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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elif Shafak]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elif_shafak/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elif Shafak]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De España a Turquía, quienes destruyen nuestras civilizaciones están dentro de nuestras fronteras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/espana-turquia-ascenso-culturas-civilizaciones_129_1561454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9aa8625c-cbe7-437e-bfb4-572983a969e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De España a Turquía, quienes destruyen nuestras civilizaciones están dentro de nuestras fronteras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mundo no está atravesando una "guerra de civilizaciones": es la época de las guerras culturales dentro de los países, no entre ellos</p></div><p class="article-text">
        Mi infancia trascurri&oacute; entre Ankara y Madrid. Moverme entre Espa&ntilde;a y Turqu&iacute;a a principios de los ochenta fue una experiencia extra&ntilde;a. Espa&ntilde;a acababa de abrazar la democracia tras d&eacute;cadas de dictadura y Turqu&iacute;a hab&iacute;a sido sacudida por otro golpe militar. Ambos pa&iacute;ses estaban al margen de Europa y ninguno de los dos formaba parte de [la todav&iacute;a inexistente] Uni&oacute;n Europea. Se dec&iacute;a que &ldquo;Europa terminaba en los Pirineos&rdquo;. Si la cadena monta&ntilde;osa entre Francia y Espa&ntilde;a se consideraba una frontera, otra frontera eran las aguas del B&oacute;sforo. A menudo me sent&iacute;a como si estuviera viajando de un extremo de Europa al otro.
    </p><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a que conoc&iacute; era vibrante, acogedora y c&aacute;lida. A pesar de los tics franquistas ocasionales de la generaci&oacute;n m&aacute;s mayor, lo cierto es que Espa&ntilde;a abraz&oacute; la democracia. Y yo quer&iacute;a que mi pa&iacute;s hiciera lo mismo. Sin embargo, un buen d&iacute;a, de camino a la escuela, vi algo que me hizo parar en seco. Todas las paredes de la calle por la que pas&eacute; estaban cubiertas con unos carteles en los que se pod&iacute;an ver im&aacute;genes de beb&eacute;s muertos que hab&iacute;an sido tirados en contenedores. Me qued&eacute; paralizada. Un grupo cat&oacute;lico ultraconservador estaba detr&aacute;s de esas im&aacute;genes perturbadoras. Afirmaba que los valores familiares estaban siendo atacados y que el movimiento para la emancipaci&oacute;n de las mujeres hab&iacute;a ido demasiado lejos. Detr&aacute;s de una sociedad [aparentemente moderna] todav&iacute;a se escond&iacute;a una mentalidad patriarcal. Las guerras culturales hab&iacute;an empezado.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones generales celebradas el 28 de abril en Espa&ntilde;a han evidenciado este choque. Por primera vez desde 1978 un partido de extrema derecha ha logrado grandes avances. Vox ha conseguido el 10,26% de los votos. El partido, fundado en 2013, se ha convertido en el movimiento pol&iacute;tico que ha crecido m&aacute;s r&aacute;pido en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En su momento los polit&oacute;logos llegaron a la conclusi&oacute;n de que en algunos pa&iacute;ses el fascismo ya no volver&iacute;a a levantar su fea cabeza. Cre&iacute;an que, por el hecho de haber vivido en carne propia los horrores [del fascismo] Alemania y Espa&ntilde;a eran inmunes a las falsas promesas de la extrema derecha. Sin embargo, Alternative f&uuml;r Deutschland (AfD), primero y Vox despu&eacute;s han demostrado cu&aacute;n err&oacute;neas eran esas suposiciones.
