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    <title><![CDATA[elDiario.es - Roberto Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/roberto_ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Roberto Ruiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un San Juan lejos de la playa: así son las fiestas del fuego que iluminan los pueblos del Pirineo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/san-juan-lejos-playa-son-fiestas-fuego-iluminan-pueblos-pirineo_1_13310332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5dd4d2be-983b-45d5-b526-633e84340d50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un San Juan lejos de la playa: así son las fiestas del fuego que iluminan los pueblos del Pirineo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada verano, más de sesenta localidades de Aragón, Catalunya, Andorra y el sur de Francia dan la bienvenida al solsticio entre antorchas, hogueras y celebraciones, en una tradición reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
</p><p class="subtitle">Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa </p></div><p class="article-text">
        Hay muchas maneras de celebrar la noche de San Juan. La m&aacute;s conocida suele tener playa, hogueras junto al mar y gente esperando la medianoche. Pero en algunos rincones del Pirineo ocurre algo distinto. Cuando cae el sol, peque&ntilde;os puntos de luz empiezan a aparecer en la monta&ntilde;a y descienden poco a poco hasta el pueblo. Son antorchas encendidas que recorren caminos, iluminan las laderas y terminan alimentando una gran hoguera colectiva.
    </p><p class="article-text">
        A estas celebraciones se las conoce popularmente como las fallas del Pirineo, aunque no vayas a pensar en las de Val&egrave;ncia, porque no tienen nada que ver. Su nombre oficial, al menos para la UNESCO, es &ldquo;Fiestas del fuego del solsticio de verano en los Pirineos&rdquo;, pues desde 2015 est&aacute;n reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Son celebraciones antiguas, ligadas al cambio de estaci&oacute;n y transmitidas de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, pero siguen muy vivas y cada pueblo, obviamente, las celebra a su manera.
    </p><p class="article-text">
        En total, participan m&aacute;s de sesenta localidades repartidas entre Arag&oacute;n, Catalunya, Andorra y el sur de Francia. En Espa&ntilde;a, muchas de las fiestas se concentran en comarcas como Sobrarbe y La Ribagorza, en el lado aragon&eacute;s, o la Alta Ribagor&ccedil;a, Bergued&agrave;, Pallars Juss&agrave;, Pallars Sobir&agrave; o la Val d&rsquo;Aran, en el catal&aacute;n. Algunas tienen lugar la noche del 23 de junio y otras se reparten entre mediados de junio y finales de julio, pero todas comparten una misma idea: recibir el verano con el fuego como protagonista.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; son realmente las fallas del Pirineo y c&oacute;mo se celebran</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una serpiente de fuego que baja de las montañas.                            </span>
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        Aunque en cada valle tengan sus propias normas, nombres y peque&ntilde;os rituales, estas fiestas suelen seguir una estructura bastante parecida. Todo empieza d&iacute;as o incluso semanas antes, cuando se preparan las fallas: antorchas hechas con distintos materiales seg&uacute;n el lugar, desde madera de pino hasta corteza de abedul o teas sujetas a una vara. Despu&eacute;s llega la noche se&ntilde;alada. Los participantes suben hasta un punto elevado en las monta&ntilde;as, encienden el fuego y comienzan el descenso.
    </p><p class="article-text">
        Ese momento es el que suele quedarse grabado. Desde lejos, las antorchas dibujan una l&iacute;nea de luz que avanza por la monta&ntilde;a hasta entrar en el pueblo. Cuando llegan abajo, el fuego cambia de forma. En algunos lugares alimenta una gran hoguera colectiva, mientras que en otros se convierte en bailes, vueltas por las calles o juegos con las propias fallas. Y aunque el espect&aacute;culo visual es lo primero que llama la atenci&oacute;n, para quienes participan tiene tambi&eacute;n un componente muy ligado a la comunidad y a la transmisi&oacute;n de la tradici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No hay una &uacute;nica manera de vivir estas fiestas. Hay pueblos donde se corre con la falla al hombro, otros donde se hace girar sobre la cabeza y otros donde el protagonismo lo tiene un gran tronco encendido que preside toda la celebraci&oacute;n. Puede que el esquema general se repita, pero el resultado cambia de un sitio a otro y ah&iacute; se esconde gran parte de su inter&eacute;s cultural.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Preparando antorchas en el Vall de Boí.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Arag&oacute;n: descensos nocturnos, carreras y antorchas que pasan de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, las fiestas del fuego se concentran sobre todo en las comarcas de Sobrarbe y La Ribagorza y tienen en com&uacute;n una imagen que se repite una y otra vez: la del fuego bajando desde la monta&ntilde;a hasta el pueblo. Pero una vez te acercas, empiezan a aparecer los matices.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos m&aacute;s conocidos es el de Sah&uacute;n. All&iacute; se celebran <em>Les Falles de Sa&uacute;nc</em>, una de las variantes m&aacute;s singulares porque el protagonismo no est&aacute; tanto en el descenso como en lo que ocurre despu&eacute;s. Los participantes encienden unas fallas elaboradas con vara de avellano y corteza de abedul, y recorren el pueblo hasta llegar a una explanada donde comienza el ritual m&aacute;s llamativo: hacerlas girar por encima de la cabeza. El resultado son c&iacute;rculos de fuego y una lluvia constante de peque&ntilde;as chispas que iluminan la noche. Es una tradici&oacute;n que sigue implicando a distintas generaciones y en la que aprender a manejar la falla forma parte casi del relevo natural dentro del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en La Ribagorza aparecen celebraciones con una estructura m&aacute;s reconocible de subida y bajada. En municipios como Montanuy, y en localidades como Aneto o Castanesa, los <em>fallaires</em> ascienden hasta el <em>faro</em>, encienden all&iacute; sus antorchas y descienden en grupo formando una especie de serpiente de luz. Al llegar al n&uacute;cleo urbano, las fallas terminan en una nueva hoguera y la celebraci&oacute;n contin&uacute;a ya en la plaza. La fecha cambia seg&uacute;n el pueblo, pero el ritual se mantiene.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ruedas de fuego en el aire.                            </span>
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        Algo parecido ocurre en Bonansa, donde la tradici&oacute;n ha desaparecido y vuelto varias veces antes de consolidarse de nuevo. All&iacute; el punto de partida est&aacute; junto a la ermita de San Avent&iacute;n. Tras la cena y el encendido del fuego, comienza un recorrido relativamente corto, pero muy visual hasta el pueblo, donde la fiesta contin&uacute;a alrededor de una segunda hoguera.
    </p><p class="article-text">
        Y si hay una celebraci&oacute;n que introduce un ritmo distinto es la de San Juan de Plan, en Sobrarbe. All&iacute; se conoce como la Corrida de la Falleta. Al atardecer, vecinos y participantes se re&uacute;nen, comparten la cena y esperan a que llegue el momento de encender las teas. Despu&eacute;s comienza el descenso y, ya cerca del pueblo, llega uno de los momentos m&aacute;s esperados: la carrera final de los m&aacute;s j&oacute;venes para intentar llegar con la llama todav&iacute;a encendida hasta la plaza.
    </p><p class="article-text">
        Vistas en conjunto, las fiestas aragonesas dejan una sensaci&oacute;n curiosa. Cambian los materiales, cambia el recorrido y cambia incluso el calendario, pero siempre aparece la misma idea de fondo. El fuego no se queda arriba. Baja hasta el pueblo y se comparte.
    </p><h2 class="article-text">Catalunya: una misma tradici&oacute;n con muchas formas de entender el fuego</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Celebración comunitaria ya en el pueblo.                            </span>
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        En Catalunya, las fiestas se extienden por varias comarcas y, adem&aacute;s, el calendario es algo m&aacute;s amplio. No todo ocurre la noche del 23 de junio. Hay celebraciones que arrancan a mediados de junio y otras que llegan hasta finales de julio. Eso hace que, m&aacute;s que una &uacute;nica cita, parezca una temporada entera dedicada al fuego.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los territorios donde m&aacute;s variedad se concentra es la Val d&rsquo;Aran. All&iacute; aparecen nombres propios y rituales que se alejan bastante de la imagen cl&aacute;sica de bajar con una antorcha en la mano. En Les, por ejemplo, el centro de la fiesta es el <em>Haro</em>, un gran tronco preparado y levantado por el pueblo que se convierte en el eje de la celebraci&oacute;n. En Arties, el protagonista es el <em>Taro</em>, que una vez encendido llega incluso a arrastrarse por las calles mientras la gente participa alrededor del fuego.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay una imagen asociada a las fiestas catalanas esa es la de las <em>baixades</em>. En distintos pueblos de la Alta Ribagor&ccedil;a y otras zonas del Pirineo, los <em>fallaires</em> descienden desde la monta&ntilde;a siguiendo caminos que durante unos minutos quedan convertidos en una l&iacute;nea continua de luz. En algunos lugares el recorrido es relativamente sencillo, pero en otros bastante m&aacute;s exigente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Carreras con antorchas.                            </span>
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        Uno de los casos m&aacute;s conocidos es el de Isil, donde el descenso tiene fama de ser especialmente espectacular por el desnivel del terreno y por la manera en que el fuego va avanzando ladera abajo antes de entrar en el pueblo. En otros lugares vinculados a la Vall de Bo&iacute; o al entorno de la Alta Ribagor&ccedil;a, cada localidad ha desarrollado sus propias formas de construir las fallas, de entrar en la plaza o de cerrar la celebraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay diferencias en los detalles. En algunos pueblos se reciben a los participantes con m&uacute;sica y bailes tradicionales. En otros hay ofrendas, vueltas alrededor del fuego o una gran verbena que se alarga hasta la madrugada. Y aunque cada celebraci&oacute;n tiene personalidad propia, todas mantienen esa mezcla entre fiesta popular y tradici&oacute;n compartida que ha conseguido mantenerse viva durante siglos para dar la bienvenida al verano en la monta&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/san-juan-lejos-playa-son-fiestas-fuego-iluminan-pueblos-pirineo_1_13310332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 19:50:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un San Juan lejos de la playa: así son las fiestas del fuego que iluminan los pueblos del Pirineo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,San Juan,Aragón,Catalunya,Pirineos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre fortalezas imposibles y pueblos medievales: así es la ruta que sigue las huellas de los cátaros en el sur de Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fortalezas-imposibles-pueblos-medievales-ruta-sigue-huellas-cataros-sur-francia_1_13296641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e778164e-e62e-4160-b019-2ec0d6276a3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre fortalezas imposibles y pueblos medievales: así es la ruta que sigue las huellas de los cátaros en el sur de Francia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carcasona, Minerve, Montségur o Peyrepertuse son algunas de las paradas de un recorrido por Occitania que combina castillos encaramados a la roca, gargantas, viñedos, montañas y la historia de una de las grandes cruzadas de la Edad Media
</p><p class="subtitle">Del encierro a la memoria: el Fuerte de San Cristóbal, la prisión franquista por la que pasaron miles de republicanos</p></div><p class="article-text">
        Occitania guarda algunos de los paisajes m&aacute;s sorprendentes del sur de Francia. La ruta de los Castillos C&aacute;taros es uno de ellos. A lo largo de unos 300 kil&oacute;metros, una red de carreteras secundarias nos lleva por vi&ntilde;edos, gargantas, bosques y peque&ntilde;as localidades medievales mientras, de vez en cuando, aparece en el horizonte la silueta de una fortaleza encaramada sobre una cresta rocosa. Algunas parecen tan inaccesibles que cuesta imaginar c&oacute;mo pudieron construirse all&iacute; arriba.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy se presenta como una ruta tur&iacute;stica, este recorrido es tambi&eacute;n un viaje por uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s intensos de la historia del sur de Francia. Entre los siglos XII y XIII, estas tierras fueron el principal escenario del catarismo, un movimiento religioso que desafi&oacute; a la Iglesia cat&oacute;lica y acab&oacute; desencadenando la Cruzada Albigense. Asedios, conquistas, cambios de poder y siglos de conflictos dejaron una huella que todav&iacute;a puede seguirse en castillos, pueblos y ciudades como Albi, Minerve, Lagrasse o Carcasona.
    </p><p class="article-text">
        Y hay una pregunta que suele surgir durante el viaje. &iquest;Son realmente c&aacute;taros todos los castillos que forman parte de esta ruta? La respuesta es bastante m&aacute;s compleja de lo que parece y ayuda a entender buena parte de la historia medieval del sur de Francia. Ahora, adem&aacute;s, varios de estos enclaves vuelven a estar de actualidad: Carcasona y siete de las fortalezas reales del Languedoc aspiran a convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco, una candidatura cuya resoluci&oacute;n se espera para finales de julio de 2026.
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            <span class="title">
                Castillo de Aguilar, en Francia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un viaje al coraz&oacute;n del Pa&iacute;s C&aacute;taro</h2><p class="article-text">
        Para entender esta ruta hay que retroceder hasta la Edad Media. Entre los siglos XII y XIII, el sur de la actual Francia vivi&oacute; la expansi&oacute;n del catarismo, un movimiento cristiano que defend&iacute;a una interpretaci&oacute;n de la fe muy distinta a la de la Iglesia de Roma. Sus seguidores, conocidos como c&aacute;taros, ganaron influencia en buena parte del Languedoc gracias al apoyo o la tolerancia de numerosos se&ntilde;ores locales.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta lleg&oacute; en 1209. Ese a&ntilde;o comenz&oacute; la Cruzada Albigense, una campa&ntilde;a militar impulsada por el papa Inocencio III que persegu&iacute;a acabar con la herej&iacute;a c&aacute;tara, pero que tambi&eacute;n sirvi&oacute; para reforzar la autoridad de la Corona francesa sobre unos territorios que hasta entonces hab&iacute;an mantenido una importante autonom&iacute;a. Durante d&eacute;cadas, asedios, batallas y persecuciones transformaron la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El catarismo desapareci&oacute; progresivamente, pero el conflicto dej&oacute; una profunda huella en el paisaje. Muchas de las fortalezas que hoy salpican las monta&ntilde;as de Occitania fueron escenario de aquellos enfrentamientos o nacieron como consecuencia directa de ellos. Por eso, recorrer la ruta de los Castillos C&aacute;taros no es solo visitar monumentos medievales, sino tambi&eacute;n seguir el rastro de una historia que todav&iacute;a sigue muy presente en pueblos, caminos y fortalezas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Castillo de Termes, en Francia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La gran sorpresa: los castillos c&aacute;taros no los construyeron los c&aacute;taros</h2><p class="article-text">
        Es uno de los datos que m&aacute;s sorprenden a quienes se acercan por primera vez a esta historia. Aunque el nombre haya terminado imponi&eacute;ndose, muchos de los llamados castillos c&aacute;taros no fueron construidos por los c&aacute;taros, sino por sus verdugos.
    </p><p class="article-text">
        Tras la victoria francesa, buena parte de las antiguas fortalezas fueron reforzadas, ampliadas o directamente reconstruidas por orden de los reyes de Francia. Su funci&oacute;n ya no era proteger a los se&ntilde;ores locales, sino consolidar el control sobre los territorios conquistados y vigilar una frontera especialmente sensible: la que separaba el reino franc&eacute;s del reino de Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; nacieron algunas de las fortalezas m&aacute;s espectaculares de la regi&oacute;n. Castillos como Peyrepertuse, Qu&eacute;ribus o Puilaurens pasaron a formar parte de un sistema defensivo que durante siglos protegi&oacute; el extremo sur del reino. Son esas fortalezas, levantadas en lugares casi inaccesibles, las que hoy protagonizan buena parte de la ruta.
    </p><h2 class="article-text">Albi, Minerve y Lagrasse: donde empieza la historia</h2><p class="article-text">
        Antes de lanzarse a la b&uacute;squeda de castillos conviene detenerse en algunos de los lugares que ayudan a comprender el contexto hist&oacute;rico de la ruta.
    </p><p class="article-text">
        Albi suele ser el mejor punto de partida. No solo porque conserva uno de los conjuntos monumentales m&aacute;s destacados del sur de Francia, sino tambi&eacute;n porque su nombre qued&oacute; ligado para siempre a la historia del conflicto. De hecho, el t&eacute;rmino &ldquo;albigense&rdquo; utilizado para referirse a la cruzada procede precisamente de esta ciudad.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al sur aparece Minerve, uno de los lugares m&aacute;s simb&oacute;licos del catarismo. El peque&ntilde;o pueblo se asienta sobre un espectacular promontorio rocoso rodeado por profundas gargantas. Su belleza contrasta con los acontecimientos que vivi&oacute; en 1210, cuando fue sometido a un largo asedio durante la cruzada. La ca&iacute;da de Minerve marc&oacute; uno de los episodios m&aacute;s recordados del conflicto.
    </p><p class="article-text">
        La tercera parada imprescindible es Lagrasse. Considerado uno de los pueblos m&aacute;s bonitos de Francia, combina calles medievales, un puente hist&oacute;rico sobre el r&iacute;o Orbieu y una abad&iacute;a que recuerda la enorme influencia que las instituciones religiosas tuvieron en la regi&oacute;n. Es tambi&eacute;n una buena muestra de que la Ruta de los Castillos C&aacute;taros va mucho m&aacute;s all&aacute; de las fortalezas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carcasona, Francia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Carcasona, la gran puerta de entrada al Pa&iacute;s C&aacute;taro</h2><p class="article-text">
        Si hay un lugar inseparable de esta historia, ese es Carcasona. Su impresionante ciudadela amurallada se ha convertido en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de Francia y suele ser el punto de partida para quienes deciden recorrer la ruta.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad fue uno de los grandes centros de poder de los Trencavel, la familia que gobern&oacute; amplios territorios del Languedoc antes de la Cruzada Albigense. En 1209, Carcasona cay&oacute; en manos de los cruzados y aquel episodio marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s para toda la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pasear hoy por sus murallas permite hacerse una idea de la importancia estrat&eacute;gica que tuvo durante siglos. Torres, puertas fortificadas, calles empedradas y el castillo condal forman uno de los conjuntos medievales m&aacute;s completos de Europa. Buena parte de su aspecto actual se debe adem&aacute;s a la restauraci&oacute;n impulsada en el siglo XIX por el arquitecto Eug&egrave;ne Viollet-le-Duc, cuya intervenci&oacute;n permiti&oacute; recuperar una ciudad que entonces se encontraba muy deteriorada.
    </p><p class="article-text">
        Carcasona ya forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1997, pero su protagonismo podr&iacute;a crecer todav&iacute;a m&aacute;s pues, como dec&iacute;amos, la ciudad encabeza la candidatura conjunta presentada junto a siete fortalezas reales del Languedoc.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Castillo de Montségur, en Francia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Lastours y Monts&eacute;gur, los grandes nidos de &aacute;guila</h2><p class="article-text">
        Pocas im&aacute;genes representan mejor el esp&iacute;ritu de esta ruta que las fortalezas suspendidas sobre crestas rocosas. Entre estas <em>citadelles du vertige</em>, o ciudades del v&eacute;rtigo, destacan dos lugares especialmente espectaculares.
    </p><p class="article-text">
        El primero es Lastours, a pocos kil&oacute;metros de Carcasona. En realidad no se trata de un &uacute;nico castillo, sino de cuatro fortalezas levantadas sobre una misma alineaci&oacute;n rocosa: Cabaret, Surdespine, Quertinheux y Tour R&eacute;gine. Desde la distancia parecen una prolongaci&oacute;n natural de la monta&ntilde;a, una sucesi&oacute;n de torres y murallas que domina todo el valle.
    </p><p class="article-text">
        La mejor forma de apreciar el conjunto es desde el mirador situado frente al recinto. Desde all&iacute; se entiende perfectamente por qu&eacute; estas fortalezas desempe&ntilde;aron un papel tan importante durante la cruzada y por qu&eacute; siguen siendo uno de los paisajes m&aacute;s impresionantes de Occitania.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al sur espera Monts&eacute;gur, probablemente el lugar m&aacute;s simb&oacute;lico de toda la historia c&aacute;tara. Aunque t&eacute;cnicamente no forma parte de los llamados Cinco Hijos de Carcasona, su importancia hist&oacute;rica es enorme. El castillo se alza a m&aacute;s de 1.200 metros de altitud y llegar hasta &eacute;l implica una subida exigente.
    </p><p class="article-text">
        Fue aqu&iacute; donde tuvo lugar uno de los episodios m&aacute;s dram&aacute;ticos del conflicto. Tras un largo asedio, la fortaleza cay&oacute; en 1244 y centenares de c&aacute;taros fueron ejecutados despu&eacute;s de negarse a renunciar a su fe. Aquel acontecimiento convirti&oacute; Monts&eacute;gur en todo un s&iacute;mbolo de la resistencia c&aacute;tara.
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            <span class="title">
                Castillo de Peyrepertuse, en Francia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los Cinco Hijos de Carcasona, la frontera de piedra del reino de Francia</h2><p class="article-text">
        Tras la Cruzada Albigense, la Corona francesa desarroll&oacute; una poderosa l&iacute;nea defensiva para proteger la frontera sur del reino. De aquel sistema forman parte los conocidos como Cinco Hijos de Carcasona: Aguilar, Peyrepertuse, Puilaurens, Qu&eacute;ribus y Termes.
    </p><p class="article-text">
        Todos ocupan emplazamientos espectaculares, elegidos para controlar valles, pasos naturales y antiguas rutas de comunicaci&oacute;n. Sin embargo, cada uno tiene su propia personalidad.
    </p><p class="article-text">
        Peyrepertuse suele considerarse la fortaleza m&aacute;s impresionante del conjunto. Construida sobre una larga cresta calc&aacute;rea a m&aacute;s de 800 metros de altitud, parece surgir directamente de la roca. Sus dimensiones son tan sorprendentes que a menudo se compara con la propia ciudadela de Carcasona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Castillo de Queribus, en Francia.                            </span>
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        Muy cerca se encuentra Qu&eacute;ribus, la que fue considerada el &uacute;ltimo basti&oacute;n de la resistencia c&aacute;tara. Su elegante silueta domina un amplio panorama que se extiende desde las Corbi&egrave;res hasta los Pirineos y el Mediterr&aacute;neo en los d&iacute;as m&aacute;s despejados.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al oeste aparece Puilaurens, escondido entre bosques y monta&ntilde;as. Durante siglos fue la fortaleza real m&aacute;s meridional de Francia y una pieza clave en la vigilancia de la frontera con Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y completan el conjunto Aguilar y Termes, dos fortalezas menos conocidas para el gran p&uacute;blico, pero igualmente ligadas a los acontecimientos de la cruzada y a la posterior organizaci&oacute;n defensiva del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Vistos en conjunto, los Cinco Hijos de Carcasona ayudan a comprender la verdadera dimensi&oacute;n de esta ruta. M&aacute;s que una sucesi&oacute;n de castillos aislados, forman parte de una misma historia y de un paisaje que, ocho siglos despu&eacute;s, siguen haci&eacute;ndonos viajar en el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fortalezas-imposibles-pueblos-medievales-ruta-sigue-huellas-cataros-sur-francia_1_13296641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 19:33:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre fortalezas imposibles y pueblos medievales: así es la ruta que sigue las huellas de los cátaros en el sur de Francia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Francia,Castillos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/acantilados-playas-salvajes-ruta-vicentina-grandes-recorridos-costa-portuguesa_1_13288311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4aefc16b-aa7e-4a61-8a3b-476bc8c9628b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el Alentejo y el Algarve se esconden más de 700 kilómetros de senderos, pueblos pesqueros, playas casi vírgenes y algunos de los paisajes más espectaculares del litoral atlántico</p><p class="subtitle">Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez</p></div><p class="article-text">
        La Ruta Vicentina, o <em>Rota Vicentina</em> en portugu&eacute;s, es uno de esos planes que permiten descubrir una cara muy distinta del pa&iacute;s vecino. Recorre la costa suroeste portuguesa entre Sines y el Cabo de San Vicente, atravesando algunos de los paisajes m&aacute;s llamativos del litoral atl&aacute;ntico. A lo largo del camino aparecen playas tranquilas, acantilados, peque&ntilde;os pueblos pesqueros y grandes espacios naturales donde el mar sigue marcando el ritmo de la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente la conoce por sus senderos. Y no es para menos. La Ruta Vicentina se ha convertido en uno de los grandes destinos europeos para caminar junto al mar. Pero limitarla al senderismo ser&iacute;a quedarse corto. Tambi&eacute;n puede recorrerse en coche, enlazando pueblos, miradores, playas y faros a trav&eacute;s de carreteras que avanzan muy cerca de la costa. Es una propuesta que lo mismo cautiva a quienes quieren completar etapas a pie como a quienes prefieren viajar tras el volante y detenerse donde les apetezca.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el recorrido permite conocer dos regiones muy diferentes entre s&iacute;, pero igual de interesantes: el Alentejo y el Algarve. En pocos kil&oacute;metros se pasa de amplios arenales casi vac&iacute;os a localidades encaramadas sobre los acantilados, siempre con el Atl&aacute;ntico como tel&oacute;n de fondo. Y entre parada y parada tampoco faltan buenos motivos para sentarse a la mesa: pescado fresco, marisco, recetas tradicionales y platos con intenso sabor a mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una ruta con vistas al Atlántico.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s de 700 kil&oacute;metros de senderos entre el Alentejo y el Algarve</h2><p class="article-text">
        La Ruta Vicentina es una de las redes de senderismo m&aacute;s importantes de Portugal. En total suma m&aacute;s de 700 kil&oacute;metros se&ntilde;alizados que recorren el suroeste del pa&iacute;s entre el Alentejo y el Algarve, combinando itinerarios de larga distancia con rutas de menor recorrido. Su dise&ntilde;o permite tanto emprender una traves&iacute;a de varios d&iacute;as como realizar etapas sueltas adaptadas al tiempo disponible y a la condici&oacute;n f&iacute;sica de cada viajero, y hay que tener en cuenta que la red se articula principalmente en torno a dos grandes recorridos: el Camino Hist&oacute;rico y el Sendero de los Pescadores.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Camino Hist&oacute;rico</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El Camino Hist&oacute;rico es un itinerario de 263 kil&oacute;metros que une Santiago do Cac&eacute;m con el Cabo de San Vicente. Se divide en trece etapas y atraviesa algunos de los paisajes rurales m&aacute;s caracter&iacute;sticos del sur de Portugal. A diferencia de otros senderos costeros, aqu&iacute; el protagonismo recae en caminos forestales, campos agr&iacute;colas, aldeas y peque&ntilde;as localidades con siglos de historia. Adem&aacute;s, puede recorrerse tanto a pie como en bicicleta, una opci&oacute;n cada vez m&aacute;s popular entre quienes buscan abarcar m&aacute;s kil&oacute;metros en menos tiempo.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Sendero de los Pescadores</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El segundo gran eje es el Sendero de los Pescadores, o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/trilho-pescadores-portugal-pie-costa-sendero_1_7911661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trilho dos Pescadores </em></a>en portugu&eacute;s. Se trata del recorrido m&aacute;s famoso de toda la Ruta Vicentina y tambi&eacute;n el que concentra buena parte de la atenci&oacute;n internacional. A lo largo de 226,5 kil&oacute;metros sigue antiguos caminos utilizados por pescadores para acceder a playas, acantilados y zonas de pesca, manteni&eacute;ndose siempre muy cerca del oc&eacute;ano. El itinerario, tambi&eacute;n dividido en 13 etapas, arranca en S&atilde;o Torpes y finaliza en Lagos, no sin antes pasar por el Cabo de San Vicente.
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            <span class="title">
                Trilho dos Pescadores, o Sendero de los Pescadores, en Portugal.                            </span>
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        Aunque su distancia total es algo menor que la del Camino Hist&oacute;rico, muchos senderistas lo consideran m&aacute;s exigente. La raz&oacute;n es sencilla: buena parte del recorrido discurre sobre terrenos arenosos, senderos estrechos y zonas expuestas al viento atl&aacute;ntico. Por ese motivo est&aacute; concebido exclusivamente para realizarse a pie. Ninguna de sus etapas supera los 22,5 kil&oacute;metros y todas est&aacute;n pensadas para completarse en una sola jornada, por lo que puedes organizar el itinerario a tu medida y seleccionar &uacute;nicamente los tramos que m&aacute;s te interesen.
    </p><p class="article-text">
        A estos dos grandes recorridos se suman otras 24 rutas circulares que en total suman cerca de 265 km, localizados entre Santiago de Cac&eacute;m y Lagos. Son itinerarios m&aacute;s cortos que permiten descubrir algunos de los paisajes m&aacute;s representativos de la regi&oacute;n sin necesidad de afrontar una traves&iacute;a de varios d&iacute;as. Muchas de ellas resultan ideales para quienes se alojan en una localidad concreta y quieren dedicar una ma&ntilde;ana o una jornada a recorrer los alrededores antes de continuar el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes atractivos de la Ruta Vicentina es precisamente esa flexibilidad. Hay senderistas que emplean varias semanas en completar uno de los grandes recorridos de principio a fin, mientras que otros optan por caminar &uacute;nicamente algunas etapas. En todos los casos, el camino permite descubrir una costa donde todav&iacute;a mandan los espacios naturales, los peque&ntilde;os n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n y una forma de vida estrechamente vinculada al mar. Si deseas ampliar informaci&oacute;n, siempre puedes consultar la web de&nbsp;<a href="https://rotavicentina.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rota Vicentina</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cigüeñas en &quot;primera fila&quot; de acantilado."
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            <span class="title">
                Cigüeñas en &quot;primera fila&quot; de acantilado.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La Ruta Vicentina en coche: playas, pueblos y acantilados frente al Atl&aacute;ntico</h2><p class="article-text">
        No hace falta recorrer cientos de kil&oacute;metros a pie para disfrutar de la Ruta Vicentina. Si lo prefieres, tambi&eacute;n puedes descubrir esta parte de Portugal en coche, enlazando algunos de sus pueblos m&aacute;s interesantes y deteni&eacute;ndote en playas, miradores y faros a lo largo del camino.
