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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrés Boix Palop]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andres_boix_palop/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrés Boix Palop]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Movilidad urbana, convivencia y derechos en la Valencia del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/andres-boix-movilidad-arguments_132_1639575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9937a76c-9217-4f58-a304-0d2dc2cfbcd6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Varios ciclistas por uno de los tramos del anillo ciclista de Valencia."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La batalla política por la movilidad urbana en Valencia</p></div><p class="article-text">
        Probablemente una de las facetas m&aacute;s visibles, qui&eacute;n sabe si porque se trata de una de las pocas que existen, donde los ciudadanos hemos podido constatar diferencias entre el desempe&ntilde;o de los gobiernos municipales conservadores de Valencia entre 1991 y 2015 y el surgido del &ldquo;Pacte de la Nau&rdquo; que hizo alcalde a Joan Rib&oacute; hace cuatro a&ntilde;os es la que se refiere a las pol&iacute;ticas de movilidad urbana. De hecho, la prensa local m&aacute;s conservadora y los partidos de la oposici&oacute;n (tanto C&rsquo;s y PP como Vox; que ha entrado en tromba en campa&ntilde;a empleando tambi&eacute;n, precisamente, esta cuesti&oacute;n) se han ce&ntilde;ido en estos a&ntilde;os pr&aacute;cticamente en exclusiva a este tema a la hora de criticar la gesti&oacute;n de Comprom&iacute;s (muy especialmente), PSPV y Podem. No parece que el resto de las pol&iacute;ticas municipales desarrolladas, m&aacute;s all&aacute; de que la oposici&oacute;n siempre piensa que la ciudad podr&iacute;a estar m&aacute;s limpia, ser m&aacute;s segura o aprobar los desarrollos urban&iacute;sticos de manera m&aacute;s presta, generen excesivo desacuerdo estructural. En cambio, la apuesta del pacte de la Nau, y m&aacute;s en concreto de su concejal de movilidad Giuseppe Grezzi, por ampliar la red de carriles-bici de la ciudad a costa de espacio hasta ahora destinado al autom&oacute;vil, junto a leves incrementos y adecentamientos de zonas peatonales, ha desatado una tormenta pol&iacute;tica y medi&aacute;tica de enormes proporciones y, la verdad, digna de mejor causa.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&eacute;mica es tanto m&aacute;s sorprendente cuanto la pol&iacute;tica de movilidad que se ha desarrollado desde 2015 es, en contra de lo que pudiera parecer por la reacci&oacute;n suscitada, m&aacute;s bien modesta. Basta para ello comparar lo realizado, unos 35 km de carril-bici en estos cuatro a&ntilde;os, con lo que preve&iacute;a el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de la ciudad de Valencia, aprobado en 2013, recordemos, por una corporaci&oacute;n municipal donde el Partido Popular ten&iacute;a una c&oacute;moda mayor&iacute;a absoluta. En este Plan de Movilidad no s&oacute;lo se conten&iacute;an la mayor&iacute;a de los carriles-bici que se han ejecutado (por ejemplo, el ic&oacute;nico carril, por cuanto todos los partidos de la oposici&oacute;n se han hecho fotos en &eacute;l prometiendo su reversi&oacute;n caso de ganar las elecci&oacute;n, de l&rsquo;avinguda del Regne de Val&egrave;ncia) y se especificaba que en el futuro todas estas infraestructuras deber&iacute;an hacerse en calzada y nunca por las aceras, sino que adem&aacute;s se preve&iacute;an otros muchos m&aacute;s ambiciosos que, a d&iacute;a de hoy, no se han hecho: sirva de ejemplo la previsi&oacute;n contenida en el mismo de un carril-bici por las Grans Vies de la ciudad y, en concreto, tambi&eacute;n por la Gran Via del Marqu&eacute;s del Turia. Cualquier ciudadano con inter&eacute;s por estas cuestiones y lo que se preve&iacute;a en el mencionado plan aprobado por el Partido Popular, por lo dem&aacute;s de una buena factura t&eacute;cnica y previo un estudio de la movilidad en la ciudad m&aacute;s que completo, <a href="http://www.ayto-valencia.es/ayuntamiento/trafico.nsf/vDocumentosTituloAux/13E8AC560711B1ADC1257C5B0041648A?OpenDocument&amp;bdOrigen=ayuntamiento%2Ftrafico.nsf&amp;idapoyo=&amp;lang=1&amp;nivel=6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo tiene a su disposici&oacute;n en la web del Ajuntament de Val&egrave;ncia</a>, por lo que la consulta y comprobaci&oacute;n de estos (y otros) extremos no puede ser m&aacute;s sencilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo los planes municipales aprobados hace ya 6 a&ntilde;os para planificar la movilidad urbana en la ciudad, sino las propias promesas de partidos como PP y C&rsquo;s en la campa&ntilde;a de 2015 muestran hasta qu&eacute; punto lo realizado en la ciudad de Valencia por el gobierno de la Nau, por mucho que valiente a la vista de la reacci&oacute;n suscitada, no deja de ser una realizaci&oacute;n humilde. As&iacute;, <a href="https://ppcv.com/noticias/-rita-barbera-presenta-el-programa-electoral-del-pp-para-valencia-521-propuestas-que-son-un-proyecto-de-futuro-para-los-valencianos-/16277" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el PP promet&iacute;a en su programa electoral hacer en cuatro a&ntilde;os 100 km</a> de nuevo carril-bici ocupando espacio de la calzada. Ni m&aacute;s ni menos que el triple de lo que se ha ejecutado en medio de una escandalera enorme. Por su parte, C&rsquo;s promet&iacute;a hacer a&uacute;n m&aacute;s carriles-bici segregados que el PP, hablando en ocasiones en algunos m&iacute;tines de doblar esas cifras y abundaba en la idea de <a href="http://epoca1.valenciaplaza.com/ver/152798/fernando-giner-valencia-debe-ser-la-amsterdam-del-mediterraneo-en-el-uso-de-la-bicicleta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convertir Valencia en &ldquo;la &Aacute;msterdam del Mediterr&aacute;neo&rdquo;</a>. Huelga decir que las restricciones al veh&iacute;culo privado y al aparcamiento en el centro que son a d&iacute;a de hoy norma en la ciudad holandesa, incluyendo una casi completa peatonalizaci&oacute;n, est&aacute;n lej&iacute;simos de lo que tenemos en Valencia. Asimismo, los Pa&iacute;ses Bajos invierten casi 35 euros por habitante al a&ntilde;o en infraestructura ciclista (<a href="https://www.forbes.com/sites/carltonreid/2018/11/26/dutch-government-invests-extra-e345m-to-get-even-more-people-on-bicycles/#11d0c5043bc6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con un excelente retorno, por cierto, en t&eacute;rminos de salud y ambientales</a>). Eso supondr&iacute;a, trasladado a Valencia (800.000 habitantes), una inversi&oacute;n anual de unos 28 millones de euros. Es decir, m&aacute;s de diez veces el dinero que se est&aacute; dedicando en estos momentos en nuestra ciudad a infraestructura ciclista. Simplemente a partir de los programas y promesas electorales que presentaron PP y C&rsquo;s en 2015 podr&iacute;amos, pues, realizar muchas cr&iacute;ticas al desempe&ntilde;o del govern de la Nau en estos a&ntilde;os, pero en un sentido radicalmente contrario al que estamos leyendo y escuchando estos d&iacute;as. Mar&iacute;a Jos&eacute; Catal&aacute; y Fernando Giner deber&iacute;an explicar por qu&eacute; no est&aacute;n exigiendo m&aacute;s inversi&oacute;n y m&aacute;s carriles-bici, cuando sus partidos y ellos mismos se afirmaban no hace tanto tiempo defensores de ir mucho m&aacute;s all&aacute;, pero mucho, de lo realizado estos a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">Algunas razones de peso para abandonar las viejas pol&iacute;ticas y abrazar un nuevo modelo de movilidad</h3><p class="article-text">
        El caso es que no lo tendr&iacute;an f&aacute;cil, y quiz&aacute;s por eso no realizan el ejercicio, porque la postura correcta, como por lo dem&aacute;s muestran todos los ejemplos europeos comparados, era la que defend&iacute;an hace unos a&ntilde;os. Basta analizar la evoluci&oacute;n de la movilidad urbana en el resto del continente, pero tambi&eacute;n en las ciudades espa&ntilde;olas medianas, para constatar una evoluci&oacute;n hacia un dise&ntilde;o urbano donde las peatonalizaciones en el centro son la norma y la circulaci&oacute;n en coche por ciudad se restringe enormemente (siendo las avenidas de tres y cuatro carriles una absoluta excepci&oacute;n y las velocidades mayores a 30 km en zona urbana inconcebibles). En este sentido, la anomal&iacute;a de Valencia es que tenemos todav&iacute;a un centro accesible en coche, incluyendo la zona central de actividad de la ciudad, la hoy llamada plaza del Ayuntamiento, convertida en inmensa rotonda, lo que es algo absolutamente &uacute;nico ya a estas alturas en Espa&ntilde;a, as&iacute; como una red de avenidas generos&iacute;simas en carriles para los coches con una velocidades de circulaci&oacute;n alt&iacute;simas y peligrosas. No es extra&ntilde;o, por ello, que <a href="https://ec.europa.eu/transport/road_safety/specialist/statistics_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tasa de siniestralidad y de muertes por atropello de viandantes y ciclistas en Valencia sea de las m&aacute;s altas de las ciudades de su tama&ntilde;o </a>entre los pa&iacute;ses de Europa occidental.
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                </figure><p class="article-text">
        Junto a consideraciones obvias de seguridad y de reparto del espacio p&uacute;blico, pues no puede permitirse que sea monopolizado en beneficio de la reducida fracci&oacute;n de ciudadanos que se empe&ntilde;an en hacer uso del coche en todos sus desplazamientos y del a&uacute;n m&aacute;s peque&ntilde;o porcentaje que s&iacute; lo puede necesitar (a los que hay que ofrecer alternativas, que en parte pasan por <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4823459" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impedir o dificultar a los del primer grupo se&ntilde;alado que sigan acudiendo en coche a todas partes</a>), la dimensi&oacute;n ambiental supone otro vector obvio que nos empuja en la misma direcci&oacute;n. A estas alturas no parece necesario incidir en los retos que plantea el cambio clim&aacute;tico a escala global. Pero como este tipo de problemas globales, que afectan poco al d&iacute;a a d&iacute;a de los ciudadanos y requieren que no s&oacute;lo cambiemos nuestros h&aacute;bitos sino que lo haga mucha m&aacute;s gente en todo el planeta son dif&iacute;ciles banderines de enganche, mejor recordar algunos de los efectos de la contaminaci&oacute;n que sufre Valencia que inciden directamente sobre sus vecinos en forma de problemas respiratorios, alergias, asmas y dem&aacute;s. La incidencia de este tipo de dolencias se ha multiplicado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en paralelo al aumento de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica y la relaci&oacute;n causal entre esta &uacute;ltima y aqu&eacute;llas, adem&aacute;s, est&aacute; ya m&aacute;s que acreditada y establecida. <a href="https://www.eea.europa.eu/media/newsreleases/many-europeans-still-exposed-to-air-pollution-2015/premature-deaths-attributable-to-air-pollution" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El n&uacute;mero exacto de muertes directamente vinculadas a esta situaci&oacute;n puede ser discutible</a>, pero nadie que haya tenido a una persona cercana aquejada de este tipo de problemas ignora ya hasta qu&eacute; punto la contaminaci&oacute;n las agrava. Otro colectivo particularmente afectado son los ni&ntilde;os, en particular los m&aacute;s peque&ntilde;os. Enfermedades pr&aacute;cticamente anecd&oacute;ticas hace a&ntilde;os, como las bronquiolitis, son ahora una plaga entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, como cualquiera que est&eacute; rodeado de parejas en edad reproductiva puede comprobar. <a href="https://www.levante-emv.com/valencia/2017/11/26/contaminacion-problema-valencia/1646834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La contaminaci&oacute;n en la ciudad de Valencia</a>, muy vinculada al enorme incremento del tr&aacute;fico metropolitano y a la actividad del puerto (<a href="https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2019/02/07/criticas-ampliacion-puerto-valencia-contaminacion/1832092.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asunto &eacute;ste sobre el que tambi&eacute;n habr&iacute;a que actuar a la mayor brevedad</a>), ambas altamente nocivas, deber&iacute;a ser mucho menor de lo que es, por tener un r&eacute;gimen de brisas regular. Sin embargo, la ausencia de medidas decididas para atajar las fuentes de poluci&oacute;n est&aacute; provocando que, incre&iacute;blemente, tengamos uno de los aires m&aacute;s contaminados de Espa&ntilde;a e, incluso, de Europa.
    </p><h3 class="article-text">Una nueva pol&iacute;tica de movilidad urbana para Valencia y su &aacute;rea metropolitana</h3><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de movilidad que necesita una ciudad como Valencia, para mejorar la vida de los vecinos en todas estas vertientes, son bastante obvias y requieren de la defensa y profundizaci&oacute;n de los pasos ya acometidos. En este sentido, es tambi&eacute;n exigible a los medios de comunicaci&oacute;n valencianos que, en lugar de difundir cuestionables y alarmistas informaciones sobre atascos puntuales en algunas v&iacute;as (cuya fluidez es puesta de manifiesto a diario por los ciudadanos que pasean o circulan por ellas y comparten regularmente, at&oacute;nitos, fotos que muestran hasta qu&eacute; punto la catastrofista visi&oacute;n sobre la situaci&oacute;n de las mismas que suelen difundir los grandes medios no se compadece con la realidad), pasen a informar sobre los efectos de la contaminaci&oacute;n y la situaci&oacute;n real de la movilidad urbana y metropolitana en Valencia, sus problemas y la imperiosa necesidad de reorientar no pocas inversiones que se hace cada d&iacute;a m&aacute;s patente. Resulta muy llamativo el desinter&eacute;s de nuestros medios de comunicaci&oacute;n, al menos hasta la fecha, por dar informaci&oacute;n completa y rigurosa sobre estas cuestiones, m&aacute;xime cuando es relativamente f&aacute;cil lograr datos y contrastarlos con el ejemplo comparado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, y para una ciudad de unos 800.000 habitantes y un &aacute;rea metropolitana de mill&oacute;n y medio de habitantes, es llamativo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cercan%C3%ADas_Valencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el p&eacute;simo servicio de cercan&iacute;as que ofrece Renfe</a> y su estancamiento desde hace ya una d&eacute;cada larga, en torno a 15 millones de pasajeros anuales que no se incrementan porque, sencillamente, el servicio ofrecido no es competitivo. Se trata de una cifra rid&iacute;cula, que tiene que ver con una gesti&oacute;n tercermundista (trenes anticuados, frecuencias lamentables, tiempos de viaje de hace un siglo) de ejes como el de la A3 (l&iacute;neas C-3 y C-4), la directa inexistencia de servicio digno de ese nombre en zonas como la del valle del Palancia (C-5) y la saturaci&oacute;n y falta de frecuencias en las &uacute;nicas l&iacute;neas que s&iacute; dan un servicio m&aacute;s o menos digno a ejes de comunicaci&oacute;n b&aacute;sicos, como el norte hacia Castell&oacute; (C-6), el sur hacia Gandia (C-1) y el sudoeste hacia X&agrave;tiva (C-2). Al margen de la necesidad de invertir para evitar estos problemas, el hecho &uacute;nico de que una ciudad de casi un mill&oacute;n de habitantes siga careciendo de estaci&oacute;n y t&uacute;nel pasantes, esperados desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os (ya fueron previstos en el PGOU de 1988) por la nula inversi&oacute;n estatal, limita adem&aacute;s enormemente las posibilidades de la red de Cercan&iacute;as. Por contrastar, y a pesar de sus carencias y la necesidad de inversiones y de mejoras (especialmente en las l&iacute;neas que cubren el eje del T&uacute;ria, con tiempos de viaje y frecuencias inaceptables), <a href="https://www.vialibre-ffe.com/noticias.asp?not=26854" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ferrocarils de la Generalitat Valenciana (FGV) transporta a unos 70 millones de viajeros al a&ntilde;o</a>, con incrementos acumulados desde 2015 de m&aacute;s de un 10%. Mientras tanto, la mucho m&aacute;s humilde <a href="http://emtvalencia.info/es/2019/01/la-emt-ha-registrado-961-millones-de-viajeros-en-2018-600-000-mas-que-en-2017/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Empresa Municipal de Transports (EMT) de Valencia transporta al a&ntilde;o casi a 100 millones de viajeros </a>en sus autobuses, tambi&eacute;n con incrementos acumulados de m&aacute;s de un 10% de los pasajeros en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. El contraste con la dejadez de Renfe y sus cercan&iacute;as es enorme. Habr&iacute;a que exigir inversiones en consonancia con estas necesidades, pues es inaceptable, adem&aacute;s, que el Ministerio de Fomento del Gobierno de Espa&ntilde;a se empe&ntilde;e en dilapidar recursos p&uacute;blicos en obras de dudosa necesidad (ampliaciones de las diversas entradas en autom&oacute;vil a la ciudad de Valencia o del <em>by-pass,</em> todas ellas ya en marcha) cuando hay carencias mucho m&aacute;s graves y, por ello, actuaciones que deber&iacute;an ser prioritarias sin atender. Por supuesto, y como guinda, la integraci&oacute;n tarifaria de los medios p&uacute;blicos de transporte en el &aacute;rea metropolitana sigue sin ser completa por culpa de&hellip; la negativa de Fomento a incluir a Renfe en la misma.
    </p><p class="article-text">
        Respecto de las pol&iacute;ticas estrictamente urbanas en materia de movilidad, las l&iacute;neas b&aacute;sicas est&aacute;n ya plasmadas en el PMUS de 2013 (recordemos, aprobado por el PP), que habr&iacute;a de aplicarse en su integridad y desarrollarse de manera ambiciosa a la menor brevedad. As&iacute;, hay que completar todos los itinerarios y grandes ejes de movilidad peatonal que se preve&iacute;an en el mencionado Plan, combinando esto con una generalizada ampliaci&oacute;n de aceras y mejora de pasos peatonales, porosidad para el paseo y calidad urbana (sombras, seguridad&hellip;) que incentiven los desplazamientos a pie. Junto a ello, ha de proseguirse con la pol&iacute;tica de movilidad de estos a&ntilde;os, en forma de construcci&oacute;n de carriles-bici, que han de ir siempre por calzada. El objetivo a corto plazo ha de ser que todas las v&iacute;as de dos o m&aacute;s carriles de la ciudad cuenten con carriles-bici segregados en los dos sentidos de circulaci&oacute;n antes de 2023, mientras que las v&iacute;as de un solo carril deber&iacute;an ser siempre v&iacute;as con velocidad m&aacute;xima a 20km/h que permitan la convivencia de todo tipo de veh&iacute;culos (y la circulaci&oacute;n en contradirecci&oacute;n, como en el resto de Europa, de los veh&iacute;culos que no son a motor). Se trata de objetivos sencillos y globales, f&aacute;ciles de lograr a corto plazo y que conllevan un dise&ntilde;o de ciudad y de la movilidad coherente, que han de ir acompa&ntilde;ados de la paulatina mejora (que requiere de m&aacute;s inversi&oacute;n) de la calidad urbana de estas intervenciones (arbolado, segregaci&oacute;n blanda, mejora del pavimento) y, por supuesto, de la total restricci&oacute;n al tr&aacute;fico a motor privado, salvo para residentes, de todo el centro de la ciudad (al menos, desde la ronda interior hacia adentro). Una movilidad urbana as&iacute; dise&ntilde;ada, como es obvio, ha de ser completada por una reordenaci&oacute;n ambiciosa de las l&iacute;neas de la EMT, as&iacute; como de una potenciaci&oacute;n de su uso, ofreciendo tarifas reducidas para colectivos vulnerables que incluso deber&iacute;a tender a medio plazo hacia la gratuidad del servicio, en l&iacute;nea con lo que ya empieza a ocurrir en algunas ciudades europeas. Todas estas medidas, as&iacute; como las propuestas a escala metropolitana, se complementan unas a otras y producen a&uacute;n mejores y mayores efectos cuando se ponen en marcha conjuntamente, pero es evidente que ello no empece para que se hayan de ir desarrollando, al menos, todas aquellas que sea posible poner en marcha a partir de la disponibilidad presupuestaria existente en cuanto sea posible.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nada de lo aqu&iacute; se&ntilde;alado, sorprendentemente, est&aacute; siendo tratado por los medios de comunicaci&oacute;n ni forma parte del debate pol&iacute;tico. Ni del de campa&ntilde;a, m&aacute;s encendido; ni del ordinario, m&aacute;s estructural.  Vivimos una situaci&oacute;n surrealista donde se critica por supuestos excesos a quienes, si han pecado por algo estos a&ntilde;os, ha sido m&aacute;s bien de prudentes (con una cautela quiz&aacute;s comprensible, dada la virulenta reacci&oacute;n y la escasez de fondos p&uacute;blicos disponibles, pero que sinceramente ha sido mayor de la deseable) y por no apostar con mucha m&aacute;s profundidad por una transformaci&oacute;n global de la movilidad urbana en Valencia. Donde los medios de comunicaci&oacute;n publican portadas casi a diario con quejas absurdas respecto de carriles-bici y medidas de pacificaci&oacute;n del tr&aacute;fico mientras nada se informa sobre los problemas graves de movilidad urbana y metropolitana y de contaminaci&oacute;n que padecemos. Donde la ciudad oficial, el debate sobre la misma y la conversaci&oacute;n p&uacute;blica de medios y pol&iacute;ticos van en una direcci&oacute;n que nada tiene que ver con el signo de los tiempos, lo que se hace en todas las ciudades a las que nos querr&iacute;amos parecer&hellip; ni con lo que hacen los ciudadanos en su d&iacute;a a d&iacute;a, que inundan de bicicletas, patinetes el&eacute;ctricos y otros veh&iacute;culos sostenibles cada carril-bici que se inaugura a las pocas horas de la puesta en servicio de la infraestructura, hasta el punto de que el anillo ciclista de la ronda interior, con puntos con m&aacute;s de 5.000 circulaciones diarias, se ha convertido ya muy probablemente (<a href="https://www.valencia.es/ayuntamiento/trafico.nsf/fCategoriaVista?ReadForm&amp;Categoria=Sincat&amp;Vista=vCategoriaDescargasV&amp;titulo=Desc%E0rregues&amp;lang=2&amp;nivel=7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a partir de los datos disponibles</a>) en la v&iacute;a por donde m&aacute;s bicicletas pasan en alguno de sus puntos cada d&iacute;a de todos los pa&iacute;ses de la cuenca del Mediterr&aacute;neo. Tarde o temprano tendremos que abandonar el estado de negaci&oacute;n en que vive la Valencia oficial y hacer caso a esta Valencia real, porque la cosa cae por su propio peso. Tanto que, en el fondo, si hay un aspecto en que da un poco igual qui&eacute;n gane las pr&oacute;ximas elecciones municipales es justamente este. Tanto el PSPV, a pesar de las manifiestas reticencias que ha venido expresando sobre estas pol&iacute;ticas, como PP y C&rsquo;s, con sus cr&iacute;ticas abiertas al modelo, e incluso Vox, que las asume multiplicadas y ampliadas, caso de que ganaran las elecciones y fueran los llamados a regir los destinos de la ciudad de Valencia, tendr&iacute;an que hacer exactamente lo mismo que se ha venido haciendo y acabar&iacute;an por adoptar las l&iacute;neas de acci&oacute;n se&ntilde;aladas. Quien gane las pr&oacute;ximas elecciones, por ejemplo, y sea quien sea, deber&aacute; cerrar el centro urbano al tr&aacute;fico de veh&iacute;culos privados a motor tarde o temprano. Ni la din&aacute;mica europea ni la ciudadana interna permitir&aacute;n otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia&ndash;Estudi General, autor con la Profesora Reyes Marzal Raga del libro &ldquo;Ciudad y movilidad. La regulaci&oacute;n de la movilidad urbana sostenible&rdquo;, PUV, 2014. Miembro de la Mesa de la Mobilitat de Val&egrave;ncia desde lsu creaci&oacute;n.</em><strong>Andr&eacute;s Boix Palop</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/andres-boix-movilidad-arguments_132_1639575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Mar 2019 20:58:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Movilidad urbana, convivencia y derechos en la Valencia del siglo XXI]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gallina dels ous de ciment de Benimaclet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gallina-dels-ous-ciment-benimaclet_129_7993809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El que ha passat darrerament a la ciutat de Val&egrave;ncia amb el debat p&uacute;blic i pol&iacute;tic sobre el PAI de Benimaclet i com hauria de fer-se la planificaci&oacute; urban&iacute;stica futura del barri ha estat una novetat molt saludable a una ciutat on, durant massa anys, les decisions sobre aquestes q&uuml;estions, amb les conseq&uuml;&egrave;ncies associades que tots hi tenim al cap (i m&eacute;s aquests dies), s&rsquo;han pres a despatxos sense massa llums, taqu&iacute;grafs ni explicacions. Josep Sorribes, tamb&eacute; des d&rsquo;aquestes p&agrave;gines en algunes ocasions, per&ograve; sobretot al seu magn&iacute;fic llibre<em> Mis queridos promotores</em>, ple de dades sobre el tema, ha explicat moltes vegades com l&rsquo;urbanisme a la ciutat de Val&egrave;ncia no nom&eacute;s &eacute;s que haja estat fet a la mida dels promotors i propietaris de s&ograve;l, &eacute;s que directament han estat ells qui l&rsquo;han dissenyat la major part de les vegades. La lluita ve&iuml;nal a Benimaclet ha fet que, per primera vegada des de l&rsquo;aprovaci&oacute; del Pla General de 1988, estem tots parlant d&rsquo;urbanisme i de com fer ciutat. I &eacute;s una molt bona not&iacute;cia.
    </p><p class="article-text">
        Com passa sempre que es comen&ccedil;a a parlar en p&uacute;blic de determinats temes, alguns tab&uacute;s o visions assumides que semblaven, fins eixe moment, evid&egrave;ncies inq&uuml;estionables -encara que no eren, necess&agrave;riament, correctes- comencen a caure amb sorprenent facilitat. Un mantra molt est&eacute;s, en este sentit, era que la mera previsi&oacute; d&rsquo;edificabilitat pel planejament, tot i no trobar-se aquest encara executat, es &ldquo;patrimonialitzava&rdquo; per la persona propiet&agrave;ria dels terrenys i que, per tant, qualsevol minoraci&oacute; d&rsquo;aquesta edificabilitat al planejament havia d&rsquo;indemnitzar-se (el que comportava la pr&agrave;ctica impossibilitat de &ldquo;desfer&rdquo; creixements urban&iacute;stics ja projectats). Despr&eacute;s de fer la ronsa durant un temps, l&rsquo;Ajuntament de Val&egrave;ncia i els seus serveis d&rsquo;urbanisme han reconegut finalment, amb tota normalitat i en aquest mateix sentit, que jur&iacute;dicament no passaria res ni hauria impediments legals per canviar la planificaci&oacute; urban&iacute;stica encara no executada, sense necessitat d&rsquo;indemnitzar els propietaris per les meres expectatives encara no concretades. Aix&ograve; permet comen&ccedil;ar a parlar per primera vegada seriosament a Benimaclet, per&ograve; tamb&eacute; a d&rsquo;altres barris de la ciutat (i, saltant d&rsquo;escala, a moltes altres zones del nostre pa&iacute;s/territori)&ldquo;, sobre si t&eacute; sentit mantindr&eacute; una planificaci&oacute; urban&iacute;stica de fa quatre d&egrave;cades que, necess&agrave;riament, no es correspon a dia de hui ni amb les previsions de creixement demogr&agrave;fic real de la ciutat ni, sobretot, amb les exig&egrave;ncies ambientals, de planificaci&oacute; i de repartiment de l&rsquo;espai urb&agrave; actualment imperants arreu d&rsquo;Europa. Tamb&eacute;, i per primera vegada que recordem, en aquest cas s&rsquo;ha rebutjat un projecte d&rsquo;urbanitzaci&oacute; presentat pels promotors de torn que, encara que complia amb les exig&egrave;ncies legals m&iacute;nimes contingudes a les normes urban&iacute;stiques, no estava alineat amb les exig&egrave;ncies de planificaci&oacute;, tipologies i model de ciutat que els nostres representants consideren adequat. Com a conseq&uuml;&egrave;ncia, la delegaci&oacute; d&rsquo;urbanisme de l&rsquo;Ajuntament de Val&egrave;ncia ha decidit desenvolupar el projecte d&rsquo;ordenaci&oacute; per gesti&oacute; directa, &ccedil;o &eacute;s, directament sota la responsabilitat i decisions dels poders p&uacute;blics.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;, com que &eacute;s nova, ens t&eacute; una mica despistades a totes. Per exemple, que els dos socis de govern hagen discutit en p&uacute;blic sobre quin model preferirien per una futura proposta d&rsquo;ordenaci&oacute; per al barri ha tingut tothom molt entretingut. Per&ograve;, en realitat, que els diferents partits pol&iacute;tics amb representaci&oacute; tinguen idees diferents sobre una q&uuml;esti&oacute; clau com &eacute;s l&rsquo;urbanisme i com repartir l&rsquo;espai p&uacute;blic i les rendes que se&rsquo;n deriven no &eacute;s sin&oacute; natural...com tamb&eacute; &eacute;s molt bona not&iacute;cia que cadasc&uacute; ens explique el seu model i tracte de conv&egrave;ncer-nos dels seus avantatges. Igual que &eacute;s molt positiu que al debat hi participen ve&iuml;ns i ve&iuml;nes amb diferents visions, condicions i necessitats. O que seria fant&agrave;stic que a aquesta din&agrave;mica s&rsquo;hi afegiren els partits de l&rsquo;oposici&oacute;. Estem comen&ccedil;ant a aprendre a fer cam&iacute; i, de vegades, ens entestem en veure cacofonia en els naturals balbotejos de qui est&agrave; aprenent a parlar un nou idioma, en aquest cas el d&rsquo;un urbanisme mes participat i decidit pels poders p&uacute;blics.
    </p><p class="article-text">
        Encara ens queden, per&ograve;, algunes passes m&eacute;s per fer. Per exemple, assumir tamb&eacute; amb normalitat, i poder parlar en p&uacute;blic del tema per prendre les decisions que pertoquen tenint en compte aquest element central, que quan parlem d&rsquo;urbanisme tamb&eacute; parlem de diners. Per als poder p&uacute;blics locals, aix&iacute; com per a molts propietaris i moltes propiet&agrave;ries, aix&iacute; com per a grans branques de negoci essencials pel model econ&ograve;mic valenci&agrave;, l&rsquo;urbanisme ha estat la veritable gallina dels ous de ciment a la que tants i tantes s&rsquo;han encomanat i continuen aclamant-se. Encara que siga massa vegades tractat com un sobreent&egrave;s, tots tenim clar que al darrere de determinades decisions hi ha una expectativa de lucre de molts agents, incloent-hi tamb&eacute; una col&middot;lectivitat local que extrau, en major o menor mesura, en forma de transformacions urban&iacute;stiques i d&rsquo;equipaments p&uacute;blics, un rendiment associat directament a la rendibilitat que reconeix al proc&eacute;s de transformaci&oacute; concret en cada PAI.
    </p><p class="article-text">
        Parlar del futur del barri de Benimaclet i del seu PAI no &eacute;s nom&eacute;s, encara que siga una vict&ograve;ria hist&ograve;rica ja aconseguida que aix&iacute; haja estat, parlar amb els seus ve&iuml;ns i ve&iuml;nes i donar-los una veu privilegiada i recuperar la capacitat de planificaci&oacute; i ordenaci&oacute; &uacute;ltima per l&rsquo;ajuntament i els nostres representants, en compte de deixar aquesta feina, com ha estat la norma fins ara, en mans de les empreses promotores. Parlar del futur del barri i de tota la seua &agrave;rea d&rsquo;influ&egrave;ncia obliga tamb&eacute; a parlar dels diners que costa urbanitzar amb unes condicions i objectius o uns altres i discutir sobre qui hauria de pagar-ho (tota la ciutat, per ser infraestructures per totes o nom&eacute;s el barri amb els rendiments que s&rsquo;hi puguen obtindre?). &Eacute;s debatre sobre quina edificabilitat seria raonable a partir del que costaria fer coses i com de necessaris pensem que s&oacute;n, o de quins equipaments volem i quant estem disposats a posar per tindre-los. &Eacute;s assumir el cost de protegir determinats b&eacute;ns ambientals i patrimonials, com l&rsquo;horta de la ciutat, i analitzar els costos d&rsquo;una aposta estrat&egrave;gica que tamb&eacute; &eacute;s econ&ograve;mica. I &eacute;s, en definitiva, comen&ccedil;ar a dir en p&uacute;blic que a la gallina d&rsquo;ous de ciment haurem de posar-li l&iacute;mits en termes de quants diners hi haurien de tindre a guanyar promotors i propietaris.
    </p><p class="article-text">
        Ens hem acostumat que les transformacions urbanes es facen nom&eacute;s per iniciativa privada, amb una m&eacute;s que escarida intervenci&oacute; p&uacute;blica, perqu&egrave; les Administracions s&rsquo;han acostumat a la comoditat de no haver de gestionar aquests processos. I aleshores els promotors, que han passat a ser essencials, s&rsquo;han acostumat a fer les operacions fent-se pr&egrave;viament amb suficient s&ograve;l com per obtindre quantioses plusv&agrave;lues que els han de compensar sobradament els esfor&ccedil;os. El model &eacute;s pervers, perqu&egrave; acaba condicionant tot el planejament i totes les decisions, per&ograve; per eixir-ne el primer que hem de fer &eacute;s identificar amb claredat quines plusv&agrave;lues considerem justificades i quin guany econ&ograve;mic considerem just pels actors privats que ajuden a la transformaci&oacute; urban&iacute;stica. &Eacute;s a dir, hem de comen&ccedil;ar a fer n&uacute;meros seriosament. Com deia ja fa m&eacute;s de tres segles Leibniz, de vegades hi ha pol&egrave;miques que no requereixen tant de discutir com de calcular. En aquest cas, haur&iacute;em de calcular, senzillament, a partir de quin punt un benefici econ&ograve;mic privat no se justifica en cap cas perqu&egrave; la iniciativa p&uacute;blica (o altres models m&eacute;s cooperatius i participats d&rsquo;iniciativa privada) podrien sens dubte fer la feina amb iguals garanties. I, a partir d&rsquo;ah&iacute;, podr&iacute;em iniciar el debat sobre com hem de gestionar una situaci&oacute; com la de Benimaclet... i com la de la resta de la ciutat. Estem donant les primeres passes, i encara tenim molt de marxa per fer, per&ograve; la bona not&iacute;cia &eacute;s que sembla que entre tots tenim clar quin &eacute;s el cam&iacute; que volem encetar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Cl&agrave;udia Gimeno Fern&aacute;ndez i Andr&eacute;s Boix Palop. Professors de Dret Administratiu a la Universitat de Val&egrave;ncia (Estudi General). Disclaimer: Ambd&oacute;s autors han participat en la redacci&oacute; d&rsquo;un informe sobre la situaci&oacute; jur&iacute;dica del PAI de Benimaclet i les possibilitats d&rsquo;introduir-hi modificacions per enc&agrave;rrec de Cuidem Benimaclet i de l&rsquo;Associaci&oacute; de Ve&iuml;ns de Benimaclet.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clàudia Gimeno Fernández, Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gallina-dels-ous-ciment-benimaclet_129_7993809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jun 2021 16:52:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La gallina dels ous de ciment de Benimaclet]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la reforma constitucional necesaria… y de la que parece a día de hoy posible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/reforma-constitucional-necesaria-parece-posible_132_2744423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59306d46-58a2-406d-b840-09594fd7b1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de los padres de la Constitución española."></p><p class="article-text">
        <strong>En torno a la evidente necesidad de una reforma constitucional en Espa&ntilde;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola acaba de entrar en su cuadrag&eacute;simo a&ntilde;o de existencia con la melancol&iacute;a y autocuestionamiento que, pasada la alegr&iacute;a infantil y la ambiciosa confianza de la juventud, suelen considerarse asociados a la asunci&oacute;n de la madurez. Por primera vez desde 1978 el consenso sobre sus insuficiencias y la necesidad de su reforma parece casi general. Y ello con independencia de que se reconozca con m&aacute;s o menos generosidad el papel positivo jugado tanto por el texto constitucional como por el consenso del que &eacute;ste es consecuencia, que permitieron un tr&aacute;nsito, la por esta raz&oacute;n llamada &ldquo;transici&oacute;n&rdquo; a la democracia, por medio del cual, a cambio de muchas renuncias y transacciones, se logr&oacute; el establecimiento en Espa&ntilde;a de una democracia liberal y un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho plenamente homologables a los europeos, sin excesiva violencia pol&iacute;tica (Baby, 2018, ha revisado recientemente las cifras y datos demostrando que el car&aacute;cter enteramente pac&iacute;fico de la transici&oacute;n espa&ntilde;ola es un mito, pero sus datos globales no dejan de ilustrar un proceso que, en lo sustancial, no es violento) y con un per&iacute;odo de asentamiento relativamente corto en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Durante la mayor parte de estos a&ntilde;os el relato dominante en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica ha sido la celebraci&oacute;n del &eacute;xito que supuso esa normalizaci&oacute;n democr&aacute;tica, culminada con la entrada de Espa&ntilde;a en 1986, menos de una d&eacute;cada despu&eacute;s de la entrada en vigor del texto constitucional, en las entonces Comunidades Europeas (hoy Uni&oacute;n Europa) certificando as&iacute; la plena equiparaci&oacute;n de la democracia espa&ntilde;ola con el resto de Europa occidental, tras d&eacute;cadas de excepcionalidad (Boix Palop, 2013: 88-90). Las posiciones m&aacute;s cr&iacute;ticas, o que se&ntilde;alaban algunas de las carencias e insuficiencias del pacto constitucional y de su traslaci&oacute;n jur&iacute;dica, eran m&aacute;s bien excepcionales y marginales, bien por provenir de los extremos (poco representativos) del espectro pol&iacute;tico, bien por ser la consecuencia de reflexiones acad&eacute;micas cuya traslaci&oacute;n al debate p&uacute;blico era relativamente inhabitual (respecto de las cr&iacute;ticas acad&eacute;micas surgidas en los primeros 25 a&ntilde;os de vigencia de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 puede consultarse la s&iacute;ntesis contenida en Capella, 2003). Sin embargo, la crisis econ&oacute;mica de la &uacute;ltima d&eacute;cada, cuyos primeros s&iacute;ntomas empiezan a aparecer en torno a 2007-2008, de una dureza y duraci&oacute;n desconocidas hasta la fecha en la democracia espa&ntilde;ola, ha hecho aflorar muchas de las deficiencias del sistema que hasta ese momento no se percib&iacute;an como tales o a las que, por diversas razones, no se les daba la importancia que, en cambio, en este otro contexto, s&iacute; han merecido. Desde el papel de las instituciones y sus relaciones con el poder econ&oacute;mico, algunos cl&aacute;sicos privilegios jur&iacute;dicos de gobernantes (como los aforamientos, por ejemplo), la insuficiencia de controles o de transparencia, hasta el propio papel de la Jefatura del Estado, y todo ello en medio de la aparici&oacute;n de numerosos esc&aacute;ndalos, la crisis econ&oacute;mica ha provocado un replanteamiento general de las insuficiencias de la democracia espa&ntilde;ola (v&eacute;ase, por ejemplo, la repercusi&oacute;n inmediata p&uacute;blica como consecuencia del cambio de clima social producto de la reciente crisis de esfuerzos colectivos por sintetizar modernamente estas cr&iacute;ticas como el coordinado por Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez, 2014). Lo cual ha ido unido a una crisis de los mecanismos de representatividad democr&aacute;tica (Sim&oacute;n Cosano, 2018), que se juzgan de forma creciente como insuficientes o defectuosos, algo que ha llevado a un replanteamiento cr&iacute;tico del modelo partidista espa&ntilde;ol, incluyendo la aparici&oacute;n de nuevos partidos de masas (Campabadal y Miralles, 2015; Fern&aacute;ndez Albertos, 2015), hasta el punto de que el cl&aacute;sico bipartidismo matizado que hab&iacute;a dominado hasta 2015 la escena pol&iacute;tica espa&ntilde;ola (casi cuatro d&eacute;cadas, desde las primeras elecciones de 1977) ha sido sustituido por un modelo donde, al menos, hay cuatro partidos pol&iacute;ticos de &aacute;mbito nacional con una representaci&oacute;n considerable, as&iacute; como mayor&iacute;as pol&iacute;ticas diferenciadas en clave territorial en varias Comunidades Aut&oacute;nomas (con partidos nacionalistas o regionalistas en los gobiernos en algunas de ellas, y no s&oacute;lo, casi por primera vez en cuarenta a&ntilde;os, en Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco). Como factor adicional de desestabilizaci&oacute;n, el siglo XXI ha visto ya dos conflictos entre los representantes de algunas Comunidades Aut&oacute;nomas y las instituciones del Estado respecto de su acomodo en el marco constitucional espa&ntilde;ol: uno primero con el Pa&iacute;s Vasco (con la aprobaci&oacute;n del &ldquo;Plan Ibarretxe&rdquo; que buscaba un nuevo y m&aacute;s ambicioso Estatuto de autonom&iacute;a, finalmente abortado por el Tribunal Constitucional, V&iacute;rgala Foruria, 2006, y abandonado tras la p&eacute;rdida por parte de los nacionalistas vascos del gobierno auton&oacute;mico durante una legislatura como consecuencia de la ilegalizaci&oacute;n de partidos pol&iacute;ticos a los que se consider&oacute; instrumento pol&iacute;tico de la banda terrorista ETA, aunque posteriormente lo hayan recuperado) y uno segundo en Catalu&ntilde;a, inicialmente reconducido por medio de la aprobaci&oacute;n de un nuevo Estatuto de Autonom&iacute;a en 2006 pero recrudecido tras la anulaci&oacute;n de partes sustanciales (que afectaban a la funci&oacute;n de blindaje competencial que pretend&iacute;a suponer) del mismo en 2010 por medio de una controvertida Sentencia del Tribunal Constitucional (STC 31/2010), profusamente comentada en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os por numerosos juristas (por todos, Mu&ntilde;oz Machado, 2014: 139-158). Esta anulaci&oacute;n, intervenida en medio de la ya referida crisis econ&oacute;mica, ha servido a la postre de catalizador pol&iacute;tico y detonante de una crisis larvada que a la postre refleja un distanciamiento cada vez m&aacute;s acusado entre las posiciones de parte de la sociedad catalana (y sus mayor&iacute;as parlamentarias), que ante la constataci&oacute;n de la inconstitucionalidad de algunas de sus aspiraciones pol&iacute;ticas ha optado por tratar de lograr la independencia de esta parte del territorio, y la visi&oacute;n dominante en el resto del Estado (y de sus mayor&iacute;as pol&iacute;ticas), que entienden que el grado de descentralizaci&oacute;n alcanzado en Espa&ntilde;a es ya m&aacute;s que suficiente, cuando no excesivo. Todo ello ha degenerado en un conflicto de gravedad con el Estado, donde han intervenido consultas o refer&eacute;ndums que han pretendido ser pactados con el gobierno central y, ante la negativa de &eacute;ste, realizados unilateralmente, prohibiciones y anulaciones de normas y posicionamientos del parlamento catal&aacute;n y, en una fase ulterior, incluso el encarcelamiento de parte los miembros del gobierno catal&aacute;n o de la presidenta de su parlamento, as&iacute; como l&iacute;deres sociales, acusados por delito de rebeli&oacute;n (el tipo penal que el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol contiene para castigar los levantamientos violentos y armados; para un an&aacute;lisis del tipo en su entendimiento cl&aacute;sico previo a la actual situaci&oacute;n, Garc&iacute;a Rivas, 2016) tras considerar, al menos en fase de instrucci&oacute;n, el Tribunal Supremo espa&ntilde;ol que la convocatoria de un refer&eacute;ndum ilegal puede considerarse an&aacute;logamente equivalente a un levantamiento armado que busque propiciar una guerra civil.&nbsp;
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        En definitiva, todas estas situaciones, combinadas, han puesto de manifiesto que el ordenamiento constitucional espa&ntilde;ol, como es manifiesto, no est&aacute; logrando ser cauce para el acuerdo o la exitosa composici&oacute;n de las pretensiones de la ciudadan&iacute;a ni instrumento para la resoluci&oacute;n pac&iacute;fica y dialogada de los conflictos pol&iacute;ticos. La crisis, as&iacute;, pasa a ser no s&oacute;lo pol&iacute;tica sino tambi&eacute;n jur&iacute;dico-constitucional, pues es el propio marco constitucional el que se demuestra incapaz de cumplir con una de sus m&aacute;s esenciales funciones (Boix Palop, 2017a). De manera que la tradicional negativa de muchos sectores sociales y pol&iacute;ticos a aceptar que una reforma constitucional fuera necesaria en Espa&ntilde;a ha dado paso a la generalizada constataci&oacute;n de que en estos momentos es preciso una novaci&oacute;n del consenso y del pacto, tanto para lograr solucionar algunas de las insuficiencias referidas como a efectos relegitimizadores. Incluso, y a iniciativa del Partido socialista y como compensaci&oacute;n a dar su apoyo indirecto v&iacute;a abstenci&oacute;n a la elecci&oacute;n de un presidente del gobierno del Partido Popular en 2015, se ha puesto en marcha en el Congreso de los Diputados una comisi&oacute;n parlamentaria para evaluar el funcionamiento del modelo auton&oacute;mico y reflexionar sobre la conveniencia de introducir algunos cambios respecto del reparto del poder en Espa&ntilde;a entre Estado y los entes subestatales que se han ido conformando como Comunidades y ciudades aut&oacute;nomas, lo que sin ninguna duda constituye una significativa novedad en nuestros cuarenta a&ntilde;os de historia constitucional reciente.
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        En este breve texto vamos a tratar de analizar hasta qu&eacute; punto esta reforma, si finalmente se da, puede aspirar a cumplir con los objetivos que se deducen de las necesidades expuestas. T&eacute;ngase en cuenta que el mero hecho de que exista, en mayor o menor medida, consenso sobre la conveniencia de un cambio, derivado de ese malestar m&aacute;s o menos fundado, no significa sin embargo que la vocaci&oacute;n de cambio sea siempre necesariamente sincera ni profunda. Tampoco que todos los actores identifiquen exactamente los mismos problemas como prioritarios o aventuren soluciones semejantes para &eacute;stos. Tiene por ello inter&eacute;s repasar m&iacute;nimamente en qu&eacute; terreno de juego se puede dar, o al menos se est&aacute; jugando en estos momentos, la partida pol&iacute;tica que inevitablemente va asociada a la apertura de un proceso de estas caracter&iacute;sticas. Como veremos, de este r&aacute;pido repaso se deducir&aacute; con claridad la conclusi&oacute;n de que los m&aacute;rgenes de la reforma constitucional posible, aqu&eacute;lla sobre la que hay ciertos acuerdos de base que permitir&iacute;an desarrollarla, no son ni mucho menos los que probablemente har&iacute;an posible la reforma constitucional necesaria para desatascar la cuesti&oacute;n territorial. Los consensos logrados hasta la fecha son mucho m&aacute;s limitados y se ci&ntilde;en a cuestiones diferentes. V&eacute;amoslo.
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        <strong>Los consensos existentes para una posible reforma constitucional en la Espa&ntilde;a de 2018</strong>
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        A partir de los diversos documentos hasta la fecha producidos y publicados, es relativamente sencillo identificar una serie de elementos respecto de los que, para bien o para mal, hay ya un notable consenso en Espa&ntilde;a en punto a las deficiencias de nuestra Constituci&oacute;n. En ocasiones, estos consensos se dan a la hora de descartar la conveniencia o posibilidad de operar cualquier cambio (por ejemplo, respecto de la cuesti&oacute;n de la monarqu&iacute;a, pues tras la experiencia fallida del intento de reforma incoado por Rodr&iacute;guez Zapatero en 2006 es claro que cualquier posible reforma constitucional que afecte a la instituci&oacute;n, siquiera tangencialmente, queda por el momento descartada dado que esta cuesti&oacute;n act&uacute;a como inhibidor de cualquier cambio o propuesta de reforma que se pretenda seria). Pero, en otros casos, se articulan en forma de un acuerdo muy general sobre la conveniencia de incorporar en la Constituci&oacute;n mejoras democr&aacute;ticas, nuevos valores o innovaciones institucionales. Son casi todos estos acuerdos reflejo, por lo dem&aacute;s, de la evoluci&oacute;n de la sociedad y muchos de los elementos que se proponen constitucionalizar por medio de ellos ya est&aacute;n legislativamente asumidos por el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol o podr&iacute;an estarlo sin mayores problemas. En estos casos, la reforma constitucional no opera como un instrumento esencial para lograr un cambio (bien porque &eacute;ste ya se ha producido y s&oacute;lo quedar&iacute;a blindado, bien porque podr&iacute;a realizarse de modo m&aacute;s sencillo por medio de una mera modificaci&oacute;n legislativa), pero la misma posibilidad de llegar a amplios acuerdos a estos respectos puede aconsejar su blindaje constitucional, de importancia simb&oacute;lica, adem&aacute;s, no menor. Por ejemplo, es lo que puede ocurrir en breve con la propuesta de reforma lanzada por el presidente del gobierno Pedro S&aacute;nchez a fin de reducir la cobertura constitucional al aforamiento de pol&iacute;ticos. En la medida en que encaja con ciertos acuerdos previos, su declinaci&oacute;n en sede constitucional (sea m&aacute;s o menos importante la cuesti&oacute;n, lo que ya es cuesti&oacute;n m&aacute;s pol&iacute;tica que jur&iacute;dica) puede ser relativamente f&aacute;cil y, en definitiva, posible, incluso en un pa&iacute;s tan poco dado hasta la fecha a las reformas constitucionales como Espa&ntilde;a.
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        <em>- Elementos simb&oacute;licos</em>
    </p><p class="article-text">
        Toda Constituci&oacute;n contiene elementos simb&oacute;licos que, aunque no sean necesariamente esenciales a la hora de articular la convivencia ni desplieguen efectos jur&iacute;dicos directos, aportan un valor legitimador &ndash;o deslegitimador, seg&uacute;n los casos- indudable. Ha de se&ntilde;alarse que, por su propia naturaleza, modificar elementos simb&oacute;licos es poco costoso en t&eacute;rminos pragm&aacute;ticos. Al menos, cuando la modificaci&oacute;n se queda exclusivamente en ese plano y no se traduce en otros cambios concretos inmediatos. Desde este punto de vista, y m&aacute;s en un contexto de crisis de legitimidad del sistema para muchos ciudadanos, actuar sobre estos elementos puede ser una manera sencilla de lograr cierto maquillaje que se traduzca en una mejor integraci&oacute;n de algunos colectivos sociales y una renovaci&oacute;n del pacto constitucional con participaci&oacute;n de las nuevas generaciones, a quienes se ofrendar&iacute;an algunos de estos elementos que, a fin de cuentas, tampoco son necesariamente tan importantes ni se traducen inmediatamente en cambios tangibles. Y, sin embargo, como lo simb&oacute;lico cuenta, se acaba filtrando indirectamente a soluciones jur&iacute;dicas concretas, legitima o deslegitima un sistema&hellip; ser&iacute;a un error minusvalorar este plano. Al final, no s&oacute;lo cuenta, sino que incluso puede contar mucho. Precisamente por esta raz&oacute;n, no siempre es sencillo llegar a acuerdos sobre estos elementos&hellip; porque, del mismo modo que ganar valor simb&oacute;lico por un lado puede llevar a concitar nuevas lealtades, es tambi&eacute;n posible alterar viejos consensos y defraudar a quienes se hab&iacute;an adherido con entusiasmo al orden ya establecido.
