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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Mosquera]]></title>
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      <title><![CDATA[El arte de conservar el cine: ¿podremos ver las películas de 2020 en 2120?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/esfuerzos-internacionales-preservar-septimo-arte_1_1109430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f8e5ca3-3326-4852-bb05-7eb2112f52e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada del Journal of Film Preservation (cedida por FIAF)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los esfuerzos públicos y privados para restaurar películas de cine antiguo chocan con otro reto: qué hacer para asegurar las copias digitales de los títulos de hoy</p></div><p class="article-text">
        Para Martin Scorsese todo empez&oacute; cuando de peque&ntilde;o le diagnosticaron asma. &ldquo;No pod&iacute;an hacer nada conmigo, as&iacute; que me llevaban al cine&rdquo;, explicaba en una charla en el British Film Institute. Capturado por la gran pantalla desde una temprana edad, Scorsese recorr&iacute;a el Manhattan de los a&ntilde;os 50 de arriba a bajo persiguiendo pel&iacute;culas de estreno y de repertorio en las distintivas salas de la ciudad. A los once a&ntilde;os ya estaba haciendo el <em>storyboard</em> de <a href="http://ecx.images-amazon.com/images/I/A1GXFcjC3lL.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una pel&iacute;cula que imaginaba sobre la Antigua Roma</a>.
    </p><p class="article-text">
        Scorsese nunca dej&oacute; de devorar pel&iacute;culas. En los 70, cuando era un joven y prometedor director ya instalado en Hollywood, no se perd&iacute;a las sesiones de cine cl&aacute;sico en el Museo del Condado de Los &Aacute;ngeles. Un d&iacute;a acudi&oacute; a una sesi&oacute;n doble: <em>Ni&aacute;gara</em> (1953) y <em>La tentaci&oacute;n vive arriba</em> (1955), dos pel&iacute;culas cuyo denominador com&uacute;n era Marilyn Monroe.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ni&aacute;gar</em>a se proyect&oacute; sin problema alguno, mientras que<em> La tentaci&oacute;n vive arriba</em>, pese a ser m&aacute;s reciente, estaba muy deteriorada. &ldquo;No solo se hab&iacute;a perdido el color; las actuaciones tambi&eacute;n se hab&iacute;an perdido, y con ellas, los personajes. Los ojos de los actores se hab&iacute;an convertido en manchas y las conexiones emocionales, entre ellos y con la audiencia, se hab&iacute;an desvanecido. Se mov&iacute;an por la pantalla como fantasmas. La narrativa se hab&iacute;a perdido. La pel&iacute;cula en s&iacute; estaba perdida&rdquo;, recordaba Scorsese en <a href="https://www.britannica.com/topic/Film-Preservation-A-Dire-Need-2119175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Film Preservation: A Dire Need</em></a>. Scorsese empez&oacute; a temer por el legado del cine como patrimonio cultural. &ldquo;Nos ayuda a comprender qui&eacute;nes somos&rdquo;, dec&iacute;a Scorsese.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que las pinturas han de ser conservadas, &eacute;l entend&iacute;a que las pel&iacute;culas tambi&eacute;n requer&iacute;an cuidados especiales, y ese d&iacute;a hab&iacute;a podido comprobar que no los estaban recibiendo. Scorsese abandon&oacute; la sala preocupado. El hecho de que la pel&iacute;cula proyectada fuese la copia original del archivo de la Twentieth Century Fox le dio mucho que pensar. Si el estudio trataba as&iacute; algunas de sus propias pel&iacute;culas, &iquest;cu&aacute;ntas otras corr&iacute;an riesgo de desaparecer?
    </p><p class="article-text">
        El emergente director se interes&oacute; por los aspectos qu&iacute;micos que explican la descomposici&oacute;n de las pel&iacute;culas con el paso del tiempo. La base de nitrato de las pel&iacute;culas, usada hasta mediados del siglo pasado, o de acetato, que cogi&oacute; el relevo en los a&ntilde;os 50, se degrada si estas no se conservan en lugares secos y a baja temperatura. Entonces el director descubri&oacute; un dato demoledor: el cine americano ya hab&iacute;a perdido la mitad de las pel&iacute;culas anteriores a los a&ntilde;os 50 y solo se conservaba el 20% del cine mudo.
    </p><p class="article-text">
        En los 80, Scorsese lider&oacute; una campa&ntilde;a con el apoyo de otros directores a favor de una mejor preservaci&oacute;n de las pel&iacute;culas por parte de los estudios. En una primera instancia, su cruzada se centraba en reivindicar la necesidad de proteger el color de las pel&iacute;culas. Las cintas a color son m&aacute;s propensas al deterioro, algo que Scorsese se&ntilde;al&oacute; como uno de los motivos por los que hab&iacute;a escogido grabar <em>Toro Salvaje</em> (1980) en blanco y negro. Unos meses antes de que se estrenara esa pel&iacute;cula, el cineasta hab&iacute;a mandado una carta a sus &ldquo;amigos, colegas y amantes del cine&rdquo; que arrancaba de la siguiente manera:
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>"Acerca de nuestras películas: ¡TODO LO QUE ESTAMOS HACIENDO NO VALE PARA NADA! Todos nuestro trabajo y esfuerzo creativo es vano porque nuestras películas están despareciendo. No me refiero al terrible problema de la deterioración de las películas de nitrato en blanco y negro del que muchos ya sois conscientes, sino que hablo de algo incluso másinmediato: LA DEGRADACIÓN DEL COLOR. Dentro de unos pocos años, nuestras películas en color estarán perdidas, serán irreparables"</em><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Este deseo de generar concienciaci&oacute;n en el gremio se traducir&iacute;a, diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en la creaci&oacute;n de The Film Foundation. Scorsese uni&oacute; fuerzas con Francis Ford Coppola, Stanley Kubrick, George Lucas, Steven Spielberg, Woody Allen, Sydney Pollack, Robert Altman y Robert Redford para formar esta instituci&oacute;n que m&aacute;s tarde incorpor&oacute; a otros directores como Wes Anderson, Peter Jackson, Christopher Nolan o Ang Lee a su directiva.
    </p><p class="article-text">
        The Film Foundation es una organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro dedicada a proteger y restaurar pel&iacute;culas. Aunque Scorsese primero puso &eacute;nfasis en las cintas a color, ahora trabajan por conservar toda clase de pel&iacute;culas. La organizaci&oacute;n no cuenta con un archivo propio, sino que colabora con el de filmotecas y estudios de todo el mundo para ayudarles a encontrar financiaci&oacute;n que les permita restaurar y digitalizar sus cintas para hacerlas accesibles al p&uacute;blico en una versi&oacute;n que se acerque lo m&aacute;ximo posible a comof ueron concebidas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        La labor de The Film Foundation desde su creaci&oacute;n en 1990, encabezada por la figura de Scorsese, ha permitido que crezca el inter&eacute;s por este &aacute;rea que no pod&iacute;a ser ignorada. Pero Scorsese no hab&iacute;a sido la primera persona en identificar la necesidad de realizar mayores esfuerzos por preservar las pel&iacute;culas, ni mucho menos. En 1938 nac&iacute;a en Par&iacute;s la Federaci&oacute;n Internacional de Archivos F&iacute;lmicos (FIAF). Los cuatro miembros fundadores fueron el British Film Institute, la Cin&eacute;math&egrave;que fran&ccedil;aise, el MOMA de Nueva York y el Reichsfilmarchiv, el archivo cinematogr&aacute;fico del Tercer Reich.
    </p><p class="article-text">
        La lista de miembros cambi&oacute; despu&eacute;s de la guerra y poco a poco se fueron incorporando lasfilmotecas de m&aacute;s pa&iacute;ses. &ldquo;Ahora somos 169 archivos de todo el mundo&rdquo;, afirma Fr&eacute;d&eacute;ric Maire, actual presidente de la instituci&oacute;n, que es adem&aacute;s el director de la Cin&eacute;math&egrave;que suisse. &ldquo;En los a&ntilde;os 30 nacieron archivos de cine en varios pa&iacute;ses cuando se dieron cuenta de que casi todo el cine mudo hab&iacute;a desparecido porque las pel&iacute;culas no hab&iacute;an sido conservadascorrectamente. Se hab&iacute;a perdido mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, los archivos surgieron para salvar lo quequedase y seguir preservando las nuevas pel&iacute;culas&ldquo;, explica Maire. La FIAF se cre&oacute; para fomentar lacolaboraci&oacute;n entre los archivos de los distintos pa&iacute;ses mediante intercambios regulares depel&iacute;culas. Si, por ejemplo, una pel&iacute;cula se deterioraba en Inglaterra, la pod&iacute;an recuperar si en Francia exist&iacute;a una copia de la cinta original. &rdquo;Los pa&iacute;ses desarrollados son conscientes de la importancia de estos archivos, pero siempre depende de la pol&iacute;tica. Por ejemplo, actualmente en Brasil hay problemas porque el gobierno no seinteresa mucho en los archivos de pel&iacute;culas que sean un poco revolucionarias&ldquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La digitalizaci&oacute;n ha transformado la industria del cine a lo largo de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os y ha ayudado a muchas filmotecas en su misi&oacute;n de difundir sus pel&iacute;culas. &ldquo;El patrimonio gana visibilidad y eso es genial. La otra ventaja de lo digital es que permite hacer restauraciones que antes no se pod&iacute;an hacer. Con el formato digital se puede recuperar el color mucho mejor que antes. Se puede dar vida a pel&iacute;culas muy antiguas que ya no se pod&iacute;an ver del mismo modo que cuando hab&iacute;an sido estrenadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes estudios de Hollywood son las instituciones m&aacute;s proliferas a la hora de restaurar y digitalizar sus cl&aacute;sicos. De ah&iacute; que en su d&iacute;a pudi&eacute;semos ver en DVD y ahora podamos ver en Bluray pel&iacute;culas como<em> Lo que el viento se llev&oacute;</em> (1939), <em>Casablanca</em> (1942) o <em>Rebelde sin causa</em> (1955), entre muchas otras. Pero la digitalizaci&oacute;n no elimina todos los problemas. Es un proceso que tambi&eacute;n acarrea grandes gastos. &ldquo;Las digitalizaciones pueden costar entre 20.000 y 40.000 euros, o incluso m&aacute;s. Es una inversi&oacute;n muy importante, pero es necesaria para que la gente pueda ver la pel&iacute;cula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los principales estudios norteamericanos puedan permitirse recuperar sus cl&aacute;sicos, muchas producciones m&aacute;s modestas pero de indudable valor art&iacute;stico no tendr&aacute;n lamisma fortuna y correr&aacute;n el riesgo de quedar olvidadas. El otro inconveniente reside en la incertidumbre sobre el formato. &ldquo;El digital es un soporte fr&aacute;gil. La mayor&iacute;a de las filmotecas tienen almacenes de conservaci&oacute;n digital que funcionan bastante bien, pero el problemas es que la tecnolog&iacute;a evoluciona muy r&aacute;pido y no sabemos si la tecnolog&iacute;a de la que disponemos hoy ser&aacute; la misma que usaremos en un futuro. Una pel&iacute;cula de 1895 todav&iacute;a la podemo ver hoy en d&iacute;a. Una pel&iacute;cula digital de 2020 no sabemos si podremos leerla en el 2120&rdquo;. Hay que tener en cuenta la memoria que ocupan los archivos digitales de las pel&iacute;culas. Entre las teor&iacute;as que se barajan para solucionar este desaf&iacute;o se encuentra la idea de almacenar las pel&iacute;culas en secuencias de ADN. Suena a ciencia ficci&oacute;n, pero en 2017 ya se dio uno de los primeros pasos: cient&iacute;ficos de Hardvard lograron integrar la secuencia de im&aacute;genes<em> El caballo en movimiento</em> (1872) de Eadweard Muybridge <a href="https://www.theguardian.com/science/2017/jul/12/scientists-pioneer-a-new-revolution-in-biology-byembeding-film-on-dna" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el ADN de una c&eacute;lula</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">La Filmoteca Espa&ntilde;ola</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La Filmoteca Espa&ntilde;ola hasta hace poco ha tenido enormes dificultades de financiaci&oacute;n&rdquo;, apunta el presidente de la FIAF, &ldquo;pero cuando viajo a Espa&ntilde;a veo las facultades y la intenci&oacute;n que hay. Hacen todo lo que pueden&rdquo;. La Filmoteca Espa&ntilde;ola se cre&oacute; en 1953 y desde entonces ha trabajado de forma incesante para catalogar, conservar, restaurar y difundir el cine espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        En los almacenes de este centro, adecuadamente condicionados para evitar el deterioro de las pel&iacute;culas, se preservan m&aacute;s de 40.000 t&iacute;tulos y un total de 300.000 envases con documentos audiovisuales que incluyen grabaciones dela Guerra Civil o el archivo del NO-DO. La directora del CCR es Mari&aacute;n del Egido, f&iacute;sica con experiencia como conservadora de museos. &ldquo;Nuestro acercamiento inicial es la inspecci&oacute;n y conservaci&oacute;n preventiva&rdquo;, explica. &ldquo;Nuestras colecciones tienen que ser revisadas continuamente; tiene que supervisarse que el nivel dedegradaci&oacute;n de los nitratos o los acetatos de la base de las pel&iacute;culas, que se acent&uacute;a con el tiempo. Se realiza una inversi&oacute;n para mantener las condiciones ambientales adecuadas: humedad, temperatura, componentes vol&aacute;tiles, &oacute;xidos de nitr&oacute;geno, niveles de ventilaci&oacute;n&hellip; Esta conservaci&oacute;n preventiva y curativa es la base sustancial de nuestro trabajo y requiere de un departamento de inspecci&oacute;n t&eacute;cnica, que es m&aacute;s peque&ntilde;o de lo que nos gustar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en un momento complicado porque nos faltan recursos humanos&rdquo; , lamenta. &ldquo;En este centro tenemos 17 empleados. Pero tambi&eacute;n es verdad que en este momento se est&aacute; apostando desde la direcci&oacute;n de la Filmoteca y del Instituto de la Cinematograf&iacute;a y de las Artes Audiovisuales (ICAA) en fortalecer los capacidades t&eacute;cnicas de los equipos.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Este lunes 2 y martes 3 de marzo se celebrar&aacute; uno de esos eventos que suponen un punto de encuentro para las distintas filmotecas: el IV Encuentro Anual de Filmotecas Ib&eacute;ricas. Representantes de los distintos archivos de Espa&ntilde;a y de la Cinemateca Portuguesa se dar&aacute;n cita en el Cine Dor&eacute; y en el CCR para debatir cuestiones concernientes al patrimonio cinematogr&aacute;fico y su conservaci&oacute;n.
