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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mónica Manrique]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/monica_manrique]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mónica Manrique]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La siguiente ola llegará]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/siguiente-ola-llegara_132_13048636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd295b5b-9f13-4ef4-bc82-c24ec4f83786_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La siguiente ola llegará"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay quien se agarra a las últimas encuestas para decir que el feminismo ha fracasado obviando todo lo que las mujeres hemos conseguido en los últimos trescientos años y especialmente en los últimos cincuenta. Acabamos de empezar</p><p class="subtitle">BLOG - Mi psicóloga – Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        Lo que determina el futuro no es el pasado, son nuestras <strong>expectativas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No nos podemos dar el lujo de perder la <strong>esperanza</strong> en un mundo m&aacute;s justo y en una sociedad m&aacute;s sana e igualitaria. Nos la est&aacute;n intentando arrebatar. Nos bombardean con noticias terribles, nos venden un futuro desolador y apocal&iacute;ptico en el que es inevitable que el fascismo y el capitalismo salvaje lo arrase todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rebecca Solnit (<em>El camino inesperado</em>, 2025) describe la esperanza como el reconocimiento de que, dentro de la incertidumbre que nos abre un futuro con m&uacute;ltiples posibilidades, tenemos la capacidad para dirigirnos hacia las mejores y alejarnos de las peores. El futuro no es un lugar que ya existe y al que vamos avanzando con dificultad, sino un lugar que estamos creando con lo que hacemos (o no) y c&oacute;mo lo hacemos en el presente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Las culturas no son ni homog&eacute;neas ni est&aacute;ticas. Nos lo hemos inventado todo hasta ahora y es nuestra responsabilidad inventarnos un futuro digno de ser vivido. Para Angela Saini&nbsp;(<em>Patriarcado</em>, 2024):&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No existen unos l&iacute;mites naturales a la reinvenci&oacute;n del futuro; solo nuestra imaginaci&oacute;n y nuestro valor. Y, sin embargo, dudamos. Delante del precipicio, miramos hacia arriba y sentimos terror por lo que podr&iacute;amos perder. Mejor ser&iacute;a que imagin&aacute;ramos lo que podr&iacute;amos ganar.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        En esta era de lo inmediato no nos podemos dejar arrastrar por el cortoplacismo<strong> </strong>y terminar en el des&aacute;nimo y la indefensi&oacute;n aprendida*, debemos mantener <strong>una perspectiva a largo plazo</strong> para poder salvar al optimismo. <em>&ldquo;Muchas veces se considera que un movimiento ha fracasado porque el camino era muy largo y se ha juzgado demasiado pronto&rdquo;</em> (Rebecca Solnit, 2025).
    </p><p class="article-text">
        Hay quien se agarra a las &uacute;ltimas encuestas para decir que el feminismo ha fracasado obviando todo lo que las mujeres hemos conseguido en los &uacute;ltimos trescientos a&ntilde;os y especialmente en los &uacute;ltimos cincuenta. Desmontar miles de a&ntilde;os de patriarcado no se hace en cuatro d&iacute;as, acabamos de empezar.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que la historia es pendular pero a m&iacute; me gusta m&aacute;s imaginarnos en la resaca de la &uacute;ltima ola feminista mientras damos forma a la siguiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una resaca es la corriente de retorno que se forma cuando las olas rompen en la orilla y el agua regresa hacia el mar con mucha fuerza. Es un momento peligroso y los expertos nos dan tres pautas para capear la situaci&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>No nades en contra de la corriente</strong> ya que ser&aacute; in&uacute;til y solo terminar&aacute;s agotando tus energ&iacute;as hasta la extenuaci&oacute;n.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En lugar de contrarreacionar a la reacci&oacute;n al feminismo que dice que hemos ido demasiado lejos, veo que est&aacute; siendo m&aacute;s &uacute;til reescribir la historia fuera del androcentrismo para construir un nuevo marco donde se nos vea, incluya y valide.
    </p><p class="article-text">
        En terapia breve estrat&eacute;gica (uno de los enfoques que utilizo en consulta), se describe como uno de los cinco errores m&aacute;s habituales en los que caemos los seres humanos el de<em> &ldquo;pretender llegar a un acuerdo mediante oposici&oacute;n&rdquo;</em>. Cada parte se esfuerza por dar argumentos para convencer a la otra parte de que tiene raz&oacute;n, pero cada argumento es respondido con un razonamiento en contra, de manera que al final de la discusi&oacute;n ambas partes han sido capaces de generar nuevos argumentos que abalan su verdad. El resultado es que cada vez est&aacute;n m&aacute;s lejos del acuerdo de lo que estaban antes de empezar el debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, como te acabo de colar en el p&aacute;rrafo anterior, as&iacute; de f&aacute;cil es que volvamos a aceptar el impl&iacute;cito de que ambas partes estamos en un plano de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        	Lo dicho amiga, no te canses.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Trata de escapar de la corriente nadando de forma perpendicular a la misma. </strong>Las corrientes son muy largas desde la orilla hacia mar adentro, sin embargo suelen tener pocos metros de ancho as&iacute; que lo mejor ser&aacute; nadar de manera paralela a la l&iacute;nea de la costa.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Puede resultar contraintuitivo, pero no se pueden cambiar las cosas luchando dentro del mismo juego (cuyas normas han sido escritas por hombres), solo podemos cambiar nuestra situaci&oacute;n (las de las mujeres) cambiando de escenario, cambiando de juego. En terapia breve estrat&eacute;gica se distingue entre cambio de tipo 1 y cambio de tipo 2. El primero ser&iacute;a, probar multitud de opciones para escapar de un peligro dentro de un sue&ntilde;o y el segundo ser&iacute;a despertar del sue&ntilde;o y comprobar que no hay peligro (Paul Watzlawick et al.,1974).
    </p><p class="article-text">
        Me gusta cuando dice Rebecca Solnit que el&nbsp;&ldquo;aislacionismo&rdquo; e &ldquo;interconexionismo&rdquo; son t&eacute;rminos m&aacute;s &uacute;tiles que &ldquo;izquierda&rdquo; y &ldquo;derecha&rdquo; para describir las divisiones pol&iacute;ticas de nuestros tiempos. &ldquo;<em>En multitud de &aacute;mbitos, tales como la psicolog&iacute;a, la econom&iacute;a o la ecolog&iacute;a, se est&aacute; viendo que las relaciones cooperativas y colectivas, no competitivas, son para lo que estamos programados y lo que funciona.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        na de las dos din&aacute;micas de grupo que m&aacute;s me gusta se titula &ldquo;<em>Gana tantos puntos como puedas&rdquo;</em> y consiste en, aplicando la teor&iacute;a de juegos, aprender a diferenciar los juegos de suma cero (lo que yo gano es a costa de lo que otro pierde) de los de suma no cero, siendo la mayor&iacute;a de los juegos a los que jugamos en la vida, desde las relaciones de pareja hasta la geopol&iacute;tica internacional. A nivel cognitivo es menos exigente comparar lo que yo gano o pierdo con lo que el otro gana o pierde en el corto plazo, que interpretar la vida como un sistema complejo de interdependencias a largo plazo y a lo largo y ancho del planeta.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Si no consigues escapar, <strong>trata de mantenerte a flote y pide ayuda</strong>. Recuerda que la corriente solo te arrastra mar adentro, pero no te hunde. Lo realmente peligroso es que agotes tus fuerzas.	</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Para terminar con los consejos de los expertos en corrientes marinas, si en estos momentos no puedes salir de la corriente dominante &ldquo;haz el muerto&rdquo; y espera. No hay problema, somos muchas. Tarde temprano podr&aacute;s ponerte en pie, la siguiente ola inevitablemente llegar&aacute;. No sabemos cuando, y puede que tenga que ser sobre escombros, no hay problema, llegar&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/siguiente-ola-llegara_132_13048636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 18:01:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La siguiente ola llegará]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Te voy a contar un secreto: los hombres no son de tu equipo (salvo contadas excepciones)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/contar-secreto-hombres-no-son-equipo-salvo-contadas-excepciones_132_12907688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09a6f562-0dbd-4357-91b7-587f5b7c03d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Te voy a contar un secreto: los hombres no son de tu equipo (salvo contadas excepciones)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde los noventa hasta ahora ha llovido mucho, y todas y todos hemos cambiado gracias al trabajo que han hecho las feministas. Nos ha dado tiempo, incluso, a retroceder</p><p class="subtitle">BLOG - Mi psicóloga – Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        Me da hasta cierto pudor decir algo tan evidente, pero creo que es necesario: los hombres no son de tu equipo. Ahora que escucho <em>Perla</em> de Rosalia por todas partes, me viene a la cabeza la entrevista que le hizo Ibai junto a Ra&uacute;l Alejandro. &iquest;Sabes a cu&aacute;l me refiero? Me llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n, aunque no recuerdo bien las palabras, c&oacute;mo cuando al hablar del proceso creativo, &eacute;l reconoc&iacute;a abiertamente, con sonrisita de malote transgresor, que hab&iacute;a hecho pi&ntilde;a con el resto de los productores para que prevaleciera su criterio frente al de ella. Y la pobre, creyendo que eran un equipo... se me cay&oacute; el alma a los pies. Lo he buscado y lo puedes ver <a href="https://www.youtube.com/watch?v=N6_1II3Lmao" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> en el minuto 4:55 cuando Ibai le pregunta &iquest;C&oacute;mo es trabajar con Rosal&iacute;a?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo vuelvo a ver y me enfado, mucho. No es una tonter&iacute;a, es una traici&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &iquest;Pero c&oacute;mo no lo va a decir con una sonrisa seductora como si no hubiera pasado nada? <em>&ldquo;&iquest;Ha existido alguna vez alg&uacute;n tipo de dominaci&oacute;n que no les pareciera natural a los que la pose&iacute;an?&rdquo; *&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Entonces, de d&oacute;nde les viene el poder a los hombres?
    </p><p class="article-text">
        Celia Amor&oacute;s (2005/2021) nos dice que la clave de su poder est&aacute; en los pactos entre ellos (casi siempre impl&iacute;citos) con respecto al conjunto de las mujeres, las id&eacute;nticas, vistas como un magma indiferenciado, todas iguales. Porque en un polo est&aacute; ser hombre y en el otro ser mujer. Pero no es lo mismo. Ser hombre puede ser muchas cosas, puede tener muchas profesiones, estatus, or&iacute;genes, caracter&iacute;sticas, gustos, etc. (vamos, que es un ser humano). Pero ser mujer es ser &ldquo;lo otro&rdquo;, la oltredad, la alteridad. Lo explico con un ejemplo que seguro os ha pasado. Me lo llegaron a decir hasta en consulta, donde con la serenidad de quien juega en casa pude contestar: &ldquo;&iquest;Nosotras, quienes? &iquest;Las rubias, las enanas, las psic&oacute;logas&hellip;? &iquest;A qu&eacute; te refieres cuando dices &rdquo;vosotras&ldquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sabidur&iacute;a popular se hace eco de esta camarader&iacute;a inquebrantable cuando se dice que &ldquo;Perro no come perro&rdquo;. Vale, &ldquo;no todos los hombres&rdquo; abusan de las mujeres, pero que ninguno tenga un amigo, un primo, un cu&ntilde;ado, raro. Otra traici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para saber m&aacute;s sobre &ldquo;ese pacto entre hombres&rdquo;, tan complicado de transmitir con palabras porque tiene mucho de no verbal, es de gran ayuda el testimonio de personas transicionadas a hombres. Les resulta sorprendente c&oacute;mo los otros hombres, ahora, les hacen sentir pertenecientes con sus actitudes de aceptaci&oacute;n (mientras no se les note, claro).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Luis Bonino (2002) ser hombre es como ser VIP. Pero, &iquest;qui&eacute;n reparte carn&eacute;s?
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Oh, sorpresa! No eres t&uacute;, querida, aunque seas la mism&iacute;sima Rosal&iacute;a. Son sus iguales puesto que una mujer no tiene la autoridad suficiente, est&aacute; fuera del pacto. Pero la masculinidad no es algo que se alcanza y se retiene, se debe demostrar continuamente:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Estamos bajo el cuidadoso y persistente escrutinio de otros hombres. Ellos nos miran, nos clasifican, nos conceden la aceptaci&oacute;n en el reino de la virilidad. Se demuestra hombr&iacute;a para la aprobaci&oacute;n de otros hombres. Son ellos quienes eval&uacute;an el desempe&ntilde;o. (...) La masculinidad es una aprobaci&oacute;n &rdquo;homosocial&ldquo;. Nos probamos, ejecutamos actos heroicos, tomamos riesgos enormes, todo porque queremos que otros hombres admitan nuestra virilidad&rdquo;</em>&nbsp;(Kimmel, 1997).
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que en los a&ntilde;os en los que firman su obra los citados autores yo tambi&eacute;n quer&iacute;a ser VIP y si mis hijas vieran por un agujerito a mi yo adolescente gritar&iacute;an con desprecio: &iexcl;Mam&aacute;, eres una pick me!&nbsp;Se dice que de aquella mujer que busca desesperadamente la validaci&oacute;n y aprobaci&oacute;n masculina, a menudo menospreciando a otras mujeres o fingiendo ser &ldquo;diferente&rdquo; y menos problem&aacute;tica, para parecer m&aacute;s atractiva a los hombres, diciendo cosas como &ldquo;no soy como otras chicas&rdquo; o &ldquo;entiendo mejor a los hombres&rdquo; (Google IA).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo s&eacute;, lamentable, pero creo que fue la &uacute;nica v&iacute;a que encontr&eacute; para intentar escapar del papel de v&iacute;ctima y perdedora por el mero hecho de ser mujer. Me negaba a encarnar el estereotipo de g&eacute;nero que se me impon&iacute;a, tan poco valorado y hasta despreciado. Eso s&iacute;, cosificarme sexualmente y as&iacute; ser el centro de atenci&oacute;n, todo lo que hiciera falta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde los noventa hasta ahora ha llovido mucho, y todas y todos hemos cambiado gracias al trabajo que han hecho las feministas. Nos ha dado tiempo, incluso, a retroceder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a trav&eacute;s de la sororidad, la ayuda mutua, el reconocimiento de las unas a las otras, de narrarnos, escucharnos, validarnos, lejos de encarnar una actitud revanchista contra los hombres, estamos centrando nuestra atenci&oacute;n y energ&iacute;a en lo que podemos aportar al mundo que tantas veces nos ha silenciado. Porque hora algunas tenemos voz y podemos dar voz a las que todav&iacute;a no la tienen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/contar-secreto-hombres-no-son-equipo-salvo-contadas-excepciones_132_12907688.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 16:58:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Te voy a contar un secreto: los hombres no son de tu equipo (salvo contadas excepciones)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio siempre ha estado muy valorado en las mujeres de bien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/silencio-valorado-mujeres_132_12857109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcb9dcfe-8d69-440c-994e-01408f466f5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El silencio siempre ha estado muy valorado en mujeres de bien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veces el golpe más brutal no es el físico, sino el instante en que una verdad largamente negada se vuelve imposible de esquivar. Este es el relato de Manuela, una mujer que tardó años en reconocer la violencia que vivía y solo un segundo en comprender que callar ya no era una opción. Una historia sobre disociación, culpa, vergüenza y, sobre todo, sobre el derecho —irrenunciable— a nombrar la propia experiencia y recuperar la propia voz</p><p class="subtitle">BLOG - Mi psicóloga – Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o lleg&oacute; a consulta una paciente que parec&iacute;a ni sentir ni padecer, estaba disociada. Su dolor era tan fuerte que le hab&iacute;a separado de s&iacute; misma para protegerla de emociones indigeribles en ese momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se llama Manuela, acababa de cumplir los cuarenta, tiene tres hijas con dos, cuatro y seis a&ntilde;os, tiene un trabajo con el que se siente realizada y no tiene familia en Madrid.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Recuerdo cuando, en la primera sesi&oacute;n, me cont&oacute; un suceso terriblemente violento que acababa de vivir como quien cuenta una pel&iacute;cula al salir del cine. A pesar de la distancia entre ella y los hechos que narraba, pod&iacute;a atisbar un suave brillo de orgullo en sus ojos. Escuchemos a Manuela:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Me apasiona mi trabajo y disfruto much&iacute;simo form&aacute;ndome, pero despu&eacute;s de tener tres beb&eacute;s seguidos, te puedes imaginar, solo te da tiempo a sobrevivir. Sin entrar en m&aacute;s detalles y dramas de lo que supone la maternidad, la cosa es que llevaba sin ir a una formaci&oacute;n presencial como seis a&ntilde;os. Aquel d&iacute;a estaba feliz y radiante, me entusiasmaba el tema, y como solo era de una jornada, lo estaba aprovechando al m&aacute;ximo. En el descanso del mediod&iacute;a, mientras iba en el metro, mi marido me llam&oacute; para preguntarme si iba a comer a casa porque hab&iacute;a hecho arroz. Le dije que s&iacute;, que estaba de camino. Cuando llegu&eacute; empec&eacute; a contarle emocionada lo que hab&iacute;a vivido en el curso. Sin prestarme la m&aacute;s m&iacute;nima atenci&oacute;n, empez&oacute; a explicarme todos los preparativos que hab&iacute;a estado haciendo a lo largo de la ma&ntilde;ana para el cumplea&ntilde;os de nuestra hija mayor (lo celebr&aacute;bamos el s&aacute;bado). Me habl&oacute; de una madre del colegio, y amiga nuestra, pero ahora no recuerdo qu&eacute; me dijo de ella. En otro momento, durante la comida, volv&iacute; a sacar el tema del curso pero otra vez me ignor&oacute; y sigui&oacute; hablando de los preparativos del cumplea&ntilde;os. Yo llevaba preparando el cumplea&ntilde;os m&aacute;s de una semana y sab&iacute;a que lo fundamental estaba en orden y, la verdad, no me estaba interesando nada lo que me contaba.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>	Ya hab&iacute;amos terminado de comer. Est&aacute;bamos en la mesa del despacho cada uno con nuestro ordenador, y cuando era casi la hora de irme de vuelta, levant&oacute; la cabeza de la pantalla y me pregunt&oacute;; &ldquo;&iquest;Que tal el curso?&rdquo;. Le contest&eacute;, algo mosqueada, que se lo hab&iacute;a intentado contar dos veces pero que no me hab&iacute;a hecho ni caso y que ya era casi la hora de irme. Me estuvo explicando que hoy lo importante era el cumplea&ntilde;os de nuestra hija y bla, bla bla. No s&eacute; que me cont&oacute;. Lo que s&iacute; recuerdo era que me transmiti&oacute; que era una mala madre, descuidada y ego&iacute;sta por preocuparme m&aacute;s por mis cosas. Me sent&iacute; fatal, pero pude sacar fuerzas para tomar distancia y poder decirle, as&iacute;, como con may&uacute;sculas pero sin gritar: &ldquo;T&Uacute; NO ERES QUIEN PARA DECIRME A M&Iacute; QU&Eacute; ES LO IMPORTANTE&rdquo;. De cero a cien su cara cambi&oacute;, se puso s&uacute;per agresivo, me agarr&oacute; del cuello, me levant&oacute; e intent&oacute; sostenerme contra la pared. Lo que le resultaba tan sencillo con nuestra hija mayor, s&iacute;, la del cumplea&ntilde;os, se le hizo complicado conmigo por mi peso y me solt&oacute;. Ca&iacute; al suelo desplomada. De repente, me vi tirada boca arriba en el suelo de la cocina, con mi marido encima (un se&ntilde;or de unos treinta cent&iacute;metros y treinta kilos m&aacute;s que yo), apoyando su rodilla en mi pecho para inmovilizarme y agarr&aacute;ndome del cuello tan fuerte como no sab&iacute;a que se le pod&iacute;a agarrar del cuello a alguien. No s&eacute; en qu&eacute; momento le grite: &ldquo;Por favor p&eacute;game m&aacute;s porque soy tan idiota que en dos d&iacute;as se me olvida y te he perdonado otra vez&rdquo;. Me estuvo doliendo al tragar alrededor de una semana, m&aacute;s o menos lo que tard&eacute; en llorar. El dolor, al mantenerse en el tiempo, esta vez, me ayud&oacute; a recordar y a no perdonar&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Manuela cuenta que lo que pas&oacute; aquel d&iacute;a fue un regalo. De una manera brutal, pero eficaz en este caso, a &eacute;l se le cay&oacute; la careta y a ella la venda.
