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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rosa Gil]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Rosa Gil]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Arqueólogos contra detectores de metales: la guerra del expolio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arqueologos-detectores-metales-guerra-expolio_1_9292495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4996dbb4-6ec8-47e3-a865-f68617513f4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arqueólogos contra detectores de metales: la guerra del expolio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los expertos denuncian que los ‘detectoristas’ destruyen el patrimonio de todos; los aficionados a los detectores de metales defienden lo que presentan como su 'hobby' y reclaman una regulación que ponga coto a los desaprensivos</p><p class="subtitle">Una foto de Kim Kardashian de fiesta y una trama de tráfico de antigüedades que se destapa con casualidades</p></div><p class="article-text">
        El grupo de arqueolog&iacute;a Roman Army termin&oacute;, hace pocos d&iacute;as, su campa&ntilde;a de verano en Sasam&oacute;n (Burgos). Celebraron el logro de conseguir datar el asedio romano al poblado <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Turmogos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turmogo</a> de Cerro de Casta&ntilde;edo pero no quisieron dejar pasar la visibilidad de su hallazgo para lamentar, amargamente, la injerencia de los <em>detectoristas</em>. As&iacute; es como se conoce popularmente a aquellas personas que, detector de metal en mano, expolian los yacimientos y sus alrededores en busca de tesoros. Los arque&oacute;logos los llaman <em>toperos </em>&mdash;por los agujeros que hacen&mdash; o <em>piteros</em>, por el sonido que hace el detector cuando encuentra algo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si alguien encuentra un proyectil y se lo lleva, esa persona borra un trozo de historia&rdquo;, advierte el profesor de Arqueolog&iacute;a en la Universidad de Salamanca Jos&eacute; Manuel Costa, integrante adem&aacute;s de Roman Army. &ldquo;Cuando un proyectil aparezca en un lugar concreto, nos informa de d&oacute;nde estaba el campo de batalla, d&oacute;nde pod&iacute;a estar el punto de tiro, las tropas&hellip; Al llev&aacute;rselo, perdemos mucha informaci&oacute;n irrecuperable&rdquo;. Marta Chord&aacute; P&eacute;rez, arque&oacute;loga e investigadora de la Universidad de Zaragoza, coincide: &ldquo;Una moneda solo es una moneda; pero en un yacimiento, puede ser la clave para saber si unas ruinas son de un periodo o de otro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Cr&oacute;nica de un expolio</h3><p class="article-text">
        Chord&aacute;, especialista en la Espa&ntilde;a celt&iacute;bera, habla con conocimiento de causa. Dirige la excavaci&oacute;n del yacimiento celt&iacute;bero de Aratis (Aranda de Moncayo, Zaragoza), <a href="https://www.eldiario.es/aragon/cultura/celtiberos-regresan-espana-investigacion-expolio_1_1203363.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escenario de un medi&aacute;tico caso de expolio y recuperaci&oacute;n</a>. &ldquo;En Aratis &mdash;explica Marisancho Menj&oacute;n, directora general de Patrimonio Cultural de Arag&oacute;n&mdash; hab&iacute;a una concentraci&oacute;n extraordinaria de objetos de metal, y varias personas con detectores esquilmaron todo. Se han recuperado m&aacute;s de 9.000 piezas, incluidos siete cascos; pero los expoliadores destruyeron el terreno donde estaban, as&iacute; que ahora no podemos saber por qu&eacute; hab&iacute;a all&iacute; tanto metal. &iquest;Era una fundici&oacute;n metal&uacute;rgica? &iquest;Tumbas de guerreros? &iquest;El escenario de una derrota b&eacute;lica? Esa informaci&oacute;n se ha perdido irremediablemente&rdquo;.
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                Hoyos en el suelo en el sitio de una excavación en Cerro Castarreño (Olmillos de Sasamón, Burgos) realizados por &#039;detectoristas&#039;                            </span>
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        El expolio de Aratis empez&oacute; a finales de los a&ntilde;os 80, y en los 90 algunas piezas fueron examinadas en un museo alem&aacute;n (que dio la alarma a la Interpol, ya en 1990). El coleccionista alem&aacute;n Axel Guttmann adquiri&oacute; una parte de aquellas piezas y a su muerte, cuando sus herederos las pusieron a la venta, fue cuando las autoridades empezaron a movilizarse. En 2013 se detuvo a los expoliadores. Los siete cascos &mdash;se cree que hab&iacute;a m&aacute;s, y que el lugar del que los expoliaron era una necr&oacute;polis&mdash; fueron entregados por el museo franc&eacute;s de Mougins al conocer su origen il&iacute;cito. A finales de 2021, el Museo de Zaragoza recibi&oacute; y expuso al fin los cascos recuperados. El pr&oacute;ximo mes de octubre inaugurar&aacute; una muestra sobre el expolio y recuperaci&oacute;n de estas piezas, y acaba de empezar en Aranda la segunda campa&ntilde;a de excavaci&oacute;n. &ldquo;El yacimiento estaba bastante esquilmado, pero solo en los niveles superficiales &mdash;dice Chord&aacute;&mdash;. El a&ntilde;o pasado descubrimos parte del torre&oacute;n, que domina el yacimiento, y este a&ntilde;o intentaremos determinar su planta y terminar de excavar los niveles arqueol&oacute;gicos, que ya empiezan a dar materiales interesantes y datables&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una afici&oacute;n viral</h3><p class="article-text">
        &iquest;El caso de Aratis nos ha ense&ntilde;ado algo? Es dif&iacute;cil decirlo. A pesar de todo el revuelo medi&aacute;tico, el yacimiento no fue declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural &mdash;lo que aumenta las sanciones por expolio&mdash; hasta 2016. El principal expoliador, Ricardo Granada &mdash;que lleg&oacute; a usar una excavadora en el yacimiento&mdash;, muri&oacute; antes de que el Tribunal Supremo dictara sentencia; el otro, Mariano Ostal&eacute;, que &lsquo;restaur&oacute;&rsquo; con un soplete algunos de los cascos, fue condenado a un a&ntilde;o y nueve meses de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y lo cierto es que vivimos un bum del detectorismo. Aunque no hay cifras oficiales, tiendas como Eurodetection e Ib&eacute;rica detectores coinciden en que las ventas de detectores de metales han aumentado entre un 10 y un 15% en los &uacute;ltimos meses. Algo han tenido que ver las redes sociales, que han sacado a la luz una afici&oacute;n que hasta hace poco se llevaba desde la discreci&oacute;n y que, aseguran desde estos puntos de venta, no tiene por qu&eacute; ser il&iacute;cita. &ldquo;Es un <em>hobby </em>muy bonito, activo y al aire libre, y con el que muchas veces los aficionados hacen una gran labor de limpieza del campo&rdquo;, asegura Carlos Padilla, de la tienda Eurodetection. &ldquo;Consiste en detectar objetos que la gente ha perdido, no tienen por qu&eacute; ser monedas antiguas. Tenemos un cliente que se compr&oacute; un detector para localizar en el cortijo donde se hab&iacute;a criado, y encontr&oacute; el costurero de su abuela&hellip; Y si te encuentras una pieza antigua, hay que avisar a las actividades competentes. Para salir al campo con un detector tienes que ir muy bien documentado&rdquo;.
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                Un detector de metales y diversos objetos incautos por la Guardia Civil a dos &#039;piteros&#039; sorprendidos en las provincias de Burgos y Álava con un detector de metales el pasado mes de marzo                            </span>
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        Desde esta tienda se&ntilde;alan que, de hecho, el marco legal es una preocupaci&oacute;n habitual de los aficionados. &ldquo;La pregunta m&aacute;s frecuente cuando alguien compra un detector es qu&eacute; es lo que no se puede hacer. Quien hace algo ilegal no nos lo dice, porque lo perseguimos mucho: al fin y al cabo, cuanta m&aacute;s actividad ilegal, m&aacute;s coto se le pondr&aacute; a esta afici&oacute;n y menos detectores venderemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francesc G&oacute;mez, secretario de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Detecci&oacute;n Deportiva, est&aacute; de acuerdo: &ldquo;Desde luego que hay expoliadores, pero esos no pasan por la Federaci&oacute;n, porque para ello hay que firmar un c&oacute;digo de responsabilidad, dar unos datos, comprometerse a seguir nuestro c&oacute;digo &eacute;tico. Y el que busca beneficio econ&oacute;mico no est&aacute; dispuesto a dar el menor dato sobre s&iacute; mismo, ni a comprometerse a unas reglas. La clave es regular, y tengo amigos arque&oacute;logos que est&aacute;n a favor de hacerlo. Pero luego est&aacute;n los &lsquo;arqueotalibanes&rsquo;, que nos llaman a todos expoliadores. Y no es lo mismo, igual que no es lo mismo un furtivo que un cazador con licencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El marco legal es, de hecho, una realidad compleja; la protecci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico, cultural y art&iacute;stico es una competencia auton&oacute;mica, y la normativa var&iacute;a mucho: Andaluc&iacute;a y Valencia, las m&aacute;s estrictas, prohiben los detectores de metales en el campo excepto para uso arqueol&oacute;gico debidamente autorizado. En el &aacute;mbito nacional, hay zonas vetadas: yacimientos arqueol&oacute;gicos, reservas naturales, zonas con bienes de inter&eacute;s cultural, parques nacionales, castillos e iglesias (junto con un per&iacute;metro de dos kil&oacute;metros a su alrededor), terrenos privados&hellip; Y existe la obligaci&oacute;n de comunicar el hallazgo de objetos antiguos.
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                Arqueólogos de Roman Army trabajando en el Cerro de Castarreño (Olmillos de Sasamón, Burgos)                            </span>
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        &ldquo;Pero ese marco legal &mdash;dice Jos&eacute; Manuel Costa&mdash; no cubre toda la casu&iacute;stica. En muchos sitios es legal que alguien se meta con un detector en un yacimiento que a&uacute;n no est&aacute; catalogado, o que la Administraci&oacute;n no quiere catalogar porque tiene otros intereses. Lo moral y lo legal son cosas diferentes; lo moral deriva de la formaci&oacute;n y la sensibilidad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Hallazgos &iquest;casuales?</h3><p class="article-text">
        La ley, por ejemplo, ampara el &ldquo;hallazgo casual&rdquo; y ah&iacute; es donde se refugian muchos <em>detectoristas </em>desaprensivos, como bien sabe Marta Chord&aacute;. &ldquo;En mi comarca, Molina de Arag&oacute;n (Guadalajara), cada dos por tres me dice alguien que se ha encontrado alguna cosa de inter&eacute;s. Y con alguno que ya conoces sabes perfectamente que no es un hallazgo casual. Pero como no los pilles con las manos en la masa, es muy dif&iacute;cil que se materialice una sanci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Asturias, la proliferaci&oacute;n de &ldquo;hallazgos casuales&rdquo; en los &uacute;ltimos meses ha llevado a la Administraci&oacute;n a tomar cartas en el asunto, como indica Pablo Le&oacute;n Gasalla, director general de Cultura y Patrimonio del Principado de Asturias. &ldquo;A comienzos de 2022, casi cada semana hab&iacute;a entregas a distintos museos de objetos encontrados con detectores&rdquo;, dice. Algunos de aquellos hallazgos eran espectaculares, como las 17 hachas de la Edad de Bronce que encontr&oacute; un aficionado en Langreo. Pero aquello era un indicio de que se estaban haciendo pr&aacute;cticas arqueol&oacute;gicas no autorizadas.