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      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/esfuerzos-internacionales-preservar-septimo-arte_1_1109430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2020 19:36:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El arte de conservar el cine: ¿podremos ver las películas de 2020 en 2120?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La travesía del Van Gogh que se vendió en una granja por 4 libras y que ahora cuesta 15 millones de euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/van-gogh-vendio-granja-libras_1_1122204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c346eb9-7f44-4c6e-b962-2f738d99df13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Van Gogh Alive"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Todos soñamos con encontrarnos de golpe con un Van Gogh", y eso es lo que ocurrió con</p><p class="subtitle">Campesina delante de una choza</p><p class="subtitle">, un cuadro abandonado en el trastero de una granja y que en marzo será vendido en una feria de arte por un importe millonario</p></div><p class="article-text">
        En 1929, a las afueras de Stafford en la campi&ntilde;a inglesa de las West Midlands, un se&ntilde;or estaba en deuda con un proveedor de suministros agr&iacute;colas llamado John Holme. Como aquel se&ntilde;or no pod&iacute;a para pagar por el heno y la leche que hab&iacute;a recibido de la granja de Holme, la deuda se sald&oacute; con la entrega de un cuadro. El lienzo, que mostraba a una campesina trabajando ante una modesta casa de campo, primero estuvo colgado en una de las habitaciones de la casa de Holme y despu&eacute;s acab&oacute; cogiendo polvo en el desv&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Holme falleci&oacute; en 1952. Su hijo sigui&oacute; al frente de la granja familiar hasta que en 1967 decidi&oacute; retirase. Entonces, un mercader de ganado y de material agr&iacute;cola de segunda mano organiz&oacute; una subasta en la granja de los Holme. Entre el inventario estaba ese cuadro procedente del desv&aacute;n, y fue vendido por apenas cuatro libras. Se desconoce qui&eacute;n lo adquiri&oacute;. Tampoco se sabe c&oacute;mo acab&oacute; uno a&ntilde;o despu&eacute;s en un anticuario de poca monta&nbsp;al norte de Londres. Pero el caso es que en septiembre de 1968, un periodista italiano llamado Luigi Grosso lo compr&oacute; por 45 libras.
    </p><p class="article-text">
        El caracter&iacute;stico estilo de la pintura y la firma de <em>Vincent</em> en la esquina inferior izquierda, hasta entonces ignorada, no pasaron desapercibidos para Grosso, que ese mismo a&ntilde;o hab&iacute;a visitado una exposici&oacute;n sobre la obra de Vincent Van Gogh en Londres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Grosso recurri&oacute; al comisario de aquella exposici&oacute;n para verificar sus sospechas. &iquest;Acababa de descubrir una obra de uno de los artistas m&aacute;s famosos del mundo? El experto dec&iacute;a que no. Pero m&aacute;s tarde el lienzo fue sometido a un esc&aacute;ner que relev&oacute; una segunda pintura por debajo: se trababa de otra estampa campesina, la de un hombre labrando, muy parecida a una obra de Van Gogh de 1884.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento llev&oacute; el cuadro a manos de los mayores expertos sobre el pintor neerland&eacute;s y estos confirmaron el buen ojo de Grosso. Era, en efecto, un Van Gogh, datado en 1885 y bajo el t&iacute;tulo <em>Campesina delante de una choza (Paysanne devant une chaumi&egrave;re)</em>.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1225827517623341056?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En 1970, Grosso consign&oacute; el cuadro a Sotheby's y la emblem&aacute;tica casa de subastas lo vendi&oacute; en Nueva York por m&aacute;s de 100.000 d&oacute;lares al productor de Hollywood Joseph Levine. La obra regres&oacute; a Sotheby's en 1983 y fue adquirida por casi 400.000 d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Su nuevo propietario era el coleccionista cubano Roberto Polo. Perseguido por las autoridades por desviar dinero de sus inversores, Polo se deshizo del Van Gogh dos a&ntilde;os despu&eacute;s. El cuadro hab&iacute;a vuelto a cruzar el charco para recalar, una vez m&aacute;s, en Sotheby's, aunque esta vez en su sede londinense, donde fue vendido por 264.000 libras a un coleccionista canadiense. En 2001, el lienzo volvi&oacute; a ser subastado v&iacute;a Sotheby's en Nueva York por 1,7 millones de d&oacute;lares y su an&oacute;nimo comprador es el actual propietario. Aunque no por mucho tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuadro est&aacute; a punto de volver a cambiar de due&ntilde;o. La persona que lo compr&oacute; hace casi 20 a&ntilde;os ha decidido venderlo mediante los marchantes de arte de la galer&iacute;a londinense Simon Dickinson, que llevar&aacute;n el Van Gogh a la Feria Europea de Bellas Artes, en Maastricht, el pr&oacute;ximo 7 de marzo. El valor de la obra est&aacute; un tanto inflado con respecto a aquella subasta que tuvo lugar en una granja; ahora se espera que se venda por alrededor de 15 millones de euros.&nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        No ser&iacute;a posible conocer los detalles de la peculiar historia de este cuadro si no fuese por el trabajo de investigaci&oacute;n de Martin Bailey, reconocido experto de la obra y biograf&iacute;a del artista. Bailey ha sido comisario de tres exposiciones sobre Van Gogh y es el autor de varios libros sobre su vida, entre ellos <em>Starry Night: Van Gogh at the Asylum</em> (que cubre el per&iacute;odo que el pintor pas&oacute; en el asilo de Saint-R&eacute;my).
    </p><p class="article-text">
        Bailey tambi&eacute;n escribe para la publicaci&oacute;n The Art Newspaper, en la que recoge historias sobre el pintor pelirrojo en <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un blog semanal llamado Adventures with Van Gogh</a>. A principios de febrero, el experto public&oacute; un art&iacute;culo en el que a&ntilde;ad&iacute;a detalles in&eacute;ditos a la historia detr&aacute;s de <em>Campesina delante de una choza</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Intrigado por el hecho de que Grosso hubiese dado con el cuadro en un anticuario cualquiera, Bailey quiso saber c&oacute;mo hab&iacute;a acabado ah&iacute;. Primero logr&oacute; contactar con Grosso y despu&eacute;s empez&oacute; a enlazar contactos y registros hasta dar con los nietos del granjero Holme. La gran inc&oacute;gnita que plantea su art&iacute;culo, todav&iacute;a sin resolver, es c&oacute;mo lleg&oacute; el cuadro al &aacute;rea de Stafford en primer lugar. Por aquel entonces, Van Gogh todav&iacute;a no era conocido y no existe ning&uacute;n registro que demuestre que hab&iacute;a vendido alguna obra a alg&uacute;n coleccionista ingl&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La historia del cuadro y su procedencia es fascinante. Si de verdad lleg&oacute; a Inglaterra en los a&ntilde;os 20, se trata de uno de los primeros Van Gogh en haberse vendido en Reino Unido. Pero es la calidad del cuadro lo que realmente importa; es el lienzo m&aacute;s grande, m&aacute;s colorido y m&aacute;s acabado de la serie de pinturas de casas de campo que Van Gogh hizo en 1885, cuando viv&iacute;a con sus padres en la aldea de Nuenen, en el sur de los Pa&iacute;ses Bajos&rdquo;, cuenta Bailey a eldiario.es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En t&eacute;rminos financieros, los compradores pagar&aacute;n por su calidad. Pero la incre&iacute;ble historia de su descubrimiento y la atenci&oacute;n medi&aacute;tica que ha generado desde luego que atraer&aacute;n a m&aacute;s posibles coleccionistas&rdquo;, observa.
    </p><p class="article-text">
        Este cuadro se vender&aacute; por un valor sumamente mayor al que tuvo en su d&iacute;a, pero no trascender&aacute; como una de las obras m&aacute;s caras del artista, ni mucho menos, pues ya se han vendido hasta cinco cuadros suyos por m&aacute;s de 100 millones de d&oacute;lares. Estas cifras hacen m&aacute;s ir&oacute;nico si cabe el famoso dato de que Van Gogh solo vendiese una pintura en toda su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que su &uacute;nica manera de capturar el mundo ganara gran reconocimiento en el siglo XX, todas las pinturas de Van Gogh han estado muy cotizadas. &ldquo;Su mercado siempre ha estado al alza. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, los precios han subido considerablemente. Un cambio importante ha sido la presencia en el mercado de m&aacute;s compradores de pa&iacute;ses como China, Corea del Sur o Jap&oacute;n, que han hecho que los precios aumenten&rdquo;, explica el escritor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cabe la posibilidad de que existan m&aacute;s cuadros de Van Gogh por ser descubiertos? &ldquo;Todos so&ntilde;amos con descubrir un Van Gogh&rdquo;, afirma Bailey. &ldquo;Por lo menos una vez a la semana me contacta alguien que se piensa que ha encontrado uno. Pero es muy raro que aparezca uno verdadero. Pasa una vez cada 30 a&ntilde;os&rdquo;. El Museo Van Gogh de &Aacute;msterdam cuenta con un equipo de expertos que se dedican a comprobar la autenticidad de supuestos cuadros del artista. <em>Campesina delante de una choza</em> fue una de esas raras excepciones en las que las conclusiones dieron fruto a una feliz sorpresa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/van-gogh-vendio-granja-libras_1_1122204.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Feb 2020 20:12:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La travesía del Van Gogh que se vendió en una granja por 4 libras y que ahora cuesta 15 millones de euros]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reino Unido y xenofobia: "Es evidente que el Brexit ha tenido una influencia en cómo los jóvenes tratan el tema de la inmigración"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/brexit-significa-racismo-prostituta-nacionalidad_1_1052453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/768be2c8-6747-4acf-accd-af56d71e0c12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reino Unido y xenofobia: &quot;Es evidente que el Brexit ha tenido una influencia en cómo los jóvenes tratan el tema de la inmigración&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La doctora Daniela Sime, de la Universidad de Strathclyde, en Glasgow, puso en marcha un estudio en 2008 para monitorizar la adaptación de jóvenes migrantes en Reino Unido y actualizó su investigación tras el referéndum de la UE</p><p class="subtitle">Los británicos que se mudan a España antes de que se eleve el 'puente levadizo' del Brexit: "Ya no estoy cómodo en mi país"</p></div><p class="article-text">
        En 2004, la Uni&oacute;n Europea dio la bienvenida a diez nuevos pa&iacute;ses, entre ellos Polonia y Lituania. A partir de ese momento, se dispar&oacute; la cifra de inmigrantes de estas nacionalidades que pusieron rumbo a Reino Unido. Antes de aquella expansi&oacute;n, en el pa&iacute;s resid&iacute;an unos 60.000 polacos y alrededor de 5.000 lituanos; a d&iacute;a de hoy, son 830.000 los polacos y 180.000 los lituanos. Con la intenci&oacute;n de monitorizar la adaptaci&oacute;n de los j&oacute;venes de estos pa&iacute;ses, la doctora Daniela Sime, de la Universidad de Strathclyde, en Glasgow, puso en marcha un estudio en 2008.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces no se hablaba del Brexit; la idea todav&iacute;a no estaba sobre la mesa&rdquo;, dice Sime, que diez a&ntilde;os despu&eacute;s ha actualizado su investigaci&oacute;n con un segundo estudio. Durante los meses que siguieron al refer&eacute;ndum, Sime y sus colegas de las universidades de Durham y Plymouth realizaron encuestas en las que entrevistaron a m&aacute;s de mil j&oacute;venes entre 12 y 18 a&ntilde;os de familias inmigrantes. El 77% de los encuestados afirma haber sido objeto de agravios xen&oacute;fobos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dec&iacute;an que ten&iacute;a que trabajar en el comedor y de limpiadora porque soy polaca&rdquo;, se&ntilde;ala un testimonio recogido en el estudio. &ldquo;Me han llamado prostituta por mi nacionalidad y me han dicho que me vuelva a mi pa&iacute;s&rdquo;, afirma otra persona migrante. Sime est&aacute; convencida de que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/racismo-Reino-Unido-extiende-europeos_0_615938613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la campa&ntilde;a a favor del Brexit ha tenido algo que ver con esta clase de incidentes</a>. &ldquo;Es evidente que el Brexit ha tenido una influencia en c&oacute;mo los j&oacute;venes tratan el tema de la inmigraci&oacute;n&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Los informes m&aacute;s recientes del Ministerio de Interior brit&aacute;nico confirman que los llamados cr&iacute;menes de odio han ido en aumento en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. En <a href="https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/839172/hate-crime-1819-hosb2419.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el informe de 2019</a> argumentan que este incremento se ha debido, en parte, a una mejor&iacute;a en los informes policiales (sugiriendo que antes no siempre se indicaba si los cr&iacute;menes hab&iacute;an estado motivados por alg&uacute;n tipo de discriminaci&oacute;n), pero reconoce que &ldquo;ha habido repuntes en cr&iacute;menes de odio tras ciertos acontecimientos como el refer&eacute;ndum de la UE y los atentados terroristas de 2017&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La relatora especial en formas contempor&aacute;neas de racismo, discriminaci&oacute;n racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, Tendayi Achiume, <a href="https://ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=23073&amp;LangID=E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; un informe</a> sobre Reino Unido en 2018 en el que advert&iacute;a de un <a href="https://news.un.org/en/story/2018/05/1009542" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de los incidentes racistas tras el Brexit</a>. Achiume se&ntilde;al&oacute; que era preocupante la expansi&oacute;n generalizada de la ret&oacute;rica contra los inmigrantes y extranjeros alrededor de la campa&ntilde;a a favor del Brexit.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los discursos de la igualdad racial antes, durante y despu&eacute;s del refer&eacute;ndum de 2016, as&iacute; como las pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas a las que el debate del Brexit ha conferido legitimidad, plantean graves cuestiones en el n&uacute;cleo de mi mandato&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;. &ldquo;En los d&iacute;as siguientes al refer&eacute;ndum, el Gobierno inform&oacute; de una subida en el n&uacute;mero de cr&iacute;menes de odio en Inglaterra y Gales, registrando 80.393 incidentes en el periodo 2016-2017. Esta cifra representa un aumento del 29% respecto al a&ntilde;o anterior y el aumento m&aacute;s alto desde 2011&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Miradas, desprecios o &ldquo;habla en ingl&eacute;s&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En la multicultural ciudad de Londres, donde <em>remain</em> gan&oacute; por un 59.99%, no es sencillo encontrar el testimonio de alguien que haya sufrido alg&uacute;n incidente xen&oacute;fobo. Desde el mostrador de una tienda 'delicatessen' griega, el de un bar portugu&eacute;s o el de una tienda de productos polaca, la respuesta siempre es negativa. Lo que s&iacute; que les preocupa es <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Estudiantes-turistas-residentes-pasar-febrero_0_989701593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la estabilidad financiera de sus negocios y las inconveniencias administrativas que traer&aacute; el Brexit</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles, tanto los que trabajan de cara al p&uacute;blico como los que conviven con los brit&aacute;nicos en un ambiente de oficina, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/espanoles-Reino-Unido-decisiva-Brexit_0_838516411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parecen compartir esa sensaci&oacute;n de normalidad social</a>, m&aacute;s all&aacute; de las inc&oacute;gnitas que trae el Brexit. S&iacute; que se mencionan, sin embargo, peque&ntilde;as escenas del d&iacute;a a d&iacute;a. Un ejemplo muy recurrente: <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/dejado-hablar-espanol-volver-racismo_0_534396859.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mirada de desprecio de un ingl&eacute;s hacia unos espa&ntilde;oles conversando</a> a un volumen alto en un medio de transporte.