    </p><p class="article-text">
        La ruta puede hacerse en ambos sentidos, aunque uno de los itinerarios m&aacute;s habituales parte de Sines y desciende hacia el sur hasta alcanzar el Cabo de San Vicente. Son poco m&aacute;s de 200 kil&oacute;metros de costa en los que el paisaje cambia constantemente, pero sin perder nunca la presencia del Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Si comienzas en el extremo norte, ver&aacute;s que Sines es una ciudad ligada para siempre a la figura de Vasco da Gama. Su castillo, el casco hist&oacute;rico y el ambiente marinero ofrecen una primera toma de contacto con la costa alentejana antes de iniciar el recorrido hacia el sur.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente parada habitual es Porto Covo. Sus calles tranquilas, las casas encaladas y la cercan&iacute;a de la isla de Pessegueiro la convierten en una de las localidades con m&aacute;s encanto de toda la ruta. Desde aqu&iacute; comienzan a aparecer algunos de los paisajes que caracterizan la costa vicentina: acantilados, peque&ntilde;as calas y amplias panor&aacute;micas sobre el oc&eacute;ano.
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                    alt="Diferentes programas de voluntariado conservan la señalización y la limpieza de la ruta."
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            <span class="title">
                Diferentes programas de voluntariado conservan la señalización y la limpieza de la ruta.                            </span>
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        Siguiendo la carretera se llega a Vila Nova de Milfontes, situada junto a la desembocadura del r&iacute;o Mira. Es uno de los n&uacute;cleos tur&iacute;sticos m&aacute;s importantes de la zona, aunque mantiene una escala muy diferente a la de otros destinos m&aacute;s masificados del Algarve. Su fortaleza, las playas y el agradable ambiente de sus calles justifican una parada con calma.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al sur aparecen algunos de los tramos m&aacute;s salvajes del recorrido. Lugares como Cabo do Sard&atilde;o permiten contemplar impresionantes acantilados donde anidan numerosas aves, mientras que localidades como Zambujeira do Mar conservan un marcado car&aacute;cter atl&aacute;ntico. Sus casas blancas asomadas al oc&eacute;ano y la playa situada al pie del pueblo forman una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de esta costa.
    </p><p class="article-text">
        La ruta contin&uacute;a hacia Odeceixe, uno de los lugares m&aacute;s especiales del recorrido. Aqu&iacute; el r&iacute;o Seixe desemboca en el Atl&aacute;ntico creando un paisaje singular en el que conviven playa fluvial y playa mar&iacute;tima. Adem&aacute;s, esta localidad marca la transici&oacute;n entre el Alentejo y el Algarve, dos regiones con personalidad propia pero estrechamente conectadas por la Ruta Vicentina.
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            <span class="title">
                La playa de Odeceixe, en la Ruta Vicentina.                            </span>
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        Ya en territorio algarv&iacute;o, ver&aacute;s que Aljezur es una parada imprescindible. Su castillo de origen &aacute;rabe domina un entorno de colinas y valles que contrasta con la imagen m&aacute;s habitual del Algarve tur&iacute;stico. Muy cerca se encuentran algunas de las playas m&aacute;s conocidas de la costa occidental portuguesa, como Amoreira o Arrifana, muy apreciadas tanto por los surfistas como por quienes simplemente buscan paisajes aislados y menos urbanizados.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el viaje se acerca a su final, el protagonismo recae cada vez m&aacute;s en los acantilados y en la sensaci&oacute;n de encontrarse en uno de los extremos de Europa. Sagres constituye la &uacute;ltima gran parada antes de alcanzar el Cabo de San Vicente. Durante siglos este lugar fue considerado el fin del mundo conocido y todav&iacute;a hoy conserva una atm&oacute;sfera muy particular, marcada por el viento, el oc&eacute;ano y la inmensidad del paisaje.
    </p><p class="article-text">
        El faro y los acantilados del cabo ponen el broche final a un recorrido que demuestra que el sur de Portugal es mucho m&aacute;s que las zonas m&aacute;s conocidas del Algarve. Ya sea caminando por sus senderos o recorriendo la costa en coche, la Ruta Vicentina ofrece una forma diferente de acercarse al Atl&aacute;ntico, descubrir pueblos con personalidad propia y disfrutar de algunos de los paisajes m&aacute;s aut&eacute;nticos de Portugal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/acantilados-playas-salvajes-ruta-vicentina-grandes-recorridos-costa-portuguesa_1_13288311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 20:13:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del encierro a la memoria: el Fuerte de San Cristóbal, la prisión franquista por la que pasaron miles de republicanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/encierro-memoria-fuerte-san-cristobal-prision-franquista-pasaron-miles-republicanos_1_13260475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/646e23ac-4b7a-4d09-b670-a0649b5ac4c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vista aérea del Fuerte San Cristóbal, en Pamplona."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lo alto del monte Ezkaba, a pocos kilómetros de Pamplona, se alza una fortaleza construida para la guerra que acabó convertida en uno de los principales penales del franquismo. Hoy, tras décadas de abandono, se prepara para abrir una nueva etapa como Lugar de Memoria Democrática
</p><p class="subtitle">Mucho más que Frómista: la gran ruta por el románico palentino entre monasterios, ermitas y joyas medievales </p></div><p class="article-text">
        A simple vista, el Fuerte de San Crist&oacute;bal parece una vieja fortaleza militar m&aacute;s. Se alza en la cima del monte Ezkaba, a pocos kil&oacute;metros de Pamplona, dominando la cuenca desde una posici&oacute;n privilegiada. Construido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX para defender la ciudad, nunca lleg&oacute; a cumplir la funci&oacute;n para la que fue concebido. Sin embargo, su historia acabar&iacute;a tomando un rumbo muy distinto.
    </p><p class="article-text">
        Durante la Guerra Civil y los primeros a&ntilde;os de la dictadura franquista, este enorme complejo militar se convirti&oacute; en una prisi&oacute;n por la que pasaron miles de presos republicanos. Entre sus muros estuvieron recluidas m&aacute;s de 7.000 personas en unas condiciones especialmente duras, y fue all&iacute; donde tuvo lugar uno de los episodios m&aacute;s conocidos de la historia penitenciaria espa&ntilde;ola: la fuga masiva del 22 de mayo de 1938, cuando 795 presos intentaron escapar en direcci&oacute;n a la frontera francesa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, m&aacute;s de ocho d&eacute;cadas despu&eacute;s, el fuerte sigue siendo uno de los lugares con m&aacute;s carga hist&oacute;rica de Navarra. Declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural y convertido recientemente en Lugar de Memoria Democr&aacute;tica, se encuentra inmerso en un proceso que permitir&aacute; su apertura progresiva a la ciudadan&iacute;a mediante visitas guiadas y la creaci&oacute;n de un futuro centro de interpretaci&oacute;n. Una oportunidad para acercarse a un espacio que durante d&eacute;cadas permaneci&oacute; cerrado y que conserva algunas de las p&aacute;ginas m&aacute;s significativas de la historia contempor&aacute;nea espa&ntilde;ola.
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            <span class="title">
                Interior del Fuerte de San Cristóbal.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una gigantesca fortaleza construida para defender Pamplona</h2><p class="article-text">
        Para entender la historia del Fuerte de San Crist&oacute;bal hay que remontarse a las guerras carlistas. Tras el &uacute;ltimo conflicto, el ej&eacute;rcito concluy&oacute; que Pamplona era especialmente vulnerable a los ataques de artiller&iacute;a desde el monte Ezkaba, la elevaci&oacute;n que domina la ciudad por el norte. La respuesta fue levantar all&iacute; una gran fortaleza capaz de proteger la capital navarra.
    </p><p class="article-text">
        Las obras comenzaron en 1878 y se prolongaron durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas. El resultado fue una construcci&oacute;n monumental conocida oficialmente como Fuerte de Alfonso XII, considerada una de las mayores fortalezas poligonales del Pirineo. Su posici&oacute;n estrat&eacute;gica permit&iacute;a controlar visualmente toda la cuenca de Pamplona, una ventaja que sigue siendo evidente para cualquiera que ascienda hoy hasta la cima del Ezkaba.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la fortificaci&oacute;n naci&oacute; pr&aacute;cticamente obsoleta. La r&aacute;pida evoluci&oacute;n de la artiller&iacute;a y el desarrollo de la aviaci&oacute;n durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX hicieron que este tipo de construcciones perdieran buena parte de su utilidad militar. Cuando el fuerte estuvo terminado, ya hab&iacute;a dejado de ser una pieza decisiva para la defensa de la ciudad. Parad&oacute;jicamente, nunca ser&iacute;a recordado por la funci&oacute;n para la que fue construido.
    </p><h2 class="article-text">La prisi&oacute;n por la que pasaron miles de republicanos</h2><p class="article-text">
        La historia que convirti&oacute; al Fuerte de San Crist&oacute;bal en un lugar &uacute;nico comenz&oacute; en la d&eacute;cada de 1930. En 1934, tras la Revoluci&oacute;n de Asturias, empez&oacute; a utilizarse como prisi&oacute;n para prisioneros asturianos y eibarrenses. Despu&eacute;s, durante la Guerra Civil y los primeros a&ntilde;os de la dictadura franquista, se transform&oacute; en uno de los principales centros de reclusi&oacute;n de presos republicanos.
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            <span class="title">
                Interior del Fuerte de San Cristóbal.                            </span>
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        A lo largo de aquellos a&ntilde;os pasaron por sus galer&iacute;as m&aacute;s de 7.000 personas procedentes de distintos puntos de Espa&ntilde;a. El hacinamiento, las enfermedades y las duras condiciones de vida marcaron el d&iacute;a a d&iacute;a de muchos de los internos, convirtiendo el antiguo complejo militar en un s&iacute;mbolo de la represi&oacute;n franquista.
    </p><p class="article-text">
        La huella de aquella etapa sigue presente en distintos puntos del entorno. Uno de los m&aacute;s conocidos es el llamado Cementerio de las Botellas, situado junto al fuerte. Recibe ese nombre porque los presos fallecidos eran enterrados con una botella que conten&iacute;a sus datos identificativos, una pr&aacute;ctica que permit&iacute;a registrar qui&eacute;n y por qu&eacute; raz&oacute;n descansaba en cada sepultura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, gran parte del valor hist&oacute;rico y patrimonial del recinto est&aacute; ligado precisamente a esa memoria. M&aacute;s all&aacute; de la arquitectura militar, el fuerte se ha convertido en un lugar asociado al recuerdo de las miles de personas que estuvieron encarceladas entre sus muros.
    </p><h2 class="article-text">La fuga que convirti&oacute; San Crist&oacute;bal en un lugar hist&oacute;rico</h2><p class="article-text">
        Si hay un episodio que ha hecho mundialmente conocido al Fuerte de San Crist&oacute;bal es la fuga del 22 de mayo de 1938.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Interior del Fuerte de San Cristóbal.                            </span>
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        Aquel d&iacute;a, aprovechando una situaci&oacute;n favorable dentro de la prisi&oacute;n, cientos de internos pusieron en marcha un plan de evasi&oacute;n que llevaba tiempo gest&aacute;ndose. La intenci&oacute;n era escapar del fuerte y alcanzar la frontera francesa atravesando las monta&ntilde;as navarras.
    </p><p class="article-text">
        La magnitud de la operaci&oacute;n fue extraordinaria. Un total de 795 presos consiguieron abandonar el recinto, convirtiendo la evasi&oacute;n en una de las mayores fugas carcelarias registradas en Europa durante el siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la libertad estuvo muy lejos de convertirse en una realidad para la mayor&iacute;a. Los fugados tuvieron que enfrentarse a un territorio que apenas conoc&iacute;an, sin apenas recursos y perseguidos por las fuerzas encargadas de su captura. La b&uacute;squeda se extendi&oacute; por montes, bosques y pueblos de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Muchos fueron detenidos en los d&iacute;as posteriores. M&aacute;s de 200 murieron durante la persecuci&oacute;n. Y al final, solo tres hombres lograron alcanzar Francia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Interior del Fuerte de San Cristóbal.                            </span>
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        La historia de aquella fuga sigue muy presente en Navarra. De hecho, existe una ruta senderista se&ntilde;alizada, el GR-225, que recuerda el recorrido realizado por los presos que intentaron alcanzar la frontera. Si te van las rutas por la naturaleza, es una buena forma de conectar el paisaje con uno de los episodios m&aacute;s impactantes ocurridos en este lugar.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; queda hoy del Fuerte de San Crist&oacute;bal</h2><p class="article-text">
        Tras dejar de funcionar como prisi&oacute;n en 1945, el recinto tuvo distintos usos militares hasta que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/lugares-abandonados-de-espana-visitar_1_11214078.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue abandonado definitivamente</a> por el Ej&eacute;rcito en 1987 y se mantuvo un peque&ntilde;o ret&eacute;n de vigilancia hasta 1991. Desde entonces, el paso del tiempo ha dejado una huella evidente sobre muchas de sus estructuras.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el conjunto conserva una enorme presencia. Su tama&ntilde;o, su ubicaci&oacute;n y las vistas sobre Pamplona siguen sorprendiendo a quienes llegan hasta la cima del monte Ezkaba. En 2001 fue declarado Bien de Inter&eacute;s Cultural, un reconocimiento que puso de relieve tanto su valor arquitect&oacute;nico como su relevancia hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el acceso al interior ha estado muy restringido durante a&ntilde;os, teniendo que solicitar la visita al Gobierno Militar de Pamplona, los alrededores del fuerte son un destino habitual para senderistas y visitantes que buscan conocer uno de los lugares m&aacute;s singulares de la cuenca de Pamplona.
    </p><h2 class="article-text">Del encierro a la memoria</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Interior del Fuerte de San Cristóbal.                            </span>
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        La &uacute;ltima gran transformaci&oacute;n del Fuerte de San Crist&oacute;bal est&aacute; ya en marcha. Recientemente, <a href="https://www.eldiario.es/navarra/declara-lugar-memoria-fuerte-franquista-san-cristobal-pasaron-7-000-presos-republicanos_1_13160878.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Estado lo declar&oacute; oficialmente Lugar de Memoria Democr&aacute;tica</a>, un reconocimiento que busca preservar y difundir la historia vinculada a la prisi&oacute;n y a las personas que pasaron por ella. La medida forma parte de un proyecto conjunto entre el Gobierno de Navarra y la Administraci&oacute;n General del Estado para recuperar este espacio y hacerlo accesible a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El plan contempla la apertura progresiva del recinto mediante visitas guiadas y la creaci&oacute;n de un centro de interpretaci&oacute;n que permitir&aacute; conocer tanto la historia de la fortaleza como su etapa como prisi&oacute;n. Para ello todav&iacute;a ser&aacute; necesario realizar trabajos de conservaci&oacute;n y adecuaci&oacute;n, pero el objetivo es transformar un espacio marcado durante d&eacute;cadas por el encierro en un lugar dedicado a la divulgaci&oacute;n, el conocimiento y la memoria.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de un siglo despu&eacute;s de que finalizara su construcci&oacute;n en 1919, el Fuerte de San Crist&oacute;bal se prepara as&iacute; para una nueva etapa. Una en la que su historia dejar&aacute; de permanecer tras los muros para poder ser conocida por quienes se acercan hasta el monte Ezkaba con la intenci&oacute;n de comprender uno de los episodios m&aacute;s significativos de la historia reciente de Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/encierro-memoria-fuerte-san-cristobal-prision-franquista-pasaron-miles-republicanos_1_13260475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 20:45:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del encierro a la memoria: el Fuerte de San Cristóbal, la prisión franquista por la que pasaron miles de republicanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Navarra,Pamplona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Calaceite, el pueblo de Teruel donde se cruzan historia, literatura y cultura ibérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/calaceite-pueblo-teruel-cruzan-historia-literatura-cultura-iberica_1_13278756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8675127-e0a8-44e9-8066-7ce398fdb54c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Calaceite, el pueblo de Teruel donde se cruzan historia, literatura y cultura ibérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su casco histórico es uno de los más interesantes del Matarraña, pero también fue refugio de escritores, cuna de arqueólogos y puerta de entrada a algunos de los yacimientos íberos más importantes de la comarca
</p><p class="subtitle">Gaudí 2026: una ruta por su legado fuera de Catalunya en el centenario de su muerte</p></div><p class="article-text">
        Calaceite es un pueblo especialmente bonito, de eso no hay duda, pero es cierto que en la comarca del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/matarrana-secreto-guardado-teruel-aragon-rural_1_6477594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matarra&ntilde;a</a>, en Teruel, hay muchos otros pueblos bonitos, as&iacute; que su belleza no lo hace tan especial estando donde est&aacute;. Sin embargo, Calaceite juega en varias ligas a la vez. Conserva uno de los conjuntos hist&oacute;ricos m&aacute;s interesantes de la comarca, con calles empedradas, plazas porticadas y casas se&ntilde;oriales que hablan de siglos de prosperidad ligados al comercio y al aceite de oliva, pero este municipio esconde mucho m&aacute;s que una cara bonita.
    </p><p class="article-text">
        Cuando caminamos por sus calles, basta con recorrer la Plaza de Espa&ntilde;a, asomarse a la Placeta de la Lonja o avanzar por la calle Maella para entender por qu&eacute; est&aacute; considerado uno de los pueblos m&aacute;s llamativos de Arag&oacute;n, y por qu&eacute; pertenece a la asociaci&oacute;n de Los Pueblos m&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a. A cada paso aparecen fachadas de piedra, balcones de forja, antiguos portales de la muralla convertidos en capillas y rincones que conservan intacto el car&aacute;cter de una villa que ha sabido crecer sin perder su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero como ver&aacute;s, Calaceite es mucho m&aacute;s que un casco hist&oacute;rico bien conservado. Aqu&iacute; naci&oacute; el arque&oacute;logo Juan Cabr&eacute;, una figura clave para entender la prehistoria y la cultura ib&eacute;rica de la zona. Tambi&eacute;n fue refugio de escritores y artistas durante la segunda mitad del siglo XX, hasta el punto de que por sus calles pasaron nombres tan conocidos como Jos&eacute; Donoso, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez o Mario Vargas Llosa. Y a apenas un kil&oacute;metro del pueblo, entre campos de olivos, el poblado ib&eacute;rico de San Antonio recuerda que la historia de este rinc&oacute;n del Matarra&ntilde;a comenz&oacute; mucho antes de la Edad Media.
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                Casco histórico de Calaceite, en Teruel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un paseo por uno de los cascos hist&oacute;ricos m&aacute;s bellos del Matarra&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Si hay un lugar por el que conviene empezar la visita es la Plaza de Espa&ntilde;a. Es el aut&eacute;ntico centro de la vida local y uno de los espacios que mejor explican la historia de Calaceite. Construida en el siglo XVI, est&aacute; rodeada de soportales, pasos cubiertos y fachadas de piedra que reflejan la importancia que tuvo la localidad durante siglos.
    </p><p class="article-text">
        Presidiendo la plaza se encuentra el Ayuntamiento, levantado a comienzos del siglo XVII y considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista de la comarca. Bajo sus arcos se situaron antiguamente el mercado, la c&aacute;rcel y algunos de los espacios donde se desarrollaba la vida p&uacute;blica de la villa.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; al lado, a pocos pasos, aparece la Placeta de la Lonja, una peque&ntilde;a plaza a la que se accede atravesando los arcos del Ayuntamiento. Rodeada de edificios de los siglos XVII y XVIII, constituye uno de los rincones m&aacute;s representativos del casco hist&oacute;rico, y adem&aacute;s uno de los m&aacute;s tranquilos.
    </p><h2 class="article-text">La calle Maella y los rincones que explican el car&aacute;cter de Calaceite</h2><p class="article-text">
        La calle Maella es una de las m&aacute;s representativas de Calaceite. A lo largo de su recorrido se suceden casas se&ntilde;oriales, fachadas de piedra, escudos nobiliarios y balcones de forja que reflejan la prosperidad que vivi&oacute; la localidad entre los siglos XVIII y XIX.
    </p><p class="article-text">
        Entre todos los edificios destaca la Casa Moix, reconocible por su gran balconada en esquina sostenida por m&eacute;nsulas decoradas. Su singularidad fue tal que la fachada se reprodujo en el Pueblo Espa&ntilde;ol de Barcelona con motivo de la Exposici&oacute;n Internacional de 1929. Tambi&eacute;n merece atenci&oacute;n la Casa de la Justicia, uno de los edificios m&aacute;s antiguos del municipio.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los monumentos concretos, buena parte del atractivo de Calaceite est&aacute; en su propio trazado urbano. Las calles ascienden y descienden adapt&aacute;ndose al relieve sobre el que se levant&oacute; la villa y conectan peque&ntilde;as plazas, pasadizos y edificios hist&oacute;ricos que aparecen de forma constante durante el recorrido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casa Moix, en Calaceite (Teruel).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los portales que dejaron de defender la villa para convertirse en capillas</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s curiosos de Calaceite son los portales-capilla, una soluci&oacute;n arquitect&oacute;nica muy caracter&iacute;stica del Matarra&ntilde;a. Antiguas puertas de la muralla medieval terminaron transform&aacute;ndose en espacios religiosos cuando las necesidades defensivas desaparecieron.
    </p><p class="article-text">
        El mejor ejemplo es el Portal-Capilla de San Antonio, conocido tambi&eacute;n como Portal de Orta por ser el acceso desde la vecina localidad catalana de Horta de Sant Joan. Sobre la antigua puerta se construy&oacute; en el siglo XVIII una capilla barroca que todav&iacute;a hoy mantiene algunas celebraciones tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido ocurri&oacute; con el Portal-Capilla de la Virgen del Pilar, situado al final de la calle Maella. Esta antigua entrada de la muralla conserva la estructura original del portal y la capilla a&ntilde;adida posteriormente. Juntos recuerdan c&oacute;mo era la villa amurallada de Calaceite y la evoluci&oacute;n que experiment&oacute; con el paso de los siglos.
    </p><h2 class="article-text">La gran iglesia barroca que domina el perfil del pueblo</h2><p class="article-text">
        La Iglesia de la Asunci&oacute;n es el edificio m&aacute;s monumental de Calaceite y una de las obras barrocas m&aacute;s importantes de toda la comarca. Su construcci&oacute;n comenz&oacute; a finales del siglo XVII sobre el emplazamiento de una antigua iglesia g&oacute;tica y fue consagrada en 1710.
    </p><p class="article-text">
        La fachada principal concentra buena parte de los elementos m&aacute;s destacados del templo, con columnas salom&oacute;nicas, abundante decoraci&oacute;n barroca y los grandes clavos de forja de sus puertas. Tambi&eacute;n destaca la torre campanario, cuya construcci&oacute;n qued&oacute; inacabada.
    </p><p class="article-text">
        En el interior, las tres naves tienen la misma altura, algo que sin duda ayuda a aumentar la sensaci&oacute;n de amplitud. Muy cerca se encuentra la Capilla de San Roque, documentada desde el siglo XVI y vinculada hist&oacute;ricamente al antiguo hospital de la localidad.
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                La silueta de Calaceite (Teruel) marcada por la Iglesia de la Asunción.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El pueblo que se convirti&oacute; en refugio del <em>boom</em> latinoamericano</h2><p class="article-text">
        Pocas personas esperan encontrar en un peque&ntilde;o pueblo del Matarra&ntilde;a una historia relacionada con algunos de los escritores m&aacute;s importantes de la literatura en espa&ntilde;ol del siglo XX. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurri&oacute; en Calaceite.
    </p><p class="article-text">
        Durante la d&eacute;cada de 1970, el escritor chileno Jos&eacute; Donoso se instal&oacute; aqu&iacute; junto a su familia y convirti&oacute; la localidad en un lugar de encuentro para autores e intelectuales. Por el pueblo pasaron figuras como Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, Mario Vargas Llosa o Carlos Fuentes, atra&iacute;das por la tranquilidad y el ambiente cultural que se hab&iacute;a generado en torno a Donoso.
    </p><p class="article-text">
        Esa tradici&oacute;n art&iacute;stica sigue formando parte de la identidad local. La Plaza de los Artistas, inaugurada en 1999, recuerda la presencia de escritores, pintores e investigadores que encontraron en Calaceite un lugar donde residir o trabajar durante distintas etapas de sus vidas.
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                La Plaza de España de Calaceite, en Teruel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De Juan Cabr&eacute; a los &iacute;beros: un viaje a los or&iacute;genes del Matarra&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        La importancia cultural de Calaceite tambi&eacute;n est&aacute; ligada a la arqueolog&iacute;a. Aqu&iacute; naci&oacute; Juan Cabr&eacute;, una de las figuras m&aacute;s destacadas de la arqueolog&iacute;a espa&ntilde;ola y uno de los investigadores que contribuyeron a dar a conocer el patrimonio prehist&oacute;rico e ib&eacute;rico de la zona.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://museojuancabre.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo Juan Cabr&eacute;</a>, dedicado a su figura, permite conocer mejor tanto su trabajo como la historia del territorio. Pero la mejor forma de entender esa herencia es acercarse hasta el poblado ib&eacute;rico de San Antonio, situado a poco m&aacute;s de un kil&oacute;metro del casco urbano.
    </p><p class="article-text">
        Las excavaciones iniciadas a comienzos del siglo XX permitieron documentar un asentamiento ocupado entre los siglos V y II a. C. Todav&iacute;a pueden observarse restos de viviendas, estructuras defensivas y parte del urbanismo de un enclave que dominaba visualmente buena parte del territorio circundante.
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            <span class="title">
                Yacimiento del poblado íbero de San Antonio, en Calaceite (Teruel).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Olivos centenarios, miradores y excursiones alrededor de Calaceite</h2><p class="article-text">
        Aunque el casco hist&oacute;rico concentra gran parte de los atractivos de la localidad, merece la pena reservar algo de tiempo para conocer el entorno. Los olivares forman parte inseparable del paisaje y de la econom&iacute;a local desde hace siglos. Un buen ejemplo lo encontramos en la Olivera del Suavo, todo un monumento vivo al que se le calculan m&aacute;s de 800 a&ntilde;os de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro lugar imprescindible es la ermita de San Crist&oacute;bal, situada sobre una elevaci&oacute;n desde la que se obtiene una amplia panor&aacute;mica del Matarra&ntilde;a. El edificio actual fue construido en el siglo XVIII, aunque la devoci&oacute;n al santo est&aacute; documentada desde mucho antes.
    </p><p class="article-text">
        Desde este punto, elevado y con vistas, pueden contemplarse los campos de olivos, varias localidades de la comarca y las monta&ntilde;as de los Puertos de Beceite. Un broche perfecto para una visita que va mucho m&aacute;s all&aacute; de un casco hist&oacute;rico bonito, y que nos lleva a descubrir uno de los pueblos con m&aacute;s personalidad de toda la comarca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/calaceite-pueblo-teruel-cruzan-historia-literatura-cultura-iberica_1_13278756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Calaceite, el pueblo de Teruel donde se cruzan historia, literatura y cultura ibérica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Escapadas,Teruel,Viajes,Arqueología,Arquitectura,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d9fb71a-406c-4e21-ba7c-53164e693068_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Grecia es mucho más que Santorini y la Acrópolis. Si estás preparando tu primera escapada, esta guía te ayudará a planificar el viaje, evitar errores frecuentes y descubrir algunos consejos útiles antes de hacer la maleta
</p><p class="subtitle">Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes</p></div><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos destinos que parecen reunir varios viajes en uno. En un mismo recorrido es posible pasear entre templos que marcaron la historia de Occidente, perderse por pueblos blancos frente al mar Egeo, recorrer carreteras que atraviesan monta&ntilde;as y descubrir algunas de las playas m&aacute;s espectaculares del Mediterr&aacute;neo. Pocos pa&iacute;ses combinan de una forma tan natural patrimonio hist&oacute;rico, paisajes, gastronom&iacute;a y vida al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los viajeros llegan atra&iacute;dos por lugares tan conocidos como Atenas, la isla de Santorini o la Acr&oacute;polis, pero el pa&iacute;s heleno va mucho m&aacute;s all&aacute; de sus im&aacute;genes m&aacute;s famosas. Desde los monasterios suspendidos sobre las rocas de Meteora hasta las calas escondidas de Creta, pasando por los yacimientos arqueol&oacute;gicos del Peloponeso o las peque&ntilde;as islas donde desconectar de todo lo dem&aacute;s, Grecia ofrece suficientes razones como para querer volver incluso antes de haber terminado el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, para disfrutarla al m&aacute;ximo conviene planificar algunos aspectos con antelaci&oacute;n. Elegir bien la &eacute;poca del a&ntilde;o, decidir cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje, entender c&oacute;mo funcionan los ferris entre islas, calcular un presupuesto realista o saber qu&eacute; lugares merece la pena incluir en una primera ruta son detalles que pueden marcar la diferencia. Si vas a viajar a Grecia por primera vez, estos consejos te ayudar&aacute;n a preparar el viaje y a aprovecharlo mucho mejor.
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                La Acrópolis de Atenas al atardecer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Grecia</h2><p class="article-text">
        Si puedes elegir fechas, la primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ofrecer el mejor equilibrio entre buen tiempo, precios razonables y menor afluencia de visitantes. Entre mayo y junio, as&iacute; como durante septiembre, las temperaturas son agradables para recorrer ciudades, visitar yacimientos arqueol&oacute;gicos y disfrutar de las playas sin el calor intenso del verano.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son los meses m&aacute;s concurridos. El ambiente es magn&iacute;fico, las conexiones mar&iacute;timas funcionan a pleno rendimiento y todas las islas est&aacute;n en plena actividad, pero tambi&eacute;n es cuando los precios alcanzan sus m&aacute;ximos y cuando resulta m&aacute;s dif&iacute;cil escapar de las aglomeraciones en lugares muy populares.
    </p><p class="article-text">
        El invierno, por su parte, puede ser una buena opci&oacute;n para descubrir Atenas o algunas regiones continentales, aunque muchas rutas entre islas reducen frecuencias y algunos establecimientos tur&iacute;sticos cierran durante la temporada baja.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar al viaje</h2><p class="article-text">
        Grecia es uno de esos pa&iacute;ses que enga&ntilde;an sobre el mapa. Las distancias no parecen grandes, pero los desplazamientos entre ferris o carreteras de monta&ntilde;a suelen requerir m&aacute;s tiempo del que parece.
