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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rubén Regalado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ruben_regalado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rubén Regalado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vacié la casa familiar después del divorcio de mis padres y esto es lo que aprendí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/vacie-familiar-despues-divorcio-aprendi_1_1132768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a47c66d-a6e9-4dc0-95f5-dafed661b03d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Rubén Regalado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no habrá un "mañana como en casa de mis padres", ni un vamos a "la casa de los abuelos". Con cada objeto, un dilema: ¿donarlo? ¿Regalarlo? ¿Guardarlo? ¿Tirarlo?</p></div><p class="article-text">
        Mis padres se han divorciado, as&iacute; que la casa familiar ya no es la casa familiar; ha pasado a ser un bien ganancial y, como tal, ha sido vendida. Me ha tocado vaciar los trastos acumulados a lo largo de los a&ntilde;os. Los m&iacute;os y los suyos. De repente, me he visto enfrentado a toda una vida y a los recuerdos de un proyecto, el familiar, que se ha roto.
    </p><p class="article-text">
        Vaciar una casa es como ver una peli de Almod&oacute;var. Es una mezcla de drama, recuerdos y comedia, seg&uacute;n el armario que abras. De las poes&iacute;as que le escribiste a tu primera novia, a aquella foto en Ibiza, los cuatro, cuando el divorcio era eso que les pasaba a los dem&aacute;s. De la china de hach&iacute;s que no te acabaste, a la foto con aquel amigo que atropell&oacute; un coche. De los apuntes de clase, a las cintas de casete.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegamos a esa casa no hab&iacute;a m&oacute;viles, gobernaba Felipe Gonz&aacute;lez y Javier Sard&aacute; era un reputado periodista de radio. Era 1994 y yo ten&iacute;a 11 a&ntilde;os y una buhardilla que llenar de juguetes, trastos y libros. 15 a&ntilde;os despu&eacute;s, en Navidad, mi madre me llam&oacute; por tel&eacute;fono: &ldquo;Hemos vendido el chal&eacute;, &iquest;cu&aacute;ndo puedes venir a ayudarme a vaciarlo?&rdquo;. Creo que no exagero si digo que en esa casa nunca se ha tirado nada. Vi&eacute;ndolo con perspectiva, igual tenemos cierto s&iacute;ndrome de di&oacute;genes no diagnosticado.
    </p><h3 class="article-text">Un &lsquo;museo millenial&rsquo;</h3><p class="article-text">
        Mi habitaci&oacute;n se manten&iacute;a como una oda a la adolescencia <em>millenial</em>. Ah&iacute; segu&iacute;an las cintas de casete grabadas de la radio, los CD, el primer mp3, la colecci&oacute;n de paquetes de tabaco, de botellas de cerveza, la cajita con hach&iacute;s en el caj&oacute;n de los calcetines&hellip; El poster de Laudrup, el del Ch&eacute;, el de los Beatles, la bandera republicana. El tique del Mercadona de aquel primer Vi&ntilde;a Rock, las macetas de chapa donde beb&iacute;amos calimocho, la tarjeta de empleado de aquel verano trabajando en el Pryca.
    </p><p class="article-text">
        Trastos in&uacute;tiles, s&iacute;, pero tambi&eacute;n recuerdos. Y ante cada objeto, un peque&ntilde;o dilema: &iquest;donarlo? &iquest;Regalarlo? &iquest;Guardarlo? &iquest;Tirarlo? Casi todo fue a la basura y, de alguna forma, cada nueva bolsa llena de trastos era como matar ese futuro que ya no ser&aacute;. Ya no habr&aacute; un &ldquo;ma&ntilde;ana como en casa de mis padres&rdquo;, ni un vamos a &ldquo;la casa de los abuelos&rdquo;. A la vez, cada juguete, cada libro metido en una bolsa, era como tirar un pedacito de m&iacute; a la basura. Como si se muriera un poquito de mi infancia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es normal sentirse as&iacute;? La psic&oacute;loga Carol Hughes, especialista en divorcios con hijos adultos y autora de varios estudios sobre el tema, cree que es normal. Ella lo aborda con sus clientes con un ejercicio: &ldquo;Les pido que imaginen que encuentran una caja en un armario de la casa familiar. La caja contiene un objeto que representa un momento especial en su vida familiar. Un objeto que les hace felices y que pueden coger, tocar&hellip; y, entonces, el objeto se deshace en polvo&rdquo;. En ese momento la doctora Hughes pregunta a sus clientes qu&eacute; sienten y la respuesta siempre es la misma: &ldquo;Sienten una p&eacute;rdida, como si hubiera muerto un familiar y se sienten abrumados por la tristeza. Todos me preguntan si es normal. S&iacute;, es normal, lamentan una p&eacute;rdida profundamente significativa en su vida&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">Algo parecido a la muerte</h3><p class="article-text">
        Con esa idea de paralelismo entre la muerte del proyecto familiar y la muerte real de un familiar, acudo a Paco Roca, autor de <em>La casa</em>, que fue elegido mejor c&oacute;mic nacional de 2015. En &eacute;l, Paco cuenta c&oacute;mo se hab&iacute;a enfrentado a vaciar la casa familiar cuando su padre muri&oacute;. &ldquo;Hay algo parecido en los dos casos en el sentido de que te enfrentas a ti mismo, a las cosas que hab&iacute;as dejado abiertas a lo largo de tu vida. Recuerdos, ese regalo que te hizo una exnovia y que nunca tiraste...&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma, pienso, es como ver pasar tu vida ante tus ojos. Los objetos te transportan al pasado. Los cuadernos de preescolar me llevaron a la Barcelona preol&iacute;mpica, al parque G&uuml;ell, a las 500 pelas que me regal&oacute; mi padre cuando naci&oacute; mi hermano. Con los apuntes de clase me vi de botell&oacute;n en el Parque del Oeste, o esperando al primer bus para volver a casa, ya de d&iacute;a. Los Caballeros del Zodiaco me llevaron a casa de mi primo, al Pressing Catch las ma&ntilde;anas de domingo. Encontr&eacute; el carn&eacute; del club chispas y el del Kids Club Bang, apareci&oacute; la ri&ntilde;onera de las tortugas Ninja (chuparos esa, traperos) llena de canicas. Mi infancia no son recuerdos de un patio de Sevilla, pero tienen su punto.
    </p><h3 class="article-text">Se acab&oacute;</h3><p class="article-text">
        Pero el recorrido no es s&oacute;lo personal, &ldquo;es como hacer un recorrido por la historia familiar a lo largo de los a&ntilde;os&rdquo;, recuerda Paco. Y es aqu&iacute; donde la cosa se complica. Qui&eacute;n se queda qu&eacute;. Los bienes gananciales. Fotos, libros, cuadros, muebles. Cosas que para m&iacute; simbolizan a&ntilde;os felices pero que para mis padres se han convertido en el recordatorio del dolor y en un posible motivo de conflicto. Tengo el WhatsApp lleno de fotos con preguntas: &ldquo;&iquest;esto era tuyo?&rdquo;, &ldquo;dice mi madre/padre que por ella/&eacute;l lo tiramos &iquest;t&uacute; lo quieres?&rdquo;. Y as&iacute;, bolsa a bolsa, fuimos vaciando la casa, hasta que un mi&eacute;rcoles por la noche ya no quedaba nada.
    </p><p class="article-text">
        La casa vac&iacute;a parec&iacute;a otra cosa. Ya no era un lugar donde hab&iacute;a sido feliz. Era un erial. Encend&iacute; la luz del <em>hall</em> y camin&eacute; hasta el sal&oacute;n. Escuch&eacute; el eco de mis pasos y empec&eacute; a llorar. Me sent&eacute; en el suelo. Al acabar me sent&iacute; un poco est&uacute;pido pero sobre todo sorprendido, no me lo esperaba. Sin embargo, es normal, &ldquo;no estabas llorando la casa, los libros y los juguetes, sino todos los recuerdos y la uni&oacute;n familiar. Estabas llorando por la historia rota&rdquo;, me dice Hughes.
    </p><p class="article-text">
        Son momentos duros, dice Paco Roca, que, pese a todo, sac&oacute; algunas cosas positivas del proceso: &ldquo; Se hace duro vaciar toda la casa... son cosas que no valen para nada y que acaban en la basura pero, a la vez, te das cuenta de c&oacute;mo te han querido tus padres, de todas las cosas tuyas que han guardado con cari&ntilde;o durante a&ntilde;os. Yo tengo una ni&ntilde;a de 4 a&ntilde;os y un ni&ntilde;o de 7 y estoy guardando todos sus dibujos y trabajos del cole&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; he aprendido yo de todo esto? De m&iacute; mismo, que no me he traicionado y que estoy m&aacute;s o menos donde pensaba estar. De la inutilidad de guardar cosas, como Paco, nada. Tengo la casa llena de dibujos de mi hija y una balda llena de los trabajos que ha ido trayendo de la guarder&iacute;a y los tres a&ntilde;os de cole. De c&oacute;mo se organiza la vida con los abuelos divorciados y una hija peque&ntilde;a, mejor hablamos otro d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/vacie-familiar-despues-divorcio-aprendi_1_1132768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2020 19:40:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vacié la casa familiar después del divorcio de mis padres y esto es lo que aprendí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Divorcios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soy un hombre de 36 años y esto es lo que el porno me ha enseñado a lo largo de mi vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hombre-anos-porno-ensenado-largo_129_1368527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c22b61c5-a9f3-400a-ac72-daae92859b4f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Soy un hombre de 36 años y esto es lo que el porno me ha enseñado a lo largo de mi vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Del porno aprendí que lo que pone cachonda a una mujer no es hacer las cosas que a ella le gustan sino hacer siempre lo que te gusta a ti. Y que si duele, gusta"</p><p class="subtitle">"Nada que ver con mis experiencias reales. Aun así he seguido consumiendo porno. Desde hace un tiempo, y gracias al feminismo, ya no. O no de la misma forma"</p><p class="subtitle">"No se puede culpar sólo al porno de lo que hicieron cinco violadores de 'la manada'. Pero lo cierto es que reprodujeron lo que el porno les ha transmitido como normal"</p></div><p class="article-text">
        Tengo 36 a&ntilde;os. Entr&eacute; en la adolescencia a la vez que internet desembarcaba en Espa&ntilde;a y, con ella, el porno accesible para todos. No m&aacute;s malos momentos comprando la Playboy en la gasolinera. Porno 24/7. Jauja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del porno aprend&iacute; que aunque dos mujeres sean lesbianas, lo que en realidad est&aacute;n esperando es que les metan una buena polla. Aprend&iacute; que cualquier polvo que se precie empieza y acaba con una mamada y con una corrida en la cara. A ser posible en la boca. No tanto porque a ti te guste, que te gusta, sino porque es lo que ella quiere. Un ojo lleno de semen las vuelve locas.
    </p><p class="article-text">
        Aprend&iacute; que lo que pone cachonda a una mujer no es hacer las cosas que a ella le gustan sino hacer siempre lo que te gusta a ti. Porque si a ti te gusta, a ella le gusta. Y a ti lo que te gusta es darle por el culo, que sea la primera vez que se lo hacen y que les duela. Y que te pida m&aacute;s porque, si duele, gusta.
    </p><p class="article-text">
        El porno me ense&ntilde;&oacute; que a las mujeres siempre (siempre) les gusta un buen azote. Que disfrutan si las agarran por el cuello o la coleta. No hace falta preguntar si le gusta. Les gusta eso y m&aacute;s, siempre dicen que s&iacute;. Y si dicen que no, es para que las fuerces a decir que s&iacute;. Porque cuando te la ven, se les olvida que no quer&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Con el porno aprend&iacute; que es habitual hacer tr&iacute;os y org&iacute;as y que, si a una mujer le gusta hacer lo que t&uacute; quieres, le gusta mucho m&aacute;s hacer lo que quieren 3 o 4 t&iacute;os a la vez. Si le gusta que te folles su boca, su co&ntilde;o y su culo, que lo hagan tres desconocidos a la vez, las vuelve locas. Y si les gusta que te corras en su boca, que lo hagan 3, 4 o 5 t&iacute;os la vez, ni te cuento.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso es lo que el porno me ense&ntilde;&oacute; sobre el sexo. Nada que ver con mis experiencias en la vida real. Aun as&iacute;, durante a&ntilde;os, en mayor o menor medida he seguido consumiendo porno. Desde hace un tiempo, y gracias al feminismo, ya no. O no tanto. O al menos, no de la misma forma.
    </p><p class="article-text">
        Antes no me daba cuenta de que el porno que ve&iacute;a se centraba s&oacute;lo en el hombre y no ten&iacute;a nada que ver con el placer de las mujeres. No ve&iacute;a que ellas no son una parte de la relaci&oacute;n sexual. No ve&iacute;a que son s&oacute;lo un objeto. Desde ese prisma aceptaba que si el hombre le da una bofetada a la mujer es porque se ha venido arriba. No me planteaba que, claramente, esa bofetada no era algo que los dos estuvieran disfrutando. Esa bofetada lo excitaba a &eacute;l. Ella s&oacute;lo estaba ah&iacute; para recibirla. Y as&iacute; con cualquier postura o pr&aacute;ctica que hicieran.
    </p><p class="article-text">
        Antes, digo, compraba eso. Pero ya no lo compro. Ya no puedo ver ese porno en que no se ve a dos personas disfrutando de la relaci&oacute;n, de la misma forma que me cuesta escuchar <em>La matar&eacute;</em>, de Loquillo. Igual me hago mayor.
    </p><p class="article-text">
        Creo que el avance del feminismo es la causa de este cambio. Y me alegro. Me alegra que desde hace un tiempo el porno mainstream me aburra, en ocasiones casi me violente. El problema no es la bofetada, la postura o el lenguaje. El problema es que todo eso est&aacute; al servicio del hombre. No hay intercambio, no hay deseo. En el porno mayoritario alguien est&aacute; ah&iacute; para disfrutar y alguien est&aacute; ah&iacute; para ser usada.
    </p><p class="article-text">
        No se puede culpar solo al porno de lo que hicieron cinco violadores en un portal de Pamplona. Ellos y yo hemos visto el mismo porno y yo no he violado a nadie, pero lo cierto es que ellos reprodujeron el modelo de relaciones sexuales que el porno les ha transmitido como normal. Basta con entrar en cualquier portal porno de internet para encontrar escenas de violaci&oacute;n en grupo a mujeres que intentan escapar o se dejan hacer.
    </p><p class="article-text">
        Es un mensaje inaceptable y, sin embargo,&nbsp;<a href="https://twitter.com/acalltomen/status/1165972285498564609" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los j&oacute;venes se est&aacute;n educando con v&iacute;deos como &eacute;se.</a> Ante la ausencia de educaci&oacute;n sexual en colegios o institutos (o en casa) los j&oacute;venes acuden al porno y ah&iacute; aprenden que sexo es sin&oacute;nimo de utilizar a las mujeres. Que el consentimiento es secundario. Que lo que ellas quieren es secundario. Que no importa su deseo. Por contra, ellas reciben el mensaje de que tienen que dejarse hacer. Que est&aacute;n ah&iacute; para satisfacer al hombre, no para disfrutar la relaci&oacute;n. Nada de eso es cierto.
