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    <title><![CDATA[elDiario.es - Roberto Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/roberto_ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Roberto Ruiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Bosques de cuento en Europa: siete escapadas exprés para disfrutar del otoño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosques-cuento-europa-siete-escapadas-expres-disfrutar-otono_1_13636994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcdf8b0b-f903-4196-ae3f-89a1defcc1d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bosques de cuento en Europa: siete escapadas exprés para disfrutar del otoño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De Austria a Croacia, pasando por Francia o Alemania, recorremos siete bosques cercanos y variados para vivir una escapada otoñal entre tonos amarillos, ocres y rojizos
</p><p class="subtitle">Más de 200 puestos para disfrutar del mercadillo de Navidad con más historia de España</p></div><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o es una de las mejores &eacute;pocas para hacer una escapada a la naturaleza. Espa&ntilde;a est&aacute; repleta de rincones llenos de color, eso ya lo sabemos, pero si queremos ir un paso m&aacute;s all&aacute; hay un buen n&uacute;mero de destinos europeos que permiten cambiar el paisaje a un  vuelo corto de distancia. Bosques que en esta &eacute;poca del a&ntilde;o se llenan de tonos amarillos, ocres y rojizos, y que ofrecen un plan diferente para aprovechar unos d&iacute;as libres.
    </p><p class="article-text">
        Hay opciones muy variadas. Algunos son grandes espacios naturales protegidos y otros est&aacute;n pr&aacute;cticamente a las puertas de una ciudad. Los hay reconocidos por la UNESCO y tambi&eacute;n bosques que destacan por sus leyendas o por sus colecciones de &aacute;rboles. Y no todos se recorren de la misma manera. Puedes elegir rutas de senderismo para pasar varias horas caminando, hacer un paseo sencillo en familia o combinar la visita con alg&uacute;n pueblo o localidad cercana.
    </p><p class="article-text">
        Desde los Bosques de Viena, en Austria, hasta la Selva Negra alemana, los lagos de Plitvice en Croacia o el bosque de Broc&eacute;liande, en Francia, estas siete propuestas que tienes a continuaci&oacute;n permiten descubrir algunos de los paisajes forestales m&aacute;s interesantes del continente.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Los Bosques de Viena (Austria)</h2><p class="article-text">
        A las puertas de la capital austriaca se extiende el Wienerwald, una enorme zona verde que sirve de frontera natural entre Viena y los paisajes rurales de la Baja Austria. Declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2005, re&uacute;ne bosques de &aacute;rboles caducifolios y pinos, prados, campos de cultivo, vi&ntilde;edos y colinas. Un entorno natural muy variado que forma parte de la vida cotidiana de los vieneses.
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                Bosques de Viena                            </span>
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        Cuenta con una amplia red de rutas se&ntilde;alizadas y se puede llegar a distintos puntos en transporte p&uacute;blico desde la ciudad. Hay recorridos familiares, como el que une Kahlenberg y Sophienalpe, y otros algo m&aacute;s exigentes. Tambi&eacute;n merece la pena acercarse a alguno de sus miradores, como el de Kahlenberg, con vistas de Viena y del bosque. Otra opci&oacute;n es completar el paseo con una visita a las localidades vin&iacute;colas de la zona o a la abad&iacute;a de Klosterneuburg.
    </p><h2 class="article-text">La Selva Negra (Alemania)</h2><p class="article-text">
        En el suroeste de Alemania, junto a las fronteras con Francia y Suiza, la Selva Negra es uno de esos destinos que en oto&ntilde;o muestran una de sus mejores caras. Sus bosques mezclan &aacute;rboles de hoja caduca y con&iacute;feras, y se alternan con monta&ntilde;as, valles y lagos de origen glaciar. Buena parte de la regi&oacute;n est&aacute; protegida por dos grandes parques naturales y cuenta adem&aacute;s con una Reserva de la Biosfera reconocida por la UNESCO en su zona sur.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La cascada Triberg, en la Selva Negra.                            </span>
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        Una de las zonas m&aacute;s conocidas es la que rodea el lago Titisee, al que se puede sumar una visita al Schluchsee y al monte Feldberg, el m&aacute;s alto de la regi&oacute;n, con 1.493 metros. Tambi&eacute;n destacan las cascadas de Triberg, con unos 150 metros de ca&iacute;da y accesibles por un sendero desde el pueblo. Para quienes quieran caminar algo m&aacute;s, la garganta de Wutach ofrece una ruta de unos 13 kil&oacute;metros entre paredes rocosas y vegetaci&oacute;n. Y hay una alternativa diferente: recorrer el valle en un tren panor&aacute;mico que atraviesa varios puentes y t&uacute;neles.
    </p><h2 class="article-text">Los lagos de Plitvice (Croacia)</h2><p class="article-text">
        El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice es uno de los grandes espacios naturales de Croacia. Declarado parque nacional en 1949 y Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1979, ocupa unas 30.000 hect&aacute;reas de paisaje monta&ntilde;oso cubierto de bosques. Su principal atractivo son sus 16 lagos, conectados por cascadas y arroyos. En sus bosques predominan las hayas, que representan aproximadamente tres cuartas partes de los &aacute;rboles, junto a abetos y algunos pinos.
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                Lagos Plitvice en otoño.                            </span>
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        La visita se organiza mediante varios itinerarios se&ntilde;alizados, con distintas distancias y duraciones. Algunos recorren solo una parte del parque y otros conectan los lagos superiores e inferiores. Una opci&oacute;n bastante completa es la ruta C, de unos ocho kil&oacute;metros y entre cuatro y cinco horas. Pasa por la Gran Cascada, de 76 metros de altura, e incluye un trayecto en barco por el lago Kozjak, el mayor del parque. Tambi&eacute;n hay un tren panor&aacute;mico para facilitar los desplazamientos entre algunas zonas.
    </p><h2 class="article-text">El bosque de Broc&eacute;liande (Francia)</h2><p class="article-text">
        En Breta&ntilde;a se encuentra el bosque de Broc&eacute;liande, tambi&eacute;n conocido como bosque de Paimpont. Sus cerca de 7.000 hect&aacute;reas forman el mayor espacio forestal de la regi&oacute;n, con robledales, con&iacute;feras, p&aacute;ramos, estanques y turberas. Pero si hay algo que lo distingue son las leyendas art&uacute;ricas que lo rodean. Seg&uacute;n los relatos, por aqu&iacute; pasaron personajes como Merl&iacute;n, el hada Viviana o el caballero Lancelot.
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                Brocéliande, en la bretaña francesa.                            </span>
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        Hay numerosos caminos para recorrerlo a pie, en bicicleta o a caballo, y algunos permiten descubrir lugares vinculados a esas historias. Entre los m&aacute;s conocidos est&aacute;n el Val-sans-retour, o Valle sin retorno, y la fuente de Barenton, donde Merl&iacute;n habr&iacute;a conocido a Viviana. Tambi&eacute;n se puede visitar el castillo de Comper, que alberga un centro dedicado a las leyendas art&uacute;ricas, o acercarse a Paimpont para conocer su abad&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El bosque de Soignes (B&eacute;lgica)</h2><p class="article-text">
        Al sur de Bruselas se extiende el bosque de Soignes, un espacio natural de unas 4.400 hect&aacute;reas repartido entre las tres regiones de B&eacute;lgica. Destacan sus grandes hayedos, algunos de los mejor conservados de Europa. Varias de sus reservas forestales forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2017, dentro de una declaraci&oacute;n que protege antiguos hayedos de distintos pa&iacute;ses europeos.
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                Soignes, en Bruselas.                            </span>
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        Es una escapada muy sencilla desde la capital belga. Desde la estaci&oacute;n central de Bruselas se llega en tren a Groenendaal en unos 30 minutos. All&iacute; comienza una ruta circular de unos seis kil&oacute;metros que atraviesa la reserva forestal Joseph Zwaenepoel, por lo que es un recorrido asequible para dedicar medio d&iacute;a a caminar entre hayas. Cerca del punto de partida tambi&eacute;n est&aacute;n el arboreto de Groenendaal y el Museo del Bosque Jan van Ruusbroec, donde conocer mejor la historia y la naturaleza de este lugar.
    </p><h2 class="article-text">El Parque Nacional de Bia&#322;owie&#380;a (Polonia)</h2><p class="article-text">
        En Podlaquia, al este de Polonia y junto a la frontera con Bielorrusia, se conserva uno de los &uacute;ltimos grandes bosques primigenios de Europa. Bia&#322;owie&#380;a es un bosque mixto, con carpes, arces y abetos, entre otras especies. Se extiende por los dos pa&iacute;ses y est&aacute; protegido como Reserva de la Biosfera y Patrimonio Mundial de la UNESCO. En la parte polaca se encuentra el parque nacional, creado en 1932, que conserva algunos de sus sectores m&aacute;s antiguos, apenas alterados por la actividad humana durante siglos.
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                Białowieża, en Polonia.                            </span>
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        Su otro gran atractivo es el bisonte europeo, que estuvo a punto de desaparecer y hoy vive en libertad en este bosque. Se organizan excursiones guiadas para intentar observarlo en su h&aacute;bitat natural. El final del oto&ntilde;o y el invierno son buenos momentos para ello, ya que la ca&iacute;da de las hojas facilita localizar a los animales. Eso s&iacute;, esta escapada requiere algo m&aacute;s de planificaci&oacute;n: Bia&#322;owie&#380;a est&aacute; a unos 230 kil&oacute;metros de Varsovia y el desplazamiento por tierra lleva su tiempo.
    </p><h2 class="article-text">El arboreto de Westonbirt (Inglaterra)</h2><p class="article-text">
        En el condado ingl&eacute;s de Gloucestershire se encuentra Westonbirt, un arboreto de unas 240 hect&aacute;reas que re&uacute;ne miles de especies de &aacute;rboles y arbustos de distintas partes del mundo. Su origen se remonta a la &eacute;poca victoriana, cuando Robert Holford impuls&oacute; esta colecci&oacute;n y financi&oacute; expediciones para traer ejemplares de otros pa&iacute;ses. Hoy es especialmente conocido por sus colores oto&ntilde;ales, con protagonismo de los arces japoneses.
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                Westonbirt Arboretum, en Inglaterra.                            </span>
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        El recinto cuenta con unos 27 kil&oacute;metros de caminos se&ntilde;alizados, as&iacute; que se puede adaptar la visita al tiempo y las ganas de caminar. Tambi&eacute;n dispone de una pasarela elevada entre los &aacute;rboles, zonas de juego infantil y actividades familiares. Es una propuesta distinta a la de los grandes bosques naturales, pero una buena opci&oacute;n para disfrutar del oto&ntilde;o y descubrir una colecci&oacute;n bot&aacute;nica muy especial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosques-cuento-europa-siete-escapadas-expres-disfrutar-otono_1_13636994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2026 21:22:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bosques de cuento en Europa: siete escapadas exprés para disfrutar del otoño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Otoño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué ver en Breslavia en un fin de semana: una escapada de 48 horas por la ciudad de los gnomos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ver-breslavia-semana-escapada-48-horas-ciudad-gnomos_1_13627689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3996cd47-230b-4246-acfd-6e4413ba80b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué ver en Breslavia en un fin de semana: una escapada de 48 horas por la ciudad de los gnomos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos días para conocer una de las ciudades más curiosas de Polonia, entre plazas llenas de color, edificios históricos y gnomos de bronce
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Breslavia no suele estar entre las primeras ciudades que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en una escapada de fin de semana por Europa. Y, precisamente por eso, puede ser una opci&oacute;n especialmente interesante. Situada en el suroeste de Polonia, es una ciudad con personalidad propia, bastante menos frecuentada que otros destinos del pa&iacute;s como Cracovia, pero con motivos de sobra para dedicarle un par de d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su historia tambi&eacute;n ayuda a entender por qu&eacute; Breslavia es una ciudad diferente. A lo largo de los siglos ha pasado por distintas etapas y ha formado parte de territorios y estados muy diversos, hasta quedar incorporada a Polonia despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Aquella etapa dej&oacute; una profunda huella en la ciudad, que sufri&oacute; importantes da&ntilde;os durante la contienda y tuvo que reconstruirse en buena medida. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, conserva un centro hist&oacute;rico muy atractivo, atravesado por el r&iacute;o &Oacute;der y sus afluentes, con m&aacute;s de un centenar de puentes y peque&ntilde;as islas que le dan un car&aacute;cter muy particular. Por cierto, si encuentras escrito Wroc&#322;aw, no te despistes: es el nombre de la ciudad en polaco. Breslavia es su denominaci&oacute;n en espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        En un fin de semana podemos recorrer buena parte de sus lugares m&aacute;s interesantes. El punto de partida ser&aacute; la plaza del Mercado, con sus fachadas de colores y el antiguo ayuntamiento, pero tambi&eacute;n nos acercaremos a la isla de la Catedral, descubriremos algunos de sus edificios hist&oacute;ricos y buscaremos los peque&ntilde;os gnomos de bronce que aparecen repartidos por las calles. Una escapada que combina paseos por el casco antiguo, historia, arquitectura y algunos platos t&iacute;picos de la cocina polaca.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 1: el centro hist&oacute;rico y sus rincones m&aacute;s curiosos</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Rynek, la plaza del Mercado.                            </span>
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        La mejor forma de empezar a conocer Breslavia es acercarse a Rynek, la plaza del Mercado. Es el coraz&oacute;n del casco antiguo y uno de esos lugares en los que merece la pena detenerse un rato, porque buena parte de su atractivo est&aacute; en observar los edificios que la rodean. Las fachadas de colores, con sus diferentes formas y detalles, dibujan un conjunto muy llamativo (y fotog&eacute;nico). En el centro destaca el antiguo ayuntamiento, un edificio g&oacute;tico que es uno de los grandes s&iacute;mbolos de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca se encuentra Plac Solny, la plaza de la Sal, que durante siglos fue un importante mercado y que hoy conserva un ambiente animado. Desde aqu&iacute; podemos continuar hacia las casas de Hansel y Gretel, dos edificios estrechos unidos por un arco que parecen sacados de un cuento. Tambi&eacute;n merece la pena acercarse a la iglesia de Santa Isabel, cuya torre es uno de los puntos m&aacute;s reconocibles del perfil urbano. Si est&aacute; abierta la subida al mirador, puede ser una buena ocasi&oacute;n para contemplar los tejados del centro desde arriba.
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                Una ciudad llena de gnomos.                            </span>
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        En este paseo conviene ir mirando tambi&eacute;n a ras de suelo. Breslavia es conocida como la ciudad de los gnomos y sus peque&ntilde;as esculturas de bronce aparecen en calles, plazas y rincones de todo el casco antiguo. No est&aacute;n colocadas al azar: su origen est&aacute; relacionado con el movimiento anticomunista Alternativa Naranja, que en los a&ntilde;os ochenta utilizaba dibujos de gnomos como forma de protesta. Con el tiempo, aquellos personajes se convirtieron en uno de los s&iacute;mbolos de la ciudad. Buscar algunos mientras recorremos el centro es una manera entretenida de descubrir detalles que quiz&aacute; pasar&iacute;an desapercibidos, sobre todo si viajamos con ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Otra parada interesante es Stare Jatki, el antiguo mercado de carne. Esta peque&ntilde;a calle conserva edificios hist&oacute;ricos y varias esculturas de animales que recuerdan la actividad que tuvo aqu&iacute; durante siglos. Despu&eacute;s podemos dirigirnos hacia la Universidad de Breslavia, junto al r&iacute;o &Oacute;der. Su edificio principal guarda una de las grandes joyas barrocas de la ciudad, el Aula Leopoldina, una sala ceremonial decorada con frescos, esculturas y abundantes detalles ornamentales. Si tenemos algo m&aacute;s de tiempo, tambi&eacute;n podemos visitar el Oratorium Marianum o subir a la Torre Matem&aacute;tica, que ofrece otra perspectiva del centro.
    </p><p class="article-text">
        Para comer, es buen momento para probar algunos platos tradicionales polacos. Uno de los m&aacute;s conocidos son los famosos <em>pierogi</em>, unas empanadillas tradicionales que puedes encontrar con una gran variedad de rellenos, siendo los m&aacute;s cl&aacute;sicos los de carne, setas o la popular combinaci&oacute;n de reques&oacute;n y patata. Otra opci&oacute;n es el <em>&#380;urek</em>, una sopa de sabor ligeramente &aacute;cido elaborada con harina de centeno fermentada, que suele servirse con salchicha y huevo y, en ocasiones, dentro de un pan. Vamos, algo nada ligero.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a 2: la isla de la Catedral y el paseo junto al &Oacute;der</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los colores de Breslavia.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a podemos dedicarlo a conocer otra de las zonas m&aacute;s interesantes de Breslavia, la que se extiende alrededor del r&iacute;o y sus islas. Antes de llegar a Ostr&oacute;w Tumski, merece la pena acercarse al Panorama de Rac&#322;awice, uno de los museos m&aacute;s singulares de la ciudad. El protagonista de este espacio es un lienzo gigantesco de 360 grados que recrea la hist&oacute;rica contienda de 1794 entre los ej&eacute;rcitos de Polonia y Rusia. Al exhibirse dentro de un edificio cil&iacute;ndrico y combinarse con elementos tridimensionales y efectos de luz, logra una inmersi&oacute;n total que se aleja por completo de la visita a una pinacoteca tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Desde all&iacute; podemos continuar hacia Ostr&oacute;w Tumski, conocida como la isla de la Catedral y considerada el n&uacute;cleo m&aacute;s antiguo de Breslavia. Aunque hoy ya no est&aacute; completamente rodeada de agua, conserva un ambiente muy diferente al del centro hist&oacute;rico, con calles tranquilas, edificios religiosos y una arquitectura que invita a pasear con calma. La gran protagonista es la catedral de San Juan Bautista, con sus dos torres g&oacute;ticas. Se puede visitar su interior y, si est&aacute; disponible, subir a uno de los miradores para contemplar el r&iacute;o y los tejados de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico templo que merece nuestra atenci&oacute;n. En la misma isla se encuentra la iglesia de la Santa Cruz y San Bartolom&eacute;, un edificio muy curioso porque est&aacute; formado por dos iglesias superpuestas. Tambi&eacute;n podemos acercarnos a la peque&ntilde;a iglesia de San Gil, considerada la m&aacute;s antigua de la ciudad. Todo este conjunto ayuda a entender la importancia que tuvo esta zona en los primeros siglos de historia de Breslavia.
    </p><p class="article-text">
        Para acceder a la isla se suele cruzar el puente Tumski, una pasarela met&aacute;lica que durante a&ntilde;os fue conocida como el puente de los candados. Las parejas acostumbraban a colocar all&iacute; un candado como s&iacute;mbolo de su amor y a arrojar la llave al r&iacute;o. Pero eso se acab&oacute;, durante la reforma del puente, que concluy&oacute; en 2020, se retiraron los candados y actualmente est&aacute; prohibido colocar otros nuevos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cruzando el puente Tumski.                            </span>
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        Si podemos, conviene reservar un rato para pasear junto a las orillas del &Oacute;der y cruzar alguno de sus puentes. El agua, las peque&ntilde;as islas y las torres de las iglesias componen algunas de las vistas m&aacute;s caracter&iacute;sticas de Breslavia. Y si la visita coincide con el encendido de las antiguas farolas de gas de la isla, tambi&eacute;n podremos ver al farolero que todav&iacute;a se ocupa de encenderlas manualmente. Es una de esas curiosidades que hacen que el paseo tenga algo especial.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de sentarnos a comer, podemos seguir descubriendo la gastronom&iacute;a polaca. El <em>bigos</em> es un guiso contundente preparado con col fermentada, col fresca y diferentes carnes, mientras que el <em>kotlet schabowy</em> es una chuleta de cerdo empanada que suele acompa&ntilde;arse de patatas y ensalada. Son platos abundantes, bastante habituales en la cocina tradicional del pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Si tienes m&aacute;s tiempo en Breslavia</h2><p class="article-text">
        Si disponemos de algunas horas m&aacute;s, podemos ampliar la visita a otros rincones de la ciudad. Uno de ellos es el barrio de las Cuatro Denominaciones, tambi&eacute;n conocido como el barrio del Respeto Mutuo. En unas pocas calles se encuentran templos cat&oacute;licos, ortodoxos, protestantes y jud&iacute;os, un reflejo de la diversidad religiosa que ha caracterizado a Breslavia.
    </p><p class="article-text">
        En esta misma zona est&aacute; el antiguo Palacio Real, que fue residencia de los reyes de Prusia y hoy alberga el Museo de la Ciudad. Otra visita interesante, aunque algo m&aacute;s alejada del centro, es el Centro del Centenario o Hala Stulecia, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Su gran c&uacute;pula de hormig&oacute;n armado fue una obra pionera de la arquitectura del siglo XX. Si viajas con ni&ntilde;os, tambi&eacute;n puedes valorar Kolejkowo, un museo de maquetas en miniatura con trenes, edificios y escenas de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        El centro hist&oacute;rico se puede recorrer perfectamente a pie y, de hecho, es la mejor manera de descubrir sus calles y plazas. Para llegar a lugares algo m&aacute;s alejados, como el Centro del Centenario, la ciudad cuenta con una red de tranv&iacute;as y autobuses que te lo pone bastante f&aacute;cil. Lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es consultar las rutas y los billetes antes de subir, especialmente si tenemos previsto utilizar el transporte p&uacute;blico varias veces durante el fin de semana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ver-breslavia-semana-escapada-48-horas-ciudad-gnomos_1_13627689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Nov 2026 21:07:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué ver en Breslavia en un fin de semana: una escapada de 48 horas por la ciudad de los gnomos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polonia,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del orujo a las castañas: siete fiestas de otoño en pueblos de España que merece la pena conocer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/orujo-castanas-siete-fiestas-otono-pueblos-espana-merece-pena-conocer_1_13617337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3983c62-351f-41d1-bc11-39f2ceaf795c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del orujo a las castañas: siete fiestas de otoño en pueblos de España que merece la pena conocer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Cantabria hasta Tenerife, pasando por Extremadura, Asturias, Galicia o Euskadi, estos pueblos mantienen vivas diferentes tradiciones y ofrecen buenas razones para hacer una escapada
</p><p class="subtitle">El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España</p></div><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o trae consigo algo m&aacute;s que el cambio de tiempo y de colores en el paisaje. Es tambi&eacute;n una &eacute;poca de cosechas, de productos que solo se dan en este momento y de tradiciones que los pueblos espa&ntilde;oles mantienen vivas, a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Las casta&ntilde;as, las setas, las legumbres o el vino nuevo marcan el calendario en muchos lugares, pero hay muchos otros motivos que dan forma a numerosas celebraciones y costumbres en diferentes rincones del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Noviembre concentra buena parte de estas citas. En torno a San Mart&iacute;n, por ejemplo, se celebran fiestas que tienen mucho que ver con la vida rural y con la llegada de los primeros d&iacute;as fr&iacute;os. Hay hogueras para asar casta&ntilde;as, destilaciones tradicionales, desfiles, m&uacute;sica popular y platos que apetecen especialmente cuando bajan las temperaturas. Pero en realidad podemos encontrar un poco de todo. Cada celebraci&oacute;n tiene su propia historia y sus particularidades.
    </p><p class="article-text">
        Son buenas ocasiones para organizar una escapada diferente y conocer de cerca las costumbres de cada zona. No hay que pensar solo en las grandes fiestas del verano para encontrar ambiente en los pueblos, porque ahora es el momento perfecto para probar productos de temporada o descubrir tradiciones que forman parte de su identidad. De Galicia a Canarias, pasando por Asturias, Cantabria, Extremadura y Euskadi, estas son algunas de las celebraciones de oto&ntilde;o que merece la pena tener en el radar.
    </p><h2 class="article-text">Magosto de Ourense</h2><p class="article-text">
        <em>Ourense (Galicia) - 11 de noviembre</em>
    </p><p class="article-text">
        En Ourense, la llegada del oto&ntilde;o se celebra alrededor de una hoguera y con un buen pu&ntilde;ado de casta&ntilde;as. El magosto es una tradici&oacute;n de origen popular vinculada a las cosechas y a uno de los alimentos que durante siglos fueron b&aacute;sicos en la dieta gallega. Aunque se festeja a lo largo de noviembre, la fecha m&aacute;s se&ntilde;alada es el d&iacute;a 11, festividad de San Marti&ntilde;o, patr&oacute;n de la ciudad. Su arraigo le vali&oacute; el reconocimiento como Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico de Galicia en 2008.
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                Magosto de Ourense.                            </span>
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        La celebraci&oacute;n lleva a familiares y amigos a reunirse para asar casta&ntilde;as y compartir otros productos de temporada, como chorizo y vino nuevo. Las hogueras se encienden en distintos puntos de la ciudad, en espacios como el parque de A Alameda y en los montes cercanos. La casta&ntilde;a es la gran protagonista, pero tambi&eacute;n merece la pena probar algunos dulces relacionados con estas fechas, como la tarta de San Marti&ntilde;o. Una buena excusa para visitar Ourense y conocer una de las tradiciones m&aacute;s arraigadas de Galicia.
    </p><h2 class="article-text">Oto&ntilde;o M&aacute;gico del Valle del Ambroz</h2><p class="article-text">
        <em>Valle del Ambroz (C&aacute;ceres) - Del 24 de octubre al 30 de noviembre</em>
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o transforma los bosques de casta&ntilde;os y robles del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/otono-valle-ambroz-castanos-colores-pueblos-tranquilos-escapada_1_12685057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valle del Ambroz</a>, en el norte de C&aacute;ceres, y sus ocho municipios aprovechan esta &eacute;poca para organizar una programaci&oacute;n que combina naturaleza, cultura y gastronom&iacute;a. El <a href="https://www.eldiario.es/viajes/otono-valle-ambroz-castanos-colores-pueblos-tranquilos-escapada_1_12685057.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oto&ntilde;o M&aacute;gico</a> se celebra desde 1998 y est&aacute; reconocido como Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Internacional. En 2026, la cita se extiende del 24 de octubre al 30 de noviembre, con actividades repartidas por las localidades de Abad&iacute;a, Aldeanueva del Camino, Ba&ntilde;os de Montemayor, Casas del Monte, Gargantilla, Herv&aacute;s, La Garganta y Segura de Toro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Senderismo por los bosques del Valle del Ambroz en otoño.                            </span>
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        La propuesta es amplia y permite organizar una escapada a medida. Hay rutas a pie y en bicicleta, encuentros micol&oacute;gicos, jornadas gastron&oacute;micas, ferias de artesan&iacute;a, conciertos, teatro, talleres y actividades tradicionales, entre otras opciones. Cada fin de semana pone el foco en un municipio y en diferentes aspectos de la vida del valle. Adem&aacute;s, se puede aprovechar la visita para recorrer el barrio jud&iacute;o de Herv&aacute;s, conocer las termas de Ba&ntilde;os de Montemayor o caminar por tramos de la antigua calzada romana de la V&iacute;a de la Plata.
    </p><h2 class="article-text">Las Tablas de San Andr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        <em>Icod de los Vinos (Tenerife) - 29 y 30 de noviembre</em>
    </p><p class="article-text">
        En Icod de los Vinos, en el norte de Tenerife, los &uacute;ltimos d&iacute;as de noviembre tienen una protagonista poco habitual: una tabla de madera. Durante las fiestas de San Andr&eacute;s, los participantes se deslizan por las calles empinadas del municipio sobre tablas, una costumbre popular cuyo origen se relaciona con el transporte de madera desde las zonas altas hasta las partes bajas de la localidad. Con el tiempo, aquella pr&aacute;ctica se convirti&oacute; en una peculiar celebraci&oacute;n que re&uacute;ne a vecinos y visitantes y que se mantiene cada a&ntilde;o los d&iacute;as 29 y 30 de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Las bajadas se reparten por diferentes calles, aunque uno de los puntos m&aacute;s concurridos es la calle de Antonio Gonz&aacute;lez, conocida como El Plano. Las tablas suelen fabricarse con madera de tea y algunos participantes les aplican cera o grasa para facilitar el deslizamiento. La fiesta no se limita a las carreras. Estas fechas coinciden con la apertura de las bodegas y el estreno del vino nuevo, que se acompa&ntilde;a tradicionalmente con casta&ntilde;as asadas. Quien se acerque a Icod puede aprovechar tambi&eacute;n para visitar su casco hist&oacute;rico y conocer el famoso Drago Milenario.
    </p><h2 class="article-text">Fiesta del Orujo de Potes</h2><p class="article-text">
        <em>Potes (Cantabria) - Del 13 al 15 de noviembre</em>
    </p><p class="article-text">
        En Li&eacute;bana, a los pies de los Picos de Europa, el orujo forma parte de la tradici&oacute;n local desde hace siglos. Este aguardiente se obtiene a partir de los restos de la uva tras la elaboraci&oacute;n del vino, y su destilaci&oacute;n se ha mantenido como una pr&aacute;ctica caracter&iacute;stica de la comarca. Potes le dedica una de sus grandes citas del calendario, la Fiesta del Orujo, que se celebr&oacute; por primera vez en 1984 y cuenta con el reconocimiento de Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional. En 2026 tendr&aacute; lugar del 13 al 15 de noviembre.
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                Fiesta del Orujo de Potes.                            </span>
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        El momento m&aacute;s esperado es el encendido de las alquitaras de cobre, los recipientes tradicionales que se utilizan para destilar el orujo. El proceso se realiza ante el p&uacute;blico, que tambi&eacute;n puede probar el aguardiente y disfrutar de las actuaciones musicales, los pasacalles y el ambiente de las calles del casco hist&oacute;rico. La gastronom&iacute;a lebaniega completa la experiencia, con platos como el cocido lebaniego y especialidades locales como el borono acompa&ntilde;ado de manzana. La visita es tambi&eacute;n una buena oportunidad para pasear por Potes y conocer sus puentes, sus torres medievales y sus calles de piedra.