    </p><p class="article-text">
        Para una primera toma de contacto, una semana permite conocer algunos de sus lugares m&aacute;s emblem&aacute;ticos. Con diez d&iacute;as el viaje gana mucha profundidad y dos semanas ofrecen ya la posibilidad de combinar historia, ciudades, playas e islas sin sensaci&oacute;n de ir corriendo de un sitio a otro.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ruta elegir seg&uacute;n los d&iacute;as disponibles</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes una semana</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las opciones m&aacute;s equilibradas es combinar la capital con una o dos islas cercanas. Tambi&eacute;n funciona muy bien dedicar <a href="https://www.eldiario.es/viajes/atenas-que-ver-en-2-dias_1_10481601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos d&iacute;as a Atenas</a> y continuar hacia el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/peloponeso-viaje-historia-grecia-arqueologia-yacimientos-corinto-micenas-epidauro-olimpia_1_8571918.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peloponeso</a> para descubrir algunos de los grandes escenarios de la Grecia cl&aacute;sica.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes diez d&iacute;as</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aqu&iacute; ya es posible construir una ruta bastante completa. Una buena opci&oacute;n es combinar Atenas, el Peloponeso y algunas islas de las C&iacute;cladas. Otra alternativa muy interesante consiste en unir Atenas, el Peloponeso y Creta, una de las islas con m&aacute;s personalidad y diversidad de todo el pa&iacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Si tienes dos semanas o m&aacute;s</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con <a href="https://www.eldiario.es/viajes/grecia-15-dias-viaje-imprescindible-conocer-pais-heleno_1_9116850.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15 d&iacute;as en Grecia</a> se puede realizar un recorrido mucho m&aacute;s amplio que incluya Atenas, el Peloponeso, los monasterios de Meteora y una gran isla como Creta. Es una f&oacute;rmula que permite conocer algunos de los lugares m&aacute;s representativos de Grecia sin limitarse &uacute;nicamente a los destinos m&aacute;s conocidos.
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                Los monasterios de Meteora, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Grecia</h2><p class="article-text">
        La forma de desplazarse depender&aacute; mucho de la ruta elegida. Para moverse entre islas, el ferry sigue siendo el gran protagonista. Existen numerosas conexiones, especialmente durante los meses de verano, aunque conviene reservar con antelaci&oacute;n en temporada alta.
    </p><p class="article-text">
        Si el itinerario incluye largas distancias, los vuelos internos pueden ahorrar bastante tiempo. Son especialmente &uacute;tiles para conectar Atenas con islas como Creta o con algunas regiones m&aacute;s alejadas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En la Grecia continental, la red de autobuses permite llegar a muchos destinos, pero si el plan incluye explorar regiones como el Peloponeso o recorrer Creta con libertad, alquilar un coche suele ser la opci&oacute;n m&aacute;s c&oacute;moda. Adem&aacute;s de ahorrar tiempo, permite detenerse en pueblos, miradores y playas que quedan fuera de las rutas habituales.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Los ciudadanos espa&ntilde;oles pueden viajar a Grecia utilizando el DNI o el pasaporte en vigor, sin necesidad de solicitar ning&uacute;n visado.
    </p><p class="article-text">
        En materia sanitaria, la Tarjeta Sanitaria Europea permite recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica en la red p&uacute;blica griega en las mismas condiciones que los ciudadanos del pa&iacute;s. Aun as&iacute;, para una mayor tranquilidad, resulta recomendable viajar con un seguro que ampl&iacute;e las coberturas m&eacute;dicas y ofrezca protecci&oacute;n frente a incidencias como cancelaciones, retrasos o p&eacute;rdida de equipaje.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los aspectos pr&aacute;cticos, no hay grandes diferencias respecto a Espa&ntilde;a. La moneda es el euro y los enchufes son los mismos, por lo que no es necesario llevar adaptadores. Conviene recordar &uacute;nicamente que Grecia tiene una hora m&aacute;s que la Espa&ntilde;a peninsular.
    </p><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Para los viajeros procedentes de la Uni&oacute;n Europea, utilizar el tel&eacute;fono m&oacute;vil en Grecia es tan sencillo como hacerlo en Espa&ntilde;a. Las tarifas de llamadas y datos funcionan dentro del sistema de itinerancia europea, por lo que no suele ser necesario contratar servicios adicionales.
    </p><p class="article-text">
        La cobertura es buena en la mayor parte del pa&iacute;s, especialmente en ciudades, zonas tur&iacute;sticas y las principales islas. Solo en algunas &aacute;reas m&aacute;s remotas o monta&ntilde;osas pueden aparecer peque&ntilde;as limitaciones puntuales.
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            <span class="title">
                El teatro de Epidauro, en el Peloponeso.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        Aunque la percepci&oacute;n general suele ser que Grecia puede ser un destino caro, la realidad hay que matizarla. Todo depende de la &eacute;poca del a&ntilde;o y de los lugares elegidos.
    </p><p class="article-text">
        Atenas, Santorini o Mykonos concentran algunos de los precios m&aacute;s elevados del pa&iacute;s durante el verano. Sin embargo, muchas otras islas y regiones continentales ofrecen una relaci&oacute;n calidad-precio muy atractiva.
    </p><p class="article-text">
        Para un viaje de presupuesto medio, Grecia suele resultar algo m&aacute;s econ&oacute;mica que otros destinos mediterr&aacute;neos populares. Comer en tabernas locales (los restaurantes tradicionales griegos), utilizar ferris convencionales y reservar alojamiento con cierta antelaci&oacute;n ayuda a mantener el gasto bajo control.
    </p><p class="article-text">
        El pago con tarjeta est&aacute; ampliamente extendido, aunque siempre resulta &uacute;til llevar algo de efectivo para peque&ntilde;as compras o establecimientos de localidades menos tur&iacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Grecia?</h2><p class="article-text">
        Grecia es, en t&eacute;rminos generales, un destino muy seguro para el viajero. Tanto las grandes ciudades como las zonas tur&iacute;sticas e insulares suelen transmitir una sensaci&oacute;n de tranquilidad elevada.
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre en cualquier destino con gran afluencia de visitantes, conviene prestar atenci&oacute;n a las pertenencias en estaciones, puertos, transporte p&uacute;blico o lugares especialmente concurridos. M&aacute;s all&aacute; de esas precauciones habituales que tendr&iacute;as en cualquier sitio, no suele haber motivos de preocupaci&oacute;n. Como siempre, el sentido com&uacute;n manda.
    </p><h2 class="article-text">A tener en cuenta al elegir el alojamiento</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s habituales en una primera visita consiste en reservar &uacute;nicamente por las fotograf&iacute;as. En Grecia merece la pena dedicar unos minutos a revisar bien la ubicaci&oacute;n, sobre todo si no cuentas con coche de alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Si vas a depender del transporte p&uacute;blico o de los ferris, resulta pr&aacute;ctico alojarse cerca de puertos, estaciones o zonas bien comunicadas. En las islas, adem&aacute;s, no siempre compensa buscar alojamiento en el pueblo m&aacute;s famoso o fotografiado. En muchas ocasiones, alojarse a pocos kil&oacute;metros permite disfrutar de precios m&aacute;s razonables y de un ambiente mucho m&aacute;s tranquilo.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje es en julio o agosto, reservar con antelaci&oacute;n es casi obligatorio, especialmente en los destinos m&aacute;s populares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Santorini, en Grecia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a griega: mucho m&aacute;s que la ensalada y el yogur</h2><p class="article-text">
        La cocina griega es una de las grandes sorpresas para muchos viajeros. Basada en ingredientes sencillos y productos frescos, combina influencias mediterr&aacute;neas y balc&aacute;nicas en platos que suelen resultar familiares y muy f&aacute;ciles de disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        Entre las especialidades m&aacute;s populares hay algunas que deber&iacute;as probar s&iacute; o s&iacute;:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Moussaka</em>, elaborada con capas de berenjena y carne.</li>
                                    <li><em>Gyros</em>, una de las comidas r&aacute;pidas m&aacute;s populares del pa&iacute;s.</li>
                                    <li><em>Souvlaki</em>, brochetas de carne acompa&ntilde;adas habitualmente de pan de pita.</li>
                                    <li><em>Tzatziki</em>, salsa de yogur, pepino y ajo.</li>
                                    <li>Ensalada griega, con tomate, pepino, aceitunas y queso feta.</li>
                                    <li><em>Dolmades</em>, hojas de parra rellenas.</li>
                                    <li><em>Gemist&aacute;</em>, verduras rellenas de arroz y otros ingredientes.</li>
                                    <li>Feta al horno, muy habitual en numerosas tabernas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el apartado dulce destacan propuestas como los <em>loukoumades,</em> peque&ntilde;as masas fritas cubiertas con miel, o el <em>baklava,</em> uno de los postres m&aacute;s conocidos de la regi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es, obviamente, el griego. Y no, no es f&aacute;cil. Para empezar, porque su alfabeto puede resultar desconcertante durante los primeros d&iacute;as. Afortunadamente, las principales se&ntilde;ales, carreteras, estaciones y lugares tur&iacute;sticos suelen incorporar transliteraciones al alfabeto latino.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el ingl&eacute;s est&aacute; muy extendido en hoteles, restaurantes, museos y empresas tur&iacute;sticas, por lo que la comunicaci&oacute;n rara vez supone un problema.
    </p><p class="article-text">
        Aprender unas pocas palabras siempre ayuda y suele ser bien recibido:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Kalimera</em>: buenos d&iacute;as.</li>
                                    <li><em>Kalispera</em>: buenas tardes.</li>
                                    <li><em>Efjarist&oacute;</em>: gracias.</li>
                                    <li><em>Ne</em>: s&iacute;.</li>
                                    <li><em>Oji</em>: no.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        La lista depender&aacute; de la &eacute;poca del a&ntilde;o, pero hay algunos elementos que casi siempre resultan &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Un calzado c&oacute;modo es imprescindible para recorrer lugares como la Acr&oacute;polis, Delfos, Olimpia o las calles empedradas de muchas islas. Tambi&eacute;n conviene incluir protecci&oacute;n solar, gafas de sol, gorra o sombrero y por supuesto ba&ntilde;ador, especialmente durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje incluye monasterios o espacios religiosos, es recomendable llevar alguna prenda que permita cubrir hombros y rodillas. Y aunque los d&iacute;as sean muy c&aacute;lidos, una chaqueta ligera puede venir bien para trayectos nocturnos en ferri o para algunas zonas costeras expuestas al viento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El colorido barrio de Psiri, en Atenas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder en una primera visita</h2><p class="article-text">
        Cada viajero termina construyendo su propia Grecia, pero hay algunos lugares que suelen justificar por s&iacute; solos el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Atenas y la Acr&oacute;polis son una parada obligatoria para comprender la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica del pa&iacute;s. Los monasterios de Meteora ofrecen uno de los paisajes m&aacute;s sorprendentes de Europa. El Peloponeso concentra algunos de los yacimientos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s importantes, mientras que islas como Creta permiten descubrir una versi&oacute;n m&aacute;s diversa y aut&eacute;ntica del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, merece la pena reservar tiempo para algo tan sencillo como sentarse tranquilamente en una taberna frente al mar, pedir varios platos para compartir y dejar que la tarde avance sin estr&eacute;s, y sin pensar que tienes que salir corriendo a visitar lo que sea que toque visitar. Esa experiencia, en Grecia, forma parte del viaje tanto como cualquier monumento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/grecia-imprescindible-debes-si-verano-vas-pais-heleno-primera-vez_1_13277389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Europa,Viajes,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ocho-etapas-frente-mar-camino-faros-ruta-recorre-costa-da-morte-acantilados-playas-salvajes_1_13252749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3054a90-3574-4cfa-9515-8fd00f1c4a2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre Malpica y Fisterra, recorre 200 kilómetros junto al Atlántico pasando por faros históricos, senderos costeros, playas solitarias y algunos de los paisajes más espectaculares de la Costa da Morte
</p><p class="subtitle">Guía para hacer el Camino de Santiago: consejos de un viajero para preparar tu ruta, credenciales y mochila</p></div><p class="article-text">
        Hay pocos senderos en Espa&ntilde;a donde el mar acompa&ntilde;e tanto como en O Cami&ntilde;o dos Faros. Una ruta que recorre unos 200 kil&oacute;metros por la Costa da Morte siguiendo caminos de pescadores, pistas de tierra y senderos que avanzan siempre mirando al Atl&aacute;ntico. Entre Malpica y Fisterra aparecen algunos de los paisajes m&aacute;s reconocibles de la costa gallega, con faros sobre acantilados, arenales azotados por el viento, peque&ntilde;as calas, dunas, bosques y pueblos marineros que viven de cara al oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        El nombre del camino no es casual. A lo largo del recorrido van apareciendo algunos de los faros m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Galicia, desde Punta Nariga hasta Cabo Vil&aacute;n, Touri&ntilde;&aacute;n o el propio faro de Fisterra, imagen del fin del mundo conocido. Pero O Cami&ntilde;o dos Faros no se queda solo en la costa m&aacute;s salvaje. Tambi&eacute;n atraviesa estuarios, zonas de marisqueo, aldeas peque&ntilde;as y lugares ligados a la historia de la Costa da Morte, como el dolmen de Dombate, el castro de Borneiro o el Cementerio de los Ingleses.
    </p><p class="article-text">
        La ruta est&aacute; dividida en ocho etapas y suele hacerse en algo m&aacute;s de una semana, aunque hay quien prefiere elegir etapas sueltas. El camino parte de Malpica y contin&uacute;a por localidades como Ni&ntilde;&oacute;ns, Ponteceso, Laxe, Arou, Camari&ntilde;as, Mux&iacute;a o Nemi&ntilde;a antes de terminar en Fisterra. Son jornadas largas y exigentes, con continuas subidas y bajadas, tramos rocosos y bastante desnivel acumulado. Por eso, O Cami&ntilde;o dos Faros invita a caminar sin prisa, parar en los miradores y dedicar tiempo a disfrutar de una costa que cambia constantemente en cada etapa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cabo Vilán, en la 5ª etapa del Camiño dos Faros.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una ruta nacida de un grupo de amigos</h2><p class="article-text">
        O Cami&ntilde;o dos Faros comenz&oacute; a tomar forma en 2012, cuando un grupo de amigos conocido como &ldquo;os trasnos&rdquo; (seres mitol&oacute;gicos de la tradici&oacute;n gallega) decidi&oacute; unir Malpica y Fisterra caminando siempre junto al mar. La idea era recuperar senderos antiguos, conectar caminos que ya exist&iacute;an y mostrar la Costa da Morte desde una perspectiva diferente. As&iacute; naci&oacute; <a href="https://www.caminodosfaros.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">O Cami&ntilde;o dos Faros</a>. Con el tiempo, aquellas primeras rutas fueron creciendo hasta convertir el proyecto en una de las traves&iacute;as costeras m&aacute;s conocidas de Galicia, gracias tambi&eacute;n al boca a boca y a la difusi&oacute;n que fue ganando entre senderistas de dentro y fuera de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la asociaci&oacute;n promotora trabaj&oacute; para intentar homologar el recorrido como sendero de gran recorrido (GR). Sin embargo, ante las negativas de las administraciones, el proceso de formalizaci&oacute;n termin&oacute; estanc&aacute;ndose y nunca lleg&oacute; a completarse. Finalmente, en 2020 la propia asociaci&oacute;n anunci&oacute; que dejaba de asumir la promoci&oacute;n y mantenimiento del camino. Aun as&iacute;, la ruta sigue completamente viva. Las etapas contin&uacute;an se&ntilde;alizadas con sus caracter&iacute;sticas flechas verdes y cualquier amante de las rutas puede recorrer este itinerario que se ha convertido ya en uno de los grandes s&iacute;mbolos senderistas de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-costa-morte-mundo-llegaba_1_2769927.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Costa da Morte</a>.
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                Faro de Punta Nariga, en O Camiño dos Faros.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 1. Malpica-Ni&ntilde;&oacute;ns (22 km)</h2><p class="article-text">
        La primera etapa arranca en el puerto de Malpica, una de las villas marineras m&aacute;s conocidas de la comarca. Desde el comienzo aparecen algunos de los elementos que marcar&aacute;n todo el recorrido, como las subidas constantes, los caminos pegados al mar y las vistas abiertas sobre el Atl&aacute;ntico. Las Islas Sisargas acompa&ntilde;an buena parte de esta jornada inicial.
    </p><p class="article-text">
        El trazado pasa por playas como Seaia, Beo, Seiruga o Barizo antes de llegar a uno de los grandes iconos del camino, el faro de Punta Nariga. El paisaje empieza ya a volverse m&aacute;s abrupto y deja claro que O Cami&ntilde;o dos Faros no es una simple caminata junto a la playa.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 2. Ni&ntilde;&oacute;ns-Ponteceso (26 km)</h2><p class="article-text">
        Esta segunda jornada combina algunos de los tramos m&aacute;s agrestes de la costa con paisajes mucho m&aacute;s tranquilos al acercarse a la r&iacute;a do Anll&oacute;ns. El gran protagonista del inicio es Cabo Roncudo, conocido por sus percebeiros y por un mar que aqu&iacute; suele mostrar toda su fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de pasar por Corme, el camino cambia de ambiente y se acerca a las dunas de A Barra y al estuario del Anll&oacute;ns, uno de los espacios naturales m&aacute;s importantes de la zona. Es una etapa larga y f&iacute;sicamente exigente, aunque tambi&eacute;n una de las m&aacute;s variadas.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 3. Ponteceso-Laxe (25 km)</h2><p class="article-text">
        La tercera etapa se aleja por momentos de la l&iacute;nea de costa para entrar en una zona muy ligada a la historia m&aacute;s antigua de Galicia. El recorrido atraviesa el entorno del dolmen de Dombate y del castro de Borneiro, dos de los yacimientos arqueol&oacute;gicos m&aacute;s conocidos de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, el camino vuelve a acercarse al mar y gana altura en varios miradores naturales antes de descender hacia Laxe. La llegada junto a la playa y el puerto ofrece un final mucho m&aacute;s tranquilo despu&eacute;s de una jornada bastante larga.
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                Laguna de Traba, en la 4ª etapa del Camiño dos Faros.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 4. Laxe-Arou (17,7 km)</h2><p class="article-text">
        Es la etapa m&aacute;s corta del recorrido y tambi&eacute;n una de las m&aacute;s accesibles para quienes prefieren caminatas menos exigentes. Aun as&iacute;, concentra algunos de los lugares m&aacute;s conocidos de O Cami&ntilde;o dos Faros, empezando por el faro de Laxe y la curiosa playa de los Cristales.
    </p><p class="article-text">
        El camino pasa tambi&eacute;n por la playa y la laguna de Traba, uno de los grandes arenales de la Costa da Morte. M&aacute;s adelante aparece Camelle, muy ligado a la figura del artista alem&aacute;n Manfred Gn&auml;dinger, conocido como Man, que vivi&oacute; durante d&eacute;cadas frente al mar en este peque&ntilde;o pueblo.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 5. Arou-Camari&ntilde;as (22,7 km)</h2><p class="article-text">
        La quinta etapa entra de lleno en la parte m&aacute;s simb&oacute;lica de A Costa da Morte. Aqu&iacute; aparecen historias de naufragios, temporales y algunos de los paisajes m&aacute;s conocidos de toda la ruta. La playa de Trece y el Cementerio de los Ingleses resumen bien esa relaci&oacute;n hist&oacute;rica entre esta costa y el mar.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s llega otro de los grandes hitos del recorrido, el faro de Cabo Vil&aacute;n. Fue <a href="https://www.eldiario.es/viajes/torre-hercules-punta-orchilla-once-faros-espanoles-brillan-luz_1_12438156.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el primer faro el&eacute;ctrico de Espa&ntilde;a</a> y sigue siendo uno de los lugares m&aacute;s espectaculares de toda la costa gallega. La etapa termina en Camari&ntilde;as, localidad famosa tambi&eacute;n por su tradici&oacute;n encajera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Playa de Trece, en O Camiño dos Faros.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Etapa 6. Camari&ntilde;as-Mux&iacute;a (32 km)</h2><p class="article-text">
        La sexta jornada es la m&aacute;s larga de todo O Cami&ntilde;o dos Faros, as&iacute; que conviene tom&aacute;rsela con calma. A diferencia de otras etapas m&aacute;s abruptas, aqu&iacute; el paisaje se vuelve algo m&aacute;s suave y aparecen tramos ligados a marismas, peque&ntilde;os pueblos y zonas de marisqueo.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido pasa por Ponte do Porto, Cereixo y varios molinos restaurados antes de acercarse a Mux&iacute;a. Ya en la localidad, el camino contin&uacute;a hasta la Punta da Barca, junto al santuario da Virxe da Barca y el faro. Es uno de los lugares m&aacute;s conocidos de toda la Costa da Morte y tambi&eacute;n uno de los mejores puntos para ver el atardecer.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 7. Mux&iacute;a-Nemi&ntilde;a (25,3 km)</h2><p class="article-text">
        Muchos consideran esta la etapa m&aacute;s dura del recorrido. La costa entre Mux&iacute;a y Touri&ntilde;&aacute;n es especialmente agreste y obliga a superar continuas subidas y bajadas por senderos estrechos y zonas muy expuestas al viento.
    </p><p class="article-text">
        El esfuerzo, eso s&iacute;, tiene recompensa. Desde montes como Cachelmo, Buitra o Pedrouzo se obtienen algunas de las mejores panor&aacute;micas de todo el camino. Despu&eacute;s aparece el faro de Touri&ntilde;&aacute;n, situado en el punto m&aacute;s occidental de la Espa&ntilde;a peninsular. Desde all&iacute;, la ruta contin&uacute;a hasta la playa de Nemi&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Etapa 8. Nemi&ntilde;a-Cabo Fisterra (26,9 km)</h2><p class="article-text">
        La &uacute;ltima etapa mantiene la dureza de la anterior y encadena playas, acantilados y largos ascensos antes de llegar al final del camino. El primer gran punto de inter&eacute;s es la r&iacute;a de Lires, considerada la m&aacute;s peque&ntilde;a de Galicia y uno de los espacios ornitol&oacute;gicos m&aacute;s destacados de la zona.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante aparecen lugares como la playa do Rostro, los acantilados de Punta do Castelo o el entorno de Castromi&ntilde;&aacute;n, donde todav&iacute;a se conservan restos de un antiguo castro mar&iacute;timo. El tramo final exige un &uacute;ltimo esfuerzo antes de alcanzar el faro de Fisterra por un camino distinto al del tradicional Camino de Santiago. All&iacute; termina O Cami&ntilde;o dos Faros, frente al Atl&aacute;ntico y al borde de la Costa da Morte.
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            <span class="title">
                Cabo Fisterra, el final de Camiño dos Faros.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Informaci&oacute;n &uacute;til para organizar la ruta</h2><p class="article-text">
        Aunque puede hacerse durante buena parte del a&ntilde;o, la primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ser las &eacute;pocas m&aacute;s recomendables para recorrer O Cami&ntilde;o dos Faros. El verano tambi&eacute;n es buena opci&oacute;n, ya que las temperaturas en esta parte de Galicia suelen ser suaves. En cualquier caso, conviene tener en cuenta que el tiempo cambia r&aacute;pido y que la lluvia, el viento o la niebla forman parte habitual del paisaje. Tambi&eacute;n es importante llevar buen calzado, porque el recorrido atraviesa tramos rocosos, caminos estrechos y zonas de bastante desnivel.
    </p><p class="article-text">
        La ruta est&aacute; se&ntilde;alizada con flechas verdes en sentido Malpica-Fisterra y tambi&eacute;n existen <em>tracks </em>tanto en <a href="http://google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=1xa4_PfGJr7xB49oSoNaF_CWgaXQrL0zm" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Google Maps</a> como en <a href="https://es.wikiloc.com/wikiloc/user.do?name=Traski+Costa+d+Morte&amp;id=641123" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wikiloc</a> para seguir el recorrido desde el m&oacute;vil. Mucha gente la hace completa en ocho jornadas, aunque dividir algunas etapas permite caminar con m&aacute;s calma. Adem&aacute;s del paisaje, una parte importante de la experiencia est&aacute; en detenerse en los puertos y pueblos marineros del camino para probar algunos de los productos m&aacute;s conocidos de A Costa da Morte, desde los percebes de Corme hasta pescados y mariscos que llegan cada d&iacute;a directamente del Atl&aacute;ntico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ocho-etapas-frente-mar-camino-faros-ruta-recorre-costa-da-morte-acantilados-playas-salvajes_1_13252749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 20:21:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Galicia,Senderismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho más que Frómista: la gran ruta por el románico palentino entre monasterios, ermitas y joyas medievales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fromista-gran-ruta-romanico-palentino-monasterios-ermitas-joyas-medievales_1_13242281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfb24d32-bfab-4468-a92b-63ff5cb916ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho más que Frómista: la gran ruta por el románico palentino entre monasterios, ermitas y joyas medievales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frómista, Carrión de los Condes, San Andrés de Arroyo, Mave o San Salvador de Cantamuda forman parte de una de las mayores concentraciones de arte románico de Europa
</p><p class="subtitle">Pueblos rojos, amarillos y negros: la Ruta del Color de Segovia por la Sierra de Ayllón</p></div><p class="article-text">
        Hablar del rom&aacute;nico palentino es hablar de uno de los conjuntos medievales m&aacute;s importantes de Europa. Pocas provincias concentran tantas iglesias, monasterios, ermitas y peque&ntilde;os templos repartidos por todo el territorio. Porque aqu&iacute; el rom&aacute;nico no se limita a unos pocos grandes monumentos conocidos. Aparece tambi&eacute;n en pueblos muy peque&ntilde;os, en mitad de Tierra de Campos o entre los valles y monta&ntilde;as del norte de Palencia, formando parte del paisaje con total naturalidad.
    </p><p class="article-text">
        El gran s&iacute;mbolo de todo ese patrimonio quiz&aacute; sea la iglesia de San Mart&iacute;n de Tours, en Fr&oacute;mista. Es una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles del rom&aacute;nico espa&ntilde;ol y, por ello, el t&iacute;pico ejemplo que suele ilustrar el cap&iacute;tulo dedicado al rom&aacute;nico en los libros de texto. Pero el rom&aacute;nico palentino va mucho m&aacute;s all&aacute;. Est&aacute; en los frisos escult&oacute;ricos de Carri&oacute;n de los Condes, en monasterios como San Andr&eacute;s de Arroyo o Santa Mar&iacute;a la Real de Aguilar de Campoo, en iglesias excavadas en la roca como Olleros de Pisuerga o en peque&ntilde;as ermitas rurales que todav&iacute;a conservan capiteles, canecillos y pinturas de hace casi mil a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, recorrer esta ruta tambi&eacute;n es una buena manera de descubrir una provincia muy diversa. El patrimonio se distribuye entre el Camino de Santiago, las llanuras del sur y las comarcas monta&ntilde;osas del norte, donde aparecen algunas de las mayores joyas del recorrido. Desde Fr&oacute;mista o Villalc&aacute;zar de Sirga hasta Moarves de Ojeda, Mave, Aguilar de Campoo o San Salvador de Cantamuda, la ruta enlaza algunos de los templos m&aacute;s importantes del rom&aacute;nico espa&ntilde;ol con otros mucho m&aacute;s peque&ntilde;os y discretos, pero igual de interesantes.
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                San Martín De Tours, en Frómista.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El rom&aacute;nico del Camino de Santiago</h2><p class="article-text">
        El Camino de Santiago fue una de las grandes v&iacute;as de difusi&oacute;n del arte rom&aacute;nico en Europa, y la provincia de Palencia conserva algunos de sus ejemplos m&aacute;s importantes. Durante siglos, peregrinos, comerciantes y monjes atravesaron estas tierras dejando tras de s&iacute; iglesias y monasterios que todav&iacute;a hoy siguen marcando el paisaje de Tierra de Campos.
    </p><p class="article-text">
        La parada m&aacute;s conocida de esta ruta es, evidentemente, Fr&oacute;mista. All&iacute; se encuentra la iglesia de San Mart&iacute;n de Tours, considerada una de las grandes obras maestras del rom&aacute;nico europeo. Construida en el siglo XI, destaca por la armon&iacute;a de sus proporciones, sus torres cil&iacute;ndricas, el cimborrio y la limpieza de sus l&iacute;neas. Es la imagen m&aacute;s reconocible del rom&aacute;nico palentino.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo el Camino aparece Carri&oacute;n de los Condes, otro de los grandes n&uacute;cleos hist&oacute;ricos de la ruta jacobea. Aqu&iacute; sobresale la iglesia de Santiago y su famoso friso escult&oacute;rico presidido por Cristo Pantocr&aacute;tor, rodeado del Tetramorfos, y acompa&ntilde;ado por los doce Ap&oacute;stoles. Muy cerca est&aacute;n tambi&eacute;n Santa Mar&iacute;a del Camino y el monasterio de San Zoilo, durante siglos ligado a la acogida de peregrinos; aunque su espectacular claustro es renacentista, s&iacute; conserva portadas y restos rom&aacute;nicos.
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                    alt="Portada de la iglesia de Santiago, en Carrión de los Condes."
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            <span class="title">
                Portada de la iglesia de Santiago, en Carrión de los Condes.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Otro de los lugares imprescindibles es Villalc&aacute;zar de Sirga. Su iglesia de Santa Mar&iacute;a la Blanca, relacionada tradicionalmente con los templarios, mezcla todav&iacute;a rasgos rom&aacute;nicos con elementos ya pr&oacute;ximos al g&oacute;tico y fue uno de los grandes templos del Camino medieval.
    </p><p class="article-text">
        La ruta deja adem&aacute;s otros ejemplos menos conocidos, pero muy interesantes. En Poblaci&oacute;n de Campos todav&iacute;a se conserva la ermita de Nuestra Se&ntilde;ora del Socorro, vinculada a la Orden de San Juan de Jerusal&eacute;n. Y en localidades como Boadilla del Camino o Itero de la Vega siguen apareciendo puentes, iglesias y elementos medievales que recuerdan la enorme importancia hist&oacute;rica del Camino de Santiago en esta parte de Palencia.