    </p><p class="article-text">
        El porno es ficci&oacute;n, no una escuela en la que aprender nada ni un ejemplo de c&oacute;mo debe ser una relaci&oacute;n sana. Con eso, claro, haced lo que quer&aacute;is: usadlo para excitaros, como fantas&iacute;a o para probar cosas nuevas, pero porque los dos (o las tres, o los cuatro) lo dese&eacute;is, no porque en un v&iacute;deo lo hagan as&iacute;. Y que le den al porno. Nunca mejor dicho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hombre-anos-porno-ensenado-largo_129_1368527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Sep 2019 20:21:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soy un hombre de 36 años y esto es lo que el porno me ha enseñado a lo largo de mi vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación sexual,Pornografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué preguntas nos hacemos los hombres ante la huelga feminista y cómo las resolvemos (o lo intentamos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hombres-aprendido-nueva-ola-feminista_1_1674135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3078531-b065-451f-89c1-1ca1c8b95c1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué preguntas nos hacemos los hombres ante la huelga feminista y cómo las resolvemos (o lo intentamos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Faltan unos días para el 8M y, como el año pasado, los hombres nos hacemos muchas preguntas y no todas tienen respuesta clara</p><p class="subtitle">No busques justificación a tu machismo en este artículo. Ya está bien de que usemos a las mujeres como una Wikipedia del feminismo: hombres, por favor, hay mucha información en Internet</p><p class="subtitle">¿Trabajar o hacer huelga para cuidar? ¿Debemos ir a la manifestación? "Es el día menos indicado para aparecer en espacios que no son nuestros, que no hemos construido. El año pasado vi demasiados hombres y me chocó", dice Víctor</p></div><p class="article-text">
        Faltan unos d&iacute;as&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/huelga-feminista-contamos-consiste-hacerla_0_870713051.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para el 8 de marzo</a> y, aunque la convocatoria de huelga va dirigida a las mujeres, los hombres tambi&eacute;n estamos llamados a participar de la movilizaci&oacute;n de una u otra manera. &iquest;Podemos hacer huelga en nuestros trabajos? &iquest;Debemos hacerla? &iquest;Debemos ir a las manifestaciones? &iquest;Qu&eacute; tenemos que hacer en casa? &iquest;Sirve de algo cuidar a la ni&ntilde;a, limpiar la casa u ocuparnos de nuestro padre un d&iacute;a si el resto del a&ntilde;o nos escaqueamos? &iquest;Hemos aprendido algo en este a&ntilde;o de auge del feminismo?
    </p><p class="article-text">
        El movimiento feminista convoca de nuevo a las mujeres a&nbsp;parar para visibilizar &ldquo;que sin nosotras ni se produce ni se reproduce&rdquo;. Adem&aacute;s, anima a los hombres a que se encarguen de los cuidados. Como el a&ntilde;o pasado los hombres nos hacemos muchas preguntas y no todas tienen respuesta clara. Vamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        Primero: &iquest;los hombres podemos secundar la huelga? <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/huelga-feminista-contamos-consiste-hacerla_0_870713051.html?_ga=2.132489799.854724815.1551094210-809458611.1535648180" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Legalmente s&iacute;</a>, podemos. La convocatoria no distingue entre hombres y mujeres as&iacute; que, compa&ntilde;ero, puedes hacer huelga. Otra cosa es que quieras (o que debas) faltar al trabajo. La decisi&oacute;n es tuya. Me planteo si precisamente lo que tiene sentido es que nosotros trabajemos y notemos la ausencia de las mujeres. Que suframos para sacar adelante el trabajo, que no lleguemos a todo. &iquest;Es la mejor opci&oacute;n? No lo s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Intento contrastar mi decisi&oacute;n con la de otros hombres. No busques justificaci&oacute;n a tu machismo en este art&iacute;culo. Antes de seguir, dos puntualizaciones:&nbsp;no hay mujeres en este texto porque ya est&aacute; bien de que las usemos como una Wikipedia del feminismo. Hombres, por favor, hay mucha informaci&oacute;n en Internet. Y dos: los hombres que hablan en este art&iacute;culo no tienen apellido para no darles mayor protagonismo porque, en esto, el protagonismo es de las mujeres. No se trata de contar su vida, sino de ver c&oacute;mo hemos resuelto las preguntas que nos lanza el 8M.
    </p><p class="article-text">
        Javier ir&aacute; a trabajar el viernes, uno de los pocos hombres de Espa&ntilde;a que&nbsp;est&aacute; empleado en un punto municipal contra la violencia de g&eacute;nero y que cree que el 8 de marzo no puede faltar. &ldquo;Yo apoyo totalmente la huelga pero el d&iacute;a internacional de la mujer es un d&iacute;a de mucha actividad en la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Lo que hago es acudir yo a los actos para dar cobertura a mis compa&ntilde;eras y que ellas pueden hacer la huelga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s tambi&eacute;n acudir&aacute; al trabajo. Es profesor de Psicolog&iacute;a en la Universidad y su idea es repetir lo que hizo en 2018: &ldquo;El a&ntilde;o pasado fui a dar clase, no hice huelga, y trabaj&eacute; temas de igualdad con los alumnos que fueron porque alumnas no fue ninguna&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los cuidados</h3><p class="article-text">
        Javier y Tom&aacute;s no tienen personas a su cargo, as&iacute; que trabajar&aacute;n en sus puestos todo el d&iacute;a. Pienso en mi caso, tengo una hija. Normalmente es mi pareja (mujer) la que la deja con mi suegra y ella la lleva al colegio. El 8 de marzo lo har&eacute; yo para que las dos puedan hacer huelga de cuidados. As&iacute; que, en realidad, ir&eacute; al trabajo pero menos horas. A las 17:00 tengo que recogerla en el colegio y despu&eacute;s darle la merienda, ba&ntilde;arla, hacer la cena... Es otra forma de apoyar la huelga, ocuparse de los cuidados que normalmente hacen las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Porque la huelga es tambi&eacute;n de cuidados. Es lo que va a hacer Ritxar: el 8M no llevar&aacute; a su tres hijos al colegio. &Eacute;l suele trabajar desde casa pero ese d&iacute;a no har&aacute; &ldquo;nada relacionado con el trabajo, ni responder emails, ni a llamadas&hellip; y voy a poner un mensaje en el buz&oacute;n de voz para que los que me llamen sepan que estoy en fase activa de cuidados. Visibilizar de alguna forma que los hombres estamos impactados por la lucha de las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ir o no ir al trabajo y ocuparse de los cuidados. Pero, &iquest;qu&eacute; podemos hacer si no tenemos ni una cosa ni otra? Es el caso de V&iacute;ctor. &ldquo;Tengo muy claro que la huelga est&aacute; justificad&iacute;sima pero a&uacute;n no s&eacute; d&oacute;nde me voy a presentar para poder cooperar. Pensar&eacute; qu&eacute; har&iacute;an ellas, el problema de los hombres es creer que el cambio est&aacute; en nosotros mismos. Las mujeres, por contra, exportan su empoderamiento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Ir o no ir a la manifestaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Trabajo, cuidados... tercera gran duda: &iquest;Debemos ir los hombres a la manifestaci&oacute;n o debemos dejar que ese espacio p&uacute;blico sea ocupado solo por mujeres? Este es otro debate que se abri&oacute; el a&ntilde;o pasado y que no tiene una respuesta un&iacute;voca. Tom&aacute;s fue el a&ntilde;o pasado y, sin embargo, este tiene casi decidido que no ir&aacute; &ldquo;salvo que tenga que cuidar de los ni&ntilde;os de alguna compa&ntilde;era&rdquo;. &ldquo;Creo que los hombres no debemos ser protagonistas el 8 de marzo. Es como cuando se nos aplaude por asumir cuidados o decir que somos aliados. Ser protagonista no sirve tanto para dar ejemplo sino que, una vez m&aacute;s, sirve para poner mi privilegio de hombre en el centro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;ctor tambi&eacute;n fue el a&ntilde;o pasado a la manifestaci&oacute;n y tampoco ir&aacute; este a&ntilde;o. &ldquo;Es el d&iacute;a menos indicado para aparecer en espacios que no son nuestros, que no hemos construido. El a&ntilde;o pasado vi demasiados hombres y me choc&oacute; porque, por desgracia, no hay tantos hombres concienciados. Me da cierta verg&uuml;enza ponerme al lado de las mujeres ese d&iacute;a y copar un protagonismo que no me corresponde&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Que no se acabe el 8M</h3><p class="article-text">
        No robar protagonismo a las mujeres y, sobre todo, que el cambio no acabe el 8 de marzo, que nos sintamos interpelados todo el a&ntilde;o. Esto deber&iacute;a estar claro. Pero no lo est&aacute;. &ldquo;El discurso del feminismo es muy deseable socialmente &ndash;me dice Tom&aacute;s&ndash; Y el 8M es un d&iacute;a estupendo para el postureo. Muchos hombres asumen unos compromisos que normalmente no asumen y hacen una lavado de cara que se queda ah&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en la cultura de la botella de champ&aacute;n. El 8 de marzo nos encargamos de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as, de las persona mayores, de la comida&hellip; y luego ponemos una foto en redes sociales pero el cambio, y la exigencia, es que los hombres asumamos la parte que nos corresponda los 365 d&iacute;as del a&ntilde;o&rdquo;, sentencia Ritxar.
    </p><h3 class="article-text">Aprendizaje</h3><p class="article-text">
        Me queda una pregunta por responder: &iquest;Qu&eacute; podemos aprender los hombres de la huelga feminista? Sobre todo, podemos ser m&aacute;s conscientes del trabajo que supone encargarse de los cuidados o la casa. A m&iacute; me pasa cada vez que estoy solo con la ni&ntilde;a. Eso mismo le pas&oacute; a Tom&aacute;s. &ldquo;Al cuidar de los hijos de mis compa&ntilde;eras, soy m&aacute;s consciente de las implicaciones que tiene, que ese cuidado te impide hacer muchas otras tareas, a nivel laboral y a nivel vital. Es lo que hacen las mujeres a diario, regalar parte del tiempo de su vida. Pero no es cuesti&oacute;n de un d&iacute;a, es un proceso gracias al cual tengo claro que somos unos privilegiados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La huelga nos puede ense&ntilde;ar que nos necesitamos, y que lo que dejamos de hacer unos impacta en otras. No podr&iacute;amos ser los trabajadores que somos sin que alguien asuma el otro trabajo, el reproductivo y de cuidados&rdquo;, concluye Ritxar. &ldquo;Pero no es solo el 8M, la mejora debe ser continua. El machismo se ha organizado y ha perdido los complejos as&iacute; que los hombres tenemos la obligaci&oacute;n de hacer feministas los espacios que ocupamos, y ser el dique de contenci&oacute;n al machismo, al humor t&oacute;xico en los grupos de <em>whatsapp</em>&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Javier el 8M le sirvi&oacute; para visualizar, claramente, la importancia de las mujeres en el trabajo. &ldquo;En mi caso&rdquo;, me dice, &ldquo;soy el &uacute;nico hombre de una plantilla de 20 mujeres, as&iacute; que ese d&iacute;a se ve cu&aacute;nto perdemos si las mujeres se ponen en huelga. Pero del 8M me quedo con el paso tan grande que supuso para visualizar que lo que se pide es la igualdad, que no hay feminismos extremistas como dicen algunos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hombres-aprendido-nueva-ola-feminista_1_1674135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Mar 2019 19:11:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué preguntas nos hacemos los hombres ante la huelga feminista y cómo las resolvemos (o lo intentamos)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,Feminismo,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niñas sin pendientes y niños que bailan: así se combaten los estereotipos machistas en la infancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninas-pendientes-disfrazan-estereotipos-machistas_1_1160244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1213530d-06ff-4e44-81c0-2383a54eaeb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niñas sin pendientes y niños que bailan: así se combaten los estereotipos machistas en la infancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Laura optó por no ponerle pendientes a su hija. "Lo tuvimos clarísimo desde el principio", cuenta, "si es un niño no le pones pendientes, pues si es una niña tampoco, cuando sea mayor que se los ponga si quiere"</p><p class="subtitle">"Puede que nadie le diga a los niños que hay cosas de hombres y cosas de mujeres pero da igual porque lo ven en la sociedad", dice Virginia Alonso, psicóloga</p><p class="subtitle">"No me molesta que crean que es una niña, me molesta el prejuicio. Hay gente que se ha atrevido a aconsejarme que le corte el pelo", dice Iago, padre de un niño que lleva el pelo largo</p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os no lloran. Las ni&ntilde;as llevan pendientes. Los ni&ntilde;os no bailan. Las ni&ntilde;as son dulces. Pistolas para ellos. Mu&ntilde;ecas para ellas. Desde que son peque&ntilde;os se espera que nuestros hijos e hijas cumplan unos determinados requisitos. Que cumplan con lo que la sociedad espera de ellos. Son estereotipos que influyen en c&oacute;mo ser&aacute;n de adultos y que acaban definiendo nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Laura decidi&oacute; que los estereotipos no iban a dictarle c&oacute;mo criar a su hija y opt&oacute; por no ponerle pendientes. &ldquo;Lo tuvimos clar&iacute;simo desde el principio&rdquo;, cuenta, &ldquo;si es un ni&ntilde;o no le pones pendientes, pues si es una ni&ntilde;a tampoco, cuando sea mayor que se los ponga si quiere. Adem&aacute;s de que me parece un horror mutilar a los ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n es poco habitual ver a una ni&ntilde;a sin pendientes as&iacute; que, casi a diario, alguien confunde a la hija de Laura con un ni&ntilde;o. &ldquo;Est&aacute; tan instaurado que las ni&ntilde;as llevan pendientes que cuando le digo a alguien que es una ni&ntilde;a, me insisten en que no puede ser. Una se&ntilde;ora lleg&oacute; a preguntarme si mi hija de verdad era mi hija. Le parec&iacute;a m&aacute;s probable que yo no fuera su madre antes que aceptar que era una ni&ntilde;a sin pendientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me importa que se confundan&rdquo;, sigue Laura, &ldquo;prefiero eso a transmitirle a mi hija que se tiene que adornar para estar guapa. Tampoco le pregunto si se ve guapa con la ropa, le pregunto si est&aacute; c&oacute;moda&rdquo;. Laura traslada su visi&oacute;n feminista de la educaci&oacute;n a su trabajo: es profesora de infantil y ve c&oacute;mo la sociedad patriarcal construye la identidad de nuestros hijos e hijas desde muy pronto. &ldquo;Cuando los ni&ntilde;os llegan al colegio con tres a&ntilde;os ya tienen asumidos determinados roles. Una vez un ni&ntilde;o me dijo que su mam&aacute; ahora era un pap&aacute; porque hab&iacute;a empezado a trabajar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ve muy bien con los disfraces&rdquo;, recuerda Laura, &ldquo;cuando cogemos un curso de tres a&ntilde;os, ellos se disfrazan de superh&eacute;roes y ellas de princesas. Cuando dejan infantil con cinco a&ntilde;os hemos conseguido que cada uno se disfrace de lo que quiera: ni&ntilde;os de princesas o ni&ntilde;as de superh&eacute;roe. Eso crea resistencias y alguna vez me han llamado 'f&aacute;brica de maricones'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Virginia Alonso, psic&oacute;loga especialista en violencia de g&eacute;nero, se&ntilde;ala que es en ese momento, entre los tres y los cinco a&ntilde;os, &ldquo;cuando los ni&ntilde;os empiezan a reproducir los estereotipos que ven en los adultos y empiezan a diferenciar que hay cosas de chicos y cosas de chicas&rdquo;. &ldquo;Puede que nadie le diga a los ni&ntilde;os que hay cosas de hombres y cosas de mujeres pero da igual porque lo ven en la sociedad&rdquo;, sigue Virginia. &ldquo;Lo ven en c&oacute;mo se distribuyen los juguetes, en c&oacute;mo se distribuyen las tareas del hogar, lo ven en qui&eacute;n cocina en casa de sus abuelos, lo ven en la calle donde los obreros siempre son hombres, en la televisi&oacute;n donde los pol&iacute;ticos siempre son hombres. Vivimos en una sociedad muy patriarcal, con roles muy diferenciados y los ni&ntilde;os no son tontos y ven todo eso&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El pelo largo es de chicas</h3><p class="article-text">
        Esa diferenciaci&oacute;n entre &ldquo;lo que es de chicas&rdquo; y &ldquo;lo que es de chicos&rdquo; hace que todos los d&iacute;as Iago escuche c&oacute;mo alguien le dice lo guapa que es su hijo. Manuel tiene 3 a&ntilde;os y medio y lleva el pelo largo. Por tanto, es una ni&ntilde;a. &ldquo;Cuando alguien no nos conoce&rdquo;, cuenta, &ldquo;da por hecho que es una ni&ntilde;a. Evidentemente no me molesta que crean que es una ni&ntilde;a, me molesta el prejuicio. Me molesta que en la l&oacute;gica aplastante del machismo, como lleva el pelo largo, tiene que ser una ni&ntilde;a. Hay gente que se ha atrevido a aconsejarme que le corte el pelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Yolanda Dom&iacute;nguez, experta en comunicaci&oacute;n y g&eacute;nero, esos cent&iacute;metros de pelo arriba o abajo son importantes porque &ldquo;nuestra identidad se forma con respecto a lo que eres, pero tambi&eacute;n en funci&oacute;n de lo que no eres. La sociedad obliga muy pronto a los ni&ntilde;os y a las ni&ntilde;as a distinguir a qu&eacute; grupo pertenecen y a cu&aacute;l no, o eres de un bando o eres de otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos estereotipos de g&eacute;nero ir&aacute;n marcando nuestra ni&ntilde;ez y &ldquo;estar&aacute;n plenamente implantados a los 10 a&ntilde;os&rdquo;, recuerda Virginia Alonso, que participa en programas de formaci&oacute;n en colegios e institutos. Antes, en torno a los seis, las ni&ntilde;as ya piensan que son menos brillantes que los hombres. Esto es un problema porque &ldquo;las expectativas que tienes sobre ti misma influyen en las capacidades que crees que tienes para hacer algo. Si siempre identificas el trabajo cient&iacute;fico con hombres, creer&aacute;s que son trabajos de hombres y no creer&aacute;s que t&uacute; tengas la capacidad de hacer esos trabajos&rdquo;. La consecuencia es que las ni&ntilde;as no se atrever&aacute;n a afrontar juegos primero, y m&aacute;s adelante, profesiones que sean m&aacute;s dif&iacute;ciles. En resumen, afirma Yolanda Dom&iacute;nguez, &ldquo;el problema de los estereotipos de g&eacute;nero es que si no hay diversidad no puedes elegir libremente qui&eacute;n quieres ser&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los ni&ntilde;os no bailan</h3><p class="article-text">
        Federico tiene dos hijos, uno de 14 a&ntilde;os y otro de 11. Desde muy pronto se dio cuenta de que el peque&ntilde;o estaba desarrollando unos gustos que no eran los que se espera de un ni&ntilde;o, por ejemplo &ldquo;le gustaba mucho bailar&rdquo;. &ldquo;En casa se expresaba con libertad y en Infantil tampoco pasaba nada pero al pasar a Primaria, con seis o siete a&ntilde;os, la cosa cambi&oacute; y se encontr&oacute; con compa&ntilde;eros que le dec&iacute;an que los ni&ntilde;os tiene que jugar al f&uacute;tbol. Le dec&iacute;an que bailar es de ni&ntilde;as, marica&hellip; cosas as&iacute;&rdquo;, recuerda Federico.
