<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Penadés]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_penades/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Penadés]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/520041/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El poeta del millón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/875efd82-8f8d-41b1-ab39-b73be53434cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poeta del millón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo premio AENA de narrativa hispanoamericana, dotado con un millón de euros para el ganador, se convierte en el más cuantioso del mundo en su categoría, superando ampliamente a referentes como el Booker o el Pulitzer. Su aparición invita a reflexionar sobre qué significa realmente promover la lectura y si el dinero es la mejor herramienta para lograrlo.</p></div><p class="article-text">
        El premio AENA de narrativa hispanoamericana, cuya primera edici&oacute;n se falla hoy, est&aacute; dotado con un mill&oacute;n de euros para el ganador, 30.000 para los otros cuatro finalistas, y un considerable apoyo para las editoriales de los premiados, tres grandes grupos multinacionales, en forma de compra de los libros. Por su enfoque y dotaci&oacute;n econ&oacute;mica esta distinci&oacute;n solo es parangonable con el Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga) que otorga un consorcio de magnates rusos y con el Premio Katara a la novela &aacute;rabe que se entrega en Qatar. Los supera, como un Bernab&eacute;u de los premios. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que es bueno poner las cosas en su lugar, y luego ya veremos. Poco o nada se parece a otros premios, como en seguida me ocupo de ense&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras m&aacute;s utilizadas entre sus promotores y partidarios -que tienen motivos genuinos, honestos y comprensibles- a la hora de justificar el premio son &ldquo;fomentar la lectura&rdquo;, &ldquo;encontrar nuevos lectores&rdquo;, &ldquo;visibilidad&rdquo; e incluso &ldquo;espacio&rdquo;. Uno esperar&iacute;a m&aacute;s de los especialistas en el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte no estamos tan mal en lectura como en viajes espaciales. Los h&aacute;bitos de lectura son dif&iacute;ciles de medir bien y de forma comparable, pero hay dos hechos claros. El primero es que en esto los espa&ntilde;oles han mejorado entre mucho y bastante, en una tendencia creciente observable (con datos irregulares) durante medio siglo. La incidencia de un h&aacute;bito m&iacute;nimo de lectura regular y como forma de ocio converge hoy con los datos conocidos de Europa (datos de Eurostat en 2024). Supera el 60% (hace no tanto no llegaba al 50%). El segundo es que ese tercio o as&iacute; de espa&ntilde;oles que no toca un libro debe frecuentar los aeropuertos m&aacute;s o menos como las bibliotecas. Se lee menos cuanto menos se tiene, algo que sucede con la educaci&oacute;n en general.&nbsp;Dejando de lado la &eacute;pica de los amantes de los libros, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/leen_132_2526967.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que la hay</a>, la lectura es m&aacute;s f&aacute;cil cuanto m&aacute;s arriba se est&aacute; en la escalera. La pol&iacute;tica cultural tiene mucho de &ldquo;efecto Mateo&rdquo;, tened y se os dar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Se comprende que los gremios den premios, incluso que lo haga el Estado, por el bien de los autores mismos o de lo intangible que tiene la cultura, pero se puede pensar que para ciertos fines otras pol&iacute;ticas son posibles. El problema es que, como sabemos, premiar es mucho m&aacute;s barato que hacer cosas. Desde AENA (empresa con un 51% de capital estatal) dicen que lo que se van a gastar en este premio no es mucho comparado con su presupuesto, no nos vayamos a creer que es un regalo exagerado. No s&eacute;. Lo seguro es que no es mucho comparado con el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n (71.348,8 millones de euros en 2024 seg&uacute;n el INE) pero luce bastante.
    </p><p class="article-text">
        Como servicio a nuestros lectores traigo una lista con 46 grandes premios literarios del mundo para poder comparar algunas de sus caracter&iacute;sticas. La tabla dice mucho por s&iacute; sola, abajo la tienen. He escogido los m&aacute;s conocidos de la mayor&iacute;a de las literaturas de gran tradici&oacute;n, con un sesgo evidente hacia lo occidental y, dentro de ello, hacia la lengua espa&ntilde;ola. Esto sirve para contextualizar el premio de marras. Con todo, creo que son una muestra bastante representativa de los grandes premios, obtenida usando Google y Wikipedia (no es IA). Los que premian a obras concretas se refieren a novelas siempre que es posible, aunque en algunos casos premian &ldquo;prosa&rdquo; o alguna otra denominaci&oacute;n m&aacute;s general. He dejado fuera las distinciones a escritores dentro de un tipo (g&eacute;nero -sexo, no literario-, origen &eacute;tnico u otros).
    </p><p class="article-text">
        Hay dos tipos principales de premios, con variantes: a un autor o a una obra espec&iacute;fica. En la lista hay 30 premios a obra nueva, como el de AENA, m&aacute;s tres a obra in&eacute;dita y uno a obra traducida; adem&aacute;s de 11 premios al autor o autora por el conjunto de su obra. Merecen menci&oacute;n los premios a una obra in&eacute;dita sobre todo porque el premio m&aacute;s dotado del mundo, el Planeta, es de este g&eacute;nero: unos juegos florales a lo bestia. Pero no son frecuentes entre los premios ricos y/o prestigiosos. AENA dice que lo ha empleado de referencia, y lo ha empatado.&nbsp;La comparaci&oacute;n no tiene sentido. Como ya he dicho, lo que hace es superar a todos los premios de su clase, en una liga en la que los advenedizos llegan con bolsillos profundos, pero cuyos cl&aacute;sicos son mucho m&aacute;s discretos.
    </p><p class="article-text">
        De los 30 premios a una obra publicada, la mediana en cuanto a dotaci&oacute;n econ&oacute;mica la ocupan el Pulitzer y el Penn/Faulkner, ambos de EEUU, ambos de 15.000 d&oacute;lares (unos 13.000 euros). La mitad paga eso o m&aacute;s, la mitad paga eso o menos. El m&iacute;nimo es nada o casi nada; el m&aacute;ximo, el mill&oacute;n de AENA. El AENA son 77 Pulitzer juntos, que, insistamos, es mediano, no peque&ntilde;o.&nbsp;Solo un 20% de los premios a un libro pagan m&aacute;s que el Booker (Reino Unido), el mejor pagado de la literatura en ingl&eacute;s (50.000 libras, 57.000 euros), y dos suceden en Espa&ntilde;a (el AENA y, m&aacute;s modestamente, el Sant Jordi). El resto de los premios muy altos se ofrecen en Qatar, Rusia, Irlanda y China. Si a&ntilde;adimos premios a un autor (no universal, como el Nobel), el elenco de premios por encima del presupuesto del Booker incluye tambi&eacute;n a M&eacute;xico (dos) y a Portugal/Brasil (Cam&otilde;es). Adem&aacute;s de otro en Rusia (Yasnaya Polyana) y el Cervantes. Por si la lista de pa&iacute;ses les dice algo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el efecto <em>parvenu</em>. El Goncourt no actualiza su premio desde su fundaci&oacute;n en 1903: sigue pagando 50 francos en valor nominal (que en su d&iacute;a cambi&oacute; por 10 euros). Cincuenta francos de 1903 hoy ser&iacute;an 22.400 euros. De haberse lanzado cien a&ntilde;os despu&eacute;s, estar&iacute;a entre el Premio del Libro de Alemania y el Premio de Novela de Colombia. Les deseamos igual suerte. En general, hay premios prestigios&iacute;simos con dotaciones de diez mil euros o menos, incluyendo algunos otros premios simb&oacute;licos. Sobre todo, antiguos; sobre todo, en Francia e Italia (pero tambi&eacute;n el Naoki, el National Book Award&hellip;). Dec&iacute;a Manuel Vicent en su biograf&iacute;a del Duque de Alba que sabes que est&aacute;s en casa distinguida cuando los canap&eacute;s est&aacute;n rancios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n tambi&eacute;n puede ser rebelde. El laurel m&aacute;s antiguo de Rusia, el Andrei Bely, es un premio independiente que se asocia con la oposici&oacute;n a la censura. Se entreg&oacute; por vez primera en 1978. El premio sigue siendo un rublo, una manzana y una botella de vodka. 
    </p><p class="article-text">
        Solo dos premios de la tabla son completamente internacionales, universales: el Nobel y el Neustadt (que a menudo premia a gente que luego se lleva el Nobel). Ambos son premios al autor. El Princesa de Asturias es universal desde 1999, antes era hispano. Fuera de estos, los premios restringen su dominio a una lengua o grupo de lenguas o, a veces, a la producci&oacute;n editorial de un pa&iacute;s o grupo de pa&iacute;ses.&nbsp;El Nobel lo tiene todo en sus valores m&aacute;ximos: universalidad, antig&uuml;edad, dinero y sinergia con otros premios de la misma marca. Adem&aacute;s del efecto Suecia. Es inimitable e incomparable.
    </p><p class="article-text">
        Un premio moderno es dif&iacute;cil que sea muy modesto (entre treinta y cincuenta mil euros, tal vez).  Pero el prestigio depende de algunas cosas que cuestan algo m&aacute;s que dinero: jurados independientes, internacionalizados, alejados de la sombra de los intereses creados, que se arriesguen en el buen sentido (no en el de hacer esas extravagancias que siempre son celebradas). Es ah&iacute; y no en el bolsillo donde deber&iacute;amos pedir mucho esfuerzo. Los malpensados podr&iacute;an creer que hay una relaci&oacute;n de intercambio entre los dos esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n de Abu Dabi transmite un <em>reality</em> en el que poetas y aspirantes a poetas de todo el mundo &aacute;rabe compiten en sucesivas eliminatorias hasta alcanzar el premio final de un mill&oacute;n de dirames de UAE (236.000 euros). El programa se conoci&oacute; como &ldquo;El poeta del mill&oacute;n&rdquo; entre 1992 y 2006, despu&eacute;s ha sido sustituido por el &ldquo;Pr&iacute;ncipe de los poetas&rdquo;. Desde el respeto, ojal&aacute; un OT de literatura, eso ser&iacute;a visibilidad. De momento, AENA. Algunos temen que la alternativa sea un dandi con boina (lo veo dandi gracias a Montano). Evolucionamos. A estas horas no s&eacute; qui&eacute;n ganar&aacute;. Secretamente, yo tifo por <em>Los ilusionistas</em> y Marcos Giralt como pr&iacute;ncipe de los poetas.Suerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>46 premios literarios: pa&iacute;s, dotaci&oacute;n y primer a&ntilde;o de entrega. En euros salvo que se indique otra cosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premios a una obra literaria (novela)</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio AENA     Espa&ntilde;a     1mill&oacute;n     2026</li>
                                    <li>.Premio Katara de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Qatar&nbsp;&nbsp;650.000 d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 5,5M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Dublin Literary Award&nbsp;&nbsp;Irlanda 100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1996</li>
                                    <li>Premio de Literatura Mao Dun&nbsp;China&nbsp;&nbsp;1/2M yuan (65.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1982</li>
                                    <li>Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a (catal&aacute;n)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;65k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947/1960</li>
                                    <li>Booker Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k libras 57k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Oceanos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k reales (50.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003</li>
                                    <li>Kirkus Prize (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dinamarca+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k Corona danesa (45k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1962</li>
                                    <li>The Writers' Prize&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;30k Libras (34,4k euros) 2014</li>
                                    <li>Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a) Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1924/1950/1977</li>
                                    <li>Deutscher Buchpreis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Premio Nacional de Novela (Colombia)  Colombia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;70MCOP (17k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Pullitzer (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1919</li>
                                    <li>PEN/Faulkner Award for Fiction EEUU&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1981</li>
                                    <li>Premio Bagutta Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;12,5K euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1927</li>
                                    <li>Premio August Suecia&nbsp;100k Coronas (9keuros) 1989</li>
                                    <li>National Book Award (fiction)&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;10k d&oacute;lares (8600 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Naoki&nbsp;&nbsp;Jap&oacute;n&nbsp;&nbsp;1M yen (6k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Clar&iacute;n de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Argentina&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;10M pesos (6250k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1998</li>
                                    <li>Costa Book Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5klibras 30k el ganador absoluto&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1971</li>
                                    <li>Premio Strega&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947</li>
                                    <li>Premio Campiello&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Vincitore Assoluto: simb&oacute;lico. Opera prima: 3k&nbsp;1962</li>
                                    <li>The National Book Critics Circle Award&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;1k dolares (hasta 2025 simb&oacute;lico)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1975</li>
                                    <li>Goncourt &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fancia&nbsp;&nbsp;10 euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1903</li>
                                    <li>Prix M&eacute;dicis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1959</li>
                                    <li>Prix Renaudot&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1926</li>
                                    <li>British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1990</li>
                                    <li>Premio Andrei Bely&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;1 rublo, una manzana, una botella de vodka&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1978/1997</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra traducida</strong>: 
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Booker Internacioonal&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k autor 25k traductor &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra in&eacute;dita:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Planeta Espa&ntilde;a 1M&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1952</li>
                                    <li>Pr&eacute;mio LeYa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2008</li>
                                    <li>Premio Nadal&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1944</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios al autor o autora:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Yasnaya Polyana &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 6,7M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003/2017</li>
                                    <li>Premio Carlos Fuentes&nbsp;M&eacute;xico 250K d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;2012</li>
                                    <li>Premio Cervantes&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 125k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1976</li>
                                    <li>Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances&nbsp;M&eacute;xico 150k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1991</li>
                                    <li>Premio Cam&otilde;es &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal y Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1989</li>
                                    <li>Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1984</li>
                                    <li>Georg-B&uuml;chner-Preis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1923/1951</li>
                                    <li>Premio Dobloug&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia+ 100k Coronas (9keuros) 1983</li>
                                    <li>Jnanpith Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;India&nbsp;&nbsp;&nbsp;1,1M rupias (11k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1965</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios a un autor universal</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Nobel de literatura&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia&nbsp;11M coronas suecas (960.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;1901&nbsp;&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>The Neustadt International Prize for Literature&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Princesa de Asturias de las letras&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1981 (hasta 1999 de &aacute;mbito hispano).</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ap&eacute;ndice: qui&eacute;n entrega los premios</strong>
    </p><p class="article-text">
        Premio Planeta Editorial Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio AENA: AENA
    </p><p class="article-text">
        Nobel de literatura: Fundaci&oacute;n Nobel
    </p><p class="article-text">
        Katara Prize for Arabic Novel: Katara Cultural Village, Doha (Qatar)
    </p><p class="article-text">
        Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga): Centro para el apoyo de la literatura nacional (fundado por empresarios)
    </p><p class="article-text">
        Premio Yasnaya Polyana : Museo Tolstoi y Samsung Electronics
    </p><p class="article-text">
        Premio Carlos Fuentes: CONACULTA (Gobierno de M&eacute;xico)
    </p><p class="article-text">
        Premio Cervantes: Ministerio de Cultura/Asociaci&oacute;n de academias de la lengua espa&ntilde;ola
    </p><p class="article-text">
        Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances: Universidad de Guadalajara/FCE/CONACULTA
    </p><p class="article-text">
        Premio Cam&otilde;es:Direcci&oacute;n General del Libro, Archivos y Bibliotecas de Portugal, Fundaci&oacute;n Biblioteca Nacional de Brasil
    </p><p class="article-text">
        Dublin Literary Award: Dublin City Public Libraries and Archive
    </p><p class="article-text">
        Premio de Literatura Mao Dun: Asociaci&oacute;n de escritores de China
    </p><p class="article-text">
        Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959): Enciclopedia catalana/Omnium cultural/Edicions Proa
    </p><p class="article-text">
        Booker: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Booker Internacioonal: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas: Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Premio Princesa de Asturias de las letras: Fundaci&oacute;n Pr&iacute;ncipe de Asturias
    </p><p class="article-text">
        Georg-B&uuml;chner-Preis: Academia alemana de la lengua
    </p><p class="article-text">
        Premio Oceanos:&nbsp;Fundaci&oacute;n Ita&uacute;
    </p><p class="article-text">
        Pr&eacute;mio LeYa : Grupo editorial LeYa (PT)
    </p><p class="article-text">
        The Neustadt International Prize for Literature: Universidad de Oklahoma
    </p><p class="article-text">
        Kirkus Prize (fiction): Kirkus Reviews
    </p><p class="article-text">
        Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico: Consejo N&oacute;rdico (Organizaci&oacute;n interpalamentaria para la cooperaci&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        The Writers' Prize: The Folio Society
    </p><p class="article-text">
        Premio Nadal: Destino/Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a): Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Deutscher Buchpreis: Asociaci&oacute;n editores y libreros
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Novela (Colombia) : Ministerio cultura
    </p><p class="article-text">
        Pullitzer (fiction): Universidad de Columbia en NY
    </p><p class="article-text">
        PEN/Faulkner Award for Fiction: PEN/Faulkner Foundation
    </p><p class="article-text">
        Premio Bagutta:Restaurante Bagutta de Mil&aacute;n y escritores tertulianos
    </p><p class="article-text">
        Jnanpith Award: Bharatiya Jnanpith, literary and research organisation
    </p><p class="article-text">
        Premio August&nbsp;Asociaci&oacute;n editores suecos
    </p><p class="article-text">
        Premio Dobloug: Academia sueca (escritores suecos o noruegos)
    </p><p class="article-text">
        National Book Award (fiction) :National Book Foundation (librerias, bibliotecas, editores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Naoki : Sociedad para la Promoci&oacute;n de la Literatura Japonesa
    </p><p class="article-text">
        Premio Clar&iacute;n de Novela: Clar&iacute;n/Alfaguara
    </p><p class="article-text">
        Costa Book Award: Costa Caf&eacute;
    </p><p class="article-text">
        Premio Strega : Fundaci&oacute;n Bellonci
    </p><p class="article-text">
        Premio Campiello: Patronal del Veneto
    </p><p class="article-text">
        The National Book Critics Circle Award: National Book Critics Circle
    </p><p class="article-text">
        Goncourt&nbsp;: Academia Goncourt (Diez escritores no remunerados que se re&uacute;nen en el restaurante Drouant una vez al mes)
    </p><p class="article-text">
        Prix M&eacute;dicis : Donaciones de fundaciones privadas
    </p><p class="article-text">
        Prix Renaudot&nbsp;: Periodistas, replican el Goncourt para &ldquo;reparar sus injusticias&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;) : The Bookseller (Magazine)
    </p><p class="article-text">
        Premio Andrei Bely : Revista Hours
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 15:49:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/875efd82-8f8d-41b1-ab39-b73be53434cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="46606" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/875efd82-8f8d-41b1-ab39-b73be53434cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="46606" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El poeta del millón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/875efd82-8f8d-41b1-ab39-b73be53434cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre las denuncias falsas en violencia de género no es tan sencillo porque mezcla dos definiciones distintas: la persecución penal del denunciante (en torno al 0,001% en España) y la denuncia sobre hechos no ocurridos, que en España no se mide. La literatura internacional sobre agresiones sexuales sitúa esta segunda en una franja del 3% al 8%, una proporción minoritaria pero no inexistente. La discusión gana cuando se distingue entre conceptualizar, medir e inferir, en vez de confundir el indicador más restrictivo con la incidencia real del fenómeno.


</p></div><p class="article-text">
        Si definimos una &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como aquella en la que la persona denunciante es acusada y procesada por haber denunciado de mala fe hechos falsos, es razonable esperar que su incidencia sea una fracci&oacute;n muy peque&ntilde;a del total. En materia de violencia de g&eacute;nero, en Espa&ntilde;a las autoridades utilizan un criterio operativo muy restrictivo: la Fiscal&iacute;a retira la acusaci&oacute;n por propia iniciativa durante el juicio oral, solicita al juez que deduzca testimonio y persigue de oficio a la denunciante. Con esta definici&oacute;n &mdash;y con algunas restricciones adicionales de registro&mdash; la medici&oacute;n resultante arroja en torno al 0,001% de todas las denuncias interpuestas desde la aprobaci&oacute;n de la ley vigente. Algunos a&ntilde;os el valor registrado es cero, y de ah&iacute; que a veces se afirme que no existen.
    </p><p class="article-text">
        Si, en cambio, definimos &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como una denuncia interpuesta por hechos que no han ocurrido, con independencia de que exista o no posterior persecuci&oacute;n penal de la denunciante, entonces debemos reconocer que en Espa&ntilde;a no sabemos cu&aacute;ntas hay. No existen criterios operativos p&uacute;blicos para medir ese fen&oacute;meno. La investigaci&oacute;n comparada en otros pa&iacute;ses sugiere que una medici&oacute;n basada en este segundo concepto podr&iacute;a situarse en torno a varios puntos porcentuales, con estimaciones que a menudo parten del 5%. Seguir&iacute;a trat&aacute;ndose de una fracci&oacute;n minoritaria del total de denuncias, pero claramente distinta de la anterior. Bajo esta definici&oacute;n m&aacute;s amplia no es correcto afirmar que no existen, y s&iacute; lo es afirmar que no est&aacute;n bien medidas.
    </p><p class="article-text">
        Parte de la discusi&oacute;n p&uacute;blica nace de mezclar ambos conceptos. Como escribi&oacute; un fiscal en un blog en este diario (Teniente Kaffee), desde un punto de vista nominal, cuando se debate sobre esto &ldquo;ambas partes no discuten, ya que no hablan de lo mismo&rdquo;. M&aacute;s que una cuesti&oacute;n de nombres, es una cuesti&oacute;n de conceptos y de niveles de definici&oacute;n. En ciencias sociales es habitual distinguir entre el concepto general que se quiere estudiar y la definici&oacute;n operacional que permite medirlo. No es lo mismo definir casos para perseguirlos penalmente que definirlos para estimar la incidencia de un fen&oacute;meno o evaluar posibles efectos no deseados de una pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo ayuda a ver la diferencia de usos. En 2020 varios medios informaron sobre una trama organizada de denuncias falsas de violencia de g&eacute;nero en Almer&iacute;a vinculada a la obtenci&oacute;n fraudulenta de permisos de residencia. Ese mismo a&ntilde;o aparecieron titulares institucionales afirmando que no hubo ninguna denuncia falsa. Se refer&iacute;an a que no hubo ninguna denuncia falsa registrada. No hay necesariamente contradicci&oacute;n, pero s&iacute; confusi&oacute;n (adem&aacute;s de un lenguaje fuerte, pues a veces se habla de bulos): se estaba usando el t&eacute;rmino con definiciones distintas. En el lenguaje ordinario y period&iacute;stico suele emplearse el concepto amplio (hechos no ocurridos); en el registro penal-estad&iacute;stico se usa el concepto estrecho (casos perseguidos y acreditados judicialmente). Distinguir ambos planos evita confusiones innecesarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DENUNCIAS FALSAS DE AGRESIONES SEXUALES: DATOS INTERNACIONALES</strong>
    </p><p class="article-text">
        No existen datos estrictamente comparables entre pa&iacute;ses sobre violencia de g&eacute;nero, entre otras razones por las diferencias legales y de registro. S&iacute; existen, en cambio, m&aacute;s estudios comparables sobre denuncias falsas de agresiones sexuales. Aunque no son fen&oacute;menos id&eacute;nticos, tienen en com&uacute;n que la credibilidad de la v&iacute;ctima es muy importante como elemento de prueba y que se suscitan movimientos de opini&oacute;n en torno a la frecuencia de supuestas denuncias falsas. Estos estudios permiten establecer &oacute;rdenes de magnitud y m&eacute;todos de medici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No parece haber evidencia de que las diferencias entre pa&iacute;ses occidentales en este punto sean extremas. Tampoco hay evidencia clara de que la tasa de denuncias falsas deba ser sistem&aacute;ticamente menor en violencia de g&eacute;nero que en agresiones sexuales. Por prudencia, puede considerarse que las estimaciones en agresiones sexuales ofrecen al menos una referencia m&iacute;nima para pensar el problema. La forma de discutir estas estimaciones no es remitirse solo al n&uacute;mero de denunciantes perseguidos penalmente, sino proponer mediciones alternativas con m&eacute;todos expl&iacute;citos y evaluables.
    </p><p class="article-text">
        Para resumir la literatura, puede utilizarse la revisi&oacute;n realizada en 2017 por la profesora Dana A. Weiser sobre estudios de falsas denuncias de agresi&oacute;n sexual. Su objetivo era examinar cr&iacute;ticamente la evidencia disponible y descartar trabajos metodol&oacute;gicamente d&eacute;biles, a fin de reforzar la posici&oacute;n que ella describe como feminista en un debate en el que son frecuentes las cifras infladas y especulativas. De los estudios revisados, recomienda tres por su calidad (ver las referencias en la nota final de esta entrada):
    </p><p class="article-text">
        Un estudio sobre todas las denuncias de violaci&oacute;n registradas en una gran ciudad estadounidense durante un a&ntilde;o, con an&aacute;lisis cuantitativo y cualitativo de expedientes y entrevistas policiales, estim&oacute; un 4,5% de denuncias falsas.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio de diez a&ntilde;os en una gran universidad de EEUU (136 casos) identific&oacute; un 5,9% de denuncias falsas y situ&oacute; sus resultados dentro de un intervalo coherente con otros trabajos solventes, entre el 2% y el 10%.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n con datos principalmente del Reino Unido situ&oacute; la estimaci&oacute;n europea en un rango aproximado del 3% al 8%, revisando a la baja cifras anteriores m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        A estos trabajos se a&ntilde;aden informes institucionales. Un estudio del Ministerio del Interior brit&aacute;nico sobre la tramitaci&oacute;n de denuncias de violaci&oacute;n clasific&oacute; como falsas el 8% de los casos analizados por la polic&iacute;a, aunque las propias autoras advierten de posibles errores de clasificaci&oacute;n y discuten que una parte podr&iacute;a corresponder a denuncias verdaderas mal evaluadas. Es relevante que solo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de esos casos termin&oacute; en acusaciones contra denunciantes, lo que muestra de nuevo la diferencia entre la posible clasificaci&oacute;n y la persecuci&oacute;n penal.
    </p><p class="article-text">
        Los datos canadienses ofrecen otra referencia &uacute;til. En la <em>Encuesta uniforme de delitos</em>, las agresiones sexuales clasificadas como &ldquo;infundadas&rdquo; en 2024 se situaron en torno al 6&ndash;7% en los casos menos graves y por debajo de ese valor en los m&aacute;s graves. Canad&aacute; dispone de sistemas estad&iacute;sticos detallados; en comparaci&oacute;n, los datos p&uacute;blicos espa&ntilde;oles son m&aacute;s limitados.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, la literatura internacional revisada con criterios metodol&oacute;gicos tiende a situar la proporci&oacute;n de denuncias falsas o infundadas de agresi&oacute;n sexual en un recorrido aproximado del 3% al 8%, con variaciones seg&uacute;n m&eacute;todo y definici&oacute;n. No es un fen&oacute;meno mayoritario, pero tampoco inexistente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MUCHAS O POCAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        En debates p&uacute;blicos de otros pa&iacute;ses es habitual que autores comprometidos con la defensa de las v&iacute;ctimas acepten rangos bajos &mdash;por ejemplo, entre el 2% y el 6%&mdash; para refutar cifras infladas. El argumento suele ser que se trata de una proporci&oacute;n reducida y comparable a la de otros delitos, y que el problema principal sigue siendo la violencia real. Reconocer la existencia de un fen&oacute;meno minoritario no implica restar gravedad al fen&oacute;meno mayoritario.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, incluso porcentajes peque&ntilde;os pueden ser relevantes dependiendo de las consecuencias asociadas. Las decisiones normativas &mdash;por ejemplo, sobre medidas cautelares autom&aacute;ticas&mdash; no se resuelven solo con datos descriptivos, pero s&iacute; requieren datos claros sobre costes y beneficios. Esa discusi&oacute;n es leg&iacute;tima y no deber&iacute;a bloquearse por ambig&uuml;edades conceptuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CONCEPTO, MEDICI&Oacute;N Y DEBATE P&Uacute;BLICO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene distinguir tres niveles: conceptualizar, medir e inferir. Primero se define con claridad qu&eacute; fen&oacute;meno se quiere estudiar. Despu&eacute;s se establecen reglas observables para medirlo. Por &uacute;ltimo, si los datos lo permiten, se formulan inferencias y explicaciones. Confundir el indicador m&aacute;s restrictivo disponible con la incidencia real del fen&oacute;meno conduce a conclusiones d&eacute;biles.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores penales estrictos son adecuados para la persecuci&oacute;n judicial, pero no necesariamente para estimar la presencia en la sociedad. Algo parecido ocurrir&iacute;a si se intentara medir una enfermedad solo con los casos confirmados por una prueba muy espec&iacute;fica, ignorando otros m&eacute;todos diagn&oacute;sticos y estimaciones epidemiol&oacute;gicas. El dato ser&iacute;a &uacute;til para ciertos fines cl&iacute;nicos, pero insuficiente para describir la incidencia total.
    </p><p class="article-text">
        En cuestiones controvertidas, la contribuci&oacute;n espec&iacute;fica de la ciencia social no es cerrar debates, sino clarificar conceptos, hacer expl&iacute;citos los m&eacute;todos de medici&oacute;n y se&ntilde;alar los m&aacute;rgenes de incertidumbre. Sabemos algunas cosas con bastante respaldo emp&iacute;rico; otras no las sabemos bien; y otras probablemente no puedan conocerse con precisi&oacute;n. Distinguir estos niveles mejora la calidad de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Conceptos claros, indicadores transparentes y m&eacute;todos discutibles abiertamente no eliminan el desacuerdo, pero permiten que el desacuerdo sea m&aacute;s informado. Ese es, al menos, el est&aacute;ndar al que deber&iacute;a aspirar la discusi&oacute;n basada en datos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>POSTSCRIPTUM SOBRE </strong><em><strong>ESTO NO EXISTE</strong></em><strong>, DE JUAN SOTO IVARS</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este texto est&aacute; motivado por el debate suscitado en torno al libro de Juan Soto Ivars <em>Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de g&eacute;nero</em> (Debate, 2025), que he le&iacute;do con inter&eacute;s. De &eacute;l tomo la cita del Teniente Kaffee y el ejemplo de la noticia sobre una red de denuncias falsas en 2020, que se repite en a&ntilde;os posteriores. La valoraci&oacute;n general del libro y del debate que ha generado quedan fuera del alcance de esta entrada.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la pol&iacute;tica p&uacute;blica sobre violencia de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a produce beneficios sustanciales, aunque, como es natural, tambi&eacute;n plantea costes y cuestiones que merecen evaluaci&oacute;n. El libro contribuye a se&ntilde;alar, a trav&eacute;s de la pol&eacute;mica, algunos &aacute;mbitos en los que la informaci&oacute;n p&uacute;blica disponible es limitada. Pero estos &aacute;mbitos son diversos, por ejemplo, tampoco tenemos estimaciones adecuadas de cu&aacute;ntas verdaderas agresiones no son denunciadas. Su enfoque se centra en los costes, mientras que la evaluaci&oacute;n de cualquier pol&iacute;tica requiere considerar conjuntamente la magnitud del problema que aborda, sus efectos y sus posibles consecuencias no deseadas.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica puede motivar el an&aacute;lisis, pero no lo sustituye. Esta entrada pretende contribuir modestamente a clarificar uno de los aspectos implicados, aunque queda mucho por investigar para alcanzar una comprensi&oacute;n completa del fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>USO RESPONSABLE DE LA IA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si esta entrada mejor que otras parece &mdash;o, como a m&iacute;, lavada con lej&iacute;a&mdash;, fue que quise raspar lo que recrece y confieso que ayudome la IA. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFERENCIAS</strong> (en orden de aparici&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        Weiser, D.A. (2017) Confronting Myths About Sexual Assault: A Feminist Analysis of the False Report Literature <em>Family Relations</em>, Vol. 66, No. 1, Special Issue on Feminist Framings of Sexual Violence in College Campuses https://doi.org/10.1111/fare.12235
    </p><p class="article-text">
        Spohn, C., White, C., &amp; Tellis, K. (2014). Unfounding sexual assault: Examining the decision to unfound and identifying false reports. <em>Law &amp; Society Review,</em> 48, 161 - 192. https://doi.org/10. 1111/lasr. 12060
    </p><p class="article-text">
        Lisak, D., Gardinier, L., Nicksa, S. C., &amp; Cote, A. M. (2010). False allegations of sexual assault: An analysis of ten years of reported cases. <em>Violence Against Wome</em>n, 16, 1318-1334.https://doi.org/10.1177/10778012103877475,9%
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L. (2010). The (in)credible words of women: False allegations in European rape research. <em>Violence Against Women</em>, 16, 1345-1355. https://doi.org/10.1 177/1077801210387748
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L., Lovett, J., &amp; Regan, L. (2005). A Gap or a Chasm? Attrition in Reported Rape Cases. <em>Home Office Research Study 293. Home Office Research, Development and Statistics Directorate</em>.
    </p><p class="article-text">
        Statistics Canada/ Statistique Canada <em>Uniform Crime Reporting Survey.</em> <a href="https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 12:52:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivan jueces y juezas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vivan-jueces-juezas_132_12576578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b645e4cf-1297-4c9c-92ca-819a26ac7f84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivan jueces y juezas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así como tenemos representantes tenemos tribunales, no nos queda más remedio que delegar. No hay delegación perfecta, las instituciones se perfeccionan por aprendizaje. Pero los resultados son los resultados, y posiblemente los jueces prevaricadores ponen en riesgo su carrera más que los políticos en parecido abuso</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, cuando &eacute;ramos estudiantes, e inmediatamente sabr&aacute;n lo lejos que queda eso, el gran Frans van den Broek Chaves, peruano con estirpe de holand&eacute;s errante, se mostraba asombrado: &ldquo;esto en mi pa&iacute;s ser&iacute;a imposible, de repente tienen ustedes democracia&rdquo;. Se refer&iacute;a al comienzo en la investigaci&oacute;n de un juez de nombre novelesco y pinta de repelente que le&iacute;amos en un diario compartido (entonces compartir era separar hojas). Aquel instru&iacute;a un caso contra altos cargos del Ministerio del Interior por terrorismo de estado, y pon&iacute;a en apuros al gobierno en su conjunto. En el bien iluminado ambiente de la cafeter&iacute;a de la facultad de filosof&iacute;a a mi amigo se le brindaban explicaciones para que no confundiese&nbsp;las cosas, que el <em>felipismo</em> era una de las m&aacute;scaras del terror burgu&eacute;s capitalista, que ca&iacute;a en su propia trampa, una justica que sirve por otros medios a los mismos intereses, y otras cosas no menos evidentes.&nbsp;Tendr&iacute;a yo veinte a&ntilde;os y en eso me excuso por vacilar frente aquellas verdades como pu&ntilde;os de los que salen por detr&aacute;s. Frans, m&aacute;s sazonado, bi&oacute;logo y poeta, llevaba la conversaci&oacute;n hacia el amor y las catecolaminas.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s tarde abulta recorrer la lista de presidentes del Per&uacute; que en el siglo XXI han sido encausados y enviados a prisi&oacute;n.&nbsp;Alberto Fujimori (por golpismo y terrorismo de estado, 25 a&ntilde;os), Alejandro Toledo (condenado a 20 a&ntilde;os por corrupci&oacute;n), Alan Garc&iacute;a (se suicid&oacute; antes de ser detenido por orden judicial, por corrupci&oacute;n), Ollanta Humala (15 a&ntilde;os por corrupci&oacute;n), Pedro Pablo Kuczynski (la fiscal&iacute;a pide 35 a&ntilde;os, est&aacute; en arresto domiciliario por corrupci&oacute;n), Mart&iacute;n Vizcarra (piden 15 a&ntilde;os por corrupci&oacute;n), y Pedro Castillo (en prisi&oacute;n preventiva, piden 24 a&ntilde;os, por abuso de autoridad y rebeli&oacute;n). Tambi&eacute;n en los pa&iacute;ses vecinos: en Argentina, Cristina Fern&aacute;ndez ha sido condenada a seis a&ntilde;os e inhabilitaci&oacute;n perpetua por corrupta, y se ha ordenado abrir juicio por corrupci&oacute;n contra Alberto Fern&aacute;ndez; en Colombia han condenado este mismo verano a &Aacute;lvaro Uribe a 12 a&ntilde;os por interferir con la justicia; y en Brasil espera en estos d&iacute;as Jair Bolsonaro, en arresto domiciliario, una sentencia de hasta 43 a&ntilde;os por golpismo.
    </p><p class="article-text">
        No puede sorprender que los partidarios de algunos de ellos digan que se trata de <em>lawfare</em> (el suyo s&iacute;, el de los otros no, all&aacute; cada uno con su sentido del rid&iacute;culo).&nbsp;Tampoco que los l&iacute;deres populistas le den zapatazos a la justicia siempre que pueden. Sin salir de Am&eacute;rica, o de las Am&eacute;ricas como dicen los estadounidenses, Trump incluso ha internacionalizado la lucha, hostigando a los jueces brasile&ntilde;os en socorro de su lamentable aliado. Y es dif&iacute;cil encontrar un legado m&aacute;s funesto de L&oacute;pez Obrador que la reforma judicial mexicana de 2024.&nbsp;(&ldquo;Una de las tragedias jur&iacute;dicas y pol&iacute;ticas de nuestro tiempo&rdquo; dijo Roberto Gargarella, que es a quien hay que <a href="https://seminariogargarella.blogspot.com/2024/10/amicus-frente-la-corte-mexicana-por-la.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leer</a>).