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                Ermita de Nuestra Señora del Socorro, en Población de Campos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El rom&aacute;nico del sur palentino y el Cerrato</h2><p class="article-text">
        Aunque el norte concentra los conjuntos m&aacute;s famosos, el sur palentino tambi&eacute;n guarda ejemplos muy interesantes. Aqu&iacute; el rom&aacute;nico aparece integrado en paisajes abiertos y en peque&ntilde;os pueblos donde muchos templos conservan todav&iacute;a una gran sobriedad.
    </p><p class="article-text">
        La propia ciudad de Palencia permite empezar la ruta con una visita imprescindible: la cripta de San Antol&iacute;n, situada bajo la catedral. Se trata de uno de los espacios m&aacute;s antiguos y singulares de todo el patrimonio palentino, con elementos visigodos y rom&aacute;nicos que ayudan a entender el origen medieval de la ciudad.
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                La cripta de la catedral de Palencia.                            </span>
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        Ya en el Cerrato destacan lugares como Villamuriel de Cerrato, cuya iglesia de Santa Mar&iacute;a la Mayor sorprende por su aspecto casi defensivo, o Due&ntilde;as, donde el monasterio de San Isidro, conocido popularmente como La Trapa, conserva una de las portadas rom&aacute;nicas m&aacute;s antiguas de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece una parada la iglesia de San Juli&aacute;n, en Villaconancio, muy reconocible por sus &aacute;bsides decorados con arquillos ciegos, as&iacute; como templos m&aacute;s sencillos como Nuestra Se&ntilde;ora de la Paz, en Cevico Navero, o San Fructuoso, en Valoria del Alcor, buenos ejemplos de ese rom&aacute;nico rural sobrio y funcional que caracteriza buena parte del patrimonio palentino.
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            <span class="title">
                Iglesia de San Julián, en Villaconancio.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La Valdavia, el rom&aacute;nico m&aacute;s rural</h2><p class="article-text">
        De camino hacia las grandes rutas monumentales del norte aparece tambi&eacute;n La Valdavia, una comarca tranquila y poco poblada donde el rom&aacute;nico se conserva en peque&ntilde;as iglesias rurales repartidas entre pueblos diminutos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos m&aacute;s representativos es la iglesia de San Pelayo, en Arenillas de San Pelayo, con su sencilla nave &uacute;nica y su &aacute;bside semicircular. Tambi&eacute;n destacan el conjunto escult&oacute;rico de la Dehesa de Tablares y la iglesia de San Esteban, en Renedo de Valdavia, conocida por su pila bautismal decorada con escenas b&iacute;blicas. Son construcciones mucho m&aacute;s modestas que las de Fr&oacute;mista o Aguilar de Campoo, pero ayudan a entender c&oacute;mo era el rom&aacute;nico m&aacute;s cotidiano y austero.
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                La iglesia San Pelayo Mártir, en Arenillas de San Pelayo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La Ojeda: uno de los grandes n&uacute;cleos del rom&aacute;nico palentino</h2><p class="article-text">
        La comarca de La Ojeda concentra algunos de los edificios m&aacute;s importantes y mejor conservados de toda la provincia. Aqu&iacute; el rom&aacute;nico gana riqueza escult&oacute;rica y aparecen varios monasterios fundamentales para entender la expansi&oacute;n de este estilo en el norte palentino.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes nombres de la zona es el monasterio de San Andr&eacute;s de Arroyo. Su claustro cisterciense, decorado con capiteles vegetales de enorme delicadeza est&aacute; considerado una de las joyas de la arquitectura medieval espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, en Moarves de Ojeda, famosa por su espectacular friso escult&oacute;rico construido con piedra rojiza, mientras que en Perazancas de Ojeda destacan tanto la ermita de San Pelayo, uno de los templos m&aacute;s antiguos del rom&aacute;nico palentino y &uacute;nico por sus pinturas murales, como la iglesia parroquial de Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n y su curiosa portada.
    </p><p class="article-text">
        La ruta por La Ojeda puede completarse con paradas en Santa Eufemia de Cozuelos o Zorita del P&aacute;ramo, donde siguen apareciendo ejemplos muy variados de un rom&aacute;nico especialmente rico y bien conservado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pinturas de la ermita de San Pelayo, en Perazancas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Aguilar de Campoo y el valle del Pisuerga</h2><p class="article-text">
        Si hay un lugar especialmente ligado al rom&aacute;nico palentino, ese es Aguilar de Campoo. La localidad y todo el entorno del valle del Pisuerga re&uacute;nen algunos de los conjuntos medievales m&aacute;s importantes de Castilla y Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El gran referente es el monasterio de Santa Mar&iacute;a la Real, aut&eacute;ntico centro de difusi&oacute;n y estudio del rom&aacute;nico en Espa&ntilde;a. Su iglesia abacial y el claustro convierten el conjunto en una visita imprescindible, adem&aacute;s de albergar hoy el museo ROM y la Fundaci&oacute;n Santa Mar&iacute;a la Real.
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            <span class="title">
                Monasterio de Santa María la Real, en Aguilar de Campoo.                            </span>
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        Dentro del propio Aguilar destaca tambi&eacute;n la iglesia de Santa Cecilia, situada junto al castillo y conocida por conservar el famoso capitel de la Matanza de los Inocentes, una de las piezas m&aacute;s importantes del rom&aacute;nico espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros aparece otro de los lugares m&aacute;s sorprendentes de toda la ruta: la iglesia de los Santos Justo y Pastor, en Olleros de Pisuerga, excavada directamente en la roca y convertida en una de las iglesias rupestres m&aacute;s singulares del norte peninsular.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca est&aacute;n tambi&eacute;n el monasterio de Santa Mar&iacute;a de Mave y la ermita de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, construida sobre una roca y convertida en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles del rom&aacute;nico norte&ntilde;o.
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            <span class="title">
                Ermita de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La monta&ntilde;a palentina</h2><p class="article-text">
        La ruta termina en la Monta&ntilde;a Palentina, donde el rom&aacute;nico aparece rodeado de algunos de los paisajes m&aacute;s espectaculares de la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los edificios m&aacute;s destacados es la colegiata de San Salvador de Cantamuda. Su caracter&iacute;stica espada&ntilde;a la ha convertido en uno de los templos m&aacute;s reconocibles del rom&aacute;nico palentino, aunque el interior tambi&eacute;n conserva la elegancia y sobriedad propias de este estilo.
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            <span class="title">
                Colegiata de San Salvador de Cantamuda.                            </span>
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        Otro de los templos imprescindibles es la iglesia de San Cornelio y San Cipriano, en Revilla de Santull&aacute;n, famosa por conservar una de las mejores portadas rom&aacute;nicas de la provincia, donde curiosamente el maestro cantero Micaelis dej&oacute; su firma y autorretrato. Tambi&eacute;n merece una visita la iglesia de San Mart&iacute;n Obispo, en Matalbaniega, especialmente conocida por la gran cantidad de canecillos decorados que todav&iacute;a conserva.
    </p><p class="article-text">
        La ruta puede completarse con lugares como Cillamayor, Corvio o Villanueva de la Torre. Porque una de las mejores cosas del rom&aacute;nico palentino es precisamente que, incluso en los pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os, siguen apareciendo iglesias y ermitas capaces de justificar una parada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fromista-gran-ruta-romanico-palentino-monasterios-ermitas-joyas-medievales_1_13242281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 04:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mucho más que Frómista: la gran ruta por el románico palentino entre monasterios, ermitas y joyas medievales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palencia,Arquitectura,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre barrancos y murallas: una ruta por el Maestrazgo, la comarca que une Teruel y Castelló]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/barrancos-murallas-ruta-maestrazgo-comarca-une-aragon-castellon_1_13239183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52ad8acc-8c5f-4078-91b7-e77a5edc1f70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las calles de Culla, en el Alt Maestrat (Castelló)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de las grandes ciudades y del turismo más saturado, el Maestrazgo conserva una forma de viajar mucho más tranquila. Un territorio perfecto para perderse unos días entre rutas de montaña, plazas medievales y pequeños pueblos de interior
</p><p class="subtitle">Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades</p></div><p class="article-text">
        Entre Teruel y Castell&oacute; hay un territorio de monta&ntilde;as, carreteras llenas de curvas y pueblos de piedra que mucha gente conoce de pasada, pero donde merece la pena parar unos d&iacute;as. Es el Maestrazgo, una comarca hist&oacute;rica que se extiende a ambos lados de Arag&oacute;n y la Comunitat Valenciana y que todav&iacute;a conserva una forma de viajar mucho m&aacute;s tranquila que en otros destinos del interior peninsular.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no hay grandes ciudades ni planes con prisas. Lo normal es enlazar un pueblo con otro, parar en un mirador porque el paisaje lo pide o desviarse unos kil&oacute;metros para llegar a un r&iacute;o, unas pasarelas o un castillo en lo alto de una cima. En pocos kil&oacute;metros cambian el paisaje, la vegetaci&oacute;n y hasta la luz, pero todo mantiene una misma personalidad, con pueblos peque&ntilde;os, mucha piedra, naturaleza bastante salvaje y una historia que aparece constantemente en iglesias, murallas y fortalezas.
    </p><p class="article-text">
        Morella, Cantavieja, Mirambel, Ares del Maestrat, Culla o Puertomingalvo son algunos de los nombres m&aacute;s conocidos, aunque el atractivo del Maestrazgo est&aacute; tambi&eacute;n en lo que hay entre ellos: carreteras panor&aacute;micas, bosques, barrancos, mas&iacute;as aisladas y una gastronom&iacute;a muy ligada a la monta&ntilde;a. Un lugar para recorrer sin demasiados planes y con tiempo suficiente para ir parando por el camino.
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                    alt="Morella, uno de los municipios más conocidos del Maestrazgo."
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                Morella, uno de los municipios más conocidos del Maestrazgo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un territorio de castillos y caminos hist&oacute;ricos</h2><p class="article-text">
        El Maestrazgo no es solo una zona de monta&ntilde;a bonita. Tambi&eacute;n es un territorio marcado por siglos de historia. El nombre viene de los &ldquo;maestres&rdquo; de las &oacute;rdenes militares que controlaron estas tierras durante la Edad Media, sobre todo los templarios y, despu&eacute;s, la Orden de Montesa. Por eso aqu&iacute; aparecen castillos, murallas y pueblos fortificados pr&aacute;cticamente en cada ruta.
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos fue una zona estrat&eacute;gica entre Arag&oacute;n y Valencia, y eso todav&iacute;a se nota en el paisaje. Muchos pueblos crecieron alrededor de fortalezas situadas en lo alto de monta&ntilde;as o muelas rocosas, desde donde se controlaban caminos y valles. M&aacute;s tarde, en el siglo XIX, el Maestrazgo tambi&eacute;n tuvo un papel importante durante las guerras carlistas, especialmente en localidades como Cantavieja.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es que toda esa historia sigue muy presente en el viaje. Est&aacute; en las murallas de Morella, en las puertas medievales de Mirambel o en los castillos que aparecen constantemente entre monta&ntilde;as y barrancos.
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                La arquitectura de Mirambel, en Teruel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Pueblos de piedra y plazas tranquilas</h2><p class="article-text">
        Recorrer el Maestrazgo suele consistir en enlazar pueblos peque&ntilde;os por carreteras secundarias y parar donde apetezca. Muchos comparten una arquitectura parecida, con calles estrechas, fachadas de piedra y plazas porticadas, aunque cada uno tiene algo distinto.
    </p><p class="article-text">
        Morella es probablemente la imagen m&aacute;s conocida del Maestrazgo. Sus murallas y el castillo dominan toda la sierra desde lo alto y el casco hist&oacute;rico conserva bastante bien el trazado medieval. Merece la pena recorrer sus calles sin demasiada prisa y subir hasta la fortaleza para entender la importancia hist&oacute;rica de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s peque&ntilde;o y tranquilo es Mirambel, rodeado por una muralla muy bien conservada. El Portal de las Monjas, las casas se&ntilde;oriales y las calles empedradas hacen que sea una de las visitas m&aacute;s agradables de toda la zona.
    </p><p class="article-text">
        Cantavieja aparece sobre un pe&ntilde;&oacute;n rodeado de barrancos y tiene una de las plazas m&aacute;s conocidas del Maestrazgo. Cerca queda La Iglesuela del Cid, donde destacan varias casonas renacentistas y edificios hist&oacute;ricos que recuerdan el pasado se&ntilde;orial del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        En la parte castellonense, Ares del Maestrat llama la atenci&oacute;n por su ubicaci&oacute;n sobre una gran muela rocosa visible desde la carretera. Algo parecido ocurre en Culla, otro peque&ntilde;o n&uacute;cleo medieval situado en altura y rodeado de paisaje de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena acercarse a Castellote, ligado al pasado templario de la zona, o a Puertomingalvo, uno de esos pueblos peque&ntilde;os donde el ambiente rural sigue marcando el ritmo del d&iacute;a a d&iacute;a.
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                    alt="La de Cantavieja es una de las plazas más reconocibles del Maestrazgo."
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            <span class="title">
                La de Cantavieja es una de las plazas más reconocibles del Maestrazgo.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Barrancos, bosques y rutas entre monta&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        El paisaje del Maestrazgo cambia bastante de una zona a otra, pero casi siempre mantiene una misma sensaci&oacute;n de naturaleza poco alterada. Hay barrancos profundos, pinares, r&iacute;os encajados entre paredes de roca y carreteras que atraviesan puertos de monta&ntilde;a durante kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los lugares m&aacute;s conocidos es el nacimiento del r&iacute;o Pitarque. La ruta empieza en el propio pueblo y avanza junto al agua entre cascadas, paredes de roca y antiguos edificios ligados al aprovechamiento del r&iacute;o. Es un recorrido sencillo y muy recomendable.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los grandes iconos naturales son los &Oacute;rganos de Montoro, unas enormes formaciones calizas situadas junto a la carretera A-1702. Muy cerca est&aacute;n tambi&eacute;n las pasarelas de Vallor&eacute;, un recorrido que atraviesa un ca&ntilde;&oacute;n siguiendo el curso del r&iacute;o mediante senderos y tramos de pasarela de madera.
    </p><p class="article-text">
        En Molinos, las Grutas de Cristal permiten recorrer una red de cuevas llenas de estalactitas y estalagmitas formadas durante miles de a&ntilde;os. Y cerca de Castellote aparece otro de los enclaves m&aacute;s conocidos de la zona: el Puente Natural de la Fonseca, excavado por el r&iacute;o Guadalope.
    </p><p class="article-text">
        Todo este territorio forma parte adem&aacute;s del Geoparque Mundial de la UNESCO del Maestrazgo, donde la geolog&iacute;a tiene bastante protagonismo y aparecen f&oacute;siles, formaciones rocosas muy singulares y varios yacimientos relacionados con dinosaurios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Puente Natural de Fonseca.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un destino para recorrer despacio</h2><p class="article-text">
        El Maestrazgo encaja muy bien con ese tipo de viaje en el que importa tanto el trayecto como las paradas. Aqu&iacute; las carreteras forman parte del plan. Muchas atraviesan puertos de monta&ntilde;a, pasan junto a ca&ntilde;ones o enlazan pueblos peque&ntilde;os donde siempre apetece detenerse un rato.
    </p><p class="article-text">
        La ruta m&aacute;s conocida es The Silent Route, el nombre tur&iacute;stico que recibe la carretera A-1702 entre Gargallo y Cantavieja. Son algo m&aacute;s de 60 kil&oacute;metros de curvas, miradores y paisajes de monta&ntilde;a que se pueden recorrer en coche, moto o bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay muchas opciones para hacer senderismo. Algunas de las rutas m&aacute;s populares ya te las hemos adelantado, como el camino al nacimiento del r&iacute;o Pitarque, las pasarelas de Vallor&eacute; o el Camino de los Pilones, un antiguo sendero marcado por pilares de piedra que serv&iacute;an de gu&iacute;a durante las nevadas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la zona cuenta con rutas de BTT, v&iacute;as ferratas, barranquismo, escalada y espeleolog&iacute;a. Por lo que si buscas actividades, tienes de todo un poco. Pero incluso as&iacute;, el Maestrazgo mantiene siempre un ritmo bastante tranquilo y poco masificado, incluso en verano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Queso de Tronchón, el queso que ofrecieron a Don Quijote.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cocina de monta&ntilde;a y producto local</h2><p class="article-text">
        Como no pod&iacute;a ser de otro modo, la gastronom&iacute;a del Maestrazgo est&aacute; muy ligada al clima y a la vida de monta&ntilde;a. Aqu&iacute; predominan los productos locales, las recetas tradicionales y una cocina contundente pensada para los inviernos fr&iacute;os de estas sierras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Si vuestra merced quiere un traguito, aunque caliente, puro, aquí llevo una calabaza llena de lo caro, con no sé cuántas rajitas de queso de Tronchón, que servirán de llamativo y despertador de la sed, si acaso está durmiendo&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Capítulo LII de &#039;El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha&#039; de Miguel de Cervantes</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Indudablemente, uno de los productos m&aacute;s conocidos es el queso de Tronch&oacute;n, mencionado incluso en <em>El Quijote</em>. Y tambi&eacute;n son habituales los embutidos, el jam&oacute;n, el cordero, las setas y la miel de romero, adem&aacute;s de guisos y platos de cuchara muy presentes en toda la comarca.
    </p><p class="article-text">
        En la parte castellonense, especialmente alrededor de Morella y el Alt Maestrat, la trufa negra tiene bastante protagonismo durante el invierno y aparece en muchos restaurantes de la zona, por lo que es buen lugar para los truferos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, otra de las cosas que merece la pena hacer es entrar en peque&ntilde;as tiendas, hornos y productores locales repartidos por los pueblos. Ver&aacute;s que muchos siguen trabajando de forma artesanal, manteniendo una gastronom&iacute;a muy ligada al territorio y al ritmo tranquilo que define cualquier viaje por el Maestrazgo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/barrancos-murallas-ruta-maestrazgo-comarca-une-aragon-castellon_1_13239183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre barrancos y murallas: una ruta por el Maestrazgo, la comarca que une Teruel y Castelló]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Teruel,Castellón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pueblos rojos, amarillos y negros: la Ruta del Color de Segovia por la Sierra de Ayllón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-rojos-amarillos-negros-ruta-color-segovia-sierra-ayllon_1_13223809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87b03135-b2d1-4202-8e57-b9ffc5d05144_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pueblos rojos, amarillos y negros: la Ruta del Color de Segovia por la Sierra de Ayllón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del rojo de Madriguera al negro de El Muyo, pasando por el amarillo de Alquité. La Sierra de Ayllón reúne algunos de los pueblos más singulares de Segovia, marcados por el color de la piedra y la tierra con la que fueron construidos
</p><p class="subtitle">Cómo la fiebre del 'running' está transformando nuestras ciudades</p></div><p class="article-text">
        En el nordeste de Segovia, a pocos kil&oacute;metros de Riaza y muy cerca de la frontera con Guadalajara, la Sierra de Ayll&oacute;n esconde una de las rutas m&aacute;s curiosas de Castilla y Le&oacute;n. Aqu&iacute;, en apenas media hora de coche, el paisaje cambia constantemente. Hay pueblos de fachadas rojizas, otros donde casi todo es negro por la pizarra y algunos en los que la piedra toma tonos amarillos y dorados. Basta seguir la carretera SG-V-1111 para ir pasando de un color a otro entre colinas, robledales y peque&ntilde;os n&uacute;cleos serranos.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n est&aacute; en el propio terreno. Durante siglos, los vecinos construyeron sus casas con los materiales que ten&iacute;an m&aacute;s cerca, y eso acab&oacute; dando personalidad a cada pueblo. Las arcillas y tierras ricas en hierro ti&ntilde;eron de rojo lugares como Madriguera o Villacorta, la pizarra marc&oacute; la arquitectura oscura de El Muyo, Serrac&iacute;n o Becerril, y la cuarcita dej&oacute; sus tonos amarillos en pueblos como Alquit&eacute; o Mart&iacute;n Mu&ntilde;oz de Ayll&oacute;n. Parece hecho adrede, pero es simplemente la forma en la que esta parte de la sierra se ha construido durante generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en muchos de estos pueblos escasean los habitantes y se recorren en poco tiempo, pero conservan una arquitectura tradicional muy reconocible. Hay iglesias rom&aacute;nicas, balconadas de madera, antiguas minas, fuentes ferruginosas y calles en las que el color de las casas y el del suelo parecen el mismo. Algunos, como Madriguera, est&aacute;n especialmente cuidados, mientras que otros mantienen un aire m&aacute;s silencioso y casi detenido en el tiempo. Juntos forman una escapada diferente, perfecta para recorrer sin prisas una de las zonas menos conocidas de Segovia.
    </p><h2 class="article-text">Pueblos rojos: barro, hierro y fachadas te&ntilde;idas de arcilla</h2><p class="article-text">
        En algunas zonas de la Sierra de Ayll&oacute;n, el terreno est&aacute; cargado de compuestos f&eacute;rricos y arcillas rojizas. Durante siglos, esa tierra acab&oacute; convertida en muros, fachadas y suelos, dando lugar a los conocidos como pueblos rojos. Son, probablemente, los m&aacute;s llamativos de toda la ruta, especialmente cuando el sol resalta los tonos rojizos de las casas frente al verde de los prados y los montes de alrededor.
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            <span class="title">
                Madriguera, uno de los pueblos rojos de Segovia.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Madriguera</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Madriguera es el gran s&iacute;mbolo de esta arquitectura roja y tambi&eacute;n uno de los pueblos m&aacute;s conocidos de la zona. A 1.138 metros de altitud, lleg&oacute; a ser uno de los n&uacute;cleos m&aacute;s importantes del entorno y durante a&ntilde;os cont&oacute; con ayuntamiento, casino o farmacia, algo poco habitual en pueblos serranos de este tama&ntilde;o. Ese pasado todav&iacute;a se nota en algunas construcciones y en el tama&ntilde;o de su iglesia de San Pedro Ap&oacute;stol, cuya espada&ntilde;a sobresale entre las casas rojizas del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s interesante de Madriguera es la uniformidad del conjunto. Muchas viviendas conservan balconadas y galer&iacute;as de madera, mientras que las fachadas mezclan piedra, barro y entramados tradicionales. A diferencia de otros n&uacute;cleos m&aacute;s deteriorados, aqu&iacute; gran parte de las casas han sido restauradas manteniendo la est&eacute;tica original, lo que hace que pasear por sus calles tenga una cierta sensaci&oacute;n de continuidad. En los alrededores podemos encontrar una fuente de aguas ferruginosas, as&iacute; como los restos de una antigua mina de caol&iacute;n, que muestran la estrecha relaci&oacute;n entre el pueblo y el terreno sobre el que se levanta.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Villacorta</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        M&aacute;s peque&ntilde;o y tranquilo que Madriguera, Villacorta mantiene la misma tonalidad rojiza en buena parte de sus construcciones. El pueblo se encuentra a algo m&aacute;s de mil metros de altitud y tiene como principal referencia la iglesia de Santa Catalina, situada en el centro del casco urbano. En sus alrededores aparecen varios elementos ligados a la vida tradicional de la zona, como antiguos palomares, un molino restaurado o la ermita de San Roque.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca del pueblo tambi&eacute;n se conserva un puente del siglo XVI sobre el r&iacute;o Vadillo. Todo el entorno tiene un car&aacute;cter m&aacute;s rural y disperso, con prados, peque&ntilde;as corrientes de agua y caminos que se adentran en la sierra. Aqu&iacute; el color rojo de las fachadas no resulta tan uniforme como en Madriguera, pero aparece constantemente en muros, piedras y construcciones tradicionales.
    </p><h2 class="article-text">Pueblos amarillos: la cuarcita y los tonos dorados de la sierra</h2><p class="article-text">
        Los pueblos amarillos son los menos numerosos de la ruta, pero tambi&eacute;n los que ofrecen un contraste m&aacute;s claro respecto a los pueblos negros de pizarra. Aqu&iacute; predominan la cuarcita y las piedras de tonos claros, que dan a las fachadas una apariencia m&aacute;s luminosa, especialmente cuando la luz cae de lleno sobre los muros.
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            <span class="title">
                Martín Muñoz de Ayllón, uno de los pueblos amarillos de Segovia.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Alquit&eacute;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Alquit&eacute; es una peque&ntilde;a pedan&iacute;a situada en una ladera a 1.280 metros de altitud. Su nombre aparece documentado ya en el siglo XII y tiene origen &aacute;rabe. El n&uacute;cleo es diminuto, pero conserva uno de los edificios m&aacute;s interesantes de toda la ruta: la iglesia de San Pedro. Sin duda llama la atenci&oacute;n su p&oacute;rtico rom&aacute;nico, con tres arquivoltas que todav&iacute;a conservan buena parte de su car&aacute;cter original.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo apenas tiene unas pocas calles y casas dispersas, pero precisamente ah&iacute; reside parte de su atractivo. Todo parece muy ligado al paisaje de alrededor, con vistas abiertas hacia la sierra y construcciones en las que la piedra amarillenta domina claramente sobre otros materiales.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mart&iacute;n Mu&ntilde;oz de Ayll&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros aparece Mart&iacute;n Mu&ntilde;oz de Ayll&oacute;n, donde los tonos amarillos siguen presentes aunque mezclados en algunos puntos con tejados oscuros de pizarra y tierras rojizas. Hist&oacute;ricamente, el pueblo estuvo ligado a la extracci&oacute;n de piedra y sus canteras llegaron a utilizarse en lugares tan conocidos como el Palacio de La Granja o la Catedral de Segovia.
    </p><p class="article-text">
        La iglesia de San Mart&iacute;n de Tours es el edificio m&aacute;s destacado del n&uacute;cleo y se sit&uacute;a en la parte alta del pueblo. Las calles mantienen un aspecto muy sencillo y rural, sin apenas transformaciones modernas, algo que ayuda a conservar la sensaci&oacute;n de conjunto tradicional que caracteriza a toda esta ruta.
    </p><h2 class="article-text">Pueblos negros: la arquitectura de pizarra de la Sierra de Ayll&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La pizarra domina completamente el paisaje en los pueblos negros. Muros, tejados, pavimentos y cercados utilizan este material oscuro que da a los n&uacute;cleos un aspecto mucho m&aacute;s sobrio y monta&ntilde;&eacute;s. Son pueblos peque&ntilde;os, algunos con muy pocos habitantes, donde la despoblaci&oacute;n se nota en varias construcciones abandonadas, aunque precisamente eso tambi&eacute;n ayuda a mantener una imagen muy aut&eacute;ntica de la arquitectura tradicional serrana. Al fin y al cabo, a estas alturas de ruta no estamos ya muy lejos de los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-arquitectura-negra-ruta-sierra-norte-guadalajara_1_12881726.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueblos negros de Guadalajara</a>.
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            <span class="title">
                Becerril, uno de los pueblos negros de Segovia.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Becerril</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Becerril es uno de los pueblos negros mejor conservados de la ruta. Se encuentra a 1.241 metros de altitud y su edificio m&aacute;s importante es la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n, un templo rom&aacute;nico con a&ntilde;adidos posteriores que conserva un &aacute;bside semicircular muy bien mantenido. En la cornisa todav&iacute;a pueden verse varios canecillos decorados y en el interior destaca un retablo renacentista con tablas pintadas. Merece la pena dedicarle un rato.
    </p><p class="article-text">
        El entorno del pueblo tambi&eacute;n estuvo ligado durante a&ntilde;os a la actividad minera, con antiguas extracciones de hierro y de una pizarra sumamente suave conocida como ampelita, adem&aacute;s de antiguas tejeras. Hoy la zona es conocida tambi&eacute;n por la observaci&oacute;n del cielo nocturno, ya que la escasa contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica convierte estos pueblos en lugares excelentes para ver estrellas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Serrac&iacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Serrac&iacute;n se levanta sobre la ladera del monte Pizarral (el nombre ya lo dice todo) y probablemente sea uno de los pueblos con m&aacute;s sensaci&oacute;n de aislamiento de toda la ruta. Aqu&iacute; la pizarra domina casi por completo el paisaje urbano, aunque en algunas construcciones aparecen tambi&eacute;n detalles rojizos en puertas, ventanas o muros, por lo que deja ver cierta transici&oacute;n entre colores.
    </p><p class="article-text">
        Del antiguo templo de la Natividad apenas queda en pie la espada&ntilde;a, que se ha convertido en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles del pueblo. Muy cerca se encontraban antiguas minas de plata, carb&oacute;n mineral y pizarra, actividad que durante a&ntilde;os marc&oacute; la vida de esta zona de la sierra. Hoy muchas casas est&aacute;n vac&iacute;as o parcialmente derruidas, pero el conjunto mantiene un enorme inter&eacute;s desde el punto de vista arquitect&oacute;nico y paisaj&iacute;stico.
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            <span class="title">
                El Muyo, otro de los pueblos negros de Segovia.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>El Muyo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si hay un pueblo donde la arquitectura negra alcanza su m&aacute;xima expresi&oacute;n, ese es El Muyo. La pizarra aparece en tejados, fachadas, muros y hasta en el pavimento de algunas calles, creando una imagen muy homog&eacute;nea y reconocible. El contraste con los pueblos rojos cercanos es inmediato, aunque apenas los separen unos pocos kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        La iglesia de los Santos M&aacute;rtires, dedicada a San Cornelio y San Cipriano, guarda una cruz g&oacute;tica procesional muy peculiar, conocida como 'de gajos', ya que sus brazos simulan la textura de los troncos de un &aacute;rbol. M&aacute;s all&aacute; de este patrimonio, buena parte del atractivo de El Muyo est&aacute; simplemente en recorrer sus calles y observar c&oacute;mo las construcciones parecen salir directamente de la propia monta&ntilde;a.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El Negredo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El Negredo cierra la ruta de los pueblos negros, aunque aqu&iacute; la presencia de la pizarra ya se mezcla con otros materiales y los tonos oscuros no resultan tan intensos como en El Muyo o Serrac&iacute;n. Aun as&iacute;, el pueblo mantiene la est&eacute;tica caracter&iacute;stica de esta arquitectura serrana.
