<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ray Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ray_sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ray Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/513866" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué parte de responsabilidad tiene la arquitectura en la crisis de la vivienda?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/parte-responsabilidad-arquitectura-crisis-revista-vivienda_1_11695890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cf2a78d-619f-4e52-8f66-36c2417345b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102984.jpg" width="2063" height="1160" alt="¿Qué parte de responsabilidad tiene la arquitectura en la crisis de la vivienda?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay casas sin arquitectura ni ciudades sin urbanistas. A ellos les preguntamos qué alternativas hay y cuáles son sus herramientas contra la “metástasis” que expulsa de las ciudades a los más vulnerables </p><p class="subtitle">Si todavía no eres socia/o, aquí puedes suscribirte y conseguir la revista 'Vivienda: errores de un fracaso anunciado' en la que exponemos algunas de las soluciones y alternativas que ya funcionan en otros países. Podrás recibirla en tu casa en los próximos días</p></div><p class="article-text">
        En la serie noruega &ldquo;The Arquitect&rdquo;, su protagonista Julie acaba viviendo en un aparcamiento subterr&aacute;neo empujada por el desorbitado precio de los alquileres en un Oslo donde la escasez de vivienda es extrema. Esta ficci&oacute;n premiada en la Berlinale lleva la emergencia habitacional hasta el paroxismo en un escenario aparentemente dist&oacute;pico, pero que aterra por su similitud con lo que aparece a diario en los portales inmobiliarios. La cruel paradoja de Julie, una arquitecta treinta&ntilde;era y precaria abocada a hacer de un garaje su hogar, tiene su moraleja: si no se ponen l&iacute;mites al encarecimiento de la vivienda, no van a tener casa ni los que dise&ntilde;an las casas. Para el arquitecto y urbanista barcelon&eacute;s Albert Nogueras, la serie deja otra advertencia. &ldquo;A veces intentamos buscar soluciones para facilitar el acceso a la vivienda que lo &uacute;nico que hacen es devaluar totalmente los est&aacute;ndares de habitabilidad. La emergencia habitacional no nos puede empujar a hacer infravivienda. Los arquitectos tenemos que decidir si somos parte de la soluci&oacute;n o parte del problema&rdquo;, proclama Nogueras, colaborador habitual de elDiario.es, haciendo suya la vieja m&aacute;xima leninista.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; parte de responsabilidad tiene la arquitectura del problema actual de la vivienda? &ldquo;Siempre nos exculpamos, nos gusta reivindicarnos como si fu&eacute;ramos demiurgos o seres superiores, pero al final somos solo unos mandados que estamos al servicio del capital y no hemos sido beligerantes con el fen&oacute;meno ultraliberal que ha convertido las ciudades en macronegocios donde cualquier cent&iacute;metro cuadrado es motivo de plusval&iacute;a&rdquo;, admite Nogueras, aunque salva de la quema aquellos proyectos que, desde los m&aacute;rgenes, construyen alternativas a la especulaci&oacute;n inmobiliaria, como la cooperativa de arquitectura colaborativa Lacol, en la que participa Pol Massoni desde su creaci&oacute;n en 2009. &ldquo;Nacimos en un momento de crisis habitacional brutal, con la necesidad de repensar las cosas de forma imperiosa. Por eso decidimos ir m&aacute;s all&aacute; y mojarnos, porque la cr&iacute;tica que hac&iacute;amos a nuestra profesi&oacute;n era haber abandonado su fuerza para incidir a nivel social, cuando desde la arquitectura deber&iacute;amos proponer cambios para generar soluciones&rdquo;, argumenta el arquitecto Pol Massoni que particip&oacute; en la creaci&oacute;n de La Borda en Barcelona, la pionera cooperativa de vivienda levantada en 2017 sobre un terreno en cesi&oacute;n de uso, f&oacute;rmula que permite un techo m&aacute;s asequible y blindado ante la mercantilizaci&oacute;n, porque los residentes nunca son propietarios del edificio, sino de la cooperativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave de La Borda es el suelo: el edificio se construy&oacute; &mdash;con una enorme estructura de madera&mdash; en un solar municipal del barrio de Sants cedido por el Ayuntamiento de Barcelona durante 75 a&ntilde;os a cambio de un canon anual. &ldquo;Para crear un parque p&uacute;blico de vivienda una parte importante se puede gestionar mediante este modelo cooperativo. Adem&aacute;s hay un inter&eacute;s creciente en nuevos modelos de acceso a vivienda y de propiedad del suelo, y hay mucho camino por recorrer para convertir suelo privado en p&uacute;blico y gestionarlo de una forma m&aacute;s comunitaria&rdquo;, contin&uacute;a Massoni, miembro tambi&eacute;n de La Dinamo, una fundaci&oacute;n que promueve este tipo de vivienda cooperativa en cesi&oacute;n de uso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La emergencia habitacional no nos puede empujar a hacer infravivienda. Los arquitectos tenemos que decidir si somos parte de la solución o parte del problema
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Albert Nogueras</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Terrenos por los aires</strong></h2><p class="article-text">
        El modelo de La Borda de Barcelona inspir&oacute; en Madrid a la cooperativa Entrepatios, que como su referente barcelon&eacute;s edific&oacute; con madera un bloque de viviendas eficientes energ&eacute;ticamente con espacios comunes &ldquo;dise&ntilde;ados para fomentar el encuentro&rdquo;, en palabras de su arquitecto (y vecino) I&ntilde;aki Alonso. A diferencia de La Borda, en Entrepatios los cooperativistas tuvieron que adquirir el solar en propiedad, algo que encarece este tipo de proyectos hasta un 25%. A pesar de todo, los residentes de Entrepatios pagan una mensualidad media de 800 euros, con alicientes como facturas energ&eacute;ticas que rara vez superan los 25 euros. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f276041c-22c9-4a46-87d1-b13a878b98d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f276041c-22c9-4a46-87d1-b13a878b98d1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f276041c-22c9-4a46-87d1-b13a878b98d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f276041c-22c9-4a46-87d1-b13a878b98d1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f276041c-22c9-4a46-87d1-b13a878b98d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f276041c-22c9-4a46-87d1-b13a878b98d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f276041c-22c9-4a46-87d1-b13a878b98d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los residentes de la cooperativa Entrepatios  (Madrid, barrio de Usera) pagan una mensualidad media de 800 euros, con alicientes como facturas energéticas de 25 euros."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los residentes de la cooperativa Entrepatios  (Madrid, barrio de Usera) pagan una mensualidad media de 800 euros, con alicientes como facturas energéticas de 25 euros.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En verano tienes un nivel de confort a cero euros gracias a la producci&oacute;n fotovoltaica del propio edificio, y eso tambi&eacute;n hay que valorarlo econ&oacute;micamente&rdquo;. Ahora todo ser&iacute;a mucho m&aacute;s caro, porque el precio del suelo en el barrio de Las Carolinas (en el distrito de Usera, al sur de la ciudad) se ha puesto por los aires.&ldquo;Compramos el terreno en 2017 a 450 euros el metro cuadrado. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s ya se hab&iacute;a duplicado, y ahora est&aacute;n pidiendo hasta 1.600 euros por metro cuadrado en este mismo barrio &mdash;explica Alonso&mdash;. Adem&aacute;s, los tipos de inter&eacute;s se han multiplicado por cuatro en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y el coste de construcci&oacute;n ha aumentado un 30%, as&iacute; que los n&uacute;meros no salen por ning&uacute;n sitio. La &uacute;nica manera de hacer vivienda asequible es en suelo p&uacute;blico en derecho de superficie, con una financiaci&oacute;n larga, algo de subvenciones y una fiscalidad verde con exenciones a construcciones ecol&oacute;gicas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, para hacer la vivienda m&aacute;s accesible, habr&iacute;a que construir mucha vivienda nueva, sostiene I&ntilde;aki Alonso: &ldquo;Hay un problema con las viviendas vac&iacute;as y deber&iacute;a existir una fiscalidad agresiva para estos casos, pero el mayor problema del encarecimiento es que no hay vivienda&rdquo;. Demogr&aacute;ficamente no salen las cuentas: la poblaci&oacute;n de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, crece en 90.000 personas anualmente, mientras en la regi&oacute;n se construyen unas 20.000 viviendas al a&ntilde;o. &ldquo;Adem&aacute;s en las grandes ciudades se a&ntilde;aden fen&oacute;menos como las reestructuraciones familiares, las separaciones, que aumentan la demanda, que va a seguir creciendo y es una bomba de relojer&iacute;a&rdquo;, advierte el arquitecto madrile&ntilde;o, que ahora ha creado su propia promotora de vivienda ecol&oacute;gica, Distrito Natural.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cifras y letras</strong></h2><p class="article-text">
        Ante estas cifras, la arquitecta e investigadora Mireia Sender Mart&iacute; propone una estrategia que se resume en unas pocas letras. &ldquo;En Barcelona, cuando Javier Bur&oacute;n era gerente de vivienda del Ayuntamiento, se hablaba de la pol&iacute;tica de las tres ces: construir vivienda protegida, comprar vivienda existente y captar del parque privado para poner en alquiler social. Adem&aacute;s, hay tres erres que complementan esta pol&iacute;tica: rehabilitar, regenerar y renovar. En esto tendr&iacute;a que centrarse la arquitectura en las grandes ciudades, en c&oacute;mo a trav&eacute;s del reciclaje de la propia ciudad se pueden generar reservas de vivienda p&uacute;blica&rdquo;. Todo para incrementar el exiguo porcentaje de vivienda p&uacute;blica en Espa&ntilde;a, de apenas un 2,5% frente al 9,3% de la media europea, lej&iacute;simos del 17% de Francia o el casi 18% de Reino Unido. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora mismo en Espa&ntilde;a se dedica a vivienda un 0,2% del PIB, y si realmente nos creemos que es un pilar del Estado del Bienestar, deber&iacute;amos aproximarnos a las cifras de inversi&oacute;n en educaci&oacute;n o sanidad, que son de un 4,9 y un 6,9% respectivamente&rdquo;, argumenta Sender Mart&iacute;, que propone la creaci&oacute;n de un &ldquo;uso residencial permanente&rdquo; para proteger las ciudades de fen&oacute;menos como la turistificaci&oacute;n. &ldquo;No se trata solo de tener viviendas asequibles, sino enfatizar el t&eacute;rmino de vivienda estable. Vivienda que no va a desaparecer, que no se va a marchar al libre mercado y que va a estar siempre ah&iacute;, como un coj&iacute;n para soportar todas las idas y venidas, todas las tensiones y todas las vulnerabilidades&rdquo;, subraya esta investigadora especializada en pol&iacute;ticas de vivienda. &ldquo;Porque la descalificaci&oacute;n de vivienda protegida es uno de los aprendizajes que debemos hacer de la historia. Todas las viviendas protegidas que se construyeron en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas con dinero p&uacute;blico han acabado, con el paso del tiempo, en el mercado. De hecho, el 74% de la vivienda protegida que hay actualmente en Catalunya estar&aacute; descalificada en 2040, seg&uacute;n algunas previsiones&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Subvenci&oacute;n y plusval&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a nadie ha promovido m&aacute;s vivienda asequible que el veterano arquitecto Eduardo Mangada. Antiguo militante comunista, en 1979 se convirti&oacute; en responsable de Urbanismo del primer Ayuntamiento de Madrid elegido por las urnas tras la dictadura, una corporaci&oacute;n dirigida por el socialista Enrique Tierno Galv&aacute;n. Despu&eacute;s, en 1983, form&oacute; parte del gobierno inaugural de la reci&eacute;n creada Comunidad de Madrid, presidida por Joaqu&iacute;n Leguina (PSOE). Durante ocho a&ntilde;os, Mangada fue el consejero que impuls&oacute; la construcci&oacute;n de decenas de miles de pisos para erradicar la infravivienda extendida durante el franquismo por todos los puntos cardinales de la periferia de la capital. &ldquo;Entonces lo pudimos hacer porque nos ten&iacute;an miedo a los rojos&rdquo;, dice burl&oacute;n a sus 92 a&ntilde;os. En aquel Madrid de los ochenta se levantaron barrios enteros por iniciativa de la administraci&oacute;n y con financiaci&oacute;n p&uacute;blica. Sin embargo, ahora esas viviendas protegidas se anuncian en Idealista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la l&oacute;gica consecuencia de un capitalismo depredador que todo lo transforma en mercanc&iacute;a. Primero fue aquello de hagamos propietarios y no tendremos revolucionarios, y ahora se ha convertido a los propietarios en rentistas, y las casas en objeto de inversi&oacute;n financiera cuando deber&iacute;an ser bienes de uso&rdquo;, lamenta Mangada, que aboga porque exista un parque de vivienda como &ldquo;un servicio tasado&rdquo; accesible a todos los bolsillos, al igual que el transporte p&uacute;blico, sin perder nunca la titularidad p&uacute;blica. De esta manera se evitar&aacute; caer de nuevo en el error de subvencionar las futuras plusval&iacute;as de algunos particulares. &ldquo;Si la vivienda es un derecho, debe haber una cuota de viviendas que tienen que extraerse del mercado. Y no se puede solucionar el problema de la vivienda sin solucionar el problema de la propiedad del suelo, por lo que la expropiaci&oacute;n deber&iacute;a ser un mecanismo normal para que los poderes p&uacute;blicos construyan casas, del mismo modo que ocurre para construir una autopista o una l&iacute;nea de AVE&rdquo;, defiende Mangada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Necesitamos viviendas no solo asequibles sino estables, que no se marchen al libre mercado y sepamos que van a estar siempre ahí para soportar tensiones y vulnerabilidades”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mireia Sender </span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Urbanismo patriarcal</strong></h2><p class="article-text">
        Hay que construir para hacer vivienda asequible, pero no basta con construir para tener vivienda digna. &ldquo;Porque tambi&eacute;n necesitamos entornos vivibles, que te permitan acceder a servicios p&uacute;blicos y desarrollar tu vida de forma saludable, c&oacute;moda y segura, y todo debe ir de la mano&rdquo;, afirma Roser Casanovas, arquitecta del colectivo Punt 6, que trabaja &ldquo;desde una perspectiva feminista interseccional&rdquo; para &ldquo;visibilizar desigualdades y estructuras de poder, y c&oacute;mo estas influyen en el uso y la configuraci&oacute;n de los espacios&rdquo;. Porque &ldquo;el urbanismo tiene ideolog&iacute;a&rdquo;, recuerda Casanovas, y el modelo actual, basado en el crecimiento infinito, la especulaci&oacute;n y el lucro, es tambi&eacute;n &ldquo;patriarcal&rdquo;. &ldquo;Frente a este modelo, proponemos poner en el centro la vida cotidiana, mostrar que somos interdependientes, erradicar las violencias machistas y garantizar la participaci&oacute;n de las personas, en su diversidad, en la construcci&oacute;n de los espacios donde se desarrolla la vida. Mientras sigamos haciendo edificios donde el m&aacute;ximo espacio de encuentro es el ascensor, no crearemos v&iacute;nculos y tendremos vecinos y vecinas que no se entienden. As&iacute; se perpet&uacute;a el individualismo, pero en altura&rdquo;, apostilla la arquitecta catalana.
    </p><p class="article-text">
        Al urbanismo de los cuidados dedica sus investigaciones Elisa Pozo Men&eacute;ndez, doctora en arquitectura que trabaja adem&aacute;s con el instituto gerontol&oacute;gico Matia. Y ese urbanismo se traduce tambi&eacute;n en mezclar &ldquo;tipos de vivienda y de usos&rdquo; en ciudades &ldquo;accesibles&rdquo; con buenas redes de transporte p&uacute;blico que permitan &ldquo;desplazamientos m&aacute;s saludables&rdquo;. Ciudades que cuiden a sus mayores y no expulsen a sus j&oacute;venes. &ldquo;El urbanismo debe resolver el problema cuantitativo de la necesidad de vivienda teniendo en cuenta otras variables sociales&rdquo;, opina esta investigadora que explora soluciones duraderas con la vista puesta a largo plazo, como &ldquo;redensificar&rdquo; zonas urbanas para hacer m&aacute;s sostenibles y eficientes las actuales redes p&uacute;blicas de saneamiento, transporte o energ&iacute;a: &ldquo;Soy optimista ante el futuro, y deber&iacute;an plantearse proyectos estrat&eacute;gicos interdisciplinares pensando en retos m&aacute;s all&aacute; de la vivienda y la clave puede ser el cambio clim&aacute;tico, en adaptar lo ya construido y construir teniendo en mente esa nueva realidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la perspectiva ecol&oacute;gica del arquitecto I&ntilde;aki Alonso, los planes urban&iacute;sticos siguen concebidos &ldquo;bajo un paradigma del siglo XX&rdquo; de &ldquo;zonificaci&oacute;n&rdquo; cuando la ciudad del siglo XXI deber&iacute;a dise&ntilde;arse con complejidad de usos. &ldquo;Hablamos de las ciudades de los 15 minutos, donde en un barrio duermes, trabajas, tienes oferta cultural, equipamientos educativos y actividad comercial. No podemos seguir haciendo PAUs (acr&oacute;nimo de Programa de Actuaci&oacute;n Urban&iacute;stica) puramente residenciales en las afueras para luego tener que coger el coche para todo. Hay que hacer una ciudad m&aacute;s diversa que funcione como un sistema vivo y no sea tan demandante de elementos externos como energ&iacute;a o alimentaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es la alternativa saludable frente al modelo actual, porque la fiebre de los precios de los alquileres hace enfermar a las grandes ciudades, y se presenta como s&iacute;ntoma de un colapso futuro. &ldquo;Tambi&eacute;n lo es la &lsquo;urbanalizaci&oacute;n&rsquo; que vac&iacute;a las zonas c&eacute;ntricas de gente aut&oacute;ctona para convertirse en decorados de un parque de atracciones con monocultivo tur&iacute;stico&rdquo;, advierte Albert Nogueras. Un fen&oacute;meno que se extiende &ldquo;como una met&aacute;stasis&rdquo; a barrios cada vez m&aacute;s perif&eacute;ricos. Pol Massoni, de la cooperativa Lacol, establece un paralelismo con el efecto devastador de la hero&iacute;na en las barriadas populares hace unas d&eacute;cadas : &ldquo;La especulaci&oacute;n es una lacra que va destruyendo todo lo que hay alrededor. Porque los precios expulsan a la gente y eso deteriora los tejidos sociales y asociativos que dan vida a la ciudad. Y quien no lo ve, es porque est&aacute; enganchado a lo que genera el problema&rdquo;. Para Albert Nogueras, &ldquo;estamos tapando con las manos el agua que entra en el trasatl&aacute;ntico&rdquo;, y el escenario de un arquitecto resignado a vivir en un aparcamiento subterr&aacute;neo no le parece improbable: &ldquo;Es aterrador, pero todos vivimos con una expectativa de futuro muy inferior a la generaci&oacute;n de nuestros padres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/parte-responsabilidad-arquitectura-crisis-revista-vivienda_1_11695890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 20:14:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8cf2a78d-619f-4e52-8f66-36c2417345b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102984.jpg" length="3398501" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8cf2a78d-619f-4e52-8f66-36c2417345b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102984.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3398501" width="2063" height="1160"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué parte de responsabilidad tiene la arquitectura en la crisis de la vivienda?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8cf2a78d-619f-4e52-8f66-36c2417345b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102984.jpg" width="2063" height="1160"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Pisos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La radio más femenina y menos feminista: cuando el franquismo propagaba patriarcado por las ondas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/radio-femenina-feminista-franquismo-propagaba-patriarcado-ondas_1_11428209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fa12d12-5d74-4091-8a62-609689163337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La radio más femenina y menos feminista: cuando el franquismo propagaba patriarcado por las ondas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres fueron la audiencia mayoritaria de la radio durante la dictadura por su reclusión en el hogar, y el régimen hizo todo lo posible para adoctrinarlas con formatos aparentemente inofensivos, como radionovelas y consultorios: "Era un aparato de control, represión e hipervigilancia"

</p><p class="subtitle">Miedo, represión y... fiesta: las celebraciones que el franquismo no pudo apropiarse
</p></div><p class="article-text">
        La ya centenaria radio espa&ntilde;ola vivi&oacute; su edad de oro en la d&eacute;cada de los 50, cuando la televisi&oacute;n a&uacute;n no la hab&iacute;a desbancado de un espacio privilegiado en los hogares del pa&iacute;s. &ldquo;Durante a&ntilde;os, al tratarse de equipos enormes de v&aacute;lvulas y madera (con unos muebles preciosos, de hecho), ocuparon el centro de los salones familiares como una especie de sustituto del antiguo fuego&rdquo;, explica Jos&eacute; Emilio P&eacute;rez Mart&iacute;nez, experto en historia de la radiodifusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En aquella Espa&ntilde;a triste de posguerra, la &ldquo;caja m&aacute;gica&rdquo; ofrec&iacute;a alegr&iacute;a y entretenimiento con concursos como&nbsp;<em>La melod&iacute;a misteriosa</em>,&nbsp;<em>Fiesta en el aire</em>&nbsp;o&nbsp;<em>&iquest;Lo toma o lo deja?</em>, que cosechaban audiencias millonarias. El otro formato de &eacute;xito de la &ldquo;d&eacute;cada de la radio&rdquo; fueron las radionovelas, &ldquo;uno de los fen&oacute;menos medi&aacute;ticos m&aacute;s consumidos y caracter&iacute;sticos de la Espa&ntilde;a del franquismo&rdquo;. Contenidos populares y aparentemente inofensivos, aunque cargados de ideolog&iacute;a. Porque la dictadura, que controlaba con censura previa todas las emisoras del pa&iacute;s, utilizaba las ondas hertzianas como una aguja hipod&eacute;rmica con la que inocular nacionalcatolicismo a los radioescuchas.