    </p><p class="article-text">
        Del aparataje simb&oacute;lico de la Constituci&oacute;n es evidente que cualquier reforma constitucional a d&iacute;a de hoy posible incorporar&iacute;a, si finalmente se llevara a t&eacute;rmino, nuevas y no necesariamente con consecuencias inmediatas por s&iacute; mismas &ndash;en ausencia de desarrollo- llamadas a la participaci&oacute;n m&aacute;s intensa de los ciudadanos como fundamento del orden democr&aacute;tico, as&iacute; como a la transparencia y a la rendici&oacute;n de cuentas. Tambi&eacute;n apelaciones a la igualdad de g&eacute;nero y a la sostenibilidad, dado que ambos paradigmas son muy ampliamente compartidos hoy en d&iacute;a por el grueso de la sociedad espa&ntilde;ola (cuando menos, en sede de principio). Todas estas apelaciones y el reforzamiento de estos valores aparecen por ello en pr&aacute;cticamente todas las propuestas de cambio constitucional que se vienen realizando. No es pues osado afirmar el amplio consenso que generan y las f&aacute;ciles condiciones de posibilidad para una reforma que los incluya. En s&iacute; mismas, estas ideas no generan a d&iacute;a de hoy sino acuerdo y muy probablemente vehicular&iacute;an simb&oacute;licamente cualquier reforma constitucional presente, por nimia que fuera. Cuesti&oacute;n distinta es el concreto contenido jur&iacute;dicamente obligatorio para el Estado y las Administraciones p&uacute;blicas, o en materia de derechos, que se pudiera acabar deduciendo efectivamente de las mismas. En todo caso, como relegitimaci&oacute;n simb&oacute;lica del texto constitucional tendr&iacute;an un valor evidente y desplegar&iacute;an indudables efectos principales e interpretativos, acordes a la sensibilidad social actual.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante a efectos de desencallar el problema territorial es analizar si otros elementos simb&oacute;licos como la noci&oacute;n constitucional de &ldquo;naci&oacute;n&rdquo; y sus derivados podr&iacute;an reformularse a d&iacute;a de hoy en t&eacute;rminos m&aacute;s inclusivos. Identificar Espa&ntilde;a como una sola naci&oacute;n o, en cambio, definirla como naci&oacute;n de naciones no significa en s&iacute; mismo demasiado, pero es evidente que, para bien o para mal, altera los &aacute;nimos de muchos. En este sentido resulta interesante c&oacute;mo la m&aacute;s importante de las propuestas concretas de reforma realizadas a d&iacute;a de hoy, la presentada por varios profesores de Derecho administrativo y constitucional, con Mu&ntilde;oz Machado a la cabeza (Mu&ntilde;oz Machado et alii, 2017), que es tambi&eacute;n sin duda la m&aacute;s atrevida y articulada de las presentadas hasta la fecha, declina este factor sin miedo, en una&nbsp; l&iacute;nea poco transitada fuera de Catalu&ntilde;a en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, aunque s&iacute; hay algunas interesantes excepciones de trabajos previos que han transitado por esta l&iacute;nea (Romero, 2011; Mart&iacute;n Cubas et alii, 2014). As&iacute;, proponen llamar &ldquo;Constituciones&rdquo; a los Estatutos de Autonom&iacute;a y que &eacute;stos, aun sometidos a la Constituci&oacute;n, ya no hayan de pasar por el filtro estatal para su aprobaci&oacute;n. Y Mu&ntilde;oz Machado, incluso, ha se&ntilde;alado que nada habr&iacute;a de malo en reconocer ciertas &ldquo;naciones sin soberan&iacute;a&rdquo; dentro de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola soberana y flexibilizar algunas de las ideas sobre el reparto territorial del poder a partir de la &ldquo;tradici&oacute;n pactista&rdquo; de la antigua Corona de Arag&oacute;n (Mu&ntilde;oz Machado, 2013). Todos ellos constituyen intentos inteligentes de, simplemente a partir del juego de lo simb&oacute;lico, lograr un texto m&aacute;s inclusivo sin que ello obligue o suponga nada concreto en punto al reparto constitucional efectivo de competencias o poderes (cuesti&oacute;n que, en todo, caso, habr&iacute;a de resolverse por otras v&iacute;as). Es dif&iacute;cil aventurar hasta qu&eacute; punto la asunci&oacute;n de estas tesis podr&iacute;a servir para que muchos ciudadanos catalanes -y de otros territorios espa&ntilde;oles, que sin duda seguir&iacute;an esa senda y pasar&iacute;an a ser tambi&eacute;n naciones en no pocos casos- se sientan m&aacute;s c&oacute;modos en el marco constitucional, pero sin duda ser&iacute;an algunos de ellos. No en vano, el Estatuto catal&aacute;n de 2006 ya reconoci&oacute;, tras un intenso debate parlamentario y aunque s&oacute;lo fuera en su pre&aacute;mbulo, que el sentimiento mayoritario entre la poblaci&oacute;n catalana era considerar que Catalu&ntilde;a, en efecto, es una naci&oacute;n (pero incluso tan modesta afirmaci&oacute;n, al menos en lo estrictamente jur&iacute;dico, pues no es sino la constataci&oacute;n de un hecho sociol&oacute;gico, mereci&oacute; inmediato reproche por parte del Tribunal Constitucional en su sentencia 31/2010). As&iacute;, pues, quiz&aacute;s no ser&iacute;an, pues, pocos. Adem&aacute;s, otros muchos podr&iacute;an pensar que lo simb&oacute;lico y declarativo, a la postre, suele acabar teniendo consecuencias que se filtran poco a poco. Por lo que una propuesta inicialmente simb&oacute;lica&nbsp; como &eacute;sta, al &ldquo;esponjar&rdquo; el r&eacute;gimen constitucional espa&ntilde;ol, es posible que lo hiciera tambi&eacute;n menos r&iacute;gido y m&aacute;s transitable por nuevas mayor&iacute;as y acuerdos sociales, lo que atraer&iacute;a a m&aacute;s ciudadanos hoy en d&iacute;a cr&iacute;ticos. Parece un buen punto de partida, por ello, para un acuerdo. De hecho, y como puede comprobarse sin dificultad, documentos de reforma constitucional como el presentado por la Generalitat Valenciana van en esta misma l&iacute;nea e incluso la ya algo m&aacute;s antigua Declaraci&oacute;n de Granada del PSOE es interpretable de un modo que podr&iacute;a ser compatible con esta relectura en clave plurinacional.
    </p><p class="article-text">
        Aceptar estas propuestas permitir&iacute;a, con poco &ldquo;coste jur&iacute;dico <em>hard</em>&rdquo;, mejoras que podr&iacute;an ayudar a resolver el problema existente a d&iacute;a de hoy en Catalu&ntilde;a. Como es evidente, sin embargo, el problema es que ese escaso coste no es as&iacute; percibido por gran parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola y, sobre todo, de sus representantes y, muy especialmente, de parte de sus &eacute;lites. Unas &eacute;lites que se sit&uacute;an como clave de b&oacute;veda de la reforma y para quienes, al menos de momento, este tipo de propuestas, que tampoco ning&uacute;n partido que hasta la fecha haya sido mayoritario ha osado abrazar (s&oacute;lo Podemos transita de momento en esa l&iacute;nea), van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo asumible. Con todo, a efectos de cartografiar la reforma constitucional posible, hay que notar que este tipo de propuestas existen y que, siendo relativamente poco costosas, pueden acabar siendo simb&oacute;licamente importantes y podr&iacute;an servir para mitigar o desatascar parte del problema territorial. Por ello, aunque haya que tener presentes todas sus posibles implicaciones, es sencillo afirmar que, a la postre, una reformulaci&oacute;n de este tipo, ya sea m&aacute;s o menos ambiciosa, formar&aacute; sin duda parte del debate que se acabar&aacute; efectivamente produciendo tarde o temprano.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el otro gran elemento simb&oacute;lico para muchos ciudadanos en cuesti&oacute;n y que podr&iacute;a formar parte de una reforma constitucional es el referido a la Jefatura del Estado, conformada por Francisco Franco como una monarqu&iacute;a hereditaria a partir del sucesor designado por &eacute;l mismo, y avalada en estos mismos t&eacute;rminos por la Constituci&oacute;n de 1978. Hay una creciente parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola insatisfecha en diversos grados con este modelo de Jefatura del Estado, hasta el punto de que el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas, ya desde hace unos a&ntilde;os, ha optado por no preguntar sobre esta cuesti&oacute;n ni sobre la valoraci&oacute;n de la monarqu&iacute;a. Esta insatisfacci&oacute;n es muy clara en la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n catalana, lo que ha llevado a todos los partidos independentistas a apostar por una Rep&uacute;blica como elemento de renovaci&oacute;n simb&oacute;lica generador de adhesiones. Para la clase pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, por lo dem&aacute;s, y al menos en la medida en que la figura del Rey sea en verdad lo que constitucionalmente se dice que es en toda monarqu&iacute;a parlamentaria, esto es, un elemento representativo que ha de carecer de poder real, prescindir de la Monarqu&iacute;a para lograr sumar nuevas mayor&iacute;as a un nuevo proyecto relegitimizador habr&iacute;a de ser poco costoso, pues a fin de cuentas no hay te&oacute;ricamente relaciones de poder o econ&oacute;micas, ni sinergias entre quienes ocupan el poder por mandato popular y quienes lo hacen por razones hereditarias, que deban anudar el destino de la clase pol&iacute;tica representativa espa&ntilde;ola al de la familia real. Al menos, no te&oacute;rica ni aparentemente. Sin embargo, y sorprendentemente, es evidente que la cuesti&oacute;n mon&aacute;rquica est&aacute; fuera del debate ahora mismo, con la &uacute;nica excepci&oacute;n de nuevo de Podemos (e incluso en este caso, con manifiesta sordina) y de algunas fuerzas pol&iacute;ticas no estatales. El resto de partidos pol&iacute;ticos de &aacute;mbito nacional, por razones que evidentemente tienen que ver con la real arquitectura del poder &ndash;sobre todo, econ&oacute;mico- en la Espa&ntilde;a de la tercera Restauraci&oacute;n borb&oacute;nica, consideran antes al contrario que es parte de su deber proteger a la Casa de Borb&oacute;n y su derecho a ocupar la Jefatura del Estado. Y ello incluso asumiendo un no menor desgaste pol&iacute;tico y popular. Las razones por las que esta situaci&oacute;n se produce son dif&iacute;ciles de entender, pero que &eacute;sta es la situaci&oacute;n parece dif&iacute;cil de negar. Es m&aacute;s, la posibilidad de que un refer&eacute;ndum constitucional pueda convertirse en una consulta de facto sobre la instituci&oacute;n ha frenado incluso reformas constitucionales compartidas por todo el arco parlamentario y probablemente la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, como fue el caso ya referido con la propuesta de Rodr&iacute;guez Zapatero en 2006 de eliminaci&oacute;n de la preferencia del var&oacute;n sobre la mujer en la sucesi&oacute;n al trono. Ante tal situaci&oacute;n pol&iacute;tica, y un estado de opini&oacute;n que reproduce esta protecci&oacute;n de la instituci&oacute;n en todas las estructuras de poder &ndash;econ&oacute;mico, medi&aacute;tico&hellip;- del pa&iacute;s, resulta evidente que la eliminaci&oacute;n de esta distorsi&oacute;n manifiesta en la igualdad de los ciudadanos, as&iacute; como los efectos econ&oacute;micos y sociales asociadas a la misma, no va a ser una carta que los partidos mayoritarios vayan a jugar para lograr un nuevo consenso constitucional con nuevas inclusiones y valores simb&oacute;licos renovados.
    </p><p class="article-text">
        Para acabar, hay que se&ntilde;alar que recientemente han aparecido en el debate otros elementos simb&oacute;licos, sin duda menores -por sus efectos-, pero que s&iacute; podr&iacute;an aspirar a tener, de nuevo, alg&uacute;n efecto legitimizador y que podr&iacute;an formar parte del per&iacute;metro de la reforma constitucional posible. As&iacute;, ha sido propuesto por algunos el traslado de ciertas instituciones del Estado fuera de Madrid, que a d&iacute;a de hoy es un parad&oacute;jico ejemplo de capital institucional y financiera hipertrofiada sin ning&uacute;n parang&oacute;n en Estados no centralizados y donde, adem&aacute;s, ni la poblaci&oacute;n ni la actividad econ&oacute;mica est&aacute;n espectacularmente concentradas en su &aacute;rea geogr&aacute;fica como para justificar este fen&oacute;meno. Ahora bien, si este traslado se limita a &oacute;rganos como el Senado, como en ocasiones se ha propuesto, y no va m&aacute;s all&aacute;, esto es, si es meramente simb&oacute;lico y no supone un traslado efectivo de poderes e instituciones con capacidad real de decisi&oacute;n, es dudoso que sea una carta que por s&iacute; sola vaya a concitar muchas adhesiones. Convendr&iacute;a pues analizar esta cuesti&oacute;n en sede de reformas reales sobre el modelo de reparto del poder territorial a partir de los efectivos cambios que se produzcan en esa materia (lo que nos sit&uacute;a de nuevo en la reforma constitucional necesaria, antes que en la hoy en d&iacute;a posible en Espa&ntilde;a).
    </p><p class="article-text">
        <em>- Derechos fundamentales y libertades p&uacute;blicas</em>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n con un valor simb&oacute;lico evidente, pero en este caso s&iacute; con consecuencias pr&aacute;cticas directas e inmediatas que no hace falta aclarar, la parte dogm&aacute;tica de la Constituci&oacute;n podr&iacute;a ser objeto de reformas y retoques con relativa facilidad en t&eacute;rminos de acuerdo pol&iacute;tico (no as&iacute; procedimentalmente) en la actualidad. Hay que tener en cuenta, adem&aacute;s, que el &ldquo;coste jur&iacute;dico&rdquo; de operar en esta direcci&oacute;n es tambi&eacute;n relativamente menor porque Espa&ntilde;a ya no es <em>de facto</em> soberana a la hora de determinar cu&aacute;les sean los derechos fundamentales m&iacute;nimos y garantizados de sus ciudadanos una vez forma parte de un sistema complejo y completo de tratados y convenios internacionales y europeos dotados de tribunales y &oacute;rganos de control que velan por su efectivo respeto. La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, que adem&aacute;s reconoce esta fuerza superior a la interpretaci&oacute;n externa a la misma en la materia en su art. 10.2 CE, podr&iacute;a por esta raz&oacute;n ser reformada con poco coste pol&iacute;tico y sin que ello supusiera excisivas p&eacute;rdidas o concesiones reales m&aacute;s all&aacute; de las ya producidas por mor de la integraci&oacute;n europea. Y adem&aacute;s ello se podr&iacute;a hacer con un alto grado de acuerdo e importantes efectos legitimadores en algunos de sus puntos, simplemente, por medio del sencillo expediente de recoger y constitucionalizar algunas de las mejoras ya asumidas y venidas de fuera. Sin embargo, esta operaci&oacute;n requiere de una reforma agravada de la Constituci&oacute;n siguiendo el cauce establecido en el art. 168 CE, con un procedimiento particularmente costoso, de modo que es de prever que s&oacute;lo se busquen estos beneficios caso de que se entienda que no ha habido m&aacute;s remedio que reformar la Constituci&oacute;n por esta v&iacute;a (por ejemplo, si se modifican cuestiones relativas a la idea de naci&oacute;n), pero en ning&uacute;n caso se inicie con el solo fin de proceder a estos cambios.
    </p><p class="article-text">
        Por concretar m&aacute;s, puede se&ntilde;alarse que no deber&iacute;a ser dif&iacute;cil, si se acometiera una reforma en estas materias, lograr acuerdos sobre la inclusi&oacute;n de nuevos derechos fundamentales que en Europa son ya moneda com&uacute;n y aqu&iacute; hemos integrado por medio de leyes ordinarias sin problemas e incluso con antelaci&oacute;n a otros pa&iacute;ses, como el derecho a la protecci&oacute;n de datos de car&aacute;cter personal frente a intrusiones estatales o privadas o la extensi&oacute;n expl&iacute;cita del derecho al matrimonio de modo que abarque todo tipo de relaciones y no s&oacute;lo las heterosexuales. En la lista de las mejoras ampliamente compartidas y f&aacute;ciles de llevar a cabo con mucho consenso, pero que no son imprescindibles en s&iacute; mismas, por estar el tema ya resuelto por medio de legislaci&oacute;n ordinaria, pero que sin duda abundar&iacute;an en una mayor legitimaci&oacute;n del orden constitucional, estar&iacute;a tambi&eacute;n la consagraci&oacute;n del derecho a la asistencia sanitaria como un verdadero derecho fundamental con blindaje constitucional, tal y como ha sido la norma en Espa&ntilde;a desde la Ley General de Sanidad de 1986 y hasta que las reformas de 2012 han excluido de esta universalidad a inmigrantes irregulares (situaci&oacute;n que ha durado hasta 2018, momento en que se ha revertido), a ciertos ciudadanos desplazados al extranjero y a aquellas personas con rentas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s conflictivas, aunque tampoco estar&iacute;an de m&aacute;s, ser&iacute;an la mejora y ampliaci&oacute;n de algunos de los derechos que m&aacute;s han debido ser reinterpretados por los tribunales europeos en la materia ante la parquedad constitucional espa&ntilde;ola (y una pr&aacute;ctica aplicativa m&aacute;s que insatisfactoria), como puedan ser los relacionados con los derechos y garant&iacute;as de procesados o detenidos o los conflictos en materia de libertad de expresi&oacute;n. En ambos casos un fortalecimiento constitucional de las garant&iacute;as ser&iacute;a muy bienvenido ante las amenazas constatadas recientemente, pero justamente estos conflictos dan una idea clara de que su mejor protecci&oacute;n no ser&iacute;a pac&iacute;fica. Asimismo, los perfiles de los derechos de sindicaci&oacute;n y huelga podr&iacute;an articularse para resolver problemas pr&aacute;cticos ya aparecidos (pi&eacute;nsese, por ejemplo, en las problem&aacute;ticas huelgas de jueces).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, es preciso se&ntilde;alar la creciente presi&oacute;n social que aspira a que la Constituci&oacute;n reconozca como verdaderos derechos sociales una serie de principios (derecho al trabajo, a la salud, a la vida digna, a la vivienda&hellip;) que a d&iacute;a de hoy son proclamas que se verifican o no a partir de su efectivo reconocimiento por medio de la legislaci&oacute;n ordinaria. Como es obvio, una reforma de la Constituci&oacute;n en la l&iacute;nea de convertirlos en verdaderos derechos subjetivos fortalecer&iacute;a la exigibilidad de estas prestaciones y obligar&iacute;a a los poderes p&uacute;blicos a disponer de recursos al efecto con m&aacute;s generosidad de lo que ha sido la norma hasta la fecha. No parece que sea sencillo un acuerdo pol&iacute;tico demasiado ambicioso en esta materia, aunque la evoluci&oacute;n europea, tanto a nivel jur&iacute;dico como pol&iacute;tico, acompa&ntilde;e en esta direcci&oacute;n. Por ello, avances de m&iacute;nimos s&iacute; parecen, en cambio, f&aacute;ciles de lograr, especialmente all&iacute; donde ya se han producido avances en la consolidaci&oacute;n legal de los mismos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. A la vista de la legislaci&oacute;n auton&oacute;mica en la cuesti&oacute;n, la mayor presi&oacute;n, pero tambi&eacute;n la mayor posibilidad de lograr un acuerdo amplio en alguna de estas materias, corresponde sin duda a derechos como vivienda, renta b&aacute;sica y prestaciones de dependencia, todas ellas ya cubiertas aunque sea de forma insuficiente y muy diversa seg&uacute;n la financiaci&oacute;n disponible en cada Comunidad aut&oacute;noma. Frente a estas extensiones, en ocasiones se predica el problema de garantizar constitucionalmente derechos que suponen obligaciones de gasto, pero es evidente que ni esto es una novedad en el constitucionalismo (todos los derechos imponen obligaciones de gasto, aunque respecto de otros derechos estas sean quiz&aacute;s menos visibles&hellip; o es que sencillamente las tenemos ya totalmente asumidas) ni, adem&aacute;s, es una mala cosa contar con cierto blindaje jur&iacute;dico en punto a la garant&iacute;a de la irreversibilidad de algunos derechos y conquistas sociales (Ponce Sol&eacute;, 2013).
    </p><p class="article-text">
        <em>- &nbsp;Mejoras institucionales y democr&aacute;ticas</em>
    </p><p class="article-text">
        El otro campo donde la reforma constitucional posible se ha ido perfilando ya de forma n&iacute;tida en Espa&ntilde;a es el de las mejoras institucionales y democr&aacute;ticas. Un consenso m&aacute;s o menos general ha emergido en los &uacute;ltimos en a&ntilde;os en nuestro pa&iacute;s como consecuencia de la crisis institucional y pol&iacute;tica en torno a la necesidad de mejorar los mecanismos de representatividad, transparencia y responsabilidad. Junto a debates como el de la conveniencia de mantener los aforamientos, respecto del que se ha fraguado un acuerdo general en punto a su eliminaci&oacute;n o al menos para restringirlos mucho que ha dado pie a que el gobierno lance una propuesta de reforma constitucional expr&eacute;s en septiembre de 2018 referida s&oacute;lo a esta cuesti&oacute;n, podemos se&ntilde;alar tambi&eacute;n los amplios acuerdos sociales en materia de una mayor <em>accountability</em> que han germinado ya en reformas legislativas recientes en materia de buen gobierno y transparencia (como las diversas leyes estatales y auton&oacute;micas aprobadas a partir de 2013 en estas materias han mostrado).&nbsp; Tanto a nivel estatal como auton&oacute;mico, a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han sucedido reformas que han servido de banco de pruebas y, como consecuencia de ello, casi todas las propuestas que han aparecido en el debate p&uacute;blico plantean cambios en esta l&iacute;nea. Igualmente, la propia din&aacute;mica pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en que se han sucedido investiduras de presidente de gobierno fallidas (la de Pedro S&aacute;nchez, PSOE, en 2015), repetici&oacute;n de elecciones ante la imposibilidad de formar gobierno (2016), un largo per&iacute;odo de interinidad con un gobierno en funciones (el de Mariano Rajoy, PP, entre finales de 2015 y mediados de 2016) e incluso el &eacute;xito de una moci&oacute;n de censura constructiva provocando la sustituci&oacute;n de este &uacute;ltimo como presidente del gobierno por el primero de ellos, han puesto a prueba algunos de los mecanismos constitucionales (procedimiento de designaci&oacute;n de candidatos, problemas de bloqueo en ausencia de debate de investidura, dudas sobre la posibilidad de dimisi&oacute;n en el transcurso de una moci&oacute;n de censura, etc.) que han favorecido la aparici&oacute;n de propuestas con mejoras t&eacute;cnicas a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento donde aparece el consenso en cuanto a qu&eacute; elementos conviene reformar son, como ya hemos comentado, todas las propuestas dise&ntilde;adas para avanzar en la profundizaci&oacute;n y mejora de la calidad democr&aacute;tica de nuestras instituciones. En este plano, las propuestas del Consell (Generalitat valenciana, 2018) son tambi&eacute;n concretas e interesantes, as&iacute; como expresi&oacute;n de consensos que se han ido construyendo y generalizando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, al socaire de la crisis pol&iacute;tica que hemos vivido: m&aacute;s exigencia de proporcionalidad en el sistema electoral (Sim&oacute;n Cosano, 2018), mejora de las posibilidades efectivas de control parlamentario al gobierno (v&eacute;ase el interesante resumen de Rubio Llorente sobre las posibilidades de mejora, publicado recientemente en Pend&aacute;s, 2018), establecimiento de bater&iacute;as de medidas para luchas contra la corrupci&oacute;n (Gavara de Cara, 2018), entre las que destacar&iacute;a el reconocimiento constitucional de las obligaciones de transparencia (Wences Sim&oacute;n, 2018), facilidades para la iniciativa popular de reforma legal o constitucional (Presno Linera, 2012), adaptaci&oacute;n de ciertas garant&iacute;as a la transformaci&oacute;n digital (Cotino Hueso, 2018) e introducci&oacute;n de una composici&oacute;n no s&oacute;lo paritaria en t&eacute;rminos de g&eacute;nero (Carmona Cuenca, 2018), sino que adem&aacute;s sea reflejo de la pluralidad a todos los niveles (tambi&eacute;n territoriales, rasgo t&iacute;pico del federalismo, Balaguer Callej&oacute;n, 2018) en las instituciones estatales. De nuevo, son propuestas respecto de las que, en cuanto a pr&aacute;cticamente todas ellas, debiera ser posible alcanzar a d&iacute;a de hoy cierto nivel de acuerdo sin demasiados problemas (siempre y cuando no se pretenda llevar las soluciones a un grado de detalle que impida luego la acci&oacute;n legislativa de las mayor&iacute;as pol&iacute;ticas de turno a posteriori). En este sentido, por ejemplo, la propuesta de reforma constitucional del Consell valenciano es extraordinariamente aprovechable y &uacute;til, pues permite disponer de un documento a partir del cual ser&iacute;a sencillo empezar a hablar. Es, tambi&eacute;n, extraordinariamente significativa y reveladora de por d&oacute;nde van ciertos consensos y del amplio grado de acuerdo alcanzado ya entre muchos sectores sociales en lo referido a todas estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, una propuesta habitual de reforma y mejora democr&aacute;tica y de representatividad, indudablemente conectada con la cuesti&oacute;n territorial, tiene que ver con la modificaci&oacute;n del papel pol&iacute;tico e institucional del Senado. El modelo bicameral espa&ntilde;ol, en la pr&aacute;ctica, ha preterido desde un primer momento a esta c&aacute;mara, que ni ha ejercido de contrapoder efectivo del Congreso ni ha cumplido eficazmente con el papel te&oacute;rico que la Constituci&oacute;n le atribuye de representaci&oacute;n territorial. Por esta raz&oacute;n, y desde un momento muy temprano, el consenso acad&eacute;mico sobre las insuficiencias del dise&ntilde;o constitucional en punto a su dise&ntilde;o, ha sido m&aacute;s o menos general (puede verse a este respecto, por ejemplo, la evoluci&oacute;n de los diversos Informes sobre Comunidades Aut&oacute;nomas dirigidos por Eliseo Aja desde 1999, tambi&eacute;n Aja Fern&aacute;ndez 2006; o, m&aacute;s reciente, en C&aacute;mara Villar, 2018). Fruto de este consenso se han sucedido las propuestas de reforma, que han ido desde quienes han propugnado directamente su supresi&oacute;n, apostando por convertir en unicameral el dise&ntilde;o constitucional, adecu&aacute;ndolo as&iacute; a lo que ha sido la realidad pol&iacute;tica del ejercicio del poder y de la representaci&oacute;n en la Espa&ntilde;a de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, a quienes han propuesto su reforma para tratar de convertirlo en un contrapoder efectivo que complemente la labor del Congreso y que, efectivamente, contenga una visi&oacute;n territorial diferenciada. En general, las propuestas en esta l&iacute;nea han buscado un dise&ntilde;o similar al del Bundesrat alem&aacute;n o modelos semejantes (como la segunda c&aacute;mara austr&iacute;aca), donde su acuerdo es necesario al menos para la aprobaci&oacute;n de las leyes que tienen un componente territorial, por una parte, y en el que adem&aacute;s la representaci&oacute;n corresponda antes a los gobiernos auton&oacute;micos (con cierta ponderaci&oacute;n por poblaci&oacute;n) que a la ciudadan&iacute;a. Por ejemplo, en las propuestas que se han ido perfilando m&aacute;s desarrolladas, como las de los profesores Mu&ntilde;oz Machado y otros (Mu&ntilde;oz Machado et alii, 2017) o la del gobierno valenciano (Generalitat Valenciana, 2018), pero tambi&eacute;n en los documentos del PSOE y la Declaraci&oacute;n de Granada o gran parte de la producci&oacute;n cient&iacute;fica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la materia, esta soluci&oacute;n, a falta de concretar los perfiles exactos de c&oacute;mo quedar&iacute;a la instituci&oacute;n (proporci&oacute;n entre poblaci&oacute;n y votos, lista de materias en que el acuerdo de esta segunda c&aacute;mara sea necesario), goza de un indudable predicamento (v&eacute;ase, por todos, Aja et alii, 2016). Por lo dem&aacute;s, esta soluci&oacute;n se ubica en la profundizaci&oacute;n, muy necesaria, en los mecanismos de representaci&oacute;n territorial (Aja Fern&aacute;ndez, 2014; Balaguer Callej&oacute;n, 2018: 253-254), aunque no es el &uacute;nico de ellos y ser&iacute;a necesario ir m&aacute;s all&aacute;. Tambi&eacute;n el informe del Consejo de Estado realizado en 2006, por ejemplo, analiz&oacute; esta misma cuesti&oacute;n y plante&oacute; esta opci&oacute;n como posible y aconsejable. Caso de que se acabe produciendo una reforma constitucional en Espa&ntilde;a, sin duda, y junto a otras medidas simb&oacute;licas como la incorporaci&oacute;n de nuevos valores y medidas de profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica, es claro que una reforma del Senado en esta direcci&oacute;n ser&iacute;a sencilla de pactar y m&aacute;s que probable resultado del proceso. Un resultado cuya importancia no puede minusvalorarse, y que sin duda alterar&iacute;a algunas de las din&aacute;micas pol&iacute;ticas y de representatividad que ha sido la t&oacute;nica en la Espa&ntilde;a constitucional desde 1978. Cuesti&oacute;n diferente es si s&oacute;lo con ello es suficiente para lograr los reequilibrios necesarios a efectos de conseguir en nuevo y mejor reparto del poder territorial que pueda dar salida a la crisis constitucional actualmente en curso.
    </p><p class="article-text">
        En general, esta misma conclusi&oacute;n puede predicarse de todo lo se&ntilde;alado. Siendo todos los elementos ya referidos aspectos y cuestiones donde la reforma constitucional podr&iacute;a ser perfectamente factible ya a d&iacute;a de hoy, e incluso relativamente sencilla en algunos casos, es dudoso que se trate de cuestiones o elementos de nuestro pacto de convivencia cuya revisi&oacute;n sea totalmente urgente o necesaria. La gran aver&iacute;a jur&iacute;dico-institucional, la gran divisi&oacute;n pol&iacute;tica y social que el Derecho (y la novaci&oacute;n del pacto constitucional) habr&iacute;an de tratar de atender tiene que ver con el conflicto territorial y, especialmente, con su cristalizaci&oacute;n en un proceso pol&iacute;tico de b&uacute;squeda de la independencia por una creciente parte de la poblaci&oacute;n catalana. La reforma constitucional necesaria para la Espa&ntilde;a de nuestros d&iacute;as pasa por lograr articular un consenso en torno a esa cuesti&oacute;n. Algo mucho m&aacute;s complicado a d&iacute;a de hoy, donde los acuerdos distan de verse f&aacute;ciles o pr&oacute;ximos&hellip; y de la que nos tendremos que ocupar inevitablemente en el futuro en profundidad. Pero algo donde los desacuerdos priman sobre los acuerdos, al menos a&uacute;n en la actualidad. De hecho, el apresurado listado de consensos ya existentes, que hemos tratado de realizar, muestra sistem&aacute;ticamente una misma realidad: el consenso existe y es incluso f&aacute;cilmente articulable en todo lo que no toca la cuesti&oacute;n del reparto del poder territorial. En cuanto &eacute;sta se ve afectada, siquiera sea tangencialmente, todo se hace mucho m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Sirva, en todo caso, la presente reflexi&oacute;n para identificar y trazar los acuerdos ya posibles y f&aacute;ciles de articular como reforma constitucional. Otro d&iacute;a nos habremos de ocupar, en cambio, de la segunda y mucho m&aacute;s importante parte de la reforma constitucional hacia la que nos conducimos en Espa&ntilde;a: la que tiene que ver con los actuales desacuerdos, profundos, a la hora de entender el pacto de convivencia y el reparto del poder. Pero, tambi&eacute;n, la que de una manera u otra habr&aacute; de alcanzarse porque es absolutamente necesaria para salir del impasse en el que estamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor Titular de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia-Estudi General</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Recursos en l&iacute;nea sobre las propuestas de reforma constitucional comentadas en el texto:
    </p><p class="article-text">
        - Generalitat Valenciana (2018). <em>Acord del Consell sobre la reforma constitucional</em>. <a href="http://www.transparencia.gva.es/documents/162282364/165197951/Acuerdo+del+Consell+sobre+la+reforma+constitucional.pdf/ecc2fe28-4b83-4606-97db-d582d726b27b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disponible on-line </a>(consulta 01/09/2018)
    </p><p class="article-text">
        - Mu&ntilde;oz Machado, S. et alii (2017). <em>Ideas para una reforma de la Constituci&oacute;n.&nbsp;Disponible on-line</em><a href="http://idpbarcelona.net/docs/actual/ideas_reforma_constitucion.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disponible on-line</a>&nbsp;(consulta 01/09/2018)
    </p><p class="article-text">
        - PSOE (2013). <em>Declaraci&oacute;n de Granada: Un nuevo pacto territorial. Una Espa&ntilde;a de todos</em>.&nbsp;<a href="http://web.psoe.es/source-media/000000562000/000000562233.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Disponible on-line</a> (consulta 01/09/2018)
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Referencias bibliogr&aacute;ficas mencionadas en el texto:
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    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/reforma-constitucional-necesaria-parece-posible_132_2744423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Oct 2018 21:24:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la reforma constitucional necesaria… y de la que parece a día de hoy posible]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La propuesta de reforma constitucional del Botànic]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/propuesta-reforma-constitucional-botanic_132_2138693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2862341b-e519-4aee-b444-db26fe190ec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ximo Puig durante la presentación de la propuesta del Consell para la reforma de la Constitución"></p><p class="article-text">
        <strong>La necesidad de una reforma constitucional en Espa&ntilde;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual en Espa&ntilde;a, en medio de una m&aacute;s que notable par&aacute;lisis pol&iacute;tica e institucional, combina con sorprendente normalidad un consenso cada vez m&aacute;s generalizado en torno a la conveniencia de realizar una reforma constitucional que ayude a solucionar algunos de los problemas detectados revitalizando ciertos consensos sociales hoy algo deca&iacute;dos con la inexistencia de propuestas concretas de reforma que tengan un m&iacute;nimo de entidad, tanto en s&iacute; mismas consideradas como por venir de la mano de actores pol&iacute;ticos de peso. Con la comisi&oacute;n parlamentaria para la revisi&oacute;n y reforma del T&iacute;tulo VIII de la Constituci&oacute;n, que el l&iacute;der del PSOE, Pedro S&aacute;nchez, pact&oacute; con el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, a cambio del apoyo de su partido a la aplicaci&oacute;n de medidas para tomar el control desde el gobierno central de las instituciones auton&oacute;micas catalanas al amparo del art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n, realizando sus trabajos en medio de una patente desgana y sin repercusi&oacute;n digna de ser tenida en cuenta en la opini&oacute;n p&uacute;blica, ning&uacute;n partido pol&iacute;tico se ha dignado a presentar siquiera un borrador con sus propuestas. Por la mencionada comisi&oacute;n est&aacute;n circulando referentes institucionales (m&aacute;s hombres que mujeres, mucho m&aacute;s partidarios de dejar las cosas como est&aacute;n que de introducir cambios, casi todos ellos tendencialmente pertenecientes antes a la generaci&oacute;n que ya hizo la transici&oacute;n y pudo participar en la concreci&oacute;n del texto en vigor que conectados con las cohortes de espa&ntilde;oles que han venido despu&eacute;s&hellip;) y se prev&eacute; tambi&eacute;n que, sobre todo a propuesta del grupo socialista, aparezcan referentes sociales y culturales. Sin embargo, y por lo general, las propuestas de reforma articuladas y concretas suscitadas a ra&iacute;z de sus trabajos brillan por su ausencia.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva m&aacute;s institucional, el &uacute;nico texto que tenemos que merece cierta atenci&oacute;n es el ya antiguo <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">informe del Consejo de Estado sobre la posible reforma</a>, emitido a petici&oacute;n del presidente del gobierno de entonces, Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero (PSOE) en febrero de 2006, hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada. Significativamente, los contenidos del mismo se centran en cuestiones que, en gran parte, no se corresponden con los actuales problemas que una reforma constitucional debiera abordar, pues la petici&oacute;n fue previa a que se moldearan las circunstancias a las que hay que dar respuesta hoy, concretadas en tres crisis: en primer lugar, la econ&oacute;mica iniciada en 2008-2009; a continuaci&oacute;n, la pol&iacute;tica e institucional que m&aacute;s o menos se solap&oacute; con la primera (y que en gran parte cataliz&oacute; como consecuencia de aqu&eacute;lla) , y, sobre todo, la territorial, con la cuesti&oacute;n catalana que estalla definitivamente con la Sentencia del Tribunal Constitucional 31/2010 y no ha hecho sino agudizarse en a&ntilde;os recientes. En todo caso, y aunque temas como los abordados en ese momento (una reforma del sistema de sucesi&oacute;n en la Jefatura del Estado para evitar la actual discriminaci&oacute;n en contra de las mujeres deudora de la tradici&oacute;n borb&oacute;nica en la materia, la menci&oacute;n de los nombres de las Comunidades Aut&oacute;nomas en el texto constitucional, la realizaci&oacute;n de una referencia a la construcci&oacute;n europea y, en menor medida, la reforma del Senado) puedan parecer elementos casi hasta de detalle y ornato respecto de lo que podr&iacute;a y deber&iacute;a ser un proceso &ldquo;reconstituyente&rdquo; en estos momentos, el &uacute;nico esfuerzo de an&aacute;lisis realizado desde el poder sobre los contenidos de una hipot&eacute;tica reforma constitucional de que disponemos hasta la fecha es, a d&iacute;a de hoy, s&oacute;lo ese informe del Consejo de Estado y versa &uacute;nicamente sobre estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        En un plano m&aacute;s pol&iacute;tico, posterior en el tiempo y ya con la pretensi&oacute;n, en este caso s&iacute;, de dar respuesta, al menos, a una de las tres crisis (econ&oacute;mica, pol&iacute;tico-institucional, territorial en relaci&oacute;n a Catalu&ntilde;a) que por esas fechas ya era evidente que afrontaba Espa&ntilde;a, el PSOE realiz&oacute; en julio de 2013 el esfuerzo de consensuar la llamada &ldquo;<a href="http://web.psoe.es/source-media/000000562000/000000562233.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n de Granada</a>&rdquo;, donde se propon&iacute;a una revisi&oacute;n del pacto constitucional, para su revitalizaci&oacute;n, que aun no necesitando necesariamente de una reforma del texto constitucional en s&iacute;, supon&iacute;a al menos intentar incoar un cambio de rumbo, siquiera fuera de tipo principial, hacia el reconocimiento de unas mayores posibilidades de descentralizaci&oacute;n. El documento baja poco al detalle, plasmaci&oacute;n de un pacto de m&iacute;nimos que refleja m&aacute;s bien una cierta sensibilidad tendencialmente federalizante y comprensiva hacia las peticiones de diferenciaci&oacute;n de ciertos territorios (Catalu&ntilde;a, Pa&iacute;s Vasco&hellip;) dentro de lo que la propia Constituci&oacute;n y el pacto de 1978 permit&iacute;an y debieran poder seguir permitiendo antes que suponer un verdadero esbozo de propuesta de reforma constitucional. Ello no obstante, es hasta la fecha, aun con su modestia y sus insuficiencias, la m&aacute;s clara manifestaci&oacute;n de un partido pol&iacute;tico espa&ntilde;ol respecto de esta cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un lustro despu&eacute;s de la declaraci&oacute;n de Granada, y con la crisis institucional y la par&aacute;lisis pol&iacute;tica notoriamente agravadas, habiendo aparecido si cabe m&aacute;s disfunciones sobre el funcionamiento democr&aacute;tico de las diferentes instituciones y poderes del Estado&hellip; y con la situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a en un estadio de crisis institucional y pol&iacute;tica de una gravedad ya fuera de toda duda (leyes de desconexi&oacute;n de septiembre de 2017, refer&eacute;ndum convocado unilateralmente por las instituciones catalanas y declaraci&oacute;n de independencia de octubre de 2017, aplicaci&oacute;n de las medidas ex art. 155 CE y toma de control por el gobierno central de la Generalitat de Catalunya, elecciones en diciembre de 2017 que han repetido el equilibrio de fuerzas y enquistado el problema, persecuci&oacute;n judicial y encarcelamiento de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos independentistas&hellip;), seguimos sin tener propuestas concretas por parte de los partidos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles al respecto que merezcan un m&iacute;nimo an&aacute;lisis. De hecho, y con alguna notable excepci&oacute;n, lo que no ha habido es apenas ninguna propuesta, por mucho que se repita como un mantra la necesidad de reformar la Constituci&oacute;n, sobre el sentido en que deber&iacute;a realizarse &eacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=1508" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grupo de profesores de Derecho p&uacute;blico de varias Universidades espa&ntilde;olas, coordinados por el Prof. Mu&ntilde;oz Machado</a>, han aportado un documento, al margen de partidos pol&iacute;ticos, donde se realiza una propuesta coherente, completa, justificada y suficientemente concreta de c&oacute;mo podr&iacute;a operarse una reforma constitucional y cu&aacute;les deber&iacute;an ser sus contenidos y l&iacute;neas program&aacute;ticas para aspirar a intentar, a la vez, lograr adhesiones suficientes y ser un instrumento &uacute;til de resoluci&oacute;n de los problemas que en estos momentos se encuentran planteados en toda su crudeza. Esta propuesta, que ha recibido cierto eco medi&aacute;tico, expresa buena parte de los consensos acad&eacute;micos sobre las &aacute;reas respecto de las que resulta esencial introducir mejoras (derechos y deberes de los ciudadanos, reforma institucional y en particular el senado, mejoras de tipo democr&aacute;tico, as&iacute; como la distribuci&oacute;n territorial del poder entre Estado y Comunidades Aut&oacute;nomas) de una manera que parece bastante atinada. Asimismo, se atreve a proponer soluciones que, con cierto grado de osad&iacute;a, tratan de avanzar en una descentralizaci&oacute;n real en algunos &aacute;mbitos, a la vez que reconocen ciertos poderes &uacute;ltimos al Estado e intentan recuperar algunos contenidos del malogrado (tras la ya referida STC 31/2010) Estatut d&rsquo;Autonomia de Catalunya de 2006, abriendo una v&iacute;a donde quiz&aacute;s podr&iacute;a ser posible un consenso para lograr mejoras. En cualquier caso, y con sus posibles defectos e insuficiencias, estamos hablando de una propuesta no s&oacute;lo t&eacute;cnicamente correcta y viable, as&iacute; como pol&iacute;ticamente constructiva, sino que, adem&aacute;s, era hasta no hace mucho la &uacute;nica de un rigor y concreci&oacute;n m&iacute;nimos como para ser tenida en cuenta que ten&iacute;amos sobre la mesa. A ella ha venido a a&ntilde;adirse, recientemente, la propuesta del Consell de la Generalitat Valenciana, que es la primera (y por el momento la &uacute;nica) aportaci&oacute;n de una instituci&oacute;n pol&iacute;tica espa&ntilde;ola a este debate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- La propuesta de reforma de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola acordada por el Consell de la Generalitat valenciana</strong>
    </p><p class="article-text">
        La<a href="https://www.eldiario.es/cv/arguments/Pais-Valencia-davant-constitucional-espanyola_6_697890217.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> situaci&oacute;n del Pa&iacute;s Valenciano, dec&iacute;amos no hace mucho</a>, hac&iacute;a que concurrieran en el Consell de la Generalitat una serie de circunstancias que lo pod&iacute;an convertir en un actor esencial en el debate pol&iacute;tico y jur&iacute;dico en torno a la reforma de la Constituci&oacute;n y la resoluci&oacute;n de la &ldquo;cuesti&oacute;n catalana&rdquo;. Por una parte, porque la sociedad valenciana est&aacute; enhebrada por una multitud de aportaciones culturales que la hacen, a peque&ntilde;a escala, reflejo de la compleja composici&oacute;n sociocultural y pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. A fin de cuentas, como es obvio, hay rasgos culturales y ling&uuml;&iacute;sticos evidentemente comunes con Catalu&ntilde;a, por ejemplo, pero combinados con otras aportaciones de origen inequ&iacute;vocamente castellano (o aragon&eacute;s) que tienen un peso igual o superior, conformando una cultura mestiza que puede encontrar referentes muy diversos y tender de forma natural todo tipo de puentes. Adicionalmente, en un plano pol&iacute;tico, el Consell lleva funcionando ya tres a&ntilde;os con un pacto entre partidos de sensibilidades diferentes (PSPV y Comprom&iacute;s con el apoyo externo de Podemos), en lo que es la experiencia de gobierno de coalici&oacute;n a d&iacute;a de hoy m&aacute;s importante en toda Espa&ntilde;a. Una coalici&oacute;n que, adem&aacute;s, agrupa a partidos estatales (PSPV-PSOE) con otros de filiaci&oacute;n valenciana (Comprom&iacute;s). En definitiva, el tipo de composici&oacute;n y cesiones que pueden aparecer entre los socios del llamado <em>govern del Bot&agrave;nic</em> (por el jard&iacute;n bot&aacute;nico de la Universitat de Val&egrave;ncia donde fue cerrado el acuerdo de gobierno en junio de 2015) no son tan diferentes a los que deber&iacute;an presidir un acuerdo de reforma constitucional a nivel espa&ntilde;ol. Por &uacute;ltimo, es evidente que las consecuencias de la crisis territorial, y no digamos de una hipot&eacute;tica independencia de Catalu&ntilde;a, ser&iacute;an particularmente negativas para la sociedad valenciana, por ejemplo en el plano econ&oacute;mico. Por todas estas razones, en <a href="https://www.eldiario.es/cv/arguments/Pais-Valencia-davant-constitucional-espanyola_6_697890217.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comentario de hace unos meses publicado en estas mismas p&aacute;ginas</a>, me expresaba cr&iacute;ticamente en torno a la excesiva prudencia y ausencia de propuestas que se estaban realizando desde la Comunidad Valenciana y sus instituciones para ayudar a resolver una situaci&oacute;n que, potencialmente, puede ser muy da&ntilde;ina para los intereses valencianos si no logramos encauzarla y resolverla satisfactoriamente.
    </p><p class="article-text">
        Esta cr&iacute;tica ha de decaer. Antes de las fiestas falleras de 2018, el Consell de la Generalitat ha publicado un&nbsp;<a href="http://www.transparencia.gva.es/documents/162282364/165197951/Acuerdo+del+Consell+sobre+la+reforma+constitucional.pdf/ecc2fe28-4b83-4606-97db-d582d726b27b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acuerdo con una propuesta de reforma constitucional</a> consensuada entre ambos socios de gobierno (PSPV y Comprom&iacute;s). Aunque no parece que Podemos haya participado en su elaboraci&oacute;n, en muchos puntos del documento se aprecian contenidos que sin duda tienen que ver con reivindicaciones tradicionales de esta formaci&oacute;n. Se trata, pues, de un esfuerzo meritorio que, de alguna manera, traslada el ADN del <em>pacte del Bot&agrave;nic </em>a una propuesta de reforma constitucional detallada, comprometida, rigurosa t&eacute;cnicamente y lo suficientemente concreta como para que pueda ser la base para un debate serio sobre la cuesti&oacute;n y para que, por estas razones, merezca un an&aacute;lisis atento. M&aacute;xime teniendo en cuenta que, como ya hemos dicho y desgraciadamente, es la primera aportaci&oacute;n de este tipo que, desde alguna instituci&oacute;n espa&ntilde;ola, se ha producido a este debate. Resulta verdaderamente llamativo y lamentable, por ello, la falta de inter&eacute;s y de atenci&oacute;n con que ha sido recibida en el resto de Espa&ntilde;a (reflejo muy probablemente de la tradicional invisibilidad valenciana), con unos medios de comunicaci&oacute;n de &aacute;mbito estatal que la han ignorado displicentemente. De hecho, su repercusi&oacute;n ha sido sensiblemente menor, incluso, que la que mereci&oacute; la propuesta antes comentada de los profesores encabezados por Mu&ntilde;oz Machado. Por lo visto, en el resto de Espa&ntilde;a la crisis institucional que vivimos no ha despertado a&uacute;n el suficiente inter&eacute;s, no ya como para plantear ideas de reforma, sino siquiera para atender a las que vienen de gobiernos auton&oacute;micos como el valenciano.
    </p><p class="article-text">
        Tratando de compensar esta omisi&oacute;n, y yendo al texto de la propuesta, se pueden identificar algunas ideas que a mi juicio merece la pena comentar y detallar.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>El marco de la reforma: qu&eacute; reformar y c&oacute;mo hacerlo.</strong> El documento del Bot&agrave;nic se hace inevitablemente eco, aunque sea de forma impl&iacute;cita, del gran consenso (que vemos tambi&eacute;n en la propuesta de los profesores a la que antes hac&iacute;amos referencia, por ejemplo) sobre los &aacute;mbitos y vectores esenciales en que habr&iacute;a de producirse la reforma: profundizaci&oacute;n en derechos y libertades, reforma institucional de entes como el Senado en clave federalizante, introducci&oacute;n de nuevas pautas democr&aacute;ticas en el funcionamiento de instituciones y partidos y, por &uacute;ltimo, tratamiento de la cuesti&oacute;n territorial. Si a&ntilde;adimos a estos cuatro ejes las ideas del dictamen del Consejo de Estado, m&aacute;s inocuas pero que podr&iacute;an reaparecer sin problemas ni generar da&ntilde;os estructurales, de garantizar la igualdad en la sucesi&oacute;n a la Jefatura del Estado o la menci&oacute;n a la integraci&oacute;n europea, probablemente nos empiezan a quedar seis ejes bien definidos respecto de los que centrar la reforma delimitando un per&iacute;metro sobre el que quiz&aacute;s ser&iacute;a posible empezar a perge&ntilde;ar un consenso de m&iacute;nimos entre muchos actores. Fuera de esas fronteras, en cambio (cambio de la forma de Estado, por ejemplo), es evidente que la consecuci&oacute;n de ese consenso suficiente se antoja mucho m&aacute;s dif&iacute;cil. Otro elemento adicional para este consenso, por cierto, y por el que apuesta decididamente la propuesta del Consell, es que el procedimiento a seguir ha de ser el de reforma constitucional. Esto es, que se ha de operar a partir de las propias reglas de la Constituci&oacute;n de 1978 para su reforma, en vez de iniciar &nbsp;un proceso constituyente. En cualquier caso, y definido as&iacute; el terreno de juego, mucho m&aacute;s complejo es perfilar en concreto (y lograr los acuerdos de amplio espectro necesarios para ello) en qu&eacute; sentido deber&iacute;a ir el cambio. Respecto de esta cuesti&oacute;n, a la propuesta del Consell no se le puede reprochar que no concrete. Y lo hace de forma muy interesante.</li>
                                    <li><strong>Nuevos valores y derechos para &ldquo;rescatar personas&rdquo;. </strong>Se trata de la parte donde, muy probablemente, m&aacute;s sencillo seria llegar a un acuerdo de amplio espectro a la hora de reformar la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 con consensos muy globales pues, a la postre, no se tratar&iacute;a sino de realizar un <em>aggiornamento</em>, una puesta al d&iacute;a, de los valores y derechos que nuestra Constituci&oacute;n ya reconoce pero profundizados en torno a valores o derechos que, aun m&aacute;s o menos asumidos por casi todos, no tienen a&uacute;n plasmaci&oacute;n constitucional. Muchas de estas cuestiones, a juicio de algunos actores, no merecer&iacute;an de por s&iacute; una reforma constitucional pues, a fin de cuentas, su garant&iacute;a es tambi&eacute;n posible con meros desarrollos legislativos. Sin embargo, puede ser interesante llevar a sede constitucional el reconocimiento de la importancia de valores como el de la ecolog&iacute;a o la lucha contra el cambio clim&aacute;tico, la garant&iacute;a de la cobertura sanitaria universal o la concreci&oacute;n de derechos en materia de muerte digna o a la identidad sexual. En otros casos, este tipo de propuestas, entre las que se alinea el acuerdo de reforma constitucional del Bot&agrave;nic que analizamos, s&iacute; aportar&iacute;an novedades claras: bajada de la edad legal para la mayor&iacute;a de edad y para votar a los 16 a&ntilde;os, reconocimiento como derechos sociales constitucionales de algunos actuales principios rectores de la actividad econ&oacute;mica como el derecho subjetivo a una vivienda digna, etc. En este sentido, la propuesta del gobierno valenciano es, a la vez, avanzada y ambiciosa, pero tambi&eacute;n reflejo de consensos sociales que, en mi opini&oacute;n, est&aacute;n ya bastante desarrollados y generalizados. No ser&iacute;a, ni mucho menos, un mal punto de partida para comenzar a negociar, en serio, una posible reforma constitucional que pudiera aspirar a alcanzar un apoyo muy amplio.</li>
                                    <li><strong>Hacia una democracia avanzada. </strong>Otro elemento donde aparece el consenso en cuanto a qu&eacute; elementos conviene reformar son, como ya hemos comentado, todas las propuestas dise&ntilde;adas para avanzar en la profundizaci&oacute;n y mejora de la calidad democr&aacute;tica de nuestras instituciones. En este plano, las propuestas del Consell son tambi&eacute;n concretas e interesantes, as&iacute; como expresi&oacute;n de consensos que se han ido construyendo y generalizando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, al socaire de la crisis pol&iacute;tica que hemos vivido: m&aacute;s exigencia de proporcionalidad en el sistema electoral, mejora de las posibilidades efectivas de control parlamentario al gobierno, reconocimiento constitucional de las obligaciones de transparencia, facilidades para la iniciativa popular de reforma legal o constitucional, despolitizaci&oacute;n de los nombramientos en la c&uacute;pula de la justicia (CGPJ y Fiscal&iacute;a) e introducci&oacute;n de una composici&oacute;n paritaria y reflejo de la pluralidad a todos los niveles (rasgo t&iacute;pico del federalismo) en las instituciones estatales. De nuevo, son propuestas respecto de las que, en cuanto a pr&aacute;cticamente todas ellas, debiera ser posible alcanzar a d&iacute;a de hoy cierto nivel de acuerdo sin demasiados problemas (siempre y cuando no se pretenda llevar las soluciones a un grado de detalle que impida luego la acci&oacute;n legislativa de las mayor&iacute;as pol&iacute;ticas de turno a posteriori). En este sentido, una vez m&aacute;s, la propuesta del Consell es extraordinariamente aprovechable y &uacute;til, pues permite disponer de un documento a partir del cual ser&iacute;a sencillo empezar a hablar.</li>
                                    <li><strong>Pasos hacia un federalismo real, m&aacute;s all&aacute; de cierto nominalismo actual, como mecanismo para resolver el grave problema territorial actualmente existente en Espa&ntilde;a. </strong>Donde la reforma es m&aacute;s valiente, pero sin dejar de transitar por v&iacute;as que podr&iacute;an facilitar el consenso, es en materia de reforma territorial. Al igual que la propuesta que firman varios profesores, el <em>Consell del Bot&agrave;nic</em> tiene claro que dentro del esp&iacute;ritu de la Constituci&oacute;n de 1978 eran posibles medidas de descentralizaci&oacute;n mucho mayores que las finalmente alcanzadas, en una l&iacute;nea m&aacute;s ambiciosa que en su momento no ten&iacute;a por qu&eacute; ser incompatible con su texto original, pero que a la postre ha sido cegada por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional. Ante esta tesitura, poder avanzar en esa direcci&oacute;n, algo que se juzga (sensatamente, en m opini&oacute;n) esencial para aspirar a resolver el conflicto constitucional existente en Catalu&ntilde;a, requiere de una reforma constitucional que apueste claramente por esa posibilidad y por introducir en nuestro sistema rasgos t&iacute;picamente federales que, m&aacute;s all&aacute; de la cl&aacute;sica consideraci&oacute;n de nuestro sistema como &ldquo;el m&aacute;s descentralizado de Europa&rdquo;, hasta la fecha no han sido posibles en la Espa&ntilde;a de 1978: clara afirmaci&oacute;n del principio de subsidiariedad, de modo que todo lo no otorgado al Estado sea competencia auton&oacute;mica; segunda descentralizaci&oacute;n en favor de los entes locales a partir de la diversificaci&oacute;n institucional que respecto de ellos decida cada Comunidad Aut&oacute;noma; amplia libertad para la conformaci&oacute;n institucional interna de las CCAA; competencias exclusivas y blindadas para las autonom&iacute;as fuera del listado de competencias federales para el Estado; desaparici&oacute;n de los controles de constitucionalidad asim&eacute;tricos actualmente existentes en beneficio del Estado; amplia asunci&oacute;n de las posibilidades auton&oacute;micas de determinar y mejorar derechos y pol&iacute;ticas sociales; competencias auton&oacute;micas sobre Derecho civil y lenguas y cultura; establecimiento de mecanismos de participaci&oacute;n horizontal ascendente y descendente en el Derecho de la UE; conversi&oacute;n del Senado en una c&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial, etc. En realidad, todas estas propuestas, de nuevo, entroncan f&aacute;cilmente con un consenso acad&eacute;mico ya bastante asentado que, por ejemplo, podemos rastrear en los &ldquo;Informes sobre CCAA&rdquo; que viene coordinando Eliseo Aja (uno de lo firmantes de la propuesta de reforma de profesores de Derecho p&uacute;blico) y no son ex&oacute;ticas en ning&uacute;n Estado verdaderamente federal. Si en Espa&ntilde;a quisi&eacute;ramos pasar de la ret&oacute;rica del &ldquo;Estado m&aacute;s descentralizado del mundo&rdquo; a una garant&iacute;a jur&iacute;dica real de estas posibilidades de diferenciaci&oacute;n pol&iacute;tica y ejercicio de la autonom&iacute;a por parte de nuestras entidades subestatales de gobierno, el consenso al respecto, dado que el estudio de estas cuestiones est&aacute; ya acad&eacute;micamente muy maduro, debiera ser pol&iacute;ticamente factible. La propuesta del Consell podr&iacute;a ser, de nuevo, una muy buena hoja de ruta para iniciar el debate.</li>
                                    <li><strong>Mejora de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica y constitucionalizaci&oacute;n de los criterios de reparto y suficiencia. </strong>La importancia que recibe este punto en la propuesta del Consell s&oacute;lo es entendible si tenemos en cuenta hasta qu&eacute; punto la situaci&oacute;n de infrafinanciaci&oacute;n de la Comunitat Valenciana es escandalosa y excepcional en el contexto comparado (hay CCAA que reciben hasta casi tres veces los fondos por habitante para sanidad y educaci&oacute;n que los que recibe la Comunidad Valenciana, que es el &uacute;nico territorio europeo con una renta per c&aacute;pita inferior al 90% de la media de su Estado y que, sin embargo, realiza todos los a&ntilde;os aportaciones al sistema de solidaridad, transfiriendo recursos a regiones m&aacute;s ricas). Sin embargo, ello no obsta para que las propuestas que se contienen en el documento sean muy razonables. Sin duda, la constitucionalizaci&oacute;n de los principios de suficiencia financiera e igualdad de las CCAA respecto de sus fondos para servicios esenciales, tal y como propone el gobierno valenciano, supondr&iacute;an una clara mejora no s&oacute;lo (que tambi&eacute;n) para la situaci&oacute;n de las finanzas de la Generalitat Valenciana sino, en general, para la seguridad jur&iacute;dica y financiera de todos los actores (Estado y, sobre todo, Comunidades Aut&oacute;nomas y sus ciudadanos). Adem&aacute;s, se apunta en el documento a la necesidad de constitucionalizar parte de las reglas en que se basen los concretos mecanismos de reparto, junto a los mecanismos de participaci&oacute;n de los distintos territorios y el Estado, as&iacute; como los procedimientos para pactar el reparto, sus l&iacute;neas esenciales y su articulaci&oacute;n con las pol&iacute;ticas sociales, las necesidades de perecuaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de corresponsabilidad fiscal. En general, no puede decirse que la m&uacute;sica suene, tampoco en esta parte de la partitura, nada desafinada.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Si analizamos el documento globalmente, vemos un esfuerzo leal y trabajado, por parte del gobierno valenciano, de colaboraci&oacute;n con el Estado para la mejora de nuestro constitucional que es muy de agradecer, tanto m&aacute;s cuanto extraordinariamente necesario a d&iacute;a de hoy. Adicionalmente, hay que poner en valor que el documento identifica bien los &aacute;mbitos en que la reforma est&aacute; madura y ser&iacute;a posible tratar de acometerla, a partir de la articulaci&oacute;n de amplios consensos acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos en su mayor&iacute;a ya existentes.
