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    <title><![CDATA[elDiario.es - La Negocianta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - La Negocianta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Orulisa: la saga de mujeres orujeras que innova y resiste en Liébana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/orulisa-saga-mujeres-orujeras-innova-resiste-liebana_1_11448494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3303e91-07ef-47a2-91bb-e11206677bf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Isabel en los viñedos de Orulisa en Tama."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Isabel García Gómez es la actual propietaria y gerente de Orulisa, una destilería artesana y bodega de vinos naturales en Tama</p></div><p class="article-text">
        Cuando nos vemos para la entrevista, Isabel Garc&iacute;a G&oacute;mez, actual propietaria y gerente de Orulisa, acaba de recibir uno de los 10 premios a los mejores productores sostenibles en Espa&ntilde;a 2024 que conceden el banco BBVA y el restaurante El Celler de Can Roca. Me da la noticia orgullosa: &ldquo;Esta bodega es mi resistencia, mi manera de decir que no estoy de acuerdo en que dejemos desaparecer pueblos, conocimientos tradicionales y formas de vida de los que tanto tenemos que aprender hoy. Que Josep Roca valore el orujo artesano y el vino natural que hacemos en Li&eacute;bana y, con ello, esta manera de estar en el mundo, es una satisfacci&oacute;n inmensa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La nave de Orulisa destaca nada m&aacute;s entrar en Tama desde el desfiladero de La Hermida, a unos kil&oacute;metros de Potes. All&iacute; se elabora y vende desde 1986 el primer destilado que se legaliz&oacute; en esta zona, tradicionalmente orujera, en el momento en el que Espa&ntilde;a pas&oacute; a formar parte de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. Carmen G&oacute;mez, madre de Isabel y conocida por su car&aacute;cter emprendedor, se puso manos a la obra para resolver el desafi&oacute; de cumplir la normativa sanitaria y fiscal que requer&iacute;a Europa en tiempo r&eacute;cord. Era necesario modernizar los aparatos caseros y formalizar la producci&oacute;n. Gracias a sus contactos, ese mismo verano Carmen pudo visitar las mejores destiler&iacute;as europeas y traer su saber hacer para adaptarlo a la realidad de los valles de Li&eacute;bana. A su vuelta, encarg&oacute; 24 alquitaras de cobre a imagen y semejanza del modelo medieval lebaniego. Antes de terminar el a&ntilde;o ya hab&iacute;a estableci&oacute; Orulisa, que naci&oacute; como cooperativa con la intenci&oacute;n de dar servicio a las familias de la zona. El modelo cooperativo no tuvo &eacute;xito y pronto se reconvirti&oacute; en sociedad an&oacute;nima, pero Carmen mantuvo la patente de las alquitaras abierta para permitir que cualquiera pudiera usarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi madre era una mujer muy guerrillera que, con 40 a&ntilde;os y 3 hijas adolescentes, se puso al frente de un tipo de negocio complicado y que no lleg&oacute; a entenderse en la comarca&rdquo;, detalla mientras su entusiasmo contagioso se torna en cierta tristeza. A pesar del fracaso del modelo cooperativo, el orujo Los Picos empez&oacute; a posicionarse como destilado de alta calidad en todo el pa&iacute;s. Entre Carmen y su marido, que tom&oacute; el relevo cuando ella no pudo seguir al frente por motivos de salud, consiguieron colocarlo en m&aacute;s de 30 restaurantes con Estrella Michel&iacute;n e iniciar las exportaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Garc&iacute;a, el padre de Isabel, era un hombre tan perfeccionista como &lsquo;disfrut&oacute;n&rsquo;, cualidades que le ayudaron a llevar el orujo Los Picos al siguiente nivel de calidad y sabor. &ldquo;Mi padre ten&iacute;a una empresa de obra civil con la que se ganaba la vida, as&iacute; que Orulisa era su espacio de distensi&oacute;n y goce. Siempre trataba de mejorar el producto, costara lo que costara&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al