    </p><p class="article-text">
        Para el franquismo, la radio era una valiosa herramienta que le permit&iacute;a acceder hasta los espacios m&aacute;s &iacute;ntimos de los espa&ntilde;oles y adoctrinarles durante su tiempo libre. &ldquo;Es fruto del contacto con otros reg&iacute;menes fascistas como el alem&aacute;n y el italiano, que crearon instituciones para controlar el ocio despu&eacute;s del trabajo, y el franquismo lo copia a trav&eacute;s de la Obra Sindical&rdquo;, expone Claudio Hern&aacute;ndez Burgos, profesor de la Universidad de Granada y editor, junto a Luc&iacute;a Prieto Borrego, del libro <em>Divertirse en dictadura. El ocio en la Espa&ntilde;a franquista </em>(Marcial Pons), una obra colectiva que recopila los trabajos de una docena de autores que indagan en c&oacute;mo se las apa&ntilde;aban los espa&ntilde;oles para evadirse en una &eacute;poca de libertades cercenadas y penurias econ&oacute;micas para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En el &iacute;ndice se mezclan las verbenas, la copla, pel&iacute;culas prologadas por el NO-DO, tascas y tabernas, salones de baile o el turismo del desarrollismo. &ldquo;El ocio como parte de la vida cotidiana durante la dictadura era algo poco estudiado, tambi&eacute;n la manera en la que el franquismo intenta controlarlo, y la radio no pod&iacute;a faltar,&nbsp;porque sobre todo en las d&eacute;cadas de los 40 y 50 no ten&iacute;a rival, ni siquiera el cine&rdquo;, apunta Claudio Hern&aacute;ndez Burgos.
    </p><p class="article-text">
        En el libro se aborda, en concreto, la estrecha relaci&oacute;n de la radio y las mujeres, sus oyentes m&aacute;s fieles durante el franquismo por estar generalmente recluidas en el hogar. Un v&iacute;nculo sin demasiada historiograf&iacute;a. &ldquo;La activista e investigadora Caroline Mitchell dec&iacute;a que si la radio es el medio 'cenicienta' por la poca atenci&oacute;n que recibe de la academia, el papel de las mujeres en la radio es directamente la calabaza del cuento, aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os esta tendencia se est&aacute; revirtiendo&rdquo;, afirma Jos&eacute; Emilio P&eacute;rez Mart&iacute;nez, que es profesor de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad Complutense de Madrid y coautor del cap&iacute;tulo titulado <em>M&aacute;s que un electrodom&eacute;stico, una compa&ntilde;era: mujeres, ocio y radiodifusi&oacute;n durante la dictadura franquista</em> junto a Sergio Blanco Fajardo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La radio no era solo un medio de informaci&oacute;n, sino un dispositivo cultural que entreten&iacute;a y evad&iacute;a a la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, especialmente a las mujeres&rdquo;, subraya Blanco Fajardo,&nbsp;profesor de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad de M&aacute;laga. &ldquo;La radio se convirti&oacute; en un dispositivo eminentemente femenino, en un complemento perfecto para el espacio dom&eacute;stico&rdquo;, a&ntilde;ade el investigador. Aunque aquella radio en apariencia &ldquo;compa&ntilde;era&rdquo; era &ldquo;un dispositivo de control que reprimi&oacute; a las mujeres y cincel&oacute; su imaginario, sus identidades y sus cuerpos&rdquo; con &ldquo;discursos patriarcales y esencialistas&rdquo;, que las trataba como &ldquo;eternas menores de edad, subyugadas al var&oacute;n, destinadas al matrimonio y a la maternidad&rdquo;. En definitiva, como &ldquo;perfectas amas de casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a6bc6dc-5d99-4017-a779-c44618e7ccab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a6bc6dc-5d99-4017-a779-c44618e7ccab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a6bc6dc-5d99-4017-a779-c44618e7ccab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a6bc6dc-5d99-4017-a779-c44618e7ccab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a6bc6dc-5d99-4017-a779-c44618e7ccab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a6bc6dc-5d99-4017-a779-c44618e7ccab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6a6bc6dc-5d99-4017-a779-c44618e7ccab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María Garriga fue la voz del consultorio femenino de Elena Francis."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María Garriga fue la voz del consultorio femenino de Elena Francis.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que las mujeres encend&iacute;an el aparato radiof&oacute;nico para disfrutar de sus programas favoritos, una aparente actividad banal y cotidiana, se introduc&iacute;an en una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;La carga ideol&oacute;gica y el car&aacute;cter adoctrinador de las emisiones reproduc&iacute;an funciones similares a las enfermeras visitadoras de Secci&oacute;n Femenina o a la labor moral que defend&iacute;a Acci&oacute;n Cat&oacute;lica de la Mujer&rdquo;, sostiene el investigador andaluz, porque &ldquo;a&nbsp;trav&eacute;s de la escucha radiof&oacute;nica, las mujeres aprend&iacute;an c&oacute;mo amar, qu&eacute; platos preparar, a observar la conveniencia de confeccionar ropa en casa de manera m&aacute;s econ&oacute;mica o bien qu&eacute; pautas deb&iacute;an seguir para educar a sus hijas e hijos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La radio era una &ldquo;v&aacute;lvula de escape para la interminable jornada laboral dom&eacute;stica&rdquo;, aunque al mismo tiempo alentaba a &ldquo;realizar las mil y una tareas diarias&rdquo; como &ldquo;limpiar hasta los m&aacute;s nimios rincones, como los peque&ntilde;os espacios entre las baldosas del suelo&rdquo;. El aparato ejerc&iacute;a una &ldquo;hipervigilancia&rdquo; que &ldquo;restaba cualquier capacidad subjetiva para abstraerse y pensar en s&iacute; mismas&rdquo;, y lo hac&iacute;a a lo largo de la jornada con programas que &ldquo;dinamizaban y dirig&iacute;an los tiempos dom&eacute;sticos&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Obediencia y sumisi&oacute;n&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Ante la escasez de grabaciones conservadas de la &eacute;poca, los profesores P&eacute;rez Mart&iacute;nez y Blanco Fajardo han exprimido como fuentes primeras los cuadernillos de programaci&oacute;n de Radio Nacional de Espa&ntilde;a (RNE) y Radio Madrid, de la Cadena Ser, para analizar las parrillas de aquella radio franquista atiborrada de contenidos dirigidos a la audiencia femenina, como consultorios, espacios dedicados al hogar, a la &ldquo;puericultura&rdquo; y crianza, que se mezclaban con consejos de belleza y moda, como&nbsp;<em>Emisi&oacute;n para la mujer</em>, de RNE, conducido por la c&eacute;lebre locutora de la &eacute;poca Julita Calleja. &ldquo;Un modelo de programaci&oacute;n que llevaba consigo una evidente funci&oacute;n ideol&oacute;gica: formar a sus oyentes en el modelo de feminidad franquista de la perfecta casada y ama de casa&rdquo;, se se&ntilde;ala en el libro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una mujer que salía de casa a trabajar, que pasaba tiempo fuera del hogar y no prestaba la atención familiar que se presumía a una mujer cristiana y abnegada, recibía un correctivo por parte de los conductores radiofónicos en los consultorios sentimentales, que no salían de las coordenadas de castidad, obediencia y sumisión</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Voces amigas&ldquo; como las de Julita Calleja favorec&iacute;an la recepci&oacute;n del discurso ideol&oacute;gico del franquismo porque lo pronunciaba una persona que las radioescuchas sent&iacute;an como de familia. De ese modo, el r&eacute;gimen introduc&iacute;a en los hogares, a trav&eacute;s de las ondas, &rdquo;numerosos mecanismos de control&ldquo; con los discursos de los locutores y locutoras de los programas para el p&uacute;blico femenino. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En cada programa de radio &mdash;relata Blanco Fajardo&mdash; se recordaba a las mujeres qu&eacute; modelo de feminidad abanderar, aquellos que eran sancionados, c&oacute;mo deb&iacute;a comportarse una se&ntilde;ora de moral cristiana e intachable en cada situaci&oacute;n y qu&eacute; papel le pertenec&iacute;a en el esencial concierto familiar. Una mujer que sal&iacute;a de casa a trabajar, que pasaba tiempo fuera del hogar y no prestaba la atenci&oacute;n familiar que se presum&iacute;a a una mujer cristiana y abnegada, recib&iacute;a un correctivo por parte de los conductores radiof&oacute;nicos. De este modo se revelaba en los consultorios sentimentales cuando a las diferentes misivas que enviaban las mujeres, las respuestas no sal&iacute;an de las coordenadas de castidad, obediencia y sumisi&oacute;n&rdquo;, expone Blanco Fajardo, especializado en historia de las mujeres y de g&eacute;nero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c824ea26-eaa2-440f-abd2-3c97fe0996ee_source-aspect-ratio_50p_1096565.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c824ea26-eaa2-440f-abd2-3c97fe0996ee_source-aspect-ratio_50p_1096565.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c824ea26-eaa2-440f-abd2-3c97fe0996ee_source-aspect-ratio_75p_1096565.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c824ea26-eaa2-440f-abd2-3c97fe0996ee_source-aspect-ratio_75p_1096565.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c824ea26-eaa2-440f-abd2-3c97fe0996ee_source-aspect-ratio_default_1096565.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c824ea26-eaa2-440f-abd2-3c97fe0996ee_source-aspect-ratio_default_1096565.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c824ea26-eaa2-440f-abd2-3c97fe0996ee_source-aspect-ratio_default_1096565.jpg"
                    alt="Julita Calleja."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Julita Calleja.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los autores de esta investigaci&oacute;n recuerdan que, para el franquismo, &ldquo;las mujeres eran las encargadas de transmitir los esquemas defendidos por el nacionalcatolicismo a las nuevas generaciones&rdquo; por quedar relegadas a la &ldquo;tarea reproductiva y el trabajo del hogar&rdquo;. Precisamente por eso eran importantes para la &ldquo;pervivencia&rdquo; del r&eacute;gimen; tambi&eacute;n para asentar la falsa idea de &ldquo;normalidad y de paz&rdquo; tras la Guerra Civil: &ldquo;Fueron ellas&nbsp;quienes cargaron en sus hombros con esta ambiciosa empresa y, con su esfuerzo y sacrificio, al desarrollo mismo del pa&iacute;s&rdquo;. Con ese objetivo, la radio franquista inculcaba esos roles de g&eacute;nero desde la infancia, con programas como el serial&nbsp;<em>Matilde, Perico y Periqu&iacute;n</em>&nbsp;o el &nbsp;el consultorio sentimental&nbsp;<em>Hablando con la Esfinge</em>, uno de los preferidos de las adolescentes de la &eacute;poca.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Cargar con la cruz&rdquo; del maltrato</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;El machismo, el paternalismo, la carga ideol&oacute;gica que sulfuraba algunos programas espantar&iacute;a hoy a gran parte de la poblaci&oacute;n, sobre todo a las nuevas generaciones&rdquo;, afirma Blanco Fajardo, que pone como ejemplo el espacio llamado&nbsp;<em>Pares o nones</em>, en el que hab&iacute;a&nbsp;&ldquo;<em>sketches</em>&nbsp;de humor en los que se hac&iacute;an chistes amenazando de muerte a las mujeres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un tipo de &ldquo;humor macabro y tenebroso&rdquo; que era habitual en otros programas supuestamente c&oacute;micos, y que reflejaba la violencia f&iacute;sica que sufr&iacute;an muchas mujeres en sus hogares, c&oacute;mo transmit&iacute;an a los consultorios radiof&oacute;nicos, &ldquo;una de las emisiones femeninas m&aacute;s interesantes por su capacidad de di&aacute;logo entre la audiencia y los locutores&rdquo;, aunque desde los micr&oacute;fonos se animaba a las mujeres a resignarse y &ldquo;cargar con su cruz&rdquo; cuando llegaba a antena alg&uacute;n caso de malos tratos, algo inusual porque la censura sol&iacute;a impedirlo. Los locutores y locutoras de los consultorios radiof&oacute;nicos&nbsp;&ldquo;eran considerados por las radioyentes como una figura de autoridad durante la dictadura y, por tanto, como una instancia oficial del r&eacute;gimen&rdquo;, porque marcaban pautas morales: si se le&iacute;a la carta de una mujer con amores no permitidos o atracciones hacia personas casadas, se hac&iacute;a para reprenderlas como &ldquo;un aparato represivo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46574d78-4095-4348-a385-8b964c182512_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46574d78-4095-4348-a385-8b964c182512_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46574d78-4095-4348-a385-8b964c182512_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46574d78-4095-4348-a385-8b964c182512_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46574d78-4095-4348-a385-8b964c182512_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46574d78-4095-4348-a385-8b964c182512_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/46574d78-4095-4348-a385-8b964c182512_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sección Femenina de Sevilla (1940-1945). | ICAS-SAHP, Fototeca Municipal de Sevilla, Fondo Galán."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sección Femenina de Sevilla (1940-1945). | ICAS-SAHP, Fototeca Municipal de Sevilla, Fondo Galán.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La radio de la dictadura no dej&oacute; de ejercer esa labor coercitiva sobre las mujeres ni siquiera en la d&eacute;cada de los 60, cuando Espa&ntilde;a se abr&iacute;a al mundo y la econom&iacute;a se modernizaba. Blanco Fajardo destaca la aparici&oacute;n entonces de alguna voz aparentemente discrepante con el discurso oficial, como Luisa Fernanda Mart&iacute; en el programa&nbsp;<em>Vosotras</em>, donde se aplaud&iacute;a la salida de las mujeres del hogar y las entrevistaba en puestos de trabajo.&nbsp;En cualquier caso, era una excepci&oacute;n que confirmaba la regla de las programaciones radiof&oacute;nicas. Una rareza como las colaboraciones de Ava Gardner en programas de Radio Madrid cuando la actriz estadounidense resid&iacute;a&nbsp;en la capital. En la emisora de la Gran V&iacute;a madrile&ntilde;a, Gardner &ldquo;hac&iacute;a gala de su libertad al hablar de c&oacute;mo debe una mujer prepararse para conducir su coche, con la particularidad de tratarse de un modelo descapotable y, qu&eacute; remedio, el pa&ntilde;uelo en la cabeza era indispensable para mantener su peinado&rdquo;. Algo impensable (el conducir un descapotable) para la inmensa mayor&iacute;a de las espa&ntilde;olas del momento.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Fuego para la 'femme fatale'</strong></h3><p class="article-text">
        Lo que encarnaba Ava Gardner para el nacionalcatolicismo m&aacute;s retr&oacute;grado quedaba representado como la mujer &ldquo;vamp&rdquo; o la &ldquo;<em>femme fatale</em>&rdquo;&nbsp;en las populares radionovelas, que ten&iacute;an un seguimiento masivo. Tanto que &ldquo;los cobradores por letras del aparato radiof&oacute;nico pasaban por casa la ma&ntilde;ana antes de la emisi&oacute;n del drama de sobremesa o, en las peluquer&iacute;as, las mujeres ped&iacute;an apagar las m&aacute;quinas de la permanente para escuchar sus seriales preferidos&rdquo;, relata el historiador Blanco Fajardo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las radionovelas eran tambi&eacute;n una emisi&oacute;n cargada de elementos ideol&oacute;gicos donde las mujeres comprend&iacute;an qu&eacute; tipo de mujer deb&iacute;an ser y las que eran rechazables, convirti&eacute;ndolas as&iacute; en agentes autorreguladoras de&nbsp;las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero del franquismo&rdquo;, apostilla este especialista en historia de las mujeres y de g&eacute;nero. Por un lado, en estos adictivos culebrones se proyectaba cierto ideal de mujer espa&ntilde;ola, como la &ldquo;muchacha pobre de moralidad intachable&rdquo; o la mujer casada cuyo marido era seducido por otra mujer antagonista a la que nunca le aguardaba un final feliz: &ldquo;En los compases finales de la historia, la buena mujer abnegada y sumisa era emparejada con un atractivo caballero de valores cristianos y familiares mostrando a las mujeres el m&aacute;s alto objetivo que pod&iacute;an perseguir en sus vidas: el matrimonio. Por contra, a las mujeres fat&iacute;dicas eran castigadas simb&oacute;licamente con la muerte, en algunas ocasiones en accidentes donde el fuego ejerc&iacute;a como elemento purificador de sus pecados&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f76f3b8-f915-4c29-9bc9-28ae072740c3_source-aspect-ratio_50p_1096564.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f76f3b8-f915-4c29-9bc9-28ae072740c3_source-aspect-ratio_50p_1096564.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f76f3b8-f915-4c29-9bc9-28ae072740c3_source-aspect-ratio_75p_1096564.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f76f3b8-f915-4c29-9bc9-28ae072740c3_source-aspect-ratio_75p_1096564.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f76f3b8-f915-4c29-9bc9-28ae072740c3_source-aspect-ratio_default_1096564.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f76f3b8-f915-4c29-9bc9-28ae072740c3_source-aspect-ratio_default_1096564.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f76f3b8-f915-4c29-9bc9-28ae072740c3_source-aspect-ratio_default_1096564.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las radionovelas fueron desapareciendo de la programaci&oacute;n radiof&oacute;nica tras la muerte de Francisco Franco. Las grabaciones del serial m&aacute;s escuchado durante la dictadura, <em>Ama Rosa</em>, se daban por perdidas hasta que un d&iacute;a se las encontr&oacute; en un viejo despacho la entonces jefa de documentaci&oacute;n de la Cadena Ser, &Aacute;ngeles Afuera.&nbsp;&ldquo;Es verdad que en los guiones de esa &eacute;poca se plasmaba un paternalismo feroz, el clasismo m&aacute;s rancio, la abnegaci&oacute;n como m&aacute;xima cualidad femenina y grandes dosis de moralina final, pero se justifica en su contexto hist&oacute;rico&rdquo;, explica Afuera. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Ama Rosa</em> era un mito y es una joya del drama radiof&oacute;nico, empezando por la magistral interpretaci&oacute;n de Juana Ginzo&rdquo;, detalla Afuera, hoy jubilada y dedicada a la investigaci&oacute;n, y que empez&oacute; en la radio en 1977 conduciendo el programa <em>Las Ciudadanas</em> junto a la diputada de UCD Carmela Garc&iacute;a Moreno: un espacio donde se trataban &ldquo;todos los temas que bull&iacute;an en la Transici&oacute;n&rdquo;, como la igualdad en el matrimonio, el divorcio o los derechos laborales de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al programa vinieron todas las diputadas de la primera legislatura, abogadas, m&eacute;dicas, activistas vecinales, asociaciones de mujeres separadas... Y es verdad que <em>Las ciudadanas</em> sustituy&oacute; a uno de los &uacute;ltimos seriales que se emitieron en la Ser, y eso fue un gesto absoluto de cerrojazo a los programas de ni&ntilde;os, de cocina y de belleza&rdquo;, rememora &Aacute;ngeles Afuera, que reivindica a todas sus antecesoras en la radio, mujeres que &ldquo;pelearon por hacerse un hueco en un mundo de hombres&rdquo;. Mujeres como Juana Ginzo, una de las actrices que daban voz a <em>Ama Rosa</em>, &nbsp;aunque repudiara las radionovela como cuando, ya en democracia, dijo: &ldquo;&iexcl;Odiaba hacer los seriales! &iexcl;Me avergonzaba! Pero no pod&iacute;a dejarlos. Porque ten&iacute;a que comer. Yo siempre he sido una roja feminista que detestaba esas mierdas. Pero en este pa&iacute;s no hab&iacute;a opciones&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/radio-femenina-feminista-franquismo-propagaba-patriarcado-ondas_1_11428209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2024 19:46:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1fa12d12-5d74-4091-8a62-609689163337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3034290" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1fa12d12-5d74-4091-8a62-609689163337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3034290" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La radio más femenina y menos feminista: cuando el franquismo propagaba patriarcado por las ondas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1fa12d12-5d74-4091-8a62-609689163337_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,mujeres,Feminismo,Machismo,Radio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dentro del macroevento de un gurú del "desarrollo personal y las finanzas": "Se aprovecha de nuestras carencias"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/macroevento-guru-desarrollo-personal-finanzas-aprovecha-carencias_1_11287798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a5d6acf-7572-4255-acf3-a8ef3f48f99c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093291.jpg" width="1159" height="652" alt="Dentro del macroevento de un gurú del &quot;desarrollo personal y las finanzas&quot;: &quot;Se aprovecha de nuestras carencias&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de personas se congregan en Madrid este fin de semana para acudir a 'Tu Riqueza Eres Tú', un evento organizado por Sergio Cánovas Rico que promete, con una entrada presencial a 111 euros y un ciclo de cursos intensivos en su 'Universidad del Éxito' cuya inscripción asciende a unos 6.700 euros, "recibir lo que das multiplicado por 1.000"

 </p><p class="subtitle">Dejarlo todo para ganar 15 euros al mes: la trampa de los pseudogurús de la libertad financiera que captan a jóvenes</p></div><p class="article-text">
        Ana Mar&iacute;a, de 41 a&ntilde;os, trabaja como cajera en un supermercado. En la medianoche del jueves al viernes se subi&oacute; a un autob&uacute;s en Murcia, durmi&oacute; lo que pudo, y sobre las seis de la ma&ntilde;ana puso los pies en Madrid. Antes de que amaneciera, cogi&oacute; el Metro para llegar pronto al barrio de Carabanchel, en el sur de la ciudad, y as&iacute; pillar un buen sitio en la fila. Quer&iacute;a estar entre las primeras cuando abrieran las puertas del evento que le ha tra&iacute;do a la capital. Se llama 'Tu Riqueza Eres T&uacute;' y lo imparte el <em>&ldquo;coach</em>&nbsp;y emprendedor&rdquo; alicantino Sergio C&aacute;novas Rico en el Palacio Vistalegre durante este fin de semana: tres jornadas maratonianas en las que promete descifrar algunas claves para lograr la &ldquo;libertad financiera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ense&ntilde;ar&aacute; a desterrar &ldquo;creencias limitantes&rdquo; que nos impiden, a la mayor&iacute;a de los mortales, dedicarnos a &ldquo;tragozar&rdquo;; un acr&oacute;nimo de &ldquo;trabajar gozando&rdquo; que significa, seg&uacute;n C&aacute;novas, dejar de ser un &ldquo;esclavo&rdquo; o un &ldquo;prostituto del trabajo&rdquo; para &ldquo;hacer lo que amas&rdquo;. &ldquo;Transmite buena energ&iacute;a&rdquo;, aseguraba Ana Mar&iacute;a este pasado viernes al mediod&iacute;a, a punto de acceder a las gradas de Vistalegre tras m&aacute;s de cinco horas de pie en la calle. A pesar de todo el traj&iacute;n, la mujer espera regresar a Murcia con &ldquo;las pilas bien cargadas&rdquo;. Si se queda hasta el final del evento, no podr&aacute; volver hasta el domingo por la noche, cuando culmina la sesi&oacute;n final en la que C&aacute;novas Rico animar&aacute; a los asistentes a entrar en su 'Universidad del &Eacute;xito', un ciclo de cursos intensivos de &ldquo;desarrollo personal y financiero&rdquo; cuya inscripci&oacute;n asciende a unos 6.700 euros.
