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    <title><![CDATA[elDiario.es - El blog de APDHA]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - El blog de APDHA]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El colapso del orden internacional: la línea oscura entre Járkov, Gaza y Jartum]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/colapso-orden-internacional-linea-oscura-jarkov-gaza-jartum_132_13141018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed66630f-37ad-4852-aa32-53f18bebe3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140723.jpg" width="1920" height="1080" alt="El colapso del orden internacional: la línea oscura entre Járkov, Gaza y Jartum"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La paz no vendrá de los despachos que hoy callan, sino de la exigencia ciudadana de que la ley sea universal y los mecanismos de cumplimiento efectivos</p></div><p class="article-text">
        En el mundo sin ley que habitamos, una l&iacute;nea oscura une J&aacute;rkov, Gaza y Jartum: la de la absoluta impunidad de los agresores y el desamparo total de los civiles ante el colapso del sistema internacional.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de abril de 2023 se inici&oacute; una de las guerras m&aacute;s devastadoras de esta d&eacute;cada: la que enfrenta en Sud&aacute;n a las Fuerzas Armadas (SAF) con las Fuerzas de Apoyo R&aacute;pido (RSF). Es una lucha de poder interna con ramificaciones internacionales que ha provocado una de las crisis humanitarias m&aacute;s pavorosas; fuentes de la ONU sugieren que la cifra podr&iacute;a superar los 150.000 muertos y m&aacute;s de 11 millones de desplazados. 25 millones de personas &mdash;la mitad de la poblaci&oacute;n&mdash; necesitan ayuda humanitaria urgente.
    </p><p class="article-text">
        Es el paradigma de nuestro &ldquo;mundo sin ley&rdquo;: Sud&aacute;n est&aacute; fuera de foco porque no pertenece a la geopol&iacute;tica del &ldquo;inter&eacute;s directo&rdquo;. La intervenci&oacute;n de las grandes potencias es m&aacute;s subrepticia y el conflicto no amenaza el suministro energ&eacute;tico de Europa ni los microchips globales. Al no afectar directamente al bolsillo del primer mundo, la urgencia geopol&iacute;tica desaparece.
    </p><p class="article-text">
        Sud&aacute;n es el ejemplo perfecto de la erosi&oacute;n de las instituciones multilaterales, acelerada por personajes como Putin, Trump o Netanyahu, que han normalizado la violaci&oacute;n del Derecho Internacional y el desprecio por los mecanismos de control. Las resoluciones de la ONU &mdash;si se llegan a aprobar&mdash; se ignoran y los cr&iacute;menes de guerra se cometen con total impunidad, evidenciando que el orden de posguerra est&aacute; roto. En Sud&aacute;n, el Derecho Internacional es papel mojado, como lo es en Ucrania, en Gaza, en el L&iacute;bano o en Ir&aacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mientras el Consejo de Seguridad de la ONU languidece en una parálisis burocrática, atrapado por el uso partidista del veto y una arquitectura de 1945 obsoleta para este 2026, el mundo se desliza hacia la selva sin ley</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un mundo donde solo rige la ley del m&aacute;s fuerte y las instituciones est&aacute;n bloqueadas, las v&iacute;ctimas se multiplican. A las 70.000 v&iacute;ctimas en el genocidio de Gaza se suman, tras el te&oacute;rico alto el fuego, m&aacute;s de 700 muertes adicionales; en Cisjordania, casi 2.000 asesinados en un a&ntilde;o. Mientras tanto, en el L&iacute;bano las v&iacute;ctimas alcanzan las 2.000, con cientos de miles de desplazados en una escalada que ya no busca solo seguridad, sino redibujar el mapa regional mediante la fuerza bruta.
    </p><p class="article-text">
        La agresi&oacute;n a Ir&aacute;n ha dejado ya 3.000 muertos, evidenciando un tablero donde la diplomacia ha sido sustituida por el impacto de los misiles. Estos frentes responden a factores estrat&eacute;gicos claros: la aspiraci&oacute;n sionista al &lsquo;Gran Israel&rsquo;, orientada a convertir a Israel en potencia hegem&oacute;nica sin competencia en la regi&oacute;n, el control de las rutas del petr&oacute;leo y la demolici&oacute;n de reg&iacute;menes soberanos para conseguir otros m&aacute;s maleables a los intereses israel&iacute;es y estadounidenses. Si miramos a Ucrania, la cifra de civiles muertos supera los 15.000, sumada a centenares de miles de soldados ca&iacute;dos en un frente convertido en tumba letal por el uso masivo de la sofisticada tecnolog&iacute;a de drones.
    </p><p class="article-text">
        Se dice, con raz&oacute;n, que esta situaci&oacute;n es el resultado de un sistema que responde a poderosos y no tan ocultos intereses. Es cierto, pero no deja de causar pavor que el hilo que va de J&aacute;rkov a Jartum est&eacute; en manos de personajes sin escr&uacute;pulos, imprevisibles y ca&oacute;ticos, que adem&aacute;s tienen la posibilidad de pulsar el bot&oacute;n nuclear. Mientras el Consejo de Seguridad de la ONU languidece en una par&aacute;lisis burocr&aacute;tica, atrapado por el uso partidista del veto y una arquitectura de 1945 obsoleta para este 2026, el mundo se desliza hacia la selva sin ley.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, surge una grieta de esperanza: la movilizaci&oacute;n social. Millones de ciudadanos exigen hoy que el Derecho Internacional no sea un adorno en la estanter&iacute;a, sino un mandato sagrado. Reivindicar la revitalizaci&oacute;n de la ONU no es un gesto idealista, sino una condici&oacute;n de supervivencia para evitar que el planeta sea un sumidero de crisis olvidadas o un polvor&iacute;n de guerras imperialistas basadas en la raz&oacute;n del m&aacute;s fuerte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo cuando la conciencia global supere a la conveniencia geopolítica podremos transitar hacia un mundo reglado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El movimiento&nbsp;&ldquo;No Kings&rdquo;&nbsp;en EE.UU. es la expresi&oacute;n m&aacute;s potente de esa ciudadan&iacute;a. El pasado 28 de marzo de 2026, m&aacute;s de 8 millones de personas salieron a las calles para exigir el fin de las ofensivas militares, conectando tragedias internas como la violencia policial con las guerras externas, bajo la idea de que un sistema que no respeta la ley en casa, tampoco lo har&aacute; fuera. Es la prueba de que, incluso en un mundo sin ley, la ciudadan&iacute;a puede reintroducir la racionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta presi&oacute;n social es la &uacute;nica fuerza capaz de obligar a una reordenaci&oacute;n profunda de las Naciones Unidas. Es tambi&eacute;n la que ha empujado a Europa a desprenderse del seguidismo norteamericano, o a que un gobierno &mdash;el de Espa&ntilde;a&mdash; se sit&uacute;e en la avanzada internacional de las exigencias de paz y cordura.
    </p><p class="article-text">
        Solo cuando la conciencia global supere a la conveniencia geopol&iacute;tica podremos transitar hacia un mundo reglado. La paz no vendr&aacute; de los despachos que hoy callan, sino de la exigencia ciudadana de que la ley sea universal y los mecanismos de cumplimiento efectivos.
    </p><p class="article-text">
        La esperanza reside en esa ola humana que despierta. Si logra imponerse, quiz&aacute; podamos volver a un mundo donde la ley no sea un lujo, sino el suelo com&uacute;n que impide que J&aacute;rkov, Gaza o Jartum se repitan. Ese es el horizonte que a&uacute;n merece ser defendido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Lara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/colapso-orden-internacional-linea-oscura-jarkov-gaza-jartum_132_13141018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 04:02:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El colapso del orden internacional: la línea oscura entre Járkov, Gaza y Jartum]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta desde la Macarena: sobre cómo las patrullas vecinales y los boinas rojas degradan nuestro barrio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/carta-abierta-macarena-patrullas-vecinales-boinas-rojas-degradan-barrio_132_13108305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b51bf527-845f-441b-b939-b9c56ddcb438_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta desde la Macarena: sobre cómo las patrullas vecinales y los boinas rojas degradan nuestro barrio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran amenaza que enfrenta nuestro barrio es un discurso que fomenta el odio para que la gente humilde dirija toda su frustración contra aquellos que aún tienen menos. Es la guerra del pobre contra el que es aún más pobre. Es el éxito de un modelo de ordenamiento social que pretende que amemos a quienes nos oprimen a costa de odiar a quiénes todavía sufren más</p><p class="subtitle">La Policía Local de Sevilla estrena su “equipo de élite”, “guerreros” de boina roja con el Cid Campeador de emblema
</p></div><p class="article-text">
        Hace ya m&aacute;s de 20 a&ntilde;os que resido en el barrio de la Macarena y puedo afirmar con orgullo que no hay otro lugar, ni en la ciudad de Sevilla ni en ninguna otra parte del mundo, donde preferir&iacute;a vivir. Si, me encanta vivir en un barrio de clase trabajadora y multicultural, en el que al cabo de los a&ntilde;os he tejido relaciones de buena vecindad y amistad, en un lugar donde la diversidad y la convivencia han sido siempre santo y se&ntilde;a de la identidad colectiva. Adoro mi barrio y eso, sin embargo, no me impide ser plenamente consciente de los problemas que sufrimos y que se han agravado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Porque mi barrio no es un barrio rico. Porque en mi barrio, como en el resto de barrios de clase trabajadora, se sufren las consecuencias de la subida de los precios, que complica m&aacute;s la vida a un creciente n&uacute;mero de personas. Porque en mi barrio se siente la imposibilidad de acceder a una vivienda digna, lo que condena a la pobreza a quienes no tienen un hogar en propiedad. Porque en mi barrio, donde se concentran la casi totalidad de los escasos recursos de atenci&oacute;n destinados a las personas sin hogar de la ciudad, se percibe cada vez m&aacute;s un aumento de una pobreza que arroja a la calle a cientos de personas (<a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ECAPSH2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el INE entre 2022 y 2024 el n&uacute;mero de Personas Sin Hogar aument&oacute; en un 57,5%).</a> Mi barrio, en resumen, tiene muchos problemas y, no obstante, el peor de ellos es la intolerancia y el odio, que se extienden como consecuencia directa del surgimiento de las autodenominadas &ldquo;patrullas vecinales&rdquo; y del <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/policia-local-sevilla-estrena-equipo-elite-guerreros-boina-roja-cid-campeador-emblema_1_13078035.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despliegue de los boinas rojas</a>, una nueva unidad de la Polic&iacute;a Local que emplea los mismos m&eacute;todos y formas que el ICE, la polic&iacute;a migratoria de Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Porque hace ya m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, cuando me mud&eacute; a la vivienda que a&uacute;n hoy comparto con mi pareja, comprend&iacute; perfectamente que me trasladaba a un barrio trabajador, con carencias en equipamientos p&uacute;blicos, con escasas de zonas verdes, con problemas de limpieza y donde tambi&eacute;n, hace ya m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, hab&iacute;a personas que, estando en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social, se ganaban la vida ejerciendo de &ldquo;gorrillas&rdquo; (una palabra que detesto, por cuanto deshumaniza a las personas que se ven obligadas a ejercer esa actividad, y que, por tanto, no volver&eacute; a utilizar en este art&iacute;culo).
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que ha pasado durante estas dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas? &iquest;Tanto se ha degradado la situaci&oacute;n? Lo m&aacute;s relevante es que el abandono municipal ha cronificado y agravado los problemas que ya ven&iacute;amos sufriendo. Y de ello han sido responsables gobiernos municipales de diferente color y signo, aunque, en honor a la verdad, nunca como ahora, bajo el mandato de Jos&eacute; Luis Sanz, los vecinos y vecinas nos hemos sentido tan abandonados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Y, ante todo esto, ¿cuál ha sido la reacción del Ayuntamiento de Sevilla? Pues el señor José Luis Sanz, ante el conato de incendio que sufre mi barrio, ha optado por echar más gasolina al incendio. Porque, igual que el árbol nos impide ver el bosque, las llamas ocultan la incompetencia municipal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque el Ayuntamiento prefiere destinar los recursos p&uacute;blicos para la limpieza a las zonas m&aacute;s tur&iacute;sticas, discriminando tanto a mi barrio como a la mayor&iacute;a de barrios de la ciudad. Porque mi barrio sigue careciendo de zonas verdes y me basta con asomarme al balc&oacute;n para ver c&oacute;mo la mayor&iacute;a de alcorques de mi calle, en los que deber&iacute;an arraigar &aacute;rboles que nos dieran cobijo y sombra, est&aacute;n vac&iacute;os. Porque hace ya a&ntilde;os que se cerr&oacute; el Centro Deportivo Municipal &lsquo;Virgen de los Reyes&rsquo;, las &uacute;nicas instalaciones p&uacute;blicas para practicar deporte que exist&iacute;an. Y porque el recorte de plazas en el albergue municipal, unido al aumento de personas en situaci&oacute;n de sinhogarismo, hace que a&uacute;n sean m&aacute;s quienes, ante la imposibilidad de acceder a una cama, pernoctan en plena calle, al abrigo de cartones y mantas. 
    </p><p class="article-text">
        Ese es el contexto en el que surgieron las autodenominadas &ldquo;patrullas vecinales&rdquo;. La puesta en escena result&oacute; escalofriante, pues durante sus primeras batidas individuos enmascarados amenazaban y expulsaban de la zona no solo a quienes aparcaban coches irregularmente, sino a cualquier persona sospechosa de ser pobre. Estas im&aacute;genes fueron las que saltaron a los medios de comunicaci&oacute;n y colocaron en el foco al barrio de la Macarena. Ante las cr&iacute;ticas, esas patrullas se apresuraron a informar que se hab&iacute;an establecido ciertas &ldquo;normas&rdquo;, como no ir enmascarados o dirigir sus acciones exclusivamente contra los aparcacoches. No obstante, en redes sociales han circulado v&iacute;deos en los que grupos m&aacute;s reducidos, que siguen ocultando sus rostros, hostigan, amenazan e insultan a personas en situaci&oacute;n de extrema vulnerabilidad. Aunque la mayor&iacute;a de estas im&aacute;genes se retiran de las redes en cuesti&oacute;n de horas e incluso minutos, agresiones de esta &iacute;ndole se est&aacute;n produciendo porque se ha creado el caldo de cultivo que las justifica. Ojal&aacute; no tengamos que lamentar ninguna desgracia irreparable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hay que reconocer que la mayor&iacute;a de las personas que han participado en estas patrullas son vecinos y vecinas cuya intenci&oacute;n no es otra que denunciar la situaci&oacute;n de degradaci&oacute;n que sufre el barrio. Entre ellos, no obstante, tambi&eacute;n se ocultan algunos individuos con intenciones m&aacute;s perversas. Por ello, creo que la soluci&oacute;n no puede ser la confrontaci&oacute;n f&iacute;sica y directa con quienes piensan diferente, sino el di&aacute;logo, el debate, la pedagog&iacute;a y el trabajo de base, para que todos los vecinos que quieren una mejora para su barrio comprendan que los responsables de los problemas que padecen no son quienes menos tienen, sino los responsables pol&iacute;ticos que nos han conducido a esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Perm&iacute;tanme que les traslade un caso particular. Se trata de una vecina que vive en mi mismo edificio. Su familia, como ella misma nos ha explicado, llega a fin de mes con una exigua pensi&oacute;n. Ella no solo participa fervorosamente en las patrullas, sino que, cada d&iacute;a y a todas horas, intenta convencernos al resto de vecinos que nos incorporemos a las mismas. Durante las &uacute;ltimas semanas no tiene otro tema de conversaci&oacute;n y el argumento que m&aacute;s repite es que &ldquo;no os dais cuenta de que esa gente gana cada d&iacute;a m&aacute;s dinero que cualquiera de nosotros&rdquo;. Para ella, quienes aparcan coches de manera irregular son los causantes de todos sus males y desdichas, a pesar de que nadie en su familia tiene siquiera coche. Y esa es<strong> </strong>la gran amenaza que enfrenta nuestro barrio: un discurso que fomenta el odio para que la gente humilde dirija toda su frustraci&oacute;n contra aquellos que a&uacute;n tienen menos. Es la guerra del pobre contra el que es a&uacute;n m&aacute;s pobre. Es el &eacute;xito de un modelo de ordenamiento social que pretende que amemos a quienes nos oprimen a costa de odiar a qui&eacute;nes todav&iacute;a sufren m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y, ante todo esto, &iquest;cu&aacute;l ha sido la reacci&oacute;n del Ayuntamiento de Sevilla? Pues el se&ntilde;or Jos&eacute; Luis Sanz, ante el conato de incendio que sufre mi barrio, ha optado por echar m&aacute;s gasolina al incendio. Porque, igual que el &aacute;rbol nos impide ver el bosque, las llamas ocultan la incompetencia municipal. Hace tres semanas, en comunicado oficial, el gobierno municipal acusaba directamente a la poblaci&oacute;n migrante de ser causante de los problemas de seguridad que sufre El Cerezo y tuvo que ser la propia Polic&iacute;a Nacional quien desmintiera semejante bulo. Apenas una semana despu&eacute;s el se&ntilde;or Sanz anunci&oacute; la creaci&oacute;n de una nueva unidad policial, el Grupo de Apoyo y Reacci&oacute;n, del que forman parte los agentes de la Polic&iacute;a Local m&aacute;s hormonados y asiduos al gimnasio, a quienes se ha vestido con un uniforme paramilitar y con una llamativa boina roja. El primer cometido de estos agentes fue su despliegue en la zona de la Macarena, definida como un &ldquo;barrio marginal&rdquo;. El problema de fondo es que el alcalde de Sevilla no conoce la ciudad que gobierna. Fundamentalmente porque reside en un chalet del Aljarafe y porque solo ha pisado mi barrio y otros como el m&iacute;o durante la campa&ntilde;a electoral o para hacerse alguna foto propagand&iacute;stica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los vecinos y vecinas que asistimos con perplejidad e incluso frustración ante este devenir de los acontecimientos tenemos la obligación de actuar. De manera pacífica y pedagógica. Poniendo encima de la mesa soluciones reales a los problemas que padecemos. Y, sobre todo, señalando a los verdaderos responsables de la situación, en lugar de criminalizar a quienes lo pasan aún peor que nosotros y nosotras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace semana y media pude comprobar con mis propios ojos el proceder de los boinas rojas. Caminaba por mi calle junto a mi pareja y apenas unos pasos por delante circulaba un joven cuyo &uacute;nico pecado era tener un color de piel m&aacute;s oscuro que el m&iacute;o. Todo sucedi&oacute; muy r&aacute;pido. En un santiam&eacute;n, tres roperos empotrados y con boinas rojas rodearon repentina y agresivamente al joven, al que, sin raz&oacute;n aparente que lo justificara, cachearon y exigieron su documentaci&oacute;n. Algunas de las personas que observamos la escena intentamos pedir explicaciones, sin recibir respuesta por parte de unos agentes que acordonaron un per&iacute;metro alrededor del joven que estaba siendo retenido. Diez minutos despu&eacute;s el joven recuperaba su libertad, porque no hab&iacute;a hecho nada que justificara la actuaci&oacute;n policial. El da&ntilde;o, sin embargo, ya estaba hecho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Esta es la situaci&oacute;n que se vive en mi barrio. Ya no solo hemos de sufrir las arbitrariedades de quienes juegan a ejercer de polic&iacute;as, sino que hay una unidad policial que act&uacute;a como si fueran fuerzas de ocupaci&oacute;n en un territorio hostil, en lo que definen como una &ldquo;una zona conflictiva&rdquo;. Y es que la Macarena tiene muchos problemas, pero ninguno de ellos se va a solucionar con patrullas vecinales o con boinas rojas. Por ello, todos los vecinos y vecinas que asistimos con perplejidad e incluso frustraci&oacute;n ante este devenir de los acontecimientos tenemos la obligaci&oacute;n de actuar. De manera pac&iacute;fica y pedag&oacute;gica. Poniendo encima de la mesa soluciones reales a los problemas que padecemos. Y, sobre todo, se&ntilde;alando a los verdaderos responsables de la situaci&oacute;n, en lugar de criminalizar a quienes lo pasan a&uacute;n peor que nosotros y nosotras. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque personalmente no me apetezca mucho, la pr&oacute;xima vez que me cruce en el portal de mi edificio con la vecina que apoya las patrullas vecinales, har&eacute; de tripas coraz&oacute;n e intentar&eacute;, con toda la educaci&oacute;n del mundo, explicarle que es importante que denunciemos los problemas que padece el barrio, pero que lo m&aacute;s sensato es hacerlo frente a la sede del Distrito Macarena o incluso frente al propio Ayuntamiento, se&ntilde;alando a los verdaderos responsables de la situaci&oacute;n que padecemos. Porque la soluci&oacute;n nunca puede ser criminalizar a las personas m&aacute;s vulnerables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo G. Marín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/carta-abierta-macarena-patrullas-vecinales-boinas-rojas-degradan-barrio_132_13108305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta desde la Macarena: sobre cómo las patrullas vecinales y los boinas rojas degradan nuestro barrio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sanidad 100% pública y bienestar social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/sanidad-100-publica-bienestar-social_132_13074734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b746b16-3b4b-419f-b6d4-653b3b1f6c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sanidad 100% pública y bienestar social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las entidades privadas están batiendo records de ganancias económicas, utilizando además a los médicos de la pública como mano de obra barata, ya que se permite trabajar en ambos sectores, en contra de nuestra opinión</p></div><p class="article-text">
        En la actualidad existen signos evidentes de que, por desgracia, estamos viviendo una nueva etapa hist&oacute;rica mundial. Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa decide pol&iacute;ticamente, ante una destrucci&oacute;n masiva de parte de su territorio y de sus infraestructuras, para evitar cat&aacute;strofes humanitarias, asegurar a toda la poblaci&oacute;n lo que se denomin&oacute; Estado del Bienestar. Las familias podr&iacute;an no tener suficiente dinero para financiar sus propias necesidades pero el Estado les procurar&iacute;a sanidad, educaci&oacute;n y protecci&oacute;n social, todo ello por parte del sector p&uacute;blico; es decir, atenciones que se prestaban sin desembolso econ&oacute;mico. El m&eacute;todo para poder llevar a cabo dicha hist&oacute;rica prestaci&oacute;n estatal estaba claro: impuestos de forma solidaria. Los que m&aacute;s tienen m&aacute;s colaboran. De esta forma se alivian las desigualdades sociales, que desde hace decenios est&aacute; evidenciado cient&iacute;ficamente que matan.