    </p><p class="article-text">
        Su edificio m&aacute;s destacado es la iglesia de Vallehermoso, de origen g&oacute;tico y con un p&oacute;rtico renacentista muy llamativo. Lo curioso es que se encuentra separada del n&uacute;cleo urbano, mientras que la ermita de San Benito s&iacute; aparece dentro del pueblo. Como ocurre en buena parte de esta ruta, el inter&eacute;s de El Negredo no est&aacute; solo en sus monumentos, sino en el conjunto: calles tranquilas, construcciones tradicionales y la sensaci&oacute;n de estar en una de las zonas m&aacute;s apartadas y menos alteradas de la provincia de Segovia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pueblos-rojos-amarillos-negros-ruta-color-segovia-sierra-ayllon_1_13223809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 20:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pueblos rojos, amarillos y negros: la Ruta del Color de Segovia por la Sierra de Ayllón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Segovia,Escapadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una villa medieval, una colegiata fortificada y pasarelas colgantes: Alquézar, uno de los pueblos más bonitos de Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/villa-medieval-colegiata-fortificada-pasarelas-colgantes-alquezar-pueblos-bonitos-aragon_1_13228779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9a830e1-0f1c-4f2f-b400-9920d9c367f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una villa medieval, una colegiata fortificada y pasarelas colgantes: Alquézar, uno de los pueblos más bonitos de Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Situado a los pies de la sierra de Guara, este pequeño municipio combina historia, cultura y naturaleza en la provincia de Huesca. Su casco histórico, sus miradores y la ruta del río Vero lo hacen un destino imprescindible del Somontano
</p><p class="subtitle">La villa medieval extremeña con un castillo del siglo XIV y perfecta para una escapada de fin de semana</p></div><p class="article-text">
        Alqu&eacute;zar, por lo general, no suele estar en el radar de quienes visitan Arag&oacute;n. Est&aacute; en el Somontano de Barbastro, al abrigo de la sierra de Guara, y quiz&aacute; por eso muchos pasan de largo sin darse cuenta de lo que aqu&iacute; se pierden. Basta con asomarse un poco para entender por qu&eacute; este pueblo est&aacute; considerado uno de los m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El nombre ya da alguna pista: viene del &aacute;rabe <em>al-Qasr</em>, que significa &lsquo;fortaleza&rsquo;. Y as&iacute; naci&oacute;, como un castillo en lo alto de un espol&oacute;n rocoso que vigilaba el r&iacute;o Vero. A partir de ah&iacute; fue creciendo el pueblo, primero como basti&oacute;n musulm&aacute;n y m&aacute;s tarde como villa cristiana. Hoy, esa historia se nota en cada rinc&oacute;n, desde la colegiata que domina el casco antiguo hasta las callejuelas que nos llevan arriba y abajo.
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor, adem&aacute;s, es que Alqu&eacute;zar ofrece un plan redondo: por un lado est&aacute; el propio pueblo, con su trazado medieval, su colegiata y sus miradores; y por otro, justo al lado, est&aacute; la ruta de las pasarelas del Vero, que se ha convertido en una de las m&aacute;s populares de Arag&oacute;n. Por lo que tenemos patrimonio y naturaleza en una misma escapada.
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                Panorámica de Alquézar.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Calles que suben y bajan</h2><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico est&aacute; declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, y con raz&oacute;n. No hace falta ning&uacute;n mapa, aqu&iacute; basta con dejarse llevar por las calles empedradas para llegar a peque&ntilde;as plazas y rodearse de casas de piedra con balcones de madera. Ver&aacute;s que hay rincones donde el pueblo se cubre con pasadizos que conectan una vivienda con otra: son los callizos, una de las se&ntilde;as de identidad de Alqu&eacute;zar.
    </p><p class="article-text">
        La plaza principal, antes Plaza Mayor y hoy conocida como Rafael Ayerbe, fue durante siglos lugar de ferias y mercados. All&iacute; todav&iacute;a se siente ese ambiente de punto de encuentro, rodeada de edificios de piedra y ladrillo construidos en los siglos XVI, XVII y XVIII.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La plaza Mosén Rafael Ayerbe de Alquézar.                            </span>
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        No dejes de callejear de un lado a otro, pasar&aacute;s por un llamativo portal&oacute;n g&oacute;tico (&uacute;nica puerta de acceso a la villa medieval que a&uacute;n se conserva) y llegar&aacute;s hasta el Museo Etnogr&aacute;fico Casa Fabi&aacute;n, cuya sede se encuentra en una casa tradicional aragonesa del siglo XVII.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, para apreciar el pueblo en todo su conjunto, lo mejor es acercarse al mirador&nbsp;de la Sonrisa del Viento. Est&aacute; un poco antes de llegar al pueblo y desde &eacute;l tienes una panor&aacute;mica perfecta tanto de la monumentalidad de Alqu&eacute;zar como del ca&ntilde;&oacute;n del r&iacute;o Vero. Aunque si quieres apreciar el desfiladero sin salir del pueblo, entonces lo mejor es recurrir al mirador de O&rsquo;Bic&oacute;n, pues desde &eacute;l tienes una magn&iacute;fica vista del &uacute;ltimo tramo del ca&ntilde;&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Interior de la colegiata de Alquézar.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La colegiata que lo domina todo</h2><p class="article-text">
        Si hay un edificio que define a Alqu&eacute;zar es la Colegiata de Santa Mar&iacute;a la Mayor. No solo porque se ve desde cualquier parte del pueblo, sino porque explica buena parte de su historia. Naci&oacute; como fortaleza musulmana en el siglo IX y, tras la conquista cristiana, se convirti&oacute; en un conjunto religioso que fue creciendo con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s llamativo es c&oacute;mo mezcla estilos: del rom&aacute;nico primitivo todav&iacute;a quedan restos en la iglesia y en los capiteles; el g&oacute;tico y el renacimiento se dejan ver en el claustro, con pinturas murales que narran escenas b&iacute;blicas; y la entrada completa el conjunto con su estilo barroco. La sensaci&oacute;n es curiosa al encontrarnos en un lugar que fue al mismo tiempo fortaleza y templo.
    </p><p class="article-text">
        La colegiata alberga tambi&eacute;n un museo de arte sacro con piezas procedentes de diferentes iglesias del entorno. A su lado, la iglesia de San Miguel, de principios del siglo XVIII, completa el patrimonio religioso del pueblo, junto a ermitas como la de San Gregorio o la de Nuestra Se&ntilde;ora de las Nieves.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La iglesia de San Miguel, en Alquézar.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Las pasarelas sobre el Vero</h2><p class="article-text">
        Tras la dosis cultural e hist&oacute;rica del pueblo, podemos adentrarnos en la naturaleza a trav&eacute;s de la ruta de las pasarelas del Vero. Es un itinerario circular de unos tres kil&oacute;metros que baja desde lo alto de Alqu&eacute;zar hasta el cauce del r&iacute;o, para despu&eacute;s bordearlo por pasarelas met&aacute;licas fijadas en la roca. No es un sendero largo ni complicado, pero s&iacute; muy entretenido: escaleras, caminos de tierra, tramos suspendidos sobre el agua&hellip; Todo en poco m&aacute;s de hora y media de paseo.
    </p><p class="article-text">
        El arranque suele hacerse desde la parte baja del pueblo, donde un camino desciende hacia el ca&ntilde;&oacute;n. Poco a poco se van descubriendo rincones que no se ven desde arriba, como paredes verticales, pozas de agua transparente y peque&ntilde;as cascadas.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s llamativos es la llegada a la antigua central hidroel&eacute;ctrica, construida en el siglo XIX para abastecer de electricidad a la zona. Hoy est&aacute; en desuso pero su estructura se mantiene como parte del recorrido y aporta un toque hist&oacute;rico a la ruta. M&aacute;s adelante, el sendero asciende de nuevo hasta conectar con miradores naturales que ofrecen panor&aacute;micas espectaculares del ca&ntilde;&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La ruta de pasarelas sobre el río Vero.                            </span>
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        Lo bueno de este itinerario es que no exige experiencia en monta&ntilde;a, aunque s&iacute; conviene llevar calzado adecuado porque hay tramos con desnivel. Aqu&iacute; el consejo que te damos es simple: ir sin prisa, porque es un camino que pide detenerse a cada poco.
    </p><p class="article-text">
        El r&iacute;o Vero, adem&aacute;s, es un lugar privilegiado para observar aves rapaces. No es raro ver buitres leonados sobrevolando el ca&ntilde;&oacute;n mientras se camina por las pasarelas. Esa mezcla de naturaleza, aventura y patrimonio convierte la ruta en un plan perfecto para completar la visita a Alqu&eacute;zar.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s rutas desde Alqu&eacute;zar</h2><p class="article-text">
        Aunque la de las pasarelas es la m&aacute;s conocida, no es la &uacute;nica. Desde Alqu&eacute;zar parten senderos que conectan con otros pueblos del Somontano o que se adentran en barrancos cercanos. El Parque Natural de la Sierra y los Ca&ntilde;ones de Guara es famoso por el barranquismo y la escalada, pero tambi&eacute;n tiene caminos se&ntilde;alizados para quienes prefieren caminar tranquilos.
    </p><p class="article-text">
        Incluso sin salir del entorno m&aacute;s cercano, se puede llegar a abrigos con arte rupestre prehist&oacute;rico, declarados Patrimonio de la Humanidad. Una prueba m&aacute;s de que este rinc&oacute;n de Huesca no solo tiene un pueblo bonito, sino tambi&eacute;n paisaje e historia que van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que se ve a simple vista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/villa-medieval-colegiata-fortificada-pasarelas-colgantes-alquezar-pueblos-bonitos-aragon_1_13228779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 08:29:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una villa medieval, una colegiata fortificada y pasarelas colgantes: Alquézar, uno de los pueblos más bonitos de Aragón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Aragón,Huesca,Turismo nacional,Edad Media,Pueblos,Pueblos bonitos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-experto-viajero-visitar-azores-grandes-paraisos-naturales-atlantico_1_13216871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09721b25-e695-43dd-9ce8-85faf8daa63e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuándo viajar, cuántos días, qué islas elegir, cómo moverse y qué llevar en la maleta. Las recomendaciones que necesitabas para conocer las Azores por tu cuenta</p><p class="subtitle">Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto</p></div><p class="article-text">
        Para no estar tan lejos, las Azores tienen la sorprendente capacidad de hacernos sentir en un lugar remoto, sin realmente serlo. Nueve islas volc&aacute;nicas en mitad del Atl&aacute;ntico donde el paisaje cambia constantemente entre lagunas, bosques h&uacute;medos, cascadas, carreteras rodeadas de hortensias y miradores que aparecen y desaparecen entre la niebla. En definitiva, un lugar perfecto para quienes disfrutan viajando despacio y pasando m&aacute;s tiempo en la naturaleza que en las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las Azores pertenezcan a Portugal y no est&eacute;n tan apartadas del continente, s&iacute; conviene ir preparado. El tiempo cambia constantemente, moverse entre islas requiere cierta planificaci&oacute;n y hay algunos detalles que pueden hacer que la experiencia cambie por completo: &iquest;Cu&aacute;ndo es mejor ir? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo necesito? &iquest;Qu&eacute; meto en la maleta? En Azores no basta con reservar un vuelo y llegar, es mucho m&aacute;s recomendable saber a d&oacute;nde vamos y qu&eacute; debemos tener en cuenta antes de ir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar, qu&eacute; islas elegir, c&oacute;mo moverse, qu&eacute; comer, qu&eacute; ropa llevar o cu&aacute;les son los lugares imprescindibles que no deber&iacute;as perderte. En esta gu&iacute;a reunimos los consejos m&aacute;s &uacute;tiles para organizar un viaje a Azores con calma y aprovechar al m&aacute;ximo uno de los grandes para&iacute;sos naturales del Atl&aacute;ntico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Furnas, en la isla de São Miguel.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Azores (y cu&aacute;ndo no)</h2><p class="article-text">
        El clima de Azores es probablemente una de las cosas m&aacute;s importantes que conviene entender antes del viaje. Aqu&iacute; el tiempo cambia constantemente y es perfectamente normal vivir sol, niebla y lluvia en el mismo d&iacute;a, especialmente en las zonas altas y en algunos miradores.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, hay &eacute;pocas claramente m&aacute;s recomendables. Entre junio y septiembre suele llegar el tiempo m&aacute;s estable, con temperaturas agradables, menos lluvia y mejores condiciones para disfrutar de senderos, piscinas naturales o excursiones en barco. Pero claro, tambi&eacute;n es la temporada alta y cuando m&aacute;s suben los precios.
    </p><p class="article-text">
        La primavera y el inicio del oto&ntilde;o suelen ser el punto m&aacute;s equilibrado: menos turistas, paisajes especialmente verdes y un clima todav&iacute;a bastante agradable. Entre septiembre y octubre, de hecho, es uno de los momentos favoritos de muchos viajeros habituales del archipi&eacute;lago.
    </p><p class="article-text">
        En invierno las Azores siguen siendo visitables, pero conviene asumir m&aacute;s lluvia, viento y posibles cancelaciones de ferris o actividades mar&iacute;timas.
    </p><p class="article-text">
        Y un consejo a tener muy en cuenta cuando ya est&eacute;s all&iacute;: para saber el tiempo que hace en la zona a la que vas a ir, en Azores funcionan mejor las webcams en directo que muchas aplicaciones meteorol&oacute;gicas.
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                Isla Corvo, en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar y c&oacute;mo organizar la ruta</h2><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s habituales es intentar ver demasiadas islas en pocos d&iacute;as. Aunque sobre el mapa parezcan cercanas, los desplazamientos consumen tiempo y dependen mucho del estado del mar y del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Para un primer viaje, entre cinco y siete d&iacute;as suelen ser suficientes para recorrer S&atilde;o Miguel con calma. Es la isla m&aacute;s grande y tambi&eacute;n la m&aacute;s completa, con lagunas volc&aacute;nicas, termas, senderos, miradores, cascadas, plantaciones de t&eacute; y pueblos tranquilos repartidos por toda la isla.
    </p><p class="article-text">
        Si el viaje dura entre diez y quince d&iacute;as ya merece la pena combinar varias islas. Algunas de las opciones m&aacute;s habituales son Terceira, con un ambiente m&aacute;s hist&oacute;rico y cultural; Pico, perfecta para senderismo y paisajes volc&aacute;nicos; y Flores, mucho m&aacute;s salvaje y centrada en la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, quien mucho abarca, poco aprieta, por lo que la mejor recomendaci&oacute;n est&aacute; clara: menos islas y m&aacute;s tiempo en cada una. Azores es uno de esos destinos que se disfrutan mucho m&aacute;s sin prisas.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegar a Azores</h2><p class="article-text">
        La principal puerta de entrada al archipi&eacute;lago es Ponta Delgada, en la isla de S&atilde;o Miguel. Desde Espa&ntilde;a, lo m&aacute;s habitual sigue siendo volar v&iacute;a Lisboa u Oporto, aunque en verano pueden aparecer algunas conexiones directas desde ciudades como Madrid o Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen vuelos a otras islas como Terceira o Faial, aunque suelen ser menos frecuentes y dependen bastante de la temporada.
    </p><p class="article-text">
        Al organizar la ruta merece la pena revisar los billetes multidestino. En algunos casos puede ser m&aacute;s pr&aacute;ctico entrar por una isla y regresar desde otra distinta, evitando desplazamientos internos innecesarios.
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            <span class="title">
                Angra do Heroismo, en la isla de Terceira (Azores).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Azores</h2><p class="article-text">
        Si hay algo realmente recomendable en Azores es alquilar coche. Gran parte de los miradores, senderos, termas o piscinas naturales est&aacute;n alejados de las ciudades y el transporte p&uacute;blico tiene frecuencias bastante limitadas. Adem&aacute;s, conducir aqu&iacute; forma parte del viaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, conviene reservar el coche con bastante antelaci&oacute;n, especialmente en verano y en las islas peque&ntilde;as, donde la oferta es mucho m&aacute;s limitada.
    </p><p class="article-text">
        Para moverte entre islas puedes recurrir a dos opciones: el avi&oacute;n, m&aacute;s r&aacute;pido y pr&aacute;ctico; y el ferri, especialmente &uacute;til en el grupo de islas centrales. En ambos casos conviene dejar margen en el itinerario, porque el tiempo puede provocar retrasos o cancelaciones.
    </p><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n, sanidad y aspectos pr&aacute;cticos</h2><p class="article-text">
        Para viajar a Azores desde Espa&ntilde;a basta con llevar el DNI o el pasaporte en vigor. No hace falta visado y la moneda es el euro. Aunque haya que ir en avi&oacute;n, a efectos pr&aacute;cticos es como cruzar a la vecina Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al huso horario, ten en cuenta que son dos horas menos que en la Espa&ntilde;a peninsular, algo que no podemos olvidar al organizar vuelos o excursiones.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la sanidad, la Tarjeta Sanitaria Europea funciona con normalidad, aunque contratar un seguro de viaje sigue siendo recomendable, sobre todo por posibles retrasos o cancelaciones.
    </p><p class="article-text">
        Otro detalle pr&aacute;ctico importante es que el <em>roaming </em>funciona igual que en Portugal continental, por lo que se puede usar el m&oacute;vil normalmente con la mayor&iacute;a de tarifas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, los enchufes son los mismos que en Espa&ntilde;a. As&iacute; que Azores, por muy pintoresco que sea, es un destino especialmente c&oacute;modo en muchos sentidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Senderismo en Fajã do Santo Cristo, en la isla de São Jorge (Azores)                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Alojamiento: d&oacute;nde dormir y qu&eacute; tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Azores no es un destino de grandes<em> resorts</em> ni de turismo masivo. Lo m&aacute;s habitual son peque&ntilde;os hoteles, apartamentos, alojamientos rurales o casas integradas en plena naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        En S&atilde;o Miguel, muchos viajeros utilizan Ponta Delgada como base para recorrer la isla c&oacute;modamente. En Terceira suele ocurrir algo parecido alrededor de Angra do Hero&iacute;smo.
    </p><p class="article-text">
        Las islas peque&ntilde;as, en cambio, tienen una oferta mucho m&aacute;s limitada. En lugares como Flores, Pico o S&atilde;o Jorge merece la pena reservar alojamiento con bastante antelaci&oacute;n durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n suele ser mejor evitar cambiar constantemente de hotel. Las distancias no son enormes y explorar cada isla desde una o dos bases tranquilas suele resultar mucho m&aacute;s c&oacute;modo.
    </p><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        En general, viajar por Azores tiene precios bastante similares a los de Portugal continental. Comer fuera suele ser razonable y muchas de las mejores experiencias del viaje, como los miradores, senderos, piscinas naturales o rutas panor&aacute;micas, son completamente gratuitas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s puede encarecer el presupuesto es el coche de alquiler, los vuelos internos y los alojamientos en temporada alta. Por eso merece la pena reservar con tiempo, especialmente si se viaja entre junio y septiembre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Avistamiento de cetáceos en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es el portugu&eacute;s, aunque en muchas zonas tur&iacute;sticas es relativamente f&aacute;cil comunicarse en ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, aprender algunas palabras b&aacute;sicas siempre ayuda y suele ser bien recibido:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Buenos d&iacute;as: <em>bom dia</em></li>
                                    <li>Gracias: <em>obrigado / obrigada</em></li>
                                    <li>Por favor: <em>por favor</em></li>
                                    <li>&iquest;Cu&aacute;nto cuesta?: <em>quanto custa?</em>: </li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Qu&eacute; comer en Azores</h2><p class="article-text">
        La cocina azoriana es sencilla, contundente y muy ligada al producto local. Aqu&iacute; el pescado, la carne y los quesos tienen mucho protagonismo, con platos bastante distintos a los que muchos viajeros esperan encontrar en Portugal continental.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los m&aacute;s famosos es el <em>cozido das Furnas</em>, cocinado lentamente bajo tierra gracias al calor volc&aacute;nico de S&atilde;o Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena probar los quesos artesanales, especialmente el de S&atilde;o Jorge; el at&uacute;n y el pulpo; las lapas y otros mariscos atl&aacute;nticos; o las pi&ntilde;as cultivadas en S&atilde;o Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, en Azores tambi&eacute;n hay t&eacute;. De hecho, las islas albergan las plantaciones de t&eacute; m&aacute;s antiguas de Europa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Isla Flores, en Azores.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Qu&eacute; llevar en la maleta</h2><p class="article-text">
        Hacer la maleta para Azores implica asumir que probablemente vas a vivir varias estaciones en un mismo d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque viajes en verano, hay algunas cosas que conviene llevar siempre:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Chubasquero impermeable</li>
                                    <li>Cortavientos</li>
                                    <li>Ropa por capas</li>
                                    <li>Calzado c&oacute;modo o de senderismo (si es impermeable, mejor)</li>
                                    <li>Ba&ntilde;ador</li>
                                    <li>Una peque&ntilde;a mochila para excursiones</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merece la pena descargar mapas<em> offline</em> antes del viaje, especialmente si se van a recorrer zonas rurales o senderos con poca cobertura.
    </p><p class="article-text">
        Y un detalle curioso que muchos viajeros descubren demasiado tarde: algunas aguas termales pueden te&ntilde;ir los ba&ntilde;adores claros debido al hierro, como las del Parque Terra Nostra, en S&atilde;o Miguel.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Geoturismo en Algar do Carvão, en la isla de Terceira (Azores).                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder</h2><p class="article-text">
        Cada isla tiene su propia personalidad, pero hay algunos lugares y experiencias que suelen aparecer en casi cualquier ruta por Azores.
    </p><p class="article-text">
        En S&atilde;o Miguel destacan lugares como:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sete Cidades</li>
                                    <li>Lagoa do Fogo</li>
                                    <li>Furnas y sus fumarolas</li>
                                    <li>Caldeira Velha</li>
                                    <li>Las plantaciones de t&eacute;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En otras islas, algunos de los grandes imprescindibles son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Subir al volc&aacute;n Pico</li>
                                    <li>Recorrer los senderos de S&atilde;o Jorge</li>
                                    <li>Descubrir las cascadas de Flores</li>
                                    <li>Pasear por Angra do Hero&iacute;smo, en Terceira</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de los nombres concretos, parte del encanto de Azores est&aacute; en todo lo dem&aacute;s. Conducir entre hortensias gigantes, detenerse en un mirador junto a la carretera, ba&ntilde;arse frente al Atl&aacute;ntico o salir al oc&eacute;ano en busca de ballenas y delfines. Porque si algo tienen las Azores es precisamente esa capacidad de hacer que el viaje no dependa solo de los lugares, sino tambi&eacute;n de la manera de recorrerlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/guia-experto-viajero-visitar-azores-grandes-paraisos-naturales-atlantico_1_13216871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guía de un experto viajero para visitar Azores, uno de los grandes paraísos naturales del Atlántico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Azores,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosque-abraza-mar-viaje-landas-francesas-playas-pinares-pequenos-pueblos-encanto_1_13206149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11f80ae5-5285-440c-a410-f2b89f67ce64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre Burdeos y el País Vasco francés, las Landas despliegan más de cien kilómetros de playas atlánticas, pinares interminables y pequeños pueblos donde el surf, la bicicleta y la vida al aire libre marcan el ritmo del viaje
</p><p class="subtitle">Burdeos en dos días: qué ver y hacer si vas de escapada a la capital de Aquitania</p></div><p class="article-text">
        Las Landas ocupan una amplia franja del suroeste de Francia, en la regi&oacute;n de Nueva Aquitania, entre el Atl&aacute;ntico y el interior de Gascu&ntilde;a. Es decir, un poquito m&aacute;s all&aacute; de los Pirineos. Y aunque hoy se asocian sobre todo a las playas, el surf y el bosque de pino mar&iacute;timo, durante siglos este territorio fue una enorme extensi&oacute;n de marismas, dunas y terrenos pantanosos poco habitados.
    </p><p class="article-text">
        El gran cambio lleg&oacute; en el siglo XIX, cuando Napole&oacute;n III impuls&oacute; una plantaci&oacute;n masiva de pinos para desecar el terreno y hacerlo productivo. Aquel proyecto acab&oacute; transformando por completo el paisaje y dio lugar al inmenso bosque que hoy define la regi&oacute;n, uno de los mayores de Europa Occidental. El resultado es una costa muy distinta a la de otras zonas tur&iacute;sticas francesas, menos urbanizada, m&aacute;s abierta y con el bosque y el oc&eacute;ano como principales protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Esa combinaci&oacute;n marca tambi&eacute;n la forma de viajar por las Landas. Lo normal es pasar de una playa atl&aacute;ntica con olas y escuelas de surf a una ruta ciclista entre pinares, a un lago de aguas tranquilas o a un peque&ntilde;o mercado local en apenas unos kil&oacute;metros. Por lo que m&aacute;s que un destino de grandes monumentos o ciudades hist&oacute;ricas, las Landas nos acogen como un territorio hecho para moverse despacio y pasar tiempo al aire libre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Las playas de Hossegor, en las Landas.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La costa atl&aacute;ntica: playas, surf y pueblos junto al mar</h2><p class="article-text">
        Su paisaje desde luego cautiva. Su costa se extiende durante m&aacute;s de cien kil&oacute;metros frente al Atl&aacute;ntico y est&aacute; formada por una sucesi&oacute;n de playas abiertas, dunas y pinares. De hecho, en muchos casos las localidades quedan separadas del mar por peque&ntilde;as franjas de bosque y el acceso a la playa se hace a trav&eacute;s de pasarelas o senderos entre pinos. Por lo que se consigue una sensaci&oacute;n de naturaleza poco habitual en otros destinos costeros europeos.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo sur aparece Capbreton, el &uacute;nico puerto pesquero de las Landas. El ambiente aqu&iacute; sigue muy ligado al mar, especialmente alrededor del puerto y la lonja, donde todav&iacute;a llegan barcos de pesca. Uno de los lugares m&aacute;s reconocibles es la Estacade, una larga pasarela de madera que se adentra en el oc&eacute;ano y desde la que se ve bien el car&aacute;cter de esta costa, con playas amplias, oleaje constante y un Atl&aacute;ntico mucho m&aacute;s intenso que el pac&iacute;fico Mediterr&aacute;neo.
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            <span class="title">
                La costa de Hossegor, en las Landas.                            </span>
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        A pocos kil&oacute;metros est&aacute;n Hossegor y Seignosse, dos de las localidades m&aacute;s vinculadas al surf en Europa. Hossegor combina playas muy conocidas entre surfistas con un ambiente animado de terrazas, cafeter&iacute;as y tiendas especializadas. Muchas de las villas construidas a comienzos del siglo XX mantienen adem&aacute;s la arquitectura vasco-landesa t&iacute;pica de la zona, as&iacute; que merece la pena detenerse a echar un ojo.
    </p><p class="article-text">
        El surf forma parte aqu&iacute; de la vida cotidiana. Hay escuelas pr&aacute;cticamente en cada playa y durante buena parte del a&ntilde;o el paisaje est&aacute; lleno de tablas, neoprenos y furgonetas aparcadas junto al oc&eacute;ano. Incluso para quienes no practican este deporte, el ambiente termina marcando el viaje, se busque o no.
    </p><p class="article-text">
        Hossegor tiene adem&aacute;s otro de los espacios m&aacute;s agradables de la zona: su lago marino, conectado con el Atl&aacute;ntico por un canal. Alrededor aparecen paseos tranquilos, peque&ntilde;as playas interiores y caba&ntilde;as ostr&iacute;colas donde probar uno de los productos m&aacute;s t&iacute;picos de la costa landesa. Si te gustan las ostras, est&aacute;s en el lugar indicado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La playa des Bourdaines, en Seignosse.                            </span>
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        Muy cerca, Seignosse mantiene un perfil algo m&aacute;s natural y tranquilo. Sus playas abiertas, como Le Penon o Les Estagnots, est&aacute;n rodeadas por dunas y pinares atravesados por carriles bici y senderos. Tambi&eacute;n aqu&iacute; se encuentra la Reserva Natural del &Eacute;tang Noir, un peque&ntilde;o humedal protegido que se recorre por pasarelas de madera.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al norte, el ambiente cambia ligeramente en localidades como Vieux-Boucau, Mimizan o Biscarrosse. Siguen estando presentes las grandes playas atl&aacute;nticas, pero aparecen tambi&eacute;n lagos de aguas m&aacute;s calmadas y un turismo m&aacute;s familiar. Son lugares donde resulta f&aacute;cil alternar una ma&ntilde;ana de playa con rutas en bicicleta, deportes acu&aacute;ticos o paseos junto al agua.
    </p><p class="article-text">
        Si te gusta pedalear, en esta parte de las Landas se entiende especialmente bien por qu&eacute; la bicicleta es uno de los mejores medios para moverse por la regi&oacute;n. Muchas playas, lagos y pueblos est&aacute;n conectados por v&iacute;as ciclistas que atraviesan pinares y permiten hacer trayectos largos sin apenas tr&aacute;fico ni desnivel.
    </p><h2 class="article-text">Bosques, lagos y espacios naturales</h2><p class="article-text">
        Aunque la costa es la imagen m&aacute;s conocida de las Landas, el bosque ocupa gran parte del territorio y condiciona completamente el paisaje. Kil&oacute;metros de pino mar&iacute;timo cubren el interior de la regi&oacute;n y crean una red continua de caminos forestales, senderos y carriles bici.
    </p><p class="article-text">
        Cuando te mueves por esta zona consigues descubrir una cara mucho m&aacute;s tranquila (y mira que las playas son tranquilas&hellip;), especialmente alrededor de lagos y humedales. Uno de los espacios naturales m&aacute;s conocidos es el Courant d&rsquo;Huchet, un corredor de agua que conecta el lago de L&eacute;on con el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico atravesando zonas pantanosas y bosques. Tanto es as&iacute;, que el lugar suele compararse con una peque&ntilde;a Amazonia por la densidad de su vegetaci&oacute;n. Adem&aacute;s, puede recorrerse tanto a pie como en embarcaciones tradicionales.