    </p><p class="article-text">
        Ana Mar&iacute;a es una de las m&aacute;s de 8.000 personas &ndash;seg&uacute;n la organizaci&oacute;n&ndash; que se&nbsp;han congregado en este evento multitudinario que tambi&eacute;n siguen en directo, a trav&eacute;s de Zoom, otros miles de espectadores de varios pa&iacute;ses tras pagar 55 euros por una entrada telem&aacute;tica, mientras los boletos presenciales m&aacute;s asequibles costaban 111 euros. &ldquo;Somos la escuela de desarrollo personal m&aacute;s barata del mundo. Recibes lo que das multiplicado por 1.000&rdquo;, presume la web del evento, donde se anunciaba un <em>sold out</em> en los d&iacute;as previos al evento aunque, seg&uacute;n buena parte de los asistentes a Vistalegre consultados por este peri&oacute;dico, son muchos los que han acudido con invitaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dc9994-cf04-4a3c-9afe-6779712957b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dc9994-cf04-4a3c-9afe-6779712957b9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dc9994-cf04-4a3c-9afe-6779712957b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dc9994-cf04-4a3c-9afe-6779712957b9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dc9994-cf04-4a3c-9afe-6779712957b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1dc9994-cf04-4a3c-9afe-6779712957b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f1dc9994-cf04-4a3c-9afe-6779712957b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Asistentes al evento &#039;Tu Riqueza Eres Tú&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Asistentes al evento &#039;Tu Riqueza Eres Tú&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras la inscripci&oacute;n, todos recibieron un cuadernillo que no deb&iacute;a abrirse hasta que arrancase el evento. Adem&aacute;s, seg&uacute;n las indicaciones contenidas en el mismo correo electr&oacute;nico de confirmaci&oacute;n, al recinto hab&iacute;a que entrar provistos de bol&iacute;grafo, un espejo, un alfiler, tres o cuatro globos, una &ldquo;goma el&aacute;stica del tama&ntilde;o de la mu&ntilde;eca&rdquo; y un billete de 100 euros o dos de 50. &ldquo;Es importante que sean aut&eacute;nticos para poder realizar la din&aacute;mica correctamente&rdquo;, indicaba la organizaci&oacute;n en las instrucciones enviadas a los asistentes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según las indicaciones contenidas en el mail de confirmación, había que acudir al evento provistos de un bolígrafo, un espejo, un alfiler, tres o cuatro globos, una &#039;goma elástica del tamaño de la muñeca&#039; y un billete de 100 euros o dos de 50. &#039;Es importante que sean auténticos&#039;, indicaban</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Una &ldquo;inversi&oacute;n&rdquo; para un futuro mejor</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo sed de transformaci&oacute;n&rdquo;, proclamaba este viernes Adriana, brasile&ntilde;a de 46 a&ntilde;os y propietaria de un establecimiento de &ldquo;reposter&iacute;a regenerativa&rdquo; en Barcelona, en la cabeza de la interminable fila que serpenteaba en los alrededores del Palacio de Vistalegre el viernes y en la que desentonaba un se&ntilde;or de 84 a&ntilde;os, Francisco Hurtado, al que delataba no llevar el escapulario con la tarjeta del evento que colgaba del cuello de todos los asistentes. &ldquo;Estoy aqu&iacute; esperando a la mujer, que est&aacute; comprando&rdquo;, se excusaba el hombre, carabanchelero de nacimiento, sentado en un poyete y totalmente ajeno a lo que ocurr&iacute;a a su alrededor. &ldquo;Aqu&iacute; viene a menudo mucha gente, pero no s&eacute; qu&eacute; toca hoy&rdquo;. Se lo intent&oacute; explicar Ruth, paraguaya de 33 a&ntilde;os y residente en Catalunya: &ldquo;Es un evento de personas emprendedoras que quieren llevar su negocio a un siguiente nivel&rdquo;. Francisco respondi&oacute; con un elocuente &ldquo;uy, madre&rdquo; que solt&oacute; resoplando y ladeando la cabeza. &ldquo;Creo que no me he enterado de nada&rdquo;, admit&iacute;a despu&eacute;s. Ruth no se frustr&oacute;, porque ven&iacute;a entusiasmada: &ldquo;S&eacute; que tengo potencial y esto es alimento para mi desarrollo personal&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C5rHHImtJr8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C5rHHImtJr8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C5rHHImtJr8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Sergio Cánovas Rico (@sergiocanovasrico)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Para Ruth, este fin de semana en Madrid es una &ldquo;inversi&oacute;n&rdquo;. Tambi&eacute;n se lo toma as&iacute; Unai, de 44 a&ntilde;os, procedente de Vitoria-Gasteiz. &ldquo;Aprender siempre lo es, y el tema del desarrollo personal es interesante para crecer, abrir la mente y empezar nuevas cosas&rdquo;, argumentaba este&nbsp;<em>coach</em>, actor y malabarista vasco. &ldquo;Somos so&ntilde;adores&rdquo;, proclamaba Alexander, colombiano de 43 a&ntilde;os y mec&aacute;nico de profesi&oacute;n que quiere seguir form&aacute;ndose como emprendedor para &ldquo;buscar el cambio&rdquo;. &ldquo;El sistema convencional no te ense&ntilde;a m&aacute;s que a trabajar, a tener una n&oacute;mina y a esperar la jubilaci&oacute;n&rdquo;, afirmaba acompa&ntilde;ado de su hermana Diana, de 45 a&ntilde;os, que trabaja como cuidadora en Alc&aacute;zar de San Juan (Ciudad Real). La mujer migr&oacute; a Espa&ntilde;a hace 15 a&ntilde;os, ha peleado para salir adelante siendo madre soltera y se est&aacute; formando en&nbsp;<em>coaching</em>&nbsp;porque le apasiona: &ldquo;Siempre he estado enfocada a mi hijo y estaba convencida de que no se pod&iacute;an cambiar las cosas, pero ahora veo posible un cambio profesional y poder aportar a otras personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Carmen, zaragozana de 48 a&ntilde;os, tambi&eacute;n le mueve &ldquo;estar al servicio de las personas, dar y compartir&rdquo;. Viste la camiseta morada que la se&ntilde;ala como parte de la <em>&ldquo;crew&rdquo;</em> del macroevento y es la entusiasta animadora que alienta a los que aguardan en la cola: &ldquo;&iexcl;Gente bonita, os amo!&rdquo;. Carmen fue voluntaria en los eventos de Sergio C&aacute;novas Rico hasta hace unos meses, cuando fue contratada por su empresa, Crea Tu Huella, como &ldquo;responsable de la felicidad&rdquo; de los m&aacute;s de 1.000 &ldquo;embajadores&rdquo; de &ldquo;la tribu&rdquo;, como se denomina a la comunidad de personas que se inscriben en las formaciones o en los &ldquo;campamentos de liderazgo&rdquo; que ofrece este nuevo gur&uacute; que adquiri&oacute; sus dotes persuasivas trabajando como comercial de ventas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos soñadores&#039;, proclamaba Alexander, colombiano de 43 años y mecánico de profesión que quiere seguir formándose como emprendedor para &#039;buscar el cambio&#039;. &#039;El sistema convencional no te enseña más que a trabajar, a tener una nómina y a esperar la jubilación&#039;, afirmaba</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La extraordinaria energ&iacute;a de Carmen se desatar&iacute;a despu&eacute;s sobre el escenario de Vistalegre cuando sali&oacute; a bailar, pasadas las 14 horas del viernes, al ritmo de Chayanne, que atronaba por megafon&iacute;a para dar comienzo al evento. Bailaron hasta en el sal&oacute;n de sus casas espectadores que segu&iacute;an el evento por Zoom, mientras otros aprovechaban para almorzar o apuraban un yogur delante de la c&aacute;mara. Despu&eacute;s se proyect&oacute; un v&iacute;deo dedicado a los &ldquo;h&eacute;roes y hero&iacute;nas&rdquo; que llenaban el recinto y &ldquo;quieren dejar huella&rdquo; en el mundo. &ldquo;Muchos han hecho historia antes que t&uacute;&rdquo;, proclamaba una voz en&nbsp;<em>off</em>&nbsp;mientras por la pantalla desfilaban im&aacute;genes de Martin Luther King, Steve Jobs, Albert Einstein o la madre Teresa de Calcuta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un chute de autoestima para cada uno de los asistentes en el momento de la aparici&oacute;n de la estrella de 'Tu Riqueza Eres T&uacute;'. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; Madrid?&rdquo;, grit&oacute; Sergio C&aacute;novas Rico y el p&uacute;blico se puso a aullar. Micro de diadema en el cr&aacute;neo surcado por trenzas, barba perfilada, polo negro serigrafiado y <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menos&nbsp;</a><a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burpees</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;que otros de los musculados profetas de la libertad financiera</a>. Pero entre las butacas VIP, por las que se puso a pasear para saludar a seguidores emocionados, algunos le miraban con devoci&oacute;n. &ldquo;He hecho trece horas de vuelo para estar aqu&iacute;&rdquo;, le hizo saber uno de ellos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c78df726-01e2-4548-a313-66173f9ecb7c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c78df726-01e2-4548-a313-66173f9ecb7c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c78df726-01e2-4548-a313-66173f9ecb7c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c78df726-01e2-4548-a313-66173f9ecb7c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c78df726-01e2-4548-a313-66173f9ecb7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c78df726-01e2-4548-a313-66173f9ecb7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c78df726-01e2-4548-a313-66173f9ecb7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Asistentes al evento &#039;Tu Riqueza Eres Tú&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Asistentes al evento &#039;Tu Riqueza Eres Tú&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Uno de los mejores vendedores de Espa&ntilde;a&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        El subid&oacute;n se mantuvo a base de r&aacute;fagas de temazos bailables&nbsp;mientras C&aacute;novas Rico continuaba agasajando al p&uacute;blico. &ldquo;No hay nadie m&aacute;s que t&uacute;, eres el &uacute;nico responsable de todo lo que sucede en tu vida&rdquo;, dec&iacute;a como en una conversaci&oacute;n a solas, pero dirigi&eacute;ndose a una muchedumbre. No tardar&iacute;a en recordar su precoz y deslumbrante vida laboral: a los 14 a&ntilde;os se puso a trabajar como pe&oacute;n de alba&ntilde;il en su Alicante&nbsp;natal porque, hu&eacute;rfano de padre, quer&iacute;a ayudar a su madre y &ldquo;no ser una carga&rdquo;. &ldquo;Estoy aqu&iacute; porque aprend&iacute; muy joven a ganar mucho dinero&rdquo;, explic&oacute; mostrando sus credenciales, las de <em>un hombre hecho a s&iacute; mismo</em> que a los 25 a&ntilde;os era &ldquo;uno de los mejores vendedores de Espa&ntilde;a&rdquo; con una n&oacute;mina de &ldquo;50.000 euros al mes&rdquo;. Si &eacute;l pudo&nbsp;&mdash;&ldquo;sin estudios, sin idiomas, sin relaciones influyentes&rdquo;&mdash;&nbsp;quiz&aacute;s los dem&aacute;s tambi&eacute;n podemos aprender c&oacute;mo &ldquo;multiplicar el dinero&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;No hay nadie más que tú, eres el único responsable de todo lo que sucede en tu vida&#039;, decía Cánovas Rico como en una conversación a solas, pero dirigiéndose a una muchedumbre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es una nueva versi&oacute;n del milagro de los panes y los peces. Porque todo remite a una ceremonia religiosa. Hay mucha liturgia y se pide a los asistentes que se den la paz chocando esos cinco. Es una forma de &ldquo;amar al pr&oacute;jimo&rdquo;, predica el orador. &ldquo;Si eres buena persona mereces la abundancia del mundo&rdquo;, apunt&oacute; m&aacute;s tarde este disc&iacute;pulo del estadounidense Tony Robbins, que salpica su discurso con gui&ntilde;os ecologistas en defensa del medio ambiente, como cuando confiesa que &ldquo;comprar&iacute;a todas las reservas naturales del planeta para que nadie las deforeste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s desvelar&aacute; que ya ha adquirido unos terrenos paradis&iacute;acos en Colombia, con manantiales y cascadas, en los que planta frutales y cosecha cacao. Se lo cuenta a un auditorio en el que hay cientos de personas de origen colombiano que tuvieron que abandonar su pa&iacute;s. &ldquo;Yo no creo en las fronteras, para m&iacute; Colombia me pertenece tanto como a ti, al igual que Espa&ntilde;a es tan tuya como m&iacute;a&rdquo;, le dir&aacute; m&aacute;s adelante a un asistente. Fue en uno de los muchos meandros por los que discurri&oacute; la primera y caudalosa disertaci&oacute;n del evento, en la que C&aacute;novas Rico proclam&oacute;, en el mismo recinto que acogi&oacute; actos fundacionales de Podemos o Vox, que &eacute;l no cree en los partidos pol&iacute;ticos: &ldquo;No quiero que aqu&iacute; vengan los del PP ni los del PSOE, quiero que vengan todos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si él pudo aprender a &#039;multiplicar el dinero&#039; —&#039;sin estudios, sin idiomas, sin relaciones influyentes&#039;—, los demás también. Una nueva versión del milagro de los panes y los peces. Todo remite a una ceremonia religiosa y se pide a los asistentes que se den la paz chocando esos cinco</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Apagar el m&oacute;vil hasta el lunes</strong></h3><p class="article-text">
        Al principio de la primera de las tres jornadas, C&aacute;novas Rico dio algunas instrucciones a los asistentes, como &ldquo;apagar el m&oacute;vil hasta el lunes&rdquo; para que estuvieran centrados en el evento. &ldquo;Solo puedes encenderlo para una cosa: hacer&nbsp;<em>stories</em>&nbsp;y promocionarnos&rdquo;, apunt&oacute; para recordar que Vistalegre se le queda peque&ntilde;o y en verano aspira a llenar otro gran recinto de Madrid, el Wizink Center, como pre&aacute;mbulo al salto, quiz&aacute;s, al estadio Santiago Bernab&eacute;u. Que el p&uacute;blico desconecte del exterior garantiza otro de los mandamientos del evento: la confidencialidad. &ldquo;Lo que t&uacute; vivas, sal y cu&eacute;ntalo, haznos publi gratis, pero lo que le pase al compa&ntilde;ero de al lado no lo cuentes, porque as&iacute; nos podemos sentir en un entorno seguro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando los asistentes pudieron abrir, por fin, el enigm&aacute;tico cuadernillo &ldquo;impreso en papel reciclado&rdquo;. Un ejercicio que present&oacute; como un &ldquo;orgasmo compartido&rdquo; mientras sonaba un trasunto de banda sonora de pel&iacute;cula er&oacute;tica. &ldquo;Ay, qu&eacute; rico&rdquo;, gem&iacute;a Sergio C&aacute;novas como homenaje a su segundo apellido. Aquello solo era un preliminar, y el cuadernillo aguardaba 'din&aacute;micas' menos cari&ntilde;osas. &ldquo;Si no te est&aacute;s relacionando bien con el dinero, no te est&aacute;s relacionando bien con el amor propio&rdquo;, sentenciaba C&aacute;novas Rico mientras ped&iacute;a a los asistentes que abandonasen &ldquo;el rol de v&iacute;ctima&rdquo; y pasasen &ldquo;a adquirir la mentalidad adecuada para tener &eacute;xito en la vida&rdquo;: el alicantino reconoci&oacute; que este surtido de frases de autoayuda las ha recopilado durante a&ntilde;os de lecturas a otros exitosos autores motivacionales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Palabrería barata para decirte que no ganas más dinero porque no quieres. Este chico se aprovecha de las carencias emocionales de todas. Yo soy estudiante de psicología y en estos momentos me doy cuenta de la falta que hacemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El maestro de ceremonias despach&oacute; tres horas de discurso sin descanso hasta que le relev&oacute; su socio Javi Garc&iacute;a, CEO de la empresa organizadora de un evento que &mdash;seg&uacute;n declaraba a los asistentes&mdash; &ldquo;cuesta medio mill&oacute;n de euros&rdquo; y no sale a cuenta a pesar de los miles de asistentes. &ldquo;Pero me da igual perder dinero, yo esto lo har&iacute;a pagando&rdquo;, dijo C&aacute;novas Rico como para predicar con el ejemplo y antes de tomarse un descanso, mientras en el chat de Zoom en el que seguimos la retransmisi&oacute;n de 'Tu Riqueza eres T&uacute;' trascend&iacute;an las primeras quejas. &ldquo;Palabrer&iacute;a barata para decirte que no ganas m&aacute;s dinero porque no quieres. Este chico se aprovecha de las carencias emocionales de todas. Yo soy estudiante de psicolog&iacute;a y en estos momentos me doy cuenta de la falta que hacemos&rdquo;, escrib&iacute;a una usuaria identificada como Casandra.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da17d343-8ebb-454e-b136-393492812f91_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da17d343-8ebb-454e-b136-393492812f91_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da17d343-8ebb-454e-b136-393492812f91_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da17d343-8ebb-454e-b136-393492812f91_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/da17d343-8ebb-454e-b136-393492812f91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/da17d343-8ebb-454e-b136-393492812f91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/da17d343-8ebb-454e-b136-393492812f91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Asistentes al evento &#039;Tu Riqueza Eres Tú&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Asistentes al evento &#039;Tu Riqueza Eres Tú&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo esto ocurr&iacute;a cuando el evento no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que comenzar. Antes de terminar la sesi&oacute;n del viernes, los asistentes descubrieron por qu&eacute; se les hab&iacute;a pedido que llevasen una goma el&aacute;stica a la formaci&oacute;n: seg&uacute;n Garc&iacute;a, hay que estirarla y soltarla contra tu mu&ntilde;eca cada vez que se te pase por la cabeza una queja, un lamento, un pensamiento de v&iacute;ctima. Lo del billete de 100 euros por persona (o dos de 50) se desvelar&iacute;a pronto este s&aacute;bado, cuando Sergio C&aacute;novas Rico pidi&oacute; a todos los asistentes que quemasen el billete (metaf&oacute;ricamente) para interiorizar en el subconsciente lo que supone derrochar el dinero. Inmediatamente despu&eacute;s, el afamado <em>'coach' </em>comparti&oacute; su aportaci&oacute;n a proyectos que desarrollan ONG en Etiop&iacute;a. Entonces anim&oacute; a los asistentes a depositar los billetes que hab&iacute;an tra&iacute;do al evento en una urna para financiar estos proyectos caritativos en &Aacute;frica. Lo dijo mientras sonaba a buen volumen una edulcorada versi&oacute;n del <em>Pero a tu lado</em> de Los Secretos con coros infantiles. Antes del par&oacute;n para comer, en la urna se hab&iacute;an depositado ya m&aacute;s de 60.000 euros. &ldquo;Y nada de comerse ahora un solomillo: una manzana y se vuelve&rdquo;, sugiri&oacute; C&aacute;novas Rico de tal modo que parec&iacute;a una orden.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si tienes informaci&oacute;n que nos quieras hacer llegar sobre este evento u otros similares, escr&iacute;benos a pistas@eldiario.es</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/macroevento-guru-desarrollo-personal-finanzas-aprovecha-carencias_1_11287798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Apr 2024 17:59:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a5d6acf-7572-4255-acf3-a8ef3f48f99c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093291.jpg" length="156982" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a5d6acf-7572-4255-acf3-a8ef3f48f99c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093291.jpg" type="image/jpeg" fileSize="156982" width="1159" height="652"/>
      <media:title><![CDATA[Dentro del macroevento de un gurú del "desarrollo personal y las finanzas": "Se aprovecha de nuestras carencias"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a5d6acf-7572-4255-acf3-a8ef3f48f99c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093291.jpg" width="1159" height="652"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Redes sociales,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hosteleros cargan contra la propuesta de Díaz de reducir horarios mientras los camareros denuncian que nadie paga el plus de nocturnidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/hosteleros-cargan-propuesta-diaz-reducir-horarios-camareros-denuncian-nadie-paga-plus-nocturnidad_1_10986251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe41f81d-10a7-4db9-a5c2-7d62a5571a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los hosteleros cargan contra la propuesta de Díaz de reducir horarios mientras los camareros denuncian que nadie paga el plus de nocturnidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La propuesta de restringir el horario nocturno de la hostelería provoca perplejidad y rechazo, aunque los trabajadores también denuncian las condiciones laborales: "No conozco a nadie al que le paguen el plus de nocturnidad legalmente"</p><p class="subtitle">La jornada laboral se ha ido reduciendo, pero no tanto: las 37 horas y media afectarán a la gran mayoría de convenios</p></div><p class="article-text">
        La Puerta de Alcal&aacute; est&aacute; reluciente tras su reciente restauraci&oacute;n y cenar delante de ella se cotiza. &ldquo;Hemos empezado la noche con 130 reservas&rdquo;, afirma Antonio S&aacute;nchez, de 32 a&ntilde;os y <em>ma&icirc;tre </em>de Aarde, un local con decoraci&oacute;n africana situado junto al ic&oacute;nico monumento madrile&ntilde;o. Es martes y el term&oacute;metro marca temperatura invernal, pero una de las terrazas cubiertas del negocio del Grupo Paraguas est&aacute; a rebosar de comensales cuando el reloj marca las once de la noche. A Antonio todav&iacute;a le quedan un par de horas largas, porque en este restaurante, abierto hace cinco a&ntilde;os por los hosteleros Sandro Silva y Marta Seco, se trabaja m&aacute;s all&aacute; de la medianoche. Los fines de semana la cocina permanece abierta hasta la una de la madrugada y no se echa el cierre hasta las dos. Un horario que la presidenta madrile&ntilde;a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/ayuso-ensalza-madrid-aznar-vida-distinta-dia-aventura_1_10896281.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isabel D&iacute;az Ayuso reivindica como se&ntilde;a de la ciudad</a> con &ldquo;la mejor vida nocturna del mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre si los horarios nocturnos de la hosteler&iacute;a &ndash;y del mercado laboral, en general&ndash; en Espa&ntilde;a son los adecuados y compatibles con los derechos de las plantillas lo puso sobre la mesa el lunes la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda D&iacute;az. &ldquo;No es razonable que Espa&ntilde;a sea un pa&iacute;s en el que convoquemos a reuniones a las ocho de la tarde. No es razonable un pa&iacute;s que tiene abiertos sus restaurantes a la una de la madrugada. Hace diez d&iacute;as me reun&iacute; con todas las patronales del sector tur&iacute;stico y hablamos de diferencias con el resto de Europa. Es una locura pretender seguir ampliando los horarios hasta no se sabe qu&eacute; hora&rdquo;, asegur&oacute; D&iacute;az el lunes durante una reuni&oacute;n del grupo parlamentario Sumar en el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        El <em>ma&icirc;tre</em> de Aarde sabe c&oacute;mo se trabaja en otras capitales europeas. Antes fue barista en Londres &ldquo;Si queremos parecernos a Europa, podr&iacute;amos empezar siendo respetuosos con las jornadas laborales, pagando bien la nocturnidad o trabajando 40 horas semanales concentradas en cuatro d&iacute;as para tener luego tres de libranza&rdquo;, argumenta. &ldquo;La ministra puede llevar raz&oacute;n y quiz&aacute;s yo prefiera jornadas m&aacute;s cortas, pero desde el punto de vista empresarial es un sinsentido porque estos negocios est&aacute;n en auge en Madrid y cerrar antes ser&iacute;a un pinchazo para nosotros&rdquo;, sostiene. Coordina un grupo de camareros con salarios &ldquo;entre 1.200 y 1.400 euros&rdquo;, asegura. &ldquo;Cuesta encontrar personal, parece que la gente est&aacute; dejando de lado la hosteler&iacute;a. Y lo entiendo, porque incluso mi padre, que es pintor y trabaja en la obra, puede ganar m&aacute;s con un horario que le asegura tener libres todos los fines de semana&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7476cc2f-0f30-4ed9-93f0-96cd3a8b8368_source-aspect-ratio_50p_1091139.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7476cc2f-0f30-4ed9-93f0-96cd3a8b8368_source-aspect-ratio_50p_1091139.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7476cc2f-0f30-4ed9-93f0-96cd3a8b8368_source-aspect-ratio_75p_1091139.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7476cc2f-0f30-4ed9-93f0-96cd3a8b8368_source-aspect-ratio_75p_1091139.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7476cc2f-0f30-4ed9-93f0-96cd3a8b8368_source-aspect-ratio_default_1091139.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7476cc2f-0f30-4ed9-93f0-96cd3a8b8368_source-aspect-ratio_default_1091139.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7476cc2f-0f30-4ed9-93f0-96cd3a8b8368_source-aspect-ratio_default_1091139.jpg"
                    alt="Antonio Sánchez, maître de Aarde, en el interior de este restaurante madrileño."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Antonio Sánchez, maître de Aarde, en el interior de este restaurante madrileño.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A unos metros de la terraza del Aarde, el Grupo Gunilla abri&oacute; hace tres a&ntilde;os el Brib&oacute;n de Madrid, que ofrece &ldquo;cenas animadas&rdquo; por un DJ hasta las dos de la madrugada los fines de semana. &ldquo;Es lo que se lleva desde la pandemia, cenar sentados hasta medianoche, y despu&eacute;s levantarse para pedir una copa en la barra sin tener que cambiar de local&rdquo;, explica Gonzalo Garc&iacute;a, director de sala en el Brib&oacute;n con tan solo 25 a&ntilde;os. &ldquo;Aqu&iacute; la nocturnidad est&aacute; pagada, porque no es lo mismo trabajar por la noche que por la ma&ntilde;ana, est&aacute; claro, es peor calidad de vida&rdquo;, admite el joven, que cifra en un 10% el suplemento salarial que obtienen los empleados del turno de cierre.