    </p><p class="article-text">
        El discurso de Vox guarda una similitud asombrosa con el de los nacionalismos populistas de otros pa&iacute;ses: una ret&oacute;rica en contra de los inmigrantes, en contra de la diversidad, en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo y de los derechos de las personas LGTBI y un fuerte anhelo por un supuesto pasado dorado. El conflicto catal&aacute;n ha jugado a favor de Vox, ya que a lo largo de la historia los nacionalismos &ldquo;benignos&rdquo; han inflamado peligrosamente a otros y han generado un conflicto agresivo. Los nacionalistas populistas aman a los enemigos imaginarios y Vox no es una excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La misoginia forma parte de su esencia. A aquellos que observan de cerca a la extrema derecha les resultar&aacute; familiar la afirmaci&oacute;n de que las &ldquo;feminazis&rdquo; hacen sufrir a los hombres y que las feministas radicales son una amenaza para la cohesi&oacute;n social. La extrema derecha no cree que exista el patriarcado, como tampoco cree en el cambio clim&aacute;tico. La ret&oacute;rica mis&oacute;gina del movimiento espa&ntilde;ol me resulta terriblemente familiar. Al igual que el partido Justicia y Desarrollo (AKP) en Turqu&iacute;a, Vox quiere convertir el actual Ministerio de Igualdad en un ministerio que promueva la &ldquo;familia&rdquo;. El cambio de palabras es significativo. En lugar de considerar la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero y la disparidad institucional de g&eacute;nero, el nuevo enfoque se centra en los &ldquo;valores familiares tradicionales&rdquo;. Hasta hace poco, Espa&ntilde;a era considerada uno de los pocos pa&iacute;ses que hab&iacute;a logrado grandes avances en materia de igualdad de g&eacute;nero. Ahora sabemos que incluso en estos pa&iacute;ses la historia puede retroceder.
    </p><p class="article-text">
        El portavoz en Andaluc&iacute;a del partido, <a href="https://www.eldiario.es/politica/portavoz-Vox-Junta-prevaricador-violacion_0_870713862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el exjuez Francisco Serrano</a>, ha llegado a afirmar que los hombres son v&iacute;ctimas de un genocidio, citando como prueba los altos &iacute;ndices de suicidio. Se trata de una reacci&oacute;n t&iacute;pica de la maquinaria propagand&iacute;stica de la extrema derecha, que de forma ego&iacute;sta explota un problema real (las presiones sobre los hombres j&oacute;venes, en particular los que provienen de entornos desfavorecidos) en beneficio propio. Vox no est&aacute; solo. Algunas organizaciones cat&oacute;licas ultraconservadoras, como Hazte O&iacute;r, conocida por sus agresivos ataques contra la comunidad trans, est&aacute;n brindando todo su apoyo a la reacci&oacute;n antifeminista. Este a&ntilde;o contrat&oacute; un autob&uacute;s que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/HazteOir-autobus-Hitler-feminazis-genero_0_872812962.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">luc&iacute;a una imagen de Hitler con el siguiente mensaje: &ldquo;No es violencia de g&eacute;nero, es violencia dom&eacute;stica #StopFeminazis&rdquo;</a>, y lo llev&oacute; por distintas ciudades del pa&iacute;s antes del D&iacute;a Internacional de la Mujer. El mensaje y la identidad del &ldquo;enemigo&rdquo; no pueden ser m&aacute;s claros.
    </p><p class="article-text">
        En Italia se ha celebrado una &ldquo;conferencia sobre los derechos de la familia&rdquo; de extrema derecha, con Matteo Salvini, viceprimer ministro y l&iacute;der de la Liga, como principal conferenciante. En su discurso Salvini arremeti&oacute; contra dos grupos: las feministas y los inmigrantes. Seg&uacute;n el pol&iacute;tico, la baja tasa de fertilidad sirve de &ldquo;excusa&rdquo; para la inmigraci&oacute;n y, por lo tanto, las mujeres italianas deben tener m&aacute;s hijos. Acusa a las feministas de haber negado el peligro del extremismo isl&aacute;mico, sin explicar por qu&eacute; es incompatible ser feminista con estar en contra de los extremismos de todo tipo.