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a tiempo que mi paciente le daba vueltas a la posibilidad de estar sufriendo malos tratos por parte de su marido. De hecho, escribi&oacute; dos correos a su antigua psic&oacute;loga para pedirle que le sacara de dudas porque se sent&iacute;a desorientada y confusa. Me dijo, que tal vez por verg&uuml;enza, nunca los lleg&oacute; a enviar. &iquest;C&oacute;mo iba a ser ella v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero con su car&aacute;cter y su formaci&oacute;n? Adem&aacute;s, su marido estaba muy comprometido con la crianza de sus hijas. &iquest;C&oacute;mo la &uacute;nica persona que hab&iacute;a sido hogar y refugio para ella pod&iacute;a estar maltrat&aacute;ndola? &iquest;C&oacute;mo le iba a estar pasando a ella lo mismo que le pas&oacute; a su madre? Imposible.
    </p><p class="article-text">
        En cierta medida, el testimonio de Manuela me record&oacute; al final de la pel&iacute;cula de <em>El Show de Truman,</em> cuando el protagonista, obstinado por conocer la verdad y guiado por la intuici&oacute;n y los hechos, choca su velero contra un escenario hasta ahora negado e invisible. Su mundo se derrumba pero al mismo tiempo se valida su criterio personal y se reafirma su capacidad y autonom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mi paciente no le resulta tan f&aacute;cil mantenerse en la nueva realidad, la suya. Ella se refiere a la consulta como un lugar seguro donde echar el ancla que le mantiene sujeta a su propio relato, aunque, muchas veces son inevitables las idas y venidas al mundo mental del agresor en cuyos ojos se vuelve a ver desfavorecida e incapaz. En estos vaivenes, el objetivo terap&eacute;utico es que se reapropie, una y otra vez, de su derecho a ver el mundo desde su punto de vista, derecho negado durante tanto tiempo por el maltratador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a citar a un se&ntilde;or, a Nassim Nicholas Taleb cuando dice que &ldquo;Existes si y solo si eres libre de hacer cosas sin un objetivo visible, sin justificaci&oacute;n y, sobre todo, fuera de la dictadura de una narraci&oacute;n ajena.&rdquo;<em> </em>Vamos, que todas tenemos derecho a equivocarnos a nuestra manera.
    </p><p class="article-text">
        Manuela es una mujer inteligente y supo prever esos momentos en los que iba a dudar de s&iacute; misma y de sus decisiones. Y entonces &iquest;cu&aacute;l fue su estrategia? Ni m&aacute;s ni menos que la misma que se le atribuy&oacute; a Alejandro Magno alrededor del a&ntilde;o 335 a.C., al llegar a la costa de Fenicia, <em>&ldquo;quemar las naves</em>&rdquo;. Mientras sus tropas, en gran desventaja con las del enemigo, ve&iacute;an como &eacute;l mismo hac&iacute;a quemar sus barcos, les hac&iacute;a saber que la &uacute;nica manera de volver a casa era en los barcos del enemigo, que el &uacute;nico camino era hacia adelante, y la &uacute;nica opci&oacute;n ganar. As&iacute;, Manuela se dedic&oacute; a contar, a quien le quiso escuchar, que su marido le hab&iacute;a estrangulado y cu&aacute;l era su complicada situaci&oacute;n como v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero. Cuanto m&aacute;s lo dijera m&aacute;s dif&iacute;cil le iba a resultar despu&eacute;s retroceder y desdecirse. Conoc&iacute;a sus limitaciones y traz&oacute; un camino de no retorno sabiendo que de esa manera no iba a ser capaz de superar la verg&uuml;enza de volver con su maltratador. Estrategias aparte, cada vez que compart&iacute;a su vivencia reafirmaba su relato y encontraba el apoyo en los dem&aacute;s. Ella ten&iacute;a claro algo muy importante, que si alguien ten&iacute;a que pasar verg&uuml;enza era &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como sabemos, cuando los delitos son contra la mujer, nosotras somos las sospechosas y ellos son las pobres v&iacute;ctimas a las que podemos arruinar la vida si contamos lo sucedido. Siempre ha estado muy valorado el silencio en las mujeres de bien. Y a todas nos han ense&ntilde;ado que los trapos sucios se lavan en casa.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El silencio, como el infierno de Dante, tiene sus c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos. El primero es el de las inhibiciones internas, inseguridades, represiones, confusiones y la verg&uuml;enza que hacen de dif&iacute;cil a imposible hablar, y que van de la mano del miedo a ser castigada o condenada al ostracismo por hacerlo. (&hellip;) Tener derecho a mostrarse y a hablar es b&aacute;sico para la supervivencia, la dignidad y la libertad&rdquo;. (Rebecca Slonit, 2014).</em>
    </p><p class="article-text">
        Manuela, con su &ldquo;T&Uacute; NO ERES QUIEN PARA DECIRME A M&Iacute; QU&Eacute; ES LO IMPORTANTE&rdquo;, probablemente sin ser del todo consciente, hizo toda una declaraci&oacute;n de intenciones: estaba dispuesta a defender su punto de vista, su criterio, su verdad, su relato, su narrativa, su historia fueran cuales fueran las consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ----------------------------
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Por supuesto, he modificado el nombre y otros datos que pudieran servir para identificar a mi paciente con el objetivo de salvaguardar su identidad. De todas formas, Manuela podemos ser cualquiera de nosotras y todav&iacute;a no saberlo. Puede ser que, simplemente, todav&iacute;a no sea nuestro momento.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/silencio-valorado-mujeres_132_12857109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 18:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El silencio siempre ha estado muy valorado en las mujeres de bien]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vergüenza, el arma más potente y silenciosa del patriarcado y el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/verguenza-arma-potente-silenciosa-patriarcado-capitalismo_132_12806350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5b78215-b270-481b-8ee3-bc73377b070f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vergüenza, el arma más potente y silenciosa del patriarcado y el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de nuestra socialización la cultura nos está diciendo constantemente cuál es el camino correcto para cubrir una de las necesidades más importantes del ser humano, la necesidad de pertenecer y relacionarnos</p></div><p class="article-text">
        Si tuvi&eacute;ramos que definir <strong>la verg&uuml;enza</strong> de manera muy breve ser&iacute;a algo as&iacute; como: &ldquo;Hay algo en m&iacute; que no va bien&rdquo;. Por ejemplo, la sensaci&oacute;n de ser un fraude o una impostora, lo que nos lleva a dar mucho valor a lo que piensan los dem&aacute;s sobre nosotras y a intentar cumplir las expectativas de todo el mundo. La verg&uuml;enza la sentimos, <strong>la autoestima</strong> la pensamos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que la culpa hace referencia a algo malo que hemos hecho, la verg&uuml;enza se centra en lo que somos. As&iacute;, podemos sentir en nuestras carnes lo que cuenta Bethany Webster:&nbsp;&ldquo;La verg&uuml;enza es una emoci&oacute;n t&oacute;xica que nos han inoculado desde peque&ntilde;as y que doblega nuestra voluntad, nos crea inseguridad y nos quita poder para que estemos m&aacute;s dispuestas a satisfacer los deseos de los dem&aacute;s.&rdquo;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Pero, &iquest;qu&eacute; me indica de qu&eacute; debo avergonzarme? <strong>La cultura</strong>. Me refiero al concepto de cultura que se utiliza en antropolog&iacute;a, como el conjunto de creencias, valores, costumbres, normas y conocimientos compartidos por un grupo social que se transmiten de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y se manifiesta en patrones de pensamientos, emociones y conductas. Nuestra cultura es machista y mis&oacute;gina&nbsp;as&iacute; que voy a sentir verg&uuml;enza por el mero hecho de ser mujer. Camille Froidevaux-Metterie habla de la verg&uuml;enza como &ldquo;estructuralmente femenina&rdquo;. La define como un &ldquo;sentimiento permanente de inadecuaci&oacute;n que hace que las mujeres se sientan imperfectas, inferiores, disminuidas, lo cual permite que perduren los mecanismos de la dominaci&oacute;n masculina&rdquo;.&nbsp;As&iacute;, &ldquo;la verg&uuml;enza se convierte para las mujeres en una verdadera forma de &rdquo;estar en el mundo&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de nuestra socializaci&oacute;n la cultura nos est&aacute; diciendo constantemente cu&aacute;l es el camino correcto para cubrir una de las necesidades m&aacute;s importantes del ser humano, la <strong>necesidad de pertenecer</strong> <strong>y relacionarnos</strong>. Bren&eacute; Brown describe la verg&uuml;enza como &ldquo;el miedo a la desconexi&oacute;n, el miedo a ser percibidos como seres defectuosos que no merecen ser aceptados ni desarrollar una sensaci&oacute;n de pertenencia&rdquo;. &ldquo;La verg&uuml;enza es la sensaci&oacute;n o la idea intensamente dolorosa de que somos imperfectas y, por tanto, no merecedoras de recibir amor ni de encajar&rdquo;. Podemos avergonzarnos, por ejemplo, de ser tachadas como bocazas por expresar nuestras opiniones, de no atrevernos a dar nuestra opini&oacute;n, de ser demasiado dominantes o demasiado sumisas, de no ser capaces de recuperarnos de un hecho traum&aacute;tico o de seguir adelante como si no hubiera pasado nada, de ser demasiado gordas o demasiado flacas, de ser viejas o de no tener la suficiente experiencia, etc. Tambi&eacute;n podr&iacute;a incluir aqu&iacute; el potente mon&oacute;logo de America Ferrera en &ldquo;Barbie&rdquo;, pero en resumen, a la hora de ser mujer, es imposible acertar, es imposible hacerlo bien.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, Brown averigu&oacute; que uno de los factores que nos ayudan a esquivar los efectos devastadores de la verg&uuml;enza es hacer un <strong>an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la cultura </strong>de la sociedad en la que vivimos. La verg&uuml;enza es la emoci&oacute;n primaria de los oprimidos y la emoci&oacute;n que el opresor desea inculcar porque bloquea a la v&iacute;ctima. La verg&uuml;enza facilita el control. Nos hace obedientes. Cuando<strong> se culpa a la v&iacute;ctima,</strong> el poder se vuelve invisible y no hay nada mejor para la reproducci&oacute;n de cualquier privilegio que hacerse invisible.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n <strong>nos paraliza individual y colectivamente</strong>. La verg&uuml;enza y la culpa cierran el camino de la indignaci&oacute;n, y lo que es peor, a veces nos llevan a orientar la ira hacia las que tenemos a lado o por debajo. Porque la verg&uuml;enza no solo es da&ntilde;ina para quien la siente, sino tambi&eacute;n para quienes le rodean. Cuando sentimos verg&uuml;enza es m&aacute;s probable que juzguemos, critiquemos o incluso ataquemos a otras personas. Por ejemplo, cuando me siento insegura en mi rol de madre por estar sobrepasada y no llegar a todo, es muy probable que juzgue, critique o aconseje a otras madres o pague mi frustraci&oacute;n con mis propias criaturas. Esto puede producirnos una satisfacci&oacute;n moment&aacute;nea al compararnos con alguien que est&aacute; peor, pero no soluciona nada, solo perpet&uacute;a la situaci&oacute;n. Estamos malgastando energ&iacute;a arrojando nuestra ira en la direcci&oacute;n equivocada. Quienes tienen los privilegios y el poder se frotan las manos cuando ven que nos sacamos los ojos entre nosotras o vemos en nuestras criaturas la causa de nuestro dolor.
    </p><p class="article-text">
        El sistema patriarcal y capitalista convierte, de esta manera, a una persona explotada, ninguneada y sobrepasada en una depresiva, desquiciada y con baja autoestima en lugar de presentarla como una revolucionaria que es lo que deber&iacute;amos hacer en consulta. Tenemos que legitimar su sufrimiento en lugar de culpabilizarle y avergonzale por no ser capaz de adaptarse a una situaci&oacute;n injusta y malsana. Si nos limitamos a diagnosticarle con depresi&oacute;n, ansiedad, etc. le estigmatizamos y cronificamos un trastorno mental cuando, a lo mejor, simplemente es una rebelde que est&aacute; hasta el co&ntilde;o, una persona cabreada y con raz&oacute;n, lo cual, no significa que no podamos hacer psicoterapia con ella, sino que la &uacute;nica psicoterapia posible ser&aacute; feminista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/verguenza-arma-potente-silenciosa-patriarcado-capitalismo_132_12806350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 18:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vergüenza, el arma más potente y silenciosa del patriarcado y el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gracias Gisèle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/gracias-gisele_132_11691248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a76fbb43-3798-4e93-886f-1007a4bba42c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x809y285.jpg" width="1200" height="675" alt="Gracias Gisèle"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A las mujeres en temas de abusos sexuales, por norma, no se nos cree. La inmensa mayoría de las denuncias terminan archivadas. Pero Gisèle cuenta con los vídeos que tan diligentemente atesoró su marido y ha tomado la decisión de mostrarse porque no tiene nada de lo que avergonzarse</p><p class="subtitle">Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Me levanto un d&iacute;a, miro Instagram mientras desayuno y me encuentro con un se&ntilde;or encima de un escenario cantando una canci&oacute;n vomitiva en la que narra como viola a una ni&ntilde;a mientras el p&uacute;blico le corea. Resulta que se trata del alcalde de Vita, un pueblo de &Aacute;vila de 79 habitantes. En sus disculpas alega que es un himno tradicional del pueblo. Genial.
