<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Eduard Ureña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eduard-urena/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eduard Ureña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1053343/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Al fútbol o al monte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/futbol-monte_129_13416154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb5d7b03-6f87-4654-8508-c306dca342db_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148412.jpg" width="1759" height="990" alt="Al fútbol o al monte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los montes valencianos, como en los madrileños, se libra la gran batalla ideológica de estos tiempos</p></div><p class="article-text">
        Cuando anunciaron las primeras deducciones, casi todo el mundo aplaudi&oacute;. Hace unos d&iacute;as, muchos incluyeron su gimnasio o dentista en la declaraci&oacute;n de la renta. Y tan contentos con la cerveza que se pueden tomar con lo ahorrado. Ahora, con los nuevos presupuestos, hay m&aacute;s rebajas de impuestos. Y ya sin cebos de musculaci&oacute;n o limpieza bucal. Directamente, a pagar menos los que m&aacute;s tienen. Eso s&iacute;, con mensaje y encargo para voceros de seguir estirando el chicle de la clase media. Al trabajador de a pie le han subido el sueldo hasta los 100.000 euros, aunque no lo va a notar en su n&oacute;mina. Paradojas de las nuevas clases que han generado en el imaginario colectivo de mucha gente. De tanta, que hasta la izquierda (si se puede llamar as&iacute;), cuando se acercan las campa&ntilde;as electorales, cae en la trampa y tambi&eacute;n promete bajadas de impuestos. Una vez m&aacute;s, entran en una competici&oacute;n que tienen perdida. El cl&aacute;sico error de competir en lo que no son ni buenos ni cre&iacute;bles, en lugar de ser los mejores en lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        El trazo grueso y el discurso dominante llevan a mucha gente a apuntarse a un club en el que nunca le dejar&aacute;n entrar. Les alimentan de una posici&oacute;n ilusoria que no pueden pagar, como el coche a plazos que financian y no necesitan, pero que agranda el pecho al pasearlo por la ciudad en obras. Se quieren reconocer frente a un espejo que distorsiona su imagen y la convierte en un meme, incluso, cuando llegan las tragedias y la realidad se inunda o se quema ante sus narices. La verdad es lo primero que se ahoga o se quema y lo &uacute;ltimo por lo que se lucha por rescatar. Eso ante la cat&aacute;strofe porque, en el d&iacute;a a d&iacute;a, muchos no reconocen cu&aacute;l es la raz&oacute;n para el profesor que no llega, la ayuda a la dependencia que se retrasa, el centro de salud cerrado este mes o el juzgado colapsado. La rebaja del IRPF aprobada por el PP beneficia a todos los contribuyentes, s&iacute;. Pero no por igual. Quien percibe las rentas m&aacute;s bajas apenas notar&aacute; unas pocas decenas de euros al a&ntilde;o. Los que superen los 100.000 euros de ingresos multiplicar&aacute;n ese ahorro hasta acercarse a los 600 euros, una cantidad que aumentar&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s con las modificaciones previstas para el pr&oacute;ximo ejercicio. A ello se suma la ampliaci&oacute;n del m&iacute;nimo exento del Impuesto sobre el Patrimonio hasta los dos millones de euros. No es un accidente. Es una opci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as en los montes valencianos, como en los madrile&ntilde;os, se libra la gran batalla ideol&oacute;gica de estos tiempos. Sin unidad auton&oacute;mica de emergencias y con presupuestos reci&eacute;n reducidos, ni los vecinos afectados apuntan a la declaraci&oacute;n de la renta para explicar lo que ocurre. El fuego es cada vez m&aacute;s destructivo y corre a una velocidad similar a la de los bulos y los discursos demag&oacute;gicos. Junto a la bajada de impuestos llega el negacionismo clim&aacute;tico, que lleva a alguien a creerse con derecho para utilizar la maquinaria prohibida. Ya se han encargado de deslegitimar la norma y de demonizar a quien la aprob&oacute;. Y, desgraciadamente, no hay pacto posible que hacer para evitarlo. Intentarlo es lo que hay que hacer, la intenci&oacute;n es buena, pero los hechos demuestran una deriva en el PP que hace imposible acordar, m&aacute;s all&aacute; de chalecos con r&oacute;tulos y performance en las zonas rurales. Han comprado todos los postulados de la peor derecha y la sensatez del partido ha sido arrinconada. 
    </p><p class="article-text">
        Los servicios p&uacute;blicos, m&aacute;s all&aacute; de incendios o inundaciones, sostienen la vida cotidiana. Las cat&aacute;strofes &uacute;nicamente nos recuerdan lo que ocurre cuando descubrimos todo aquello que d&aacute;bamos por hecho. Ser&iacute;a un error atribuir ese modelo econ&oacute;mico exclusivamente a Vox. La formaci&oacute;n de Santiago Abascal ha endurecido el discurso identitario del PP y ha reforzado determinadas decisiones fiscales. Pero el proyecto ya estaba ah&iacute;. El Partido Popular lleva d&eacute;cadas defendiendo que bajar impuestos constituye casi un fin en s&iacute; mismo. Vox no cambia esa filosof&iacute;a; simplemente la empuja un poco m&aacute;s y la libera de cualquier complejo. Quiz&aacute; por eso resulta tan parad&oacute;jico que, apenas dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la dana que sacudi&oacute; la Comunitat Valenciana, los presupuestos reduzcan partidas destinadas a la prevenci&oacute;n de incendios. El Consell ofrece explicaciones t&eacute;cnicas relacionadas con el final de inversiones extraordinarias derivadas de la reconstrucci&oacute;n. Es una explicaci&oacute;n leg&iacute;tima. Pero la fotograf&iacute;a pol&iacute;tica sigue siendo inc&oacute;moda: una administraci&oacute;n que decide ingresar menos dinero mientras necesita responder a desaf&iacute;os cada vez m&aacute;s complejos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los servicios públicos, más allá de incendios o inundaciones, sostienen la vida cotidiana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y en ese marco, vuelve la tozuda realidad de cada presupuesto elaborado por las preeminentes mayor&iacute;as auton&oacute;micas. Se renuncia a ingresos mientras se reclama mejor financiaci&oacute;n. Y P&eacute;rez Llorca vuelve a permitir que la situaci&oacute;n de la autonom&iacute;a que preside se diluya entre todas las de su partido. Nadie puede decir que no ha tenido tiempo de estudiar la propuesta del gobierno central y menos la conselleria de Hacienda valenciana. Nada deber&iacute;a ser m&aacute;s importante para el conseller Rovira que mirar hasta el &uacute;ltimo concepto y decimal de lo que propone Arcadi Espa&ntilde;a. Ya deber&iacute;a tener una detallada contrapropuesta para mejorar el dinero que debe llegar a la Comunitat Valenciana y para exigir una mayor quita a la deuda. Con eso se apagar&iacute;an fuegos y se evitar&iacute;an otros. Pero, claro, ya no hay prisa. Se acab&oacute; cuando el ejecutivo de S&aacute;nchez present&oacute; su modelo. Ahora, es m&aacute;s importante jugar a las candidaturas, las propias y las ajenas. Y s&iacute;, es loable la intenci&oacute;n de Espa&ntilde;a, pero no hay tiempo que perder. Y todos sabemos que el PP no va a acordar la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. El Gobierno ha aplazado el Consejo de Pol&iacute;tica Fiscal para intentar alcanzar un acuerdo que no llegar&aacute; tampoco en septiembre. La financiaci&oacute;n auton&oacute;mica es una prolongaci&oacute;n de la batalla pol&iacute;tica estatal. Y hay quien se lo puede permitir porque le sirve la que hay, pero los valencianos, no. Y ser presidente de la Generalitat exige lealtad a los intereses de sus ciudadanos por encima de las siglas y las prebendas del cargo. Una vez m&aacute;s, los comportamientos son equiparables. A nadie habr&iacute;a extra&ntilde;ado ver a Carlos Maz&oacute;n en una final con entradas de regalo, como no sorprendi&oacute; su r&aacute;pida rendici&oacute;n ante la ultraderecha para gobernar o tener presupuestos. P&eacute;rez Llorca promet&iacute;a otra forma de gobernar. M&aacute;s di&aacute;logo, m&aacute;s acuerdos, m&aacute;s centralidad. Sin embargo, conforme se acumulan las decisiones, empieza a resultar evidente que el cambio era solo de cara. La direcci&oacute;n sigue siendo la misma o peor. Porque, una vez cogido el testigo, no se da ni un paso atr&aacute;s o hacia el centro. Solo se suben las desgravaciones y las cantidades en las que se incluye a los valencianos en la clase media, esa que cada vez tiene peores servicios p&uacute;blicos. Quiz&aacute;s la &uacute;nica diferencia es que, si vuelve a pasar, Llorca har&aacute; como Ayuso, y delegar&aacute; en el gobierno central. Pero, visto lo visto, si no est&aacute; en una comida, puede que est&eacute; en un partido al que le inviten gracias a ser el presidente de una comunidad de clase media sin dinero para subsistir, pero con ganas de ver finales de miles de euros. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/futbol-monte_129_13416154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 20:04:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cb5d7b03-6f87-4654-8508-c306dca342db_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148412.jpg" length="154383" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cb5d7b03-6f87-4654-8508-c306dca342db_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148412.jpg" type="image/jpeg" fileSize="154383" width="1759" height="990"/>
      <media:title><![CDATA[Al fútbol o al monte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cb5d7b03-6f87-4654-8508-c306dca342db_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148412.jpg" width="1759" height="990"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En qué monte se perdió el PP moderado y de centro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/monte-perdio-pp-moderado-centro_129_13382776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Triunfan quienes consiguen que los dem&aacute;s hablen de lo que ellos quieren. No hace falta ganar todas las elecciones. A veces basta con imponer el marco. Que sean otros quienes repitan palabras, asuman prioridades y acaben defendiendo como inevitables propuestas que hace apenas unos a&ntilde;os habr&iacute;an rechazado por ultramontanas.
    </p><p class="article-text">
        Quedaban pocos y ya no queda ninguno. Vivimos el a&ntilde;o 0 despu&eacute;s de Moreno Bonilla, el supuesto moderado. El andaluz m&aacute;s centrista se ha lanzado de cabeza por la pendiente que inaugur&oacute; Maz&oacute;n con la prisa y la soberbia que le han caracterizado siempre. Lo ha hecho con la misma media sonrisa que sugiri&oacute; con expresi&oacute;n prepotente su otrora amigo valenciano. Como entonces, ahora han contado que incluyen en su programa de gobierno las demandas de la extrema derecha solo en la teor&iacute;a. Que no pasar&aacute; del papel porque muchas son ilegales o irrealizables. En Val&egrave;ncia, se contaba al principio de la legislatura, como ahora en Sevilla, que era un peaje por la gobernabilidad, pero la experiencia valenciana demuestra exactamente lo contrario. No estamos ante una negociaci&oacute;n presupuestaria. Estamos ante la aceptaci&oacute;n plena de un marco ideol&oacute;gico. Mucho m&aacute;s all&aacute; del pacto en la cuartilla del primer gobierno de Maz&oacute;n, ahora en Andaluc&iacute;a hay decenas de folios para explicar c&oacute;mo gestionar&aacute; un gobierno que no pudo tomar posesi&oacute;n porque estaba muriendo gente en un incendio agrandado por los efectos del cambio clim&aacute;tico. Eso que niegan los miembros del nuevo ejecutivo. Ese simb&oacute;lico choque de realidades tiene un nuevo corolario en el punto cero de la simbiosis. Lo estamos viviendo en los presupuestos de la Generalitat. Se est&aacute; demostrando que el problema no era Maz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Moreno, como P&eacute;rez Llorca, se presenta como dialogante. Pero los dos tragan con la cacareada &ldquo;prioridad nacional&rdquo; para acceder a  vivienda p&uacute;blica o a prestaciones sociales. El PP acepta endurecer las pol&iacute;ticas de inmigraci&oacute;n y sustituir programas de integraci&oacute;n por otros de retorno voluntario. Traga con convertir las pol&iacute;ticas de igualdad en pol&iacute;ticas de conciliaci&oacute;n y eliminar la protecci&oacute;n expresa del colectivo LGTBI de los objetivos de la Direcci&oacute;n General de Diversidad. Y m&aacute;s. En plena pausa de las movilizaciones del profesorado, quien se dec&iacute;a partidario de mejorar la situaci&oacute;n de los docentes y los centros educativos p&uacute;blicos, se pliega a crear una especie de polic&iacute;a educativa que vele por la supuesta neutralidad ideol&oacute;gica de las aulas, que supervise materiales did&aacute;cticos, actividades complementarias e incluso las charlas impartidas por asociaciones externas para evitar el fantasma permanente del &ldquo;adoctrinamiento&rdquo;. Eso no lo va a incluir en sus presupuestos Carlos Maz&oacute;n. Lo va a hacer el President que sal&iacute;a a hablar con los manifestantes para que le grabaran videos, en el papel estelar de prohombre dialogante. El mismo que, fuera del tiro de la c&aacute;mara institucional, va a aplicar recortes a la Acad&egrave;mia Valenciana de la Llengua, aunque lleg&oacute; al cargo prometiendo que &eacute;l s&iacute; iba a defender la lengua. Se&ntilde;al&oacute; entonces a su predecesor, pero, a la postre, como en otras cosas, lo ha empeorado. 
    </p><p class="article-text">
        En el perfil de IG tambi&eacute;n se ve a P&eacute;rez Llorca, partidario del di&aacute;logo social, pero ahora ejecuta una reducci&oacute;n de ayudas a los sindicatos para, por ejemplo, elaborar planes de igualdad. Dispuesto a superar a Maz&oacute;n en casi todo, impulsar&aacute; la revisi&oacute;n de los curr&iacute;culos para eliminar referencias a la igualdad, la sexualidad o el multiculturalismo. Prefiere incorporar la protecci&oacute;n del &ldquo;no nacido&rdquo; a la legislaci&oacute;n valenciana de infancia o la prohibici&oacute;n del burka como gran bandera pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas unos a&ntilde;os, el PP discut&iacute;a sobre impuestos, financiaci&oacute;n auton&oacute;mica, infraestructuras o crecimiento econ&oacute;mico. Hoy dedica buena parte de su acci&oacute;n pol&iacute;tica a hablar de prioridad nacional, adoctrinamiento escolar, inmigraci&oacute;n, multiculturalismo, identidad o guerras culturales. Exactamente los asuntos que Vox necesita colocar en el centro del debate p&uacute;blico. La mayor victoria de la extrema derecha nunca consiste &uacute;nicamente en obtener esca&ntilde;os. Radica en conseguir que los dem&aacute;s jueguen su partido. Y que lo comente M. Rajoy. No estamos ante sarcasmo ni iron&iacute;a; diga lo que diga el Borja S&eacute;mper, el pen&uacute;ltimo de los moderados en caer. Con camiseta de una selecci&oacute;n de f&uacute;tbol o como texto de unos presupuestos, los que hablan de colores de piel y de discriminaciones varias marcan nuestro modelo de sociedad. Mucho m&aacute;s diversa de lo que a algunos les gustar&iacute;a y que, cesi&oacute;n tras cesi&oacute;n, se deteriora m&aacute;s. Tanto que, en las inmediaciones del Roig Arena, durante la celebraci&oacute;n de la clasificaci&oacute;n para la final del Mundial de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola m&aacute;s diversa de la historia, se escuch&oacute; a todo volumen el Cara al Sol. Quiz&aacute;s los due&ntilde;os del altavoz ve&iacute;an extranjeros en Francia a los que aplicar la prioridad nacional mientras celebraban el triunfo de Lamine y los dem&aacute;s espa&ntilde;oles. Quiz&aacute;s S&eacute;mper le encuentre una explicaci&oacute;n banal. Qu&eacute; pena perder a tanta gente en esta traves&iacute;a de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos no cambian &uacute;nicamente cuando modifican sus programas. Mutan cuando mueven las l&iacute;neas de lo aceptable, normalizan discursos que antes combat&iacute;an y dejan de discutir las propuestas de la extrema derecha para empezar a administrarlas. Quiz&aacute; el PP no se radicaliz&oacute; de un d&iacute;a para otro. Solo fue traspasando l&iacute;mites, convencido de que ninguno ser&iacute;a decisivo. Hasta descubrir que ya no discut&iacute;a las respuestas de Vox, sino que hab&iacute;a empezado a compartir sus preguntas. No s&eacute; exactamente en qu&eacute; monte se perdi&oacute; el PP moderado y de centro. Lo que s&iacute; parece evidente es que hace tiempo que dej&oacute; de buscar el camino de vuelta. Y, visto lo visto, si Vox ya marca los presupuestos, las prioridades pol&iacute;ticas, el lenguaje, las guerras culturales y buena parte de la agenda del Consell, &iquest;tambi&eacute;n le acabar&aacute;n dejando elegir al pr&oacute;ximo candidato del PP a la Generalitat o les vale cualquiera?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/monte-perdio-pp-moderado-centro_129_13382776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 21:01:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿En qué monte se perdió el PP moderado y de centro?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resistiéndose al futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/resistiendose-futuro_129_13348135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El manual de resistencia determina demasiado el futuro de los valencianos, aunque la mayor&iacute;a no lo haya le&iacute;do. Algo se est&aacute; haciendo muy mal (nadie dijo que fuera f&aacute;cil) cuando la conversaci&oacute;n en el bar local es sobre las joyas de Zapatero y no sobre el bulevar Garc&iacute;a Lorca. Descontada la notoriedad de un expresidente o un exministro o el morbo de una caja fuerte o una acompa&ntilde;ante de pago, el d&iacute;a a d&iacute;a de los parroquianos lo determina c&oacute;mo queda la cuesti&oacute;n educativa, qu&eacute; atenci&oacute;n sanitaria vamos a tener este t&oacute;rrido verano, con ciudades peor preparadas para el calor que el a&ntilde;o pasado, o si las bajadas de impuestos afectan o no a quien opina sobre esc&aacute;ndalos estatales (m&aacute;s o menos engordados artificialmente). Y las respuestas a esas preguntas, como a otras que podemos plantear sobre las cuestiones principales de la vida ciudadana, son mal, mala y entre poco y nada. Pero parece no importar.
