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    <title><![CDATA[elDiario.es - Begoña Huertas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/begona_huertas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Begoña Huertas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Optimismo?, ¿qué optimismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/optimismo-optimismo_129_2116279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83a11ee4-1d70-46e7-aae9-8d320a402002_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué clase de sociedad es esta que considera un signo de optimismo el endeudamiento de las familias mientras recorta la inversión en servicios públicos?</p></div><p class="article-text">
        Leo en una noticia que las familias espa&ntilde;olas se sienten optimistas y vuelven a endeudarse para consumir m&aacute;s. La idea de unir optimismo y endeudamiento me resulta inquietante, por no decir perversa. La noticia destaca que es el clima de optimismo provocado por el supuesto fin de la crisis lo que hace que el sueldo a fin de mes no d&eacute; para pagar las compras por primera vez en diez a&ntilde;os. Y se supone que esto es una buena noticia. Desde luego es una buena noticia para la maquinaria puesta en marcha por las pol&iacute;ticas neoliberales, buena noticia para el plan predise&ntilde;ado por la dictadura del mercado. Junto a este dato, otro: Bruselas prev&eacute; que la inversi&oacute;n p&uacute;blica en Espa&ntilde;a siga en m&iacute;nimos, un 40% por debajo de la media de los &uacute;ltimos 23 a&ntilde;os. &iquest;Pues qu&eacute; pasa? Este gobierno, que no deja de congratularse por el fin de la crisis, &iquest;no es tan optimista como las familias?
    </p><p class="article-text">
        En su novela <em>El mar, el mar</em> Iris Murdoch explora, entre otros, el tema de la fatalidad. En un momento dado el protagonista afirma: &ldquo;Mi plan hab&iacute;a tenido un &eacute;xito tal que tambi&eacute;n yo estaba atrapado en &eacute;l&rdquo;. Igual que ese personaje, nuestras sociedades de consumo se ven atrapadas en su propio &eacute;xito. La l&oacute;gica del mercado s&oacute;lo atiende a razones monetarias, a beneficios econ&oacute;micos; el concepto de servicio p&uacute;blico, de bienestar ciudadano le es ajeno. 
    </p><p class="article-text">
        Al final, el destino no es m&aacute;s que la suma de las peque&ntilde;as decisiones del d&iacute;a a d&iacute;a. Uno va enred&aacute;ndose sin darse cuenta, tejiendo los hilos en una direcci&oacute;n o en otra y al final la red -la trampa-, confortable o no, est&aacute; ya hecha. El destino colectivo tambi&eacute;n se hace as&iacute; paso a paso. Y por ahora la direcci&oacute;n de esos pasos no parece muy halag&uuml;e&ntilde;a: Los recortes no se hacen en las partidas de defensa o en armamento, se hacen en investigaci&oacute;n, en escuelas y hospitales. No se invierte precisamente en lo m&aacute;s b&aacute;sico: educaci&oacute;n y sanidad. El plan se ve a la legua: que la gente se endeude no s&oacute;lo comprando lavadoras sino pagando estudios privados y seguros m&eacute;dicos. Ese dios-mercado que rige nuestras vidas nos obliga a transitar caminos que a fuerza de repetirse van trazando surcos de los que ser&aacute; muy dif&iacute;cil salir. Se consolida un sistema de explotaci&oacute;n y competencia generalizada, una crisis perpetua y un desastre medioambiental. Y en este contexto hablan de clima de optimismo, &iquest;qu&eacute; optimismo?
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que el discurso del emprendedor encubre el desempleo, el discurso del optimismo encubre el agotamiento y el estr&eacute;s, encubre la presi&oacute;n sobre el consumidor/ trabajador explotado. El plan ha sido un &eacute;xito, s&iacute;, y en &eacute;l estamos atrapados todos. Una sociedad donde el optimismo consista en la capacidad de endeudarse para adquirir servicios b&aacute;sicos no parece que albergue un futuro muy prometedor. Habr&iacute;a que construir un modelo de desarrollo social cuyo motor no fuera el estr&eacute;s de sus ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/optimismo-optimismo_129_2116279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 May 2018 18:19:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Optimismo?, ¿qué optimismo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Quiero un empleo, trabajo me sobra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/quiero-empleo-trabajo-sobra_129_2138405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7844ec3-282d-42a9-9d44-c26cbd0048db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo doméstico y de crianza no es ni siquiera precario, simplemente no es. Está invisibilizado como tantos otros asuntos que el patriarcado ha decidido que son estrictamente femeninos</p><p class="subtitle">La cultura de la violación también es la cultura de la explotación: la mujer como objeto de uso al servicio del hombre</p></div><p class="article-text">
        En la pasada manifestaci&oacute;n del 1 de mayo hab&iacute;a mujeres que llevaban pancartas con el lema &ldquo;Quiero un empleo, trabajo me sobra&rdquo;. Yo acababa de leer <em>El diario de Edith</em>, una novela de Patricia Highsmith en la que la protagonista se hace cargo de su extra&ntilde;o hijo inadaptado y cuida al t&iacute;o de su marido, enfermo y dependiente, mientras participa activamente en la comunidad, escribe art&iacute;culos pol&iacute;ticos para la prensa, modela esculturas, va a la compra, cocina, pone lavadoras, hace camas, limpia habitaciones y atiende el jard&iacute;n. Cuando su esposo la deja para irse con otra mujer la o&iacute;mos decir &ldquo;tendr&eacute; que buscar un empleo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Edith, a pesar de todas las actividades que realiza, no entrar&iacute;a en la categor&iacute;a de poblaci&oacute;n activa, como no entran las personas que trabajan &ldquo;dentro de casa&rdquo; sosteniendo familias y haciendo una labor sin la cual no ser&iacute;a posible ninguna otra. Por qu&eacute; se limita la noci&oacute;n de trabajo a la actividad remunerada con un salario ser&iacute;a una buena pregunta. Sin embargo, una pregunta a&uacute;n mejor es por qu&eacute; esa actividad no se paga. Hay una clara incongruencia -y no inocente- en el sistema: criar ni&ntilde;os parece ser no hacer nada pero no hacer nada (por ejemplo poner tu dinero en un sitio y esperar a que d&eacute; m&aacute;s dinero) s&iacute; constituye un trabajo. El trabajo dom&eacute;stico y de crianza no es ni siquiera precario, simplemente no es. Est&aacute; invisibilizado como tantos otros asuntos que el patriarcado ha decidido que son estrictamente femeninos. Pero seg&uacute;n el Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas ese trabajo se podr&iacute;a cuantificar por un valor monetario de unos 424.140 millones de euros, el 50% del PIB de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Este orden de cosas claramente beneficia al sistema capitalista y patriarcal: mano de obra gratis y mujeres dependientes, atrapadas y sin derechos (ni derecho a jubilaci&oacute;n, ni bajas por enfermedad, ni vacaciones). Para avanzar hacia la igualdad real de g&eacute;neros es necesario dar respuesta a esta situaci&oacute;n, porque el trabajo dom&eacute;stico es una trampa.
    </p><p class="article-text">
        La catedr&aacute;tica de sociolog&iacute;a Mar&iacute;a &Aacute;ngeles Dur&aacute;n, especialista en el tema, acaba de publicar el libro <em>La riqueza invisible del cuidado</em>, donde habla de lo que denomina &ldquo;el cuidatoriado&rdquo;, compuesto en un 90% de mujeres sin seguridad social y donde la pobreza, la dependencia y la marginalidad est&aacute;n garantizadas. Sin embargo, dice, &ldquo;es la clase social que sostiene el sistema&rdquo;. Al margen de la complejidad que requiere abordar la cuesti&oacute;n, hay dos cosas que parecen claras: que el trabajo dom&eacute;stico es necesario para la sociedad y deber&iacute;a remunerarse, y que no puede de ning&uacute;n modo recaer &uacute;nicamente en las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Si el estado actual de las cosas se ve como &ldquo;natural&rdquo; es por el peso de los estereotipos impuestos durante a&ntilde;os y a&ntilde;os: Esa imagen de la mujer como objeto de uso o proveedora de satisfacci&oacute;n para el hombre, subordinada a su bienestar -el esp&iacute;ritu maternal de sacrificio que no pide nada a cambio-. La cultura de la violaci&oacute;n tambi&eacute;n es la cultura de la explotaci&oacute;n: Se usa y abusa de algo que se considera inferior, algo que est&aacute; ah&iacute; para ser usado y abusado, ya sea el cuerpo o el tiempo de la mujer. Felizmente, el d&iacute;a del trabajador este a&ntilde;o tampoco ha podido permanecer ajeno al &iacute;mpetu de las reivindicaciones feministas, estamos hartas de que la maternidad nos cueste la carrera profesional, hartas de la brecha salarial y de la mental, de la dependencia econ&oacute;mica y de trabajar gratis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/quiero-empleo-trabajo-sobra_129_2138405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 May 2018 18:50:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Quiero un empleo, trabajo me sobra"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cuando dos más dos no hacen cuatro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cansados-formen_129_2162885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aff8920c-18cc-4757-83a1-228fcb76d14d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando dos más dos no hacen cuatro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre la necesidad de relacionar una cosa con otra, enlazar los “hits” del momento para que dejen de ser segmentos aislados ante los que reaccionar emocionalmente</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente parece que la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se moviera a golpe de &ldquo;hits&rdquo;, asuntos que cobran todo el protagonismo y se repiten como un estribillo pegadizo durante un breve per&iacute;odo de tiempo ocasionando rotundas opiniones a favor o en contra. Despu&eacute;s se olvidan y son sustituidos por otros. La sensaci&oacute;n de concentrar toda la atenci&oacute;n en un segmento aislado que pierde profundidad y sentido al carecer de contexto ser&iacute;a equiparable a mirar a trav&eacute;s de un largo tubo una cadena monta&ntilde;osa: La visi&oacute;n panor&aacute;mica sustituida por las peque&ntilde;as porciones de espacio que se obtienen al dirigir la mirada hacia un punto u otro. Cuando algo as&iacute; pasa en el discurso pol&iacute;tico, en el debate social, es problem&aacute;tico porque impide ver el conjunto, y s&oacute;lo viendo &eacute;ste quiz&aacute;s fuera posible trazar el perfil de la cordillera, levantar el mapa del territorio y decidir c&oacute;mo moverse en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que en las redes sociales se tiende a seguir &uacute;nicamente a quien piensa igual que nosotros, y que esto ocasiona una burbuja ideol&oacute;gica ficticia que reforzar&iacute;a esa visi&oacute;n parcial. Pero seguir a quienes piensan a la contra me parece igualmente improductivo. El tempo de las redes es inevitablemente el del &ldquo;hit&rdquo;. Por el contrario, la lectura de ciertos autores con quienes no compartimos &eacute;poca ni, por tanto, los estribillos del momento, a veces proporciona un est&iacute;mulo imposible de encontrar en el d&iacute;a a d&iacute;a. Esto me ha pasado ahora leyendo por primera vez a la fil&oacute;sofa francesa Simone Weil. Nada m&aacute;s lejos de m&iacute; que su misticismo cristiano y sin embargo ha sido estupendo encontrar una voz original, imaginativa e inteligente cuando lo que se lleva es ser c&iacute;nico o sentimental.
    </p><p class="article-text">
        La energ&iacute;a y la gravedad, la atenci&oacute;n extrema, son algunos de los temas de Weil, quien en un momento dado escribe: &ldquo;Las hojas y los frutos son un derroche de energ&iacute;a cuando lo &uacute;nico que se pretende es subir&rdquo;. La autora habla de la b&uacute;squeda de Dios pero la potencia de la imagen y su razonamiento me lleva a aplicarla a otras cosas, sobre todo me sirve para quitarme el tubo de delante y mirar la cordillera entera: Si aumentar la producci&oacute;n y el consumo -crecer y crecer- es el mantra de nuestra &eacute;poca, la ecolog&iacute;a, la preocupaci&oacute;n por el medio ambiente y por el resto de seres vivos ser&iacute;a algo contraproducente, un derroche de energ&iacute;a. Nuestras sociedades crecer&iacute;an y se desarrollar&iacute;an m&aacute;s si no atendieran a ciertas preocupaciones (contaminaci&oacute;n, explotaci&oacute;n, esclavitud) pero ser&iacute;a un suicidio (material y moral tambi&eacute;n), como lo ser&iacute;a para la madera prescindir del esfuerzo por dar hojas. El inter&eacute;s privado frente a la responsabilidad social. Aqu&iacute; el negocio.
    </p><p class="article-text">
        En el plano individual, la insistencia en ser el empresario de uno mismo, el mantra del t&uacute; puedes (sobre todo a costa de otros), ese af&aacute;n por crecer hacia arriba, por ascender (trepar) en la escala social propicia ignorar lo lateral (las hojas, las flores. Los compa&ntilde;eros, los principios). La competitividad frente a la cooperaci&oacute;n. Aqu&iacute; el m&aacute;ster.