    </p><h2 class="article-text">Los Humanitarios de Moreda</h2><p class="article-text">
        <em>Moreda, Aller (Asturias) - 11 de noviembre</em>
    </p><p class="article-text">
        Cada 11 de noviembre, coincidiendo con San Mart&iacute;n de Tours, Moreda, en el concejo asturiano de Aller, celebra una de sus fiestas m&aacute;s populares. Los Humanitarios se remontan a 1905 y nacieron vinculados al asociacionismo vecinal y a la ayuda a las personas m&aacute;s desfavorecidas. Ese origen solidario sigue formando parte de su identidad, aunque hoy la jornada tambi&eacute;n es una ocasi&oacute;n para reunirse, disfrutar de la m&uacute;sica y mantener vivas las costumbres de la zona.
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            <span class="title">
                Otoño, un mes de castañas.                            </span>
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        La celebraci&oacute;n incluye actos tradicionales, un desfile de carrozas y muestras del folclore asturiano. La gastronom&iacute;a ocupa un lugar destacado, con platos como la fabada y dulces como las casadielles. Tambi&eacute;n hay que reservar sitio para el panch&oacute;n, un postre t&iacute;pico de Aller elaborado con pan de escanda. La combinaci&oacute;n de m&uacute;sica, comida y participaci&oacute;n vecinal convierte la jornada en una buena oportunidad para conocer una tradici&oacute;n que ha pasado de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y que forma parte de la vida del concejo.
    </p><h2 class="article-text">To&ntilde;&aacute; Piornalega del Valle del Jerte</h2><p class="article-text">
        <em>Piornal (C&aacute;ceres) - Del 13 al 15 de noviembre</em>
    </p><p class="article-text">
        Piornal, en el Valle del Jerte, celebra cada noviembre la To&ntilde;&aacute; Piornalega, una fiesta que recupera y pone en valor las tradiciones de esta localidad cacere&ntilde;a. Se organiza desde 2011 y re&uacute;ne propuestas relacionadas con el folclore, la artesan&iacute;a y la gastronom&iacute;a, con la participaci&oacute;n de los vecinos. En 2026, la celebraci&oacute;n est&aacute; prevista del 13 al 15 de noviembre y vuelve a ofrecer una ocasi&oacute;n para conocer de cerca las costumbres de uno de los pueblos m&aacute;s altos de Extremadura.
    </p><p class="article-text">
        Durante el fin de semana se organizan degustaciones de productos locales, un mercado de artesan&iacute;a, m&uacute;sica, danzas y recreaciones de fiestas y tradiciones populares. Entre las propuestas gastron&oacute;micas se encuentran el caldo piornalego, los calbotes (casta&ntilde;as asadas) y el aguardiente. La visita tambi&eacute;n permite descubrir el entorno natural de Piornal, situado en la sierra de Tormantos, entre el Valle del Jerte y La Vera. Sus bosques de robles, casta&ntilde;os y cerezos ofrecen un paisaje muy distinto al de la conocida floraci&oacute;n primaveral de los cerezos, pero igualmente interesante para una escapada oto&ntilde;al.
    </p><h2 class="article-text">D&iacute;a de la Alubia de Gernika</h2><p class="article-text">
        <em>Gernika-Lumo (Bizkaia) - 7 de noviembre</em>
    </p><p class="article-text">
        El primer s&aacute;bado de noviembre, Gernika-Lumo dedica una jornada a uno de los productos m&aacute;s conocidos de su gastronom&iacute;a, la alubia local. La cita forma parte de un mercado monogr&aacute;fico que se celebra el primer s&aacute;bado de cada mes, entre junio y diciembre, y que en noviembre pone el foco en esta legumbre. En 2026, el D&iacute;a de la Alubia tendr&aacute; lugar el 7 de noviembre, con puestos de productos de la tierra y actividades para acercarse a la vida rural de la zona.
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                Las alubias de Gernika.                            </span>
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        El mercado re&uacute;ne alrededor de una treintena de puestos con frutas, verduras, quesos, pan y otros productos locales. Uno de los momentos centrales es la alubiada popular, el momento perfecto para degustar esta legumbre, tan habitual en la cocina vasca acompa&ntilde;ada de sus tradicionales sacramentos, como berza, chorizo, morcilla y costilla. 
    </p><p class="article-text">
        La jornada se completa con exhibiciones de herri-kirolak, los deportes rurales vascos, y actividades infantiles. Una propuesta sencilla, y apetitosa, para disfrutar de la gastronom&iacute;a de temporada y conocer Gernika-Lumo m&aacute;s all&aacute; de sus lugares m&aacute;s conocidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/orujo-castanas-siete-fiestas-otono-pueblos-espana-merece-pena-conocer_1_13617337.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 21:12:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del orujo a las castañas: siete fiestas de otoño en pueblos de España que merece la pena conocer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Tradiciones,Otoño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guía para visitar Eslovenia por primera vez: las 13 cosas que debes saber, explicadas por un viajero experto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-visitar-eslovenia-primera-vez-13-cosas-debes-explicadas-viajero-experto_1_13499314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/768ff349-36c9-484e-81a5-d471a1e90853_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guía para visitar Eslovenia por primera vez: las 13 cosas que debes saber, explicadas por un viajero experto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuántos días necesitas para conocer Eslovenia? ¿Es mejor moverse en coche o en transporte público? ¿Cómo es su gastronomía?
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/temas/eslovenia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eslovenia</a> es uno de esos destinos que, pese a su tama&ntilde;o, permite organizar un viaje muy completo. En pocos d&iacute;as puedes pasar de una capital peque&ntilde;a y f&aacute;cil de recorrer a los Alpes Julianos, grandes lagos, cuevas, pueblos con historia y la costa del Adri&aacute;tico. Adem&aacute;s, las distancias no son grandes, aunque conviene tener en cuenta que los desplazamientos por zonas de monta&ntilde;a pueden llevar m&aacute;s tiempo del que parece sobre el mapa.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que no necesitas elegir entre naturaleza, ciudades o costa. Una primera ruta por Eslovenia puede combinar un poco de todo y, si dispones de m&aacute;s d&iacute;as, ampliar el viaje hacia regiones menos conocidas o dedicar m&aacute;s tiempo a hacer senderismo y disfrutar de los paisajes alpinos. La clave est&aacute; en organizar bien las paradas y no intentar abarcar demasiado cada jornada.
    </p><p class="article-text">
        En esta gu&iacute;a te contamos cu&aacute;ndo es mejor viajar a Eslovenia, cu&aacute;ntos d&iacute;as necesitas y qu&eacute; ruta puedes plantearte seg&uacute;n el tiempo disponible. Tambi&eacute;n repasamos c&oacute;mo moverte por el pa&iacute;s, qu&eacute; documentaci&oacute;n necesitas, cu&aacute;nto puedes gastar, d&oacute;nde alojarte, qu&eacute; tienes que probar s&iacute; o s&iacute; y qu&eacute; llevar en la maleta. Y, por supuesto, qu&eacute; lugares merece la pena incluir en una primera visita, desde Liubliana y el lago Bled hasta las cuevas del Karst, Piran o el valle del So&#269;a.
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            <span class="title">
                El Valle del Soča, en Eslovenia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Eslovenia</h2><p class="article-text">
        Eslovenia se puede visitar durante todo el a&ntilde;o, pero la experiencia cambia bastante seg&uacute;n la &eacute;poca. Si quieres combinar naturaleza, pueblos, ciudades y rutas por monta&ntilde;a, primavera y oto&ntilde;o suelen ser buenas opciones, especialmente mayo, junio, septiembre y octubre. Hay menos afluencia que en pleno verano y las temperaturas suelen resultar m&aacute;s c&oacute;modas para hacer turismo y actividades al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son los meses m&aacute;s adecuados si quieres aprovechar al m&aacute;ximo los lagos, los r&iacute;os, la costa y las actividades en los Alpes, aunque tambi&eacute;n coinciden con la temporada de mayor demanda. En invierno, en cambio, el viaje cambia por completo y resulta m&aacute;s interesante si buscas nieve, esqu&iacute; o una visita urbana. En las zonas de monta&ntilde;a hay que tener en cuenta adem&aacute;s que algunas carreteras pueden verse afectadas por la nieve y que los d&iacute;as son m&aacute;s cortos. Las estaciones est&aacute;n muy marcadas y ten claro que en verano puede hacer mucho calor y en invierno mucho fr&iacute;o.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje</h2><p class="article-text">
        Para una primera visita, lo m&aacute;s recomendable es disponer de entre 8 y 10 d&iacute;as. Con una semana puedes conocer algunos de los lugares m&aacute;s importantes, pero tendr&aacute;s que asumir un ritmo bastante intenso movi&eacute;ndote de un lado para otro. 
    </p><p class="article-text">
        Si solo tienes tres o cuatro d&iacute;as, puedes centrarte en Liubliana, el lago Bled y alguno de los atractivos del Karst. A partir de dos semanas, la ventaja est&aacute; en poder viajar con m&aacute;s calma, hacer senderismo y a&ntilde;adir regiones menos conocidas y alejadas.
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            <span class="title">
                Tromostovje, o el Puente Triple de Liubliana.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; ruta elegir seg&uacute;n los d&iacute;as disponibles</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes una semana</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En siete d&iacute;as conviene centrarse en los grandes imprescindibles. Una ruta bastante equilibrada puede comenzar en Liubliana y continuar hacia la zona del Karst, con las cuevas de Postojna y &Scaron;kocjan y el castillo de Predjama. Desde all&iacute; puedes bajar hasta la costa para conocer Piran y despu&eacute;s dirigirte hacia el norte para dedicar los &uacute;ltimos d&iacute;as al lago Bled, Vintgar, Bohinj y los Alpes Julianos.
    </p><p class="article-text">
        Es un recorrido intenso, pero permite hacerse una buena idea de la variedad del pa&iacute;s. Si te lo puedes permitir, lo ideal es contar con un poco m&aacute;s de margen.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes diez d&iacute;as</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Diez d&iacute;as permiten ampliar bastante el recorrido. A la ruta anterior puedes a&ntilde;adir Maribor y Ptuj, en el este, y dedicar m&aacute;s tiempo a la zona alpina. Tambi&eacute;n merece la pena reservar un par de jornadas para el valle del So&#269;a y Bovec, especialmente si te interesan las rutas de senderismo y las actividades al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        Una buena estrategia es dividir el viaje en varias bases y hacer excursiones desde ellas. As&iacute; reduces los cambios de alojamiento y evitas pasar buena parte del d&iacute;a metido en el coche.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes dos semanas o m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de dos semanas puedes dedicar varios d&iacute;as a los Alpes Julianos y al valle del So&#269;a, hacer rutas a pie y explorar otras zonas del pa&iacute;s, como Logarska Dolina, Velika Planina o algunas de sus regiones termales.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que volverse loco sumando visitas. Tener m&aacute;s tiempo en Eslovenia merece sobre todo la pena porque permite conocer cada zona con m&aacute;s calma y reservar alguna jornada para improvisar seg&uacute;n el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Piran, en Eslovenia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Eslovenia</h2><p class="article-text">
        Eslovenia es un pa&iacute;s peque&ntilde;o, con algo m&aacute;s de 20.000 km&sup2; es algo m&aacute;s peque&ntilde;o que toda la Comunitat Valenciana, y las distancias entre sus principales destinos son relativamente cortas. Aun as&iacute;, hay una diferencia importante entre ver el mapa y hacer el trayecto. En las zonas de monta&ntilde;a las carreteras son buenas pero estrechas, y los recorridos pueden ser sinuosos y bastante m&aacute;s lentos de lo que parece.
    </p><p class="article-text">
        Para una ruta de una semana o diez d&iacute;as, el coche de alquiler es probablemente la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda, sobre todo si quieres combinar lagos, cuevas, pueblos y espacios naturales. La red de trenes y autobuses permite viajar por buena parte del pa&iacute;s, pero ofrece menos flexibilidad para llegar a zonas rurales o encadenar varias visitas en una misma jornada.
    </p><p class="article-text">
        Si conduces por autopistas y determinadas v&iacute;as r&aacute;pidas tendr&aacute;s que adquirir una <em>e-vignette, </em>vinculada a la matr&iacute;cula del veh&iacute;culo. Si el coche lo alquilas en Eslovenia suele venir incluida, pero si el coche viene de fuera de sus fronteras es un tr&aacute;mite obligatorio que conviene resolver antes de utilizar estas carreteras y que deber&aacute;s gestionar t&uacute; mismo (f&aacute;cilmente de manera <em>online).</em>
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y otros aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Si viajas desde Espa&ntilde;a, Eslovenia forma parte de la Uni&oacute;n Europea y del espacio Schengen, por lo que puedes entrar con DNI o pasaporte en vigor.
    </p><p class="article-text">
        La Tarjeta Sanitaria Europea permite acceder a la asistencia sanitaria p&uacute;blica, pero no sustituye a un seguro de viaje que adem&aacute;s incluir&aacute; muchas otras coberturas. Si vas a hacer senderismo o actividades de monta&ntilde;a, es especialmente recomendable comprobar que el seguro cubre este tipo de actividades.
    </p><p class="article-text">
        Los enchufes son tipo C y F, como en Espa&ntilde;a, y tampoco hay diferencia horaria, as&iacute; que no tendr&aacute;s que preocuparte por nada de eso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La garganta de Vintgar, en Eslovenia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Al estar dentro de la Uni&oacute;n Europea, los viajeros espa&ntilde;oles pueden utilizar el m&oacute;vil con las condiciones de <em>roaming</em> de su tarifa. Aun as&iacute;, conviene comprobar antes del viaje los l&iacute;mites de datos.
    </p><p class="article-text">
        La cobertura suele ser buena en las zonas habitadas y tur&iacute;sticas, aunque puede empeorar en algunos puntos de monta&ntilde;a. Encontrar&aacute;s Wi-Fi en pr&aacute;cticamente cualquier lugar p&uacute;blico, as&iacute; que permanecer conectado no ser&aacute; ning&uacute;n problema. 
    </p><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        Eslovenia utiliza el euro y las tarjetas est&aacute;n ampliamente aceptadas. Aun as&iacute;, es recomendable llevar algo de efectivo para peque&ntilde;os gastos o lugares donde no admitan pagos con tarjeta, como puede ocurrir en algunos puntos de la monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El coste del viaje puede resultar parecido al de Espa&ntilde;a, aunque depende bastante de la zona y de la temporada. El alojamiento en lugares muy tur&iacute;sticos, especialmente Bled, puede elevar el presupuesto, al igual que los aparcamientos y las entradas a determinados atractivos. Pero por lo general Eslovenia no es un pa&iacute;s caro, sobre todo si te sales de las rutas m&aacute;s tur&iacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Eslovenia?</h2><p class="article-text">
        Eslovenia es, en general, un destino seguro para viajar por libre. Las precauciones son las habituales en cualquier viaje, especialmente en zonas tur&iacute;sticas, donde conviene vigilar las pertenencias y no dejar objetos de valor a la vista en el coche.
    </p><p class="article-text">
        Si vas a hacer rutas por monta&ntilde;a, consulta siempre la previsi&oacute;n meteorol&oacute;gica y lleva el equipamiento adecuado. En los Alpes el tiempo puede cambiar r&aacute;pidamente y hay que estar preparados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Castillo de Predjama, en Eslovenia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">A tener en cuenta al elegir el alojamiento</h2><p class="article-text">
        Aunque el pa&iacute;s sea peque&ntilde;o, no es buena idea utilizar Liubliana como &uacute;nica base si vas a viajar durante una semana o m&aacute;s. Los desplazamientos diarios hacia Bled, Bohinj, la costa o los Alpes pueden acabar restando bastante tiempo al viaje.
    </p><p class="article-text">
        Para una ruta de siete a diez d&iacute;as resulta m&aacute;s pr&aacute;ctico repartir las noches entre varias zonas. Puedes combinar Liubliana con una base en los alrededores de Bled o Bohinj, otra en la zona del Karst o la costa y, si vas a dedicar m&aacute;s tiempo a los Alpes, alguna localidad del Valle del So&#269;a.
    </p><p class="article-text">
        En temporada alta conviene reservar con antelaci&oacute;n, especialmente en los destinos m&aacute;s demandados. Tambi&eacute;n merece la pena buscar alojamientos rurales en los alrededores de las principales localidades, que pueden ofrecer precios m&aacute;s moderados y una experiencia m&aacute;s aut&eacute;ntica.
    </p><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a eslovena</h2><p class="article-text">
        La cocina eslovena mezcla influencias de Europa Central, los Alpes, el Mediterr&aacute;neo y los Balcanes, por lo que la mezcla de sabores es interesante. Entre los platos que merece la pena probar est&aacute;n los <em>&scaron;truklji</em>, que pueden llevar diferentes rellenos, la t&iacute;pica salchicha <em>kranjska klobasa</em>, la <em>jota</em>, una sopa de verduras y carne, y el <em>gola&#382;</em>, un cl&aacute;sico estofado de carne.
    </p><p class="article-text">
        En el apartado dulce destacan la <em>potica</em>, un pastel enrollado con frutos secos y miel, y la <em>krem&scaron;nita</em>, una tarta de crema especialmente t&iacute;pica de la zona de Bled. Tambi&eacute;n encontrar&aacute;s platos de tradici&oacute;n balc&aacute;nica, como los <em>&#269;evap&#269;i&#269;i</em>.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El esloveno no es f&aacute;cil, pero el ingl&eacute;s est&aacute; muy extendido y es f&aacute;cil comunicarse, especialmente en alojamientos y servicios relacionados con el turismo.
    </p><p class="article-text">
        No necesitas aprender esloveno para viajar, aunque conocer algunas palabras siempre resulta &uacute;til y, adem&aacute;s, muy apreciado por los locales.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>&#381;ivjo</em> &mdash; Hola</li>
                                    <li><em>Dober dan</em> &mdash; Buenos d&iacute;as / Buenas tardes</li>
                                    <li><em>Hvala</em> &mdash; Gracias</li>
                                    <li><em>Prosim</em> &mdash; Por favor / De nada</li>
                                    <li><em>Oprostite</em> &mdash; Perd&oacute;n / Disculpe</li>
                                    <li><em>Nasvidenje</em> &mdash; Adi&oacute;s</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Las cuevas de Postojna, en Eslovenia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        La &eacute;poca del viaje marca una diferencia importante. En verano necesitar&aacute;s ropa ligera, protecci&oacute;n solar y ba&ntilde;ador si quieres aprovechar los lagos o la costa, pero tambi&eacute;n alguna prenda de abrigo y un impermeable. En las zonas de monta&ntilde;a puede refrescar por la noche y el tiempo puede cambiar r&aacute;pidamente.
    </p><p class="article-text">
        Si vas a hacer rutas a pie, el calzado c&oacute;modo y con buen agarre deber&iacute;a estar entre tus prioridades. En primavera y oto&ntilde;o es especialmente &uacute;til vestirse por capas. En invierno tendr&aacute;s que preparar una maleta mucho m&aacute;s abrigada y adaptada a las condiciones de nieve, porque seg&uacute;n por d&oacute;nde te muevas las temperaturas pueden ser realmente bajas.
    </p><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder en una primera visita</h2><p class="article-text">
        Si es tu primer viaje a Eslovenia, hay varios lugares que deber&iacute;an estar en la planificaci&oacute;n. Liubliana es un buen punto de partida, mientras que Bled y Bohinj concentran algunos de los principales atractivos de los Alpes Julianos. Cerca de Bled, la garganta de Vintgar permite a&ntilde;adir una ruta sencilla a esta parte del viaje.
    </p><p class="article-text">
        En el sur, las cuevas de Postojna, el castillo de Predjama y las cuevas de &Scaron;kocjan muestran otra de las grandes particularidades del pa&iacute;s con su paisaje k&aacute;rstico. Y si quieres conocer la costa, Piran es la parada imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s tiempo, merece la pena ampliar el recorrido hacia el valle del So&#269;a y Bovec, entrar en el Parque Nacional de Triglav y acercarse a Maribor y Ptuj. Las zonas m&aacute;s populares pueden requerir cierta planificaci&oacute;n previa en temporada alta, especialmente cuando hay entradas o aparcamientos con capacidad limitada. Pero con un poco de planificaci&oacute;n ver&aacute;s que Eslovenia es un pa&iacute;s c&oacute;modo de descubrir y extremadamente f&aacute;cil de disfrutar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-visitar-eslovenia-primera-vez-13-cosas-debes-explicadas-viajero-experto_1_13499314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Oct 2026 20:25:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guía para visitar Eslovenia por primera vez: las 13 cosas que debes saber, explicadas por un viajero experto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Eslovenia,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del teatro de Acinipo a las cisternas de Monturque: 12 tesoros romanos poco conocidos de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/teatro-acinipo-cisternas-monturque-12-tesoros-romanos-conocidos-espana_1_13602382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/799d6d9f-68e4-4937-a28f-248a53b911ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del teatro de Acinipo a las cisternas de Monturque: 12 tesoros romanos poco conocidos de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá del teatro de Mérida o el acueducto de Segovia, nuestro país conserva ciudades, villas, mosaicos y obras de ingeniería romanas que no siempre aparecen en las rutas habituales</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        No te vamos a hablar del teatro romano de M&eacute;rida, pero s&iacute; del de Acinipo, en M&aacute;laga. Tampoco del acueducto de Segovia, sino del de Pe&ntilde;a Cortada, en Valencia. Y, en lugar de la conocida ciudad romana de It&aacute;lica, nos vamos a Cuenca para descubrir Erc&aacute;vica. Porque, aunque algunos restos romanos de Espa&ntilde;a se han convertido en visitas imprescindibles, hay muchos otros que siguen fuera de las rutas m&aacute;s habituales y que tambi&eacute;n merecen nuestra atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de Roma dej&oacute; huella en buena parte de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. Todav&iacute;a podemos encontrar ciudades, villas, teatros, acueductos, termas y construcciones funerarias que nos ayudan a entender c&oacute;mo viv&iacute;an sus habitantes, c&oacute;mo se organizaban y hasta qu&eacute; punto aquella civilizaci&oacute;n transform&oacute; el territorio y marc&oacute; nuestro presente. Hay yacimientos que conservan grandes edificios, otros esconden tesoros bajo tierra o incluso en la costa. Pero desde luego no hace falta que sean los m&aacute;s famosos para que tengan mucho que contar.
    </p><p class="article-text">
        En este recorrido vamos a visitar doce de esos lugares repartidos por Espa&ntilde;a. Nos acercaremos a una villa romana con mosaicos excepcionales en Cuenca, veremos unas cisternas que permanecieron ocultas bajo un cementerio cordob&eacute;s y descubriremos restos junto al mar en Alicante. Tambi&eacute;n viajaremos a Asturias, Arag&oacute;n, Andaluc&iacute;a y otros rincones donde la historia romana sigue muy presente, aunque no siempre aparezca en las gu&iacute;as m&aacute;s conocidas.
    </p><h2 class="article-text">Acinipo, el teatro romano de M&aacute;laga</h2><p class="article-text">
        A unos kil&oacute;metros de Ronda, sobre una meseta de roca caliza a casi mil metros de altitud, se encuentran los restos de Acinipo. El asentamiento ya estaba habitado antes de la llegada de Roma, pero fue a partir del a&ntilde;o 206 a. C. cuando comenz&oacute; su etapa romana. Con el tiempo se convirti&oacute; en municipio y lleg&oacute; a acu&ntilde;ar moneda propia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Teatro Romano de Acinipo, en Málaga.                            </span>
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        Su elemento m&aacute;s llamativo es el teatro, construido probablemente a mediados del siglo I a. C. Tiene unos 62 metros de di&aacute;metro y parte de sus gradas se excavaron directamente en la roca. Tambi&eacute;n se conservan restos del foro, viviendas y termas con palestra, que permiten hacerse una idea de c&oacute;mo se organizaba la ciudad. A partir del siglo III d. C. comenz&oacute; su declive.
    </p><h2 class="article-text">El acueducto de Pe&ntilde;a Cortada, Valencia</h2><p class="article-text">
        En el interior de Valencia, entre los municipios de Tu&eacute;jar, Calles, Chelva y Dome&ntilde;o, se encuentra el acueducto de Pe&ntilde;a Cortada, construido en el siglo I d. C. para transportar agua desde el nacimiento del r&iacute;o Tu&eacute;jar. Se desconoce d&oacute;nde terminaba su recorrido, aunque quedan vestigios de esta infraestructura a lo largo de unos 28 kil&oacute;metros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Acueducto de Peña Cortada.                            </span>
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        Uno de sus tramos m&aacute;s conocidos mide 36 metros de longitud y alcanza los 33 de altura. Tiene tres arcos apoyados sobre pilares escalonados, construidos con grandes bloques de piedra. La visita tambi&eacute;n permite descubrir puentes, galer&iacute;as excavadas en la roca y el espectacular corte vertical que da nombre al conjunto. Adem&aacute;s, la zona cuenta con rutas senderistas para explorar sus alrededores.
    </p><h2 class="article-text">Munigua, una ciudad romana en la sierra sevillana</h2><p class="article-text">
        Cerca de Villanueva del R&iacute;o y Minas, en plena Sierra Morena sevillana, se encuentran los restos de Munigua, un asentamiento vinculado desde sus or&iacute;genes a la actividad minera. Aunque ya exist&iacute;a en el siglo IV a. C., los vestigios que vemos hoy corresponden principalmente a la etapa romana, entre los siglos I y III d. C. La ciudad vivi&oacute; un importante desarrollo cuando Vespasiano le concedi&oacute; la categor&iacute;a de municipio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Munigua, en Sevilla.                            </span>
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        Lo m&aacute;s llamativo es el santuario dispuesto en terrazas que domina el conjunto desde una colina, dedicado a Fortuna y H&eacute;rcules. A sus pies se distribu&iacute;an el foro, la bas&iacute;lica, las viviendas y los ba&ntilde;os termales. Tambi&eacute;n se conserva la necr&oacute;polis. La ocupaci&oacute;n romana se prolong&oacute; hasta el siglo VI y existen indicios de presencia posterior hasta el XIII.
    </p><h2 class="article-text">La villa romana de Noheda, Cuenca</h2><p class="article-text">
        A unos 18 kil&oacute;metros de Cuenca, en el municipio de Villar de Domingo Garc&iacute;a, se encuentra la villa romana de Noheda. Estuvo ocupada desde el siglo I a. C. hasta el VI d. C. y fue un complejo residencial y agr&iacute;cola de gran riqueza. Su principal atractivo es un excepcional mosaico figurativo del siglo IV, conocido por sus dimensiones, su conservaci&oacute;n y la complejidad de sus escenas.
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                Mosaicos de Noheda, en Cuenca.                            </span>
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        El pavimento re&uacute;ne temas mitol&oacute;gicos, representaciones de juegos y referencias a la literatura y al teatro. Las escenas forman una composici&oacute;n narrativa poco habitual por su variedad y detalle. La visita tambi&eacute;n permite conocer el <em>balneum</em>, el complejo de ba&ntilde;os privados de la villa. Para acceder al yacimiento es necesario reservar con antelaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Las cisternas romanas de Monturque, C&oacute;rdoba</h2><p class="article-text">
        En Monturque, en la provincia de C&oacute;rdoba, unas grandes cisternas romanas salieron a la luz en 1885 durante unos trabajos de ampliaci&oacute;n del cementerio local. El conjunto hab&iacute;a permanecido oculto bajo el camposanto y se utilizaba para recoger y almacenar agua de lluvia.
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                Cisternas romanas de Monturque.                            </span>
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        Las cisternas est&aacute;n formadas por doce c&aacute;maras distribuidas en tres naves paralelas y cubiertas con b&oacute;vedas de ca&ntilde;&oacute;n. Se calcula que pod&iacute;an almacenar unos 850.000 litros de agua, una capacidad que da una idea de la importancia de esta infraestructura. Declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural en 1996, el conjunto cuenta desde 2006 con un centro de interpretaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Erc&aacute;vica, una ciudad junto al embalse de Buend&iacute;a</h2><p class="article-text">
        En Ca&ntilde;averuelas, junto al embalse de Buend&iacute;a, en Cuenca, se encuentran los restos de Erc&aacute;vica, una antigua ciudad celtib&eacute;rica que pas&oacute; a manos romanas en el a&ntilde;o 179 a. C. Roma fund&oacute; all&iacute; una nueva ciudad, organizada con calles de trazado regular. Durante el gobierno de Augusto obtuvo la categor&iacute;a de municipio y alcanz&oacute; su etapa de mayor desarrollo entre los siglos I y II d. C.
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                Ercavica desde el aire.                            </span>
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        En el yacimiento se conservan restos de termas, cisternas, una bas&iacute;lica y varias viviendas, entre ellas la Domus Aterrazada y la Casa del M&eacute;dico. Tambi&eacute;n pueden verse pinturas murales, tramos de muralla y torres defensivas. La ciudad fue abandonada en el siglo V, pero sus vestigios permiten reconocer buena parte de la estructura urbana romana.
    </p><h2 class="article-text">Villa Fortunatus, una residencia romana en Huesca</h2><p class="article-text">
        A unos cinco kil&oacute;metros de Fraga se encuentra Villa Fortunatus, una residencia romana construida en el siglo II d. C. y ampliada a finales del III o comienzos del IV. Sus dimensiones y la riqueza de su decoraci&oacute;n indican que perteneci&oacute; a una familia acomodada. El nombre procede de una inscripci&oacute;n en mosaico que menciona al propietario.
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                Villa Fortunatus.                            </span>
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        Parte de los pavimentos a&uacute;n se conserva en el yacimiento, aunque algunos de los m&aacute;s importantes se trasladaron al Museo de Zaragoza. Entre sus motivos decorativos aparecen un calendario romano del que se conservan seis meses, figuras mitol&oacute;gicas como Venus, Eros y Psiqu&eacute; y s&iacute;mbolos cristianos. La villa tuvo una segunda etapa de uso cuando una parte se transform&oacute; en bas&iacute;lica cristiana, entre finales del siglo IV y comienzos del V.