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez, de las muchas que lo piden unos y lo vaticinan otros, acertar&aacute;n y Pedro S&aacute;nchez convocar&aacute; elecciones. Ya sabemos que, en principio, no las juntar&aacute; con otras, m&aacute;s por exigencia de socios como los vascos que por atender a las plegarias de los suyos. En ese clima, empieza a hacerse evidente en la pol&iacute;tica valenciana que todos los partidos han entrado ya en la cuenta atr&aacute;s de las auton&oacute;micas y municipales de 2027. Esa incertidumbre estatal, lejos de retrasar los movimientos, los acelera. Porque cualquier adelanto electoral obligar&iacute;a a comparecer con liderazgos consolidados y con un proyecto reconocible. Por eso, las pr&oacute;ximas semanas y los pr&oacute;ximos meses ser&aacute;n decisivos. No tanto porque se celebren elecciones inmediatas, sino porque se est&aacute;n definiendo las candidaturas que deber&aacute;n afrontar el siguiente ciclo pol&iacute;tico. Y ah&iacute; todos los partidos llegan con deberes pendientes.
    </p><p class="article-text">
        El PSOE ha decidido acelerar la consolidaci&oacute;n de Diana Morant como l&iacute;der del PSPV. El PP mantiene la apuesta por Juanfran P&eacute;rez Llorca, aunque G&eacute;nova dosifica cuidadosamente los tiempos de su proclamaci&oacute;n definitiva. Comprom&iacute;s recupera a M&oacute;nica Oltra para intentar relanzar su proyecto municipal y, al mismo tiempo, explora una ampliaci&oacute;n de su espacio pol&iacute;tico mediante alianzas a la izquierda del socialismo, que, como siempre, amenaza con ser una batalla retransmitida. Los tres movimientos tienen una l&oacute;gica evidente. Pero los tres comparten tambi&eacute;n una misma debilidad: resolver qui&eacute;n encabeza el cartel no equivale a construir una alternativa pol&iacute;tica capaz de entusiasmar a los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Los socialistas siguen confiando en exceso en el <em>antimazonismo</em> y el desgaste sufrido por el Consell tras la gesti&oacute;n de la dana. F&iacute;an demasiado sus opciones en los errores ajenos para lograr convertir a la Comunitat Valenciana en uno de los pocos territorios donde el PSOE podr&iacute;a gobernar. No obstante, las derrotas de ministros con poco predicamento en sus territorios deber&iacute;an hacer desconfiar y pensar la estrategia. El adelanto del proceso interno para consolidar la candidatura de Diana Morant deber&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute; de convertirse en cartel electoral. Necesita demostrar que dispone de un proyecto espec&iacute;ficamente valenciano y que no es &uacute;nicamente la prolongaci&oacute;n del discurso que llega desde Madrid. De momento, no ha conseguido que se hable de sus propuestas m&aacute;s que de los asuntos que marcan la agenda de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Morant y P&eacute;rez Llorca se miran de reojo desde su lado de la calle. En el Partido Popular pasan los d&iacute;as con cara de una estabilidad que no tienen, pese a gobernar la Generalitat. Est&aacute; tan claro qui&eacute;n es el candidato natural para 2027 como que no materializarlo esconde estrategias que supeditan los intereses del PPCV a la batalla estatal. La direcci&oacute;n nacional ha optado por administrar cuidadosamente los tiempos. La prioridad de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o contin&uacute;a siendo la pol&iacute;tica nacional y el desgaste del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez. Abrir ahora el congreso regional valenciano supondr&iacute;a introducir un debate interno que distraer&iacute;a el foco. Ante eso, algunos no tiran la toalla. Vicent Momp&oacute; va a estar en todas las fotos. Lo peor es el poco peso de los populares valencianos, con el president a la cabeza, para marcar sus tiempos. Otra vez, supeditaci&oacute;n a Madrid. Y una apariencia de resistencia electoral que no es buena para sus votantes. No es cuesti&oacute;n de conformarse con permanecer, hay que ofrecer soluciones.
    </p><p class="article-text">
        La debilidad socialista la disfruta, por momentos, Comprom&iacute;s, empe&ntilde;ados en jugar con encuestas que solo sirven para distraer y para hacer que algunos crean vivir en una opulencia que no es tal y que quedar&aacute; en nada sin la generosidad y el acierto que requiere la situaci&oacute;n de hoy. Cada acto de M&oacute;nica Oltra refuerza la autoestima y evidencia una movilizaci&oacute;n potente que pierde fuste cuando no se avanza en procesos que no deber&iacute;an eternizarse. La experiencia nos dice que no sale mejor por alargarlo. Siempre se acaba resolviendo en los &uacute;ltimos momentos con escenarios calcados del principio del proceso, pero con heridas y cansancio acumulados. Deber&iacute;an aprender de la historia y ponerse a trabajar cuanto antes en visualizar sus alianzas. Los pegados de &uacute;ltima hora no suelen sumar.
    </p><p class="article-text">
        El PP se permite jugar con los tiempos porque est&aacute; acostumbrado a recibir el respaldo a la potencia de sus siglas, pero les convendr&iacute;a no olvidar que su socio les come terreno y que es especialista en sacar r&eacute;dito de la nada. Tambi&eacute;n en eso le ha ganado la mano. Los populares aparentan vivir tranquilos porque la movilizaci&oacute;n entre sus oponentes sigue sin llegar, pero, ahora mismo, el resultado electoral es incierto y puede depender de algunos flecos que no est&aacute;n repartidos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, la izquierda vive en su comodidad tradicional. Olvidando por momentos que su papel es generar una ilusi&oacute;n de mejora social como la vivida durante la huelga educativa. Hasta ahora, no han encontrado c&oacute;mo mantener esa tensi&oacute;n que tambi&eacute;n se gener&oacute; los primeros meses tras la dana. Vuelve a ser la asignatura pendiente: conservar la energ&iacute;a que insufla un acto de Oltra m&aacute;s all&aacute; de lo que dura el evento. De nuevo, hay que tener claro que la victoria de Morant no es contra sus compa&ntilde;eros de partido. No olvidar que el PP gan&oacute; en Torrent y en Valencia tras el accidente del metro o que Rita Barber&aacute; era la m&aacute;s votada en barrios como El Cabanyal. La movilizaci&oacute;n no tiene traslaci&oacute;n directa en votos, pero puede generar una ilusi&oacute;n que, si la hacen contagiosa, decide mayor&iacute;as. Siguen todos muy lejos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/resistiendose-futuro_129_13348135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 21:01:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Resistiéndose al futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Financiando partidos y no ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/financiando-partidos-no-ciudadanos_129_13312256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los jueces han dicho y dir&aacute;n c&oacute;mo y de d&oacute;nde sacan su dinero los partidos pol&iacute;ticos. Al PP lo conden&oacute; por hacerlo ilegalmente, al PSOE le est&aacute;n buscando las vueltas por si tambi&eacute;n lo ha hecho y de Podemos se inventaron, al m&aacute;s alto nivel, que hab&iacute;a delinquido para acabar con ellos y, en gran parte, lo lograron. Siendo escandaloso lo que llega a los tribunales, lo que pasa en los despachos tambi&eacute;n deber&iacute;a indignar m&aacute;s de lo que lo hace. M&aacute;s all&aacute; de escritos, declaraciones y alguna manifestaci&oacute;n sonada, que se perdi&oacute; en la memoria y que hoy ser&iacute;a impensable, la financiaci&oacute;n de los ciudadanos sigue a la cola de las preocupaciones. Algo falla estrepitosamente cuando no hemos sabido hacer que cale en la opini&oacute;n p&uacute;blica la importancia de lo que esta semana han hablado los representantes de los gobiernos central y auton&oacute;mico, o del PP y el PSOE, como se quiera ver.
    </p><p class="article-text">
        Sentados frente a frente el ministro de Hacienda y el President de la Generalitat, aunque, por momentos, la foto correspond&iacute;a m&aacute;s a la de dos delegados de sus respectivas direcciones nacionales. Uno defendiendo la posici&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez. El otro, cuid&aacute;ndose mucho de no apartarse ni un mil&iacute;metro de la l&iacute;nea marcada por G&eacute;nova. Entre ambos, los valencianos. Como casi siempre.
    </p><p class="article-text">
        La Comunitat Valenciana lleva d&eacute;cadas reclamando algo tan extravagante como no ser tratada peor que los dem&aacute;s. No ped&iacute;a privilegios. No ped&iacute;a un trato de favor. Ped&iacute;a que el dinero para financiar la sanidad, la educaci&oacute;n o los servicios sociales llegara en condiciones parecidas a las de otras comunidades aut&oacute;nomas. Ped&iacute;a dejar de ser la autonom&iacute;a peor financiada mientras acumulaba una deuda gigantesca por intentar prestar los mismos servicios que el resto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el Gobierno central presenta una propuesta que, seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, supondr&iacute;a cerca de 3.700 millones de euros adicionales para la Comunitat Valenciana y una quita de m&aacute;s de 11.000 millones de deuda. No es una cantidad menor. Pero no resuelve de golpe todos los problemas acumulados durante d&eacute;cadas. Son dos certezas que conviven. Precisamente por eso resulta tan absurdo convertir la propuesta en un dogma o en una herej&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No sorprende, pero duele la actitud de P&eacute;rez Llorca. No pedir m&aacute;s, que es su obligaci&oacute;n, exigir hasta el &uacute;ltimo euro que considere justo para los valencianos. Lo indignante es la gimnasia argumental desplegada para justificar una posici&oacute;n decidida de antemano. La direcci&oacute;n nacional del PP ha convertido la negociaci&oacute;n de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica en un frente pol&iacute;tico contra el Gobierno y los presidentes auton&oacute;micos populares deben actuar en consecuencia. Como en todo. Incluso aquellos cuyos territorios ser&iacute;an de los principales beneficiarios del acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no recordar aquellos tiempos en los que los dirigentes valencianos del PP recorr&iacute;an Espa&ntilde;a denunciando la infrafinanciaci&oacute;n. Entonces ten&iacute;an raz&oacute;n. Hoy la siguen teniendo. Pero da la impresi&oacute;n de que la reivindicaci&oacute;n ha dejado de ser &uacute;til porque coincide, inc&oacute;modamente, con una propuesta impulsada por el Gobierno central. Y entre no darle una victoria al adversario o una mejora a los ciudadanos, el PP hace mucho que tiene claro qu&eacute; elige.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tampoco conviene caer en la ingenuidad de presentar a Arcadi Espa&ntilde;a como la encarnaci&oacute;n del inter&eacute;s valenciano. El actual ministro conoce perfectamente el problema porque ha estado detr&aacute;s de la pancarta durante a&ntilde;os. Sabe que la infrafinanciaci&oacute;n valenciana no es una exageraci&oacute;n ret&oacute;rica ni una bandera identitaria. Es una realidad reconocida por expertos de todas las sensibilidades pol&iacute;ticas. Conoce tambi&eacute;n que gran parte de la deuda valenciana es consecuencia directa de ese sistema injusto. Llorca, lastrado con toda la intenci&oacute;n por G&eacute;nova, sigue siendo el sustituto de Maz&oacute;n y no quiere incomodar. Feij&oacute;o pospone el congreso que le deber&iacute;a dar el mando del PPCV. Y, m&aacute;s aun, alarga la agon&iacute;a sobre la cara en el cartel electoral. No pasan de almorzar con la vigilancia de Vicent Momp&oacute;. Desde Madrid atan en corto cualquier movimiento valenciano que se pueda salir del guion, aunque nos cueste dinero. Y el President pierde otra oportunidad de tener discurso propio y demostrarlo. Cuando Moreno Bonilla cierre su gobierno y se ponga a hablar con Arcadi Espa&ntilde;a, veremos la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Ante todo esto, resulta leg&iacute;timo preguntarse si la propuesta del Gobierno constituye el punto de llegada o apenas una estaci&oacute;n intermedia. Si los 3.700 millones adicionales corrigen definitivamente el problema o simplemente lo alivian. Si la quita de deuda compensa todo lo acumulado durante a&ntilde;os o solo una parte. Arcadi Espa&ntilde;a tiene derecho a defender la propuesta de Pedro S&aacute;nchez. Lo que no deber&iacute;a hacer es actuar como si cualquier cr&iacute;tica a esa propuesta fuera autom&aacute;ticamente injustificada. Los valencianos necesitan un ministro que piense como ministro, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n necesitan al dirigente del PSPV que piense como valenciano.
    </p><p class="article-text">
        Mientras unos y otros discuten sobre miles de millones, las consecuencias de la falta de recursos siguen apareciendo cada d&iacute;a. No llegan en forma de informes t&eacute;cnicos. Llegan en forma de hospitales que reducen actividad durante el verano y en listas de espera que se alargan. Las vemos en forma de centros educativos incapaces de hacer frente a temperaturas que convierten las aulas en peque&ntilde;os hornos. A&uacute;n se est&aacute;n recuperando los profesores tras&nbsp;movilizarse para reclamar m&aacute;s recursos. La respuesta del Consell ha sido, b&aacute;sicamente, que no hay dinero para todo. Gobernar consiste en priorizar y las elecciones dicen mucho. Sobre todo, cuando se anuncian nuevas rebajas fiscales que reducir&aacute;n la recaudaci&oacute;n en unos 160 millones de euros y vemos al conseller Rovira sonre&iacute;r mientras habla de donaciones de cien mil euros.
    </p><p class="article-text">
        La falaz relaci&oacute;n entre rebajar impuestos a los que m&aacute;s tienen y generar actividad econ&oacute;mica no es cre&iacute;ble si no se puede acondicionar un aula por falta de recursos. Se reclama m&aacute;s financiaci&oacute;n al Estado, pero se renuncia a parte de los ingresos propios. Se denuncia la insuficiencia del sistema, pero se rechazan figuras fiscales como la tasa tur&iacute;stica. Se insiste en que la educaci&oacute;n necesita eficiencia cuando hay alumnos soportando temperaturas incompatibles con cualquier aprendizaje razonable.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana conoc&iacute;amos que Barcelona ha utilizado recursos procedentes de la tasa tur&iacute;stica para avanzar en la climatizaci&oacute;n de decenas de centros educativos. No se trata de idealizar a nadie ni de convertir una medida concreta en una soluci&oacute;n universal. Pero s&iacute; conviene observar c&oacute;mo, cuando una administraci&oacute;n necesita recursos para afrontar un problema, puede optar por buscarlos o puede optar por explicar por qu&eacute; no los busca.