    </p><p class="article-text">
        Relacionar una cosa con otra, enlazar los &ldquo;hits&rdquo; del momento para que dejen de ser segmentos aislados ante los que reaccionar emocionalmente. Descubrir entonces que la apuesta deber&iacute;a ser por el desarrollo horizontal. Densificar en lugar de alargar. Lo obvio es lo m&aacute;s dif&iacute;cil de ver a veces. Escribe Simone Weil:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dos y dos pueden seguir siendo dos y dos indefinidamente si el pensamiento no los re&uacute;ne para que para que formen cuatro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cansados-formen_129_2162885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Apr 2018 19:37:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando dos más dos no hacen cuatro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Periodismo,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El yo consumidor y consumido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/consumidor-consumido_129_2188791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3130cbfb-29db-452a-85a5-469dd9df74f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad estaría formada por una suma de individuos únicos que compiten por ver quién es el más único de todos. En la competencia, que se salve quien pueda: es la ley del mercado, también es la ley de la selva</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente he le&iacute;do dos libros muy interesantes en los que he encontrado algunos aspectos comunes significativos. Uno es la &ldquo;novela-ensayo&rdquo; de Bel&eacute;n Gopegui, <em>Qu&eacute;date este d&iacute;a y esta noche conmigo</em>, y el otro el &ldquo;ensayo-novela&rdquo; de Remedios Zafra, <em>El entusiasmo</em>. Los dos libros hablan de Internet y de las pol&iacute;ticas neoliberales, pero tambi&eacute;n tratan el tema de la identidad, pregunt&aacute;ndose cada uno a su manera qu&eacute; cosa es la conciencia y c&oacute;mo se construye eso que llamamos &ldquo;yo&rdquo;. En ambos casos se habla del individuo pero no desde el individualismo, y ambos textos encaran la complejidad de lo que somos y de lo que nos rodea, se hacen preguntas y nos llevan a los lectores a hacernos preguntas.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, eso que llamamos &ldquo;yo&rdquo; no es un lujo, todos tenemos uno. La introspecci&oacute;n, la capacidad de reflexi&oacute;n, ese bucle de la conciencia que nos permite mirarnos a nosotros mismos ya es otra cosa, y necesita tiempo libre, por ejemplo, como insiste Zafra, algo que tampoco deber&iacute;a ser un lujo sino un derecho. Lo que est&aacute; claro es que no existe un &uacute;nico &ldquo;yo&rdquo; esencial e inamovible. La identidad es una construcci&oacute;n cambiante y resultado de la suma de muchos factores. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino somos una narraci&oacute;n como recuerda Gopegui.
    </p><p class="article-text">
        Creo que uno de los mayores problemas es que el discurso neoliberal ha conseguido apropiarse de la idea del yo y reducirla a su conveniencia. Se impone la idea de un yo- marca, un yo- producto construido, compactado y etiquetado a gusto del mercado. Se insiste en aislar a ese producto por su car&aacute;cter &uacute;nico, cada yo debe destacarse entre todos los otros y venderse bien(por supuesto tambi&eacute;n debe satisfacer sus deseos, presumiblemente &uacute;nicos, comprando a su vez lo que se le indique). En definitiva, un yo que se consuma y que consuma. La sociedad estar&iacute;a formada por esta suma de individuos &uacute;nicos que compiten por ver qui&eacute;n es el m&aacute;s &uacute;nico de todos. En la competencia que se salve quien pueda: es la ley del mercado, tambi&eacute;n es la ley de la selva.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as le&iacute; en la prensa que de cara a las elecciones uno de los partidos m&aacute;s favorecidos por las encuestas preparaba a sus miembros. Por un segundo (lo que tard&oacute; en abrirse la noticia en la pantalla) me imagin&eacute; a las personas recibiendo formaci&oacute;n para ocupar cargos p&uacute;blicos: indicaciones sobre c&oacute;mo hacer las cosas, informaci&oacute;n sobre obligaciones, papeleos o conductas espec&iacute;ficas, en fin, prepar&aacute;ndose para hacer un trabajo que no hab&iacute;an hecho nunca. Enseguida entend&iacute; que se trataba de formarlos casi como vendedores, para convencer a los votantes. Era un cursillo acelerado de publicidad. Cada uno de ellos deb&iacute;a presentarse como una persona &uacute;nica y de una pieza, la mejor opci&oacute;n entre otras, lista para ser elegida como lo ser&iacute;a un producto en las baldas del supermercado. El mejor arma de la publicidad son las emociones y en efecto Remedios Zafra destaca c&oacute;mo la velocidad a la que nos vemos obligados a vivir refuerza ese aspecto emocional de las personas impidiendo el ejercicio de la conciencia. Por eso insiste en su ensayo en la necesidad de espacios en blanco, espacios que rompan la inercia de la hiperactividad. Qu&eacute; otra cosa es el di&aacute;logo de los dos protagonistas de la novela de Bel&eacute;n Gopegui sino uno de esos momentos.
    </p><p class="article-text">
        Pensando en esos momentos de no hacer nada en los que uno se pregunta precisamente qu&eacute; est&aacute; haciendo con su vida recuerdo ahora los versos de Cesare Pavese: &ldquo;La ciudad nos permite subir la cabeza para pensar/ y bien sabe que despu&eacute;s la bajamos&rdquo;. Cuando bajamos la cabeza es cuando asumimos limitarnos a ser el yo-marca, el producto listo para consumo de la maquinaria del mercado. Quiz&aacute;s eso es lo que dice esa pintada en la pared: &ldquo;Cuidado conmigo que no soy yo&rdquo;, que eso que veis es un producto etiquetado funcional para la venta. Recuerdo los versos de Pavese y me niego a que el &ldquo;yo&rdquo; se lo apropie la l&oacute;gica de mercado. Como tambi&eacute;n me niego a que se lo apropie la autoayuda o la pol&iacute;tica emocional. Y quiz&aacute;s porque cuando se habla de todo esto es imposible no recurrir a la literatura, no puedo dejar de traer aqu&iacute; a otra escritora, Patricia Highsmith, y terminar con la pregunta que se hac&iacute;a en una de sus novelas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de si una persona crea su propia personalidad y sus propios valores desde dentro de s&iacute; misma, o si ella y sus valores son la creaci&oacute;n de la sociedad que la rodea&rdquo; (<em>El temblor de la falsificaci&oacute;n</em>).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/consumidor-consumido_129_2188791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Apr 2018 20:20:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El yo consumidor y consumido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los dos cerebros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cerebros_129_2207210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08174dba-54b6-4402-bcff-c18837a7e51d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nos movemos a golpe de impulsos, en modo automático, las respuestas siempre serán superficiales o condicionadas por el poder</p><p class="subtitle">La hiperactividad con la que vivimos propicia el modo automático, porque el cerebro necesita una pausa, aunque sea mínima, para darle una segunda vuelta a la respuesta</p></div><p class="article-text">
        Asociamos el cerebro con el pensamiento razonado y no necesariamente es as&iacute;. El cerebro humano tambi&eacute;n tiene un modo instintivo de funcionar, necesario para la supervivencia. En su libro <em>Pensar r&aacute;pido, pensar despacio</em>, el psic&oacute;logo y Premio Nobel de econom&iacute;a Daniel Kahneman analiza esta dicotom&iacute;a. Entre sus muchos ejemplos propone este sencillo problema para que el lector resuelva de modo intuitivo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un bate y una pelota juntos cuestan 1,10 euros.
    </p><p class="article-text">
        El bate cuesta un euro m&aacute;s que la pelota.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto cuesta la pelota?&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Un n&uacute;mero nos viene enseguida a la mente y suele ser el equivocado: 10 c&eacute;ntimos. Si el lector ha llegado a la respuesta correcta, seguramente ha sido despu&eacute;s de pasar por la soluci&oacute;n err&oacute;nea y rechazarla. Kahneman distingue, m&aacute;s que dos maneras de pensar, dos sistemas, casi dos cerebros. El sistema 1 realizar&iacute;a evaluaciones b&aacute;sicas y rutinarias; es r&aacute;pido, autom&aacute;tico y emocional. El sistema 2 es m&aacute;s lento, deliberativo, l&oacute;gico, y requiere esfuerzo y concentraci&oacute;n. En la vida hay situaciones que requieren del sistema 2 y otras que ser&iacute;a imposible llevar a cabo sin el sistema 1.
    </p><p class="article-text">
        La publicidad, y la pol&iacute;tica, siempre se han aprovechado de esa respuesta instintiva del sistema 1, pero &uacute;ltimamente la tecnolog&iacute;a permite llevar ese aprovechamiento hasta sus &uacute;ltimas consecuencias. Lo hemos visto con las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas que han utilizado informaci&oacute;n personalizada de los perfiles de los usuarios de Facebook para insertar anuncios a medida y conseguir de ese modo las respuestas autom&aacute;ticas deseadas. En este terreno de la manipulaci&oacute;n psicol&oacute;gica, un partido podr&iacute;a poner un mensaje prometiendo una cosa a un grupo de votantes y otra diferente dirigida a otro grupo. Como afirmaba el presidente de la compa&ntilde;&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Cambridge-Analytica-CEO-Alexander-Nix_0_752075980.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cambridge Analytica</a>, especializada en este asunto, &ldquo;Si conoces la personalidad del elector, puedes ajustar mucho m&aacute;s tus mensajes y multiplicar el impacto&rdquo;. Desde luego, pero si la democracia consiste en que la gente oiga todas las ideas, debata, y tome sus propias decisiones, nos vamos alejando a pasos agigantados de ella.
    </p><p class="article-text">
        La hiperactividad con la que vivimos propicia el modo autom&aacute;tico, porque el sistema 2 necesita una pausa, aunque sea m&iacute;nima, para darle una segunda vuelta a la respuesta err&oacute;nea. Por ejemplo, el inter&eacute;s del gobierno para justificar el aumento del gasto en defensa pasa por <a href="https://www.eldiario.es/politica/Defensa-subvencionar-organismos-Fuerzas-Armadas_0_751725807.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumentar la sensaci&oacute;n de peligro</a> entre la ciudadan&iacute;a. El foco puesto en la emigraci&oacute;n y el terrorismo opera sobre el pensamiento autom&aacute;tico sin darle una segunda vuelta a los aut&eacute;nticos problemas con los que nos enfrentamos d&iacute;a a d&iacute;a, segunda vuelta que podr&iacute;a conducirnos a otro tipo de respuesta: Porque &iquest;y si en lugar de reprimir a los manteros apelando al caos, al delito, a la sensaci&oacute;n de alboroto, se les dieran papeles y permisos para que cotizaran contribuyendo al fondo com&uacute;n? &iquest;A qui&eacute;n conviene que ante el paro una persona que malviva, no s&eacute;, de la pensi&oacute;n de su madre, piense sin embargo que los mayores problemas son los gastos de la administraci&oacute;n o el nacionalismo catal&aacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Una de las principales funciones del cerebro &ldquo;lento&rdquo; es observar y controlar los pensamientos sugeridos por el &ldquo;r&aacute;pido&rdquo; en un proceso de correcci&oacute;n esencial. Si nos movemos a impulsos, en modo autom&aacute;tico, con una pol&iacute;tica emocional, con un periodismo emocional, la respuesta siempre ser&aacute; superficial y responder&aacute; a la conveniencia de los que puedan manipularlas o a los reflejos aprendidos. Ya no es ninguna novedad enterarse de que las empresas multinacionales se est&aacute;n gastando ingentes cantidades de dinero para ama&ntilde;ar el proceso pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto son necesarios momentos de pausa, de inactividad, de reflexi&oacute;n conjunta o solitaria. Me gusta mucho una imagen que utiliza la ensayista Remedios Zafra cuando dice que necesitamos espacios en blanco, como en los puzzles m&oacute;viles, donde si puedes desplazar las piezas es precisamente porque falta una, porque hay un hueco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cerebros_129_2207210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Mar 2018 20:17:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los dos cerebros]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A dos semanas de la huelga feminista me encontré esto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/xxx_129_2783985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f1e8596-5e24-4a7e-a8ee-f7976979cb68_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En cuatro de las cinco publicaciones todas las firmas eran hombres</p><p class="subtitle">Muchos no se dan cuenta que ser feminista exige un esfuerzo. El pensamiento dominante actúa como un plano inclinado. La pelota no se va a parar sola.</p></div><p class="article-text">
        Estaba haciendo limpieza de papeles cuando me encontr&eacute; la revista Five, su portada actu&oacute; como la magdalena proustiana en mi memoria y sin pensarlo la abr&iacute; por la p&aacute;gina del &iacute;ndice (el sumario puede verse <a href="http://www.jotdown.es/content/sumarioFIVE.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). En efecto, el malestar volvi&oacute; intacto: en cuatro de las publicaciones que re&uacute;ne la revista todos los art&iacute;culos est&aacute;n firmados por hombres. Todos. &iquest;Casualidad? Obviamente, no. Cinco a&ntilde;os atr&aacute;s este hecho no levant&oacute; ninguna pol&eacute;mica ni debate, creo que tampoco ninguna menci&oacute;n significativa. Algo, y algo bueno, ha pasado el &uacute;ltimo a&ntilde;o para que en este momento no se abordara con la misma indiferencia.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente la obra de Marcel Proust arremete contra el adormecimiento de la costumbre, que nos impide ver lo que tenemos delante de los ojos o nos hace percibirlo de una manera tan superficial que, sin m&aacute;s miramientos, lo encajamos en una frase hecha o en un clich&eacute; que se acepta sin cuestionarlo. La escritura de Proust opera en sentido inverso: lo que se mira es el paisaje cotidiano de siempre, pero se ve diferente porque se observa con otros ojos. En este sentido, estos d&iacute;as, cuando muchos hombres preguntan qu&eacute; pueden hacer ante la huelga feminista, yo les dir&iacute;a que sencillamente abran los ojos a la manera proustiana. Habitan un espacio p&uacute;blico que discrimina a las mujeres, y como no sufren esta discriminaci&oacute;n y no les supone perjuicio ninguno es f&aacute;cil acostumbrarse a ello hasta el punto de no verla. Y es que si uno puede acostumbrarse a la oscuridad o a un mal olor, c&oacute;mo no va a acostumbrarse a algo que encima le beneficia, o al menos no le perjudica.