    </p><p class="article-text">
        Este rechazo al que se enfrenta a los estereotipos es habitual, se&ntilde;ala Yolanda Dom&iacute;nguez: &ldquo;En cuanto un hombre adquiere roles femeninos o es feminista, se le tacha de traidor. Y los hombres pueden ser tambi&eacute;n muy violentos con otros hombres. Tambi&eacute;n pasa al rev&eacute;s, en cuanto una mujer se muestra fuerte es criticada, recordemos <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Serena-Williams_6_813028705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que ocurri&oacute; con Serena Williams</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, si nuestro o hijo o nuestra hija es penalizada porque no cumple los estereotipos esperados, &iquest;qu&eacute; hacemos como padres? &iquest;Apoyarlo aunque sufra? &iquest;Intentar reconducir ese gusto que se sale de lo normal? No es una pregunta f&aacute;cil de responder.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del hijo de Federico tuvieron claro c&oacute;mo afrontarlo: &ldquo;Siempre le hemos dicho que haga lo que quiera. Ni siquiera lo hemos tratado como un conflicto en el que defender su decisi&oacute;n sino como algo natural, &eacute;l quer&iacute;a bailar y punto, no se discute&rdquo;. El conflicto dur&oacute; un par de a&ntilde;os y el tema desapareci&oacute;. Sin embargo, recuerda, &ldquo;aunque dejaron de decirle que ten&iacute;a que jugar al f&uacute;tbol, los ni&ntilde;os segu&iacute;an pensando que bailar es de chicas. Simplemente aceptaron a mi hijo como una rareza, la profesora no consigui&oacute; hacerles entender que la normalidad es todo, que es normal jugar al f&uacute;tbol y que es normal bailar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La libertad que Federico y su pareja le dieron a su hijo le ha permitido expresarse siempre con libertad. &ldquo;A mi hijo cuando le gusta algo le gusta algo, le gusta con pasi&oacute;n y viendo v&iacute;deos por Youtube qued&oacute; prendado de Pipi Calzaslargas. Hubo un verano que estuvo 15 d&iacute;as vestido de Pipi y ten&iacute;amos que referirnos a &eacute;l en femenino. Es lo que &eacute;l quer&iacute;a y nosotros nunca se lo cuestionamos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Libertad y apoyo familiar</h3><p class="article-text">
        Federico es consciente que la forma de ser de su hijo puede suponerle alg&uacute;n problema cuando pase al instituto. &ldquo;Claro que he pensado en ello. Puede ser que pasen cosas y que tenga que enfrentarse a malos ratos, pero creo que como se ha podido expresar libremente desde peque&ntilde;o tiene mucha seguridad en s&iacute; mismo. No te voy a decir que sabe qu&eacute; quiere ser porque es muy peque&ntilde;o, pero s&iacute; sabe que puede expresarse y sentir lo que le d&eacute; la gana, y eso lo tiene muy claro. Con eso podr&aacute; resolver los conflictos que le puedan llegar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Coincide con esa visi&oacute;n Virginia Alonso. Para ella, la soluci&oacute;n tampoco es decirle a los hijos que se adapten a la sociedad, sino fomentar su autoestima para que sepan defender sus decisiones. &ldquo;Nuestra labor es conseguir que sean libres para elegir lo que quieran, sin olvidar que la sociedad castiga al que se separa del rol esperado. Debemos tener cuidado y no convertir a nuestros hijos en los abanderados de la lucha feminista, porque el abanderado es siempre el primero en caer. No deben ser ellos quienes se enfrenten a la sociedad, esa labor es de los adultos&rdquo;, afirma la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros transmitimos muchos estereotipos, tenemos que revisarnos y ver si estamos haci&eacute;ndolo. Por ejemplo, si sale deporte femenino mientras veo el telediario con mis hijos, yo no dejo pasar la oportunidad y les digo: &iquest;has visto qu&eacute; bien juegan al f&uacute;tbol? As&iacute; refuerzo ese exiguo 1% de tiempo que el telediario dedica al deporte femenino frente al masculino&rdquo;, afirma la experta en lucha contra la violencia machista. Ella concluye que el cambio debe ser transversal: &ldquo;Tenemos que ir todos juntos, nosotros, los medios de comunicaci&oacute;n, las escuelas &hellip; hasta que no se implique toda la sociedad no llegar&aacute; el cambio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ninas-pendientes-disfrazan-estereotipos-machistas_1_1160244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jan 2019 20:20:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Niñas sin pendientes y niños que bailan: así se combaten los estereotipos machistas en la infancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estereotipos,Feminismo,Sexismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Claro que adoctrino a mis hijas, pero dime qué padre no lo hace”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/claro-adoctrino-hijas-dime-padre_128_1852733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/594d1367-8566-49bc-a8cb-f1a66eaa6511_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Santi Balmes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Santi Balmes, compositor y vocalista del grupo Love of Lesbian, acaba de sacar una novela tras publicar un libro infantil. Hablamos con él sobre paternidad, crianza, política y feminismo</p><p class="subtitle">"El momento en que te ponen la criatura en los brazos es un antes y un después. Creías que eras el fin de todo y te das cuenta de que sólo eres un grillete más dentro de la cadena de la evolución, de la vida y de la muerte", dice</p><p class="subtitle">"Hemos parado máquinas. Y en la época de subidón, llegaba el fin de semana y salíamos, pero entre semana los ensayos estaban, y siguen estando, condicionados al horario escolar de los hijos", cuenta</p><p class="subtitle">"La paternidad te hace ver la cantidad de tiempo que desperdiciaste antes de ser padre", reflexiona</p></div><p class="article-text">
        Santi Balmes (Sant Vicen&ccedil; dels Horts, Barcelona, 1970) es una estrella del Pop. Canta y escribe las canciones de Love of Lesbian. Adem&aacute;s escribe libros. Tiene uno infantil y acaba de sacar una novela. Con esos mimbres parece imposible que, adem&aacute;s, tenga tiempo para ejercer de padre con sus dos hijas, de 14 y 12 a&ntilde;os. Quedamos en un hotel de Madrid para hablar de paternidad pero acabamos hablando de libertad sexual, feminismo y pol&iacute;tica. Es tarde y lleva todo el d&iacute;a concediendo entrevistas de promoci&oacute;n de su nueva novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empecemos por el principio, &iquest;c&oacute;mo decidieron tener hijos, fue una decisi&oacute;n meditada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un impulso absoluto y de alguna manera aceptando todas las consecuencias que estar&iacute;an por venir pero&hellip; (se lo piensa)... a&uacute;n as&iacute; subestimas las consecuencias que est&aacute;n por venir (se r&iacute;e). Nunca es una decisi&oacute;n consciente al cien por cien, es la decisi&oacute;n m&aacute;s meditada de tu vida y a la vez la menos meditada. Si fueras consciente de verdad de lo que supone la maternidad o la paternidad, igual no lo haces. Quieres adquirir un compromiso pero en realidad ignoras hasta qu&eacute; punto va a cambiarte la vida o si te vas a arrepentir. En mi caso no ha sido as&iacute;, pero cuando tomas esa decisi&oacute;n abres una puerta y no sabes qu&eacute; te vas a encontrar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hubo algo de &ldquo;vale, ya me he drogado y he bebido lo suficiente&rdquo;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo fui padre con 33 y 34 a&ntilde;os y era un momento en el que mir&eacute; a mi pasado y pens&eacute; que ya hab&iacute;a vivido lo suficiente, aunque luego no es del todo cierto. Yo ya me ve&iacute;a mayor, pensamos que era el momento y no hubo el debate que algunas personas tienen sobre si nos quedaba mucho por hacer. Bueno, si nos quedan cosas por hacer, pues esas cosas se van a tener que compartir con la paternidad. Fue como un instinto, una necesidad vital, casi biol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuando nacen las ni&ntilde;as cogi&oacute; baja de paternidad, pudo parar un poco? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No par&eacute;, dio la casualidad de que coincidi&oacute; con la &eacute;poca de subid&oacute;n de la banda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy hay otra conciencia sobre la implicaci&oacute;n de los hombres en el cuidado gracias a la ola feminista. &iquest;Actuar&iacute;a hoy de forma diferente? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una cosa que tengo que dejar clara, yo entre semana acostumbro a estar en casa y puedo dedicar la tarde a la ni&ntilde;as. El problema es el fin de semana, pero de lunes a viernes puedo ir a recogerlas al colegio, llevarlas extraescolares o lo que sea. Tengo repartido el d&iacute;a con mi mujer, ella es la matutina y yo el vespertino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cuando va de gira? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El gran problema es Latinoam&eacute;rica porque en verano, que es la &eacute;poca fuerte de los festivales, las ni&ntilde;as pueden estar de campamentos y no les afecta. Adem&aacute;s, desde que varios en la banda somos padres, se respetan 20 d&iacute;as de vacaciones familiares al a&ntilde;o. Siempre. Y hemos dicho que no a festivales por estar ah&iacute;. No queremos ser el m&aacute;s rico del cementerio o que tus hijas se acostumbren a verte en 'la 2' en vez de en casa. Para eso no eres padre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que paran pero &iquest;ha habido alg&uacute;n momento en el que haya tenido sentimiento de culpa, de pensar: &ldquo;me gustar&iacute;a estar m&aacute;s presente&rdquo;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Continuo, continuo&hellip; lo que pasa es que las ni&ntilde;as han aprendido tambi&eacute;n a tener un padre que algunos d&iacute;as est&aacute; ausente, pero creo que nunca hemos cometido dejaci&oacute;n en nuestras funciones e intentamos compensar cuando estamos en casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero usted podr&iacute;a salir menos de gira, grabar menos... siempre podr&iacute;a haber elegido estar m&aacute;s en casa. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que lo hemos hecho, hemos configurado mucho la agenda y ha desaparecido gente de la banda porque ten&iacute;a un beb&eacute; y hemos buscado un sustituto, las bajas por paternidad se han cumplido... excepto en mi caso, que cuando el que faltaba era yo lo que hac&iacute;amos era cancelar conciertos. Pero s&iacute;, hemos parado m&aacute;quinas, por supuesto que s&iacute;. Y en la &eacute;poca de subid&oacute;n, llegaba el fin de semana y sal&iacute;amos, pero entre semana los ensayos estaban, y siguen estando, condicionados al horario escolar de los hijos. Muchas ma&ntilde;anas mi mujer trabajaba y se iba antes y yo llevaba a las dos ni&ntilde;as al parvulario. Pasamos una &eacute;poca en que cambiaba los pa&ntilde;ales a dos manos porque se llevaban a&ntilde;o y medio y estaban en la mesa las dos con el culo arriba. Por eso no tengo un especial sentimiento de culpa, porque s&iacute; que pudimos adaptarnos a nuestra manera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Lo que me cuenta es lo opuesto a lo que se espera de una estrella del pop. No se les imagina cambiando pa&ntilde;ales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que hemos tenido mujeres muy ca&ntilde;eras. Mujeres que llegabas y le dec&iacute;as: &ldquo;C&oacute;mo lo hemos petado en el Festival de Benic&agrave;ssim&hellip; llenazo absoluto&rdquo;; y ella respond&iacute;a: &ldquo;&iexcl;Toma! (hace el gesto de entregar un beb&eacute;) se acaba de cagar&rdquo;. Y era como &iexcl;guau! acabo de llegar a casa, es verdad, soy padre&hellip; bofet&oacute;n de realidad.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/nidos/Zahara_0_788471765.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Dec&iacute;a Zahara en una entrevista hace poco</strong></a><strong>&nbsp;que los hombres pueden irse de gira con ni&ntilde;os peque&ntilde;os porque se queda en casa la mujer pero que para ella es imposible. &iquest;Es as&iacute;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una l&aacute;stima pero sigue siendo as&iacute;. Una ausencia prolongada cuando estamos en una etapa de tanta dependencia de la figura femenina como es un beb&eacute;&hellip; es m&aacute;s duro para ellas. Y lo hace m&aacute;s duro que en la sociedad seguimos con esos roles. Eso hace muy dif&iacute;cil que un grupo de m&uacute;sica formado solo por mujeres funcione. Por eso es mucho m&aacute;s normal que un chico se dedique a la m&uacute;sica, porque tiene muchos m&aacute;s ejemplos visuales en los que fijarse&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No hay referentes&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, apenas hay referentes, y las bandas femeninas no suelen ser muy longevas, las exclusivamente formadas por mujeres. Cuando viene un hijo ya es un apaga y v&aacute;monos y es una lastima porque cantantes como Zahara, o las que sean madres, tiene que reconfigurar por completo su carrera de una forma m&aacute;s ingeniosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le he le&iacute;do contar que lleva a los hijos al colegio por suerte y por desgracia, que me parece una forma estupenda de definir la paternidad. Esa dicotom&iacute;a entre disfrutar y sufrir la paternidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que nosotros nos criamos en una generaci&oacute;n de madre muy presente y padre bastante ausente. Estaba muy diferenciada la figura autoritaria del padre, que hablaba poco pero te giraba la cara de un hostia. Y por otro lado la madre, que era la eterna mala de la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Y este es el problema con las hijas, las disfrutas pero tambi&eacute;n tienes que ejercer un poco de malo de la pel&iacute;cula. En mi caso, como pasa con los padres divorciados, el que est&aacute; menos presente es el que mima m&aacute;s al hijo y eso convierte al otro en el malo de la pel&iacute;cula. A mi me pasa que llego a casa un lunes y s&eacute; que me vuelvo a ir el jueves y tengo muy poca predisposici&oacute;n a enfrentarme con mis hijas por los problemas que puedan tener porque dices: &iquest;me voy a ir otra vez en dos d&iacute;as y las voy a dejar maldici&eacute;ndome?
