CRÓNICA

Sánchez nos lleva hacia el apocalipsis y sólo Ayuso y 'Horizonte' pueden evitarlo

Un momento de la entrevista a Isabel Díaz Ayuso en 'Horizonte'
1 de octubre de 2026 23:45 h

Jamás podré agradecer lo suficiente a la providencia esta casualidad. Que el primer encargo para VerTele fuese, precisamente, la entrevista de Isabel Díaz Ayuso en Horizonte. Admito que –siguiendo la distinción creada por Mauro Entrialgo entre “nazis” y “nazis del misterio”– mis prejuicios me habían mantenido siempre apartado del programa de Iker Jiménez y Carmen Porter. Y seguramente, este encargo laboral me ha salvado la vida. Mañana mismo, a primera hora, tan pronto abra el súper, pienso agotar las existencias de agua potable, conservas, precocinados –fruta no, claro– y baterías externas. Como Sarah Connor cuando vio venir la tormenta, Díaz Ayuso sabe lo que nos espera. Ha visto las calles ardiendo y se ha despertado a tiempo para advertirnos. ¡Corred, insensatos!

La presidenta de la Comunidad de Madrid acudía al programa de Cuatro como antes lo habían hecho sus colegas de Ceuta y el de Canarias: para hablar de crisis concretas –la entrada masiva de personas migrantes o el hantavirus–, porque ya dice Iker que este no es un espacio para que los políticos diserten sobre cosas genéricas. Sólo lo será si Pedro Sánchez acepta la invitación que le reiteran desde que los mencionó en el Congreso. Hasta entonces, son cuestiones puntuales, como la acampada de Sol, las que centran el debate.

Aún así, era tanta la emoción por la cita que, en el arranque del programa, Beatriz Talegón tuvo que abandonar el plató con un acceso de tos. “Salte, Bea, salte”, le dijo, maternal, Carmen Porter, como si fuese la dueña del bar. Porque –para el espectador neófito– Horizonte es un bar. El Cheers de la caverna. “Where everybody knows your name”. Por eso no hay prácticamente ni presentaciones, pero sí teloneros. Una mesa de analistas como calentamiento antes del plato fuerte: Ayuso, invitada “no sólo por lo que está pasando, sino por lo que nos dicen que puede pasar”. El Iker de los ovnis aún sigue ahí, dentro, esperando que el sanchismo desaparezca y pueda reaparecer.

“No habrá ninguna pregunta pactada”, anuncia Jiménez como quien afirma que no se permitirán golpes por debajo de la cintura. Suena a excusatio non petita. Cuando el presentador señala la silla que ocupará la presidenta de la CAM –esa en la que presume de estar sentado Jorge Calabrés–, Eduardo Inda, camisa abierta, rubicundo como Sinestro, el villano de Lanterns, se indigna: “Me va a comparar a doña Isabel Díaz Ayuso, que es una crack, con este”. En Horizonte, al contrario que en la Telecinco de los 80, son los tíos los que compiten en escote.

Sol es ya territorio comanche: el Oso y el Madroño están “vandalizados”, hay carteles “con amenazas” contra Ayuso, se retiran la bandera de Ceuta y la rojigualda... “Así está España, en el kilómetro cero no se puede poner su bandera”, se lamenta Calabrés. “¿A qué espera el delegado filoetarra del Gobierno de Madrid para cumplir la ley?”, brama Inda. “Esto es lo que tendremos en toda España, un Sol en toda España, si a Alberto Núñez Feijóo no le roban las elecciones”. María Jamardo –a la que se ve que le han dado permiso para abandonar los platós de TVG– lo tiene claro: “Esto va de fastidiar a Ayuso” por ser “presuntamente facha”. Se lo ha dicho, fuera de micrófono, un diputado socialista.

“La madre que parió al hijo de la gran P que puso 'cuidado Ayuso'”. Estoy prácticamente seguro de que el otro Giménez de la mesa, Miquel, no se refería a ninguno de los vástagos de los Bardem-Cruz. “Esta izquierda mugrosa que no es izquierda ve en Ayuso a su auténtico enemigo. No a Abascal. No a Feijóo”. Y eso es porque notan “lo mismo que cualquier español con sentido”. Y lo dice él, que no vota. Cada vez nos van dejando más claro que la presidenta jugará fuera de casa...

(Para dar tiempo a entrar a Ayuso ponen su intervención en la Asamblea de Madrid, donde llamó a los manifestantes “saltimbanquis con Macintosh”. La única persona que conozco que aún utiliza Macintosh es mi suegra. Lo hace cuando nos pide que le busquemos los billetes para los viajes del Imserso. Perdón por la digresión. Regresamos a plató donde Isabel –a partir de ahora la llamaremos así y la tutearemos, como hace la pareja de presentadores– está hablando de lo bonito que es el set...).

“He estado en muchos pero este es diferente. tiene muchas cosas muy interesantes. También la luz, no sé...”. Como es periodista, le piden que haga una portada, como las que los rodean –“Charlie Kirk, Ceuta...”– sobre lo que está pasando en Sol. Es entonces cuando la pelicula cambia. Lo que era una amable comedia con tintes costumbristas da paso al terror. Como si en Widow's Bay hiciesen un remake de La Profecía.