    </p><h2 class="article-text">Carranque, los mosaicos de una villa en Toledo</h2><p class="article-text">
        El parque arqueol&oacute;gico de Carranque, en Toledo, se organiza en torno a una villa romana descubierta por casualidad en 1983. En sus inicios fue una explotaci&oacute;n agr&iacute;cola, pero durante la &eacute;poca tardorromana se convirti&oacute; en un importante centro de poder. Entre sus construcciones destaca un edificio palacial de finales del siglo IV o comienzos del V.
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            <span class="title">
                Parque arqueológico de Carranque.                            </span>
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        Uno de sus grandes atractivos es la colecci&oacute;n de mosaicos, que ocupa unos 600 metros cuadrados y representa escenas de la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica. Aparecen episodios relacionados con la <em>Il&iacute;ada</em>, Neptuno y Amimone, Diana y Acte&oacute;n o P&iacute;ramo y Tisbe. El yacimiento conserva adem&aacute;s restos de ocupaciones posteriores, entre ellos un edificio de culto cristiano y una necr&oacute;polis.
    </p><h2 class="article-text">La villa romana de Veranes, Asturias</h2><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de Gij&oacute;n, junto a una antigua v&iacute;a romana que comunicaba la zona con Asturica Augusta, la actual Astorga, se encuentran los restos de la villa de Veranes. La parte visitable corresponde a la zona residencial de una gran propiedad construida en el siglo IV d. C. sobre un asentamiento rural anterior. La vivienda se mantuvo en uso hasta el siglo V.
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                Yacimiento de Veranes.                            </span>
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        El conjunto se distribuye en cuatro terrazas que ocupan aproximadamente una hect&aacute;rea. Entre sus dependencias destacan una galer&iacute;a cubierta, salas de representaci&oacute;n, un gran comedor y unas termas. Tambi&eacute;n se conserva la sala principal de recepci&oacute;n, pavimentada con un mosaico pol&iacute;cromo. La distribuci&oacute;n permite entender c&oacute;mo viv&iacute;a una familia acomodada y c&oacute;mo utilizaba su residencia para mostrar su posici&oacute;n social.
    </p><h2 class="article-text">El mausoleo de los Atilios, Zaragoza</h2><p class="article-text">
        A unos dos kil&oacute;metros de S&aacute;daba, en Zaragoza, se encuentra el mausoleo de los Atilios, conocido popularmente como el Altar de los Moros. Este monumento funerario estaba vinculado a una familia de la &eacute;lite local. Las inscripciones conservadas indican que Atilia Festa lo dedic&oacute; a s&iacute; misma, a su padre y a su abuelo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El mausoleo de los Atilios.                            </span>
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        De la construcci&oacute;n se mantiene en pie uno de los muros exteriores, probablemente la fachada principal. En &eacute;l se distinguen cinco arcos de medio punto separados por pilastras con relieves vegetales. Entre los motivos decorativos aparecen una cabeza de Medusa y un &aacute;guila, s&iacute;mbolos relacionados con el mundo funerario. Su cronolog&iacute;a no est&aacute; del todo clara: suele situarse en la primera mitad del siglo II, aunque algunas investigaciones apuntan a finales del I.
    </p><h2 class="article-text">Valeria, la ciudad romana de las casas colgadas</h2><p class="article-text">
        En el municipio conquense de Las Valeras se encuentran los restos de Valeria, una ciudad fundada entre los a&ntilde;os 93 y 82 a. C. sobre una elevaci&oacute;n entre los r&iacute;os Gritos y Zahorra. Alcanz&oacute; su mayor esplendor entre el final del gobierno de Augusto y los primeros a&ntilde;os de la dinast&iacute;a Flavia, cuando se construyeron o monumentalizaron buena parte de sus edificios p&uacute;blicos.
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                Valeria desde el aire.                            </span>
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        El foro reun&iacute;a espacios como la bas&iacute;lica judicial, una exedra dedicada al culto imperial y un criptop&oacute;rtico. La ciudad tambi&eacute;n contaba con acueductos, cisternas y canalizaciones para el abastecimiento de agua. Pero hay otro detalle que merece atenci&oacute;n: algunas viviendas se construyeron al borde del acantilado, sobre terrazas adaptadas a la roca. Son las llamadas casas colgadas, un antecedente de las que hoy caracterizan a la ciudad de Cuenca.
    </p><h2 class="article-text">Ba&ntilde;os de la Reina, restos romanos junto al mar en Alicante</h2><p class="article-text">
        En Calpe, junto al Pe&ntilde;&oacute;n de Ifach, el yacimiento de Ba&ntilde;os de la Reina permite descubrir los restos de un asentamiento romano ligado a la pesca y al comercio. El nombre procede de una leyenda popular sobre una reina mora, pero no describe el uso original del lugar. Aqu&iacute; hubo viviendas, una villa y unas instalaciones termales, adem&aacute;s de estructuras excavadas en la roca costera.
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                Baños de la Reina                            </span>
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        Sus piscinas talladas en la piedra son uno de los elementos m&aacute;s conocidos. Se cree que pudieron utilizarse como viveros de peces, aunque no se descarta que algunas tuvieran una funci&oacute;n recreativa. Tambi&eacute;n se conservan mosaicos y restos de una villa con patio circular y ba&ntilde;os privados de finales del siglo III. En siglos posteriores, el lugar tuvo nuevos usos, como muestran los vestigios de una iglesia o baptisterio cristiano y una necr&oacute;polis de los siglos V y VI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/teatro-acinipo-cisternas-monturque-12-tesoros-romanos-conocidos-espana_1_13602382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 20:40:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del teatro de Acinipo a las cisternas de Monturque: 12 tesoros romanos poco conocidos de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Yacimientos arqueológicos,Arqueología romana,Imperio Romano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/otono-come-siete-productos-tipicos-marcan-sabores-diferentes-rincones-espana_1_13591857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/383549f0-8d3c-41a1-817c-46d0f20ea5ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Castañas, membrillo, azafrán, pimientos del piquillo y otros productos encuentran en el otoño su mejor momento. Viajamos a los lugares donde forman parte de la identidad local
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un verano largo, el oto&ntilde;o se coge con ganas. Ya apetece abrigarse, salir al campo a pisar hojas, ver otros colores y, tambi&eacute;n, disfrutar de otros sabores. Es tiempo de casta&ntilde;as asadas, de salir al monte en busca de setas, de preparar dulces con membrillo y de aprovechar productos que llegan a su mejor momento durante estos meses. Algunos forman parte de la cocina de toda la vida y otros est&aacute;n ligados a tradiciones que se repiten cada a&ntilde;o en distintos rincones de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, detr&aacute;s de muchos de ellos hay mucho m&aacute;s que una receta. El clima, el paisaje y la forma de trabajar el campo han hecho que determinados pueblos y comarcas se asocien a productos muy concretos. Algunos cuentan incluso con denominaciones de origen que protegen su calidad y su v&iacute;nculo con el territorio.
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n, en este recorrido gastron&oacute;mico por Espa&ntilde;a nos vamos a Galicia para hablar de casta&ntilde;as, a los bosques de Soria para buscar setas y a Puente Genil, en C&oacute;rdoba, para conocer la tradici&oacute;n del membrillo. Tambi&eacute;n nos esperan el azafr&aacute;n de Castilla-La Mancha, las granadas de Elche, los pimientos del piquillo de Lodosa y las manzanas de sidra de Villaviciosa. Siete productos muy distintos que nos ayudan a descubrir el oto&ntilde;o a trav&eacute;s de sus sabores y de las costumbres que los rodean.
    </p><h2 class="article-text">Casta&ntilde;as de Galicia, mucho m&aacute;s que un fruto de oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        En Galicia, los casta&ntilde;os forman parte del paisaje desde hace siglos, sobre todo en las zonas del interior de Lugo y Ourense. Sus bosques, conocidos como soutos, han tenido una gran importancia en la vida rural. Durante mucho tiempo, las casta&ntilde;as fueron un alimento b&aacute;sico, hasta el punto de que se las lleg&oacute; a conocer como el pan de los pobres. Tambi&eacute;n se aprovechaba la madera del &aacute;rbol, as&iacute; que su valor iba mucho m&aacute;s all&aacute; de la cosecha oto&ntilde;al.
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                Temporada de castañas.                            </span>
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        La tradici&oacute;n sigue muy presente en el magosto, una celebraci&oacute;n popular en la que las casta&ntilde;as se asan al fuego y se comparten con familia y amigos. En muchas zonas se acompa&ntilde;an de chorizo asado y vino nuevo, en una reuni&oacute;n que sirve para celebrar el final de la cosecha. Ourense es uno de los lugares donde esta costumbre tiene m&aacute;s arraigo, aunque tambi&eacute;n se mantiene en pueblos y comarcas de toda Galicia. Si visitas la regi&oacute;n en oto&ntilde;o, es una buena ocasi&oacute;n para probar las casta&ntilde;as reci&eacute;n asadas y conocer una de sus tradiciones m&aacute;s populares.
    </p><h2 class="article-text">Setas de Soria, una cita con el bosque</h2><p class="article-text">
        Hablar de setas en oto&ntilde;o es hablar de Soria. Sus pinares y otros bosques re&uacute;nen condiciones favorables para la aparici&oacute;n de distintas especies, y la b&uacute;squeda de hongos se ha convertido en un atractivo para quienes disfrutan del campo y la gastronom&iacute;a. Entre los ejemplares m&aacute;s apreciados est&aacute;n el n&iacute;scalo, el boletus y la seta de cardo, que tienen sabores y caracter&iacute;sticas muy diferentes y dan mucho juego en la cocina.
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                Setas en Soria.                            </span>
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        La temporada tambi&eacute;n invita a conocer el entorno natural de la provincia, pero conviene tener en cuenta algunas normas antes de salir con la cesta. La recolecci&oacute;n est&aacute; regulada y puede requerir un permiso seg&uacute;n la zona, por lo que es importante informarse previamente. Y si no tienes experiencia, mejor no fiarse de una identificaci&oacute;n hecha a ojo: hay especies t&oacute;xicas que pueden confundirse con <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/que-setas-son-comestibles-como-identificarlas_1_11687270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras comestibles</a>. Una ruta guiada con alguien que conozca bien la micolog&iacute;a es una buena manera de disfrutar de la actividad con seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Membrillo de Puente Genil, tradici&oacute;n dulce en C&oacute;rdoba</h2><p class="article-text">
        En Puente Genil, al sur de la provincia de C&oacute;rdoba, el membrillo tiene un papel destacado en la econom&iacute;a agr&iacute;cola y en la gastronom&iacute;a local. El cultivo de estos &aacute;rboles forma parte del paisaje de la zona, donde los campos de membrilleros conviven con los olivares. La recolecci&oacute;n se concentra en los meses de oto&ntilde;o y se puede prolongar hasta finales de diciembre, cuando la fruta llega a las cocinas para convertirse en uno de los dulces m&aacute;s conocidos de la localidad.
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                Membrillos y dulce de membrillo.                            </span>
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        La elaboraci&oacute;n m&aacute;s caracter&iacute;stica es la carne de membrillo, una preparaci&oacute;n que se obtiene cocinando la fruta durante bastante tiempo hasta conseguir una textura firme y un sabor concentrado. Su origen est&aacute; ligado a la necesidad de conservar el fruto y aprovecharlo durante m&aacute;s tiempo, pero hoy es habitual encontrarlo como acompa&ntilde;amiento de quesos o como ingrediente en otras recetas. Tambi&eacute;n se utiliza para preparar mermeladas, compotas y confituras. Por lo que no te faltan opciones para llevarte un dulce recuerdo a casa.
    </p><h2 class="article-text">Azafr&aacute;n de Castilla-La Mancha, una cosecha delicada</h2><p class="article-text">
        A finales de octubre, cuando el oto&ntilde;o ya se nota en los campos manchegos, empieza habitualmente la temporada del azafr&aacute;n. La flor, de color violeta, aparece durante un periodo muy breve y debe recogerse a primera hora de la ma&ntilde;ana. No es un trabajo que permita demasiadas distracciones: cada flor se abre para extraer a mano sus tres estigmas, que son las hebras rojas que despu&eacute;s se utilizar&aacute;n como especia.
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                Recogida de azafrán en Castilla-La Mancha.                            </span>
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        Tras la recolecci&oacute;n llega otra fase clave, el tostado que permite deshidratar las hebras y desarrollar su aroma, color y sabor. La Denominaci&oacute;n de Origen Protegida Azafr&aacute;n de La Mancha reconoce la relaci&oacute;n entre este producto, su zona de cultivo y los conocimientos tradicionales necesarios para elaborarlo. En la cocina se utiliza en arroces, guisos, legumbres y muchas otras preparaciones. Su sabor es intenso, as&iacute; que basta con a&ntilde;adir unas pocas hebras para darle su personalidad al plato.
    </p><h2 class="article-text">Granada mollar de Elche, el sabor del Mediterr&aacute;neo</h2><p class="article-text">
        Elche y otras localidades del sur de Alicante son el territorio de la granada mollar, una variedad aut&oacute;ctona que destaca por su dulzor y por tener las semillas tiernas y f&aacute;ciles de comer. Su temporada se extiende de octubre a enero, as&iacute; que el oto&ntilde;o es un buen momento para encontrarla en su mejor etapa. El cultivo del granado est&aacute; muy ligado a la agricultura de esta zona mediterr&aacute;nea y cuenta con una larga historia, como muestran los restos de granadas hallados en el yacimiento arqueol&oacute;gico de La Alcudia, en Elche.
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                Granada mollar de Elche.                            </span>
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        La Granada Mollar de Elche cuenta con Denominaci&oacute;n de Origen Protegida desde 2016 y la distinci&oacute;n ampara su producci&oacute;n en 40 municipios de las comarcas alicantinas del Baix Vinalop&oacute;, la Vega Baja y l&rsquo;Alacant&iacute;. Adem&aacute;s de comerla fresca, la granada se puede a&ntilde;adir a ensaladas y otros platos, en los que aporta un punto dulce y una textura crujiente. Es una fruta muy vinculada al paisaje local y una buena excusa para descubrir la tradici&oacute;n agr&iacute;cola de esta parte de Alicante.
    </p><h2 class="article-text">Pimiento del piquillo de Lodosa, en Navarra</h2><p class="article-text">
        En el suroeste de Navarra, alrededor de Lodosa, el oto&ntilde;o coincide con la recolecci&oacute;n del pimiento del piquillo, que se recoge a mano cuando alcanza su caracter&iacute;stico color rojo intenso. Su nombre no tiene que ver con el picante, como a veces se piensa, sino con la forma puntiaguda y ligeramente curvada del fruto. Es un pimiento dulce, de carne fina, que se ha convertido en uno de los productos m&aacute;s reconocibles de la gastronom&iacute;a navarra.
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                Pimiento del piquillo en Navarra.                            </span>
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        La Denominaci&oacute;n de Origen Protegida ampara los piquillos cultivados y elaborados en ocho municipios de la zona. Sin duda, una de las claves de su preparaci&oacute;n es el asado directo a la llama. Despu&eacute;s se pelan, se les quitan las semillas y se limpian a mano, sin sumergirlos en agua para conservar mejor su aroma y sabor. Lo m&aacute;s habitual es encontrarlos en conserva, enteros o en tiras, y son muy vers&aacute;tiles en la cocina: pueden servirse como guarnici&oacute;n, rellenarse o acompa&ntilde;ar platos de pescado y carne.
    </p><h2 class="article-text">Manzana de sidra de Villaviciosa, tradici&oacute;n asturiana</h2><p class="article-text">
        Villaviciosa, en Asturias, es conocida como la capital manzanera y forma parte de la Comarca de la Sidra. Las plantaciones de manzanos, llamadas <em>pumaradas</em>, dibujan buena parte del paisaje local y est&aacute;n estrechamente relacionadas con una tradici&oacute;n sidrera muy arraigada. El oto&ntilde;o es el momento de la cosecha, cuando las manzanas recogidas en los campos inician el recorrido que las llevar&aacute; a convertirse en sidra.
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                Festival de La Manzana de Villaviciosa.                            </span>
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        La cultura de la manzana se puede conocer tambi&eacute;n a trav&eacute;s de las actividades y celebraciones populares que se organizan en la localidad, con propuestas gastron&oacute;micas, exposiciones, talleres y catas. Otra forma de acercarse a esta tradici&oacute;n es recorrer la Comarca de la Sidra para conocer las pumaradas y los llagares, los lugares donde se elabora la bebida. Porque en Villaviciosa la manzana no es solo un fruto de temporada, ver&aacute;s que forma parte de la vida cotidiana y de una cultura que se reconoce tanto en el paisaje como en la mesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/otono-come-siete-productos-tipicos-marcan-sabores-diferentes-rincones-espana_1_13591857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otoño que se come: siete productos típicos que marcan los sabores en diferentes rincones de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Otoño,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escocia-primera-vez-guia-practica-organizar-viaje-medida_1_13589696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc4c8a02-7986-44ed-aab7-cc37cd49354e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuándo viajar, cuántos días dedicarle, cómo moverse o qué llevar en la maleta. Además de algunos consejos prácticos para lidiar con los molestos 'midges'
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Escocia es uno de esos destinos que dan mucho juego a la hora de organizar un viaje. Puedes dedicar unos d&iacute;as a conocer Edimburgo y Glasgow, recorrer castillos con siglos de historia o salir a la carretera para descubrir lagos, monta&ntilde;as, bosques y peque&ntilde;os pueblos. Y si tienes tiempo para adentrarte en las Highlands o llegar hasta la isla de Skye, encontrar&aacute;s algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo bueno es que hay muchas formas de conocer Escocia y no necesitas hacer un viaje largu&iacute;simo para disfrutarlo. Eso s&iacute;, conviene organizar bien la ruta, porque las distancias pueden enga&ntilde;ar y algunas carreteras son m&aacute;s lentas de lo que parecen en el mapa. Tambi&eacute;n hay que contar con un tiempo bastante cambiante, reservar alojamiento con antelaci&oacute;n en las zonas m&aacute;s visitadas y decidir c&oacute;mo te vas a mover, especialmente si quieres recorrer el pa&iacute;s por tu cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para ayudarte a preparar el viaje, hemos reunido algunos consejos que merece la pena tener en cuenta antes de salir. Veremos cu&aacute;l es la mejor &eacute;poca para ir, cu&aacute;ntos d&iacute;as necesitas, qu&eacute; opciones tienes para moverte y qu&eacute; debes saber si te planteas viajar en autocaravana. Tambi&eacute;n hablaremos de la documentaci&oacute;n, el presupuesto, qu&eacute; llevar en la maleta y c&oacute;mo lidiar con los <em>midges</em>, esos peque&ntilde;os mosquitos que pueden convertirse en una aut&eacute;ntica lata cuando pasas tiempo al aire libre. Con todo esto bajo control, ser&aacute; mucho m&aacute;s f&aacute;cil disfrutar del que sin duda es uno de los pa&iacute;ses que m&aacute;s enamora cuando lo visitas.
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                El viaducto de Glenfinnan y el tren de vapor Jacobite, en Escocia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Escocia</h2><p class="article-text">
        Entre mayo y septiembre encontrar&aacute;s d&iacute;as m&aacute;s largos y m&aacute;s horas de luz para recorrer el pa&iacute;s, algo que se agradece si quieres conocer las Highlands o hacer rutas a pie. Julio y agosto son meses muy concurridos, as&iacute; que el alojamiento puede salir m&aacute;s caro y conviene reservar con tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La primavera y el oto&ntilde;o tambi&eacute;n son buenas opciones, aunque el tiempo puede cambiar bastante. En invierno hay menos horas de luz y algunos lugares tur&iacute;sticos reducen sus horarios o cierran por temporada. Vayas cuando vayas, lleva ropa impermeable y v&iacute;stete por capas. En Escocia puedes empezar el d&iacute;a con sol y acabar buscando refugio de la lluvia, as&iacute; que mejor no confiarse.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as necesitas para conocer Escocia</h2><p class="article-text">
        Con una semana puedes combinar Edimburgo con una primera toma de contacto con las Highlands. Si tienes <a href="https://www.eldiario.es/viajes/escocia-que-ver-10-dias_1_10575811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diez d&iacute;as para conocer Escocia</a>, podr&aacute;s plantearte una ruta m&aacute;s completa por Inverness, el lago Ness, Glencoe, el castillo de Eilean Donan y la isla de Skye. Con dos semanas tendr&aacute;s m&aacute;s margen para explorar las Tierras Altas o a&ntilde;adir alguna isla, como Mull o Arran.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante es no querer abarcar demasiado. Las distancias enga&ntilde;an y algunas carreteras son estrechas, por lo que un trayecto que parece corto puede llevarte m&aacute;s tiempo del previsto. Calcula bien los desplazamientos y deja hueco para las paradas. Al fin y al cabo, no querr&aacute;s pasarte el viaje mirando el reloj en lugar de disfrutar del paisaje.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Escocia</h2><p class="article-text">
        Si quieres descubrir zonas rurales y parar donde te apetezca, alquilar un coche es una opci&oacute;n muy pr&aacute;ctica. Recuerda que se conduce por la izquierda y que las distancias se indican en millas. En algunas carreteras estrechas de las Highlands encontrar&aacute;s <em>passing places</em>, ensanchamientos que permiten que dos veh&iacute;culos se crucen. Conduce con calma y evita, si puedes, hacer muchos kil&oacute;metros de noche.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puedes moverte en tren y autob&uacute;s entre ciudades como Edimburgo, Glasgow, Stirling e Inverness. Es una buena alternativa si prefieres no conducir, aunque llegar a algunos castillos y espacios naturales puede requerir conexiones o excursiones organizadas. Para visitar determinadas islas tendr&aacute;s que coger un ferri. En verano, comprueba los horarios y reserva con antelaci&oacute;n si vas a embarcar con tu veh&iacute;culo.
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                Las peludas vacas escocesas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Viajar por Escocia en autocaravana</h2><p class="article-text">
        Si te gusta viajar con la casa a cuestas, <a href="https://www.eldiario.es/viajes/viajar-escocia-autocaravana-furgoneta_1_11445637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Escocia puede ser un destino estupendo para recorrer en autocaravana o c&aacute;mper</a>. Lo m&aacute;s habitual si llegas en avi&oacute;n es alquilarla all&iacute;, pero comprueba d&oacute;nde se recoge porque no siempre est&aacute; cerca del aeropuerto. Antes de salir, pide que te expliquen c&oacute;mo funcionan los dep&oacute;sitos de agua, el vaciado de aguas residuales, la calefacci&oacute;n y el resto del equipamiento. Ten en cuenta que conducir un veh&iacute;culo grande por la izquierda y por carreteras estrechas requiere cierta atenci&oacute;n, especialmente si no tienes experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Y ojo con la pernocta, porque no puedes dar por hecho que est&aacute; permitido dormir en cualquier aparcamiento. Comprueba las normas locales y busca campings o &aacute;reas para autocaravanas, donde adem&aacute;s podr&aacute;s encontrar servicios como agua, electricidad y puntos de vaciado. Aplicaciones como Park4Night o CaraMaps ayudan a localizar lugares para pasar la noche y consultar opiniones de otros viajeros, aunque conviene verificar siempre la informaci&oacute;n. La autocaravana te da libertad, pero tendr&aacute;s que planificar algo m&aacute;s la ruta y los servicios. Para visitar Edimburgo o Glasgow, suele ser m&aacute;s c&oacute;modo dejarla aparcada fuera del centro.
    </p><h2 class="article-text">Los <em>midges</em>, los peque&ntilde;os mosquitos que pueden darte la lata</h2><p class="article-text">
        Si viajas a Escocia entre finales de primavera y comienzos del oto&ntilde;o, hay algo que quiz&aacute; esperar&iacute;as encontrar en un pa&iacute;s m&aacute;s tropical pero no aqu&iacute;: los <em>midges</em>. Son insectos diminutos que pueden aparecer en grandes cantidades y cuyas picaduras resultan bastante molestas. Suelen dar m&aacute;s guerra en zonas h&uacute;medas y resguardadas del viento, as&iacute; que pueden complicarte una caminata o una parada junto a un lago.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n es ir preparado. Lleva repelente y utiliza ropa que cubra brazos y piernas. El viento dificulta que vuelen, por lo que los lugares m&aacute;s expuestos suelen ser m&aacute;s agradables que los rincones protegidos. No dejes que te quite las ganas de viajar, pero acu&eacute;rdate de ellos al preparar la mochila.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y seguro de viaje</h2><p class="article-text">
        Para viajar desde Espa&ntilde;a al Reino Unido necesitas un pasaporte en vigor y una autorizaci&oacute;n electr&oacute;nica de viaje conocida como ETA (Electronic Travel Authorisation), obligatoria en Reino Unido desde 2025 y que debes tramitar antes de salir. Comprueba los requisitos actualizados en la <a href="https://www.gov.uk/eta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web oficial del Gobierno brit&aacute;nico</a> y solicita la autorizaci&oacute;n por sus canales oficiales. As&iacute; evitar&aacute;s p&aacute;ginas intermediarias que cobran m&aacute;s por hacer el tr&aacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la sanidad, lleva tu Tarjeta Sanitaria Europea, que permite acceder a la asistencia sanitaria p&uacute;blica necesaria durante una estancia temporal si cumples los requisitos. Eso s&iacute;, no sustituye a un seguro de viaje, que puede cubrir gastos que la tarjeta no contempla, como la repatriaci&oacute;n o incluso problemas con el equipaje.
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                Neist Point, el punto más occidental de la Isla de Skye. En Escocia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Dinero y presupuesto</h2><p class="article-text">
        La moneda es la libra esterlina y podr&aacute;s pagar con tarjeta en muchos sitios. Antes de viajar, revisa si tu banco aplica comisiones por pagar o sacar dinero en otra moneda. Para hacerte una idea, calcula aproximadamente entre 100 y 180 libras por persona y d&iacute;a para un viaje con alojamiento, comidas, transporte y algunas visitas de pago. Es una estimaci&oacute;n orientativa para organizar las cuentas, ya que el gasto puede variar bastante seg&uacute;n la &eacute;poca, el tipo de alojamiento y si te mueves en transporte p&uacute;blico o alquilas un coche.
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde alojarse en Escocia</h2><p class="article-text">
        Elige el alojamiento seg&uacute;n la ruta, en lugar de intentar visitar todo el pa&iacute;s desde una sola base. Edimburgo y Glasgow son buenas opciones para unos d&iacute;as de turismo urbano, pero para recorrer las Highlands, te convendr&aacute; repartir las noches entre distintas localidades. En verano reserva con antelaci&oacute;n, especialmente en Skye y otros lugares populares. Si viajas en autocaravana, comprueba tambi&eacute;n d&oacute;nde puedes pernoctar.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; comer en Escocia</h2><p class="article-text">
        Aprovecha para probar algunos platos t&iacute;picos, como el <em>haggis</em>, que suele servirse con <em>neeps and tatties</em> (nabo y patata), el <em>Scotch broth</em> o el cl&aacute;sico <em>fish and chips</em>. Para algo dulce, busca el <em>cranachan</em> o prueba el <em>shortbread</em>, unas galletas de mantequilla muy populares.
    </p><p class="article-text">
        Ten en cuenta que se cena bastante antes que en Espa&ntilde;a, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Si terminas una excursi&oacute;n a &uacute;ltima hora, comprueba los horarios para no quedarte sin opciones.
    </p><h2 class="article-text">Internet, m&oacute;vil e idioma</h2><p class="article-text">
        Consulta las condiciones de tu tarifa m&oacute;vil para el Reino Unido, porque el <em>roaming</em> puede no estar incluido como en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea. Si los datos salen caros, puedes valorar una eSIM o una tarjeta local. Descarga tambi&eacute;n mapas para utilizarlos sin conexi&oacute;n, sobre todo si vas a recorrer zonas rurales donde la cobertura puede fallar.
    </p><p class="article-text">
        El idioma habitual es el ingl&eacute;s, aunque en algunas zonas tambi&eacute;n se habla ga&eacute;lico escoc&eacute;s. Los acentos pueden costar un poco al principio, pero te acostumbrar&aacute;s. Y si alguna conversaci&oacute;n se te resiste, una aplicaci&oacute;n de traducci&oacute;n siempre puede echarte una mano.
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                Edimburgo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        No te compliques, pero ve preparado para la lluvia. Mete una chaqueta impermeable, ropa de abrigo incluso si viajas en verano y calzado c&oacute;modo, mejor si es resistente al agua. A&ntilde;ade un adaptador para los enchufes brit&aacute;nicos de tipo G y una mochila peque&ntilde;a para las excursiones. Si viajas en los meses de mayor presencia de <em>midges</em>, no te olvides del repelente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; lugares incluir en la ruta</h2><p class="article-text">
        Si es tu primera visita, empieza por Edimburgo, con su castillo, la Royal Mile y el casco hist&oacute;rico. Glasgow merece tambi&eacute;n un hueco si te interesan los museos, la arquitectura y la vida cultural. Fuera de las ciudades, Stirling es una parada interesante por su castillo y su historia, mientras que Glencoe ofrece algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos de las Highlands.
    </p><p class="article-text">
        Si tienes tiempo, a&ntilde;ade Inverness y el lago Ness, con las ruinas del castillo de Urquhart a orillas del agua. Y, si puedes alargar el viaje, reserva unos d&iacute;as para la isla de Skye y una parada en el castillo de Eilean Donan. No hace falta verlo todo de una vez, simplemente elige los lugares que mejor encajen con tus d&iacute;as disponibles y disfruta tambi&eacute;n del camino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escocia-primera-vez-guia-practica-organizar-viaje-medida_1_13589696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escocia por primera vez: guía práctica para organizar un viaje a tu medida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Escocia,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[48 horas siguiendo los pasos de Federico García Lorca por Granada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/48-horas-siguiendo-pasos-federico-garcia-lorca-granada_1_13575785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f01b279-5a1c-4009-820f-4aad1316179b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x456y89.jpg" width="1200" height="675" alt="48 horas siguiendo los pasos de Federico García Lorca por Granada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El éxito de 'La bola negra' es una buena excusa para conocer mejor al escritor granadino. Te proponemos una ruta por los lugares que marcaron su vida: desde su casa natal hasta los escenarios de sus últimos días
</p><p class="subtitle">‘La bola negra’, el fenómeno improbable que conecta con los adolescentes: “Lo primero que pensé fue qué ganas de que todo el mundo la vea”</p></div><p class="article-text">
        El &eacute;xito en los cines de<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/temas/la-bola-negra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La bola negra</em></a>, la pel&iacute;cula de Javier Calvo y Javier Ambrossi, ha vuelto a poner a <a href="https://www.eldiario.es/temas/federico-garcia-lorca/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a> en boca de todos. Si la has visto, sabr&aacute;s por qu&eacute;. Y si todav&iacute;a no la has visto, no te preocupes, no te la vamos a contar. Pero si saber que est&aacute; relacionada con Lorca te ha despertado curiosidad por conocer mejor al autor de <em>La casa de Bernarda Alba</em>, puede ser un buen momento para organizar una escapada a Granada.
