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    <title><![CDATA[elDiario.es - Silvia Hidalgo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/silvia-hidalgo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Silvia Hidalgo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[De objetivos, regular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/objetivos-regular_132_11897792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f39b553-4da8-488e-b349-086a79045d9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De objetivos, regular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estaría bien abandonar la ilusión de pureza ideológica, porque ser incoherente no siempre significa ser hipócrita, muchas veces significa habitar las contradicciones de un mundo bastante complejo</p><p class="subtitle">IA, Inteligencia Androcéntrica
</p></div><p class="article-text">
        Comienza la revisi&oacute;n del a&ntilde;o, cada diciembre me gusta recapitular y ordenar lo que he hecho, visto o le&iacute;do en un intento de fijarlo y darle su espacio entre todos los que ya voy acumulando. Pensar que cada a&ntilde;o tuvo sentido y que pas&oacute; por algo, que lo viv&iacute;. Habr&aacute; quien incluso repase los objetivos que se marc&oacute; y comprobar&aacute; si cumpli&oacute; alguno.
    </p><p class="article-text">
        Yo creo recordar que solo me puse uno, pero por supuesto no lo he cumplido. Este a&ntilde;o hab&iacute;a pensado ahorrarme el tr&aacute;mite, pero quiz&aacute; est&eacute; bien proyectar im&aacute;genes de una misma, aunque solo sea para fracasar en ellas o para traicionarlas directamente. Dice Hanif Kureishi que &ldquo;sin duda, evolucionar constituye una infidelidad a los dem&aacute;s, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada d&iacute;a deber&iacute;a tener al menos una infidelidad esencial o una traici&oacute;n necesaria. Se tratar&iacute;a de un acto optimista, esperanzador, que garantizar&iacute;a la fe en el futuro&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues eso, personalmente no me fio de las personas consecuentes, o que piensan que lo son, porque ni siquiera creo que existan; y si lo son es porque est&aacute;n demasiado c&oacute;modas con ellas mismas y con sus circunstancias, es decir, est&aacute;n al borde la muerte o son se&ntilde;ores muy poderosos, pero ni por esas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si fuéramos siempre consecuentes con lo que pensamos o con nuestros dogmas no podríamos evolucionar, manteniendo así una tradición que, por otra parte, nunca nos ha beneficiado en nada a las de siempre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A los dem&aacute;s no se nos puede pedir coherencia, si fu&eacute;ramos siempre consecuentes con lo que pensamos o con nuestros dogmas no podr&iacute;amos evolucionar, tendr&iacute;amos que respaldar nuestros principios consecuentemente desde la m&aacute;s tierna infancia, manteniendo as&iacute; una tradici&oacute;n que, por otra parte, nunca nos ha beneficiado en nada a las de siempre. Y una vez madurado, si lo hemos hecho con ciertos valores &eacute;ticos y humanos, vivir sin contradicciones probablemente significar&iacute;a tener que entregarnos sin resistencia al paro, al celibato, vivir en la calle, acabar en la c&aacute;rcel y por supuesto vestir fatal. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; por qu&eacute; mi cerebro viaja a un recuerdo de Albert Rivera, y no como otras veces al v&iacute;deo con aquel perrito tan mono, sino uno donde <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/arde-cristina-morales_132_1279725.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">critic&oacute; a la escritora Cristina Morales por aceptar el Premio Nacional de Narrativa</a>. Es decir, para algunos una persona que critica el sistema solo puede ser sierva y v&iacute;ctima de este, nunca puede disfrutar u obtener el m&aacute;s m&iacute;nimo beneficio de ese sistema al que forzosamente pertenece y que sustenta tambi&eacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estaría bien abandonar la ilusión de pureza ideológica, porque ser incoherente no siempre significa ser hipócrita, muchas veces significa habitar las contradicciones de un mundo bastante complejo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estar&iacute;a bien abandonar la ilusi&oacute;n de pureza ideol&oacute;gica, porque ser incoherente no siempre significa ser hip&oacute;crita, muchas veces significa habitar las contradicciones de un mundo bastante complejo en el que hacemos lo que podemos con lo que tenemos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero como al demonio hay que vigilarlo y no caer en la complacencia, esto me ha hecho pensar, m&aacute;s all&aacute; de las lecturas, series o pelis, sobre las incoherencias o contradicciones en las que he ca&iacute;do este a&ntilde;o y me han bastado unos minutos para ver que tambi&eacute;n es un objetivo inabarcable porque son infinitas, por ejemplo, hice turismo, asist&iacute; educadamente no a uno sino a dos encuentros mon&aacute;rquicos, us&eacute; faja, tuve celos, ped&iacute; a Glovo, ador&eacute; <em>Tardes de soledad</em>, me est&aacute; costando <em>Los a&ntilde;os nuevos</em>, me puse mechas para disimular las canas, impart&iacute; talleres de escritura y muchas, much&iacute;simas m&aacute;s inconfesables.
    </p><p class="article-text">
        De momento me propongo seguir, seguir tambi&eacute;n por aqu&iacute;, aunque no siempre resulte coherente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/objetivos-regular_132_11897792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Dec 2024 20:04:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De objetivos, regular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Albert Rivera,año nuevo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[IA, Inteligencia Androcéntrica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ia-inteligencia-androcentrica_132_11860967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81bfa5e4-2b48-4170-b5da-0266cc464ef6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="IA, Inteligencia Androcéntrica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca hay consuelo cuando escarbamos un poquito, y no sé en qué momento se me ocurrió semejante cosa, como si no tuviera ya bastante con la estupidez natural que nos rodea</p><p class="subtitle">A quién no
</p></div><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a es casi imposible salir de debates sobre la inteligencia artificial. Sea cual sea el entorno en el que te muevas siempre surge el dilema entre si es una herramienta &uacute;til, una amenaza para la humanidad o ambas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Normalmente se pone el foco en el destino, en el final de la cadena, en el qu&eacute; hacemos o vamos a hacer con ella. Pero, como existencialista incurable que soy, y como escritora obsesionada y pesad&iacute;sima con eso de la identidad, a m&iacute; me preocupa tambi&eacute;n la cuesti&oacute;n de &iquest;qui&eacute;n es la inteligencia artificial?
    </p><p class="article-text">
        Ya sabemos lo que es. En t&eacute;rminos b&aacute;sicos no es m&aacute;s que un software que imita, con intenci&oacute;n de mejora, el comportamiento humano, con lo que ya empezamos regular, sobre todo para algunos humanos. Porque &iquest;c&oacute;mo decide una IA lo que es el comportamiento humano o la decisi&oacute;n correcta? Pues aprende. Existen distintos tipos de aprendizaje: supervisados, no supervisados, etc. Y detr&aacute;s de todo eso unos programadores que no dejan de ser personas con sus propias decisiones. Personas que, seg&uacute;n los &uacute;ltimos estudios de la UNESCO, en m&aacute;s de un 90% son hombres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero es ciencia y la ciencia es ciencia&rdquo;, podr&iacute;amos consolarnos. Pero nunca hay consuelo cuando escarbamos un poquito, y no s&eacute; en qu&eacute; momento se me ocurri&oacute; semejante cosa, como si no tuviera ya bastante con la estupidez natural que nos rodea. El caso es que me cay&oacute; en las manos un texto tan mal escrito sobre la impuntualidad que le ped&iacute; una redacci&oacute;n a una IA para ver si era el origen. Me devolvi&oacute; un texto bienhumorado y optimista sobre un tipo que llega tarde a todo. Extraigo citas exactas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos como si cada d&iacute;a fuera una etapa del Tour de Francia. Desayunar, ducharse, vestirse... y a trabajar. / Siempre hay algo: el calcet&iacute;n desaparecido en acci&oacute;n, el correo urgente que lleg&oacute; justo cuando ibas a apagar el ordenador, o ese episodio de la serie que &rdquo;solo ver&eacute; para relajarme&ldquo;/ El universo conspira para ralentizarte, siempre un atasco o esa se&ntilde;ora que paga con monedas. / Eres el Usain Bolt de los retrasos, pero la vida no se mide por la velocidad, sino por lo que disfrutas en el camino.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Como el texto sospechoso que hab&iacute;a le&iacute;do ten&iacute;a una protagonista femenina le ped&iacute; a la IA simplemente &ldquo;por favor, cambia el g&eacute;nero de la protagonista a mujer&rdquo;. Y &iexcl;MAGIA, SORPRESA!&nbsp;Ahora nuestra amiga IA me devolv&iacute;a las siguientes experiencias:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empieza la comedia, maquillaje improvisado y un desfile de ropa porque &rdquo;nada combina&ldquo; y, por supuesto, no puedo salir con la primera opci&oacute;n. / Es d&iacute;a de recados, seguro que el cajero autom&aacute;tico est&aacute; fuera de servicio, o la se&ntilde;ora de la fila frente a m&iacute; decide contar la vida de sus nietos mientras paga con monedas. / Y el m&oacute;vil suena justo cuando tengo las manos ocupadas con bolsas, la chaqueta y el caf&eacute; que, obviamente, termina derram&aacute;ndose. / Luego me r&iacute;o de m&iacute; misma, me retoco el labial y sigo corriendo... porque, oye, una tiene su estilo, aunque vaya tarde.&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Supongo que el cambio de género haría que el algoritmo subiera de nuevo a la raíz del árbol y en la rama “mujer” se perdiera por unos pasillos de droguería de barrio hasta llegar por algún desvío al pleistoceno.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute; que &eacute;l llega tarde al trabajo, llega tarde porque el mundo conspira, ha trabajado hasta tarde, ha visto una serie, pero es Usain Bolt y la vida est&aacute; para disfrutarla. Claro, macho.