    </p><p class="article-text">
        Europa se convirti&oacute; en un ejemplo de gesti&oacute;n p&uacute;blica para el mundo y Espa&ntilde;a se integr&oacute; en esta din&aacute;mica a partir de superar la dictadura franquista y alcanzar mejores niveles democr&aacute;ticos. A partir de la d&eacute;cada de los ochenta del siglo pasado, todas las personas, independientemente de sus posibilidades econ&oacute;micas, ten&iacute;an asegurada la atenci&oacute;n sanitaria, la educaci&oacute;n a cualquier nivel, incluso la universitaria y, en cuanto a la protecci&oacute;n social, debido a que la Ley de Dependencia se aprueba sin financiaci&oacute;n, no se consiguieron niveles aceptables en su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Esta etapa de desarrollo social es la que est&aacute; a punto de desaparecer. El motivo es muy evidente. El capitalismo (las personas e instituciones que trabajan a tope en alcanzar sus objetivos, que no son m&aacute;s que ganar cada vez m&aacute;s dinero, sin importar los millones de personas que se quedan al margen), que ahora se define como neoliberalismo, detecta que en ese campo del sector p&uacute;blico, existen nichos de mercado muy atractivos. No se trata de sustituir a &ldquo;lo p&uacute;blico&rdquo; sino de parasitar aquellas iniciativas que son comercialmente rentables. Por ejemplo, atender a las enfermedades &ldquo;baratas&rdquo; y &ldquo;simples&rdquo;, educar a los j&oacute;venes m&aacute;s capacitados y no a los m&aacute;s complejos, etc.
    </p><p class="article-text">
        Para conseguir estos objetivos son imprescindibles varias condiciones. Cuando el sector p&uacute;blico funciona a plenitud de eficiencia es muy complicado convencer a la poblaci&oacute;n de que necesita a la privada. Por lo tanto, lo primero que se necesita es deteriorar &ldquo;lo p&uacute;blico&rdquo;. De ello se encargan los gobiernos que asumen el neoliberalismo. En sus programas pol&iacute;ticos defienden &ldquo;la colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada&rdquo;, que en la pr&aacute;ctica significa un adelgazamiento de lo p&uacute;blico y un predominio de lo privado en los aspectos que comercialmente sean rentables. Est&aacute; din&aacute;mica est&aacute; muy evidenciada ya en muchos pa&iacute;ses y desde hace muchas d&eacute;cadas. No hay dudas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        En Andaluc&iacute;a, la historia comienza a finales de la primera d&eacute;cada de los a&ntilde;os dos mil, estando en el gobierno andaluz el PSOE. Exist&iacute;a una crisis financiera de la banca europea y, para salvarla, la Uni&oacute;n Europea decide recortar financieramente el Estado del Bienestar: sanidad, educaci&oacute;n y dependencia. Los efectos inmediatos fueron devastadores para la sanidad p&uacute;blica: miles de millones de euros menos, miles de profesionales sanitarios menos y todo comienza a desmantelarse, en un sistema sanitario p&uacute;blico que hab&iacute;a asombrado al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en 2015, el PP alcanza el gobierno andaluz, el deterioro de la sanidad p&uacute;blica les permite sus pol&iacute;ticas privatizadoras y lo hacen de forma en&eacute;rgica: las exploraciones complementarias m&aacute;s caras y sencillas, las intervenciones quir&uacute;rgicas m&aacute;s simples, etc&eacute;tera, se derivan de forma masiva a entidades privadas. Las consecuencias son evidentes. La sanidad p&uacute;blica andaluza est&aacute; desmantelada, sobre todo en Atenci&oacute;n Primaria, que es el eje fundamental para su organizaci&oacute;n. De forma paralela, las entidades privadas est&aacute;n batiendo records de ganancias econ&oacute;micas, utilizando adem&aacute;s a los m&eacute;dicos de la p&uacute;blica como mano de obra barata, ya que se permite trabajar en ambos sectores, en contra de nuestra opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, el reto est&aacute; en RECUPERAR una &ldquo;Sanidad 100% P&uacute;blica&rdquo;, tanto en financiaci&oacute;n, gesti&oacute;n, provisi&oacute;n y mantenimientos sin &ldquo;colaboraci&oacute;n alguna con la privada&rdquo;. Hay que acabar con las subcontrataciones que aumentan los gastos p&uacute;blicos y empeoran los resultados finales, porque las empresas privadas recortan en personal.
    </p><p class="article-text">
        El sistema sanitario p&uacute;blico que defendemos, de forma imprescindible, necesita tener las siguientes caracter&iacute;sticas: universal (atiende a todas personas), accesible (se atiende de forma inmediata), gratuita en el momento de la asistencia, solidaria (se financia con los impuestos por lo que la redistribuci&oacute;n fiscal es vital: que aporten m&aacute;s quienes m&aacute;s tienen), equitativa (todas las personas reciben los mismo niveles de calidad en la asistencia), integral (no hay enfermedades caras), integrada (en niveles asistenciales progresivos), con programas de Salud P&uacute;blica y Comunitaria (para promocionar la salud y no s&oacute;lo combatir la enfermedad), con participaci&oacute;n ciudadana real y efectiva (constituci&oacute;n de los Consejos de Salud en el seno de los Planes Locales de Salud de los Ayuntamientos) y de la m&aacute;xima calidad en todos los sentidos.
    </p><p class="article-text">
        Las movilizaciones sociales masivas, junto a las organizaciones que asuman estos planteamientos, son la herramienta para conseguir nuestros sue&ntilde;os. Ojal&aacute; los consigamos. Ser&aacute;n noticias muy buenas para la humanizaci&oacute;n de una sociedad cada vez m&aacute;s materialista e individualista, por seguir las consignas capitalistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Vergara Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/sanidad-100-publica-bienestar-social_132_13074734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 05:00:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Feminismos que sostienen la vida: a diez años de la siembra de Berta Cáceres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/feminismos-sostienen-vida-diez-anos-siembra-berta-caceres_132_13035327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca90d204-e8e6-401f-a3d0-30ac7dbe3887_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminismos que sostienen la vida: a diez años de la siembra de Berta Cáceres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su asesinato no fue un hecho aislado, sino parte de una estructura criminal organizada, con responsabilidades empresariales, estatales y financieras, que opera con impunidad en Honduras y en muchos otros lugares del mundo</p></div><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s del asesinato de la defensora hondure&ntilde;a Berta C&aacute;ceres, los feminismos vuelven a se&ntilde;alar las responsabilidades pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que sostienen la impunidad global. En el marco del 8M, este art&iacute;culo vincula su memoria con las guerras, el extractivismo y las luchas actuales por una vida digna para las personas y el planeta, en distintos territorios del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Este 8 de marzo, a diez a&ntilde;os de la siembra de Berta C&aacute;ceres, los feminismos organizados volvemos a afirmar una verdad inc&oacute;moda pero urgente: la vida sigue siendo sistem&aacute;ticamente atacada por un modelo patriarcal, extractivo y militarizado que act&uacute;a con total impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Recordar a Berta hoy no es un ejercicio de memoria nost&aacute;lgica. Es un posicionamiento pol&iacute;tico. Berta encarna una forma de hacer feminismo profundamente enraizada en los territorios, que entiende que defender los r&iacute;os es defender a los pueblos, que no hay justicia ambiental sin justicia social, ni defensa de la vida sin confrontar al poder econ&oacute;mico y patriarcal que la amenaza.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ha hecho p&uacute;blicos nuevos hallazgos sobre la planificaci&oacute;n y financiaci&oacute;n del asesinato de Berta C&aacute;ceres. Lo que se confirma es lo que los movimientos venimos denunciando desde hace a&ntilde;os: su asesinato no fue un hecho aislado, sino parte de una estructura criminal organizada, con responsabilidades empresariales, estatales y financieras, que opera con impunidad en Honduras y en muchos otros lugares del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos una ofensiva global marcada por guerras, genocidios, militarizaci&oacute;n de fronteras y el poder creciente de las transnacionales. Un orden imperial que expulsa pueblos enteros de sus territorios, criminaliza la protesta y profundiza el machismo, el racismo y el colonialismo, mientras protege los intereses econ&oacute;micos y armament&iacute;sticos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El feminicidio político de Berta Cáceres fue un mensaje dirigido a todas las mujeres y disidencias que defienden la vida. Sin embargo, no lograron silenciarla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde Abya Yala hasta &Aacute;frica, desde Oriente Medio hasta Asia, los conflictos ecoterritoriales se multiplican. En Honduras, Guatemala, Colombia o Brasil; en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, en Sud&aacute;n o el Sahel; en Filipinas o la India, mujeres defensoras de la tierra, del agua y de los bienes comunes son perseguidas, criminalizadas y asesinadas por enfrentarse a proyectos mineros, energ&eacute;ticos, agroindustriales y armament&iacute;sticos que destruyen territorios y comunidades.
    </p><p class="article-text">
        Las violencias machistas no son un exceso ni un fallo del sistema: son una herramienta de control y disciplinamiento. El feminicidio pol&iacute;tico de Berta C&aacute;ceres fue un mensaje dirigido a todas las mujeres y disidencias que defienden la vida. Sin embargo, no lograron silenciarla. Frente a la demagogia de la crueldad, los feminismos comunitarios, populares y afrodescendientes siguen construyendo una pedagog&iacute;a de la vida, la memoria y la resistencia colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Los feminismos antimilitaristas denunciamos que no existen guerras &ldquo;lejanas&rdquo; ni conflictos &ldquo;inevitables&rdquo;. Hoy asistimos al genocidio del pueblo palestino en Gaza, sostenido por la ocupaci&oacute;n y la impunidad internacional, mientras los cuerpos de mujeres, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os son utilizados como bot&iacute;n de guerra. Al mismo tiempo, el asedio permanente a Rojava intenta destruir un proyecto pol&iacute;tico feminista y comunitario que demuestra que otras formas de organizar la vida son posibles.
    </p><p class="article-text">
        Las guerras, la represi&oacute;n y el expolio generan desplazamientos forzados. Los movimientos migratorios no son una elecci&oacute;n individual, sino el resultado de un sistema global injusto que expulsa a millones de personas de sus territorios. En Europa, las pol&iacute;ticas migratorias convierten las fronteras en espacios de muerte y niegan derechos b&aacute;sicos, especialmente a las mujeres migradas, que sostienen trabajos esenciales como el hogar y los cuidados en condiciones de precariedad y violencia institucional.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, celebramos como una victoria colectiva el avance de la campa&ntilde;a de regularizaci&oacute;n de personas migradas en el Estado espa&ntilde;ol, fruto de a&ntilde;os de lucha del movimiento migrante y antirracista. La Iniciativa Legislativa Popular impulsada desde estos colectivos logr&oacute; m&aacute;s de 700.000 firmas, abriendo el camino al reconocimiento de derechos largamente negados y visibilizando el papel central de miles de mujeres migradas que sostienen la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy, despertar es asumir colectivamente que frente a la guerra elegimos la vida; frente a la impunidad exigimos justicia feminista global; y frente a la deshumanización apostamos por comunidad, por la sororidad y por la esperanza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a esta ofensiva global, los feminismos afirmamos con claridad que no hay justicia ambiental sin desmilitarizaci&oacute;n, ni defensa del territorio sin desmantelar el complejo militar-industrial. La guerra es una herramienta central del patriarcado global para sostener el saqueo y la acumulaci&oacute;n, y por eso nuestra lucha es antimilitarista, internacionalista y radicalmente comprometida con la vida.
    </p><p class="article-text">
        A diez a&ntilde;os de la siembra de Berta C&aacute;ceres, reafirmamos una solidaridad feminista internacionalista, antirracista y decolonial. Defendemos una cooperaci&oacute;n feminista que no busca &ldquo;salvar&rdquo;, sino caminar juntas, tejiendo alianzas para sostener la vida en com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como dijo Berta C&aacute;ceres al recibir el Premio Goldman en 2015: &ldquo;&iexcl;Despertemos,  Humanidad! Ya no hay tiempo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, despertar es asumir colectivamente que frente a la guerra elegimos la vida; frente a la impunidad exigimos justicia feminista global; y frente a la deshumanizaci&oacute;n apostamos por comunidad, por la sororidad y por la esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Almirón (coordinadora del Área de Feminismos de la APDHA) / Dolores García (Entrepueblos – Entrepobles – Entrepobos – Herriarte)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/feminismos-sostienen-vida-diez-anos-siembra-berta-caceres_132_13035327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 05:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feminismos que sostienen la vida: a diez años de la siembra de Berta Cáceres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M,Mujer,Honduras,Violencia machista,Indígenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Migración y delincuencia: los datos penitenciarios que desmienten los discursos de odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/migracion-delincuencia-datos-penitenciarios-desmienten-discursos-odio_132_12996778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4718a0f-69d2-446a-a597-a7e2a18db503_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Migración y delincuencia: los datos penitenciarios que desmienten los discursos de odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son los que padecen la necesidad extrema de sobrevivir, 'Los nadies', como escribió Eduardo Galeano, los que acaban llenando nuestras cárceles</p><p class="subtitle">https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/regularizacion-extraordinaria-logro-rodeado-bulos_132_12958715.html - Regularización extraordinaria: un logro rodeado de bulos</p></div><p class="article-text">
        Es preocupante la (falsa) percepci&oacute;n cada vez m&aacute;s extendida en la sociedad, alimentada por el discurso de odio, de que nuestro pa&iacute;s, nuestros pueblos y nuestras ciudades son lugares cada vez m&aacute;s inseguros a causa de la (falsa) ecuaci&oacute;n de m&aacute;s migraci&oacute;n es igual a m&aacute;s delincuencia.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es bien distinta: la poblaci&oacute;n penitenciaria se ha reducido entre el a&ntilde;o 2009 y el a&ntilde;o 2024 en casi 17.000 personas: <a href="https://www.interior.gob.es/opencms/es/archivos-y-documentacion/documentacion-y-publicaciones/anuarios-y-estadisticas/anuarios-estadisticos-anteriores/anuario-estadistico-de-2024/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">de 76.079 reclusos a 59.226)</a>. En el mismo lapso temporal, mientras que la poblaci&oacute;n extranjera en Espa&ntilde;a ha ido en aumento (un 25% entre 2009 y 2025, frente a un incremento del 3% de poblaci&oacute;n &ldquo;nacional&rdquo;), la tasa de poblaci&oacute;n penitenciaria disminu&iacute;a, siendo las personas extranjeras las que m&aacute;s han contribuido, porcentualmente, al descenso de esas cifras. Porque el descenso de poblaci&oacute;n penitenciaria extranjera desde 2009 a 2024 se cifra en un 28,82%, frente a <a href="https://www.ine.es/prodyser/pubweb/anuarios/anuario2024.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la disminuci&oacute;n de un 18,54% que observamos en poblaci&oacute;n penitenciaria espa&ntilde;ola</a>.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, sigue habiendo una desproporci&oacute;n de personas extranjeras en prisi&oacute;n en relaci&oacute;n a su peso en el total de la poblaci&oacute;n, lo que contribuye a la falsa idea que vincula los procesos migratorios con la delincuencia. Cabe preguntarse el porqu&eacute; de esa sobrerrepresentaci&oacute;n. Y es que a las c&aacute;rceles llegan las personas m&aacute;s vulnerables, extranjeras o no, y la situaci&oacute;n de irregularidad administrativa, desgraciadamente, es una causa de vulnerabilidad muchas veces irreversible.
    </p><p class="article-text">
        He visto c&oacute;mo cuestionar una identificaci&oacute;n arbitraria desemboca en un &ldquo;delito de resistencia o atentado a la autoridad&rdquo;, que supone penas de prisi&oacute;n. Tambi&eacute;n como la venta ambulante de camisetas o CDs puede llevarte a prisi&oacute;n. Un sinsentido. Es habitual encontrar en prisi&oacute;n a personas que no han cometido delitos graves, sino delitos leves contra la propiedad, asociados adem&aacute;s a graves situaciones de precariedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las entidades que trabajamos en el entorno penitenciario conocemos de primera mano la vulnerabilidad judicial a la que se enfrentan; conocemos la dureza del paso por prisión de las personas migrantes, solas, sin redes de apoyo y en muchas ocasiones sin hablar ni siquiera nuestro idioma. Nadie a quien pedir ayuda o no saber cómo pedirla. Estar lejos de todo y de todos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Son los que padecen la necesidad extrema de sobrevivir, <em>Los nadies</em>, como escribi&oacute; Eduardo Galeano, los que acaban llenando nuestras c&aacute;rceles. Cabe se&ntilde;alar, por ejemplo, la tragedia de las mujeres latinoamericanas detenidas en los aeropuertos y condenadas por actuar en estado de necesidad. Son mujeres que provienen de la necesidad extrema. Mujeres que han tenido que separarse de su familia, dejando incluso a sus hijos al cuidado de otros familiares. No son delincuentes, en la mayor&iacute;a de los casos se trata de su primer delito y su paso por la c&aacute;rcel s&oacute;lo empeora la situaci&oacute;n de la que part&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        O la tragedia de los &ldquo;patrones de embarcaci&oacute;n&rdquo;, que, <a href="https://www.diocesisdesalamanca.com/noticias/regularizar-la-dignidad-una-puerta-que-se-abre-dejando-a-muchos-fuera/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">como describe Samuel Huesca</a>, jurista y miembro de Pastoral Penitenciaria de Salamanca y que conoce de primera mano la realidad penitenciaria, son: <em>&ldquo;J&oacute;venes migrantes, muchas veces los m&aacute;s pobres entre los pobres, los m&aacute;s vulnerables entre los vulnerables, que terminan condenados a penas alt&iacute;simas bajo la acusaci&oacute;n de dirigir o pilotar una patera. J&oacute;venes que no eran mafias. J&oacute;venes que no eran traficantes. J&oacute;venes que simplemente estaban en el lugar donde el sistema necesitaba un responsable. J&oacute;venes que quiz&aacute; tocaron un tim&oacute;n unos minutos. J&oacute;venes que quiz&aacute; fueron obligados. J&oacute;venes que quiz&aacute; solo intentaban llegar vivos. J&oacute;venes que buscaban una vida mejor, un futuro posible, un lugar donde respirar. A esas personas se les ha impuesto c&aacute;rcel. Se les ha impuesto estigma. Se les ha impuesto una pena desproporcionada&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n que explica la estad&iacute;stica de personas extranjeras en prisi&oacute;n es que tienen m&aacute;s posibilidades de entrar en la c&aacute;rcel, pues el porcentaje de prisiones preventivas se dispara; la falta de arraigo en el pa&iacute;s, en la mayor&iacute;a de los casos, inclina la balanza hacia la prisi&oacute;n provisional en lugar de hacia la libertad provisional, lo que contribuye a engrosar las cifras.
    </p><p class="article-text">
        La misma l&oacute;gica opera con la administraci&oacute;n penitenciaria, pues las personas en situaci&oacute;n administrativa irregular tienen muchas dificultades a la hora de obtener permisos de salida y, por tanto, de acceder a mayores cotas de libertad y ello pese a que en muchas ocasiones disponen de los mismos avales o incluso m&aacute;s cualificados. En definitiva, con la misma pena que un nacional, sufren m&aacute;s a&ntilde;os efectivos de privaci&oacute;n de libertad.