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                El paraíso de los ciclistas.                            </span>
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        Otro espacio importante es la Marisma de Orx, uno de los grandes humedales de la costa atl&aacute;ntica francesa y un lugar muy frecuentado por aves migratorias. Sus senderos y observatorios permiten recorrer un paisaje completamente distinto al de las playas abiertas del litoral, y adem&aacute;s suele haber visitas guiadas.
    </p><p class="article-text">
        No olvidemos que los lagos son otro de los grandes protagonistas del viaje. Los de Soustons, L&eacute;on o Biscarrosse se utilizan para practicar kayak,<em> paddle surf</em> o simplemente para pasar el d&iacute;a junto al agua. Y en verano, muchas familias combinan las playas atl&aacute;nticas con estos espacios m&aacute;s tranquilos y resguardados del viento y las olas. As&iacute; que tambi&eacute;n son el plan familiar perfecto.
    </p><h2 class="article-text">El interior land&eacute;s: termas, pueblos y tradiciones</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la costa, el interior de las Landas conserva un ambiente rural muy ligado a las tradiciones de Gascu&ntilde;a. Aqu&iacute; aparecen peque&ntilde;as localidades, plazas porticadas y ciudades termales que muestran una parte menos conocida de la regi&oacute;n, pero igualmente pintoresca.
    </p><p class="article-text">
        Dax es probablemente la m&aacute;s famosa. Sus aguas termales ya eran conocidas en &eacute;poca romana y todav&iacute;a hoy la ciudad mantiene una importante actividad vinculada al termalismo. En el centro destacan la <em>Fontaine Chaude</em>, donde el agua brota a gran temperatura, varios restos romanos y edificios de estilo art d&eacute;co construidos durante el auge termal de comienzos del siglo XX.
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                La Fontaine Chaude de Dax, en las Landas.                            </span>
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        La capital del departamento, Mont-de-Marsan, tiene un ritmo mucho m&aacute;s cotidiano y menos tur&iacute;stico. Su casco hist&oacute;rico y sus mercados ayudan a entender mejor la vida del interior land&eacute;s, lejos del ambiente surfero de la costa. Por lo que es un buen lugar para empaparse de un ambiente m&aacute;s local. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n merece la pena detenerse en pueblos como Labastide-d&rsquo;Armagnac o Saint-Justin, donde todav&iacute;a se conservan plazas medievales y casas tradicionales del sudoeste franc&eacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Gastronom&iacute;a y una forma tranquila de viajar</h2><p class="article-text">
        Llegamos a otro de los grandes atractivos de las Landas: su gastronom&iacute;a. Ver&aacute;s que cambia bastante entre la costa y el interior,&nbsp;pues en las zonas rurales siguen siendo habituales productos como el pato, el <em>foie gras,</em> los esp&aacute;rragos o el <em>armagnac, </em>mientras que junto al Atl&aacute;ntico predominan los pescados, el marisco y, como decimos, sus famosas ostras, especialmente alrededor de Hossegor y Capbreton.
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                Las ostras, un imprescindible en las Landas.                            </span>
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        Los mercados locales, las terrazas frente a los lagos y los peque&ntilde;os restaurantes especializados en cocina regional forman parte del viaje. Aqu&iacute; la comida suele estar muy vinculada al producto local y a una forma sencilla de comer, sin artificios, muchas veces al aire libre y sin demasiada prisa. As&iacute; que ve pensando en darte alg&uacute;n que otro homenaje, porque la experiencia merece la pena.
    </p><p class="article-text">
        Los planes son sencillos y poco exigentes. Las Landas no es un destino de grandes monumentos, ni de prisas ni de horarios. Sino de disfrutar dej&aacute;ndonos llevar por su ritmo. &iquest;Qu&eacute; apetece playa? Ah&iacute; la tienes. &iquest;Qu&eacute; preferimos movernos en bicicleta entre pinares? Tienes kil&oacute;metros y kil&oacute;metros. &iquest;Que tienes antojo de algo rico con vistas a un lago? Adelante. Piensa que a las Landas se va a disfrutar del momento, y que en ellas cada momento parece dilatarse en el tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bosque-abraza-mar-viaje-landas-francesas-playas-pinares-pequenos-pueblos-encanto_1_13206149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde el bosque abraza al mar: un viaje por las Landas francesas entre playas, pinares y pequeños pueblos con encanto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Bosques,Playas,Gastronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recorrer el norte de España en tren: de Bilbao a Ferrol en un viaje sin prisas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/recorrer-norte-espana-tren-bilbao-ferrol-viaje-prisas_1_13199520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54477c3d-5a1b-411f-80c2-6edacb5c49f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recorrer el norte de España en tren: de Bilbao a Ferrol en un viaje sin prisas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre costa, valles y pequeñas estaciones, el norte de España se puede recorrer en tren de vía estrecha de una forma poco habitual. No hay prisas ni trayectos directos, pero sí la posibilidad de viajar despacio y descubrir el paisaje parada a parada
</p><p class="subtitle">La experiencia empieza en el vagón: ocho trenes turísticos para conocer España sobre raíles</p></div><p class="article-text">
        Si hablamos de trenes hoy, todo est&aacute; orientado a acortar distancias. Pero hay otra forma de viajar en este medio de transporte en la que el tiempo no es la prioridad, sino la experiencia de mirar por la ventana y dejar que el paisaje avance poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        En estos trenes m&aacute;s lentos, el viaje cambia de ritmo. Las estaciones dejan de ser simples paradas y pasan a formar parte del recorrido, con gente que sube y baja en trayectos cotidianos. Desde el asiento el paisaje se transforma a nuestro paso, lentamente, dej&aacute;ndonos apreciar todos sus detalles. Y es que con calma, el viaje nos permite entender el territorio mientras lo atravesamos.
    </p><p class="article-text">
        En el norte de Espa&ntilde;a todav&iacute;a es posible hacerlo. Se puede cruzar en tren de Bilbao a Ferrol enlazando l&iacute;neas regionales de v&iacute;a estrecha, la antigua FEVE, en un recorrido que invita a disfrutar del recorrido, y no solo de los destinos. No es un trayecto directo ni r&aacute;pido, pero plantea algo distinto: convertir el tren en el verdadero protagonista del viaje y construir la experiencia a medida que avanzan las estaciones, muchas de ellas con mucha historia a sus espaldas.
    </p><h2 class="article-text">El ferrocarril de v&iacute;a estrecha, hoy</h2><p class="article-text">
        Para entender este viaje en tren hay que mirar a la red sobre la que se apoya. Los trenes de v&iacute;a estrecha (tambi&eacute;n conocidos como ancho m&eacute;trico) nacieron como una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica para moverse por un territorio complicado. En la cornisa cant&aacute;brica, con monta&ntilde;as, valles y una costa recortada, resultaba m&aacute;s viable construir l&iacute;neas m&aacute;s estrechas, con trazados flexibles que se adaptaran al terreno.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, esas l&iacute;neas estuvieron agrupadas bajo FEVE, una empresa p&uacute;blica creada en 1965 que lleg&oacute; a gestionar m&aacute;s de mil kil&oacute;metros de v&iacute;as y a conectar decenas de peque&ntilde;as localidades. Era un tren pensado para el d&iacute;a a d&iacute;a, para trabajadores, estudiantes y vecinos de zonas rurales, as&iacute; como apoyo a la industria, m&aacute;s que para grandes desplazamientos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy esa red sigue existiendo, aunque bajo otra estructura. FEVE desapareci&oacute; como tal en 2012 y sus servicios se integraron en Renfe, mientras que las infraestructuras pasaron a Adif. El resultado es que estos trenes contin&uacute;an funcionando como l&iacute;neas de Cercan&iacute;as y Media Distancia, con la misma l&oacute;gica de siempre. No son trenes tur&iacute;sticos, ni hist&oacute;ricos, sino transporte p&uacute;blico en activo que, visto desde otra perspectiva, permite recorrer el norte de Espa&ntilde;a de una forma muy particular.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede hacer este viaje en tren hoy?</h2><p class="article-text">
        La respuesta corta es s&iacute;, pero conviene matizarla. No existe un &uacute;nico tren que conecte Bilbao con Ferrol de principio a fin, ni un billete cerrado que cubra todo el recorrido. Este viaje en tren se construye enlazando distintos trayectos, con transbordos y cierta planificaci&oacute;n. De hecho, <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/7a/Renfe_Feve_%28mapa%29.svg/1920px-Renfe_Feve_%28mapa%29.svg.png" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la red de ferrocarril de v&iacute;a estrecha en el norte de Espa&ntilde;a</a> va mucho m&aacute;s all&aacute;, y podr&iacute;amos incluir tambi&eacute;n destinos como Gij&oacute;n o Le&oacute;n, si as&iacute; lo quisi&eacute;ramos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las frecuencias no son especialmente altas. En algunos tramos hay pocos trenes al d&iacute;a, lo que hace que no siempre sea f&aacute;cil bajarse a visitar un lugar y continuar inmediatamente despu&eacute;s. En la pr&aacute;ctica, eso obliga a plantear el viaje en varias jornadas, eligiendo bien d&oacute;nde parar y, en muchos casos, haciendo noche antes de seguir.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un inconveniente, es parte de la propuesta. Este no es un viaje para optimizar tiempos, sino para aceptar el ritmo del tren y adaptarse a &eacute;l, disfrutando de otra manera de viajar.
    </p><h2 class="article-text">El recorrido en tren, tramo a tramo</h2><p class="article-text">
        Antes de entrar en cada tramo, conviene tener en cuenta algunas claves para organizar el viaje en tren. Las frecuencias son limitadas y algunas estaciones est&aacute;n en entornos muy peque&ntilde;os, as&iacute; que lo m&aacute;s sensato es seleccionar unas pocas paradas que realmente interesen y construir el itinerario a partir de ah&iacute;. Intentar verlo todo dif&iacute;cilmente nos saldr&aacute; bien.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es recomendable consultar horarios con antelaci&oacute;n en Renfe y asumir cierta flexibilidad. Este es un viaje en el que tiene sentido parar, dormir y continuar al d&iacute;a siguiente. Y precisamente ah&iacute; est&aacute; buena parte de su atractivo. Con esa idea, el trayecto entre Bilbao y Ferrol puede dividirse en cuatro grandes tramos.
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            <span class="title">
                La estación de La Concordia, en Bilbao.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Bilbao &ndash; Santander: entre valles y r&iacute;as</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El viaje en tren puede comenzar en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/bilbao-guia-visita-fin-semana_1_1829237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bilbao</a>, en la modernista estaci&oacute;n de la Concordia, y durante los primeros kil&oacute;metros se mueve entre entornos urbanos e industriales. Poco a poco, el paisaje cambia y el tren se adentra en valles cada vez m&aacute;s verdes, dejando atr&aacute;s la ciudad para entrar en una zona m&aacute;s rural.
    </p><p class="article-text">
        Una de las paradas interesantes es Karrantza, en pleno valle, con un entorno muy natural y acceso a la cueva de Pozalagua. M&aacute;s adelante, ya en Cantabria, aparece Limpias, donde el tren pasa cerca de la r&iacute;a y permite asomarse a un paisaje tranquilo, salpicado de casas se&ntilde;oriales. En Treto, por su parte, es posible desviarse hacia las playas de Laredo, una de las m&aacute;s extensas de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Es un tramo de transici&oacute;n, en el que el viaje en tren va dejando atr&aacute;s la ciudad y empieza a mostrarnos poco a poco lo que vendr&aacute; despu&eacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Santander &ndash; Oviedo: la costa en primer plano</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A partir de Santander, el viaje va cambiando. La l&iacute;nea comienza a acercarse al mar y, en muchos momentos, lo acompa&ntilde;a de forma intermitente. Es uno de los tramos m&aacute;s reconocibles del recorrido, con paisajes que alternan costa, prados y peque&ntilde;as localidades.
    </p><p class="article-text">
        Cabez&oacute;n de la Sal es una parada con bastante identidad, mientras que San Vicente de la Barquera ofrece una de las im&aacute;genes m&aacute;s claras del viaje, con el tren cruzando cerca del agua y los Picos de Europa al fondo en d&iacute;as despejados. Ya en Asturias, Colombres destaca por su <a href="https://www.eldiario.es/viajes/ruta-legado-indiano-asturias-casas-coloridas-cuentan-parte-historia_1_13046075.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arquitectura indiana</a>, reflejo de quienes regresaron de Am&eacute;rica, y tanto Llanes como Ribadesella permiten combinar casco urbano y mar en muy poco espacio.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, Nava tambi&eacute;n tiene argumentos para merecer una visita, con la sidra como elemento central. En conjunto, este tramo concentra buena parte de las paradas m&aacute;s conocidas y es donde el viaje en tren resulta m&aacute;s variado.
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            <span class="title">
                Plaza del Fontán, en Oviedo.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Oviedo &ndash; Ribadeo: un ritmo m&aacute;s tranquilo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entre Oviedo y Ribadeo el viaje se vuelve m&aacute;s pausado. Es un tramo menos frecuentado y con una sensaci&oacute;n m&aacute;s clara de estar atravesando un territorio cotidiano, lejos de los puntos m&aacute;s tur&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cudillero-pueblo-bonito-asturias_1_10278583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cudillero</a> es una de las paradas m&aacute;s llamativas, y aunque la estaci&oacute;n est&aacute; a 2 km del n&uacute;cleo urbano, la caminata merece la pena. Cadavedo, por su parte, destaca por sus acantilados y por la ermita de la Regalina, situada en un punto elevado con buenas vistas. Luarca, conocida como la villa blanca de la costa verde, combina puerto, casco urbano y un cementerio con vistas al mar.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ribadeo &ndash; Ferrol: Galicia sin prisa</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo tramo del viaje introduce un cambio de ambiente. Galicia aparece con una luz distinta, con m&aacute;s presencia de r&iacute;as, vegetaci&oacute;n y peque&ntilde;as poblaciones dispersas.
    </p><p class="article-text">
        Viveiro es una de las paradas m&aacute;s completas, con un casco hist&oacute;rico bien conservado y bastante vida. M&aacute;s adelante, O Barqueiro ofrece una de las im&aacute;genes m&aacute;s interesantes del recorrido, con el tren cruzando la r&iacute;a. En Loiba, para quien tenga tiempo, est&aacute; la opci&oacute;n de acercarse al conocido banco con vistas al mar, aunque requiere caminar varios kil&oacute;metros desde la estaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ortigueira, con su r&iacute;a y su entorno natural, es otro buen punto para apreciar el paisaje antes de llegar a <a href="https://www.eldiario.es/viajes/guia-basica-descubrir-ferrol-semana_1_10204783.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ferrol</a>. La llegada no ser&aacute; tan espectacular como cuando salimos de la estaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/pintxos-bilbao-bares-imprescindibles_1_1342666.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bilbao</a>, pero s&iacute; funciona como cierre de un recorrido largo, disfrutado poco a poco.
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                El puerto deportivo de Ferrol.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;nto cuesta y cu&aacute;nto tiempo hace falta</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos de este viaje en tren es el precio. Los billetes de cada tramo son asequibles y, sumando todo el recorrido, el coste ronda los 40 euros. Aproximadamente, el trayecto entre Bilbao y Santander cuesta unos 7 euros, entre Santander y Oviedo unos 13, de Oviedo a Ribadeo unos 10 y de Ribadeo a Ferrol alrededor de 9.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al tiempo, hacer el recorrido completo sin parar podr&iacute;a llevar en torno a 16 o 20 horas, dependiendo de las conexiones. Para que te hagas una idea, si fueras directo de Bilbao a Santander tardar&iacute;as unas tres horas y media, de Santander a Oviedo unas cinco horas y media, de Oviedo a Ribadeo algo m&aacute;s de cuatro horas, y de Ribadeo a Ferrol poco m&aacute;s de tres horas. Sin embargo, lo m&aacute;s razonable es repartirlo en varios d&iacute;as. Un itinerario de entre cuatro y siete jornadas permite disfrutar del viaje en tren con cierta calma, eligiendo bien tus paradas y, desde luego, siendo muy consciente de haber dejado las prisas en casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/recorrer-norte-espana-tren-bilbao-ferrol-viaje-prisas_1_13199520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 20:22:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recorrer el norte de España en tren: de Bilbao a Ferrol en un viaje sin prisas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trenes,Cantabria,Bilbao,Santander,Galicia,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Navarra a Canarias pasando por Almería: un recorrido por los desiertos que esconde España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/navarra-canarias-pasando-almeria-recorrido-desiertos-esconde-espana_1_13185688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c84dfb2-2eaa-4f46-9a0a-22627a667d66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Navarra a Canarias pasando por Almería: un recorrido por los desiertos que esconde España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de la imagen clásica de dunas infinitas, los desiertos de España adoptan formas muy distintas. Badlands, estepas o paisajes volcánicos que aparecen en lugares como Gorafe, las Bardenas Reales o Los Monegros</p><p class="subtitle">Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez</p></div><p class="article-text">
        Aunque en el imaginario colectivo un desierto es un mar de arena cruzado por camellos, en realidad hay muchos tipos de desiertos: c&aacute;lidos, fr&iacute;os, volc&aacute;nicos, costeros, interiores, rocosos, lunares, salados... Porque la principal caracter&iacute;stica de un desierto no es su aspecto, sino la falta de lluvias. Y bajo esa definici&oacute;n, Espa&ntilde;a cuenta con varios ejemplos repartidos por su geograf&iacute;a, algunos m&aacute;s evidentes y otros bastante inesperados.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s predominan los climas &aacute;ridos y semi&aacute;ridos, con precipitaciones escasas y muy irregulares, temperaturas que pueden ser extremas y una vegetaci&oacute;n adaptada a sobrevivir con muy poca agua. De ah&iacute; surgen paisajes tan caracter&iacute;sticos como las c&aacute;rcavas, los barrancos o las llamadas <em>badlands</em>, moldeados por la erosi&oacute;n durante miles de a&ntilde;os. Adem&aacute;s, aunque a simple vista puedan parecer lugares vac&iacute;os, muchos de estos espacios albergan una biodiversidad sorprendente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este recorrido nos detenemos en algunos de los desiertos m&aacute;s representativos de Espa&ntilde;a. Desde el de Tabernas, en Almer&iacute;a, hasta las formaciones rojizas de Gorafe, las estepas del valle del Ebro como las Bardenas Reales o Los Monegros, y los paisajes volc&aacute;nicos y de dunas de Canarias. Un mapa diverso y variado que demuestra que, sin salir de Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n es posible adentrarse en territorios extremos.
    </p><h2 class="article-text">Andaluc&iacute;a: el epicentro &aacute;rido</h2><p class="article-text">
        Si hay una comunidad donde el paisaje des&eacute;rtico se manifiesta con m&aacute;s claridad, esa es Andaluc&iacute;a. Aqu&iacute; se concentran varios de los ejemplos m&aacute;s representativos, cada uno con un origen y unas formas distintas, pero todos marcados por la escasez de agua y la erosi&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Desierto de Tabernas (Almer&iacute;a)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El de Tabernas es, con diferencia, el m&aacute;s conocido. Y tambi&eacute;n el m&aacute;s singular: est&aacute; considerado <a href="https://www.dipalme.org/Servicios/cmsdipro/index.nsf/informacion.xsp?p=Turismo&amp;documentId=A318902C09415062C1258895003C6505&amp;f=blog.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;nico desierto propiamente dicho de Europa continental</a>. Las precipitaciones no llegan a los 250 mm anuales y su ubicaci&oacute;n, encajado entre las sierras de los Filabres y Alhamilla, act&uacute;a como una barrera que bloquea la humedad del Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un paisaje de c&aacute;rcavas, ramblas y barrancos que parecen sacados de otro continente. En realidad, hace millones de a&ntilde;os todo este territorio estaba cubierto por el mar, y esa historia geol&oacute;gica todav&iacute;a se puede leer en sus formaciones, con f&oacute;siles y sedimentos que convierten la zona en un aut&eacute;ntico museo al aire libre.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su apariencia, Tabernas no es un lugar vac&iacute;o. Alberga una fauna adaptada a condiciones extremas y una flora con numerosos endemismos. Eso s&iacute;, su imagen m&aacute;s popular sigue ligada al cine, ya durante d&eacute;cadas fue escenario habitual de los <em>spaghetti western</em>, y a&uacute;n hoy conserva parte de ese aire de decorado natural.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Desierto de Tabernas, en Almería.                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Desierto de Gorafe y Los Coloraos (Granada)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el norte de Granada, el paisaje cambia de forma pero no de esencia. El desierto de Gorafe y el paraje de Los Coloraos forman uno de los sistemas de <em>badlands</em> m&aacute;s espectaculares de Europa. Aqu&iacute; dominan los tonos rojizos, ocres y amarillos, que var&iacute;an seg&uacute;n la luz del d&iacute;a y refuerzan la sensaci&oacute;n de estar en un terreno extremo.
    </p><p class="article-text">
        La erosi&oacute;n del agua durante milenios ha esculpido un relieve de c&aacute;rcavas, ca&ntilde;ones y lomas que se extiende por la depresi&oacute;n de Guadix-Baza. Pero este no es solo un espacio natural, tambi&eacute;n es un lugar con un importante valor hist&oacute;rico. En la zona se conserva uno de los mayores conjuntos de d&oacute;lmenes de Europa, con m&aacute;s de 240 estructuras megal&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Esa combinaci&oacute;n de paisaje y patrimonio convierte a Gorafe en un destino distinto, donde el inter&eacute;s no est&aacute; solo en lo que se ve, sino tambi&eacute;n en lo que nos cuentan sus piedras.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Desierto de Larva (Ja&eacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mucho menos conocido, el desierto de Larva es uno de esos lugares que rara vez aparecen en las rutas m&aacute;s populares. Situado en la comarca de Sierra M&aacute;gina, en el municipio menos poblado de la provincia de Ja&eacute;n, ofrece un paisaje de lomas desnudas, barrancos arcillosos y amplios horizontes.
    </p><p class="article-text">
        Se extiende por m&aacute;s de 57.000 hect&aacute;reas y, aunque comparte rasgos con otros entornos &aacute;ridos, mantiene una identidad propia. La erosi&oacute;n ha modelado un terreno irregular, donde la vegetaci&oacute;n es escasa pero resistente, y donde el silencio y la sensaci&oacute;n de aislamiento lo llenan todo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, su cercan&iacute;a a espacios naturales como Sierra M&aacute;gina y Cazorla refuerza ese contraste entre zonas verdes y &aacute;reas m&aacute;s secas. Podemos decir que es un desierto discreto, pero con mucha personalidad.
    </p><h2 class="article-text">El valle del Ebro: estepas del norte</h2><p class="article-text">
        Lejos del sur, el paisaje des&eacute;rtico aparece tambi&eacute;n en el norte, en un entorno que sorprende por su proximidad a zonas de alta monta&ntilde;a. En el valle del Ebro se concentran dos de los grandes espacios semi&aacute;ridos del pa&iacute;s.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Bardenas Reales (Navarra y Arag&oacute;n<strong>)</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A unos 70 kil&oacute;metros de los Pirineos, las Bardenas Reales rompen cualquier expectativa. M&aacute;s de 42.000 hect&aacute;reas de terreno &aacute;rido, sin n&uacute;cleos urbanos, donde el viento y el agua han ido modelando un paisaje de aspecto casi lunar.
    </p><p class="article-text">
        Las formaciones m&aacute;s caracter&iacute;sticas son los llamados &ldquo;cabezos&rdquo;, cerros aislados coronados por roca m&aacute;s dura, entre los que destaca Castildetierra, convertido en s&iacute;mbolo del parque. El conjunto se divide en varias zonas, siendo la Bardena Blanca la m&aacute;s &aacute;rida y fotografiada, y la Bardena Negra la que concentra algo m&aacute;s de vegetaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Declaradas Reserva de la Biosfera, las Bardenas son tambi&eacute;n un espacio fr&aacute;gil, donde la erosi&oacute;n sigue actuando y donde cada forma responde a un proceso geol&oacute;gico muy concreto. Aun as&iacute;, su accesibilidad permite recorrerlas a pie, en bici o en coche por pistas autorizadas.
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            <span class="title">
                Parque Natural de las Bardenas Reales                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Los Monegros (Zaragoza y Huesca)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        M&aacute;s extensos todav&iacute;a son Los Monegros, una enorme estepa subdes&eacute;rtica que se reparte entre Zaragoza y Huesca. Con m&aacute;s de 270.000 hect&aacute;reas, es uno de los paisajes m&aacute;s singulares de la pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; el terreno combina llanuras &aacute;ridas, montes bajos, lagunas saladas y sierras como la de Alcubierre, que introduce un contraste evidente en medio de la sequedad. La escasez de lluvias y la salinidad del suelo explican en gran parte este aspecto, aunque tambi&eacute;n hay una explicaci&oacute;n hist&oacute;rica: la tala masiva de bosques en el pasado contribuy&oacute; a acentuar la aridez.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, Los Monegros destacan por su biodiversidad. Se han catalogado numerosas de especies, muchas de ellas adaptadas a estas condiciones. Es un paisaje abierto, de horizontes realmente lejanos.
    </p><h2 class="article-text">Islas Canarias: paisajes volc&aacute;nicos y de arena</h2><p class="article-text">
        Si en la pen&iacute;nsula dominan los desiertos de tipo continental, en Canarias el paisaje &aacute;rido tiene un marcado car&aacute;cter volc&aacute;nico y, en algunos casos, claramente africano.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/timanfaya-cachito-marte-tierra_1_1676950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Timanfaya</a> es, probablemente, uno de los paisajes m&aacute;s impactantes de Espa&ntilde;a. Su origen est&aacute; en las erupciones volc&aacute;nicas del siglo XVIII, que durante varios a&ntilde;os cubrieron gran parte de Lanzarote con lava y ceniza.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ese territorio est&aacute; formado por campos de lava solidificada, conos volc&aacute;nicos y suelos oscuros donde apenas crece la vegetaci&oacute;n. No pienses en un desierto de arena, Timanfaya es un desierto geol&oacute;gico, donde lo que domina es la roca.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no es un paisaje muerto. Bajo la superficie siguen registr&aacute;ndose altas temperaturas, y el parque funciona como un laboratorio natural para estudiar la actividad volc&aacute;nica. La visita est&aacute; muy regulada, precisamente para proteger un entorno tan fr&aacute;gil como singular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Parque Nacional de Timanfaya, Lanzarote                            </span>
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                    <ul>
                                    <li>Corralejo y Jand&iacute;a (Fuerteventura)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Fuerteventura, el desierto s&iacute; se acerca m&aacute;s a la imagen cl&aacute;sica. En Corralejo, al norte de la isla, se extiende un campo de dunas de arena blanca que se funde con el Atl&aacute;ntico. Son m&aacute;s de 2.000 hect&aacute;reas de arena modelada por el viento, con playas que refuerzan esa sensaci&oacute;n de estar efectivamente en otro continente.
    </p><p class="article-text">
        Al sur, la pen&iacute;nsula de Jand&iacute;a ofrece un paisaje diferente, m&aacute;s abrupto, con grandes barrancos y un clima especialmente duro. Es tambi&eacute;n un espacio con numerosos endemismos, donde la vida se adapta a condiciones muy exigentes.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Dunas de Maspalomas (Gran Canaria)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Gran Canaria, el sistema dunar de Maspalomas completa este recorrido por los desiertos insulares. Aqu&iacute; las dunas conviven con una laguna y un palmeral, formando un ecosistema singular junto al mar.
    </p><p class="article-text">
        Es uno de los paisajes m&aacute;s reconocibles del archipi&eacute;lago y, al mismo tiempo, uno de los m&aacute;s delicados. El movimiento constante de la arena y la presi&oacute;n tur&iacute;stica obligan a mantener medidas de conservaci&oacute;n para preservar su equilibrio.
    </p><h2 class="article-text">Otros rincones sorprendentes</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Desierto de Mahoya (Murcia)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entre los municipios murcianos de Abanilla y Fortuna se esconde otro de esos paisajes inesperados. El desierto de Mahoya no es tan conocido como otros, pero ofrece una estampa muy caracter&iacute;stica, con relieves suaves, tonos claros y una apariencia que recuerda, en algunos puntos, a un paisaje lunar.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; la aridez se combina con la presencia puntual de palmeras, creando peque&ntilde;os oasis que rompen la dureza del terreno. Es un buen ejemplo de c&oacute;mo, incluso en zonas menos extensas, las condiciones clim&aacute;ticas y geol&oacute;gicas pueden dar lugar a entornos des&eacute;rticos y pintorescos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/navarra-canarias-pasando-almeria-recorrido-desiertos-esconde-espana_1_13185688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 19:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Navarra a Canarias pasando por Almería: un recorrido por los desiertos que esconde España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desierto,Almería,Canarias,Granada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajero-viajero-necesitas-visitar-albania-primera-vez_1_13180708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66da20df-c4f5-4805-a15e-435d4966e574_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si vas a viajar a Albania y quieres aprovecharlo bien, hay varios detalles que conviene tener claros: cuándo ir, cómo moverse, qué presupuesto necesitas, qué debes probar o qué lugares no deberías perderte. Esta guía práctica te ayudará a organizar el viaje de principio a fin
</p><p class="subtitle">Un viaje al fin del comunismo en Albania: recorremos el país y su historia con la literatura de Lea Ypi como guía</p></div><p class="article-text">
        Hace no muchos a&ntilde;os, Albania era un destino poco conocido y un poco olvidado, que apenas aparec&iacute;a en los mapas tur&iacute;sticos de Europa. Pero la cosa est&aacute; cambiando. En los &uacute;ltimos tiempos Albania ha empezado a ganar fama gracias a su combinaci&oacute;n de playas de aguas transparentes, ciudades hist&oacute;ricas y paisajes de monta&ntilde;a que todav&iacute;a conservan un punto salvaje. Y s&iacute;, sigue siendo m&aacute;s asequible que muchos de sus vecinos, pero cada temporada llegan m&aacute;s viajeros.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es un pa&iacute;s en plena transformaci&oacute;n. Las infraestructuras mejoran, el turismo crece y algunos lugares empiezan a cambiar r&aacute;pido. Por eso, si te ronda la idea por la cabeza, quiz&aacute; este sea un buen momento para ir. Todav&iacute;a mantiene ese equilibrio entre lo aut&eacute;ntico y lo accesible que cuesta encontrar en otros destinos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Si va a ser tu primera vez en Albania, aqu&iacute; tienes una gu&iacute;a pr&aacute;ctica con todo lo que necesitas saber antes de viajar: desde cu&aacute;ndo ir o c&oacute;mo moverte, hasta trucos concretos que te evitar&aacute;n errores bastante habituales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La arquitectura de Berat, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Documentaci&oacute;n y requisitos de entrada</h2><p class="article-text">
        Si viajas desde Espa&ntilde;a, puedes entrar en Albania con DNI o pasaporte en vigor, sin necesidad de visado para estancias tur&iacute;sticas de hasta 90 d&iacute;as. Aun as&iacute;, lo m&aacute;s recomendable es llevar ambos documentos y asegurarte de que tengan al menos tres meses de validez.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda que Albania no forma parte del espacio Schengen. Y si tienes pensado alquilar coche, necesitar&aacute;s el carnet de conducir internacional, ya que el espa&ntilde;ol no est&aacute; reconocido por las autoridades.