    </p><p class="article-text">
        Al rato leo que en Francia empieza el juicio contra 51 hombres que violaron a una mujer. El marido con el que llevaba casada 50 a&ntilde;os la drogaba y la ofrec&iacute;a a trav&eacute;s de una web. Todo sali&oacute; a la luz cuando le pillaron grabando por debajo de las faldas de varias mujeres. La polic&iacute;a accedi&oacute; a su ordenador y encontr&oacute; una carpeta con nombre &ldquo;Abusos&rdquo; en la que ten&iacute;a los v&iacute;deos de las violaciones a su mujer inconsciente. 
    </p><p class="article-text">
        Me estaba costando procesar la informaci&oacute;n y me sent&iacute;a abatida ante tanta mierda pero lo de llamarle a la carpeta &ldquo;Abusos&rdquo; me termin&oacute; de desplomar. &iquest;En serio? &iquest;Se puede tener tan interiorizada la cultura de la violaci&oacute;n y tener una sensaci&oacute;n de impunidad tan grande como para no esconder de alguna manera esa atrocidad? &iquest;Se le ocurrir&iacute;a al se&ntilde;or Dominique Pelicot tener una carpeta en su ordenador con nombre &ldquo;Delitos fiscales&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        El escritor David Foster Wallace utiliz&oacute; esta par&aacute;bola en un discurso de graduaci&oacute;n: dos peces se cruzan con un anciano de su especie, que los saluda alegremente: &ldquo;Buenos d&iacute;as, muchachos. &iquest;Qu&eacute; tal est&aacute; el agua?&rdquo;. Y los dos pececillos siguen nadando un rato, hasta que uno mira al otro y le pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; demonios es el agua?&rdquo;. Seg&uacute;n Wallace: &ldquo;las realidades m&aacute;s obvias, ubicuas e importantes son muchas veces aquellas que m&aacute;s nos cuesta ver y sobre las que m&aacute;s nos cuesta hablar&rdquo;. En apariencia podr&iacute;a sonar como &ldquo;una perogrullada banal&rdquo;, pero &ldquo;en las trincheras cotidianas de la existencia adulta, las perogrulladas banales pueden ser asunto de vida o muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, &iquest;sabemos c&oacute;mo es el agua en la que vivimos? &iquest;c&oacute;mo es la cultura en la que nos movemos? S&iacute;, es sexista, mis&oacute;gina, patriarcal y est&aacute; atravesada por la cultura de la violaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Jia Tolentino en su ensayo <em>Falso espejo</em> nos recuerda que &ldquo;durante siglos, la violaci&oacute;n ha sido entendida como un delito contra la propiedad, de ah&iacute; que al criminal se lo castigase a menudo con la imposici&oacute;n de una multa, que deber&iacute;a pagar al padre o al marido de la v&iacute;ctima. Hasta los a&ntilde;os ochenta, la mayor&iacute;a de las leyes de Estados Unidos relativas a la violaci&oacute;n especificaban que el marido no pod&iacute;a ser acusado de violar a su esposa. La violaci&oacute;n, hasta hace poco parec&iacute;a la norma. (&hellip;) No existe ning&uacute;n otro delito que sea tan frustrante y tan punitivo como la violaci&oacute;n. Ning&uacute;n otro delito violento viene con una coartada incorporada que, de forma inmediata, exonera al delincuente y desplaza la responsabilidad a la v&iacute;ctima.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Lo triste es que se sigue normalizando esta brutalidad, las v&iacute;ctimas siguen indefensas, las consecuencias para su salud f&iacute;sica y psicol&oacute;gica son terribles. Su vigencia en el imaginario colectivo es escalofriante y muy peligrosa. Para muestra un bot&oacute;n, dos. Uno de los acusados, Redouane E. de profesi&oacute;n enfermero, no entiende por qu&eacute; le tratan como a un criminal si Dominique &ldquo;le hab&iacute;a ofrecido a su esposa&rdquo;. Otro acusado, Simon M. declar&oacute; a los investigadores: &ldquo;Es su mujer. Puede hacer con ella lo que quiere&rdquo;. Nada m&aacute;s que a&ntilde;adir.
    </p><p class="article-text">
        A las mujeres en temas de abusos sexuales, por norma, no se nos cree. La inmensa mayor&iacute;a de las denuncias terminan archivadas. Pero Gis&egrave;le cuenta con los v&iacute;deos que tan diligentemente atesor&oacute; su marido y ha tomado la decisi&oacute;n de mostrarse porque no tiene nada de lo que avergonzarse. Quiere contar su historia para que sea escuchada y conocida &ldquo;en nombre de todas esas mujeres que tal vez nunca ser&aacute;n reconocidas como v&iacute;ctimas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; tenemos Gis&egrave;le sirviendo, como dir&iacute;an los j&oacute;venes, a sus 71 a&ntilde;os y no puedo parar de aplaudirle y de darle las gracias. Su decisi&oacute;n es muy sanadora y sobre todo abre una grieta en el agua y nos da ox&iacute;geno al resto de las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Rebecca Solnit en su libro de obligada lectura <em>Los hombres me explican las cosas</em> afirma a nivel personal que:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tener derecho a mostrarse y a hablar es b&aacute;sico para la supervivencia, la dignidad y la libertad.</li>
                                    <li>La capacidad de contar tu propia historia, sea en palabras o en im&aacute;genes, ya supone una victoria o una rebeli&oacute;n.</li>
                                    <li>Contar tu historia, y que los hechos y quien los relatan sean reconocidos y respetados, es a&uacute;n uno de los mejores m&eacute;todos que tenemos para superar los traumas.</li>
                                    <li>El silencio, como el infierno de Dante, tiene sus c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos. El primero es el de las inhibiciones internas, inseguridades, represiones, confusiones y la verg&uuml;enza que hacen de dif&iacute;cil a imposible hablar, y que van de la mano del miedo a ser castigada o condenada al ostracismo por hacerlo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pero, como ha declarado Gis&egrave;le,<strong> la verg&uuml;enza debe cambiar de bando</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Y por otro lado, a nivel colectivo la decisi&oacute;n de Gisele supone un empuj&oacute;n que nos obliga a replantearnos nuestras creencias m&aacute;s arraigadas, nuestra forma de vivir, en esencia a cambiar nuestra cultura, nuestra manera de mirarnos y de funcionar. As&iacute; avanza el feminismo intercalando periodos de aparente calma con despertares colectivos como este o, como fue en Espa&ntilde;a, el <em>No est&aacute;s sola</em> del caso de &ldquo;La manada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mi abatimiento inicial al conocer la noticia se ha tornado esperanza. Gracias, Gis&egrave;le, gracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/gracias-gisele_132_11691248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2024 19:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gracias Gisèle]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa de las mujeres, un arma de manipulación masiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/culpa-mujeres-arma-manipulacion-masiva_132_11516972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/406f0970-ee5f-4a29-9ef6-d12d822ad32e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La culpa de las mujeres, un arma de manipulación masiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchas ocasiones socava nuestra ira, nuestra capacidad para defendernos y para tomar nuestras propias decisiones</p><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Mira, mam&aacute; nos abandona para irse con sus amiguitas&rdquo;. Es lo que tuvo que escuchar, de boca del padre de sus hijas, una de mis pacientes despu&eacute;s de meses dedicados a la crianza, aislada y con el autocuidado justo de ducharse cuando todos los dem&aacute;s estaban atendidos. Por supuesto, Marta (nombre ficticio) se enfad&oacute;. Y cuando dijo que ese comentario no le hab&iacute;a gustado nada, &eacute;l arguy&oacute; que era una broma. Una broma es una broma cuando nos re&iacute;mos todos. Si no, es una humillaci&oacute;n, un intento de manipulaci&oacute;n o amabas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mam&aacute; nos deja para ir a buscar a otro pap&aacute;&rdquo;. Esta es la perla que escuch&oacute; otra de mis pacientes (Ana, o Mar&iacute;a, da igual) tambi&eacute;n de boca del padre de sus hijas cuando despu&eacute;s de 9 meses de embarazo, 9 meses de lactancia y 5 meses de dieta decidi&oacute; arreglarse para acompa&ntilde;ar a una amiga al concierto de un tipo que hab&iacute;a conocido por internet.&nbsp;Su marido, no contento con el comentario la iba persiguiendo por la casa asest&aacute;ndole collejas suaves a las &eacute;l denominaba, en tono jocoso, humillantes.
    </p><p class="article-text">
        He querido poner estos dos ejemplos para ilustrar c&oacute;mo la culpa socava nuestra ira, nuestra capacidad para defendernos y tomar nuestras propias decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Para Harriet Lerner, &ldquo;el enfado y la culpa son pr&aacute;cticamente incompatibles. Si nos culpabilizamos por no dar lo suficiente o no hacer lo suficiente, es poco probable que nos sintamos enfadadas por no obtener lo suficiente; y&nbsp; si nos sentimos culpables por no cumplir adecuadamente el papel femenino establecido, no dispondremos ni de energ&iacute;a ni de lucidez para cuestionar el papel en s&iacute; o su origen. Nada consigue entorpecer tan eficazmente el reconocimiento de la ira como culpabilizarse o dudar de una misma. La sociedad promueve de tal manera estos sentimientos en las mujeres que muchas de nosotras seguimos sinti&eacute;ndonos culpables cuando no cumplimos con nuestra funci&oacute;n de ser una estaci&oacute;n de servicio emocional para los dem&aacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a m&aacute;s adelante es su libro La danza de la ira: &ldquo;Tampoco resulta sencillo reunir el coraje necesario par dejar de sentirnos culpables y comenzar a utilizar nuestra ira para cuestionar y definir lo que es justo y apropiado para nuestras vidas. Y si llegamos al punto de plantearnos en serio el cambio, puede que los otros intensifiquen sus t&aacute;cticas de inducci&oacute;n a la culpabilidad. Es posible que nos llamen ego&iacute;stas, inmaduras, egoc&eacute;ntricas, rebeldes, poco femeninas, neur&oacute;ticas, irresponsables, mezquinas, fr&iacute;as o castrantes. Quiz&aacute; tales infamias sobre nuestro car&aacute;cter y feminidad sean m&aacute;s de lo que muchas de nosotras podemos soportar. Cuando nos ense&ntilde;an que nuestra val&iacute;a e identidad residen en amar y ser amadas, resulta demoledor que se cuestione nuestro atractivo y feminidad. En este caso es muy tentador volver a rastras pidiendo disculpas, al &rdquo;lugar que nos corresponde&ldquo; a fin de recuperar la aprobaci&oacute;n de los dem&aacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Nos lanzan la culpa para manipularnos, pero nosotras recogemos el guante de buena gana de la misma manera que una criatura maltratada se culpabiliza del maltrato.
    </p><p class="article-text">
        Gabor Mat&eacute; nos explica c&oacute;mo: &ldquo;Una ni&ntilde;as que sufre (&hellip;) tiene dos opciones para procesar su experiencia. Puede concluir que las personas de las que espera amor son incompetentes, maliciosas o inadecuadas para la tarea, y que est&aacute; completamente sola en este mundo aterrador; o que ella misma tiene la culpa de, bueno, de todo. Por dolorosa que sea la segunda explicaci&oacute;n, es mucho mejor que la primera, que pinta un cuadro que amenaza la vida de un ser joven sin el menor poder o recurso. La primera opci&oacute;n no es una opci&oacute;n en absoluto. Es mejor creer &rdquo;Es culpa m&iacute;a&ldquo; o &rdquo;Soy mala&ldquo;, lo que permite creer que existe la posibilidad de que &rdquo;si trabajo duro o soy buena, merecer&eacute; amor&ldquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que luego ser&aacute; una creencia limitante de indignidad y de culpa cr&oacute;nica surge para salvarnos la vida en ese momento cuando no hab&iacute;a otra opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora, tanto Marta como Ana siendo adultas tienen otras opciones. Ninguna de las dos se dobleg&oacute; a la voluntad del manipulador/maltratador y siguieron con sus planes. Lo hicieron sinti&eacute;ndose culpables, de momento, pero el guion de sus vidas cambi&oacute;. Y si te preguntas si se divorciaron la respuesta es s&iacute;, con el tiempo, cuando estuvieron preparadas y reunieron las fuerzas suficientes tomaron esa valiente decisi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/culpa-mujeres-arma-manipulacion-masiva_132_11516972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2024 18:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La culpa de las mujeres, un arma de manipulación masiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La emoción prohibida de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/emocion-prohibida-mujeres_132_11411350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0000e53a-0279-4e68-8209-37dc6e403ca4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La emoción prohibida de las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de nuestra socialización de género a los hombres se les penaliza por mostrar miedo o tristeza. A las mujeres lo que no nos está permitido es mostrar enfado. Cuando lo hacemos somos tachadas de histéricas, mal educadas, locas, intensas, egoístas... o directamente malas</p><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        Muchas mujeres que llegan a mi consulta tienen como uno de sus objetivos terap&eacute;uticos aprender a gestionar la ira. M&aacute;s que un problema de gesti&oacute;n de la ira lo que tienen es muchas razones para estar enfadadas. Adem&aacute;s, sienten que no tienen derecho a sentirse furiosas, piensan que tal vez exageran, que tienen que tener m&aacute;s paciencia, que tal vez no se comunican bien, etc. Vamos, que la culpa es suya.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Para Harriert Lerner: &ldquo;Preguntarte si tu ira est&aacute; justificada es como preguntarte: &rdquo;&iquest;Tengo derecho a tener sed? Al fin y al cabo, me he tomado un vaso de agua hace quince minutos. No creo que sea l&iacute;cito tener sed de nuevo, adem&aacute;s &iquest;De qu&eacute; me sirve estar sedienta si en este momento no tengo nada que beber? La ira es algo que sentimos. Existe por alguna raz&oacute;n y se merece nuestro respeto y atenci&oacute;n. Tenemos derecho a sentir todo lo que sentimos y la ira no es una excepci&oacute;n.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de nuestra socializaci&oacute;n de g&eacute;nero a los hombres se les penaliza por mostrar miedo o tristeza. &iquest;Qui&eacute;n no ha escuchado alguna vez eso de que &ldquo;los hombres no lloran&rdquo;? Sin embargo, a las mujeres lo que no nos est&aacute; permitido es mostrar enfado. Cuando lo hacemos somos tachadas de hist&eacute;ricas, mal educadas, locas, intensas, ego&iacute;stas o directamente malas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explica Erika Ad&aacute;nez: &ldquo;&hellip; la ni&ntilde;a, desde su m&aacute;s tierna infancia, interioriza un ideal del yo que equipara la agresi&oacute;n con un gesto de maldad intolerable, evitable y poco femenino. Por ello, su expresi&oacute;n queda replegada y envuelta en ansiedad, culpa y juicios condenatorios por albergar esta clase de sentimientos. No obstante, la agresividad, en su cualidad no destructiva, es un aspecto importante para el desarrollo ps&iacute;quico del individuo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y continua m&aacute;s adelante en su libro titulado <em>El s&iacute;ntoma patriarcal</em> &ldquo;La expresi&oacute;n libre de los impulsos agresivos supone tambi&eacute;n una amenaza a los valores centrales de la identidad femenina: la complacencia y la autorregulaci&oacute;n. Con mucha frecuencia, se encuentran en las narraciones biogr&aacute;ficas de las mujeres experiencias que les han hecho sentir culpable frente a su expresi&oacute;n saludable de enfado.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Concluyendo que: &ldquo;La inhibici&oacute;n de los impulsos agresivos tiene consecuencias devastadoras para el desarrollo psicol&oacute;gico de una persona. &hellip;. Su represi&oacute;n no permite el desarrollo de capacidades asertivas y autoafirmativas o el desempe&ntilde;o de actividades que impiden tomar iniciativas, realizar planes, defender los propios derechos o expresar el punto de vista aut&oacute;nomo. En definitiva, impide el despliegue completo de su identidad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Harriet Lerner describe este fen&oacute;meno con una comparaci&oacute;n: &ldquo;As&iacute; como el dolor f&iacute;sico nos hace apartar la mano de un horno caliente, el dolor generado por la ira preserva la integridad de nuestra identidad. La ira puede llevarnos a decir &rdquo;no&ldquo; al modo en que nos definen otros y &rdquo;s&iacute;&ldquo; a los dictados de nuestro ser.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Pero como a las mujeres esta emoci&oacute;n protectora nos ha sido vetada a mediante la culpa el resultado es la desindividualizaci&oacute;n: &ldquo;La desindividualizaci&oacute;n se produce cuando una parte excesiva de nosotras mismas (que incluye nuestros pensamientos, deseos, creencias y ambiciones) se vuelve &rdquo;negociable&ldquo; ante las presiones de una relaci&oacute;n. El proceso de desindividualizaci&oacute;n tiene lugar igualmente incluso cuando quien est&aacute; haciendo m&aacute;s concesiones no es consciente de ello. El miembro de la pareja que mas sacrifica su identidad es tambi&eacute;n el que m&aacute;s ira reprimida acumula y el m&aacute;s proclive a deprimirse y desarrollar otros problemas emocionales.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces amiga estamos donde siempre. Si no podemos utilizar la fuerza protectora y transformadora de la ira para reafirmar nuestra identidad, autonom&iacute;a y relato, poco locas estamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero agradecer a dos mujeres (hay muchas pero son las que me vienen a la cabeza) que en los &uacute;ltimos tiempos han roto con todo lo expuesto y han expresado libremente su enfado. Han abierto una grieta en este imperativo de g&eacute;nero siendo la voz de la furia de muchas mujeres. Ejemplos de como a trav&eacute;s de la m&uacute;sica y el humor se puede catalizar un cambio sin vuelta atr&aacute;s. Han validado, legitimado y visibilizado la rabia de muchas mujeres, y el precio que han pagado en forma de insultos, cr&iacute;ticas y amenazas demuestra la valent&iacute;a y necesidad de sus actos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconozco, no me escondo, que cuando escuch&eacute; por primera vez Bzrp Music Sessions, Vol. 53 no cab&iacute;a en m&iacute; de gozo, ni de incredulidad. Hice part&iacute;cipes a mis hijas porque estaban conmigo en ese momento y me miraban ojipl&aacute;ticas pregunt&aacute;ndose, supongo &iquest;qu&eacute; le pasa a mam&aacute;? &iquest;Por qu&eacute; le parece tan impresionante, tan extra&ntilde;o y satisfactorio lo que est&aacute; escuchando? Se lo intent&eacute; explicar pero era imposible que entendieran lo que significaba que una artista como Shakira arrojara toda su ira en forma de canci&oacute;n potente y pegadiza hacia su ex.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra jefa que expresa su ira ante la injusticias que vivimos las mujeres todos los d&iacute;as es Henar &Aacute;lvarez. Tamizado por el humor pone voz a lo que a muchas nos gustar&iacute;a gritar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No quiero terminar sin mandar un fuerte abrazo, parafraseando a Henar, a todas esas mujeres que perdieron las formas pero no la raz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/emocion-prohibida-mujeres_132_11411350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2024 19:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La emoción prohibida de las mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Tengo apego ansioso y dependencia emocional? No, amiga: se llama patriarcado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/apego-ansioso-dependencia-emocional-no-amiga-llama-patriarcado_132_11297056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77fe6aa8-a48d-407b-aa81-058088fab975_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Tengo apego ansioso y dependencia emocional? No, amiga: se llama patriarcado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casi todas las mujeres muestran un apego ansioso y casi todos los hombres un apego evitativo en sus relaciones de pareja</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tirada en la cama viendo <em>reels </em>de Instagram, el algoritmo que me conoce m&aacute;s que yo a m&iacute; misma y me da todo lo que quiero escuchar decidi&oacute; que un v&iacute;deo de Marta Cill&aacute;n (<a href="https://www.instagram.com/martacillan" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@martacillan</a>) me pod&iacute;a interesar:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lanzo una bomba solo para que pensemos, que nadie se espante (carita sonriente). Con mis amigas psic&oacute;logas feministas hablamos mucho de c&oacute;mo posibles &rdquo;problemas&ldquo;, &rdquo;s&iacute;ndromes&ldquo;, cositas que parecieran individuales, con bastante probabilidad no son otra cosa que g&eacute;nero y socializaci&oacute;n de g&eacute;nero. Es decir, estructurales. Esto supondr&iacute;a que el abordamiento de estos temas tiene que pasar s&iacute; o s&iacute; por la mirada feminista, con todo lo que ello supone. &iquest;Qu&eacute; piensan?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s concretamente hac&iacute;a referencia a los estilos de apego y las diferencias entre hombres y mujeres. Me reconfort&oacute; ver que no era la &uacute;nica en encontrar en consulta y fuera de consulta c&oacute;mo casi todas las mujeres muestran un apego ansioso y casi todos los hombres un apego evitativo en sus relaciones de pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El investigador John Bowlby identific&oacute; cuatro tipos de apego en funci&oacute;n de la relaci&oacute;n con los cuidadores principales: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado.
