reconocimiento a los más de 9.000 españoles que pasaron por los campos. No se ha concretado más, por lo que se corre el riesgo de que todo quede en un gesto político oportunista que, finalmente, quede diluido en la nada</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a debe, de una vez por todas, asumir su pasado y reconocer, sencillamente, que fue tan culpable o m&aacute;s que Alemania y Francia en la deportaci&oacute;n a los campos de concentraci&oacute;n nazis de todos estos hombres y mujeres. Ese es ya el &uacute;nico y, sin duda, el mejor homenaje que podemos brindar a nuestros deportados. Y esa es la reflexi&oacute;n que desarrollamos en este &uacute;ltimo post de El Holocausto Espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Es 5 de mayo. En todo el pa&iacute;s se conmemora el <strong>D&iacute;a de la Deportaci&oacute;n Espa&ntilde;ola</strong>. En los colegios e institutos se han programado exposiciones, proyecciones de v&iacute;deos y conferencias para que nuestros j&oacute;venes conozcan todo el horror por el que pasaron m&aacute;s de 9.000 compatriotas. Los chavales volver&aacute;n a emocionarse y a horrorizarse con el manto de muerte e intolerancia con que el fascismo cubri&oacute; toda Europa.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, sus profesores les han explicado las razones por las que Hitler, Mussolini, P&eacute;tain y Franco provocaron tanto horror y generaron tama&ntilde;o sufrimiento. Estos j&oacute;venes saben que, aunque son historias del pasado, est&aacute;n m&aacute;s vigentes que nunca. Solo hay que mirar al Amanecer Dorado que muchos desean que &ldquo;ilumine&rdquo; Grecia o al Frente Nacional que crece, cada d&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de los Pirineos, para darnos cuenta de que la amenaza sigue sobrevolando nuestras cabezas.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente el primer p&aacute;rrafo de esta historia no deja de ser una mera enso&ntilde;aci&oacute;n. Esas cosas solo ocurren en Francia, en Alemania, en Holanda, en B&eacute;lgica, en Austria, en Polonia&hellip; En Espa&ntilde;a, este 5 de mayo pasar&aacute; desapercibido para la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n y, especialmente para los j&oacute;venes. Muchos de sus profesores de Historia preferir&aacute;n, un a&ntilde;o m&aacute;s, alargar las explicaciones sobre el &ldquo;interesant&iacute;simo&rdquo; siglo XIX para no tener que meterse en el l&iacute;o de hablar sobre la Guerra de Espa&ntilde;a y la dictadura franquista.
    </p><p class="article-text">
        Los pocos actos en recuerdo a los deportados espa&ntilde;oles, organizados sin apoyo alguno de las instituciones, contar&aacute;n con un pu&ntilde;ado de asistentes que se marchar&aacute;n a casa con la sensaci&oacute;n de que este pa&iacute;s no tiene remedio. As&iacute; es Espa&ntilde;a: una anomal&iacute;a democr&aacute;tica en Europa. La &uacute;nica naci&oacute;n que homenajea a quienes ayudaron a Hitler a aniquilar al diferente, la &uacute;nica que mantiene plazas y calles dedicadas a fascistas, la &uacute;nica que conserva el cuerpo de su sanguinario dictador enterrado con los honores de un fara&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">La hora de decir la verdad</h3><p class="article-text">
        &nbsp;&laquo;Nuestros padres ya se callaron durante demasiado tiempo. Ahora nos toca a nosotros hablar alto y claro&raquo;. Esta frase cargada de raz&oacute;n me la dijo Joseph Gonz&aacute;lez, hijo del exilio espa&ntilde;ol y residente en Montauban, la localidad francesa que vio morir acorralado al expresidente de la Rep&uacute;blica, Manuel Aza&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Durante 40 a&ntilde;os de dictadura y tambi&eacute;n en los casi 40 de Transici&oacute;n (esta no terminar&aacute; hasta que no desaparezca el poso de franquismo que sigue impregnando nuestra sociedad), los dem&oacute;cratas espa&ntilde;oles hemos permitido que la Historia real de nuestro pa&iacute;s permaneciera oculta tras un relato difuso manipulado por los herederos del &ldquo;General&iacute;simo&rdquo;. Ellos han logrado ganar la batalla por goleada, dejando que el tiempo pase sin que los asesinos ocupen el lugar que les corresponde en los libros de texto. Espa&ntilde;a es el &uacute;nico pa&iacute;s en el que no se distingue entre v&iacute;ctimas y verdugos de nuestro fascismo.
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        Digo &laquo;nuestro fascismo&raquo; porque es verdad que s&iacute; nos conmovemos y hasta lloramos contemplando el horror que sufrieron las v&iacute;ctimas del &laquo;fascismo exterior&raquo;. No puedo evitar sentir una gran desaz&oacute;n imaginando a ciertos portavoces pol&iacute;ticos de la derecha que se r&iacute;en del sufrimiento de las v&iacute;ctimas del franquismo, pero gimotean en el sof&aacute; de sus casas mientras ven por en&eacute;sima vez &laquo;La lista de Schindler&raquo;. Es por esta raz&oacute;n por la que quienes vierten esas l&aacute;grimas de cocodrilo se sienten especialmente inc&oacute;modos ante <strong>el drama de la deportaci&oacute;n espa&ntilde;ola</strong>. Porque es la prueba imborrable e &ldquo;inmanipulable&rdquo; de que Hitler y Franco eran dos caras de la misma moneda.
    </p><p class="article-text">
        Las pruebas que hemos ido repasando en <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El&nbsp;Blog del Holocausto</a>&nbsp;y que se detallan pormenorizadamente en &laquo;Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen&raquo; no dejan lugar a dudas. Franco no mir&oacute; para otro lado mientras Hitler enviaba a m&aacute;s de 9.000 espa&ntilde;oles a los campos de la muerte. El dictador fue el que pidi&oacute; a su amado F&uuml;hrer que deportara a esos peligrosos disidentes a Mauthausen, Buchenwald, Dachau, Auschwitz&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Siendo este el &uacute;ltimo post, merece la pena recordar brevemente cu&aacute;les son algunas de esas pruebas:
    </p><p class="article-text">
        9 de julio de 1940. El C&oacute;nsul espa&ntilde;ol en Hendaya informa a <strong>Ram&oacute;n Serrano Su&ntilde;er</strong> que las autoridades de ocupaci&oacute;n alemanas preguntan qu&eacute; deben hacer con los exiliados espa&ntilde;oles que se concentraban en esa zona de Francia. El ministro de la Gobernaci&oacute;n de Franco y cu&ntilde;ado de este contesta ese mismo d&iacute;a: &laquo;Cuando, en plazo breve, tengamos la certeza de que han sido repatriados todos aquellos que convengan, <strong>nos desinteresar&iacute;amos de los restantes</strong>&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Septiembre de 1940. Serrano Su&ntilde;er visita Berl&iacute;n donde se re&uacute;ne con Hitler, Himmler y toda la c&uacute;pula del Reich. El d&iacute;a que abandona la capital alemana, el R&eacute;gimen nazi emite una circular a todas la oficinas de la Gestapo en la que les ordena sacar a los espa&ntilde;oles (y solo a los espa&ntilde;oles) de los campos de prisioneros de guerra en los que se encontraban junto a los soldados franceses y brit&aacute;nicos, y <strong>enviarlos a campos de concentraci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        1941, 1942, 1943&hellip; <strong>Franco gestion&oacute; la liberaci&oacute;n de algunos prisioneros</strong> espa&ntilde;oles que se encontraban en Mauthausen y cuyas familias en Espa&ntilde;a contaban con el apoyo de hombres fuertes del R&eacute;gimen. Hitler accedi&oacute; inmediatamente a estas peticiones. Dos deportados, Joan Bautista Nos y Fernando Pindado, fueron liberados en 1941. En el resto de casos la respuesta de Berl&iacute;n fue negativa, pero solo porque la solicitud hab&iacute;a llegado tarde: los deportados cuya liberaci&oacute;n se ped&iacute;a hab&iacute;an muerto de hambre, ahorcados, fusilados o gaseados en el campo de concentraci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Espa&ntilde;a debe asumir su culpa como hicieron Alemania y Francia</h3><p class="article-text">
        Hay muchas m&aacute;s pruebas, como las cartas que la Embajada alemana en Madrid envi&oacute; al Ministerio de Asuntos Exteriores franquista en las que preguntaba qu&eacute; hacer con los espa&ntilde;oles que se encontraban refugiados en Angulema; o la informaci&oacute;n puntual que los consulados espa&ntilde;oles en Berl&iacute;n y Viena recib&iacute;an de Mauthausen sobre la vida y muerte de los compatriotas que se encontraban prisioneros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Solo la militancia fiel, la irracionalidad y la nostalgia franquista pueden llevar a un ciudadano (ya sea periodista, pol&iacute;tico, taxista, agricultor o &ldquo;historiador&rdquo;) a negar estas evidencias. Espa&ntilde;a fue culpable directo de la deportaci&oacute;n a los campos de concentraci&oacute;n nazis de m&aacute;s de 9.300 espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas. Y ha llegado el momento de que asuma su responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de nada excepcional sino de un puro acto de justicia. De hecho, Alemania ya lo hizo tras el fin de la Guerra Mundial y, mucho m&aacute;s recientemente, tambi&eacute;n lo ha hecho Francia. Porque fueron los gobiernos que dirig&iacute;an estas naciones en aquellos negros a&ntilde;os los que dictaron la sentencia de muerte de millones de personas. Fueron Hitler, P&eacute;tain y Franco quienes se apretaban la mano efusivamente y sonre&iacute;an mientras pactaban la deportaci&oacute;n y el exterminio de los disidentes y, simplemente, de los diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado la hora de que Espa&ntilde;a deje de ser esa anomal&iacute;a democr&aacute;tica y asuma por fin su Historia. Ese es el &uacute;nico homenaje que podemos brindar a nuestros deportados. Los pocos que quedan con vida, como el gaditano Eduardo Escot, as&iacute; me lo han trasladado: &laquo;Quedamos muy pocos con vida. La mayor&iacute;a de nuestros compa&ntilde;eros murieron en el campo; el resto han ido desapareciendo por las secuelas f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas... y tambi&eacute;n por el inexorable paso de los a&ntilde;os. Los que quedamos ya no queremos ceremonias, no queremos dinero. Solo queremos que se conozca la verdad&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández, Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espana-culpabilidad-deportacion-compatriotas-concentracion_132_4273291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2015 19:11:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España debe asumir su culpa en la deportación de 9.000 compatriotas que acabaron en campos nazis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Segunda Guerra Mundial,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amargo baúl de los recuerdos de la deportación española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/amargo-baul-recuerdos-deportacion-espanola_132_4274293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04e644f7-fef7-4f4e-921a-26f674502716_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Neus Català y Esteban Pérez con sus uniformes rayados de Ravensbrück y Mauthausen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reunimos en una galería los recuerdos que guardan los supervivientes españoles de los campos de concentración nazis</p><p class="subtitle">Son pequeñas piezas de museo que están guardadas por los particulares, porque sólo unas pocas asociaciones sin ánimo de lucro se han preocupado por ellas en nuestro país</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.eldiario.es/internacional/amargo-baul-recuerdos-deportacion-espanola_12_381931804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Mira la fotogaler&iacute;a "El amargo ba&uacute;l de los recuerdos de la deportaci&oacute;n espa&ntilde;ola"</strong></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el fondo de los cajones de sus viejas pero luminosas casas, los pocos supervivientes espa&ntilde;oles de los campos de concentraci&oacute;n nazis conservan peque&ntilde;os tesoros. Son verdaderas piezas de museo a las que, sin embargo, este pa&iacute;s no les ha dado valor alguno. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de ellos se pueden reconstruir 9.000 historias de lucha, ideales, compromiso, sufrimiento, muerte y abandono. En numerosos museos de Austria, Alemania, Polonia, Holanda, B&eacute;lgica o Francia&nbsp;encontraremos decenas de estos objetos y fotograf&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;,&nbsp;solo un pu&ntilde;ado de&nbsp;asociaciones y fundaciones sin &aacute;nimo de lucro se han preocupado por conservar algunos de ellos en lugares con nulas ayudas, escasos medios y, por tanto, poco conocidos. A&nbsp;siete d&iacute;as de que se cumpla el 70 aniversario de la liberaci&oacute;n de Mauthausen, hemos intentando concentrar en 13 im&aacute;genes, ese amargo pero necesario contenido del ba&uacute;l de la deportaci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/internacional/amargo-baul-recuerdos-deportacion-espanola_12_381931804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FOTOGALER&Iacute;A:&nbsp;&ldquo;El amargo ba&uacute;l de los recuerdos de la deportaci&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/amargo-baul-recuerdos-deportacion-espanola_132_4274293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2015 21:13:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Mauthausen,Deportaciones,Campos de concentración,Segunda Guerra Mundial,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gran homenaje a los deportados españoles... en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/gran-homenaje-deportados-espanoles-francia_132_4274445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49f579db-ed1e-4b6b-a840-504f1d3e6ab0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="José Alcubierre durante el homenaje celebrado en Ruelle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo domingo, 26 de abril, se celebra en Francia el día de la Deportación. Las flores inundarán los monumentos repartidos por todo el país que recuerdan a las víctimas de los campos de concentración. Hombres, mujeres y niños brindarán su reconocimiento y demostrarán su agradecimiento y cariño a quienes sufrieron la barbarie nazi como castigo a su compromiso con la libertad. Todas las miradas, todos los besos, toda la admiración se concentrarán en unos pocos ancianos que se esforzarán para vencer sus muchos achaques y mantenerse en pie durante las ceremonias. Son los pocos deportados que hoy quedan con vida, entre ellos, una veintena de españoles.</p></div><p class="article-text">
        Suena el viejo timbre en casa de la familia Perea en Hendaya. Pili se levanta como un rayo para abrir la puerta. Ella y su madre, Mar&iacute;a, saben perfectamente con qui&eacute;n se encontrar&aacute;n al otro lado de la puerta: &laquo;Es el asistente del alcalde que viene a hablar de lo de pap&aacute;&raquo;. El sonriente funcionario rechaza educadamente la invitaci&oacute;n a pasar, va directo al grano y se&ntilde;ala el lugar en que el ayuntamiento piensa instalar la placa. Con &eacute;l est&aacute; Floren, el verdadero art&iacute;fice de esta iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        Junto al resto de miembros de la asociaci&oacute;n &ldquo;La Ilusi&oacute;n&rdquo; de Zarautz se ha conjurado para conseguir, como primer objetivo, sacar del olvido a los 70 guipuzcoanos que acabaron en los campos nazis. De momento ya han colocado 4 <em>stolpersteine</em>, o placas de la memoria, en la puerta de las casas en las que vivieron otros tantos deportados de Zarautz, Renter&iacute;a y Pasajes. Las <em>stolpersteine</em>, que surgieron en Alemania en los a&ntilde;os 90 para rendir tributo a las v&iacute;ctimas del holocausto, han colonizado otras naciones como Austria, Italia y Holanda. En Espa&ntilde;a, tan solo Barcelona ha seguido el camino iniciado por &ldquo;La Ilusi&oacute;n&rdquo; de Zarautz.