    </p><h2 class="article-text">Alegor&iacute;as&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La justicia es mejor cuanto mejor es la democracia. Sin verdadera alternancia y dispersi&oacute;n del poder los pol&iacute;ticos, expol&iacute;ticos y personas de su confianza tendr&iacute;an poco que temer de la justicia. Posiblemente eso suced&iacute;a en la Am&eacute;rica de Frans, que no cambiaba nada ni cuando parec&iacute;a que iba a hacerlo. (Regalo como tema de trabajo c&oacute;mo incide el presidencialismo y que en Per&uacute; los partidos se hayan desintegrado). El moderno populismo aborrece la alternancia y las servidumbres institucionales porque aborrece la vulnerabilidad del poder ejecutivo (d&iacute;cese, de la gente). Es signo de los tiempos que se puede hablar de amurallarlo sin carraspear. Otros la toman con el reparto sincr&oacute;nico, la fragmentaci&oacute;n territorial, la ruptura de la unidad de los ciudadanos, y todo aquello. Pero la ley son solo palabras si el poder no se divide. No es que unos poderes moderen a otros, como en esa met&aacute;fora de taller de tecnolog&iacute;a de los padres de la constituci&oacute;n de Estados Unidos, me parece a m&iacute;, sino que solo as&iacute; la justicia tiene una oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La democracia es mejor cuanto mejor es la justicia. Sabemos que la justicia no es, ay, igual para todos, pero no es por eso por lo que repele a algunos profesionales del poder pol&iacute;tico. Se me ocurren dos motivos en los que no siempre se piensa lo bastante. El primero es que la justicia tiene un enorme poder ejemplar.&nbsp;El segundo, que tiene una gran capacidad igualadora. La justicia es m&aacute;s insidiosa cuanto m&aacute;s democr&aacute;tica.&nbsp;En definitiva, creo que el cuento es el contrario del que se cuenta. Perm&iacute;tanme abrir la p&aacute;gina cultural con dos excursiones a la historia de la teor&iacute;a pol&iacute;tica para ilustrarlo; luego vuelvo a lo que nos aflige hoy en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda Tocqueville c&oacute;mo en Francia, durante el Antiguo R&eacute;gimen, &ldquo;los oprimidos&rdquo; s&oacute;lo pod&iacute;an &ldquo;hacerse o&iacute;r&rdquo; en la organizaci&oacute;n judicial, y c&oacute;mo este poder se mantuvo firme mientras pudo frente al Soberano. &ldquo;Nos hab&iacute;amos convertido en un pa&iacute;s de gobierno absoluto (...) pero segu&iacute;amos siendo un pueblo libre gracias a nuestras instituciones judiciales&rdquo;. Estas palabras puede que sean un exceso de &eacute;nfasis, pero importa entender que el autor le asignaba a la justicia un empuje democr&aacute;tico decisivo en el periodo prerrevolucionario: &ldquo;Los h&aacute;bitos judiciales se hab&iacute;an convertido en h&aacute;bitos nacionales. Se hab&iacute;a tomado de los tribunales la idea, que se generaliz&oacute;, de que toda cuesti&oacute;n est&aacute; sujeta a debate y toda decisi&oacute;n es apelable, al uso de la publicidad y al gusto por las formas, cosas enemigas de la servidumbre&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensemos un momento. Decisiones razonadas y transparentes, informes independientes, interpelaci&oacute;n y debate, personas obligadas a decir la verdad, atribuci&oacute;n de responsabilidades por hechos, expresiones particulares y razonadas del disentimiento en las decisiones, revisi&oacute;n de las decisiones. Tiempo para hablar. Todo por escrito, todo registrado, todo abierto a consulta. Si ya las sentencias estuvieran escritas en un lenguaje limpio y ordenado, podr&iacute;a parecer un fragmento de fantas&iacute;a democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La democracia no es solo esto, hasta la democracia on&iacute;rica necesita otros motores, pero la democracia no puede ser sin &ldquo;los h&aacute;bitos judiciales&rdquo;. Todo lo que se dice sobre democracia &ldquo;verdadera&rdquo; que ignora esto es pueril o peligroso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la antigua Grecia (qu&eacute; mala se&ntilde;al es empezar as&iacute; una frase, pero denme algo de cr&eacute;dito) los <em>enemigos</em> de la democracia la defin&iacute;an como el gobierno del poder popular, de la asamblea, de la mayor&iacute;a frente a la gente selecta (un tipo conocido como el Gran Oligarca o pseudo-Jenofonte, espectaculares los nombres, es el m&aacute;s antiguo que tenemos; Plat&oacute;n, el m&aacute;s c&eacute;lebre). Los mejores amigos de la democracia, de la forma en la que perdur&oacute; en el tiempo, hilaban m&aacute;s fino y la distingu&iacute;an por la justicia: r&eacute;gimen en el que el pueblo le hab&iacute;a quitado al gobierno el control de la justicia. As&iacute; lo subraya Arist&oacute;teles, defensor de reg&iacute;menes moderados. Para dem&oacute;cratas como Dem&oacute;stenes e Is&oacute;crates la democracia era un r&eacute;gimen c&iacute;vico en el que imperaba la ley y el ciudadano participaba en papeles bien diferenciados, constitucionalizados, de los que la asamblea era solo uno de ellos, y los tribunales, otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n popular era feroz, cualquier ciudadano pod&iacute;a hacerse o&iacute;r contra cualquier cargo p&uacute;blico, denunciarlo y someterlo a un jurado. El ciudadano s&oacute;lo ten&iacute;a que temer que la resoluci&oacute;n fuera casi un&aacute;nime en su contra (80% o m&aacute;s), esto es, a la patente y punible falta de fundamento. Los jurados se formaban por cientos de ellos elegidos por sorteo, de modo que eran a la vez representativos e incorruptibles. Eran tambi&eacute;n jueces, dictaban sentencia. Estaban vinculados por un juramento para decidir conforme a la ley o, si la ley no respond&iacute;a, a su sentido de la justicia. Las leyes hab&iacute;a que interpretarlas, pero los griegos eligieron que los ciudadanos pudieran ser todos jueces, precisamente para garantizar la independencia de la justicia (&iquest;independencia &ldquo;de s&iacute; mismos&rdquo;?, preguntar&aacute;n perplejos los fetichistas de la soberan&iacute;a).&nbsp;Para que imperase la ley y el inter&eacute;s general, no desde luego para que la ley se alineara con la voluntad de la asamblea, un motor necesario de la ciudad (pero que no pod&iacute;a cambiar las leyes), m&aacute;s proclive a ser voluntad de parte, cuando no la de un l&iacute;der (que en griego se dice demagogo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los del <em>lawfare</em> me gustar&iacute;a a m&iacute; verlos delante de un jurado de quinientos ciudadanos elegidos al azar que hubieran de decidir por mayor&iacute;a y en conciencia su destino profesional, y puede que penal, despu&eacute;s de escuchadas las partes. (Piensa el cu&ntilde;ado que todos est&aacute;n de su lado.&nbsp;De modo que recordemos que esto aplica igual a los de &ldquo;los jueces fachas&rdquo; y a los de &ldquo;las juezas charos&rdquo;). La justicia tambi&eacute;n es el v&eacute;rtigo de la igualdad de trato.
    </p><h2 class="article-text">Fin</h2><p class="article-text">
        As&iacute; como tenemos representantes tenemos tribunales, no nos queda m&aacute;s remedio que delegar.&nbsp;No hay delegaci&oacute;n perfecta, las instituciones se perfeccionan por aprendizaje. Pero los resultados son los resultados, y posiblemente los jueces prevaricadores ponen en riesgo su carrera m&aacute;s que los pol&iacute;ticos en parecido abuso. Que todos los partidos hayan visto persecuciones pol&iacute;ticas cuando la justicia ha intervenido en su contra no me parece que sea nada que merezca comentario.&nbsp;Al final sale a flote una porci&oacute;n relevante de la verdad. No toda, eso es seguro, pero m&aacute;s de la que sabr&iacute;amos si no fuera por los jueces. Y los ciudadanos toman buena nota de ello, que se lo digan al anterior Presidente del Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay jueces haciendo pol&iacute;tica y pol&iacute;ticos haciendo justicia&rdquo; ha dicho el actual Presidente del Gobierno. No se le puede negar. No esconde que entre los segundos se cuenta &eacute;l mismo. Dice Tocqueville que malo es cuando se mezclan, pero que cuando la justicia se entromete en la administraci&oacute;n de las cosas solo se perjudica a las cosas, mientras que cuando los administradores se entrometen con la justicia se perjudica a la libertad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vivan-jueces-juezas_132_12576578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Sep 2025 04:01:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b645e4cf-1297-4c9c-92ca-819a26ac7f84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12905766" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b645e4cf-1297-4c9c-92ca-819a26ac7f84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12905766" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vivan jueces y juezas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b645e4cf-1297-4c9c-92ca-819a26ac7f84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid enoja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/madrid-enoja_132_12107626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d6fcbcf-d726-449c-8dcb-9f175ed9afe2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid enoja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta cierto punto, y sin forzar mucho el paralelismo, hostigar al conservadurismo-liberalismo (no sé cómo llamarlo por no decir el PP de Madrid o el PP de Ayuso) madrileño es como hostigar al nacionalismo catalán. Da votos en otros sitios. Madrid lo tiene todo para polarizar tanto en el eje territorial como en el eje ideológico</p></div><p class="article-text">
        En la Comunidad de Madrid el PSOE no ha ganado al PP, ni la izquierda a la derecha, en unas elecciones generales, en lo que va de siglo.&nbsp;Se ha acercado alguna vez cuando la contienda ha sido auton&oacute;mica, que es cuando, en general, ha obtenido resultados algo mejores. Se dir&iacute;a que esto es una posible buena raz&oacute;n para no &ldquo;nacionalizar&rdquo; las elecciones a la Comunidad Aut&oacute;noma de Madrid por parte de la izquierda. Hay un partido que parece saber esto, se llama, no por caso, M&aacute;s Madrid y ha sido el segundo partido durante las dos &uacute;ltimas elecciones.&nbsp;Es un partido que no solo ha superado al PSOE entre los votantes de izquierda, tambi&eacute;n entre los votantes de centro. Aunque no por mucho, su anterior candidata (como ministra) tiene todav&iacute;a hoy mejor valoraci&oacute;n entre los votantes de centro que el futuro cabeza de lista del PSOE (como ministro) entre esos mismos votantes. Tiene mala pinta para el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Se dir&iacute;a que el PSOE no sabe que nacionalizar la campa&ntilde;a lleva mal camino, pero lo m&aacute;s probable es que no le resulte prioritario. El PSOE ha &ldquo;nacionalizado&rdquo; con casi todas sus ganas las dos pasadas campa&ntilde;as electorales en la Comunidad de Madrid, y la selecci&oacute;n de candidato no hace pensar en un cambio. Pienso que, tal vez, la raz&oacute;n no es porque en el PSOE falte inteligencia, sino porque la polarizaci&oacute;n que induce una campa&ntilde;a entre el l&iacute;der del PSOE y Presidente del Gobierno y la l&iacute;der del PP madrile&ntilde;o tiene efectos considerados virtuosos (tal vez, por ambas partes). 
    </p><p class="article-text">
        Uno dir&iacute;a que el PSOE de Madrid necesita un proyecto madrile&ntilde;o propio, con autonom&iacute;a con respecto al proyecto nacional del PSOE. No lo tiene, es menos posible que antes el que lo tenga, y as&iacute; no va a remontar.
    </p><p class="article-text">
        Se dice que Madrid es muy de derechas (facha, fatxa, etc). Podr&iacute;a ser, pero no s&eacute; si eso es lo importante. La reputaci&oacute;n pol&iacute;tica y social de Madrid creo que es importante en la estrategia pol&iacute;tica del PSOE, pero no la sustancia. Lo que hace el PSOE en Madrid no parece ser una adaptaci&oacute;n, ni siquiera una resignaci&oacute;n, a una supuesta hegemon&iacute;a pol&iacute;tica de la derecha. 
    </p><p class="article-text">
        Obs&eacute;rvese a las Comunidades Aut&oacute;nomas que celebraron elecciones auton&oacute;micas, junto con Madrid, en 2023 (as&iacute; son datos comparables). Madrid tiene una media ideol&oacute;gica m&aacute;s a la derecha que la mayor&iacute;a, pero hay varias m&aacute;s de derechas. Sobre todo, si miramos al porcentaje de personas que est&aacute;n a la izquierda del votante mediano (que siempre est&aacute; en la posici&oacute;n cinco de la escala ideol&oacute;gica en estos casos): en Madrid hay m&aacute;s votantes de izquierda que en la media de Espa&ntilde;a y que en la mayor&iacute;a de las Comunidades. Si su media es m&aacute;s &ldquo;de derechas&rdquo;, aunque menos que, digamos, Castilla-La Mancha, es porque hay m&aacute;s gente que en otros sitios que es &ldquo;bastante de derechas&rdquo;, lo que puede tener su importancia para algunas cosas, pero no tendr&iacute;a por qu&eacute; afectar al resultado electoral del PSOE, pues su electorado natural es igual o mayor que en otros sitios.&nbsp;No si tuviera una estrategia electoral adaptada a ese electorado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/704ec0c8-115e-4930-8592-3571d0f2590d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/704ec0c8-115e-4930-8592-3571d0f2590d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/704ec0c8-115e-4930-8592-3571d0f2590d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/704ec0c8-115e-4930-8592-3571d0f2590d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/704ec0c8-115e-4930-8592-3571d0f2590d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/704ec0c8-115e-4930-8592-3571d0f2590d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/704ec0c8-115e-4930-8592-3571d0f2590d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ideología en las once Comunidades Autónomas que celebraron elecciones en 2023"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ideología en las once Comunidades Autónomas que celebraron elecciones en 2023                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 2023 Madrid fue la Comunidad Aut&oacute;noma m&aacute;s ideol&oacute;gicamente polarizada de todas las que celebraron elecciones, en el sentido de que, seg&uacute;n las encuestas del CIS, fue aquella en la que menos izquierdistas votaron a la derecha y menos derechistas votaron a la izquierda. Los bloques estaban netamente definidos. Eso es relativamente raro, pues siempre hay una cantidad no despreciable de gente que se ubica no solo en el centro sino en la derecha y que vota al PSOE (lo contrario seguramente tambi&eacute;n, pero se observa menos en las encuestas). Como posible consecuencia de la polarizaci&oacute;n el resultado fue tambi&eacute;n uno de los peores para el PSOE entre los ciudadanos de centro. Como consecuencia de eso, fue uno de los peores resultados del PSOE en absoluto en las Comunidades en las que compet&iacute;a. &nbsp;A veces las elecciones tienen espacio para la magia y el talento de campa&ntilde;a, pero tambi&eacute;n hay bastante de contar habas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31598c64-c6ad-4f4c-86ac-49cf22eaaabf_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31598c64-c6ad-4f4c-86ac-49cf22eaaabf_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31598c64-c6ad-4f4c-86ac-49cf22eaaabf_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31598c64-c6ad-4f4c-86ac-49cf22eaaabf_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31598c64-c6ad-4f4c-86ac-49cf22eaaabf_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31598c64-c6ad-4f4c-86ac-49cf22eaaabf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/31598c64-c6ad-4f4c-86ac-49cf22eaaabf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Intención de voto de los ciudadanos de Madrid por posición en la escala ideológica. Elecciones autonómicas 2023. Encuesta preelectoral del CIS."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Intención de voto de los ciudadanos de Madrid por posición en la escala ideológica. Elecciones autonómicas 2023. Encuesta preelectoral del CIS.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Comp&aacute;rese con Castilla La-Mancha, que fue la comunidad menos polarizada, en el mismo sentido anterior, y fue adem&aacute;s el territorio en el que el PSOE obtuvo su mejor resultado. T&eacute;ngase en cuenta que Madrid era y es una comunidad aut&oacute;noma algo m&aacute;s izquierdista que Castilla-La Mancha. En cualquiera de los dos indicadores que he mencionado. El 41,5% de sus electores se declaraban de izquierdas en la encuesta preelectoral del CIS, frente al 36,7% de Castilla-La Mancha; y la media ideol&oacute;gica de los ciudadanos de Madrid era de 4,91, ligeramente a la izquierda del 4,96 de los ciudadanos de Castilla-La Mancha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7b11a70-c1b8-4209-aaac-dea77f6f6269_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7b11a70-c1b8-4209-aaac-dea77f6f6269_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7b11a70-c1b8-4209-aaac-dea77f6f6269_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7b11a70-c1b8-4209-aaac-dea77f6f6269_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7b11a70-c1b8-4209-aaac-dea77f6f6269_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7b11a70-c1b8-4209-aaac-dea77f6f6269_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7b11a70-c1b8-4209-aaac-dea77f6f6269_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Intención de voto de los ciudadanos de Castilla La Mancha por posición en la escala ideológica. Elecciones autonómicas 2023. Encuesta preelectoral del CIS."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Intención de voto de los ciudadanos de Castilla La Mancha por posición en la escala ideológica. Elecciones autonómicas 2023. Encuesta preelectoral del CIS.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Muchos me dir&aacute;n: quiere usted un Page para la izquierda y nosotros preferimos que nos atropelle un cami&oacute;n. Francamente, no. Creo que, a la vista est&aacute;, la estrategia de Page es la correcta para su Comunidad Aut&oacute;noma y que la del PSOE no es la correcta, pero no que lo uno sea receta para lo otro. En mi opini&oacute;n se trata de evitar una competici&oacute;n centr&iacute;fuga y polarizada que, en t&eacute;rminos auton&oacute;micos, es favorable a la l&iacute;der del PP en Madrid y que, por encontrarse adem&aacute;s &ldquo;nacionalizada&rdquo;, posibilita que el PSOE pierda incluso la posici&oacute;n de principal rival desde la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        Yo les parecer&eacute; el tonto del votante de centro, pero en 11 de las 12 comunidades aut&oacute;nomas que celebraron elecciones en 2023 los votantes de centro, seg&uacute;n las encuestas preelectorales del CIS, inclinaron la balanza del partido m&aacute;s votado. La &uacute;nica excepci&oacute;n fue Asturias, donde el PSOE, y con &eacute;l la izquierda, gan&oacute; las elecciones pese a que las encuestas mostraban inicialmente una mayor&iacute;a de centristas persuadidos por la derecha. El PSOE solo dominaba el centro en Castilla-La Mancha, donde gan&oacute;. Los mejores resultados del PP se dieron en las Comunidades donde m&aacute;s claramente dominaba el centro, como Murcia y Madrid. Murcia es la Comunidad m&aacute;s conservadora, Madrid no.
    </p><p class="article-text">
        Madrid enoja (<em>enoya</em>, en castellano m&aacute;s antiguo, de <em>inodiare</em>, que produce aborrecimiento). Los enojados, hoy decimos haters, se afrentan por todo. Una capital que no es de izquierdas, d&oacute;nde se ha visto eso. Una capital a m&aacute;s de seiscientos metros de altura. Una capital que no es moderna ni bonita ni con dise&ntilde;o. Un ex poblach&oacute;n manchego (luego nos extra&ntilde;a). Un capitalismo de palco deportivo. Un foco de corrupci&oacute;n pol&iacute;tica. Un para&iacute;so neoliberal que hace a la derecha &ldquo;normal&rdquo; parecer noble. Un sultanato de rentistas extractivos. Una cueva de centralistas. Una ciudad de chulos y de fachas. Y no sigo. En todo esto habr&aacute; algo de cierto, o mucho, no lo s&eacute;, pues a poco mis&aacute;ntropo que sea uno sabe que escupe y acierta. Tambi&eacute;n hay mucho de flato puro, y de contradictorio y de idiota perdido. Intento no ser mis&aacute;ntropo y adem&aacute;s es mi ciudad de adopci&oacute;n, as&iacute; que solo empleo ese clamor, o flato, m&aacute;s o menos como un dato (el clamor, no su referente real).
    </p><p class="article-text">
        Hasta cierto punto, y sin forzar mucho el paralelismo, hostigar al conservadurismo-liberalismo (no s&eacute; c&oacute;mo llamarlo por no decir el PP de Madrid o el PP de Ayuso) madrile&ntilde;o es como hostigar al nacionalismo catal&aacute;n. Da votos en otros sitios. Madrid lo tiene todo para polarizar tanto en el eje territorial como en el eje ideol&oacute;gico, gracias al liderazgo de la susodicha Presidenta, y no se va a perder esa oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Casi una prueba en sentido contrario son las razonables palabras de Salvador Illa, diciendo que, si Madrid tiene el mayor PIB per c&aacute;pita de Espa&ntilde;a ya desde hace un tiempo, igual ha hecho alguna cosa bien. Salvador Illa.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que el hostigamiento entre el Presidente del Gobierno y la Presidenta de la Comunidad de Madrid, es, en cierto modo, un hostigamiento entre madrile&ntilde;os que saben lo que hacen. Dos pol&iacute;ticos muy polarizadores (pocos lo son m&aacute;s) que ganan cada vez que se enfrentan. Me pesa, pero puede sospecharse que ganan los dos. &nbsp;Y sin tener ganas de enredar ni de malhablar, as&iacute;, fr&iacute;amente y ya que ha pasado todo, el relevo del liderazgo en la Comunidad de Madrid solo hace pensar en que se acentuar&aacute;n las tendencias pasadas. &nbsp;Madrid enoya, que es primo de a<em>nnoying</em> pero tambi&eacute;n de <em>noia</em> y de <em>ennui</em>, de aburrimiento. 
    </p><p class="article-text">
        <em>*Posible conflicto de intereses: militante del PSOE desde enero de 2012.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/madrid-enoja_132_12107626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Mar 2025 05:00:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2d6fcbcf-d726-449c-8dcb-9f175ed9afe2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1900748" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2d6fcbcf-d726-449c-8dcb-9f175ed9afe2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1900748" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madrid enoja]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2d6fcbcf-d726-449c-8dcb-9f175ed9afe2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El giro necesario del PSOE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/giro-necesario-psoe_132_11682828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/333a8ad9-391c-4041-b6be-ba32ca520a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El giro necesario del PSOE"></p><p class="article-text">
        No voy a escribir sobre ad&oacute;nde lleva el PSOE a Espa&ntilde;a, sino que me gustar&iacute;a poner el foco en el rumbo por el que se lleva a s&iacute; mismo.&nbsp;Al fin y al cabo, va a haber un congreso.&nbsp;Los congresos podr&iacute;an ser lugar para la rendici&oacute;n de cuentas por parte de la ejecutiva, y para la discusi&oacute;n en p&uacute;blico y en abierto de las grandes cuestiones. No lo son en Espa&ntilde;a, como se sabe, y no solo en el PSOE, pues est&aacute;n controlados por la direcci&oacute;n de los partidos (los tiempos, la agenda y, en buena medida, la participaci&oacute;n...). Lo m&aacute;s probable es que funcionen al rev&eacute;s, que se propicie la &ldquo;rendici&oacute;n de cuentas&rdquo; de quienes son cr&iacute;ticos con la direcci&oacute;n, si los hay. &nbsp;En su funcionamiento normal no son un parlamento interno, como nos gustar&iacute;a a muchos, sino un instrumento de poder. No son un lugar para presentar razones en p&uacute;blico, sino para articular generalidades en tono aclamatorio.&nbsp;Con todo, el PSOE es un partido bastante democr&aacute;tico (creo que tanto como es posible con las reglas de juego que se usan en Espa&ntilde;a, que lo incentivan poco), y no se debe dar el debate por perdido. 
    </p><p class="article-text">
        Como es necesario hacer esto en breve, voy a resumirlo todo refiri&eacute;ndome no a las pol&iacute;ticas sino a la posici&oacute;n ideol&oacute;gica como una gradaci&oacute;n entre izquierda y derecha. Es una simplificaci&oacute;n bestial, pero sirve para empezar. As&iacute; que, en breve: las elecciones se han ganado y se siguen ganando cuando se gana en el centro de la escala (que es donde m&aacute;s gente hay, y donde m&aacute;s gente puede cambiar de uno a otro partido). El PSOE, sin embargo, ha renunciado al centro. Seg&uacute;n alguna interpretaci&oacute;n, se ha visto obligado, pero yo no lo creo. Como consecuencia, lo previsible es que vuelva a perder las elecciones, pero por un margen mayor que en 2023, y ya no tenga forma de armar un gobierno de todos contra PP y Vox (de momento, por poco, primer y tercer partidos del parlamento), ni aun echando mano de medidas costosas como acuerdos extravagantes o renegando de sus posiciones.&nbsp;En el proceso, es posible que la marca se deteriore -la democracia requiere partidos cre&iacute;bles y lo m&aacute;s valioso que tiene el PSOE es su nombre e historia- y la recuperaci&oacute;n del centro quede postergada por largo tiempo, o se deje pasar y se renuncie a apelar a mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La ambici&oacute;n de ganar en el centro no es la de ser un partido &ldquo;centrista&rdquo;, es la de formar una amplia coalici&oacute;n social de intereses (verdaderamente) comunes. Para hacer pol&iacute;ticas sociales -como para hacerlas antisociales- hay que ganar elecciones y sin el centro no se ganan.&nbsp;El partido que las encuestas han dado como ganador entre los ciudadanos de centro ha sido siempre el partido m&aacute;s votado y el que, salvo en 2023, ha formado gobierno. La &uacute;nica excepci&oacute;n parcial es 2019, por la existencia de Ciudadanos, que se present&oacute; como partido &ldquo;de centro&rdquo; y atrajo a muchos votantes de esa posici&oacute;n (la mayor&iacute;a relativa).
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de 2019 son solo una aparente excepci&oacute;n, como primeras elecciones que dieron lugar a un gobierno bipartito. La izquierda en su conjunto, PSOE y UP, ganaron en el centro, aunque ninguno lo hizo por separado.&nbsp;Si el PSOE y Ciudadanos hubieran formado gobierno, tambi&eacute;n habr&iacute;a sido un gobierno ganador en el centro, obviamente.&nbsp;No hay que olvidar, en todo caso, que UP obtuvo buenos resultados mientras hubo votantes de centro -hab&iacute;an sido muchos en 2015/6- que confiaban en Podemos. Si Podemos pudo alguna vez pensar en el &ldquo;sorpasso&rdquo;, como se sol&iacute;a decir, fue sobre todo por su entrada en el centro, m&aacute;s que por su movilizaci&oacute;n de la izquierda. Aunque se hiciera otro relato. 
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra la distribuci&oacute;n de voto de los ciudadanos definidos como de centro entre los bloques de izquierda y derecha (o de izquierda y centro-izquierda y derecha y centro-derecha), excluyendo los partidos de &aacute;mbito auton&oacute;mico (o no estatal, como se suele decir). La serie comienza en 2018, que es cuando los datos comienzan a ser de frecuencia mensual y llega hasta el presente mes de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab73e47b-2245-4db1-adbb-14d316ffaf03_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab73e47b-2245-4db1-adbb-14d316ffaf03_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab73e47b-2245-4db1-adbb-14d316ffaf03_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab73e47b-2245-4db1-adbb-14d316ffaf03_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab73e47b-2245-4db1-adbb-14d316ffaf03_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab73e47b-2245-4db1-adbb-14d316ffaf03_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ab73e47b-2245-4db1-adbb-14d316ffaf03_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 1. Distribución de la intención de voto de los ciudadanos autodefinidos de centro entre bloques. Barómetros mensuales del CIS 2018-2024."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 1. Distribución de la intención de voto de los ciudadanos autodefinidos de centro entre bloques. Barómetros mensuales del CIS 2018-2024.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La naciente coalici&oacute;n progresista que hab&iacute;a conquistado el centro del espacio pol&iacute;tico en las elecciones de 2019 lo retuvo hasta, aproximadamente, los decretos del estado de alarma de la pandemia. No lo ha vuelto a recuperar. Desde las victorias electorales de Zapatero la izquierda solo hab&iacute;a ganado en el centro, en intenci&oacute;n de voto, durante un a&ntilde;o, entre verano de 2014 y verano de 2015, coincidiendo con las primeras primarias de Pedro S&aacute;nchez, pero lo perdi&oacute; antes de las inconcluyentes elecciones del mes de diciembre de ese a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 es m&aacute;s informativo: muestra la competici&oacute;n en el centro entre el PSOE y el PP.&nbsp;En &eacute;l se aprecia que en el pasado reciente el PSOE dominaba al PP en el centro mientras concurr&iacute;an dos factores relacionados entre s&iacute;, Ciudadanos manten&iacute;a cierta expectativa de voto y Pablo Casado lideraba al Partido Popular. Antes de que Feijoo obtuviese el liderazgo del PP, en marzo de 2022, solo hab&iacute;a habido un momento de retroceso socialista en el centro, como resaca de la funesta campa&ntilde;a polarizada (&ldquo;antifascista&rdquo;) en las elecciones a la Comunidad Aut&oacute;noma de Madrid de 2021, que trajeron la victoria holgada de la lista de Ayuso y el descenso del PSOE a la posici&oacute;n de tercera fuerza pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e18924-c152-4d8c-b159-77e3bba9e35f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e18924-c152-4d8c-b159-77e3bba9e35f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e18924-c152-4d8c-b159-77e3bba9e35f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e18924-c152-4d8c-b159-77e3bba9e35f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e18924-c152-4d8c-b159-77e3bba9e35f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89e18924-c152-4d8c-b159-77e3bba9e35f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/89e18924-c152-4d8c-b159-77e3bba9e35f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 2. Distribución de la intención de voto entre los ciudadanos autodefinidos de centro entre PSOE y PP. Barómetros mensuales del CIS 2018-2024."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 2. Distribución de la intención de voto entre los ciudadanos autodefinidos de centro entre PSOE y PP. Barómetros mensuales del CIS 2018-2024.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde 2020 el PSOE no es competitivo en el centro, o lo es solo por incomparecencia del adversario. El equilibrio se sostiene sobre l&iacute;deres d&eacute;biles en el PP, algo para lo que la direcci&oacute;n del PSOE parece contar con la colaboraci&oacute;n simbi&oacute;tica de Ayuso, y en la amenaza de Vox. Amenaza para el PP, en primer lugar.&nbsp;Es un equilibrio basado en la polarizaci&oacute;n como estrategia de competici&oacute;n, m&aacute;s o menos consonante con cierta polarizaci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica, pero bastante aut&oacute;noma con respecto de ella. Que el PSOE haya ganado al PP hasta ahora en ese juego es una pobre justificaci&oacute;n t&aacute;ctica, y una p&eacute;sima justificaci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;El PSOE deber&iacute;a trabajar para que Vox sea un partido muy peque&ntilde;o y si no es capaz de ganar al PP con un partido extremista peque&ntilde;o, entonces tiene que cambiar.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de elegir entre bloques polarizados es probable que la mayor&iacute;a de la clase media moderada, del centro ideol&oacute;gicamente indiferenciado, tema m&aacute;s al radicalismo de izquierdas que al de derechas. Por eso suele argumentarse que la polarizaci&oacute;n favorece a la derecha, lo hemos visto en las Comunidades Aut&oacute;nomas. En el conjunto de Espa&ntilde;a, esto se intenta compensar, de momento, con apoyos en el eje territorial, disponibles en el parlamento al margen del eje de izquierda y derecha. Es leg&iacute;timo intentarlo, pero no se puede gobernar el pa&iacute;s sobre ese eje por mucho tiempo; eso lo sabe cualquiera. 
    </p><p class="article-text">
        El votante que gen&eacute;ricamente conocemos como de centro tiene una identidad ideol&oacute;gica d&eacute;bil y presta atenci&oacute;n a cuestiones trasversales, y a la econom&iacute;a. La econom&iacute;a sostiene al gobierno mucho m&aacute;s que sus acrobacias, y cualquiera que conozca las encuestas sabe que Nadia Calvi&ntilde;o habr&iacute;a podido ser presidenta del gobierno con una generosa mayor&iacute;a. El &eacute;xito de la socialdemocracia normalmente consiste en incorporar a gran parte esa clase media ideol&oacute;gicamente flexible en su coalici&oacute;n. El centro tambi&eacute;n representa a muchos trabajadores no organizados ni ideologizados. Se les puede atraer con pol&iacute;ticas trasversales y de inter&eacute;s general, como las pensiones, la reforma de los aut&oacute;nomos y la reforma laboral. O con promesas de gesti&oacute;n en cuestiones de inter&eacute;s general: burocracia, vivienda, educaci&oacute;n infantil, sanidad&hellip; Pol&iacute;ticas que en las actuales circunstancias requieren de amplios acuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos han querido un parlamento plural y mandan que se llegue a acuerdos entre fuerzas distintas, en eso tiene raz&oacute;n el ministro de la presidencia, pero no s&eacute; cu&aacute;ndo han dicho que no se lleguen a acuerdos trasversales con la oposici&oacute;n, m&aacute;s cercana al gobierno en muchas cuestiones de inter&eacute;s general que algunos de los partidos que votaron la investidura. No querremos que nos apliquen esa misma medicina cuando gobiernen. Y los ciudadanos no nos lo van a premiar. Tampoco han dicho que el PSOE no deba intentar rebasar su precaria minor&iacute;a si quiere gobernar el en futuro. Para ello el PSOE debe volver a buscar los votos del espa&ntilde;ol medio, de esa gente com&uacute;n de la que tanto se habla. 
    </p><p class="article-text">
        Posible conflicto de intereses: militante del PSOE desde enero de 2012.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/giro-necesario-psoe_132_11682828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2024 18:15:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/333a8ad9-391c-4041-b6be-ba32ca520a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2269822" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/333a8ad9-391c-4041-b6be-ba32ca520a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2269822" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El giro necesario del PSOE]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/333a8ad9-391c-4041-b6be-ba32ca520a72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los trasvases de voto en Catalunya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/trasvases-voto-catalunya_132_11370016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b904e8e7-d4a1-4d65-a0a0-c076bf5830b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los trasvases de voto en Catalunya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un examen detallado permite comprobar que, si bien los trasvases entre los partidos son importantes, los movimientos desde y hacia la abstención lo son aún más para explicar los resultados del pasado 12M</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as se ha discutido mucho sobre si los resultados electorales de Catalu&ntilde;a son m&aacute;s bien consecuencia de trasvases entre partidos o de circulaci&oacute;n de votantes desde y hacia la abstenci&oacute;n. &iquest;Hay suficiente flexibilidad para cambiar de voto? &iquest;Tanto como para saltar las l&iacute;neas de divisi&oacute;n m&aacute;s importantes? &iquest;Cu&aacute;ntos votantes de ERC se han ido al PSC y cu&aacute;ntos a la abstenci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;nto debe el PSC su victoria a la movilizaci&oacute;n de nuevos votantes y cuanto al cambio de voto? &iquest;Pesa m&aacute;s la divisi&oacute;n entre soberanistas y no soberanistas o la divisi&oacute;n entre la izquierda y la derecha a la hora de cambiar de voto? &iquest;De d&oacute;nde viene el voto al nuevo partido de extrema derecha nacionalista en Catalu&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Para una primera aproximaci&oacute;n a estas preguntas proponemos utilizar una herramienta de inferencia ecol&oacute;gica (lphom, detalles m&aacute;s abajo), de libre disposici&oacute;n, que permite estimar las transferencias entre partidos, as&iacute; como desde la abstenci&oacute;n, a partir de los datos de las secciones censales.&nbsp;Este tipo de estimaci&oacute;n se ha demostrado eficaz en multitud de circunstancias en las que la ciencia pol&iacute;tica y la sociolog&iacute;a hacen estimaciones de comportamiento individual sin disponer de encuestas, bien por obligaci&oacute;n -porque no las hay, como de momento es el caso para Catalu&ntilde;a- o por elecci&oacute;n, ya que los resultados son generalmente tanto o m&aacute;s fiables que los de las encuestas postelectorales.
