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    <title><![CDATA[elDiario.es - José An Montero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-an-montero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José An Montero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rafael García González, maestro en una micro-escuela rural y el problema de la "gestión del tiempo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/rafael-garcia-gonzalez-maestro-micro-escuela-rural-problema-gestion-tiempo_1_13195280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11d48080-6321-4085-ad32-e52e060bb160_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rafael García González, maestro en una micro-escuela rural y el problema de la &quot;gestión del tiempo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Da clases a cinco niños en el Colegio Rural Agrupado de Valdepeñas de la Sierra, en Guadalajara</p><p class="subtitle">Palabras clave - La escuela más pequeña guarda la respuesta más grande
</p></div><p class="article-text">
        Valdepe&ntilde;as de la Sierra es una localidad de Guadalajara con ciento cincuenta y un habitantes empadronados. Entre ellos, cinco ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de entre seis y doce a&ntilde;os que acuden al Colegio Rural Agrupado, CRA, de la localidad, donde comparten aula y maestro. Rafael Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez dirige este centro que, aunque tiene la denominaci&oacute;n de CRA, se ajustar&iacute;a m&aacute;s a la de 'micro-CRA', porque no integra aulas en otros pueblos cercanos.
    </p><p class="article-text">
        Rafael, que se presenta como &ldquo;maestro, m&uacute;sico y amigo&rdquo;, ha diluido las fronteras entre esas tres facetas y reivindica la docencia rural como una opci&oacute;n profesional con sentido. En su visi&oacute;n, estos destinos forman parte de un proyecto educativo estable, por lo que se declara contrario a una &ldquo;versi&oacute;n pesimista de lo rural&rdquo; que, desde su mirada, no se corresponde con la experiencia del aula. Trabajar en estos centros permite, seg&uacute;n explica, una ense&ntilde;anza centrada en el alumnado, donde la identidad de centro y la relaci&oacute;n cercana adquieren un papel central. Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez define estas escuelas como la &ldquo;clave de b&oacute;veda&rdquo; de los pueblos, ya que su importancia resulta determinante para el mantenimiento de la vida en las localidades peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a atiende a cinco alumnos, cada uno en un curso distinto, primero, segundo, tercero, quinto y sexto. Esta heterogeneidad la gestiona a trav&eacute;s de propuestas globales en las que todos participan desde sus necesidades, intereses y capacidades, combinadas con apoyos en el aula para trabajar contenidos espec&iacute;ficos de cada nivel. &ldquo;Siempre vamos compensando el trabajo conjunto y las propuestas generales con la atenci&oacute;n m&aacute;s individual en funci&oacute;n de las &aacute;reas que estemos trabajando con cada uno&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">El aprendizaje cooperativo como forma &ldquo;natural&rdquo; de trabajo</h2><p class="article-text">
        El aprendizaje cooperativo surge como una &ldquo;forma natural de trabajo&rdquo;, ya que la convivencia de edades distintas favorece la colaboraci&oacute;n. Los peque&ntilde;os preguntan a los mayores y los mayores comparten lo que saben. Se trata de una din&aacute;mica que va m&aacute;s all&aacute; de un planteamiento planificado, porque nace de la propia estructura del aula.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez describe el proceso de adaptaci&oacute;n al llegar a estos colegios, ya que la escuela rural rara vez forma parte de las expectativas iniciales del profesorado. &Eacute;l no fue una excepci&oacute;n. Su primer destino, en Fuentelencina, provincia de Guadalajara, lo recuerda como una etapa de desorientaci&oacute;n, porque su formaci&oacute;n universitaria hab&iacute;a ignorado la realidad de las aulas multigrado.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esa experiencia, defiende la importancia de la continuidad y del compromiso docente con la escuela rural, se&ntilde;alando que &ldquo;alguien que est&aacute; contento con su trabajo va a transmitir a sus alumnos lo que est&aacute; haciendo&rdquo;, lo que influye en el aprendizaje del alumnado y en la construcci&oacute;n de un clima educativo cercano.
    </p><p class="article-text">
        Rafael Garc&iacute;a destaca que estos centros rurales cuentan con una dotaci&oacute;n material suficiente. &ldquo;La administraci&oacute;n en general no nos pone problemas con materiales&rdquo;, aclara. &ldquo;Nos encontramos m&aacute;s con carencias organizativas y la gesti&oacute;n del tiempo&rdquo;, en la coordinaci&oacute;n entre docentes en un aula multinivel y en la adaptaci&oacute;n de los procesos de ense&ntilde;anza a esa realidad compartida.
    </p><p class="article-text">
        Percibe una mayor atenci&oacute;n por parte de la administraci&oacute;n regional, aunque considera que a&uacute;n queda recorrido. El entorno rural multinivel requiere una adaptaci&oacute;n del curr&iacute;culo, ya que su aplicaci&oacute;n uniforme con respecto a las escuelas urbanas plantea dificultades que todav&iacute;a no se comprenden del todo &ldquo;desde arriba&rdquo;. Aun as&iacute;, valora que desde la inspecci&oacute;n se reconozca el CRA como un espacio que ofrece &ldquo;muchas posibilidades de aprendizajes significativos, que al final es lo que pide la ley&rdquo;. &ldquo;De ah&iacute; a que realmente sean conscientes de c&oacute;mo hay que trabajar en un aula&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;creo que a&uacute;n queda un camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Rafael, la comunidad &ldquo;es el d&iacute;a a d&iacute;a del centro&rdquo;. Como su aula no tiene patio, el colegio se traslada al pueblo. Utilizan distintos espacios como entornos educativos e invitan a participar a familias, ayuntamiento, profesionales locales y, de forma destacada, a las personas mayores. En muchos casos, es el propio alumnado el que se desplaza para trabajar con ellas, una pr&aacute;ctica que ya forma parte de la din&aacute;mica habitual.
    </p><p class="article-text">
        Ese v&iacute;nculo con el entorno se concreta tambi&eacute;n en la recuperaci&oacute;n de celebraciones como la Botarga de San Sebasti&aacute;n o las danzas de palos, y en el uso de referentes locales dentro del aula, como los poemas y romances de Milagritos, una vecina del pueblo. Estos materiales se integran en distintas &aacute;reas, ya que considera que la memoria oral y la investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica son herramientas clave para construir identidad y arraigo.
    </p><p class="article-text">
        Rafael defiende la necesidad de estabilidad y compromiso docente, porque la permanencia favorece la relaci&oacute;n con la comunidad y el seguimiento del alumnado. Lo resume en la satisfacci&oacute;n que encuentra en su trabajo. &ldquo;Sabes lo que sienten cada d&iacute;a, y eso te sirve para ver los frutos de lo que les quiero ense&ntilde;ar. &iquest;Tiene alg&uacute;n sentido para ellos? &iquest;Hay un objetivo claro? Eso es lo que m&aacute;s te aporta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus propuestas destaca la necesidad de fortalecer redes de colaboraci&oacute;n docente, al considerar que &ldquo;se aprender&iacute;a m&aacute;s si existiera la oportunidad de conocer otras escuelas, observar sus pr&aacute;cticas y trabajar en red, para despu&eacute;s adaptar esas iniciativas al propio contexto, ya que dependemos en gran medida del entorno y una misma propuesta no funciona igual en todas las escuelas rurales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>(*) Entrevista realizada durante las jornadas del Seminario Permanente de Escuela Rural y Comunidad celebradas a finales de abril en Tragacete (Cuenca), organizadas por la C&aacute;tedra Diputaci&oacute;n de Cuenca-UCLM de Oportunidades frente al Reto Demogr&aacute;fico.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Moyano, José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/rafael-garcia-gonzalez-maestro-micro-escuela-rural-problema-gestion-tiempo_1_13195280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 07:40:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rafael García González, maestro en una micro-escuela rural y el problema de la "gestión del tiempo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pueblos,Maestros,Escuelas rurales,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escuela más pequeña guarda la respuesta más grande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/escuela-pequena-guarda-respuesta-grande_132_13192214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67a3bc20-08f2-48ae-ae80-b2235b260889_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escuela más pequeña guarda la respuesta más grande"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La creciente conflictividad en los pasillos, el aumento de agresiones y el trato vejatorio que denuncia cada vez más el profesorado son síntomas claros de que algo se está rompiendo en el tejido de lo común"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de José An Montero</p></div><p class="article-text">
        Los centros educativos reflejan la situaci&oacute;n de aparente derrumbe del ecosistema social actual. Sus aulas son permeables al exterior y esa permeabilidad tiene un precio. Lo que ocurre fuera se ve reflejado en el interior con una precisi&oacute;n inquietante. La creciente conflictividad en los pasillos, el aumento de agresiones y el trato vejatorio que <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/conflictividad-aulas-aumento-agresiones-docentes-causas-malestar-profesorado-castellanomanchego_1_12977826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denuncia cada vez m&aacute;s el profesorado</a> son s&iacute;ntomas claros de que algo se est&aacute; rompiendo en el tejido de lo com&uacute;n. Ignorar esa realidad es ignorar a quienes sostienen el sistema cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La escuela detecta con mucha antelaci&oacute;n nuestras crisis de convivencia y pertenencia. La respuesta que ensayamos, basada en m&aacute;s burocracia, m&aacute;s control en los pasillos y la persistencia en un modelo quiz&aacute; ya superado, se parece demasiado a curar la fiebre enfriando el term&oacute;metro. La convivencia sana en las aulas requiere que quienes las habitan, docentes y alumnado, se sientan parte de algo que les importa.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario de desorientaci&oacute;n, propongo mirar hacia la escuela rural. Algunas de ellas llevan d&eacute;cadas construyendo respuestas pedag&oacute;gicas a problemas que la escuela urbana est&aacute; empezando a reconocer. Han trabajado desde la posici&oacute;n que realmente funciona: la de quien pertenece al lugar donde ense&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Aprender en el medio rural implica una mirada que trasciende el aula para apoyarse en la geograf&iacute;a de lo cotidiano. Roser Boix Tom&aacute;s defendi&oacute; que el primer agente pedag&oacute;gico es el propio territorio. El aprendizaje sucede de forma natural al abrir la ventana y observar el patrimonio natural y cultural. La escuela que ella llama 'abierta' convierte el entorno inmediato en el eje de la ense&ntilde;anza, evitando que el conocimiento se convierta en una abstracci&oacute;n desvinculada de la vida. Estas ideas se defendieron hace apenas unos d&iacute;as en las jornadas del Seminario Permanente de Escuela Rural y Comunidad, donde docentes, investigadores y activistas compartieron experiencias bajo el t&iacute;tulo 'Conocimiento rural tradicional y trabajo por proyectos'.
    </p><p class="article-text">
        Esta misma apertura puede convertirse en una fortaleza. Convertir la escuela en un espacio donde lo que sucede en su entorno forma parte del curr&iacute;culo, construyendo comunidad, resulta m&aacute;s eficaz que reforzar medidas de control.
    </p><p class="article-text">
        La convivencia entre distintas edades y culturas puede convertirse en una ventaja pedag&oacute;gica. Esta din&aacute;mica permite que el alumnado desarrolle habilidades cognitivas fuera de las jerarqu&iacute;as r&iacute;gidas del modelo imperante y genera identidad colectiva. Seg&uacute;n la investigadora Pilar Ab&oacute;s Olivares, este modelo debe servir para &ldquo;superar el determinismo y el fatalismo social&rdquo;, otorgando al centro un sistema organizativo adaptado a sus caracter&iacute;sticas. Los institutos urbanos con mayor conflictividad pueden explorar estructuras m&aacute;s flexibles, donde el alumnado con m&aacute;s experiencia acompa&ntilde;e al reci&eacute;n llegado y se refuercen los v&iacute;nculos de grupo.
    </p><p class="article-text">
        El conocimiento arraiga mejor cuando responde a una necesidad real. Es necesario atender al alumnado de forma individualizada, ya que demanda contenidos relevantes. La violencia en las aulas brota, en buena parte, de la desconexi&oacute;n entre lo que ocurre dentro de la escuela y la vida fuera de ella.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la figura del docente es esencial. Un profesional puede construir comunidad y convivencia cuando la administraci&oacute;n le ofrece condiciones laborales dignas, estabilidad, reconocimiento y tiempo. Como se&ntilde;alaba el inspector Adolfo Igualada, &ldquo;alguien que est&aacute; contento con su trabajo va a transmitir a sus alumnos lo que est&aacute; haciendo&rdquo;. Esto implica un compromiso institucional y social.
    </p><p class="article-text">
        Un docente que cambia de destino cada a&ntilde;o tiene dificultades para desarrollar arraigo. La sobrecarga lectiva, la burocracia excesiva y la falta de apoyo psicol&oacute;gico e institucional debilitan el sistema. La violencia que padecen los claustros es el s&iacute;ntoma de un modelo que afecta a la salud de sus profesionales. Cuando hablamos de convivencia escolar, debemos entender que el bienestar del docente y el del alumnado son la misma cosa.
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de revertir esa tendencia, y quiz&aacute; debamos mirar a la escuela rural como modelo de relaci&oacute;n pedag&oacute;gica. La violencia surge a menudo del sentimiento de no pertenecer a ning&uacute;n lugar. Cuando un docente tiene la posibilidad de conocer a su alumnado en profundidad, la distancia que alimenta el conflicto se reduce. Ese conocimiento requiere tiempo, y el tiempo en la docencia p&uacute;blica se llama condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de aprender de sus principios: que el territorio importa, que la mezcla de edades educa, que el conocimiento aplicado a problemas reales motiva y que el docente que pertenece al lugar tiene m&aacute;s capacidad de influencia. Algunas escuelas rurales, peque&ntilde;as, pero estructurales, han construido respuestas a problemas que la escuela urbana empieza a reconocer.
    </p><p class="article-text">
        Salvador Berlanga propuso que estos centros se conviertan en &ldquo;la joya del sistema en lugar de la parienta pobre, una escuela en la que los maestros se den codazos por trabajar en ella&rdquo;. Ese horizonte deber&iacute;a extenderse a toda la educaci&oacute;n p&uacute;blica: una escuela arraigada en su comunidad, organizada para la convivencia y habitada por docentes bien cuidados.
    </p><p class="article-text">
        La pervivencia de una sociedad justa se mide por si sus escuelas siguen siendo el lugar donde uno aprende a pertenecer a algo m&aacute;s grande que uno mismo. En ese espacio de lo peque&ntilde;o puede estar la clave para reconstruir lo com&uacute;n. Esa clave solo podr&aacute;n activarla docentes que sientan que el sistema tambi&eacute;n cuida de ellos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Reflexiones personales a partir de las jornadas del </em><a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/ciencia-escuela-rural-dieron-mano-tragacete_1_13179087.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Seminario Permanente de Escuela Rural y Comunidad celebradas el pasado fin de semana en Tragacete (Cuenca)</em></a><em>, organizadas por la C&aacute;tedra Diputaci&oacute;n de Cuenca-UCLM de Oportunidades frente al Reto Demogr&aacute;fico en el que participaron Roser Boix Tom&aacute;s, Toni Camojoan, Rafael Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez, Adolfo Igualada, Antonia Moratalla, Sonia Mart&iacute;nez Lozano, Yolanda Fern&aacute;ndez Valverde, Pascual Rubio Terrado, Estefan&iacute;a Monforte&nbsp;y Jos&eacute; Mar&iacute;a Mart&iacute;nez Navarro.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/escuela-pequena-guarda-respuesta-grande_132_13192214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 07:55:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escuela más pequeña guarda la respuesta más grande]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Colegios,Pueblos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alejandro Santoyo, afilando dudas y metralla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/alejandro-santoyo-afilando-dudas-metralla_1_13137674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/380b32ae-cb37-4c2f-8e04-85c6a9ea9f50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alejandro Santoyo, afilando dudas y metralla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico albaceteño presenta 'Al otro lado de la épica', su tercer disco de estudio tras cuatro años de trabajo: amplía su propuesta sonora con una producción más desarrollada y una grabación repartida entre distintos estudios</p><p class="subtitle">El vagar hace cucharas</p></div><p class="article-text">
        Los kil&oacute;metros pasan lentos en la A-31, entre los horizontes abiertos de la Mancha albacete&ntilde;a. Suena una canci&oacute;n en la radio. Una voz c&aacute;lida, sostenida por una guitarra, deja una frase que parece resumir este paisaje: &ldquo;El llano se me est&aacute; haciendo largo, mis alas se cansan si no est&aacute;s. Estar lejos de tu lado, estar fuera de lugar&rdquo;. Este caprichoso azar del algoritmo conduce al &uacute;ltimo trabajo de Alejandro Santoyo, &lsquo;Al otro lado de la &eacute;pica&rsquo;, su tercer disco de estudio que al que ha dedicado a&ntilde;os de intenso trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Una guitarra y una trayectoria de afilar &ldquo;dudas y metralla&rdquo; definen a este m&uacute;sico albacete&ntilde;o nacido con el milenio y que se ha tomado muy en serio lo de contar historias en sus canciones. &ldquo;Creo que un artista debe arriesgar si las canciones se lo piden e intentar derribar ciertos miedos que normalmente se encarnan en comodidades o atajos&rdquo;, comenta a lo largo de la ineludible entrevista que vendr&iacute;a despu&eacute;s de descubrir su m&uacute;sica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Amarro cada sue&ntilde;o, naufrago al despertar&rdquo;. Un verso de &lsquo;Caballos perdidos&rsquo;, otro de los temas repleto de frases que merecen ser escuchadas con atenci&oacute;n, con el sosiego perdido de unos tiempos demasiado vertiginosos. &ldquo;Estamos atiborrados de est&iacute;mulos y de &lsquo;&eacute;picas&rsquo; de pl&aacute;stico que cada vez nos deshumanizan m&aacute;s y nos alejan de quien queremos ser&rdquo;, explica &ldquo;cabalgando entre las grietas&rdquo; en la conversaci&oacute;n posterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escuchando a Alejandro Santoyo se percibe ese mimo del arreglo minimalista alejado de ese sonido en el que todo el grupo tiene que sonar en todos los acordes de todas las canciones. Le acompa&ntilde;an, o mejor dicho, le arropan en el disco: Manuel S&aacute;nchez &lsquo;Tuti&rsquo; al bajo; Jos&eacute; Ignacio C&oacute;rcoles &lsquo;Giuseppe Trip&rsquo; y Miguel Monsalve a las bater&iacute;as; Quino Lucas y Joaqu&iacute;n Pascual a los teclados y sintetizadores; Luc&iacute;a Ruiz al viol&iacute;n; Alina Voicu a la viola; Honky Tonky S&aacute;nchez a la guitarra el&eacute;ctrica y David L&oacute;pez &lsquo;Niestro&rsquo; al saxof&oacute;n.
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            <span class="title">
                Alejandro Santoyo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En una primera escucha descuidada quiz&aacute; no apreciemos los matices de grabaciones adicionales realizadas en Baboon Records, en Albacete, y en estudios dom&eacute;sticos ubicados en Chinchilla de Monte-Arag&oacute;n y Ayora, con fragmentos de videoclip grabados en Albacete, Alboraya, Ayna, Guardamar del Segura, Madrid, Nerpio, Puerto de Mazarr&oacute;n o Valencia. 
    </p><p class="article-text">
        Una grabaci&oacute;n en ruta. La m&aacute;s pura esencia de Kerouac, cuando escribe eso de que no hab&iacute;a ning&uacute;n lugar al que ir salvo a todas partes, as&iacute; que sigue rodando bajo las estrellas. &ldquo;He estado experimentando c&oacute;mo grabar un disco con todas las texturas y recursos sonoros que me ped&iacute;an las canciones&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este disco ha sido un cambio de escala de producci&oacute;n. M&aacute;s m&uacute;sicos, m&aacute;s recursos instrumentales, m&aacute;s teclados, algunas cuerdas. Un proceso minucioso que precisa una escucha reposada como esta llanura manchega. Pens&oacute; este trabajo como una &ldquo;resplandeciente p&aacute;gina en blanco con la que pod&iacute;a hacer lo que quisiera&rdquo;, retornando a Kerouac. &ldquo;Apenas he escatimado en medios en lo que a producci&oacute;n o instrumentaciones se refiere. Me he entregado a este &aacute;lbum como un ferviente devoto&hellip; una ambici&oacute;n sonora, un deseo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica y la conversaci&oacute;n lenta van desvelando una trayectoria que comenz&oacute; con su mayor&iacute;a de edad, cuando public&oacute; &lsquo;Alquitr&aacute;n y espinas&rsquo;, un primer disco grabado con una producci&oacute;n m&iacute;nima que sirvi&oacute; para arrancar una peque&ntilde;a gira en directo, con estas canciones que a veces se aflamencaban o rumbeaban, pero que ten&iacute;an la esencia de una canci&oacute;n de autor que combina texto e intenci&oacute;n, entre el Kanka y Dylan.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada disco cuenta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras ese primer trabajo, en 2022 apareci&oacute; &lsquo;El coraz&oacute;n es un &oacute;rgano de fuego&rsquo;, un trabajo con mayor intenci&oacute;n sonora, m&aacute;s canalla y m&aacute;s urbano, que condujo a un directo en el Teatro-Circo de Albacete, donde resumi&oacute; en cinco temas una propuesta de s&iacute;ntesis y evoluci&oacute;n que cristaliza en este nuevo trabajo de estudio. &ldquo;Cada disco cuenta&rdquo;, explica. Recuerda la importancia de cada una de sus etapas creativas y vitales que le han permitido llegar a este trabajo centrado en situaciones fuera de los relatos m&aacute;s visibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora llega el momento de la verdad, de conocer la respuesta del p&uacute;blico a este intenso trabajo de cuatro a&ntilde;os y para eso contar&aacute; con una edici&oacute;n del trabajo en vinilo de 180 gramos, CD y material gr&aacute;fico acompa&ntilde;ando, o arropando, a las letras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En directo, el proyecto ya tiene confirmadas varias fechas. El 8 de agosto actuar&aacute; en el festival Traska Rock, donde presentar&aacute; un repertorio que traslada el car&aacute;cter del disco al formato de directo. El 23 de octubre ofrecer&aacute; una presentaci&oacute;n completa del &aacute;lbum en la Casa de la Cultura Jos&eacute; Saramago de Albacete, en una cita clave dentro de la gira. Es s&oacute;lo el inicio del recorrido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El teatro se est&aacute; quemando y vosotros os and&aacute;is riendo&rdquo;, canta en <em>Danza Macabra</em>, uno de los temas incluidos en este nuevo trabajo. Seguimos en el camino. Llanos Santoyo, su hermana peque&ntilde;a, en primero de periodismo me acompa&ntilde;a en esta entrevista. Su primera entrevista. La vida est&aacute; llena de maravillosas casualidades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Llanos Santoyo, José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/alejandro-santoyo-afilando-dudas-metralla_1_13137674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 08:10:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alejandro Santoyo, afilando dudas y metralla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Discográficas,Artistas,Cantautores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vagar hace cucharas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/vagar-cucharas_1_13110920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4561ae99-a6fc-41ca-b384-18da92f27585_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El vagar hace cucharas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con este enigmático título arrancaron las conferencias de esta primera sesión de Trashumancias 2.6, celebrada en Belmonte, donde conversamos con el antropólogo Pedro Javier Cruz Sánchez y la historiadora del arte y gestora del patrimonio Beatriz Sánchez Valdelvira sobre el pasado, el presente y el futuro del arte pastoril, o más exactamente, del 'arte de los pastores'</p><p class="subtitle">Trashumancias 2.6 arranca en Belmonte conectando tradición y creación contemporánea
</p></div><p class="article-text">
        Hay objetos que no nacieron para ser arte. Un cuerno tallado, una pieza de mimbre, un recipiente hecho con lo que hab&iacute;a a mano. Durante a&ntilde;os fueron &uacute;tiles, cotidianos e incluso, en ocasiones, invisibles. Hasta que alguien los coloc&oacute; en una vitrina, y, desde ese momento, empiezan a ser obras de arte. La pregunta que surge entonces es inevitable: &iquest;qu&eacute; cambi&oacute;? El objeto sigue siendo el mismo. Lo que cambia es la mirada. Las fronteras entre arte, artesan&iacute;a y cultura popular no son fijas, sino hist&oacute;ricamente cambiantes, y dependen menos del objeto en s&iacute; que del contexto social y del momento en que se mira.
