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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eduard Ureña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eduard-urena/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eduard Ureña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Futuro, entre tribunales y urnas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/futuro-tribunales-urnas_129_13128452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c57785fc-22b0-419f-9577-30cae441148e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139735.jpg" width="4825" height="2714" alt="Futuro, entre tribunales y urnas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mónica Oltra, a la espera del cierre de su caso, resurge con fuerza después de ser continuamente golpeada</p></div><p class="article-text">
        Mientras esperamos a que las elecciones andaluzas cierren el ciclo auton&oacute;mico en las urnas, la pol&iacute;tica sigue en los banquillos de los juzgados. El juicio por el 'caso mascarillas'<em> </em>ha empezado y, con &eacute;l, ese momento inc&oacute;modo en el que la pol&iacute;tica se enzarza en el pasado y no tiene tiempo para el futuro, al menos, nos hace dudar de lo que vendr&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada especialmente nuevo en lo que se escucha estos d&iacute;as, pero ahora los hechos entran en la sala y dejan de ser relato. El caso que afecta al valenciano Jos&eacute; Luis &Aacute;balos y a su entorno no es solo una cuesti&oacute;n personal ni un episodio aislado de esos que los partidos intentan encapsular con rapidez. Tiene algo m&aacute;s persistente: conecta con una forma de hacer pol&iacute;tica que no sabemos hasta d&oacute;nde ni hasta qui&eacute;n llega. No sorprende, pero desgasta. No hace falta que salpique directamente para hacer da&ntilde;o. Diana Morant comparti&oacute; lista electoral con &Aacute;balos. Estuvieron juntos en la papeleta y poco m&aacute;s porque son perfiles contrapuestos y porque, mientras estuvo en el PSPV, el exministro tuvo amigos tan fieles como enemigos ac&eacute;rrimos. Hasta el punto de que los n&uacute;meros uno y dos de aquella candidatura ni compartieron actos, algo tan an&oacute;malo como casi todo lo que rode&oacute; al exministro desde que Pedro S&aacute;nchez le hizo un corte en la cabeza sin llegar a dejar caer la guillotina. Pese a todo ello, la pol&iacute;tica no exige culpabilidad para generar coste. A veces, basta con la cercan&iacute;a, aunque sea sobre un papel.
    </p><p class="article-text">
        El da&ntilde;o y la desafecci&oacute;n por el asco que provoca casi todo lo que rodea al personaje pueden pesar. Especialmente en la secuencia de derrotas electorales auton&oacute;micas que se est&aacute;n convirtiendo en costumbre. Las tendencias pesan m&aacute;s que los programas. Y la f&oacute;rmula de los ministros-candidatos suma tantos errores como pruebas. En ese escenario, el ticket ideado entre Morant y Pilar Bernab&eacute; se la juega en algo m&aacute;s que impedir restar. Eliminar lo que pueda lastrar no es suficiente en un momento en que hay que reconstruir una cierta idea de posibilidad. Que la gente vuelva a pensar que se puede ganar. Que merece la pena intentarlo. Que no todo est&aacute; decidido de antemano. Y eso no se logra solo con estrategia; exige tambi&eacute;n algo parecido a la credibilidad emocional, que es m&aacute;s fr&aacute;gil y menos controlable.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece, inevitablemente, M&oacute;nica Oltra. Con la incertidumbre sobre su futuro pol&iacute;tico. Sin posibilidad de cu&aacute;ndo y hasta d&oacute;nde llegar&aacute;n contra ella, tras todo lo visto, algunos plazos le pueden perjudicar, pero tambi&eacute;n le pueden hacer la campa&ntilde;a electoral. El efecto <em>lawfare</em> est&aacute; ahora mismo mucho m&aacute;s cerca de sumar que de restar. Oltra, a la espera del cierre de su caso, resurge con fuerza despu&eacute;s de ser continuamente golpeada. No como novedad, porque no lo es, sino como referencia. Como alguien que en su momento consigui&oacute; ordenar un espacio pol&iacute;tico que ahora parece m&aacute;s disperso. Sobre todo, vuelve una cabeza que fue capaz de ilusionar y que regresa desde una profunda reflexi&oacute;n que ha aumentado su valor. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, su eventual capacidad de aglutinar depende mucho de su figura, pero tambi&eacute;n de la disposici&oacute;n de los dem&aacute;s a aceptar que el protagonismo puede ser compartido o, incluso, cedido. Que el momento exige mucha generosidad y trabajar para sumar de verdad. Por eso, el acuerdo a la izquierda del PSPV no se puede ce&ntilde;ir a sumar siglas y repartir puestos en las listas. No se puede limitar a Val&egrave;ncia y no se debe hacer tap&aacute;ndose la nariz a los ojos de todos y solo porque las encuestas y los precedentes sit&uacute;an a algunos muy lejos de los esca&ntilde;os. Si no hay un compromiso que se muestre lo m&aacute;s sincero posible, algunas integraciones restar&aacute;n m&aacute;s que sumar&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No se puede vivir con la inc&oacute;gnita permanente que generan los sectores m&aacute;s ortodoxos de Podemos. Hay demasiada gente interesada en buscar disidencias y frases corrosivas. El proceso requiere menos explicaciones ambiguas y menos matices como los de Pablo Iglesias. De la idea que transmitan las izquierdas, todas, depender&aacute; en gran medida que mucha gente se ilusione en el poco m&aacute;s de un a&ntilde;o que queda hasta las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Los bloques cada d&iacute;a est&aacute;n m&aacute;s claros y muy igualados. Es complicado saber c&oacute;mo llegar&aacute; el PP a las municipales de mayo ni si P&eacute;rez Llorca lograr&aacute; imponer su &ldquo;normalidad&rdquo; en las auton&oacute;micas. En gran parte, depender&aacute; de si es capaz de soltar lastre. Por &eacute;l y por su partido. El da&ntilde;o que a&uacute;n puede hacer Carlos Maz&oacute;n a los suyos es todav&iacute;a imposible de medir. El expresident se ha distinguido siempre por su escaso altruismo y por su agresividad contra los suyos. Que hoy sea Paco Camps quien reivindique congreso y democracia contra el m&aacute;ximo adalid del zaplanismo responde tanto al manual de justicia&nbsp;po&eacute;tica como a la relaci&oacute;n que uno y otro han tenido, tienen y tendr&aacute;n con los tribunales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El caso de la dana y el intento de Mazón de personarse en la causa revela hasta qué punto el actual president no controla a su antecesor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de la dana y el intento de Maz&oacute;n de personarse en la causa revela hasta qu&eacute; punto el actual president no controla a su antecesor. Y las pocas dudas que tiene el dimitido al elegir entre &eacute;l y su partido. Ese problema convierte en menores, por comparaci&oacute;n, otros que no lo son. P&eacute;rez Llorca sigue salpicado por cuestiones que tienen efecto acumulativo, como las pol&eacute;micas sobre las adjudicaciones de viviendas de protecci&oacute;n p&uacute;blica y la progresi&oacute;n laboral de su pareja. En Alicante se va a librar una batalla menos vistosa que la de Val&egrave;ncia, pero muy importante. La lucha no ser&aacute; tan visible y la disputa va a desenterrar m&aacute;s de lo visto hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese terreno, donde todo se mezcla &mdash;los juzgados, las urnas y las expectativas&mdash;, la pol&iacute;tica vuelve a lo de siempre: intentar convencer de que lo pr&oacute;ximo ser&aacute; distinto a lo anterior. Aunque cada vez cueste m&aacute;s creerlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/futuro-tribunales-urnas_129_13128452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:48:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Futuro, entre tribunales y urnas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Mónica Oltra,Carlos Mazón,Juanfran Pérez Llorca,Diana Morant,José Luis Ábalos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Mediterráneo y las vallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mediterraneo-vallas_129_13164045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la Comunitat Valenciana se puede recorrer la carretera rodeado de la cara de Juanfran P&eacute;rez Llorca prometiendo bajadas de impuestos y, al mismo tiempo, imaginar &mdash;o incluso ver&mdash; a Carlos Maz&oacute;n saliendo del agua en una playa de Alicante, con ese gesto entre despreocupado y bronceado que tienen los que no parecen tener prisa por volver a ning&uacute;n sitio. No es exactamente una contradicci&oacute;n. Es m&aacute;s bien una coreograf&iacute;a. Mientras uno ocupa nuestro camino con su imagen, el otro ha optado por un tipo de presencia m&aacute;s l&iacute;quida. Est&aacute; y no est&aacute;. Comparece lo justo, habla menos aun y, cuando aparece, lo hace en escenarios donde el ruido pol&iacute;tico no llega: como el mar, que tiene la ventaja de no hacer preguntas. El salitre no se indigna con sus intentos de personaci&oacute;n, sus evasivas a los periodistas o sus sonrisas con una sorna que nunca tuvo gracia. Han sido colaboradores en el partido. Son amigos separados por las circunstancias. Y ahora construyen a la par una forma bastante sofisticada de entender el poder. Uno lo ensaya como si estuviera en campa&ntilde;a, un a&ntilde;o antes, y el otro lo conserva como si ya no fuera del todo con &eacute;l, aunque institucionalmente siga siendo diputado, aforado y disfrute de las comodidades de todo tipo que eso implica. Dos caras de una misma forma de ejercer el poder. Combinaci&oacute;n de la ocupaci&oacute;n intensiva del espacio p&uacute;blico mediante la propaganda con la diluci&oacute;n de la responsabilidad pol&iacute;tica en los momentos m&aacute;s inc&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        Las vallas son especialmente interesantes. No tanto por lo que dicen, que es m&aacute;s o menos lo esperable, sino por c&oacute;mo lo dicen. A un lado, la Generalitat informa de deducciones fiscales con dinero p&uacute;blico. Al otro, el partido del president se felicita por bajar impuestos y lo hace con su cara. Separadas, las piezas cumplen la ley. Juntas, cuentan otra cosa, envueltas en la se&ntilde;era que no deber&iacute;an emplear para algo as&iacute;. Aunque todos sabemos que utilizar las banderas nunca fue un obst&aacute;culo para ellos. Gobernar se parece mucho a hacer campa&ntilde;a si se hace con suficiente insistencia. La frontera entre lo institucional y lo partidista no siempre se cruza: a veces, basta con colocarla tan cerca que deje de importar. No es una infracci&oacute;n de la ley, pero s&iacute;, una pr&aacute;ctica que tensiona su esp&iacute;ritu: la neutralidad de las instituciones y la separaci&oacute;n entre gobierno y partido.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Carlos Maz&oacute;n practica una forma distinta de gesti&oacute;n: la de la distancia. No ha desaparecido &mdash;sigue en Les Corts y tiene despacho y estructura&mdash;, pero ha reducido su presencia p&uacute;blica hasta convertirla en algo casi anecd&oacute;tico. Sus im&aacute;genes m&aacute;s recientes no tienen que ver con decisiones pol&iacute;ticas ni con explicaciones pendientes, sino con escenas de una normalidad cuidadosamente tranquila. Playa,
    </p><p class="article-text">
        deporte y buen color como alegor&iacute;a de su conciencia pese a todo lo sucedido. Y, sin embargo, esa tranquilidad convive con algo bastante menos apacible: el avance de la investigaci&oacute;n judicial sobre la dana. Una tragedia de dimensiones dif&iacute;ciles de exagerar, sobre la que los informes y las valoraciones judiciales siguen apuntando a una ausencia de coordinaci&oacute;n que, dicho as&iacute;, suena t&eacute;cnica, pero no lo es en absoluto. Al unir mentalmente im&aacute;genes, la escena del Mediterr&aacute;neo deja de ser costumbrista. No se trata de si un expresident tiene derecho a ba&ntilde;arse &mdash;lo tiene&mdash; ni de si alguien puede decidir cu&aacute;nto habla o deja de hablar &mdash;tambi&eacute;n&mdash;. No tanto que trate de rehacer su vida tras una dimisi&oacute;n, sino que lo haga sin asumir plenamente el coste pol&iacute;tico de los hechos que motivaron su salida. El mantenimiento de privilegios asociados al cargo y la ausencia de rendici&oacute;n de cuentas configuran una especie de limbo: ni responsabilidad pol&iacute;tica efectiva ni desaparici&oacute;n institucional completa. La cuesti&oacute;n es qu&eacute; ocurre cuando la rendici&oacute;n de cuentas se aplaza lo suficiente como para volverse irrelevante.
    </p><p class="article-text">
        Nos hacen vivir a doble pantalla. A un lado, un president que parece ya candidato. Del otro, un ex que parece ya retirado. Entre ambos, una situaci&oacute;n pol&iacute;tica en la que las responsabilidades no desaparecen, pero se administran con tiempos distintos: unos muy r&aacute;pidos para la propaganda, otros sorprendentemente lentos para las explicaciones. Desgraciadamente todo es perfectamente legal. Pero la pol&iacute;tica no se mide solo por lo que permite la ley, sino por lo que sugiere cuando se observa en conjunto. Y lo que denota esta combinaci&oacute;n de vallas y silencios es, como m&iacute;nimo, inquietante. Cuando el poder se exhibe sin descanso y la responsabilidad se toma su tiempo, el resultado no es equilibrio, sino desplazamiento. Ofende la naturalidad con la que conviven la construcci&oacute;n de una pretendida legitimidad a golpe de presencia constante con la protecci&oacute;n institucional del antecesor en un segundo plano. Mientras el relato pol&iacute;tico se llena de mensajes simples y repetidos, la responsabilidad se desplaza, se posterga sin meta temporal.
    </p><p class="article-text">
        El PP valenciano intenta pasar p&aacute;gina sin cerrar el libro, y adem&aacute;s con un marcap&aacute;ginas que se llama Carlos Maz&oacute;n. El partido quiere proyectar normalidad, pero cada gesto lo contradice. Pretende hablar de impuestos mientras usa la infraestructura p&uacute;blica como soporte sem&aacute;ntico del liderazgo de P&eacute;rez Llorca. Busca que Maz&oacute;n parezca un expresident discreto, cuando la causa judicial y las im&aacute;genes de su vida relajada en Alicante lo devuelven al centro del debate. Quiere un relevo, pero conserva al relevado como una presencia inc&oacute;moda, &uacute;til para el aforamiento y t&oacute;xica para la memoria colectiva. Estos d&iacute;as resulta complicado saber si la Comunitat Valenciana est&aacute; en precampa&ntilde;a, en postcrisis o en una especie de punto intermedio donde todo ocurre a la vez. Lo &uacute;nico claro es que, entre las vallas y el Mediterr&aacute;neo, la pol&iacute;tica ha encontrado una forma bastante eficaz de estar presente sin terminar de dar explicaciones. Y eso, m&aacute;s que una an&eacute;cdota, empieza a parecer un m&eacute;todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mediterraneo-vallas_129_13164045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 21:01:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Mediterráneo y las vallas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tradición de no dejar pasar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tradicion-no-pasar_129_13098089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En Sagunt est&aacute;n haciendo historia. Cuando la Cofrad&iacute;a de la Pur&iacute;sima Sangre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo ha vuelto a votar si las mujeres pueden formar parte de pleno derecho y, por tercera vez, la respuesta ha sido no, estaban escribiendo cap&iacute;tulos de la historia de la resistencia a la evoluci&oacute;n. Es una insistencia sostenida en mantener cerrada la cofrad&iacute;a como si fuera un club privado dentro de una fiesta que se presenta como de todos. La negativa ya no es solo una cuesti&oacute;n interna. El propio Gobierno ha advertido de que, si persiste el veto, la Semana Santa de Sagunt puede perder la declaraci&oacute;n de Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional, ese sello que tanto se ense&ntilde;a en los folletos y en los discursos. Mientras tanto, las mujeres siguen vi&eacute;ndolo todo desde la acera, participando como espectadoras, madres, hijas, pero no como cofrades con los mismos derechos. 
    </p><p class="article-text">
        Hay tradiciones que avanzan despacio. Y hay tradiciones que directamente se atrincheran. Lo de Sagunt no es una cuesti&oacute;n de fe, ni de historia, ni siquiera de costumbre. Es una cuesti&oacute;n de poder. Y el poder, cuando se siente cuestionado, suele disfrazarse de tradici&oacute;n para no tener que dar explicaciones. Mientras en otros lugares &mdash;Ll&iacute;ria, Gandia, el Cabanyal&mdash; las cofrad&iacute;as han entendido que dar acceso a las mujeres no rompe nada, sino que repara algo, en Sagunt siguen sosteniendo el veto con esa mezcla de solemnidad y miedo que esconde la discriminaci&oacute;n. Ese machismo que se disfraza de costumbre.