    </p><p class="article-text">
        Y ella no puede salir a tiempo hasta que le combine la ropa, ha salido a hacer recados, la se&ntilde;ora mayor que va cargada de monedas desde la otra historia, aqu&iacute; encima se pone a hablarle. Aqu&iacute; ella no es Usain Bolt, de hecho, es torpe de una forma&nbsp;<em>cuqui</em>&nbsp;y se le derrama el caf&eacute;, pero se pone su labial y a vivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supongo que el cambio de g&eacute;nero har&iacute;a que el algoritmo subiera de nuevo a la ra&iacute;z del &aacute;rbol y en la rama &ldquo;mujer&rdquo; se perdiera por unos pasillos de droguer&iacute;a de barrio hasta llegar por alg&uacute;n desv&iacute;o al pleistoceno.&nbsp;No s&eacute; si en alg&uacute;n momento la IA podr&aacute; suplantar al ser humano, lo que s&eacute; es que por ahora se le est&aacute; pegando todo lo malo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/ia-inteligencia-androcentrica_132_11860967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Nov 2024 04:30:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[IA, Inteligencia Androcéntrica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A quién no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/no_132_11782831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b6e9c4d-9a5d-48ce-8817-9484e51d1241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A quién no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ese mismo día dejé el trabajo, mi primer trabajo, por supuesto sin explicarle a nadie de mi entorno los detalles de lo que había pasado y que tanto me avergonzaban</p></div><p class="article-text">
        Recuerdo de adolescente ver un telefilm de la maravillosa Brooke Shields que se llamaba 'Acosada sin tregua'. Se trataba de una chica que comenzaba a trabajar como inform&aacute;tica en Silicon Valley. Ese dato lo acabo de mirar porque no lo recordaba y BUM, trago saliva. Lo que s&iacute; se me grab&oacute; en alguno de mis rincones oscuros del cerebro fue la sensaci&oacute;n de estar descubriendo un miedo nuevo, uno que no identificaba bien y que no ve&iacute;a reflejado en los varones de mi familia con los que vi la pel&iacute;cula. Esa brecha no la hab&iacute;a sentido nunca y eso que &eacute;ramos devoradores de cine de terror, pero por m&aacute;s violentas y sanguinarias que fuesen las escenas y aunque las v&iacute;ctimas <em>of course</em> fuesen casi siempre chicas j&oacute;venes, nuestro cuerpo se sobresaltaba y tensionaba en los mismos instantes. Pero este era un terror sin sangre, sin golpes, un terror aburrido e inc&oacute;modo que solo parece afectar a quien se intuye objeto en potencia de un mal intangible que alimenta su poder con la verg&uuml;enza de la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Entre cap&iacute;tulos de 'Sensaci&oacute;n de vivir' enterr&eacute; esta pel&iacute;cula como tantas otras de sobremesa. Segu&iacute; con mi vida, evitando alg&uacute;n exhibicionista callejero, devolviendo una leche a quien me cog&iacute;a el trasero en una fiesta, pero optimista y estudiando en un sistema p&uacute;blico donde la igualdad de oportunidades y los resultados en base al trabajo y al talento eran un hecho. Pod&iacute;as estudiar lo que tus notas te permitieran, te licenciar&iacute;as y obtendr&iacute;as el mismo t&iacute;tulo que tus compa&ntilde;eros,. Silicon Valley te estaba esperando.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, un compa&ntilde;ero que terminaba sus pr&aacute;cticas en una empresa de tecnolog&iacute;a me recomend&oacute; para que lo sustituyera. &Eacute;l estaba muy satisfecho con la experiencia, as&iacute; que no lo dud&eacute;, &iexcl;mi primera oportunidad, mi gran incursi&oacute;n en el mundo laboral serio! La empresa la dirig&iacute;an cuatro se&ntilde;ores directores, aunque la actividad se soportaba sobre una plantilla &iacute;ntegramente femenina. Mi responsable era un tipo joven y, aunque desde el primer momento se tomaba confianzas en cuanto a bromas y comentarios, no quise mostrarme suspicaz. Al fin y al cabo &iquest;qu&eacute; sab&iacute;a yo de c&oacute;mo eran las relaciones laborales? Quiz&aacute; comentarme que alguna vez pod&iacute;a ponerme un vestido o que una chica de mi edad deb&iacute;a experimentar con alguien m&aacute;s mayor (as&iacute; como &eacute;l), era algo aceptable en el mundo adulto. Pero el cuerpo, qu&eacute; listo es, y la madrugada que recib&iacute; sus mensajes sobre lo mucho que pensaba en m&iacute;, el m&iacute;o se descompuso. Solo era un mensaje, &iquest;estar&iacute;a exagerando? &iquest;hab&iacute;a sonre&iacute;do m&aacute;s de la cuenta a sus bromas? A la ma&ntilde;ana siguiente le ped&iacute; amablemente que no volviera a enviarme ese tipo de mensajes personales y me contest&oacute; ofendido que le estaba haciendo sentir mal, que le estaba hablando como si fuera uno de esos acosadores de pel&iacute;cula. Ah&iacute; estaba yo, diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde que Brooke Shields, protagonizando mi propio telefilm hortera con un tipo que termin&oacute; encerr&aacute;ndome en su despacho, quit&aacute;ndose la camisa y llam&aacute;ndome estrecha por no hacer lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a dej&eacute; el trabajo, mi primer trabajo, por supuesto sin explicarle a nadie de mi entorno los detalles de lo que hab&iacute;a pasado y que tanto me avergonzaban.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No solo abusan de su poder los ejecutivos con corbata, también los jóvenes políticos idealistas, los intelectuales aliados, los abanderados de la causas justas. Pero ya no tenemos la venda.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Eacute;l habr&aacute; prosperado c&oacute;modamente en su carrera. Era un tipo joven, guapo, deportista, porque esa no es la cuesti&oacute;n, pero no est&aacute; mal se&ntilde;alarlo ya que tambi&eacute;n escucho demasiadas mierdas del tipo &ldquo;os da igual que os acose Brad Pitt&rdquo;. Pero esto no va de atractivo, esto va de poder y de que sigue estando donde est&aacute; en todos los &aacute;mbitos y en todos los estratos.
    </p><p class="article-text">
        Mi compa&ntilde;ero no me pudo advertir de esta situaci&oacute;n porque no la sufri&oacute;. A lo largo de mi carrera me ha pasado de todo, como a la mayor&iacute;a, y en mis diversas facetas. No solo abusan de su poder los ejecutivos con corbata, tambi&eacute;n los j&oacute;venes pol&iacute;ticos idealistas, los intelectuales aliados, los abanderados de la causas justas. Pero ya no tenemos la venda, y aunque no siempre nos atrevemos o no tenemos cuerpo de sufrir las consecuencias (siempre las hay) de denunciarlo abiertamente, entre nosotras s&iacute; nos advertimos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n mi compa&ntilde;era B&aacute;rbara Blasco acaba de escribir sobre una experiencia violent&iacute;sima que tuvo con un escritor respetado y admirado por todos, y aunque no lo nombre, estoy segura de que &eacute;l s&iacute; lo ha le&iacute;do y habr&aacute; sido su cuerpo, esta vez, el que se ha descompuesto, porque como nos ha grabado ya Gis&egrave;le Pelicot, la verg&uuml;enza tiene que cambiar de bando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/no_132_11782831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2024 04:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A quién no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Autobuses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/autobuses_132_11744075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6ba13c2-fc5d-4568-b082-f7dd6849916d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Autobuses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una especie de reto de Gran Hermano en el que ni tu nombre, ni tu cargo o dinero (ni siquiera habiendo ganado el premio Planeta) podían hacer nada por ti en esa situación</p><p class="subtitle">Paloma Sánchez-Garnica gana el Premio Planeta 2024 por 'Victoria'

</p></div><p class="article-text">
        Recuerdo aquella &eacute;poca en la que mi tarjeta de Tussam era mi bien m&aacute;s preciado, a&ntilde;os en los que conoc&iacute;a de memoria el recorrido de cada l&iacute;nea o los trasbordos necesarios a realizar para llegar a un cine, un bar, la casa de una amiga o al Blanco. Tambi&eacute;n los pasajeros con los que siempre coincid&iacute;as a ciertas horas y aquellos con los que hac&iacute;as por coincidir al salir de las clases en Reina Mercedes. Salas naranjas de estudio, de siestas vespertinas, estabilizadores de resaca o confesionarios improvisados. Pero despu&eacute;s lleg&oacute; el carn&eacute; de conducir, el 106, la periferia, la oficina en el pol&iacute;gono y la hija, que redujeron el tiempo para la espera o la capacidad de incertidumbre. Han pasado muchos a&ntilde;os sin subirme asiduamente. Sin embargo, de un tiempo a esta parte he vuelto a ellos, o m&aacute;s bien ellos han vuelto a m&iacute;; como el pasado martes, cuando un gran autob&uacute;s me recogi&oacute; para ir a la ceremonia del premio Planeta.
    </p><p class="article-text">
        Era mi primer a&ntilde;o. Era una ceremonia especial porque se cumpl&iacute;a el 75 aniversario del premio. Presid&iacute;an la gala los Reyes y, por tanto, las medidas se seguridad se extremaban y el alcohol de bienvenida se diezmaba. Como siempre, llegu&eacute; con el tiempo justo para peinarme y cambiarme el ch&aacute;ndal por algo m&aacute;s apropiado. Viajaba sola y no sab&iacute;a muy bien a qui&eacute;n me encontrar&iacute;a, por eso cuando baj&eacute; al hall del hotel me sorprendi&oacute; encontrar tantas caras conocidas. Ten&iacute;a una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a de familiaridad con todos los all&iacute; presentes, aunque tard&eacute; un rato y un par de &ldquo;hola&rdquo; con sonrisa confiada en darme cuenta de que no era correspondida. Y es que a ese hombre al que saludaba era Mat&iacute;as Prats.
    </p><p class="article-text">
        Ya ubicada, distingu&iacute; varias tribus urbanas: los periodistas de prensa, los presentadores famosos, las escritoras que venden mucho y los dem&aacute;s, autodenominados escritores &ldquo;de verdad&rdquo;. Pero llegaron los autobuses, una especie de jinetes del pueblo y de la democracia, c&aacute;psulas a las que para subir hab&iacute;a que hacer cola. Ah&iacute; est&aacute;bamos todos, pacientes, esperando nuestro momento, detr&aacute;s de Nieves Herrero y delante de Pedro J. Ram&iacute;rez, rob&aacute;ndole el asiento a Boris Izaguirre. En un avi&oacute;n puedes elegir clase <em>business</em>, preferente en un tren, pero ah&iacute; est&aacute;n nuestros amigos los autobuses, record&aacute;ndonos que somos poco m&aacute;s que una masa a desplazar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una vez en el hotel comenzó la fiesta de celebración, donde las copas se intercambiaban por unas tarjetas que nos habían dado previamente. Una especie de cartillas de racionamiento para evitar a las criaturas más temidas de cualquier evento, es decir, escritores borrachos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fue una ceremonia bonita, elegante, con tartas de adorno rellenas de poliesp&aacute;n y muchas velas. Despu&eacute;s volvimos al hotel y yo consegu&iacute; un buen asiento en el primer autob&uacute;s. Me habr&iacute;a encantado que tambi&eacute;n los Reyes compartieran el trayecto de vuelta con nosotros, con Don Felipe contando las an&eacute;cdotas de su mesa e imitando a Salvador Illa con acento catal&aacute;n. O a Do&ntilde;a Letizia aprovechando el trayecto para quitarse los tacones.
    </p><p class="article-text">
        Una vez en el hotel comenz&oacute; la fiesta de celebraci&oacute;n, donde las copas se intercambiaban por unas tarjetas que nos hab&iacute;an dado previamente. Una especie de cartillas de racionamiento para evitar a las criaturas m&aacute;s temidas de cualquier evento, es decir, escritores borrachos. De nuevo, ah&iacute; est&aacute;bamos todos: pol&iacute;ticos, estrellas de la televisi&oacute;n, altas ejecutivas o escritoras serias haciendo trueques, buscando al suministrador de tarjetas, todos hermanados en la misma misi&oacute;n. Una especie de reto de Gran Hermano en el que ni tu nombre, ni tu cargo o dinero (ni siquiera habiendo ganado el premio Planeta) pod&iacute;an hacer nada por ti en esa situaci&oacute;n. Ni siquiera algo tan sencillo como conseguir una copa m&aacute;s o como asegurarte un buen asiento en el bus. Y es que no todo el mundo tuvo una tarjeta de Tussam.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/autobuses_132_11744075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2024 10:40:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Autobuses]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Planeta,Autobuses]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El museo de las relaciones rotas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/museo-relaciones-rotas_132_11704826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05da63d1-d0a5-4b06-84bc-2a0e80ad524d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El museo de las relaciones rotas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se podría fundar una especie de oficina gubernamental que nos recogiera ese objeto donde se concentra el dolor de una ruptura y se deshiciera de él como en un exorcismo</p></div><p class="article-text">
        Zagreb me recibi&oacute; fresca en una noche de lluvia, pero lo que en un principio me pareci&oacute; incluso ex&oacute;tico (no recuerdo la &uacute;ltima vez que vi llover en Sevilla) termin&oacute; transform&aacute;ndome en una alima&ntilde;ita huidiza en busca de refugio constante.