    </p><h2 class="article-text">Sanidad y seguro de viaje</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; conviene no jug&aacute;rsela: la Tarjeta Sanitaria Europea no es v&aacute;lida en Albania. Eso significa que cualquier asistencia m&eacute;dica tendr&aacute;s que pagarla o cubrirla con un seguro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el nivel sanitario no es comparable al de otros pa&iacute;ses europeos, sobre todo fuera de las grandes ciudades. Por eso, viajar con seguro no es opcional, es pr&aacute;cticamente imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Si tomas medicaci&oacute;n habitual es mejor llevarla desde casa, porque no siempre encontrar&aacute;s equivalentes all&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Es seguro viajar a Albania?</h2><p class="article-text">
        S&iacute;, viajar a Albania es seguro. La sensaci&oacute;n sobre el terreno es de tranquilidad, incluso en ciudades grandes como Tirana.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas habituales son los mismos que en cualquier destino, como peque&ntilde;os descuidos o situaciones puntuales. Nada especialmente preocupante si viajamos con sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Donde s&iacute; conviene prestar m&aacute;s atenci&oacute;n es al volante. La conducci&oacute;n puede ser algo ca&oacute;tica y las normas no siempre se respetan como esperar&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Butrinto, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo viajar a Albania (y cu&aacute;ndo no)</h2><p class="article-text">
        El clima cambia bastante seg&uacute;n la zona. En la costa encontrar&aacute;s temperaturas t&iacute;picamente mediterr&aacute;neas, con veranos muy calurosos e inviernos suaves. En el interior y en las monta&ntilde;as, el invierno puede ser fr&iacute;o y con nieve.
    </p><p class="article-text">
        Si buscas el mejor momento, la respuesta es clara: finales de primavera (mayo-junio) y principios de oto&ntilde;o (septiembre). Tendr&aacute;s buen tiempo, menos gente y precios m&aacute;s contenidos.
    </p><p class="article-text">
        Julio y agosto son otra historia. El calor es intenso, hay m&aacute;s turismo y tambi&eacute;n subida de precios, sobre todo en la Riviera Albanesa. Se puede viajar, pero conviene adaptarse madrugando m&aacute;s, evitando las horas centrales y reservando con m&aacute;s antelaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ntos d&iacute;as dedicar y c&oacute;mo organizar la ruta</h2><p class="article-text">
        Albania no es grande, pero moverse lleva m&aacute;s tiempo del que parece.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>M&iacute;nimo recomendable: siete d&iacute;as</li>
                                    <li>Ideal: 10 d&iacute;as</li>
                                    <li>Perfecto: dos semanas</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con una semana puedes ver lo esencial: Tirana, Berat, Gjirokast&euml;r y algo de costa. Con 10 d&iacute;as ya puedes a&ntilde;adir la Riviera Albanesa con calma. Y si tienes dos semanas, merece la pena subir a los Alpes Albaneses.
    </p><p class="article-text">
        Cuando comiences a organizar el viaje, hay cuatro decisiones clave que te van a facilitar todo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Elegir bien la &eacute;poca: condiciona totalmente la experiencia.</li>
                                    <li>Definir una ruta b&aacute;sica: aunque luego improvises, evita p&eacute;rdidas de tiempo. Algo equilibrado contemplar&iacute;a el interior hist&oacute;rico (Berat y Gjirokast&euml;r), algo de sur y playas (Ksamil, Himar&euml;) y tambi&eacute;n con monta&ntilde;a (Theth o Valbona).</li>
                                    <li>Reservar alojamiento con antelaci&oacute;n en verano, sobre todo en la costa.</li>
                                    <li>Valorar alquilar coche desde el inicio, ya que cambia por completo el viaje.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegar a Albania</h2><p class="article-text">
        La puerta de entrada habitual es el aeropuerto de Tirana, con vuelos directos desde Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n puedes plantearte alternativas, como volar a Dubrovnik (Croacia) y entrar por carretera o llegar en ferri desde Italia o Grecia si est&aacute;s haciendo una ruta m&aacute;s amplia.
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            <span class="title">
                Gjirokasrër, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo moverse por Albania</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Alquilar coche (la mejor opci&oacute;n)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es la forma m&aacute;s c&oacute;moda de recorrer el pa&iacute;s. Te da libertad total y te permite llegar a lugares donde el transporte p&uacute;blico no llega o lo hace mal.
    </p><p class="article-text">
        Las carreteras han mejorado mucho, pero siguen siendo lentas en muchos tramos. No necesitas 4x4, pero s&iacute; paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Y un consejo clave: revisa siempre la ruta antes de salir. El GPS a veces propone carreteras secundarias poco pr&aacute;cticas.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Transporte p&uacute;blico</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Existe y es barato, pero no es especialmente fiable. Funciona con autobuses y furgonetas compartidas.
    </p><p class="article-text">
        Las furgonetas <em>(furgons)</em> son muy habituales, no tienen horarios fijos y salen cuando se llenan. Son una forma interesante de moverse, pero requieren flexibilidad.
    </p><p class="article-text">
        En Tirana, adem&aacute;s, hay que tener en cuenta que las rutas se organizan por zonas (sur y norte) dentro de la misma terminal, lo que puede resultar confuso al principio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando te vayas a mover, calcula siempre m&aacute;s tiempo del que indica Google Maps, pregunta a locales si tienes dudas con rutas o estaciones, y evita planificar trayectos demasiado ajustados.
    </p><h2 class="article-text">Alojamiento: d&oacute;nde dormir y qu&eacute; tener en cuenta</h2><p class="article-text">
        Hay opciones para todos los presupuestos: hoteles, apartamentos y peque&ntilde;as casas familiares (<em>bujtinas</em>), que suelen ser de lo m&aacute;s interesante del viaje.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; van unos cuantos consejos pr&aacute;cticos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Revisa bien la ubicaci&oacute;n, sobre todo en ciudades hist&oacute;ricas.</li>
                                    <li>Si viajas en coche, aseg&uacute;rate de que hay aparcamiento.</li>
                                    <li>En la Riviera Albanesa, reserva con antelaci&oacute;n en verano, porque lo bueno vuela r&aacute;pido.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Dinero, precios y presupuesto</h2><p class="article-text">
        La moneda oficial es el <em>lek</em> alban&eacute;s (ALL). Aunque en zonas tur&iacute;sticas aceptan euros, el cambio no suele ser favorable. Por lo que si pagas siempre en euros, acabar&aacute;s perdiendo dinero.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s pr&aacute;ctico es pagar en efectivo en moneda local. Las tarjetas no siempre se aceptan, especialmente fuera de las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a precios, Albania sigue siendo un destino econ&oacute;mico:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Comer en restaurante: 5&ndash;10&euro;</li>
                                    <li>Caf&eacute;: alrededor de 1&euro;</li>
                                    <li>Alojamiento medio: 30&ndash;60&euro;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por lo que si calculamos un presupuesto orientativo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ajustado: 30&ndash;40&euro;/d&iacute;a</li>
                                    <li>Medio: 50&ndash;70&euro;/d&iacute;a</li>
                                    <li>M&aacute;s c&oacute;modo: 80&euro; en adelante</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Valbonë, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Internet y m&oacute;vil</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay que tenerlo claro: no hay <em>roaming</em> europeo. Usar tu tarifa espa&ntilde;ola puede salir caro, o muy caro. De modo que las opciones recomendadas ser&iacute;an hacerte con una eSIM antes de viajar, que es lo m&aacute;s c&oacute;modo, o con una SIM local una vez all&iacute;, preferiblemente en la ciudad, ya que ser&aacute; m&aacute;s barata que en el aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay wifi en muchos alojamientos y restaurantes, pero no siempre fiable para moverte o usar mapas.
    </p><h2 class="article-text">Idioma y comunicaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El idioma oficial es el alban&eacute;s, y no, no es f&aacute;cil. La buena noticia es que cada vez m&aacute;s gente habla ingl&eacute;s, sobre todo en zonas tur&iacute;sticas. Aun as&iacute;, aprender unas palabras b&aacute;sicas siempre ayuda:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hola: <em>p&euml;rsh&euml;ndetje</em></li>
                                    <li>Gracias:<em> faleminderit</em></li>
                                    <li>Por favor: <em>t&euml; lutem</em></li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Comida t&iacute;pica: qu&eacute; probar s&iacute; o s&iacute;</h2><p class="article-text">
        La cocina albanesa es sencilla, sabrosa y basada en producto local. Se nota la mezcla de influencias mediterr&aacute;neas y balc&aacute;nicas, y eso suele hacer que terminemos chup&aacute;ndonos los dedos.
    </p><p class="article-text">
        Apunta cuatro platos que siempre merece la pena probar:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Byrek</em>: empanada rellena, con variedad de opciones, perfecta para cualquier momento.</li>
                                    <li><em>Tav&euml; Kosi</em>: cordero con yogur al horno, es el plato nacional.</li>
                                    <li><em>F&euml;rges&euml;:</em> cazuela con carne (o h&iacute;gado), pimientos, tomate y queso.</li>
                                    <li><em>Qofte</em>: alb&oacute;ndigas de carne especiada a la parrilla.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Comer fuera es barato y las raciones suelen ser generosas. Eso s&iacute;, si eres vegetariano o vegano, tendr&aacute;s menos opciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Korça, en Albania.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Imprescindibles que no te puedes perder</h2><p class="article-text">
        Albania combina varios tipos de viaje en uno:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Ciudades hist&oacute;ricas: Berat y Gjirokast&euml;r.</li>
                                    <li>Capital: Tirana, ca&oacute;tica pero interesante.</li>
                                    <li>Costa: Riviera Albanesa, con playas espectaculares.</li>
                                    <li>Naturaleza: Alpes Albaneses, ideales para senderismo.</li>
                                    <li>Curiosidades: el Blue Eye, un manantial de color intenso.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La clave si quieres conseguir un viaje equilibrado es combinar al menos dos o tres de estos bloques.
    </p><h2 class="article-text">Electricidad y enchufes</h2><p class="article-text">
        Sin problemas: mismos enchufes que en Espa&ntilde;a (tipo C y F) y voltaje de 230V. No necesitas adaptador.
    </p><h2 class="article-text">Recapitulando consejos pr&aacute;cticos finales</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Calcula m&aacute;s tiempo del que dice Google Maps.</li>
                                    <li>Lleva siempre algo de efectivo.</li>
                                    <li>Descarga mapas <em>offline</em> antes de salir.</li>
                                    <li>Evita beber agua del grifo.</li>
                                    <li>Ten paciencia: aqu&iacute; las cosas funcionan a otro ritmo.</li>
                                    <li>Habla con la gente local: es parte del viaje.</li>
                                    <li>Y por &uacute;ltimo: ve con la mente abierta. Albania no es un destino muy tur&iacute;stico y eso hace que no sea el destino ideal para todos, pero precisamente ah&iacute; est&aacute; gran parte de su encanto.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/consejos-viajero-viajero-necesitas-visitar-albania-primera-vez_1_13180708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 20:09:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consejos de viajero a viajero: todo lo que necesitas saber para visitar Albania por primera vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Albania,Guías Turísticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaudí 2026: una ruta por su legado fuera de Catalunya en el centenario de su muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaudi-2026-ruta-legado-fuera-catalunya-centenario-muerte_1_13169944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd5c3f13-f2a5-40ae-9555-3417e8ab0a88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaudí 2026: una ruta por su legado fuera de Catalunya en el centenario de su muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En junio de 2026 se cumplen 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. León, Astorga y Comillas trazan un itinerario breve pero intenso para descubrir sus grandes obras fuera de Catalunya
</p><p class="subtitle">Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas</p></div><p class="article-text">
        En junio de 2026 se cumplen 100 a&ntilde;os de la muerte de Antoni Gaud&iacute;, una de las figuras clave de la arquitectura moderna y el gran nombre del modernismo en Espa&ntilde;a. Su legado est&aacute; inevitablemente ligado a Barcelona, donde se concentran algunas de sus obras m&aacute;s conocidas, pero su huella va mucho m&aacute;s all&aacute; de la capital catalana.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el centenario es una buena excusa para mirar hacia otros lugares menos evidentes y plantear una escapada diferente, con una ruta por el norte de Espa&ntilde;a que conecta tres de sus proyectos m&aacute;s singulares fuera de Catalunya. A este itinerario se podr&iacute;a sumar, aunque en otro plano, su intervenci&oacute;n en la Catedral de Mallorca, donde trabaj&oacute; en tareas de restauraci&oacute;n entre 1903 y 1914. A pesar de que el templo, como tal, remonta sus or&iacute;genes al siglo XIII.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la principal fama se la llevan las obras que Gaud&iacute; llev&oacute; a cabo en Barcelona y su entorno, hay tres edificios fuera de Catalunya que se pueden visitar hoy en un recorrido bastante compacto. Hablamos de la Casa Botines, en Le&oacute;n, un edificio concebido como vivienda y espacio comercial que hoy funciona como museo; del Palacio Episcopal de Astorga (Le&oacute;n), una imponente construcci&oacute;n neog&oacute;tica con aire de castillo que alberga el Museo de los Caminos; y de El Capricho, en Comillas (Cantabria), una de sus primeras obras, donde ya aparecen muchas de las ideas que marcar&iacute;an su arquitectura.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n fue Gaud&iacute; y por qu&eacute; sigue marcando la arquitectura?</h2><p class="article-text">
        Hablar de Antoni Gaud&iacute; es hablar de una manera muy particular de entender la arquitectura. Nacido en el Campo de Tarragona (Reus o Riudoms) en 1852 y fallecido en Barcelona en 1926, desarroll&oacute; un lenguaje propio que lo convirti&oacute; en el m&aacute;ximo exponente del modernismo en Espa&ntilde;a. Hijo de un calderero, desde joven estuvo en contacto con el trabajo artesanal del metal, algo que marcar&iacute;a su capacidad para entender el volumen, la geometr&iacute;a y las estructuras de una forma muy intuitiva.
    </p><p class="article-text">
        Su arquitectura no se limita a lo est&eacute;tico. Gaud&iacute; conceb&iacute;a cada edificio como un conjunto en el que estructura, funci&oacute;n y decoraci&oacute;n formaban un todo de forma coherente. La naturaleza fue una de sus grandes fuentes de inspiraci&oacute;n, tanto en lo formal como en lo constructivo, y eso se traduce en soluciones innovadoras y en un uso muy particular de los materiales, como el trencad&iacute;s (su caracter&iacute;stico mosaico con piezas cer&aacute;micas) que se ha convertido en una de sus se&ntilde;as de identidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su obra m&aacute;s famosa est&aacute; en Barcelona, con ejemplos como <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sagrada-familia-coloca-ultima-pieza-torre-alta-encara-recta-final-construccion_1_13005492.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Sagrada Familia</a>, el Park G&uuml;ell o la Casa Batll&oacute;, estos proyectos fuera de Catalunya permiten entender mejor su evoluci&oacute;n. En ellos se ve a un Gaud&iacute; en transici&oacute;n, todav&iacute;a influido por el neog&oacute;tico o por corrientes orientalizantes, pero ya experimentando con muchas de las ideas que despu&eacute;s desarrollar&iacute;a en sus obras m&aacute;s conocidas.
    </p><h2 class="article-text">Casa Botines (Le&oacute;n): un edificio pensado para vivir y trabajar</h2><p class="article-text">
        En pleno centro de Le&oacute;n, la Casa Botines es probablemente la obra de Gaud&iacute; que mejor se integra en un entorno urbano convencional, aunque solo a primera vista. Construida a finales del siglo XIX por encargo de unos comerciantes textiles vinculados al entorno de Eusebi G&uuml;ell, el edificio responde a una idea muy pr&aacute;ctica: combinar espacio comercial y viviendas en un mismo inmueble.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un edificio de apariencia casi medieval, con torres en las esquinas y una fachada sobria que mezcla referencias g&oacute;ticas y soluciones modernas. Gaud&iacute; dise&ntilde;&oacute; una estructura funcional y avanzada para su tiempo: planta baja para el negocio, s&oacute;tano como almac&eacute;n, una planta principal para los propietarios y pisos superiores destinados al alquiler. Fue, de hecho, su primera casa de vecinos.
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            <span class="title">
                La fachada principal de la Casa Botines, en León.                            </span>
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        Hoy, la Casa Botines es el Museo Casa Botines Gaud&iacute;, y la visita permite entender tanto el edificio como la figura del arquitecto. El recorrido incluye estancias originales, detalles constructivos como el uso del hierro o la madera, y el acceso al torre&oacute;n hist&oacute;rico de 1893. Adem&aacute;s, alberga una colecci&oacute;n de arte con obras de Francisco de Goya, Joaqu&iacute;n Sorolla o Salvador Dal&iacute;, lo que a&ntilde;ade inter&eacute;s m&aacute;s all&aacute; de la arquitectura. Y si quieres un dato de inter&eacute;s para completar tu visita, es curioso saber que en 1953, durante una restauraci&oacute;n de la estatua de San Jorge y el drag&oacute;n que preside la fachada, se encontr&oacute; un tubo de plomo con los planos originales firmados por Gaud&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De cara a la visita, hay varias opciones, tanto de forma libre como guiada. Tambi&eacute;n conviene echar un vistazo a la programaci&oacute;n cultural, porque el museo organiza exposiciones temporales, talleres y actividades durante todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Y ya que est&aacute;s en Le&oacute;n, merece la pena completar la jornada. La catedral de Le&oacute;n est&aacute; a pocos minutos, igual que el barrio H&uacute;medo, donde se concentra buena parte del ambiente gastron&oacute;mico de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text">Palacio Episcopal de Astorga: el Gaud&iacute; m&aacute;s monumental</h2><p class="article-text">
        A unos 40 kil&oacute;metros de Le&oacute;n, en Astorga, el Palacio Episcopal de Gaud&iacute; es una de sus obras m&aacute;s llamativas fuera de Catalunya. El encargo llega tras el incendio del antiguo palacio en 1886, y el arquitecto proyecta un edificio completamente nuevo que conecta con el pasado medieval de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un conjunto de estilo neog&oacute;tico construido en granito del Bierzo, que combina rasgos de castillo, templo y residencia se&ntilde;orial. Las torres, los ventanales apuntados y, sobre todo, el foso que rodea el edificio, refuerzan esa est&eacute;tica. Gaud&iacute; dirigi&oacute; las obras hasta 1893, pero tras la muerte del obispo Grau abandon&oacute; el proyecto, que ser&iacute;a terminado a&ntilde;os despu&eacute;s por el arquitecto Ricardo Garc&iacute;a Guereta.
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                El Palacio de Gaudí, en Astorga                            </span>
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        En el interior, el recorrido incluye espacios como la capilla, el sal&oacute;n del trono o distintas salas con vidrieras y elementos decorativos modernistas. Hoy el edificio alberga el Museo de los Caminos, vinculado al Camino de Santiago, lo que a&ntilde;ade un extra a la visita.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay un punto especialmente interesante: adem&aacute;s de la visita general (libre o guiada), existe la experiencia del &ldquo;Palacio Escondido&rdquo;, que permite acceder a zonas que hasta hace poco no estaban abiertas al p&uacute;blico. Incluye, entre otras cosas, la subida a la parte superior del edificio gracias a un ascensor panor&aacute;mico instalado recientemente, algo que mejora y ampl&iacute;a la vivencia.
    </p><p class="article-text">
        El entorno tambi&eacute;n hay que tenerlo en cuenta. Justo al lado est&aacute; la Catedral de Santa Mar&iacute;a de Astorga, y el casco hist&oacute;rico conserva restos de murallas romanas. Si tienes tiempo, el Museo del Chocolate de Astorga es una parada curiosa, y siguiendo con la gastronom&iacute;a, el cocido maragato o las mantecadas son apuestas seguras.
    </p><h2 class="article-text">El Capricho (Comillas): la obra m&aacute;s libre y experimental</h2><p class="article-text">
        La &uacute;ltima parada nos lleva a Comillas, donde se encuentra una de las obras m&aacute;s singulares de Gaud&iacute;. Construido entre 1883 y 1885 por encargo de M&aacute;ximo D&iacute;az de Quijano, El Capricho de Gaud&iacute; es una de sus primeras casas y un buen ejemplo de su etapa m&aacute;s experimental.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; ya aparecen muchos de los temas que marcar&aacute;n su arquitectura: la naturaleza como referencia constante, el uso simb&oacute;lico de la decoraci&oacute;n o la atenci&oacute;n a la funcionalidad de los espacios. El edificio combina influencias orientalizantes, neomud&eacute;jares y neog&oacute;ticas, con una estructura compleja en la que cada estancia est&aacute; pensada en funci&oacute;n de la luz solar.
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                El Capricho de Gaudí, en Comillas.                            </span>
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        Uno de los elementos m&aacute;s reconocibles es la torre cil&iacute;ndrica decorada con cer&aacute;mica de girasoles, pero merece la pena fijarse tambi&eacute;n en detalles como las vidrieras con motivos musicales y naturales, las barandillas que funcionan como pentagramas o las soluciones t&eacute;cnicas pensadas para mejorar la ac&uacute;stica y el confort t&eacute;rmico.
    </p><p class="article-text">
        La visita recorre distintas estancias, como el sal&oacute;n, el dormitorio o el estudio, y permite entender c&oacute;mo Gaud&iacute; planteaba una vivienda desde dentro. El jard&iacute;n tambi&eacute;n forma parte de la experiencia, con espacios dise&ntilde;ados para integrarse en el entorno.
    </p><p class="article-text">
        Hoy funciona como museo y est&aacute; abierto todo el a&ntilde;o, con visitas libres y guiadas. Adem&aacute;s, organiza actividades como talleres, conciertos o eventos tem&aacute;ticos, especialmente en fechas se&ntilde;aladas, lo que hace que la visita pueda ser bastante din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de El Capricho, Comillas tiene suficiente inter&eacute;s como para dedicarle m&aacute;s tiempo, pues el Palacio de Sobrellano o la Universidad Pontificia de Comillas forman parte de ese conjunto modernista poco habitual en la costa cant&aacute;brica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gaudi-2026-ruta-legado-fuera-catalunya-centenario-muerte_1_13169944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gaudí 2026: una ruta por su legado fuera de Catalunya en el centenario de su muerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaudí,Arquitectura,León,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bunkeres-guardan-memoria-refugios-guerra-hoy-puedes-conocer-espana_1_13164129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cbd1c27-cbf5-4505-9105-680f58e7afef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo parques, en colinas o junto al mar, los búnkeres de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial siguen ahí
</p><p class="subtitle">Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas</p></div><p class="article-text">
        Un b&uacute;nker es, en esencia, una construcci&oacute;n defensiva dise&ntilde;ada para resistir ataques, especialmente bombardeos. Levantados en hormig&oacute;n y, en muchos casos, parcialmente enterrados o camuflados, estos espacios formaban parte de sistemas militares pensados para proteger tropas, controlar el territorio o mantener posiciones estrat&eacute;gicas. En Espa&ntilde;a, la Guerra Civil dej&oacute; infinidad de estas estructuras repartidas por todo el pa&iacute;s, a las que se sumaron otras levantadas durante los a&ntilde;os posteriores, en un contexto marcado por la Segunda Guerra Mundial y el temor a una posible invasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los que se conservan hoy poco tienen que ver con su funci&oacute;n original. Ya no son instalaciones operativas ni espacios restringidos, sino restos hist&oacute;ricos en distintos estados de conservaci&oacute;n: algunos restaurados y se&ntilde;alizados, otros integrados en rutas o directamente abandonados en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todos permiten acercarse de forma bastante directa a c&oacute;mo se organizaba la defensa en aquellos a&ntilde;os, lejos de los b&uacute;nkeres actuales que siguen activos, como el de La Moncloa o la Base A&eacute;rea de Torrej&oacute;n de Ardoz, que, por motivos evidentes, no se pueden visitar.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos hay ejemplos muy conocidos, como el b&uacute;nker de El Capricho, en Madrid, el Blockhaus 13 de Colmenar del Arroyo, el del Carmel o el de Santa Susanna en Barcelona, o el de Santa &Uacute;rsula, en Tenerife. A partir de ah&iacute;, la lista crece con casos como los b&uacute;nkeres de la L&iacute;nea P. en los Pirineos, los de Los Molinos, tambi&eacute;n en Madrid, los del Campo de Gibraltar, en C&aacute;diz, los del Alamillo, en C&oacute;rdoba, o el del Z&uacute;jar, en Badajoz. Y aunque parezcan muchos, son solo una parte de un conjunto mucho m&aacute;s amplio, repartido por pr&aacute;cticamente todo el territorio nacional.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Capricho (Madrid)</h2><p class="article-text">
        Enterrado a 15 metros de profundidad bajo el Parque de El Capricho, este b&uacute;nker fue uno de los centros neur&aacute;lgicos del mando republicano durante la Guerra Civil. Su construcci&oacute;n comenz&oacute; en 1937, cuando se decidi&oacute; trasladar el Cuartel General del Ej&eacute;rcito del Centro fuera del n&uacute;cleo urbano de Madrid, buscando un emplazamiento m&aacute;s seguro y mejor protegido frente a los bombardeos. All&iacute; se instalaron el general Jos&eacute; Miaja y, posteriormente, el coronel Segismundo Casado.
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                Interior del búnker de El Capricho, en Madrid.                            </span>
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        El complejo, de unos 2.000 metros cuadrados, estaba preparado para albergar a unas 200 personas y contaba con sistemas aut&oacute;nomos de ventilaci&oacute;n, suministro de agua, generaci&oacute;n el&eacute;ctrica y evacuaci&oacute;n de residuos. Dise&ntilde;ado incluso para resistir ataques con gas, llama la atenci&oacute;n por su buen estado de conservaci&oacute;n. Hoy se puede visitar mediante <a href="https://patrimonioypaisaje.madrid.es/portales/monumenta/es/En-portada/Pasea-Madrid-2026/?vgnextfmt=default&amp;vgnextoid=8f472b1f16ba3910VgnVCM2000001f4a900aRCRD&amp;vgnextchannel=e89c3cb702aa4510VgnVCM1000008a4a900aRCRD" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas guiadas gratuitas</a>, lo que permite recorrer un espacio que apenas ha cambiado desde su construcci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Blockhaus 13 (Colmenar del Arroyo, Madrid)</h2><p class="article-text">
        A unos dos kil&oacute;metros del casco urbano de Colmenar del Arroyo se encuentra el Blockhaus 13, una fortificaci&oacute;n de hormig&oacute;n armado construida en 1938 por el bando sublevado. Formaba parte de un plan m&aacute;s amplio para reforzar la defensa de las carreteras en la zona, ante la posibilidad de una ofensiva republicana en el frente central. De los 18 fortines proyectados, este fue el &uacute;nico que lleg&oacute; a completarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Blockhaus 13, en Colmenar del Arroyo (Madrid)                            </span>
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        La estructura, de unos 10 metros de di&aacute;metro, se organiza en torno a un cuerpo principal conectado con otros cuatro nidos de menor tama&ntilde;o, todos ellos con troneras que permiten cubrir el terreno en todas direcciones. Su dise&ntilde;o responde a una l&oacute;gica defensiva muy clara: resistir impactos y mantener la posici&oacute;n con el menor n&uacute;mero posible de efectivos. Hoy est&aacute; protegido como Bien de Inter&eacute;s Cultural y es uno de los ejemplos m&aacute;s representativos de arquitectura militar de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Carmel (Barcelona)</h2><p class="article-text">
        Aunque popularmente se conocen como &ldquo;b&uacute;nkeres&rdquo;, en la cima del Tur&oacute; de la Rovira no hubo un b&uacute;nker como tal, sino una bater&iacute;a antia&eacute;rea construida en 1938 para defender Barcelona de los bombardeos. Desde este punto, a 262 metros de altitud, se instalaron cuatro ca&ntilde;ones que permit&iacute;an cubrir buena parte del cielo de la ciudad, en un momento en el que la aviaci&oacute;n italiana castigaba la capital catalana con ataques constantes.
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                Barcelona desde el Mirador del Carmel.                            </span>
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        Tras la guerra, la zona qued&oacute; abandonada y acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un asentamiento de barracas que se mantuvo durante d&eacute;cadas. No fue hasta los a&ntilde;os previos a los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1992 cuando se desmantel&oacute; ese n&uacute;cleo y el espacio empez&oacute; a transformarse. Hoy, los restos de aquellas instalaciones militares conviven con uno de los miradores m&aacute;s frecuentados de Barcelona, con vistas completas sobre el entramado urbano y el litoral.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker de Santa Susanna (Barcelona)</h2><p class="article-text">
        En la playa de les Dunes, en Santa Susanna, se conserva uno de los b&uacute;nkeres construidos en la costa del Maresme durante la Guerra Civil. Formaba parte de una red de fortificaciones impulsada por la Rep&uacute;blica para vigilar el litoral y protegerse de los bombardeos que part&iacute;an desde Mallorca, as&iacute; como de posibles desembarcos.