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener cuidado porque los roles se pueden estar generando de una manera en que ellas recordar&aacute;n a la madre como la mala que estuvo ah&iacute; siempre y acabar&aacute;n idealizando al padre con el que no tienen enfrentamientos. Criar es un juego muy ps&iacute;quico todo el rato, un juego en el que quieres ser amigo pero no puedes... pero, evidentemente, el placer de verlas crecer es un espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; ha cambiado su vida la paternidad? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo en huir de ti mismo. El momento en que te ponen la criatura en los brazos es un antes y un despu&eacute;s. Cre&iacute;as que eras el fin de todo y te das cuenta de que s&oacute;lo eres un grillete m&aacute;s dentro de la cadena de la evoluci&oacute;n, de la vida y de la muerte. Y tambi&eacute;n ser padre te reconcilia con tus defectos y los defectos de tu pareja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Algo as&iacute; como aprender un poco a querer a su pareja porque quiere mucho a sus hijas y la ve reflejada en ellas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, por ejemplo yo no pod&iacute;a entender que mi pareja se durmiese en mitad de una peli. Es una tonter&iacute;a pero me molestaba bastante. Y de repente ves que tu hija peque&ntilde;a hace exactamente lo mismo. Y ves que la mayor es m&aacute;s como yo. Yo soy nocturno y tiendo al caos, no soy de rutinas&hellip; mi mujer antes tampoco lo entend&iacute;a. Ver todo esto en tus hijas te reconcilia un poco, aprendes a ver que hay cosas que no se pueden evitar, y aceptarlas mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y en el proceso creativo, &iquest;como le ha influido ser padre? &iquest;Le ha hecho peor, mejor, distinto&hellip;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que ni mejor ni peor, la paternidad lo que te hace ver es la cantidad de tiempo que desperdiciaste antes de ser padre. Cuando no eres padre no hay fechas l&iacute;mites y quiz&aacute;s algunas personas necesitamos esa paternidad para darnos cuenta de que el tiempo pasa. De los 20 a los 30 vives como si el tiempo no pasara y con 29 te ves igual que con 21 pero cuando eres padre ves el tiempo a trav&eacute;s del crecimiento de tus hijas, hay como un reloj visual, que es tangible casi cada d&iacute;a Aprendes a quedar s&oacute;lo dos veces en el local de ensayo y estar todos superconcentrados en lo que estamos haciendo porque ma&ntilde;ana es el cumplea&ntilde;os de Marc, del hijo del Oriol, y ma&ntilde;ana no hay ensayo. Y eso es sagrado. Yo pas&eacute; a tener menos tiempo para componer pero me volv&iacute; mucho m&aacute;s eficiente, no pod&iacute;a fallar. Mi cerebro cambi&oacute; y empezaron a salir los discos que han marcado m&aacute;s nuestra carrera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde entonces le has dedicado a tus hijas canciones, libros&hellip; &iquest;Cuando ve que hay padres que no le dedican, que no le escriben canciones a sus hijos, no le resulta raro que no les salga? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hostia menuda pregunta&hellip; Yo creo que&hellip; (duda) quien no lo ha hecho, me da la sensaci&oacute;n de que est&aacute; pendiente de hacerlo o quiero pensar que est&aacute; pendiente de hacerlo, no quiero pensar que en su vida ser padre haya sido una an&eacute;cdota m&aacute;s. Desde mi punto de vista, la paternidad despierta en ti un sentimiento animal que es incontrolable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Le ha pasado que, al tener a sus hijas, se ha dado cuenta de que las quiere m&aacute;s que a nada, que hasta entonces no hab&iacute;a llegado a querer tanto a nadie? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, no quiero llegar a decir eso porque entonces quien no tiene hijos va a decirme &iquest;que pasa que yo no s&eacute; querer o que yo no conozco el amor? Pero estoy de acuerdo y lo pienso, porque todo el amor que conoces hasta que eres padre est&aacute; condicionado o por una atracci&oacute;n f&iacute;sica o por un sentimiento melodram&aacute;tico casi sadomasoquista del amor, pero esto es jodidamente puro, no viene condicionado por nada m&aacute;s que ese sentimiento. Es la perra lamiendo a sus cachorros, te acerca a una animalidad, a una ancestralidad que es casi espiritual. Puedes decir que es un sentimiento animal y que es un estrato m&aacute;s bajo de la intelectualidad humana pero no, es tan animal como elevado, porque te reconcilia con el sentido de la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De alguna forma, dejas de ser el centro de tu propia vida? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y poner a una persona siempre por delante de ti es incre&iacute;ble, porque jam&aacute;s hab&iacute;as huido as&iacute;, todo estaba vinculado a tu yo. Hay una escena de una pel&iacute;cula sueca (<em>Fuerza mayor</em>). Est&aacute; una familia perfecta en una estaci&oacute;n de esqu&iacute;, padre, madre, dos ni&ntilde;os&hellip; y viene un alud. El acto reflejo del padre es largarse sin coger a los ni&ntilde;os. &iquest;Y qu&eacute; pasa despu&eacute;s? diga lo que diga el padre, la madre pensar&aacute; siempre: &ldquo;ya, ya, pero tu acto reflejo fue huir como una rata&rdquo;. Esa reacci&oacute;n me provoc&oacute; un &iquest;yo har&iacute;a lo mismo? Estoy convencido de que no pero&hellip; ese es el arte de esa escena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivimos en un momento de cambio, de tsunami feminista. Sus hijas son casi adolescentes, &iquest;c&oacute;mo influye el momento concreto que vivimos en la forma en que las educa? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Son ellas las que est&aacute;n apretando en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Aprende mucho de ellas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Much&iacute;simo. El otro d&iacute;a la mayor me pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;por qu&eacute; cuando se habla de f&uacute;tbol y juegan t&iacute;os se dice f&uacute;tbol y cuando juegan t&iacute;as se dice f&uacute;tbol femenino?&rdquo;. Y dije, hostia, claro, hay cosas que damos por supuestas que ellas no dan por sentadas. Est&aacute;n cogiendo el testigo muy bien y van a llevar a la sociedad a otro punto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hablan en casa de estos temas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo se habla y me tienen muy sorprendido por la conciencia social que est&aacute;n adquiriendo. La conciencia de g&eacute;nero. Se est&aacute; haciendo una muy buena labor tambi&eacute;n en algunos colegios p&uacute;blicos. El de mis hijas ha estado un mes con las paredes llenas de todas las mujeres que han contribuido a la ciencia y han sido silenciadas, como Ada Lovelace. Es fant&aacute;stico porque necesitan referentes todo el rato, est&aacute;n hu&eacute;rfanas de referentes. Y se da por supuesto que deben ser seg&uacute;n qu&eacute; cosa y no, &iexcl;maldita sea, est&aacute;s capacitada para todo!. Que se ense&ntilde;en esos referentes me emociona porque lo que menos quiero es que dependa de un hombre&hellip; o de cualquiera, que sean aut&oacute;nomas, elijan la orientaci&oacute;n que elijan. Eso tambi&eacute;n se habla mucho en casa, las orientaciones sexuales, el colectivo LGTBIQ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y hablan m&aacute;s de estos temas m&aacute;s sociales o de pol&iacute;tica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En Catalunya hoy por hoy no hablar del proc&egrave;s debe ser imposible... Tambi&eacute;n se habla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo lo trata eso? Usted tiene sus ideas, &iquest;las expresa o intenta no marcar con sus ideas a sus hijas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Dime qu&eacute; padre no lo hace. Dime qu&eacute; padre no adoctrina en un sentido o en otro. Yo veo un ni&ntilde;o con una bandera independentista y pienso: es normal es lo que est&aacute; mamando en casa. Y veo otro con la bandera de Espa&ntilde;a y digo: pues tambi&eacute;n es normal, qu&eacute; cojones, luego ya decidir&aacute;n, pero es imposible estar al margen. Yo soy una persona que cuando sale el Rey de Espa&ntilde;a por televisi&oacute;n me levanto indignado y me voy. Desde el discurso del 3 de octubre para mi ha dejado de tener ninguna vinculaci&oacute;n conmigo, no lo considero nada, es un ciudadano m&aacute;s. Eso lo he dejado muy claro, que la monarqu&iacute;a es una anacronismo. &iquest;Y eso es adoctrinar? Pues entonces s&iacute;, estoy adoctrinando en una postura muy republicana...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; har&iacute;a si su hija acaba con unos valores diferentes a los suyos, si le sale machista u hom&oacute;foba? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es imposible, es imposible&hellip; una de las mejores amigas de mi hija es lesbiana y no hay ning&uacute;n problema. Siempre les decimos, da igual de qui&eacute;n os enamor&eacute;is lo importante es la persona. Si corren el riesgo de que son muy abiertas y hablan con ni&ntilde;os o ni&ntilde;as cuya educaci&oacute;n es mucho menos abierta. Le pas&oacute; a mi hija mayor hace poco, una ni&ntilde;a la llam&oacute; lesbiana y la dej&oacute; de hablar porque le dijo que le parece bien cualquier opci&oacute;n sexual. La gente enseguida confunde t&eacute;rminos. Es como cuando dices que est&aacute; a favor del refer&eacute;ndum, enseguida sale alguien y te dice &ldquo;&iexcl;ah! eres independentista&rdquo;. No t&iacute;o, estoy a favor de que la gente vote, no confundamos t&eacute;rminos. La polic&iacute;a del pensamiento est&aacute; todo el rato machacando desde Twitter, hoy ya somos todos la polic&iacute;a del pensamiento. Hay que formar a la gente para que tenga criterio propio, es lo importante&hellip; pero &iquest;adoctrinar? claro que s&iacute;, estamos adoctrinando desde la izquierda, obviamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se siguen&nbsp;en redes sociales, controla lo que hacen sus hijas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos seguimos en redes y tengo su contrase&ntilde;a pero no la uso, es un m&eacute;todo disuasorio pero abogo mucho por la autogesti&oacute;n. Aunque reconozco que los chicos de la edad de mi hija me dan miedo. Est&aacute;n en un momento en el que piensan con la punta de la polla. Lo s&eacute; porque me pas&oacute; a m&iacute;, y m&aacute;s hoy cuando tienen un acceso absoluto al porno. Yo ya empiezo a detectar una cierta asincrcon&iacute;a entre lo que a mi me gustar&iacute;a aconsejar y lo que ellas ya saben. Estamos en un momento en el que sus tutores pueden ser un listillo en Youtube. Ese es el miedo, cuidado a qui&eacute;n est&aacute;s haci&eacute;ndole caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Este miedo de ahora es diferente al miedo de cuando eran peque&ntilde;as? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El miedo cuando son peque&ntilde;as depende mas de ti. Ahora ya no, ahora se acerca el momento en que me dir&aacute;n &ldquo;me puedo ir con tal&hellip; no va a beber&rdquo;. Esto me da p&aacute;nico, es la &eacute;poca que menos estoy deseando que pasen. Estamos intentando no caer en la educaci&oacute;n del miedo que me inculcaron a m&iacute;. Aunque no hay ahora tanta brecha generacional entre mis hijas y yo y la que tuve con mis padres, si hay una brecha enorme que es toda la vida secreta que puedan tener por redes. Me acojona mucho pensar que hay un t&iacute;o en un momento dado que se hace pasar por un ni&ntilde;o y contacte con ellas y que un d&iacute;a te digan que han quedado con Carla y t&uacute; digas, vale, siempre queda con Carla. Pero ese d&iacute;a ha quedado con ese t&iacute;o o yo que s&eacute;. Al final, la paternidad es el acto m&aacute;s inconsciente que hay y si lo intentaras controlar todo ser&iacute;a un locura, sufrir&iacute;as tres veces m&aacute;s de lo que te toca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero afrontar o asumir que no lo puedes controlar es muy jodido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es muy jodido y creo que es una sensaci&oacute;n que no ten&iacute;an nuestros padres con nosotros. Nos &iacute;bamos por ah&iacute; y tal y si le&iacute;an en <em>El Caso</em> que hab&iacute;an matado a alguien en Almer&iacute;a pues pensaban &ldquo;bueno, es en Almer&iacute;a, est&aacute; lejos&rdquo;. Ahora Internet ha acortado las distancias, lo que le pasa a un ni&ntilde;o en Bali parece que le ha pasado a tu vecino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/claro-adoctrino-hijas-dime-padre_128_1852733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Nov 2018 19:03:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Claro que adoctrino a mis hijas, pero dime qué padre no lo hace”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Love of Lesbian,Paternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así denunciaba el feminismo letras de canciones machistas hace treinta años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/denunciaba-feminismo-canciones-machistas-treinta_1_1164777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2db4fef4-98cb-44c9-a804-285712991432_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así denunciaba el feminismo letras de canciones machistas hace treinta años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es 1988, Los Ronaldos es uno de los grupos de moda. Bego Zabala tenía entonces 38 años y recuerda perfectamente su sensación al escuchar por primera vez su canción ‘Sí, sí’: “Nos pareció que era casi de delito, un horror”</p><p class="subtitle">"Pensamos en la posibilidad de presentar una denuncia en los juzgados pero era imposible ganarlo así que hicimos una denuncia pública. Tuvo mucha repercusión porque el grupo era muy conocido y además eran guapos y progres”, dice Zabala</p><p class="subtitle">“Hay que crear una conciencia en la que este tipo de canciones sea inaceptable socialmente”, dice la activista Dolo Pulido, que recuerda el impacto de letras como "Hoy voy a asesinarte", de Siniestro Total</p></div><p class="article-text">
        En enero de este a&ntilde;o se hizo viral un v&iacute;deo en el que la poeta Alejandra Mart&iacute;nez <a href="https://www.youtube.com/watch?v=b_g1hHC-EXQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recopilaba canciones machistas</a>. A todas nos suena la pol&eacute;mica por la letras de Maluma y seguramente hayas visto el recopilatorio hecho por '<a href="https://www.youtube.com/watch?v=4P1VktEk0vc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colectivas deseantes</a><a href="https://www.eldiario.es/rastreador/Mejor-Maluma-campana-cantante-regueton_6_808129196.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&rsquo;. Hay hasta </a><a href="https://www.publico.es/ciencias/telegram-misoff-aplicacion-denunciar-canciones-machistas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una app para denunciarlas</a>. Las letras machistas ya no cuelan pero hace 30 a&ntilde;os la cosa no estaba tan clara.