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                Un hombre peina la playa de Luanco (Asturias) con un detector de metales en abril de 2021                            </span>
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        El Principado cre&oacute; un grupo de trabajo con el objetivo de frenar el impacto del uso de detectores en el patrimonio arqueol&oacute;gico. En Asturias vive, precisamente, uno de los <em>influencers </em>m&aacute;s conocidos del <em>detectorismo</em>, Virgilio Garc&iacute;a, que cuenta con 3,95 millones de suscriptores en su canal de YouTube. &ldquo;Garc&iacute;a podr&iacute;a aprovechar sus muchos seguidores para inculcar buenas pr&aacute;cticas&rdquo;, dice Le&oacute;n Gasalla. &ldquo;Es preocupante que se divulgue el uso de los detectores sin tener en cuenta las precauciones y limitaciones que existen. Eso s&iacute;, en este grupo de trabajo hemos contactado con las organizaciones de <em>detectoristas</em>, para ver sus propuestas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francesc G&oacute;mez asegura que ese es el camino, y que la federaci&oacute;n est&aacute; dispuesta a trabajar en cada mesa donde se debata al respecto; y detalla sus propuestas, que ha compartido con el grupo asturiano e incluso con la Presidencia del Gobierno: &ldquo;Tiene que haber una regulaci&oacute;n. Nosotros sugerimos una app a la que tengan acceso los aficionados, la Guardia Civil y la Administraci&oacute;n, que geolocalice a cada <em>detectorista</em>. Y si encuentras algo que pueda tener valor, haces una foto y la subes a la app. Y as&iacute; elaboras un mapa de hallazgos que es, de hecho, &uacute;til a los arque&oacute;logos y permite un seguimiento de las piezas. El British Museum tiene un sistema parecido. Y, por supuesto, es necesaria una licencia que nos permita distinguir al expoliador del aficionado responsable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque basta darse una vuelta por internet para confirmar que un porcentaje de los aficionados camina, como poco, en la cuerda floja de esa legalidad. Perfiles de Instagram que presumen, desde el anonimato, de las monedas antiguas que encuentran y atesoran; v&iacute;deos envueltos en &eacute;pica de &lsquo;cazatesoros&rsquo;, usuarios que guardan en secreto los lugares donde han encontrado piezas interesantes... Toda esta actividad, por otra parte, los ha puesto en el punto de mira de las fuerzas y cuerpos de seguridad, que ahora vigilan tanto el monte como los foros y redes sociales de <em>detectoristas</em>. Marisancho Menj&oacute;n es tajante al respecto: &ldquo;Hay algunos que denominan a esta gente &rdquo;cazadores de tesoros&ldquo;, cuando cualquier t&eacute;rmino que no sea &rdquo;expoliadores&ldquo; genera una aceptaci&oacute;n de esta actividad. Quienes defienden estas pr&aacute;cticas no saben nada de arqueolog&iacute;a. Aunque donen lo que encuentren al museo, aunque vayan con buena intenci&oacute;n, todo el patrimonio que est&aacute; bajo la tierra o el agua es de dominio p&uacute;blico; no se puede hacer ninguna intervenci&oacute;n sin los permisos y autorizaciones oportunos&rdquo;. G&oacute;mez no est&aacute; de acuerdo: &ldquo;Lo importante es saber d&oacute;nde est&aacute;s. No todo es contexto arqueol&oacute;gico, y una moneda puede no ser parte de ese contexto. El presidente de la federaci&oacute;n es arque&oacute;logo, yo soy historiador. Sabemos de qu&eacute; hablamos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Destino: el mercado negro</h3><p class="article-text">
        &iquest;Y cu&aacute;l es el destino de las piezas que extraen los <em>detectoristas?</em> Al menos una parte se convierte en objeto de tr&aacute;fico. Al menos, todos los expertos consultados dan por hecho que existe un mercado negro. &ldquo;Hay un mercado ilegal vinculado al tr&aacute;fico de bienes culturales &mdash;dice Le&oacute;n Gasalla&mdash; pero no sabemos qu&eacute; porcentaje de hallazgos de <em>detectoristas </em>no se entrega a los museos. Lo que vemos nosotros, sobre todo, es a los aficionados que salen al campo de forma informal y queremos pensar que informan si encuentran algo&rdquo;. Jos&eacute; Manuel Costa es m&aacute;s rotundo: &ldquo;Entre los <em>piteros </em>est&aacute;n los coleccionistas, que quieren presumir delante de los amigos y nada m&aacute;s; y tambi&eacute;n las personas que est&aacute;n en redes de tr&aacute;fico de objetos arqueol&oacute;gicos y bienes art&iacute;sticos. Los expoliadores profesionales son un problema en el levante y sur de la pen&iacute;nsula, y tambi&eacute;n en la Espa&ntilde;a vaciada, donde pueden expoliar una iglesia o un campo de batalla sin que nadie los detenga&rdquo;. El mismo Francesc G&oacute;mez opina que los que acuden a los yacimientos con un detector de metales son, en su mayor&iacute;a, bandas organizadas o al menos personas con &aacute;nimo de lucro.
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                    alt="Los arqueólogos de Roman Army alertan sobre la descontextualización de los hallazgos que produce la extracción aficionada de metales"
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                Los arqueólogos de Roman Army alertan sobre la descontextualización de los hallazgos que produce la extracción aficionada de metales                            </span>
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        El problema se vuelve m&aacute;s peliagudo cuando las instituciones o la Administraci&oacute;n se convierten en compradores de estos bienes, algo que podr&iacute;a suceder. &ldquo;Estas redes no funcionan sin cierta connivencia&rdquo;, dice Costa. &ldquo;Y a veces, la duda para la Administraci&oacute;n puede ser: o &lsquo;blanqueamos&rsquo; un hallazgo y lo preservamos en nuestro museo, o se pierde y va a la ruta ilegal&rdquo;. Marta Chord&aacute; no est&aacute; tan segura: &ldquo;La Administraci&oacute;n no compra a expoliadores, pero en el pasado, cuando a&uacute;n no hab&iacute;a una Ley de Patrimonio Hist&oacute;rico [que se promulg&oacute; en 1985], s&iacute; se acudi&oacute; a los aficionados a la arqueolog&iacute;a, que ten&iacute;an estos objetos en su poder: el cura del pueblo, el m&eacute;dico&hellip; Ellos ayudaron a hacer el inventario arqueol&oacute;gico, porque llevaban toda la vida saliendo al campo a buscar estos objetos y sab&iacute;an d&oacute;nde estaban los yacimientos. Por otra parte, el mercado negro de <em>piteros </em>tiene que existir, porque ha existido siempre. Ya la primera legislaci&oacute;n contra el expolio, de 1911, intenta frenar la evasi&oacute;n de nuestro patrimonio a otros pa&iacute;ses. En el caso del patrimonio eclesi&aacute;stico, sabemos que ha habido redes de expolio muy organizadas, con personajes como Erik el Belga&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Turismo del expolio</h3><p class="article-text">
        Y no es f&aacute;cil defenderse de ese expolio. Hay mucho territorio, muchos yacimientos sin catalogar y cada vez m&aacute;s personas con detectores de metales. Los arque&oacute;logos saben que se trata de un problema complejo. &ldquo;En cuanto das a conocer un yacimiento, le pones una diana que atrae al turismo del expolio&rdquo;, dice Costa. &ldquo;Pero es necesario que se conozca, porque hay que formar a la gente y educarla. Si no, cualquier ley se encontrar&aacute; con reacciones negativas. No ha habido un debate p&uacute;blico sobre por qu&eacute; es importante defender nuestro patrimonio. Y luego tampoco queremos criminalizar a la gente que encuentra cosas, que est&aacute; trabajando el campo o haciendo una obra y se topa con algo. Porque entonces lo van a ocultar por miedo&rdquo;.
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                    alt="Agentes Forestales multan a un hombre que recogía monedas de la Edad Media sin autorización, en febrero de 2020"
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                Agentes Forestales multan a un hombre que recogía monedas de la Edad Media sin autorización, en febrero de 2020                            </span>
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        La conciencia social es, de hecho, su mejor arma. &ldquo;La gente de los pueblos es nuestra primera l&iacute;nea de defensa&rdquo;, dice Costa. Marta Chorda est&aacute; de acuerdo: &ldquo;Son los vigilantes del patrimonio, los que conocen su valor. Muchas veces son ellos quienes dan la voz de alarma a la Guardia Civil&rdquo;. Pero &iquest;qu&eacute; pasa cuando no hay poblaci&oacute;n, como sucede en la Espa&ntilde;a vaciada? La vigilancia del territorio desaparece y los desaprensivos se vuelven legi&oacute;n. As&iacute; lo ve Menj&oacute;n: &ldquo;No es posible estar 24 horas al d&iacute;a, siete d&iacute;as a la semana controlando los mil yacimientos que tenemos en Arag&oacute;n&rdquo;. Y a esto se le suma el problema de que a veces la protecci&oacute;n del patrimonio no se ve con buenos ojos. &ldquo;El expolio se disfraza de inter&eacute;s general &mdash;asegura Chord&aacute;&mdash;. Se dice: &rdquo;Los arque&oacute;logos han parado la obra&ldquo;, cuando se trata de algo importante, que nos pertenece a todos, y por lo general suele ser compatible con una obra o construcci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La soluci&oacute;n? Informar, crear conciencia social y conocer el protocolo a seguir ante el hallazgo casual de una pieza con posible valor hist&oacute;rico: no extraerla y avisar a las autoridades (la Guardia Civil o el Seprona) para que decidan el curso de acci&oacute;n m&aacute;s apropiado. Tambi&eacute;n se necesitan m&aacute;s recursos para vigilar el patrimonio y detener a los infractores. &ldquo;En general &mdash;concluye Pablo Le&oacute;n Gasalla&mdash;, hace falta hacer did&aacute;ctica de la arqueolog&iacute;a&rdquo;. Para los detectoaficionados, la clave est&aacute; en regular. &ldquo;Esto va a ir a m&aacute;s, no se va a acabar poniendo cuatro multas, dice Francesc G&oacute;mez. Contamos con unas 3.850 personas federadas y cada semana tenemos entre 10 y 15 altas. Es necesario negociar, hablar, contar con nosotros. No se puede regular desde el miedo. Eso es malo, aqu&iacute; y en cualquier asunto de la sociedad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arqueologos-detectores-metales-guerra-expolio_1_9292495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Sep 2022 20:38:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arqueólogos contra detectores de metales: la guerra del expolio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Yacimientos arqueológicos,Arqueología romana,Patrimonio Histórico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chris Claremont, el hombre que nos hizo volar a todos (y todas)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/chris-claremont-hombre-hizo-volar_1_9196897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/978d275b-596d-492f-8b92-426ace0434ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chris Claremont, el hombre que nos hizo volar a todos (y todas)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El histórico guionista de los 'X-Men'ha sido una de las estrellas del festival Celsius de Avilés. Hablamos con él de diversidad, representación, libertad creativa, derechos de autor y, por supuesto, mutantes</p><p class="subtitle">“¿Por qué no una selva color de rosa?”, la Guinea a boli Bic de Ramón Esono</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;A veces, la gente se me echa a llorar <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>confiesa Chris Claremont cuando le preguntamos c&oacute;mo lleva su estatus de leyenda del c&oacute;mic<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>. Me ha pasado en Mosc&uacute;, en Par&iacute;s, en Madrid, por todo el mundo. Estoy firmando y a alguien se le saltan las l&aacute;grimas y me dice que le encanta mi trabajo, que adora a tal o cual personaje. Y una parte de m&iacute; levanta los pu&ntilde;os y vitorea: &rdquo;&iexcl;S&iacute;!&ldquo;. Pero otra se asusta: &rdquo;Oh, Dios m&iacute;o, entonces mi pr&oacute;ximo guion tiene que ser mejor a&uacute;n&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hablamos en el jard&iacute;n de un hotel de Avil&eacute;s. Claremont <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>guionista hist&oacute;rico de la casa Marvel, padre de los X-Men (La Patrulla X, en Espa&ntilde;a), autor del c&oacute;mic m&aacute;s vendido de la historia (casi 8,2 millones de ejemplares, en 1992), y el escritor que m&aacute;s tiempo ha permanecido al frente de una colecci&oacute;n (17 a&ntilde;os)<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span> es una de las estrellas del festival Celsius, dedicado a la fantas&iacute;a, el terror y la ciencia ficci&oacute;n, y un entorno, por lo tanto, con alta probabilidad de l&aacute;grimas fan. 