    </p><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo circulan en los medios estad&iacute;sticas de distintos &aacute;mbitos donde el porcentaje de mujeres se asemeja o supera al de hombres (en las facultades, en los escalafones m&aacute;s bajos de una empresa) mientras que, en los niveles superiores de esos mismos &aacute;mbitos los porcentajes dan un vuelco. Es el llamado techo de cristal, nada nuevo. Pero tan de cristal y transparente es el techo que se olvida que est&aacute; ah&iacute;, sobre todo a aquellos que no chocan con &eacute;l y lo atraviesan limpiamente. En el terreno de la literatura es obvio: las c&aacute;tedras, los puestos de honor, la autoridad del c&aacute;non, los premios, los conferenciantes, los cr&iacute;ticos y las firmas en los medios son mayoritariamente hombres (mientras que las estudiantes de filolog&iacute;a, las lectoras y asistentes a actos son mayoritariamente mujeres). Cuando se&ntilde;alas esta anomal&iacute;a te llaman pesada, o te dan la raz&oacute;n y te piden que cambies de tema, esto cuando no te acusan de tener un pensamiento retorcido o una actitud victimista.
    </p><p class="article-text">
        La inercia propicia que la discriminaci&oacute;n contin&uacute;e. Cuando los hombres dicen que son feministas no s&eacute; si se dan cuenta de que serlo requiere un esfuerzo. Un esfuerzo mental para contrarrestar la costumbre de valorar m&aacute;s el trabajo masculino y autom&aacute;ticamente investirle de mayor autoridad. Sobre el papel somos todos iguales y en eso es f&aacute;cil que estemos de acuerdo, pero sin esfuerzo la tendencia juega a favor del pensamiento dominante y as&iacute; seguimos igual ahora que hace un siglo. No hace falta dar un empujoncito a una pelota que cae rodando por una cuesta. Si no la paras no se detiene.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva no se trata solo de sexo, se trata de abuso de poder, por eso en todos los &aacute;mbitos donde hay dinero o prestigio se ven esos porcentajes absurdos, como si la mujer fuera un tercio de la sociedad o una d&eacute;cima parte. Claro que hab&iacute;a muchas mujeres que hubieran podido escribir en esa revista, yo misma colaboraba junto a otras compa&ntilde;eras en una de las publicaciones. A veces a las mujeres no es que se nos juzgue y se nos juzgue mal, es que ni siquiera nos ven. La invisibilidad y el ninguneo es tambi&eacute;n una forma de violencia, aunque sea involuntaria.
    </p><p class="article-text">
        #MeToo #HaciaLaHuelgaFeminista
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/xxx_129_2783985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Feb 2018 21:07:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A dos semanas de la huelga feminista me encontré esto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Huelga feminista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ética y mercado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/etica-mercado_129_2801510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f73e061c-5c83-4f9e-bc12-9c9ebc1749b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta sociedad donde comprar lo que a uno se le antoje es entendido como un derecho, decir que no se puede satisfacer un deseo -teniendo dinero para pagarlo- parece poco menos que una herejía</p></div><p class="article-text">
        Veo en el peri&oacute;dico una charla patrocinada por un banco en la que se llama a educar a los ni&ntilde;os en la idea de que pueden conseguir todo lo que quieran. Escucho en la radio el eslogan de un anuncio de seguros que afirma &ldquo;No puedes no tenerlo todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el ser humano, la etapa del narcisismo infantil consiste en creerse omnipotente, por eso despu&eacute;s descubrir las propias limitaciones produce verg&uuml;enza y enfado. Pero precisamente ese reconocimiento de los l&iacute;mites es condici&oacute;n necesaria para alcanzar la madurez. La educaci&oacute;n, en contra del contenido patrocinado por el banco, consiste en gran medida en ense&ntilde;ar lo que no se puede. El ensalzamiento de la prepotencia humana en la publicidad no es inocente, porque sumado a la sobreestimulaci&oacute;n del deseo consumista refuerza y lleva al l&iacute;mite el sistema capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo del &uacute;ltimo reportaje de Jordi &Eacute;vole que mostraba, esta vez en el &aacute;mbito de la industria c&aacute;rnica, el problema de los productos de bajo coste elaborados por mano de obra barata, volvemos a preguntarnos hasta d&oacute;nde es l&iacute;cita la libertad de mercado para responder a supuestas demandas de los consumidores. En el reportaje vimos trabajadores explotados como en otras ocasiones los hab&iacute;amos visto en la industria textil, pero en este caso al horror se a&ntilde;ad&iacute;a otro horror porque lo que se manejaba no eran telas ni tintes sino seres vivos.
    </p><p class="article-text">
        En el debate que provoc&oacute; su emisi&oacute;n, no tard&oacute; en aparecer el enfoque neoliberal que hace pasar por derechos leg&iacute;timos lo que no son sino deseos individuales. As&iacute;, muchas personas afirmaron estar a favor de esas naves industriales... ya que de otro modo no podr&iacute;amos comer carne, o no todos, o no tanta. Y aqu&iacute; es donde retomo la idea del primer p&aacute;rrafo porque, en efecto, a lo mejor es que no podemos comer todos tanta carne ni tan barata. A lo mejor esa producci&oacute;n masiva es insostenible para el planeta adem&aacute;s de suponer una tortura para los animales. Quiz&aacute;s tenemos que reconocer que tenemos un problema en lugar de actuar con esa prepotencia de &ldquo;si quiero, puedo, y puedo todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que en esta sociedad donde comprar lo que a uno se le antoje es entendido como un derecho, decir que no se puede satisfacer un deseo -teniendo dinero para pagarlo- parece poco menos que una herej&iacute;a. Todo es susceptible de convertirse en mercanc&iacute;a. Si quieres ser padre o madre ah&iacute; tienes los vientres de alquiler. Si tienes fallos renales seguro que hay quien te pueda vender un ri&ntilde;&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; no iba a poder permitirse este mercado si hay oferta y demanda?
    </p><p class="article-text">
        Pues porque hay cosas que no se pueden hacer por el bien de todos, por el bien del planeta, por sentido com&uacute;n. Porque es necesario contraponer un m&iacute;nimo de principios &eacute;ticos frente a la l&oacute;gica del mercado. Que la ganader&iacute;a industrial abarata el precio de algunos productos c&aacute;rnicos est&aacute; claro. Lo mismo que los abarata la mano de obra semiesclava. Pero las naves masivas con animales inmovilizados sin ver la luz del sol son una tortura y las condiciones de los trabajadores son inaceptables. En la balanza de pros y contras, de beneficios y costes, de sacrificios humanos, sociales y ambientales, no salen las cuentas. Es hora de salir de esa etapa infantil narcisista que propicia nuestro sistema y reconocer limitaciones. No vamos a poder tener todo lo que queramos, o lo tendremos a costa de cargarnos el planeta y el resto de seres vivos con el que lo compartimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/etica-mercado_129_2801510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Feb 2018 19:50:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ética y mercado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mercados,Consumo,Derechos laborales,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retroceso social progresa adecuadamente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pasa-gente_129_2823412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62789197-e6f9-467e-8ba5-eb69f966bafb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El expresidente valenciano Francisco Camps"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se habla de la desconexión entre las élites progresistas y su electorado, pero la desconexión esencial es la del electorado en general con lo público. Se mira lo político como si todo sucediera por designio divino y no por decisión ciudadana</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, siguiendo las nuevas declaraciones en el juicio a la trama G&uuml;rtel, resulta dif&iacute;cil entender c&oacute;mo no estamos todos en la calle, en huelga indefinida, pidiendo el endurecimiento de las penas para <a href="http://www.eldiario.es/cv/empresarios-financiaron-PP-adjudicaciones-publicas_0_731426898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corruptos y corruptores</a> y la dimisi&oacute;n de un presidente del gobierno de un partido que se ha financiado ilegalmente. Se habla de la desconexi&oacute;n entre las &eacute;lites progresistas y su electorado, pero a m&iacute; me parece que la desconexi&oacute;n es la del electorado en general con lo pol&iacute;tico, con lo p&uacute;blico, y adem&aacute;s es algo que propicia el sistema, un enfoque neoliberal de la sociedad que prima los criterios de rentabilidad empresarial sobre el inter&eacute;s social.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace unos d&iacute;as escuch&eacute; hablar de Inverfest, lo primero que pens&eacute; es que se trataba de una feria de inversores, un congreso en torno a la inversi&oacute;n. Resulta que es un festival musical de invierno. Me parece significativo, un signo del esp&iacute;ritu de nuestro tiempo, relacionar el lexema &ldquo;inver&rdquo; con el campo sem&aacute;ntico de las finanzas en lugar de con la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Con ocasi&oacute;n de su actuaci&oacute;n en el marco de ese festival varios peri&oacute;dicos entrevistaron a Los chichos y, aunque obviamente sus respuestas no son muestras conclusivas de nada -como tampoco lo es mi an&eacute;cdota con el t&eacute;rmino Inverfest-, s&iacute; pueden ayudar a se&ntilde;alar ciertas tendencias, inclinaciones, en fin, maneras de enfrentarse al momento que nos toca vivir. Del batiburrillo de sus respuestas se puede sacar en claro dos o tres ideas muy simples: que todos los pol&iacute;ticos son igual de malos, que las clases sociales existen porque de todo tiene que haber en la vi&ntilde;a del se&ntilde;or y que necesitamos una figura de autoridad -padre, dios, jefe, dirigente- que nos cuide, nos proteja y se haga cargo de todo. <a href="https://www.elespanol.com/cultura/musica/20180120/chichos-no-creemos-podemos-dios/278473236_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;No creemos en Podemos. Creemos en Dios&rdquo;</a>, dec&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as fui a hacerme unos an&aacute;lisis a un hospital p&uacute;blico y ante una cola impresionante y unas condiciones de espera tercermundistas (de pie a lo largo de un pasillo con goteras en el techo) se escucharon algunas quejas, pero eran quejas que se dirig&iacute;an hacia una instancia superior abstracta e imprecisa, un poder lejano como el dios de Los chichos. Nadie mencion&oacute; -ni siquiera en voz baja- la palabra recortes, ni sanidad p&uacute;blica, ni siquiera se dijeron siglas pol&iacute;ticas. Se alud&iacute;a a un &ldquo;ellos&rdquo; difuso en frases como &ldquo;nos tienen aqu&iacute; de pie&rdquo;, &ldquo;estar&aacute;n en obras&rdquo;, &ldquo;deber&iacute;an tal&rdquo; o &ldquo;no pueden cual&rdquo;. Que el malestar se dirigiera a un ente inconcreto implicaba tambi&eacute;n que nosotros, los sufridores, no ten&iacute;amos nada que ver en la disposici&oacute;n de las cosas. Ese no sentirse implicado, ese mirar lo que hay como si todo sucediera por designio divino y no por decisi&oacute;n ciudadana. Ah&iacute; est&aacute; la desconexi&oacute;n. El sentir lo p&uacute;blico como algo ajeno es consecuencia de una falta de cultura pol&iacute;tica en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres se le a&ntilde;ade otra brecha, la que separa a economistas, pol&iacute;ticos, analistas o gente concienciada de una masa desentendida de lo social, ignorante de lo p&uacute;blico. Este fin de semana el telediario de La1 no mencion&oacute; nada sobre el juicio de la trama Gurtel pero dedic&oacute; unos buenos minutos a hablar de los peregrinos invernales del camino de Santiago. A este paso tendremos un grupo restringido de gente muy formada que habla un lenguaje t&eacute;cnico frente al grueso de la poblaci&oacute;n bombardeada por el simplismo de los medios y los esl&oacute;ganes vac&iacute;os de pura propaganda.