    </p><p class="article-text">
        Los gr&aacute;ficos 1 y 2 resumen la informaci&oacute;n esencial para el conjunto de Catalu&ntilde;a (un an&aacute;lisis m&aacute;s pormenorizado puede hacerse para cualquier subconjunto territorial). La primera tabla (tonos amarillos) representa en cada fila los destinos de los votos de 2021 en los partidos de 2024.&nbsp;Los porcentajes mayores son, por lo general, los de los votantes fieles, el resto de cada fila indica c&oacute;mo se reparten aquellos que cambian de voto. &nbsp;La segunda tabla (tonos salm&oacute;n) representa en cada columna la composici&oacute;n de los electorados en 2024, el origen de los votos en t&eacute;rminos de los partidos de 2021. Los porcentajes mayores son el grueso de su electorado, que normalmente corresponde a sus antiguos votantes, es decir, su capacidad de retenci&oacute;n; el resto representa en qu&eacute; medida el partido ha sido capaz de atraer nuevos votantes de distintas opciones, o de la abstenci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e9a7bcd-715c-4f6c-83e5-861fb25d6297_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e9a7bcd-715c-4f6c-83e5-861fb25d6297_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e9a7bcd-715c-4f6c-83e5-861fb25d6297_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e9a7bcd-715c-4f6c-83e5-861fb25d6297_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e9a7bcd-715c-4f6c-83e5-861fb25d6297_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e9a7bcd-715c-4f6c-83e5-861fb25d6297_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e9a7bcd-715c-4f6c-83e5-861fb25d6297_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 1. Transferencias de votos entre 2021 y 2024 en las elecciones al Parlamento de Cataluña, estimadas mediante inferencia ecológica. Porcentajes horizontales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 1. Transferencias de votos entre 2021 y 2024 en las elecciones al Parlamento de Cataluña, estimadas mediante inferencia ecológica. Porcentajes horizontales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d2b21e-8c21-45cf-a754-47390646205a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d2b21e-8c21-45cf-a754-47390646205a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d2b21e-8c21-45cf-a754-47390646205a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d2b21e-8c21-45cf-a754-47390646205a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d2b21e-8c21-45cf-a754-47390646205a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/23d2b21e-8c21-45cf-a754-47390646205a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/23d2b21e-8c21-45cf-a754-47390646205a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 2. Origen de los votos de 2024 con respecto a 2021 en las elecciones al Parlamento de Cataluña, estimado mediante inferencia ecológica. Porcentajes verticales."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 2. Origen de los votos de 2024 con respecto a 2021 en las elecciones al Parlamento de Cataluña, estimado mediante inferencia ecológica. Porcentajes verticales.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un examen detallado permite comprobar que, si bien los trasvases entre los partidos son importantes, los movimientos desde y hacia la abstenci&oacute;n lo son a&uacute;n m&aacute;s para explicar la estructura fundamental de los resultados. Aunque no para el partido de Puigdemont, que crece sobre todo por arrastre de otras fuerzas soberanistas. Tambi&eacute;n es importante destacar que el peso de la divisi&oacute;n soberanista frente a no soberanista parece ser bastante mayor que la divisi&oacute;n entre izquierda y derecha: dentro del bloque soberanista se producen flujos entre izquierda y derecha, pero los cambios entre soberanistas y no soberanistas son menos frecuentes. Fuera del bloque soberanista se producen muy pocos intercambios entre izquierda y derecha. El soberanismo refuerza la divisi&oacute;n territorial en el conjunto y debilita la divisi&oacute;n izquierda y derecha entre electores soberanistas.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los partidos concretos, conviene destacar la importancia de la movilizaci&oacute;n de nuevos votantes en la victoria del PSC (menos del 4% de sus votantes provienen de ERC) y la desmovilizaci&oacute;n en el caso de ERC, que cede a la abstenci&oacute;n casi tanto como cede a otros partidos soberanistas. El nuevo partido de extrema derecha en el Parlament (AC) obtiene un tercio de sus votos de antiguos abstencionistas, pero los otros dos tercios son de votantes soberanistas, casi en igual medida antiguos votantes de la izquierda y de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        En el campo soberanista la competencia es intensa y parece que seguir&aacute; si&eacute;ndolo, con un resultado de desmovilizaci&oacute;n relativa para ERC, pero no para el conjunto de fuerzas soberanistas. Entre los partidos que no son soberanistas la competencia entre izquierda y derecha est&aacute; muy demarcada, con pocos trasvases entre ellos, y su fortuna electoral ha dependido, sobre todo, de su capacidad de atraer votantes que se hab&iacute;an abstenido en 2021.
    </p><p class="article-text">
        Ve&aacute;moslo con algo m&aacute;s de detalle.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Soberanismo, no soberanismo y movilizaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        El voto soberanista en su conjunto no se ha desmovilizado.&nbsp;El saldo de movilizaci&oacute;n y desmovilizaci&oacute;n de votantes para estos partidos (Junts, ERC, CUP, PdCat, AC) solo es ligeramente negativo. Aunque m&aacute;s de un cuarto de mill&oacute;n de votantes han pasado de abstenerse a votar a alguno de ellos, un n&uacute;mero parecido, algunos m&aacute;s, han pasado de votar a partidos soberanistas a la abstenci&oacute;n: su saldo negativo es de aproximadamente 29.000 votantes, un 0,5% del electorado. En conjunto, muy poco.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, los partidos no soberanistas,  tomados como un conjunto, han crecido considerablemente gracias a votos de catalanes que en 2021 se abstuvieron. M&aacute;s de 320.000 votantes desmovilizados en 2021 han votado ahora por alg&uacute;n partido no soberanista. Descontando a quienes ahora se abstienen, el saldo positivo supera el cuarto de mill&oacute;n de votantes (el 4,68% del censo)
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n se ha repartido de forma bastante sim&eacute;trica entre los bloques de partidos de izquierda (soberanistas o no soberanistas) y de derecha (<em>idem</em>), aunque favoreciendo un poco a la derecha. Para esta, el saldo de movilizados menos desmovilizados es de unos 135.000 votantes, mientras que para la izquierda de unos 120.000.&nbsp;(El 2,4 y el 2,05% del censo respectivamente, en nuestra estimaci&oacute;n).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los partidos y la movilizaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Visto como lo ven los partidos, los cambios hacia y desde la abstenci&oacute;n explican una parte importante de su fortuna. La movilizaci&oacute;n beneficia al PSOE y a todos los partidos de la derecha, soberanista o no. Los partidos de la izquierda salvo el PSOE pierden m&aacute;s votos con la abstenci&oacute;n de los que recuperan con la movilizaci&oacute;n de abstencionistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El balance del PSC con la abstenci&oacute;n tiene un saldo neto de 155.000 votos positivos, un 17% de sus votantes en 2024 y casi la mitad de lo ganado por los partidos no soberanistas.&nbsp;Entre los partidos no soberanistas, en el polo opuesto se encuentra  el caso de Podemos (ECP), que deja unos 20.000 votantes,  nuevos abstencionistas, que no recupera Comuns-Sumar.&nbsp;Por el lado derecho, Vox extrae un beneficio de la movilizaci&oacute;n (ganancia menos p&eacute;rdidas) de cerca de 64.000 votos, y el PP de algo m&aacute;s de 44.000.
    </p><p class="article-text">
        En el bloque soberanista, Junts ha logrado atraer m&aacute;s votos desde la abstenci&oacute;n de los que pierde, aunque su saldo es modesto: un incremento de su apoyo equivalente a unos 15.000 votos. El partido soberanista que m&aacute;s ha perdido en los trasvases hacia la abstenci&oacute;n es ERC: 39.000, o m&aacute;s del 6% de sus antiguos votantes.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Trasvases a trav&eacute;s de las l&iacute;neas divisorias</strong></h3><p class="article-text">
        La l&iacute;nea divisoria entre partidos soberanistas y no soberanistas parece m&aacute;s impermeable que la que divide a izquierda y derecha, que resulta m&aacute;s porosa para los trasvases de votos. Hay un movimiento de votantes de soberanista a no soberanista y de izquierda a derecha, pero se mueven dos veces m&aacute;s votantes entre bloques ideol&oacute;gicos que entre soberanistas y no soberanistas. Hay una interacci&oacute;n, pues la mayor parte del cambio de voto entre izquierda y derecha se produce dentro del bloque soberanista.
    </p><p class="article-text">
        Algo m&aacute;s de cien mil votantes del bloque soberanista en 2021 han votado a partidos no soberanistas, y algo m&aacute;s de treinta mil han hecho el viaje inverso. El saldo favorable al bloque no soberanista es de unos 75.000 votos (1,3% del censo). &nbsp;Si hacemos la partici&oacute;n de bloques entre izquierda y derecha, el flujo es mucho mayor: la derecha ha ganado unos 135.000 votantes a expensas de la izquierda (ha ganado 170.000 y cedido 35.000)<strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>El partido nuevo: &iquest;De d&oacute;nde vienen los votos de AC?</strong></h3><p class="article-text">
        Aproximadamente un 60% provienen de los partidos nacionalistas catalanes y un 30% provienen de la abstenci&oacute;n o de votantes en blanco. Los antiguos votantes de ERC y Junts contribuyen pr&aacute;cticamente con los mismos votos al estreno de este partido (entre ambos constituyen la mitad de su electorado) pero tambi&eacute;n CUP y PdCat (el otro 10%).
    </p><h3 class="article-text"><strong>El ganador: &iquest;De d&oacute;nde vienen los votos del PSC?</strong></h3><p class="article-text">
        El 68% del respaldo obtenido por este partido proviene de sus anteriores votantes y el 18,5% de la abstenci&oacute;n. Los trasvases que obtiene de otros partidos derivan sobre todo de su posici&oacute;n en el eje de izquierda y derecha: obtiene un 5% de ERC y un 3,8% de ECP, pero su atracci&oacute;n de votantes de partidos de derecha es muy baja.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El perdedor: &iquest;A d&oacute;nde van los votos de ERC?</strong></h3><p class="article-text">
        ERC retiene solo al 56% de sus antiguos votantes. Las mayores p&eacute;rdidas se dirigen a la abstenci&oacute;n (13,3%) a lo que se a&ntilde;ade la suma de voto blanco y nulo (2,2%). Los partidos m&aacute;s atractivos para los antiguos votantes de ERC son Junts (el 9,8% de sus votantes se pasan a la lista de Puigdemont), el PSC (7,2% de sus votantes) y Alian&ccedil;a Cat (4,8%).&nbsp;En conjunto, pierde el doble de voto por el eje soberanista que por el eje de izquierda. Apenas hay trasvases hacia otros partidos de izquierda, sea o no soberanista.
    </p><p class="article-text">
        ..
    </p><p class="article-text">
        <strong>Metodolog&iacute;a</strong>. Las transferencias de votos entre partidos se han estimado utilizando las funciones del paquete lphom (Pav&iacute;a y Romero, 2022, 2024) del software estad&iacute;stico R. Estas funciones emplean modelos de inferencia ecol&oacute;gica para aprender las distribuciones cruzadas de votos entre elecciones. Los modelos estiman las transferencias a partir de los cambios que se producen en los votos registrados entre elecciones en las diferentes unidades espaciales (secciones censales) en que est&aacute; dividido el electorado.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados pueden mejorarse cuando haya encuestas postelectorales disponibles, que pueden utilizarse para informar al algoritmo de qu&eacute; trasvases son m&aacute;s o menos probables, pero los resultados que presentamos, en los que el algoritmo aprende solo a base de observar lo que sucede en cada distrito electoral de Catalu&ntilde;a, sin ning&uacute;n conocimiento previo, son resultados robustos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Datos</strong>. Para las elecciones de 2024, resultados provisionales (al 99,48% escrutado) disponibles a nivel de mesa electoral en &amp;lt;<a href="https://resultats.eleccionsparlament.cat/ca/descargas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://resultats.eleccionsparlament.cat/ca/descargas</a>&amp;gt;. Para las elecciones de 2021, resultados provisionales para las Elecciones al Parlamento de Catalunya 2021 disponibles en GIPEyOP (<a href="http://sea.uv.es/gipeyop/sea.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://sea.uv.es/gipeyop/sea.html</a>) a nivel de secci&oacute;n censal (P&eacute;rez et al., 2021). Las estimaciones est&aacute;n basadas en los resultados de 5.076 secciones censales (99,20%). En el an&aacute;lisis se han omitido 41 secciones censales al no disponerse en esas unidades de los resultados de 2024.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pav&iacute;a, JM y Romero, R (2022) &ldquo;<a href="https://doi.org/10.1177/00491241221092725" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Improving estimates accuracy of voter transitions. Two new algorithms for ecological inference based on linear programming</a>&rdquo;, Sociological Methods and Research. DOI: <a href="https://doi.org/10.1177%2F00491241221092725" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://doi.org/10.1177/00491241221092725</a>
    </p><p class="article-text">
        Pav&iacute;a, JM y Romero, R (2024) lphom: Ecological Inference by Linear Programming under Homogeneity. <a href="https://cran.r-project.org/package=lphom" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://CRAN.R-project.org/package=lphom</a>
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez, V, Aybar, C y Pav&iacute;a, JM (2021) &ldquo;Spanish Electoral Archive. SEA database&rdquo;, Scientific Data, 8, 1-12. DOI: https://doi.org/10.1038/s41597-021-00975-y
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés, José M. Pavia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/trasvases-voto-catalunya_132_11370016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2024 03:55:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b904e8e7-d4a1-4d65-a0a0-c076bf5830b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="17070499" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b904e8e7-d4a1-4d65-a0a0-c076bf5830b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="17070499" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los trasvases de voto en Catalunya]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b904e8e7-d4a1-4d65-a0a0-c076bf5830b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Catalunya 2024]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Referéndum y dictaduras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendum-dictaduras_132_11248195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7e17544-0ddd-4b07-95a0-484ae9696381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Referéndum y dictaduras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el primer plebiscito que hizo Pinochet en Chile (la llamada consulta nacional de 1978) los líderes de la oposición clandestina eran conscientes de esto. Su propaganda decía: “No temas decir lo que piensas”, “No digas SI cuando quieres decir NO”.  Como se temían, pocos dijeron No</p></div><p class="article-text">
        El refer&eacute;ndum convocado desde el ejecutivo, en el momento y con la pregunta que a este le interese, fue inventado para subvertir la democracia y consolidar el poder de un l&iacute;der autoritario. En varias tradiciones pol&iacute;ticas un refer&eacute;ndum que se controla desde el Ejecutivo se denomina plebiscito, aunque el nombre no es frecuente en Espa&ntilde;a. En esta entrada queremos presentar algunos resultados de investigaci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre las dictaduras y los plebiscitos, a partir de datos todas las dictaduras posteriores a 1945. &iquest;Por qu&eacute; lo hacen? &iquest;Qu&eacute; consecuencias tienen? &iquest;En qu&eacute; se diferencian de las mejor conocidas y estudiadas elecciones autoritarias?
    </p><p class="article-text">
        Los referendos dictatoriales no son una rareza, desde 1945 un 27% de los dictadores han convocado al menos un refer&eacute;ndum. Aunque son menos frecuentes que en democracias, las diferencias no son abismales. Por ejemplo, las dictaduras militares (las m&aacute;s plebiscitarias, frente a las civiles o din&aacute;sticas) convocan pr&aacute;cticamente tantos referendos como las democracias parlamentarias (las menos plebiscitarias, frente a las presidencialistas o semi-presidencialistas).
    </p><p class="article-text">
        En aquellos casos para los que tenemos datos, el margen de victoria medio de los dictadores es apabullador: 70 puntos porcentuales; y la participaci&oacute;n media es del 77%. &nbsp;Nuestra hip&oacute;tesis es que son instrumentos de refuerzo del ejecutivo. No redistribuyen el poder, sino que lo reafirman. Bajo el formato de una pregunta, le env&iacute;an a la sociedad una respuesta sobre qui&eacute;n est&aacute; al mando. Cuando se convocan es porque funcionan (hay solo dos o tres casos de errores hist&oacute;ricos por parte de los dictadores) y tienen consecuencias sustantivas: alargan la vida de la dictadura. Creemos demostrar que reducen la capacidad de la oposici&oacute;n para coordinarse contra el r&eacute;gimen. Las elecciones autoritarias, que se encuentran mejor estudiadas, tambi&eacute;n a&ntilde;aden a&ntilde;os de vida a los aut&oacute;cratas, pero lo hacen por otros caminos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un poco de historia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando Luis Bonaparte, que hab&iacute;a sido elegido primer presidente de la II Rep&uacute;blica Francesa, no pudo obtener de la Asamblea una reforma constitucional que le permitiera presentarse a la reelecci&oacute;n, dio un golpe de estado, disolvi&oacute; el parlamento y convoc&oacute; un plebiscito. &nbsp;&ldquo;El pueblo franc&eacute;s quiere el mantenimiento de la autoridad de Luis Napole&oacute;n Bonaparte, y le delegan los poderes necesarios para establecer una constituci&oacute;n sobre las bases propuestas en su proclamaci&oacute;n (es decir, el golpe) de 2 de diciembre de 1851&rdquo;. Gan&oacute; de calle (92% de s&iacute;es). Animado, once meses despu&eacute;s pidi&oacute; la corona imperial: &ldquo;El pueblo quiere restablecer la dignidad imperial en la persona de Luis Napole&oacute;n Bonaparte, con la herencia en sus descendientes etc&rdquo;. Votaron a favor el 96,9%. La participaci&oacute;n super&oacute; el 80% en los dos casos.
    </p><p class="article-text">
        Luis Bonaparte invent&oacute; la moderna dictadura electoral, pues tambi&eacute;n celebraba elecciones representativas que cuidadosamente ganaba. (El destino quiso que su ambici&oacute;n imperial propagase adem&aacute;s un neologismo feliz: Am&eacute;rica Latina). Este tipo de arreglo es algo que la ciencia pol&iacute;tica estudia hoy con fruici&oacute;n, pues cada vez es m&aacute;s el caso que los tiranos organizan elecciones. Pero hay que subrayar que el invento lleg&oacute; junto con el uso del voto popular para anular las garant&iacute;as constitucionales. Si no se puede decir que fuera el primer&iacute;simo descubridor de las consultas para controlar el poder es porque tuvo de qui&eacute;n aprender: su t&iacute;o Napole&oacute;n hab&iacute;a obtenido el consulado vitalicio (1802) y la corona imperial (1804) en sendas votaciones populares que dizque gan&oacute; con m&aacute;s del 99% de los votos.&nbsp;(A su vez, el modelo hab&iacute;a sido la consulta constitucional de la Revoluci&oacute;n, que tambi&eacute;n se las tra&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de las dictaduras se ha estudiado mucho m&aacute;s a las elecciones de representantes que a este tipo de votaciones &ldquo;directas&rdquo;, y muchas veces se ha entendido que son variaciones de lo mismo. La palabra m&aacute;gica parece ser votar.&nbsp;Nosotros pensamos que tienen diferencias relevantes, incluso en una dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su atractivo para el dictador</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por traer un ejemplo m&aacute;s cercano a casa, el 6 de julio de 1947 Franco convoc&oacute; un refer&eacute;ndum para adjudicarse la jefatura perpetua del Estado. Oficialmente, votaron el 80% de los varones y el 93% dieron el voto afirmativo. La Ley de Refer&eacute;ndum, as&iacute; llamada, hab&iacute;a sido el primero de los Principios Fundamentales del Movimiento. &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a Franco que ganar con ello? No iba a convencer a nadie de que era un dem&oacute;crata, ni de que el resultado era limpio, ni a&ntilde;ad&iacute;a nada a una ley ya aprobada por su propio procedimiento legislativo. Un historiador franquista (procurador en sus Cortes, de nombre Luis Su&aacute;rez) lo expuso despu&eacute;s con acierto: el refer&eacute;ndum se convoc&oacute; para demostrar que toda resistencia al r&eacute;gimen era in&uacute;til. Franco estaba enviando un mensaje a la sociedad, no recibi&eacute;ndolo de ella. Adem&aacute;s, Franco aprovech&oacute; para introducir una cu&ntilde;a (mon&aacute;rquica) entre sus aliados militares y desactivar un frente de posible oposici&oacute;n interna, al establecer que su sucesor ser&iacute;a el nieto de Alfonso XIII. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casos como estos lustran las caracter&iacute;sticas fundamentales de los plebiscitos dictatoriales: se utilizan para contener la oposici&oacute;n interna y externa al r&eacute;gimen y reafirmar as&iacute; el poder del dictador. En primer lugar, env&iacute;an una se&ntilde;al de control del aparato del estado a sus potenciales rivales. Adem&aacute;s, el control de la agenda (el contenido y los tiempos) puede utilizarse para desorganizar o dividir a una posible oposici&oacute;n interna, como era la cuesti&oacute;n mon&aacute;rquica en el ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol de posguerra. Por &uacute;ltimo, cuando los rivales est&aacute;n protegidos por un organismo constitucional, como le suced&iacute;a a Luis Bonaparte, el plebiscito puede utilizarse para anularlo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los plebiscitos contribuyen a desactivar la movilizaci&oacute;n de la oposici&oacute;n externa al r&eacute;gimen, en la calle. Los extraordinarios recuentos crean incertidumbre sobre qui&eacute;n apoya al dictador y qui&eacute;n no, incluso si se supone que parte del resultado proviene de un voto &ldquo;insincero&rdquo; o directamente fraudulento. El plebiscito env&iacute;a una se&ntilde;al de que cualquiera puede ser un adepto al r&eacute;gimen o estar dispuesto a pasar por uno de ellos, y dificulta la coordinaci&oacute;n de quienes se opondr&iacute;an si pudieran organizarse. Los plebiscitos inducen una falsificaci&oacute;n de las verdaderas preferencias en muchos opositores, algo parecido a una espiral de silencio. En el primer plebiscito que hizo Pinochet en Chile (la llamada consulta nacional de 1978) los l&iacute;deres de la oposici&oacute;n clandestina eran conscientes de esto. Su propaganda dec&iacute;a: &ldquo;No temas decir lo que piensas&rdquo;, &ldquo;No digas SI cuando quieres decir NO&rdquo;. &nbsp;Como se tem&iacute;an, pocos dijeron No y Pinochet logr&oacute; aparecer como el &uacute;nico due&ntilde;o del pa&iacute;s, incluso para los militares que aspiraban compartir el poder de forma colegiada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las consecuencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        En uno de nuestros trabajos encontramos que las dictaduras incrementan su esperanza de vida si convocan un plebiscito. Tambi&eacute;n hallamos datos compatibles con las dos hip&oacute;tesis que planteamos: reducen la manifestaci&oacute;n tanto de la oposici&oacute;n interna y como de la oposici&oacute;n externa.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra la distinta supervivencia de los autoritarismos que utilizan el refer&eacute;ndum (rojo) frente a los que no lo hacen (azul). La mayor supervivencia de los primeros se demuestra significativa sometida a los controles estad&iacute;sticos habituales, tales como la situaci&oacute;n de sus econom&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25fd08d5-723c-46b0-885c-aef5ea48ef08_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25fd08d5-723c-46b0-885c-aef5ea48ef08_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25fd08d5-723c-46b0-885c-aef5ea48ef08_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25fd08d5-723c-46b0-885c-aef5ea48ef08_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25fd08d5-723c-46b0-885c-aef5ea48ef08_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25fd08d5-723c-46b0-885c-aef5ea48ef08_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/25fd08d5-723c-46b0-885c-aef5ea48ef08_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 1. Supervivencia de las dictaduras que convocan plebiscitos frente a las que no lo hacen."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 1. Supervivencia de las dictaduras que convocan plebiscitos frente a las que no lo hacen.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el gr&aacute;fico 2 muestra c&oacute;mo la celebraci&oacute;n de un plebiscito reduce el riesgo de que el dictador tenga que enfrentarse a un golpe de estado para destituirlo. El gr&aacute;fico 3, por su parte, indica c&oacute;mo se reduce el riesgo de enfrentarse a protestas y manifestaciones en la calle. En ambos casos el efecto desaparece con el tiempo, no es permanente. Pero las consecuencias s&iacute; son suficientes para que el r&eacute;gimen autoritario gane a&ntilde;os de vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abb47664-a816-434d-99cc-b46f84b3d014_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abb47664-a816-434d-99cc-b46f84b3d014_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abb47664-a816-434d-99cc-b46f84b3d014_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abb47664-a816-434d-99cc-b46f84b3d014_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abb47664-a816-434d-99cc-b46f84b3d014_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abb47664-a816-434d-99cc-b46f84b3d014_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/abb47664-a816-434d-99cc-b46f84b3d014_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 2. Evolución del riesgo de golpe de estado en una dictadura a partir de un referéndum."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 2. Evolución del riesgo de golpe de estado en una dictadura a partir de un referéndum.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f002dfdf-d425-466d-ab91-3841022b8591_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f002dfdf-d425-466d-ab91-3841022b8591_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f002dfdf-d425-466d-ab91-3841022b8591_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f002dfdf-d425-466d-ab91-3841022b8591_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f002dfdf-d425-466d-ab91-3841022b8591_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f002dfdf-d425-466d-ab91-3841022b8591_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f002dfdf-d425-466d-ab91-3841022b8591_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 3. Evolución del riesgo de movilizaciones populares contra la dictadura a partir de la convocatoria de un referéndum."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 3. Evolución del riesgo de movilizaciones populares contra la dictadura a partir de la convocatoria de un referéndum.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es importante notar una cuesti&oacute;n sobre esta din&aacute;mica temporal, porque difiere de la otra forma de votaci&oacute;n:&nbsp;las elecciones. Se sabe que las elecciones en las dictaduras vienen acompa&ntilde;adas por un periodo de mayor riesgo de inestabilidad pol&iacute;tica y de movilizaci&oacute;n, pero su efecto a largo plazo es estabilizador para el r&eacute;gimen. En el caso de los plebiscitos sucede casi lo contrario.&nbsp;Se reducen los riesgos a corto plazo, pero no cambia la situaci&oacute;n de la dictadura a largo plazo, como si lo har&iacute;a si se volviese &ldquo;m&aacute;s popular&rdquo;, si tal cosa puede concebirse, o si al menos ampliara la coalici&oacute;n de poder que la sostiene.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Plebiscitos frente a elecciones</strong></h3><p class="article-text">
        Em un primer trabajo (de 2023) encontr&aacute;bamos algunas caracter&iacute;sticas de los plebiscitos que son compatibles con su conceptualizaci&oacute;n como instrumentos de afirmaci&oacute;n del poder, y que los diferencian de las elecciones incluso en un contexto autoritario, que pueden verse m&aacute;s bien como mecanismos de distribuci&oacute;n de poder y de integraci&oacute;n de algunos a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, nos parecen importantes dos hechos. El primero es que, a diferencia de las elecciones, los referendos autoritarios son madrugadores. Se tienden a convocar temprano en la vida del r&eacute;gimen, mientras que lo m&aacute;s habitual es que las elecciones se posterguen en las dictaduras.&nbsp;Por otra parte, mientras que las dictaduras civiles son las m&aacute;s proclives a celebrar elecciones, las dictaduras militares son las m&aacute;s proclives a convocar referendos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 4 muestra ambos fen&oacute;menos (manteniendo constantes otros factores predictivos relevantes).&nbsp;A medida que pasan los a&ntilde;os de vida del r&eacute;gimen () la probabilidad de convocatoria de un plebiscito disminuye, y los militares son siempre los que&nbsp;m&aacute;s probabilidad tienen de convocarlo, especialmente en los primeros periodos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaf01a7e-c38a-464f-9aee-7f4ecaf0b61a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaf01a7e-c38a-464f-9aee-7f4ecaf0b61a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaf01a7e-c38a-464f-9aee-7f4ecaf0b61a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaf01a7e-c38a-464f-9aee-7f4ecaf0b61a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaf01a7e-c38a-464f-9aee-7f4ecaf0b61a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaf01a7e-c38a-464f-9aee-7f4ecaf0b61a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eaf01a7e-c38a-464f-9aee-7f4ecaf0b61a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Gráfico 4. Probabilidad de convocarse un referéndum en una dictadura dependiendo del tipo de dictador (militar, civil o dinástico) y de los años de vida del régimen (AGE)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráfico 4. Probabilidad de convocarse un referéndum en una dictadura dependiendo del tipo de dictador (militar, civil o dinástico) y de los años de vida del régimen (AGE).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Votar se dice de muchas maneras</strong></h3><p class="article-text">
        En resoluci&oacute;n, en el contexto de una dictadura las votaciones plebiscitarias son distintas a las elecciones de representantes, por controladas y manipuladas que puedan estar en cualquiera de los casos. Los referendos tienden a ser mecanismos de consolidaci&oacute;n del poder ejecutivo frente a la oposici&oacute;n, las elecciones tienden a ser mecanismos para incorporar o apaciguar a una parte de la oposici&oacute;n.&nbsp;El autoritarismo electoral se estudia a veces como una forma &ldquo;intermedia&rdquo; entre la dictadura y la democracia, o como una dictadura que muestra al menos alguna tendencia favorable. Nosotros sostenemos, sin embargo, que el autoritarismo plebiscitario es un autoritarismo reforzado, no uno liberalizado. En general, lo que hace que votar sea un avance de libertad suele depender de las reglas que garantizan los procedimientos que acompa&ntilde;an al proceso; lo caracter&iacute;stico de los plebiscitos, desde el momento cero, es su capacidad para anular las reglas y garant&iacute;as siguiendo el arbitrio de los gobernantes.
    </p><p class="article-text">
        &hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pueden leerse m&aacute;s detalles en nuestro &ldquo;<a href="https://www.cambridge.org/core/journals/government-and-opposition/article/effect-of-referendums-on-autocratic-survival-running-alone-and-not-finishing-second/8E28D72EBF4D32F6C339815F5F296C4E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Effect of Referendums on Autocratic Survival: Running Alone and Not Finishing Second</a>&rdquo; (Government and Opposition 2024, edici&oacute;n impresa) y &nbsp;en &ldquo;<a href="https://www.cambridge.org/core/journals/european-political-science-review/article/abs/plebiscites-a-tool-for-dictatorship/90DB6CDACAF06866E6A0FE35958D7EB3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plebisctes, a tool for dictatorship</a>&rdquo; (European Political Science Review 2022, edici&oacute;n impresa).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés, Sergio Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/referendum-dictaduras_132_11248195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2024 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a7e17544-0ddd-4b07-95a0-484ae9696381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="265439" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a7e17544-0ddd-4b07-95a0-484ae9696381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="265439" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Referéndum y dictaduras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a7e17544-0ddd-4b07-95a0-484ae9696381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La independencia como enemiga de la lengua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/independencia-enemiga-lengua_132_8633866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15914461-70c6-437c-a560-297442e10a1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La independencia como enemiga de la lengua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política lingüística de Cataluña se sostiene en la cordialidad y en el deseo de aumentar la difusión de la lengua, así como en sus resultados para lograrlo. Aunque algunos quieran hacer de ello algo intocable</p></div><p class="article-text">
        La tesis que defiendo es sencilla. En caso de ser Catalu&ntilde;a un estado independiente no podr&iacute;a mantener las pol&iacute;ticas ling&uuml;&iacute;sticas que mantiene (y que personalmente, si a alguien le importa, apoyo en sus l&iacute;neas generales). Tal vez podr&iacute;a hacerlo si se acogiera al grupo de Visegrado, o cosa parecida, donde los argumentos que utilizan algunos pol&iacute;ticos nacionalistas para defenderlas tienen su lugar natural. La segunda tesis que defiendo es que lo que tienen de malo las pol&iacute;ticas ling&uuml;&iacute;sticas en Catalu&ntilde;a son esos argumentos, no tanto las pol&iacute;ticas mismas, pues estas tienen sentido en el contexto de una relaci&oacute;n de amistad y dentro de un mismo Estado, compartiendo una misma naci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;Son mejorables, como toda pol&iacute;tica puede serlo, pero tienen buen sentido. 
    </p><p class="article-text">
        Una premisa evidente de estas razones es que esas pol&iacute;ticas, especialmente la llamada pol&iacute;tica de inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, que se aprob&oacute; por consenso general en 1983, han sido y son apoyadas por motivos muy distintos por personas de distintas ideolog&iacute;as e identidades: para unos es una pol&iacute;tica de apoyo a una lengua en retroceso, o en peligro de estarlo; para otros, tal vez, una pol&iacute;tica de integraci&oacute;n social, para facilitar la movilidad; para algunos puede que sea un bautismo nacional (inmersi&oacute;n, al fin y al cabo); para otros m&aacute;s es una pol&iacute;tica de afirmaci&oacute;n nacional, &ldquo;la escuela catalana en catal&aacute;n&rdquo; como un asunto, digamos, de derecho natural. Solo lo &uacute;ltimo es claramente falso, como cuesti&oacute;n de derecho, aunque real como ideolog&iacute;a, pero lo importante es que el equilibrio se rompe si no se cultiva cierta complicidad. Los argumentos esencialistas empleados para escandalizarse contra cualquier intento de reforma pueden tener su lugar en el contexto de un di&aacute;logo entre conciudadanos, pero ser&iacute;an intolerables emitidos por un gobierno catal&aacute;n soberano. (No es que sean pasables en un gobierno auton&oacute;mico, pero imaginen el famoso discursito de las 300 lenguas de Mari&agrave;ngela Vilallonga, con su mueca al castellano incluida, en una ministra de cultura, en sede parlamentaria de un estado occidental).
    </p><p class="article-text">
        Ni Quebec ni Flandes, donde las lenguas vern&aacute;culas son las de la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, y no la de apenas la mitad, tienen un sistema educativo monoling&uuml;e. En el caso de Quebec se aplica un principio <em>personal</em>: &nbsp;los ni&ntilde;os de lengua inglesa, aunque no los inmigrantes de otras lenguas, tienen derecho a ir a la escuela en ingl&eacute;s. En Flandes se aplica un principio <em>territorial,</em> pero flexibilizado por las llamadas &ldquo;facilidades&rdquo;: en las poblaciones donde hay una minor&iacute;a significativa de franc&oacute;fonos (30% o m&aacute;s), la administraci&oacute;n est&aacute; obligada a ofrecer servicios esenciales, incluida la educaci&oacute;n, en franc&eacute;s. Esto sucede en un n&uacute;mero no despreciable de municipios alrededor de Bruselas, capital inserta en ese territorio, pero a la que el nacionalismo flamenco, en general,  ha renunciado. 
    </p><p class="article-text">
        La extensi&oacute;n del catal&aacute;n como primera lengua en una Catalu&ntilde;a independiente estar&iacute;a muy alejada de la demograf&iacute;a del franc&eacute;s en Quebec o la del neerland&eacute;s en Flandes. Ni siquiera la de Flandes m&aacute;s Bruselas se parece. &iquest;Se imaginan la aplicaci&oacute;n de uno u otro principio en Catalu&ntilde;a? Ser&iacute;a un desastre para el catal&aacute;n y para los catalanes. Incluso para los nacionalistas, salvo quiz&aacute;s para los m&aacute;s montaraces, pues ni renunciando a Barcelona ser&iacute;a factible un proyecto etno-ling&uuml;&iacute;stico atractivo. En ning&uacute;n caso parece bueno, ni  para la convivencia ni para el futuro de la lengua. Y, sin embargo, esas son las condiciones en las que el nacionalismo ling&uuml;&iacute;stico puede ejercer su poder en un estado democr&aacute;tico. Eso, o el biling&uuml;ismo igualitario a todos los efectos; no hay otras. Si la distribuci&oacute;n de hablantes de Catalu&ntilde;a se parece a una provincia de Canad&aacute; no es a Quebec sino a Nuevo Brunswick, que es plena y oficialmente biling&uuml;e; de parecerse en algo a B&eacute;lgica ser&iacute;a m&aacute;s al conjunto de B&eacute;lgica que a Flandes.
    </p><p class="article-text">
        Alguno podr&iacute;a pensar que si, cuando el pa&iacute;s accedi&oacute; por segunda vez a la independencia, al gobierno de Estonia le permitieron ignorar algunos derechos fundamentales del 30% de sus ciudadanos, los de lengua rusa, no reconoci&eacute;ndoles ni siquiera el derecho a serlo, salvo que pasaran por un test ling&uuml;&iacute;stico riguroso, los nacionalistas catalanes bien podr&iacute;an olvidarse del reconocimiento de los derechos ling&uuml;&iacute;sticos de los hispanohablantes en su sistema educativo. Sin embargo, como todo el mundo sabe, si se piensa un poco, eso no podr&iacute;a haber sucedido hoy ni siquiera en Estonia. El territorio se estaba separando de una dictadura y lo hac&iacute;a sin un acuerdo; y desde luego no era un estado miembro de la UE. Aun as&iacute;, si ese 30% hubieran sido hablantes de dan&eacute;s, les habr&iacute;a ido mejor, y si hubieran sido el 50%, incluso siendo rusos, tambi&eacute;n. Ser&iacute;a un delirio pensar que Catalu&ntilde;a puede seguir una senda vagamente parecida si no lo hace con botas de hierro.