    </p><p class="article-text">
        Mientras explica por qu&eacute; prefiere que la placa sea fijada en la pared y no en es suelo como marca la tradici&oacute;n, Pili vuelve a sonre&iacute;r. No lo hac&iacute;a desde que su padre muri&oacute; el pasado mes de julio. Tras 96 a&ntilde;os de larga vida, dos guerras en las que defendi&oacute; la libertad de Espa&ntilde;a y de Europa y cuatro a&ntilde;os de dur&iacute;simo cautiverio en Mauthausen, Luis Perea se march&oacute; sin hacer ruido, convertido en humo y cenizas, como sus m&aacute;s de 5.000 compa&ntilde;eros asesinados en los campos nazis. El luchador manchego nunca fue homenajeado en su pueblo natal, Socu&eacute;llamos. Esa espina la sigue teniendo Pili clavada en lo m&aacute;s hondo de su coraz&oacute;n: &laquo;He escrito varias veces al ayuntamiento pero ni siquiera me han contestado. Yo quer&iacute;a que recordaran a los siete vecinos de ese pueblo que acabaron en los campos nazis. &iexcl;No solo a mi padre! &iexcl;Los siete merecen ese homenaje! Pero&hellip;&raquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero ese alcalde no dispuso de un minuto para responder a la familia Perea. Su prioridad era endeudar a su pueblo para sacar adelante una obra fara&oacute;nica, llamada la Torre del Vino, en la que ha gastado m&aacute;s de 4 millones de euros de dinero p&uacute;blico. El regidor realiz&oacute; una fastuosa inauguraci&oacute;n cinco meses despu&eacute;s de que Luis Perea abandonara este mundo sin cumplir ese &uacute;ltimo deseo: presenciar un homenaje a sus compa&ntilde;eros deportados socuellaminos. Fue por eso, entre otros motivos, por lo que Floren decidi&oacute; cruzar la frontera y contactar con el alcalde de Hendaya.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Le brindar&iacute;a esa ciudad francesa a Luis Perea lo que sus paisanos le negaban? La respuesta fue afirmativa y casi inmediata:&nbsp;Hendaya har&aacute; este domingo lo que nunca quiso hacer Socu&eacute;llamos ni Castilla La Mancha. Ni con gobiernos del PP nost&aacute;lgicos del franquismo, ni con gobiernos socialistas siempre preocupados de no molestar demasiado &ldquo;para no perder votos de centro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Homenaje en Angulema</h3><p class="article-text">
        Jeannine, la eterna compa&ntilde;era de Jos&eacute; Alcubierre, le obliga a cambiarse de cazadora. Refunfu&ntilde;ando pero con sonrisa resignada, este barcelon&eacute;s de 90 a&ntilde;os se apresura a cumplir la orden. Su hija Mar&iacute;a Jos&eacute; y su yerno Bernard les esperan en el coche para llevarles a un acto muy especial.
    </p><p class="article-text">
        Unas doscientas personas aguardan en un fr&iacute;o solar en el que hace 76 a&ntilde;os se levantaba el campo de refugiados de La Combe Aux Loups, situado en la localidad de Ruelle. En este lugar fueron hacinados dos millares de hombres, mujeres y ni&ntilde;os espa&ntilde;oles que hab&iacute;an huido de su patria ante el ya imparable avance de las tropas fascistas lideradas por Franco. Jos&eacute; estuvo aqu&iacute;, junto a sus padres, durante algo m&aacute;s de seis meses.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 1939 las autoridades francesas les trasladaron a otro campo, Les Alliers, en Angulema, desde el que los tres ser&iacute;an deportados a Mauthausen once meses m&aacute;s tarde. 927 espa&ntilde;oles viajaron en aquel primer tren de deportados civiles de la II Guerra Mundial. Las mujeres y los ni&ntilde;os menores de 14 a&ntilde;os fueron repatriados hacia Espa&ntilde;a. Los varones que superaban esa edad fueron bajados de los vagones y encerrados en el campo de concentraci&oacute;n. Eran 490 hombres y adolescentes de los que solo sobrevivieron 73. Miguel, el padre de Jos&eacute;, fue uno de los que no consigui&oacute; llegar con vida hasta el d&iacute;a de la liberaci&oacute;n. Junto a otros dos compa&ntilde;eros aragoneses fue apaleado hasta la muerte en marzo de 1941.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Hombres libres, no olvidemos&raquo; reza la placa que Jos&eacute; descubre junto a dos ancianas que, siendo ni&ntilde;as, no llegaron a subir a aquel fat&iacute;dico tren. &laquo;Homenaje a las v&iacute;ctimas de fascismo&raquo; es el mensaje que se lee en el ramo de flores que depositan a los pies del sencillo monumento. Agarrado a Jeannine se despide de nosotros y se marcha hacia el ayuntamiento donde le espera un segundo homenaje y la visita a una exposici&oacute;n sobre el exilio republicano: &laquo;En Francia lo han hecho. Nos han reconocido&hellip; en Espa&ntilde;a, no. &iquest;Qu&eacute; quieres que le hagamos&raquo; comenta resignado mientras se dirige al coche donde ya le esperan su hija y su yerno con el motor encendido.
    </p><h3 class="article-text">Reservando fuerzas y preparando el mejor traje</h3><p class="article-text">
        Los 96 a&ntilde;os pesan en las espaldas de Juan Romero. Este cordob&eacute;s que trabaj&oacute; en el comando de la desinfecci&oacute;n de Mauthausen, recogiendo la ropa de los desgraciados que llegaban al campo, sabe que el domingo no puede faltar a la cita. &Eacute;l es el &uacute;nico deportado superviviente en Ay, una peque&ntilde;a localidad situada en el coraz&oacute;n de la regi&oacute;n del Champagne.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar la guerra fueron muchos los ex prisioneros espa&ntilde;oles y franceses que se establecieron aqu&iacute; atra&iacute;dos por la oferta laboral de los vi&ntilde;edos y las bodegas. &laquo;Solo yo sigo vivo&raquo;, comenta Juan con tono amargo, &laquo;Antes &eacute;ramos m&aacute;s de 20 espa&ntilde;oles y bastantes franceses, pero ya todos han muerto&raquo;. Juan tiene ya preparado el traje y la corbata con la que se vestir&aacute; el domingo. Aunque lleva meses sin apetito, promete que estos d&iacute;as tratar&aacute; de comer un poco m&aacute;s para llegar con fuerzas al se&ntilde;alado D&iacute;a de la Deportaci&oacute;n.
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        En la misma situaci&oacute;n se encuentra Crist&oacute;bal Soriano que guarda junto a su cartera la invitaci&oacute;n para el acto que se celebrar&aacute; en la principal plaza de Peroles. Este barcelon&eacute;s cumplir&aacute; 96 a&ntilde;os en agosto y se siente cansado pero con ganas de seguir viviendo: &laquo;No tengo prisa por morir&hellip;&raquo;, dice con una sonrisa en la boca. &laquo;He tenido mucha suerte. En Gusen, un <em>kapo</em> me orden&oacute; ir a su barraca. All&iacute; mat&oacute; a dos prisioneros, uno espa&ntilde;ol y otro polaco. El siguiente era yo pero, en ese momento, lleg&oacute; un SS y le dijo que a&uacute;n pod&iacute;a serles &uacute;til porque era joven y estaba capacitado para trabajar. El <em>kapo</em> me dio una patada en el culo pero no me asesin&oacute;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        A falta de homenajes oficiales en su querida Espa&ntilde;a, Crist&oacute;bal no quiere perderse una ocasi&oacute;n en la que recordar a los m&aacute;s de 9.000 espa&ntilde;oles que pasaron por los campos de concentraci&oacute;n: &laquo;Me estoy cuidando especialmente porque, adem&aacute;s de este acto, el 5 de mayo estar&eacute; en la presentaci&oacute;n de un libro en Barcelona y dos d&iacute;as despu&eacute;s viajar&eacute; a Mauthausen para asistir a la celebraci&oacute;n del 70 aniversario de la liberaci&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La&nbsp;visita de Crist&oacute;bal incluir&aacute; una parada en el t&eacute;trico castillo de Hartheim donde su hermano Jos&eacute; muri&oacute; asesinado en la c&aacute;mara de gas.&nbsp;Finalmente, en el campo central, asistir&aacute; al acto oficial frente al monumento que recuerda a los m&aacute;s de 5.000 espa&ntilde;oles asesinados entre las alambradas nazis. Desde que Rajoy lleg&oacute; al poder, el Gobierno espa&ntilde;ol solo ha mandado, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, como representante a un educado pero triste embajador. &iquest;Har&aacute; lo mismo en esta ocasi&oacute;n en que se cumple el 70&ordm; aniversario de la liberaci&oacute;n de los campos y el 75&ordm; de la llegada de los primeros espa&ntilde;oles a Mauthausen? Espero que no, aunque me temo lo peor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández, Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/gran-homenaje-deportados-espanoles-francia_132_4274445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2015 08:16:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gran homenaje a los deportados españoles... en Francia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Homenajes,Francia,España,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aliados y soviéticos ¿Libertadores o villanos? (y II) El "camarada" Stalin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/aliados-sovieticos-stalin-liberacion-mauthausen-hitler-campos-de-concentracion_132_4281366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5d1c4a9-7e78-4969-a5be-694b68714d28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aliados y soviéticos ¿Libertadores o villanos? (y II) El &quot;camarada&quot; Stalin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la semana pasada analizamos el papel jugado por los Aliados respecto a los campos de concentración, hoy centramos nuestra atención en la actitud de la Unión Soviética. Stalin no movió ni un dedo cuando su entonces aliado alemán deportó y asesinó a decenas de miles de comunistas alemanes, austriacos y españoles. Esa fue solo la primera de las traiciones del «camarada». Tras la guerra repudió a los supervivientes y propició la expulsión del Partido Comunista de España de los deportados republicanos que habían logrado esquivar la muerte entre las alambradas de los campos.</p></div><p class="article-text">
        El 23 de agosto de 1939 los comunistas europeos se sintieron desconcertados por el movimiento estrat&eacute;gico de Stalin. Una semana antes de que Hitler iniciara la ocupaci&oacute;n de Polonia y diera comienzo oficialmente la Segunda Guerra Mundial, la URSS y Alemania suscribieron en Mosc&uacute; el llamado &ldquo;Tratado de No Agresi&oacute;n&rdquo;. El F&uuml;hrer hab&iacute;a conseguido el objetivo que le faltaba para lanzarse a la invasi&oacute;n de Europa, contar moment&aacute;neamente con la complicidad sovi&eacute;tica y, por tanto, tener garantizado que su ej&eacute;rcito no se ver&iacute;a obligado a combatir simult&aacute;neamente en dos frentes.