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno de las condiciones adversas es que el instinto prevalece y ya desde el primer d&iacute;a no tuve m&aacute;s remedio que cogerle el punto a esta ciudad sin pasos de cebra ni sem&aacute;foros para peatones, aprendiendo r&aacute;pido que Zagreb es una ciudad cuyos portones hay que allanar sin permiso. Mientras los edificios presentan a los viandantes sus fachadas neocl&aacute;sicas (en su mayor&iacute;a despellejadas como la piel de un cr&iacute;o en un verano de los ochenta), sus portales esconden patios o jardines que atravesar para llegar al interior de un restaurante, una cafeter&iacute;a o un club de jazz, simplemente siguiendo la humareda de los fumadores que disfrutan de sus cigarros o puros en el interior.
    </p><p class="article-text">
        Tras una de esas puertas se escond&iacute;a un museo. Existen como cien dedicados a los temas m&aacute;s curiosos: desde el museo de arte naif o de los selfies, hasta el de las setas o el cannabis, pasando por el de las resacas. Pero de entre todos, el que m&aacute;s me interes&oacute; y en el que entr&eacute; fue el museo de las relaciones rotas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estoy segura de que cada visitante sale del museo pensando qué objeto enviaría y cuál sería la leyenda o etiqueta con la que lo acompañaría</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin duda, es una de las ideas de negocio m&aacute;s brillantes que he visto nunca, porque da igual cu&aacute;les sean tus intereses, hobbies, cultura, tradici&oacute;n o procedencia; todos, absolutamente todas, hemos vivido alg&uacute;n tipo de ruptura. El museo, adem&aacute;s, expone las donaciones que recibe desde cualquier parte del mundo: cartas, prendas u objetos cargados del peso emocional de una ruptura. No todas las rupturas eran de pareja, tambi&eacute;n hab&iacute;a piezas de rupturas familiares, duelos, incluso rupturas laborales. Las salas expon&iacute;an desde un mensaje casi borrado en un post-it hasta una pel&iacute;cula o un vestido de novia.
    </p><p class="article-text">
        Estoy segura de que cada visitante sale del museo&nbsp;pensando qu&eacute; objeto enviar&iacute;a y cu&aacute;l ser&iacute;a la leyenda o etiqueta con la que lo acompa&ntilde;ar&iacute;a. En esos textos descubr&iacute; grandes escritoras, aunque probablemente no sepan que lo son, como aquella que simplemente hab&iacute;a enviado atadas por una gomilla unos dos mil envoltorios de chocolatina con el mensaje &ldquo;Desde que te fuiste&rdquo;, o la creadora de ciencia ficci&oacute;n que guard&oacute; la costra de su novio para poder clonarlo cuando ya no estuviera con ella con tanto empe&ntilde;o que lleg&oacute; a estudiar ingenier&iacute;a biol&oacute;gica. Y es que ya sea comer dulces o estudiar una carrera, una ruptura siempre tiene un impacto que nos impulsa hacia alg&uacute;n lugar, nos mueve a hacer cosas, ya sean mejores o peores. Pasos para salir de ese hoyo, normalmente de una forma torpe, si no absurda y casi nunca demasiado digna.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya sea comer dulces o estudiar una carrera, una ruptura siempre tiene un impacto que nos impulsa hacia algún lugar, nos mueve a hacer cosas, ya sean mejores o peores. Pasos para salir de ese hoyo, normalmente de una forma torpe, si no absurda y casi nunca demasiado digna</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Algunos mensajes estaban escritos desde el dolor, otros desde la melancol&iacute;a, la nostalgia, muchos desde la venganza, el despecho o la ira; y es que si el tipo de relaciones que establecemos nos define, lo hace mucho m&aacute;s el modo en que las abandonamos, cuando ya no hay nada que ganar o ni siquiera que salvar. Aunque me hago cargo de que hay relaciones que merecen ser despedidas con un abrazo, otras con un empuj&oacute;n y otras incluso quemadas y enterradas, pero sea como sea necesitamos un ritual para ello, si es con algo de ayuda mejor. Por eso, partiendo de esta idea fant&aacute;stica del museo, se podr&iacute;a fundar una especie de oficina gubernamental que nos recogiera ese objeto donde se concentra el dolor de una ruptura y se deshiciera de &eacute;l como en un exorcismo. Yo mandar&iacute;a el paraguas que me ha acompa&ntilde;ado en este viaje, porque seg&uacute;n me cuentan desde Sevilla, este ha sido mi oto&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/museo-relaciones-rotas_132_11704826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2024 19:29:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El museo de las relaciones rotas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiranías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/tiranias_132_11668884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8bc6fcf-eead-4fe1-b3a6-53734c2e4e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiranías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos contentas, es el primer premio Tusquets a una persona no nacida en España. Antonio Orejudo acierta al señalar que ahora nuestra tradición y memoria histórica se ensancha con los testimonios de estas generaciones de nuevos compatriotas y de las venideras.</p></div><p class="article-text">
        Escribo desde Barcelona. He venido porque traspaso el premio Tusquets editores de novela a la nueva ganadora. Era mi primera vez como jurado de un premio de esta &iacute;ndole y me supon&iacute;a una gran responsabilidad. Medit&eacute; sobre c&oacute;mo realizar mi trabajo; quiz&aacute;, como buena friki, pod&iacute;a rellenar una hoja Excel donde valorar distintos criterios como la tem&aacute;tica, el lenguaje, la pericia de la trama, la calidad narrativa o la originalidad, (si es que eso tras siglos de literatura existe). Pero no hizo falta, porque por suerte, hay algo org&aacute;nico, llam&eacute;mosle est&oacute;mago o intuici&oacute;n, que te avisa de cu&aacute;ndo conectas con una historia, con una voz, cu&aacute;ndo unas palabras escritas sobre blanco toman cuerpo, temperatura y te provocan esa sensaci&oacute;n de expansi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que cuando llegu&eacute; al manuscrito de Corina, y tan solo tras leer las primeras p&aacute;ginas, supe que mucho se ten&iacute;a que torcer la narraci&oacute;n para que no fuera mi apuesta como obra ganadora. Pero lejos de torcerse, me envolvi&oacute; la historia de una infancia lejos de Espa&ntilde;a, una infancia en la Rumania del dictador, ese del cual, teniendo yo la edad de la protagonista, vi televisar su fusilamiento en directo un d&iacute;a de Navidad.
    </p><p class="article-text">
        Ese recuerdo me sigue pareciendo del todo inveros&iacute;mil y leyendo la novela no pude evitar preguntarme c&oacute;mo se permiti&oacute; esa represi&oacute;n y tantas otras, c&oacute;mo el miedo nos paraliza a sociedades enteras y dejamos que se controle nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        Tras la rueda de prensa, Corina Opraoe nos confiesa que no est&aacute; mal ganar este premio para una chica que a los dieciocho a&ntilde;os no hablaba una sola palabra de espa&ntilde;ol. Le aconsejo que recuerde la ilusi&oacute;n con la que se present&oacute; al premio cuando le fallen las fuerzas por el ritmo de la agenda.
    </p><p class="article-text">
        Estamos contentas, es el primer premio Tusquets a una persona no nacida en Espa&ntilde;a. Antonio Orejudo acierta al se&ntilde;alar que ahora nuestra tradici&oacute;n y memoria hist&oacute;rica se ensancha con los testimonios de estas generaciones de nuevos compatriotas y de las venideras.
    </p><p class="article-text">
        Por la noche celebramos el fallo, nos reunimos escritores, editoras, agentes, periodistas y libreras, es decir, lo peorcito de cada casa. Bebemos, siempre m&aacute;s de la cuenta, nos re&iacute;mos de nuestros fracasos, nos quejamos de nuestro estr&eacute;s, de lo precario del sistema, de los mil trabajos que debemos mantener, eventos y actividades. 
    </p><p class="article-text">
        Motivados por la euforia del encuentro, cerramos algunos bares. Por un lado no quiero abandonar la reuni&oacute;n, Puri quiere llevarnos a bailar, pero por otro debo volver para escribir esta columna y madrugar para redactar un par de informes. Nos encaminamos a otro local cuando a Pablo le suena el reloj, le avisa de que es el momento de ir a la cama si quiere dormir las horas m&iacute;nimas recomendadas, las calcula con referencia a la alarma que tiene programada para llegar a tiempo al aeropuerto. Es un reloj que cuesta m&aacute;s que el sueldo de un mes del salario m&iacute;nimo interprofesional y que controla, siempre por el bien de su propietario, distintos par&aacute;metros como las horas y la calidad del sue&ntilde;o, el ejercicio realizado o el cumplimiento de la agenda. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que obedecemos y volvemos al hotel, nos marca la ruta el reloj al que, cari&ntilde;osamente, he decidido cambiar el nombre y rebautizar, c&oacute;mo no, como el Ceaucescu. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/tiranias_132_11668884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Sep 2024 09:57:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiranías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rumania,Literatura,Premios literarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nostalgia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/nostalgia_132_11633401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52efb33c-6264-4bb9-8289-8b86373da60a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nostalgia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta semana he visitado por voluntad propia ¡y dos veces! ese sofá roñoso con un paño de ganchillo que es la añoranza</p><p class="subtitle">Yo también llevé a Puigdemont en el maletero y lo dejé escapar
</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Lou Reed &ldquo;no me gusta la nostalgia a menos que sea m&iacute;a&rdquo;. Por mi parte, desde siempre hab&iacute;a asumido que yo no era una persona nost&aacute;lgica y que no ten&iacute;a derecho a serlo. Hasta ahora lo he considerado un lujo, una mirada rom&aacute;ntica a unos ahorros que muchos no tenemos. Est&aacute; claro que puedes recordar con cari&ntilde;o algunos momentos, pero no tanto como para instalarte en esas humedades. Hay quienes no tenemos m&aacute;s refugio que el credo de que lo que viene debe ser mejor que lo que se dej&oacute; atr&aacute;s. Pero debo haber cruzado alg&uacute;n umbral, quiz&aacute; con las canas, con sentirme fuera de lugar en ciertos locales o con las charlas sobre pensiones, porque esta semana he visitado por voluntad propia &iexcl;y dos veces! ese sof&aacute; ro&ntilde;oso con un pa&ntilde;o de ganchillo que es la a&ntilde;oranza.