    </p><p class="article-text">
        El arte, como explic&oacute; Beatriz S&aacute;nchez Valdelvira, es ante todo una actividad social. Sus criterios evolucionan seg&uacute;n las sociedades y los momentos hist&oacute;ricos. Por eso, lo que en un tiempo fue invisible puede convertirse, siglos despu&eacute;s, en patrimonio. &ldquo;Los propios pastores que hac&iacute;an arte pastoril no sab&iacute;an que hac&iacute;an arte; hemos tenido que ser las generaciones posteriores las que lo valoraran&rdquo;, se&ntilde;ala. Tambi&eacute;n se produce el efecto contrario: hay otras manifestaciones que nuestra sociedad ha rechazado y desvinculado del mundo contempor&aacute;neo sin reconocer su valor.
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            <span class="title">
                Beatriz Sánchez Valdevira, historiadora de arte y gestora de patrimonio, durante la celebración de Trashumancias 2.6 en Belmonte (Cuenca)                            </span>
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        La definici&oacute;n de un objeto en abstracto, reconoci&oacute; S&aacute;nchez Valdelvira, es muy complicada. Todos esos elementos &mdash;el cuerno, el mimbre, la cuchara tallada&mdash; est&aacute;n en la misma &oacute;rbita. Pero si valoramos m&aacute;s sus materiales, o el hecho de que su producci&oacute;n sea hist&oacute;ricamente artesanal o tradicional, modificamos nuestro concepto sobre la pieza. Y ese cambio tiene consecuencias reales: cambia el precio, el lugar donde se expone, el respeto con que se trata. 
    </p><p class="article-text">
        Para ella, la clave est&aacute; en el acto mismo de colocar el objeto en una vitrina: &ldquo;Una pieza de cester&iacute;a, por muy humilde que sea, algo de mimbre, por ejemplo, en el momento que la metemos en una vitrina y la musealizamos, muchas veces le estamos otorgando el car&aacute;cter de objeto art&iacute;stico o de obra de arte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n sabe si en apenas unas d&eacute;cadas algunos de nuestros objetos cotidianos acabar&aacute;n en vitrinas como testimonio de una cultura ya olvidada. Algo as&iacute; ocurre en los museos etnogr&aacute;ficos y, especialmente, con el denominado arte pastoril.
    </p><p class="article-text">
        Como explica Pedro Javier Cruz S&aacute;nchez, los objetos pastoriles muestran &ldquo;una necesidad de contar con objetos cotidianos para sus quehaceres, pero tambi&eacute;n revelan otras formas de hacer, saberes ancestrales que han heredado de sus antepasados&rdquo;. En algunos casos, estas piezas serv&iacute;an para recordar a los seres queridos cuando el pastor estaba lejos, en el campo: una mujer, una novia, un amo. Piezas muy elaboradas, dedicadas a quienes esperaban en casa mientras ellos recorr&iacute;an los caminos con el ganado.
    </p><p class="article-text">
        Los materiales con los que se hac&iacute;an esos objetos variaban seg&uacute;n la zona, porque los pastores utilizaban lo que ten&iacute;an m&aacute;s a mano. En algunos sitios dispon&iacute;an de corcho, como en Extremadura o Ciudad Real. En otros usaban huesos de animales, aprovechando los restos de las ovejas muertas. En otros casos, cuernos de vacas o de toros que les daban los ganaderos. Cruz S&aacute;nchez apunta que &ldquo;la diferencia no es tanto de materiales como de las representaciones que hacen ellos en estos objetos&rdquo;. Ah&iacute; reside el verdadero universo simb&oacute;lico de los pastores.
    </p><p class="article-text">
        Porque esas representaciones no buscaban, habitualmente, contar historias lejanas, sino &ldquo;reflejar lo que ven en su d&iacute;a a d&iacute;a o lo que les llama la atenci&oacute;n&rdquo;, explic&oacute; el antrop&oacute;logo. Animales del campo, escenas de su propia vida con las ovejas, asuntos taurinos. Pero tambi&eacute;n motivos tomados de las iglesias, de los capiteles que quiz&aacute; no sab&iacute;an descifrar, pero que les atra&iacute;an y reproduc&iacute;an, casi como un cuaderno de paso. Tambi&eacute;n copiaban im&aacute;genes de libros que muchas veces ni siquiera pod&iacute;an leer. &ldquo;Ve&iacute;an un motivo, un dibujo que les llamaba la atenci&oacute;n y lo reflejaban en sus piezas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El antropólogo Pedro Javier Cruz Sánchez en Trashumancias 2.6 celebrado en Belmonte (Cuenca)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Arte pastoril: &iquest;humilde artesan&iacute;a u objeto de museo?</h2><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, nadie mir&oacute; esos objetos con una mirada art&iacute;stica, y en ocasiones se contemplaron con desd&eacute;n. Hay piezas que pasaron desapercibidas y que la mirada contempor&aacute;nea reconoce ahora como verdaderas esculturas: cuernas, colodras, vasos, algunos tipos de badajos o morteros que hoy podr&iacute;an estar perfectamente en una galer&iacute;a de arte.
    </p><p class="article-text">
        Una tensi&oacute;n que atraviesa siempre el arte popular. Lo que para un ojo puede parecer arte, para otro puede pasar completamente inadvertido. Lo que hoy consideramos artesan&iacute;a humilde puede ser, con el paso del tiempo o el cambio de contexto, una obra de museo. Cruz S&aacute;nchez tambi&eacute;n pone el foco en que son piezas del pasado. &ldquo;Son objetos muertos ahora mismo porque ya no se utilizan en la mayor&iacute;a de los casos, lo que los convierte en piezas de museo o de coleccionista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, algo de ese pasado sigue activo en artistas que se inspiran en estas obras para sus propias creaciones. El arte pastoril es una fuente de &ldquo;inspiraci&oacute;n para otras creaciones&rdquo;, porque hay en esos objetos algo que el arte contempor&aacute;neo muchas veces ha perdido: la relaci&oacute;n directa con los materiales naturales, con lo org&aacute;nico, con lo hecho a mano y sin prisa.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, en este punto es donde Beatriz S&aacute;nchez Valdelvira ve el potencial de recuperar estas tradiciones. Las artesan&iacute;as, explica, ofrecen &ldquo;formas de trabajar con elementos naturales, con elementos mucho m&aacute;s org&aacute;nicos&rdquo;. Vivimos en un mundo de producci&oacute;n industrial muy r&aacute;pida, de consumo acelerado, y la artesan&iacute;a ofrece una alternativa: producciones muy limitadas, muy lentas, hechas para perdurar. Ah&iacute; reside la posibilidad creativa de recuperar esas formas de trabajar, vincularlas con nuevas formas de expresi&oacute;n y dotarlas de nuevos significados y usos.
    </p><p class="article-text">
        Esa recuperaci&oacute;n ya est&aacute; ocurriendo en muchos lugares. En Segovia, artesanos vinculados al mundo de la lana est&aacute;n retomando la producci&oacute;n de pa&ntilde;os y tejidos con fibras naturales que en el resto de la pen&iacute;nsula se pierden o se estropean. En Nuez de Aliste se recuperan los pa&ntilde;os tradicionales vinculados a la corriente mirandesa. Tambi&eacute;n est&aacute; ocurriendo algo parecido con Wooldreamers, en Mota del Cuervo, donde se ha apostado por una producci&oacute;n cien por cien vertical, de la oveja a la madeja, implicando a criadores locales, recuperando razas aut&oacute;ctonas en peligro de extinci&oacute;n y restaurando telares tradicionales. En Portillo, en la provincia de Valladolid, han surgido nuevas iniciativas de alfarer&iacute;a. Son peque&ntilde;os hitos, reconoce S&aacute;nchez Valdelvira, pero apuntan a un cambio necesario como sociedad: &ldquo;apostar por producciones de una calidad infinitamente superior a la de la producci&oacute;n industrial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reto no es solo conservar. Es, sobre todo, saber mirar. Reconocer el valor de lo que tenemos delante antes de que desaparezca. Y eso requiere, como propone Beatriz S&aacute;nchez Valdelvira, &ldquo;dudar de lo aprendido, de lo que hemos considerado inmutable, y entender que en los procesos hist&oacute;ricos todo evoluciona&rdquo;. Como filosof&iacute;a de vida, a&ntilde;adi&oacute;, hay que ser cr&iacute;ticos y sostener al menos unos principios: &ldquo;El respeto al medioambiente y a nuestra propia identidad como artistas, como artesanos, o como lo que queramos ser como sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, en unos a&ntilde;os, alguien observe uno de nuestros objetos como hoy miramos los del arte pastoril y trate de reconstruir c&oacute;mo vivimos. Y quiz&aacute; entonces seamos ya solo una mirada lejana de un tiempo casi olvidado, tanto como hoy nos parecen esos tiempos de los pastores trashumantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Moyano, José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/vagar-cucharas_1_13110920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 07:30:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El vagar hace cucharas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Trashumancia,Patrimonio,Antropología,Pastores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esqueletos que sonríen bajo las máscaras del pasado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/esqueletos-sonrien-mascaras-pasado_132_13070322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f256771-0828-458f-8f41-c700cdd78db9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esqueletos que sonríen bajo las máscaras del pasado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ceniza de Pompeya preservó cuerpos, pero el teatro romano preservó las emociones humanas que nos acompañan desde los orígenes. Dos mil años después, las máscaras siguen revelando los mismos dramas humanos</p></div><p class="article-text">
        Miles de j&oacute;venes descubrimos la cultura cl&aacute;sica gracias al Festival Juvenil de Teatro Grecolatino de Seg&oacute;briga (Cuenca), que desde 1982 dirige Aurelio Bermejo y que este a&ntilde;o celebrar&aacute; su XLIII edici&oacute;n. All&iacute; aprendimos muchas m&aacute;s cosas que en decenas de horas en el instituto. Intuimos que la historia no debe estudiarse solo para comprender el pasado, sino tambi&eacute;n para ayudarnos a pensar el futuro, tal como recientemente ha defendido el fil&oacute;sofo social Roman Krznaric en su libro Historia para el ma&ntilde;ana (Capit&aacute;n Swing, 2025).
    </p><p class="article-text">
        El teatro posee la capacidad de hacernos sentir empat&iacute;a por las pulsiones humanas ajenas, revelando que son las mismas desde que nuestra especie habita la Tierra. Esa &ldquo;teatralidad&rdquo; humana de la que habla Krznaric sirve para poner sobre un escenario a nuestros mitos del pasado, dotando a los espectadores de una visi&oacute;n a largo plazo. El fil&oacute;sofo australiano no es el &uacute;nico que recientemente ha tratado este tema: el siempre presente Edgar Morin, a sus 104 a&ntilde;os, acaba de publicar <em>Lecciones de la historia: &iquest;podemos aprender de nuestro pasado?,</em> donde escribe que &ldquo;la historia es un drama que se desarrolla en un escenario donde el decorado cambia, pero los actores siguen siendo humanos. Como en el teatro, lo que cuenta no es solo el desenlace, sino la intensidad de lo que se vive en cada acto. Debemos aprender a ser espectadores cr&iacute;ticos y, a la vez, actores conscientes de nuestra propia tragedia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa herencia viva de los cl&aacute;sicos que descubrimos en los apasionantes textos de Mary Beard ha reflotado en mi memoria las horas de gu&iacute;a por Seg&oacute;briga, las visitas a Pompeya o la imagen terrible de los 300 esqueletos amontonados en los arcos o cobertizos para barcas (fornici). Beard tiene el don de hacer sentir viva la cultura romana sin caer en el mero chascarrillo o la cita fuera de contexto.
    </p><p class="article-text">
        Sobre Pompeya se ha escrito mucho, se ha imaginado mucho y se ha fabulado mucho, pero Beard logra en su monograf&iacute;a sobre la ciudad osca que esta deje de ser un s&iacute;mbolo tr&aacute;gico para convertirse en un verdadero laboratorio de vida. Una ciudad viva, contradictoria y desigual, muy desigual. Beard evita interpretar el pasado desde la mirada decimon&oacute;nica que tantas distorsiones ha introducido al proyectar prejuicios victorianos y fantas&iacute;as rom&aacute;nticas sobre la realidad cotidiana del mundo romano. Pompeya no es una peque&ntilde;a Roma.
    </p><p class="article-text">
        Sus paredes estaban cubiertas de grafitos: propaganda pol&iacute;tica, anuncios, insultos o declaraciones de amor. En esa mezcla de humor, cotilleo y publicidad urbana, que se parece m&aacute;s a una red social que a una ruina arqueol&oacute;gica, hay grafitos que mencionan a Casuntius o P&aacute;ntagato ('el amado del pueblo'&ldquo;), actores que debieron de ser muy populares en la &eacute;poca. Tambi&eacute;n hay mensajes de apoyo a compa&ntilde;&iacute;as en gira que recalaban en Pompeya, o espectadores que dejaron su nombre grabado en los asientos del Teatro Grande, con capacidad para unos cinco mil espectadores, y que reflejaba claramente la estricta jerarqu&iacute;a social de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Leyendo a Beard cuando escribe sobre la Casa del Poeta Tr&aacute;gico, cuyas paredes recogen las grandes sagas de la tragedia griega, con escenas que remiten directamente a Eur&iacute;pides o S&oacute;focles, sugiriendo que su propietario no solo ten&iacute;a los medios para pagar el arte, sino la educaci&oacute;n para entender las sutilezas del drama griego, es inevitable pensar c&oacute;mo esas mismas obras son las que seguimos representando. A lo que Beard a&ntilde;ade, con iron&iacute;a que debemos preguntarnos si los pompeyanos que decoraban sus casas con escenas de Esquilo realmente hab&iacute;an le&iacute;do sus obras o si, como ocurre hoy con los libros de mesa en las salas de espera, eran simplemente una forma de presumir de una sofisticaci&oacute;n que no siempre pose&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Los espect&aacute;culos teatrales eran acontecimientos sociales ruidosos, como lo es hoy el Festival de Teatro de Seg&oacute;briga, alejados del silencio casi sagrado del teatro contempor&aacute;neo. Fiestas comunitarias en las que la pantomima era la gran estrella del momento. Un solo actor, el pantomimus, interpretaba a todos los personajes mediante danza y gesto, sin pronunciar una palabra, acompa&ntilde;ado por una orquesta y un coro que cantaban el libreto. Junto a la pantomima conviv&iacute;a el mimo, m&aacute;s rudo y directo, donde las mujeres pod&iacute;an actuar y se prescind&iacute;a de la m&aacute;scara. Humor grueso, adulterio y s&aacute;tira social que buscaba la carcajada.
    </p><p class="article-text">
        Una efervescencia que se prolong&oacute; en el tiempo y que lleg&oacute; hasta el siglo IV d.C., como se puede comprobar en el mosaico de la <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/villa-romana-noheda-afronta-mejoras-mejorar-experiencia-visitantes_1_12995824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">villa de Noheda</a> (Cuenca), uno de los m&aacute;s grandes conservados del Imperio en el que aparecen escenas de pantomima con actores en plena actuaci&oacute;n. M&aacute;scaras de tragedia y comedia, m&uacute;sicos tocando, como Beard describe en Pompeya y con un sentido pr&oacute;ximo al que describe en la Casa del Poeta Tr&aacute;gico. Una exhibici&oacute;n privada de cultura, lujo y buen gusto.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, poco importa si el due&ntilde;o de la Casa del Poeta Tr&aacute;gico ley&oacute; realmente a Esquilo o si el se&ntilde;or de Noheda solo buscaba deslumbrar a sus invitados. Lo que sobrevive, tras el polvo de la erupci&oacute;n o el silencio de las ruinas, es la necesidad humana de vernos reflejados en un escenario. Por eso, cuando hoy un joven se sienta en las gradas de Seg&oacute;briga en la primavera imprevisible de la Alcarria, no est&aacute; asistiendo a una lecci&oacute;n de arqueolog&iacute;a. Porque, como nos ense&ntilde;an Beard, Krznaric y Morin, el teatro es una de las herramientas m&aacute;s poderosas que tenemos para entender que, aunque el decorado cambie, el drama, y la comedia, de estar vivos sigue siendo el mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/esqueletos-sonrien-mascaras-pasado_132_13070322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 06:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Arqueología romana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria tiene nombre de mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/memoria-nombre-mujer_1_13048764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88fac156-53d7-48d2-9e68-46f40c846191_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La memoria tiene nombre de mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Una nueva generación de investigadoras, gestoras culturales y creadoras se ha incorporado en los últimos años al sector cultural, multiplicando los esfuerzos mantenidos durante décadas por un grupo de profesionales de primer nivel que conservaron parte del patrimonio cultural rural"</p><p class="subtitle">Manzanares otorga el premio nacional de folklore 'Juan Cañí' a Karmento, que inicia gira internacional en 2026
</p></div><p class="article-text">
        Contaba Mar&iacute;a S&aacute;nchez en el germinal<em> Tierra de Mujeres</em> (2019) que escrib&iacute;a &ldquo;para que las manos de mi abuela no se borren de mi memoria, para que el silencio que habit&oacute; en su boca no sea el que hereden mis hijas&rdquo;. Fue ayer, pero pandemia mediante, estos a&ntilde;os han dado para mucho en t&eacute;rminos de presencia femenina en el mundo rural y de reivindicaci&oacute;n de esas abuelas que plantaron la semilla.
    </p><p class="article-text">
        Una nueva generaci&oacute;n de investigadoras, gestoras culturales y creadoras se ha incorporado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os al sector cultural, multiplicando los esfuerzos mantenidos durante d&eacute;cadas por un grupo de profesionales de primer nivel que conservaron parte del patrimonio cultural rural.
    </p><p class="article-text">
        Pr&aacute;cticas culturales que permanecieron fuera de los relatos oficiales y que sobreviv&iacute;an en el &aacute;mbito dom&eacute;stico, lejos de las obras magnas que trataban sobre monumentos o grandes tradiciones festivas. Saberes cotidianos que quedaron tantas veces en segundo plano cuando las c&aacute;maras se fijaban solo en los trajes festivos.
    </p><p class="article-text">
        Canciones, remedios caseros, historias de vida y conocimientos del paisaje que se transmit&iacute;an de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n en cocinas y patios, espacios neur&aacute;lgicos para la conservaci&oacute;n del patrimonio cultural de un pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo se escribi&oacute; sobre el campo espa&ntilde;ol desde una mirada masculina y urbana. Son las nietas de aquellas mujeres silenciadas las que han tomado el relevo, generando pr&aacute;cticas culturales activas vinculadas al territorio y a quienes lo habitan. Otorgan una nueva perspectiva cultural y una nueva voz, m&aacute;s all&aacute; de su valor utilitario, al c&aacute;ntaro, la sart&eacute;n, el almirez y los platos tocados con tenedores o cucharas. No es dif&iacute;cil recordar ese trabajo experimental que present&oacute; en 2020 Eliseo Parra, titulado <em>Cantar y batir,</em> recuperando una herencia musical que se hab&iacute;a refugiado en el interior de los hogares.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy vivimos es una transformaci&oacute;n mucho m&aacute;s amplia en la forma de estudiar el patrimonio rural. Proyectos que van desde el teatro documental que trabaja con la memoria local hasta residencias art&iacute;sticas que recuperan pr&aacute;cticas artesanas o proyectos de mediaci&oacute;n cultural centrados en el di&aacute;logo con comunidades rurales. Todo ello hace m&aacute;s presente que nunca la conocida frase atribuida a Mahler: &ldquo;La tradici&oacute;n no es la adoraci&oacute;n de las cenizas, sino la transmisi&oacute;n de la llama&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Iniciativas que comparten un rasgo com&uacute;n, el contacto directo con el territorio, la vinculaci&oacute;n con el paisaje y la memoria colectiva. Proyectos que escuchan antes de intervenir. Que buscan conocer y estudiar los saberes locales para comprender los ecosistemas donde viven las comunidades, siguiendo los pasos de la antrop&oacute;loga Anna L. Tsing. Aprender esos conocimientos que aparecen en las pr&aacute;cticas cotidianas, pero que muy rara vez forman parte de papers o libros acad&eacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Proyectos creativos o educativos basados en el conocimiento y en la investigaci&oacute;n del patrimonio local, que a&uacute;nan la conservaci&oacute;n del patrimonio cultural con la innovaci&oacute;n art&iacute;stica. Ambas dimensiones caminan juntas, difuminando una divisi&oacute;n cada vez menos &uacute;til. Nuevas propuestas lideradas por mujeres j&oacute;venes que toman la memoria como herramienta y hacen del arraigo una decisi&oacute;n de vida. Algunas nacidas en el territorio; otras recorriendo el camino inverso y regresando de las ciudades para construir una trayectoria profesional desde &eacute;l. Proyectos de vida vinculados a la comunidad local y al paisaje.
    </p><p class="article-text">
        Una nueva generaci&oacute;n que reelabora su propia mirada hacia el patrimonio cultural y que selecciona qu&eacute; elementos del pasado considera relevantes para su vida cotidiana, siendo conscientes, como se&ntilde;al&oacute; David Harvey, de que el patrimonio cultural siempre implica decisiones sobre el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Estas j&oacute;venes emprendedoras participan activamente en este proceso de reelaboraci&oacute;n, investigando y trabajando en iniciativas art&iacute;sticas que contribuyen decisivamente a definir qu&eacute; memorias y conocimientos heredar&aacute;n las siguientes generaciones, construyendo as&iacute; una nueva narrativa del campo.