fallecer Jes&uacute;s en 2012, Isabel recibi&oacute; la propiedad de Orulisa casi por descarte durante el reparto de la herencia familiar. &ldquo;Hacerme cargo de la empresa fue un cambio de vida tremendo. Yo llevaba casi 10 a&ntilde;os encarg&aacute;ndome del bienestar y la educaci&oacute;n de mi hija Marina, que naci&oacute; con necesidades especiales y era pr&aacute;cticamente todo mi mundo. As&iacute; que al principio renegu&eacute;, pero lo cierto es que fue como abrir una ventana, dejar que entrara aire fresco y sentir de nuevo que empezaba a hacer cosas que me estimulaban en lo profesional&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Isabel en la tienda de la sede de Orulisa en Tama.                            </span>
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        Los primeros a&ntilde;os fueron de aprendizaje. Conoc&iacute;a la teor&iacute;a, Orulisa hab&iacute;a sido parte de su vida desde que ten&iacute;a 14 a&ntilde;os e incluso se hab&iacute;a dedicado al trabajo de oficina, pero no hab&iacute;a vendimiado un fin de verano completo ni destilado un invierno entero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, con el apoyo su familia y amistades, Isabel va sinti&eacute;ndose cada vez m&aacute;s c&oacute;moda en su nueva piel. Pronto decide lanzar Justina de Li&eacute;bana, una l&iacute;nea de destilados ecol&oacute;gicos en homenaje a su abuela. Este fue el proyecto con el que Isabel marc&oacute; Orulisa con su impronta personal por primera vez: &ldquo;mi abuela era ecologista sin saberlo y mi estilo de vida tambi&eacute;n es as&iacute;, cuidadoso con la salud, las personas y el entorno. As&iacute; que era l&oacute;gico lanzar esta nueva gama con hollejo de nuestra propia uva ecol&oacute;gica bajo su nombre&rdquo;. Justina acerca el orujo a los gustos contempor&aacute;neos y refleja el olor del paisaje a trav&eacute;s de los matices que le aportan el terreno y la uva Menc&iacute;a de la monta&ntilde;a lebaniega. Adem&aacute;s, como Isabel presta una atenci&oacute;n especial a est&eacute;tica, la experiencia se completa con unas etiquetas preciosas que tambi&eacute;n hacen sonre&iacute;r ante los dichos de la abuela. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creadora incansable, pocos a&ntilde;os despu&eacute;s se decidi&oacute; a embotellar los vinos de las cepas propias con la gu&iacute;a de su amigo Goyo Garc&iacute;a Viadeo - uno de los m&aacute;ximos exponentes de los vinos naturales en Espa&ntilde;a y que, precisamente, lidera un proyecto vin&iacute;cola en Li&eacute;bana -. &ldquo;La colaboraci&oacute;n es un valor que aprend&iacute; de mi madre, lo llevo a donde voy. Con Goyo tenemos mucha afinidad, nos une la manera en la que entendemos la tierra y el futuro del vino. Somos vecinos de parcela y &eacute;l produce su vino c&aacute;ntabro en las instalaciones de Orulisa&rdquo;. A cambio, Isabel cuenta con su orientaci&oacute;n para la elaboraci&oacute;n de Juntos, Querida Se&ntilde;ora Mar&iacute;a y Querido Toribio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo lo que yo quiero es vender aquí, que la bebida sea kilómetro cero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con esta iniciativa, Orulisa se suma a la nueva tendencia de vinos naturales que despega tanto en nuestro pa&iacute;s como en el extranjero. &ldquo;Producimos solo entre 1.500 y 2.000 botellas al a&ntilde;o y la mitad se exportan, principalmente a Estados Unidos. All&iacute; fascina esta historia de un vino que viene de Picos de Europa, un vino heroico. Pero yo lo que yo quiero es vender aqu&iacute;, que la bebida sea kil&oacute;metro cero. Adem&aacute;s, en Santander tenemos la Bodega Cigale&ntilde;a, que es uno de los templos del vino en Espa&ntilde;a gracias al sumiller Andr&eacute;s Conde Laya. Me propuse no parar hasta que Andr&eacute;s me comprara una botella, &iexcl;y lo he conseguido!&rdquo; clama orgullosa.