    </p><p class="article-text">
        Lorca naci&oacute; en la provincia de Granada, pas&oacute; buena parte de su vida entre la capital y los pueblos de la Vega y dej&oacute; una huella importante en la vida cultural de la ciudad. Tambi&eacute;n fue all&iacute; donde, en agosto de 1936, lo detuvieron antes de su asesinato. Conocer los lugares relacionados con su vida ayuda a entender mejor de d&oacute;nde ven&iacute;a, con qui&eacute;n se relacionaba y c&oacute;mo era el ambiente en el que desarroll&oacute; buena parte de su obra.
    </p><p class="article-text">
        Para recorrer algunos de esos escenarios no hace falta mucho m&aacute;s que un fin de semana. De modo que, si dispones de 48 horas, con esta ruta podr&aacute;s conocer mejor tanto al autor como a su persona. Pasar&aacute;s por la Huerta de San Vicente, donde escribi&oacute; varias de sus obras m&aacute;s conocidas, y continuar&aacute;s por el centro de Granada antes de salir hacia Fuente Vaqueros y Valderrubio, dos localidades estrechamente ligadas a su infancia y juventud. Si tienes m&aacute;s de dos d&iacute;as, a&ntilde;ade a tu lista otros lugares como la Alhambra, V&iacute;znar o Alfacar. Pero, para no volvernos locos, aqu&iacute; tienes una ruta realista para conocer m&aacute;s de Lorca en un fin de semana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Huerta de San Vicente en Granada, casa de verano de la familia de Federico García Lorca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la ma&ntilde;ana: la Huerta de San Vicente</h2><p class="article-text">
        Empezamos por la Huerta de San Vicente, la antigua casa de verano de la familia Garc&iacute;a Lorca, hoy convertida en casa-museo dentro del parque que lleva el nombre del poeta. La familia pas&oacute; aqu&iacute; los veranos desde 1926 y Federico encontr&oacute; en esta finca el lugar para trabajar en algunas de sus obras m&aacute;s conocidas, como <em>Yerma</em>, <em>Bodas de sangre</em>, <em>Romancero gitano</em> y <em>As&iacute; que pasen cinco a&ntilde;os</em>.
    </p><p class="article-text">
        En su interior se conservan objetos cotidianos que permiten acercarse a su vida privada, desde el escritorio y el gram&oacute;fono hasta el piano, el div&aacute;n y los enseres de la cocina familiar. No hace falta ser un experto en literatura para disfrutar de la visita, porque en realidad se trata de un viaje en el tiempo. La casa tambi&eacute;n fue el punto de partida de sus &uacute;ltimos d&iacute;as en Granada. Tras varios registros violentos, Lorca sali&oacute; de ella el 9 de agosto de 1936 y busc&oacute; refugio en casa de la familia Rosales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">S&aacute;bado a mediod&iacute;a: el Centro Federico Garc&iacute;a Lorca</h2><p class="article-text">
        Desde la Huerta nos dirigimos al centro de Granada, a la plaza de la Romanilla, donde se encuentra el Centro Federico Garc&iacute;a Lorca. Este espacio cultural y centro de investigaci&oacute;n conserva buena parte del legado art&iacute;stico y documental del escritor, incluidos manuscritos, dibujos, correspondencia, fotograf&iacute;as y otros materiales personales.
    </p><p class="article-text">
        El centro tambi&eacute;n organiza exposiciones y actividades culturales, as&iacute; que conviene consultar la programaci&oacute;n antes de ir. Es una buena forma de completar la visita de la ma&ntilde;ana y descubrir que Lorca no fue solo poeta y dramaturgo, sino tambi&eacute;n dibujante y m&uacute;sico, adem&aacute;s de una figura destacada de la vida cultural de su &eacute;poca.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La tertulia de El Rinconcillo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">S&aacute;bado por la tarde: el Caf&eacute; Alameda y la tertulia de El Rinconcillo</h2><p class="article-text">
        Nuestra siguiente parada est&aacute; en la plaza del Campillo, donde se encontraba el antiguo Caf&eacute; Alameda. El local lo ocupa hoy el restaurante Chikito, pero su importancia para la ruta tiene que ver con lo que suced&iacute;a all&iacute; hace un siglo. El caf&eacute; acog&iacute;a la tertulia de El Rinconcillo, en la que Lorca coincid&iacute;a con escritores, artistas e intelectuales como Melchor Fern&aacute;ndez Almagro y Manuel de Falla.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas reuniones fueron uno de los focos de la vida cultural granadina de principios del siglo XX. De ese ambiente surgieron iniciativas como el Concurso de Cante Jondo de 1922, impulsado por Lorca, Falla y otros artistas para reivindicar el cante tradicional andaluz. El certamen se celebr&oacute; en el Patio de los Aljibes de la Alhambra, de modo que, si vuelves a Granada con m&aacute;s tiempo, ya tienes una buena raz&oacute;n para incluir tambi&eacute;n el monumento en tu recorrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si te apetece a&ntilde;adir una parada breve, puedes acercarte a la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, donde Lorca estudi&oacute;. No era precisamente su vocaci&oacute;n, pero forma parte de su etapa de formaci&oacute;n antes de dedicarse de lleno a la literatura y entrar en contacto con otros creadores.
    </p><h2 class="article-text">S&aacute;bado al final del d&iacute;a: la casa de los Rosales</h2><p class="article-text">
        Terminamos la jornada en la casa de la familia Rosales, donde Lorca se refugi&oacute; despu&eacute;s de abandonar la Huerta de San Vicente. Los Rosales eran amigos del poeta y Federico confi&oacute; en ellos cuando la situaci&oacute;n en Granada se volvi&oacute; peligrosa. Sin embargo, fue detenido all&iacute; el 16 de agosto de 1936 y trasladado al Gobierno Civil antes de ser asesinado dos d&iacute;as despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El edificio ya no funciona como casa-museo, es un hotel que mantiene vestigios de la vivienda original, pero sigue siendo un lugar clave para entender los &uacute;ltimos d&iacute;as del escritor. La visita sirve tambi&eacute;n para recordar que su muerte no fue un episodio aislado de su biograf&iacute;a, sino consecuencia de la represi&oacute;n franquista.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente Vaqueros, donde nació Lorca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo por la ma&ntilde;ana: Fuente Vaqueros, donde naci&oacute; Lorca</h2><p class="article-text">
        El domingo salimos de Granada capital para visitar Fuente Vaqueros, el pueblo donde naci&oacute; Federico en 1898. Su casa natal, convertida en museo, permite conocer el entorno familiar de sus primeros a&ntilde;os y acercarse a una infancia que transcurri&oacute; en la Vega granadina, lejos de la ciudad a la que se trasladar&iacute;a despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La visita es guiada y recorre la vivienda, adem&aacute;s de mostrar objetos y materiales relacionados con su vida y su obra. Merece la pena detenerse en esta etapa porque ayuda a entender la importancia que tuvieron el paisaje rural y las costumbres de la zona en su imaginario. Despu&eacute;s, en 1906, la familia se traslad&oacute; a la cercana Valderrubio, nuestra siguiente parada.
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                Monumento a Lorca en Fuente Vaqueros (Granada).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Domingo a mediod&iacute;a: Valderrubio y <em>La casa de Bernarda Alba</em></h2><p class="article-text">
        La familia Garc&iacute;a Lorca se instal&oacute; en Valderrubio en 1906 por los negocios agr&iacute;colas del padre del poeta. Federico vivi&oacute; all&iacute; de forma permanente hasta que se traslad&oacute; a Granada en 1909, aunque la casa sigui&oacute; siendo la residencia familiar de verano hasta 1926. Hoy puede visitarse como Casa Museo Federico Garc&iacute;a Lorca, una vivienda tradicional de labor que permite hacerse una idea de la vida familiar en el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La localidad guarda otra visita especialmente interesante para los lectores de su obra: la casa vinculada a la familia de Francisca Alba, que inspir&oacute; <em>La casa de Bernarda Alba</em>. La vivienda compart&iacute;a un pozo con la casa de una t&iacute;a de Lorca, lo que le permiti&oacute; conocer de cerca las conversaciones y la vida de las vecinas. A partir de aquel entorno, el escritor construy&oacute; uno de sus dramas m&aacute;s conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, tanto la Casa Museo como la Casa de Bernarda Alba requieren <a href="https://valderrubioenlorca.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reserva previa</a>, as&iacute; que es mejor organizar las visitas antes de salir de Granada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/48-horas-siguiendo-pasos-federico-garcia-lorca-granada_1_13575785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[48 horas siguiendo los pasos de Federico García Lorca por Granada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Federico García Lorca,La bola negra,Granada,Andalucía,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer si te llueve en plena escapada: planes B para siete ciudades españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/si-llueve-plena-escapada-planes-b-siete-ciudades-espanolas_1_13574127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/938cf7e6-2878-472d-963c-dea9618f378e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hacer si te llueve en plena escapada: planes B para siete ciudades españolas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el pronóstico daba sol, pero ha empezado a llover y toca cambiar de plan, aquí tienes propuestas culturales y visitas bajo techo para aprovechar el viaje sin depender del paraguas
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        Si hay algo que no puedes controlar cuando viajas es el tiempo. Y eso hace que los planes no siempre salgan como queremos. Llegas a una ciudad con ganas de caminar, descubrir sus plazas, entrar en sus monumentos y sentarte en alguna terraza y, de repente, el cielo se pone en contra y comienza a llover. &iquest;Y ahora qu&eacute;? Porque si solo tienes dos o tres d&iacute;as, esperar a que escampe no es una opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, no hace falta pasarse el d&iacute;a corriendo de un portal a otro con el paraguas en la mano. Muchas de las ciudades m&aacute;s tur&iacute;sticas de Espa&ntilde;a tienen suficientes alternativas bajo techo como para seguir haciendo planes apetecibles aunque el tiempo se complique. Palacios, iglesias, edificios hist&oacute;ricos, centros de ciencia, museos o espacios culturales permiten cambiar de planes sin renunciar a conocer la ciudad. Al fin y al cabo, el problema no es la lluvia, el problema es no tener plan B.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hemos buscado algunas de las mejores alternativas para esos d&iacute;as en los que el pron&oacute;stico se empe&ntilde;a en aguarnos la escapada. En Barcelona podemos refugiarnos entre la arquitectura del Palau de la M&uacute;sica o visitar el Museo de la Ciencia CosmoCaixa; en Madrid, recorrer el Palacio Real o la Galer&iacute;a de las Colecciones Reales; en Sevilla, descubrir la Casa de Pilatos; en Granada, entrar en los antiguos ba&ntilde;os del Ba&ntilde;uelo; en Val&egrave;ncia, dedicar varias horas al Oceanogr&agrave;fic; en M&aacute;laga, descubrir coches y moda en su museo del autom&oacute;vil; y en Donostia, descubrir que su Aquarium es mucho m&aacute;s que un lugar donde ver peces.
    </p><h2 class="article-text">Barcelona</h2><p class="article-text">
        Si la lluvia nos obliga a olvidarnos por unas horas de pasear por el Barrio G&oacute;tico o recorrer el paseo de Gr&agrave;cia, Barcelona tiene suficientes alternativas para que el d&iacute;a no se eche a perder. Una de las m&aacute;s evidentes es la Sagrada Familia, cuya espectacularidad se concentra precisamente en su interior, con el juego de luz de sus vidrieras y las formas que cre&oacute; Gaud&iacute;. Y si queremos seguir con el modernismo, podemos acercarnos al Palau de la M&uacute;sica Catalana, obra de Llu&iacute;s Dom&egrave;nech i Montaner y Patrimonio Mundial, que podemos conocer mediante una visita a su interior. El Recinto Modernista de Sant Pau es otra buena alternativa para descubrir la arquitectura de principios del siglo XX sin depender demasiado del tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Museo de la Ciencia CosmoCaixa, en Barcelona.                            </span>
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        Para una jornada con ni&ntilde;os, o simplemente para quienes prefieran cambiar los monumentos por algo diferente, el Museo de la Ciencia CosmoCaixa es una apuesta segura. Es un museo pensado para experimentar y entender la ciencia de una forma entretenida, con espacios dedicados al universo, la evoluci&oacute;n, la geolog&iacute;a o el medio ambiente. El Bosque Inundado y la Sala Universo son dos de sus grandes atractivos, pero hay mucho m&aacute;s que ver. Si el aguacero es de los que no dan tregua, aqu&iacute; podemos pasar buena parte del d&iacute;a sin echar demasiado de menos el sol.
    </p><h2 class="article-text">Madrid</h2><p class="article-text">
        En Madrid la lluvia no deber&iacute;a de ser un gran problema, porque buena parte de sus grandes atractivos tur&iacute;sticos est&aacute;n a cubierto y algunos permiten organizar una jornada completa sin apenas sacar el paraguas. El Palacio Real es una de las opciones m&aacute;s claras. Recorrer sus salones, escaleras y dependencias permite conocer uno de los grandes edificios hist&oacute;ricos de la capital. Muy cerca tenemos la Galer&iacute;a de las Colecciones Reales, que ampl&iacute;a el recorrido por la historia de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola a trav&eacute;s de sus obras de arte, objetos y piezas hist&oacute;ricas. Son dos visitas que se pueden combinar muy bien cuando el tiempo no acompa&ntilde;a.
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                Galería de las Colecciones Reales, en Madrid.                            </span>
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        Si queremos alejarnos de los grandes museos, Madrid todav&iacute;a guarda unas cuantas alternativas. El Monasterio de las Descalzas Reales, por ejemplo, ocupa un antiguo palacio convertido en convento y conserva una importante colecci&oacute;n art&iacute;stica en sus espacios hist&oacute;ricos. Otra opci&oacute;n es el Teatro Real, que podemos conocer mediante sus visitas al edificio o, si coincide con la programaci&oacute;n, aprovechar para asistir a una representaci&oacute;n. Y si buscamos algo especialmente relacionado con la historia de la ciudad, podemos acercarnos tambi&eacute;n al Monasterio de la Encarnaci&oacute;n. En Madrid, al menos, la lluvia no es una excusa para quedarse en el hotel.
    </p><h2 class="article-text">Sevilla</h2><p class="article-text">
        Se dice que &ldquo;en Sevilla la lluvia es una maravilla&rdquo;, pero puede fastidiarnos el paseo por Santa Cruz, la Plaza de Espa&ntilde;a o las orillas del Guadalquivir. Pero eso s&iacute;, no tiene por qu&eacute; impedirnos conocer sus grandes monumentos. El Real Alc&aacute;zar es uno de los mejores planes para un d&iacute;a as&iacute;. Aunque sus jardines son exteriores, los palacios y buena parte del recorrido se desarrollan a cubierto y permiten descubrir uno de los conjuntos hist&oacute;ricos m&aacute;s interesantes de la ciudad. La Catedral es otra apuesta evidente, tanto por sus dimensiones como por el patrimonio que conserva en su interior. Eso s&iacute;, si llueve con ganas, piensa que en lo m&aacute;s alto de la Giralda tambi&eacute;n te puedes mojar, y adem&aacute;s las vistas no ser&aacute;n las mejores.
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                Palacio de las Dueñas, en Sevilla.                            </span>
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        La lluvia tambi&eacute;n puede ser una buena excusa para fijarnos en algunos lugares que quiz&aacute; pasar&iacute;amos por alto con buen tiempo. El Archivo de Indias, junto a la Catedral, ocupa la antigua Lonja de Mercaderes y permite acercarse a la historia de la relaci&oacute;n entre Sevilla y Am&eacute;rica. Y si queremos conocer c&oacute;mo viv&iacute;an las grandes familias sevillanas, podemos visitar la Casa de Pilatos, una de las mejores muestras de arquitectura palaciega de la ciudad, o el Palacio de las Due&ntilde;as. Son visitas m&aacute;s tranquilas que las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes atracciones de Sevilla</a> y, sobre todo, nos permiten seguir haciendo turismo sin preocuparnos demasiado por la que est&aacute; cayendo fuera.
    </p><h2 class="article-text">Granada</h2><p class="article-text">
        La Alhambra sigue siendo una buena opci&oacute;n aunque llueva, aunque aqu&iacute; conviene hacer una peque&ntilde;a advertencia: no todo el recorrido es interior. Los Palacios Nazar&iacute;es s&iacute; permiten refugiarse buena parte del tiempo, pero tendremos que salir para conocer otros espacios del conjunto. Si el d&iacute;a est&aacute; complicado, podemos completar la jornada en el centro de Granada con la Catedral y la Capilla Real, dos visitas completamente interiores que, adem&aacute;s, nos permiten conocer otra etapa fundamental de la historia de la ciudad.
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                El Bañuelo, en Granada.                            </span>
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        Y si queremos descubrir la Granada andalus&iacute; sin depender del tiempo, hay alternativas muy interesantes. El Ba&ntilde;uelo conserva unos antiguos ba&ntilde;os &aacute;rabes del siglo XI y es una visita breve pero muy diferente a la de los grandes monumentos de la ciudad. La Casa de Zafra, en el Albaic&iacute;n, es otro peque&ntilde;o tesoro: una vivienda hispanomusulmana de los siglos XIV y XV que conserva elementos originales y funciona tambi&eacute;n como centro de interpretaci&oacute;n del barrio. Para terminar, especialmente si viajamos con ni&ntilde;os, podemos cambiar completamente de registro y pasar unas horas en el Parque de las Ciencias. Sus exposiciones interactivas hacen que la visita sea bastante m&aacute;s participativa que la de un museo convencional y es un buen comod&iacute;n para esos d&iacute;as en los que Granada aparece cubierta de nubes.
    </p><h2 class="article-text">Val&egrave;ncia</h2><p class="article-text">
        Si empieza a llover en Val&egrave;ncia hay un lugar que pr&aacute;cticamente nos permite olvidarnos del problema durante varias horas: la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El Oceanogr&agrave;fic es mucho m&aacute;s que un acuario donde ver peces y animales marinos. El complejo recrea diferentes ecosistemas de los mares y oc&eacute;anos del planeta y combina divulgaci&oacute;n, educaci&oacute;n y conservaci&oacute;n. Adem&aacute;s, su tama&ntilde;o hace que sea uno de esos planes que realmente pueden ocupar una buena parte del d&iacute;a. Si viajamos con ni&ntilde;os, probablemente sea una de las mejores opciones de la ciudad.&nbsp;
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                Museu de les Ciències, en Valencia.                            </span>
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        Podemos aprovechar el desplazamiento para visitar tambi&eacute;n el Museu de les Ci&egrave;ncies, un espacio interactivo dedicado a la ciencia y la tecnolog&iacute;a en el que est&aacute; permitido tocar, experimentar y participar. Y si todav&iacute;a tenemos tiempo, el Hemisf&egrave;ric ofrece otra alternativa bajo techo con sus proyecciones de cine digital y documentales. Para quienes prefieran la Val&egrave;ncia hist&oacute;rica, podemos volver al centro y visitar la Lonja de la Seda, Patrimonio Mundial, o el Palacio del Marqu&eacute;s de Dos Aguas, cuyo interior merece tanto la pena como su conocida fachada. As&iacute;, incluso con lluvia, podemos combinar ciencia, arquitectura e historia en una misma escapada.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;laga</h2><p class="article-text">
        M&aacute;laga tiene fama de ciudad de sol, pero incluso aqu&iacute; puede tocar un d&iacute;a de paraguas. En ese caso, podemos empezar por la Catedral, uno de los grandes monumentos de la ciudad y un buen lugar para descubrir su arquitectura, sus capillas y su patrimonio art&iacute;stico. Despu&eacute;s podemos acercarnos al Museo Picasso M&aacute;laga, una de las visitas culturales m&aacute;s conocidas de la ciudad y una buena oportunidad para conocer la obra del artista malague&ntilde;o. Adem&aacute;s, el museo ocupa el Palacio de Buenavista, un edificio hist&oacute;rico que merece nuestra atenci&oacute;n por s&iacute; solo.&nbsp;
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            <span class="title">
                Museo del Automóvil y la Moda de Málaga.                            </span>
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        Si ya conocemos Picasso o simplemente queremos cambiar de registro, M&aacute;laga ofrece opciones bastante menos previsibles. El Centre Pompidou permite acercarse al arte contempor&aacute;neo en un espacio que se ha convertido en uno de los edificios culturales m&aacute;s reconocibles de su paisaje. Y para una visita completamente distinta podemos ir al Museo del Autom&oacute;vil y la Moda, donde una colecci&oacute;n de veh&iacute;culos hist&oacute;ricos se combina con piezas relacionadas con el mundo de la moda. Si viajamos con ni&ntilde;os, otra posibilidad es el Museo Interactivo de la M&uacute;sica de M&aacute;laga, pensado para descubrir la m&uacute;sica de una manera participativa.
    </p><h2 class="article-text">Donostia</h2><p class="article-text">
        En una ciudad tan ligada al mar como Donostia, un d&iacute;a de lluvia puede parecer especialmente inoportuno. Pero precisamente el mar nos da uno de los mejores planes para estas circunstancias: el Aquarium. No estamos hablando simplemente de un lugar al que entrar para ver peces durante un rato, sino de un espacio dedicado a conocer el medio marino, su fauna, su historia y la relaci&oacute;n que la ciudad ha mantenido con el mar. Su recorrido combina acuarios con contenidos divulgativos y elementos relacionados con la tradici&oacute;n mar&iacute;tima. Adem&aacute;s, es una de las opciones m&aacute;s recomendables si viajamos con ni&ntilde;os.
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            <span class="title">
                En el Museo Eureka! de Donostia.                            </span>
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        Otra posibilidad es el Museo San Telmo, instalado en un antiguo convento y dedicado a la sociedad y la cultura vascas. Y para cambiar completamente de registro tenemos Tabakalera, el antiguo edificio de la f&aacute;brica de tabacos convertido en Centro Internacional de Cultura Contempor&aacute;nea, con exposiciones, cine, actividades y propuestas relacionadas con el arte y la creaci&oacute;n contempor&aacute;nea. Si viajamos en familia, Eureka! Zientzia Museoa a&ntilde;ade otra alternativa especialmente interesante para los m&aacute;s peque&ntilde;os. Y si la lluvia contin&uacute;a hasta la noche, siempre podemos consultar la programaci&oacute;n del Kursaal o del Teatro Victoria Eugenia. As&iacute;, teniendo un plan B, es m&aacute;s f&aacute;cil ponerle buena cara al mal tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/si-llueve-plena-escapada-planes-b-siete-ciudades-espanolas_1_13574127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué hacer si te llueve en plena escapada: planes B para siete ciudades españolas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,lluvia,Escapadas,Sevilla,Málaga,Donostia,Barcelona,Valencia,Madrid,Granada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las murallas romanas al MUSAC: un paseo por las huellas que ha dejado la historia en León]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murallas-romanas-musac-paseo-huellas-dejado-historia-leon_1_13555528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78666e8d-8773-479d-93d0-b5061159e07e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las murallas romanas al MUSAC: un paseo por las huellas que ha dejado la historia en León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elegida por Lonely Planet entre los destinos recomendados para 2027, León ofrece un viaje mucho más allá de sus monumentos conocidos. Sus calles permiten seguir el rastro de las legiones romanas, los reyes medievales, los peregrinos y las generaciones que han construido la ciudad actual
</p><p class="subtitle">Los 50 destinos que no hay que perderse en 2027 y uno es español, según Lonely Planet</p></div><p class="article-text">
        Que Le&oacute;n aparezca entre los destinos elegidos por Lonely Planet para su <a href="https://www.eldiario.es/viajes/50-destinos-no-hay-perderse-2027-espanol-lonely-planet-pm_1_13532003.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Best in Travel 2027</a> es una buena excusa para, si no lo has hecho antes, dedicarle una visita en profundidad. La firma mundialmente conocida por sus gu&iacute;as de viajes destaca su historia, sus monumentos y su relaci&oacute;n con el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-camino-santiago-consejos-ruta-credenciales-mochila_1_11391407.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camino de Santiago</a>, pero hay una forma especialmente interesante de descubrir todo eso sin quedarnos en un simple y llano &ldquo;qu&eacute; ver en Le&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Te proponemos descubrir Le&oacute;n viajando en el tiempo y deteni&eacute;ndonos en cada una de sus &eacute;pocas de esplendor, porque no es una ciudad que se pueda entender de un solo vistazo. Bajo la ciudad que conocemos hoy todav&iacute;a quedan restos de la antigua y romana Legio VII, despu&eacute;s la ciudad medieval fue capital de un reino y escenario de uno de los episodios pol&iacute;ticos m&aacute;s importantes de la Europa medieval, y siglos despu&eacute;s llegaron los palacios renacentistas, la expansi&oacute;n burguesa y los edificios modernistas. Todo ha ido sum&aacute;ndose sobre el mismo espacio, sin que una &eacute;poca terminara de borrar por completo a la anterior.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que este viaje propone recorrer Le&oacute;n siguiendo ese hilo hist&oacute;rico. Empezaremos por el campamento romano, continuaremos por la ciudad que se convirti&oacute; en capital del reino y seguiremos las calles por las que llevan siglos pasando los peregrinos. Despu&eacute;s llegar&aacute;n los palacios, los mercados y la ciudad burguesa, hasta terminar en el Le&oacute;n contempor&aacute;neo, con el MUSAC como uno de los ejemplos de c&oacute;mo la ciudad sigue construy&eacute;ndose a d&iacute;a de hoy.
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                Las murallas de León.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ciudad que fundaron los romanos</h2><p class="article-text">
        Fundada en el &uacute;ltimo tercio del siglo I d. C., la Legio VII Gemina estableci&oacute; en este punto su campamento permanente. Aquella instalaci&oacute;n militar es el origen de Le&oacute;n y todav&iacute;a hoy permite entender buena parte de su trazado. El recinto ten&iacute;a una organizaci&oacute;n muy definida y estaba protegido por una primera muralla de piedra, a la que se sum&oacute; otra fortificaci&oacute;n m&aacute;s potente a finales del siglo III. La que vemos hoy es el resultado de esa evoluci&oacute;n y de numerosas reformas posteriores.
    </p><p class="article-text">
        Para acercarnos a aquel primer Le&oacute;n podemos buscar los restos de la Cripta de Puerta Obispo, donde se conservan vestigios de la antigua puerta romana, o acercarnos a la Casona de Puerta Castillo, que funciona como Centro de Interpretaci&oacute;n del Le&oacute;n Romano. Tambi&eacute;n hay restos arqueol&oacute;gicos en la Cripta de Cascaler&iacute;a y en el entorno de la Catedral, mientras que el Jard&iacute;n del Cid permite reconocer algunos vestigios vinculados a las infraestructuras del campamento. La ciudad actual empieza a explicarse aqu&iacute;, en un recinto militar que acabar&iacute;a marcando su desarrollo durante siglos.
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                San Isidoro, la “Capilla Sixtina del románico”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La capital de un reino</h2><p class="article-text">
        Con el final del mundo romano cambi&oacute; la funci&oacute;n de la ciudad. Le&oacute;n pas&oacute; por distintas etapas hasta convertirse en sede regia y capital del Reino de Le&oacute;n, y fue durante la Edad Media cuando alcanz&oacute; buena parte de la importancia pol&iacute;tica y religiosa que todav&iacute;a podemos reconocer en sus monumentos. El mejor lugar para entender ese periodo es San Isidoro, donde el Pante&oacute;n Real re&uacute;ne las sepulturas de numerosos miembros de la monarqu&iacute;a leonesa y conserva uno de los grandes conjuntos de pintura rom&aacute;nica, conocido popularmente como &ldquo;la Capilla Sixtina del rom&aacute;nico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca est&aacute; la Catedral, aunque aqu&iacute; la historia vuelve a llevarnos m&aacute;s atr&aacute;s. El templo g&oacute;tico comenz&oacute; a construirse hacia 1205 sobre el solar ocupado anteriormente por la catedral rom&aacute;nica, el palacio de Ordo&ntilde;o II y las termas romanas. Es otro buen ejemplo de c&oacute;mo Le&oacute;n ha ido creciendo sobre lo que ya exist&iacute;a. Y entre San Isidoro y la Catedral aparece tambi&eacute;n uno de los episodios que explican la relevancia pol&iacute;tica de la ciudad: en 1188 el rey Alfonso IX convoc&oacute; en Le&oacute;n unas Cortes cuyo testimonio documental est&aacute; reconocido por la UNESCO como la referencia documental m&aacute;s antigua conocida del sistema parlamentario europeo.
    </p><p class="article-text">
        Y vamos un poco m&aacute;s all&aacute;. Seguro que de Le&oacute;n te suena su Barrio H&uacute;medo, sobre todo como referencia gastron&oacute;mica para salir de tapeo. Pues bien, en parte corresponde a la antigua juder&iacute;a, instalada en este entorno desde el siglo XIII hasta el XV.