    </p><p class="article-text">
        Iniciativas que muestran una transformaci&oacute;n profunda en la forma de hablar del campo, donde la cultura rural se vive como un entorno cotidiano de investigaci&oacute;n, de creaci&oacute;n y de participaci&oacute;n comunitaria que teje redes en forma de iniciativas empresariales, asociaciones y colectivos art&iacute;sticos, proyectos comunitarios y propuestas culturales donde circulan ideas y experiencias. Por esta raz&oacute;n, las redes de colaboraci&oacute;n adquieren una importancia central. Asociaciones culturales, colectivos art&iacute;sticos y proyectos comunitarios crean espacios de apoyo mutuo donde circulan ideas y experiencias.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, los conocimientos transmitidos durante generaciones adquieren nuevos significados cuando se documentan, se reinterpretan y se integran en proyectos contempor&aacute;neos. Cuando una abuela canta o cuenta una historia aprendida de su abuela y una nieta escucha, entre ambas circula algo m&aacute;s que una canci&oacute;n: circula la memoria de un territorio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/memoria-nombre-mujer_1_13048764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 09:25:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La memoria tiene nombre de mujer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[mujeres,8M,Gestión cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Len, cantante y compositora: “Soy una niña de ciudad que vuelve al pueblo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cristina-len-cantante-compositora-nina-ciudad-vuelve-pueblo_1_12993462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff595bb3-1b9d-4e05-9d22-c975af86c47b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Len, cantante y compositora: “Soy una niña de ciudad que vuelve al pueblo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una artista que, como Karmento, reivindica el legado de la tradición oral y el folclore. Len construye su nuevo proyecto artístico desde la memoria familiar, combinándolo con sonidos electrónicos, donde conviven identidad, herencia y presente</p><p class="subtitle">La Perra Blanco o Lagartija Nick, entre los músicos que tocarán en el primer festival 'Sonido Almansa'</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me cas&oacute; mi madre, chiquita y bonita, con un mozalbete que yo no quer&iacute;a&rdquo;, as&iacute; comienza una de las canciones de Cristina Len, cantante y compositora catalana, pero con or&iacute;genes en un pueblo de Salamanca, al que ha regresado para construir su pr&oacute;ximo &aacute;lbum, en el que ha implicado a las gentes de la localidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos encontramos en un momento en el que resulta dif&iacute;cil saber de d&oacute;nde venimos y es literalmente imposible saber ad&oacute;nde vamos. Todo &mdash;lo que nos parec&iacute;a m&aacute;s inconmovible&mdash; ha quedado como desarraigado y colocado sobre la superficie de la tierra. Todo es fluido, pl&aacute;stico, casi dir&iacute;a gaseoso. Los pies no encuentran la solidez antigua del basalto y del granito&rdquo;. Esto escribi&oacute; Josep Pla en 1953 y desde entonces, la centrifugadora no ha hecho m&aacute;s que acelerarse, produciendo un v&eacute;rtigo generacional entre los m&aacute;s j&oacute;venes que sienten desmoronarse el mundo con estr&eacute;pito. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces volvemos la vista hacia atr&aacute;s, buscando alg&uacute;n asidero, alguna semejanza, y all&iacute; surgen ellas, rocas en tiempos convulsos. Abuelas que transitaron la dureza del hambre y los silencios. Calladas, pero firmes. Sabiendo que tarde o temprano sus nietas volar&iacute;an libres. Lo hemos escuchado en voces como las de Bewis de la Rosa, Queralt Lahoz o Karmento. Cristina Len se suma tambi&eacute;n a este coro de voces femeninas que reivindican el legado de sus abuelas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una generaci&oacute;n muy perdida. Estamos en un momento de conflicto generacional enorme&hellip; no nos est&aacute; llegando esa especie de estado de bienestar. Entonces volvemos para atr&aacute;s&rdquo;, explica Cristina Len. &ldquo;Mis abuelos hicieron un trabajo enorme para sus hijos, para sus nietos. Yo me siento muy agradecida porque soy una privilegiada&hellip; soy consecuencia de que mis abuelos emigraran del pueblo. Hay muchas voces que se van&hellip; muchas canciones que a m&iacute; no me han llegado, ni a mi generaci&oacute;n. En octubre pasado muri&oacute; mi abuela en Martiago, y no llor&eacute;; pero a los pocos meses, todo se me manifest&oacute; con mucha ansiedad, con mucho miedo a la muerte. Y en diciembre, cantando, me romp&iacute; las cuerdas vocales y tuve que aprender a cantar de nuevo&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era un reto muy bonito, respetuoso y honesto, porque no quería utilizarlo de manera superficial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese momento de p&eacute;rdida, Martiago se convierte en un eje de estabilidad. &ldquo;Esto es lo &uacute;nico que me sostiene la vida ahora mismo&rdquo;, afirma Cristina Len. El trabajo con el cancionero del pueblo, los ensayos semanales con la coral y la convivencia durante la producci&oacute;n le dieron una rutina y una direcci&oacute;n. Len explica que lleva m&aacute;s de un a&ntilde;o remando esta idea, desarroll&aacute;ndola de forma constante y con una implicaci&oacute;n total. El resultado es un proyecto vital que articula su trayectoria y su presente art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Nacida en Esplugues de Llobregat, Cristina Len vuelve la mirada hacia Martiago, ese pueblo de Salamanca donde est&aacute;n sus ra&iacute;ces. Se instal&oacute; en casa de su abuela, reuni&oacute; a las vecinas en la ermita para cantar juntas y naci&oacute; este EP con el nombre del lugar en el que se re&uacute;nen generaciones para cantar y bailar. Merche, Bel&eacute;n, Montse, Mari Mar, Eladia, Socorro, Isabel, Juani, Julia, Lourdes, Teresa, Antonia, Matilde, Paquita B., Mar&iacute;a y Paquita E., con la direcci&oacute;n de Agurtzane Alonso, son las protagonistas activas del proceso. &ldquo;Se ha creado una comunidad y son mis amigas, me han apoyado mucho&rdquo;, explica Cristina. Son la coral de este nuevo 'Martiago' y tambi&eacute;n aparecen en el cortometraje que acompa&ntilde;a a 'Manolo M&iacute;o', bajo la direcci&oacute;n de Luis (Soto) Mu&ntilde;oz y con la producci&oacute;n musical de Yoel Molina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay cosas de las que yo no puedo hablar porque yo soy una niña criada fuera. Entonces he intentado ser muy respetuosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tanto en el disco como en el v&iacute;deo se mezclan los caminos, el verano en Martiago o el entierro del Cristo, con la visi&oacute;n urbanita de Cristina Len y de los colaboradores que convivieron en el pueblo durante la producci&oacute;n. &ldquo;Empezamos con esta idea en febrero, hace un a&ntilde;o, encima de la mesa&hellip; y a partir de ah&iacute; esto es lo que estoy remando en mi vida real.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me he sentido muy querida. Much&iacute;simo&rdquo;, explica Cristina Len, que ha creado este proyecto desde la experiencia directa de escuchar, ensayar y convivir con las mujeres de Martiago. El cancionero tradicional dialoga con electr&oacute;nica y sonidos urbanos. &ldquo;Mi visi&oacute;n sobre la realidad, sobre la m&uacute;sica tradicional, sobre el folclore y c&oacute;mo intentar evitar utilizarlo de manera superficial.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto se ha construido desde la comunidad: &ldquo;Martiago se ha hecho m&aacute;s desde gente viniendo a mi pueblo, no yo y&eacute;ndome de &eacute;l&rdquo;. Vecinos y familiares participaron en el rodaje y en la grabaci&oacute;n, y las canciones encontraron una recepci&oacute;n m&aacute;s abierta de la prevista. En lo musical, la propuesta mantiene esa tensi&oacute;n consciente en la que los coros tradicionales se yuxtaponen a bases con reguet&oacute;n, <em>hardstyle </em>o <em>makineo</em>, con una actitud directa que ella misma define como casi &ldquo;punky&rdquo;. Un ejemplo es 'Desde que te vi', que tiene un objetivo claro: &ldquo;Sonar en todas las fiestas de pueblo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cristina Len en una imagen promocional de su nuevo trabajo musical, &#039;Martiago&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aborda su relaci&oacute;n con el entorno rural desde una autocr&iacute;tica constante. Advierte sobre la tentaci&oacute;n, habitual en contextos urbanos, de convertir el pueblo en un refugio simb&oacute;lico y en una imagen amable desconectada de su historia. Ella misma reconoce que es f&aacute;cil caer en esa mirada y marca una l&iacute;nea clara: &ldquo;Aquellos que indagamos en nuestras ra&iacute;ces debemos de ser cuidadosos y responsables de no formar parte de esa idealizaci&oacute;n; porque la realidad es otra&rdquo;. Recuerda que para muchas familias el pueblo fue pobreza, posguerra y falta de oportunidades. Si hubo emigraci&oacute;n masiva, explica, fue por motivos estructurales. Por eso rechaza presentar lo rural como una postal y asume que cualquier relato honesto debe incluir tambi&eacute;n esa dureza.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Len presenta un trabajo en el que trata de evitar &ldquo;idealizar lo que es el pueblo y toda la movida del pueblo. Es mucho m&aacute;s complejo&rdquo;. Evita representar lo rural como decorado o postal folcl&oacute;rica, y lo presenta como un lugar complejo, con memoria, con carga hist&oacute;rica y tensiones. &ldquo;Hay cosas de las que yo no puedo hablar porque yo soy una ni&ntilde;a criada fuera. Entonces he intentado ser muy respetuosa&rdquo;. Se define como &ldquo;ni&ntilde;a de ciudad&rdquo; y admite que llega al pueblo como forastera, con v&iacute;nculos afectivos, pero sin apropiarse de una experiencia que no vivi&oacute; en primera persona. Desde ah&iacute; construye su lugar dentro del neofolclore y defiende la mezcla entre tradici&oacute;n y electr&oacute;nica siempre que exista conocimiento y respeto por el material de origen. &ldquo;No creo que mezclarlo con lo nuevo lo corrompa; al contrario, lo enriquece. La clave est&aacute; en el respeto&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era un reto muy bonito, respetuoso y honesto, porque no quer&iacute;a utilizarlo de manera superficial&rdquo;, a&ntilde;ade. Quiz&aacute; lo asume como un aprendizaje que dote de sentido el camino y que ayude a sostenerlo. Tambi&eacute;n puede leerse como una b&uacute;squeda identitaria y como la recuperaci&oacute;n de sonidos que el cuerpo recuerda, aunque no siempre est&eacute;n presentes en la memoria consciente.
    </p><p class="article-text">
        Su identidad art&iacute;stica no es est&aacute;tica, sino que ha surgido al abrir espacio a valorar lo propio frente a las referencias anglosajonas, pasando del rechazo inicial a entender que la sonoridad del jazz o el R&amp;B que buscaba ya exist&iacute;a en los cantes de su pueblo. Un proceso que ha ido evolucionando, pues mientras que su &aacute;lbum 'TMLM' era &ldquo;ella en Martiago&rdquo;, su &uacute;ltimo EP es el pueblo en s&iacute; mismo, marcando una culminaci&oacute;n de su relaci&oacute;n con el folclore directo para, en el futuro, volver a componer desde sus propias letras y melod&iacute;as. Cristina Len asume que somos &ldquo;personas muy complejas con muchas aristas&rdquo; y que su m&uacute;sica es un reflejo de esa b&uacute;squeda honesta que fusiona la tradici&oacute;n oral con la modernidad electr&oacute;nica, porque todos esos sonidos forman parte de su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Ahora inicia un nuevo camino tras ganar el premio Talento Ribera 2025 y unirse al roster del sello independiente El Tragaluz, especializado en trabajar la tradici&oacute;n desde lenguajes actuales como Idoipe, Karmento, Vicente Navarro, Musg&ouml;, Calequi y Las Panteras, Verm&uacute; o Blanca Paloma. Una incorporaci&oacute;n que dar&aacute; alas a 'Martiago', que formar&aacute; parte del cartel del Festival Sonorama Ribera 2025 y actuar&aacute; en la Gran Fiesta de la Vendimia de Ribera del Duero, y que quiz&aacute; sirva para alcanzar su sue&ntilde;o de girar con las se&ntilde;oras del coro de Martiago y pagarles como se merecen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/cristina-len-cantante-compositora-nina-ciudad-vuelve-pueblo_1_12993462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 09:17:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Len, cantante y compositora: “Soy una niña de ciudad que vuelve al pueblo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Cantautores,Festivales,Entrevistas,Salamanca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La otra Edad de Oro de Maruja Mallo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/edad-oro-maruja-mallo_132_12974002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3f2dc0f-4201-420f-a5ee-ca55038ade04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La otra Edad de Oro de Maruja Mallo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La exposición antológica 'Maruja Mallo. Máscara y compás', que puede visitarse en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid hasta el 16 de marzo, aporta una restitución parcial a una de las figuras clave para entender la generación del 27"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de José An Montero</p></div><p class="article-text">
        Cuando Maruja Mallo regres&oacute; del exilio, muy pocos se acordaban de ella. Regres&oacute; en silencio casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de su exilio y tuvo que esperar hasta que en los ochenta los ni&ntilde;os bien de la movida le asignaran un papel de &ldquo;musa&rdquo;, muy alejado del papel estelar que ocup&oacute; en el arte espa&ntilde;ol de la tercera d&eacute;cada del siglo XX. Su obra hab&iacute;a sido amputada de la memoria colectiva. Su regreso no tuvo el regreso ic&oacute;nico de Rafael Alberti. &ldquo;Cuando volv&iacute; a Espa&ntilde;a, mis amigos estaban enterrados o desterrados, y yo sola en el hotel Palace&rdquo;. Sigui&oacute; el mismo camino de otras mujeres artistas exiliadas y borradas completamente, como la actriz Rosita D&iacute;az Gimeno, la poeta Ernestina de Champourc&iacute;n o las tambi&eacute;n pintoras Remedios Varo y Manuela Ballester. Un doble exilio. Geogr&aacute;fico y simb&oacute;lico. Un vac&iacute;o que nunca acabaremos de llenar.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n antol&oacute;gica <em>Maruja Mallo. M&aacute;scara y comp&aacute;s</em>, que puede visitarse en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a en Madrid hasta el 16 de marzo, aporta una restituci&oacute;n parcial a una de las figuras clave para entender la generaci&oacute;n del 27. Piezas como la serie <em>Verbenas</em> (1927&ndash;1928) o <em>Sorpresa del trigo</em> (1936), donde las trabajadoras levantaban espigas como anuncio de pan, reclaman recuperar el espacio ic&oacute;nico que el franquismo les sustrajo. Han tenido que pasar tres d&eacute;cadas desde su fallecimiento para que el gran museo nacional espa&ntilde;ol de arte contempor&aacute;neo reivindique su arte m&aacute;s all&aacute; de su figura.
    </p><p class="article-text">
        En cada sala espera una nueva mirada de Maruja Mallo al mundo. Una incansable creadora que atraviesa etapas con una velocidad poco com&uacute;n, propia de una gran artista. De la primera a la &uacute;ltima sala, vamos descubriendo partes del relato del arte contempor&aacute;neo que nos hab&iacute;an hurtado. En la primera sala se re&uacute;nen, por primera vez desde 1928, las cinco <em>Verbenas</em>. Son el <em>Poema del cante jondo</em> de la pintura espa&ntilde;ola. Una explosi&oacute;n de energ&iacute;a popular, de cuerpos que bailan y observan, de una vida que desborda el lienzo y retrata su tiempo desde la multiplicidad y la complejidad, con decenas de capas de lectura. Un retrato ca&oacute;tico y festivo de la vida desbordante de los a&ntilde;os veinte.
    </p><p class="article-text">
        Si en esta primera sala el nombre de Maruja Mallo se entrecruza con los de Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna o Ram&oacute;n Mar&iacute;a del Valle-Incl&aacute;n, a lo largo de su trayectoria art&iacute;stica ir&aacute;n apareciendo otros nombres clave. El de Federico Garc&iacute;a Lorca, con quien comparti&oacute; una atracci&oacute;n temprana por lo popular; el de Rafael Alberti, de cuya mejor etapa po&eacute;tica fue motor creativo y con quien mantuvo referencias cruzadas constantes; o el de los artistas vinculados a la Escuela de Vallecas, en especial Alberto S&aacute;nchez y Benjam&iacute;n Palencia, con quienes comparti&oacute; una mirada renovada sobre el paisaje y lo popular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Exposición de Maruja Mallo en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía                            </span>
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        Trab&oacute; relaci&oacute;n con Miguel Hern&aacute;ndez, en un marco de compromiso cultural y pedag&oacute;gico, y en Par&iacute;s entr&oacute; en contacto con Joan Mir&oacute;, Pablo Picasso o Andr&eacute; Breton, en un periodo de acercamiento cr&iacute;tico al surrealismo. Durante el exilio fue compa&ntilde;era de viaje y afinidades est&eacute;ticas de Pablo Neruda, se relacion&oacute; con artistas como Jorge Oteiza y mantuvo una estrecha amistad con Mar&iacute;a Zambrano, cuya reflexi&oacute;n filos&oacute;fica dialoga con series como <em>M&aacute;scaras</em>, atravesadas por cuestiones como la identidad y el exilio. &ldquo;T&uacute;, t&uacute; que bajas a las cloacas donde las flores m&aacute;s flores son ya unos tristes salivazos sin sue&ntilde;os&hellip; dime por qu&eacute; las lluvias pudren las hojas y las maderas&rdquo;, escribi&oacute; Alberti en <em>Ascensi&oacute;n de Maruja Mallo al subsuelo</em>.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n permite leer la obra de Maruja Mallo en continuidad, sin el ruido biogr&aacute;fico que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os redujo a la artista a 'musa' o 'amante', convirti&eacute;ndola casi en una caricatura secundaria. Una simplificaci&oacute;n que afect&oacute; de forma sistem&aacute;tica a las creadoras de su generaci&oacute;n, esas Sinsombrero a las que hab&iacute;amos eliminado el nombre propio y excluido del relato compartido. El arte de Maruja Mallo reaparece en esta exposici&oacute;n como un proyecto coherente y central para entender la modernidad art&iacute;stica espa&ntilde;ola del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Al final de la exposici&oacute;n un numeroso grupo de personas se sit&uacute;a frente a la proyecci&oacute;n de la ic&oacute;nica entrevista que le hizo Paloma Chamorro en el programa <em>La Edad de Oro</em>, en TVE, a mediados de los a&ntilde;os ochenta. Sigue siendo la misma anciana exc&eacute;ntrica, provocadora, deslenguada, pero quien fue convertida en personaje televisivo para la cultura de la Movida, tras recorrer las salas, se ha transformado en un espejo que permite reconocer todas las amputaciones culturales que hemos sufrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Perdone lo que pueda creer insolencia en estas letras y considere lo doloroso que resulta para una pintora que se plantea los problemas con toda rigurosidad verse tratada como un suceso de 'ojos negros, vivaces, vivarachos, burlones y, cuando est&aacute;n quietos, melanc&oacute;licos'. Al mismo tiempo, reciba un saludo de Maruja MALLO&rdquo;, escribi&oacute; la propia artista a <em>El Sol</em> en un texto que el rotativo, que presum&iacute;a de objetividad, no public&oacute; el 21 de mayo de 1936. &ldquo;Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo, toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo; sus cuadros son los que he visto pintados con m&aacute;s imaginaci&oacute;n, emoci&oacute;n y sensualidad&rdquo;, escribi&oacute; Lorca y el mundo tard&oacute; d&eacute;cadas en recordar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/edad-oro-maruja-mallo_132_12974002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 08:25:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La otra Edad de Oro de Maruja Mallo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,mujeres,Artistas,Museo Reina Sofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bibliocatessen, encuentro de bibliotecas rurales habitables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/bibliocatessen-encuentro-bibliotecas-rurales-habitables_1_12957050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/090863cd-71b6-4ae2-b0a4-a411f4001856_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bibliocatessen, encuentro de bibliotecas rurales habitables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuarenta profesionales de bibliotecas, edición, cultura y creación de doce provincias se dieron cita en Priego (Cuenca) en la tercera edición del evento, un encuentro bienal que entrelaza poesía, territorio y compromiso lector desde el ámbito rural</p><p class="subtitle">Priego acoge el tercer convite de Bibliocatessen
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ah&iacute;, donde termina la alta Alcarria, empieza el pino, hacen cuesta las vi&ntilde;as&hellip;&rdquo;, con estos versos del poeta pricense Diego Jes&uacute;s Jim&eacute;nez recitados por Mart&iacute;n Muelas dio comienzo el programa oficial del tercer convite del Bibliocatessen, que este pasado fin de semana ha reunido en Priego a cuarenta profesionales de las bibliotecas, del sector del libro, el art&iacute;stico y el cultural, de doce provincias espa&ntilde;olas, para compartir sus experiencias.
    </p><p class="article-text">
        Este encuentro, que celebr&oacute; su primera edici&oacute;n en 2016 en Rodas Viejas (Salamanca), con Ra&uacute;l Vacas e Isabel Casta&ntilde;o como primeros anfitriones, sirvi&oacute;, en palabras de F&eacute;lix Albo, generador e impulsor de esta iniciativa, para que &ldquo;con tanto hilo de poes&iacute;a se trenzara un cordel que decidimos urdir cada dos a&ntilde;os&rdquo;, aunque tuvieron que pasar casi ocho a&ntilde;os para que la iniciativa se repitiese en 2024 en Tragacete.
    </p><p class="article-text">
        En esta tercera edici&oacute;n, celebrada en Priego (Cuenca), que ha contado con el patrocinio de la C&aacute;tedra UCLM-Diputaci&oacute;n de Cuenca de Oportunidades para el Reto Demogr&aacute;fico, la poes&iacute;a ha vuelto a formar esa trenza que &ldquo;conecta pasiones, militancias, donde hemos compartido dudas, caminares y compromisos y donde nos hemos sabido c&oacute;mplices de quienes se mueven desde la profesionalidad, el convencimiento y las ganas&rdquo;, explica F&eacute;lix Albo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las microponencias se reservaron para el s&aacute;bado, la noche anterior los participantes compartieron un primer encuentro en la tradicional cena a 'sobaquillo', en la que cada cual aport&oacute; aquello que hab&iacute;a elaborado o comprado para ponerlo en com&uacute;n. Un espacio distendido que sirvi&oacute; para ir trenzando las primeras conversaciones mientras, afuera, arreciaba la lluvia.
    </p><p class="article-text">
        Con la animada biblioteca de Priego como escenario, y acogidos por Mila, bibliotecaria de la localidad, por su alcalde, Salvador, y por Raquel, concejala del municipio, el Bibliocatessen cont&oacute; con unos anfitriones excepcionales que, adem&aacute;s, hicieron realidad los versos del poeta pricense: &ldquo;Este / es tu pueblo. / Esta es tu casa&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Biblioteca de Priego (Cuenca)                            </span>
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        El s&aacute;bado amaneci&oacute; soleado en la tierra del mimbre, y la jornada se abri&oacute; con la citada ponencia inaugural de Mart&iacute;n Muelas Herr&aacute;iz, quien propuso una reflexi&oacute;n de fondo sobre el presente y el futuro de las bibliotecas rurales en <em>&iquest;Bibliotecas rurales o ruraltecas?</em>. A lo largo del d&iacute;a, el programa recorri&oacute; experiencias diversas que pusieron el acento en el cuidado, la inclusi&oacute;n y la innovaci&oacute;n. Ana Mar&iacute;a Ruiz L&oacute;pez (Madrid) comparti&oacute;, desde el &aacute;mbito sanitario, el poder terap&eacute;utico de la lectura en <em>Entre sirenas y libros&hellip; que salvan vidas</em>, mientras Mar&iacute;a Mu&ntilde;oz (Madrid) abord&oacute; los retos de las comunidades multiling&uuml;es y el papel de la biblioteca como mediadora cultural en <em>&iquest;Y t&uacute; qu&eacute; hablas?</em>. Dori Manzano del Mazo (Talavera de la Reina) present&oacute; el modelo de bibliotecas de doble uso desarrollado en su ciudad como una f&oacute;rmula eficaz para extender los servicios bibliotecarios a toda la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre edici&oacute;n, territorio y comunidad estuvo presente en<em> El bosque Kalandraka</em>, de Bel&eacute;n S&aacute;ez (&Aacute;vila), y en <em>La biblioteca como libro habitable</em>, de Roc&iacute;o Dom&iacute;nguez y Vel&aacute;zquez de Castro (Berja), que mostr&oacute; la biblioteca como un espacio que se vive, se recorre y se comparte. La dimensi&oacute;n cotidiana y relacional de estos espacios apareci&oacute; en propuestas como <em>La biblioteca en compa&ntilde;&iacute;a</em>, de Teresa Gomis Baixauli (Guadassuar), y <em>La biblioteca, el cuarto de estar de la comunidad</em>, de Laura V&aacute;zquez Gallego (Chinchilla de Montearag&oacute;n), centradas en la biblioteca como lugar de encuentro intergeneracional.