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende la cantidad de premios &ndash; como el de Excelencia a la Innovaci&oacute;n para Mujeres Rurales 2016 del Ministerio de Agricultura -, posiciones &ndash; es vicepresidenta de la Asociaci&oacute;n de Mujeres Empresarias de Cantabria - y conexiones valiosas que Isabel atesora. Lejos de hacerlas valer para crecer, ella prefiere dedicarse a lo peque&ntilde;o: &ldquo;Si por mi fuese, Orulisa ser&iacute;a m&aacute;s peque&ntilde;a; para hacer las cosas que realmente quiero y dedicarles el cuidado y la cercan&iacute;a que merecen. Sin embargo, para mantener estas instalaciones y que la estructura empresarial sea rentable, necesito hacer un m&iacute;nimo de 20.000 botellas anuales entre orujos, licores y vinos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Terminamos hablando de las colaboraciones que m&aacute;s le divierten: las que establece con profesionales e iniciativas locales con las que se siente c&oacute;mplice. &ldquo;El fin de semana pasado estuvimos embotellando un vermut para el restaurante Umma con bot&aacute;nicos que trajeron Aitor y Sarah de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/lleldiria-campesinos-posindustriales-alto-miera_132_10450493.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Lleldir&iacute;a</a>. Con Patricia de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/now-estudio-diseno-servicio-futuro-queremos_132_11374411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NOW Estudio</a> estoy preparando el espacio de Orulisa para las visitas y catas de cara al verano. As&iacute; es como se crean las alianzas: primero las personas, el qu&eacute; hacer con ellas ya aparecer&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso me recuerda que hace exactamente un a&ntilde;o empec&eacute; a publicar <a href="https://www.eldiario.es/autores/sandra-castaneda-elena/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estas 16 historias de mujeres y equipos valientes</a> que se atreven a crear la realidad que desean, con la colaboraci&oacute;n de Patricia Vald&eacute;s a la fotograf&iacute;a y el soporte de ElDiario.es en Cantabria. Ahora que todo se acelera con el inicio del est&iacute;o, toca descanso y reflexi&oacute;n, ponderar el siguiente paso. Nos vemos en las calles y en los valles.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/orulisa-saga-mujeres-orujeras-innova-resiste-liebana_1_11448494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jun 2024 18:29:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Vinos,Liébana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[NOW Estudio: diseño al servicio del futuro que queremos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/now-estudio-diseno-servicio-futuro-queremos_132_11374411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a6438c3-2df7-4ff1-85c8-1cad35112fd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="NOW Estudio: diseño al servicio del futuro que queremos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Patricia Pérez y Javier Gandarillas lideran NOW Estudio, una agencia de diseño sostenible y regenerativo que nace del encuentro entre la emergencia ecológica y la profesión creativa</p></div><p class="article-text">
        A veces no caemos en que, en realidad, todo lo que no est&aacute; hecho por la naturaleza est&aacute; dise&ntilde;ado: los objetos cotidianos, los m&aacute;s extraordinarios, las ciudades, los espacios que nos acogen y en los que habitamos, incluso los procesos de los que formamos parte. El dise&ntilde;o es lo que sucede cuando las personas usan la creatividad para resolver problemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; problema es m&aacute;s relevante hoy, que la necesidad de restaurar la relaci&oacute;n entre las personas y el medio ambiente? Por eso el &lsquo;buen dise&ntilde;o&rsquo;, seg&uacute;n el Consejo Internacional de Dise&ntilde;o, tiene que ser funcional y considerar el impacto social, cultural, ambiental y econ&oacute;mico como parte integral de la soluci&oacute;n que propone.