    </p><p class="article-text">
        En muchos sitios ya lo han comprobado: cuando una mujer entra en una procesi&oacute;n, no se cae ning&uacute;n paso, no se descompone ninguna imagen, no se altera el orden c&oacute;smico. Lo &uacute;nico que se altera es la jerarqu&iacute;a. Y eso escuece. Por eso hay que continuar reivindicando. Para que algunos entiendan que las granaderas del Cabanyal no pidieron permiso, sino espacio. Tardaron a&ntilde;os en conseguir que una mujer pudiera vestir el uniforme sin que se interpretara como una falta de respeto, hasta que por fin una primera granadera abri&oacute; una puerta que ya no ten&iacute;a sentido mantener cerrada.
    </p><p class="article-text">
        Hay que continuar para que no se olvide que las pescadoras de El Palmar, donde durante siglos se heredaba el derecho a pescar solo si eras hombre, seis mujeres tuvieron que ir a los tribunales para hacer algo tan revolucionario como trabajar. All&iacute;, la costumbre convertida en reglamento lleg&oacute; hasta el Tribunal Supremo, que acab&oacute; obligando a la comunidad de pescadores a admitirlas y a reconocerles el mismo derecho a lanzar las redes en la Albufera. Nunca la igualdad llega porque alguien la regala, hay que pelearla.
    </p><p class="article-text">
        No son solo procesiones ni barcas. Durante d&eacute;cadas, clubes, pe&ntilde;as y sociedades de todo tipo han funcionado con reglas no escritas que daban por hecho que los cargos importantes, las decisiones y las llaves eran cosa de hombres. Las mujeres pod&iacute;an participar, ayudar, embellecer la foto, pero no firmar el acta ni marcar el rumbo. Cambian los escenarios &mdash;un local social, una junta directiva, una comisi&oacute;n de fiestas&mdash;, pero el patr&oacute;n es el mismo: se gestiona su presencia como una concesi&oacute;n, no como un derecho.
    </p><p class="article-text">
        En Sagunt, sin embargo, parecen seguir esperando a que pase la tormenta. Como si esto fuera una moda, una incomodidad pasajera, un ruido externo que acabar&aacute; disip&aacute;ndose. Pero no lo es. No lo fue cuando las mujeres quisieron votar, estudiar o firmar contratos sin permiso. Y siempre hubo alguien, entonces como ahora, dispuesto a explicar por qu&eacute; no era el momento. Esa coartada eterna.
    </p><p class="article-text">
        Ahora m&aacute;s que nunca es importante esta lucha porque la sociedad comienza a involucionar de manera muy peligrosa. Este tipo de resistencias encuentra eco en una corriente m&aacute;s amplia y bien organizada, que reivindica retroceder como forma de valent&iacute;a. Desde ciertos discursos de la ultraderecha hasta esa est&eacute;tica de &eacute;xito r&aacute;pido y jerarqu&iacute;as simples que algunos venden envuelta en criptomonedas y supuestas meritocracias, el mensaje es tan parecido como da&ntilde;ino. Corremos el riesgo de normalizar el rancio discurso de que el mundo estaba mejor cuando cada uno sab&iacute;a cu&aacute;l era su sitio. Ese sitio que rara vez inclu&iacute;a a las mujeres en igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Cambia el escenario, da igual que sea un capirote, una red de pesca o una fiesta popular, pero la l&oacute;gica opresora es id&eacute;ntica. Entre excusas, se les dice que pueden estar, pero no del todo. Que pueden participar, pero sin alterar las reglas. Pueden avanzar, pero sin incomodar.
    </p><p class="article-text">
        Lo de Sagunt no es una an&eacute;cdota local. Es un s&iacute;ntoma de que todav&iacute;a hay quien confunde la tradici&oacute;n con el derecho a excluir. De que a&uacute;n hay espacios donde la igualdad se percibe como una amenaza. Porque s&iacute;, llevamos a&ntilde;os de avances, ahora de nuevo amenazados. Y despu&eacute;s de tanto tiempo de desigualdad, avanzar poco ya no es avanzar: es gestionar la incomodidad sin resolverla. Mientras unos discuten si una mujer puede salir o no en una procesi&oacute;n, fuera crece algo peor.
    </p><p class="article-text">
        Una masculinidad que se vende como nueva, pero huele a vieja. Tipos que hablan de jerarqu&iacute;as naturales como si fueran f&oacute;rmulas de inversi&oacute;n. <em>Criptobros</em> que confunden &eacute;xito con dominio y libertad. Y, en paralelo, un discurso que intenta convencer a algunas mujeres de que retroceder es, en realidad, elegir. Por eso lo de Sagunt no va solo de una cofrad&iacute;a. Nos interpela sobre hasta d&oacute;nde estamos dispuestos a normalizar el retroceso mientras lo envolvemos en palabras. Pide reflexi&oacute;n sobre si aceptamos que la igualdad avance con permiso o de una vez sin &eacute;l. Esto no es un debate sobre tradiciones. Pas&oacute; ese tiempo. Es sobre decidir qui&eacute;n sale y qui&eacute;n se queda mirando. En 2026, hay algunos que siguen organizando procesiones en las que lo &uacute;nico que contin&uacute;a fuera de sitio no es el paso, sino el siglo. Es preocupante que quieran retroceder, pero lo es m&aacute;s que encuentren espacio para hacerlo sin que pase nada. No es cuesti&oacute;n de repetir la procesi&oacute;n cada a&ntilde;o. Se trata de que, de una vez, avance.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tradicion-no-pasar_129_13098089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 22:01:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La tradición de no dejar pasar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuso, Catalá y Puente, en la mascletà]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ayuso-catala-puente-mascleta_129_13060651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab40adec-33e3-49be-9243-38b9003a7566_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138485.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso, Catalá y Puente, en la mascletà"></p><p class="article-text">
        Con una Ayuso tenemos suficiente. Con ella y con su efecto contagioso. Poco importa si quienes la copian siempre fueron as&iacute;, pero no se atrev&iacute;an a demostrarlo, o han visto el camino ahora y se creen descubridores. El hecho es que el debate con medias verdades o con &ldquo;mentiras enteras&rdquo; salpica a la ciudadan&iacute;a, que bastante tiene cada d&iacute;a con sus problemas y sus discusiones. El espect&aacute;culo de estos d&iacute;as tiene que ser la masclet&agrave;, no los que se tiran de los pelos por lo mal que gestionan los rivales. La alegor&iacute;a de la pol&iacute;tica valenciana (y podr&iacute;a ser perfectamente de la estatal) es el tren que no llega a la Estaci&oacute; del Nord de Val&egrave;ncia. Cada ferrocarril de cercan&iacute;as que no completa su trayecto demuestra qu&eacute; y qui&eacute;n es importante para los que nos gobiernan. Los trenes no entran a Val&egrave;ncia para que no colapse la plaza. Porque est&aacute; claro que lo primero es la fiesta (excusada en el valor de la tradici&oacute;n) y, a mucha distancia, el resto de la vida. Esa que incluye estudiar o trabajar en la ciudad. Eso es totalmente secundario. Por delante est&aacute;n los espect&aacute;culos pirot&eacute;cnicos, las carpas y las verbenas. Ni permitir circular, trabajar o descansar est&aacute;n entre las prioridades de las autoridades. La plaza del ayuntamiento, perennemente sin reformar, es un petard&oacute;dromo por encima de cualquier otro uso.
    </p><p class="article-text">
        Los profesionales de la seguridad han demostrado que cada d&iacute;a es m&aacute;s peligrosa la concentraci&oacute;n de gente que suman los espectadores de las 14 horas y las personas que entran y salen de la estaci&oacute;n. Con los informes en la mano, a Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; le correspond&iacute;a repartir el espacio y no ha dudado en dar todo a un lado y nada al otro. Como pasa casi siempre, ante luces, barracones o cortes de calles, las dudas no existen. La soluci&oacute;n es dar toda la plaza al disparo. Y Renfe, sin m&aacute;s, acepta la decisi&oacute;n. Los responsables ferroviarios no gobiernan la ciudad, pero tambi&eacute;n pod&iacute;an pensar que sus usuarios quedan desamparados. Y, aunque sea por deseo de su alcaldesa, no lo merecen. Y, aunque &Oacute;scar Puente no sea fallero, el cliente de su empresa no recibe el servicio por el que paga durante todo el a&ntilde;o y que merece tambi&eacute;n en marzo, especialmente los d&iacute;as en los que contin&uacute;an las clases y los trabajos. Porque, de lo contrario, todos pod&iacute;an aplicar el mismo criterio en cascada. Como Catal&aacute; solo piensa en la masclet&agrave; y Puente no mira nada m&aacute;s, el trabajador que va a su empresa no acude en marzo a su puesto. Nada funciona as&iacute;, salvo la pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil centrar la edad en la que ser&iacute;a comprensible el planteamiento y las decisiones. &iquest;Con cu&aacute;ntos a&ntilde;os le consentir&iacute;amos al ni&ntilde;o que dedicara toda su habitaci&oacute;n a jugar y nada a colocar y utilizar la mesa de estudio? &iquest;En qu&eacute; curso el profesor admitir&iacute;a que el alumno le dijera a su profesor que durante 19 d&iacute;as no hace los deberes porque su cuarto est&aacute; invadido por una charanga? A nadie, menor o adulto, le consentir&iacute;an en su empresa que las decisiones sobre ir o no a trabajar fueran en funci&oacute;n de cu&aacute;ndo cae el d&iacute;a 19. Pero en Val&egrave;ncia se cortan las calles, pase lo que pase, porque nos cuentan que es necesario por lo que dice el almanaque. El dise&ntilde;o y la reforma de la plaza m&aacute;s importante de la tercera capital de Espa&ntilde;a est&aacute;n condicionados por 19 d&iacute;as al a&ntilde;o de disparos que hace tiempo que, como se celebran ahora, son insostenibles. La pleites&iacute;a que se obliga cada ejercicio a rendir a los vecinos hacia el festejo ha superado al coche, ya han conseguido hasta parar los trenes. 
    </p><p class="article-text">
        La ciudad tur&iacute;stica hace tiempo que est&aacute; devorando barrios y vecinos para ponerse a los pies de los visitantes, esos para los que se gobierna y a los que no se les puede ni siquiera cobrar la tasa tur&iacute;stica. El escenario tiene que ser perfecto durante todo el a&ntilde;o. Y estos d&iacute;as, adem&aacute;s, el parque tem&aacute;tico tiene que incluir la paralizaci&oacute;n de la rutina de m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas que viven o entran y salen de la ciudad. Nadie piensa en el vecino que paga sus impuestos todo el a&ntilde;o, sea fallero o no. Porque, obviamente, en las comisiones hay mucha gente sensata que observa c&oacute;mo la dimensi&oacute;n de la fiesta les hace morir de &eacute;xito, como est&aacute; pasando el resto del a&ntilde;o con una ciudad infestada de apartamentos tur&iacute;sticos y un centro urbano que ha perdido completamente su sabor diferencial, entregado a los cruceristas y dem&aacute;s visitantes.
    </p><p class="article-text">
        En el tema de los trenes hay un pecado original y un seguidismo lastimoso. Catal&aacute; ha obviado las necesidades y hasta los derechos de los usuarios del tren para preservar la fiesta, maravillosa y patrimonio de la humanidad si no se sobredimensiona. No ha buscado soluciones, ni propias ni con el apoyo de la Generalitat, y ahora insulta a la inteligencia al decir que esperaba que Renfe transportara a los viajeros en autobuses hasta la ciudad tomada por las carpas y de tr&aacute;fico colapsado. &iquest;Lo esperaba desde qu&eacute; d&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; ha hecho para asegurarse de ello? No le cont&oacute; sus planes ni al conseller Mart&iacute;nez Mus. De hecho, v&iacute;a EMT, se desentiende de los pasajeros porque explica que no puede reforzar los autobuses con el argumento de estar en fallas. Otra vez, la fiesta por encima de las personas. 
    </p><p class="article-text">
        Y en Madrid, la empresa ferroviaria ha aceptado la propuesta y ha dejado a la gente en Albal sin tener alternativa para ellos. Renfe, tras las negativas del Ayuntamiento, no deber&iacute;a haber interrumpido el servicio si no quiere que parezca que tampoco a ellos les importan esas personas que se mueven a diario con el cercan&iacute;as. Han ca&iacute;do en la trampa y no han hecho su trabajo, que es garantizar que los viajeros lleguen a la ciudad, m&aacute;s all&aacute; de lo que diga o haga su alcaldesa. Porque hace tiempo que qued&oacute; claro que la libertad es poder tomar cervezas, a ser posible viendo una masclet&agrave;. Y, claro, poder insultar al pol&iacute;tico de enfrente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ayuso-catala-puente-mascleta_129_13060651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 22:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayuso, Catalá y Puente, en la mascletà]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Manda Pérez Llorca?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/manda-perez-llorca_129_13020271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Carlos Maz&oacute;n va poco a les Corts Valencianes, pese a que es su puesto de trabajo y tiene un magn&iacute;fico sueldo, engordado con una comisi&oacute;n que no se re&uacute;ne. Tampoco ha ido al juzgado de Catarroja, porque era una invitaci&oacute;n voluntaria de la jueza que decidi&oacute; rechazar. Constatado que prefiere no declarar ante un tribunal y explicar las m&uacute;ltiples contradicciones en las que ha entrado cada vez que ha hablado, la magistrada ha elevado la causa. Ahora el TSJ decidir&aacute; el futuro del expresident. El domingo una manifestaci&oacute;n volver&aacute; a pedir prisi&oacute;n para &eacute;l. Las movilizaciones posteriores a su dimisi&oacute;n ya no son tan multitudinarias como las anteriores y, por supuesto, no ser&aacute;n suficiente para forzar decisiones. No las ha escuchado nunca y lo va a hacer menos ahora. Tampoco los testimonios que vamos conociendo y los que escucharemos y leeremos en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, en declaraciones y en mensajes de m&oacute;vil, le van a hacer mover ficha. La jueza ha dejado claro que la petici&oacute;n de este martes no va a ralentizar la instrucci&oacute;n. Mientras se habla y se decide sobre el caso en dos sedes judiciales, &eacute;l sigue tranquilo en su retiro de ex.
    </p><p class="article-text">
        El PP valenciano ha pasado las primeras horas tras el auto de la jueza como si nada hubiera ocurrido. En su empe&ntilde;o por normalizar la situaci&oacute;n y el Consell sucesorio, cada minuto que pasa socava su intenci&oacute;n de legitimarse en el Palau de la Generalitat sin la etiqueta de provisionalidad y con la apariencia de mando del gobierno y del partido.
    </p><p class="article-text">
        Juanfran P&eacute;rez Llorca tiene un diputado en el esca&ntilde;o 98 que mantiene vivo el recuerdo de la negligencia, agravada con cada nuevo testimonio de los que s&iacute; comparecen. Identificado con la mentira y el desprecio por la vida de sus gobernados, seguir manteniendo el nexo con Maz&oacute;n es una tensi&oacute;n que el President P&eacute;rez Llorca no se puede permitir, especialmente estos d&iacute;as de vergonzosas comparecencias en la comisi&oacute;n parlamentaria. Negacionistas, seudoperiodistas y un expresident se&ntilde;alado por un auto como responsable de 230 muertos es un lastre demasiado pesado. La nueva etapa no puede empezar mientras se mantiene un aforamiento, al tiempo que se da voz a gente que habla de muertos que nadie reclama o de personajes que se manchan de barro para enga&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez Llorca se juega con la gesti&oacute;n de la salida de Maz&oacute;n su prestigio como President y como l&iacute;der del partido. Si aspira a crecer en el cargo en los pr&oacute;ximos 16 meses, no puede dilatar la situaci&oacute;n. Es el momento de demostrar su influencia ante N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o y, sobre todo, su mano para actuar en situaciones comprometidas. La situaci&oacute;n tiene un elevado coste en Val&egrave;ncia y en Madrid. Pedro S&aacute;nchez y otros grupos ya lo han utilizado en el Congreso y no van a parar. Si ahora Llorca no demuestra mando en el partido, dif&iacute;cilmente ser&aacute; cre&iacute;ble como candidato a la reelecci&oacute;n. Mientras llega la decisi&oacute;n del TSJ, el esca&ntilde;o del se&ntilde;alado por la jueza es un descr&eacute;dito para todo el Partido Popular y, en particular, para un President que trata de pasar p&aacute;gina y reconstruir las zonas afectadas al tiempo que la credibilidad del Consell. Todo en este asunto sigue demostrando inoperancia y lentitud sangrante: Maz&oacute;n, la alerta, las ayudas econ&oacute;micas anunciadas estos d&iacute;as y ahora, el abandono del esca&ntilde;o, condici&oacute;n necesaria para normalizar las relaciones con las principales asociaciones de v&iacute;ctimas, las de verdad, no las conspiranoicas vergonzosamente invitadas a Les Corts por el t&aacute;ndem PP-Vox.