    </p><p class="article-text">
        Si Catalu&ntilde;a se volviera independiente de alguna forma reglada y con reconocimiento internacional tendr&iacute;a que mediar un acuerdo de separaci&oacute;n, como el que exige la famosa resoluci&oacute;n del Tribunal Supremo de Canad&aacute; en 1998 para la eventual secesi&oacute;n de Quebec, recogida en la Ley de Claridad de ese pa&iacute;s, y que casi todo el mundo admite como un modelo democr&aacute;tico. Un acuerdo visado adem&aacute;s por la UE, en nuestro caso. Y un acuerdo de separaci&oacute;n no puede sino establecer la aplicaci&oacute;n de las condiciones de justicia ling&uuml;&iacute;stica que se emplean en una democracia moderna con una demograf&iacute;a como la de una Catalu&ntilde;a independiente. Sin ello, Catalu&ntilde;a no podr&iacute;a ser una democracia, como se suele decir, homologada; tendr&iacute;a que inventarse un neo-. A la vista de Twitter no dudo de que haya pensadores profesionales puestos a ello, pero es dudoso que pasen de ser espectros.
    </p><p class="article-text">
        Dicho con claridad, para poder mantener algunas de sus pol&iacute;ticas ling&uuml;&iacute;sticas en una hipot&eacute;tica Catalu&ntilde;a independiente ser&iacute;a necesario que la secesi&oacute;n fuera unilateral y, por tanto, en alg&uacute;n sentido, &ldquo;revolucionaria&rdquo;, y no reconocida por las democracias de su entorno, salvo los sospechosos habituales. Un cuento &eacute;pico para algunos y tr&aacute;gico para otros, pero un cuento. Una secesi&oacute;n acordada conllevar&iacute;a una inevitable regulaci&oacute;n basada en derechos distintos para hablantes distintos, o de pol&iacute;ticas distintas para localidades distintas. Si a esto se une la creaci&oacute;n de nuevas fronteras internacionales entre hablantes del idioma, es dif&iacute;cil entender en qu&eacute; ayuda la independencia al catal&aacute;n. S&eacute; lo que est&aacute;n pensando, as&iacute; que repit&aacute;moslo: el <em>asimilacionismo</em> solo puede ser autoritario. 
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica de Catalu&ntilde;a es un equilibrio que presupone buen entendimiento entre conciudadanos dentro de una democracia en la que la mayor&iacute;a, sobre el 80%, tenemos la lengua espa&ntilde;ola como primera lengua y en la que las lenguas del 20% requieren apoyo especial; no es algo a lo que se pueda llegar apelando a los criterios internacionales de justicia aplicados en otras democracias para una situaci&oacute;n comparable a la de Catalu&ntilde;a. Como toda amistad, tiene equ&iacute;vocos, problemas, cosas il&oacute;gicas y correcciones pr&aacute;cticas por la experiencia y el buen uso; pero si pasamos a escribirla en los papeles de divorcio, no se sostiene (1). 
    </p><p class="article-text">
        No pretendo adjudicar el m&eacute;rito relativo de una escuela catalana en la que el catal&aacute;n se emplee en el 75% o en el 90% de las clases. Lo mejor ser&iacute;a experimentar y ver qu&eacute; funciona mejor para los fines compartidos. Personalmente, me alegro de que no se hable de un sistema segregado, lo que indica que la locura no se ha extendido tanto como a veces parece. Opino que el catal&aacute;n debe obtener <em>ese</em> tipo de discriminaci&oacute;n positiva, como tambi&eacute;n deber&iacute;a obtener m&aacute;s apoyo fuera de Catalu&ntilde;a. No hay que ser taca&ntilde;os y hay que ser pr&aacute;cticos, lo que resulte de esa combinaci&oacute;n estar&aacute; bien; el resto deber&iacute;a consistir en probar y recoger datos. Lo que deseo subrayar es que nada de eso implica aceptar la ideolog&iacute;a de la &ldquo;escuela catalana en catal&aacute;n&rdquo;. Quienes esto defienden como una esencia no admiten gradaci&oacute;n porque cualquier grado es incompatible con su car&aacute;cter simb&oacute;lico. Una escuela casi todo en catal&aacute;n es como una persona casi honorable o un fraile casi c&eacute;libe; para los creyentes en el s&iacute;mbolo, es una desgracia entera. El resto de nosotros debemos respetar las creencias m&aacute;s o menos m&iacute;ticas de nuestros conciudadanos, con quienes mantenemos muchos objetivos comunes, pero tampoco estamos obligados a hacerles un <em>Goodbye Lenin</em>. Si se rompe ese m&iacute;nimo com&uacute;n es inevitable que muchos  pasen del c&oacute;digo de la amistad c&iacute;vica al de la justicia y los derechos ling&uuml;&iacute;sticos, y eso solo puede ser la ruta hacia m&aacute;s nacionalismo y hacia menos catal&aacute;n (y a Visegrado).
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;(1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;La confusi&oacute;n de la amistad (para unos) con los derechos nacionales (para otros) se puede ilustrar con algo tan cotidiano como la toponimia y la carteler&iacute;a p&uacute;blica. Hoy se tiene cuidado de no ofender empleando el castellano para referirnos a la toponimia mayor de Catalu&ntilde;a (como ser&iacute;a natural hacer) aunque el catal&aacute;n s&iacute; que adapta la toponimia mayor con toda normalidad y sin que eso, como es l&oacute;gico, moleste a nadie (es decir, que se puede decir Saragossa, pero es delicado decir L&eacute;rida); y eso es lo que refleja, absurdamente desde el punto de vista de la igualdad, la carteler&iacute;a. En Flandes los carteles de las carreteras son generalmente biling&uuml;es, en Quebec tienen que incluir el nombre ingl&eacute;s de los sitios, aunque puede hacerse en letras de un molde m&aacute;s peque&ntilde;o que el franc&eacute;s. A los canadienses brit&aacute;nicos se les debe de suponer una vista m&aacute;s aguda. Pero supongo que algunos usuarios de cierta edad de algunos espacios p&uacute;blicos en Catalu&ntilde;a agradecer&iacute;an encontrar indicaciones en castellano, m&aacute;s all&aacute; de las amistosas, aunque se tuvieran que poner las gafas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/independencia-enemiga-lengua_132_8633866.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jan 2022 21:29:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/15914461-70c6-437c-a560-297442e10a1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="211106" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/15914461-70c6-437c-a560-297442e10a1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="211106" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La independencia como enemiga de la lengua]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/15914461-70c6-437c-a560-297442e10a1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lapuente tras la virtud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lapuente-virtud_132_8263450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48bea2b2-6fbb-40d7-8a50-4cdf06c39589_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lapuente tras la virtud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una discusión de su Decálogo del buen ciudadano: cómo ser mejores personas en un mundo narcisista. Barcelona: Península, 2021.</p></div><p class="article-text">
        V&iacute;ctor Lapuente ha escrito un libro muy especial.&nbsp;El libro no necesita recomendaci&oacute;n -adem&aacute;s, ser&iacute;a la de un amigo- por lo que voy a evitar los halagos corteses. Cuando un cient&iacute;fico social (y de primera, me permitir&aacute;n que lo diga) escribe un libro as&iacute; -y no un fil&oacute;sofo, un sacerdote o un friqui, que son aquellos de quienes normalmente lo esperamos, o esquivamos- creo que lo natural es prestar atenci&oacute;n, y es para alegrarse mucho que est&eacute; siendo un libro muy le&iacute;do. No hay nada en &eacute;l sobre lo que no valga la pena discutir, y hay mucho sobre lo que deber&iacute;a ser obligado hacerlo. Que los problemas morales son tambi&eacute;n sociales y pol&iacute;ticos es -nos parece a todos- un hecho, y sin embargo pr&aacute;cticamente nadie es capaz de recorrer las tres esquinas con sobriedad anal&iacute;tica y verdadero conocimiento. El libro es una gu&iacute;a que se&ntilde;ala puntos de encuentro y hace apuestas muy honestas y atrevidas, algo que resulta una simple bendici&oacute;n en un mundo en el que se llama radicalismo a arrojarse en la cama de plumas de los tuyos, y ser cr&iacute;tico a tapar las carencias con arrogancia y verbosidad. Es un libro imaginativo y bien escrito, que dice lo que quiere decir. M&aacute;s que sobrarle palabras, antes dir&iacute;a que le faltan.
    </p><p class="article-text">
        En cada cap&iacute;tulo, una secuencia de peque&ntilde;os dibujos argumentales, con muchos resultados de investigaci&oacute;n en ciencias sociales y del comportamiento, as&iacute; como observaciones propias, sirven de apoyo a una recomendaci&oacute;n moral y esta, a su vez, da una luz distinta a los juicios y hechos que se presentan. En la interacci&oacute;n entre las dos tramas, anal&iacute;tica y &eacute;tica, claramente se&ntilde;aladas por el autor, reside el valor y originalidad del texto. Cuando una parte del libro se me haya olvidado, seguir&eacute; recordando, por ejemplo, lo que me ha hecho pensar sobre la ingratitud y sobre la excesiva disposici&oacute;n a la empat&iacute;a (en lugar de a la comprensi&oacute;n racional), y pensar&eacute; que son ideas m&iacute;as. Sin embargo, lo que m&aacute;s quisiera discutir no es ni el dec&aacute;logo moral ni los an&aacute;lisis que lo sostienen, sino algunas de las opciones t&aacute;citas que se adoptan a lo largo de todo el libro, en una &ldquo;tercera trama&rdquo;, sobre la sociedad contempor&aacute;nea y el papel de la &eacute;tica, que deja caminos abiertos que sus razones no recorren.&nbsp;Los argumentos impl&iacute;citos avanzan con gran beneficio de elegancia y amenidad, pues cu&aacute;nto tedio filos&oacute;fico no impone la discusi&oacute;n de los lugares a los que no se quiere ir. Sin embargo, me temo que all&iacute; debe asomarse el cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido comienza con un diagn&oacute;stico: el endiosamiento colectivo de nuestro tiempo. Este se expone en tres cap&iacute;tulos sobre la decadencia moral, el narcisismo y la falta de gratitud por lo que somos.&nbsp;Al acabarlos el lector ya est&aacute; pensando en que el narcisismo bien puede ser el nombre que explica muchas cosas que le preocupan. Tras ello, el cuarto cap&iacute;tulo establece la necesidad de &ldquo;un dios&rdquo;, algo trascendente, para orientar la acci&oacute;n moral en un sentido no narcisista. Un dios con min&uacute;scula porque cabe hablar de una religi&oacute;n civil. Consciente el autor de que la recomendaci&oacute;n puede ser peligrosa, hasta explosiva, los dos cap&iacute;tulos siguientes nos advierten sobre los falsos dioses -en particular, el fundamentalismo y el nacionalismo; frente a la religi&oacute;n tolerante y la patria c&iacute;vica- y de la necesidad de separar la trascendencia de la pol&iacute;tica, por si acaso. Es entonces cuando se invocan las virtudes, una lista que forma parte de una tradici&oacute;n concreta, pero a la que (parad&oacute;jicamente, por anticipar mi opini&oacute;n) debemos llegar por nosotros mismos. Son estas, recordemos, la fe, la esperanza y la caridad o amor (<em>agap&eacute;</em>), las virtudes reveladas que mi catecismo llamaba teologales; m&aacute;s la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, las virtudes griegas cl&aacute;sicas asimiladas por el cristianismo como virtudes cardinales.
    </p><p class="article-text">
        Tras esta invocaci&oacute;n, las reflexiones se van dirigiendo desde la &eacute;tica cristiana occidental a una m&aacute;s concreta formulaci&oacute;n estoica de la moral, lo que para mis inclinaciones personales es la parte m&aacute;s atractiva del libro: una cr&iacute;tica de los excesos de la empat&iacute;a, una cr&iacute;tica del victimismo y un encomio de lo que llamamos estoicismo en sentido lato, la serenidad racional ante la fortuna. La plegaria de la serenidad ante las pruebas de Dios, ahora con may&uacute;scula, cierra el volumen. Dios que puede ser Fortuna o Pachamama, seg&uacute;n Lapuente, quien parece querer convocar aqu&iacute; a un ecum&eacute;nico concilio de todos los perplejos.
    </p><p class="article-text">
        Es un viaje imponente para 267 p&aacute;ginas. Me fijar&eacute; en esto: en la parte diagn&oacute;stica a veces Lapuente me parece una pizca poco liberal; en la parte propositiva, una pizca demasiado. Hay una teor&iacute;a impl&iacute;cita, pero no desarrollada, del vicio y de la virtud que recorre el libro, y es una teor&iacute;a que uno querr&iacute;a ver expuesta para poder discutir con ella. 
    </p><p class="article-text">
        Se han escrito muy pocos libros laicos sobre los vicios. El libro de Judith Shklar <em>Vicios ordinarios</em> (1986. Trad. FCE 2007) es bastante singular en la teor&iacute;a pol&iacute;tica. Ser&iacute;a maravilloso contar con un libro sobre el narcisismo y que lo escribiese Lapuente. Un libro (otro libro) que ofreciese una discusi&oacute;n sistem&aacute;tica de las fuentes en psicolog&iacute;a, en sociolog&iacute;a y en teor&iacute;a moral podr&iacute;a ayudar a construir un concepto &uacute;til pero no demasiado el&aacute;stico, y con sus luces adem&aacute;s de sus sombras, y matizar lo que se propone en esta obra. No todos los vicios son absolutos, al igual que Shklar defendi&oacute; la necesidad de la hipocres&iacute;a, el narcisismo tambi&eacute;n tiene sus ambig&uuml;edades. El impulso narcisista en el arte, en la escena, en la m&uacute;sica, es innegable; y no digamos en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica o acad&eacute;mica.&nbsp;Tambi&eacute;n en la pol&iacute;tica. Que un ganador del t&iacute;tulo de Mr. Universo llegase a ser elegido gobernador de California me parece que ilustra que ese tipo de motivaci&oacute;n es leg&iacute;timo en la vida p&uacute;blica. Tal vez esta ser&iacute;a insoportable si todos los pol&iacute;ticos fueran Narcisos puros, como si todos fueran frailunos, mercaderes, ide&oacute;logos o simples en cualquier otra direcci&oacute;n. Pero nada est&aacute; excluido.
    </p><p class="article-text">
        Lapuente renuncia a concretar una definici&oacute;n del fen&oacute;meno. Estamos en un ensayo. El narcisismo se vincula con una forma extrema de individualismo (egocentrismo) y, en cierto modo, con el hedonismo. Desde el punto de vista psicol&oacute;gico existen escalas de narcisismo y existe un trastorno m&aacute;s o menos definido, pero, aunque lo traiga a colaci&oacute;n, no es la tesis del autor que estemos realmente trastornados, sino se&ntilde;alar que entre nosotros cunde una especie de individualismo siempre oportunista, en el que las relaciones son condicionales, no se coopera, faltan amigos, falta cultura del esfuerzo, sobra ingratitud, se tiene la piel muy fina frente a la cr&iacute;tica y se carece de sentido de comunidad (todos estos rasgos aparecen en distintos lugares del libro). Asusta m&aacute;s que las escalas cl&iacute;nicas. Reunir las caracter&iacute;sticas de este s&iacute;ndrome con un mismo hilo y sugerir su condici&oacute;n social y pol&iacute;tica me parece un descubrimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Uno sospecha que del narcisismo (y voy a seguir a Lapuente en usarlo de forma flexible) nos preocupa ahora su democratizaci&oacute;n. Cuando se diagnostica que ese rasgo se extiende en nuestra sociedad, no es como si se hubiera originado en una mutaci&oacute;n, sino porque deja de ser un rasgo elitista. Difusi&oacute;n que tiene algo de risible, es cierto, porque parece funcionar como un Ponzi. Como la jerarqu&iacute;a de seguidores en las redes sociales. Lo malo, se dir&iacute;a, no es un Oscar Wilde, sino que el mundo se llene de ellos, pero con mucho menos talento &ndash; eso es una necesidad estad&iacute;stica- y se pasen el d&iacute;a compitiendo en ocurrencias. Y lo mismo vale para las bellezas de Instagram, que tambi&eacute;n salen en el libro. Pero si miramos al narcisismo de frente a lo mejor descubrimos que cierta forma de narcisismo puede tener momentos liberadores. Y que el dolor, y proezas como escribir como si el dolor no existiese -lo que asombra de Wilde a quienes entienden- pueden acompa&ntilde;ar al narcisismo de forma &iacute;ntima. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n del narcisismo con el hedonismo tambi&eacute;n es compleja. En alg&uacute;n lugar Shklar, por seguir con ella, observa que, para fundamentar las instituciones, entre la felicidad y el miedo el liberalismo normalmente elige el miedo, pues lo contrario abre un camino hacia al despotismo paternalista. Lapuente trae oportunamente el caso de China a su libro, que materializa ese peligro. Pero si bien debemos aceptar la presciencia de algunos viejos liberales, lo cierto es que esto debe ponerse en una dimensi&oacute;n hist&oacute;rica. Me parece que la b&uacute;squeda de la felicidad y del placer ha sido y puede ser liberadora. Que una tiran&iacute;a contempor&aacute;nea aprenda a sostenerse sobre el contento &ldquo;consumista&rdquo; no quita que la sociedad de consumo sea una liberaci&oacute;n frente a otros despotismos m&aacute;s tradicionales. Por ejemplo, los que tienen improntas religiosas: en el Ir&aacute;n de hoy como en la Espa&ntilde;a de los 70. Pensemos en lo que sentimos mirando a una vieja fotograf&iacute;a de mujeres afganas con minifalda paseando por Kabul. Pens&eacute;moslo bien porque creo que no es obvio. Funciona como un posible test sobre lo que realmente sentimos, frente a lo que a veces decimos.
    </p><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de historicidad, un paso del argumento impl&iacute;cito del libro es la afirmaci&oacute;n (expl&iacute;cita) de que vivimos en un tiempo de decadencia. Yo no puedo estar de acuerdo, pero no voy a re&ntilde;ir por eso. Para m&iacute; la pregunta m&aacute;s interesante es por qu&eacute; en un momento tan brillante de la historia, en muchos sentidos el mejor para la mayor fracci&oacute;n de humanos que hemos conocido, se suscita tanta sensaci&oacute;n de decaer. Que a juzgar por los libros que se publican, no solo este, es innegable. Tal vez deber&iacute;amos redirigir los esfuerzos a preguntarnos por qu&eacute; no disfrutamos todo lo que podr&iacute;amos disfrutar en un mundo que sigue expandiendo nuestras posibilidades. En realidad, creo que eso podr&iacute;a encajar bien con el esp&iacute;ritu de este libro. Pero este dec&aacute;logo, tal y como yo lo leo, se debate entre una celebraci&oacute;n del mundo, de la sociedad que nos ha tra&iacute;do a cada uno hasta aqu&iacute;, de la comunidad y las familias a las que debemos estar agradecidos, y una v&iacute;a de salida individual, estoica, que busca el sentido de la vida en la trascendencia. No es que sean incompatibles, pero sin el decadentismo podr&iacute;a haber m&aacute;s gente a la que solo le interesara la primera parte. 
    </p><p class="article-text">
        (Esto es solo una hip&oacute;tesis, pero si existe un p&uacute;blico natural para esto, que podr&iacute;a explicar el renacer del estoicismo en la cultura contempor&aacute;nea, puede tener algo que ver con la falta de crecimiento relativo de nuestra clase media con respecto a los muy ricos y, sobre todo, los pobres del planeta global; que, adem&aacute;s, se traduce en muchos casos en un empeoramiento con respecto a nuestros mayores, a esa familia a la que deber&iacute;amos estar agradecidos)
    </p><p class="article-text">
        En la parte propositiva del libro, Lapuente quiere mantenerse dentro del individualismo liberal, pero obtener algunos bienes de la moral comunitaria a trav&eacute;s de la religi&oacute;n y la naci&oacute;n civil, que son sus dos ejemplos de trascendencia.&nbsp;En mi opini&oacute;n esto necesita una &ldquo;infraestructura&rdquo; que el autor se resiste a proponer, una teor&iacute;a sobre la relaci&oacute;n entre una buena sociedad y una vida buena. Un espacio en el que quepan las preguntas que incordian al buen ciudadano. Sobre qu&eacute; se debe tolerar, sobre c&oacute;mo confrontar los dilemas &iacute;ntimos entre valores, sobre c&oacute;mo educar&hellip;&nbsp;No digo que sea la &uacute;nica salida, pero tomarse en serio la teor&iacute;a de las virtudes, y los vicios, es una posible forma de colmar ese espacio. 
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de una estructura que medie entre el individuo y la trascendencia tiene dos consecuencias emparentadas en este libro. Una es la enorme lejan&iacute;a entre lo que lo que da sentido a la vida, un amor por algo que nos trasciende, y lo pol&iacute;tico. Lapuente afirma, casi obliga a que aceptemos, que la pol&iacute;tica es algo estrictamente pragm&aacute;tico. Se lleva tan lejos el sentido de la vida que no sabr&iacute;a c&oacute;mo traerlo de vuelta a la comunidad, y no le queda otro remedio que aislarla del mismo. Ama a un dios, nos dice, pero ojo con los falsos dioses, que corrompen la vecindad; y ojo sobre todo con ponerlos en la plaza p&uacute;blica, aunque sean verdaderos. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda consecuencia, pareja de la anterior, es que el buen ciudadano tiene que hacerse a s&iacute; mismo. Esto resulta intrigante, al menos, desde el punto de vista de las primeras virtudes que el autor nos recomienda, pues pertenecen claramente a una tradici&oacute;n. Una tradici&oacute;n que, adem&aacute;s de un contenido concreto -como son las siete virtudes- ense&ntilde;a que estas son disposiciones adquiridas, como si dij&eacute;ramos, en el entorno adecuado. A trav&eacute;s del ejemplo, la ense&ntilde;anza, la pr&aacute;ctica y la meditaci&oacute;n, no solo haciendo lo &uacute;ltimo. Por ello, para esa misma tradici&oacute;n, no puede separarse demasiado la buena vida de la buena sociedad.&nbsp;No es solo la tradici&oacute;n cristiana, es tambi&eacute;n la de Arist&oacute;teles, la corriente principal del pensamiento moral anterior a la consolidaci&oacute;n del liberalismo individualista. (La que se describe y estudia en el cl&aacute;sico <em>Tras la virtud</em> de Alasdair MacIntyre: 1981, trad. Cr&iacute;tica 1987).
    </p><p class="article-text">
        Al se&ntilde;alar esto no recomiendo ni la tradici&oacute;n ni la comunidad como respuestas naturales o privilegiadas al tipo de malestar moral que diagnostica el libro. Antes me quedar&iacute;a con el liberalismo pelado, si es que mi opini&oacute;n importa. Pero se debe subrayar el peso de la cuesti&oacute;n, que el libro solo bordea, de c&oacute;mo se hacen y d&oacute;nde viven los buenos ciudadanos.&nbsp;Entiendo a Lapuente, de verdad: quiere un mundo plenamente liberal en el que los ciudadanos se porten como si los hubiesen criado en las mejores tradiciones y m&aacute;s virtuosas disposiciones, que adem&aacute;s ejercen con respeto. Yo tambi&eacute;n. Pero el liberalismo no los produce espont&aacute;neamente y la mayor&iacute;a de las tradiciones que conocemos son poco liberales.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, no es que Lapuente no perciba la necesidad de las v&iacute;as indirectas para empaparse de las virtudes, frente a la autodeterminaci&oacute;n moral, pero acude a ejemplos de la ficci&oacute;n y del cine y no habla de educaci&oacute;n. Ser un consumidor inteligente de productos culturales no soluciona el problema para la inmensa mayor&iacute;a, en mi opini&oacute;n, si es que realmente lo hace para alguien sin ayuda de un sustrato m&aacute;s profundo. 
    </p><p class="article-text">
        Algo sobre la buena sociedad se apunta necesariamente en este libro al hablar de la inmigraci&oacute;n. Es un asunto pol&eacute;mico en el que no me quiero meter, pero lo se&ntilde;alo como otro ejemplo de que el autor a veces no tiene m&aacute;s remedio que pisar sobre &ldquo;el concepto de sociedad&rdquo; aunque quiera alumbrar hacia otro lado. Algo necesitar&iacute;a haber apuntado, tambi&eacute;n, cuando habla del orgullo de pertenecer a una naci&oacute;n. Que el orgullo pueda ser una virtud es algo que a uno le parece m&aacute;s bien sospechoso -qu&eacute; buena ocasi&oacute;n habr&iacute;a sido esta para hablar de la gratitud, en su lugar- pero si lo ha escrito seguro que es porque imagina la patria de una forma particular. El problema es que no comparte esa imagen con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo ejemplo m&aacute;s: en la peque&ntilde;a discusi&oacute;n que se ofrece sobre el coraje y la prudencia veo el germen de lo que podr&iacute;a ser un apreciado estudio <em>lapuentino</em> sobre el car&aacute;cter personal en la democracia liberal, en una buena sociedad que lleve ese nombre.&nbsp;Un peque&ntilde;o boceto de c&oacute;mo ir colmando el hueco social entre el individuo abstracto y el buen ciudadano; una admisi&oacute;n de que la democracia liberal no funciona solo como un marco pragm&aacute;tico en el que cada uno busca una trascendencia que le inspire. Pues incluso para conservar y disfrutar de ese m&iacute;nimo se requiere algo m&aacute;s de nosotros que puro pragmatismo (coraje, sacrificio&hellip;), exactamente como nos advierte el libro, pero algo que se aprende en sociedad, no simplemente se elige.
    </p><p class="article-text">
        El pragmatismo hace que los problemas del pluralismo tambi&eacute;n est&eacute;n ausentes del libro, cubiertos por la tolerancia. Se conf&iacute;a, me parece, en que mientras no se adore a falsos dioses (intolerancia religiosa o nacionalista) no hay que esperar problemas de este lado. El modelo de la tolerancia religiosa siempre ha sido un arquetipo para el pluralismo de los liberales, pero &iquest;qu&eacute; pasa con esa segunda opci&oacute;n de &ldquo;dios&rdquo; que es la patria? El uso del concepto de patria (civil) emparejado con el de religi&oacute;n (abierta) es intrigante en este libro. No existe una traducci&oacute;n del aparato conceptual de la libertad religiosa para la libertad de patria, educaci&oacute;n patri&oacute;tica, respeto a los sentimientos patri&oacute;ticos&hellip;. Y que la pol&iacute;tica deba ser laica con respecto a la patria, no menos que con respecto a dios, aunque los ciudadanos deban amarla &iquest;c&oacute;mo sucede? 
    </p><p class="article-text">
        De igual modo esquiva la fragmentaci&oacute;n del valor, no dentro de una sociedad sino en las cavilaciones morales de cada uno. Precisamente porque hay muchas formas de dar sentido &eacute;tico a los actos que no residen en solo &ldquo;un dios&rdquo;, y que Lapuente no desconoce, pero tampoco explora, el problema moral a menudo consiste en equilibrar las razones contendientes. Ama a un dios, nos exhorta Lapuente. Pero la cuesti&oacute;n es que amamos a m&aacute;s de uno. Somos todos un poco &ldquo;polite&iacute;stas&rdquo;, incluso los buenos ciudadanos. No es raro encontrar dilemas para los que no nos dan la misma respuesta la gu&iacute;a de la autorrealizaci&oacute;n, la amistad, el deber profesional, la piedad filial, el perfeccionamiento art&iacute;stico, cient&iacute;fico o incluso religioso, el bien com&uacute;n, el amor terreno, el honor de la promesa y muchas otras fuentes de valor cuyo peso sentimos en las sociedades libres. Apelar a un ente trascendental que las ponga en orden creo que ser&iacute;a un retroceso. La educaci&oacute;n moral, la investigaci&oacute;n sobre la buena vida en una sociedad abierta, la pr&aacute;ctica de la virtud, en suma, s&iacute; podr&iacute;an ser un progreso.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;tica de la virtud es una posible respuesta a estas dificultades porque propone una especie de renuncia a la soberan&iacute;a moral absoluta, mediante la adquisici&oacute;n, digamos, de &ldquo;un buen fondo&rdquo;. En este dec&aacute;logo se recomiendan virtudes, pero el paso est&aacute; omitido, o al menos no se ilumina, creo, para el conjunto de ciudadanos. &iquest;Es su p&uacute;blico, acaso, como el de los viejos estoicos, solo un segmento de personas bien educadas?
    </p><p class="article-text">
        La defensa de la educaci&oacute;n en las virtudes en una sociedad tradicional &ldquo;bien ordenada&rdquo;, basada en ideales que trascienden al individuo, era una cuesti&oacute;n trivial, su consecuencia natural. No hab&iacute;a que pedirle a nadie que las descubriese. En una sociedad liberal requiere un trabajo, y eso es bueno.&nbsp;Especialmente si uno no abraza una religi&oacute;n digamos, de toda la vida, donde las preguntas y respuestas est&aacute;n mucho mejor ordenadas, y prefiere una religi&oacute;n civil. En el primer caso la religi&oacute;n ofrece tanto una forma de entender la buena sociedad como una forma de organizar los dilemas, en el segundo est&aacute; todo bastante por hacer, y debe rehacerse siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Retener algunas de las virtudes de la sociedad tradicional en el marco de la sociedad liberal es uno de los unicornios, como creo que se dice ahora, de la ciencia social (y que siempre hay quien cree haber encontrado en su lugar favorito del mundo).&nbsp;Lapuente expone algo realmente importante, la corrosi&oacute;n narcisista del liberalismo y la obligaci&oacute;n moral de defenderlo con algo m&aacute;s que autointer&eacute;s y pragmatismo, pero, por usar una idea que &eacute;l mismo emplea en otro contexto, no explica qui&eacute;n pone el puente. As&iacute; como una sociedad no puede decidir volverse democr&aacute;tica, pues antes necesita infraestructuras y una burocracia medianamente eficaz, tampoco sus ciudadanos pueden decidir volverse virtuosos, con una organizaci&oacute;n social que solo ofrezca tolerancia y pragmatismo. No vamos a pedirle a Lapuente que solucione cosas que un siglo de ciencia social no ha terminado de revelar (no a tiempo completo, tambi&eacute;n hay que decirlo), pero, como en el caso de la democracia, no creo que se puede esperar sustituir el conocimiento con voluntad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se me entienda mal. El libro es un dec&aacute;logo, las exhortaciones no son un plan para salvar al mundo ni lo pretenden. Si hay que leerlo es porque ofrece decenas de cuestiones para la reflexi&oacute;n y nos convence en muchas de ellas. Aqu&iacute;, de una forma demasiado extensa ya, he intentado leer y criticar una teor&iacute;a impl&iacute;cita sobre el punto de vista colectivo, sobre la relaci&oacute;n entre moral, &eacute;tica y sociedad. Pero el libro est&aacute; dirigido a usted, lector, individualmente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lapuente-virtud_132_8263450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Sep 2021 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/48bea2b2-6fbb-40d7-8a50-4cdf06c39589_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12497" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/48bea2b2-6fbb-40d7-8a50-4cdf06c39589_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12497" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lapuente tras la virtud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/48bea2b2-6fbb-40d7-8a50-4cdf06c39589_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria y elogio de la tercera España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/memoria-elogio-tercera-espana_132_7919168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01268416-299a-48d7-8ee4-3e4f3606f8ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria y elogio de la tercera España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy es común hacer chanzas con la tercera España, como lo es reivindicarla de forma un poco paradójica, partidista</p><p class="subtitle">Hoy la tercera España creo que somos (casi) todos y tal vez nos convendría rendirle cierto tributo</p></div><p class="article-text">
        Sabemos, pero en tiempos de polarizaci&oacute;n nos quieren hacer olvidar, que algo que bien puede llamarse tercera Espa&ntilde;a siempre ha sido la mayor&iacute;a. Las oscilaciones hacia los polos en la primera experiencia ib&eacute;rica con la democracia, en las elecciones para el Congreso durante la Segunda Rep&uacute;blica, fueron un artefacto del sistema electoral, y es posible que la gente que prefer&iacute;a el terreno medio fuese la mayor&iacute;a incluso en lo peor de la refriega, durante la Guerra Civil: todav&iacute;a podemos encontrar su eco en una encuesta que hizo el CIS en 2008. Entre los entonces mayores de 65 a&ntilde;os, con una memoria de primera mano, solo la mitad asignaban un bando a su familia (y a partes iguales, por cierto), mientras que la otra mitad dec&iacute;a que ambos, que ninguno, que no sab&iacute;a o que no quer&iacute;a contestar. Y eso que para entonces muchos hab&iacute;an tenido que tomar partido habiendo preferido no hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        La tercera Espa&ntilde;a fue generalmente republicana, porque era dem&oacute;crata antes que nada, aunque los hubiera tambi&eacute;n conservadores y mon&aacute;rquicos. Algunos evitaron escoger bando durante la guerra, huyendo de ella, pero la mayor&iacute;a, de nuevo, estuvo con la Rep&uacute;blica, es decir, con la democracia, mientras eso fue posible. Algunos lo pagaron caro.&nbsp;Todos repudiaron sin excepci&oacute;n la barbarie de los extremistas, de ambos bandos. Quiz&aacute; eso sea lo que los una, m&aacute;s que ninguna otra cosa. La democracia antes que las ideas; los derechos, la vida, antes que todo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es com&uacute;n hacer chanzas con la tercera Espa&ntilde;a, como lo es reivindicarla de forma un poco parad&oacute;jica, partidista. Hoy la tercera Espa&ntilde;a creo que somos (casi) todos y tal vez nos convendr&iacute;a rendirle cierto tributo. Estoy a favor de evitar la historia en la pol&iacute;tica, salvo en dosis medicinales, pero si hay que ir al ba&uacute;l de los recuerdos, es mejor que sea para esto. Pintar un pa&iacute;s de bloques polarizados, adem&aacute;s de que necesita una brocha muy gruesa, tiene unos efectos muy poco deseables.