    </p><p class="article-text">
        El programa se complet&oacute; con reflexiones sobre mediaci&oacute;n lectora, planificaci&oacute;n, memoria y acogida social: Igor Idoeta Iraz&aacute;bal (Markina-Xemein) cuestion&oacute; qu&eacute; entendemos realmente por un plan municipal de lectura; Eva And&uacute;jar (El Saler) acerc&oacute; la experiencia de las bibliotecas humanas y la potencia transformadora de la palabra escuchada; Manolo Sola (Purchena) comparti&oacute; el proyecto <em>Biblioteca de Acogida</em> como coraz&oacute;n social de su pueblo; y Lorena Villegas (Gelsa) cerr&oacute; el recorrido con <em>Del r&iacute;o al bosque</em>, una invitaci&oacute;n a reconectar biblioteca y entorno natural. En conjunto, las intervenciones dibujaron un mapa vivo de bibliotecas entendidas como servicio p&uacute;blico esencial, espacio cultural y refugio comunitario.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mira, la claridad del campo.</em> Este verso de Diego Jes&uacute;s Jim&eacute;nez podr&iacute;a servir de lema para la visita a la localidad y su entorno, acompa&ntilde;ados por el alfarero y poeta del barro Jes&uacute;s Parra. Los campos y cerros que rodean Priego se mostraban en toda su belleza tras tantos d&iacute;as de lluvia. La visita comenz&oacute; en el convento de San Miguel de la Victoria, con el r&iacute;o Escabas all&iacute; abajo, marcando el paisaje y la memoria de los siglos.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la ciudad, Parra fue guiando al grupo entre versos y leyendas desde el Torre&oacute;n de Despe&ntilde;aperros, pasando por el antiguo Palacio de los Condes de Priego, hoy sede del Ayuntamiento, en el coraz&oacute;n urbano, hasta atravesar el arco que a&uacute;n conserva las huellas de la antigua muralla. El recorrido culmin&oacute; en el alfar de Jes&uacute;s Parra, donde el barro y las manos del artesano volvieron a obrar el misterio milenario de convertir la tierra en un botijo. Una escena tan cargada de magia que incluso pareci&oacute; sonar <em>Unchained Melody</em>, de The Righteous Brothers.
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                Bibliocatessen 2026 en Priego (Cuenca)                            </span>
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        Como dice el proverbio 'islababeliense', si a un papiro lo mece el viento, sue&ntilde;a con convertirse en cuento. Y si eso le ocurre a una biblioteca, el resultado fue un recital. As&iacute; fue como, tras la din&aacute;mica po&eacute;tico-emotiva-conclusiva, F&eacute;lix Albo dio paso a un recital de cuentos breves en el que participaron, adem&aacute;s de &eacute;l mismo, Magda Labarga, Cristina Verbena, Eva And&uacute;jar y Mario Caballero. La jornada se cerr&oacute; compartiendo las viandas de &ldquo;sobaquillo&rdquo;, acompa&ntilde;adas de carne de membrillo elaborada por el propio Chencho, alcalde de Priego.
    </p><p class="article-text">
        Y el domingo, mientras quienes asistieron a este exquisito encuentro profesional regresaban a casa, la luna llena apareci&oacute; en el horizonte y, en uno de sus mensajes, lleg&oacute; el mensual mensaje de F&eacute;lix Albo: &ldquo;Me gusta cuando la niebla pinta el bosque, como de humo. Los &aacute;rboles opacos parecen taparse con una s&aacute;bana que cubre valles en escala de grises&rdquo;. Lo que empieza con poes&iacute;a, con poes&iacute;a termina: &ldquo;En noches como esta me paro y la observo. Primero la luna. Luego la sombra&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/bibliocatessen-encuentro-bibliotecas-rurales-habitables_1_12957050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 17:19:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bibliocatessen, encuentro de bibliotecas rurales habitables]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bibliotecas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es el turismo, amigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/turismo-amigo_132_12932587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a203c3a-c17d-4e52-9a1a-0a923e9cdc26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es el turismo, amigo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En este gran pastiche que es FITUR, donde todos presumen de autenticidad, triunfa el cartón piedra y los tópicos más radicales. La autenticidad se representa, se actúa y se vende. Un mundo digno de Disney donde todos pueden convivir, al menos durante unas horas, y donde hay mucho que leer entre líneas"</p></div><p class="article-text">
        No est&aacute; siendo una edici&oacute;n normal en FITUR, la Feria Internacional de Turismo de Madrid, una de las m&aacute;s importantes de su sector a nivel mundial. Los stands precintados y solitarios de Iryo, Ouigo y RENFE. L&oacute;gicamente cancelaron su presencia tras el tr&aacute;gico accidente ferroviario de Adamuz.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el pabell&oacute;n 5 de la feria, ocupado en su integridad por Andaluc&iacute;a y normalmente uno de los m&aacute;s animados, suspendi&oacute; toda la agenda institucional y elimin&oacute; la m&uacute;sica ambiente. El bullicio habitual se redujo a un murmullo constante. Era otro punto en el que la realidad exterior segu&iacute;a filtr&aacute;ndose en este mundo de cart&oacute;n piedra, recordando el shock de los &uacute;ltimos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La hoguera de vanidades pol&iacute;ticas en la que se transforma FITUR todos los a&ntilde;os, con pol&iacute;ticos acompa&ntilde;ados de s&eacute;quitos de ac&oacute;litos, esta vez fue de llama liviana. Presencia escasa o perfil bajo. No parec&iacute;a el mejor momento para lucir plumaje de colores.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, FITUR sigue siendo FITUR, con todas las transformaciones que ha ido incorporando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os al comp&aacute;s de un sector que ha mutado de forma radical. Los stands han cambiado y parecen cada vez m&aacute;s orientados al p&uacute;blico profesional y a las reuniones de negocios, manteniendo sus secciones dirigidas al p&uacute;blico general, aunque estas ya no parecen ser el objetivo principal de muchos de ellos.
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                    alt="Un grupo en FITUR 2026, en un momento de descanso"
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                Un grupo en FITUR 2026, en un momento de descanso                            </span>
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        Parafraseando a Yuval Noah Harari, en FITUR &ldquo;Par&iacute;s no es una ciudad, ni la India un pa&iacute;s&rdquo;: ambos se convierten en stands que reparten folletos, bolsas de tela o caramelos, objetos intercambiables destinados a satisfacer la necesidad de llenar la mochila, como si el viaje comenzara acumulando pruebas materiales de haber estado all&iacute;. FITUR es un destino tur&iacute;stico por s&iacute; mismo, una exageraci&oacute;n casi perfecta de lo pintoresco.
    </p><p class="article-text">
        La feria tambi&eacute;n se ha transformado con la digitalizaci&oacute;n de los tiempos. Los tradicionales &ldquo;recogefolletos&rdquo; que acud&iacute;an en masa a FITUR con carros, maletas y todo tipo de artificios para recoger merchandising tur&iacute;stico casi han desaparecido, desplazados por c&oacute;digos QR, enlaces y follows en redes sociales, aunque a&uacute;n se ven algunos vestigios de aquellas &eacute;pocas en manos que arramblan con un taco de folletos iguales.
    </p><p class="article-text">
        Mientras pregunto algunos detalles sobre la exhibici&oacute;n de tejido de seda en el stand de Freixo de Espada &agrave; Cinta, una mano r&aacute;pida atrapa el folleto donde me est&aacute;n explicando la ubicaci&oacute;n de esta poblaci&oacute;n y desaparece entre la multitud. Seguimos teniendo el instinto en los genes, aunque en lugar de servirnos para sobrevivir, nos dedicamos a recolectar merchandising con eficacia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La &#039;Manchega de Honor&#039; posa con un grupo de mariachis en FITUR 2026                            </span>
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        FITUR es ese lugar del mundo ideal donde casi todo es posible. La <em>Manchega de Honor</em> y su s&eacute;quito posan sonrientes con un grupo de mariachis, celebrando que este a&ntilde;o es el a&ntilde;o de M&eacute;xico y este d&iacute;a est&aacute; dedicado a Albacete. M&aacute;s adelante, unos monjes guerreros templarios posan sonrientes con sus armaduras y espadas junto a un grupo de peruanos que visten ropas m&aacute;s cercanas al disfraz que a la tradici&oacute;n. Aqu&iacute; no hay tiempo, ni espacio, ni coherencia. Viva la cultura pop. Puro carnaval.
    </p><p class="article-text">
        FITUR es ese planeta donde todo es posible. Desde el stand de Israel, bien protegido, se ve el de Palestina, con Ir&aacute;n en medio, todos ellos haciendo referencia a ser los elegidos por su Dios. Todos muestran destinos id&iacute;licos. No son los &uacute;nicos. En esta edici&oacute;n eran numerosos los territorios que hac&iacute;an referencia a predicciones divinas convertidas en reclamos tur&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        En este gran pastiche que es FITUR, donde todos presumen de autenticidad, triunfa el cart&oacute;n piedra y los t&oacute;picos m&aacute;s radicales. La autenticidad se representa, se act&uacute;a y se vende. Un mundo digno de Disney donde todos pueden convivir, al menos durante unas horas, y donde hay mucho que leer entre l&iacute;neas sobre c&oacute;mo piensa cada cual debajo de la m&aacute;scara, especialmente observando qu&eacute; tipos de personas atienden en los stands, c&oacute;mo se comportan quienes atienden a los clientes comerciales o en sus demostraciones art&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Como dir&iacute;a Juan Goytisolo, &ldquo;cuanto m&aacute;s ins&oacute;lito, impresionante y abigarrado sea, mayor ser&aacute; su incentivo&rdquo;. En FITUR esa l&oacute;gica se multiplica a la en&eacute;sima potencia. Aunque no es dif&iacute;cil imaginar que cuando cae la noche y se apagan los focos, con el recinto vac&iacute;o surge la gran batalla. Bailarinas puertorrique&ntilde;as contra mariachis mexicanos, pastores portugueses a garrotazos con sadhus de t&uacute;nica naranja, adolescentes bailarinas de Ben&iacute;n ahogando con sus propias corbatas a hombres de negocios. Los grandes d&aacute;tiles convertidos en proyectiles, los bol&iacute;grafos en dagas, los folletos en cuchillas lanzadas al cuello. As&iacute; parece ser el mundo que habita fuera de los focos. Un mundo donde el decorado desaparece y rige la ley del m&aacute;s fuerte. Bienvenidos a la realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/turismo-amigo_132_12932587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 11:24:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[FITUR - Feria Internacional de Turismo de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alba González Medina, profesora: “A ciertas edades, el algoritmo puede ser muy peligroso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/alba-gonzalez-medina-profesora-edades-algoritmo-peligroso_1_12868345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/466bf173-bc1a-40ab-8996-8f24bbee7d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alba González Medina, profesora: “A ciertas edades, el algoritmo puede ser muy peligroso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las luces de Sagita Magma ya se apagaron, o quizá quedaron engullidas por las luces de Navidad, quién sabe. El caso es que aún permanecen muchos ecos y muchas voces por escuchar y registrar, ecos que remiten a espacios aún no visitados en esta primera edición de Sagita Magma como son las aulas de Secundaria</p><p class="subtitle">Todos los artículos de José An. Montero</p></div><p class="article-text">
        Regresamos a la sesi&oacute;n 11, en la que <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/irene-ortiz-profesora-filosofia-experta-migraciones-cola-espera-humanos_1_12844037.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irene Ortiz habl&oacute; de fronteras</a> y Teresa L&oacute;pez Franco lo hizo de prisiones, para detenernos en la intervenci&oacute;n de Alba Gonz&aacute;lez Medina. En ella, puso en relaci&oacute;n su trabajo doctoral sobre el riesgo epist&eacute;mico con otro de esos grandes dispositivos disciplinarios y biopol&iacute;ticos descritos por Foucault, y dise&ntilde;ados para el control de los cuerpos y la gesti&oacute;n de la vida: los institutos, lugar en el que ejerce su labor docente.
    </p><p class="article-text">
        Alba Gonz&aacute;lez asegura que no puede pensar desde la abstracci&oacute;n, sino desde su propia procedencia: un barrio obrero y una familia sin libros en casa. Desde ah&iacute; se articula tambi&eacute;n su relaci&oacute;n con Sevilla y con el Sur, una relaci&oacute;n ambivalente, entendida como lugar de salida y de retorno, al que vuelve cuando necesita entender algo. Pensar desde el Sur, plantea, no como una cuesti&oacute;n est&eacute;tica, sino como una posici&oacute;n material, hist&oacute;rica y afectiva, desde una geograf&iacute;a del pensamiento que no es inocente. &ldquo;Yo estoy en Sevilla en mi integridad, y todo lo que hago est&aacute; atravesado por ese desplazamiento constante entre lo que soy, de d&oacute;nde vengo y el lugar donde ense&ntilde;o. Cuando dices de d&oacute;nde eres, a veces parece que eso ya determina tu legitimidad para hablar o pensar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde ese pensamiento situado, reflexiona tambi&eacute;n sobre la docencia como un espacio atravesado por tensiones constantes entre pensamiento y pr&aacute;ctica, &ldquo;menos idealizado y m&aacute;s encarnado&rdquo;. &ldquo;La docencia me obliga a mirar la filosof&iacute;a desde otro lugar&rdquo;, afirma, &ldquo;porque en el aula una se da cuenta de que la filosof&iacute;a no tiene legitimidad por s&iacute; misma: hay que conquistarla cada d&iacute;a&rdquo;. Ese trabajo cotidiano se desarrolla en condiciones materiales especialmente complicadas, porque &ldquo;ense&ntilde;ar filosof&iacute;a en institutos es hacerlo en condiciones materiales que apenas permiten nada: falta tiempo, falta espacio, falta estabilidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el aula una se da cuenta de que la filosofía no tiene legitimidad por sí misma: hay que conquistarla cada día</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entre las preguntas que le formulan sus estudiantes y aquello que no puede responder, Alba Gonz&aacute;lez Medina busca el di&aacute;logo entre la fil&oacute;sofa y la profesora de filosof&iacute;a, intentando dejar atr&aacute;s lo anquilosado para pensar los problemas del presente desde el aula. &ldquo;La filosof&iacute;a les interesa cuando abordamos cuestiones mucho m&aacute;s actuales; es ah&iacute; donde entran a participar en los debates. Lo que no les interesa tanto es la teor&iacute;a cl&aacute;sica m&aacute;s pesada de la clase magistral, pero tambi&eacute;n tiene que ver con que, al final, son adolescentes y les mueve lo que les mueve. Son muy hormonales tambi&eacute;n&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Su &aacute;mbito de estudio acad&eacute;mico es la epistemolog&iacute;a social, una rama de la filosof&iacute;a que estudia qu&eacute; grupos quedan marginados de la participaci&oacute;n en el conocimiento o qu&eacute; grupos gozan del privilegio epist&eacute;mico cuando se dan testimonios. 
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute;, sit&uacute;a una reflexi&oacute;n que conecta directamente con su experiencia docente. &ldquo;Ha habido un testimonio que ha tenido el privilegio de la raz&oacute;n y de la verdad, asociado al estereotipo de hombre blanco, cis, hetero y occidental&rdquo;, apunta. &ldquo;Los testimonios que no encajan en ese marco se quedan fuera, aunque no de forma consciente: son prejuicios actuando en nuestro imaginario colectivo. Depende de tu identidad: si perteneces a un colectivo afectado de manera negativa, lo que digas se recibe como menos v&aacute;lido. Lo que determina que unas historias circulen y otras no es qui&eacute;n ha tenido voz en el espacio p&uacute;blico, porque no todos los grupos tienen voz&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alba González Medina en la conferencia de Sagita Magma                            </span>
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        Podemos pensar que se trata de un tema muy acad&eacute;mico, pero esa reflexi&oacute;n est&aacute; profundamente ligada a su d&iacute;a a d&iacute;a en las aulas, en especial a las cuestiones de vulnerabilidad y salud mental en las clases de Secundaria. &ldquo;Muchos estudiantes est&aacute;n rotos antes de llegar al aula; no es algo que la escuela produzca, pero s&iacute; algo que la escuela recibe. A veces me dicen: &lsquo;profe, es que no puedo m&aacute;s&rsquo;, y yo no tengo herramientas institucionales suficientes para acompa&ntilde;ar eso. La salud mental no es un problema individual: es una condici&oacute;n estructural que atraviesa todos los cuerpos, aunque afecta especialmente a los m&aacute;s vulnerables&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Unos problemas que se ven agudizados por el actual ecosistema digital. Alba Gonz&aacute;lez advierte de que &ldquo;los algoritmos pueden ser muy peligrosos&rdquo;, especialmente &ldquo;a estas edades, porque son muy vulnerables&rdquo;. Se&ntilde;ala que la exposici&oacute;n a determinados contenidos en redes sociales no es neutra y que puede convertirse &ldquo;en un vector de radicalizaci&oacute;n si no se aborda desde una mirada cr&iacute;tica&rdquo;. Describe situaciones muy concretas, &ldquo;hay chicos de 14 o 15 a&ntilde;os que tienen malas experiencias con chicas o est&aacute;n frustrados porque les rechaza la que le gusta, y ahora ven a un youtuber dici&eacute;ndoles cualquier barbaridad. Acaban comprando el discurso porque al final son edades muy vulnerables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese proceso, detalla, no suele producirse de forma abrupta, sino a trav&eacute;s de una l&oacute;gica de repetici&oacute;n y refuerzo. &ldquo;Lo que te sale una vez en el algoritmo te resuena, empiezas a ver m&aacute;s, m&aacute;s, m&aacute;s y cada vez se va radicalizando m&aacute;s, m&aacute;s y m&aacute;s&rdquo;. En ese contexto, subraya, la ultraderecha cuenta hoy con un enorme altavoz en las redes sociales, capaz de captar a adolescentes en momentos de fragilidad.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este escenario, reivindica el papel de la educaci&oacute;n como espacio de reflexi&oacute;n y de intervenci&oacute;n, insistiendo en que &ldquo;hace falta que tengan herramientas&rdquo; y en &ldquo;ense&ntilde;arles a decir: oye, mira, no compres este discurso&rdquo;, dot&aacute;ndolos de recursos para detectar falacias, bulos y estrategias de manipulaci&oacute;n, aprender a contrastar la informaci&oacute;n y no creerse todo lo que ven.
    </p><p class="article-text">
        Ese conflicto se intensifica, adem&aacute;s, con la irrupci&oacute;n de la inteligencia artificial en el &aacute;mbito educativo. Alba Gonz&aacute;lez reconoce que su introducci&oacute;n est&aacute; siendo especialmente compleja, en parte porque muchos docentes reaccionan desde la prohibici&oacute;n y el rechazo: &ldquo;Con la inteligencia artificial es complicado, porque desde el &aacute;mbito educativo muchos docentes lo que est&aacute;n haciendo es ponerse en contra y directamente machacar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n observa, en lugar de asumirla como una realidad y ense&ntilde;ar a utilizarla de forma cr&iacute;tica y productiva, se intenta erradicarla de ra&iacute;z, empujando la educaci&oacute;n hacia modelos m&aacute;s antiguos de control, como el retorno al examen tradicional y a la memorizaci&oacute;n. &ldquo;La educaci&oacute;n va a volver al examen tradicional de estudiar de memoria y tal&rdquo;, advierte, &ldquo;como respuesta inmediata al miedo y a la falta de comprensi&oacute;n, aunque recuerda que la influencia del contexto tecnol&oacute;gico va a existir siempre, porque nadie es independiente de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que hace falta es que le ayudemos a tener herramientas&rdquo;. Porque, concluye, en un contexto atravesado por la inteligencia artificial, distinguir entre lo verdadero y lo falso resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        *Nota de los autores:<em> la entrevista con Alba Gonz&aacute;lez Medina se realiz&oacute; poco antes de su participaci&oacute;n en la 11.&ordf; sesi&oacute;n de Sagita Magma. Seminario-Dopamina. Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, celebrada el 3 de diciembre de 2025 en el Centro Cultural Alfarer&iacute;a Pedro Mercedes. La sesi&oacute;n, titulada &iquest;Qui&eacute;n contar&aacute; nuestra historia? Identidad, memoria y m&aacute;rgenes del olvido, fue un encuentro en el que particip&oacute; junto a Irene Ortiz y Teresa L&oacute;pez Franco. Este ciclo est&aacute; coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero, Laura Budia Pi&ntilde;a y Marina &Aacute;lvarez, y se desarrolla con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades, as&iacute; como de Lamosa Lab, en el marco de Sagita Magma + Xtra-Poetry. El seminario se prolonga hasta mediados de diciembre, con un total de trece encuentros que entrelazan filosof&iacute;a, arte y pensamiento cr&iacute;tico.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Marín, José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/alba-gonzalez-medina-profesora-edades-algoritmo-peligroso_1_12868345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 04:30:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alba González Medina, profesora: “A ciertas edades, el algoritmo puede ser muy peligroso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Profesores,Universidad de Castilla-La Mancha,Educación,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comerse lo humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/comerse-humano-cuenca-sagita-magma-performance_1_12858206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fabecfa2-27a8-4c0c-aecb-0ebc7ce1e41b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132943.jpg" width="2394" height="1347" alt="Comerse lo humano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las artistas María Rojas y Laura Budia Piña cerraron la primera edición de Sagita Magma con un banquete posthumano en una acción final donde confluyen arte, tecnología y ecología</p><p class="subtitle">De la dopamina al agotamiento</p></div><p class="article-text">
        Sagita Magma no es cuerpo, ni dato, ni met&aacute;fora; pero, como todo organismo vivo, tiene un principio y un final, al menos temporal, esperemos. Llega a su fin con un &uacute;ltimo giro de guion de un ciclo que durante meses ha llenado de filosof&iacute;a las aulas universitarias de Cuenca. 
    </p><p class="article-text">
        El men&uacute; magm&aacute;tico arranc&oacute; dando rienda suelta al impulso can&iacute;bal, o c&oacute;mo comerse lo humano; continu&oacute; con un segundo plato que mat&oacute; el hambre con las manos y culmin&oacute; en una digesti&oacute;n infinita en forma de <em>scroll</em>. Las personas invitadas al fest&iacute;n visual y textual se sentaron alrededor de una larga mesa cubierta por un gran mantel de pl&aacute;stico transparente, sobre el que se sirvi&oacute; este banquete que desbord&oacute; los l&iacute;mites entre naturaleza, tecnolog&iacute;a e identidad humana. Abst&eacute;nganse los est&oacute;magos delicados ante la palabra directa y contundente.
    </p><p class="article-text">
        En la semioscuridad del Aula 1.11 de la Facultad de Bellas Artes, en el centro de una largu&iacute;sima mesa, casi imperial, cubierta de pl&aacute;stico y, en su centro, dos cuerpos fundidos bajo la membrana artificial. Mar&iacute;a Rojas, exploradora referencial de las intersecciones entre lo digital y lo f&iacute;sico, cuya pr&aacute;ctica investiga las relaciones entre lenguaje, imagen y materia. Laura Budia, artista vinculada al cruce entre arte y rob&oacute;tica. Comienza el banquete magm&aacute;tico de im&aacute;genes y palabras. &ldquo;Nos comeremos lo humano para liberar lo que hay detr&aacute;s del espejo&rdquo;, anuncian.
    </p><p class="article-text">
        Este cierre del ciclo Sagita Magma desplaza el discurso te&oacute;rico hacia la acci&oacute;n, porque, seg&uacute;n Budia, &ldquo;no hay que quitarle valor a la experiencia, a los afectos que se generan en torno a la obra de arte&rdquo;, ya que para ella el arte es &ldquo;una manera totalmente v&aacute;lida de comunicar ideas y de sentirlas desde dentro&rdquo;. En ese sentido, cerrar el ciclo desde una acci&oacute;n y no desde una ponencia tradicional responde a una l&oacute;gica clara: &ldquo;tiene mucho sentido terminar desde el cuerpo y desde una sensibilidad mucho m&aacute;s ligada a la piel y a lo tangible&rdquo;.