    </p><p class="article-text">
        A sus 71 a&ntilde;os, camina apoy&aacute;ndose en un bast&oacute;n. Le falta un poco el aliento en las parrafadas largas (y habla siempre en parrafadas largas), pide las gafas para firmar un c&oacute;mic; su mujer, Beth, le recuerda que se tome las vitaminas. Parece que la edad ha hecho mella&hellip; hasta que toca hablar de c&oacute;mics. Entonces levanta la voz, gesticula, chasquea los dedos para marcar el ritmo que debe tener una buena historia. Y parece tan lleno de energ&iacute;a como en 1975, cuando se convirti&oacute; en guionista de la moribunda serie de c&oacute;mics X-Men y la convirti&oacute; en un <em>best-seller</em> cuya repercusi&oacute;n sigue siendo enorme. &ldquo;Ahora trabajo para mi tercera generaci&oacute;n de lectores, y me dirijo ya a la cuarta <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>dice, y &eacute;l mismo parece impresionado<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>. Para m&iacute;, eso dice mucho del impacto que ha tenido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la clave de ese impacto? &iquest;Qu&eacute; es lo esencial en la escritura de c&oacute;mics? &ldquo;Dar con una buena historia y contarla, mejor si es junto a un gran dibujante <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;r&iacute;e&ndash;</span>. Todo se reduce a eso: crear personajes y contar una historia, conflicto y resoluci&oacute;n. La misma regla vale para novelistas o cineastas. La diferencia es que cada c&oacute;mic es un cap&iacute;tulo de una historia mayor, as&iacute; que resuelves el conflicto y, en la &uacute;ltima p&aacute;gina, incluyes algo que hace que el lector vuelva para el siguiente n&uacute;mero. Y al siguiente. Y al siguiente. Es una aventura sin fin. Cuando se hace bien, ah&iacute; es donde reside la diversi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con los X-Men, mi objetivo, en cierto modo, era romper las reglas. Conseguir un cómic que pudiera hablar a más personas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con X-Men, evidentemente, lo hizo bien. Y en el &eacute;xito de la serie la diversidad jug&oacute; un papel importante. Un estudio del proyecto acad&eacute;mico The Claremont Run concluy&oacute; que, en los 70 y 80, los c&oacute;mics de La Patrulla X superan el test de Bechdel un 50% m&aacute;s de veces que todos los dem&aacute;s t&iacute;tulos de Marvel juntos. &ldquo;Las mujeres son el 51% de la raza humana <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>dice el guionista<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>. Es un p&uacute;blico muy numeroso, y yo quer&iacute;a que leyeran mis c&oacute;mics, as&iacute; que intent&eacute; darles personajes con los que pudieran empatizar, que pudieran hacer suyos; adem&aacute;s, estaban basados en mujeres que conozco, igual de valientes y brillantes&rdquo;. Los personajes femeninos, que Claremont incluy&oacute; y dot&oacute; de complejidad, eran, en efecto, una asignatura pendiente en el sector del c&oacute;mic. &ldquo;Mira, por ejemplo, a los Cuatro Fant&aacute;sticos. Los tres personajes masculinos tienen poderes espectaculares. &iquest;Y la &uacute;nica mujer? Su poder es&hellip; desaparecer. Es una met&aacute;fora perturbadora, pero realista, de las relaciones de pareja en los a&ntilde;os 60. Con los X-Men, mi objetivo, en cierto modo, era romper las reglas. Conseguir un c&oacute;mic que pudiera hablar a m&aacute;s personas&rdquo;. Incluso el t&iacute;tulo del c&oacute;mic (X-Men, Hombres-X) merece revisi&oacute;n, a sus ojos. &ldquo;No son solo hombres. Tiene que haber un t&iacute;tulo mejor, aunque, claro est&aacute;, es una marca registrada&rdquo;. Es una nada sutil referencia al t&iacute;tulo que &eacute;l mismo quer&iacute;a ponerle a la serie, The Mutants, que Marvel rechaz&oacute;&hellip; y que, se rumorea, podr&iacute;a adoptar ahora para algunos productos de la casa.
    </p><p class="article-text">
        Pero la Patrulla X no solo dio espacio a las mujeres; tambi&eacute;n a personajes de otras razas y nacionalidades. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no darles una voz a todos? Cuando exploras su individualidad, su autopercepci&oacute;n y su visi&oacute;n de la realidad, haces que esos personajes sean interesantes. A m&aacute;s diversidad, m&aacute;s diversi&oacute;n y a m&aacute;s diversi&oacute;n, m&aacute;s se entusiasmar&aacute;n los lectores. Y aprender&aacute;n algo, con suerte&rdquo;. El subtexto, en aquellos a&ntilde;os, fue fundamental. Claremont le dio la vuelta al tropo del superh&eacute;roe: los mutantes no eran gigantes de solemnidad mitol&oacute;gica, sino seres extra&ntilde;os y perseguidos. Y ese mensaje cal&oacute; entre las minor&iacute;as. &ldquo;Los mutantes nacen con superpoderes, no los consiguen en un laboratorio ni en un viaje estelar. Pueden decir: nac&iacute; diferente. &iquest;Por qu&eacute; me odias por eso? Y esa met&aacute;fora la entend&iacute;an las personas negras, y tambi&eacute;n los latinos, las personas LGBTI y los &aacute;rabes. Lo que me rompe el coraz&oacute;n es que en los &uacute;ltimos 45 a&ntilde;os eso no haya mejorado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En ning&uacute;n sentido? Hasta 1989, las menciones expl&iacute;citas a la homosexualidad estaban prohibidas por la Comics Code Authority. Destino y M&iacute;stica, tal vez la pareja l&eacute;sbica m&aacute;s ic&oacute;nica creada por Claremont, tuvo que jugar al despiste (&iquest;son amigas? &iquest;son novias?) durante d&eacute;cadas. Ahora son oficialmente pareja en los c&oacute;mics. Pero el guionista niega con la cabeza. &ldquo;Nada ha cambiado realmente. S&iacute;, ahora es m&aacute;s f&aacute;cil presentar esas relaciones de forma expl&iacute;cita. Pero para m&iacute; eso no era el centro de la historia; el centro era el mundo en que viv&iacute;an, y el mundo, especialmente en Estados Unidos, no es ahora m&aacute;s tolerante hacia la comunidad LGBTI. Tampoco hacia las personas nacidas en otros pa&iacute;ses. A veces releo &lsquo;Dios ama, el hombre mata&rsquo; y me pregunto: en la sociedad actual, &iquest;seguir&iacute;a siendo el reverendo Stryker el villano de la historia&hellip; o ser&iacute;a el h&eacute;roe?&rdquo;. (En &lsquo;Dios ama, el hombre mata&rsquo;, novela gr&aacute;fica de 1983, el fan&aacute;tico Stryker lideraba una cruzada para acabar con los mutantes, a los que consideraba criaturas de sat&aacute;n). 
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                Chris Claremont                            </span>
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        Entonces, &iquest;no ha cambiado nada en todos estos a&ntilde;os? &ldquo;En los 80 ten&iacute;amos mucha m&aacute;s libertad creativa <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>dice Claremont<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>. Stan Lee [el hist&oacute;rico editor de Marvel] ten&iacute;a tres reglas: entrega a tiempo, cuenta una buena historia y no seas un grano en el culo, que ya tengo mucho trabajo sacando adelante esta empresa. Ten&iacute;amos la responsabilidad de hacer los c&oacute;mics y no cagarla. Pero, poco a poco, fueron apareciendo elementos de control. Editores, ayudantes&hellip; que con el tiempo se implicaron m&aacute;s y m&aacute;s en las tramas y los personajes. Ten&iacute;a sentido. Los guionistas cambiaban cada pocos a&ntilde;os, as&iacute; que los editores manten&iacute;an la continuidad. Excepto en mi serie, donde yo llevaba muchos a&ntilde;os. Desde mi perspectiva, yo sab&iacute;a mejor lo que hac&iacute;a. Y me sal&iacute; con la m&iacute;a durante mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fin de esa era dorada es la gran cicatriz en la historia conjunta de Marvel y Claremont: el dibujante Jim Lee, la estrella ascendente de la casa, empez&oacute; a dibujar X-Men y a querer tener voz y voto en los argumentos. Bob Harras, el editor, le apoy&oacute;. Claremont menciona el episodio con diplomacia. &ldquo;Marvel ten&iacute;a que encontrar un equilibrio entre lo que el guionista quer&iacute;a hacer y lo que el editor quer&iacute;a hacer. Y por eso me fui aquella primera vez; o m&aacute;s bien me pidieron que me marchara. Pero bueno, as&iacute; funciona este negocio. Como dec&iacute;a Stan, puedes jugar con los juguetes, pero cuando acabes tienes que dejarlos en la caja, porque los juguetes son de Marvel&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ese sistema puede llevar a situaciones parad&oacute;jicas. Claremont est&aacute; a punto de sacar a la luz su nueva colecci&oacute;n para Marvel, &lsquo;Gambito&rsquo;, basada en un personaje que &eacute;l cre&oacute; y que otros guionistas transformaron en alguien totalmente diferente. &ldquo;Ha sido muy divertido, pero tambi&eacute;n ir&oacute;nico: el Gambito que todo el mundo conoce, y con el que he trabajado para esta serie, no es el que yo considero real en mi coraz&oacute;n. As&iacute; es la realidad. Algunas cosas funcionan, otras no y a otras las atropella un autob&uacute;s antes de que puedan dar fruto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos lleva a hablar de derechos de autor. Los personajes con los que Claremont &ldquo;jug&oacute;&rdquo; hasta 1991 (incluidos unos 150 creados por &eacute;l), y de nuevo a partir de 1998, cuando volvi&oacute; a la compa&ntilde;&iacute;a, pertenecen a Marvel. Pero la huella de este guionista es alargada. &ldquo;Piensa en &lsquo;Ms. Marvel&rsquo;, una serie protagonizada por una adolescente paquistan&iacute;; la historia no es m&iacute;a, el personaje no es m&iacute;o&hellip; Pero deriva de creaciones m&iacute;as&rdquo;. &iquest;Es duro perder el control de personajes y tramas? &ldquo;Es la realidad <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>dice pragm&aacute;tico<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>. Me gustar&iacute;a, sobre todo, que en las series y pel&iacute;culas, en vez de un &rdquo;gracias a&hellip;&ldquo; al final de los cr&eacute;ditos, en letras diminutas, hubiera un reconocimiento mayor para todos nosotros. Cuando se estren&oacute; la serie &lsquo;Legi&oacute;n&rsquo;, mi nombre y el de [el dibujante] Bill Sienkiewicz estaban al principio, bien grandes, junto a los del guionista, el director y el productor. Para m&iacute;, esta fue la soluci&oacute;n perfecta. &iquest;Por qu&eacute; no pudieron hacer lo mismo en &lsquo;F&eacute;nix oscura&rsquo;, &lsquo;D&iacute;as del futuro pasado&rsquo; o &lsquo;Los nuevos mutantes&rsquo;? Bueno, hay un mont&oacute;n de razones legales. Pero esas pel&iacute;culas no habr&iacute;an existido sin el trabajo de los creadores originales y creo que deber&iacute;a haber una forma de expresarlo p&uacute;blicamente. Entiendo que no sea as&iacute;, pero es frustrante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es imposible hablar de Marvel sin mencionar su universo cinematogr&aacute;fico, un macronegocio que ha modificado con frecuencia el canon de los c&oacute;mics originales, pero que tambi&eacute;n ha atra&iacute;do a nuevos lectores. &iquest;Qu&eacute; opina al respecto? &ldquo;Bueno, eso est&aacute; muy por encima de mis competencias <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>dice<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>. Me gustan mucho algunas de las pel&iacute;culas&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;les? Duda un momento. &ldquo;Mmm, no, eso