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    <title><![CDATA[elDiario.es - Irene Lozano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/irene_lozano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Irene Lozano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Trump tiene el mapa de la jungla, la UE, un acta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-mapa-jungla-ue-acta_129_13523307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/390bf1bf-4f96-40f7-adf4-ffca096dd33e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x737y220.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump tiene el mapa de la jungla, la UE, un acta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los líderes europeos, con su inteligencia titubeante, han dicho al mundo dos cosas contradictorias esta semana. Una, nombramos a Canadá Estado Asociado (bien). Dos, pactamos con Trump sobre Groenlandia después de que amenazara con anexionársela</p><p class="subtitle">¿Dónde está el presidente de EEUU? Von der Leyen no menciona a Trump en su discurso sobre el futuro de la UE</p></div><p class="article-text">
        Me gust&oacute; que <a href="https://www.eldiario.es/temas/ursula-von-der-leyen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ursula von der Leyen</a> comenzara <a href="https://www.eldiario.es/internacional/presidente-eeuu-von-der-leyen-no-menciona-trump-discurso-futuro-ue_1_13515318.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su discurso en Estrasburgo</a>&nbsp;citando a Charles Dickens. Nadie ha expresado mejor c&oacute;mo se vive en &eacute;pocas mutantes: &ldquo;Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos&rdquo;. La presidenta de la Comisi&oacute;n Europea es consciente de que vivimos un cambio de &eacute;poca. El problema es que no sabe hacia qu&eacute; nuevo lugar debe dirigirse la UE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otros, en cambio, lo tienen clar&iacute;simo. No hay fisuras en el discurso de la ultraderecha europea: m&aacute;s nacionalismo rampl&oacute;n, menos migrantes y menos Europa. Para entender todo, hay que a&ntilde;adir otra cita, de Bertrand Russell: &ldquo;La causa fundamental del problema es que, en el mundo moderno, los est&uacute;pidos est&aacute;n seguros de s&iacute; mismos y los inteligentes llenos de dudas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aplicado al momento actual, por un lado est&aacute;n los que creen en la violencia y la fuerza. Con la seguridad de los est&uacute;pidos convierten sus convicciones en hechos. En ese saco entran los EEUU de Trump, el r&eacute;gimen de los ayatol&aacute;s, los hut&iacute;es de Yemen o Netanyahu. Al otro lado est&aacute;n los que siguen creyendo en las leyes y el derecho internacional, como la Uni&oacute;n Europea. No podemos creer en otra cosa, porque toda la arquitectura interna de la UE se basa en tratados y leyes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los del <em>fait accompli</em> han visto clara la oportunidad. Si no hay reglas, el m&aacute;s fuerte puede cambiar fronteras y reg&iacute;menes a su antojo (v&eacute;ase Venezuela). Por tanto, dice Ir&aacute;n, yo me quedo el Estrecho de Ormuz y mis amigos hut&iacute;es, Bab el-Mandeb. As&iacute; controlo rutas comerciales decisivas para la energ&iacute;a global. Y sobre todo: dejo claro que a Ir&aacute;n no se le hace una guerra. Con esa determinaci&oacute;n le van ganando a Trump: la crisis energ&eacute;tica e inflacionista va a pesar mucho en las elecciones de medio mandato, dentro de seis semanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, los l&iacute;deres europeos, con su inteligencia titubeante, han dicho al mundo dos cosas contradictorias esta semana. Una, nombramos a Canad&aacute; Estado Asociado (bien). Dos, pactamos con Trump sobre Groenlandia despu&eacute;s de que amenazara con anexion&aacute;rsela. Hay que ver la concreci&oacute;n del acuerdo, pero a bote pronto, parece que Dinamarca obtiene una victoria <em>de iure</em>, ahora que el <em>iure</em> se ha devaluado tanto. Trump la logra <em>de facto</em> (poder de veto para inversiones). Es poco comparado con la anexi&oacute;n, pero es m&aacute;s de lo que ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor es que se trata de una derrota pol&iacute;tica para la UE: ya tratamos de apaciguar a Trump el a&ntilde;o pasado con un acuerdo comercial claudicante y no sirvi&oacute; de nada. Enseguida abri&oacute; la carpeta de Groenlandia. Europa sufre -lo he dicho alguna vez- eso que los psic&oacute;logos llaman &ldquo;indefensi&oacute;n aprendida&rdquo;. Cree que no puede hacer nada, pese a disponer de un &ldquo;instrumento anticoerci&oacute;n&rdquo;que podr&iacute;a suponer aranceles de 93.000 millones de euros sobre importaciones estadounidenses, un bazoka comercial tan poderoso que ni nos atrevemos a usarlo.
    </p><p class="article-text">
        Como el apaciguamiento anterior anim&oacute; a Trump a abrir un nuevo conflicto con la UE, en los pr&oacute;ximos meses podemos esperar dos cosas. Uno, que naufrague en las elecciones de noviembre, pierda las dos c&aacute;maras y los dem&oacute;cratas empiecen a plantearle conflictos, e incluso un <em>impeachment</em>, que lo tenga demasiado ocupado para molestar a Europa. O bien que por ese motivo o cualquier otro -incluyendo que haya tenido un mal d&iacute;a o hable por tel&eacute;fono con Netanyahu- siga alimentando el conflicto con la UE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Ormuz controlado por Ir&aacute;n; Bab el-Mandeb por los hut&iacute;es, y el petr&oacute;leo de Oriente Pr&oacute;ximo taponado, no hay que dejar volar mucho la imaginaci&oacute;n. Si uno mira el mapa, se ve con claridad c&oacute;mo se refuerza el valor militar-estrat&eacute;gico de&hellip; &iexcl;tach&aacute;n! el Estrecho de Gibraltar y Ceuta. Si las microvidas de los ceut&iacute;es ya aconsejaban restablecer el orden cuanto antes, la macropol&iacute;tica global apunta en la misma direcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los europeos no nos queda m&aacute;s remedio que ser valientes. Seguir apaciguando es una forma lenta de suicidarnos. Hasta hace poco cre&iacute;a que la soluci&oacute;n era dar un salto cualitativo hacia una entidad pol&iacute;tica soberana europea. Con la perspectiva de que Francia y partes de Alemania vayan cayendo del lado de la ultraderecha en cuesti&oacute;n de meses, empiezo a pensar que se nos ha hecho tarde. La historia no perdona a los titubeantes, por muy inteligentes que sean.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-mapa-jungla-ue-acta_129_13523307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 20:09:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump tiene el mapa de la jungla, la UE, un acta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar las bombas judiciales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aprendi-preocuparme-amar-bombas-judiciales_129_13505306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e405b2-b808-483b-992a-d4872c176fd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar las bombas judiciales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Albergo la esperanza de que esta decisión, aún cautelar, se revierta con rapidez. Y como no hay elecciones inminentes, no habrá pasado nada. Los nietos de los exiliados no fueron escuchados por el Supremo. Qué rimas más feas hace la historia a veces. Pero shhhh, por ahí no. Quiero verlo en positivo: los abuelos tuvieron que exiliarse, los nietos sólo se quedan sin votar. El progreso es evidente</p></div><p class="article-text">
        Uno de mis prop&oacute;sitos para este nuevo curso es dejar de preocuparme y escribir con esperanza. Me parece innovador, por ejemplo, no dejarme entristecer por el ascenso de la ultraderecha en Alemania. As&iacute; que me niego a hacer pron&oacute;sticos sombr&iacute;os (incluso sobre nazis y Alemania).
    </p><p class="article-text">
        Hay que mirar lo positivo. Existe un enfrentamiento entre el Gobierno y los jueces a cara de perro. Es mala noticia, pero tiene un lado positivo: no todos los jueces participan, solo los que est&aacute;n en el cogollo del poder. Ah, y los que han ocupado cargos p&uacute;blicos relevantes. Por lo dem&aacute;s bien. Ah, se me olvidaba, tambi&eacute;n los que est&aacute;n a punto de jubilarse y quieren triunfar como <em>influencers</em>.
    </p><p class="article-text">
        La guerra Gobierno-jueces ha subido de temperatura esta semana. Se ha celebrado la apertura del a&ntilde;o judicial, evento ex&oacute;tico donde los haya: solo los jueces celebran con solemnidad de Estado el s&iacute;ndrome posvacacional. La presidenta del CGPJ aprovecha el acto para decir al Gobierno, sin muchas sutilezas, que deje de criticar a los jueces. Cuando la o&iacute;, pens&eacute;: esta es de las m&iacute;as, esperanzada y positiva. En junio se public&oacute; una encuesta en la que hasta el 48% de la ciudadan&iacute;a asegura no considerar imparciales a los jueces. Pero una no debe fijarse en lo negativo porque se deprime.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cosas buenas esta semana: el Tribunal Supremo ha decidido dejar a unos 400.000 ciudadanos espa&ntilde;oles sin derecho al voto. &iexcl;Qu&eacute; fenomenal! Lo pidi&oacute; Vox, pero eso da igual, pod&iacute;a ser cualquiera. Se trata de descendientes de exiliados, algo que obviamente, ni el Supremo ni Vox han tenido en cuenta, solo quieren un censo libre de impurezas irreversibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ignacio Escolar lo explic&oacute; ayer a la perfecci&oacute;n, no voy a repetirlo porque albergo la esperanza de que esta decisi&oacute;n, a&uacute;n cautelar, se revierta con rapidez. Y como no hay elecciones inminentes, no habr&aacute; pasado nada. Los nietos de los exiliados no fueron escuchados por el Supremo. Qu&eacute; rimas m&aacute;s feas hace la historia a veces. Pero shhhh, por ah&iacute; no. Quiero verlo en positivo: los abuelos tuvieron que exiliarse, los nietos s&oacute;lo se quedan sin votar. El progreso es evidente.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto la jueza Mar&iacute;a Tard&oacute;n ha decidido investigar lo de Ceuta. &iexcl;Estupendo! Yo quiero tener tanta esperanza como el presidente Juan Jes&uacute;s Vivas, que ha dicho: &ldquo;All&iacute; todo el mundo tendr&aacute; que ir como testigo o como imputado, para tener que decir la verdad. Y que esto se aclare&rdquo;. Entonces nos olvidamos de una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n en el Congreso. Hace lustros que las comisiones parlamentarias son incapaces de arrojar verdades no partidistas y nadie se ha molestado en reformarlas. En el Senado han tocado fondo. Pero quiero albergar esperanzas: &iquest;puede el Congreso ser el lugar de la asunci&oacute;n de responsabilidades pol&iacute;ticas? Mmm, con la crisis abierta y las responsabilidades pol&iacute;ticas sin dirimir, todo el mundo orientar&aacute; ahora sus decisiones hacia la responsabilidad penal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un error may&uacute;sculo de la jueza, pero tiene que haber algo bueno: ah, s&iacute;, hacer justicia, c&oacute;mo no hab&iacute;a ca&iacute;do, con la de rato que llevo hablando de jueces. Pas&oacute; igual en la dana, decenas de familiares de v&iacute;ctimas se querellaron, por eso se abri&oacute; la causa. Un momento, en el caso de Ceuta ninguna v&iacute;ctima ha denunciado. La jueza investiga a instancias de Iustitia Europa, una organizaci&oacute;n tan ultra que aboga por la salida de Espa&ntilde;a de la Uni&oacute;n Europea. Pero la Audiencia Nacional los tiene como br&uacute;jula mientras el Supremo tiene a Vox. Cualquier malpensada ver&iacute;a un patr&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se empe&ntilde;an en ponerme dif&iacute;cil la esperanza, pero no lo van a conseguir. El debate pol&iacute;tico de la semana ha sucedido en el Supremo y en la Audiencia Nacional&hellip; Ah, y en el juzgado de Peinado, que se iba de vacaciones. Hace una d&eacute;cada, el debate pol&iacute;tico dej&oacute; de ocurrir en el Congreso y se traslad&oacute; a las televisiones. Ahora las televisiones montan su set frente a los juzgados. &iexcl;Y eureka! Encontr&eacute; la esperanza, &iquest;c&oacute;mo no la ve&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Todos asistiremos comiendo palomitas: de escaramuza en escaramuza hasta la batalla final. Tenemos el espect&aacute;culo asegurado. Que cierren el Congreso: ahorramos en luz y taqu&iacute;grafos. Somos audiencia, m&aacute;s que ciudadan&iacute;a, y tiene todo el sentido: la sociedad del espect&aacute;culo deviene democracia del espect&aacute;culo. Qu&eacute; placer limitarse a mirar sin responsabilidad. Este espect&aacute;culo promete: la temperatura no dejar&aacute; de ascender y vamos a estar enganchados hasta el final. La temporada acaba en elecciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aprendi-preocuparme-amar-bombas-judiciales_129_13505306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Sep 2026 19:43:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar las bombas judiciales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Tribunal Supremo,Audiencia Nacional,CGPJ - Consejo General del Poder Judicial,Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si perdemos la lectura lo perdemos todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-perdemos-lectura-perdemos_129_13498497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d598f0e-9082-4d62-bad4-86c0b83ddb37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x834y1176.jpg" width="1200" height="675" alt="Si perdemos la lectura lo perdemos todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Toda la misión del algoritmo es reducirnos y simplificarnos, para engullirnos mejor. Leer es pues el refugio de nuestra complejidad, y el lugar de sombra desde el que no emitimos datos al sistema. Nos oculta al capitalismo de la vigilancia: pura subversión cognitiva</p></div><p class="article-text">
        Me dispongo a escribir las 800 palabras que tienen estos art&iacute;culos. Eso es m&aacute;s del doble de lo que pueden leer sin hacer cosas raras los j&oacute;venes de 15 y 16 a&ntilde;os. Por cosas raras me refiero a: saltarse frases (y no entender) o pasar por los ojos por las letras (sin enterarse).
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe PISA es demoledor. En Espa&ntilde;a los quincea&ntilde;eros obtienen 451 puntos en lectura, o sea, leen peor que la &uacute;ltima vez que se les examin&oacute;, hace tres a&ntilde;os. Y aquella ya fue mala. Han descendido 23 puntos. Teniendo en cuenta que 20 equivalen a un curso, en tres a&ntilde;os han perdido uno de madurez intelectual. A este ritmo, pronto nacer&aacute;n sin cerebro. Tambi&eacute;n disminuye su capacidad en ciencias y matem&aacute;ticas, pero me preocupa la lectura. Y no es por mi sesgo human&iacute;stico. Es porque leer no es una habilidad cualquiera, sino la operaci&oacute;n mental que sostiene todas las dem&aacute;s, la llave maestra de nuestra ciudadela intelectual y c&iacute;vica. 
    </p><p class="article-text">
        Para entender qu&eacute; hacemos al leer hay que observarlo al microscopio: la lectura nos entrena para sostener la atenci&oacute;n, pensar con profundidad mientras generamos capas de sentido y engarzamos razonamientos intrincados. Leer significa integrar distintas fuentes, evaluar, deducir. Si el texto es ficci&oacute;n, adem&aacute;s aprendemos la virtud social y c&iacute;vica m&aacute;s elemental: la empat&iacute;a. Tiene todo el sentido que una generaci&oacute;n menos capaz de leer sea presa f&aacute;cil de los discursos de odio y exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La lectura es el sost&eacute;n de la raz&oacute;n y una actividad interior. Es estar en nuestra conciencia de una forma singular: entrando en la de otros. &ldquo;La literatura es la &uacute;nica de todas las artes que nos permite explorar la interioridad de otro&rdquo;, dice Nancy Huston en <em>La especie fabuladora</em>. Leer estimula la mente, pero se enciende TikTok y se apaga la imaginaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; se puede hacer para evitar la destrucci&oacute;n del h&aacute;bito de leer? Por m&aacute;s que hoy muchos estemos escandalizados, temo que nada cambiar&aacute;. Estamos asistiendo al fin de una civilizaci&oacute;n basada en el texto al mismo tiempo que se consolida un modelo econ&oacute;mico basado en explotar nuestra atenci&oacute;n como antes se explotaba una mina de cobalto. Desde las redes sociales hasta las apps de apuestas, todo est&aacute; dise&ntilde;ado para engancharnos y alimentar nuestro sistema de recompensa inmediata. 