    </p><p class="article-text">
        La Comunitat Valenciana recibe cada a&ntilde;o millones de visitantes. Es una de las grandes potencias tur&iacute;sticas de Europa. Sin embargo, la posibilidad de que una peque&ntilde;a parte de esa actividad contribuya directamente a financiar servicios p&uacute;blicos sigue present&aacute;ndose como una amenaza intolerable. Despu&eacute;s nos sorprendemos de que falte dinero para determinadas actuaciones. Los dirigentes comparecen ante los micr&oacute;fonos como si estuvieran atrapados por fuerzas inevitables. No hay dinero. No se puede hacer m&aacute;s. No existen alternativas, pero claro que las hay. Lo que ocurre es que tienen costes pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso la discusi&oacute;n sobre la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica importa mucho m&aacute;s de lo que parece. No habla &uacute;nicamente de balances contables ni de porcentajes de reparto. Habla de qu&eacute; hospitales estar&aacute;n abiertos en agosto, de cu&aacute;ntos profesores habr&aacute; en septiembre. Nos da pistas sobre si los ni&ntilde;os estudiar&aacute;n en aulas preparadas para unas temperaturas que ya no son las de hace veinte a&ntilde;os. Indica si los ciudadanos recibir&aacute;n servicios p&uacute;blicos dignos o deber&aacute;n conformarse con escuchar, una vez m&aacute;s, que no hay dinero suficiente.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, los partidos discuten sobre qui&eacute;n gana mientras los ciudadanos piensan en c&oacute;mo llegan a fin de mes, porque no tienen los sueldos y donaciones que dice el Consell. Los partidos hablan de financiaci&oacute;n mientras la gente habla de m&eacute;dicos, profesores y aulas habitables. Los partidos luchan por sus siglas mientras condenan a muchas personas a vivir toda la familia en una habitaci&oacute;n porque el resto de la casa lo han alquilado para financiar al partido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/financiando-partidos-no-ciudadanos_129_13312256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 21:01:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Financiando partidos y no ciudadanos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empujón a la razón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/empujon-razon_129_13272533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En los hospitales como el Arnau de Vilanova se cierran camas a decenas por falta de recursos. A los profesores que educan a nuestros hijos se les niega la subida de sueldo mientras se rebajan los impuestos a los que ganan hasta cien mil euros. Otra vez, esa clase media que obtuvo piso de protecci&oacute;n p&uacute;blica en Alicante sale beneficiada de la pol&iacute;tica fiscal. Esa que, con el dinero de todos, lucha para que no se bajen ratios porque eso afectar&iacute;a al negocio de centros privados y concertados. Ten&iacute;amos claro que a los gestores de hospitales y colegios privados les mueve ganar dinero, como a los que fabrican coches. El problema se agrava en los centros concertados, que tienen prohibido por ley obtener beneficio pero lo sacan. Y es de todos, diga lo que diga el TSJ sobre los criterios para renovar conciertos. Y, con ese panorama, los trabajadores de la concertada (los profesores) anuncian huelga para reivindicar mejorar sus condiciones laborales.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Hacen falta fondos para infraestructuras educativas y poder seguir prestando servicios sin depender de nadie pero, cuando llega el momento de sentarse a reivindicar, el gobierno valenciano decide que ya no es urgente debatir sobre financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. El PP ha decidido que es m&aacute;s importante hablar con Puigdemont sobre una moci&oacute;n de censura que reunirse con el gobierno central para exigir m&aacute;s de lo que da para la Comunitat Valenciana. Hasta la empresarial valenciana, ya amoldada a los gustos del actual Consell, opina, como muchos empresarios catalanes, que hay que hablar y empezar a desencallar el tema de la financiaci&oacute;n. Es incongruente pedir un fondo de nivelaci&oacute;n mientras se aprueba el nuevo modelo si no se acude a las reuniones para negociar. Tanto como insistir en el mantra del infierno fiscal cuando las rebajas de impuestos favorecen mucho m&aacute;s a los que ganan cien mil euros que a los que ingresan cinco veces menos. Se puede llamar demagogia, pero es simplemente mentira. Como lo era decir que llegaban para quitar grasa. Fue la cantinela de Maz&oacute;n en campa&ntilde;a y lo que dur&oacute; en el cargo. Hoy el PP valenciano gobierna con el Ejecutivo m&aacute;s caro de la historia. Hay que medir mucho m&aacute;s lo que se dice. Y eso sirve tanto para el ex President como para Rovira, incapaz de esconder el sectarismo desde el que evidencia la repulsa que le generan los representantes sindicales (salvo los que van en sus listas) defendiendo derechos y servicios p&uacute;blicos para todos. Y, adem&aacute;s, en valenciano. Algo inadmisible para seg&uacute;n qui&eacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por cierto, en estos tiempos de justicia a dos velocidades y elaboraci&oacute;n de informes con grandes cargas de deducci&oacute;n y errores clamorosos, conviene recordar que la m&aacute;xima exigencia en lo p&uacute;blico debe ser con los propios. Estar&iacute;a muy bien que CGPJ fuera capaz de frenar a los Peinado de turno, como forma de defender a la mayor&iacute;a de jueces que hacen escrupulosamente su trabajo. Convendr&iacute;a que los sindicatos policiales entre un compa&ntilde;ero violento y desproporcionado y una maestra se pusieran del lado de la educaci&oacute;n y no del matonismo. Pero, claro, la comprensi&oacute;n y las buenas formas las guardan algunos para las manifestaciones con aguiluchos y otras faunas. Menos mal, que tambi&eacute;n en el colectivo policial hemos escuchado una sensatez que, aunque minoritaria, aporta un &aacute;pice de esperanza. No obstante, ante esta realidad (la de los informes, sindicatos y cargas policiales) se le ve demasiado el cart&oacute;n al PSOE, incapaz de cambiar esa realidad. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s el problema es m&aacute;s grave que la d&eacute;cada pasada. Va al ritmo de la justicia. R&aacute;pido para deducir contra Podemos y Zapatero, y lento como un sentido abrazo a Montoro, Gonz&aacute;lez Amador o los manifestantes ultraderechistas. Ah! Y, por supuesto, ante la corrupci&oacute;n, ayudar&iacute;a mucho a la democracia que los sospechosos propios duraran lo m&iacute;nimo en los partidos.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Algunos tienen problemas de dinero</strong></span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El problema, seg&uacute;n Rovira, es el dinero. Eso dice, pero &eacute;l sabe que hay algo m&aacute;s. P&eacute;rez Llorca, tan empe&ntilde;ado en ser candidato como en hacer creer que es el bueno de todos los cuentos, ha decidido que su portavoz principal en el conflicto educativo sea alguien que lleva despreciando e insultando a los docentes desde que accedi&oacute; al Consell. M&aacute;s all&aacute; de la consellera Ort&iacute;, quien habla por boca de su presidente es el titular de Hacienda. Con la misma actitud que lo hac&iacute;a desde la Conselleria de Educaci&oacute;n, sigue haci&eacute;ndolo, crey&eacute;ndose m&aacute;s cargado de raz&oacute;n que en realidad es altaner&iacute;a, desde que tiene la llave de la caja. Con tan mal estilo, lenguaje y gestualidad que desmonta todos los esfuerzos del que se supone su jefe por parecer dialogante. Si el President realmente fuera como trata de aparentar, no delegar&iacute;a en Rovira nada. De hecho, no lo habr&iacute;a mantenido en el gobierno porque disimula mucho peor que lo hac&iacute;a Maz&oacute;n su desprecio hacia lo p&uacute;blico, los trabajadores y los derechos de las personas, tambi&eacute;n de los ni&ntilde;os. Y, mientras el enfrentamiento se recrudece, a la alcaldesa de Val&egrave;ncia no se le ha escuchado ni una palabra de comprensi&oacute;n a los manifestantes de las camisetas verdes ni, por supuesto, con los ni&ntilde;os a los que aspiran a educar en condiciones, muchas de las cuales dependen de ella. Pero Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; s&iacute; eleva la voz preocupada por si no puede procesionar. Esa es la marcha que le importa m&aacute;s que el estado de los centros educativos ni el calor y el fr&iacute;o que pasan los valencianos m&aacute;s peque&ntilde;os.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las columnas que llegan desde tantos puntos, las manifestaciones, las noches al raso y la renuncia a sus sueldos est&aacute;n dando lecciones a diario. Nada es m&aacute;s importante que lo que delegamos en ellos. Y no son solo conocimientos acad&eacute;micos para muchos ni&ntilde;os, cuyos padres nunca ganar&aacute;n cien mil euros.&nbsp;Esas personas con camisetas verdes son su conexi&oacute;n con la sociedad en la que tienen derecho a estar.&nbsp;Hay dirigentes que no entender&aacute;n nunca&nbsp;que&nbsp;los centros educativos aportan&nbsp;la&nbsp;estabilidad&nbsp;de la que muchos carecen, son la toma de tierra de muchas familias. En el aula, el comedor o el patio, el cole p&uacute;blico es todo lo que mucha gente no puede asumir. Como en todos los colectivos, habr&aacute; quien no se gane lo que pide, pero est&aacute; huelga no va de ellos ni de consellers. Va de lo que los escolares merecen y, desde luego, merecen que no empujen a sus profesores porque los que acaban golpeados en el suelo son los peque&ntilde;os y j&oacute;venes, condenados a repetir las peores actitudes.&nbsp;</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/empujon-razon_129_13272533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 21:01:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Empujón a la razón]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De repente, te encuentras a tu ex]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/repente-encuentras-ex_129_13236935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hasta para los m&aacute;s extremos resulta dif&iacute;cil reaccionar. Las cejas de Zapatero no dejan ver nada m&aacute;s, casi ni pensar en otra cosa. Todo mira a Madrid mientras la Comunitat Valenciana arde bajito. No con llamas &eacute;picas, sino con ese fuego lento que termina deform&aacute;ndolo todo. El incendio de las grandes marchas y paros en defensa de la educaci&oacute;n p&uacute;blica o los ecos y conclusiones de las elecciones andaluzas parecen debates sectoriales al lado de la enmienda a la totalidad que supone la imputaci&oacute;n del ex presidente. M&aacute;s all&aacute; de lo que apunta el auto, de los casos de lawfare vividos en los &uacute;ltimos tiempos o de lo que acabe decidiendo la justicia, el asombro ante el hecho y sus circunstancias lo opaca casi todo. De repente, la actualidad valenciana desaparece debajo de una monta&ntilde;a de titulares nacionales. El PSPV queda af&oacute;nico. Comprom&iacute;s pierde el equilibrio. Y el PPCV, que lleva meses encerrado en sus propias guerras internas subterr&aacute;neas, encuentra una bombona de ox&iacute;geno inesperada con fecha de caducidad.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica es estado de &aacute;nimo. Y el del socialismo valenciano era ya bastante delicado antes de que la Audiencia Nacional llamara a la puerta del expresidente. El caso &Aacute;balos hab&iacute;a dejado heridas abiertas y a algunos todav&iacute;a no les hab&iacute;a dado tiempo a recolocarse cuando ha llegado otro golpe desde un juzgado. El &uacute;ltimo gran referente moral y sentimental, se&ntilde;alado y convertido en munici&oacute;n pol&iacute;tica inmediata. En el PSPV casi todos son, de una forma u otra, hijos pol&iacute;ticos de Zapatero. Unos por admiraci&oacute;n sincera y otros porque en la pol&iacute;tica valenciana, durante a&ntilde;os, presumir de cercan&iacute;a con &eacute;l era casi un requisito. El problema no es &uacute;nicamente jur&iacute;dico, es emocional. Cuando cae un s&iacute;mbolo, cae tambi&eacute;n parte de la seguridad de quienes construyeron su discurso alrededor de &eacute;l. Y Diana Morant lo sabe. En estos primeros momentos de aturdimiento, hablar m&aacute;s de jueces que de la pol&iacute;tica, de lawfare o conectar a Zapatero con M&oacute;nica Oltra y Bego&ntilde;a G&oacute;mez denota miedo y dolor ante el golpe recibido. No hay reacci&oacute;n buena en un caso como este. Hasta el punto de que, con condena o sin ella, en el auto se leen comportamientos que incomodan a cualquiera que se acerque al socialismo. Es aquello que Joan Baldov&iacute;, en su intento por marcar distancias inmediatamente, ha descrito como &ldquo;feo&rdquo;. Tan dom&eacute;stico como destructivo. Comprom&iacute;s sabe perfectamente que no puede permitirse abrazar sin matices la defensa socialista de Zapatero. Primero, porque lleva a&ntilde;os construyendo el relato de la honestidad frente al bipartidismo cl&aacute;sico. Y segundo, porque bastante tiene ya con lo suyo.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda valenciana sigue en la cruel paradoja: un alto grado de descontento social susceptible de transformarse en votos progresistas que los partidos parecen incapaces de capitalizar. No suman pese a que las calles se llenan de camisetas verdes por la educaci&oacute;n p&uacute;blica, crece el malestar juvenil por el precio de la vivienda y la precariedad se instala como paisaje generacional. Mientras la &uacute;nica figura que todav&iacute;a conserva capacidad emocional de movilizaci&oacute;n a la izquierda del PSPV sigue siendo M&oacute;nica Oltra, en su partido est&aacute;n a diez minutos de hacer un gran acto sin ella. Est&aacute;n a un suspiro de diluir la ilusi&oacute;n en las peleas de siempre, entre las maniobras internas, las inseguridades y las peque&ntilde;as guerras de aparato que han ido erosionando precisamente aquello que hac&iacute;a fuerte al espacio valencianista: la sensaci&oacute;n de autenticidad. Las liturgias cl&aacute;sicas de partido y los c&aacute;lculos org&aacute;nicos van camino de romper el futuro.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, solo hay una persona que desde su tren no mira por la ventanilla. Tiene un billete que quiz&aacute;s sea a ninguna parte pero est&aacute; decidido a hacer el viaje completo. Francisco Camps no para de gritar, aunque le sigan recordando que en su partido se ocupa butaca en el vag&oacute;n del silencio. Con la tranquilidad que deber&iacute;an aportar Zapatero y los triunfos reiterados en las auton&oacute;micas, en el PP se han sentado a mirar. Los populares valencianos asisten al espect&aacute;culo con una mezcla de alivio y desconcierto. No se atreven a dar la espalda a sus compa&ntilde;eros. Saben que el peor no es el que va de cara, son el resto. Lo gobiernan pr&aacute;cticamente todo y, aun as&iacute;, transmiten inseguridad. Feij&oacute;o nunca ha confiado del todo en Juanfran P&eacute;rez Llorca. Y la sombra de Camps se ha convertido en un problema m&aacute;s serio de lo que imaginaban. La imagen del expresident preparando su regreso al principio parec&iacute;a una extravagancia simp&aacute;tica, una sobremesa eterna de militantes nost&aacute;lgicos. Ahora ya no. Camps tiene avales, estructura, actos llenos y un lema que resume perfectamente su estrategia: &ldquo;Mayor&iacute;a absoluta 2027&rdquo;. Parece una mezcla entre un eslogan electoral y el t&iacute;tulo de un documental sobre una civilizaci&oacute;n perdida. Mientras tanto, otros dirigentes, como Catal&aacute; o Momp&oacute;, solo hablan en voz baja, ante el <em>ghosting </em>de G&eacute;nova a Llorca, que pide refrendo congresual y efectivo y nadie le contesta en el chat. Ante eso, posponer el c&oacute;nclave valenciano es una desautorizaci&oacute;n impl&iacute;cita sangrante y una oportunidad para que Camps deje la provisionalidad del hotel y se haga fuerte desde su sede.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez Llorca gobierna como quien administra una comunidad de propietarios complicada. Camps habla como el que todav&iacute;a cree que puede cambiar el rumbo de la historia valenciana. Y en tiempos de desafecci&oacute;n, incluso la nostalgia puede parecer liderazgo, por extravagante que parezca. Se siente El Cid pero su caballo nunca llegar&aacute; a un congreso mientras Feij&oacute;o lidere el PP, porque eso abrir&iacute;a el partido en canal. Otro expresidente que condiciona el d&iacute;a a d&iacute;a de su partido. Bipartidismo con problemas entre un bosque de ombligos. Mucho ex para tan poco futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/repente-encuentras-ex_129_13236935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 21:00:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De repente, te encuentras a tu ex]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin educación, política en huelga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/educacion-politica-huelga_129_13199776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/069e4a6c-e422-4e88-a7d4-88a1f9b719bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin educación, política en huelga"></p><p class="article-text">
        Triunfan algunos con esl&oacute;ganes vac&iacute;os y frases grandilocuentes. La mayor&iacute;a vendiendo productos antisistema que son en realidad perpetuadores de vicios y soluciones trampa. Detr&aacute;s del cl&aacute;sico &ldquo;todos los pol&iacute;ticos son iguales&rdquo; y el repetido &ldquo;es por la herencia recibida&rdquo; se esconde la falta o el exceso de voluntad. La pol&iacute;tica valenciana de mayo de 2026 no es una encuesta cocinada por los de casa para autose&ntilde;alarse como el mejor candidato, todav&iacute;a a un a&ntilde;o de las elecciones. Tampoco lo es pedir congresos ordinarios o extraordinarios. Todo eso, y casi todo lo que les ocupa, es &uacute;nicamente su agenda. La de los dem&aacute;s, incluso la de quienes no se dan cuenta, est&aacute; muy lejos de all&iacute;. Est&aacute; en un colegio o en un instituto. Y de camino, por supuesto, est&aacute; en el parlamento valenciano. Ese que habla entre poco y nada de educaci&oacute;n. Y que se ocupa menos de lo justo de asuntos tan importantes como la dana que ha marcado la legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en los estertores de la comisi&oacute;n parlamentaria que se supon&iacute;a que iba a investigar lo que ocurri&oacute; con aquellas lluvias y sus consecuencias que nos cambiaron la vida a algunos. A otros, no. Porque hay a quienes, como el alcohol y las drogas, el agua solo reforz&oacute; y mostr&oacute; lo que llevan dentro. Y ahora, con las calles secas pero con el recuerdo vivo en las mentes decentes, sigue desnudando gente. Igual que la jueza pregunta a la fiscal&iacute;a qu&eacute; diligencias hacen que, en su criterio, est&eacute; investigando a Maz&oacute;n, cabr&iacute;a preguntarle a P&eacute;rez Llorca qu&eacute; ha cambiado desde que no gobierna su amigo o Francisco Camps. Porque desgraciadamente lo que han hecho con la comisi&oacute;n de la dana se parece demasiado a lo que pas&oacute; con la del metro. Se asemeja tanto como recordaba el trato del &uacute;ltimo ex president a las asociaciones de v&iacute;ctimas de la Dana a la que dio el ahora reivindicativo aspirante a las de julio de 2006. Entonces el PP no necesitaba c&oacute;mplice porque ten&iacute;a mayor&iacute;a parlamentaria y medi&aacute;tica. Ahora, Vox es la muleta para burlarse de los fallecidos. Nada nuevo, porque muchos son los mismos con diferentes siglas. Y los reci&eacute;n llegados, los m&aacute;s j&oacute;venes, han utilizado la tragedia para recaudar en beneficio propio. Cierran una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n sobre una gran tragedia como hicieron entonces, sin las comparecencias m&aacute;s necesarias. No hemos podido escuchar a la mayor&iacute;a de los que era obligatorio que hablaran, porque los partidos mayoritarios se lo han impedido. Ellos son m&aacute;s de acosadores mentirosos, de esos que se manchan antes de los directos. De los que pueden contar con escenario oficial para sus performances. Falta saber si ser&aacute;n capaces de redactar unas conclusiones vergonzosas o se lo encargar&aacute;n a una empresa, dentro de sus l&iacute;neas de incapacidad y/o inter&eacute;s privatizador.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la pol&iacute;tica parlamentaria que tenemos hoy. El resto, son fuegos de artificio, la mayor&iacute;a para disfrute de los amigos, como los que los contemplan mientras se autoadjudican una VPP. Y fuera de les Corts, tampoco la pol&iacute;tica son vallas publicitarias con anuncios que no se materializar&aacute;n. Son los insultos y las mentiras con los que se gestiona la educaci&oacute;n p&uacute;blica. La consellera no fue a clase de valores o de matem&aacute;ticas. Por eso se permite hacer c&aacute;lculos tan hinchados como irreales para desviar la atenci&oacute;n sobre las reivindicaciones de los docentes mientras dan dinero p&uacute;blico a centros que segregan por sexo.
    </p><p class="article-text">
        Porque la educaci&oacute;n p&uacute;blica no suele morir entre grandes discursos ni decretos solemnes. Muere poco a poco, como mueren las cosas importantes en pol&iacute;tica: entre excusas, burocracia y gente mirando hacia otro lado. Un d&iacute;a aceptas aulas masificadas porque &ldquo;no hay recursos&rdquo;. Otro, profesores agotados porque &ldquo;siempre se han quejado&rdquo;. Y cuando quieres darte cuenta, ense&ntilde;ar ya consiste m&aacute;s en resistir que en educar. Mientras tanto, en Les Corts siguen atrapados en esa mezcla de bronca de bar y marketing cutre con la que intentan gobernarlo todo. Hablan de libertad mientras convierten la igualdad de oportunidades en una competici&oacute;n ama&ntilde;ada desde la cuna.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s obsceno es que todav&iacute;a intenten disfrazarlo de gesti&oacute;n. Porque no hay gesti&oacute;n posible cuando se financian centros sostenidos sobre la segregaci&oacute;n mientras faltan docentes y sobran barracones. No hay modernidad en una administraci&oacute;n que responde a las reivindicaciones educativas con propaganda y c&aacute;lculos inflados. Y no hay nada m&aacute;s viejo que la desigualdad. Y eso cada vez arraiga m&aacute;s, entre prioridades mal entendidas. Por eso la huelga educativa incomoda tanto. Porque recuerda que la escuela p&uacute;blica sigue siendo el principal lugar donde se evidencia qu&eacute; sociedad se quiere construir. Agrandar las cifras o escudarse en el pasado al final de la legislatura es mentir y eludir responsabilidades. Nada es m&aacute;s importante que darle a los que vienen herramientas para vivir.