    </p><p class="article-text">
        El primer acercamiento no fue a un sof&aacute; sino a una butaca de cine. Esta semana reestrenaban en los cines Pulp Fiction despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os. Ya fui al estreno-estreno, llevaba uniforme, ten&iacute;a catorce a&ntilde;os y cog&iacute; el autob&uacute;s 14 para llegar al cine Cervantes. Tuve que ir dos veces para verla porque la primera vez me qued&eacute; sin entradas, &iexcl;oh, s&iacute;! &iquest;Record&aacute;is cuando eso pasaba? As&iacute; deb&iacute;a ser mi inter&eacute;s y mi atracci&oacute;n por esa pel&iacute;cula porque volv&iacute; a la semana siguiente, esa vez con mayor fortuna. Ah&iacute; no entend&iacute;a nada de miradas ni de representaci&oacute;n. Mi educaci&oacute;n audiovisual pas&oacute; de la etapa Disney a Cobra sin transici&oacute;n, pero sent&iacute;a rechazo de forma innata por Harry el sucio o esas de Charles Bronson. Pero esa pel&iacute;cula me vol&oacute; la cabeza porque era tan histri&oacute;nica y se alejaba tanto de la realidad, de la de cualquiera, que solo ten&iacute;as que sentarte a ver qu&eacute; les pasaba a esos personajes inveros&iacute;miles sin sufrir porque le volaran el pecho a Vincent Vega o le diera una sobredosis a Mia Wallace. Y es que, quiz&aacute;, conseguir que el p&uacute;blico empatice con tus personajes sea m&aacute;s sencillo a que no empaticen absolutamente nada pero no importe lo m&aacute;s m&iacute;nimo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Incluso a Los Planetas se les notaba contentos, a Jota casi se le entendía y en algunas canciones nos pusieron un karaoke con letras grandes, cosa que me pareció muy tierna porque, también para mirar atrás, ya vamos necesitando, además de nostalgia, bifocales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por si fuera poca nostalgia, el mi&eacute;rcoles tocaban Los Planetas, tambi&eacute;n por una celebraci&oacute;n, por los 30 a&ntilde;os de su disco Super 8. Lo primero que hice nada m&aacute;s llegar fue escribir a las personas con las que hab&iacute;a coincidido alguna vez en uno de sus conciertos y que pudieran haber ido. Y all&iacute; estaban, all&iacute; est&aacute;bamos, toda la generaci&oacute;n X con nuestras camisetas <em>m&aacute;s molonas. </em>Una generaci&oacute;n que crecimos con un acceso hasta entonces inaudito a la ficci&oacute;n, m&aacute;s bien una inmersi&oacute;n. Se nos colaba el mundo entero por la televisi&oacute;n y la radio, y eso nos ampliaba horizontes, nos hac&iacute;a so&ntilde;ar mucho m&aacute;s all&aacute; de nuestros referentes cercanos y, por supuesto, tambi&eacute;n nos empujaba a la frustraci&oacute;n m&aacute;s absoluta y a cantar a grito <em>pelao &ldquo;porque en mi vida he fracasado&hellip; una y otra vez&hellip; una y otra vez&rdquo;</em>. Esas canciones nos hac&iacute;a disfrutar de nuestra melancol&iacute;a y, si no la ten&iacute;amos, la sembraba y la hac&iacute;a crecer. La otra noche cantamos esa letra y las dem&aacute;s, nos mir&aacute;bamos y sonre&iacute;amos los unos a los otros, perfectos desconocidos, no tanto, pero ahora ya no parec&iacute;amos enfadados. Incluso a Los Planetas se les notaba contentos, a Jota casi se le entend&iacute;a y en algunas canciones nos pusieron un karaoke con letras grandes, cosa que me pareci&oacute; muy tierna porque, tambi&eacute;n para mirar atr&aacute;s, ya vamos necesitando, adem&aacute;s de nostalgia, bifocales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/nostalgia_132_11633401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Sep 2024 09:22:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nostalgia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Los Planetas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo también llevé a Puigdemont en el maletero y lo dejé escapar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lleve-puigdemont-maletero-deje-escapar_132_11603521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c0d82b1-8143-4bea-9caf-f91c1d12fc03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo también llevé a Puigdemont en el maletero y lo dejé escapar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegamos a la casa, los demás se bajaron del coche en la oscuridad más absoluta y pude ver por el retrovisor cómo un hombre salía del maletero y cogía su camino. Preferí no saber mucho más, me he vuelto menos curiosa</p><p class="subtitle">El binomio fantástico
</p></div><p class="article-text">
        Partamos de que soy una persona despistada, aunque no es exactamente algo que soy; m&aacute;s que una propiedad inherente a m&iacute; lo definir&iacute;a como un estado al que he llegado tras cierta p&eacute;rdida de mi capacidad de atenci&oacute;n y la absoluta falta de inter&eacute;s de poner en pr&aacute;ctica los prometedores cursos de mindfulness recibidos en el mundo empresarial.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que durante gran parte mi vida no lo fui. De hecho, pocos ni&ntilde;os que haya conocido lo son, siempre tienen hambre por absorber todo lo que puedan del mundo exterior, por eso tienen los ojos m&aacute;s grandes. Pero con la desidia nos volvemos laxos con aquello que consideramos de menor importancia, y dosificamos la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como con todo defecto que me descubro, intento perdon&aacute;rmelo e incluso darle la vuelta y convertirlo en una caracter&iacute;stica con algo positivo y he llegado a creerme que el despiste es un gran motor del cambio: si no olvid&aacute;ramos nada de lo que debemos hacer, la inercia seguir&iacute;a su curso sin ninguna ruptura de la rutina. Gracias a las personas despistadas la vida pierde un poco el paso y as&iacute; el mundo baila.
    </p><p class="article-text">
        Si sumamos el efecto vacaciones ya puede pasar cualquier cosa, como acabar metida en un peliagudo asunto diplom&aacute;tico. Mi implicaci&oacute;n en el caso Puigdemont empez&oacute; con la t&iacute;pica frase &ldquo;&iquest;vamos a un concierto?&rdquo;. Una prueba de que el origen del despiste est&aacute; tambi&eacute;n en la laxitud es la facilidad de las personas despistadas para el &ldquo;s&iacute;&rdquo;, o m&aacute;s bien ausencia absoluta de resistencia. As&iacute;, fuimos cinco (en realidad seis) personas en mi Seat Ibiza rosa. Tocaba la Trisexualband, banda sevillana que se reun&iacute;a tras diez a&ntilde;os de que se dispersaran. El encuentro fue en el anfiteatro de Zahora, un tesoro escondido. Cantamos &ldquo;Quiero un novio de alquiler para los domingos&rdquo;, coreamos &ldquo;Tensa&rdquo; y gritamos con &ldquo;Yo no s&eacute; cantar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al día siguiente vi todas las especulaciones y teorías en torno a complots complicadísimos sobre la huida pero humildemente pensé que, si me hubieran parado y descubierto en mi maletero a Puigdemont, mi única defensa habría sido me despisté</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Despu&eacute;s quisimos alargar la fiesta, cogimos el coche y nos dirigimos a un barco invertido que promet&iacute;a estar abierto. Por los caminos andaban grupos de personas un tanto perdidos, porque quien haya visitado esa zona reconoce que es un laberinto donde una nunca est&aacute; segura en qu&eacute; direcci&oacute;n y sentido va. Me despist&eacute; un poco, nos paramos a preguntar, mi copiloto se baj&oacute; y habl&oacute; con un grupo unos segundos. Despu&eacute;s escuch&eacute; abrir y cerrar el maletero y se volvi&oacute; a montar. Retom&eacute; el trayecto y en uno de baches me coment&oacute; tranquilo<em>: Cuidado con los badenes, llevamos a alguien en el maletero. </em>No me extra&ntilde;&oacute; demasiado, era tarde y quien fuera estar&iacute;a cansado para caminar hasta ese local en el acantilado. Continuamos hacia el bar y, al ver que estaba cerrado, seguimos hasta casa repasando las canciones y an&eacute;cdotas de la noche. Nos hab&iacute;amos olvidado absolutamente de la persona en el maletero, que probablemente se hubiera dormido. En una epifan&iacute;a le pregunt&eacute; <em>&iquest;est&aacute;s bien?</em> Y dio dos golpes a modo de s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a polic&iacute;a en la rotonda, y mi copiloto se preocup&oacute; por si nos paraban y abr&iacute;an el maletero. Hab&iacute;amos visto las noticias esa tarde y &ldquo;lo mismo tambi&eacute;n est&aacute;n buscando aqu&iacute; a Puigdemont&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a la casa, los dem&aacute;s se bajaron del coche en la oscuridad m&aacute;s absoluta y pude ver por el retrovisor c&oacute;mo un hombre sal&iacute;a del maletero y cog&iacute;a su camino. Prefer&iacute; no saber mucho m&aacute;s, me he vuelto menos curiosa.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente vi todas las especulaciones y teor&iacute;as en torno a complots complicad&iacute;simos sobre la huida pero humildemente pens&eacute; que, si me hubieran parado y descubierto en mi maletero a Puigdemont, mi &uacute;nica defensa habr&iacute;a sido <em>me despist&eacute;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/lleve-puigdemont-maletero-deje-escapar_132_11603521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Aug 2024 03:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo también llevé a Puigdemont en el maletero y lo dejé escapar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carles Puigdemont]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo hacer una mudanza en agosto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/mudanza-agosto_132_11578972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51824f99-990f-42d1-82a6-e99ab9ad14ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo hacer una mudanza en agosto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para perder tres pisos se me podría presuponer algún talento especial, pero no, es solo una combinación perfecta de crisis inmobiliaria y falta de patrimonio. Digamos que nací en el momento justo y en el entorno adecuado </p></div><p class="article-text">
        Agosto, Sevilla, mil grados cent&iacute;grados y tercera mudanza en menos de un a&ntilde;o y medio.&nbsp;Me permit&iacute;s que me sienta un poco <em>expertise</em> en este campo y que os comente mis <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/claves-organizar-mudanza-perdidas-roturas_1_1592686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos para sobrevivir a esta empresa</a>.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que hacer en una mudanza es perder tu piso anterior. Para perder tres se me podr&iacute;a presuponer alg&uacute;n talento especial, pero no, es solo una combinaci&oacute;n perfecta de crisis inmobiliaria y falta de patrimonio. Digamos que <a href="https://www.eldiario.es/economia/generaciones-colchon-inmobiliario-ahorros_1_11323158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nac&iacute; en el momento justo y en el entorno adecuado</a>. Como todo rasgo innato, la falta de altura, de inteligencia o de patrimonio te acompa&ntilde;a para siempre, puedes desarrollar otras cualidades, puedes llevar una vida funcional, pero por mucho que lo intentes ocultar se te notar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Los no-herederos tenemos el cuello m&aacute;s r&iacute;gido, nos cuesta algo m&aacute;s mirar hacia adelante y hacia arriba, siempre mantenemos un ojo sobre el suelo que estamos pisando, no vaya a ser que nos resbalemos un poquito y rodemos sin red hacia abajo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo primero que se nos ocurre a todas es explorar los portales inmobiliarios, ¡error! Está más que demostrado que mirar esas fotos puede provocar convulsiones en sujetos fotosensibles o simplemente sensibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una vez que hayas rodado de nuevo hasta la casilla de salida y tengas que irte del piso que no es tuyo, ya estar&aacute;s en la fase de buscar otro. Lo primero que se nos ocurre a todas es explorar los portales inmobiliarios, &iexcl;error! Est&aacute; m&aacute;s que demostrado que mirar esas fotos puede provocar convulsiones en sujetos fotosensibles o simplemente sensibles. La &uacute;nica alternativa es llorar, esta es una de las capacidades citadas anteriormente que los no-herederos debemos desarrollar al m&aacute;ximo. Hay que llorar a las amigas, familiares, vecinas, llorar a los compa&ntilde;eros de trabajo, a los tenderos. Llorar a moco <em>tend&iacute;o</em>, dar la paliza sin tregua, autocompadecerse hasta provocar la compasi&oacute;n ajena y esperar con fe, sin muchas expectativas ni requisitos, pero con fe. 