es asunto m&iacute;o&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; opina de Capitana Marvel, una pel&iacute;cula que, 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de que Claremont decidiera dar un papel relevante a las superhero&iacute;nas, sigue siendo tachada por algunos de &ldquo;inclusi&oacute;n forzada&rdquo;? El guionista r&iacute;e. &ldquo;Mi controversia personal con &lsquo;Capitana Marvel&rsquo; es que le quitaron todos los poderes a F&eacute;nix [personaje creado por Claremont] para d&aacute;rselos a ella, lo que a su vez acab&oacute; arruinando la pel&iacute;cula de &lsquo;F&eacute;nix Oscura&rsquo;. Pero eso nos dar&iacute;a para otra entrevista&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los mutantes de Claremont, de hecho, han tenido desigual fortuna en pantalla (dato curioso: en las primeras negociaciones para la adaptaci&oacute;n de X-Men, James Cameron iba a ser el productor, y sugiri&oacute; para la direcci&oacute;n a Kathryn Bigelow). Claremont ha especulado que tal vez una serie captar&iacute;a mejor el esp&iacute;ritu de la Patrulla. &ldquo;Algo tipo &lsquo;Juego de tronos&rsquo;, una historia-r&iacute;o; esa ser&iacute;a tal vez una buena manera de empezar de cero <span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>apunta<span class="highlight" style="--color:white;">&ndash;</span>. Pero es solo mi opini&oacute;n. No me corresponde a m&iacute; decidirlo, solo especulo desde el exterior, como cualquiera. Me encantar&iacute;a que mi trabajo fuera una parte activa del universo cinematogr&aacute;fico. Me encantar&iacute;a ser yo una parte activa de ese universo. Esos d&iacute;as, sospecho, han pasado. Sin embargo, me gustar&iacute;a mucho que una serie o una pel&iacute;cula tuvieran un impacto tan grande y duradero como los c&oacute;mics. Y si alguien en Marvel puede hacerlo, me encantar&aacute; verlo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/chris-claremont-hombre-hizo-volar_1_9196897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 19:12:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chris Claremont, el hombre que nos hizo volar a todos (y todas)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marvel,Cómic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elia Barceló: "Stephen King es el gran realista americano, es Galdós"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elia-barcelo-stephen-king-gran-realista-americano-galdos_128_8956352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83b1f041-fc84-478f-884a-5b2a72406a07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elia Barceló: &quot;Stephen King es el gran realista americano, es Galdós&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora alicantina afincada en Austria presenta su nueva novela, ‘Muerte en Santa Rita’, un ‘mediterranean noir’ hijo de la pandemia</p><p class="subtitle">Quince recomendaciones de novela negra</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, Elia Barcel&oacute; ha sido la reina de la literatura de g&eacute;nero espa&ntilde;ola. Empez&oacute; muy joven (ten&iacute;a 22 a&ntilde;os cuando public&oacute; su primer libro, en 1981) y se convirti&oacute; en un referente obligado de la ciencia ficci&oacute;n y la fantas&iacute;a espa&ntilde;olas. Tambi&eacute;n practic&oacute; otros g&eacute;neros, tanto los mal considerados &lsquo;menores&rsquo; (terror, juvenil), como los m&aacute;s generalistas. En 2017, una novela lo cambi&oacute; todo para ella.<em> El color del silencio</em> (Roca), un relato familiar en torno a nuestra historia reciente, dio con la tecla del <em>best seller</em> y Barcel&oacute; se convirti&oacute; en una de las autoras m&aacute;s populares del momento. Lleva 200.000 ejemplares vendidos de sus siete &uacute;ltimas novelas, y varios de sus cl&aacute;sicos <em>(El mundo de Yarek</em> o <em>El contrincante,</em> rebautizado como <em>Uke)</em> est&aacute;n siendo reeditados. Tambi&eacute;n ha dejado su trabajo como profesora de Estudios Hisp&aacute;nicos en la Universidad de Innsbruck (Austria), donde vive desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, para dedicarse en exclusiva a la literatura. Es, adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/autores/elia-barcelo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columnista de elDiario.es</a>. Acaba de publicar <em>Muerte en Santa Rita </em>(Roca), que ella etiqueta como <em>'noir </em>mediterr&aacute;neo' y que es la primera, espera, de una serie de novelas de cr&iacute;menes aderezados con la luz y el aroma a jazm&iacute;n de su tierra natal, Alicante.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muerte en Santa Rita</strong></em><strong> es la historia de un asesinato en un entorno muy particular: una comunidad transgeneracional creada en las instalaciones de un antiguo balneario. &iquest;De d&oacute;nde sali&oacute; esta idea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo hab&iacute;a terminado <em>La noche de plata</em> (Roca) en plena pandemia. Era una novela muy oscura, muy invernal, con un tema muy duro. Entonces termin&oacute; el confinamiento, nos dejaron venir a Espa&ntilde;a y, cuando me encontr&eacute; nadando en una piscina y mirando el cielo, pens&eacute;: &ldquo;Esto es vida&rdquo;. Y, de repente, empez&oacute; a venirme un lugar donde viven diferentes personas y disfrutan de todo esto, del pan con aceite, del mar, y acaba de llegar la primavera. Y se me ocurri&oacute; Santa Rita, y tambi&eacute;n Sof&iacute;a, la propietaria. Y me dije: &ldquo;Mira, chica, vamos a hacer una novela alegre, luminosa, muy mediterr&aacute;nea. Y que haya un crimen, para darle ese punto de alegr&iacute;a&rdquo; [r&iacute;e].
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Un trauma postconfinamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues hablando con los periodistas me he dado cuenta, conscientemente, de lo que hice subconscientemente. Ten&iacute;a muchas ganas de sociedad, de sol, de personas que hablaran entre s&iacute;, de que comieran cosas ricas. Y tambi&eacute;n quer&iacute;a hacer un homenaje a la luz de mi tierra y de mi infancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y parece que dar&aacute; para m&aacute;s de una novela&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo la segunda escrita, a falta de pulirla, y la tercera en la cabeza. Santa Rita se fund&oacute; en 1862, y en ella han pasado muchas cosas turbias, que se han ocultado y olvidado. Bueno, olvidado de forma consciente pero no inconsciente, que es algo que me fascina mucho y que est&aacute; en otras novelas m&iacute;as. Cuando yo era ni&ntilde;a, en la catequesis nos dec&iacute;an que los pecados de los padres pasan a los hijos. Y luego me he dado cuenta de que hay algo de verdad en ese concepto; que hay cosas que nuestros mayores nos legan de forma narrativa, de manera sist&eacute;mica adem&aacute;s de gen&eacute;tica. Por ejemplo, si a una bisabuela tuya la violaron y la mataron, aunque en la familia no se hable de eso, aunque jam&aacute;s te hayan nombrado a esa bisabuela, el trauma permanece en los &ldquo;despu&eacute;s de las ocho no se sale a la calle&rdquo; o en los &ldquo;cruza de acera si se acerca un hombre&rdquo;. Sabes que hay algo ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sof&iacute;a, Greta&hellip; Todos los personajes principales tienen de 60 a&ntilde;os para arriba. &iquest;Una reivindicaci&oacute;n contra el edadismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a dar voz a mujeres de cierta edad, que casi nunca protagonizan novelas. Pens&eacute;: si a una mujer de 50 a&ntilde;os le quedan estad&iacute;sticamente 35 por vivir, &iquest;no es eso interesante? &iquest;En 35 a&ntilde;os no te puede pasar nada, no puedes tener proyectos, ni ilusiones, no te vas a volver a enamorar? Qu&eacute; tonter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sof&iacute;a es escritora de novela er&oacute;tica y negra y tiene un seud&oacute;nimo para cada faceta. Con tantos g&eacute;neros como ha practicado usted, &iquest;ha sentido tentaciones de hacer algo as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez, alguna. Pero mi ilusi&oacute;n siempre ha sido que los lectores y las lectoras quisieran leer una novela de Elia Barcel&oacute; porque es de Elia Barcel&oacute;, sin m&aacute;s. Es algo que estoy consiguiendo ahora, y por lo que estoy muy agradecida. Lo noto cuando voy a las ferias o a las firmas y alguna persona me dice: &ldquo;Nunca se me habr&iacute;a ocurrido leer una novela de ciencia ficci&oacute;n, o de fantas&iacute;a, pero pens&eacute;: 'como es de Elia, voy a darle una oportunidad'&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ciencia ficción no es ninguna tontería: es el género que abre la mente de los lectores, el único que tiene temas nuevos. Pero todo el mundo pensaba que eran memeces, robotitos y bichos verdes</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Bueno, es que usted fue una pionera de la ciencia ficci&oacute;n en Espa&ntilde;a.</h3><p class="article-text">
        Y ahora empiezo a darme cuenta de eso porque cuando empec&eacute;, muy jovencita, solo hac&iacute;a lo que me gustaba. Tuve la suerte de toparme con Miquel Barcel&oacute; y publicar en su revista, Kandama. En los festivales &eacute;ramos [la escritora] Susana Vallejo, [la traductora y escritora] Cristina Mac&iacute;a y yo. Y un mont&oacute;n de novias y mujeres de autores que se aburr&iacute;an mucho. Pero yo no era consciente de estar haciendo algo rompedor. S&iacute; me pas&oacute; que mucha gente, profesores o amigos, me dec&iacute;an: &ldquo;Con lo bien que t&uacute; escribes, &iquest;por qu&eacute; escribes esas tonter&iacute;as?&rdquo;. Es que la ciencia ficci&oacute;n no es ninguna tonter&iacute;a: es el g&eacute;nero que abre la mente de los lectores, el &uacute;nico que tiene temas nuevos. Pero todo el mundo pensaba que eran memeces, robotitos y bichos verdes, algo que no hablaba de nuestros problemas ni de nuestro tiempo.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Cree que ahora hay otra consideraci&oacute;n hacia esos g&eacute;neros?</h3><p class="article-text">