    </p><p class="article-text">
        La lectura combate ese sistema, no por el contenido, sino por la pr&aacute;ctica: nos hace atentos y nos ense&ntilde;a a ser pacientes con la recompensa, a acomodarnos a las dificultades de un autor o las complejidades de una larga historia de ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso sobra en el capitalismo de la atenci&oacute;n. Habr&iacute;a que cambiar todo el sistema econ&oacute;mico para salvarla, pero mientras se arruinan los cerebros, se enriquecen Zuckerberg, Musk, Altman y los sospechosos habituales de Silicon Valley. Lo digo r&aacute;pido, frisando las 400 palabras, antes de perder a los j&oacute;venes: esos tipos dan asco.
    </p><p class="article-text">
        Bien, ahora que ya estamos a solas los de cierta edad, otra cosita: nosotros tampoco estamos a salvo.<em> The Atlantic</em> public&oacute; en julio pasado un escalofriante art&iacute;culo sobre el fin de la lectura que sosten&iacute;a con datos, algunos cuestionados, que la capacidad adulta de razonar ha mermado en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a antes que leer nos ense&ntilde;a a disfrutar del placer diferido. Es mucho m&aacute;s que una actividad intelectual, es un gesto corporal y pol&iacute;tico. Privados de la riqueza de nuestro esp&iacute;ritu, y de alimento para nuestro intelecto, nos convertimos en humanos esquem&aacute;ticos. Resulta empobrecedor, pero as&iacute;, m&aacute;s simples, somos m&aacute;s f&aacute;ciles de trocear y procesar por las m&aacute;quinas: m&aacute;s aut&oacute;matas nosotros mismos. Y eso es bueno para la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n: toda la misi&oacute;n del algoritmo es reducirnos y simplificarnos, para engullirnos mejor. Leer es, pues, el refugio de nuestra complejidad, y el lugar de sombra desde el que no emitimos datos al sistema. Nos oculta al capitalismo de la vigilancia: pura subversi&oacute;n cognitiva.
    </p><p class="article-text">
        El algoritmo se puede dise&ntilde;ar de otro modo: el Center for Humane Technology lleva a&ntilde;os abogando por ese cambio. La mala noticia es que no se har&aacute;, porque en la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n somos materia prima, trabajadores y consumidores a la vez: nunca el pueblo llano fue tan lucrativo. Pienso que no va a cambiar gran cosa y a la vez siento que cada vez se va a valorar m&aacute;s el trabajo intelectual, como propio de una elite. No es el fin de la lectura, sino de ella como actividad democr&aacute;tica. Si yo fuera presidenta del Gobierno, crear&iacute;a una reserva donde proteger y apoyar a la gente que lee y escribe. En 2032, dentro de dos PISAs, constituir&aacute;n un activo estrat&eacute;gico para nuestro pa&iacute;s. Si has llegado hasta aqu&iacute; tal vez seas uno de ellos. Has le&iacute;do 791 palabras. Enhorabuena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-perdemos-lectura-perdemos_129_13498497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 20:45:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si perdemos la lectura lo perdemos todo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Sánchez no tiene metáfora para Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pedro-sanchez-no-metafora-ceuta_129_13489819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c5d4b72-014f-429e-b040-90a5113cdaa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1203y295.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro Sánchez no tiene metáfora para Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las metáforas son como riadas: arrastran piedras y lodo en forma de implicaciones. Si un medio califica lo de Ceuta de “avalancha” alude a una fuerza de la naturaleza; “invasión” o “asalto” nos sitúan en el contexto bélico; “entrada” o “cruce” tratan de equipararlo a un simple proceso</p><p class="subtitle">El rechazo del Gobierno a los traslados de migrantes y la falta de plazas de acogida prolongan la crisis humanitaria en Ceuta</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo interpreta Pedro S&aacute;nchez lo que sucedi&oacute; en Ceuta? Lo deducimos de las palabras que utiliza: la met&aacute;fora no es un adorno ret&oacute;rico sino una herramienta cognitiva. Conocemos la realidad a trav&eacute;s de ella. No hay una Ceuta literal, sino que nos viene dada en funci&oacute;n de las met&aacute;foras que usemos. 
    </p><p class="article-text">
        Las met&aacute;foras son como riadas (otra met&aacute;fora): arrastran piedras y lodo en forma de implicaciones. Si un medio lo califica de &ldquo;avalancha&rdquo; alude a una fuerza de la naturaleza; &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; o &ldquo;asalto&rdquo; nos sit&uacute;an en el contexto b&eacute;lico; &ldquo;entrada&rdquo; o &ldquo;cruce&rdquo; tratan de equipararlo a un simple proceso. La met&aacute;fora trae el significado. Y nos indica c&oacute;mo repartir responsabilidades. Si ha habido una &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; hay un culpable, Marruecos. Esta es la tesis de la derecha. Pero, &iquest;cu&aacute;l es la del Gobierno?
    </p><p class="article-text">
        Para averiguarlo me sent&eacute; a identificar las met&aacute;foras del presidente sobre Ceuta. En su intervenci&oacute;n en el Congreso o&iacute; sobre todo la palabra &ldquo;cruce&rdquo;, la que sugiere un procedimiento administrativo propio de un lugar fronterizo. Pero no quer&iacute;a limitarme a mi impresi&oacute;n, as&iacute; que copi&eacute; &iacute;ntegra en Claude la transcripci&oacute;n de su discurso. Pronunci&oacute; &ldquo;entrada&rdquo; 17 veces; cruce, 15; llegada, 10. En cambio, &ldquo;avalancha&rdquo; aparece una vez, y en boca ajena; &ldquo;asalto&rdquo;, ninguna. Domina de forma abrumadora el campo sem&aacute;ntico neutro-administrativo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s espinoso de las met&aacute;foras es que ponen a trabajar no solo a nuestro cerebro, sino a todo el cuerpo. Cuando oigo &ldquo;avalancha&rdquo; se activa en m&iacute; el miedo a ser sepultada. Si oigo &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo;, me alerta el temor a ser vulnerada en mi integridad. Es un combate que libra nuestro cerebro reptiliano, antes de que seamos conscientes. Esgrimir datos es una batalla perdida. Y el campo sem&aacute;ntico de lo neutro-administrativo produce muchos datos y poco significado.
    </p><p class="article-text">
        Nadie es inocente. Unas semanas antes Feij&oacute;o asegur&oacute; que &ldquo;la ley del menor no se puede aplicar&rdquo;, porque no est&aacute; pensada para supuestos de &ldquo;invasi&oacute;n u ocupaci&oacute;n de ciudadanos de otro pa&iacute;s&rdquo;. Como se ve, no es un mero debate sem&aacute;ntico. 
    </p><p class="article-text">
        Cada palabra hace un trabajo: si lo llamas invasi&oacute;n, leg&iacute;timas la l&oacute;gica de la defensa armada de una frontera. Si lo llamas &ldquo;avalancha&rdquo;, no tiene sentido disparar, es una cat&aacute;strofe natural sin responsables. Si lo llamas &ldquo;cruce&rdquo; o &ldquo;entrada&rdquo;, el &uacute;nico responsable de que funcione el procedimiento administrativo en el que ubicas el problema es, l&oacute;gicamente, la Administraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora predetermina la atribuci&oacute;n de responsabilidad: el Gobierno puede jurar que Marruecos no es responsable, pero entonces tiene que decirnos qui&eacute;n lo es. Una de las razones por las que no se entendi&oacute; al presidente es porque el 31 de julio nos dijo que se trat&oacute; una &ldquo;violaci&oacute;n de la integridad territorial&rdquo; (campo sem&aacute;ntico de la defensa-securitario). En un mes la guerra devino burocracia. No lo entendimos bien.
    </p><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n hay que gestionarla tambi&eacute;n en t&eacute;rminos discursivos. La derecha y la ultraderecha lo tienen claro, culpan al migrante de todos los problemas: la vivienda, los bajos salarios, la delincuencia, todo. La izquierda dice que no es culpa de la inmigraci&oacute;n, pero no nos explica qui&eacute;n es responsable. Es exactamente el razonamiento que hizo el presidente en el Congreso: Marruecos no es responsable, y nadie lo es. Hay un expediente abierto. Punto.
    </p><p class="article-text">
        Decir que la ley del menor no se aplica a los invasores es un mensaje cruel, pero es una toma de posici&oacute;n pol&iacute;tica clara. Hablar de &ldquo;flujo&rdquo; nos sugiere un gobierno que est&aacute; rellenando papeles. No se trata de esl&oacute;ganes, sino de la met&aacute;fora con la que queremos que la gente entienda lo que est&aacute; pasando. Si no tienen ninguna, coger&aacute;n la de la invasi&oacute;n, porque est&aacute; disponible y se entiende. 
    </p><p class="article-text">
        Ceuta es ahora mismo la frontera ardiente donde estallan todas las contradicciones de las pol&iacute;ticas migratorias europeas. Para ganar el debate pol&iacute;tico hay que explicar lo que sucede. El terror de los gobiernos estriba en que explicarlo implicar&iacute;a reconocer que externalizar los controles fronterizos a terceros les da un enorme poder sobre nuestras pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes dicen &ldquo;avalancha&rdquo; y quienes dicen &ldquo;cruce&rdquo; no est&aacute;n diciendo lo mismo con distinto tono: est&aacute;n viendo dos realidades. Renunciar a hablar pol&iacute;ticamente equivale a presentarse en chanclas a combatir en el campo de batalla preferido por la ultraderecha. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pedro-sanchez-no-metafora-ceuta_129_13489819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 19:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez no tiene metáfora para Ceuta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Ceuta,Gobierno,Inmigración,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nostalgia, un dolor como ideología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nostalgia-dolor-ideologia_129_13483151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/767d6601-e835-4df1-95d2-fd9ec26c034b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nostalgia, un dolor como ideología"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda tiene que hacer algo con la nostalgia antes de perder esta batalla: pensarla como una materia prima con la que profundizar en una virtud cívica, por ejemplo, ese orgullo del barista</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo grito que se oir&aacute; en Silicon Valley ser&aacute; el de alg&uacute;n renegado de la tecnolog&iacute;a. Llevo lustros escuch&aacute;ndolos y mi &uacute;ltimo descubrimiento es la renegada Clara Shih. Despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os construyendo software para distintas empresas, Shih dej&oacute; Meta hace menos de un a&ntilde;o, al ver c&oacute;mo la IA que estaba contribuyendo a desarrollar devoraba los empleos de los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Mont&oacute; una fundaci&oacute;n para ayudar a la generaci&oacute;n Z a navegar una transici&oacute;n tecnol&oacute;gica que va a ser dura para todos y cruel con ellos. Podremos despotricar todo lo que queramos contra EEUU, pero cuando se trata de altos directivos de empresas, hay que admitir que entre Clara Shih y Marcos de Quinto todav&iacute;a hay diferencias.
    </p><p class="article-text">
        Shih afirma que nos hemos fijado demasiado en la cantidad de puestos que la IA devorar&aacute; -o est&aacute; devorando ya- y no en la calidad de los empleos que crea. Mucha gente va a trabajar para el algoritmo, probablemente la forma de alienaci&oacute;n m&aacute;s sofisticada que haya inventado la humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        Hay un orgullo muy humano en ser capaz de hacer algo, por simple que sea. Me fascina el cari&ntilde;o que ponen algunas camareras al depositar el cacao sobre mi capuchino con formas hermosas. Admiro esa persecuci&oacute;n de la excelencia y la est&eacute;tica, porque me recuerda a un refr&aacute;n de mi abuela: &ldquo;Las cosas bien hechas bien parecen&rdquo;. Entiendo que esa persona reclame para s&iacute; el t&iacute;tulo de barista. Forma parte de su identidad.
    </p><p class="article-text">
        Ser maestros en algo equivale a sentirnos reconocidos por hacer algo bien: est&aacute; muy arraigado en el alma humana, porque pertenece a nuestra condici&oacute;n de animales sociales. Antes de que el capitalismo exacerbara la competitividad, a los zapateros les gustaba tener clientes que hab&iacute;an recorrido veinte paradas de metro porque &ldquo;nadie hace remiendos como los suyos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando pienso en esas mujeres y hombres j&oacute;venes a los que Clara Shih dedica su esfuerzo, imagino todas las formas de frustraci&oacute;n que soportar&aacute;n. Algunos ya lo dicen: que no piden un trabajo, solo una entrevista de trabajo con un ser humano. Quiz&aacute; sea ya un lujo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se relaciona el cataclismo de la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica turbo con la vuelta al conservadurismo de las generaciones j&oacute;venes? La derecha se frota las manos, la izquierda lo ignora o, en los peores casos, se burla de la nostalgia y espera que la reprimamos. Casi nunca preguntamos a esos j&oacute;venes, pero si lo hici&eacute;ramos entender&iacute;amos que la nostalgia es una emoci&oacute;n que est&aacute; ti&ntilde;endo la pol&iacute;tica, con igual o mayor peso que la indignaci&oacute;n y el odio que achacamos a las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no sentir nostalgia alguna vez. Yo he citado a mi abuela y un refr&aacute;n tres p&aacute;rrafos m&aacute;s arriba. A menudo recuerdo c&oacute;mo fue mi infancia y mi adolescencia y me parece dif&iacute;cil de creer: las notificaciones eran los amigos tirando piedrecitas a mi ventana porque mi madre descolgaba el tel&eacute;fono a la hora de la siesta y se interrump&iacute;a la comunicaci&oacute;n con el mundo exterior. No hab&iacute;a televisi&oacute;n por la ma&ntilde;ana, de ese pleistoceno vengo. Estamos viviendo demasiados cambios, m&aacute;s deprisa de lo que nuestro cerebro puede procesar, no digamos dominar. 