    </p><p class="article-text">
        De manera que el principal problema no es, como algunos han se&ntilde;alado estos d&iacute;as, que los dirigentes de izquierdas -a los que se les ha tildado de &eacute;lite ensimismada y narcisista- hayan ido a la universidad, el problema b&aacute;sicamente es un sistema que propicia que el grueso de la poblaci&oacute;n permanezca desinformada, simple, polarizada, acostumbrada a no pensar y a esl&oacute;ganes sencillos, a que la dirijan. Tambi&eacute;n, s&iacute;, a dejarse llevar por el esp&iacute;ritu del tiempo y entender <em>inversi&oacute;n</em> donde dice <em>invierno</em>. Leer el mundo en t&eacute;rminos de productividad y olvidar el componente social.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, &iquest;por qu&eacute; no nos tiramos a la calle?, &iquest;qu&eacute; le pasa a la gente? Pues a la gente principalmente le pasa lo que al p&uacute;blico en un espect&aacute;culo de magia, que no ve el truco porque les hacen mirar hacia otra parte sin que se den cuenta. &iquest;No lo acaba de decir una vez m&aacute;s Mariano Rajoy? &ldquo;El PP pide mirar al futuro&rdquo;. As&iacute; no vemos el presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pasa-gente_129_2823412.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jan 2018 20:18:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El retroceso social progresa adecuadamente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ecosistema financiero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ecosistema-financiero_129_2943398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db650508-b769-4fb6-bcbb-7aab59765bba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dirección en la que fluye el dinero se me apareció tan clara como el ciclo del agua que viaja del mar a las nubes. Solo que ésta regresa luego en forma de río y en nuestro caso no regresa nada. Los que dicen que la riqueza se redistribuye son como los que afirmaban que la tierra era plana</p><p class="subtitle">¿Qué fue de las propuestas para regular el sector? ¿Qué fue de la tasa Tobin?</p><p class="subtitle">Cabe la posibilidad de un mercado regulado. Y de una banca pública. Aunque no se quiera hacer, la posibilidad existe</p></div><p class="article-text">
        Un amigo se quejaba el otro d&iacute;a en las redes sociales de haber ido a hacer un ingreso en efectivo en su propia cuenta y de que el banco le hab&iacute;a querido cobrar por la operaci&oacute;n. Los comentarios se llenaron enseguida de personas que contaban atropellos parecidos y se desat&oacute;, como no pod&iacute;a ser de otro modo, la indignaci&oacute;n contra el abuso de los bancos. &iquest;Qu&eacute; pasa con los bancos? &iquest;Por qu&eacute; parece que te est&eacute;n haciendo un favor guardando tu dinero, cuando eres t&uacute; quien est&aacute;s confiando en ellos por dejarlo ah&iacute;? Lo cierto es que tu dinero desaparece como objeto tuyo en cuanto lo sueltas. Entra a formar parte de una entelequia de productos dentro de la industria financiera. As&iacute; que m&aacute;s bien eres t&uacute; quien deb&iacute;as pedir toda garant&iacute;a y sin embargo es el banco el que te interroga como si ya de entrada fueras un delincuente. Recuerdo la escena de Mary Poppins en la que los ni&ntilde;os iban a visitar a su padre al banco donde trabajaba y una vez all&iacute; el director intentaba convencer al m&aacute;s peque&ntilde;o de que depositara su penique en una cuenta. El ni&ntilde;o se negaba y en un descuido el hombre le arrebataba la moneda, por lo que el peque&ntilde;o se pon&iacute;a a gritar &ldquo;devu&eacute;lvame mi dinero&rdquo;. Al o&iacute;r ese grito cund&iacute;a el p&aacute;nico entre los clientes y todos corr&iacute;an a sacar sus ahorros. El banco no contaba con suficiente liquidez y se hund&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No nos est&aacute;n haciendo un favor. El servicio se paga con creces. Yo misma hace poco recib&iacute; un cargo por mantenimiento de cuenta que me pareci&oacute; desproporcionado, y haciendo cola junto a otros damnificados en la sucursal del barrio me qued&eacute; pensando c&oacute;mo sumaba cada peque&ntilde;a tajada que nos sacan a los que menos tenemos y c&oacute;mo todo junto suma un beneficio espectacular. De pronto la direcci&oacute;n en la que fluye el dinero se me apareci&oacute; tan clara como el ciclo del agua que viaja del mar a las nubes. Solo que &eacute;sta regresa luego en forma de r&iacute;o y en nuestro caso no regresa nada. Los que dicen que la riqueza se redistribuye son como los que afirmaban que la tierra era plana.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as se est&aacute; llevando a cabo la comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n sobre la crisis financiera. &iquest;Qu&eacute; fue de las propuestas para regular el sector? &iquest;Qu&eacute; fue de la tasa Tobin? Ya puestos, &iquest;qu&eacute; fue del proyecto Transform! Europe, que pretend&iacute;a constituir una alternativa social al modelo econ&oacute;mico vigente? Gravar las operaciones especulativas con un impuesto lleva debati&eacute;ndose en Bruselas desde hace a&ntilde;os sin mayores resultados. Al parecer s&oacute;lo Francia aplica la denominada tasa Tobin desde 2013 y el a&ntilde;o pasado aument&oacute; el cobro a las transacciones financieras de 0,2 a un 0,3 %. Mientras tanto, aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, y en 2018, resulta que la &ldquo;apuesta estrella&rdquo; del PSOE es... un impuesto a la banca y a las transacciones financieras. Unidos Podemos recuerda que ya llev&oacute; esa iniciativa en el programa electoral, cosa que es cierta. Como lo es que ya en febrero de 2008 lo propuso Izquierda Unida. Y ya puestos, antes lo hab&iacute;an sugerido los movimientos antiglobalizaci&oacute;n. Lo que ocurre es que no tiene mucha importancia qui&eacute;n lo dijera antes si el caso es que no se ha hecho -&iquest;ni se har&aacute;?- nada.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima revista de este diario aparece una entrevista al premio Nobel de econom&iacute;a&nbsp;Joseph Stiglitz en la que &eacute;ste vuelve a cargar contra la desregularizaci&oacute;n del sector financiero. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo es posible que la globalizaci&oacute;n sea mala para los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo y mala tambi&eacute;n para los pa&iacute;ses desarrollados?&rdquo;, se pregunta. Y la respuesta que da es sencilla: &ldquo;porque la definieron las corporaciones para ellas mismas&rdquo;. Efectivamente todo esto no est&aacute; al margen del sistema, es el sistema. Por eso puede permitirse la chuler&iacute;a Rodrigo Rato cuando dice: &ldquo;&iquest;Eso es un saqueo? No. Eso es el mercado, amigo&rdquo;. Y tiene raz&oacute;n. Aunque se le olvid&oacute; el adjetivo, es el libre mercado. Porque tambi&eacute;n cabe la posibilidad de un mercado regulado. Y de una banca p&uacute;blica. Aunque no se quiera hacer, la posibilidad existe.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ecosistema-financiero_129_2943398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jan 2018 20:04:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ecosistema financiero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sísifo y el ciclo del consumo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sisifo-ciclo-consumo_129_2978781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f0a5df9-464f-4a16-8cce-4e1fb38f73c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vender es el combustible que mantiene en marcha la maquinaria neoliberal y lo peor es cuando lo hace a ritmo de desfile militar, con invariable paso firme y prietas filas</p><p class="subtitle">Es el ciclo del consumo en el que vamos consumiéndonos. Un ciclo que desgasta la creatividad del ser humano y que a la larga es insostenible para el planeta.</p></div><p class="article-text">
        Cuando hace unos a&ntilde;os la explosi&oacute;n de una plataforma de la compa&ntilde;&iacute;a petrol&iacute;fera BP en el golfo de M&eacute;xico ocasion&oacute; una de las mayores cat&aacute;strofes medioambientales del planeta, una marca de calzado puso a la venta una l&iacute;nea de zapatos que simulaban estar manchados de petr&oacute;leo. Que parte de los beneficios de esa colecci&oacute;n fueran a destinarse a la recuperaci&oacute;n de la fauna del lugar era lo de menos, el vertido de toneladas de crudo flu&iacute;a &ldquo;con naturalidad&rdquo; desde el desgraciado mar hasta los bolsillos del emprendimiento neoliberal. Hoy, con el desempleo ya asumido como cat&aacute;strofe natural y continuada, veo que se ofertan camisetas con el slogan &ldquo;Unemployed&rdquo;. Otras, m&aacute;s chistosas a&uacute;n, afirman bajo la imagen de un oso: &ldquo;En paro hasta primavera&rdquo;, y al margen a&ntilde;aden como claim de refuerzo: &ldquo;un oso en paro que se queda hibernando hasta la primavera o hasta que acabe la crisis. Regalo ideal para invierno, primavera y verano y oto&ntilde;o tambi&eacute;n, porqu&eacute; no&rdquo;. El poder del capitalismo es venderte incluso la ruina que ocasiona.
    </p><p class="article-text">
        Vender es el combustible que mantiene en marcha la maquinaria, y lo peor es cuando lo hace a ritmo de desfile militar, con invariable paso firme y prietas filas: Navidad, San Valent&iacute;n, carnavales, ya es primavera, d&iacute;a del padre, d&iacute;a de la madre, ya est&aacute; aqu&iacute; el verano, vuelta al cole, Halloween, Navidad, San Valent&iacute;n, carnavales, ya es primavera... &iquest;Es el ciclo de la naturaleza? No, es el ciclo del consumo en el que vamos consumi&eacute;ndonos. Un ciclo que desgasta la creatividad del ser humano y que a la larga es insostenible para el planeta. Un ciclo un tanto obsceno, adem&aacute;s, si se tiene en cuenta que casi 13 millones de espa&ntilde;oles se encuentran al borde del umbral de la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Claro que a m&iacute; tambi&eacute;n me gusta recibir y hacer regalos, y disfruto si puedo comprarme un vestido nuevo o ir de tiendas. No soy ninguna asceta m&iacute;stica. Estoy hablando de un consumismo ciego, de un absurdo calendario marcado por las compras. Como S&iacute;sifos del siglo XXI, trabajamos -subimos la monta&ntilde;a- para realizar la compra preceptiva -la piedra en lo alto- pero, sorpresa, es un instante de felicidad y la piedra cae. Hay que empezar de nuevo. Albert Camus observaba que si cada vez que S&iacute;sifo subiera la piedra lo hiciera con la esperanza de que &eacute;sta permaneciera arriba no habr&iacute;a tragedia. La tragedia derivaba de la certeza de conocer la inutilidad de su empe&ntilde;o. Pero Camus iba m&aacute;s all&aacute;: parad&oacute;jicamente, esa certeza, esa conciencia de lo absurdo era lo que pod&iacute;a salvarle, haci&eacute;ndole superior a su destino.
    </p><p class="article-text">
        En fin, en nuestras particulares subidas y bajadas de monta&ntilde;a (trabajar/consumir, trabajar/consumir, etc) tambi&eacute;n la clarividencia puede ser, adem&aacute;s de un tormento, una victoria. Reconocer que uno est&aacute; ciego (como los dioses dejaron a S&iacute;sifo) no le ayuda a ver, pero al menos puede darse cuenta de que tiene un problema en los ojos. La idea de trabajo en un sistema concebido de esta forma pierde todo su sentido de realizaci&oacute;n y no es m&aacute;s que una actividad alienante agotadora de burros moviendo la rueda de molino con un &uacute;nico fin, la compra absurda e innecesaria en el momento en que la maquinaria nos lo ordene. Leo que Espa&ntilde;a, uno de los pa&iacute;ses con m&aacute;s desempleo de Europa, es sin embargo el que m&aacute;s gasta durante estas fiestas navide&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Conclu&iacute;a Camus sobre S&iacute;sifo: &ldquo;proletario de los dioses, impotente y rebelde, conoce toda la amplitud de su miserable condici&oacute;n: en ella piensa durante el descenso&rdquo;. No s&eacute; hasta qu&eacute; punto nosotros pensamos en ello. Pero no estar&iacute;a mal descender estos d&iacute;as la monta&ntilde;a poniendo en perspectiva el tan cacareado aumento del <a href="http://www.publico.es/tremending/2017/12/27/twitter-el-hilo-de-eduardo-garzon-explicando-por-que-la-subida-del-salario-minimo-firmada-por-rajoy-tiene-trampa-y-es-insuficiente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salario m&iacute;nimo</a> por parte de M. Rajoy, una medida que tiene trampa y es claramente insuficiente como ha se&ntilde;alado el economista Eduardo Garz&oacute;n. Tal vez pensar un poco en ello nos ayudara a pasar del ciclo del absurdo a la rebeld&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sisifo-ciclo-consumo_129_2978781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Dec 2017 19:44:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sísifo y el ciclo del consumo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La renta básica y la prueba de la felicidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/renta-basica-prueba-felicidad_129_2999977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/442f8fe7-87af-42a5-a231-9f4ffd5cc18d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mundo no es que falten recursos o que no haya riqueza para todos, lo que falta es dilucidar nuevas reglas que establezcan nuevas relaciones</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as el mundo del ajedrez se conmocion&oacute; ante la aplastante victoria de <a href="https://elpais.com/elpais/2017/12/07/ciencia/1512667534_598950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AlphaZero</a>, la nueva inteligencia artificial creada por la empresa DeepMind de Google, sobre el hasta entonces mejor programa, Stockfish. Lo asombroso era el hecho de que a AlphaZero tan solo se le hab&iacute;an dado las reglas del juego y ella misma se hab&iacute;a ense&ntilde;ado a jugar en tan solo unas pocas horas. Ni teor&iacute;a de aperturas, ni finales de partidas, nada de bases de datos; la m&aacute;quina, programada con la habilidad de aprender, aprendi&oacute; jugando contra s&iacute; misma. M&aacute;s all&aacute; del terreno ajedrec&iacute;stico, se abren un sinf&iacute;n de posibilidades para muchos otros campos. En el futuro no solo se automatizar&aacute;n los trabajos m&aacute;s rutinarios y b&aacute;sicos sino tambi&eacute;n algunos de los m&aacute;s cualificados. Y esto ocurrir&aacute; en un mundo donde ya de entrada no hay empleo para todos.