    </p><p class="article-text">
        En Ealing, una zona en el oeste de Londres que acoge di&aacute;sporas de distintas nacionalidades europeas, surgi&oacute; una agrupaci&oacute;n llamada <em>Ealing European Movement</em> . La asociaci&oacute;n hizo campa&ntilde;a a favor de la permanencia de Reino Unido en la Uni&oacute;n Europea. Su presidenta, Corinne Firket, dice que desde el refer&eacute;ndum solo ha sabido de dos incidentes en su barrio: &ldquo;A una madre italiana a la que insultaron por hablarle en italiano a su hijo por la calle y a una amiga europea que le preguntaron que cu&aacute;ndo se volv&iacute;a a casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Firket cree que se dar&aacute;n m&aacute;s problemas tras el Brexit por &ldquo;la l&iacute;nea de discurso que siguen los pol&iacute;ticos&rdquo;. Lo &uacute;nico que parece haber ido a menos, seg&uacute;n ella, es la campa&ntilde;a de los tabloides en contra de la inmigraci&oacute;n. &ldquo;Ahora no le dedican tanta atenci&oacute;n, pero es porque ya han conseguido lo que quer&iacute;an&rdquo;. El informe de la relatora tambi&eacute;n destacaba el enfoque contra la inmigraci&oacute;n de muchos medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jes&uacute;s P&eacute;rez lleva 45 a&ntilde;os en Reino Unido. Reside en Kingston upon Hull, donde el 67,6% de la poblaci&oacute;n vot&oacute; a favor de abandonar la Uni&oacute;n Europea. &ldquo;Yo pensaba que la mayor&iacute;a iban a votar para quedarse. Despu&eacute;s empiezas a hablar con la gente y te llevas sorpresas al descubrir que votaron <em>leave</em>. Pero nunca he tenido ning&uacute;n problema, ni antes ni despu&eacute;s del refer&eacute;ndum&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la norte&ntilde;a Newcastle upon Tyne, el resultado estuvo parejo: <em>remain</em> 50.7%, <em>leave</em> 49.3%. Olga Fern&aacute;ndez lleva ocho a&ntilde;os viviendo all&iacute; y tiene <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Brexit-futuro-restaurantes-comida-espanola_0_977452330.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un negocio de venta de productos espa&ntilde;oles</a> llamado 'La Casa Delicatessen'. Afirma que el norte es muy diferente al sur, pero a&ntilde;ade que tampoco ha tenido ning&uacute;n problema por ser espa&ntilde;ola. Solo dice haberse sentido un tanto inc&oacute;moda al principio, antes de montar su negocio: &ldquo;No creo que fuese xenofobia hacia el espa&ntilde;ol o hacia el extranjero, sino algo m&aacute;s clasista, porque cuando trabajas en la hosteler&iacute;a o limpiando s&iacute; que notas un trato distinto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez empez&oacute; su negocio en junio de 2016, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Brexit-pretendia-Partido-Conservador-reventarlo_0_904660128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apenas 15 d&iacute;as antes del refer&eacute;ndum</a>. &ldquo;A lo mejor era cosa m&iacute;a, que estaba m&aacute;s a la defensiva, pero cuando sali&oacute; lo del Brexit s&iacute; que not&eacute; que la gente te miraba un poco m&aacute;s de lo normal cuando te o&iacute;an hablar en tu propio idioma. Conozco personas que s&iacute; que han tenido encontronazos en el autob&uacute;s, que le han dicho 'habla en ingl&eacute;s porque est&aacute;s aqu&iacute;', pero a m&iacute; nunca me ha pasado&rdquo;. Como es el caso con otros tantos empresarios europeos, su preocupaci&oacute;n est&aacute; en la inseguridad econ&oacute;mica: &ldquo;Otra cosa es el tema del negocio, el Brexit s&iacute; que nos ha afectado en ese sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol, unas veces fiel reflejo de la sociedad, otras veces exagerado reflejo de la sociedad, no se ha mantenido ajeno a este panorama que presenta el Brexit. Se aprecia en detalles que tambi&eacute;n est&aacute;n presentes en otros &aacute;mbitos, como el miedo a que los europeos puedan 'robar' trabajos a los ingleses: cada vez que un europeo obtiene el puesto de entrenador de un club brit&aacute;nico, algunos tertulianos de la vieja escuela denuncian que los t&eacute;cnicos ingleses no tienen las mismas oportunidades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/brexit-significa-racismo-prostituta-nacionalidad_1_1052453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jan 2020 20:26:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reino Unido y xenofobia: "Es evidente que el Brexit ha tenido una influencia en cómo los jóvenes tratan el tema de la inmigración"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brexit,Reino Unido,Xenofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pequeña guía de cerveza británica para españoles emigrados a Reino Unido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pequena-britanica-espanoles-reino-unido_1_1168441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaa57458-c522-48e8-a89b-3b1c5ef6b27f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pequeña guía de cerveza británica para españoles emigrados a Reino Unido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Reino Unido no vale con pedir "una cerveza", hay que ser específicos, hay que elegir entre la variedad que se ofrece en los pubs británicos</p><p class="subtitle">Las lagers, claras y de sabor plano se sirven frías, a unos 5ºC, y a presión, de ahí las burbujas. Las ales, más oscuras y con matices, son más digestivas y se sirven más calientes y sin gas</p><p class="subtitle">La mayoría de pubs pertenecen a alguno de los principales grupos cerveceros, así que dependiendo del propietario del local, este tendrá unas marcas u otras</p></div><p class="article-text">
        El mes pasado, la sociedad brit&aacute;nica tuvo que tomar una decisi&oacute;n en las urnas que marcar&aacute; el futuro del pa&iacute;s. M&aacute;s mundana, pero no por ello menos meditada, es la elecci&oacute;n que afrontan los brit&aacute;nicos cada vez que entran a un pub. Pedir una cerveza resulta un poco m&aacute;s complicado que en un bar espa&ntilde;ol, pero tampoco se trata de una tarea imposible, como demuestran ciertas barrigas y la facilidad para olvidar por qu&eacute; ronda va uno. Simplemente es una cuesti&oacute;n de tener las cosas claras.
    </p><p class="article-text">
        Una vez escogido el pub &ndash;decisi&oacute;n trascendental que merece cap&iacute;tulo aparte&ndash; es preciso acudir a la barra. Siempre. Hasta en los establecimientos que parezcan m&aacute;s familiares. Incluso si el local est&aacute; casi vac&iacute;o. El orden es irrefutable: primero a la barra, despu&eacute;s a la mesa. La &uacute;nica excepci&oacute;n ser&iacute;an las tabernas que act&uacute;an como restaurante, pero en la gran mayor&iacute;a de pubs hasta la comida se pide en la barra y se paga al momento.
    </p><p class="article-text">
        Apoyados sobre la madera, pringosa por la cerveza derramada, se presenta un abanico de opciones que puede resultar abrumador en una primera instancia. No vale con pedir 'una cerveza', hay que ser espec&iacute;ficos. Si quiere un vaso de una pinta (medida justo por encima del medio litro y que suele costar entre tres y cinco libras, dependiendo del tipo de cerveza y de la zona en la que se encuentre el pub), pida una <em>pint</em>. Si quiere media pinta, pida <em>half a pint</em> (aunque si parte con la idea de tomarse m&aacute;s de un vaso de media pinta, le saldr&aacute; m&aacute;s barato empezar por una <em>pint</em>). Si busca una <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/beber/virtudes-cerveza-estilo-refrescante-verano_0_923207898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cerveza rubia como las de Espa&ntilde;a, pida una lager</a>. Las marcas m&aacute;s populares suelen ser internacionales, como la Stella Artois belga, la Carlsberg danesa y la Peroni italiana.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, encontr&aacute;ndose en Inglaterra es pertinente preguntarse a uno mismo '&iquest;beber&iacute;a una cerveza tradicional inglesa teniendo en cuenta que se sirven tibias?'. Si le escandaliza la idea, qu&eacute;dese con su lager. De lo contrario, si&eacute;ntase bienvenido en la casa de las <em>ales</em> y prep&aacute;rese para m&aacute;s decisiones. Las <em>ales</em> se diferencian de las lagers en aspecto, temperatura y sabor y estas distinciones son fruto de sus respectivos procesos de fermentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en mayores tecnicismos, el tipo de levadura que se utiliza para fermentar las <em>ales</em> difiere del que se emplea para fermentar las lagers. Adem&aacute;s, las <em>ales</em> se fermentan a una temperatura m&aacute;s alta.
    </p><p class="article-text">
        Las lagers, claras y de sabor plano, se sirven fr&iacute;as, a unos 5&ordm;C, y a presi&oacute;n, de ah&iacute; las burbujas. Las <em>ales</em>, m&aacute;s oscuras y con innumerables matices, son m&aacute;s digestivas y se sirven m&aacute;s calientes (a unos 12&ordm;C) y sin gas. Una pinta de <em>ale</em> viaja del barril al vaso por un sistema hidr&aacute;ulico operado a mano. En la barra de un pub suele ser sencillo identificar cu&aacute;les son las <em>ales</em> aut&eacute;nticas. Los grifos met&aacute;licos est&aacute;n destinados para las rubias y las sidras, mientras los tipos de <em>ales </em>vienen indicados en unos mangos de menor tama&ntilde;o (a excepci&oacute;n de algunos bares m&aacute;s modernos en los que sirven ciertas <em>ales</em> como si fuesen lagers).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A la hora de servir una pinta de <em>ale</em>, el barman ha de tirar del mango de la bomba hidr&aacute;ulica en repetidas ocasiones. Quiz&aacute; suene m&aacute;s laborioso que abrir un grifo y dejar que corra la cerveza, pero medir la espuma que generan las rubias tambi&eacute;n tiene lo suyo. No por nada en Espa&ntilde;a se habla de tirar ca&ntilde;as como si fuese un arte. El &uacute;nico truco que tienen las <em>ales</em> es que ninguna pinta es igual que la anterior. A diferencia de la uniformidad de las lagers, se podr&iacute;a decir que el contenido de un barril de <em>ale</em> sigue vivo, ya que la cerveza no est&aacute; pasteurizada. Por eso los pubs tienen que monitorizar cu&aacute;ndo han abierto los barriles de cada <em>ale</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esto se traduce en el sabor y en que algunas pintas salen con m&aacute;s espuma que otras. Enseguida esta espuma se disuelve y el contenido del vaso ya no alcanza la medida de la pinta. Si el descenso es apreciable, el buen barman recuperar&aacute; el vaso del cliente y servir&aacute; un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Conviene entrenar el paladar hasta dar con los tipos de <em>ales</em> que m&aacute;s le gusten a uno. Tambi&eacute;n depender&aacute; del momento. Una espesa <em>stout</em>, por ejemplo, quiz&aacute; sea ideal para acompa&ntilde;ar una <em>pie</em> en invierno, pero no tanto para una tarde de verano. Algo a tener muy en cuenta es que en la mayor&iacute;a de pubs est&aacute;n m&aacute;s que dispuestos a ofrecer una peque&ntilde;a cata. Antes de casarse a ciegas con una pinta de <em>ale</em> que quiz&aacute; no le vaya a agradar, el cliente puede salir de dudas por s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Los distintos tipos de <em>ales</em> los determinan los l&uacute;pulos usados en la producci&oacute;n de la cerveza. En la mayor&iacute;a de los casos, las <em>ales</em> que se sirven en los pubs tienen porcentajes de alcohol m&aacute;s bajos que las lagers y se caracterizan por tener un sabor m&aacute;s amargo, acompa&ntilde;ado de toques m&aacute;s o menos dulces y afrutados. Entre las opciones m&aacute;s populares se encuentran las <em>pale ales</em>, que a su vez tienen varios subtipos como las <em>bitters</em> o la <em>India Pale Ale</em> (IPA) y son de color dorado o cobrizo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay otras tonalidades m&aacute;s cercanas al marr&oacute;n que var&iacute;an de grado de alcohol y de sabor, desde las tradicionales <em>mild ales</em> de porcentaje bajo a las <em>strong ales</em>, que alcanzan porcentajes m&aacute;s altos incluso que las lagers. Y en el extremo de esta escala superficial basada en colores se encuentran las oscuras <em>stouts</em>, categor&iacute;a a la que pertenece la Guinness irlandesa, y las <em>porters</em>, que tienen un ligero aroma a caf&eacute;.
    </p><h3 class="article-text">La relaci&oacute;n entre bares y conglomerados cerveceros</h3><p class="article-text">
        En Londres, la mayor&iacute;a de pubs pertenecen a alguno de los principales conglomerados cerveceros, as&iacute; que dependiendo de qu&eacute; cervecer&iacute;a sea due&ntilde;a del local (lo normal es que lo revele el cartel donde se lee el nombre del establecimiento) tendr&aacute;n unas marcas u otras. No abundan, pero tambi&eacute;n hay pubs independientes que escogen su variedad de cervezas al gusto. Los que pertenecen a un grupo empresarial cuentan con unos tres o cuatro tipos de <em>ales</em> de sus propias marcas, pero tambi&eacute;n est&aacute;n obligados a ofrecer una cerveza invitada de otra cervecer&iacute;a (las invitadas suelen proceder de cervecer&iacute;as independientes de menor tama&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        En el mango del dispensador hay una placa con el logo de cada cerveza, su nombre, su porcentaje y la categor&iacute;a de <em>ale</em> a la que pertenece, y tambi&eacute;n suele estar indicada la regi&oacute;n del pa&iacute;s en la que se ha producido. Si, por ejemplo, descubre que le fascinan las <em>bitters</em> de una cervecer&iacute;a en concreto, lo suyo es intentar ir a pubs de esa misma cervecer&iacute;a. Cuando no d&eacute; con ninguno, por lo menos sabr&aacute; que lo que quiere es una <em>bitter</em>. Resulta m&aacute;s complicado volver a encontrarse con las <em>ales</em> invitadas porque suelen ir cambiando, pero eso le a&ntilde;ade emoci&oacute;n a la visita a cualquier pub.