    </p><p class="article-text">
        Que un documento tan interesante, comprometido y atento a las necesidades del pa&iacute;s sea tan excepcional (porque ning&uacute;n otro &oacute;rgano o instituci&oacute;n ha hecho un esfuerzo semejante), y que haya pasado pr&aacute;cticamente inadvertido (porque el debate en Espa&ntilde;a no parece atender en exceso a estas cuestiones, y menos a&uacute;n si provienen de un &ldquo;mero&rdquo; gobierno auton&oacute;mico como el valenciano), es muy probablemente uno de los m&aacute;s claros s&iacute;ntomas de la pobreza y verticalidad de la discusi&oacute;n p&uacute;blica en Espa&ntilde;a. Ignoro si a la postre habr&aacute; o no reforma constitucional. Pero es claro, visto lo visto, que mucho han de cambiar las cosas para que, si se &eacute;sta finalmente se produjere, lo vaya a ser como resultado de un proceso dialogado y participado y no producto directo de un pacto de elites que luego se difunda y avale por el resto de actores implicados. Porque, al menos hasta la fecha, es claro que ni la grave situaci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional del pa&iacute;s ni la existencia de esfuerzos muy meritorios como &eacute;ste que hemos comentado y que se ha realizado desde las instituciones valencianas han sido acicate suficiente para que este debate sea tomado en serio por quienes deber&iacute;an estar m&aacute;s que obligados a vehicularlo. Es una verdadera pena porque, sinceramente, creo que a pocos espa&ntilde;oles informados les puede parecer que una Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola que incorporara todas las reformas que propone el Consell de la Generalitat valenciana en su documento no ser&iacute;a bastante mejor que la actual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>* Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia&nbsp; - Estudi General &nbsp;</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/propuesta-reforma-constitucional-botanic_132_2138693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 May 2018 17:32:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La propuesta de reforma constitucional del Botànic]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Constitución Española,Botánica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El País Valencià davant la crisi constitucional espanyola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/pais-valencia-davant-constitucional-espanyola_132_3125773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/816f88be-d50a-438a-a476-ee487d7a7180_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig"></p><p class="article-text">
        La crisi constitucional que en aquests moments vivim a Espanya pel que fa a la possible independ&egrave;ncia de Catalunya t&eacute; efectes evidents, socials, econ&ograve;mics i pol&iacute;tics, per a la comunitat aut&ograve;noma que m&eacute;s intenses relacions de tota mena hi mant&eacute; i que no &eacute;s una altra que la valenciana. En una primera derivada, aquesta crisi tenia a veure amb el reconeixement o no de la legitimitat de la pretensi&oacute; de poder exercir un pret&eacute;s &ldquo;dret a decidir&rdquo; de la poblaci&oacute; catalana, encara que l&rsquo;evoluci&oacute; que ha seguit ha acabat incloent en l&rsquo;equaci&oacute; molts altres elements, en la mesura que la possibilitat que s&rsquo;&ograve;briga un per&iacute;ode de reforma constitucional fa que hi haja molts interessos valencians que poden acabar sent afectats de manera directa i immediata per com s&rsquo;acabe donant curs d&rsquo;eixida a un conflicte que, en origen, tamb&eacute; ens afecta, per&ograve; de manera molt m&eacute;s mediata.
    </p><p class="article-text">
        - Els valencians i la independ&egrave;ncia de Catalunya
    </p><p class="article-text">
        En una primera fase, la lligada m&eacute;s directament a la pretensi&oacute; de cada vegada m&eacute;s catalans de fer un refer&egrave;ndum sobre la seua possible independ&egrave;ncia, la resposta dels actors pol&iacute;tics i institucionals valencians, cal entendre que en all&ograve; substancial s&oacute;n representatius de les diferents sensibilitats que hi ha sobre aix&ograve; al nostre pa&iacute;s, ha estat m&eacute;s a&iuml;na dual: pr&agrave;ctica unanimitat en el rebuig de la desitjabilitat de la independ&egrave;ncia de Catalunya, per&ograve; difer&egrave;ncies a l&rsquo;hora d&rsquo;acceptar o no com de leg&iacute;tim puga ser que siguen els ciutadans catalans els que tinguen a les seues mans aqueixa decisi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pel que fa a la primera de les q&uuml;estions, tant la dreta com l&rsquo;esquerra valencianes, i tamb&eacute; les sensibilitats m&eacute;s centralistes i les que ho s&oacute;n menys, sembla que hi estan substancialment d&rsquo;acord: la independ&egrave;ncia de Catalunya no &eacute;s particularment desitjable per als valencians i si hi ha qui pot donar-hi suport &eacute;s per raons alienes al c&agrave;lcul interessat i pragm&agrave;tic, aix&ograve; &eacute;s abans per motius que tenen m&eacute;s a veure amb posicions &egrave;tiques o pol&iacute;tiques de fons que per la convicci&oacute; que siga bona per als seus interessos. Perqu&egrave;, si parlem d&rsquo;interessos, els intensos lla&ccedil;os econ&ograve;mics i socials del Pa&iacute;s Valenci&agrave; amb Catalunya podrien veure&rsquo;s alterats o afectats en cas d&rsquo;independ&egrave;ncia, especialment si no &eacute;s pactada i Catalunya acabara quedant fora de la Uni&oacute; Europea (fet que esdevindria particularment indesitjable). Al cap i a la fi, els nostres ve&iuml;ns del nord s&oacute;n la nostra porta a Europa, i moltes infraestructures claus per a l&rsquo;economia valenciana, com el Corredor Mediterrani, s&oacute;n al capdavall actius compartits amb Catalunya. Raons d&rsquo;una altra &iacute;ndole, com l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;una cultura i una llengua comunes en molts aspectes, abunden en aquesta idea: una marxa de Catalunya d&rsquo;Espanya deixaria els valencians molt m&eacute;s sols a l&rsquo;hora d&rsquo;aconseguir comprensi&oacute; en la resta de l&rsquo;Estat per a poder desplegar mesures de protecci&oacute; i potenciaci&oacute; d&rsquo;aquestes. Sens dubte, tamb&eacute; els defensors de models m&eacute;s federals o d&rsquo;un repartiment del poder i dels diners p&uacute;blics menys centralitzat veurien amb una certa por que la marxa de Catalunya deixaria aquestes posicions francament debilitades. Per tot aix&ograve;, defensors de la unitat de la p&agrave;tria des d&rsquo;una perspectiva m&eacute;s conservadora i que hi done m&eacute;s valor com a finalitat en si mateixa i visions conservadores associades a aquesta no estan en realitat massa sols al Pa&iacute;s Valenci&agrave; quan es tracta de defensar la conveni&egrave;ncia de la perman&egrave;ncia de Catalunya. Tamb&eacute; els que pensem aquest pa&iacute;s d&rsquo;una altra manera som molt conscients, generalment, dels seus inconvenients i els primers interessats que Catalunya poguera preferir quedar-se en una Espanya diferent i organitzada de manera m&eacute;s atractiva. Ara, b&eacute;, aix&ograve; no predetermina la posici&oacute; d&rsquo;aquestes diferents sensibilitats, m&eacute;s enll&agrave; del pur inter&eacute;s propi, davant de l&rsquo;exercici i el reconeixement del &ldquo;dret a decidir&rdquo;, perqu&egrave; ac&iacute; entren en joc altres consideracions (per exemple, <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/consulta-intransigencia_6_284931523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hi ha qui simplement hem pensat sempre que era millor resoldre el tema donant curs democr&agrave;tic al conflicte mitjan&ccedil;ant una consulta</a>&nbsp;perqu&egrave; &eacute;s la millor manera d&rsquo;evitar que aquest tipus de situacions degeneren i s&rsquo;agreugen, que &eacute;s el que ocorre quan la resposta &eacute;s una lectura r&iacute;gida de les opcions d&rsquo;eixida, com anem comprovant).
    </p><p class="article-text">
        - Els valencians i el dret a decidir
    </p><p class="article-text">
        Com ja s&rsquo;ha comentat, una q&uuml;esti&oacute; diferent, tanmateix, &eacute;s la posici&oacute; en el debat sobre el dret a decidir i la conveni&egrave;ncia o no que la desitjabilitat de la independ&egrave;ncia de Catalunya, al marge del que la resta dels espanyols (o els valencians, en aquest cas) podem pensar i pensem, puga i haja de ser decidida pels mateixos catalans. Com b&eacute; sabem, aquest &eacute;s el nucli inicial d&rsquo;una reivindicaci&oacute; que, a poc a poc, davant la negativa estatal a dur a terme un refer&egrave;ndum equivalent al d&rsquo;Esc&ograve;cia del 2014, ha acabat degenerant en una crisi maj&uacute;scula institucional, pol&iacute;tica i tamb&eacute; constitucional. I respecte d&rsquo;aquesta segona q&uuml;esti&oacute;, la divisi&oacute; &eacute;s m&eacute;s perceptible en la societat valenciana. Encara que no tenim dades m&eacute;s precises sobre aix&ograve;, s&iacute; que sabem gr&agrave;cies al CIS <a href="http://www.publico.es/politica/encuesta-catalunya-82-catalanes-creen-solucion-referendum-independencia-pactado.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">i enquestes equivalents que, a Catalunya, entre un 70% i un 80% dels ciutadans estan a favor de la convocat&ograve;ria d&rsquo;un refer&egrave;ndum d&rsquo;aqueixes caracter&iacute;stiques</a>, mentre que a tot Espanya l&rsquo;opci&oacute; que m&eacute;s suport rep, <a href="http://cadenaser.com/ser/2017/09/10/politica/1505067486_613847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">amb, aproximadament, un 55-65% de la poblaci&oacute; en aqueixa l&iacute;nia, segons diferents enquestes</a>, &eacute;s la que s&rsquo;oposa que es convoque. Sabem, a m&eacute;s, que els suports a un refer&egrave;ndum com aqueix s&oacute;n m&eacute;s grans en certs territoris (Catalunya i el Pa&iacute;s Basc, sobretot) i que en la resta del pa&iacute;s les xifres abaixen al 25-20% de la poblaci&oacute;, amb suports lleugerament superiors a la mitjana de la resta d&rsquo;Espanya en nuclis m&eacute;s urbans com Madrid o en regions amb una certa identitat pr&ograve;pia com Gal&iacute;cia o el Pa&iacute;s Valenci&agrave;. M&eacute;s o menys aqueix quadre general es tradueix bastant b&eacute; a la situaci&oacute; pol&iacute;tica que tenim a la Comunitat Valenciana, on partits com el PP o Cs, igual que fan a escala estatal, es manifesten radicalment contraris a acceptar el &ldquo;dret a decidir&rdquo; dels catalans, mentre que Comprom&iacute;s o Podem solen defensar aquest dret a l&rsquo;autodeterminaci&oacute;. M&eacute;s complicada &eacute;s la posici&oacute; del PSPV, que defensa la posici&oacute; del PSOE, tendent a exigir que es done curs constitucional a la reivindicaci&oacute;, per&ograve; ho fa posant l&rsquo;&egrave;mfasi en la necessitat que per aqueixes vies es puga aconseguir donar curs democr&agrave;tic a la voluntat dels catalans.
    </p><p class="article-text">
        En tot cas, no &eacute;s complicat detectar que davant la comoditat amb qu&egrave; es manifesten PP i Cs sobre la q&uuml;esti&oacute;, els tres partits que donen suport al pacte del Bot&agrave;nic prefereixen evitar-la. Els pronunciaments del Govern valenci&agrave; o de les Corts valencianes sobre la q&uuml;esti&oacute; han estat inexistents, <a href="https://elpais.com/ccaa/2017/09/20/valencia/1505902940_872769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&eacute;s enll&agrave; d&rsquo;apel&middot;lacions gen&egrave;riques al di&agrave;leg</a>. La prioritat del pacte d&rsquo;esquerres que governa des del 2015 &eacute;s que el &ldquo;problema catal&agrave;&rdquo; no contamine la seua acci&oacute; de govern ni la percepci&oacute; que se&rsquo;n t&eacute; per part de la ciutadania. Aquest perfil baix pot ser criticat (i ho ha estat per molts) com a covard o hip&ograve;crita (depenent d&rsquo;on vinguen les cr&iacute;tiques), per&ograve; &eacute;s evident que busca preservar l&rsquo;agenda del Govern valenci&agrave; d&rsquo;uns efectes expansius potencialment t&ograve;xics i que s&oacute;n molt temuts per l&rsquo;esquerra valenciana des de la &ldquo;batalla de Val&egrave;ncia&rdquo; dels primers anys de la Transici&oacute; que, com b&eacute; recordava sempre Josep Vicent Marqu&eacute;s, m&eacute;s que batalla va ser una verdadera massacre. Aquesta prud&egrave;ncia estrat&egrave;gica, m&eacute;s enll&agrave; que potser no puga ser sostenible en el temps si la situaci&oacute; a Catalunya empitjora, no ha estat, almenys de moment, repudiada per un nombre considerable d&rsquo;electors o de c&agrave;rrecs dels partits que componen la coalici&oacute; de govern. Fa la sensaci&oacute; que la voluntat de preservar a tota costa l&rsquo;alternativa d&rsquo;esquerres i no sotmetre-la a riscos electorals que es jutgen gratu&iuml;ts perqu&egrave; no tenen a veure directament amb la situaci&oacute; pol&iacute;tica valenciana &eacute;s compartida pels mateixos ciutadans que van donar suport a aqueixes opcions. Almenys, de manera molt majorit&agrave;ria. Per aquesta ra&oacute; la t&ograve;nica no sols ha estat el silenci governamental, sin&oacute; una certa col&middot;laboraci&oacute; amb aquest per una gran part de l&rsquo;esquerra pol&iacute;tica i social valenciana.
    </p><p class="article-text">
        - Tota pol&iacute;tica que es fa&ccedil;a amb la nostra participaci&oacute; comporta el risc que acabe fent-se contra nosaltres
    </p><p class="article-text">
        Aquesta prud&egrave;ncia, intel&middot;ligible pels motius comentats, &eacute;s, no obstant aix&ograve;, molt criticable almenys per una ra&oacute;: la recerca de solucions dialogades i d&rsquo;un possible &ldquo;encaix&rdquo; de Catalunya en una Espanya constitucional m&eacute;s descentralitzada que l&rsquo;actual passa necess&agrave;riament per l&rsquo;emerg&egrave;ncia de veus que puguen articular efectivament aqueixes alternatives i fer de frontissa entre les visions m&eacute;s centralistes i les dels independentistes. S&oacute;n imprescindibles interlocutors v&agrave;lids que puguen ajudar a acostar les majories pol&iacute;tiques dominants actualment a, respectivament, Catalunya i la resta d&rsquo;Espanya. No &eacute;s desgavellat pensar que la posici&oacute; del Consell i de la Comunitat Valenciana &eacute;s id&ograve;nia per a aqueix paper, per raons de sociologia pol&iacute;tica (ja coment&agrave;vem que som una de les regions amb m&eacute;s suport al dret a decidir fora de Catalunya i Pa&iacute;s Basc) o derivades de la mateixa proximitat ling&uuml;&iacute;stica i cultural. Fins i tot la mateixa composici&oacute; del Consell valenci&agrave; ajudaria, amb forces partid&agrave;ries de l&rsquo;enteniment en unes tesis m&eacute;s pr&ograve;ximes del que &eacute;s habitual a la dels nacionalistes catalans representades i un pes important del PSOE, per&ograve; amb tocs valencians que poden aportar vetes de comprensi&oacute; addicionals: i &eacute;s que de la mateixa manera que &eacute;s molt probablement el PSOE la clau de volta que permetria articular a hores d&rsquo;ara a Espanya qualsevol consens alternatiu, el paper del PSPV podria ser determinant en el proc&eacute;s de decantaci&oacute; d&rsquo;aquest, per exemple amb el PSC, per a for&ccedil;ar l&rsquo;aparici&oacute; d&rsquo;alternatives imaginatives i valentes.
    </p><p class="article-text">
        Si combinem aquest factor, que atorga a l&rsquo;actual majoria pol&iacute;tica que governa la Comunitat Valenciana una posici&oacute; que li permetria ser palanca de la transformaci&oacute; possible, amb la reflexi&oacute; que f&eacute;iem a l&rsquo;inici sobre els perjudicis notables que es podrien derivar de la independ&egrave;ncia de Catalunya per als valencians (com tamb&eacute; es deduirien d&rsquo;una tallada en sec recentralitzadora, fins i tot amb Catalunya encara com a part d&rsquo;Espanya), aix&ograve; &eacute;s, amb el temor cert que els valencians podem acabar molt perjudicats per l&rsquo;actual crisi territorial, la prud&egrave;ncia del Consell i de les majories progressistes, encara que plurals, que hi donen suport passa a ser molt m&eacute;s q&uuml;estionable. Recordem en aix&ograve; la tan esmentada frase de Joan Fuster que tota pol&iacute;tica feta sense el concurs d&rsquo;un acaba sent, inevitablement, feta contra qui no ha tingut l&rsquo;opci&oacute; de participar en el seu desenvolupament o, com en aquest cas, ha optat per posar-se de perfil. Es tracta d&rsquo;un risc que haur&iacute;em de tenir present els valencians en un context com l&rsquo;actual, encara que siga perqu&egrave; als nostres responsables pol&iacute;tics no se&rsquo;ls passe per alt que a m&eacute;s de poder ajudar molt a la resoluci&oacute; del conflicte i a tot Espanya amb el seu concurs, a la fi poden tamb&eacute; amb aix&ograve; evitar grans perjudicis per a l&rsquo;economia i la societat valencianes. I aix&ograve; a pesar dels riscos assenyalats. Adoptant aqueix paper m&eacute;s actiu, avan&ccedil;ant propostes i tractant de fer el paper de frontissa imprescindible que per q&uuml;estions estructurals pocs m&eacute;s poden desenvolupar hui en aquest pa&iacute;s, l&rsquo;esquerra valenciana, si ho fera amb intel&middot;lig&egrave;ncia, no sols faria un gran favor a Espanya i als espanyols, sin&oacute;, tamb&eacute;, als interessos dels valencians&hellip; i potser fins i tot a si mateixa. &Eacute;s una cosa que fins ara ha costat veure a molts, per&ograve; que, per a b&eacute; o per a mal, &eacute;s la mateixa evoluci&oacute; de la crisi, convertida ja en una crisi constitucional completa, la que ha acabat de posar-ho en evid&egrave;ncia sense que hi haja ara dubtes possibles sobre aix&ograve;.
    </p><p class="article-text">
        - Davant d&rsquo;una possible reforma constitucional i les seues conseq&uuml;&egrave;ncies en clau valenciana
    </p><p class="article-text">
        La mateixa evoluci&oacute; del conflicte catal&agrave;, que en la fase actual ja ha acabat encetant, no sabem encara si definitivament o en fals, un proc&eacute;s de reforma constitucional, &eacute;s la que acabar&agrave; obligant les institucions valencianes a eixir d&rsquo;aquesta letargia tan prudent. Si davant de l&rsquo;estricta q&uuml;esti&oacute; de la independ&egrave;ncia catalana o del dret a decidir es pot defensar la no participaci&oacute; de les institucions valencianes en el debat i la no aportaci&oacute; de solucions, des del moment que les q&uuml;estions en discussi&oacute; passen a ser una reforma constitucional i el model de repartiment del poder territorial, que per definici&oacute; ens afectaran a tots, i tamb&eacute; els valencians, cal passar a exigir una participaci&oacute; activa als nostres representants. Hi ha nombrosos fronts que, prompte o tard, s&rsquo;obriran i en qu&egrave; les posicions dels valencians han de ser defensades amb intel&middot;lig&egrave;ncia i un cert grau de gosadia, de tal manera que poden contribuir a la recerca de solucions i, alhora, a garantir que els resultats finals de les pol&iacute;tiques que s&rsquo;acaben posant en marxa no siguen &ldquo;contra nosaltres&rdquo;. Per&ograve; aix&ograve; nom&eacute;s s&rsquo;aconseguir&agrave; participant i assumint els riscos que tota exposici&oacute; a un debat i aportacions a aquest comporten. Heus-ne ac&iacute; nom&eacute;s algunes:
    </p><p class="article-text">
        1. <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=611" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Comunitat Valenciana ha de tercerejar en el debat sobre la simetria o l&rsquo;asimetria del desplegament auton&ograve;mic i la descentralitzaci&oacute;, defensant un federalisme sim&egrave;tric</a>. Davant de les temptacions dels que des de Madrid o Barcelona puguen proposar una soluci&oacute; asim&egrave;trica per a ancorar Catalunya a Espanya, la Comunitat Valenciana hauria de defensar amb fermesa que incrementar les asimetries ja existents (el Pa&iacute;s Basc i Navarra) no &eacute;s una bona soluci&oacute; i que &eacute;s preferible un model federal que permeta a totes les comunitats aut&ograve;nomes assumir el m&agrave;xim grau d&rsquo;autonomia possible dins de la Constituci&oacute; i un desplegament competencial tan profund com vulguen. Una q&uuml;esti&oacute; diferent &eacute;s que aix&ograve; haja d&rsquo;instrumentar-se assumint sempre que els costos que aix&ograve; supose quan parlem de compet&egrave;ncies que requerisquen un cert desplegament en capital i infraestructures que nom&eacute;s a partir d&rsquo;una certa escala t&eacute; sentit han de ser internitzats (el que, per exemple, pot ser un incentiu important per a promoure algunes fusions de comunitats aut&ograve;nomes de dimensions redu&iuml;des que, per a optar a certes compet&egrave;ncies de manera eficient i aprofitant les economies d&rsquo;escala, haurien d&rsquo;anar a aqueixa agregaci&oacute; volunt&agrave;ria). Aquest model sim&egrave;tric, per&ograve; amb asimetries segons la vocaci&oacute; de cada territori, t&eacute; l&rsquo;avantatge addicional de permetre expressar les diferents prefer&egrave;ncies que els ciutadans de les distintes parts d&rsquo;Espanya hi tenen. &Eacute;s una bona cosa que puguen conviure models m&eacute;s avan&ccedil;ats i altres que ho siguen menys, si aix&iacute; ho prefereixen les poblacions respectives. Entre altres coses, perqu&egrave; tamb&eacute; &eacute;s una manera de comprovar quins, al capdavall, funcionen millor i permetre que siguen seguits pels altres. Per&ograve; aix&ograve; no ha de suposar en cap cas que uns, si volen assumir el risc i els costos de m&eacute;s autogovern, puguen fer-ho mentre que altres, per no se sap molt b&eacute; quines raons, ho tinguen vedat. Tot el nou T&iacute;tol VII de la futura Constituci&oacute; hauria de ser elaborat tenint aquesta directriu al pensament.
    </p><p class="article-text">
        2. <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/valenciano-Preguntas-respuestas-proposito-financiacion_6_578552156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pel que fa a aquesta q&uuml;esti&oacute;, tant Catalunya com la Comunitat Valenciana arrosseguen un contenci&oacute;s important amb el model de finan&ccedil;ament auton&ograve;mic existent</a>. Encara que l&rsquo;art. 158 CE ja cont&eacute; una refer&egrave;ncia a aquesta q&uuml;esti&oacute;, &eacute;s obvi que ha estat innecess&agrave;ria i el seu valor jur&iacute;dic no s&rsquo;ha considerat prou per a garantir una igualaci&oacute; justa, aix&iacute; que una futura reforma constitucional hauria de blindar la idea que tot repartiment de fons ha de garantir almenys que el finan&ccedil;ament per capita per a la prestaci&oacute; de serveis b&agrave;sics de ciutadania siga igual en tot el territori de l&rsquo;Estat, sempre, aix&ograve; s&iacute;, que ho computem a partir d&rsquo;una c&agrave;rrega fiscal equivalent. Juntament amb la constitucionalitzaci&oacute; d&rsquo;aquest postulat, hauria de quedar clar que les inefici&egrave;ncies en el desplegament auton&ograve;mic (per exemple, assumint compet&egrave;ncies per a les quals les economies d&rsquo;escala existents no farien aconsellable certs desplegaments en territoris amb una grand&agrave;ria o poblaci&oacute; determinades) no han de comportar m&eacute;s finan&ccedil;ament per a &ldquo;compensar-les&rdquo;, perqu&egrave; aix&ograve; suposa un incentiu evidentment pervers. Han d&rsquo;establir-se mecanismes per a descoratjar la microparcel&middot;laci&oacute; del mapa auton&ograve;mic ja produ&iuml;da i tractar de revertir-la en els casos en qu&egrave; &eacute;s ineficient. A m&eacute;s, les difer&egrave;ncies en la c&agrave;rrega fiscal que suporten els ciutadans de cada CA com a transsumpte leg&iacute;tim de les seues prioritats pol&iacute;tiques expressades pels seus ciutadans sobre aix&ograve; s&iacute; que han de tenir, en canvi, conseq&uuml;&egrave;ncies quan redueixen la recaptaci&oacute;, no com ocorre fins ara. La major llibertat de totes les CA per a establir els seus r&egrave;gims fiscals han d&rsquo;anar, doncs, de la m&agrave; d&rsquo;una major coresponsabilitat i d&rsquo;una definici&oacute; exacta de quins &agrave;mbits s&oacute;n salvaguardats constitucionalment pels mecanismes de perequaci&oacute; social i territorial propis d&rsquo;un estat social i democr&agrave;tic de dret i quins, en canvi, s&oacute;n terreny on poder expressar difer&egrave;ncies de model i de nivells de protecci&oacute; social o d&rsquo;ambici&oacute; en la prestaci&oacute; dels serveis p&uacute;blics.
    </p><p class="article-text">
        3. <a href="http://www.eldiario.es/cv/val/Per-important-defensa-civil-valencia_0_554695414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Comunitat Valenciana t&eacute; ja alguns contenciosos amb l&rsquo;Estat, com el que s&rsquo;ha produ&iuml;t a prop&ograve;sit del dret civil valenci&agrave;, que hauran d&rsquo;apar&eacute;ixer en el debat</a>. La reivindicaci&oacute; del dret civil valenci&agrave; <a href="http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-corts-piden-gobierno-retirada-recursos-contra-leyes-derecho-civil-valenciano-20160413130251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha aglutinat totes les forces pol&iacute;tiques valencianes amb l&rsquo;excepci&oacute; de Cs en la cr&iacute;tica a l&rsquo;Estat</a>, que ha anul&middot;lat lleis civils sobre dret de fam&iacute;lia o successions aprovades per les Corts a l&rsquo;empara de l&rsquo;Estatut del 2006 perqu&egrave; el Tribunal Constitucional ent&eacute;n que l&rsquo;Estatut no permet a la Comunitat Valenciana legislar sobre aquestes mat&egrave;ries, a difer&egrave;ncia del que &eacute;s el cas d&rsquo;altres CA. Aquesta asimetria &eacute;s justificada pel mateix Tribunal Constitucional invocant fins i tot els Decrets de Nova Planta i la codificaci&oacute; franquista dels drets civils forals, la qual cosa resulta evident que &eacute;s un suport democr&agrave;tic m&eacute;s a&iuml;na magre per a discriminar de manera tan flagrant a unes regions enfront d&rsquo;altres, m&agrave;ximament quan els valencians han expressat de manera reiterada i molt majorit&agrave;ria la voluntat de regular aquestes q&uuml;estions, fins i tot en el mateix Estatut del 2006. Si &eacute;s bo que hi haja regions d&rsquo;Espanya amb dret civil propi, no s&rsquo;ent&eacute;n que nom&eacute;s siga aix&iacute; en alguns casos; de la mateixa manera que si es considera que seria millor que el dret civil fora &uacute;nic per a tot l&rsquo;Estat no hi ha cap l&ograve;gica en el fet que raons hist&ograve;riques derivades d&rsquo;accions autorit&agrave;ries emparen els uns, per&ograve; no els altres. De nou, en aquest cas, donar soluci&oacute; als interessos valencians podria conformar un punt de trobada interessant per a una reforma constitucional que generaria beneficis de car&agrave;cter general.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://valenciaplaza.com/40-anos-perdidos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una soluci&oacute; possible a aquest problema concret, que ja s&rsquo;ha proposat</a><a href="http://valenciaplaza.com/40-anos-perdidos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, podria passar per la incorporaci&oacute; d&rsquo;una nova Disposici&oacute; Addicional a la Constituci&oacute; espanyola</a>, a la manera de la que ja tenen alguns territoris espanyols, declarant formalment desautoritzats els Decrets de Nova Planta i qualsevol conseq&uuml;&egrave;ncia jur&iacute;dica que se&rsquo;n poguera derivar, I tamb&eacute; entenent preservades les institucions forals de garantia de l&rsquo;autogovern d&rsquo;aquells territoris que en van tenir en les formes que els donen en l&rsquo;actualitat els seus estatuts d&rsquo;autonomia. Una previsi&oacute; d&rsquo;aquesta &iacute;ndole tindria l&rsquo;avantatge de fer menys r&iacute;gida tota la q&uuml;esti&oacute;, a m&eacute;s, no sols en relaci&oacute; a Val&egrave;ncia sin&oacute; tamb&eacute; respecte de tots els territoris de l&rsquo;antiga Corona d&rsquo;Arag&oacute;, inclosa Catalunya. A partir d&rsquo;aquesta acceptaci&oacute; constitucional del que alguns autors han anomenat el &ldquo;model pactista de la Corona d&rsquo;Arag&oacute;&rdquo; donaria marge de maniobra constitucional renovat als pactes pol&iacute;tics peri&ograve;dics per a actualitzar els models de repartiment del poder territorial que el nostre sistema ha demostrat que requereix per a poder funcionar.
    </p><p class="article-text">
        4. <a href="http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2016/10/04/congreso-inicia-reforma-estatuto-valenciano/1475292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cal recordar, a m&eacute;s, que la Comunitat Valenciana t&eacute; pendent una reforma del seu Estatut des del 2011, referent a inversions estatals, paralitzada</a>. I aix&ograve; ja des de fa tres legislatures en el Congr&eacute;s dels Diputats, perqu&egrave; l&rsquo;agenda de les Corts Generals no t&eacute; a b&eacute; atendre al tr&agrave;mit degut respecte d&rsquo;una reforma estatut&agrave;ria ja aprovada en l&rsquo;&agrave;mbit auton&ograve;mic. Es tracta d&rsquo;una reforma sobre proporcionalitat de la inversi&oacute; estatal, la qual cosa indica que potser aquest element hauria de ser objecte tamb&eacute; d&rsquo;algun tipus de refer&egrave;ncia en la futura reforma constitucional. Per&ograve;, sobretot, ens alerta de la poca import&agrave;ncia que ha merescut i mereix hist&ograve;ricament l&rsquo;autogovern valenci&agrave;, fins al punt que &eacute;s possible deixar en el limbe constitucional una decisi&oacute; de les Corts valencianes sense que passe res. Una participaci&oacute; valenciana activa en el proc&eacute;s de reforma, aix&iacute; com l&rsquo;aprofundiment en els mecanismes democr&agrave;tics i participatius que han de portar-hi des de totes les institucions valencianes, convertint la ciutadania en actor principal de tota participaci&oacute; en el proc&eacute;s que es puga articular des del Pa&iacute;s Valenci&agrave;, potser ajudaria a canviar aquesta percepci&oacute; capitidisminu&iuml;da de l&rsquo;autonomia valenciana. Totes les reivindicacions m&eacute;s o menys compartides per una majoria d&rsquo;actors pol&iacute;tics valencians (per exemple, la desaparici&oacute; de les diputacions provincials) podrien i haurien de ser portades al proc&eacute;s de reforma des d&rsquo;una perspectiva integradora (aix&iacute;, proposant que la Constituci&oacute; incrementara la dimensi&oacute; federal de l&rsquo;Estat p<a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/Via-redefinir-mejorar-gobierno-local_6_493860633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ermetent expressament que, sobre l&rsquo;organitzaci&oacute; interna de les administracions dins d&rsquo;una autonomia, </a><a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/Via-redefinir-mejorar-gobierno-local_6_493860633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;ra aquesta qui tinguera l&rsquo;&uacute;ltima paraula</a>) i donant amb aix&ograve; solucions que poden servir de model que s&rsquo;ha de seguir per a un pacte integrador en benefici de tot Espanya i d&rsquo;altres actors implicats. Com m&eacute;s &ldquo;valenciana&rdquo; siga la futura reforma, en definitiva, millor. Millor per a nosaltres, per descomptat. Per&ograve; millor tamb&eacute; per a Espanya, que per a aconseguir una eixida a aquesta crisi necessita solucions a mitjan cam&iacute;. I a mitjan cam&iacute; &eacute;s, m&eacute;s o menys, just on estem nosaltres.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, i per acabar, &eacute;s evident que la situaci&oacute; a Catalunya ha donat ja lloc a una completa crisi constitucional respecte de la qual ni els valencians ni les nostres institucions ens podem desentendre, ja en aquest punt, perqu&egrave;, si ho continuem fent, les conseq&uuml;&egrave;ncies seran molt nocives per a l&rsquo;autogovern valenci&agrave;. De fet, ja ho s&oacute;n, si ho pensem m&iacute;nimament: la par&agrave;lisi pol&iacute;tica d&rsquo;aquests anys ja ha retardat qualsevol pacte sobre finan&ccedil;ament auton&ograve;mic, tan essencial per a la Comunitat Valenciana, i sembla que aix&iacute; continuar&agrave; la cosa (pr&ograve;rroga pressupost&agrave;ria per al 2018), allargant i agreujant un problema, ja veurem fins quan. &Eacute;s nom&eacute;s un exemple, per&ograve; significatiu, que mostra que la inacci&oacute; no pot ser la resposta. Conv&eacute; que partits i agents pol&iacute;tics, aix&iacute; com Consell i Corts valencianes, es posen a treballar ja des d&rsquo;aquesta perspectiva, perqu&egrave; m&eacute;s tard o m&eacute;s prompte aquest treball preparatori no pot sin&oacute; rendir els seus fruits&hellip; aix&iacute; com tamb&eacute; tindria conseq&uuml;&egrave;ncies molt pernicioses que la prud&egrave;ncia mal entesa o la deixadesa ens feren arribar al punt de soluci&oacute; d&rsquo;aquest conflicte, siga quin siga, sense els deures fets. Recorde&rsquo;s, una vegada m&eacute;s, el que ha passat inevitablement en aquest pa&iacute;s quan la pol&iacute;tica es fa sense el nostre concurs actiu i sense que siguem capa&ccedil;os de participar-hi i aportar-hi. I, en aquest punt, &eacute;s ja impossible negar que per a donar la soluci&oacute; a la crisi constitucional generada es far&agrave; pol&iacute;tica, i que ser&agrave; pol&iacute;tica que afectar&agrave; no sols Catalunya sin&oacute; tot Espanya de manera directa. Tamb&eacute;, i fins i tot amb m&eacute;s intensitat que altres, el Pa&iacute;s Valenci&agrave;. Aix&iacute; que, per una vegada, hem de garantir que la pr&ograve;xima reforma constitucional es fa&ccedil;a tamb&eacute; des de Val&egrave;ncia com a millor mecanisme per a evitar que no acabe sent una reforma, al capdavall, molt nociva per als interessos valencians.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Andr&eacute;s Boix Palop &eacute;s professor de dret administratiu en la Universitat de Val&egrave;ncia-Estudi General</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/pais-valencia-davant-constitucional-espanyola_132_3125773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Oct 2017 10:53:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El País Valencià davant la crisi constitucional espanyola]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Dret a decidir,Comunitat Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El País Valenciano ante la crisis constitucional española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/pais-valenciano-crisis-constitucional-espanola_132_3125838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/816f88be-d50a-438a-a476-ee487d7a7180_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig"></p><p class="article-text">
        La crisis constitucional que en estos momentos vivimos en Espa&ntilde;a en relaci&oacute;n a la posible independencia de Catalu&ntilde;a tiene efectos evidentes, sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, para la Comunidad Aut&oacute;noma que m&aacute;s intensas relaciones de todo tipo mantiene con ella y que no es otra que la valenciana. En una primera derivada, esta crisis ten&iacute;a que ver con el reconocimiento o no de la legitimidad de la pretensi&oacute;n de poder ejercer un supuesto &ldquo;derecho a decidir&rdquo; de la poblaci&oacute;n catalana, aunque la evoluci&oacute;n de la misma ha acabado por incluir en la ecuaci&oacute;n muchos otros elementos, en la medida en que la posibilidad de que se abra un per&iacute;odo de reforma constitucional hace que haya muchos intereses valencianos que pueden acabar siendo afectados de forma directa e inmediata por c&oacute;mo se acabe dando cauce de salida a un conflicto que, en origen, tambi&eacute;n nos afecta pero de modo mucho m&aacute;s mediato.
    </p><p class="article-text">
        - Los valencianos y la independencia de Catalu&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        En una primera fase, la m&aacute;s directamente ligada a la pretensi&oacute;n de cada vez m&aacute;s catalanes de realizar un refer&eacute;ndum sobre su posible independencia, la respuesta de los actores pol&iacute;ticos e institucionales valencianos, hay que entender que en lo sustancial representativos de las diferentes sensibilidades existentes al respecto en nuestro pa&iacute;s, ha sido m&aacute;s bien dual: pr&aacute;ctica unanimidad en el rechazo a la deseabilidad de la independencia de Catalu&ntilde;a, pero diferencias a la hora de aceptar o no cu&aacute;n leg&iacute;timo pueda ser que sean los ciudadanos catalanes quienes tengan en sus manos esa decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Respecto de la primera de las cuestiones, tanto la derecha como la izquierda valencianas, as&iacute; como las sensibilidades m&aacute;s centralistas y las que lo son menos, parecen estar sustancialmente de acuerdo: la independencia de Catalu&ntilde;a no es particularmente deseable para los valencianos y si hay quien puede apoyarla es por razones ajenas al c&aacute;lculo interesado y pragm&aacute;tico, esto es antes por motivos que tienen m&aacute;s que ver con posiciones &eacute;ticas o pol&iacute;ticas de fondo que por la convicci&oacute;n de que sea buena para sus intereses. Porque, si de intereses hablamos, los intensos lazos econ&oacute;micos y sociales del Pa&iacute;s Valenciano con Catalu&ntilde;a podr&iacute;an verse alterados o afectados en caso de independencia, especialmente si &eacute;sta no es pactada y Catalu&ntilde;a acabara quedando fuera de l Uni&oacute;n Europea (lo que resultar&iacute;a particularmente indeseable). A fin de cuentas, nuestros vecinos del norte son nuestra puerta a Europa, y muchas infraestructuras claves para la econom&iacute;a valenciana, como el corredor mediterr&aacute;neo, son a la postre activos compartidos con Catalu&ntilde;a. Razones de otra &iacute;ndole, como la existencia de una cultura y lenguas comunes en muchos aspectos, abundan en esta idea: una marcha de Catalu&ntilde;a de Espa&ntilde;a dejar&iacute;a a los valencianos mucho m&aacute;s solos a la hora de lograr comprensi&oacute;n en el resto del Estado para poder desplegar medidas de protecci&oacute;n y potenciaci&oacute;n de las mismas. Sin duda, tambi&eacute;n los defensores de modelos m&aacute;s federales o de un reparto del poder y de los dineros p&uacute;blicos menos centralizado ver&iacute;an con cierto temor c&oacute;mo la marcha de Catalu&ntilde;a dejar&iacute;a estas posiciones francamente debilitadas. Por todo ello, defensores de la unidad de la patria desde una perspectiva m&aacute;s conservadora y que de m&aacute;s valor a la misma como fin en s&iacute; mismo y visiones conservadoras asociadas a la misma no est&aacute;n en realidad demasiado solos en el Pa&iacute;s Valenciano cuando de defender la conveniencia de la permanencia de Catalu&ntilde;a se trata. Tambi&eacute;n quienes pensamos este pa&iacute;s de otra manera somos muy conscientes, por lo general, de sus inconvenientes y los primeros interesados en que Catalu&ntilde;a pudiera preferir quedarse en una Espa&ntilde;a diferente y organizada de manera m&aacute;s atractiva. Ahora, bien, ello no predetermina la posici&oacute;n de estas diferentes sensibilidades, m&aacute;s all&aacute; del puro inter&eacute;s propio, frente al ejercicio y reconocimiento del &ldquo;derecho a decidir&rdquo;, porque aqu&iacute; entran en juego otras consideraciones (por ejemplo, <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/consulta-intransigencia_6_284931523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay quienes simplemente hemos pensado siempre que era mejor resolver el tema dando cauce democr&aacute;tico al conflcito mediante una consulta</a> porque es la mejor forma de evitar que este tipo de situaciones degeneren y se agraven, que es lo que ocurre cuando la respuesta es una lectura r&iacute;gida de las opciones de salida, como estamos pudiendo comprobar).
    </p><p class="article-text">
        - Los valencianos y el derecho a decidir
    </p><p class="article-text">
        Como ya se ha comentado, cuesti&oacute;n diferente, sin embargo, es la posici&oacute;n en el debate sobre el derecho a decidir y la conveniencia o no de que la deseabilidad de la independencia de Catalu&ntilde;a, al margen de lo que el resto de espa&ntilde;oles (o los valencianos, en este caso) podamos pensar y pensemos, pueda y deba ser decidida por los propios catalanes. Como bien sabemos, &eacute;ste es el n&uacute;cleo inicial de una reivindicaci&oacute;n que, poco a poco, ante la negativa estatal a realizar un refer&eacute;ndum equivalente al de Escocia de 2014, ha acabado degenerando en una may&uacute;scula crisis institucional, pol&iacute;tica y tambi&eacute;n constitucional. Y respecto de esta segunda cuesti&oacute;n la divisi&oacute;n es m&aacute;s perceptible en la sociedad valenciana. Aunque no tenemos datos m&aacute;s precisos al respecto, s&iacute; sabemos gracias al CIS <a href="http://www.publico.es/politica/encuesta-catalunya-82-catalanes-creen-solucion-referendum-independencia-pactado.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y encuestas equivalentes que en Catalu&ntilde;a entre un 70% y un 80% de los ciudadanos est&aacute; a favor de la realizaci&oacute;n de un refer&eacute;ndum de esas caracter&iacute;sticas</a>, mientras que en toda Espa&ntilde;a la opci&oacute;n que m&aacute;s apoyo recibe, <a href="http://cadenaser.com/ser/2017/09/10/politica/1505067486_613847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con en torno a un 55-65% de la poblaci&oacute;n en esa l&iacute;nea seg&uacute;n diferentes encuestas</a>, es la que se opone a su convocatoria. Sabemos, adem&aacute;s, que los apoyos a un refer&eacute;ndum como &eacute;se son mayores en ciertos territorios (Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco, sobre todo) y que en el resto del pa&iacute;s las cifras bajan al 25-20% de la poblaci&oacute;n, con apoyos ligeramente superiores a la media del resto de Espa&ntilde;a en n&uacute;cleos m&aacute;s urbanos como Madrid o en regiones con cierta identidad propia como Galicia o el Pa&iacute;s Valenciano. M&aacute;s o menos ese cuadro general se traduce bastante bien a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica que tenemos en la Comunidad Valenciana, donde partidos como el PP o C&rsquo;s, al igual que hacen a escala estatal, se manifiestan radicalmente contrarios a aceptar el &ldquo;derecho a decidir&rdquo; de los catalanes, mientras que Comprom&iacute;s o Podem suelen defender este derecho a la autodeterminaci&oacute;n. M&aacute;s complicada es la posici&oacute;n del PSPV, que defiende la posici&oacute;n del PSOE, tendente a exigir que se d&eacute; cauce constitucional a la reivindicaci&oacute;n, pero lo hace poniendo el acento en la necesidad de que por esas v&iacute;as se pueda lograr dar cauce democr&aacute;tico a la voluntad de los catalanes.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, no es complicado detectar que frente a la comodidad con la que se manifiestan PP y C&rsquo;s sobre la cuesti&oacute;n, los tres partidos que dan apoyo al pacto del Bot&agrave;nic prefieren evitarla. Los pronunciamientos del gobierno valenciano o de las Cortes valencianas sobre la cuesti&oacute;n han sido inexistentes, <a href="https://elpais.com/ccaa/2017/09/20/valencia/1505902940_872769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s all&aacute; de gen&eacute;ricas apelaciones al di&aacute;logo</a>. La prioridad del pacto de izquierdas que gobierna desde 2015 es que el &ldquo;problema catal&aacute;n&rdquo; no contamine su acci&oacute;n de gobierno ni la percepci&oacute;n que sobre la misma se tiene por parte de la ciudadan&iacute;a. Este perfil bajo puede ser criticado (y lo ha sido por muchos) como cobarde o hip&oacute;crita (dependiendo de d&oacute;nde vengan las cr&iacute;ticas), pero es evidente que busca preservar la agenda del gobierno valenciano de unos efectos expansivos potencialmente t&oacute;xicos y que son muy temidos por la izquierda valenciana desde la &ldquo;batalla de Valencia&rdquo; de los primeros a&ntilde;os de la Transici&oacute;n que, como bien recordaba siempre Josep Vicent Marqu&eacute;s, m&aacute;s que batalla fue una verdadera masacre. Esta prudencia estrat&eacute;gica, m&aacute;s all&aacute; de que quiz&aacute;s no pueda ser sostenible en el tiempo si la situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a empeora, no ha sido, al menos por el momento, repudiada por un n&uacute;mero considerable de electores o cargos de los partidos que componen la coalici&oacute;n de gobierno. Da la sensaci&oacute;n de que la voluntad de preservar a toda costa la alternativa de izquierdas y no someterla a riesgos electorales que se juzgan gratuitos por no tener que ver directamente con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica valenciana es compartida por los propios ciudadanos que dieron apoyo a esas opciones. Al menos, de forma muy mayoritaria. Por esta raz&oacute;n la t&oacute;nica no s&oacute;lo ha sido el silencio gubernamental, sino una cierta colaboraci&oacute;n respecto del mismo por parte de gran parte de la izquierda pol&iacute;tica y social valencianas.
    </p><p class="article-text">
        - Toda pol&iacute;tica que sea hecha con nuestra participaci&oacute;n conlleva el riesgo de que acabe siendo hecha contra nosotros
    </p><p class="article-text">
        Esta prudencia, entendible por los motivos comentados, es sin embargo muy criticable al menos por una raz&oacute;n: la b&uacute;squeda de soluciones dialogadas y de un posible &ldquo;encaje&rdquo; de Catalu&ntilde;a en una Espa&ntilde;a constitucional m&aacute;s descentralizada que la actual pasa necesariamente por la emergencia de voces que puedan articular efectivamente esas alternativas y hacer de bisagra entre las visiones m&aacute;s centralistas y las de los independentistas. Son imprescindibles interlocutores v&aacute;lidos que puedan ayudar a acercar a las mayor&iacute;as pol&iacute;ticas actualmente dominantes en, respectivamente, Catalu&ntilde;a y el resto de Espa&ntilde;a. No es descabellado pensar que la posici&oacute;n del Consell y de la Comunitat Valenciana es id&oacute;nea para ese papel, por razones de sociolog&iacute;a pol&iacute;tica (ya coment&aacute;bamos que somos una de las regiones con m&aacute;s apoyo al derecho a decidir fuera de Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco) o derivadas de la propia cercan&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica y cultural. Incluso la propia composici&oacute;n del Consell valenciano ayudar&iacute;a, con fuerzas partidarias del entendimiento en unas tesis m&aacute;s cercanas de lo habitual a la de los nacionalistas catalanes representadas y un importante peso del PSOE en el mismo, pero con toques valencianos que pueden aportar vetas de comprensi&oacute;n adicionales: y es que de la misma forma que es muy probablemente el PSOE la clave de b&oacute;veda que permitir&iacute;a articular a d&iacute;a de hoy en Espa&ntilde;a cualquier consenso alternativo, el papel del PSPV podr&iacute;a ser determinante en el proceso de decantaci&oacute;n del mismo, por ejemplo junto al PSC, para forzar la aparici&oacute;n de alternativas imaginativas y valientes.