    </p><p class="article-text">
        Creen que pueden trocear la realidad en titulares, comisiones falsas y campa&ntilde;as de propaganda. Pero la misma pol&iacute;tica que convierte una tragedia como la dana en un parip&eacute; parlamentario es la que degrada la educaci&oacute;n p&uacute;blica mientras habla de libertad. La que desprecia a las v&iacute;ctimas mientras protege a los responsables es la que llama privilegio a exigir aulas dignas. En el fondo se trata de lo mismo: de qui&eacute;n merece ser escuchado, qui&eacute;n merece oportunidades y qui&eacute;n puede quedarse atr&aacute;s sin que moleste demasiado. Por eso el
    </p><p class="article-text">
        problema no son solo Maz&oacute;n, Vox o una consellera incapaz de distinguir entre gestionar y provocar. El problema es una forma de hacer pol&iacute;tica que ya ni siquiera intenta disimular que gobierna para unos pocos mientras pide resignaci&oacute;n al resto. La huelga educativa no es sectorial. En el esp&iacute;ritu de la convocatoria hay una reivindicaci&oacute;n social que trasciende a las aulas. Porque, claro, la educaci&oacute;n es pol&iacute;tica. Es gesti&oacute;n de la vida, la de todos los d&iacute;as. La que no se puede parar en una encuesta o en una valla. La que quiere avanzar hacia la igualdad y, por qu&eacute; no, hacia la excelencia como patrimonio de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/educacion-politica-huelga_129_13199776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 21:01:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/069e4a6c-e422-4e88-a7d4-88a1f9b719bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="368050" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/069e4a6c-e422-4e88-a7d4-88a1f9b719bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="368050" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sin educación, política en huelga]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/069e4a6c-e422-4e88-a7d4-88a1f9b719bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Mediterráneo y las vallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mediterraneo-vallas_129_13164045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la Comunitat Valenciana se puede recorrer la carretera rodeado de la cara de Juanfran P&eacute;rez Llorca prometiendo bajadas de impuestos y, al mismo tiempo, imaginar &mdash;o incluso ver&mdash; a Carlos Maz&oacute;n saliendo del agua en una playa de Alicante, con ese gesto entre despreocupado y bronceado que tienen los que no parecen tener prisa por volver a ning&uacute;n sitio. No es exactamente una contradicci&oacute;n. Es m&aacute;s bien una coreograf&iacute;a. Mientras uno ocupa nuestro camino con su imagen, el otro ha optado por un tipo de presencia m&aacute;s l&iacute;quida. Est&aacute; y no est&aacute;. Comparece lo justo, habla menos aun y, cuando aparece, lo hace en escenarios donde el ruido pol&iacute;tico no llega: como el mar, que tiene la ventaja de no hacer preguntas. El salitre no se indigna con sus intentos de personaci&oacute;n, sus evasivas a los periodistas o sus sonrisas con una sorna que nunca tuvo gracia. Han sido colaboradores en el partido. Son amigos separados por las circunstancias. Y ahora construyen a la par una forma bastante sofisticada de entender el poder. Uno lo ensaya como si estuviera en campa&ntilde;a, un a&ntilde;o antes, y el otro lo conserva como si ya no fuera del todo con &eacute;l, aunque institucionalmente siga siendo diputado, aforado y disfrute de las comodidades de todo tipo que eso implica. Dos caras de una misma forma de ejercer el poder. Combinaci&oacute;n de la ocupaci&oacute;n intensiva del espacio p&uacute;blico mediante la propaganda con la diluci&oacute;n de la responsabilidad pol&iacute;tica en los momentos m&aacute;s inc&oacute;modos.
    </p><p class="article-text">
        Las vallas son especialmente interesantes. No tanto por lo que dicen, que es m&aacute;s o menos lo esperable, sino por c&oacute;mo lo dicen. A un lado, la Generalitat informa de deducciones fiscales con dinero p&uacute;blico. Al otro, el partido del president se felicita por bajar impuestos y lo hace con su cara. Separadas, las piezas cumplen la ley. Juntas, cuentan otra cosa, envueltas en la se&ntilde;era que no deber&iacute;an emplear para algo as&iacute;. Aunque todos sabemos que utilizar las banderas nunca fue un obst&aacute;culo para ellos. Gobernar se parece mucho a hacer campa&ntilde;a si se hace con suficiente insistencia. La frontera entre lo institucional y lo partidista no siempre se cruza: a veces, basta con colocarla tan cerca que deje de importar. No es una infracci&oacute;n de la ley, pero s&iacute;, una pr&aacute;ctica que tensiona su esp&iacute;ritu: la neutralidad de las instituciones y la separaci&oacute;n entre gobierno y partido.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Carlos Maz&oacute;n practica una forma distinta de gesti&oacute;n: la de la distancia. No ha desaparecido &mdash;sigue en Les Corts y tiene despacho y estructura&mdash;, pero ha reducido su presencia p&uacute;blica hasta convertirla en algo casi anecd&oacute;tico. Sus im&aacute;genes m&aacute;s recientes no tienen que ver con decisiones pol&iacute;ticas ni con explicaciones pendientes, sino con escenas de una normalidad cuidadosamente tranquila. Playa, deporte y buen color como alegor&iacute;a de su conciencia pese a todo lo sucedido. Y, sin embargo, esa tranquilidad convive con algo bastante menos apacible: el avance de la investigaci&oacute;n judicial sobre la dana. Una tragedia de dimensiones dif&iacute;ciles de exagerar, sobre la que los informes y las valoraciones judiciales siguen apuntando a una ausencia de coordinaci&oacute;n que, dicho as&iacute;, suena t&eacute;cnica, pero no lo es en absoluto. Al unir mentalmente im&aacute;genes, la escena del Mediterr&aacute;neo deja de ser costumbrista. No se trata de si un expresident tiene derecho a ba&ntilde;arse &mdash;lo tiene&mdash; ni de si alguien puede decidir cu&aacute;nto habla o deja de hablar &mdash;tambi&eacute;n&mdash;. No tanto que trate de rehacer su vida tras una dimisi&oacute;n, sino que lo haga sin asumir plenamente el coste pol&iacute;tico de los hechos que motivaron su salida. El mantenimiento de privilegios asociados al cargo y la ausencia de rendici&oacute;n de cuentas configuran una especie de limbo: ni responsabilidad pol&iacute;tica efectiva ni desaparici&oacute;n institucional completa. La cuesti&oacute;n es qu&eacute; ocurre cuando la rendici&oacute;n de cuentas se aplaza lo suficiente como para volverse irrelevante.
    </p><p class="article-text">
        Nos hacen vivir a doble pantalla. A un lado, un president que parece ya candidato. Del otro, un ex que parece ya retirado. Entre ambos, una situaci&oacute;n pol&iacute;tica en la que las responsabilidades no desaparecen, pero se administran con tiempos distintos: unos muy r&aacute;pidos para la propaganda, otros sorprendentemente lentos para las explicaciones. Desgraciadamente todo es perfectamente legal. Pero la pol&iacute;tica no se mide solo por lo que permite la ley, sino por lo que sugiere cuando se observa en conjunto. Y lo que denota esta combinaci&oacute;n de vallas y silencios es, como m&iacute;nimo, inquietante. Cuando el poder se exhibe sin descanso y la responsabilidad se toma su tiempo, el resultado no es equilibrio, sino desplazamiento. Ofende la naturalidad con la que conviven la construcci&oacute;n de una pretendida legitimidad a golpe de presencia constante con la protecci&oacute;n institucional del antecesor en un segundo plano. Mientras el relato pol&iacute;tico se llena de mensajes simples y repetidos, la responsabilidad se desplaza, se posterga sin meta temporal.
    </p><p class="article-text">
        El PP valenciano intenta pasar p&aacute;gina sin cerrar el libro, y adem&aacute;s con un marcap&aacute;ginas que se llama Carlos Maz&oacute;n. El partido quiere proyectar normalidad, pero cada gesto lo contradice. Pretende hablar de impuestos mientras usa la infraestructura p&uacute;blica como soporte sem&aacute;ntico del liderazgo de P&eacute;rez Llorca. Busca que Maz&oacute;n parezca un expresident discreto, cuando la causa judicial y las im&aacute;genes de su vida relajada en Alicante lo devuelven al centro del debate. Quiere un relevo, pero conserva al relevado como una presencia inc&oacute;moda, &uacute;til para el aforamiento y t&oacute;xica para la memoria colectiva. Estos d&iacute;as resulta complicado saber si la Comunitat Valenciana est&aacute; en precampa&ntilde;a, en postcrisis o en una especie de punto intermedio donde todo ocurre a la vez. Lo &uacute;nico claro es que, entre las vallas y el Mediterr&aacute;neo, la pol&iacute;tica ha encontrado una forma bastante eficaz de estar presente sin terminar de dar explicaciones. Y eso, m&aacute;s que una an&eacute;cdota, empieza a parecer un m&eacute;todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mediterraneo-vallas_129_13164045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 21:01:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Mediterráneo y las vallas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Futuro, entre tribunales y urnas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/futuro-tribunales-urnas_129_13128452.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c57785fc-22b0-419f-9577-30cae441148e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139735.jpg" width="4825" height="2714" alt="Futuro, entre tribunales y urnas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mónica Oltra, a la espera del cierre de su caso, resurge con fuerza después de ser continuamente golpeada</p></div><p class="article-text">
        Mientras esperamos a que las elecciones andaluzas cierren el ciclo auton&oacute;mico en las urnas, la pol&iacute;tica sigue en los banquillos de los juzgados. El juicio por el 'caso mascarillas'<em> </em>ha empezado y, con &eacute;l, ese momento inc&oacute;modo en el que la pol&iacute;tica se enzarza en el pasado y no tiene tiempo para el futuro, al menos, nos hace dudar de lo que vendr&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada especialmente nuevo en lo que se escucha estos d&iacute;as, pero ahora los hechos entran en la sala y dejan de ser relato. El caso que afecta al valenciano Jos&eacute; Luis &Aacute;balos y a su entorno no es solo una cuesti&oacute;n personal ni un episodio aislado de esos que los partidos intentan encapsular con rapidez. Tiene algo m&aacute;s persistente: conecta con una forma de hacer pol&iacute;tica que no sabemos hasta d&oacute;nde ni hasta qui&eacute;n llega. No sorprende, pero desgasta. No hace falta que salpique directamente para hacer da&ntilde;o. Diana Morant comparti&oacute; lista electoral con &Aacute;balos. Estuvieron juntos en la papeleta y poco m&aacute;s porque son perfiles contrapuestos y porque, mientras estuvo en el PSPV, el exministro tuvo amigos tan fieles como enemigos ac&eacute;rrimos. Hasta el punto de que los n&uacute;meros uno y dos de aquella candidatura ni compartieron actos, algo tan an&oacute;malo como casi todo lo que rode&oacute; al exministro desde que Pedro S&aacute;nchez le hizo un corte en la cabeza sin llegar a dejar caer la guillotina. Pese a todo ello, la pol&iacute;tica no exige culpabilidad para generar coste. A veces, basta con la cercan&iacute;a, aunque sea sobre un papel.
    </p><p class="article-text">
        El da&ntilde;o y la desafecci&oacute;n por el asco que provoca casi todo lo que rodea al personaje pueden pesar. Especialmente en la secuencia de derrotas electorales auton&oacute;micas que se est&aacute;n convirtiendo en costumbre. Las tendencias pesan m&aacute;s que los programas. Y la f&oacute;rmula de los ministros-candidatos suma tantos errores como pruebas. En ese escenario, el ticket ideado entre Morant y Pilar Bernab&eacute; se la juega en algo m&aacute;s que impedir restar. Eliminar lo que pueda lastrar no es suficiente en un momento en que hay que reconstruir una cierta idea de posibilidad. Que la gente vuelva a pensar que se puede ganar. Que merece la pena intentarlo. Que no todo est&aacute; decidido de antemano. Y eso no se logra solo con estrategia; exige tambi&eacute;n algo parecido a la credibilidad emocional, que es m&aacute;s fr&aacute;gil y menos controlable.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece, inevitablemente, M&oacute;nica Oltra. Con la incertidumbre sobre su futuro pol&iacute;tico. Sin posibilidad de cu&aacute;ndo y hasta d&oacute;nde llegar&aacute;n contra ella, tras todo lo visto, algunos plazos le pueden perjudicar, pero tambi&eacute;n le pueden hacer la campa&ntilde;a electoral. El efecto <em>lawfare</em> est&aacute; ahora mismo mucho m&aacute;s cerca de sumar que de restar. Oltra, a la espera del cierre de su caso, resurge con fuerza despu&eacute;s de ser continuamente golpeada. No como novedad, porque no lo es, sino como referencia. Como alguien que en su momento consigui&oacute; ordenar un espacio pol&iacute;tico que ahora parece m&aacute;s disperso. Sobre todo, vuelve una cabeza que fue capaz de ilusionar y que regresa desde una profunda reflexi&oacute;n que ha aumentado su valor. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, su eventual capacidad de aglutinar depende mucho de su figura, pero tambi&eacute;n de la disposici&oacute;n de los dem&aacute;s a aceptar que el protagonismo puede ser compartido o, incluso, cedido. Que el momento exige mucha generosidad y trabajar para sumar de verdad. Por eso, el acuerdo a la izquierda del PSPV no se puede ce&ntilde;ir a sumar siglas y repartir puestos en las listas. No se puede limitar a Val&egrave;ncia y no se debe hacer tap&aacute;ndose la nariz a los ojos de todos y solo porque las encuestas y los precedentes sit&uacute;an a algunos muy lejos de los esca&ntilde;os. Si no hay un compromiso que se muestre lo m&aacute;s sincero posible, algunas integraciones restar&aacute;n m&aacute;s que sumar&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No se puede vivir con la inc&oacute;gnita permanente que generan los sectores m&aacute;s ortodoxos de Podemos. Hay demasiada gente interesada en buscar disidencias y frases corrosivas. El proceso requiere menos explicaciones ambiguas y menos matices como los de Pablo Iglesias. De la idea que transmitan las izquierdas, todas, depender&aacute; en gran medida que mucha gente se ilusione en el poco m&aacute;s de un a&ntilde;o que queda hasta las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Los bloques cada d&iacute;a est&aacute;n m&aacute;s claros y muy igualados. Es complicado saber c&oacute;mo llegar&aacute; el PP a las municipales de mayo ni si P&eacute;rez Llorca lograr&aacute; imponer su &ldquo;normalidad&rdquo; en las auton&oacute;micas. En gran parte, depender&aacute; de si es capaz de soltar lastre. Por &eacute;l y por su partido. El da&ntilde;o que a&uacute;n puede hacer Carlos Maz&oacute;n a los suyos es todav&iacute;a imposible de medir. El expresident se ha distinguido siempre por su escaso altruismo y por su agresividad contra los suyos. Que hoy sea Paco Camps quien reivindique congreso y democracia contra el m&aacute;ximo adalid del zaplanismo responde tanto al manual de justicia&nbsp;po&eacute;tica como a la relaci&oacute;n que uno y otro han tenido, tienen y tendr&aacute;n con los tribunales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El caso de la dana y el intento de Mazón de personarse en la causa revela hasta qué punto el actual president no controla a su antecesor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso de la dana y el intento de Maz&oacute;n de personarse en la causa revela hasta qu&eacute; punto el actual president no controla a su antecesor. Y las pocas dudas que tiene el dimitido al elegir entre &eacute;l y su partido. Ese problema convierte en menores, por comparaci&oacute;n, otros que no lo son. P&eacute;rez Llorca sigue salpicado por cuestiones que tienen efecto acumulativo, como las pol&eacute;micas sobre las adjudicaciones de viviendas de protecci&oacute;n p&uacute;blica y la progresi&oacute;n laboral de su pareja. En Alicante se va a librar una batalla menos vistosa que la de Val&egrave;ncia, pero muy importante. La lucha no ser&aacute; tan visible y la disputa va a desenterrar m&aacute;s de lo visto hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese terreno, donde todo se mezcla &mdash;los juzgados, las urnas y las expectativas&mdash;, la pol&iacute;tica vuelve a lo de siempre: intentar convencer de que lo pr&oacute;ximo ser&aacute; distinto a lo anterior. Aunque cada vez cueste m&aacute;s creerlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/futuro-tribunales-urnas_129_13128452.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 20:48:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c57785fc-22b0-419f-9577-30cae441148e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139735.jpg" length="8711160" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c57785fc-22b0-419f-9577-30cae441148e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139735.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8711160" width="4825" height="2714"/>
      <media:title><![CDATA[Futuro, entre tribunales y urnas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c57785fc-22b0-419f-9577-30cae441148e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139735.jpg" width="4825" height="2714"/>
      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Mónica Oltra,Carlos Mazón,Juanfran Pérez Llorca,Diana Morant,José Luis Ábalos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tradición de no dejar pasar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tradicion-no-pasar_129_13098089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En Sagunt est&aacute;n haciendo historia. Cuando la Cofrad&iacute;a de la Pur&iacute;sima Sangre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo ha vuelto a votar si las mujeres pueden formar parte de pleno derecho y, por tercera vez, la respuesta ha sido no, estaban escribiendo cap&iacute;tulos de la historia de la resistencia a la evoluci&oacute;n. Es una insistencia sostenida en mantener cerrada la cofrad&iacute;a como si fuera un club privado dentro de una fiesta que se presenta como de todos. La negativa ya no es solo una cuesti&oacute;n interna. El propio Gobierno ha advertido de que, si persiste el veto, la Semana Santa de Sagunt puede perder la declaraci&oacute;n de Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional, ese sello que tanto se ense&ntilde;a en los folletos y en los discursos. Mientras tanto, las mujeres siguen vi&eacute;ndolo todo desde la acera, participando como espectadoras, madres, hijas, pero no como cofrades con los mismos derechos. 
    </p><p class="article-text">
        Hay tradiciones que avanzan despacio. Y hay tradiciones que directamente se atrincheran. Lo de Sagunt no es una cuesti&oacute;n de fe, ni de historia, ni siquiera de costumbre. Es una cuesti&oacute;n de poder. Y el poder, cuando se siente cuestionado, suele disfrazarse de tradici&oacute;n para no tener que dar explicaciones. Mientras en otros lugares &mdash;Ll&iacute;ria, Gandia, el Cabanyal&mdash; las cofrad&iacute;as han entendido que dar acceso a las mujeres no rompe nada, sino que repara algo, en Sagunt siguen sosteniendo el veto con esa mezcla de solemnidad y miedo que esconde la discriminaci&oacute;n. Ese machismo que se disfraza de costumbre.
    </p><p class="article-text">
        En muchos sitios ya lo han comprobado: cuando una mujer entra en una procesi&oacute;n, no se cae ning&uacute;n paso, no se descompone ninguna imagen, no se altera el orden c&oacute;smico. Lo &uacute;nico que se altera es la jerarqu&iacute;a. Y eso escuece. Por eso hay que continuar reivindicando. Para que algunos entiendan que las granaderas del Cabanyal no pidieron permiso, sino espacio. Tardaron a&ntilde;os en conseguir que una mujer pudiera vestir el uniforme sin que se interpretara como una falta de respeto, hasta que por fin una primera granadera abri&oacute; una puerta que ya no ten&iacute;a sentido mantener cerrada.