    </p><p class="article-text">
        Recupero aqu&iacute; una peque&ntilde;a colecci&oacute;n de personajes que creo que nos han legado cosas mucho m&aacute;s importantes para nosotros que las gestas de algunos de sus contempor&aacute;neos mejor recordados, para bien o para mal. La educaci&oacute;n, el voto, la igualdad de derechos, la subordinaci&oacute;n de las armas a la ley, el respeto a la vida y, por qu&eacute; no decirlo, la libertad del esp&iacute;ritu. No son una muestra representativa, pero espero que se explique a s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Castillejo</strong> (Ciudad Real, 1877 &ndash; Londres, 1945). Abogado y pedagogo, disc&iacute;pulo de Giner de los R&iacute;os, liberal con resabios krausistas, fue, entre otras cosas, el secretario (y animador) de la Junta para la Ampliaci&oacute;n de Estudios (desde 1907), presidida de forma m&aacute;s bien honor&iacute;fica por Cajal y el impulsor del Instituto Escuela (1918). En tiempo de german&oacute;filos (o franc&oacute;filos) admir&oacute; la pol&iacute;tica y las instituciones educativas brit&aacute;nicas (se cas&oacute; con una escritora inglesa). La guerra civil le sorprende en Suiza, de donde regresa inmediatamente. En Madrid a duras penas, y gracias a ciertas amistades, logra salvarse de que lo&nbsp;&ldquo;pasearan&rdquo;. Al parecer fue literalmente paseado una madrugada, y devuelto a casa. Solo &ldquo;para asustar&rdquo;. Asustado, puso a salvo a su familia en Londres, adonde huy&oacute; &eacute;l mismo en cuanto pudo. Entre otras muchas cosas, en el exilio escribi&oacute; un libro muy notable <em>Democracias destronadas</em>, en ingl&eacute;s, que no apareci&oacute; en espa&ntilde;ol hasta el a&ntilde;o 2008, y que es un precursor de la ciencia pol&iacute;tica de un cuarto de siglo posterior. Fue un intenso agitador contra los totalitarismos, y sus alocuciones en espa&ntilde;ol La Voz de Londres sobre el nazismo parece que eran notables.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con sus contempor&aacute;neos, hizo un colosal esfuerzo para organizar la ciencia espa&ntilde;ola y para atender &ldquo;a los austeros trabajos de la reforma universitaria&rdquo; (Jim&eacute;nez Fraud). Desde 2004 &nbsp;hay unas becas de movilidad de profesores que llevan su nombre. Este manchego tiene una discreta pero linda plaza circular en la colonia del Cruz del Rayo, en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Domingo Batet i Mestres</strong> (Tarragona, 1872 &ndash; Burgos, 1937). Veterano de Cuba y de &Aacute;frica (fue juez en el caso del expediente Picasso, en el que muchos africanistas y el propio Rey sal&iacute;an mal parados), juzgado por conspirar contra Primo de Rivera (pero absuelto) y Capit&aacute;n General de Catalu&ntilde;a durante buena parte del periodo republicano. Fue un hombre prudente que supo respetar las instituciones auton&oacute;micas y relajar las tensiones que esto suscitaba en el ej&eacute;rcito. Cuando la Generalitat se rebel&oacute; en 1934, su Presidente le pidi&oacute; que se pusiera a sus &oacute;rdenes, pero Batet se puso a disposici&oacute;n de Lerroux, Jefe del Gobierno legal. Con la m&iacute;nima fuerza y la m&iacute;nima destrucci&oacute;n posibles, empleada solo despu&eacute;s de haber ofrecido el di&aacute;logo, desbarat&oacute; la sublevaci&oacute;n. Comp&aacute;rese con la simult&aacute;nea escabechina de Asturias, con m&aacute;s de un millar de muertos, para entender la importancia de esto. Era jefe de la VI divisi&oacute;n cuando se preparaba el &ldquo;alzamiento&rdquo;, lo que intent&oacute; impedir obteniendo garant&iacute;as de sus subordinados, como Mola, de no participar en &eacute;l. Fue traicionado, arrestado y fusilado, por pura ferocidad, por Franco en Burgos. Al otro lado de la l&iacute;nea, su familia fue perseguida durante la &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo; subsiguiente, salv&aacute;ndose y escapando a Francia, al parecer, gracias a la amistad de Josep Tarradellas.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Clara Campoamor</strong> (Madrid 1988-Lausana 1972). Lejos de estar mal recordada, todo el mundo sabe que esta admirable abogada y pol&iacute;tica fue la principal protagonista del debate, frente a Victoria Kent, que logr&oacute; la introducci&oacute;n del sufragio universal en Espa&ntilde;a. Pobre de familia, se hab&iacute;a matriculado en la secundaria a los 32 a&ntilde;os, y en la universidad a los 34. A pesar de la opini&oacute;n contraria de muchos periodistas y de una exministra de igualdad, no fue nunca socialista ni diputada socialista, sino liberal y de centro. (&ldquo;Estoy tan alejada del fascismo como del comunismo. Soy liberal&rdquo;). Fue parte del n&uacute;cleo fundador de la Acci&oacute;n Republicana de Aza&ntilde;a, pasando despu&eacute;s al Partido Radical, cuando fue imposible que se construyera un &uacute;nico partido liberal republicano. Abandon&oacute; a los radicales cuando se fueron hacia la derecha (tras Asturias) pero le negaron el ingreso en Izquierda Republicana (donde s&iacute; fue elegida, en el 36, Victoria Kent). Adem&aacute;s del voto femenino, que primero intent&oacute; que fuera un derecho constitucional, sin &eacute;xito, como vocal de la comisi&oacute;n constitucional introdujo la no discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo, la igualdad de derechos dentro y fuera del matrimonio (tambi&eacute;n para los hijos) y el derecho al divorcio. Se march&oacute; del pa&iacute;s apenas comenz&oacute; la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto que la mala en el debate del sufragio, la krausista Victoria Kent, originalmente del partido radical-socialista, fue Directora General de Prisiones hasta 1934 (ojal&aacute; lo hubiera sido mucho m&aacute;s tiempo) donde, entre otras cosas, erradic&oacute; los grilletes y las cadenas, que mand&oacute; fundir, seg&uacute;n se cuenta, para construir una estatua a Concepci&oacute;n Arenal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Melchor Rodr&iacute;guez</strong> (Sevilla 1893- Madrid 1972). Nacido en Triana, hu&eacute;rfano de un obrero muerto en un accidente, fue monaguillo en el hospicio, calderero y novillero. En el Madrid de los a&ntilde;os 20 fue chapista, se afili&oacute; a la CNT y a la FAI. Su militancia se centraba en asistir a los presos pol&iacute;ticos. Fue arrestado 34 veces en su vida; cuando le hicieron delegado de prisiones se pudo decir que conoc&iacute;a su trabajo como su casa. Hombre de p&eacute;sima pluma (&ldquo;torpe, s&iacute;, porque es la pluma de un explotado&rdquo;) escribi&oacute; malos art&iacute;culos y peores versos. (&ldquo;Vida, nobleza, bondad/ satisfacci&oacute;n, alegr&iacute;a/ todo esto es Anarqu&iacute;a&rdquo;). Se recuerda una frase blanda que describe bien a este tolstoiano andaluz: &ldquo;Se puede morir por los ideales, pero no matar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es conocido por haber detenido los fusilamientos de presos de Madrid en Paracuellos y alrededores, que comenzaron el 7 de noviembre del 36.&nbsp;Tras confirmar sus poderes con el gobierno de Valencia, a comienzos de diciembre, hizo cesar las sacas y ejecuciones. Puede que salvara miles de vidas (se le atribuye haber impedido con una acci&oacute;n personal decidida el linchamiento de presos en Alcal&aacute;, donde hab&iacute;a 1400 detenidos). En marzo fue destituido por Negr&iacute;n, presionado por los comunistas (algunos siguieron diciendo hasta la Transici&oacute;n que fue un quintacolumnista) y pas&oacute; a ocuparse de la direcci&oacute;n de cementerios.&nbsp;Concejal por la FAI de Madrid, no quiso huir, y se qued&oacute; con Besteiro. Un tribunal franquista le conden&oacute; a seis a&ntilde;os, cumpli&oacute; a&ntilde;o y medio. Algunos mandamases del nuevo r&eacute;gimen le deb&iacute;an su vida y testificaron en su defensa. Seg&uacute;n sus compa&ntilde;eros de militancia rehus&oacute; cualquier ayuda del r&eacute;gimen y trabaj&oacute; como agente de seguros el resto de su vida. Muri&oacute; como anarquista. Varias fuentes aseguran que su entierro reuni&oacute; a muchas personas de los dos bandos, y que en el cementerio de la Almudena el ministro Mart&iacute;n Artajo rez&oacute; un padrenuestro, tras lo cual los compa&ntilde;eros de Melchor cantaron &ldquo;A las barricadas&rdquo;. Hay que imaginar el imponente son de La Varsoviana, en 1972, escuchado en silencio por las autoridades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rafael Cansinos Assens</strong> (Sevilla 1882- Madrid 1964). Escritor y erudito a quien una generaci&oacute;n de autores, la mayor&iacute;a de los vanguardistas, llamaban simplemente &ldquo;maestro&rdquo;, incluyendo a Jorge Luis Borges, uno de sus innumerables corresponsales, y peregrinos a su piso de la Morer&iacute;a, frente al Viaducto de Madrid. Fue poeta, novelista, cr&iacute;tico y memorialista. Entre otras cosas, fue el gran animador del inter&eacute;s&nbsp;por el mundo jud&iacute;o sefard&iacute;, y editor &eacute;l mismo de unas &ldquo;Bellezas del Talmud&rdquo;. Ten&iacute;a el don de lenguas. Para practicar, sus diarios personales los redactaba normalmente en ingl&eacute;s, pero tambi&eacute;n en franc&eacute;s, alem&aacute;n y hasta &aacute;rabe aljamiado. Padre inveros&iacute;mil del ultra&iacute;smo, fue libre, ir&oacute;nico y sabio por encima de todo. Republicano convencido, la brutalidad de la pol&iacute;tica lo intimidaba o divert&iacute;a, seg&uacute;n el caso. Comunistas y fascistas reciben por igual sus burlas e iron&iacute;as, pero aceptaba con curiosidad la amistad de todo el que se la brindaba. Era muy simp&aacute;tico. Manten&iacute;a correspondencia con personas de todo el mundo, pero jam&aacute;s sali&oacute; de Madrid, adonde lleg&oacute; con 15 a&ntilde;os. Nunca vio el mar, ni otro horizonte que la sierra desde el viaducto. Nunca fue a la universidad ni recibi&oacute; educaci&oacute;n reglada. Nunca le dieron un premio, ni un dinero que no fuera fatigoso de ganar. Cuando el franquismo le ofreci&oacute; colaborar en una publicaci&oacute;n oficial, simplemente rehus&oacute;. Vivi&oacute; olvidado, traduciendo para su amigo Aguilar: el Cor&aacute;n, las Mil y una noches, casi todo Goethe, Schiller, Dostoyevski, Balzac&hellip; Un aut&eacute;ntico prodigio. Aunque siempre vivi&oacute; con su hermana &ldquo;y un mont&oacute;n de p&aacute;jaros&rdquo;, conoci&oacute; el amor y la paternidad siendo ya bastante mayor. A su hijo estaban dedicados algunos de sus &uacute;ltimos poemas.&nbsp;Borges dijo de &eacute;l que solo hab&iacute;a conocido a tres aut&eacute;nticos genios en su vida, uno de ellos Cansinos Assens. No dijo qui&eacute;nes eran los otros dos, tal vez dispuestos para evitar la hip&eacute;rbole.
    </p><p class="article-text">
        *Esta entrada recupera algunos fragmentos de textos aparecidos <a href="http://debatecallejero.com/asombros-de-la-tercera-espa%C3%B1a/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="http://debatecallejero.com/la-guerra-civil-las-responsabilidades-individuales-y-una-calle-para-melchor-rodriguez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/memoria-elogio-tercera-espana_132_7919168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 May 2021 04:00:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/01268416-299a-48d7-8ee4-3e4f3606f8ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="45272" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/01268416-299a-48d7-8ee4-3e4f3606f8ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="45272" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Memoria y elogio de la tercera España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/01268416-299a-48d7-8ee4-3e4f3606f8ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por una sociología para princesas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sociologia-princesas_132_6057186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los premios de ciencias sociales dan una indicación del lugar que ocupa la sociología, que debe asumir la doble necesidad de relevancia pública y rigor científico.</p></div><p class="article-text">
        Aprovechando que le han dado el premio Princesa de Asturias a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dani_Rodrik" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dani Rodrik</a> -saben que se llama as&iacute;, no es como decir Dick o Sue para se&ntilde;alar que cenas con la literatura- y cierta <a href="https://nadaesgratis.es/pedro-rey-biel/las-cuatro-falacias-sobre-la-evaluacion-cuantitativa-de-las-politicas-publicas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">triste controversia </a>a prop&oacute;sito de un documento remitido al Congreso de los Diputados sobre la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, vale la pena pararse a pensar en los premios a las ciencias sociales y en ciertas dificultades para resultar premiadas, sobre todo alguna, como la sociolog&iacute;a, que a duras penas designa ya una &uacute;nica cosa y que parece querer renunciar tanto a la ciencia como a la influencia. Como el Trilema de Rodrick lo cita hasta el <em>H&iacute;pster en la Espa&ntilde;a Vac&iacute;a</em> de <a href="https://twitter.com/gascondaniel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel</a> (Dani, si prefer&iacute;s) <a href="https://twitter.com/gascondaniel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gasc&oacute;n</a> , de su premio tengo poco nuevo que decir, salvo alegrarme. He le&iacute;do en una entrevista que su libro de econom&iacute;a favorito es <em>Micromotivos y macroconducta</em> de Th. Schelling, y solo por eso ya me cae bien.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos el asunto en el contexto de otros premios internacionales a las ciencias sociales. El premio <a href="https://www.nobelprize.org/prizes/lists/all-prizes-in-economic-sciences" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel en Econom&iacute;a</a> se entrega desde 1969 y est&aacute; dotado con unos 950.000 euros. Desde 1995 incorpora a dos no economistas en el jurado. Lo han obtenido dos doctores en ciencia pol&iacute;tica (entre ellos, la primera mujer, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Elinor_Ostrom" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elinor Ostrom</a>) y un psic&oacute;logo [1]. El premio m&aacute;s prestigioso de la ciencia pol&iacute;tica tambi&eacute;n es sueco, el <a href="http://skytteprize.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Johan Skytte</a> (Uppsala); se entrega desde 1995 y est&aacute; dotado con cerca de 50.000 euros (o 19 veces menos que el Nobel). No existe nada ni remotamente parecido en la sociolog&iacute;a. Lo Asociaci&oacute;n Internacional de Sociolog&iacute;a (ISA) confiere cada cuatro a&ntilde;os, y solo desde 2013, un <a href="https://www.isa-sociology.org/en/about-isa/isa-award-for-excellence-in-research-and-practice#:~:text=ISA%20Award%20for%20Excellence%20in%20Research%20and%20Practice%20has%20been,the%20profession%2C%20and%20the%20ISA." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Galard&oacute;n a la excelencia en la investigaci&oacute;n y en la pr&aacute;ctica&rdquo;</a> de esta disciplina. Se concede una placa, un billete en clase turista para la ceremonia de entrega y matr&iacute;cula gratis en el congreso internacional en el que se lleva a cabo. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los premios espec&iacute;ficamente de sociolog&iacute;a son nacionales o circunscritos a alguna especialidad, o reservados para los miembros de un grupo, o todo a la vez; y son casi siempre galardones simb&oacute;licos, dotados, si acaso, con cantidades bastante modestas. Esto puede parecer una tonter&iacute;a, pero no lo es. El hecho es que mientras que la econom&iacute;a o la ciencia pol&iacute;tica se dividen m&aacute;s bien por subdisciplinas, la sociolog&iacute;a se divide sobre todo por escuelas. Mientras que las subdisciplinas suelen respetarse y hasta aceptar cierta jerarquizaci&oacute;n, las escuelas sociol&oacute;gicas tienden a desacreditarse mutuamente. Dar premios ecum&eacute;nicos es muy dif&iacute;cil. Mientras que la lista de premios Skytte le infundir&aacute; respeto a cualquier estudiante de ciencia pol&iacute;tica, no digamos el Nobel para los economistas, de los dos galardones ISA yo he tenido que buscar en Google a uno de ellos. La balcanizaci&oacute;n es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Existe una<a href="https://ireg-observatory.org/en/wp-content/uploads/2019/12/ireg-list-academic-awards.pdf," target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> lista de premios acad&eacute;micos del observatorio IREG</a> publicada en 2019 que los ordena de acuerdo con una encuesta de reputaci&oacute;n hecha entre expertos. En la secci&oacute;n de premios internacionales de ciencias sociales incluye cinco de econom&iacute;a, cuatro de ciencia pol&iacute;tica y cuatro de criminolog&iacute;a. No digo que la pre-selecci&oacute;n haya sido la mejor, pero se pueden entender las razones por las que no incluyen premios en sociolog&iacute;a, e incluso se puede entender la raz&oacute;n por las que, desgraciadamente, no incluyen el <em>Pr&iacute;ncipe de Asturias</em> ni siquiera entre sus premios multidisciplinares.
    </p><p class="article-text">
        Veamos cu&aacute;les son los premios evaluados que se refieren a econom&iacute;a y ciencia pol&iacute;tica (con perd&oacute;n de la criminolog&iacute;a). Aunque el IREG no menciona en ning&uacute;n caso el dinero que se entrega, a&ntilde;ado esa informaci&oacute;n, en la medida en la que he sido capaz de encontrarla, en la tabla que sigue.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5763aea-720c-4ebd-8403-68a859419aac_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5763aea-720c-4ebd-8403-68a859419aac_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5763aea-720c-4ebd-8403-68a859419aac_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5763aea-720c-4ebd-8403-68a859419aac_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5763aea-720c-4ebd-8403-68a859419aac_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5763aea-720c-4ebd-8403-68a859419aac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f5763aea-720c-4ebd-8403-68a859419aac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Se ve que son todos premios m&aacute;s bien recientes, pero la antig&uuml;edad marca diferencias (manteniendo lo dem&aacute;s constante, una lista de nombres larga contiene a m&aacute;s genios que una corta). La diversidad en la dotaci&oacute;n econ&oacute;mica es muy grande y resulta muy importante para el prestigio, pero para infortunio de la Fundaci&oacute;n BBVA lo que podemos llamar el Aura del Norte parece ser a&uacute;n m&aacute;s decisiva. Cuatro en pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, m&aacute;s un quinto en Alemania, frente a uno en EEUU y otro en Espa&ntilde;a, adem&aacute;s de dos premios con sede variable. Lo de la Fundaci&oacute;n BBVA, visto as&iacute;, tiene mucho m&eacute;rito, aunque su dinero le cuesta. Hay un premio espec&iacute;ficamente circunscrito a menores de 45 a&ntilde;os, el Yrj&ouml; Jahnsson y otro que, en la pr&aacute;ctica, lo est&aacute;, el Stein Rokkan.
    </p><p class="article-text">
        Para ponerles caras familiares: Juan Linz obtuvo tanto el Skytte como el <a href="https://www.ipsa.org/page/awards-karl-deutsch-award" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Karl Deutsch </a>(solo dos polit&oacute;logos tienen ambos premios al conjunto de sus carreras); Eva Anduiza y Abel Escrib&aacute;-Folch tienen el<a href="https://ecpr.eu/Prizes/PrizeDetails.aspx?PrizeID=6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Stein Rokkan</a>; y Jordi Gali el <a href="http://www.yjs.fi/en/seminars-and-international-contacts/yrjo-jahnsson-award-in-economics/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yrj&ouml; Jahnsson</a>. Uno en Yale y tres en Barcelona. Adem&aacute;s, Juan Linz obtuvo el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Princesa_de_Asturias_de_Ciencias_Sociales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pr&iacute;ncipe de Asturias en Ciencias Sociales </a>y el <a href="http://www.cis.es/cis/opencms/ES/6_formacion/PremioNacionalSociologia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nacional de Sociolog&iacute;a y Ciencia Pol&iacute;tica.</a> por lo que debe de ser el m&aacute;s laureado despu&eacute;s de Ostrom, Tengo entendido que cuando le preguntaban por qu&eacute; no hab&iacute;a regresado a Espa&ntilde;a dec&iacute;a que porque nadie le hab&iacute;a ofrecido trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El premio <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Princesa_de_Asturias_de_Ciencias_Sociales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pr&iacute;ncipe o Princesa de Asturias de Ciencias Sociales</a> se entrega desde 1981, aunque no se puede considerar un premio internacional hasta principios de este siglo. Su dotaci&oacute;n es de 50.000 euros; al cambio, un poco m&aacute;s que el Skytte. Est&aacute; abierto a las tres disciplinas que ya he mencionado y a casi cualquier materia que pueda emparentarse con las ciencias sociales, o al menos hacerse amiga. El reglamento dice &ldquo;la historia, el derecho, la ling&uuml;&iacute;stica, la pedagog&iacute;a, la ciencia pol&iacute;tica, la psicolog&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la &eacute;tica, la filosof&iacute;a, la geograf&iacute;a, la econom&iacute;a, la demograf&iacute;a y la antropolog&iacute;a&rdquo;. Para la Sociolog&iacute;a es, desde luego, el premio m&aacute;s generoso que existe, y es posible que tambi&eacute;n sea el mejor dotado al que pueden aspirar la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos sociales, salvo los economistas.
    </p><p class="article-text">
        El premio Pr&iacute;ncipe de Asturias comenz&oacute; como un premio nacional de hecho. Otros premios de &aacute;mbito deliberadamente hispano han ido apareciendo despu&eacute;s, con generosidad. Supongo que el impulso por repartir los premios &ldquo;en casa&rdquo; puede ser el s&iacute;ntoma de un pa&iacute;s en v&iacute;as de desarrollo cient&iacute;fico, aunque en esto, como en la vida, habr&aacute; quien piense que la modernizaci&oacute;n solo llega a trav&eacute;s de la internacionalizaci&oacute;n, mientras que otros dir&aacute;n lo contrario, incluso lo repudiar&aacute;n como neoliberalismo, y entender&aacute;n la protecci&oacute;n local como una forma saludable de ganar impulso o de justa gratitud con nuestros mayores. Yo estoy dispuesto a contemporizar con ambos. Si un pa&iacute;s con pocos recursos cient&iacute;ficos se dedica solo a dar premios internacionales m&aacute;s bien estar&aacute; buscando darse prestigio a s&iacute; mismo que repartirlo, pero si se quiere alcanzar prestigio, hay que terminar internacionalizando. Esto es lo que ha hecho el Pr&iacute;ncipe de Asturias en el siglo XXI.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332487c-05ab-4cfa-93de-8e13eeeccc9d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332487c-05ab-4cfa-93de-8e13eeeccc9d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332487c-05ab-4cfa-93de-8e13eeeccc9d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332487c-05ab-4cfa-93de-8e13eeeccc9d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332487c-05ab-4cfa-93de-8e13eeeccc9d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332487c-05ab-4cfa-93de-8e13eeeccc9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d332487c-05ab-4cfa-93de-8e13eeeccc9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Su trayectoria inicial, tan localista, y su indefinici&oacute;n cient&iacute;fica con respecto a las ciencias sociales convencionales (que me perdonen los juristas, pero se lo han dado hasta a seis catedr&aacute;ticos espa&ntilde;oles de derecho) hacen que el premio no haya terminado de asentarse. Con todo, en mi opini&oacute;n, est&aacute; adquiriendo su estilo. Lo que caracteriza al Princesa de Asturias es una cierta debilidad por aquellos cient&iacute;ficos sociales (o asimilados) que mejor comunican, que sus contribuciones son m&aacute;s accesibles y que pueden oficiar como intelectuales p&uacute;blicos. Cient&iacute;ficos que no solo discuten con sus pares (a no confundir con los que no discuten con sus pares). Enti&eacute;ndase, me gustar&iacute;a que hubiera un gran premio a la sociolog&iacute;a puramente cient&iacute;fica, pero me temo que sea tan ilusorio como un CIS financiado e independiente. Es como un destino tr&aacute;gico que a lo mejor hay que asumir.
    </p><p class="article-text">
        Equilibrar prestigio cient&iacute;fico y relevancia social es un asunto delicado, pero si el jurado lo hace bien podr&iacute;a llegar a darle un perfil propio interesante. El problema es que si el valor cient&iacute;fico ya es discutible, la reputaci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de lo cient&iacute;ficamente tangible f&aacute;cilmente llega a ser controvertida.  No hay que ser ruin con los ya premiados, pero los hay cu&ntilde;ados [2].
    </p><p class="article-text">
        Los diez &uacute;ltimos premios nos dan una idea de sus fortalezas y debilidades, algunos son cient&iacute;ficos de gran importancia (Duflo recibi&oacute; el Nobel despu&eacute;s de este), y otros son m&aacute;s bien conocidos como intelectuales p&uacute;blicos, pero muchos son las dos cosas, que es lo m&aacute;s interesante. Ordenados por su impacto cient&iacute;fico, son estos:  Alejandro Portes (Soci&oacute;logo, m&aacute;s de 20.000 citas en la Web of Science, &iacute;ndice h igual a 55); Esther Duflo (Economista 11.500+ h45); Dani Rodrik (Economista 2100+ h37); Howard Gardner (Psic&oacute;logo 3900+ h32); Martha Nussbaum (Fil&oacute;sofa 4700+ h30); Saskia Sassen (Soci&oacute;loga 3400+  h25); Mary Beard (Historiadora 1045 h 13); Michael Sandel (Fil&oacute;sofo 600 h7); Joseph P&eacute;rez (Historiador e hispanista, no consta en la Web of Science); Karen Armstrong (Ensayista, experta en religi&oacute;n, no consta en la Web of Science).  Por si se lo preguntan, el &iacute;ndice h es el n&uacute;mero de publicaciones cient&iacute;ficas que reciben un n&uacute;mero de citas igual o mayor a s&iacute; mismo. [3] 
    </p><p class="article-text">
        Hay que decir que la sociolog&iacute;a aqu&iacute; se ha portado bastante bien, y el riesgo era grande [4]. Los soci&oacute;logos est&aacute;n bien emplazados en lo que no es un mal registro de autores que escriben de forma interesante y anal&iacute;tica (unos m&aacute;s que otros) sobre cosas que nos preocupan. Para bien o para mal, no es un premio a los m&aacute;s grandes cient&iacute;ficos sociales en cuanto personas que resuelven preguntas sobre las sociedades humanas usando m&eacute;todos cient&iacute;ficos, sino, en mi opini&oacute;n, al efecto multiplicador de esa destreza con la relevancia de sus asuntos y la capacidad de influencia intelectual sobre los debates en los que se ocupan. Se valora una vertiente m&aacute;s cient&iacute;fica o esot&eacute;rica y otra m&aacute;s p&uacute;blica o exot&eacute;rica.  El resultado parece casi razonable, teniendo en cuenta que ambas cosas no caminan de la mano. (Si supiera c&oacute;mo medir el n&uacute;mero de citas en la prensa espa&ntilde;ola, el orden ser&iacute;a muy distinto al de su impacto cient&iacute;fico).
    </p><p class="article-text">
        La sociolog&iacute;a es, posiblemente, el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de las ciencias sociales. Si se toma cualquier lista de los soci&oacute;logos y soci&oacute;logas m&aacute;s citados o m&aacute;s prestigiosos -y existen varias como <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00380253.2019.1581037" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta</a>, de distinta inspiraci&oacute;n pues, al fin y al cabo, la sociolog&iacute;a del conocimiento es sociolog&iacute;a- lo que uno encuentra son autores que ni siquiera se entienden si se leen entre ellos, cosa que raramente hacen, salvo para poner el grito en el cielo. El documento que ha provocado el peque&ntilde;o <a href="https://nadaesgratis.es/pedro-rey-biel/las-cuatro-falacias-sobre-la-evaluacion-cuantitativa-de-las-politicas-publicas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Methodenstreit</em></a><em> </em>tuitero, que si las t&eacute;cnicas cuantitativas y experimentales nos deshumanizan y que si hay que leer m&aacute;s a economistas como Sampedro, es un reflejo de esto. (Me juego una cena a que fue un soci&oacute;logo, en la ciencia pol&iacute;tica ese debate es ya un poco residual y en econom&iacute;a no llega a marginal).
    </p><p class="article-text">
        Si se pudiera pedir sin l&iacute;mite yo pedir&iacute;a que la sociolog&iacute;a se hiciera m&aacute;s principesca. Con esto quiero decir que  no solo debe ganarse el respeto de alguien m&aacute;s que de los soci&oacute;logos afines y quedarse en tost&oacute;n con consenso interno. (la maldici&oacute;n del m&iacute;nimo com&uacute;n denominador). Ser capaz de convencer al &ldquo;Pr&iacute;ncipe&rdquo; adem&aacute;s de a tus pares, sea este una persona, un Congreso de Diputados, o la opini&oacute;n p&uacute;blica, de que lo que dices lo dices con buenas razones, que no es arbitrario, que es generalizable, que no es trivial&hellip; Alejandro Portes fue por eso una buena elecci&oacute;n como soci&oacute;logo, como ahora lo es la de Rodrik como economista. Carecemos un m&eacute;todo claro para establecer la relevancia, pero no hay que renunciar [5]. La ciencia social, y la sociolog&iacute;a m&aacute;s que ninguna, suspira por un Leibnitz que fuera capaz de descubrir el c&aacute;lculo diferencial y de escribir filosof&iacute;a para princesas
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        [1] Los otros son Herbert Simon (1978) y Daniel Khaneman (2002).
    </p><p class="article-text">
        [2] Un error lo tiene cualquiera, y soci&oacute;logos pasando el hisopo sobre un tirano nunca han faltado, pero no conviene olvidar, por si acaso se confunde con lo principesco, y ya siento meterme con &eacute;l, que Giddens (premio en 2002) fue capaz de escribir <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2007/mar/09/comment.libya" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esto</a> tras charlar con Gadaffi en 2007.  Lo malo ah&iacute; fue lo cu&ntilde;ado, pensar que eres capaz de determinar que un dictador es popular (ya vimos luego lo popular que era)
    </p><p class="article-text">
        [3] Es convencional utilizarlo, aunque no siempre funcione bien. Por ejemplo, el soci&oacute;logo con el art&iacute;culo m&aacute;s citado de la historia, Mark Granovetter, tiene un &iacute;ndice h de 17, muy bajo para ser quien es, puesto que solo con sus dos primeros art&iacute;culos suma m&aacute;s de 25000 citas.
    </p><p class="article-text">
        [4] A Zygmut Bauman se lo dieron en la secci&oacute;n de &ldquo;comunicaci&oacute;n y humanidades&rdquo;. Creo que honra al jurado haber esquivado ese escollo.
    </p><p class="article-text">
        [5] No quiero decir que no haya prioridad entre las dimensiones. Solo sobre la base  de ciencia en la que podamos creer  son los cient&iacute;ficos sociales  interesantes como intelectuales p&uacute;blicos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sociologia-princesas_132_6057186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2020 20:06:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por una sociología para princesas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cosas de orientales, cosas de científicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/preguntas-aprendizaje_132_1001710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd734170-7caf-474d-a334-c3996afe35c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cosas de orientales, cosas de científicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Aprenden los estados? Los casos de éxito más asombrosos frente al Covid-19 parecen ser los países y territorios que estuvieron más afectados por la epidemia del SARS</p></div><p class="article-text">
        Cuando es posible que uno haya actuado est&uacute;pidamente debe siempre preguntarse por qu&eacute;. Creo que una de las pocas contribuciones que podremos hacer los no epidemi&oacute;logos es intentar encontrar esa respuesta, y opino que se debe buscar sin hacer juicios pol&iacute;ticos innecesarios, que pueden oscurecer algunas causas que tal vez no sean ni partidistas ni espec&iacute;ficas de Espa&ntilde;a (1).
    </p><p class="article-text">
        Hay razones para pensar que esto es una cuesti&oacute;n de ignorancia como Estado, de falta de aprendizaje. Cuatro de los cinco lugares que estuvieron m&aacute;s <a href="https://www.who.int/csr/sars/country/table2004_04_21/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afectados por el SARS entre 2002 y 2003</a>,  aparte de China, fueron Hong Kong, Taiw&aacute;n, Singapur y Vietnam (el otro fue Canad&aacute;). En el resto de los pa&iacute;ses de Asia , incluyendo a Corea y a Jap&oacute;n, la epidemia fue tan ajena como en Europa. Estos son tambi&eacute;n los pa&iacute;ses que han tenido m&aacute;s &eacute;xito en la contenci&oacute;n del Covid-19, con gran diferencia, dado su nivel de exposici&oacute;n. De hecho, el &eacute;xito parece haber sido pr&aacute;cticamente total.  (Corea, que <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/2015_Middle_East_respiratory_syndrome_outbreak_in_South_Korea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si estuvo afectada por el MERS en 2015 </a>-el segundo despu&eacute;s de Arabia Saud&iacute;- actu&oacute; m&aacute;s tarde pero ahora se pone como ejemplo de <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-03-15/corea-el-ejemplo-para-controlar-a-la-epidemia-que-espana-no-siguio.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contenci&oacute;n en  una fase m&aacute;s avanzada</a>). Entiendo que armar un argumento sobre estados buenos y malos parece no mejorar mucho al de gobiernos buenos y malos, pero hay hechos por ahora ineludibles. Me parece que desde&ntilde;ar impl&iacute;citamente cada uno de estos casos como excepciones explicables por peculiaridades suyas y no por su reacci&oacute;n es empecinarse en el mismo tipo de sesgo de decisi&oacute;n que ha sido el pensar que Italia podr&iacute;a ser un caso particular, o que a nosotros nos ayudar&aacute; el clima o cualquier otra cosa especial.  Un sesgo posiblemente agravado por cierto eurocentrismo, o racismo, o como se quiera describir. Un sesgo que en el contexto donde esperar&iacute;amos una actitud muy conservadora -la incertidumbre- parece que ha justificado cierta ilusi&oacute;n de control. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las explicaciones que es posible escuchar para desatender la relevancia de los casos de &eacute;xito mencionados parecen parad&oacute;jicas y precipitadas: islas, lugares peque&ntilde;os, etc. Taiw&aacute;n tiene 25 millones de habitantes y m&aacute;s de un mill&oacute;n viven permanentemente o por razones de trabajo en China continental. Su grado de conexi&oacute;n es colosal. Hong Kong es uno de los lugares con m&aacute;s densidad de poblaci&oacute;n del planeta, adyacente a la segunda provincia m&aacute;s afectada de China; tres de cada cuatro de los 5,6 millones de habitantes de Singapur se consideran &eacute;tnicamente chinos y unos 20.000 viven en China; Vietnam tiene 1200 Km de frontera con China, y una relaci&oacute;n tambi&eacute;n muy intensa, aunque casi siempre poco cordial, con quienes les dominaron durante un milenio.
    </p><p class="article-text">
        Tres de ellos est&aacute;n muy desarrollados, pero tambi&eacute;n Corea, donde la epidemia avanz&oacute; inicialmente con fuerza, o Jap&oacute;n; mientras que Vietnam es mucho menos rico. Tres son autoritarios o semi-autoritarios, pero Taiw&aacute;n es una democracia plena. Taiw&aacute;n tiene una de las mejores sanidades p&uacute;blicas del mundo (est&aacute; en el <a href="https://international.thenewslens.com/article/104644" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ranquin de Bloomberg </a>pero no en la OMS, de la que est&aacute; excluida), pero la sanidad de Hong Kong es privada y la de Vietnam es mucho m&aacute;s deficiente.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n tiene que ser el aprendizaje a partir de la epidemia del SARS, acuciado tal vez, en algunos casos, por las especiales relaciones con China. En el caso de Taiwan parece evidente: la OMS, o m&aacute;s bien China, <a href="https://www.nature.com/articles/422652a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les dej&oacute; fuera</a> del canal de informaci&oacute;n en el caso de la epidemia del SARS  -Taiwan no es miembro de la OMS porque no es reconocido por China como estado, etc,- y se produjeron muchos contagios, especialmente entre el personal m&eacute;dico, que los taiwaneses consideraron innecesarios. Aprendieron.
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a 31 de diciembre de 2018, cuando China dio la primera informaci&oacute;n, en Taiwan actuaron en los aeropuertos y se pusieron a buscar viajeros y a preguntarles sus s&iacute;ntomas; y enviaron a sus especialistas al terreno para confirmar la informaci&oacute;n porque no se fiaban. Desde el comienzo basaron su estrategia en modelos estad&iacute;sticos, usando <em>big data</em>, que dieran con los individuos de riesgo: uniendo la base de datos de sus patrones de movilidad con la del sistema sanitario, cosa que al parecer lograron hacer en un solo d&iacute;a. A los usuarios de la red de m&oacute;viles locales los controlaron por el tel&eacute;fono. Hicieron confinamientos controlados de la poblaci&oacute;n de riesgo, cerraron los colegios, fijaron los precios de las mascarillas, aseguraron su provisi&oacute;n y crearon una campa&ntilde;a c&iacute;vica contra acaparadores.  De todo esto ha hablado la prensa internacional, pero a mediados de febrero ya se pod&iacute;a leer <a href="https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2762689?resultClick=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un informe </a>en una revista m&eacute;dica  A d&iacute;a de hoy sus pocos casos son gente que ha tra&iacute;do el virus de Europa. Con nosotros no contaban.
    </p><p class="article-text">
        Sobre Vietnam no se escribe tanto, y no he encontrado un informe profesional, pero es igualmente <a href="https://chaohanoi.com/2020/03/04/why-vietnam-has-been-the-number-one-country-in-the-world-on-coronavirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sorprendente</a>. Adem&aacute;s, porque ya fue el primer pa&iacute;s seriamente afectado por contagio local en la epidemia del SARS que logr&oacute; contenerlo y el primero en <a href="https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2003/pr_sars/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">librarse</a>. Ante el nuevo coronavirus, su sistema sanitario se puso en marcha con el primer contagio, con una b&uacute;squeda activa de personas infectadas. Cuando ten&iacute;an 13 casos ya hab&iacute;an desarrollado un<a href="https://chaohanoi.com/2020/02/09/vietnam-develops-super-test-kit-for-coronavirus/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> sistema de detecci&oacute;n r&aacute;pida </a>(del que est&aacute;n bien orgullosos ) que hac&iacute;a la prueba en 70 minutos y a un tercio del coste de la prueba est&aacute;ndar.  Al encontrar un primer foco local lo aislaron dr&aacute;sticamente. Es verdad que no fue una poblaci&oacute;n grande, pero hablamos de aislar una localidad por tener a solo dos o tres enfermos. Tambi&eacute;n cerraron los colegios desde el inicio, prepararon al personal sanitario y empezaron una campa&ntilde;a c&iacute;vica fuerte, cambio de h&aacute;bitos, teletrabajo, etc. Todo cuando apenas hab&iacute;a casos; y sigue sin haberlos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas cosas suced&iacute;an los occidentales nos deleit&aacute;bamos mirando a un tropel de m&aacute;quinas rodantes practicar la excavaci&oacute;n sincronizada en Wuhan mientras se organizaba una expedici&oacute;n para &ldquo;rescatar&rdquo; a nuestros nacionales, rompiendo su cuarentena. Aquella inmoralidad, aquella estupidez -en t&eacute;rminos de riesgos y de costes, cuanto menos- nos puede dar alguna pista sobre nuestro desd&eacute;n hacia lo que hacen y lo que saben hacer en Asia oriental. Ni siquiera podr&iacute;amos concebir una operaci&oacute;n de rescate vietnamita o taiwanesa a Mil&aacute;n o Madrid, y no creo que sea porque los consideramos demasiado inteligentes como para hacer esa tonter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hablando sobre esta cuesti&oacute;n entre los miembros de Piedras de Papel (que no es que est&eacute;n de acuerdo conmigo), cierto racismo se ha apuntado como una posibilidad. Otra ha sido la sombra de las pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas en la pol&iacute;tica. La evidencia que respalda algunas de las medidas tomadas por estos pa&iacute;ses (y, al final, por nosotros) como el cierre de escuelas, no alcanza los niveles de solidez que se aceptan normalmente en la ciencia. &ldquo;Esto es mucho m&aacute;s complicado de lo que se creen algunos&rdquo; es el pensamiento natural de un cient&iacute;fico, lo primero que dir&iacute;an al intervenir en debates pol&iacute;ticos que les conciernen; y algunos parece casi lo &uacute;nico que saben decir. De hecho, puede que m&aacute;s cuanto m&aacute;s saben y cuantos menos sesgos tienen.  Pero nadie dijo que los cient&iacute;ficos sean mejores que otros tomando decisiones, y menos cuando faltan datos. Igual -no lo s&eacute;- se necesitan m&aacute;s perfiles t&eacute;cnicos que acad&eacute;micos, o simplemente m&aacute;s pol&iacute;ticos que les hagan a todos las preguntas correctas y decidan sin escurrir el bulto.