    </p><p class="article-text">
        Para la dimisi&oacute;n fue necesario el bochorno del funeral y ahora probablemente nada ser&aacute; interpretado por &eacute;l con fuerza equivalente como para dimitir. Si, como es previsible, se niega a perder su aforamiento, P&eacute;rez Llorca debe asumir el desgaste de que pase a ser un no adscrito. En todo caso, ser&iacute;a un mal menor frente a mantenerlo integrado en el grupo popular. No basta con ignorarlo ni con que no asista a la sesi&oacute;n de control. Todo el mundo sabe que est&aacute; en la &uacute;ltima fila y que sigue en el PP. No actuar contra &eacute;l demuestra miedo o, al menos, falta de autoridad. Los populares necesitan cuanto antes separar el pasado reciente de las siglas del partido y su gobierno. Maz&oacute;n ha sido amigo de P&eacute;rez Llorca y toda la vida militante del PP, pero, si se atrinchera en su esca&ntilde;o, &eacute;l mismo habr&aacute; minusvalorado esas dos condiciones. Precisamente por lo bien que se conocen, saben de los riesgos que tiene cualquier negociaci&oacute;n. Hay quien defiende una salida pactada porque un acuerdo para pasar al grupo de No Adscritos mantendr&iacute;a el aforamiento, que es lo que Maz&oacute;n quiere preservar. Pero esa soluci&oacute;n volver&iacute;a a ser indigna. Saldr&iacute;a del PP, pero ser&iacute;a visto como un nuevo enga&ntilde;o y ofensa a las v&iacute;ctimas y, por extensi&oacute;n, al resto de ciudadanos, tambi&eacute;n a los votantes conservadores sensibles ante la tragedia y la negligencia. Ha llegado el momento. Ni siquiera una negativa del TSJ a imputarle ser&iacute;a raz&oacute;n para no actuar. Confiar en algunas decisiones pasadas del tribunal no es una buena opci&oacute;n, ni por los tiempos ni por el fondo. El mal est&aacute; hecho y el activo es cada d&iacute;a m&aacute;s t&oacute;xico, incluso, en el mejor de los escenarios que el afectado pueda imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Presidir la Generalitat y el principal partido valenciano plantean estas pruebas. Hoy toca Maz&oacute;n y puede que ma&ntilde;ana exijan remodelar otra vez el Consell, a tenor de la dureza del auto respecto de otros miembros del ejecutivo auton&oacute;mico como Susana Camarero o, incluso, Vicente Mart&iacute;nez Mus y Jos&eacute; Antonio Rovira. La &ldquo;absoluta negligencia en la coordinaci&oacute;n y gesti&oacute;n de la emergencia&rdquo; de la que habla el auto puede afectar en mayor o menor medida al actual President en funci&oacute;n de c&oacute;mo y cu&aacute;ndo act&uacute;e. El reloj corre en su contra. 230 homicidios por imprudencia grave requieren contundencia y celeridad. Lo contrario ya lo tuvimos con el ahora diputado 98.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/manda-perez-llorca_129_13020271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 22:01:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Manda Pérez Llorca?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agendando mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/agendando-mal_129_13001874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No hace tanto que los temas de debate afectaban a la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a. Cuando la opini&oacute;n p&uacute;blica no era una gran red social, en los bares se hablaba de problemas reales, adem&aacute;s del omnipresente f&uacute;tbol. Pero ahora, entre v&iacute;deo y escisi&oacute;n o al rev&eacute;s, la agenda la marcan siempre los mismos, incluso cuando pierden. El d&iacute;a que se vuelve a subir el salario m&iacute;nimo, hasta casi doblar el &uacute;ltimo que dej&oacute; el gobierno del PP, se discute sobre el burka. PP y Vox han perdido esta semana una votaci&oacute;n, porque a ellos tambi&eacute;n les hace oposici&oacute;n Junts, de momento. Mientras llega el hundimiento masivo empresarial por los 37 euros m&aacute;s al mes, han conseguido, otra vez, sacar las costuras de la izquierda hasta el punto de hablar del burka como se&ntilde;a de identidad. La nula necesidad, a d&iacute;a de hoy, de legislar sobre esa cuesti&oacute;n es aplastante solo con atender a las cifras de personas afectadas. Es un debate muy interesante que habr&aacute; que tener alg&uacute;n d&iacute;a, pero, como otros, ser&iacute;a mejor que no lo agende solo un hombre blanco racista.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo condicionan las redes sociales en un mundo de vacaciones parlamentarias m&aacute;s amplias que las escolares, en un calendario gestionado por los dos partidos mayoritarios que permiten que un President tarde m&aacute;s de tres meses en comparecer para ser controlado en el parlamento que lo ha elegido. Dos beneficiarios de 140 han renunciado a los pisos que les adjudicaron en San Juan, justo cuando la polic&iacute;a ha ido puerta por puerta a comprobar si los agraciados disfrutan de la urbanizaci&oacute;n o han subrogado su fortuna. Una vez m&aacute;s, el control se produce muy tarde, llega cuando le interesa a los &ldquo;jetas&rdquo; de los que habla P&eacute;rez Llorca. A los que se han aprovechado de los cambios en las condiciones de VPP que con celeridad modific&oacute; el Consell de Maz&oacute;n. L&aacute;stima que no sean tan r&aacute;pidos para ofrecer alternativas habitacionales a las familias vulnerables a las que fondos y bancos intentan dejar sin casa todos los d&iacute;as en la Comunitat Valenciana. La lista de sinverg&uuml;enzas con afinidades pol&iacute;ticas no deja de crecer, al mismo tiempo que se enfr&iacute;an las posibilidades de que las dimisiones lleguen m&aacute;s arriba de la concejala de urbanismo. Entre otras razones, porque tambi&eacute;n en ese asunto manda Vox, que un rato eleva el tono y al siguiente protege a su socio, el que le ayuda a hablar de burkas.
    </p><p class="article-text">
        Con temas marcados por la ultraderecha y torpes respuestas llegadas desde otros frentes, se normalizan situaciones como la ausencia de Carlos Maz&oacute;n del pleno de Les Corts. Su partido le autoriza o le conmina a que no acuda a ganarse el sueldo que cobra porque es inc&oacute;moda su presencia, pero no tanto como para echarle. En ese equilibrio vive tambi&eacute;n su socio. Le sobran los parlamentos auton&oacute;micos, incluso los que presiden con sueldo de lujo. Les molestan las pagas, pero no las de los diputados ausentes. Y as&iacute; siguen el parlamentarismo y los bares valencianos, donde estaban antes de las vacaciones. En el sitio que marcan los que deciden el gobierno y que, como se&ntilde;alaba la encuesta de Comprom&iacute;s, van al alza.
    </p><p class="article-text">
        Mientras se aceptan los marcos de los dem&aacute;s, el debate nace perdido. Dice Pedro S&aacute;nchez que su electorado est&aacute; optando por la abstenci&oacute;n y que lo analizar&aacute;n cuando lleguen las elecciones generales. Y lo peor es que lo dice convencido y confirma la sospecha de que el estudiante est&aacute; despreciando los parciales porque se cree omnipotente en el examen final. El desprecio por los territorios y la diferenciaci&oacute;n demuestra una visi&oacute;n tan centr&iacute;peta como la de D&iacute;az Ayuso. No pensar en los compa&ntilde;eros a los que manda a autoinmolarse a las elecciones auton&oacute;micas est&aacute; mal, pero peor es lo que hace con sus potenciales votantes. Esos apoyos que cree que volver&aacute;n en el momento de la batalla final son ciudadanos con problemas generales y particulares, a los que no se les dan soluciones pegadas al terreno para no molestar al l&iacute;der. Quien se va no suele volver. Deber&iacute;a preguntarles a sus alcaldes, a&uacute;n tiene muchos, aunque eso tambi&eacute;n puede cambiar. Sin iniciativa local continuar&aacute;n los batacazos. Hoy m&aacute;s que nunca, la izquierda necesita una agenda propia que emane de los barrios, esos en los que nadie ha visto nunca una mujer con burka.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/agendando-mal_129_13001874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 22:07:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Agendando mal]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Durmiendo en las encuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/durmiendo-encuestas_129_12983052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Pas&oacute; el momento en que la indignaci&oacute;n movilizaba y el votante, al menos en las encuestas, ten&iacute;a ganas de castigar a Carlos Maz&oacute;n, aunque eso supusiera golpear al PP. Tanto en esos momentos como ahora, la gran mayor&iacute;a de indignados de la derecha no iban a salir de su bando, solo se plantean normalizar el voto a la ultraderecha. Pero en la izquierda, como pasa casi siempre, muchos de los que han gritado desde las calles o sus casas han vuelto a reflexionar y comentar mucho, pero han suavizado sus ganas de ir al colegio electoral el domingo que toque. Y a esos, la enorme dispersi&oacute;n de opciones se lo pone muy f&aacute;cil. A todos les encuentran tantos defectos que prefieren quedarse en casa, que otros elijan por ellos y pasarse cuatro a&ntilde;os diciendo lo fachas que son los que ganaron, lo sean o no. Es tan maniqueo como cierto que la derecha vota siempre y la izquierda se lo piensa tanto que ayuda a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        De momento, el Vox valenciano sigue con Llorca tan d&oacute;cil como lo fue con Maz&oacute;n. O, al rev&eacute;s. En realidad, al matrimonio de conveniencia que sustenta la Generalitat Valenciana habr&iacute;a que encontrarle un pal&iacute;ndromo que lo definiera. Pero, por muy c&oacute;modos que se encuentren, en lo pol&iacute;tico y en lo personal, el dueto puede romperse en cualquier momento porque, &iexcl;oh!, otra vez pasa, en la Comunitat Valenciana no se toman decisiones. En cualquier momento, Abascal puede cambiar de opini&oacute;n y obligar a dejar caer un gobierno que va como la seda. Ahora parece poco probable porque, curiosamente, como pasa con Podemos, en Vox reconocen cierta excepcionalidad del caso valenciano. Aqu&iacute; se pacta r&aacute;pido, se entra y se sale del Consell y se acepta el cambio de President. Ning&uacute;n movimiento desgasta la uni&oacute;n, que est&aacute; en entredicho en Extremadura y en Arag&oacute;n. En Val&egrave;ncia no les importa no tener conselleries, como est&aacute;n exigiendo en otros territorios. La luna de miel no parece agotarse, pero eso puede cambiar cualquier d&iacute;a y coger a algunos con el pie cambiado.
    </p><p class="article-text">
        El debate se ha centrado estos d&iacute;as en si hacer p&uacute;blicas o no las encuestas que ten&iacute;an. Han triunfado los que ganan casi siempre y las han contado. El sondeo socialista merece pocas discusiones porque habla de lo que pudo haber sido y no fue. Urge trabajar en otro escenario. Y la de Comprom&iacute;s ha dejado un sabor amargo dentro y fuera de la formaci&oacute;n. Pronosticar una victoria de la ultraderecha puede hacer da&ntilde;o. Al tiempo, la valoraci&oacute;n de candidatos huele mucho a urgencia de reafirmar algo que nadie cuestiona. Cuando un candidato expone un refrendo que no necesita, demuestra debilidad. Deber&iacute;an valorar m&aacute;s d&oacute;nde situar a su mejor valor y no defenderse de ella. Y esperar que, por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n, ning&uacute;n tribunal trate de intervenir en la confecci&oacute;n de la o las candidaturas. Aunque realmente ya lo ha hecho y cada d&iacute;a persevera. En realidad, solo cabe preguntarse hasta cu&aacute;ndo. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los sondeos, vamos teniendo datos de urnas. Los socialistas encadenan derrotas. En Extremadura, el candidato iba a una muerte casi segura y convendr&iacute;a no homologarlo a los dem&aacute;s, porque era un imputado con poco a favor. Pero la sonora derrota de Pilar Alegr&iacute;a ya inaugura el turno de los ministros-candidatos. Y ha dejado claro que la f&oacute;rmula no funciona. El continuismo fiel con el poder central no suele dar buen resultado en los territorios. Es muy bueno para controlar el partido, pero muy negativo para construir un discurso propio. Esperar a que pase m&aacute;s veces no es una buena opci&oacute;n. Dentro de las evidentes dificultades de diferenciar el discurso, hay que salir del bucle que repite lo que dice Moncloa o los n&uacute;meros ser&aacute;n similares aunque cambie la cara y el territorio. No hay tiempo que perder y no hace falta ser maximalistas. No es necesario ser Page para tener discurso propio. No es preciso sobreactuar para marcar agenda diferenciada o conseguir que un gobierno sea sensible a un territorio y lo sepa todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Y en ese contexto, suenan los cantos de las alianzas y la gira de Gabriel Rufi&aacute;n, con sus intenciones tan buenas como ut&oacute;picas. Su prospecci&oacute;n es correcta, porque hablar entre similares siempre deber&iacute;a ser positivo, pero probablemente sea mejor crecer desde lo local antes de so&ntilde;ar con construir grandes proyectos. El 5 por ciento, que nadie ha cambiado, es una losa valenciana, mucho mayor que los l&iacute;mites a los que algunos no llegan en las elecciones con porcentajes de entrada en los parlamentos de los que tanto se est&aacute; hablando estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En esa tesitura, todos tienen que pensar muy bien qu&eacute; hacen. Comprom&iacute;s debe medir su batalla interna teniendo en cuenta la mucha gente que les mira. Son el claro aglutinador del voto a la izquierda del PSPV. Tienen tiempo para elegir c&oacute;mo y con qui&eacute;n concurrir a los comicios. En esa decisi&oacute;n puede estar el futuro de la Generalitat y de un buen n&uacute;mero de municipios. Si quieren llegar con una candidatura ganadora, hay que superar la fase de los contactos y vencer las reticencias. Hasta Ione Belarra sabe que la Comunitat Valenciana es diferente a otros territorios. Hace mucho que las elecciones locales marcaron el camino de la debacle de Podemos. En ayuntamientos como Val&egrave;ncia desapareci&oacute; Podem, en el anticipo de lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s en Les Corts. Esquerra Unida no puede dejarse arrastrar otra vez y los morados que quedan, sin cuentas pendientes del pasado, tampoco. EU tiene que demostrar su autonom&iacute;a y ser generoso para que la vieja guardia de M&eacute;s rompa su tradicional oposici&oacute;n al pacto. Cuanto antes lo tengan claro, mejor, porque la candidatura es solo la base. Por jugosa que pueda llegar a quedar, la ensalada de siglas no alimentar&aacute; si no hay ideas y un modo de comunicarlo que llegue a la gente. Que vayan pensando en un programa, mucho m&aacute;s importante que el nombre de la coalici&oacute;n, en el que todos ponen sus ojos. La denominaci&oacute;n, que solo puede ser una, o los puestos en las listas deber&iacute;an hacer perder poco tiempo, salvo que se quiera torpedear cualquier atisbo de acuerdo. Con este panorama y tanto trabajo por delante, estar&iacute;a bien dejar las encuestas para las charlas y construir un buen proyecto con el que llegar a la ma&ntilde;ana del domingo y, sobre todo, a la noche.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/durmiendo-encuestas_129_12983052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 22:02:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Durmiendo en las encuestas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprovechados de la discusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/aprovechados-discusion_129_12964477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba7eba28-4566-419d-8b90-2b5ee51cb587_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aprovechados de la discusión"></p><p class="article-text">
        Es criminal tener dos pisos y alquilar uno. Lo dice Ione Belarra. Puede que los propietarios de dos pisos no sean un colectivo a proteger, pero no son criminales ni creo que den &ldquo;asco absoluto&rdquo;, como dice la l&iacute;der de Podemos. Reproduce el lenguaje de la derecha y el descr&eacute;dito de los acuerdos en los que no entran. Una vez m&aacute;s, mientras la izquierda discute entre alquilar una o ninguna casa, las pol&iacute;ticas favorecen a grandes fondos y grandes tenedores. Entre la pol&eacute;mica que generan distintos grados de progresismo, la gente acaba equiparando el chal&eacute; de Irene Montero con el racismo y el machismo de Santiago Abascal. Y as&iacute;, el que seguro que no tiene la ayuda oficial es el que no encuentra una casa para vivir, ni el que, por ejemplo, alquila su casa peque&ntilde;a para vivir en otra un poco m&aacute;s grande con una habitaci&oacute;n para cada hijo. Cierto, hoy es un lujo que cada adolescente de la casa tenga un poco de intimidad, pero no es un comportamiento criminal ni es la causa de que tanta gente no encuentre techo que pagar con lo que recibe de sueldo, por mucho que se suba el salario m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras se discute sobre candidaturas conjuntas que no llegan y frustran a muchos ciudadanos o se disputan las migajas ideol&oacute;gicas, hay quien va haciendo camino. Distra&iacute;dos en cuestiones de nombres y matices, los partidos de izquierdas dejan el camino libre para que gobiernos como el de <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mazon-cambio-ley-vpo-alicante-puedan-vender-precio-renta-libre_1_12957016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Maz&oacute;n cambie la ley y las VPO como las de Alicante se puedan vender a precio de renta libre</a>. Y se <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mazon-subio-66-000-euros-limite-acceder-vpo-alicante-ganaron-cargos-pp_1_12952869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumentan los ingresos para poder solicitarlas</a>, as&iacute; que no quede fuera ninguno de los suyos. Como ya pas&oacute; con la construcci&oacute;n en la costa, PP y Vox han demostrado a quien representan y se unen hasta lograr la mayor&iacute;a para hacerlo. El problema es que los que no est&aacute;n de acuerdo con ellos no son capaces de impedirlo.