    </p><p class="article-text">
        Si lo has hecho bien, ya tienes una opci&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/economia/bruselas-alerta-falta-vivienda-asequible-espana_1_11461861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es un piso m&aacute;s caro, m&aacute;s alejado, sin muebles</a>, pero un piso. C&oacute;gelo, abandona tus sue&ntilde;os, no mires hacia arriba y pon una fecha. Tampoco pierdas mucho tiempo en planificar la mudanza, da igual, sabemos que terminar&aacute;s de empaquetar con los de la mudanza ya all&iacute;. Coloca etiquetas a las cajas, empieza con cierto sentido: Anagramas, abrigos, poes&iacute;a, botas, Tusquets, pantalones, vaqueros, zapatos raros, camisas. Ve formando combinados con las sobras, mete el ensayo con los sombreros y el champ&uacute;, conf&iacute;a en ti, seguro que cuando leas la etiqueta &ldquo;restos doce&rdquo; sabes perfectamente lo que es.
    </p><p class="article-text">
        Ya tienes todas las cajas en el piso nuevo, si te has acordado de pedir el traslado de la l&iacute;nea de Internet &iexcl;bravo! Puedes soltar a la gata, lo mismo no sale del trasport&iacute;n, est&aacute; m&aacute;s asustada que t&uacute;. Le das un discurso tranquilizador, vais a estar bien, no pasa nada. Al rato se atreve a salir y se mete en la primera caja que vac&iacute;as, se hace un ovillo y se echa a dormir. Te apetece hacer lo mismo, puede que quepas en la de &ldquo;abrigos&rdquo;, pero eres una adulta y, adem&aacute;s, tienes calor: busca el ventilador, quiz&aacute; en &ldquo;restos nueve&rdquo;, si&eacute;ntate en el suelo, descansa un poco y espera una gran revelaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes que tarde, llega y, sin duda, el paso siguiente es el m&aacute;s dif&iacute;cil de todos: debes elegir unas sillas. Hasta ahora en tu vida ha habido menos elecci&oacute;n de la que cre&iacute;as, no has tenido mucho que ver en c&oacute;mo han ido las cosas, pero ahora debes ponerte seria. Tambi&eacute;n vas a elegir otros muebles, pero con una soltura incre&iacute;ble pides el sof&aacute;, la mesa, el aparador y lo dem&aacute;s entre el cat&aacute;logo que te ofrece Jes&uacute;s, no el divino, sino el del negocio de muebles debajo de tu nueva casa, cuya aparici&oacute;n ahora, seamos sinceras, te viene mucho mejor para esto. Pero las sillas. Ah&iacute; te la juegas, porque t&uacute; comes en el sof&aacute;, pero las sillas son para las visitas, y todas sabemos que solo hay dos tipos de sillas: las feas o las car&iacute;simas. 
    </p><p class="article-text">
        R&iacute;ndete, no entiendes una mierda de dise&ntilde;o, vuelve a tu virtud: llora y conf&iacute;a en Jes&uacute;s. Jes&uacute;s te ense&ntilde;a mil cat&aacute;logos y finalmente te decides por las que te describe con m&aacute;s entusiasmo. Si Jes&uacute;s que es una buena persona est&aacute; enamorado de esas sillas quiz&aacute; t&uacute; puedas cogerles alg&uacute;n cari&ntilde;o, al fin y al cabo, van a ser tuyas, puede que esas sillas conformen las 16 patas de tu patrimonio. Pero eso s&iacute;, un &uacute;ltimo consejo, que no pesen mucho, por lo de la pr&oacute;xima mudanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/mudanza-agosto_132_11578972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Aug 2024 04:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo hacer una mudanza en agosto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sevilla,Vivienda,Crisis,Ley de la Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verano hortera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/verano-hortera_132_11549352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6ab0d57-c24d-42b5-852c-a1aa3ca43bae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Verano hortera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hay algo que hacemos absolutamente todos en verano es llevar al extremo nuestro talento inherente para ser horteras, todo lo hortera que podamos ser</p><p class="subtitle">OPINIÓN | El binomio fantástico</p></div><p class="article-text">
        Alguna amiga me pide un <a href="https://librotea.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro para las vacaciones</a>. Esto es una gran responsabilidad porque normalmente son amigas que no leen mucho el resto del a&ntilde;o, pero algo tiene el verano que nos empuja a extralimitarnos. Parece que querer desconectar pasa por hacer cosas diferentes, sentirnos distintos, un poco distintas, por eso intentamos cambiar, doblar o empujar, al menos, un par de metros nuestra rutina. Hay quienes aprovechan para empezar a caminar, probar el arroz negro, enamorarse o fumar mar&iacute;a. Pero desde luego, si hay algo que hacemos absolutamente todos en verano es llevar al extremo nuestro talento inherente para ser horteras, todo lo hortera que podamos ser.
    </p><p class="article-text">
        Empezamos con buenas intenciones, de hecho, incluso solemos comprar un par de modelos para las vacaciones, al hacer la maleta planificamos m&aacute;s o menos correctamente: ropa para la playa o el campo, para la piscina, para ir a cenar, para estar por la casa o el hotel; pero algo extra&ntilde;o pasa siempre, y lo hace casi de inmediato, una especie de demonio que se libera nada m&aacute;s abrir la maleta sin ni siquiera haberla colocado del todo. 
    </p><p class="article-text">
        Vuelves del primer paseo, te cambias para estar c&oacute;moda y cuando llega la hora de salir otra vez, una idea se impone sobre todas las dem&aacute;s, una idea que te impide quitarle la etiqueta al modelo que compraste y pon&eacute;rtelo; lo miras desde la cama, con pereza, y la camiseta de mil lavados que llevas puesta te susurra: &ldquo;Total, est&aacute;s de vacaciones&rdquo;, y ya la hemos liado. 
    </p><p class="article-text">
        El tercer d&iacute;a ya tu ropa se confunde con la de tus hijos o amigas; el fl&uacute;or, las flores o las rayas no significan nada, no existen las tallas ni ning&uacute;n tipo de restricci&oacute;n, en alg&uacute;n momento incluso tienes que palparte para saber si te pusiste bragas o bikini y, ni que decir tiene, que por supuesto que s&iacute;, que esas chanclas de pl&aacute;stico descoloridas pegan con todo.
    </p><p class="article-text">
        Se empieza a distinguir claramente los que llevan varios d&iacute;as de vacaciones de los que acaban de llegar, especialmente por la noche, cuando unos suben de la playa directamente y otros huelen bien, se han peinado y llevan en los pies &iexcl;zapatos! Bien, bien, intentadlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué español no ama esa camiseta de Colacao para las olimpiadas de Seúl?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De hecho, mientras escribo estas palabras en la costa, mi compi Roc&iacute;o sale de su habitaci&oacute;n solo con la braga del bikini y me comenta que ha decidido no vestirse m&aacute;s hasta que coja el AVE de vuelta para Madrid. Nos ponemos un caf&eacute; y, al encender la tele, vemos una noticia sobre el uniforme del equipo ol&iacute;mpico espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        Mi hija, que aparece por detr&aacute;s, hace su dictamen al respecto, y as&iacute; como Anne Wintour en la primera fila de los desfiles mueve levemente la cabeza para dar su aprobaci&oacute;n o desv&iacute;a la vista, ella va cambiando el semblante, pero ya cuando aparece el bolsito con borla sentencia con un &ldquo;&iquest;en serio?&rdquo; que tan bien conozco y que en muchas ocasiones me ha salvado como una oportuna red flag antes de salir a la calle.
    </p><p class="article-text">
        Escucho cr&iacute;ticas respecto al outfit, y aunque el plisado nunca lo considerar&iacute;a una opci&oacute;n (seamos serias), no creo que sea cuesti&oacute;n del dise&ntilde;o en s&iacute;, sino del esp&iacute;ritu. Intento pensar en un uniforme con el que toda la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola se sintiera <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/paris-1900-2024-primeras-mujeres-olimpicas-primeros-juegos-paritarios_1_11545484.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejor representada en las olimpiadas</a>, algo que fuera ic&oacute;nico, que incluso quisi&eacute;ramos adquirir, &iexcl;por Dios, somos la cuna de Balenciaga, de Pertegaz, de Rabanne!, pero no se me ocurre nada. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que mi mente haya quedado nublada entre estampados boho y camisas hawaianas, pero escucho una voz interior que me susurra, y es de nuevo mi camiseta, la de los mil lavados, sin duda uno de mis bienes m&aacute;s preciados, un dise&ntilde;o que s&iacute; estuvo a la altura de las circunstancias y cuya reinterpretaci&oacute;n (&iquest;se dice as&iacute;?) quiz&aacute;s s&iacute; reflejar&iacute;a nuestra verdadera naturaleza, porque &iquest;qu&eacute; espa&ntilde;ol no ama esa camiseta de Colacao para las olimpiadas de Se&uacute;l?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/verano-hortera_132_11549352.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jul 2024 04:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Verano hortera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juegos Olímpicos,verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El binomio fantástico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/binomio-fantastico_132_11518501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07e934be-c147-4d05-acf1-af16f43eb91c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El binomio fantástico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay quienes, en un ejercicio torpe y perezoso, pretenden unir, en un binomio absurdo y malintencionado, la palabra juventud con cualquier atributo despectivo</p></div><p class="article-text">
        Nunca he querido impartir talleres de escritura. Ya hago bastantes cosas y esta no la ve&iacute;a necesaria. No lo achaco exactamente al s&iacute;ndrome de impostora; creo que lo m&iacute;o es m&aacute;s un s&iacute;ndrome de alumna novata, alumna novata impostora para ser exacta. Lo cierto es que me pone nerviosa que alguien espere que yo sepa hacer algo bien. A cualquiera que me pregunta sobre cualquier tema suelo ponerle las expectativas muy bajas: canto fatal, me pone nerviosa hablar en p&uacute;blico, se me da fatal cocinar, el sexo o las plantas. M&aacute;s que un rasgo de humildad dir&iacute;a que es pura cobard&iacute;a, as&iacute; siempre cabe sorprender.
    </p><p class="article-text">
        Pero este a&ntilde;o, el Centro Andaluz de las Letras vio conveniente contar conmigo para impartir talleres de narrativa a un grupo de j&oacute;venes en Mollina, M&aacute;laga. Tendr&iacute;a que retirarme de mi vida una semana en julio y lidiar con talentos selectos y con sus capacidades en punto &oacute;ptimo. Me vi diciendo s&iacute;, la Bathory intelectual que habita en m&iacute; se emocion&oacute; con el entusiasmo y la frescura que acertadamente presupon&iacute;a a este alumnado. 