    </p><p class="article-text">
        Stalin, por su parte, dio este pragm&aacute;tico paso por varias razones. En primer lugar, despreciaba a las democracias europeas, a las que consideraba igual de enemigas que a las naciones fascistas. Once meses antes, en septiembre de 1938, hab&iacute;a tenido que ver c&oacute;mo los primeros ministros franc&eacute;s y brit&aacute;nico se hab&iacute;an retratado junto a Hitler y Mussolini durante la firma del Tratado de M&uacute;nich. Este acuerdo, que bendijo la invasi&oacute;n alemana de los Sudetes, se hizo de espaldas a la URSS. El escenario geopol&iacute;tico del momento demostraba que cada pa&iacute;s iba por libre, al margen de su ideolog&iacute;a. El objetivo era sobrevivir y situarse en una buena posici&oacute;n para sacar tajada o perder lo menos posible en el reparto de Europa que estaba por llegar. Tras la afrenta de M&uacute;nich, Stalin se cobr&oacute; su venganza en Mosc&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        El pacto germano-sovi&eacute;tico conten&iacute;a un anexo secreto que solo se conocer&iacute;a al finalizar la guerra. En el documento, que constaba de siete puntos, Hitler y Stalin hab&iacute;an acordado repartirse Europa y, de hecho, trazaban detalladamente las fronteras que delimitaban las respectivas zonas de influencia. Nueve d&iacute;as despu&eacute;s de su firma, las tropas alemanas entraban en Polonia y provocaban la declaraci&oacute;n de guerra por parte de Francia y el Reino Unido. Stalin, como era de esperar, no hizo nada salvo dar un giro de 180 grados en su estrategia de propaganda. En la URSS y en la &oacute;rbita de los partidos comunistas europeos, la guerra se defini&oacute; como un conflicto imperialista en el que las naciones capitalistas se enfrentaban por intereses puramente econ&oacute;micos. Eso s&iacute;, el 17 de septiembre Stalin empez&oacute; a &ldquo;cobrar&rdquo; por su complicidad con el Reich: ese d&iacute;a orden&oacute; a sus tropas invadir la zona de Polonia que no hab&iacute;a sido ocupada por Alemania. La propaganda comunista vendi&oacute; esta acci&oacute;n como una campa&ntilde;a de liberaci&oacute;n del pueblo polaco que hab&iacute;a sido abandonado por sus gobernantes. Excusas similares se dieron dos meses m&aacute;s tarde, cuando el Ej&eacute;rcito Rojo inici&oacute; la frustrada invasi&oacute;n de Finlandia. A finales de junio de 1940, mientras Hitler se dejaba fotografiar por su aparato de propaganda frente a la Torre Eiffel, Stalin culminaba la anexi&oacute;n de las rep&uacute;blicas b&aacute;lticas y de parte de Ruman&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Mosc&uacute; mira para otro lado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Stalin pact&oacute; con Hitler mientras miles de comunistas alemanes y austriacos eran exterminados en campos de concentraci&oacute;n como Dachau, Oranienburg, Sachsenhausen o Buchenwald. Mosc&uacute; estaba al tanto de la represi&oacute;n contra sus &laquo;camaradas&raquo; pero no hizo nada por evitarla o, al menos, suavizarla. Es en medio de este contexto cuando los espa&ntilde;oles fueron capturados en Francia por el ej&eacute;rcito alem&aacute;n. El pacto germano-sovi&eacute;tico estaba en plena vigencia en el momento en que fueron enviados a Mauthausen. Existe un testimonio relevante que acusa directamente a Stalin de conocer la situaci&oacute;n en que se encontraban los prisioneros espa&ntilde;oles, entre los que hab&iacute;a numerosos comunistas, y de negarse a mover un dedo por ellos. Se trata del discurso que pronunci&oacute;, en junio de 1941, August Eigruber, gobernador nazi de Oberdonau, la regi&oacute;n austriaca en que se encontraba Mauthausen. &laquo;All&iacute;, cerca del Danubio, hay un gran campo de concentraci&oacute;n. Hay 6.000 rojos espa&ntilde;oles, aquellos revolucionarios espa&ntilde;oles que se alzaron contra el fascista Franco, y que lucharon contra Espa&ntilde;a por una Espa&ntilde;a sovi&eacute;tica. (&hellip;) Le ofrecimos aquellos 6.000 rojos espa&ntilde;oles a Stalin y la Rusia sovi&eacute;tica porque son luchadores por una revoluci&oacute;n mundial. Y el se&ntilde;or Stalin y su Komintern no aceptaron. Ahora est&aacute;n en Mauthausen; est&aacute;n all&iacute; para siempre&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo cambi&oacute; tras la ruptura unilateral del pacto por parte de Alemania que se lanz&oacute; a la conquista de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. El Tratado de No Agresi&oacute;n pas&oacute; a ser papel mojado y la propaganda comunista se apresur&oacute; a defender la tesis de que su firma hab&iacute;a obedecido a un movimiento estrat&eacute;gico de Stalin para ganar tiempo y preparar la guerra. Los hechos demuestran que cuando Hitler, en junio de 1941, dio luz verde a la &laquo;operaci&oacute;n Barbarroja&raquo; cogi&oacute; totalmente desprevenido al Ej&eacute;rcito Rojo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La segunda traici&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras cuatro a&ntilde;os de sangrienta contienda en la que la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica perdi&oacute; m&aacute;s de 26 millones de hombres, mujeres y ni&ntilde;os, Stalin se convirti&oacute; en uno de los salvadores de Europa. Sus tropas liberaron buena parte de los campos de concentraci&oacute;n nazis, entre ellos el de Auschwitz. Sin embargo, al igual que ocurri&oacute; con los Aliados, los l&iacute;deres militares y pol&iacute;ticos de la URSS no tuvieron entre sus prioridades la de acabar con el sufrimiento de los millones de prisioneros que agonizaban tras las alambradas nazis. El Ej&eacute;rcito Rojo, como las tropas brit&aacute;nicas y estadounidenses, simplemente se toparon con los campos de concentraci&oacute;n en su avance hacia Berl&iacute;n.
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        El fin de la guerra y la llegada de la ansiada libertad abrieron un &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de humillaciones y sufrimiento para un buen n&uacute;mero de deportados comunistas, entre ellos los espa&ntilde;oles. Stalin y la Internacional Comunista hab&iacute;an llegado a una &ldquo;brillante&rdquo; conclusi&oacute;n: quienes hab&iacute;an logrado salir con vida de los campos de concentraci&oacute;n, ten&iacute;an que haberlo hecho traicionando sus ideales y siendo c&oacute;mplices del enemigo. Un importante n&uacute;mero de los sovi&eacute;ticos que hab&iacute;an logrado sobrevivir al inhumano trato de los miembros de las SS, en lugar de ser homenajeados por su patria, fueron acusados de esp&iacute;as o traidores y acabaron en los gulags.
    </p><p class="article-text">
        Esa doctrina cal&oacute; en los partidos comunistas europeos y tambi&eacute;n en el espa&ntilde;ol. Los miembros m&aacute;s destacados de la organizaci&oacute;n comunista en Mauthausen fueron llamados a comparecer ante la direcci&oacute;n del PCE, reunida en Toulouse. All&iacute; fueron acusados de traidores y expulsados del partido. Mariano Constante, que hab&iacute;a pasado casi 5 a&ntilde;os en Mauthausen, no pudo olvidar nunca la frase que escuch&oacute; ese d&iacute;a: &laquo;Se nos dijo que si fuera un gobierno popular el que tuviera el poder, &ldquo;ma&ntilde;ana mismo os fusilar&iacute;amos&rdquo;. Les mandamos a hacer pu&ntilde;etas. Les dije que volver&iacute;a a trabajar por el partido cuando hici&eacute;ramos una reuni&oacute;n para discutir el papel del PCE en Mauthausen. Y todav&iacute;a la estoy esperando&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo recoge extractos del libro Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen de Ediciones B. En &eacute;l se cita debidamente las diversas fuentes consultadas para la obtenci&oacute;n de los datos</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/aliados-sovieticos-stalin-liberacion-mauthausen-hitler-campos-de-concentracion_132_4281366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2015 18:35:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aliados y soviéticos ¿Libertadores o villanos? (y II) El "camarada" Stalin]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Mauthausen,Adolf Hitler,Moscú,Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aliados y soviéticos ¿Libertadores o villanos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-nazi-gusen-hitler-franco-suner-aliados-liberacion-campos-de-concentracion_132_4290907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6996cae7-641e-4929-a165-348b31a926a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aliados y soviéticos ¿Libertadores o villanos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Historia oficial les describe como los héroes que acabaron con el sufrimiento de millones de prisioneros. Los soldados que liberaron los campos de la muerte del III Reich, sin duda, merecen ese reconocimiento. Otra cosa bien diferente es que sus superiores se hicieran acreedores a compartir e incluso acaparar ese honor. Los hechos y los documentos, más bien, indican todo lo contrario. Los políticos y generales aliados y soviéticos no se mostraron especialmente preocupados por esa multitud de hombres, mujeres y niños que perecían entre las alambradas nazis.</p></div><p class="article-text">
        &laquo;No hubo ninguna intenci&oacute;n de terminar con los campos. La prioridad nunca fue la de rescatar a las v&iacute;ctimas&raquo;. Estas duras palabras vienen de alguien que tiene toda la legitimidad para arrojarlas: Jack Fuchs, un escritor jud&iacute;o que estuvo internado en Auschwitz donde tuvo que ver c&oacute;mo sus padres y sus dos hermanas eran asesinadas en la c&aacute;mara de gas. El an&aacute;lisis de los hechos y tambi&eacute;n de los documentos de la &eacute;poca, demuestran que la acusaci&oacute;n de Fuchs no es, precisamente, fruto de un calent&oacute;n. Quien miente, algo oculta. Este sencillo axioma nos lleva a pensar que la actuaci&oacute;n de los l&iacute;deres aliados no fue tan heroica como nos consiguieron hacer creer.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Excusa y mentira n&ordm;1: &laquo;No sab&iacute;amos lo que pasaba&raquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para acallar algunas cr&iacute;ticas que surgieron tras la guerra, los dirigentes estadounidenses y brit&aacute;nicos afirmaron no conocer, hasta mediados de 1944, lo que ocurr&iacute;a en el interior de los campos de concentraci&oacute;n. Una afirmaci&oacute;n falsa, ya que desde diciembre de 1942 el presidente Roosevelt ten&iacute;a sobre su mesa un detallado informe elaborado por el Congreso Jud&iacute;o Mundial en el que se explicaba lo que ocurr&iacute;a en los campos de exterminio de Polonia: &laquo;Trenes enteros cargados de ni&ntilde;os y adultos jud&iacute;os son masacrados en los enormes crematorios de Oswiecim (Auschwitz). Casi dos millones de jud&iacute;os de Alemania y de los pa&iacute;ses ocupados por Hitler ya han sido asesinados&raquo;, se dec&iacute;a textualmente en ese documento.
    </p><p class="article-text">
        Durante 1943 las organizaciones hebreas siguieron aportando datos sobre el genocidio. En el primer semestre de 1944, gracias al testimonio de varios prisioneros que hab&iacute;an logrado fugarse de Auschwitz, los dirigentes aliados conoc&iacute;an hasta el n&uacute;mero de crematorios que hab&iacute;a en ese campo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Excusa y mentira n&ordm;2: &laquo;No era posible actuar&raquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La impotencia y la desesperaci&oacute;n ante la magnitud de la masacre llevaron a varias organizaciones hebreas a solicitar formalmente al Gobierno de Estados Unidos que bombardeara Auschwitz. Washington se neg&oacute; por dos razones: el gran n&uacute;mero de bajas que provocar&iacute;a entre los prisioneros y problemas de tipo t&eacute;cnico y estrat&eacute;gico. El subsecretario de Guerra de Estados Unidos, John J. McCloy, lo explic&oacute; con claridad: &laquo;Semejante operaci&oacute;n podr&iacute;a ser ejecutada &uacute;nicamente mediante el desv&iacute;o de considerable respaldo a&eacute;reo (...) que se encuentra ahora dedicado a operaciones decisivas en otros lugares y, en cualquier caso, su eficacia ser&iacute;a tan dudosa que no garantizar&iacute;a el uso de esos recursos&hellip;&raquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Mentiras, mentiras y m&aacute;s mentiras. El 20 de agosto de 1944, aviones norteamericanos destruyeron parte de la f&aacute;brica de productos qu&iacute;micos ubicada junto a Auschwitz y en la que trabajaban los internos del campo. Como consecuencia del ataque perecieron, al menos, 75 prisioneros. Otros cuatro ataques similares se produjeron en los meses siguientes. Parece claro que si el fin era acabar con un objetivo de alto valor estrat&eacute;gico, los problemas log&iacute;sticos y operativos desaparec&iacute;an y la muerte de prisioneros pasaba a tener un valor secundario para los altos mandos aliados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Excusa y mentira n&ordm; 3. &laquo;No habr&iacute;a servido de nada&raquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si se hubiera destruido Auschwitz, las SS habr&iacute;an desviado los convoyes cargados con jud&iacute;os hacia otros campos de exterminio. Este argumento, esgrimido tambi&eacute;n por los l&iacute;deres del bando victorioso, ha sido rebatido por numerosos expertos. Quiz&aacute;s la argumentaci&oacute;n m&aacute;s contundente proviene del historiador Stuart Erdheim, quien considera que de haber acabado con las instalaciones del complejo de exterminaci&oacute;n de Auschwitz, las vidas salvadas se contar&iacute;an por millares: &laquo;A los nazis les llev&oacute; 8 meses construir esas estructuras &ldquo;industriales&rdquo; en la &eacute;poca en que Alemania estaba en el apogeo de su poder. Reunir la mano de obra especializada y remodelar las zonas m&aacute;s complejas en la primavera/verano de 1944, habr&iacute;a sido dif&iacute;cil, si no imposible. Sin las instalaciones destinadas a la exterminaci&oacute;n, las SS, sin duda, se habr&iacute;an visto obligadas a ralentizar o incluso detener las deportaciones (que en la primavera/verano de 1944 ascend&iacute;an a 70.000-80.000 jud&iacute;os a la semana), mientras encontraban otros m&eacute;todos menos eficaces para asesinar y eliminar los cad&aacute;veres&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mauthausen, liberado por casualidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El 5 de mayo de 1945, un pelot&oacute;n formado por una veintena de soldados estadounidenses se encontr&oacute; por casualidad con los campos de Mauthausen y Gusen. Decenas de miles de prisioneros enfermos y hambrientos celebraron el momento, aunque los hechos que sucedieron despu&eacute;s no fueron tal y como tantas veces hab&iacute;an so&ntilde;ado. De hecho, ese mismo d&iacute;a, el pelot&oacute;n liderado por el sargento Kosiek recibi&oacute; la orden de volver a su cuartel general. Durante 24 horas el enjambre de esqueletos humanos qued&oacute; abandonado a su suerte.
    </p><p class="article-text">
        En esas horas, centenares de hombres murieron fruto de los episodios de violencia que se produjeron por la desesperaci&oacute;n, el hambre y el ansia de venganza. Otros perecieron por la falta de medios sanitarios y no pocos reventaron por ingerir una cantidad de comida a la que sus enjutos est&oacute;magos no estaban acostumbrados. Si las v&iacute;ctimas no se contaron por millares fue, exclusivamente, porque la organizaci&oacute;n clandestina que los prisioneros hab&iacute;an creado durante su cautiverio se encarg&oacute; de mantener, a duras penas, el orden.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Estos hechos y el comportamiento de los oficiales estadounidenses podr&iacute;an explicarse por el desconocimiento y la falta de preparaci&oacute;n ante una cat&aacute;strofe humanitaria con la que no contaban. El problema es que, nuevamente, eso no deja de ser una completa falsedad. Desde 1944 los servicios secretos aliados hab&iacute;an elaborado informes muy detallados sobre Mauthausen. En uno de ellos incluso advert&iacute;an a sus superiores del riesgo que corr&iacute;an los deportados. En el punto 6 del documento se pod&iacute;a leer: &laquo;DESTINO FINAL DE LOS PRISIONEROS: Los SS advert&iacute;an constantemente a los presos de que, en el caso de que Alemania fuera derrotada, todos ser&iacute;an ejecutados&raquo;. La preocupante noticia no llev&oacute; a los mandos aliados a variar su estrategia militar. La liberaci&oacute;n de los campos segu&iacute;a sin ser una prioridad.