    </p><p class="article-text">
        Hay que continuar para que no se olvide que las pescadoras de El Palmar, donde durante siglos se heredaba el derecho a pescar solo si eras hombre, seis mujeres tuvieron que ir a los tribunales para hacer algo tan revolucionario como trabajar. All&iacute;, la costumbre convertida en reglamento lleg&oacute; hasta el Tribunal Supremo, que acab&oacute; obligando a la comunidad de pescadores a admitirlas y a reconocerles el mismo derecho a lanzar las redes en la Albufera. Nunca la igualdad llega porque alguien la regala, hay que pelearla.
    </p><p class="article-text">
        No son solo procesiones ni barcas. Durante d&eacute;cadas, clubes, pe&ntilde;as y sociedades de todo tipo han funcionado con reglas no escritas que daban por hecho que los cargos importantes, las decisiones y las llaves eran cosa de hombres. Las mujeres pod&iacute;an participar, ayudar, embellecer la foto, pero no firmar el acta ni marcar el rumbo. Cambian los escenarios &mdash;un local social, una junta directiva, una comisi&oacute;n de fiestas&mdash;, pero el patr&oacute;n es el mismo: se gestiona su presencia como una concesi&oacute;n, no como un derecho.
    </p><p class="article-text">
        En Sagunt, sin embargo, parecen seguir esperando a que pase la tormenta. Como si esto fuera una moda, una incomodidad pasajera, un ruido externo que acabar&aacute; disip&aacute;ndose. Pero no lo es. No lo fue cuando las mujeres quisieron votar, estudiar o firmar contratos sin permiso. Y siempre hubo alguien, entonces como ahora, dispuesto a explicar por qu&eacute; no era el momento. Esa coartada eterna.
    </p><p class="article-text">
        Ahora m&aacute;s que nunca es importante esta lucha porque la sociedad comienza a involucionar de manera muy peligrosa. Este tipo de resistencias encuentra eco en una corriente m&aacute;s amplia y bien organizada, que reivindica retroceder como forma de valent&iacute;a. Desde ciertos discursos de la ultraderecha hasta esa est&eacute;tica de &eacute;xito r&aacute;pido y jerarqu&iacute;as simples que algunos venden envuelta en criptomonedas y supuestas meritocracias, el mensaje es tan parecido como da&ntilde;ino. Corremos el riesgo de normalizar el rancio discurso de que el mundo estaba mejor cuando cada uno sab&iacute;a cu&aacute;l era su sitio. Ese sitio que rara vez inclu&iacute;a a las mujeres en igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Cambia el escenario, da igual que sea un capirote, una red de pesca o una fiesta popular, pero la l&oacute;gica opresora es id&eacute;ntica. Entre excusas, se les dice que pueden estar, pero no del todo. Que pueden participar, pero sin alterar las reglas. Pueden avanzar, pero sin incomodar.
    </p><p class="article-text">
        Lo de Sagunt no es una an&eacute;cdota local. Es un s&iacute;ntoma de que todav&iacute;a hay quien confunde la tradici&oacute;n con el derecho a excluir. De que a&uacute;n hay espacios donde la igualdad se percibe como una amenaza. Porque s&iacute;, llevamos a&ntilde;os de avances, ahora de nuevo amenazados. Y despu&eacute;s de tanto tiempo de desigualdad, avanzar poco ya no es avanzar: es gestionar la incomodidad sin resolverla. Mientras unos discuten si una mujer puede salir o no en una procesi&oacute;n, fuera crece algo peor.
    </p><p class="article-text">
        Una masculinidad que se vende como nueva, pero huele a vieja. Tipos que hablan de jerarqu&iacute;as naturales como si fueran f&oacute;rmulas de inversi&oacute;n. <em>Criptobros</em> que confunden &eacute;xito con dominio y libertad. Y, en paralelo, un discurso que intenta convencer a algunas mujeres de que retroceder es, en realidad, elegir. Por eso lo de Sagunt no va solo de una cofrad&iacute;a. Nos interpela sobre hasta d&oacute;nde estamos dispuestos a normalizar el retroceso mientras lo envolvemos en palabras. Pide reflexi&oacute;n sobre si aceptamos que la igualdad avance con permiso o de una vez sin &eacute;l. Esto no es un debate sobre tradiciones. Pas&oacute; ese tiempo. Es sobre decidir qui&eacute;n sale y qui&eacute;n se queda mirando. En 2026, hay algunos que siguen organizando procesiones en las que lo &uacute;nico que contin&uacute;a fuera de sitio no es el paso, sino el siglo. Es preocupante que quieran retroceder, pero lo es m&aacute;s que encuentren espacio para hacerlo sin que pase nada. No es cuesti&oacute;n de repetir la procesi&oacute;n cada a&ntilde;o. Se trata de que, de una vez, avance.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/tradicion-no-pasar_129_13098089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 22:01:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La tradición de no dejar pasar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuso, Catalá y Puente, en la mascletà]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ayuso-catala-puente-mascleta_129_13060651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab40adec-33e3-49be-9243-38b9003a7566_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138485.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso, Catalá y Puente, en la mascletà"></p><p class="article-text">
        Con una Ayuso tenemos suficiente. Con ella y con su efecto contagioso. Poco importa si quienes la copian siempre fueron as&iacute;, pero no se atrev&iacute;an a demostrarlo, o han visto el camino ahora y se creen descubridores. El hecho es que el debate con medias verdades o con &ldquo;mentiras enteras&rdquo; salpica a la ciudadan&iacute;a, que bastante tiene cada d&iacute;a con sus problemas y sus discusiones. El espect&aacute;culo de estos d&iacute;as tiene que ser la masclet&agrave;, no los que se tiran de los pelos por lo mal que gestionan los rivales. La alegor&iacute;a de la pol&iacute;tica valenciana (y podr&iacute;a ser perfectamente de la estatal) es el tren que no llega a la Estaci&oacute; del Nord de Val&egrave;ncia. Cada ferrocarril de cercan&iacute;as que no completa su trayecto demuestra qu&eacute; y qui&eacute;n es importante para los que nos gobiernan. Los trenes no entran a Val&egrave;ncia para que no colapse la plaza. Porque est&aacute; claro que lo primero es la fiesta (excusada en el valor de la tradici&oacute;n) y, a mucha distancia, el resto de la vida. Esa que incluye estudiar o trabajar en la ciudad. Eso es totalmente secundario. Por delante est&aacute;n los espect&aacute;culos pirot&eacute;cnicos, las carpas y las verbenas. Ni permitir circular, trabajar o descansar est&aacute;n entre las prioridades de las autoridades. La plaza del ayuntamiento, perennemente sin reformar, es un petard&oacute;dromo por encima de cualquier otro uso.
    </p><p class="article-text">
        Los profesionales de la seguridad han demostrado que cada d&iacute;a es m&aacute;s peligrosa la concentraci&oacute;n de gente que suman los espectadores de las 14 horas y las personas que entran y salen de la estaci&oacute;n. Con los informes en la mano, a Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; le correspond&iacute;a repartir el espacio y no ha dudado en dar todo a un lado y nada al otro. Como pasa casi siempre, ante luces, barracones o cortes de calles, las dudas no existen. La soluci&oacute;n es dar toda la plaza al disparo. Y Renfe, sin m&aacute;s, acepta la decisi&oacute;n. Los responsables ferroviarios no gobiernan la ciudad, pero tambi&eacute;n pod&iacute;an pensar que sus usuarios quedan desamparados. Y, aunque sea por deseo de su alcaldesa, no lo merecen. Y, aunque &Oacute;scar Puente no sea fallero, el cliente de su empresa no recibe el servicio por el que paga durante todo el a&ntilde;o y que merece tambi&eacute;n en marzo, especialmente los d&iacute;as en los que contin&uacute;an las clases y los trabajos. Porque, de lo contrario, todos pod&iacute;an aplicar el mismo criterio en cascada. Como Catal&aacute; solo piensa en la masclet&agrave; y Puente no mira nada m&aacute;s, el trabajador que va a su empresa no acude en marzo a su puesto. Nada funciona as&iacute;, salvo la pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil centrar la edad en la que ser&iacute;a comprensible el planteamiento y las decisiones. &iquest;Con cu&aacute;ntos a&ntilde;os le consentir&iacute;amos al ni&ntilde;o que dedicara toda su habitaci&oacute;n a jugar y nada a colocar y utilizar la mesa de estudio? &iquest;En qu&eacute; curso el profesor admitir&iacute;a que el alumno le dijera a su profesor que durante 19 d&iacute;as no hace los deberes porque su cuarto est&aacute; invadido por una charanga? A nadie, menor o adulto, le consentir&iacute;an en su empresa que las decisiones sobre ir o no a trabajar fueran en funci&oacute;n de cu&aacute;ndo cae el d&iacute;a 19. Pero en Val&egrave;ncia se cortan las calles, pase lo que pase, porque nos cuentan que es necesario por lo que dice el almanaque. El dise&ntilde;o y la reforma de la plaza m&aacute;s importante de la tercera capital de Espa&ntilde;a est&aacute;n condicionados por 19 d&iacute;as al a&ntilde;o de disparos que hace tiempo que, como se celebran ahora, son insostenibles. La pleites&iacute;a que se obliga cada ejercicio a rendir a los vecinos hacia el festejo ha superado al coche, ya han conseguido hasta parar los trenes. 
    </p><p class="article-text">
        La ciudad tur&iacute;stica hace tiempo que est&aacute; devorando barrios y vecinos para ponerse a los pies de los visitantes, esos para los que se gobierna y a los que no se les puede ni siquiera cobrar la tasa tur&iacute;stica. El escenario tiene que ser perfecto durante todo el a&ntilde;o. Y estos d&iacute;as, adem&aacute;s, el parque tem&aacute;tico tiene que incluir la paralizaci&oacute;n de la rutina de m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas que viven o entran y salen de la ciudad. Nadie piensa en el vecino que paga sus impuestos todo el a&ntilde;o, sea fallero o no. Porque, obviamente, en las comisiones hay mucha gente sensata que observa c&oacute;mo la dimensi&oacute;n de la fiesta les hace morir de &eacute;xito, como est&aacute; pasando el resto del a&ntilde;o con una ciudad infestada de apartamentos tur&iacute;sticos y un centro urbano que ha perdido completamente su sabor diferencial, entregado a los cruceristas y dem&aacute;s visitantes.
    </p><p class="article-text">
        En el tema de los trenes hay un pecado original y un seguidismo lastimoso. Catal&aacute; ha obviado las necesidades y hasta los derechos de los usuarios del tren para preservar la fiesta, maravillosa y patrimonio de la humanidad si no se sobredimensiona. No ha buscado soluciones, ni propias ni con el apoyo de la Generalitat, y ahora insulta a la inteligencia al decir que esperaba que Renfe transportara a los viajeros en autobuses hasta la ciudad tomada por las carpas y de tr&aacute;fico colapsado. &iquest;Lo esperaba desde qu&eacute; d&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; ha hecho para asegurarse de ello? No le cont&oacute; sus planes ni al conseller Mart&iacute;nez Mus. De hecho, v&iacute;a EMT, se desentiende de los pasajeros porque explica que no puede reforzar los autobuses con el argumento de estar en fallas. Otra vez, la fiesta por encima de las personas. 
    </p><p class="article-text">
        Y en Madrid, la empresa ferroviaria ha aceptado la propuesta y ha dejado a la gente en Albal sin tener alternativa para ellos. Renfe, tras las negativas del Ayuntamiento, no deber&iacute;a haber interrumpido el servicio si no quiere que parezca que tampoco a ellos les importan esas personas que se mueven a diario con el cercan&iacute;as. Han ca&iacute;do en la trampa y no han hecho su trabajo, que es garantizar que los viajeros lleguen a la ciudad, m&aacute;s all&aacute; de lo que diga o haga su alcaldesa. Porque hace tiempo que qued&oacute; claro que la libertad es poder tomar cervezas, a ser posible viendo una masclet&agrave;. Y, claro, poder insultar al pol&iacute;tico de enfrente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ayuso-catala-puente-mascleta_129_13060651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 22:02:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab40adec-33e3-49be-9243-38b9003a7566_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138485.jpg" length="241323" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab40adec-33e3-49be-9243-38b9003a7566_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138485.jpg" type="image/jpeg" fileSize="241323" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ayuso, Catalá y Puente, en la mascletà]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab40adec-33e3-49be-9243-38b9003a7566_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138485.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Manda Pérez Llorca?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/manda-perez-llorca_129_13020271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Carlos Maz&oacute;n va poco a les Corts Valencianes, pese a que es su puesto de trabajo y tiene un magn&iacute;fico sueldo, engordado con una comisi&oacute;n que no se re&uacute;ne. Tampoco ha ido al juzgado de Catarroja, porque era una invitaci&oacute;n voluntaria de la jueza que decidi&oacute; rechazar. Constatado que prefiere no declarar ante un tribunal y explicar las m&uacute;ltiples contradicciones en las que ha entrado cada vez que ha hablado, la magistrada ha elevado la causa. Ahora el TSJ decidir&aacute; el futuro del expresident. El domingo una manifestaci&oacute;n volver&aacute; a pedir prisi&oacute;n para &eacute;l. Las movilizaciones posteriores a su dimisi&oacute;n ya no son tan multitudinarias como las anteriores y, por supuesto, no ser&aacute;n suficiente para forzar decisiones. No las ha escuchado nunca y lo va a hacer menos ahora. Tampoco los testimonios que vamos conociendo y los que escucharemos y leeremos en los pr&oacute;ximos d&iacute;as, en declaraciones y en mensajes de m&oacute;vil, le van a hacer mover ficha. La jueza ha dejado claro que la petici&oacute;n de este martes no va a ralentizar la instrucci&oacute;n. Mientras se habla y se decide sobre el caso en dos sedes judiciales, &eacute;l sigue tranquilo en su retiro de ex.
    </p><p class="article-text">
        El PP valenciano ha pasado las primeras horas tras el auto de la jueza como si nada hubiera ocurrido. En su empe&ntilde;o por normalizar la situaci&oacute;n y el Consell sucesorio, cada minuto que pasa socava su intenci&oacute;n de legitimarse en el Palau de la Generalitat sin la etiqueta de provisionalidad y con la apariencia de mando del gobierno y del partido.
    </p><p class="article-text">
        Juanfran P&eacute;rez Llorca tiene un diputado en el esca&ntilde;o 98 que mantiene vivo el recuerdo de la negligencia, agravada con cada nuevo testimonio de los que s&iacute; comparecen. Identificado con la mentira y el desprecio por la vida de sus gobernados, seguir manteniendo el nexo con Maz&oacute;n es una tensi&oacute;n que el President P&eacute;rez Llorca no se puede permitir, especialmente estos d&iacute;as de vergonzosas comparecencias en la comisi&oacute;n parlamentaria. Negacionistas, seudoperiodistas y un expresident se&ntilde;alado por un auto como responsable de 230 muertos es un lastre demasiado pesado. La nueva etapa no puede empezar mientras se mantiene un aforamiento, al tiempo que se da voz a gente que habla de muertos que nadie reclama o de personajes que se manchan de barro para enga&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez Llorca se juega con la gesti&oacute;n de la salida de Maz&oacute;n su prestigio como President y como l&iacute;der del partido. Si aspira a crecer en el cargo en los pr&oacute;ximos 16 meses, no puede dilatar la situaci&oacute;n. Es el momento de demostrar su influencia ante N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o y, sobre todo, su mano para actuar en situaciones comprometidas. La situaci&oacute;n tiene un elevado coste en Val&egrave;ncia y en Madrid. Pedro S&aacute;nchez y otros grupos ya lo han utilizado en el Congreso y no van a parar. Si ahora Llorca no demuestra mando en el partido, dif&iacute;cilmente ser&aacute; cre&iacute;ble como candidato a la reelecci&oacute;n. Mientras llega la decisi&oacute;n del TSJ, el esca&ntilde;o del se&ntilde;alado por la jueza es un descr&eacute;dito para todo el Partido Popular y, en particular, para un President que trata de pasar p&aacute;gina y reconstruir las zonas afectadas al tiempo que la credibilidad del Consell. Todo en este asunto sigue demostrando inoperancia y lentitud sangrante: Maz&oacute;n, la alerta, las ayudas econ&oacute;micas anunciadas estos d&iacute;as y ahora, el abandono del esca&ntilde;o, condici&oacute;n necesaria para normalizar las relaciones con las principales asociaciones de v&iacute;ctimas, las de verdad, no las conspiranoicas vergonzosamente invitadas a Les Corts por el t&aacute;ndem PP-Vox.