    </p><p class="article-text">
        Si combinamos este factor, que otorga a la actual mayor&iacute;a pol&iacute;tica que gobierna la Comunitat Valenciana una posici&oacute;n que le permitir&iacute;a ser palanca de la transformaci&oacute;n posible, con la reflexi&oacute;n que hac&iacute;amos al inicio sobre los notables perjuicios que se podr&iacute;an derivar de la independencia de Catalu&ntilde;a para los valencianos (como tambi&eacute;n se deducir&iacute;an de un cerrojazo recentralizador, incluso con Catalu&ntilde;a a&uacute;n como parte de Espa&ntilde;a), esto es, con el temor cierto a que los valencianos podamos acabar muy perjudicados por la actual crisis territorial, la prudencia del Consell y de las mayor&iacute;as progresistas, aunque plurales, que le dan apoyo pasa a ser mucho m&aacute;s cuestionable. Recordemos en esto la tan citada frase de Joan Fuster de que toda pol&iacute;tica hecha sin el concurso de uno acaba siendo, inevitablemente, hecha contra quien no ha tenido la opci&oacute;n de participar en su desarrollo o, como en este caso, ha optado por ponerse de perfil. Se trata de un riesgo que deber&iacute;amos tener presente los valencianos en un contexto como el actual, siquiera sea para que a nuestros responsables pol&iacute;ticos no se les pase por alto que adem&aacute;s de poder ayudar mucho a la resoluci&oacute;n del conflicto y a toda Espa&ntilde;a con su concurso, a la postre pueden tambi&eacute;n con ello evitar grandes perjuicios para la econom&iacute;a y la sociedad valencianas. Y ello a pesar de los riesgos se&ntilde;alados. Adoptando ese papel m&aacute;s activo, avanzando propuestas y tratando de jugar el papel de imprescindible bisagra que por cuestiones estructurales pocos m&aacute;s pueden desarrollar hoy en este pa&iacute;s, la izquierda valenciana, si lo hiciera con inteligencia, no s&oacute;lo har&iacute;a un gran favor a Espa&ntilde;a y a los espa&ntilde;oles sino, tambi&eacute;n, a los intereses de los valencianos&hellip; y quiz&aacute;s incluso a s&iacute; misma. Es algo que hasta la fecha ha costado ver a muchos pero que, para bien o para mal, es la propia evoluci&oacute;n de la crisis, convertida ya en una crisis constitucional completa, la que ha acabado de ponerlo en evidencia sin que quepan ahora posibles dudas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        - Ante una posible reforma constitucional y sus consecuencias en clave valenciana
    </p><p class="article-text">
        La propia evoluci&oacute;n del conflicto catal&aacute;n, que en su fase actual ya ha acabado por abrir, no sabemos a&uacute;n si definitivamente o en falso, un proceso de reforma constitucional, es la que acabar&aacute; por obligar a las instituciones valencianas a salir de este prudente letargo. Si ante la estricta cuesti&oacute;n de la independencia catalana o del derecho a decidir se puede defender la no participaci&oacute;n de las instituciones valencianas en el debate y la no aportaci&oacute;n de soluciones, desde el momento en que las cuestiones en discusi&oacute;n pasan a ser una reforma constitucional y el modelo de reparto del poder territorial, que por definici&oacute;n nos afectar&aacute;n a todos, y tambi&eacute;n a los valencianos, hay que pasar a exigir una participaci&oacute;n activa a nuestros representantes. Existen numerosos frentes que, tarde o temprano, se van a abrir y donde las posiciones de los valencianos han de ser defendidas con inteligencia y cierto grado de osad&iacute;a, de modo tal que pueden contribuir a la b&uacute;squeda de soluciones y, a la vez, garantizar que los resultados finales de las pol&iacute;ticas que se acaben poniendo en marcha no sean &ldquo;contra nosotros&rdquo;. Pero eso s&oacute;lo se lograr&aacute; participando y asumiendo los riesgos que toda exposici&oacute;n a un debate y aportaciones al mismo conllevan. Van aqu&iacute; s&oacute;lo algunas de ellas:
    </p><p class="article-text">
        1. <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=611" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Comunitat Valenciana ha de terciar en el debate sobre la simetr&iacute;a o asimetr&iacute;a del despliegue auton&oacute;mico y la descentralizaci&oacute;n, defendiendo un federalismo sim&eacute;trico</a>. Frente a las tentaciones de quienes desde Madrid o Barcelona puedan proponer una soluci&oacute;n asim&eacute;trica para anclar a Catalu&ntilde;a en Espa&ntilde;a, la Comunitat Valenciana deber&iacute;a defender con firmeza que incrementar las asimetr&iacute;as ya existentes (Pa&iacute;s Vasco y Navarra) no es una buena soluci&oacute;n y que es preferible un modelo federal que permita a todas las Comunidades Aut&oacute;nomas asumir el mayor grado de autonom&iacute;a posible dentro de la Constituci&oacute;n y un despliegue competencial todo lo profundo como as&iacute; lo deseen. Cuesti&oacute;n distinta es que ello haya de instrumentarse asumiendo siempre que los costes que ello suponga cuando hablemos de competencias que requieran de cierto despliegue en capital e infraestructuras que s&oacute;lo a partir de cierta escala tiene sentido han de ser internalizados (lo que, por ejemplo, puede ser un incentivo importante para promover algunas fusiones de Comunidades Aut&oacute;nomas de tama&ntilde;o reducido que para optar a ciertas competencias de forma eficiente y aprovechando las econom&iacute;as de escala deber&iacute;an ir a esa agregaci&oacute;n voluntaria). Este modelo sim&eacute;trico pero con asimetr&iacute;as seg&uacute;n la vocaci&oacute;n de cada territorio tiene la ventaja adicional de permitir expresar las diferentes preferencias que los ciudadanos de las distintas partes de Espa&ntilde;a tienen al respecto. Es una buena cosas que puedan convivir modelos m&aacute;s avanzados y otros que lo sean menos, si as&iacute; lo prefieren sus respectivas poblaciones. Entre otras cosas, porque tambi&eacute;n es una manera de comprobar cu&aacute;les, a la postre, funcionan mejor y permitir que sean seguidos por los dem&aacute;s. Pero ello no ha de suponer en ning&uacute;n caso que unos, si quieren asumir el riesgo y los costes de un mayor autogobierno, puedan hacerlo mientras que otros, por no se sabe muy bien qu&eacute; razones, lo tengan vedado. Todo el nuevo T&iacute;tulo VII de la futura Constituci&oacute;n habr&iacute;a de ser elaborado teniendo esta directriz en mente.
    </p><p class="article-text">
        2. <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/valenciano-Preguntas-respuestas-proposito-financiacion_6_578552156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En relaci&oacute;n con esta cuesti&oacute;n, tanto Catalu&ntilde;a como la Comunitat Valenciana arrastran un importante contencioso con el modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica existente</a>. Aunque el art. 158 CE ya contiene una referencia a esta cuesti&oacute;n, es obvio que ha sido innecesaria y su valor jur&iacute;dico no se ha considerado suficiente como para garantizar una igualaci&oacute;n justa, as&iacute; que una futura reforma constitucional habr&iacute;a de blindar la idea de que todo reparto de fondos ha de garantizar al menos que la financiaci&oacute;n per c&aacute;pita para la prestaci&oacute;n de servicios b&aacute;sicos de ciudadan&iacute;a sea igual en todo el territorio del Estado, siempre, eso s&iacute;, que lo computemos a partir de una carga fiscal equivalente. Junto a la constitucionalizaci&oacute;n de este postulado habr&iacute;a de quedar claro que las ineficiencias en el despliegue auton&oacute;mico (por ejemplo, asumiendo competencias para las que las econom&iacute;as de escala existentes no har&iacute;an aconsejable ciertos despliegues en territorios con determinado tama&ntilde;o o poblaci&oacute;n) no han de comportar mayor financiaci&oacute;n para &ldquo;compensarlas&rdquo; pues ello supone un incentivo evidentemente perverso. Han de establecerse mecanismos para desalentar la micro-parcelaci&oacute;n del mapa auton&oacute;mico ya producida y tratar de revertirla en los casos en que es ineficiente. Adem&aacute;s, las diferencias en la carga fiscal que soportan los ciudadanos de cada CCAA como leg&iacute;timo trasunto de sus prioridades pol&iacute;ticas expresadas por sus ciudadanos al respecto s&iacute; han de tener, en cambio, consecuencias cuando reducen la recaudaci&oacute;n, no como ocurre hasta ahora. La mayor libertad de todas las CCAA para establecer sus reg&iacute;menes fiscales deben ir pues de la mano de una mayor corresponsabilidad y de una exacta definici&oacute;n de qu&eacute; &aacute;mbitos son salvaguardados constitucionalmente por los mecanismos de perecuaci&oacute;n social y territorial propios de un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho y cu&aacute;les, en cambio, son terreno donde poder expresar diferencias de modelo y de niveles de protecci&oacute;n social o de ambici&oacute;n en la prestaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        3. <a href="http://www.eldiario.es/cv/val/Per-important-defensa-civil-valencia_0_554695414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Comunitat Valenciana tiene ya algunos contenciosos con el Estado, como el que se ha producido a cuenta del Derecho civil valenciano, que habr&aacute;n de aparecer en el debate</a>. La reivindicaci&oacute;n del Derecho civil valenciano <a href="http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-corts-piden-gobierno-retirada-recursos-contra-leyes-derecho-civil-valenciano-20160413130251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha aglutinado a todas las fuerzas pol&iacute;ticas valencianas con la excepci&oacute;n de C&rsquo;s en la cr&iacute;tica al Estado</a>, que ha anulado leyes civiles sobre derecho de familia o sucesiones aprobadas por les Corts al amparo del Estatut de 2006 por entender el Tribunal Constitucional que el mismo no permite a la Comunitat Valenciana legislar sobre estas materias, a diferencia de lo que es el caso de otras CCAA. Esta asimetr&iacute;a es justificada por el propio Tribunal Constitucional invocando incluso los Decretos de Nueva Planta y la codificaci&oacute;n franquista de los derechos civiles forales, lo que resulta evidente que es un sustento democr&aacute;tico m&aacute;s bien magro para discriminar de modo tan flagrante a unas regiones frente a otras, m&aacute;xime cuando los valencianos han expresado de forma reiterada y muy mayoritaria su voluntad de regular estas cuestiones, incluso en el propio Estatut de 2006. Si es bueno que haya regiones de Espa&ntilde;a con Derecho civil propio, no se entiende que s&oacute;lo sea as&iacute; en algunos casos; del mismo modo que si se considera que ser&iacute;a mejor que el Derecho civil fuera &uacute;nico para todo el Estado no hay l&oacute;gica alguna en que razones hist&oacute;ricas derivadas de acciones autoritarias amparen a unos pero no a otros. De nuevo, en este caso, dar soluci&oacute;n a los intereses valencianos podr&iacute;a conformar un interesante punto de encuentro para una reforma constitucional que generar&iacute;a beneficios de car&aacute;cter general.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://valenciaplaza.com/40-anos-perdidos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una posible soluci&oacute;n a este concreto problema, que ya ha sido propuesta, podr&iacute;a pasar por la incorporaci&oacute;n de una nueva Disposici&oacute;n Adicional a la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola,</a> a la manera de la que ya tienen algunos territorios espa&ntilde;oles, declarando formalmente desautorizados los Decretos de Nueva Planta y cualquier consecuencia jur&iacute;dica que de los mismos pudiera derivarse, as&iacute; como entendiendo preservadas las instituciones forales de garant&iacute;a del autogobierno de aquellos territorios que las tuvieron en las formas que les den en la actualidad sus Estatutos de Autonom&iacute;a. Una previsi&oacute;n de esta &iacute;ndole tendr&iacute;a la ventaja de desrigidificar toda la cuesti&oacute;n, adem&aacute;s, no s&oacute;lo en relaci&oacute;n a Valencia sino tambi&eacute;n respecto de todos los territorios de la antigua Corona de Arag&oacute;n, incluyendo Catalu&ntilde;a. A partir de esta aceptaci&oacute;n constitucional de lo que algunos autores han llamado el &ldquo;modelo pactista de la Corona de Arag&oacute;n&rdquo; dar&iacute;a margen de maniobra constitucional renovado a los pactos pol&iacute;ticos peri&oacute;dicos para actualizar los modelos de reparto del poder territorial que nuestro sistema ha demostrado que requiere para poder funcionar.
    </p><p class="article-text">
        4. <a href="http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2016/10/04/congreso-inicia-reforma-estatuto-valenciano/1475292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hay que recordar, adem&aacute;s, que la Comunitat Valenciana tiene pendiente una reforma de su Estatut desde 2011, referente a inversiones estatales, paralizada</a>. Y ello ya desde hace tres legislaturas en el Congreso de los Diputados, porque la agenda de las Cortes Generales no tiene a bien atender al debido tr&aacute;mite respecto de una reforma estatutaria ya aprobada a nivel auton&oacute;mico. Se trata de una reforma sobre proporcionalidad de la inversi&oacute;n estatal, lo que indica que quiz&aacute;s este elemento habr&iacute;a de ser objeto tambi&eacute;n de alg&uacute;n tipo de referencia en la futura reforma constitucional. Pero, sobre todo, nos alerta sobre la poca importancia que ha merecido y merece hist&oacute;ricamente el autogobierno valenciano, hasta el punto de que es posible dejar en el limbo constitucional una decisi&oacute;n de las Cortes valencianas sin que ocurra nada. Una participaci&oacute;n valenciana activa en el proceso de reforma, as&iacute; como la profundizaci&oacute;n en los mecanismos democr&aacute;ticos y participativos que han de llevar a la misma desde todas las instituciones valencianas, convirtiendo a la ciudadan&iacute;a en actor principal de toda participaci&oacute;n en el proceso que se pueda articular desde el Pa&iacute;s Valenciano, quiz&aacute;s ayudar&iacute;a a cambiar esta percepci&oacute;n capitidisminuida de la autonom&iacute;a valenciana. Todas las reivindicaciones m&aacute;s o menos compartidas por una mayor&iacute;a de actores pol&iacute;ticos valencianos (por ejemplo, la desaparici&oacute;n de las Diputaciones provinciales) podr&iacute;an y deber&iacute;an ser llevadas al proceso de reforma desde una perspectiva integradora (as&iacute;, proponiendo que la Constituci&oacute;n incrementara la dimensi&oacute;n federal del Estado <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/Via-redefinir-mejorar-gobierno-local_6_493860633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permitiendo expresamente que sobre la organizaci&oacute;n interna de las Administraciones dentro de una autonom&iacute;a fuera &eacute;sta quien tuviera la &uacute;ltima palabra</a>) y dando con ello soluciones que pueden servir de modelo a seguir para un pacto integrador en beneficio de toda Espa&ntilde;a y de otros actores implicados. Cuanto m&aacute;s &ldquo;valenciana&rdquo; sea la futura reforma, en definitiva, mejor. Mejor para nosotros, por supuesto. Pero mejor tambi&eacute;n para Espa&ntilde;a, que para lograr una salida a esta crisis necesita de soluciones a mitad camino. Y a mitad camino es, m&aacute;s o menos, justo donde estamos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, y para concluir, es evidente que la situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a ha dado ya lugar a una completa crisis constitucional respecto de la que ni los valencianos ni nuestras instituciones nos podemos desentender ya a estas alturas porque, si lo seguimos haciendo, las consecuencias ser&aacute;n muy nocivas para el autogobierno valenciano. De hecho, lo est&aacute;n siendo ya, si lo pensamos m&iacute;nimamente: la par&aacute;lisis pol&iacute;tica de estos a&ntilde;os ya ha retrasado cualquier pacto sobre financiaci&oacute;n auton&oacute;mica, tan esencial para la Comunitat Valenciana, y parece que as&iacute; va a seguir la cosa (pr&oacute;rroga presupuestaria para 2018), alargando y agravando un problema, ya veremos hasta cu&aacute;ndo. Es s&oacute;lo un ejemplo, pero significativo, que muestra que la inacci&oacute;n no puede ser la respuesta. Conviene que partidos y agentes pol&iacute;ticos, as&iacute; como Consell y Corts valencianas, se pongan a trabajar ya desde esta perspectiva, porque m&aacute;s pronto o m&aacute;s tarde este trabajo preparatorio no puede sino rendir sus frutos&hellip; as&iacute; como tendr&iacute;a consecuencias muy perniciosas que la prudencia mal entendida o la dejadez nos hicieran llegar al punto de soluci&oacute;n de este conflicto, sea cual sea &eacute;ste, sin los deberes hechos. Recu&eacute;rdese, una vez m&aacute;s, lo que ha pasado inevitablemente en este pa&iacute;s cuando la pol&iacute;tica se hace sin nuestro concurso activo y sin que seamos capaces de participar y aportar. Y, a estas alturas, es ya imposible negar que para dar la soluci&oacute;n a la crisis constitucional generada se va a hacer pol&iacute;tica, y que va a ser pol&iacute;tica que afectar&aacute; no s&oacute;lo a Catalu&ntilde;a sino a toda Espa&ntilde;a de forma directa. Tambi&eacute;n, e incluso con m&aacute;s intensidad que a otros, al Pa&iacute;s Valenciano. As&iacute; que, por una vez, hemos de garantizar que la pr&oacute;xima reforma constitucional se haga tambi&eacute;n desde Valencia como mejor mecanismo para evitar que no acabe siendo una reforma, a la postre, muy nociva para los intereses valencianos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia - Estudi General </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/pais-valenciano-crisis-constitucional-espanola_132_3125838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Oct 2017 08:35:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El País Valenciano ante la crisis constitucional española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunidad Valenciana,Derecho a decidir,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestros jueces y las políticas educativas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/jueces-politicas-educativas_1_3254660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69fb7b8e-c0c1-4ab0-ae92-c90382ad98e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una de las aulas experimentales en funcionamiento, con niños de 2-3 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propósito de las resoluciones del Tribunal Superior de Justicia sobre el plurilingüismo</p></div><p class="article-text">
        Con la confirmaci&oacute;n del cambio en el gobierno auton&oacute;mico valenciano en mayo de 2015, un nuevo actor ha emergido con fuerza a la hora de concretar algunos aspectos clave, y pol&iacute;ticamente muy sensibles (como el ling&uuml;&iacute;stico), del modelo educativo que han de seguir nuestros colegios e institutos. No se trata del parlamento auton&oacute;mico, que sobre esta cuesti&oacute;n ha estado m&aacute;s bien al margen, ni de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica, mucho m&aacute;s activa en otros menesteres, sino del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV). En efecto, da la sensaci&oacute;n de que, a efectos pr&aacute;cticos, la concreci&oacute;n definitiva del modelo ling&uuml;&iacute;stico con el que se van a impartir las clases a los ni&ntilde;os valencianos en el futuro parece que va a ser el producto de un conflictivo &ldquo;di&aacute;logo&rdquo; entre el Consell de la Generalitat y los jueces que se encargan de controlar sus actuaciones. En ello estamos.
    </p><h3 class="article-text">El control de la acci&oacute;n de gobierno y de la administraci&oacute;n por parte de los tribunales en un Estado de Derecho</h3><p class="article-text">
        Que los jueces controlen la legalidad de la actuaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos es algo perfectamente s&oacute;lito y, de hecho, caracter&iacute;stico de todo Estado de Derecho. Sin embargo, su peculiar posici&oacute;n como &oacute;rganos de control, en tanto que poder no electivo, por una parte, y dado que en no pocas ocasiones ello les hace tener la &uacute;ltima palabra, por otra, hace que todas las democracias modernas hayan construido ciertos cortafuegos para evitar o minimizar el riesgo de que decisiones pol&iacute;ticas leg&iacute;timas puedan ser obstaculizadas m&aacute;s all&aacute; de lo jur&iacute;dicamente razonable por un excesivo activismo judicial. Por esta raz&oacute;n, del mismo modo que los pol&iacute;ticos han de ser controlados cuando adoptan ciertas pol&iacute;ticas y sus decisiones son normalmente escrutadas y criticadas por quienes tienen posiciones pol&iacute;ticas diferentes, no se entiende la pretensi&oacute;n expresada recientemente por todas las asociaciones judiciales de que sus autos y sentencias, y m&aacute;s todav&iacute;a cuando tienen importantes consecuencias pol&iacute;ticas, sean inmunes a cualquier tipo de control y cr&iacute;tica pol&iacute;tica. Si el TSJ de la Comunitat Valenciana, dentro de sus competencias de revisi&oacute;n de la regularidad jur&iacute;dica de la acci&oacute;n administrativa del gobierno valenciano, va m&aacute;s all&aacute; de un estricto control reglado de legalidad respecto de ciertas decisiones del mismo y se adentra en cuestiones valorativas &ldquo;ponderando&rdquo; la correcta proporcionalidad de algunas decisiones, como ha estado haciendo recientemente en materia de pluriling&uuml;ismo, es no s&oacute;lo inevitable sino necesario y positivo que los ciudadanos asumamos con naturalidad la normalidad de este tipo de interferencias en un Estado de Derecho, pero tambi&eacute;n que podamos analizarlas cr&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        A efectos de entender el comportamiento de un &oacute;rgano como el TSJCV hay que tener en cuenta que los tribunales act&uacute;an empleando el Derecho para su labor y que hay ciertas reglas jur&iacute;dicas que deben respetar para ello. En ocasiones, sus decisiones pueden ser criticables, pero entran dentro de lo perfectamente normal, jur&iacute;dicamente hablando. En otras, podemos cuestionarnos si algunas concretas interferencias pueden ir m&aacute;s all&aacute; de lo conveniente, pero ser&aacute; cuesti&oacute;n de gustos o de preferencias sobre cu&aacute;l ha de ser el papel de los jueces en una democracia, aspecto sobre el que no hay un criterio un&aacute;nime. Y, por &uacute;ltimo, en determinados supuestos podemos encontrar autos y sentencias que se alejan clara y abiertamente de las reglas y usos que los propios tribunales han ido decantando sobre c&oacute;mo han de comportarse en esta labor de revisi&oacute;n. Es en estos &uacute;ltimos casos cuando resulta particularmente importante, como es comprensible, que una sociedad tenga la capacidad de detectar y entender lo que pueda estar ocurriendo, as&iacute; como los riesgos democr&aacute;ticos asociados a esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para completar el cuadro que venimos esbozando, hay que tener en cuenta dos ideas finales, totalmente asumidas en sus diversas formulaciones en casi cualquier democracia occidental, como no puede ser de otro modo dado que son perfectamente razonables. La primera de ellas es que la capacidad de control de jueces y tribunales es mucho mayor cuando las leyes han establecido reglas concretas de actuaci&oacute;n, mientras que por el contrario se suele considerar que es debida una cierta deferencia hacia los &oacute;rganos ejecutivos y administrativos cuando &eacute;stos act&uacute;an en uso de prerrogativas discrecionales o adoptando decisiones pol&iacute;ticas valorativas sobre c&oacute;mo implementar pol&iacute;ticas para las que siempre hay, l&oacute;gicamente, un margen valorativo permitido por las normas. Es decir, que los jueces controlan la legalidad, pero si la legalidad no es taxativa y deja un margen de interpretaci&oacute;n suele considerarse adecuado que el mismo sea completado antes por quienes tienen un mandato democr&aacute;tico para ello que por los jueces, salvo que con ello se produzcan importantes quiebras a principios y valores constitucionales b&aacute;sicos. La segunda es una regla de tipo procedimental con la que nuestro Derecho trata de proteger a la Administraci&oacute;n a la hora de permitirle desplegar sus pol&iacute;ticas: se considera que, salvo excepciones que puedan dar lugar a situaciones particularmente graves o a que se produzcan da&ntilde;os irreversibles, las decisiones administrativas no se han de suspender hasta que haya sentencia firme que las anule y que por esta raz&oacute;n, mientras ello no ocurra, se han de presumir v&aacute;lidas. Ello es as&iacute; porque si la regla fuera la contraria y se permitiera con generosidad la suspensi&oacute;n, dados los tiempos de resoluci&oacute;n judicial de controversias, toda acci&oacute;n pol&iacute;tica quedar&iacute;a f&aacute;cilmente paralizada durante a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">El pluriling&uuml;ismo en el sistema educativo valenciano y sus cr&iacute;ticos</h3><p class="article-text">
        Una vez esbozado el marco general de relaciones entre poder ejecutivo y poder judicial en nuestro Derecho, es interesante analizar c&oacute;mo se est&aacute; desarrollando el conflicto entre el TSJCV y la Generalitat a cuenta de la aplicaci&oacute;n del programa de educaci&oacute;n pluriling&uuml;e dise&ntilde;ado por el nuevo gobierno auton&oacute;mico salido de las urnas tras las elecciones de 2015. Frente al modelo tradicional de l&iacute;neas segregadas en valenciano y castellano implantado hace d&eacute;cadas, y profundizando en una direcci&oacute;n ya esbozada en a&ntilde;os anteriores por los &uacute;ltimos gobiernos del PP pero que no se hab&iacute;a plasmado a&uacute;n en un modelo concreto, la nueva mayor&iacute;a pol&iacute;tica PSPV-Comprom&iacute;s opta por un sistema pluriling&uuml;e donde todos los escolares reciben clases en tres lenguas (castellano, valenciano e ingl&eacute;s). Eso s&iacute;, y a diferencia de los planes que anunci&oacute; el PP en su d&iacute;a y que nunca se llegaron a poner en marcha, en diferente proporci&oacute;n seg&uacute;n la elecci&oacute;n del centro en que estudian, que pueden optar entre diversos niveles. Estos distintos niveles son progresivos, y el porcentaje de clases en castellano se reduce paulatinamente en los niveles de pluriling&uuml;ismo m&aacute;s &ldquo;avanzados&rdquo; en beneficio de m&aacute;s clases tanto en ingl&eacute;s como en valenciano. Esta medida, que asocia el estudio con m&aacute;s horas en ingl&eacute;s a un mayor &ldquo;pluriling&uuml;ismo&rdquo; general y, sobre todo, a estudiar tambi&eacute;n m&aacute;s horas en valenciano, m&aacute;s all&aacute; de las consideraciones organizativas o pedag&oacute;gicas que puedan tambi&eacute;n justificarlo, responde fundamentalmente a la voluntad del nuevo gobierno auton&oacute;mico de incentivar la ense&ntilde;anza en valenciano, que se quiere hacer m&aacute;s atractiva por la v&iacute;a de asociarla a la del ingl&eacute;s. Se entiende que tal medida est&aacute; justificada porque, siendo como es una lengua minorizada, es la que puede padecer el riesgo de ser peor aprendida por los escolares en ausencia de medidas de fomento (como demuestran por otro lado todos los estudios que comparan la competencia ling&uuml;&iacute;stica adquirida por nuestros escolares en castellano y valenciano respectivamente).
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo modelo de educaci&oacute;n pluriling&uuml;e ha sido objeto tanto de cr&iacute;ticas por parte de la oposici&oacute;n como de recursos judiciales promovidos por diversos colectivos y organizaciones (sindicatos y organizaciones diversas de cariz conservador, as&iacute; como alguna administraci&oacute;n p&uacute;blica controlada por el PP; como la Diputaci&oacute;n de Alicante) a pesar de que no suscit&oacute; dudas respecto de su legalidad en los controles ordinarios previstos al efecto, no internos a la Generlitat ni externos (el gobierno del Estado, por ejemplo, no entendi&oacute; problem&aacute;tica desde un punto de vista legal la reforma). B&aacute;sicamente, los cr&iacute;ticos con el nuevo sistema entienden criticable que la ense&ntilde;anza con un mayor n&uacute;mero de horas en ingl&eacute;s (por mucho que la diferencia sea a efectos pr&aacute;cticos m&aacute;s bien escasa en los modelos con m&aacute;s castellano ling&uuml;&iacute;sticamente m&aacute;s avanzados) se asocie necesariamente a tener tambi&eacute;n que estudiar m&aacute;s horas en valenciano y que, adem&aacute;s, ello lleve a que los alumnos que opten por estos modelos acaben obteniendo unas certificaciones de aptitud y capacidad en los idiomas en que se ha desarrollado su escolarizaci&oacute;n. Se entiende por sus cr&iacute;ticos que este sistema, al estar as&iacute; dise&ntilde;ado, es discriminatorio para quienes preferir&iacute;an que sus hijos reciban la escolarizaci&oacute;n eminentemente en castellano. Como es evidente, esta discriminaci&oacute;n no tiene su base tanto en la acreditaci&oacute;n en s&iacute; (pues es perfectamente natural que se acredite m&aacute;s a quien m&aacute;s hace y nunca va a suponer discriminaci&oacute;n por ser un trato desigual a situaciones de hecho desiguales) como en el desigual reparto de las horas de docencia en cada una de las lenguas previstos en cada uno de los niveles por los que puede optar cada centro (recordemos, voluntariamente).
    </p><h3 class="article-text">El papel del TSJCV en materia de pluriling&uuml;ismo en la Comunitat Valenciana</h3><p class="article-text">
        En el marco del conflicto planteado, y dado que el mismo se ha acabado desarrollando m&aacute;s por v&iacute;as jur&iacute;dicas que pol&iacute;ticas, el Tribunal Superior de Justicia ha ido aceptando una sucesi&oacute;n de recursos de diversos colectivos (bastante conectados entre s&iacute;, por otra parte, raz&oacute;n por la cual estos recursos son cl&oacute;nicos en muchos de sus argumentos) que, sorprendentemente, ha optado por no resolver conjuntamente cuando ello era posible por la identidad de argumentos empleados y las v&iacute;as de recurso escogidas por los recurrentes sino que ha preferido ir resolvi&eacute;ndolos separadamente. Ello ha generado a d&iacute;a de hoy (31 de julio por la ma&ntilde;ana, a saber lo que pueda evolucionar la situaci&oacute;n en las pr&oacute;ximas horas, visto lo visto) decisiones que han llevado, por un lado, a suspender cautelarmente no s&oacute;lo la vigencia de todo el decreto sino tambi&eacute;n la de sus actos de aplicaci&oacute;n hasta que tengamos todas las sentencias definitivas sobre la legalidad de la norma y, por otro, a declarar ya nula (por discriminatoria) la disposici&oacute;n que establece las certificaciones de idiomas a los alumnos que acaben su escolarizaci&oacute;n dentro de unos a&ntilde;os en los niveles avanzados mientras que, de forma un tanto incoherente (pues, como ya hemos se&ntilde;alado, en ellos est&aacute; inevitablemente el origen de la supuesta discriminaci&oacute;n), se considera a la vez, al menos en estos primeros recursos resueltos, que el resto del decreto y de la organizaci&oacute;n en niveles ling&uuml;&iacute;sticos no se deb&iacute;an anular porque los recurrentes de estas concretas impugnaciones iniciales, a juicio de la sala, no hab&iacute;an planteado adecuadamente esa cuesti&oacute;n. Eso s&iacute;, como quedan m&aacute;s recursos por resolver (ya hemos explicado que el tribunal ha optado por trabajar as&iacute; en vez de acumularlos en la medida de lo posible), ello no ha llevado a levantar la suspensi&oacute;n... al amparo de los recursos que quedan por resolver. Si la situaci&oacute;n descrita les parece desconcertante e innecesariamente compleja no es porque el Derecho sea as&iacute; y no haya m&aacute;s remedio que complicar hasta este punto la resoluci&oacute;n jur&iacute;dica de cualquier conflicto, sino porque decisiones organizativas un tanto extravagantes del tribunal nos han acabado llevando ah&iacute;. El TSJCV no ha velado en exceso, de eso parece haber pocas dudas a estas alturas, por que su trabajo de control ayude a resolver de forma lo m&aacute;s coherente y sencilla posible el conflicto planteado. Da la sensaci&oacute;n de que no es &eacute;sa una cuesti&oacute;n que piensen nuestros jueces que les competa. Ni siquiera a pesar de la inminencia del inicio del curso. Una de las primeras consideraciones cr&iacute;ticas que ha de merecer por ello su labor en este asunto, pues, es que cuando act&uacute;an en casos pol&iacute;ticamente comprometidos no deber&iacute;an obviar con tanta alegr&iacute;a que su manera de organizar su trabajo de un modo u otro puede tener este tipo de repercusiones, que debieran ser tratadas con mucha mayor sensibilidad y respeto a los ciudadanos de la mostrada hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Respecto del contenido jur&iacute;dico de estas decisiones, adem&aacute;s, hay que se&ntilde;alar que hay algunas que jur&iacute;dicamente son muy cuestionables y entran con pocas dudas en ese grupo de las que antes identific&aacute;bamos como claramente ajenas a lo que son los usos jur&iacute;dicos habituales. Es importante se&ntilde;alar este factor, pues este dato no es indiferente a la hora de encuadrar el resto de la actuaci&oacute;n de los jueces en esta materia y porque puede ser claro indicativo de un sesgo que pudiera afectar tambi&eacute;n al resto de su labor y que, como es obvio, tiene evidentes implicaciones pol&iacute;ticas. As&iacute;, la facilidad con la que el TSJ ha aceptado la legitimidad de sindicatos de profesores para recurrir normas que no les afectan directamente a ellos sino a los alumnos es digna de ser rese&ntilde;ada, pero cuenta con precedentes dado que en Espa&ntilde;a los tribunales de lo contencioso-administrativo han sido generosos habitualmente en casos semejantes (lo cual, adem&aacute;s, no es algo criticable, sino m&aacute;s bien al contrario). En cambio, haber aceptado, como hizo el tribunal, la legitimidad de la Diputaci&oacute;n de Alicante, que carece de competencia alguna en materia educativa, con la excusa de que cualquier administraci&oacute;n ha de poder combatir normas de otras que puedan afectar a sus administrados no s&oacute;lo es algo abiertamente err&oacute;neo a la luz de las leyes y jurisprudencia espa&ntilde;olas en la materia sino que constituye una interpretaci&oacute;n que, si se generalizara, permitir&iacute;a a cualquier ayuntamiento cuestionar cualquier norma auton&oacute;mica o estatal, por ejemplo, con el consiguiente caos jur&iacute;dico si, encima, se combina con una generosa visi&oacute;n de las posibilidades de suspensi&oacute;n cautelar de los efectos de estas normas que casi cualquiera podr&iacute;a recurrir. Y es que tambi&eacute;n es enormemente cuestionable, y contraria a toda la jurisprudencia espa&ntilde;ola tradicional en la materia, la generosidad con la que el TSJCV ha admitido la suspensi&oacute;n cautelar del decreto, a pesar de que los perjuicios a corto plazo de imposible reparaci&oacute;n eran ciertamente dif&iacute;ciles de ver (recordemos que la primera de estas suspensiones se produjo respecto de la impugnaci&oacute;n de unas acreditaciones que se deber&iacute;an realizar dentro de varios a&ntilde;os, lo que hace que sea complicado entender qu&eacute; urgencia pod&iacute;a amparar esa suspensi&oacute;n), y con la que ha extendido sus efectos no s&oacute;lo a todo el decreto (incluyendo sus partes no recurridas) sino, m&aacute;s all&aacute;, a todos los actos administrativos derivados del mismo, incluso los realizados sin oposici&oacute;n ni impugnaci&oacute;n antes de la decisi&oacute;n del tribunal. En estas materias, las decisiones del TSJCV est&aacute;n claramente alejadas de lo que dicen las leyes espa&ntilde;olas seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n ampliamente dominante, por no decir un&aacute;nime, de nuestros tribunales y del Tribunal Supremo. Baste recordar que ni siquiera los actos derivados de una norma administrativa, no ya suspendida sino directamente anulada por ilegal, suelen tenerse por nulos si fueron dictados ante de esta nulidad, lo que hace particularmente sorprendente que, en cambio, s&iacute; puedan acabar sin efectos por una mera suspensi&oacute;n. Esta llamativa divergencia, que adem&aacute;s es muy escasa y deficientemente motivada en los autos y sentencias en cuesti&oacute;n, debe ser se&ntilde;alada. Y no es de recibo, por lo dem&aacute;s, que jueces y tribunales no puedan ser cuestionados sobre de este tipo de actuaciones respecto de las que hay tan pocos precedentes, a pesar de lo que sus asociaciones profesionales han planteado y de las cr&iacute;ticas generalizadas recibidas por las t&iacute;midas voces que, desde el gobierno valenciano, han se&ntilde;alado este hecho.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s normal, en cambio, es la decisi&oacute;n sobre el fondo que se atisba (en medio de las incoherencias que hemos se&ntilde;alado producto de que no se hayan tratado todos los recursos unitariamente) en las sentencias que ya se han producido, por cuanto en ese caso el TSJCV hace algo que los tribunales espa&ntilde;oles, de forma cada vez m&aacute;s habitual, s&iacute; se vienen considerando capacitados y legitimados para hacer: revisar con amplitud las orientaciones pol&iacute;ticas discrecionales de los poderes p&uacute;blicos democr&aacute;ticamente elegidos a partir de criterios ponderativos basados en un margen de apreciaci&oacute;n proporcional muy amplio que el juez se ve legitimado para revisar. Si bien hay parte de la doctrina espa&ntilde;ola cr&iacute;tica con esta evoluci&oacute;n, lo cierto es que no se trata de un comportamiento de activismo judicial ins&oacute;lito. Estamos pues, al menos en este punto, ante decisiones judiciales cuya legitimidad (y normalidad) son indudables. Eso s&iacute;, ello no significa que deban dejar de ser analizadas cr&iacute;ticamente ni que haya de compartirse la valoraci&oacute;n que hacen las mismas, que no deja de ser, como es inevitable, pol&iacute;tica, por mucho que enmarcada jur&iacute;dicamente. As&iacute;, por ejemplo, y dado que el razonamiento que ha de seguir el TSJCV para sustituir en su valoraci&oacute;n a lo expresado por nuestros representantes democr&aacute;ticos en este punto ha de ser jur&iacute;dico, es importante se&ntilde;alar que la motivaci&oacute;n de las sentencias hasta la fecha producidas deja bastante que desear y permite cuestionar la solidez de su ponderaci&oacute;n alternativa. Como ha resaltado el propio TSJCV al anunciar sus m&aacute;s recientes decisiones, los jueces estiman posible que el valenciano sea hasta cierto punto beneficiado por la regulaci&oacute;n del pluriling&uuml;ismo, pero que la exacta proporci&oacute;n en que se ha establecido este incentivo es insatisfactoria. Este juicio que emiten nuestros jueces sobre el posible exceso y las razones por las que as&iacute; lo entienden, fuera de toda duda, desde un an&aacute;lisis jur&iacute;dico de proporcionalidad, est&aacute; muy poco desarrollado. Los jueces no nos indican en qu&eacute; se basan para llegar a esa conclusi&oacute;n ni por qu&eacute; consideran un exceso este concreto modelo, m&aacute;s all&aacute; de que es claro que, en su opini&oacute;n, el equilibrio alcanzado expresado en la norma no es satisfactoria. Pero su legitimidad como controladores no les deber&iacute;a permitir sustituir, sin m&aacute;s, el criterio de la Administraci&oacute;n por el suyo, sino que les es exigible que explican, en Derecho, las razones de la desproporci&oacute;n que les lleva a anular, lo que realizan de manera poco ordenada e insatisfactoria. S&iacute; afirman, por ejemplo, que la Administraci&oacute;n no ha justificado suficientemente que el valenciano est&eacute; en una situaci&oacute;n minorizada en nuestra sociedad, lo que no deja de ser un sorprendente fundamento para su decisi&oacute;n, entre otras razones porque la necesidad de promover y proteger particularmente esta lenga es algo no s&oacute;lo presente en todos los trabajos preparatorios del decreto sino que tambi&eacute;n est&aacute; plasmada y reconocida legalmente de forma no cuestionada, al menos, desde la Llei d&rsquo;&Uacute;s i Ensenyament del Valenci&agrave; del a&ntilde;o 1983, que adem&aacute;s fue aprobada con apoyo un&aacute;nime de todos los grupos pol&iacute;ticos del momento y que desde entonces, y con diversas mayor&iacute;as pol&iacute;ticas, no ha sido modificada.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los jueces, en lugar de adoptar una actitud de cierta deferencia respecto de las elecciones pol&iacute;ticas y valorativas de los gobiernos entran a rectificarlas por consideraciones tambi&eacute;n valorativas sobre su encuadre en materia de discriminaci&oacute;n y derechos fundamentales es exigible que, al menos, lo hagan con una argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica m&iacute;nimamente s&oacute;lida y trabajada. Adem&aacute;s, debiera quedar claro que la funci&oacute;n de los jueces no es tanto controlar que los pol&iacute;ticos hayan hecho una valoraci&oacute;n coincidente con la que puedan tener los propios magistrados sino garantizar que la valoraci&oacute;n pol&iacute;tica cuestionada est&aacute; dentro de los m&aacute;rgenes de lo admisible, y s&oacute;lo anularla si va m&aacute;s all&aacute; de los mismos. Aunque las sentencias del TSJCV son perfectamente leg&iacute;timas y se encuadran en esta tendencia cada vez m&aacute;s habitual de nuestros jueces y tribunales a arrogarse cada m&aacute;s poder de control en estas materias, deber&iacute;a serle como m&iacute;nimo exigible, para hacerlo, un esfuerzo argumentativo mucho mayor, y m&aacute;s riguroso y conectado con la idea de proporcionalidad tal y como ha sido declinada por los tribunales espa&ntilde;oles y europeos, que el realizado hasta ahora en las sentencias conocidas. Cuando de resultas de la intervenci&oacute;n de los jueces, como ha sido el caso, se produce la anulaci&oacute;n de actuaciones administrativas cuya orientaci&oacute;n pol&iacute;tica es clara, los jueces entran en el terreno de la valoraci&oacute;n de prioridades pol&iacute;ticas democr&aacute;ticamente expresadas, por lo que han de ser particularmente cuidadosos y deben extremar el rigor en la motivaci&oacute;n jur&iacute;dica de su trabajo. Sinceramente, no da la sensaci&oacute;n de que la concreta secci&oacute;n del TSJCV que ha estado ocup&aacute;ndose de todos estos recursos desde un primer momento sea muy consciente de ello, a la vista de sus autos y sentencias.
    </p><p class="article-text">
        Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Sin duda, el TSJCV es perfectamente consciente de que tiene ese gran poder, y lo est&aacute; ejerciendo con indisimulado activismo y, a juzgar por sus notas de prensa y tuits al respecto, cierta satisfacci&oacute;n. Precisamente por ello es tanto m&aacute;s exigible que en su actuaci&oacute;n sea particularmente estricto consigo mismo. Gran parte de esa responsabilidad que es consustancial a esta exigencia tiene que ver con una motivaci&oacute;n jur&iacute;dicamente mucho m&aacute;s s&oacute;lida, y mejor trabajada, de la que hemos podido ver y leer hasta la fecha.
    </p><h3 class="article-text">Y ahora, &iquest;qu&eacute;?</h3><p class="article-text">
        Ante la situaci&oacute;n creada, jur&iacute;dicamente muy compleja (pues recordemos que gracias a la descoordinada sucesi&oacute;n de sentencias tenemos a la vez una norma no anulada en unas sentencias, pero cuestionada indirectamente en otras, y adem&aacute;s suspendida cautelarmente debido a otros recursos), y un inicio de curso inminente, la Generalitat Valenciana habr&aacute; de adoptar las medidas necesarias para garantizar que las clases empiecen de una forma que sea lo m&aacute;s normal posible. La Administraci&oacute;n, afortunadamente, tiene instrumentos jur&iacute;dicos para ello que, hay que esperar, no sean objetados por el tribunal cuando respondan a este deseo de, simplemente, ordenar el inicio del curso con un m&iacute;nimo de normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Para ello puede desde aceptar la peculiar interpretaci&oacute;n de la suspensi&oacute;n de actos hecha por el TSJCV y volver provisionalmente al modelo anterior (para lo cual habr&iacute;a que adaptar la programaci&oacute;n ya aprobada para algunos cursos, aunque por lo visto no demasiados debido a que el nuevo decreto desplegaba efectos escalonadamente y el pr&oacute;ximo curso s&oacute;lo obligatoriamente para alumnos de nueva matr&iacute;cula en educaci&oacute;n infantil), a intentar salvar su modelo de pluriling&uuml;ismo, ya sea con alguna enmienda y matizaci&oacute;n al mismo, ya sin ellas. Tiene a su disposici&oacute;n diversos instrumentos jur&iacute;dicos, al menos, para intentarlo. M&aacute;s all&aacute; de que l&oacute;gicamente, si se acatan las sentencias de momento reca&iacute;das y se organiza el curso a partir de sus postulados, siempre est&aacute; abierta la v&iacute;a de recurso ante el Tribunal Supremo, tambi&eacute;n hay otras alternativas jur&iacute;dicamente m&aacute;s expeditivas, que otras Comunidades Aut&oacute;nomas han empleado sin dudar y que han sido avaladas recientemente por el Tribunal Constitucional (el PP balear, por ejemplo, vio c&oacute;mo le suspend&iacute;an judicialmente la aplicaci&oacute;n de su modelo de pluriling&uuml;ismo a d&iacute;as de iniciar el curso escolar y decidi&oacute; convalidarlo &iacute;ntegramente por medio de un Decreto-ley que el TC ha considerado adecuado en sentencia de 2016).
    </p><p class="article-text">
        Caso de que la Administraci&oacute;n valenciana decida no defender a ultranza su modelo y prefiera, ya sea por medios m&aacute;s r&aacute;pidos y expeditivos, ya sea a partir de un proceso m&aacute;s pausado y desarrollado a lo largo del pr&oacute;ximo curso, construir un nuevo sistema, conviene tener presente que el TSJCV y la pol&eacute;mica generada s&iacute; han permitido constatar que es m&aacute;s dif&iacute;cil para nuestros tribunales admitir un modelo con alternativas diferenciadas, como el que est&aacute; siendo cuestionado, que uno de inmersi&oacute;n &uacute;nica para todos los alumnos, como por ejemplo el existente en Catalu&ntilde;a (ya avalado, de hecho, por muchas sentencias por el TC y el TS), una constataci&oacute;n que sin duda tendr&aacute; efectos en el futuro. Para quienes creemos que conceder cierto margen de decisi&oacute;n a los centros educativos a la hora de programar c&oacute;mo se van a organizar algunos aspectos de la ense&ntilde;anza que se imparte en los mismos, a fin de disponer de mecanismos de flexibilizaci&oacute;n que ayuden a atender mejor las diversas preferencias sociales, es una mala noticia que el TSJCV haya, indirectamente, se&ntilde;alado como m&aacute;s sencillo y menos conflictivo, tanto pol&iacute;tica como jur&iacute;dicamente, cualquier modelo alternativo mucho m&aacute;s uniforme y r&iacute;gido en el que todos los alumnos habr&iacute;an de cursar necesariamente las mismas asignaturas, de la misma manera y en la misma lengua como f&oacute;rmula que excluir&iacute;a cualquier sospecha de discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Andr&eacute;s Boix Palop es profesor de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia  - Estudi General</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/politica/jueces-politicas-educativas_1_3254660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jul 2017 20:30:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestros jueces y las políticas educativas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valencianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els nostres jutges i les polítiques educatives]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/politica/els-nostres-jutges-politiques-educatives_1_3254741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69fb7b8e-c0c1-4ab0-ae92-c90382ad98e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una de las aulas experimentales en funcionamiento, con niños de 2-3 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A propòsit de les resolucions del Tribunal Superior de Justícia sobre el plurilingüisme</p></div><p class="article-text">
        Amb la confirmaci&oacute; del canvi de govern auton&ograve;mic valenci&agrave; al maig del 2015, un nou actor ha emergit amb for&ccedil;a a l'hora de concretar alguns aspectes clau, i pol&iacute;ticament molt sensibles, com el ling&uuml;&iacute;stic, del model educatiu que han de seguir els nostres col&middot;legis i instituts. No &eacute;s el parlament auton&ograve;mic, que sobre aquesta q&uuml;esti&oacute; ha estat m&eacute;s aviat al marge, ni l'oposici&oacute; pol&iacute;tica, m&eacute;s activa en altres menesters, sin&oacute; el Tribunal Superior de Just&iacute;cia de la Comunitat Valenciana (TSJCV). A efectes pr&agrave;ctics, la concreci&oacute; del model ling&uuml;&iacute;stic amb el qual s&rsquo;organitzaran les classes dels xiquets valencians en el futur sembla que ser&agrave; el producte d'un conflictiu di&agrave;leg entre el Consell de la Generalitat i els jutges que s'encarreguen de controlar les seues actuacions. En aix&ograve; estem.
    </p><h3 class="article-text">El control de l'acci&oacute; de govern i administraci&oacute; per part dels tribunals en un Estat de Dret</h3><p class="article-text">
        Que els jutges controlen la legalitat de l'actuaci&oacute; dels poders p&uacute;blics una cosa perfectament s&ograve;lita i, de fet, caracter&iacute;sticade qualsevol Estat de Dret. La seua peculiar posici&oacute; com a &ograve;rgans de control, com a poder no electiu, d'una banda, i at&egrave;s que en no poques ocasions aix&ograve; els fa tenir l'&uacute;ltima paraula, d&rsquo;una altra, fa que totes les democr&agrave;cies modernes hagen constru&iuml;t certs tallafocs per a evitar o minimitzar el risc que decisions pol&iacute;tiques leg&iacute;times puguen ser obstaculitzades m&eacute;s enll&agrave; d&rsquo;all&ograve; jur&iacute;dicament raonable per l'activisme judicial. Per aquesta ra&oacute;, de la mateixa manera que els pol&iacute;tics han de ser controlats quan adopten certes pol&iacute;tiques,i les seues decisions s&oacute;n escrutades i criticades pels qui tenen posicions pol&iacute;tiques diferents, no s'ent&eacute;n la pretensi&oacute; expressada recentment per totes les associacions judicials que les seues actuacions i sent&egrave;ncies, i m&eacute;s encara quan tenen importants conseq&uuml;&egrave;ncies pol&iacute;tiques, siguen immunes al control i la cr&iacute;tica pol&iacute;tica. Si el TSJ de la Comunitat Valenciana, dins de les seues compet&egrave;ncies de revisi&oacute; de la regularitat jur&iacute;dica de l'acci&oacute; administrativa, va m&eacute;s enll&agrave; d'un estricte control reglat de legalitat respecte de certes decisions del govern, com ha estat fent recentment en mat&egrave;ria de pluriling&uuml;isme, &eacute;s no sols inevitable sin&oacute; necessari i positiu que els ciutadans assumim amb naturalitat la normalitat d'aquest tipus d'interfer&egrave;ncies en un Estat de Dret, per&ograve; tamb&eacute; que puguem analitzar-les cr&iacute;ticament.
    </p><p class="article-text">
        Per tal d'entendre el comportament d'un &ograve;rgan com el TSJCV cal tenir en compte que els tribunals actuen emprant el Dret per a la seua tasca, i que hi ha certes regles jur&iacute;diques que han de respectar per a fer-ho. En ocasions, les seues decisions poden ser criticables, per&ograve; entren dins d&rsquo;all&ograve; perfectament normal, jur&iacute;dicament parlant. En unes altres, podem q&uuml;estionar-nos si algunes concretes interfer&egrave;ncies poden anar m&eacute;s enll&agrave; del que resulta convenient, per&ograve; ser&agrave; q&uuml;esti&oacute; de gustos o de prefer&egrave;ncies sobre quin ha de ser el paper dels jutges en una democr&agrave;cia, aspecte sobre el qual no hi ha un criteri un&agrave;nime. I, finalment, en determinats sup&ograve;sits podem trobar actuacions i sent&egrave;ncies que s'allunyen clarament i obertament de les regles i usos que els mateixos tribunals han anat decantant sobre com han de comportar-se en aquesta tasca de revisi&oacute;. &Eacute;s en aquests &uacute;ltims casos quan resulta particularment important, com &eacute;s comprensible, que una societat tinga la capacitat de detectar i entendre all&ograve; que puga estar succeint, i els riscos democr&agrave;tics associats a aqueixa situaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Per a completar el quadre que venim esbossant, cal tenir en compte dues idees finals, totalment assumides en les seues diverses formulacions en gaireb&eacute; qualsevol democr&agrave;cia, aix&iacute; com perfectament raonables. La primera &eacute;s que la capacitat de control de jutges i tribunals &eacute;s molt m&eacute;s gran quan les lleis han establit regles concretes d'actuaci&oacute;, mentre que per contra se sol considerar que s&rsquo;ha de tenir una certa defer&egrave;ncia cap a &ograve;rgans executius i administratius quan aquests actuen en &uacute;s de prerrogatives discrecionals o adoptant decisions pol&iacute;tiques valoratives sobre com implementar pol&iacute;tiques per a les quals sempre hi ha, l&ograve;gicament, un marge valoratiu perm&egrave;s per les normes. &Eacute;s a dir, que els jutges controlen la legalitat, per&ograve; si la legalitat no &eacute;s taxativa i deixa un marge d'interpretaci&oacute; sol considerar-se adequat que aquest siga completat abans pels qui tenen un mandat democr&agrave;tic per a fer-ho que pels jutges, tret que amb aix&ograve; es produ&iuml;squen importants fallides en principis i valors constitucionals b&agrave;sics. La segona &eacute;s una regla de tipus procedimental amb la qual el nostre Dret tracta de protegir l'Administraci&oacute; a l'hora de permetre-li desplegar les seues pol&iacute;tiques: es considera que, excepte excepcions que puguen donar lloc a situacions particularment greus o al fet que es produ&iuml;squen danys irreversibles, les decisions administratives no s'han de suspendre fins que no hi haja sent&egrave;ncia ferma que les anul&middot;le i, mentre aix&ograve; no ocorre, es consideren v&agrave;lides. Aix&ograve; &eacute;s aix&iacute; perqu&egrave; si la regla f&oacute;ra la contr&agrave;ria i es permetera amb generositat la suspensi&oacute;, donats els temps de resoluci&oacute; judicial de controv&egrave;rsies, qualsevol acci&oacute; pol&iacute;tica quedaria f&agrave;cilment paralitzada durant anys.
    </p><h3 class="article-text">El pluriling&uuml;isme en el sistema educatiu valenci&agrave; i els seus cr&iacute;tics</h3><p class="article-text">
        Una vegada esbossat el marc general de relacions entre poder executiu i poder judicial en el nostre Dret, &eacute;s interessant analitzar com s'est&agrave; desenvolupant el conflicte entre el TSJCV i la Generalitat a compte de l'aplicaci&oacute; del programa d'educaci&oacute; pluriling&uuml;e dissenyat pel nou govern auton&ograve;mic sorgit de les urnes despr&eacute;s de les eleccions del 2015. Davant del model tradicional de l&iacute;nies segregades en valenci&agrave; i castell&agrave; implantat fa d&egrave;cades, i aprofundint en una direcci&oacute; ja esbossada en anys anteriors pels &uacute;ltims governs del PP per&ograve; que no s'havia plasmat encara en un model concret, la nova majoria pol&iacute;tica PSPV-Comprom&iacute;s opta per un sistema pluriling&uuml;e on tots els escolars reben classes en tres lleng&uuml;es (castell&agrave;, valenci&agrave; i angl&egrave;s). Aix&ograve; s&iacute;, i a difer&egrave;ncia dels plans que va anunciar el PP en el seu moment i que mai no es van concretar, en diferent proporci&oacute; segons l'elecci&oacute; del centre en qu&egrave; estudien, que poden triar entre diversos nivells. Aquests nivells s&oacute;n progressius, i el percentatge de classes en castell&agrave; es redueix gradualment en els nivells de pluriling&uuml;isme m&eacute;s &ldquo;avan&ccedil;ats&rdquo; en benefici de m&eacute;s classes tant en angl&egrave;s com en valenci&agrave;. Aquesta mesura, que associa l'estudi amb m&eacute;s hores en angl&egrave;s a un major &ldquo;pluriling&uuml;isme&rdquo; general i, sobretot, a estudiar tamb&eacute; m&eacute;s hores en valenci&agrave;, m&eacute;s enll&agrave; de les consideracions organitzatives o pedag&ograve;giques que puguen tamb&eacute; justificar-ho, respon fonamentalment a la voluntat del nou govern auton&ograve;mic d'incentivar l'ensenyament en valenci&agrave;, que es vol fer m&eacute;s atractiu associat al de l'angl&egrave;s. S'ent&eacute;n que tal mesura est&agrave; justificada perqu&egrave;, sent com &eacute;s una llengua minoritzada, &eacute;s la que pot patir el risc de ser pitjor apresa pels escolars en abs&egrave;ncia de mesures de foment.