    </p><p class="article-text">
        Las personas adultas con apego evitativo se muestran fr&iacute;as&nbsp; y distantes. Les cuesta expresar sus emociones. Su prioridad es la independencia y la autonom&iacute;a por encima del v&iacute;nculo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, para las personas con apego ansioso su gran prioridad es la relaci&oacute;n. Tienen miedo a ser abandonadas e invierten mucha energ&iacute;a en el mantenimiento del v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de de esta hip&oacute;tesis me puse a curiosear (decir <em>investigar </em>me parece un poco pretencioso, necesita m&aacute;s rigor) as&iacute; que recurr&iacute; a San Google Acad&eacute;mico y encontr&eacute; una investigaci&oacute;n de&nbsp; Garaigordobil, M., 2013 en la que afirmaba: &ldquo;Los varones tienen puntuaciones significativamente superiores en apego evitativo (temor a estar en una relaci&oacute;n de dependencia y/o de intimidad/cercan&iacute;a). &iexcl;Bingo!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tir&eacute; del hilo y de otras investigaciones y fui a parar a dos libros muy esclarecedores sobre c&oacute;mo el g&eacute;nero atraviesa el malestar de las mujeres: &ldquo;El s&iacute;ntoma patriarcal: Ensayo sobre psicoterapia con mujeres desde una perspectiva de g&eacute;nero&rdquo; de Erica Ad&aacute;nez publicado en 2022 y &ldquo;La danza de la ira: gu&iacute;a femenina para transformar las relaciones personales&rdquo; de Harriet Lermer publicado por primera vez en 1997.
    </p><p class="article-text">
        Para Erika Ad&aacute;nez, desde un marco psicoanal&iacute;tico:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Las mujeres en nuestra sociedad tender&iacute;an a fusionarse. As&iacute; no solo cumplen con las expectativas encomendadas asociadas a su g&eacute;nero, sino que tambi&eacute;n la fusi&oacute;n permite sobreponerse a la soledad. Mientras que los hombres tienden a disgregarse. Para ellos, la amenaza principal no provendr&iacute;a de la soledad, sino de la intimidad, que coartar&iacute;a sus anhelos de independencia.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tanto la fusi&oacute;n como la separaci&oacute;n son dos actitudes aprendidas a trav&eacute;s del condicionamiento cultural. Tienen la cualidad de radicalizarse una en presencia de la otra, de manera que el deseo de fusi&oacute;n de la mujer tender&iacute;a a repeler el deseo de independencia del g&eacute;nero masculino, quien adoptar&iacute;a una actitud de mayor autosuficiencia, provocando un deseo a&uacute;n mayor de fusi&oacute;n. La radicalizaci&oacute;n de estas tendencias en las relaciones de g&eacute;nero es el origen del miedo, el recelo y la desconfianza que son a menudo, la base de los conflictos en las relaciones de pareja. Los conflictos entre estas dos tendencias evidencian que la complementariedad de g&eacute;neros, asentada en una estricta dicotom&iacute;a de funciones y actitudes, es una creencia ilusoria que hay de desterrar.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea Harriet Lerner pero desde un enfoque sist&eacute;mico:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Mientras que los persecutores emocionales son personas que tienden a compartir sus sentimientos y buscar un estrecho contacto emocional con objeto de reducir su ansiedad, los distantes emocionales reaccionan con la intelectualizaci&oacute;n y la retirada. Lo m&aacute;s com&uacute;n es que la mujer desempe&ntilde;e el papel de persecutora y el hombre de distante.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Aunque los hombres tambi&eacute;n tienen dificultades para equilibrar las fuerzas de separaci&oacute;n y de uni&oacute;n, tienden a gestionar la ansiedad mediante la distancia emocional y la desconexi&oacute;n (de este modo, se sacrifica el &rdquo;nosotros&ldquo; por el &rdquo;yo&ldquo;), mientras que las mujeres solemos hacerlo por medio de la fusi&oacute;n y el sobrefuncionamiento emocional (en este caso, se sacrifica el &rdquo;yo&ldquo; por el &rdquo;nosotros&ldquo;). No es de extra&ntilde;ar que la divisi&oacute;n de roles de g&eacute;nero est&eacute; asociada a estas dos alternativas desacertadas y extremas; nuestra sociedad infravalora la importancia de las relaciones estrechas en los hombres y promueve su aislamiento y desconexi&oacute;n&nbsp; emocionales. Las mujeres, por otro lado, recibimos un mensaje opuesto que nos anima a centrarnos excesivamente en los problemas ajenos y a fusionarnos con ellos en lugar de volcar nuestra principal &rdquo;energ&iacute;a de preocupaci&oacute;n en nuestros propios asuntos.&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo, el contexto socio pol&iacute;tico y cultural origina nuestros conflictos m&aacute;s &iacute;ntimos para volver a lo de siempre. No es personal es estructural y amiga, poco locas estamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/apego-ansioso-dependencia-emocional-no-amiga-llama-patriarcado_132_11297056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Apr 2024 18:00:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Tengo apego ansioso y dependencia emocional? No, amiga: se llama patriarcado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los monstruos casi siempre están dentro de casa: las 5 etapas del abuso sexual infantil intrafamiliar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/monstruos-casa-4-etapas-abuso-sexual-infantil-intrafamiliar_132_11245054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4131f1bc-595b-4048-8588-8a8c8d11ca4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los monstruos casi siempre están dentro de casa: las 5 etapas del abuso sexual infantil intrafamiliar"></p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Solemos decir a nuestras criaturas que no hablen con desconocidos y que no acepten sus regalos porque son peligrosos. Cuando yo era ni&ntilde;a me asustaban con &ldquo;el hombre del saco&rdquo; y otros &ldquo;malos y peligrosos desconocidos&rdquo;. Pero seg&uacute;n un estudio publicado por Save the Children en 2023: &ldquo;En 8 de cada 10 casos de abusos sexuales contra la infancia el agresor es una persona del entorno familiar o conocida del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, y el 96% de los abusadores no tiene antecedentes penales relacionados con violencia sexual.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	Lo grave del asunto es que se rompe la funci&oacute;n protectora de la familia, la misma persona que deber&iacute;a cuidarte es la que abusa de ti. En muchas ocasiones dentro de la familia se apoya al abusador, se a&iacute;sla a la v&iacute;ctima y todo lo rige el pacto de silencio familiar. Esta situaci&oacute;n impide una intervenci&oacute;n externa directa, como sucede cuando el abuso es perpetrado por un desconocido.
    </p><p class="article-text">
        	Teniendo en cuenta diversas investigaciones, Barudy (1998, 2003), Mill&aacute;n et al. (2008), A. Sep&uacute;lveda et al. (2002), A. Sep&uacute;lveda y P. Sep&uacute;lveda (1999), P. Sep&uacute;lveda (2002b) y V&aacute;zquez y Calle (1997);&nbsp; &Aacute;ngeles Sep&uacute;lveda Garc&iacute;a de la Torre en su Tesis Doctoral (2010) describe las etapas del abuso sexual infantil intrafamiliar:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Fase de seducci&oacute;n:</strong> el abusador utiliza la manipulaci&oacute;n para hacer creer al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que la situaci&oacute;n es divertida y/o aceptada, le ofrece recompensas, le incita a participar en juegos y/o le hace halagos, cre&aacute;ndole la sensaci&oacute;n de ser alguien especial. En esta
    </p><p class="article-text">
        fase, el perpetrador manipula la dependencia y la confianza de la v&iacute;ctima, crea confusi&oacute;n, y paralelamente va preparando el lugar y el momento del abuso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Fase de interacci&oacute;n sexual:</strong> El proceso suele ir desde lo no sexual (ba&ntilde;os, masajes, acercamientos, simulacros de luchas), hasta lo sexual (caricias, masturbaci&oacute;n), llegando hasta formas m&aacute;s intrusivas como el sexo oral y el coito anal/vaginal. Debido a lo gradual del proceso de sexualizaci&oacute;n el/la menor es incapaz de distinguir entre las conductas aceptables y las abusivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Fase de secreto:</strong> El agresor persuade a su v&iacute;ctima para que guarde el secreto; generalmente con manipulaci&oacute;n y enga&ntilde;o primero, y amenazas despu&eacute;s. Los/as menores no tienen otra alternativa que adaptarse a la situaci&oacute;n, mientras que sus hermanos/as y madre pueden no estar al tanto de los hechos o ser c&oacute;mplices. Algunos autores hablan de hechizo, ya que el abusador, adem&aacute;s de seducir, confunde a la v&iacute;ctima, y le hace perder el sentido cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Fase de descubrimiento, divulgaci&oacute;n o revelaci&oacute;n:</strong> Puede ser accidental, o voluntaria/ premeditada de la v&iacute;ctima. Tambi&eacute;n pueden ser familiares o amigos quienes descubren la situaci&oacute;n. A veces no dicen nada y optan por escaparse de casa o casarse en cuanto pueden.&nbsp; La mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas espera a la edad adulta para revelar el abuso sexual (42-75%) o no llega a revelarlo nunca (26-28%). Solo el 50% de los/as menores revela el abuso, un 15% se denuncia a las autoridades y &uacute;nicamente un 5% est&aacute; envuelto en procesos judiciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Fase de supresi&oacute;n o represiva:</strong> La reacci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n de la familia es negar la importancia del abuso, minimizar la credibilidad de la v&iacute;ctima e incluso amenazarla para que guarde silencio. En este tipo de familia, suele darse una verdadera tiran&iacute;a por parte del miembro agresor (habitualmente el padre). No es raro que la v&iacute;ctima caiga en un estado de indefensi&oacute;n y p&eacute;rdida de esperanza. En estos casos, a veces puede retractarse y negar lo sucedido tras haberlo revelado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Como sociedad tendremos que estar atentas para proteger a nuestros menores poniendo m&aacute;s atenci&oacute;n en lo que pasa de puertas para dentro y sobre todo romper el silencio, porque el silencio est&aacute; siempre del lado del abusador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/monstruos-casa-4-etapas-abuso-sexual-infantil-intrafamiliar_132_11245054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2024 20:30:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los monstruos casi siempre están dentro de casa: las 5 etapas del abuso sexual infantil intrafamiliar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poco locas estamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/locas_132_10936444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9573f3eb-dcbc-4bc5-beb7-6ca8a840fa36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x485y428.jpg" width="1200" height="675" alt="Poco locas estamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mi padre llamaba a mi madre loca. Ella me contó que de tanto escuchar a mi padre llamarla loca cuestionó su cordura. Fue al psicólogo y este le dio la tarjeta de un abogado para que se divorciara</p><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Mi padre llamaba a mi madre loca. Ella me cont&oacute; que de tanto escuchar a mi padre llamarla loca cuestion&oacute; su cordura. Pens&oacute;:&nbsp; &ldquo;&iquest;y si estoy loca? Yo tengo que estar bien, no me puedo permitir estar mal de la cabeza, tengo que sacar adelante a mis hijas&rdquo;. Cogi&oacute; la gu&iacute;a telef&oacute;nica, busco psic&oacute;logo y pidi&oacute; cita con el primero que sal&iacute;a por la letra &ldquo;a&rdquo;. Cuando mi madre le cont&oacute; lo que le pasaba al psic&oacute;logo, un adelantado a su tiempo, este le dijo que no le pasaba nada, que no estaba loca y le dio la tarjeta de un abogado para que se divorciara. En ese momento no lo hizo pero le ayud&oacute; que un profesional certificara que no estaba loca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia publiqu&eacute; en este mismo medio un art&iacute;culo titulado <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/sindrome-burnout-madre-pandemica_132_7028372.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El S&iacute;ndrome de Burnout de Madre Pand&eacute;mica</em></a><em> </em>que termina de la siguiente manera:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como psic&oacute;loga te puedo proponer que hagas un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de las caracter&iacute;sticas de la sociedad en la que vives y detectes las demandas que te transmite y que van calando en ti d&iacute;a a d&iacute;a. Te animo tambi&eacute;n, a contar lo que vives y c&oacute;mo te sientes a las mujeres que te rodean y a que escuches atenta sus historias. Seguro que todas esas historias tienen mucho en com&uacute;n y al final te dar&aacute;s cuenta de que no tienes ninguna tara, que no tienes ninguna culpa de no llegar a todo y que, por supuesto, no tienes nada de qu&eacute; avergonzarte. Y como mujer te puedo decir que no somos incapaces, que <strong>poco locas estamos</strong> y que no estamos solas. &rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Lo que escrib&iacute; como autoterapia cay&oacute; en manos de una mujer inquieta y luchadora, madre de dos hijas y comprometida con la mejora de la salud mental de las mujeres a la que aquel art&iacute;culo le reson&oacute; y quiero pensar que le tranquiliz&oacute;, en cierta medida, al ver que su malestar e indignaci&oacute;n era compartido y validado por muchas mujeres y que &iexcl;co&ntilde;o! POCO LOCAS ESTAMOS. As&iacute; que con mucha motivaci&oacute;n y poco tiempo se meti&oacute; de lleno en un proyecto art&iacute;stico y solidario.