    </p><p class="article-text">
        Todos los lunes, pero este especialmente tras los d&iacute;as festivos del puente, las redes sociales se llenan de l&aacute;grimas y angustias, poniendo una vez m&aacute;s en evidencia la cantidad de gente que, aunque afortunada por tener un trabajo pagado, sufre este como un castigo necesario. En un libro apasionante, <em>El diario de un hombre decepcionado</em>, su autor, W. N. P. Barbellion, hace gala de una fuerte vocaci&oacute;n como naturalista y capacidad para la investigaci&oacute;n que se ven frustradas al tener que aceptar un empleo rutinario. En una entrada del a&ntilde;o 1915 el joven amargado habla de &ldquo;la prueba de la felicidad&rdquo;, que consistir&iacute;a en no saber en qu&eacute; d&iacute;a de la semana se vive: &ldquo;El hombre desgraciado lo tiene en cuenta incluso cuando duerme. Ser tan alegre y sonrosado en lunes como en s&aacute;bado, en el desayuno y en la cena, es lo que hace de un hombre un marido ideal&rdquo;. Un siglo despu&eacute;s, sustituyendo &ldquo;marido&rdquo; por &ldquo;persona&rdquo;, podr&iacute;amos decir lo mismo sin mover una coma.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto as&iacute; la renta b&aacute;sica es un asunto que tiene que estar, que est&aacute;, sobre la mesa. Se ha estrenado estos d&iacute;as el documental <a href="https://www.filmin.es/pelicula/renta-basica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Free Lunch Society</a>, del austriaco Christian Tod, que se pregunta qu&eacute; pasar&iacute;a si cada uno de los ciudadanos de un pa&iacute;s dispusieran, por el mero hecho de serlo, de un dinero que les permitiera vivir con las necesidades b&aacute;sicas cubiertas. Varios estudios e investigaciones que se han hecho al respecto concluyen que, a diferencia de lo que pudiera pensarse, la gran mayor&iacute;a seguir&iacute;a manteniendo su puesto de trabajo, quiz&aacute;s algunos reduciendo la jornada. Lo que es seguro es que los empresarios acostumbrados hasta ahora a hacer caja gracias a la explotaci&oacute;n o al trabajo semiesclavo se quedar&iacute;an sin su poderosa arma de chantaje. Tambi&eacute;n se destaca el efecto dinamizador sobre el consumo y la inversi&oacute;n productiva.
    </p><p class="article-text">
        El multimillonario G&ouml;tz Werner, que aparece en la pel&iacute;cula, hace una reflexi&oacute;n muy interesante sobre lo que supondr&iacute;a desligar la idea de trabajo de la de salario. &iquest;Trabajar&iacute;a con m&aacute;s empe&ntilde;o Angela Merkel en sus relaciones diplom&aacute;ticas con otros pa&iacute;ses si cobrara m&aacute;s?, se pregunta. Y es que pensamos en el dinero o el &eacute;xito como &uacute;nicas categor&iacute;as asociadas al trabajo cuando no siempre son, a la hora de la verdad, las determinantes. Al ajedrecista indio Vishy Anand &uacute;ltimamente le preguntan con insistencia cu&aacute;ndo se va a retirar, dados sus no muy halag&uuml;e&ntilde;os &uacute;ltimos resultados. Su respuesta: &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; tiene que ver... Si me gusta jugar, pues juego... Qu&eacute; tienen que ver mis resultados con mi deseo de jugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comentando la proeza de Alphazero, el excampe&oacute;n mundial Gari Kasparov destacaba las maravillosas implicaciones que se derivan del hecho de que una m&aacute;quina sea capaz de establecer reglas que los humanos no han sido capaces de detectar. En efecto, es en ese salto de m&aacute;quina como mera receptora de datos a m&aacute;quina con capacidad para crearlos donde est&aacute; lo m&aacute;s interesante. En el mundo no es que falten recursos o que no haya riqueza para todos, lo que falta es dilucidar nuevas reglas que establezcan nuevas relaciones. La capacidad de aprender es despu&eacute;s de todo lo que hasta ahora ha distinguido al ser humano.
    </p><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos no est&aacute;n para prometer la felicidad pero s&iacute; para establecer las mejores condiciones posibles para que cada uno de los ciudadanos la encuentre. La felicidad no reside en la ausencia de dolor -estar tumbado mano sobre mano d&iacute;a tras d&iacute;a- sino en la actividad productiva satisfactoria, y cada persona tendr&aacute; una manera distinta de realizarse a trav&eacute;s de una ocupaci&oacute;n u otra. El documental <em>Free Lunch Society </em>termina con una breve escena de <em>Star Treck</em> en la que unos humanos le preguntan al capit&aacute;n Jean-Luc Picard qu&eacute; hacer en un mundo con todas las necesidades materiales cubiertas. D&oacute;nde est&aacute; el reto, preguntan, desorientados. -El reto, Sr. Hoffmanhaus, es mejorarse a uno mismo, crecer -responde Picard-. Disfr&uacute;telo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/renta-basica-prueba-felicidad_129_2999977.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Dec 2017 21:21:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La renta básica y la prueba de la felicidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Algo a lo que agarrarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agarrarse_129_3028030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/516ac33b-38cc-4c3c-885c-3584fcd61e9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El momento político que vivimos tiene mucho de caída libre. Vemos pasar las cosas ante nuestros ojos a una velocidad que las deforma. Más nos vale, como sociedad, encontrar ramas sólidas a las que agarrarnos.</p></div><p class="article-text">
        Caer debe ser uno de los miedos m&aacute;s comunes del ser humano. &iquest;A qui&eacute;n no le ha despertado de golpe alguna vez la sensaci&oacute;n de haberse precipitado al vac&iacute;o? Quiz&aacute;s tenga algo que ver con un recuerdo traum&aacute;tico de la experiencia de la gravedad por parte del beb&eacute;. El caso es que la imagen de la ca&iacute;da forma parte de los iconos de nuestro tiempo, desde la silueta de James Stewart cayendo de una torre en <em>V&eacute;rtigo</em> de Hitchcock hasta la secuencia que acompa&ntilde;aba los t&iacute;tulos de cr&eacute;dito de <em>Mad men</em>.
    </p><p class="article-text">
        En las monta&ntilde;as de Brasil existe un sapo del tama&ntilde;o de un sello de correos que, ante la amenaza de un depredador, se lanza voluntariamente al vac&iacute;o. En su ca&iacute;da abre las manitas -que son adhesivas- confiando en sujetarse a cualquier cosa s&oacute;lida que encuentre al paso: una hoja, una rama, un saliente de la roca.
    </p><p class="article-text">
        El momento pol&iacute;tico que vivimos tiene mucho de ca&iacute;da libre. Igual que el mini-sapo mientras cae, vemos pasar las cosas ante nuestros ojos a una velocidad que las deforma. Tambi&eacute;n como el sapito uno extiende las manos para agarrarse a lo que puede: a su familia o a la literatura, a sus amigos o al gimnasio, a un trabajo decente o a cualquier ocupaci&oacute;n precaria. Sin embargo, a diferencia de otros animales, las personas vivimos en sociedad y como sociedad caemos al vac&iacute;o en grupo. Las ramas a las que agarrarnos deber&iacute;an ser por tanto las m&aacute;s b&aacute;sicas y fuertes, las que puedan sostenernos a todos, las que establezcan los principios de una sociedad m&aacute;s igualitaria y justa.
    </p><p class="article-text">
        Casi todas estaremos de acuerdo en que una de esas ramas esenciales ser&iacute;a la de la sanidad p&uacute;blica. El sistema de asistencia m&eacute;dica en Espa&ntilde;a tuvo un desarrollo envidiable y s&oacute;lo desde esa excelencia se explica que, a pesar de los continuos recortes del Partido Popular, todav&iacute;a siga en pie. O casi. Esta semana escuch&aacute;bamos a un sanitario del hospital La Paz de la Comunidad de Madrid decir que la situaci&oacute;n hab&iacute;a llegado a un punto insostenible: &ldquo;Yo me traigo el tensi&oacute;metro de casa. Cada vez que esto sale en los medios contratan a unos cuantos para ver si nos callamos&rdquo;. La falta de personal y de material no son asuntos puntuales sino los problemas estructurales de un sector que se est&aacute; desmantelando. Contratar cuatro auxiliares de enfermer&iacute;a durante un par de semanas no soluciona nada.
    </p><p class="article-text">
        Otra rama esencial ser&iacute;a precisamente esa, la del empleo y la justicia social. La Uni&oacute;n Europea ha se&ntilde;alado que Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses con mayor desigualdad econ&oacute;mica solo detr&aacute;s de Lituania y Bulgaria. Sin embargo aqu&iacute; continuamos escuchando discursos vac&iacute;os, pura ret&oacute;rica sobre que la mejor forma de luchar contra la exclusi&oacute;n es crear puestos de trabajo. Lo ser&iacute;a, si fuera cierto. Pero esos puestos de trabajo no se crean nunca o son empleos precarios. Un 13% de trabajadores en nuestro pa&iacute;s son pobres. Propuestas como la renta b&aacute;sica, o/y la reducci&oacute;n de jornada, o/y el reconocimiento del trabajo dom&eacute;stico se estrellan contra la apat&iacute;a de quien no quiere cambiar nada. Solo mirar el gesto cansino de <a href="http://www.eldiario.es/economia/Hacienda-impacto-economico-prepara-impuestos_0_712879179.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Nadal</a>, Secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, diciendo que cualquier ley de ingresos m&iacute;nimos ser&iacute;a inasumible en t&eacute;rminos de d&eacute;ficit y deuda transmite esa desgana. Ya sabemos que el trabajo del PP va en otro sentido, y que por ello en lugar de subir los impuestos a las rentas m&aacute;s altas anuncian rebajas fiscales. Lo peor es cuando se recurre a otro tipo de excusas, como por ejemplo decir que esas iniciativas pondr&iacute;an en peligro la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n. La inversi&oacute;n en educaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; inversi&oacute;n? (La escuela p&uacute;blica, descuidada, tambi&eacute;n se cae a pedazos. El I+D sigue disminuyendo, tambi&eacute;n en ca&iacute;da libre).
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n, m&aacute;s que otra rama, deber&iacute;a ser el tronco de todo esto. Educaci&oacute;n en el sentido m&aacute;s amplio: educar en la igualdad real entre mujeres y hombres, es decir, en feminismo, atacar de ra&iacute;z la corrupci&oacute;n y el odio al diferente. Educaci&oacute;n tambi&eacute;n en el cuidado del medioambiente, porque a este paso no quedar&aacute;n ni &aacute;rboles ni ramas reales que sostengan la vida en este planeta. No vivimos en una sociedad id&iacute;lica y tampoco puede decirse que la vida sea un camino de rosas. Por eso, seamos realistas: la estrategia de la ranita es amortiguar el golpe, no evitarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agarrarse_129_3028030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2017 20:09:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Algo a lo que agarrarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Sanidad,Energía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La imagen en movimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/imagen-movimiento_129_3059559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48c7f52c-b0a6-4b5b-b7bc-105356b08f22_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre la necesidad de poner en relación unas ideas con otras para proyectar la película de futuro</p></div><p class="article-text">
        En 1878 el fot&oacute;grafo Eadweard Muybridge realiz&oacute; la conocida serie de fotograf&iacute;as de un caballo al galope para resolver una apuesta. La cuesti&oacute;n que estaba en juego era si en alg&uacute;n momento de la carrera el animal ten&iacute;a las cuatro patas en el aire o siempre manten&iacute;a alguna en contacto con el suelo. Hoy las veinticuatro im&aacute;genes que tom&oacute; con una m&iacute;nima separaci&oacute;n de tiempo y espacio conforman &ldquo;El caballo en movimiento&rdquo;, que se conoce como una de las primeras pel&iacute;culas del mundo. Sin embargo esa concepci&oacute;n cinematogr&aacute;fica del conjunto de capturas es posterior a Muybridge, ser&iacute;an los hermanos Lumiere, diez a&ntilde;os despu&eacute;s, quienes ostentaran el t&iacute;tulo de inventores del cine.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el otro d&iacute;a alguien record&oacute; esta circunstancia no pude evitar llevarla al terreno pol&iacute;tico, en el que me parece que prestamos atenci&oacute;n alternativamente a varias fotograf&iacute;as/noticias pero pocas veces las unimos todas para obtener una visi&oacute;n de conjunto en movimiento. Por ejemplo algunas instant&aacute;neas de estos &uacute;ltimos d&iacute;as:
    </p><p class="article-text">
        Foto 1. La catedral y la Giralda de Sevilla. Ambos inmuebles fueron inmatriculados por la Iglesia cat&oacute;lica en 2010 por treinta euros. Gracias a su explotaci&oacute;n tur&iacute;stica obtienen m&aacute;s de nueve millones de euros al a&ntilde;o. Se mantienen con dinero p&uacute;blico, pero los beneficios que reportan van &uacute;nicamente a la iglesia.
    </p><p class="article-text">
        Foto 2. Conversaci&oacute;n entre Eduardo Zaplana e Ignacio Gonz&aacute;lez. Salen a la luz m&aacute;s grabaciones que evidencian la corrupci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, las avenencias y tejemanejes entre ciertos pol&iacute;ticos y empresarios que utilizan la pol&iacute;tica como negocio. La caja B del Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Foto 3. El aumento de la pobreza, el paro y la precariedad laboral son ya una foto fija. Casi parece algo asumido sobre lo que no se espera grandes cambios. Un estado de bienestar que se deteriora es la triste imagen a la que nos vamos acostumbrando.