    </p><p class="article-text">
        Desde la segunda mitad del siglo pasado, las lagers le fueron ganando terreno a las <em>ales</em> hasta convertirse, con diferencia, en el tipo de cerveza m&aacute;s popular. En defensa de estas ultimas surgi&oacute; una organizaci&oacute;n llamada Campagin for the Real Ale (CAMRA), que desde 1970 vela por los intereses de pubs, cerveceros y consumidores de las <em>ales</em> tradicionales. Fueron ellos los que hicieron campa&ntilde;a para que los pubs tuviesen que tener <em>ales</em> invitadas. El mercado sigue estando liderado por las lagers, pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las <em>ales</em> han vivido un nuevo resurgir. Marcharse de Inglaterra sin haber probado la gastronom&iacute;a local puede resultar comprensible, pero merece la pena darle una oportunidad a su cultura cervecera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/pequena-britanica-espanoles-reino-unido_1_1168441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 21:38:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pequeña guía de cerveza británica para españoles emigrados a Reino Unido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cerveza,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Brexit y el negocio de la comida española en Reino Unido: "No tenemos experiencia en comercio internacional"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/brexit-futuro-restaurantes-comida-espanola_1_1174408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2439219-795b-492f-ad4b-fac35028bbbf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fama internacional de las tapas y la nostalgia de los turistas británicos que vuelven a casa han hecho proliferar los restaurantes de comida española en Reino Unido</p><p class="subtitle">Con el Brexit, la incertidumbre se cierne sobre la logística, la burocracia y el precio de las importaciones necesarias para mantener los negocios en marcha</p><p class="subtitle">"Mandar comida de España a Inglaterra siempre ha sido fácil" pero ahora "será como traerla de Marruecos", teme el empresario de The Tapas Lunch Company</p></div><p class="article-text">
        En Inglaterra, la gastronom&iacute;a local est&aacute; reservada para ocasiones muy puntuales. Un <em>full English breakfast</em> antes de una caminata por el campo, una <em>pie</em> (empanada) en un d&iacute;a de f&uacute;tbol, un antojo espor&aacute;dico de <em>fish and chips</em>, un <em>Sunday roas</em>t (tradicional comida dominical compuesta por carne, patatas y verduras).
    </p><p class="article-text">
        En el d&iacute;a a d&iacute;a, mandan las cocinas for&aacute;neas. El recetario indio est&aacute; muy arraigado por el v&iacute;nculo hist&oacute;rico entre ambas naciones, pero ahora las comidas de muchos otros pa&iacute;ses comparten protagonismo. En los sesenta, los restaurantes chinos e italianos se consolidaron como un cl&aacute;sico en todas las partes del pa&iacute;s. Entonces, la oferta aument&oacute; y a d&iacute;a de hoy, el panorama asi&aacute;tico lo comparten desde los indios y chinos hasta los vietnamitas, japoneses o coreanos. En el frente Mediterr&aacute;neo, la cocina espa&ntilde;ola se gan&oacute;, a base de tapas y paellas, un rol indisputable que sostiene desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas y se refresca por el recuerdo de las vacaciones en Espa&ntilde;a de muchos brit&aacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        El <em>boom</em> de restaurantes espa&ntilde;oles no decay&oacute;. Tambi&eacute;n surgieron empresas que se dedican a la importaci&oacute;n, tanto para abastecer a los propios restaurantes como para venta al por menor a particulares. Ahora, el Brexit plantea infinidad de dudas y la gastronom&iacute;a internacional no es ajena a la incertidumbre. La principal empresa de importaci&oacute;n de productos alimenticios espa&ntilde;oles es Brindisa, fundada en 1988. Su preparaci&oacute;n de cara al Brexit pasa por ir guardando reservas de ciertos productos que podr&iacute;an ser m&aacute;s dif&iacute;ciles de importar en un futuro. Para esto han tenido que invertir en m&aacute;s espacio de almacenaje. Pero m&aacute;s all&aacute; de Brindisa, existen otros negocios con menos recursos que temen por su futuro.
    </p><p class="article-text">
        Una de esas empresas que comercializan productos espa&ntilde;oles en Reino Unido, para consumo personal o para venta a otros establecimientos, es <a href="https://www.thetapaslunchcompany.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Tapas Lunch Company</a>, que en palabras de uno de sus responsables, Jonathan Pincas, es una empresa &ldquo;m&aacute;s peque&ntilde;a de lo que aparenta&rdquo;. Apenas tres empleados se encargan del d&iacute;a a d&iacute;a del negocio y unas cinco personas que trabajan en el almac&eacute;n en Espa&ntilde;a, por el que pasan sus productos antes de poner rumbo a las Islas Brit&aacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        De esos tres empleados fijos, uno se encarga de la log&iacute;stica. &ldquo;Tiene quince a&ntilde;os de experiencia, pero solo en el marco del comercio europeo&rdquo;, explica Pincas. El escenario de comercio internacional que traer&iacute;a el Brexit les resulta completamente ajeno. &ldquo;Nosotros, sincera y plenamente dicho, no tenemos ni idea de importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n. Lo que hacemos actualmente, la gente lo conoce como importaci&oacute;n, pero mandar comida de Espa&ntilde;a a Inglaterra t&eacute;cnicamente no se puede considerar importaci&oacute;n. Siempre ha sido lo m&aacute;s f&aacute;cil del mundo. Es como mandar comida de Londres a Manchester&rdquo;.
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        El Brexit avecina un contexto desconocido para ellos: &ldquo;No hemos estudiado comercio internacional, ni contamos con experiencia sobre comercio fuera de Europa&rdquo;. Pincas reconoce que no saben por d&oacute;nde empezar. &ldquo;Es un desastre. No podemos planificar nada, porque ni el propio gobierno te puede decir qu&eacute; va a pasar&rdquo;. Ante la ausencia de certeza alguna, Pincas opt&oacute; por seguir el siguiente planteamiento: &ldquo;Al ser una empresa tan peque&ntilde;a, no podemos malgastar nada de tiempo. Hasta que no sepamos lo que va a pasar, no movemos un dedo. Si estamos una semana o dos sin enviar comida, nadie va a morir, aunque haya d&eacute;ficit de chorizo. No somos de los que han gastado cinco millones de preparativos para el Brexit. Ni cinco millones, ni cinco c&eacute;ntimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esto tuvo que cambiar tras <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Boris-Johnson-mayoria-Reino-Unido_0_973253739.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la llegada de Boris Johnson al n&uacute;mero 10 de Downing Street</a>. Con declaraciones como &ldquo;preferir&iacute;a morir en una zanja antes que pedir una extensi&oacute;n a la Uni&oacute;n Europea&rdquo;, Johnson despert&oacute; la inquietud de Pincas. &ldquo;Empec&eacute; a estar bastante seguro de que &iacute;bamos a un Brexit duro y ya me puse un poco serio y empec&eacute; a consultar lo que ten&iacute;a que hacer. Por ejemplo, ten&iacute;a que abrir una cuenta para diferir los pagos de las tarifas y me ped&iacute;an una previsi&oacute;n de cu&aacute;nto tendr&iacute;a que pagar en aduanas&rdquo;, explica. &ldquo;Hasta ahora, nunca hemos tenido que pagar en aduanas, as&iacute; que me puse a intentar averiguar a qu&eacute; tasas estar&iacute;an sujetos nuestros 500 productos. Para poder clasificarlos, me encontr&eacute; con un documento de mil p&aacute;ginas, con c&oacute;digos extremadamente complejos y escrito en lenguaje muy t&eacute;cnico&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        Como Pincas, muchos otros empresarios se ven abrumados ante estos procesos. La Hacienda brit&aacute;nica ofrece soporte para este tipo de cuestiones, pero a Pincas poco le ayud&oacute; a efectos pr&aacute;cticos. &ldquo;Me contestaron diciendo que no ten&iacute;an los recursos para ayudarme a clasificar toda mi gama de productos, pero que s&iacute; que pod&iacute;an ayudarme con uno en concreto. 'Si nos mandas un Excel de una l&iacute;nea te podemos ayudar a clasificarlo', me dijeron&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un futuro incierto</h3><p class="article-text">
        Tras el Brexit oficial, antes del 31 de enero, se iniciar&aacute; un per&iacute;odo de transici&oacute;n hasta diciembre de 2020, l&iacute;mite para decidir cu&aacute;l ser&aacute; exactamente la relaci&oacute;n comercial entre el Reino Unido y el resto de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotros, tratar con Espa&ntilde;a requerir&aacute; todos los procedimientos que hay que hacer cuando importas de Marruecos o de China. Lo &uacute;nico que podr&iacute;a cambiar esto ser&iacute;a que se echase atr&aacute;s el &uacute;ltimo acuerdo y se hiciese uno en el que el Reino Unido se quedase dentro del Mercado Com&uacute;n Europeo. Eso ser&iacute;a la salvaci&oacute;n para nuestra empresa&rdquo;, afirma Pincas.
    </p><p class="article-text">
        Si el Reino Unido abandonase el mercado com&uacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Bruselas-Londres-preparan-Brexit-negociacion_0_973602934.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus relaciones comerciales con los pa&iacute;ses europeos</a> se dictar&iacute;an mediante acuerdos espec&iacute;ficos. Entonces existir&iacute;a la posibilidad de que un acuerdo entre el Reino Unido y Espa&ntilde;a facilitase el comercio entre ambos estados. Este escenario no le sirve de consuelo a Pincas, pues teme que un eventual acuerdo no tendr&iacute;a en cuenta el comercio a una escala tan peque&ntilde;a como en la que ellos operan. &ldquo;Sospecho que las cosas seguir&iacute;an siendo dif&iacute;ciles. El gran comercio entre Espa&ntilde;a y el Reino Unido no somos nosotros. Lo m&aacute;s vistoso podemos ser los importadores que vendemos jam&oacute;n, chorizo y dem&aacute;s productos t&iacute;picos. Pero el gran negocio entre Espa&ntilde;a y el Reino Unido son los 14.000 camiones de fruta que suben desde la costa Este de Espa&ntilde;a y cruzan el canal todas las semanas, con fruta de Murcia, Almer&iacute;a, Valencia... que acaba en los supermercados. Ese es el gran negocio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/brexit-futuro-restaurantes-comida-espanola_1_1174408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Dec 2019 20:21:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Brexit y el negocio de la comida española en Reino Unido: "No tenemos experiencia en comercio internacional"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brexit]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['The Knowledge': el examen imposible que transforma el cerebro de los aspirantes a taxista en Londres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/the-knowledge-topografico-aspirantes-londres_1_1275038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a0dd2f3-6525-4ca0-bbe4-ffdfa2835ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;The Knowledge&#039;: el examen imposible que transforma el cerebro de los aspirantes a taxista en Londres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una prueba tan difícil de superar como fácil de explicar: consiste en memorizarse el mapa de Londres, sus 25.000 calles y lo que hay en ellas</p><p class="subtitle">Algunos aspirantes pasan tres años preparándose y se presentan una decena de veces a los exámenes antes de aprobar</p><p class="subtitle">"Creo que nadie debería depender de un GPS si se le está pagando por conducir. Es más probable que tengas un accidente", dice un taxista de Londres</p></div><p class="article-text">
        Al norte de la estaci&oacute;n de King's Cross, se encuentra una calle secundaria ocupada por distintos almacenes y edificios industriales. Entre ellos hay un taller de taxis. La recepci&oacute;n es un moderno vest&iacute;bulo en el que se exponen los &uacute;ltimos modelos el&eacute;ctricos del ic&oacute;nico <em>black cab</em> londinense. Si uno cruza ese espacio, pasa por una secci&oacute;n del taller, atraviesa una peque&ntilde;a oficina, vuelve a entrar en otra zona del taller, abre una discreta puerta a mano derecha, sube dos pisos por las escaleras y cruza de nuevo parte del taller, se encontrar&aacute; con un habit&aacute;culo carente de ventanas. <em>&ldquo;Knowledge Point School&rdquo;</em>, dice el cartel dorado de la entrada. Resulta apropiado que sea tan enrevesado dar con este espacio: entre sus paredes, los aspirantes a taxista se preparan para uno de los ex&aacute;menes topogr&aacute;ficos m&aacute;s exigentes que existen.
    </p><p class="article-text">
        Junto con las cabinas de tel&eacute;fono rojas, el Big Ben, la Torre de Londres, las estaciones de metro, los buses de dos plantas o la guardia real, los taxis oficiales negros (los <em>black cab</em>) son uno de los iconos m&aacute;s caracter&iacute;sticos de Londres. En una cultura, la brit&aacute;nica, con una tendencia pronunciada a agarrase a sus tradiciones, los taxistas de la capital siguen estando regulados por una prueba que se introdujo en 1865. En otros pa&iacute;ses, como en Espa&ntilde;a, el elevado precio para obtener una licencia es el principal obst&aacute;culo para cualquier aspirante a taxista.
    </p><h3 class="article-text">En Londres, la gran barrera la pone The Knowledge.</h3><p class="article-text">
        <em>The Knowledge</em>Se trata de una prueba tan dif&iacute;cil de superar como f&aacute;cil de explicar: consiste en memorizarse el mapa de Londres. Suele llevar entre dos y tres a&ntilde;os, si el aspirante se dedica &uacute;nica y exclusivamente a ello; cuatro o cinco, si lo hace a tiempo parcial. Es una prueba tan singular, que se han hecho estudios sobre el efecto que tiene en el cerebro de los aspirantes, <a href="https://www.scientificamerican.com/article/london-taxi-memory/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como el que llev&oacute; a cabo el University College London</a>, que comprob&oacute; un aumento en el tama&ntilde;o de su hipot&aacute;lamo posterior.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Nacido en Mosc&uacute;, Gret Kretov lleg&oacute; a Londres en 1991. Se dedic&oacute; a trabajar como ch&oacute;fer hasta que decidi&oacute; hacerse taxista. Tras tres a&ntilde;os prepar&aacute;ndose y quince ex&aacute;menes orales, no pudo contener sus l&aacute;grimas cuando super&oacute; <em>The Knowledge</em>. Cabe apuntar que presentarse a una quincena de ex&aacute;menes es perfectamente normal cuando se trata de <em>The Knowledge</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de tanto tiempo estudiando, me quit&eacute; la presi&oacute;n de encima. Fue todo un alivio. En ese momento eres consciente de que tu vida est&aacute; a apunto de cambiar a mejor. Te van a pagar por conducir por Londres, una ciudad incre&iacute;ble, y vas a ser tu propio jefe. Puedes trabajar cuando quieras, irte de vacaciones cuando quieras... qu&eacute; m&aacute;s puedes pedir. Yo estaba tan feliz despu&eacute;s de haber aprobado, que me pas&eacute; medio a&ntilde;o conduciendo con una sonrisa y los pasajeros me preguntaban por qu&eacute; estaba tan contento&rdquo;, recuerda Kretov.