    </p><p class="article-text">
        Para los que no somos ni pol&iacute;ticos ni epidemi&oacute;logos las preguntas son otras. &iquest;Por qu&eacute; no somos capaces de aprender, si es que lo hacemos, si no es en carne propia? &iquest;Por qu&eacute; la incertidumbre justifica la inacci&oacute;n y no el prudente criterio de intentar mejorar los peores escenarios posibles? &iquest;Por qu&eacute; estos sesgos de acentuar lo excepcional de cada caso en lugar de los precedentes y los modelos? &iquest;Es necesario que el aprendizaje se produzca en lugares del estado no visibles o m&aacute;s aislados, como el antiterrorismo? &iquest;Bastar&iacute;a con un reclutamiento m&aacute;s eficaz de especialistas, o dotarlos de m&aacute;s independencia para que no se encojan de hombros si les preguntan por una manifestaci&oacute;n en plena epidemia? &iquest;C&oacute;mo, en definitiva, aprende un estado?
    </p><p class="article-text">
        Me gusta vivir en una democracia en la que las preguntas de &ldquo;esto qui&eacute;n lo paga&rdquo; y &ldquo;esto qui&eacute;n tiene derecho a mandarlo&rdquo; est&aacute;n siempre en la mesa. Soy consciente de que tres de los cuatro casos de &eacute;xito mencionados son autoritarios, pero aun as&iacute; me gustar&iacute;a una democracia con m&aacute;s inteligencia colectiva (2). Eso, por cierto, es responsabilidad de todos, porque cuando la verdad puede estar ah&iacute; fuera, avasallar o dejarse avasallar en eso que llamamos los debates polarizados har&aacute; que el <a href="https://artsone.arts.ubc.ca/2019/08/02/liberty-in-leviathan/leviathan-or-the-matter-forme-power-of-a-comm-caption-l/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leviat&aacute;n</a>, m&aacute;s que obesa serpiente con portes de tirano, nos quede con forma de borrico. 
    </p><p class="article-text">
         ------
    </p><p class="article-text">
        (1) No hace falta tener el engreimiento de creer que uno habr&iacute;a actuado mejor que los responsables pol&iacute;ticos y profesionales que han tomado (o dejado de tomar) algunas decisiones a lo largo de las pasadas semanas, ni conviene asumir que alg&uacute;n otro partido o l&iacute;der lo habr&iacute;a hecho mejor en Espa&ntilde;a. (Ojal&aacute; pudi&eacute;ramos creer en eso).  La exigencia de responsabilidades es algo que esperemos que hagan los ciudadanos o sus representantes a su debido tiempo. Y esperemos que haya transparencia en la rendici&oacute;n de cuentas. Personalmente, estar&iacute;a dispuesto a dejarme convencer de que las decisiones han sido aceptablemente buenas a la tenue luz de la informaci&oacute;n disponible, tanto como de pedirle al gobierno que dimita.
    </p><p class="article-text">
        (2) No estoy seguro que valga la r&eacute;plica de que &ldquo;ahora somos todos muy listos&rdquo;. Si se mira un lugar con tan escasa inteligencia colectiva, en apariencia, como Twitter, durante el fin de semana 7-8 y solo buscando opiniones sobre la oportunidad de celebrar el 8 de marzo, tengo la impresi&oacute;n de que cualquier persona que citaba informaci&oacute;n -cualquier tipo de informaci&oacute;n que no fueran solo otras opiniones- y que no tuviera responsabilidad directa de gesti&oacute;n, dec&iacute;a que era algo como m&iacute;nimo imprudente. Espero que un an&aacute;lisis intente confirmar este tipo de cosas, cosa que a m&iacute; me excede, por el valor de prueba que pueden tener.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/preguntas-aprendizaje_132_1001710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2020 06:34:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bd734170-7caf-474d-a334-c3996afe35c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="45534" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bd734170-7caf-474d-a334-c3996afe35c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="45534" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cosas de orientales, cosas de científicos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bd734170-7caf-474d-a334-c3996afe35c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿A dónde va el CIS?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cis_132_1073810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c02978dc-9293-44cc-b5c2-f42084d1001d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A dónde va el CIS?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el CIS se volviera puramente científico se quedaría, por desgracia, sin combustible en su primer viaje, pero si descuida su maquinaria y fuerza su rumbo por donde no debe dejará de ser creíble</p><p class="subtitle">Una institución científica que investiga datos que solo pueden medirse con precisión si se estudian de manera continuada o mediante estudios monográficos muy planificados no puede tener siete directores de investigación distintos en doce años</p></div><p class="article-text">
        En cierto modo, hay que reconocer que su direcci&oacute;n politizada y hasta los rifirrafes en los que se mete a veces son el precio que pagamos los ciudadanos, y los investigadores en particular, para tener sus datos. De d&oacute;nde iba a sacar la investigaci&oacute;n social y de opini&oacute;n p&uacute;blica el presupuesto que tiene el CIS si esta se emprendiera solo por motivos estrictamente cient&iacute;ficos. Miren a su alrededor, a la financiaci&oacute;n de la ciencia en Espa&ntilde;a. Pero todo tiene un l&iacute;mite. Igual que si el CIS se volviera puramente cient&iacute;fico se quedar&iacute;a, por desgracia, sin combustible en su primer viaje, un CIS que descuide su maquinaria y fuerce su rumbo por donde no debe dejar&aacute; de ser cre&iacute;ble y dejar&aacute; de ser &uacute;til para nadie, Vicepresidencia del gobierno incluida.
    </p><p class="article-text">
        Aclaremos que el CIS es una instituci&oacute;n muy particular, con dos almas que no tienen otro remedio que guardar un equilibrio. De una parte, es un organismo aut&oacute;nomo que tiene encomendado el estudio de la opini&oacute;n p&uacute;blica y de las tendencias sociales y pol&iacute;ticas en Espa&ntilde;a, as&iacute; como el ayudar a formular pol&iacute;ticas al gobierno a partir de ese estudio. Al mismo tiempo, es una direcci&oacute;n general dependiente del Ministerio de la Presidencia, en el mismo centro pol&iacute;tico del ejecutivo, lo que, como es fama, le hace funcionar con una autonom&iacute;a que a veces es moderada y que a veces es perceptible solo para ojos muy entrenados en la oscuridad, pero que le dota de amplios recursos y de capacidad de influencia.
    </p><p class="article-text">
        El equilibro, hay que decirlo, nunca ha sido el que podr&iacute;amos considerar &oacute;ptimo para los intereses de la sociedad espa&ntilde;ola, incluso los intereses del buen gobierno considerado en su conjunto. El inter&eacute;s a corto plazo casi siempre pesa m&aacute;s de lo debido.  De este modo, el CIS se ha resistido, por ejemplo, a planificar sus series de datos comprometi&eacute;ndose con hacer preguntas regulares peri&oacute;dicamente (los bar&oacute;metros forman parte del plan estad&iacute;stico nacional, pero son de tema libre, el plan es que no hay plan); tampoco los estudios tem&aacute;ticos -inmigraci&oacute;n, valores sociales, educaci&oacute;n, religiosidad, desigualdades, h&aacute;bitos de vida&hellip;- tienen un hueco asegurado -dependen de la voluntad de los directores- salvo las encuestas sobre temas electorales y de pol&iacute;tica partidista, que esas los gobiernos, y parece que vamos m&aacute;s, se ve que se las desayunan, meriendan y cenan sin aburrirse del plato; muchas veces,  por &uacute;ltimo, los temas de inter&eacute;s coyuntural en los que el CIS podr&iacute;a hacer una contribuci&oacute;n al debate p&uacute;blico se saltan o se estudian pobremente, en la creencia -equivocada o no- de que la mejor manera de &ldquo;ayudar a formular&rdquo; una pol&iacute;tica es no remover el asunto con preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2008 ya vamos por cinco presidentes, siete directores de investigaci&oacute;n, cinco directores de banco de datos, tres de publicaciones y cinco secretarios generales. Es peor que el ciclo pol&iacute;tico, que ya ser&iacute;a bastante malo. Con ese nivel de rotaci&oacute;n es l&oacute;gico que uno confunda el estudio de la sociedad espa&ntilde;ola con seguir la sombra de los ministros. Una instituci&oacute;n cient&iacute;fica que investiga datos que solo pueden medirse con precisi&oacute;n si se estudian de manera continuada o mediante estudios monogr&aacute;ficos muy planificados no puede tener siete directores de investigaci&oacute;n distintos en doce a&ntilde;os. El actual presidente lleva dos en a&ntilde;o y medio. Es imposible, sin m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sumo desde 2008, si se me permite contar mi vida, porque entonces empec&eacute; a trabajar en el CIS, del que tengo un estupendo recuerdo: de su personal, profesionales muy capaces y rigurosos, que son constantemente mareados y desmoralizados por sucesivas olas de equipos directivos. Mi empleo dur&oacute; dos a&ntilde;os y cuatro meses, hasta que la presidente que me hab&iacute;a contratado como consejero t&eacute;cnico fue cesada, seg&uacute;n los <a href="https://elpais.com/diario/2010/09/22/espana/1285106407_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indicios que entonces se publicaron</a>, por empe&ntilde;arse en mostrar una indispensable autonom&iacute;a t&eacute;cnica frente a algunos deseos de la vicepresidente, tales como hacer incumplir el calendario ya publicado de estudios para detener alguno que de pronto se juzgaba inoportuno. Si le hacen la mitad de la mitad a una presidente del INE a Espa&ntilde;a la expulsan del Eurostat sin contemplaciones.
    </p><p class="article-text">
        El CIS estaba necesitando un impulso en la autonom&iacute;a de funcionamiento, en la direcci&oacute;n profesional y en la modernizaci&oacute;n cient&iacute;fica, pues la investigaci&oacute;n por encuestas est&aacute; cambiando mucho m&aacute;s deprisa que el CIS. Da la impresi&oacute;n de que obtiene lo contrario, y no creo que sean cosas m&iacute;as, de egresado resentido; dejen esto aqu&iacute; si quieren y lean este estupendo <a href="https://twitter.com/Evaanduiza/status/1217928074051887105?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hilo</a> de la profesora Eva Anduiza sobre el asunto, que es mucho m&aacute;s amable pero tiene m&aacute;s autoridad.
    </p><p class="article-text">
        Yo dir&iacute;a que la direcci&oacute;n del CIS ha tomado en los &uacute;ltimos tiempos unos rumbos muy dif&iacute;ciles de explicar. Al p&uacute;blico general le puede llamar la atenci&oacute;n que fuera una de las encuestas que peor predijeron los resultados en las &uacute;ltimas elecciones, pese a los (comparativamente) fabulosos medios invertidos, pero eso, siendo un problema  para su reputaci&oacute;n, no es fatal porque se puede explicar si se quiere (y no, el extenso documento en idioma sociolingo que acompa&ntilde;aba a la predicci&oacute;n que se hizo no cuenta). Lo que es dif&iacute;cil de explicar es que se hagan desaparecer los paneles electorales, que se minimice la investigaci&oacute;n de asuntos que no est&eacute;n inmediatamente relacionados con el gobierno y las elecciones en una medida nunca vista, que se incrementen los tama&ntilde;os de muestra para los estudios electorales sin una justificaci&oacute;n t&eacute;cnica y con un coste econ&oacute;mico tal que es dif&iacute;cil que haya recursos para nada m&aacute;s, que se cambie de criterio sobre qu&eacute; datos son los que la direcci&oacute;n del CIS da por buenos como pron&oacute;stico electoral seg&uacute;n su sentido de la oportunidad pol&iacute;tica, o que -ya puestos- se dejen ver rasgos de impericia inexcusable como<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dice-CIS-tipo-gobierno-queremos_6_904719549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> preguntas con una redacci&oacute;n imposible y poco profesional</a>, o hasta que se <a href="https://twitter.com/Evaanduiza/status/1217928090741022720?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">var&iacute;e la puntuaci&oacute;n de una escala</a> de valoraci&oacute;n de l&iacute;deres rompiendo series de datos incluso cuando se mantienen... Eso por no hablar de los proyectos internacionales, que solo son de inter&eacute;s cient&iacute;fico. Como se sabe, la fundamental Encuesta Social Europea se ha terminado de <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Salvemos-Encuesta-Social-Europea_6_845575448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salvar</a> gracias a que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Encuesta_Social_Europea-CIS-Tezanos_0_963804303.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Ministerio de Ciencia ha pagado la cuota;</a> otros proyectos de colaboraci&oacute;n internacional menos conocidos puede que est&eacute;n en el alero.
    </p><p class="article-text">
        El CIS necesita mejorar para evitar la obsolescencia cient&iacute;fica y pol&iacute;tica, y tiene la capacidad profesional para hacerlo. Necesita ser &uacute;til en un pa&iacute;s descentralizado, que es para lo que se necesitan macro-encuestas, y no para publicar pron&oacute;sticos electorales detallados provincia por provincia, que sirven para intentar influir en el clima de campa&ntilde;a de cada pueblo de Espa&ntilde;a y poco m&aacute;s. Necesita investigar las cuestiones sustantivas importantes: &iquest;cu&aacute;ndo se ha interesado el CIS, por ejemplo, por la educaci&oacute;n p&uacute;blica? Hay temas centrales que solo se tratan ocasionalmente o, con suerte, a impulsos [1].  Necesita ser constante para que un d&iacute;a podamos entender cu&aacute;ndo y por qu&eacute; las actitudes cambiaron sobre asuntos de inter&eacute;s, y no tengamos que imaginarlo -como en el caso anecd&oacute;tico de la monarqu&iacute;a- porque se ha dejado de preguntar, o tengamos que reconstruirlo con parches basados en varias preguntas distintas ideadas por equipos de direcci&oacute;n diferentes, en el caso de que se acordaran del tema (intenten averiguar lo que piensan o han pensado los espa&ntilde;oles sobre el <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sirve-encuesta-opinion-publica-aborto_6_388871130.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aborto seg&uacute;n el CIS</a> y ver&aacute;n la que les espera). Necesita hacer encuestas homologables con las que se hacen en otros pa&iacute;ses. Para una cosa en la que se especializa, las encuestas electorales, es inexplicable que no se hagan paneles (entrevistas a las mismas personas a lo largo del tiempo, como antes y despu&eacute;s de las elecciones), pues no hay lugar en el mundo donde no se hagan y lo que est&aacute;bamos necesitando eran paneles con m&aacute;s olas. Es un desprop&oacute;sito el no haber hecho encuestas panel en estas elecciones. Necesita, adem&aacute;s, adaptarse a las t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n modernas, como los paneles <em>online. </em>Y as&iacute; podr&iacute;amos hacer la lista de asuntos en los que pienso que casi cualquier persona que haya trabajado en el CIS dir&iacute;a: es lo que intentar&iacute;amos hacer, si se pudiera. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el mayor problema no es que el CIS se meta en pol&iacute;tica. Todos estamos de acuerdo en que es un poco marciano que el gobierno publique, a trav&eacute;s de esta Direcci&oacute;n General, pron&oacute;sticos con marchamo cient&iacute;fico sobre qui&eacute;n va a ganar las elecciones a la vez que compite en ellas; y es jupiterino cuando el presidente de la instituci&oacute;n cierra el c&iacute;rculo y <a href="https://www.eldiario.es/politica/MINUTO-POLITICO-Mocion-Catalunya-prosperar_13_950284963_33378.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomienda por escrito el voto al partido del gobierno</a>, del que <a href="https://www.eldiario.es/politica/Tezanos-Ejecutiva-PSOE-CIS-Gobierno_0_790921065.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a rega&ntilde;adientes abandon&oacute; la ejecutiva</a> para ocupar este cargo. Pero hasta eso tendr&iacute;a un bochornoso pasar si fu&eacute;ramos mejorando las cosas que hay que mejorar, en lugar de ir en sentido contrario. El CIS y la comunidad investigadora han ido aguantando que se consuma parte de su reputaci&oacute;n a cambio de obtener recursos y medios t&eacute;cnicos que le permitieran compensarlo con buen hacer cient&iacute;fico, pero si el plan fuera gastarla como una tea porque la legislatura se presenta fea, ese pacto t&aacute;cito se romper&iacute;a. En mi opini&oacute;n el gobierno deber&iacute;a ser el primer interesado en no romperlo si quiere seguir contando con un CIS realmente &uacute;til a medio plazo.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        [1] 
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo de la educaci&oacute;n es relevante e ilustrativo. La &uacute;ltima vez que se pregunt&oacute;, de forma muy, muy somera (dos simples preguntas) sobre la escuela p&uacute;blica frente a la privada o concertada fue en 2012, y no me consta que en este siglo se haya hecho un estudio extenso sobre el n&uacute;cleo de la educaci&oacute;n obligatoria (si alguien lo encuentra, le agradezco la informaci&oacute;n). Los espa&ntilde;oles prefer&iacute;an la escuela p&uacute;blica en proporci&oacute;n casi de tres a uno.  Sobre la forma de financiar la educaci&oacute;n de cero a tres a&ntilde;os se hizo una &uacute;nica y t&iacute;mida pregunta en 2009, cuando el gobierno lanzaba la iniciativa. La mayor&iacute;a quer&iacute;an que fuera p&uacute;blica, seguido de convenios en los centros de trabajo, seguidos de ayudas a las familias, seguido de conciertos con los centros privados, lo menos preferido, pero la opci&oacute;n elegida. Nunca se ha vuelto a tocar el tema. Para encontrar alguna pregunta sobre universidades hay que ir a&uacute;n m&aacute;s atr&aacute;s en el tiempo. Por cierto, la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles se mostraban favorables a una financiaci&oacute;n competitiva basada en indicadores de calidad. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre un asunto como la valoraci&oacute;n de la educaci&oacute;n deber&iacute;a haber datos continuados y apenas se puede decir que los haya ocasionales, pero es que incluso en cuestiones donde se ha trabajado bien se ha hecho a rachas. Un ejemplo de muchos es la inmigraci&oacute;n, que dej&oacute; de ser parte de los intereses del CIS justo en los a&ntilde;os en los que la inmigraci&oacute;n crec&iacute;a a pasos de gigante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cis_132_1073810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2020 19:57:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c02978dc-9293-44cc-b5c2-f42084d1001d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40842" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c02978dc-9293-44cc-b5c2-f42084d1001d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40842" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿A dónde va el CIS?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c02978dc-9293-44cc-b5c2-f42084d1001d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verde, que no populista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/verde-populista_132_1335389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88bdf108-53a2-4a27-a4d8-02b61cb81902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Verde, que no populista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El espacio verde en Europa, se llamen o no verdes los partidos, es el de ciertas minorías que buscan convencer más que conquistar a sociedades complejas</p><p class="subtitle">Son partidos trasversales dentro de la izquierda, con raíces en movimientos sociales, con fuertes bases regionales y con afinidad por los partidos regionalistas y nacionalistas que se definen como progresistas. Son también partidos de gobierno</p></div><p class="article-text">
        El espacio pol&iacute;tico de M&aacute;s Pa&iacute;s existe en todas partes, de forma m&aacute;s o menos holgada, dependiendo un poco de lo que permita el sistema electoral, y en casi toda Europa est&aacute; poblado por alg&uacute;n miembro del Partido Verde Europeo (que no siempre se llama verde). Ese espacio est&aacute; claramente diferenciado del resto de la izquierda, es un espacio que desborda la categor&iacute;a &ldquo;verde&rdquo;, bastante trasversal dentro de la izquierda, con una afinidad relativa importante hacia ciertos partidos de &aacute;mbito regional o subestatal y con una clara tendencia a convertirse en partidos de gobierno, pese a sus ra&iacute;ces en movimientos sociales y a ser partidos de minor&iacute;as. En realidad, se parece poco o nada a la idea que durante a&ntilde;os ha defendido Errej&oacute;n de trasversalidad y de conquista de la mayor&iacute;a, y que &eacute;l mismo ha identificado como populista, pero nadie dice que las derrotas no ense&ntilde;en. Sobre todo, cuando la lecci&oacute;n &ndash; que se es una minor&iacute;a que quiere influir en una sociedad compleja- necesita poco m&aacute;s que un vistazo.
    </p><p class="article-text">
        Como los partidos se juntan entre s&iacute; de la forma que mejor les parece a ellos, nos facilitan mucho las cosas y limitan los debates bizantinos sobre qui&eacute;n es de verdad qu&eacute;. El panorama organizativo de la izquierda en Europa es este: Los partidos que los polit&oacute;logos, sin otro fin que clasificar, llaman de &ldquo;izquierda radical&rdquo; se unen entre s&iacute; en tres partidos, Ahora el Pueblo (al que pertenece Podemos), el Partido de la Izquierda Europea (IU) e Izquierda Anticapitalista Europea (<em>idem</em> en Espa&ntilde;a). Todos ellos se re&uacute;nen en un solo grupo parlamentario en Estrasburgo: Izquierda Unida Europea-Izquierda Verde N&oacute;rdica. Los socialdem&oacute;cratas, como el PSOE, forman el Partido Socialista Europeo. Los partidos nacionalistas y regionalistas que se dicen progresistas forman la Alianza Libre de Europa. Los partidos de tipo &ldquo;radical&rdquo; (a s&iacute; mismo llamados, esta vez) o liberales progresistas, se sit&uacute;an fuera de todo esto y muchos no tienen organizaci&oacute;n internacional. Y despu&eacute;s est&aacute;n los verdes.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Verde Europeo a&uacute;na a la mayor&iacute;a de los partidos derivados del movimiento ecologista, pero no incluye a algunos que utilizan la etiqueta verde o ecosocialista (como los partidos rojo-verdes n&oacute;rdicos) y s&iacute; a algunos que no se identifican por el color. En al menos cuatro pa&iacute;ses, el partido miembro del PVE no se llama as&iacute;; el partido que impulsa Errej&oacute;n podr&iacute;a ser el quinto. Un caso importante, porque ha gobernado en coalici&oacute;n en 2011-14, es el Partido Socialista Popular de Dinamarca (7,7% del voto en 2019) que es miembro del Partido Verde Europeo desde 2014 (informalmente asociado desde 2004). Otros miembros no identificados con esa etiqueta son &ldquo;La pol&iacute;tica puede ser diferente&rdquo; de Hungr&iacute;a (7,1% del voto en 2018) y dos peque&ntilde;os partidos en Macedonia y Malta.
    </p><p class="article-text">
        Se dir&iacute;a que es un espacio sin barreras muy r&iacute;gidas. Ser&iacute;a una simplificaci&oacute;n decir que ocupan el hueco entre la socialdemocracia y la izquierda m&aacute;s radical: aunque eso puede resumir la posici&oacute;n de algunos de ellos, en realidad, son partidos generalmente muy transversales en el eje tradicional izquierda-derecha, y con una posici&oacute;n dominante que a veces puede ser tan moderada como la de la socialdemocracia o m&aacute;s. Lo que les diferencia son cuestiones de derechos individuales, feminismo, participaci&oacute;n democr&aacute;tica y, por supuesto, el medio ambiente. Son tambi&eacute;n muy mayoritariamente europe&iacute;stas, aunque algunos siguen divididos sobre eso.
    </p><p class="article-text">
        En los bancos de Estrasburgo, el Partido Verde Europeo forma un grupo coligado con la Alianza Libre de Europa. Algunos de los partidos regionales tambi&eacute;n se sit&uacute;an, al menos en parte, en ese espacio verde. En ese grupo parlamentario est&aacute;n <em>Catalunya en Com&uacute;</em> (ICV y EQUO son del Partido Verde Europeo), <em>Comprom&iacute;s</em>, que est&aacute; por doble v&iacute;a (Bloc Nacionalista Valenci&agrave; pertenece a la ALE y EQUO al PVE) adem&aacute;s de ERC (de la ALE). Esta afinidad en Europa ya apunta en Espa&ntilde;a en el Senado, donde M&aacute;s Madrid est&aacute; con los &ldquo;comunes&rdquo; y con <em>Comprom&iacute;s</em>. Y, por supuesto, en la b&uacute;squeda de aliados.
    </p><p class="article-text">
        Los partidos del espacio verde son de tama&ntilde;o peque&ntilde;o, pero son partidos de gobierno, al menos en el siglo XXI. Los miembros del Partido Verde Europeo tienen hoy en torno al 9-10% de los esca&ntilde;os (por orden descendente) en Finlandia, Luxemburgo, Alemania y Holanda; en torno al 6-8% en Dinamarca, Suecia, B&eacute;lgica y Letonia y el 4-5% en Hungr&iacute;a. En el resto, su representaci&oacute;n es menos influyente, aunque siempre tienen mejores resultados en el Parlamento Europeo, en los parlamentos regionales y, en Austria, han ganado la presidencia de la rep&uacute;blica. Menos en Holanda y en Hungr&iacute;a, en todos los casos mencionados tienen experiencia de participaci&oacute;n en el ejecutivo. Teniendo en cuenta que son partidos con una fuerte base en movimientos sociales, de donde provienen casi todos ellos, es una caracter&iacute;stica notable.
    </p><p class="article-text">
        Si podemos juzgar a partir del perfil de los pasados votantes de M&aacute;s Madrid que ofrece la encuesta postelectoral del CIS (3253) de las elecciones auton&oacute;micas de 2019, estos son pr&aacute;cticamente iguales a los de UP en el eje izquierda-derecha (levemente m&aacute;s a la derecha: de media 3 frente a 2.9, y con la misma dispersi&oacute;n) pero se diferencian en c&oacute;mo esa posici&oacute;n se interpreta cualitativamente, y que hace pensar en una mayor trasversalidad y una identidad de izquierda &ldquo;cl&aacute;sica&rdquo; menos r&iacute;gida.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s Madrid es el partido con m&aacute;s votantes que se reclaman &ldquo;progresistas&rdquo; como su primera identidad, y donde esa identificaci&oacute;n gen&eacute;rica predomina claramente sobre la m&aacute;s espec&iacute;fica de &ldquo;socialista&rdquo; (cerca de 2 a 1), a diferencia de Unidas Podemos, donde est&aacute;n muy a la par y del PSOE, donde la etiqueta &ldquo;progresista&rdquo; es minoritaria. En concreto, en MM los identificados como Progresistas y como Socialistas son el 35% y el 18% respectivamente, mientras que en UP son el 26 y el 28% y en el PSOE son el 15,5 y el 41,5%.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s Madrid es tambi&eacute;n el partido con m&aacute;s votantes identificados como feministas como apelativo ideol&oacute;gico principal: el 17% (por un 9% de Podemos o un 3% del PSOE). Por &uacute;ltimo, aunque la etiqueta &ldquo;ecologista&rdquo; es muy minoritaria como primera elecci&oacute;n entre los votantes de todos los partidos (el 4% de Unidas Podemos es el m&aacute;ximo) s&iacute; aparece como segunda opci&oacute;n de muchos votantes de MM: el 25%, algo m&aacute;s incluso que los de UP (21%).
    </p><p class="article-text">
        Errej&oacute;n se ha pasado a&ntilde;os intentando convencer a quien le escuchara de que la estrategia populista era la estrategia trasversal adecuada (la llamada <a href="https://ctxt.es/es/20160420/Firmas/5562/Podemos-transformacion-identidad-poder-cambio-Tribunas-y-Debates.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hip&oacute;tesis Podemos</a>) para reorganizar los ejes de la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica y ganar la mayor&iacute;a. La experiencia parece demostrar que la trasversalidad que funciona es la de los partidos verdes, no la de una jerga Laclau-Mouff&eacute; que es dif&iacute;cil que cale fuera de ciertos convent&iacute;culos. Los partidos verdes son, de hecho, una de las mejores esperanzas contra el populismo -v&eacute;ase Alemania, v&eacute;ase Austria en las presidenciales- mientras que est&aacute; m&aacute;s que por ver, digamos, en Francia, qu&eacute; buen ant&iacute;doto es insistir en que el populismo puede ser de izquierdas o en que se deba superar esta &uacute;ltima categor&iacute;a. La estrategia verde tampoco se proyecta como mayor&iacute;a: nace y permanece como opci&oacute;n de avanzadilla en una sociedad plural y desarrollada a la que busca convencer m&aacute;s que conquistar. En el caso de Espa&ntilde;a puede tal vez movilizar o retener en la pol&iacute;tica a una fracci&oacute;n importante del electorado, y ofrecerles un instrumento para influir en algunas cosas que les importan.
    </p><p class="article-text">
        El asunto que hoy puede ser m&aacute;s delicado, desde el punto de vista de la estrategia, es que en Espa&ntilde;a quienes con m&aacute;s &eacute;xito -con diferencia- han ocupado el &ldquo;espacio verde&rdquo;, entendido en sentido amplio, han sido proyectos pol&iacute;ticos en el &aacute;mbito de las Comunidades Aut&oacute;nomas, combinados con proyectos regionalistas o nacionalistas. Hay cierta l&oacute;gica en esto. En ausencia de una espina dorsal dura, como pudo ser la del PCE en su d&iacute;a, tener poder territorial y no tener poder en el ejecutivo central es una fuerza disgregadora bastante potente. Que se lo digan a Iglesias. Pero parece haber tambi&eacute;n una l&oacute;gica ideol&oacute;gica o cultural, una complementariedad en la que aparentan estar relativamente c&oacute;modos dos familias de partidos que buscan votos en una segunda dimensi&oacute;n, pero dentro del espacio de la izquierda. Y hay tambi&eacute;n una l&oacute;gica de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: los gobiernos subnacionales (o subestatales, lo que m&aacute;s guste) suelen tener competencias en aquellos asuntos de los que los partidos verdes hacen bandera (a diferencia de la izquierda radical, por ejemplo) por lo que el inter&eacute;s por colaborar con fuerzas pol&iacute;ticas de base local tal vez sea especialmente importante. M&aacute;s Pa&iacute;s no tiene m&aacute;s remedio que nacer como confederaci&oacute;n de partidos locales progresistas y m&aacute;s o menos no alineados.
    </p><p class="article-text">
        Si tiene &eacute;xito, lo normal es que se convirtiese, a la segunda, en el representante pol&iacute;tico de mucho de lo que fue transversal en el 15M. Pero que el espacio exista no significa que la organizaci&oacute;n o el liderazgo lo vaya a ocupar con &eacute;xito a corto plazo. El punto de arranque es todav&iacute;a el de una escisi&oacute;n, y la clorofila viene con bilis. &ldquo;Verde que te quiero verde,/ verde viento, verdes ramas./ Los dos compadres subieron./ El largo viento dejaba/ en la boca un raro gusto/ de hiel, de menta y de albahaca.&rdquo; A ver qu&eacute; viento trae noviembre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/verde-populista_132_1335389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Sep 2019 20:02:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/88bdf108-53a2-4a27-a4d8-02b61cb81902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="24800" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/88bdf108-53a2-4a27-a4d8-02b61cb81902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="24800" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Verde, que no populista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/88bdf108-53a2-4a27-a4d8-02b61cb81902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Más País,Íñigo Errejón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Plagios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/plagios_132_1350150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3279ae2b-1041-4722-a4a7-defba04c780a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Plagios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estoy bastante seguro de que la escritura académica de tipo científico sufre menos el plagio que el resto, pues tiene un procedimiento bastante estandarizado para evaluar los textos</p></div><p class="article-text">
        Cuando el poeta romano Marcial acus&oacute; a su rival Fidentino de robar sus versos lo llam&oacute; &ldquo;secuestrador&rdquo;; en lat&iacute;n, <em>plagiarius</em>. Es la primera vez, que se sepa, que se emple&oacute; la palabra en ese sentido, en unos epigramas sat&iacute;ricos. Se puede a&ntilde;adir que en lat&iacute;n plagio se refer&iacute;a al secuestro de esclavos, y que se necesit&oacute; un poeta para usarlo de manera metaf&oacute;rica, que es como nos ha llegado. Tal vez un poeta que supiera griego y recordara el sentido original de <em>plagios </em>(oblicuo). La palabra est&aacute; relacionada con una ra&iacute;z indoerupea &ldquo;plak&rdquo; presente en playa, pleito o placer, todo cosas vastas. Igual hasta con Plat&oacute;n, el fil&oacute;sofo de las espaldas anchas. Pero es algo moderno. El t&eacute;rmino se introduce en ingl&eacute;s en 1601, resucitado por Ben Jonson -el rival de Shakespeare, por si acaso. En franc&eacute;s es posterior. En castellano est&aacute; atestiguado con esa acepci&oacute;n desde el Diccionario de Esteban de Terreros y Pando, en el a&ntilde;o 1788.
    </p><p class="article-text">
        El p&aacute;rrafo anterior tal vez pasara la prueba del <em>Turnitin</em> (uno de los programas detectores de plagio m&aacute;s conocidos), pero tiene mucho de pastiche, un refrito de cosas que he le&iacute;do en varios sitios. Lo de Plat&oacute;n es ocurrencia m&iacute;a, as&iacute; que a lo mejor es un original falso y no un falso original. De lo dem&aacute;s, creo que solo coletillas como &ldquo;todo cosas vastas&rdquo; y alg&uacute;n otro adorno quedar&iacute;an sin marcar por un omnisciente anti robo. La primera frase la he copiado tal cual de <em>The Perfectly Acceptable Practice of Literary Theft</em>, del profesor Jack Lynch, que est&aacute; disponible en la red. La he traducido, literalmente, y eso disimula y despista. Una de esas copias en las que un autor piensa que, venga, no hay tantas formas de decir una cosa simple y as&iacute; acabamos antes. El p&aacute;rrafo tiene un contenido alto en plagio incluso si no me he puesto a copia-copiar, pero es casi todo reescritura sin cr&eacute;ditos. En principio, la cura ser&iacute;a citar las fuentes, pero claro, uno no quiere citar la Wikipedia, un foro de internet, o un compendio del que ha sacado varias morcillas que le hacen quedar bien, un libro que ya se ha citado demasiado, o que da verg&uuml;enza haber le&iacute;do, o cosas que se supone que podr&iacute;a saber, o tal vez deber&iacute;a saber&hellip;. En fin, que las ocasiones son muchas para simplemente seguir haciendo embutido y, en el mejor de los casos, citar luego alguna fuente aceptable [1].
    </p><p class="article-text">
        Cada vez se publican m&aacute;s libros, peri&oacute;dicos, blogs y m&uacute;ltiples contenidos <em>online</em>&hellip; y la cultura de la reutilizaci&oacute;n y el reciclaje se ha impuesto en esta pujante industria sin necesidad de campa&ntilde;as. P&aacute;rrafos de segunda y tercera mano se pasa uno la vida ley&eacute;ndolos; m&aacute;s en unos sitios que en otros, a&uacute;n hay jerarqu&iacute;as, pero no son excepciones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no conozco datos o investigaciones sobre esto, estoy bastante seguro de que la escritura acad&eacute;mica de tipo cient&iacute;fico sufre menos el plagio que el resto, pues tiene un procedimiento bastante estandarizado para evaluar los textos, que han que pasar por varias censuras previas, lo que tiene la virtud de promover la autocensura. Acad&eacute;micos que no se someten a este procedimiento y prefieren escribir por libre -y por libros- hay muchos, y yo comparto sus sentimientos, pero se debe reconocer que la ciencia es lo que es porque, entre otras cosas, idea controles para nuestros vicios intelectuales.