    </p><p class="article-text">
        La palabra &ldquo;loca&rdquo; constituye la descalificaci&oacute;n total. Se usa para describir a una persona cuyo discurso no tiene sentido. Cuatro letras son suficientes para negar a la v&iacute;ctima toda posibilidad de r&eacute;plica y argumentaci&oacute;n. Es un insulto trampa, pues quien lo recibe antes de poder abordar el origen de la disputa, tiene qu&eacute;, o cree que debe, alegar su cordura. El conflicto pues, habitualmente se coloca en otro lugar. (Escudero Nafs, 2005)
    </p><p class="article-text">
        	Pero si cuando recibes el descalificativo de &ldquo;loca&rdquo; contestas con un &ldquo;Poco locas estamos&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        	Por un lado, est&aacute;s utilizando una t&eacute;cnica asertiva conocida como banco de niebla que consiste en convenir, en este caso, con la verdad. &ldquo;Pues s&iacute;, estoy loca vamos, a centrarnos en lo que nos ocupa.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        	Y por otro lado, al utilizar el plural est&aacute;s transmitiendo que no es personal, que es pol&iacute;tico, que no es que t&uacute; tengas una tara, es que a las mujeres nos atraviesan m&uacute;ltiples violencias en un patriarcado capitalista que nos llevan al l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Mi madre, cuando se sinti&oacute; preparada, llam&oacute; a una abogada y se divorci&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/locas_132_10936444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Feb 2024 21:00:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poco locas estamos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No has reaccionado mal ante una agresión sexual: ha sido tu sistema vagal-dorsal salvándote la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/no-has-reaccionado-mal-agresion-sexual-sido-sistema-vagal-dorsal-salvandote-vida_132_10895277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ef29706-bc21-4e44-b4c0-bfbae6c45536_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No has reaccionado mal ante una agresión sexual: ha sido tu sistema vagal-dorsal salvándote la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es muy común que la víctima actúe como cuando un animal salvaje se siente atrapado físicamente sin que haya lucha: entra en un estado de inmovilización total llamado inmovilidad tónica, lo que conocemos como hacerse el muerto</p><p class="subtitle">Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Ya en 2018, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/psicologos-psiquiatras-sentencia-consentimiento-resistencia_1_1166164.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como public&oacute; eldiario.es</a>, casi 2.000 psic&oacute;logos y psiquiatras de diferentes colegios de Espa&ntilde;a se uni&oacute; para firmar una carta que criticaba la sentencia de &ldquo;la manada&rdquo; y el cuestionamiento de las v&iacute;ctimas de violencia sexual en general. Pues bien, cinco a&ntilde;os despu&eacute;s y viendo las reacciones ante las denuncias por agresi&oacute;n sexual de tres mujeres del mundo audiovisual al director de cine Carlos Vermut, parece que no termina de calar el mensaje en una sociedad atravesada por la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/consideras-buen-chico-cultura-violacion-estres-postraumatico-proposito-joven-prometedora_132_7882737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura de la violaci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        El Colegio oficial de la Psicolog&iacute;a de Navarra declara:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En una sociedad en la que existe una violencia estructural contra la mujer, el debate sobre la intimidaci&oacute;n propicia la idea de la responsabilidad de la v&iacute;ctima a la hora de protegerse de la violaci&oacute;n y distrae el foco sobre el verdadero agresor.&rdquo;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La intimidaci&oacute;n y la violencia no se ejercen &uacute;nicamente de forma expresa, sino que es m&aacute;s que suficiente la posici&oacute;n estructural de fuerza del hombre&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Nuestra sociedad debe progresar e ir m&aacute;s all&aacute; de cuestionar a las v&iacute;ctimas y no a los agresores, ya que se perpetuar&aacute; esta situaci&oacute;n y se disuadir&aacute; la denuncia, la no identificaci&oacute;n de las agresiones sexuales tanto por la v&iacute;ctima (que se culpabilizar&aacute;) y por el agresor (que lo justificar&aacute;). As&iacute; que </em><em><strong>como sociedad debemos trasladar un mensaje de condena sin paliativos</strong></em><em> hacia quienes ejercen la violencia sexual, en cualquiera de sus formas, y de apoyo a las v&iacute;ctimas&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La violencia no se ejerce &uacute;nicamente a trav&eacute;s de la fuerza f&iacute;sica y el da&ntilde;o no es simplemente dolor&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Y a su vez el Colegio oficial de la Psicolog&iacute;a de Madrid expone:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El miedo es una emoci&oacute;n que reacciona en funci&oacute;n de nuestros pensamientos, nuestras creencias y nuestros patrones mentales, diferente en cada persona y circunstancia, que no puede ser objeto de valoraci&oacute;n para determinar la repercusi&oacute;n del delito en la v&iacute;ctima. No existe una &uacute;nica respuesta emocional ante una situaci&oacute;n tan grave como lo es la violencia sexual y por lo tanto no se puede juzgar en relaci&oacute;n a este concepto&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la teor&iacute;a polivagal de Stephen Porges, nuestro sistema nervioso aut&oacute;nomo que bien podr&iacute;a llamarse autom&aacute;tico, ya que se encarga de cosas que funcionan solas sin que tengamos que prestarles atenci&oacute;n como el latido del coraz&oacute;n, la respiraci&oacute;n o la digesti&oacute;n, tambi&eacute;n se encarga de la respuesta ante una amenaza. Ante un peligro sentimos miedo y podemos reaccionar luchando o&nbsp;huyendo. De esta respuesta de atacar o escapar se encarga el sistema nervioso simp&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Pero si nuestro sistema nervioso aut&oacute;nomo eval&uacute;a el peligro mucho m&aacute;s amenazante entra en juego nuestro sistema de respuesta m&aacute;s primitivo, el vagal-dorsal. Este sistema se remonta a hace unos 600 millones de a&ntilde;os y tiene su origen en las primeras especies de peces. Su funci&oacute;n es la inmovilizaci&oacute;n, la conservaci&oacute;n metab&oacute;lica y la paralizaci&oacute;n general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante una agresi&oacute;n sexual es muy com&uacute;n que actuemos como cuando un animal salvaje se siente atrapado f&iacute;sicamente sin que haya lucha, entra en un estado de inmovilizaci&oacute;n total llamado inmovilidad t&oacute;nica, lo que conocemos como hacerse el muerto.
    </p><p class="article-text">
        Si tenemos esto en cuenta, cuando se le pregunta a una v&iacute;ctima de agresi&oacute;n sexual por qu&eacute; no se escap&oacute; o por qu&eacute; no se defendi&oacute; le estamos juzgando por algo que no estaba en su mano, por algo que decidi&oacute; su sistema nervioso aut&oacute;nomo para salvarle la vida sin contar con ella. Y por eso, est&aacute; viva. Para contarlo, cuando pueda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/no-has-reaccionado-mal-agresion-sexual-sido-sistema-vagal-dorsal-salvandote-vida_132_10895277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Feb 2024 19:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No has reaccionado mal ante una agresión sexual: ha sido tu sistema vagal-dorsal salvándote la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Eres más chimpancé o bonobo? Las 6 diferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/chimpance-bonobo-6-diferencias_132_10085582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3253492-02b0-4104-bf24-ed02bdac1661_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Eres más chimpancé o bonobo? Las 6 diferencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p><p class="subtitle">Nuestros parientes primates más cercanos solucionan problemas del día a día de manera distinta</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        1. &ldquo;La diferencia fundamental entre nuestros dos parientes primates m&aacute;s cercanos es que uno resuelve los asuntos sexuales mediante poder, mientras que el otro resuelve las luchas de poder por medio del sexo.&rdquo; As&iacute; es como resume el primat&oacute;logo Frans de Waal la forma de relacionarse socialmente de chimpanc&eacute;s y bonobos respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        2. Pero no terminan aqu&iacute; las diferencias. Mientras los chimpanc&eacute;s se organizan en grupos patriarcales y muy jerarquizados los bonobos son matriarcales e igualitarios. &iquest;Y c&oacute;mo hacen las bonobas para mantener el control? La clave est&aacute; en lo que las humanas llamamos sororidad.
    </p><p class="article-text">
        3. Los chimpanc&eacute;s est&aacute;n obsesionados por el poder mientras que los bonobos hacen el amor y no la guerra. &ldquo;El poder es el motor del chimpanc&eacute; macho&hellip; para los machos, el poder es el mayor afrodis&iacute;aco, y adem&aacute;s adictivo.&rdquo; Sin embargo entre los bonobos no se dan esas luchas por el poder y se practica mucho m&aacute;s sexo. &ldquo;El sexo produce una hormona afectiva (oxitocina) que, a su vez, inspira una actitud pac&iacute;fica&rdquo;. Para los bonobos el sexo es un cemento social.
    </p><p class="article-text">
        4. En cuanto a la crianza, la hembra de chimpanc&eacute; se ve obligada a aislarse del grupo para evitar el infanticidio pero las hembras bonobo optan por mantener relaciones sexuales con todos los machos del grupo para blindarse contra el infanticidio. &iquest;Qui&eacute;n va a matar a una cr&iacute;a que puede ser suya? &ldquo;Las hembras de chimpanc&eacute; pasan gran parte de su vida viajando solas con sus cr&iacute;as dependientes. Las hembras bonobo, en cambio, se reincorporan a su grupo en cuanto han dado a luz y vuelven a copular a los pocos meses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        5. Los bonobos machos viven m&aacute;s y mejor que los machos chimpanc&eacute;s. &ldquo;Aparte del riesgo de lesiones o muerte, ejercer el poder es estresante&rdquo;. &ldquo;Puesto que el estr&eacute;s deprime el sistema inmunitario, no es inusual encontrar en los primates de alto rango las &uacute;lceras y ataques card&iacute;acos que suelen aquejar tambi&eacute;n a los altos ejecutivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        6. &iquest;Qui&eacute;nes se reconcilian m&aacute;s r&aacute;pido? &ldquo;Las hembras bonobo se reconcilian con mucha m&aacute;s facilidad que sus parientes cercanas.&rdquo; Para mantenerse en lo alto de la jerarqu&iacute;a necesitan estar unidas y fortalecer sus lazos lo antes posible. &ldquo;Los machos, por el contrario, tienen menos capacidad de reconciliaci&oacute;n que los chimpanc&eacute;s&hellip; los bonobos carecen de la intensa cooperaci&oacute;n en la caza, las alianzas pol&iacute;ticas y la defensa territorial que fuerza a los chimpanc&eacute;s a preservar la uni&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; compartimos con ambos primates es que somos lo que los zo&oacute;logos llaman &ldquo;gregarios obligados&rdquo;, no tenemos otra opci&oacute;n que mantenernos unidos. Una demanda muy com&uacute;n en mi consulta es &ldquo;que me importe menos lo que piensen los dem&aacute;s de m&iacute;&rdquo; pero &ldquo;el terror al ostracismo acecha en las esquinas de toda mente humana: ser expulsado es lo peor que puede sucedernos&rdquo;. Les digo a mis pacientes que filogen&eacute;ticamente es muy adaptativo querer ser aceptado por los dem&aacute;s. En las tribus de cazadores recolectores si te echaban del grupo estabas muerta. &ldquo;La evoluci&oacute;n ha implantado en nosotros la necesidad de pertenecer y ser aceptado. Somos sociales hasta la m&eacute;dula.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Os recomiendo muy fuerte el libro de Frans de Waal del que he sacado todas las citas titulado <em>&ldquo;El mono que llevamos dentro: &iquest;Hemos heredado de nuestros ancestro algo m&aacute;s que el ansia de poder y un violenta territorialidad?&rdquo;</em>. Os adelanto que s&iacute;, una gran capacidad para la cooperaci&oacute;n y la empat&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/chimpance-bonobo-6-diferencias_132_10085582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2023 16:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Eres más chimpancé o bonobo? Las 6 diferencias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo te lavas las manos para quitarte el olor a ajo? Aprende a gestionar la tristeza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/lavas-manos-quitarte-olor-ajo-aprende-gestionar-tristeza_132_9600933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ee2a4b3-fcad-4af2-a7d9-29d332b38aa7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo te lavas las manos para quitarte el olor a ajo? Aprende a gestionar la tristeza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, viendo la televisi&oacute;n, escuch&eacute; a Carlos Agui&ntilde;ano explicando c&oacute;mo hay que lavarse las manos para quitarse el olor a ajo. Yo siempre hab&iacute;a puesto todo mi empe&ntilde;o en frotar con fuerza una mano contra la otra aplicando la l&oacute;gica de que cuanto m&aacute;s te esfuerzas por conseguir algo m&aacute;s cerca estar&aacute;s de conseguirlo. Cual fue mi sorpresa cuando escuch&eacute; que lo que hay que hacer para quitarse el molesto olor a ajo de las manos es simplemente ponerlas debajo del grifo y dejar que caiga el agua sobre ellas sin frotar. Me pareci&oacute; maravilloso. Mi cabeza inmediatamente link&oacute; con una met&aacute;fora que hab&iacute;a le&iacute;do en &ldquo;Vencer la depresi&oacute;n&rdquo; de Teasdale y Kabat-Zinn:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; &ldquo;Pero &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si no hubiera nada en usted que estuviera mal? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si, como pr&aacute;cticamente todo el mundo que padece depresi&oacute;n repetidas veces, se ha convertido en v&iacute;ctima de sus propios esfuerzos sensatos &ndash; incluso heroicos &ndash; por liberarse, como cuando alguien que ha ca&iacute;do en arenas movedizas se hunde incluso m&aacute;s en ellas debido al forcejeo que hace para intentar salir?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n pens&eacute; en la l&oacute;gica no ordinaria de la que habla Nardone cuando se refiere al funcionamiento de las emociones y termin&eacute; en el denominador com&uacute;n de la soluci&oacute;n intentada disfuncional n&uacute;mero uno: <strong>el intento de forzar algo que solo puede ocurrir de manera espont&aacute;nea</strong>. Como dicen los autores de &ldquo;La t&aacute;ctica del cambio&rdquo;:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;Todos y todas tenemos cambios en nuestro estado de &aacute;nimo. &ldquo;En cambio el paciente potencial define dichas fluctuaciones como problema y toma voluntariamente determinadas medidas que sirvan para corregirlas y evitar su reaparici&oacute;n. Tales medidas acostumbran a implicar un esfuerzo deliberado para asegurar un rendimiento normal o efectivo. Al realizarlo, el paciente potencial se ve atrapado por la dolorosa soluci&oacute;n de tratar de imponerse un rendimiento que solo puede obtenerse de modo espont&aacute;neo o irreflexivo.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; En la misma l&iacute;nea Anabel Gonzalez, en su maravilloso libro &ldquo;No soy yo!, nos explica como &rdquo;Esta emoci&oacute;n se autorregula, como todas, si dejamos que fluya y se integre con el resto de nuestras emociones. La tristeza funciona como un r&iacute;o que, sin que nadie lo dirija, sabe llegar al mar&ldquo; Y contin&uacute;a en el mismo p&aacute;rrafo: &rdquo; Cuando sentimos tristeza y a la vez rabia por sentirla, no dejamos que fluya, la empujamos hacia dentro. Puede que no lo notemos, pero enterrar emociones nos pasa factura.