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A eso, precisamente, se dedica NOW Estudio, una iniciativa liderada por Patricia P&eacute;rez y Javier Gandarillas para dar respuestas de dise&ntilde;o que regeneren los ecosistemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entrar en su espacio de trabajo en el centro de Santander es como adentrarse en un peque&ntilde;o oasis de buen gusto y creatividad en el que es imposible aburrirse. All&iacute;, Patricia y Javier comparten territorio con otros creadores del mundo del dise&ntilde;o y la comunicaci&oacute;n con quienes se relacionan en una simbiosis perfecta. &ldquo;No pretendemos hacerlo todo nosotras dos, de hecho, ya colaboramos con el estudio de marca y dise&ntilde;o gr&aacute;fico Mutta. Nuestra intenci&oacute;n es que NOW sea una red de profesionales punteros especializados en diferentes &aacute;mbitos para poder resolver desaf&iacute;os cada vez m&aacute;s complejos. Y sin salir de Cantabria, que aqu&iacute; hay mucho talento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quien habla es Patricia, que estuvo a punto de no volver de Londres, ciudad en la que se forj&oacute; como dise&ntilde;adora de producto. All&iacute; logr&oacute; posicionar sus creaciones al m&aacute;s alto nivel, con piezas que se venden en lugares de referencia como el Bauhaus Museum de Berl&iacute;n o en el MoMA de Nueva York.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el viaje comenz&oacute; mucho antes, cuando sali&oacute; de su Santander natal para estudiar una ingenier&iacute;a y un grado en dise&ntilde;o en Barcelona, donde tambi&eacute;n trabaj&oacute; un tiempo, aunque con escasa motivaci&oacute;n. Las ganas de seguir aprendiendo a crear con las manos y una beca la llevaron a la escuela de joyer&iacute;a de Brighton, Reino Unido, donde su vida dio un giro importante: &ldquo;tuve mucha suerte porque enseguida hice amistad con personas del mundo arte y la cultura que me ayudaron construir relaciones en un entorno que no era el m&iacute;o. Pero lo m&aacute;s importante fue que con ellas aprend&iacute; a creer en mi misma y dej&eacute; de ponerme l&iacute;mites&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esa determinaci&oacute;n reci&eacute;n descubierta, Patricia logr&oacute; un contrato en Londres con una empresa brit&aacute;nica referente en mobiliario. Como desarrolladora de producto, su d&iacute;a a d&iacute;a consist&iacute;a en coordinar el proceso de fabricaci&oacute;n de lo que otras personas dise&ntilde;aban. Sin embargo, su ambici&oacute;n en ese momento era ver sus propios productos tomar forma. As&iacute; que, en paralelo a su trabajo, fue construyendo un portfolio con sus creaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, por casualidad, su jefe se fij&oacute; en el prototipo de la ahora famosa l&aacute;mpara Mouro &ndash; llamada as&iacute; en honor a la isla c&aacute;ntabra-. Le gust&oacute;, decidi&oacute; ponerla en producci&oacute;n y, con ello, Patricia cumpli&oacute; su sue&ntilde;o. Comenz&oacute; la visibilidad en revistas ic&oacute;nicas, las peticiones de tiendas emblem&aacute;ticas y se abri&oacute; la posibilidad de continuar creando objetos funcionales y bellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ya hab&iacute;a otra semilla empezando a germinar: la del activismo ecologista y la conciencia social. Algo que, en aquella &eacute;poca, ocurr&iacute;a al margen de su trabajo. &ldquo;Mi pareja en ese momento era una persona muy pol&iacute;tica, para &eacute;l y su familia el activismo era algo natural en sus vidas, y me contagiaron&rdquo;, relata con una sonrisa. &ldquo;Me di cuenta de que pod&iacute;a contribuir y estar al servicio de algo mayor que yo. Le dio sentido a mi vida, me sent&iacute;a alineada y me di cuenta de que cuando me involucraba era feliz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, Londres se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s hostil. Patricia ten&iacute;a una vida rica en lo cultural, algo que realmente apreciaba. Pero un ambiente de trabajo tremendamente competitivo y una urbe que nunca para hicieron que se replanteara su futuro all&iacute;. La posibilidad de volver a Cantabria se fue haciendo cada vez m&aacute;s real y la pandemia de la COVID-19 termin&oacute; de decantar la balanza.