    </p><p class="article-text">
        Para la dimisi&oacute;n fue necesario el bochorno del funeral y ahora probablemente nada ser&aacute; interpretado por &eacute;l con fuerza equivalente como para dimitir. Si, como es previsible, se niega a perder su aforamiento, P&eacute;rez Llorca debe asumir el desgaste de que pase a ser un no adscrito. En todo caso, ser&iacute;a un mal menor frente a mantenerlo integrado en el grupo popular. No basta con ignorarlo ni con que no asista a la sesi&oacute;n de control. Todo el mundo sabe que est&aacute; en la &uacute;ltima fila y que sigue en el PP. No actuar contra &eacute;l demuestra miedo o, al menos, falta de autoridad. Los populares necesitan cuanto antes separar el pasado reciente de las siglas del partido y su gobierno. Maz&oacute;n ha sido amigo de P&eacute;rez Llorca y toda la vida militante del PP, pero, si se atrinchera en su esca&ntilde;o, &eacute;l mismo habr&aacute; minusvalorado esas dos condiciones. Precisamente por lo bien que se conocen, saben de los riesgos que tiene cualquier negociaci&oacute;n. Hay quien defiende una salida pactada porque un acuerdo para pasar al grupo de No Adscritos mantendr&iacute;a el aforamiento, que es lo que Maz&oacute;n quiere preservar. Pero esa soluci&oacute;n volver&iacute;a a ser indigna. Saldr&iacute;a del PP, pero ser&iacute;a visto como un nuevo enga&ntilde;o y ofensa a las v&iacute;ctimas y, por extensi&oacute;n, al resto de ciudadanos, tambi&eacute;n a los votantes conservadores sensibles ante la tragedia y la negligencia. Ha llegado el momento. Ni siquiera una negativa del TSJ a imputarle ser&iacute;a raz&oacute;n para no actuar. Confiar en algunas decisiones pasadas del tribunal no es una buena opci&oacute;n, ni por los tiempos ni por el fondo. El mal est&aacute; hecho y el activo es cada d&iacute;a m&aacute;s t&oacute;xico, incluso, en el mejor de los escenarios que el afectado pueda imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Presidir la Generalitat y el principal partido valenciano plantean estas pruebas. Hoy toca Maz&oacute;n y puede que ma&ntilde;ana exijan remodelar otra vez el Consell, a tenor de la dureza del auto respecto de otros miembros del ejecutivo auton&oacute;mico como Susana Camarero o, incluso, Vicente Mart&iacute;nez Mus y Jos&eacute; Antonio Rovira. La &ldquo;absoluta negligencia en la coordinaci&oacute;n y gesti&oacute;n de la emergencia&rdquo; de la que habla el auto puede afectar en mayor o menor medida al actual President en funci&oacute;n de c&oacute;mo y cu&aacute;ndo act&uacute;e. El reloj corre en su contra. 230 homicidios por imprudencia grave requieren contundencia y celeridad. Lo contrario ya lo tuvimos con el ahora diputado 98.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/manda-perez-llorca_129_13020271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 22:01:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Manda Pérez Llorca?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agendando mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/agendando-mal_129_13001874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No hace tanto que los temas de debate afectaban a la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a. Cuando la opini&oacute;n p&uacute;blica no era una gran red social, en los bares se hablaba de problemas reales, adem&aacute;s del omnipresente f&uacute;tbol. Pero ahora, entre v&iacute;deo y escisi&oacute;n o al rev&eacute;s, la agenda la marcan siempre los mismos, incluso cuando pierden. El d&iacute;a que se vuelve a subir el salario m&iacute;nimo, hasta casi doblar el &uacute;ltimo que dej&oacute; el gobierno del PP, se discute sobre el burka. PP y Vox han perdido esta semana una votaci&oacute;n, porque a ellos tambi&eacute;n les hace oposici&oacute;n Junts, de momento. Mientras llega el hundimiento masivo empresarial por los 37 euros m&aacute;s al mes, han conseguido, otra vez, sacar las costuras de la izquierda hasta el punto de hablar del burka como se&ntilde;a de identidad. La nula necesidad, a d&iacute;a de hoy, de legislar sobre esa cuesti&oacute;n es aplastante solo con atender a las cifras de personas afectadas. Es un debate muy interesante que habr&aacute; que tener alg&uacute;n d&iacute;a, pero, como otros, ser&iacute;a mejor que no lo agende solo un hombre blanco racista.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo condicionan las redes sociales en un mundo de vacaciones parlamentarias m&aacute;s amplias que las escolares, en un calendario gestionado por los dos partidos mayoritarios que permiten que un President tarde m&aacute;s de tres meses en comparecer para ser controlado en el parlamento que lo ha elegido. Dos beneficiarios de 140 han renunciado a los pisos que les adjudicaron en San Juan, justo cuando la polic&iacute;a ha ido puerta por puerta a comprobar si los agraciados disfrutan de la urbanizaci&oacute;n o han subrogado su fortuna. Una vez m&aacute;s, el control se produce muy tarde, llega cuando le interesa a los &ldquo;jetas&rdquo; de los que habla P&eacute;rez Llorca. A los que se han aprovechado de los cambios en las condiciones de VPP que con celeridad modific&oacute; el Consell de Maz&oacute;n. L&aacute;stima que no sean tan r&aacute;pidos para ofrecer alternativas habitacionales a las familias vulnerables a las que fondos y bancos intentan dejar sin casa todos los d&iacute;as en la Comunitat Valenciana. La lista de sinverg&uuml;enzas con afinidades pol&iacute;ticas no deja de crecer, al mismo tiempo que se enfr&iacute;an las posibilidades de que las dimisiones lleguen m&aacute;s arriba de la concejala de urbanismo. Entre otras razones, porque tambi&eacute;n en ese asunto manda Vox, que un rato eleva el tono y al siguiente protege a su socio, el que le ayuda a hablar de burkas.
    </p><p class="article-text">
        Con temas marcados por la ultraderecha y torpes respuestas llegadas desde otros frentes, se normalizan situaciones como la ausencia de Carlos Maz&oacute;n del pleno de Les Corts. Su partido le autoriza o le conmina a que no acuda a ganarse el sueldo que cobra porque es inc&oacute;moda su presencia, pero no tanto como para echarle. En ese equilibrio vive tambi&eacute;n su socio. Le sobran los parlamentos auton&oacute;micos, incluso los que presiden con sueldo de lujo. Les molestan las pagas, pero no las de los diputados ausentes. Y as&iacute; siguen el parlamentarismo y los bares valencianos, donde estaban antes de las vacaciones. En el sitio que marcan los que deciden el gobierno y que, como se&ntilde;alaba la encuesta de Comprom&iacute;s, van al alza.
    </p><p class="article-text">
        Mientras se aceptan los marcos de los dem&aacute;s, el debate nace perdido. Dice Pedro S&aacute;nchez que su electorado est&aacute; optando por la abstenci&oacute;n y que lo analizar&aacute;n cuando lleguen las elecciones generales. Y lo peor es que lo dice convencido y confirma la sospecha de que el estudiante est&aacute; despreciando los parciales porque se cree omnipotente en el examen final. El desprecio por los territorios y la diferenciaci&oacute;n demuestra una visi&oacute;n tan centr&iacute;peta como la de D&iacute;az Ayuso. No pensar en los compa&ntilde;eros a los que manda a autoinmolarse a las elecciones auton&oacute;micas est&aacute; mal, pero peor es lo que hace con sus potenciales votantes. Esos apoyos que cree que volver&aacute;n en el momento de la batalla final son ciudadanos con problemas generales y particulares, a los que no se les dan soluciones pegadas al terreno para no molestar al l&iacute;der. Quien se va no suele volver. Deber&iacute;a preguntarles a sus alcaldes, a&uacute;n tiene muchos, aunque eso tambi&eacute;n puede cambiar. Sin iniciativa local continuar&aacute;n los batacazos. Hoy m&aacute;s que nunca, la izquierda necesita una agenda propia que emane de los barrios, esos en los que nadie ha visto nunca una mujer con burka.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/agendando-mal_129_13001874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 22:07:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Agendando mal]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Durmiendo en las encuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/durmiendo-encuestas_129_12983052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Pas&oacute; el momento en que la indignaci&oacute;n movilizaba y el votante, al menos en las encuestas, ten&iacute;a ganas de castigar a Carlos Maz&oacute;n, aunque eso supusiera golpear al PP. Tanto en esos momentos como ahora, la gran mayor&iacute;a de indignados de la derecha no iban a salir de su bando, solo se plantean normalizar el voto a la ultraderecha. Pero en la izquierda, como pasa casi siempre, muchos de los que han gritado desde las calles o sus casas han vuelto a reflexionar y comentar mucho, pero han suavizado sus ganas de ir al colegio electoral el domingo que toque. Y a esos, la enorme dispersi&oacute;n de opciones se lo pone muy f&aacute;cil. A todos les encuentran tantos defectos que prefieren quedarse en casa, que otros elijan por ellos y pasarse cuatro a&ntilde;os diciendo lo fachas que son los que ganaron, lo sean o no. Es tan maniqueo como cierto que la derecha vota siempre y la izquierda se lo piensa tanto que ayuda a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        De momento, el Vox valenciano sigue con Llorca tan d&oacute;cil como lo fue con Maz&oacute;n. O, al rev&eacute;s. En realidad, al matrimonio de conveniencia que sustenta la Generalitat Valenciana habr&iacute;a que encontrarle un pal&iacute;ndromo que lo definiera. Pero, por muy c&oacute;modos que se encuentren, en lo pol&iacute;tico y en lo personal, el dueto puede romperse en cualquier momento porque, &iexcl;oh!, otra vez pasa, en la Comunitat Valenciana no se toman decisiones. En cualquier momento, Abascal puede cambiar de opini&oacute;n y obligar a dejar caer un gobierno que va como la seda. Ahora parece poco probable porque, curiosamente, como pasa con Podemos, en Vox reconocen cierta excepcionalidad del caso valenciano. Aqu&iacute; se pacta r&aacute;pido, se entra y se sale del Consell y se acepta el cambio de President. Ning&uacute;n movimiento desgasta la uni&oacute;n, que est&aacute; en entredicho en Extremadura y en Arag&oacute;n. En Val&egrave;ncia no les importa no tener conselleries, como est&aacute;n exigiendo en otros territorios. La luna de miel no parece agotarse, pero eso puede cambiar cualquier d&iacute;a y coger a algunos con el pie cambiado.
    </p><p class="article-text">
        El debate se ha centrado estos d&iacute;as en si hacer p&uacute;blicas o no las encuestas que ten&iacute;an. Han triunfado los que ganan casi siempre y las han contado. El sondeo socialista merece pocas discusiones porque habla de lo que pudo haber sido y no fue. Urge trabajar en otro escenario. Y la de Comprom&iacute;s ha dejado un sabor amargo dentro y fuera de la formaci&oacute;n. Pronosticar una victoria de la ultraderecha puede hacer da&ntilde;o. Al tiempo, la valoraci&oacute;n de candidatos huele mucho a urgencia de reafirmar algo que nadie cuestiona. Cuando un candidato expone un refrendo que no necesita, demuestra debilidad. Deber&iacute;an valorar m&aacute;s d&oacute;nde situar a su mejor valor y no defenderse de ella. Y esperar que, por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n, ning&uacute;n tribunal trate de intervenir en la confecci&oacute;n de la o las candidaturas. Aunque realmente ya lo ha hecho y cada d&iacute;a persevera. En realidad, solo cabe preguntarse hasta cu&aacute;ndo. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los sondeos, vamos teniendo datos de urnas. Los socialistas encadenan derrotas. En Extremadura, el candidato iba a una muerte casi segura y convendr&iacute;a no homologarlo a los dem&aacute;s, porque era un imputado con poco a favor. Pero la sonora derrota de Pilar Alegr&iacute;a ya inaugura el turno de los ministros-candidatos. Y ha dejado claro que la f&oacute;rmula no funciona. El continuismo fiel con el poder central no suele dar buen resultado en los territorios. Es muy bueno para controlar el partido, pero muy negativo para construir un discurso propio. Esperar a que pase m&aacute;s veces no es una buena opci&oacute;n. Dentro de las evidentes dificultades de diferenciar el discurso, hay que salir del bucle que repite lo que dice Moncloa o los n&uacute;meros ser&aacute;n similares aunque cambie la cara y el territorio. No hay tiempo que perder y no hace falta ser maximalistas. No es necesario ser Page para tener discurso propio. No es preciso sobreactuar para marcar agenda diferenciada o conseguir que un gobierno sea sensible a un territorio y lo sepa todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Y en ese contexto, suenan los cantos de las alianzas y la gira de Gabriel Rufi&aacute;n, con sus intenciones tan buenas como ut&oacute;picas. Su prospecci&oacute;n es correcta, porque hablar entre similares siempre deber&iacute;a ser positivo, pero probablemente sea mejor crecer desde lo local antes de so&ntilde;ar con construir grandes proyectos. El 5 por ciento, que nadie ha cambiado, es una losa valenciana, mucho mayor que los l&iacute;mites a los que algunos no llegan en las elecciones con porcentajes de entrada en los parlamentos de los que tanto se est&aacute; hablando estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En esa tesitura, todos tienen que pensar muy bien qu&eacute; hacen. Comprom&iacute;s debe medir su batalla interna teniendo en cuenta la mucha gente que les mira. Son el claro aglutinador del voto a la izquierda del PSPV. Tienen tiempo para elegir c&oacute;mo y con qui&eacute;n concurrir a los comicios. En esa decisi&oacute;n puede estar el futuro de la Generalitat y de un buen n&uacute;mero de municipios. Si quieren llegar con una candidatura ganadora, hay que superar la fase de los contactos y vencer las reticencias. Hasta Ione Belarra sabe que la Comunitat Valenciana es diferente a otros territorios. Hace mucho que las elecciones locales marcaron el camino de la debacle de Podemos. En ayuntamientos como Val&egrave;ncia desapareci&oacute; Podem, en el anticipo de lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s en Les Corts. Esquerra Unida no puede dejarse arrastrar otra vez y los morados que quedan, sin cuentas pendientes del pasado, tampoco. EU tiene que demostrar su autonom&iacute;a y ser generoso para que la vieja guardia de M&eacute;s rompa su tradicional oposici&oacute;n al pacto. Cuanto antes lo tengan claro, mejor, porque la candidatura es solo la base. Por jugosa que pueda llegar a quedar, la ensalada de siglas no alimentar&aacute; si no hay ideas y un modo de comunicarlo que llegue a la gente. Que vayan pensando en un programa, mucho m&aacute;s importante que el nombre de la coalici&oacute;n, en el que todos ponen sus ojos. La denominaci&oacute;n, que solo puede ser una, o los puestos en las listas deber&iacute;an hacer perder poco tiempo, salvo que se quiera torpedear cualquier atisbo de acuerdo. Con este panorama y tanto trabajo por delante, estar&iacute;a bien dejar las encuestas para las charlas y construir un buen proyecto con el que llegar a la ma&ntilde;ana del domingo y, sobre todo, a la noche.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/durmiendo-encuestas_129_12983052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 22:02:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Durmiendo en las encuestas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprovechados de la discusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/aprovechados-discusion_129_12964477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba7eba28-4566-419d-8b90-2b5ee51cb587_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aprovechados de la discusión"></p><p class="article-text">
        Es criminal tener dos pisos y alquilar uno. Lo dice Ione Belarra. Puede que los propietarios de dos pisos no sean un colectivo a proteger, pero no son criminales ni creo que den &ldquo;asco absoluto&rdquo;, como dice la l&iacute;der de Podemos. Reproduce el lenguaje de la derecha y el descr&eacute;dito de los acuerdos en los que no entran. Una vez m&aacute;s, mientras la izquierda discute entre alquilar una o ninguna casa, las pol&iacute;ticas favorecen a grandes fondos y grandes tenedores. Entre la pol&eacute;mica que generan distintos grados de progresismo, la gente acaba equiparando el chal&eacute; de Irene Montero con el racismo y el machismo de Santiago Abascal. Y as&iacute;, el que seguro que no tiene la ayuda oficial es el que no encuentra una casa para vivir, ni el que, por ejemplo, alquila su casa peque&ntilde;a para vivir en otra un poco m&aacute;s grande con una habitaci&oacute;n para cada hijo. Cierto, hoy es un lujo que cada adolescente de la casa tenga un poco de intimidad, pero no es un comportamiento criminal ni es la causa de que tanta gente no encuentre techo que pagar con lo que recibe de sueldo, por mucho que se suba el salario m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras se discute sobre candidaturas conjuntas que no llegan y frustran a muchos ciudadanos o se disputan las migajas ideol&oacute;gicas, hay quien va haciendo camino. Distra&iacute;dos en cuestiones de nombres y matices, los partidos de izquierdas dejan el camino libre para que gobiernos como el de <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mazon-cambio-ley-vpo-alicante-puedan-vender-precio-renta-libre_1_12957016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Maz&oacute;n cambie la ley y las VPO como las de Alicante se puedan vender a precio de renta libre</a>. Y se <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mazon-subio-66-000-euros-limite-acceder-vpo-alicante-ganaron-cargos-pp_1_12952869.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumentan los ingresos para poder solicitarlas</a>, as&iacute; que no quede fuera ninguno de los suyos. Como ya pas&oacute; con la construcci&oacute;n en la costa, PP y Vox han demostrado a quien representan y se unen hasta lograr la mayor&iacute;a para hacerlo. El problema es que los que no est&aacute;n de acuerdo con ellos no son capaces de impedirlo.
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido en Alicante es muy grave. Denota una sinvergonzoner&iacute;a evidente que hay que perseguir, denunciar y castigar. Pero sin perder de vista que los pillados con las manos en la vivienda se aprovechaban (y otros seguir&aacute;n aprovech&aacute;ndose) de un modelo que pervierte el concepto de la ayuda a quien no puede acceder a un derecho. Quien realmente necesita una subvenci&oacute;n p&uacute;blica para pagar la casa de su familia ni sue&ntilde;a con acceder a viviendas protegidas de promoci&oacute;n privada con zonas comunes, piscina y pista de p&aacute;del como las de la cooperativa en la playa de San Juan que se han adjudicado diversos cargos del Ayuntamiento de Alicante.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alicante/concejala-urbanismo-alicante-adjudicataria-vivienda-protegida-anuncia-dimision_1_12951613.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La concejala, los hijos y sobrino de la directora general o el arquitecto municipal han aprovechado su informaci&oacute;n privilegiada</a> para asaltar la caja que les han dejado abierta. En este caso, algunos han llevado hasta el extremo la perversi&oacute;n del sistema, con el agravante de las ventas y alquileres inminentes y con dinero negro. Seg&uacute;n conocemos los detalles, nos surge la duda de quan diferentes son quienes lo han hecho de los que han legislado para hacerlo posible. De cu&aacute;nto se r&iacute;en unos y otros de las miles de personas que viven en la calle en ciudades como Alicante y de los que se amontonan en una habitaci&oacute;n o no pegan ojo, pese a tener sueldo y casa, ante el temor de perderlos.
    </p><p class="article-text">
        Los impulsores del cambio legislativo nos cuentan que el p&aacute;del, el jard&iacute;n y la subida hasta los 66.000 euros m&aacute;ximos de ingresos al a&ntilde;o son necesarios para que los operadores privados movilicen el suelo y aumenten la construcci&oacute;n de vivienda protegida. Es de suponer que quienes eso argumentan saben que hay gente que no tiene donde guardar la pala ni el ba&ntilde;ador. En el caso de Alicante, la ayuda ha ahorrado a los beneficiarios, a los honrados y a los otros, entre 150.000 y 200.000 euros, unos 163 salarios m&iacute;nimos, tipo de sueldo que, obviamente, ellos no cobran.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, se toman algunas decisiones cuando se descubren los hechos. Y, a falta de contundencia, tiene que intervenir en la pol&iacute;tica valenciana la Fiscal&iacute;a Anticorrupci&oacute;n. Habr&aacute; que ver si hay prevaricaci&oacute;n administrativa, negociaciones prohibidas a funcionarios p&uacute;blicos o conflicto de intereses. Determinar si ha existido fraude a la administraci&oacute;n, estafa o fraude de ley con relevancia penal. Lo que no puede enjuiciar un tribunal es el modelo, en qu&eacute; se gasta el dinero p&uacute;blico, en teor&iacute;a, destinado a financiar el derecho constitucional a la vivienda. En qu&eacute; se invierten nuestros impuestos en un momento de escasez de techos para tanta gente que sue&ntilde;a con lo m&iacute;nimo, no con las promociones que se construyen y se subvencionan en los cogollos de las ciudades y que incluyen garaje, trastero, gimnasio, piscina, centro social o pistas deportivas.