    </p><p class="article-text">
        Las entidades que trabajamos en el entorno penitenciario conocemos de primera mano la vulnerabilidad judicial a la que se enfrentan; conocemos la dureza del paso por prisi&oacute;n de las personas migrantes, solas, sin redes de apoyo y en muchas ocasiones sin hablar ni siquiera nuestro idioma. Nadie a quien pedir ayuda o no saber c&oacute;mo pedirla. Estar lejos de todo y de todos. El pasado 21 de diciembre de 2025 falleci&oacute; una persona presa de origen nigeriano en el Centro Penitenciario de Tenerife II, en circunstancias que a&uacute;n hay que esclarecer. Gracias a la Asociaci&oacute;n de Derecho Penitenciario Rebeca Santamalia, se ha interpuesto una queja ante del Defensor del Pueblo para solicitar que se investigue y se averig&uuml;en las circunstancias de esta muerte y el grado de cumplimiento del <a href="https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/MinnesotaProtocol_SP.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Protocolo de Minessota</a> sobre la investigaci&oacute;n de muertes potencialmente il&iacute;citas, de Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Porque la vida de las personas presas tambi&eacute;n nos importan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Horno Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/migracion-delincuencia-datos-penitenciarios-desmienten-discursos-odio_132_12996778.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 05:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Migración y delincuencia: los datos penitenciarios que desmienten los discursos de odio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regularización extraordinaria: un logro rodeado de bulos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/regularizacion-extraordinaria-logro-rodeado-bulos_132_12958715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28bf7250-0a93-4c25-b036-b589cf27431f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Regularización extraordinaria: un logro rodeado de bulos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La irregularidad únicamente es buena para una parte del poder económico, para esos empresarios que utilizan a las personas en situación irregular como mano de obra en condiciones de semiesclavitud</p></div><p class="article-text">
        La pasada semana se anunci&oacute; la pr&oacute;xima apertura de un proceso de regularizaci&oacute;n extraordinaria para las personas extranjeras que se encuentran irregularmente en Espa&ntilde;a. El anuncio, realizado por los representantes de Podemos y refrendado, al d&iacute;a siguiente, por la aprobaci&oacute;n en el Consejo de Ministros, supone un &eacute;xito de los movimientos sociales que, desde el a&ntilde;o 2020, abogamos por la regularizaci&oacute;n extraordinaria e impulsamos la Iniciativa Legislativa Popular que, sin embargo, qued&oacute; bloqueada en el Congreso de los Diputados.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; cabe lamentarse por el tiempo perdido, porque la f&oacute;rmula que plantea el Gobierno para la regularizaci&oacute;n, la de modificar el Reglamento de Extranjer&iacute;a, podr&iacute;a haberse utilizado desde el primer momento. Bastaba, como en este caso, la decisi&oacute;n por parte del Ejecutivo que, de hecho, desaprovech&oacute; la reforma del Reglamento de Extranjer&iacute;a que se aprob&oacute; el pasado a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, bien est&aacute; lo que bien acaba, y m&aacute;s a&uacute;n cuando la Iniciativa Legislativa Popular ha permitido mostrar la fuerza de los colectivos de migrantes y racializados y del resto de organizaciones sociales que acompa&ntilde;amos en el proceso de recogida de firmas; y tambi&eacute;n que se debata en el Parlamento espa&ntilde;ol sobre irregularidad hasta el punto de que el Partido Popular se vio obligado a votar a favor de la toma de consideraci&oacute;n de la ILP.
    </p><p class="article-text">
        Porque ciertamente, la irregularidad no beneficia ni al Estado ni a las personas que la padecen.<strong> </strong>La irregularidad &uacute;nicamente es buena para una parte del poder econ&oacute;mico, para esos empresarios que utilizan a las personas en situaci&oacute;n irregular como mano de obra en condiciones de semiesclavitud.<strong> </strong>Porque las personas en situaci&oacute;n irregular, adem&aacute;s de vivir con el miedo de poder ser expulsadas y deshacer el camino de ida que con tanto esfuerzo recorrieron, soportan el peso de ser la v&iacute;ctima propiciatoria de la explotaci&oacute;n, ya sea laboral, ya sea de otro tipo.
    </p><p class="article-text">
        La irregularidad es una lacra que hay que eliminar. Esta es una frase que firmar&iacute;a casi la totalidad de la sociedad. La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo se acaba con la irregularidad. Para la derecha y la ultraderecha la receta es la expulsi&oacute;n, sin valorar el coste humano, el sufrimiento y, tambi&eacute;n, sin tener en cuenta que esta expulsi&oacute;n en muchos casos no es posible, viable ni ejecutable.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la alternativa m&aacute;s l&oacute;gica desde todas las perspectivas es la regularizaci&oacute;n. Desde nuestra perspectiva pro derechos, lograr que estas personas, que ya viven en el territorio, dejen de ser v&iacute;ctimas del sistema para ser sujetos de derechos es esencial en la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s inclusiva y m&aacute;s respetuosa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ni pueden votar (el voto está reservado para quienes tienen la nacionalidad española y las personas que se regularicen solo obtendrán el derecho a la residencia), ni va a provocar un efecto llamada. Sobre esta última afirmación, un dato muy claro: ninguna de las regularizaciones extraordinarias anteriores provocó un incremento de las llegadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los discursos que plantean esta regularizaci&oacute;n como un apocalipsis destilan racismo. Curiosamente, vienen tambi&eacute;n desde sectores supuestamente progresistas que destacan el inter&eacute;s de la patronal por esta regularizaci&oacute;n, para mantener condiciones laborales precarias. Sin embargo, la regularizaci&oacute;n tiene el efecto contrario, puesto que las personas que ya se encuentran en Espa&ntilde;a, muchas de ellas siendo explotadas irregularmente, pueden pasar a exigir sus derechos laborales; si no en condiciones de igualdad con quienes tienen nacionalidad espa&ntilde;ola, s&iacute; con una mayor garant&iacute;a que la que le da, en este momento, una absoluta indefensi&oacute;n derivada de su situaci&oacute;n irregular.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a los discursos de la ultraderecha sobre esta cuesti&oacute;n poco cabe decir. Ni pueden votar (el voto est&aacute; reservado para quienes tienen la nacionalidad espa&ntilde;ola y las personas que se regularicen solo obtendr&aacute;n el derecho a la residencia), ni va a provocar un efecto llamada. Sobre esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n, un dato muy claro: ninguna de las regularizaciones extraordinarias anteriores provoc&oacute; un incremento de las llegadas.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, no se puede cerrar esta reflexi&oacute;n sobre la regularizaci&oacute;n sin plantear algunas exigencias al Gobierno. La primera, que se agilicen los tr&aacute;mites y el dise&ntilde;o del proceso permita la m&aacute;xima amplitud para la regularizaci&oacute;n, algo que ciertamente ya parece que tiene cabida en el borrador de reforma que se ha filtrado. La segunda, que ese incremento en las cotizaciones y los impuestos del que tanto se habla como justificaci&oacute;n materialista de la regularizaci&oacute;n se invierta, realmente, en mejorar aspectos sociales: ampliar el mercado p&uacute;blico de vivienda, mejorar la educaci&oacute;n p&uacute;blica, fortalecer la sanidad p&uacute;blica, reforzar los servicios sociales. Y, por &uacute;ltimo, que no haya que hacer m&aacute;s regularizaciones extraordinarias porque el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas migratorias estatales contemple la apertura de v&iacute;as legales y seguras para la migraci&oacute;n que eviten que las personas migrantes tengan que padecer todo el camino que supone la irregularidad. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, no lo olvidemos, lo que ahora se contempla como un &eacute;xito, porque estas personas acceden al ejercicio de derechos, les ha supuesto en la mayor&iacute;a de los casos un calvario de peligros, precariedad y temores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Boza Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/regularizacion-extraordinaria-logro-rodeado-bulos_132_12958715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 05:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Regularización extraordinaria: un logro rodeado de bulos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intervención, poder hegemónico y guerra cognitiva: Venezuela en el escenario del unilateralismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/intervencion-hegemonico-guerra-cognitiva-venezuela-escenario-unilateralismo_132_12920602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d04297e9-3f78-443b-a1d3-0107f29cb498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intervención, poder hegemónico y guerra cognitiva: Venezuela en el escenario del unilateralismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La explotación de recursos mediante la coerción militar o la amenaza de la fuerza contradicen los principios fundamentales del derecho internacional y del derecho de los pueblos a decidir sobre su propio desarrollo</p></div><p class="article-text">
        Desde una perspectiva de derechos humanos, el escenario geopol&iacute;tico actual representa una de las amenazas m&aacute;s graves para el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de etapas anteriores, en las que las intervenciones militares sol&iacute;an justificarse ret&oacute;ricamente en nombre de la democracia o los derechos humanos, el discurso impulsado por Donald Trump prescinde incluso de esa legitimaci&oacute;n simb&oacute;lica. La apelaci&oacute;n directa al poder, a la fuerza y al inter&eacute;s nacional desnudo, acompa&ntilde;ada del desprecio abierto por los acuerdos multilaterales y el derecho internacional, configura un contexto profundamente alarmante para la paz, la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos y la protecci&oacute;n de las poblaciones civiles.
    </p><p class="article-text">
        El sistema internacional, sustentado en la Carta de las Naciones Unidas y en el principio de resoluci&oacute;n pac&iacute;fica de los conflictos, atraviesa una crisis estructural. Durante d&eacute;cadas, incluso las acciones m&aacute;s cuestionables de las grandes potencias se envolv&iacute;an en un lenguaje normativo que apelaba a valores universales. Hoy asistimos a una ruptura clara de ese marco: el unilateralismo ya no se disfraza, sino que se presenta como virtud pol&iacute;tica. Esta mutaci&oacute;n del discurso marca un punto de inflexi&oacute;n hist&oacute;rico que debilita gravemente la arquitectura jur&iacute;dica internacional.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, las acciones impulsadas por la administraci&oacute;n Trump constituyen un ejemplo paradigm&aacute;tico. La intervenci&oacute;n militar en Venezuela, que incluy&oacute; bombardeos en Caracas, otras zonas estrat&eacute;gicas y el secuestro del presidente Nicol&aacute;s Maduro y su esposa Cilia Flores, sumada a amenazas expl&iacute;citas o impl&iacute;citas hacia otros pa&iacute;ses y territorios como M&eacute;xico, Colombia, Cuba, Groenlandia o Ir&aacute;n, evidencia una concepci&oacute;n del poder que se sit&uacute;a por encima de la legalidad internacional. Desde la &oacute;ptica del derecho internacional, el uso de la fuerza sin autorizaci&oacute;n del Consejo de Seguridad de la ONU o sin una leg&iacute;tima defensa demostrable constituye una violaci&oacute;n grave de la Carta de las Naciones Unidas, con consecuencias directas sobre los derechos humanos de las poblaciones afectadas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas estrategias discursivas reproducen patrones ampliamente documentados por la historiografía del siglo XX, incluidas las nazis: glorificación del líder, construcción de enemigos absolutos, deslegitimación de toda crítica y apelación constante al miedo o a la salvación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Am&eacute;rica Latina ocupa un lugar central en este escenario. La persistente visi&oacute;n de la regi&oacute;n como un espacio subordinado, frecuentemente descrito como el &ldquo;patio trasero&rdquo; de Estados Unidos, contin&uacute;a influyendo en pr&aacute;cticas de injerencia pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y militar. Esta concepci&oacute;n, heredera de una larga historia de colonialismo y dominaci&oacute;n, reduce la soberan&iacute;a de los pueblos latinoamericanos a una variable secundaria frente a intereses estrat&eacute;gicos externos, neg&aacute;ndoles su condici&oacute;n de sujetos pol&iacute;ticos plenos.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de los recursos naturales refuerza esta l&oacute;gica. El control de petr&oacute;leo, minerales estrat&eacute;gicos y territorios geopol&iacute;ticamente clave se presenta como una necesidad de seguridad nacional o como una prerrogativa del poder hegem&oacute;nico. Sin embargo, la explotaci&oacute;n de recursos mediante la coerci&oacute;n militar o la amenaza de la fuerza contradicen los principios fundamentales del derecho internacional y del derecho de los pueblos a decidir sobre su propio desarrollo. Estas pr&aacute;cticas reproducen din&aacute;micas hist&oacute;ricas de despojo que han marcado profundamente a la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un elemento central de este nuevo escenario es la guerra cognitiva. El ejercicio del poder ya no se limita al &aacute;mbito militar o econ&oacute;mico, sino que se despliega de manera sistem&aacute;tica en el terreno simb&oacute;lico. A trav&eacute;s de narrativas simplificadas, emocionalmente cargadas y repetitivas, se construyen discursos que normalizan la violencia, deshumanizan al adversario y exaltan la figura de un l&iacute;der fuerte presentado como &uacute;nica soluci&oacute;n posible. En este punto, la democracia no solo deja de ser un objetivo, sino que desaparece del lenguaje pol&iacute;tico como valor relevante.
    </p><p class="article-text">
        Estas estrategias discursivas reproducen patrones ampliamente documentados por la historiograf&iacute;a del siglo XX, incluidas las nazis: glorificaci&oacute;n del l&iacute;der, construcci&oacute;n de enemigos absolutos, deslegitimaci&oacute;n de toda cr&iacute;tica y apelaci&oacute;n constante al miedo o a la salvaci&oacute;n. En el ecosistema digital contempor&aacute;neo, las redes sociales act&uacute;an como amplificadores de estas narrativas, facilitando su difusi&oacute;n masiva y debilitando la capacidad de an&aacute;lisis cr&iacute;tico.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El papel de las Naciones Unidas en este escenario resulta profundamente cuestionado. La incapacidad del organismo para prevenir o sancionar eficazmente acciones unilaterales de grandes potencias ha debilitado su autoridad moral y su legitimidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Resulta especialmente inquietante observar c&oacute;mo estos discursos han sido internalizados y reproducidos por sectores de la di&aacute;spora venezolana. Las plataformas digitales se encuentran inundadas de mensajes que replican casi de forma literal la ret&oacute;rica de Trump, present&aacute;ndolo como un salvador de Venezuela e incluso como una figura destinada a imponer un nuevo orden mundial. Este fen&oacute;meno no puede comprenderse &uacute;nicamente como una elecci&oacute;n ideol&oacute;gica individual, sino como el resultado de procesos prolongados de manipulaci&oacute;n cognitiva en contextos de crisis profunda, trauma social y desesperanza colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de los derechos humanos, esta situaci&oacute;n plantea una doble amenaza: por un lado, la normalizaci&oacute;n del militarismo y la violaci&oacute;n de la soberan&iacute;a estatal; por otro, la erosi&oacute;n de la capacidad cr&iacute;tica de las sociedades, debilitadas por narrativas que justifican la violencia y trivializan sus consecuencias humanas. Cuando la fuerza sustituye al derecho y la propaganda reemplaza al debate democr&aacute;tico, los derechos humanos se convierten en las primeras v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        El papel de las Naciones Unidas en este escenario resulta profundamente cuestionado. La incapacidad del organismo para prevenir o sancionar eficazmente acciones unilaterales de grandes potencias ha debilitado su autoridad moral y su legitimidad. Esta par&aacute;lisis refuerza la percepci&oacute;n de que el orden internacional basado en normas est&aacute; siendo reemplazado por una l&oacute;gica en la que el poder impone sus propias reglas.
    </p><h2 class="article-text">Un llamado desde los derechos humanos</h2><p class="article-text">
        Desde las organizaciones de derechos humanos advertimos que este rumbo representa un grave retroceso hist&oacute;rico. La defensa de la soberan&iacute;a, del derecho internacional y de la dignidad humana no es una postura ideol&oacute;gica, sino una obligaci&oacute;n &eacute;tica y jur&iacute;dica. En un mundo donde la democracia ha sido expulsada incluso del discurso que justifica la guerra, reafirmar los derechos humanos es hoy un acto de resistencia y de responsabilidad colectiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Reyes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/intervencion-hegemonico-guerra-cognitiva-venezuela-escenario-unilateralismo_132_12920602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 05:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intervención, poder hegemónico y guerra cognitiva: Venezuela en el escenario del unilateralismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando ya da igual todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/da-igual_132_12889343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bddda4d1-2601-4538-8619-206f9d278abd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando ya da igual todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los derechos humanos no se erosionan solo cuando se violan, sino cuando se relativizan hasta volverse irrelevantes: cuando se acepta que algunas dignidades pueden sacrificarse, que ciertos daños son asumibles y, al final, que ya da igual todo</p><p class="subtitle">El 'blackface' de 'Baltasar' Moreno en la Cabalgata de Sevilla aviva la polémica con una práctica racista arraigada en España</p></div><p class="article-text">
        Hay una sensaci&oacute;n cada vez m&aacute;s generalizada de que hemos entrado en una fase en la que ya da igual todo. Da igual vulnerar derechos humanos a gran escala o banalizar siglos de opresi&oacute;n en un gesto p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        El lunes asistimos, pese a las numerosas voces que le ven&iacute;an aconsejando lo contrario, al <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/moreno-culmina-base-betun-transformacion-rey-baltasar-desfilar-cabalgata-sevilla_1_12887255.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>blackface</em></a><a href="https://www.eldiario.es/sevilla/moreno-culmina-base-betun-transformacion-rey-baltasar-desfilar-cabalgata-sevilla_1_12887255.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla</a>. El <em>blackface</em> no es un disfraz inocente: arrastra una historia de burla, deshumanizaci&oacute;n y negaci&oacute;n de la dignidad de las personas negras. Reducirlo a una broma o a una tradici&oacute;n es ignorar deliberadamente esa carga hist&oacute;rica y enviar un mensaje claro: hay heridas que pueden tomarse a la ligera, hay andaluces y personas extranjeras que aqu&iacute; residen que, para no aguar la fiesta, deben resignarse y callarse. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes se&ntilde;alamos el racismo del blackface somos acusados de exagerar, de no tener sentido del humor, de importar conflictos ajenos. El mensaje impl&iacute;cito es claro: mejor no molestar, mejor aceptar la broma, mejor asumir que hay celebraciones en las que algunas dignidades sobran. Pero esto va de qui&eacute;n paga el precio del silencio. Cuando se exige a unos que callen para no estropear el ambiente y a otros que relativicen porque &ldquo;hay cosas m&aacute;s importantes&rdquo;, lo que se est&aacute; protegiendo no es la convivencia, sino el privilegio de no tener que rendir cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Es la misma l&oacute;gica con la que durante a&ntilde;os se ha normalizado re&iacute;r las astracanadas de Donald Trump. Se presentaban como extravagancias, provocaciones de alguien un poco maleducado o infantil pero genuino, natural, sin consecuencias reales. Se ped&iacute;a paciencia, distancia, sentido del humor. Y mientras tanto, el discurso del odio se institucionalizaba, se desplazaban los l&iacute;mites de lo decible y se acostumbraba a la sociedad a convivir con lo inaceptable. 