    </p><p class="article-text">
        Sacrificaba parte de mis vacaciones, pero como dec&iacute;a un buen amigo, las vacaciones a nuestra edad no son para disfrutar, a lo que a&ntilde;ad&iacute;a, las vacaciones son para estar con la familia. En este caso, mis vacaciones ser&iacute;an para trabajar. Porque puede que tengas varios trabajos o actividades, pero las vacaciones no se acumulan. De hecho, en el caso m&aacute;s id&oacute;neo se solapan y en el peor se neutralizan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por la tarde, en un descanso del taller, comencé a sentir una sensación que se me hacía muy lejana y extraña. ¿Eso que notaba era calma? Resulta que estaba relajada y, aún más, que estaba allí y solo allí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        As&iacute;, neutralizada, llegu&eacute; el lunes. Hab&iacute;a preparado concienzudamente las actividades, algunas m&aacute;s acad&eacute;micas como la construcci&oacute;n del relato y otras m&aacute;s l&uacute;dicas como el binomio fant&aacute;stico. Sin embargo, por la tarde, en un descanso del taller, comenc&eacute; a sentir una sensaci&oacute;n que se me hac&iacute;a muy lejana y extra&ntilde;a. &iquest;Eso que notaba era calma? Resulta que estaba relajada y, a&uacute;n m&aacute;s, que estaba all&iacute; y solo all&iacute;. Cuando me percat&eacute;, llevaba m&aacute;s de una hora leyendo la nueva novela de Lorrie Moore y &iexcl;sin alarma! No hab&iacute;a otro sitio al que ir despu&eacute;s, nadie con quien quedar ni otra cosa que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Eso debe ser a lo que se refieren los dem&aacute;s con estar en paz, aunque estaba trabajando y quiz&aacute;s por esa raz&oacute;n la sensaci&oacute;n era a&uacute;n m&aacute;s plena, porque no hab&iacute;a resquicio de culpa por la p&eacute;rdida de tiempo, es decir, de productividad. Quiz&aacute;s hoy en d&iacute;a el binomio fant&aacute;stico sea vacaciones y descanso. Tanta fue la relajaci&oacute;n que mi cuerpo no tard&oacute; en sumarse a la fiesta y tambi&eacute;n par&oacute;. C&oacute;mo le gusta a nuestras am&iacute;gdalas, nuestro est&oacute;mago o lumbago pillarnos en vacaciones y hacernos suyos. Pero bendito centro de salud y farmacia de Mollina que me han mantenido a flote a base de la qu&iacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Sin apenas voz, mis talleres toman un aire de ritual donde escucho m&aacute;s que hablo. Poetas, cuentistas, fil&oacute;sofos y novelistas, j&oacute;venes que anoche, en la pista de tenis, entre conversaciones sobre literatura, cine o tarot, tambi&eacute;n celebraban la noticia de la acogida de los casi 400 menores migrantes; quien sabe si el a&ntilde;o que viene alguno se ganar&aacute; una plaza en estos cursos de verano. Yo me limito a comentar sus textos, se&ntilde;alar aciertos, leerles cuentos y contarles batallitas. Ellos y ellas, a cambio, me dan esperanza y una respuesta rotunda a quienes, en un ejercicio torpe y perezoso, pretenden unir, en un binomio absurdo y malintencionado, la palabra juventud con cualquier atributo despectivo.
    </p><p class="article-text">
        Yo asocio sus textos con sus nombres, me los prendo, 35 nombres desde la A a la S, porque estoy segura de que en unos a&ntilde;os ver&eacute; una portada y dir&eacute;: &iexcl;Lo sab&iacute;a!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alumnado del taller de literatura de Mollina                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/binomio-fantastico_132_11518501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jul 2024 03:30:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El binomio fantástico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Jóvenes,Málaga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No molestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/no-molestar_132_11484716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4d37f11-86a2-4791-bf36-875a74f9c441_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x866y704.jpg" width="1200" height="675" alt="No molestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un Orgullo que presentan con un protagonismo absoluto de la fiesta y el consumo, eliminando por supuesto el carácter reivindicativo de la fecha. Un Orgullo que algunas instituciones quieren descafeinar para que se lo puedan tragar los suyos, que no moleste a los de “que sean lo que quieran, pero en su casa”, a los de “pero no lo parece”.</p><p class="subtitle">“Parece la portada del libro de inglés”: la campaña del Ayuntamiento de Sevilla por el Orgullo indigna al colectivo LGTBI
</p></div><p class="article-text">
        A mi hija le encantan las pel&iacute;culas de miedo. A m&iacute; no tanto, aunque estoy volviendo a cogerles el gustillo. De este g&eacute;nero, mis favoritas siempre han sido las de vampiros, tema que por supuesto, para no estrechar demasiado la grieta generacional, a ella no le interesa en absoluto. Pero, por traerla a mi terreno, le puse <em>Crep&uacute;sculo, </em>a ver si as&iacute;, con el romance adolescente que subyace, yo ganaba alg&uacute;n punto a mi favor.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso son vampiros agradables y guapos, que no beben sangre humana y pasean sonrientes bajo la luz del d&iacute;a. Los Cullen, estos j&oacute;venes blancos cis heteros&nbsp;(caracter&iacute;stica esta &uacute;ltima menos vamp&iacute;rica incluso que la del ayuno) tienen empat&iacute;a y sentimientos tiernos con los que controlan su innata pulsi&oacute;n sexual y de muerte. Por no dejarles, no les han dejado a los pobres ni ata&uacute;des de robles ni sedas rojas ni castillos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, son vampiros, pero bien podr&iacute;an ser mormones con tradiciones un poco m&aacute;s peculiares, porque lo cierto es que para la historia de represi&oacute;n sexual y conversi&oacute;n que nos quieren contar da exactamente lo mismo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto la pel&iacute;cula no funcion&oacute; con mi hija, que se aburri&oacute; someramente.&nbsp;No s&eacute; en qu&eacute; momento cre&iacute; que un conjunto de vampiros descafeinados podr&iacute;a ser una puerta para que se adentre en otras historias m&aacute;s inc&oacute;modas pero interesantes como <em>The addiction</em> de Abel Ferrara o <em>Vampiros </em>de John Carpenter. Y es que la cosa nunca funciona as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido siento al ver todo lo que ha ocurrido con la propaganda del Orgullo en muchas ciudades. Carteles que, adem&aacute;s de feos y poco art&iacute;sticos (un crimen especialmente<a href="https://www.eldiario.es/sevilla/parece-portada-libro-ingles-campana-ayuntamiento-sevilla-orgullo-indigna-colectivo-lgtbi_1_11475834.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en esta ciudad</a> que cuenta con lo mejorcito en cuanto a ilustraci&oacute;n, dise&ntilde;o y arte se refiere), no solo no mencionan al colectivo sino que hacen una supuesta representaci&oacute;n de este sin ninguna diversidad. Un mes de la diversidad pero, a juzgar por las im&aacute;genes, de la diversidad homog&eacute;nea, c&oacute;moda y amable. Un espectro cortado con el cuchillo afilado de aspectos como la pluma o la edad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No olvidemos que sigue existiendo un debate ilegítimo sobre los derechos de una parte de nuestra ciudadanía diversa y que, igual que llega una alcaldesa en Valencia que se atreve a eliminar un símbolo como la bandera arcoíris, llega un gobierno como en Italia o en Hungría que vuelve a cuestionar derechos que parecían consolidados y a ponerlos en riesgo o derogarlos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un Orgullo este que presentan con un protagonismo absoluto de la fiesta y el consumo, eliminando por supuesto el car&aacute;cter reivindicativo de la fecha. Un Orgullo que algunas instituciones quieren descafeinar para que se lo puedan tragar los suyos, que no moleste a los de &ldquo;que sean lo que quieran, pero en su casa&rdquo;, a los de &ldquo;pero no lo parece&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto tambi&eacute;n me recuerda mucho a esos gif con rosas y ositos que recibimos las mujeres el 8 de marzo felicit&aacute;ndonos por ser b&aacute;sicamente seres de luz. Porque, si quitas la protesta, se ve que todo sabe mejor, algo mejor.
    </p><p class="article-text">
        Pero no olvidemos que sigue existiendo un debate ileg&iacute;timo sobre los derechos de una parte de nuestra ciudadan&iacute;a diversa y que, igual que llega una alcaldesa en Valencia <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/policia-local-arrebata-bandera-lgtbiq-ediles-compromis-intentaban-colgarla-balcon-ayuntamiento-valencia_1_11482741.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se atreve a eliminar un s&iacute;mbolo como la bandera arco&iacute;ris</a>, llega un gobierno como en Italia o en Hungr&iacute;a que vuelve a cuestionar derechos que parec&iacute;an consolidados y a ponerlos en riesgo o derogarlos.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos quiero terminar estas palabras con la alegr&iacute;a de haber visto en las calles la diversidad y la reivindicaci&oacute;n que se mantienen desde <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/anos-primera-manifestacion-libertad-sexual_1_3206391.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aquella primera manifestaci&oacute;n por la Libertad Sexual hace ya 46 a&ntilde;os en Sevilla </a>y que tanto echo en falta en esta imagen descafeinada para todos los gustos que se quiere dar. Hito hist&oacute;rico, por cierto, que no conoc&iacute; hasta ver la pel&iacute;cula <em>Te estoy amando locamente</em>, peli que seguro ma&ntilde;ana me arregla el desaguisado de los vampiros. &iexcl;Feliz Orgullo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/no-molestar_132_11484716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jun 2024 06:30:55 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y yo, ¿soy negra?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/negra_132_11448356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/801b52cb-e756-441f-b7e0-a62f500c4467_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y yo, ¿soy negra?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Niñas fantasmas, ONGs millonarias o lobbys todopoderosos, bases mitológicas sobre las que sumar dos más dos, y ya lo tienes, ¡cinco! ¡El sistema está corrupto! </p></div><p class="article-text">
        El domingo, tras las votaciones, ca&iacute; en tal desesperanza que me refugi&eacute; en mi lugar feliz, una pel&iacute;cula llamada <em>Ghost world </em>que, por si no la hab&eacute;is visto, es una comedia sobre dos adolescentes outsiders con un humor absolutamente inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        Durante una de las escenas record&eacute; una tarde, cuando siendo mi hija muy peque&ntilde;a, tendr&iacute;a unos tres a&ntilde;os, su abuela se refiri&oacute; a una amiga m&iacute;a como &ldquo;tu amiga negra&rdquo;. Mi hija, prudente, esper&oacute; a llegar al coche para preguntarme: Mam&aacute; &iquest;qui&eacute;n es tu amiga negra? Le expliqu&eacute; que la mam&aacute; de su amigo B. No entend&iacute;a por qu&eacute; lo de negra y al explicarle que se refer&iacute;a a su color de piel pareci&oacute; atar cabos: Entonces, &iquest;B es negro? Le contest&eacute; que tambi&eacute;n, pero que no era la manera de referirse a nadie, ya que esa palabra se hab&iacute;a usado y se usaba muchas veces como insulto. Ella se qued&oacute; pensando, moviendo su cabecita rubia de un lado a otro, y al rato me pregunt&oacute; muy seria: Mam&aacute;, y yo &iquest;tambi&eacute;n soy negra?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El drama no era ese, el auténtico drama era que mientras recibía la noticia, a su lado, en la misma oficina de la seguridad social, un “extranjero” lloraba de felicidad porque con tan solo cinco años en el país había conseguido una paga mucho mayor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, como todo refugio, ya sea un bar o una parroquia, cerr&oacute; y tuve que enfrentarme a la realidad de los resultados electorales. Me pregunt&eacute; &iquest;una ardilla? &iquest;qui&eacute;n? &iquest;por qu&eacute;? y sobre todo &iquest;para qu&eacute;, con qu&eacute; fin?&nbsp;No creo que nadie vaya a elegir a un representante y gestor de sus bienes e impuestos con la idea de que lo har&aacute; mal o de que saldr&aacute; perjudicado, as&iacute; que cuando elegimos mal o actuamos provocando un da&ntilde;o, o bien es porque sacamos rendimiento o bien es porque somos, lo que menos, torpes. Lo s&eacute;, est&aacute; la opci&oacute;n del mal por el mal, pero he decidido mantenerme suavemente esperanzada.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, esperanzada, entr&eacute; a la ma&ntilde;ana siguiente en el despacho de un asesor fiscal, al que acud&iacute; con una duda sobre mi declaraci&oacute;n de la renta. Al rato, y &ldquo;sin meterse en pol&iacute;tica&rdquo;, vio adecuado rellenar el silencio con una historia &ldquo;de verg&uuml;enza&rdquo;, subray&oacute;, sobre un cliente suyo al que, llevando trabajando toda la vida, le iba a quedar una pensi&oacute;n de apenas mil euros. Pero el drama no era ese, el aut&eacute;ntico drama era que mientras recib&iacute;a la noticia, a su lado, en la misma oficina de la seguridad social, un &ldquo;extranjero&rdquo; lloraba de felicidad porque con tan solo cinco a&ntilde;os en el pa&iacute;s hab&iacute;a conseguido una paga mucho mayor.&nbsp;Me son&oacute; a la historia de la ni&ntilde;a de la curva, como si ya me la hubieran contado mil veces cambiando detalles como el lugar o los protagonistas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi hija en ese momento no sabía que era blanca ni lo que significa tener un privilegio de nacimiento. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, tanto que, en tres años, tanto ella como sus compañeros de instituto podrán votar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ni&ntilde;as fantasmas, ONGs millonarias o lobbys todopoderosos, bases mitol&oacute;gicas sobre las que sumar dos m&aacute;s dos, y ya lo tienes, &iexcl;cinco! &iexcl;El sistema est&aacute; corrupto! Sencillo y c&oacute;modo, porque la suerte, en este caso, es que la fuente del problema, es decir, el sistema que hay que derribar para asegurar un futuro mejor lo conforman curiosamente los grupos con menos poder y con mayor riesgo de pobreza: los otros, es decir, mujeres, migrantes y otras minor&iacute;as, dibujadas como criaturas abyectas con prop&oacute;sitos ileg&iacute;timos, quimeras con las que se pueden banalizar comentarios y actitudes inmorales y fascistas bajo el t&eacute;rmino canallita de lo &ldquo;pol&iacute;ticamente incorrecto&rdquo;, siempre identificable, adem&aacute;s, por la falta absoluta de gracia o de talento. Y es que, en este momento hist&oacute;rico que estamos viviendo no se me ocurre nada m&aacute;s antisistema que ser pol&iacute;ticamente correcta y apostar por valores de respeto y de convivencia.