    </p><p class="article-text">
        Foto 4. Manifestaci&oacute;n masiva en Catalunya. Protestas ciudadanas contra la inusitada represi&oacute;n y el encarcelamiento de sus gobernantes. Sobre la mesa est&aacute; replantear el modelo de Estado. Contra esa demanda de adaptar la Constituci&oacute;n a los nuevos tiempos la reacci&oacute;n conservadora no se ha hecho esperar.
    </p><p class="article-text">
        La secuencia en movimiento de estos fotogramas podr&iacute;a dar lugar a una escena desoladora. &iquest;Qu&eacute; pel&iacute;cula resultar&iacute;a de combinar estas tomas? &iquest;La de un empresario-pol&iacute;tico corrupto que tras abandonar la iglesia despu&eacute;s de que dios absuelva sus pecados pateara (violara, asesinara) a una indigente que al quejarse fuera de inmediato detenida por las fuerzas del orden? Una pel&iacute;cula deprimente. Quiz&aacute;s exagero. &iquest;Exagero?
    </p><p class="article-text">
        Cuando en Inglaterra el propio Partido Laborista filtr&oacute; el manifiesto de Jeremy Corbyn pensando que, por radical, le destruir&iacute;a, result&oacute; que casi le hizo ganar. A la gente le gust&oacute; porque era una propuesta, porque vieron la pel&iacute;cula entera.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, en Barcelona, Naomi Klein habl&oacute; de la necesidad de construir un proyecto. Si a cada una de estas instant&aacute;neas que he enumerado se le contrapone una propuesta y todas se pusieran una detr&aacute;s de otra quiz&aacute;s obtendr&iacute;amos un programa atractivo de sociedad futura. Sin embargo a menudo las vemos como piezas sueltas, desgajadas del todo y sin conexi&oacute;n entre s&iacute;. Nos volcamos a hablar del tema de la semana y luego este se olvida, o no se pone en relaci&oacute;n con el de la semana anterior.
    </p><p class="article-text">
        Atascarnos en cada uno de los fotogramas es pensar a corto plazo y perder el sentido de conjunto, la posibilidad de ver el movimiento. En ese par&oacute;n de pol&eacute;micas que no se resuelven, como si fueran rollos de pel&iacute;cula enredados, me parece que llevamos ya mucho tiempo. A ver si descubrimos de una vez el cine.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/imagen-movimiento_129_3059559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Nov 2017 19:36:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La imagen en movimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movimientos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El truco (¿Por qué nos engaña el Gobierno?)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/truco_129_3090047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2228ad74-dbba-47f7-9216-1766d37004a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras consumimos noticias como si fueran pipas, entretenidos con el espectáculo, el Gobierno volverá a reducir por tercer año consecutivo la partida del PIB destinada a Sanidad y Educación</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno se dispone estos d&iacute;as a tramitar los presupuestos para el a&ntilde;o que viene, presupuestos que, afirman, dar&aacute;n estabilidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica al pa&iacute;s. Cualquiera con un poco de esp&iacute;ritu cr&iacute;tico tendr&iacute;a que reprimir una carcajada o un golpe de llanto al escuchar esto. Hemos salido de la crisis y se habla de un notable crecimiento de la econom&iacute;a pero sin embargo contin&uacute;an los recortes en el gasto social. En esos presupuestos disminuye el porcentaje del PIB destinado a Sanidad y Educaci&oacute;n, aunque aumenta la partida para Defensa, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        El ministro Montoro, previendo la impopularidad que las cuentas pudieran provocar en la ciudadan&iacute;a, present&oacute; el proyecto ante el Parlamento con un juego dial&eacute;ctico, manejando las palabras para esconder la realidad como un trilero manejar&iacute;a los cubiletes para ocultar la bola. Defendi&oacute; que el gasto social sube cuando en realidad baja, utilizando las cifras absolutas en lugar de los porcentajes y la oposici&oacute;n le acus&oacute; de comportarse como un &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/economia/Montoro-defiende-calcular-porcentaje-PIB_0_700980049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trilero fiscal</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; nos enga&ntilde;an? Porque pueden. Desde 2015 el gasto destinado a la sanidad y la educaci&oacute;n p&uacute;blicas ha ido disminuyendo y la previsi&oacute;n es que la tendencia contin&uacute;e durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Y no pasa nada. En La doctrina del shock Naomi Klein se&ntilde;alaba c&oacute;mo los gobiernos neoliberales aprovechaban la confusi&oacute;n de los desastres (naturales o no) para llevar a cabo reformas impopulares. Esa y no otra fue la l&iacute;nea de actuaci&oacute;n que se impuso tras la crisis. La l&oacute;gica privatizadora ha funcionado siguiendo un esquema muy b&aacute;sico: Dejar de invertir en lo p&uacute;blico hasta que se deteriore y entonces tacharlo de inviable y venderlo.
    </p><p class="article-text">
        Yo tuve la mala suerte de poder vivir de cerca ese deterioro de la sanidad ya que estos &uacute;ltimos a&ntilde;os fui tratada de c&aacute;ncer en un hospital p&uacute;blico de Madrid. Los recortes pronto dejaron de ser una mera noticia en el diario y pasaron a ser una realidad que pod&iacute;a constatar en vivo: menos personal de enfermer&iacute;a, turnos que se alargaban, acumulaci&oacute;n de pacientes en la sala de espera, m&eacute;dicos desbordados, falta de material sanitario, desperfectos, prisas. Precisamente esta semana hace cinco a&ntilde;os del Plan de Sostenibilidad del sistema sanitario p&uacute;blico de la Comunidad de Madrid puesto en marcha bajo el mandato del expresidente Ignacio Gonz&aacute;lez, hoy en prisi&oacute;n provisional. Aunque las movilizaciones sociales consiguieron parar casi todas las medidas es evidente que la pol&iacute;tica privatizadora continu&oacute; y que el sistema se ha deteriorado, como afirma la FADSP (Federaci&oacute;n de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad P&uacute;blica).
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me trataron en el Hospital Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, un centro pionero con excelentes profesionales y sin embargo descuidado por la mala gesti&oacute;n, que tambi&eacute;n estos d&iacute;as ha sido noticia precisamente por la <a href="https://politica.elpais.com/politica/2017/10/18/actualidad/1508328353_816595.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">malversaci&oacute;n de sus recursos p&uacute;blicos en beneficio de cl&iacute;nicas privadas</a>.
    </p><p class="article-text">
        El saqueo de lo p&uacute;blico puede esconderse en la presentaci&oacute;n de los n&uacute;meros y tambi&eacute;n en extra&ntilde;os giros del lenguaje. A la manera de un burdo truco de juego de manos el &uacute;ltimo trabalenguas que he o&iacute;do en este sentido supera todo lo imaginable: <a href="https://www.elconfidencial.com/empresas/2017-10-27/libro-servicios-publicos-ideologia-externalizaciones_1466649/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">externalizar un servicio no es privatizar lo p&uacute;blico sino &ldquo;publificar&rdquo; lo privado</a>. &iexcl;! Se razona -o se intenta razonar- que los poderes p&uacute;blicos, en aras del inter&eacute;s general, se dejan ayudar por un socio privado, para prestar mejor servicio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se dejan ayudar.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ni la salud ni la educaci&oacute;n pueden ser un negocio y por tanto que sean rentables no es su prioridad. Son un derecho en un estado del bienestar. Asuntos b&aacute;sicos que hay que defender colectivamente. Optimizando los recursos, desde luego, pero no bajo la l&oacute;gica del beneficio.
    </p><p class="article-text">
        En realidad no s&eacute; cu&aacute;l es el truco para conseguir tantos votos de gente que no podr&iacute;a pagarse un tratamiento en una cl&iacute;nica privada o que se dejar&iacute;a literalmente la vida en ello si tuviera que hacerlo. Imagino que es el que nos hace mirar a otra parte. El que nos asemeja al personaje ideado por Franz Kafka en El proceso, alguien que no entiende qu&eacute; est&aacute; pasando y asume el atropello sin cuestionarlo. En la novela, un sacerdote le grita desde el p&uacute;lpito en un momento dado: &ldquo;&iquest;Es que acaso eres ciego?&rdquo;. El silencio del protagonista ante esa pregunta equivale al de muchos votantes del PP. No ver&iacute;an el truco aunque lo hicieran a c&aacute;mara lenta. Quiz&aacute;s porque no est&aacute;n mirando hacia donde de verdad importa sino girando la cabeza sin parar a un lado y otro, consumiendo noticias como si fueran pipas, de forma compulsiva, entretenidos con el espect&aacute;culo de magia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/truco_129_3090047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Nov 2017 18:50:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El truco (¿Por qué nos engaña el Gobierno?)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristóbal Montoro,Hacienda,Presupuestos,PIB]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El plan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/plan_129_3118827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5918f807-5cb4-4ba7-9bfb-32e8acd2f0ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el hoy dibuja el mañana también sucede lo mismo en sentido inverso. El futuro construye el presente desde el momento que se erige en un modelo por el cual guiarnos. En el momento que hay un plan</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;13 millones de espa&ntilde;oles est&aacute;n en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social&rdquo;, leo en un titular mientras ojeo la prensa. A su lado, otro titular: &ldquo;Solo los ego&iacute;stas sobreviven&rdquo; (habla la psic&oacute;loga de un equipo de f&uacute;tbol, pero es lo mismo). La ideolog&iacute;a neoliberal ha marcado la agenda en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os sin m&aacute;s fin que obtener el m&aacute;ximo beneficio monetario para unos pocos. Dicen que este a&ntilde;o Espa&ntilde;a ha recuperado el&nbsp;PIB previo a la crisis, pero al mismo tiempo se reconoce que la distribuci&oacute;n de la riqueza es ahora mucho menos equitativa. Nuestro pa&iacute;s es uno de los m&aacute;s desiguales de Europa. Y adem&aacute;s aderezado con una corrupci&oacute;n ins&oacute;lita. La desigualdad rompe la democracia. La necesidad de redise&ntilde;ar el modelo social parece clara.
    </p><p class="article-text">
        En este momento que est&aacute; sobre la mesa de la actualidad pol&iacute;tica el convocar una comisi&oacute;n que anticipe la reforma constitucional para abordar el sistema territorial, tambi&eacute;n deber&iacute;a aprovecharse para hablar del modelo de sociedad que queremos: blindar los derechos sociales, pactar la educaci&oacute;n, prohibir las puertas giratorias, una imposici&oacute;n fiscal m&aacute;s solidaria, implantar una renta b&aacute;sica, hacer una ley electoral m&aacute;s justa, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana me encontr&eacute; en la web un cuaderno digitalizado del siglo XIX que conten&iacute;a diversos patrones de dise&ntilde;o textil todos los cuales jugaban con diferentes formas geom&eacute;tricas y distintas combinaciones en una b&uacute;squeda clara de armon&iacute;a y buen gusto. Algunas de las p&aacute;ginas mostraban anotaciones al margen, tambi&eacute;n pod&iacute;a verse la acci&oacute;n de la tijera y el pegamento, las distintas pruebas de colores, los motivos intervenidos o recortados. El caso es que cada hoja propon&iacute;a un orden, trazaba un plan y mostraba el esfuerzo del trabajo en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Para construir, para elaborar cualquier cosa, desde unas reglas de juego a un patr&oacute;n textil, se necesita un plan, un dise&ntilde;o, a fin de cuentas una disposici&oacute;n de las cosas. Si se quiere, se necesita &ldquo;un relato&rdquo;, aunque este t&eacute;rmino me provoca recelo porque me remite a un nivel de apariencias, de espect&aacute;culo, de ficci&oacute;n, puesta en escena.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no es que falte relato. No es que falte relato del plan. Es que quiz&aacute;s falta el plan. Falta la capacidad de imaginar y proponer un futuro, de disponer los elementos de la forma m&aacute;s arm&oacute;nica posible. Participaci&oacute;n ciudadana, el concepto de trabajo, nacionalidades, territorios, lo p&uacute;blico, lo com&uacute;n y lo privado, todo esto deber&iacute;an ser los motivos b&aacute;sicos a partir de los cuales explorar diferentes dise&ntilde;os. Es necesario sacar l&aacute;pices y tijeras, reglas, compases, papel celo.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que cada acto del presente va construyendo el futuro, muchas veces sin darnos cuenta, otras d&aacute;ndonosla. Pero si el hoy dibuja el ma&ntilde;ana tambi&eacute;n sucede lo mismo en sentido inverso. El futuro construye el presente desde el momento que se erige en un modelo por el cual guiarnos. En el momento que hay un plan. Lo que dibujamos, lo que vemos adelante nos hace comportarnos de uno u otro modo. No tener ning&uacute;n horizonte a la vista es una condena casi segura. Igual que a nivel individual alguien deprimido no ve futuro, podr&iacute;a hablarse de sociedad deprimida. Desgraciadamente en este momento los dirigentes de los dos grandes partidos, PP y PSOE, demuestran que no tienen capacidad para ponerse a ello, o no tienen ganas. Las manos frente al papel en blanco parecen agarrotadas y las cabezas vac&iacute;as. Que dejen paso a otros entonces.