    </p><p class="article-text">
        Ahora Kretov ya no es taxista a tiempo completo. Su ocupaci&oacute;n principal es la de profesor en el Knowledge Point School, una de las distintas academias para aspirantes a taxistas que existen en Londres. Servicios como Uber han ganado terreno, pero a d&iacute;a de hoy todav&iacute;a hay muchas personas invirtiendo tiempo de sus vidas para aprobar <em>The Knowledge</em>. El aula de Knowledge Point School tiene dieciocho pupitres dobles, cada uno provisto de un detallado mapa de Londres. Pasado el aula est&aacute; el despacho de Kretov, que cuenta con un mapa particular, repleto de chinchetas conectadas por hilos y con un gran n&uacute;mero de c&iacute;rculos dibujados por toda la gran urbe.
    </p><h3 class="article-text">Retener la inmensidad londinense</h3><p class="article-text">
        Apoy&aacute;ndose en su mapa, Kretov comienza a explicar el proceso de preparaci&oacute;n para aprobar <em>The Knowledge</em>. Los estudiantes acuden a un libro llamado el <em>Blue Book</em>, que incluye 320 rutas que cruzan Londres en distintas direcciones. La compleja red de hilos en el mapa de Kretov representa esas rutas que los estudiantes han de saberse de memoria. Pero eso no es todo. El <em>Blue Book</em> tambi&eacute;n cubre todas las <em>quarter miles</em>, las &aacute;reas al principio y al final de cada ruta.
    </p><p class="article-text">
        Los aspirantes tienen que memorizarse todos los puntos de inter&eacute;s dentro de cada <em>quarter miles</em> (casi medio kil&oacute;metro a la redonda): hoteles, restaurantes, estaciones, paradas de bus, cines, teatros, iglesias, parques, comisar&iacute;as... Esas <em>quarter miles</em> son los c&iacute;rculos que est&aacute;n dibujados en el mapa de Kretov. Adem&aacute;s, los aspirantes deben tener muy claras todas las restricciones de tr&aacute;fico para poder saber en todo momento cu&aacute;l es el primer giro que podr&iacute;an hacer tanto a la derecha como a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        La primera prueba a la que se enfrentan los aspirantes es un examen de tipo test. El examen cuenta con preguntas sobre las rutas del Blue Book y sobre los puntos de inter&eacute;s entre el principio y el final de cada ruta. Para aprobar, hace falta acertar el 60% de las preguntas. Una vez completado el examen escrito, el aspirante contin&uacute;a prepar&aacute;ndose para los ex&aacute;menes orales, llamados <em>appearances</em>. Estas pruebas apenas duran unos 20 minutos. En ellas, el examinador le pregunta al aspirante por dos puntos de inter&eacute;s y &eacute;ste tiene que ser capaz de situarlos en el mapa y recitar el trayecto m&aacute;s corto entre ellos.
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                </figure><p class="article-text">
        El proceso se repite con hasta cuatro rutas distintas. Seg&uacute;n c&oacute;mo de bien lo haya hecho, el aspirante acumular&aacute; m&aacute;s o menos puntos. Hay tres etapas de <em>appearances</em>. Para pasar de una etapa a otra, el aspirante ha de obtener una puntuaci&oacute;n alta en por lo menos un par de ex&aacute;menes seguidos. Pero por la misma norma, si saca pocos puntos en m&aacute;s de un examen, corre el riesgo de retroceder a la etapa anterior. Este sistema asegura que el azar intervenga poco. Completar<em> The Knowledge</em> realmente requiere tener metido en la cabeza el mapa de la ciudad, con sus 25.000 calles y sus respectivos puntos de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El aspirante finalmente se convierte en taxista cuando supera un &uacute;ltimo test, que le requiere aprenderse 25 rutas adicionales en el &aacute;rea metropolitana de Londres. Entonces ya puede solicitar su licencia y hacerse con el asiento de un <em>black cab</em>. M&aacute;s all&aacute; de lo que pueda costar ir a clases a una academia (la mensualidad del Knowledge Point School, por ejemplo, cuesta 50 libras), los aspirantes tienen que pagar 600 libras por examinarse. Obtener una licencia en Londres son 300 libras, cifra que contrasta con<a href="https://www.eldiario.es/economia/Guerra-trabaja-respecto-conductor-VTC_0_860914783.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> los m&aacute;s de 100.000 euros que cuesta una licencia en Espa&ntilde;a</a>. Los taxistas londinenses pueden comprar su propio <em>black cab</em>, que nuevo cuesta alrededor de 40.000 libras, o alquilar uno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Cerca de la entrada al Knowledge Point School est&aacute;n aparcadas un par de filas de scooters. Podr&iacute;a parecer la flota de una empresa de mensajer&iacute;a, pero son los veh&iacute;culos que utilizan los aspirantes a taxista. Todas las motocicletas cuentan con un portapapeles en el manillar en el que los aspirantes colocan los planos de los distintos barrios londinenses. Recorrer las rutas del <em>Blue Book</em> en scooter es lo m&aacute;s habitual entre aquellos que se est&aacute;n preparando para <em>The Knowledge,</em> porque resulta ser el m&eacute;todo m&aacute;s r&aacute;pido y econ&oacute;mico. Las rutas del <em>Blue Book</em> siguen un orden determinado y van aumentando en dificultad. La primera cubre las poco m&aacute;s de tres millas que separan Manor House, al norte, de Gibson Square, en el sur del barrio de Islington.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que har&iacute;a el aspirante es desplazarse con su motocicleta a Manor House y memorizarse toda la <em>quarter mile</em>. &ldquo;Una vez se ha estudiado a fondo, lo siguiente es recorrer la ruta m&aacute;s corta hasta el siguiente punto&rdquo;, explica Kretov, que comienza a seguir con el dedo el hilo que conecta ambos puntos en su mapa y a enumerar las direcciones (&ldquo;izquierda por Green Lanes, derecha por Bronswood Road, izquierda por Blackstock Road, recto por Highbury Park...&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegas a Gibson Square, te aprendes su <em>quarter mile</em>. Y una vez te sabes todos los puntos de inter&eacute;s de ese cuarto de milla a la redonda y todas las restricciones de tr&aacute;fico, pasas a la siguiente ruta, que empieza aqu&iacute; (Kretov se&ntilde;ala otro punto cercano en el mapa). Despu&eacute;s, haces lo mismo aqu&iacute; (se&ntilde;ala otro punto) y esa ruta te lleva al otro lado del r&iacute;o (el dedo de Kretov cruza el T&aacute;mesis), y de aqu&iacute;, vas a este otro punto...&rdquo;. As&iacute; hasta completar las 320 combinaciones, cada una m&aacute;s enrevesada que la anterior.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me he enamorado de la ciudad&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 12 a&ntilde;os trabajando como cocinero, el argelino Wahid Metef se hab&iacute;a cansado de la vida entre fogones. Quer&iacute;a dejar la cocina, trabajar en el exterior y ser su propio jefe. A Anthony Taylor, nacido y crecido en Londres, con varios a&ntilde;os de trabajo en f&aacute;bricas a la espalda, le movieron unas motivaciones similares. Metef y Taylor comparten pupitre en el Knowledge Point School. Estos dos candidatos est&aacute;n a apenas unas semanas de completar el duro camino que decidieron seguir hace ya m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os. Hasta hace unos meses, hab&iacute;an compaginado sus respectivos empleos con la preparaci&oacute;n para <em>The Knowledge</em>, pero de cara a la recta final se est&aacute;n dedicando a ello a tiempo completo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Kretov, muchos aspirantes se rinden por el camino. &ldquo;Hay momentos duros&rdquo;, reconoce Taylor. &ldquo;Sobre todo, cuando te presentas a <em>appearances</em>, obtienes malos resultados y piensas 'creo que ya no puedo dar m&aacute;s'. A veces cuestionas si vale la pena. Yo he sacrificado mi trabajo para acabar esto. He sacrificado tiempo con mi familia. Llevo sin tomarme unas vacaciones desde 2015. Pero cuando ya ves la luz al final del t&uacute;nel, entonces s&iacute; que sientes que todo ha merecido la pena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero tener la libertad de trabajar cuando quiera&rdquo;, responde cuando se le pregunta por su inter&eacute;s por ser taxista, &ldquo;y adem&aacute;s, se supone que se cobra bien&rdquo;. El salario variar&aacute; mucho en funci&oacute;n de cu&aacute;nto trabaje, pero Taylor dice que aspira a ganar unas 30.000 libras al a&ntilde;o. &ldquo;Obviamente tambi&eacute;n existen desventajas, como no cobrar si te pones enfermo o tener una pensi&oacute;n m&aacute;s baja. Pero creo que los aspectos positivos tienen m&aacute;s peso que los negativos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; el factor Londres. &ldquo;Una vez empiezas a estudiar <em>The Knowledge</em>, desarrollas una pasi&oacute;n. Hab&iacute;a vivido en Londres toda mi vida, pero no la hab&iacute;a apreciado hasta ahora. Es una ciudad fascinante, repleta de historia en cada esquina. Puedes ver un edificio moderno y que al lado haya una iglesia de hace mil a&ntilde;os. Simplemente, te cautiva. Cada vez que sales, descubres algo nuevo. Antes estaba deseando marcharme de Londres, pero, a partir de estudiar esto, me he enamorado de la ciudad&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Kretov afirma que prepararse en una academia facilita la progresi&oacute;n de los aspirantes. &ldquo;Les proporcionamos clases, consejos, mapas... Y cuando vienen, su mente est&aacute; centrada en estudiar. Tambi&eacute;n se pueden preparar en casa, pero ah&iacute; tienen distracciones. Aqu&iacute; todo el mundo est&aacute; haciendo la misma cosa, as&iacute; que est&aacute;n muy concentrados&rdquo;. Ahora que afrontan sus &uacute;ltimas <em>appearances</em>, la rutina de Metef y Taylor en la Knowledge Point School es sencilla: &ldquo;Llegamos pronto por la ma&ntilde;ana, nos proporcionan ejemplos de ex&aacute;menes que han tenido lugar ese mismo d&iacute;a y los usamos para practicar&rdquo;, describe Metef.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Nightingale Square, sir &mdash;le indica Taylor a Metef.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Nightingale Square est&aacute; en Endlesham Road &mdash;responde Metef.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Correcto, sir. Y desde ah&iacute; me gustar&iacute;a ir al Eurostar (los servicios de trenes que conectan Londres con ciudades europeas como Par&iacute;s, &Aacute;msterdam o Bruselas).
    </p><p class="article-text">
        &mdash; El Eurostar est&aacute; en St. Pancras Road.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; es&rdquo;. Taylor marca ambos puntos y Metef, con la mirada apartada del mapa, guarda silencio durante unos diez segundos mientras traza la ruta en su cabeza. Hasta que finalmente arranca: &ldquo;Dejas Nightingale Square por la izquierda, sigues recto por Endlesham Road, derecha en Nightingale Lane...&rdquo;. Tras un minuto recitando direcciones, llega al destino final, a unas seis millas del punto de partida. &ldquo;Excelente, bien hecho&rdquo;, le dice Taylor mientras termina de trazar las indicaciones de su compa&ntilde;ero. &ldquo;Ahora yo compruebo si se trata de la ruta m&aacute;s directa entre ambos puntos&rdquo;, explica, &ldquo;y de no ser as&iacute;, le pedir&iacute;a que lo intentara de nuevo&rdquo;. Pero estos dos aspirantes est&aacute;n en una parte tan avanzada de su preparaci&oacute;n que pueden enlazar varias rutas sin ning&uacute;n fallo.
    </p><p class="article-text">
        Transport for London, el organismo que regula el transporte en Londres, le quit&oacute; su licencia a Uber en 2017 por no cumplir con los requisitos de seguridad necesarios. Pero la empresa norteamericana <a href="https://www.eldiario.es/economia/Uber-Londres-recurso-judicial-ayuntamiento_0_786372333.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apel&oacute; la decisi&oacute;n y sigue operando en la ciudad</a>. A finales de a&ntilde;o, Transport for London anunciar&aacute; si le devuelve o no su licencia. Se espera que Uber se adapte a ciertas exigencias y por lo menos logre una nueva extensi&oacute;n. As&iacute; que lo m&aacute;s probable es que los taxistas contin&uacute;en en una posici&oacute;n comprometida ante esta competencia. &iquest;Merece la pena todo el esfuerzo que requiere superar el exigente<em> The Knowledge</em> ahora que servicios como Uber, con tarifas m&aacute;s bajas que los <em>black cabs</em>, amenazan la hegemon&iacute;a de los taxistas? Tanto Metef como Taylor tienen claro que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Metef cree que la formaci&oacute;n que tienen los taxistas que han superado <em>The Knowledge</em> hace que se trate de dos servicios distintos. &ldquo;Se puede ir a cenar a un McDonald's o se puede ir a cenar a un restaurante con estrellas Michelin, y no porque exista McDonald's van a desaparecer los restaurantes con estrellas Michelin&rdquo;.
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        Taylor asiente, y a&ntilde;ade: &ldquo;Lo que me preocupa es que nosotros tengamos que pasar por un proceso tan largo, con varias pruebas, y que en cambio ellos puedan saltarse las normas. Por ejemplo, en este pa&iacute;s hay una norma que proh&iacute;be utilizar el tel&eacute;fono m&oacute;vil mientras se conduce, y ellos parecen salt&aacute;rsela constantemente&rdquo;. Metef considera que ese es uno de los aspectos en los que<em> The Knowledge</em> marca la diferencia: &ldquo;Creo que nadie deber&iacute;a depender de un GPS en su m&oacute;vil si se le est&aacute; pagando por conducir. Si conduces pendiente del GPS porque no te conoces la ciudad, es m&aacute;s probable que tengas un accidente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como estos dos aspirantes, muchos otros siguen prepar&aacute;ndose para <em>The Knowledge</em> pese a que el mercado haya cambiado. Eso s&iacute;, Kretov afirma que la presencia de Uber s&iacute; que ha tenido un efecto negativo en el n&uacute;mero de personas que inician la aventura de convertirse en taxistas. &ldquo;Mucha gente piensa 'para qu&eacute; voy a estudiar para <em>The Knowledge</em> si puedo trabajar para una compa&ntilde;&iacute;a de alquiler privado'. Pero estas personas no se dan cuenta de los beneficios que obtendr&iacute;an si fuesen taxistas. Solo piensan en el dinero f&aacute;cil. Aunque conduzcas por las mismas calles, ser un <em>black cab</em> <em>driver</em> es algo completamente distinto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/the-knowledge-topografico-aspirantes-londres_1_1275038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Nov 2019 20:08:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['The Knowledge': el examen imposible que transforma el cerebro de los aspirantes a taxista en Londres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Londres,Taxis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fanáticos de los dardos: viaje entre matemáticas y cervezas a la cultura que resiste en los pubs británicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cultura-dardos-pubs-londinenses_1_1305365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e35b946-9df5-43f1-8e3d-fd648f76ee93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fanáticos de los dardos: viaje entre matemáticas y cervezas a la cultura que resiste en los pubs británicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Profundizamos en la cultura de los dardos, que tiene su epicentro en los pubs británicos donde miles de personas juegan cada noche</p><p class="subtitle">Los ingleses llevan lanzando dardos a una diana desde el medievo, y el fenómeno se disparó a partir de los años 30</p><p class="subtitle">“Se suele hablar de una zona mágica para el buen jugador: cuando no estás ni demasiado sobrio ni demasiado bebido, entre la tercera y la cuarta pinta"</p></div><p class="article-text">
        Cuando Rob Madigan se convirti&oacute; en el m&aacute;nager del Porters Lodge, un pub situado en la zona financiera de Londres, lo primero que hizo fue colgar una diana de dardos. Un par de semanas despu&eacute;s, dos equipos ya hab&iacute;an convertido el Porters Lodge en su nueva casa. Visto el &eacute;xito, Madigan coloc&oacute; una segunda diana. En menos de un a&ntilde;o, el pub acog&iacute;a hasta veinte equipos de dardos, casi todos ellos compuestos por compa&ntilde;eros de trabajo en empresas de la City, la milla cuadrada en la que tienen sede algunas de las principales entidades bancarias, firmas de abogados, aseguradoras y dem&aacute;s compa&ntilde;&iacute;as de traje y corbata.