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                La perfomance Banquete Posthumano, de María Rojas y Laura Budia                            </span>
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        &ldquo;Nos hemos comido la historia y ahora el tiempo nos mastica&rdquo;. La experiencia magm&aacute;tica no ofrece respuestas cerradas, sino que funciona como una invitaci&oacute;n. &ldquo;Cada uno vivir&aacute; una experiencia y cada uno se llevar&aacute; su propia reflexi&oacute;n desde las experiencias personales&rdquo;, explica minutos antes de iniciarse la sesi&oacute;n, que gira en torno a la difuminaci&oacute;n de fronteras entre lo humano, lo natural y lo artificial. Algo que, seg&uacute;n Laura Budia, no es nuevo, porque &ldquo;el ser humano siempre ha intentado construir pr&oacute;tesis de todo; todo lo que tenemos son objetos que son pr&oacute;tesis&rdquo;. Lo que cambia en el presente es la intensidad de esa relaci&oacute;n, ya que &ldquo;esas pr&oacute;tesis parecen m&aacute;s vivas que nunca&rdquo;. No se trata solo de una apariencia, porque &ldquo;los sentimientos que despiertan en nosotros son totalmente reales, a pesar de ser vida emulada&rdquo;, hasta el punto de que estas tecnolog&iacute;as &ldquo;ya no solo se usan a nivel f&iacute;sico, sino que empiezan a calar a nivel afectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a frente, como en un espejo. Mar&iacute;a Rojas y Laura Budia se han encontrado hace apenas unos minutos por primera vez. Se sorprenden de su propia conexi&oacute;n y se ven reflejadas una en la otra. Mar&iacute;a ve en Laura el comienzo de un camino, el momento de la elecci&oacute;n de la ruta de vida. Laura ve en Mar&iacute;a la referencia de un trayecto que desea recorrer. Han bastado apenas unos momentos para conectar. En apenas otros minutos, formar&aacute;n parte indivisible de la misma experiencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No nos conoc&iacute;amos&rdquo;, reconocen. &ldquo;Hemos trabajado en este mundo intangible llamado Internet y ha sido muy f&aacute;cil&rdquo;. R&aacute;pidamente conectaron porque &ldquo;somos muy parecidas y las tem&aacute;ticas de las obras est&aacute;n muy ligadas&rdquo;. Aun as&iacute;, la experiencia ha supuesto un desaf&iacute;o: &ldquo;no solemos hacer este tipo de activaciones&rdquo; y este proyecto nos ha sacado de nuestra zona de confort. &ldquo;No es cuerpo, ni dato, ni met&aacute;fora&rdquo;.
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                Parte de la perfomance Banquete Posthumano, interpretada por María Rojas y Laura Budia                            </span>
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        Una conexi&oacute;n inmaterial dif&iacute;cil de explicar y que conecta tambi&eacute;n con este banquete magm&aacute;tico. &ldquo;Con la llegada de los nuevos medios se ha generado una idea de la nube, de lo et&eacute;reo, de lo digital como algo intangible&rdquo;, explica Mar&iacute;a Rojas, una concepci&oacute;n que produce &ldquo;una sensaci&oacute;n de suprahumano o de jugar a ser Dios&rdquo;, cuando en realidad &ldquo;no es m&aacute;s que simular una y otra vez&rdquo;. En un tiempo en que la IA parece fagocitarlo todo, Mar&iacute;a Rojas la entiende no como una entidad creativa aut&oacute;noma, sino como un sistema de recombinaci&oacute;n: &ldquo;la inteligencia artificial no crea, sino que trocea y vuelve a trocear&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La IA necesita datos&rdquo; y, cuando estos escasean, &ldquo;se empieza a comer a s&iacute; misma&rdquo;. El resultado es una tecnolog&iacute;a que &ldquo;se retroalimenta&rdquo; y acaba convirti&eacute;ndose en &ldquo;un juguete roto&rdquo;, generando &ldquo;datos de sus propios datos&rdquo;. &ldquo;Le falta un director de orquesta y, en ese punto, es el artista quien toma las riendas&rdquo;, a&ntilde;ade Rojas. &ldquo;A&uacute;n hay hambre insaciable de seguir mutando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;amos llevar toda esta reflexi&oacute;n a un lugar en el que la acci&oacute;n implique otro tipo de activaciones en el espectador&rdquo;, explican, porque &ldquo;no quer&iacute;amos una narraci&oacute;n desde la palabra, sino sonidos, luces, cuerpo. Otra manera de comunicar&rdquo;, se&ntilde;ala Mar&iacute;a Rojas. &ldquo;Consideramos que se pueden comunicar las cosas de otra manera mucho m&aacute;s experiencial, m&aacute;s all&aacute; de la charla en la que una persona habla y el p&uacute;blico escucha&rdquo;, complementa Laura Budia. &ldquo;El algoritmo busca nuestra sangre&rdquo;, recitan durante el banquete.
    </p><p class="article-text">
        El banquete se convierte en una cr&iacute;tica a la versi&oacute;n antropoc&eacute;ntrica que organiza el mundo. &ldquo;Una mirada que mide todo, m&aacute;quinas, r&iacute;os o rocas, desde lo humano. Aqu&iacute; hemos venido a hacer lo contrario&rdquo;, se&ntilde;alan, en plena fusi&oacute;n de pensamientos. Superando ese modelo de &ldquo;restaurante gigantesco&rdquo; que suger&iacute;a Timothy Morton, para reconocer la interconexi&oacute;n de la malla sin un centro determinado, cuestionan la idea tradicional de la naturaleza como un tel&oacute;n de fondo silencioso o un recurso al servicio del ser humano. &ldquo;Una membrana celular es una pared y una puerta al mismo tiempo&rdquo;.
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                María Rojas y Laura Budia en la perfomance Banquete Posthumano                            </span>
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        Mar&iacute;a y Laura proponen, en su banquete, reconocerse en entidades ajenas, naturales o artificiales, con una complejidad y una autonom&iacute;a que escapan a la l&oacute;gica instrumental. &ldquo;Trabajamos con la pl&aacute;stica, con las manos, con la materia&rdquo;, explica Rojas, y por eso quisieron &ldquo;llevar toda esta reflexi&oacute;n a un lugar en el que la acci&oacute;n implique otro tipo de activaciones en el espectador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ambas, este contexto universitario se convierte en &ldquo;el tel&oacute;n de fondo perfecto para experimentar, probar, fallar, acertar y sentirnos un poquito m&aacute;s libres&rdquo;. Se cierra el tel&oacute;n. Se cierra una primera edici&oacute;n de Sagita Magma que durante estos &uacute;ltimos tres meses ha llevado a las aulas universitarias el debate, abordando cuestiones relativas a la actualidad social, pol&iacute;tica y ecol&oacute;gica de nuestras sociedades con el fin de aclarar su condici&oacute;n, l&iacute;mites y posibilidades. No hay conclusiones cerradas. Solo una invitaci&oacute;n a pensar. &ldquo;Estamos listas para la siguiente resurrecci&oacute;n&rdquo;, parecen decir las luces estrobosc&oacute;picas.
    </p><p class="article-text">
        Nota del autor: <em>La entrevista con Mar&iacute;a Rojas y Laura Budia se realiz&oacute; poco antes de su participaci&oacute;n en la sesi&oacute;n de cierre de &ldquo;Sagita Magma. Seminario-Dopamina&rdquo;,  titulada &lsquo;Se cierra el tel&oacute;n: banquete posthumano&rsquo;, celebrada el 17 de diciembre de 2025 en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca (UCLM). Este ciclo est&aacute; coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero, Laura Budia Pi&ntilde;a y Marina &Aacute;lvarez, y se desarrolla con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/comerse-humano-cuenca-sagita-magma-performance_1_12858206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 09:17:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comerse lo humano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Universidad,Universidad de Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irene Ortiz, profesora de Filosofía y experta en migraciones: “Hacen cola, a la espera de ser humanos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/irene-ortiz-profesora-filosofia-experta-migraciones-cola-espera-humanos_1_12844037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/357c6746-dedd-4677-8c4c-7a4a167c60b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irene Ortiz, profesora de Filosofía y experta en migraciones: “Hacen cola, a la espera de ser humanos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desempeña su trabajo en la UNED. En su obra 'El mito de la ciudadanía' analiza cómo el derecho decide quién tiene voz y quién queda fuera del relato común. Participó en la undécima sesión de Sagita Magma, en Cuenca, titulada ¿Quién contará nuestra historia?</p><p class="subtitle">Raquel Martí, directora de UNRWA España: “Tememos que la ocupación de Israel en Gaza se vuelva permanente”
</p></div><p class="article-text">
        Ni martes, ni jueves. Mi&eacute;rcoles. Ni en Bellas Artes, ni en Humanidades, ni en Comunicaci&oacute;n, sino en el Barrio de San Ant&oacute;n. Esas fueron las coordenadas de la und&eacute;cima sesi&oacute;n de Sagita Magma, que convoc&oacute; a un centenar de personas al Centro Cultural Alfarer&iacute;a Pedro Mercedes para una sesi&oacute;n que llev&oacute; por t&iacute;tulo <em>&iquest;Qui&eacute;n contar&aacute; nuestra historia? Identidad, memoria y m&aacute;rgenes del olvido,</em> y que adem&aacute;s contaba con el aliciente de la sesi&oacute;n Xtra-Poetry, que, a modo de sesi&oacute;n expandida, propuso un encuentro de poes&iacute;a, <em>performance</em> y perfopoes&iacute;a en formato micr&oacute;fono abierto. Y todo ello en mitad de la exposici&oacute;n CAO, que muestra una antolog&iacute;a de Gonzalo Cao, fallecido el a&ntilde;o pasado, quien represent&oacute; como nadie la esencia primigenia de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca.
    </p><p class="article-text">
        No eran pocos los alicientes de esta sesi&oacute;n, que comenz&oacute; con la proyecci&oacute;n de las im&aacute;genes magm&aacute;ticas dise&ntilde;adas por Marta Feiner sobre el muro exterior de la Alfarer&iacute;a, justo sobre el anuncio emblem&aacute;tico del Alfar, que forma parte de la iconograf&iacute;a imprescindible de la ciudad desde mitad del siglo XX, pues por &eacute;l circularon los primeros turistas contempor&aacute;neos que llegaban a la ciudad. Decenas de capas de historia, algunas contadas, algunas ignoradas, algunas olvidadas, en un barrio, el de San Ant&oacute;n, que ha sido durante demasiado tiempo &ldquo;ese otro&rdquo; que estaba de la otra parte del puente.
    </p><p class="article-text">
        Mientras en el patio resuena la m&uacute;sica magm&aacute;tica y se sirve vino caliente, conversamos en la sala a&uacute;n vac&iacute;a con Irene Ortiz Gala, que participar&aacute; en esta sesi&oacute;n junto a Teresa L&oacute;pez Franco y Alba Gonz&aacute;lez Medina. Irene Ortiz es reciente profesora de la UNED tras su paso por la Aut&oacute;noma de Madrid, y su trabajo, centrado en el pensamiento italiano contempor&aacute;neo y la filosof&iacute;a de las migraciones, recientemente ha publicado <em>El mito de la ciudadan&iacute;a</em> (Herder, 2024), convirti&eacute;ndose en una referencia para comprender c&oacute;mo las estructuras jur&iacute;dicas moldean qui&eacute;n tiene voz y qui&eacute;n se queda fuera del relato p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Irene Ortiz era una de las voces imprescindibles para esta primera edici&oacute;n de Sagita Magma, pues este seminario transita justamente ese espacio de divulgaci&oacute;n y di&aacute;logo entre la filosof&iacute;a y la actualidad que desde 2017 encarna la revista <em>FILOSOF&Iacute;A&amp;CO</em>, de la que ella es directora filos&oacute;fica desde 2022, un cargo del que deben de existir muy pocos ejemplos m&aacute;s en Espa&ntilde;a y cuyas p&aacute;ginas acogen a muchos de las voces participantes en este Seminario Dopamina.
    </p><p class="article-text">
        Pocos lugares como este alfar ubicado entre el barrio de San Ant&oacute;n y el r&iacute;o J&uacute;car pueden ser m&aacute;s id&oacute;neos para hablar de migraciones, de gentes que llegan y habitan, pero tambi&eacute;n de quienes hacen parada provisional a este lado del puente. San Ant&oacute;n, nacido del tr&aacute;nsito y del trabajo en el siglo XIV, es un barrio que se aferra a la vida con la misma fuerza con que se sujeta al Cerro de la Majestad y que, desde hace d&eacute;cadas, a&uacute;n arrastrando el estigma de la marginalidad, conserva una identidad mestiza y digna que pocas veces tuvo la oportunidad de contar la historia desde sus habitantes y no desde la mirada ajena.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n cont&oacute; su historia? &iquest;Qui&eacute;n contar&aacute; su historia? &ldquo;Hay muchas voces sin narraci&oacute;n&hellip; voces que quedan desplazadas a unos m&aacute;rgenes que no merecen ser escuchados y que entonces no entran en esa historia. Por eso a m&iacute; me parece que es un acto de justicia epist&eacute;mica reconocer esas voces que han quedado desplazadas y habilitar los espacios para que puedan hablar&rdquo;, se&ntilde;ala Irene Ortiz, espacios como este Centro Cultural Alfarer&iacute;a Pedro Mercedes al que Lamosa insufla el aliento vital y creativo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gusta mucho el t&iacute;tulo <em>Qui&eacute;n contar&aacute; nuestras historias</em>, porque no se trata solo de ser nosotras quienes podamos contarnos, sino de ver c&oacute;mo nos narran los otros y cu&aacute;l es el espejo que nos ofrecen&rdquo;, a&ntilde;ade Irene, porque no basta con poder narrarse; es necesario tambi&eacute;n ser narrado y escuchado por los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los ecos de Hannah Arendt resultan ineludibles en esta sesi&oacute;n, &ldquo;La pertenencia a una comunidad pol&iacute;tica es la condici&oacute;n para que la vida humana sea algo m&aacute;s que un simple hecho biol&oacute;gico&rdquo;, escribi&oacute;. Irene Ortiz, quien advierte que &ldquo;a pesar de que han pasado dos mil a&ntilde;os (desde el Imperio Romano), seguimos teniendo que enfrentarnos al mismo problema: qui&eacute;n es ciudadano, de qu&eacute; Estados y qui&eacute;nes quedan fuera&rdquo;, afirma Irene Ortiz. Porque la ciudadan&iacute;a ha funcionado hist&oacute;ricamente como un dispositivo de selecci&oacute;n, muy lejos de ser un verdadero horizonte de inclusi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay algo así como una espera burocrática para ser humanos. Cuando nace un niño, una de las primeras cosas que hay que hacer es inscribirlo en el Registro Civil. Esa vida se convierte en vida política solo cuando pasa por un procedimiento administrativo. En los procesos migratorios ocurre algo muy parecido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El problema fundamental no es qui&eacute;n entra, sino qui&eacute;n queda fuera del dispositivo&rdquo;, subraya la pensadora. La ciudadan&iacute;a, desde sus or&iacute;genes ligados a la idea de 'haber nacido de la propia tierra', conserva principios heredados de mitos fundacionales griegos seg&uacute;n los cuales la pertenencia se define por la sangre unida al territorio y por que esa tierra debe protegerse preservando un mismo linaje.
    </p><p class="article-text">
        La vida atravesada por los procesos administrativos. &ldquo;Hay algo as&iacute; como una espera burocr&aacute;tica para ser humanos. Cuando nace un ni&ntilde;o, una de las primeras cosas que hay que hacer es inscribirlo en el Registro Civil. Esa vida se convierte en vida pol&iacute;tica solo cuando pasa por un procedimiento administrativo. En los procesos migratorios ocurre algo muy parecido&rdquo;. &ldquo;Hacen cola, a la espera de ser humanos&rdquo;, escribe en alguno de sus trabajos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy no hablamos tanto de ap&aacute;tridas como pensaba Hannah Arendt, sino de titulares de una ciudadan&iacute;a fr&aacute;gil&rdquo;, observa recordando que los movimientos migratorios actuales no se deben tanto a la ausencia de ciudadan&iacute;a como a la posesi&oacute;n de una ciudadan&iacute;a fr&aacute;gil, una condici&oacute;n que permite que ciertas vidas reciban un trato inhumano sin que ello constituya delito.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos solo en cifras, algo se pierde. La deshumanizaci&oacute;n es previa a que ciertas muertes sean toleradas&rdquo;, advierte, hasta el punto de que &ldquo;las muertes de algunas personas se interpreten como consecuencia l&oacute;gica de su existencia&rdquo;. &ldquo;Y es, en &uacute;ltima instancia, reducirlos a vidas en las que no pasa nada cuando se mueren, vidas que no activan ninguna exigencia de responsabilidad, a diferencia de lo que ocurre con quienes son titulares de una ciudadan&iacute;a fuerte.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Una norma que se apoya en relatos previos compartidos que legitiman a qui&eacute;n se incluye y a qui&eacute;n se excluye. &ldquo;Antes de la norma hay siempre un relato aceptado socialmente&rdquo;, a&ntilde;ade, y es precisamente ese relato previo el que determina qu&eacute; voces pueden narrar y cu&aacute;les quedan reducidas a ser narradas o incluso omitidas, porque hay cuerpos e identidades que ni siquiera llegan a mencionarse p&uacute;blicamente. La imposibilidad de intervenci&oacute;n en el espacio com&uacute;n es la consecuencia directa de la p&eacute;rdida del estatuto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Las reflexiones de Irene Ortiz no se centran &uacute;nicamente en el silenciamiento jur&iacute;dico, porque no concibe &ldquo;una justicia que no pase por hacerse cargo de lo olvidado&rdquo;, del mismo modo que &ldquo;hay historias que siguen exigiendo ser narradas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para la pensadora, toda intervenci&oacute;n pol&iacute;tica debe comenzar por restituir esas voces desplazadas, por reconocer las vidas y los relatos antes que las normas, para evitar que la comunidad pol&iacute;tica se construya sobre ausencias. Como escribi&oacute; Ra&uacute;l Quinto en su aterrador <em>Martinete del Rey Sombra</em>, &ldquo;porque ellos siguen siendo un pueblo de tinieblas, los siempre nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>*La entrevista con Irene Ortiz se realiz&oacute; poco antes de su participaci&oacute;n en la 11.&ordf; sesi&oacute;n de Sagita Magma. Seminario-Dopamina. Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, celebrada el 3 de diciembre de 2025 en el Centro Cultural Alfarer&iacute;a Pedro Mercedes. La sesi&oacute;n, titulada '&iquest;Qui&eacute;n contar&aacute; nuestra historia? Identidad, memoria y m&aacute;rgenes del olvido', fue un encuentro en el que particip&oacute; junto a Teresa L&oacute;pez Franco y Alba Gonz&aacute;lez. Este ciclo est&aacute; coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero, Laura Budia Pi&ntilde;a y Marina &Aacute;lvarez, y se desarrolla con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades, as&iacute; como de Lamosa Lab, en el marco de Sagita Magma + Xtra-Poetry. El seminario se prolonga hasta mediados de diciembre, con un total de trece encuentros que entrelazan filosof&iacute;a, arte y pensamiento cr&iacute;tico.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/irene-ortiz-profesora-filosofia-experta-migraciones-cola-espera-humanos_1_12844037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 09:54:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Irene Ortiz, profesora de Filosofía y experta en migraciones: “Hacen cola, a la espera de ser humanos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Migraciones,Ciudadanía,Universidad de Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Oumaima Manchit Laroussi, memoria sin archivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/oumaima-manchit-laroussi-memoria-archivo_1_12829738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b89c8a3c-4005-43a3-9c9f-e7ad9e292131_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oumaima Manchit Laroussi, memoria sin archivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La creadora e investigadora Oumaima Manchit Laroussi sitúa su trabajo en la intersección entre lenguaje, memoria y resistencia, abordando la construcción de la memoria en comunidades de origen nómada dentro del Sur Global, donde la oralidad ha sido el principal vehículo de transmisión del conocimiento</p><p class="subtitle">La localidad de Beteta abre un museo a Juan del Mazo, pintor del Siglo de Oro que fue discípulo de Velázquez</p></div><p class="article-text">
        Siempre preguntamos demasiado tarde. Cuando ya no hay respuestas posibles. Entonces tratamos desesperadamente de encontrar un hilo, un aliento que recupere lo que nunca quisimos escuchar. &ldquo;Todo se hunde en la niebla del olvido, pero cuando la niebla se despeja, el olvido est&aacute; lleno de memoria&rdquo;, escribi&oacute; Benedetti. Tratamos de rememorar la palabra escuchada en la infancia, buscamos a quienes a&uacute;n sobreviven, rastreamos todo rastro posible dentro de ese olvido infinito de un mundo que tiende a conservar solo el recuerdo de los poderosos.
    </p><p class="article-text">
        Las paredes de esta aula son de hormig&oacute;n visto. A&uacute;n est&aacute; vac&iacute;a, pero en ellas resuenan conversaciones pasadas, ecos, encuentros memorables. Es la m&iacute;tica Aula 1.11 de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca. Muchas voces pasaron por este lugar. Hoy aqu&iacute; se celebrar&aacute; la d&eacute;cima sesi&oacute;n de Sagita Magma, que reunir&aacute; a Nantu Arroyo y Oumaima Manchit Laroussi bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Cuerpos en duelo: operaciones simb&oacute;licas y contramarcos pol&iacute;ticos frente a la violencia medi&aacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conversamos con Oumaima Manchit Laroussi, artista e investigadora de la Universidad de La Laguna, sit&uacute;a su trabajo en la tensi&oacute;n entre archivo y oralidad, entre lo que se registra y lo que se transmite de cuerpo a cuerpo. &ldquo;Estoy muy influenciada por todo este contexto del S&aacute;hara, que como forma de resistencia pol&iacute;tica hac&iacute;a justo el gesto contrario: no archivarse, ni en lo burocr&aacute;tico ni en cuanto a memoria. Me centro mucho en esta idea de la recogida de archivo de las comunidades beduinas del contexto saharaui, pero tambi&eacute;n me abro a toda esta construcci&oacute;n de la memoria del sur global&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No tengo que representar a toda una comunidad&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Oumaima Manchit aclara que &ldquo;mi voz no tiene por qu&eacute; representar a toda una comunidad. Mi realidad es una, mis privilegios son otros y mi situaci&oacute;n de clase y de acceso al conocimiento es otra. Siempre empiezo diciendo que hablo desde mi contexto y desde mi experiencia, y que no vengo a hablar de manera general&rdquo;, cortando de ra&iacute;z cualquier carga de representaci&oacute;n colectiva que imponemos casi inconscientemente. &ldquo;Creo que eso genera una violencia, porque lo individual no tiene por qu&eacute; intervenir en lo colectivo&rdquo;. Porque la identidad de una persona &ldquo;no es una yuxtaposici&oacute;n de pertenencias aut&oacute;nomas, no es un mosaico: es un dibujo sobre una piel tirante; basta con tocar una sola de esas pertenencias para que vibre la persona entera&rdquo;, escribi&oacute; Amin Maalouf.