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                Patricia Pérez facilitando un taller de biomateriales.                            </span>
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        Un par de a&ntilde;os despu&eacute;s, con la oportunidad de impartir la asignatura de ciencia del ecodise&ntilde;o en CESINE y el nacimiento de su hijo Leo, Patricia se dio cuenta de que, de hecho, proyectar pensando en la protecci&oacute;n y regeneraci&oacute;n del planeta era lo m&aacute;s relevante que pod&iacute;a hacer. Como afirman en la Fundaci&oacute;n Ellen MacArthur, referente en econom&iacute;a circular, &ldquo;a trav&eacute;s del dise&ntilde;o, podemos eliminar los desechos y la contaminaci&oacute;n, hacer circular productos y materiales y regenerar la naturaleza, creando una econom&iacute;a que beneficie a las personas, las empresas y el mundo natural&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;La pregunta de dise&ntilde;o m&aacute;s estimulante hoy en d&iacute;a es c&oacute;mo vivir en un mundo de recursos finitos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Al conocer a su socio, Javier Gandarillas, encontr&oacute; la fuerza que necesitaba para embarcarse en una iniciativa empresarial. NOW Estudio nace hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o del encuentro entre la emergencia ecol&oacute;gica y la profesi&oacute;n creativa. &ldquo;La pregunta de dise&ntilde;o m&aacute;s estimulante hoy en d&iacute;a es c&oacute;mo vivir en un mundo de recursos finitos. Las profesionales del dise&ntilde;o tenemos un papel fundamental en la generaci&oacute;n del mundo que queremos. Podemos conectar con la imaginaci&oacute;n individual y colectiva y materializar lo que a&uacute;n no existe. Y esto lo tenemos que hacer ahora, no vale dejarlo para ma&ntilde;ana, los cambios tienen que ocurrir ya o ser&aacute; demasiado tarde&rdquo; me explican a d&uacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de Javier es tambi&eacute;n extensa, ampliamente reconocida y prol&iacute;fica. &Eacute;l viene del mundo de la publicidad y la comunicaci&oacute;n, es impulsor del certamen de dise&ntilde;o gr&aacute;fico Tipos y edita la revista sobre creatividad Hop. Al igual que a Patricia la maternidad, a Javier ser padre le reorganiz&oacute; sus prioridades personales y profesionales. &ldquo;NOW es hacia donde quiero que vayan las cosas, es donde vamos a estar todos dentro de 10 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora ya no importa tanto el reconocimiento, para NOW Estudio, el proyecto ideal es el que tiene m&aacute;s impacto, el que genera m&aacute;s conversaciones y peque&ntilde;as epifan&iacute;as. &ldquo;Un encargo del que no se habla o que solo genera di&aacute;logo entre dise&ntilde;adores, no nos interesa. Al contrario, acabamos de terminar un proyecto muy completo para la Hermandad de donantes de sangre de Cantabria en el que hemos trabajado la imagen de marca y dise&ntilde;ado la web bajo criterios de sostenibilidad centrados en la tipograf&iacute;a, los colores y el c&oacute;digo para generar menor impacto ambiental. Tambi&eacute;n hemos dado la vuelta al reconocimiento que se hace a las personas donantes con m&aacute;s trayectoria: ahora se trata de una risograf&iacute;a numerada realizada por un ilustrador local, impresa en un papel respetuoso con los bosques, que va a ser visible en muchas casas. Sabemos que es algo que dar&aacute; que hablar y eso es lo m&aacute;s valioso para nosotros, la capacidad de transformar, una conversaci&oacute;n tras otra&rdquo;.&nbsp;
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                Materiales hechos con residuos por NOW Estudio.                            </span>
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        Por eso a Patricia, adem&aacute;s de dise&ntilde;ar, le encanta dar clase, facilitar talleres y escuchar como las participantes disfrutan mientras reflexionan y descubren oportunidades antes inimaginadas. El taller de biomateriales, en el que prepara muestras con c&aacute;scaras de naranja o restos de pescado, se est&aacute; convirtiendo en un cl&aacute;sico. &ldquo;Los materiales que se hacen con residuos que vienen de la tierra y son capaces de regenerar la tierra son ideales. Se pueden utilizar a nivel industrial pero tambi&eacute;n, al experimentar con ellos, traes consciencia de la basura que