    </p><p class="article-text">
        Que este episodio de la Cabalgata de Reyes Magos con poca magia y menos &aacute;ngel se diluya en la indolencia en la que chapoteamos &uacute;ltimamente refuerza una idea peligrosa: que la dignidad tambi&eacute;n es negociable, que depende del contexto, del cargo o del clima medi&aacute;tico. Y cuando se acepta eso en lo simb&oacute;lico, en lo estructural encuentra un terreno f&eacute;rtil para avanzar sin resistencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La normalización de que el poder pueda dañar sin asumir el daño, que la incomodidad recaiga en quien protesta o defiende a los vulnerables, no llega como ruptura, sino lentamente, por sedimentación, generando la indiferencia moral de la sociedad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque a priori, las hechuras de nuestro presidente y el de los Estados Unidos de Am&eacute;rica puedan parecer antag&oacute;nicas, ambos son pertinaces compartiendo un mismo objetivo:&nbsp;la conversi&oacute;n del da&ntilde;o en espect&aacute;culo y del abuso en algo asumible<strong>.</strong>&nbsp;Primero se presenta como provocaci&oacute;n, luego como costumbre y finalmente como paisaje. As&iacute;, se desplaza el umbral de lo intolerable hasta que reclamar derechos parece exagerado y exigir respeto, molesto. La probadura de los l&iacute;mites simb&oacute;licos prepara la normalizaci&oacute;n de abusos m&aacute;s graves, como amenazar, intervenir y apropiarse de recursos estrat&eacute;gicos de otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        La normalizaci&oacute;n de que el poder pueda da&ntilde;ar sin asumir el da&ntilde;o, que la incomodidad recaiga en quien protesta o defiende a los vulnerables, no llega como ruptura, sino lentamente, por sedimentaci&oacute;n, generando la indiferencia moral de la sociedad. Desde el enfoque de derechos humanos, esta indiferencia lejos de ser neutral es profundamente pol&iacute;tica. La universalidad y la indivisibilidad de los derechos humanos no significan que todo sea igual, sino que todo importa. Pero esa l&oacute;gica se resquebraja cuando el relativismo cultural y pol&iacute;tico deja de servir para comprender la diversidad y pasa a funcionar como coartada: se diluye la responsabilidad hasta que ya no queda nadie a quien exigirle nada.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, se ha desacreditado la validez del multilateralismo y de los organismos internacionales, priv&aacute;ndolos de recursos y autoridad. No porque no funcionen, sino porque a&uacute;n funcionan lo suficiente como para incomodar: para recordar que existen reglas comunes, responsabilidades compartidas y l&iacute;mites que Trump, Milei o Putin y sus aliados prefieren ignorar. Al mismo tiempo, hemos cedido el poder colectivo &ndash;que antes confi&aacute;bamos a partidos y estructuras colegiadas&ndash; a individuos, confundiendo su biso&ntilde;ez&nbsp;con nuevos liderazgos disruptivos y sus gestos provocadores con audacia. Hemos premiado la estridencia y permitido que instrumentalicen el derecho para su beneficio empresarial o personal, normalizando la concentraci&oacute;n del poder y debilitando las estructuras que antes conten&iacute;an los abusos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque individualmente no estamos c&oacute;modos con este ruido constante, refugiarse en nuevas espiritualidades de escaparate o volver a dios como gesto est&eacute;tico no lo va a acallar: no se trata de consuelo, sino de asumir responsabilidad. Los derechos humanos no son fe ni emoci&oacute;n: son una &eacute;tica universal construida en com&uacute;n para cuando el mundo parece desorientado. Quiz&aacute;s, el verdadero desaf&iacute;o no sea inventar nuevos relatos, sino sostener esta &eacute;tica m&iacute;nima, respetando los principios de la Carta de las Naciones Unidas<strong>&nbsp;</strong>y la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos&nbsp;cuando todo invita a abandonarla. Esta &eacute;tica no exige creencias, sino coherencia, y obliga a mirar el racismo banalizado, el autoritarismo justificado y la normalizaci&oacute;n de ilegalidad internacional con el mismo criterio: el de la dignidad humana<strong>.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trump no necesita disimular ni guardar las formas, porque llevamos tiempo aplaudiéndoselo, y ya no oculta que todo lo hace en beneficio de quienes sí le importan, los ultrarricos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Maduro ha cometido graves violaciones de derechos humanos, con represi&oacute;n, persecuci&oacute;n de la disidencia y degradaci&oacute;n institucional que no pueden justificarse ni ignorarse. Pero denunciar esos abusos no significa que el Derecho Internacional pueda ser ignorado: el secuestro de Maduro y su esposa, Cilia Flores, junto con las sanciones unilaterales y las operaciones militares recientes de Estados Unidos sobre Venezuela, vulnera flagrantemente la Carta de las Naciones Unidas, ignora la soberan&iacute;a y la dignidad de un pueblo y sienta un precedente muy grave que amenaza la estabilidad internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Trump, primero con Ucrania, luego con Gaza, Siria y ahora con toda Am&eacute;rica Latina, ha ido jact&aacute;ndose con cada vez menos reparo de poder desplegar gobiernos paralelos all&iacute; donde quiere, de apropiarse de recursos estrat&eacute;gicos y violar normas nacionales e internacionales. En esta &uacute;ltima comparecencia, tras la captura de Maduro, no ha mencionado las palabras &ldquo;derechos humanos&rdquo; o &ldquo;democracia&rdquo;, ni el supuesto beneficio que toda esta pol&iacute;tica de asedio pudiera, hipot&eacute;ticamente, reportar al mundo, ni tan siquiera al estadounidense medio. No necesita disimular ni guardar las formas, porque llevamos tiempo aplaudi&eacute;ndoselo, y ya no oculta que todo lo hace en beneficio de quienes s&iacute; le importan, los ultrarricos. Ese silencio impuesto sobre la democracia, sobre la vigencia de las leyes y sobre la protecci&oacute;n de los intereses p&uacute;blicos &ndash;la dignidad colectiva, la igualdad como pueblo y como personas&ndash; se refleja, a menor escala, en el silencio que se exige a quienes sufren racismo, para que la incomodidad no rompa la ilusi&oacute;n &ndash;la de algunos m&aacute;s que la de otros&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos humanos no se erosionan solo cuando se violan, sino cuando se relativizan hasta volverse irrelevantes: cuando se acepta que algunas dignidades pueden sacrificarse, que ciertos da&ntilde;os son asumibles y, al final, que ya da igual todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Barrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/da-igual_132_12889343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 19:38:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando ya da igual todo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos,Derecho Internacional,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejar a la gente en la calle y luego fingir sorpresa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/gente-calle-luego-fingir-sorpresa_132_12867811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a5eadbc-d7cc-49b2-87e7-c15f81874d7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dejar a la gente en la calle y luego fingir sorpresa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablar de calles "tomadas" introduce deliberadamente un marco de ocupación y amenaza, propio del discurso securitario, como si estuviéramos ante un problema de orden público y no ante personas a las que se les ha negado el derecho más básico: tener un hogar</p><p class="subtitle">10-D. Todas juntas a la calle: defendamos nuestros derechos
</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os Sevilla ha tolerado que cientos de personas vivan y duerman en la calle sin garantizarles derechos b&aacute;sicos. Durante a&ntilde;os ha carecido de una estrategia seria para erradicar el sinhogarismo, ha infradotado los recursos, se ha instalado en el asistencialismo y ha mirado hacia otro lado mientras la vivienda se convert&iacute;a en un lujo inalcanzable para una parte creciente de la poblaci&oacute;n. Ahora, cuando la pobreza ya no puede esconderse bajo las alfombras del centro tur&iacute;stico, se finge sorpresa. No estamos ante una novedad inquietante, sino ante la consecuencia l&oacute;gica de un abandono institucional prolongado.
    </p><p class="article-text">
        Nos preocupa que comiencen a proliferar relatos medi&aacute;ticos que contribuyen a normalizar esta situaci&oacute;n, desplazar responsabilidades pol&iacute;ticas y, lo que es m&aacute;s grave, que sirva de coartada para preparar el terreno de nuevas medidas de exclusi&oacute;n, presentadas como inevitables o necesarias para preservar la &ldquo;convivencia&rdquo; o la &ldquo;imagen de la ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reciente art&iacute;culo publicado en <em>Diario de Sevilla</em> bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Los ca&iacute;dos al raso de Sevilla&rdquo; es un ejemplo claro de este giro preocupante. Bajo una aparente mirada descriptiva, el titular y su entradilla construyen un marco profundamente peligroso. Presentan la presencia de personas sin hogar en el centro de la ciudad como una novedad inquietante, casi como una anomal&iacute;a urbana creciente, cuando en realidad se trata de una realidad estructural, conocida y denunciada desde hace a&ntilde;os por las entidades sociales. La &uacute;nica novedad es que son ya tantas que no pueden ocultarse con facilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nombrar como &quot;indigentes&quot; a las personas sin hogar las despoja de su condición de ciudadanas y de sujetos de derechos, reduciéndolas a un problema urbano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Resulta especialmente grave que el art&iacute;culo anticipe el pr&oacute;ximo conteo municipal desde el temor, hablando de un posible &ldquo;repunte&rdquo; y afirmando que este demostrar&aacute; que &ldquo;hay nuevas calles del centro que son tomadas cada noche&rdquo;. Ese lenguaje no es neutro ni casual. Hablar de calles &ldquo;tomadas&rdquo; introduce deliberadamente un marco de ocupaci&oacute;n y amenaza, propio del discurso securitario, como si estuvi&eacute;ramos ante un problema de orden p&uacute;blico y no ante personas a las que se les ha negado el derecho m&aacute;s b&aacute;sico: tener un hogar. Y aunque se hable de sus derechos en el texto del art&iacute;culo, la elecci&oacute;n de la entrada no puede ser m&aacute;s desafortunada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma el uso reiterado del t&eacute;rmino &ldquo;indigentes&rdquo;, una palabra cargada de connotaciones hist&oacute;ricas y sociales que deshumaniza, estigmatiza y expresa una forma clara de aporofobia. No es una cuesti&oacute;n sem&aacute;ntica menor: nombrar as&iacute; a las personas sin hogar las despoja de su condici&oacute;n de ciudadanas y de sujetos de derechos, reduci&eacute;ndolas a un problema urbano. El lenguaje construye realidad, y cuando se habla de &ldquo;indigentes&rdquo; que &ldquo;toman calles&rdquo;, se legitima la idea de que el problema no es la exclusi&oacute;n social, sino su visibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Este marco discursivo conecta directamente con lo que venimos denunciando desde hace a&ntilde;os: la violencia institucional que se expresa en la falta de pol&iacute;ticas de vivienda, en la infradotaci&oacute;n cr&oacute;nica de recursos, en las trabas al empadronamiento y en la tendencia a gestionar la pobreza como algo que hay que esconder, desplazar o contener en lugar de erradicarla desde los derechos. El miedo y la estigmatizaci&oacute;n sustituyen as&iacute; la responsabilidad pol&iacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se ha consolidado una lógica de profunda injusticia: expulsar la pobreza del centro turístico y concentrarla en barrios ya empobrecidos, cargando sobre ellos el coste social de la exclusión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde hace lustros Sevilla ha carecido de una estrategia municipal seria contra el sinhogarismo. Los recursos han sido insuficientes, fragmentados y centrados en un modelo asistencialista que cronifica la exclusi&oacute;n. La vivienda p&uacute;blica ha brillado por su ausencia como eje central de la pol&iacute;tica social. Y, paralelamente, se ha consolidado una l&oacute;gica de profunda injusticia: expulsar la pobreza del centro tur&iacute;stico y concentrarla en barrios ya empobrecidos, cargando sobre ellos el coste social de la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la ausencia de datos p&uacute;blicos rigurosos durante a&ntilde;os por parte del Ayuntamiento de Sevilla no es casualidad, sino una forma de gobernar sin rendir cuentas. Es relevante que el anuncio de un nuevo conteo llegue solo despu&eacute;s de las denuncias p&uacute;blicas realizadas por los colectivos sociales, coincidiendo con fechas tan significativas como el D&iacute;a de las Personas Sin Hogar y el D&iacute;a Internacional de los Derechos Humanos. No se trata de iniciativa pol&iacute;tica, sino de reacci&oacute;n tard&iacute;a ante la presi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Que ahora se pretenda presentar ese conteo como un gesto de diligencia resulta dif&iacute;cil de sostener cuando Sevilla llevaba a&ntilde;os sin datos p&uacute;blicos y rigurosos actualizados, mientras que desde entidades como APDHA, C&aacute;ritas u HOGAR S&Iacute; advert&iacute;amos reiteradamente de un aumento sostenido de personas viviendo en la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la pol&iacute;tica de parches, invisibilizaci&oacute;n y gesti&oacute;n punitivista del sinhogarismo no es una excepci&oacute;n sevillana, sino una pr&aacute;ctica extendida en el resto de Andaluc&iacute;a y en buena parte del Estado. Las consecuencias de este abandono institucional no son abstractas. Un ejemplo concreto podemos verlo en Granada, donde, desde el a&ntilde;o pasado, 14 personas sin hogar han fallecido mientras dorm&iacute;an en la calle, record&aacute;ndonos de forma brutal que el sinhogarismo no es solo exclusi&oacute;n, sino tambi&eacute;n riesgo vital. Cuando las instituciones normalizan que alguien viva a la intemperie, tambi&eacute;n normalizan que se pueda morir en ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frente a la narrativa del miedo y de la criminalización de la pobreza, reclamamos políticas de dignidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos que manejamos son, adem&aacute;s, alarmantes: m&aacute;s de 700 personas sin hogar, centenares durmiendo en la calle cada noche, recursos estructurales insuficientes y saturados. Seg&uacute;n el INE, una media diaria de 34.145 personas se aloj&oacute; en centros de atenci&oacute;n a personas sin hogar, un 57,5% m&aacute;s que en 2022 como refleja la Encuesta de Centros y Servicios de Atenci&oacute;n a las Personas Sin Hogar 2024.
    </p><p class="article-text">
        Existen alternativas conocidas y avaladas por la experiencia como el modelo <em>Housing First</em>, la vivienda p&uacute;blica en alquiler social, el empadronamiento sin trabas, la distribuci&oacute;n equitativa de recursos por toda la ciudad, la remunicipalizaci&oacute;n de servicios y la participaci&oacute;n real de las personas sin hogar en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas que les afectan, porque frente a la narrativa del miedo y de la criminalizaci&oacute;n de la pobreza, reclamamos pol&iacute;ticas de dignidad.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada &ldquo;inquietante&rdquo; en que el conteo vaya a mostrar m&aacute;s personas sin hogar. Lo inquietante es otra cosa, que llevemos a&ntilde;os aceptando como normal lo que es una emergencia de derechos humanos. Y que, en lugar de hablar de vivienda, se hable de &ldquo;indigentes&rdquo;, en lugar de hablar de responsabilidades, se hable de &ldquo;calles tomadas&rdquo; y en lugar de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, se ofrezca miedo.
    </p><p class="article-text">
        Si Sevilla se mira al espejo despu&eacute;s de Navidad, que no se enga&ntilde;e. Lo que ver&aacute; no es un &ldquo;repunte&rdquo; inesperado, sino el resultado de decisiones pol&iacute;ticas sostenidas en el tiempo. Porque una ciudad que convierte a las personas sin hogar en un problema de imagen para el centro, ya ha perdido el centro, el centro moral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maribel Mora Grande]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/gente-calle-luego-fingir-sorpresa_132_12867811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 04:30:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dejar a la gente en la calle y luego fingir sorpresa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Exclusión social,APDHA - Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía,Personas sin hogar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[10-D. Todas juntas a la calle: defendamos nuestros derechos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/10-d-juntas-calle-defendamos-derechos_132_12830640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d75995d8-77a8-498b-9cd8-1a19328f045a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="10-D. Todas juntas a la calle: defendamos nuestros derechos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este año tenemos motivos para transmitir un mensaje optimista: una vez más se ha demostrado que cuando la sociedad se organiza y se manifiesta, logra avances relevantes</p></div><p class="article-text">
        La llegada del 10 de diciembre, conmemoraci&oacute;n del D&iacute;a Universal de los Derechos Humanos, supone para la APDHA la ocasi&oacute;n anual para reflexionar sobre la situaci&oacute;n de los derechos humanos y el trabajo que desde nuestra organizaci&oacute;n venimos haciendo, desde 1990, en defensa de los derechos de las personas excluidas que sufren situaciones de vulnerabilidad muy grave.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, como ya viene siendo casi una tradici&oacute;n en la &uacute;ltima d&eacute;cada, lo hacemos en un entorno cada vez m&aacute;s complicado, entre otras muchas razones, por el impacto de los discursos de odio que viene cultivando la extrema derecha y que afecta especialmente a los j&oacute;venes. Los mismos j&oacute;venes con los que la APDHA trabaja en colegios e institutos para desmontar estos mensajes y volver a prender la llama de la defensa de los derechos humanos en las generaciones del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos reiterar algunas de las advertencias que venimos haciendo sobre el peligro de la ultraderecha y estos discursos de odio en la convivencia social, porque trabajamos intensamente para erradicar de nuestra tierra la xenofobia, la aporofobia y el machismo que se cultivan en esos espacios y que impactan en una parte relevante del tejido social.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este a&ntilde;o tenemos motivos para transmitir un mensaje optimista: una vez m&aacute;s se ha demostrado que cuando la sociedad se organiza y se manifiesta, logra avances relevantes. Sin lugar a dudas, el mejor ejemplo han sido las movilizaciones contra el genocidio que el Estado sionista de Israel est&aacute; perpetrando en Gaza. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La movilización es imprescindible para la lucha por los derechos. Es la única vía para alcanzar resultados tangibles que, aunque de momento sean parciales o no plenamente satisfactorios, nos muestran el camino a quienes buscamos construir un mundo mejor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las manifestaciones, concentraciones y movilizaciones que se han llevado a cabo en las calles de Andaluc&iacute;a, del resto del Estado y de otros pa&iacute;ses del mundo, unidas a otras acciones como la de la Flotilla de la Libertad o el rechazo de la participaci&oacute;n del equipo de Israel en la Vuelta Ciclista a Espa&ntilde;a, han visibilizado el rechazo de la mayor parte de la humanidad frente a estos grav&iacute;simos cr&iacute;menes y han provocado que gobiernos como el espa&ntilde;ol adoptasen una postura m&aacute;s clara contra los autores de esta masacre. Y aunque la situaci&oacute;n en Palestina sigue sin respetar los derechos de los habitantes de la Franja de Gaza y Cisjordania y el ej&eacute;rcito sionista contin&uacute;a atacando a ciudadanos palestinos indefensos, es evidente que las movilizaciones sociales llevaron a muchos Estados como el nuestro a intensificar sus posiciones contra el genocidio y forzaron al Estado sionista de Israel a aceptar el plan de paz.
    </p><p class="article-text">
        En un &aacute;mbito m&aacute;s cercano, podemos ver otro ejemplo de movilizaciones que ha logrado influir de forma determinante, aunque a&uacute;n insuficiente, en las decisiones pol&iacute;ticas. Nos estamos refiriendo a la respuesta social frente a la denominada crisis de los cribados. Las calles andaluzas se llenaron de personas que quisieron apoyar el dolor de las mujeres afectadas y mostrar su rechazo frente a las pol&iacute;ticas de recortes sanitarios y privatizaci&oacute;n que la Junta de Andaluc&iacute;a de Moreno Bonilla viene implementando desde su llegada al Palacio de San Telmo. Una realidad que las movilizaciones de la marea blanca ven&iacute;an poniendo de relieve desde hace a&ntilde;os y que con la revelaci&oacute;n de la desastrosa gesti&oacute;n de los cribados del c&aacute;ncer de mam&aacute; provoc&oacute; una reacci&oacute;n inmediata de gran parte de la ciudadan&iacute;a andaluza, hasta el punto de que la consejera de Salud, Roc&iacute;o Hern&aacute;ndez, no tuvo otra opci&oacute;n que dimitir. 
    </p><p class="article-text">
        Tan importante es la movilizaci&oacute;n social que Moreno Bonilla ha nombrado como consejero a una persona que ha estado m&aacute;s preocupada en dinamitar las movilizaciones y las asociaciones que las impulsaban que en solucionar el problema de la sanidad en Andaluc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la ola de pesimismo que nos sacude podr&iacute;amos centrarnos en que en ambos casos no se ha alcanzado la soluci&oacute;n que mejor garantiza los derechos de las personas. Es cierto, pero tambi&eacute;n podemos albergar la esperanza porque la evidencia que nos ofrece estos ejemplos es que la movilizaci&oacute;n es imprescindible para la lucha por los derechos. Es la &uacute;nica v&iacute;a para alcanzar resultados tangibles que, aunque de momento sean parciales o no plenamente satisfactorios, nos muestran el camino a quienes buscamos construir un mundo mejor. Por eso, este 10 de diciembre, desde la APDHA volvemos a reclamar una sociedad movilizada, una sociedad que salga a la calle a defender los derechos humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Boza Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/10-d-juntas-calle-defendamos-derechos_132_12830640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 05:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[10-D. Todas juntas a la calle: defendamos nuestros derechos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vidas cribadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/vidas-cribadas_132_12794405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aed21cc8-a57d-41b6-a156-276d0c7fc1ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vidas cribadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Contra las violencias de género institucionales, derechos sociales feministas</p></div><p class="article-text">
        El 25 de noviembre, el movimiento feminista vuelve a organizarse para reivindicar, como cada a&ntilde;o, una vida libre de violencias machistas. Una jornada que llega una vez m&aacute;s marcada por el incumplimiento sistem&aacute;tico, por parte de las instituciones y entidades p&uacute;blicas, de su obligaci&oacute;n de proteger y garantizar los derechos humanos, generando m&uacute;ltiples violencias machistas que repercuten en la vida de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, la Asociaci&oacute;n de Mujeres con C&aacute;ncer de Mama (AMAMA) denunci&oacute; el fallo masivo en los cribados de prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer de mama realizados por la Consejer&iacute;a de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andaluc&iacute;a. Miles de mujeres andaluzas no fueron informadas de que sus resultados eran sospechosos o incluso positivos. Con el paso del tiempo, muchas desarrollaron c&aacute;nceres m&aacute;s graves, metast&aacute;sicos, e incluso algunas fallecieron. La asociaci&oacute;n cifra en m&aacute;s de 3.000 las mujeres afectadas.