    </p><p class="article-text">
        Es 1988, Los Ronaldos es uno de los grupos de moda y Coque Malla uno de los enfants terribles de la m&uacute;sica espa&ntilde;ola. Joven, rockero, descarado. Bego Zabala ten&iacute;a entonces 38 a&ntilde;os y recuerda perfectamente su sensaci&oacute;n al escuchar por primera vez su canci&oacute;n &lsquo;S&iacute;, s&iacute;&rsquo;: &ldquo;Alguien me dijo, escucha esta canci&oacute;n, seguro que la has o&iacute;do pero no has prestado atenci&oacute;n a la letra. Pens&eacute;, buah, no ser&aacute; para tanto y cuando la escuch&eacute; me qued&eacute; impactada. Y eso que en esa &eacute;poca ya ten&iacute;amos costumbre de escuchar canciones que insinuaban la violencia contra las mujeres. Pero algo tan directo, nos pareci&oacute; que era casi de delito, un horror&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que dice esa canci&oacute;n es: &ldquo;Est&aacute;s haciendo mal, al dejarme pasar. Est&aacute;n haciendo mal, y no s&eacute; lo que va a pasar. Tendr&iacute;a que besarte, desnudarte, pegarte; luego violarte, hasta que digas s&iacute;&rdquo;. En aquel momento, recuerda Zabala, &ldquo; organizamos una asamblea de las coordinadoras feministas de Euskal Herria para debatir sobre violencia machista. Analizamos la posibilidad de presentar una denuncia en los juzgados pero era imposible ganarlo as&iacute; que hicimos una denuncia p&uacute;blica. Tuvo mucha repercusi&oacute;n porque el grupo era muy conocido y adem&aacute;s eran guapos y progres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La denuncia tuvo cierto eco en prensa. Lo cont&oacute; El Pa&iacute;s con este titular<a href="https://elpais.com/diario/1988/02/08/sociedad/571273204_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">: Denuncian al grupo musical Los Ronaldos por incitar a la violaci&oacute;n. </a>Sin embargo, lo que Zabala recuerda m&aacute;s n&iacute;tidamente es la llamada de la radio: &ldquo;No llegamos a cruzarnos, hablamos nosotras un momento y luego &eacute;l. Contamos que no nos parec&iacute;a que de recibo que se puedan cantar este tipo de canciones porque normalizan la violencia contra las mujeres y pedimos al grupo que retirara la canci&oacute;n del repertorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Coque Malla nos dijo que sent&iacute;a mucho que lo interpret&aacute;ramos as&iacute; porque en realidad es un juego, que es una licencia que ser permit&iacute;a porque entra dentro de un juego, nunca se va materializar&rdquo;, recuerda la feminista, que tiene una sensaci&oacute;n muy clara de lo que pas&oacute;: &ldquo;lo que hicieron en la radio fue re&iacute;rse de nosotras, como si estuvi&eacute;ramos un poco locas&rdquo;. Hoy s&iacute; se escuchan esas reivindicaciones y la canci&oacute;n no se emite por ir contra la Ley de 2004 contra la Violencia de g&eacute;nero. eldiario.es se ha puesto en contacto con Coque Malla para conocer sus opini&oacute;n sobre la letra y la pol&eacute;mica de entonces pero ha declinado hacer comentarios.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;La Matar&eacute;&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En aquellos &uacute;ltimos ochenta no denunci&aacute;bamos ante el juez porque no confi&aacute;bamos demasiado en la justicia. Lo de Coque Malla fue muy bestia pero yo ten&iacute;a entre ceja y ceja a Loquillo con la canci&oacute;n <em>La Matar&eacute;</em>&rdquo;. La que habla es Dolo Pulido, del <a href="http://caladona.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colectivo Ca la Donna</a>. En aquel momento ten&iacute;a 20 a&ntilde;os y recuerda c&oacute;mo en las canciones de aquella &eacute;poca &ldquo;hab&iacute;a una naturalizaci&oacute;n de la violencia contra las mujeres, que ahora s&iacute; se est&aacute; cuestionando y ya no se acepta de forma natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero los ochenta eran otros tiempos y se cantaban otras canciones, entre otras, recuerda Dolo Pulido, &ldquo;los pijos de Hombres G con &rdquo;Sufre mam&oacute;n, devu&eacute;lveme a mi chica&ldquo;; Siniestro Total con su &rdquo;Hoy voy a asesinarte&ldquo;; o Radio futura y su &rdquo;Si te vuelvo a ver pintar un coraz&oacute;n de tiza en la pared, te voy a dar una paliza por haber escrito mi nombre dentro&ldquo;. Bego Zabala recuerda tambi&eacute;n &rdquo;una que dec&iacute;a &lsquo;cuanto m&aacute;s te pego, m&aacute;s te quiero&rsquo; o esa otra de &lsquo;c&oacute;mo se pueden querer dos mujeres a la vez, y no estar loco' aunque esta fue m&aacute;s por cinismo que por violencia, porque ahondaba en el estereotipo de la mujer puta frente a la mujer madre, ese binarismo tan cl&aacute;sico del patriarcado&ldquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Censura o rechazo social?</h3><p class="article-text">
        En aquel momento, finales de los ochenta, se abri&oacute; un debate que sigue vigente hoy: &iquest;deben prohibirse las canciones machistas o basta con criticarlas? Bego Zabala recuerda que en 1988 &ldquo;no hab&iacute;a tanta libertad de expresi&oacute;n como ahora, el rock radikal vasco era cepillado a cada momento, as&iacute; que &eacute;ramos muy escrupulosas con el tema de la censura porque ya ten&iacute;amos muy negadas las libertades. Nuestra postura era: no vamos a decir que dejen emitir esta canci&oacute;n, no tenemos la facultad de censurar, pero nosotras no vamos a escucharlo y le vamos a decir que nos parecer&iacute;a bien que no la cantasen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un tema muy delicado&rdquo;, afirma Justa Montero, activista feminista, &ldquo;no se deber&iacute;a permitir esa canci&oacute;n pero establecer los l&iacute;mites es muy delicado. Lo vemos hoy con las actuaciones judiciales contra la libertad de expresi&oacute;n. Yo pondr&iacute;a el acento en lo positivo, consigamos que no se escriban las canciones, que no se haga apolog&iacute;a de violencia contra las mujeres&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Dolo Pulido coincide, cree que hay que crear &ldquo;una conciencia en la que este tipo de canciones sea inaceptable socialmente&rdquo;, pero introduce un matiz: &ldquo;a grandes problemas, grandes soluciones. Quiz&aacute;s se podr&iacute;an tomar medidas como retirar subvenciones p&uacute;blicas a grupos o discogr&aacute;ficas que potencien m&uacute;sicas machistas. Lo p&uacute;blico debe estar al servicio del feminismo, la libertad de la mujeres y contra las violencias machistas&rdquo;. Y apuesta por &ldquo;crear propuestas de m&uacute;sica feminista. El machismo se combate ocupando espacios desde propuestas feministas y propositivas en que otros tipos de relaciones son posibles&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">30 a&ntilde;os despu&eacute;s</h3><p class="article-text">
        &iquest;Y se est&aacute;n consiguiendo ocupar esos espacios? Si miramos lo que denunciaban los colectivos feministas en 1988 nos encontramos con letras machistas, acoso callejero, violencia sexual, sentencias judiciales machistas, asesinatos&hellip; El retrato que sale es muy similar al actual as&iacute; que surge una pregunta: &iquest;no hemos avanzado nada?
    </p><p class="article-text">
        Para Justa Montero &ldquo;el recorrido en estos 30 a&ntilde;os no ha sido f&aacute;cil. En 1988 ten&iacute;amos enfrente a parte de la sociedad, a la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, la actitud de los jueces, la publicidad que cosificaba a la mujer, los libros de textos, los dibujos animados&hellip; Era una situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil, pero ten&iacute;amos la fuerza de la raz&oacute;n y la rabia y la voluntad de acabar con una injusticia para la vida de las mujeres. Se forj&oacute; un movimiento feminista muy s&oacute;lido y pusimos el foco en conseguir que las mujeres dieran pasos y no dejaran en silencio las violencias machistas que pudieran sufrir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema&rdquo;, cree Bego Zabala, &ldquo;es que en estos 30 a&ntilde;os hemos tenido un desarrollo desigual y combinado. Hay m&aacute;s mujeres y hombres en el gobierno pero eso es photoshop, hay que analizar por qu&eacute; la realidad es as&iacute; y cambiarla&rdquo;. Lo resume muy bien Dolo Pulido: &ldquo;Parece que hay una generaci&oacute;n que asume seg&uacute;n qu&eacute; cosas pero hasta que no se sabe qui&eacute;n limpia la escobilla del water&hellip; esa es la prueba del algod&oacute;n, ah&iacute; se ve realmente si se est&aacute;n compartiendo las tareas de los cuidados por igual entre hombres y mujeres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/denunciaba-feminismo-canciones-machistas-treinta_1_1164777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Oct 2018 19:12:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así denunciaba el feminismo letras de canciones machistas hace treinta años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Canciones,Machismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miedo, angustia y culpa: cómo se vive un embarazo deseado tras sufrir un aborto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/miedo-angustia-embarazo-deseado-sufrir_1_1896786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcc1f131-9239-4df9-9c8a-de9e86d3db66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miedo, angustia y culpa: cómo se vive un embarazo deseado tras sufrir un aborto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando se pierde a un bebé es muy importante tomarse un tiempo aunque el entorno te diga lo contrario. Si no se resuelve bien el duelo, el siguiente embarazo será más difícil", dice Jessica Rodríguez, psicóloga perinatal</p><p class="subtitle">A Azahara le detectaron una malformación grave en el feto en la semana 20 de gestación y decidió abortar. El miedo marcó los primeros meses de su siguiente embarazo: “Estaba muy obsesionada con que si pasaba algo me lo vieran antes”</p><p class="subtitle">Le pasó a María tras haber abortado en la semana 40: “En el siguiente embarazo no notaba moverse al bebé. Incluso fui al ginecólogo convencida de que estaba muerto. Era un mecanismo de autodefensa, pensaba que era mejor no vincularme mucho por si acaso”</p></div><p class="article-text">
        40 semanas. Nueve meses. Ci&aacute;tica, n&aacute;useas, mareos, lumbago, ansiedad, estr&eacute;s&hellip; Y al final un parto. O no. Miles de mujeres pierden cada a&ntilde;o a su beb&eacute; en Espa&ntilde;a y muchas de ellas volver&aacute;n a quedarse embarazadas. Sin embargo no hay estudios o protocolos en la sanidad p&uacute;blica para afrontar esa gestaci&oacute;n. Nadie les cuenta a las mujeres qu&eacute; esperar en ese embarazo. Nadie habla de los miedos o sentimientos de culpa que pueden aparecer. &ldquo;El aborto sigue siendo tab&uacute;, cuando les pregunto en la consulta, muchas mujeres cuentan que no pueden hablarlo ni con la familia, que muchas veces no las comprenden y les piden mirar hacia delante&rdquo;, dice Marta Bern&aacute;rdez, que trabaja como matrona independiente en Galicia desde 2012
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a ha pasado por ese proceso. Tiene 39 a&ntilde;os y tres hijos. El m&aacute;s peque&ntilde;o, Luis, naci&oacute; en 2017, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de que Mai muriera antes de nacer. Ocurri&oacute; el 3 de marzo de 2015, a las 40 semanas de embarazo tras un prolapso del cord&oacute;n umbilical. Cuando Mar&iacute;a lleg&oacute; al hospital y le practicaron la ces&aacute;rea ya era tarde, la peque&ntilde;a Mai estaba muerta. Pesaba 3,5 kilos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando a&uacute;n ten&iacute;a a su hija muerta en brazos decidi&oacute; que no quer&iacute;a olvidarla y le hizo unas fotos &ldquo;es muy importante porque es lo &uacute;nico que vas a tener. Si no le haces fotos ya nunca las tendr&aacute;s. Y despu&eacute;s, en el proceso de duelo, te hace falta tocar algo, a mi me fue de mucha ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Mar&iacute;a, el duelo dur&oacute; un a&ntilde;o, &ldquo;yo no me ve&iacute;a en el cumplea&ntilde;os de la ni&ntilde;a embarazada otra vez. Pasado el a&ntilde;o, cerramos esa etapa y &nbsp;pude estar abierta a recibir otro beb&eacute;&rdquo;. Para Jessica Rodr&iacute;guez, psic&oacute;loga perinatal, acert&oacute;: &ldquo;Cuando se pierde a un beb&eacute; es muy importante tomarse un tiempo aunque el entorno te diga lo contrario. A veces es el m&eacute;dico el que te dice enseguida que ya te puedes quedar embarazada y eso crea angustia en las mujeres. Si no se resuelve bien el duelo, el siguiente embarazo ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Escalar el dolor</h3><p class="article-text">
        No todas las mujeres necesitan el mismo tiempo ni superan la p&eacute;rdida de la misma forma, en el proceso de duelo influyen muchos factores. Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, &ldquo;a veces se minimiza cuando la p&eacute;rdida es temprana. Si el embarazo est&aacute; avanzado ya habr&aacute;s visto al beb&eacute; en ecograf&iacute;as, te habr&aacute;s creado una imagen, tendr&aacute;s sus cosas preparadas&hellip; pero con p&eacute;rdidas muy tempranas el dolor puede ser inmenso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo piensa Mar&iacute;a, pese a que su beb&eacute; muri&oacute; cuando el embarazo estaba a punto de terminar, considera que una p&eacute;rdida temprana tambi&eacute;n puede ser terrible. &ldquo;El duelo es por la vida que ten&iacute;as planificada para el hijo, por lo que no vas a tener y que deber&iacute;as tener y por el v&iacute;nculo que has llegado a hacer&rdquo;, afirma.