    </p><p class="article-text">
        La izquierda necesita dar una respuesta a la nostalgia. A veces parece que no tiene ni tiempo para pensar en ello: te dice que te adaptes y hagas un curso de reciclaje. Pero est&aacute; en auge toda una ideolog&iacute;a ultra basada en la nostalgia: el motor de todo es el &lsquo;again&rsquo; del Make America Great Again. Posee una fuerza arrolladora porque juega con nuestra memoria, que no es una funci&oacute;n de la raz&oacute;n, sino de la imaginaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que no existen esos para&iacute;sos blancos, llenos de dulces amas de casa y fornidos mineros que sosten&iacute;an a sus hijos con amor y privaciones, pero sin pantallas. La nostalgia nunca computa la silicosis ni las palizas en casa ni el resto de la violencia estructural del pasado. La izquierda tiene que hacer algo con la nostalgia antes de perder esta batalla: pensarla como una materia prima con la que profundizar en una virtud c&iacute;vica, por ejemplo, ese orgullo del barista. Garc&iacute;a Lorca dio pistas cuando escribi&oacute; aquello de &ldquo;recordar hacia ma&ntilde;ana&rdquo;. Es urgente encontrar una forma progresista de dar significado al pasado reciente. Si no, solo se lo dar&aacute;n los ultras. Ya lo est&aacute;n haciendo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nostalgia-dolor-ideologia_129_13483151.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 20:23:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nostalgia, un dolor como ideología]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No falta sentido común, falta un sentido de lo común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-falta-sentido-comun-falta-sentido-comun_129_13474443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72c7cef8-f4bc-4426-9f2d-8ffbf98197c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No falta sentido común, falta un sentido de lo común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni siquiera una emergencia como la de Ceuta —crisis geopolítica, europea, doméstica y social al mismo tiempo— va a empujar a los dos grandes partidos a alcanzar un acuerdo en algo. La certeza de que siempre hay algo que te une al otro se destruye al encender la televisión</p><p class="subtitle">Los ataques a los trabajadores humanitarios en Ceuta obligan a algunos a retirarse por seguridad
</p></div><p class="article-text">
        Acaba el verano y no refresca en Ceuta, cada vez m&aacute;s caliente. Hay violencia en la calle: trabajadores humanitarios de Cruz Roja agredidos y grupos organizados que bloquean los alimentos para los migrantes. Por supuesto no faltan agitadores dispuestos a comprobar en cada dana, incendio o crisis migratoria, d&oacute;nde est&aacute; el borde incandescente y c&oacute;mo llevarnos a &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora sabemos que ni siquiera una emergencia como la de Ceuta &mdash;crisis geopol&iacute;tica, europea, dom&eacute;stica y social al mismo tiempo&mdash; va a empujar a los dos grandes partidos a alcanzar un acuerdo en algo. O al menos acercarse. O siquiera a hablar, por Dios. 
    </p><p class="article-text">
        No es el mejor curso para proponer un gran acuerdo. Lo s&eacute;. Pero la tensi&oacute;n institucional est&aacute; al l&iacute;mite. Vivimos en campa&ntilde;a permanente y, con numerosas elecciones por delante, la divisi&oacute;n crecer&aacute;. La cuesti&oacute;n es cu&aacute;nto margen hay para que aumente, estando ya en el borde incandescente de Ceuta, con las manifestaciones que el PP intentar&aacute; protagonizar el mi&eacute;rcoles pr&oacute;ximo. Otro noviembre nacional en septiembre. Otra vez Vox frot&aacute;ndose las manos. 
    </p><p class="article-text">
        Las primeras elecciones relevantes ser&aacute;n las de medio mandato de EEUU, en noviembre. Trump comenz&oacute; su campa&ntilde;a con im&aacute;genes de Ceuta: advirtiendo que suceder&iacute;a lo mismo si ganaban los dem&oacute;cratas en EEUU. Como Pedro S&aacute;nchez se ha convertido en la n&eacute;mesis global de Trump, estas elecciones tendr&aacute;n un eco especial en Espa&ntilde;a. Si los republicanos pierden la mayor&iacute;a en las dos c&aacute;maras, el presidente del Gobierno ver&aacute; reforzada su tesis de que a los ultras se les gana en las urnas: lo que &eacute;l hace. Pero los resultados al otro lado del Atl&aacute;ntico influir&aacute;n tambi&eacute;n en las elecciones de 2027 en Francia, cruciales para toda Europa, y en Italia. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; tendremos en 2027 comicios municipales y auton&oacute;micos, adem&aacute;s de generales. Nadie va a tender la mano. Y es un error. Hay un extra&ntilde;amiento de la ciudadan&iacute;a con los partidos pol&iacute;ticos por distintas razones: una es que parecen importarles m&aacute;s sus guerras de poder que los problemas de la gente. Otra, no menor, es que en nuestra realidad cotidiana, no nos resulta extra&ntilde;o estar de acuerdo en una cosa con vecinos que votan a un partido distinto al nuestro.
    </p><p class="article-text">
        La certeza de que siempre hay algo que te une al otro se destruye al encender la televisi&oacute;n. En las narrativas pol&iacute;ticas de medios y redes, el matiz ha muerto: no hay posibilidad de aceptar un argumento, una observaci&oacute;n del otro. No es que falte sentido com&uacute;n, sino un sentido de lo com&uacute;n: ver lo que nos une. Resulta incre&iacute;ble que con una guerra abierta en Oriente Pr&oacute;ximo y otra en Europa Oriental, con el derecho internacional triturado y la UE debilitada, los espa&ntilde;oles no veamos ese algo compartido que vale la pena preservar. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe alguien que pueda hacer algo para mejorar este clima? En los bosques, los &aacute;rboles m&aacute;s viejos y m&aacute;s grandes tienen ra&iacute;ces inmensas que conectan todo lo dem&aacute;s: unen la copa con las ra&iacute;ces y redistribuyen recursos por todo el subsuelo. Los &aacute;rboles grandes y viejos de nuestro pa&iacute;s son los expresidentes. Y dan ganas de llorar: Aznar decidi&oacute; que Ceuta era el lugar de su selfie veraniego, Zapatero est&aacute; embrollado con las joyas, Gonz&aacute;lez no es imparcial ni para los socialistas y Rajoy opina que es <em>very difficult</em> todo esto. Usan su capital pol&iacute;tico para actuar en modo ideol&oacute;gico o lucrativo. 
    </p><p class="article-text">
        El siguiente &aacute;rbol grande, en t&eacute;rminos simb&oacute;licos, es el rey. Redistribuir savia fresca ser&iacute;a tan sencillo para &eacute;l como convocar una comida y reunir a gente que tiene problemas para levantar el tel&eacute;fono, hablarles de Espa&ntilde;a, el Estado, el inter&eacute;s com&uacute;n, en fin, esos t&oacute;picos tan poco sexies que &eacute;l encarna. De un rey se espera que haga algo m&aacute;s que su propia fotos&iacute;ntesis, ya que no sufre ni la presi&oacute;n de las elecciones ni la del CIS. Podr&iacute;a arriesgar una vez, aunque s&oacute;lo sea para saber qu&eacute; se siente. 
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva de esta <em>rentr&eacute;e </em>es que a&uacute;n se tensar&aacute; m&aacute;s la cuerda. Antes los partidos se alejaban al acercarse las urnas. Este curso no va a suceder eso; vamos a constatar c&oacute;mo la campa&ntilde;a permanente ha abolido la idea de que exista un periodo para gobernar distinto del electoral. El tiempo pol&iacute;tico ha mutado a urgencia y ansiedad. Y quienes est&aacute;n por encima de ese tiempo no ven nada. O lo ven y no hacen nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-falta-sentido-comun-falta-sentido-comun_129_13474443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 19:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No falta sentido común, falta un sentido de lo común]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Elecciones,Gobierno de España,Donald Trump,Pedro Sánchez,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestro corazón europeísta se rompe en Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/corazon-europeista-rompe-ceuta_129_13468110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8412766-41c3-43d1-9fa9-2c9fb476b480_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestro corazón europeísta se rompe en Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora tenemos socios fiables que no son de fiar, Marruecos y EEUU sin ir más lejos, amigos que nos amenazan, nos dan órdenes o quieren quedarse un trozo de nuestra casa. Este es el mundo en que España se ha hecho una democracia adulta y ya no puede mirar a sus pares europeos para seguir creciendo</p></div><p class="article-text">
        La crisis de Ceuta es tan profunda que sigue desplegando sus efectos: lo har&aacute; durante a&ntilde;os. De momento el Gobierno rehace a marchas forzadas su pol&iacute;tica migratoria, evoluciona hacia la mano dura, en consonancia con Europa. La crisis ceut&iacute;, lejos de aglutinar a gobierno y oposici&oacute;n ante una amenaza descomunal, abre grietas en el Ejecutivo y en la UE.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el gran cisma, el que duele: con Europa. Recuerdo aquella fiesta de A&ntilde;o Nuevo de 1986 en que cambi&aacute;bamos de a&ntilde;o como siempre y pas&aacute;bamos a formar parte de Europa como nunca: todo el siglo XX hab&iacute;amos estado ensimismados en la p&eacute;rdida de las &uacute;ltimas colonias, la pesadez del 98 y, al final, crack, la guerra civil y la dictadura de Franco. Un siglo de aislamiento acab&oacute; en 1986. Echamos a correr hacia Europa nada m&aacute;s enterrar al dictador porque sab&iacute;amos muy bien a d&oacute;nde quer&iacute;amos llegar. Ten&iacute;amos prisa. Entrar en la entonces Comunidad Europea constitu&iacute;a la primera recompensa. Despu&eacute;s vendr&iacute;an muchas m&aacute;s. Hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n iba a decir que nuestro coraz&oacute;n europe&iacute;sta se iba a romper en &Aacute;frica. La crisis de Ceuta ha demostrado qu&eacute; solos estamos: los &uacute;ltimos europeos defendiendo a Europa. La carta de 22 pa&iacute;ses hist&eacute;ricos revel&oacute; cu&aacute;n complicado puede ser confiar en la UE, si retrocede en vez de avanzar. Persegu&iacute;amos m&aacute;s Europa porque desde Ortega sab&iacute;amos que &ldquo;Espa&ntilde;a es el problema, Europa la soluci&oacute;n&rdquo;. Pero &iquest;qu&eacute; haremos si Europa se convierte en el problema? Fuera no hay nada.
    </p><p class="article-text">
        Ser m&aacute;s europeos significaba conquistar m&aacute;s derechos, m&aacute;s libertades. Ya no. En el mismo pack aspiracional de 1978 compramos la eficiencia alemana, el parlamentarismo ingl&eacute;s y la elegancia italiana. Ser&iacute;an t&oacute;picos, pero nos inspiraban. Ahora los ingleses se han marchado, nuestra econom&iacute;a crece m&aacute;s que la alemana y en Italia gobierna la extrema derecha. En Ceuta hemos aprendido que correr hacia Europa es hacia atr&aacute;s. Se trata de una lecci&oacute;n dolorosa. No la esper&aacute;bamos. Pero fuera no hay nada, por eso esta semana el Gobierno ha restringido el derecho de Asilo. Es imposible navegar contra corriente.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; tiempos aquellos en que quer&iacute;amos que Europa nos dijera: hab&eacute;is llegado. Y ocurri&oacute;. Hace un a&ntilde;o, tras las protestas contra el genocidio en Gaza que cancelaron la Vuelta ciclista. El ex primer ministro franc&eacute;s Dominique de Villepin afirm&oacute;: &ldquo;Espa&ntilde;a salva el honor de Europa&rdquo;. No hay de qu&eacute;, amigos, dijimos, somos europeos, s&oacute;lo faltar&iacute;a. Est&aacute;bamos tan orgullosos&hellip; Parad&oacute;jicamente, empezaban nuestros problemas con Europa.  
    </p><p class="article-text">
        Nos daban la condecoraci&oacute;n del mundo de ayer cuando nac&iacute;a el de hoy, un mundo sin ley. Ahora tenemos socios fiables que no son de fiar, Marruecos y EEUU sin ir m&aacute;s lejos, amigos que nos amenazan, nos dan &oacute;rdenes o quieren quedarse un trozo de nuestra casa. Este es el mundo en que Espa&ntilde;a se ha hecho una democracia adulta y ya no puede mirar a sus pares europeos para seguir creciendo. 
    </p><p class="article-text">
        La Espa&ntilde;a europea se ha convertido en un molesto Pepito Grillo. Meloni sali&oacute; la primera porque est&aacute; harta de que la izquierda italiana invoque a Pedro S&aacute;nchez como modelo. Merz conf&iacute;a en que un mayor gasto en Defensa anime la maltrecha econom&iacute;a alemana. Ninguno quiere ejemplos de que las cosas pueden ser distintas. Nadie apuesta por reivindicar la UE frente a Trump.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de EEUU ya declar&oacute; en enero pasado que no se rige por el derecho internacional o los tratados globales sino por su &ldquo;propia moralidad&rdquo;. Si el derecho internacional no rige, las fronteras pueden cambiarse por la fuerza, tambi&eacute;n las europeas. Quiz&aacute; el test de estr&eacute;s a la relaci&oacute;n transatl&aacute;ntica, que Trump planeaba en Groenlandia, est&aacute; buscando nuevo destino.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez en alg&uacute;n despacho han puesto el cartab&oacute;n geopol&iacute;tico sobre las playas de Ceuta y han visto su potencial. Si Espa&ntilde;a pide ayuda a Europa ante &ldquo;una vulneraci&oacute;n de nuestra integridad territorial&rdquo;, como la llam&oacute; Pedro S&aacute;nchez, &iquest;no ser&iacute;a un buen momento para acusarnos de insolidarios por no querer gastar el 5% en Defensa? Si la crisis social llega a las calles de Ceuta, &iquest;no constituir&iacute;a el mejor escarmiento a nuestra laxa pol&iacute;tica migratoria? Si Espa&ntilde;a reafirma como suyos territorios en &Aacute;frica, &iquest;no podr&iacute;a aprovechar alg&uacute;n ministro israel&iacute; para acusarnos de ser una hip&oacute;crita potencia ocupante que les acusa a ellos de ocupar Gaza? Est&aacute; pasando. Qu&eacute; m&aacute;s da que la ONU no considere a Ceuta territorio a descolonizar. Ah, eso, la ONU, qu&eacute; bonito cad&aacute;ver. Ya no hay br&uacute;jula para nosotros, para quienes ten&iacute;amos 15 a&ntilde;os en 1986 y gritamos hasta enronquecer aquel A&ntilde;o Nuevo. Vienen a&ntilde;os de ver a Europa retroceder. Y a Espa&ntilde;a con ella. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/corazon-europeista-rompe-ceuta_129_13468110.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 19:10:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestro corazón europeísta se rompe en Ceuta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos millones de libros desguazados para alimentar la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/millones-libros-desguazados-alimentar-ia_129_13461727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/935d3b22-a22a-454a-ad53-3536284db85c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos millones de libros desguazados para alimentar la IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante siglos se quemaron libros para censurarlos. Ahora las máquinas los quieren solo para ellas. Anthropic persigue que la IA aprenda a “escribir bien”, o sea, como en los libros. Se reconoce el valor del autor frente a la producción de bazofia. Nadie sabe qué ocurrirá con la IA cuando engulla la bazofia producida por ella misma</p><p class="subtitle">La misteriosa empresa que compra libros viejos para entrenar a la IA y los destruye: “Es un expolio literario”</p></div><p class="article-text">
        El 25 de agosto de 1992 la artiller&iacute;a serbia bombarde&oacute; la Biblioteca Nacional de Bosnia, en Sarajevo. Ardieron dos millones de manuscritos y libros. El aniversario es casi redondo, pero si escribiera este art&iacute;culo otro d&iacute;a, coincidir&iacute;a con la destrucci&oacute;n de otra biblioteca o el chisporroteo de otra pira de libros. Ha habido muchas.
    </p><p class="article-text">
        Quemarlos es la forma cl&aacute;sica de hacerlos desaparecer. Ahora Anthropic los desguaza. En realidad, se sospecha que lo hacen todos los desarrolladores de IA. A los de Anthropic los han pillado. En un documento interno de 2024 dec&iacute;an: &ldquo;El Proyecto Panam&aacute; es nuestro esfuerzo por escanear destructivamente todos los libros del mundo&rdquo;. En vez de quemarlos, una guillotina les rebana el lomo, alinea sus p&aacute;ginas y las escanea. Son libros de viejo y de segunda mano: con dedicatorias, subrayados, y una esquina doblada en la p&aacute;gina crucial que le cambi&oacute; la vida a una lectora. A la basura todo. Una empresa de reciclaje hace desaparecer los residuos, o sea, las p&aacute;ginas. Solo queda una copia digital que almacena la m&aacute;quina. As&iacute;, un libro que estaba al alcance de cualquiera pasa a ser propiedad de una empresa de IA. 