generamos, de lo valiosa que puede ser, de la necesidad de probar, fracasar y volver a intentarlo. A nivel educativo es genial&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/now-estudio-diseno-servicio-futuro-queremos_132_11374411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2024 17:35:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[NOW Estudio: diseño al servicio del futuro que queremos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Diseño,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Hermanísimas: la cultura también es industria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/hermanisimas-cultura-industria_132_11300887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ab80b04-1ae5-42e9-af51-5e6c4c2b7741_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Hermanísimas: la cultura también es industria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Meri y Ana Ingelmo son las socias fundadoras de Las Hermanísimas, la productora que quiere desarrollar la industria audiovisual en Cantabria y poner en valor el talento local</p></div><p class="article-text">
        Cuando nos encontramos para la entrevista hace un par de meses, Las Herman&iacute;simas o, lo que es lo mismo, Meri y Ana Ingelmo, acababan de lanzar su &oacute;pera prima de contenido propio como productora audiovisual: el primer anuncio nacional que se rueda &iacute;ntegramente en Cantabria, para la empresa FlexiCar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas hermanas santanderinas volvieron a su tierra en 2020, despu&eacute;s de m&aacute;s de 10 a&ntilde;os trabajando en el sector audiovisual en Barcelona, para desarrollar una industria que apenas exist&iacute;a y poner en valor el talento local. &ldquo;Cuando ven&iacute;amos a rodar al norte no encontr&aacute;bamos la estructura que necesit&aacute;bamos: bases de datos de profesionales, proveedores, localizaciones y alguien que nos asistiera con servicios de producci&oacute;n&rdquo;, rememora Meri, periodista de formaci&oacute;n. Aqu&iacute; solo estaba Bea Sainz, que tambi&eacute;n hab&iacute;a decidido regresar tras estudiar cine y televisi&oacute;n en Londres y desarrollar su carrera en Madrid. Ella es hoy la tercera pata de la empresa y una suerte de &lsquo;hermana adoptiva&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la sede de Las Herman&iacute;simas en el barrio de San Rom&aacute;n de la Llanilla, una nave luminosa y espaciosa decorada con atrezo de los cientos de rodajes que estas tres mujeres llevan a sus espaldas, se cruzan nuestras voces y risas, las conversaciones del equipo que no para de trabajar y el canto del gallo del vecino. Hay una fiesta en ciernes, la que organizan cada a&ntilde;o para juntar a los profesionales de su sector en Cantabria y que en solo tres ediciones se ha convertido en una cita ineludible, as&iacute; que el decorado de feria rural del medio oeste estadunidense que han elegido como tema est&aacute; ya preparado en un lateral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al fondo, una acogedora cocina-comedor refleja el esp&iacute;ritu confiable y cercano que se respira durante nuestra charla y que es uno de los valores de Las Herman&iacute;simas. &ldquo;Nuestros rodajes son demandantes como en todas partes, pero tratamos de que sean sanos y familiares, y esto es algo que no se ve tanto en Madrid o Barcelona. Queremos dar espacio a la vida personal y a las emociones, ambos son temas fundamentales para nosotras. Por ejemplo, tanto Bea como yo hemos sido madres recientemente y necesitamos tiempo y energ&iacute;a para atendernos y atender a nuestras criaturas&rdquo;, explica Ana que, siendo licenciada en Bellas Artes, asume la direcci&oacute;n de arte.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;La cultura no solo sirve al desarrollo de la experiencia humana, sino que tambi&eacute;n aporta al desarrollo econ&oacute;mico&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Mientras en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Canarias o Navarra se han ido haciendo un hueco como lugares de referencia para rodajes de cine y publicidad m&aacute;s all&aacute; de las grandes capitales, la industria audiovisual apenas pisaba el norte de la pen&iacute;nsula. Las producciones que se rodaban en Cantabria tra&iacute;an la mayor&iacute;a del personal y los servicios de fuera y dejaban escaso valor en la