    </p><h3 class="article-text">La culpa</h3><p class="article-text">
        Tras el duelo, cuando llega el siguiente embarazo, pueden aparecer la incertidumbre, el miedo y la culpa. &ldquo;Es normal&rdquo;, afirma Jessica Rodr&iacute;guez, &ldquo;muchas mujeres piensan que, si quieren al nuevo beb&eacute; abandonan en parte al que perdieron, hay un sentimiento de culpa al que se une al miedo a que vuelva a ocurrir lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo vivi&oacute; Azahara. Con 32 a&ntilde;os le detectaron una malformaci&oacute;n grave en el feto en la semana 20 de gestaci&oacute;n. Decidi&oacute; abortar. Tard&oacute; seis meses en volver a quedarse embarazada y el miedo marc&oacute; los primeros meses: &ldquo;Estaba muy obsesionada con que si pasaba algo me lo vieran antes. Contrat&eacute; un seguro privado y me hice todas las pruebas del embarazo por partida doble, en lo p&uacute;blico y en lo privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que las especialistas llaman &ldquo;la p&eacute;rdida de la inocencia&rdquo;. Lo ha visto muchas veces la matrona Marta Bern&aacute;rdez: &ldquo;Una mujer embarazada est&aacute; feliz y no se plantea que, de verdad, puede pasarle algo a su beb&eacute;. Va a las ecograf&iacute;as con la familia porque est&aacute;n embarazadas y todo va bien. Sin embargo la mujer con una p&eacute;rdida gestacional es consciente de que en cualquier momento algo se puede torcer. Vivir nueve meses con esa angustia es muy duro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue para Mar&iacute;a, &ldquo;el problema es que t&uacute; cuando est&aacute;s embarazada siempre tienes miedo de que pase algo, pero es algo, no es nada concreto. Pero ahora ya sabes de verdad lo que puede pasar, ya tienes un miedo concreto. Ya no es una suposici&oacute;n, ahora ya sabes lo que hay, sabes que te puede volver a pasar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La dificultad de conectar</h3><p class="article-text">
        Esa angustia y ese miedo tienen consecuencias de cara a la relaci&oacute;n con el feto. &ldquo;Conectar con el beb&eacute; tras una p&eacute;rdida cuesta mucho: hay miedos, angustias&hellip; Hay mujeres que entran en un bucle: cada vez se sienten peor por no conectar y eso a su vez les impide conectar con su hijo&rdquo;, cuenta Jessica Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Le pas&oacute; a Mar&iacute;a tras haber abortado en la semana 40. &ldquo;En el siguiente embarazo no notaba moverse al beb&eacute;. No notaba nada de nada. Incluso fui al ginec&oacute;logo convencida de que estaba muerto. Era un mecanismo de autodefensa, pensaba que era mejor no vincularme mucho por si acaso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y le pas&oacute; a Azahara, &ldquo;en el primer embarazo me fui a las rebajas y me gast&eacute; casi 100 euros en Zara comprando ropa. Cuando abort&eacute;, tuve que ir a devolverla y esperar a que lo alarmasen todo, prenda a prenda&hellip; fue horrible as&iacute; que en el segundo embarazo no quer&iacute;a que nadie me regalase nada. Hay una ilusi&oacute;n porque quieres tener un hijo pero tienes toda las cautelas. Intentas no encari&ntilde;arte, piensas: s&iacute;, bueno, estoy embarazada pero a ver qu&eacute; pasa al final. Mi madre lleg&oacute; a decirme: eres injusta con este ni&ntilde;o, no le das las ganas del primero&rdquo;, recuerda Azahara.
    </p><h3 class="article-text">Bienestar mental</h3><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hace el sistema p&uacute;blico de salud para ayudar a estas mujeres a superar el miedo, la culpa o la angustia? Nada, o pr&aacute;cticamente nada; no hay protocolos para tratar de forma diferenciada un embarazo que llega tras una p&eacute;rdida. Como mucho, cuenta Marta Bern&aacute;rdez, &ldquo;se lleva el embarazo por alto riesgo. Eso s&oacute;lo incluye m&aacute;s ecograf&iacute;as, no un control psicol&oacute;gico de la madre y la comunicaci&oacute;n es clave en un embarazo&rdquo;, sigue Bern&aacute;rdez, &ldquo;hay una invisibilizaci&oacute;n de la mujer, se controla que el beb&eacute; est&eacute; bien y se olvida a a la madre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese aumento de pruebas es m&eacute;dicamente positivo pero mentalmente puede ser muy duro para la madre. La psic&oacute;loga Jessica Rodr&iacute;guez ha atendido a mujeres a las que le han dicho &ldquo;que no hab&iacute;a latido en la misma camilla de la ecograf&iacute;a. Eso te marca de tal forma que en el siguiente embarazo, cada vez que vayas a una ecograf&iacute;a recuerdes el momento en el que te dijeron que tu beb&eacute; hab&iacute;a muerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las circunstancias en las que se haya producido el primer aborto marcan mucho el siguiente embarazo. La mayor parte de las mujeres cuentan que cuando se pasa la frontera en la que se perdi&oacute; al primer beb&eacute;, el embarazo mejora. Sin embargo, si la p&eacute;rdida fue muy avanzada, como en el caso de Mar&iacute;a, el sufrimiento se alarga hasta el parto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a veces en las que no sab&iacute;a si estaba con este embarazo o con el anterior. Me sent&iacute;a en un callej&oacute;n sin salida, el beb&eacute; ten&iacute;a que nacer y yo ten&iacute;a que estar all&iacute;&rdquo;, recuerda Mar&iacute;a. &ldquo;A veces pensaba: que me duerman y me lo quiten&hellip; no quiero pasar por el parto. No quer&iacute;a llegar a la semana 40. Recordaba como la ni&ntilde;a estaba bien y de repente dej&oacute; de estarlo. Llegu&eacute; a pensar que me iba morir. Se ha muerto la ni&ntilde;a y ahora me voy a morir yo&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los miedos no se materializaron y justo dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Mai, naci&oacute; Luis. Pero la angustia tard&oacute; un poco a&uacute;n en desaparecer. Mar&iacute;a &ldquo;estaba contenta porque el ni&ntilde;o estaba vivo pero enseguida me qued&eacute; en shock, no lo asimil&eacute;. Los primeros d&iacute;as ten&iacute;a confusi&oacute;n, sab&iacute;a que era mi ni&ntilde;o pero a veces pensaba que era la ni&ntilde;a que muri&oacute;, era muy raro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La importancia de compartir</h3><p class="article-text">
        Cuando se recuper&oacute;, Mar&iacute;a decidi&oacute; que quer&iacute;a ayudar a otras mujeres que pasaran por lo mismo. Ha abierto un grupo en Facebook y un blog donde las mujeres pueden compartir sus experiencias al perder un beb&eacute; o ante un nuevo embarazo. No es la &uacute;nica, cada vez hay m&aacute;s p&aacute;ginas de este tipo: 'Madres en duelo', el colectivo 'Umamamita' o 'El parto es nuestro' son la prueba de que la sororidad funciona. &ldquo;Hacer redes con mujeres que han pasado por lo mismo, que te ayuden a entenderlo es ideal&rdquo; confirma la psic&oacute;loga Jessica Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se te muere un beb&eacute; eres consciente de que los beb&eacute;s mueren. Es algo que sabes, pero que no interiorizas hasta que te pasa. Por eso es importante que se le comunique a la mujer que es normal que tenga miedos, que es normal no ilusionarse, que es normal tener sentimiento de culpa... Que se d&eacute; tiempo al duelo, que no se dejen influir por la presi&oacute;n social de enamorarse del embarazo y de vincularse con el beb&eacute;. Todo esto hay que hablarlo&rdquo;, concluye Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Lo confirma Marta, ella a&uacute;n sigue en el proceso. Est&aacute; embarazada de 38 semanas tras sufrir dos abortos, uno en la segunda semana y otro en la semana 12. &ldquo;Es un poco lo mismo que ha pasado con el #MeToo, cuando he contado que hab&iacute;a tenido un aborto, en diferentes &aacute;mbitos, siempre hay mujeres que me responden: yo tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/miedo-angustia-embarazo-deseado-sufrir_1_1896786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Oct 2018 17:54:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miedo, angustia y culpa: cómo se vive un embarazo deseado tras sufrir un aborto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Franco no debe salir de donde está, porque ayuda a no olvidar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/franco-debe-salir-ayuda-olvidar_129_1968186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66effcbf-862f-4e06-a3fd-c67a4a9b4e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Franco no debe salir de donde está, porque ayuda a no olvidar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saber que ahí reposa el responsable tanto dolor multiplica los sentimientos. Indigna, sí, pero esa indignación ayuda a entender</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mira, ese es uno de los mayores hijos de puta de la historia de Espa&ntilde;a&rdquo;. Fue la primera vez que escuche a mi padre hablar as&iacute; de alguien. Yo deb&iacute;a tener 13 o 14 a&ntilde;os. Frente a nosotros, en la secci&oacute;n de embutidos del Carrefour de Las Rozas, Antonio Tejero. Sab&iacute;a qui&eacute;n era y lo que hab&iacute;a hecho y desde luego que me parec&iacute;a un hijo de puta. Tenerlo all&iacute; delante, sin embargo, me hizo ser mucho m&aacute;s consciente de que aquel, &ldquo;Se sienten, co&ntilde;o&rdquo;, hab&iacute;a sido real.
    </p><p class="article-text">
        Me pas&oacute; algo parecido la primera vez que visit&eacute; El Valle de los Ca&iacute;dos, y me ha pasado siempre que he vuelto. Siempre que he entrado en esa cripta he sido mucho m&aacute;s consciente de que todo lo que he le&iacute;do sobre el genocidio franquista es cierto.
    </p><p class="article-text">
        Es la bas&iacute;lica de Cuelgamuros un lugar oscuro y fr&iacute;o, que contrasta con la belleza de la Sierra de Guadarrama. Entrar en ese t&uacute;nel despu&eacute;s de contemplar la gigantesca y megal&oacute;mana cruz recortada contra la monta&ntilde;a me provoca siempre una sensaci&oacute;n de desasosiego que se dispara al llegar frente a la tumba del dictador.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa losa es m&aacute;s f&aacute;cil entender el dolor de las v&iacute;ctimas. Frente a esa losa se entiende mejor lo hortera, megal&oacute;mano y asesino que fue aquel se&ntilde;or bajito que nos sumi&oacute; en la oscuridad. Frente a esa losa sabes, sin lugar a dudas, que todo lo que te han contado de la guerra civil y el franquismo es cierto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso creo que Franco no debe salir de donde est&aacute;. Porque ayuda a no olvidar. Porque saber que ah&iacute; reposa el responsable tanto dolor multiplica los sentimientos. Indigna, s&iacute;, pero esa indignaci&oacute;n ayuda a entender.
    </p><p class="article-text">
        A m&aacute;s a m&aacute;s, sacar a Franco de Cuelgamuros supondr&iacute;a, de alguna forma, cumplir su &uacute;ltima voluntad. Hay cierto consenso entre los historiadores sobre que Franco no pidi&oacute; ser enterrado ah&iacute;. Si se le traslada al pante&oacute;n familiar, se le permitir&iacute;a descansar junto a su familiares, algo que se ha negado durante d&eacute;cadas a miles y miles de v&iacute;ctimas inocentes. No es justo.
    </p><p class="article-text">
        Enterrar a Franco en su pante&oacute;n podr&iacute;a provocar, adem&aacute;s, que se organizasen all&iacute; homenajes a su figura. Algo que hoy est&aacute; prohibido, por ley, hacer en El Valle de los Ca&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, mantener al dictador donde est&aacute; nos recuerda el papel central que la Iglesia Cat&oacute;lica jug&oacute; para apuntalar el franquismo. El Valle de los Ca&iacute;dos es una bas&iacute;lica y la Iglesia nunca ha mostrado su rechazo a albergar all&iacute; los restos de Franco. Es algo que tampoco se debe olvidar.
    </p><p class="article-text">
        Con Franco en la cripta, eso s&iacute;, habr&iacute;a que cambiar el significado del monumento y convertirlo en un espacio de memoria, en el que se explique el genocidio cometido durante la guerra civil y la represi&oacute;n del franquismo. Habr&iacute;a que identificar los restos de los 33.833 cad&aacute;veres que fueron trasladados al Valle sin permiso y permitir a sus familiares darles sepultura como crean conveniente.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, todo lo que se haga debe ser siempre para dar respuesta a las demandas de las v&iacute;ctimas. Ellas piden que Franco salga y parece que as&iacute; se har&aacute;. Bienvenida sea, por tanto, la paz que, por fin, se les va a dar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/franco-debe-salir-ayuda-olvidar_129_1968186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Aug 2018 18:22:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Franco no debe salir de donde está, porque ayuda a no olvidar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Tenemos hijos sin pensarlo o pensamos demasiado antes de tener hijos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-pensarlo-pensamos-demasiado-tener_1_2066903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e12f61c-e95e-4804-8ee5-9b1d18ec6623_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Tenemos hijos sin pensarlo o pensamos demasiado antes de tener hijos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad te dice, a la vez, que tengas hijos y que no. Te dices que no te pierdas la experiencia de la maternidad y paternidad mientras te pide que trabajes y ocupes tu lugar en una sociedad eminentemente patriarcal</p><p class="subtitle">“El estado del bienestar se desmantela y las familias extensas también son parte del pasado. Los hijos hoy cada vez cuestan más dinero, tiempo y esfuerzos y los padres somos enteramente responsables de todo”, dice la escritora Eva Millet</p><p class="subtitle">"Vivimos más de espaldas que nunca a la vulnerabilidad y los cuidados. No se trata tanto de tener información o no sobre lo mal que se duerme, sino de asumir una relación de interdependencia profunda", señala Carolina del Olmo, autora de '¿Dónde está mi tribu?'</p></div><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes cada vez se van m&aacute;s tarde de casa. Los contratos cada vez son peores. Comprar casa es imposible. Alquilar casi tambi&eacute;n. La esperanza de vida crece, la juventud se alarga. Viajar es barato. Los hijos son caros. Conciliar, Con este panorama es comprensible que la tasa de natalidad no deje de caer. A&uacute;n as&iacute; miles de personas siguen tomando la decisi&oacute;n de traer un beb&eacute; al mundo. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente tiene hijos como quien hace salchichas&rdquo;. Eso pens&eacute; un d&iacute;a viendo a unos padres despreocupados que no prestaban atenci&oacute;n a las maldades de su hijo. O su hija, no recuerdo. Hac&iacute;a unos d&iacute;as que, mirando a mi alrededor, me parec&iacute;a que muchos padres (y madres) no se plantean demasiado la responsabilidad que supone educar a una persona.