    </p><p class="article-text">
        A medida que el pub ganaba popularidad entre los fan&aacute;ticos de los dardos, Madigan iba pintando paredes de negro para poder seguir colocando m&aacute;s dianas y deshaci&eacute;ndose de mesas para ganar espacio. Se r&iacute;e cuando recuerda que su estancia en el Porters Lodge en teor&iacute;a iba a ser pasajera. &ldquo;Mi amigo en ese pub me hab&iacute;a llamado para pedirme si pod&iacute;a cubrirle durante una o dos semanas&rdquo;. Madigan se encontr&oacute; con un discreto local que serv&iacute;a comida tailandesa y contaba con una mesa
    </p><p class="article-text">
        de billar y algunas noches de karaoke. Cuando devolvi&oacute; las llaves del Porters Lodge casi cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, el pub era la sede de cuarenta equipos, m&aacute;s que ning&uacute;n otro bar en Londres, y el karaoke estaba en marcha todas las noches hasta las tres de la ma&ntilde;ana. &ldquo;Los jugadores intentaban terminar sus partidas antes que los dem&aacute;s para tomar control de karaoke&rdquo;, rememora Madigan.
    </p><p class="article-text">
        La gran competencia del Porters Lodge durante ese tiempo era el Horseshoe, un pub en el barrio de Clerkenwell, justo pasados los l&iacute;mites de la City. El trabajo de Madigan en su pub hizo que el Horseshoe tuviese que mejorar sus facilidades para no quedarse atr&aacute;s en la disputa por ser el epicentro de la cultura de dardos londinense. Pero esa rivalidad ya no existe. El edificio en el que estaba el Porters Lodge ha sido demolido para dar paso a un moderno bloque de oficinas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, para conocer el mundillo de los dardos de primera mano basta con entrar en el Horseshoe, pedirse algo en la barra, cruzar la planta principal y subir las escaleras. Es en el segundo nivel donde cuatro dianas en las paredes convierten un simple espacio en el para&iacute;so de todo aficionado a los dardos. A excepci&oacute;n de una peque&ntilde;a luz situada encima de cada diana, la sala est&aacute; oscura una vez cae el sol. Dos de las dianas cuentan con un marcador digital. En las otras dos se recurre a la tiza para dejar constancia de la puntuaci&oacute;n. Cerca de cada diana hay algunas mesas elevadas para que el jugador apoye su bebida mientras lanza. Tambi&eacute;n hay otras mesas y sillas de pl&aacute;stico desperdigadas por el habit&aacute;culo. Es un sitio cutre a ojos de la mayor&iacute;a de los mortales; m&iacute;stico y rom&aacute;ntico para el insaciable jugador de dardos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Dos se&ntilde;ores mayores acaban su partida y toman asiento. Cerveza en mano repasan batallitas. Tambi&eacute;n conversan sobre sus respectivos dardos y sobre qu&eacute; n&uacute;meros les parecen los m&aacute;s complicados de acertar en la diana, una diana en la que a todos los n&uacute;meros del uno al veinte les corresponde el mismo espacio.
    </p><p class="article-text">
        -El doble ocho y el doble diecis&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; me dices?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, el doble ocho y el doble diecis&eacute;is me cuestan horrores.
    </p><p class="article-text">
        Existe la falsa idea entre gente ajena a los dardos de que el objetivo es darle al c&iacute;rculo rojo del centro de la diana, el llamado ojo de buey, <em>bull&rsquo;s eye</em> en ingl&eacute;s. Pero el jugador suele apuntar al triple 20. Es preciso explicar el formato de las partidas. Se juega una cuenta atr&aacute;s, normalmente desde 501. Los jugadores tienen que llegar hasta cero antes que su contrincante a base de obtener puntuaciones que se restan del 501 inicial. La secci&oacute;n de la diana correspondiente a cada n&uacute;mero tiene a su vez dos franjas estrechas, una interior y otra en el borde exterior, que representan respectivamente el triple y el doble de ese n&uacute;mero. Por ejemplo, si en la primera tirada se le diese a la franja interior de la secci&oacute;n del 20, eso ser&iacute;a el famoso triple 20, que le restar&iacute;a 60 puntos a 501 y la puntuaci&oacute;n pasar&iacute;a a ser 441. Darle al centro de la diana, en cambio, son 50 puntos, y darle al c&iacute;rculo verde que rodea el ojo de buey son 25. Cada jugador tiene tres dardos porque en cada turno dispone de tres lanzamientos.
    </p><p class="article-text">
        Algo a tener en cuenta: para poder cerrar una ronda, hacer <em>checkout</em>, es necesario llegar a cero con un doble, es decir, acertando al borde exterior de un n&uacute;mero cuyo doble sea la cifra que queda por restar. Por ejemplo, si un jugador estuviese en 36, podr&iacute;a hacer <em>checkout</em> si le diese al doble 18. Pero se suelen buscar combinaciones m&aacute;s complejas lo antes posible. Pese a que el juego de los dardos parezca extremadamente simple, y quiz&aacute;s lo sea, implica ejercicios matem&aacute;ticos de forma constante, aunque a los jugadores m&aacute;s experimentados esas operaciones les salen de forma autom&aacute;tica. Si un jugador estuviese, por ejemplo, en 124, podr&iacute;a intentar hacer un <em>checkout</em> con un triple 20, un triple 16 y un doble 8. Aquel se&ntilde;or mayor del Horseshoe no intentar&iacute;a esa jugada.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>checkout</em> son uno de los temas de conversaci&oacute;n m&aacute;s recurrentes entre los jugadores de dardos. Madigan recuerda con cari&ntilde;o la noche en la que logr&oacute; su mejor <em>checkout</em>: &ldquo;Quedaban 167 puntos. Hice triple 20, triple 19 y <em>bull&rsquo;s eye</em> (cuando quedan exactamente 50 puntos, se puede cerrar la jugada d&aacute;ndole al ojo de buey). Estaba jugando mientras trabajaba en la barra. El pub estaba hasta arriba de gente y de repente me avisaron de que era mi turno. Le ped&iacute; a los clientes que se esperaran un segundo, dej&eacute; la barra, cog&iacute; mis dardos y <em>bam, bam bam</em>. El pub enloqueci&oacute;, los otros jugadores me empezaron a mantear... Solo lo he logrado una vez en mi vida&rdquo;. Un buen <em>checkout</em> es el equivalente en el mundo de los dardos a un gol de volea por toda la escuadra.
    </p><p class="article-text">
        Avanza la tarde en el Horseshoe. Un grupo de oficinistas han terminado su partida en parejas y se dirigen a por una nueva ronda de cervezas en el piso de abajo. La pareja ganadora le cuenta a la otra que est&aacute;n a punto de conseguir que instalen una diana en su oficina. &ldquo;&iquest;En serio?&rdquo;, exclama fascinado uno de ellos, como si le acabasen de describir la culminaci&oacute;n del sue&ntilde;o de una vida.
    </p><p class="article-text">
        Entonces irrumpe en la sala un tipo con boina. Es Madigan. Un tiempo despu&eacute;s de que dejara el Porters Lodge, recibi&oacute; la llamada del due&ntilde;o del Horseshoe. Desde hace m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os es el m&aacute;nager del que un d&iacute;a fue su m&aacute;ximo rival. Pero el v&iacute;nculo de Madigan con el Horseshoe viene de antes. &ldquo;Empec&eacute; a beber y a jugar a los dardos en este pub cuando llegu&eacute; a Londres con 20 a&ntilde;os&rdquo;. Madigan, ahora en la cincuentena, es norte&ntilde;o, de Merseyside. Lo desvela su acento y su pasi&oacute;n por el Everton. Es un hombre de dardos de toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        Antes de llegar al Horseshoe, Madigan trabajaba para un conglomerado de pubs. Su rol consist&iacute;a en tomar de forma temporal las riendas de establecimientos que atravesasen un momento delicado con el objetivo de sacarlos adelante. O como &eacute;l lo explica de forma m&aacute;s escueta: &ldquo;Mi trabajo era salvar pubs&rdquo;. A cada pub que llegaba, Madigan colocaba una diana. Recuerda con orgullo un pub venido a menos en el que puso una y otro pub vecino tambi&eacute;n se anim&oacute;. Gracias a eso, a&uacute;n a d&iacute;a de hoy esos dos pubs albergan torneos entre varios equipos.
    </p><p class="article-text">
        El ambiente es m&aacute;s competitivo en las ligas de la zona financiera de Londres, la City. &ldquo;Se enfrentan equipos de compa&ntilde;&iacute;as que ya compiten en el mercado, as&iacute; que tambi&eacute;n quieren ganarle al rival jugando a los dardos&rdquo;, observa Madigan.
    </p><p class="article-text">
        Pero que un pub pueda subsistir gracias a los dardos se ha convertido en una verdad a medias. Por lo menos en Londres, donde el suelo y el techo se valoran en cantidades desorbitadas. Peligra la vida de este pasatiempo en los establecimientos de la capital. El Horseshoe aguanta porque es toda una instituci&oacute;n y porque ha atra&iacute;do a muchos equipos que han tenido que abandonar pubs en los que se han descolgado las dianas. &ldquo;Los pubs de dardos lo tienen dif&iacute;cil por una cuesti&oacute;n de espacio: en el hueco que ocupan dos personas jugando a los dardos podr&iacute;a haber dos o tres mesas en la que los clientes cenen&rdquo;, explica Madigan. Muchos pubs de vieja escuela se han convertido en <em>gastropubs</em> porque servir comida aporta m&aacute;s beneficios. Madigan lamenta esta situaci&oacute;n. &ldquo;Ser&iacute;a una pena perder la cultura de los dardos. Cada vez hay menos pubs con dianas. En la City el asunto est&aacute; complicado porque hay muchas ligas pero pocos pubs en los que jugarlas&rdquo;.
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        Los ingleses llevan lanzando dardos a una diana desde el medievo. Entonces era una versi&oacute;n m&aacute;s rudimentaria que el juego actual, si es que es posible concebir algo m&aacute;s rudimentario. El juego tal y como lo conocemos cobr&oacute; forma hace unos 130 a&ntilde;os. Palabras del experto en dardos Patrick Chaplin: &ldquo;Se juega a los dardos desde la &eacute;poca victoriana. El juego gan&oacute; popularidad en los a&ntilde;os 20 y 30 y se convirti&oacute; en una parte muy importante de la cultura de pubs inglesa. La mayor&iacute;a de la gente que iba a los pubs eran hombres que regresaban de las f&aacute;bricas o de trabajar en el campo y buscaban algo con lo que entretenerse mientras beb&iacute;an&rdquo;. Pero los dardos no eran un juego exclusivamente para hombres. Chaplin asegura que en los a&ntilde;os 30 el n&uacute;mero de mujeres interesadas en los dardos creci&oacute; considerablemente despu&eacute;s de que la Reina Isabel, m&aacute;s tarde conocida como la Reina Madre, apareciese en la portada de varios peri&oacute;dicos jugando a los dardos. Aunque la mayor&iacute;a de jugadores son varones y algunos pubs tienen ligas exclusivamente para mujeres, los dardos se consideran un juego mixto.
    </p><p class="article-text">
        A Chaplin tambi&eacute;n se le conoce como Dr. Darts porque cuenta con un doctorado en la historia de los dardos. &ldquo;En 1978 empec&eacute; a ir a beber y a jugar a los dardos en un pub llamado The Blue Moon y me un&iacute; a un equipo. Pronto comenc&eacute; a elaborar una newsletter en la que recopilaba nuestros resultados y a&ntilde;ad&iacute;a alg&uacute;n que otro apunte. Un d&iacute;a alguien me pregunt&oacute; si sab&iacute;a cu&aacute;l era la historia de los dardos. Le respond&iacute; que me diese dos semanas&rdquo;. Chaplin empez&oacute; a investigar y esas dos semanas se convirtieron en un mes, en un a&ntilde;o, en treinta a&ntilde;os. A d&iacute;a de hoy sigue investigando. En 1985, otro conocido del pub le pregunt&oacute; &lsquo;&iquest;ya que sabes todo esto, por qu&eacute; no haces algo con ello?&rsquo;. As&iacute; que fue a la universidad y acab&oacute; haciendo un doctorado sobre la historia de los dardos porque consideraron que era una contribuci&oacute;n original. Su tesis dio forma al libro <em>Darts in England 1900-1939 - A Social History</em>, publicado en 2009. Desde entonces ha sacado otra media docena de libros sobre dardos. Y sigue jugando en el pub, con dardos personalizados en los que pone 'Dr. Darts'.