    </p><p class="article-text">
        En Polonia, miembros del partido Ley y Justicia hablan de hacer que el pa&iacute;s sea &ldquo;libre&rdquo;. Kacyzsinki afirma que los homosexuales son una gran amenaza &ldquo;no s&oacute;lo para Polonia sino para toda Europa y para toda civilizaci&oacute;n que se base en el cristianismo&rdquo;. En Hungr&iacute;a, Viktor Orb&aacute;n, que <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/presidente-Hungria-mujeres-rendirse-inmigracion_0_866863834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ofrece incentivos financieros para aumentar la tasa de natalidad</a>, ha prohibido los estudios de g&eacute;nero en las universidades. En Turqu&iacute;a, el presidente Erdo&#287;an dice que &ldquo;cada aborto es un Uludere&rdquo; (una masacre en la que el ej&eacute;rcito turco mat&oacute; a 34 civiles kurdos en un ataque a&eacute;reo), y cree que el control de la natalidad no es m&aacute;s que una conspiraci&oacute;n contra la gran naci&oacute;n turca. Llama &ldquo;deficientes&rdquo; a las mujeres que no tienen hijos. &ldquo;Familias fuertes llevan a naciones fuertes, cada miembro de la naci&oacute;n debe ser movilizado en la b&uacute;squeda de 'grandes metas'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es parad&oacute;jico que esta generaci&oacute;n de nacionalistas populistas lidere la cooperaci&oacute;n pol&iacute;tica a nivel internacional. Copian las t&aacute;cticas de los dem&aacute;s, se hacen eco de sus pol&iacute;ticas (la nueva extrema derecha en Espa&ntilde;a quiere construir un muro a lo largo de la frontera entre Marruecos y Ceuta para impedir la entrada de refugiados), y a menudo <a href="https://www.eldiario.es/internacional/felicita-Vox-necesitan-defensores-entusiastas_0_893811029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se mandan mensajes de apoyo los unos a los otros. Salvini aplaudi&oacute; los resultados electorales en Espa&ntilde;a</a>: &ldquo;Espero tener a Vox como nuestro aliado en la Europa que estamos construyendo&rdquo;. Y eso es exactamente lo que est&aacute;n haciendo: est&aacute;n construyendo Europa. No una nueva Europa, ni siquiera una vieja Europa, sino una Europa basada en un pasado imaginario y m&iacute;tico. Una Europa monol&iacute;tica dedicada a detener e invertir el progreso.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien duda de la naturaleza de los cambios pol&iacute;ticos que estamos presenciando en todo el mundo, basta con mirar los furiosos enfrentamientos que est&aacute;n teniendo lugar al margen de la pol&iacute;tica y en nuestra cultura. Desde comediantes en Francia que atacan a las minor&iacute;as en sus espect&aacute;culos hasta alcaldes de extrema derecha en Italia que vilipendian las canciones de John Lennon por ser demasiado internacionalistas o izquierdistas. Desde la prohibici&oacute;n de la carne halal en B&eacute;lgica hasta el Partido de la Libertad en Austria, que sugiere que todos los jud&iacute;os deben registrarse ante las autoridades si quieren comer carne kosher. Durante demasiado tiempo, los polit&oacute;logos han prestado demasiada atenci&oacute;n s&oacute;lo a los datos mensurables, olvidando que la cultura, por muy dif&iacute;cil que sea de analizar, es igualmente vital.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de las predicciones del acad&eacute;mico estadounidense Samuel Huntington, lo cierto es que el mundo no est&aacute; atravesando una &ldquo;guerra de civilizaciones&rdquo;. Nos enfrentamos a un problema mucho m&aacute;s complicado y dispar. Es la &eacute;poca de los mil enfrentamientos culturales, y estas batallas tienen lugar dentro de los pa&iacute;ses, no entre ellos. Destruyen nuestras sociedades y polarizan la pol&iacute;tica hasta el punto de que se ver&aacute; alterada para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elif Shafak]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/espana-turquia-ascenso-culturas-civilizaciones_129_1561454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 May 2019 19:18:54 +0000]]></pubDate>
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