    </p><p class="article-text">
        Eso me llev&oacute; a varias preguntas &iquest;Cu&aacute;les son esos motivos para tener hijos? &iquest;Nos lo pensamos demasiado? &iquest;La gente sabe lo que implica tener un hijo? &iquest;Seguimos teniendo hijos porque toca, por presi&oacute;n social? Busqu&eacute; respuestas en una fil&oacute;sofa, una escritora y una pediatra. Carolina del Olmo, Eva Millet y <a href="http://www.luciamipediatra.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc&iacute;a Gal&aacute;n Bertrand</a>. Las tres conocen bien de lo que hablamos. Las tres son madres. Las tres han estudiado el tema.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por el principio: &iquest;por qu&eacute; sigue teniendo hijos la gente? Seg&uacute;n Carolina del Olmo, fil&oacute;sofa y autora de &lsquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi tribu?&rsquo;, por muchos motivos; el primero (y el m&aacute;s obvio) por instinto: &ldquo;Cuando pensamos en motivos para tener hijos creo que hay un resto que se nos escapa, y que seguramente tiene que ver con nuestra naturaleza: las explicaciones que nos damos a nosotros mismos y a los dem&aacute;s muchas veces son racionalizaciones m&aacute;s que explicaciones precisas de las causas... Es curioso que nos cueste tant&iacute;simo admitir que la naturaleza pueda tener algo que ver ah&iacute;. Supongo que tiene que ver con que, cuando hablamos de naturaleza, biolog&iacute;a o instinto, inmediatamente nos imaginamos algo parecido a un mandato divino, cuando no es as&iacute;, lo natural est&aacute; tan imbricado con lo cultural que reconocer la naturalidad de una pauta no significa admitir que sea necesario, ni obligatorio, ni mejor, ni nada...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cultural es, de hecho, una de las claves para explicar por qu&eacute; tenemos o no tenemos hijos. Eso me dice Eva Millet, periodista y autora de &lsquo;Hiperpaternidad&rsquo; y de &lsquo;Hiperni&ntilde;os: &iquest;hijos perfectos o hipohijos?&ldquo;. &rdquo;Aunque nos creamos muy modernos, el ser humano es un ser tradicional, que vive en sociedad y replica lo que ha visto en su entorno. Adem&aacute;s, se suele dar un &lsquo;efecto domin&oacute;&rsquo; que se da entre amigos, familiares, hermanos... Cuando una pareja del entorno social tiene hijos enseguida le siguen otras&ldquo;.
    </p><h3 class="article-text">Que se te pasa el arroz</h3><p class="article-text">
        Es decir, hay un momento en el que, a la vez, suena el reloj biol&oacute;gico y tus amigos tienen hijos. Un momento, en el que todo te recuerda que &ldquo;es el momento&rdquo;. Sara, una compa&ntilde;era de trabajo de 33 a&ntilde;os, vive hoy en ese momento exacto. Con pareja estable desde hace a&ntilde;os y casa en propiedad, est&aacute; rodeada de padres y madres que, en muchos casos, van ya a por la segunda criatura. Cada vez que Sara entra en Youtube el algoritmo decide mostrarle un anuncio de Clearblue, no vaya a ser que se le pase el arroz. Presi&oacute;n por todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n es una conversaci&oacute;n recurrente. Sara tiene clar&iacute;simo que quiere ser madre, pero no encuentra el momento. Sabe que cuando ocurra tendr&aacute; que renunciar a muchas cosas, es lo que llama el &ldquo;reloj biol&oacute;gico inverso&rdquo;. Habr&aacute; menos viajes, menos salidas sin planear, menos libertad, menos terraceo, menos Tailandias, menos ca&ntilde;as, menos cigarros, menos capacidad para hacer jornadas extras en el trabajo&hellip; Resume esa sensaci&oacute;n a la perfecci&oacute;n un comentario que me hizo hace poco otra amiga: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto puedo esperar antes de que se me pase el arroz?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A Carolina del Olmo no le sorprende este relato, para ella es parte de &ldquo;un medio ambiente ideol&oacute;gico hedonista y consumista en el que la decisi&oacute;n de tener hijos (con lo que implica de compromiso duradero y cierre de otras opciones vitales) aparece como algo poco atractivo&rdquo;. Desde esa perspectiva, tener hijos &ldquo;te impide estar en plena forma para todas las experiencias guays que el capitalismo de consumo promete&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">No me quiero perder nada</h3><p class="article-text">
        Por ah&iacute; surge el primer motivo para no tener hijos: no me quiero perder nada. El segundo motivo tiene que ver con este primero. Para hacer cosas, que dir&iacute;a Rajoy, hace falta dinero. Y para tener dinero hay que trabajar. Y compatibilizar trabajo y maternidad es dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Le pas&oacute; a Luc&iacute;a Gal&aacute;n Bertrand, (Luc&iacute;a mi pediatra): &ldquo;Eres joven, terminas tu formaci&oacute;n y quieres seguir aprendiendo, ascendiendo... pero con un beb&eacute;, esa velocidad de crucero necesariamente desciende. Y es ah&iacute; donde empieza el encaje de bolillos para sentirte realizada como profesional, como madre, como mujer. Quitas de aqu&iacute;, pones all&iacute;, compensas a unos, a otros&hellip; Es tremendamente complicado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo confirma Carolina del Olmo, que sinti&oacute; como lo que la sociedad le dec&iacute;a era: &ldquo;Trabaja, trepa, compite, consume, disfruta... No te metas en l&iacute;os de pa&ntilde;ales que son una carga, un lastre, algo que te impide darlo todo en el trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ese mensaje, cala. Seg&uacute;n Eurostat, en 2016 (&uacute;ltimos datos disponibles), las mujeres en Espa&ntilde;a ten&iacute;an su primer hijo, de media, a los 31 a&ntilde;os. Casi dos puntos por encima de la media europea. Si miramos atr&aacute;s, en 1988 ese primer hijo se ten&iacute;a a los 26 a&ntilde;os, cinco a&ntilde;os antes. No existen datos medios para toda la UE en ese a&ntilde;o pero en 1988 la edad media en Dinamarca para tener un primer hijo era tambi&eacute;n de 26 a&ntilde;os. Hoy en ese pa&iacute;s la media es de 29, igual que la media europea. Es decir, en 1988 estar&iacute;amos en sinton&iacute;a con el resto de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos con la paradoja de que la sociedad te dice, a la vez, que tengas hijos y que no. Te dice que vivas la experiencia de ser padre mientras te ofrece cientos de experiencias que no podr&aacute;s vivir si lo eres. Te dices que no te pierdas la experiencia de la maternidad mientras te pide que trabajes y ocupes tu lugar en una sociedad eminentemente patriarcal. Y todo, como dice Del Olmo, en un pa&iacute;s en el que &ldquo;las pol&iacute;ticas sociales familiaristas brillan por su ausencia y en donde tenemos cifras r&eacute;cord de pobreza infantil&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo lo mantengo?</h3><p class="article-text">
        As&iacute; llegamos a otro de los grandes motivos para tener o no tener hijos: el dinero. Algunos datos. Seg&uacute;n UGT, el 91% de los nuevos contratos que se firman en Espa&ntilde;a son temporales. El 48% de los contratados en Espa&ntilde;a de entre 25 y 29 a&ntilde;os tienen un contrato temporal. El 17% de los trabajadores en Espa&ntilde;a gana menos de 12.900 euros al a&ntilde;o y, de ellos, el 64% son mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Con ese panorama ya no hablamos de querer o no querer tener hijos, quiz&aacute;s es m&aacute;s correcto hablar de poder tenerlos, de poder garantizarles una vida digna. Ese factor est&aacute; detr&aacute;s de la decisi&oacute;n de muchas mujeres de no tener hijos, como bien nos cont&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/nidos/Aplazar-tener-hijos-demasiado-tarde_0_768873797.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo</a> Noem&iacute; L&oacute;pez Trujillo.
    </p><p class="article-text">
        Menos de la mitad de las personas menores de tres a&ntilde;os asiste a la escuela infantil. Una cifra que sube al 62,5% en el caso de las familias con ingresos altos. A la vez, 477.700 mujeres aducen que tienen que cuidar de ni&ntilde;os o dependientes para no buscar empleo, una raz&oacute;n que aducen solo 28.200 hombres. Otra vez, las mujeres en casa cuidando a la familia.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; hablamos s&oacute;lo de una etapa educativa que no es obligatoria. A una hija o a un hijo hay que darle de comer, hay que vestirle, conviene comprarle juguetes, darle medicamentos, ponerle vacunas, van a la escuela.... Algunos estudios hablan de un m&iacute;nimo de 100.000 euros por hijo. Eso me dice Eva Millet, que critica que &ldquo;en tiempos hipercapitalistas, la crianza se ha inundado de ofertas, de expertos, de opciones y de m&aacute;s y m&aacute;s gastos&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, me dice Luc&iacute;a Gal&aacute;n, nos estamos convirtiendo en una sociedad urgente que lo quiere todo a golpe de <em>click</em>  y eso con los hijos no funciona. &ldquo;En la consulta veo a parejas muy impacientes: quieren que duerma toda la noche con cinco, que coman perfectamente con siete, que caminen a los doce, que lean a los 4 a&ntilde;os... Pero la vida no funciona as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, me cuenta Millet, &ldquo;el estado del bienestar se desmantela y su papel en la educaci&oacute;n de nuestros hijos se debilita. Las familias extensas, en las que todos participaban en la crianza de los peque&ntilde;os, tambi&eacute;n son parte del pasado. Los hijos hoy cada vez cuestan m&aacute;s dinero, tiempo y esfuerzos y los padres somos enteramente responsables de todo. Por ello, ya se habla de padres quemados, ansiosos y, especialmente, de madres agotadas que nunca se sienten lo suficientemente buenas como tales&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; es criar un hijo</h3><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n surge, en parte, por la falta de referentes. Del Olmo cree que pese a que hoy en d&iacute;a hay &ldquo;mucha informaci&oacute;n disponible, vivimos m&aacute;s de espaldas que nunca a la realidad de la vulnerabilidad y los cuidados. Antes era com&uacute;n haber participado del cuidado de un beb&eacute; antes de haber abandonado la infancia. Ahora la gente llegue a adulta sin haber rozado siquiera la experiencia del cuidado: eso produce una gran distorsi&oacute;n en la apreciaci&oacute;n de lo que es la vida que es dif&iacute;cil de corregir y que puede llevar a que tener hijos se viva como un verdadero <em>shock</em>. No se trata tanto de tener informaci&oacute;n o no sobre lo mal que se duerme, sino de asumir una relaci&oacute;n de interdependencia tan profunda, aceptar e incluso disfrutar de algo que al mismo tiempo es una atadura bien fuerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo piensa Luc&iacute;a Gal&aacute;n: &ldquo;Mis padres, hace 30 a&ntilde;os, no se hac&iacute;an las preguntas existenciales que se hacen los padres de mi consulta. Hay una necesidad exagerada de b&uacute;squeda de informaci&oacute;n, Y entre toda esa informaci&oacute;n hay mucha desinformaci&oacute;n. Por lo tanto no es f&aacute;cil encontrar voces tranquilas, avaladas, que hablen con rigor y al mismo tiempo que sepan empatizar con el momento individual de cada uno de nosotros. Que no existen dos familias iguales, que no existen los manuales del perfecto padre, de la perfecta madre, ni los trajes de talla &uacute;nica, que no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A modo de conclusi&oacute;n, Carolina Del Olmo cree que &ldquo;si tienes lo b&aacute;sico m&aacute;s o menos cubierto, darle muchas vueltas a todo o buscar el momento id&oacute;neo no creo que sea muy &uacute;til, la verdad, sobre todo porque la experiencia siempre tiene un plus que sorprende, incluso a los m&aacute;s preparados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, yo pensaba escribir un art&iacute;culo sobre lo listo que soy, lo bien que hice en pensar bien cu&aacute;ntos hijos iba a tener y de qu&eacute; forma los iba a educar y si me iba a llegar el dinero para esos planes. Y lo termino pensando que ni recetas m&aacute;gicas, ni salchichas, ni tu t&iacute;a, que dir&iacute;a aquel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijos-pensarlo-pensamos-demasiado-tener_1_2066903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jul 2018 18:59:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todas las situaciones machistas que ha vivido mi hija de cuatro años en vacaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/todas-situaciones-machistas-vivido-vacaciones_132_2013608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0435bcc-2b44-4c41-b36c-90ac5873fc09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todas las situaciones machistas que ha vivido mi hija de cuatro años en vacaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mi hija me pregunta “Papá, ¿por qué le grita ese chico a esa chica?” cuando ve a un hombre seguir e increpar a una mujer por la calle</p><p class="subtitle">Una feriante le ofrece a mi hija los regalos que le corresponden: una barbie falsa (rosa), unos muñecos de Peppa Pig (rosas), un maquillaje de la patrulla canina (rosa) y un pony blanco (con pelo rosa para peinar)</p><p class="subtitle">“Si no te importa trabajar duro y limpiar tu casa, podrás conseguir casarte con alguien que te haga muy feliz", escucha en los dibujos 'Los cuentos de Masha' que ve en uno de los trayectos que hacemos en coche</p></div><p class="article-text">
        Si t&uacute; tambi&eacute;n quieres compartir tu experiencia de machismo cotidiano escribe a micromachismos@eldiario.es o menciona nuestra cuenta @Micromachismos en Twitter.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/todas-situaciones-machistas-vivido-vacaciones_132_2013608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jul 2018 18:28:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo hablo con mi hija de tres años de los recortes en sanidad, la diversidad sexual o los juegos violentos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/recortes-sanidad-diversidad-sexual-violentos_1_2192606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c36273c4-5f84-4761-8111-288b73682d16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo hablo con mi hija de tres años de los recortes en sanidad, la diversidad sexual o los juegos violentos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Era viernes y teníamos cita en el pediatra. "¿Por qué no nos toca?", me pregunta mi hija. Le hablo de los recortes en sanidad. ¿Hago bien en hablar con ella de política?</p><p class="subtitle">"Si desde pequeños buscamos explicaciones a lo que nos afecta directamente, creceremos siendo personas más críticas y más libres”, dice Irene Martínez, formadora de profesionales de la educación en pedagogías feministas</p><p class="subtitle">¿Cómo consigo que cuestione las cosas y a la vez que me haga caso? "Fomentar la empatía, el espíritu de lucha, el liderazgo, la independencia… no está reñido con los límites en el comportamiento”, dice la experta Iria Marañón</p></div><p class="article-text">
        Que ser padre es un trabajo a tiempo completo es algo que ya sab&iacute;a antes de tener a mi hija. Lo que no sab&iacute;a es la cantidad de dudas profundas que iban a surgir cada d&iacute;a a partir de episodios banales. Pol&iacute;tica, feminismo, sexualidad, violencia, racismo&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Era viernes y hab&iacute;a pedido el d&iacute;a libre para ir con mi hija al m&eacute;dico. Tiene tres a&ntilde;os y tocaba revisi&oacute;n despu&eacute;s de una semana con &ldquo;un virus&rdquo;. Ten&iacute;amos cita a las 09:33 y a las 10:03 segu&iacute;amos esperando. El pediatra hab&iacute;a tenido que salir a una urgencia. &ldquo;Pap&aacute;&aacute;&aacute;&aacute;&aacute;&aacute; (los que ten&eacute;is hijos entend&eacute;is el tono), &iquest;por qu&eacute; no nos toca?&rdquo;. Respuesta corta, f&aacute;cil y que zanja el tema: &ldquo;Enseguida nos toca, ponte un v&iacute;deo en el m&oacute;vil, hija&rdquo;. Corto y f&aacute;cil suele significar aburrido as&iacute; que en vez de eso le cont&eacute; que Rajoy ha hecho recortes porque el PP tiene otras prioridades, que se gasta el dinero en otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        Por la cara que puso le pareci&oacute; algo muy serio, suficientemente serio como para cont&aacute;rselo a cada familia nueva que llegaba a la consulta: &ldquo;Hay que esperar porque Rajoy ha quitado los m&eacute;dicos&rdquo;. La cara de algunos de los padres y madres de los ni&ntilde;os que escuchaban la advertencia era un poema. No lo dijeron pero claramente pensaban &ldquo;&iquest;qu&eacute; le est&aacute;s metiendo en la cabeza a tu hija?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar a casa Jimena se va al sal&oacute;n, coge el mando a distancia y pregunta &ldquo;pap&aacute; ponemos la tele a ver qu&eacute; pasa con Puigdemont?&rdquo;. No son ni las 11 de la ma&ntilde;ana y ya he hablado con mi hija de 3 a&ntilde;os de recortes y del proc&eacute;s. Esta vez soy yo el que se pregunta: &iquest;qu&eacute; le est&aacute;s metiendo en la cabeza a tu hija?, &iquest;hago bien en hablar con ella de pol&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Para Irene Mart&iacute;nez, doctora en Educaci&oacute;n, &ldquo;es importante explicar a los ni&ntilde;os las cosas que les afectan en su d&iacute;a a d&iacute;a. Esperar en la sala de la pediatra, ver que en su escuela faltan materiales, que su parque est&aacute; sucio, que hacemos huelga... tiene una explicaci&oacute;n pol&iacute;tica que no podemos ocultar. Si desde peque&ntilde;os buscamos explicaciones a lo que nos afecta directamente, creceremos siendo personas m&aacute;s cr&iacute;ticas y m&aacute;s libres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son las 12 de la ma&ntilde;ana y me descubro pensando en qu&eacute; tengo que hacer para que mi hija sea cr&iacute;tica y libre. &iquest;Est&aacute; bien pensar tan a largo plazo? Consulto con Iria Mara&ntilde;&oacute;n, editora de libros educativos, y me dice que rebaje las expectativas, que deje a mi hija &ldquo;encontrar su propio camino, que evite el paternalismo para que no sienta que me decepciona en ning&uacute;n momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vale, que sea libre y que encuentre su propio camino es tambi&eacute;n lo que yo quiero. Y que sea contestataria. Pero, a la vez, quiero que sea una ni&ntilde;a obediente, que me haga caso. As&iacute; que mientras hago la comida me sigo haciendo preguntas: &iquest;c&oacute;mo consigo que cuestione las cosas y a la vez que me haga caso?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es l&iacute;mite y negociaci&oacute;n. Debemos &ldquo;fomentar la empat&iacute;a, el esp&iacute;ritu de lucha, el liderazgo, la independencia&hellip; pero esas habilidades no est&aacute;n re&ntilde;idas con los l&iacute;mites en el comportamiento&rdquo; me dice Iria Mara&ntilde;&oacute;n. Irene Mart&iacute;nez completa el consejo, poner l&iacute;mites &ldquo;no es contrario a que cada peque desarrolle su personalidad. Si quiero que se rebele ante situaciones que no le gustan, habr&aacute; ocasiones que seremos sus objetos de contestaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra vez elijo el camino menos f&aacute;cil: en vez del castigo o el &ldquo;porque lo digo yo&rdquo;, la negociaci&oacute;n, ense&ntilde;ar a mi hija a expresar su disconformidad. Este camino, me dice Mart&iacute;nez, &ldquo;lleva m&aacute;s tiempo, es un d&iacute;a a d&iacute;a constante, a veces f&aacute;cil a veces muy dif&iacute;cil. Educamos con c&oacute;mo somos en casa, en la calle, con c&oacute;mo me expreso, c&oacute;mo soluciono mis conflictos... somos modelos&rdquo;. Y as&iacute;, negociando, comemos, contamos un cuento y nos echamos la siesta.