    </p><p class="article-text">
        Chaplin explica que la historia de los dardos tuvo un punto de inflexi&oacute;n en los a&ntilde;os 60 y 70. &ldquo;Se crearon las primeras ligas importantes y se form&oacute; la Organizaci&oacute;n Brit&aacute;nica de Dardos (BDO). Lo que hicieron fue llevarse los dardos del pub a la televisi&oacute;n y consiguieron reunir muchos patrocinadores&rdquo;. De pronto algunos jugadores pasaron de lanzar dardos en sus respectivos pubs a convertirse en estrellas a nivel nacional. La simple naturaleza de los dardos como juego y su v&iacute;nculo al pub hac&iacute;a posible que tipos de mediana edad con barriga cervecera fuesen los referentes de este fen&oacute;meno en pleno auge medi&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os 90 lleg&oacute; un nuevo cambio que marc&oacute; la historia de los dardos. Despu&eacute;s de que las retransmisiones televisivas fuesen a menos, algunos de los mejores jugadores se rebelaron contra la BDO porque consideraban que estaban explotando el producto por debajo de su potencial. As&iacute; que desertaron de la BDO y crearon un organismo independiente bautizado como el Consejo Mundial de Dardos (WDC) que pronto pas&oacute; a llamarse Corporaci&oacute;n Profesional de Dardos (PDC). Una situaci&oacute;n similar a la que se vio en el f&uacute;tbol con la creaci&oacute;n de la Premier League.
    </p><p class="article-text">
        La PDC cuenta con todos los grandes nombres del mundo de los dardos y es, por tanto, donde est&aacute; el dinero. La BDO sigue organizando sus propios campeonatos, pero en cuanto uno de sus jugadores despunta, lo normal es que se una a la PDC. Ambas organizaciones celebran su mundial anual en navidad. El de la PDC tiene lugar en el Alexandra Palace, un gran recinto en el norte de Londres. Es todo un show. Cada jugador tiene una canci&oacute;n con la que salta al escenario en el que se encuentra la diana, como si de un combate se tratase. Miles de personas acuden disfrazadas, con pancartas que leen mensajes absurdos y con predisposici&oacute;n a agotar las reservas de cerveza. De hecho, se sirven pintas dobles. Antes los &aacute;rbitros ped&iacute;an silencio cuando los jugadores iban a tirar. Ahora el bullicioso ambiente de fiesta es constante.
    </p><p class="article-text">
        Pero este espect&aacute;culo no cuenta con la aprobaci&oacute;n de algunos aficionados de vieja escuela, que siguen apoyando a la BDO. Aunque la PDC haya ayudado a que los dardos ganen m&aacute;s popularidad, contin&uacute;a generando rechazo entre los m&aacute;s puristas porque sienten que la burbuja de la &eacute;lite se distancia demasiado de la esencia de los dardos como juego de pub. Los detractores de la PDC no se ven representados por el p&uacute;blico que sigue los grandes campeonatos, pues generalmente no son la clase de gente que formar&iacute;an parte de una liga de pub, como s&iacute; que ocurre entre los seguidores de la BDO.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, existen excepciones. Antiguos compa&ntilde;eros de trabajo, Tom Brandhost y Jack Harry tienen 26 y 25 a&ntilde;os y son los dos jugadores m&aacute;s j&oacute;venes no solo del <em>Jim Bowen&rsquo;s Speed Boat</em>, el equipo del Horseshoe, sino que tambi&eacute;n de toda la liga en la que compiten. Ambos se engancharon a la cultura de los dardos tras haber seguido por televisi&oacute;n los mundiales de la PDC durante las fechas navide&ntilde;as. Cuando volvieron a la oficina en enero, decidieron hacer el regreso a la rutina m&aacute;s llevadero yendo al pub a la hora de la comida para jugar a los dardos. As&iacute; es como conocieron a Madigan, que tras verles practicando d&iacute;a s&iacute;, d&iacute;a tambi&eacute;n, les invit&oacute; a unirse al equipo del pub. Ahora compiten cada semana, en el Horseshoe si son el equipo local; en otro pub si juegan como visitantes. Harry tiene claro que si no fuese por las retransmisiones de la PDC nunca habr&iacute;an llegado a tener el inter&eacute;s necesario como para acabar formando parte de un equipo.
    </p><p class="article-text">
        Brandhost y Harry ya disfrutaban echando partidas entre ellos, pero jugar en un equipo ofrece una experiencia m&aacute;s cercana a la cultura de dardos londinense en su expresi&oacute;n m&aacute;s genuina. &ldquo;Somos los m&aacute;s j&oacute;venes en la liga, as&iacute; que cuando le ganas a alguno de los veteranos te sientes genial. Ganarle en un partido de liga a un se&ntilde;or mayor <em>random</em> te aporta un subid&oacute;n de endorfina que no obtienes jugando contra tus amigos&rdquo;, afirma Brandhost. &ldquo;El ambiente es muy ingl&eacute;s. Tiene gracia porque entras en contacto con tipos de la vieja escuela con los que de normal nunca interactuar&iacute;as, la clase de gente que si entrases a su pub te mirar&iacute;a como diciendo '&iquest;qu&eacute; haces aqu&iacute;?', pero como vas a jugar a los dardos te dan el visto bueno&rdquo;. Su amigo Harry coincide: &ldquo;Es como meterse en una c&aacute;psula del tiempo y regresar a un Londres antiguo&rdquo;. Y Brandhost a&ntilde;ade: &ldquo;Es probable que su punto de vista sea muy distinto al nuestro. No me sorprender&iacute;a que m&aacute;s de alguno apoye el Brexit y que tenga opiniones que nosotros no compartamos. Pero el juego de los dardos es muy intenso, est&aacute; lleno de momentos dram&aacute;ticos, y hace que cuando juguemos se cree un v&iacute;nculo especial entre todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Brandhost y Harry es un tanto inusual. Pero m&aacute;s curiosa si cabe es la historia de Justin Irwin. En 2004, Irwin dej&oacute; su trabajo como director en una empresa para jugar a los dardos. Tras haber visto a los profesionales por la televisi&oacute;n, pens&oacute; que practicando a diario podr&iacute;a llegar a disputar el mundial de dardos en menos de un a&ntilde;o. Su aventura qued&oacute; recogida en el libro <em>Muder On The Darts Board.</em> Fue un a&ntilde;o en el que Irwin vivi&oacute; en primera persona el duro camino a un Olimpo de los dardos que nunca alcanz&oacute;. Viaj&oacute; por el pa&iacute;s para jugar en toda clase de locales,llev&aacute;ndose algunas alegr&iacute;as y acumulando muchas otras decepciones.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier persona puede jugar a los dardos. Los profesionales parecen tipos cualquiera. Pero para llegar a lo m&aacute;s alto, adem&aacute;s de mucha pr&aacute;ctica, hace falta cierta habilidad natural, una conexi&oacute;n con la diana que no se puede adquirir de la noche a la ma&ntilde;ana, ni si quiera de un a&ntilde;o a otro. Irwin fracas&oacute; en su intento, pero aprendi&oacute; mucho sobre la cultura de dardos, desde el pub hasta las competiciones m&aacute;s serias. Y escribi&oacute; un libro bastante divertido.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la pr&aacute;ctica y del talento natural, hay otro elemento que todos los jugadores de pub tienen en cuenta: la bebida. Los profesionales antes beb&iacute;an hasta en el escenario durante los partidos. Ahora eso ya no se ve, pero sigue siendo un aspecto muy ligado a la cultura de los dardos porque la escena amateur se desarrolla en pubs. Irwin considera que esto contribuye al aspecto social de los dardos: &ldquo;La gente suele jugar para ganar, pero al final de la partida est&aacute;n d&aacute;ndose la mano con el rival por d&eacute;cima vez&rdquo;. Brandhost y Harry coinciden en que en el mundo de los dardos la bebida siempre est&aacute; presente. &ldquo;Lo m&iacute;nimo que he bebido en un partido son tres pintas&rdquo;, dice Brandhost. &ldquo;Creo que es dif&iacute;cil jugar en una liga de dardos sin que esto afecte a tu vida normal porque cada martes te acabas bebiendo seis pintas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Harry menciona que no solo forma parte de la vertiente social de los dardos, sino que tambi&eacute;n existe la creencia de que afecta al rendimiento del jugador: &ldquo;Se suele hablar de una zona m&aacute;gica: cuando no est&aacute;s ni demasiado sobrio ni demasiado bebido, cuando no te est&aacute;s concentrando mucho ni concentrando muy poco. Existe un par&aacute;metro mitol&oacute;gico entre la tercera y la cuarta pinta en el que todo encaja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la cultura de los dardos. Un juego cuya esencia reside en los pubs que se resisten al cambio. Un juego social, aunque con un v&iacute;nculo muy estrecho con la bebida. Un juego adictivo. &ldquo;Sigo sin cansarme&rdquo;, dice Irwin m&aacute;s de quince a&ntilde;os despu&eacute;s de que comenzara su desaf&iacute;o. &ldquo;Es un juego absurdo: est&aacute;s lanzando una pieza de metal a una diana. Y sin embargo, es tan satisfactorio cuando lo haces bien. Y tan frustrante cuando lo haces mal&rdquo;. No todo el mundo puede hacerse profesional, pero cualquiera, sin importar clase o g&eacute;nero, puede disfrutar echando una partida en el pub.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cultura-dardos-pubs-londinenses_1_1305365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2019 19:59:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fanáticos de los dardos: viaje entre matemáticas y cervezas a la cultura que resiste en los pubs británicos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Charley Hill, el detective de arte robado que rescató 'El Grito' de Munch]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/detective-grito-munch-criminales-recuperar_128_1476910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7099aa4-eabf-4218-a099-4e6db02c99f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Grito por Edvard Munch (1893), que fue recuperado tras un robo en 1994."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes trabajaba como agente encubierto; ahora es tan conocido que la información le busca a él y trabaja en grandes casos que quedan por cerrarse</p><p class="subtitle">El detective británico Charley Hill recuperó</p><p class="subtitle">El Grito</p><p class="subtitle">de Munch tras su robo en 1994. El caso que más ilusión le ha hecho fue la localización de un cuadro de Goya.</p><p class="subtitle">"La mayoría de los cuadros robados acaban pasando años en un desván: los ladrones y sus intermediarios son incapaces de deshacerse de ellos", explica a eldiario.es</p></div><p class="article-text">
        A las 6.30 de la ma&ntilde;ana del 12 de febrero de 1994, un hombre se subi&oacute; a una escalera y entr&oacute; a la Galer&iacute;a Nacional de Oslo por una ventana. Sali&oacute; en menos de un minuto por el mismo sitio despu&eacute;s de haberse tomado la libertad de llevar a cabo el siguiente intercambio: &eacute;l se hab&iacute;a quedado con una de las obras m&aacute;s ic&oacute;nicas de la historia del arte; el museo, con una nota que le&iacute;a 'gracias por vuestra pobre seguridad'.&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/theguardian/2012/may/09/archive-edvard-munch-scream-recovered" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; se rob&oacute; El Grito de Edvard Munch.</a> El mismo d&iacute;a en el que se inauguraron los Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno en otra ciudad noruega, Lillehammer, en Oslo ten&iacute;a lugar este esc&aacute;ndalo nacional que se repetir&iacute;a en 2006, cuando otra versi&oacute;n del cuadro fue robada de nuevo del Museo Munch.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades noruegas recurrieron a los servicios de la reputada unidad de arte robado de la Scotland Yard brit&aacute;nica, que envi&oacute; a uno de sus detectives estrella, Charley Hill. Bajo la falsa identidad de Christopher C. Roberts, Hill se hizo pasar por un representante del J. Paul Getty Museum de Los &Aacute;ngeles. &ldquo;La polic&iacute;a noruega ya ten&iacute;a a un informante en contacto con la gente en posesi&oacute;n del cuadro. Le dije que me introdujera a ellos como un representante del Getty Museum&rdquo;, rememora Hill, &ldquo;y se creyeron que alguien del Getty Museum les quisiese contactar porque les expliqu&eacute; que el museo quer&iacute;a exponer <em>El Grito</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por coherente que resultase, el se&ntilde;uelo de Hill segu&iacute;a ofreciendo margen de sospecha. &iquest;C&oacute;mo era posible creerse que el Museo Getty estaba dispuesto a adquirir una obra terriblemente famosa que hab&iacute;a sido robada a otro museo? Para que terminaran de morder el anzuelo, Hill tambi&eacute;n les se&ntilde;al&oacute; que de ninguna manera el gobierno de Noruega pod&iacute;a ser chantajeado para pagar una recompensa, pero que el Museo Getty s&iacute; que pod&iacute;a hacerlo en nombre de los noruegos, con la condici&oacute;n de exponer el cuadro de forma temporal.
    </p><p class="article-text">
        Hill se reuni&oacute; con el intermediario en el Plaza Hotel de Oslo para concretar los detalles del pago. Daba la casualidad de que ese mismo d&iacute;a el hotel estaba repleto de agentes porque se celebraba una convenci&oacute;n anual de unidades antinarc&oacute;ticos. Hill reconoci&oacute; a un par de compa&ntilde;eros de gremio y tuvo que mandarles un mensaje para que no le saludaran.
    </p><p class="article-text">
        Una vez se lleg&oacute; a un acuerdo, Hill acudi&oacute; a Asgardstrand, una localidad una hora al sur de Oslo, donde la banda responsable del crimen escond&iacute;a el cuadro. Hill comprob&oacute; que, en efecto, se trataba de la aut&eacute;ntica obra de Munch, datada en 1893, y se llev&oacute; el lienzo a cambio de la cantidad acordada, unas 300.000 libras. El cuadro estaba valorado en 72 millones. Cualquier obra conocida pierde valor al ser robada por el simple hecho de que encontrar comprador resulta muy complicado, por no decir imposible. &ldquo;La mayor&iacute;a de cuadros de gran valor que son robados acaban pasando a&ntilde;os en un desv&aacute;n porque los ladrones y sus intermediarios son incapaces de deshacerse de ellos&rdquo;, explica Hill.