    </p><p class="article-text">
        En su trabajo, la oralidad se reivindica como una t&eacute;cnica compleja de transmisi&oacute;n de conocimiento y sabidur&iacute;a, en contextos donde la escritura ha sido impuesta como instrumento de control colonial. &ldquo;Me veo en ese punto medio entre una sociedad que archiva en exceso y genera contenido de manera constante&rdquo;, dice, &ldquo;y, por otro lado, comunidades que se resisten y rechazan por completo esa representaci&oacute;n, que adem&aacute;s es consecuencia directa de todas las violencias y de c&oacute;mo se ha contado siempre la historia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me veo en ese punto medio entre una sociedad que archiva en exceso y genera contenido de manera constante y, por otro lado, comunidades que se resisten y rechazan por completo esa representación, que además es consecuencia directa de todas las violencias y de cómo se ha contado siempre la historia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La oralidad, explica, &ldquo;es la que sigue el ciclo real de lo que es la vida, porque permite que se moldee, que entren otros cuerpos, otros relatos, que se sigan cuestionando cosas que el propio soporte fijo del libro ya no permite&rdquo;. Y a&ntilde;ade que &ldquo;pensar siempre en c&oacute;mo adaptar la realidad al formato cerrado del libro acaba impidiendo el acceso a cuerpos que no saben leer ni escribir. La escritura acaba decidiendo qui&eacute;n carga con la sabidur&iacute;a y qui&eacute;n queda fuera, como si lo oral fuese lo absurdo o lo no sabio. (&hellip;) Todo lo que queda fuera no existe, se borra, no se recuerda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Oumaima Manchit, la ausencia de documentos escritos no es algo neutro, sino que est&aacute; ligada a la violencia colonial, el exilio y el desplazamiento forzado.&nbsp;Nombres falsos, cuerpos no localizados y datos discrepantes impiden el duelo. &ldquo;Cuando fallece mi abuela me enfrento a una de las primeras violencias: la propia l&aacute;pida. Su nombre no es el real, su fecha de nacimiento est&aacute; redactada con una X y los datos no guardan relaci&oacute;n entre s&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Entonces me pregunt&eacute; c&oacute;mo se llora una despedida y c&oacute;mo se vive el duelo si todo ese [registro burocr&aacute;tico que agencia al sujeto] no es real.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ah&iacute; es cuando empieza la b&uacute;squeda&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Intento aferrarme a algo s&oacute;lido y buscar el porqu&eacute; del nombre incorrecto. Y ah&iacute; aparecen las consecuencias del exilio, del desplazamiento forzado, cuando las familias se separaban con la promesa de volver a encontrarse&rdquo;. &ldquo;Siempre se hablaba de los cuerpos perdidos. No desaparecidos: perdidos. Con la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a volviesen a encontrar el camino de vuelta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como record&oacute; Elvira Dyangani Ose, directora del Museu d&rsquo;Art Contemporani de Barcelona (MACBA), el censo, los mapas y los museos se crearon para limitar el territorio y la cultura, tanto material como simb&oacute;lica, del otro. [Manchit Laroussi sit&uacute;a estas ideas en el marco de la teor&iacute;a decolonial, que aboga por un desenmascaramiento y la subversi&oacute;n de las relaciones de poder que sostienen las nociones de centro y periferia].
    </p><p class="article-text">
        Hace algo m&aacute;s de un mes particip&oacute; en la exposici&oacute;n colectiva <em>Palabreras de la muerte</em>, en la Sala de Arte Contempor&aacute;neo SAC de Tenerife. Su intervenci&oacute;n se articula a partir del uso del <em>louh</em>, una tabla de madera lavable heredada de las escuelas beduinas, que utiliza como casi como contramodelo del archivo monumental, incluso como l&aacute;pida funeraria. Sobre este soporte escribe con tinta borrable mientras recita el texto de forma simult&aacute;nea, de modo que ning&uacute;n conocimiento queda fijado definitivamente en ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; era importante rechazar esa idea de la l&aacute;pida, de la piedra, de algo fijo. Este objeto invita a no cerrar, a escribirlo y reescribirlo tantas veces como haga falta, porque el duelo es interminable&rdquo;. Su trabajo concibe el duelo como una experiencia heredada, corporal y colectiva: &ldquo;el duelo no es algo que se supere o que se cierre, es algo que se carga&rdquo;. No se trata de representar a los muertos ni de hablar por ellos, sino de acompa&ntilde;ar su ausencia manteniendo la memoria en contextos donde los cuerpos, los nombres y los datos han sido hist&oacute;ricamente desplazados o borrados. &ldquo;Nosotras solo continuamos el duelo que han heredado generaciones&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Proyectos comunitarios</h2><p class="article-text">
        Los proyectos comunitarios de Oumaima Manchit Laroussi entienden la pr&aacute;ctica art&iacute;stica como ejercicio de devoluci&oacute;n y redistribuci&oacute;n del conocimiento. &ldquo;Lo que se hace no es para el m&eacute;rito acad&eacute;mico institucional, sino para devolver el conocimiento que se ha recibido&rdquo;, afirma. Esta visi&oacute;n se materializa en proyectos donde la oralidad y el cuerpo activan espacios de transmisi&oacute;n colectiva y accesibles que &ldquo;permiten que venga gente que ni siquiera sabe leer ni escribir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo comunitario es una forma de hacer en la que el arte opera como soporte de cuidado y memoria. Una idea desarrollada en su participaci&oacute;n en el colectivo Al Akhawat, un grupo de artistas de la di&aacute;spora que trabaja desde el hermanamiento y el acompa&ntilde;amiento mutuo. El colectivo propone formas de trabajo donde &ldquo;se desdibujan las jerarqu&iacute;as de qui&eacute;n puede hablar y qui&eacute;n no&rdquo;, desplazando el foco hacia el proceso compartido. Proyectos como <em>Hadhari</em>, desarrollado en el espacio p&uacute;blico de San Crist&oacute;bal de La Laguna, o <em>Mujer y medio</em>, centrado en la escritura, el lenguaje y el cuerpo femenino musulm&aacute;n, comparten esta l&oacute;gica comunitaria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nacemos en el vientre materno, pero tambi&eacute;n, o, sobre todo, en la lengua materna&hellip;&rdquo;, escribi&oacute; Juan Goytisolo. En su trabajo, Manchit Laroussi regresa a la memoria de su abuela: &ldquo;Para medir el tiempo comenzaba recitando los versos que hab&iacute;a heredado. Eso marcaba el inicio del d&iacute;a. (&hellip;) Ella no sab&iacute;a leer el calendario ni el reloj, y c&oacute;mo transitaba el d&iacute;a era recitando versos. El d&iacute;a que muri&oacute;, los vecinos dijeron que se dieron cuenta porque hab&iacute;a dejado de recitar&rdquo;. Como escribe la j&oacute;ven poeta Benda Lehbib Lebsir, &ldquo;Hoy est&aacute;s y no est&aacute;s y no s&eacute; d&oacute;nde estar&aacute;s. / Solo s&eacute; que all&aacute; donde est&eacute;s en m&iacute; siempre vivir&aacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>La entrevista con Oumaima Manchit Laroussi se realiz&oacute; poco antes de su intervenci&oacute;n en la sesi&oacute;n correspondiente de Sagita Magma. Seminario-Dopamina. Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, celebrada el 25 de noviembre de 2025, en el Aula 1.11&nbsp;de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca (UCLM). La sesi&oacute;n, titulada &ldquo;Cuerpos en duelo: operaciones simb&oacute;licas y contramarcos pol&iacute;ticos frente a la violencia medi&aacute;tica&rdquo;, fue un encuentro en el que particip&oacute; junto con Nantu Arroyo. Este ciclo est&aacute; coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero, Laura Budia Pi&ntilde;a y Marina &Aacute;lvarez, con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades. El seminario se prolongar&aacute; hasta mediados de diciembre, con trece encuentros que entrelazan filosof&iacute;a, arte y pensamiento cr&iacute;tico.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/oumaima-manchit-laroussi-memoria-archivo_1_12829738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Dec 2025 09:44:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oumaima Manchit Laroussi, memoria sin archivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Artistas,Arte,Bellas Artes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la dopamina al agotamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/dopamina-agotamiento_1_12808577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29387e51-8e95-4e64-a192-4ff9ccd6f39b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la dopamina al agotamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conversación con Alberto Morán Roa, filósofo especializado en estética política y afectos contemporáneos, y Beatriz k.m-p., artista interseccional, filósofa renegada y literata irreverente, durante la novena sesión de Sagita Magma, el Seminario-Dopamina de Estética Política y Ontología de la Comunicación</p><p class="subtitle">Todos los artículos de José An Montero</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s, m&aacute;s, m&aacute;s. M&aacute;s dopamina. Si se puede m&aacute;s, que sea m&aacute;s. Sagita Magma, el Seminario-Dopamina de Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, que est&aacute; abordando la condici&oacute;n contempor&aacute;nea bajo la presi&oacute;n del exceso, examinando c&oacute;mo nuestras sociedades gestionan su actualidad social, pol&iacute;tica y ecol&oacute;gica. Llegamos a la novena sesi&oacute;n, con un en&eacute;simo giro de gui&oacute;n que introduce nuevos elementos en cada una de sus sesiones. En esta ocasi&oacute;n, la propia disposici&oacute;n del espacio revisaba el concepto mismo de espacio acad&eacute;mico, como si Divine pudiera irrumpir en cualquier momento por la puerta de ojo de buey ante la mirada perpleja de un claustro de profesores togados de hace dos siglos. Una atm&oacute;sfera a medio camino entre la performance y la provocaci&oacute;n intelectual, que rompe los l&iacute;mites entre lo visual y lo conceptual, y posibilita que el pensamiento se mezcle con la acci&oacute;n art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        El Sal&oacute;n Antonio Saura se cubri&oacute; de proyecciones magm&aacute;ticas en paredes y techo de Marta Feiner, que estuvo presente, convirtiendo esta sala en un espacio h&iacute;brido entre ponencia e imagen, creando esa pasarela entre arte y filosof&iacute;a de la que hablar&iacute;an Alberto Mor&aacute;n Roa (ESIC University) &amp; Bea k.m-p., protagonistas de la sesi&oacute;n. &ldquo;La relaci&oacute;n siempre es mucho m&aacute;s magm&aacute;tica: se alimentan mucho m&aacute;s, se apoyan mucho m&aacute;s y al final cuesta incluso hacer una l&iacute;nea clara de d&oacute;nde empieza y d&oacute;nde acaba una cosa u otra&rdquo;, explica Alberto Mor&aacute;n. &ldquo;Suelen ir de la mano; al final son movimientos culturales y, de hecho, son puntos de vista que cuando los unes enriquecen el debate&rdquo;, refuerza Beatriz k.m-p.
    </p><p class="article-text">
        La sesi&oacute;n llevaba por t&iacute;tulo 'm&aacute;s, M&aacute;s, M&Aacute;S: Afectos, compulsiones y expresiones del deseo en el capitalismo' y la pel&iacute;cula de Waters Pink Flamingos, de la que posteriormente hablar&iacute;an en la sesi&oacute;n, es la met&aacute;fora perfecta de un mundo que parece potenciar &uacute;nicamente lo higi&eacute;nico y lo productivo. Una propuesta que situaba el foco en ese r&eacute;gimen de excitaci&oacute;n constante que demanda ampliar siempre los propios l&iacute;mites. Como explic&oacute; Mor&aacute;n: &ldquo;Una cosa es saber que deber&iacute;as estar cuid&aacute;ndote m&aacute;s por dentro y otra muy distinta poder hacerlo&rdquo;. Una brecha casi estructural en una sociedad que conduce al borde del agotamiento.
    </p><p class="article-text">
        En esa &ldquo;magmaticidad&rdquo;, como la llam&oacute; Mor&aacute;n, que posibilita el mestizaje disciplinar imprescindible, articulando filosof&iacute;a y arte como estrategia para pensar nuevas disposiciones afectivas y otros modos de exponerse digitalmente. Mor&aacute;n lo describe con un &eacute;nfasis revelador: &ldquo;No es solamente una pata econ&oacute;mica, no es solamente un dise&ntilde;o tecnol&oacute;gico; es tambi&eacute;n mitos, s&iacute;mbolos, im&aacute;genes, relatos, narraciones. Al final es todo un entramado muy denso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablamos de cosas como lo aspiracional, el individualismo, la libido objetual, la compulsi&oacute;n, el asesinato, la figura de acabar con el otro, la sociedad como pol&iacute;tica, el castigo, las mec&aacute;nicas de desactivaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. Se trata, explica Mor&aacute;n, de un sistema complejo que organiza la vida desde dentro de los sujetos, sus deseos, su sentimiento de culpabilidad o su tendencia a la autoexplotaci&oacute;n. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La configuraci&oacute;n de una forma de estar en el mundo no se puede hacer a partir de dos o tres pinceladas, sino que requiere de una urdimbre, de toda una serie de vectores trabajando de forma muy bien sincronizada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habitamos en un r&eacute;gimen de atenci&oacute;n 24/7 que disuelve la frontera entre ocio y trabajo, exigiendo una continuidad laboral forzada. &ldquo;Trabajo m&aacute;s horas de las que puedo y aun as&iacute; siento que todo se me escapa&rdquo;, explica Mor&aacute;n. La exigencia se vuelve una forma de tortura aceptada, una manera de rendirse ante un orden que no se cuestiona, sino que se interioriza. &ldquo;Mejorar&iacute;a si supiera decir que no, pero luego digo que s&iacute; a todo&rdquo;, replica Beatriz Morales, una frase que condensa la dimensi&oacute;n afectiva y pol&iacute;tica del sometimiento cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en un modelo en el que, si no has conseguido esto, es tu culpa. La responsabilidad se deposita exclusivamente en el individuo, aunque lo que te han entregado est&aacute; ya dise&ntilde;ado para engancharte&rdquo;, se&ntilde;ala Mor&aacute;n. El dise&ntilde;o afectivo del capitalismo acaba convirtiendo al sujeto en culpable de su propio agotamiento. La culpa funciona como energ&iacute;a inagotable del rendimiento. &ldquo;Tengo que ver cu&aacute;l es mi marco de l&iacute;mites y cu&aacute;nto me permito y cu&aacute;nto no quiero permitirme&rdquo;, explica, se&ntilde;alando que la renegociaci&oacute;n de los bordes subjetivos se convierte en el &uacute;nico lugar donde a&uacute;n puede ejercerse un m&iacute;nimo de libertad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es cuesti&oacute;n de protegerte frente a un mandato externo, sino precisamente&hellip; protegernos frente a lo que queremos&rdquo;, explican. Es una defensa, la necesidad de una &ldquo;&eacute;tica del l&iacute;mite&rdquo; como contrapunto al exceso neoliberal, de la que habla el fil&oacute;sofo coreano Byung-Chul Han, sobre el que Alberto Mor&aacute;n realiz&oacute; la tesis doctoral titulada 'Las redes de la nada: Cartograf&iacute;a del pensamiento de Byung-Chul Han: trazados y recepci&oacute;n cr&iacute;tica', (UNED, 2022).
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n avanza hacia la idea de una &ldquo;totalizaci&oacute;n del aqu&iacute;&rdquo;, un tiempo devorado por la presencia obligatoria, donde la simultaneidad se convierte en forma de vida. Beatriz lo expresa: &ldquo;Me siento como si existiera siempre en varios sitios a la vez, pero sin estar del todo en ninguno&rdquo;. El sujeto queda disperso entre pantallas, notificaciones y demandas que nunca cesan. &ldquo;Me despierto y tengo cincuenta mensajes. Me duermo y tengo cincuenta m&aacute;s&rdquo;, replica Mor&aacute;n, a&ntilde;adiendo que &ldquo;parece que todo el rato est&aacute;s llegando tarde a algo&rdquo;. Este miedo a quedarse fuera de algo, FOMO, Beatriz Morales lo resume en la frase &ldquo;Quiero una vida menos llena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mirar ya no es solo ver, como dir&iacute;a Berger: es exponerse. &ldquo;Siento que tengo que documentarlo todo para que no se pierda&rdquo;, explica Alberto, mientras Beatriz completa el diagn&oacute;stico: &ldquo;Al final, subo cosas que no quiero solo porque parece que toca&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de una pol&iacute;tica capaz de frenar a las grandes tecnol&oacute;gicas, que no solo gestionan informaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n afectos e imaginarios, desactiva incluso la posibilidad de decir &ldquo;hasta aqu&iacute;&rdquo;. Morales lo expresa con precisi&oacute;n: &ldquo;A veces cierro todo y dejo de postear durante semanas, pero esa retirada no me protege del mandato invisible que me vigila desde la interfaz&rdquo;. En medio de todo ese ruido, la creatividad funciona como un peque&ntilde;o respiro. Mor&aacute;n lo formula con un &ldquo;Cuando escribo, algo se recoloca&rdquo;. Y Beatriz le hace eco: &ldquo;Cuando dibujo, descanso de m&iacute;&rdquo;. Peque&ntilde;as defensas contra el desbordamiento permanente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces cierro todo y dejo de postear durante semanas, pero esa retirada no me protege del mandato invisible que me vigila desde la interfaz</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Morán</span>
                                        <span>—</span> Filósofo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante la sesi&oacute;n lleg&oacute; el momento de las lentejuelas desbordadas y los cardados imposibles con una lectura conjunta del film de John Waters, <em>Pink Flamingos</em> (1972), que sirvi&oacute; como base para una lectura del capitalismo como espejo de la inmundicia. &ldquo;Nos dimos cuenta de que se podr&iacute;a establecer una analog&iacute;a entre el deseo capitalista y el concepto de inmundicia que se va desarrollando durante toda la pel&iacute;cula&hellip; peque&ntilde;os detalles de c&oacute;mo interpretar la suciedad de un Estados Unidos capitalista. Divine se venga de los Marvel y su decisi&oacute;n es ejecutarlos y adem&aacute;s humillarlos ante los medios. La suciedad es mi pol&iacute;tica&rdquo;. Y a&ntilde;aden: &ldquo;Esa suciedad como pol&iacute;tica es algo que vemos en el trato deshumanizado del otro, particularmente del otro migrante&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá el arte anticipa debates… en el arte se está discutiendo, quizá de manera intuitiva, debates que todavía socialmente no están puestos sobre la mesa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz k.m.-p, artista interseccional</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Waters no se limitaba a burlarse del sue&ntilde;o americano. En <em>Pink Flamingos</em>, lo grotesco expone sin rodeos un mundo que clasifica cuerpos, que decide qui&eacute;n merece respeto y qui&eacute;n debe quedarse fuera. La suciedad, dentro de esa l&oacute;gica, no es un gag ni una provocaci&oacute;n gratuita, sino una forma de se&ntilde;alar las fronteras invisibles del sistema. Como explic&oacute; Alberto: &ldquo;Los Marvel son villanos porque se creen el modelo aspiracional&hellip; Quieren destruir a Divine&rdquo;. Lo que Waters ridiculizaba en los setenta habla directamente del poder y de las jerarqu&iacute;as que siguen estructurando nuestra vida social.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la &uacute;nica resistencia, un t&eacute;rmino tan desgastado, pueda pasar por aceptar menos, frente al &ldquo;m&aacute;s, M&aacute;s, M&Aacute;S&rdquo; del t&iacute;tulo de la sesi&oacute;n. Menos velocidad, menos exposici&oacute;n, menos productividad. &ldquo;Hay d&iacute;as en que siento que todo puede ir mejor&rdquo;, explica Beatriz, y Alberto replica: &ldquo;Cuando estoy con gente que me quiere, me calma&rdquo;. Una pausa en el tiempo-mercanc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ese <em>&ldquo;todav&iacute;a puede ir mejor&rdquo;</em> funciona como una &eacute;tica m&iacute;nima del cuidado, una apuesta por una subjetividad que consiga sobrevivir a la extracci&oacute;n infinita del presente. Beatriz lo enlaz&oacute; de inmediato con el arte: &ldquo;Quiz&aacute; el arte anticipa debates&hellip; en el arte se est&aacute; discutiendo, quiz&aacute; de manera intuitiva, debates que todav&iacute;a socialmente no est&aacute;n puestos sobre la mesa&rdquo;. Recuperar una temporalidad que no est&eacute; devorada por la l&oacute;gica algor&iacute;tmica. Como escribi&oacute; Byung-Chul Han en <em>La esencia del tiempo</em>: &ldquo;La crisis temporal solo se superar&aacute; en el momento en que la <em>vita activa</em>, en plena crisis, acoja de nuevo la <em>vita contemplativa</em> en su seno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nota del autor: <em>La conversaci&oacute;n con Beatriz k.m-p. y Alberto Mor&aacute;n Roa tuvo lugar poco antes de su participaci&oacute;n en la novena sesi&oacute;n de Sagita Magma, Seminario-Dopamina. Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, celebrada el 20 de noviembre de 2025 en el Sal&oacute;n de Actos Antonio Saura de la Facultad de Bellas Artes del campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La sesi&oacute;n, titulada m&aacute;s, M&aacute;s, M&Aacute;S: afectos, compulsiones y expresiones del deseo en el capitalismo, los reuni&oacute; en un dispositivo h&iacute;brido entre ponencia, ensayo visual y conversaci&oacute;n performativa. Este ciclo, coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero y Laura Budia Pi&ntilde;a, con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades, se desarrollar&aacute; a lo largo de trece encuentros que entrelazan teor&iacute;a cr&iacute;tica, arte y pensamiento contempor&aacute;neo.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/dopamina-agotamiento_1_12808577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 10:05:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la dopamina al agotamiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Rap,Cuenca,Bellas Artes,Arte,Música,Universidad de Castilla-La Mancha,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francisco Holgado o la búsqueda del dinosaurio turbofuturista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/francisco-holgado-busqueda-dinosaurio-turbofuturista_1_12786948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60a64711-c340-49aa-9825-b0a06c8f25eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francisco Holgado o la búsqueda del dinosaurio turbofuturista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Artista e investigador de Bellas Artes, presume de utilizar la inteligencia artificial en sus trabajos: “No tenemos que tener más miedo de la IA del que tuvimos de la fotografía. Nunca acabó con la pintura. Son medios distintos que interactúan"</p><p class="subtitle">Vicente Navarro, artista: “La música es un lugar de encuentro entre lo que somos y lo que recordamos”</p></div><p class="article-text">
        El seminario Sagita Magma hab&iacute;a dedicado sus &uacute;ltimas sesiones a cuestiones que tocaban el cuerpo social por sus aristas m&aacute;s visibles &mdash;la desigualdad, la pobreza o la moral p&uacute;blica&mdash;. En esta ocasi&oacute;n, la tem&aacute;tica giraba en torno a la vertiginosa actualidad dopam&iacute;nica, poniendo sobre la mesa el impacto de la inteligencia artificial en nuestra relaci&oacute;n con el mundo &ldquo;real&rdquo;. Uno de los participantes fue Francisco Holgado, artista e investigador que ha centrado buena parte de su trabajo en las tecnolog&iacute;as de la imagen y su dimensi&oacute;n cultural.