    </p><p class="article-text">
        A Yorman Salas, venezolano de 25 a&ntilde;os, ese suplemento no le compensaba. &ldquo;Es un horario agotador y todos los compa&ntilde;eros que tuve all&iacute; se han acabado marchando&rdquo;, cuenta este antiguo empleado del Brib&oacute;n, que ha encontrado cobijo a la vuelta de la esquina, en el restaurante El Pa&ntilde;uelo, del chef Ignacio Mart&iacute;nez Gald&oacute;n. Un negocio familiar de cocina vasco-navarra donde Yorman trabaja como <em>ma&icirc;tre </em>mientras espera que se resuelva la homologaci&oacute;n del t&iacute;tulo de Enfermer&iacute;a que se trajo de su pa&iacute;s natal. &ldquo;Mi anterior trabajo era esclavizante, con un horario partido de una a cinco de la tarde y de ocho a tres de la madrugada, y s&iacute;, el sue&ntilde;o perdido no lo recuperas jam&aacute;s&rdquo;, expone el joven, partidario de poner l&iacute;mites a los horarios de la hosteler&iacute;a trasnochadora. &ldquo;Est&aacute; bien que no sea m&aacute;s all&aacute; de la una de la madrugada, y si alguien quiere cerrar m&aacute;s tarde, que tenga que contratar a m&aacute;s empleados&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Problemas de descanso y conciliaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Yolanda D&iacute;az mencion&oacute; los riesgos para la salud de trabajar de noche y &Aacute;lvaro, de 41 a&ntilde;os, que sirve copas en una peque&ntilde;a discoteca de la periferia madrile&ntilde;a, los corrobora. &ldquo;Es casi imposible descansar adecuadamente aunque cuides tus h&aacute;bitos y horarios. Est&aacute;s m&aacute;s irritable, te concentras peor y est&aacute;s con peor &aacute;nimo, en invierno apenas ves la luz del sol, y con un horario en las ant&iacute;podas de la gente normal no hay conciliaci&oacute;n ninguna con lo que se resiente mucho la vida social y familiar. Vamos, el plan ideal para desarrollar problemas de salud mental&rdquo;, relata este camarero con contrato parcial de fin de semana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La alteraci&oacute;n del biorritmo no es, sin embargo, lo peor que le sucede a un empleado del ocio nocturno. &ldquo;A m&iacute;, que trabajo hasta las seis de la ma&ntilde;ana, me ha costado varios a&ntilde;os conseguir que se me pague el plus de nocturnidad legalmente. Y no conozco a ning&uacute;n trabajador de hosteler&iacute;a de horario 'de tarde' al que le paguen ese plus de diez de la noche a cierre&rdquo;, asegura este camarero, que prefiere no desvelar d&oacute;nde trabaja. En su opini&oacute;n, no pagar la nocturnidad &ldquo;es el menor de los chanchullos&rdquo; en &ldquo;un sector que no es serio con sus trabajadores, aunque haya algunas honrosas excepciones&rdquo;. Para &Aacute;lvaro, la soluci&oacute;n a los problemas de los trabajadores de la hosteler&iacute;a &ldquo;no es tan simple como restringir los horarios&rdquo;, porque debe generalizarse &ldquo;el cumplimiento de la ley&rdquo; y respetar el convenio de un sector en el que &ldquo;se permiten situaciones de aut&eacute;ntica explotaci&oacute;n laboral sin pr&aacute;cticamente inspecciones de trabajo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>'Coca-colas' a seis euros</strong></h3><p class="article-text">
        Al este de la ciudad, el barrio de Moratalaz concentra decenas de bares y terrazas en La Lonja, una zona emblem&aacute;tica para tapear lejos del frenes&iacute; tur&iacute;stico del centro. En El Refugio, un acogedor bar restaurante de clientela &ldquo;talludita&rdquo;, ejerce de jefa Bienvenida Garc&iacute;a, abulense de 50 a&ntilde;os, convertida en empresaria tras d&eacute;cadas como camarera. &ldquo;Antes todo era peor. Yo he estado hasta las tres de la madrugada esperando a que unos se&ntilde;ores decidieran acabar sus copas. Ahora les apagas las luces y dices que te vas&rdquo;, despacha tras la barra de un establecimiento donde no hay jornadas maratonianas: abre a la seis de la tarde y cierra a medianoche, &ldquo;una hora prudente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; vivimos nosotros y tambi&eacute;n los vecinos&rdquo;, a&ntilde;ade la propietaria de El Refugio, ubicado bajo un gran bloque de viviendas, compartiendo edificio con el Hannover, la cafeter&iacute;a m&aacute;s antigua de La Lonja, donde se madruga para dar desayunos, al mediod&iacute;a se sirven m&aacute;s de un centenar de men&uacute;s y por la noche la cocina mantiene la lumbre encendida por si alguien pide cena. Erik Alonso, peruano de Lima con 31 a&ntilde;os, dice que no entiende el diagn&oacute;stico de Yolanda D&iacute;az. &ldquo;Cuando yo empec&eacute; en la hosteler&iacute;a se trabajaban doce horas al d&iacute;a, y ahora hacemos una jornada de ocho, ha habido un cambio y aqu&iacute; no veo a la gente estresada, no veo una carga para los que trabajan por la noche&rdquo;, argumenta mientras irrumpe en el sal&oacute;n uno de los due&ntilde;os del establecimiento. Se llama Jorge Espinoza y parece enojado con la ministra D&iacute;az: &ldquo;Esa mujer no ha tenido un negocio en su vida&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49eb150e-dfae-4d1e-84ae-b4eac4cf2dae_source-aspect-ratio_50p_1091138.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49eb150e-dfae-4d1e-84ae-b4eac4cf2dae_source-aspect-ratio_50p_1091138.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49eb150e-dfae-4d1e-84ae-b4eac4cf2dae_source-aspect-ratio_75p_1091138.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49eb150e-dfae-4d1e-84ae-b4eac4cf2dae_source-aspect-ratio_75p_1091138.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49eb150e-dfae-4d1e-84ae-b4eac4cf2dae_source-aspect-ratio_default_1091138.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49eb150e-dfae-4d1e-84ae-b4eac4cf2dae_source-aspect-ratio_default_1091138.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/49eb150e-dfae-4d1e-84ae-b4eac4cf2dae_source-aspect-ratio_default_1091138.jpg"
                    alt="Jorge Espinoza (a la izquierda), dueño del Hannover de Moratalaz, junto a sus empleados Erik y Boris."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jorge Espinoza (a la izquierda), dueño del Hannover de Moratalaz, junto a sus empleados Erik y Boris.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Espinoza, ecuatoriano de 52 a&ntilde;os, es un estajanovista que echaba hasta 18 horas de jornada y ha llegado a dormir en la cocina, porque en su opini&oacute;n &ldquo;un negocio, hasta que lo levantas, exige sacrificio y pasar penurias&rdquo;. Sin embargo, reconoce que tras la pandemia tiene otra &ldquo;mentalidad&rdquo; y ahora se concede cerrar la cafeter&iacute;a al menos un d&iacute;a a la semana para descanso del personal. &ldquo;No soy una multinacional y todo cuesta mucho, pero que mis trabajadores est&eacute;n bien ayuda a fidelizar la plantilla, porque ya no se encuentran camareros&rdquo;, explica el jefe del Hannover. &ldquo;Y si queremos ser como Europa, tendremos que poner precios como Europa, con 'coca-colas' a seis euros. Entonces comer en un restaurante se convertir&aacute; en un lujo&rdquo;, advierte este hostelero del barrio de Moratalaz.
    </p><p class="article-text">
        Pocos bares de Madrid han trasnochado tanto como el Iberia, en la plaza de San Bernardo. Diego Aylagas, de 43 a&ntilde;os (casi tantos como el bar que fund&oacute; su padre), recuerda que, hasta finales de los noventa, el Iberia nunca cerraba. &ldquo;Est&aacute;bamos abiertos las 24 horas del d&iacute;a. Ahora cerramos a las dos&rdquo;, cuenta en la esquina de la barra donde Luis Tosar se acodaba en la pel&iacute;cula 'Todos los nombres de dios', en la que el actor interpreta a un taxista, el cliente por antonomasia del Iberia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya lo ves, aqu&iacute; tambi&eacute;n vienen vigilantes de seguridad, polic&iacute;as, los de la Cruz Roja o bomberos&rdquo;, enumera Aylagas mientras uno de sus camareros sirve un cocido completo pasada la medianoche. &ldquo;Claro, es que no solo el que trabaja en horario de oficina tiene derecho a comer, porque eso aqu&iacute; servimos el men&uacute; del d&iacute;a hasta la una y media de la madrugada&rdquo;, a&ntilde;ade frente a un escudo enmarcado del club de f&uacute;tbol Numancia de Soria, con los goles de la jornada de Champions en la tele, enmudecida por la m&uacute;sica de radiof&oacute;rmula que suena en todo el bar a buen volumen para mantener despierto al personal. &ldquo;Aqu&iacute; ni me puedo plantear cerrar antes, la clientela me dir&iacute;a algo. Adem&aacute;s es a estas horas cuando yo gano dinero, porque el bar se me llena&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13ea9d10-9db7-440c-a042-982b1c4c2969_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13ea9d10-9db7-440c-a042-982b1c4c2969_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13ea9d10-9db7-440c-a042-982b1c4c2969_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13ea9d10-9db7-440c-a042-982b1c4c2969_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13ea9d10-9db7-440c-a042-982b1c4c2969_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13ea9d10-9db7-440c-a042-982b1c4c2969_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/13ea9d10-9db7-440c-a042-982b1c4c2969_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Diego Aylagas, en el interior del Iberia, uno de los bares preferidos por los taxistas de turno de noche de Madrid."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Diego Aylagas, en el interior del Iberia, uno de los bares preferidos por los taxistas de turno de noche de Madrid.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Otro choque pol&iacute;tico</h3><p class="article-text">
        La propuesta de Diaz de replantear los horarios ha derivado en otro choque pol&iacute;tico con la derecha. Una de las primeras en contestar, la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel D&iacute;az Ayuso. &ldquo;Somos diferentes. Espa&ntilde;a tiene la mejor vida nocturna del mundo, con las calles llenas de vida y libertad. Y eso tambi&eacute;n da empleo. Nos quieren puritanos, materialistas, socialistas, sin alma, sin luz y sin restaurantes porque les da la gana. Aburridos y en casa&rdquo;, asegur&oacute; <a href="https://x.com/idiazayuso/status/1764628887567319530?s=12" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a trav&eacute;s de la red social X</a>.