    </p><p class="article-text">
        En el cuaderno antiguo al que me he referido, no solo el dise&ntilde;ador revis&oacute; los patrones varias veces y rectific&oacute; o mejor&oacute; a voluntad. Algunas p&aacute;ginas, con el paso de los a&ntilde;os, vieron sus dibujos transformados por el contacto continuo con los otros dibujos de las p&aacute;ginas a las que se enfrentaban, dando lugar a nuevos dise&ntilde;os insospechados. As&iacute; es como act&uacute;a el tiempo. Pasado, presente y futuro existen simult&aacute;neamente como bien sab&iacute;an los extraterrestres que nos visitaron en la famosa novela de Kurt Vonnegut. Lo que sucedi&oacute; hace a&ntilde;os asoma en las sombras y los borrones de las p&aacute;ginas de hoy, como tambi&eacute;n asoma en ellas las l&iacute;neas y los trazos que apuntan al ma&ntilde;ana. Lo dice un personaje en la obra de Lewis Carroll: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; pobre memoria es aquella que solo funciona hacia atr&aacute;s!&rdquo;. Pues qu&eacute; otra cosa es un plan sino una memoria hacia delante.
    </p><p class="article-text">
        Un enlace por si quieres echar un vistazo a ese cuaderno de dise&ntilde;o&nbsp;<a href="https://archive.org/stream/frenchtextiles00unse#page/n169/mode/2up" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;&nbsp;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/plan_129_3118827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Oct 2017 20:31:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El plan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con tacto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tacto_129_3146646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d85bb07-9cb4-4b1c-bca2-0f173454a57f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si para tocar hay que acercarse, hay que alejarse un poco para poder mirar bien</p><p class="subtitle">Breve repaso a la actualidad con los cinco sentidos</p></div><p class="article-text">
        El pasado fin de semana me encontraba leyendo <em>El sentido olvidado</em>, un ensayo de Pablo Maurette sobre la importancia del sentido del tacto, cuando empezaron a llegar las im&aacute;genes de la carga policial contra la movilizaci&oacute;n prorrefer&eacute;ndum en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        De pronto aparec&iacute;an en pantalla grupos de personas que, cogidas del brazo, codo con codo, se agrupaban para ofrecer una resistencia pac&iacute;fica a la polic&iacute;a nacional enviada por el Gobierno del PP para disolverlos. En una de las fotograf&iacute;as m&aacute;s ic&oacute;nicas de la jornada pueden verse las manos de varias personas agarr&aacute;ndose unas a otras, aferr&aacute;ndose al hombro que tienen delante o apoy&aacute;ndose en la espalda ajena. La proximidad, el cuerpo a cuerpo, genera intimidad, lo que supone tambi&eacute;n ipso facto una mayor implicaci&oacute;n emocional. Se puede mirar sin ser visto, escuchar sin ser o&iacute;do, pero uno no puede tocar sin ser tocado. Excepto la polic&iacute;a, que llevaba guantes y estableci&oacute; el contacto a golpes.
    </p><p class="article-text">
        En una explosi&oacute;n sensorial, estos d&iacute;as pudimos oler el tufo a naftalina y sudor rancio de algunas banderas preconstitucionales y brazos en alto. Tambi&eacute;n sufrimos el mal gusto del comentario sobre la colada del se&ntilde;or Albiol, los trapos sucios del machismo. Pero sobre todo, en esta sociedad de la imagen, las cosas entran por los ojos. Quiz&aacute;s por eso la contrapartida al sentido de la vista, la ceguera, se ha vuelto un recurso tan habitual como mecanismo de defensa cuando la realidad no es como se desea.
    </p><p class="article-text">
        Igual que Mariano Rajoy s&oacute;lo constataba unos &ldquo;hilillos de plastelina&rdquo; ah&iacute; donde hab&iacute;a toneladas de crudo contaminando en el mar, el ministro de interior dijo que el domingo no hab&iacute;a habido un refer&eacute;ndum sino un parip&eacute;. Yendo un paso m&aacute;s all&aacute;, Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a afirm&oacute;: &ldquo;No ha habido refer&eacute;ndum ni apariencia de tal&rdquo;. O sea que ni siquiera hubo parip&eacute;. No hubo nada. Negar lo evidente puede evitar conflictos a corto plazo, pero todos sabemos que taparse los ojos para no ver el monstruo no acaba con el monstruo.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de sentir es personal y dif&iacute;cilmente comunicable. De ah&iacute; que en los talleres de escritura sea un cl&aacute;sico el famoso &ldquo;no lo digas, mu&eacute;stralo&rdquo;, que insiste en acentuar en el relato el detalle sensorial evitando la abstracci&oacute;n. Por el contrario los proyectos, las ideas pueden compartirse, ponerse en com&uacute;n, hablarse. Para conseguir ese di&aacute;logo el sentido m&aacute;s necesario es el o&iacute;do. Habr&iacute;a que hacer un esfuerzo por escucharse por encima del ruido que generan los esl&oacute;ganes, las consignas, la bronca de mensajes r&aacute;pidos y superficiales de tuits y de titulares.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as ha habido un exceso de contacto y una clar&iacute;sima falta de tacto. La sensibilidad est&aacute; a flor de piel y el gobierno de Rajoy se ha movido como esos topos ciegos y sordos, abri&eacute;ndose camino a golpes. Cuando los sentidos fallan, o ante un exceso de est&iacute;mulos, hay que recurrir a la raz&oacute;n. O si se quiere, a otro sentido, el sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Maurette, publicado por Mardulce, es una fant&aacute;stica exploraci&oacute;n de la sensacion t&aacute;ctil a trav&eacute;s de la filosof&iacute;a y el arte, pero adem&aacute;s me sirvi&oacute; para constatar la necesidad del intelecto a la hora de encarar tantos est&iacute;mulos sensoriales. Porque si para tocar hay que acercarse, hay que alejarse un poco para poder mirar bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tacto_129_3146646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2017 18:30:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Con tacto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,España,Independencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hoy se acaba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hoy-acaba-tiempo-paso-del-tiempo-pasado_129_3177154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c03dc3f-edc6-4492-93e6-46f881b29b08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me pregunto si disponiendo de más tiempo emplearíamos este en "completarnos" o si sencillamente seguiríamos corriendo dando vueltas en la misma rueda de hámster</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a escuch&eacute; a un joven ejecutivo de la banca explicar c&oacute;mo, despu&eacute;s de abandonar su trabajo de actividad fren&eacute;tica, hab&iacute;a tenido que reaprender a leer una novela. Deb&iacute;a forzarse a leer a un ritmo tranquilo, dec&iacute;a, l&iacute;nea a l&iacute;nea, resistiendo el impulso de mirar la p&aacute;gina entera para ojearla con eficacia y entresacar lo sustancial. Desde luego esa capacidad de lectura es una virtud, pero no en literatura, donde es probable que durante muchas hojas realmente no haya nada esencial a lo que ir o, mejor dicho, lo esencial es todo. Me imagino echando una ojeada a las p&aacute;ginas de <em>En busca del tiempo perdido</em> para detectar lo esencial y aislarlo. 
    </p><p class="article-text">
        El verano parece la &eacute;poca m&aacute;s propicia para esta lectura pausada. Quien m&aacute;s quien menos ha tenido su novela para ese tiempo de vacaciones. Despu&eacute;s, el lamento de &ldquo;se termin&oacute; el verano&rdquo; se acompa&ntilde;a con el gesto de abandonar los libros porque ya &ldquo;no hay tiempo&rdquo;. Tiempo hay, pero se pone al servicio del dinero, o sea de la producci&oacute;n, y, francamente, en una sociedad competitiva como la nuestra hacer una mayor cantidad de cosas y hacerlas a mayor velocidad supone una ventaja sobre los otros. Para destacar hay que ofrecer m&aacute;s prestaciones y estar siempre disponible. 
    </p><p class="article-text">
        La velocidad agota y de tanto gastar, nos desgastamos. Pero ahora gracias a los avances m&eacute;dicos y la ingenier&iacute;a biol&oacute;gica se abre la perspectiva, como m&aacute;quinas que somos, de irnos reemplazando las piezas defectuosas hasta volvernos casi inmortales. Erich Fromm se lamentaba de que el ser humano siempre mor&iacute;a incompleto porque no le daba tiempo a desarrollar, en los a&ntilde;os que dura una vida, todo su potencial. Me pregunto si disponiendo de m&aacute;s tiempo emplear&iacute;amos este en &ldquo;completarnos&rdquo; o si sencillamente seguir&iacute;amos corriendo dando vueltas en la misma rueda de h&aacute;mster. De momento dec&iacute;an que gracias a la tecnolog&iacute;a &iacute;bamos a jubilarnos antes y a disfrutar de mayor calidad de vida y de m&aacute;s tiempo libre. En su lugar nos acercamos peligrosamente a los anuncios de coches: &ldquo;La tecnolog&iacute;a no sirve de nada si no te hace ir un paso por delante #SiempreelPrimero&rdquo;. El primero en qu&eacute;. Llegar r&aacute;pido a d&oacute;nde. Habr&iacute;a que desacelerar no solo la econom&iacute;a sino el talante. 
    </p><p class="article-text">
        En verano hay una visi&oacute;n de lejos que no se utiliza normalmente durante &ldquo;el curso&rdquo;. Es la de mirar las cosas como se mira la orilla cuando uno est&aacute; nadando mar adentro. Desde all&iacute; se escucha de lejos el ruido de las olas al romper en la arena, los gritos de los ba&ntilde;istas. El barullo cotidiano, veloz, a la larga intranscendente. Hoy pienso que la vida es eso, esa oscilaci&oacute;n, ese ir y venir desde la orilla al fondo y del fondo a la orilla. Pretend&iacute;a escribir esta columna al menos a unos metros del bullicio de la arena de estos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy se acaba el verano. Hoy tambi&eacute;n se acaba hoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hoy-acaba-tiempo-paso-del-tiempo-pasado_129_3177154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Sep 2017 17:59:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hoy se acaba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo termina la gran novela de la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/termina-gran-novela-crisis_129_3202935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d6372c6-e92d-4c19-a6af-0456eea2717f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al magnate inmobiliario David Siegel y su esposa Jackeline Salomon la crisis financiera de 2008 les sorprendió construyéndose una mansión versallesca y ocasionó que sus vidas cayeran en picado hasta la práctica descomposición material y moral. ¿Qué ha sido de ellos diez años después? Lo que sigue te sorprenderá. O no.</p></div><p class="article-text">
        Uno de los relatos que para m&iacute; mejor refleja el fondo de lo que hemos vivido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es el documental <em>The queen of Versailles</em>, filmado por la directora estadounidense Lauren Greenfield, que gira en torno a David Siegel, el magnate inmobiliario, y su singular esposa Jackeline Salomon, a los que el crash de 2008 sorprendi&oacute; construy&eacute;ndose una mansi&oacute;n tipo Versalles. La casa que ten&iacute;an, de 3.000 metros cuadrados, se les hab&iacute;a quedado peque&ntilde;a para tantos objetos como acumulaban, as&iacute; que se dispon&iacute;an a levantar un nuevo hogar. Durante la filmaci&oacute;n, mientras recorr&iacute;an uno de los amplios espacios, la documentalista pregunta:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Jackie &iquest;es esta tu habitaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, este es mi armario.
    </p><p class="article-text">
        Y no&nbsp;era un chiste.
    </p><p class="article-text">
        Esta pel&iacute;cula-documental, grabada en tiempo real, muestra lo que supuso la crisis de 2008 para ese sector privilegiado que amasa su fortuna en las finanzas y acapara el mayor porcentaje de la riqueza de un pa&iacute;s. Es desde la cotidianeidad del espacio personal, de lo &iacute;ntimo, el hogar, desde donde se registra el hundimiento tras la debacle econ&oacute;mica; pero lo interesante es que no solo se muestra el hundimiento f&iacute;sico sino tambi&eacute;n el moral. Como en las buenas obras de ficci&oacute;n, los protagonistas no son los mismos cuando la historia termina. Aqu&iacute;, el tipo millonario que fanfarronea ante la c&aacute;mara por haber contribuido a la elecci&oacute;n de George Bush con m&eacute;todos &ldquo;quiz&aacute;s ilegales&rdquo;, como dice &eacute;l mismo, termina encerrado en un cuartucho gritando que apaguen las luces para no gastar m&aacute;s dinero. La mirada inteligente tras la c&aacute;mara sabe d&oacute;nde enfocar o a qu&eacute; detalle atender. El retrato de los personajes no se construye con los grandes rasgos f&aacute;cilmente caricaturizables sino con los peque&ntilde;os detalles y los gestos casi inadvertidos de unos protagonistas absurdamente halagados por estar bajo los focos y completamente ignorantes de aquello que esos focos est&aacute;n poniendo en claro. El filme muestra la decrepitud que ning&uacute;n objeto por muy ostentoso y dorado que sea puede ocultar: en el sal&oacute;n versallesco un lagarto se ha muerto por falta de alimento y empieza a descomponerse, los cad&aacute;veres de los peces flotan en el agua sucia de una pecera y los excrementos de perro se encuentran diseminados sobre todas las alfombras car&iacute;simas. La suciedad y la desidia van minando a unos personajes que dan vueltas en su propio hast&iacute;o, en su propia locura. Consumir, comprar, es el &uacute;nico motor que parece moverlos. Padecen una bulimia consumista en la que sin embargo al final no hay arrepentimiento ni expulsi&oacute;n de lo ingerido. Se trataba de hacer dinero para tener cada vez m&aacute;s cosas y cada vez m&aacute;s grandes. Con la crisis, el proyecto fara&oacute;nico de la nueva casa tuvo que detenerse.