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido en Alicante es muy grave. Denota una sinvergonzoner&iacute;a evidente que hay que perseguir, denunciar y castigar. Pero sin perder de vista que los pillados con las manos en la vivienda se aprovechaban (y otros seguir&aacute;n aprovech&aacute;ndose) de un modelo que pervierte el concepto de la ayuda a quien no puede acceder a un derecho. Quien realmente necesita una subvenci&oacute;n p&uacute;blica para pagar la casa de su familia ni sue&ntilde;a con acceder a viviendas protegidas de promoci&oacute;n privada con zonas comunes, piscina y pista de p&aacute;del como las de la cooperativa en la playa de San Juan que se han adjudicado diversos cargos del Ayuntamiento de Alicante.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alicante/concejala-urbanismo-alicante-adjudicataria-vivienda-protegida-anuncia-dimision_1_12951613.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La concejala, los hijos y sobrino de la directora general o el arquitecto municipal han aprovechado su informaci&oacute;n privilegiada</a> para asaltar la caja que les han dejado abierta. En este caso, algunos han llevado hasta el extremo la perversi&oacute;n del sistema, con el agravante de las ventas y alquileres inminentes y con dinero negro. Seg&uacute;n conocemos los detalles, nos surge la duda de quan diferentes son quienes lo han hecho de los que han legislado para hacerlo posible. De cu&aacute;nto se r&iacute;en unos y otros de las miles de personas que viven en la calle en ciudades como Alicante y de los que se amontonan en una habitaci&oacute;n o no pegan ojo, pese a tener sueldo y casa, ante el temor de perderlos.
    </p><p class="article-text">
        Los impulsores del cambio legislativo nos cuentan que el p&aacute;del, el jard&iacute;n y la subida hasta los 66.000 euros m&aacute;ximos de ingresos al a&ntilde;o son necesarios para que los operadores privados movilicen el suelo y aumenten la construcci&oacute;n de vivienda protegida. Es de suponer que quienes eso argumentan saben que hay gente que no tiene donde guardar la pala ni el ba&ntilde;ador. En el caso de Alicante, la ayuda ha ahorrado a los beneficiarios, a los honrados y a los otros, entre 150.000 y 200.000 euros, unos 163 salarios m&iacute;nimos, tipo de sueldo que, obviamente, ellos no cobran.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, se toman algunas decisiones cuando se descubren los hechos. Y, a falta de contundencia, tiene que intervenir en la pol&iacute;tica valenciana la Fiscal&iacute;a Anticorrupci&oacute;n. Habr&aacute; que ver si hay prevaricaci&oacute;n administrativa, negociaciones prohibidas a funcionarios p&uacute;blicos o conflicto de intereses. Determinar si ha existido fraude a la administraci&oacute;n, estafa o fraude de ley con relevancia penal. Lo que no puede enjuiciar un tribunal es el modelo, en qu&eacute; se gasta el dinero p&uacute;blico, en teor&iacute;a, destinado a financiar el derecho constitucional a la vivienda. En qu&eacute; se invierten nuestros impuestos en un momento de escasez de techos para tanta gente que sue&ntilde;a con lo m&iacute;nimo, no con las promociones que se construyen y se subvencionan en los cogollos de las ciudades y que incluyen garaje, trastero, gimnasio, piscina, centro social o pistas deportivas.
    </p><p class="article-text">
        Juanfran P&eacute;rez Llorca ha se&ntilde;alado la vivienda como una de sus prioridades. M&aacute;s all&aacute; de los memes que provoca la situaci&oacute;n, tiene ahora una oportunidad magn&iacute;fica para demostrar c&oacute;mo act&uacute;a ante la escasez de casas y las pr&aacute;cticas indecentes en el entorno de los suyos. Desde luego, no parece que la mejor manera de afrontar la crisis sea la rid&iacute;cula alusi&oacute;n a las comisiones de servicio de uno de los pillados ni buscar qu&eacute; responsable pol&iacute;tico ha acabado firmando un derecho que asiste a los funcionarios. Ojal&aacute; ese fuera el problema. Las viviendas se han asignado entre afines, se han utilizado para intentar cobrar dinero negro o alquilar a precios elevados. Ha fallado el control administrativo en todas las fases del proceso, desde que el Ayuntamiento compra y cede el terreno hasta que los pisos adjudicados se revenden o arrendan. Casualmente la publicidad y transparencia de la demanda y adjudicaci&oacute;n solo parece llegar a la vivienda social, esa escasa construcci&oacute;n gestionada por la Generalitat para atender colectivos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Para jugar al p&aacute;del con iniciativa privada, alguien considera que no hace falta vigilar tanto. M&aacute;s all&aacute; de las &ldquo;ovejas negras&rdquo; de las que ha hablado Susana Camarero en este caso, lo sucedido en &ldquo;Les Naus&rdquo; es la ocasi&oacute;n perfecta para debatir sobre el modelo. PP y Vox sabemos cu&aacute;l propugnan: construir a cien metros de la costa y subvencionar el jard&iacute;n y la piscina. Apartados y supervisados los aprovechados, tienen mayor&iacute;a para hacerlo. La duda es para los aspirantes a lograrla y a hacer algo diferente. Si la manera de cambiar el modelo es llamar criminales al resto de la izquierda, el pr&oacute;ximo cambio legislativo subvencionar&aacute; d&uacute;plex con hoyos de golf y salida directa y privada al mar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/aprovechados-discusion_129_12964477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 07:24:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aprovechados de la discusión]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llorca, dos meses de azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/llorca-meses-azul_129_12944300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tras dos meses ya sabemos que a P&eacute;rez Llorca no le gusta el rojo. Prefiere el azul que representa a su partido. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o puede estar contento porque alguien en su formaci&oacute;n le sigue y, al menos de momento, no trata de marcar perfil propio. El presidente valenciano ha empleado sus primeros sesenta d&iacute;as en distanciarse de otro PP y de otro gobierno, el de Carlos Maz&oacute;n. As&iacute;, ha profundizado en las bajadas de impuestos mientras ha borrado del mensaje la austeridad y la grasa administrativa que tanto obsesionaban a su antecesor. El innecesario l&iacute;mite que marc&oacute; el exl&iacute;der del PP valenciano al acceder al Palau de la Generalitat en el n&uacute;mero de asesores que le rodeaban ha volado por los aires en solo unos d&iacute;as. Uno sobreactu&oacute; para diferenciarse del Bot&agrave;nic, como tantas veces. Y el otro, parece dispuesto a blindarse lo antes posible, hasta el punto de que ha llegado a explicitar que no responde de las decisiones del Consell del que no formaba parte. Reconoce la acci&oacute;n de Gobierno emprendida desde el d&iacute;a de su elecci&oacute;n, algo que, para una persona tan pr&oacute;xima a su antecesor, suena a distancia demasiado forzada respecto al pasado. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El President ha aprovechado las largas vacaciones parlamentarias para aparcar uno de sus problemas: la condici&oacute;n de diputado de Maz&oacute;n. El activo t&oacute;xico est&aacute; alargando el descanso escolar, pero sigue existiendo y la imagen volver&aacute;. Como otras decisiones complicadas, cuando antes se toman, menos da&ntilde;o hacen en la legislatura. Y la de P&eacute;rez Llorca dura poco m&aacute;s de a&ntilde;o y medio. La dana contin&uacute;a se&ntilde;alando al ex President y a su partido mientras no lo aparten del todo. Escoltas, conductores, personal de la abogac&iacute;a y, sobre todo, Maz&oacute;n, afean y mucho la afirmaci&oacute;n del nuevo President de que est&aacute; al lado de las v&iacute;ctimas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras se decide, o acumula fuerzas para librarse del diputado de la &uacute;ltima fila, este tiempo en el cargo le ha servido a Llorca para desmentir que sea provisional, por mucho que rehuya la cuesti&oacute;n de su candidatura en las pr&oacute;ximas auton&oacute;micas. Como ha pasado casi siempre en los relevos de mitad de legislatura, la interinidad dura lo que se tarda en ocupar el despacho y cerrar la puerta. As&iacute; suele ser y probablemente as&iacute; debe ser. Pocas buenas decisiones se toman desde la interinidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">De entre lo mantenido pese al relevo, llama la atenci&oacute;n lo poco que ha afectado a las relaciones que sustentan el Consell. Se ha cambiado la pareja, pero sigue la luna de miel con Vox, mientras en Extremadura encallan las conversaciones del nuevo gobierno y en Arag&oacute;n o Andaluc&iacute;a los dos partidos se miran de reojo. La sucesi&oacute;n se ha notado tan poco como la salida de la ultraderecha del pleno del Consell. El actual President es tan sol&iacute;cito con su socio como lo fue el anterior. Eso s&iacute;, sin presupuestos a punto de entrar en febrero. Les queda camino para alcanzar los niveles de pr&oacute;rroga de Pedro S&aacute;nchez, pero la relajaci&oacute;n que demuestran con el tema desmonta en gran parte sus cr&iacute;ticas al gobierno central. En otras autonom&iacute;as, tras los primeros desencuentros sobre las cuentas, han ido a las urnas. Ese escenario es inimaginable ahora mismo en la Comunitat Valenciana. Al contrario, el idilio de la derecha valenciana va a hacer posible que el l&iacute;der del Ejecutivo no comparezca en Les Corts hasta casi tres meses despu&eacute;s de su investidura. Otra vez incongruente para ser partidos tan acostumbrados a solicitar comparecencias en el Congreso y a propiciarlas en el Senado, pese a lo mal que les suelen resultar por falta de preparaci&oacute;n y de nivel de los interpelantes. El &uacute;ltimo ejemplo, el repaso de Pilar Bernab&eacute;, quien, como hab&iacute;a hecho tiempo atr&aacute;s S&aacute;nchez, se supon&iacute;a que iba al matadero y acab&oacute; poniendo en evidencia al PP y, una vez m&aacute;s, la gesti&oacute;n de Maz&oacute;n, el todav&iacute;a diputado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Estos primeros d&iacute;as de mandato tambi&eacute;n han servido para que ir al dentista o al gimnasio desgrave a m&aacute;s gente de la que contempl&oacute; Maz&oacute;n y en la l&iacute;nea de lo que, seg&uacute;n argumenta Vox, le exigieron a Llorca para investirlo. La oposici&oacute;n lo considera populista. En la declaraci&oacute;n de la renta de 2025 podr&aacute; saber si lo es m&aacute;s gente que en la anterior. M&aacute;s personas comprobar&aacute;n si su ilusi&oacute;n por tener alg&uacute;n tipo de desgravaci&oacute;n se corresponde con los euros que supone. Para saber si, como dicen los liberales, estas medidas activan o no la econom&iacute;a, bastar&aacute; con averiguar si alguien se ha levantado del sill&oacute;n para ir al gimnasio o se ha puesto una ortodoncia al enterarse de que desgrava. O tambi&eacute;n pueden calcular para cu&aacute;ntas cervezas da lo desgravado. Las operaciones matem&aacute;ticas para saber a cu&aacute;ntos m&eacute;dicos o profesores p&uacute;blicos equivalen seguro que resultan m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacer. En cualquier caso, como coment&aacute;bamos la semana pasada, todo eso es pol&iacute;tica, sobre la que conviene siempre estar informado para elegir el modelo preferido.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">M&aacute;s all&aacute; de las m&iacute;nimas cantidades afectadas por el anuncio impositivo de la salud, estos primeros meses de presidencia han dejado claro el alineamiento total del Palau de la Generalitat con Madrid. Una vez m&aacute;s, G&eacute;nova y Ferraz pesan m&aacute;s que la plaza de Manises. Los socialistas valencianos aplauden y los populares condenan. P&eacute;rez Llorca dio un peque&ntilde;o margen que hizo dudar a los m&aacute;s ilusos, pero, poco despu&eacute;s, una direcci&oacute;n estatal volvi&oacute; a decidir por los valencianos. Otro presidente m&aacute;s, y van..., demostr&oacute; ser antes de su partido que de sus conciudadanos. Renunciar a 3.669 millones de euros en nombre de los beneficiarios es dif&iacute;cil de sostener cuando se reclamaba bastante menos. Y aun lo es m&aacute;s perder la oportunidad de mejorar la cifra y las condiciones en una reuni&oacute;n bilateral, especialmente cuando se hace bandera de talante dialogante. En nombre de los representados, que no a t&iacute;tulo individual ni de partido, siempre hay que ir a hablar para sacar lo m&aacute;ximo. O, cuanto menos, para poder decir alto y claro que no se est&aacute; de acuerdo. Esconderse tras el grupo (el propio, claro) es cobarde y desleal con las personas que sufren la infrafinanciaci&oacute;n hist&oacute;rica, que son los que hacen deporte o se alinean los dientes y los que van a un colegio o a un hospital p&uacute;blicos. El azul del nuevo logo de la Generalitat es del pantone del PP. Ni paga facturas ni representa a todos los valencianos, al menos, en los dos primeros meses.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/llorca-meses-azul_129_12944300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 22:01:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Llorca, dos meses de azul]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política de los demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/politica_129_12925535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Siempre ganan los malos&rdquo;. Lo dijo porque lo cre&iacute;a y porque la situaci&oacute;n era una demostraci&oacute;n m&aacute;s. Entre los que escuch&aacute;bamos los argumentos para su dimisi&oacute;n, hab&iacute;a un poco de todo. All&iacute;, hab&iacute;a quien sab&iacute;a mucho de lo que esconde y lo que muestra el caso. Otros, solo conoc&iacute;an algunos datos y hab&iacute;an visto alguna foto. Un tercer grupo est&aacute; encantado con que triunfe la mentira, aunque todos podemos leer los autos y hace falta poco m&aacute;s. Y fuera de las salas de ambientaci&oacute;n pol&iacute;tica y period&iacute;stica hay un gran mundo. Por supuesto, mala gente por convicci&oacute;n nos encontramos unos cuantos. Pero, en muchos casos, el manique&iacute;smo, la equidistancia o la repetici&oacute;n de bulos y mentiras con cara de experto no son fruto de una base social ultra. 
    </p><p class="article-text">
        Escuchando estos d&iacute;as a Carles Esteve postularse a la portavoc&iacute;a de Iniciativa del Poble Valenci&agrave;, resulta inevitable echar de menos la pol&iacute;tica de verdad. La de escuchar a la gente, la &uacute;nica que puede mantener la esperanza en que la acci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a puede mejorar lo que viene. La que desde los colectivos ciudadanos llega a los partidos y no al rev&eacute;s. La que hace que los diputados salgan de las asociaciones y no de las confabulaciones y los dedazos. Esta semana le&iacute;a la conversaci&oacute;n de Esteve con Burguera. Se agradece cuando el periodismo suaviza el tono para tender, aunque sea a veces, a la charla frente al interrogatorio. Adem&aacute;s de agradecer el tono, consciente de que la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos no dan para lo que da el diputado de Comprom&iacute;s, resulta reconfortante la sensatez que irradia. La misma que suele emplear en sus intervenciones. Rara avis en un parlamento cada vez m&aacute;s degradado, escuchar a Esteve en les Corts Valencianes es sin&oacute;nimo de trabajo, ese m&iacute;nimo que se ha perdido. Desde la base de un documentado diagn&oacute;stico, expone, critica o propone de acuerdo a su ideolog&iacute;a. Deber&iacute;a ser el proceder habitual para todos, pero desgraciadamente dista mucho de serlo. 