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute; es como llegu&eacute;, uniendo puntos, desde el ajo hasta la gesti&oacute;n de la tristeza. Desde entonces, a las personas abatidas, tristes, deprimidas que llegan a mi consulta les suelo preguntar: &iquest;C&oacute;mo te lavas las manos para quitarte el olor a ajo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/lavas-manos-quitarte-olor-ajo-aprende-gestionar-tristeza_132_9600933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 17:00:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo te lavas las manos para quitarte el olor a ajo? Aprende a gestionar la tristeza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aspectos a tener en cuenta para mitigar el dolor de tus hijos o hijas ante un divorcio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/aspectos-cuenta-mitigar-dolor-hijos-hijas-divorcio_1_9306836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fe7fc8c-9d93-4d86-aafd-559a042f51fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aspectos a tener en cuenta para mitigar el dolor de tus hijos o hijas ante un divorcio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        Cuando una pareja con hijos/as no funciona la decisi&oacute;n de separarse siempre resulta m&aacute;s dif&iacute;cil. &iquest;Sufrir&aacute;n las criaturas? &iquest;Es mejor sacrificarse y seguir adelante con la pareja para que no se traumaticen? La culpa aparece en escena y todo resulta m&aacute;s complicado. No tengo respuestas a estas preguntas, es una decisi&oacute;n muy personal y la investigaci&oacute;n no es concluyente. Lo que s&iacute; te puedo decir, y con may&uacute;sculas, es que CUANDO HAY VIOLENCIA DE G&Eacute;NERO O VIOLENCIA Y/O ABUSO SEXUAL HACIA LOS MENORES, LA MEJOR OPCI&Oacute;N ES, SIEMPRE, LA SEPARACI&Oacute;N O EL DIVORCIO. Tambi&eacute;n nos tiene que quedar muy claro que un maltratador NUNCA ES UN BUEN PADRE.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; 1. Si la decisi&oacute;n est&aacute; tomada, lo mejor que podemos hacer por nuestros/as hijos/as es estar lo mejor y m&aacute;s presentes posible. Si nosotras/os no estamos bien ellos/as tampoco podr&aacute;n estarlo. En este momento ser&iacute;a muy recomendable acudir a terapia con un profesional y extremar el autocuidado en la medida de lo posible para proteger nuestra salud mental.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando era ni&ntilde;a mi padre me dec&iacute;a muchas veces: &ldquo;Cuando seas padre comer&aacute;s huevo&rdquo;. Siempre pens&eacute; que se refer&iacute;a a que cuando fuera mayor tendr&iacute;a unos privilegios que en esos momentos no ten&iacute;a. Pero me puse a curiosear por la red y en el Centro Virtual Cervantes encontr&eacute; de d&oacute;nde viene esa expresi&oacute;n. Imag&iacute;nate que est&aacute;s en la postguerra y hay escasez de alimentos. El padre que es el que lleva el jornal a casa consigue llevar algo de comida a la mesa al terminar un duro d&iacute;a de trabajo. &iquest;Qui&eacute;n piensas que es mejor que se coma esos alimentos? Casi todas estar&eacute;is de acuerdo en que tienen que ser los ni&ntilde;os/as, pero no,&nbsp; pensando en el medio y largo plazo es m&aacute;s conveniente que el padre de familia est&eacute; fuerte para ma&ntilde;ana conseguir m&aacute;s comida.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; Una met&aacute;fora muy utilizada para transmitir este mismo mensaje es la del uso de la mascarilla de ox&iacute;geno en el avi&oacute;n. En caso de emergencia, ser&aacute; el adulto quien primero se ponga la mascarilla&nbsp; y luengo se la pondr&aacute; al menor. Una vez sacada la maldita culpa de la ecuaci&oacute;n todo se ve m&aacute;s claro.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si t&uacute; no est&aacute;s bien, no podr&aacute;s estar presente y no ser&aacute;s &uacute;til para amortiguar el trauma de tus criaturas y acompa&ntilde;arles en su duelo. Tenemos que ser &ldquo;ego&iacute;stas&rdquo; en el corto plazo para poder contener y ayudar despu&eacute;s. Hoy se podr&iacute;a actualizar el refr&aacute;n como: &ldquo;Cu&aacute;ndo seas madre tus autocuidados ir&aacute;n primero&rdquo;. Si te cuidas cuidar&aacute;s mejor. Recuerda, piensa en el medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; 2. Por otro lado, ser&aacute; importante a la hora de dar la noticia dejarles claro, con detalle, c&oacute;mo se ver&aacute;n afectados/as por la decisi&oacute;n, cu&aacute;l ser&aacute; su rutina, d&oacute;nde van a vivir, qui&eacute;n ir&aacute; a buscarles al colegio, qui&eacute;n les llevar&aacute; a nataci&oacute;n, etc. Conocer las cuestiones pr&aacute;cticas del d&iacute;a a d&iacute;a les dar&aacute; certidumbre y tranquilidad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; 3. Es muy importante saber que en esta situaci&oacute;n seg&uacute;n Levine y Kline &ldquo;Casi todos los ni&ntilde;os tienen dos fantas&iacute;as: una es que los padres alg&uacute;n d&iacute;a se re&uacute;nan, y la otra es que ellos (los ni&ntilde;os) tienen, por lo menos, en parte, la culpa del divorcio. Esto se llama &rdquo;pensamiento m&aacute;gico&ldquo;, y es especialmente com&uacute;n entre los ni&ntilde;os de entre cuatro y once a&ntilde;os de edad. Si creen que tuvieron algo que ver con la ruptura, entonces creen que lo pueden arreglar.&rdquo; Por eso es muy importante dejarles claro que ellos/as no tienen nada que ver en la decisi&oacute;n que han tomado los adultos, no tienen ninguna culpa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp; 4. Tambi&eacute;n es importante d&eacute;jales muy, muy claro que las madres y los padres no se divorcian de sus hijos e hijas. Las personas adultas se divorcian entre si. Y por favor nunca hablar mal del otro progenitor delante de las criaturas. Cuando hacemos esto les estamos colocando en un conflicto de lealtades que les genera mucho sufrimiento. Les est&aacute;s transmitiendo que si quieren al otro no te quieren a ti y si te quieren a ti no deben querer al otro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/aspectos-cuenta-mitigar-dolor-hijos-hijas-divorcio_1_9306836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 18:21:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aspectos a tener en cuenta para mitigar el dolor de tus hijos o hijas ante un divorcio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Langostas, pan y lorazepam]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/langostas-pan-lorazepam_132_8565611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c8f3de1-e398-4e86-9065-9745e0f14bb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Langostas, pan y lorazepam"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si las mujeres y las personas con menos recursos están más medicadas, no se trata de una cuestión personal sino estructural</p><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        En mi cuenta de Instagram, <a href="https://www.instagram.com/mi.psicologa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@mi.psicologa</a>, comparto un v&iacute;deo del Rabino Abraham J. Twerski en la que nos cuenta esta maravillosa met&aacute;fora sobre <em>el </em>crecimiento de las <strong>langostas</strong>:
    </p><p class="article-text">
        	<em>&ldquo;La langosta es un animal suave y pulposo que vive dentro de un caparaz&oacute;n r&iacute;gido. Ese caparaz&oacute;n r&iacute;gido no se expande. Entonces, &iquest;c&oacute;mo puede crecer la langosta? Bueno, mientras la langosta crece el caparaz&oacute;n se vuelve una gran limitaci&oacute;n y la langosta se siente bajo mucha presi&oacute;n e inc&oacute;moda. Entonces se esconde bajo una formaci&oacute;n de piedras para protegerse de los depredadores, deja su caparaz&oacute;n y produce uno nuevo. Este caparaz&oacute;n tambi&eacute;n se vuelve muy inc&oacute;modo cuando crece. Regresa debajo de las piedras. La langosta repite este proceso varias veces. El est&iacute;mulo que permite a la langosta crecer es sentirse inc&oacute;moda. Ahora, si las langostas tuvieran un doctor nunca crecer&iacute;an, porque en el momento en que la langosta se siente inc&oacute;moda va el doctor y consigue un Valium, consigue un Percocet y de pronto se siente bien. Nunca se quita el caparaz&oacute;n. As&iacute; que creo que debemos darnos cuenta que los &rdquo;tiempos de estr&eacute;s&ldquo; son &rdquo;tiempos&ldquo; que representan se&ntilde;ales para el crecimiento y si utilizamos la adversidad de manera correcta, podemos crecer a trav&eacute;s de la adversidad.&rdquo;</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tenemos dos opciones, adaptarnos o luchar para cambiar las cosas. Pero no siempre podemos elegir, no siempre contamos con los recursos y las fuerzas suficientes. A veces las heridas son realmente incapacitantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de continuar quiero dejar claro que no tengo nada en contra del consumo de psicof&aacute;rmacos siempre acompa&ntilde;ados de psicoterapia y prescritos por un/una m&eacute;dico/m&eacute;dica, a poder ser psiquiatra.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de la Junta Internacional de Fiscalizaci&oacute;n de Estupefacientes (JIFE) Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s donde m&aacute;s benzodiacepinas se consumen en una lista de 85 pa&iacute;ses de todo el mundo, como publica en su web el Consejo General de la Psicolog&iacute;a en Espa&ntilde;a. Tambi&eacute;n se ha publicado en prensa que las benzodiacepinas, con y sin receta, han sido las &uacute;nicas sustancias adictivas que han visto crecer su consumo durante el confinamiento y que las mujeres doblan a los hombres en el consumo de psicof&aacute;rmacos (<a href="https://smoda.elpais.com/belleza/bienestar/benzodiacepinas-aumento-consumo-pandemia-mujeres/#:~:text=Las%20benzodiacepinas%2C%20con%20y%20sin,su%20consumo%20durante%20el%20confinamiento.&amp;text=Un%202%2C5%25%20de%20la,hecho%20adem%C3%A1s%20mezcl%C3%A1ndolo%20con%20alcohol." target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S Moda</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos datos tan impactantes son consecuencia de m&uacute;ltiples factores dignos de analizar como, por ejemplo, la falta de psic&oacute;logos y psic&oacute;logas en la sanidad p&uacute;blica y los sesgos en el diagn&oacute;stico entre hombres y mujeres. Teniendo en cuenta que tambi&eacute;n consumen m&aacute;s benzodiacepinas las personas m&aacute;s desfavorecidas econ&oacute;micamente, me hace pensar (y hay investigaciones que as&iacute; lo demuestran) que si estamos m&aacute;s medicados/as mujeres y pobres no se trata de una cuesti&oacute;n personal sino estructural. No tenemos ninguna vulnerabilidad de serie, lo que est&aacute; pasando es que estamos asumiendo m&aacute;s presi&oacute;n y vivimos situaciones m&aacute;s da&ntilde;inas (sobrecarga de trabajo mal remunerado, sobrecarga de cuidados no pagados, falta de tiempo y espacio para el autocuidado, sufrir maltrato y/o agresiones sexuales, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Por otra lado, tirando de<em> </em>Wikipedia<em>, Panem et circenses</em> (literalmente <em><strong>&ldquo;pan </strong></em><em>y espect&aacute;culos del circo</em>&rdquo;) es una locuci&oacute;n latina peyorativa que describe la pr&aacute;ctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la poblaci&oacute;n u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas. Tambi&eacute;n los intelectuales espa&ntilde;oles de los siglos XIX y XX se quejaban de manera similar con la expresi&oacute;n<em> &ldquo;pan y toros&rdquo;</em>, refiri&eacute;ndose a la fiesta de los toros como una diversi&oacute;n que halaga las bajas pasiones del pueblo llano y amortigua los conflictos sociales. Y para terminar y cerrar el c&iacute;rculo, desde mediados de los 2000 Andr&eacute;s Calamaro canta:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Antes lucha, ahora circo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>antes pan, ahora clonazepam.&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        El clonazepam pertenece al grupo de las benzodiacepinas y act&uacute;a sobre el sistema nervioso central, con propiedades ansiol&iacute;ticas, anticonvulsionantes, miorrelajantes, sedantes, hipn&oacute;ticas y estabilizadoras del estado de &aacute;nimo. Es m&aacute;s conocido por el nombre comercial de Rivotril. Otras benzodiacepinas muy populares son el <strong>lorazepam</strong> (Orfidal) y bromazepam (Lexat&iacute;n). A este &uacute;ltimo psicof&aacute;rmaco se le ha rebautizado coloquialmente como <em>&ldquo;el a m&iacute; plin&rdquo;</em>. Este efecto es el que me preocupa, porque si bien las benzodiazepinas nos liberan del miedo y la ansiedad (lo cual es de agradecer en estos tiempos tan dif&iacute;ciles) tambi&eacute;n amortiguan nuestro enfado y nuestra ira ante las injusticias, nos quitan el impulso necesario para movilizarnos y luchar para cambiar las cosas. Porque en &uacute;ltima instancia transigir es consentir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/langostas-pan-lorazepam_132_8565611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Dec 2021 20:45:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Langostas, pan y lorazepam]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro emociones que atrapan a las mujeres en una relación de maltrato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/cuatro-emociones-atrapan-mujeres-relacion-maltrato_132_8519611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e64e535-dc8e-4fae-9211-8361926df418_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro emociones que atrapan a las mujeres en una relación de maltrato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miedo, amor, culpa y vergüenza actúan como catalizadoras, impidiendo que la víctima pueda escapar</p><p class="subtitle">BLOG - Respuestas y consejos sobre psicología, por Mónica Manrique</p></div><p class="article-text">
        Muchas veces resulta incomprensible por qu&eacute; una mujer con recursos, con buena formaci&oacute;n, inteligente y asertiva fuera de la pareja, es incapaz de terminar con una relaci&oacute;n de maltrato.
    </p><p class="article-text">
        El miedo, el amor, la culpa y la verg&uuml;enza son emociones que act&uacute;an como catalizador, en un proceso de maltrato, impidiendo o retrasando que la v&iacute;ctima pueda escapar o emprender acciones en contra de la violencia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Veamos las din&aacute;micas en las que se generan cada una de ellas y c&oacute;mo pueden arrojar luz a situaciones que muchas veces no entendemos, y en el peor de los casos, hacen que culpabilicemos a la v&iacute;ctima de su situaci&oacute;n por nuestra falta de conocimiento sobre le tema.
    </p><h3 class="article-text">El miedo</h3><p class="article-text">
        El miedo genera confusi&oacute;n en la v&iacute;ctima, par&aacute;lisis e indefensi&oacute;n. El miedo es una emoci&oacute;n imprescindible para la supervivencia. Seg&uacute;n nuestro estado y contexto nos motivar&aacute; para luchar, huir o quedarnos paralizadas. El estudio consultado (<em>Escudero y colaboradores</em>, 2005) apunta que lo que m&aacute;s miedo genera en las v&iacute;ctimas son las amenazas m&aacute;s concretas: da&ntilde;o vital y separarles de sus hijos/as. Sin olvidar el miedo a las represalias del maltratador si denuncia y pide ayuda, y a que no le crean en los tribunales. No es f&aacute;cil demostrar un maltrato, y mucho menos si es psicol&oacute;gico. A una antigua paciente le aconsejaron desde una asociaci&oacute;n de juristas que si quer&iacute;a tener pruebas de maltrato &ldquo;tiene que pegarte, pero pegarte bien. S&eacute; que es fuerte decir esto, pero en la pr&aacute;ctica es as&iacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El amor</h3><p class="article-text">
        &iquest;Has visto &ldquo;La Bella y la bestia&rdquo;? Jacobson y Gottman se&ntilde;alan: &ldquo;Aman a sus maridos y llegan hasta el punto de sentir compasi&oacute;n por ellos y por las dificultades que la vida les plantea. Tienen la esperanza de ayudarles a convertirse en padres y esposos normales. Estos sue&ntilde;os est&aacute;n muy arraigados y les resulta muy dif&iacute;cil abandonarlos&rdquo;. Nuestra socializaci&oacute;n de g&eacute;nero nos marca a fuego con el mito del amor rom&aacute;ntico que reza que &ldquo;el amor todo lo puede&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n de esta ilusi&oacute;n de que las cosas pueden cambiar la encontramos en el ciclo de la violencia donde se van sucediendo fases de tensi&oacute;n, explosi&oacute;n y &ldquo;luna de miel&rdquo; donde el maltratador muestra su mejor cara para recuperar a la v&iacute;ctima y hacer como que aqu&iacute; no pasa nada. Hay que tener claro que durante todo este ciclo est&aacute; presente la violencia aunque no se manifieste expl&iacute;citamente. De las tres, la fase m&aacute;s peligrosa es la de &ldquo;la luna de miel&rdquo;, es la fase donde las flores que regala el maltratador a su v&iacute;ctima, huelen manipulaci&oacute;n. Conforme avanza la relaci&oacute;n, esta &uacute;ltima fase se acorta en tiempo e intensidad e incluso llega a desaparecer. He escuchado en consulta que &eacute;l le dec&iacute;a a mi paciente: &ldquo;&iquest;te parece que nos ahorremos la cena y seguimos como si nada.&rdquo;
    </p><h3 class="article-text">La culpa</h3><p class="article-text">
        El agresor culpabiliza a la v&iacute;ctima de sus acciones y reacciones emocionales. Una paciente me contaba c&oacute;mo su pareja en una ocasi&oacute;n la cogi&oacute; en volandas y la tir&oacute; con fuerza hacia la cama al grito de : &iexcl;Mira lo que me haces hacer! Hasta aqu&iacute; todo comprensible.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo curioso es cuando es ella la que se autoinculpa del maltrato. Se ve a ella misma como responsable del mismo, como consecuencia de su manera de ser o actuar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autoinculpaci&oacute;n cubre la necesidad de control, la necesidad de creer en un mundo justo donde las personas consiguen lo que se merecen. Necesitamos dotar de coherencia al mundo que vivimos aunque no la tenga.