    </p><h3 class="article-text">Pitos y vaginas</h3><p class="article-text">
        A las cinco toca nataci&oacute;n y en el vestuario salen la preguntas de todos los d&iacute;as: pitos, vaginas. En un momento dado bajo la guardia y me convierto en el autob&uacute;s de HazteOir. Le digo a mi hija que &ldquo;los ni&ntilde;os tienen pene y las ni&ntilde;as vagina&rdquo;. Horror. Pienso en la alternativa: &ldquo;hay hombres con pene, pero tambi&eacute;n mujeres con pene. El &oacute;rgano sexual no define a una persona. Y hay personas que no se definen ni como hombre ni como mujer&rdquo;. Demasiado, &iquest;c&oacute;mo y cu&aacute;ndo le cuento todo esto a la ni&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Para Mara&ntilde;&oacute;n es &ldquo;positivo adoptar el discurso de la diversidad desde el principio pero adaptado a su edad. Normalizarlo y decirle que hay muchas maneras de ser una ni&ntilde;a o un ni&ntilde;o es la mejor manera de que nuestras criaturas tengan la mente abierta desde que son peque&ntilde;as&rdquo;. Adem&aacute;s, completa Irene Mart&iacute;nez, as&iacute; podremos &ldquo;aprovechar las dudas naturales de una persona de tres a&ntilde;os para ir introduciendo estos conceptos. Podemos usar cuentos, materiales, dibujos... Por ejemplo jugar a animales que se juntan en parejas del mismo sexo, que cr&iacute;an en manadas, que no tienen sexo definido...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Educar jugando. Suena bien, a&uacute;n tengo dos horas antes de la cena as&iacute; que llego a casa con ese plan. Mando a Jimena a la habitaci&oacute;n mientras saco los ba&ntilde;adores y al rato me dice: &ldquo;Mira pap&aacute;, he hecho una pistola (con construcciones), pam, pam, te disparo&rdquo;. &iquest;Pistola? &iquest;Pam, pam? &iquest;Qui&eacute;n la ha ense&ntilde;ado? &iquest;Sabe lo que significa matar, disparar, pistola?
    </p><p class="article-text">
        Le explico que las pistolas hacen da&ntilde;o, que a m&iacute; no me gustan y que prefiero que juegue a otra cosa, aunque puede hacer lo que ella quiera. Ella deja la pistola y coge un puzle as&iacute; que salgo de la habitaci&oacute;n pensando en lo bien que lo he resuelto. Pero enseguida vuelven las dudas: si quiero criar una hija fuera de los c&aacute;nones machistas, &iquest;no la deber&iacute;a empujar a jugar a juegos tradicionalmente de ni&ntilde;os como las pistolas?, &iquest;qu&eacute; pesa m&aacute;s, eso o que no me gustan los juegos violentos?
    </p><p class="article-text">
        Para Iria Mara&ntilde;&oacute;n, autora de &lsquo;Educar en el feminismo&rsquo;, &ldquo;es bueno animar a las ni&ntilde;as para que jueguen a juegos que se alejen de su rol de cuidadora, para que sepan que tienen todas las opciones abiertas, como jugar a ser superhero&iacute;nas, exploradoras o piratas; sin embargo, los juegos que inciten a la violencia no los veo necesarios. El juego reproduce modelos de conducta, y cuanto menos normalizada tengan la violencia, mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Irene Mart&iacute;nez, formadora de profesionales de la educaci&oacute;n en pedagog&iacute;as feministas, &ldquo;hay que desmontar desde el minuto uno las masculinidades hegem&oacute;nicas. Que vea en su padre otro modelo de masculinidad, educa. Va a saber que las masculinidades no tienen por qu&eacute; ser agresivas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Descubrir el patriarcado</h3><p class="article-text">
        En resumen, mi hija aprender&aacute; lo que es un hombre viendo c&oacute;mo me comporto yo. Pienso en eso mientras cenamos. En el telediario hablan de feminismo, de brecha de g&eacute;nero, de patriarcado. Cosas que para ella no existen. &iquest;Se las cuento o espero a que se la encuentre, a partir de los 6 a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        Para Iria Mara&ntilde;&oacute;n es &ldquo;fundamental que ni&ntilde;as y ni&ntilde;os sepan que vivimos en un sistema patriarcal que favorece al hombre, oprime a las mujeres y genera grandes desigualdades. Sin embargo, me parece m&aacute;s importante todav&iacute;a que lo vayan averiguando acorde a su edad y su capacidad de entendimiento&rdquo;. Seg&uacute;n Irene Mart&iacute;nez es en ese momento cuando &ldquo;ella como ni&ntilde;a no debe olvidar que desde peque&ntilde;a aprendi&oacute; que somos iguales y nunca nadie le puede decir lo contrario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esperar a que el machismo aparezca, pues esperaremos. De momento, por si acaso, ya la hemos ense&ntilde;ado a cantar &ldquo;huelga feminista, huelga feminista&rdquo;. Con esa cantinela se lava los dientes y se va a dormir.
    </p><p class="article-text">
        En el sof&aacute; hablo con mi mujer de la cantidad de dudas que van surgiendo cada d&iacute;a y de c&oacute;mo las vamos salvando. Dentro de poco llega el verano. Si todo el mundo se hace pis en la piscina, &iquest;tengo que decirle a ella que est&aacute; mal? Hace nada fue Navidad; &iquest;c&oacute;mo se explica desde un punto de vista laico? Si Melchor es el de la barba blanca y Gaspar el de la barba roja, &iquest;qui&eacute;n es Baltasar?; &iquest;montamos Bel&eacute;n?, &iquest;le explico que la Virgen no tiene nada que peinarse porque no existe? Si le pido que d&eacute; besos a la gente que yo quiero, &iquest;c&oacute;mo la ense&ntilde;ar&eacute; despu&eacute;s a que no pueden obligarla a besar si ella no quiere? &iquest;Es pronto para explicarle qu&eacute; es tener la regla? &iquest;Cu&aacute;ndo hablamos de la muerte? &iquest;Demasiadas dudas? Bienvenido al d&iacute;a a d&iacute;a de un padre con una hija de 3 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/recortes-sanidad-diversidad-sexual-violentos_1_2192606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Apr 2018 20:21:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo hablo con mi hija de tres años de los recortes en sanidad, la diversidad sexual o los juegos violentos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deja de preguntarme que para cuándo un hermanito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deja-decirme-hermanito_1_1161948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/113d42da-bf4c-4fb7-9a4e-add3ed83faa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Deja de preguntarme que para cuándo un hermanito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tener un hijo es la decisión más importante que toma una persona. Querer tenerlo y no poder es una frustración inmensa que se activa con tu aparentemente inocuo '¿para cuándo un hermanito?'</p><p class="subtitle">Si un embarazo es una lotería, nosotros tenemos muchas papeletas para que salga mal. Salió bien, pero no fue fácil, es difícil disfrutar de un embarazo que llega tras un aborto</p><p class="subtitle">¿Será consentida, egoísta por ser hija única? Esas dudas van ligadas a la concepción tradicional de familia que instaba a tener cuantos más hijos mejor</p></div><p class="article-text">
        Enciendo la tele. Un se&ntilde;or toma un antigripal para pescar con sus dos hijos. Una familia moderna con dos beb&eacute;s le regala a su hija mayor un canal de Star Wars. Una familia feliz come fuet. Tienen tres hijos. Tres. Por eso son felices.
    </p><p class="article-text">
        Acaban los anuncios. El informativo dice que cada vez tenemos menos hijos, que las pensiones peligran (tambi&eacute;n) por la baja natalidad. Hacen falta m&aacute;s ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Es lo &uacute;ltimo que veo antes de acostar a la m&iacute;a. Son las 21:00 horas.
    </p><p class="article-text">
        A las 19:00, volviendo del parque, nos cruzamos con el vecino del bajo. Apenas hemos cruzado tres palabras en cuatro a&ntilde;os. Jimena lo saluda, le cuenta que va a cenar &ldquo;pescadito&rdquo;. Al despedirnos el vecino me dice: &ldquo;Ahora lo que ten&eacute;is que hacer es darle un hermanito para que juegue&rdquo;. A las 17:00 una cajera de Ahorram&aacute;s me hab&iacute;a soltado algo parecido.
    </p><p class="article-text">
        Jimena tiene 3 a&ntilde;os. Es lo mejor que me ha pasado en la vida y criarla est&aacute; siendo muy f&aacute;cil: duerme, come, se comporta, aprende. Mi mujer y yo tenemos trabajo. Es el momento perfecto para obedecer al vecino, al telediario, a la cajera, a la sociedad... y tener otra hija. No lo vamos a hacer.
    </p><p class="article-text">
        No lo vamos a hacer, insisto, pese a las decenas de personas que se creen con el derecho a preguntarnos, a ordenarnos, tener m&aacute;s hijos. Preguntar '&iquest;no le vais a dar un hermanito?' parece algo inofensivo e inocuo pero no lo es.
    </p><p class="article-text">
        Jimena naci&oacute; tras el segundo embarazo de mi mujer. El primero acab&oacute; mal, con un aborto. Malformaci&oacute;n gen&eacute;tica hereditaria. Cuando volvimos a intentarlo sab&iacute;amos que pod&iacute;a volver a pasar.
    </p><p class="article-text">
        Si un embarazo es una loter&iacute;a, nosotros tenemos muchas papeletas para que salga mal. Sali&oacute; bien, pero no fue f&aacute;cil, es dif&iacute;cil disfrutar de un embarazo que llega tras un aborto. No te puedes sacar de la cabeza que puede volver a pasar. Por eso no queremos arriesgarnos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tener un hijo es la decisi&oacute;n m&aacute;s importante que toma una persona en su vida. Querer tenerlo y no poder es una frustraci&oacute;n inmensa. Una frustraci&oacute;n que duele, y que se activa con tu aparentemente inocuo '&iquest;para cu&aacute;ndo un hermanito?'.
    </p><p class="article-text">
        Esa frustraci&oacute;n puede tener diferentes or&iacute;genes. &iquest;Cu&aacute;nta gente puede permitirse un segundo hijo cuando el salario m&aacute;s repetido en Espa&ntilde;a no llega a los 1.000 euros netos al mes? &iquest;Y si le est&aacute;s preguntando a alguien que acaba de perder un beb&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Esa frustraci&oacute;n, adem&aacute;s, genera dudas durante la crianza. &iquest;Ser&eacute; mala madre, mal padre, por no darle un hermanito a mi hija? &iquest;Se est&aacute; perdiendo mi hija una relaci&oacute;n de especial conexi&oacute;n con una hermana? &iquest;Ser&aacute; gilipollas, consentida, ego&iacute;sta&hellip; por ser hija &uacute;nica?
    </p><p class="article-text">
        No exagero. En una comida familiar, Jimena (recuerdo, 3 a&ntilde;os) se disputaba un juguete con otro primo sin hermanos. &ldquo;Es m&iacute;o&rdquo;. &ldquo;No, es m&iacute;o&rdquo;. Tuve que escuchar a una t&iacute;a decirle a su pareja: &ldquo;Claro, al ser hijos &uacute;nicos no saben compartir&rdquo;. Qu&eacute; malos padres somos.
    </p><p class="article-text">
        Esa frustraci&oacute;n, esas dudas, van ligadas a una concepci&oacute;n tradicional de la familia. Al modelo nacionalcat&oacute;lico que instaba a tener cuantos m&aacute;s hijos mejor. Estamos en 2018. Las familias sin hijos, son familias. Las familias con un hijo, son familias. Las familias con s&oacute;lo un padre o s&oacute;lo una madre, son familias. Las familias con dos padres o dos madres, son familias. Y ning&uacute;n modelo es mejor que otro. Salvo una cosa, si hay un perro, todo mejora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Regalado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deja-decirme-hermanito_1_1161948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Feb 2018 20:11:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deja de preguntarme que para cuándo un hermanito]]></media:title>
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