    </p><p class="article-text">
        En la pol&iacute;tica actual, contaminada por las mentiras de la ultraderecha y los seudomedios engordados desde administraciones, casi nada se negocia ni se dialoga. Ni fuera ni dentro de los partidos. La relaci&oacute;n entre grupos es de enemigos y la acci&oacute;n interna acostumbra a ser una partida de ajedrez. Eso cuando mover las figuras no es demasiado para la inteligencia y el nivel de algunos, que prefieren los navajazos. En ese entorno, Esteve ha hablado con Aitana Mas y con Alberto Ib&aacute;&ntilde;ez para sucederles y renovar la portavoc&iacute;a. Tan simple y tan l&oacute;gico que no deber&iacute;a sorprender. Pero choca porque, al ampliar la mirada, lo primero que nos encontramos es que dentro de Iniciativa ni alguien con el talante de Esteve habla con Mireia Moll&agrave;. Lo segundo, que la legislatura sigue con Ib&aacute;&ntilde;ez y &Aacute;gueda Mic&oacute; separados en el reparto de la escasez, mal fundamento para la construcci&oacute;n de la alternativa, conforme se acercan congresos y se vislumbran listas en las que conf&iacute;an (o confiaban) los ciudadanos y colectivos de los que ellos nacieron.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Comprom&iacute;s se mimetiza con los dem&aacute;s, pierde su esencia. Se parece peligrosamente al PSOE que pacta un modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica con ERC porque les conviene m&aacute;s a los partidos que a los habitantes de los territorios afectados. Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero abandera el documento ahora que le sirve en su contienda electoral andaluza, despu&eacute;s de a&ntilde;os de no ver el momento de plantearla, con el agravio que eso ha supuesto para la Comunitat Valenciana y que no quiere compensar. Los valencianos de a pie no est&aacute;n como deber&iacute;an en la base de las decisiones de Pedro S&aacute;nchez. Como no lo est&aacute;n en el akelarre zaragozano del PP. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o hace a sus presidentes auton&oacute;micos rechazar en masa un dinero que, m&aacute;s all&aacute; de las deplorables formas, conviene a muchos de sus territorios. El fin de semana, el l&iacute;der popular oblig&oacute; a los suyos a hacer el rid&iacute;culo en otra pose sin cifras. No sabemos los valencianos si con una propuesta del PP ganar&iacute;amos o perder&iacute;amos. Los que no reformaron cuando gobernaban, ahora solo ofrecen un rechazo sin n&uacute;meros que los sustenten. Habr&aacute; que esperar a los contactos bilaterales para ver el margen que el ejecutivo central ha dejado para esa fase de la negociaci&oacute;n. Pero si el l&iacute;der popular insiste en forzar el rechazo en bloque y Montero en dejar a los no firmantes con las asignaciones anteriores, no hace falta explicar qui&eacute;n vuelve a salir perdiendo. P&eacute;rez Llorca, pese a lo que le digan desde Madrid, no deber&iacute;a dejar de exigir a Hacienda un fondo de compensaci&oacute;n y una quita de la deuda significativa como le est&aacute;n pidiendo que haga los agentes sociales. Populares y socialistas van contra la gente a la que tantas veces han querido colocar detr&aacute;s de una pancarta en manifestaciones, plataformas o manifiestos. 
    </p><p class="article-text">
        La financiaci&oacute;n y sus visiones partidistas son la representaci&oacute;n de la otra pol&iacute;tica, la que lanza a la gente en brazos de los discursos f&aacute;ciles, vac&iacute;os y mentirosos. La que hace que muchos ciudadanos no sepan en qu&eacute; consiste el caso Oltra o no conozcan a Carles Esteve ni le escuchen reflexionar sobre lo que quiere para ella en una posible vuelta. Antes M&oacute;nica que Oltra, dice. As&iacute;, se construye una sociedad mejor. Con las otras actitudes seguir&aacute; triunfando el trazo grueso que hace que sea f&aacute;cil enga&ntilde;ar o dar explicaciones racistas a las carencias en vivienda, sanidad o educaci&oacute;n. La mala pol&iacute;tica hace que ganen los malos frente a la pol&iacute;tica, porque pol&iacute;tica somos todos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/politica_129_12925535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 20:58:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La política de los demás]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Sevilla a la calle de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sevilla-calle-hoy_129_12907754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fbc0362-f935-45fc-9ef5-6f19c5a03083_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Sevilla a la calle de hoy"></p><p class="article-text">
        Pocas veces la forma refleja tanto sobre el fondo (y no me refiero a la chimenea y los jarrones, qu&eacute; horror). El v&iacute;deo del valenciano Jordi Sevilla para presentar su alternativa interna en el PSOE es la muestra gr&aacute;fica de lo que dice el manifiesto. La est&eacute;tica del siglo pasado es el envoltorio de un discurso tambi&eacute;n de otra &eacute;poca. Entre el impacto de 15 segundos y la reflexi&oacute;n de 5 minutos, la socialdemocracia y la izquierda en general necesitan encontrar un formato y un mensaje que supere el diagn&oacute;stico. No hace falta un manifiesto ni un CIS de Tenzanos para se&ntilde;alar la vivienda como gran problema emanado de una desigualdad creciente entre pocos ciudadanos con mucho y grandes cantidades de personas sin casi nada o con menos de lo suficiente. La imposibilidad para comprar o alquilar no la va a solucionar la construcci&oacute;n masiva que propugna el PP para hacer ganar m&aacute;s a quien ya tiene, ni las exenciones propuestas por Pedro S&aacute;nchez, que tendr&aacute;n un resultado parecido. El acceso a una casa no lo solucion&oacute; el Bot&agrave;nic en la Comunitat Valenciana, con poca construcci&oacute;n de vivienda asequible, alguna compra con el bienintencionado derecho de tanteo y con el garrafal error de habilitar los bajos para alquiler tur&iacute;stico en ciudades como Val&egrave;ncia cuando gobernaban Comprom&iacute;s y los socialistas.
    </p><p class="article-text">
        Ante esas evidencias, en el guion del video del exministro (&iquest;lo tiene o solo se lee el manifiesto sostenido junto a la c&aacute;mara?), la descripci&oacute;n de la situaci&oacute;n precaria de tanta poblaci&oacute;n solo requer&iacute;a unos segundos. El problema estructural es tan cotidiano como alejado de las buenas macrocifras espa&ntilde;olas. De eso no va el debate ni el buscado resurgir de un modelo pol&iacute;tico. &iexcl;Uf! Quiz&aacute;s ese es el problema: 2026 no parece un buen momento para ponerse nost&aacute;lgico. Incluso, algunos de los apoyos de Sevilla ganar&iacute;an si no entramos en revisiones. Mejor mirar hacia adelante. Como en el v&iacute;deo, mejor centrar la mirada en el objetivo. Ni hacia atr&aacute;s, ni en los lados (incluso en el m&oacute;vil m&aacute;s barato hay opci&oacute;n de leer el discurso, sin mirar a un lateral).
    </p><p class="article-text">
        Claro que el debate pol&iacute;tico est&aacute; emponzo&ntilde;ado, es maniqueo y hasta mentiroso, la mayor&iacute;a de las veces. Pero la soluci&oacute;n no puede ser solo denunciarlo sobre fondo de m&aacute;rmol. La discusi&oacute;n est&aacute; llena de ruido y polarizaci&oacute;n. Prima el relato y el espect&aacute;culo. Como con el diagn&oacute;stico econ&oacute;mico, constatar esta realidad tiene que ser cuesti&oacute;n de segundos. Perder tiempo en negarla o, siquiera lamentarla, es totalmente in&uacute;til y desengancha al instante, especialmente a una gran parte de la sociedad que est&aacute; cansada de darle vueltas y tentada de elegir caminos peligrosos o, como m&iacute;nimo, salir huyendo. Al plano de la grabaci&oacute;n del economista valenciano le sobra tanto aire sobre su cabeza como distancia le separa de la calle. 
    </p><p class="article-text">
        Sevilla y algunos de sus apoyos (algunos, incluso se&ntilde;alados como tales sin ellos saberlo) tienen un curr&iacute;culum de propuestas pactistas que les convendr&iacute;a no airear, si pretenden seguir hablando desde la socialdemocracia. Sin cebarse con las personas y analizando el mensaje (si nos lo permite el cable que le cuelga de la camisa a Sevilla), caer por la pendiente del aburrimiento es casi inevitable. La en&eacute;sima llamada al di&aacute;logo o al consenso es tan de otra &eacute;poca como las referencias mon&aacute;rquicas. Quien no tiene para pagar el alquiler conf&iacute;a tanto en un acuerdo PP-PSOE como en que se lo pague el Rey. No vivimos en tiempos de grandes coaliciones, ni los juancarlistas se han hecho <em>felipistas-letizistas</em>. Est&aacute; tan claro como que Gonz&aacute;lez o Guerra ya no son referencia de nada que pueda representar a la izquierda. Todo aquello pas&oacute;, como el v&iacute;deo de Socialdemocracia 21. Sin retenci&oacute;n entre sus destinatarios, metidos en un scroll veloz de circunstancias vitales alejad&iacute;simas de un discurso que no les va a cambiar el d&iacute;a a d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La realidad, superado el primer cuarto de este siglo (es duro recordarlo, pero parece que hay quien no ha mirado el calendario), es la de la &ldquo;dictadura de las minor&iacute;as&rdquo; de las que habla el manifiesto. No. Mal. Fatal. Las minor&iacute;as no pueden ser un problema para un socialdem&oacute;crata. Ni una persona de izquierdas puede frivolizar con t&eacute;rminos como dictadura. No cuando uno de los empe&ntilde;os (qu&eacute; triste, volver a estar ah&iacute;) es hoy explicar a los adolescentes que con Franco no se viv&iacute;a mejor, ni mucho menos.La dependencia parlamentaria es democracia, es el pluralismo que no puede dejar de ser un valor progresista. Hablar de dictadura y atacar la diversidad de opciones que representa un parlamento lleva a la antipol&iacute;tica que tanto crece hacia la derecha. Y, no.S&aacute;nchez no tiene tanta influencia internacional como para ser el causante del ascenso planetario de la ultraderecha, como le atribuye el expresidente de Red El&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        No le podemos pedir a Jordi Sevilla ni a sus compa&ntilde;eros (qu&eacute; riesgo, ir a cualquier sitio con algunos) ser un influencer. Ni falta que hace. De esos nos sobran. Hace a&ntilde;os se les ped&iacute;a que salieran de las aulas de la universidad. Hoy tienen que salir de su cen&aacute;culo pol&iacute;tico para observar la necesidad de soluciones que tiene la gente. Ellos deben hacer mejores videos y, sobre todo, tienen que tener mensajes que ilusionen. La aportaci&oacute;n de quien cree tener propuestas y experiencia ha de salir de la abstracci&oacute;n y la nostalgia. Las ideas son siempre bienvenidas. Los tiempos de los manifiestos pasaron.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sevilla-calle-hoy_129_12907754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 22:01:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Sevilla a la calle de hoy]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Confianza en el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/confianza-futuro_129_12891814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando hace meses dec&iacute;amos que la oposici&oacute;n deb&iacute;a trabajar antes y despu&eacute;s de la manifestaci&oacute;n de cada d&iacute;a 29, nos refer&iacute;amos a lo que est&aacute; pasando desde el primer d&iacute;a de este 2026. Despu&eacute;s de muchos presuntos corruptos ca&iacute;dos en gobiernos anteriores, sabemos lo r&aacute;pido que se desinflan los globos pinchados. Y la velocidad es la misma cuando el motivo del pinchazo es otro. Antes se aguantaba m&aacute;s. Los partidos permit&iacute;an acumular m&aacute;s razones. Como fue el caso de Francisco Camps. El detonante de su abandono fue el cohecho pasivo y no el accidente del metro, precedente obligado cuando se analizan las dimisiones tras muertes evitables. Ante lo ocurrido en la dana, era obligatorio denunciar y presionar para que Carlos Maz&oacute;n dejara la presidencia de la Generalitat, pero no era y no es suficiente. Se acab&oacute; la urgencia cuando cambi&oacute; la persona en el cargo. El acta de diputado es una cuesti&oacute;n grave, pero desgraciadamente menor para el ciudadano medio. Adem&aacute;s, hasta febrero la actividad parlamentaria se pone al ralent&iacute; y el dimitido puede pasar el fr&iacute;o enero en su nueva oficina, con sus asesores y cerca de su casa. Cuando al se&ntilde;alado se le retira el foco, un partido con la base social que tiene el Partido Popular valenciano respira y pone rumbo a lo siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Por muy fuerte que se gritara que hab&iacute;a que votar, estaba claro que no pasar&iacute;a. Porque la legitimidad del PSPV pidiendo unas elecciones en la Comunitat Valenciana que no convoca Pedro S&aacute;nchez en Espa&ntilde;a es, cuanto menos, discutible. Y, sobre todo, porque a quien lo decide no le conviene. Y es una potestad que se gestiona en un despacho y no en la calle. Maz&oacute;n tiene hoy el esca&ntilde;o y el estatus que populares y socialistas han decidido que tenga. Sin limitaciones para designar a su personal, por mucho que indigne a algunos. La soluci&oacute;n transitoria que esperaban en la oposici&oacute;n que fuera la presidencia de P&eacute;rez Llorca es ya, en este comienzo de a&ntilde;o, el proyecto del PPCV para ganar las pr&oacute;ximas elecciones. El fuego enemigo le hace poco da&ntilde;o y le har&aacute; menos cada d&iacute;a. Y la munici&oacute;n de los amigos har&aacute; mella solo en la medida en que alguien se vea fuerte. Para comenzar el a&ntilde;o, el President ha estado en Val&egrave;ncia con Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; y confirmando dos cosas. Que elige de aliada a la &uacute;nica que le puede hacer sombra, como hizo Maz&oacute;n. Y que su intenci&oacute;n es acelerar sin mirar por el retrovisor, ni el central ni los laterales. Tras las vacaciones de Navidad, lo primero de lo que se habla desde la Generalitat es de cuadros de Sorolla. No hay prisa por los presupuestos o por la comisi&oacute;n de la dana. Las infraestructuras educativas de la zona afectada siguen esperando inversiones que no se ejecutan, pero el cierre de la ronda de contactos con alcaldes lo que se&ntilde;ala es la necesidad de acelerar la llegada de los cuadros.
    </p><p class="article-text">
        Llorca trabaja en armarse. Se quiere hacer fuerte en el partido y en el cargo. Aquella eliminaci&oacute;n de la grasa asesorativa qued&oacute; en la campa&ntilde;a y en los primeros meses de gobierno. El a&ntilde;o es decisivo y hay que ir con todo. El equipo que sigue creciendo repite, a quien quiere escuchar, una m&aacute;xima tan simple como elocuente: &ldquo;Hemos venido a ganar&rdquo;. A veces, sorprende que ciertas proyecciones solo las hagan en el PP, como si la historia pol&iacute;tica de esta autonom&iacute;a no la hubieran vivido el resto. Muchos euf&oacute;ricos ante el aplastante rechazo que ha generado Maz&oacute;n en los &uacute;ltimos meses quisieron confundir la parte con el todo. La transversalidad de las manifestaciones y la contestaci&oacute;n que genera la gesti&oacute;n de la riada no es el apoyo social de los populares. Podr&iacute;a ser, quiz&aacute;s en otros lugares lo ser&iacute;a, pero en la Comunitat Valenciana no lo es. Esa lecci&oacute;n ya estaba explicada y m&aacute;s que comprobada electoralmente, aunque en demasiadas ocasiones durante los &uacute;ltimos meses no lo est&aacute; pareciendo.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido judicial del caso dana nos va a deparar todav&iacute;a muchos episodios indignantes o muchas contradicciones entre declaraciones y whatsapps. Y habr&aacute; que seguir preguntando y se&ntilde;al&aacute;ndolas, pero cada d&iacute;a todo eso va a estar m&aacute;s descontado. No deber&iacute;a ocurrir, como enero no deber&iacute;a ser inh&aacute;bil para el parlamento valenciano. Pero es as&iacute; y va a ser muy dif&iacute;cil cambiarlo. Tanto como que llegue lejos la exigencia a P&eacute;rez Llorca para que hable sobre los mensajes entre Maz&oacute;n y Feij&oacute;o el d&iacute;a que se filtran las comunicaciones entre S&aacute;nchez y &Aacute;balos hablando sobre Diana Morant. El PP tiene claro c&oacute;mo quiere que sea su futuro y tiene algo m&aacute;s que confianza en lograrlo. &iquest;Qu&eacute; tiene el resto?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/confianza-futuro_129_12891814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 22:01:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Confianza en el futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El año de la izquierda, o no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ano-izquierda-no_129_12879457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afd68d7d-6fc1-45b9-a13b-c9113b62c3ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El año de la izquierda, o no"></p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de mucho reclamar ir a las urnas, desde parlamentos y en las calles, algunos se han sentado a contemplar c&oacute;mo votan otros. A observar lo que ocurri&oacute; hace algunos domingos en Extremadura y lo que ocurrir&aacute; dentro de unas semanas en Arag&oacute;n. Y no solo a mirar las cifras que dejan esas jornadas. Hay muchos contemplando la opini&oacute;n ciudadana y, sobre todo, el proceso, como si nada tuviera que ver con lo que les tocar&aacute; hacer en breve. Porque, en el m&aacute;s lejano de los casos, en la Comunitat Valenciana queda poco m&aacute;s de un a&ntilde;o para hacer listas electorales. Y eso es pasado ma&ntilde;ana, especialmente cuando hay tanto por hacer y cuando nadie se atreve a encarar la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A la izquierda del PSOE han acordado en Extremadura obviando a Sumar y dicen que les ha salido bien. Claro, porque se conforman con sobrevivir. Pero el ejemplo no puede ser bueno cuando el logro convive con un sesenta por ciento de electores que votan derecha o ultraderecha. Ante esos n&uacute;meros, se pueden felicitar, como han hecho desde postulados conformistas, o se puede reflexionar con seriedad. En un territorio donde la izquierda ha gobernado tradicionalmente, la gente busca mayoritariamente soluciones enfrente y m&aacute;s all&aacute;. Y en un contexto de gran ca&iacute;da socialista, la izquierda solo sale viva. Mostrar satisfacci&oacute;n ante esa realidad es de perdedores. Y en Arag&oacute;n, es cuesti&oacute;n de tiempo confirmar otra vez que las m&uacute;ltiples candidaturas dejan a mucha gente en casa. Y, lo que es peor, dejan miles y miles de papeletas en las urnas que no obtienen representaci&oacute;n y engordan las mayor&iacute;as de las derechas.