    </p><p class="article-text">
        Diez a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel derrumbe, y ahora que el final de la crisis comienza a anunciarse por todas partes, de pronto me acord&eacute; de esta pel&iacute;cula y me pregunt&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a sido de la pareja y de su megamansi&oacute;n. As&iacute;, me enter&eacute; que tres a&ntilde;os despu&eacute;s de filmar el documental una de las hijas del matrimonio muri&oacute; por sobredosis, y que la imagen que dio la vuelta al mundo fue la de Jackie en el funeral haciendo una foto al f&eacute;retro mientras lo introduc&iacute;an en el coche f&uacute;nebre. Un triste acto que sin embargo no es el cap&iacute;tulo final de la historia sino el cl&iacute;max antes del final definitivo, el momento cumbre en que la protagonista cuelga de un barranco con los dedos blancos resbalando de la piedra a la que se aferra.
    </p><p class="article-text">
        El aut&eacute;ntico cap&iacute;tulo final da una pirueta efectista: La elecci&oacute;n de Donald Trump, un magnate &eacute;l mismo, como presidente de los EEUU. <a href="http://www.orlandosentinel.com/business/brinkmann-on-business/os-trump-stock-market-20161109-story.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;It's the greatest thing that's happened to me since I discovered sex&rdquo;</a>, afirm&oacute; David Siegel (Es lo mejor que me ha pasado desde que descubr&iacute; el sexo).
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, en la &uacute;ltima p&aacute;gina de esta novela de la crisis, como un broche de oro, nos enteramos de que la mansi&oacute;n versallesca ha retomado su construcci&oacute;n y que el proyecto tiene previsto concluir este pr&oacute;ximo oto&ntilde;o. En su final feliz, los protagonistas disfrutar&aacute;n de sus 8.500 metros cuadrados que albergar&aacute;n, entre otras cosas, diez cocinas, dos cines, 30 ba&ntilde;os, sala de baile, tres piscinas, una pista de patinaje sobre hielo y un par de spas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es, amigos, como termina la crisis. Cada vez que escucho a Mariano Rajoy pronunciar esas palabras me acuerdo de esta historia. Oigo en las noticias que la &ldquo;confianza del consumidor&rdquo; sube. No lo dudo. Tambi&eacute;n puede subir el entusiasmo de los lectores del novel&oacute;n decimon&oacute;nico pero, &iquest;qu&eacute; hay de los ciudadanos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/termina-gran-novela-crisis_129_3202935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Sep 2017 18:06:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo termina la gran novela de la crisis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis económica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mismo verbo de todos los veranos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mismo-verbo-veranos_129_3222910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99524506-ca7d-47c6-b981-c867cc2f7a73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Igual que hay una canción del verano hay un verbo del verano, y este es desconectar. La paradoja se da cuando la supuesta desconexión vacacional no es sino un tramo más de la conexión habitual</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Despertar, tranv&iacute;a, cuatro horas de oficina o de f&aacute;brica, comida, tranv&iacute;a, cuatro horas de trabajo, cena, sue&ntilde;o y lunes, martes, mi&eacute;rcoles, jueves, viernes y s&aacute;bado al mismo ritmo&rdquo;. Esto escrib&iacute;a Albert Camus en su ensayo <em>El mito de S&iacute;sifo</em>. El sinsentido de la jornada laboral y la repetici&oacute;n rutinaria han sido temas frecuentados por pensadores de todos los tiempos. Y s&iacute;, tambi&eacute;n por el ciudadano de a pie que, cada a&ntilde;o al comienzo de la temporada de verano, se libera del peso de la rutina o al menos lo cuestiona. Es al rechazo de esa vida maquinal a lo que nos referimos con el verbo m&aacute;s utilizado en esta &eacute;poca: desconectar.
    </p><p class="article-text">
        Pero desconectar supone interrumpir una relaci&oacute;n, cortar con algo, terminar, irse, y puede suceder que precisamente ese acto de escapar de la propia vida ocasione una fuente de infelicidad mayor, en el sentido de que poner siempre la felicidad en otra parte nos condena al lado oscuro. Las expectativas puestas en el verano, en Navidad, en el puente de la fiesta de turno: la zanahoria invariablemente a unos metros de quien se va arrastrando por la vida con la lengua fuera. El verano tiene un paisaje espiritual propio, enmarcado entre dos emociones extremas: la expectaci&oacute;n nerviosa del comienzo y la desolaci&oacute;n angustiante del final. Las vacaciones se encajan entre esos dos polos sentimentales: ansias y lloros.
    </p><p class="article-text">
        El absurdo no tiene por qu&eacute; tener el tama&ntilde;o del universo; puede ser tambi&eacute;n un absurdo de andar por casa, un absurdo dom&eacute;stico. La cuesti&oacute;n no tiene por qu&eacute; ser si la vida con may&uacute;sculas tiene sentido sino si tiene sentido el paso detr&aacute;s del otro que damos cada d&iacute;a. Con su &ldquo;Dormir, despertar; dormir, despertar... &iexcl;Una vida miserable!&rdquo; Kafka atend&iacute;a a ambos niveles. Del mismo modo podr&iacute;amos decir &ldquo;trabajo, vacaciones; trabajo, vacaciones&rdquo;, y de este modo incluso esa desconexi&oacute;n vacacional constituir&iacute;a un tramo de la conexi&oacute;n habitual.
    </p><p class="article-text">
        Parece mentira que en el supuesto mundo de libertades en que vivimos haya una &uacute;nica oferta, una &uacute;nica opci&oacute;n A/ B, conectar/ desconectar. Es como si en el mercado dispusi&eacute;ramos de cientos de marcas pero de un solo producto. La radio apagada o encendida, pero un solo canal. Habr&iacute;a que sintonizar otras frecuencias. Mirar las estrellas, respirar aire limpio, pasear entre &aacute;rboles, repartir el trabajo, mayor tiempo libre, son cosas que podr&iacute;an formar parte de la vida diaria y no s&oacute;lo de momentos puntuales distribuidos como oasis en el desierto del a&ntilde;o. Algo as&iacute; no se restringe tan solo a un asunto individual sino que involucra a toda la sociedad: son necesarias otras alternativas, otros horizontes m&aacute;s all&aacute; de aumentar la producci&oacute;n de objetos de consumo.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de su mejor amigo, Eugenia Kuyda, una joven investigadora de nuevas tecnolog&iacute;as, decidi&oacute; crear un chatbot que, bas&aacute;ndose en todos los mensajes de texto que ambos hab&iacute;an cruzado, fuera capaz de mantener una conversaci&oacute;n, de razonar y bromear como si fuera &eacute;l. As&iacute; lo hizo y, al parecer, una de las primeras frases del amigo &ldquo;resucitado&rdquo; fue: &ldquo;Tienes en tus manos uno de los rompecabezas m&aacute;s interesantes del mundo: resu&eacute;lvelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le&iacute; <a href="http://www.eldiario.es/cultura/tecnologia/puede-hablar-muertos_0_674032902.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la noticia</a>&nbsp;pens&eacute; que ser&iacute;a magn&iacute;fico hacer algo as&iacute; con ciertos personajes del pasado. Traer a Camus, a Kafka a nuestros d&iacute;as para contarles los conflictos del siglo XXI. De repente me di cuenta de que, de hecho, algo as&iacute; ya lo tenemos, &iquest;no es eso leer un libro? En <em>El mito de S&iacute;sifo</em> Camus habla precisamente de la desconexi&oacute;n m&aacute;s radical, el suicidio. Desde 2007 el suicidio es la principal causa de muerte no natural, y duplica en n&uacute;mero a las provocadas por los accidentes de tr&aacute;fico. Mientras &ldquo;converso&rdquo; con Camus frente a una cerveza bajo el sol del verano, voy d&aacute;ndome cuenta de que no se trata de desconectar, sino de sintonizar tu vida en una frecuencia m&aacute;s amable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mismo-verbo-veranos_129_3222910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Aug 2017 18:19:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mismo verbo de todos los veranos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que está en juego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juego_129_3240668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9758b867-cebb-42c0-bd52-5aab84ac126a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque los ciudadanos se vean abrumados por la pobreza real, el sistema, implacable, continúa empujando al derroche ya que de otro modo colapsaría</p></div><p class="article-text">
        En la novela 'La muerte feliz' de Camus, uno de los personajes observa que &ldquo;en algunas personas de elite hay algo as&iacute; como un esnobismo espiritual que consiste en creer que el dinero no es necesario para la felicidad&rdquo;, y concluye que &ldquo;tener dinero es liberarse del dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n, en fin, gira en torno al dinero y la pobreza, es decir, est&aacute;n hablando del tiempo y de la vida. Fue escrito en los a&ntilde;os 40 del siglo XX. Pasar&aacute; un siglo y seguiremos hablando de lo mismo. En realidad, para la velocidad del universo desde que Camus escribiera esas l&iacute;neas no ha pasado ni medio segundo, y en las novelas los temas contin&uacute;an id&eacute;nticos, por mucho que en lugar de una tablet el protagonista maneje una libreta confeccionada por un pu&ntilde;ado de hojas atadas con un cordel. Sobre el asunto de c&oacute;mo ganarse la vida, el personaje de Camus reorganiza los t&eacute;rminos para formularlo de otro modo: &ldquo;Tengo mi vida por ganar. El trabajo, esas ocho horas que otros toleran, me lo impide&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien los temas siguen siendo los mismos cada &eacute;poca impone sus especificidades. Hoy, tras la ola neoliberal y la crisis del 2008 vivimos un momento marcado por la fractura cada vez mayor entre pobres y ricos y un mercado de trabajo sin ton ni son donde ganan terreno los trabajos espor&aacute;dicos y mal pagados o los de 12 horas diarias 6 d&iacute;as a la semana por 800&euro;. Salarios que no dan para asegurarse una vivienda mientras los bancos venden casas de familias desahuciadas a fondos buitre.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los ciudadanos se vean abrumados por la pobreza real, el sistema, implacable, contin&uacute;a empujando al derroche ya que de otro modo colapsar&iacute;a. As&iacute;, leo que cada persona gasta 300 euros al a&ntilde;o en alimentos que terminan en la basura, y veo que los aparatos se hacen para que se estropeen (<a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-comprar-tirar-comprar/1382261/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obsolescencia programada</a>), las actualizaciones de las aplicaciones requieren de dispositivos nuevos continuamente, y a diario nos bombardean con ropa de usar y tirar. De modo que a pesar de que una mayor&iacute;a no tenga cubiertas las necesidades b&aacute;sicas, nuestro mundo est&aacute; enfocado a consumir de forma bul&iacute;mica, es un engranaje con dos ruedas dentadas que se hacen girar una a otra: Ganar / gastar.
    </p><p class="article-text">
        Reflejando los miedos de nuestro tiempo, el pasado mes de julio se present&oacute; en la escena indie un videojuego de aventura gr&aacute;fica que comienza con una pregunta: &ldquo;Are you more afraid of poverty than death?&rdquo; (&iquest;te asusta m&aacute;s la pobreza que la muerte?).
    </p><p class="article-text">
        Se titula <a href="http://store.steampowered.com/app/510520/Little_Red_Lie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Little red lie</a>&nbsp;y su creador es el canadiense Will O'Neill. El juego se dirige especialmente a la generaci&oacute;n de los nacidos en los 80, 90, que, dicen, vivir&aacute; peor que sus padres, pero cualquiera que est&eacute; hoy en el mundo y sufra las consecuencias de la crisis sobre la econom&iacute;a y el mercado de trabajo podr&aacute; verse reflejado. En esta historia interactiva, el jugador navega por diferentes pantallas enfrent&aacute;ndose a diversas situaciones que requerir&aacute;n que mienta no s&oacute;lo a los dem&aacute;s personajes sino que se mienta a s&iacute; mismo, de cara a conseguir una m&iacute;nima estabilidad en su econom&iacute;a. Cada uno de los protagonistas amenudo dir&aacute; no lo que piensa sino lo que le convenga decir. Es una cr&iacute;tica a la precariedad y a la hipocres&iacute;a de la sociedad de consumo actual.
    </p><p class="article-text">
        En muchas obras cl&aacute;sicas el h&eacute;roe ten&iacute;a que ir esquivando la muerte, hoy nos toca ir esquivando la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        En la novela de Camus, uno de los protagonistas se queda inv&aacute;lido poco despu&eacute;s de conseguir amasar una peque&ntilde;a fortuna, mala suerte; y el otro no le va a la zaga ya que muere una vez encuentra su lugar.&nbsp;Encontrar un equilibrio entre dinero y tiempo no es f&aacute;cil. &ldquo;-&iquest;Merece la pena vivir? -Depende del vividor.&rdquo; Dicen que era el chiste favorito de Freud.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Begoña Huertas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juego_129_3240668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Aug 2017 18:09:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que está en juego]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad económica,Capitalismo]]></media:keywords>
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