    </p><p class="article-text">
        La discusi&oacute;n no qued&oacute; ah&iacute;. &ldquo;La presidenta de la Comunidad de Madrid parece olvidar que a partir de las 10 de la noche, las jornadas son nocturnas y, por tanto, tienen ciertos riesgos. Tienen riesgos de salud mental y tienen, adem&aacute;s, que conllevar una retribuci&oacute;n diferente&rdquo;, respondi&oacute; Yolanda D&iacute;az en una entrevista con TVE. &ldquo;Lo que hemos planteado (...) no es nada nuevo. Es evidente que los usos horarios en nuestro pa&iacute;s son muy diferentes a los europeos. No es normal que convoquemos reuniones en Espa&ntilde;a a las 8 de la tarde. Lo &uacute;nico que estamos diciendo es que hay que respetar los derechos laborales&rdquo;, repiti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;az ha querido ampliar el foco m&aacute;s all&aacute; de la hosteler&iacute;a y el ocio nocturno para volver a poner sobre la mesa la cuesti&oacute;n de la racionalidad de los horarios laborales. &ldquo;Cualquier trabajador que trabaje a partir de las 10 de la noche, en cualquier servicio, cualquier profesional de la comunicaci&oacute;n, personal sanitario, cualquier profesional de una siderurgia que trabaje en turno de noche, sabe perfectamente que conlleva riesgos para su salud. Por tanto, dejemos de frivolizar con estas materias que son muy serias para la vida de los trabajadores&rdquo;, recalc&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pese a la voluntad de la ministra de Trabajo de reconducir el tema hacia la jornada laboral, en general, los m&aacute;s interpelados por las palabras de D&iacute;az han sido los hosteleros y los empresarios de la noche. &ldquo;Tal y como se ha planteado el debate y teniendo en cuenta que la vida nocturna es uno de nuestros principales atractivos tur&iacute;sticos, la propuesta ser&iacute;a un tiro en el pie que solo beneficiar&iacute;a a nuestros competidores&rdquo;, ha justificado la Federaci&oacute;n Nacional de Empresarios de Ocio y Espect&aacute;culos (Espa&ntilde;a de Noche). &ldquo;Cualquier experimento que ponga en peligro nuestro modelo de vida, nuestro atractivo tur&iacute;stico y la actividad de las empresas del sector, solo puede provocar el rechazo social y empresarial&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el presidente de la Confederaci&oacute;n de Hosteleros de Espa&ntilde;a, Luis Yzuel, ha empleado un tono muy distinto, En una <a href="https://www.antena3.com/noticias/sociedad/confederacion-hosteleros-yolanda-diaz-polemica-horario-bares-meo-fuera-tiesto_2024030565e6d151d331030001276e00.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">entrevista en Antena 3</a> asegur&oacute; que Yolanda D&iacute;az &ldquo;me&oacute; fuera del tiesto con sus declaraciones&rdquo; porque &ldquo;no se puede generalizar con que los restaurantes cierran a la una. No es justo&rdquo;. Yzuel es el mismo empresario que en diciembre asegur&oacute; que el <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/presidente-hosteleros-defiende-sector-han-trabajado-media-jornada-12-12_132_10530127.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sector hostelero siempre han trabajado &ldquo;media jornada: de 12 a 12</a>&rdquo;. &ldquo;Dar servicio a la una de la madrugada es una aut&eacute;ntica bondad&rdquo;, asegur&oacute;. &ldquo;La hosteler&iacute;a de Espa&ntilde;a es envidia del mundo y en Europa lo que quieren es parecerse a nosotros, se quieren espa&ntilde;olizar, quieren imitarnos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un debate recurrente</h3><p class="article-text">
        El debate de la racionalidad de los horarios no es nuevo. En 2005, el Gobierno de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero puso en marcha el <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/documents/0A2F-6E77-renuevobalancelegislatura20042008.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Concilia</a>, centrado en los horarios de los funcionarios, para limitar la jornada laboral a las 18.00 de la tarde y cuyo impacto cifr&oacute; en medio mill&oacute;n de personas. Tambi&eacute;n el <a href="https://www.eldiario.es/politica/mariano-rajoy-western-european-time_1_4077021.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gobierno de Mariano Rajoy habl&oacute; de poner las 18.00 horas</a> como l&iacute;mite para acabar las jornadas, aunque no en todos los casos, porque exclu&iacute;a a los servicios p&uacute;blicos y a las empresas que tuviesen turnos de tarde o de noche. &ldquo;Queremos que la jornada laboral en Espa&ntilde;a acabe a las 18.00 horas y para ello <a href="https://www.rtve.es/noticias/20161212/gobierno-recupera-propuesta-acabar-jornada-laboral-a-18-00-horas/1453207.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impulsaremos un pacto con los representantes de empresas y trabajadores</a>&rdquo;, asegur&oacute; la entonces ministra de Empleo y Seguridad Social, F&aacute;tima B&aacute;&ntilde;ez. Un debate que no se materializ&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, casi ocho a&ntilde;os despu&eacute;s y tras las palabras de Yolanda Diaz, los agentes sociales tambi&eacute;n han vuelto a pronunciarse. &ldquo;En los premios Goya estuvo ella hasta la 1,30, pero quiere prohibir que usted acabe una cena a la una. Pura coherencia totalitaria&rdquo;, afirm&oacute; en X el <a href="https://x.com/mgarridocierva/status/1764912176291074294?s=52" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presidente de la Confederaci&oacute;n Empresarial de Madrid (CEIM) y vicepresidente de la patronal CEOE, Miguel Garrido</a>. &ldquo;Ella, sus escoltas y su conductor, por cierto&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el secretario general de UGT, Pepe &Aacute;lvarez, ha abogado por plantear el mismo debate que propone D&iacute;az. &ldquo;La libertad tiene que ser compatible: de los ciudadanos a disfrutar y de los trabajadores a poder tener una jornada que les permita tener alg&uacute;n tiempo para disfrutar&rdquo;. Tambi&eacute;n en el caso de los empleados de la hosteler&iacute;a porque &ldquo;tienen que disfrutar&rdquo;. &ldquo;A m&iacute; me parece que eso es lo razonable&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, CCOO ha pedido tener un &ldquo;debate sereno&rdquo; en el marco del Di&aacute;logo Social y la Negociaci&oacute;n Colectiva. &ldquo;Hablamos de un tema muy amplio, donde hay muchas realidades&rdquo;, ha se&ntilde;alado a elDiario.es Jos&eacute; Mar&iacute;a Mart&iacute;nez, secretario general de CCOO Servicios. &ldquo;No es lo mismo la hosteler&iacute;a en verano, que en invierno; en una ciudad como Madrid que en un pueblo. Como no es lo mismo un chiringuito que pone espetos que otro que pone copas. Y hay formatos donde hay una precariedad enorme, donde hay jornadas que se alargan y donde, en ocasiones, se cobra en B&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;nez desglosa que el ocio nocturno no tiene convenio propio, est&aacute; dentro de los que comparten hosteler&iacute;a y alojamientos, que son de car&aacute;cter provincial, aunque Madrid y Gipuzkoa s&iacute; tienen estos &uacute;ltimos separados. &ldquo;Cada provincia es un mundo, en salarios y condiciones. Pero hay mucha presi&oacute;n y no siempre se cumplen. Se abusa de la disponibilidad. Hay que negociar en los convenios y que se cumplan, con una inspecci&oacute;n laboral que carece de medios&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez, Cristina G. Bolinches]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/hosteleros-cargan-propuesta-diaz-reducir-horarios-camareros-denuncian-nadie-paga-plus-nocturnidad_1_10986251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2024 21:33:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe41f81d-10a7-4db9-a5c2-7d62a5571a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="591781" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe41f81d-10a7-4db9-a5c2-7d62a5571a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="591781" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los hosteleros cargan contra la propuesta de Díaz de reducir horarios mientras los camareros denuncian que nadie paga el plus de nocturnidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe41f81d-10a7-4db9-a5c2-7d62a5571a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hostelería,Restaurantes,Bares,Jornada Laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[SM, la editorial que presume de labor social, quiere despedir a un tercio de su plantilla con la indemnización mínima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sm-editorial-presume-labor-social-quiere-despedir-tercio-plantilla-indemnizacion-minima_1_10975036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/449814ec-1899-46cf-8c86-86606bdfede0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="SM, la editorial que presume de labor social, quiere despedir a un tercio de su plantilla con la indemnización mínima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dirigido por religiosos marianistas y con presencia en 10 países, el Grupo SM presenta un ERE por “caída de ingresos” que contempla 197 despidos en España; sin embargo, las ventas del sector de la edición educativa han crecido un 15% durante los últimos cinco años</p><p class="subtitle">Cómo nació K de ‘El castillo’ de Kafka o por qué Le Carré tardó cuatro meses en escribir el arranque de ‘El topo’</p></div><p class="article-text">
        La casa que comparten personajes literarios como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cuentos-postumos-autor-fray-perico-borrico-veran-luz-libro_1_10603712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fray Perico</a>, Pampinoplas y el pirata Garrapata anda revuelta. El Grupo SM, una de las mayores editoriales espa&ntilde;olas de material educativo y literatura infantil, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vuelta-biblioteca-infantil-casapadres_1_2990112.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propietaria de la m&iacute;tica colecci&oacute;n El Barco de Vapor</a>, quiere despedir a casi 200 trabajadores en todo el pa&iacute;s, casi un tercio de la plantilla. La empresa, propiedad de la orden religiosa Compa&ntilde;&iacute;a de Mar&iacute;a, arguye &ldquo;una ca&iacute;da de ingresos&rdquo; en las &uacute;ltimas campa&ntilde;as, a pesar de que la facturaci&oacute;n del conjunto del sector de la edici&oacute;n educativa aument&oacute; un 5,5% en 2022, y las ventas de libros de literatura infantil y juvenil han crecido en Espa&ntilde;a un 50% en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los empleados denuncian que la empresa, caracterizada por su labor social, pretende ejecutar los despidos con la indemnizaci&oacute;n m&iacute;nima que establece la ley: 20 d&iacute;as por a&ntilde;o trabajado con un m&aacute;ximo de 12 mensualidades. &ldquo;Nos sorprenden estos t&eacute;rminos tan radicales&rdquo;, afirma Pablo Lobato, que trabaja en SM como editor de libros de texto. El Expediente de Regulaci&oacute;n de Empleo (ERE) presentado por el Grupo SM el pasado mes de febrero tampoco contempla bajas voluntarias o prejubilaciones que podr&iacute;an &ldquo;paliar el da&ntilde;o&rdquo; a la plantilla, que est&aacute; protagonizando protestas a diario en la sede central del grupo en la localidad madrile&ntilde;a de Boadilla del Monte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sensaci&oacute;n de indignaci&oacute;n est&aacute; muy extendida entre el colectivo de trabajadoras y trabajadores, al constatar que, una vez m&aacute;s, el sufrimiento generado por una supuesta crisis econ&oacute;mica propiciada por los dirigentes de la empresa va a recaer de manera desproporcionada en quienes no la han provocado&rdquo;, relatan los empleados. Aluden a las &ldquo;contorsiones organizativas&rdquo; en la c&uacute;pula del grupo editorial que preside el religioso marianista Jos&eacute; Manuel Cidad. Tambi&eacute;n a la &ldquo;mala gesti&oacute;n&rdquo; del equipo directivo encabezado por Antonio Navarrete, que hace unos meses despidi&oacute; a seis altos cargos &ldquo;con unas condiciones que no tendremos en este ERE&rdquo;, apostilla Bel&eacute;n Carneros, portavoz del colectivo de empleados de SM.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bdfce2-1f89-4605-a88b-56e57ac7c556_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bdfce2-1f89-4605-a88b-56e57ac7c556_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bdfce2-1f89-4605-a88b-56e57ac7c556_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bdfce2-1f89-4605-a88b-56e57ac7c556_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bdfce2-1f89-4605-a88b-56e57ac7c556_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bdfce2-1f89-4605-a88b-56e57ac7c556_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/41bdfce2-1f89-4605-a88b-56e57ac7c556_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel de protesta contra el ERE en SM"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel de protesta contra el ERE en SM                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos perplejos&rdquo;, apunta desde el anonimato una empleada veterana. En su opini&oacute;n, extendida en una plantilla con salarios pr&aacute;cticamente congelados desde 2009, en lo m&aacute;s alto del organigrama de la empresa entraron personas sin experiencia en el &ldquo;peculiar mundo editorial&rdquo; que tomaron demasiadas decisiones err&oacute;neas. Tantas que han dejado en una situaci&oacute;n vulnerable a la matriz espa&ntilde;ola del Grupo SM, un gigante del sector que hace cinco a&ntilde;os facturaba casi 300 millones de euros en cada ejercicio. M&aacute;s de la mitad de ese negocio ya proced&iacute;a entonces de las filiales en nueve pa&iacute;ses latinoamericanos de una empresa que destina parte de sus beneficios a proyectos sociales en diferentes latitudes, desde la Ca&ntilde;ada Real de Madrid a la rep&uacute;blica caribe&ntilde;a de Hait&iacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>M&aacute;s de 80 a&ntilde;os de historia</strong></h3><p class="article-text">
        Las siglas SM hacen referencia a la Societas Mariae, nombre en lat&iacute;n de la cat&oacute;lica Compa&ntilde;&iacute;a de Mar&iacute;a que en 1938 fund&oacute; en Vitoria esta editorial educativa, trasladada unos a&ntilde;os despu&eacute;s a Carabanchel Alto, a la afueras de Madrid. En 1977 los religiosos marianistas constituyeron la Fundaci&oacute;n SM como propietaria de la empresa, con la finalidad de &ldquo;devolver a la sociedad los beneficios empresariales&rdquo;. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, la editorial crear&iacute;a los premios y colecciones Gran Angular y El Barco de Vapor. En esta &uacute;ltima se consagr&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-escritor-literatura-infantil-juan-munoz-martin-autor-fray-perico-borrico_1_9987654.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el escritor madrile&ntilde;o Juan Mu&ntilde;oz </a>, 'padre' de Fray Perico y el capit&aacute;n Garrapata, protagonistas de libros que han vendido m&aacute;s de un mill&oacute;n de ejemplares desde entonces. Actualmente, SM sigue publicando algunos de los t&iacute;tulos m&aacute;s le&iacute;dos de literatura infantil y juvenil, como la serie <em>Los Futbol&iacute;simos</em> de Roberto Santiago.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La empresa presume de una serie de valores que muchos trabajadores asum&iacute;amos&nbsp;como propios, como la &eacute;tica del cuidado, pero ahora no se est&aacute;n aplicando con nosotros, porque no nos estamos sintiendo cuidados, y eso produce malestar&rdquo;, lamenta Pablo Lobato en nombre de los 685 empleados en Espa&ntilde;a entre los que se repartir&aacute;n los 197 despidos que propone la empresa. El ERE afectar&aacute; a la sede central de Boadilla, al centro log&iacute;stico de Getafe (Madrid) y a las oficinas de Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Las Palmas y Oviedo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81b3d309-669e-4ed7-bbb7-6d866f807b70_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81b3d309-669e-4ed7-bbb7-6d866f807b70_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81b3d309-669e-4ed7-bbb7-6d866f807b70_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81b3d309-669e-4ed7-bbb7-6d866f807b70_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81b3d309-669e-4ed7-bbb7-6d866f807b70_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81b3d309-669e-4ed7-bbb7-6d866f807b70_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81b3d309-669e-4ed7-bbb7-6d866f807b70_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La reina Letizia preside cada año el acto de entrega de los Premios SM de Literatura Infantil y Juvenil &quot;El Barco de Vapor&quot; y &quot;Gran Angular&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La reina Letizia preside cada año el acto de entrega de los Premios SM de Literatura Infantil y Juvenil &quot;El Barco de Vapor&quot; y &quot;Gran Angular&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los despidos, seg&uacute;n se ha trasladado a la plantilla, se ejecutar&iacute;an en dos fases: los primeros en abril y el resto en julio, cuando terminan las visitas de los comerciales a los centros educativos: este a&ntilde;o tendr&aacute;n que convencer a los docentes de que los mejores libros de texto son los de una editorial que est&aacute; despidiendo a sus trabajadores. &ldquo;Es lo que teme la red comercial, que los despidos les afecten terminada la campa&ntilde;a, y que tengan que trabajar con esa incertidumbre, obligados a defender el proyecto cuando no sabes si vas a seguir trabajando&rdquo;, explica Lobato.
    </p><p class="article-text">
        La empresa ha declinado hacer declaraciones a&nbsp;elDiario.es&nbsp;y remite a un comunicado que justifica el ERE por la p&eacute;rdida de ingresos, aunque el Grupo SM no ha hecho p&uacute;blicos sus resultados de los dos &uacute;ltimos ejercicios. Los &ldquo;sistemas de gratuidad&rdquo; de los libros de texto implantados en las diferentes comunidades aut&oacute;nomas, el &ldquo;incremento del 'no uso' de materiales&rdquo; editoriales en el aula, &ldquo;la creciente socializaci&oacute;n de libros&rdquo; o &ldquo;el descenso de la natalidad&rdquo; en Espa&ntilde;a son algunas de las causas a las que atribuyen sus malos balances.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una excepci&oacute;n en el sector</strong></h3><p class="article-text">
        La ca&iacute;da de ingresos de SM es una excepci&oacute;n en el conjunto de editoriales educativas, que cerraron 2022 &#8213;el &uacute;ltimo ejercicio con datos disponibles&#8213; con un volumen de negocio de 2.718 millones de euros y un incremento acumulado del 15% de sus ingresos durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, seg&uacute;n el&nbsp;<a href="https://anele.org/pdf/230907TXT-ANELE-Informe-El-libro-educativo-23-24.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe anual</a>&nbsp;de la Asociaci&oacute;n Nacional de Editores de Libros y material de Ense&ntilde;anza (Anele). Incluso la venta de los tradicionales libros de texto &#8213;que tuvo un retroceso en 2021&#8213; repunt&oacute; un 2,8% facturando 757 millones. Ese mismo a&ntilde;o, el sector de la literatura infantil y juvenil &#8213;el otro puntal de SM&#8213; cosech&oacute; un total de 469 millones en ventas, un 8,6% m&aacute;s con respecto al a&ntilde;o anterior, apunta la&nbsp;<a href="https://www.federacioneditores.org/img/documentos/comercio_interior_2022.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federaci&oacute;n de Gremios de Editores de Espa&ntilde;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        La entrada en las aulas de la en&eacute;sima ley educativa contribuye a este contexto boyante. La LOMLOE impulsada por la ministra socialista Isabel Cela&aacute; y aprobada a finales de 2020 ha supuesto la renovaci&oacute;n de los libros de texto en todas las comunidades aut&oacute;nomas &#8213;que tienen las competencias educativas y deciden la mitad de sus contenidos curriculares&#8213; durante los dos &uacute;ltimos cursos. &ldquo;La aplicaci&oacute;n de la LOMLOE ha sido un momento de beneficio para las empresas, aunque luego vengan a&ntilde;os de barbecho&rdquo;, reconoce Jos&eacute; Moyano, presidente de Anele, que tambi&eacute;n representa al Grupo SM.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91d3a17a-fff8-47bb-87e6-41d758118ca7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91d3a17a-fff8-47bb-87e6-41d758118ca7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91d3a17a-fff8-47bb-87e6-41d758118ca7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91d3a17a-fff8-47bb-87e6-41d758118ca7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91d3a17a-fff8-47bb-87e6-41d758118ca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91d3a17a-fff8-47bb-87e6-41d758118ca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/91d3a17a-fff8-47bb-87e6-41d758118ca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Libros de texto de la editorial SM en una librería"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Libros de texto de la editorial SM en una librería                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La fiesta editorial de los dos &uacute;ltimos cursos, sin embargo, ha dejado una desagradable resaca en determinadas empresas. &ldquo;Algunas han sufrido m&aacute;s que otras&rdquo;, indica el presidente de la patronal de los libros de texto. &ldquo;Porque la LOMLOE se hizo muy deprisa y muy mal, y para tener listos los nuevos libros, se tuvo que contratar mucho personal. Eso ha hecho que las inversiones sean multimillonarias y la tasa de retorno no sea, en algunos casos, la esperada&rdquo;, a&ntilde;ade Moyano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Grupo SM desliza en su comunicado que no han obtenido los resultados que esperaban en las &ldquo;ultimas campa&ntilde;as, especialmente las de implantaci&oacute;n de la LOMLOE&rdquo;. &ldquo;Tener listos los nuevos libros de texto fue horroroso, peor que en anteriores cambios legislativos, porque en algunas comunidades, por cuestiones pol&iacute;ticas, no ten&iacute;an definidos los contenidos curriculares cuando ya hab&iacute;amos entrado en imprenta&rdquo;, apuntan desde la plantilla de la editorial. Se refieren a los retrasos en regiones gobernadas por el Partido Popular como Andaluc&iacute;a. &ldquo;Ha sido un caos&rdquo;, resume el presidente de la patronal.
    </p><p class="article-text">
        Tras el esfuerzo de los &uacute;ltimos cursos para adaptar a tiempo los nuevos contenidos de la LOMLOE, el ERE pilla a algunos trabajadores algo exhaustos. &ldquo;Est&aacute;n siendo d&iacute;as de mucha angustia porque no solo sufres por si te echan: tambi&eacute;n por c&oacute;mo van a hacer los que se quedan sin un tercio de los que estamos ahora&rdquo;, reflexiona un editor de la plantilla al que no le salen las cuentas. SM defiende en su comunicado que los despidos ayudar&aacute;n a hacer la empresa &ldquo;sostenible&rdquo;, aunque no ha presentado ning&uacute;n plan de viabilidad a la plantilla, que teme un escenario laboral &ldquo;insostenible&rdquo; cuando haya que afrontar el trabajo cotidiano con 197 compa&ntilde;eros menos. &ldquo;Los libros de texto requieren tiempo para hacerse bien, porque son importantes y siguen siendo &uacute;tiles, y con este ERE la empresa no los est&aacute; poniendo en valor&rdquo;, remacha otro de los veteranos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sm-editorial-presume-labor-social-quiere-despedir-tercio-plantilla-indemnizacion-minima_1_10975036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2024 20:22:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/449814ec-1899-46cf-8c86-86606bdfede0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="235933" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/449814ec-1899-46cf-8c86-86606bdfede0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="235933" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[SM, la editorial que presume de labor social, quiere despedir a un tercio de su plantilla con la indemnización mínima]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/449814ec-1899-46cf-8c86-86606bdfede0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Editoriales,Libros de texto,Educación,ERE,Despidos,Empleo,Literatura infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El circuito de Fórmula 1 de Madrid pasará junto a vestigios de la Guerra Civil que el Ayuntamiento se niega a abrir al público]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/circuito-formula-1-madrid-pasara-vestigios-guerra-civil-ayuntamiento-niega-abrir-publico_1_10895110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ffe4453-32fb-459f-91fd-59ea75039838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El circuito de Fórmula 1 de Madrid pasará junto a vestigios de la Guerra Civil que el Ayuntamiento se niega a abrir al público"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los fortines de la Mata Espesa, en Valdebebas, fueron trasladados en 2020 porque entorpecían la ampliación de los recintos feriales de Ifema, en una compleja operación que costó 177.000 euros y con la promesa de que pudieran visitarse</p><p class="subtitle">La Fórmula 1 en Madrid: Ayuso quiere para la capital el negocio ruinoso que dejó una deuda millonaria en València</p></div><p class="article-text">
        El futuro circuito de F&oacute;rmula 1 en Madrid tendr&aacute; una curva custodiada por dos nidos de ametralladoras. Una peculiaridad que pas&oacute; bastante desapercibida durante <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/formula-1-volvera-madrid-2026-durante-diez-anos-circuito-inversion-millonaria-ifema_1_10856395.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la presentaci&oacute;n, hace dos semanas, del nuevo Gran Premio de Espa&ntilde;a</a> que se celebrar&aacute; en los recintos feriales de Ifema a partir del a&ntilde;o 2026. Solo el ingeniero italiano Jarno Zaffelli, CEO de la empresa Dromo que ha dise&ntilde;ado el trazado, habl&oacute; del &ldquo;b&uacute;nker&rdquo; cuando describi&oacute; el recorrido del circuito. Se refer&iacute;a a los fortines de la Mata Espesa, construidos por el Gobierno de la Rep&uacute;blica para defender Madrid durante la Guerra Civil. Dos cubos gemelos de hormig&oacute;n, de m&aacute;s de cien toneladas cada uno, que fueron trasladados en 2020 mediante una operaci&oacute;n in&eacute;dita en Espa&ntilde;a que cost&oacute; al recinto ferial 177.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        Los fortines, protegidos por ley, estorbaban para la frustrada ampliaci&oacute;n de Ifema en el desarrollo de Valdebebas, y se trasplantaron a un nuevo recinto musealizado junto a la calle Francisco Umbral. El Ayuntamiento de Madrid gobernado por Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida (PP) dijo entonces que en su nuevo emplazamiento podr&iacute;an &ldquo;ser visitados y accesibles para todos los ciudadanos&rdquo;. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, sin embargo, el recinto de los fortines permanece cerrado porque el consistorio ha cambiado de opini&oacute;n. &ldquo;Es inviable por su situaci&oacute;n&rdquo;, se justifica una portavoz municipal.
    </p><p class="article-text">
        Los fortines de la Mata Espesa se encuentran en el noreste de la ciudad, justo en el l&iacute;mite del distrito de Barajas con el de Hortaleza, junto al barrio de Las C&aacute;rcavas. Seg&uacute;n fuentes municipales, esta pareja de nidos de ametralladoras no tiene &ldquo;una entidad relevante&rdquo; que justifique su incorporaci&oacute;n al programa de visitas guiadas Pasea Madrid, que s&iacute; incluye otros enclaves de la Guerra Civil en el mismo distrito de Barajas como <a href="https://www.eldiario.es/madrid/posicion-jaka-idilico-madrid-septiembre_1_3376263.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el b&uacute;nker del parque de El Capricho</a> o el fort&iacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/comunidad-detiene-obras-ayuntamiento-castillo-barajas-saltarse-proyecto-arqueologico_1_9612189.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">castillo de la Alameda</a>. 
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, el &Aacute;rea de Cultura, Turismo y Deporte que dirige la delegada Marta Rivera de la Cruz desdice a su predecesora, Andrea Levy, que hace cuatro a&ntilde;os promet&iacute;a que los fortines abrir&iacute;an al p&uacute;blico tras su traslado y posterior restauraci&oacute;n. &ldquo;Esta actuaci&oacute;n se enmarca dentro de la preocupaci&oacute;n y sensibilidad del actual Gobierno de Madrid hacia el patrimonio hist&oacute;rico de la Guerra Civil&rdquo;, aseguraba el Gobierno de Almeida en <a href="https://diario.madrid.es/blog/notas-de-prensa/los-fortines-de-mata-espesa-se-podran-visitar-en-su-nuevo-emplazamiento/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nota de prensa en octubre de 2020</a>.