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                El Convento San Marcos, en León.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ciudad de los peregrinos</h2><p class="article-text">
        Hay una &eacute;poca de Le&oacute;n que no se puede acotar en una fecha concreta. El Camino de Santiago atraviesa la ciudad desde la Edad Media y ha influido durante siglos en sus calles, su actividad comercial y su relaci&oacute;n con quienes llegaban de otros lugares. Por eso merece la pena recorrerlo como un cap&iacute;tulo propio, aunque cronol&oacute;gicamente se dilate en el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El itinerario permite seguir ese Le&oacute;n de los peregrinos desde Santa Ana, uno de los primeros templos de la ciudad en recibirlos, hasta Puerta Moneda, vinculada hist&oacute;ricamente a los cambistas y al movimiento comercial asociado al Camino. Despu&eacute;s aparecen Santa Mar&iacute;a del Camino, la plaza del Grano, la R&uacute;a y la calle Ancha, antes de llegar a algunos de los grandes monumentos de la ciudad. La Catedral y San Isidoro forman parte de este recorrido, igual que San Marcos, que naci&oacute; como hospeder&iacute;a para peregrinos en el siglo XII y que siglos despu&eacute;s adquirir&iacute;a su actual imagen plateresca.
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                La Plaza Mayor de León.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El Le&oacute;n del Renacimiento</h2><p class="article-text">
        A partir del siglo XVI, la ciudad fue incorporando nuevos edificios que hablan de una sociedad m&aacute;s compleja, con mayor presencia de las familias nobles, instituciones y actividades comerciales. El Palacio de los Guzmanes es uno de los mejores ejemplos. Las obras comenzaron en 1577 y se prolongaron hasta el siglo XVII, dando forma a un gran palacio renacentista que hoy ocupa uno de los puntos m&aacute;s reconocibles del centro.
    </p><p class="article-text">
        En esta misma zona se puede seguir la transformaci&oacute;n de la ciudad a trav&eacute;s de espacios mucho m&aacute;s vinculados a la vida cotidiana. La Plaza Mayor se levant&oacute; sobre un antiguo mercado medieval despu&eacute;s de un incendio ocurrido a mediados del siglo XVII y mantuvo su funci&oacute;n comercial y p&uacute;blica. Cerca est&aacute; la plaza de San Mart&iacute;n, vinculada durante siglos a los gremios y a la actividad de la ciudad, con la Casa de las Carnicer&iacute;as como ejemplo de ese pasado comercial. Y el Palacio de los Condes de Luna resume bien la superposici&oacute;n de &eacute;pocas: conserva un cuerpo g&oacute;tico, una torre renacentista y elementos modificados posteriormente.
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            <span class="title">
                La fachada principal de la Casa Botines, en León.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La ciudad que se hizo moderna</h2><p class="article-text">
        El siguiente cambio lleg&oacute; con la expansi&oacute;n urbana y el crecimiento de una nueva sociedad burguesa entre el siglo XIX y comienzos del XX. El ferrocarril tuvo un papel importante en esa transformaci&oacute;n al conectar Le&oacute;n con nuevos flujos de personas y mercanc&iacute;as, mientras la ciudad crec&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Casa Botines es probablemente el edificio que mejor permite reconocer ese cambio. Antonio Gaud&iacute; inici&oacute; su proyecto en 1891 por encargo de comerciantes de tejidos de Le&oacute;n vinculados al sector textil catal&aacute;n. El edificio combinaba actividad empresarial en las plantas inferiores y viviendas en las superiores, y su aspecto modernista incorporaba referencias que recuerdan a la arquitectura medieval de la ciudad. El proceso de modernizaci&oacute;n tambi&eacute;n dej&oacute; otros ejemplos de esta corriente art&iacute;stica en Santo Domingo y en distintas zonas del centro.
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                El MUSAC, en León.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El Le&oacute;n de hoy</h2><p class="article-text">
        El recorrido termina en una ciudad que ya no necesita mirar &uacute;nicamente a su pasado para construir su identidad. El MUSAC, dedicado al arte de los siglos XX y XXI, representa bien ese Le&oacute;n contempor&aacute;neo. Su colecci&oacute;n re&uacute;ne m&aacute;s de 1.650 obras de casi 400 artistas y su programaci&oacute;n relaciona la creaci&oacute;n actual con los contextos hist&oacute;ricos, pol&iacute;ticos y sociales que la rodean.
    </p><p class="article-text">
        El edificio, dise&ntilde;ado por Emilio Tu&ntilde;&oacute;n y Luis Moreno Mansilla, ocupa m&aacute;s de 21.000 metros cuadrados y recibi&oacute; en 2007 el Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Contempor&aacute;nea de la Uni&oacute;n Europea. Su fachada multicolor toma como referencia las vidrieras de la Catedral, algo que resume bastante bien el recorrido en el tiempo que acabamos de hacer. En Le&oacute;n, lo contempor&aacute;neo no aparece separado de la historia, sino que sigue construy&eacute;ndose sobre ella. Y basta caminar por el casco hist&oacute;rico, las murallas, el Barrio H&uacute;medo o los nuevos espacios culturales para comprobar que la ciudad todav&iacute;a est&aacute; escribiendo su siguiente cap&iacute;tulo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/murallas-romanas-musac-paseo-huellas-dejado-historia-leon_1_13555528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2026 20:47:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las murallas romanas al MUSAC: un paseo por las huellas que ha dejado la historia en León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,León,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La España que imaginó y encontró Hans Christian Andersen en 1862: un viaje tras las huellas del escritor de ‘La Sirenita’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/espana-imagino-encontro-hans-christian-andersen-1862-viaje-huellas-escritor-sirenita_1_13537809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a767ec21-006b-4f92-8ef3-b056de74844f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La España que imaginó y encontró Hans Christian Andersen en 1862: un viaje tras las huellas del escritor de ‘La Sirenita’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mucho antes de conocer España, Andersen ya había escrito sobre sus paisajes, sus personajes y sus historias. Cuando finalmente llegó en 1862, descubrió una realidad que en ocasiones coincidía con sus expectativas y, en otras, las desmontaba por completo
</p><p class="subtitle">Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)</p></div><p class="article-text">
        A principios de septiembre de 1862, Hans Christian Andersen cruz&oacute; la frontera entre Francia y Espa&ntilde;a por La Junquera. Ten&iacute;a 58 a&ntilde;os, era ya uno de los escritores m&aacute;s famosos de Europa y llevaba d&eacute;cadas so&ntilde;ando con conocer el pa&iacute;s. &ldquo;Tambi&eacute;n yo so&ntilde;aba con Espa&ntilde;a&rdquo;, escribir&iacute;a despu&eacute;s al recordar el comienzo de aquel viaje. Y no era algo nuevo, Espa&ntilde;a llevaba mucho tiempo rond&aacute;ndole por la cabeza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n hab&iacute;a comenzado cuando era apenas un ni&ntilde;o. En 1808, durante la llegada de las tropas espa&ntilde;olas a Dinamarca, un soldado tom&oacute; en brazos al peque&ntilde;o Andersen, le acerc&oacute; una medalla a los labios y bail&oacute; con &eacute;l mientras lloraba, quiz&aacute; recordando los hijos que hab&iacute;a dejado en Espa&ntilde;a. Aquel momento qued&oacute; grabado en su memoria y aliment&oacute; durante a&ntilde;os su fascinaci&oacute;n por Espa&ntilde;a. Escribi&oacute; sobre sus gentes, sus paisajes y sus historias sin haberlos visto todav&iacute;a y lleg&oacute; a reconocer que llevaba demasiado tiempo imaginando un pa&iacute;s que a&uacute;n no conoc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando finalmente emprendi&oacute; el viaje, Andersen no se encontr&oacute; ante una Espa&ntilde;a completamente desconocida, sino ante la realidad de un pa&iacute;s que ya hab&iacute;a construido en su cabeza. Barcelona, Val&egrave;ncia, M&aacute;laga, Granada, Sevilla, C&oacute;rdoba o Madrid fueron poniendo a prueba aquella imagen. Algunas ciudades se acercaron a lo que esperaba, otras le sorprendieron y algunas quedaron muy lejos de sus expectativas. El resultado fue <em>Viaje por Espa&ntilde;a</em>, el relato de aquel recorrido de 1862. Seguir sus pasos nos lleva a los lugares que conoci&oacute;, pero tambi&eacute;n a esa distancia entre la Espa&ntilde;a que hab&iacute;a so&ntilde;ado durante d&eacute;cadas y la que finalmente encontr&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">El sue&ntilde;o de Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a estuvo en la cabeza y en los escritos de Andersen durante d&eacute;cadas. Hablaba de ella sin haberla visto y alimentaba una imagen hecha de historias, personajes y paisajes que llegaban desde el sur. Su amiga Henriette Wulff lleg&oacute; a advertirle que aquello que escrib&iacute;a &ldquo;no es en absoluto Espa&ntilde;a&rdquo; y le anim&oacute; a conocerla de una vez. En 1846 lleg&oacute; hasta Perpi&ntilde;&aacute;n, pero todav&iacute;a tuvo que esperar diecis&eacute;is a&ntilde;os. Finalmente, en 1862, una nueva edici&oacute;n de sus cuentos le proporcion&oacute; los ingresos necesarios para emprender el viaje. Desde Granada escribir&iacute;a que hab&iacute;a sido como si el cielo le hubiera enviado el dinero para Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que Andersen no cruz&oacute; la frontera para descubrir un pa&iacute;s completamente desconocido. Ven&iacute;a a comprobar cu&aacute;nto se parec&iacute;a la realidad a la imagen que llevaba tanto tiempo construyendo en su imaginaci&oacute;n.
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                    alt="Murcia: &#039;Spanish pictures drawn with pen and pencil&#039;, de Samuel Manning (1870)."
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                Murcia: &#039;Spanish pictures drawn with pen and pencil&#039;, de Samuel Manning (1870).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De Barcelona a M&aacute;laga: la Espa&ntilde;a real</h2><p class="article-text">
        La primera parada fue Barcelona, y la impresi&oacute;n tuvo poco que ver con aquella Espa&ntilde;a ex&oacute;tica que probablemente esperaba encontrar. Le sorprendieron la comida, los caf&eacute;s y el ambiente de la Rambla, pero tambi&eacute;n el aire franc&eacute;s de la ciudad. Lleg&oacute; a decir que se sent&iacute;a en &ldquo;el Par&iacute;s de Espa&ntilde;a&rdquo;. Era una primera pista de que el pa&iacute;s que ten&iacute;a delante pod&iacute;a ser bastante m&aacute;s moderno y cosmopolita de lo que hab&iacute;a imaginado.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n asisti&oacute; a una corrida de toros. El espect&aacute;culo no termin&oacute; de convencerle, aunque s&iacute; le impresionaron el ruido, los colores y la pasi&oacute;n del p&uacute;blico. M&aacute;s adelante, en M&aacute;laga, su opini&oacute;n al respecto ser&iacute;a mucho m&aacute;s dura y calificar&iacute;a las corridas como una diversi&oacute;n sangrienta y cruel.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s llegaron Val&egrave;ncia, Sagunto, Alicante y Elche. Andersen atraves&oacute; la huerta valenciana, con sus cultivos, naranjos, palmeras y casas blancas, y se detuvo especialmente ante el palmeral de Elche. Aquel paisaje s&iacute; parec&iacute;a acercarse a la Espa&ntilde;a que hab&iacute;a venido buscando. En sus notas dej&oacute; una frase rotunda: &ldquo;No hay m&aacute;s que un Elche en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Murcia volvi&oacute; a aparecer la influencia de las expectativas previas. Antes de llegar, Andersen esperaba encontrar vestigios &aacute;rabes, gitanos y trajes coloridos porque esa era la imagen que le hab&iacute;an transmitido. El viaje tambi&eacute;n le mostr&oacute; algo menos pintoresco y mucho m&aacute;s real: carreteras dif&iacute;ciles, trayectos largos y una red de transportes todav&iacute;a en desarrollo, con trenes, barcos y diligencias combin&aacute;ndose para cubrir las distancias.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces lleg&oacute; M&aacute;laga. Donde el tono cambi&oacute; por completo.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;laga y Granada: la Espa&ntilde;a so&ntilde;ada</h2><p class="article-text">
        &ldquo;En ninguna otra ciudad espa&ntilde;ola he llegado a sentirme tan dichoso y tan a gusto como en M&aacute;laga&rdquo;. Andersen no dej&oacute; muchas dudas sobre lo que signific&oacute; aquella parada. Le gustaron el mar, el clima, la naturaleza y la forma de vida, pero sobre todo las personas. Despu&eacute;s de varias semanas acumulando impresiones contradictorias, M&aacute;laga consigui&oacute; que se sintiera c&oacute;modo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Recorri&oacute; la ciudad, contempl&oacute; el paisaje desde sus distintos puntos y visit&oacute; tambi&eacute;n el Cementerio Ingl&eacute;s. Incluso ante una nueva corrida de toros volvi&oacute; a enfrentarse a una de las costumbres espa&ntilde;olas que m&aacute;s le desconcertaban. Pero la impresi&oacute;n general era ya muy diferente. En su diario lleg&oacute; a escribir: &ldquo;&iexcl;Aqu&iacute; quiero que me entierren en caso de que muera en Espa&ntilde;a!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Granada ser&iacute;a otra historia. Andersen pas&oacute; all&iacute; tres semanas, m&aacute;s que en ninguna otra ciudad del viaje, y encontr&oacute; por fin buena parte de esa Espa&ntilde;a que llevaba tantos a&ntilde;os imaginando. La llegada entre monta&ntilde;as, las calles, las escenas populares y, sobre todo, la Alhambra encajaban con el pa&iacute;s de leyenda que hab&iacute;a construido desde la distancia.
    </p><p class="article-text">
        Ante la Alhambra, su mirada vuelve a ser la de un escritor. No se limita a describir edificios y jardines, sino que la compara con un antiguo libro de leyendas. El Generalife y el conjunto monumental le ofrecieron un escenario que parec&iacute;a salido directamente de sus lecturas. Un entorno id&iacute;lico para un escritor como &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Pero Granada no fue una experiencia completamente feliz. El viajero hab&iacute;a llegado con unas expectativas enormes y la realidad tambi&eacute;n pod&iacute;a decepcionarle. Sus recuerdos de aquellas semanas, reconocer&iacute;a despu&eacute;s, conten&iacute;an &ldquo;m&aacute;s amargura que dulzor&rdquo;. Incluso all&iacute;, donde m&aacute;s cerca estuvo de encontrar la Espa&ntilde;a que esperaba, la experiencia result&oacute; mucho m&aacute;s compleja.
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                &#039;Las Torres Bermejas y el Generalife&#039;, por Gustave Doré.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&aacute;diz, Sevilla y C&oacute;rdoba: tres maneras de mirar Andaluc&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Desde Granada el viaje continu&oacute; hacia el sur. Despu&eacute;s de pasar por Gibraltar y T&aacute;nger, Andersen lleg&oacute; a C&aacute;diz y encontr&oacute; una ciudad limpia y blanca, aunque relativamente poco destacable despu&eacute;s de todo lo que hab&iacute;a visto. La comparaci&oacute;n volvi&oacute; a ser inevitable, y la realidad y la imaginaci&oacute;n volvieron a chocar.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla, en cambio, parec&iacute;a hecha para &eacute;l. Era la ciudad de Murillo, de Don Juan, de la Giralda y de las historias sobre el pasado musulm&aacute;n que hab&iacute;an alimentado durante a&ntilde;os su mente. Andersen la contempla a trav&eacute;s de todas esas referencias y llega a escribir que, si tuviera mar, ser&iacute;a perfecta. Para &eacute;l era &ldquo;la reina de las ciudades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Sevilla aparecen adem&aacute;s la m&uacute;sica, la danza y las escenas de la vida cotidiana que tanto buscaba en Espa&ntilde;a. La Sevilla real y la Sevilla que ya conoc&iacute;a de los libros ten&iacute;an mucho que ver.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba provoca una reacci&oacute;n completamente distinta. La ciudad le parece triste y apagada, pero la Mezquita-Catedral s&iacute; consigue despertar su inter&eacute;s. Lo de combinar s&iacute;mbolos cristianos y musulmanes dentro de un mismo espacio era algo sin duda singular. De manera que, en su viaje, cada ciudad obligaba a Andersen a reajustar la idea de Espa&ntilde;a con la que hab&iacute;a llegado.
    </p><h2 class="article-text">Madrid: la Espa&ntilde;a que no esperaba encontrar</h2><p class="article-text">
        El contraste m&aacute;s fuerte lleg&oacute; en Madrid. Despu&eacute;s del paisaje y el clima de Andaluc&iacute;a, Andersen se encontr&oacute; con fr&iacute;o, nieve y barro. La ciudad tampoco encaj&oacute; con la imagen espa&ntilde;ola que llevaba en la cabeza. En una de sus frases m&aacute;s conocidas la compar&oacute; con &ldquo;un camello derrumbado en el desierto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Madrid le ofreci&oacute; otra sorpresa, esta vez relacionada con su propia fama. Andersen era ya un escritor conocido en buena parte de Europa, pero sus obras todav&iacute;a no hab&iacute;an sido traducidas al espa&ntilde;ol. En Espa&ntilde;a, por tanto, pr&aacute;cticamente nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era. Intent&oacute; relacionarse con escritores y personalidades culturales y lleg&oacute; a celebrarse una cena en su honor, pero la recepci&oacute;n estuvo muy lejos de lo que esperaba. En su diario resumi&oacute; aquella situaci&oacute;n con una frase bastante amarga: &ldquo;Nadie me conoce ni desea hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo, eso s&iacute;, algo capaz de reconciliarle con la ciudad: el Museo del Prado. All&iacute; encontr&oacute; a Vel&aacute;zquez y Murillo y lleg&oacute; a considerar que solo por el museo ya merec&iacute;a la pena viajar hasta Madrid. No hab&iacute;a encontrado la Espa&ntilde;a que esperaba, pero s&iacute; algo que tampoco hab&iacute;a venido buscando.
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            <span class="title">
                Toledo en 1853. Recuerdos y bellezas de España, Castilla la Nueva.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Toledo, Burgos y el regreso</h2><p class="article-text">
        Antes de emprender el regreso, Andersen visit&oacute; Toledo. Fue una parada breve, pero la ciudad despert&oacute; en &eacute;l una simpat&iacute;a inesperada. Despu&eacute;s llegaron Burgos y el fr&iacute;o del invierno. La nieve cubr&iacute;a el paisaje y el escritor, que hab&iacute;a llegado a Espa&ntilde;a buscando en buena medida un pa&iacute;s c&aacute;lido, volvi&oacute; a preguntarse si aquello pod&iacute;a ser realmente Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El viaje continu&oacute; hacia el norte, hasta San Sebasti&aacute;n, donde encontr&oacute; una &uacute;ltima sorpresa: qued&oacute; impresionado por el paisaje. El 23 de diciembre cruz&oacute; de nuevo la frontera por Behobia. Hab&iacute;an pasado casi cuatro meses desde su llegada y el escritor regresaba satisfecho, despu&eacute;s de haber cumplido por fin aquel deseo que llevaba m&aacute;s de medio siglo persiguiendo.
    </p><p class="article-text">
        Su despedida resume bien todo el viaje: &ldquo;El mapa nos muestra a Espa&ntilde;a como la cabeza de do&ntilde;a Europa; yo vi su preciosa cara y no la olvidar&eacute; nunca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, despu&eacute;s de publicar <em>Viaje por Espa&ntilde;a</em>, aquel pa&iacute;s que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a ocupado un lugar tan importante en la imaginaci&oacute;n de Andersen pr&aacute;cticamente desapareci&oacute; de su obra. Hab&iacute;a pasado buena parte de su vida so&ntilde;ando con Espa&ntilde;a y, cuando por fin la conoci&oacute;, la convirti&oacute; en un libro y sigui&oacute; adelante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/espana-imagino-encontro-hans-christian-andersen-1862-viaje-huellas-escritor-sirenita_1_13537809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Oct 2026 20:38:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La España que imaginó y encontró Hans Christian Andersen en 1862: un viaje tras las huellas del escritor de ‘La Sirenita’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Historia de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/seis-buenas-razones-viajar-otono-seis-destinos-demuestran_1_13540927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d68a79d-afb1-4d2e-a616-4bc1eb18b2c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El otoño tiene unos atractivos muy concretos a la hora de viajar: menos turistas, temperaturas más suaves, precios más ajustados y experiencias que solo tienen sentido en esta época del año. Y si además sabes dónde viajar para sacarles partido, mucho mejor
</p><p class="subtitle">Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua</p></div><p class="article-text">
        Olvid&eacute;monos del verano, que el oto&ntilde;o ya est&aacute; aqu&iacute;. Y aunque la &eacute;poca estival suele concentrar la mayor&iacute;a de los viajes, entramos en una de las mejores estaciones del a&ntilde;o para viajar. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque cambian muchas de las condiciones que entran en juego cuando organizamos una escapada.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, bajan las temperaturas y, en muchos destinos, tambi&eacute;n lo hace la presi&oacute;n tur&iacute;stica. Eso puede traducirse en menos gente, m&aacute;s disponibilidad y, en determinados casos, precios m&aacute;s ajustados. Adem&aacute;s, el oto&ntilde;o trae consigo sus propias experiencias, desde la vendimia y los productos de temporada hasta paisajes que alcanzan ahora un momento especialmente bonito. Y todo ello sin tener que renunciar necesariamente a planes que asociamos con el verano.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que vamos a buscarle al oto&ntilde;o su lado m&aacute;s ventajoso: &iquest;Cu&aacute;ndo podemos ahorrar, d&oacute;nde vamos a encontrar menos gente, qu&eacute; actividades podemos hacer con temperaturas m&aacute;s agradables y qu&eacute; lugares merece especialmente la pena visitar en esta &eacute;poca? Te damos seis razones para sacar partido a estos meses y algunos destinos donde disfrutarlos.
    </p><h2 class="article-text">Viajar puede salir m&aacute;s barato&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Una de las primeras ventajas del oto&ntilde;o tiene que ver con algo tan poco rom&aacute;ntico, pero tan importante, como el presupuesto. Cuando termina la temporada alta, baja la demanda tur&iacute;stica en muchos destinos y eso puede repercutir en el precio del alojamiento y de algunas actividades. No significa que todo sea autom&aacute;ticamente m&aacute;s barato, pero s&iacute; que tenemos m&aacute;s posibilidades de encontrar opciones m&aacute;s econ&oacute;micas que durante los meses de mayor demanda.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, viajar fuera de temporada permite organizar la escapada con algo m&aacute;s de margen. Hay m&aacute;s disponibilidad y podemos comparar diferentes opciones antes de decidir. Para una escapada de pocos d&iacute;as esto puede marcar bastante la diferencia, especialmente si elegimos destinos rurales o lugares que concentran buena parte de sus visitantes durante el verano.
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            <span class="title">
                Patones, en la Sierra Norte de Madrid.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Sierra Norte de Madrid</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Sierra Norte de Madrid encaja muy bien en esta idea. Es un destino cercano para una escapada de naturaleza, con pueblos, monta&ntilde;as, bosques y rutas para hacer a pie. Al pasar la temporada de verano, las zonas rurales suelen tener menos demanda y es m&aacute;s f&aacute;cil encontrar alojamiento y actividades a precios m&aacute;s ajustados.
    </p><h2 class="article-text">Destinos con menos aglomeraciones</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; el oto&ntilde;o tiene una ventaja, y es que hay lugares que reciben tantos visitantes en verano que parte del viaje consiste en hacer cola, buscar aparcamiento, esperar para comer o compartir cada rinc&oacute;n con much&iacute;sima gente. Cuando llega el oto&ntilde;o, esa presi&oacute;n disminuye y el mismo destino puede disfrutarse de una manera m&aacute;s agradable y relajada.
    </p><p class="article-text">
        No es que un lugar sea mejor o peor seg&uacute;n la cantidad de turistas. Es simplemente una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica. Menos visitantes significa m&aacute;s facilidad para moverse, visitar monumentos, recorrer pueblos, entrar en espacios naturales o improvisar un poco los planes. Tambi&eacute;n suele ser m&aacute;s sencillo encontrar alojamiento y organizar determinadas actividades sin tener que llevar cada minuto del viaje reservado desde casa.
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                Costa Brava, mejor en temporada baja.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Costa Brava</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Costa Brava es un buen ejemplo de un destino muy marcado por la temporada alta. Sus calas, pueblos y caminos siguen ah&iacute; cuando termina el verano, pero cambia la experiencia. En oto&ntilde;o podemos recorrer su litoral y combinar paseos por la costa con visitas a pueblos y espacios naturales sin encontrar la alt&iacute;sima concentraci&oacute;n de visitantes de julio y agosto. Y s&iacute;, las calas siguen siendo igual de bonitas.
    </p><h2 class="article-text">Las temperaturas son m&aacute;s agradables</h2><p class="article-text">
        El calor puede ser estupendo si lo que queremos es pasar el d&iacute;a en la playa, pero no tanto cuando tenemos pensado caminar por una ciudad, hacer una ruta de monta&ntilde;a o pasar buena parte del d&iacute;a visitando lugares al aire libre. En verano, las altas temperaturas pueden obligarnos a cambiar horarios, buscar sombra constantemente o renunciar a determinados planes durante las horas centrales del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o cambia las reglas. Las temperaturas son m&aacute;s suaves y eso hace que muchas actividades resulten m&aacute;s c&oacute;modas. Podemos caminar m&aacute;s tiempo, recorrer un sendero, visitar pueblos o pasar varias horas descubriendo un espacio natural sin tener que estar pendientes todo el rato de cu&aacute;nto calor hace. Es una de las razones por las que esta estaci&oacute;n resulta especialmente interesante para el turismo activo y las escapadas de naturaleza.
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                Cerrada de Elías, Río Borosa, Sierra de Cazorla                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Sierra de Cazorla</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Sierra de Cazorla permite entenderlo perfectamente. Aqu&iacute; el paisaje y las actividades al aire libre son parte fundamental del viaje, as&iacute; que contar con temperaturas m&aacute;s llevaderas facilita disfrutar de rutas y excursiones. Los d&iacute;as son m&aacute;s aprovechables porque el calor ya no es un limitante. Adem&aacute;s, el oto&ntilde;o suma el atractivo propio de un entorno natural que empieza a cambiar con la llegada de la nueva estaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Experiencias que cobran sentido en oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Esta es otra diferencia importante. No todo consiste en aprovechar las ventajas que ofrece el oto&ntilde;o frente al verano. Tambi&eacute;n hay viajes que tienen sentido porque ocurren ahora. El calendario cambia y con &eacute;l aparecen actividades, productos y tradiciones que forman parte de esta &eacute;poca concreta del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La vendimia es uno de los mejores ejemplos. Durante estas semanas los vi&ntilde;edos est&aacute;n en plena actividad y el paisaje tambi&eacute;n empieza a transformarse. A esto se suma la gastronom&iacute;a de temporada, con productos como las setas, las casta&ntilde;as o la calabaza, y diferentes celebraciones relacionadas con las cosechas y las tradiciones locales, como el magosto.
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            <span class="title">
                Los colores de los viñedos en otoño.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: La Rioja</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Rioja es uno de esos lugares donde el oto&ntilde;o forma parte del propio viaje. La vendimia permite acercarse al mundo del vino en un momento especialmente interesante, conocer el paisaje de los vi&ntilde;edos mientras se recoge la uva y descubrir una regi&oacute;n que cambia de aspecto con el avance de la estaci&oacute;n. Aqu&iacute; no viajamos simplemente porque hace menos calor o hay menos gente. Viajamos porque est&aacute; pasando algo.
    </p><h2 class="article-text">El verano no termina cuando llega el oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Si todav&iacute;a quieres playa, tampoco tienes por qu&eacute; guardar el ba&ntilde;ador. El oto&ntilde;o no llega de golpe y hay zonas de Espa&ntilde;a donde las temperaturas pueden seguir siendo agradables incluso bien entrado octubre. Por eso, una escapada oto&ntilde;al no tiene por qu&eacute; significar necesariamente monta&ntilde;a, bosque y chaqueta.
    </p><p class="article-text">
        La costa puede ser incluso una opci&oacute;n especialmente interesante cuando termina el verano. Podemos seguir disfrutando del mar y de los paseos junto a la playa, pero con temperaturas m&aacute;s moderadas y bastante menos presi&oacute;n tur&iacute;stica. Es una forma de alargar el verano, incluso con alg&uacute;n ba&ntilde;o que otro si te animas, sin tener que enfrentarnos a las condiciones de plena temporada alta.
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                El faro de Cabo de Gata, en Almería.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la costa de Andaluc&iacute;a</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Desde Huelva hasta Almer&iacute;a, la costa andaluza ofrece muchas posibilidades para una escapada cuando el verano ya ha quedado atr&aacute;s. El inter&eacute;s est&aacute; precisamente en esa combinaci&oacute;n de playa y temperaturas m&aacute;s suaves, pero tambi&eacute;n en poder disfrutar del litoral con menos visitantes que durante los meses centrales del verano. Si eres de los que todav&iacute;a no est&aacute;n preparados para despedirse del mar, el oto&ntilde;o te da una pr&oacute;rroga antes de que llegue el invierno.
    </p><h2 class="article-text">Paisajes &uacute;nicos del oto&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Hay paisajes que cambian de manera evidente cuando llega esta estaci&oacute;n y que merece la pena conocer precisamente durante esas semanas. Los bosques de hoja caduca se transforman, aparecen tonos amarillos, rojizos y ocres, y una ruta que conocemos de otra &eacute;poca puede parecer completamente distinta.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que cada estaci&oacute;n tiene sus propios atractivos, pero es cierto que hay lugares donde el oto&ntilde;o sienta especialmente bien. Lo interesante es que la transformaci&oacute;n del entorno se convierte en parte de la experiencia y nos da una raz&oacute;n concreta para viajar ahora y no dentro de unos meses.