    </p><p class="article-text">
        La escena del crimen queda impoluta, en coherencia con el memorando de Anthropic: &ldquo;No queremos que se sepa que estamos trabajando en esto&rdquo;. Aunque no han confesado cu&aacute;ntos libros han destruido por este procedimiento, <em>The Washington Post</em> calcula que pueden llegar a dos millones, como en Sarajevo. Se sospecha que el resto de empresas de IA usan intermediarios para hacer pedidos a las librer&iacute;as. Se han confirmado operaciones similares en Holanda, Suiza, Espa&ntilde;a, Alemania. El desguace es global. 
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos se quemaron libros para censurarlos. Ahora las m&aacute;quinas los quieren solo para ellas. Anthropic persigue que la IA aprenda a &ldquo;escribir bien&rdquo;, o sea, como en los libros. Se reconoce el valor del autor frente a la producci&oacute;n de bazofia. Nadie sabe qu&eacute; ocurrir&aacute; con la IA cuando engulla la bazofia producida por ella misma. Se ignora porque los tecnoligarcas no tienen ni idea de a d&oacute;nde nos est&aacute;n conduciendo. Aun as&iacute;, la auto fagocitaci&oacute;n se presume destructiva. 
    </p><p class="article-text">
        Ard&iacute;an en piras los libros amenazadores, ahora son un recurso a vampirizar. La IA, fundada en el robo masivo de propiedad intelectual, se consagra como trituradora de cultura. Un juzgado estadounidense ha considerado que piratear libros es ilegal, pero que Anthropic hace un uso transformativo de los ejemplares que adquiere: lo ha legalizado. Solo espero que otro fallo judicial establezca lo obvio: comprar un libro no te da la propiedad intelectual, por eso las pel&iacute;culas basadas en una novela han de pagar derechos al escritor. Justin Nelson, abogado de los autores denunciantes, ha hablado del &ldquo;expolio de la expresi&oacute;n de toda la humanidad&rdquo;. Esta es la dimensi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las masacres de libros gozan de un largo linaje. Qu&eacute; tendr&aacute;n para que los persiguiera durante cuatro siglos el siniestro <em>Index</em> de la Inquisici&oacute;n; los quemaran los nazis en la Opernplatz de Berl&iacute;n bajo la admonici&oacute;n de Goebbels; y ardieran en tantas guerras, por ejemplo, Bagdad 2003. <em>Historia universal de la destrucci&oacute;n de libros</em>, del ensayista Fernando B&aacute;ez, es un recopilatorio fiel y estremecedor. Empieza en Mesopotamia. Por mi parte, conservo como un tesoro mi biblioteca: cuando llegue el gran apag&oacute;n me alimentar&aacute; durante a&ntilde;os.  
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, los libros nutren, pero no se deben tratar como pasto. Anthropic se los da a engullir a sus modelos de lenguaje para que eructen bazofia. No entienden nada de la singularidad del libro: es un bien tangible que destruyen. A la vez es un alma, la del autor. Y tambi&eacute;n miles de conversaciones con lectores a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Al menos los que prend&iacute;an hogueras lo hac&iacute;an en la plaza. Ahora ocurre en un almac&eacute;n, de forma clandestina: desean preservar su prestigio. La &uacute;ltima frontera a conquistar en el capitalismo de la vigilancia es un subrayado, esa esquina doblada en una p&aacute;gina que cambi&oacute; la vida a una lectora. No quieren que sepamos lo que hacen. Pero lo sabemos porque Heine lo escribi&oacute; en 1823: &ldquo;All&iacute; donde queman libros, acaban quemando hombres&rdquo;. Qu&eacute; ser&aacute; de nosotras all&iacute; donde desguazan libros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/millones-libros-desguazados-alimentar-ia_129_13461727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos millones de libros desguazados para alimentar la IA]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Libros,Literatura,Anthropic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último chiste de Tamariz va sobre Facebook]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ultimo-chiste-tamariz-facebook_129_13456357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac14bf57-54b2-488c-b828-d6f23eedcb98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x983y542.jpg" width="1200" height="675" alt="El último chiste de Tamariz va sobre Facebook"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las tecnologías de la atención funcionan como la magia: dirigen nuestros globos oculares, llevan nuestra mente a pastar a lugares donde no hemos decidido estar. La inteligencia artificial da una vuelta de tuerca a este dominio</p></div><p class="article-text">
        Para quien crea en las casualidades, anteayer ocurrieron dos: una, comenz&oacute; el juicio decisivo contra Mark Zuckerberg, propietario de Meta, es decir, Facebook. Una coalici&oacute;n de estados norteamericanos y numerosas familias le demandan indemnizaciones por 1,4 billones de d&oacute;lares, el equivalente a la capitalizaci&oacute;n burs&aacute;til de Meta. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo acontecimiento es la triste muerte de Juan Tamariz. Para m&iacute; no es casualidad. Se trata de su &uacute;ltimo truco: fallecer el d&iacute;a del juicio final contra Zuckerberg para ponerlo en evidencia. Quiz&aacute; es su &uacute;ltimo chiste.
    </p><p class="article-text">
        Tamariz llen&oacute; de ilusi&oacute;n mi ni&ntilde;ez: llegu&eacute; a pedir un juego de Magia Borr&aacute;s despu&eacute;s de verle y o&iacute;rle declamar su antol&oacute;gico &ldquo;naniaronaniaro&rdquo;. Cuando abr&iacute; la caja, no funcionaba. Sus &ldquo;poderes m&aacute;gicos&rdquo; no se hallaban en las cartas. Ahora s&eacute; que la asimetr&iacute;a de poder entre el mago y su p&uacute;blico estriba en su conocimiento de la psicolog&iacute;a de la atenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Zuckerberg tambi&eacute;n sabe mucho de esto. La fiscal ha descrito a la perfecci&oacute;n el modelo de negocio de las redes sociales: &ldquo;Enganchar al usuario, retenerlo el mayor tiempo posible, recopilar sus datos y luego ocultar la verdad&rdquo;. Los informes internos de Facebook revelan su conocimiento de que estas pr&aacute;cticas generaban adicci&oacute;n en ni&ntilde;os y adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que algunos magos se hagan llamar mentalistas. La magia es una forma sutil de dirigir la mente del otro. Tamariz conoc&iacute;a al dedillo esa capa profunda de nuestra psique en la que todos somos iguales -el f&iacute;sico cu&aacute;ntico y el analfabeto- y todos somos vulnerables en cualquier pa&iacute;s del mundo. Las debilidades de nuestra mente son biol&oacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        Un mago es un maestro en dirigir nuestra atenci&oacute;n. Mientras el p&uacute;blico fascinado mira la mano que sujeta la carta, &eacute;l hace algo con la otra mano, o con los pies, no lo s&eacute; (si lo supiera no habr&iacute;a arrumbado el juego de Magia Borr&aacute;s en el trastero). Mientras el mago dirige nuestro ojo, nuestra autocomplacencia nos dice que estamos a cargo de lo que vemos. 
    </p><p class="article-text">
        Las redes hacen lo mismo. Mientras todos estos a&ntilde;os muchos ve&iacute;amos el da&ntilde;o a la salud mental que causan, otros quer&iacute;an convencernos de que estamos ah&iacute; libremente y podemos salir cuando queramos. No es as&iacute;. La econom&iacute;a de la atenci&oacute;n se basa en un principio muy simple: nuestro cerebro no puede atender a todos los est&iacute;mulos, por tanto, debe elegir. Si el dise&ntilde;o de las redes dirige esa selecci&oacute;n, de facto estamos poniendo nuestra mente a disposici&oacute;n del due&ntilde;o de la tecnolog&iacute;a. Luego &eacute;l la usar&aacute; para comerciar con nuestra intimidad o vendernos productos. Graham Burnett lo llama <em>fracking humano</em>: si nuestra mente es el &uacute;ltimo recurso a explotar, nosotros dejamos de ser sujetos y nos convertimos en objetos. 
    </p><p class="article-text">
        Las tecnolog&iacute;as de la atenci&oacute;n funcionan como la magia: dirigen nuestros globos oculares, llevan nuestra mente a pastar a lugares donde no hemos decidido estar. La inteligencia artificial da una vuelta de tuerca a este dominio: atrapan nuestra atenci&oacute;n para imbuirnos en una realidad a medida. Dentro de ChatGPT o Claude tambi&eacute;n estaremos secuestrados. 
    </p><p class="article-text">
        Tamariz us&oacute; su conocimiento de la atenci&oacute;n humana para asombrarnos y hacernos re&iacute;r. Quiz&aacute; su &uacute;ltimo chiste sea este: revelarnos que su magia es familia de la manipulaci&oacute;n constante en que vivimos hoy. Sin embargo, ped&iacute;amos la Magia Borr&aacute;s para ser como &eacute;l; y a los tecnooligarcas los queremos entre rejas. El futuro de las redes sociales probablemente se decida gracias a numerosas madres que comenzaron a luchar el d&iacute;a que su hija se suicid&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez discrepo m&aacute;s de Arthur C. Clarke cuando estableci&oacute; que &ldquo;cualquier tecnolog&iacute;a suficientemente avanzada es indistinguible de la magia&rdquo;. El juicio a Meta mostrar&aacute; que el dise&ntilde;o de ciertas tecnolog&iacute;as es magia negra. Y que cuando la manipulaci&oacute;n es un negocio hay que imponerle l&iacute;mites. Tamariz, en su &uacute;ltima prestidigitaci&oacute;n, dirige nuestra atenci&oacute;n al hecho esencial: mago es quien conoce la vulnerabilidad humana y la usa para hacer re&iacute;r.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ultimo-chiste-tamariz-facebook_129_13456357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 19:39:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último chiste de Tamariz va sobre Facebook]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué el neoludita rompe el iPad con un martillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/neoludita-rompe-ipad-martillo_129_13449139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5df57a96-d8e9-4382-b74a-40c5ded788dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué el neoludita rompe el iPad con un martillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comparten experiencias sobre cómo apearse de la tecnología y ofrecen sus conciertos y lugares de encuentro como alternativa. Esto me parece inteligente: decir a la gente que esté menos tiempo en la pantalla no sirve de nada si no se ofrece algo mejor</p></div><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; hace unas semanas en Nueva York. Cientos de personas se congregaron en el Festival Summer of Ludd, en homenaje a Ned Ludd. Seg&uacute;n la leyenda fue el primer obrero que destroz&oacute; dos telares a martillazos al principio de la revoluci&oacute;n industrial. 
    </p><p class="article-text">
        El festival neoyorquino estaba organizado por el movimiento neoludita, cuyos miembros defienden la vida con textura real, en la que nadie es esclavo de la tecnolog&iacute;a. Fue una protesta contra los tecnoligarcas, que aseguran estar dise&ntilde;ando la IA mientras dise&ntilde;an c&oacute;mo explotar nuestras vulnerabilidades. 
    </p><p class="article-text">
        Los neoluditas realizan actos p&uacute;blicos por el placer de reunirse. Bailan, cantan, conversan, sin que nada de eso est&eacute; mediado por la tecnolog&iacute;a: cultivan las relaciones humanas directas. Le&iacute; una cr&oacute;nica fabulosa del evento (<a href="https://www.nplusonemag.com/online-only/online-only/getting-off-with-the-luddites/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>): nada de lo que hacen resulta extraordinario y a la vez todo lo es.
    </p><p class="article-text">
        En su mayor&iacute;a son j&oacute;venes, aunque en los 120 eventos del festival se vio gente de todas las edades. Defienden una suerte de comunitarismo que rechaza el aislamiento derivado de la tecnolog&iacute;a. Ocupan las calles, se miran a los ojos. No obligan a nadie a dejar el m&oacute;vil en casa, pero cuando la cronista sac&oacute; su tel&eacute;fono para hacer una foto, alguien le dijo: &ldquo;Nosotros no hacemos estas cosas&rdquo;. Le falt&oacute; a&ntilde;adir: puag. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que resulta casi imposible encontrar informaci&oacute;n sobre los neoluditas en redes sociales. Apenas hay im&aacute;genes de sus actos. No tienen l&iacute;deres ni organizaci&oacute;n centralizada: se inspiran en el feminismo. Consideran que el dise&ntilde;o de la tecnolog&iacute;a ha erosionado el &ldquo;bien com&uacute;n, el tejido social, las instituciones y el inter&eacute;s colectivo&rdquo;. Se proponen impulsar la actuaci&oacute;n colectiva frente a las grandes tecnol&oacute;gicas, y recuperar los espacios p&uacute;blicos para que la gente conecte. Quieren un mundo &ldquo;asentado en lo local, los bienes p&uacute;blicos, el cuidado, la diversi&oacute;n, la democracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comparten experiencias sobre c&oacute;mo apearse de la tecnolog&iacute;a y ofrecen sus conciertos y lugares de encuentro como alternativa. Esto me parece inteligente: decir a la gente que est&eacute; menos tiempo en la pantalla no sirve de nada si no se ofrece algo mejor. A veces destruyen un iPad a martillazos, como los luditas hist&oacute;ricos destru&iacute;an telares. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ocurre en el momento oportuno: mientras llegan noticias de agentes de IA que toman decisiones propias, los neoluditas nos recuerdan que los realmente aut&oacute;nomos somos los humanos. El mundo digital, tan iluminado, es angosto. Fuera de &eacute;l corre la vida entera, que nos pilla m&aacute;s cerca en vacaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Que los neoluditas hayan elegido ese nombre es una declaraci&oacute;n de intenciones. Durante a&ntilde;os se ha esgrimido el t&eacute;rmino &ldquo;ludita&rdquo; como acusaci&oacute;n para quien no reverencia la tecnolog&iacute;a. Estas gentes no quieren caer bien, sino buscar otro camino. Les inspira aquella primera respuesta organizada de los trabajadores ingleses contra las m&aacute;quinas. 