    </p><h3 class="article-text">Un traslado dif&iacute;cil </h3><p class="article-text">
        Los fortines de la Mata Espesa fueron trasladados el 2 de noviembre de 2020 por Ifema, la empresa que gestiona los recintos feriales de Madrid, porque supon&iacute;an un obst&aacute;culo para construir tres nuevos pabellones en un descampado del desarrollo de Valdebebas <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/mad-cool-deja-valdebebas-traslada-villaverde-partir-2023_1_9145933.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que entonces albergaba el macrofestival de m&uacute;sica Mad Cool</a>. Solo unos d&iacute;as antes del traslado, el 20 de octubre, el entonces director general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento, Luis Lafuente, defend&iacute;a el traslado de los fortines porque quedar&iacute;an alojados en un nuevo recinto con &ldquo;paneles informativos en el que se contextualizar&aacute; la historia y el significado de estos bienes culturales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo dijo en una sesi&oacute;n de la comisi&oacute;n municipal de Cultura, donde atribuy&oacute; al Ayuntamiento la decisi&oacute;n de mover los fortines para &ldquo;ponerlos en valor&rdquo;. &ldquo;Se ha trabajado para que los fortines fueran ubicados con id&eacute;ntica orientaci&oacute;n a la que tienen actualmente y en una zona que resulte accesible a los visitantes, porque se encontraban en un estado de degradaci&oacute;n importante en una zona vallada que no es accesible al p&uacute;blico&rdquo;, argument&oacute; Luis Lafuente, que en la misma sesi&oacute;n se&ntilde;al&oacute; su intenci&oacute;n de que Ifema asumiera el mantenimiento y la conservaci&oacute;n de los fortines como contraprestaci&oacute;n por la cesi&oacute;n de la parcela municipal en la que pretend&iacute;a ampliar los recintos feriales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y si esa propuesta no llegase a buen puerto, el mantenimiento y la conservaci&oacute;n de estos fortines ser&aacute;n asumidos por la Direcci&oacute;n General de Patrimonio que dirijo&rdquo;, remach&oacute; el entonces responsable de Patrimonio del Ayuntamiento, que fue cesado en julio de 2023, cuando Marta Rivera de la Cruz, procedente del Gobierno regional de Isabel D&iacute;az Ayuso, asumi&oacute; el &Aacute;rea de Cultura de la capital.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3640a6c6-6099-4cad-a87d-2eefe048b8f8_source-aspect-ratio_50p_1089363.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3640a6c6-6099-4cad-a87d-2eefe048b8f8_source-aspect-ratio_50p_1089363.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3640a6c6-6099-4cad-a87d-2eefe048b8f8_source-aspect-ratio_75p_1089363.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3640a6c6-6099-4cad-a87d-2eefe048b8f8_source-aspect-ratio_75p_1089363.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3640a6c6-6099-4cad-a87d-2eefe048b8f8_source-aspect-ratio_default_1089363.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3640a6c6-6099-4cad-a87d-2eefe048b8f8_source-aspect-ratio_default_1089363.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3640a6c6-6099-4cad-a87d-2eefe048b8f8_source-aspect-ratio_default_1089363.jpg"
                    alt="Los fortines de la Mata Espesa, en su nuevo recinto cerrado al público"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los fortines de la Mata Espesa, en su nuevo recinto cerrado al público                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esto demuestra el inter&eacute;s que tiene el Ayuntamiento con el patrimonio de la Guerra Civil, porque es un tema molesto para el Partido Popular, por eso prefieren tenerlo cerrado. Porque si lo abren, &iquest;qu&eacute; es lo que van a tener que contar?&rdquo;, denuncia Alicia Torija, arque&oacute;loga y diputada regional de M&aacute;s Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno municipal liderado por Almeida manten&iacute;a hasta el a&ntilde;o pasado, mientras Andrea Levy estaba al frente del &Aacute;rea de Cultura, un compromiso verbal para abrir los fortines al p&uacute;blico. En 2021, por ejemplo, el consistorio anunciaba que al siguiente a&ntilde;o ser&iacute;a uno de los destinos de las visitas guiadas del programa Pasea Madrid del Ayuntamiento. &ldquo;El &Aacute;rea de Cultura entiende que estos fortines, ya restaurados y reubicados en este nuevo lugar, no pueden estar sin ser difundidos&rdquo;, se insist&iacute;a entonces. 
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; 2022 y aquel compromiso tampoco se cumpli&oacute;. Y en 2023, tras las elecciones municipales que dieron mayor&iacute;a absoluta al Partido Popular, entr&oacute; un nuevo equipo de Cultura con un criterio antag&oacute;nico: el &Aacute;rea que dirige Rivera de la Cruz considera&nbsp;los fortines de la Mata Espesa como &ldquo;una posici&oacute;n defensiva aislada y que no tiene f&aacute;cil interpretaci&oacute;n ni una entidad relevante desde el punto de vista de su apertura al p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Construcciones de defensa de la Rep&uacute;blica</h3><p class="article-text">
        Entre octubre de 1936 y abril de 1937, el Gobierno de la Rep&uacute;blica construy&oacute; un cintur&oacute;n de fortificaciones en el per&iacute;metro de Madrid para defender la ciudad en todos los puntos cardinales ante una ofensiva del ej&eacute;rcito sublevado, que finalmente atac&oacute; por el sur arrasando poblaciones de la periferia como los Carabancheles. 
    </p><p class="article-text">
        Los fortines de la Mata Espesa quedaban enclavados en las afueras del noreste de la capital, entre los antiguos municipios de Hortaleza y Barajas, cuando todo aquello era campo. Esta pareja de nidos de ametralladoras vigilaba desde un paraje conocido como el Cerro del Castillo, y por sus troneras se divisaba el aer&oacute;dromo de Barajas. 
    </p><p class="article-text">
        Los fortines ten&iacute;an un sistema de &ldquo;comunicaci&oacute;n heliogr&aacute;fica, mediante se&ntilde;ales de un aparato de reflejo solar&rdquo;, con un fort&iacute;n-observatorio situado a kil&oacute;metros de distancia, en el pueblo de Paracuellos del Jarama, que avisaba de ataques de la aviaci&oacute;n franquista al aer&oacute;dromo, seg&uacute;n detalla la asociaci&oacute;n Grupo de Estudios del Frente de Madrid (Gefrema), dedicada a la investigaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de las construcciones militares de la Guerra Civil. 
    </p><p class="article-text">
        En los fortines de la Mata Espesa nunca se dispar&oacute; contra el enemigo por su posici&oacute;n en retaguardia, alejados del frente enquistado en la Ciudad Universitaria y la Casa de Campo. Por eso Antonio Morcillo, presidente de Gefrema, sospecha que a estos fortines ni siquiera llegaron ametralladoras. &ldquo;Es un puesto que nunca estuvo guarnecido, y probablemente nunca tuvo uso militar&rdquo;, sostiene.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b08fe118-9b06-4e62-9bbc-759efed14d35_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b08fe118-9b06-4e62-9bbc-759efed14d35_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b08fe118-9b06-4e62-9bbc-759efed14d35_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b08fe118-9b06-4e62-9bbc-759efed14d35_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b08fe118-9b06-4e62-9bbc-759efed14d35_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b08fe118-9b06-4e62-9bbc-759efed14d35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b08fe118-9b06-4e62-9bbc-759efed14d35_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los fortines de la Mata Espesa, en su ubicación original antes del traslado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los fortines de la Mata Espesa, en su ubicación original antes del traslado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Gefrema tiene localizada una veintena de construcciones defensivas alrededor de la capital. En este inventario de b&uacute;nkeres y casamatas, los fortines de la Mata Espesa destacan por su &ldquo;excelente&rdquo; estado tras pasar decenios a la intemperie y rodeados de trigales. En esa zona de la ciudad, el movimiento vecinal de Hortaleza so&ntilde;&oacute; con una segunda Casa de Campo, aunque los suelos r&uacute;sticos acabaron sucumbiendo a la presi&oacute;n urban&iacute;stica, primero con la construcci&oacute;n de los recintos feriales de Ifema, y despu&eacute;s con la aprobaci&oacute;n del extenso desarrollo de Valdebebas. Los fortines quedaron atrapados dentro de una enorme parcela de 500.000 metros cuadrados y titularidad municipal reservada a una futura ampliaci&oacute;n de los recintos feriales que se activ&oacute; definitivamente en 2019, cuando en Ifema exist&iacute;a cierta euforia tras encadenar dos ejercicios batiendo r&eacute;cords en cifras de negocio. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/539d82c0-ee48-4b3f-a963-ecf946415901_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/539d82c0-ee48-4b3f-a963-ecf946415901_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/539d82c0-ee48-4b3f-a963-ecf946415901_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/539d82c0-ee48-4b3f-a963-ecf946415901_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/539d82c0-ee48-4b3f-a963-ecf946415901_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/539d82c0-ee48-4b3f-a963-ecf946415901_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/539d82c0-ee48-4b3f-a963-ecf946415901_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los fortines de la Mata Espesa durante su traslado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los fortines de la Mata Espesa durante su traslado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Nadie sospechaba entonces la pandemia que se ven&iacute;a encima. Ifema, empresa que est&aacute; participada por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, puso en marcha un ambicioso proyecto de expansi&oacute;n en la parcela de Valdebebas, colindante a la ciudad deportiva del Real Madrid, que contemplaba la construcci&oacute;n de nuevos pabellones. Y los viejos fortines estorbaban para acometer las obras, que nunca pasaron de un simple movimiento de tierras.
    </p><p class="article-text">
        Protegidos por la ley de patrimonio de la Comunidad de Madrid, Ifema plante&oacute; una soluci&oacute;n inaudita para salvar los fortines: moverlos unos centenares de metros. La idea fue criticada por asociaciones como Madrid, Ciudadan&iacute;a y Patrimonio (MCYP), que reclam&oacute; integrar los b&uacute;nqueres dentro de la ampliaci&oacute;n de los recintos feriales, como hizo el arquitecto Miguel Fisac cuando dise&ntilde;&oacute; la celebrada iglesia de San Pedro M&aacute;rtir, al norte de la capital, y conserv&oacute; un fort&iacute;n en los jardines exteriores del templo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1a43e3-7eb4-4cf8-9104-56712472989a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1a43e3-7eb4-4cf8-9104-56712472989a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1a43e3-7eb4-4cf8-9104-56712472989a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1a43e3-7eb4-4cf8-9104-56712472989a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1a43e3-7eb4-4cf8-9104-56712472989a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d1a43e3-7eb4-4cf8-9104-56712472989a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d1a43e3-7eb4-4cf8-9104-56712472989a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los fortines de la Mata Espesa durante su traslado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los fortines de la Mata Espesa durante su traslado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ifema aleg&oacute; que mantener los fortines en su localizaci&oacute;n original imped&iacute;a &ldquo;una ordenaci&oacute;n eficiente del recinto ferial que se ajuste a las necesidades de la ampliaci&oacute;n prevista&rdquo;, mientras el traslado a un lugar cercano con mayor cota de terreno y junto a una v&iacute;a p&uacute;blica, manteniendo adem&aacute;s tanto la orientaci&oacute;n de los fortines como la disposici&oacute;n de sus trincheras, ten&iacute;a ventajas. &ldquo;As&iacute; se facilita la visibilidad y el acceso a los fortines desde el espacio p&uacute;blico, con lo que se pretende fomentar y difundir el patrimonio cultural municipal relacionado con la Guerra Civil espa&ntilde;ola&rdquo;, se pod&iacute;a leer en el proyecto, que recibi&oacute; el visto bueno de la Direcci&oacute;n General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El plan t&eacute;cnico lo firmaba el arquitecto Juan Guzm&aacute;n asumiendo un reto sin precedentes en Espa&ntilde;a: cambiar de sitio dos moles de hormig&oacute;n, de 115 toneladas cada una, sin que sufrieran rasgu&ntilde;os. &ldquo;Aunque no lo parezca, los fortines eran fr&aacute;giles, porque hab&iacute;a que calzarlos y mantener su integridad al sacarlos. Por eso el proyecto tuvo su parte creativa, y un calculista nos ayud&oacute;, por ejemplo, para que al elevarlos no se vinieran abajo&rdquo;, detalla el arquitecto, que vivi&oacute; con &ldquo;miedo&rdquo; y &ldquo;mucha incertidumbre&rdquo; la jornada del traslado, el 2 de noviembre de 2020.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://player.vimeo.com/video/552801304?h=c5a4f1c335" width="640" height="360" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
<p><a href="https://vimeo.com/552801304">Traslado y reubicaci&oacute;n de fortines para la ampliaci&oacute;n del recinto ferial de IFEMA Madrid</a> from <a href="https://vimeo.com/sorigue">Sorigu&eacute;</a> on <a href="https://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
    </figure><p class="article-text">
        Quienes presenciaron la operaci&oacute;n hablan de algo &ldquo;espectacular&rdquo;. Las moles de cuatro metros c&uacute;bicos fueron arrancadas con gr&uacute;as hidr&aacute;ulicas. Despu&eacute;s un cami&oacute;n deb&iacute;a trasladarlas sobre una g&oacute;ndola especial con seis ejes de ruedas por un camino de tierra hasta su nuevo emplazamiento, situado a apenas 200 metros al oeste. Poco trecho, pero se hizo eterno: la cabeza tractora del cami&oacute;n se ahogaba y tuvo que remolcar una retroexcavadora. &ldquo;Hubo muchos problemas, porque tambi&eacute;n hab&iacute;a llovido y el suelo estaba mojado&rdquo;, rememora el arquitecto Guzm&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, las gr&uacute;as terminaron de colocar los fortines en los huecos preparados junto a la calle Francisco Umbral. &ldquo;Fue un &eacute;xito&rdquo;, resume Antonio Morcillo, de Gefrema. Una vez trasplantados, se procedi&oacute; a la restauraci&oacute;n de los fortines, vandalizados con grafitis en el exterior, mientras dentro hab&iacute;a restos de holl&iacute;n porque durante a&ntilde;os sirvieron de refugio para personas sin hogar. Meses despu&eacute;s, en 2021, ya luc&iacute;an como nuevos, listos para recibir visitantes en un recinto musealizado con paneles explicativos. Aunque tres a&ntilde;os despu&eacute;s por all&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil ver conejos merodeando, incluso perdices, que a un ser humano.
    </p><p class="article-text">
        El entorno de los fortines no siempre es as&iacute; de tranquilo. Desde su traslado, la parcela de Ifema ha acogido todo tipo de acontecimientos multitudinarios y bulliciosos. Frente a las troneras se han visto conciertos de gigantes del rock como Metallica y de nuevas sensaciones como Bizarrap. Apenas un mes despu&eacute;s de la actuaci&oacute;n del joven m&uacute;sico argentino, en el mismo escenario <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/milei-participo-madrid-festival-partido-ultraderechista-espanol-vox_1_9608475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vocifer&oacute; su compatriota Javier Milei</a>: ocurri&oacute; en octubre de 2022 durante el festival que organiz&oacute; Vox en el recinto creado para acoger el Mad Cool. 
    </p><p class="article-text">
        Iron&iacute;as del destino, la ultraderecha fue a celebrar su gran fiesta frente a unos fortines edificados para contener al fascismo. En 2026 ser&aacute;n los monoplazas de Verstappen, Sainz o Hamilton los que desfilen a toda velocidad delante de estas construcciones defensivas de la Guerra Civil. Quiz&aacute;s para entonces, seis a&ntilde;os despu&eacute;s de su traslado, el Ayuntamiento se decida a abrirlos al p&uacute;blico. &ldquo;Me da pena, porque me gustar&iacute;a poder visitarlos y llevar a mis hijas&rdquo;, lamenta Juan Guzm&aacute;n, el arquitecto que se estruj&oacute; las meninges para cambiar los fortines de sitio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/circuito-formula-1-madrid-pasara-vestigios-guerra-civil-ayuntamiento-niega-abrir-publico_1_10895110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Feb 2024 22:17:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ffe4453-32fb-459f-91fd-59ea75039838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4662109" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ffe4453-32fb-459f-91fd-59ea75039838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4662109" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El circuito de Fórmula 1 de Madrid pasará junto a vestigios de la Guerra Civil que el Ayuntamiento se niega a abrir al público]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ffe4453-32fb-459f-91fd-59ea75039838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Patrimonio Histórico,Madrid,F1 - Fórmula 1]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La justicia absuelve al hombre al que pedían cárcel por resistirse durante su propio desahucio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/absuelto-detenido-resistirse-autoridad-desahucio_1_3554103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Uno de los actitvistas que intentaba parar el desahucio de 2011, desalojado por policías / Fotogracción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El joven Raúl Barreto, imputado por un delito de resistencia durante el desalojo de su familia en Madrid, evita la pena de cárcel que solicitaba la Fiscalía</p><p class="subtitle">Junto al activista Chema Ruiz, detenido también en el desahucio de hace seis años, se le atribuía inicialmente la lesión de varios agentes antidisturbios</p><p class="subtitle">La jueza señala en la sentencia las "inconcreciones" de los policías que participaron en el desalojo</p></div><p class="article-text">
        El joven Ra&uacute;l Barreto mantiene su domicilio en un lugar que no existe. As&iacute; consta en una reciente sentencia judicial: calle Camporredondo, 18, en el madrile&ntilde;o distrito de Hortaleza. Un solar en la actualidad, o en palabras de este t&eacute;cnico de iluminaci&oacute;n de 31 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;a, &ldquo;un descampado para que caguen los perros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo dice con amargura porque all&iacute; deber&iacute;a estar construida su nueva vivienda. <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/juicio-anos-despues-desahuciado_0_601590040.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La antigua fue derribada hace seis a&ntilde;os</a>, con muchas pertenencias dentro, minutos despu&eacute;s del tumultuoso desahucio que sufri&oacute; su numerosa familia, que no le deb&iacute;a ni un euro a nadie. Por si fuera poco drama, aquel d&iacute;a Ra&uacute;l acab&oacute; en comisar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Le acompa&ntilde;&oacute; Chema Ruiz, que el 10 de noviembre de 2011, cuando se produjo el desahucio, era portavoz en Madrid de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Ambos fueron detenidos durante el desalojo de las decenas de vecinos y activistas que se sentaron frente a la amenazada vivienda para formar una muralla humana que evitara el desahucio. Todos ellos ejercieron una resistencia pasiva y fueron sacados por los agentes de la Polic&iacute;a Nacional. Hasta un helic&oacute;ptero estuvo sobrevolando la zona aquella ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, Ra&uacute;l y Chema ten&iacute;an un juicio pendiente. Las diligencias policiales les atribuyeron inicialmente las lesiones de ocho agentes antidisturbios, aunque el forense descart&oacute; que hubiesen sido provocadas por los detenidos.
    </p><p class="article-text">
        Tuvieron que pasar cinco a&ntilde;os del desahucio para que se concretara la acusaci&oacute;n. El pasado 16 de enero Ra&uacute;l y Chema se sentaron en un juzgado madrile&ntilde;o imputados por un delito de resistencia con una petici&oacute;n de un a&ntilde;o de prisi&oacute;n por parte de la Fiscal&iacute;a. Un mes despu&eacute;s, la sentencia les ha absuelto del delito y reduce la actitud de los acusados durante el desahucio a una falta que, adem&aacute;s, ha prescrito, seg&uacute;n la jueza.
    </p><h3 class="article-text">Contradicciones policiales</h3><p class="article-text">
        El d&iacute;a del juicio uno de los agentes que particip&oacute; en el desahucio le acusaba de haber dirigido &ldquo;pu&ntilde;etazos y patadas&rdquo; contra la Polic&iacute;a provocando &ldquo;da&ntilde;os&rdquo; a &ldquo;nueve&rdquo; antidisturbios. Los activistas y vecinos, seg&uacute;n el relato del agente, formaron &ldquo;una masa violenta&rdquo; contra el dispositivo policial, &ldquo;verbalmente y luego f&iacute;sicamente&rdquo;, concret&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el desahucio, el periodista Javier Robles, de Radio Enlace, grab&oacute; la escena del desalojo. Y la abogada de Chema Ruiz lo present&oacute; en el juicio. &ldquo;El v&iacute;deo no lo sacamos hasta que est&aacute;bamos en la sala&rdquo;, explica la letrada Ang&eacute;lica Dom&iacute;nguez.
    </p><p class="article-text">
        En la grabaci&oacute;n no se pudo ver &ldquo;el desalojo concreto de los acusados&rdquo;, se lee en la sentencia, pero revela que en la declaraci&oacute;n de los dos agentes que acudieron al juicio &ldquo;se aprecian demasiadas inconcreciones en relaci&oacute;n a c&oacute;mo se produce esa resistencia activa por parte de los acusados&rdquo;. En ese sentido, la jueza considera que los movimientos de Chema y Ra&uacute;l, violentos seg&uacute;n las declaraciones policiales, pod&iacute;an ir dirigidos, simplemente, &ldquo;a intentar desasirse&rdquo; en el momento del desalojo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No consideramos que ese m&iacute;nimo acto de resistencia por parte de los dos acusados pueda calificarse como grave y suficiente para fundamentar el delito de resistencia&rdquo;, afirma la magistrada en la sentencia, que subraya la ausencia de &ldquo;lesiones&rdquo; en los agentes, como prob&oacute; la prueba forense. 