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            <span class="title">
                La Selva de Irati en otoño, en Navarra.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Ejemplo: la Selva de Irati</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Selva de Irati, en Navarra, es uno de los grandes ejemplos espa&ntilde;oles. Sus bosques adquieren en oto&ntilde;o diferentes tonalidades y las rutas permiten recorrerlos mientras se produce ese cambio. Adem&aacute;s, las temperaturas m&aacute;s suaves hacen que caminar por la zona resulte mucho m&aacute;s c&oacute;modo que en pleno verano. Si buscas un viaje en el que el propio paisaje sea el motivo principal, aqu&iacute; el oto&ntilde;o hace que la visita merezca mucho m&aacute;s la pena que en otros momentos del a&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/seis-buenas-razones-viajar-otono-seis-destinos-demuestran_1_13540927.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2026 20:05:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis buenas razones para viajar en otoño (y seis destinos que lo demuestran)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Otoño,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ruta de los Castillos del Vinalopó: de Elche a Castalla de fortaleza en fortaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-castillos-vinalopo-elche-castalla-fortaleza-fortaleza_1_13524482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f98179d-528e-4dbf-b899-5010c30fb107_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ruta de los Castillos del Vinalopó: de Elche a Castalla de fortaleza en fortaleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marcado por aquella frontera fijada en 1244 por el Tratado de Almizra, el valle del Vinalopó propone un viaje por el interior de Alicante entre torres almohades, sierras, construcciones defensivas, viñedos y pueblos cargados de historia
</p><p class="subtitle">Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua</p></div><p class="article-text">
        El interior de Alicante guarda una de esas sorpresas que muchas veces quedan fuera de los grandes itinerarios por la provincia. Mientras la costa concentra buena parte de los viajes y el turismo, hacia el interior el paisaje cambia y el valle del Vinalop&oacute; se convierte en un territorio de sierras, vi&ntilde;edos y pueblos con siglos de historia. Pero no solo eso. Aqu&iacute;, siguiendo el curso del r&iacute;o, se conserva adem&aacute;s una importante colecci&oacute;n de castillos, torres y antiguas fortificaciones que permiten recorrer buena parte de la historia medieval de la zona.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n est&aacute; en la propia posici&oacute;n del valle. Durante la Edad Media fue un territorio fronterizo y estrat&eacute;gico, primero bajo dominio musulm&aacute;n y despu&eacute;s entre los reinos cristianos de Castilla y Arag&oacute;n. Las fortalezas se levantaron precisamente para controlar caminos, poblaciones y pasos entre unos territorios y otros. En 1244, el Tratado de Almizra fij&oacute; parte de esa frontera y dej&oacute; a Villena en manos castellanas y a Biar dentro de la Corona de Arag&oacute;n, una divisi&oacute;n que ayuda a entender la concentraci&oacute;n de fortificaciones que encontramos a lo largo de esta ruta.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, seguir la Ruta de los Castillos del Vinalop&oacute; permite convertir todo ese patrimonio en un viaje por el interior de Alicante que se puede hacer en varios d&iacute;as. El recorrido pasa por localidades como Elche, Novelda, Petrer, Sax, Villena y Biar, y contin&uacute;a hacia el interior hasta Banyeres de Mariola y Castalla. Por medio aparecen grandes fortalezas, torres de vigilancia y algunos restos m&aacute;s modestos, pero tambi&eacute;n cascos hist&oacute;ricos, paisajes de monta&ntilde;a y otros lugares que hacen que el viaje vaya mucho m&aacute;s all&aacute; de visitar un castillo detr&aacute;s de otro.
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                El castillo de Petrer, en Alicante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una ruta para recorrer el Vinalop&oacute; en varios d&iacute;as</h2><p class="article-text">
        La ruta suma algo m&aacute;s de 100 kil&oacute;metros y atraviesa distintos municipios siguiendo el eje del valle. Aunque algunos de sus principales castillos est&aacute;n muy cerca entre s&iacute;, lo m&aacute;s interesante es plantearla como una escapada de varios d&iacute;as, combinando las fortalezas con las visitas a cada localidad. B&aacute;sicamente, porque s&iacute;, podr&iacute;as recorrer ese centenar de kil&oacute;metros en un solo d&iacute;a, pero la idea es que vayas parando, descubriendo y visitando todo lo que te vas a encontrar por el camino.
    </p><p class="article-text">
        Como es l&oacute;gico, no todos los conjuntos se encuentran en el mismo estado. Algunos conservan buena parte de sus estructuras y han sido restaurados, mientras que en otros apenas quedan torres, murallas o restos arqueol&oacute;gicos. Esa variedad tambi&eacute;n forma parte del recorrido y permite entender c&oacute;mo fueron cambiando estas construcciones con el paso de los siglos.
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                El castillo de Novelda, en Alicante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De Elche a Novelda, las primeras fortalezas</h2><p class="article-text">
        La ruta puede comenzar en Elche. Aqu&iacute; el protagonista es el Palacio de Altamira, junto al Vinalop&oacute; y en el entorno del antiguo recinto amurallado. La fortaleza conserva elementos de distintas etapas y su Torre del Homenaje es uno de los elementos m&aacute;s destacados. Hoy acoge el Museo Arqueol&oacute;gico y de Historia de Elche. La visita permite adem&aacute;s acercarse al Palmeral y a otros restos de la antigua ciudad amurallada, como la Torre de la Calahorra.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente parada es Aspe, donde el Castillo del R&iacute;o conserva los restos de una fortificaci&oacute;n de origen &aacute;rabe levantada entre los siglos XII y XIII. Las excavaciones arqueol&oacute;gicas han permitido conocer mejor el recinto, aunque hoy predominan los vestigios de murallas y torres. Es un buen ejemplo de c&oacute;mo la ruta combina grandes castillos con enclaves de los que se conserva mucho menos.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca aparece Novelda y su Castillo de la Mola, levantado sobre una colina a unos kil&oacute;metros del casco urbano. Su origen se remonta a &eacute;poca isl&aacute;mica y conserva varios elementos defensivos, entre ellos una singular torre de planta triangular construida durante la etapa cristiana. La visita se puede completar con el cercano Santuario de Santa Mar&iacute;a Magdalena y con el patrimonio modernista del centro de Novelda.
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                El castillo de Sax, en Alicante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mon&oacute;var, Elda, Petrer y Sax</h2><p class="article-text">
        En Mon&oacute;var el castillo se encuentra sobre una colina en la que tambi&eacute;n se han localizado restos de &eacute;pocas anteriores. La fortaleza almohade, de finales del siglo XII o comienzos del XIII, conserva parte de sus estructuras defensivas y una torre restaurada. Desde aqu&iacute; merece la pena acercarse al casco hist&oacute;rico, donde destacan la ermita de Santa B&aacute;rbara y la torre del reloj.
    </p><p class="article-text">
        Los siguientes kil&oacute;metros concentran dos castillos muy pr&oacute;ximos. En Elda, la fortaleza de origen isl&aacute;mico fue transform&aacute;ndose con el tiempo en castillo feudal y residencia se&ntilde;orial. El recinto conserva murallas, torres y restos de distintas &eacute;pocas, fruto tambi&eacute;n de los trabajos arqueol&oacute;gicos y de restauraci&oacute;n realizados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        En Petrer, el castillo ocupa la parte alta de la localidad y mantiene dos espacios diferenciados. La alcazaba superior reun&iacute;a la torre y las dependencias principales, mientras que el recinto inferior estaba protegido por una muralla de tapial. Una de las curiosidades de esta visita son las casas-cueva excavadas en la propia muralla, que permiten acercarse a una forma de vida muy distinta a la de las estancias se&ntilde;oriales de otros castillos.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente parada es Sax, cuyo castillo se levanta sobre un pe&ntilde;asco de unos 500 metros de altitud y domina todo el entorno. Su origen almohade explica buena parte de la estructura actual, aunque fue reformado posteriormente. Destacan la torre de origen musulm&aacute;n, la Torre del Homenaje y la cisterna, adem&aacute;s de la posici&oacute;n estrat&eacute;gica que permit&iacute;a controlar el valle y las antiguas v&iacute;as de comunicaci&oacute;n.
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                El castillo de Villena, en Alicante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Villena y Biar, dos de los grandes castillos del recorrido</h2><p class="article-text">
        En Villena encontramos una de las fortalezas m&aacute;s importantes de la ruta. El Castillo de la Atalaya tiene origen isl&aacute;mico y fue ampliado y transformado despu&eacute;s de la conquista cristiana. Su elemento m&aacute;s destacado es la Torre del Homenaje, dividida en cuatro plantas. Las dos inferiores conservan las caracter&iacute;sticas constructivas de &eacute;poca almohade, mientras que las superiores corresponden a la etapa cristiana.
    </p><p class="article-text">
        El castillo forma parte del paisaje del casco antiguo de Villena, que merece una visita m&aacute;s all&aacute; de la fortaleza. Tambi&eacute;n se pueden conocer los restos del Castillo de Salvatierra y edificios como las iglesias de Santiago y Santa Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A unos kil&oacute;metros, Biar conserva otro de los castillos m&aacute;s representativos de la ruta. Se encuentra sobre un cerro y cuenta con un doble recinto amurallado alrededor de una Torre Maestra de unos 19 metros de altura. El origen musulm&aacute;n del conjunto se aprecia especialmente en sus sistemas constructivos y en una de sus b&oacute;vedas de tradici&oacute;n almohade. Despu&eacute;s de la fortaleza, merece la pena bajar al casco hist&oacute;rico para conocer la iglesia de Santa Ana y el antiguo acueducto.
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                El castillo de Biar, en Alicante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Camp de Mirra y Beneixama</h2><p class="article-text">
        En Camp de Mirra quedan pocos restos del Castillo de Almizra. De la fortaleza permanece principalmente una torre de planta cuadrada integrada junto a la ermita de San Bartolom&eacute;. Aunque es una parada breve dentro de la ruta, ayuda a entender la importancia estrat&eacute;gica que tuvo este peque&ntilde;o municipio.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca, en Beneixama, la Torre Atalaya es el principal vestigio defensivo. Es una construcci&oacute;n medieval de tambi&eacute;n planta cuadrada que naci&oacute; como elemento de vigilancia y control, pero que con el tiempo perdi&oacute; su funci&oacute;n militar. Hoy se encuentra integrada en el entorno urbano y el paisaje de huertas, olivos y vi&ntilde;edos completa la visita.
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                El castillo de Castalla, en Alicante.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Banyeres de Mariola y el castillo de Castalla</h2><p class="article-text">
        La ruta entra despu&eacute;s en un entorno m&aacute;s monta&ntilde;oso con Banyeres de Mariola, donde el castillo corona la localidad a unos 830 metros de altitud. La fortaleza tiene origen almohade y una planta irregular adaptada al terreno, con doble recinto, murallas, aljibe y Torre del Homenaje. Su posici&oacute;n permite entender perfectamente por qu&eacute; este tipo de emplazamientos fueron tan importantes para controlar el territorio.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido termina en Castalla, cuyo castillo se levanta sobre un cerro y conserva un conjunto formado por tres espacios principales: el Palau, el Pati d'Armes y la Torre Grossa. La fortaleza tiene origen musulm&aacute;n, aunque fue profundamente reformada durante los siglos XIV y XV. En el recinto todav&iacute;a se pueden distinguir murallas, estancias, un gran aljibe y diferentes estructuras residenciales. Y desde la Torre Grossa, que domina la Foia de Castalla, nos despedimos de esta ruta que nos habr&aacute; llevado por algo m&aacute;s de un centenar de kil&oacute;metros del interior de Alicante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ruta-castillos-vinalopo-elche-castalla-fortaleza-fortaleza_1_13524482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ruta de los Castillos del Vinalopó: de Elche a Castalla de fortaleza en fortaleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Castillos,Alicante]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis monumentos con visitas nocturnas para disfrutar las noches de septiembre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/seis-monumentos-visitas-nocturnas-disfrutar-noches-septiembre_1_13513896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c10e254b-95ce-4492-a7db-f09e303a2287_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x578y333.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis monumentos con visitas nocturnas para disfrutar las noches de septiembre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visitas teatralizadas, recorridos con luz y sonido, museos abiertos hasta tarde y miradores sobre ciudades iluminadas</p><p class="subtitle">Septiembre entre viñedos: cinco escapadas para vivir la vendimia desde dentro</p></div><p class="article-text">
        Todav&iacute;a quedan unas semanas para disfrutar de noches agradables antes de que llegue el fr&iacute;o, por lo que es un buen momento para cambiar el horario de las visitas tur&iacute;sticas. Ver un monumento cuando ya ha anochecido permite descubrirlo de una manera diferente, con otra iluminaci&oacute;n, menos ruido y, en algunos casos, grupos m&aacute;s reducidos. Adem&aacute;s, en ciudades donde el calor aprieta durante el d&iacute;a, visitar sus principales atractivos a &uacute;ltima hora puede ser una buena forma de aprovechar el tiempo huyendo de las altas temperaturas.
    </p><p class="article-text">
        Las visitas nocturnas tienen adem&aacute;s otro punto a favor, porque no todas consisten simplemente en entrar al monumento cuando ha ca&iacute;do el sol. Algunas incorporan iluminaci&oacute;n especial, m&uacute;sica, proyecciones o incluso representaciones teatrales, mientras que otras permiten subir a torres y terrazas para contemplar la ciudad iluminada. Son propuestas distintas que aprovechan la noche para diferenciarse un poco m&aacute;s de &ldquo;lo de siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Alhambra, el Real Alc&aacute;zar de Sevilla, la Mezquita-Catedral de C&oacute;rdoba, el Museo del Prado, la Catedral de Salamanca y la Catedral de Santiago ofrecen distintas opciones para conocer sus espacios cuando ya ha anochecido y, como ver&aacute;s, cada monumento lo hace a su manera.
    </p><h2 class="article-text">La Alhambra de noche</h2><p class="article-text">
        Los Palacios Nazar&iacute;es son uno de los grandes atractivos de la Alhambra y tambi&eacute;n se pueden visitar cuando ya ha anochecido. La <a href="https://www.alhambra-patronato.es/visita/alhambra-y-generalife-visita-nocturna-a-palacios-nazaries" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visita nocturna</a> permite recorrer espacios como el Mexuar, el Palacio de Comares y el Palacio de los Leones bajo unas condiciones especiales de iluminaci&oacute;n, diferentes a las de la visita diurna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Alhambra, de noche.                            </span>
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        Durante estas semanas, la visita se realiza de martes a s&aacute;bado, de 22.00 a 23.30 horas, y el recorrido incluye tambi&eacute;n el Pabell&oacute;n de Acceso, el Palacio de Carlos V, el corredor de Lindaraja y la Puerta de la Justicia. Hay que tener en cuenta que este horario se mantiene hasta el 14 de octubre. A partir del 15 de octubre cambia la programaci&oacute;n y pasa a realizarse los viernes y s&aacute;bados, de 20.00 a 21.30 horas.
    </p><p class="article-text">
        Quien prefiera centrarse en los jardines tambi&eacute;n tiene una visita nocturna espec&iacute;fica al Generalife, que permite conocer este espacio iluminado en el mismo horario.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una noche de teatro en el Real Alc&aacute;zar de Sevilla</strong></h2><p class="article-text">
        El Real Alc&aacute;zar propone algo bastante diferente. Sus <a href="https://alcazardesevilla.infoticketing.com/es/entradas/visitas-nocturnas-teatralizadas-2026" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas nocturnas teatralizadas </a>convierten el recorrido por el palacio y los jardines en una representaci&oacute;n en la que los visitantes se trasladan al siglo XVI, concretamente a la &eacute;poca de la boda de Carlos V e Isabel de Portugal, celebrada en el Alc&aacute;zar en 1526. La experiencia dura unos 75 minutos y recorre la zona palatina y los jardines renacentistas.
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                    alt="Visitas nocturnas teatralizadas en el Alcázar de Sevilla."
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            <span class="title">
                Visitas nocturnas teatralizadas en el Alcázar de Sevilla.                            </span>
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        La propuesta combina el recorrido por el monumento con teatro, m&uacute;sica antigua, canciones, danza e iluminaci&oacute;n espec&iacute;fica. Los personajes hist&oacute;ricos vinculados a aquella jornada aparecen durante la visita y sirven para acercarse a algunas de las historias relacionadas con este espacio de una manera totalmente distinta a la de una visita convencional.
    </p><h2 class="article-text">La Mezquita-Catedral de C&oacute;rdoba, con luz y sonido</h2><p class="article-text">
        En C&oacute;rdoba, la propuesta nocturna recibe el nombre de <a href="https://tickets.mezquita-catedraldecordoba.es/es/458-web-individual/12413-visita-nocturna-el-alma-de-cordoba?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20009716304&amp;gbraid=0AAAAACLzw87sLwo8iyKJWKIeO9C0p0KTR&amp;gclid=CjwKCAjw_KjVBhAHEiwAnC0N9JfY_WrXX8b9DDJFkaU8wvBPeD-klEKnlmr79ZGff6Mil4Bt1RpEGhoCoHsQAvD_BwE" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Alma de C&oacute;rdoba</a> y utiliza luz, sonido, imagen y proyecciones para recorrer la historia de la Mezquita-Catedral desde una perspectiva hist&oacute;rica, art&iacute;stica y religiosa. La experiencia comienza en el Patio de los Naranjos, donde una proyecci&oacute;n audiovisual repasa la historia del edificio y de la ciudad, antes de entrar en el templo para continuar el recorrido por sus principales espacios.
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                Visita nocturna en la Mezquita-Catedral de Córdoba.                            </span>
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        La visita dura aproximadamente una hora y los grupos tienen un m&aacute;ximo de 100 personas. Adem&aacute;s, las explicaciones se ofrecen mediante auriculares en nueve idiomas. Se lleva a cabo durante todo el a&ntilde;o aunque los horarios van cambiando seg&uacute;n la &eacute;poca. En septiembre los pases son a las 21.30 y a las 23.00 horas, en octubre a las 21.00 y 22.30 horas, y en noviembre a las 20.00 y 21.30 horas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El Prado tambi&eacute;n abre por la noche</h2><p class="article-text">
        La propuesta del Museo del Prado es distinta a las anteriores. No se trata de una visita nocturna espec&iacute;fica, sino de una apertura extraordinaria que permite entrar gratuitamente al museo el primer s&aacute;bado de cada mes, entre las 20.30 y las 23.30 horas. El acceso se realiza por la Puerta de Jer&oacute;nimos y la entrada es libre hasta completar el aforo.
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                El Prado, de noche.                            </span>
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        Durante estas aperturas, el Prado ofrece distintos espacios expositivos dentro de un programa que tambi&eacute;n incluye iniciativas musicales y experiencias multimedia. Radio 3 participa adem&aacute;s con un programa especial emitido en directo desde el vest&iacute;bulo de Jer&oacute;nimos.
    </p><h2 class="article-text">Salamanca desde las torres de la Catedral</h2><p class="article-text">
        Si lo que buscamos es terminar la visita con buenas vistas, Salamanca tiene una propuesta especialmente pensada para la noche. <a href="https://ieronimus.es/programacion-nocturna/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ieronimus</a>, la visita a las torres de la Catedral, permite recorrer distintas estancias del conjunto y subir hasta el cuerpo de campanas para contemplar la ciudad iluminada.
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                Visitas nocturnas a la Catedral de Salamanca.                            </span>
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        Esta visita se conoce como <em>Mientras la Catedral Duerme</em>, dura aproximadamente una hora y media e incluye espacios como la Sala del Reloj y la del Cuerpo de Campanas, adem&aacute;s de las terrazas de la torre Mocha y la terraza norte. En la parte m&aacute;s alta, situada a 92 metros, se puede contemplar Salamanca en las cuatro direcciones. Adem&aacute;s hay ambientaci&oacute;n de luz y sonido. Las visitas se realizan los viernes y s&aacute;bados con pases a las 20.00, 20.30 y 22.00 horas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La Catedral de Santiago despu&eacute;s del anochecer</h2><p class="article-text">
        La Catedral de Santiago tambi&eacute;n permite recorrer su interior de noche mediante <a href="https://visitas.catedraldesantiago.es/visitas-nocturnas-2/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una visita guiada</a> de aproximadamente 90 minutos. El itinerario comienza en la Cripta del P&oacute;rtico de la Gloria y pasa por algunos de los espacios m&aacute;s importantes de la bas&iacute;lica, como el propio P&oacute;rtico de la Gloria y su tribuna, la capilla Mayor y las naves laterales, adem&aacute;s de distintas &aacute;reas del Museo.
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                El Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago.                            </span>
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        La visita se realiza con una iluminaci&oacute;n adaptada a la ocasi&oacute;n y permite conocer el templo sin las aglomeraciones que suelen producirse durante las horas de culto o de apertura general. Los pases habituales son de martes a domingo, a las 22.30, 22.45 y 23.00 horas.
    </p><p class="article-text">
        La entrada incluye adem&aacute;s el acceso a otros espacios, como la Colecci&oacute;n Permanente del Museo Catedral, el Palacio de Gelm&iacute;rez, la propia Cripta del P&oacute;rtico de la Gloria y la Colegiata de Sar, que pueden visitarse a continuaci&oacute;n. A tener en cuenta: las entradas solo pueden reservarse con un m&aacute;ximo de 15 d&iacute;as de antelaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/seis-monumentos-visitas-nocturnas-disfrutar-noches-septiembre_1_13513896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 20:09:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis monumentos con visitas nocturnas para disfrutar las noches de septiembre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Monumentos,septiembre,Granada,Sevilla,Salamanca,Santiago de Compostela,Patrimonio Cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89ac52b9-ea2c-4745-8049-744c3d71eae8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres días dan para mucho en Sevilla. Esta es mi ruta para conocer el Alcázar, las Setas, la Giralda, el Parque de María Luisa, Triana y algunos de los grandes clásicos de su gastronomía</p><p class="subtitle">Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Hay dos momentos especialmente buenos para visitar Sevilla. Uno, en primavera, cuando entre marzo y abril los naranjos de las calles se llenan de azahar y su aroma embriaga y enamora a cualquiera que pone los pies en ella. Y otro, cuando por fin se va el sofocante calor del verano, entre finales de septiembre y comienzos de octubre, y la ciudad vuelve a respirar y a pedir calle. Por eso, si est&aacute;s pensando en dedicarle una escapada a Sevilla de dos o tres d&iacute;as, este es uno de esos momentos perfectos.
    </p><p class="article-text">
        Ver&aacute;s que Sevilla es una ciudad f&aacute;cil de disfrutar, y te voy a contar por qu&eacute;. Tiene fama de ser una de las capitales m&aacute;s bonitas de Espa&ntilde;a, pero esa conclusi&oacute;n es mejor que la saques t&uacute; cuando la recorras con calma. Para eso no necesitar&aacute;s m&aacute;s que tus pies, porque caminando podr&aacute;s recorrer su centro hist&oacute;rico, entrar en algunos de sus grandes monumentos, perderte por Santa Cruz, cruzar el Guadalquivir hasta Triana, descubrir plazas, parques y palacios, y terminar el d&iacute;a, entre tapas, en alguna terraza donde ya se agradece el tan ansiado fresquito.
    </p><p class="article-text">
        Con 72 horas vas bien para conocer la mayor&iacute;a de sus atractivos m&aacute;s imprescindibles. Yo te recomendar&iacute;a al menos un d&iacute;a m&aacute;s, aunque sea para apretar menos la agenda y vivir la ciudad con m&aacute;s calma, con m&aacute;s tiempo para pararte a mirar sin prisas. Pero si es tu primera vez, con tres d&iacute;as tienes suficiente para irte de Sevilla con ganas de volver en cuanto puedas.
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            <span class="title">
                Las Setas con la Giralda al fondo, en Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 1: la Sevilla de los grandes monumentos</h2><p class="article-text">
        Yo empezar&iacute;a el viaje por el coraz&oacute;n monumental de Sevilla, y lo har&iacute;a temprano. El Real Alc&aacute;zar es una de esas visitas que merece la pena disfrutar sin tener todav&iacute;a medio d&iacute;a de caminata encima, as&iacute; que reservar&iacute;a buena parte de la ma&ntilde;ana para recorrer sus palacios, patios y jardines. Es uno de los grandes imprescindibles de la ciudad y, si es tu primera vez en Sevilla, aqu&iacute; tienes una de esas visitas que no conviene pasar por alto.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si tu escapada coincide con estas semanas de finales de septiembre y octubre, se pueden hacer <a href="https://www.eldiario.es/viajes/seis-monumentos-visitas-nocturnas-disfrutar-noches-septiembre_1_13513896.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas teatralizadas nocturnas al Alc&aacute;zar</a>. Una forma diferente de conocer el monumento y, sobre todo, de aprovechar esas temperaturas que ya permiten volver a disfrutar de Sevilla al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        Al salir del Alc&aacute;zar tenemos a pocos pasos otro de los grandes iconos de la ciudad, la Catedral y la Giralda. Yo dedicar&iacute;a tiempo a las dos. La Catedral sorprende por sus dimensiones y por todo lo que conserva en su interior, como la tumba de Col&oacute;n, mientras que subir a la Giralda permite cambiar completamente de perspectiva y ver desde arriba buena parte del centro hist&oacute;rico. Mide casi 95 metros de altura, pero tranquilo, para llegar a sus campanas solo tendr&aacute;s que subir 17 escalones.
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                El Real Alcázar de Sevilla.                            </span>
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        Despu&eacute;s toca bajar el ritmo. Desde aqu&iacute; podemos entrar en Santa Cruz y simplemente dejarnos llevar por sus calles, plazas y peque&ntilde;os rincones. No es dif&iacute;cil perderse. El Callej&oacute;n del Agua, la Plaza de Santa Cruz, la Plaza de los Venerables o los Jardines de Murillo nos permiten conocer esta parte de la ciudad sin necesidad de seguir una ruta definida. Aqu&iacute; se agradece caminar sin rumbo fijo.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la catedral, pasar&aacute;s s&iacute; o s&iacute; junto al Archivo de Indias, que puede ser muy interesante para quienes quieran conocer la relaci&oacute;n de Sevilla con la historia de Am&eacute;rica. Desde all&iacute; podemos continuar hacia la Plaza del Cabildo &ndash;tendr&aacute;s que buscarla bien porque est&aacute; bastante escondida&ndash; y despu&eacute;s ya estar&aacute;s a un paso del Arenal.
    </p><p class="article-text">
        Sevilla es una ciudad que mira a su r&iacute;o, no se entender&iacute;a la ciudad sin &eacute;l, y la Torre del Oro, el paseo junto al Guadalquivir y los alrededores de la Maestranza nos ofrecen otra cara de Sevilla, m&aacute;s abierta y menos laber&iacute;ntica que la del centro hist&oacute;rico.&nbsp;
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                El Pabellón Mudéjar de la Plaza de América de Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 2: Plaza de Espa&ntilde;a, palacios y el centro de Sevilla</h2><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a cambiar&iacute;a completamente de escenario y empezar&iacute;a en el Parque de Mar&iacute;a Luisa. De nuevo, te recomiendo tom&aacute;rtelo con cierta calma. Para entenderlo viajamos en el tiempo, hasta la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929, ya que aqu&iacute; vamos a encontrar algunos de sus pabellones m&aacute;s espectaculares, como el Pabell&oacute;n Mud&eacute;jar, el Pabell&oacute;n de Bellas Artes o el Pabell&oacute;n Real, todos obra del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-anibal-gonzalez-ruta-edificios-emblematicos_1_8271759.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitecto sevillano An&iacute;bal Gonz&aacute;lez</a>, al igual que lo es la Plaza de Espa&ntilde;a: la que va a ser la gran protagonista de tu d&iacute;a. Esta plaza es posiblemente el monumento m&aacute;s representativo de la ciudad, y cuando la veas en persona entender&aacute;s por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; podemos regresar hacia el centro caminando y dedicar la siguiente parte del d&iacute;a a unas de las particularidades de Sevilla que mejor se esconden: sus palacios. Casa de Pilatos, el Palacio de la Condesa de Lebrija y el Palacio de las Due&ntilde;as son tres opciones sorprendentes, sin duda, pero no intentar&iacute;a visitarlos todos en una misma escapada. Elegir&iacute;a uno de ellos en funci&oacute;n de lo que m&aacute;s te interese y dedicar&iacute;a tiempo a disfrutarlo. Cualquiera de ellos permite descubrir esa Sevilla de patios, azulejos, jardines y arquitectura palaciega que muchas veces queda en segundo plano frente a los grandes monumentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A &uacute;ltima hora de la tarde nos acercaremos hacia la Plaza del Salvador. Es un sitio perfecto para hacer una parada r&aacute;pida y tomarnos algo de pie, en la propia plaza, cuando ya no da el sol. Pero nuestro objetivo realmente es llegar a las Setas, cuyo nombre oficial es Metropol Parasol. Esta enorme estructura de madera se ha convertido con los a&ntilde;os en uno de los s&iacute;mbolos de la Sevilla contempor&aacute;nea y desde su mirador tenemos otra panor&aacute;mica interesante del centro hist&oacute;rico.&nbsp;
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                Las Setas de Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 3: Triana y la Sevilla que est&aacute; al otro lado del r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a cruzar&iacute;a el Guadalquivir y me ir&iacute;a a Triana. Aqu&iacute; el objetivo no es encadenar monumentos, sino pasear y entender un barrio que tiene una personalidad muy marcada. Podemos empezar por el Puente de Isabel II, el popular Puente de Triana, y desde all&iacute; recorrer algunas de sus calles m&aacute;s conocidas.
    </p><p class="article-text">
        La calle Betis es la m&aacute;s evidente, en paralelo al r&iacute;o, pero merece la pena entrar tambi&eacute;n hacia el interior y caminar por Pureza, Alfarer&iacute;a o los alrededores de la iglesia de Santa Ana. Triana conserva buena parte de esa mezcla de tradici&oacute;n, comercios, cer&aacute;mica y vida de barrio que lo hace diferente al centro hist&oacute;rico. El Mercado de Triana es otro punto que podemos incorporar al paseo, especialmente si queremos ver el barrio en uno de sus espacios m&aacute;s cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; dejar&iacute;a que el d&iacute;a avance sin demasiadas prisas ni un listado interminable de visitas, que suficiente hemos tenido ya los dos d&iacute;as anteriores. Una de las mejores cosas que tiene Triana es precisamente que se disfruta caminando, entrando por una calle, saliendo por otra y acerc&aacute;ndonos de vez en cuando al r&iacute;o.