    </p><p class="article-text">
        Aquest nou model d'educaci&oacute; pluriling&uuml;e ha sigut objecte de cr&iacute;tiques per part de l'oposici&oacute; i de recursos judicials promoguts per diversos col&middot;lectius i organitzacions. B&agrave;sicament, els cr&iacute;tics amb el nou sistema entenen criticable que l'ensenyament amb un major nombre d'hores en angl&egrave;s (per molt que la difer&egrave;ncia siga a efectes pr&agrave;ctics m&eacute;s aviat escassa en els models ling&uuml;&iacute;sticament m&eacute;s avan&ccedil;ats amb m&eacute;s castell&agrave;) s'associe necess&agrave;riament a haver tamb&eacute; d&rsquo;estudiar m&eacute;s hores en valenci&agrave; i que, a m&eacute;s, aix&ograve; porte al fet que els alumnes que opten per aquests models acaben obtenint unes certificacions d'aptitud i capacitat en els idiomes en qu&egrave; s'ha desenvolupat la seua escolaritzaci&oacute;. S'ent&eacute;n que aquest sistema, en estar aix&iacute; dissenyat, &eacute;s discriminatori per als qui preferirien que els seus fills reberen l'escolaritzaci&oacute; eminentment en castell&agrave;.
    </p><h3 class="article-text">El paper del TSJCV en mat&egrave;ria de pluriling&uuml;isme a la Comunitat Valenciana</h3><p class="article-text">
        En el marc del conflicte plantejat, i at&egrave;s que aquest s'ha acabat desenvolupant m&eacute;s per vies jur&iacute;diques que pol&iacute;tiques, el Tribunal Superior de Just&iacute;cia ha anat acceptant una successi&oacute; de recursos de diversos col&middot;lectius (bastant connectats entre si, d'altra banda, i per aix&ograve; aquests recursos s&oacute;n cl&ograve;nics en molts dels seus arguments) que, sorprenentment, ha optat per no tractar conjuntament quan aix&ograve; era possible per la identitat d'arguments emprats i per les vies de recurs escollides pels recurrents sin&oacute; anar resolent separadament. Aix&ograve; ha generat fins avui decisions que han portat, d'una banda, a suspendre la vig&egrave;ncia de tot el decret i dels seus actes d'aplicaci&oacute; fins que no hi haja sent&egrave;ncia definitiva sobre la legalitat de la norma i, per un altre, a declarar nul&middot;la per discriminat&ograve;ria la disposici&oacute; que estableix les certificacions d'idiomes als alumnes que acaben la seua escolaritzaci&oacute; d'aqu&iacute; uns anys en els nivells avan&ccedil;ats mentre que, de forma una miqueta incoherent doncs en ells hi ha l'origen de la suposada discriminaci&oacute;, es considera alhora en els primers recursos resolts que la resta del decret i l'organitzaci&oacute; en nivells ling&uuml;&iacute;stics no s'havien d'anul&middot;lar perqu&egrave; els primers recursos resolts, segons el parer de la sala, no havien plantejat adequadament aqueixa q&uuml;esti&oacute;. Ara b&eacute;, com queden m&eacute;s recursos per resoldre, ja que el tribunal ha optat per treballar aix&iacute; en comptes d'acumular-los, aix&ograve; no ha portat a al&ccedil;ar la suspensi&oacute;. Si la situaci&oacute; descrita els sembla desconcertant i innecess&agrave;riament complexa no &eacute;s perqu&egrave; el Dret &eacute;s aix&iacute;, sin&oacute; perqu&egrave; decisions una miqueta extravagants dels tribunals han acabat portant a aquest punt. El TSJCV no ha vetlat en exc&eacute;s, d'aix&ograve; sembla haver-hi pocs dubtes a hores d'ara, perqu&egrave; el seu treball de control ajude a resoldre de forma coherent i senzilla el conflicte plantejat. Fa la sensaci&oacute; de que no &eacute;s aquesta una q&uuml;esti&oacute; que pensen que els competeix. Ni tan sols malgrat la inmin&egrave;ncia de l'inici del curs. Una de les primeres consideracions cr&iacute;tiques que mereix la seua actuaci&oacute;, aix&iacute;, &eacute;s que quan actuen en casos pol&iacute;ticament compromesos no haurien d'obviar amb tanta alegria que la seua manera d'organitzar el treball pot tenir aquest tipus de repercussions, que hauriende ser tractades amb molta m&eacute;s sensibilitat i respecte als ciutadans.
    </p><p class="article-text">
        Respecte del contingut jur&iacute;dic d'aquestes decisions, molt succintament exposades, cal assenyalar a m&eacute;s que n&rsquo;hi ha algunes que jur&iacute;dicament s&oacute;n molt q&uuml;estionables i entren amb pocs dubtes en aqueix grup de les quals abans coment&agrave;vem com clarament fora del que s&oacute;n els usos jur&iacute;dics habituals. &Eacute;s important assenyalar aquest factor, ja que no &eacute;s indiferent a l'hora d'enquadrar la resta de l'actuaci&oacute; dels jutges en aquesta mat&egrave;ria i perqu&egrave; pot ser un clar indicatiu d'un biaix que t&eacute; evidents implicacions pol&iacute;tiques. Aix&iacute;, la facilitat amb la qual el TSJ ha acceptat la legitimitat de sindicats de professors per a rec&oacute;rrer normes que no els afecten directament a ells sin&oacute; als alumnes &eacute;s digna de ser ressenyada, per&ograve; compta amb precedents at&egrave;s que a Espanya els tribunals del contenci&oacute;s-administratiu han sigut generosos habitualment en casos semblants. En canvi, haver acceptat, com va fer el tribunal, la legitimitat de la Diputaci&oacute; d'Alacant, que manca de compet&egrave;ncia alguna en mat&egrave;ria educativa, amb l'excusa que qualsevol administraci&oacute; ha de poder combatre normes d'unes altres que puguen afectar els seus administrats no nom&eacute;s &eacute;s una cosa obertament err&ograve;nia a la llum de les lleis i jurisprud&egrave;ncia espanyoles en la mat&egrave;ria sin&oacute; que constitueix una interpretaci&oacute; que, si es generalitzara, permetria qualsevol ajuntament q&uuml;estionar qualsevol norma auton&ograve;mica o estatal, per exemple. Tamb&eacute; &eacute;s enormement q&uuml;estionable, i contr&agrave;ria a tota la jurisprud&egrave;ncia espanyola tradicional en la mat&egrave;ria, la generositat amb qu&egrave; el TSJCV ha adm&egrave;s la suspensi&oacute; cautelar del decret, a pesar que els perjudicis a curt termini d'impossible reparaci&oacute; eren certament dif&iacute;cils de veure (recordem que la primera es va produir respecte d'unes acreditacions que s'haurien de realitzar d&rsquo;ac&iacute; uns anys, la qual cosa fa que siga complicat entendre quina urg&egrave;ncia podia emparar aqueixa suspensi&oacute;), i amb la qual ha est&egrave;s els seus efectes a tots els actes administratius derivats, fins i tot els realitzats sense oposici&oacute; ni impugnaci&oacute; abans de la decisi&oacute; del tribunal. En aquestes mat&egrave;ries, les decisions del TSJCV estan clarament allunyades del que diuen les lleis espanyoles en la interpretaci&oacute; &agrave;mpliament dominant, per no dir un&agrave;nime, dels nostres tribunals i del Tribunal Suprem. Aquesta cridanera diverg&egrave;ncia, que a m&eacute;s &eacute;s molt escassa i deficientment motivada en les actuacions i sent&egrave;ncies en q&uuml;esti&oacute;, ha de ser assenyalada. No &eacute;s de rebut, d'altra banda, que els jutges i tribunals no puguen ser q&uuml;estionats per aquest tipus d'actuacions respecte de les quals hi ha tan pocs precedents, malgrat el que les seues associacions professionals han plantejat.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;s normal, en canvi, &eacute;s la decisi&oacute; sobre el fons que s'entrelluca (enmig de les incoher&egrave;ncies que hem assenyalat producte que no s'hagen tractat tots els recursos unit&agrave;riament) en les sent&egrave;ncies que ja s'han produ&iuml;t, ja que que en aqueix cas el TSJCV fa una cosa que els tribunals espanyols, de forma cada vegada m&eacute;s creixent, s&iacute; es v&eacute;nen considerant capacitats i legitimats a fer: revisar amb amplitud les orientacions pol&iacute;tiques discrecionals dels poders p&uacute;blics democr&agrave;ticament triats a partir de criteris ponderatius basats en un marge d'apreciaci&oacute; proporcional molt ampli. Si b&eacute; hi ha part de la doctrina espanyola cr&iacute;tica amb aquesta evoluci&oacute;, la veritat &eacute;s que no es tracta d'un comportament d'activisme judicial ins&ograve;lit. Estem doncs, almenys en aquest punt, davant decisions judicials la legitimitat de les quals &eacute;s indubtable. Aix&ograve; s&iacute;, no vol dir que no hagen de ser analitzades ni que haja de compartir-se la valoraci&oacute; que fan, que no deixa de ser, com &eacute;s inevitable, pol&iacute;tica, per&ograve; emmarcada jur&iacute;dicament. Aix&iacute;, per exemple, i at&egrave;s que el raonament que ha de seguir el TSJCV en aquest punt ha de ser jur&iacute;dic, &eacute;s important assenyalar que la motivaci&oacute; de les sent&egrave;ncies fins avui produ&iuml;des deixa bastant que desitjar i permet q&uuml;estionar la solidesa de la seua ponderaci&oacute; alternativa. Com ha ressaltat el propi TSJCV en anunciar les seus decisions m&eacute;s, els jutges veuen possible que el valenci&agrave; siga fins a cert punt beneficiat per la regulaci&oacute; del pluriling&uuml;isme, per&ograve; que l'exacta proporci&oacute; en qu&egrave; aix&ograve; s'ha decidit &eacute;s insatisfact&ograve;ria. Aquest judici que emeten els nostres jutges est&agrave; molt poc desenvolupat, ja que no ens indiquen en qu&egrave; es basen per a arribar a aqueixa conclusi&oacute; ni per qu&egrave; consideren un exc&eacute;s aquest model concret. S&iacute; que afirmen, per exemple, que l'Administraci&oacute; no ha justificat suficientment que el valenci&agrave; estiga en una situaci&oacute; minoritzada, la qual cosa no deixa de ser un sorprenent fonament per a la seua decisi&oacute;, entre altres raons perqu&egrave; la necessitat de promoure i protegir particularment el valenci&agrave; &eacute;s una cosa no solament present en tots els treballs preparatoris del decret sin&oacute; que tamb&eacute; est&agrave; plasmada i reconeguda legalment de forma no q&uuml;estionada, almenys, des de la Llei d&rsquo;&Uacute;s i Ensenyament del Valenci&agrave; de l'any 83, que a m&eacute;s va ser aprovada amb suport un&agrave;nime de tots els grups pol&iacute;tics del moment i que des d&rsquo;aleshores, i amb diverses majories pol&iacute;tiques, no ha sigut modificada.
    </p><p class="article-text">
        Quan els jutges, en lloc d'adoptar una actitud de certa defer&egrave;ncia respecte de les eleccions pol&iacute;tiques i valoratives dels governs entren a rectificar-les per consideracions tamb&eacute; valoratives sobre el seu enquadrament en mat&egrave;ria de discriminaci&oacute; i drets fonamentals &eacute;s exigible que, si m&eacute;s no, ho facen amb una argumentaci&oacute; jur&iacute;dica m&iacute;nimament s&ograve;lida i treballada. A m&eacute;s, hauria de quedar clar que la funci&oacute; dels jutges no &eacute;s tant controlar que els pol&iacute;tics hagen fet una valoraci&oacute; coincident amb la que puguen tenir els propis magistrats sin&oacute; garantir que la valoraci&oacute; pol&iacute;tica q&uuml;estionada est&agrave; dins dels marges d&rsquo;all&ograve; admissible, i nom&eacute;s anul&middot;lar-la si va m&eacute;s enll&agrave;. Encara que les sent&egrave;ncies del TSJCV s&oacute;n perfectament leg&iacute;times i s'enquadren en aquesta tend&egrave;ncia a prendre cada m&eacute;s poder de control en aquestes mat&egrave;ries, hauria de ser com a m&iacute;nim exigible per a fer-ho un esfor&ccedil; argumentatiu molt major, i m&eacute;s rigor&oacute;s i connectat amb la idea de proporcionalitat tal com ha sigut declinada pels tribunals espanyols i europeus, en realitzar fins ara en les sent&egrave;ncies conegudes. Quan de resultes de la intervenci&oacute; dels jutges, com ha sigut el cas, es produeix l'anul&middot;laci&oacute; d'actuacions administratives l'orientaci&oacute; pol&iacute;tica de les quals &eacute;s clara, els jutges entren en el terreny de la valoraci&oacute; de prioritats pol&iacute;tiques democr&agrave;ticament expressades, per la qual cosa han de ser particularment acurats i han d'extremar el rigor en la motivaci&oacute; jur&iacute;dica del seu treball.
    </p><p class="article-text">
        Qualsevol gran poder comporta una gran responsabilitat. Sens dubte, el TSJCV &eacute;s perfectament conscient que t&eacute; aqueix gran poder, i l&rsquo;est&agrave; exercint amb mal dissimulat activisme. Precisament per a&ccedil;&ograve; &eacute;s exigible que en la seua actuaci&oacute; siga particularment estricte amb ell mateix i part d'aqueixa responsabilitat que &eacute;s consubstancial a aquesta exig&egrave;ncia t&eacute; a veure amb una motivaci&oacute; molt m&eacute;s s&ograve;lida de la que hem pogut veure i llegir fins avui.
    </p><h3 class="article-text">I ara, qu&egrave;?</h3><p class="article-text">
        Davant la situaci&oacute; creada, jur&iacute;dicament molt complexa (amb una norma no anul&middot;lada en unes sent&egrave;ncies, per&ograve; q&uuml;estionada indirectament en unes altres encara que no anul&middot;lada, i a m&eacute;s suspesa cautelarment), i un inici de curs imminent, la Generalitat Valenciana haur&agrave; d'adoptar les mesures necess&agrave;ries per a garantir un inici del curs el m&eacute;s normal possible. Per a aix&ograve; pot des d'acceptar la peculiar interpretaci&oacute; de la suspensi&oacute; d'actes feta pel TSJCV i tornar provisionalment al model anterior (caldria adaptar la programaci&oacute; ja aprovada per a alguns cursos), fins a intentar salvar el seu model de pluriling&uuml;isme, ja siga amb alguna esmena i matisaci&oacute; al mateix, ja sense elles. T&eacute; a la seua disposici&oacute; diversos instruments jur&iacute;dics, almenys, per a intentar-ho. M&eacute;s enll&agrave; que l&ograve;gicament, si s'acaten les sent&egrave;ncies de moment recaigudes i s'organitza el curs a partir dels seus postulats, sempre est&agrave; oberta la via de recurs davant el Tribunal Suprem, hi ha altres alternatives jur&iacute;dicament agressives que altres Comunitats Aut&ograve;nomes han emprat i que han sigut avalades recentment pel Tribunal Constitucional (el PP balear, per exemple, va veure com li suspenien judicialment l'aplicaci&oacute; del seu model de pluriling&uuml;isme a dies d'iniciar el curs escolar i va decidir convalidar-lo &iacute;ntegrament per mitj&agrave; d'un Decret-llei).
    </p><p class="article-text">
        Cas que l'Administraci&oacute; valenciana decidisca no defensar el seu model i tracte, ja siga per mitjans m&eacute;s r&agrave;pids i expeditius, ja siga a partir d'un proc&eacute;s m&eacute;s lent i desenvolupat al llarg del pr&ograve;xim curs, de construir un nou sistema, conv&eacute; tenir present que el TSJCV i la pol&egrave;mica generada s&iacute; que han perm&egrave;s constatar que &eacute;s m&eacute;s dif&iacute;cil per als nostres tribunals admetre un model amb alternatives diferenciades, com el que est&agrave; sent q&uuml;estionat, que un d'immersi&oacute; &uacute;nica per a tots els alumnes, com per exemple l'existent a Catalunya, una constataci&oacute; que sens dubte tindr&agrave; efectes en el futur. Per als qui creiem que concedir cert marge de decisi&oacute; als centres educatius a l'hora de programar com s&rsquo;organitzaran alguns aspectes de l'ensenyament que s'hi imparteix, a fi de disposar de mecanismes de flexibilitzaci&oacute; que ajuden a atendre millor les diverses prefer&egrave;ncies socials, &eacute;s una mala not&iacute;cia que el TSJCV haja, indirectament, assenyalat com m&eacute;s senzill i menys conflictiu, tant pol&iacute;ticament com jur&iacute;dicament, qualsevol model alternatiu m&eacute;s uniforme i r&iacute;gid en el qual tots els alumnes haurien de cursar necess&agrave;riament les mateixes assignatures, de la mateixa manera i en la mateixa llengua com a f&oacute;rmula que exclouria qualsevol sospita de discriminaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Andr&eacute;s Boix Palop es professor de Dret Administratiu en la Universitat de Val&egrave;ncia  - Estudi General  </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/politica/els-nostres-jutges-politiques-educatives_1_3254741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jul 2017 20:20:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Els nostres jutges i les polítiques educatives]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Decreto Plurilingüismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Copazo vuelve a la carga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/malalts-de-ciutat/copazo-vuelve-carga_132_3459062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las vacaciones de Pascua de 2017 han venido acompa&ntilde;adas, junto a <a href="http://www.eldiario.es/cv/Comunitat-Valenciana-Espana-extranjeros-alojamiento_0_633786980.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las habituales declaraciones euf&oacute;ricas de los responsables pol&iacute;ticos auton&oacute;micos y locales sobre el atractivo tur&iacute;stico de la Comunitat Valenciana</a> y el motor econ&oacute;mico que ello supone, de datos interesantes. Se han publicado hace poco las <a href="http://valenciaplaza.com/los-turistas-extranjeros-gastaron-7491-millones-en-2016-en-la-comunitat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tradicionales estad&iacute;sticas sobre gasto por visitante y d&iacute;a en toda Espa&ntilde;a</a>, y los destinos valencianos siguen a la cola comparados con el resto de zonas tur&iacute;sticas.  Es m&aacute;s, mientras en regiones como Catalu&ntilde;a, Andaluc&iacute;a o Baleares el gasto diario se incrementa poco a poco, aumentando a&uacute;n m&aacute;s el diferencial de que ya disfrutan respecto de Valencia, aqu&iacute; sigue bajando. La consagraci&oacute;n de nuestras localidades, costas e interior como destinos tur&iacute;sticos <em>low-cost</em>, a pesar del triunfalismo oficial, dista de ser una buena noticia. En cambio, s&iacute; sirve para ilustrarnos con nitidez sobre las caracter&iacute;sticas del modelo tur&iacute;stico que se ha ido consolidando por estos lares, con el total benepl&aacute;cito y acuerdo de los poderes p&uacute;blicos y sin apenas voces cr&iacute;ticas entre la poblaci&oacute;n. Mientras <a href="http://www.eldiario.es/economia/barceloneses-limitar-turismo-superan-quieren_0_633436842.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudades como Barcelona asisten ya a las primeras rebeliones c&iacute;vicas contra la ocupaci&oacute;n masiva</a> de cada vez m&aacute;s espacios urbanos para beneficio exclusivo de los intereses de quienes hacen negocio con estas actividades a costa del bienestar de los dem&aacute;s y de las muchas molestias que generan, en Valencia <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/regulacion-economia-colaborativa-eficiente-cuidadosa_6_629297068.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&uacute;n no hemos decidido c&oacute;mo regular fen&oacute;menos como el alojamiento colaborativo</a> ni se ha planteado con una m&iacute;nima seriedad qu&eacute; hacer frente a las ya muy evidentes <a href="http://www.eldiario.es/cv/malalts/Aterrassissats_6_580301971.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">molestias derivadas de la &ldquo;terracificaci&oacute;n&rdquo; masiva de las zonas peatonales de la ciudad</a> (de nuevo, privatizando el espacio p&uacute;blico para beneficio exclusivo de unos pocos).
    </p><p class="article-text">
        Todo ello son elementos colaterales de un conflicto de intereses, el que opone a los pocos beneficiados por dedicar sin freno ni l&iacute;mites nuestra ciudad a que ellos extraigan beneficio con actividades de baj&iacute;simo valor a&ntilde;adido con el resto de ciudadanos, llamado a ser cada vez m&aacute;s grave y sobre el que urge una reflexi&oacute;n alejada de t&oacute;picos. Recordemos para ello, entre otras cosas, los numerosos estudios (<a href="http://www.eldiario.es/cv/opinion/dejaramos-turismo-paz_6_435766447.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Universitat de Val&egrave;ncia tiene un equipo de profesores de gran prestigio en Europa, liderada por el prof. Pau Rausell, estudiando desde hace a&ntilde;os estas cuestiones</a>) que muestran de forma reiterada c&oacute;mo el turismo no s&oacute;lo no ayuda al desarrollo econ&oacute;mico de calidad de las ciudades como Valencia sino que m&aacute;s bien lo dificulta, al ahuyentar otras actividades de mayor valor a&ntilde;adido. Y si el turismo es de tipo <em>low-cost</em> (forma educada de denominar al que de forma m&aacute;s sincera todos calificar&iacute;amos directamente de &ldquo;basura&rdquo;), estos perjuicios se multiplican, como ocurre en nuestra ciudad. El suicida empecinamiento en no ver esta realidad de nuestros responsables pol&iacute;ticos, contra toda evidencia y a pesar de que la ciudadan&iacute;a ya empieza a mostrar s&iacute;ntomas de descre&iacute;miento, ni siquiera parece flaquear tras dos d&eacute;cadas de apuesta m&aacute;s que fallida del modelo en toda la Comunitat Valenciana, con resultados desastrosos: cada vez somos m&aacute;s pobres en relaci&oacute;n al resto de Espa&ntilde;a y de la Uni&oacute;n Europea. No es para estar contentos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay quien s&iacute; lo est&aacute;. Y es que siempre llueve a gusto de alguien. El <em>lobby</em> del Copazo, que lleva campando a sus anchas por la ciudad desde hace al menos dos d&eacute;cadas, est&aacute; encantado con esas calles peatonales invadidades por locales que ofrecen productos de &iacute;nfima calidad y atraen al tipo de turista que atraen. Disfruta para ello, adem&aacute;s, de unas lamentables regulaciones en materia de control de la contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica, permisivas como en ning&uacute;n otro pa&iacute;s de Europa, que han convertido a la ciudad de Valencia en caso de estudio. <a href="http://elpais.com/diario/2010/07/29/cvalenciana/1280431092_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La impresentabilidad de nuestros controles</a> ha hecho que las sentencias de tribunales espa&ntilde;oles (tanto del Tribunal Supremo como del Tribunal Constitucional) y europeos (&iexcl;incluso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos!) m&aacute;s representativas en materia de afecci&oacute;n a derechos humanos derivadas de los ruidos excesivos consentidos a locales dedicados al ocio salvaje sean todas valencianas. No es &eacute;ste, sin embargo, un asunto que parezca preocupar en exceso a la opini&oacute;n publicada de la ciudad, pues se suele dar m&aacute;s bien escasa cuenta del fen&oacute;meno (los <em>lobbies</em> que saben hacer bien su trabajo son as&iacute; de eficaces, una verdadera mafia de intereses entretejidos que siempre gana). Tampoco a nuestros responsables pol&iacute;ticos. Responsables que, sin embargo, como hemos tenido ocasi&oacute;n de ver estos d&iacute;as, <a href="http://www.levante-emv.com/valencia/2017/04/12/sandra-gomez-insiste-revisar-prohibicion/1553915.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute; salen en tromba cuando, por ejemplo, se pretende normalizar la an&oacute;mala tolerancia con el aparcamiento en los carriles-bus de la ciudad</a>, pr&aacute;ctica in&eacute;dita en toda Europa y tambi&eacute;n autorizada a mayor gloria del Copazo... adem&aacute;s de expresamente prohibida en toda Espa&ntilde;a, y de forma taxativa, por la ley de tr&aacute;fico y seguridad vial (<a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-11722&amp;p=20151031&amp;tn=1#a40" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&eacute;ase el clarisimo art. 40.2 de la ley al respecto</a>). Una opini&oacute;n p&uacute;blica como la valenciana, bien pacata a la hora de incumplir normas estatales, y con Administraciones tambi&eacute;n m&aacute;s prudentes que otra cosa al respecto, incluso si de lo que se trata es de desobedecer a Montoro con sus recotres, se tornan en verdaderas batasunas <em>radikales</em> dispuestas a ignorar cualquier ley a poco que los empresarios del sector del ocio lo pidan con un poquito de &eacute;nfasis. Qu&eacute; cosas, &iquest;eh?
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, y como contra el vicio de pedir, si no aparece nadie neg&aacute;ndose, poco tenemos que oponer, <a href="http://valenciaplaza.com/los-hosteleros-valencianos-se-rebelan-contra-ribo-y-le-ponen-10-medidas-en-la-mesa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sector de la hosteleria de la ciudad de Valencia acaba de anunciarnos que quiere todav&iacute;a m&aacute;s</a>. En un orquestado movimiento de presi&oacute;n, del que ha dado cuenta toda la prensa con el entusiasmo habitual, ha lanzado un dec&aacute;logo de peticiones casi como quien lanza un &oacute;rdago. Que la mayor parte de estas peticiones sean absolutamente impresentables y objetivamente incoherentes entre s&iacute; no ha hecho que hayan sido peor recibidas. Aparentemente, partidos que se dicen liberales como C&rsquo;s est&aacute;n muy a favor de medidas totalmente restrictivas de la competencia; formaciones conservadoras como el PP, totalmente entregadas a ayudar a actividades que en otros tiempos se habr&iacute;a considerado que no acaban de ser muy recomendables como &uacute;nica alternativa incentivada de ocio juvenil; e incluso partidos sedicentemente obreristas se posicionan abiertamente a favor de una de las industrias que a menos gente emplea con n&oacute;mina y seguridad social y donde los sueldos son directamente de miseria &ndash;result&oacute; muy significativo c&oacute;mo, cuando hace un par de a&ntilde;os la Seguridad Social pretendi&oacute; dar los datos agregados de empleo y cotizaciones que aporta el sector, r&aacute;pidamente se desech&oacute; la medida y prefiri&oacute; correr un tupido velo, sin que los medios de comunicsci&oacute;n hayan desde entonces indagado lo m&aacute;s m&iacute;nimo sobre los datos de empleo e ingresos fiscales y de cotizaciones que genera, de verdad, el sector-.
    </p><p class="article-text">
        Los hosteleros proponen cosas como una moratoria en ciertas zonas (Ciutat Vella, Russafa), de modo que ellos, los ya instalados, puedan rentabilizar a sus anchas el negocio. Lo fundamentan en un supuestamente loable inter&eacute;s en evitar el incremento de molestias a vecinos pero, a la vez, qu&eacute; cosas, exigen que se les autoricen m&aacute;s terrazas en la calle (y a&uacute;n m&aacute;s baratitas, ya que estamos). Por lo visto ah&iacute; no deber&iacute;a haber moratorias que valgan. Y es que  las molestias para los vecinos a veces hay que tenerlas en cuenta, pero no siempre, al parecer. Y los controles, ya se sabe, siempre mejor para otros. Por esta misma raz&oacute;n, sensatamente, exigen m&aacute;s regulaci&oacute;n para la competencia que les llega por el alojamiento colaborativo o directamente la prohibici&oacute;n de los &ldquo;botellones&rdquo; -actividad que, por otro lado, y en tanto se haga sin generar ruidos ni suciedad, lo que es complicado pero no imposible, no deber&iacute;a tener nada de malo ni ser prohibida <em>per se,</em> pues a nadie perjudicar&iacute;a... menos a la competencia, claro-, mientras con todo el descaro solicitan que se suavicen la fiscalizaci&oacute;n e inspecciones sobre sus locales. Es evidente que los controles deber&iacute;an extremarse para  garantizar que no se produzcan molestias a los vecinos, pero en todos los casos. Y tambi&eacute;n habr&iacute;a que aprobar normas algo m&aacute;s restrictivas que aten&uacute;en las molestias y, de rebote, incentiven modelos de ocio de m&aacute;s calidad. Pero para todos: para botellones y para terrazas, para alojamientos colaborativos y para locales mal acondiconados. Que haya quien ose plantear abiertamente, y se le haga caso y baile el agua desde medios y partidos pol&iacute;ticos en vez de denunciar su pr&iacute;stina desfachatez, la pretensi&oacute;n de exigir a los poderes p&uacute;blicos que persigan ciertas actividades para blindar as&iacute; mejor todas las molestias e ilegalidades producidas por las propias es sencillamente incre&iacute;ble. Estamos ante una muestra de descaro que s&oacute;lo resulta concebible en una ciudad donde los poderes p&uacute;blicos han estado totalmente rendidos, sin que nadie entienda muy bien las razones, a los dulces encantos del Copazo y a la extraordinaria capacidad de persuasi&oacute;n demostrada por sus representantes durante a&ntilde;os, que aparentemente goza a&uacute;n hoy en d&iacute;a de muy buena salud. Raz&oacute;n por la cual cuando alguien propone <a href="http://valenciaplaza.com/ciudades-libres-de-cruceros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con toda la sensatez del mundo que se eval&uacute;e con un m&iacute;nimo rigor si, por ejemplo, el aclamado turismo de cruceros est&aacute; aportando algo a la ciudad</a> la reacci&oacute;n un&aacute;nime es asaetarlo por imp&iacute;o y decre&iacute;do.  Nada que pueda oponerse a los magnos designios del Copazo es bien aceptado. &iexcl;Ojo con cuestionar, aunque sea con datos en manos y haciendo sumas sencillas, el credo que nuestros hosteleros logran que todos los partidos pol&iacute;ticos del Cap i Casal rezan con espectacular convicci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
         A falta de datos que avalen la apuesta, de apoyo ciudadano a las molestias generadas, de la m&aacute;s m&iacute;nima evidencia seria sobre las ventajas econ&oacute;micas reportadas a la ciudad o a sus habitantes, habr&aacute; que pensar que esta rendici&oacute;n incondicional de hoy y siempre se debe a que nuestros queridos hosteleros y sus ap&oacute;stoles exhiben un gran encanto y capacidad de persuasi&oacute;n. Eso ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor de Derecho Administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia  - Estudi General (</em><strong>Andr&eacute;s Boix Palop</strong><a href="http://www.uv.es/uvweb/servei-investigacio/ca/grups-investigacio/grup-1285949714098.html?p2=GIUV2015-233" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grup d&rsquo;investigaci&oacute; REGULATION GIUV2015-233</a><em>). </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/malalts-de-ciutat/copazo-vuelve-carga_132_3459062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Apr 2017 22:01:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Copazo vuelve a la carga]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una regulació per a l’economia col·laborativa eficient i acurada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/regulacio-leconomia-collaborativa-eficient-acurada_132_3480026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/470e7e9b-1528-494f-8dd3-d74d72d85aa3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Jóvenes y economía colaborativa"></p><p class="article-text">
        L&rsquo;evoluci&oacute; de les societats, de l&rsquo;economia i de les tecnologies que es fan servir per a treballar, els intercanvis i l&rsquo;oci comporten inevitablement disrupcions peri&ograve;diques. Moltes innovacions esdevenen no res, per&ograve; d&rsquo;altres prosperen i canvien fins a tal punt les coses que alteren, inevitablement, tota una s&egrave;rie d&rsquo;equilibris anteriors que no sols reflectien una determinada manera i capacitat t&egrave;cnica de fer les coses, sin&oacute;, a m&eacute;s, moltes vegades, un proc&eacute;s subtil de composici&oacute; de voluntats sobre la manera m&eacute;s justa d&rsquo;organitzar les nostres societats i establir mecanismes de repartiment. En aquestes situacions de disrupci&oacute;, i almenys durant un temps, &eacute;s ineluctable que hi haja tensions abundants. Per aquesta ra&oacute;, en tant que mecanisme de mediaci&oacute; per a fer-hi front, el paper de la regulaci&oacute; dictada pels poders p&uacute;blics determina, en uns quants casos, si la transici&oacute; &eacute;s m&eacute;s o menys eficient, traum&agrave;tica, r&agrave;pida i, a la fi, socialment productiva. Una bona entesa del poder legislatiu i de les administracions p&uacute;bliques sobre el valor afegit que aporten les noves possibilitats i, per aix&ograve;, sobre quines de les seues conseq&uuml;&egrave;ncies seria convenient incentivar, i tamb&eacute; sobre els possibles riscos i la manera com poden afectar les innovacions a situacions i equilibris ja fixats de manera que aquests efectes siguen, a m&eacute;s de m&eacute;s eficients econ&ograve;micament a curt termini, socialment beneficiosos a la llarga, &eacute;s clau per a poder regular aquesta fase de transici&oacute; i tractar d&rsquo;extraure com m&eacute;s avantatges millor i minimitzar els costos de les disrupcions.
    </p><p class="article-text">
        Les novetats que va comportant la irrupci&oacute; de l&rsquo;anomenada &ldquo;economia col&middot;laborativa&rdquo; s&oacute;n un cas de llibre que permet il&middot;lustrar el fenomen descrit amb exemples que afecten, a m&eacute;s, el nostre dia a dia en molta m&eacute;s mesura del que ha estat en el passat el cas amb un altre tipus de canvis, de vegades molt m&eacute;s profunds, per&ograve; que no incidien en tants mercats o en tants tipus d&rsquo;intercanvis amb qu&egrave; tenim un contacte quotidi&agrave;. Per <em>sharing economy</em> o <em>collaborative economy</em> solem entendre les activitats que, gr&agrave;cies a l&rsquo;eficient intermediaci&oacute; que permet la tecnologia digital &ndash;en qu&egrave; s&rsquo;han especialitzat ja moltes plataformes en l&iacute;nia&ndash; posen en contacte els qui ofereixen un b&eacute; o un servei i els qui el necessiten. I aix&ograve; permet, precisament per la seua alta efici&egrave;ncia, emprar capacitats fins ara infrautilitzades i incentiva la &ldquo;col&middot;laboraci&oacute;&rdquo; de persones que no tenen per qu&egrave; dedicar-se professionalment i a temps complet a certes activitats, per&ograve; que a partir d&rsquo;ara en podran participar i extraure-hi un rendiment amb m&eacute;s facilitat. Els efectes m&eacute;s directes s&oacute;n per aix&ograve; un increment de l&rsquo;oferta de b&eacute;ns i serveis, que fa augmentar la compet&egrave;ncia. I aix&ograve; t&eacute; conseq&uuml;&egrave;ncies indubtables sobre els qui extreien unes rendes addicionals com a conseq&uuml;&egrave;ncia de l&rsquo;exist&egrave;ncia de menys compet&egrave;ncia efectiva en els mercats en qu&egrave; actuaven&hellip; i una reducci&oacute; de preus per al consumidor final. Per aix&ograve; les autoritats de compet&egrave;ncia en la Uni&oacute; Europea i tamb&eacute; a Espanya s&oacute;n tendencialment molt favorables a permetre&rsquo;n la implantaci&oacute; i l&rsquo;expansi&oacute; amb pocs frens. Ara b&eacute;, &eacute;s evident, al seu torn, que d&rsquo;aquesta es dedueix una m&eacute;s que notable reducci&oacute; de la capacitat de generar rendes dels prestadors tradicionals, que no sols s&oacute;n certes empreses, que tamb&eacute;, sin&oacute; treballadors a temps complet en determinats sectors que, d&rsquo;improv&iacute;s, assisteixen a la irrupci&oacute; d&rsquo;una compet&egrave;ncia d&rsquo;una for&ccedil;a de treball potencialment global &ndash;perqu&egrave; pot en molts casos oferir els serveis des de qualsevol punt del planeta&ndash; que fins ara havia passat inadvertida i que, de sobte, &eacute;s un actor clau que cal tenir molt en compte. Actor que moltes vegades empra aquestes activitats per a completar-ne les rendes, o per consideracions l&uacute;diques o ideol&ograve;giques&hellip; o per necessitat en un mercat de treball cada vegada m&eacute;s fragmentat i precaritzat en bastants sectors.
    </p><p class="article-text">
        Aquests efectes, d&rsquo;altra banda, varien lleugerament depenent de l&rsquo;estructura social i productiva de cada societat, no tant perqu&egrave; les conseq&uuml;&egrave;ncies de la generalitzaci&oacute; d&rsquo;aquestes activitats digitalment mitjan&ccedil;ades siguen molt diferents en les diferents parts del m&oacute;n &ndash;que no ho s&oacute;n&ndash; com perqu&egrave;, com &eacute;s evident, el pes relatiu d&rsquo;algunes activitats o d&rsquo;altres en una economia concreta fa que es fixen m&eacute;s o menys &ndash;i amb m&eacute;s o menys cruesa&ndash; els efectes d&rsquo;aquests canvis. En el cas valenci&agrave;, en qu&egrave; tenim una terciaritzaci&oacute; ben important de la nostra economia que no ha anat precisament acompanyada de l&rsquo;especialitzaci&oacute; en sectors d&rsquo;alt valor afegit, i que a m&eacute;s &eacute;s cada vegada m&eacute;s dependent del sector tur&iacute;stic &ndash;tamb&eacute; en les derivades residencials corresponents&ndash;; i en qu&egrave; els esfor&ccedil;os per assolir m&eacute;s desenvolupament econ&ograve;mic per mitj&agrave; d&rsquo;activitats m&eacute;s innovadores van, de moment, collint resultats m&eacute;s a&iuml;na discrets, l&rsquo;impacte que ja estan comen&ccedil;ant a suposar les puntes de llan&ccedil;a de l&rsquo;anomenada &ldquo;economia col&middot;laborativa&rdquo; &ndash;activitats de transport, allotjament o possibilitat de la contractaci&oacute; de la realitzaci&oacute; de petits serveis m&eacute;s o menys especialitzats en l&iacute;nia&ndash; &eacute;s notable i est&agrave; cridat a ser-ho m&eacute;s. &Eacute;s urgent per aix&ograve; comen&ccedil;ar a dissenyar una estrat&egrave;gia m&iacute;nima sobre com convindria regular-ho en aquest per&iacute;ode de transici&oacute;, d&rsquo;una banda; i, d&rsquo;una altra, entorn de qu&egrave; voldr&iacute;em obtenir-ne en el mitj&agrave; i en el llarg terminis.
    </p><p class="article-text">
        Per a fer aix&ograve; conv&eacute; partir de la base que, almenys idealment, en un futur el creixement econ&ograve;mic i el benestar dels valencians no pot continuar depenent ni d&rsquo;activitats de baix valor afegit ni centrar-se cada vegada m&eacute;s, com sembla intuir-se que &eacute;s la pauta en marxa, en l&rsquo;extracci&oacute;/utilitzaci&oacute;/consum desaforats de b&eacute;ns de gran valor, per&ograve; fr&agrave;gils i dif&iacute;cilment recuperables, com s&oacute;n els recursos naturals i el nostre patrimoni ambiental. A costa del que l&rsquo;acabada de crear Ag&egrave;ncia Valenciana de la Innovaci&oacute; puga aconseguir per a revertir aquesta tend&egrave;ncia, l&rsquo;&uacute;ltim informe decennal de la Uni&oacute; Europea sobre la capacitat per a la innovaci&oacute; de les regions europees situava la Comunitat Valenciana en posicions d&rsquo;endarreriment sens dubte preocupant i, aix&ograve; &eacute;s certament m&eacute;s inquietant, que lluny d&rsquo;evolucionar positivament van a pitjor. Com &eacute;s evident, aquesta estructura productiva comporta inevitablement un increment de la ja apuntada tend&egrave;ncia a la precaritzaci&oacute;, quant als tipus d&rsquo;ocupaci&oacute; i les seues condicions, que &eacute;s d&rsquo;altra banda ja excessivament freq&uuml;ent en la nostra economia actualment. Addicionalment, &eacute;s indubtable que hi ha sectors que s&rsquo;hi veuran particularment afectats, i moltes de les activitats dependents del turisme i cert tipus de terciaritzaci&oacute; s&oacute;n part de les que estan cridades a patir-ne m&eacute;s l&rsquo;impacte. Algunes, de nou, i al seu torn, poden ser transformades en un futur no molt lluny&agrave; com a conseq&uuml;&egrave;ncia de la generalitzaci&oacute; de les possibilitats de rendibilitzaci&oacute; o microrendibilitzaci&oacute; que permet en l&rsquo;actualitat la tecnologia d&rsquo;intermediaci&oacute; que fa possible l&rsquo;anomenada &ldquo;col&middot;laboraci&oacute;&rdquo; com a forma d&rsquo;activitat econ&ograve;mica. Atesa aquesta situaci&oacute;, les administracions valencianes haurien de comen&ccedil;ar a dissenyar una estrat&egrave;gia d&rsquo;intervenci&oacute; per a canalitzar aquesta evoluci&oacute; de manera que es minimitzen els problemes disruptius que es comencen a intuir i s&rsquo;oriente la millora de l&rsquo;efici&egrave;ncia possible que permeten aquestes noves possibilitats tecnol&ograve;giques per a assolir certs objectius socials i econ&ograve;mics.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El primer mercat i m&eacute;s important en qu&egrave; l&rsquo;economia col&middot;laborativa ja va deixant-ne sentir les conseq&uuml;&egrave;ncies &eacute;s el de l&rsquo;allotjament</strong>, especialment el de curta duraci&oacute;. Com &eacute;s sabut, l&rsquo;&egrave;xit de plataformes d&rsquo;intermediaci&oacute; com AirBnB i equivalents van canviant el turisme residencial, tant el de curta duraci&oacute; com, fins i tot, les estades mitjanes. L&rsquo;impacte d&rsquo;aquests canvis en l&rsquo;economia valenciana &eacute;s enorme, almenys per dues raons. En primer lloc, perqu&egrave; l&rsquo;atractiu tur&iacute;stic, sobretot, de les nostres zones costaneres i de les nostres ciutats mitjanes i grans &ndash;especialment la ciutat de Val&egrave;ncia&ndash; fa que siguen destinacions particularment cercades. Hi ha, sens dubte, com no cal que expliquem, molta demanda i &eacute;s previsible que continue havent-ne. Per&ograve; en segon lloc, a m&eacute;s, perqu&egrave; l&rsquo;oferta tamb&eacute; &eacute;s considerable i est&agrave; cridada a continuar sent-ho: la crisi econ&ograve;mica i la situaci&oacute; de precaritzaci&oacute; en un entorn econ&ograve;mic poc innovador i amb un teixit empresarial d&egrave;bil, dedicat a activitats productives d&rsquo;esc&agrave;s valor afegit i per aix&ograve; no particularment ben pagades, refor&ccedil;a l&rsquo;atractiu comparatiu de destinar tant el poc o molt de capital &ndash;immobiliari&ndash; de qu&egrave; es puga disposar com els esfor&ccedil;os i el temps disponibles a aquestes activitats: les seues rendes poden ser molt superiors a unes altres que requereixen molts m&eacute;s esfor&ccedil;os i, a la fi, no compensarien econ&ograve;micament.
    </p><p class="article-text">
        El problema, per&ograve;, &eacute;s que una regulaci&oacute; que aposte sense traves per deixar que aquesta oferta i demanda, ja considerable actualment i que pot cr&eacute;ixer m&eacute;s, s&rsquo;encreuen sense problemes, suposa incentivar un cert model econ&ograve;mic que planteja alguns inconvenients que han de ser previstos. En primer lloc, drenar&agrave; recursos de qualsevol tipus &ndash;capital i humans&ndash; envers activitats, de nou cal recordar-ho, d&rsquo;un valor afegit escass&iacute;ssim i amb un component innovador nul. En segon lloc, implica consagrar un model de societat en qu&egrave; un desequilibri ben patent de recursos d&rsquo;entrada perpetua i amplia aquestes difer&egrave;ncies de partida (&eacute;s cert que hi ha petits propietaris que podran emprar l&rsquo;&ldquo;allotjament col&middot;laboratiu&rdquo; per a completar-se sous magres, per&ograve; el sector est&agrave; cada dia m&eacute;s colonitzat per petits i mitjans propietaris o empreses que directament operen com a oferidors d&rsquo;habitatge tur&iacute;stic residencial per aquests canals en compte de fer-ho per altres). En tercer lloc, donar regna solta sense traves a aquestes activitats suposa potenciar una activitat, la tur&iacute;stica, particularment depredadora i de poc valor afegit, que a m&eacute;s s&rsquo;orientar&agrave;, majorit&agrave;riament, a un turista que no deixa moltes rendes en la nostra economia. Hi ha, doncs, i per se, raons per a preconitzar normes que imposen certs l&iacute;mits.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; &eacute;s que, addicionalment, l&rsquo;economia col&middot;laborativa de l&rsquo;allotjament planteja problemes en la relaci&oacute; que mant&eacute; amb altres activitats econ&ograve;miques i socials que han de ser, tamb&eacute;, tinguts en compte. Aix&iacute; doncs, s&rsquo;ha d&rsquo;assenyalar inicialment el risc indubtable de compet&egrave;ncia i canibalitzaci&oacute; respecte del sector hoteler que es pot derivar del fet que es puga operar sense necessitat de complir certs est&agrave;ndards de qualitat &ndash;i de garanties jur&iacute;diques i protecci&oacute; als consumidors&ndash; que, no obstant aix&ograve;, s&iacute; que s&rsquo;imposen, per descomptat, no sols a hotels, sin&oacute; tamb&eacute; a allotjaments tur&iacute;stics. Es tractaria aquesta acceptaci&oacute; d&rsquo;est&agrave;ndards diferenciats del que podr&iacute;em considerar una &ldquo;compet&egrave;ncia deslleial&rdquo;? Molt probablement ho seria. Ara b&eacute;, i en tot cas, es tractaria d&rsquo;una evoluci&oacute; del mercat que, com no interessa socialment, hauria de ser regulada de manera no incentivadora fins i tot en el cas que pens&agrave;rem que &eacute;s un cas de compet&egrave;ncia no problem&agrave;tic. A aquest factor hem d&rsquo;afegir-ne un altre, no m&eacute;s baix, que &eacute;s el referit a les indubtables mol&egrave;sties que la concentraci&oacute; d&rsquo;activitats d&rsquo;allotjament tur&iacute;stic de curta duraci&oacute;, i destinades a perfils de turistes que aporten poc valor afegit, suposa per als ve&iuml;ns. Mol&egrave;sties que es multipliquen, l&ograve;gicament, com m&eacute;s s&rsquo;incrementa la concentraci&oacute; d&rsquo;aquest tipus d&rsquo;activitats. Alguns barris de moltes ciutats europees pateixen ja aquest problema, i a Espanya ciutats com Barcelona, Palma o Val&egrave;ncia s&oacute;n exemples d&rsquo;entorns on la tensi&oacute; &eacute;s notable a hores d&rsquo;ara i els conflictes es multipliquen. Finalment, cal assenyalar que les possibilitats de rendibilitzaci&oacute; que permet l&rsquo;allotjament col&middot;laboratiu de curta duraci&oacute;, a causa de la mateixa enorme efici&egrave;ncia de les plataformes d&rsquo;intermediaci&oacute; digital, s&oacute;n tan desproporcionadament elevades que desincentiven que els habitatges en certes zones d&rsquo;alta demanda tur&iacute;stica es destinen a altres usos habitacionals. Aix&ograve; agreuja, al seu torn, alguns dels problemes ja assenyalats, com el de la concentraci&oacute; d&rsquo;aquests habitatges i els conflictes a causa de les mol&egrave;sties, que encoratgen, a m&eacute;s, els propietaris d&rsquo;aquestes zones a mudar-se a llocs m&eacute;s tranquils&hellip; i dedicar els seus habitatges a aquests negocis lucratius. I aix&ograve; no &eacute;s probablement bo. Per&ograve; &eacute;s que, a m&eacute;s, d&rsquo;aix&ograve; es deriven increments en els preus del lloguer residencial que han portat ja moltes ciutats nord-americanes i europees a prendre mesures restrictives per a pal&middot;liar el fenomen.
    </p><p class="article-text">
        En aquest context, seria d&rsquo;esperar algun tipus d&rsquo;actuaci&oacute; per les autoritats auton&ograve;miques i locals valencianes, per&ograve; de moment no es detecta cap estrat&egrave;gia que meresca aquest nom. Les reaccions s&oacute;n poc coordinades, experimenten una falta de planificaci&oacute; estrat&egrave;gica conjunta ben manifesta, s&oacute;n la majoria de les vegades incoherents i, a m&eacute;s, per tots aquests defectes, troben problemes jur&iacute;dics per a ser implantades. Cal, senzillament, una estrat&egrave;gia pr&ograve;pia que tracte d&rsquo;ordenar el fenomen i aquesta transici&oacute; a un altre model de rendibilitzaci&oacute; econ&ograve;mica en el sector.
    </p><p class="article-text">
        Tenim en compte el que s&rsquo;ha indicat ac&iacute;, sembla raonable, com a l&iacute;nia de principi, tractar de desincentivar aquestes activitats per la via d&rsquo;obligar-les a internitzar alguns dels costos que generen, si no tots, i convertir-les, d&rsquo;aquesta manera, no sols en econ&ograve;micament menys rendibles sin&oacute; en socialment sostenibles. Una opci&oacute; bastant evident per a fer-ho sembla que hauria de ser homologar les exig&egrave;ncies jur&iacute;diques i de qualitat dels allotjaments oferits aix&iacute; als turistes, quelcom que ja ha comen&ccedil;at a fer-se, per&ograve; sense una estrat&egrave;gia clara i decidida. Tanmateix, a la vista est&agrave;, no n&rsquo;hi ha prou d&rsquo;actuar en aquesta l&iacute;nia &uacute;nicament. Com se sol dir, &eacute;s complicat aix&ograve; de posar tanques al camp. Urgeix, per aix&ograve;, una reflexi&oacute; sobre la manera i la finalitat &uacute;ltima d&rsquo;establir restriccions addicionals, com algunes de les que ja s&oacute;n habituals en altres pa&iuml;sos. Algunes de les m&eacute;s usuals s&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        restriccions quantitatives, com ara impedir l&rsquo;&uacute;s d&rsquo;un habitatge per a aquests usos durant m&eacute;s d&rsquo;un nombre determinat de dies l&rsquo;any (per exemple, aix&iacute; ho fa San Francisco, malgrat que &eacute;s la p&agrave;tria d&rsquo;AirBnB) o imposar uns dies d&rsquo;estada m&iacute;nima per a minimitzar mol&egrave;sties i eliminar pressi&oacute; sobre els ve&iuml;ns (com tamb&eacute; fa Nova York);
    </p><div class="list">
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        obligaci&oacute; de tenir el perm&iacute;s dels ve&iuml;ns dels immobles dedicats a aquestes activitats (com passa a Amsterdam), fet que redueix sens dubte riscos de mol&egrave;sties ve&iuml;nals i introdueix, a m&eacute;s, una dificultat evident per a dur a terme l&rsquo;activitat que la fa menys freq&uuml;ent i m&eacute;s dispersa;
    </p><div class="list">
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        prohibicions de l&rsquo;activitat en certes zones (per exemple, &eacute;s la soluci&oacute; de Berl&iacute;n) o portant la zonificaci&oacute; a la determinaci&oacute; que aquesta activitat nom&eacute;s es pot fer, a m&eacute;s, en immobles on puguen desenvolupar-se activitats terci&agrave;ries (per a minimitzar-ne les mol&egrave;sties i equiparar aquesta activitat a un negoci; com va tractar de fer l&rsquo;Ajuntament de Val&egrave;ncia fins que els tribunals li ho van impedir o est&agrave; comen&ccedil;ant a desenvolupar la proposta de reforma legal de les Illes Balears).
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        Com es pot veure, la recerca de solucions de qualsevol mena, algunes de molt imaginatives, per a tractar de trobar una regulaci&oacute; millor d&rsquo;aquest per&iacute;ode de transici&oacute; &eacute;s intensa als pa&iuml;sos del nostre entorn. Per aix&ograve; crida doblement l&rsquo;atenci&oacute; la falta d&rsquo;impuls en un territori com el nostre, en qu&egrave; els problemes que planteja l&rsquo;allotjament col&middot;laboratiu s&oacute;n particularment intensos&hellip; i importants per a la nostra economia. A manera de modesta proposta que s&rsquo;avan&ccedil;a ac&iacute; a grans l&iacute;nies, podria ser raonable una regulaci&oacute; que, d&rsquo;una banda, i atesos els efectes perjudicials alts de l&rsquo;activitat quan es desenvolupa amb aquests perfils &ndash;i la seua q&uuml;estionable catalogaci&oacute; &egrave;tica com a &ldquo;col&middot;laborativa&rdquo;&ndash;, establira moltes restriccions per a aquesta activitat quan &eacute;s clarament &ldquo;empresarial&rdquo; o &ldquo;pseudoempresarial&rdquo; (aix&ograve; &eacute;s, quan es du a terme amb immobles que hi estan dedicats exclusivament), i for&ccedil;ar que en aquests casos s&rsquo;unisquen per a dur-la a terme tant les exig&egrave;ncies de qualitat equivalents a les que han de complir els serveis hostalers o d&rsquo;apartaments tradicionals com, i al seu torn, prohibir per zones l&rsquo;activitat i exigir que es desenvolupen nom&eacute;s en immobles per a &uacute;s terciari. Aix&ograve; &eacute;s, convertir en perfectament equivalent l&rsquo;activitat, en dret, a all&ograve; que ja &eacute;s en la pr&agrave;ctica: una activitat empresarial pura i dura, es comercialitze pel canal que es comercialitze. Per a la resta dels casos, aix&ograve; &eacute;s, per a immobles que nom&eacute;s ocasionalment es destinen a aquests usos, en canvi, podria ser adoptada amb car&agrave;cter experimental i temptatiu una regulaci&oacute; m&eacute;s permissiva en mat&egrave;ria de zonificaci&oacute; si es combinara amb algunes de les restriccions quantitatives habituals en altres pa&iuml;sos (per exemple, no m&eacute;s de 45 dies anuals o 90 dies en zones costaneres; potser amb l&rsquo;establiment addicional de per&iacute;odes d&rsquo;estada m&iacute;nima quan es considere necessari, q&uuml;esti&oacute; en qu&egrave; s&rsquo;hauria de permetre un marge d&rsquo;apreciaci&oacute; municipal important). Amb el temps haur&iacute;em d&rsquo;analitzar si aquestes mesures estan provocant els efectes desitjats, si s&oacute;n suficients, si han de ser modificades o esmenades. &Eacute;s sempre una bona idea, especialment en aquestes mat&egrave;ries en qu&egrave; la societat experimenta transformacions encara lluny d&rsquo;estar totalment fixades, experimentar amb regulacions que busquen combinar diverses solucions i avaluar-ne els efectes. Per descomptat, si no funcionaren correctament, no haur&iacute;em de tenir gens de por de canviar-les. Per&ograve;, per aquesta mateixa ra&oacute;, tampoc no haur&iacute;em d&rsquo;exhibir la prevenci&oacute; que mostrem fins al moment que cal regular.