    </p><p class="article-text">
        Mi hija en ese momento no sab&iacute;a que era blanca ni lo que significa tener un privilegio de nacimiento. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, tanto que, en tres a&ntilde;os, tanto ella como sus compa&ntilde;eros de instituto podr&aacute;n votar. Estoy segura de que entre ellos habr&aacute; consumidores de fuentes de desinformaci&oacute;n que no constatar&aacute;n ninguno de los mitos que les inculquen a fuego, que realmente piensen que votar a la ultraderecha es un acto de rebeld&iacute;a y contra el sistema que les niega privilegios que son suyos, pero ojal&aacute; que escuchen campanas, educaci&oacute;n sobre el peligro de las <em>fake news</em>, sobre la responsabilidad del voto, la protecci&oacute;n de los derechos humanos, el funcionamiento del congreso o del parlamento europeo y ojal&aacute; que de vuelta a casa, al menos, algunos se pregunten: Y yo, &iquest;soy el sistema?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/negra_132_11448356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jun 2024 08:06:10 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Palacio Real necesita obras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/palacio-real-necesita-obras_132_11413600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae40c2af-0d46-4020-b0be-10a8efffdbc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Palacio Real necesita obras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por muy grande que parezca el salón a mí siempre me falta alguna silla cuando organizo una cena en casa, le dije ya tomándome la confianza de sentir que simplemente éramos dos personas altísimas bebiendo agua en una fiesta bastante aburrida</p><p class="subtitle">Entrevista - Silvia Hidalgo, premio Tusquets: “Las mujeres no nos hemos dado la libertad de enfadarnos. Antes, nos ponemos tristes”</p></div><p class="article-text">
        Estaba yo en la cafeter&iacute;a de El Indio en Pino Montano tomando un caf&eacute; con mi amiga Marga. Le devolv&iacute;a un port&aacute;til que intent&eacute; arreglarle, he de confesar que sin ning&uacute;n &eacute;xito. A mitad del caf&eacute; recib&iacute; una llamada de la capital. Pens&eacute; que ser&iacute;a alg&uacute;n repartidor que me tra&iacute;a alguna inutilidad que me pareci&oacute; necesaria unos d&iacute;as antes y que ya hab&iacute;a olvidado por completo. Pero no, me llamaban de protocolo de la Casa Real: los reyes me invitaban a almorzar en Palacio. Entre todas las razones de esa invitaci&oacute;n que se me pasaron por la cabeza una fue la de estar en alguna lista de s&uacute;bditos y que poco a poco pasar&iacute;amos todos por all&iacute;, como en una reuni&oacute;n de accionistas donde nos agasajar&iacute;an y nos explicar&iacute;an de qu&eacute; estamos participando. Aunque no, asistir&iacute;a era en mi condici&oacute;n de escritora.
    </p><p class="article-text">
        -Pues muy bien, &iquest;qu&eacute; d&iacute;a ser&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        La primera cuesti&oacute;n que me plante&oacute; mi amiga al colgar fue qu&eacute; me iba a poner. Entend&iacute; su preocupaci&oacute;n porque, desde que me di cuenta de que con mi tama&ntilde;o me iba a resultar muy dif&iacute;cil pasar desapercibida por la vida, decid&iacute; sacar la discreci&oacute;n de mi armario.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que nada, all&iacute; me plant&eacute; en Palacio junto al resto del panorama literario del momento. Fuimos anunciados uno a uno, como en las pel&iacute;culas de Disney. Aqu&iacute;, en lugar del t&iacute;tulo nobiliario, nos asociaban a nuestro premio, editorial u obra. Tras el saludo m&aacute;s o menos protocolario pasamos a un sal&oacute;n precioso, comimos bastante bien y, aunque no me gusta criticar cuando me invitan (aqu&iacute; me lo permito porque algo s&iacute; que pagu&eacute; seguro), dir&iacute;a que el vino fue m&aacute;s bien escaso. Lo entend&iacute;: todo el mundo sabe que no hay nada m&aacute;s insoportable que una reuni&oacute;n de escritores borrachos (como si se reunieran de otro modo).
    </p><p class="article-text">
        En la sobremesa, donde solo se serv&iacute;a caf&eacute; y agua, SSMM estuvieron saludando a los distintos grupos en los que preguntaron hasta la saciedad si ten&iacute;an tiempo de leer y cu&aacute;les eran su preferencias. En un momento dado atrajeron a Don Felipe al grupo en el que me encontraba y le recordaron el motivo por el que yo hab&iacute;a sido invitada. Me dio la enhorabuena por el premio y yo le di las gracias por la invitaci&oacute;n. Al fin y al cabo, era su casa y la verdad es que &eacute;ramos un mont&oacute;n. S&iacute;, m&aacute;s de cien, me aclar&oacute;, aunque todav&iacute;a le gustar&iacute;a invitar a m&aacute;s, pero el espacio que hab&iacute;a era el que hab&iacute;a. En ese momento sent&iacute; una enorme empat&iacute;a como anfitriona aspiracional que soy. Lleva raz&oacute;n, le acompa&ntilde;&eacute;. Por muy grande que parezca el sal&oacute;n a m&iacute; siempre me falta alguna silla cuando organizo una cena en casa, le dije, tom&aacute;ndome la confianza de sentir que simplemente &eacute;ramos dos personas alt&iacute;simas bebiendo agua en una fiesta bastante aburrida. &iquest;No hab&iacute;a al menos un sal&oacute;n de baile? S&iacute;, me respondi&oacute;, pero nunca, desde que &eacute;l recordara, se hab&iacute;a organizado un baile.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; anunci&oacute; que se deb&iacute;an marchar ya. &iquest;No se quedan aqu&iacute;?, pregunt&eacute; ingenua. Pensaba que era una especie de segunda residencia. Me cont&oacute; que en realidad es un palacio sin dormitorios utilizables: habr&iacute;a que hacer obras. Me pareci&oacute; una respuesta bastante inveros&iacute;mil pero, por otro lado, una idea muy inteligente lo de organizar una fiesta en una casa de la que tengas que largarte y as&iacute; acabarla. Porque solo los escritores saben los cansinos que somos y el trabajo que cuesta devolvernos a casa. De hecho, pienso que as&iacute; surgieron las residencias &ldquo;creativas&rdquo;, en una reuni&oacute;n de la que no se les pudo echar a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cont&eacute; la an&eacute;cdota me di cuenta de que hab&iacute;a sido muy cotilla, aunque la verdadera cuesti&oacute;n no me atrev&iacute; a pregunt&aacute;rsela: &iquest;en serio era mon&aacute;rquico? Y es que a veces heredas un palacio en el que no puedes organizar un baile en condiciones con sus carrozas llegando y sus coreograf&iacute;as bonitas, donde para colmo tienes que recibir a la gente de los libros y alternar con ellos sin tener al menos un gintonic y que, por supuesto, necesita obras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/palacio-real-necesita-obras_132_11413600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2024 18:14:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Palacio Real necesita obras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reyes,Escritores,Casa Real]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/tetas_132_11371739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbb9cb59-5a52-41d8-9140-8f49c717489e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tetas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me conformaría con que con la lona que han retirado nos hagan bolsitas a todas para la playa, para poder guardar la parte de arriba del bikini por si por un momento nos venimos arriba</p><p class="subtitle">Primavera en San Pablo
</p></div><p class="article-text">
        A veces la vida te coge en tetas. As&iacute; me cogi&oacute; a m&iacute; en El Palmar la pol&eacute;mica por la lona gigante que anunciaba un futuro mejor, m&aacute;s voluptuoso. <a href="https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/cambiando-panorama-playas-lona-machista-clinica-dorsia-vender-operaciones-pecho_132_11357063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Otro verano m&aacute;s cambiando el panorama de las playas&rdquo;</a>, rezaba el mensaje con tono festivo, optimista, por un cambio, sin duda, a mejor, porque &iquest;qui&eacute;n querr&iacute;a cambiar a peor?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ser un buen anuncio para una editorial, para una empresa de telecomunicaciones o para una marca de tumbonas (que falta har&iacute;a dise&ntilde;ar alguna bonita y c&oacute;moda, por cierto, que se llena todo de una malla fl&uacute;or que da pena mirar). Pero no, sorpresa, era sobre nuestros pechos, senos, mamas, domingas, peras, perolas. As&iacute; que, quien no interviene sus tetas no est&aacute; ayudando a ese nuevo paradigma, &iexcl;est&aacute;is frenando el progreso!
    </p><p class="article-text">
        Un poco se&ntilde;alada, levant&eacute; la vista del m&oacute;vil y mir&eacute; alrededor buscando a alguna aliada. A lo lejos, encontr&eacute; a otra insensata perteneciente tambi&eacute;n a este club en el que he entrado llamado la mediana edad. Sin embargo, aunque escudri&ntilde;&eacute; por encima de lo que me enorgullece reconocer, apenas encontr&eacute; a alguna joven retirada y boca abajo sin parte de arriba.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una buena idea sería colocar junto al anuncio alguna imagen, como en las cajetillas de tabaco, con las posibles infecciones, drenajes, encapsulaciones, malas cicatrizaciones u operaciones de vuelta atrás a las que se expone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ya en marzo un amigo me pregunt&oacute; si en aquella playa se hac&iacute;a nudismo, a lo que yo le contest&eacute; &ldquo;s&iacute;&rdquo;, as&iacute;, rotundamente, bas&aacute;ndome &uacute;nicamente en la estad&iacute;stica que me ofrec&iacute;an mis recuerdos. Aunque despu&eacute;s le aclar&eacute;, una vez pensada mejor la respuesta, que hab&iacute;a visto una disminuci&oacute;n paulatina de mujeres sin parte de arriba en los &uacute;ltimos a&ntilde;os; por lo tanto, hay que reconocerles a estos anunciantes que algo de raz&oacute;n llevan y que todas estas campa&ntilde;as, junto con otras, pueden que est&eacute;n cambiando el panorama.