    </p><p class="article-text">
        48 horas antes de la fortuita liberaci&oacute;n, el general Eisenhower mand&oacute; un telegrama a sus generales alertando sobre la existencia de Mauthausen y la posibilidad de que todos los internos fueran exterminados: &laquo;Hay campos sat&eacute;lite en Gusen, Linz, (...) conteniendo 80.000 prisioneros de guerra y deportados pol&iacute;ticos de varias nacionalidades, incluyendo mujeres. (&hellip;) los alemanes planean exterminarlos completamente. Por ello han reclamado y recibido gas, dinamita y barcazas para ahogarlos. Las masacres hab&iacute;an comenzado (&hellip;)&raquo;. En el momento en que se env&iacute;a este telegrama, las tropas del general Patton se encontraban a menos de 20 kil&oacute;metros de Mauthausen. Sin embargo, a nadie pareci&oacute; importarle la existencia del campo ni el terrible destino al que parec&iacute;an abocados todos sus prisioneros. Tuvieron que pasar 48 horas para que el pelot&oacute;n de Kosiek, cuya misi&oacute;n ese d&iacute;a era comprobar el estado de un puente, se topara casualmente con las alambradas del campo.
    </p><p class="article-text">
        Conocidos estos hechos, la pregunta que cabe formularse es sencilla &iquest;Habr&iacute;an actuado de la misma manera los l&iacute;deres aliados si en Mauthausen y en el resto de los campos de concentraci&oacute;n hubiera habido prisioneros estadounidenses y brit&aacute;nicos en lugar de jud&iacute;os, polacos, gitanos y espa&ntilde;oles? Fue el propio, muy patriota y muy cat&oacute;lico general Patton el que contest&oacute; indirectamente a esta pregunta cuando, tras la guerra, afirm&oacute; con orgullo &laquo;Algunos creen que los refugiados son seres humanos, pero no lo son. Y esto se aplica sobre todo a los jud&iacute;os, que est&aacute;n en un nivel m&aacute;s bajo que los animales&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo recoge extractos del libro Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen de Ediciones B. En &eacute;l se cita debidamente las diversas fuentes consultadas para la obtenci&oacute;n de los datos.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-nazi-gusen-hitler-franco-suner-aliados-liberacion-campos-de-concentracion_132_4290907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2015 18:28:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aliados y soviéticos ¿Libertadores o villanos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Mauthausen,Adolf Hitler,Francisco Franco,Campos de concentración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Simone Vilalta: prisionera en Ravensbrück]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/simone-vilalta-ravensbruck-hitler-nazis-himmler-ss-franco_132_4300376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b5d74d4-f1f2-4167-a58c-45cbd0466801_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Captura del vídeo"></p><p class="article-text">
        En compa&ntilde;&iacute;a de Pilar, hija del deportado Luis Perea, conocemos a esta veterana luchadora. Simone Vilalta, miembro de la Resistencia francesa, fue detenida por los alemanes en abril de 1943. Tras un breve paso por dos c&aacute;rceles nazis, fue enviada al campo de concentraci&oacute;n de Ravensbr&uuml;ck. All&iacute; sus compa&ntilde;eras prisioneras la cuidaron y le hicieron un valioso regalo del que sigue sin desprenderse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/simone-vilalta-ravensbruck-hitler-nazis-himmler-ss-franco_132_4300376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2015 18:10:21 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los empresarios de Hitler y el negocio de los campos de concentración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/hitler-concentracion-deportado-mauthausen-gusen-ravensbrueck-franco_132_1159397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bfcc85c-1011-42ed-8a7d-309168037727_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los empresarios de Hitler y el negocio de los campos de concentración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hubo un grupo de cómplices del nazismo que se fue “de rositas” tras el final de la II Guerra Mundial, ese fue el de los empresarios. Hombres de negocios alemanes, austriacos, franceses y también estadounidenses que se enriquecieron bajo el capitalismo fascista que impuso el III Reich. Nombres tan conocidos como Bayer, Ford, Standard Oil o Siemens colaboraron activamente con Hitler y no dudaron en utilizar como trabajadores esclavos a los prisioneros judíos, soviéticos o españoles</p><p class="subtitle">de los campos de concentración.</p></div><p class="article-text">
        El adjetivo &ldquo;fan&aacute;tico&rdquo; es el que m&aacute;s se ha empleado en la historia para definir a Hitler y al amplio grupo de lugartenientes que dirigieron el destino de la Alemania nazi. Sin embargo, hay otro calificativo mucho menos utilizado que resulta igual de imprescindible para explicar su estrategia pol&iacute;tica y militar. Hitler y el resto de su camarilla eran grandes &ldquo;hombres de negocios&rdquo;. En sus mentes pesaban m&aacute;s el dinero y las cuestiones econ&oacute;micas que su deseo de exterminar a los jud&iacute;os. Su modelo de capitalismo fascista, pese a estar basado en una fuerte intervenci&oacute;n estatal, result&oacute; muy atractivo para los empresarios alemanes y tambi&eacute;n para importantes magnates extranjeros, principalmente estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        Las SS crearon sus propias empresas para beneficiarse del trabajo esclavo de los millones de prisioneros capturados por el ej&eacute;rcito alem&aacute;n. La DEST y la DAW fueron las dos m&aacute;s destacadas. El objetivo de Himmler era que, gracias a estas compa&ntilde;&iacute;as, las SS pudieran jugar un papel predominante en la econom&iacute;a alemana, incluso en el escenario de paz que se abrir&iacute;a tras la guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hacer negocio a cualquier precio</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las empresas de armamento, automoci&oacute;n, productos farmac&eacute;uticos y tecnolog&iacute;a no pod&iacute;an contar con los j&oacute;venes alemanes para trabajar en sus f&aacute;bricas porque estos se encontraban en los frentes de batalla. Los prisioneros de los campos y los trabajadores forzosos se convirtieron en la mejor opci&oacute;n y tambi&eacute;n en la m&aacute;s barata. El negocio de los campos era redondo. La DEST suministraba los trabajadores, las SS ofrec&iacute;an la seguridad y las empresas aportaban el resto. En el reparto de papeles todos ganaban. Todos menos los deportados, que morir&iacute;an a millares en las canteras y las f&aacute;bricas controladas por el emporio de las SS y por las empresas privadas alemanas y norteamericanas.
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        La lista de firmas alemanas que colaboraron y se beneficiaron de las pol&iacute;ticas b&eacute;licas y genocidas del r&eacute;gimen nazi es interminable. Desde gigantes de la automoci&oacute;n hasta peque&ntilde;as empresas familiares e incluso particulares que utilizaron prisioneros de los campos de concentraci&oacute;n para cultivar sus tierras o trabajar en sus granjas. Estas son algunas de las m&aacute;s destacadas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>IG Farben</strong>&nbsp;Este consorcio fue el que mejor exprimi&oacute; todas las opciones de negocio que facilitaba el r&eacute;gimen nazi. Fabric&oacute; combustible y un tipo de caucho sint&eacute;tico llamado &ldquo;Buna&rdquo; para el ej&eacute;rcito alem&aacute;n, suministr&oacute; los productos qu&iacute;micos para la exterminaci&oacute;n masiva de &ldquo;enemigos&rdquo; del Reich y se aprovech&oacute; del trabajo esclavo de miles de prisioneros de los campos. Tres empresas qu&iacute;micas y farmac&eacute;uticas constitu&iacute;an el coraz&oacute;n de IG Farben: Bayer, Basf y Hoechst.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Audi</strong>&nbsp;emple&oacute; en su cadena de producci&oacute;n a 20.000 trabajadores forzados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Daimler</strong>&nbsp;utiliz&oacute; a gran escala trabajadores forzados para la fabricaci&oacute;n de autom&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bosch</strong>&nbsp;emple&oacute; a unos 20.0000 trabajadores forzados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volkswagen</strong>&nbsp;coloc&oacute; en gran parte de su producci&oacute;n a trabajadores forzados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Krupp</strong>&nbsp;(actualmente&nbsp;<strong>Thyssenkrupp</strong>). Krupp tuvo la consideraci&oacute;n de empresa modelo del nacionalsocialismo y emple&oacute; a m&aacute;s de 75.000 trabajadores forzados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Deutsche Bank</strong>. El historiador Harold James analiz&oacute; el periodo nazi en 1995. James tild&oacute; la actitud del banco en aquella &eacute;poca como &ldquo;complaciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lufthansa</strong>&nbsp;autoriz&oacute; al historiador Lutz Budra&szlig; la realizaci&oacute;n de un estudio sobre su participaci&oacute;n en la creaci&oacute;n de la Luftwaffe. Los datos oficiales del estudio no se han publicado todav&iacute;a. La pregunta permanece en el aire.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bertelsmann</strong>&nbsp;encarg&oacute; al historiador Saul Friedl&auml;nder un estudio que fue presentado en 2002. El gigante de los medios de comunicaci&oacute;n se aprovech&oacute; del r&eacute;gimen nazi de forma masiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quandt</strong>&nbsp;(propietaria de&nbsp;<strong>BMW</strong>). Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n llevada a cabo por el historiador Joachim Scholtyseck, G&uuml;nther Quandt se enriqueci&oacute; en el periodo comprendido entre 1933 y 1945. La empresa del magnate utiliz&oacute; a 50.000 trabajadores esclavos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Oetker</strong>&nbsp;abri&oacute; sus archivos en 2007 tras la muerte del patriarca, Rudolf August Oetker. El historiador Deren Erkenntnisse revel&oacute; que Rudolf A. hab&iacute;a pertenecido a las Waffen-SS y colaborado activamente con el r&eacute;gimen nazi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adidas</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Siemens</strong>&nbsp;han permitido que se investiguen sus archivos. Se sabe que, ambas empresas, emplearon a miles de trabajadores esclavos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mplices en Detroit y Nueva York</strong>
    </p><p class="article-text">
        Historiadores y economistas coinciden en que a Hitler le habr&iacute;a resultado imposible lanzarse a la conquista de Europa sin el apoyo de cuatro grandes multinacionales estadounidenses: Standard Oil, General Motors, Ford e IBM.
    </p><p class="article-text">
        <strong>General Motors</strong>. Fabric&oacute; miles de camiones militares en sus factor&iacute;as de Alemania. Su modelo bautizado con el nombre de Blitz, Rel&aacute;mpago, sirvi&oacute; a Hitler para entrar con sus tropas en Austria. La admiraci&oacute;n del F&uuml;hrer por la tecnolog&iacute;a de Opel y su agradecimiento por contar con su colaboraci&oacute;n le llev&oacute; a conceder la Gran Cruz de la Orden del &Aacute;guila Alemana a su director ejecutivo, James Mooney. GM utiliz&oacute; a prisioneros de los campos como trabajadores esclavos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ford</strong>. El fundador de la compa&ntilde;&iacute;a, Henry Ford, era ya conocido a finales de los a&ntilde;os 20 por su profundo antisemitismo. Hitler admiraba profundamente a Ford, del que lleg&oacute; a decir que era su inspiraci&oacute;n. Ese amor era mutuo y permiti&oacute; que la empresa automovil&iacute;stica estadounidense se convirtiera en el segundo productor de camiones para el ej&eacute;rcito alem&aacute;n, superado &uacute;nicamente por Opel-General Motors. Henry Ford tambi&eacute;n fue distinguido por Hitler con la Gran Cruz de la Orden del &Aacute;guila Alemana en 1938. Tras la invasi&oacute;n de Francia, la empresa estadounidense continu&oacute; trabajando para el Reich y se neg&oacute; a fabricar motores para los aviones de la Royal Air Force brit&aacute;nica. Al igual que GM se aprovech&oacute; del trabajo esclavo de miles de deportados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Standard Oil</strong>&nbsp;Le proporcion&oacute; a Hitler el combustible y el caucho necesario para emprender la invasi&oacute;n de Europa. El Gobierno nazi, consciente de que las importaciones de petr&oacute;leo se reducir&iacute;an con el estallido de la guerra, decidi&oacute; fabricar combustible sint&eacute;tico. El complejo proceso de elaboraci&oacute;n no habr&iacute;a sido posible sin la alianza entre el consorcio alem&aacute;n IG Farben y la Standard Oil norteamericana. Los buques cisterna de la Standard suministraron combustible a barcos alemanes en Tenerife y otros puertos de la Espa&ntilde;a franquista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>IBM</strong>. Su &ldquo;m&eacute;rito&rdquo; fue dotar al r&eacute;gimen nazi de sus a&uacute;n primitivos pero eficaces sistemas inform&aacute;ticos. Sus m&aacute;quinas, que funcionaban con tarjetas perforadas, precursoras de los ordenadores, resultaron de enorme utilidad para el Gobierno alem&aacute;n. Himmler fue consciente de las posibilidades que le ofrec&iacute;a la tecnolog&iacute;a de IBM para organizar, distribuir, explotar y eliminar a los millones de jud&iacute;os y prisioneros de guerra que cayeron en sus manos durante la guerra. Se realizaron censos de la comunidad jud&iacute;a que servir&iacute;an para identificar y eliminar con mayor facilidad a sus miembros. En la mayor&iacute;a de los campos de concentraci&oacute;n se abri&oacute; un &ldquo;departamento Hollerith&rdquo; (nombre de la filial alemana de IBM) en el que se realizaban fichas de cada deportado, incluyendo su profesi&oacute;n y su raza o religi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esclavos espa&ntilde;oles</strong>
    </p><p class="article-text">
        El grueso de los republicanos que pasaron por los campos de concentraci&oacute;n trabaj&oacute; y muri&oacute; a las &oacute;rdenes de la DEST, la empresa propiedad de las SS. Las canteras de Mauthausen y Gusen, as&iacute; como el molino de piedra ubicado junto a esta &uacute;ltima, se cobraron el mayor n&uacute;mero de vidas entre los espa&ntilde;oles. El emporio dirigido por los hombres de Himmler tambi&eacute;n controlaba la mayor parte de los trabajos que los republicanos realizaron en subcampos como Schlier-Redl-Zipf, Bretstein o V&ouml;cklabruck. No obstante, hubo algunas empresas privadas alemanas y austriacas que, especialmente despu&eacute;s de 1942, explotaron a los republicanos que quedaban con vida.