        &iexcl;Imag&iacute;nate, si le han dado un Nobel a Kazuo Ishiguro y el Goncourt a Herv&eacute; Le Tellier! Estamos mejorando. Lo que pasa es que, como yo llevo 40 a&ntilde;os en esto, me doy cuenta de lo que hemos avanzado; y a lo mejor un chaval de 25 piensa que a&uacute;n no es bastante. Y no lo es, claro, pero progresamos. Luego, en cuanto a la literatura de g&eacute;nero, est&aacute; esa idea de que si algo se vende tiene que ser una mierda, como Stephen King, por ejemplo. Para m&iacute;, King es el gran realista americano. Lo importante de sus libros no son los monstruos, sino c&oacute;mo reaccionan las personas ante ellos. Jolines, es que es Gald&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que los j&oacute;venes participan de esa intolerancia, que son menos abiertos que antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sin duda. Creo que en mis tiempos &eacute;ramos m&aacute;s abiertos porque, como nos hab&iacute;an encerrado tanto, nos abr&iacute;amos a todas las posibilidades para ver qu&eacute; m&aacute;s hab&iacute;a. Y los j&oacute;venes de ahora parece que, una vez que se han definido a s&iacute; mismos, todo lo dem&aacute;s ya no les vale y no se abren a nada. Y eso es meterse en una caja. Entiendo que, por ejemplo, no te guste la visi&oacute;n de Orson Scott Card sobre la homosexualidad, y nadie te va a obligar a ir a una conferencia suya; pero a lo mejor es interesante ir a ver qu&eacute; tiene que decir y preguntarle: &ldquo;&iquest;Pero de verdad le parece que la homosexualidad es algo terrible?&rdquo;. Y ver qu&eacute; responde. Porque hoy en d&iacute;a las cosas se tergiversan much&iacute;simo. Y se descontextualizan, y hay un gran deseo de enfrentamiento. Todo lo que le han estado diciendo a J.K. Rowling&hellip; Me parece que se han pasado tres pueblos. Ella tiene perfecto derecho a su opini&oacute;n, y a seguir escribiendo sus novelas. Y t&uacute; a no comprarlas, por supuesto. Pero tambi&eacute;n son los j&oacute;venes quienes han empezado a incluir personajes que antes no estaban, de otras razas, religiones o con discapacidad. Y hay veces que yo no los incluyo por respeto, porque me da miedo hacerlo mal o con sesgos. En<em> Muerte en Santa Rita</em> hay un ciego porque me lo pidieron en una presentaci&oacute;n de <em>El color del silencio</em> que hice para la ONCE. Espero que les parezca bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay un l&iacute;mite a lo que puede imaginar un autor, en ese sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema interesante. Durante siglos, los hombres han hecho personajes femeninos, y nadie se echaba las manos a la cabeza. Pero si eres mujer y haces personajes masculinos, eso despierta debate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y luego est&aacute;n los que imaginan su propia identidad, como </strong><a href="https://www.eldiario.es/cultura/debate-carmen-mola-truco-comercial-planeta_1_8406073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el caso Carmen Mola</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso no me gust&oacute;. No me gust&oacute; nada. Los hombres lo han dominado todo siempre y ahora, cuando las mujeres empezamos a ganarnos lentamente un espacio, tambi&eacute;n nos lo colonizan. Te sientes estafada. Si fuera <a href="https://www.eldiario.es/cultura/yasmina-khadra-seudonimo-mujer-muerte_1_8452970.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una cuesti&oacute;n de peligro de muerte, como el caso de Yasmina Khadra</a>, pues bueno, no s&eacute;, es otra cosa. Pero esto fue puro <em>marketing.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su carrera hubo un antes y un despu&eacute;s de </strong><em><strong>El color del silencio </strong></em><strong>(2017). &iquest;Por qu&eacute; sucedi&oacute; precisamente con esa novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En gran parte, se debi&oacute; a que la editorial, Roca, crey&oacute; en la novela y trabaj&oacute; mucho para darla a conocer. Para m&iacute; supuso un cambio radical. Yo ya hab&iacute;a decidido dejar la universidad y el &eacute;xito de <em>El color del silencio</em> me hizo darme cuenta de que empezaba a tener un sitio en la literatura espa&ntilde;ola; no solo en nuestro gueto, en el <em>fandom,</em> sino en la literatura en general, sin etiquetas. Y eso me hizo mucha ilusi&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Soy muy aficionada a pensar en la muerte, sobre todo en la mía. Siempre que empiezo una novela me planteo si me dará tiempo a acabarla, por eso trabajo con tanto afán. Y porque es lo que más me divierte en el mundo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le preocupan las etiquetas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me llama la atenci&oacute;n la necesidad de etiquetarlo todo de forma exhaustiva. En las bios de Twitter, donde tienes un espacio m&iacute;nimo para explicar qui&eacute;n eres, me sorprende la cantidad de gente que considera necesario incluir su orientaci&oacute;n sexual. A m&iacute; no me gusta que me reduzcan a tres o cuatro etiquetas. No me cabe todo lo que soy en una bio de Twitter.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ahora que lleva cinco a&ntilde;os como escritora en exclusiva, &iquest;qu&eacute; opina del cambio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi vida es estupenda. La &uacute;nica pu&ntilde;eter&iacute;a es que trabajo mucho m&aacute;s. Me encanta meterme en l&iacute;os y digo que s&iacute; a todo. Leo m&aacute;s cosas de otras personas, <a href="https://www.eldiario.es/autores/elia-barcelo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaboro con peri&oacute;dicos</a>, viajo mucho. Es una vida muy bonita, pero muy cansadora, y yo me voy haciendo mayor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y el siguiente libro suyo que veremos ser&aacute;&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ay, hija m&iacute;a, eso es un problema. Tengo las siguientes novelas de Santa Rita en marcha, pero no me extra&ntilde;ar&iacute;a que se me metiera en medio la segunda parte de <em>El efecto Frankenstein</em> [la novela juvenil por la que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elia-barcelo-gana-premio-nacional-literatura-infantil-juvenil_1_6290307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gan&oacute; el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2020</a>], que me han estado pidiendo, o que se me cruce alguna otra idea y me enamore. Tengo cuatro novelas muy empezadas. Y estoy preocupada, porque en este a&ntilde;o hemos visto morirse a gente a la que no le tocaba morirse, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-almudena-grandes-61-anos-edad_1_8532193.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almudena Grandes</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-escritor-fernando-marias-63-anos_1_8721772.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Mar&iacute;as</a>. Y yo soy muy aficionada a pensar en la muerte, sobre todo en la m&iacute;a. Siempre que empiezo una novela me planteo si me dar&aacute; tiempo a acabarla, pienso en cu&aacute;ntas m&aacute;s podr&eacute; escribir a&uacute;n. Por eso trabajo con tanto af&aacute;n. Y porque es lo que m&aacute;s me divierte en el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elia-barcelo-stephen-king-gran-realista-americano-galdos_128_8956352.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 May 2022 20:15:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elia Barceló: "Stephen King es el gran realista americano, es Galdós"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Novela negra,Ciencia ficción,Escritores,Entrevistas,Literatura,España,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora catalana Najat el Hachmi defiende una esfera política sin hiyab]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/escritora-catalana-najat-hachmi-defiende-esfera-politica-hiyab_1_8511715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fb4f437-7c35-4d66-9a18-d9baebe50c47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora catalana Najat el Hachmi defiende una esfera política sin hiyab"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora catalana de origen marroquí criticó en redes sociales la inclusión de una mujer vestida con pañuelo musulmán en la cabeza, Fátima Hamed, en el acto Otras Políticas, abriendo una polémica, rica en frentes, que no ha dejado de crecer desde entonces</p><p class="subtitle">Lectura - 'El himen y el hiyab' de Mona Eltahawy</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias, Ada Colau, M&oacute;nica Garc&iacute;a, M&oacute;nica Oltra y Yolanda D&iacute;az por incorporar a vuestras filas el s&iacute;mbolo de nuestra opresi&oacute;n. Ser&aacute; que las moras espa&ntilde;olas no somos mujeres y nuestra libertad puede esperar. Ser&aacute; que nuestro feminismo es de segunda y pod&eacute;is hundirnos un poco m&aacute;s para que podamos seguir encerradas en las c&aacute;rceles del islam y el islamismo&rdquo;. As&iacute; de tajante se mostraba el pasado 15 de noviembre la escritora Najat el Hachmi, premio Nadal 2021, en su cuenta de Instagram. El origen de su indignaci&oacute;n era <a href="https://www.eldiario.es/politica/yolanda-diaz-acto-valencia-oltra-comienzo-maravilloso_1_8486551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el evento organizado en Valencia</a> al que asisti&oacute; la portavoz del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadan&iacute;a en Ceuta, F&aacute;tima Hamed Hossain, ataviada con el pa&ntilde;uelo isl&aacute;mico. &ldquo;Poner el hiyab en un evento as&iacute; es legitimar su uso, y con &eacute;l, todo el entramado de normas sobre los cuerpos de las mujeres musulmanas &mdash;afirma El Hachmi&mdash;. El velo es la parte visible de una infinidad de reglas que nos dicen c&oacute;mo tenemos que vestir, comportarnos, con qui&eacute;n podemos relacionarnos y con qui&eacute;n no, con la cuesti&oacute;n de la virginidad&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el <em>post </em>de Instagram, aplaudido o citado, entre otras, por la cineasta Isabel Coixet, por la escritora Mimunt Hamido y por la periodista de origen saharaui Ebbaba Hameida, muchas voces se alzaron para reivindicar la libertad que asiste a toda mujer para llevar hiyab, si as&iacute; lo decide, o su importancia como signo de identidad. Entre ellas han estado la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana M&oacute;nica Oltra, Mar Garc&iacute;a Puig (Unidas Podemos) o Loreto Arenillas (M&aacute;s Madrid). &ldquo;&iexcl;Pero es que lo que defienden es la libertad que tienes para someterte, para esclavizarte, y eso no existe! &mdash;asegura El Hachmi&mdash;. Y tampoco existe ese supuesto escenario de libertad en que las mujeres musulmanas eligen llevar el pa&ntilde;uelo. Es algo que nos imponen. Decir que no es as&iacute;, que no hay una opresi&oacute;n contra nosotras, es ponerse un poco del lado de los que nos discriminan, en lugar de alinearse con las v&iacute;ctimas. Y s&iacute;, es verdad que eso es discriminar el pa&ntilde;uelo: pero es que esa discriminaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n a m&iacute; me parece razonable y pertinente. No se trata de se&ntilde;alar o perseguir a las mujeres que llevan pa&ntilde;uelo, sino de cuestionar su introducci&oacute;n en las esferas de representaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y esta introducci&oacute;n, asegura, tiene mucho de est&eacute;tica. &ldquo;Las pol&iacute;ticas de origen musulm&aacute;n que no van veladas se quedan en segundo plano, nunca se las llama a estos eventos porque no resultan visibles como &rdquo;diversidad&ldquo;. As&iacute; que, por un lado, tenemos a la extrema derecha instrumentalizando el discurso feminista cada vez que una mujer musulmana habla de la discriminaci&oacute;n; ya sabemos que lo que diga la extrema derecha en t&eacute;rminos de feminismo no tiene ninguna validez. No deber&iacute;amos darle ninguna legitimidad a esa instrumentalizaci&oacute;n, y mucho menos responder con otra instrumentalizaci&oacute;n diferente, recurriendo r&aacute;pidamente al velo para dar esa imagen de inclusividad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una presi&oacute;n o una prisi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Los comentarios de M&oacute;nica Oltra (&ldquo;Hay muchos s&iacute;mbolos de opresi&oacute;n en el mundo y solo nos preguntamos por ese [el hiyab]. No nos preguntamos por qu&eacute; &iacute;bamos maquilladas o con tac&oacute;n&rdquo;) le han indignado especialmente. &ldquo;Yo le dir&iacute;a: &iquest;cu&aacute;ntas ni&ntilde;as son obligadas a llevar maquillaje y