    </p><p class="article-text">
        En sus &uacute;ltimas propuestas, la inteligencia artificial generativa &ldquo;tiene una presencia muy fuerte y permite ensayar modos de uso con la idea de explorar c&oacute;mo utilizar este medio, relativamente nuevo&rdquo;, emple&aacute;ndola para producir interpretaciones del mundo desde un enfoque social. &ldquo;Cada &eacute;poca tiene un arte y el arte interpreta su tiempo, incluso cuando quienes lo viven no lo entienden&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El artista e investigador se gradu&oacute; en la Facultad de Bellas Artes de la UCLM y posteriormente curs&oacute; el M&aacute;ster de Investigaci&oacute;n en Pr&aacute;cticas Art&iacute;sticas y Visuales, donde tambi&eacute;n inici&oacute; labores de colaboraci&oacute;n docente en Est&eacute;tica de la Modernidad. Paralelamente, ha comenzado una labor como editor con trabajos como <em>Manifiesto turbofuturista</em> (2023) o <em>Una bomba at&oacute;mica de fresa</em> (2024), adem&aacute;s de desarrollar una producci&oacute;n art&iacute;stica interesada en las tecnolog&iacute;as de la imagen &ldquo;y por la influencia que estas tienen en la cultura y, por tanto, en c&oacute;mo nos organizamos socialmente y en c&oacute;mo nos relacionamos con el medio&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El <em>Manifiesto turbofuturista</em></h2><p class="article-text">
        En el <em>Manifiesto turbofuturista</em>, un trabajo colectivo en el que participaron Ana Mart&iacute;nez-Collado, Francisco David Holgado, Rosa Garc&iacute;a, Beatriz Morales, Miriam Navarro Prieto y Andr&eacute;s Garo, se propon&iacute;a &ldquo;una iron&iacute;a con el futurismo italiano. Quer&iacute;amos pensar cu&aacute;l era el punto de vista que mejor se adapta al sistema actual&rdquo;. Seg&uacute;n Holgado, &ldquo;estamos en un momento de destrucci&oacute;n del medio, de forma muy radical, en un sistema completamente insostenible&rdquo;. En ese contexto, la propuesta del turbofuturismo no es resistir frontalmente: &ldquo;En lugar de destruir o rebatir, nuestra postura suele exaltar esto hasta un punto en el que se nota perfectamente que no funciona. Es casi un turbo nihilismo en el que vivimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un dinosaurio recorre la galaxia: el dinosaurio del turbofuturismo. Los reyes de los hombres ya toman nota de ello. Miran al porvenir llenos de entusiasmo y as&iacute; nos lo hacen saber a trav&eacute;s de sus medios de comunicaci&oacute;n. Vivimos en una &eacute;poca maravillosa. Una &eacute;poca en la que el absurdo m&aacute;s recalcitrante ha invadido cada rinc&oacute;n de nuestra cotidianeidad haci&eacute;ndose merecedor del adjetivo sublime&rdquo;, describen en este manifiesto art&iacute;stico. &ldquo;Hicimos una especie de manifiesto turbofuturista, una iron&iacute;a con el futurismo italiano&rdquo;, un texto en el que exacerban el sistema para revelar su fallo, haciendo de la iron&iacute;a un m&eacute;todo de cr&iacute;tica. &ldquo;Nuestra postura suele ser exaltar esto hasta que se nota perfectamente que no funciona. Porque somos conscientes de que estamos en un momento de destrucci&oacute;n del medio&hellip; un sistema completamente insostenible.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo utilizar la IA en el arte</h2><p class="article-text">
        Entendiendo, en cierto modo, al artista como una suerte de acelerador cr&iacute;tico, Holgado ha realizado en los &uacute;ltimos tiempos &ldquo;una serie de trabajos en los que la inteligencia artificial tiene una presencia muy fuerte y que juegan con la idea de intentar pensar c&oacute;mo utilizar este medio, que es relativamente nuevo&rdquo;. En su opini&oacute;n, &ldquo;Un trabajo que tenemos desde el arte es ver c&oacute;mo utilizar este medio nuevo para decir cosas nuevas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora nos queda pensar qu&eacute; puede hacer un ciclista (con una bicicleta con una rueda torcida), quiero decir, un artista en un camino tan concurrido&rdquo; como el del lenguaje, escribe en su portfolio. &ldquo;Un trabajo que tenemos desde el arte es ver c&oacute;mo utilizar este medio nuevo para decir cosas nuevas&rdquo;. Para Holgado, la IA forma parte de la genealog&iacute;a t&eacute;cnica del arte: &ldquo;No tenemos que tener m&aacute;s miedo de la IA del que tuvimos de la fotograf&iacute;a. Nunca acab&oacute; con la pintura. Son medios distintos que interact&uacute;an. En mi caso, tengo cosas hechas con ella que se parecen mucho a la pintura. Sinceramente, no creo que haya, a nivel pl&aacute;stico, ninguna diferencia con cualquier otro medio anterior.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada época tiene un arte, y el arte interpreta su tiempo, incluso cuando quienes lo viven no lo entienden. Nos damos cuenta de dónde estamos cuando han pasado 50 o 60 años</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Genero muchas im&aacute;genes, las recorto, las paso otra vez por la IA, las vuelvo a recortar&hellip; al final quiz&aacute; tardo m&aacute;s en hacer un collage con IA que pint&aacute;ndolo&rdquo;, explica. En uno de sus &uacute;ltimos trabajos, <em>Antes del diluvio</em> (2025), fusiona paisajes y motivos diversos con las inquietantes deformidades que produce la combinaci&oacute;n y retoques de im&aacute;genes creadas con inteligencia artificial. &ldquo;Desde una consabida, insoslayable y necesaria falta de precisi&oacute;n, da cuenta de los alucin&oacute;genos pormenores de un mundo incomprensible&rdquo;, escribe en la presentaci&oacute;n de la obra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un elefante y una nave espacial pueden compartir espacio sin grandes inconvenientes en el deslocalizado y siempre alucin&oacute;geno territorio de las tecnolog&iacute;as de la imagen. (...) Hoy por hoy, la sobrecogedora multiplicaci&oacute;n exponencial de las im&aacute;genes v&iacute;a Internet y el a&uacute;n m&aacute;s desconcertante impulso de la inteligencia artificial sumergen dicho proceso evolutivo en la m&aacute;s herm&eacute;tica incertidumbre&rdquo;, escrib&iacute;a en el cat&aacute;logo de <em>Rampas y picatostes</em> (2023).
    </p><p class="article-text">
        Porque, seg&uacute;n Francisco Holgado, &ldquo;Cada &eacute;poca tiene un arte, y el arte interpreta su tiempo, incluso cuando quienes lo viven no lo entienden. Nos damos cuenta de d&oacute;nde estamos cuando han pasado 50 o 60 a&ntilde;os&hellip; los cajones que hacemos despu&eacute;s son mentira.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nota del autor:</strong></em><em> la entrevista con Francisco Holgado se realiz&oacute; poco antes de su intervenci&oacute;n en la s&eacute;ptima sesi&oacute;n de Sagita Magma. Seminario-Dopamina. Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, celebrada el 4 de noviembre de 2025, en la Sala 111 de la Facultad de Bellas Artes del campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. La sesi&oacute;n titulada Generaci&oacute;n IA: memes y dopamina en los albores del ocaso, en la que particip&oacute; junto con Astrid Wagner. Este ciclo est&aacute; coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero y Laura Budia Pi&ntilde;a, con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades. El seminario se prolongar&aacute; hasta diciembre, con trece encuentros que entrelazan filosof&iacute;a, arte y pensamiento cr&iacute;tico. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/francisco-holgado-busqueda-dinosaurio-turbofuturista_1_12786948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 12:52:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francisco Holgado o la búsqueda del dinosaurio turbofuturista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Artistas,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vicente Navarro, artista: "La música es un lugar de encuentro entre lo que somos y lo que recordamos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/vicente-navarro-artista-musica-lugar-encuentro-recordamos_1_12702532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/911951ca-5575-4fd0-9b41-5734c301e373_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128462.jpg" width="3020" height="1699" alt="Vicente Navarro, artista: &quot;La música es un lugar de encuentro entre lo que somos y lo que recordamos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El músico, de raíces manchegas, reinterpreta el folclore desde la libertad sonora y la memoria del territorio en su nuevo EP "Cantares de llanura y monte"</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Vicente Navarro, entre la paz y todo lo que arde</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;...el que quiere ser libre, nunca podr&aacute; estar callado&rdquo;, cantaba Miguel Luna en su disco <em>Que arriba, que abajo</em> (1978), un trabajo casi inici&aacute;tico que abr&iacute;a una nueva manera de visitar la tradici&oacute;n musical manchega. Casi cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, Vicente Navarro retoma esa tarea tit&aacute;nica de reivindicar esta tierra de paso. 
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, Vicente Navarro presenta su tercer trabajo, <em>Cantares de llanura y monte</em>, un EP que re&uacute;ne seis temas que condensan la esencia musical de Castilla-La Mancha. En su universo caben el folclore oral y el pop kitsch, las jotas campesinas y el 'twist del autob&uacute;s', la austeridad del campo y la iron&iacute;a de los ochenta. &ldquo;Siempre pensamos la m&uacute;sica tradicional como algo de los cincuenta para atr&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;y a lo mejor hay que entender que tambi&eacute;n avanza, que puede incluir los sesenta, los setenta o incluso los ochenta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vicente Navarro huye de la comodidad del clich&eacute; y del camino demasiado transitado. Sosiega canciones como <em>A la Mancha, manchega</em> para que la melod&iacute;a respire de otra manera. &ldquo;Con las jotas y los mayos quer&iacute;a que no se pasara por encima de la letra&rdquo;, explica. &ldquo;Decidimos que no fuera una jota al uso: quitamos la guitarra espa&ntilde;ola, trabajamos con el&eacute;ctrica, con sintetizadores, bajamos los BPM y dejamos que la canci&oacute;n fluyera de otra manera&rdquo;. Con esta bajada de velocidad, la palabra vuelve a respirar y devuelve el protagonismo al relato de ra&iacute;ces profundas.
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida fue una residencia art&iacute;stica en el Centro Conde Duque de Madrid, donde particip&oacute; con el proyecto Lo que no he llegado a cantar, en el que las canciones populares comenzaron a mutar sin perder alma. Navarro se propuso mirar hacia su tierra, Fontanarejo, un pueblo de los Montes de Toledo del que proviene su madre. Desde all&iacute;, desde ese paisaje, llega la pulsaci&oacute;n subterr&aacute;nea de este proyecto. Cantares de llanura y monte busca retomar la conversaci&oacute;n con la tradici&oacute;n en su sentido m&aacute;s amplio. &ldquo;Hab&iacute;a personas como Paco Clavel, Sara Montiel o Almod&oacute;var que, sin tener canciones manchegas, me parec&iacute;an fundamentales dentro de la cultura de Castilla-La Mancha. Por eso est&aacute;n tan presentes en este trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estira las notas, quiebra los compases, hace respirar los silencios y ampl&iacute;a la idea de lo manchego. Versos campesinos que suenan renovados entre guitarras el&eacute;ctricas y sintetizadores. &ldquo;Con las canciones quer&iacute;a que me tocaran las tem&aacute;ticas y las letras, no que fueran m&aacute;s o menos conocidas. Si al leerlas sent&iacute;a que pod&iacute;a llevarlas al escenario, entraban en el disco&rdquo;. Ese &ldquo;filtro emocional&rdquo; gu&iacute;a un repertorio que viaja de las jotas a los mayos, de los romances a los cantos de trabajo, con una mirada m&aacute;s cercana a la experimentaci&oacute;n que al museo etnogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio atraviesa la versi&oacute;n de <em>A la Mancha, manchega</em>, un cl&aacute;sico para el que Vicente Navarro propone una mirada introspectiva y grave. &ldquo;Quit&eacute; el toque de humor porque quer&iacute;a hablar de otras cosas&rdquo;, cuenta. Esa decisi&oacute;n, la de retirar la broma para dejar aflorar la hondura del mensaje, define el tono del disco: un respeto no complaciente con la tradici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Navarro es un artista esc&eacute;nico con amplia formaci&oacute;n teatral. &ldquo;En escena hay un toma y daca con el p&uacute;blico; me gusta que el espect&aacute;culo cambie seg&uacute;n la energ&iacute;a que recibo&rdquo;. Este trabajo anticipa su nuevo espect&aacute;culo, en el que ampl&iacute;a el repertorio hasta casi una decena y media de cl&aacute;sicos, donde la puesta en escena es clave. &ldquo;No quer&iacute;a hacer algo que pudiera sostenerse con una guitarra y ya est&aacute;, porque estas canciones piden m&aacute;s&rdquo;, explica. De ah&iacute; la incorporaci&oacute;n de bajo, sintetizadores y guitarras el&eacute;ctricas que dialogan con la voz de ra&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Cantares de llanura y monte re&uacute;ne seis piezas en lo que podr&iacute;amos definir como un cancionero abierto, una estructura viva que puede crecer con el tiempo. Adem&aacute;s de las ya citadas, encontramos <em>El twist del autob&uacute;s</em>, versi&oacute;n desacelerada del tema de Paco Clavel, que convierte el frenes&iacute; pop en una balada de piano y voz. En <em>Romance de El Pernales</em>, rescata la figura del bandolero como s&iacute;mbolo del fin de un tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vicente Navarro                            </span>
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        Entre los temas que no forman parte del EP, pero que s&iacute; estar&aacute;n en el directo, Vicente Navarro destaca <em>La Violetera</em>, con la que reivindica la castellaneidad de Madrid. Tambi&eacute;n forman parte del repertorio en directo canciones como <em>Canci&oacute;n del tren</em>, <em>Canci&oacute;n de Quintos</em> o <em>Los Gancheros</em>, junto a una fuerte presencia de Don Quijote como mito universal, en varios interludios que transitan entre lo ancestral y lo contempor&aacute;neo. &ldquo;M&aacute;s que rescatar canciones, se trata de mirar desde el presente lo que hemos sido y entender que lo tradicional tambi&eacute;n habla del ahora&rdquo;, explica. &ldquo;Este repertorio es un viaje por la memoria y por c&oacute;mo esas canciones siguen resonando en quienes somos hoy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; la m&uacute;sica siempre ha sido un lugar de encuentro entre lo que somos y lo que recordamos&rdquo;, dice. Algo que se refleja en toda su trayectoria, desde <em>Casi tierra</em> (2019), su primer &aacute;lbum en solitario, hasta <em>Las manos</em> (2022), en el que exploraba la p&eacute;rdida y el duelo. En Cantares..., el territorio se vuelve clave para entender su estar en el mundo. Las canciones dejan de ser &uacute;nicamente evocaciones del campo y se transforman en cartograf&iacute;as afectivas, mapas de vida en plenitud. &ldquo;Me interesa mucho c&oacute;mo lo tradicional puede convivir con lo contempor&aacute;neo, c&oacute;mo un cante viejo puede sonar de otra forma sin perder su ra&iacute;z&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de algoritmos machacones, su gesto tiene algo de contraf&aacute;ctico, bajar el volumen para escuchar mejor. Una actitud po&eacute;tica ante la vida que revela su reciente afici&oacute;n a escribir poes&iacute;a. &ldquo;Llevaba tiempo queriendo escribir poes&iacute;a &mdash;explica&mdash; y me planteaba hasta qu&eacute; punto la ra&iacute;z ten&iacute;a que estar tambi&eacute;n ah&iacute;, porque forma parte de m&iacute;&rdquo;. Durante las tardes, cuando el cuerpo se le llena de nervios, escribe. &ldquo;En vez de meterme en la cama, lo que siento lo vuelco en un papel. Lo que he encontrado es un lenguaje m&aacute;s directo, m&aacute;s limpio y aparentemente menos po&eacute;tico, porque me di cuenta de que si sobreactuamos, s&oacute;lo hacemos que alejar la poes&iacute;a de la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una visi&oacute;n que conecta con el mismo principio que gu&iacute;a su m&uacute;sica: la necesidad de bajar el arte a la tierra, de devolverlo al cuerpo com&uacute;n. Eliminar las distancias entre la palabra, la voz y el territorio. Caminar despacio para respetar la senda, porque el polvo del camino est&aacute; lleno de memoria y de respeto. Quiz&aacute; sea una manera de reconciliar la memoria de los hijos e hijas de quienes tuvieron que emigrar con sus or&iacute;genes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/vicente-navarro-artista-musica-lugar-encuentro-recordamos_1_12702532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 14:50:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vicente Navarro, artista: "La música es un lugar de encuentro entre lo que somos y lo que recordamos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Folclore]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo también estoy perdida: Nicki Nicole y Lamine Yamal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/perdida-nicki-nicole-lamine-yamal_1_12692621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a53ae95-fdf7-4271-a14d-e1e3fb76f203_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo también estoy perdida: Nicki Nicole y Lamine Yamal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conversamos con Pelayo Guijarro y Luis Espericueta, desde Sagita Magma, sobre cómo la música y el fútbol revelan las tensiones del mestizaje, la globalización y la responsabilidad ética en la cultura contemporánea</p><p class="subtitle">La Oreja de Van Gogh pasará por Albacete el 6 de junio con su nueva gira tras el regreso de Amaia Montero
</p></div><p class="article-text">
        Lo que hace apenas unos minutos era un aula de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de Cuenca, se ha transformado, casi por arte de magia y por el intenso trabajo del equipo de Sagita Magma, en un aut&eacute;ntico espacio magm&aacute;tico. Las luces, ahora te&ntilde;idas de rojo, ba&ntilde;an las paredes mientras dos proyectores lanzan im&aacute;genes de las jugadas m&aacute;gicas de Lamine Yamal y los videoclips de Nicki Nicole. Las sillas, expectantemente vac&iacute;as, se disponen en semic&iacute;rculo alrededor de lo que antes fue una simple tarima y hoy se ha convertido en un escenario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy toda la sombra de lo que se robaron. Soy una f&aacute;brica de humo. Mano de obra campesina para tu consumo. Las caras m&aacute;s bonitas que he conocido. Soy la fotograf&iacute;a de un desaparecido frente al fr&iacute;o en medio del verano. El amor de los tiempos del c&oacute;lera. Mi hermano, el sol que nace y el d&iacute;a que muere con los mejores atardeceres. Soy el desarrollo en carne viva. Un discurso pol&iacute;tico sin saliva. Una canasta con frijoles. Soy Maradona contra Inglaterra anotando dos goles.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute;n las palabras con las que Nacho Escutia y Marina &Aacute;lvarez presentar&aacute;n en unos minutos a Pelayo Guijarro y Luis Espericueta, ambos de la Universidad de Granada, en esta sesi&oacute;n en la que propondr&aacute;n un experimento filos&oacute;fico ante estudiantes de Bellas Artes, Comunicaci&oacute;n, Periodismo y Humanidades del Campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;fen&oacute;meno&rdquo; medi&aacute;tico de Lamine Yamal y Nicki Nicole servir&aacute; como clave de lectura para el mundo contempor&aacute;neo: una lupa sobre los procesos de globalizaci&oacute;n, mestizaje e hibridaci&oacute;n cultural. &ldquo;Dar&iacute;a todo por volver a lo de antes, pero no se vuelve al pasado&rdquo;, canta Nicki Nicole en las <em>BZRP Music Sessions, Vol. 13</em>. Antes de arrancar la sesi&oacute;n conversamos con Pelayo y Luis sobre este tema.
    </p><p class="article-text">
        Al principio fue una idea &ldquo;un poco de broma&rdquo;, como explica Guijarro, que se transform&oacute; en una ventana de visibilidad hacia debates centrales de la academia: la construcci&oacute;n de la identidad, los procesos transculturales y la tensi&oacute;n entre est&eacute;tica, &eacute;tica y poder. &ldquo;Quer&iacute;amos una charla m&aacute;s informal, no divulgativa, para conectar con la juventud desde temas de radical actualidad&rdquo;, comenta el fil&oacute;sofo granadino.
    </p><p class="article-text">
        Para ambos, la conversaci&oacute;n parte de un punto en com&uacute;n: la necesidad de leer la cultura desde la pol&iacute;tica. &ldquo;Es ingenuo creer que la cultura es algo aislado. Detr&aacute;s hay estructuras de poder, de visibilidad, de capital&rdquo;, explica Guijarro. Desde la est&eacute;tica y la filosof&iacute;a pol&iacute;tica latinoamericana, su investigaci&oacute;n busca desarmar el eurocentrismo cultural y devolver al mestizaje su potencia cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Luis Espericueta, jurista y fil&oacute;sofo especializado en bio&eacute;tica, complementa la mirada desde el cuerpo y la norma: &ldquo;La cultura que consume la gente cotidiana es tambi&eacute;n el campo donde se disputan las jerarqu&iacute;as morales y econ&oacute;micas&rdquo;. Para &eacute;l, la globalizaci&oacute;n se presenta como un fen&oacute;meno que produce amnesia de los contextos, un proceso que arrasa las singularidades locales bajo una apariencia de diversidad homog&eacute;nea. &ldquo;No se trata de negar la globalizaci&oacute;n, sino de mantener una mirada cr&iacute;tica para que no se convierta en una m&aacute;quina que homogeneiza todo el planeta&rdquo;, a&ntilde;ade Pelayo.
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                Luis Espericueta, en un acto en la UCLM                            </span>
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        En ese sentido, el caso de Yamal, joven, racializado y exitoso, encarna muchas de las tensiones de nuestro tiempo. &ldquo;Es hijo de inmigrantes y s&iacute;mbolo de &eacute;xito, pero tambi&eacute;n est&aacute; siendo observado desde una exigencia m&aacute;s dura. A quienes son racializados se les pide perfecci&oacute;n, pureza. Cualquier error se convierte en esc&aacute;ndalo&rdquo;, reflexiona Espericueta. Ese doble rasero, a&ntilde;ade, opera tambi&eacute;n sobre las mujeres y las personas migrantes: &ldquo;Hay que ser el doble de buenos para ser apenas aceptados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Guijarro retoma la idea desde lo simb&oacute;lico. Habla de Granada, su ciudad de origen, como escenario de hibridaci&oacute;n permanente: &ldquo;Vivir en Granada es convivir con una cultura musulmana que no es universal, sino granadina. Esa especificidad nos recuerda que la identidad es siempre una traducci&oacute;n, una negociaci&oacute;n, nunca una esencia&rdquo;.
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            <span class="title">
                Pelayo Guijarro, en un acto de la UCLM                            </span>
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        La conversaci&oacute;n avanza hacia el coraz&oacute;n del problema: la identidad. Para ambos, es una construcci&oacute;n pol&iacute;tica, no una herencia. &ldquo;La identidad se construye mientras tiene sentido. Cuando deja de funcionar, se transforma o se derrumba.&rdquo; En las pantallas, las im&aacute;genes de Yamal, de Nicki Nicole, de equipos de f&uacute;tbol y videoclips urbanos son met&aacute;foras del nuevo mestizaje global: una mezcla que oscila entre la reivindicaci&oacute;n y la mercanc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Espericueta recuerda que las jerarqu&iacute;as culturales nacen de la modernidad y de su l&oacute;gica racial. Desde la vieja distinci&oacute;n entre &ldquo;alta&rdquo; y &ldquo;baja&rdquo; cultura, asociada al logocentrismo y a lo letrado, hasta las formas actuales de racismo cultural, el mismo impulso clasificador persiste bajo otras m&aacute;scaras. &ldquo;La cultura escrita era civilizaci&oacute;n; la oralidad, barbarie. Esa frontera sigue viva, ahora en la m&uacute;sica urbana, en las lenguas locales, en los acentos que el mercado decide cu&aacute;ndo son ex&oacute;ticos y cu&aacute;ndo son vulgares.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Guijarro y Espericueta recuperan los nombres de Bartolom&eacute; de las Casas y Gin&eacute;s de Sep&uacute;lveda para ilustrar c&oacute;mo las formas de colonizaci&oacute;n pasaron de la violencia directa a la legitimaci&oacute;n simb&oacute;lica. Hoy, explican, esa violencia adopta el rostro amable del espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la cultura popular, el dinero ha reemplazado a la raza como frontera. El capitalismo no discrimina, siempre que seas rentable&rdquo;, explica Luis. Un fen&oacute;meno que define como aporofobia, el miedo al pobre. En la m&uacute;sica urbana, esa tensi&oacute;n se expresa con brutal claridad: &ldquo;No hay tiempo pa' <em>feelings</em>, solo <em>money machine</em>&rdquo;. Lo que antes era identidad ahora se vende como <em>soundtrack</em> del &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Guijarro apunta la paradoja de la pareja medi&aacute;tica Yamal&ndash;Nicole, que funciona como &ldquo;f&aacute;bula conciliatoria&rdquo;, una historia que celebra la mezcla mientras oculta las estructuras de clase, raza y g&eacute;nero que a&uacute;n persisten. &ldquo;El riesgo es que el mestizaje se vuelva una est&eacute;tica neutralizante, un simulacro de diversidad que evita el conflicto&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Para ambos, el reto contempor&aacute;neo no es inventar nuevos &iacute;dolos, cuya creaci&oacute;n es continua, sino devolver al arte y al deporte su capacidad de pensamiento. &ldquo;Ni el f&uacute;tbol ni la m&uacute;sica son inocentes&rdquo;, afirma Guijarro. &ldquo;All&iacute; se juega la batalla simb&oacute;lica del futuro.&rdquo; En ese territorio h&iacute;brido, el artista y el deportista se convierten en agentes pol&iacute;ticos, mediadores entre mundos. Una responsabilidad que no se impone, pero s&iacute; compromete, explica Luis: &ldquo;No es una obligaci&oacute;n jur&iacute;dica, pero hay una carga moral. Si tienes visibilidad, tienes poder. Y el poder implica responsabilidad.&rdquo; En su trabajo con la &eacute;tica del cuidado, suele recordar que las luchas no se libran solo en los parlamentos ni en los tribunales, sino tambi&eacute;n en la calle, en la red, en la palabra que se elige y se pronuncia.