    </p><p class="article-text">
        La mayor de ellas fue la Steyr-Daimler-Puch&nbsp;que emple&oacute; internos de Mauthausen, desde 1941, para trabajos de construcci&oacute;n en su factor&iacute;a de Steyr. En 1942 negoci&oacute; con los altos mandatarios del r&eacute;gimen la utilizaci&oacute;n de prisioneros en el proceso de fabricaci&oacute;n de armamento y veh&iacute;culos para el ej&eacute;rcito. Fruto de esas conversaciones, Himmler aprob&oacute; la construcci&oacute;n de un subcampo, dependiente de Mauthausen, que dotase de operarios a la factor&iacute;a. Medio millar de espa&ntilde;oles se vieron obligados a trabajar en condiciones infrahumanas. Un diez por ciento de ellos muri&oacute; en el propio subcampo, asesinados violentamente o por una mortal combinaci&oacute;n de hambre, agotamiento y fr&iacute;o. La empresa tambi&eacute;n gestion&oacute; factor&iacute;as en los t&uacute;neles de Ebensee y de Gusen, por las que pasaron un menor n&uacute;mero de republicanos.
    </p><p class="article-text">
        La otra gran compa&ntilde;&iacute;a armament&iacute;stica que se aprovech&oacute; de los trabajadores de Mauthausen fue Messerschmit, que instal&oacute; una de sus mayores plantas en los t&uacute;neles de Bergkristall, cerca de Gusen. Fueron pocos los espa&ntilde;oles que trabajaron en ella fabricando fuselajes y otras piezas para diversos modelos de aviones de combate. Sin embargo, como ocurri&oacute; con la factor&iacute;a de la Steyr-Daimler-Puch de Ebensee, decenas de republicanos perecieron junto a miles de sovi&eacute;ticos, polacos, jud&iacute;os y checos en la perforaci&oacute;n de las galer&iacute;as subterr&aacute;neas en que se albergaron sus f&aacute;bricas.
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        Las prisioneras espa&ntilde;olas deportadas a Ravensbr&uuml;ck trabajaron en diversas empresas que fabricaban armamento y piezas para veh&iacute;culos y aviones del Ej&eacute;rcito alem&aacute;n. La m&aacute;s conocida de ellas fue Siemens &amp; Halske, que en 1942 construy&oacute; una f&aacute;brica junto al campo para la producci&oacute;n de componentes electr&oacute;nicos destinados a los misiles V1 y V2. En un principio las mujeres segu&iacute;an durmiendo en Ravensbr&uuml;ck y se desplazaban cada d&iacute;a hasta la f&aacute;brica. A finales de 1944, para ahorrar tiempo, Siemens construy&oacute; unos barracones en la propia factor&iacute;a en los que aloj&oacute; a sus trabajadoras forzosas. Las condiciones de vida eran igual de duras que en el campo central y los capataces se encargaban de que las mujeres d&eacute;biles y enfermas fueran devueltas a Ravensbr&uuml;ck donde, generalmente, acababan siendo ejecutadas.
    </p><p class="article-text">
        Junto a estas grandes compa&ntilde;&iacute;as, hubo tambi&eacute;n peque&ntilde;as empresas que se aprovecharon del trabajo esclavo de los prisioneros. En Mauthausen destac&oacute;, por encima del resto, la empresa local de materiales de construcci&oacute;n Poschacher. Su due&ntilde;o, Anton Poschacher, pag&oacute; a la DEST para tener a su disposici&oacute;n un grupo de reclusos. En total, en su peque&ntilde;a cantera trabajaron 42 espa&ntilde;oles menores de 18 a&ntilde;os. La empresa sac&oacute; un gran beneficio del empleo de estos j&oacute;venes, por los que pagaba a la DEST menos del 50% del salario que habr&iacute;a cobrado un trabajador austriaco. Tras la guerra, sus responsables no fueron perseguidos. La empresa no solo consigui&oacute; mantener sus posesiones, sino que las ampli&oacute; y hoy en d&iacute;a es la propietaria de la mayor parte de los terrenos en los que murieron 120.000 prisioneros de Mauthausen, entre ellos, 5.000 espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>(Este art&iacute;culo recoge extractos del libro Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen de Ediciones B. En &eacute;l se citan debidamente las diversas fuentes consultadas)</strong><em>Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/hitler-concentracion-deportado-mauthausen-gusen-ravensbrueck-franco_132_1159397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2015 19:27:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los empresarios de Hitler y el negocio de los campos de concentración]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Adolf Hitler,Mauthausen,Francisco Franco,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francia concede la Legión de Honor a los deportados españoles. ¿Y aquí? Mirando para otro lado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-legion-de-honor-depotados-nazis-franco_132_4326351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7f73cd8-577d-4b8d-9966-c5e9ad14d189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia concede la Legión de Honor a los deportados españoles. ¿Y aquí? Mirando para otro lado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno francés ha decidido otorgar la más alta condecoración del Estado a los supervivientes españoles que pasaron por los campos de concentración nazis. Ha tenido que ser un país extranjero, una vez más, el que reconozca como héroes a esos andaluces, catalanes, gallegos, valencianos, castellanos… que lucharon por la libertad de España y de Europa. No es un gesto casual e improvisado. Es un acto de Política con mayúsculas que deja en muy mal lugar a los negociantes y burócratas que dirigen las riendas de nuestro país.</p></div><p class="article-text">
        Suena el tel&eacute;fono en una peque&ntilde;a casa de las afueras de Par&iacute;s. La anciana que atiende la llamada nota como su mano comienza a temblar mientras su interlocutor le da la noticia. Aunque trata de evitarlo, las l&aacute;grimas recorren su rostro curtido por una larga y dur&iacute;sima vida. Tras un breve silencio consigue recuperar su voz, lo justo para responder con un escueto: &laquo;Merci&raquo;. La emoci&oacute;n y el llanto contenido dan paso a una amplia sonrisa. Pierrette se siente profundamente feliz. Desde que muri&oacute; su marido, el deportado espa&ntilde;ol Jos&eacute; S&aacute;ez Cutanda, ella colabora activamente con la Amicale fran&ccedil;aise de Mauthausen. Uno de sus compa&ntilde;eros acaba de anunciarle la buena nueva: el Gobierno franc&eacute;s se ha puesto en contacto con la asociaci&oacute;n para comunicarle que ha decidido conceder la Legi&oacute;n de Honor a todos los deportados espa&ntilde;oles que permanecen con vida.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&laquo;Estoy muy ilusionada preparando el dossier con los nombres y direcciones de todos nuestros deportados. En cuanto lo tenga, se lo enviaremos al Gobierno franc&eacute;s&raquo; me dice Pierrette. &laquo;Son pocos porque la mayor&iacute;a ya ha muerto. Pero m&aacute;s vale tarde&hellip;&raquo;. La anciana no olvida que otros espa&ntilde;oles ya fallecidos recibieron en su d&iacute;a esta misma distinci&oacute;n o alguna otra condecoraci&oacute;n por parte del Gobierno y el Ej&eacute;rcito galo. &laquo;En Espa&ntilde;a, en cambio, son los grandes olvidados. Mi Jos&eacute; nunca tuvo ni siquiera un homenaje. En 2006 hicieron un acto en Albacete para recordar a los deportados de esa provincia, pero &eacute;l ya hab&iacute;a muerto&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctimas de la transici&oacute;n, de la cobard&iacute;a y del pragmatismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        En art&iacute;culos anteriores ya he hablado sobradamente de c&oacute;mo los deportados espa&ntilde;oles, junto al resto de exiliados, fueron v&iacute;ctimas colaterales de la llamada Transici&oacute;n. La derecha (los hijos, nietos y herederos pol&iacute;ticos del franquismo) presion&oacute; con todo, hasta con la amenaza de un golpe de Estado, para que se les mantuviera en el olvido. Y la izquierda trag&oacute;, como reconoc&iacute;a Alfonso Guerra en el pr&oacute;logo del maravilloso libro <em>El exilio espa&ntilde;ol</em>: &laquo;Corresponde aqu&iacute; se&ntilde;alar la carencia democr&aacute;tica que aquella transici&oacute;n tuvo: el olvido del pasado. El poeta y novelista Jos&eacute; Manuel Caballero Bonald afirma (...): &ldquo;El final del franquismo supuso el despertar de una esperanza y la entrada en un futuro, incierto, pero distinto. Era, pensando en todo lo que hab&iacute;a pasado, el final de una historia con culpables. Ese borr&oacute;n y cuenta nueva de la transici&oacute;n a muchos nos parec&iacute;a injusto. Nos parec&iacute;a que, de alguna forma, el franquismo deber&iacute;a haber sido juzgado. Y no lo fue. Yo, personalmente, me sent&iacute;a muy poco satisfecho con ese proceso hacia la libertad y pensaba que todos los culpables estaban actuando en plena transici&oacute;n&rdquo;. Estas palabras me parecen acertadas, tambi&eacute;n estas otras: &ldquo;Opino que en la transici&oacute;n se omiti&oacute; el pasado y se hizo que la historia de aquel tiempo fuera una historia sin culpables. Aunque quiz&aacute; no hab&iacute;a otra manera de hacerlo, yo no estoy de acuerdo. El franquismo exig&iacute;a un juicio&rdquo;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Guerra consideraba &laquo;acertada&raquo; esa feroz cr&iacute;tica de Caballero Bonald a la transici&oacute;n, pero, a continuaci&oacute;n, justificaba su actuaci&oacute;n y la de los suyos: &laquo;&iquest;Cometimos un error con el consenso de la transici&oacute;n? No lo creo. Pienso que la presi&oacute;n psicol&oacute;gica que ejerc&iacute;a en nosotros la guerra civil prim&oacute; sobre una visi&oacute;n a plazo corto. Pens&aacute;bamos m&aacute;s en nuestros nietos que en nosotros mismos. Que ellos no vivan nunca aquellas experiencias fue el m&oacute;vil en el que se apoy&oacute; la paciencia y la generosidad de las v&iacute;ctimas de la dictadura. Pero aquella visi&oacute;n de futuro supuso olvidar a los exiliados, a los defensores de la democracia. Tan injusta laguna la estamos pagando los espa&ntilde;oles con una reescritura de la historia&raquo;. En conclusi&oacute;n, seg&uacute;n Guerra, esos espa&ntilde;oles que lucharon por nuestra libertad eran v&iacute;ctimas necesarias de aquella &laquo;exitosa&raquo; transici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;Es posible que en aquellos a&ntilde;os se pudiera hacer poco m&aacute;s. Los padres de la Constituci&oacute;n ten&iacute;an una pistola en la nuca que amenazaba con acabar con la incipiente democracia si no se manten&iacute;a la verdad hist&oacute;rica del franquismo. Ya es menos comprensible que Felipe Gonz&aacute;lez no aprovechara sus 15 a&ntilde;os de mandato y amplias mayor&iacute;as para acabar con ese inaceptable chantaje. Eso es, al menos, lo que piensan la mayor&iacute;a de los deportados supervivientes. El barcelon&eacute;s Marcial Mayans, a sus 94 a&ntilde;os, lo explica con claridad: &laquo;La derecha no hizo nada, eso ya sab&iacute;amos que iba a ser as&iacute;. Pero ha habido otros gobiernos m&aacute;s favorables, socialistas, porque hay que decir las cosas por su nombre, que no hicieron nada. Ni Gonz&aacute;lez ni otros, nada de nada. Eso es lo que me sabe m&aacute;s mal. Que nos ignorara la derecha, que son los hijos de los que mandaban con Franco, no deja de ser normal. Pero los otros...&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ley de Memoria sin memoria</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>En 2005, algo pareci&oacute; cambiar. Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero se convirti&oacute; en el primer presidente del Gobierno espa&ntilde;ol en visitar Mauthausen y homenajear a sus compatriotas v&iacute;ctimas del nazismo. Varios deportados le acompa&ntilde;aron ese d&iacute;a y a&uacute;n hoy recuerdan el momento con una mezcla de alegr&iacute;a pero tambi&eacute;n de amargura. El hispanista Jean Ortiz explica que la decepci&oacute;n volvi&oacute; a instalarse entre ellos cuando la prometida Ley de Memoria Hist&oacute;rica qued&oacute; completamente devaluada: &laquo;Espa&ntilde;a sigue sin tener una pol&iacute;tica de Memoria. La famosa Ley de Memoria est&aacute; muerta. Es muy limitada y ni siquiera se ha llegado a aplicar. Hay un dato que no podemos pasar por alto y que es muy relevante. Espa&ntilde;a, con los gobiernos del PP y del PSOE, se ha comportado como un delincuente internacional. Se han desobedecido las leyes internacionales. La legislaci&oacute;n obliga, por ejemplo, a abrir las fosas comunes y recuperar los cuerpos de los desaparecidos. Pero Espa&ntilde;a no cumple y sigue permitiendo que, como m&iacute;nimo, 136.000 desaparecidos yazcan como perros bajo toneladas de tierra&raquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;Fue el propio Zapatero el que consinti&oacute; que se descafeinara la Ley de Memoria Hist&oacute;rica. Los consejos demosc&oacute;picos de algunos de sus asesores (&laquo;este tema no da votos&raquo;) y el disfraz de &ldquo;Hombre de Estado&rdquo; que acaban enfund&aacute;ndose todos los presidentes, le hicieron evolucionar hasta el punto de que hoy su discurso en este tema es irreconocible. Hace ahora un a&ntilde;o el expresidente se enfrent&oacute; dial&eacute;cticamente a Baltasar Garz&oacute;n que defend&iacute;a la necesidad de crear una Comisi&oacute;n de la Verdad que zanjara de una vez por todas este asunto. Zapatero se opuso y defendi&oacute; la necesidad de mantener &laquo;un punto de templanza&raquo;. Pero su afirmaci&oacute;n m&aacute;s grave fue asumir que era negativo intentar reconstruir una &laquo;verdad institucional&raquo;. Zapatero ha acabado asumiendo el discurso de la derecha de que no hay una verdad &uacute;nica respecto al franquismo y, por tanto, mejor dejar las cosas como est&aacute;n. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si los alemanes hubieran pensado eso mismo? Seguir&iacute;an teniendo calles y estatuas dedicadas a Hitler y sus escolares estudiar&iacute;an episodios ambiguos en sus libros de texto. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a hoy en Francia si los colaboracionistas de P&eacute;tain y los resistentes antinazis permanecieran al mismo nivel? Quiz&aacute;s Marine Le Pen no tendr&iacute;a que maquillar tanto su verdadera ideolog&iacute;a y podr&iacute;a llenar de esv&aacute;sticas sus multitudinarios m&iacute;tines pol&iacute;ticos. &iquest;Qu&eacute; pasa hoy en Espa&ntilde;a por haber permitido que fascistas y dem&oacute;cratas permanezcan equiparados en nuestros libros de Historia? Que nuestro Gobierno hace homenajes a la Divisi&oacute;n Azul; que algunos medios de comunicaci&oacute;n ensalzan a asesinos y genocidas; que nuestros escolares piensan que Federico Garc&iacute;a Lorca muri&oacute; de un resfriado; que nuestras calles y plazas est&aacute;n repletas de s&iacute;mbolos que representan el totalitarismo, la dictadura, el genocidio y la muerte.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La verdad puede tener y tiene muchos matices, pero verdad solo hay una. 40 a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del dictador se nos sigue negando el derecho a decir que la Rep&uacute;blica, con todos sus defectos, era un r&eacute;gimen democr&aacute;tico que termin&oacute; fruto de un Golpe de Estado apoyado por la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini. Hay matices, pero esa no es una opini&oacute;n, es la &uacute;nica verdad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Como verdad es decir hoy que Francia nos saca los colores condecorando a los espa&ntilde;oles que lucharon por la libertad de todos, mientras aqu&iacute; seguimos mirando para otro lado. &iquest;Se atrever&aacute; alg&uacute;n grupo o partido pol&iacute;tico a paliar esta injusticia hist&oacute;rica? Como dice Pierrette, &laquo;m&aacute;s vale tarde&hellip;&raquo;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>(Algunos datos y declaraciones que aparecen en este art&iacute;culo han sido extra&iacute;dos del cap&iacute;tulo "Siempre olvidados" del libro&nbsp;</strong></em><em><strong>Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen; Ediciones B)</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&nbsp;</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-legion-de-honor-depotados-nazis-franco_132_4326351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2015 19:26:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francia concede la Legión de Honor a los deportados españoles. ¿Y aquí? Mirando para otro lado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Mauthausen,Nazis,Francisco Franco,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las españolas del pijama a rayas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espanolas-pijama-rayas_132_4338861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9a6037b-6468-4ee9-af4c-a5414e44a31e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Neus Català con su traje de prisionera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mujeres de Andalucía, Cataluña, Madrid, Valencia, las dos Castillas… que fueron hechas prisioneras por la Gestapo y terminaron encerradas entre las alambradas de campos de concentración como Ravensbrück, Mauthausen o Auschwitz</p><p class="subtitle">Setenta años después de la liberación de esos centros de explotación y exterminio, ha llegado el momento de sacarlas del olvido al que fueron condenadas, primero, por el franquismo y, más tarde, por el llamado "Espíritu de la Transición"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El domingo se conmemor&oacute; el <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/8demarzo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">D&iacute;a Internacional de la Mujer</a>&nbsp;sin que el Estado espa&ntilde;ol brindara el m&aacute;s m&iacute;nimo homenaje al colectivo que, quiz&aacute;s, m&aacute;s lo merec&iacute;a: el de las luchadoras republicanas que se unieron a la Resistencia en Francia para combatir a las tropas nazis y que pagaron un alt&iacute;simo precio por su valent&iacute;a</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &laquo;No supimos valorar lo que hab&iacute;amos hecho. Por eso permanecimos en silencio, incluso tras la muerte de Franco&raquo;. Quien as&iacute; habla es una de las mujeres que m&aacute;s ha luchado y m&aacute;s ha sufrido por defender la libertad en Espa&ntilde;a y en el resto de Europa. A punto de cumplir el siglo de vida, Neus Catal&agrave; me sonr&iacute;e desde su silla de ruedas. Sus cuidadoras acaban de sacarla de la triste habitaci&oacute;n en la que una docena de ancianos dormitaba frente al televisor, para traerla a la luminosa sala de visitas de la residencia geri&aacute;trica en la que pasa los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su larga y tormentosa existencia. &laquo;No nos hemos hecho valer como los hombres. La gente no sabe que tambi&eacute;n hubo espa&ntilde;olas en los campos de concentraci&oacute;n de Hitler&raquo;, a&ntilde;ade con voz firme.
    </p><p class="article-text">
        No hay amargura en sus palabras, simplemente <strong>una prolongada resignaci&oacute;n</strong>. Siete d&eacute;cadas despu&eacute;s de recuperar la so&ntilde;ada libertad, Neus es consciente de que ella y sus compa&ntilde;eras son las olvidadas entre los olvidados. Si Espa&ntilde;a enterr&oacute; la historia de los <strong>m&aacute;s de 9.000 compatriotas</strong> que pasaron por los campos de la muerte del III Reich, a&uacute;n m&aacute;s ignorada fue<strong> la historia que escribieron las mujeres</strong>. Mejor tarde que nunca y, por ello, el Gobierno catal&aacute;n le acaba de conceder la medalla de oro de la Generalitat. Madrid, sin embargo, sigue mirando para otro lado.
    </p><h3 class="article-text">Ignoradas por Franco, despreciadas por nuestra democracia</h3><p class="article-text">
        &laquo;Me ha sorprendido tanto saber que hubo mujeres combatiendo en la Guerra de Espa&ntilde;a y, despu&eacute;s, en la Resistencia&hellip; Yo pensaba que en esa &eacute;poca, en Espa&ntilde;a las mujeres estaban encerradas en casa esperando a sus maridos. No sab&iacute;a que hubiera tanta igualdad durante la Rep&uacute;blica&raquo;. Isa es sevillana, tiene 25 a&ntilde;os y estudia direcci&oacute;n y administraci&oacute;n de empresas.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que la inmensa mayor&iacute;a de j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes espa&ntilde;oles, ha sido v&iacute;ctima de unos planes educativos que mantienen secuestrada la historia m&aacute;s reciente de nuestro pa&iacute;s. Yo mismo soy de una generaci&oacute;n que en el colegio, instituto y universidad ve&iacute;a c&oacute;mo el curso terminaba siempre &ldquo;casualmente&rdquo; antes de que diera tiempo a explicar lo ocurrido en la Espa&ntilde;a del siglo XX. &iquest;Te suena el cuento? Seguro que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los historiadores franquistas escribieron durante cuarenta a&ntilde;os <strong>un relato manipulado y profundamente falso</strong> que no fue corregido con la llegada de la democracia. La vieja cantinela de &ldquo;no remover el pasado&rdquo; fue ni m&aacute;s ni menos que eso, dejar las cosas como estaban, es decir como los franquistas quer&iacute;an que estuvieran. Y hoy pagamos el precio de ese error: somos el &uacute;nico pa&iacute;s democr&aacute;tico con calles y plazas dedicadas a fascistas y genocidas; el &uacute;nico en que se equipara a v&iacute;ctimas y a verdugos; el &uacute;nico en el que nuestro Gobierno homenajea a quienes combatieron codo con codo con las tropas nazis y desprecia a los que lucharon por la libertad en Europa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo despu&eacute;s de explicar este contexto es comprensible que Neus y las m&aacute;s de 300 espa&ntilde;olas que sufrieron y murieron en los campos de concentraci&oacute;n de Hitler no sean reconocidas como lo que son: hero&iacute;nas que deber&iacute;an ser puestas como modelo y ejemplo para las nuevas generaciones. Unas nuevas generaciones a las que se les ha hurtado, sencillamente, la verdad. Porque decir que Franco fue un dictador sanguinario no es una opini&oacute;n pol&iacute;tica, es una realidad hist&oacute;rica. Porque decir que <strong>durante la II Rep&uacute;blica se alcanzaron las mayores cotas de libertad y de derechos sociales</strong> de la historia, no es un juicio de valor, es un hecho contrastado. Como lo es recordar que aquella ef&iacute;mera democracia dot&oacute; a las mujeres de una igualdad, derecho al voto incluido, que fue la envidia de los movimientos feministas europeos. Como verdad, y no opini&oacute;n, es decir que Franco acab&oacute; con todos estos avances a golpe de pase&iacute;llo, torturas y una represi&oacute;n que coordin&oacute; con un aliado y mentor llamado Adolf Hitler.
    </p><h3 class="article-text">Libres, luchadoras y resistentes</h3><p class="article-text">
        Neus y el resto de las futuras deportadas crecieron en ese ambiente de libertad e igualdad que surgi&oacute; durante la II Rep&uacute;blica. La mayor parte de ellas se implicaron a fondo en la pol&iacute;tica que lo impregnaba todo en aquellos intensos y turbulentos a&ntilde;os. Tras la sublevaci&oacute;n de una parte del Ej&eacute;rcito, las republicanas tomaron las armas con la misma convicci&oacute;n que sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;an lo que se jugaban frente a <strong>un enemigo que gritaba &ldquo;Viva la muerte&rdquo;</strong> y a generales como Queipo de Llano que felicitaba a sus &ldquo;valientes legionarios&rdquo; por violar a las mujeres: &laquo;ahora por lo menos sabr&aacute;n lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas&raquo;, dec&iacute;a ese siniestro militar que hoy, sin embargo, sigue enterrado en un lugar de honor en la bas&iacute;lica sevillana de La Macarena.
    </p><p class="article-text">
        En la retaguardia o en los frentes de batalla trataron de frenar el avance franquista, hasta que la amarga derrota las empuj&oacute; a cruzar los Pirineos. La democracia francesa recibi&oacute; al medio mill&oacute;n de espa&ntilde;oles como a perros y a las espa&ntilde;olas como a putas. Porque eso era, ni m&aacute;s ni menos, lo que representaban <strong>las mujeres republicanas</strong> para los sectores m&aacute;s conservadores de la sociedad francesa. &laquo;Los peri&oacute;dicos de la zona, como El Patriota de los Pirineos, les tachaban de maleantes, de delincuentes que iban a contaminar a la gente. Se dec&iacute;a que las espa&ntilde;olas eran unas prostitutas porque abortaban o porque fumaban&raquo;, recuerda el hispanista franc&eacute;s Jean Ortiz.
    </p><p class="article-text">
        Dolors Casadella fue confinada en las playas de St. Cyprien: &laquo;Tuvimos que dormir directamente encima de la arena. Sentada en el suelo, pas&eacute; la noche con mi ni&ntilde;a encima de las rodillas. R&aacute;pidamente empezaron a morir los ni&ntilde;os espa&ntilde;oles. Mi hija vivi&oacute; 15 d&iacute;as&raquo;. Como el beb&eacute; de Dolors, perecieron m&aacute;s de 14.000 hombres, mujeres y ni&ntilde;os v&iacute;ctimas del fr&iacute;o, el hambre y las enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        Pese al maltrato recibido, el inicio de la II Guerra Mundial y la fulminante ocupaci&oacute;n alemana hizo que <strong>centenares de espa&ntilde;olas se unieran inmediatamente a la Resistencia</strong> contra el invasor nazi. Mujeres que desempe&ntilde;aron todo tipo de misiones, como narraba Neus en su libro De la Resistencia y la Deportaci&oacute;n: &laquo;En general, las mujeres fuimos utilizadas como enlaces dentro de la densa red de informaci&oacute;n, en los pasos por las monta&ntilde;as y fronteras, en la solidaridad en las c&aacute;rceles (...). Los controles de la polic&iacute;a francesa y de las patrullas alemanas los asum&iacute;amos primero nosotras. Pero estuvo adem&aacute;s el transporte de armas y propaganda. Las mujeres tambi&eacute;n empu&ntilde;aron las armas en batallas c&eacute;lebres como La Madeleine&raquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        Si algo sorprende de estas luchadoras, es la poca importancia que dan a lo que hicieron; quiz&aacute;s porque nadie les reconoci&oacute; su heroico papel. Nunca olvidar&eacute; cuando Pepita Molina me cont&oacute; su historia en su peque&ntilde;o piso de las afueras de Par&iacute;s; era la primera vez que alguien se interesaba por su vida: &laquo;El marido de mi hermana Lina se llamaba Luis Gonz&aacute;lez. &Eacute;l estaba muy metido en la guerrilla y nosotros ayud&aacute;bamos en todo lo que pod&iacute;amos. Un d&iacute;a a Luis le esperaba la Gestapo en la puerta de casa. O&iacute;mos los disparos y cuando salimos ya estaba muerto. En el forro de su gabardina encontraron panfletos con propaganda antinazi. Recuerdo que mi hermana Lina nos dijo: &ldquo;Aqu&iacute; no conocemos a nadie&rdquo;. Poco despu&eacute;s registraron la casa y nos llevaron detenidas a las tres. Nos interrogaron por separado pero ninguna contamos nada y, al final, nos dejaron marchar. Yo ni siquiera pude ir al entierro de Luis porque los alemanes tem&iacute;an que se convirtiera en un acto de protesta contra la ocupaci&oacute;n. Solo dejaron que asistieran dos personas y, claro, fueron mi hermana y mi madre. Pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde, miembros de la Resistencia nos avisaron de que los nazis iban a volver a por nosotras y que deb&iacute;amos marcharnos cuanto antes. Cogimos unas cuantas cosas y conseguimos escapar con la ayuda de varios compa&ntilde;eros resistentes&raquo;.