    </p><p class="article-text">
        Els problemes que genera l&rsquo;allotjament col&middot;laboratiu i la disrupci&oacute; que provoca en la nostra economia no s&oacute;n, per&ograve;, els &uacute;nics. I tampoc no s&oacute;n els &uacute;nics que afecten la nostra economia, tant en present com quant a les perspectives d&rsquo;evoluci&oacute;. <strong>Pensem en l&rsquo;altre &agrave;mbit estrela en mat&egrave;ria de maduraci&oacute; de l&rsquo;&ldquo;economia col&middot;laborativa&rdquo; &ndash;i amb la maduraci&oacute;, per descomptat, s&rsquo;ha produ&iuml;t l&rsquo;arribada d&rsquo;empreses amb vocaci&oacute; clarament orientada al benefici&ndash;: el transport</strong>. En mat&egrave;ria de transport la irrupci&oacute; d&rsquo;Uber i altres plataformes equivalents, que sembla imminent a la Comunitat Valenciana despr&eacute;s de l&rsquo;ampliaci&oacute; per sent&egrave;ncia judicial de les llic&egrave;ncies VTC disponibles, est&agrave; cridada a suposar nous trastorns i disrupcions. Tenim, per&ograve;, un avantatge per a afrontar la situaci&oacute; en el nostre entorn: no &eacute;s el primer lloc en qu&egrave; passa i, a m&eacute;s, ja disposem d&rsquo;una s&egrave;rie de solucions que s&rsquo;han anat decantant en altres pa&iuml;sos i ciutats que permeten intuir per on pot anar la soluci&oacute; m&eacute;s equilibrada i eficient. Crida l&rsquo;atenci&oacute;, a aquests efectes, l&rsquo;escassa atenci&oacute; que ha prestat a aquest fenomen la nova llei del taxi tramitada en les Corts Valencianes. Una llei que, en l&iacute;nia amb la que tamb&eacute; &eacute;s la situaci&oacute; en el transport interurb&agrave; de passatgers per carretera &ndash;amb autob&uacute;s&ndash;, regula aquestes activitats, cada vegada m&eacute;s essencials en les economies modernes, de manera cridanerament tradicional (per no dir directament &ldquo;antiga&rdquo;) i poc atenta a les novetats que, tant en la part tecnol&ograve;gica com en la jur&iacute;dica, es van produint ja a Europa. Caldria una aproximaci&oacute; completa a les necessitats de mobilitat i urgeix, per a fer-ho, entendre que les exig&egrave;ncies de servei p&uacute;blic que encara s&rsquo;imposen s&oacute;n moltes vegades molt raonables, a l&rsquo;hora de reglar com i en quines condicions s&rsquo;ha de prestar el servei, per&ograve; tenen cada vegada menys sentit si es tracta de restringir la compet&egrave;ncia i el nombre d&rsquo;actors potencials en el mercat. La Comunitat Valenciana faria b&eacute; de replantejar-se aquesta situaci&oacute;, i fer-ho tenint en compte totes les formes de mobilitat en conjunt i els recursos p&uacute;blics que s&rsquo;hi destinen, i fer-ho a m&eacute;s com m&eacute;s prompte millor. Hi ha bastants possibilitats de dinamitzaci&oacute; econ&ograve;mica i d&rsquo;alliberament de recursos que es podrien derivar d&rsquo;una bona regulaci&oacute; en aquesta mat&egrave;ria. Una q&uuml;esti&oacute; distinta, i &ograve;bvia d&rsquo;altra banda, &eacute;s que aix&ograve; s&rsquo;hauria de fer regulant, en tot cas, tant les obligacions fiscals com de seguretat social, com de qualitat del servei i de drets dels usuaris d&rsquo;aquests serveis, i sempre de manera tan exigent com quan les prestacions es duen a terme emprant altres canals. Es tracta, per&ograve;, de problemes objectivament diferents. Una cosa &eacute;s que calga garantir totes aquestes q&uuml;estions, la qual cosa &eacute;s perfectament possible per mitj&agrave; d&rsquo;una regulaci&oacute; adequada, i una altra de ben diferent &ndash;i absurda&ndash; que es considere que la millor manera d&rsquo;evitar possibles riscos siga no regular o directament prohibir que determinades activitats es duguen a terme per mitj&agrave; de les plataformes i a partir de les din&agrave;miques de tipus econ&ograve;mic que les fan a hores d&rsquo;ara m&eacute;s eficients. Reflexi&oacute;, d&rsquo;altra banda, que no &eacute;s v&agrave;lida nom&eacute;s per a l&rsquo;allotjament o el transport, sin&oacute; que s&rsquo;hauria d&rsquo;estendre a totes les activitats en qu&egrave; detectem prou maduraci&oacute; de les activitats que anomenem d&rsquo;&ldquo;economia col&middot;laborativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No s&rsquo;ent&eacute;n, en definitiva, la retic&egrave;ncia ben manifesta de les nostres administracions p&uacute;bliques (i del nostre legislador) a afrontar els reptes que les possibilitats tecnol&ograve;giques plantegen a hores d&rsquo;ara &ndash;i que permeten una gesti&oacute; del servei molt eficient per mitj&agrave; de la participaci&oacute; d&rsquo;agents privats i de tecnologies cada vegada millors que incrementen espectacularment l&rsquo;efici&egrave;ncia dels intercanvis. Una peresa de regulaci&oacute; que, a la fi, l&rsquo;&uacute;nica cosa que provoca &eacute;s que no s&rsquo;adopten mesures que podrien ajudar a assegurar una transici&oacute; ordenada a un nou entorn que, d&rsquo;altra banda, tard o d&rsquo;hora, ning&uacute; no dubta ja que s&rsquo;ordenar&agrave; en tots aquests sectors a partir de la iniciativa privada en lliure compet&egrave;ncia en qu&egrave; el paper d&rsquo;aquestes plataformes digitals ser&agrave; molt important i en qu&egrave; les microactivitats &ndash;per ocasionals o per n&iacute;mies materialment i econ&ograve;micament&ndash; adquiriran un protagonisme inusitadament important. Aquesta nova situaci&oacute; ha de ser regulada degudament, com d&rsquo;altra banda amb tota normalitat ja ho est&agrave; l&rsquo;activitat econ&ograve;mica en altres sectors, pels poders p&uacute;blics. No cal tenir por de relaxar exig&egrave;ncies que s&oacute;n excessives per a les microactivitats i que, d&rsquo;una altra manera, quedarien al marge de la legalitat, amb perjudicis tant per als actors &ndash;problemes de seguretat jur&iacute;dica&ndash; com per a l&rsquo;inter&eacute;s general &ndash;que perdria cotitzacions i impostos associats a aquestes&ndash; si se les for&ccedil;a a seguir en l&rsquo;al&middot;legalitat per l&rsquo;adaptaci&oacute; incorrecta de les normes a les seues caracter&iacute;stiques. D&rsquo;altra banda, si la Comunitat Valenciana no actua decididament en aquesta direcci&oacute; en les mat&egrave;ries de la seua compet&egrave;ncia, ho acabar&agrave; fent l&rsquo;Estat o la mateixa Uni&oacute; Europea. Val m&eacute;s actuar com m&eacute;s prompte millor, guanyar efici&egrave;ncia i garantir una transici&oacute; ordenada, en la mesura que estiga a les nostres mans. Ens cal, doncs, una estrat&egrave;gia valenciana per a regular l&rsquo;economia col&middot;laborativa que siga acurada i, al mateix temps, vetle per canalitzar-ne els avantatges. Posem-nos m&agrave; a l&rsquo;obra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/regulacio-leconomia-collaborativa-eficient-acurada_132_3480026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Apr 2017 09:22:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una regulació per a l’economia col·laborativa eficient i acurada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una regulación para la economía colaborativa eficiente y cuidadosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/regulacion-economia-colaborativa-eficiente-cuidadosa_132_3480045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/470e7e9b-1528-494f-8dd3-d74d72d85aa3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Jóvenes y economía colaborativa"></p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de las sociedades, de su econom&iacute;a y de las tecnolog&iacute;as que se emplean para el trabajo, los intercambios y el ocio comporta inevitablemente disrupciones peri&oacute;dicas. Muchas innovaciones quedan en nada, pero otras prosperan y cambian hasta tal punto las cosas que alteran, inevitablemente, toda una serie de equilibrios anteriores que no s&oacute;lo reflejaban una determinada forma y capacidad t&eacute;cnica de hacer las cosas sino adem&aacute;s, muchas veces, un sutil proceso de composici&oacute;n de voluntades sobre la manera m&aacute;s justa de organizar nuestras sociedades y establecer mecanismos de reparto. En estas situaciones de disrupci&oacute;n, y al menos durante un tiempo, es ineluctable que las tensiones sean abundantes. Por esta raz&oacute;n, en tanto que mecanismo de mediaci&oacute;n para hacer frente a las mismas, el papel de la regulaci&oacute;n dictada por los poderes p&uacute;blicos determina, en no pocos casos, si la transici&oacute;n es m&aacute;s o menos eficiente, traum&aacute;tica, r&aacute;pida y, a la postre, socialmente productiva. Un buen entendimiento por parte del poder legislativo y de las Administraciones p&uacute;blicas del valor a&ntilde;adido que aportan las nuevas posibilidades y, por ello, de cu&aacute;les de sus consecuencias ser&iacute;a conveniente incentivar, as&iacute; como de sus posibles riesgos y de c&oacute;mo pueden afectar las innovaciones a situaciones y equlibrios ya asentados de forma que estos efectos sean, adem&aacute;s de m&aacute;s eficientes econ&oacute;micamente a corto plazo, socialmente beneficiosos a la larga, resulta clave para poder regular esta fase de transici&oacute;n tratando de extraer las mayores ventajas posibles y minimizar los costes de las disrupciones.
    </p><p class="article-text">
        Las novedades que est&aacute; trayendo consigo la irrupci&oacute;n de la llamada &ldquo;econom&iacute;a colaborativa&rdquo; son un caso de libro que permite ilustrar el fen&oacute;meno descrito con ejemplos que afectan, adem&aacute;s, a nuestro d&iacute;a a d&iacute;a en mucha mayor medida de lo que ha sido en el pasado el caso con otro tipo de cambios, en ocasiones mucho m&aacute;s profundos, pero que no incid&iacute;an en tantos mercados o en tantos tipos de intercambios con los que tenemos un contacto cotidiano. Por <em>sharing economy</em> o <em>collaborative </em><em>economy</em> solemos entender aquellas actividades que, gracias a la eficiente intermediaci&oacute;n que permite la tecnolog&iacute;a digital &ndash;en la que se est&aacute;n especializando ya muchas plataformas <em>on-line</em>- ponen en contacto a quienes ofrecen un bien o un servicio y quienes necesitan del mismo. Lo cual permite, precisamente por su alta eficiencia, emplear capacidades hasta ahora infrautilizadas e incentiva la &ldquo;colaboraci&oacute;n&rdquo; de personas que no tienen por qu&eacute; dedicarse profesionalmente y a tiempo completo a ciertas actividades, pero que a partir de ahora van a poder participar de las mismas y extraerles un rendimiento con m&aacute;s facilidad. Sus efectos m&aacute;s directos son por ello un incremento de la oferta de bienes y servicios, incrementando la competencia. Lo cual tiene indudables consecuencias sobre quienes extra&iacute;an unas rentas adicionales como consecuencia de la existencia de menos competencia efectiva en los mercados en que actuaban... y una reducci&oacute;n de precios para el consumidor final. Por ello las <a href="http://ec.europa.eu/growth/single-market/services/collaborative-economy_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoridades de competencia en la Uni&oacute;n Europea</a> y <a href="https://blog.cnmc.es/2016/03/18/economia-colaborativa-resultados-preliminares-y-consulta-publica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a</a> son tendencialmente muy favorables a permitir su implantaci&oacute;n y expansi&oacute;n con pocos frenos. Ahora bien, resulta evidente, a su vez, que de la misma se deduce una m&aacute;s que notable reducci&oacute;n de la capacidad de generar rentas de los prestadores tradicionales, que no s&oacute;lo son ciertas empresas, que tambi&eacute;n, sino trabajadores a tiempo completo en determinados sectores que, de improviso, asisten a la irrupci&oacute;n de una competencia de una fuerza de trabajo potencialmente global &ndash;pues puede en muchos casos ofrecer los servicios desde cualquier punto del planeta- que hasta la fecha hab&iacute;a pasado inadvertida y que, de repente, es un actor clave a ser tenido muy en cuenta. Actor que muchas veces emplea estas actividades para completar sus rentas, o por consideraciones l&uacute;dicas o ideol&oacute;gicas... <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/becariado-nuevo-proletariado-servicios-XXI_6_568403167.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o por necesidad en un mercado de trabajo cada vez m&aacute;s fragmentado y precarizado en no pocos sectores</a>.
    </p><p class="article-text">
        Estos efectos, por lo dem&aacute;s, var&iacute;an ligeramente depediendo de la estructura social y productiva de cada sociedad, no tanto porque las consecuencias de la generalizaci&oacute;n de estas actividades digitalmente intermediadas sean muy diferentes en las distintas partes del mundo &ndash;que no lo son- como porque, como es evidente, el peso relativo de algunas actividades u otras en una concreta econom&iacute;a hace que se sientan m&aacute;s o menos &ndash;y con m&aacute;s o menos crudeza- los efectos de estos cambios. En el caso valenciano, donde tenemos una importante terciarizaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a que no ha ido precisamente acompa&ntilde;ada de la especializaci&oacute;n en sectores de alto valor a&ntilde;adido, y que adem&aacute;s es cada vez m&aacute;s dependiente del sector tur&iacute;stico &ndash;tambi&eacute;n en sus derivadas residenciales-; y donde <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/Aprender-crisis-apostar-calidad_6_603049714.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los esfuerzos por lograr m&aacute;s desarrollo econ&oacute;mico a trav&eacute;s de actividades m&aacute;s innovadoras est&aacute;n, por el momento, cosechando resultados m&aacute;s bien discretos</a>, el impacto que est&aacute;n ya empezando a suponer las puntas de lanza de la llamada &ldquo;econom&iacute;a colaborativa&rdquo; &ndash;actividades de transporte, alojamiento o posibiliad de la contrataci&oacute;n de la realizaci&oacute;n de peque&ntilde;os servicios m&aacute;s o menos especializados v&iacute;a <em>on-line</em>- es notable y est&aacute; llamado a serlo m&aacute;s. Es urgente por ello comenzar a dise&ntilde;ar una m&iacute;nima estrategia sobre c&oacute;mo convendr&iacute;a regular las mismas en este per&iacute;odo de transici&oacute;n, por una parte; y, por otra, en torno a qu&eacute; querr&iacute;amos obtener de las mismas en el medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Para ello conviene partir de la base de que, al menos idealmente, en un futuro el crecimiento econ&oacute;mico y bienestar de los valencianos no puede seguir dependiendo ni de actividades de bajo valor a&ntilde;adido ni centrarse cada vez m&aacute;s, como parece intuirse que es la pauta en marcha, en la extracci&oacute;n/utilizaci&oacute;n/consumo desaforados de bienes de gran valor, pero fr&aacute;giles y dif&iacute;cilmente recuperables, como son los recursos naturales y nuestro patrimonio ambiental. A expensas de lo que <a href="http://www.levante-emv.com/economia/2016/09/21/agencia-innovacion-arrancara-ano-trabajo/1469441.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reci&eacute;n creada Agencia Valenciana de la Innovaci&oacute;n</a> pueda lograr para revertir esta tendencia, <a href="http://www.expansion.com/economia/2017/03/09/58bd468c22601d87488b45ae.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo informe decenal de la Uni&oacute;n Europea sobre la capacidad para la innovaci&oacute;n de las regiones europeas situaba a la Comunidad Valenciana en posiciones de retraso sin duda preocupantes</a> y, lo que es ciertamente m&aacute;s inquietante, que lejos de evolucionar positivamente, van a peor. Como es evidente, esta estructura productiva conlleva inevitablemente un incremento de la ya apuntada tendencia a la precarizaci&oacute;n, en cuanto a los tipos de empleo y sus condiciones, que es por lo dem&aacute;s ya excesivamente frecuente en nuestra econom&iacute;a en la actualidad. Adicionalmente, es indudable que hay sectores que se van a ver particularmente afectados por ella, y muchas de las actividades dependientes del turismo y cierto tipo de terciarizaci&oacute;n son parte de las que est&aacute;n llamadas a sufrir m&aacute;s su impacto. Algunas de ellas, de nuevo, y a su vez, pueden ser transformadas en un futuro no muy lejano como consecuencia de la generalizaci&oacute;n de las posibilidades de rentabilizaci&oacute;n o micro-rentabilizaci&oacute;n que permite en la actualidad la tecnolog&iacute;a de intermediaci&oacute;n que hace posible la llamada &ldquo;colaboraci&oacute;n&rdquo; como forma de actividad econ&oacute;mica. Dada esta situaci&oacute;n, las administraciones valencianas habr&iacute;an de comenzar a dise&ntilde;ar una estrategia de intervenci&oacute;n para encauzar esta evoluci&oacute;n de manera que se minimicen los problemas disruptivos que se empiezan a intuir y se oriente la mejora de la eficiencia posible que permiten estas nuevas posibilidades tecnol&oacute;gicas para lograr ciertos objetivos sociales y econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El primer y m&aacute;s importante mercado en el que la econom&iacute;a colaborativa ya est&aacute; dejando sentir sus consecuencias es el del alojamiento</strong>, especialmente el de corta duraci&oacute;n. Como es sabido, el &eacute;xito de plataformas de intermediaci&oacute;n como AirBnB y equivalentes est&aacute; cambiando el turismo residencial, tanto el de corta duraci&oacute;n como, incluso, las estancias medias. El impacto de estos cambios en la econom&iacute;a valenciana es enorme, al menos por dos rasones. <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/turismo-retos-etapa-crecimiento_6_564553573.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En primer lugar, porque el atractivo tur&iacute;stico</a>, sobre todo, de nuestras zonas costeras y de nuestras ciudadades medias y grandes &ndash;especialmente la ciudad de Val&egrave;ncia- hace que sean destinos particularmente buscados. La demanda, sin duda, como no hace falta que expliquemos, es mucha y es previsible que siga si&eacute;ndolo. Pero en segundo lugar, adem&aacute;s, porque la oferta tambi&eacute;n es considerable y est&aacute; llamada a seguir si&eacute;ndolo: la crisis econ&oacute;mica y la situaci&oacute;n de precarizaci&oacute;n en un entorno econ&oacute;mico poco innovador y con un tejido empresarial d&eacute;bil, dedicado a actividades productivas de escaso valor a&ntilde;adido y por ello no particularmente bien pagadas, refuerza el atractivo comparativo de destinar tanto el poco o mucho capital &ndash;inmobiliario- con el que se pueda contar como los esfuerzos y el tiempo disponibles a estas actividades: sus rentas pueden ser muy superiores a otras que requieren de muchos m&aacute;s esfuerzos y, a la postre, no compensar&iacute;an econ&oacute;micamente.
    </p><p class="article-text">
        El problema, no obstante, es que una regulaci&oacute;n que apueste sin trabas por dejar que esta oferta y demanda, ya considerable en la actualidad y que puede crecer m&aacute;s, se crucen sin problemas, supone incentivar un cierto modelo econ&oacute;mico que plantea algunos inconvenientes que han de ser contemplados. En primer lugar, drenar&aacute; recursos de todo tipo &ndash;capital y humanos- hacia actividades, de nuevo hay que recordarlo, de un escas&iacute;simo valor a&ntilde;adido y con un componente innovativo nulo. En segundo lugar, supone consagrar un modelo de sociedad donde un patente desequilibrio de recursos de entrada perpet&uacute;a y ampl&iacute;a esas diferencias de partida (es cierto que hay peque&ntilde;os propietarios que podr&aacute;n emplear el &ldquo;alojamiento colaborativo&rdquo; para completarse sueldos magros, pero el sector est&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s colonizado por peque&ntilde;os y medianos propietarios o empresas que directamente operan como ofertadores de vivienda tur&iacute;stica residencial por estos canales en lugar de por otros). En tercer lugar, dar rienda suelta sin trabas a estas actividades supone potenciar una actividad, la tur&iacute;sitica, particularmente depreadadora y de poco valor a&ntilde;adido, que adem&aacute;s se orientar&aacute;, mayoritariamente, a un turista que no deja muchas rentas en nuestra econom&iacute;a. Hay, pues, y per se, razones para preconizar normas que impongan ciertos l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adicionalmente, la econom&iacute;a colaborativa del alojamiento plantea problemas en su relaci&oacute;n con otras actividades econ&oacute;micas y sociales que han de ser, tambi&eacute;n, tenidos en cuenta. As&iacute;, ha de se&ntilde;alarse inicialmente el indudable riesgo de competencia y canibalizaci&oacute;n respecto del sector hotelero que puede derivarse de que se pueda operar sin necesidad de cumplir ciertos est&aacute;ndares de calidad &ndash;y de garant&iacute;as jur&iacute;dicas y protecci&oacute;n a los consumidores- que sin embargo s&iacute; se imponen, por descontado, no s&oacute;lo a hoteles sino tambi&eacute;n a alojamientos tur&iacute;sticos. &iquest;Se tratar&iacute;a esta aceptaci&oacute;n de est&aacute;ndares diferenciados de lo que podr&iacute;amos considerar una &ldquo;competencia desleal&rdquo;? Muy probablemente lo ser&iacute;a. Ahora bien, y en cualquier caso, se tratar&iacute;a de una evoluci&oacute;n del mercado que, como no interesa socialmente, deber&iacute;a ser regulada de modo no incentivador incluso en caso de que pens&aacute;ramos que es un caso de competencia no problem&aacute;tico. A este factor hemos de a&ntilde;adir otro, no menor, que es el referido a las indudables molestias que la concentraci&oacute;n de actividades de alojamiento tur&iacute;stico de corta duraci&oacute;n, y destinadas a perfiles de turistas que aportan poco valor a&ntilde;adido, supone para los vecinos. Molestias que se multiplican, l&oacute;gicamente, tanto m&aacute;s la concentraci&oacute;n de este tipo de actividades se incrementa. Algunos barrios de muchas ciudades europeas sufren ya este problema, y en Espa&ntilde;a ciudades como Barcelona, Palma o Valencia son ejemplos de entornos donde la tensi&oacute;n es notable a d&iacute;a de hoy y los conflictos se multiplican. Por &uacute;ltimo, hay que se&ntilde;alar que las posibilidades de rentabilizaci&oacute;n que permite el alojamiento colaborativo de corta duraci&oacute;n, debido a la misma enorme eficiencia de las plataformas de intermediaci&oacute;n digital, son tan desproporcionadamente elevadas que desincentivan que las viviendas en ciertas zonas de alta demanda tur&iacute;sitca se destinen a otros usos habitacionales. Esto recrudece, a su vez, algunos de los problemas ya se&ntilde;alados, como el de la concentraci&oacute;n de estas viviendas y los conflictos a causa de las molestias, alentando adem&aacute;s a los propietarios de estas zonas a mudarse a lugares m&aacute;s tranquilos... y dedicar sus viviendas a estos lucrativos negocios. Lo cual no es probablemente bueno. Pero es que, adem&aacute;s, de ello se derivan incrementos en los precios del alquiler residencial que <a href="http://www.expansion.com/economia/2017/03/09/58bd468c22601d87488b45ae.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han llevado ya a muchas ciudades norteamericanas y europeas a tomar medidas restrictivas para paliar el fen&oacute;meno</a>.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, ser&iacute;a de esperar alg&uacute;n tipo de actuaci&oacute;n por parte de las autoridades auton&oacute;micas y locales valencianas, pero de momento no se detecta estrategia alguna mercedora de ese nombre. Las reacciones son poco coordinadas, adolecen de una manifiesta falta de planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica conjunta, son las m&aacute;s de las veces incoherentes y, adem&aacute;s, por todos estos defectos, est&aacute;n encontrando problemas jur&iacute;dicos para ser implantadas.. Hace falta, sencillamente, una estrategia propia que trate de ordenar el fen&oacute;meno y esta transici&oacute;n a otro modelo de rentabilizaci&oacute;n econ&oacute;mica en el sector.
    </p><p class="article-text">
        A la luz de lo aqu&iacute; se&ntilde;alado, parece razonable, como l&iacute;nea de principio, tratar desincentivar estas actividades por la v&iacute;a de obligarlas a internalizar algunos de los costes que generan, cuando no todos, y convertirlas, de este modo, no s&oacute;lo en econ&oacute;micamente menos rentables sino en socialmente sostenibles. Una opci&oacute;n bastante evidente para ello parece que debiera ser homologar las exigencias jur&iacute;dicas y de calidad de los alojamientos as&iacute; ofrecidos a los tur&iacute;sticos, algo que ya ha empezado a hacerse pero sin una estrategia clara y decidida. Sin embargo, actuar en esa l&iacute;nea &uacute;nicamente, a la vista est&aacute;, no es suficiente. Como suele decirse, es complicado eso de poner vallas al campo. Urge por ello una reflexi&oacute;n sobre la forma y finalidad &uacute;ltima de establecer restricciones adicionales, como algunas de las que ya son habituales en otros pa&iacute;ses. Algunas de las m&aacute;s usuales son:
    </p><p class="article-text">
        restricciones cuantitativas, como impedir el empleo de una vivienda para estos usos durante m&aacute;s de un determinado n&uacute;mero de d&iacute;as al a&ntilde;o (por ejemplo, as&iacute; lo hace San Francisco, incluso siendo la patria de AirBnB) o imponer unos d&iacute;as de estancia m&iacute;nima para minimizar molestias y elminar presi&oacute;n sobre los vecinos (como tambi&eacute;n hace Nueva York);
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        obligaci&oacute;n de contar con el permiso de los vecinos de aquellos inmuebles dedicados a estas actividades (como ocurre en Amsterdam), lo que reduce sin duda riesgos de molestias vecinales e introduce, adem&aacute;s, una dificultad evidente para realizar la actividad que la hace menos frecuente y m&aacute;s dispersa;
    </p><div class="list">
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            </div><p class="article-text">
        prohibiciones de la actividad en ciertas zonas (por ejemplo, es la soluci&oacute;n de Berl&iacute;n) o llevando la zonificaci&oacute;n a la determinaci&oacute;n de que esta actividad s&oacute;lo puede realizarse, adem&aacute;s, en inmuebles donde puedan desarrollarse actividades terciarias (minimizando las molestias y equiparando esta actividad a un negocio; <a href="http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Noticias-Judiciales/Un-juez-anula-las-resoluciones-del-Ayuntamiento-de-Valencia-contra-cinco-apartamentos-turisticos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como trat&oacute; de hacer el ayuntamiento de Valencia hasta que los tribunales se lo impidieron</a> o <a href="http://economia.elpais.com/economia/2017/03/29/actualidad/1490813426_010718.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; empezando a desarollar la propuesta de reforma legal de las Islas Baleares</a>).
    </p><div class="list">
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                                    <li></li>
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            </div><p class="article-text">
        Como puede verse, la b&uacute;squeda de soluciones de todo tipo, algunas muy imaginativas, para tartar de encontrar una mejor regulaci&oacute;n de este per&iacute;odo de transici&oacute;n es intensa en los pa&iacute;ses de nuestro entorno. Llama por ello doblamente la atenci&oacute;n la falta de impulso en un territorio como el nuestro, donde los problemas que plantea el alojamiento colaborativo son particularmente intensos... e importantes para nuestra econom&iacute;a. A modo de modesta propuesta que se avanza en sus grandes l&iacute;neas aqu&iacute;, podr&iacute;a ser razonable una regulaci&oacute;n que, por un lado, y dados los mayores efectos perjudiciales de la actividad cuando se desarrolla con estos perfiles &ndash;y su cuestionable catalogaci&oacute;n &eacute;tica como &ldquo;colaborativa&rdquo;-, estableciera muchas restricciones para esta actividad cuando es claramente &ldquo;empresarial&rdquo; o &ldquo;pseudoempresarial&rdquo; (esto es, cuando se realiza con inmuebles dedicados excluisvamente a la misma), forzando a que en estos casos se unan para la realizaci&oacute;n de la misma tanto las exigencias de calidad equivalentes a las que han de cumplir los servicios hosteleros o de apartamentos tradicionales como, y a su vez, prohibiendo por zonas la actividad y exigiendo que se desarrollen s&oacute;lo en inmuebles para uso terciario. Esto es, convirtiendo en perfecamente equivalente la actividad, en Derecho, a lo que ya es en la pr&aacute;ctica: una actividad empresarial pura y dura, se comercialice por el canal que se comercialice. Para el resto de casos, esto es para inmuebles que s&oacute;lo ocasionalmente se destinan a estos usos, en cambio, podr&iacute;a ser adoptada con car&aacute;cter experimental y tentativo una regulaci&oacute;n m&aacute;s permisiva en materia de zonificaci&oacute;n si se combinara con algunas de las restricciones cuantitativas habituales en otros pa&iacute;ses (por ejemplo, no m&aacute;s de 45 d&iacute;as anuales o 90 d&iacute;as en zonas costeras; quiz&aacute;s con el establecimiento adicional de per&iacute;odos de estancia m&iacute;nima cuando se considere necesario, <a href="http://www.eldiario.es/cv/arguments/Via-redefinir-mejorar-gobierno-local_6_493860633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuesti&oacute;n en la que habr&iacute;a de permitirse un margen de apreciaci&oacute;n municipal importante</a>). Con el tiempo habr&iacute;amos de analizar si estas medidas est&aacute;n provocando los efectos deseados, si son suficientes, si han de ser modificadas enmendadas. Es siempre una buena idea, especialmente en estas materias donde la sociedad est&aacute; experimentando transformaciones a&uacute;n lejos de estar totalmente asentadas, experimentar con regulaciones que busquen combinar diversas soluciones y evaluar sus efectos. Por supuesto, caso de que no funcionaran correctamente, no debi&eacute;ramos tener miedo alguno a cambiarlas. Pero, por esa misma raz&oacute;n, tampoco habr&iacute;amos de exhibir la prevenci&oacute;n que mostramos hasta el momento a regular.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas que genera el alojaminto colaborativo y la disrupci&oacute;n que est&aacute; provocando en nuestra econom&iacute;a no son, sin embargo, los &uacute;nicos. Y tampoco son los &uacute;nicos que afectan a nuestra econom&iacute;a, tanto en presente como en cuanto a sus perspectivas de evoluci&oacute;n. <strong>Pensemos en el otro &aacute;mbito estrella en materia de maduraci&oacute;n de la &ldquo;econom&iacute;a colaborativa&rdquo; &ndash;y con la maduraci&oacute;n, por descontado, se ha producido la llegada de empresas con vocaci&oacute;n claramente orientada al beneficio-: el transporte</strong>. En materia de transporte la irrupci&oacute;n de Uber y otras plataformas equivalentes, <a href="http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2017/03/16/generalitat-recurre-supremo-sentencia-200/1541791.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que parece inminente en la Comunitat Valenciana tras la ampliaci&oacute;n por sentencia judicial de las licencias VTC disponibles</a>, est&aacute; llamada a suponer nuevos trastornos y disrupciones. Contamos, sin embargo, con una ventaja para afrontar la situaci&oacute;n en nuestro entorno: no es el primer sitio en que ocurre y adem&aacute;s ya contamos con una serie de soluciones que se han ido decatando en otros pa&iacute;ses y ciudades que <a href="https://www.academia.edu/15360185/La_regulacion_de_la_economia_colaborativa._El_caso_Uber_contra_el_taxi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permiten intuir por d&oacute;nde puede ir la soluci&oacute;n m&aacute;s equilibrada y eficiente</a>. Llama la atenci&oacute;n, a estos efectos, la escasa atenci&oacute;n que ha prestado a este fen&oacute;meno la nueva ley del taxi tramitada en les Corts valencianes. Una ley que, en l&iacute;nea con la que tambi&eacute;n es la situaci&oacute;n en el transporte interurbano de pasajeros por carretera -en autob&uacute;s-, regula estas actividades, cada vez m&aacute;s esenciales en las econom&iacute;as modernas, de forma llamativamente tradicional (por no decir directamente &ldquo;antigua&rdquo;) y poco atenta a las novedades que, tanto en lo tecnol&oacute;gico como en lo jur&iacute;dico, se est&aacute;n produciendo ya en Europa. Har&iacute;a falta una aproximaci&oacute;n completa a las necesidades de movilidad y urge para ello entender que las exigencias de servicio p&uacute;blico que todav&iacute;a se imponen son muchas veces muy razonables, a la hora de reglar c&oacute;mo y en qu&eacute; condiciones se ha de prestar el servicio, pero tienen cada vez menos sentido si se trata de restringir la competencia y el n&uacute;mero de actores potenciales en el mercado. La Comunitat Valenciana har&iacute;a bien en replantearse esta situaci&oacute;n, y hacerlo teniendo en cuenta todas las formas de movilidad en su conjunto y los recursos p&uacute;blicos que se destinan a las mismas, y hacerlo adem&aacute;s cuanto antes. Las posibilidades de dinamizaci&oacute;n econ&oacute;mica y de liberaci&oacute;n de recursos que podr&iacute;an derivarse de una buena regulaci&oacute;n en esta materia no son pocas. Cuesti&oacute;n distinta, y obvia por lo dem&aacute;s, es que ello habr&iacute;a de hacerse regulando, en todo caso, tanto las obligaciones fiscales como de seguridad social, como de calidad del servicio y de derechos de los usuarios de estos servicios, y siempre de manera tan exigente como cuando las prestaciones se realizan empleando otros canales. Se trata, sin embargo, de problemas objetivamente diferentes. Una cosa es que haya que garantizar todas estas cuestiones, lo que es perfectamente posible por medio de una regulaci&oacute;n adecuada, y otra bien diferente &ndash;y absurda- que se considere que la mejor manera de evitar posibles riesgos sea no regular o directamente prohibir que determinadas actividades se lleven a cabo por medio de las plataformas y a partir de las din&aacute;micas de tipo econ&oacute;mico que las hacen a d&iacute;a de hoy m&aacute;s eficientes. Reflexi&oacute;n, por lo dem&aacute;s, que no es v&aacute;lida s&oacute;lo para el alojamiento o el transporte sino que habr&iacute;a de extenderse a todas las actividades donde detectemos una suficiente maduraci&oacute;n de las actividades que damos en llamar de &ldquo;econom&iacute;a colaborativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se entiende, en definitiva, la manifiesta reticencia de nuestras Administraciones p&uacute;blicas (y de nuestro legislador) a afrontar los retos que las posibilidades tecnol&oacute;gicas plantean a d&iacute;a de hoy &ndash;permitiendo una gesti&oacute;n del servicio muy eficiente por medio de la participaci&oacute;n de agentes privados y de tecnolog&iacute;as cada vez mejores que incrementan espectacularmente la eficiencia de los intercambios-. Una pereza regulatoria que, a la postre, lo &uacute;nico que est&aacute; provocando es que no se adopten medidas que podr&iacute;an audar a asegurar una transici&oacute;n ordenada a un nuevo entorno que, por lo dem&aacute;s, tarde o temprando, nadie duda ya a estas alturas que se ordenar&aacute; en todos estos sectores a partir de la inciativa privada en libre competencia en la que el papel de estas plataformas digitales ser&aacute; muy importante y donde las micro-actividades -por ocasionales o por nimias material y econ&oacute;micamente- adquirir&aacute;n un protagonismo inusitadamente importante. Esta nueva situaci&oacute;n ha de ser debidamente regulada, como por lo dem&aacute;s con toda normalidad ya lo est&aacute; la actividad econ&oacute;mica en otros sectores, por los poderes p&uacute;blicos. No hay que tener miedo a relajar exigencias que son excesivas para las micro-actividades y que, de otro modo, quedar&iacute;an al margen de la legalidad, con perjuicios tanto para los actores &ndash;problemas de seguridad jur&iacute;dica- como para el inter&eacute;s general &ndash;que perder&iacute;a cotizaciones e impuestos asociadas a las mismas- si se las fuerza a seguir en la alegalidad por la incorrecta adaptaci&oacute;n de las normas a sus caracter&iacute;sticas. Por lo dem&aacute;s, si la Comunitat Valenciana no act&uacute;a decididamente en esta direcci&oacute;n en las materias de su competencia, lo acabar&aacute; haciendo el Estado o al propia Uni&oacute;n Europea. Mejor actuar cuanto antes, ganar en eficiencia y garantizar una transici&oacute;n ordenada, en la medida en que est&eacute; en nuestras manos. Nos hace falta, pues, una estrategia valenciana para la regulaci&oacute;n de la econom&iacute;a colaborativa que sea cuidadosa y a la vez vele por canalizar sus ventajas. Pong&aacute;monos manos a la obra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/regulacion-economia-colaborativa-eficiente-cuidadosa_132_3480045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Apr 2017 09:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una regulación para la economía colaborativa eficiente y cuidadosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía colaborativa,Comunidad Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aterrassissats]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/malalts-de-ciutat/aterrassissats_132_3734002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35caab28-9c41-423b-b938-684b87626fb6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Barrio de Russafa (Valencia)."></p><p class="article-text">
        El maig de 1991 una coalici&oacute; entre el Partit Popular i Uni&oacute; Valenciana va fer alcaldessa de la ciutat Rita Barber&agrave;. 25 anys despr&eacute;s, l&rsquo;evoluci&oacute; de la nostra vida urbana no es pot entendre sense atendre a les prioritats pol&iacute;tiques i econ&ograve;miques, i a la cosmovisi&oacute; social, dels que han estat els dirigents per antonom&agrave;sia de la Val&egrave;ncia democr&agrave;tica. Durant aquests anys, els valencians v&agrave;rem superar el trauma de veure passar les inversions del 92 en direcci&oacute; a Barcelona, Sevilla o Madrid; hem vadejat les crisis de principis dels anys noranta i de la d&egrave;cada passada; hem assistit a la conversi&oacute; de la nostra ciutat en receptora de turistes, ja siguen de F&ograve;rmula 1 i de Copa Am&egrave;rica, ja de vol <em>low-cost</em>; i fins i tot hem acabat per veure, fa ja m&eacute;s d&rsquo;un any, com canviava el govern municipal.
    </p><p class="article-text">
        Un any resulta temps suficient per exigir al nou govern municipal, fins i tot en el cas que no hi haguera un plantejament desenvolupat des de l&rsquo;oposici&oacute; i abans d&rsquo;arribar al govern, alg&uacute;n tipus de pla, o de &ldquo;planet&rdquo; (<a href="http://www.eldiario.es/cv/val/valencia-ciutat-suggerencies-en-do-menor/defensa-Pamet_6_429467054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o &ldquo;pamet&rdquo;, que deia Josep Sorribes per ac&iacute;</a>), per senzill que siga, sobre aix&ograve; que se sol anomenar el &ldquo;model de ciutat&rdquo; cap al que volem anar. I en qu&egrave; se diferencia del que va deixar establert el Partit Popular. Hi ha una voluntat real d&rsquo;inversi&oacute; als barris i en la qualitat de vida dels ciutadans front la conversi&oacute; de Val&egrave;ncia en una ciutat cada vegada m&eacute;s orientada a la terciaritzaci&oacute; que aposta per atraure turisme a partir dels mecanismes tradicionals ja posats en marxa durant la passada d&egrave;cada? M&eacute;s enll&agrave; d&rsquo;hostaleria i serveis associats. Hi ha res semblant a un projecte per buscar activitats de m&eacute;s valor afegit? Alg&uacute; s&rsquo;ha plantejat si la qualitat de vida urbana hi t&eacute; a veure, per atreure determinades activitats i el foment de la innovaci&oacute; i el desenvolupament d&rsquo;iniciatives educatives i creatives?
    </p><p class="article-text">
        Sincerament, i vist el que hem vist de moment, no sembla que siga el cas. Un exemple paradigm&agrave;tic &eacute;s la consolidaci&oacute; de la tend&egrave;ncia recent que ha convertit Val&egrave;ncia en un parc tem&agrave;tic de l&rsquo;hostaleria de rapinya. De manera coherent amb la cosmovisi&oacute; econ&ograve;mica i social de la vida urbana i la economia dels que han manat a la ciutat durant m&eacute;s de dos d&egrave;cades s&rsquo;ha consentit que s&rsquo;hagen inundat de terrasses tots els carrers de la ciutat i, molt especialment, els espais &ldquo;<em>premium</em>&rdquo;: places c&egrave;ntriques, zones per a vianants, voreres recentment eixemplades... I tot aix&ograve; a un cost sorprenentment baix per als hostalers beneficiats amb aquesta &ldquo;pedrea&rdquo; que toca nom&eacute;s a determinats col&middot;lectius. Per m&eacute;s o menys un euro al dia es t&eacute; dret a ocupar amb una mesa i les seues corresponents cadires la via p&uacute;blica (&ccedil;o &eacute;s, l&rsquo;espai de tots els ve&iuml;ns). A partir d&rsquo;ah&iacute;, via lliure per rendabilitzar-lo en benefici particular amb escreix. Un euret al dia per la ciutat... a qui es carrega en bescanvi la factura de la incomoditat de la resta de ciutadans, que perdem eixos espais i quedem moltes vegades totalment confinats a poc m&eacute;s que fer equilibris pel rastrell i poca cosa m&eacute;s, quan no hem de suportar els fums, els sorolls i els residus d&rsquo;aquestes activitats predat&ograve;ries, que de mica en mica van creixent i agigantant-se. Un dia amb envelats cada vegada menys provisionals, un altre amb estufes i tot tipus de mobiliari quasi permanent que de setmana en setmana sembla prendre possessi&oacute; de m&eacute;s terrenys amb tots els parab&eacute;ns municipals. Ja fa temps, vaja, que ten&iacute;em tots clar que per els nostres governants de fa uns mesos el carrer, de facto, havia passat a ser, a tots els efectes, un b&eacute; a disposici&oacute; nom&eacute;s d&rsquo;alguns. Les proves ens les topet&agrave;vem a diari i no ens deixaven ni caminar tranquils ni, de vegades, dormir. El que passa es que, pel que sembla, al menys de moment, el nou govern municipal no t&eacute; cap intenci&oacute; de revertir aquesta din&agrave;mica. I si &eacute;s per compartir cosmovisions, doncs mira, ens aguantem tots... o no. Per&ograve; si &eacute;s perqu&egrave; es preferiex mirar cap un altre costat, doncs tenim tots un problema.
    </p><p class="article-text">
        Particularment <em>aterrassissats</em> viuen els valencians que tenen la sort, convertida en desgr&agrave;cia, de viure a determinats espais que fa pocs anys permetien gaudir de gran qualitat de vida i de l&rsquo;innegable encant de l&rsquo;autenticitat. Ciutat Vella, Russsafa, Benimaclet, les zones universit&agrave;ries (i molt probablement el Cabanyal d&rsquo;ac&iacute; a pocs anys) en s&oacute;n els millors exemples. Per&ograve; no els &uacute;nics. Cada vegada m&eacute;s barris de la ciutat pateixen el mateix problema. Sorolls i descontrol propiciats per un model econ&ograve;mic que s&rsquo;ha impulsat des de l&rsquo;ajuntament, que concentra els guanys en molts pocs i que condemna la resta de ve&iuml;ns a tot tipus d&rsquo;incomoditats. Ni tan sols, a canvi, hi ha generaci&oacute; de riquesa per als ciutadans, sin&oacute; llocs de treball de molt poca qualificaci&oacute; i nul&middot;la estabilitat. Els valencians ho paguem en forma mol&egrave;sties constants absolutament inconcebibles en qualsevol ciutat europea de les que voldr&iacute;em aspirar a ser. Es tracta d&rsquo;un soroll i un descontrol que no nom&eacute;s s&oacute;n responsabilitat d&rsquo;eixe model econ&ograve;mic sin&oacute; tamb&eacute; de la dess&iacute;dia d&rsquo;una administraci&oacute; municipal que ha renunciat a vigilar i sancionar els excessos i ha optat, des de fa ja molts anys, per la descarada conniv&egrave;ncia amb el sector i per donar l&rsquo;esquema a les persones que en pateixen les conseq&uuml;&egrave;ncies.
    </p><p class="article-text">
        Vora any i mig despr&eacute;s de l&rsquo;arribada de Comprom&iacute;s, PSPV i Val&egrave;ncia en Com&uacute;, amb Joan Rib&oacute; al capdavant, res sembla haver canviat respecte d&rsquo;aquesta q&uuml;esti&oacute; estructural. Les coses, de fet, han anat a pitjor en molts barris, perqu&egrave; el cicle econ&ograve;mic, moderadament menys depressiu, impulsa la tend&egrave;ncia. A m&eacute;s, les t&iacute;mides peatonalitzacions o ampliacions de voreres dels &uacute;ltims mesos han vingut acompanyades, com ja &eacute;s costum, de noves i cada vegada m&eacute;s agressives operacions de &ldquo;<em>terrassificaci&oacute;</em>&rdquo;. La pregunta &eacute;s, llavors, m&eacute;s pertinent que mai: hi ha en marxa alguna reflexi&oacute; sobre el model o senzillament se vol deixar la cosa al seu aire i que evolucione com la va deixar programada el Partit Popular de Val&egrave;ncia, que tenia clar que la ciutat havia de ser un espai de baixa qualitat urbana totalment &ldquo;<em>terrassificat</em>&rdquo; amb les &uacute;inques excepcions de les &agrave;rees residencials de m&eacute;s luxe on habiten les persones amb m&eacute;s capacitat econ&ograve;mica (que, elles s&iacute;, no est&agrave; ben vist a Val&egrave;ncia que siguen emprenyades per terrases i bars)?
    </p><p class="article-text">
        Com &eacute;s evident, a una ciutat no nom&eacute;s s&rsquo;ha de tindre tranquilitat. Tamb&eacute; cal activitat, diversi&oacute; i que hi haja possibilitats, les m&eacute;s atractives que es puguen aconseguir, perqu&egrave; la gent es puga guanyar la vida. &Eacute;s clar que el model &ldquo;terrasificador&rdquo; pot ajudar a proporcionar ocupaci&oacute; (de baixa qualitat, aix&ograve; s&iacute;) a curt termini i que, a m&eacute;s, plantejar-hi l&iacute;mits sempre &eacute;s dif&iacute;cil i t&eacute; costos. Per&ograve; conv&eacute; comen&ccedil;ar a denunciar des de ja, tamb&eacute; respecte de la pol&iacute;tica municipal del Govern de la Nau, l&rsquo;apropiaci&oacute; de l&rsquo;espai p&uacute;blic en curs i la seua privatitzaci&oacute;, que permet a molts pocs guanyar molts diners a costa del que &eacute;s un b&eacute; de tots i, a m&eacute;s, a partir de la causaci&oacute; de mol&egrave;sties cada dia m&eacute;s insuportables a la resta de valencians. Resultaria imprescindible, per qualitat de vida urbana i per incentivar d&rsquo;una vegada altres activitats, taxar i limitar les terrasses com &eacute;s debut, aix&iacute; com no consentir determinats comportaments. Nom&eacute;s en espais molt amplis i que deixen sempre un percentatge molt majoritari dels vials als vianants s&rsquo;haurien de poder autoritzar terrasses, i sempre sense envelats ni construccions o cadafals addicionals, aix&iacute; com cobrant, per descomptat, un preu proporcional a l&rsquo;espectacular guany econ&ograve;mic que generen. A m&eacute;s, f&oacute;ra assenyat limitar que un negoci tinga m&eacute;s metres de taules i cadires a l&rsquo;exterior que no pas a l&rsquo;interior (la qual cosa obliga a invertir a l&rsquo;empresari en metres quadrats edificats i evita que la inversi&oacute; en espai li l&rsquo;haguem de fer entre tots). I, per &uacute;ltim, no s&rsquo;haurien de poder autoritzar terrasses en horari nocturn en espais que, per les seues caracter&iacute;stiques (ampl&agrave;ria redu&iuml;da, reverberaci&oacute;...), acaben generant inevitablement nivells de soroll incompatibles amb una conviv&egrave;ncia civilitzada de tipus europeu.
    </p><p class="article-text">
        Cal que l&rsquo;Ajuntament del Canvi adopte mesures perqu&egrave; els ciutadans pugam deixar de viure absolutament aterrassissats, fins el punt que Val&egrave;ncia &eacute;s ja una ciutat on molta gent preferiex majorit&agrave;riament que no li lleven la circulaci&oacute; d&rsquo;autom&ograve;bils del seu carrer per por a qu&egrave; un espai nom&eacute;s per vianants s&rsquo;acabe convertint en extensi&oacute; dels restaurants del voltants i font de mol&egrave;sties insuportables. Aix&iacute; estan les coses. N&rsquo;hi ha prou amb revisar les peticiona ve&iuml;nals als processos participatius oberts, totes en la mateixa l&iacute;nia. Per alguna ra&oacute; ser&agrave;. El govern municipal hi hauria d&rsquo;actuar no nom&eacute;s amb decisi&oacute; sin&oacute; tenint clar que, al capdavall, en fer-ho estar&agrave; tamb&eacute; donant passes cap a un altre model econ&ograve;mic i social molt m&eacute;s avan&ccedil;at que la mediocrie cosmovisi&oacute; de la ciutat com espai privilegiat per al turisme &ldquo;basura&rdquo; de tota Europa en qu&egrave; ha acabat degenerant la visi&oacute; del Partit Popular de Rita Barber&agrave; per la ciutat. Alg&uacute;n dia haurem, senzillament, d&rsquo;assumir-ho i, encara que coste, canviar el xip. Si no ho fem r&agrave;pid i deixem que la degradaci&oacute; continue les coses nom&eacute;s poden anar a pitjor. A molt pitjor. El govern del canvi hauria de ser-ne conscient.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Andr&eacute;s Boix Palop &eacute;s professor de Dret Administratiu a la Universitat de Val&egrave;ncia - Estudi General. Part de la seua recerca ha tractat de problemes de mobilitat i sostenibilitat a l&rsquo;espai urb&agrave;, aix&iacute; com l&rsquo;organitzaci&oacute; i funcions de les estructures de govern local.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/malalts-de-ciutat/aterrassissats_132_3734002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Nov 2016 10:14:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aterrassissats]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Via lliure per a redefinir i millorar el govern local]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/via-lliure-redefinir-millorar-govern_132_4106721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f61dc03c-7a6e-4280-a9f7-856a51dd754c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Via lliure per a redefinir i millorar el govern local"></p><p class="article-text">
        Una de les conseq&uuml;&egrave;ncies m&eacute;s peculiars del per&iacute;ode de punt mort pol&iacute;tic en qu&egrave; estem sumits des del complicat resultat electoral del 20-D &eacute;s que molts governs auton&ograve;mics, i el valenci&agrave; entre aquests, continuen esperant que el panorama pol&iacute;tic s&rsquo;aclarisca per a adoptar mesures d&rsquo;un cert calat. Hi ha raons objectives per a aix&ograve; que han de recon&eacute;ixer-se: si pensem en l&rsquo;acci&oacute; del Consell, &eacute;s evident que el desplegament de pol&iacute;tiques noves i d&rsquo;una certa ambici&oacute; est&agrave; inevitablement supeditat, en alguns casos, al fet que s&rsquo;aconseguisca desencallar la condici&oacute; tan impresentable en qu&egrave; quedem els ciutadans del Pa&iacute;s Valenci&agrave; com a conseq&uuml;&egrave;ncia del model de finan&ccedil;ament; si ens centrem en l&rsquo;acci&oacute; de qualsevol govern auton&ograve;mic (i tamb&eacute; del nostre), la indefinici&oacute; respecte a si unes regles determinades contingudes en normes aprovades en els &uacute;ltims anys (de control financer, per exemple) continuaran en vigor en els mateixos termes pot explicar tamb&eacute; una certa par&agrave;lisi. No obstant aix&ograve;, i &eacute;s una ll&agrave;stima, tamb&eacute; hi ha motius una mica menys confessables per a una certa inactivitat: la perspectiva que puga haver-hi en un termini no molt lluny&agrave; noves eleccions provoca, com abans ho van fer els comicis del 20-D, que es posterguen algunes mesures que, per originals i m&eacute;s valentes, poden generar m&eacute;s pol&egrave;mica.
    </p><p class="article-text">
        En un caldo de cultiu com el descrit, es produeix l&rsquo;efecte paradoxal que moltes mesures impulsades pel govern Rajoy i adoptades durant la legislatura passada, per molt que un&agrave;nimement criticades per la resta de partits pol&iacute;tics, continuen aplicant-se sense que sorgisquen alternatives a pesar que a hores d&rsquo;ara &eacute;s clara l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;una majoria d&rsquo;actors contraris a aquestes, incloent en aqueixa majoria cr&iacute;tica no pocs governs auton&ograve;mics, com el valenci&agrave;. Ni tan sols la presentaci&oacute; del fallit, per insuficient, pacte de govern entre el PSOE i C&rsquo;s (l&rsquo;anomenat <a href="https://www.ciudadanos-cs.org/var/public/sections/page-home/acuerdo-gobierno-reformista-y-de-progreso-2016.pdf?__v=204_0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acord per a un govern reformista i de progr&eacute;s</a><em>) </em>ha pal&middot;liat l&rsquo;escassesa en mat&egrave;ria d&rsquo;alternatives a aqueixes reformes, atesa la indig&egrave;ncia intel&middot;lectual de la majoria de les propostes que s&rsquo;hi contenen. N&rsquo;hi ha prou de recordar, per exemple, l&rsquo;exercici d&rsquo;inanitat de les seues refer&egrave;ncies a la supressi&oacute; de les diputacions, que no se sap si es pretenen eliminar o reanomenar, mesures amb qu&egrave; s&rsquo;afirma un estalvi econ&ograve;mic anual equivalent a tot el seu pressupost, per&ograve; s&rsquo;afirma alhora que se&rsquo;n conservarien tant el personal com les pol&iacute;tiques que desenvolupen. No sembla, la veritat, un plantejament molt seri&oacute;s ni que meresca analitzar-lo amb atenci&oacute; per la falta de sentit tan evident que t&eacute;. M&eacute;s enll&agrave; de ressaltar que, una vegada m&eacute;s, la l&ograve;gica centralista s&rsquo;imposa (no seria m&eacute;s sensat permetre a cada comunitat aut&ograve;noma decidir si en el seu territori i a partir de les seues coordenades econ&ograve;miques i socials tenen sentit aquestes institucions o no?).