    </p><p class="article-text">
        La culpa tambi&eacute;n puede tener otra cara. Cuando es &eacute;l quien se culpa, generando un v&iacute;nculo de complicidad con la mujer y manteni&eacute;ndola en la relaci&oacute;n pidi&eacute;ndole perd&oacute;n y prometi&eacute;ndole que no va a volver a ocurrir. Pero ocurre y es cada vez peor.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco podemos olvidar la culpa que le llega a la v&iacute;ctima a trav&eacute;s del proceso de revictimizaci&oacute;n y es aqu&iacute; donde la culpa se mezcla con la verg&uuml;enza.
    </p><h3 class="article-text">Verg&uuml;enza</h3><p class="article-text">
        Es una gran paradoja, pero en este, y en otros delitos cometidos contra la mujer por ser mujer, las que sentimos verg&uuml;enza somos nosotras, las v&iacute;ctimas. &iquest;C&oacute;mo no te has dado de cuenta antes? &iquest;C&oacute;mo una mujer tan fuerte y con tanto car&aacute;cter ha aguantado todo eso? !Ya te hab&iacute;amos dicho que ese hombre no era bueno para ti! A todo esto, se le suma la verg&uuml;enza por el cuestionamiento del ideal de familia que se construye cara la galer&iacute;a haciendo lo posible por cuidar las apariencias.
    </p><p class="article-text">
        La verg&uuml;enza lleva a necesitar esconder el maltrato. &iquest;Qui&eacute;n quiere ponerse la etiqueta estigmatizadora de &ldquo;mujer maltratada&rdquo;? &ldquo;La verg&uuml;enza se alimenta de silencio y nada silencia tanto como la verg&uuml;enza&rdquo;. Bren&eacute; Brown
    </p><h3 class="article-text"><em>Para profundizar sobre el tema puedes consultar:</em></h3><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/1124/09/autonomia-personal-b17d3fd.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>Autonom&iacute;a personal y afrontamiento para mujeres en situaci&oacute;n de maltrato</em></a></li>
                                    <li><a href="https://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/n96/v25n4a05.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>La persuasi&oacute;n coercitiva, modelo explicativo del mantenimiento de las mujeres en una situaci&oacute;n de violencia de g&eacute;nero. II: Las emociones y las estrategias de la violencia</em></a></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/cuatro-emociones-atrapan-mujeres-relacion-maltrato_132_8519611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Nov 2021 23:16:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro emociones que atrapan a las mujeres en una relación de maltrato]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Te consideras un buen chico? Cultura de la violación y estrés postraumático a propósito de 'Una joven prometedora']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/consideras-buen-chico-cultura-violacion-estres-postraumatico-proposito-joven-prometedora_132_7882737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87a3d301-b321-4434-ae68-0ebe8af0e47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Te consideras un buen chico? Cultura de la violación y estrés postraumático a propósito de &#039;Una joven prometedora&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Disonancia cognitiva ante el espejo, estrés postraumático... El cine se asoma a nuestra sección de psicología</p></div><p class="article-text">
        Jia Tolentino en su ensayo <em>Falso espejo</em> nos recuerda que &ldquo;durante siglos, la violaci&oacute;n ha sido entendida como un delito contra la propiedad, de ah&iacute; que al criminal se lo castigase a menudo con la imposici&oacute;n de una multa, que deber&iacute;a pagar al padre o al marido de la v&iacute;ctima. Hasta los a&ntilde;os ochenta, la mayor&iacute;a de las leyes de Estados Unidos relativas a la violaci&oacute;n especificaban que el marido no pod&iacute;a ser acusado de violar a su esposa. La violaci&oacute;n, hasta hace poco parec&iacute;a la norma.&rdquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Lo triste es que se sigue normalizando esta brutalidad, las v&iacute;ctimas siguen indefensas y las consecuencias son terribles, como se retrata maravillosamente en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/joven-prometedora-comedia-satira-drama-feminista-alrededor-violencia-sexual-impunidad_1_7806404.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una joven prometedora</a> (&Oacute;scar 2021 para Emmerald Fennell al Mejor Gui&oacute;n Original).&nbsp; Nina no pudo sobreponerse al trauma de la violaci&oacute;n y se quit&oacute; la vida como &uacute;nica v&iacute;a para evitar tanto sufrimiento. Mientras tanto, su amiga Cassandra vive el resto de su vida atrapada en el d&iacute;a en que su mejor amiga fue violada ante el silencio ensordecedor de todos los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cassandra est&aacute; viva, pero no tiene capacidad para establecer relaciones &iacute;ntimas y est&aacute; disociada. Tenemos a una ni&ntilde;a rendida, con una innegable indefensi&oacute;n aprendida que vive en casa de sus padres y que no tiene ninguna aspiraci&oacute;n laboral. Y tenemos a una mujer de armas tomar, llena de furia, que se pone manos a la obra para explicar a quien sea necesario el sufrimiento por el que tuvo que pasar su amiga. 
    </p><p class="article-text">
        Ante un trauma, es muy com&uacute;n el sentimiento de culpa, pero cuando sentimos culpa tambi&eacute;n pensamos que podemos hacer algo para enmendar &ldquo;lo terrible&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico el acontecimiento que caus&oacute; tanto dolor se convierte tambi&eacute;n en la &uacute;nica fuente de significado, es lo &uacute;nico que hace estar vivos a quienes lo padecen, lo que da sentido a sus vidas. Yo no pienso que el plan de la protagonista de esta pel&iacute;cula sea la venganza, creo que m&aacute;s bien que emprende una misi&oacute;n pedag&oacute;gica: quiere que sus v&iacute;ctimas vean la situaci&oacute;n con otros ojos. Hacer que algo normalizado, transparente e incre&iacute;blemente injusto sea comprendido como la barbarie que es y el sufrimiento que desencadena.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Disonancia cognitiva</h2><p class="article-text">
        Festinger habla de disonancia cognitiva, de esa tensi&oacute;n interna que tienen, por ejemplo, los &ldquo;buenos chicos&rdquo; cuando lo que hacen, dicen o piensan no est&aacute; en concordancia con sus valores y principios. Y aqu&iacute; es cuando en el filme entra en juego Cassandra, que pone a esos &ldquo;buenos chicos&rdquo; un espejo que hace imposible la&nbsp;reducci&oacute;n de la tensi&oacute;n interna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el d&iacute;a que violaron a Nina, Cassandra no volvi&oacute; a ser la misma. El oscarizado guion lo deja claro cuando su padre le dice algo as&iacute; c&oacute;mo: &ldquo;Quer&iacute;amos mucho a Nina y la echamos de menos, pero te echamos m&aacute;s de menos a ti.&rdquo; El d&iacute;a que violaron a su mejor amiga algo se rompi&oacute; en Cassandra. Ahora sabemos gracias a la neurociencia que s&iacute;, que hechos como los que se relatan en esta pel&iacute;cula pueden hacer que un cerebro cambie para siempre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existe ning&uacute;n otro delito que sea tan frustrante y tan punitivo como la violaci&oacute;n. Ning&uacute;n otro delito violento viene con una coartada incorporada que, de forma inmediata, exonera al delincuente y desplaza la responsabilidad a la v&iacute;ctima. No hay ning&uacute;n tipo de conducta interpersonal que puede usarse para justificar un robo o un asesinato del modo en que el sexo puede ser utilizado para justificar la violaci&oacute;n. El mejor escenario para una v&iacute;ctima de violaci&oacute;n, en t&eacute;rminos de credibilidad, es el peor posible en t&eacute;rminos de experiencia: para que la gente crea que mereces justicia tienes que quedar destruida. El hecho de que el feminismo ya se acepte y vaya en aumento no ha cambiado esa din&aacute;mica. El mundo en el que creemos, el que intentamos que sea real y tangible, no es todav&iacute;a el mundo que existe.&rdquo; As&iacute; lo cuenta Jia Tolentino.
    </p><p class="article-text">
        Emerald Fennell da voz a quien no la tiene, escribiendo esta historia desde el lado de las perdedoras y las &ldquo;locas&rdquo;. A la autora hay que darle las gracias por generar una nueva narrativa con la que identificarse, porque a fin de cuentas somos monas que nos contamos historias y llevamos mucho tiempo intentando encajar en historias escritas por monos, que no son las nuestras y que no nos representan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque literalmente, las v&iacute;ctimas traumatizadas no tienen voz. Citando a Bessel Van Der Krolk, en su libro <em>El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superaci&oacute;n del trauma,</em> &ldquo;Nuestro hallazgo m&aacute;s sorprendente fue una mancha blanca en el l&oacute;bulo frontal izquierdo de la corteza cerebral, en una regi&oacute;n llamada &aacute;rea de Broca. En este caso, el cambio de color significaba que hab&iacute;a una importante disminuci&oacute;n de esa parte del cerebro. El &aacute;rea de Broca es uno de los centros del habla del cerebro&hellip; Todos los traumas son preverbales&hellip; Las v&iacute;ctimas de ataques y accidentes permanecen mudas y paralizadas en las urgencias&hellip; Incluso a&ntilde;os despu&eacute;s, a las personas traumatizadas les cuesta much&iacute;simo contar a los dem&aacute;s lo que les ha sucedido. Su cuerpo revive el terror, la rabia y la impotencia as&iacute; como el impulso de luchar o huir, pero estos sentimientos son pr&aacute;cticamente imposibles de articular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No puedo terminar este art&iacute;culo sin despedirme de &ldquo;los buenos chicos&rdquo;. Tengo una enorme curiosidad por saber qu&eacute; han hecho con su disonancia cognitiva despu&eacute;s de ver la pel&iacute;cula. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/consideras-buen-chico-cultura-violacion-estres-postraumatico-proposito-joven-prometedora_132_7882737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 May 2021 15:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Te consideras un buen chico? Cultura de la violación y estrés postraumático a propósito de 'Una joven prometedora']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo detectar signos de trauma en niños, niñas y adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/detectar-signos-trauma-ninos-ninas-adolescentes_132_7281465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/176f4353-2ab5-44ae-ba92-1857908d67da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo detectar signos de trauma en niños, niñas y adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pistas que nos pueden poner en alerta sobre este tema, en nuestra sección de psicología</p></div><p class="article-text">
        <em>La pandemia de coronavirus y sus consecuencias no solo comprometen nuestra salud f&iacute;sica. Tambi&eacute;n afectan a nuestra salud mental, particularmente la de las personas m&aacute;s vulnerables, entre las que se encuentran los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes&ldquo;. </em>Este es el primer p&aacute;rrafo de un informe de <strong>UNICEF Espa&ntilde;a</strong> que tiene como objetivo garantizar el derecho a la salud mental de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n expertos en Psiquiatr&iacute;a y Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica de la Infancia y de la Adolescencia, uno de cada cuatro ni&ntilde;os/as que han sufrido aislamiento por COVID-19 presenta s&iacute;ntomas depresivos y/o de ansiedad. Pero lo que m&aacute;s me llama la atenci&oacute;n es que hay expertos que se&ntilde;alan que los niveles de estr&eacute;s postraum&aacute;tico son cuatro veces mayores en los ni&ntilde;os/as que han pasado por una cuarentena y que estos episodios pueden llegar a darse hasta tres a&ntilde;os despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos del Trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico nos puede venir a la cabeza un veterano de guerra que no se ha sobrepuesto de las atrocidades que ha visto o que ha llevado a cabo en el campo de batalla, pero por cada soldado en primera l&iacute;nea hay diez ni&ntilde;os/as en peligro en su propio hogar. Como nos cuenta Bessel Van Der Kolk, D.M. en su esclarecedor libro <em><strong>El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superaci&oacute;n del trauma:</strong></em><em> &ldquo;Esto es especialmente tr&aacute;gico, porque para un ni&ntilde;o que est&aacute; creciendo es muy duro recuperarse cuando la fuente de terror y de dolor no es el enemigo, sino sus propios cuidadores.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Maggie Kline y Peter A. Levinen en su libro <em><strong>El trauma visto por los ni&ntilde;os</strong></em> nos aclaran que<em> &ldquo;El trauma sucede cuando cualquier experiencia nos pasa de manera completamente imprevista; nos abruma y nos deja alterados y desconectados de nuestros cuerpos. Cualquier mecanismo de afrontamiento que podamos haber tenido se debilita y nos sentimos completamente indefensos y sin esperanza. Es como si nos dejaran sin estabilidad.&nbsp; El trauma es la ant&iacute;tesis del empoderamiento.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Bessel Van Der Kolk, D.M. se vale de los nuevos avances en neurociencia cuando afirma que <em>&ldquo;El trauma produce verdaderos cambios fisiol&oacute;gicos lo que explica por qu&eacute; las personas traumatizadas desarrollan una hipervigilancia&nbsp;ante las amenazas, a costa de la espontaneidad en su vida diaria. Tambi&eacute;n nos ayudan a entender por qu&eacute; la gente traumatizada suele sufrir repetidamente los mismos problemas y por qu&eacute; le cuesta tanto aprende de la experiencia. Sabemos que su comportamiento no es resultado de ning&uacute;n defecto moral, ni de una falta de fuerza de voluntad, ni de su mal car&aacute;cter: es causado por unos cambios reales en el cerebro.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces pensamos que las criaturas no se enteran o que tienen capacidad para recuperarse de todo, pero no es cierto. Cuanto menos edad, menos recursos para hacer frente a un hecho traum&aacute;tico y m&aacute;s nimio puede ser este hecho para dejar una huella en el cerebro de un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a y afectar a su desarrollo posterior.
    </p><p class="article-text">
        Los beb&eacute;s se regulan y equilibran en contacto con un adulto, no son capaces de hacerlo por s&iacute; mismos. Para ayudar a un ni&ntilde;o/a a resolver un trauma, debe haber un adulto disponible y presente con el que se sienta seguro/a. Poco a poco su autonom&iacute;a va creciendo y pueden hacer frente a retos y peligros cada vez mayores.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en una situaci&oacute;n sin precedentes y no se pueden hacer predicciones sobre el impacto a corto, medio y largo plazo de la pandemia en la salud mental de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de patologizar las respuestas emocionales, puesto que estamos en unas circunstancias extraordinarias, pero s&iacute; debemos estar muy atentas/os a los/as ni&ntilde;os/as y adolescentes de nuestro entorno. Preocupan especialmente quienes est&aacute;n en una situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica desfavorecida, tienen problemas de salud mental previo, viven con quienes abusan sexual y/o f&iacute;sicamente de ellos/as y quienes son testigos de violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Sin pretender sustituir a los/as profesionales de la salud mental, el personal docente, sanitarios, madres y padres, trabajadores/as sociales... pueden ayudar a las criaturas a recuperarse de peque&ntilde;os traumas. <strong>&iquest;Cu&aacute;les son las pistas que nos pueden poner en alerta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El listado de s&iacute;ntomas puede parecer muy dispar e incluso contradictorio, pero todo encaja en las tres posibles respuestas de nuestro cerebro m&aacute;s primitivo ante un peligro o amenaza: luchar, huir o quedarnos paralizados. Son reacciones normales que nos salvan la vida pero cuando no somos capaces de volver al equilibrio es cuando surgen los problemas y cuando necesitamos que nos ayuden a regularnos desde fuera, sobre todo cuando somos ni&ntilde;os/as o adolescentes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Beb&eacute;s y ni&ntilde;os/as peque&ntilde;os/as</strong></h2><p class="article-text">
        Juego repetitivo que representa alg&uacute;n aspecto del suceso traum&aacute;tico, cambios en el sue&ntilde;o, pesadillas recurrentes, niveles de actividad alterados, respuestas emocionales exageradas (miedo y enfado), preocupaci&oacute;n y ansiedad, miedo a la oscuridad (monstruos y fantasmas), quejas som&aacute;ticas como dolores de barriga o cabeza, &ldquo;digestiones sensibles&rdquo;, diarrea y estre&ntilde;imiento, regresi&oacute;n a un nivel de desarrollo m&aacute;s temprano que puede hacerle sentir m&aacute;s seguro (chuparse el dedo, incontinencia nocturna, pedir pecho o biber&oacute;n, hablar como un beb&eacute;...), bloquearse e inhibirse (ausentarse), letargo y fatiga que puede confundirse con pereza, hiperactividad, alejarse del juego o de las personas, tener la mirada vac&iacute;a. Bombardeo de preguntas interminable. Son reacciones normales ante situaciones estresantes pero es importante prestarle atenci&oacute;n y ayudarles a recuperar la calma.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Primaria&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Revivir el evento traum&aacute;tico, perturbaciones en el sue&ntilde;o, quejas som&aacute;ticas, comportamiento voluble caracterizado por nuevos miedos y agresividad. Preocupaci&oacute;n, piensan en lo peor que puede pasar. A veces se confunde con &ldquo;fobia escolar&rdquo;, TDAH, depresi&oacute;n o trastorno de conducta. Tambi&eacute;n, como los m&aacute;s peque&ntilde;os recrean detalles del hecho traum&aacute;tico en el juego. Contar la historia que sucedi&oacute; una y otra vez. Sentimientos de culpa o verg&uuml;enza puesto que piensan que si hubieran actuado de otra manera &ldquo;lo terrible&rdquo; no hubiera ocurrido (separaci&oacute;n, muerte y divorcio). Creaci&oacute;n de &ldquo;presagios&rdquo; y pensamiento m&aacute;gico relacionado con el hecho traum&aacute;tico. Se sienten asustados por sus propios sentimientos de dolor. Pueden temer por primera vez por su seguridad y futuro. Hiperactivaci&oacute;n e hipervigilancia. El bloqueo y la disociaci&oacute;n se puede observar como falta de atenci&oacute;n, fatiga o &ldquo;so&ntilde;ar despierto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Adolescencia&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Cambios abruptos en las relaciones, como un desinter&eacute;s repentino en sus personas afines. Volverse indiferente y aislarse socialmente. Cambios radicales de notas, actitudes o apariencia. Cambios repentinos de comportamiento. Cambios repentinos de humor, especialmente ansiedad, depresi&oacute;n y pensamiento suicida. Dependencia de alcohol y drogas. Desinter&eacute;s repentino por las aficiones y deportes favoritos. Irritabilidad, enfado y deseos de venganza. Promiscuidad sexual.