    </p><h3 class="article-text">Torturadas y deportadas</h3><p class="article-text">
        Lina tuvo suerte. Entre <strong>300 y 500 espa&ntilde;olas</strong>, sin embargo, fueron detenidas, torturadas y enviadas a los campos de concentraci&oacute;n. A Neus la detuvieron en noviembre de 1943 junto a su marido: &laquo;Fue terrible. No recib&iacute; ni un solo golpe, pero tuve que controlar mis nervios durante m&aacute;s de media hora, con una pistola en cada sien y una ametralladora en la espalda. Me dec&iacute;an: &ldquo;Habla, no seas tonta; si tu marido lo ha dicho todo y te lo carga todo a ti... Te enga&ntilde;a con otras mujeres&rdquo;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica totalidad de estas espa&ntilde;olas fueron deportadas, en vagones de ganado, a Ravensbr&uuml;ck, el puente de los cuervos. Su condici&oacute;n de mujeres fue un agravante m&aacute;s al s&aacute;dico tratamiento que, de por s&iacute;, recib&iacute;an los prisioneros. A su llegada les era <strong>inyectado un producto qu&iacute;mico</strong> para que se les retirara la menstruaci&oacute;n. En el caso de Neus, no volvi&oacute; a tener la regla hasta 1951. A&uacute;n peor lo pas&oacute; Alfonsina Bueno que arrastr&oacute; secuelas durante toda su vida: &laquo;Me llevaron a la enfermer&iacute;a junto a otras cuatro deportadas. Una enfermera rusa fue obligada a inyectarnos en la vagina o, mejor dicho, en el cuello del &uacute;tero, un l&iacute;quido que ni ella seguramente sab&iacute;a lo que era. Lo que yo s&iacute; s&eacute; es que al salir de la maldita enfermer&iacute;a, entre mis piernas ca&iacute;an unas gotas amarillas que al mismo tiempo iban quemando la piel&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres fueron especialmente utilizadas como<strong> conejillos de indias por los m&eacute;dicos SS</strong>. Les amputaban brazos y piernas para despu&eacute;s tratar de reimplant&aacute;rselos; les provocaban heridas que infectaban con bacterias con el objetivo de probar nuevos medicamentos; les cortaban m&uacute;sculos y les romp&iacute;an huesos para estudiar los procesos de regeneraci&oacute;n y practicar t&eacute;cnicas de trasplantes.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las amenazas que pend&iacute;a siempre sobre ellas era la de pasar a formar parte del <strong>ej&eacute;rcito de prostitutas</strong> que abastec&iacute;a los burdeles que el III Reich abri&oacute; para &ldquo;satisfacer las necesidades de sus tropas&rdquo;. Dolors Casadella, que hab&iacute;a perdido a su hija peque&ntilde;a en los campos franceses, ten&iacute;a claro que nunca acabar&iacute;a sirviendo en uno de esos tugurios: &laquo;Una ma&ntilde;ana, al despertar la jefa de la barraca grit&oacute;: &ldquo;Las que quieran ir a una casa de prostituci&oacute;n que pasen por mi despacho&rdquo;. Todas gritamos: &ldquo;Hum&rdquo;. &ldquo;Os prevengo que si no hay voluntarias, os cogeremos por la fuerza&rdquo;. Esto fue terrible, sobre todo las m&aacute;s j&oacute;venes decidimos matarnos si nos hac&iacute;an esto&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dolors no tuvo que suicidarse pero vio como otras compa&ntilde;eras s&iacute; lo hicieron tras contemplar horrorizadas la forma en que eran <strong>asesinados sus hijos</strong>. As&iacute; lo recuerda Neus: &laquo;A las madres que daban a luz en aquella &eacute;poca les ahogaban el beb&eacute; en un cubo de agua (...). Cuando el horno crematorio no daba m&aacute;s de s&iacute;, se abr&iacute;a una zanja, se llenaba de gasolina y se les prend&iacute;a fuego. As&iacute; desapareci&oacute; un gran n&uacute;mero de ni&ntilde;os jud&iacute;os o gitanos. Las SS les hac&iacute;an bajar a las zanjas, con un bomb&oacute;n en la mano, bajo el c&iacute;nico pretexto de protegerles de un bombardeo. Alguna vez lo hac&iacute;an tan cerca del campo que sus madres o&iacute;an sus alaridos y se volv&iacute;an locas de dolor&raquo;.
    </p><h3 class="article-text">Solidaridad y resistencia</h3><p class="article-text">
        Al igual que los hombres, las deportadas destacan <strong>la solidaridad</strong> como uno de los principales factores que les ayud&oacute; a salir con vida de los campos. Simone Vilalta me muestra su tesoro; el regalo que le hicieron sus compa&ntilde;eras durante su estancia en Ravensbr&uuml;ck: &laquo;Cuando cumpl&iacute; 21 a&ntilde;os me entregaron este librito que hab&iacute;an hecho a mano y en el que hab&iacute;an escrito una breve historia. Me acuerdo mucho de la solidaridad que tuvimos entre nosotras. Hubo una mujer mayor que yo que me hizo de madre. Esos son los &uacute;nicos buenos recuerdos que tengo del campo&raquo;.
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa solidaridad abarc&oacute; desde compartir la poca comida que recib&iacute;an hasta proteger a las compa&ntilde;eras que se encontraban m&aacute;s d&eacute;biles. Pero tambi&eacute;n les llev&oacute; a montar <strong>una organizaci&oacute;n clandestina</strong> para recabar informaci&oacute;n y organizar acciones de sabotaje.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las prisioneras trabajaban en f&aacute;bricas de armamento que nutr&iacute;an a la Wehrmacht. Cualquier peque&ntilde;a acci&oacute;n encaminada a retrasar o paralizar la producci&oacute;n era considerada un &eacute;xito por las espa&ntilde;olas del pijama a rayas. Neus se especializ&oacute; en inutilizar los proyectiles que fabricaba en el subcampo de Holleischen: &laquo;Sabote&aacute;bamos las balas que ten&iacute;amos que fabricar. Unas compa&ntilde;eras se dedicaban a cazar moscas y despu&eacute;s las pon&iacute;amos en la zona que albergaba el detonador. Cuando no ten&iacute;amos moscas, escup&iacute;amos. Estoy segura de que muchas de las cajas de balas que sal&iacute;an de all&iacute; nunca pudieron utilizarse. Cuando regres&aacute;bamos a la barraca nos pregunt&aacute;bamos entre nosotras: &iquest;Cu&aacute;ntas moscas has matado hoy? &ldquo;Veinte, treinta, cincuenta&rdquo;. Cada mosca era una bala que no servir&iacute;a para acabar con la vida de alg&uacute;n compa&ntilde;ero. Estas peque&ntilde;as cosas representaban para nosotras una gran victoria. Era peligroso y si te cog&iacute;an no lo contabas, pero seguimos haci&eacute;ndolo hasta el final&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ese final lleg&oacute; en 1945 cuando las tropas sovi&eacute;ticas y aliadas fueron liberando, uno a uno, los campos de concentraci&oacute;n. Lleg&oacute; la libertad para las espa&ntilde;olas pero no la felicidad. Sin patria a la que regresar, la mayor&iacute;a se instal&oacute; en Francia donde tuvieron que afrontar unas penurias econ&oacute;micas que se ve&iacute;an agravadas por el desarraigo social y por las <strong>terribles secuelas f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas</strong> que arrastraban de su deportaci&oacute;n. Algunas no lo resistieron y llegaron a suicidarse. Otras, como Neus, trataron de rehacer sus vidas sin dejar de mirar a la Espa&ntilde;a que languidec&iacute;a baja la dictadura franquista.
    </p><p class="article-text">
        Sus compa&ntilde;eros sintieron la m&aacute;s amarga de las traiciones tras la muerte de Franco. Ellos pensaban que hab&iacute;a llegado, por fin, su momento. Cre&iacute;an que ser&iacute;an reconocidos como el resto de deportados lo hab&iacute;an sido por sus naciones 30 a&ntilde;os atr&aacute;s. Las luchadoras como Neus ni siquiera se lo plantearon. Como ella misma dec&iacute;a al comienzo de este art&iacute;culo: &laquo;No supimos valorar lo que hab&iacute;amos hecho&raquo;. Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s es <strong>el Estado espa&ntilde;ol el que sigue sin querer valorarlas</strong>, sin querer reconocerlas. No es ignorancia, no es casualidad, no es dejaci&oacute;n&hellip; Es una <strong>actitud premeditada de olvido</strong>. Olvido para tratar de enterrar la verdad y seguir equiparando a v&iacute;ctimas y a verdugos.
    </p><p class="article-text">
        (Este art&iacute;culo se ha elaborado con extractos y testimonios recogidos en el libro Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen de Ediciones B)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espanolas-pijama-rayas_132_4338861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2015 19:54:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las españolas del pijama a rayas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Mauthausen,Segunda Guerra Mundial,Franquismo,Deportaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paco Griéguez: «Sueño con Mauthausen»]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-grieguez-nazismo-concentracion-hitler-himmler-franco_132_4349779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa009da-41fa-4961-88b9-a3eb6c6c47ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paco Griéguez: «Sueño con Mauthausen»"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El murciano Francisco Griéguez sigue volviendo cada noche al campo de concentración. Los SS y los kapos más sanguinarios resucitan en sus pesadillas.</p><p class="subtitle">Los cuatro años que pasó en Mauthausen viendo morir a sus compañeros le atormentarán hasta el final de sus días. Esta es su terrible historia.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
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        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/espia-toledano-Mauthausen_6_359124087.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El esp&iacute;a toledano de Mauthausen</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/mauthausen-ortells-gusen-hitler-himmler-franco-suner-deportado-nazi_6_356324403.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pajarito siempre libre</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/clarinetista-Mauthausen-terres-hitler-himmler-franco-gusen_6_354574555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El clarinetista de Mauthausen</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández, Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-grieguez-nazismo-concentracion-hitler-himmler-franco_132_4349779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2015 19:09:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paco Griéguez: «Sueño con Mauthausen»]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El espía toledano de Mauthausen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espia-toledano-mauthausen_132_4362973.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de624af9-d042-4eab-ae58-6f26023fca3a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Esteban Pérez dirigía un grupo de reclusos dedicado a tareas de espionaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los españoles crearon una organización clandestina en Mauthausen que les permitió salvar numerosas vidas. Su principal objetivo era organizar el robo de comida que después repartían entre los prisioneros más débiles</p><p class="subtitle">Sin embargo, realizó acciones mucho más audaces. En una de ellas participó activamente Esteban Pérez que dirigía un grupo de reclusos dedicado a tareas de espionaje</p><p class="subtitle">Este luchador de Portillo (Toledo) nos contó su historia seis meses antes de dejarnos para siempre. Tenía 103 años</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/clarinetista-Mauthausen-terres-hitler-himmler-franco-gusen_6_354574555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El clarinetista de Mauthausen</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/perea-mauthausen-nazi-deportado-concentracion-franco-hitler-himmler-suner_6_352124787.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deportado Luis Perea, una memoria compartida</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espia-toledano-mauthausen_132_4362973.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2015 17:14:15 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pajarito: siempre libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-ortells-gusen-hitler-himmler-franco-suner-deportado-nazi_132_4375751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab0fa7ec-af6b-4060-8d04-e157bd9901a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Dibujo de Manuel Alfonso, superviviente de Mauthausen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Manuel Alfonso sobrevivió en Mauthausen gracias a su habilidad con los lápices y los pinceles. Cuando estaba a punto de morir extenuado y hambriento, los SS le destinaron a trabajar en la oficina de los arquitectos</p><p class="subtitle">A escondidas, Manuel realizaba dibujos que regalaba a sus compañeros de penurias. En ellos siempre aparecía un pequeño pájaro y, por eso, los otros prisioneros le llamaban Pajarito.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/perea-mauthausen-nazi-deportado-concentracion-franco-hitler-himmler-suner_6_352124787.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deportado Luis Perea, una memoria compartida</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/viaje-Escot-Olvera-Cadiz-Mauthausen_6_349325074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El viaje de Escot: de Olvera a Mauthausen</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández, Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/mauthausen-ortells-gusen-hitler-himmler-franco-suner-deportado-nazi_132_4375751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2015 20:33:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El clarinetista de Mauthausen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/clarinetista-mauthausen-terres-hitler-himmler-franco-gusen_132_4386230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d21ab37-1392-4fd4-974c-9cf838d4ed13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su amor por la música acompañó a Antonio Terres desde la Guerra de España hasta las barracas del campo de concentración de Mauthausen</p><p class="subtitle">Allí formó parte de la banda, formada por prisioneros, que tocaba mientras los SS ejecutaban o torturaban a los deportados</p><p class="subtitle">La odisea de este alicantino es una de las muchas historias que se reúnen en el libro "Los últimos españoles de Mauthausen"</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/viaje-Escot-Olvera-Cadiz-Mauthausen_6_349325074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El viaje de Escot: de Olvera a Mauthausen</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/gusen-mauthausen-nazi-deportado-franco-suner-himmler-hitler_6_349325071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los deportados espa&ntilde;oles en Mauthausen y los datos que deber&iacute;an estar en los libros de historia</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/clarinetista-mauthausen-terres-hitler-himmler-franco-gusen_132_4386230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2015 19:43:09 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deportado Luis Perea: una memoria compartida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/perea-mauthausen-nazi-deportado-concentracion-franco-hitler-himmler-suner_132_4396545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99e938ce-3fda-4c6b-8ff3-c0f2f16696b0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Luis Perea, una memoria compartida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El deportado manchego Luis Perea murió el pasado año sin recibir homenaje alguno por parte del Estado español</p><p class="subtitle">Meses antes de su fallecimiento, su hija Pilar y su esposa María nos recibieron en su casa de Hendaya</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        A Luis, la salud y la memoria ya le hab&iacute;an abandonado, pero Pilar y Mar&iacute;a se encargan de mantener viva la historia de este viejo luchador que pas&oacute; m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os entre las alambradas de Mauthausen. Ambas reflexionan tambi&eacute;n sobre <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/gusen-mauthausen-nazi-deportado-franco-suner-himmler-hitler_6_349325071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el olvido al que los deportados fueron condenados</a> por la democracia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