    </p><p class="article-text">
        Un exemple de llibre d&rsquo;aquesta falta d&rsquo;ambici&oacute; de canvi que comentem t&eacute; a veure amb la reforma local que les Corts generals van aprovar, finalment, el desembre del 2013. La llei 27/2013 que finalment va vehicular aquests canvis ha estat criticada &agrave;mpliament pels seus efectes molt nocius i antimunicipalistes: es tracta d&rsquo;una norma que buscava restringir l&rsquo;autonomia local de manera notable, convertint els ajuntaments en administracions amb menys compet&egrave;ncies i amb la intenci&oacute; &uacute;ltima d&rsquo;anar convertint-les en ens residuals per a la prestaci&oacute; de serveis i la definici&oacute; de pol&iacute;tiques p&uacute;bliques. Per&ograve;, a m&eacute;s, per fer-ho, limitava tamb&eacute; enormement les compet&egrave;ncies auton&ograve;miques, pretenent instaurar un model de r&egrave;gim local estatal uniforme on els distints territoris de l&rsquo;Estat poc haurien de dir respecte de com i de qu&egrave; havien de fer els governs locals. <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=962" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tot aix&ograve; emmarcat en un model liberalizador-privatizador i certament restrictiu quant a la prestaci&oacute; de serveis socials que va mer&eacute;ixer, com s&rsquo;ha dit, cr&iacute;tiques des d&rsquo;un primer moment</a>, per&ograve; tamb&eacute; va atraure esfor&ccedil;os per part de molts agents en <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Democracia-Nuevos-retos-gobiernos-municipales_6_392020838.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la recerca d&rsquo;alternatives per a aconseguir superar algunes de les restriccions i poder continuar desplegant metes ambicioses en mat&egrave;ria de pol&iacute;tica social a escala local</a>. De fet, <a href="http://www.iidl-valencia.es/?opcion=noticia&amp;id=118&amp;idioma=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grup de professors de la Universitat de Val&egrave;ncia, nucleats al voltant de l&rsquo;Institut Interuniversitari de Desenvolupament Local, vam desenvolupar una mena de &ldquo;guia&rdquo; pr&agrave;ctica que pretenia identificar bones pr&agrave;ctiques</a> en el context comparat internacional i auton&ograve;mic, a&iuml;llar-les, concretar-les i proposar mecanismes per a aplicar-les als efectes de millorar moltes pol&iacute;tiques locals: transpar&egrave;ncia, governan&ccedil;a, pol&iacute;tiques socials, d&rsquo;habitatge, de desenvolupament econ&ograve;mic, de coordinaci&oacute; intermunicipal, en mat&egrave;ria d&rsquo;ordenaci&oacute; del territori&hellip; Tot aix&ograve; amb la idea que, amb un marc legal o un altre, sempre que hi haguera voluntat pels actors locals i auton&ograve;mics, hi havia en tot cas possibilitats per a actuar, b&agrave;sicament perqu&egrave; el nostre ordenament jur&iacute;dic i constitucional no &eacute;s tan centralitzador i uniformador com la reforma local pretenia fer creure (i pretenia imposar).
    </p><p class="article-text">
        La veritat &eacute;s que la major part de les comunitats aut&ograve;nomes, des de l&rsquo;entrada en vigor de la reforma local, han estat molt consistents en la defensa de les seues compet&egrave;ncies i, de vegades vorejant la insubmissi&oacute; respecte del text legal, han defensat el no-desmantellament de serveis socials i altres compet&egrave;ncies impr&ograve;pies que exercien els seus municipis a l&rsquo;empara d&rsquo;interpretacions com les exposades. Aquesta actitud, pr&agrave;cticament un&agrave;nime, i amb independ&egrave;ncia de l&rsquo;orientaci&oacute; pol&iacute;tica dels governs de torn, ha estat molt d&rsquo;agrair i explica per qu&egrave; l&rsquo;aplicaci&oacute; de la reforma local no ha suposat les destrosses que podria haver generat. A m&eacute;s, &eacute;s tamb&eacute; un molt bon exemple de com en un Estat compost amb el poder repartit entre diversos actors, les pugnes pol&iacute;tiques i jur&iacute;diques se substancien a partir de la interacci&oacute; entre diversos actors i el contrast de diferents perspectives, de manera que la defensa activa de certs postulats acaba tenint efectes sobre el resultat final. No obstant aix&ograve;, i com a conseq&uuml;&egrave;ncia (comprensible, com d&eacute;iem) del punt mort pol&iacute;tic i de la incertesa jur&iacute;dica, i tamb&eacute; per prud&egrave;ncia electoral, s&rsquo;ha trobat a faltar ambici&oacute; en el desenvolupament de models de r&egrave;gim i govern local alternatius al de la reforma del 2013. La sent&egrave;ncia del Tribunal Constitucional, en resposta a un recurs del parlament d&rsquo;Extremadura, sobre la constitucionalitat d&rsquo;alguns preceptes de la llei 27/2013, que &eacute;s la primera de les moltes que vindran sobre la llei i els seus efectes, hauria de ser cridada a canviar aquesta din&agrave;mica.
    </p><p class="article-text">
        La sent&egrave;ncia en q&uuml;esti&oacute; &eacute;s extraordin&agrave;riament important (<a href="http://www.tribunalconstitucional.es/es/salaPrensa/Documents/NP_2016_019/2014-01792STC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&iacute; es pot consultar &iacute;ntegra</a>, mentre que <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ac&iacute; n&rsquo;hi ha un bon resum redactat pel mateix Tribunal Constitucional</a>) perqu&egrave; confirma una cosa que, tot i que evident per a gaireb&eacute; tothom, la reforma local de Rajoy havia desconegut: que all&agrave; on les compet&egrave;ncies siguen reconegudes en la Constituci&oacute; a les comunitats aut&ograve;nomes, han de ser aquestes les que determinen la manera de repartir-les i d&rsquo;organitzar-ne l&rsquo;exercici. Per aquesta ra&oacute; el Tribunal Constitucional declara inconstitucional i nul&middot;la la pretensi&oacute; de &ldquo;for&ccedil;ar&rdquo; les autonomies a recuperar compet&egrave;ncies en mat&egrave;ria de sanitat, educaci&oacute; o serveis socials amb una l&ograve;gica inapel&middot;lable: si aquestes compet&egrave;ncies s&oacute;n, com de fet reconeix la pr&ograve;pia Constituci&oacute;, exclusives de les comunitats aut&ograve;nomes, llavors ha de correspondre a elles decidir si les actuacions p&uacute;bliques en aquesta mat&egrave;ria han de ser dutes a terme per si mateixes o pels ens locals dels territoris respectius. La conseq&uuml;&egrave;ncia de l&rsquo;afirmaci&oacute; d&rsquo;aquest principi no s&rsquo;atura ac&iacute;, tanmateix, perqu&egrave; el mateix que prediquem per a aquests casos pot i ha de ser traslladat a qualsevol compet&egrave;ncia auton&ograve;mica. El Tribunal Constitucional, al capdavall, ha reconegut que correspon a cada comunitat aut&ograve;noma, dins de les seues compet&egrave;ncies, ordenar-ne el desplegament i determinar com s&rsquo;executen les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques de qu&egrave; s&oacute;n responsables. Es tracta not&iacute;cia d&rsquo;una excel&middot;lent.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; no sols estem davant d&rsquo;una not&iacute;cia excel&middot;lent perqu&egrave; jur&iacute;dicament el Tribunal Constitucional impose la sensatesa que tants li havien assenyalat i perqu&egrave; pol&iacute;ticament es referme un enteniment, encara que nom&eacute;s siga de m&iacute;nims, d&rsquo;all&ograve; que &eacute;s un Estat auton&ograve;mic (o semifederalitzat). Estem tamb&eacute; davant d&rsquo;un reconeixement de les possibilitats d&rsquo;actuaci&oacute; de les comunitats aut&ograve;nomes que hauria de funcionar com a tret d&rsquo;eixida perqu&egrave; tots els governs regionals, incloent-hi el valenci&agrave;, que no comparteixen el sentit i l&rsquo;orientaci&oacute; de la reforma local del 2013, comencen seriosament un proc&eacute;s de reflexi&oacute; sobre les seues possibilitats de millora profunda. Ja no pot al&middot;legar-se per a la inactivitat la incertesa jur&iacute;dica, i dels vaivens pol&iacute;tics, sincerament, &eacute;s millor despreocupar-se&rsquo;n perqu&egrave;, com d&rsquo;altra banda aquest proc&eacute;s ha demostrat, el cam&iacute; es fa caminant en la direcci&oacute; pretesa.
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute;, el govern valenci&agrave; t&eacute; ja via lliure, si ho considerara oport&uacute;, per a dotar de compet&egrave;ncies m&eacute;s generoses els seus municipis i de remodelar la planta administrativa pr&ograve;pia en una l&iacute;nia m&eacute;s europea i intergovernamental. T&eacute; tamb&eacute; el cam&iacute; expedit per a aprofundir en la senda, ja iniciada, de minimitzar les interfer&egrave;ncies de les diputacions provincials <a href="http://www.fundacionexe.org/web/article/370" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">per mitj&agrave; de mesures de coordinaci&oacute; que, apuntades ja fa uns anys</a> com a soluci&oacute; per a alguns d&rsquo;aquests problemes, <a href="http://portales.gva.es/cjccv/dictamen/Dic063-16v.pdf#pagemode=none" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acaba de rebre una indubtable confirmaci&oacute; jur&iacute;dica per part del Consell Jur&iacute;dic Consultiu</a>. Simplement amb aquests dos punts de suport jur&iacute;dic, i assumint la resta de les possibilitats legals de la reforma del 2013 del r&egrave;gim local (per exemple, delegacions de compet&egrave;ncies), seria possible idear un model de govern local propi molt ambici&oacute;s, m&eacute;s flexible, amb ens locals m&eacute;s potents i estructures de coordinaci&oacute; intermunicipal refor&ccedil;ades, a partir d&rsquo;una reforma de la llei de r&egrave;gim local valenciana que els fera servir com a suport t&egrave;cnic per a buscar solucions que s&oacute;n a hores d&rsquo;ara comunes a Europa i que combinen descentralitzaci&oacute; funcional, coresponsabilitat i col&middot;laboraci&oacute; multinivell. No cal, a m&eacute;s, innovar massa: quasi totes les millores s&rsquo;han experimentat ja en altres llocs i n&rsquo;hi ha prou de copiar-les intel&middot;ligentment. A m&eacute;s, s&oacute;n molt&iacute;ssims els experts en aquestes mat&egrave;ries que fa anys que tracen un full de ruta a partir del qual, fins i tot emprant-ne nom&eacute;s unes parts, podrien aconseguir-se millores indubtables.
    </p><p class="article-text">
        En tot cas, i &eacute;s all&ograve; rellevant, des del 8 de mar&ccedil; passat, arran de la sent&egrave;ncia del Tribunal Constitucional, no pot al&middot;legar-se per a la inacci&oacute; que no siga possible jur&iacute;dicament iniciar aquest recorregut. A partir d&rsquo;ara, simplement, el que cal &eacute;s tenir ben clar cap a on es vol anar, si de veritat s&rsquo;aspira a tenir un model de govern local ambici&oacute;s i pr&ograve;xim als ciutadans diferent del de la reforma Rajoy del 2013 i, si &eacute;s el cas, fer els primers passos. Tant de bo puguen ser ferms i ens porten molt lluny.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Andr&eacute;s Boix Palop &eacute;s professor de dret administratiu de la Universitat de Val&egrave;ncia-Estudi General </strong>i ha publicat fa poc diferents obres sobre aquesta mat&egrave;ria. En clau valenciana va publicar <a href="https://www.academia.edu/5362855/Una_nova_planta_per_als_valencians._Possibilitats_i_l%C3%ADmits_per_a_lorganitzaci%C3%B3_pol%C3%ADtica_i_administrativa_del_Pa%C3%ADs_Valenci%C3%A0_dins_la_Constituci%C3%B3_de_1978" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una nova planta per als valencians</a> (Nexe, 2013) amb una s&egrave;rie de propostes de reforma sobre l&rsquo;estructura i l&rsquo;organitzaci&oacute; de l&rsquo;Administraci&oacute; auton&ograve;mica i local valenciana; tamb&eacute; va coordinar despr&eacute;s de la reforma, juntament amb el professor Joan Romero, l&rsquo;obra <a href="https://www.academia.edu/12392420/Democracia_desde_abajo._Nueva_agenda_para_el_gobierno_local" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Democracia desde abajo. Nueva agenda para el gobierno local</a> (PUV, 2015) a qu&egrave; ja ens hem referit, amb un model d&rsquo;acci&oacute; adequat a la reforma que permetia superar-la i anar m&eacute;s enll&agrave;. Finalment, fa tamb&eacute; oc, ha coordinat, juntament amb la professora De la Encarnaci&oacute;n Valc&aacute;rcel una obra col&middot;lectiva sobre possibles alternatives de futur per a una nova legislaci&oacute; b&agrave;sica en mat&egrave;ria local: <a href="https://www.amazon.es/Retos-Gobierno-Local-Reforma-Monograf%C3%ADa/dp/8490989141?ie=UTF8&amp;*Version*=1&amp;*entries*=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los retos del gobierno local tras la reforma de 2013</a> (Aranzadi, 2015)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/via-lliure-redefinir-millorar-govern_132_4106721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2016 18:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Via lliure per a redefinir i millorar el govern local]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vía libre para redefinir y mejorar el gobierno local]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/via-redefinir-mejorar-gobierno-local_132_4106774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f61dc03c-7a6e-4280-a9f7-856a51dd754c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vía libre para redefinir y mejorar el gobierno local"></p><p class="article-text">
        Una de las m&aacute;s peculiares consecuencias del per&iacute;odo de impasse pol&iacute;tico en que estamos sumidos desde el complicado resultado electoral del 20-D es que muchos gobiernos auton&oacute;micos, y el valenciano entre ellos, siguen a la espera de que el panorama pol&iacute;tico se despeje para adoptar medidas de cierto calado. Hay razones objetivas para ello que han de reconocerse: si pensamos en la acci&oacute;n del Consell, es evidente que el despliegue de pol&iacute;ticas novedosas y de cierta ambici&oacute;n est&aacute; inevitablemente supeditado, en algunos casos, a que se logre desencallar la impresentable condici&oacute;n en que quedamos los ciudadanos del Pa&iacute;s Valenciano como consecuencia del modelo de financiaci&oacute;n; si nos centramos en la acci&oacute;n de cualquier gobierno auton&oacute;mico (y tambi&eacute;n del nuestro), la indefinici&oacute;n respecto a si determinadas reglas contenidas en normas aprobadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (de control financiero, por ejemplo) van a seguir en vigor en los mismos t&eacute;rminos puede explicar tambi&eacute;n cierta par&aacute;lisis. Sin embargo, y es una pena, tambi&eacute;n hay motivos algo menos confesables para cierta inactividad: la perspectiva de que pueda haber en un plazo no muy lejano nuevas elecciones provoca, como antes lo hicieron los comicios del 20-D, que se posterguen algunas medidas que, por originales y m&aacute;s valientes, pueden generar m&aacute;s pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En un caldo de cultivo como el descrito se produce el parad&oacute;jico efecto de que muchas medidas impulsadas por el gobierno Rajoy y adoptadas durante la pasada legislatura, por mucho que un&aacute;nimemente criticadas por el resto de partidos pol&iacute;ticos, sigan aplic&aacute;ndose sin que aparezcan alternativas a pesar de que a d&iacute;a de hoy es clara la existencia de una mayor&iacute;a de actores contrarios a las mismas, incluyendo en esa mayor&iacute;a cr&iacute;tica a no pocos gobiernos auton&oacute;micos, como el valenciano. Ni siquiera la presentaci&oacute;n del fallido, por insuficiente (bueno, y tambi&eacute;n por alguna cosa m&aacute;s), pacto de gobierno entre el PSOE y C&rsquo;s  (el llamado <a href="https://www.ciudadanos-cs.org/var/public/sections/page-home/acuerdo-gobierno-reformista-y-de-progreso-2016.pdf?__v=204_0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso</a><em>) </em>ha paliado esta escasez de alternativas a esas reformas, dado la indigencia intelectual de la mayor&iacute;a de las propuestas all&iacute; contenidas.  Baste recordar, por ejemplo, el ejercicio de inanidad de sus referencias a la supresi&oacute;n de las Diputaciones provinciales, que no se sabe si se pretende que sea eliminadas o meramente renombradas, pero afirmando en todo caso un ahorro econ&oacute;mico anual equivalente a todo su presupuesto, aunque a la vez que se promete que se conservar&iacute;an tanto su personal como las pol&iacute;ticas que desarrollan. No parece, la verdad, un planteamiento muy serio ni que merezca ser analizado con atenci&oacute;n por su evidente falta de sentido. Aunque no est&aacute; de m&aacute;s resaltar c&oacute;mo en ese pacto, una vez m&aacute;s, la l&oacute;gica centralista se impone (&iquest;no ser&iacute;a m&aacute;s sensato permitir a cada Comunidad Aut&oacute;noma decidir si en su territorio y a partir de sus coordenadas econ&oacute;micas y sociales tienen sentido o no estas instituciones?).
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo de libro de esta falta de ambici&oacute;n de cambio que comentamos tiene que ver con el grueso de la reforma local que las Cortes generales aprobaron (por cierto, reforzando a las Diputaciones provinciales a la vez que sus equivalentes europeos van desapareciendo), finalmente, en diciembre de 2013. La ley 27/2013 que finalmente la vehicul&oacute; ha sido ampliamente criticada por sus efectos muy nocivos y antimunicipalistas: se trata de una norma que buscaba restringir la autonom&iacute;a local de forma notable, convirtiendo a los ayuntamientos en administraciones con menores competencias y con la intenci&oacute;n &uacute;ltima de ir reconform&aacute;ndolas como entes escasamente protagonistas para la prestaci&oacute;n de servicios y la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Pero, adem&aacute;s, para hacerlo, limitaba tambi&eacute;n enormemente las competencias auton&oacute;micas, pretendiendo instaurar un modelo de r&eacute;gimen local estatal uniforme donde los distintos territorios del Estado poco tendr&iacute;an que decir respecto a c&oacute;mo y qu&eacute; ten&iacute;an que hacer los gobiernos locales. <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=962" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todo ello enmarcado en un modelo liberalizador-privatizador y ciertamente restrictivo en cuanto a la prestaci&oacute;n de servicios sociales que mereci&oacute;, como se ha dicho, cr&iacute;ticas desde un primer momento</a>, pero tambi&eacute;n concit&oacute; esfuerzos por parte de muchos agentes en la <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Democracia-Nuevos-retos-gobiernos-municipales_6_392020838.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">b&uacute;squeda de alternativas para lograr vadear algunas de las restricciones</a> y poder continuar desplegando metas ambiciosas en materia de pol&iacute;tica social a escala local. De hecho, <a href="http://www.iidl-valencia.es/?opcion=noticia&amp;id=118&amp;idioma=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grupo de profesores de la Universitat de Val&egrave;ncia, nucleados en torno al Institut Interuniversitari de Desenvolupament Local, desarrollamos una suerte de &ldquo;gu&iacute;a&rdquo; pr&aacute;ctica que pretend&iacute;a identificar buenas pr&aacute;cticas</a> en el contexto comparado internacional y auton&oacute;mico, aislarlas, concretarlas y proponer mecanismos para su aplicaci&oacute;n a efectos de mejorar muchas pol&iacute;ticas locales: transparencia, gobernanza, pol&iacute;ticas sociales, de vivienda, de desarrollo econ&oacute;mico, de coordinaci&oacute;n intermunicipal, en materia de ordenaci&oacute;n del territorio&hellip; Todo ello con la idea de que, con un marco legal u otro, siempre y cuando hubiera voluntad por parte de los actores locales y auton&oacute;micos, hab&iacute;a en todo caso posibilidades para actuar, b&aacute;sicamente porque nuestro ordenamiento jur&iacute;dico y constitucional no es tan centralizador y uniformizador como la reforma local quer&iacute;a hacer creer (y pretend&iacute;a imponer).
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la mayor parte de Comunidades Aut&oacute;nomas, desde la entrada en vigor de la reforma local, han sido muy consistentes en la defensa de sus competencias y, en ocasiones bordeando la insumisi&oacute;n respecto del texto legal, han defendido el no desmantelamiento de servicios sociales y otras competencias impropias que ven&iacute;an ejerciendo sus municipios al amparo de interpretaciones como las expuestas. Esta actitud, pr&aacute;cticamente un&aacute;nime, y con independencia de la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica de los gobiernos de turno, ha sido muy de agradecer y explica por qu&eacute; la aplicaci&oacute;n de la reforma local no ha generado los destrozos que podr&iacute;a haber supuesto. Adem&aacute;s, es tambi&eacute;n un muy buen ejemplo de c&oacute;mo en un Estado compuesto con el poder repartido entre diversos actores, las pugnas pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas se sustancian a partir de la interacci&oacute;n entre diversos actores y el contraste de diferentes perspectivas, de manera que la defensa activa de ciertos postulados acaba teniendo importantes efectos sobre el resultado final. En los modelos federales o cuasi-federales hay que ser proactivo para ganar espacios y defender posiciones. Bien est&aacute; que por fin nuestras Comunidades Aut&oacute;nomas lo vayan aprendiendo. Sin embargo, y como consecuencia (comprensible, como dec&iacute;amos) del impasse pol&iacute;tico y de la incertidumbre jur&iacute;dica, as&iacute; como por la ya comentada excesiva &ldquo;prudencia&rdquo; electoral, se ha echado en falta ambici&oacute;n en el desarrollo de modelos de r&eacute;gimen y gobierno local alternativos al de la reforma de 2013. En la medida en que esa incertidumbre jur&iacute;dica era un factor en efecto esencial (y entendible) que obligaba a cierta prudencia, hay que se&ntilde;alar que la Sentencia del Tribunal Constitucional, publicada el pasado 8 de marzo en respuesta a un recurso del parlamento de Extremadura, sobre la constitucionalidad de algunos preceptos de la ley 27/2013, que es la primera de las muchas que vendr&aacute;n sobre la ley y sus efectos, debiera estar llamada a cambiar esta din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La Sentencia en cuesti&oacute;n es extraordinariamente importante (<a href="http://www.tribunalconstitucional.es/es/salaPrensa/Documents/NP_2016_019/2014-01792STC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; se puede consultar &iacute;ntegra</a>, mientras que <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute; hay un buen resumen realizado por el propio Tribunal Constitucional)</a> porque confirma algo que, aunque evidente para casi todos, la reforma local de Rajoy hab&iacute;a desconocido: que all&iacute; donde las competencias sean reconocidas en la Constituci&oacute;n a las Comunidades Aut&oacute;nomas, han de ser &eacute;stas quienes determinen c&oacute;mo repartirlas y organizar su ejercicio. Por esta raz&oacute;n el Tribunal Constitucional declara inconstitucional y nula la pretensi&oacute;n de &ldquo;forzar&rdquo; a las autonom&iacute;as a recuperar (y desposeer correlativamente a los municipios que ven&iacute;an ejerci&eacute;ndolas) competencias en materia de sanidad, educaci&oacute;n o servicios sociales con una l&oacute;gica inapelable: si estas competencias son, como de hecho reconoce la propia Constituci&oacute;n, exclusivas de las Comunidades Aut&oacute;nomas, entonces ha de corresponder a ellas decidir si las actuaciones p&uacute;blicas en esas materias han de ser llevadas a cabo por ellas mismas o por los entes locales de sus respectivos territorios (y tambi&eacute;n, por supuesto, determinar c&oacute;mo sean ejercidas y con qu&eacute; objetivos). La consecuencia de la afirmaci&oacute;n de este principio no se detiene aqu&iacute;, sin embargo, pues lo mismo que predicamos para estos casos puede y debe ser trasladado a cualquier otra competencia auton&oacute;mica. El Tribunal Constitucional, en definitiva, ha venido en reconocer que corresponde a cada Comunidad Aut&oacute;noma, dentro de sus competencias, ordenar el despliegue de las mismas y determinar c&oacute;mo se ejecutan las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de las que son responsables. Se trata de una excelente noticia.
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo estamos ante una excelente noticia porque jur&iacute;dicamente el Tribunal Constitucional imponga la sensatez que tantos le hab&iacute;an se&ntilde;alado y porque pol&iacute;ticamente se afiance un entendimiento, siquiera sea de m&iacute;nimos, de lo que es un Estado auton&oacute;mico (o semi-federalizado). Estamos tambi&eacute;n ante un reconocimiento de las posibilidades de actuaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas que deber&iacute;a funcionar como pistoletazo de salida para que todos aquellos gobiernos regionales, incluyendo al valenciano, que no comparten el sentido y orientaci&oacute;n de la reforma local de 2013, comiencen en serio un proceso de reflexi&oacute;n sobre sus posibilidades de mejora profunda. Ya no puede alegarse para la inactividad la incertidumbre jur&iacute;dica. Y respecto de los vaivenes pol&iacute;ticos en la composici&oacute;n del gobierno estatal, sinceramente, mejor despreocuparse porque no debieran ser tan importantes: como este proceso que relatamos ha demostrado, el camino se hace andando en la direcci&oacute;n pretendida, defendiendo ciertas posiciones, al margen de lo que pueda venir de la norma estatal, porque hay mucho margen efectivo para hacerlo, siempre y cuando se tenga la osad&iacute;a pol&iacute;tica de tomar esa direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el gobierno valenciano (entre otros) tiene ya v&iacute;a libre, si lo considerara oportuno, para dotar de m&aacute;s generosas competencias a sus municipios y remodelar la planta administrativa propia en una l&iacute;nea m&aacute;s semejante a la europea, con mayor peso de la acci&oacute;n en proximidad y estructuras flexibles intercomunales generosamente dotadas de competencias. Adem&aacute;s tiene tambi&eacute;n el camino expedito para profundizar en la senda, ya iniciada, de minimizar las interferencias de las Diputaciones provinciales por <a href="http://www.fundacionexe.org/web/article/370" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medio de medidas de coordinaci&oacute;n que, apuntadas ya hace unos a&ntilde;os</a> como soluci&oacute;n para estos algunos de estos problemas, <a href="http://portales.gva.es/cjccv/dictamen/Dic063-16v.pdf#pagemode=none" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acaba de recibir un indudable espaldarazo jur&iacute;dico por parte del Consell Jur&iacute;dic Consultiu</a>. Simplemente con estos dos puntos de apoyo jur&iacute;dico, y asumiendo el resto de posibilidades legales de la reforma de 2013 del r&eacute;gimen local (por ejemplo, delegaciones de competencias), ser&iacute;a posible idear para el Pa&iacute;s Valenciano un modelo de gobierno local propio muy ambicioso, mucho m&aacute;s flexible y adaptado a las necesidades dispares y crecientes de nuestras cada vez m&aacute;s complejas sociedades, con entes locales m&aacute;s potentes y estructuras de coordinaci&oacute;n intermunicipal reforzadas, a partir de una reforma de la ley de r&eacute;gimen local valenciana que los empleara como soporte t&eacute;cnico para proponer soluciones que son a d&iacute;a de hoy comunes en Europa y que combinan descentralizaci&oacute;n funcional, corresponsabilidad y colaboraci&oacute;n multinivel. No hace falta, adem&aacute;s, innovar demasiado: casi todas las mejoras se han experimentado ya en otros lugares y es suficiente con copiar inteligentemente. Adem&aacute;s, son much&iacute;simos los expertos en estas materias que llevan a&ntilde;os trazando una hoja de ruta a partir de la cual, incluso empleando s&oacute;lo partes de la misma, podr&iacute;an lograrse mejoras indudables.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, y es lo relevante en estos momentos, desde el pasado 8 de marzo, tras la Sentencia del Tribunal Constitucional comentada, no puede alegarse para la inacci&oacute;n que no sea posible jur&iacute;dicamente iniciar este recorrido o haya la m&aacute;s m&iacute;nima duda al respecto. A partir de ahora, simplemente, lo que hace falta es tener bien claro hacia d&oacute;nde se quiere ir, si de verdad se aspira a tener un modelo propio de gobierno local ambicioso y cercano a los ciudadanos diferente al de la reforma Rajoy de 2013 y, si es el caso, dar los primeros pasos en la direcci&oacute;n adecuada. Ojal&aacute; puedan ser firmes, sentando s&oacute;lidamente las bases de un cambio profundo que nos lleve muy lejos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor de Derecho Administrativo de la Universitat de Val&egrave;ncia &ndash; Estudi General y ha publicado recientemente diferentes obras sobre esta materia. En clave valenciana public&oacute; Una nova planta per als valencians (Nexe, 2013) con una serie de propuestas de reforma sobre la estructura y organizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica y local valenciana; tambi&eacute;n coordin&oacute; tras la reforma junto al Prof. Joan Romero la obra Democracia desde abajo. Nueva agenda para el gobierno local (PUV, 2015) a la que ya nos hemos referido, con un modelo de acci&oacute;n adecuado a la reforma que permit&iacute;a superarla e ir m&aacute;s all&aacute;. Por &uacute;ltimo, recientemente, ha coordinado junto a la profesora. De la Encarnaci&oacute;n Valc&aacute;rcel una obra colectiva sobre posibles alternativas de futuro para una nueva legislaci&oacute;n b&aacute;sica en materia local: Los retos del gobierno local tras la reforma de 2013 (Aranzadi, 2015)</em><strong>Andr&eacute;s Boix Palop es Profesor de Derecho Administrativo de la Universitat de Val&egrave;ncia &ndash; Estudi General </strong><a href="https://www.academia.edu/5362855/Una_nova_planta_per_als_valencians._Possibilitats_i_l%C3%ADmits_per_a_lorganitzaci%C3%B3_pol%C3%ADtica_i_administrativa_del_Pa%C3%ADs_Valenci%C3%A0_dins_la_Constituci%C3%B3_de_1978" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una nova planta per als valencians</a><a href="https://www.academia.edu/12392420/Democracia_desde_abajo._Nueva_agenda_para_el_gobierno_local" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Democracia desde abajo. Nueva agenda para el gobierno local</a><a href="https://www.amazon.es/Retos-Gobierno-Local-Reforma-Monograf%C3%ADa/dp/8490989141?ie=UTF8&amp;*Version*=1&amp;*entries*=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los retos del gobierno local tras la reforma de 2013</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/via-redefinir-mejorar-gobierno-local_132_4106774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2016 17:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vía libre para redefinir y mejorar el gobierno local]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Democracia desde abajo: nuevos retos para los gobiernos municipales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/democracia-nuevos-retos-gobiernos-municipales_132_4271707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/899b7f1b-6b67-4959-8edf-b35494c5258f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Democracia desde abajo: nuevos retos para los gobiernos municipales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gobiernos locales tendrán que dar contenido real a conceptos hoy devaluados, como sostenibilidad, transparencia o buen gobierno, y al propio tiempo impulsar una nueva agenda de innovaciones democráticas y de regeneración donde la integridad institucional, los códigos éticos y de conducta y el control ciudadano sean la norma.</p></div><p class="article-text">
        Los resultados electorales del pasado domingo han supuesto un enorme cambio en el mapa municipal espa&ntilde;ol. Los ciudadanos hemos optado por gobiernos plurales en la escala local y regional. Hemos decidido situar en el centro conceptos fundamentales como pacto, coordinaci&oacute;n, cooperaci&oacute;n, gobierno multinivel, transparencia, participaci&oacute;n, inclusi&oacute;n y justicia social, &eacute;tica p&uacute;blica y decencia. En definitiva, otra forma de entender el gobierno y la democracia. Una clara se&ntilde;al de querer dejar atr&aacute;s patolog&iacute;as institucionales, actitudes prepotentes y episodios reiterados de corrupci&oacute;n pol&iacute;tica.  Y el mejor ant&iacute;doto, as&iacute; lo hemos entendido de forma mayoritaria, es impedir mayor&iacute;as absolutas.
    </p><p class="article-text">
        El cambio ha sido de tal profundidad que en muchas grandes ciudades y en centenares de municipios los ciudadanos han otorgado la responsabilidad de gobernar a nuevas plataformas ciudadanas surgidas de movimientos sociales durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Este nuevo panorama no s&oacute;lo afecta a las mayor&iacute;as, sino que tambi&eacute;n tiene que ver con las demandas de los ciudadanos y sus exigencias de una nueva representatividad. Frente a la constataci&oacute;n, cada vez sentida por m&aacute;s gente, de que &laquo;no nos representan&raquo;, las elecciones han permitido elegir a personas nuevas m&aacute;s en sinton&iacute;a con las preocupaciones de la mayor&iacute;a de los ciudadanos. Unas preocupaciones que han de centrar el quehacer de los nuevos ayuntamientos como habr&iacute;an de haberlo hecho tambi&eacute;n en el pasado, lo que desgraciadamente no ha sido el caso.
    </p><p class="article-text">
        Las ayuntamientos son las administraciones m&aacute;s pr&oacute;ximas a los ciudadanos y son por ello esenciales para garantizar un nivel de servicios p&uacute;blicos que asegure la equidad social y aspire a lograr una efectiva igualdad de oportunidades para todos, con independencia de su origen social, de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica o de si vive en un entorno rural o urbano, m&aacute;s o menos poblado.
    </p><p class="article-text">
        Su nivel competencial, m&aacute;s bien poco generoso en Espa&ntilde;a, algo que deber&iacute;a ser revisado, se ve superado con mucho en su acci&oacute;n ordinaria, pues es desde los entes locales desde donde, en primer t&eacute;rmino, se garantizan desde los servicios a las personas mayores hasta la escolarizaci&oacute;n de los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os, por mencionar s&oacute;lo dos ejemplos que recientemente hay quien pretende poner en cuesti&oacute;n retirando este tipo de atribuciones a las administraciones de m&aacute;s proximidad al ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        La actual crisis econ&oacute;mica, que se prolonga ya casi una d&eacute;cada, ha dejado a much&iacute;simos ciudadanos en una situaci&oacute;n de pr&aacute;ctica indefensi&oacute;n enormemente grave. Como suele ser habitual, adem&aacute;s, son los ya de por s&iacute; m&aacute;s desfavorecidos quienes m&aacute;s lo est&aacute;n sufriendo, pero la intensidad y duraci&oacute;n de la situaci&oacute;n, unidas a una pol&iacute;tica de recortes que puede calificarse en algunos casos de soci&oacute;pata por su tendencia a reducir &uacute;nicamente el gasto p&uacute;blico destinado a servicios p&uacute;blicos y sociales, ha hecho que las capas de la poblaci&oacute;n que sufren sean a d&iacute;a de hoy inusitadamente amplias.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta situaci&oacute;n, los ayuntamientos han de desarrollar todas las herramientas a su alcance, con imaginaci&oacute;n y osad&iacute;a, para poder paliar esta emergencia social, en primer t&eacute;rmino y, a m&aacute;s medio y largo plazo, construir un modelo de convivencia m&aacute;s justo y, por ello, m&aacute;s s&oacute;lido. Necesitamos ayuntamientos que asuman que sus tareas tienen que ver con lo que necesitan y demandan los ciudadanos y que desarrollen pol&iacute;ticas que den estas respuestas de primera mano.
    </p><p class="article-text">
        Respuestas sobre la promoci&oacute;n econ&oacute;mica a escala local, amparando y sentando las bases para que la actividad privada pueda florecer y apoyando las iniciativas que garanticen la autonom&iacute;a econ&oacute;mica y personal de cuantas m&aacute;s personas, mejor.
    </p><p class="article-text">
        Respuestas en materia de educaci&oacute;n o sanidad, donde el protagonismo auton&oacute;mico no es excusa para no desarrollar una intens&iacute;sima labor complementaria que marque la diferencia entre sistemas p&uacute;blicos inclusivos y de calidad y lo que tenemos en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Respuestas en materia de servicios sociales, donde los ayuntamientos, por definici&oacute;n, o est&aacute;n en primera l&iacute;nea con vocaci&oacute;n de garantizarlos o la situaci&oacute;n se degrada inevitablemente hacia la idea de &laquo;beneficiencia&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respuestas, en definitiva, en materia de transporte y movilidad urbana, reparto del espacio p&uacute;blico, gesti&oacute;n territorial y urban&iacute;stica, promoci&oacute;n cultural&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Los ayuntamientos son la primera l&iacute;nea del Estado del bienestar y de c&oacute;mo interpreten su cometido depende nuestro futuro como sociedad de cara a tratar de salir de esta crisis cuanto antes y de la mejor manera posible.
    </p><p class="article-text">
        Para poder acometer todas estas pol&iacute;ticas los ayuntamientos cuentan con una serie de instrumentos: un marco legal, una financiaci&oacute;n, unas ciertas tradiciones en la gesti&oacute;n&hellip; que son parte de los l&iacute;mites en los que se mueven para desarrollar estas pol&iacute;ticas. Pero estos l&iacute;mites son menos importantes de lo que en ocasiones se piensa. Tanto o m&aacute;s importantes son la falta de imaginaci&oacute;n, de valent&iacute;a o de originalidad a la hora de decidir aplicar ciertas pol&iacute;ticas, por muchas dificultades que haya.
    </p><p class="article-text">
        Contando con el dinero con el que se cuenta, por mucho que ojal&aacute; fuera m&aacute;s, y con el marco legal actual, por mucho que la reforma local de 2013 se haya empe&ntilde;ado en ir en contra de la tendencia general europea y haya restringido las competencias municipales, siempre se pueden hacer cosas. Por esta raz&oacute;n, <a href="http://resultadoslocales2015.interior.es/99MU/DMU1746900499_L1.htm?d=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde el Institut Interuniversitari de Desenvolupament de la Universitat de Val&egrave;ncia hemos hecho una especie de &laquo;gu&iacute;a pr&aacute;ctica&raquo;</a> con la idea de aportar propuestas de cambio y de transformaci&oacute;n a escala local. El planteamiento es sencillo: identificar qu&eacute; cosas convendr&iacute;a hacer a todos los niveles antes rese&ntilde;ados, a partir de la identificaci&oacute;n de las necesidades de los ciudadanos y fomentando su participaci&oacute;n, as&iacute; como del an&aacute;lisis de lo que se hace en otros pa&iacute;ses del mundo o de las mejores pr&aacute;cticas espa&ntilde;olas, y proponer ideas para su despliegue as&iacute; como dar pistas sobre c&oacute;mo podr&iacute;an articularse y por medio de qu&eacute; base legal.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una verdadera nueva Agenda Local para el cambio desde abajo, un cambio que ha de poner nuestras Administraciones p&uacute;blicas al servicio de los ciudadanos y a nuestros Ayuntamientos a disposici&oacute;n de sus vecinos. Porque los Ayuntamientos han de tener ante todo una prioridad: mejorar a toda costa las condiciones de vida de la gente.
    </p><p class="article-text">
        Pero las ciudades ser&aacute;n tambi&eacute;n motores del cambio y la innovaci&oacute;n pol&iacute;tica. Y en muchos casos, tras un formidable trabajo de desescombro para restaurar la confianza en las instituciones, los gobiernos locales tendr&aacute;n que dar contenido real a conceptos hoy devaluados, como sostenibilidad, transparencia o buen gobierno, y al propio tiempo impulsar una nueva agenda de innovaciones democr&aacute;ticas y de regeneraci&oacute;n donde la integridad institucional, los c&oacute;digos &eacute;ticos y de conducta y el control ciudadano sean la norma.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de cambio que lat&iacute;a en Espa&ntilde;a y que los resultados electorales han visualizado con tanta claridad tiene mucho que ver con la insuficiencia de los mecanismos que hasta la fecha hemos construido para obligar a que la gesti&oacute;n p&uacute;blica mire hacia donde debe: a los ciudadanos. Tiene tambi&eacute;n mucho que ver con las insuficiencias objetivas de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que han estado desplegando los ayuntamientos estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Es un deber de las nuevas corporaciones municipales atender cuanto antes, con toda la voluntad y recursos disponibles, con competencia y profesionalidad y con el soporte t&eacute;cnico de sus fant&aacute;sticos trabajadores, a estas necesidades.
    </p><p class="article-text">
        El cambio electoral refleja que no podemos esperar mucho m&aacute;s. Necesitamos ya mejores servicios sociales, ayuntamientos que intervengan intensamente en asegurar la educaci&oacute;n y atenci&oacute;n sanitaria de calidad para todos, pol&iacute;ticas de cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica y de despliegue territorial colaborativas que tengan en cuenta las necesidad econ&oacute;micas y sociales&hellip; Y lo necesitamos cuanto antes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Joan Romero y Andr&eacute;s Boix han coordinado la obra Democracia desde abajo. Nueva agenda para el gobierno local (PUV, 2015) donde una veintena de expertos en pol&iacute;ticas locales diseccionan los diversos &aacute;mbitos de competencia municipal para hacer propuestas de gesti&oacute;n a partir del ejemplo comparado y del marco legal existente. El resultado es de libre acceso y puede descargarse (en PDF) desde aqu&iacute;.</em><a href="http://www.iidl-valencia.es/?opcion=noticia&amp;id=118&amp;idioma=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde aqu&iacute;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Romero, Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/democracia-nuevos-retos-gobiernos-municipales_132_4271707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2015 18:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Democracia desde abajo: nuevos retos para los gobiernos municipales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Autonómicas 24M 2016]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves para entender la suspensión del nuevo 9-N]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/esbozo-coordenadas-juridicas-suspension-participatiu_1_4538406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b1ba9b4-3cbf-4af2-864f-34cbbe781a3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves para entender la suspensión del nuevo 9-N"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es evidente ni mucho menos que la actuación del Tribunal Constitucional sea neutra. La Constitución y la ley reservan al TC para actuar frente a las más importantes actuaciones públicas o privadas y sobre ellas le atribuyen competencia, pero no se entiende que la tenga</p><p class="subtitle">per se</p><p class="subtitle">para controlar cualquier acto con relevancia jurídica</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1979-23709" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha anunciado que admite a tr&aacute;mite</a> la impugnaci&oacute;n que el Gobierno del Reino de Espa&ntilde;a plante&oacute; hace unos d&iacute;as contra la propuesta de &laquo;proceso de participaci&oacute;n ciudadana&raquo; que el gobierno catal&aacute;n hab&iacute;a puesto en marcha. La Generalitat de Catalunya ya ha anunciado que no se siente concernida por esta prohibici&oacute;n y que el proceso en cuesti&oacute;n sigue su curso. A efectos de analizar con cierto rigor la situaci&oacute;n quiz&aacute;s sea interesante recordar las coordenadas jur&iacute;dicas b&aacute;sicas de una pugna que hace ya mucho tiempo que en lo esencial es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        1. El 9-N bis es distinto del 9-N original. Hace unas semanas, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/constitucionalidad-convocatoria-consulta_0_307969413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trat&eacute; de exponer las razones por las que, aunque era criticable que no se hubiera permitido el voto por el gobierno, el 9-N original no ten&iacute;a cabida en la Constituci&oacute;n</a>: b&aacute;sicamente porque se parec&iacute;a tanto a un refer&eacute;ndum que materialmente lo era  y, guste o no, nuestra Constituci&oacute;n dice que la competencia para autorizarlos la tiene en exclusiva el gobierno. En cambio, parece bastante claro que lo que hay previsto para Catalu&ntilde;a este domingo no es, ni mucho menos, un refer&eacute;ndum ni nada que se le parezca.
    </p><p class="article-text">
        2. A pesar de estas diferencias, &iquest;es igualmente inconstitucional el nuevo 9-N? Las razones que podr&iacute;an fundamentar la inconstitucionalidad del nuevo 9-N son mucho menos s&oacute;lidas esta vez. <a href="http://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/boln/Paginas/2014/boln20141101.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El gobierno, en su recurso</a>, ha hecho hincapi&eacute; en que el contenido de la pregunta, al ser la misma que la del 9-N original, lo retrotrae al mismo y ello arrastrar&iacute;a cierta inconstitucionalidad. De nuevo, el argumento esencial de fondo, expresado de una forma u otra, es que nuestra Constituci&oacute;n no permite que se vote nada que no quepa en el marco constitucional  y que si bien es leg&iacute;timo expresar ese deseo s&oacute;lo hay una manera de hacerlo: instar una reforma constitucional. El problema, sin embargo, para aceptar este argumento es que nuestra Constituci&oacute;n s&iacute; permite defender posiciones contrarias a lo que establece nuestro ordenamiento constitucional vigente as&iacute; como, por supuesto, actuar pol&iacute;ticamente para defender esas ideas y expresarlas en p&uacute;blico. Una serie de derechos constitucionales absolutamente esenciales est&aacute;n en juego en esta pugna. Y parece dif&iacute;cil desconocerlos a la hora de analizar si cabe o no aceptar que ciudadanos y colectivos sociales se re&uacute;nan para protestar, reivindicar o incluso &ldquo;votar&rdquo; (sin m&aacute;s efectos que los meramente simb&oacute;licos o reivindicativos, pues no es un proceso electoral organizado a tal fin) en favor de ciertas pol&iacute;ticas o reformas. No parece sencillo, la verdad, sentirse c&oacute;modo con un Estado moderno y democr&aacute;tico de Derecho que impidiera algo as&iacute; ni, por otro lado, creo que nuestra Constituci&oacute;n est&eacute; en esa l&iacute;nea. Es claro, pues, que la actividad material de fondo en que consiste en nuevo 9-N es perfectamente constitucional. &iexcl;Faltar&iacute;a m&aacute;s que no pudiera la gente reunirse para &ldquo;votar&rdquo; sin efectos legales pero s&iacute; de exhibici&oacute;n simb&oacute;lica a favor de lo que sea!
    </p><p class="article-text">
        3. Dicho lo cual, &iquest;puede participar la Administraci&oacute;n en esa convocatoria o ser parte de esos actos e, incluso, promoverlos, incentivarlos y dedicar recursos p&uacute;blicos a ello? Nuestro modelo constitucional acept&oacute; tempranamente con toda normalidad desde los reglamentos independientes (dictados sin base legal previa) all&iacute; donde la materia no est&aacute; reservada a la ley  hasta todo tipo de acciones administrativas no legalmente previstas (por ejemplo, cooperaci&oacute;n internacional de municipios) si no hay prohibici&oacute;n expresa. A partir de esta evoluci&oacute;n, la participaci&oacute;n de la Generalitat en el 9-N alternativo no plantear&iacute;a mayores problemas y ser&iacute;a un ejemplo m&aacute;s de este entendimiento que ampl&iacute;a las labores de las Administraciones y les permite hacer cada vez m&aacute;s cosas m&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente previsto en las leyes. Otra cosa es que pol&iacute;ticamente guste m&aacute;s o menos a los ciudadanos lo que haga en concreto cada gobierno en este &aacute;mbito. Pero esa es una cuesti&oacute;n que aqu&eacute;llos habr&iacute;an de zanjar en las siguientes elecciones.
    </p><p class="article-text">
        4. Las claves  &uacute;ltimas de la importancia de la decisi&oacute;n del Tribunal Constitucional son de tipo formal y procedimental. Dicho todo esto, conviene recordar, como ya ocurri&oacute; con la anterior impugnaci&oacute;n del primer 9-N, que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/suspension-Tribunal-Constitucional_0_308669208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la decisi&oacute;n del Tribunal Constitucional de admitir un recurso a tr&aacute;mite no tiene que ver con su evaluaci&oacute;n sobre el fondo del asunto</a>. Del mismo modo, esta segunda convocatoria est&aacute; cautelarmente suspendida porque as&iacute; lo ha solicitado el Gobierno al impugnarla y nada puede hacer al respecto el Tribunal Constitucional cuando acepta admitir a tr&aacute;mite un recurso del gobierno. Y, sin embargo, en este caso, no es evidente ni mucho menos que la actuaci&oacute;n del TC sea neutra porque hay discusi&oacute;n jur&iacute;dica sobre la posibilidad de admitir un recurso sobre actividad meramente material de la Administraci&oacute;n. <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Constituci&oacute;n prev&eacute; en su art. 161</a> que los recursos ante el Tribunal son respecto de leyes u otras disposiciones y tambi&eacute;n respecto de las disposiciones y resoluciones de los &oacute;rganos auton&oacute;micos. Por su parte, en la LOTC esto se traduce en &ldquo;leyes, disposicones y actos impugnados&rdquo; (v&eacute;ase su T&iacute;tulo II). Es decir, en general, parece que el Tribunal Constitucional est&aacute; para actuar respecto de cierta actividad administrativa de las Comunidades Aut&oacute;nomas, la formalizada, pero no la informal o material. Esta idea, la verdad, es algo m&aacute;s o menos razonable. De hecho, en muchas otras &aacute;reas de nuestro ordenamiento el Tribunal Constitucional no act&uacute;a siempre y en todo caso para controlar cualquier actuaci&oacute;n. <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=85" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ni siquiera respecto de cualquier violaci&oacute;n de los derechos fundamentales lo hace desde que fue reformada la LOTC para hacer el recurso de amparo potestativo</a>. Es decir, la Constituci&oacute;n y la ley reservan al Tribunal Constitucional para actuar frente a las m&aacute;s importantes actuaciones p&uacute;blicas o privadas y sobre ellas le atribuyen competencia, pero no se entiende que la tenga per se para controlar cualquier acto con relevancia jur&iacute;dica. Es cierto que existe un <a href="http://politica.elpais.com/politica/2014/10/24/actualidad/1414179056_430654.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lejano precedente que permiti&oacute; al TC decretar la falta de competencia del gobierno vasco para convocar unas elecciones sindicales por v&iacute;a material y no formalizada</a>, pero la diferencia entre ese caso y el del &laquo;procedimiento catal&aacute;n&raquo; es evidente, en la medida en que esa acci&oacute;n del gobierno vasco pretend&iacute;a tener efectos jur&iacute;dicos.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, algo parecido ocurre con la actividad material de la Administraci&oacute;n. Con la excepci&oacute;n de los casos de v&iacute;a de hecho, su impugnaci&oacute;n ha sido tradicionalmente muy complicada y los tribunales eran muy restrictivos. El Tribunal Constitucional avalaba estas interpretaciones sin problemas e incluso tras la <a href="http://boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1998-16718" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de la Jurisdicci&oacute;n Contencioso-administrativa de 1998</a>, que supuestamente permite ya un control pleno de la actividad de la Administraci&oacute;n, subsisten ciertas lagunas. <a href="http://www.tribunalconstitucional.es/es/salaPrensa/Documents/NP_2014_083/P%206540-2014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La providencia de admisi&oacute;n del recurso, sin embargo,  ni siquiera se digna en argumentar m&iacute;nimamente esta cuesti&oacute;n</a>, algo que, como m&iacute;nimo, habr&iacute;a sido de agradecer. Porque es muy probable que las cuestiones de fondo que s&iacute; puede plantear el nuevo 9-N (esencialmente, la discusi&oacute;n sobre si la Administraci&oacute;n puede v&aacute;lidamente participar en algo as&iacute;, organizarlo incluso y destinar a ello recursos p&uacute;blicos) hubieran debido ser residenciadas, en su caso, en un recurso ante los tribunales ordinarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/esbozo-coordenadas-juridicas-suspension-participatiu_1_4538406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2014 19:59:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves para entender la suspensión del nuevo 9-N]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 9-N ante el Tribunal Constitucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/constitucionalidad-convocatoria-consulta_1_4620582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9b62b94-d4ba-4bfb-8cf2-446d4ff1b057_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 9-N ante el Tribunal Constitucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen dos cuestiones esenciales que van a enmarcar el debate jurídico a que se enfrenta el Tribunal Constitucional y que determinarán la constitucionalidad (o no) tanto de la ley de consultas catalana como de la convocatoria de esta consulta concreta</p></div><p class="article-text">
        El president de la Generalitat catalana convoc&oacute; el pasado s&aacute;bado, amparado por una ley previamente votada por una ampl&iacute;sima mayor&iacute;a (un 80% de los diputados se pronunciaron a favor de la misma) del Parlamento catal&aacute;n sobre consultas populares no refrendatarias <a href="http://www20.gencat.cat/portal/site/portaldogc/menuitem.c973d2fc58aa0083e4492d92b0c0e1a0/?vgnextoid=485946a6e5dfe210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&amp;appInstanceName=default&amp;action=fitxa&amp;documentId=671069&amp;language=ca_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(llei 10/2014, de consultes populars no refrendat&agrave;ries i altres formes de participaci&oacute;n ciudadana</a>), una consulta para que los catalanes se pronuncien sobre el futuro de Catalu&ntilde;a y, en concreto, su futuro como estado y, en su caso, como estado independiente (<a href="http://www20.gencat.cat/portal/site/portaldogc/menuitem.c973d2fc58aa0083e4492d92b0c0e1a0/?vgnextoid=485946a6e5dfe210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&amp;appInstanceName=default&amp;action=fitxa&amp;documentId=671070&amp;language=ca_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decret 129/2014, de convocat&ograve;ria de la consulta popular no refrendat&agrave;ria sobre el futur pol&iacute;tic de Catalunya</a>). El Gobierno del Estado ha anunciado una bater&iacute;a de medidas que, en realidad, jur&iacute;dicamente no tienen nada de particular. Es, sencillamente, el procedimiento al uso cuando desde el Gobierno central se entiende que una determinada actuaci&oacute;n de los poderes legislativo o ejecutivo de una Comunidad Aut&oacute;noma no se ajustan a la Constituci&oacute;n: <a href="http://politica.elpais.com/politica/2014/09/27/actualidad/1411813956_264152.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciar sendos recursos ante el Tribunal Constitucional impugnando tanto la ley como la convocatoria</a> que lograr&aacute;n el efecto autom&aacute;tico de suspender su aplicaci&oacute;n (pues as&iacute; lo establece nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, de modo asim&eacute;trico, cuando es el Estado quien impugna actos auton&oacute;micos) durante 5 meses, prorrogables despu&eacute;s por decisi&oacute;n del Tribunal Constitucional, hasta que haya decisi&oacute;n de fondo de este &oacute;rgano sobre la cuesti&oacute;n. Nada demasiado raro ah&iacute;, pues.