    </p><p class="article-text">
        Siento dejarlo aqu&iacute;, pero prometo compartir con vosotras y vosotros los primeros auxilios emocionales que proponen Maggie Kline y Peter A. Levinen en su libro <em><strong>El trauma visto por los ni&ntilde;os</strong></em> en el siguiente art&iacute;culo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/detectar-signos-trauma-ninos-ninas-adolescentes_132_7281465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Mar 2021 19:15:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo detectar signos de trauma en niños, niñas y adolescentes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ‘Síndrome de Burnout de Madre Pandémica’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/sindrome-burnout-madre-pandemica_132_7028372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/071175d8-185a-44f7-8cd6-ab26100b87e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ‘Síndrome de Burnout de Madre Pandémica’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ser madre a tiempo completo estresa y en tiempos de confinamientos y de encierros forzados por la meteorología, más. Mónica Manrique nos habla de este tema en nuestra sección de psicología</p></div><p class="article-text">
        El S&iacute;ndrome de <em>Burnout</em>, o de estar quemado/a no figura en ning&uacute;n manual diagn&oacute;stico de psicolog&iacute;a (ni en el DSM V ni en el CIE 10) pero hace referencia a la respuesta al estr&eacute;s laboral cr&oacute;nico.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Ahora que nuestras criaturas han pasado tantos d&iacute;as en casa y que sobrevuela en el ambiente la terrible sospecha de que quiz&aacute; podamos volver a tener que estar con ellas/ellos 24/7, no me parece descabellado sacarme de la manga el t&eacute;rmino <strong>&lsquo;Sindrome de </strong><em><strong>Burnout</strong></em><strong> de Madre Pand&eacute;mica o Confinada&rsquo;</strong> y hablar sobre &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que si bien lo de ser madre no es un trabajo remunerado, es un trabajo, es mucho trabajo y puede generar estr&eacute;s. Seguro que muchas de vosotras os sentir&eacute;is identificadas. Por mi parte, suscribo lo que dice una brillante amiga m&iacute;a: &ldquo;Yo soy buena madre a media jornada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos haciendo un poco de historia: <em>Burnout </em>fue mencionado por primera vez en 1969 por H.B. Bradley, quien lo defini&oacute; como &ldquo;un fen&oacute;meno psicol&oacute;gico que ocurr&iacute;a en las profesiones que prestan ayuda humanitaria&rdquo;<em>.</em> Pero no fue hasta 1974 cuando Herbert Freudenberger acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino describi&eacute;ndolo como &ldquo;un estado de fatiga o frustraci&oacute;n que aparece como resultado de la devoci&oacute;n a una causa, a un estilo de vida, o a una relaci&oacute;n que no produce las recompensas esperadas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s recientemente, Maslach y Jackson lo han definido como una respuesta emocional que se desarrolla en profesionales que trabajan con personas (por ejemplo, sanitarios y docentes),&nbsp; caracteriz&aacute;ndolo en tres dimensiones b&aacute;sicas:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Agotamiento emocional:</strong> sensaciones de sobreesfuerzo y hast&iacute;o emocional como consecuencia de las interacciones, que se refleja en un sentimiento de incapacidad para servir a otras personas.</li>
                                    <li><strong>Despersonalizaci&oacute;n:</strong> aparici&oacute;n de actitudes, respuestas, sentimientos fr&iacute;os y distantes hacia los/as dem&aacute;s, mostr&aacute;ndose c&iacute;nico/a, irritable e ir&oacute;nico/a, tanto con las personas con las que trabaja como a quienes sirve.</li>
                                    <li><strong>Realizaci&oacute;n personal:</strong> disminuci&oacute;n en la autoconfianza, generando un autoconcepto negativo, una disminuci&oacute;n del rendimiento laboral y una baja tolerancia a la frustraci&oacute;n, que se materializa en una carencia de expectativas y horizontes, tanto en el &aacute;mbito laboral como en el personal, (<em>Maslach y Jackson, 1986. Citado por L. Campo Panesso y J. Alberto Orteg&oacute;n Orteg&oacute;n</em>).</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las consecuencias del S&iacute;ndrome de Estar Quemado es el absentismo laboral, pero en nuestro caso, a no ser que tengas la capacidad econ&oacute;mica o la red social o familiar para hacerlo, veo complicado que te puedas coger una baja del cuidado y educaci&oacute;n de tus criaturas.
    </p><h2 class="article-text">Mejorar a trav&eacute;s de la lucha feminista y de compartir sensaciones</h2><p class="article-text">
        Las causas del citado s&iacute;ndrome se encuentran en tres categor&iacute;as b&aacute;sicas: personalidad, factores del lugar de trabajo y factores sociales.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto puedes esperar que como psic&oacute;loga te d&eacute; consejos, pautas o recursos para llevar mejor la situaci&oacute;n porque algo estar&aacute;s haciendo mal para sentirte as&iacute; y no llegar a lo que se espera de ti. Pero no, porque no es algo personal, es pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna personalidad ni estilo de afrontamiento puede llevar bien, sin los recursos necesarios y sin enfermar, el trabajar, hacer las tareas dom&eacute;sticas, hacer los deberes con los/as hijos/as, cuidar de las criaturas y dem&aacute;s personas dependientes, etc..&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que quiero pensar que s&iacute; podemos cambiar son las otras dos categor&iacute;as que causan el&nbsp; S&iacute;ndrome de <em>Burnout</em> de Madre Pand&eacute;mica: los factores del lugar de trabajo y los factores sociales. Pero como ya te he dicho, eso es pol&iacute;tico y los cambios tendremos que conseguirlos a trav&eacute;s de la lucha feminista.
    </p><p class="article-text">
        Como psic&oacute;loga s&iacute; te puedo proponer que hagas un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de las caracter&iacute;sticas de la sociedad en la que vives y detectes las demandas que te transmite y que van calando en ti d&iacute;a a d&iacute;a. Te animo tambi&eacute;n a contar lo que vives y c&oacute;mo te sientes a las mujeres que te rodean y a que escuches atenta sus historias.&nbsp;Seguro que todas esas historias tienen mucho en com&uacute;n y al final te dar&aacute;s cuenta de que no tienes ninguna tara, que no tienes ninguna culpa de no llegar a todo y que, por supuesto, no tienes nada de qu&eacute; avergonzarte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como mujer te puedo decir que no somos incapaces, que poco locas estamos y que no estamos solas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/sindrome-burnout-madre-pandemica_132_7028372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jan 2021 00:00:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ‘Síndrome de Burnout de Madre Pandémica’]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No des consejos si no te lo piden y si te lo piden, tampoco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/no-des-consejos-si-no-piden-si-piden_132_6623826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a166652-d15a-4829-ac2a-954d2095943a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No des consejos si no te lo piden y si te lo piden, tampoco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando damos un consejo sin que nos lo pidan en realidad estamos haciendo una crítica, cuando lo hacemos a petición de alguien es posible que no estemos preparados para ofrecerle lo que necesita. La psicóloga Mónica Manrique, nos habla hoy de ello</p></div><p class="article-text">
        Consejo negativo o v&iacute;a negativa &ldquo;en teolog&iacute;a y filosof&iacute;a, significa centrarse en lo que una cosa<em> no</em> es, en una definici&oacute;n indirecta, considerada menos propensa a falacias que la <em>v&iacute;a positiva. </em>&nbsp;En t&eacute;rminos de acci&oacute;n <strong>es una receta sobre lo que debemos evitar</strong>, lo que conviene no hacer; la sustracci&oacute;n &ndash;no la adici&oacute;n&ndash; funciona mejor en &aacute;mbitos con efectos secundarios exponenciales e impredecibles. En medicina, lograr que alguien deje de fumar tiene menos efectos adversos que darle pastillas y tratamientos varios&rdquo; (Nassim Nicholas Taleb,<em> Dejarse la Piel</em>, 2019). <strong>&ldquo;Lo bueno no es tan bueno como la ausencia de lo malo&rdquo;, </strong>Ennio, repetido por Cicer&oacute;n y citado por Taleb.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a y la &eacute;tica quiero utilizar este m&eacute;todo para explicaros lo que es mejor que no hagamos por el bien de los dem&aacute;s. Ya conoces la m&aacute;xima <em>&ldquo;no hagas a los dem&aacute;s lo que no te gustar&iacute;a que te hicieran a ti&rdquo;</em>. Es un principio muy b&aacute;sico pero en casi todos los contextos funciona. A m&iacute; solo se me ocurre uno en el que no.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces contamos nuestros problemas con la &uacute;nica intenci&oacute;n de sentir que nos escuchan y nos comprenden. No buscamos un consejo que nos solucione la vida. Igual solo necesitamos un abrazo.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay ocasiones en las que una amiga, un familiar, o nuestra pareja nos cuenta sus problemas y se apodera de nosotras/os la imperiosa necesidad de darle un consejo que le ayude a resolver la situaci&oacute;n. Como si lanzara la responsabilidad de sus problemas sobre nuestros hombros y di&eacute;ramos por hecho que nos est&aacute; pidiendo un consejo.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, si una amiga tuya se queja siempre de su novio, tal vez no sea buena idea decirle:
    </p><p class="article-text">
        <em>- &ldquo;D&eacute;jale, es un capullo&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Porque la traducci&oacute;n simult&aacute;nea en su cabeza puede ser: <em>&ldquo;Parece mentira que no seas capaz de dejarle, no tienes ninguna dignidad al dejarte tratar as&iacute;. Yo que s&iacute; me valoro a m&iacute; misma le mandar&iacute;a a la mierda&rdquo;.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando damos un consejo sin que nos lo pidan realmente estamos haciendo una cr&iacute;tica</strong>. Como consecuencia la persona que recibe el consejo se sentir&aacute; ofendida, incomprendida y poco valorada por ti. Y, probablemente, con menos fuerzas de dejar &ldquo;<em>al capullo&rdquo;</em>. Si una persona est&aacute; en esta situaci&oacute;n lo sabe, no necesita que le abras los ojos. Puede que sea v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero y/o puedes estar desencadenando el <em>&ldquo;Efecto Romeo y Julieta&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero aunque te pidan el consejo, tambi&eacute;n es mejor no darlo,&nbsp; porque es muy probable que no tengamos los conocimientos y las habilidades necesarias para hacelo bien y consigamos empeorar las cosas en lugar de ayudar. Oscar Wilde lo resume muy bien: <em>&ldquo;Con las mejores intenciones se obtienen, la mayor&iacute;a de las veces, los peores efectos&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; os dejo una lista de consejos por v&iacute;a negativa, donde te aconsejo<em> </em><strong>lo que no hay que hacer</strong>. No est&aacute; ordenada ni es exhaustiva, si bien casi todos entran dentro de la categor&iacute;a &ldquo;no des un consejo si no te lo piden, y si te lo piden, tampoco&rdquo;.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>No le digas a alguien enfadado que se relaje.</li>
                                    <li>No le digas a una mujer que est&aacute; intentando tener una criatura que cuando se tranquilice se quedar&aacute; embarazada.</li>
                                    <li>No le digas a alguien triste o deprimido que sea fuerte y ponga m&aacute;s de su parte.</li>
                                    <li>No le ordenes a alguien que se duerma.</li>
                                    <li>No le obligues a nadie a comer.</li>
                                    <li>No le presiones a tu pareja sexual para tener una erecci&oacute;n o un orgasmo.</li>
                                    <li>No le digas a alguien que est&aacute; nervioso que se tranquilice.</li>
                                    <li>No le pidas a alguien que deje de hacer un tic.</li>
                                    <li>No relativices el sufrimiento de otra persona.&nbsp;</li>
                                    <li>No le presiones a una persona t&iacute;mida para que se lance.</li>
                                    <li>No le digas a alguien que sea espont&aacute;neo.&nbsp;</li>
                                    <li>No pretendas llegar a un acuerdo mediante oposici&oacute;n.</li>
                                    <li>No esperes para hacer algo a cuando te sientas segura/o.</li>
                                    <li>No le digas a nadie que si quiere, puede.</li>
                                    <li>No le digas a nadie triste o deprimido que piense en positivo.</li>
                                    <li>No presiones a una v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero para que deje a su pareja.</li>
                                    <li>No le preguntes a una v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero por qu&eacute; aguant&oacute; tanto.</li>
                                    <li>No le preguntes a una v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero c&oacute;mo no lo vio venir.</li>
                                    <li>No presiones a una v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero para que denuncie.</li>
                                    <li>No le pidas a alguien que le guste o&nbsp; le apetezca algo.</li>
                                    <li>No le pidas a alguien que se sienta de una determinada manera (alegre, triste, feliz...).</li>
                                    <li>No busques monstruos en los armarios o debajo de la cama para demostrarle a una criatura que no hay monstruos.</li>
                                    <li>No des consejos a los progenitores sobre c&oacute;mo tienen que educar a sus criaturas.</li>
                                    <li>No le digas a ning&uacute;n adicto (alcohol, tabaco, compras, trabajo, &hellip;) que lo deje.</li>
                                    <li>No le digas a una persona con sobrepeso que adelgace ni a una persona delgada que gane peso.</li>
                                    <li>No le digas a nadie que &ldquo;querer es poder&rdquo; o &ldquo;si puedes so&ntilde;arlo puedes hacerlo&rdquo;.</li>
                                    <li>No sermonees a alguien que ha cometido un error.</li>
                                    <li>No digas &ldquo;te lo dije&rdquo;.</li>
                                    <li>No digas &ldquo;quita, ya lo hago yo&rdquo;.</li>
                                    <li>No le digas a un ni&ntilde;os &ldquo;los ni&ntilde;os no lloran&rdquo;.</li>
                                    <li>No le digas a una ni&ntilde;a que es una mandona.</li>
                                    <li>No pretendas ense&ntilde;ar responsabilidad quit&aacute;ndola.</li>
                                    <li>No pretendas cambiar la conducta de alguien avergonz&aacute;ndole.&nbsp;</li>
                                    <li>No sobreprotejas a tus hijos/as.</li>
                                    <li>No le digas a alguien que sufre por una ruptura que se olvide de &eacute;l o ella.</li>
                                    <li>No le digas a una persona preocupada que no le de m&aacute;s vueltas y no piense m&aacute;s en ello.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Si te ocurren m&aacute;s consejos en negativo d&eacute;jalos en los comentarios. Muchas gracias. Y, sobretodo, recuerda: <em>&ldquo;Si los espa&ntilde;oles habl&aacute;ramos s&oacute;lo y exclusivamente de lo que sabemos, se producir&iacute;a un gran silencio que nos permitir&iacute;a pensar&rdquo; (</em>Manuel Aza&ntilde;a)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Manrique]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/psicologia/no-des-consejos-si-no-piden-si-piden_132_6623826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Dec 2020 23:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No des consejos si no te lo piden y si te lo piden, tampoco]]></media:title>
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