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n de maquinaria textil de los luditas ingleses lleg&oacute; a ser una amenaza para el <em>establishment</em> industrial ingl&eacute;s. Por eso en 1812 el Parlamento brit&aacute;nico aprob&oacute; la pena de muerte para quienes recurrieran a esa forma de protesta. En su defensa intervino Lord Byron, propietario de tierras en el condado de Nottinghamshire, donde el brote ludita fue m&aacute;s potente: &ldquo;&iquest;No hay ya suficiente sangre en vuestro c&oacute;digo penal, que a&uacute;n debe verterse m&aacute;s para ascender al cielo?&rdquo;, dijo a los parlamentarios. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s escribi&oacute; su <em>Canci&oacute;n para los luditas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo el desprestigio que les ha ca&iacute;do encima, fueron el embri&oacute;n del movimiento obrero. Si est&aacute;s leyendo esto durante tus vacaciones pagadas, les debes algo. Y si trabajas en la econom&iacute;a de las plataformas o eres aut&oacute;noma y no disfrutas de vacaciones pagadas, ya ves la alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Los tecnoligarcas se han apropiado de la idea del progreso pero ya no convencen a nadie: la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica ha desbaratado la protecci&oacute;n social, ha precarizado el empleo y tritura la salud mental. Si nos transportan a los albores de la revoluci&oacute;n industrial, s&oacute;lo cabe hacerse neoluditas. Leyendo bien la historia, todo lo importante sucede cuando un grupo de gente comienza a organizarse en torno a sus problemas comunes. Entonces surge lo que Emile Durkheim llam&oacute; &ldquo;efervescencia colectiva&rdquo;. Est&aacute; pasando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/neoludita-rompe-ipad-martillo_129_13449139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué el neoludita rompe el iPad con un martillo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Móviles,Inteligencia artificial,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ayuso y lo que tarda el sol en volver a salir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ayuso-tarda-sol-volver-salir_129_13443360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/203f1254-0c39-46f9-8711-2b9d5f5d91d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3234y1201.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso y lo que tarda el sol en volver a salir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ella sabe de política a la altura del estómago (que es, por cierto, donde hay que saber, y ese es su mérito). Una gobernante con su instinto político descifra enseguida lo que significa para ella el ático. Se entiende a la primera</p><p class="subtitle">Si yo te digo “ático”, tú piensas en...</p></div><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n vi anoche el eclipse. Ya <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eclipse-dara-minuto-gloria-tiniebla_129_13436261.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escrib&iacute; sobre &eacute;l hace unos d&iacute;as</a> porque si miro no escribo: no estoy hecha para la multitarea.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace d&iacute;as s&oacute;lo se habla del eclipse, pero ayer me top&eacute; con una informaci&oacute;n sobre Velintonia, la casa donde vivi&oacute; Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura. Se han licitado las obras para rehabilitarla como casa-museo. Pens&eacute; en escribir de poes&iacute;a: qu&eacute; mejor para el d&iacute;a D+1 que seguir con experiencias sensoriales, no pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/gobierno-ayuso-licita-traves-planifica-madrid-2-9-millones-euros-obras-velintonia_1_13442192.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La empresa p&uacute;blica </a>Planifica Madrid -s&iacute;, la del &aacute;tico de seis millones de euros- impulsa la rehabilitaci&oacute;n de la casa de Aleixandre, situada para m&aacute;s inri en el distrito de Chamber&iacute;. Mi mente hizo clic ella sola: a ver si se va a quedar Ayuso con Velintonia, ahora que se le ha chafado lo del &aacute;tico. Pero no, porque no es un &aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Un &aacute;tico se entiende enseguida. Y Ayuso lo sabe, porque sabe mucho de pol&iacute;tica. No tiene conocimiento acad&eacute;mico, no ha le&iacute;do, no alberga ese saber en su mente. Ayuso sabe de pol&iacute;tica a la altura del est&oacute;mago (que es, por cierto, donde hay que saber, y ese es su m&eacute;rito). Una gobernante con su instinto pol&iacute;tico descifra enseguida lo que significa para ella el esc&aacute;ndalo del &aacute;tico. No es un caso complejo, con empresas pantalla, alzamiento de bienes o testaferros. Comprarte un &aacute;tico con dinero p&uacute;blico est&aacute; muy feo y toda Espa&ntilde;a lo sabe.
    </p><p class="article-text">
        En sus actos a partir de septiembre, ya no estar&aacute;n las se&ntilde;oras que la aclamaban &ndash;&ldquo;Isabel, Isabel&rdquo;-, sino a lo sumo los <em>gruppies</em> del partido, que tambi&eacute;n tienen un voto, pero no cuentan igual. Ayuso sabe que cuando suba a un avi&oacute;n y busque su asiento entre las filas, cuando entre a un teatro lleno o visite un colegio, la gente la ver&aacute; y pensar&aacute; en el &aacute;tico. La primera palabra que vendr&aacute; a la mente de muchos cuando oigan &ldquo;Ayuso&rdquo; ser&aacute; &ldquo;&aacute;tico&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-digo-atico-piensas_129_13441516.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como explicaba ayer con mucha gracia Isaac Rosa</a>.
    </p><p class="article-text">
        Intent&eacute; volver a Aleixandre. Tiene un libro de poemas espectacular, <em>Espadas como labios,</em> y otro cuyo t&iacute;tulo parece distinto pero es el mismo: <em>La destrucci&oacute;n o el amor</em>, publicado tres a&ntilde;os despu&eacute;s. A veces uno no se explica bien y tiene que salir varias veces a la palestra. &iexcl;Cop&oacute;n! Igual que Ayuso. De todas las explicaciones que ha ofrecido, algunas contradictorias entre s&iacute;, me ha gustado especialmente esta: &ldquo;Si hubiera querido una vivienda para m&iacute; no hubiera tardado siete a&ntilde;os. Ser&iacute;a muy poco inteligente por mi parte que a estas alturas de mi vida pol&iacute;tica me buscara una casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes verseros revelan sus sentimientos profundos sin querer. Ella lo hace con la figura de la preterici&oacute;n, que evita nombrar lo que todos est&aacute;n pensando: &ldquo;Ser&iacute;a muy poco inteligente por mi parte&rdquo; significa &ldquo;soy demasiado lista para hacer eso&rdquo;. Lo dijo porque nadie se explica c&oacute;mo ha podido equivocarse tanto. Era evidente que se acabar&iacute;a sabiendo, que no podr&iacute;a justificarlo y constituir&iacute;a un esc&aacute;ndalo en el asunto m&aacute;s sensible: la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo se entiende lo del &aacute;tico, sino que adem&aacute;s todos tenemos a alguien cerca que no puede so&ntilde;ar con comprarse un piso, no digamos ya un &aacute;tico en uno de los barrios m&aacute;s caros de Madrid. Siete a&ntilde;os en el cargo explican cosas, pero no que no haya intentado antes lo del &aacute;tico, sino que es suficiente tiempo para alejarse de su est&oacute;mago y emborracharse de soberbia. Ayuso consigui&oacute; todo el poder en el PP de Madrid en 2022 y la mayor&iacute;a absoluta en la Asamblea en 2023. A partir de ah&iacute;, es f&aacute;cil imaginarla rodeada siempre de esas cabezas que tienen flojo el muelle de cuello y asienten sin parar.  
    </p><p class="article-text">
        Hasta un d&iacute;a en que la ni&ntilde;a deslenguada dijo con su alabado desparpajo: &ldquo;Quiero un &aacute;tico&rdquo;. En la sala, todos bajaron la cabeza y empezaron a tramitar el expediente. No s&eacute; si la fortuna de Ayuso est&aacute; girando, pero ojo con las expectativas: como vimos ayer, las estrellas eclipsadas vuelven a salir enseguida. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ayuso-tarda-sol-volver-salir_129_13443360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 21:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayuso y lo que tarda el sol en volver a salir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eclipse dará su minuto de gloria a la tiniebla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eclipse-dara-minuto-gloria-tiniebla_129_13436261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5d8a96a-d36d-45e5-bc03-ff9924c2d41b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El eclipse dará su minuto de gloria a la tiniebla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el eclipse la sombra tendrá su momento de gloria. Yo no miraré al sol, sino a mi alrededor. Quiero sentir qué se ve desde ahí, contemplar lo que me he perdido</p></div><p class="article-text">
        Mi idea de lo luminoso no es original. Si eres occidental y tuviste una buena profesora de Historia Contempor&aacute;nea en COU, sabes que el siglo de las luces fue lo mejor que le sucedi&oacute; a la humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        La luz es conocimiento y progreso. La oscuridad -o peor a&uacute;n su doctrina, el oscurantismo- es atraso e ignorancia. Cuando Mortadelo ten&iacute;a una buena idea se le encend&iacute;a una bombilla y cuando las cosas van mal lo vemos todo negro. Los grandes pensadores nos iluminan, mientras los dictadores mantienen a sus pueblos en las sombras. Por encima de todo, nos salva ver la luz al final del t&uacute;nel (aun a riesgo de que sea un tren de frente, como dec&iacute;a el macabro chiste).
    </p><p class="article-text">
        Las met&aacute;foras se nos pueden venir abajo el mi&eacute;rcoles entre las 17:34 y las 21:38, con el eclipse. Yo he cre&iacute;do en la eficacia de la luz, pero la fe se me resquebraja. Y me doy cuenta de que es una convicci&oacute;n tan incontestada que nos ciega. A veces se ve m&aacute;s en lo oscuro.
    </p><p class="article-text">
        En la plenitud del eclipse, las jirafas y los elefantes entrar&aacute;n en sus refugios a dormir. Algunos primates correr&aacute;n a agruparse en manada. Si fu&eacute;ramos de otras &eacute;pocas detendr&iacute;amos guerras, implorar&iacute;amos perd&oacute;n arrodillados, tal vez har&iacute;amos ofrendas a los dioses. Como somos de este tiempo veremos el espect&aacute;culo. El &uacute;nico riesgo estriba en no protegerse la retina. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos conf&iacute;an en que la oscuridad pasajera del eclipse los ilumine: sobre las tormentas solares, el helio, la teor&iacute;a de la gravedad o cualquier otra cosa. Javier Armentia lo explicaba muy bien ayer aqu&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        No hace mucho descubr&iacute; que los orientales aman la penumbra. En <em>Elogio de la sombra</em>, Junichiro Tanizaki nos cal&oacute;. &ldquo;Los occidentales, siempre al acecho del progreso, se agitan sin cesar persiguiendo una condici&oacute;n mejor. Buscan siempre m&aacute;s claridad: de la vela a la l&aacute;mpara de petr&oacute;leo, del petr&oacute;leo a la luz de gas, del gas a la luz el&eacute;ctrica, hasta acabar con el &uacute;ltimo refugio de la sombra&rdquo;. Desvela la zona oscura de nuestra obsesi&oacute;n por las luces.
    </p><p class="article-text">
        Durante el eclipse la sombra tendr&aacute; su momento de gloria. Yo no mirar&eacute; al sol, sino a mi alrededor. Quiero sentir qu&eacute; se ve desde ah&iacute;, contemplar lo que me he perdido. S&eacute; que es mucho: desde que dej&eacute; de vivir en la ciudad, la hora m&aacute;s hermosa de mis paisajes se da al ocultarse el sol. Un lugar insignificante se vuelve bello cuando asoman las sombras.
    </p><p class="article-text">
        Yo no nac&iacute;, me dieron a luz. Luego nuestra cultura me inculc&oacute; la transparencia y cit&eacute; con orgullo durante a&ntilde;os a Louis Brandeis, juez del Supremo de EEUU: &ldquo;La luz del sol es el mejor desinfectante&rdquo;. Pero las infecciones de este tiempo hipervigilante se narran a plena luz del d&iacute;a. Y no las combate.
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad la noche no existe, pero me he reconciliado con la oscuridad en las afueras. Cada vez veo mejor. Los ojos se acostumbran a la penumbra, pero tambi&eacute;n el intestino. Hay algo tranquilizador en tolerar las sombras. He aprendido a confiar en mi o&iacute;do. Empiezan a caerme bien quienes no asoman bajo los focos. Ojal&aacute; pudiera. 
    </p><p class="article-text">
        A los japoneses les gusta la cuberter&iacute;a recubierta de una p&aacute;tina oscura. Los tejados de su arquitectura tradicional no s&oacute;lo rematan la casa, sino que se prolongan para quitarle claridad al interior. En los cuartos, el juego de sombras decora. La luz baja sugiere. Coincido con &eacute;l: es de p&eacute;simo gusto iluminar con profusi&oacute;n el retrete.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la luz absoluta y no vemos nada. Iluminar es s&oacute;lo una coartada confusa: sirve a quienes invocan el progreso general refiri&eacute;ndose al suyo. Es urgente reivindicar la sombra, y el eclipse viene en mi ayuda. Al fin y al cabo, el capitalismo de la vigilancia se levanta sobre la imposibilidad de eclipsarnos ni un segundo en el mundo digital: la iluminaci&oacute;n perpetua. Ya no encendemos la luz, ella nos enciende la cara. 
    </p><p class="article-text">
        La sombra es el lugar donde encontrarnos con nuestros l&iacute;mites, un ant&iacute;doto contra la hybris de estos tiempos. Afirma Tanizaki: &ldquo;Los orientales intentamos adaptarnos a los l&iacute;mites que nos son impuestos, no experimentamos ninguna repulsi&oacute;n hacia lo oscuro: que la luz es pobre, &iexcl;pues que lo sea!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute; puede una hundirse en la tiniebla, contemplar su belleza. Lo har&eacute; el mi&eacute;rcoles, entre las 17:54 y las 21:38. Qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; ilumine mi destino. La oscuridad es cada vez m&aacute;s tentadora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eclipse-dara-minuto-gloria-tiniebla_129_13436261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 20:22:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El eclipse dará su minuto de gloria a la tiniebla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eclipse]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[O das un bulo o te lo dan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/das-bulo-dan_129_13432581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51996f7f-e2bc-41ac-a231-9562907a04bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x909y1022.jpg" width="1200" height="675" alt="O das un bulo o te lo dan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie explica cómo una horda espectral de 50.000 o 70.000 desdichados aparecen y desaparecen en 48 horas. Como éxodo migratorio, es de las cosas más raras que hemos visto. Se parece más a la Magia Borrás: ahora está, ahora no está. Seguimos sin entender, una semana después, que miles pongan en riesgo su vida y al día siguiente se vuelvan, quizá no libremente, pero sí voluntariamente</p><p class="subtitle">
Una frontera alquilada</p></div><p class="article-text">
        Cuantos m&aacute;s d&iacute;as pasan de la crisis de Ceuta, m&aacute;s fantasmal se vuelve todo. Sabemos que los desdichados que cruzaron suman alguna cifra entre 50.000 y 70.000, una horquilla de nada. Hay fantasmas en la asunci&oacute;n de responsabilidad, se diluye en todas las capas de la crisis: la geopol&iacute;tica, la migratoria, el conflicto territorial, el final de una &eacute;poca. Hay elecciones a la vista (en EEUU, pero tambi&eacute;n en Italia y Dinamarca, adem&aacute;s de en Espa&ntilde;a), y esto hace perder la calma a mucha gente. No perdamos de vista que atravesamos el fin de una &eacute;poca, y tambi&eacute;n el derecho internacional es poco m&aacute;s que un esp&iacute;ritu a la fuga. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie explica c&oacute;mo una horda espectral de 50.000 o 70.000 desdichados aparecen y desaparecen en 48 horas. Como &eacute;xodo migratorio, es de las cosas m&aacute;s raras que hemos visto. Se parece m&aacute;s a la Magia Borr&aacute;s: ahora est&aacute;, ahora no est&aacute;. Seguimos sin entender, una semana despu&eacute;s, que miles pongan en riesgo su vida y al d&iacute;a siguiente se vuelvan, quiz&aacute; no libremente, pero s&iacute; voluntariamente. Como ataque h&iacute;brido tambi&eacute;n es rel&aacute;mpago: el Gobierno corri&oacute; a subrayar cu&aacute;nto ha contribuido Marruecos a recolocar a cada uno en su sitio. Es raro elogiar a quien te ataca, por muy h&iacute;brido que sea.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s tangible est&aacute; en la morgue improvisada en un galp&oacute;n y los 77 muertos (una cifra que tampoco es estable, alguno m&aacute;s habr&aacute; en el fondo). Sus sepulturas quedan como testimonio de lo real. Ser&aacute; muy necesario cuando dentro de unos meses nos preguntemos: &iquest;esto realmente pas&oacute;? &iquest;no ser&iacute;a una enso&ntilde;aci&oacute;n de la IA? &iquest;qui&eacute;n sabe, si no sabemos ya nada?
    </p><p class="article-text">
        G&oacute;mez de la Serna dec&iacute;a que en Madrid a las ocho de la tarde, o das una conferencia o te la dan. En nuestro mundo gaseoso y digital, cuando hay un conato de crisis, o das un bulo o te lo dan. 