    </p><p class="article-text">
        No es que no haya efectos secundarios, en la tambi&eacute;n pr&oacute;spera industria de los art&iacute;culos acad&eacute;micos lo que se observa es que uno intenta tener una idea, una idea que no est&eacute; mal, aunque sea la variaci&oacute;n sobre una idea que tuvo un belga, y la estira hasta que le salen cuatro o cinco porciones. En los &aacute;gapes de los cient&iacute;ficos sociales, que son los que mejor conozco, rara vez te encuentras m&aacute;s de una loncha en cada s&aacute;ndwich. Hay que vivir y hay que llegar, es comprensible. El problema es definir qu&eacute; es una contribuci&oacute;n. Como yo escribo poco, pienso que se escribe demasiado; pero reconozco que sin una exigencia mensurable de producci&oacute;n el retroceso a la cultura &aacute;grafa, que los antrop&oacute;logos documentan como forma de defensa de algunos pueblos frente a sus dominadores, ser&iacute;a la respuesta natural de bastantes tribus acad&eacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Si se plagia, lo normal es que se haga en formato de libro o de art&iacute;culo de estilo libre. No puedo demostrar que en Espa&ntilde;a se plagie m&aacute;s que en otros sitios. Tengo sospecha de que s&iacute;, desde luego, al menos, en el &aacute;mbito de la Universidad, que lo conozco. Refre&iacute;r, parafrasear abusivamente, semicopiar perezosamente, tomar por creaci&oacute;n el alternar un par de fuentes en unas mismas l&iacute;neas&hellip; todo eso tambi&eacute;n es plagio. Y es el estilo de escritura que traen de serie muchos estudiantes. En algunos casos, en la Universidad hay que explicar que no basta con poner la lista de los sitios de donde has plagiado. Faltan medios para educar, pero ojo, no vamos a peor, sino a mucho mejor. Cuando yo era estudiante se hac&iacute;a de todo. En mis primeros a&ntilde;os hice trampas al menos dos veces, me averg&uuml;enzo de ello (en Filosof&iacute;a Medieval y en Teodicea, por si sirve de atenuante).
    </p><p class="article-text">
        Si se me permite especular, creo que hay dos fuentes sociales-espirituales del plagio. Una de ellas es una combinaci&oacute;n del cinismo con respecto a las normas -porque se incumplen, porque son absurdas&hellip; (recuerdo que un amigo muy gracioso ide&oacute; un chotis que empezaba &ldquo;la teodicea, me la menea&rdquo;) y la creencia de que muchas de las personas que ocupan posiciones y dignidades a las que aspiramos no las merecen realmente. Si a esto se a&ntilde;ade que el meritorio siempre cree estar de paso entre sus semejantes, tenemos los ingredientes an&iacute;micos de los plagiadores en direcci&oacute;n ascendente, en el tramo juvenil de sus carreras.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el plagio con autoridad, el del creador poco creativo, el del profesor aburrido, el de los bolos&hellip; Creo que aqu&iacute; simplemente sucede que pagamos el precio de una cultura cient&iacute;fica e intelectual m&aacute;s atrasada que otras, a un tiempo aislada -con un sistema universitario proteccionista- y muy deudora de lo que se crea en otros lugares. De tanto interpretar las melod&iacute;as ajenas termina sucediendo lo inevitable, que pasas arreglos por composiciones. El ingrediente espiritual es que cierto estilo de profesor espa&ntilde;ol maduro muchas veces no escribe para sus colegas, aquellos que pueden criticarlo, a los que a menudo desprecia, y no pocas veces con muchas razones, sino para una combinaci&oacute;n de amigos y de p&uacute;blico secretamente considerado inferior. (Por si acaso, creo que de esto tambi&eacute;n cada vez hay menos).
    </p><p class="article-text">
        El contraste con las tradiciones acad&eacute;micas en lengua inglesa, que son la alternativa mejor conocida y algo as&iacute; como una meta, es muy notable. La probidad es un valor intelectual que se insufla con mucha m&aacute;s insistencia que aqu&iacute; en todas las fases de la educaci&oacute;n. Adem&aacute;s, la escritura se entrena y se corrige muy seriamente, a veces dando lugar a un efecto de estandarizaci&oacute;n que la vuelve muy ins&iacute;pida y tediosa, pero mira, mejor eso que la morcilla. Por &uacute;ltimo, los libros se escriben pensando en un p&uacute;blico que sabe tanto o m&aacute;s que el autor de casi todo. M&aacute;s all&aacute; de la &eacute;tica acad&eacute;mica, para quien escribe en ingl&eacute;s, eso suele ser cierto.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay m&aacute;s de 40.000 profesores titulares y catedr&aacute;ticos. Cada uno de ellos ha escrito una &ldquo;memoria&rdquo; para sus ejercicios de oposici&oacute;n. En la mayor&iacute;a, me mojo en esto, se ha refrito sin misericordia el contenido de m&uacute;ltiples creadores. (A ver, 40.000 ideas originales...) En much&iacute;simas se toma, adem&aacute;s, de otras memorias cedidas por colegas o por las personas que le han cooptado para sacar la plaza. El tr&aacute;fico de materiales es como el de un vertedero de &aacute;ridos. Algunas de esas memorias, pasadas por una depuraci&oacute;n somera, han acabado siendo trataditos y manuales publicados sin mucho criterio inteligible que no sea el recuento de ese p&uacute;blico cautivo que son los estudiantes. D&iacute;ganme que podemos esperar de un pa&iacute;s en el que esto ha sido lo normal. Tambi&eacute;n aqu&iacute; vamos a mejor, pero lentamente.
    </p><p class="article-text">
        Contra el plagio acad&eacute;mico, pues, internacionalizaci&oacute;n de la cultura. Contra el literario (o period&iacute;stico) eso es m&aacute;s dif&iacute;cil. Plagiadores en serie siempre ha habido, en todas las latitudes, incluso en algunos esp&iacute;ritus muy creativos, que parece que toman impulso haci&eacute;ndolo. Benjamin Franklin, ejemplo famoso, fue padre de la patria, sale en los billetes, invent&oacute; mil cosas, y copiaba a saco. Hasta el bueno de Valle Incl&aacute;n, que no es que le faltase ingenio, cuando un perseguidor le pill&oacute; algunos robos innegables, dijo la lindeza de que &ldquo;el sino de los intelectuales espa&ntilde;oles es id&eacute;ntico al de los gitanos: vivir perseguidos por la Guardia civil&rdquo; (est&aacute; en la Wikipedia). Lo de &ldquo;esto es una persecuci&oacute;n&rdquo; no se ha inventado ahora, desde luego. Para sacudirnos el plagio solo queda leer m&aacute;s y mejor (en Espa&ntilde;a se lee bastante menos que en pa&iacute;ses de semejante desarrollo) y poner las condiciones para que nos respetemos todos, de palabra y obra. Reformas &ldquo;estructurales&rdquo;, en definitiva, que hagan que el plagio se vuelva un vicio menos frecuente, m&aacute;s que combatirlo como si fuera una plaga. Como todos los vicios, seguir&aacute; con nosotros, pero el progreso moral existe. El progreso literario est&aacute; menos claro. Los esc&aacute;ndalos de plagio de nuestro tiempo afectan a los <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2011-05-06/perez-reverte-condenado-a-pagar-80-000-euros-por-plagiar-el-guion-de-una-pelicula_326397/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arturo P&eacute;rez Reverte</a>, <a href="https://www.revistavanityfair.es/sociedad/celebrities/articulos/que-paso-ana-rosa-quintana-escandalo-plagio-libro-copia-sabor-a-hiel-presentadora-television/33093" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Rosa Quintana </a>o <a href="https://www.diariodeleon.es/articulo/contraportada/tribunales-prueban-lucia-etxebarria-plagio-antonio-colinas/20030215000000646159.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc&iacute;a Etxebarr&iacute;a</a>, que nadie querr&aacute; comparar con Valle.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ep&iacute;logo: pol&iacute;tica y periodismo con comillas</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede acabar esta ya larga entrada sin referirse al plagio de los pol&iacute;ticos porque ser&iacute;a como esconderse. En el primer aniversario de la ofensiva informativa de cierta parte de la prensa sobre los supuestos plagios de Pedro S&aacute;nchez en su tesis doctoral, el caso parece querer reanimarse con otras acusaciones m&aacute;s menudas de plagio a Manuel Cruz (presidente del Senado) y, escarbando, a Pau Mari Klose (diputado socialista y Alto comisionado para la lucha contra la pobreza infantil). Estos casos son bastante distintos entre s&iacute;, pero no est&aacute; mal que usemos el jaleo para intentar aprender algo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque sea sospechoso de simpatizar con estos m&aacute;s que con otros, soy tambi&eacute;n partidario de que cada quien se defienda como le parezca oportuno y no me quiero meter a hacer ese trabajo. Es innegable, no obstante, que Klose ha dado una <a href="https://twitter.com/pmklose/status/1173990756912119808" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respuesta</a> completa y detallada a una acusaci&oacute;n que ser&iacute;a infamante si no se pudiera esconder como ignorancia. El Gobierno, por su parte, dio en su d&iacute;a unas explicaciones algo confusas -tampoco era f&aacute;cil- pese a que nadie que no est&eacute; impelido por la furia de unos intereses evidentemente no universitarios haya encontrado alg&uacute;n il&iacute;cito acad&eacute;mico, ni <a href="https://www.eldiario.es/politica/cierto-acusaciones-ABC-Pedro-Sanchez_0_814019573.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probado</a> ni <a href="https://safecont.com/la-realidad-los-supuestos-plagios-copias-la-tesis-pedro-sanchez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probable</a>, en el asunto de la tesis de Pedro S&aacute;nchez, sino una elaboraci&oacute;n ramplona que habla de lo que cuenta hoy como doctorado, y que es lo que nos deber&iacute;a preocupar. Manuel Cruz es patente que <a href="https://twitter.com/manuelcruzr_/status/1171327112999067648" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no se ha explicado muy bien</a>. Sus razones tendr&aacute;, si a uno le llaman genocida por haber aplastado un hormiguero igual se lo tiene que pensar a la hora de reconocer el descuido, la impericia o la debilidad, porque sabemos c&oacute;mo lo van a titular, los <em>hunos y los otros</em><a href="https://www.elnacional.cat/enblau/es/television/manuel-cruz-plagio-filosofia_418652_102.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ot</a><a href="https://www.elnacional.cat/enblau/es/television/manuel-cruz-plagio-filosofia_418652_102.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ros</a>, pero est&aacute; claro que lo que se le reprocha no se justifica solo.
    </p><p class="article-text">
        El papel de la prensa es fundamental. Se recordar&aacute; el ah&iacute;nco con el que la prensa que m&aacute;s duro muerde hoy este hueso persigui&oacute; los casos de este peque&ntilde;o prontuario de plagiadores con diversos cargos p&uacute;blicos y que estar&aacute;n para siempre en la memoria de sus lectores: 1)<a href="https://www.eldiario.es/politica/plagios-Casado-PP-desvincular-Monton_0_813669601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pablo Casado</a>, 2)<a href="https://www.lamarea.com/2014/12/05/el-corta-y-pega-de-la-tesis-doctoral-del-embajador-federico-trillo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Trillo</a>,3)<a href="http://www.20destellos.com/pdf/Camps%20(I)%20-%20Informe%20Emp%C3%ADrico.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Camps</a>, 4)<a href="https://elpais.com/diario/2000/10/30/cultura/972860404_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Alberto de Cuenca</a>( Secretario de Estado de Cultura 2000-2004, tras haber sido Director de la Biblioteca Nacional) 5)<a href="https://elpais.com/diario/2001/04/18/cultura/987544803_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Racionero</a> (Director Bibiloteca Nacional 2001-2004), o 6)<a href="https://www.eldiario.es/economia/diestro-siniestro-embolsarse-Cristobal-Montoro_0_608239745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Antonio Mart&iacute;nez &Aacute;lvarez</a>(director del Instituto de Estudios Fiscales nombrado por Crist&oacute;bal Montoro).
    </p><p class="article-text">
        Este rosario de nombres, si conseguimos superar el sesgo ideol&oacute;gico, corrobora que la costumbre de plagiar est&aacute; muy extendida. Cuando buscas, parece que es f&aacute;cil encontrar. No es que los pol&iacute;ticos o los acad&eacute;micos que se asoman a la cosa p&uacute;blica sean de una variedad mucho peor de escritores, parece que solo sucede que est&aacute;n m&aacute;s observados. Casi todos se sienten perseguidos. Casi todos han intentado negarlo. Los m&aacute;s cultos, cuando han dado explicaciones, han sido abracadabrantes, como aquella celebraci&oacute;n de la &ldquo;intertextualidad&rdquo; de, entre todos los hombres y mujeres, el Secretario de Estado de Cultura.
    </p><p class="article-text">
        Creo que de todo esto aprendemos, al menos, que lo de las escuelas de doctorado es algo que se debe revisar, que lo que cuenta como contribuci&oacute;n acad&eacute;mica, posiblemente, tambi&eacute;n y, en general, que se escriben muchos tostones; que el farise&iacute;smo de alguna prensa a veces sorprende hasta al lector m&aacute;s preparado, pero que no podemos hacer esto sin ellos; y que esto no es una infecci&oacute;n de nuestra siempre criticada &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; sino un s&iacute;ntoma de cierto atraso cultural, mal que nos pese.
    </p><p class="article-text">
        Le preguntaron al detective Plinio -su creador, Garc&iacute;a Pav&oacute;n, naci&oacute; el d&iacute;a 20 de septiembre hace cien a&ntilde;os- que en qu&eacute; profesi&oacute;n hab&iacute;a m&aacute;s gilipollas. En todas por igual, respondi&oacute;, pero entre los pol&iacute;ticos, los escritores y los periodistas es donde m&aacute;s se nota ('El vendimiario de Plinio'). Yo dir&iacute;a que la sabidur&iacute;a popular lo sigue entendiendo as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        [1] Uno siempre usa fuentes finas, como http://etimologias.dechile.net/, que ley&eacute;ndolo bien ense&ntilde;a much&iacute;simo. Hubiera querido copiar de vertederos para este ejercicio, pero luego he sido incapaz. He tomado informaci&oacute;n de diccionarios, la wikipedia y &ldquo;El plagio literario&rdquo; de Ang&eacute;lica Guti&eacute;rrez, en la revista <em>Derecho y cambio social.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/plagios_132_1350150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Sep 2019 20:04:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3279ae2b-1041-4722-a4a7-defba04c780a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62005" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3279ae2b-1041-4722-a4a7-defba04c780a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62005" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Plagios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3279ae2b-1041-4722-a4a7-defba04c780a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿La izquierda de la izquierda en el gobierno?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/izquierda-gobierno-revisita_132_1389875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73ee203e-d0fd-432d-b4af-dca5a8ec8b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿La izquierda de la izquierda en el gobierno?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gobiernos con participación de la izquierda de la izquierda son infrecuentes, y en el formato en el que se plantea la coalición PSOE-UP, desconocidos</p><p class="subtitle">¿Por qué sucede esto? La principal respuesta es que el gobierno de mayorías es una fuerza moderadora muy considerable</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil -al punto de ser ya improbable- un pacto entre el PSOE y Podemos? Conviene pensar en las razones, quiz&aacute; m&aacute;s especialmente si se desea, pues no lo vuelve m&aacute;s sencillo el tomarlo por natural, atribuyendo su fracaso a la mala uva, la falta o exceso de cualidades como el sentido de la responsabilidad, la confianza, las qu&iacute;micas personales o incluso la simple ambici&oacute;n (que no es que est&eacute; ausente, pero es algo que, como explica todo, no explica nada en particular). Cuando no la cultura de pactos y otros espec&iacute;menes de argumentos <em>low cost</em>. El paso previo de todo esto siempre es gesticular con el sonsonete de &ldquo;pero si es f&aacute;cil&rdquo;, &ldquo;pero si en Libertonia esto es lo m&aacute;s normal&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; pa&iacute;s&rdquo;, &ldquo;y se dicen de izquierdas&rdquo;...  
    </p><p class="article-text">
        Es una coalici&oacute;n muy dif&iacute;cil y por eso no es nada aventurado predecir que no va a llevarse a cabo. Creo que basta para ese pron&oacute;stico la observaci&oacute;n de que no se est&aacute;n produciendo ni mucho menos los esfuerzos y cautelas necesarias para poder afrontar algo tan extraordinario, salvo que est&eacute; negociando gente que no conozcamos o lo hayan externalizado a una empresa de recursos humanos.  La coalici&oacute;n de la Comunidad de Madrid era mucho m&aacute;s f&aacute;cil y ha llevado bastante m&aacute;s tiempo del que se dispone o se ha dispuesto, adem&aacute;s de reuniones, documentos, una teatralizaci&oacute;n mucho m&aacute;s discreta de las desavenencias, exigencias y concesiones, y una mucho m&aacute;s clara ausencia de alternativas, reales o contempladas, por parte de los actores. Y, con todo, la oposici&oacute;n lo considera un gobierno roto y d&eacute;bil desde su primer d&iacute;a y parece apostar por su incapacidad y su ruptura.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; decimos que la dificultad es extraordinaria? En primer lugar, porque es una coalici&oacute;n at&iacute;pica. En otras ocasiones (en <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/izquierda-gobierno_6_605849438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este blog </a>y <a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/22/opinion/1563792065_914689.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>)  he defendido que no existe precedente en Europa para un gobierno de coalici&oacute;n entre la izquierda, digamos, radical y la socialdemocracia, esto es, de las fuerzas m&aacute;s a la izquierda del parlamento con la socialdemocracia como su costado derecho, sin que intervengan fuerzas moderadoras a su derecha. Hay algunos gobiernos que se le parecen, pero si se mira con un poco de cuidado se da uno cuenta de que se le parecen poco, y quisiera comenzar por insistir en ello. 
    </p><p class="article-text">
        La objeci&oacute;n m&aacute;s frecuente al enunciado de la singularidad de la coalici&oacute;n PSOE-UP consiste en mencionar dos casos sucedidos en Francia: los gobiernos de coalici&oacute;n de izquierda bajo la presidencia de Mitterrand y el gobierno de Jospin.  Sin embargo, las diferencias son en verdad abrumadoras, y nos ayudan a entender lo que falta.  En primer lugar, en aquellos gobiernos hab&iacute;a ministros de partidos a la derecha del socialismo. Incluso de centro-derecha en el primer caso (el gaullista Jobert). Se podr&iacute;a considerar que el partido radical, presente en ambos casos, es un &ldquo;ap&eacute;ndice del socialismo&rdquo;, pero si tal ap&eacute;ndice estuviera disponible entre nosotros (por no hablar de los verdes, que tambi&eacute;n apoyaron a Jospin) el gobierno de coalici&oacute;n ser&iacute;a m&aacute;s probable.
    </p><p class="article-text">
        La segunda y crucial diferencia es que con ese ap&eacute;ndice formaban mayor&iacute;a absoluta, no eran gobiernos de minor&iacute;a. En tercer lugar,  el &ldquo;programa com&uacute;n&rdquo; de socialistas y comunistas con Mitterrand y la &ldquo;izquierda plural&rdquo; de Jospin fueron coaliciones electorales con todo lo que ello implicaba: los acuerdos se hab&iacute;an alcanzado ya antes de que se produjeran las elecciones y los votantes sab&iacute;an cu&aacute;les ser&iacute;an las l&iacute;neas generales de ese gobierno cuando votaban a los diputados que ya estaban comprometidos a apoyarlo.  En cuarto lugar, se trataba de gobiernos formados bajo la jefatura del Estado de un presidente con poderes muy considerables, entre ellos los de nombrar al primer ministro y nombrar y cesar a los ministros de acuerdo con este. Si fallaban, como sucedi&oacute; en el caso de Mitterrand, el presidente los cambiaba y su liderazgo permanec&iacute;a. La cohabitaci&oacute;n con un presidente conservador (Chirac) ejerc&iacute;a tambi&eacute;n de contrapeso a&ntilde;adido en el caso del gobierno de izquierda de Jospin. Denme al menos una de estas circunstancias favorables y les dir&iacute;a que el gobierno del PSOE con UP est&aacute; dentro de lo posible.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda de la izquierda ha sido socio menor de importantes coaliciones de gobierno en Noruega, en Finlandia, en Islandia y, en menor medida, en Dinamarca. Siempre con partidos del centro, entre otros, nunca solamente con partidos de izquierda. Tambi&eacute;n han participado en Italia, pero all&iacute; la presencia ha sido m&aacute;s epis&oacute;dica y estaba a&uacute;n m&aacute;s diluida, en coaliciones de m&uacute;ltiples partidos llegando hasta dem&oacute;cratas-cristianos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han ganado una vez las elecciones en Chipre y otra en Grecia pero hasta en esos casos -dif&iacute;cilmente comparables, pues Podemos es el cuarto partido- han requerido partidos de la derecha para completar sus mayor&iacute;as. En el resto de Europa nada, nunca, salvo alg&uacute;n episodio de gran coalici&oacute;n de posguerra antes de la escalada en la Guerra Fr&iacute;a, o las m&aacute;s antiguas experiencias de los frentes populares de entreguerras (que tambi&eacute;n fueron coaliciones amplias, pre-electorales y mayoritarias, cuando funcionaron).
    </p><p class="article-text">
        Un colega (Fernando Casal Bertoa, gracias) me hace notar que la Rep&uacute;blica de San Marino tuvo un gobierno de coalici&oacute;n socialistas-comunistas que lleg&oacute; hasta 1951. El hecho de que sea un Estado mucho menor que una Regi&oacute;n de Italia, donde este tipo de gobiernos si se producen, como en otras regiones de Europa, indica bien d&oacute;nde est&aacute; su techo, por el momento. [1]
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, los gobiernos con participaci&oacute;n de la izquierda de la izquierda son infrecuentes, y en el formato en el que se plantea la coalici&oacute;n PSOE-UP, desconocidos. &iquest;Por qu&eacute; sucede esto? La principal respuesta es que el gobierno de mayor&iacute;as es una fuerza moderadora muy considerable. Una coalici&oacute;n mayoritaria tiene que representar bien al votante mediano, que es un se&ntilde;or o se&ntilde;ora poco interesado en aventuras y que normalmente tiene otras opciones. Los partidos de la izquierda radical suelen construir su identidad sobre cuestiones que el votante mediano ve con suspicacia. Por eso mismo, los partidos de la izquierda de la izquierda est&aacute;n, a veces, poco interesados en participar en un gobierno con un programa aceptable para esos votantes. Escuchen si no a los sectores m&aacute;s a la izquierda de UP. Otras veces pueden intentar educar a sus votantes en la diferencia entre el programa que ellos defienden y lo que se puede conseguir en una coalici&oacute;n donde son otros los que llevan la batuta, pero hay que reconocer que eso a veces los votantes no lo ponen f&aacute;cil, ni cuando los representantes est&aacute;n dispuestos al esfuerzo, que ya digo que no me parece que sea siempre.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que estos gobiernos existan a escala regional a veces produce cierta sensaci&oacute;n de posibilidad, pero seguramente sea equivocada. A escala m&aacute;s peque&ntilde;a, de regi&oacute;n como de ciudad, muchas de las cosas que pueden ser se&ntilde;ales de identidad de la izquierda de la izquierda, como la forma de la jefatura del Estado, la organizaci&oacute;n territorial, la pol&iacute;tica de defensa, la pol&iacute;tica migratoria, la pol&iacute;tica exterior, la UE, los par&aacute;metros fundamentales de la pol&iacute;tica fiscal, etc., no son parte de las competencias, no vienen al caso salvo como cuestiones m&aacute;s bien simb&oacute;licas o relacionadas con la construcci&oacute;n de identidades ideol&oacute;gicas. De este modo, ni el votante mediano tiene por qu&eacute; sentirse inquieto -aparte de que localmente puede ser muy de izquierdas- ni el partido de la izquierda tiene que experimentar renuncia alguna.  
    </p><p class="article-text">
        El caso que nos ocupa, Espa&ntilde;a 2019, est&aacute; lleno de particularidades. No era imposible que el PSOE hubiera llegado a un acuerdo con Podemos como el que en el pasado negoci&oacute; con Ciudadanos.  No era f&aacute;cil tampoco. Curiosamente, creo que lo mismo que podemos contar como un factor facilitador de la coalici&oacute;n, produce tambi&eacute;n su retroceso.. Dadas, entre otras cosas, la coyuntura de gran competitividad y un sistema electoral muy <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistema-electoral_6_891420867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destructor</a>,  el c&aacute;lculo de ambiciones, tanto del l&iacute;der de Podemos como el de Ciudadanos, ha creado una situaci&oacute;n at&iacute;pica, en el que la izquierda de la izquierda quiere gobernar y el hasta ahora centro no quiere saber nada, por no decir que apoya la idea. Pedro S&aacute;nchez, en ese juego, prefiere elecciones si no puede gobernar en minor&iacute;a. Posiblemente necesitamos unas reglas que cambien los incentivos, porque con al ambici&oacute;n de los pol&iacute;ticos y su c&aacute;lculo estrat&eacute;gico podemos contar siempre. Creo que fue Gonzalo Rivero quien dijo en Twitter (@griverorz) que habr&aacute; elecciones y ser&aacute; un triunfo de la ciencia pol&iacute;tica.  Entendida esta como &ldquo;ciencia sombr&iacute;a&rdquo; como la que m&aacute;s, claro est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        [1] Hay quien considera que el espejo en el que fijarse es la coalici&oacute;n entre socialdem&oacute;cratas y verdes en Alemania entre 1998 y 2005, pero tampoco nos sirve. El partido verde alem&aacute;n, el belga o el sueco, son partidos moderados, que no est&aacute;n aliados con la izquierda radical internacionalmente, no forman parte de las mismas organizaciones ni del mismo grupo parlamentario en Estrasburgo, que actualmente abriga a la colecci&oacute;n de organizaciones poscomunistas y de izquierda socialista la izquierda roja-verde n&oacute;rdica y la izquierda populista de &ldquo;Ahora el pueblo&rdquo;.  Cuando el gobierno alem&aacute;n perdi&oacute; la mayor&iacute;a en 2005 la izquierda radical (<em>Die Linke</em>) no hizo ning&uacute;n esfuerzo para entrar en el mismo y salvarlo -plante&oacute; exigencias destinadas a marcar su terreno m&aacute;s bien que a llegar a acuerdos- y posiblemente los socialdem&oacute;cratas se alegraron. Los n&uacute;meros dicen que la izquierda podr&iacute;a estar gobernando ahora en Alemania si los socialdem&oacute;cratas y &ldquo;La izquierda&rdquo; pudieran entenderse, pero eso de momento no parece concebible en el gobierno federal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/izquierda-gobierno-revisita_132_1389875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Aug 2019 20:18:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73ee203e-d0fd-432d-b4af-dca5a8ec8b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1024970" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73ee203e-d0fd-432d-b4af-dca5a8ec8b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1024970" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿La izquierda de la izquierda en el gobierno?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73ee203e-d0fd-432d-b4af-dca5a8ec8b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reparto de carteras y la ley de Gamson]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/formula-democratica-gamson-reparto-carteras_132_1464619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley de Gamson expresa una constante empírica para los gobiernos de coalición: el reparto de carteras tiende a ser proporcional al número de escaños -ojo,no de votos- de las partes</p><p class="subtitle">Tanto la pretensión de ir más allá como el rechazo a llegar allí parecen indicar perspectivas poco realistas, o quizá que simplemente no se está pensando en serio en una coalición</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se cuenta en los medios, Podemos ha pedido una entrada en el gobierno con un n&uacute;mero de carteras proporcional a sus votos, aproximadamente 1 por cada 2 de los socialistas. La vicepresidenta en funciones ha <a href="https://www.europapress.es/nacional/noticia-gobierno-no-mueve-rechaza-podemos-tenga-ministros-pide-abstencion-pp-cs-20190625130006.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respondido</a> que el reparto proporcional de carteras no es la &ldquo;f&oacute;rmula de la democracia&rdquo;; y ha hecho notar que los dos partidos no suman mayor&iacute;a absoluta para pensar en tales repartos.
    </p><p class="article-text">
        No quisiera yo recomendar lo que deben hacer, pero es interesante saber que cierto reparto proporcional s&iacute; es la f&oacute;rmula habitual de distribuci&oacute;n de los ministerios, aunque no proporcional a los votos, sino a los esca&ntilde;os. Lo regular, en este caso, ser&iacute;a m&aacute;s bien un ministro de Podemos por cada tres o cuatro socialistas (1), no uno por cada dos. Al menos si formaran mayor&iacute;a. Tiene raz&oacute;n la vicepresidenta en hacer notar que una coalici&oacute;n que todav&iacute;a tiene que sumar otros apoyos no puede repartirse cargos como si no los necesitara. 
    </p><p class="article-text">
        La regularidad del reparto proporcional de carteras con respecto a los esca&ntilde;os ha sido descrita como &ldquo;la ley emp&iacute;rica no trivial m&aacute;s fuerte de las ciencias sociales&rdquo; por Michael Laver,  un especialista en coaliciones. Se conoce normalmente como &ldquo;ley de Gamson&rdquo; por ser el soci&oacute;logo William Gamson quien la detect&oacute; y formul&oacute; por primera vez en 1961. Ha sido comprobada una y otra vez y, aunque no tiene un apoyo te&oacute;rico claro, sigue siendo robusta. 
    </p><p class="article-text">
        Normalmente se suelen considerar los lotes de ministerios ponderados por su importancia, de manera que el ajuste es a&uacute;n mayor, pero el siguiente gr&aacute;fico con los datos crudos de los repartos de<a href="https://www.semanticscholar.org/paper/The-portfolio-allocation-paradox%3A-An-investigation-Warwick-Druckman/b75661e29e1445dafba401d70b6a8952d4487eee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> coaliciones en 14 pa&iacute;ses de Europa occidental</a> da una idea de su fuerza: la cantidad de carteras es directamente proporcional a la cantidad de esca&ntilde;os que se aporta para apoyar al gobierno. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9cb457f-1d7e-456c-b5df-a2fa37353718_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9cb457f-1d7e-456c-b5df-a2fa37353718_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9cb457f-1d7e-456c-b5df-a2fa37353718_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9cb457f-1d7e-456c-b5df-a2fa37353718_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9cb457f-1d7e-456c-b5df-a2fa37353718_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9cb457f-1d7e-456c-b5df-a2fa37353718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e9cb457f-1d7e-456c-b5df-a2fa37353718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, esto no es solo cosa de europeos. Resulta que tambi&eacute;n se constata en Espa&ntilde;a, en los gobiernos auton&oacute;micos, que es donde tenemos experiencias de coaliciones.  Observen estos reveladores gr&aacute;ficos de <a href="https://aecpa.es/files/view/pdf/congress-papers/10-0/84/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Albert Falc&oacute;</a>:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de88bf15-281e-444b-a92d-f09088ec32bb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de88bf15-281e-444b-a92d-f09088ec32bb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de88bf15-281e-444b-a92d-f09088ec32bb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de88bf15-281e-444b-a92d-f09088ec32bb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de88bf15-281e-444b-a92d-f09088ec32bb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de88bf15-281e-444b-a92d-f09088ec32bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de88bf15-281e-444b-a92d-f09088ec32bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El primero muestra los datos sin ponderar, el segundo da un peso especial al presidente con respecto al resto de las carteras a la hora de calcular las fracciones. En cualquiera de los casos, la fuerza de la ley es bastante impresionante. Al formarse los gobiernos de coalici&oacute;n, lo que predice el peso en el ejecutivo es el peso que se tiene en el parlamento.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, en el juego de coaliciones, una expectativa razonable es un reparto de carteras proporcional a la contribuci&oacute;n en esca&ntilde;os de cada parte. No es una expectativa normativa, no es lo que debe suceder, es lo que pasa. No es una predicci&oacute;n exacta, muchas factores a&ntilde;adidos modulan el reparto. No es eso lo que pide Podemos, que pide mucho m&aacute;s, y no est&aacute; claro que eso se pueda cerrar sin antes contentar a otros posibles apoyos. Sin embargo, la contundencia del rechazo mostrado a la &ldquo;proporcionalidad&rdquo; como principio de reparto parece que indica con toda claridad que el plan del gobierno no es una coalici&oacute;n. Por si claridad faltaba, quiero decir.
    </p><p class="article-text">
        -----
    </p><p class="article-text">
        Como coda, hay que decir que los grupos de extrema derecha parecen obtener, por lo general, m&aacute;s carteras todav&iacute;a de las predichas por la Ley de Gamson. Al menos, es lo que se constata y explica en <a href="https://pdfs.semanticscholar.org/657c/fbc531c51550a71d1c05db2e044113d7e408.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este art&iacute;culo </a>, que estudia 11 democracias parlamentarias europeas entre 1990 y 2015. Me permito incluir este gr&aacute;fico, donde se ven los puntitos negros -la extrema derecha-  con muchos m&aacute;s carteras que de lo que justificar&iacute;an sus esca&ntilde;os, por si fuera de inter&eacute;s para los grupos de whatsapp Vox/PP de Ortega Smith. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a30d1256-92cb-48dd-aed9-ec884165be3d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a30d1256-92cb-48dd-aed9-ec884165be3d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a30d1256-92cb-48dd-aed9-ec884165be3d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a30d1256-92cb-48dd-aed9-ec884165be3d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a30d1256-92cb-48dd-aed9-ec884165be3d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a30d1256-92cb-48dd-aed9-ec884165be3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a30d1256-92cb-48dd-aed9-ec884165be3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        (1) En una versi&oacute;n anterior estaba escrito &ldquo;cuatro&rdquo;, que es el c&aacute;lculo m&iacute;nimo sin contar con los Comunes. Algunos lectores se quejaron con distinto nivel de amabilidad acerca de esta cuesti&oacute;n, que no es esencial para el argumento. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/formula-democratica-gamson-reparto-carteras_132_1464619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jun 2019 19:49:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El reparto de carteras y la ley de Gamson]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La redistribución de la izquierda en la Comunidad de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/redistribucion-izquierda-madrid_132_2723840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La candidatura de Más Madrid en la Comunidad podría, según las encuestas, restar votos del PSOE tanto o más que votos de Podemos</p><p class="subtitle">La permisividad del sistema electoral deja entrever lo que podría suceder si el sistema electoral para el Congreso de los Diputados se proporcionalizara.  Lo primero que podría pasar es que una tercera izquierda, tal vez semejante a los partidos verdes de otros países, se implantara de forma viable y duradera</p></div><p class="article-text">
        La comunidad de Madrid se encamina a un sistema de seis partidos. Para ser una Comunidad Aut&oacute;noma donde no hay particularidades nacionales, ni culturales, ni ling&uuml;&iacute;sticas no est&aacute; mal. (Aunque la cuesti&oacute;n identitaria tiene su papel, y no por el madrile&ntilde;ismo, sino porque en Madrid el nacionalismo desmo&ntilde;ado, en este caso el centralista, tambi&eacute;n divide).  La oportunidad la brinda el sistema electoral con distrito &uacute;nico (129 esca&ntilde;os), atemperado por un umbral de entrada del 5%, pasado el cual los partidos obtienen representaci&oacute;n m&aacute;s o menos proporcional a sus votos.
    </p><p class="article-text">
        Como caber, los partidos caben. En el supuesto extraterrestre de que todos tuvieran id&eacute;ntico n&uacute;mero de votos cabr&iacute;an hasta 20; en condiciones realistas deben de caber como diez (son viables los partidos que tengan una expectativa racional de superar el 5% -teniendo en cuenta un margen de incertidumbre- y cuando esto pueda ser cre&iacute;do por los votantes, que tambi&eacute;n descuentan el margen de error).  Lo que pasa es que diferenciar diez partidos solo con el eje izquierda-derecha tiene su miga. Quiero decir, de toda la vida, en la extrema izquierda encuentran trivial el juego de buscar las diferencias, y en pocos cent&iacute;metros de la escala algunos pueden detectar divergencias que parecen ser casi de vida o muerte. Pero luego entre la gente (incluso entre &ldquo;la gente&rdquo;) todo eso no se entiende.  Cosas del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Lluis Orriols escribi&oacute; el mi&eacute;rcoles un art&iacute;culo <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Divididas-Podemos_6_901219892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; </a>en la que constataba el dato sorprendente de que a los votantes y simpatizantes de la izquierda en la Comunidad de Madrid no parec&iacute;a haberles desconcertado, molestado o desmoralizado la separaci&oacute;n entre M&aacute;s Madrid y Unidas Podemos. Si esto se confirma con los votos, tendremos un indicio curioso. Como pensamiento &iacute;ntimo de muchos militantes, &ldquo;mejor sin ellos&rdquo; se predica siempre con naturalidad de bastantes compa&ntilde;eros; pero como motor de acci&oacute;n en los electores es otra cosa.  Si lo ponemos en perspectiva, dado que las fusiones y coaliciones no parece que logren nunca sumar votos (1), sino que en general los pierden, encontrar un caso de divisi&oacute;n que resulte en suma plantea alguna pregunta interesante sobre el potencial de fragmentaci&oacute;n y recombinaci&oacute;n de los ciudadanos, y sobre el tipo de sistema de partidos al que podemos encaminarnos.