    </p><p class="article-text">
        Estos cribados forman parte esencial de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de salud que las administraciones deben garantizar dentro de un sistema sanitario p&uacute;blico, gratuito y universal. Sin embargo, no son las &uacute;nicas violencias que enfrentamos. La imposibilidad de ejercer plenamente el derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo tambi&eacute;n constituye una violencia institucional. Esto se debe a la externalizaci&oacute;n del servicio, las desigualdades territoriales entre comunidades, la falta de protocolos homog&eacute;neos, la insuficiente formaci&oacute;n de profesionales, la ausencia de una regulaci&oacute;n clara sobre la objeci&oacute;n de conciencia y el estigma que a&uacute;n pesa sobre este derecho, tal como se&ntilde;ala el informe <em>El aborto en Espa&ntilde;a, 2025</em>, del Instituto de las Mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Y, por otro lado, &iquest;qu&eacute; ocurre con todas las personas que deciden llevar a t&eacute;rmino su embarazo? Tambi&eacute;n ellas se enfrentan a tratos degradantes, irrespetuosos y violentos. La violencia obst&eacute;trica es una vulneraci&oacute;n sistem&aacute;tica de derechos que afecta de lleno a su salud f&iacute;sica y emocional. Episiotom&iacute;as innecesarias, falta de anestesia, ces&aacute;reas injustificadas o maniobras agresivas no son &ldquo;pr&aacute;cticas m&eacute;dicas aisladas&rdquo;, son la expresi&oacute;n de un modelo jer&aacute;rquico y autoritario, donde no todos los cuerpos son escuchados, respetados ni considerados.
    </p><p class="article-text">
        No solo en el &aacute;mbito de la salud y los derechos sexuales y reproductivos se pueden encontrar esta violencia ejercida por las instituciones. Andaluc&iacute;a tambi&eacute;n encabeza las listas de espera de la dependencia. M&aacute;s de 51.000 personas esperan una valoraci&oacute;n y m&aacute;s de 5.200 han muerto sin recibir ning&uacute;n tipo de ayuda, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. &iquest;En qu&eacute; centran sus pol&iacute;ticas las instituciones andaluzas? Si el objetivo no es el cuidado y la vida digna de las personas dependientes y de sus cuidadoras, &iquest;cu&aacute;l es entonces?
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito municipal, tambi&eacute;n encontramos violencias. Recientemente, el Ayuntamiento de Sevilla, con el benepl&aacute;cito de la extrema derecha, retir&oacute; de los centros educativos <a href="https://www.apdha.org/apdha-lleva-al-defensor-del-pueblo-la-retirada-en-sevilla-de-los-cuadernillos-de-educacion-afectiva-y-sexual" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">unos cuadernillos de educaci&oacute;n &ldquo;afectivo-sexual&rdquo;</a> que, desde una perspectiva integral adecuada a la edad de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, abordaban el conocimiento del cuerpo, la diversidad sexual, la prevenci&oacute;n de infecciones de transmisi&oacute;n sexual y el fomento de la igualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/herramienta-ideologica-protesta-feminista-arrancar-oficina-antiaborto-municipal-dirige-vox-sevilla_1_12290528.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la creaci&oacute;n de la llamada &ldquo;oficina de ayuda a la maternidad&rdquo;</a>, una iniciativa impulsada bajo el mismo pacto pol&iacute;tico que responde m&aacute;s a una agenda antiabortista que a una verdadera pol&iacute;tica de apoyo a las personas gestantes. Ni escucha sus demandas reales, ni atiende sus condiciones materiales, sociales y habitacionales. Ambas medidas suponen un retroceso en nuestros derechos sexuales y reproductivos.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando se habla de cribar, lo que realmente se est&aacute; haciendo es poner en uso su otro significado: discriminar. Seleccionar excluyendo, segregar, dar un trato desigual por motivos pol&iacute;ticos, de edad, condici&oacute;n f&iacute;sica o mental, o de sexo. Las violencias institucionales de g&eacute;nero se expresan tambi&eacute;n en el maltrato que ejercen las administraciones hacia las personas trans y/o no binarias, al excluirlas de los cribados sanitarios y de las pol&iacute;ticas de prevenci&oacute;n espec&iacute;ficas. Son las mismas violencias que enfrentan miles de mujeres migrantes en el acceso a la sanidad p&uacute;blica, especialmente al derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo, sinti&eacute;ndose culpables, obligadas a desplazarse fuera de sus comunidades aut&oacute;nomas, no informadas de sus derechos y cuestionadas al requerirles documentos legales sin motivo. 
    </p><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n de la sanidad y la educaci&oacute;n, el inaccesible mercado de la vivienda, la vulneraci&oacute;n de los derechos sexuales y reproductivos, la precariedad en la atenci&oacute;n a la dependencia y el desprecio hacia la diversidad son expresiones de un sistema patriarcal que jerarquiza unas vidas sobre otras. Un sistema que considera prescindibles las vidas de las mujeres, de las personas trans, no binarias, migrantes y pobres.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, este 25 de noviembre, d&iacute;a internacional contra las violencias machistas, nos juntamos para reivindicar derechos sociales feministas, exigir responsabilidad institucional y defender el derecho a vivir vidas dignas, libres y plenas. Porque nos va la vida en ello.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Oseguera Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/vidas-cribadas_132_12794405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 10:33:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vidas cribadas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apuntes para la abolición del aislamiento penitenciario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/apuntes-abolicion-aislamiento-penitenciario_132_12755439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccf6c94d-8847-475e-9ca4-d32e78b1bbee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apuntes para la abolición del aislamiento penitenciario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos disponibles no permiten afirmar que se haya producido una reducción significativa del aislamiento ni que hayan aumentado las agresiones</p><p class="subtitle">Por el fin del aislamiento penitenciario
</p></div><p class="article-text">
        El presente art&iacute;culo tiene como objeto confrontar de forma rigurosa <a href="https://www.elmundo.es/espana/2025/08/27/68af3e23fc6c8327138b45bf.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el publicado recientemente por El Mundo</a> en el que se vincula una supuesta pol&iacute;tica de Instituciones Penitenciarias para reducir la aplicaci&oacute;n del primer grado, el r&eacute;gimen de aislamiento m&aacute;s severo para el cumplimiento de las penas privativas de libertad, con el aumento de agresiones al personal de esta instituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo se hace eco de una directriz realizada por la Secretar&iacute;a General a las direcciones de las prisiones para reducir el n&uacute;mero de personas privadas de libertad que se encuentran en alguna de las distintas situaciones de aislamiento penitenciario. Si de restringir al m&aacute;ximo el n&uacute;mero de personas clasificadas en primer grado se tratase, es preciso se&ntilde;alar que la resoluci&oacute;n administrativa definitiva corresponde a dicha Secretar&iacute;a, es decir, que dicha instancia podr&iacute;a no estimar las clasificaciones de primer grado propuestas por las Juntas de Tratamiento si realmente considerase que el aislamiento extremo genera muchos m&aacute;s problemas de los que resuelve. 
    </p><p class="article-text">
        Como mencionamos, el art&iacute;culo publicado en El Mundo trata de vincular la supuesta reducci&oacute;n del aislamiento penitenciario con una serie de sucesos en los que trabajadores y trabajadoras de las prisiones han resultado agredidas. Sin embargo, esta relaci&oacute;n no soporta el an&aacute;lisis exhaustivo de la realidad carcelaria, tal y como pretendemos demostrar.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de los datos disponibles sobre resoluciones de clasificaci&oacute;n en primer grado (excluyendo los mantenimientos), desde 2009 hasta la fecha, con gobiernos de diferente signo pol&iacute;tico, muestran que el porcentaje de dichas resoluciones ha aumentado. Mientras que el porcentaje m&aacute;s bajo se produjo en el a&ntilde;o 2011, cuando dichas resoluciones representaban un 1,2 %, el porcentaje m&aacute;s alto se produjo en el a&ntilde;o 2023, en el que representaban un 2,1%. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dado que porcentualmente ha aumentado el número de resoluciones de clasificación en primer grado, es obvio que no es cierta la “acusación” que lanzan determinados sindicatos a la actual administración penitenciaria de haber reducido la aplicación del aislamiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de gobierno del &uacute;ltimo equipo de Instituciones Penitenciarias nombrado por el PP, los porcentajes de resoluciones de clasificaci&oacute;n en primer grado oscilaron entre el 1,5 y el 1,9%; y, en los a&ntilde;os que lleva el actual equipo, nombrado por el PSOE en coalici&oacute;n, dichos porcentajes oscilan entre el 1,4 y el 2,1 %. Por tanto, dado que porcentualmente ha aumentado el n&uacute;mero de resoluciones de clasificaci&oacute;n en primer grado, es obvio que no es cierta la &ldquo;acusaci&oacute;n&rdquo; que lanzan determinados sindicatos a la actual administraci&oacute;n penitenciaria de haber reducido la aplicaci&oacute;n del aislamiento.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al supuesto aumento de agresiones al funcionariado de prisiones por parte de personas presas, el an&aacute;lisis de las cifras de infracciones disciplinarias muy graves &mdash;entre las que se encontrar&aacute;n, en su caso, dichas agresiones&mdash; de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os evidencia su descenso consecutivo en los a&ntilde;os 2023 y 2024; durante los a&ntilde;os 2020, 2021 y 2022, se mantuvieron cifras similares, pero en 2023 se redujeron en un 5,2% y en 2024 en torno a un 30%. Adem&aacute;s, resulta conveniente discriminar qu&eacute; se entiende por agresiones al funcionariado en el medio penitenciario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La inmensa mayoría de las agresiones se producen entre la propia población reclusa, normalmente por deudas asociadas a diferentes adicciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El asesinato en marzo de la cocinera de Mas d&rsquo;Enric (Tarragona), el violento ataque sufrido por una psic&oacute;loga el pasado mes de julio en Mor&oacute;n de la Frontera (Sevilla) o la agresi&oacute;n f&iacute;sica, hace escasas semanas, a la funcionaria de Topas (Salamanca) no son representativas del grueso de las agresiones registradas: la inmensa mayor&iacute;a de ellas se producen entre la propia poblaci&oacute;n reclusa, normalmente por deudas asociadas a diferentes adicciones; cuando se trata de personal penitenciario (un porcentaje muy reducido del total), suelen consistir en agresiones verbales y, en caso de generar da&ntilde;os f&iacute;sicos, lo m&aacute;s habitual es que se produzcan en el ejercicio de una contenci&oacute;n (lo que constituye un riesgo laboral), o bien, cuando el funcionario o funcionaria media en una pelea, de forma que la agresi&oacute;n no est&aacute; dirigida al trabajador/a.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, los datos disponibles no permiten afirmar ni que se haya producido una reducci&oacute;n significativa del aislamiento ni que hayan aumentado las agresiones. Asimismo, la relaci&oacute;n que pretende establecerse entre la supuesta reducci&oacute;n del aislamiento y el tambi&eacute;n supuesto aumento de las agresiones constituye una correlaci&oacute;n espuria, que establece una relaci&oacute;n causal no probada entre dos variables al no considerar un tercer factor de gran relevancia para captar la complejidad del asunto, a saber, la deriva securitaria del tratamiento penitenciario. En lugar de proponer &ldquo;soluciones&rdquo; simples &mdash;si no directamente contraproducentes&mdash; a problemas complejos, deber&iacute;a intentar atajar el problema de ra&iacute;z desde la perspectiva del respeto a los derechos de las personas privadas de libertad y el favorecimiento de su progresi&oacute;n hacia vidas en libertad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aislamiento penitenciario constituye una práctica carcelaria que únicamente provoca problemas de salud física y mental a las personas que las sufren.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lejos de ser una posible soluci&oacute;n a las problem&aacute;ticas de la prisi&oacute;n, el aislamiento penitenciario constituye una pr&aacute;ctica carcelaria que &uacute;nicamente provoca problemas de salud f&iacute;sica y mental a las personas que las sufren. Cuando se habla de aislamiento penitenciario, es necesario saber que este implica una reclusi&oacute;n social y f&iacute;sica, con una reducida estimulaci&oacute;n sensorial y ambiental (tanto cuantitativa como cualitativa). 
    </p><p class="article-text">
        En esta situaci&oacute;n, los est&iacute;mulos disponibles y los contactos sociales ocasionales rara vez se eligen libremente, suelen ser mon&oacute;tonos y, a menudo, no son emp&aacute;ticos. Todo ello hace que sea psicol&oacute;gicamente muy dif&iacute;cil de aguantar, sobre todo en una sociedad como la actual, caracterizada por un exceso de est&iacute;mulos. Tambi&eacute;n conlleva la p&eacute;rdida del control sobre todos los aspectos de la vida, con una p&eacute;rdida absoluta de la autonom&iacute;a personal, y el sometimiento a una vigilancia extrema.
    </p><p class="article-text">
        Los da&ntilde;os que provoca el aislamiento penitenciario han sido ampliamente estudiados y documentados cient&iacute;ficamente. Estos van desde reacciones psicol&oacute;gicas, s&iacute;ntomas f&iacute;sicos, trastornos psiqui&aacute;tricos, suicidios y autolesiones que pueden producirse cuando se experimenta esta medida, incluso por periodos cortos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estar en aislamiento aumenta las situaciones de violencia en vez de reducirla y supone un factor que incrementa el riesgo de suicidio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estar en aislamiento aumenta las situaciones de violencia en vez de reducirla y supone un factor que incrementa el riesgo de suicidio. Por todo ello Comit&eacute; Europeo para la Prevenci&oacute;n de la Tortura (CPT) con respecto al estado espa&ntilde;ol ha indicado que el per&iacute;odo m&aacute;ximo de la sanci&oacute;n de aislamiento no dure m&aacute;s de 14 d&iacute;as. De la misma forma las Reglas M&iacute;nimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos proh&iacute;be el aislamiento indefinido y el aislamiento prolongado (aquel que dura m&aacute;s de 15 d&iacute;as y que suponga 22 horas diarias sin contacto humano significativo).
    </p><p class="article-text">
        De igual manera el Comit&eacute; contra la tortura en sus recomendaciones a nuestro pa&iacute;s ha dicho que una aplicaci&oacute;n excesiva del r&eacute;gimen de aislamiento constituye un trato o pena cruel, inhumano o degradante, e incluso la tortura en algunos casos (art. 11) e insta a prohibir de forma absoluta el r&eacute;gimen de aislamiento que exceda 15 d&iacute;as. Adem&aacute;s, el Estado parte deber&iacute;a asegurar que la reclusi&oacute;n en r&eacute;gimen de aislamiento solo sea utilizada como medida de &uacute;ltimo recurso, por el periodo m&aacute;s breve posible, bajo estrictas condiciones de supervisi&oacute;n y control judicial. Tambi&eacute;n los Principios b&aacute;sicos para el tratamiento de los reclusos de las Naciones Unidas indican que se tratar&aacute; de abolir o restringir el uso del aislamiento en celda de castigo como sanci&oacute;n disciplinaria y se alentar&aacute; su abolici&oacute;n o restricci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La perspectiva comunitaria es la única medida que contribuirá a reducir los riesgos evidentes que genera una institución como la prisión, un lugar cargado de violencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante situaciones cr&iacute;ticas la administraci&oacute;n penitenciaria usa tambi&eacute;n el aislamiento a trav&eacute;s de la aplicaci&oacute;n del art. 75, previo a la clasificaci&oacute;n en primer grado, lo que no hace sino ocultar las causas y, en consecuencia, agrava la situaci&oacute;n. A pesar de los programas pensados para tratar adicciones, psicosis y discapacidad intelectual, las personas aquejadas m&aacute;s gravemente por estas problem&aacute;ticas no encuentran respuesta en el tratamiento penitenciario. 
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, al no conseguir cumplir los exigentes requisitos regimentales, habitualmente, acaban siendo expulsadas a entornos m&aacute;s hostiles, protagonizan alteraciones del orden por las que se les aplican m&uacute;ltiples sanciones y, con ello, son las principales candidatas al aislamiento. Si se obvia la dimensi&oacute;n comunitaria en los trastornos de personalidad, el personal penitenciario que custodia acaba por sufrir las consecuencias de un abandono tratamental que, reducido a mera gesti&oacute;n de riesgos, no sirve para orientar ni para acompa&ntilde;ar, y, en definitiva, solo clasifica y destina a los m&oacute;dulos m&aacute;s conflictivos y peligrosos a determinadas personas.
    </p><p class="article-text">
        Proteger a la poblaci&oacute;n reclusa y, con ello, tambi&eacute;n a los trabajadores y trabajadoras del &aacute;mbito penitenciario, pasa por no esperar de los t&eacute;cnicos pron&oacute;sticos imposibles, pero s&iacute; el dise&ntilde;o de itinerarios de inserci&oacute;n y perspectiva comunitaria, sepultada en la pr&aacute;ctica por la prevenci&oacute;n especial y la dimensi&oacute;n retributiva de la pena. 
    </p><p class="article-text">
        Esa perspectiva comunitaria deber&iacute;a ser la exigencia de la Secretar&iacute;a General de Instituciones Penitenciarias, puesto que se trata de la &uacute;nica medida que contribuir&aacute; a reducir los riesgos evidentes que genera una instituci&oacute;n como la prisi&oacute;n, un lugar cargado de violencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Forman parte de la campa&ntilde;a: ALA (Asociaci&oacute;n Libre de Abogac&iacute;a), APDHA (Asociaci&oacute;n Pro-Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a), ASDECOBA (Asociaci&oacute;n de Desarrollo Comunitario de Buenos Aires), ASDEPRES (Asociaci&oacute;n de Derecho Penitenciario Rebeca Santamalia), CDCT (Centros de Documentaci&oacute;n contra la Tortura), Coordinaci&oacute;n Baladre, Esculca (Observatorio para a defensa dos direitos e liberdades), IACTA (Coop. Jur&iacute;dica), Ir&iacute;dia, Centre per la Defensa dels Drets Humans, Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans, Oteando (Observatorio para la defensa de los derechos y las libertades), Salhaketa-Araba, Salhaketa-Nafarroa (Asociaci&oacute;n anticarcelaria y antipunitivista, de apoyo a personas presas, expresas y sus familiares), SampAEN (Grupo Salud Mental en Prisiones de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Neuropsiquiatr&iacute;a).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asociación Libre de Abogacía y 13 más]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/apuntes-abolicion-aislamiento-penitenciario_132_12755439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Nov 2025 05:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apuntes para la abolición del aislamiento penitenciario]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El laberinto de las cifras: datos sobre muertes y desapariciones en la ruta migratoria a Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/laberinto-cifras-datos-muertes-desapariciones-ruta-migratoria-canarias_132_12720897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a896f403-436e-4c29-8ffc-9acac2d1af13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El laberinto de las cifras: datos sobre muertes y desapariciones en la ruta migratoria a Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Documentar muertes y desapariciones en el mar es una tarea sumamente compleja, dado que muchas embarcaciones desaparecen sin dejar rastro en lo que se ha denominado 'naufragios invisibles'. Reconstruir estas travesías implica reunir fragmentos de información</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico ha sido escenario de un aumento significativo de la migraci&oacute;n precaria, con cada vez m&aacute;s embarcaciones que zarpan de las costas de Senegal, Mauritania o Marruecos para intentar llegar a las Islas Canarias. Este incremento en el n&uacute;mero de personas que intentan esta traves&iacute;a ha ido acompa&ntilde;ado de un crecimiento sin precedentes en las cifras de muertes y desapariciones en el mar. Sin embargo, el n&uacute;mero real de v&iacute;ctimas sigue siendo incierto. Como ni los Estados en el lado africano ni en el europeo llevan un <a href="https://www.newtral.es/migrantes-desaparecidos/20241230/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registro sistem&aacute;tico</a>&nbsp;de las personas migrantes fallecidas o desaparecidas en el mar, organismos internacionales y de la sociedad civil se han propuesto cubrir este vac&iacute;o de informaci&oacute;n mediante sus propios recuentos.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de la APDHA, que desde el a&ntilde;o 2003, en el Informe Derechos Humanos en la Frontera Sur, viene recogiendo estas cifras. No obstante, los datos suelen diferir considerablemente, lo que da lugar a realidades contradictorias sobre la p&eacute;rdida de vidas en el mar y plantea preguntas clave, no s&oacute;lo sobre c&oacute;mo se recopilan estos datos, sino tambi&eacute;n sobre lo que estas discrepancias pueden significar para las respuestas humanitarias y la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas migratorias.
    </p><p class="article-text">
        Documentar muertes y desapariciones en el mar es una tarea sumamente compleja, dado que muchas embarcaciones desaparecen sin dejar rastro en lo que se ha denominado 'naufragios invisibles'. Reconstruir estas traves&iacute;as implica reunir fragmentos de informaci&oacute;n procedentes de familiares y amigos de los desaparecidos, medios de comunicaci&oacute;n, redes de activistas, testigos locales o autoridades estatales. Quienes se encargan de llevar un recuento de muertes y desapariciones deben verificar relatos diversos, a veces contradictorios, sobre embarcaciones que partieron de lugares concretos con un n&uacute;mero determinado de personas a bordo y que nunca llegaron a su destino.