tacones, a cu&aacute;ntas ni&ntilde;as se les dice que si no llevan tacones no las van a querer porque no son buenas mujeres? Es un argumento demagogo, que confunde una presi&oacute;n est&eacute;tica con una prisi&oacute;n cuyo s&iacute;mbolo principal es ese pa&ntilde;uelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escritora lamenta la poca comprensi&oacute;n que ha encontrado su postura entre las pol&iacute;ticas y entre las feministas. Sobre las primeras, afirma: &ldquo;Me duele much&iacute;simo que estemos tan solas en esta lucha. Muchas hemos tenido que sobreponernos a situaciones muy dolorosas, y esper&aacute;bamos encontrar apoyo en unas pol&iacute;ticas que supuestamente est&aacute;n a favor de la igualdad y que est&aacute;n poniendo un cortafuegos muy importante a la lucha feminista en contextos musulmanes&rdquo;. En cuanto a la postura ambivalente de muchas feministas respecto al pa&ntilde;uelo, asegura: &ldquo;Creo que la interseccionalidad del feminismo, en relaci&oacute;n al islam, se ha interpretado completamente al rev&eacute;s. Lo que se le pide es que incorpore a su lucha las luchas de las mujeres que no pertenecen al grupo mayoritario; y eso significa incorporar la lucha de las mujeres musulmanas contra el islam, no incorporar el machismo del islam, que es lo que se est&aacute; haciendo y que es algo tremendamente racista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La escritora, que lleg&oacute; con su familia a Espa&ntilde;a desde el norte de Marruecos cuando ten&iacute;a ocho a&ntilde;os, se&ntilde;ala que la presencia del hiyab, lejos de atenuarse, est&aacute; yendo a m&aacute;s. &ldquo;Cuando yo era ni&ntilde;a, en mi pueblo llevaban pa&ntilde;uelo las mujeres casadas, y no era ni de lejos el que vemos ahora, dejaba al descubierto parte del pelo. Mis abuelas, rife&ntilde;as, ni siquiera lo usaban: llevaban una pa&ntilde;oleta. Este hiyab es un invento de los fundamentalistas&rdquo;. En cierto momento de su vida ella tambi&eacute;n lo llev&oacute;. &ldquo;Entr&eacute; en contacto con una familia fundamentalista,por eso los conozco tan bien, y me convencieron para convertirme en una 'buena musulmana'. Ten&iacute;a 12 a&ntilde;os. Cuando aparec&iacute; con el pa&ntilde;uelo en la escuela, la directora me dijo que as&iacute; no pod&iacute;a entrar. Y la verdad es que me hizo un favor enorme, porque no sab&iacute;a d&oacute;nde me estaba metiendo. Ponerse el hiyab es muy f&aacute;cil; quit&aacute;rselo, muy dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Conciliaci&oacute;n entre fe y feminismo</h3><p class="article-text">
        El Hachmi ha dedicado pr&aacute;cticamente toda su obra literaria a explorar ese conflicto entre sus ra&iacute;ces y su identidad y libertad: <em>El &uacute;ltimo patriarca, La cazadora de cuerpos, La hija extranjera, Madre de leche y miel, El lunes nos querr&aacute;n</em> y el ensayo <em>Siempre han hablado por nosotras</em> (todos, en Planeta y Destino) abordan distintos aspectos de la opresi&oacute;n de la mujer musulmana y sus dolorosos mecanismos de huida. Para hacerlo, Najat tuvo que enfrentarse a su familia y romper con su padre. &iquest;No es posible esa v&iacute;a intermedia que parecen prometer las mujeres progresistas con pa&ntilde;uelo, como F&aacute;tima Hamed? &ldquo;Me habr&iacute;a gustado, y a muchas de las chicas y mujeres con las que hablo, tambi&eacute;n. Claro que nos habr&iacute;a gustado poder conciliarlo todo, que las familias aceptaran a sus hijas tal como son, que no tuvieran que romper con todo; porque romper es romperse, te amputas una parte muy importante de tu propia persona. Pero eso vendr&aacute; el d&iacute;a que cambiemos la mentalidad de nuestros padres y de nuestras familias. Lo que no podemos es, para evitar ese conflicto y esa ruptura, perpetuar que las mujeres tengan que disimular, esconderse, hacer cosas en las que no creen. &iquest;Cu&aacute;ntas generaciones de ni&ntilde;as vamos a sacrificar as&iacute;?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;no es posible conciliar fe y feminismo? &ldquo;A m&iacute; no me ha sido posible&rdquo;, reconoce. &ldquo;Por coherencia con el feminismo, tuve que dejar de ser creyente. Entiendo que es un paso muy doloroso y que habr&aacute; personas que no lo den; eso forma parte de su libertad y de su deseo de conciliar ambas cosas, o de asumir sus propias contradicciones. Yo tengo mi itinerario, y si otra mujer escoge otro, adelante. El problema viene cuando intentamos introducir la religi&oacute;n en las esferas pol&iacute;ticas, porque entonces le damos un poder que no deber&iacute;a tener, y m&aacute;s a&uacute;n si tenemos en cuenta que la agenda del islamismo va en esa direcci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ascenso del fundamentalismo en Europa es, de hecho, una de las preocupaciones de la escritora. &ldquo;Creo que no podemos seguir actuando como si no existiera: est&aacute; aqu&iacute;, y tiene una influencia muy importante entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Hace 20 o 30 a&ntilde;os a nadie se le habr&iacute;a ocurrido defender el pa&ntilde;uelo como algo que eleg&iacute;as libremente. Pero personajes como [el controvertido te&oacute;logo musulm&aacute;n] Tariq Ramadan difundieron la idea de que el islam est&aacute; perseguido en Europa, y que los musulmanes ten&iacute;an que 'salir del armario' y lograr representaci&oacute;n en todas las esferas de la vida, incluida la pol&iacute;tica. Los fundamentalistas quieren que el islam tenga un peso pol&iacute;tico, que vaya mucho m&aacute;s all&aacute; de una creencia privada. Y ah&iacute; est&aacute; el gran peligro: convencernos de que las mujeres no somos v&iacute;ctimas por culpa del islam, que es machista, sino por culpa de la sociedad, que nos discrimina por llevar pa&ntilde;uelo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Refugiarse en los libros</h3><p class="article-text">
        El Hachmi asegura que &ldquo;marcar&rdquo; a las mujeres como musulmanas forma parte de esa agenda islamista. &ldquo;Ellos son muy conscientes de que a una mujer con hiyab le va a ser mucho m&aacute;s dif&iacute;cil progresar en la sociedad europea. As&iacute; que hacer que lo lleven es una forma de frenarlas. Y de verdad que se me rompe el coraz&oacute;n al ver a mujeres que est&aacute;n en situaciones tremendas, que buscan trabajo y que no lo encuentran y que, sabiendo que se les abrir&iacute;an m&aacute;s puertas si se quitaran el pa&ntilde;uelo, no lo hacen. Y el hecho es que, entre la migraci&oacute;n de origen marroqu&iacute;, son las chicas las que m&aacute;s avanzan, las que m&aacute;s acceden al bachillerato y a la universidad. Pero yo creo que el fundamentalismo es una reacci&oacute;n contra ese avance, precisamente: no son tan distintos la extrema derecha y el islamismo pol&iacute;tico, ambos son una reacci&oacute;n contra la igualdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debatir sobre estos temas en las redes sociales resulta, a menudo, frustrante, como la escritora sabe bien. &ldquo;Por ejemplo, si critico el pa&ntilde;uelo me alinean con la extrema derecha, cuando llevo toda la vida escribiendo contra ella. Pero es que ahora mismo la extrema derecha est&aacute; condicionando el discurso: puedo hablar en mis columnas de la violencia que ejerce cualquier hombre contra cualquier mujer; pero no puedo hablar de la que ejercen personas de mi mismo origen. Entonces &iquest;d&oacute;nde me tengo que ir yo para denunciar las violaciones y el acoso que llevan a cabo los hombres de origen musulman? Porque es necesario educarlos en el feminismo o nos encontraremos en un escenario terrible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa polarizaci&oacute;n y simplificaci&oacute;n del debate en las redes le hacen plantearse, en ocasiones, expresarse solo a trav&eacute;s de sus libros. &ldquo;Muchas chicas me dicen que mis libros las ayudan, que sienten que alguien est&aacute; contando su historia. Lo que no se cuenta no existe, no est&aacute; presente en el imaginario, y es importante que en ese imaginario estemos nosotras. El discurso p&uacute;blico es m&aacute;s directo, pero la ficci&oacute;n permite una complejidad y unos matices que no tienen las redes. A veces me planteo limitarme a escribir, porque en la literatura me siento muy tranquila y muy libre. Pero tambi&eacute;n considero que estoy en una situaci&oacute;n privilegiada, a la que no me ha sido f&aacute;cil llegar, es verdad, con un entorno que me apoya y donde ya no me pasan las cosas de las que escribo; y siento la necesidad de echar una mano a las que todav&iacute;a est&aacute;n ah&iacute;. No puedo hacer mucho por ellas excepto escribir. Y eso es importante: contarnos y poder vernos en el espejo de la representaci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/escritora-catalana-najat-hachmi-defiende-esfera-politica-hiyab_1_8511715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Nov 2021 21:26:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escritora catalana Najat el Hachmi defiende una esfera política sin hiyab]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islam,Hiyab,Feminismo,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que vino después de la historia de 'Unorthodox' es un viaje al corazón del Holocausto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vino-despues-historia-unorthodox-viaje-corazon-holocausto_1_8407906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e804a78d-ca05-4a2b-90d0-0183c136470c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que vino después de la historia de &#039;Unorthodox&#039; es un viaje al corazón del Holocausto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2020, la serie basada en la huida de Deborah Feldman de la comunidad judía ultraortodoxa en la que había crecido, se convirtió en lo más visto de Netflix. Ahora publica ‘Exodus’, la historia de lo que sucedió cuando dejó de huir</p><p class="subtitle">La historia real tras 'Unorthodox', la miniserie de Netflix que triunfa en la cuarentena</p></div><p class="article-text">
        Deborah Feldman tiene 35 a&ntilde;os, pero parece mayor. No se trata de su f&iacute;sico, sino de una gravedad esencial en su lenguaje corporal y en la seriedad con que escucha y habla. Se r&iacute;e cuando se lo digo. &ldquo;Tengo poco en com&uacute;n con la gente de mi edad. Casi todos mis amigos tienen 10 o 20 a&ntilde;os m&aacute;s que yo. Me criaron personas mayores, supervivientes del Holocausto, y siempre he sentido que pertenezco a otra &eacute;poca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cierto sentido, Feldman se crio en otra &eacute;poca. Pas&oacute; los primeros 23 a&ntilde;os de su vida en una comunidad jud&iacute;a ultraortodoxa (los satmar, un grupo jas&iacute;dico), en el barrio de Williamsbourg (Nueva York), con unas estrictas reglas &ndash;especialmente para las mujeres&ndash; que gobernaban cada aspecto de su vida.
    </p><p class="article-text">
        En 2009, con un hijo de tres a&ntilde;os y muy pocos conocimientos sobre el mundo real, huy&oacute; de aquella vida. Lo cont&oacute; en un libro, <em>Unorthodox </em>(Lumen), que en 2020 adquiri&oacute; formato de serie y triunf&oacute; en Netflix durante unos meses, los del confinamiento, en los que la audiencia entend&iacute;a su necesidad de huir. Ahora, acaba de publicar la continuaci&oacute;n de aquella historia, <em>Exodus </em>(Lumen).