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; porque a miles de marroqu&iacute;es les dieron un bulo en las redes sociales: la afirmaci&oacute;n falsa de que Espa&ntilde;a abr&iacute;a sus puertas de par en par. En esas redes lo mismo se apunta uno a inversi&oacute;n en criptomonedas que a pasar la frontera a nado con un flotador fucsia: todo sea por cumplir nuestros sue&ntilde;os. Quienes tienen mala suerte, prueban, ignorando que lo que est&aacute; por probar es la realidad. Para cuando se dan cuenta, est&aacute;n en el fondo del Mediterr&aacute;neo. Ese es el drama.
    </p><p class="article-text">
        Pero G&oacute;mez de la Serna es tendencia entre los gobernantes. Ven un conato de crisis y corren a dar un bulo. Distintos gobiernos europeos, con Giorgia Meloni y Mette Frederiksen a la cabeza, suspendieron Schengen dando a entender que la masa espectral -en vez de desaparecer con un soplido- llegar&iacute;a a sus pa&iacute;ses. Hablaron de seres humanos como si fueran niebla que atraviesa los mares sin esfuerzo. Fue como cuando nos dec&iacute;an &ldquo;que viene el coco&rdquo; sin explicar si llegaba en taxi, llamaba al telefonillo o qui&eacute;n le iba a abrir la puerta. El art&iacute;culo 41 del C&oacute;digo de Fronteras Schengen estipula que nadie puede salir de Ceuta sin controles administrativos adicionales. Lo sab&iacute;an, pero si no difund&iacute;an su bulo, lo iban a hacer otros. 
    </p><p class="article-text">
        El problema de aplicar G&oacute;mez de la Serna es que con el bulo que das te conviertes en caja de resonancia de lo peor. Ya puestos, es mejor que una tergiversaci&oacute;n as&iacute; la defiendan los outsiders, o la oposici&oacute;n, aunque s&oacute;lo sea porque necesitamos seguir creyendo a los gobiernos, seguir pensando que manejan buena informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s anormal de esta crisis no ha sido su car&aacute;cter fantasmal, sino la s&uacute;bita y s&oacute;lida coordinaci&oacute;n de las narrativas de exclusi&oacute;n. Europa se ha hecho el harakiri en Ceuta, rompiendo la solidaridad y apostando por recuperar las fronteras en vez de la calma. No obstante, tambi&eacute;n parece un harakiri fantasmal: anteayer se reunieron los ministros del Interior y se felicitaron de lo unidos que est&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, lo que va quedando de la UE tambi&eacute;n se parece cada vez m&aacute;s a una enso&ntilde;aci&oacute;n. Marruecos e Israel se alegran. Y por supuesto Estados Unidos. Ah, s&iacute;, me olvidaba de Trump. Es un hombre que, con sus limitaciones, comprende muy bien una distinci&oacute;n epist&eacute;mica esencial: la diferencia entre realidades f&iacute;sicas y realidades imaginadas. Un estrecho es una realidad f&iacute;sica, una frontera es una realidad imaginada. El m&aacute;s h&aacute;bil inventando realidades no fall&oacute; esta vez. Como no puede esgrimir la cercan&iacute;a de los 50.000 o 70.000 desdichados, aprovech&oacute; para instilar miedo en la mente de los norteamericanos, afirmando que si votan a los dem&oacute;cratas en las elecciones de medio mandato, pasar&aacute; all&iacute; lo mismo que en Ceuta. Eso en lo que concierne a las fronteras. Sobre los estrechos, no dijo nada. 
    </p><p class="article-text">
        El de Ormuz lo da por perdido: ya no sabe si hablar con los iran&iacute;es o matarlos a bombazos, pero una fantas&iacute;a nueva asoma. Quiz&aacute; a&uacute;n pueda dominar el de Gibraltar, ser&iacute;a tan f&aacute;cil como que se lo quede su amigo Mohamed VI. 
    </p><p class="article-text">
        La ultraderecha mundial se fortalece con la realidad imaginada de las fronteras, y lleva la tensi&oacute;n geopol&iacute;tica a los estrechos. No perdamos Ceuta de vista porque es frontera y estrecho. Adem&aacute;s, estamos bastante solos: cuando el mundo m&aacute;s necesita clarividencia y serenidad, Europa se decanta por ver fantasmas y perder la calma. Podemos hacer lo mismo o intentar otra cosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/das-bulo-dan_129_13432581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2026 19:18:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano no empieza nunca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/verano-no-empieza_129_13422872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abcc8f5a-c394-4598-8991-4a41b492b359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano no empieza nunca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No canto una oda a la pereza, eso es para el invierno, cuando todos nos explotamos a nosotros mismos. Ahora la vagancia es un estado natural, esa holganza, esa desgana, ese dormir sin tener sueño y amodorrarse en la toalla</p></div><p class="article-text">
        Desde que me hice adulta, el verano empieza varias veces. De ni&ntilde;a, comenzaba el d&iacute;a que acababa el curso, e iba todo seguido hasta septiembre. Seguir&aacute; siendo as&iacute; para los ni&ntilde;os, espero. En la ciudad se nota el fin de curso, y en las semanas siguientes va creciendo una desbandada: por momentos se ve la polvareda mientras se alejan los coches y las gentes. 
    </p><p class="article-text">
        Si queda alg&uacute;n evento por celebrarse en Madrid, esos primeros d&iacute;as de julio son la &uacute;ltima oportunidad, de homenajear a una poeta o despedir al subsecretario de un ministerio, porque luego se acaba el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Los programas pol&iacute;ticos retiran a sus estrellas a mediados de julio para descansar. Otro escal&oacute;n en la pausa. Entramos en la segunda quincena con el flujo de noticias casi adormecido, pero de pronto una emergencia nacional por incendios nos despierta. Obliga a conectar incluso a los que est&aacute;n en la playa. Y encima Ayuso da la campanada con otro &aacute;tico. &iexcl;Qu&eacute; fijaci&oacute;n! Lo que son capaces de hacer algunas con tal de no acortar las listas de espera en los hospitales. Y cuando por fin parece que no puede ocurrir nada, salvo el descanso, se produce una crisis en Ceuta que nos quita la risa. A 2 de agosto, por fin deber&iacute;amos dar por inaugurado el verano, pero no se puede. El mundo sigue caliente y ese calor geopol&iacute;tico pasa por nuestra soberan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto si existe una palabra para definir lo que necesitamos: igual que ciertos animales hibernan para ahorrar energ&iacute;a en los meses fr&iacute;os del invierno, &iquest;hacen algo en verano que merezca un nombre? Lo busco y lo encuentro: se llama &ldquo;estivaci&oacute;n&rdquo;. Es el estado de torpor que aparece en algunos animales por el calor y la sequedad. Pero no usamos la palabra, lo cual es una prueba de c&oacute;mo hemos degenerado: hay que hacer causa de la estivaci&oacute;n, proclamarla y practicarla. En verano, el &uacute;nico lugar donde uno no est&aacute; torpe es la playa o la piscina.
    </p><p class="article-text">
        El verbo exist&iacute;a en lat&iacute;n (<em>aestivare</em>: pasar el verano), pero en espa&ntilde;ol, no. Veranear no me sirve, es s&oacute;lo marcharse a un sitio. Hay que poner en circulaci&oacute;n &ldquo;estivar&rdquo;, aunque no quiera el diccionario. Los cocodrilos cavan cuevas en el lodo de los r&iacute;os y se entierran durante los meses en que no hay agua. Los caracoles, por su parte, se sellan para sobrevivir al calor: crean una capa de baba seca que cierra su concha. Y ah&iacute; se quedan, protegidos por las babas, hasta que llueve.
    </p><p class="article-text">
        Sigo siendo animal: necesito estivar. Me quiero cubrir con una baba seca que me proteja de los temas calenturientos a partir de hoy. Algunos anfibios estivan hasta cinco a&ntilde;os; me conformar&iacute;a con tres semanas. Veinti&uacute;n d&iacute;as de paz interior, de no escuchar debates p&uacute;blicos est&eacute;riles, de nadie insultando a nadie, de la gente d&aacute;ndose cuenta de que somos animales pol&iacute;ticos, pero somos mucho m&aacute;s y lo estamos olvidando. Hay otro mundo bajo las babas del caracol. Seg&uacute;n leo, hay animales que, por alargar la estivaci&oacute;n, mueren en el intento: tampoco es mi idea.
    </p><p class="article-text">
        No canto una oda a la pereza, eso es para el invierno, cuando todos nos explotamos a nosotros mismos. Ahora la vagancia es un estado natural, esa holganza, esa desgana, ese dormir sin tener sue&ntilde;o y amodorrarse en la toalla. Ese mirar una hoja de parra y encontrar interesante la confluencia de sus nervios. El verano es para escuchar los matices de cada ola del mar, para dormitar en la tumbona y que te despierte el pelotazo de una criatura inocente. 
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de vaguear. &iquest;Y qu&eacute; me ha pasado? Pues que me ha pedido el jefe de Opini&oacute;n de El Diario, mi querido Marco Schwarz, que siga escribiendo en agosto. &iquest;Y c&oacute;mo lo har&eacute;, si estoy zambullida en baba? No tengo la menor idea, pero pienso hacer menos y jugar m&aacute;s; ba&ntilde;arme mucho y escribir sin prisa. Camus aseguraba que llevaba dentro un verano invencible para resistir los inviernos, reales y simb&oacute;licos. Yo me conformo con algo m&aacute;s prosaico: rendirme al verano y rellenarme de &eacute;l, por lo que pueda pasar. Este verano estivo y escribo. Es decir, vivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/verano-no-empieza_129_13422872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 14:40:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano no empieza nunca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Vacaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Marcharse o regresar? Una Odisea para cada uno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marcharse-regresar-odisea_129_13414868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f56a778-95b5-4566-88e3-fd91beaad130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Marcharse o regresar? Una Odisea para cada uno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida siempre pide explicaciones de los huecos que hemos ido dejando con nuestra ausencia. Nadie se marcha 20 años y es recibido con los brazos abiertos. Si has emigrado de tu país o si dejaste tu profesión para dedicarte a otra -pongamos el servicio público-, muchos no querrán reconocerte</p><p class="subtitle">¿Por qué Jesús es blanco y Helena de Troya no puede ser negra?</p></div><p class="article-text">
        Hay una <em>Odisea</em> para cada uno y Christopher Nolan lo sabe. Viendo la aventura de Odiseo he visto mi vida, a veces de forma directa, a veces <em>sensu contrario</em>. A ti te pasar&aacute; igual, y al otro y a la de m&aacute;s all&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La <em>Odisea</em>, como <em>Las mil y una noches</em>, como el <em>Quijote</em>, est&aacute; hecha de m&uacute;ltiples historias, pero la trama principal contiene el dilema vital de todo ser humano: marcharse o regresar. En el fondo, todas nuestras decisiones se reducen a eso: dejar un pa&iacute;s, una profesi&oacute;n, una pandilla, o volver (a los viejos amigos, al calor de la lengua propia, a las lecturas que ya hicimos una vez, al novio que ya tuvimos).
    </p><p class="article-text">
        No hace falta cambiar de pa&iacute;s ni toparse con un c&iacute;clope para sentir el desarraigo. Se puede dejar mucho atr&aacute;s sin moverse del sitio. A&ntilde;os despu&eacute;s reparas en que las decisiones que tomaste tienen consecuencias. Te has marchado, y &iquest;qu&eacute; ha pasado entretanto? Que en tu &Iacute;taca -tu casa, tu familia, tu pa&iacute;s- queda un vac&iacute;o y alguien lo trata de ocupar.  Qui&eacute;n no ha vivido uno de esos picos de trabajo, pongamos la gesti&oacute;n de una pandemia, en que la tarea no se acaba nunca. Esas etapas en las que una se vuelca, lucha todo el d&iacute;a contra un enemigo invisible, y vuelve a casa pero sin estar presente de verdad. Son &eacute;pocas en que el trabajo te absorbe como una visita al Hades y, aunque pasas por casa, realmente no est&aacute;s all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Yo lo viv&iacute;. Y lo que sucede despu&eacute;s tambi&eacute;n: se desata una crisis dom&eacute;stica, como la que viven Pen&eacute;lope y Tel&eacute;maco, asediados por los pretendientes. En 2026 no hay pretendientes ni tronos, pero la crisis &iacute;ntima se manifiesta en forma de un alejamiento de la pareja que se siente abandonada, la irrupci&oacute;n de un tercero en el matrimonio o los problemas g&aacute;stricos de un hijo, agravados por el desmadejarse del tejido familiar. Cuando uno est&aacute; fuera la casa se resiente, viene a decirnos Odiseo. Por eso hay que volver.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces, &iquest;qui&eacute;n no ha intentado regresar sin hallar el camino? <em>Aporia</em> en griego cl&aacute;sico es un lugar sin salida, pongamos un Mediterr&aacute;neo innavegable por la ira de Poseid&oacute;n. Para m&iacute; fue aquel momento en que ni quer&iacute;a continuar en la relaci&oacute;n que ten&iacute;a ni quer&iacute;a romperla. La vida esta llena de lugares bloqueados: Odiseo nos dice que siempre hay esperanza, pero a veces hay que pasar entre Escila y Caribids. 
    </p><p class="article-text">
        Por fin, una llega a casa. Y no hay paz. Odiseo encuentra a su perro Argos, porque hasta en la mayor dificultad alguien leal nos reconoce y espera. No obstante, eso no nos librar&aacute; de enfrentarnos a nuestras decisiones. 
    </p><p class="article-text">
        La vida siempre pide explicaciones de los huecos que hemos ido dejando con nuestra ausencia. Nadie se marcha 20 a&ntilde;os y es recibido con los brazos abiertos. Si has emigrado de tu pa&iacute;s o si dejaste tu profesi&oacute;n para dedicarte a otra -pongamos el servicio p&uacute;blico-, muchos no querr&aacute;n reconocerte. Somos una especie exploradora, pero m&aacute;s a&uacute;n gregaria: desconfiamos de quien se siente tan libre como para explorar demasiado. Y m&aacute;s si lo hace con alegr&iacute;a. Por eso en tu pa&iacute;s de origen o en tu vieja profesi&oacute;n, muchos te cuestionar&aacute;n, como a Odiseo. Querr&aacute;n que no encuentres tu lugar y esgrimir&aacute;n la espada: volver a casa no es celebraci&oacute;n, sino lucha.
    </p><p class="article-text">
        Todas nuestras vidas las cont&oacute; Homero: las sirenas simbolizan hoy la crisis de atenci&oacute;n; Calipso, con su obviada promesa de inmortalidad, representa hoy a los gur&uacute;s de la biotecnolog&iacute;a y los delirios del posthumanismo. Podr&iacute;a seguir: hay una Odisea para cada uno. 