    </p><p class="article-text">
        Dada la dificultad de esta labor, no es de extra&ntilde;ar que los intentos existentes de llevar un recuento de muertes y desapariciones en el mar lleguen a conclusiones diferentes. Lo que s&iacute; resulta llamativo es la magnitud de las discrepancias en los datos. En nuestro <a href="https://www.imis.uni-osnabrueck.de/en/sfb_1604/projects/project_group_c_spaces/c4_stierl.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto de investigaci&oacute;n</a> en la Universidad de Osnabr&uuml;ck hemos analizado a distintos actores que llevan un registro sobre muertes y desapariciones de personas migrantes en la ruta a Canarias. Sus cifras revelan una creciente disparidad en las estimaciones del n&uacute;mero de fallecidos y desaparecidos en esta ruta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde que Caminando Fronteras publicó su último informe en diciembre de 2024, sus impactantes conclusiones han circulado ampliamente en medios españoles e internacionales suscitando reacciones diversas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones (OIM), que empez&oacute; su recuento de &ldquo;migrantes desaparecidos&rdquo; en 2014, ha documentado un <a href="https://missingmigrants.iom.int/region/africa?region_incident=All&amp;route=3946&amp;incident_date%5Bmin%5D=&amp;incident_date%5Bmax%5D=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento alarmante</a> de las muertes en la ruta migratoria a Canarias. Seg&uacute;n sus datos, el n&uacute;mero de fallecidos y desaparecidos pas&oacute; de 202 en 2019 a 877 en 2020. En 2021, la OIM document&oacute; 1.126 muertes y en 2024, 1.142, la cifra m&aacute;s alta registrada hasta la fecha por este organismo. Sin embargo, otros recuentos disponibles dibujan un panorama mucho m&aacute;s letal.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de APDHA en sus Informes de Derechos Humanos en la Frontera Sur recog&iacute;an 1.239 personas muertas o desaparecidas en el a&ntilde;o 2020 y 1.332 en 2021. Cifras que se elevaron hasta las 1.907 personas en 2023 y las 1.866 en 2024.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://caminandofronteras.org/en/monitoreo/monitoring-the-right-to-life-2024/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Caminando Fronteras</a>&nbsp;habla de 1.832 muertes en la ruta a Canarias en 2020, cifra que aument&oacute; a 3.939 el a&ntilde;o siguiente y lleg&oacute; al escalofriante total de 9.757 en 2024. En comparaci&oacute;n, la cifra de la OIM de 1.142 muertes en 2024 marca una diferencia abismal de 8.615 vidas perdidas. Hasta cierto punto, esta contradicci&oacute;n refleja las diferentes metodolog&iacute;as empleadas por estas organizaciones. Mientras que la OIM se basa principalmente en noticias de los medios de comunicaci&oacute;n para documentar muertes y desapariciones en esta ruta, Caminando Fronteras recopila informaci&oacute;n de testimonios de supervivientes o de familiares y comunidades en los pa&iacute;ses de origen y tr&aacute;nsito. 
    </p><p class="article-text">
        Desde que Caminando Fronteras public&oacute; su <a href="https://caminandofronteras.org/en/monitoreo/monitoring-the-right-to-life-2024/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo informe</a> en diciembre de 2024, sus impactantes conclusiones han circulado ampliamente en medios espa&ntilde;oles e internacionales suscitando reacciones diversas. Un d&iacute;a despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, <a href="https://web.archive.org/web/20241227113914/https:/www3.gobiernodecanarias.org/noticias/clavijo-reclama-al-nuevo-comisario-de-migraciones-que-priorice-a-canarias-en-el-reparto-de-fondos-europeos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">envi&oacute; una carta</a> a la Comisi&oacute;n Europea para llamar la atenci&oacute;n sobre la &ldquo;emergencia humanitaria&rdquo; sin precedentes a la que se enfrenta el archipi&eacute;lago. En la carta, citaba los datos de Caminando Fronteras e instaba a la UE a colocar a la ruta atl&aacute;ntica entre sus prioridades en pol&iacute;tica migratoria en 2025. En una <a href="https://web.archive.org/web/20250121131721/https:/www3.gobiernodecanarias.org/noticias/bruselas-insistira-en-el-despliegue-de-frontex-para-afrontar-la-crisis-migratoria-en-canarias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente reuni&oacute;n</a> con el Comisario de Interior de la UE en Estrasburgo, Clavijo volvi&oacute; a hacer referencia a los datos de Caminando Fronteras y pidi&oacute; un mayor despliegue de Frontex en las costas de Senegal, Gambia y Mauritania para &ldquo;salvar vidas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las cifras de Caminando Fronteras tambi&eacute;n han creado una mayor sensaci&oacute;n de urgencia entre las ONG dedicadas a tareas de b&uacute;squeda y rescate. Aunque durante la &uacute;ltima d&eacute;cada los esfuerzos de la llamada 'flota civil' se han centrado en el Mar Egeo y en el Mediterr&aacute;neo central, el presunto aumento dr&aacute;stico de v&iacute;ctimas mortales en el Atl&aacute;ntico ha llevado a algunas de ellas a explorar posibilidades de intervenci&oacute;n en esta regi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dada la amplitud de la ruta atlántica, en la que se puede tardar hasta diez días en llegar a Canarias, ¿dónde deben concentrarse los medios de rescate o vigilancia y qué zonas marítimas deben priorizarse?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de ellas es <a href="https://www.hpi.swiss/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Humanitarian Pilots Initiative</a>, una ONG suiza que ya ha realizado vuelos de vigilancia en el Mediterr&aacute;neo central. En colaboraci&oacute;n con <a href="https://sea-watch.org/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sea-Watch</a>, este proyecto ha avistado m&aacute;s de 1.000 embarcaciones en peligro entre las costas de Libia e Italia desde 2017. Ahora, ante la creciente mortalidad en el Atl&aacute;ntico, la organizaci&oacute;n ha decidido lanzar una misi&oacute;n exploratoria con una aeronave ligera bimotor para detectar embarcaciones en riesgo de naufragar o desaparecer en la inmensidad del oc&eacute;ano. 
    </p><p class="article-text">
        Al ampliar sus operaciones a la costa de &Aacute;frica Occidental, al sur de la zona operativa de Salvamento Mar&iacute;timo, los pilotos humanitarios abren un nuevo cap&iacute;tulo en los esfuerzos de la sociedad civil para evitar muertes en las fronteras mar&iacute;timas de Europa. Sin embargo, las profundas discrepancias en los recuentos de muertes y desapariciones existentes plantean interrogantes clave para la planificaci&oacute;n operativa: dada la amplitud de la ruta atl&aacute;ntica, en la que se puede tardar hasta diez d&iacute;as en llegar a Canarias, &iquest;d&oacute;nde deben concentrarse los medios de rescate o vigilancia y qu&eacute; zonas mar&iacute;timas deben priorizarse?
    </p><p class="article-text">
        Las pr&aacute;cticas actuales de recopilaci&oacute;n de datos no ofrecen muchas respuestas. Aunque el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM registra cada presunto naufragio en su base de datos p&uacute;blica, las ubicaciones de los naufragios mostradas en sus mapas son, <a href="https://missingmigrants.iom.int/regional-classification" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como reconoce el propio proyecto</a>, meras aproximaciones. Y aunque Caminando Fronteras se&ntilde;ala &aacute;reas generales donde sugiere que se han producido la mayor&iacute;a de los naufragios, la ONG no ofrece informaci&oacute;n m&aacute;s detallada sobre sus pr&aacute;cticas y metodolog&iacute;as de datos, lo que dificulta los intentos de comprender o corroborar sus datos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque estas organizaciones buscan visibilizar lo que suele quedar fuera del radar p&uacute;blico &ndash;los 'naufragios invisibles' y las muertes no registradas&ndash;, sus propios datos generan una incertidumbre considerable. En nuestra investigaci&oacute;n, hemos hablado con actores clave en Senegal, Espa&ntilde;a y Alemania que intentan entender las diferencias en los datos y lo que pueden significar para su trabajo. Mientras que algunos sacuden la cabeza con incredulidad ante la posibilidad de que la cifra anual de muertes se acerque a los 10.000, otros consideran esta cifra plausible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Resulta paradójico que no sea la ausencia de datos, sino la existencia de recuentos contradictorios, lo que haya motivado a los pilotos humanitarios a plantear su intervención también como una misión de &quot;investigación&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando preguntamos a Ruben Neugebauer, miembro de Humanitarian Pilots Initiative, qu&eacute; opinaba de los recuentos de muertes y desapariciones existentes, subray&oacute; que las discrepancias en los datos suponen, efectivamente, un desaf&iacute;o operativo: &ldquo;Sin duda, nos preguntamos por qu&eacute; las cifras sobre el n&uacute;mero de fallecidos y desaparecidos difieren tanto. La metodolog&iacute;a de la OIM es clara, s&oacute;lo cuentan los casos claramente documentados, por lo que podemos suponer que el n&uacute;mero real de v&iacute;ctimas mortales es mayor. Al mismo tiempo, los datos de Caminando Fronteras son inquietantemente altos. Por eso, consideramos nuestro primer despliegue tambi&eacute;n como una operaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n para obtener m&aacute;s informaci&oacute;n y datos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico que no sea la ausencia de datos, sino la existencia de recuentos contradictorios, lo que haya motivado a los pilotos humanitarios a plantear su intervenci&oacute;n tambi&eacute;n como una misi&oacute;n de &ldquo;investigaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;c&oacute;mo deber&iacute;amos abordar estas discrepancias? Si bien no tenemos respuestas definitivas, el primer paso es reconocer el car&aacute;cter controvertido de los datos. Aunque suelen presentarse como objetivos o neutros, los datos y las estad&iacute;sticas no son inocentes. De hecho, como muestran los distintos recuentos de muertes en el Atl&aacute;ntico, los datos no describen una &uacute;nica realidad coherente, sino que producen m&uacute;ltiples realidades, a menudo contradictorias. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n qu&eacute; cifras se consideren v&aacute;lidas, diferentes fronteras se convierten en las m&aacute;s mort&iacute;feras del mundo. Para la OIM, sus estad&iacute;sticas confirman que el Mediterr&aacute;neo central es la frontera m&aacute;s mort&iacute;fera del mundo, mientras que los datos de Caminando Fronteras elevan la ruta atl&aacute;ntica a esta posici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los datos tienen consecuencias, ya que pueden determinar qu&eacute; espacios fronterizos se convierten en lugares de intervenci&oacute;n urgente. En el caso de Caminando Fronteras, sus cifras han desempe&ntilde;ado un papel crucial a la hora de crear una sensaci&oacute;n de urgencia entre actores estatales y humanitarios para intervenir en la regi&oacute;n atl&aacute;ntica. 
    </p><p class="article-text">
        La disparidad en los recuentos de muertes y desapariciones en la ruta atl&aacute;ntica nos deja con muchas preguntas abiertas: &iquest;c&oacute;mo interpretamos las distintas realidades que construyen estos datos? &iquest;C&oacute;mo debemos lidiar con estas cifras contradictorias a la hora de dise&ntilde;ar intervenciones para prevenir y responder a la p&eacute;rdida de vidas en trayectos migratorios? Y, si los datos nunca son neutros, &iquest;qu&eacute; responsabilidad conlleva la elaboraci&oacute;n de estad&iacute;sticas sobre estas tragedias y todo lo que pueden desencadenar?
    </p><p class="article-text">
        -----
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bios</strong>
    </p><p class="article-text">
        Maurice Stierl es investigador s&eacute;nior en el Instituto de Investigaci&oacute;n sobre Migraci&oacute;n y Estudios Interculturales de la Universidad de Osnabr&uuml;ck. Su libro <em>Migrant Resistance in Contemporary Europe</em> fue publicado por Routledge en 2019. 
    </p><p class="article-text">
        Marta S&aacute;nchez Dionis es investigadora especializada en migraciones y derechos humanos y actualmente trabaja como responsable de Incidencia Pol&iacute;tica en SOS MEDITERRANEE. Las opiniones expresadas en este art&iacute;culo son propias y no reflejan necesariamente las de SOS MEDITERRANEE.
    </p><p class="article-text">
        -----
    </p><p class="article-text">
        <strong>Financiaci&oacute;n </strong>
    </p><p class="article-text">
        Maurice Stierl ha recibido financiaci&oacute;n de la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG, Fundaci&oacute;n Alemana de Investigaci&oacute;n) - SFB 1604 - 501120656.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maurice Stierl y Marta Sánchez Dionis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/laberinto-cifras-datos-muertes-desapariciones-ruta-migratoria-canarias_132_12720897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Oct 2025 19:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El laberinto de las cifras: datos sobre muertes y desapariciones en la ruta migratoria a Canarias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a896f403-436e-4c29-8ffc-9acac2d1af13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Migrantes,Fronteras,APDHA - Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un mundo en llamas: genocidio, bulos, distopía y fascismo 2.0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/mundo-llamas-genocidio-bulos-distopia-fascismo-2-0_132_12682677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f3e990c-4412-4490-ab82-de1130e92dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mundo en llamas: genocidio, bulos, distopía y fascismo 2.0"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes sociales se han convertido en un balcón con vistas al abismo. Ya en cualquier bar o en cualquier espacio cotidiano afloran los mismos mensajes xenófobos e intolerantes. Y todo ello sucede, además, sin que tengamos claves o recetas para detener esa podredumbre</p></div><p class="article-text">
        A finales de los noventa, cuando comenc&eacute; mi formaci&oacute;n universitaria, eran comunes las referencias a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_fin_de_la_historia_y_el_%C3%BAltimo_hombre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El fin de la historia y el &uacute;ltimo hombre</em></a><em> (1992)</em>, un ensayo de Francis Fukuyama, un funcionario del Departamento de Estado norteamericano. Su tesis principal era que la disoluci&oacute;n de la URSS y el fin del bloque socialista y de la Guerra Fr&iacute;a supon&iacute;an el triunfo de las democracias liberales, lo que ven&iacute;a a suponer el fin de la historia, de las guerras y de los conflictos violentos, abri&eacute;ndose as&iacute; una nueva era de prosperidad global en la que los seres humanos ver&iacute;amos encauzadas nuestras necesidades, anhelos y esperanzas &uacute;nicamente a trav&eacute;s de la econom&iacute;a. No hace falta precisar, por supuesto, que Fukuyama se refer&iacute;a al modelo econ&oacute;mico neoliberal y capitalista. Fukuyama, con aquella obra, se convirti&oacute; en uno de los intelectuales de cabecera del Partido Republicano y, m&aacute;s concretamente de los denominados <em>neocon</em>.
    </p><p class="article-text">
        En 2007 Fukuyama publicar&iacute;a un nuevo ensayo titulado <em>Despu&eacute;s de los neocons: Am&eacute;rica en la encrucijada</em>, en el que aseguraba que &ldquo;el neoconservadurismo ha evolucionado en algo que ya no puedo apoyar&rdquo; y, unos a&ntilde;os despu&eacute;s, ya en 2018, afirmaba en una entrevista para The Guardian que era partidario de ciertos &ldquo;programas redistributivos&rdquo; para intentar &ldquo;corregir el gran desequilibrio tanto en los ingresos como en la riqueza que ha surgido&rdquo;. Conclu&iacute;a aquella entrevista reconociendo que &ldquo;<a href="https://revistadecentroamerica.org/index.php/mundo/6-entrevista-a-francis-fukuyama-el-socialismo-deberia-volver" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciertas cosas que dijo Karl Marx est&aacute;n resultando ser ciertas</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas no solo han confirmado el error de Fukuyama en sus predicciones, sino tambi&eacute;n que la implantaci&oacute;n a escala global del neoliberalismo nos ha conducido a un escenario al que podr&iacute;amos definir como preapocal&iacute;ptico o dist&oacute;pico. Dec&iacute;a Marx que &ldquo;la historia se repite siempre dos veces: primero como tragedia y despu&eacute;s como farsa&rdquo;. Y, aunque no se equivocaba, lo cierto es que la historia, apenas 100 a&ntilde;os despu&eacute;s, efectivamente se repite, pero de una manera tanto o m&aacute;s atroz que hace justo un siglo. Habitamos una &eacute;poca en la que podemos asistir en directo a la retransmisi&oacute;n de un aut&eacute;ntico genocidio, como el que se perpetra contra el pueblo palestino, y ya nadie puede, por tanto, alegar en su descargo que desconoc&iacute;a lo que est&aacute; sucediendo en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja de la &eacute;poca actual es que, a pesar de tener acceso a toda suerte de contenidos y de poder conectarnos al instante con quienes se ubican a miles de kil&oacute;metros, no solo estamos m&aacute;s pobremente informados de cuanto sucede en el mundo y a nuestro alrededor, sino que hemos perdido parte importante de nuestra humanidad. La tempestuosa sucesi&oacute;n de im&aacute;genes que nos llega a trav&eacute;s de medios de comunicaci&oacute;n y redes sociales parece haber destruido por el camino nuestra capacidad de reflexi&oacute;n y creado un ecosistema en el que los discursos autoritarios del pasado han resurgido con virulencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El bulo no sirve solo como un instrumento para ganar elecciones, sino también como un mecanismo para, una vez se llega al poder, justificar políticas que hace tan solo unos años consideraríamos inconcebibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Redes sociales como X o panfletos digitales creados ad hoc son el lugar donde nacen bulos y discursos de odio que terminan por viralizarse para emponzo&ntilde;ar la convivencia social. Los objetivos de estos ataques son personas migrantes, el movimiento feminista, el colectivo LGTBQ+ o, en general, cualquier persona que profese ideas progresistas y de izquierda. Tenemos m&uacute;ltiples ejemplos de c&oacute;mo funcionan estas campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n y manipulaci&oacute;n, pero este resulta muy significativo: <a href="https://x.com/JulianMaciasT/status/1968324942925332865?t=N2iD9-eP_j0dcHT-ZkIUfQ&amp;s=35" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el accidente sufrido por una joven de 17 a&ntilde;os fue aprovechado para acusar de intento de asesinato a un joven magreb&iacute;</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el bulo no sirve solo como un instrumento para ganar elecciones, sino tambi&eacute;n como un mecanismo para, una vez se llega al poder, justificar pol&iacute;ticas que hace tan solo unos a&ntilde;os considerar&iacute;amos inconcebibles. Y as&iacute; es posible que Trump, por ejemplo, haya convertido a las agencias federales norteamericanas en <a href="https://x.com/donwinslow/status/1971370165234434162" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una especie de Gestapo que persigue a la poblaci&oacute;n migrante</a> o que se haya atrevido a ocupar ciudades como Washington o Los Angeles con tropas militares. El asesinato de Charlie Kirk, un influencer de extrema derecha, le servir&aacute; a Trump como su particular incendio del Reichstag: una excusa para desatar una purga contra todo aquel que considere su enemigo. El presidente norteamericano, sin ir m&aacute;s lejos, ya ha confirmado que <a href="https://www.europapress.es/internacional/noticia-trump-confirma-declarara-movimiento-antifascista-organizacion-terrorista-20250918034548.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declarar&aacute; al movimiento antifascista como terrorista</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es necesario pensar en común las estrategias que nos permitan combatir ese fascismo 2.0 que nos amenaza. Y, como la historia nos enseñó, frente a ello no cabe ninguna política de apaciguamiento. El genocidio, los bulos y el odio deben ser combatidos en todos los ámbitos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero, &iquest;podemos hablar propiamente de fascismo cuando nos referimos a Trump, Abascal, Milei, Meloni, Le Pen, Bukele y al resto de personajes que lideran la nueva ola reaccionaria? En 1995 Umberto Eco escrib&iacute;a <em>El fascismo eterno</em>, un ensayo en el que aportaba hasta <a href="https://ctxt.es/es/20190116/Politica/23898/Umberto-Eco-documento-CTXT-fascismo-nazismo-extrema-derecha.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">14 caracter&iacute;sticas definitorias o s&iacute;ntomas del fascismo</a>. Todas y cada una de ellas les son perfectamente aplicables y definitorias. Y, sin embargo, sus ideas calan en nuestras sociedades. Porque, como apuntaba al inicio de este art&iacute;culo, las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas han servido para constatar el fracaso de quienes no solo no han sido capaces de extender la prosperidad a todos los rincones del globo, sino que han propiciado una significativa p&eacute;rdida en el nivel de vida de las sociedades occidentales, en las que ahora asoma el viejo monstruo.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario pensar en com&uacute;n las estrategias que nos permitan combatir ese fascismo 2.0 que nos amenaza. Y, como la historia nos ense&ntilde;&oacute;, frente a ello no cabe ninguna pol&iacute;tica de apaciguamiento. El genocidio, los bulos y el odio deben ser combatidos en todos los &aacute;mbitos: en las redes sociales, en las escuelas, en el &aacute;mbito laboral, en nuestros contextos cotidianos de socializaci&oacute;n, en cada calle, en cada esquina. Pero tanto o m&aacute;s necesario es proyectar alternativas, nuevos horizontes de futuro para todos aquellos sectores de la poblaci&oacute;n que sobreviven al margen de la esperanza, que carecen de un proyecto vital realizable en el mundo que nos ha tocado vivir y que, por tanto, miran al futuro con desaz&oacute;n y frustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque a d&iacute;a de hoy llega a ser una tortura encender la televisi&oacute;n y contemplar la devastaci&oacute;n y la muerte que las bombas israel&iacute;es dejan en Gaza. Porque las redes sociales se han convertido en un balc&oacute;n con vistas al abismo. Porque ya en cualquier bar o en cualquier espacio cotidiano afloran los mismos mensajes xen&oacute;fobos e intolerantes. Porque todo ello sucede, adem&aacute;s, sin que tengamos claves o recetas para detener esa podredumbre. Porque ahora como nunca antes, quienes creemos en la justicia, en la igualdad, quienes pensamos que otro mundo es posible y enarbolamos la bandera de los derechos humanos, necesitamos una hoja de ruta para revertir la deriva que, m&aacute;s temprano que tarde, puede llevarnos al desastre. Es ahora o nunca. Ma&ntilde;ana puede ser demasiado tarde. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo G. Marín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/mundo-llamas-genocidio-bulos-distopia-fascismo-2-0_132_12682677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 04:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mundo en llamas: genocidio, bulos, distopía y fascismo 2.0]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bulos,Gaza,Fascismo,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la 'okupación' al hundimiento de barcos: la fábrica de bulos que normaliza la excepción y el autoritarismo para las élites]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/okupacion-hundimiento-barcos-fabrica-bulos-normaliza-excepcion-autoritarismo-elites_132_12644376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/340d924d-325a-4b1a-839f-fc704ad6b487_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la &#039;okupación&#039; al hundimiento de barcos: la fábrica de bulos que normaliza la excepción y el autoritarismo para las élites"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El patrón es idéntico: primero normalizar discursos de odio, luego proponen medidas punitivas que antes eran tabú hasta que parezca de sentido común aceptarlas</p></div><p class="article-text">
        No son exabruptos ultras ni ocurrencias tertulianas. Son estrategias calculadas. Desde los bombardeos de Trump en aguas internacionales hasta el &ldquo;confiscar y hundir&rdquo; barcos de rescate en el Mediterr&aacute;neo, pasando por las campa&ntilde;as de &ldquo;okupaci&oacute;n desbocada&rdquo;, la ultraderecha y sus aliados pretenden normalizar un estado de excepci&oacute;n para proteger intereses de los de arriba.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2025 Trump ha perpetrado al menos tres ataques letales contra lanchas venezolanas con el resultado de unos catorce ejecutados, con la excusa de la lucha contra el narcotr&aacute;fico. El Pent&aacute;gono advert&iacute;a que la operaci&oacute;n &ldquo;roza&rdquo; la ilegalidad internacional. La imagen es muy potente: la fuerza por encima de la ley. Ese mismo principio se replica en Europa y Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        PP y Vox han votado para restringir el arraigo, ampliar internamientos en los CIE a 180 d&iacute;as y endurecer las expulsiones. Feij&oacute;o ha llegado a proponer deportaciones de migrantes con residencia legal que cometan delitos menores o que, aunque cumplan escrupulosamente la ley no est&eacute;n &ldquo;integrados&rdquo;. Vox habla abiertamente de &ldquo;remigraci&oacute;n&rdquo; (deportar a millones de personas). 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los datos desmienten cualquier alarma. El 79% de los delitos los cometen espa&ntilde;oles y los delitos de ocupaci&oacute;n suponen menos del 0, 1% de las denuncias. Las personas extranjeras son un 12,6% de la poblaci&oacute;n y su tasa de criminalidad es ligeramente inferior a la media en la mayor&iacute;a de delitos.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia se apoya paralelamente en criminalizar e intentar silenciar la disidencia. En Espa&ntilde;a, para ello, es de gran ayuda la Ley Mordaza (que recordemos, el Gobierno m&aacute;s progresista de la historia sigue sin derogar), que supone un riesgo permanente de multas, identificaciones arbitrarias y un gran efecto disuasorio. El ejemplo de La Vuelta es ilustrativo. Manifestantes propalestinos contra el genocidio fueron descalificados como &ldquo;kale borroka&rdquo;, &ldquo;yihadistas&rdquo; y &ldquo;gentuza&rdquo; por dirigentes de la derecha, aunque el Ministerio del Interior desmintiera cualquier v&iacute;nculo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta hoja de ruta no es propia, es importada de fuera. En Estados Unidos, Trump intenta convertir el disenso en amenaza, etiquetando al movimiento antifascista como terrorista y ordenando arrestos masivos de activistas e incluso impulsando deportaciones de manifestantes o el despido de periodistas que le critican</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el movimiento por la vivienda conoce bien esta criminalizaci&oacute;n. En 2024 fue el segundo colectivo m&aacute;s multado de Espa&ntilde;a, siendo penalizados piquetes y mediaciones que evitan desahucios. Mientras, por ejemplo, los grandes tenedores siguen sin obligaci&oacute;n de ofrecer alquiler social. Si se habla de lo primero, no se habla de lo segundo. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco podemos olvidar los ataques al feminismo y al colectivo LGTBIQ+, que no son accidentales, sino que son parte de la misma guerra cultural. A trav&eacute;s de estos se busca restaurar jerarqu&iacute;as, dividir a la mayor&iacute;a social y desviar la atenci&oacute;n de los privilegios econ&oacute;micos. Por ello, en cada batalla cultural hay que preguntarse a qui&eacute;n benefician los bulos y qu&eacute; tapan, ya que son el combustible de la maquinaria. 