    </p><p class="article-text">
        Si os ha dado la curiosidad, ya habr&eacute;is mirado las cifras de intervenciones est&eacute;ticas, aumentando en n&uacute;mero cada a&ntilde;o y decreciendo en edad media de las pacientes, perd&oacute;n, de las clientas, usemos aqu&iacute; el femenino inclusivo, ya que conforman el 85% del total.
    </p><p class="article-text">
        Siempre llego tarde a la noticia y resulta que ya han quitado la lona. Entiendo que las cambiar&aacute;n por otras y para anticiparme, por una vez, me gustar&iacute;a exponer una serie de ideas que se me fueron ocurriendo para las nuevas campa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Como conozco a pocas mujeres que tras una intervenci&oacute;n de este tipo no hayan tenido alg&uacute;n problema de menor a mayor grado, una buena idea ser&iacute;a colocar junto al anuncio alguna imagen, como en las cajetillas de tabaco, con las posibles infecciones, drenajes, encapsulaciones, malas cicatrizaciones u operaciones de vuelta atr&aacute;s a las que se expone.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si queremos conseguir un panorama en el que físicamente todas tengamos el mismo aspecto cual clones Kardashian, deberíamos potenciar también el aumento de intervenciones masculinas, o llegará un día en el que parezcamos seres de dos especies distintas e irreconciliables</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tampoco quiero ser agorera, mucho menos la abogada de la naturalidad ni el palo en la rueda de la evoluci&oacute;n humana, pero eso s&iacute;, <strong>si queremos conseguir un panorama en el que f&iacute;sicamente todas tengamos el mismo aspecto cual clones Kardashian, deber&iacute;amos potenciar tambi&eacute;n el aumento de intervenciones masculinas, o llegar&aacute; un d&iacute;a en el que parezcamos seres de dos especies distintas e irreconciliables. </strong>Se me ocurre que se podr&iacute;a incentivar colocando, junto al cartel de la chica con escote turgente, una imagen en paralelo de un se&ntilde;or con sus test&iacute;culos bien recogidos y hermosos; debajo un bonito eslogan que abogara por la belleza a pesar de la gravedad y de la edad, &iexcl;tambi&eacute;n tienen derecho a luchar!
    </p><p class="article-text">
        De hecho, por so&ntilde;ar con un mundo m&aacute;s est&eacute;tico y sin necesidad de intervenciones, se me ocurre explosionar el mercado de la lencer&iacute;a con ba&ntilde;adores y calzoncillos moldeadores que escondan esa tripita tan encantadora o con almohadillas aqu&iacute; y all&aacute; donde m&aacute;s se necesite, estanter&iacute;as y estanter&iacute;as con calzoncillos de distinto tama&ntilde;o de copa.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s hay ahora alg&uacute;n emprendedor diciendo, &ldquo;pues mira&rdquo; y buscando si la idea est&aacute; registrada, pero siento decirte que no es un buen negocio, porque para que funcionara har&iacute;an falta siglos y much&iacute;simo trabajo de cosificaci&oacute;n, sexualizaci&oacute;n y debilitamiento de la autoestima sobre el cuerpo masculino, cosa de la que nos tendr&iacute;amos que encargar mayormente nosotras, pero ya estamos muy ocupadas resolviendo nuestras propias movidas del odio hacia nuestros cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, por terminar con alguna idea factible, me conformar&iacute;a con que con la lona que han retirado nos hagan bolsitas a todas para la playa, para poder guardar la parte de arriba del bikini por si por un momento nos venimos arriba y nos da igual que la vida nos pille en tetas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/tetas_132_11371739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2024 03:30:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las tetas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujer,Cirugía estética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primavera en San Pablo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/primavera-san-pablo_132_11335709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bee24c5-c183-4ac4-95df-82ef42fcdc37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primavera en San Pablo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mi bloque es el puesto estratégico entre las dos realidades y, así, depende del ánimo y de la ventana que elija puedo ver la vida como me dé la gana</p></div><p class="article-text">
        <em>La se&ntilde;ora Dalloway decidi&oacute; que ella misma comprar&iacute;a las flores.</em>
    </p><p class="article-text">
        Este es el comienzo de un libro que no he le&iacute;do todav&iacute;a, sin excusas, ojal&aacute;, pero no. Presentaciones hechas, tampoco recuerdo haber comprado flores nunca, supongo que hasta ahora me hab&iacute;an parecido un art&iacute;culo de lujo, &iquest;qu&eacute; es la pr&aacute;ctica del lujo sino la inversi&oacute;n en algo bello, sin demasiada practicidad ni reembolsable? Flores, amores no correspondidos, virutas de oro en la comida, &iquest;para qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Pero una aspira, envidia, y cambia o lo intenta, si no de costumbres, pues de peinado, de pareja o de trabajo. Yo he cambiado de barrio, mi rebeld&iacute;a del a&ntilde;o. Siempre so&ntilde;&eacute; con llegar en bici a mi casa situada en alguna calle embrujada del centro de Sevilla, pero el cami&oacute;n de mudanzas de los M&aacute;rquez termin&oacute; aparcando en el Pol&iacute;gono San Pablo. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es que sepa montar muy bien en bici y tambi&eacute;n este pol&iacute;gono tiene algo de m&aacute;gico, al menos, de ficticio: una suerte de zona fronteriza, humilde y obrera, construida junto al barrio m&aacute;s lujoso de Sevilla. Levantaron torretas llamativas, con bandas que las identificaran desde lejos, como uniformes carcelarios de prisioneros peligrosos. Mi bloque es el puesto estrat&eacute;gico entre las dos realidades y, as&iacute;, depende del &aacute;nimo y de la ventana que elija puedo ver la vida como me d&eacute; la gana. El v&oacute;rtice de ambas es, sin duda, la farmacia, ah&iacute; nos mezclamos todos, porque qu&eacute; democr&aacute;tico es el dolor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un día decidí arriesgarme e introducir un nuevo cambio, uno aspiracional: ese parecía un buen momento para empezar a comprar flores y por tanto convertirme en ese tipo de mujer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo mejor de esta dicotom&iacute;a es la cuesti&oacute;n del aparcamiento, siempre hay; cada chal&eacute; tiene su propio garaje y eso nos facilita mucho la vida a las busca-huecos. Yo ya tengo el m&iacute;o, por supuesto es el descarte de los dem&aacute;s vecinos, y siempre est&aacute; libre porque se encuentra sobre las ra&iacute;ces de un &aacute;rbol enfermizo, lleno de oquedades desde las que he visto asomarse alguna ratilla; la llamo as&iacute;, en diminutivo, para no provocar una repulsi&oacute;n que la criatura no merece.
    </p><p class="article-text">
        El hueco se encuentra frente a una florister&iacute;a que nunca he visto cerrada. Sol&iacute;a pasar de largo, pero un d&iacute;a decid&iacute; arriesgarme e introducir un nuevo cambio, uno aspiracional: ese parec&iacute;a un buen momento para empezar a comprar flores y por tanto convertirme en ese tipo de mujer, &iquest;qui&eacute;n sabe a d&oacute;nde me llevar&iacute;a eso? Entr&eacute; decidida, qu&eacute; bonito deb&iacute;a ser trabajar en un sitio as&iacute;. No hab&iacute;a nadie dentro, pero como no sab&iacute;a bien qu&eacute; buscaba no reclam&eacute; atenci&oacute;n. Mir&eacute; macetas, canastos de mimbre, plantas colgantes, las imagin&eacute; en mis nuevas paredes, sobre la mesa que acababa de montar, &iquest;me atrever&iacute;a en el ba&ntilde;o? Ya hab&iacute;a alimentado suficientemente las ganas cuando me percat&eacute; de que no hab&iacute;a un timbre con el que avisar de mi ansiedad consumista, as&iacute; que di unos toques sobre el mostrador. Supuse que la due&ntilde;a estar&iacute;a en la estancia a la que dirig&iacute;an unas escaleras adornadas con flores preservadas y lanc&eacute; un &iquest;hola? Pero nadie. Deb&iacute;a ser muy confiada para dejar todo este lujo sin vigilancia, cualquiera podr&iacute;a llevarse las orqu&iacute;deas, por ejemplo, aunque no tengo ni idea de lo que valen, pod&iacute;a cobr&aacute;rmelas como un vino, a treinta o a cinco euros. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces entr&oacute; una chica, &iquest;no est&aacute;?, pregunt&oacute;. No, contest&eacute;, sin saber a qui&eacute;n se refer&iacute;a ni si realmente estaba. No te muevas, me orden&oacute;, y sali&oacute;. Al rato me asom&eacute; a la puerta y, del bar de al lado, sali&oacute; una persona con paso ligero hacia m&iacute;. Levantaba poco m&aacute;s de metro y medio de estatura, vest&iacute;a un ch&aacute;ndal rojo, era un hombre, consumido por la edad y otros estragos, supuse. Su cara estaba embebida hacia dentro, solo sobresal&iacute;a un abultamiento un tanto amorfo a modo de nariz. Yo me hab&iacute;a preparado la conversaci&oacute;n a tener con la joven de vestido rom&aacute;ntico y labios rosas que imagin&eacute; iba a bajar por las escaleras, pero ya no ten&iacute;a tiempo de improvisar y mantuve el guion. Le expliqu&eacute; lo de las paredes, la mesa, y nerviosa, eleg&iacute; unas margaritas naranjas.
    </p><p class="article-text">
        &shy;&mdash;&iquest;Y tienes jarr&oacute;n? Porque necesitas uno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;C&oacute;mo cu&aacute;l? El rollo del piso es as&iacute; r&uacute;stico, natural.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues cristal, el cristal es muy natural.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; sal&iacute; de la florister&iacute;a con el ramo de margaritas, el jarr&oacute;n de cristal (natural), dos macetas y dos canastos de mimbre. Podr&iacute;a contar que de vuelta reflexion&eacute; con que detr&aacute;s de la belleza siempre imaginamos que hay una fuerza tambi&eacute;n bella, pero que como en muchas ocasiones, el motor de algo bello puede ser lo decr&eacute;pito, lo tosco e incluso lo desagradable. Aunque lo cierto es que de camino a casa no pens&eacute; en eso, iba maldiciendo lo terriblemente inc&oacute;modo que es cargar con flores y con plantas, y que no hay manera de llevarlo todo sin tronchar algo, y en que, si yo fuera tan rica como la se&ntilde;ora Dalloway, tan rica como para tener un mayordomo, quiz&aacute;s no le pedir&iacute;a que me aparcara el coche, pero sin duda, &eacute;l se encargar&iacute;a de las flores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Hidalgo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/primavera-san-pablo_132_11335709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 May 2024 04:01:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primavera en San Pablo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Flores,Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
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