    </p><p class="article-text">
        Supongo que el olfato art&iacute;stico de Christopher Nolan le hizo percibir que era el momento porque sentimos desmoronarse nuestro sistema de creencias tanto como en la &eacute;poca de Homero. La <em>Odisea</em> que circul&oacute; como narraci&oacute;n oral en aquella sociedad preliteraria rima con nuestra &eacute;poca postliteraria. No le perdono a Nolan que su Odiseo no tenga el humor y el ingenio del original. Pero s&oacute;lo por atreverse a poner de moda un texto del siglo VIII aC tiene mi aplauso.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marcharse-regresar-odisea_129_13414868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 19:52:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Marcharse o regresar? Una Odisea para cada uno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fuego ama nuestro paisaje: no se lo regalemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fuego-ama-paisaje-no-regalemos_129_13407026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a1c4118-1fe3-434a-b078-7760ca75f3f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fuego ama nuestro paisaje: no se lo regalemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos adentramos en la era de los fuegos inextinguibles. La severidad de un incendio depende de la estructura del paisaje más que de la composición de la vegetación: ahí, y no sólo en más medios de extinción, se halla la esperanza que puede florecer de las cenizas</p><p class="subtitle">Un muerto y cinco heridos en el incendio en un barranco de Manises (Valencia)</p></div><p class="article-text">
        Con cada incendio que ha habido este verano no pod&iacute;a evitar verlo al lado de mi casa, en la sierra norte de Madrid. Anteayer, mientras se quemaba el suroeste de la Comunidad, no necesit&eacute; mucha imaginaci&oacute;n: el olor a humo, las pavesas y la ceniza se presentaron en la puerta de casa, tras recorrer los apenas 60 kil&oacute;metros que nos separan del fuego.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo estas l&iacute;neas <a href="https://www.eldiario.es/madrid/mapa-expansion-incendio-obligado-activar-emergencia-nacional-avila-madrid_1_13406425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se han quemado ya 42.000 hect&aacute;reas</a> y se intenta evitar que el fuego del suroeste de Madrid se una al de &Aacute;vila. Cuando salgo a pasear a mi perra, me encuentro a una vecina cuyo marido es bombero. Anteayer estuvo trabajando en la zona, y ha visto escenas pavorosas. De algunas les han obligado a salir ante el temor a que quedaran atrapados: &iquest;tiene ya fecha el homenaje a esta gente?
    </p><p class="article-text">
        Hay otras im&aacute;genes terror&iacute;ficas de casas ardiendo: me impresiona un jard&iacute;n incendiado, con las llamas desbocadas junto al l&iacute;mpido y apacible azul de una piscina vac&iacute;a. Luego toca una cena con amigos que deb&iacute;a celebrarse en el jard&iacute;n y que acaba teniendo lugar dentro, con las ventanas cerradas a cal y canto, para no comer sand&iacute;a ahumada. En esa cotidianidad trastornada percibes c&oacute;mo la crisis clim&aacute;tica altera ya nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        La adaptaci&oacute;n que nos toca entra&ntilde;a reconstruir los paisajes. Un incendio es un apocalipsis de destrucci&oacute;n, pero tambi&eacute;n es una oportunidad. &iquest;Qu&eacute; haremos en septiembre, octubre y noviembre? &iquest;Organizar la vuelta al cole, comentar los estrenos de la rentr&eacute;e y celebrar Halloween como si nada? Mi esperanza es que este verano pongamos fin a una fantas&iacute;a: que el peligro de los incendios se conjura s&oacute;lo con buenos medios de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nos adentramos en la era de los fuegos inextinguibles. Esto significa que hemos de actuar sobre el paisaje, fundamentalmente sobre su estructura. Le estamos entregando al fuego la misi&oacute;n de reordenar los hermosos parajes ib&eacute;ricos que nosotros hemos dejado de gestionar. 
    </p><p class="article-text">
        El abandono del medio rural tiene mucho que ver, pero no puede ser la &uacute;nica causa, como sostienen algunos, porque ese abandono de hecho comenz&oacute; en los a&ntilde;os 50 y 60. Los fuegos de entonces se llamaron de primera generaci&oacute;n; ahora vamos por los de quinta y sexta. Estos &uacute;ltimos generan un microclima propio, con convecci&oacute;n y tormentas de fuego que contribuyen a su propagaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si a ese abandono le sumamos las consecuencias del cambio clim&aacute;tico, el infierno llega a la puerta de casa. Con la vegetaci&oacute;n m&aacute;s seca, la temperatura m&aacute;s alta y la atm&oacute;sfera sin humedad, la m&iacute;nima chispa se convierte en un megaincendio que arrasa hect&aacute;reas sin freno. La urgencia de este momento es salvar las personas, las casas y el patrimonio natural que se pueda. Pero cuando se hayan apagado estos incendios, se abre una oportunidad en el suroeste de Madrid, &Aacute;vila, as&iacute; como en Teruel, Guadalajara, Almer&iacute;a, Le&oacute;n, Toledo, Zaragoza. O en los campos que a&uacute;n arder&aacute;n en agosto.
    </p><p class="article-text">
        El fuego ama nuestro paisaje ib&eacute;rico: masas forestales densas, con escasa o ninguna fragmentaci&oacute;n, parcelas sin uso que nadie gestiona mientras acumulan combustible, bosques de una sola especie inflamable, como las repoblaciones de pinos de los a&ntilde;os 40 y 50&hellip; &iquest;Se lo regalamos para que lo devore o lo cambiamos? A esta pregunta hay una respuesta que no es emocional ni administrativa, sino t&eacute;cnica: la severidad de un incendio depende de la estructura del paisaje m&aacute;s que de la composici&oacute;n de la vegetaci&oacute;n. Tenemos la oportunidad de adaptar los paisajes y crear otros que no gusten tanto al fuego. 
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo esta esperanza puede florecer de las cenizas: que convirtamos lo incendiado en monte resiliente al fuego. Los paisajes cortafuegos son los que, por un lado, tardan m&aacute;s en arder, porque encuentran menos combustible o est&aacute;n limpios gracias a labores como el pastoreo; y por otro lado, cuando arden mantienen una dimensi&oacute;n manejable. Lo plantea un interesante informe de WWF del a&ntilde;o 2021, titulado <em>Paisajes cortafuegos</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La f&oacute;rmula del paisaje como cortafuegos ya ha funcionado: es la mejor noticia en medio de la desolaci&oacute;n. En Gran Canaria, zonas pastoreadas frenaron los grandes incendios de 2017 y 2019. Los frentes m&aacute;s virulentos se detuvieron o perdieron intensidad al llegar a esas zonas. No s&eacute; si alguien plane&oacute; el experimento, pero es evidencia emp&iacute;rica. Hay que dar sentido a esta destrucci&oacute;n. Si respondemos como siempre, el a&ntilde;o que viene veremos arder las mismas casas, contemplaremos impotentes las mismas piscinas de agua clara rodeadas de llamas siniestras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fuego-ama-paisaje-no-regalemos_129_13407026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fuego ama nuestro paisaje: no se lo regalemos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Incendios forestales,Bomberos,Prevención incendios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué lo llaman 'asuntos públicos' cuando quieren decir intereses privados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/llaman-asuntos-publicos-quieren-decir-intereses-privados_129_13399771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d03b4ebc-79b1-409d-a593-81cd8ff26cfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1541y369.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué lo llaman &#039;asuntos públicos&#039; cuando quieren decir intereses privados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La supuesta contribución democrática de los “asuntos públicos” palidece a la vista de la enorme desigualdad de trato de la administracion entre quienes llegan del brazo de un lobista o no. Ser parte de esa estructura de desigualdad no me parece el mejor destino para un ex presidente</p></div><p class="article-text">
        Estamos aprendiendo mucho con el caso Plus Ultra. Las &uacute;ltimas revelaciones de Julio Mart&iacute;nez Mart&iacute;nez me han hecho reflexionar sobre la amistad. Resulta chocante o&iacute;r a los periodistas definirle como amigo de Zapatero, y a continuaci&oacute;n escuchar c&oacute;mo lo ha delatado ante el juez. Arist&oacute;teles dej&oacute; escrito que &ldquo;los que se quieren por inter&eacute;s no se quieren por s&iacute; mismos, sino en la medida en que se benefician algo los unos de los otros&rdquo;. Llamar amigo a Julito nos confunde, pero &ldquo;correveidile&rdquo; tampoco lo veo soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero desorden conceptual, no obstante, se ha generado en torno a la influencia de las empresas privadas en la gesti&oacute;n p&uacute;blica. Hay todo un sector de negocio dedicado a ello. En algunos pa&iacute;ses, y en Bruselas, tienen la suerte de que est&aacute; regulado. En Espa&ntilde;a se propuso establecer un registro de lobbies por primera vez en 2013 pero, qu&eacute; l&aacute;stima, los partidos que nos han convencido de que no tienen nada en com&uacute;n, se han puesto de acuerdo en que Espa&ntilde;a no legisle sobre el lobby. Ah&iacute; seguimos.
    </p><p class="article-text">
        Regulemos al menos la sem&aacute;ntica. Los directivos de Plus Ultra han explicado que durante la pandemia necesitaban alguien que les abriera la puerta de la administracion para tratar de acogerse al rescate. Les comprendo. La administraci&oacute;n es una caja negra. Son c&eacute;lebres los apuros que pasan quienes se quedan en paro intentando conseguir una simple cita del SEPE&hellip; C&oacute;mo ser&aacute; lograr 53 millones de pr&eacute;stamo para una aerol&iacute;nea. No quiero ni imaginarlo.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n refina cada d&iacute;a los muros que levanta ante el ciudadano. Con el entorno digital lo est&aacute;n bordando porque les proporciona un parapeto mucho mejor que la cl&aacute;sica ventanilla. Y encima no hay ni que ver la cara a esos ciudadanos tan pesados con sus derechos y prestaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Ante esas puertas cerradas ha crecido un sector llamado &ldquo;asuntos p&uacute;blicos&rdquo;, denominaci&oacute;n confusa, pues se trata de empresas que se dedican a los &ldquo;intereses privados&rdquo;. Exactamente defienden a una empresa ante la administraci&oacute;n para que sus necesidades sean atendidas. De asuntos p&uacute;blicos, nada.
    </p><p class="article-text">
        La gente que hace trabajo de <em>lobby</em> explica que abrir las puertas de la administracion es un ejercicio de democracia. Cuando alguien va a regular un sector, pongamos el el&eacute;ctrico, es fundamental para el proceso legislativo escuchar a las el&eacute;ctricas, que aportan conocimiento t&eacute;cnico y su punto de vista. Esa es la parte confesable. 
    </p><p class="article-text">
        La menos confesable es que se contratan servicios de lobby para presionar. Soy muy comprensiva con los intereses de cada cual, y considero leg&iacute;timos los de las empresas. Su inter&eacute;s declarado es hacer dinero, por tanto nadie se llama a enga&ntilde;o (salvo cuando dicen que quieren mejorar la calidad legislativa). Como es la parte menos confesable, Zapatero nunca lo confes&oacute; pero, seg&uacute;n su antiguo amigo, es lo que hac&iacute;a presuntamente mientras muchos cre&iacute;mos que hac&iacute;a pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos conflictos cuando uno se dedica a defender intereses privados despu&eacute;s de haber servido a lo p&uacute;blico. El m&aacute;s pol&iacute;tico trata de desigualdad. El parado tambi&eacute;n tiene intereses: quiere leg&iacute;timamente cobrar su prestaci&oacute;n. Pero como no paga servicios de lobby, pasa noches en vela tratando de conseguir una cita en el SEPE o busca un amigo que conozca un amigo que tenga un primo dentro del SEPE. El <em>lobby</em> de los pobres de toda la vida es tener amigos hasta en el infierno . 
    </p><p class="article-text">
        La supuesta contribuci&oacute;n democr&aacute;tica de los &ldquo;asuntos p&uacute;blicos&rdquo; palidece a la vista de la enorme desigualdad de trato de la administracion entre quienes llegan del brazo de un lobista o no. Ser parte de esa estructura de desigualdad no me parece el mejor destino para un ex presidente.
    </p><p class="article-text">
        El sector empez&oacute; llamando a su actividad &ldquo;hacer <em>lobby</em>&rdquo;, porque quienes quer&iacute;an influir esperaban en el vest&iacute;bulo del Parlamento brit&aacute;nico, all&iacute; donde los ciudadanos abordaban a sus representantes. La palabra se desprestigi&oacute;, pero es preferible a esa enga&ntilde;ifa de &ldquo;asuntos p&uacute;blicos&rdquo;. Que me perdonen la RAE, Fund&eacute;u y el esp&iacute;ritu de L&aacute;zaro Carreter. <em>Lobby</em> es un anglicismo feo, pero al menos no introduce confusi&oacute;n deliberada. Los asuntos p&uacute;blicos los defiende, en teor&iacute;a, la administraci&oacute;n. Si funcionara de verdad y para todo el mundo, sus puertas se abrir&iacute;an sin pagar. Eso s&iacute; ser&iacute;a democr&aacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/llaman-asuntos-publicos-quieren-decir-intereses-privados_129_13399771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 19:27:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué lo llaman 'asuntos públicos' cuando quieren decir intereses privados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No porque sea fútbol, sino porque es plaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-sea-futbol-plaza_129_13390519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c08b561-e1e7-4ce1-85b4-7f7d1a7dfeeb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x889y402.jpg" width="1200" height="675" alt="No porque sea fútbol, sino porque es plaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras escribo estas líneas -36 horas antes de la final-, con los nervios aún tranquilos y la emoción descansando previa al galope de mañana, pienso en esos valores intangibles que aporta el fútbol en las plazas: cómo integra a gente distinta, cómo facilita hablar con extraños</p></div><p class="article-text">
        Hoy  estar&eacute; en la plaza de mi pueblo de adopci&oacute;n viendo jugar a Espa&ntilde;a, celebrando cada gol de los nuestros&hellip; y comi&eacute;ndome las u&ntilde;as. No porque sea f&uacute;tbol, sino porque es plaza.
    </p><p class="article-text">
        Lo ver&eacute; para pasar un buen rato. Una de las escasas ventajas del nacionalismo es que te permite, con poco esfuerzo, disfrutar del buen trabajo de otros. Veo jugar de forma magistral a nuestro equipo y me siento orgullosa. Adem&aacute;s, me sale muy barato. Tambi&eacute;n me siento muy satisfecha de los libros que he publicado, del hijo estupendo que he criado, pero dios m&iacute;o, cu&aacute;nto cuesta escribir un libro y criar a los hijos. En cambio, qu&eacute; f&aacute;cil es ver un partido de f&uacute;tbol. Lo s&eacute;, no es el mismo tipo de satisfacci&oacute;n, pero en la variedad est&aacute; el gusto. Como espectadora, compro alegr&iacute;a a precio de saldo. 