    </p><p class="article-text">
        Juanfran P&eacute;rez Llorca ha se&ntilde;alado la vivienda como una de sus prioridades. M&aacute;s all&aacute; de los memes que provoca la situaci&oacute;n, tiene ahora una oportunidad magn&iacute;fica para demostrar c&oacute;mo act&uacute;a ante la escasez de casas y las pr&aacute;cticas indecentes en el entorno de los suyos. Desde luego, no parece que la mejor manera de afrontar la crisis sea la rid&iacute;cula alusi&oacute;n a las comisiones de servicio de uno de los pillados ni buscar qu&eacute; responsable pol&iacute;tico ha acabado firmando un derecho que asiste a los funcionarios. Ojal&aacute; ese fuera el problema. Las viviendas se han asignado entre afines, se han utilizado para intentar cobrar dinero negro o alquilar a precios elevados. Ha fallado el control administrativo en todas las fases del proceso, desde que el Ayuntamiento compra y cede el terreno hasta que los pisos adjudicados se revenden o arrendan. Casualmente la publicidad y transparencia de la demanda y adjudicaci&oacute;n solo parece llegar a la vivienda social, esa escasa construcci&oacute;n gestionada por la Generalitat para atender colectivos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Para jugar al p&aacute;del con iniciativa privada, alguien considera que no hace falta vigilar tanto. M&aacute;s all&aacute; de las &ldquo;ovejas negras&rdquo; de las que ha hablado Susana Camarero en este caso, lo sucedido en &ldquo;Les Naus&rdquo; es la ocasi&oacute;n perfecta para debatir sobre el modelo. PP y Vox sabemos cu&aacute;l propugnan: construir a cien metros de la costa y subvencionar el jard&iacute;n y la piscina. Apartados y supervisados los aprovechados, tienen mayor&iacute;a para hacerlo. La duda es para los aspirantes a lograrla y a hacer algo diferente. Si la manera de cambiar el modelo es llamar criminales al resto de la izquierda, el pr&oacute;ximo cambio legislativo subvencionar&aacute; d&uacute;plex con hoyos de golf y salida directa y privada al mar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/aprovechados-discusion_129_12964477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 07:24:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ba7eba28-4566-419d-8b90-2b5ee51cb587_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9546266" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ba7eba28-4566-419d-8b90-2b5ee51cb587_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9546266" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aprovechados de la discusión]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ba7eba28-4566-419d-8b90-2b5ee51cb587_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llorca, dos meses de azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/llorca-meses-azul_129_12944300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tras dos meses ya sabemos que a P&eacute;rez Llorca no le gusta el rojo. Prefiere el azul que representa a su partido. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o puede estar contento porque alguien en su formaci&oacute;n le sigue y, al menos de momento, no trata de marcar perfil propio. El presidente valenciano ha empleado sus primeros sesenta d&iacute;as en distanciarse de otro PP y de otro gobierno, el de Carlos Maz&oacute;n. As&iacute;, ha profundizado en las bajadas de impuestos mientras ha borrado del mensaje la austeridad y la grasa administrativa que tanto obsesionaban a su antecesor. El innecesario l&iacute;mite que marc&oacute; el exl&iacute;der del PP valenciano al acceder al Palau de la Generalitat en el n&uacute;mero de asesores que le rodeaban ha volado por los aires en solo unos d&iacute;as. Uno sobreactu&oacute; para diferenciarse del Bot&agrave;nic, como tantas veces. Y el otro, parece dispuesto a blindarse lo antes posible, hasta el punto de que ha llegado a explicitar que no responde de las decisiones del Consell del que no formaba parte. Reconoce la acci&oacute;n de Gobierno emprendida desde el d&iacute;a de su elecci&oacute;n, algo que, para una persona tan pr&oacute;xima a su antecesor, suena a distancia demasiado forzada respecto al pasado. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El President ha aprovechado las largas vacaciones parlamentarias para aparcar uno de sus problemas: la condici&oacute;n de diputado de Maz&oacute;n. El activo t&oacute;xico est&aacute; alargando el descanso escolar, pero sigue existiendo y la imagen volver&aacute;. Como otras decisiones complicadas, cuando antes se toman, menos da&ntilde;o hacen en la legislatura. Y la de P&eacute;rez Llorca dura poco m&aacute;s de a&ntilde;o y medio. La dana contin&uacute;a se&ntilde;alando al ex President y a su partido mientras no lo aparten del todo. Escoltas, conductores, personal de la abogac&iacute;a y, sobre todo, Maz&oacute;n, afean y mucho la afirmaci&oacute;n del nuevo President de que est&aacute; al lado de las v&iacute;ctimas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras se decide, o acumula fuerzas para librarse del diputado de la &uacute;ltima fila, este tiempo en el cargo le ha servido a Llorca para desmentir que sea provisional, por mucho que rehuya la cuesti&oacute;n de su candidatura en las pr&oacute;ximas auton&oacute;micas. Como ha pasado casi siempre en los relevos de mitad de legislatura, la interinidad dura lo que se tarda en ocupar el despacho y cerrar la puerta. As&iacute; suele ser y probablemente as&iacute; debe ser. Pocas buenas decisiones se toman desde la interinidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">De entre lo mantenido pese al relevo, llama la atenci&oacute;n lo poco que ha afectado a las relaciones que sustentan el Consell. Se ha cambiado la pareja, pero sigue la luna de miel con Vox, mientras en Extremadura encallan las conversaciones del nuevo gobierno y en Arag&oacute;n o Andaluc&iacute;a los dos partidos se miran de reojo. La sucesi&oacute;n se ha notado tan poco como la salida de la ultraderecha del pleno del Consell. El actual President es tan sol&iacute;cito con su socio como lo fue el anterior. Eso s&iacute;, sin presupuestos a punto de entrar en febrero. Les queda camino para alcanzar los niveles de pr&oacute;rroga de Pedro S&aacute;nchez, pero la relajaci&oacute;n que demuestran con el tema desmonta en gran parte sus cr&iacute;ticas al gobierno central. En otras autonom&iacute;as, tras los primeros desencuentros sobre las cuentas, han ido a las urnas. Ese escenario es inimaginable ahora mismo en la Comunitat Valenciana. Al contrario, el idilio de la derecha valenciana va a hacer posible que el l&iacute;der del Ejecutivo no comparezca en Les Corts hasta casi tres meses despu&eacute;s de su investidura. Otra vez incongruente para ser partidos tan acostumbrados a solicitar comparecencias en el Congreso y a propiciarlas en el Senado, pese a lo mal que les suelen resultar por falta de preparaci&oacute;n y de nivel de los interpelantes. El &uacute;ltimo ejemplo, el repaso de Pilar Bernab&eacute;, quien, como hab&iacute;a hecho tiempo atr&aacute;s S&aacute;nchez, se supon&iacute;a que iba al matadero y acab&oacute; poniendo en evidencia al PP y, una vez m&aacute;s, la gesti&oacute;n de Maz&oacute;n, el todav&iacute;a diputado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Estos primeros d&iacute;as de mandato tambi&eacute;n han servido para que ir al dentista o al gimnasio desgrave a m&aacute;s gente de la que contempl&oacute; Maz&oacute;n y en la l&iacute;nea de lo que, seg&uacute;n argumenta Vox, le exigieron a Llorca para investirlo. La oposici&oacute;n lo considera populista. En la declaraci&oacute;n de la renta de 2025 podr&aacute; saber si lo es m&aacute;s gente que en la anterior. M&aacute;s personas comprobar&aacute;n si su ilusi&oacute;n por tener alg&uacute;n tipo de desgravaci&oacute;n se corresponde con los euros que supone. Para saber si, como dicen los liberales, estas medidas activan o no la econom&iacute;a, bastar&aacute; con averiguar si alguien se ha levantado del sill&oacute;n para ir al gimnasio o se ha puesto una ortodoncia al enterarse de que desgrava. O tambi&eacute;n pueden calcular para cu&aacute;ntas cervezas da lo desgravado. Las operaciones matem&aacute;ticas para saber a cu&aacute;ntos m&eacute;dicos o profesores p&uacute;blicos equivalen seguro que resultan m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacer. En cualquier caso, como coment&aacute;bamos la semana pasada, todo eso es pol&iacute;tica, sobre la que conviene siempre estar informado para elegir el modelo preferido.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">M&aacute;s all&aacute; de las m&iacute;nimas cantidades afectadas por el anuncio impositivo de la salud, estos primeros meses de presidencia han dejado claro el alineamiento total del Palau de la Generalitat con Madrid. Una vez m&aacute;s, G&eacute;nova y Ferraz pesan m&aacute;s que la plaza de Manises. Los socialistas valencianos aplauden y los populares condenan. P&eacute;rez Llorca dio un peque&ntilde;o margen que hizo dudar a los m&aacute;s ilusos, pero, poco despu&eacute;s, una direcci&oacute;n estatal volvi&oacute; a decidir por los valencianos. Otro presidente m&aacute;s, y van..., demostr&oacute; ser antes de su partido que de sus conciudadanos. Renunciar a 3.669 millones de euros en nombre de los beneficiarios es dif&iacute;cil de sostener cuando se reclamaba bastante menos. Y aun lo es m&aacute;s perder la oportunidad de mejorar la cifra y las condiciones en una reuni&oacute;n bilateral, especialmente cuando se hace bandera de talante dialogante. En nombre de los representados, que no a t&iacute;tulo individual ni de partido, siempre hay que ir a hablar para sacar lo m&aacute;ximo. O, cuanto menos, para poder decir alto y claro que no se est&aacute; de acuerdo. Esconderse tras el grupo (el propio, claro) es cobarde y desleal con las personas que sufren la infrafinanciaci&oacute;n hist&oacute;rica, que son los que hacen deporte o se alinean los dientes y los que van a un colegio o a un hospital p&uacute;blicos. El azul del nuevo logo de la Generalitat es del pantone del PP. Ni paga facturas ni representa a todos los valencianos, al menos, en los dos primeros meses.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/llorca-meses-azul_129_12944300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 22:01:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Llorca, dos meses de azul]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política de los demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/politica_129_12925535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Siempre ganan los malos&rdquo;. Lo dijo porque lo cre&iacute;a y porque la situaci&oacute;n era una demostraci&oacute;n m&aacute;s. Entre los que escuch&aacute;bamos los argumentos para su dimisi&oacute;n, hab&iacute;a un poco de todo. All&iacute;, hab&iacute;a quien sab&iacute;a mucho de lo que esconde y lo que muestra el caso. Otros, solo conoc&iacute;an algunos datos y hab&iacute;an visto alguna foto. Un tercer grupo est&aacute; encantado con que triunfe la mentira, aunque todos podemos leer los autos y hace falta poco m&aacute;s. Y fuera de las salas de ambientaci&oacute;n pol&iacute;tica y period&iacute;stica hay un gran mundo. Por supuesto, mala gente por convicci&oacute;n nos encontramos unos cuantos. Pero, en muchos casos, el manique&iacute;smo, la equidistancia o la repetici&oacute;n de bulos y mentiras con cara de experto no son fruto de una base social ultra. 
    </p><p class="article-text">
        Escuchando estos d&iacute;as a Carles Esteve postularse a la portavoc&iacute;a de Iniciativa del Poble Valenci&agrave;, resulta inevitable echar de menos la pol&iacute;tica de verdad. La de escuchar a la gente, la &uacute;nica que puede mantener la esperanza en que la acci&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a puede mejorar lo que viene. La que desde los colectivos ciudadanos llega a los partidos y no al rev&eacute;s. La que hace que los diputados salgan de las asociaciones y no de las confabulaciones y los dedazos. Esta semana le&iacute;a la conversaci&oacute;n de Esteve con Burguera. Se agradece cuando el periodismo suaviza el tono para tender, aunque sea a veces, a la charla frente al interrogatorio. Adem&aacute;s de agradecer el tono, consciente de que la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticos no dan para lo que da el diputado de Comprom&iacute;s, resulta reconfortante la sensatez que irradia. La misma que suele emplear en sus intervenciones. Rara avis en un parlamento cada vez m&aacute;s degradado, escuchar a Esteve en les Corts Valencianes es sin&oacute;nimo de trabajo, ese m&iacute;nimo que se ha perdido. Desde la base de un documentado diagn&oacute;stico, expone, critica o propone de acuerdo a su ideolog&iacute;a. Deber&iacute;a ser el proceder habitual para todos, pero desgraciadamente dista mucho de serlo. 
    </p><p class="article-text">
        En la pol&iacute;tica actual, contaminada por las mentiras de la ultraderecha y los seudomedios engordados desde administraciones, casi nada se negocia ni se dialoga. Ni fuera ni dentro de los partidos. La relaci&oacute;n entre grupos es de enemigos y la acci&oacute;n interna acostumbra a ser una partida de ajedrez. Eso cuando mover las figuras no es demasiado para la inteligencia y el nivel de algunos, que prefieren los navajazos. En ese entorno, Esteve ha hablado con Aitana Mas y con Alberto Ib&aacute;&ntilde;ez para sucederles y renovar la portavoc&iacute;a. Tan simple y tan l&oacute;gico que no deber&iacute;a sorprender. Pero choca porque, al ampliar la mirada, lo primero que nos encontramos es que dentro de Iniciativa ni alguien con el talante de Esteve habla con Mireia Moll&agrave;. Lo segundo, que la legislatura sigue con Ib&aacute;&ntilde;ez y &Aacute;gueda Mic&oacute; separados en el reparto de la escasez, mal fundamento para la construcci&oacute;n de la alternativa, conforme se acercan congresos y se vislumbran listas en las que conf&iacute;an (o confiaban) los ciudadanos y colectivos de los que ellos nacieron.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Comprom&iacute;s se mimetiza con los dem&aacute;s, pierde su esencia. Se parece peligrosamente al PSOE que pacta un modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica con ERC porque les conviene m&aacute;s a los partidos que a los habitantes de los territorios afectados. Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero abandera el documento ahora que le sirve en su contienda electoral andaluza, despu&eacute;s de a&ntilde;os de no ver el momento de plantearla, con el agravio que eso ha supuesto para la Comunitat Valenciana y que no quiere compensar. Los valencianos de a pie no est&aacute;n como deber&iacute;an en la base de las decisiones de Pedro S&aacute;nchez. Como no lo est&aacute;n en el akelarre zaragozano del PP. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o hace a sus presidentes auton&oacute;micos rechazar en masa un dinero que, m&aacute;s all&aacute; de las deplorables formas, conviene a muchos de sus territorios. El fin de semana, el l&iacute;der popular oblig&oacute; a los suyos a hacer el rid&iacute;culo en otra pose sin cifras. No sabemos los valencianos si con una propuesta del PP ganar&iacute;amos o perder&iacute;amos. Los que no reformaron cuando gobernaban, ahora solo ofrecen un rechazo sin n&uacute;meros que los sustenten. Habr&aacute; que esperar a los contactos bilaterales para ver el margen que el ejecutivo central ha dejado para esa fase de la negociaci&oacute;n. Pero si el l&iacute;der popular insiste en forzar el rechazo en bloque y Montero en dejar a los no firmantes con las asignaciones anteriores, no hace falta explicar qui&eacute;n vuelve a salir perdiendo. P&eacute;rez Llorca, pese a lo que le digan desde Madrid, no deber&iacute;a dejar de exigir a Hacienda un fondo de compensaci&oacute;n y una quita de la deuda significativa como le est&aacute;n pidiendo que haga los agentes sociales. Populares y socialistas van contra la gente a la que tantas veces han querido colocar detr&aacute;s de una pancarta en manifestaciones, plataformas o manifiestos. 
    </p><p class="article-text">
        La financiaci&oacute;n y sus visiones partidistas son la representaci&oacute;n de la otra pol&iacute;tica, la que lanza a la gente en brazos de los discursos f&aacute;ciles, vac&iacute;os y mentirosos. La que hace que muchos ciudadanos no sepan en qu&eacute; consiste el caso Oltra o no conozcan a Carles Esteve ni le escuchen reflexionar sobre lo que quiere para ella en una posible vuelta. Antes M&oacute;nica que Oltra, dice. As&iacute;, se construye una sociedad mejor. Con las otras actitudes seguir&aacute; triunfando el trazo grueso que hace que sea f&aacute;cil enga&ntilde;ar o dar explicaciones racistas a las carencias en vivienda, sanidad o educaci&oacute;n. La mala pol&iacute;tica hace que ganen los malos frente a la pol&iacute;tica, porque pol&iacute;tica somos todos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/politica_129_12925535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 20:58:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La política de los demás]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Sevilla a la calle de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sevilla-calle-hoy_129_12907754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fbc0362-f935-45fc-9ef5-6f19c5a03083_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Sevilla a la calle de hoy"></p><p class="article-text">
        Pocas veces la forma refleja tanto sobre el fondo (y no me refiero a la chimenea y los jarrones, qu&eacute; horror). El v&iacute;deo del valenciano Jordi Sevilla para presentar su alternativa interna en el PSOE es la muestra gr&aacute;fica de lo que dice el manifiesto. La est&eacute;tica del siglo pasado es el envoltorio de un discurso tambi&eacute;n de otra &eacute;poca. Entre el impacto de 15 segundos y la reflexi&oacute;n de 5 minutos, la socialdemocracia y la izquierda en general necesitan encontrar un formato y un mensaje que supere el diagn&oacute;stico. No hace falta un manifiesto ni un CIS de Tenzanos para se&ntilde;alar la vivienda como gran problema emanado de una desigualdad creciente entre pocos ciudadanos con mucho y grandes cantidades de personas sin casi nada o con menos de lo suficiente. La imposibilidad para comprar o alquilar no la va a solucionar la construcci&oacute;n masiva que propugna el PP para hacer ganar m&aacute;s a quien ya tiene, ni las exenciones propuestas por Pedro S&aacute;nchez, que tendr&aacute;n un resultado parecido. El acceso a una casa no lo solucion&oacute; el Bot&agrave;nic en la Comunitat Valenciana, con poca construcci&oacute;n de vivienda asequible, alguna compra con el bienintencionado derecho de tanteo y con el garrafal error de habilitar los bajos para alquiler tur&iacute;stico en ciudades como Val&egrave;ncia cuando gobernaban Comprom&iacute;s y los socialistas.