    </p><p class="article-text">
        Guijarro propone reinyectar memoria cr&iacute;tica en los fen&oacute;menos culturales glocales, hacer visibles las capas coloniales y las asimetr&iacute;as que el mercado borra. &ldquo;Se trata de restaurar el contexto, de devolver al mestizaje su densidad pol&iacute;tica. Sin memoria, la mezcla se convierte en decoraci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        No todas las historias de mestizaje son historias de &eacute;xito; m&aacute;s bien al contrario. Son mayor&iacute;a los exiliados del neoliberalismo, quienes migran no solo por guerras armadas sino tambi&eacute;n por guerras econ&oacute;micas. Guijarro recuerda las palabras de la activista boliviana Mar&iacute;a Galindo sobre los &ldquo;exiliados del capitalismo global&rdquo; y las de Rita Segato, que renunciaba simb&oacute;licamente a su condici&oacute;n de &ldquo;humana&rdquo; ante la violencia en Palestina. &ldquo;La cuesti&oacute;n no es de d&oacute;nde venimos, sino desde d&oacute;nde resistimos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Como dijo el poeta H&eacute;ctor Castrillejo: &ldquo;No existen caminos nuevos que no hayan sido pisados. Toda lengua es una trenza, de lenguas y de salivas. El color de nuestra piel se hizo al trenzar senderos. Trenzas son los verdaderos c&aacute;nticos y melod&iacute;as.&rdquo; Espericueta apostilla: &ldquo;La pureza es un mito que sirve para excluir.&rdquo; De fondo sigue sonando Nicki Nicole mientras Yamal marca por en&eacute;sima vez un gol a Francia con la camiseta de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola: &ldquo;Yo s&eacute; que so&ntilde;&aacute;s con poder cambiar las cosas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La frase que da t&iacute;tulo al art&iacute;culo: &ldquo;Yo tambi&eacute;n estoy perdida, buscando la paz&rdquo;, pertenece a la canci&oacute;n <em>Fucking Diablo</em> de Nicki Nicole.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nota del autor: </strong></em><em>la entrevista con Pelayo Guijarro y Luis Espericueta se realiz&oacute; poco antes de su intervenci&oacute;n en la cuarta sesi&oacute;n de Sagita Magma. Seminario-Dopamina. Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, celebrada el 14 de octubre de 2025 en el campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. El seminario, coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero y Laura Budia Pi&ntilde;a, cuenta con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades. El ciclo se prolongar&aacute; hasta diciembre con trece encuentros que cruzan filosof&iacute;a, arte y militancia. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/perdida-nicki-nicole-lamine-yamal_1_12692621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Oct 2025 12:09:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo también estoy perdida: Nicki Nicole y Lamine Yamal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Universidad de Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Youssef Taki, artista: "El privilegio de declararse apolítico es precisamente la prueba de que no vives esas violencias"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/youssef-taki-artista-privilegio-declararse-apolitico-precisamente-prueba-no-vives-violencias_1_12661811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/707e4277-3987-4c80-9323-b2e2e09e1ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Youssef Taki, artista: &quot;El privilegio de declararse apolítico es precisamente la prueba de que no vives esas violencias&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Artista e investigador, Taki despliega un pensamiento y una práctica artística que entrelazan la memoria personal, la representación migrante y una mirada decolonial que propone nuevas formas de resistencia cultural</p><p class="subtitle">Rodrigo Abad, joven escritor: “Hay que apoyar a las editoriales y escritores independientes porque fomentan la bibliodiversidad”</p></div><p class="article-text">
        Youssef Taki, nacido en Uchda (Marruecos) en 1995 y llegado a Espa&ntilde;a con nueve a&ntilde;os, creci&oacute; con una sensibilidad precoz hacia lo que suced&iacute;a a su alrededor. Esa atenci&oacute;n temprana se ha transformado en una mirada l&uacute;cida capaz de leer la memoria y el presente, de convertir lo vivido en pensamiento y en obra. 
    </p><p class="article-text">
        Su pr&aacute;ctica art&iacute;stica, atravesada por la experiencia migrante y una conciencia decolonial que transforma p&aacute;ginas recuperadas de mercadillos, im&aacute;genes halladas en traves&iacute;as, fragmentos de memoria intervenidos. Una po&eacute;tica que reescribe lo borrado y confronta las violencias de la representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo ignorar lo que me atraviesa: mi parte migrante, mi parte marroqu&iacute;, mi identidad racializada. Eso define lo que soy. Y la militancia no siempre es una elecci&oacute;n: es una responsabilidad ante las violencias que sufrimos. El privilegio de declararse apol&iacute;tico es precisamente la prueba de que no vives esas violencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Artista e investigador, Taki despliega un pensamiento y una pr&aacute;ctica art&iacute;stica que entrelazan la memoria personal, la representaci&oacute;n migrante y una mirada decolonial que propone nuevas formas de resistencia cultural. Sus obras retratan con lucidez la Espa&ntilde;a de esta tercera d&eacute;cada del siglo XXI y, al mismo tiempo, dialogan con genealog&iacute;as m&aacute;s amplias. 
    </p><p class="article-text">
        No es casual que su firma cierre la antolog&iacute;a 'La tierra gir&oacute; para acercarnos', publicaci&oacute;n realizada por el Ministerio de Cultura en el marco del VIII Foro de Cultura y Ruralidades. All&iacute;, Taki escribi&oacute;: &ldquo;Mediante la propuesta que presento aqu&iacute; y el recorrido de todo mi corpus art&iacute;stico, busco dar valor a la po&eacute;tica de lo cotidiano para generar distancia y conciencia sobre los da&ntilde;os que ejerce la representaci&oacute;n estereotipada de la poblaci&oacute;n migrante. Busco separar el espacio subjetivo y comunitario del espacio de la explotaci&oacute;n, que percibe a la poblaci&oacute;n migrante como reemplazable y reutilizable&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un mundo globalizado, intentar contener los desplazamientos es negar lo evidente y actuar en contra de cualquier horizonte común</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese texto, como en su obra, la mirada se desplaza hacia los pueblos peque&ntilde;os, municipios y villas donde la migraci&oacute;n cumple una funci&oacute;n vital de revitalizaci&oacute;n social y cultural. Taki advierte que, en demasiadas ocasiones, quienes llegan son tratados como amenaza y reciben un trato degradante, cuando en realidad representan una oportunidad de futuro com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En un mundo globalizado, intentar contener los desplazamientos es negar lo evidente y actuar en contra de cualquier horizonte com&uacute;n. El modo en que tratemos a la poblaci&oacute;n migrante determinar&aacute; el tipo de futuro que queremos tener juntos. Pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n en el &aacute;mbito cultural, social y pol&iacute;tico ayudan a alcanzar una misma meta: igualdad de derechos y libertades&rdquo;, escribe.
    </p><p class="article-text">
        Formado art&iacute;sticamente en la Facultad de Bellas Artes, donde actualmente desarrolla un doctorado en Arte y Humanidades en la Universidad de Castilla-La Mancha, Taki transmite una verdad que recuerda a la del futbolista que llega al estadio despu&eacute;s de haber jugado incontables partidos en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, esa calle fueron los m&aacute;rgenes de un libro viejo en el que comenz&oacute; a escribirse una historia que todav&iacute;a respira. Las p&aacute;ginas proced&iacute;an de mercadillos de segunda mano donde un ni&ntilde;o marroqu&iacute;, reci&eacute;n llegado a Espa&ntilde;a, garabateaba dibujos con la paciencia del que busca un lugar. Ese gesto se transform&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s en una pr&aacute;ctica art&iacute;stica que hoy viaja entre exposiciones, residencias y aulas universitarias. &ldquo;Ahora, para m&iacute;, adquiere un significado contundente y claro: es un s&iacute;mbolo de decolonialidad, de reescritura y cuestionamiento del relato oficial y etnoc&eacute;ntrico&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trabajo la memoria desde lo personal hacia lo colectivo. Porque la historia oficial siempre deja huecos: borra, maquilla o ignora</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su trabajo no se limita a la est&eacute;tica: se convierte en archivo vivo, memoria migrante, denuncia decolonial y espacio de dignidad. &ldquo;Mi trabajo se centra en la representaci&oacute;n, la autorrepresentaci&oacute;n y en generar nuevos imaginarios para subvertir procedimientos coloniales y neocoloniales&rdquo;. La frase condensa una po&eacute;tica personal: intervenir lo heredado, reescribir lo borrado, dar forma a un archivo que es al mismo tiempo herida y cuidado.
    </p><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica de Youssef Taki se sostiene en la franja donde lo &iacute;ntimo se enlaza con lo estructural. &ldquo;Trabajo la memoria desde lo personal hacia lo colectivo. Porque la historia oficial siempre deja huecos: borra, maquilla o ignora&rdquo;. Su obra nace de una escucha de la memoria, vital y corporal, donde palabra e imagen se anudan como fragmentos de un relato borrado. El artista suele repetir que &ldquo;el archivo no es un lugar muerto, es un lugar que respira, que se activa en el presente&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fuera de lugar                            </span>
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        Desde esa convicci&oacute;n, sus proyectos se componen de im&aacute;genes recuperadas de dispositivos perdidos en traves&iacute;as migrantes, fotograf&iacute;as familiares rescatadas de cajones, documentos coloniales intervenidos con sombras y collages. En 'External Memories', por ejemplo, las tarjetas halladas guardan fragmentos de vida: cumplea&ntilde;os improvisados, llamadas interrumpidas, retratos frente al mar. En su interpretaci&oacute;n, &ldquo;la intimidad de una videollamada se convierte en met&aacute;fora de un mundo quebrado&rdquo;, un testimonio visible de vidas atravesadas por la distancia y la violencia de las fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Edward Said que &ldquo;la exterioridad de la representaci&oacute;n est&aacute; siempre gobernada por alguna versi&oacute;n de la perogrullada que dice que si Oriente pudiera representarse a s&iacute; mismo, lo har&iacute;a; pero como no puede, la representaci&oacute;n hace el trabajo para Occidente&rdquo;. Frente a esa l&oacute;gica, Youssef Taki construye un archivo insurgente que abre un lugar para la autorrepresentaci&oacute;n migrante. En su pr&aacute;ctica, la oralidad, la memoria mestiza y los fragmentos de archivo se entrelazan y se transforman en dispositivos de conciencia, capaces de devolver voz e imagen a quienes fueron reducidos al silencio.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta surge inevitable: &iquest;se puede hacer arte despu&eacute;s de tanta violencia? &ldquo;Yo creo que s&iacute;, es un derecho. Tienen el mismo derecho de expresarse una persona violentada que una persona que est&aacute; al grito, que una persona que est&aacute; siendo torturada. Ese grito desesperado lo cumple el arte&rdquo;, afirma Youssef Taki. En sus palabras resuena el eco de Adorno y Primo Levi, que se interrogaron sobre la posibilidad de la creaci&oacute;n tras el horror. El artista retoma esa pregunta para situarla en un presente donde Gaza, Palestina y el Mediterr&aacute;neo revelan cuerpos atravesados por violencias sistem&aacute;ticas. &ldquo;Trabajar con materiales de archivo o con el dolor exige sensibilidad, pero es necesario: evita la desmemoria y genera conciencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa violencia que hoy se despliega no surge en el vac&iacute;o. &ldquo;Colonialismo, esclavitud, guerras, emigraciones forzosas o voluntarias [...] han anulado las distancias, barnizado el universo con las modas, indumentaria y costumbres europeas y norteamericanas&rdquo;, escribi&oacute; Juan Goytisolo en 'Contracorrientes'. Ante esa herencia, Taki reh&uacute;ye la estetizaci&oacute;n del sufrimiento. Advierte con claridad: &ldquo;Hoy la deshumanizaci&oacute;n es evidente: basta con ver la televisi&oacute;n o las redes para ver c&oacute;mo se trata a migrantes, palestinos o cualquier v&iacute;ctima de genocidio&rdquo;. Y recuerda, como una br&uacute;jula &eacute;tica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El arte no puede convertirse en un panfleto, porque pierde su autonomía y se transforma en otra forma de poder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Taki devuelve la mirada a las obras. En 'Fuera de lugar', los rostros impresos sobre p&aacute;ginas desgastadas aparecen como &ldquo;las p&aacute;ginas no escritas del relato oficial&rdquo;. En 'Cross Bodies', cuerpos fragmentados evocan trayectorias migratorias atravesadas por carreteras, r&iacute;os y mares. En 'Fragmentos', la materialidad misma del papel resquebrajado recuerda violencias estructurales. Goytisolo, de nuevo, lo expres&oacute; de manera precisa: &ldquo;V&iacute;ctimas en potencia de un sistema expresamente creado para su vigilancia, represi&oacute;n y tortura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi obra siempre ha sido un espacio de choque y confrontaci&oacute;n sobre c&oacute;mo interpretamos y representamos el espacio&rdquo;, explica Taki. &ldquo;Pero el arte no puede convertirse en un panfleto, porque pierde su autonom&iacute;a y se transforma en otra forma de poder. Nuestro deber como creadores es abrir un lugar de reflexi&oacute;n y poes&iacute;a que despierte conciencia, que nos aleje de visiones productivas que cercan y extinguen los territorios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su juventud, Taki habla con la sabidur&iacute;a forjada en una memoria personal profunda, entrelazada con las sombras de generaciones anteriores que a&uacute;n habitan en esas p&aacute;ginas intervenidas. En ellas se acumulan huellas, experiencias y alientos contenidos. Para Youssef Taki, &ldquo;el archivo no es un lugar muerto, es un lugar que respira&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>La entrevista con Yousef Taki se realiz&oacute; poco antes de su intervenci&oacute;n en la segunda sesi&oacute;n de Sagita Magma. Seminario-Dopamina. Est&eacute;tica Pol&iacute;tica y Ontolog&iacute;a de la Comunicaci&oacute;n, celebrada el 30 de septiembre de 2025 en el campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. El seminario, coordinado por Ignacio Escutia, Andr&eacute;s M. Garc&iacute;a Romero y Laura Budia Pi&ntilde;a, cuenta con la colaboraci&oacute;n de la Facultad de Bellas Artes, la Facultad de Comunicaci&oacute;n y la Facultad de Educaci&oacute;n y Humanidades. El ciclo se prolongar&aacute; hasta diciembre con trece encuentros que cruzan filosof&iacute;a, arte y militancia.&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/youssef-taki-artista-privilegio-declararse-apolitico-precisamente-prueba-no-vives-violencias_1_12661811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Oct 2025 18:50:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Youssef Taki, artista: "El privilegio de declararse apolítico es precisamente la prueba de que no vives esas violencias"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Migraciones,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[James D.A. Millington, experto en paisajes socioecológicos: "No arde solo la vegetación, arde nuestra relación con el territorio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/james-d-millington-experto-paisajes-socioecologicos-no-arde-vegetacion-arde-relacion-territorio_1_12553710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1697d03-55af-425d-9357-c80223c873e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="James D.A. Millington, experto en paisajes socioecológicos: &quot;No arde solo la vegetación, arde nuestra relación con el territorio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una de las voces de referencia mundial en el estudio del fuego. Geógrafo en el King's College de Londres y miembro del Leverhulme Centre, trata de desentrañar la madeja que conecta el cambio del modelo ganadero con los incendios globales, la expansión de la soja con la deforestación amazónica y los programas de conservación con la respiración del bosque atlántico brasileño</p><p class="subtitle">Francisco Seijo, experto en cultura del fuego: “Invertimos en helicópteros, pero no lo suficiente en mantener vivos los pueblos”
</p></div><p class="article-text">
        Los incendios que ennegrecen los montes de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica no son un episodio aislado, sino parte de un incendio planetario que enlaza las colinas de California con las sabanas africanas y nos recuerda que lo que arde son tambi&eacute;n nuestras formas de habitar la tierra. La urgencia del fuego a las puertas de nuestros pueblos no deber&iacute;a cegarnos ante esa dimensi&oacute;n global. Hoy m&aacute;s que nunca se impone una mirada amplia, capaz de escapar de las lecturas cainitas y de las disputas partidistas en las que tan f&aacute;cilmente caemos.
    </p><p class="article-text">
        James D.A. Millington es experto en modelos que integran lo social y lo ecol&oacute;gico. En sus trabajos, defiende que sin reconocer el papel humano, y sin rescatar sus usos culturales del fuego, la ciencia del clima y de la biodiversidad la visi&oacute;n es incompleta. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o ha participado en las actividades desarrolladas en la Serran&iacute;a de Cuenca por el grupo de investigaci&oacute;n <em>SocialGIF</em> de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), liderado por Carmen V&aacute;zquez y Jos&eacute; Mar&iacute;a Mart&iacute;nez. 
    </p><p class="article-text">
        El ge&oacute;grafo y ec&oacute;logo de paisajes brit&aacute;nico ha estudiado la conectividad del h&aacute;bitat de especies emblem&aacute;ticas en &Aacute;frica y los efectos de las pol&iacute;ticas de quema en comunidades locales de distintos continentes. Utilizando modelos computacionales, Millington insiste en que los grandes modelos clim&aacute;ticos solo estar&aacute;n completos si incorporan el papel humano y sus usos culturales del fuego, esa pieza perdida sin la cual la ciencia se convierte en un relato incompleto.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Millington, el fuego suele representarse como consecuencia del calor, la humedad o el viento. Una visi&oacute;n que considera reduccionista. &ldquo;Los modelos globales han simplificado demasiado al ser humano. Y sin la dimensi&oacute;n cultural y pr&aacute;ctica, el fuego no se entiende&rdquo;. Su propuesta es que algoritmos y sat&eacute;lites aprendan tambi&eacute;n del pastoreo, de las quemas agr&iacute;colas, de las hogueras de subsistencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos llevar a los modelos clim&aacute;ticos un entendimiento del fuego que nace de la experiencia cotidiana de paisajes muy distintos... mejorar c&oacute;mo representamos al ser humano en esa ecuaci&oacute;n&rdquo;. La paradoja cient&iacute;fica, se&ntilde;ala, es que la ciencia m&aacute;s avanzada necesita volver la mirada a lo que parec&iacute;a olvidado, las hogueras que los abuelos encend&iacute;an al caer la tarde.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Gastamos en apagar pero no en prevenir. Es como invertir solo en ambulancias y nos olvidáramos de la salud pública</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los sat&eacute;lites lo confirman: entre 1990 y 2020 el fuego de subsistencia desapareci&oacute; en gran parte del planeta. &ldquo;El fuego cultural ha sido criminalizado&rdquo;, dice Millington, y con &eacute;l se fue una forma de cuidar el territorio. Donde antes ard&iacute;an peque&ntilde;as hogueras para limpiar rastrojos o regenerar el suelo, hoy se acumula el combustible que alimenta los megaincendios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada megaincendio es la suma de miles de fuegos peque&ntilde;os que nunca se dejaron arder&rdquo;, explica. El fen&oacute;meno no es exclusivo de Espa&ntilde;a, se repite en &Aacute;frica, en Am&eacute;rica Latina, en todo el Mediterr&aacute;neo. Una prohibici&oacute;n que quiso proteger termin&oacute; multiplicando el riesgo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando desaparece la pr&aacute;ctica, desaparece tambi&eacute;n la palabra. Y con ella, la capacidad de imaginar otra relaci&oacute;n con el fuego.&rdquo; La frase condensa la preocupaci&oacute;n de Millington. El fuego dej&oacute; de ser cotidiano y con &eacute;l se extingui&oacute; un lenguaje campesino tejido durante siglos. Ese vac&iacute;o lo ocuparon protocolos t&eacute;cnicos y brigadas profesionales. &ldquo;El conocimiento del fuego estaba repartido entre la gente com&uacute;n. Hoy lo concentran ingenieros y normativas. La poblaci&oacute;n ignora lo b&aacute;sico del fuego. En ese tr&aacute;nsito se perdi&oacute; la memoria oral y lo que qued&oacute; fue el miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En sus investigaciones aparecen ejemplos de comunidades ind&iacute;genas en Australia que aplican el <em>cultural burning</em> sin calendarios fijos. &ldquo;No lo deciden por decreto, sino porque leen la hierba, el insecto, el viento. Es un conocimiento encarnado en la pr&aacute;ctica&rdquo;. Millington lo compara con lo que existi&oacute; en el Mediterr&aacute;neo, cuando pastores y agricultores sab&iacute;an que el fuego, usado con cuidado, era aliado de la cosecha. &ldquo;No era improvisaci&oacute;n, era ciencia campesina&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El conocimiento del fuego estaba repartido entre la gente común. Hoy lo concentran ingenieros y normativas. La población ignora lo básico del fuego. En ese tránsito se perdió la memoria oral y lo que quedó fue el miedo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea resulta provocadora en una &eacute;poca obsesionada con el control. Confiar en la gente para leer su entorno parece revolucionario. &ldquo;Recuperar esa lectura del paisaje es fundamental. Sin ella, solo nos queda reaccionar cuando todo arde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Millington no se queda en lo t&eacute;cnico. Tambi&eacute;n en la narraci&oacute;n social del fuego. &ldquo;Hemos construido un relato donde todo fuego es enemigo. Y as&iacute; es imposible entender que tambi&eacute;n hay fuegos buenos&rdquo;. El peso de los noticiarios veraniegos y de cierta &eacute;pica infantil impide distinguir entre una quema regeneradora y un desastre. &ldquo;Necesitamos otro lenguaje. Hablar de fuego cultural, de fuego prescrito, de fuego que regenera. Y diferenciarlo del megaincendio, ese monstruo que hemos creado al expulsar al fuego de su lugar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos otro lenguaje. Hablar de fuego cultural, de fuego prescrito, de fuego que regenera. Y diferenciarlo del megaincendio, ese monstruo que hemos creado al expulsar al fuego de su lugar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El investigador critica la l&oacute;gica reactiva de los gobiernos. &ldquo;Gastamos en apagar pero no en prevenir. Es como invertir solo en ambulancias y nos olvid&aacute;ramos de la salud p&uacute;blica&rdquo;. Reclama m&aacute;s apoyo al mundo rural, al pastoreo y a las pr&aacute;cticas que mantienen vivo el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        Para Millington, el fuego es un espejo de nuestra cultura. Lo que arde no es solo la vegetaci&oacute;n, arde tambi&eacute;n la relaci&oacute;n rota entre sociedad y territorio. &ldquo;El problema no es t&eacute;cnico, es cultural&rdquo;, resume. Devolver el fuego a su lugar no significa volver atr&aacute;s, sino sumar la memoria oral a la ciencia digital. La paradoja es clara: solo podremos avanzar si recuperamos lo que dejamos arder en el olvido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José An Montero, Paz García Blanes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/james-d-millington-experto-paisajes-socioecologicos-no-arde-vegetacion-arde-relacion-territorio_1_12553710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Aug 2025 18:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[James D.A. Millington, experto en paisajes socioecológicos: "No arde solo la vegetación, arde nuestra relación con el territorio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Investigación,Incendios forestales,Universidad de Castilla-La Mancha]]></media:keywords>
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