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                El Puente de Triana, en Sevilla.                            </span>
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        En un momento dado incluso puede surgirnos un plan para cenar por la calle Betis, pegados al Guadalquivir. Pocas cenas pueden tener mejores vistas en Sevilla, con el r&iacute;o delante, la Torre del Oro detr&aacute;s y la Giralda al fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si queremos seguir viendo ciudad, siempre podemos volver hacia el centro cruzando de nuevo el r&iacute;o y continuar el paseo por el entorno del Arenal y el r&iacute;o. Si todav&iacute;a tenemos ganas de seguir caminando, podemos acercarnos hasta la zona de la San Lorenzo o la Alameda, donde tampoco faltar&aacute; ambiente para terminar el d&iacute;a tomando algo.
    </p><p class="article-text">
        Si todo esto durante tres d&iacute;as te ha sabido a poco, apunta dos cosas m&aacute;s. Una: el Museo de Bellas Artes, que bien merece una visita para completar la escapada con una de las pinacotecas m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a. Y otra: subir hasta lo m&aacute;s alto de Torre Sevilla, popularmente conocida como &ldquo;La Pelli&rdquo; (porque su arquitecto fue C&eacute;sar Pelli). Desde all&iacute; la ciudad queda literalmente a nuestros pies.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Torre del Oro, en Sevilla.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Once tapas imprescindibles de Sevilla</h2><p class="article-text">
        No podemos terminar este recorrido por la capital hispalense sin mencionar algunos de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/tapas-haran-quieras-ir-sevilla_1_2969141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus templos gastron&oacute;micos</a>, para que t&uacute; elijas el que m&aacute;s te llame en el momento que mejor te venga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Sevilla hay bares donde el camarero puede gritar &ldquo;&iexcl;dame una!&rdquo; y en cocina ya saben perfectamente qu&eacute; tiene que salir, sin necesidad de especificar nada m&aacute;s. Para una primera toma de contacto con el tapeo sevillano, yo me apuntar&iacute;a estos nombres, que nunca fallan: El Rinconcillo y sus espinacas con garbanzos, que presume de ser el bar m&aacute;s antiguo de Sevilla, aunque hoy el turismo se haya hecho con &eacute;l; La Barbiana y sus tortillitas de camarones, crujientes y esponjosas al mismo tiempo que te acercan a Sanl&uacute;car de Barrameda en Sevilla; Las Columnas y el montadito de pring&aacute;, donde si eres capaz de alcanzar la barra para pedir ya puedes considerarte un sevillano m&aacute;s; Blanco Cerrillo y los boquerones en adobo, hasta donde te llevar&aacute; tu olfato; y Casa Ricardo y sus croquetas de jam&oacute;n, posiblemente las m&aacute;s cremosas que hayas probado jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las opciones contin&uacute;an con la ensaladilla del Donald, con la patata y la mayonesa en su punto; el jam&oacute;n de Las Teresas, de ese que se funde en el paladar; y la tarta vegetal del Patio San Eloy, que, si lo quieres hacer bien, has de ir al de la calle San Eloy para sentarte en sus escalones de azulejos. Y, si cruzamos el r&iacute;o hasta Triana, hay otras dos paradas que tampoco dejar&iacute;a fuera: la punta de solomillo de Las Golondrinas, donde tampoco pasar&iacute;a por alto sus champi&ntilde;ones; y el solomillo con ajo de Sol y Sombra, de t&iacute;pica ambientaci&oacute;n taurina. El bonus lo dejo para El Tremendo, porque en Sevilla tambi&eacute;n hay bares famosos simplemente por c&oacute;mo tiran la cerveza: bien fr&iacute;a y con la espuma perfecta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sevilla-72-horas-ruta-viajero-experto-disfrutar-ciudad-ahora-calor-da-tregua_1_13519427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 20:07:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sevilla en 72 horas: la ruta de un viajero experto para disfrutar la ciudad ahora que el calor da tregua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Sevilla,Andalucía,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/verano-acaba-cinco-viajes-dias-perfectos-alargar-sensacion-vacaciones_1_13502470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee4cc0d4-12e2-4fc7-8054-d08dd43d7dfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y823.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una escapada de 48 horas puede ayudar a desconectar de nuevo. Aquí reunimos distintas propuestas que aúnan historia, cultura, gastronomía y buenas excusas para seguir viajando durante un fin de semana
</p><p class="subtitle">Entre canales, jardines y palacios: 48 horas en Copenhague para combatir el fin de las vacaciones</p></div><p class="article-text">
        Queramos o no, el verano se acaba. Volvemos a la rutina y con ella a los horarios ajustados, el trabajo y la sensaci&oacute;n de que las vacaciones quedan ya demasiado lejos. Pero no todo est&aacute; perdido. Si todav&iacute;a tienes ganas de escaparte pero pocos d&iacute;as libres, un fin de semana puede ser suficiente para cambiar de aires y volver a casa con la sensaci&oacute;n de haber aprovechado un poco m&aacute;s el verano.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta organizar un gran viaje ni pedir una semana de vacaciones. Hay destinos perfectamente preparados para una escapada de dos d&iacute;as, con buenas conexiones y un entorno que se puede recorrer sin perder demasiado tiempo en desplazamientos. La clave est&aacute; en elegir bien el destino y, sobre todo, tener claro qu&eacute; buscas. Porque despu&eacute;s de las vacaciones quiz&aacute; no apetezca hacer exactamente lo mismo que en agosto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hemos seleccionado cinco propuestas que funcionan especialmente bien para una escapada corta, pero cada una con una esencia diferente. Estambul es una buena opci&oacute;n para quienes quieren sumergirse en una mezcla de culturas e historia, Budapest combina patrimonio y ba&ntilde;os termales, Split permite alargar el verano junto al Adri&aacute;tico, Palermo pone la gastronom&iacute;a siciliana en el centro del viaje, y La Palma apuesta por la naturaleza y los paisajes volc&aacute;nicos. Por lo que si buscas una v&aacute;lvula de escape para seguir disfrutando del tiempo libre, quiz&aacute; uno de estos cinco destinos se adapte perfectamente a lo que ya vas necesitando.
    </p><h2 class="article-text">Estambul, una mezcla de culturas e historia</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/estambul-puerta-magica-oriente-occidente_1_1387471.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estambul</a> es de esos destinos en los que cuesta elegir qu&eacute; hacer primero. Su posici&oacute;n entre Europa y Asia y su larga historia han dejado una ciudad en la que conviven las huellas de Bizancio, Constantinopla y el Imperio otomano. En una escapada de dos d&iacute;as hay que seleccionar qu&eacute; ver, pero tambi&eacute;n es una buena oportunidad para centrarse en lo m&aacute;s representativo. Santa Sof&iacute;a, la Mezquita Azul y la de S&uuml;leymaniye permiten acercarse a su impresionante patrimonio religioso, mientras que el Palacio de Topkapi ayuda a entender el poder de los sultanes otomanos. Y bajo tierra espera la Cisterna de Bas&iacute;lica, una enorme construcci&oacute;n del siglo VI sostenida por 336 columnas.
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                Estambul desde el Puente Gálata.                            </span>
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        Pero la mezcla cultural de Estambul no est&aacute; solo en sus monumentos. Tambi&eacute;n se encuentra en sus calles, sus mercados y su gastronom&iacute;a. Un paseo por el Puente G&aacute;lata y Emin&ouml;n&uuml; permite acercarse a ese ambiente m&aacute;s cotidiano, mientras que el B&oacute;sforo ofrece otra perspectiva de la ciudad. Si queda tiempo, cruzar en ferri hasta &Uuml;sk&uuml;dar permite poner un pie en la parte asi&aacute;tica y disfrutar de las vistas de la ciudad desde la otra orilla. Y, por supuesto, hay que reservar un hueco para probar meze, dolma, kebab, baklava o los populares bocadillos de caballa junto al Cuerno de Oro.
    </p><h2 class="article-text">Budapest, entre patrimonio y aguas termales</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-primer-viaje-budapest_1_9755076.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Budapest</a> tambi&eacute;n funciona muy bien para dos d&iacute;as porque buena parte de sus principales atractivos se concentra alrededor del Danubio y de sus dos grandes zonas hist&oacute;ricas, Buda y Pest. En la orilla de Pest se encuentran el Parlamento, la bas&iacute;lica de San Esteban y la Gran Sinagoga, mientras que al otro lado del r&iacute;o toca subir hasta el Castillo de Buda, el Basti&oacute;n de los Pescadores y la iglesia de Mat&iacute;as. El Danubio, adem&aacute;s, sirve como punto de referencia constante y permite contemplar algunos de los edificios m&aacute;s conocidos de la ciudad desde el agua.
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                El balneario de Széchenyi, en Budapest.                            </span>
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        Pero si hay una raz&oacute;n que hace especialmente interesante esta escapada es que Budapest permite combinar visitas culturales con un plan completamente diferente. La ciudad tiene una larga <a href="https://www.eldiario.es/viajes/mejores-spas-banos-termales-europa-nueve-oasis-cuerpo-mente_1_11841877.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tradici&oacute;n termal</a>, heredada incluso de &eacute;poca romana, y sus balnearios son una de sus grandes se&ntilde;as de identidad. Gell&eacute;rt, Rudas y Sz&eacute;chenyi son algunas de las opciones m&aacute;s conocidas. Este &uacute;ltimo, situado en el Parque de la Ciudad, destaca por sus piscinas exteriores y es una buena forma de reservar unas horas para relajarse despu&eacute;s de recorrer la capital h&uacute;ngara. Adem&aacute;s, el centro de Budapest se puede recorrer bastante bien a pie y la red de metro, tranv&iacute;a y autob&uacute;s facilita los desplazamientos cuando toca cubrir m&aacute;s distancia.
    </p><h2 class="article-text">Split, para alargar el verano junto al Adri&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        Si lo que buscas es una escapada que se parezca lo m&aacute;ximo posible a unas vacaciones de verano, Split juega con ventaja. La ciudad croata tiene un importante patrimonio hist&oacute;rico, con el Palacio de Diocleciano como gran protagonista, pero el mar est&aacute; siempre presente. El antiguo palacio romano ocupa buena parte del centro y sus calles mezclan restos de distintas &eacute;pocas con la vida cotidiana de la ciudad. Despu&eacute;s de recorrerlo, basta con acercarse a la Riva, el paseo mar&iacute;timo, para cambiar de escenario y seguir disfrutando de la costa.
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                Split, en Croacia.                            </span>
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        Y aqu&iacute; est&aacute; la verdadera excusa para elegir Split cuando todav&iacute;a no quieres despedirte del verano. En los alrededores de la ciudad hay varias playas donde pasar unas horas junto al Adri&aacute;tico. Ba&#269;vice es la m&aacute;s popular y est&aacute; muy cerca del puerto, mientras que en la zona de Marjan se encuentran opciones como Bene o Ka&scaron;juni. Tambi&eacute;n puedes acercarte al mirador de Marjan, a unos minutos andando del casco antiguo, y combinar las vistas del centro hist&oacute;rico con las del mar y las islas cercanas. Con dos d&iacute;as, el plan puede ser tan sencillo como dedicar uno a descubrir la ciudad y reservar buena parte del otro para el paseo mar&iacute;timo y las aguas cristalinas del Adri&aacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">Palermo, la gastronom&iacute;a como excusa</h2><p class="article-text">
        Palermo es una buena elecci&oacute;n si para ti un viaje tambi&eacute;n se mide por lo que comes. La capital siciliana tiene mucho patrimonio y una historia marcada por fenicios, &aacute;rabes, normandos y espa&ntilde;oles, pero en una escapada corta la gastronom&iacute;a puede convertirse perfectamente en el hilo conductor. El centro hist&oacute;rico concentra lugares como la catedral, el Teatro Massimo o Quattro Canti, mientras que los mercados de Ballar&ograve; y Vucciria permiten acercarse a una de las caras m&aacute;s populares de la ciudad, donde la comida callejera tiene un papel protagonista.
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                Arancini siciliano.                            </span>
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        La <a href="https://www.eldiario.es/viajes/que-comer-en-sicilia_1_10671475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cocina siciliana</a> es el resultado de esa mezcla de culturas y ofrece bastantes platos que se salen de la idea m&aacute;s habitual de la gastronom&iacute;a italiana. Puedes empezar con una arancina, continuar con una caponata y probar despu&eacute;s una pasta alla Norma o una pasta con le sarde, especialmente vinculada a Palermo. Si te atreves con el <em>street food </em>m&aacute;s contundente, est&aacute; el pane ca meusa, un bocadillo de bazo y pulm&oacute;n de ternera. Y para terminar, hay cannoli, cassatina, granita con brioche o incluso un brioche relleno de helado. Con semejante men&uacute;, siempre habr&aacute; tiempo para hacer alguna visita entre plato y plato.
    </p><h2 class="article-text">La Palma, desconectar en plena naturaleza</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/crateres-laurisilva-viaje-contrastes-isla-palma_1_12610173.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Palma</a> es la opci&oacute;n para quienes, despu&eacute;s del verano, prefieren cambiar ciudad y monumentos por naturaleza. La isla concentra en poco espacio paisajes muy diferentes, desde los bosques h&uacute;medos de laurisilva hasta los campos de lava y las playas de arena negra. Tambi&eacute;n cuenta con una amplia red de senderos, por lo que en un fin de semana se puede plantear una escapada centrada en caminar y conocer algunos de sus paisajes m&aacute;s caracter&iacute;sticos. Los Tilos y el Cubo de la Galga son dos buenas opciones para acercarse a la vegetaci&oacute;n m&aacute;s exuberante de la isla. La ruta de Marcos y Cordero, por su parte, aunque es de las m&aacute;s conocidas, se encuentra cerrada por mantenimiento.
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                Con vistas a la Caldera de Taburiente, en La Palma.                            </span>
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        El otro gran protagonista es el paisaje volc&aacute;nico. El Tajogaite, cuya erupci&oacute;n tuvo lugar en 2021, transform&oacute; la zona de Cumbre Vieja y hoy forma parte de las experiencias que permiten conocer esta parte reciente de la historia de la isla. Tambi&eacute;n est&aacute;n los volcanes San Antonio y Tenegu&iacute;a y, en el centro de La Palma, la Caldera de Taburiente, con rutas de diferentes niveles. Para completar el viaje, el Roque de los Muchachos supera los 2.400 metros y ofrece grandes panor&aacute;micas de la isla y, en d&iacute;as despejados, de otras islas del archipi&eacute;lago. Si todav&iacute;a quieres aprovechar el buen tiempo para darte un ba&ntilde;o, siempre quedan las playas de Nogales o Los Cancajos y piscinas naturales como El Charco Azul o La Fajana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/verano-acaba-cinco-viajes-dias-perfectos-alargar-sensacion-vacaciones_1_13502470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 19:43:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escapadas,Estambul,Turquía,Italia,Croacia,Canarias,Hungría,Budapest,La Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Septiembre entre viñedos: cinco escapadas para vivir la vendimia desde dentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/septiembre-vinedos-cinco-escapadas-vivir-vendimia_1_13488455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2af19dd-ab3b-4afb-a481-4683fcdb32b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1306y567.jpg" width="1200" height="675" alt="Septiembre entre viñedos: cinco escapadas para vivir la vendimia desde dentro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del paisaje de la Ribeira Sacra a los viñedos de La Rioja, Rueda, Rías Baixas y Ribera del Duero, estas cinco escapadas permiten conocer de cerca la vendimia, participar en algunas de sus tareas y descubrir el origen de algunos de los mejores vinos de España
</p><p class="subtitle">Una escapada a Ávila para viajar a la Edad Media entre murallas, palacios, juglares y caballeros</p></div><p class="article-text">
        Septiembre es, tradicionalmente, uno de los mejores meses para acercarse a las grandes regiones vitivin&iacute;colas de Espa&ntilde;a. Es tiempo de vendimia, de vi&ntilde;edos llenos de actividad y de bodegas que empiezan a recibir la uva de una nueva cosecha. Tambi&eacute;n es una buena oportunidad para conocer de cerca todo lo que hay detr&aacute;s de un vino, desde el trabajo en el campo hasta los primeros mostos y las catas.
    </p><p class="article-text">
        Pero este a&ntilde;o toca hacer una peque&ntilde;a modificaci&oacute;n en los planes. Las altas temperaturas han adelantado la vendimia en buena parte del pa&iacute;s y algunas denominaciones han comenzado a recoger la uva hasta dos semanas antes de lo habitual. Rueda, por ejemplo, dio el pistoletazo de salida a mediados de agosto y R&iacute;as Baixas inici&oacute; la campa&ntilde;a de forma similar, en la vendimia m&aacute;s temprana de su historia. Eso no significa, sin embargo, que en septiembre se haya terminado todo: la recogida no comienza al mismo tiempo en todos los vi&ntilde;edos y depende de factores como la variedad, la maduraci&oacute;n o las condiciones de cada parcela.
    </p><p class="article-text">
        Por eso todav&iacute;a estamos a tiempo de acercarnos a algunos de los grandes territorios del vino y conocer c&oacute;mo se vive la vendimia desde dentro. Viajamos a la Ribeira Sacra, La Rioja, Rueda, R&iacute;as Baixas y Ribera del Duero para descubrir experiencias entre vi&ntilde;edos y bodegas, probar uvas y mostos, comprender algunas labores de la cosecha y, en determinados casos, disfrutar tambi&eacute;n de las fiestas que todav&iacute;a quedan por delante.
    </p><h2 class="article-text">Ribeira Sacra: vendimiar a mano entre los ca&ntilde;ones del Sil y el Mi&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Si hay un lugar donde la vendimia permite entender hasta qu&eacute; punto el vino est&aacute; ligado al territorio, ese es la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-ribeira-sacra-ver-excursion-dia_1_11453697.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ribeira Sacra</a>. Los vi&ntilde;edos se extienden por las escarpadas laderas de los ca&ntilde;ones del Sil y el Mi&ntilde;o, organizados en bancales que hacen imposible la mecanizaci&oacute;n. Aqu&iacute; la llamada &ldquo;viticultura heroica&rdquo; obliga a realizar la vendimia a mano, una tradici&oacute;n que se remonta a tiempos de los romanos.
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                Pisado de uvas en Ribeira Sacra.                            </span>
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        Este septiembre hay adem&aacute;s una oportunidad especialmente interesante para conocerla desde dentro. El <a href="https://turismo.ribeirasacra.org/noticias/vinobus-vendimia-2026" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vi&ntilde;ob&uacute;s Vendima 2026</a> propone cinco jornadas, los d&iacute;as 6, 12, 13, 19 y 20 de septiembre, para acercarse al trabajo que se desarrolla durante estas semanas en las vi&ntilde;as y las bodegas. La actividad comienza con un paseo por los vi&ntilde;edos para conocer las variedades, el suelo y las particularidades del cultivo en pendiente. Despu&eacute;s llega el momento de participar en la vendimia, cortando y recogiendo racimos, y de probar el tradicional pisado de la uva.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia se completa con una cata de uvas, mostos y vinos y con una comida. Una propuesta especialmente completa para quienes quieran vivir la vendimia de una forma participativa y no limitarse a contemplarla desde fuera.
    </p><h2 class="article-text">La Rioja: cuando la vendimia tambi&eacute;n se vive en la calle</h2><p class="article-text">
        En La Rioja, el vino forma parte de la vida cotidiana y septiembre es un buen momento para comprobarlo. Este a&ntilde;o, adem&aacute;s, la campa&ntilde;a ha sido especialmente temprana: la DOCa Rioja autoriz&oacute; la recogida el 6 de agosto, la fecha m&aacute;s temprana de su historia. Mientras las distintas zonas y vi&ntilde;edos siguen su propio calendario, Logro&ntilde;o se prepara para celebrar una de las grandes citas del mes.
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                Vendimia en La Rioja Alavesa.                            </span>
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        Las Fiestas de San Mateo y la Vendimia Riojana se celebrar&aacute;n del 19 al 25 de septiembre y tienen en la uva y el vino uno de sus grandes protagonistas. El momento m&aacute;s tradicional llega con el pisado de la uva y la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Valvanera, dentro de un programa que incluye tambi&eacute;n desfiles, m&uacute;sica, gastronom&iacute;a y actividades populares.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n queda por delante la Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa, que se celebrar&aacute; el 13 de septiembre en Kripan, con catas de vinos locales, demostraciones de labores tradicionales y actividades para todos los p&uacute;blicos. Es una forma diferente de acercarse a la vendimia, no tanto desde el trabajo en la vi&ntilde;a como desde la celebraci&oacute;n de una nueva cosecha.
    </p><h2 class="article-text">Rueda: una vendimia que contin&uacute;a despu&eacute;s del adelanto</h2><p class="article-text">
        Rueda es otro de los ejemplos m&aacute;s claros de que este a&ntilde;o vamos con el calendario adelantado. La vendimia comenz&oacute; unos diez d&iacute;as antes de lo habitual, durante la noche del 12 al 13 de agosto, y despu&eacute;s se fueron incorporando progresivamente m&aacute;s bodegas hasta extender la recogida por las 20.750 hect&aacute;reas de la denominaci&oacute;n.
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                Vendimia nocturna de uva blanca en la Denominación de Origen Rueda.                            </span>
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        Eso no significa que septiembre haya dejado de ser un buen momento para visitar la zona. La Ruta del Vino de Rueda ofrece durante estas semanas distintas experiencias relacionadas con la cosecha. Algunas permiten acompa&ntilde;ar una vendimia nocturna, conocer la llegada de la uva a la bodega y probar el primer mosto. Otras proponen comparar uvas reci&eacute;n vendimiadas con los vinos elaborados a partir de ellas para descubrir c&oacute;mo cambia su sabor durante el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay propuestas que permiten recorrer el vi&ntilde;edo y la bodega, probar el primer mosto de la cosecha y acercarse al Verdejo desde su origen. Algunas, programadas para los d&iacute;as 5, 12, 13, 19 y 20 de septiembre, permiten incluso vendimiar distintas variedades, probar las propias uvas junto a los vinos elaborados con ellas y terminar con un almuerzo de vendimia.
    </p><p class="article-text">
        Y si la escapada puede esperar unas semanas m&aacute;s, Rueda celebrar&aacute; del 9 al 11 de octubre su Fiesta de la Vendimia, con feria del vino, artesan&iacute;a, gastronom&iacute;a, m&uacute;sica y actividades relacionadas con la nueva a&ntilde;ada.
    </p><h2 class="article-text">R&iacute;as Baixas: conocer una vendimia completamente manual</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en R&iacute;as Baixas toca hablar de un adelanto excepcional. La denominaci&oacute;n inici&oacute; la vendimia el 14 de agosto, la fecha m&aacute;s temprana de su historia, debido a las condiciones meteorol&oacute;gicas.
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                Vendimia en las Rías Baixas.                            </span>
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        Aun as&iacute;, septiembre sigue siendo un buen momento para acercarse a este territorio y conocer c&oacute;mo se trabaja la vi&ntilde;a. Una de sus principales particularidades es que la vendimia se realiza exclusivamente de forma manual. Algunas bodegas abren durante estas semanas sus puertas a los visitantes que quieren participar en la recogida, normalmente a primera hora y acompa&ntilde;ados por los viticultores, que explican el trabajo que hay detr&aacute;s de cada racimo.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes prefieran una experiencia m&aacute;s relajada, tambi&eacute;n es posible visitar bodegas y conocer el proceso de elaboraci&oacute;n. La escapada puede completarse con paseos en bicicleta, visitas guiadas o catas y, en algunos casos, con alojamiento entre vi&ntilde;edos en antiguas casas de labranza rehabilitadas.
    </p><h2 class="article-text">Ribera del Duero: del racimo al mosto</h2><p class="article-text">
        En Ribera del Duero tenemos una buena ventaja para viajar en septiembre, y es que aqu&iacute; el calendario de la vendimia es amplio. Habitualmente comienza a finales de agosto o principios de septiembre con las variedades m&aacute;s tempranas y puede prolongarse hasta bien entrado octubre. Este a&ntilde;o se ha adelantado, se inici&oacute; el 18 de agosto, pero con buenas expectativas de calidad.
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            <span class="title">
                Tradicional pisado de uva en Ribera del Duero.                            </span>
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        Las posibilidades para el visitante son variadas. Algunas experiencias permiten entrar en una bodega durante la recogida para conocer c&oacute;mo se recibe y selecciona la uva, probar mostos reci&eacute;n extra&iacute;dos o acercarse a las primeras fases de elaboraci&oacute;n. Otras permiten participar directamente en la vendimia, recogiendo uvas en el vi&ntilde;edo y pis&aacute;ndolas despu&eacute;s, o realizar talleres para conocer c&oacute;mo se hac&iacute;a tradicionalmente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay propuestas centradas en probar la materia prima antes de que se convierta en vino, con catas de uvas, mostos y fermentaciones, o conocer distintas variedades y aprender a analizar su grado alcoh&oacute;lico. Son distintas formas de acercarse a un proceso que normalmente solo conocemos cuando el vino ya est&aacute; en la copa.
    </p><p class="article-text">
        Y si queremos prolongar la escapada, Pe&ntilde;afiel celebrar&aacute; los d&iacute;as 2 y 3 de octubre su Fiesta de la Vendimia y Riberjoven, con vino, gastronom&iacute;a, m&uacute;sica y actividades en sus calles y plazas. En octubre tambi&eacute;n habr&aacute; otras celebraciones vinculadas a la cosecha en localidades como Quintanilla de On&eacute;simo o Langa de Duero. Por lo que sobran los motivos para regalarnos alguna escapada enotur&iacute;stica esta temporada, sea cual sea el destino elegido
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/septiembre-vinedos-cinco-escapadas-vivir-vendimia_1_13488455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 19:46:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Septiembre entre viñedos: cinco escapadas para vivir la vendimia desde dentro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Vinos,Turismo,Enoturismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último baño del verano: siete playas donde septiembre es mejor que agosto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ultimo-bano-verano-siete-playas-septiembre-mejor-agosto_1_13484077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48d9d90d-1501-43b0-8478-be31ed229186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El último baño del verano: siete playas donde septiembre es mejor que agosto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gulpiyuri, Aiguablava, Bolonia o Platges de Comte son algunos de los destinos que merece la pena visitar en septiembre, cuando hay menos gente y resulta mucho más fácil disfrutarlos
</p><p class="subtitle">Diez playas del Mediterráneo para descubrir el mundo bajo el agua haciendo esnórquel</p></div><p class="article-text">
        Septiembre suele traer consigo el temido s&iacute;ndrome posvacacional, ese terrible baj&oacute;n an&iacute;mico cuando nos enfrentamos a la vuelta a la rutina. Ese choque de realidad que nos hace pensar que nuestro &uacute;ltimo viaje fue hace siglos, y no solo unos pocos d&iacute;as atr&aacute;s. Pero ojo, porque eso no significa que haya que despedirse de las escapadas de un d&iacute;a para otro. De hecho, hay playas que se disfrutan mejor ahora que en pleno agosto, y de ellas te queremos hablar.
    </p><p class="article-text">
        Nos referimos, sobre todo, a playas peque&ntilde;as o aquellas que durante el verano reciben tal cantidad de visitantes que acceder a ellas, aparcar cerca o simplemente encontrar un sitio para extender la toalla puede convertirse en una misi&oacute;n imposible. En septiembre, cuando la afluencia empieza a bajar, todo resulta bastante m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de lugares como Gulpiyuri, una diminuta playa escondida entre los prados de Asturias, la popular Cala Granadella en J&aacute;vea o la playa de Rodas, en las islas C&iacute;es. Tambi&eacute;n de Papagayo, Aiguablava, Bolonia o las espectaculares Platges de Comte, en Ibiza. Siete playas en las que septiembre puede ser el momento perfecto para darse ese &uacute;ltimo ba&ntilde;o del verano o, qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; el pen&uacute;ltimo.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Gulpiyuri (Asturias)</h2><p class="article-text">
        Empezamos por una de las playas m&aacute;s curiosas de Espa&ntilde;a. Gulpiyuri se encuentra cerca de Naves, en el concejo asturiano de Llanes, pero lo m&aacute;s llamativo es que desde la arena no se ve el mar. Esta peque&ntilde;a playa interior est&aacute; separada del Cant&aacute;brico por unos acantilados y recibe el agua a trav&eacute;s de una cueva que comunica con el mar. Con la pleamar se convierte pr&aacute;cticamente en una piscina natural y cuando comienza a bajar la marea aparece de nuevo la zona arenosa. Todo ello en un espacio de apenas 40 metros de longitud y rodeado de verdes praderas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La particular playa de Gulpiyuri.                            </span>
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        Y precisamente sus reducidas dimensiones son una de las razones por las que septiembre es un buen momento para acercarse hasta ella. En pleno verano, un lugar tan peque&ntilde;o puede quedarse r&aacute;pidamente sin espacio cuando se llena de visitantes, mientras que ahora, con una afluencia menor, resulta m&aacute;s sencillo disfrutar del entorno. Eso s&iacute;, hay que tener en cuenta que Gulpiyuri no dispone de servicios y que el acceso es exclusivamente peatonal, bien desde Naves o bien siguiendo la senda costera desde la playa de San Antol&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Rodas (Islas C&iacute;es, Pontevedra)</h2><p class="article-text">
        La playa de Rodas es una de las grandes estrellas de las islas C&iacute;es y no cuesta demasiado entender por qu&eacute;. Se encuentra en pleno Parque Nacional de las Islas Atl&aacute;nticas y une las islas de Monteagudo y Faro mediante un enorme arenal de arena fina y blanca. A un lado est&aacute;n las aguas transparentes de color turquesa y al otro, las dunas y la vegetaci&oacute;n del archipi&eacute;lago. Adem&aacute;s, junto a la playa se encuentra un lago natural comunicado con el mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La playa de Rodas, en las Islas Cíes.                            </span>
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        Aqu&iacute; septiembre tiene una ventaja bastante clara. Hasta el 15 de septiembre es necesario que el visitante solicite una autorizaci&oacute;n a la Xunta. Pero a partir de esa fecha el tr&aacute;mite se simplifica para el viajero, ya que al contactar directamente con las navieras, ellas se encargan de gestionar el permiso, permitiendo disfrutar de este entorno natural tan exclusivo con bastante menos presi&oacute;n que durante los meses centrales del verano.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Papagayo (Lanzarote)</h2><p class="article-text">
        Papagayo es probablemente una de esas playas que no necesitan demasiada presentaci&oacute;n para quienes conocen Lanzarote. Esta peque&ntilde;a cala del sur de la isla est&aacute; situada dentro del Monumento Natural de Los Ajaches y tiene forma de media luna, arena blanca y unas aguas transparentes de color esmeralda que suelen permanecer muy tranquilas. Es, adem&aacute;s, un lugar especialmente apropiado para practicar esn&oacute;rquel, gracias a la claridad del agua y a la riqueza de sus fondos marinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Papagayo, una de las islas más deseadas de Lanzarote.                            </span>
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        Pero Papagayo tiene un peque&ntilde;o problema: no es precisamente grande. Sus 120 metros de longitud pueden quedarse bastante justos cuando se juntan numerosos visitantes, algo habitual durante los meses de mayor afluencia. Por eso septiembre es una buena alternativa para conocerla con m&aacute;s tranquilidad, aprovechando adem&aacute;s que el sur de Lanzarote mantiene unas condiciones muy favorables para disfrutar de la playa. El acceso a la zona para veh&iacute;culos motorizados es de pago y hay aparcamiento y zona de acampada en las proximidades.