    </p><p class="article-text">
        Ante esas evidencias, en el guion del video del exministro (&iquest;lo tiene o solo se lee el manifiesto sostenido junto a la c&aacute;mara?), la descripci&oacute;n de la situaci&oacute;n precaria de tanta poblaci&oacute;n solo requer&iacute;a unos segundos. El problema estructural es tan cotidiano como alejado de las buenas macrocifras espa&ntilde;olas. De eso no va el debate ni el buscado resurgir de un modelo pol&iacute;tico. &iexcl;Uf! Quiz&aacute;s ese es el problema: 2026 no parece un buen momento para ponerse nost&aacute;lgico. Incluso, algunos de los apoyos de Sevilla ganar&iacute;an si no entramos en revisiones. Mejor mirar hacia adelante. Como en el v&iacute;deo, mejor centrar la mirada en el objetivo. Ni hacia atr&aacute;s, ni en los lados (incluso en el m&oacute;vil m&aacute;s barato hay opci&oacute;n de leer el discurso, sin mirar a un lateral).
    </p><p class="article-text">
        Claro que el debate pol&iacute;tico est&aacute; emponzo&ntilde;ado, es maniqueo y hasta mentiroso, la mayor&iacute;a de las veces. Pero la soluci&oacute;n no puede ser solo denunciarlo sobre fondo de m&aacute;rmol. La discusi&oacute;n est&aacute; llena de ruido y polarizaci&oacute;n. Prima el relato y el espect&aacute;culo. Como con el diagn&oacute;stico econ&oacute;mico, constatar esta realidad tiene que ser cuesti&oacute;n de segundos. Perder tiempo en negarla o, siquiera lamentarla, es totalmente in&uacute;til y desengancha al instante, especialmente a una gran parte de la sociedad que est&aacute; cansada de darle vueltas y tentada de elegir caminos peligrosos o, como m&iacute;nimo, salir huyendo. Al plano de la grabaci&oacute;n del economista valenciano le sobra tanto aire sobre su cabeza como distancia le separa de la calle. 
    </p><p class="article-text">
        Sevilla y algunos de sus apoyos (algunos, incluso se&ntilde;alados como tales sin ellos saberlo) tienen un curr&iacute;culum de propuestas pactistas que les convendr&iacute;a no airear, si pretenden seguir hablando desde la socialdemocracia. Sin cebarse con las personas y analizando el mensaje (si nos lo permite el cable que le cuelga de la camisa a Sevilla), caer por la pendiente del aburrimiento es casi inevitable. La en&eacute;sima llamada al di&aacute;logo o al consenso es tan de otra &eacute;poca como las referencias mon&aacute;rquicas. Quien no tiene para pagar el alquiler conf&iacute;a tanto en un acuerdo PP-PSOE como en que se lo pague el Rey. No vivimos en tiempos de grandes coaliciones, ni los juancarlistas se han hecho <em>felipistas-letizistas</em>. Est&aacute; tan claro como que Gonz&aacute;lez o Guerra ya no son referencia de nada que pueda representar a la izquierda. Todo aquello pas&oacute;, como el v&iacute;deo de Socialdemocracia 21. Sin retenci&oacute;n entre sus destinatarios, metidos en un scroll veloz de circunstancias vitales alejad&iacute;simas de un discurso que no les va a cambiar el d&iacute;a a d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La realidad, superado el primer cuarto de este siglo (es duro recordarlo, pero parece que hay quien no ha mirado el calendario), es la de la &ldquo;dictadura de las minor&iacute;as&rdquo; de las que habla el manifiesto. No. Mal. Fatal. Las minor&iacute;as no pueden ser un problema para un socialdem&oacute;crata. Ni una persona de izquierdas puede frivolizar con t&eacute;rminos como dictadura. No cuando uno de los empe&ntilde;os (qu&eacute; triste, volver a estar ah&iacute;) es hoy explicar a los adolescentes que con Franco no se viv&iacute;a mejor, ni mucho menos.La dependencia parlamentaria es democracia, es el pluralismo que no puede dejar de ser un valor progresista. Hablar de dictadura y atacar la diversidad de opciones que representa un parlamento lleva a la antipol&iacute;tica que tanto crece hacia la derecha. Y, no.S&aacute;nchez no tiene tanta influencia internacional como para ser el causante del ascenso planetario de la ultraderecha, como le atribuye el expresidente de Red El&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        No le podemos pedir a Jordi Sevilla ni a sus compa&ntilde;eros (qu&eacute; riesgo, ir a cualquier sitio con algunos) ser un influencer. Ni falta que hace. De esos nos sobran. Hace a&ntilde;os se les ped&iacute;a que salieran de las aulas de la universidad. Hoy tienen que salir de su cen&aacute;culo pol&iacute;tico para observar la necesidad de soluciones que tiene la gente. Ellos deben hacer mejores videos y, sobre todo, tienen que tener mensajes que ilusionen. La aportaci&oacute;n de quien cree tener propuestas y experiencia ha de salir de la abstracci&oacute;n y la nostalgia. Las ideas son siempre bienvenidas. Los tiempos de los manifiestos pasaron.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/sevilla-calle-hoy_129_12907754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 22:01:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3fbc0362-f935-45fc-9ef5-6f19c5a03083_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2836040" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3fbc0362-f935-45fc-9ef5-6f19c5a03083_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2836040" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Sevilla a la calle de hoy]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3fbc0362-f935-45fc-9ef5-6f19c5a03083_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Confianza en el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/confianza-futuro_129_12891814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando hace meses dec&iacute;amos que la oposici&oacute;n deb&iacute;a trabajar antes y despu&eacute;s de la manifestaci&oacute;n de cada d&iacute;a 29, nos refer&iacute;amos a lo que est&aacute; pasando desde el primer d&iacute;a de este 2026. Despu&eacute;s de muchos presuntos corruptos ca&iacute;dos en gobiernos anteriores, sabemos lo r&aacute;pido que se desinflan los globos pinchados. Y la velocidad es la misma cuando el motivo del pinchazo es otro. Antes se aguantaba m&aacute;s. Los partidos permit&iacute;an acumular m&aacute;s razones. Como fue el caso de Francisco Camps. El detonante de su abandono fue el cohecho pasivo y no el accidente del metro, precedente obligado cuando se analizan las dimisiones tras muertes evitables. Ante lo ocurrido en la dana, era obligatorio denunciar y presionar para que Carlos Maz&oacute;n dejara la presidencia de la Generalitat, pero no era y no es suficiente. Se acab&oacute; la urgencia cuando cambi&oacute; la persona en el cargo. El acta de diputado es una cuesti&oacute;n grave, pero desgraciadamente menor para el ciudadano medio. Adem&aacute;s, hasta febrero la actividad parlamentaria se pone al ralent&iacute; y el dimitido puede pasar el fr&iacute;o enero en su nueva oficina, con sus asesores y cerca de su casa. Cuando al se&ntilde;alado se le retira el foco, un partido con la base social que tiene el Partido Popular valenciano respira y pone rumbo a lo siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Por muy fuerte que se gritara que hab&iacute;a que votar, estaba claro que no pasar&iacute;a. Porque la legitimidad del PSPV pidiendo unas elecciones en la Comunitat Valenciana que no convoca Pedro S&aacute;nchez en Espa&ntilde;a es, cuanto menos, discutible. Y, sobre todo, porque a quien lo decide no le conviene. Y es una potestad que se gestiona en un despacho y no en la calle. Maz&oacute;n tiene hoy el esca&ntilde;o y el estatus que populares y socialistas han decidido que tenga. Sin limitaciones para designar a su personal, por mucho que indigne a algunos. La soluci&oacute;n transitoria que esperaban en la oposici&oacute;n que fuera la presidencia de P&eacute;rez Llorca es ya, en este comienzo de a&ntilde;o, el proyecto del PPCV para ganar las pr&oacute;ximas elecciones. El fuego enemigo le hace poco da&ntilde;o y le har&aacute; menos cada d&iacute;a. Y la munici&oacute;n de los amigos har&aacute; mella solo en la medida en que alguien se vea fuerte. Para comenzar el a&ntilde;o, el President ha estado en Val&egrave;ncia con Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; y confirmando dos cosas. Que elige de aliada a la &uacute;nica que le puede hacer sombra, como hizo Maz&oacute;n. Y que su intenci&oacute;n es acelerar sin mirar por el retrovisor, ni el central ni los laterales. Tras las vacaciones de Navidad, lo primero de lo que se habla desde la Generalitat es de cuadros de Sorolla. No hay prisa por los presupuestos o por la comisi&oacute;n de la dana. Las infraestructuras educativas de la zona afectada siguen esperando inversiones que no se ejecutan, pero el cierre de la ronda de contactos con alcaldes lo que se&ntilde;ala es la necesidad de acelerar la llegada de los cuadros.
    </p><p class="article-text">
        Llorca trabaja en armarse. Se quiere hacer fuerte en el partido y en el cargo. Aquella eliminaci&oacute;n de la grasa asesorativa qued&oacute; en la campa&ntilde;a y en los primeros meses de gobierno. El a&ntilde;o es decisivo y hay que ir con todo. El equipo que sigue creciendo repite, a quien quiere escuchar, una m&aacute;xima tan simple como elocuente: &ldquo;Hemos venido a ganar&rdquo;. A veces, sorprende que ciertas proyecciones solo las hagan en el PP, como si la historia pol&iacute;tica de esta autonom&iacute;a no la hubieran vivido el resto. Muchos euf&oacute;ricos ante el aplastante rechazo que ha generado Maz&oacute;n en los &uacute;ltimos meses quisieron confundir la parte con el todo. La transversalidad de las manifestaciones y la contestaci&oacute;n que genera la gesti&oacute;n de la riada no es el apoyo social de los populares. Podr&iacute;a ser, quiz&aacute;s en otros lugares lo ser&iacute;a, pero en la Comunitat Valenciana no lo es. Esa lecci&oacute;n ya estaba explicada y m&aacute;s que comprobada electoralmente, aunque en demasiadas ocasiones durante los &uacute;ltimos meses no lo est&aacute; pareciendo.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido judicial del caso dana nos va a deparar todav&iacute;a muchos episodios indignantes o muchas contradicciones entre declaraciones y whatsapps. Y habr&aacute; que seguir preguntando y se&ntilde;al&aacute;ndolas, pero cada d&iacute;a todo eso va a estar m&aacute;s descontado. No deber&iacute;a ocurrir, como enero no deber&iacute;a ser inh&aacute;bil para el parlamento valenciano. Pero es as&iacute; y va a ser muy dif&iacute;cil cambiarlo. Tanto como que llegue lejos la exigencia a P&eacute;rez Llorca para que hable sobre los mensajes entre Maz&oacute;n y Feij&oacute;o el d&iacute;a que se filtran las comunicaciones entre S&aacute;nchez y &Aacute;balos hablando sobre Diana Morant. El PP tiene claro c&oacute;mo quiere que sea su futuro y tiene algo m&aacute;s que confianza en lograrlo. &iquest;Qu&eacute; tiene el resto?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/confianza-futuro_129_12891814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 22:01:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Confianza en el futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El año de la izquierda, o no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ano-izquierda-no_129_12879457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afd68d7d-6fc1-45b9-a13b-c9113b62c3ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El año de la izquierda, o no"></p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de mucho reclamar ir a las urnas, desde parlamentos y en las calles, algunos se han sentado a contemplar c&oacute;mo votan otros. A observar lo que ocurri&oacute; hace algunos domingos en Extremadura y lo que ocurrir&aacute; dentro de unas semanas en Arag&oacute;n. Y no solo a mirar las cifras que dejan esas jornadas. Hay muchos contemplando la opini&oacute;n ciudadana y, sobre todo, el proceso, como si nada tuviera que ver con lo que les tocar&aacute; hacer en breve. Porque, en el m&aacute;s lejano de los casos, en la Comunitat Valenciana queda poco m&aacute;s de un a&ntilde;o para hacer listas electorales. Y eso es pasado ma&ntilde;ana, especialmente cuando hay tanto por hacer y cuando nadie se atreve a encarar la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A la izquierda del PSOE han acordado en Extremadura obviando a Sumar y dicen que les ha salido bien. Claro, porque se conforman con sobrevivir. Pero el ejemplo no puede ser bueno cuando el logro convive con un sesenta por ciento de electores que votan derecha o ultraderecha. Ante esos n&uacute;meros, se pueden felicitar, como han hecho desde postulados conformistas, o se puede reflexionar con seriedad. En un territorio donde la izquierda ha gobernado tradicionalmente, la gente busca mayoritariamente soluciones enfrente y m&aacute;s all&aacute;. Y en un contexto de gran ca&iacute;da socialista, la izquierda solo sale viva. Mostrar satisfacci&oacute;n ante esa realidad es de perdedores. Y en Arag&oacute;n, es cuesti&oacute;n de tiempo confirmar otra vez que las m&uacute;ltiples candidaturas dejan a mucha gente en casa. Y, lo que es peor, dejan miles y miles de papeletas en las urnas que no obtienen representaci&oacute;n y engordan las mayor&iacute;as de las derechas.
    </p><p class="article-text">
        Con ese panorama, se puede seguir de observador o sacar conclusiones y ponerse a trabajar. Pensar y actuar con la idea en el horizonte de que ni sobrevivir ni repetir representaci&oacute;n es un buen resultado. Los valencianos deber&iacute;an tener un modelo alternativo al pacto entre PP y Vox. Esa uni&oacute;n ya no es un tab&uacute; para nadie ni en ning&uacute;n sitio. No es un problema para quienes lo suscriben ni para quienes lo votan. La apelaci&oacute;n al miedo no puede seguir siendo el leitmotiv de la movilizaci&oacute;n. Como tampoco lo ser&aacute;n la dana, ni Maz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Comprom&iacute;s miran a la Chunta Aragonesista como referencia independiente de Madrid, como formaci&oacute;n con implantaci&oacute;n en el terreno. La referencia de los dem&aacute;s va a servir de poco porque el resto de autonom&iacute;as se parecen en casi nada al caso valenciano. Y, especialmente, porque hay mucho por aclarar antes de buscar espejos. En la <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/compromis-escenifica-ruptura-congreso-mico-habla-limitaciones-gobierno-ibanez-no-gobierne-derecha_1_12410360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ruptura interna en el Congreso</a> se ha impuesto la gesti&oacute;n de la urgencia. Se ha taponado la herida para seguir viviendo, pero se ha dejado la infecci&oacute;n cubierta con vendas. D&iacute;a que pasa sin encarar una situaci&oacute;n que est&aacute; muy lejos de la normalidad es d&iacute;a que se pierde para hacer cre&iacute;ble su propuesta. Y sin aclarar su situaci&oacute;n interna, llegar&aacute; el momento de hablar con gente de fuera. En la Comunitat Valenciana queda poco Podem y <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sumar-no-arranca-pais-valenciano-asamblea-fundacional-bloqueada-mes_1_12879052.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay el Sumar que Alberto Ib&aacute;&ntilde;ez y los suyos quieran reconocer porque es dif&iacute;cilmente cuantificable</a>. Y est&aacute; la Esquerra Unida que se esfuerza por reivindicar su federalismo porque, una vez m&aacute;s, la obediencia madrile&ntilde;a se entiende que resta. Es cierto. Y no conviene negar que las alianzas que se impulsar&aacute;n en 2026 desde Madrid condicionar&aacute;n lo que se haga en Val&egrave;ncia, pese a que no hay ministros valencianos de Sumar en el gobierno, ni M&aacute;s Madrid es exportable, ni IU deber&iacute;a marcar el paso desde la lejan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La legislatura entra en su recta final sin que Comprom&iacute;s haya decidido qu&eacute; quiere ser de mayor. Lejos de unirse y de consolidar el proyecto, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/crisis-iniciativa-compromis-agudiza-dimision-15-concejales-diputados_1_10823660.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hoy est&aacute;n m&aacute;s distanciados que cuando salieron del Consell</a>. Pese a la ca&iacute;da de Maz&oacute;n y la movilizaci&oacute;n en la calle, las encuestas no auguran avances electorales. Tampoco las debilidades socialistas se traducen en mayores apoyos. Con casi un tercio de la legislatura consumida, la labor de Marz&agrave; en Bruselas queda lejos, Baldov&iacute; no es m&aacute;s l&iacute;der que hace unos a&ntilde;os y no se han resta&ntilde;ado las heridas con M&oacute;nica Oltra. Junto a todo ello, Podem, ausente de las principales instituciones, no ha superado sus derrotas de 2024, ni el &uacute;ltimo t&iacute;mido renacer demostrado en Extremadura tiene traslaci&oacute;n en las calles valencianas, en las que Esquerra Unida mira y habla sin encontrar el camino para aportar cuantitativa y cualitativamente. 
    </p><p class="article-text">
        La indefinici&oacute;n de la izquierda convive con un PSPV achicando agua. <a href="" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Con el machismo cercenando el ascenso de Pilar Bernab&eacute;</a>, &Aacute;balos tirando hacia abajo de la candidatura que encabez&oacute; Diana Morant, que sigue sin despegar entre la gente pese al annus horribilis del PPCV. Y con rupturas tan sonadas como la de Almussafes, que amenaza con ser la alegor&iacute;a del estado del socialismo valenciano. Ese que otrora obtuvo mayor&iacute;as absolutas, represent&oacute; el feminismo y logr&oacute; candidaturas internas unitarias (m&aacute;s o menos ficticias). Y que hoy suspende alcaldes por denuncias en un canal interno que no consigue ser un acompa&ntilde;amiento para ir al juzgado, rearma la disidencia y solivianta grupos municipales enteros en los pocos lugares donde gobierna. Todo, mientras se pospone la era postMaz&oacute;n de construcci&oacute;n de la alternativa m&aacute;s all&aacute; de la cat&aacute;strofe y la negligencia. Quiz&aacute;s el t&iacute;tulo de esta columna deber&iacute;a ser: El a&ntilde;o de la derecha, o no. De algunos depende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduard Ureña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ano-izquierda-no_129_12879457.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Dec 2025 22:01:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/afd68d7d-6fc1-45b9-a13b-c9113b62c3ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="120514" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/afd68d7d-6fc1-45b9-a13b-c9113b62c3ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="120514" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El año de la izquierda, o no]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/afd68d7d-6fc1-45b9-a13b-c9113b62c3ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