    </p><p class="article-text">
        Ir&eacute; a la plaza por una segunda raz&oacute;n: lo que se nos viene encima en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos y sociales no lo sabemos con precisi&oacute;n, pero no resulta aventurado avistar terremotos pol&iacute;ticos, laborales y sociales en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Cuando ocurra, nos salvar&aacute;n las redes de apoyo, quienes nos ayuden y ayudemos, no porque piensan como nosotros, sino porque est&aacute;n cerca. Para tejer esas redes con los vecinos, el f&uacute;tbol es un instrumento f&aacute;cil y barato. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el tercer motivo: me gusta que la historia sea ir&oacute;nica. Noventa a&ntilde;os despu&eacute;s del comienzo de la guerra civil, La Roja se encarga hoy de que asociemos la idea de &eacute;xito y la idea de Espa&ntilde;a. Pase lo que pase: estar en la final ya es un &eacute;xito enorme, un triunfo de La Roja. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo estas l&iacute;neas -36 horas antes de la final-, con los nervios a&uacute;n tranquilos y la emoci&oacute;n descansando previa al galope de ma&ntilde;ana, pienso en esos valores intangibles que aporta el f&uacute;tbol en las plazas: c&oacute;mo integra a gente distinta, c&oacute;mo facilita hablar con extra&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Gianni Infantino, el presidente de FIFA, est&aacute; demasiado lejos de las plazas, el combustible que hace arder la pasi&oacute;n futbolera. Ha olvidado todo lo intangible y ha convertido FIFA en una organizaci&oacute;n personalista, escorada hacia algo que no es f&uacute;tbol. Cuando decidi&oacute;, a petici&oacute;n de Trump, que se le retirara la tarjeta roja al estadounidense Folarin Balogun, quebr&oacute; el principio m&aacute;s sagrado de las reglas del deporte: la igualdad. Si las normas no se aplican a todos por igual, se adultera la competici&oacute;n. Si la afici&oacute;n no conf&iacute;a en que los &aacute;rbitros sean escrupulosamente neutrales, no hay emoci&oacute;n. Esta pu&ntilde;alada al coraz&oacute;n del f&uacute;tbol infligida en Estados Unidos se ha clavado en todas las plazas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Otro gran combate se disputar&aacute; al mismo tiempo que el Espa&ntilde;a-Argentina y ser&aacute; el que decida la identidad del f&uacute;tbol. FIFA vive inmersa en una tensi&oacute;n casi insoportable entre sus dos funciones: ser el &oacute;rgano que regula el f&uacute;tbol a escala global o ser una organizaci&oacute;n comercial que busca obtener m&aacute;s y m&aacute;s beneficios. Esa tensi&oacute;n, gestionada con inteligencia, puede ser productiva. Pero en este mundial, Infantino ha tomado decisiones que han hecho reventar las costuras: ha vendido entradas a precios exorbitantes, ha introducido las pausas de hidrataci&oacute;n. La prueba de fuego era el descanso de media hora en la final, que ha planeado como una amenaza al juego. Parece que finalmente solo durar&aacute; dos minutos m&aacute;s de lo habitual. Veremos. Las normas del f&uacute;tbol televisado sol&iacute;an ser el espejo en el que se miraban los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que juegan haciendo una porter&iacute;a con dos piedras. Ahora ese espejo se est&aacute; rompiendo. Una sucesi&oacute;n de anuncios interrumpida por 22 chavales jugando con normas desiguales, dista de ser un espect&aacute;culo inspirador. 
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que este mundial no sea el que convirti&oacute; la alegr&iacute;a de las plazas en frustraci&oacute;n con el personalismo arbitrario. En alg&uacute;n momento, habr&aacute; movimientos dentro de FIFA. Asimismo tendr&aacute;n que plantarse los verdaderos amantes del f&uacute;tbol, esos amigos que, cuando les hablo de estas cosas, me dicen que prefieren pasarlo por alto para seguir mirando el f&uacute;tbol con ilusi&oacute;n. Yo quiero hacerlo sin ignorar los hechos. Precisamente est&aacute; en juego esa magia infantil de las plazas, no por la mercantilizaci&oacute;n del f&uacute;tbol, que lleva a&ntilde;os ocurriendo, sino por poner las reglas del juego al servicio del negocio y los intereses personales. Ojal&aacute; en el futuro podamos saborear el f&uacute;tbol en la plaza como lo haremos hoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-sea-futbol-plaza_129_13390519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:22:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No porque sea fútbol, sino porque es plaza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Botín y Roig, los ricos también venden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/botin-roig-ricos-venden_129_13383096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fa50476-f90b-44d3-ade5-1a48fc107c98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x556y166.jpg" width="1200" height="675" alt="Botín y Roig, los ricos también venden"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sus equipos de comunicación se estarán congratulando de su éxito en la economía de la atención. A continuación me dije: siendo tan ricos, ¿por qué necesitan seguir vendiendo? A lo mejor es justo por eso, por ser ricos</p></div><p class="article-text">
        Nunca hab&iacute;a empatizado tanto con Ana Patricia Bot&iacute;n y Juan Roig como al verlos charlando con <em>Speed</em>. Y eso que no sab&iacute;a qui&eacute;n era. Anteayer me enter&eacute;: un chaval de 21 a&ntilde;os cuyo nombre real es Darren Watkins. Empez&oacute; a hacer contenido con los videojuegos y el deporte. Ahora tiene 58 millones de suscriptores solo en YouTube; agregando todas las plataformas llega a los 150 millones.
    </p><p class="article-text">
        Dos de las fortunas de Espa&ntilde;a se toparon con &eacute;l y corrieron a presentarse. Le explicaron qui&eacute;nes son en un lenguaje que pudiera comprender: la JPMorgan europea, dijo ella, que present&oacute; a Roig como el due&ntilde;o del &ldquo;Walmart espa&ntilde;ol&rdquo;. Despu&eacute;s, Bot&iacute;n anim&oacute; a Speed a abrirse una cuenta en su banco. Le repiti&oacute; el nombre varias veces toc&aacute;ndose la sien, como diciendo: &ldquo;Acu&eacute;rdate&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Speed</em> no necesit&oacute; presentaci&oacute;n. Qui&eacute;n no se ha visto en esa circunstancia. Te topas en un evento con un posible cliente, y sueltas a toda velocidad los 30 segundos que tienes ensayados para el ascensor. El otro escucha con amabilidad. La asimetr&iacute;a de la presentaci&oacute;n revela la asimetr&iacute;a de poder: quien no ha de explicar qui&eacute;n es, por definici&oacute;n es m&aacute;s importante, m&aacute;s rico o m&aacute;s famoso. Ver a Bot&iacute;n y Roig en la misma tesitura me hizo recordar la vieja telenovela <em>Los ricos tambi&eacute;n lloran</em>, pasada por el tamiz de la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n: los ricos tambi&eacute;n venden.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero c&oacute;mo podr&iacute;a pagar <em>Speed</em>? Es un chaval negro de 21 a&ntilde;os, con una adolescencia complicada -&eacute;l mismo ha contado que su madre le ech&oacute; de casa-. Frente a &eacute;l, el viejo dinero de los bancos y la distribuci&oacute;n alimentaria, tan viejo y heredado. Hace 20 a&ntilde;os, esa solera de patrimonio, apellidos y relaciones hubiera mirado con condescendencia a un chaval negro de 21 a&ntilde;os con una adolescencia complicada. Si se hubieran dignado a hablarle, le habr&iacute;an animado a estudiar una carrera universitaria, porque el esfuerzo y la perseverancia se ven recompensados. Nosotros hemos trabajado tanto, -a&ntilde;adir&iacute;an&hellip; Despu&eacute;s se girar&iacute;an para dar otro sorbo al Aperol.
    </p><p class="article-text">
        No ocurri&oacute; as&iacute;, porque <em>Speed</em> tiene una moneda que Bot&iacute;n y Roig no manejan: la atenci&oacute;n. Rindieron pleites&iacute;a al poder del nuevo dinero. &Eacute;l concita toda la atenci&oacute;n: es rico de una forma que Roig y Bot&iacute;n no lo ser&aacute;n nunca. Y no les result&oacute; dif&iacute;cil ara&ntilde;arle un poco de esa riqueza en ese video grabado como al descuido: &iquest;un robado, un posado? &iquest;Qu&eacute; habr&aacute; sido? 
    </p><p class="article-text">
        <em>Speed</em> triunfa porque su contenido, al parecer, desprende una extraordinaria energ&iacute;a de autenticidad, sin guion, sin preparaci&oacute;n, sin filtros. He visto algunos videos y me parece el cl&aacute;sico histri&oacute;n. Se le ha baneado de algunas plataformas por contenidos mis&oacute;ginos y sexualmente expl&iacute;citos: lleg&oacute; a mostrar sus genitales en cierta ocasi&oacute;n. Se especula con que su fortuna oscila entre los 30 y 40 millones de d&oacute;lares. Pero &eacute;l sabe bien cu&aacute;l es su verdadera fortuna: la atenci&oacute;n que atrae. 
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa Agnes Callard califica el mundo de las redes como unicontextual. He descubierto hace poco este concepto y me est&aacute; abriendo un mundo de comprensi&oacute;n. Antes viv&iacute;amos en un mundo multi-contextual, y por eso nos comport&aacute;bamos de distinta forma en cada contexto: en el trabajo, en familia, con amigos, en actividades de ocio&hellip; En redes, en cambio, posteamos para una sola audiencia, por eso triunfa quien encuentra el m&iacute;nimo com&uacute;n denominador. Tenemos que crear un personaje que sirva a p&uacute;blicos de distintos perfiles, culturas, continentes. En el mundo unicontextual la identidad es lo f&aacute;cil de comprender. El car&aacute;cter, por el contrario, lleva tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ricos&rdquo; es la identidad que define a Bot&iacute;n y Roig. Por un momento me pareci&oacute; verlos despojados de ella, ocupando ese espacio horizontal con un chaval negro de 21 a&ntilde;os de adolescencia complicada. Yo, que reniego de la identidad, no pude evitar ver el car&aacute;cter. Y empatic&eacute; con esos dos ricos soltando su discurso de 30 segundos, como hacemos todos, siempre vendiendo algo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque <em>Speed</em> nunca se abra una cuenta con Bot&iacute;n, ya les ha dado visibilidad global. Sus equipos de comunicaci&oacute;n se estar&aacute;n congratulando de su &eacute;xito en la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n. A continuaci&oacute;n me dije: siendo tan ricos, &iquest;por qu&eacute; necesitan seguir vendiendo? A lo mejor es justo por eso, por ser ricos. Tal vez no puedan hacer otra cosa, porque est&aacute; en su naturaleza, o sea, su identidad. Qu&eacute; l&iacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/botin-roig-ricos-venden_129_13383096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Botín y Roig, los ricos también venden]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando lo que arde son vidas humanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/arde-son-vidas-humanas_129_13373383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49d22d5a-bb20-4d8b-8c90-73a264336bb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando lo que arde son vidas humanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llega el verano y miro al monte de otro modo. Cada vez que hay un incendio en algún lugar de España, sin poder evitarlo, vislumbro el mío y lo imagino en llamas. Tiemblo de miedo. Me pregunto a dónde huirían las cabras y los buitres, las águilas, el rabilargo, la abubilla… Y las abejas, que tienen allí sus colmenas: nos conocemos bien, en primavera visitan mis flores</p><p class="subtitle">En la zona cero de la tragedia de Almería: “Aún no hemos localizado a algunos amigos, nos tememos lo peor”</p></div><p class="article-text">
        Cuando vives a dos manzanas de un parque nacional, como es mi caso, el monte no es algo lejano a preservar de forma abstracta. Era una urbanita irredenta cuando, hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, me hice socia de Greenpeace, porque hab&iacute;a una naturaleza amenazada, all&iacute; lejos, que mi racionalidad quer&iacute;a proteger. 
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, eso cambi&oacute;. Ahora el monte es m&iacute;o, no en el sentido de aquella antigua campa&ntilde;a oficial: &ldquo;Cuando el monte se quema, algo suyo se quema&rdquo;, dec&iacute;a con ese usted hoy en desuso. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora el monte es el lugar por el que paseo a mi perra. Es el lugar que miro desde mi ventana para saber qu&eacute; andan haciendo las nubes y si traer&aacute;n tormenta. Veo venir las corrientes de aire, a veces feroces, entre La Maliciosa y el Alto de Guarramillas. Veo ponerse el sol tras los picos una tarde tras otra. All&iacute; habitan cabras y corzos con los que me he topado muchas veces; all&iacute; anidan los buitres que sobrevuelan nuestras cabezas, a veces tan cerca que he escuchado el zumbido de su vuelo contra la gravedad. Entonces llega el verano.
    </p><p class="article-text">
        Llega el verano y miro al monte de otro modo. Cada vez que hay un incendio en alg&uacute;n lugar de Espa&ntilde;a, sin poder evitarlo, vislumbro el m&iacute;o y lo imagino en llamas. Tiemblo de miedo. Me pregunto a d&oacute;nde huir&iacute;an las cabras y los buitres, las &aacute;guilas, el rabilargo, la abubilla&hellip; Y las abejas, que tienen all&iacute; sus colmenas: nos conocemos bien, en primavera visitan mis flores. Incluso en verano, cuando el verde languidece, la vida en el monte nunca acaba.
    </p><p class="article-text">
        Salvo cuando se quema.
    </p><p class="article-text">
        Ayer descubr&iacute;, escuchando a un bombero forestal hablar de la extinci&oacute;n de un incendio, que esa vida infinita del monte es apenas la tercera prioridad. La segunda son las propiedades y la primera, las vidas humanas. Lo explic&oacute; porque se han perdido muchas, demasiadas, vidas humanas en el incendio de Los Gallardos. Mientras escribo estas l&iacute;neas son <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/almeria/zona-cero-tragedia-almeria-no-hemos-localizado-amigos-tememos-peor_1_13372371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">12 los fallecidos y hay 23 personas no localizadas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos no dejan de advertirnos: los incendios son cada vez m&aacute;s virulentos, porque la atm&oacute;sfera y la tierra est&aacute;n m&aacute;s recalentadas, porque por las noches las temperaturas no descienden lo suficiente para dar una tregua y porque, en los casos m&aacute;s extremos, los megaincendios generan un microclima propio que alimenta el propio incendio. A menudo se convierten en inextinguibles. 
    </p><p class="article-text">
        A veces, mirando al monte, recuerdo cuando Australia estuvo ardiendo durante meses en 2019 y 2020. Un fuego imposible de apagar destruy&oacute; los ecosistemas y provoc&oacute; un oscurecimiento a causa del humo que convirti&oacute; los d&iacute;as en noches en lugares como Canberra. Las rojizas tormentas de arena causadas por la sequ&iacute;a completaron la postal dist&oacute;pica. Murieron 33 personas de forma directa, pero m&aacute;s de 450 fallecimientos se atribuyeron a la inhalaci&oacute;n de humo. 
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de vidas humanas es lo m&aacute;s doloroso. Y nos indica el nivel de devastaci&oacute;n de la naturaleza. Pero le doy vueltas a las prioridades explicadas por el bombero. Creo que nunca olvidar&eacute; la imagen de las manadas de canguros huyendo aterrorizados entre la humareda. 
    </p><p class="article-text">
        Los incendios han existido siempre, pero el que sean cada vez m&aacute;s intensos, m&aacute;s peligrosos, y en los casos extremos, m&aacute;s dif&iacute;ciles de extinguir, se explica de forma abrumadora por el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas m&aacute;s terribles de llevar m&aacute;s de 30 a&ntilde;os siendo socia de Greenpeace es que recuerdo a la perfecci&oacute;n los boletines de los a&ntilde;os noventa, aquellas portadas en que el calentamiento global era una amenaza abstracta y lejana. Durante unos a&ntilde;os estuvimos a tiempo de evitarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora es una realidad. Lo que se preconizaba en aquellos boletines est&aacute; sucediendo. No puedo evitar sentir rabia al recordar que aquellas portadas solo cosecharon durante mucho tiempo indiferencia o calificativos de &ldquo;catastrofistas&rdquo; y &ldquo;agoreros&rdquo; para quienes lo advert&iacute;an. Despu&eacute;s vinieron los negacionistas (tal vez alg&uacute;n d&iacute;a se les aplique el crimen internacional de ecocidio).
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos llegado a la crisis clim&aacute;tica. Solo queda adaptarnos. Pero hay que revisar las prioridades: una vez salvadas las vidas humanas, lo segundo m&aacute;s importante no son las propiedades, sino las vidas de otros animales, esa algarab&iacute;a del monte que no se oye desde la ciudad. Nos parecemos m&aacute;s a ellos que a los bienes inmuebles. Estaban aqu&iacute; antes. Al fin y al cabo, sin ellos tampoco podr&iacute;amos seguir viviendo en este planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/arde-son-vidas-humanas_129_13373383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando lo que arde son vidas humanas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios]]></media:keywords>
    </item>
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