Cual oráculo castizo, Isabel va mucho más allá de ese kilómetro cero en el que “se niega España” (Jamardo dixit). En su visión, el PSOE y el “Frente Popular” que lo acompaña han decidido “que no van a dejar el poder de manera democrática”: han decidido no someterse más a la separación de poderes, al Estado de Derecho, a la alternancia política... “Vamos a vivir escenarios durísimos en las próximas semanas, los próximos meses... una situación en la que no habíamos vivido jamás”. Será especialmente difícil en ciudades como Madrid, donde “los ciudadanos son rehenes”.

Iker y Carmen la escuchan obnubilados. Isabel continúa porque todo esto lo vio venir y nadie le hizo caso. “Lo conozco muy bien. Me tocó soportarlo en la pandemia y ahí vi la maldad directa”. Habla, claro, de Sánchez y su “estrategia de la carcoma” para que no quede “ni una institución en pie”. “Pactó con ETA”. Así, a palo seco, sin herederos ni nada.

A Jiménez parece que no le llega la camisa al cuerpo, pero eso es porque no deja de tirar de una chaqueta en la que entra a duras penas. “¿Por qué confluye esto en Sol?”. Eso, que no se nos olvide que la coartada es una crisis concreta. “Es que no es así. Les importa un carajo esta mujer”. Isabel ha cogido carrerilla y viene a destruir el plan maestro de su archienemigo. “España es una democracia pero se nos ha colado un dictador en el sistema”. Un dictador que no atiende a sus deberes porque en un canal estatal llevan poniéndolo de verano desde hace más de una hora y no ha entrado el ejército a cortar la emisión. A ver si, además de dictador, va a ser un incompetente...

Menos mal que Carmen estaba atenta para desviar la atención hacia el ático. “Primero, no es tu ático, ¿no? Es de la Comunidad”. Isabel hace mohínes, recuerda que lleva “22 años viviendo de alquiler” y se siente poco representada por el Sindicato de Inquilinas. Carmen continúa, inasequible al desaliento. “Es que han estado así todo el verano... y qué tendrá que ver el ático cuando tu estabas de incendio en incendio?” [Habla de los forestales, no de los que provoca cuando le ponen un micro delante].

“Después ha venido lo del desahucio y justo se manifiestan debajo de ese ático y después van a la acampada”. La importancia del orden de los factores. Porter, ya desatada, repasa las “amenazas” descubiertas en Sol: “El ataúd, 'Ayuso, payasa, a tu puta casa'... es un delito de odio... ¡Todo va dirigido hacia ti en el más puro estilo nazi!”.

Pero Isabel no se lo toma como algo “personal”. “Esto va de muchos de todas las personas que creemos en España” y retorna con lo que se nos viene encima: algaradas, la ley de la selva, la TIRANÍA, LA REVOLUCIÓN: “Nerón necesita que todo esté quemado”, zanja.

“Te acostumbras a la decadencia. Nos llevan a la lucha de clases: trabajador contra empresario, propietario contra inquilino, guerracivilismo, hombre contra mujer... Hasta ahora, en España había respeto por la propiedad, la empresa y el capital” pero Sánchez “necesita la revolución, NECESITA QUE NOS MATEMOS ENTRE NOSOTROS”.

Hay que volver a bajar el listón, así que llega el momento de recibir las preguntas enviadas por el público: “Pone a bailar a la izquierda”, “les pinta la cara”, “tiene los ovarios mejor puestos de este país...”. “Habrá críticas, pero leemos lo que viene”, apostilla Iker. Así que toca buscar y aparece un interrogante real de la calle, ese que todos se hacen: “¿Hay alguna posiblidad de que concurra a la presidencia del Gobierno de España?”. “El presidente del PP es Feijóo. Lo que tenemos que hacer cada uno es saber dónde tenemos que estar”. El suspiro se escuchó en todo el Viso.

La charla se interrumpe con la última hora y el no de Junts a los dos decretos del gobierno. También eso responde a los maléficos planes de Sánchez. “Sólo busca un motivo para convocar elecciones”. ¿Elecciones? Este dictador no deja de sorprendernos. No es la única contradiccion. Cada vez que habla de “una situación nunca vista”, uno recuerda que sí, Isabel, que eso de lo que hablas lo vimos hace justo 90 años. Pero no, estamos equivocados: “Nos querían en el 36. No digo que vayamos a eso, pero ¿cómo se llega? Así. Nos llevan a algo”. En su cabeza sonaba espectacular, así que antes de que alguien se dé cuenta de la contradicción, otra frase lapidaria: “Nos gobierna la mafia y la gente tiene miedo”.

Los presentadores recogen ese temor. “¿Te has planteado dejar la política?”. “Ahora es cuando menos. No nos lo podemos permitir”. Se echa de menos una música épica de fondo. “Mientras esto no cambie, me quedo aquí”. Vale, también hubiese servido Raphael...

Iker y Carmen han conseguido ese final redondo que buscaban. Ya sólo queda despedir a Isabel. En el cruce de formalismos, un último vistazo a lo que cuentan los internautas: “Te dan las gracias desde la Sierra”. Seguro que fue alguien que ya había hecho acopio de víveres para lo que se nos viene encima.

Etiquetas
stats