    </p><p class="article-text">
        Los bulos se siembran en redes y medios afines, los amplifican los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y acaban convirti&eacute;ndose en &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo;. Ejemplos sobran: el mito de la &ldquo;okupaci&oacute;n desbocada&rdquo;, la etiqueta &ldquo;inquiokupa&rdquo;, las falsas &ldquo;pagas&rdquo; a menores no acompa&ntilde;ados o el m&aacute;s reciente, el de la criminalizaci&oacute;n de las ONG de rescate como &ldquo;traficantes&rdquo;. Su funci&oacute;n es clara: desviar el debate, justificar pol&iacute;ticas punitivas y acostumbrar a la sociedad a que la excepci&oacute;n sea la norma.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta hoja de ruta no es propia, es importada de fuera. En Estados Unidos, Trump intenta convertir el disenso en amenaza, etiquetando al movimiento antifascista como terrorista y ordenando arrestos masivos de activistas e incluso impulsando deportaciones de manifestantes o el despido de periodistas que le critican.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, la lista es larga. Por un lado, tenemos al partido Democracia Alternativa Para Alemania (AfD ) debatiendo planes de &ldquo;remigraci&oacute;n&rdquo; en Alemania, Italia restringiendo rescates mar&iacute;timos y confiscando barcos de ONG, Pa&iacute;ses Bajos restringiendo el derecho de asilo, Francia normalizando la ret&oacute;rica de &ldquo;submersi&oacute;n migratoria&rdquo;, Hungr&iacute;a aprobando leyes anti&#8209;LGTBIQ+ -condenadas por el Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea (TJUE)- y Eslovaquia tramitando leyes para registrar a ONG como &ldquo;agentes extranjeros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El próximo sábado, 4 de octubre, de 9h a 14.30h en la Facultad de Enfermería de Cádiz, la APDHA ha organizado la Jornada ‘Bulos y discursos de odio contra la democracia y los derechos humanos’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El patr&oacute;n es id&eacute;ntico: primero normalizar discursos de odio, luego proponen medidas punitivas que antes eran tab&uacute; hasta que parezca de sentido com&uacute;n aceptarlas. Usar el miedo y el p&aacute;nico moral para mover la <em>ventana de Overton</em> hacia la restricci&oacute;n de derechos y legitimar pol&iacute;ticas cada vez m&aacute;s duras que garanticen los privilegios de una minor&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s hay redes que comparten t&aacute;cticas, desde Steve Bannon hasta think tanks europeos, con el mismo objetivo de debilitar las instituciones democr&aacute;ticas y llegar al autoritarismo como herramienta de defensa de sus propios intereses. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso desmontar bulos y disputar el relato no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de verdad, sino de evitar que la ventana se mueva hacia el autoritarismo. Esta tarea es necesaria y urgente porque cada bulo desmontado es un paso para ganar terreno para la justicia social, la democracia, los derechos humanos y transitar nuestra &ldquo;agenda de orden&rdquo; que acabe con los privilegios que los agentes de la derecha y ultra derecha pretenden blindar. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, el pr&oacute;ximo s&aacute;bado, 4 de octubre, de 9h a 14.30h en la Facultad de Enfermer&iacute;a de C&aacute;diz, la APDHA ha organizado la Jornada &lsquo;Bulos y discursos de odio contra la democracia y los derechos humanos&rsquo;. En esta jornada, periodistas, juristas y polit&oacute;logos de reconocida trayectoria analizar&aacute;n este fen&oacute;meno y situar&aacute;n el debate para que la ciudadan&iacute;a nos blindemos de caer en la trampa de los bulos y nos formemos sobre las diferentes herramientas que podemos usar para ganarle terreno al odio y blindar los derechos humanos. A&uacute;n hay plazas disponibles a trav&eacute;s de la inscripci&oacute;n en <a href="https://forms.gle/xumvxdZQ3owRW73Z9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este enlace</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maribel Mora Grande]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/okupacion-hundimiento-barcos-fabrica-bulos-normaliza-excepcion-autoritarismo-elites_132_12644376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Oct 2025 04:00:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la 'okupación' al hundimiento de barcos: la fábrica de bulos que normaliza la excepción y el autoritarismo para las élites]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bulos,Delitos de odio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Gaza no hay comienzo del curso escolar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/gaza-no-hay-comienzo-curso-escolar_132_12607126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3491dec-c0c7-4743-ab61-ede376a736ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Gaza no hay comienzo del curso escolar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">20.000 niños y niñas han perdido la vida durante los últimos 23 meses de una ofensiva genocida que ha destruido el 92% de los hogares y prácticamente todas las infraestructuras educativas de Gaza</p><p class="subtitle">La Comisión de Investigación de la ONU concluye que Israel comete genocidio en Gaza: “Los Estados deben actuar para pararlo”
</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/vuelta-cole-andalucia-cifras-desafios-marcaran-nuevo-curso-escolar_1_12586074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comienza el curso escolar</a> es siempre especial, lleno de ilusi&oacute;n y muchas emociones encontradas. El comienzo del curso siempre trae algo nuevo para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as: nuevas asignaturas y materias, nuevos horarios, nuevo profesorado e incluso cambios legislativos&hellip; pero, sobre todo, nuevos alumnos y alumnas que pronto se convertir&aacute;n en compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de aventuras.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n para los profesores y profesoras supone un momento especial, pues, aunque se haya trabajado previamente con el alumnado con el que se reencontrar&aacute;n, la realidad es que el paso de los meses de verano habr&aacute; hecho diferentes a esos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Nunca dejar&aacute;n de sorprendernos los r&aacute;pidos cambios a estas edades. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la APDHA queremos saludar el inicio del curso escolar recordando la situaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as palestinas que este a&ntilde;o tampoco vivir&aacute;n el inicio de un nuevo curso escolar, ya que sus escuelas han sido destruidas por el ej&eacute;rcito israel&iacute;, al igual que la mayor&iacute;a de sus hogares. Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza que a&uacute;n sobreviven al genocidio que perpetra Israel vagan con sus familias -o con lo que queda de ellas- de un lugar a otro buscando un precario refugio donde no caigan las bombas. Anhelan un peque&ntilde;o remanso de paz que no encuentran, porque en Gaza no hay un solo lugar seguro para la infancia.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras oficiales apuntan a que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/comision-investigacion-onu-concluye-israel-comete-genocidio-estados-deben-actuar-pararlo_1_12605424.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al menos 70.000 palestinos han perdido la vida</a>, entre ellos en torno a 20.000 son ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. En los &uacute;ltimos meses muere cada d&iacute;a una media de 28 menores de edad, seg&uacute;n las estimaciones de UNICEF. Es como si diariamente desapareciera ante nuestros ojos una clase entera de escolares. Muchos fallecen como consecuencia de las bombas, otros mueren por desnutrici&oacute;n, que es la pol&iacute;tica de hambre impuesta por Netanyahu que bloquea la llegada de alimentos y ayuda humanitaria a la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol <a href="https://www.eldiario.es/madrid/protestas-genocidio-gaza-paralizan-vuelta-madrid_1_12602386.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha dado cuenta de su solidaridad con la causa palestina</a> durante las &uacute;ltimas semanas se&ntilde;alando la participaci&oacute;n del equipo Israel Pro Tech en La Vuelta ciclista a Espa&ntilde;a y para denunciar la pasividad de la comunidad internacional ante un holocausto que se est&aacute; retransmitiendo en directo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A pesar de tantas y tantas muestras de solidaridad, la realidad es que la mayoría de gobiernos occidentales son cómplices por acción u omisión del genocidio que está perpetrando Israel</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de tantas y tantas muestras de solidaridad, la realidad es que la mayor&iacute;a de gobiernos occidentales son c&oacute;mplices por acci&oacute;n u omisi&oacute;n del genocidio que est&aacute; perpetrando Israel. El ente sionista sigue asesinando cada d&iacute;a a civiles inocentes, a ni&ntilde;os y a ni&ntilde;as, sin sufrir ning&uacute;n tipo de sanci&oacute;n y participando en competiciones deportivas, en cert&aacute;menes musicales y en foros internacionales como si nada, absolutamente nada, estuviera pasando.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, desde la APDHA hemos lanzado una campa&ntilde;a que propone a los docentes iniciar este nuevo curso escolar de una manera diferente: hablando a nuestros escolares del horror que est&aacute;n viviendo los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Gaza. Porque hay ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que este a&ntilde;o no volver&aacute;n a las escuelas, ya que estas han sido destruidas. Algunos y algunas ni siquiera podr&aacute;n vivir un primer d&iacute;a de clases, porque fueron asesinados a&uacute;n siendo beb&eacute;s. Porque hay ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que no tienen qu&eacute; comer ni beber, porque se les pretende matar de hambre, literalmente. Y porque aquellos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as gazat&iacute;es que sobrevivan a este genocidio tendr&aacute;n de por vida secuelas f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas imborrables.
    </p><p class="article-text">
        Queremos tambi&eacute;n denunciar la actitud y la forma de proceder de la Junta de Andaluc&iacute;a, que ha obligado al IES Columela de C&aacute;diz a retirar una bandera en solidaridad con Palestina que colgaba de su fachada desde el pasado mes de marzo. La direcci&oacute;n del Instituto recibi&oacute; el pasado 1 de agosto una carta an&oacute;nima en la que se les exig&iacute;a que retiraran dicha bandera bajo amenaza de denunciar ante la Inspecci&oacute;n Educativa e incluso pedir a Vox que interviniese. Sin embargo, ha sido el propio ejecutivo andaluz, presidido por Moreno Bonilla, quien exigi&oacute; al centro escolar que retirara la bandera. Los y las docentes han tenido que retirar la bandera, aunque la han sustituido por una pancarta en la que, con colores de la bandera palestina, se puede leer &ldquo;Stop Genocidio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No permanezcamos en silencio. No nos convirtamos en c&oacute;mplices y exijamos cada d&iacute;a a nuestros gobernantes que no miren hacia otro lado y que rompan relaciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, comerciales y culturales con el estado genocida de Israel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Área de Educación de la APDHA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/gaza-no-hay-comienzo-curso-escolar_132_12607126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Sep 2025 04:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Gaza no hay comienzo del curso escolar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos,APDHA - Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la revolución sexual de los 60 a las conservadoras 'guerras de género' actuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/revolucion-sexual-60-conservadoras-guerras-genero-actuales_132_12571474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a5e4732-543e-4be4-a245-fa305da0dccf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la revolución sexual de los 60 a las conservadoras &#039;guerras de género&#039; actuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estaríamos ante una oleada reaccionaria bien interconectada internacionalmente, defendiendo un retroceso en políticas sexuales para el que no tienen en muchos casos mayorías suficientes, conformando alianzas y coaliciones en las que poder incluir parte de su ideario y algunas de sus propuestas, intentando ganar apoyos</p></div><p class="article-text">
        Asistimos a la expansi&oacute;n de una oleada reaccionaria, que no es nueva, sino que viene gest&aacute;ndose durante d&eacute;cadas con diferentes etapas y actores, aglutinando organizaciones de todo tipo (partidos, instituciones p&uacute;blicas y privadas, religiosas&hellip;), de &aacute;mbitos muy variados (pol&iacute;tico, jur&iacute;dico, acad&eacute;mico o educativo). Un entramado con m&uacute;ltiples interconexiones que, pese a la diversidad existente en los distintos pa&iacute;ses y regiones, ha conseguido una notable difusi&oacute;n e internacionalizaci&oacute;n de sus discursos y propuestas, en los que la lucha contra la llamada <em>ideolog&iacute;a de g&eacute;nero </em>ocupa un lugar fundamental, cuestionando los avances feministas en igualdad; los logros en derechos sexuales y reproductivos, oponi&eacute;ndose al aborto; en educaci&oacute;n y diversidad sexo-gen&eacute;rica; o negando la violencia machista, atribuy&eacute;ndosela solo a los migrantes. Cuestiones que cada vez vinculan m&aacute;s con otros discursos y propuestas antimigratorias, absolutamente racistas. 
    </p><p class="article-text">
        J. Butler se pregunta <em>&iquest;Qui&eacute;n teme al g&eacute;nero?</em> (2024), elaborando una cartograf&iacute;a de quienes, desde una ret&oacute;rica alarmista, apelando al ataque a la identidad de hombres y mujeres, la familia y la infancia, intentan retrotraernos al r&eacute;gimen patriarcal tradicional, con identidad sexual inmutable, binaria y jerarquizada, <em>naturalmente.</em> Una cartograf&iacute;a que abarcar&iacute;a, desde los 90, las Iglesias Evang&eacute;licas de Latinoam&eacute;rica, cada vez con mayor influencia en &Aacute;frica, y al propio Vaticano, de Juan Pablo II al Papa Francisco. Apoyos claves para que Bolsonaro pudiera gobernar Brasil y Milei Argentina&hellip; En EEUU esa ola ir&iacute;a de Reagan a Trump, criticando los derechos por la igualdad y la diversidad sexual por su elitismo y &ldquo;europeidad&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/feminismo-woke-frente-avance-ultraderecha_132_12102521.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llam&aacute;ndolo despectivamente feminismo </a><a href="https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/feminismo-woke-frente-avance-ultraderecha_132_12102521.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>woke</em></a>. A ello se a&ntilde;ade la influencia que la Iglesia Ortodoxa ha ido tomando tras la ca&iacute;da de la URSS, apoyando a Putin en Rusia, Orban en Hungr&iacute;a o Nawrocki en Polonia, contra los derechos por la igualdad de g&eacute;nero, la diversidad sexual o la interculturalidad, apelando a sus propias tradiciones y soberan&iacute;a nacional. Butler se refiere tambi&eacute;n al avance del <em>lepenismo</em> en Francia, al &eacute;xito electoral de Meloni en Italia<strong>, </strong>a Hazte Oir (2001), su plataforma internacional CitizenGo y la aparici&oacute;n de VOX (2013) en Espa&ntilde;a<strong>, </strong>destacando que las interconexiones entre unos y otros son numerosas, uniendo como hemos visto, g&eacute;nero, familia, migraci&oacute;n, raza y naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        N. Alabao examina tambi&eacute;n el escenario global de las pol&iacute;ticas antig&eacute;nero, compartiendo con Butler qu&eacute; actores (del Norte y Sur Global), conexiones internacionales y pluralidad de protagonistas de distinta naturaleza, estar&iacute;an impulsando esas ofensivas antifeministas, &nbsp;confluyendo incluso con el feminismo m&aacute;s trans-excluyente (TERF), en Inglaterra y Espa&ntilde;a. Alabao, partiendo adem&aacute;s de la <em>revoluci&oacute;n sexual </em>de los 60, la nueva izquierda, movimientos sociales del 68 y los 70, da mayor alcance temporal al proceso de configuraci&oacute;n de las derechas, como reacci&oacute;n al &eacute;xito social del discurso progresista y liberador de esos a&ntilde;os. Toda una <em>contrarrevoluci&oacute;n</em> en los a&ntilde;os 80 y 90, con sus discursos y propuestas liberales y neoliberales, hasta la <em>contrarrevoluci&oacute;n actual</em> de las derechas radicales, Alabao (2025) (&ldquo;<em>Las guerras de g&eacute;nero. La pol&iacute;tica sexual de las derechas radicales&rdquo;</em>), con su contradictoria diversidad y sus l&iacute;mites pol&iacute;ticos. Estar&iacute;amos entonces ante una oleada reaccionaria bien interconectada internacionalmente, defendiendo un retroceso en pol&iacute;ticas sexuales para el que no tienen en muchos casos mayor&iacute;as suficientes, conformando alianzas y coaliciones en las que poder incluir parte de su ideario y algunas de sus propuestas, intentando ganar apoyos. Las consecuencias, por tanto, de esa <em>oleada</em> en cada sitio ser&iacute;an desiguales, presionando para eliminar o frenar ciertos avances, limitar la financiaci&oacute;n o el acceso a los recursos necesarios, etc. Pero sus discursos de odio generan malestar social, antifeminismo e incremento de la violencia hacia los colectivos m&aacute;s empobrecidos, racializados y estigmatizados. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que seguir debatiendo y respondiendo a los discursos del miedo de las derechas, agudizando también el enfrentamiento entre mujeres y hombres, considerándoles damnificados, tratando de distanciar a los más jóvenes del feminismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pretenden ir ganando apoyos, con un discurso de derechas alternativo y competitivo en plena crisis neoliberal, desviando la atenci&oacute;n de las fracturas sociales ocasionadas por los recortes al estado de bienestar, la recesi&oacute;n de 2008, la pandemia del 2021, la guerra de Ucrania y la inhumanidad del genocidio en Palestina. Desviar la atenci&oacute;n de los miedos reales a perder derechos en Sanidad y Educaci&oacute;n, a la precariedad, la falta de vivienda, la pobreza y la exclusi&oacute;n, a la guerra y a tantas muertes injustas en las fronteras, generando otros p&aacute;nicos morales (p&eacute;rdida de roles identitarios tradicionales, respaldo familiar, creencias..), creando un enemigo interno (feministas, minor&iacute;as sexuales&hellip;) y externo (migrantes, musulmanes,..) al que dirigir la rabia y la inseguridad, en vez de enfocarlas hacia quienes nos arrebatan nuestros derechos. 