    </p><p class="article-text">
        <em>Unorthodox </em>ten&iacute;a, en su momento, un objetivo muy espec&iacute;fico: conseguir la suficiente atenci&oacute;n medi&aacute;tica para que los abogados de la comunidad jas&iacute;dica renunciaran a quitarle la custodia de su hijo. Funcion&oacute;, as&iacute; que, &iquest;por qu&eacute; publicar una segunda parte? &ldquo;La editorial que compr&oacute; <em>Unorthodox </em>quiso inmediatamente una secuela. Y mi editora ten&iacute;a una idea muy concreta sobre lo que yo deb&iacute;a escribir: una historia de sexo, drogas y rock and roll, de la chica mala en la que me iba a convertir&rdquo;. Feldman se recoloca sus grandes gafas redondas y sonr&iacute;e. &ldquo;Yo no sab&iacute;a ni qui&eacute;n era en aquel momento, y mucho menos la vida que iba a llevar. Y te aseguro que para contar una historia de sexo y drogas hay candidatos mejores&rdquo;. Lo intent&oacute;, de todas formas, y public&oacute; un texto que detestaba. A&ntilde;os despu&eacute;s, cuando ya viv&iacute;a en Berl&iacute;n, su editor alem&aacute;n quiso traducir <em>Exodus </em>y ante su negativa (&ldquo;ese libro es la raz&oacute;n por la que ya no quiero ser escritora&rdquo;, le dijo), le propuso reescribirlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Mi editora tenía una idea muy concreta sobre lo que yo debía escribir: una historia de sexo, drogas y rock and roll, de la chica mala en la que me iba a convertir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A aquellas alturas Feldman sab&iacute;a perfectamente lo que quer&iacute;a contar o, mejor dicho, lo que quer&iacute;a investigar: &ldquo;Qu&eacute; significa la identidad, y qu&eacute; significa ser jud&iacute;a, c&oacute;mo te reconstruyes de la nada, c&oacute;mo aprendes, a trav&eacute;s de los traumas de otras personas, a superar tus propios traumas. Ninguna es una pregunta que tenga mucho que ver con sexo, drogas y rock and roll. Pero cada libro encuentra sus lectores. Y me basta con saber que el m&iacute;o puede llegar a la gente adecuada, y que tal vez les inspire a emprender sus propios viajes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque <em>Exodus </em>es la historia de un viaje, tanto mental como f&iacute;sico: el que hizo Deborah, en busca de su historia y su identidad, a trav&eacute;s de Europa. &ldquo;En la identidad estadounidense no hab&iacute;a un lugar para m&iacute;. Tampoco pod&iacute;a volver a mi antigua identidad. Estaba en tierra de nadie y sent&iacute; que si volv&iacute;a al lugar del que proced&iacute;a mi comunidad, si descubr&iacute;a qui&eacute;nes eran mis abuelos antes de unirse a los satmar, y c&oacute;mo eran los jud&iacute;os europeos antes de la guerra, antes de ese gran trauma&hellip; averiguar&iacute;a si hab&iacute;a un lugar m&aacute;s grande en la identidad jud&iacute;a, con espacio para alguien como yo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El gran tour</h3><p class="article-text">
        Aunque su conexi&oacute;n con Europa fue inmediata (&ldquo;todo me habla aqu&iacute;&rdquo;, dice), pronto comprob&oacute; que su legado jud&iacute;o era menor de lo que esperaba. &ldquo;Los jud&iacute;os se conciben como exiliados, y toda su historia en Europa consiste en esperar a que les salve el mes&iacute;as y, mientras tanto, aceptar la opresi&oacute;n como un castigo por la destrucci&oacute;n del templo. As&iacute; que entiendo por qu&eacute; dejaron tan poca huella. Pero form&aacute;bamos parte de la cultura europea y se las arreglaron para borrarnos. Mi frustraci&oacute;n fue una experiencia emocional, no racional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En C&oacute;rdoba, aquella frustraci&oacute;n alcanz&oacute; el grado de indignaci&oacute;n: no pod&iacute;a entender por qu&eacute; no hab&iacute;a m&aacute;s testimonios de la cultura jud&iacute;a en la ciudad de Maim&oacute;nides. Irritada, compr&oacute; un colgante con una estrella de David, con la idea de identificarse p&uacute;blicamente. Ya no la lleva. &ldquo;Hoy, la estrella es, sobre todo, el s&iacute;mbolo de la bandera de Israel &ndash;explica&ndash;, y mi opini&oacute;n sobre ese pa&iacute;s es muy personal: en occidente, a&uacute;n se entiende como una naci&oacute;n democr&aacute;tica y laica, pero est&aacute; avanzando hacia una teocracia y, en cierto sentido, hacia una visi&oacute;n b&iacute;blica de la tierra de Israel; con todo lo que eso implica de alejamiento de los valores democr&aacute;ticos y los derechos humanos. Y, en fin, por eso dej&eacute; de llevar la estrella&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gran trampa de la identidad es que consiste, en gran parte, en atribución externa: son otras personas quienes nos dicen lo que somos. Ahora yo ya solo necesito mi propio reconocimiento. Eso me hace sentirme empoderada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otra experiencia emocional que con el tiempo ha hecho racional es la negaci&oacute;n del sentimiento antisemita en Europa, especialmente entre h&uacute;ngaros y alemanes. &ldquo;Resulta dif&iacute;cil comprender las implicaciones de la discriminaci&oacute;n racial hacia un grupo que se percibe como un recuerdo. Otras formas de racismo, contra los musulmanes, por ejemplo, resultan concretas, est&aacute;n pasando. Entiendo que tengan prioridad. La comunidad jud&iacute;a en Europa es tan peque&ntilde;a que el antisemitismo es algo abstracto, te&oacute;rico&rdquo;. Parad&oacute;jicamente, todo esto tuvo mucho que ver con que Deborah se mudara a Berl&iacute;n, el coraz&oacute;n del Holocausto: en la capital alemana, los jud&iacute;os no se sienten olvidados. &ldquo;Y no soy la &uacute;nica &ndash;afirma&ndash;. A Berl&iacute;n llegan jud&iacute;os de todo el mundo, que se sienten oprimidos en sus lugares de origen y que buscan all&iacute; su propia redefinici&oacute;n de la identidad jud&iacute;a. Berl&iacute;n siempre ha ofrecido a las personas esa libertad de las convenciones&rdquo;. Y all&iacute;, Deborah ha encontrado la identidad que buscaba. &ldquo;Y probablemente es una identidad en la que solo encajo yo &ndash;reconoce&ndash;. Pero la gran trampa de la identidad es que consiste, en gran parte, en atribuci&oacute;n externa: son otras personas quienes nos dicen lo que somos. Ahora, solo necesito mi propio reconocimiento. Eso me hace sentirme empoderada. Pero claro, ha sido un proceso&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Conquistar la sexualidad</h3><p class="article-text">
        Un proceso en el que se ha esforzado por entender a otros tipos de jud&iacute;os (sefard&iacute;es, asquenaz&iacute;es, j&oacute;venes criados en Israel, jud&iacute;os laicos&hellip;) e incluso a los descendientes de los torturadores de sus abuelos. Su relaci&oacute;n sentimental con Markus, un alem&aacute;n descendiente de nazis, es tal vez el pasaje m&aacute;s conflictivo de su libro. &ldquo;Es un cap&iacute;tulo perturbador y provoc&oacute; sentimientos complicados a muchos lectores. Para m&iacute; tambi&eacute;n fue inquietante, pero me sent&iacute; obligada a hacerlo. Ll&aacute;malo terapia de exposici&oacute;n, o afrontar tus miedos para liberarte de ellos; intentaba enfrentarme a los prejuicios que mi comunidad me hab&iacute;a transmitido. Porque si yo no puedo entender a otras personas como individuos, separ&aacute;ndolos de la comunidad de la que proceden, entonces tampoco puedo pedir que me entiendan como individuo. Fue un esfuerzo para liberarme de ciertas ideas colectivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El sexo, incluso cuando no inclu&iacute;a ese elemento de transgresi&oacute;n cultural, fue otro viaje dif&iacute;cil para Feldman, educada en la completa ignorancia de su sexualidad y casada a los 17 a&ntilde;os en un matrimonio concertado que se caracteriz&oacute; por sus relaciones &iacute;ntimas dolorosas. &ldquo;Durante 10 a&ntilde;os, el progreso fue muy lento. Pero tuve la suerte de cruzarme con hombres muy amables. Me di tiempo, no me puse expectativas imposibles y acab&eacute; llegando a un lugar donde puedo dejarme llevar, confiar, intimar. Y eso es mucho, sin duda. Me cost&oacute; mucho trabajo llegar hasta ah&iacute;. Pero fue un trabajo agradable&rdquo;, r&iacute;e. &ldquo;Y, a fin de cuentas, tampoco creo que sea tan diferente a la experiencia de otras mujeres. Creo que la idea que nos da la sociedad sobre la sexualidad femenina es err&oacute;nea, en general. Y que cada mujer tiene que ir decidiendo c&oacute;mo resolverla por su cuenta. La libertad definitiva como mujer es rechazar cualquier idea impuesta sobre la sexualidad y expresar tu verdadera sexualidad interior. Creo que esta es una lucha en la que estamos todas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La libertad definitiva como mujer es rechazar cualquier idea impuesta sobre la sexualidad y expresar tu verdadera sexualidad interior</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, reconoce que la exclusi&oacute;n del placer como algo pecaminoso es un problema espec&iacute;fico de las comunidades religiosas. &ldquo;En yiddish, &rdquo;epic&uacute;reo&ldquo; y &rdquo;her&eacute;tico&ldquo; son la misma palabra. En mi comunidad exist&iacute;a un miedo al placer individual, a disfrutar demasiado de la vida, que ten&iacute;a mucho que ver con el s&iacute;ndrome del superviviente que sufr&iacute;an tras la Segunda Guerra Mundial. Mis abuelos cre&iacute;an que si eran demasiado felices, Sat&aacute;n vendr&iacute;a y nos lo arrebatar&iacute;a todo de nuevo; si sufr&iacute;an, Dios no les mandar&iacute;a m&aacute;s sufrimientos. No era solo algo religioso, sino una idea exagerada por el trauma, que convert&iacute;a cualquier satisfacci&oacute;n individual en algo amenazador&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Lazos familiares</h3><p class="article-text">