    </p><p class="article-text">
        Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, Ra&uacute;l se ha quitado un peso de encima, pero sigue sin el techo que le corresponde a su familia. En la vivienda derribada viv&iacute;a con su mujer y la hija de ambos, comparti&eacute;ndola con sus suegros y la abuela de su esposa. Se trataba de un 'palomar', como se denominaba en el barrio a las casitas de peque&ntilde;os ventanucos que formaban el Poblado de Absorci&oacute;n de Canillas, construido por el franquismo en 1956 para albergar a 600 familias expropiadas durante la gran expansi&oacute;n urban&iacute;stica de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de una soluci&oacute;n temporal hasta que llegara la edificaci&oacute;n de otras viviendas definitivas. Pero la dictadura nunca cumpli&oacute; su promesa y, transcurridos 50 a&ntilde;os, los 'palomares' pasaban, por contrato, a ser propiedad de los inquilinos que no hubiesen sido realojados, como le ocurri&oacute; a esta familia.
    </p><p class="article-text">
        El antiguo IVIMA, organismo de la vivienda p&uacute;blica de la Comunidad de Madrid, asumi&oacute; el compromiso de remodelar el barrio en los a&ntilde;os 80, pero lo sigue haciendo a un ritmo lento. Tanto que todav&iacute;a siguen pendientes de entregar 235 viviendas que acumulan a&ntilde;os de retraso.
    </p><p class="article-text">
        De momento, la familia de Ra&uacute;l no tiene asegurado el realojo en esos edificios por terminar, cuyas obras se reanudaron el a&ntilde;o pasado. Un error de la administraci&oacute;n los dej&oacute; fuera del sorteo en 2011, cuando el IVIMA orden&oacute; el derribo de la antigua vivienda de la familia para liberar suelo que permitiera avanzar en la remodelaci&oacute;n del barrio. Sin embargo, el n&uacute;mero 18 de la calle Camporredondo no solo es todav&iacute;a un solar. Tampoco existe ning&uacute;n proyecto para edificar vivienda en ese suelo que urg&iacute;a liberar hace seis a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/absuelto-detenido-resistirse-autoridad-desahucio_1_3554103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Feb 2017 18:49:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="102203" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="102203" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La justicia absuelve al hombre al que pedían cárcel por resistirse durante su propio desahucio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A juicio por resistirse a la autoridad mientras le desahuciaban]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/juicio-anos-despues-desahuciado_1_3641233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Uno de los actitvistas que intentaba parar el desahucio de 2011, desalojado por policías / Fotogracción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Raúl Barreto será juzgado este lunes, acusado de "resistencia" en el desalojo de su familia en 2011. La Comunidad quería el solar para rehabilitar el barrio, aunque hoy sigue vacío</p><p class="subtitle">Tras el desahucio, que dejó en la calle también a una anciana y a una niña de un año, las autoridades derribaron la casa ante ellos</p><p class="subtitle">Además se sentará en el banquillo el antiguo portavoz de la PAH Madrid Chema Ruiz. El fiscal pide para cada uno un año de prisión</p></div><p class="article-text">
        Estrella fue desahuciada el d&iacute;a que cumpl&iacute;a 50 a&ntilde;os. Y perdi&oacute; su vivienda de forma literal. &ldquo;El desahucio fue a las diez, y una hora despu&eacute;s toda mi vida estaba en un cami&oacute;n lleno de escombros&rdquo;, rememora. El 10 de noviembre de 2011, tras un tumultuoso desalojo con decenas de agentes antidisturbios y un helic&oacute;ptero sobrevolando la zona, la excavadora acab&oacute; en pocos minutos con la casita donde resid&iacute;a junto a su familia.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro generaciones bajo el mismo techo: su madre, de 73 a&ntilde;os, su hija y su nieta, que entonces ten&iacute;a apenas un a&ntilde;o, se quedaron en la calle. Tambi&eacute;n su yerno Ra&uacute;l Barreto, que tras ser desahuciado culmin&oacute; la aciaga jornada en comisar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba tan nervioso que pr&aacute;cticamente no me acuerdo de nada, pero hubo un momento de tensi&oacute;n en el que estaban pegando a mi cu&ntilde;ado, me puse de por medio y me esposaron&rdquo;, relata Ra&uacute;l, que ahora tiene 31 a&ntilde;os, es t&eacute;cnico de iluminaci&oacute;n y lleva cinco meses trabajando en una gira por toda Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El lunes le toca volver a Madrid, su ciudad: tiene que acudir a un juzgado de lo penal imputado por un delito de resistencia&nbsp;y con una petici&oacute;n de un a&ntilde;o de prisi&oacute;n. Junto a Ra&uacute;l, en el banquillo se sentar&aacute; Chema Ruiz, que en 2011 era portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en Madrid y sobre el que pesa la misma acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es un desprop&oacute;sito&rdquo;, afirma Chema, de 43 a&ntilde;os, que aquella ma&ntilde;ana acudi&oacute; a la convocatoria promovida por asambleas del 15M para negociar con la comisi&oacute;n judicial un aplazamiento de la ejecuci&oacute;n. &ldquo;Pero la Polic&iacute;a ni siquiera nos dej&oacute; hablar con ellos&rdquo;, recuerda detallando todas las circunstancias de aquel desahucio.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, que la familia perdiera una casa que estaba pagada y de la que eran propietarios. La vivienda, ubicada en Canillas, en el madrile&ntilde;o distrito de Hortaleza, formaba parte de un Poblado de Absorci&oacute;n levantado en 1956 por el franquismo para cobijar a familias que hab&iacute;an sido expropiadas en otras zonas de la capital para acometer obras como la construcci&oacute;n de la M-30.
    </p><p class="article-text">
        Las viviendas de este poblado, a las que el vecindario bautiz&oacute; como 'palomares' por sus peque&ntilde;os ventanucos y estrechas estancias, se construyeron como una estancia temporal que pasar&iacute;a a ser propiedad de sus inquilinos si 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de la entrega de llaves no hab&iacute;an sido realojados en otra vivienda definitiva.
    </p><p class="article-text">
        El franquismo no cumpli&oacute; con su promesa de trasladar a las familias del Poblado de Canillas a sus nuevos hogares, y esa deuda pendiente la acab&oacute; asumiendo el IVIMA, organismo de la vivienda p&uacute;blica de la Comunidad de Madrid, que desde los a&ntilde;os 80 remodela el barrio por fases y a ritmo lento. Cuando lleg&oacute; el turno de la familia de Estrella, un error de la administraci&oacute;n los dej&oacute; fuera del sorteo aboc&aacute;ndolos a una situaci&oacute;n sin salida: el IVIMA ten&iacute;a que derribar su casa para liberar suelo y avanzar con la remodelaci&oacute;n del barrio, pero no les ofrec&iacute;a una alternativa habitacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s el IVIMA nos dijo, para compensar el error, que pod&iacute;amos irnos a otro barrio de Madrid&rdquo;, apunta Estrella, que regenta un bar en el barrio de Canillas, donde ahora preside su asociaci&oacute;n vecinal. Entonces rechaz&oacute; el ofrecimiento del organismo p&uacute;blico porque su madre, enferma, requer&iacute;a cuidados que la distancia habr&iacute;a hecho imposibles. El caso se acabar&iacute;a judicializando, y los tribunales sentenciaron desahucio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero aquel d&iacute;a los antidisturbios aparecen por una decisi&oacute;n pol&iacute;tica, porque lo decide Delegaci&oacute;n de Gobierno (entonces con Mar&iacute;a Dolores Carri&oacute;n al frente)&rdquo;, sostiene Chema Ruiz, que califica como desproporcionado aquel despliegue policial, con siete furgonetas de antidisturbios de la Polic&iacute;a Nacional que fueron sacando &ldquo;a rastras&rdquo; a las decenas de vecinos y activistas que se plantaron delante de la vivienda de Estrella y su familia para impedir el desalojo con una sentada. La escena fue grabada en v&iacute;deo, incluso apareci&oacute; en el programa Callejeros de Cuatro, y en ella se escucha como las personas que participaron en la acci&oacute;n gritaban &ldquo;No a la violencia&rdquo; mientras interven&iacute;an los agentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me detienen porque se les antoja y porque estaba significado por mi trabajo en la PAH&rdquo;, interpreta Chema, que pocas semanas despu&eacute;s del desahucio fue citado a declarar ante el juez, junto a Ra&uacute;l, sin saber de qu&eacute; le acusaban. &ldquo;Fuimos con Rafa Mayoral (ahora diputado de Podemos) y lo &uacute;nico que nos dijeron es que estaban valorando el delito de sedici&oacute;n&rdquo;, asegura el activista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94841e8e-3478-4df9-ac64-1651d962ba87_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94841e8e-3478-4df9-ac64-1651d962ba87_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94841e8e-3478-4df9-ac64-1651d962ba87_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94841e8e-3478-4df9-ac64-1651d962ba87_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94841e8e-3478-4df9-ac64-1651d962ba87_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94841e8e-3478-4df9-ac64-1651d962ba87_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94841e8e-3478-4df9-ac64-1651d962ba87_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Su abogada actual, Ang&eacute;lica Dom&iacute;nguez, recuerda que las diligencias policiales se acompa&ntilde;aron de ocho partes m&eacute;dicos de los agentes que participaron en el desahucio, y que un m&eacute;dico forense no pudo vincular con los dos detenidos. &ldquo;Los intentaban emplumar&rdquo;, afirma la letrada, destacando que durante la instrucci&oacute;n no se admitieron como prueba las im&aacute;genes grabadas durante el desahucio. &ldquo;Los v&iacute;deos no se han llegado a visualizar ni a tener en cuenta, y si se hubiera hecho, no habr&iacute;amos llegado a este punto de apertura de juicio oral, porque existe una prueba gr&aacute;fica de que no hubo ning&uacute;n delito, ni resistencia a la autoridad&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la PAH Madrid como otras plataformas de vivienda y vecinales han convocado el lunes 16 de enero, a las 12 horas, una concentraci&oacute;n frente a los juzgados de la calle Juli&aacute;n Camarillo de Madrid para apoyar a Chema y Ra&uacute;l en su cita con el juez. &ldquo;En el peor de los casos, no ocurrir&aacute; nada porque no tenemos antecedentes, pero pretenden darnos el toque de atenci&oacute;n para que la pr&oacute;xima vez nos quedemos en casa&rdquo;, seg&uacute;n el antiguo portavoz de la PAH.
    </p><p class="article-text">
        Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, la parcela que ocupaba la vivienda de la familia de Estrella sigue siendo un solar donde la Comunidad de Madrid no ha construido las viviendas de realojo que apremiaron el desahucio. &ldquo;Un descampao para que caguen los perros&rdquo;, sentencia Ra&uacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <span id="1997042_1484410529338"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="1997042_1484410529338" width="600" height="338" src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9349/1997042/600/338/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/juicio-anos-despues-desahuciado_1_3641233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jan 2017 18:49:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="102203" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="102203" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[A juicio por resistirse a la autoridad mientras le desahuciaban]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/895ee206-1074-4bde-a2b2-c3eab6d047b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desalojos,Desahucios,Hipotecas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La joven detenida tras una sentada antidesahucio se libra de la cárcel pero tendrá que pagar una multa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ingrese-prision-intentar-detener-desahucio_1_4080751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La sentada pacífica en la que participó Patricia en 2011 / FOTOGRACCIÓN"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Patricia se enfrentaba a una petición de tres años de cárcel por participar en 2011 en una sentada pacífica para impedir que una familia perdiera su casa</p><p class="subtitle">Un antidisturbios la denunció por lesionarle mientras la desalojaba a rastras del portal de la vivienda, aunque no existe ninguna prueba gráfica</p><p class="subtitle">El juez la absuelve del delito de atentado, aunque la condena por lesiones y resistencia a sendas multas económicas, y tendrá que indemnizar con casi 5.000 euros al policía</p></div><p class="article-text">
        La pesadilla de Patricia, la joven madrile&ntilde;a que pod&iacute;a acabar en prisi&oacute;n por intentar impedir un desahucio, ha terminado cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s. Una sentencia del juzgado de lo penal n&uacute;mero 22 de Madrid la absuelve del delito de atentado por el que fue procesada, pero la condena por uno de lesiones y otro de resistencia a sendas multas econ&oacute;micas de tres meses y un d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tendr&aacute; que indemnizar con 4.957 euros al agente antidisturbios de la Polic&iacute;a Municipal que la sac&oacute; a rastras de un portal del barrio de Hortaleza en noviembre de 2011, cuando, junto a decenas de activistas, participaba en una sentada pac&iacute;fica para intentar evitar que una familia perdiera su hogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Patricia, que entonces ten&iacute;a 23 a&ntilde;os, fue desalojada por dos antidisturbios de la Polic&iacute;a Municipal y regres&oacute; a su domicilio despu&eacute;s de que se ejecutara el desahucio. Horas despu&eacute;s, dos agentes de la Polic&iacute;a Nacional fueron a su casa a detenerla acusada de haber agredido a un polic&iacute;a. Pas&oacute; la noche en el calabozo y desde entonces se enfrentaba a una petici&oacute;n de c&aacute;rcel de tres a&ntilde;os, como solicit&oacute; la Fiscal&iacute;a en el juicio celebrado el pasado 10 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        En el auto, el juez admite como hechos probados que Patricia particip&oacute; el 18 de noviembre de 2011 junto a otras personas en una sentada &ldquo;con el fin de impedir de forma pac&iacute;fica el desahucio&rdquo; de una familia con tres menores y una anciana en un piso de alquiler de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el magistrado da por hecho que la acusada, cuando fue levantada por dos agentes antidisturbios de la Polic&iacute;a Municipal, &ldquo;hizo un zigzag con las piernas dando dos patadas (sic) al agente&rdquo; que &ldquo;le hace caer al suelo&rdquo;. Una supuesta agresi&oacute;n de la que no existe ninguna prueba gr&aacute;fica, a pesar de que aquel desahucio, producido en v&iacute;speras de las elecciones generales de 2011, fue cubierto por diferentes periodistas, fot&oacute;grafos y televisiones, incluso algunas internacionales que se encontraban en Madrid para realizar la cobertura de los comicios.
    </p><p class="article-text">
        Durante el juicio, Patricia reconoci&oacute; su participaci&oacute;n en la sentada para impedir el desahucio y tambi&eacute;n que, como el resto de vecinos y activistas que formaron una muralla en el portal de la familia afectada, desobedeci&oacute; al mediador de la Polic&iacute;a Municipal que les pidi&oacute; que desalojaran la entrada al edificio de viviendas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la joven, que participaba por segunda vez en su vida en un Stop Desahucios, cuando los agentes la cogieron por sus extremidades para separarla del grupo perdi&oacute; el equilibrio e intent&oacute; poner un pie en el suelo, que sin intenci&oacute;n toc&oacute; al polic&iacute;a. &ldquo;Dej&aacute;dmela a mi&rdquo;, asegura que respondi&oacute; el antidisturbios, que tras desalojar a Patricia continu&oacute; su actuaci&oacute;n con otros activistas. La defensa lo demostr&oacute; aportando como prueba un v&iacute;deo donde el agente aparece, despu&eacute;s del incidente con la acusada, son&aacute;ndose la nariz. El pa&ntilde;uelo lo sujetaba con el brazo donde se produjo la supuestamente dolorosa lesi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El v&iacute;deo que no se acept&oacute; en el juicio</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No entendemos por qu&eacute; el juez no valora el v&iacute;deo y dota de m&aacute;s credibilidad a la polic&iacute;a que a otros testigos, como un reportero neutral que presenci&oacute; la escena&rdquo;, critica Eric Sanz de Bremond, abogado de Patricia. Durante el juicio, solo los testigos de la acusaci&oacute;n particular, todos agentes de la Polic&iacute;a Municipal, aseguraron haber visto las patadas que habr&iacute;an provocado la ca&iacute;da de su compa&ntilde;ero. Estos agentes afirmaron ante el juez que evitaron la detenci&oacute;n de Patricia en aquel momento para evitar alteraciones del orden. A pesar de que el desahucio se ejecut&oacute;, durante el lanzamiento no hubo detenciones ni altercados, como confirman las personas que participaron en la sentada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sentencia dota de mayor credibilidad a los testigos de la acusaci&oacute;n que a los de la defensa&rdquo;, ha denunciado la Comisi&oacute;n Legal Sol mediante un comunicado. &ldquo;En el juicio se deneg&oacute; a la defensa la posibilidad de reproducir un v&iacute;deo que obraba en la causa y en el que se puede ver como el agente sigui&oacute; actuando con total normalidad tras el desalojo de Patri, lo que contradice lo declarado por &eacute;l mismo, quien siempre ha afirmado que tras la patada sufri&oacute; un fuerte dolor y que no pudo volver a actuar. Incluso tras el visionado del v&iacute;deo que s&iacute; se realiz&oacute; en Instrucci&oacute;n, el propio polic&iacute;a se reconoci&oacute; en las im&aacute;genes&rdquo;, aseguran los abogados del 15M.
    </p><p class="article-text">
        El alcance de la lesi&oacute;n del agente tambi&eacute;n se puso en entredicho durante el juicio. Seg&uacute;n el antidisturbios denunciante, sufri&oacute; una fractura en el codo que le mantuvo de baja 73 d&iacute;as y que, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, le sigue doliendo. Uno de los traumat&oacute;logo que prest&oacute; declaraci&oacute;n en el juicio dijo que en la primera radiograf&iacute;a &ldquo;no estaba claro&rdquo; que tuviera una rotura, y afirm&oacute; que pod&iacute;a tratarse de un simple esguince. En el auto, el juez reconoce que las lesiones denunciadas por el agente le generan &ldquo;dudas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el magistrado considera los testimonios de los polic&iacute;as como &ldquo;totalmente cre&iacute;bles&rdquo; y &ldquo;prueba suficiente para enervar la presunci&oacute;n de inocencia de la acusada&rdquo;. Incluso reconoce que atribuye &ldquo;m&aacute;s credibilidad&rdquo; a los agentes que al relato de Patricia, por lo que da por probados los delitos de resistencia y lesiones. Pero no considera &ldquo;grave&rdquo; la resistencia de la joven, que no ten&iacute;a antecedentes, como para condenarla por atentado.
    </p><p class="article-text">
        Los abogados de la Comisi&oacute;n Legal Sol ya han anunciado que recurrir&aacute;n una sentencia que &ldquo;condena a una persona inocente a la que no se le ha permitido utilizar todos los medios de prueba que ten&iacute;a a su disposici&oacute;n y cuya presunci&oacute;n de inocencia se ha visto enervada por la mera declaraci&oacute;n de los funcionarios de polic&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Agotaremos todas las opciones a nuestro alcance para conseguir el &uacute;nico resultado que consideramos justo: la total absoluci&oacute;n de Patri con respecto a la agresi&oacute;n por la que se le condena&rdquo;, concluyen en el comunicado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ingrese-prision-intentar-detener-desahucio_1_4080751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Mar 2016 19:10:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="18183099" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="18183099" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La joven detenida tras una sentada antidesahucio se libra de la cárcel pero tendrá que pagar una multa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Piden tres años de cárcel a una joven tras participar en 2011 en una sentada pacífica contra un desahucio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/patricia-participar-sentada-detener-desahucio_1_4124108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La sentada pacífica en la que participó Patricia en 2011 / FOTOGRACCIÓN"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fiscalía pide tres años de prisión y 8.900 euros a una joven madrileña por lesionar a un agente antidisturbios cuando la desalojaba de un portal</p><p class="subtitle">Ocurrió en 2011 en Madrid, durante el desahucio de una familia que cubrieron varias televisiones internacionales, y que no emitieron imágenes de la presunta agresión</p><p class="subtitle">"Cuando vinieron a detenerme me quedé en shock", cuenta Patricia a eldiario.es</p></div><p class="article-text">
        Han pasado cuatro a&ntilde;os y casi cuatro meses, aunque a Patricia se le ha hecho eterno, como si hubiese cumplido una condena. &ldquo;Me parece algo muy lejano, como si hubiera ocurrido hace un siglo&rdquo;, explica esta joven madrile&ntilde;a al recordar la ma&ntilde;ana del 18 de noviembre de 2011, el d&iacute;a que le cambi&oacute; la vida.
    </p><p class="article-text">
        Patricia ten&iacute;a entonces 23 a&ntilde;os y estudiaba la carrera de Biolog&iacute;a. Como miles de personas de toda Espa&ntilde;a, <a href="http://www.eldiario.es/juanlusanchez/viaje-generacion-15m_6_387121307.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el incipiente movimiento del 15M</a> que brot&oacute; aquel a&ntilde;o en la Puerta del Sol le despert&oacute; la conciencia. &ldquo;No hab&iacute;a sido una persona activa en los movimientos sociales, me anim&eacute; en aquel momento a asistir a las asambleas. Era novata y ese fue mi segundo desahucio&rdquo;. El 18 de noviembre de 2011, Espa&ntilde;a se encontraba en campa&ntilde;a electoral. El socialista Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero apuraba sus &uacute;ltimos d&iacute;as como presidente del Gobierno. En Madrid, otro pol&iacute;tico ahora jubilado, Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n (PP), era alcalde y el Ayuntamiento de la capital todav&iacute;a desahuciaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61682a1f-1e3e-4b60-be26-7df157d626d4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61682a1f-1e3e-4b60-be26-7df157d626d4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61682a1f-1e3e-4b60-be26-7df157d626d4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61682a1f-1e3e-4b60-be26-7df157d626d4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61682a1f-1e3e-4b60-be26-7df157d626d4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61682a1f-1e3e-4b60-be26-7df157d626d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/61682a1f-1e3e-4b60-be26-7df157d626d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Aquella ma&ntilde;ana, Patricia se sum&oacute; a una convocatoria para impedir que los agentes antidisturbios de la Polic&iacute;a Municipal dejaran en la calle a una familia del barrio de Manoteras. Junto a decenas de personas, lo intent&oacute; sent&aacute;ndose en el portal del edificio, formando una enorme muralla humana que bloqueaba el acceso a la vivienda. Las im&aacute;genes dieron la vuelta al mundo, porque al desahucio acudieron televisiones de pa&iacute;ses como Noruega, Finlandia, Ir&aacute;n o Canad&aacute; que se encontraban en Madrid para cubrir las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        En los v&iacute;deos se ve c&oacute;mo los agentes sacaron a la fuerza, uno a uno, a todos los vecinos y activistas que participaron en la acci&oacute;n de &ldquo;resistencia pasiva y pac&iacute;fica&rdquo; hasta que lograron despejar el portal. Todos fueron identificados, aunque no hubo altercados ni detenidos. Finalmente, los activistas no pudieron evitar el desahucio.