    </p><p class="article-text">
        Con car&aacute;cter previo a analizar el posible encuadre jur&iacute;dico de la convocatoria en la Constituci&oacute;n, sin embargo, cabe hacer una reflexi&oacute;n previa. Y es que, m&aacute;s all&aacute; de que la f&oacute;rmula finalmente empleada por el Gobierno catal&aacute;n para consultar a los ciudadanos sea o no constitucional, lo que est&aacute; claro es que la imposibilidad de preguntar a los catalanes no tiene, en el fondo, un origen jur&iacute;dico sino pol&iacute;tico. En efecto, si el Gobierno de Espa&ntilde;a, que tiene una incuestionada competencia para convocar refer&eacute;ndums, considerara oportuno hacerlo, no habr&iacute;a problema alguno para que se pudiera preguntar a los catalanes sobre, por ejemplo, si creen que es preciso iniciar un proceso de reforma constitucional que les permita ejercer el derecho de secesi&oacute;n. Por esta raz&oacute;n <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/consulta-intransigencia_6_284931523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">he tratado de explicar en alguna ocasi&oacute;n que la no celebraci&oacute;n de una consulta o refer&eacute;ndum responde m&aacute;s a una severa intransigencia de tipo pol&iacute;tico y una cerraz&oacute;n democr&aacute;tica muy perjudiciales para todos</a>, y especialmente para la unidad del pa&iacute;s, empe&ntilde;ada en no preguntar y no querer conocer la opini&oacute;n de los ciudadanos, en no verse forzada a convencer y a proponer un proyecto de convivencia com&uacute;n y que nos convenza (o que convenza a los catalanes) mucho m&aacute;s de lo que tenemos ahora, que a una verdadera imposibilidad estrictamente jur&iacute;dica. No es &eacute;sta una opini&oacute;n ins&oacute;lita, sino muy com&uacute;n entre juristas. <a href="http://elpais.com/elpais/2012/10/03/opinion/1349256731_659435.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hace a&ntilde;os que Rubio Llorente, nada sospechoso de radical independentista, viene defendi&eacute;ndola</a>. Pero no s&oacute;lo &eacute;l, <a href="http://www.elcronista.es/sumario_numero_42.asp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">basta analizar el especial de El Cronista del Estado Social y de Derecho dedicado a estas cuestiones</a> hace unos meses para comprobar que casi desde todas las posiciones, fueran m&aacute;s contrarias al independentismo o m&aacute;s comprensivas, consideraban en cambio como posible preguntar por parte del Estado y, casi siempre, muy conveniente hacerlo. De todos modos, por abundar un poco m&aacute;s a este respecto con algo m&aacute;s reciente, <a href="http://elpais.com/elpais/2014/09/27/opinion/1411825331_473849.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayer mismo publicaba un comentario breve en El Pa&iacute;s Francesc de Carreras</a>, como es sabido muy cr&iacute;tico con el independentismo, de t&iacute;tulo &ldquo;hay que buscar una soluci&oacute;n&rdquo; en la senda de los ejemplos escoc&eacute;s o quebequ&eacute;s que, como es sabido, votaron sobre la cuesti&oacute;n con total naturalidad.
    </p><p class="article-text">
        Quiere decirse con ello que el que el Estado hubiera autorizado el refer&eacute;ndum habr&iacute;a sido una soluci&oacute;n inteligente y habr&iacute;a planteado muy pocos problemas jur&iacute;dicos: casi nadie considera imposible hacer un refer&eacute;ndum s&oacute;lo para parte del territorio espa&ntilde;ol (la Constituci&oacute;n no impone que as&iacute; hayan de ser) y es perfectamente posible encontrar una pregunta pactada que no plantee dudas respecto de su perfecta posibilidad en el marco constitucional. Todo ello, claro est&aacute;, en el caso de que queramos tratar de buscar una salida c&iacute;vica y pol&iacute;tica, por mucho que jur&iacute;dicamente canalizada, a un problema que esencialmente lo es de este tipo. Como es sabido, no ha sido &eacute;sta la actitud del Estado espa&ntilde;ol, sino todo lo contrario, pues no ha habido respuesta otra que la cerraz&oacute;n e intransigencia m&aacute;s absoluta. Pero como recuerda Santiago Mu&ntilde;oz Machado en la introducci&oacute;n a su m&aacute;s reciente libro, <em>Catalu&ntilde;a y las Otras Espa&ntilde;as (Cr&iacute;tica, </em>2014), una situaci&oacute;n como esta &ldquo;s&oacute;lo puede superarse en un marco de consenso o por la v&iacute;a revolucionaria y constituyente. Desde este punto de vista, el reto independentista se convierte en una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica y de hecho, que suele dejar al margen la legalidad establecida&rdquo;. Justamente eso es lo que se habr&iacute;a podido evitar con ese acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no es aqu&iacute; donde estamos, sino en una situaci&oacute;n d&oacute;nde no aparece esa voluntad estatal concurrente. Hemos por ello de analizar si es posible una consulta como la convocada por Catalu&ntilde;a para el 9-N dentro de la Constituci&oacute;n a partir de sus solas competencias y de la exclusiva manifestaci&oacute;n de voluntad jur&iacute;dica de sus instituciones. Hay, respecto de la ley catalana de consultas populares no refrendatarias y la convocatoria hoy producida derivada de la misma, dos cuestiones esenciales que se pueden discutir respecto de su constitucionalidad, ambas derivadas de la ya mencionada STC 103/2008 (Ibarretxe): una es si materialmente estamos o no ante algo distinto a un refer&eacute;ndum (pues eso tiene consecuencias competenciales), la otra si la pregunta planteada es o no posible seg&uacute;n nuestra Constituci&oacute;n. Ha de quedar claro que ambas cuestiones jur&iacute;dicamente conflictivas derivan no tanto de l&iacute;mites establecidos por el texto constitucional en s&iacute; mismo como de su aparici&oacute;n a partir de una interpretaci&oacute;n muy particular del Tribunal Constitucional (aparecida, adem&aacute;s, como respuesta muy concreta a un problema muy concreto, el Plan Ibarretxe). Esta doctrina podr&iacute;a no ser generalizable o, de modo m&aacute;s sencillo, no ser generalizada por el TC llegado el caso. En todo caso, analicemos con algo m&aacute;s de detalle cu&aacute;l es el marco jur&iacute;dico del problema:
    </p><p class="article-text">
        <strong> En primer lugar, el TC ha considerado que la competencia estatal de convocatoria de refer&eacute;ndums del art. 92 CE (una decisi&oacute;n de atribuci&oacute;n competencial a mi juicio criticable por parte del constituyente, pues impide cosas tan sencillas como refer&eacute;ndums locales si no media autorizaci&oacute;n y convocatoria estatal de los mismos, por ejemplo, pero que es el Derecho vigente que tenemos y con &eacute;l hemos de jugar) veda a una Comunidad Aut&oacute;moma convocar algo materialmente id&eacute;ntico a un refer&eacute;ndum,</strong> que la STC 103/2008 define a partir del hecho de consultar a la poblaci&oacute;n, a partir del censo electoral y con garant&iacute;as propias de un proceso electoral, sobre una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica b&aacute;sica. La ley 10/2014 catalana, por ello, introduce diferencias, sobre todo en el cuerpo electoral al que se consulta (mucho m&aacute;s amplio por incluir a mayores de 16 a&ntilde;os y a inmigrantes residentes) y en algunas cuestiones procedimentales, respecto de una convocatoria electoral . Esto hace que haya quien considere que estamos ante algo materialmente diferente a un refer&eacute;ndum, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/constitucionalidad-ley-catalana-consultas-populares_0_305869925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ha explicado aqu&iacute; resumidamente Merc&eacute; Barcel&oacute;</a> o, en un plano jur&iacute;dicamente m&aacute;s relevante, <a href="https://www.cge.cat/admin/uploads/docs/20140926140031-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha acabado dictaminado el Consell de garanties estatut&agrave;ries de Catalunya</a>, por lo que la regulaci&oacute;n de la ley catalana ser&iacute;a perfectamente constitucional. Personalmemte, sin embargo, a pesar de estas opiniones, me parece que es complicado negar que lo que regula la ley de consultas es algo que materialmente se confunde con lo que todos consideramos un refer&eacute;ndum. Como le pasa a Marc Carrillo, que lo explica en su voto particular (a partir de la p&aacute;gina 123 del dictamendel CGE) de forma que me parece muy sensata, es obvio que el legislador catal&aacute;n ha tratado de diferenciar estas consultas de un refer&eacute;ndum, pero probablemente ello, sencillamente, no es posible para un caso de este tipo. Existiendo un precepto como el art. 92 CE (ya digo que, en mi opini&oacute;n, muy criticable) las consultas que pueden regular y convocar las autonom&iacute;as han de ser algo que no consista en una pregunta muy b&aacute;sica y de tipo intensamente pol&iacute;tico que se responda en una unidad de acto por parte de la poblaci&oacute;n sino algo sustancialmente distinto. Quiz&aacute;s un procedimiento de consulta m&aacute;s complejo, m&aacute;s articulado, con m&aacute;s instancias participativas. Pero no una simple pregunta sobre una cuesti&oacute;n b&aacute;sica que responde el electorado... por mucho que ese electorado no sea exactamente el cuerpo electoral ordinario. Personalmente, pues, considero muy probable que, sometida a un escrutinio de constitucionalidad estricto, la ley catalana no pase la criba del Tribunal Constitucional y tal soluci&oacute;n no me parece jur&iacute;dicamente escandalosa, sino consecuencia de un muy restrictivo art&iacute;culo 92 CE. No obstante, tambi&eacute;n es obvio que, dado el esfuerzo diferenciador hecho por el parlamento catal&aacute;n, una interpretaci&oacute;n &ldquo;estrictamente legalista&rdquo; de la STC 103/2008 permitir&iacute;a, si se considerara que principialmente la Constituci&oacute;n ha de fomentar las formas de participaci&oacute;n m&aacute;s democr&aacute;tica, abrir el campo. Pero no parece que esa sea la l&iacute;nea de nuestro TC ni de su jurisprudencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong> Una segunda cuesti&oacute;n conflictiva tiene que ver con la pregunta concreta que, en el marco de la ley catalana 10/2014, ha sido realizada para la convocatoria del 9-N. La ya varias veces citada STC 103/2008 sobre el Plan Ibarretxe parece afirmar que es inconstitucional plantear cualquier pregunta que afecte al orden constitucional vigente y a sus elementos m&aacute;s fundamentales tales como la unidad de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola, pues a su juicio esos temas s&oacute;lo pueden preguntarse a la ciudadan&iacute;a en el marco de un proceso de reforma constitucional del art. 168 CE.</strong>  
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, esta objeci&oacute;n es menos relevante. Como bien <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/consulta-legal_0_201930251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicaba en Agenda P&uacute;blica Xavier Bernad&iacute;</a> hace un tiempo, es dudoso que de afirmaciones referidas a la concreta problem&aacute;tica del Plan Ibarretxe se pueda construir una teor&iacute;a general, m&aacute;xime si hay que basarla en considerar que nuestra Constituci&oacute;n, que siempre hemos dicho que no es un modelo de &ldquo;democracia militante&rdquo;, proh&iacute;be preguntar ciertas cosas (con todo, y coet&aacute;nea a la STC Ibarretxe, termos la tristemente famosa <a href="http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=325" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentencia que dio luz verde a la ley de partidos</a>). Pero es que, adem&aacute;s, incluso en el caso de aceptar que esa limitaci&oacute;n siga vigente es posible, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/reflexiones-juridicas-despues-septiembre_0_304820367.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como se&ntilde;alaba tambi&eacute;n aqu&iacute; Eduardo V&iacute;rgala</a>, plantear una pregunta que cumpla la misma funci&oacute;n pol&iacute;tica (saber qu&eacute; piensan los catalanes sobre la independencia de Catalu&ntilde;a sin hacerlo cuestionando la unidad de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola directamente). En una l&iacute;nea semejante, es muy interesante el decreto de convocatoria de la consulta del 9-N, pues <a href="http://www20.gencat.cat/portal/site/portaldogc/menuitem.c973d2fc58aa0083e4492d92b0c0e1a0/?vgnextoid=485946a6e5dfe210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&amp;appInstanceName=default&amp;action=fitxa&amp;documentId=671070&amp;language=ca_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se argumenta en su breve pre&aacute;mbulo</a>, inteligentemente, que su funci&oacute;n, meramente consultiva, se conecta con la posibilidad de ejercicio de competencias constitucionales reconocidas a Catalu&ntilde;a como las de instar una determinada reforma constitucional, lo que permite vincular de alguna manera la pregunta en cuesti&oacute;n, y el hecho de conocer la opini&oacute;n de los catalanes sobre este tema, al ejercicio de competencias absolutamente constitucionales y ordinarias de Catalu&ntilde;a que el TC no tiene por qu&eacute; entender (y de hecho ser&iacute;a raro que interpretara) como un atentado al orden constitucional (pues est&aacute;n expresamente previstas en el texto constitucional). As&iacute; como me genera m&aacute;s dudas que, dado el orden constitucional vigente, sea f&aacute;cil entender que lo que se ha convocado para el 9-N sea una cosa distinta a un refer&eacute;ndum me parece, en cambio, que esta pregunta, a partir de esa fundamentaci&oacute;n, debiera ser perfectamente posible (y lo habr&iacute;a sido a mi juicio en caso de un refer&eacute;ndum organizado y convocado por el Estado, por ejemplo) en nuestro orden constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Estas son las dos cuestiones esenciales que van a enmarcar el debate jur&iacute;dico a que se enfrenta el Tribunal Constitucional y las que van a determinar la constitucionalidad (o no) tanto de la ley de consultas catalana como de la convocatoria de esta concreta consulta. Y son los que determinar&aacute;n la suerte de la norma y su posibilidad de formar parte de nuestro ordenamiento jur&iacute;dico de forma estable. No ser&aacute;, sin embargo, este juicio de constitucionalidad lo que determine jur&iacute;dicamente, en cambio, la soluci&oacute;n a corto plazo. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/reflexiones-juridicas-despues-septiembre_0_304820367.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como bien explica Eduardo V&iacute;rgala en Agenda P&uacute;blica</a>, el recurso del gobierno determinar&aacute; la suspensi&oacute;n tanto de la ley como del decreto, de modo que en Derecho no ser&aacute; posible celebrar la consulta del 9-N por una simple interposici&oacute;n de un automatismo procedimental estructural y la soluci&oacute;n final sobre su constitucionalidad llegar&aacute; mucho tiempo despu&eacute;s de pasada esa fecha. Es &eacute;sta una soluci&oacute;n procedimental peculiar que, de nuevo, por peculiar y descompensadamente pro-estado que sea, es a d&iacute;a de hoy nuestro Derecho vigente.
    </p><p class="article-text">
        De modo que, incluso aunque no se dieran la bochornosa prisa que se van a dar los magistrados del TC para que ese efecto se produzca a&uacute;n m&aacute;s r&aacute;pido, la consulta catalana quedar&iacute;a en todo caso autom&aacute;ticamente suspendida en unos d&iacute;as. Probablemente, no es una buena noticia que as&iacute; vaya a ocurrir, pues se ciega as&iacute; una de las pocas v&iacute;as que, a estas alturas, permit&iacute;an albergar esperanzas de vehicular jur&iacute;dicamente un conflicto pol&iacute;tico latente que, como ya se ha dicho, de un modo u otro acabar&aacute; resolvi&eacute;ndose...a buenas o a malas (es decir, tratando de lograr una salida a trav&eacute;s de puntos de encuentros comunes o a partir de un proceso donde quien m&aacute;s fuerza de hecho tenga sobre el proceso acabar&aacute; imponiendo de un modo u otro su visi&oacute;n a la otra parte). Y, la verdad, ser&iacute;a bueno emplear el Derecho para ayudar a que fuera a buenas, al menos, dentro de lo posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/constitucionalidad-convocatoria-consulta_1_4620582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Sep 2014 18:25:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 9-N ante el Tribunal Constitucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La consulta y la intransigencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/consulta-intransigencia_129_4737698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los catalanes llevan ya demasiado  tiempo bombardeados por argumentos que parecen salidos de los ejemplos  de retóricas de la intransigencia que diseccionó Hirschman como los de  “mira tu DNI”, “Cataluña es España y punto”, “la indisoluble unidad de  la patria no puede ser puesta en cuestión” o “la Constitución impide  cambiar nada”.</p></div><p class="article-text">
        Las personas, tanto individualmente como en grupo, nos relacionamos y organizamos de una manera u otra por muy diversas razones. Las m&aacute;s de las veces hacemos cosas juntos sencillamente porque nos conviene (o, al menos, as&iacute; lo creemos); en algunas ocasiones, en cambio, porque incluso cuando pragm&aacute;ticamente no parece una buena opci&oacute;n subirse al carro ciertos lazos de afecto nos llevan a ello; pero en otras porque, queramos o no, nos obligan por la fuerza. 
    </p><p class="article-text">
        Es sintom&aacute;tico que en el &ldquo;proceso&rdquo; que ya desde hace a&ntilde;os enfrenta Espa&ntilde;a, con una creciente parte de la poblaci&oacute;n de al menos dos sustanciales partes del territorio del pa&iacute;s manifestando su voluntad de hacer vida por su cuenta, la reacci&oacute;n mayoritaria de la opini&oacute;n p&uacute;blica (o m&aacute;s bien, de la opini&oacute;n publicada a trav&eacute;s de sus filtros habituales) y del sistema pol&iacute;tico e institucional para zanjar la cuesti&oacute;n sea recurrir a la tercera de las razones.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, los catalanes (ahora principal foco de atenci&oacute;n) llevan ya demasiado tiempo bombardeados por argumentos que parecen salidos de los ejemplos de ret&oacute;ricas de la intransigencia que diseccion&oacute; Hirschman como los de &ldquo;mira tu DNI&rdquo;, &ldquo;Catalu&ntilde;a es Espa&ntilde;a y punto&rdquo;, &ldquo;la indisoluble unidad de la patria no puede ser puesta en cuesti&oacute;n&rdquo; o &ldquo;la Constituci&oacute;n impide cambiar nada&rdquo;, pasando por la afirmaci&oacute;n algo m&aacute;s jur&iacute;dica pero igualmente cerril de que &ldquo;est&aacute; prohibido consultar a la gente sobre si quiere seguir siendo parte de Espa&ntilde;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos son manifestaciones claras de una defensa del <em>statu</em> <em>quo</em> que reposa, en &uacute;ltima instancia, s&oacute;lo en la fuerza, &uacute;ltima garant&iacute;a de que en efecto se vaya a impedir cambiar nada, fuera o no sensato, est&eacute; la poblaci&oacute;n mayoritariamente por ese cambio no, simplemente <em>porque no</em>. Que &eacute;sta sea la fuerza de ciertos modos de razonar jur&iacute;dicamente, ejecutados por las instituciones estatales y su entramado legal es, ciertamente, mejor que si estuvi&eacute;ramos hablando de la fuerza de los tanques. Lo cual es un avance, sin duda. Pero obs&eacute;rvese que, en esencia, lo que justifica la aplicaci&oacute;n terca de reglas que se afirman intangibles por medio de jueces y dem&aacute;s es a la postre lo mismo que llevar&iacute;a a hacer lo propio con una intimaci&oacute;n a su cumplimiento algo m&aacute;s feroz. De hecho, as&iacute; se propone ya abiertamente por alg&uacute;n que otro entusiasta.
    </p><p class="article-text">
        El Derecho y la manera en que aplicamos las normas que nos hemos dado para regir la convivencia no tienen por qu&eacute; ser s&oacute;lo, ni siquiera en Espa&ntilde;a, veh&iacute;culo de imposici&oacute;n forzosa de reglas &ldquo;que son as&iacute; y punto&rdquo;. Al rev&eacute;s, es esencial que sean capaces de fomentar ciertos lazos que faciliten esa vida en com&uacute;n y, sobre todo, que articulen de la mejor manera posible las preferencias de quienes formamos parte de la sociedad para que, en general, &ldquo;nos convenga&rdquo; a casi todos seguir formando parte del grupo. Si no, mal asunto. Pero parece que nuestro r&eacute;gimen y el oficialismo prefieren no ser conscientes de ello. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por esta raz&oacute;n una de las m&aacute;s llamativas evoluciones que se han ido dando respecto del conflicto catal&aacute;n a lo largo de estos a&ntilde;os sea el hecho de que se produzca una comprensi&oacute;n mucho mayor de la necesidad de atender a estos elementos entre la comunidad jur&iacute;dica (a pesar de que nunca haya sido &eacute;sa en Espa&ntilde;a, precisamente, un ejemplo de colectivo revolucionario o revoltoso) de lo que es com&uacute;n en el debate p&uacute;blico y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        No es por ello extra&ntilde;o que la sensaci&oacute;n m&aacute;s o menos compartida que dej&oacute; la ya tristemente famosa sentencia del Tribunal Constitucional 31/2010 sobre el Estatut de Catalunya de 2006 entre las personas dedicadas al Derecho p&uacute;blico fuera muy mala, en contraste con las generalizadas alabanzas que recibi&oacute; de partidos pol&iacute;ticos en el poder y en la oposici&oacute;n y de casi todos los medios de comunicaci&oacute;n (as&iacute; como de las plumas de otros &aacute;mbitos que suelen opinar sobre asuntos p&uacute;blicos). 
    </p><p class="article-text">
        La sentencia, emanada de un &oacute;rgano inevitablemente pol&iacute;tico como es todo Tribunal Constitucional, pero que ha de actuar usando instrumentos jur&iacute;dicos, olvid&oacute; que el Derecho no puede ser s&oacute;lo un ordeno y mando de quien tiene la &uacute;ltima palabra (siendo cierto que quien la tiene, en nuestro sistema, y manda mucho por ello, es el propio Tribunal).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el Tribunal se permiti&oacute; agresiones gratuitas a importantes elementos del acervo emocional compartido y pactado parlamentariamente (desde meterse a censurar pre&aacute;mbulos a arramblar de repente con normas de protecci&oacute;n de la lengua catalana indiscutidas desde hace d&eacute;cadas, avaladas reiteradamente por el propio TC en el pasado y en absoluto problem&aacute;ticas, decisi&oacute;n que est&aacute; teniendo grave consecuencias pr&aacute;cticas) y adem&aacute;s envi&oacute; el mensaje de que a los ciudadanos catalanes lo que les tocaba era poco menos que obedecer y callar (por ejemplo, en todo lo atinente al reparto de competencias a pesar de que las reglas del art. 149 CE en teor&iacute;a ced&iacute;an un gran protagonismo a los Estatutos en la definici&oacute;n final del reparto, ahora convertido en letra muerta a expensas de que el TC rectifique y ampl&iacute;e cuando guste el &aacute;mbito de acci&oacute;n estatal). 
    </p><p class="article-text">
        Todo lo cual convert&iacute;a el texto en muy desagradable, pero sobre todo, como ha se&ntilde;alado casi todo el mundo que ha estudiado el texto, en muy desacertado jur&iacute;dicamente en una cuesti&oacute;n tan clave como sus manifestaciones sobre el reparto de competencias. Con el agravante, de consecuencias pol&iacute;ticas tremendas por discriminatorias, de que decenas de art&iacute;culos pr&aacute;cticamente id&eacute;nticos a los anulados para el caso catal&aacute;n siguen en vigor y nunca han sido cuestionados cuando han formado parte de Estatutos de otras regiones. Sin que, por cierto, ni la unidad de la patria ni la arquitectura constitucional de nuestro sistema, aparentemente, se hayan desmoronado por ello.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto as&iacute; no es desgraciadamente de extra&ntilde;ar, por muy suicida que sea, que iniciativas con un no desde&ntilde;able potencial legitimador del sistema institucional espa&ntilde;ol (para lograr que &ldquo;convenga m&aacute;s&rdquo; a los ciudadanos catalanes) como la consulta se desde&ntilde;en de plano con argumentos de una puerilidad t&eacute;cnica tal como &ldquo;la Constituci&oacute;n no lo permite&rdquo;. Pr&aacute;cticamente cualquier jurista que ha dado su opini&oacute;n ha manifestado que un recto entendimiento de la cuesti&oacute;n muestra, antes al contrario, que la Constituci&oacute;n, por supuesto (y menos mal que es as&iacute;), permite a los ciudadanos dar su opini&oacute;n sobre esta y otras muchas cosas. 
    </p><p class="article-text">
        No tiene sentido dar un listado de nombres, pero basta recordar las manifestaciones reiteradas en este sentido, desde hace tiempo, del antiguo presidente del Consejo de Estado (de nuevo, otra entidad poco revoltosa, conviene recordarlo). Simplemente har&iacute;a falta para poder consultar (y en esto es verdad que el r&eacute;gimen de 1978 es mucho m&aacute;s restrictivo de lo habitual en casi todos los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos) que el gobierno del Reino de Espa&ntilde;a lo autorice. Y ya est&aacute;. Hace muchos meses que este gobierno tiene sobre la mesa razones de peso para hacerlo, como es el hecho de que m&aacute;s de dos terceras partes de la sociedad catalana (seg&uacute;n todas las encuestas) y de sus representantes parlamentarios (seg&uacute;n los resultados electorales) lo pidan insistentemente.
    </p><p class="article-text">
        No estamos, pues, ante una negativa que tenga que ver con razones jur&iacute;dicas sino pol&iacute;ticas y, en definitiva, hay que constatar que lo que casi todo el mundo trata de vender a la ciudadan&iacute;a como un &ldquo;la Constituci&oacute;n no lo permite&rdquo; es, en realidad, como saben los que se dedican a esto, un &ldquo;no nos da la gana y a callar&rdquo;. Y es un desastre que no nos d&eacute; la gana (o, m&aacute;s bien, que no le d&eacute; la gana a nuestro gobierno) porque esa consulta tendr&iacute;a muchos efectos beneficiosos, adem&aacute;s de ser importante democr&aacute;ticamente para dar salida a las exigencias, amplias y democr&aacute;ticamente expresadas, de buena parte del parlamento catal&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        De nuevo llama la atenci&oacute;n en este punto c&oacute;mo diverge la intransigencia p&uacute;blica, pol&iacute;tica y medi&aacute;tica m&aacute;s o menos habitual con la opini&oacute;n de los juristas, que de forma cada vez m&aacute;s amplia (v&eacute;ase por ejemplo el reciente especial de la revista <em>El Cronista</em> sobre el tema, con participaci&oacute;n de muchos juristas catalanes y no catalanes por lo general nada sospechosos de separatistas) asumen no s&oacute;lo como posible sino como naturalmente deseable dentro del marco de valores propios a un Estado democr&aacute;tico y de Derecho que se realice la consulta.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, realizar la consulta tendr&iacute;a otro efecto muy positivo, pues obligar&iacute;a a reubicar el debate all&iacute; donde, si de verdad a alguien le interesa la unidad de Espa&ntilde;a e incluso si le preocupan cuestiones mucho m&aacute;s importantes que &eacute;sa como es determinar c&oacute;mo garantizar mejor el bienestar de quienes somos sus ciudadanos, deber&iacute;a estar: en c&oacute;mo empezar a plantear los numeros&iacute;simos cambios que hemos de hacer para que a los catalanes les convenga seguir siendo parte de Espa&ntilde;a. M&aacute;s que nada porque no pocas de las razones por las que a los catalanes este Estado les interesa y renta cada vez menos seguir haciendo camino con nosotros son muy parecidas a las que nos afectan a los dem&aacute;s (desprecios e insultos gratuitos al margen).
    </p><p class="article-text">
        El listado puede hacerse tan largo como se quiera: un dise&ntilde;o institucional p&eacute;simo (el modelo de gesti&oacute;n y utilidad pr&aacute;ctica del Tribunal de Cuentas y sus francachelas, por mencionar s&oacute;lo un ejemplo, no s&oacute;lo fastidian a los que viven en Catalu&ntilde;a), una recentralizaci&oacute;n galopante en beneficio de unas elites socioecon&oacute;micas cada vez m&aacute;s atrincheradas (&iquest;o es que s&oacute;lo a los catalanes les fastidia la vida un Estado que recorta en servicios b&aacute;sicos mientras sigue atendiendo privilegiadamente a ciertos <em>lobbys</em>), una manifiesta incapacidad para asumir la m&aacute;s m&iacute;nima porosidad democr&aacute;tica (que a todos los espa&ntilde;oles nos impide decidir nada, m&aacute;s all&aacute; de votar cada cierto tiempo, y as&iacute; nos hemos de tragar s&iacute; o s&iacute; desde el nuevo Borb&oacute;n a decretazos ejecutivos uno tras otro y a ritmo de mambo) o una manera de repartir el dinero de todos que no tiene ni pies de cabeza (y que, de nuevo, afecta a otros muchos, y s&eacute; de lo que hablo pues como valenciano vivo en un territorio que ha de aportar a la &ldquo;solidaridad territorial&rdquo; desde hace d&eacute;cadas parte de sus ingresos a pesar de tener un <em>PIB</em> <em>per c&aacute;pita</em> por debajo del 90% de la media nacional, situaci&oacute;n &uacute;nica en Europa, como recientemente han puesto de manifiesto sin posibilidad alguna de que sea cuestionada esta incre&iacute;ble anomal&iacute;a, los n&uacute;meros oficiales distribuidos por la propia Hacienda del Reino en forma de <em>balanzas fiscales</em>).
    </p><p class="article-text">
        Que los catalanes, ya que lo piden desde hace tiempo democr&aacute;tica y masivamente, puedan ser consultados, ayudar&iacute;a sin duda a que el &ldquo;derecho a decidir&rdquo; sobre estas y otras muchas cuestiones de todos los espa&ntilde;oles empezara a ser puesto tambi&eacute;n sobre el tapete, lo que ser&iacute;a, sin duda, muy bueno. Porque, no nos enga&ntilde;emos: esa consulta sobre la independencia catalana, cuando se d&eacute; (sea en la forma que sea), Espa&ntilde;a s&oacute;lo la podr&aacute; &ldquo;ganar&rdquo; trabaj&aacute;ndose una reforma muy profunda de todos estos (y algunos otros) modos de hacer. S&oacute;lo una Espa&ntilde;a mucho mejor que la actual, dado que la actual es un verdadero desastre, puede &ldquo;rentar&rdquo; a alguien que tenga otra opci&oacute;n a la mano m&iacute;nimamente s&oacute;lida e ilusionante.
    </p><p class="article-text">
        Hay que saber emplear, pues, la consulta catalana para iniciar una reforma en serio de muchos modos de hacer desgraciadamente totalmente asentados en nuestro pa&iacute;s. Desde la poca costumbre de tener en cuenta las opiniones de la ciudadan&iacute;a a c&oacute;mo ser&iacute;a posible una articulaci&oacute;n territorial que nos conviniera m&aacute;s a todos. En ambos sentidos, de nuevo, llama la atenci&oacute;n, y es un <em>leit-motiv</em> que vuelve a aparecer, la distancia entre acad&eacute;micos, universitarios, que llevan d&eacute;cadas con grandes consensos sobre las insuficiencias en ambos planos, y lo acomodado e intransigente del debate p&uacute;blico sobre estas cuestiones entre no juristas en este pa&iacute;s. Una prueba de la utilidad de la consulta para mejorar en este punto es que, incluso sin haberse concretado, ya ha logrado poner sobre el tapete propuestas de articulaci&oacute;n federal del dise&ntilde;o institucional espa&ntilde;ol coherentes con el dise&ntilde;o aparente del Estado de las Autonom&iacute;as como las que llevan dos d&eacute;cadas trabajando juristas como Eliseo Aja, generando grandes consensos entre los especialistas a estas alturas muy asentados y compartidos que, por fin, parecen empezar a ser atendidos fuera de esas esferas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, y m&aacute;s all&aacute; de razones del enorme peso jur&iacute;dico de la arriba mencionada &ldquo;no nos da la gana que vot&eacute;is&rdquo;, los espa&ntilde;oles hemos de empezar a asumir que pretender a estas alturas arreglar los problemas de convivencia dici&eacute;ndole a una mayor&iacute;a de la gente que se calle y que as&iacute; son las cosas &ldquo;porque lo pone en tu DNI&rdquo; no s&oacute;lo es una salvajada sino que, adem&aacute;s, ni va a funcionar para arreglar nada en las relaciones Espa&ntilde;a-Catalu&ntilde;a ni es bueno para todos los dem&aacute;s afortunados s&uacute;bditos del este Reino nuestro. Y tarde o temprano har&aacute; crisis.
    </p><p class="article-text">
        Una crisis que, por ello, afectar&aacute; no s&oacute;lo a los ciudadanos catalanes sino a todos los espa&ntilde;oles, que ser&iacute;amos tambi&eacute;n beneficiados de que empiece a cambiar de una vez esa manera de interpretar nuestro Derecho y nuestra Constituci&oacute;n como meros blindajes para evitar la participaci&oacute;n y la interferencia de la opini&oacute;n de la gente en la adopci&oacute;n de las decisiones &ldquo;que tocan&rdquo;, y que al parecer siempre han de ser muy conservadoras, por parte de los que se han arrogado el monopolio de tomarlas. Esa opini&oacute;n ciudadana es esencial que se traslade y sea tenida en cuenta para poder establecer mecanismos de convivencia que, mal que bien, nos hagan pensar a una mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n que este invento &ldquo;nos conviene&rdquo; globalmente, aunque puntualmente pueda dejarnos insatisfechos en esto o aquello. Es lo que pasa, sencillamente, en las democracias normales. Y que no pase aqu&iacute;, ver y leer las reacciones y los enroques del sistema, es algo que no s&oacute;lo para los catalanes es absolutamente desolador. Porque pone de manifiesto, por triste que sea, que no somos todav&iacute;a, y es duro reconocerlo, una democracia normal y homologable a lo que hay por ah&iacute; fuera.
    </p><p class="article-text">
        <em>Andr&eacute;s Boix Palop es profesor de Derecho administrativo en la Universitat de Val&egrave;ncia</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/consulta-intransigencia_129_4737698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2014 10:56:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La consulta y la intransigencia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Referéndum,Independencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las elecciones europeas de las crisis: giro a la izquierda y hundimiento del bipartidismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/elecciones-europeas-izquierda-hundimiento-bipartidismo_1_4839502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f74ee5ec-a20f-46c6-b340-228ccff7ef28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las elecciones europeas de las crisis: giro a la izquierda y hundimiento del bipartidismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No resulta extraño que se manifieste un rechazo  notable a los actores privilegiados del proyecto europeo</p></div><p class="article-text">
        Hace un tiempo, con motivo de <a href="https://www.academia.edu/7193511/LAS_ELECCIONES_EUROPEAS_DE_2009_EN_ESPANA_EL_COMIENZO_DE_LA_CRISIS_DEL_BIPARTIDISMO" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un an&aacute;lisis acad&eacute;mico de las elecciones europeas de 2009</a>, aventur&aacute;bamos que se detectaban factores de desgaste en los partidos mayoritarios que con la evoluci&oacute;n de la crisis, previsiblemente, ir&iacute;an a m&aacute;s. En realidad, no por causa de la crisis, sino de las crisis, en plural. Porque, desde hace ya cinco a&ntilde;os, lo que castiga a la ciudadan&iacute;a europea y a las propias instituciones de la Uni&oacute;n no es s&oacute;lo un problema econ&oacute;mico. Tambi&eacute;n lo es social, pol&iacute;tico e, incluso, de identidad.
    </p><p class="article-text">
        No resulta extra&ntilde;o, en consecuencia, que se manifieste un rechazo notable a los que son los actores privilegiados del proyecto europeo. Rechazo que se traduce en poca participaci&oacute;n (a falta de computar el voto en el extranjero, la participaci&oacute;n ha subido liger&iacute;simamente en Espa&ntilde;a respecto de las pobres cifras de 2009, en torno a un 45%), pero sobre todo en una expresi&oacute;n del voto que da la espalda a los grandes partidos.
    </p><p class="article-text">
        PP y PSOE, conjuntamente, han recibido menos de la mitad de los votos emitidos; algo que no se hab&iacute;a dado nunca en Espa&ntilde;a. Ya se produjo un peque&ntilde;o descenso en las Elecciones Europeas de 2009, cuando la suma de ambos alcanz&oacute; el 80,9% de los votos (unos resultados magn&iacute;ficos, en cualquier caso). Pero ahora hemos visto c&oacute;mo perd&iacute;an casi la mitad de sus votos. Es un mensaje pol&iacute;tico de primer orden, que sin embargo no es probable que sea atendido. Porque por muy audible e inequ&iacute;voco que sea no resulta (&iquest;todav&iacute;a?) lo suficientemente mayoritario. PP y PSOE, a fin de cuentas, llegan a ese 49% de los votos y siguen siendo -por muy magros que sean sus resultados- primer y segundo partido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: porcentaje de voto de los dos partidos mayoritarios en las Elecciones al Parlamento Europeo, 1987-2014</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El 26% de votos logrado por el PP est&aacute; sintom&aacute;ticamente pr&oacute;ximo a los resultados del partido conservador griego Nueva Democracia, que encabeza el gobierno de coalici&oacute;n en ese pa&iacute;s posterior a la ca&iacute;da del PASOK. Es un resultado que muy probablemente marca aquellos umbrales a partir de los cuales el voto conservador, sencillamente, se explica porque en ciertas clases sociales y profesionales la crisis econ&oacute;mica no se siente; o no se siente tanto.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, y las ca&iacute;das de la socialdemocracia en el resto de Europa y Espa&ntilde;a son buena prueba de ello, hay un evidente desgaste en el electorado de partidos como el PSOE. Debido quiz&aacute;s a que, en cambio, a estos votantes y sus entornos (por ejemplo, a sus hijos) no les va tan bien. La crisis econ&oacute;mica parece, pues, haber provocado un giro materialista, en todos los sentidos del t&eacute;rmino, del voto.
    </p><p class="article-text">
        Pero un giro materialista, en el contexto de crisis econ&oacute;mica que afecta cada vez a m&aacute;s gente y con mayor profundidad, implica tambi&eacute;n un giro a la izquierda muy importante. Y un desgaste considerable de los partidos conservadores, cuyas pol&iacute;ticas no est&aacute;n consiguiendo preservar el bienestar de esa mayor&iacute;a social. Este fen&oacute;meno puede verse con claridad en el siguiente gr&aacute;fico, en el que comparamos el porcentaje global de voto obtenido por los partidos de izquierda y derecha en todas las elecciones al Parlamento Europeo desde 1987.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: porcentajes electorales obtenidos por candidaturas ubicadas a la izquierda o la derecha del espectro ideol&oacute;gico en las Elecciones al Parlamento Europeo, 1987-2014</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        A efectos clarificadores, hemos integrado los votos de los partidos de centro (CDS, UPyD, C&rsquo;s) en la derecha. Se han incluido todas las candidaturas que obtuvieron un porcentaje de voto significativo (cercano al 1% o superior) y que puedan ubicarse en el eje izquierda-derecha (la inmensa mayor&iacute;a). Curiosamente, los resultados de 2014 son los que dejan fuera de este eje ideol&oacute;gico un porcentaje mayor de voto, en parte por el repunte del voto en blanco y en parte por la aparici&oacute;n, con una presencia al menos testimonial, de nuevos partidos dif&iacute;ciles de ubicar en esta escala (Partido X, Movimiento Red, PACMA).
    </p><p class="article-text">
        Los datos del gr&aacute;fico muestran el desplome del voto a la derecha, que obtiene su peor resultado desde 1989. Y adem&aacute;s, ese desplome se produce cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de haber logrado (en 2009) el mejor resultado de su historia. Se produce, naturalmente, por efecto de un desplome del voto al PP, que obtiene un p&eacute;simo resultado. El consuelo que le queda al PP es que sus votantes no huyeron en masa a otras opciones (el fracaso de Vox y los resultados modestos de UPyD y Ciudadanos as&iacute; lo atestiguan); su hegemon&iacute;a en el voto conservador contin&uacute;a siendo incontestable. Frente a ello, el PSOE tiene que lidiar no s&oacute;lo con el peor resultado de su historia, sino con la pujanza (relativa) de Izquierda Unida y, sobre todo, con la espectacular irrupci&oacute;n de Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el consuelo del PP en estas elecciones, fundamentado en su victoria (por m&iacute;nima que sea esta) y en la ausencia de oposici&oacute;n en su espacio electoral, tal vez haya de revisarse. La principal justificaci&oacute;n &ldquo;esperanzadora&rdquo; que ha aducido el PP de estos resultados ha sido (con su principal asesor electoral, el soci&oacute;logo Pedro Arriola) que su electorado se ha quedado en casa, pero que volver&aacute; a votar en 2015.
    </p><p class="article-text">
        Y, en efecto, es as&iacute;: puede que el electorado del PP se haya quedado en casa; pero es muy discutible que vuelva al redil tan f&aacute;cilmente. Porque, como indic&aacute;bamos m&aacute;s arriba, con el empobrecimiento de las clases medias y la degeneraci&oacute;n de las circunstancias econ&oacute;micas de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, el &ldquo;electorado natural&rdquo; del PP tiende a estrecharse.
    </p><p class="article-text">
        Junto a esa crisis econ&oacute;mica, hay tambi&eacute;n una crisis democr&aacute;tica y de legitimidad m&aacute;s o menos larvada, pero que aflora constantemente cuando se han de tomar decisiones, que est&aacute; teniendo un importante impacto ciudadano. Se ubica no s&oacute;lo en el &aacute;mbito nacional, sino de la Uni&oacute;n Europea, por cuanto la crisis de identidad ciudadana con la Uni&oacute;n es en estos momentos enorme.
    </p><p class="article-text">
        Resulta muy llamativo que, en este contexto, la reacci&oacute;n institucional y burocr&aacute;tica de las instituciones europeas sea seguir por el mismo camino. Un enroque jur&iacute;dico que tiene mucho que ver con cierta incapacidad para analizar la informaci&oacute;n obtenida en las elecciones y que se traduce en actuaciones cada vez m&aacute;s controladoras, m&aacute;s dirigistas y menos legitimadas democr&aacute;ticamente: Troika, Banco Central Europeo, etc. Al menos, si entendemos la legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica desde una perspectiva cl&aacute;sica. De modo que la crisis tambi&eacute;n ha llegado a este &aacute;mbito sin que haya visos de soluci&oacute;n o cambio institucionales. Porque para resolverla no es imprescindible votar. Pero eso tampoco significa que una cosa y la otra sean incompatibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop, Guillermo López García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/elecciones-europeas-izquierda-hundimiento-bipartidismo_1_4839502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2014 19:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las elecciones europeas de las crisis: giro a la izquierda y hundimiento del bipartidismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Elecciones Europeas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo han de traducirse los votos en eurodiputados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/traducirse-votos-eurodiputados_1_4869750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e81fe7b-14ba-4a63-a4c3-0fc9f8e9ab79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo han de traducirse los votos en eurodiputados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre democracia, elecciones y el Tribunal Constitucional alemán</p></div><p class="article-text">
        En las elecciones europeas que se est&aacute;n celebrando a lo largo de esta semana (en la mayor parte de pa&iacute;ses europeos, el domingo) se emplean diversos sistemas electorales para traducir los resultados derivados de los votos emitidos por los ciudadanos en un concreto reparto de eurodiputados entre los partidos en liza. Es &eacute;ste un tema, el del mejor sistema electoral para realizar esta conversi&oacute;n de votos a representantes, que en Espa&ntilde;a ha dado de qu&eacute; hablar en los &uacute;ltimos tiempos. Puede por ello ser interesante echar un vistazo a la decisi&oacute;n del <em>Bundesverfassungsgericht</em> (Tribunal Constitucional alem&aacute;n) de 26 de febrero de 2014 que anul&oacute; (por segunda vez) la ley electoral alemana que reg&iacute;a estas elecciones por entender el Tribunal que establec&iacute;a una regulaci&oacute;n incompatible con la idea de qu&eacute; ha de ser una democracia representativa, esto es, por no &ldquo;traducir&rdquo; de forma &oacute;ptima resultados en esca&ntilde;os (hay posibilidad de consultar en Internet no s&oacute;lo la <a href="https://www.bundesverfassungsgericht.de/entscheidungen/es20140226_2bve000213.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentencia &iacute;ntegra</a> sino tambi&eacute;n un <a href="https://www.bundesverfassungsgericht.de/pressemitteilungen/bvg14-014.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resumen de prensa</a> de la misma, <a href="https://www.bundesverfassungsgericht.de/en/press/bvg14-014en.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n disponible en ingl&eacute;s</a>, que aporta los principales argumentos del tribunal con cierto grado de detalle).
    </p><p class="article-text">
        La sentencia analiza la constitucionalidad de la previsi&oacute;n legal que establec&iacute;a, a efectos del reparto de esca&ntilde;os, que las listas que hubieran obtenido menos de un 3% de los votos no pod&iacute;an participar del mismo y se quedaban, por ello, sin representaci&oacute;n (la conocida como <em>Drei-Prozent-Sperrklausel</em>). Como consecuencia de ello, y dado que no ha habido tiempo material para enmendar la ley y sustituir esta previsi&oacute;n por otra (aunque, a la vista del juicio del Tribunal,  da la sensaci&oacute;n de que cualquier enmienda que pretendiera seguir manteniendo la <em>Sperrklausel</em>, aunque fuera con otro porcentaje, habr&iacute;a corrido igual suerte), los alemanes van a ir a votar con una ley electoral donde todas las listas, obtengan el porcentaje que obtengan, entrar&aacute;n en el reparto. Dado que Alemania elige a 96 eurodiputados, ello significa que partidos con apenas un 1% de los votos pueden obtener representaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por comparar con las recientes elecciones legislativas, donde obtuvieron diputados s&oacute;lo 4 formaciones (la coalici&oacute;n de partidos <em>CDU-CSU</em>, dem&oacute;crata-cristiana; el socialdem&oacute;crata <em>SPD</em>; los ecologistas de <em>Die Gr&uuml;nen</em>; y la izquierda respresentada por <em>Die Linke</em>) dado que la <em>Sperrklausel</em> que rige en esos comicios, del 5%, dej&oacute; fuera al resto de partidos, en estas elecciones las previsiones indican que obtendr&aacute;n al menos un eurodiputado, adem&aacute;s, el partido euroesc&eacute;ptico <em>Alternative f&uuml;r Deutschland</em> y los liberales del <em>FDP</em>, que quedaron ambos a las puertas del 5% en las pasadas elecciones; los libertarios agrupados en <em>Piraten</em>; el partido de extrema derecha <em>NPD</em> y la agrupaci&oacute;n de electores <em>Freie W&auml;hler</em>. Como puede comprobarse, un simple cambio de la norma electoral aparentemente nimio puede alterar, si no la composici&oacute;n global de la c&aacute;mara de manera relevante (pues las mayor&iacute;as siguen siendo las que son), s&iacute; la visualizaci&oacute;n de la homogeneidad o fragmentaci&oacute;n del cuerpo electoral y de las preferencias de los ciudadanos. Es un aspecto interesante y a tener en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala la sentencia del tribunal alem&aacute;n, no parece imprescindible, ni en el Derecho europeo ni en las soluciones que cada pa&iacute;s se ha ido dando, otorgar este grado de visibilidad a las preferencias de los ciudadanos. De hecho, el &uacute;nico caso donde se produce una situaci&oacute;n semejante, con una circunscripci&oacute;n &uacute;nica que reparte suficientes diputados para que, caso de que se haga sin poner barreras de entrada a partir de un porcentaje m&iacute;nimo de votos, aparezcan representados partidos relativamente peque&ntilde;os, es Espa&ntilde;a. Con 54 esca&ntilde;os a repartir, un 2% de los votos asegura la obtenci&oacute;n de un acta de eurodiputado. Sin duda, este hecho tiene mucho que ver con la diversidad de opciones que aspiran a entrar a formar parte de un juego pol&iacute;tico que habitualmente (o, al menos, hasta la fecha) han tenido vedado: las coaliciones Primavera Europea o Los Pueblos Deciden, partidos de nuevo cu&ntilde;o como VOX o Podemos, formaciones con cierta tradici&oacute;n pero hasta ahora no representadas como Ciutadans/Ciudadanos e incluso partidos de &aacute;mbito regional como ERC que pueden permitirse el lujo de acudir en solitario a los comicios porque es normal que obtengan, aun as&iacute;, suficientes votos en el global nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que haya quien considere, y de hecho hay quien as&iacute; se est&aacute; expresando, esencialmente desde los partidos mayoritarios, que esta excesiva dispersi&oacute;n es mala. Con todo, no est&aacute; mal no perder de vista que ese 2% de los votos puede equivaler a unos 300.000 votantes. Que el voto de varios cientos de miles de personas pueda tener traslaci&oacute;n institucional, si el n&uacute;mero de diputados a repartir lo permite, no parece, la verdad, descabellado. Y ello porque, m&aacute;s all&aacute; de lo que pueda pensarse sobre la bondad o conveniencia de que los ciudadanos podamos tener muchas alternativas viables de expresi&oacute;n pol&iacute;tica de nuestras preferencias, llegados a cierto punto, y una vez &eacute;stas ya se han concretado, la verdad es que un sistema que no d&eacute; traslaci&oacute;n a la voluntad de tanta gente, aunque &eacute;sta pueda considerarse testimonial o simb&oacute;lica, ser&iacute;a poco satisfactorio.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones interesantes de la sentencia del m&aacute;ximo int&eacute;rprete alem&aacute;n de la constitucionalidad es precisamente la importancia que da a esta idea de que las elecciones han de servir para dotar de visibilidad a las posiciones de los ciudadanos (a ser, posible, del mayor n&uacute;mero de ellos) y facilitar su adecuada transmisi&oacute;n institucional. Lo llamativo de la decisi&oacute;n es que este valor es juzgado tan importante que incluso pasa por delante de consideraciones pragm&aacute;ticas y de estabilidad que hist&oacute;ricamente han justificado restricciones y barreras tendentes a agrupar la representaci&oacute;n en los partidos mayoritarios, como la en este caso anulada, a fin de facilitar cierta estabilidad pol&iacute;tica. Recordemos, por ejemplo, que en la propia Rep&uacute;blica Federal de Alemania, tanto las elecciones en los distintos Estados federados (<em>L&auml;nder</em>) como las legislativas para elegir a los miembros del parlamento de la Federaci&oacute;n (<em>Bundestag</em>) mantienen l&iacute;mites de este tipo, y adem&aacute;s en cifras como el 5%, que son significativamente elevadas. &iquest;Puede considerarse que con las decisiones del Tribunal se empieza a avanzar en la idea de que &eacute;stas hayan de ser revisadas? &iquest;Podr&iacute;a tener que ver en este cierto viraje el problema surgido en las &uacute;ltimas elecciones, que dejaron fuera a opciones como las ya referidas <em>FDP</em> y <em>AfD</em>, con unos dos millones de votos cada una, provocando, adem&aacute;s, tras la Gran Coalici&oacute;n de gobierno <em>CDU-CSU-SPD</em> un problema de p&eacute;rdida de peso en el parlamento de las opciones no gubernamentales muy importante? Pues no necesariamente. El propio Tribunal se cuida muy mucho de aclarar que su decisi&oacute;n tiene que ver con la naturaleza y particular cariz de las Elecciones europeas, que en su argumentaci&oacute;n juzga muy severamente como poco relacionadas con las din&aacute;micas de gobierno en la Uni&oacute;n Europea y, por ello, ayunas de esa necesidad de buscar y forzar (o reforzar) mayor&iacute;as aptas para el gobierno que s&iacute; pueden ser requeridas en las leyes electorales destinadas a regular el funcionamiento de sistemas representantivos que efectivamente operen como soporte efectivo de las pol&iacute;ticas de un ejecutivo legitimado a su trav&eacute;s. En el fondo, analizando la sentencia, una conclusi&oacute;n que podr&iacute;a extraer un lector con ganas de incordiar es que para el Tribunal Constitucional alem&aacute;n las elecciones al Parlamento Europeo y sus funciones no son algo demasiado serio.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la sentencia revela tambi&eacute;n, aunque esto es una constante no circunscrita s&oacute;lo al Derecho electoral, el extraordinario activismo del <em>Bundesverfassungsgericht</em>, que anula por segunda vez por este mismo motivo la ley electoral alemana para las elecciones europeas. Es llamativo, y m&aacute;s desde una &oacute;ptica espa&ntilde;ola y a partir de la tradici&oacute;n muy deferente con el legislador de nuestro Tribunal Constitucional, contemplar a unos jueces enmendando la plana de este modo al legislador, indic&aacute;ndole que una <em>Sperrklausel</em> del 5% puede ser sensata en ciertas elecciones pero no en unas Europeas y, a continuaci&oacute;n, cuando el legislador acata la sentencia y modifica la ley rebaj&aacute;ndola al 3%, indicando que no, que tampoco esa barrera electoral es v&aacute;lida, que contin&uacute;a siendo excesiva. Un comportamiento as&iacute;, donde el Tribunal Constitucional sustituye al legislador a la hora de decidir la oportunidad de introducir tal o cual restricci&oacute;n, no a partir de mandatos constitucionales claros sino de consideraciones con base en principios que le llevan a ponderar si ha de primar la representatividad o la estabilidad, y si ese equilibrio ha de ser el mismo en cada proceso electoral, es dif&iacute;cil de imaginar en nuestro pa&iacute;s. Entre otras cosas, como es obvio, porque tampoco ha sido capaz nuestro Tribunal de dotarse de la <em>auctoritas</em> necesaria para poder adentrarse por esas v&iacute;as. Sin embargo, nada de ello quita para que este activismo judicial obligue a abrir interesantes reflexiones sobre las relaciones entre elecciones, democracia y jueces que tambi&eacute;n son trasladables a nuestro pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Boix Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/traducirse-votos-eurodiputados_1_4869750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 May 2014 19:20:04 +0000]]></pubDate>
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