    </p><p class="article-text">
        Con ese panorama, se puede seguir de observador o sacar conclusiones y ponerse a trabajar. Pensar y actuar con la idea en el horizonte de que ni sobrevivir ni repetir representaci&oacute;n es un buen resultado. Los valencianos deber&iacute;an tener un modelo alternativo al pacto entre PP y Vox. Esa uni&oacute;n ya no es un tab&uacute; para nadie ni en ning&uacute;n sitio. No es un problema para quienes lo suscriben ni para quienes lo votan. La apelaci&oacute;n al miedo no puede seguir siendo el leitmotiv de la movilizaci&oacute;n. Como tampoco lo ser&aacute;n la dana, ni Maz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Comprom&iacute;s miran a la Chunta Aragonesista como referencia independiente de Madrid, como formaci&oacute;n con implantaci&oacute;n en el terreno. La referencia de los dem&aacute;s va a servir de poco porque el resto de autonom&iacute;as se parecen en casi nada al caso valenciano. Y, especialmente, porque hay mucho por aclarar antes de buscar espejos. En la <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/compromis-escenifica-ruptura-congreso-mico-habla-limitaciones-gobierno-ibanez-no-gobierne-derecha_1_12410360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ruptura interna en el Congreso</a> se ha impuesto la gesti&oacute;n de la urgencia. Se ha taponado la herida para seguir viviendo, pero se ha dejado la infecci&oacute;n cubierta con vendas. D&iacute;a que pasa sin encarar una situaci&oacute;n que est&aacute; muy lejos de la normalidad es d&iacute;a que se pierde para hacer cre&iacute;ble su propuesta. Y sin aclarar su situaci&oacute;n interna, llegar&aacute; el momento de hablar con gente de fuera. En la Comunitat Valenciana queda poco Podem y <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sumar-no-arranca-pais-valenciano-asamblea-fundacional-bloqueada-mes_1_12879052.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay el Sumar que Alberto Ib&aacute;&ntilde;ez y los suyos quieran reconocer porque es dif&iacute;cilmente cuantificable</a>. Y est&aacute; la Esquerra Unida que se esfuerza por reivindicar su federalismo porque, una vez m&aacute;s, la obediencia madrile&ntilde;a se entiende que resta. Es cierto. Y no conviene negar que las alianzas que se impulsar&aacute;n en 2026 desde Madrid condicionar&aacute;n lo que se haga en Val&egrave;ncia, pese a que no hay ministros valencianos de Sumar en el gobierno, ni M&aacute;s Madrid es exportable, ni IU deber&iacute;a marcar el paso desde la lejan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La legislatura entra en su recta final sin que Comprom&iacute;s haya decidido qu&eacute; quiere ser de mayor. Lejos de unirse y de consolidar el proyecto, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/crisis-iniciativa-compromis-agudiza-dimision-15-concejales-diputados_1_10823660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hoy est&aacute;n m&aacute;s distanciados que cuando salieron del Consell</a>. Pese a la ca&iacute;da de Maz&oacute;n y la movilizaci&oacute;n en la calle, las encuestas no auguran avances electorales. Tampoco las debilidades socialistas se traducen en mayores apoyos. Con casi un tercio de la legislatura consumida, la labor de Marz&agrave; en Bruselas queda lejos, Baldov&iacute; no es m&aacute;s l&iacute;der que hace unos a&ntilde;os y no se han resta&ntilde;ado las heridas con M&oacute;nica Oltra. Junto a todo ello, Podem, ausente de las principales instituciones, no ha superado sus derrotas de 2024, ni el &uacute;ltimo t&iacute;mido renacer demostrado en Extremadura tiene traslaci&oacute;n en las calles valencianas, en las que Esquerra Unida mira y habla sin encontrar el camino para aportar cuantitativa y cualitativamente. 
    </p><p class="article-text">
        La indefinici&oacute;n de la izquierda convive con un PSPV achicando agua. <a href="" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Con el machismo cercenando el ascenso de Pilar Bernab&eacute;</a>, &Aacute;balos tirando hacia abajo de la candidatura que encabez&oacute; Diana Morant, que sigue sin despegar entre la gente pese al annus horribilis del PPCV. Y con rupturas tan sonadas como la de Almussafes, que amenaza con ser la alegor&iacute;a del estado del socialismo valenciano. Ese que otrora obtuvo mayor&iacute;as absolutas, represent&oacute; el feminismo y logr&oacute; candidaturas internas unitarias (m&aacute;s o menos ficticias). Y que hoy suspende alcaldes por denuncias en un canal interno que no consigue ser un acompa&ntilde;amiento para ir al juzgado, rearma la disidencia y solivianta grupos municipales enteros en los pocos lugares donde gobierna. Todo, mientras se pospone la era postMaz&oacute;n de construcci&oacute;n de la alternativa m&aacute;s all&aacute; de la cat&aacute;strofe y la negligencia. Quiz&aacute;s el t&iacute;tulo de esta columna deber&iacute;a ser: El a&ntilde;o de la derecha, o no. De algunos depende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ano-izquierda-no_129_12879457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Dec 2025 22:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El año de la izquierda, o no]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un valenciano más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/valenciano_129_12854359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/374e7ccc-441f-432b-9e58-fa8aa752257f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un valenciano más"></p><p class="article-text">
        El President P&eacute;rez Llorca dice que quiere saber qu&eacute; pas&oacute; el d&iacute;a de la dana y los siguientes como &ldquo;un valenciano m&aacute;s&rdquo;. Pero no lo es. Y lo tienen muy presente sus compa&ntilde;eros de partido. Esos que cada vez que oyen una cr&iacute;tica, por leve que sea, al pasado capitaneado por Maz&oacute;n, se revuelven y amenazan con motines que en realidad no tienen valor para encabezar. Hay que haber viajado a destinos reales e imaginarios, como Camps, para pensar que se puede discrepar o plantear una alternativa a la designaci&oacute;n en el PP. Falta saber si el ex President ha regresado. Pero, sea como sea, nadie va a cambiar nada ni en la elecci&oacute;n de la nueva directiva ni en los carteles electorales. Estos d&iacute;as, que se prepara el relevo en la ejecutiva del PP valenciano, todos son muy en&eacute;rgicos y valientes en privado y corderitos en p&uacute;blico. Nadie quiere quedar fuera y todos saben que en cualquier momento, quiz&aacute;s en a&ntilde;o y medio, pero puede que antes, toca hacer listas electorales.
    </p><p class="article-text">
        El valenciano que preside la Generalitat era estrecho colaborador del ahora diputado ausente. Y es responsable de lo primero y de lo segundo. Llorca sab&iacute;a mucho desde el primer d&iacute;a y lo ha amparado. Adem&aacute;s, ha ido conociendo datos y mentiras en ritmo y cantidad dif&iacute;ciles de digerir hasta para &eacute;l. Pero lo ha expresado m&aacute;s en privado que en p&uacute;blico. Como ahora hacen algunos de sus compa&ntilde;eros con &eacute;l. Incluso, con la desfachatez de citar a Rita Barber&aacute; para que sus comentarios cobardes e interesados tengan fuerza cuando se transcriban, desde el anonimato, claro. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando no se habla ni se act&uacute;a para acabar con el negligente, uno se convierte en, como m&iacute;nimo, cooperador necesario. El despacho que ahora estrena ocupante no deb&iacute;a haber sido el de Maz&oacute;n tanto tiempo. A los populares les falt&oacute; decisi&oacute;n, mando y voz. Est&aacute; bien pasar p&aacute;gina y avanzar, pero no, P&eacute;rez Llorca no lleva quince d&iacute;as mandando, porque &eacute;l ya estaba. Y para aclarar dudas, entre lo primero de sus decisiones est&aacute; cambiar el reglamento de les Corts por lectura &uacute;nica. Regalo doble. Para su predecesor, que ha pensado que ese debate no requer&iacute;a de su presencia (a ver si cuando llegue el pago que posibilita el cambio tampoco acude a cobrar). Y para su socio, por mucho que se jacte de no tener documento escrito que explicite su acuerdo con Vox. Es justo lo contrario. Ha llegado tan r&aacute;pido al pacto como lo hizo Maz&oacute;n. Y es tan poco claro como el firmante primigenio. El primer presidente de la alianza lleg&oacute; con un documento inconcreto. El segundo ocupa el cargo sin papel al que acudir para pedir cuentas. Pero con acciones. Mientras el discurso antiinmigraci&oacute;n llegaba en la reuni&oacute;n con Pedro S&aacute;nchez en la carpeta del President de la Generalitat, en les Corts se recortaban los derechos de igualdad. Los peajes est&aacute;n interiorizados.
    </p><p class="article-text">
        Dos semanas despu&eacute;s de llegar al Palau, P&eacute;rez Llorca ha entrado tambi&eacute;n en Moncloa. Aunque sonrojados por la tardanza, hay que felicitarse por haber logrado algo tan elemental: una reuni&oacute;n. Ahora, tendr&aacute; que llegar la comisi&oacute;n mixta para la reconstrucci&oacute;n, a la que se ha resistido en exceso Pedro S&aacute;nchez y que ha dificultado Carlos Maz&oacute;n. El Gobierno deber&iacute;a haber actuado antes. Por ello, y por todo lo que hay en juego, como hemos comprobado esta semana de lluvias y alertas, ahora debe ser r&aacute;pido y diligente. El Consell tiene tambi&eacute;n la oportunidad de demostrar hasta qu&eacute; punto casi las mismas personas son capaces de trabajar de otra manera cuando se les imprime actitud y ritmo distintos desde la presidencia.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; que esperar para comprobar qu&eacute; ha cambiado en la relaci&oacute;n entre administraciones. En enero sabremos si se constituye la comisi&oacute;n mixta y si sirve para algo. Y, sobre todo, si el Gobierno cumple por fin su compromiso de presentar una propuesta de reforma del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. A principios de a&ntilde;o, si cumplen su palabra, sabremos cu&aacute;nto marca la presi&oacute;n catalana, que podr&iacute;a ser buena para la Comunitat Valenciana, y, sobre todo, cu&aacute;nto peso tendr&aacute; la postura de la ministra y candidata Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero. Tanto en el planteamiento como en la respuesta veremos si priman m&aacute;s los intereses de partido o los de los ciudadanos. De momento, en la quita de la deuda tambi&eacute;n ha cambiado ligeramente el discurso. El injusto reparto decidido por el ejecutivo central es criticado por la Generalitat, pero, al menos desde la Moncloa, P&eacute;rez Llorca no afirma claramente que no coger&aacute; el dinero si la medida se aprueba en el Congreso. En muchas ocasiones, se dice m&aacute;s con lo que se calla que con lo que se grita. Ahora toca elevar la voz, pero, si llega el momento, habr&aacute; que seguir reivindicando con una mano y aceptar lo que env&iacute;en. Tienen la oportunidad de hacer algo por quienes les eligieron. No son ni nuevos, ni uno m&aacute;s, pero pueden actuar mejor de lo que lo han hecho hasta ahora. Lo tienen f&aacute;cil a juzgar por los precedentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/valenciano_129_12854359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 22:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un valenciano más]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resetear sin banquillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/resetear-banquillo_129_12819268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La era P&eacute;rez Llorca est&aacute; en marcha. El proyecto para el a&ntilde;o y medio que le queda a la legislatura se parece mucho a los anteriores. P&eacute;rez Llorca quiere resetear pero en los gobiernos no hay vuelta atr&aacute;s y menos en un caso como el valenciano. Con el Consell no es posible situarse en la casilla de salida. El President ha elegido la continuidad, ha preferido no romper con el pasado o no ha podido hacer m&aacute;s. El nuevo gobierno valenciano cambia la cabeza y su entorno pero mantiene todo su cuerpo. Susana Camarero es el ejemplo del escaso retoque del equipo gubernamental. Premiada o, al menos, no castigada por su labor en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, acumula nuevas competencias, aunque pierde servicios sociales, la parte m&aacute;s sensible y mejor dotada presupuestariamente. A la mujer m&aacute;s visible del Consell le mantienen el rango y le encargan gestionar, pero le quitan la exposici&oacute;n de la portavoc&iacute;a, que asume Miguel Barrachina. La nueva cara visible de las reuniones del ejecutivo auton&oacute;mico es un cl&aacute;sico del zaplanismo que volvi&oacute; al poder valenciano con el retorno de Carlos Maz&oacute;n. Presidencia asume la pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica mientras designa un portavoz tan poco biling&uuml;e como sus dos predecesoras. Otro hombre que se une al President y al portavoz parlamentario para completar el triunvirato testoster&oacute;nico. El cambio de tono que marca Llorca quiz&aacute;s impregne la nueva acci&oacute;n de gobierno y habr&aacute; que esperar para comprobarlo pero la foto del primer d&iacute;a se parece mucho a la que mont&oacute; Maz&oacute;n y ha salido mal. Puede que el nuevo President nos est&eacute; diciendo que el &uacute;nico problema del Consell era su l&iacute;der pero tambi&eacute;n puede ser que las designaciones demuestren falta de recursos, autonom&iacute;a o, simplemente, de banquillo.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez Llorca ha dicho en varios de sus &uacute;ltimos escuetos discursos que no pueden perder tiempo para ponerse a trabajar tras el relevo en el Palau. Loable intenci&oacute;n, la de actuar con decisi&oacute;n y celeridad ante las necesidades ciudadanas, pero las prisas dejan fotos movidas y mensajes contrarios a la esperanza en la nueva etapa. Resulta dolorosamente parad&oacute;jico que quien demostr&oacute; parsimonia para disfrutar de la sobremesa, pasear hasta el parking o esperar a la noche para acudir al Cecopi sea tan r&aacute;pido en abrir la oficina a la que tiene derecho en su reci&eacute;n estrenada condici&oacute;n de expresident. Parece querer dar la raz&oacute;n a quienes le acusaban de tachar los d&iacute;as en el calendario para cumplir los plazos que le hac&iacute;an acreedor de las prebendas. Como los extras que su grupo parlamentario ha corrido a otorgarle en una comisi&oacute;n en Les Corts. Cuando los populares explican que el plus lo tienen tambi&eacute;n todos sus compa&ntilde;eros se olvidan de que &eacute;l no es un diputado m&aacute;s. Est&aacute; se&ntilde;alado por muchos motivos, ahora tambi&eacute;n por unos miles de euros a cambio de la portavoc&iacute;a de una comisi&oacute;n inactiva. Su nombre asociado a la inacci&oacute;n. Qu&eacute; oportunidad tan grande ha perdido el PP, con P&eacute;rez Llorca a la cabeza, para demostrar que han aprendido algo y que quieren trabajar de una manera diferente. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, seguimos viendo nuevos v&iacute;deos y ahora, adem&aacute;s, se han inaugurado las actuaciones de Salom&eacute; Pradas, con wasaps incluidos. Versiones que retratan a la imputada y su relato aprendido, evidencian que cambia una exclusiva por un micr&oacute;fono donde contarlo sin las muchas r&eacute;plicas que merece y que, sobre todo, alargan la incomodidad que al President le va a generar elevar la mirada a la &uacute;ltima fila de su grupo y seguir viendo all&iacute; al portavoz de la comisi&oacute;n de Reglamento. El peso del jarr&oacute;n chino es m&aacute;s lastre que nunca. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo-viejo Consell est&aacute; inevitablemente ligado a la dana. Cada comparecencia en comisi&oacute;n supone un descr&eacute;dito para aquel cacareado &ldquo;gobierno de los mejores&rdquo; y del que hay demasiados supervivientes. Escuchar al conseller Rovira, su tono, c&oacute;mo se ha referido a un funcionario muerto, la tranquilidad con la que revela que se march&oacute; a casa el d&iacute;a 29 o su pregunta ret&oacute;rica sobre si debe proteger a profesores y alumnos hace da&ntilde;o a las v&iacute;ctimas, a los ciudadanos y, por supuesto, a la inteligencia y a la m&iacute;nima sensibilidad que se le presupone a cualquier servidor p&uacute;blico. Quienes as&iacute; hablan siguen en el gobierno valenciano, por falta de poder interno en el partido de quien los ha refrendado o por imposibilidad de encontrar a otros. El equipo vuelve a depender en exceso del l&iacute;der, con la &uacute;nica esperanza de que cuesta imaginarse a P&eacute;rez Llorca haciendo una comparecencia en el Congreso como las de Maz&oacute;n o Rovira. 