    </p><h3 class="article-text">Pas&oacute; 20 horas en el calabozo</h3><p class="article-text">
        Horas despu&eacute;s, la Polic&iacute;a tambi&eacute;n sac&oacute; a Patricia de su propio hogar. &ldquo;Fue sobre las siete de la tarde. Cuando vinieron a detenerme estaba en shock. No fui consciente de que estaba detenida hasta que cerraron la celda. Me llevaron a comisar&iacute;a diciendo que iba a declarar. Yo pensaba que me iban a poner una multa por haber participado en el desahucio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, cuando la liberaron tras 20 horas en los calabozos, Patricia supo que un agente antidisturbios de la Polic&iacute;a Municipal, perteneciente a <a href="http://www.eldiario.es/politica/Ayuntamiento-Madrid-antidisturbios-intervenir-desahucios_0_402110500.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las unidades que ha disuelto la actual alcaldesa Manuela Carmena</a>, la hab&iacute;a denunciado por agresi&oacute;n. Presuntamente, la joven le fractur&oacute; el coronoides del brazo izquierdo durante un forcejeo. El Ayuntamiento ha contestado a eldiario.es que no entra a valorar este hecho ocurrido hace cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, cuatro a&ntilde;os y casi cuatro meses despu&eacute;s, Patricia se sentar&aacute; ante el juez acusada de los delitos de atentado contra la autoridad y lesiones este jueves 10 de marzo. La Fiscal&iacute;a pide tres a&ntilde;os de c&aacute;rcel y una indemnizaci&oacute;n de 8.900 euros para el agente lesionado. Una petici&oacute;n que la llevar&iacute;a a prisi&oacute;n, y que resulta m&aacute;s severa incluso que la de la propia acusaci&oacute;n, que solicita un a&ntilde;o por los mismos delitos. Una paradoja en un caso repleto de &ldquo;contradicciones&rdquo;, seg&uacute;n Eric Sanz de Bremond, abogado de Patricia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9355/1670884/643/362/0/0/0/100/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" frameborder="0" height="362" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;No es habitual que la acusaci&oacute;n p&uacute;blica pida m&aacute;s que la acusaci&oacute;n particular, y sorprende que sea una petici&oacute;n tan alta&rdquo;, explica el letrado. &ldquo;Tampoco somos capaces de entender que Patricia no fuese detenida inmediatamente tras la supuesta agresi&oacute;n, porque la Polic&iacute;a tiene la obligaci&oacute;n de detener a una persona en el momento que comete un delito. Adem&aacute;s, el juicio ha tardado cuatro a&ntilde;os en llegar, cuatro a&ntilde;os en los que Patricia ha tenido que vivir con la inquietud de saber c&oacute;mo va a acabar esto, algo que ya es una especie de castigo por la amenaza de condena&rdquo;, a&ntilde;ade Sanz de Bremond.
    </p><h3 class="article-text">Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s</h3><p class="article-text">
        Patricia hoy tiene 27 a&ntilde;os. Desde aquella ma&ntilde;ana del desahucio ha tenido tiempo de terminar su carrera de Biolog&iacute;a y completar un m&oacute;dulo de Formaci&oacute;n Profesional de Ciencias Forestales. Ya no vive en el madrile&ntilde;o barrio de Hortaleza, porque consigui&oacute; un empleo en un centro de investigaci&oacute;n agraria de Galicia, donde reside actualmente. &ldquo;Ahora que hab&iacute;a encontrado un trabajo de lo m&iacute;o, que estaba a gusto, me han dado un hachazo al comunicarme la fecha del juicio. Otra vez se me ha parado la vida. Y vuelvo a estar en sus manos&rdquo;, confiesa la joven.
    </p><p class="article-text">
        No tiene antecedentes y se define como &ldquo;una persona t&iacute;mida&rdquo; que en ocasiones se ha sentido desbordada por las muestras de solidaridad que ha generado su caso. Desde que fue denunciada por el agente antidisturbios, la plataforma Patricia Absoluci&oacute;n, que integran muchas de las personas que participaron en el desahucio, ha promovido varias campa&ntilde;as para defender la inocencia de Patricia, sumar apoyos a su causa y recaudar fondos para hacer frente a la petici&oacute;n de indemnizaci&oacute;n de la Fiscal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La plataforma que defiende la inocencia de Patricia asegura que el agente lesionado continu&oacute; sacando a gente &ldquo;a rastras&rdquo; aquella ma&ntilde;ana despu&eacute;s de desalojar a Patricia, y remite a los v&iacute;deos de diferentes reporteros para demostrarlo. Sin embargo, y a pesar de la cobertura internacional del desahucio, no existe ninguna grabaci&oacute;n de la supuesta agresi&oacute;n de la joven al polic&iacute;a. &ldquo;Si un polic&iacute;a se cae al suelo porque Patricia le propina una patada, como defiende la acusaci&oacute;n, lo primero que habr&iacute;an hecho los c&aacute;maras presentes en el desahucio es encender y grabar la escena&rdquo;, argumenta el abogado Sanz de Bremond.
    </p><h3 class="article-text">La desahuciada tambi&eacute;n lo niega</h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n niega la supuesta agresi&oacute;n Azucena Paredes, la mujer que fue desahuciada, junto a sus tres hijos menores y su madre octogenaria, el 18 de noviembre de 2011 en el barrio de Manoteras. &ldquo;Yo puedo asegurar, porque lo vi todo desde la ventana de mi casa antes de que nos sacaran, que ninguno de los que estaban sentados ante la puerta del bloque agredi&oacute; a ning&uacute;n polic&iacute;a, m&aacute;s bien al rev&eacute;s&rdquo;, ha escrito en un comunicado de apoyo a Patricia.
    </p><p class="article-text">
        Azucena, que perdi&oacute; su vivienda de alquiler social por una deuda de su madre con la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) del Ayuntamiento de Madrid, consigui&oacute; despu&eacute;s, gracias a la repercusi&oacute;n internacional de su desahucio, una manutenci&oacute;n procedente de una familia noruega que se estremeci&oacute; con las im&aacute;genes del lanzamiento. Adem&aacute;s, Azucena y sus hijos viven hoy en un pueblo de Toledo, en una vivienda que les ha cedido, y resulta ir&oacute;nico, un polic&iacute;a que conoci&oacute; su situaci&oacute;n por los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/patricia-participar-sentada-detener-desahucio_1_4124108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Mar 2016 18:45:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="18183099" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="18183099" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Piden tres años de cárcel a una joven tras participar en 2011 en una sentada pacífica contra un desahucio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9eeac6f3-7329-4d72-b628-de15d418e2c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desahucios,Madrid,15M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queda aplazado el ingreso en prisión de la mujer que robó ropa para mantener a sus hijas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/prorroga-ingreso-prision-mantener-hijas_1_4229591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28b4f41f-e4f0-468f-b3f9-6a0e662925de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Esther Gabarre / Foto: Sandra Blanco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El juzgado de Getafe que la condenó a cuatro meses de cárcel por un hurto de 428 euros decide valorar si suspende la condena por petición de indulto</p><p class="subtitle">Más de 150.000 personas han apoyado una petición de indulto para la mujer, viuda, desempleada y madre de cuatro chicas</p></div><p class="article-text">
        Aplazado el ingreso en prisi&oacute;n de&nbsp; Esther, la mujer <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/meses-carcel-robar-hijas_0_474902579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenada a c&aacute;rcel por robar ropa para venderla</a>. Esther Gabarra ha pasado la ma&ntilde;ana de este viernes inquieta en la asociaci&oacute;n vecinal de Manoteras, el barrio madrile&ntilde;o donde reside con sus cuatro hijas desde que enviudara hace tres a&ntilde;os. La mujer esperaba una llamada para saber si deb&iacute;a entrar ya en prisi&oacute;n, y ha llegado al mediod&iacute;a: el juzgado de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 6 de Getafe, el mismo que el pasado 7 de enero la conden&oacute; a cuatro meses de prisi&oacute;n por un hurto de ropa en un centro comercial, ha decidido aplazar su ingreso &ldquo;para valorar mejor&rdquo; la petici&oacute;n de su abogado, Daniel Amelang, que solicit&oacute; una suspensi&oacute;n hasta que se resuelva la petici&oacute;n de indulto respaldada por m&aacute;s de 150.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La noticia es una buena se&ntilde;al, porque el juzgado no habr&iacute;a aplazado el ingreso si no tuviera la intenci&oacute;n de revisar el caso&rdquo; afirma el letrado, que el pasado martes present&oacute; en el Ministerio de Justicia la petici&oacute;n de indulto para Esther. Este tr&aacute;mite puede llevar varios meses. La mujer, que mantiene a sus cuatro hijas de entre 12 y 20 a&ntilde;os con los 500 euros que percibe de la Renta Minima de Inserci&oacute;n (REMI), reconoce que ha hurtado ropa en varias ocasiones para lograr llegar a fin de mes. Con antecedentes por otros robos menores acumulados en el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio, el pasado 5 de enero fue detenida tras ser cazada por un vigilante de seguridad en un centro comercial de Getafe con prendas en el bolso de un valor de 428 euros.
    </p><h3 class="article-text">Algo de tranquilidad</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora estoy algo m&aacute;s tranquila, pero esto todav&iacute;a no se ha resuelto, aunque tenemos diez d&iacute;as tambi&eacute;n para intentar conseguir el tercer grado&rdquo;, explicaba Esther tras conocer la suspensi&oacute;n de su ingreso en prisi&oacute;n, fijado para este viernes 22 de enero, agradecida por la movilizaci&oacute;n vecinal que ha logrado visibilizar su caso en todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los apoyos al indulto de Esther han crecido de forma exponencial estos &uacute;ltimos d&iacute;as tras la repercusi&oacute;n del caso en todo tipo de medios de comunicaci&oacute;n. La campa&ntilde;a iniciada el viernes pasado desde Manoteras y lanzada por las redes sociales ha&nbsp; logrado m&aacute;s de 150.000 firmas, casi la poblaci&oacute;n de Hortaleza, el distrito madrile&ntilde;o donde reside Esther.
    </p><p class="article-text">
        Vecinos del barrio como Jos&eacute; Manuel L&oacute;pez, portavoz de Podemos en la Asamblea regional madrile&ntilde;a, tambi&eacute;n han manifestado p&uacute;blicamente su apoyo a esta madre de 40 a&ntilde;os es situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Concejales de Ayuntamiento gobernado por Manuela Carmena como Carlos S&aacute;nchez Mato, Mauricio Valiente o Yolanda Rodr&iacute;guez (Ahora Madrid) tambi&eacute;n firmaron la petici&oacute;n de indulto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/prorroga-ingreso-prision-mantener-hijas_1_4229591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Jan 2016 13:02:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28b4f41f-e4f0-468f-b3f9-6a0e662925de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="417573" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28b4f41f-e4f0-468f-b3f9-6a0e662925de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="417573" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Queda aplazado el ingreso en prisión de la mujer que robó ropa para mantener a sus hijas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28b4f41f-e4f0-468f-b3f9-6a0e662925de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Prisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esther, condenada a pasar cuatro meses en la cárcel por robar ropa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/meses-carcel-robar-hijas_1_4239215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/811061d4-6789-4e81-b839-43923de5dcc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Esther, viuda y madre de cuatro hijas, ingresará en prisión por robar ropa / SANDRA BLANCO"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esther Gabarre, viuda y parada de larga duración, ha sido condenada tras un intento de hurto de prendas en un centro comercial madrileño</p><p class="subtitle">La mujer y sus hijas viven con 500 euros al mes: "Me da vergüenza, pero es lo que hay, lo hago solamente cuando me hace mucha falta, porque mis hijas tienen que comer"</p><p class="subtitle">Más de un millar de personas han apoyado una petición de indulto que se trasladará este martes al ministerio de Justicia. "Es un caso sangrante", afirma su abogado</p></div><p class="article-text">
        El pasado 5 de enero, Esther Gabarre, madrile&ntilde;a de 40 a&ntilde;os, viuda y con cuatro hijas -de entre 12 y 20 a&ntilde;os-, sab&iacute;a que los Reyes Magos no iban a pasar por su casa. As&iacute; que sali&oacute; a la calle a buscar los regalos por su cuenta. Pero no ten&iacute;a nada en la cartera. Tampoco en la nevera. &ldquo;Me da verg&uuml;enza, pero es lo que hay, lo hago solamente cuando me hace mucha falta, cuando mis hijas necesitan algo, porque no tengo a qui&eacute;n acudir y es muy duro, porque mis hijas tienen que comer&rdquo;. Esther, que es vecina del barrio de Manoteras, en el distrito de Hortaleza de Madrid, se traslad&oacute; a un centro comercial de Getafe, entr&oacute; en un probador con varias prendas y se meti&oacute; en el bolso todo lo que pudo. Algunas con la intenci&oacute;n de revenderlas despu&eacute;s. Otras para que en casa hubiera alg&uacute;n regalo al d&iacute;a siguiente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para una madre es duro no tener ni unos calcetines para d&aacute;rselos en Reyes, pero eso es lo de menos, la necesidad es la alimentaci&oacute;n, tener comida para darle a tus hijas, porque yo entiendo que hacer eso no est&aacute; bien, pero no me queda otra&rdquo;. A la salida del probador esperaba una dependienta, que llam&oacute; al vigilante de seguridad, y &eacute;ste llam&oacute; a la Polic&iacute;a. Esther no lleg&oacute; al barrio para ver la cabalgata, porque pas&oacute; la tarde detenida en comisar&iacute;a. Las prendas ten&iacute;an un valor a la venta de 428 euros. Un importe que convert&iacute;a su intentona de hurto en un delito por apenas 28 euros. La ley distingue entre robos de m&aacute;s de 400 euros y de menos de 400. 
    </p><p class="article-text">
        El carb&oacute;n lleg&oacute; el 7 de enero, cuando Esther acudi&oacute; al juzgado de instrucci&oacute;n n&uacute;mero seis de Getafe tras ser denunciada por los responsables de la tienda. Ante el ministerio fiscal acept&oacute; los hechos y, aconsejada por su abogado de oficio, dio su conformidad a una condena de cuatro meses de prisi&oacute;n. &ldquo;El abogado me dijo que podr&iacute;a cumplirla en r&eacute;gimen abierto&rdquo;. Pero tras visitar el Centro de Inserci&oacute;n Social Victoria Kent de Madrid, seg&uacute;n relata Esther, descubri&oacute; que no ten&iacute;a esa posibilidad. El fallo la ordena ingresar en prisi&oacute;n el pr&oacute;ximo 22 de enero si no prospera la petici&oacute;n de indulto que su nuevo abogado presentar&aacute; este martes, y que ya cuenta con el <a href="https://www.change.org/p/consejo-de-ministros-no-m%C3%A1s-injusticia-cuatro-meses-de-c%C3%A1rcel-por-intentar-sobrevivir-indulto-para-esther?recruiter=46061277&amp;utm_source=share_petition&amp;utm_medium=facebook&amp;utm_campaign=share_for_starters_page&amp;utm_term=des-lg-no_src-no_msg&amp;fb_ref=Default" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respaldo de m&aacute;s de un millar de firmas</a> tras la urgente movilizaci&oacute;n de diversos colectivos sociales.
    </p><h3 class="article-text">Cuatro hijas y cuatro a&ntilde;os en paro</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La v&iacute;a judicial se ha acabado. Solicitamos el indulto porque consideramos que ha habido un situaci&oacute;n en la que la ley se excede as&iacute; misma por las circunstancias de Esther, que es un caso muy sangrante&rdquo;, explica su abogado Daniel Amelang. &ldquo;La norma en el c&oacute;digo penal dice que la pena por un hurto es de prisi&oacute;n, aunque la condena se puede sustituir por una multa siempre que no tengas antecedentes&rdquo;, a&ntilde;ade. Pero Esther, como ella misma reconoce, ha robado en m&aacute;s ocasiones prendas para revenderlas, y en el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio ha acumulado varios antecedentes de hurtos. Por eso ahora entrar&aacute; en la c&aacute;rcel, porque tiene condenas previas. 
    </p><p class="article-text">
        Hace un lustro, ella, su marido y las cuatro ni&ntilde;as sufrieron el desahucio de la vivienda familiar, en el humilde barrio de la UVA de Hortaleza, tras el fallecimiento de su suegra, que era la titular de la min&uacute;scula casa de 40 metros cuadrados propiedad del IVIMA. El organismo de la vivienda p&uacute;blica de la Comunidad de Madrid no les concedi&oacute; la subrogaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dec&iacute;an que &eacute;ramos okupas, y nos sacaron a la calle&rdquo;. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, Esther se qued&oacute; sin trabajo. &ldquo;Limpiaba casas, oficinas, portales, lo que sal&iacute;a&rdquo;. Y, al siguiente, su marido falleci&oacute; prematuramente por una enfermedad respiratoria. Pero el padre de sus cuatro hijas no era legalmente su marido, porque nunca se casaron. As&iacute; que Esther se qued&oacute; sola, sin prestaci&oacute;n ni pensi&oacute;n de viudedad.
    </p><p class="article-text">
        Dice estar &ldquo;harta de echar curr&iacute;culums&rdquo; y poner carteles con su n&uacute;mero de tel&eacute;fono. &ldquo;Soy gitana, y aunque no pasa en todos los sitios, a veces me llaman para una entrevista y cuando me ven, por m&aacute;s que me arregle, no me cogen&rdquo;. Sus hijas, de 20, 18, 14 y 12 a&ntilde;os, viven de la Renta M&iacute;nima de Inserci&oacute;n (REMI). &ldquo;500 euros para cinco personas, y a veces no nos llega&rdquo;, explica Esther.
    </p><p class="article-text">
        Tras el desahucio de hace cinco a&ntilde;os entr&oacute; a formar parte de la <a href="https://ofiam.wordpress.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oficina de Apoyo Mutuo de Manoteras (OFIAM)</a>, una red vecinal que asesora a familias con problemas laborales y de vivienda, donde colabora activamente. De ah&iacute; surgi&oacute; el pasado viernes una campa&ntilde;a difundida en las redes sociales con la etiqueta <a href="https://www.change.org/p/consejo-de-ministros-no-m%C3%A1s-injusticia-cuatro-meses-de-c%C3%A1rcel-por-intentar-sobrevivir-indulto-para-esther?recruiter=46061277&amp;utm_source=share_petition&amp;utm_medium=facebook&amp;utm_campaign=share_for_starters_page&amp;utm_term=des-lg-no_src-no_msg&amp;fb_ref=Default" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#NosQuiereRobarAEsther</a> para recoger firmas que respalden la petici&oacute;n de indulto que se presentar&aacute; al ministro de Justicia, Rafael Catal&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mi&eacute;rcoles pediremos tambi&eacute;n en el juzgado que se suspenda la entrada a prisi&oacute;n hasta que se resuelva el indulto&rdquo;, seg&uacute;n su abogado. Si el Ministerio de Justicia admite a tr&aacute;mite la petici&oacute;n de indulto, Esther podr&iacute;a esperar hasta dos a&ntilde;os a que la petici&oacute;n de indulto llegue a la mesa de un Consejo de Ministros. &ldquo;Por lo que todo depender&aacute; de si el juzgado que la conden&oacute; suspende a no el ingreso en prisi&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade el letrado.
    </p><p class="article-text">
        Una respuesta negativa obligar&iacute;a a Esther a entrar en la c&aacute;rcel el pr&oacute;ximo viernes. &ldquo;Que por 400 euros me vayan a meter cuatro meses en la c&aacute;rcel, cuando hay gente que se est&aacute; llevando a sacos el dinero de todo el mundo... Pero as&iacute; va la vida&rdquo;, dice la mujer en un desahogo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div id="DV-viewer-2693066-Sentencia-Esther" class="DV-container"></div>
<script src="//assets.documentcloud.org/viewer/loader.js"></script>
<script>
  DV.load("https://www.documentcloud.org/documents/2693066-Sentencia-Esther.js", {
  width: 643,
    height: 800,
    sidebar: false,
    container: "#DV-viewer-2693066-Sentencia-Esther"
  });
</script>
<noscript>
  <a href="https://assets.documentcloud.org/documents/2693066/Sentencia-Esther.pdf">Sentencia-Esther (PDF)</a>
  <br />
  <a href="https://assets.documentcloud.org/documents/2693066/Sentencia-Esther.txt">Sentencia-Esther (Text)</a>
</noscript>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ray Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/meses-carcel-robar-hijas_1_4239215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2016 09:13:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/811061d4-6789-4e81-b839-43923de5dcc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="201290" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/811061d4-6789-4e81-b839-43923de5dcc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="201290" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Esther, condenada a pasar cuatro meses en la cárcel por robar ropa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/811061d4-6789-4e81-b839-43923de5dcc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cárceles,Desahucios,Justicia,Indultos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