    </p><h2 class="article-text">Cala Granadella (J&aacute;vea, Alicante)</h2><p class="article-text">
        Cala Granadella es otro ejemplo bastante claro de que una playa espectacular no siempre es una playa c&oacute;moda en agosto. Situada al sur de J&aacute;vea, esta peque&ntilde;a cala apenas alcanza los 160 metros de longitud y combina aguas cristalinas de tonos turquesa y esmeralda con una orilla formada por grava, bolos y rocas. El entorno es especialmente atractivo para practicar snorkel o submarinismo, aunque tambi&eacute;n se pueden realizar otras actividades acu&aacute;ticas como kayak.
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                Cala Granadella, en Javea.                            </span>
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        La diferencia entre agosto y septiembre se entiende todav&iacute;a mejor al hablar del acceso. Durante julio y agosto el acceso en coche est&aacute; restringido para controlar el aforo, de manera que quien quiera asegurarse un hueco tiene que madrugar. Con el final de la temporada alta, la situaci&oacute;n resulta bastante m&aacute;s c&oacute;moda y es m&aacute;s f&aacute;cil plantearse una escapada hasta esta cala sin convertir el acceso en la parte m&aacute;s complicada del d&iacute;a. Y ya que estamos all&iacute;, siempre se puede aprovechar para hacer alguna de las rutas del entorno, como la que lleva hasta el Castillo de Granadella.
    </p><h2 class="article-text">Playa de Bolonia (Tarifa, C&aacute;diz)</h2><p class="article-text">
        Bolonia es diferente a las anteriores. Aqu&iacute; no hablamos de una peque&ntilde;a cala en la que apenas caben unas cuantas toallas, sino de un enorme arenal de unos cuatro kil&oacute;metros de longitud y alrededor de 70 metros de anchura. Y, aun as&iacute;, septiembre tambi&eacute;n es un buen momento para visitarla. Situada en el entorno del Parque Natural del Estrecho, conserva un aspecto bastante salvaje, con arena clara, aguas transparentes, pinares y la enorme duna que domina la playa.
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                Playa de Bolonia, en a costa de Cádiz.                            </span>
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        La raz&oacute;n para preferir septiembre es sencilla: Bolonia es uno de los grandes reclamos del litoral gaditano y en verano la llegada de visitantes se nota especialmente a la hora de aparcar. Durante esos meses toca madrugar o armarse de paciencia para encontrar sitio. Ahora, con menos gente, es m&aacute;s f&aacute;cil disfrutar de sus cuatro kil&oacute;metros de arena y, adem&aacute;s, dedicar tiempo a conocer todo lo que hay alrededor. La duna de Bolonia, declarada Monumento Natural, y las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia son dos visitas que merece la pena a&ntilde;adir al d&iacute;a de playa.
    </p><h2 class="article-text">Cala Aiguablava (Begur, Girona)</h2><p class="article-text">
        La Costa Brava tampoco se libra de las playas que se ponen complicadas en pleno verano. Aiguablava, en Begur, es una peque&ntilde;a cala de apenas 80 metros de longitud y unos 40 de anchura, rodeada de pinos y acantilados. Sus aguas transparentes y poco profundas son uno de sus grandes atractivos y la playa cuenta adem&aacute;s con servicios como duchas, aseos, vigilancia y accesos adaptados. Tambi&eacute;n forma parte del recorrido del GR-92, por lo que es posible combinar el ba&ntilde;o con un paseo por el camino de ronda.
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                Aiguablava, en la Costa Brava.                            </span>
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        El problema, una vez m&aacute;s, est&aacute; en el tama&ntilde;o. En los meses de verano hay que llegar con tiempo si queremos encontrar un hueco para colocar la toalla, algo que cambia bastante cuando disminuye la afluencia de visitantes. Septiembre permite acercarse a Aiguablava con una idea mucho m&aacute;s relajada del d&iacute;a de playa y aprovechar mejor tanto el arenal como sus aguas tranquilas. Y, si todav&iacute;a quedan ganas de caminar, el entorno ofrece adem&aacute;s la posibilidad de continuar por alguno de los caminos de ronda de esta zona de la Costa Brava.
    </p><h2 class="article-text">Platges de Comte (Ibiza)</h2><p class="article-text">
        Terminamos en Ibiza, en Platges de Comte, tambi&eacute;n conocida como Cala Conta. Es uno de esos lugares que explican por qu&eacute; la isla tiene tanta fama como destino de playa. El agua es transparente y de un intenso color turquesa, la arena es muy fina y la costa se divide en peque&ntilde;as zonas de ba&ntilde;o y rincones rocosos desde los que disfrutar del mar. Frente a la playa se pueden ver varios de los islotes que forman el paisaje de la costa occidental de Ibiza, mientras que sus aguas poco profundas son muy apropiadas para practicar esn&oacute;rquel.
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                Platges de Comte, en Ibiza.                            </span>
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        Todo esto hace que tambi&eacute;n sea una de las playas m&aacute;s populares de la isla y, en temporada alta, el espacio disponible en la arena suele quedarse bastante corto. Septiembre ofrece una buena opci&oacute;n mucho m&aacute;s sencilla para ir sin las prisas de agosto y disfrutar con m&aacute;s tranquilidad de sus aguas, sus diferentes zonas de ba&ntilde;o y las vistas de los islotes. Y, si esperamos hasta el final de la tarde, todav&iacute;a podremos despedir el verano con una de las puestas de sol m&aacute;s famosas de Ibiza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ultimo-bano-verano-siete-playas-septiembre-mejor-agosto_1_13484077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 20:45:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último baño del verano: siete playas donde septiembre es mejor que agosto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Playas,Ibiza,Asturias,Pontevedra,Lanzarote,Alicante,Cádiz,Girona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una escapada a Ávila para viajar a la Edad Media entre murallas, palacios, juglares y caballeros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapada-avila-viajar-edad-media-murallas-palacios-juglares-caballeros_1_13471548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e8e505d-ce04-4bb5-b91f-c6be2fca5a7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x671y606.jpg" width="1200" height="675" alt="Una escapada a Ávila para viajar a la Edad Media entre murallas, palacios, juglares y caballeros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del próximo 3 al 6 de septiembre, las calles de Ávila celebran su Mercado de las Tres Culturas, una excusa perfecta para descubrir la ciudad en su momento más evocador
</p><p class="subtitle">Las Aldeias do Xisto: una escapada para desconectar, caminar y comer bien en el interior de Portugal que casi desaparece</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Te imaginas llegar a una ciudad y encontrarte con una muralla medieval pr&aacute;cticamente intacta, palacios, iglesias rom&aacute;nicas y una catedral que tambi&eacute;n parece una fortaleza? Pues no hace falta viajar muy lejos ni ponerse a buscar un decorado de pel&iacute;cula. &Aacute;vila tiene todo lo necesario para que una escapada de fin de semana se convierta en un peque&ntilde;o viaje en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Y si adem&aacute;s vamos en septiembre, podemos ser testigos de un ambiente a&uacute;n m&aacute;s aut&eacute;ntico: del 3 al 6 de septiembre, las calles del casco hist&oacute;rico acogen las Jornadas Medievales, cuatro d&iacute;as en los que la ciudad se llena de artesanos, m&uacute;sicos, caballeros, campamentos, espect&aacute;culos y personajes de otras &eacute;pocas. Es el Mercado de las Tres Culturas, una de las grandes citas del calendario abulense y una celebraci&oacute;n declarada Fiesta de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico Nacional.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es sencilla: aprovechar las Jornadas como excusa para <a href="https://www.eldiario.es/viajes/avila-que-ver-fin-de-semana_1_10261516.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitar &Aacute;vila</a>, pero no quedarnos solo en ellas. Porque aqu&iacute; hay mucho que ver, vayamos cuando vayamos: podemos caminar por la muralla, entrar en palacios e iglesias, seguir las huellas de Santa Teresa, descubrir alguna que otra historia curiosa, contemplar la ciudad desde los Cuatro Postes y sentarnos despu&eacute;s a probar unas patatas revolconas o unas buenas yemas, como manda la tradici&oacute;n.
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                La muralla de Ávila.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La muralla es solo el principio</h2><p class="article-text">
        Empezar la visita por la muralla es casi obligatorio. No solo porque sea el gran s&iacute;mbolo de &Aacute;vila, sino porque caminar sobre ella ayuda a entender de golpe c&oacute;mo era aquella ciudad medieval que hoy seguimos recorriendo. La construcci&oacute;n que vemos actualmente es del siglo XII y suma unos 2,5 kil&oacute;metros de per&iacute;metro, 87 torreones y nueve puertas. Se puede subir a diferentes tramos y recorrerla mientras descubrimos la ciudad desde las alturas.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo bueno es que, una vez intramuros, la visita no ha hecho m&aacute;s que comenzar. &Aacute;vila est&aacute; llena de palacios y casas fuertes levantados entre finales del siglo XV y el XVI, cuando la ciudad vivi&oacute; una &eacute;poca de gran poder nobiliario. El Palacio de los Verdugo, el de Polentinos, el de Superunda o el de los D&aacute;vila son algunos de los que podemos encontrarnos mientras paseamos por el casco hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; la catedral, que merece una parada aparte. Considerada la primera catedral g&oacute;tica de Espa&ntilde;a, fue concebida tambi&eacute;n como fortaleza y su &aacute;bside forma parte de la propia muralla. A poco que levantemos la mirada descubriremos adem&aacute;s detalles curiosos, como la casa del campanero situada en una de sus torres. Y si queremos seguir con el patrimonio religioso, la bas&iacute;lica de San Vicente es una de las grandes joyas del rom&aacute;nico abulense. Entre unas cosas y otras, tambi&eacute;n nos iremos cruzando con las huellas de Santa Teresa, que naci&oacute; en la ciudad y dej&oacute; aqu&iacute; numerosos lugares vinculados a su vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Representación durante las Jornadas Medievales.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Y durante cuatro d&iacute;as, la ciudad viaja en el tiempo</h2><p class="article-text">
        Todo esto ya ser&iacute;a motivo suficiente para acercarse a &Aacute;vila, pero hacerlo entre el 3 y el 6 de septiembre tiene un a&ntilde;adido importante. Durante las Jornadas Medievales el casco hist&oacute;rico se llena de actividad y buena parte de la ciudad se convierte en un gran escenario. El Mercado de las Tres Culturas ocupa calles y plazas con puestos de artesan&iacute;a y gastronom&iacute;a, mientras m&uacute;sicos, juglares, cetreros, caballeros y todo tipo de personajes se mezclan con quienes han llegado para disfrutar de la fiesta.
    </p><p class="article-text">
        La ambientaci&oacute;n empieza incluso antes de que uno se detenga a buscar una actividad concreta. El <a href="https://www.avilaturismo.com/wp-content/uploads/2026/06/FOLLETO-MEDIEVALES-AVILA-2026-ESPANOL.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa de 2026</a> anuncia pasacalles de gran formato, m&uacute;sicos y danzas &aacute;rabes, personajes fant&aacute;sticos, bufones, malabaristas, zancudos, espect&aacute;culos de fuego, t&iacute;teres, cuentacuentos y juegos infantiles, entre muchas otras propuestas. Lo mejor, en realidad, es dejarse llevar un poco y recorrer el mercado viendo qu&eacute; aparece en la siguiente calle.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, hay algunas citas que merece la pena tener controladas. Una de las m&aacute;s llamativas ser&aacute; la de la compa&ntilde;&iacute;a francesa Rouge Sauvage, que llevar&aacute; por las calles sus marionetas articuladas Tendr&aacute; varios pases durante el viernes, el s&aacute;bado y el domingo en la calle de San Segundo. Y el s&aacute;bado a mediod&iacute;a llegar&aacute; uno de los momentos m&aacute;s esperados, el Gran Desfile de las Tres Culturas, que recorrer&aacute; diferentes calles del centro hist&oacute;rico.
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                Animación nocturna durante las Jornadas Medievales.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n habr&aacute; espacio para los cl&aacute;sicos de cualquier viaje a la Edad Media: caballeros, arqueros y torneos. En la zona de San Isidro se instalar&aacute; la liza de los combates a caballo, mientras que en los Jardines de San Vicente estar&aacute; el campamento de los arqueros, con entrenamientos, exhibiciones y un gran torneo de tiro con arco. El s&aacute;bado incluso habr&aacute; lanzamiento de flechas desde la propia muralla.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando caiga la noche, las Jornadas tampoco descansan. El programa incluye conciertos de m&uacute;sica medieval y celta, espect&aacute;culos de fuego y propuestas como <em>La Orden del Umbral Oscuro</em>, que recorrer&aacute; la calle de San Segundo y el Paseo del Rastro en varios pases nocturnos. El domingo, <em>Brujos del fuego</em> pondr&aacute; el punto final a buena parte de la programaci&oacute;n esc&eacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Las Jornadas Medievales son posibles gracias a la masiva participaci&oacute;n popular. Hay concursos de atav&iacute;os, fotograf&iacute;a, escaparates y fachadas, y hasta una Carrera de las Tres Culturas para los m&aacute;s peque&ntilde;os. As&iacute; que no hace falta ser un experto en historia medieval ni llegar con una capa bajo el brazo para disfrutar de la fiesta. Aunque, viendo c&oacute;mo se implica la ciudad, tampoco ser&iacute;a tan mala idea.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Celebración durante las Jornadas Medievales.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los peque&ntilde;os detalles tambi&eacute;n cuentan</h2><p class="article-text">
        Entre tanta muralla, catedral y espect&aacute;culo es f&aacute;cil quedarse con los grandes nombres, pero &Aacute;vila tambi&eacute;n se disfruta cuando empezamos a fijarnos en esas cosas que normalmente pasan desapercibidas. Una de ellas est&aacute;, precisamente, en la catedral: la casa del campanero. Se encuentra en las alturas de la torre que nunca lleg&oacute; a completarse y fue la vivienda de quien se encargaba de las campanas hasta los a&ntilde;os 50 del siglo XX. Conserva habitaciones, cocina, chimenea y hasta la antigua polea que serv&iacute;a para subir agua y alimentos.
    </p><p class="article-text">
        Otro peque&ntilde;o descubrimiento son los verracos. Estas esculturas de animales fueron realizadas por los vetones siglos antes de que existiera la &Aacute;vila medieval y se han convertido en uno de los s&iacute;mbolos de la ciudad. Hay m&aacute;s de 50 repartidos por la provincia y algunos aparecen escondidos a simple vista por el casco hist&oacute;rico, en lugares como el Palacio de los Verdugo, la plaza Adolfo Su&aacute;rez o la calle Brieva.
    </p><p class="article-text">
        Y entre las historias que merece la pena conocer est&aacute; la de Ximena Bl&aacute;zquez. Seg&uacute;n cuenta la tradici&oacute;n, cuando &Aacute;vila qued&oacute; pr&aacute;cticamente desprotegida ante un posible ataque musulm&aacute;n, reuni&oacute; a las mujeres, mayores y ni&ntilde;os que permanec&iacute;an en la ciudad y los hizo aparecer sobre la muralla ataviados como soldados. Los atacantes creyeron que la ciudad estaba mucho mejor defendida de lo que parec&iacute;a y desistieron del asedio. Por ello, hoy una estatua en la plaza de San Miguel recuerda aquella historia.
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                El Humilladero de los Cuatro Postes con Ávila al fondo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una &uacute;ltima mirada a &Aacute;vila desde los Cuatro Postes</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recorrer la ciudad por dentro, merece la pena salir un momento del recinto amurallado. Cruzando el puente sobre el Adaja llegaremos hasta el Humilladero de los Cuatro Postes, uno de los mejores lugares para contemplar &Aacute;vila al completo. La tradici&oacute;n cuenta que hasta aqu&iacute; llegaron de ni&ntilde;os Santa Teresa y su hermano Rodrigo cuando pretend&iacute;an marcharse hacia el sur, aunque lo realmente importante para el viajero es la panor&aacute;mica: desde aqu&iacute; se entiende mucho mejor la dimensi&oacute;n de la muralla y c&oacute;mo encaja la ciudad en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        Y, despu&eacute;s de tanto paseo, toca sentarse a comer. El chulet&oacute;n de ternera Avile&ntilde;a-Negra es probablemente el plato m&aacute;s conocido, pero no deber&iacute;a ser el &uacute;nico. Las patatas revolconas, la sopa castellana y las jud&iacute;as del Barco de &Aacute;vila forman parte tambi&eacute;n de la cocina tradicional, mientras que las Yemas de Santa Teresa ponen el toque dulce. Durante las Jornadas, adem&aacute;s, el propio mercado a&ntilde;ade puestos gastron&oacute;micos a la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Porque esa es, al final, la gracia de esta escapada: &Aacute;vila no necesita inventarse una ciudad medieval para recibirnos. La muralla, las iglesias, los palacios y buena parte de sus calles ya est&aacute;n ah&iacute;. Las Jornadas Medievales simplemente a&ntilde;aden durante cuatro d&iacute;as personajes, m&uacute;sica, caballeros, mercados y espect&aacute;culos, sirviendo de excusa para visitar una ciudad que ya tiene mucha historia que contar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapada-avila-viajar-edad-media-murallas-palacios-juglares-caballeros_1_13471548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 19:46:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una escapada a Ávila para viajar a la Edad Media entre murallas, palacios, juglares y caballeros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Ávila,Historia,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre canales, jardines y palacios: 48 horas en Copenhague para combatir el fin de las vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/canales-jardines-palacios-48-horas-copenhague-combatir-vacaciones_1_13467149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb17652c-77e9-4bfe-a61c-72a734119968_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre canales, jardines y palacios: 48 horas en Copenhague para combatir el fin de las vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ruta para recorrer a pie o en bicicleta entre los principales destinos y rincones más alternativos de la capital danesa, el remedio infalible contra el síndrome postvacacional
</p><p class="subtitle">El Londres que nunca cansa: una guía para visitarlo siguiendo su arquitectura ecléctica</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Echas ya de menos esa sensaci&oacute;n de no tener muy claro en qu&eacute; d&iacute;a vives? &iquest;Hoy es lunes? &iquest;Es jueves? Para muchos, las vacaciones se han terminado y toca volver a la rutina. Despu&eacute;s de unas semanas de desconexi&oacute;n, viajes y d&iacute;as sin mirar demasiado el reloj, recuperar los horarios de siempre puede costar un poco m&aacute;s de la cuenta. Pero que el verano se acabe no significa que tengamos que guardar la maleta hasta el a&ntilde;o que viene. Una escapada de fin de semana puede ser suficiente para hacer una peque&ntilde;a pausa antes de meternos de lleno en la rutina.
    </p><p class="article-text">
        Si est&aacute;s en ese punto, pocas ciudades europeas encajan tan bien en un viaje de 48 horas como Copenhague. La capital danesa tiene un centro bastante compacto, muchos de sus lugares m&aacute;s conocidos est&aacute;n a una distancia razonable a pie y, si necesitamos cubrir m&aacute;s terreno, podemos hacerlo en bicicleta, uno de los medios de transporte m&aacute;s habituales de la ciudad. Todo esto permite organizar una escapada sin complicaciones y aprovechar bien el tiempo, sin convertir el fin de semana en una carrera de un monumento a otro. 
    </p><p class="article-text">
        En dos d&iacute;as no podremos conocer Copenhague al completo, pero s&iacute; hacernos una buena idea de la ciudad. Podemos recorrer el colorido Nyhavn, acercarnos a la Sirenita y a la fortaleza de Kastellet, conocer los palacios de Amalienborg y Christiansborg, pasear por los jardines de Rosenborg, descubrir los canales de Christianshavn y terminar el viaje en la alternativa Christiania. Y, entre visita y visita, habr&aacute; tiempo para probar un buen <em>sm&oslash;rrebr&oslash;d</em> y disfrutar de ese ambiente tranquilo que hace que Copenhague sea una apuesta segura para una escapada corta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El Palacio de Amalienborg, residencia de la familia real danesa en Copenhague."
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                El Palacio de Amalienborg, residencia de la familia real danesa en Copenhague.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 1: del centro hist&oacute;rico a los canales y los Jardines T&iacute;voli</h2><p class="article-text">
        Para empezar a conocer Copenhague podemos hacerlo desde el centro y, sobre todo, caminando. La ciudad es bastante c&oacute;moda para recorrer a pie y eso nos permitir&aacute; ir pasando de una plaza a otra, entrar por alguna calle secundaria y descubrir rincones que quiz&aacute; no encontrar&iacute;amos si nos limit&aacute;ramos a ir de un punto a otro en transporte. Adem&aacute;s, en esta primera jornada vamos a concentrar buena parte de los grandes cl&aacute;sicos de la capital danesa.
    </p><p class="article-text">
        Podemos comenzar en la plaza del Ayuntamiento, uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad, y desde all&iacute; recorrer Str&oslash;get, la gran calle peatonal que atraviesa el centro. M&aacute;s que dedicarle tiempo a los escaparates, la idea es disfrutar del paseo y utilizarla como eje para avanzar hacia Kongens Nytorv, una de las plazas m&aacute;s importantes de Copenhague. Desde aqu&iacute; estaremos ya a un paso de uno de los lugares que seguramente tendremos m&aacute;s ganas de conocer: Nyhavn.
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                    alt="Toda ruta por Copenhague debe incluir una buena parada en Nyhavn."
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            <span class="title">
                Toda ruta por Copenhague debe incluir una buena parada en Nyhavn.                            </span>
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        El antiguo puerto es probablemente la imagen m&aacute;s reconocible de la ciudad, con sus fachadas de colores junto al canal y los barcos amarrados frente a ellas. Es un buen lugar para hacer una primera parada, sentarse un rato y simplemente disfrutar del ambiente. Y tambi&eacute;n podemos aprovechar para cambiar de perspectiva y subir a uno de los barcos que recorren los canales de Copenhague. Los recorridos suelen durar alrededor de una hora y permiten ver desde el agua algunos de los edificios m&aacute;s conocidos de la ciudad, como la &Oacute;pera, la Biblioteca Real, Amalienborg o lo que queda de la Bolsa, en reconstrucci&oacute;n desde que un incendio arrasara el edificio en 2024. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en tierra, continuaremos hacia Amalienborg, el conjunto de cuatro palacios que rodean una gran plaza y que es una de las visitas imprescindibles de la capital danesa. Si queremos coincidir con el cambio de guardia, conviene consultar previamente los horarios para organizar la ruta. Muy cerca se encuentra Frederiks Kirke, m&aacute;s conocida como la Iglesia de M&aacute;rmol, cuya enorme c&uacute;pula es uno de los elementos m&aacute;s caracter&iacute;sticos de esta zona. 
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas del d&iacute;a probablemente ya nos habremos ganado una pausa para comer. Y aqu&iacute; toca probar uno de los platos m&aacute;s t&iacute;picos de Dinamarca: el <em>sm&oslash;rrebr&oslash;d</em>, una rebanada de pan de centeno con mantequilla y diferentes ingredientes, desde pescado y verduras hasta carne, embutidos o huevo. Tambi&eacute;n podemos recurrir a un puesto de perritos calientes, una alternativa m&aacute;s r&aacute;pida y econ&oacute;mica, o acercarnos a alguno de los mercados gastron&oacute;micos de la ciudad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un ejemplo del típico smørrebrød de Copenhague."
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            <span class="title">
                Un ejemplo del típico smørrebrød de Copenhague.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de comer podemos regresar hacia el centro para completar el paseo por sus calles y, si todav&iacute;a tenemos tiempo y ganas, acercarnos al palacio de Christiansborg. El edificio alberga el Parlamento dan&eacute;s y tambi&eacute;n ofrece la posibilidad de subir a su torre para disfrutar de una panor&aacute;mica de la ciudad. Desde all&iacute; podemos continuar junto al canal y pasar por delante de la Biblioteca Real, cuyo edificio conocido como Diamante Negro es otra de las construcciones que merece la pena ver aunque solo sea desde el exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Para terminar el primer d&iacute;a, reservaremos la tarde para los Jardines T&iacute;voli. Este hist&oacute;rico parque de atracciones est&aacute; situado junto a la plaza del Ayuntamiento y es una buena forma de cambiar de registro despu&eacute;s de una jornada dedicada a palacios, iglesias y edificios hist&oacute;ricos. Podemos recorrer sus jardines, subir a alguna de sus atracciones o simplemente pasear cuando empiece a caer la tarde y se enciendan las luces. Es, adem&aacute;s, un buen lugar para alargar la jornada hasta la noche. 
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                La Sirenita de Copenhague, una visita imprescindible.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">D&iacute;a 2: en bicicleta hasta la Sirenita y una tarde diferente en Christiania</h2><p class="article-text">
        Para el segundo d&iacute;a podemos cambiar un poco de escenario y subirnos a una bicicleta. Copenhague es una ciudad completamente llana y cuenta con una amplia red de carriles bici, as&iacute; que es una opci&oacute;n muy pr&aacute;ctica para llegar hasta algunos lugares algo m&aacute;s alejados del centro. No es imprescindible pedalear durante toda la jornada, pero s&iacute; una buena manera de desplazarnos entre algunas de las visitas de hoy y, de paso, vivir una parte bastante caracter&iacute;stica del d&iacute;a a d&iacute;a de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Una buena primera parada puede ser el castillo de Rosenborg, un antiguo palacio del siglo XVII rodeado de jardines. Despu&eacute;s podemos continuar hacia Kastellet, una antigua fortaleza con forma de estrella que hoy es uno de los espacios verdes m&aacute;s agradables de Copenhague. Merece la pena recorrer sus caminos y acercarse a algunos de sus edificios hist&oacute;ricos, entre ellos un antiguo molino de viento. 
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            <span class="title">
                El castillo de Rosenborg, en Copenhague.                            </span>
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        Desde Kastellet seguiremos junto al puerto hasta llegar a la Sirenita, el gran icono de Copenhague. La peque&ntilde;a escultura de bronce, inspirada en el famoso cuento de Hans Christian Andersen, est&aacute; situada sobre una roca junto al agua y es una de esas visitas que conviene hacer aunque solo sea para conocer el lugar al que tantas veces hemos visto en fotograf&iacute;as. Eso s&iacute;, no hace falta dedicarle demasiado tiempo, tras unos minutos podemos continuar nuestro recorrido por la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        La ruta nos llevar&aacute; despu&eacute;s hacia Christianshavn, un barrio de canales que tiene un aspecto bastante diferente al del centro hist&oacute;rico. Aqu&iacute; podemos acercarnos a la Iglesia de Nuestro Salvador, reconocible por su torre con una escalera exterior en espiral. Si nos apetece subir y la climatolog&iacute;a acompa&ntilde;a, desde lo alto tendremos una de las mejores vistas de Copenhague. Otra opci&oacute;n es reservar la panor&aacute;mica para la Torre Redonda, en el centro, cuyo acceso se realiza mediante una rampa en espiral en lugar de una escalera convencional. 
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                El barrio de Christiania.                            </span>
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        Y todav&iacute;a nos quedar&aacute; una de las visitas m&aacute;s diferentes del viaje: <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/barrio-cool-copenhague-pie-guerra-ley-guetos_1_10197038.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Christiania</a>. Esta comunidad surgi&oacute; en los a&ntilde;os setenta y mantiene un car&aacute;cter parcialmente autogobernado, con una marcada identidad propia y una importante presencia de arte urbano. Es un lugar para recorrer con calma, fij&aacute;ndonos en los murales, las construcciones y los espacios que encontramos a nuestro paso. Desde que en 2024 se tomaran medidas contra la conflictiva Pusher Street, la visita es mucho m&aacute;s amable y segura. 
    </p><p class="article-text">
        Para poner el punto final a estas 48 horas podemos acercarnos hasta Reffen, una antigua zona industrial reconvertida en un gran espacio de comida callejera junto al puerto. Es una buena alternativa para cenar de manera informal y probar algo diferente antes de volver a casa. Y, sobre todo, encaja bien con la idea de esta escapada: en dos d&iacute;as habremos recorrido el centro, visto palacios y monumentos, paseado junto a los canales, pedaleado por la ciudad y descubierto tambi&eacute;n una Copenhague algo menos conocida. Todo sin necesidad de intentar verlo absolutamente todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/canales-jardines-palacios-48-horas-copenhague-combatir-vacaciones_1_13467149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 19:45:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre canales, jardines y palacios: 48 horas en Copenhague para combatir el fin de las vacaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Dinamarca,Copenhague]]></media:keywords>
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