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                Búnker de Santa Susanna.                            </span>
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        Levantado en 1938 en hormig&oacute;n armado, el b&uacute;nker cuenta con varias aberturas orientadas hacia el mar para el uso de ametralladoras y observaci&oacute;n. Tras la guerra, fue reutilizado como punto de vigilancia y, m&aacute;s tarde, incluso como vivienda. Con el paso del tiempo qued&oacute; abandonado hasta que fue restaurado y se&ntilde;alizado, convirti&eacute;ndose en uno de los ejemplos mejor conservados de esta l&iacute;nea defensiva y en un elemento visitable dentro del patrimonio local.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker de Santa &Uacute;rsula (Tenerife)</h2><p class="article-text">
        En la urbanizaci&oacute;n de La Quinta, en el municipio de Santa &Uacute;rsula, se levanta este b&uacute;nker construido en 1942, ya en plena Segunda Guerra Mundial. Aunque Espa&ntilde;a se manten&iacute;a oficialmente neutral, el r&eacute;gimen franquista impuls&oacute; la construcci&oacute;n de defensas en puntos estrat&eacute;gicos, como la costa norte de Tenerife, ante la posibilidad de una invasi&oacute;n aliada.
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            <span class="title">
                Búnker de Santa Úrsula, en Tenerife.                            </span>
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        La estructura, m&aacute;s peque&ntilde;a que otras de la isla, cuenta con dos accesos y varios nidos de ametralladora orientados hacia el mar. Nunca lleg&oacute; a entrar en combate y, con el paso de las d&eacute;cadas, qued&oacute; en desuso y en un estado de deterioro notable. En la actualidad, existen planes para recuperarlo y convertirlo en un mirador p&uacute;blico, lo que permitir&iacute;a poner en valor tanto su historia como su ubicaci&oacute;n, con vistas sobre los acantilados de la costa de Acentejo.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres de la L&iacute;nea P (Pirineos)</h2><p class="article-text">
        A lo largo de los Pirineos se extiende una de las mayores redes de fortificaci&oacute;n de Europa occidental: la conocida como L&iacute;nea P. Impulsada en la d&eacute;cada de 1940, contemplaba la construcci&oacute;n de miles de b&uacute;nkeres a lo largo de los m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros de frontera con Francia, desde el Mediterr&aacute;neo hasta el Pa&iacute;s Vasco.
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                Los Pirineos desde el interior de un búnker de la Línea P.                            </span>
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        El objetivo era preparar una defensa ante una posible invasi&oacute;n tras el final de la Segunda Guerra Mundial, y de paso controlar infiltraciones del maquis. Aunque se proyectaron m&aacute;s de 10.000 estructuras, se llegaron a construir entre 6.000 y 8.000, muchas de ellas sin llegar a completarse del todo. Inclu&iacute;an casamatas, refugios subterr&aacute;neos, t&uacute;neles y puestos de observaci&oacute;n conectados por caminos militares. Hoy, muchos de estos b&uacute;nkeres permanecen dispersos por las monta&ntilde;as de Catalunya, Arag&oacute;n, Navarra y Pa&iacute;s Vasco, y los puedes encontrar en municipios como Canfranc, Jaca, Biescas, Ribes de Freser, Camprodon, Valle de Roncal, Puerto de Izpegi, Oiartzun o Ir&uacute;n, a menudo integrados en rutas de senderismo.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres de Los Molinos (Madrid)</h2><p class="article-text">
        En la Sierra de Guadarrama, el municipio de Los Molinos conserva un conjunto de fortificaciones vinculadas al frente que se mantuvo pr&aacute;cticamente estable durante toda la Guerra Civil. En esta zona se construy&oacute; una segunda l&iacute;nea defensiva republicana que, al no entrar en combate directo, ha llegado en buen estado hasta nuestros d&iacute;as.
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                Uno de los búnkeres de Los Molinos, en Madrid.                            </span>
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        La ruta permite recorrer hasta diez casamatas levantadas entre 1937 y 1939, construidas en hormig&oacute;n armado y reforzadas con piedra para facilitar su camuflaje. Estas estructuras cuentan con troneras orientadas al frente, accesos a trav&eacute;s de trincheras y elementos dise&ntilde;ados para resistir impactos. Hoy forman parte de un itinerario se&ntilde;alizado que combina paisaje de monta&ntilde;a y memoria hist&oacute;rica, con paneles informativos que explican su funci&oacute;n original.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres del Campo de Gibraltar (C&aacute;diz)</h2><p class="article-text">
        En el litoral gaditano, entre San Roque y Conil, se despliega la conocida como Muralla del Estrecho, un sistema defensivo formado por m&aacute;s de 500 b&uacute;nkeres construidos a partir de 1939. Su funci&oacute;n era proteger la costa ante un posible ataque aliado, especialmente desde Gibraltar, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
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            <span class="title">
                Uno de los búnkeres de Campos de Gibraltar.                            </span>
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        Estas estructuras, que incluyen nidos de ametralladoras, fortines y casamatas, fueron levantadas en gran parte por presos republicanos. Hoy se reparten por distintos puntos del Campo de Gibraltar, desde Tarifa hasta Algeciras, muchas veces integradas en el paisaje o visibles en playas y zonas naturales. Algunas asociaciones organizan visitas guiadas, como la Asociaci&oacute;n Cultural Ruta de los B&uacute;nkeres, para dar a conocer este conjunto.
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nkeres del Alamillo (C&oacute;rdoba)</h2><p class="article-text">
        En el t&eacute;rmino municipal de Luque, junto a la actual V&iacute;a Verde del Aceite, se encuentra un conjunto de fortificaciones levantadas a finales de la Guerra Civil para controlar este sector del frente. Se trata de un complejo formado por casamatas, trincheras, galer&iacute;as subterr&aacute;neas y puestos de observaci&oacute;n, situado en un cerro rodeado de olivares.
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            <span class="title">
                Uno de los búnkeres del Alamillo, en la provincia de Córdoba.                            </span>
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        Estas estructuras respond&iacute;an a la necesidad de vigilar las comunicaciones entre C&oacute;rdoba y Ja&eacute;n, en una zona especialmente sensible durante el conflicto. Hoy, el enclave ha sido recuperado como ruta visitable, con paneles interpretativos que explican tanto el contexto hist&oacute;rico como las caracter&iacute;sticas de cada elemento.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">B&uacute;nker del Z&uacute;jar (Badajoz)</h2><p class="article-text">
        En la comarca de La Serena, cerca del r&iacute;o Z&uacute;jar, se conserva este b&uacute;nker construido en 1938 por el bando sublevado para proteger una l&iacute;nea clave de suministros. Su dise&ntilde;o, con planta lobulada, permit&iacute;a ampliar los &aacute;ngulos de tiro de las ametralladoras y cubrir mejor el terreno circundante.
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            <span class="title">
                El búnker del Zújar, en Badajoz.                            </span>
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        Levantado en hormig&oacute;n armado y camuflado originalmente con tierra para dificultar su detecci&oacute;n desde el aire, formaba parte de un sistema defensivo vinculado a las operaciones en esta zona durante la guerra. En la actualidad, se puede acceder a sus inmediaciones a trav&eacute;s de una ruta se&ntilde;alizada que combina el inter&eacute;s hist&oacute;rico con el entorno natural del valle del Z&uacute;jar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/bunkeres-guardan-memoria-refugios-guerra-hoy-puedes-conocer-espana_1_13164129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Búnkeres que guardan la memoria: refugios de guerra que hoy puedes conocer en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo nacional,Historia,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-puente-mayo-cinco-destinos-internacionales-llenos-planes-horas_1_13151094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2cbf20a-613a-42f4-a97d-559fd6bedb81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres días pueden dar mucho de sí si se elige bien el destino. Desde recorrer miradores y subir a tranvías en Lisboa hasta perderse entre zocos en Marrakech
</p><p class="subtitle">Gante por primera vez: las claves de un viajero experto para organizar tu visita y no perderte nada</p></div><p class="article-text">
        El puente de mayo es un momento perfecto para aprovechar y hacer un peque&ntilde;o viaje. Tres d&iacute;as bien aprovechados dan para mucho m&aacute;s de lo que parece, sobre todo en primavera, cuando las temperaturas acompa&ntilde;an y los d&iacute;as son largos. Adem&aacute;s, con vuelos de menos de tres horas desde Espa&ntilde;a, hay destinos que permiten exprimir el tiempo al m&aacute;ximo. Y como ver&aacute;s, las posibilidades son muchas y muy variadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en organizarse bien. Por eso, te proponemos escapadas pensadas d&iacute;a a d&iacute;a, con planes concretos para cada jornada. La idea no es verlo todo, sino seleccionar bien y encajar visitas, paseos y alguna que otra experiencia para que el viaje cunda sin ir con la sensaci&oacute;n de estar corriendo de un sitio a otro. Si los planteamos bien, tres d&iacute;as pueden ser m&aacute;s que suficientes para hacerse una buena idea de un destino.
    </p><p class="article-text">
        Entre las propuestas hay ciudades que se recorren casi sin darte cuenta, como Lisboa, enlazando miradores, tranv&iacute;as y una escapada a Sintra, y otras que suponen un cambio total de registro, como Marrakech, donde perderse por la medina, recorrer los zocos o terminar el d&iacute;a en Jemaa el-Fna forman parte del plan. Tambi&eacute;n hay hueco para Burdeos, ideal para combinar su elegante centro con una excursi&oacute;n entre vi&ntilde;edos. Para N&aacute;poles, intensa y ca&oacute;tica a partes iguales. Y para Bruselas, perfecta para alternar la Grand Place, museos y una escapada a ciudades cercanas como Brujas o <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gante-primera-vez-claves-viajero-experto-organizar-visita-no-perderte_1_13089282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gante</a>. Cinco destinos muy diferentes, pero muy interesantes si queremos aprovechar el puente de mayo para romper con la rutina.
    </p><h2 class="article-text">Lisboa</h2><p class="article-text">
        Lisboa es uno de esos destinos que encajan especialmente bien en una escapada de tres d&iacute;as: cercana, manejable y con muchos planes a poca distancia entre s&iacute;. El primer d&iacute;a puedes empezar por Alfama, dej&aacute;ndote llevar por sus calles hasta miradores como Portas do Sol. Desde ah&iacute;, puedes bajar hacia la catedral y continuar hasta la Baixa, pasando por la Plaza del Comercio. Por la tarde, ac&eacute;rcate a Bel&eacute;m para ver el Monasterio de los Jer&oacute;nimos y la Torre de Bel&eacute;m, y termina el d&iacute;a con un paseo junto al Tajo.
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            <span class="title">
                La Torre de Belém, en Lisboa.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a seguir explorando otras partes de la ciudad. Una buena idea es subir al Castillo de San Jorge a primera hora y, despu&eacute;s, ir enlazando miradores como el de Santa Justa o S&atilde;o Pedro de Alc&acirc;ntara. Tambi&eacute;n puedes moverte en el tranv&iacute;a 28; no hay cosa m&aacute;s t&iacute;pica en Lisboa. A lo largo del d&iacute;a, alterna paseos por Chiado con una parada en el Convento do Carmo. Por la noche, una cena con fado ser&iacute;a la guinda perfecta.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, lo m&aacute;s recomendable es salir de la ciudad. La excursi&oacute;n a Sintra es casi imprescindible, con paradas en el Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira. Si prefieres algo m&aacute;s tranquilo, puedes acercarte a Cascais y pasear por su centro y su paseo mar&iacute;timo. En ambos casos, la idea es aprovechar la ma&ntilde;ana y volver con tiempo suficiente para ir al aeropuerto esa tarde.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Marrakech</strong></h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/marrakech-principiantes-ver-consejos-utiles_1_1352541.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marrakech</a> es un destino cercano, pero que nos lleva muy lejos porque el contraste es tremendo. El primer d&iacute;a puedes dedicarlo a una toma de contacto con la medina. Empieza por la mezquita Koutoubia y contin&uacute;a hacia el Palacio de la Bah&iacute;a y las Tumbas Saad&iacute;es. Despu&eacute;s, pi&eacute;rdete por las calles hasta llegar a Jemaa el-Fna, que al caer la tarde se transforma por completo. Una buena idea es cenar en alguno de sus puestos o subir a una terraza para ver el ambiente desde arriba.
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            <span class="title">
                La plaza de Jemaa el-Fna, en Marrakech.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes organizar con m&aacute;s calma. Empieza en el Jard&iacute;n Majorelle y el Museo Yves Saint Laurent, y despu&eacute;s ac&eacute;rcate a la madrasa Ben Youssef, uno de los rincones m&aacute;s bonitos de la ciudad. A partir de ah&iacute;, dedica tiempo a recorrer los zocos con calma, entrando en talleres y peque&ntilde;as tiendas. Cuando te des cuenta, estar&aacute;s regateando por algo que ni siquiera quer&iacute;as. Por la tarde, un hammam tradicional es una buena forma de parar y descansar antes de cenar en alg&uacute;n riad.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes completar la visita con lugares como el Palacio El Badi o el Museo de Marrakech, y dar un &uacute;ltimo paseo por la medina para compras de &uacute;ltima hora. Tambi&eacute;n es buena idea volver a Jemaa el-Fna para verlo con otra luz. Despu&eacute;s, comida tranquila y regreso con tiempo al alojamiento para recoger el equipaje antes del vuelo.
    </p><h2 class="article-text">Burdeos</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/burdeos-dias-ver-si-vas-escapada-capital-aquitania_1_12913185.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Burdeos</a> es una ciudad elegante y muy c&oacute;moda de recorrer, perfecta para una escapada corta. El primer d&iacute;a puedes centrarte en su centro hist&oacute;rico, empezando por la plaza de la Bolsa y el espejo de agua, y continuando por la calle Sainte-Catherine hasta la catedral de Saint-Andr&eacute;. Desde ah&iacute;, puedes subir a la Torre Pey-Berland para tener vistas de la ciudad y seguir paseando por el casco antiguo. Por la tarde, ac&eacute;rcate al barrio de Chartrons y termina el d&iacute;a junto al r&iacute;o Garona.
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                Place de la Bourse, en Burdeos.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a es perfecto para una excursi&oacute;n. Una de las m&aacute;s interesantes es a Saint-&Eacute;milion, donde puedes recorrer su casco medieval, entrar en su iglesia monol&iacute;tica y visitar alguna bodega de los alrededores. Otra opci&oacute;n es la Duna de Pilat, donde puedes subir hasta la cima y disfrutar de las vistas del Atl&aacute;ntico. Son dos planes muy diferentes, pero ambos encajan muy bien en una jornada completa.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes dedicar la ma&ntilde;ana a conocer la Cit&eacute; du Vin, uno de los espacios m&aacute;s interesantes de la ciudad, o pasear por los muelles del Garona en bici o a pie. Tambi&eacute;n puedes volver al centro para una &uacute;ltima comida en alguna terraza antes de dirigirte al aeropuerto con tiempo.
    </p><h2 class="article-text">N&aacute;poles</h2><p class="article-text">
        N&aacute;poles es intensa, directa y a veces ca&oacute;tica, pero precisamente por eso resulta tan interesante. El primer d&iacute;a puedes empezar por su centro hist&oacute;rico, recorriendo Spaccanapoli y entrando en lugares como la iglesia del Ges&ugrave; Nuovo o el Duomo de San Gennaro. A medida que avanzas, ir&aacute;s enlazando plazas, iglesias y peque&ntilde;as tiendas. Por la tarde, puedes acercarte a la zona del paseo mar&iacute;timo y el Castel dell&rsquo;Ovo, con el Vesubio siempre de fondo.
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                El Parque Arqueológico de Pompeya.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a una excursi&oacute;n a Pompeya, donde merece la pena recorrer con calma las ruinas y hacerse una idea de c&oacute;mo era la ciudad. Si prefieres, tambi&eacute;n puedes combinarlo con una parada r&aacute;pida en Herculano. Es un d&iacute;a m&aacute;s intenso, pero muy diferente al anterior.
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, puedes completar la visita con el Museo Arqueol&oacute;gico Nacional, que ayuda a entender mejor lo visto en Pompeya, y subir al mirador del Castel Sant&rsquo;Elmo para tener una vista panor&aacute;mica de la ciudad. Despu&eacute;s, un &uacute;ltimo paseo por el centro, aprovecha para probar la <em>pizza fritta </em>si no lo has hecho ya, y pon rumbo al aeropuerto.
    </p><h2 class="article-text">Bruselas</h2><p class="article-text">
        Bruselas es una ciudad perfecta para combinar visitas urbanas con alguna escapada cercana. El primer d&iacute;a puedes empezar en la Grand Place y recorrer sus alrededores, pasando por las Galer&iacute;as Saint Hubert y el Manneken Pis. A partir de ah&iacute;, puedes seguir hacia el Mont des Arts y visitar el Museo Magritte o los Museos Reales de Bellas Artes. Entre medias, siempre hay tiempo para parar a probar gofres o chocolate.
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            <span class="title">
                La Grand Place de Bruselas.                            </span>
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        El segundo d&iacute;a lo puedes dedicar a explorar otras zonas de la ciudad. Una buena idea es acercarte al Atomium y pasear por el parque de Laeken, donde tambi&eacute;n est&aacute; el Palacio Real. Despu&eacute;s, puedes dirigirte al barrio europeo y visitar el Parlamentarium, que explica de forma muy clara c&oacute;mo funciona la Uni&oacute;n Europea. Si prefieres un plan m&aacute;s especial, ac&eacute;rcate a los Invernaderos Reales de Laeken, que solo abren unas semanas entre abril y mayo, y es una buena oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el tercer d&iacute;a, lo m&aacute;s recomendable es hacer una excursi&oacute;n a Brujas o Gante. En Brujas puedes recorrer sus canales y plazas medievales, y en Gante, visitar el castillo de los Condes de Flandes y su centro hist&oacute;rico. En ambos casos, saliendo temprano en tren tendr&aacute;s tiempo suficiente para volver a Bruselas, recoger el equipaje y dirigirte a tu vuelo de vuelta a casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escapadas-puente-mayo-cinco-destinos-internacionales-llenos-planes-horas_1_13151094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escapadas para el puente de mayo: cinco destinos internacionales llenos de planes a pocas horas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Destinos 'dupe': la alternativa cercana (y económica) a los clásicos más populares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/destinos-dupe-alternativa-cercana-economica-clasicos-populares_1_13143849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b057a00-9cb5-4e98-9661-b14337854926_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Destinos &#039;dupe&#039;: la alternativa cercana (y económica) a los clásicos más populares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si por tiempo o presupuesto no puedes viajar a lugares como Noruega, Turquía o Australia, no pasa nada: en España hay alternativas que, a su manera, recuerdan a algunos de los paisajes más icónicos del mundo
</p><p class="subtitle">Las torres miradores de Cádiz: la historia del comercio con América contada desde las alturas</p></div><p class="article-text">
        Viajar a sitios como Santorini, los fiordos noruegos o la Capadocia turca suena muy bien sobre el papel, pero en la pr&aacute;ctica implica vuelos largos, presupuestos elevados y, en muchos casos, bastante gente. Son destinos tentadores, pero que no siempre encajan en una escapada de pocos d&iacute;as ni en todos los bolsillos.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde entra en juego el concepto <em>&ldquo;dupe&rdquo;</em>, esa idea de encontrar una alternativa que, sin ser exactamente lo mismo, ofrece una experiencia parecida. Aplicado a los viajes, se traduce en buscar lugares m&aacute;s cercanos, m&aacute;s asequibles y tambi&eacute;n m&aacute;s tranquilos, pero con un aire que puede resultar similar.
    </p><p class="article-text">
        Y lo interesante es que no hace falta salir de Espa&ntilde;a para encontrarlos. De pueblos blancos que recuerdan a las islas griegas a paisajes que evocan fiordos o desiertos de pel&iacute;cula, hay opciones que pueden sorprender bastante. Salvando las distancias, claro, pero con argumentos suficientes como para merecer una buena visita.
    </p><h2 class="article-text">Altea (Alicante) en lugar de Santorini (Grecia)</h2><p class="article-text">
        Altea, en la provincia de Alicante, es uno de esos lugares que entran por los ojos desde el primer momento. Su casco antiguo, con calles empedradas y fachadas encaladas, concentra buena parte del encanto. Lo ideal es recorrerlo sin prisa, empezando por accesos como el Portal Vell y avanzando entre miradores, casas tradicionales y rincones llenos de detalles hasta llegar a la plaza de la iglesia. All&iacute; aparece uno de sus grandes iconos: la parroquia de Nuestra Se&ntilde;ora del Consuelo, con su c&uacute;pula de tejas azules y blancas.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el plan puede continuar bajando hacia el mar, donde esperan playas de grava como El Mascarat o La Olla, o incluso adentr&aacute;ndose en el entorno natural de la Serra Gelada o la sierra de Bernia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Altea, en blanco y azul.                            </span>
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        El parecido con Santorini es bastante evidente. El blanco dominante, los toques de azul y esa luz mediterr&aacute;nea tan caracter&iacute;stica construyen una imagen que recuerda r&aacute;pidamente a las islas griegas. No hay calderas volc&aacute;nicas ni pueblos colgados sobre acantilados, pero s&iacute; una est&eacute;tica muy reconocible y una forma muy particular de asomarse al mar. Aunque para muchos no sea tan espectacular, Altea se convierte en una versi&oacute;n cercana y mucho m&aacute;s accesible que Santorini.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Empuriabrava (Girona) en lugar de &Aacute;msterdam (Pa&iacute;ses Bajos)</h2><p class="article-text">
        Ver un mapa o una imagen a&eacute;rea de Empuriabrava es suficiente para entender qu&eacute; la hace especial. Esta localidad del Alt Empord&agrave; est&aacute; atravesada por una red de m&aacute;s de 20 kil&oacute;metros de canales navegables, lo que la convierte en una de las marinas residenciales m&aacute;s grandes de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Muchas viviendas tienen su propio amarre y moverse en barco forma parte del d&iacute;a a d&iacute;a. A eso se suma una amplia oferta de actividades: desde deportes n&aacute;uticos en la bah&iacute;a de Roses hasta propuestas m&aacute;s singulares como el paracaidismo, porque solo as&iacute; se consiguen las mejores vistas. Y, adem&aacute;s, est&aacute; rodeada por espacios naturales como el Parque Natural de los Aiguamolls de L&rsquo;Empord&agrave;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Empuriabrava y sus canales.                            </span>
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        El parecido con &Aacute;msterdam est&aacute; en esa forma de organizar la vida en torno al agua. Canales, embarcaciones y la posibilidad de desplazarse navegando entre casas crean una imagen que recuerda inevitablemente a la capital neerlandesa. Aqu&iacute; no hay siglos de historia ni grandes edificios monumentales, pero s&iacute; una estructura urbana muy reconocible y una manera distinta de relacionarse con el entorno. A su manera, Empuriabrava ofrece una versi&oacute;n m&aacute;s relajada y mediterr&aacute;nea de ese mismo concepto.
    </p><h2 class="article-text">El Matarra&ntilde;a (Teruel) en lugar de la Toscana (Italia)</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/viajes/matarrana-secreto-guardado-teruel-aragon-rural_1_6477594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matarra&ntilde;a</a>, en el noreste de la provincia de Teruel, es una comarca que combina paisaje y patrimonio con bastante naturalidad. Sus pueblos conservan un marcado car&aacute;cter medieval y renacentista, con calles de piedra, plazas porticadas y edificios hist&oacute;ricos bien integrados en el entorno. Localidades como Valderrobres, con su castillo y su iglesia, o Calaceite, declarado Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, son solo algunos ejemplos. A esto se suman otros n&uacute;cleos de aire tranquilo como Beceite, La Fresneda o Cretas.
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                La Plaza Mayor de Cretas                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; de los pueblos, el paisaje tambi&eacute;n juega un papel importante, al m&aacute;s puro estilo toscano. Colinas suaves, r&iacute;os de aguas claras y espacios naturales como el Parrizal de Beceite o el Salt de la Portellada completan un conjunto que se presta tanto al senderismo como a una escapada m&aacute;s relajada. El parecido con la Toscana est&aacute; en esa combinaci&oacute;n de naturaleza, arquitectura y ritmo pausado. Aqu&iacute; no faltan los olivares, los caminos entre pueblos ni la sensaci&oacute;n de estar en un entorno cuidado y aut&eacute;ntico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ria&ntilde;o (Le&oacute;n) en lugar de los fiordos noruegos</h2><p class="article-text">
        Al noreste de la provincia de Le&oacute;n, el entorno de Ria&ntilde;o ofrece un paisaje que sorprende m&aacute;s de lo esperado. El embalse, rodeado de monta&ntilde;as calizas, crea una imagen imponente, con picos que se reflejan en el agua y una sensaci&oacute;n de amplitud que efectivamente nos puede recordar a los fiordos noruegos. Todo forma parte del Parque Regional Monta&ntilde;a de Ria&ntilde;o y Mampodre, un espacio natural que se puede recorrer tanto a pie como sobre el agua. Hay rutas de senderismo de distintos niveles, paseos tranquilos junto al embalse y tambi&eacute;n opciones para recorrerlo en barco o practicar actividades acu&aacute;ticas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los &#039;fiordos&#039; se pueden recorrer cómodamente en barco.                            </span>
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        El parecido con los fiordos noruegos est&aacute; en esa relaci&oacute;n entre monta&ntilde;a y agua, en la verticalidad del paisaje y en el impacto visual. Los <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fiordos-leoneses-riano_1_10980848.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiordos leoneses</a> no son fiordos en sentido estricto, ya que aqu&iacute; el origen es un embalse de interior y no un valle glaciar invadido por el mar, pero la imagen es similar. Adem&aacute;s, el lugar tiene un componente hist&oacute;rico importante, marcado por la construcci&oacute;n de la presa y la desaparici&oacute;n de varios pueblos bajo el agua. A su modo, Ria&ntilde;o ofrece una versi&oacute;n cercana de ese paisaje del norte de Europa.
    </p><h2 class="article-text">Cudillero (Asturias) en lugar de Cinque Terre (Italia)</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/viajes/cudillero-pueblo-bonito-asturias_1_10278583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cudillero</a> es uno de los pueblos m&aacute;s reconocibles de la costa asturiana, aunque durante mucho tiempo se le haya conocido como &ldquo;el pueblo invisible&rdquo;. Est&aacute; escondido en un recodo natural y se organiza en forma de anfiteatro, con casas de colores que se superponen unas sobre otras hasta llegar al puerto. Recorrer su casco antiguo implica subir y bajar escaleras, asomarse a miradores y perderse entre callejones estrechos en los que el ambiente marinero est&aacute; siempre presente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cudillero mirando al mar.                            </span>
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        M&aacute;s all&aacute; del n&uacute;cleo principal, el entorno completa la visita. El faro, los acantilados del Cabo Vidio o playas como la del Silencio o la Concha de Artedo permiten entender mejor el paisaje en el que se integra el pueblo. El parecido con Cinque Terre est&aacute; en esa imagen de casas de colores que parecen colgar de la monta&ntilde;a frente al mar. La escala es distinta y el contexto tambi&eacute;n, pero la estampa resulta familiar, y est&aacute; mucho m&aacute;s cerca.
    </p><h2 class="article-text">Playa de las Catedrales (Lugo) en lugar de los Twelve Apostles (Australia)</h2><p class="article-text">
        La playa de las Catedrales, en la costa de Lugo, es uno de los espacios naturales m&aacute;s llamativos del norte peninsular. Su principal atractivo est&aacute; en las formaciones rocosas que el mar ha ido esculpiendo con el paso del tiempo: arcos de m&aacute;s de 30 metros de altura, cuevas y pasadizos que solo se pueden recorrer cuando baja la marea. Es entonces cuando se puede caminar entre estas estructuras y entender mejor su escala. Eso s&iacute;, en determinadas &eacute;pocas del a&ntilde;o, como verano o Semana Santa, es necesario <a href="https://ascatedrais.xunta.gal/monatr/inicio?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reservar</a> para acceder debido a la afluencia de visitantes.
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                La playa de las Catedrales con marea baja.                            </span>
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        El parecido con los Twelve Apostles australianos est&aacute; en esa monumentalidad de la erosi&oacute;n marina. En ambos casos, el mar y el viento han dado forma a estructuras de gran tama&ntilde;o que generan una sensaci&oacute;n casi arquitect&oacute;nica. En Australia son grandes pilares aislados frente al oc&eacute;ano, y en Galicia arcos y galer&iacute;as que se recorren a pie. Sin necesidad de ir al otro extremo del planeta, aqu&iacute; podemos conseguir una experiencia visual similar.
    </p><h2 class="article-text">Bardenas Reales (Navarra) en lugar de la Capadocia (Turqu&iacute;a)</h2><p class="article-text">
        En el sur de Navarra, cerca de Tudela, las Bardenas Reales dibujan un paisaje completamente distinto a lo que se suele asociar con el norte de Espa&ntilde;a. Se trata de un entorno semi&aacute;rido, con tonos ocres y rojizos, en el que la erosi&oacute;n ha ido modelando cabezos, barrancos y caprichosas formaciones. Es un Parque Natural de gran extensi&oacute;n, declarado Reserva de la Biosfera, que se puede recorrer en coche, a pie o en bicicleta a trav&eacute;s de distintas rutas se&ntilde;alizadas.
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            <span class="title">
                Las Bardenas Reales y sus formaciones.                            </span>
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        El parecido con la Capadocia est&aacute; en esas formas geol&oacute;gicas fruto de la erosi&oacute;n. Las chimeneas de hadas turcas encuentran aqu&iacute; un equivalente en los relieves erosionados de arcilla y yeso, que crean un paisaje muy particular. No hay globos aerost&aacute;ticos ni ciudades excavadas en la roca, pero s&iacute; una sensaci&oacute;n de estar en un entorno poco habitual dentro de la pen&iacute;nsula. De manera que, vayas alg&uacute;n d&iacute;a a Turqu&iacute;a o no, las Bardenas Reales son una buena alternativa para ir abriendo boca. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/destinos-dupe-alternativa-cercana-economica-clasicos-populares_1_13143849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 20:22:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Destinos 'dupe': la alternativa cercana (y económica) a los clásicos más populares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Turismo nacional]]></media:keywords>
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