    </p><p class="article-text">
        Estas <em>guerras de g&eacute;nero</em> venimos sufri&eacute;ndolas desde hace tiempo el feminismo de base andaluz, liderado por una perspectiva feminista menos identitaria y m&aacute;s inclusiva, tratando de articularse cada vez m&aacute;s &nbsp;interseccionalmente, uniendo las luchas por los derechos sexuales con las de otros derechos fundamentales (educaci&oacute;n, sanidad, trabajo digno, vivienda,..) y la libertad sexual con otras libertades (de circulaci&oacute;n, opini&oacute;n, manifestaci&oacute;n, organizaci&oacute;n,...), hacia una sociedad radicalmente m&aacute;s justa y democr&aacute;tica, mostrando que el feminismo, la igualdad sexo-gen&eacute;rica, debe ser para todes y no solo para quienes se perciben <em>clases medias,</em> con acceso a ciertos recursos sociales, econ&oacute;micos y/o pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Desde APDH-A apostamos por un feminismo inclusivo, con amplias alianzas interseccionales, que vaya <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/derechos-reproductivos-son-derechos-humanos-defender-frente-vientos-ultraconservadores-corren_132_12332892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desmontando la ret&oacute;rica alarmista de las derechas, contra los derechos sexuales y reproductivos, apelando ahora a las bajas tasas de natalidad</a>; contra la poblaci&oacute;n migrante, temiendo que pudiera llegar a <em>sustituirnos</em> y de quien dicen habr&iacute;a que <em>proteger</em> las mujeres, o contra las disidencias sexuales, sospechosas de <em>pervertir</em> menores. Hay que seguir debatiendo y respondiendo a los discursos del miedo de las derechas, agudizando tambi&eacute;n el enfrentamiento entre mujeres y hombres, consider&aacute;ndoles <em>damnificados,</em> tratando de distanciar a los m&aacute;s j&oacute;venes del feminismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Almirón Mengíbar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/revolucion-sexual-60-conservadoras-guerras-genero-actuales_132_12571474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2025 19:03:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la revolución sexual de los 60 a las conservadoras 'guerras de género' actuales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se puede evitar el suicidio en prisión?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/evitar-suicidio-prision_132_12482795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41a4acee-65d6-4045-af88-ce088d5e30fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se puede evitar el suicidio en prisión?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es necesario acabar con el aislamiento penitenciario porque contribuye directamente al riesgo de suicidio y porque es contrario al Convenio Europeo de Derechos Humanos</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.defensordelpueblo.es/informes/resultados-busqueda-informes/?tipo_documento=informe_mnp" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">datos oficiales</a>, en el a&ntilde;o 2023 fallecieron un total de 212 personas que se encontraban bajo custodia de la Administraci&oacute;n Penitenciaria, de las cuales 169 personas depend&iacute;an de la Administraci&oacute;n General del Estado, 33 de la de Catalu&ntilde;a y 10 de la del Pa&iacute;s Vasco. A finales del mes de noviembre de 2024 a&uacute;n estaba pendiente determinar la causa del 36% de esas muertes (76 personas).
    </p><p class="article-text">
        La doctrina constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en materia de investigaci&oacute;n de muertes bajo custodia es clara: <em>&laquo;la investigaci&oacute;n ha de ser exigente, suficiente y efectiva, debido a la existencia de una situaci&oacute;n de especial vulnerabilidad&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los informes de mortalidad de Instituciones Penitenciarias, la principal causa de muerte violenta es el suicidio. Las entidades que trabajamos en el &aacute;mbito penitenciario llevamos a&ntilde;os denunciando la conexi&oacute;n directa entre el uso del aislamiento y medios coercitivos y el riesgo de suicidio. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los organismos nacionales e internacionales alertan al Estado Espa&ntilde;ol para corregir sus deficiencias en materia de prevenci&oacute;n de suicidios. A modo de ejemplo: en el a&ntilde;o 2022, el Defensor del Pueblo, en su condici&oacute;n de Mecanismo de Prevenci&oacute;n de la Tortura, formulaba una Recomendaci&oacute;n sobre la <em>&ldquo;conveniencia de suspender toda situaci&oacute;n que implique el aislamiento de una persona cuando se detecta riesgo de suicidio</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo lo tenemos con la Recomendaci&oacute;n formulada por la misma instituci&oacute;n en 2024, relacionada con &ldquo;la <em>importancia de mantener el seguimiento de las personas cuando cursan baja en el programa de prevenci&oacute;n de suicidios, tratando de evitar que vuelvan a retornar a una situaci&oacute;n de aislamiento, especialmente cuando se trata de personas que estaban en r&eacute;gimen cerrado&rdquo;</em> o la Recomendaci&oacute;n formulada ese mismo a&ntilde;o para &ldquo;<em>garantizar un reparto adecuado de la medicaci&oacute;n cuando se haya detectado una situaci&oacute;n de riesgo que haya determinado la inclusi&oacute;n de la persona en un programa o protocolo espec&iacute;fico, como podr&iacute;a ser el de prevenci&oacute;n de suicidios o sobredosis</em>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El pasado 6 de julio la Coordinadora de Familias y pres@s nos trasladaba la fatal noticia del fallecimiento de J.R, preso en la cárcel de Huelva, tras sufrir un prolongado aislamiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, los posicionamientos de los organismos nacionales e internacionales en la materia se limitan a meras recomendaciones o sugerencias, carentes de fuerza coactiva frente al no acatamiento de sus resoluciones.
    </p><p class="article-text">
        Algo est&aacute; fallando si el 93,5 % de las personas que se suicidaron en 2023 no se encontraban incluidas en el programa de prevenci&oacute;n de suicidios y un 41,9 % hab&iacute;an estado en alg&uacute;n momento anterior en dicho programa, pero <a href="https://www.defensordelpueblo.es/informes/resultados-busqueda-informes/?tipo_documento=informe_mnp" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ya no lo estaban en el momento en que se quitaron la vida</a>.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 6 de julio la Coordinadora de Familias y pres@s nos trasladaba la fatal noticia del fallecimiento de J.R, preso en la c&aacute;rcel de Huelva, tras sufrir un prolongado aislamiento. Un preso que padec&iacute;a patolog&iacute;as mentales y que hab&iacute;a tenido aplicado el protocolo de prevenci&oacute;n de suicidios. Una vez m&aacute;s, el aislamiento tuvo consecuencias irreversibles a pesar de los esfuerzos realizados para alertar a la Administraci&oacute;n de la desesperada situaci&oacute;n en que se encontraba J.R.
    </p><p class="article-text">
        La Coordinadora de Familias y pres@s, que act&uacute;a a nivel nacional, junto con el apoyo de diversas entidades del entorno penitenciario ha solicitado al Defensor del Pueblo Espa&ntilde;ol que abra una investigaci&oacute;n urgente e independiente para aclarar lo sucedido, as&iacute; como la revisi&oacute;n del cumplimiento efectivo de los protocolos de prevenci&oacute;n del suicidio en dicho centro penitenciario. 
    </p><p class="article-text">
        Es necesario acabar con el aislamiento penitenciario porque contribuye directamente al riesgo de suicidio y porque es contrario al Convenio Europeo de Derechos Humanos. Mientras tanto,<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>es urgente revisar y limitar su uso especialmente en personas con riesgo de suicidio o con patolog&iacute;as mentales, como recomiendan los organismos nacionales e internacionales como el Comit&eacute; para la Prevenci&oacute;n de la Tortura del Consejo de Europa o el Comit&eacute; Contra la Tortura de Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Comit&eacute; de Derechos Humanos Naciones Unidas, encargado de supervisar la aplicaci&oacute;n del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos por sus Estados Partes <a href="https://tbinternet.ohchr.org/_layouts/15/treatybodyexternal/TBSearch.aspx?Lang=es&amp;TreatyID=8&amp;CountryID=163&amp;DocTypeID=5" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">vuelve a pedir a Espa&ntilde;a la revisi&oacute;n del r&eacute;gimen cerrado</a>.<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Horno Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/evitar-suicidio-prision_132_12482795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jul 2025 04:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Se puede evitar el suicidio en prisión?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Instituciones penitenciarias,Política penitenciaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No son casos aislados: es violencia racista institucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/no-son-casos-aislados-violencia-racista-institucional_132_12448599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/369bb3be-e959-4f60-b66f-e1cdc56b9fca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No son casos aislados: es violencia racista institucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta imprescindible establecer mecanismos reales y externos de control sobre las fuerzas de seguridad, prohibir de manera definitiva y vinculante el uso de técnicas policiales peligrosas, garantizar una formación antirracista obligatoria y continuada para todo el personal policial</p></div><p class="article-text">
        El pasado 17 de junio, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/falta-oxigeno-causa-muerte-abderrahim-torrejon-manos-policia-autopsia_1_12437101.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abderrahim muri&oacute; asfixiado en Torrej&oacute;n de Ardoz</a> a manos de un agente de polic&iacute;a fuera de servicio. El agente le aplic&oacute; una t&eacute;cnica de estrangulamiento &mdash;el conocido &ldquo;matale&oacute;n&rdquo;&mdash; expresamente prohibida en numerosos pa&iacute;ses por su letalidad y desproporci&oacute;n. Lo hizo mientras acusaba a la v&iacute;ctima de haberle robado el m&oacute;vil. Seg&uacute;n testigos presenciales, el agente inmoviliz&oacute; al joven durante varios minutos, ignorando las s&uacute;plicas de quienes le advert&iacute;an que lo estaba matando. La v&iacute;ctima muri&oacute; esa misma tarde.
    </p><p class="article-text">
        Este caso no es una excepci&oacute;n. En diciembre del a&ntilde;o pasado, <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/audiencia-revisa-caso-mantero-senegales-dictar-tsja-persecucion-policial-no-habria-muerto_1_12254045.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mamouth Bakhoum perdi&oacute; la vida en Sevilla tras una persecuci&oacute;n policial</a> de casi dos kil&oacute;metros que culmin&oacute; con un cercamiento. Ante el acoso policial, la v&iacute;ctima se arroj&oacute; al r&iacute;o en un intento desesperado de huida. Se ahog&oacute;. El caso, como tantos otros, fue r&aacute;pidamente archivado por los tribunales y clasificado como una &ldquo;desgracia&rdquo; puntual.
    </p><p class="article-text">
        Pero las desgracias puntuales, cuando se repiten con un patr&oacute;n racializado, dejan de ser casuales. Son s&iacute;ntomas. En marzo de 2018, en el barrio de Lavapi&eacute;s, Mame Mbaye muri&oacute; de un ataque al coraz&oacute;n tras una persecuci&oacute;n policial. Su muerte se produjo en el marco de las redadas racistas habituales en las zonas pr&oacute;ximas a la Puerta del Sol, donde las autoridades persegu&iacute;an sistem&aacute;ticamente a vendedores ambulantes.
    </p><p class="article-text">
        Desde la APDHA denunciamos con firmeza la violencia policial sistem&aacute;tica que se ejerce contra las personas migrantes y racializadas en el Estado espa&ntilde;ol. Esta violencia no es solamente f&iacute;sica, es tambi&eacute;n simb&oacute;lica y administrativa y se manifiesta en los controles de identidad por perfil &eacute;tnico en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), en las redadas selectivas, en las devoluciones en caliente, en la criminalizaci&oacute;n de la venta ambulante y en la desprotecci&oacute;n deliberada de quienes viven en la frontera de la legalidad y la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cabe preguntarse ante esta situaci&oacute;n cu&aacute;ntas muertes m&aacute;s ser&aacute;n necesarias para que el Estado asuma su responsabilidad institucional. Durante demasiado tiempo, ciertos agentes han actuado como si estuvieran por encima de la ley, mientras se ha normalizado el uso excesivo de la fuerza y se ha legitimado la persecuci&oacute;n de quienes simplemente intentan sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        El racismo institucional mata y cuando quienes tienen el deber de proteger act&uacute;an como verdugos, el problema trasciende lo individual: se vuelve estructural. No basta con detener al polic&iacute;a implicado ni con anunciar investigaciones que rara vez derivan en sanciones efectivas. Resulta imprescindible establecer mecanismos reales y externos de control sobre las fuerzas de seguridad, prohibir de manera definitiva y vinculante el uso de t&eacute;cnicas policiales peligrosas, garantizar una formaci&oacute;n antirracista obligatoria y continuada para todo el personal policial.
    </p><p class="article-text">
        Desde la APDHA exigimos justicia para todas las v&iacute;ctimas de violencia policial y una transformaci&oacute;n profunda de los cuerpos policiales. En un Estado de Derecho no puede tolerarse que las fuerzas de seguridad operen al margen de los derechos humanos, ni que determinadas vidas sigan siendo tratadas como prescindibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dévika Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/no-son-casos-aislados-violencia-racista-institucional_132_12448599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Jul 2025 06:44:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No son casos aislados: es violencia racista institucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia policial,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pan para hoy y hambre para mañana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/pan-hoy-hambre-manana_132_12409141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d710c939-df45-4d12-8e83-418bad1a3091_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pan para hoy y hambre para mañana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos normalizado que hablar de seguridad sea hablar de tanques y misiles y que el discurso de los derechos quede fuera de esta esfera. Hemos aceptado la deshumanización de la seguridad como un mal menor</p></div><p class="article-text">
        En el refranero popular podemos encontrar varios ejemplos que resumen a la perfecci&oacute;n el contenido de este art&iacute;culo, como <em>&ldquo;quien siembra vientos, recoge tempestades&rdquo; </em>o <em>&ldquo;cr&iacute;a cuervos y te sacar&aacute;n los ojos&rdquo;</em>, entre tantos otros. Los saberes populares indican algo que tambi&eacute;n corroboran estudios mucho m&aacute;s sesudos en el &aacute;mbito de la paz y la seguridad: si inviertes en armas, tendr&aacute;s violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Diversas <a href="https://www.sipri.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que el incremento del gasto militar lleva parejos periodos de mayor inestabilidad. Estos <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0967010617748528" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> cuestionan un concepto de seguridad militarizado que se ha impuesto como el &uacute;nico modelo de seguridad posible. La realidad es que, m&aacute;s all&aacute; de los tanques, las fronteras y las alambradas, hay otras maneras de entender la seguridad. La seguridad humana, la del d&iacute;a a d&iacute;a, se garantiza reforzando los derechos y atendiendo las preocupaciones de las personas que se enfrentan cada ma&ntilde;ana al inmenso reto de sostener la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, seg&uacute;n el <a href="https://www.cis.es/documents/d/cis/es3474mar_a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CIS</a>, las amenazas terroristas o la inseguridad est&aacute;n lejos de ser las principales preocupaciones de qui&eacute;nes vivimos en el Estado espa&ntilde;ol. Esta lista la encabezan aspectos como la vivienda, el paro o la enquistada crisis de la pol&iacute;tica institucional. A pesar de esto, los recursos y esfuerzos que se destinan a aliviar estos temores est&aacute;n muy por debajo de los que se destinan a garantizar la llamada &ldquo;seguridad nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/resumenes/Documents/2025/230425-plan-industrial-y-tecnologico-para-la-seguridad-y-la-defensa.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Industrial y Tecnol&oacute;gico para la Seguridad y la Defensa</a> presentado por el Gobierno cuenta con un presupuesto de 10.471 millones de euros, y servir&aacute; para <em>&ldquo;proteger sus fronteras, su territorio y sus Fuerzas Armadas con una perspectiva integral de 360&ordm;&rdquo;</em>. Puede que este plan sirva para proteger las fronteras (sic) pero, &iquest;sirve este plan para proteger a las personas que habitamos este territorio? &iquest;o para garantizar la seguridad de qui&eacute;nes lo transitan en busca de una vida mejor? 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de las 21 p&aacute;ginas que tiene el documento, que hace verdaderos equilibrios para justificar lo injustificable, no hay ni una sola referencia a conceptos como democracia o derechos humanos. Hemos normalizado que hablar de seguridad sea hablar de tanques y misiles y que el discurso de los derechos quede fuera de esta esfera. Hemos aceptado la deshumanizaci&oacute;n de la seguridad como un mal menor. 
    </p><p class="article-text">
        Si miramos m&aacute;s all&aacute; de nuestra fronteras, las principales amenazas contra la vida son la <a href="https://www.who.int/teams/social-determinants-of-health/equity-and-health/world-report-on-social-determinants-of-health-equity" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pobreza</a> y la <a href="https://www.paho.org/es/temas/cambio-climatico-salud" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emergencia clim&aacute;tica</a>. No obstante, el avance del autoritarismo y las desigualdades, as&iacute; como las respuestas militarizadas a problemas ambientales, pol&iacute;ticos, sociales o econ&oacute;micos son las causas estructurales sobre las que se erigen las mayores amenazas para la paz y la seguridad a nivel global.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Invertir en armas no es invertir en seguridad, es reforzar un negocio sangriento que se lucra con la muerte de miles de personas y que contribuye de manera directa a acelerar la emergencia climática</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La industria de la guerra es <a href="https://ceobs.org/wp-content/uploads/2022/11/SGR-CEOBS_Estimating_Global_MIlitary_GHG_Emissions.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">responsable del 5% de las emisiones globales de CO2</a>. Invertir en armas no es invertir en seguridad, es reforzar un negocio sangriento que se lucra con la muerte de miles de personas y que contribuye de manera directa a acelerar la emergencia clim&aacute;tica. Una industria que se nutre de los combustibles f&oacute;siles y que reproduce las estructuras m&aacute;s violentas del patriarcado, el miedo como herramienta de control y el uso de la fuerza como &uacute;nica forma de relacionarnos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo vamos a sentirnos seguras en un mundo liderado por estados que est&aacute;n sosteniendo y facilitando el genocidio en Palestina? &iquest;C&oacute;mo vamos a sentirnos protegidas por un sistema que prioriza el beneficio de las empresas sobre los derechos de las personas o del planeta? M&aacute;s armas no van a detener a fascistas y criminales como Putin, Trump o Netanyahu. 
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos abrir un espacio de di&aacute;logo que sea capaz de identificar de manera honesta cu&aacute;les son las amenazas reales que ponen en peligro la vida y la sostenibilidad de nuestro planeta y dibuje colectivamente un nuevo modelo de seguridad y de gobernanza global. El fortalecimiento de las democracias participativas, la democratizaci&oacute;n del derecho, la descolonizaci&oacute;n de los sistemas de internacionales protecci&oacute;n y una transici&oacute;n ecol&oacute;gica justa, son algunos de los mecanismos que ayudar&aacute;n a contener las amenazas actuales, forjando al mismo tiempo las bases para un nuevo modelo de seguridad que garantice el derecho a una vida digna, libre de miedo, miseria y violencias.
    </p><p class="article-text">
        No podemos buscar la paz haciendo la guerra, porque volviendo al refranero popular, esto ser&aacute; pan para hoy, y hambre para ma&ntilde;ana. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Sánchez Mera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/el-blog-de-apdha/pan-hoy-hambre-manana_132_12409141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jun 2025 04:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pan para hoy y hambre para mañana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gasto Militar,Industria militar,Seguridad ciudadana]]></media:keywords>
    </item>
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