    </p><p class="article-text">
        Para completar la reflexi&oacute;n de Lluis Orriols me gustar&iacute;a notar sobre todo c&oacute;mo afecta esto al PSOE. Como es l&oacute;gico, lo que unos ganan lo pierden otros, pues el juego de fisiones y fusiones es de suma constante. Cada evento produce una onda en su entorno pr&oacute;ximo con efectos que se van apagando a medida que se alejan.  Lo de M&aacute;s Madrid redistribuye el voto de la izquierda, restando del PSOE, a juzgar por las encuestas, incluso m&aacute;s que de Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Voto m&aacute;s simpat&iacute;a en la Comunidad de Madrid seg&uacute;n proyecci&oacute;n del CIS para las elecciones auton&oacute;micas de mayo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec3e7ea6-d850-4c0c-aa7f-9823081aa260_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec3e7ea6-d850-4c0c-aa7f-9823081aa260_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec3e7ea6-d850-4c0c-aa7f-9823081aa260_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec3e7ea6-d850-4c0c-aa7f-9823081aa260_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec3e7ea6-d850-4c0c-aa7f-9823081aa260_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec3e7ea6-d850-4c0c-aa7f-9823081aa260_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec3e7ea6-d850-4c0c-aa7f-9823081aa260_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Voto m&aacute;s simpat&iacute;a en la Comunidad de Madrid seg&uacute;n proyecci&oacute;n del CIS para las elecciones generales de abril.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc4e7c7-af5b-4965-943d-8fc1d6c5d0fe_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc4e7c7-af5b-4965-943d-8fc1d6c5d0fe_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc4e7c7-af5b-4965-943d-8fc1d6c5d0fe_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc4e7c7-af5b-4965-943d-8fc1d6c5d0fe_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc4e7c7-af5b-4965-943d-8fc1d6c5d0fe_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3dc4e7c7-af5b-4965-943d-8fc1d6c5d0fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3dc4e7c7-af5b-4965-943d-8fc1d6c5d0fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los gr&aacute;ficos 1 y 2 comparan la proyecci&oacute;n del &ldquo;voto m&aacute;s simpat&iacute;a&rdquo; de la encuesta del CIS para las elecciones generales de abril en la Comunidad de Madrid con esa misma proyecci&oacute;n para las elecciones al parlamento regional de la Comunidad el pr&oacute;ximo domingo.  En ambos casos se representan las frecuencias sobre el total del electorado y se hace de forma apilada sobre el eje izquierda- derecha. Las formas de la distribuci&oacute;n cambian porque el n&uacute;mero de identificados con las distintas posiciones del eje izquierda-derecha no es el mismo en las dos encuestas. En ambos casos, en el centro (el cinco) hay algunos ciudadanos pol&iacute;ticamente m&aacute;s bien indiferenciados, que tienen menos claro que otros tanto su opci&oacute;n de voto como la mera intenci&oacute;n de ir a votar.
    </p><p class="article-text">
        A simple vista se ve en el gr&aacute;fico 1 que la divisi&oacute;n de cada grupo de votantes de la izquierda parece ahora mayor que la de la derecha. La vieja tendencia, pero todo m&aacute;s roto. En las posiciones de la derecha hay dos contendientes principales que se turnan y el resto es casi marginal: el 6 y el 7 son PP y C&rsquo;s, el 9 y el 10 son PP y Vox. En el 8 el PP es hegem&oacute;nico, pero s&iacute; que tiene dos rivales.  En las posiciones de la izquierda hay tres contendientes serios al menos en las posiciones 1-3, y hasta en la posici&oacute;n 4 Unidas Podemos sigue obteniendo algunos nada despreciables votos (tantos como Vox en los que se supone que son sus caladeros), donde hay muchos votantes.
    </p><p class="article-text">
        Comparando los gr&aacute;ficos 1 y 2 se observa que la lista encabezada por Errej&oacute;n no restar&aacute; solo a Unidas Podemos sino tanto o m&aacute;s al PSOE, y que el PSOE no parece compensarlo. De otro modo, que si M&aacute;s Madrid y Podemos por separado suman m&aacute;s que Podemos solo, eso es porque, l&oacute;gicamente, resta del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Para precisar un poco, seg&uacute;n el CIS M&aacute;s Madrid podr&iacute;a ser votado por aproximadamente el 9%, solo contando a los votantes que se sit&uacute;an en la izquierda o en el centro (del uno al cinco de la escala), y teniendo en cuenta que muchos a&uacute;n estar&iacute;an por definirse.  De esos, algo m&aacute;s de la mitad suponen un descenso para el PSOE en ese espacio (unos cinco puntos), mientras que algo menos de la mitad (unos cuatro puntos) representan una p&eacute;rdida para Unidas Podemos.  El PSOE no logra compensarlo con ganancias con respecto a los partidos hacia su derecha, pues gana algo en el &aacute;mbito del centro-izquierda pero lo pierde entre otros votantes. Seg&uacute;n las encuestas del CIS, el indicador de voto m&aacute;s simpat&iacute;a para estas elecciones en el PSOE en la Comunidad de Madrid  desciende algo m&aacute;s de cinco puntos, los que le gana M&aacute;s Madrid en la izquierda y el centro. El total de los tres partidos entre la izquierda y el centro se mantiene constante.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178e2b50-b692-4fe1-96e6-1c39a7cdea54_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178e2b50-b692-4fe1-96e6-1c39a7cdea54_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178e2b50-b692-4fe1-96e6-1c39a7cdea54_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178e2b50-b692-4fe1-96e6-1c39a7cdea54_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/178e2b50-b692-4fe1-96e6-1c39a7cdea54_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/178e2b50-b692-4fe1-96e6-1c39a7cdea54_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/178e2b50-b692-4fe1-96e6-1c39a7cdea54_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 3 amplifica el lado izquierdo y lo pasa a frecuencias relativas a cada segmento de la escala de ideolog&iacute;a para visualizar mejor c&oacute;mo la candidatura de Errej&oacute;n corta de ambos bloques de votantes, llev&aacute;ndose algo m&aacute;s del PSOE (t&eacute;ngase en cuenta que el cinco es la posici&oacute;n m&aacute;s poblada). 
    </p><p class="article-text">
        Creo que podemos descartar que en el crecimiento de M&aacute;s Madrid se pueda explicar por un &eacute;xito de movilizaci&oacute;n de nuevos votantes. Los datos del CIS no pueden ofrecernos informaci&oacute;n sobre trasvases entre abril y la intenci&oacute;n de voto el pr&oacute;ximo domingo, solo los posibles trasvases con respecto a hace cuatro a&ntilde;os, pero  en estos no hay rastro o se&ntilde;al de alguna ventaja relativa del nuevo partido. (El CIS hizo su macroencuesta para el 26 de mayo antes de que se produjese la votaci&oacute;n de las elecciones generales: el campo termin&oacute; el 23 de abril. Quieran los cielos que alguien est&eacute; gastando dinero p&uacute;blico -que estar&iacute;a muy bien empleado- en hacer una encuesta panel que cubra todo este ciclo electoral). 
    </p><p class="article-text">
        No es un crecimiento ayudado por abstencionistas de 2015 que vayan a participar ahora. Seg&uacute;n la encuesta, M&aacute;s Madrid es una opci&oacute;n poco atractiva en el grupo de votantes que reconocen haberse abstenido entonces y que tienen inclinaci&oacute;n hacia alguno de los partidos. Es algo mejor que Podemos, pero la diferencia es peque&ntilde;a y ninguno de los dos les tienta mucho. (Podemos es el partido menos atractivo de los seis para este grupo). Seg&uacute;n el CIS, de los abstencionistas de hace cuatro a&ntilde;os que ahora tal vez voten el 11,8 lo har&iacute;a por M&aacute;s Madrid y el 8,7% por Podemos; en ambos casos muy por detr&aacute;s del PSOE, que atraer&iacute;a al 34,6% de estos votantes, o incluso de Ciudadanos (16,9%). Con raz&oacute;n en el PSOE no paran de recordar que hay que ir a votar.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es un crecimiento ayudado por la llegada de j&oacute;venes primerizos.  En este caso tanto Podemos (18%) como el PSOE (22%) tienen m&aacute;s tir&oacute;n entre los nuevos del censo que M&aacute;s Madrid (13%). Ciudadanos (22,9%) es, por poco, la opci&oacute;n que m&aacute;s se lleva. 
    </p><p class="article-text">
        Si sumar no suma y dividir no resta, un distrito como la Comunidad de Madrid, donde el sistema electoral deja bastante libertad, podr&iacute;a ser un laboratorio del potencial de cambio del sistema de partidos.  Los incentivos para contener la fragmentaci&oacute;n provienen de la integraci&oacute;n de los distintos niveles de gobierno, como es l&oacute;gico. Pero hace tiempo que est&aacute; en el aire la pregunta de por qu&eacute; no una fuerza &ldquo;verde&rdquo;, que en Alemania ahora mismo est&aacute; segunda en las encuestas.  Es bastante improbable que haya una reforma electoral en la legislatura, pero est&aacute; claro que, si se moviese el dique de la ley electoral para el Congreso, la ruptura podr&iacute;a ser considerable. De momento, M&aacute;s Madrid ha elegido el verde agua para su imagen.  
    </p><p class="article-text">
         --
    </p><p class="article-text">
        (1). Los intentos de coalici&oacute;n electoral nunca han sumado votos: ni Unidos Podemos en 2015, ni la Entesa Catalana de Progr&eacute;s para el Senado en el a&ntilde;o 2000, ni la alianza en esa misma c&aacute;mara y a&ntilde;o entre el PSOE e IU, ni Coalici&oacute;n Popular en las elecciones generales de 1986, ni Izquierda Unida, que ese mismo a&ntilde;o solo era una coalici&oacute;n de partidos, ni el PSOE y el PSP en 1979&hellip; lograron una suma mayor que las partes. Otra cosa es que sirvieran en su momento para frenar un probable retroceso -hay una selecci&oacute;n de los casos por esa circunstancia- o que lograran un objetivo concreto, como la Entesa, que gan&oacute; los tres senadores de mayor&iacute;a en los cuatro distritos catalanes, aunque perdiendo algunos votos, que pare eso le sobraban. Los casos de escisiones est&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s sometidos a una selecci&oacute;n adversa: normalmente se producen porque hay problemas, y solo los sujetos m&aacute;s problem&aacute;ticos de un partido se suelen marchar, a menudo marcados por alg&uacute;n estigma de radicalismo o de oportunismo; es decir, el tipo de persona que luego tiene m&aacute;s dificultad para gustar a los votantes. 
    </p><p class="article-text">
        (2) La f&oacute;rmula D&rsquo;Hondt ayuda un poco a embridar el n&uacute;mero, pero poco, pues aunque promete que nadie ganar&aacute; esca&ntilde;os por el solo hecho de dividirse, ni los perder&aacute; por unirse (y es la &uacute;nica que lo promete), en un distrito &uacute;nico estamos hablando de la posibilidad de un esca&ntilde;o m&aacute;s a medias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/redistribucion-izquierda-madrid_132_2723840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 May 2019 19:47:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La redistribución de la izquierda en la Comunidad de Madrid]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[28A: ganadores, medias victorias y batacazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ganadores-medias-victorias-batacazos_132_1572246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La participación vuelve al nivel de 1977. La socialdemocracia resiste el avance de los populistas de extrema derecha. A pesar de su mal resultado, hay dos aspectos en los que Unidas Podemos puede salir reforzado. El 'bloque de derechas', con PP, Ciudadanos y VOX, acaba con una pérdida de 22 escaños, unas 200.000 papeletas menos y más de tres puntos porcentuales de retroceso respecto a 2016. Uno de los resultados más llamativos es el aumento de las fuerzas soberanistas en Catalunya y País Vasco.</p></div><h3 class="article-text">La victoria del PSOE: Asterix en Iberia</h3><p class="article-text">
        Los nacionalpopulistas han invadido Europa. Incapaces de recoger el voto de los descontentos con la automatizaci&oacute;n y la globalizaci&oacute;n, la izquierda tradicional se ha derrumbado en todo el continente. Pero, en las esquinas, tanto en la pen&iacute;nsula escandinava como, sobre todo, en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, as&iacute; como en la &iacute;nsula brit&aacute;nica, los viejos partidos socialdem&oacute;cratas, resisten el avance de los populistas de extrema derecha, como versiones modernas de Ast&eacute;rix y Ob&eacute;lix. En los &uacute;ltimos meses, el SAP en Suecia y SDP en Finlandia se han consolidado en el poder; y, en los pr&oacute;ximos meses, se pueden consolidar el PS en Portugal y el PSOE en Espa&ntilde;a. Y, cuando haya elecciones en el Reino Unido, los laboristas podr&iacute;an volver a Downing Street. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;l es la poci&oacute;n m&aacute;gica de esta neo-socialdemocracia?
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas de austeridad pueden explicar la victoria de los socialistas portugueses y espa&ntilde;oles. Pero no es suficiente. Otros pa&iacute;ses del sur de Europa, como Italia o Grecia, han padecido una crisis tan o m&aacute;s notable y, sin embargo, sus partidos socialdem&oacute;cratas fueron barridos hace tiempo. Mientras, ni en el Reino Unido ni en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos han experimentado un severo apret&oacute;n del cintur&oacute;n, y, sin embargo, tambi&eacute;n parecen resistir, aunque desgastados, los socialdem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        Hay que buscar la raz&oacute;n en que los socialistas en algunas partes de Europa, sobre todo en la zona Atl&aacute;ntica, est&aacute;n siendo capaces de superar el dilema que parec&iacute;a que les enterrar&iacute;a, el dilema entre, por un lado, defender los intereses de los trabajadores en el eje econ&oacute;mico y, por otro, defender los valores cosmopolitas. Estos partidos han cultivado un tipo de sentimiento colectivo que se est&aacute; abriendo paso entre el patriotismo de golpes en el pecho promovido por los movimientos nacional populistas. Los socialdem&oacute;cratas est&aacute;n promocionando un patriotismo progresivo basado en un delicado equilibrio entre sus banderas nacionales y la bandera de la UE, entre un credo europe&iacute;sta y una ret&oacute;rica anti-austeridad, entre cumplir los objetivos fiscales de la UE y reducir los recortes de gastos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Unidas podemos: &iquest;perdedores?</h3><p class="article-text">
        Unidas Podemos es uno de los perdedores de la noche. Pierde m&aacute;s de un tercio de los diputados. Adem&aacute;s, desaparece casi completamente de la Espa&ntilde;a vac&iacute;a, en la que consigui&oacute; un importante avance en 2016, a pesar de las dificultades que pod&iacute;a ponerle el sistema electoral.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, hay dos aspectos en los que el partido puede salir reforzado. Por un lado, ser&aacute; clave para la formaci&oacute;n del gobierno. Y esta vez podr&aacute; hacer valer su influencia desde el principio. Si en la moci&oacute;n de censura&nbsp;tuvo que&nbsp;aceptar la Presidencia de S&aacute;nchez sin poder negociar un gobierno, en esta ocasi&oacute;n podr&aacute; poner sobre la mesa la exigencia de entrar en la coalici&oacute;n. Por otro lado, probablemente el &uacute;nico aspecto en el que aparece reforzado Unidas Podemos es en su articulaci&oacute;n territorial. En aquellos lugares donde concurr&iacute;a con confluencias en 2016 y que ahora se hab&iacute;an roto, Galicia y Comunitat Valenciana, los morados lo han hecho notablemente mejor que En Marea y Comprom&iacute;s. Esto significa que la marca de Unidas Podemos puede tener la fuerza suficiente para caminar sola y permitir una mejor articulaci&oacute;n del partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La derecha a tres: pesadilla para el PP, pinchazo de VOX y victoria moral para Ciudadanos</h3><p class="article-text">
        Una de las grandes inc&oacute;gnitas de estos comicios era calibrar hasta qu&eacute; punto se iba a fragmentar el voto conservador y cu&aacute;l iba a ser el impacto en t&eacute;rminos de gobernabilidad. Por primera vez en la democracia, tres candidaturas de derecha concurr&iacute;an de forma competitiva a unos comicios generales. El PP ya no s&oacute;lo se enfrentaba, como en las comicios de 2015 y 2016, a Ciudadanos como un serio competidor. Tambi&eacute;n ten&iacute;a enfrente a un VOX renacido, que part&iacute;a de la marca de menos de 60.000 votos logrados (0,2% del voto) en 2015 y 2016.
    </p><p class="article-text">
        Los sondeos ya dibujaban un panorama poco halag&uuml;e&ntilde;o para el nuevo Partido Popular de Pablo Casado. Este partido pod&iacute;a ver reducida su fuerza parlamentaria a la mitad. Ciudadanos amenazaba a los populares con el <em>sorpasso</em>. Y sus antiguos compa&ntilde;eros de filas, con una marca de VOX pujante y desafiante, pod&iacute;an 'robarles'&nbsp;muchos esca&ntilde;os. Pero los populares pod&iacute;an albergar la esperanza de sumar, en esa fragmentaci&oacute;n de la 'derecha a tres', m&aacute;s esca&ntilde;os que el bloque de izquierda liderado por el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Pero, tras el recuento de votos, las cuentas no les han salido, ni en conjunto, ni individualmente. Primero, la 'derecha a tres' acaba con un rotundo fracaso en su pugna con la el bloque de la izquierda. Mientras PP, Ciudadanos y VOX han sumado 147 esca&ntilde;os, PSOE y Unidas Podemos han llegado a los 165. Un saldo negativo de 18 esca&ntilde;os para el bloque conservador. Y a&uacute;n m&aacute;s desfavorable si tenemos en cuenta que el balance en las generales de 2016 para el PP y Ciudadanos fue la suma de 169 esca&ntilde;os y una saldo positivo de 13 esca&ntilde;os sobre el c&oacute;mputo PSOE-Unidos Podemos.
    </p><p class="article-text">
        El 'bloque de derechas', con PP, Ciudadanos y VOX, acaba con una p&eacute;rdida de 22 esca&ntilde;os, unas 200.000 papeletas menos y m&aacute;s de tres puntos porcentuales de retroceso respecto a 2016. 2016.&nbsp; Adem&aacute;s, su porcentaje de voto final no llega al 43%, cuando muchas encuestas situaban al bloque por encima del 46%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El principal 'socio' perdedor del bloque es el PP. Tras dejarse m&aacute;s de 3,5 millones de votos y 71 esca&ntilde;os, el &uacute;nico consuelo para los&nbsp;<em>casadistas</em> es haber evitado ser adelantados por Ciudadanos, aunque por una diferencia muy peque&ntilde;a de apenas 9 esca&ntilde;os y menos de un punto porcentual en voto. La deserci&oacute;n en masa de los votantes del PP parece haber ido a las filas de VOX (con unas ganancias de m&aacute;s de 2,5 millones de votos) y de Ciudadanos (que ha sumado casi un mill&oacute;n m&aacute;s de papeletas que hace tres a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        En la sede naranja es donde la noche ha tenido un mejor final. El resultado est&aacute; por debajo de las expectativas de hace un a&ntilde;o, pero se sit&uacute;an en la franja alta de la horquilla que pronosticaban los sondeos (57 esca&ntilde;os, 25 esca&ntilde;os m&aacute;s que en 2016). La parte negativa es que no han logrado el&nbsp;sorpasso&nbsp;al PP ni est&aacute;n en condiciones de aplicar la f&oacute;rmula andaluza para gobernar. Y ello pese a haber realizado una importante apuesta estrat&eacute;gica&nbsp;por posicionarse claramente en el bloque de la derecha y bajo la sombra de VOX.&nbsp; En el peor momento del PP, la suma de voto es mucho menor de lo que se pod&iacute;a llegar a esperar. No obstante, se colocan en posici&oacute;n inmejorable para terminar encabezando el centro- derecha. Ciudadanos ya supera al PP en lugares como la Comunidad de Madrid, Andaluc&iacute;a o Arag&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        De 0 a 24 esca&ntilde;os, y de apenas contar con el respaldo de 47.000 votos en 2016 a lograr m&aacute;s de 2,5 millones es un gran resultado. Pero VOX compet&iacute;a con las expectativas creadas: las de los sondeos y las alentadas, en forma de reconquista, por ellos mismos. Todo pod&iacute;a ocurrir. Pero el 'cicl&oacute;n VOX', al final, ha llegado, frenado por el sistema electoral, como 'tormenta electoral tropical', esto es, irrumpiendo en el Congreso como quinta fuerza pol&iacute;tica y con menos esca&ntilde;os de lo que muchos esperaban. En todo caso, la ultraderecha tendr&aacute; por primera vez grupo parlamentario propio en la pr&oacute;xima legislatura, y seguro que dar&aacute; mucho&nbsp;que hablar dentro y fuera de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los nacionalistas, al alza</h3><p class="article-text">
        Uno de los resultados m&aacute;s llamativos es el aumento de las fuerzas soberanistas en Catalunya y Pa&iacute;s Vasco. En el Pa&iacute;s Vasco, los nacionalistas suben casi diez puntos, sobre todo como consecuencia de la ca&iacute;da de Podemos, que fue primera fuerza hace tres a&ntilde;os. En Catalunya, con un fort&iacute;simo aumento de la participaci&oacute;n, los soberanistas suben m&aacute;s de un 7&nbsp;puntos y alcanzan el 39,4% (tambi&eacute;n facilitado por la ca&iacute;da de <em>En Com&uacute; Podem</em>). La alta movilizaci&oacute;n, que de nuevo ha vuelto a favorecer a la izquierda en el conjunto del pa&iacute;s, ha servido en estas comunidades aut&oacute;nomas para hacer crecer los apoyos de los partidos nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, PP, Ciudadanos y Vox, que han adoptado una agenda m&aacute;s recentralizadora durante esta campa&ntilde;a, han ca&iacute;do m&aacute;s en estas comunidades aut&oacute;nomas que en el conjunto del pa&iacute;s. En el Pa&iacute;s Vasco han pasado del 16,5 al 12,7 por ciento de los votos, y la fragmentaci&oacute;n y el peque&ntilde;o tama&ntilde;o de los distritos han provocado que no obtengan ni un solo esca&ntilde;o. En Catalunya caen del 24,3 al 20 por ciento de los votos, y de 11 a 7 esca&ntilde;os. Ciudadanos, que fue el primer partido en las &uacute;ltimas elecciones al <em>Parlament</em> de 2017, obtiene el 11,6% de los votos y es la quinta fuerza de Catalunya en estas elecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El #28A, en perspectiva: el otro 82</h3><p class="article-text">
        29/4/1982. Tras la ruptura algo dram&aacute;tica pero pac&iacute;fica de la UCD, el gran partido de la transici&oacute;n, que nos ha abocado a nuevas elecciones anticipadas, sus votos&nbsp;se&nbsp;han dividido a partes casi iguales&nbsp;entre sus dos herederos rivales en el espacio del centro-derecha y ambos han perdido las elecciones, pese a sus promesas de que&nbsp;separados iban a sumar m&aacute;s&nbsp;Las ha ganado el PSOE, aunque en realidad no aumenta sus votos sino que apenas&nbsp;los mantiene, cayendo ligeramente, por debajo de su nivel de 1979, lo que algunos analistas interpretan como&nbsp;el m&iacute;nimo precio&nbsp;a partir de que en su Congreso Extraordinario terminara en tablas,&nbsp;con unas convulsas maniobras de&nbsp;dimisi&oacute;n y readmisi&oacute;n pactada de su secretario general, lo que parece beneficiar a la izquierda radical, que sigue incrementando poco a poco sus apoyos. Tambi&eacute;n se refuerza el grupo m&aacute;s a la derecha de la c&aacute;mara, que mejora el resultado del partido de Fraga en 1977 y absorbe los votos de los franquistas indisimulados. La participaci&oacute;n ha rozado el 77% y, tras el baj&oacute;n de 1979, se vuelve a acercar al de nuestras primeras elecciones democr&aacute;ticas (78,83.%) .&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e68585c-874c-4f8f-b910-d29ae33af81b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El sistema electoral aprobado por las Cortes y sancionado por la Constituci&oacute;n penaliza, como esperaban los conocedores de&nbsp; D'Hondt, la divisi&oacute;n del gran partido del centro-derecha, que pierde el impulso que este le dio&nbsp;hasta su escisi&oacute;n entre moderados y conservadores,&nbsp; y acompa&ntilde;a el impulso de los partidos extremos, premiando sus ascensos con unos grupos parlamentarios que ahora son mucho m&aacute;s relevantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa2a274e-6f10-4b4a-948a-1e90844c4222_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El reparto de esca&ntilde;os y la competici&oacute;n por la herencia de UCD har&aacute; complicada la formaci&oacute;n de un gobierno. Si los llamados moderados favoreciesen un gobierno socialista es posible que la Espa&ntilde;a conservadora le d&eacute; la espalda en el futuro. La paradoja es que los socialistas se acomodar&aacute;n en la izquierda, con el concurso necesario, activo o pasivo, de las minor&iacute;as nacionalistas. Precisamente aquello que se pretend&iacute;a evitar.&nbsp; El futuro de la transici&oacute;n sigue siendo incierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las encuestas</h3><p class="article-text">
        No se suele decir, pero esta vez las encuestas han estado muy acertadas. Incluso el CIS, que adem&aacute;s ten&iacute;a un trabajo de campo realizado en marzo. El escenario central era que la izquierda necesitar&iacute;a de fuerzas nacionalistas, pero tambi&eacute;n el independentismo, para formar una mayor&iacute;a. Las encuestas han sido tozudas proyectando esa predicci&oacute;n. El resultado final lo ha confirmado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado, José Fernández-Albertos, Víctor Lapuente Giné, Alberto Penadés, Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ganadores-medias-victorias-batacazos_132_1572246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Apr 2019 01:01:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[28A: ganadores, medias victorias y batacazos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sistema electoral ya no es el que era]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistema-electoral_132_1584020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A la vista de las encuestas y de lo que pasó en las últimas elecciones, el sistema electoral es ahora más proporcional de cuanto solía, su umbral de rentabilidad ha descendido y sus primas de sobrerrepresentación son más modestas</p><p class="subtitle">Esto augura una más larga vida a los terceros (o cuartos…) partidos, que no solían superar dos fracasos seguidos</p><p class="subtitle">Pero sigue mordiendo. Los partidos se encuentran en una región en la que un resbalón cuesta muchos escaños, sobre todo para los "nuevos"</p><p class="subtitle">Y sigue estando sesgado. Sigue favoreciendo a los votantes del interior despoblado frente a la periferia o a Madrid, y eso no es políticamente neutral</p></div><p class="article-text">
        En tiempos de bipartidismo (imperfecto) el sistema electoral parec&iacute;a encauzar el comportamiento de los votantes (y de los l&iacute;deres de los partidos y de los potenciales <em>startups </em>electorales) de una manera bastante efectiva. Aparte del nutrido contingente de minor&iacute;as territoriales, los llamados &ldquo;panes&rdquo;, o partidos de implantaci&oacute;n no estatal, de los que hoy no vamos a ocuparnos, en estas lides solo hab&iacute;a dos tipos de peces, los grandes y los muy peque&ntilde;os. Antes de 2015 nadie hab&iacute;a sacado m&aacute;s que el PCE en 1979 (10,8%) pero menos que AP en 1986 (26%). De hecho, por debajo de cierto nivel ning&uacute;n partido hab&iacute;a aguantado m&aacute;s de dos guantazos electorales -salvo el PCE/IU, naturalmente- y todos desaparec&iacute;an del mapa (PSP, UN, UCD, CDS, UPyD&hellip;) a la tercera como mucho; y salvo AP, que a la tercera salt&oacute; el umbral de rentabilidad. Pasado ese umbral uno cambiaba de liga: entraba en la de gobernar, y esa era cosa de dos.  [1]
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 presenta el perfil de proporcionalidad del sistema electoral entre 1977 y 2011. El eje vertical es la ratio entre la fracci&oacute;n de esca&ntilde;os y de votos o &ldquo;tasa de ventaja&rdquo; de cada partido. La l&iacute;nea de ventaja igual a uno indica la proporcionalidad perfecta, por encima hay ventaja y por debajo desventaja. Una m&eacute;trica interesante, pero dif&iacute;cil de obtener, de un sistema electoral es su &ldquo;umbral de rentabilidad&rdquo;, mencionado m&aacute;s arriba (<em>breakeven point</em> en el ingl&eacute;s de los autores que idearon estos gr&aacute;ficos) [2] En los sistemas proporcionales el umbral de rentabilidad es bajo (puede ser el 5% o menos) y pasado ese umbral el perfil es plano, los partidos apenas obtienen ventajas por encima de la unidad.  En los sistemas mayoritarios el umbral es alto (puede ser  del 25% o m&aacute;s) y pasado ese umbral la ventaja normalmente se eleva bien claramente por encima de la unidad.  La l&iacute;nea discontinua es solo una aproximaci&oacute;n, una ayuda visual. Aunque no hab&iacute;a datos para corroborarlo, antes de 2015 la distribuci&oacute;n de los resultados en Espa&ntilde;a hac&iacute;a esperar que el umbral de rentabilidad estuviera m&aacute;s all&aacute; del 20% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Perfil de proporcionalidad del sistema electoral 1977-2016
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/453d1b9d-c77e-4226-abbb-d05ad25b39c8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/453d1b9d-c77e-4226-abbb-d05ad25b39c8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/453d1b9d-c77e-4226-abbb-d05ad25b39c8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/453d1b9d-c77e-4226-abbb-d05ad25b39c8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/453d1b9d-c77e-4226-abbb-d05ad25b39c8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/453d1b9d-c77e-4226-abbb-d05ad25b39c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/453d1b9d-c77e-4226-abbb-d05ad25b39c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En 2015 y en 2016 empezaron a gotear resultados en ese tramo antes desconocido de partidos medianos y, seg&uacute;n las encuestas, en 2019 continuar&aacute; mote&aacute;ndose el mapa por esa parte. Ahora empezamos a saber qu&eacute; aspecto tiene la tierra media. El gr&aacute;fico 2 representa los resultados de las cuatro o cinco candidaturas nacionales (agrupando a Podemos con sus confluencias) en 2015 y 2016, adem&aacute;s de los pron&oacute;sticos de esca&ntilde;os seg&uacute;n cinco encuestas publicadas ayer (Metroscopia, 40db, Gad3, Sigma2 y Celeste Tel). Para la asignaci&oacute;n de esca&ntilde;os a partir de esas encuestas no me he servido de la ofrecida por los encuestadores mismos -cada uno lo hace a su manera, y no la conocemos- sino que la he llevado a cabo en todos los casos por un mismo m&eacute;todo, utilizando una estupenda herramienta p&uacute;blica: el simulador de <a href="https://politibot.io/juega-a-repartir-escanos-asi-se-asignaran-segun-el-voto-el-28a/)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Politbot</em></a> que est&aacute; hecho de una forma bastante confiable y transparente [3]
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Perfil de proporcionalidad: 2015. 2016 y cinco sondeos para el 2019 (ver texto)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25a4e5c4-17b8-4afe-b5da-2d8dddae4797_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25a4e5c4-17b8-4afe-b5da-2d8dddae4797_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25a4e5c4-17b8-4afe-b5da-2d8dddae4797_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25a4e5c4-17b8-4afe-b5da-2d8dddae4797_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25a4e5c4-17b8-4afe-b5da-2d8dddae4797_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25a4e5c4-17b8-4afe-b5da-2d8dddae4797_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/25a4e5c4-17b8-4afe-b5da-2d8dddae4797_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No sabemos cu&aacute;l ser&aacute; el resultado en votos y en esca&ntilde;os de cada partido, pero hay cuatro hechos que conviene destacar, dos nuevos y dos viejos.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es que el umbral de rentabilidad se ha reducido, o tal vez siempre fue menor de lo que parec&iacute;a. <em>En promedio </em>parece que un partido podr&iacute;a saltarlo con menos del 20% de los votos.  El sistema electoral parece ser as&iacute; m&aacute;s proporcional ahora que antes.
    </p><p class="article-text">
        Lo segundo es que dos partidos m&aacute;s van a aguantar al menos los tres guantazos (aunque dos fueron muy seguidos y tal vez cuenten como uno). Tanto Ciudadanos como Unidas Podemos quedar&aacute;n por debajo del umbral de rentabilidad por tercera vez y tendr&aacute;n que seguir bregando. Han estado m&aacute;s cerca que nadie, y so&ntilde;ar con el rebase es inevitable. UP lo roz&oacute; en 2015/6 y C&rsquo;s parece que lo va a rozar ahora.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, aunque m&aacute;s proporcional que anta&ntilde;o, el sistema electoral sigue poni&eacute;ndoselo muy empinado a los terceros, cuartos o quintos. Lo malo para estos es que se encuentran en una pendiente escurridiza, de las que si no te agarras la ca&iacute;da en esca&ntilde;os puede ser acelerada.  Creo que esto contribuye bastante a que se pelee muy duramente por el voto en esa regi&oacute;n del electorado.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, aunque m&aacute;s proporcional que antes, el sistema sigue sesgado hacia la derecha. No es igual de sencillo obtener ventaja para unos partidos que para otros, con independencia del tama&ntilde;o. Si los cinco partidos empatasen en votos, la distribuci&oacute;n de esca&ntilde;os seg&uacute;n el simulador de Politbot ser&iacute;a UP: 57; PSOE: 65 C&rsquo;s: 60 PP: 71; VOX: 66.  El sesgo tiene un sentido claro. Si se toman dos partidos y se comparan con dos partidos cualesquiera a su derecha, la coalici&oacute;n de la derecha tiene m&aacute;s esca&ntilde;os, con el mismo n&uacute;mero de votos. Si se comparan los partidos de uno en uno, de 10 emparejamientos posibles el que est&aacute; a la derecha gana en ocho (salvo PSOE&amp;gt;C&rsquo;s y PP&amp;gt;VOX) con los mismos votos. El m&aacute;s beneficiado es el PP y el m&aacute;s perjudicado es UP, que obtendr&iacute;a 13 esca&ntilde;os menos con los mismos votos. Este sesgo no es desproporcionalidad ni efecto bipartidista, sino favorecer a unos votantes (sobre todo, los del interior menos poblado) frente a otros (sobre todo, los de la periferia y los de Madrid).
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Perfil de proporcionalidad del sistema electoral espa&ntilde;ol 1977-2016 m&aacute;s sondeos para 2019. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46ef22b1-4e54-4106-a40e-8db64e88f25b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46ef22b1-4e54-4106-a40e-8db64e88f25b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46ef22b1-4e54-4106-a40e-8db64e88f25b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46ef22b1-4e54-4106-a40e-8db64e88f25b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46ef22b1-4e54-4106-a40e-8db64e88f25b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46ef22b1-4e54-4106-a40e-8db64e88f25b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/46ef22b1-4e54-4106-a40e-8db64e88f25b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 3 presenta la combinaci&oacute;n. Es como si el goteo hiciera ver la estructura antes oculta del sistema electoral. De momento solo tenemos encuestas, cuando vayamos teniendo resultados podremos completar finalmente esa imagen de c&oacute;mo se trasladan votos en esca&ntilde;os en Espa&ntilde;a, para los partidos de implantaci&oacute;n nacional, con mucha competencia en la zona media. El mapa parece indicar que hay bastante incertidumbre, que el m&eacute;todo de reparto no es muy determinista, pues con los mismos resultados unos partidos obtienen ventajas mayores que otros.
    </p><p class="article-text">
        Pero el gr&aacute;fico oculta una historia, y es que esas diferencias son sistem&aacute;ticas, tienen naturaleza territorial y color pol&iacute;tico. Es por eso, y no porque sea poco proporcional o favorezca la agregaci&oacute;n de minor&iacute;as, que bien puede verse como virtud, por lo que cabe esperar que, tras el guantazo, la reforma electoral vuelva a la mesa. Pero no para implantar ocurrencias como cambiar la f&oacute;rmula o segar ramas perif&eacute;ricas del Congreso inventando una cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n parlamentaria (que, contra lo que dicen algunos, no se conoce en Europa sin una salvaguarda para las minor&iacute;as territoriales, precisamente a las que se quiere desalojar del hemiciclo de la representaci&oacute;n nacional). Se deber&aacute; revisar para nivelar el tablero.  Y no sigo, porque ya ser&iacute;a hablar solo de mi libro.
    </p><p class="article-text">
        -- 
    </p><p class="article-text">
        [1] <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistema-electoral-destruccion-creadora-partidos_6_372422783.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En este blog </a>y al final de aquellos tiempos a esto ya lo hab&iacute;amos llamado destrucci&oacute;n creadora y nos pregunt&aacute;bamos c&oacute;mo funcionar&iacute;a el sistema de reparto en el futuro . 
    </p><p class="article-text">
        [2] Taagepera y Shugart. 1989. <em>Seats and Votes</em>.
    </p><p class="article-text">
        [3] Aplican en cada circunscripci&oacute;n un &ldquo;trasvase proporcional&rdquo; en funci&oacute;n de cu&aacute;l fue el resultado agregado pasado, cu&aacute;l es el predicho por la encuesta (o por el dato que supongamos que va a resultar en las elecciones) y cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre el total y el parcial de la circunscripci&oacute;n. Para el caso de Vox suponen un trasvase de todos los partidos de los que se alimenta, ponderado de acuerdo con lo que reflejan las encuestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistema-electoral_132_1584020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Apr 2019 19:50:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El sistema electoral ya no es el que era]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