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                </figure><h3 class="article-text">En busca de un Goya</h3><p class="article-text">
        Recuperar <em>El Grito</em> es una de las haza&ntilde;as m&aacute;s c&eacute;lebres de la carrera de Hill, pero no la que m&aacute;s ilusi&oacute;n le ha hecho. Menos de un a&ntilde;o antes, en septiembre de 1993, Hill hab&iacute;a cerrado un caso en el que llevaba trabajando siete a&ntilde;os: el robo del retrato de Antonia Z&aacute;rate pintado por Goya. <a href="https://www.independent.ie/opinion/analysis/the-generals-spectacular-heist-that-led-to-his-bloody-downfall-34654234.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El famoso g&aacute;nster irland&eacute;s Martin Cahill, apodado 'The General', fue el responsable del robo.</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tuve que intentarlo en dos ocasiones utilizando identidades distintas. El primer intento fue fallido: &rdquo;Estaba trabajando junto con un agente del FBI muy reputado, pero &eacute;l cometi&oacute; un error que desvel&oacute; su verdadera identidad: cuando estaba ense&ntilde;&aacute;ndole a los g&aacute;nsters irlandeses fotos en las que aparec&iacute;a con mafiosos de Nueva York con el fin de demostrarles que estaba bien conectado, se cay&oacute; al suelo una nota que estaba entre las fotos. Era un papel con el logo del FBI en el que pon&iacute;a 'no te olvides de llevarte esto'. En cuanto los g&aacute;ngsters lo leyeron, se levantaron y se marcharon. Un fallo simple y est&uacute;pido que realmente no fue su culpa, sino de alguien de su oficina&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me retras&oacute; un par de a&ntilde;os&rdquo;, todav&iacute;a lamenta Hill. Ese desliz en 1990 hizo que la operaci&oacute;n retrocediese al punto de partida. &ldquo;Tuve que acercarme a los g&aacute;nsters mediante otras personas. Pero ya sab&iacute;a c&oacute;mo funcionaba la organizaci&oacute;n. Manten&iacute;an todo en secreto, incluso entre ellos&rdquo;. Gracias a ese hermetismo, Hill pudo tener una segunda oportunidad estableciendo contactos distintos.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s importante para ser un buen agente encubierto, seg&uacute;n Hill, es &ldquo;mantener las mentiras en un m&iacute;nimo y centrarte en poder sostener tu mentira principal gracias a que casi todo lo dem&aacute;s que hayas dicho sea cierto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El segundo intento fue m&aacute;s fructuoso que el primero. Tras dar con las personas adecuadas dentro de la organizaci&oacute;n criminal irlandesa, Hill logr&oacute; concertar una cita para la compra de algunas de las obras de la colecci&oacute;n de Beit, entre ellas el retrato de Goya y <em>Una dama escribe una carta con su sirvienta</em> de Vermeer. Los cuadros hab&iacute;an sido transportados a Luxemburgo, pero la ley de ese pa&iacute;s no permit&iacute;a operaciones encubiertas, as&iacute; que Hill tuvo que convencer a los irlandeses para que el intercambio tuviese lugar en el aeropuerto de Antwerp, B&eacute;lgica: &ldquo;Les dije que desde ah&iacute; coger&iacute;a un vuelo a Oriente Medio, donde le dar&iacute;a los cuadros al supuesto comprador. Les pareci&oacute; razonable&rdquo;. Hill comprob&oacute; que las pinturas eran las aut&eacute;nticas en el parking del aeropuerto y entonces dio una se&ntilde;al y aparecieron dos Mercedes llenos de agentes especiales belgas.
    </p><p class="article-text">
        No todos los cuadros fueron recuperados, pero s&iacute; las joyas de la colecci&oacute;n y Beit decidi&oacute; donarlas a la Galer&iacute;a Nacional de Irlanda. Ah&iacute; es donde a&uacute;n se pueden encontrar.&ldquo;Cuando visito el museo en Dubl&iacute;n, siento que ella me mira y me agradece lo que hice&rdquo;, dice Hill refiri&eacute;ndose a Antonia Z&aacute;rate. &ldquo;De todos los cuadros que he recuperado, no siento un v&iacute;nculo tan fuerte con ninguno como con ese retrato de Goya&rdquo;.
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        Hill ya no hace operaciones encubiertas. Sus a&ntilde;os en Scotland Yard le ganaron una reputaci&oacute;n y un nombre en el mundo criminal y le resultar&iacute;a muy dif&iacute;cil pasar desapercibido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hill es tan conocido en el mundillo que ya no tiene que inventarse identidades falsas para perseguir informaci&oacute;n; ahora la informaci&oacute;n le busca a &eacute;l. &ldquo;[La informaci&oacute;n] llega a m&iacute; porque los criminales me respetan por lo que he hecho&rdquo;. Su trabajo consiste en mantenerse en contacto con ciertos individuos de pasado oscuro que le ayudan a dar con el paradero de obras robadas, por supuesto, a cambio de un porcentaje de la recompensa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No le genera problemas de conciencia el estar lidiando con criminales que reciben grandes pagos por su colaboraci&oacute;n? &ldquo;A veces tengo preocupaciones &eacute;ticas. Pero me considero un hombre de principios y mi primer principio es la flexibilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo que Hill tiene muy claro es que su trabajo se basa en recuperar cuadros y que arrestar a los ladrones es secundario. En el caso de <em>El Grito</em>, por ejemplo, fueron arrestados cuatro criminales. El l&iacute;der de la operaci&oacute;n hab&iacute;a sido P&aring;l Enger, un exfutbolista del V&aring;lerenga Fotball que ya hab&iacute;a sido arrestado antes por robar otro cuadro de Munch. Despu&eacute;s todos los criminales quedaron en libertad por el mero hecho de que los agentes de la Scotland Yard hab&iacute;an llevado a cabo su operaci&oacute;n en Noruega con documentos de identidad falsos. A Hill nunca le ha quitado el sue&ntilde;o que los ladrones se salgan con la suya.&ldquo;Que le den a los criminales, a m&iacute; solo me interesa recuperar los cuadros&rdquo;, afirma con contundencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es mi vida y yo me gu&iacute;o por lo que interpreto que es el significado de todo esto: las obras como ese Goya o ese Vermeer son maravillosos objetos de la creaci&oacute;n que han de ser protegidos y han de ser accesibles para que cualquier persona pueda verlos y sacar sus propias conclusiones. Ah&iacute; reside lo que yo considero que es mi deber. Estoy a punto de cumplir 73 a&ntilde;os, ya soy un vejestorio, ex-soldado, ex-polic&iacute;a, pero todav&iacute;a siento que existe una dimensi&oacute;n moral de la vida, que hay imperativos morales, y eso es lo que me mueve. Hace que suene como un idiota con pretensiones de superioridad moral, pero es simplemente lo que siento que es lo correcto&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un detective de arte forjado en Vietnam</h3><p class="article-text">
        El v&iacute;nculo tan estrecho que siente Hill con las obras de arte se forj&oacute; a una temprana edad. &ldquo;Todo empez&oacute; porque mi madre nos llevaba a mis hermanas y a m&iacute; a una infinidad de galer&iacute;as cuando viaj&aacute;bamos por Inglaterra, Alemania y Am&eacute;rica&rdquo;. Eran lo que se conoce como camp followers, una familia cambiando de residencia cada vez que el padre era destinado a una nueva base militar.
    </p><p class="article-text">
        Charley naci&oacute; en Cambridge en 1947 y se cri&oacute; entre Europa y Am&eacute;rica. Adem&aacute;s de aquellas visitas en familia a distintas galer&iacute;as, en su &eacute;poca de estudiante en Washington D.C. tuvo otra experiencia que marc&oacute; su aprecio por el arte: &ldquo;Cada domingo por la ma&ntilde;ana iba a ver a la Galer&iacute;a Nacional de Washington la proyecci&oacute;n de <em>Civilisation</em>, unos programas producidos por el experto en historia del arte Kenneth Clark&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hill empez&oacute; a estudiar la carrera de derecho en 1966, pero pronto se dio cuenta de que no era lo suyo. &ldquo;Me pregunt&eacute; a m&iacute; mismo, '&iquest;y ahora qu&eacute; hago?' Hab&iacute;a empezado la guerra en Vietnam. Pod&iacute;a hacer un examen que me permitir&iacute;a seguir estudiando sin tener que ser llamado a prestar servicio militar, pero decid&iacute; alistarme&rdquo;, recuerda. &ldquo;Complet&eacute; el entrenamiento b&aacute;sico, el de infiltraci&oacute;n y el de paracaidismo y me un&iacute; a la 82&ordf; Divisi&oacute;n Aerotransportada. Pronto el general me dijo que necesitaban a alguien para hacer de asistente en el museo de la unidad y que me hab&iacute;an elegido a m&iacute; porque era de los &uacute;nicos que sab&iacute;a leer y escribir. Pens&eacute; 'qu&eacute; narices, &iquest;qu&eacute; voy a hacer yo en el museo de una divisi&oacute;n de paracaidistas en Carolina del Norte mientras en Vietnam hay una guerra?'. As&iacute; que me prest&eacute; voluntario para ir a Vietnam lo antes posible y pas&eacute; a formar parte de la 173&ordf; Divisi&oacute;n Aerotransportada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El detective recuerda muy bien un incidente que tuvo con su sargento cuando este le orden&oacute; matar a un anciano herido. Hill se neg&oacute; y se interpuso en el camino de otro soldado que se ofreci&oacute; a hacerlo. &ldquo;Si intentas matarle te hago un agujero en el pecho&rdquo;, amenaz&oacute;. &ldquo;M&aacute;s tarde me enter&eacute; a trav&eacute;s de uno de mis compa&ntilde;eros que la pr&oacute;xima vez que entr&aacute;ramos en combate, el sargento ten&iacute;a planeado ponerse detr&aacute;s de m&iacute; y volarme la cabeza. Desde que me dijeron eso, me asegur&eacute; de siempre estar por detr&aacute;s del sargento&rdquo;, recuerda.
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        Hill cree que su experiencia en Vietnam le sirvi&oacute; para ser un mejor detective. &ldquo;Comprob&eacute; que nunca hay que entrar en p&aacute;nico, eso solo hace que todo vaya peor. La primera vez que mi unidad fue atacada, descubr&iacute; que la adrenalina despeja tu cabeza. Siempre y cuando no entres en p&aacute;nico, tomar&aacute;s decisiones claras con gran rapidez&rdquo;. &iquest;Y no sinti&oacute; miedo? &ldquo;No temo a las personas con las que trato porque ya he tenido que soportar a hijos de puta como mi sargento&rdquo;. &iquest;Piensa en Vietnam menudo? &ldquo;S&iacute;. El General Olson me regal&oacute; una manta de camuflaje. Desde que mi mujer me ha echado de la cama por roncar, ahora ronco en otra cama y me tapo con la manta de camuflaje que Olson me dio hace cincuenta a&ntilde;os. Me da seguridad, vuelvo a estar en la jungla y pienso que todo saldr&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hill regres&oacute; de Vietnam, se gradu&oacute; en historia por la George Washington University y gan&oacute; una beca para estudiar en el Trinity College de Dubl&iacute;n. Despu&eacute;s se mud&oacute; a Irlanda del Norte, donde trabaj&oacute; dando clases. Hizo eso durante dos a&ntilde;os y se fue a Londres para estudiar teolog&iacute;a en el King's College porque se planteaba ser sacerdote en la Iglesia de Inglaterra. Pero despu&eacute;s se dio cuenta de que sus ideas no coincid&iacute;an con las de la iglesia. De todas formas, quer&iacute;a seguir siendo cura. Cura y polic&iacute;a. Ambas profesiones a la vez. Desde la iglesia le dijeron que no pod&iacute;a compaginarlas. Escogi&oacute; la placa.
    </p><p class="article-text">
        En 1976, Hill comenz&oacute; una carrera de 20 a&ntilde;os en la Metropolitan Police de Londres. Fue ascendiendo hasta convertirse en inspector jefe, un cargo que ocup&oacute; durante siete a&ntilde;os. Entre 1994 y 1996 fue el supervisor de la unidad de arte robado en la que ya hab&iacute;a servido como detective. Se examin&oacute; para ser superintendente pero no super&oacute; las entrevistas porque estaba demasiado centrado en el crimen y el rol requer&iacute;a el dominio de un abanico m&aacute;s amplio de registros. Entonces dej&oacute; la polic&iacute;a. En 1997 empez&oacute; a trabajar para una aseguradora de arte y en 2002 pas&oacute; a ser investigador privado.
    </p><h3 class="article-text">Lo que queda por encontrar</h3><p class="article-text">
        Se considera un dinosaurio. &ldquo;Los golpes para robar grandes obras de arte de los que me he ocupado en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os son algo del pasado&rdquo;, reconoce. &ldquo;Soy un dinosaurio. La gente con la que trato son dinosaurios. Pero el crimen relacionado con el arte seguir&aacute; existiendo&rdquo;. Apunta a que el futuro est&aacute; en los fraudes de obras modernas y en la inteligencia artificial, que se usa tanto para crear falsificaciones, como para detectarlas. &ldquo;Las falsificaciones, las atribuciones dudosas, las obras de oscura procedencia&hellip; Todo esto forma parte de un mercado muy lucrativo que involucra a personas cercanas a las casas de subastas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos criminales m&aacute;s sofisticados recurren a todo tipo de falsificaciones porque es ah&iacute; donde est&aacute; el dinero. As&iacute; ha sido durante a&ntilde;os y no me cabe duda de que as&iacute; seguir&aacute; siendo en el futuro&rdquo;. Atr&aacute;s quedan los robos rudimentarios. Atr&aacute;s quedan, en palabras de Hill, &ldquo;los ladrones que robaban obras de arte y despu&eacute;s no sab&iacute;an qu&eacute; hacer con ellas&rdquo;. Pero el ep&iacute;logo de esta historia est&aacute; por escribirse: &ldquo;Todav&iacute;a quedan algunas obras maravillosas que han de ser recuperadas y siento que es mi deber hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Hill pretende reinventarse y estar al d&iacute;a de las nuevas tecnol&oacute;gicas para poder convertirse en un experto en fraude, antes se ha propuesto cerrar dos grandes casos que siguen abiertos: &ldquo;Tengo mucho trabajo ahora mismo, pero estoy centrado en el robo de Boston&rdquo;.
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        Se refiere al golpe que tuvo lugar en 1990 en el Isabella Stewart Gardner Museum. Dos ladrones disfrazados de polic&iacute;as se llevaron trece obras valoradas en m&aacute;s de 500 millones de d&oacute;lares. Entre ellas se encuentran <em>El Concierto</em> de Vermeer, <em>Dama y Caballero en Negro</em> de Rembrandt, <em>Chez Tortoni</em> de Manet y varios dibujos de Degas. Pero el cuadro que m&aacute;s anhela tener en sus manos Hill es <em>La tormenta en el mar de Galilea</em>, la &uacute;nica obra marina pintada por Rembrant. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de que en el cuadro aparezca el propio Rembrandt autorretratado, un tipo vomitando por la borda y Jesucristo entre el resto de la tripulaci&oacute;n, lo que me fascina es que la bandera del barco sea la cruz de San Juan de la Cruz, cuando Rembrant era el gran pintor protestante del siglo XVII&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hill sostiene que el golpe del Isabella Stewart Gardner Museum lo llevaron a cabo g&aacute;nsters irlandeses. El cabecilla ya muri&oacute;. Pero tiene un contacto que le podr&iacute;a conseguir el paradero de los cuadros m&aacute;s pronto que tarde. Ah&iacute; no se acaban sus planes. &ldquo;Hay un Caravaggio que fue robado en Sicilia hace 50 a&ntilde;os. Ir&eacute; a por ese cuando haya recuperado los de Boston&rdquo;, afirma con entusiasmo. &ldquo;Tengo mucho que hacer&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Mosquera, Miguel Mosquera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/detective-grito-munch-criminales-recuperar_128_1476910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Sep 2019 20:46:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Charley Hill, el detective de arte robado que rescató 'El Grito' de Munch]]></media:title>
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