    </p><p class="article-text">
        Por mucha sensaci&oacute;n de provisionalidad o de proyecto viciado que transmita este panorama de continuidad, la oposici&oacute;n corre el riesgo de continuar como si nada hubiera pasado. Se equivocar&aacute;n si no entienden que las dimisiones vac&iacute;an lentamente los sacos del <em>punch</em>. Se les puede seguir pegando pero cada vez con menos efecto. Ellos s&iacute; deber&iacute;an centrar su labor en construir una alternativa cara a unas elecciones que hoy probablemente perder&iacute;an, pese a los muchos dardos que le tiren a la foto casi repetida del gobierno valenciano. La vigilancia y la persecuci&oacute;n no deben cegar la necesidad de construir un proyecto. No deber&iacute;an menospreciar al rival porque, aunque sea desde la debilidad, en breve demostrar&aacute; si su impronta implica mejores resultados que la permanente confrontaci&oacute;n buscada por su antecesor. La actitud con las v&iacute;ctimas y la reuni&oacute;n con Pedro S&aacute;nchez son dos mensajes sobre el futuro. Conviene pensar en el horizonte electoral m&aacute;s que regocijarse en que casi nada ha cambiado, porque la misma sensaci&oacute;n de ahora la pueden tener el d&iacute;a siguiente de las elecciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/resetear-banquillo_129_12819268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 06:01:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Resetear sin banquillo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Votar es más importante que urgente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/votar-importante-urgente_129_12782008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8e8ceab-89c0-4df4-9f94-1410fd78cd66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Votar es más importante que urgente"></p><p class="article-text">
        Las urgencias cada uno las entiende de una manera. Hay quien, pese a estar en alerta roja, pasea con el m&oacute;vil en la mochila, sin tener en cuenta que hay momentos en la vida en los que la exigencia m&aacute;xima es 24/7. No es obligatorio aceptar la dedicaci&oacute;n plena, especialmente cuando se tiene un puesto en otro sitio para subsistir. Tener cargos p&uacute;blicos de m&aacute;xima responsabilidad es agotador, pero la esclavitud del servicio p&uacute;blico va en el sueldo y, sobre todo, se asume el d&iacute;a que uno elige acceder a &eacute;l y los compa&ntilde;eros de partido, los socios y, en definitiva, los ciudadanos aceptan la propuesta. En contra de esta evidencia aplastante, nos quedan por o&iacute;r versiones y horarios, incluso de fallecimientos y su conocimiento. No porque llevemos pocas, sino porque parece que la sucesi&oacute;n y los matices son inagotables. Pero, pese a la enorme importancia de lo ocurrido el 29 de octubre del a&ntilde;o pasado, lo que hizo y dej&oacute; por hacer, lo que ha contado y mantiene en secreto Carlos Maz&oacute;n, se acerca el momento de abrir el foco.
    </p><p class="article-text">
        Juanfran P&eacute;rez Llorca est&aacute; cada vez m&aacute;s cerca de ser President de la Generalitat y de empezar a jugarse seguir si&eacute;ndolo. A falta de concretar los plazos exactos y de cuadrar las agendas de populares, voxistas y hasta de la Casa Real, es solo cuesti&oacute;n de tiempo que sea investido y que su amigo Carlos Maz&oacute;n abandone el despacho del Palau. No saldr&aacute; del foco porque lo ocurrido es muy grave y,&nbsp;especialmente, porque la jueza va estrechando el cerco. Sus &uacute;ltimas comparecencias parlamentarias y las de los testigos que van explicando aquellas horas marcan un camino inequ&iacute;voco. Lento y tortuoso, incluso con probable final absolutorio, pero directo a tener que responder ante un tribunal. &Eacute;l elegir&aacute; el que cree que le ser&aacute; m&aacute;s favorable. Seguiremos contando lo de entonces y lo de ahora. Continuaremos respondiendo a las mentiras que nos quedan por o&iacute;r y seguir&aacute; la lucha de quienes piden prisi&oacute;n para el ex President pero, con su abandono definitivo del cargo, entraremos en una nueva fase.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez Llorca gestionar&aacute; el partido y el Consell. Deber&aacute; decidir si contin&uacute;a la l&iacute;nea que le cost&oacute; la carrera pol&iacute;tica a su amigo o abre una aut&eacute;ntica nueva etapa. Se ver&aacute; desde el primer d&iacute;a cuando comprobemos si sigue rodeado de sectarios o si, por ejemplo, intenta escuchar a las v&iacute;ctimas. En las primeras semanas sabremos tambi&eacute;n cu&aacute;n provisional se siente al frente de un gobierno que no es el suyo y c&oacute;mo maneja moverse entre la herencia y la connivencia con Vox, que le puede hacer perder a &eacute;l y a Feij&oacute;o la batalla por la derecha. La claridad con la que explique su pacto de investidura ser&aacute; otra de las pruebas para conocer a P&eacute;rez Llorca ya con los m&aacute;ximos galones. Despu&eacute;s, pasados los primeros d&iacute;as, llegar&aacute; ese momento en el que cerrar&aacute; la puerta del despacho y, como todos los que lo han ocupado, tambi&eacute;n los que llevaban la etiqueta de temporales, empezar&aacute; a pensar que le sienta bien el traje y que no tiene por qu&eacute; ced&eacute;rselo a nadie. Aunque sobre eso ya tendremos tiempo de escribir.
    </p><p class="article-text">
        La nueva etapa sin la percha del &ldquo;Maz&oacute;n, dimissi&oacute;&rdquo; exige tambi&eacute;n mucho a la oposici&oacute;n. No importa c&oacute;mo funcione el Consell, cualquier d&iacute;a Vox puede forzar una convocatoria electoral desde Madrid. PSPV y Comprom&iacute;s deber&iacute;an ponerse en guardia como si los comicios fueran dentro de dos meses, porque puede pasar. Despu&eacute;s de Extremadura puede haber nervios. Tras Castilla-Le&oacute;n algunos pueden ver la oportunidad. Y cuando sepamos qu&eacute; ha pasado en Andaluc&iacute;a, el panorama ser&aacute; completo. Esas referencias, junto al devenir de Pedro S&aacute;nchez, podr&iacute;an ser determinantes, aunque aqu&iacute; pesar&aacute; m&aacute;s la voluntad del socio externo del PP, que ya est&aacute; apretando con asuntos que van m&aacute;s all&aacute; de los toros y las declaraciones grandilocuentes. Su negacionismo clim&aacute;tico, por ejemplo, llega al bolsillo, como en el caso de Val&egrave;ncia con su negativa a aprobar la zona de bajas emisiones, que tendr&aacute; un efecto inmediato sobre algo tan mundano como el precio del transporte p&uacute;blico. El impulso retr&oacute;grado se puede extender y hay que hacer algo m&aacute;s que criticarlo.
    </p><p class="article-text">
        Los socialistas tienen ante s&iacute; un arduo trabajo de construcci&oacute;n de una alternativa que vaya m&aacute;s all&aacute; de la exigencia de responsabilidades a Maz&oacute;n. Necesitan llegar a la gente con propuestas que superen la fase de la cr&iacute;tica. En Comprom&iacute;s, algo m&aacute;s centrados en los &uacute;ltimos meses en lo propositivo, se les hace tarde para volver a unir a la coalici&oacute;n. Urge subsanar la divisi&oacute;n interna, que ha llegado hasta el punto de separar a sus diputados en el Congreso. Es importante tener claro que hay heridas que ser&aacute;n dif&iacute;ciles de resta&ntilde;ar, como las de M&oacute;nica Oltra, pero que no intentarlo ser&aacute; servir en bandeja otro gobierno de derechas. Quiz&aacute;s de P&eacute;rez Llorca refrendado en las urnas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/votar-importante-urgente_129_12782008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 22:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Votar es más importante que urgente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro da miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/futuro-da-miedo_129_12744970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Seriedad y rigor pide Feij&oacute;o para encarar y decidir el porvenir de la pol&iacute;tica valenciana. Como casi todo en este asunto, llega tarde. Como llegaban con retraso las alertas que Presidencia&nbsp;encarga sobre los comentarios que Maz&oacute;n y su gesti&oacute;n generan en los medios. Tarde y para nada, porque, escuchado su discurso de dimisi&oacute;n sin dimitir, no han entendido nada en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, tan representado en la entrevista en la que el President ahora en funciones relataba su itinerario al salir de la comida en El Ventorro como si fuera la voz de un gps. Horas despu&eacute;s nos enteramos de que el relato volv&iacute;a a recalcularse. Lo que hab&iacute;a dicho el navegador, sin que nadie se lo pidiera, no era verdad. Como tampoco lo fue estar sin cobertura o llegar pasadas las siete. Al igual que se han demostrado falsas las teor&iacute;as del apag&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esa tarde urg&iacute;a firmar los papeles de los deportistas de &eacute;lite pero no ir al Cecopi. L&aacute;stima que no hubiera m&aacute;s excelencia alrededor del President. Ese gobierno que se nos vendi&oacute; como &ldquo;el de los mejores&rdquo;, en el que nadie entendi&oacute; que la situaci&oacute;n merec&iacute;a interrumpir la comida y ponerse a trabajar en algo m&aacute;s que el siguiente plato del men&uacute; o la negativa de Maz&oacute;n a hablar en valenciano. Una vez m&aacute;s, y van muchas, la explicaci&oacute;n empeora la situaci&oacute;n. En ocasiones, porque se comprueba la mentira anterior y, a veces, porque conocer la realidad demuestra una negligencia impropia de alguien que gestiona. La verdad nos lleva a ampliar la mirada y el riesgo mucho m&aacute;s all&aacute; de los dimitidos Pradas, Arg&uuml;eso o Maz&oacute;n. Sabemos d&oacute;nde estaban los imputados y lo que hac&iacute;a el President, a falta de algunos minutos que pueden ser jugosos, vistos los precedentes y el esfuerzo por ocultarlos. Lo que, cara al futuro, urge conocer tambi&eacute;n es d&oacute;nde estaban y qu&eacute; hac&iacute;an los dem&aacute;s. Todos los que no consideraron que ten&iacute;an que avisar a su jefe. La jueza sigue tirando del hilo de un comportamiento incomprensible. Veremos si algo m&aacute;s.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La autonom&iacute;a que fren&oacute; la emergencia nacional no sirve ahora para elegir al nuevo inquilino del Palau de la Generalitat. Abascal y Feij&oacute;o deciden qui&eacute;n gobernar&aacute; a los valencianos. El l&iacute;der de los populares espa&ntilde;oles vuelve a subcontratar sus decisiones y no conf&iacute;a lo suficiente en su gente. Externaliza en Vox una elecci&oacute;n de la que puede depender su futuro. No le han gustado los movimientos en Benidorm entre los presidentes de las diputaciones y el secretario general. Las prisas que ten&iacute;an les han hecho estrellarse. El aceler&oacute;n para repartir la herencia, con el dimisionario vivo y la preferida de viaje, ha sido feo pero, en cualquier caso, es la fealdad aut&oacute;ctona, siempre mejor que la imposici&oacute;n centralista. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Feij&oacute;o no ha demostrado ser fuente de saber en este proceso. Le ha faltado mucho tino en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Casi tanto como sinceridad y estrategia. Tard&oacute; en hablar para despu&eacute;s contradecir a Maz&oacute;n p&uacute;blicamente con la declaraci&oacute;n de la emergencia. Minti&oacute; cuando dijo estar informado por el presidente valenciano. Por momentos, jug&oacute; a ser exigente pero abraz&oacute; y aplaudi&oacute; de inmediato a quien no quer&iacute;an en su puesto el ochenta por ciento de los valencianos, seg&uacute;n las encuestas. Y ahora, en los momentos finales, no ha sido capaz de imponer una soluci&oacute;n. Ni ha hecho prevalecer su criterio con Maz&oacute;n, ni con P&eacute;rez Llorca o Momp&oacute;, dos que, adem&aacute;s, despu&eacute;s de su confabulaci&oacute;n, ya est&aacute;n marcados. Dif&iacute;cilmente alguien puede creer que el l&iacute;der estatal ser&aacute; resolutivo y saldr&aacute; victorioso de la negociaci&oacute;n con Abascal. Tampoco hay que olvidar que Maz&oacute;n fue el primero que se salt&oacute; sus directrices al comienzo de la legislatura cuando regal&oacute; un pacto de gobierno a los ultraderechistas que el ex pens&oacute; que le serv&iacute;a pero que G&eacute;nova consider&oacute; precipitado y fuera de la estrategia marcada para los acuerdos que sus compa&ntilde;eros negociaban en otras administraciones. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Vox est&aacute; mucho m&aacute;s fuerte, tanto para ir a elecciones como para negociar, pese a que Momp&oacute; diga que no les van decir qu&eacute; tienen que hacer. S&iacute; lo van a hacer y la cuesti&oacute;n es trascendental. Lo que hay que decidir estos d&iacute;as va mucho m&aacute;s alla de colocar un interino en el despacho. Trasciende a la Comunitat Valenciana. Si el PP contin&uacute;a cediendo ante la ultraderecha corren el riesgo de ser cada d&iacute;a m&aacute;s prescindibles. Van a jugar con ellos, los van a exprimir y, en cualquier momento, los pueden dejar caer. Lo que acuerden estos d&iacute;as no durar&aacute; hasta mayo del 27, como se rompi&oacute; con una excusa el acuerdo y la composici&oacute;n del Consell que Maz&oacute;n cerr&oacute; en una cuartilla. Jugadas del destino. Las derechas, que consideran agotado y rechazado en la calle el gobierno de Pedro S&aacute;nchez, sin fuerza la propuesta de Diana Morant y que se jactan de la divisi&oacute;n en Comprom&iacute;s, no se atreven a ir a las urnas. Les da miedo votar, pese a las bravuconadas de Abascal, que ha demostrado que es mucho m&aacute;s en&eacute;rgico hablando que actuando. Los populares, adem&aacute;s, tampoco quieren dar voz internamente. Aunque en este punto, convendr&iacute;a que quien en el PPCV quiera hablar, si los hay y se atreven, busquen un portavoz que no represente un insulto hist&oacute;rico a la inteligencia como Francisco Camps cuando abandera la democracia interna. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si llegan a un acuerdo en Madrid y se refrenda en Val&egrave;ncia, est&aacute;n en su derecho de agotar la legislatura porque recibieron los votos, pero deber&iacute;an pensar cu&aacute;nto valor tienen hoy despu&eacute;s de todo lo vivido. De la decisi&oacute;n que se tome en las pr&oacute;ximas semanas depende el ocupante del Palau o la foto del cartel electoral auton&oacute;mico y municipal. Y sobre todo, depende c&oacute;mo y qui&eacute;n gestiona, entre otros muchos asuntos, la siguiente emergencia. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/futuro-da-miedo_129_12744970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Nov 2025 22:29:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El futuro da miedo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un año a peor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ano-peor_129_12706182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Con los gritos del s&aacute;bado y el silencio del mi&eacute;rcoles se cumplir&aacute; un a&ntilde;o. El funeral llega tarde, en l&iacute;nea con otras muchas actuaciones que se han demorado inexplicablemente. El dolor por las p&eacute;rdidas no pasar&aacute; nunca, m&aacute;s all&aacute; de batallas pol&iacute;ticas, los tiempos y la n&oacute;mina de invitados. Como con la emergencia que no se decret&oacute;, la Generalitat ha delegado su papel de facto aunque no oficialmente. No ha estado a la altura a la hora de reconfortar a los afectados, ni en grandes actos ni en peque&ntilde;os. Tanto tiempo despu&eacute;s, hay quien ya no espera nada, incluso, muchos preferir&iacute;an pasar el d&iacute;a 29 en la intimidad. Es comprensible que muchas v&iacute;ctimas expresen su opini&oacute;n sobre los invitados del mi&eacute;rcoles. Tanto como que todos los partidos piensen c&oacute;mo se ha llegado hasta aqu&iacute; en esta situaci&oacute;n y con un acto que ha acabado organizando el Gobierno central un a&ntilde;o despu&eacute;s del d&iacute;a fat&iacute;dico. Y con un President de la Generalitat que tiene que estar, aunque haga da&ntilde;o con su presencia a muchas v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes, la manifestaci&oacute;n mensual ser&aacute; especial y se prev&eacute; multitudinaria. Entre la tristeza y la indignaci&oacute;n, ser&aacute; inevitable pensar en las anteriores movilizaciones y en las futuras. En el acorde&oacute;n de asistencia y el riesgo al olvido general, una vez la mayor&iacute;a de empresas han vuelto a la actividad o las infraestructuras van entrando en servicio. En la reflexi&oacute;n sobre los doce meses transcurridos y qu&eacute; ha ido cambiando. Recapitular no debe llevar a la nostalgia ni a la desaz&oacute;n porque evitar que se cronifique la reivindicaci&oacute;n es tarea de todos los que cada mes, o cuando pueden y quieren, salen a la calle a protestar. En la proyecci&oacute;n de futuro hay im&aacute;genes del pasado, las del centenar de concentraciones de las v&iacute;ctimas del accidente del Metro y todos los que las apoyaron. En el Palau se est&aacute;n repitiendo actitudes y m&eacute;todos. A las puertas, hay que copiar la constancia y aprender de lo vivido y, sobre todo, de lo sufrido.