        Su exmarido, Eli, abandon&oacute; tambi&eacute;n la vida jas&iacute;dica, se volvi&oacute; a casar y tuvo dos hijos m&aacute;s. &iquest;Cree que su &ldquo;deserci&oacute;n&rdquo; fue m&aacute;s f&aacute;cil que la de ella? Feldman se muestra prudente. &ldquo;No s&eacute; todo sobre su experiencia ni soy la persona adecuada para juzgarla. S&eacute; que tuvo sus propias dificultades, especialmente con su familia, y, como le conozco, s&eacute; que sufri&oacute;. Pero probablemente hubo cosas que le resultaron m&aacute;s f&aacute;ciles. No era padre soltero, no ten&iacute;a que preocuparse por el dinero&hellip; S&iacute;, en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos &ndash;no emocionalmente&ndash; es m&aacute;s f&aacute;cil para los hombres. Hay m&aacute;s hombres que mujeres entre los que dejan las comunidades&rdquo;. Hace unos a&ntilde;os, Eli le escribi&oacute; una carta agradeci&eacute;ndole lo que hab&iacute;a hecho por el hijo de ambos y por &eacute;l. Tienen una relaci&oacute;n afable y, de hecho, fue &eacute;l quien le sugiri&oacute; que se mudara a Berl&iacute;n con su hijo, sabiendo que era lo que ella quer&iacute;a. &iquest;Fue el &uacute;nico de su antigua comunidad que se puso en contacto con ella tras abandonarla? &ldquo;Oh, no &ndash;dice con pasi&oacute;n&ndash;. Recib&iacute; much&iacute;simos mensajes. Parientes que me insultaban, que me amenazaban, me ped&iacute;an que me suicidara, me dec&iacute;an que ten&iacute;an mi tumba preparada y que estaban deseando bailar sobre ella. Y tambi&eacute;n mails de algunas personas que quer&iacute;an abandonar la comunidad o que ya lo hab&iacute;an hecho. Pero hubo mucho m&aacute;s odio que apoyo. Ya no. Desde que me mud&eacute; a Berl&iacute;n, he dejado de existir para ellos&rdquo;. &iquest;Tambi&eacute;n para su abuela, tan importante para ella que rastre&oacute; toda su biograf&iacute;a a lo largo y ancho de Europa? Ante esta pregunta, la rabia de Feldman se convierte en tristeza. &ldquo;Cuando yo dej&eacute; la comunidad, ella sufr&iacute;a demencia senil. Ya no me reconoc&iacute;a. Fue muy triste, pero tambi&eacute;n un alivio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su abuela fue la &uacute;nica figura materna de su ni&ntilde;ez. Su madre hab&iacute;a abandonado la comunidad cuando ella era peque&ntilde;a, huyendo de un marido alcoh&oacute;lico y enfermo mental. Pero, cuando Deborah se puso en contacto con su madre, tras dejar a los satmar, no encontr&oacute; la acogida que esperaba. No parece guardarle rencor. &ldquo;S&eacute; por lo que tuvo que pasar, y fue mucho peor que lo que pas&eacute; yo&rdquo;, dice. Pero &iquest;no se sent&iacute;a con derecho a pedirle ayuda, a esperar de ella cierta protecci&oacute;n maternal? &ldquo;No pensaba en esos t&eacute;rminos. En un mundo donde las mujeres est&aacute;n tan impotentes, tampoco se sienten con derecho a exigirse nada entre ellas. No juzgo a mi madre, ni le reclamo nada. Pero, al mismo tiempo, tampoco le debo nada. Tenemos una relaci&oacute;n dif&iacute;cil y superficial. Pero ha habido tantas fuerzas externas que han provocado esto que&hellip; Bueno, hay cosas peores en la vida&rdquo;. El yin de este yang es su propio hijo, Yitzi, la principal raz&oacute;n por la que abandon&oacute; a los jas&iacute;dicos y que consigui&oacute; mantener a su lado contra viento y marea. &iquest;Cu&aacute;nto sabe &eacute;l de&hellip;? &ldquo;Lo sabe todo &ndash;interrumpe&ndash;. Hizo todas las preguntas del mundo, las contest&eacute; y pas&oacute; a otra cosa. Sabe de d&oacute;nde venimos su padre y yo y me apoya mucho, pero no se identifica conmigo. Eso me hace muy feliz, porque cada vez que tomaba una decisi&oacute;n me aterraba pensar c&oacute;mo le iba a afectar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando escribi&oacute; <em>Unorthodox</em>, Feldman no redact&oacute; un final feliz. No sab&iacute;a si la felicidad iba a suceder. Ahora lleva siete a&ntilde;os viviendo en Berl&iacute;n, su hijo es un adolescente sano y est&aacute; terminando su primera novela en alem&aacute;n (idioma que aprendi&oacute; a partir del yiddish de su infancia). &iquest;Se siente feliz, al fin? Feldman no duda. &ldquo;S&iacute;, me siento feliz. Me siento muy feliz, todo el tiempo. Me siento feliz al despertarme por las ma&ntilde;anas, me alegro de estar viva, tanto que a veces me siento abrumada &ndash;cierra los ojos, sonr&iacute;e&ndash;. Soy la hostia de feliz&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vino-despues-historia-unorthodox-viaje-corazon-holocausto_1_8407906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Oct 2021 20:38:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que vino después de la historia de 'Unorthodox' es un viaje al corazón del Holocausto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Judíos,Netflix,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los jóvenes invertirán el bono cultural en videojuegos, manga y espectáculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/jovenes-invertiran-bono-cultural-videojuegos-manga-espectaculos_1_8378591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6df3db20-2e76-4d0a-ae51-81f168868d8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los jóvenes invertirán el bono cultural en videojuegos, manga y espectáculos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Medio millón de chicos y chicas de 18 años tendrán el año que viene 400 euros para gastar en cultura, aunque todavía se desconoce si habrá limitaciones que hagan chocar los deseos de los consumidores con el incentivo de las industrias locales</p><p class="subtitle">Pedro Sánchez anuncia un bono cultural de 400 euros para jóvenes de 18 años</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me gastar&iacute;a 170 euros en musicales y teatros, 60 en mangas y 170 en conciertos&rdquo;, asegura Eva Agenjo (17 a&ntilde;os), de Madrid, so&ntilde;ando ya con <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-bono-cultural-400-euros-jovenes-18-anos_1_8373113.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el bono cultural de 400 euros que ha anunciado el Gobierno</a> para el a&ntilde;o en el que cada joven espa&ntilde;ol cumpla la mayor&iacute;a de edad. Y tanto los teatros como la industria musical agradecer&iacute;an su elecci&oacute;n: las artes esc&eacute;nicas han sido las m&aacute;s castigadas por la pandemia. La facturaci&oacute;n teatral, seg&uacute;n la Federaci&oacute;n Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza, cay&oacute; entre un 50% y un 70% en 2020; y la m&uacute;sica en directo, en ese mismo periodo, perdi&oacute; un 63% de sus ingresos, seg&uacute;n cifras de la Asociaci&oacute;n de Promotores Musicales. Adem&aacute;s, ambos son parte de la cultura de producci&oacute;n nacional, que el Gobierno pretende ayudar a reactivar con esta medida.
    </p><p class="article-text">
        Los manga son harina de otro costal. Aunque el sector de c&oacute;mic, como toda la industria editorial, sufri&oacute; las consecuencias del par&oacute;n econ&oacute;mico y cultural provocado por la pandemia, los t&iacute;tulos japoneses hicieron alzar la ceja hace unos meses a la Administraci&oacute;n Macron, que en mayo instaur&oacute; en Francia un sistema similar al bono espa&ntilde;ol: el pasaporte cultural, que permite a los j&oacute;venes disponer de 300 euros para gastar en cultura. El 75% de aquellos fondos se gastaron en librer&iacute;as&hellip; y de ese 75%, dos terceras partes se invirtieron en c&oacute;mics manga, algo que seguramente no estaba en la mente del Ministerio de Cultura franc&eacute;s cuando puso en marcha la medida. La cifra, sin embargo, tiene un valor relativo: se dio en un momento en que la cultura presencial a&uacute;n estaba muy limitada por cuestiones de aforo y certificados de vacunaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Eva no es la &uacute;nica en querer invertir en vi&ntilde;etas: &ldquo;Casi todo me lo gastar&iacute;a en c&oacute;mics, unos 300 euros, un poco de todo pero mucho manga&rdquo;, confiesa Pablo Garc&iacute;a (18 a&ntilde;os), de C&aacute;diz. &ldquo;Adem&aacute;s, destinar&iacute;a 70 euros a vinilos y 30 a videojuegos. Creo que es una buena medida porque muchos j&oacute;venes que no tienen dinero para cultura la piratean&rdquo;, confiesa. En efecto, as&iacute; como las plataformas de <em>streaming </em>redujeron dr&aacute;sticamente el pirateo (pas&oacute; del 18,3% al 5,1% en cuatro a&ntilde;os, seg&uacute;n el Ministerio de Cultura), convertir otros bienes culturales en accesibles podr&iacute;a fomentar su compra y uso legales. Resulta curioso, por tanto, que, al menos en principio, las plataformas (de m&uacute;sica o audiovisuales) no est&eacute;n incluidas en el bono cultural. Ambas son las opciones de ocio preferidas por los j&oacute;venes, seg&uacute;n el Informe de la Juventud en Espa&ntilde;a del Instituto de la Juventud para 2020: el 98% escucha m&uacute;sica y el 93% ve series o pel&iacute;culas en plataformas.
    </p><h3 class="article-text">Revertir en Espa&ntilde;a o desviar a una industria internacional</h3><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/b86a13cb-c67c-4d0c-9acb-fbe10485af68_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="200" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Jaime D&iacute;az (18 a&ntilde;os), de Madrid, tiene un enfoque m&aacute;s tecnol&oacute;gico: &ldquo;Me gastar&iacute;a alrededor de 100 euros en videojuegos, soy un gran fan de la saga Pok&eacute;mon; y otros 100 en ir al cine. El resto lo gastar&iacute;a en visitas culturales, a museos o a ver monumentos en otros lugares&rdquo;. Los videojuegos son otro punto sensible de la medida, tanto por su consideraci&oacute;n cultural (y el agravio comparativo, por lo tanto, con otras actividades o productos que no se han considerado cultura) como por el hecho de que este sector, lejos de desplomarse, se ha expandido durante los a&ntilde;os de pandemia. Mientras el sector cultural perd&iacute;a 42.100 trabajadores y el 29% de sus ingresos en 2020, seg&uacute;n el Observatorio de la Cultura, el de los videojuegos facturaba un 18% m&aacute;s que el ejercicio anterior, y llegaba hasta los 16 millones de usuario en nuestro pa&iacute;s, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Videojuegos (AEVI). &iquest;Cu&aacute;nto gastar&aacute; en videojuegos un tramo de edad con un 60% de <em>gamers</em>? &iquest;Y cu&aacute;nto de esa inversi&oacute;n llegar&aacute; a las industrias nacionales, en un sector en que dominan los t&iacute;tulos extranjeros? Existe una preocupaci&oacute;n similar respecto a la posibilidad de que los j&oacute;venes usen su bono para comprar en grandes distribuidoras como Amazon, en lugar de usarlo en tiendas de discos o librer&iacute;as.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/bd19ab04-1ef0-4c60-a4ab-f21695851f5d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="200" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Miguel G.Z., (17 a&ntilde;os), de Antequera, opta por una soluci&oacute;n salom&oacute;nica: &ldquo;Videojuegos, cine, conciertos y c&oacute;mics, 100 euros para cada cosa. Y espero que con esta medida la gente tenga menos miedo y m&aacute;s ganas de ir a eventos culturales&rdquo;. &Aacute;ngela G&oacute;mez (18 a&ntilde;os), de Madrid, acompa&ntilde;a su elecci&oacute;n con una reflexi&oacute;n: &ldquo;Usar&iacute;a 150 euros en libros y peri&oacute;dicos; 150 en cines, museos, teatros y me reservar&iacute;a 100 para libros de texto; la medida es necesaria, ya que los j&oacute;venes nos cohibimos a la hora de descubrir cosas nuevas por la falta de dinero y agradecer&iacute;amos la ayuda&rdquo;. En torno a ese agradecimiento, de hecho, orbita una de las principales pol&eacute;micas del bono cultural: su supuesta intenci&oacute;n electoralista. En 2004, nacieron en Espa&ntilde;a 454.591 personas, que el a&ntilde;o que viene pasar&aacute;n de ni&ntilde;os a votantes. Y no podemos olvidar que, en las &uacute;ltimas elecciones generales, el 10 de noviembre de 2019, los j&oacute;venes empezaron a dar la espalda a los grandes partidos, algo que sin duda preocupa al PSOE: el 19% de los menores de 28 a&ntilde;os, seg&uacute;n la empresa GAD3, pensaba votar a Vox y el 18%, a Unidas Podemos. El bono cultural, junto con otras medidas como la ayuda al alquiler juvenil tambi&eacute;n incluida en estos Presupuestos, podr&iacute;a ser una maniobra para recuperar ese voto joven a la fuga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/jovenes-invertiran-bono-cultural-videojuegos-manga-espectaculos_1_8378591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Oct 2021 20:06:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Bono cultura,Videojuegos,Manga,Espectáculos]]></media:keywords>
    </item>
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