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        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/viaje-Escot-Olvera-Cadiz-Mauthausen_6_349325074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El viaje de Escot: de Olvera a Mauthausen</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/el-holocausto-espa%C3%B1ol/gusen-mauthausen-nazi-deportado-franco-suner-himmler-hitler_6_349325071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los deportados espa&ntilde;oles en Mauthausen y los datos que deber&iacute;an estar en los libros de historia </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/perea-mauthausen-nazi-deportado-concentracion-franco-hitler-himmler-suner_132_4396545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2015 19:41:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deportado Luis Perea: una memoria compartida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Mauthausen,Francisco Franco,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los deportados españoles en Mauthausen y los datos que deberían estar en los libros de historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/gusen-mauthausen-nazi-deportado-franco-suner-himmler-hitler_132_4408177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/519e6cf8-8b4e-4586-a518-afc34e3c9bb1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Españoles en Mauthausen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Preguntas y respuestas sobre los prisioneros españoles que pasaron años en los campos de concentración alemanes</p><p class="subtitle">Quiénes y cuántos eran, cómo llegaron allí y cómo los categorizaban los nazis</p></div><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;nes eran los deportados espa&ntilde;oles?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos los espa&ntilde;oles que acabaron en los campos de concentraci&oacute;n nazis se hab&iacute;an exiliado en Francia tras la victoria franquista de 1939. A partir de ah&iacute; hubo dos grupos: la mayor&iacute;a de los deportados sirvieron en las filas del Ej&eacute;rcito franc&eacute;s durante la Segunda Guerra Mundial, capturados por los nazis en junio de 1940, y enviados a los campos desde agosto de ese a&ntilde;o hasta finales del siguiente; un porcentaje m&aacute;s reducido perteneci&oacute; a la Resistencia, fueron detenidos por la polic&iacute;a francesa y la Gestapo y conducidos a los campos en 1942, 1943 y 1944. Existe un caso excepcional y de especial gravedad que no entra en ninguno de estos dos grupos, el llamado &laquo;convoy de los 927&raquo;, formado por civiles que se encontraban refugiados en el campo de Les Alliers, junto a la ciudad francesa de Angulema, en el que hab&iacute;a hombres, mujeres y ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos fueron y cu&aacute;ntos murieron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles que estuvieron recluidos en los campos de concentraci&oacute;n nazis, de los que hay constancia documental, ascienden a 9.328. De ellos murieron 5.185, sobrevivieron 3.809 y figuran como desaparecidos 334. Estos datos representan una tasa de mortalidad del 59%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; campos estuvieron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mauthausen y los subcampos que depend&iacute;an de &eacute;l recibieron el mayor n&uacute;mero de prisioneros espa&ntilde;oles. En total fueron encerrados all&iacute; 7.532, de los que murieron 4.816. Eso supone una tasa de mortalidad del 64%. La mayor&iacute;a de ellos perecieron en <strong>Gusen</strong>, un subcampo situado a 5 kil&oacute;metros de Mauthausen. A &eacute;l fueron a parar 5.266 espa&ntilde;oles de los que fueron asesinados 3.959.
    </p><p class="article-text">
        Dachau y Buchenwald recibieron a unos 1.100 espa&ntilde;oles de los que, al menos, 500 murieron o fueron dados por desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        Ravensbr&uuml;ck fue el campo de las mujeres. Por &eacute;l pasaron unas 170 espa&ntilde;olas de las que fallecieron, al menos, 14.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hubo espa&ntilde;oles en otros campos como Bergen Belsen, Auschwitz, Flossenb&uuml;rg, Natzweiler, Neuengamme, Sttuthof, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Aurigny, Guernesey y Neu Bremm
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo fueron encerrados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los primeros republicanos llegaron a Mauthausen el 6 de agosto de 1940. Eran 400 hombres trasladados desde el campo de prisioneros de guerra de Moosburg, cercano a la ciudad alemana de M&uacute;nich. En un plazo de poco m&aacute;s de un mes llegar&iacute;an otros cinco convoyes cargados con cerca de 900 espa&ntilde;oles. Desde ese momento, el flujo pr&aacute;cticamente se detuvo hasta que en diciembre de 1940 comenz&oacute; el gran desembarco. Entre el 13 de diciembre y el 27 de enero llegaron m&aacute;s de 3.000 espa&ntilde;oles a bordo de tres grandes transportes. Otros 1.300 lo har&iacute;an entre marzo y abril. A partir de ah&iacute;, y hasta diciembre, los ingresos se redujeron notablemente y apenas llegaron 600 hombres repartidos en peque&ntilde;os grupos. La gran deportaci&oacute;n espa&ntilde;ola a Mauthausen concluy&oacute; el 19 de diciembre de 1941, con la llegada del &uacute;ltimo convoy con m&aacute;s de 300 republicanos, procedentes del <em>stalag </em>XVII-B, situado junto a la ciudad austriaca de Krems. Desde entonces y hasta el final de la guerra seguir&iacute;an entrando espa&ntilde;oles con cuentagotas. La pr&aacute;ctica totalidad de ellos eran miembros de la Resistencia francesa capturados por la polic&iacute;a francesa de P&eacute;tain y por la Gestapo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Eran un colectivo claramente definido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras ser capturados por las tropas alemanas, los espa&ntilde;oles fueron recluidos, junto a los soldados franceses y brit&aacute;nicos, en campos para prisioneros de guerra donde se respetaba la Convenci&oacute;n de Ginebra. Sin embargo, el R&eacute;gimen franquista negoci&oacute; con la c&uacute;pula del Reich y con el gobierno colaboracionista de P&eacute;tain el traslado de todos ellos a campos de concentraci&oacute;n donde deb&iacute;an ser exterminados.
    </p><p class="article-text">
        Esta decisi&oacute;n pol&iacute;tica tambi&eacute;n se not&oacute; en el tratamiento diferenciado que recibieron los deportados espa&ntilde;oles a su llegada a Mauthausen.
    </p><p class="article-text">
        En el sistema represivo nazi, la obsesi&oacute;n por el orden y la catalogaci&oacute;n les hizo crear un s&iacute;mbolo para diferenciar a cada grupo de prisioneros. Los jud&iacute;os portaban en sus uniformes la estrella de David, mientras el resto luc&iacute;a un tri&aacute;ngulo invertido. Los delincuentes comunes lo llevaban de color verde, los presos pol&iacute;ticos rojo, a los homosexuales se les hab&iacute;a reservado el rosa, a los gitanos y asociales el negro, y a los testigos de Jehov&aacute; y objetores de conciencia el morado. En el interior del tri&aacute;ngulo, los prisioneros que no eran de origen alem&aacute;n llevaban, adem&aacute;s, la letra inicial de su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica har&iacute;a pensar que los espa&ntilde;oles recibir&iacute;an el tri&aacute;ngulo rojo de prisioneros pol&iacute;ticos, como de hecho ocurri&oacute;, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en el resto de los campos. Sin embargo, en Mauthausen, los republicanos espa&ntilde;oles recibieron el tri&aacute;ngulo azul que les distingu&iacute;a como ap&aacute;tridas. Un tri&aacute;ngulo azul sobre el que aparec&iacute;a escrita una &laquo;S&raquo; que les defin&iacute;a como <em>spanier, </em>es decir, como ap&aacute;tridas espa&ntilde;oles. Toda una contradicci&oacute;n solo explicable por el deseo del r&eacute;gimen franquista de ni siquiera reconocerles como compatriotas. En los libros de registro del campo y en la mente de los SS, esa definici&oacute;n era un poco m&aacute;s amplia: todos los reci&eacute;n llegados eran registrados como &laquo;<em>rotspanier&raquo;. </em>La explicaci&oacute;n de por qu&eacute; aquellos hombres nacidos en una naci&oacute;n amiga del Reich, como era Espa&ntilde;a, merec&iacute;an estar en ese lugar obedec&iacute;a a una sencilla raz&oacute;n: se trataba de &laquo;rojos espa&ntilde;oles&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;nes eran sus guardianes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los campos de concentraci&oacute;n estaban en manos de los SS y no del Ej&eacute;rcito regular alem&aacute;n como ocurr&iacute;a en los campos de prisioneros de guerra. A&uacute;n as&iacute;, los alemanes organizaron un sistema de vigilancia destinado a evitar, todo lo posible, el contacto con los prisioneros a los que consideraban <em>untermenschen, </em>infrahombres. Para ello dieron galones a determinados reclusos que eran realmente los encargados de mantener la disciplina en el interior del recinto y en los distintos grupos de trabajo (llamados <em>kommandos</em>). Estos presos c&oacute;mplices recib&iacute;an el nombre de &laquo;<em>kapos&raquo;</em> o &laquo;cabos de vara&raquo;. En Mauthausen esos puestos los ocuparon, principalmente, delincuentes comunes alemanes; mientras que en Gusen, fueron prisioneros polacos. Unos y otros se caracterizaron por ser m&aacute;s sanguinarios que los propios SS.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong><strong>&iquest;De qu&eacute; murieron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El listado de m&eacute;todos de tortura y asesinato es interminable. Los espa&ntilde;oles perdieron la vida de todas las formas imaginables: fusilados, apaleados, gaseados, ahorcados&hellip; Sin embargo, la mayor&iacute;a pereci&oacute; por un c&oacute;ctel letal de hambre, trabajo esclavo y unas condiciones sanitarias deplorables que provocaban todo tipo de enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo pasaron all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mauthausen y sus subcampos fueron liberados el 5 de mayo de 1945. Por tanto, la mayor&iacute;a de los supervivientes pasaron m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os encerrados tras sus alambradas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/redaccion/Carlos-Hernandez-presenta-espanoles-Mauthausen_6_350374964.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Carlos Hern&aacute;ndez presenta este martes a las 19:30 el libro 'Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen' </strong></em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/gusen-mauthausen-nazi-deportado-franco-suner-himmler-hitler_132_4408177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2015 17:49:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los deportados españoles en Mauthausen y los datos que deberían estar en los libros de historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Mauthausen,Campos de concentración,Francisco Franco,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viaje de Escot: de Olvera (Cádiz) a Mauthausen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/viaje-escot-olvera-cadiz-mauthausen_132_4408149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7921cd5-7c79-497f-b91f-7c7454c10b67_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Eduardo Escot, prisionero español de Mauthausen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El deportado gaditano Eduardo Escot conserva su chaqueta rayada que le acompañó en Mauthausen durante cuatro años y medio. Con ella nos recibe en su casa de las afueras de París, para hablarnos de su larga y tortuosa vida. Una vida que cambió para siempre cuando decidió tomar las armas para defender la República. Era un caluroso mes de julio de 1936.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2015 17:40:24 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un espacio para los prisioneros españoles de Mauthausen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espacio-prisioneros-espanoles-mauthausen_132_4406322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6a6284a-efc8-409a-ad93-da54b9e90aa3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Supervivientes en el campo de concentración de Mauthausen / Foto: United States Holocaust Memorial Museum"></p><p class="article-text">
        Este 2015 se cumplen 70 a&ntilde;os de la liberaci&oacute;n de los campos de concentraci&oacute;n nazis y 75 de la llegada de los primeros prisioneros republicanos a Mauthausen. Por este motivo, eldiario.es ha abierto este espacio dedicado a la historia y la memoria de los m&aacute;s de 9.000 espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que acabaron entre las alambradas de Buchenwald, Dachau, Ravensbr&uuml;ck o Mauthausen. Cerca de 5.500 de ellos solo pudieron salir de all&iacute; convertidos en humo y cenizas.
    </p><p class="article-text">
        Cada martes, el periodista <a href="http://www.eldiario.es/autores/carlos_hernandez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Hern&aacute;ndez</a> nos acerca a estos hombres y mujeres cuyas historias fueron condenadas al olvido, primero por el franquismo y, m&aacute;s tarde, por el llamado &laquo;esp&iacute;ritu de la Transici&oacute;n&raquo;.  Hern&aacute;ndez es autor del libro Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen, publicado recientemente por Ediciones B; adem&aacute;s, es sobrino del prisionero murciano de Mauthausen Antonio Hern&aacute;ndez Mar&iacute;n y es el creador de la web sobre la deportaci&oacute;n espa&ntilde;ola <a href="http://www.deportados.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.deportados.es</a>.
    </p><p class="article-text">
        Este rinc&oacute;n del Holocausto espa&ntilde;ol permanecer&aacute; abierto hasta el pr&oacute;ximo 5 de mayo, fecha en que se celebrar&aacute; el 70 aniversario de la liberaci&oacute;n de Mauthausen, el campo de los espa&ntilde;oles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/el-holocausto-espanol/espacio-prisioneros-espanoles-mauthausen_132_4406322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2015 17:34:04 +0000]]></pubDate>
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