    </p><p class="article-text">
        Los ritmos de la justicia hacen que la reparaci&oacute;n y la asunci&oacute;n de responsabilidades tarden mucho m&aacute;s de lo que la cadencia vital marca que es soportable. Pero conviene no olvidar que lo m&aacute;s lento no lo determinan la falta de medios o las garant&iacute;as procesales de todos los acusados. Lo m&aacute;s desesperante es el goteo de revelaciones que rodean la tarde-noche del d&iacute;a 29 de octubre. En contra de lo que se pod&iacute;a pensar en los primeros meses y tanto tiempo despu&eacute;s, queda mucho por conocer. Y ha quedado muy claro que no nos lo van a contar voluntariamente. Cada elemento ocultado, troceado o muteado es una falta de respeto a las v&iacute;ctimas y a la verdad. Conviene no pensar que sabemos suficiente porque, como con las grabaciones, siempre queda algo m&aacute;s. Los datos y detalles no han fluido en ning&uacute;n momento. La opci&oacute;n del secretismo y la acusaci&oacute;n ha sido la elegida desde el primer d&iacute;a. Las actuaciones de la jueza, pese a&nbsp;todos los ataques recibidos, y la investigaci&oacute;n period&iacute;stica nos acercan a la verdad con nuevos detalles. Algunos tan obscenos como el destino de las donaciones. Es vergonzoso que lo que humildemente aport&oacute; la gente, euro a euro, est&eacute; parado. Las peque&ntilde;as contribuciones, que hicieron quienes no les sobra ni pueden obtener r&eacute;ditos de su altruismo, debieron ser canalizadas de inmediato. No se ha hecho en un a&ntilde;o. Adem&aacute;s, como sucede tantas veces en la gesti&oacute;n de esta tragedia, despu&eacute;s de la revelaci&oacute;n inicial, el asunto empeora. Se ha empleado parte de esos fondos en unas ayudas reci&eacute;n aprobadas pero no se ha explicado. De nuevo, tras la revelaci&oacute;n period&iacute;stica de este medio hay una realidad susceptible de empeorar. El dinero de gente compungida por la tragedia ha financiado la medalla gubernamental. Porque alguien s&iacute; considera que subvencionar la reconstrucci&oacute;n sirve para apuntarse tantos. Y para ello, se utiliza, incluso, el dinero donado. En las zonas m&aacute;s afectadas y m&aacute;s all&aacute; mucha gente se pregunta si la extensi&oacute;n de determinadas ayudas a personas que no han sufrido da&ntilde;os pese a vivir en poblaciones castigadas es una manera de comprar votos. El s&aacute;bado, el mi&eacute;rcoles y los d&iacute;as venideros seguir&aacute;n dando pistas sobre la respuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ano-peor_129_12706182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Oct 2025 21:00:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un año a peor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La procesión que nos merecemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/procesion-merecemos_129_12666887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La lluvia podr&iacute;a ayudar a muchos a reflexionar. Fruto de pensar, a veces, nos equivocamos. En un alarde de espontaneidad, en ocasiones, escuchamos pensamientos poco meditados o demasiado sinceros, que no se ajustan a la boca con cargo que los comparte. Otras, despu&eacute;s de darle demasiadas vueltas a una idea se acaba convirtiendo en una sobreactuaci&oacute;n. Es dif&iacute;cil saber ante qu&eacute; estamos cuando una ministra y secretaria general considera una provocaci&oacute;n que el president de la Generalitat participe en los actos grandes del d&iacute;a de la comunidad que preside. El regalo solo se asemeja al que el alcalde Almeida le hizo al PSOE d&iacute;as atr&aacute;s con el absurdo acient&iacute;fico en torno al aborto. Por un lado, se desea con todas las fuerzas posibles que la calle machaque a Maz&oacute;n y, por otra, se le sit&uacute;a en la senda de hacerlo m&aacute;rtir. Es tan err&oacute;neo como los intentos populares de acusar a Pedro S&aacute;nchez de centrarse en la agenda m&aacute;s ideol&oacute;gica para tapar a la familia y los ex amigos, al tiempo que se le sirven temas fuera del debate desde hace mucho.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses ni los suyos cre&iacute;an que el 9 de octubre del a&ntilde;o 25 el Palau de la Generalitat tendr&iacute;a el mismo inquilino que el 29 de octubre del 24. Y eso exige una reflexi&oacute;n de todos, que no puede ser acusar a Maz&oacute;n de provocador. La institucionalidad exige otros comportamientos. Y, sobre todo, la sociedad merece repensar qu&eacute; ha pasado en los &uacute;ltimos once meses. C&oacute;mo se ha llegado al punto en el que los v&iacute;deos de la ma&ntilde;ana del fat&iacute;dico d&iacute;a en el centro de emergencias no provocan un terremoto pol&iacute;tico. Qu&eacute; tipo de anestesia se ha extendido para que un 82 por ciento de rechazo sea compatible con seguir gobernando, incluso, con seguir votando en el mismo sentido. Los socialistas que dirige Diana Morant deber&iacute;an tener cuidado con no cometer el error original que lleve a la pol&iacute;tica valenciana a centrarse, por ejemplo, en Gaza y el aborto, cuestiones de capital importancia pero que hay que tratar de hacer compatibles con las anotaciones de Salom&eacute; Pradas y con desbrozar la maleza que ha crecido en el &uacute;ltimo a&ntilde;o alrededor de la dana. El plebiscito sobre Pedro S&aacute;nchez el PSPV lo tiene perdido o, como mucho, empatado. M&aacute;s all&aacute; de que el cartel electoral salga del Consejo de Ministros, la gente espera alternativas que hoy no encuentra. Y con los socios se puede contar poco, ni en Madrid ni en la Comunitat Valenciana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Morant puede haberse equivocado pero no es la &uacute;nica ni la peor. La deriva de otros dirigentes como Vicent Momp&oacute; es bastante peor y nos lleva a preguntarnos qu&eacute; queda de aquel pol&iacute;tico afectado que se sincer&oacute; con Gonzo. Desgraciadamente la respuesta es clara: el presidente de la Diputaci&oacute;n de Valencia solo es hoy aquel miembro del PP que en la plaza de toros cedi&oacute; cuando le gritaron de mala manera que hablara en castellano. Entonces traicion&oacute; su lengua materna y desde el 29 de octubre ha ido faltando a sus compromisos con todos menos con el PP. Cada vez que habla de aquel d&iacute;a, la &uacute;ltima vez al negar que Pradas dirigiera el Cecopi, insulta la inteligencia y, sobre todo, mancha la trayectoria del pol&iacute;tico cercano a la gente que fue. Aquel que grit&oacute; desesperadamente que mandaran la alerta se qued&oacute; en ese momento.
    </p><p class="article-text">
        La procesi&oacute;n del 9 d'octubre, que llevamos muchos a&ntilde;os viviendo rodeada de violencia, es una anormalidad democr&aacute;tica que desgraciadamente se ha asumido. La permisividad con la que se act&uacute;a por la ma&ntilde;ana deriv&oacute; hace unos a&ntilde;os en la violencia extrema de la tarde. Nadie en el centro derecha valenciano defendi&oacute; al alcalde Rib&oacute; pese a ser sistem&aacute;ticamente insultado por descerebrados, nost&aacute;lgicos preconstitucionales y frustrados vitales en general. El sucio fondo ultra en el que se han convertido las calles de Val&egrave;ncia en la marcha de la Senyera ha sido el peor escenario de la permisividad social y, en demasiados casos, policial con la violencia ultraderechista. Ese germen parece ahora lejano cuando el alarde de la incultura y el desprecio a la ciencia a algunos les provoca orgullo. Lo que se ve en las calles cada a&ntilde;o no es fruto de unas declaraciones. Lo es de pr&aacute;cticas consentidas, amparadas y hasta jaleadas. Y este a&ntilde;o, adem&aacute;s, hay mucha gente que necesita expresar lo que siente. Personas lastimadas por el agua y heridas sistem&aacute;ticamente con cada mentira desvelada en diferentes formatos, las &uacute;ltimas con im&aacute;genes y, finalmente, con audio. Lo que no se pueda expresar este d&iacute;a 9 se dir&aacute; m&aacute;s alto el 25. Y con ese panorama, no conviene olvidar que a punto de llegar al 29 de octubre seguimos sin saber d&oacute;nde estaba el President aquella fat&iacute;dica tarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/procesion-merecemos_129_12666887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Oct 2025 18:15:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La procesión que nos merecemos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otra vez las señas de identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vez-senas-identidad_129_12630094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Otro debate con fuegos de artificio sobre las se&ntilde;as de identidad. Pero en realidad no son el nombre de la lengua, ni la tilde de la capital, ni la denominaci&oacute;n de la AVL, que no cambiar&aacute;n. Como no lo har&aacute;n con los ex&aacute;menes de la PAU, que seguir&aacute;n siendo iguales que en los territorios espa&ntilde;oles que tiene la riqueza de contar con dos lenguas, aunque algunos la desprecien y la usen como arma de confrontaci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las se&ntilde;as de identidad que marcan el debate de pol&iacute;tica general no son las valencianas,&nbsp;son las suyas. Las de no respetar a las v&iacute;ctimas ni los hechos. Como ocurri&oacute; tras el accidente del metro, pasado el shock inicial, las v&iacute;ctimas son el enemigo. Fue vergonzoso entonces y es peor ahora. Por las circunstancias, la magnitud y la experiencia. Esa que deber&iacute;a servir para hacer mejor las cosas, no para volver a caer en tentaciones de supervivencia. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A las familias de las v&iacute;ctimas hay que atenderlas siempre, pero de verdad. No se puede decir que se est&aacute; para ellas y despu&eacute;s se&ntilde;alarlas y acusarlas de estar politizadas. Entre las familias de los 229 fallecidos por la dana hay de todo. Gente de todas las ideolog&iacute;as con un denominador com&uacute;n: quieren saber y exigen que se depuren responsabilidades. Y el paso del tiempo no les seca las l&aacute;grimas ni su af&aacute;n de conocer d&oacute;nde estaba el President la fat&iacute;dica tarde. La mayor&iacute;a no ven m&aacute;s apag&oacute;n informativo que el que empez&oacute; al d&iacute;a siguiente de la riada. Con sus versiones, cambiadas y retocadas. Con la comida, los premios, los atascos de tr&aacute;fico que no exist&iacute;an, las llamadas y mensajes que cada d&iacute;a son m&aacute;s, los v&iacute;deos y lo que nos queda por conocer.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Frente a esa realidad que les acompa&ntilde;ar&aacute; para siempre, en el debate de pol&iacute;tica general los</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">miembros de las asociaciones de v&iacute;ctimas mayoritarias han tenido que escuchar a Carlos Maz&oacute;n viviendo en una pantalla a la que ellas no llegar&aacute;n mientras no tengan respuestas. Como tantos valencianos que se hacen muchas preguntas, las que sigue frenando el aforamiento. La empat&iacute;a que ha faltado desde el principio parece cada vez m&aacute;s lejos. Los meses, los abrazos de los suyos y la aprobaci&oacute;n de las negligencias cometidas este verano en los incendios han empoderado al President. Se ve m&aacute;s fuerte cada d&iacute;a y las v&iacute;ctimas son un estorbo como lo fueron para Francisco Camps. Qu&eacute; parad&oacute;jico resulta que los enemigos populares se parezca tanto en su proceder cuando una gran tragedia afecta a la gente que gobiernan.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las cinco horas de discurso agotaron a muchos, &eacute;sa era la intenci&oacute;n. Pero no a todos. Discursos largos tras comidas largas, pero algunos tienen toda la vida para seguir exigiendo y no se cansar&aacute;n. Eso tambi&eacute;n nos lo ense&ntilde;a la historia reciente y el recuerdo de las movilizaciones y reivindicaciones del Metro. Quiz&aacute;s algunos creen ahora como entonces que, pese a la gravedad de lo sucedido y su gesti&oacute;n, las urnas tienen la capacidad de absolver. De ah&iacute; el tono empoderado y los ataques a los grupos de la oposici&oacute;n, que llegan hasta el punto de citar con nombres y apellidos a los que protestan las pocas veces que ven a Maz&oacute;n por la calle. Es la huida hacia delante de quien se ve reforzado por una direcci&oacute;n de partido estatal d&eacute;bil y sin m&aacute;s discurso que el ataque al Gobierno. Ya querr&iacute;a la oposici&oacute;n tener tanto poder de convocatoria acto tras acto y mes tras mes. Ni lo tienen ni quiz&aacute;s lo tengan cuando llegue el momento. Jos&eacute; Mu&ntilde;oz solo quiso hablar de la Dana durante el debate. Quiso marcar la anormalidad de la cita de este a&ntilde;o. Su problema llega cuando hay que superar el &ldquo;Maz&oacute;n, dimisi&oacute;n&rdquo; e ir m&aacute;s all&aacute; del abrazo de Diana Morant con las v&iacute;ctimas. Para los socialistas tambi&eacute;n pasan los meses, aunque demasiadas veces no lo parezca. Ante las acusaciones de &ldquo;pagafantas&rdquo; o &ldquo;asesores de Hugo Ch&aacute;vez&rdquo;, la oposici&oacute;n tiene que hacer algo m&aacute;s. El President, que se jacta de no insultar a los &ldquo;ecologistas de ciudad&rdquo; ni a los &ldquo;yihadistas del Green Deal&rdquo; capitaliza un debate que ten&iacute;a perdido de antemano por las circunstancias. Mientras, PSPV y Comprom&iacute;s saldr&aacute;n de un pleno importante casi como entraron. Como mucho estar&aacute;n algo m&aacute;s indignados tras escuchar como les acusan de fabricar bulos y les dan lecciones, incluso por boca de Charlie Kirk, m&aacute;s referente para Maz&oacute;n que Salvador Navarro. Lo que tiene enfrente se lo han dejado claro. La estrategia del caos y la saturaci&oacute;n recoge el manual de la divisi&oacute;n y el descr&eacute;dito de las v&iacute;ctimas. Asume los postulados de Vox y hasta de Trump. Y riega de ayudas a las zonas de la dana, donde mucha gente se empieza a sentir una mercanc&iacute;a que comprar. Ahora falta saber si hay alguien que proponga algo distinto. Queda comprobar si en la izquierda valenciana podr&aacute;n despertar de las 5 horas de discurso y demostrar que sus se&ntilde;as son algo m&aacute;s que abrazos, plantes y gritos.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vez-senas-identidad_129_12630094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Sep 2025 21:00:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Otra vez las señas de identidad]]></media:title>
    </item>
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