regi&oacute;n &ndash; apenas lo que costaban unas habitaciones de hotel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de Las Herman&iacute;simas, el impacto se ha multiplicado. No solo ofrecen una estructura para realizar procesos de casting, arte y producci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n han ido generando una red de profesionales &ndash; t&eacute;cnicos de sonido y c&aacute;mara, peluquer&iacute;a, maquillaje y vestuario principalmente -, mapeado localizaciones e identificado proveedores de los servicios necesarios para dise&ntilde;ar y ejecutar los rodajes aqu&iacute; y con talento local. &ldquo;Durante los 3 a&ntilde;os que llevamos como empresa hemos dado de alta en la Seguridad Social a 305 personas. Adem&aacute;s, el negocio ha crecido en tama&ntilde;o y facturaci&oacute;n, con lo que los vol&uacute;menes de n&oacute;minas e impuestos que pagamos son cada vez mayores. Lo que queremos demostrar es que la cultura no solo sirve al desarrollo de la experiencia humana, sino que tambi&eacute;n aporta al desarrollo econ&oacute;mico&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias al paulatino despliegue del sector, han ido pasando por Cantabria series como Galgos, Segunda muerte. Pero la labor de Las Herman&iacute;simas se extiende m&aacute;s all&aacute; de nuestra regi&oacute;n, va desde Galicia al Pa&iacute;s Vasco, e incluye tambi&eacute;n Palencia y Burgos. &ldquo;Ahora, por ejemplo, nos llaman agencias de empresas gallegas que quieren rodar en su zona, con su paisaje y su gente&rdquo;.&nbsp;
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            <span class="title">
                Ana, Meri y Bea con parte de sus colaboradoras en el jardín que rodea la sede de Las Hermanísimas.                            </span>
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        El proyecto empresarial se fragu&oacute; en tan solo unos meses, durante el par&oacute;n de la pandemia. &ldquo;Empezamos a pensar seriamente en ello en abril del 2020 y en julio ya hab&iacute;amos constituido la S.L.&rdquo;, Meri habla como si este fuese su ritmo habitual. &ldquo;Quer&iacute;amos salir de Barcelona, mejorar nuestra calidad de vida y tener la oportunidad de ofrecer aqu&iacute; todo lo que hab&iacute;amos aprendido fuera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, lo primero fue construir una red de colaboraci&oacute;n entre profesionales que, a d&iacute;a de hoy, incluso se pasan entre ellos los proyectos que les llegan y no pueden atender. &ldquo;Las Herman&iacute;simas es mucho m&aacute;s que una empresa, es toda esa comunidad que se ha ido tejiendo, a la que muchas personas contribuyen, y eso es incre&iacute;ble de ver. En realidad, estamos dando forma a algo que estaba latente pero nadie se atav&iacute;a a liderar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Meri, Ana y Bea tienen una mezcla inusual de pasi&oacute;n por su oficio t&eacute;cnico e impulso empresarial. Las tres siguen, a d&iacute;a de hoy, trabajando en cada rodaje con su especialidad y, al mismo tiempo, se saben con la responsabilidad del negocio. &ldquo;Nos sentimos seguras y capaces, pero tambi&eacute;n hay momentos de dolor y miedo, como en todo. Por eso tratamos de tener un ambiente seguro psicol&oacute;gicamente, en el que podamos desahogarnos si lo necesitamos. Para momentos extremos tenemos &lsquo;la silla de llorar&rsquo;, que cualquiera puede ocupar cuando est&aacute; de baj&oacute;n y quiere retirarse un rato o compartir con el resto de compa&ntilde;eras&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siendo tres mujeres las que est&aacute;n al frente, la cuesti&oacute;n acerca del liderazgo femenino en el sector audiovisual resulta inexorable. Me acerco a ella con precauci&oacute;n, intuyo que habr&aacute; debate. &ldquo;Ser mujer no tiene nada de especial, es algo que te toca y, adem&aacute;s, no queremos explotarlo&rdquo;, salta Meri mirando a Ana, quien responde sabiendo que en ese tema discrepan: &ldquo;No podemos obviar que, a&uacute;n hoy, las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres para hacer lo que les gusta. Nosotras somos afortunadas. Me parece importante que mis hijas vean que su madre y sus t&iacute;as han levantado esto desde abajo, que disfrutan de su trabajo en una industria tan demandante como la audiovisual y que lo compaginan con la vida familiar con cierto &eacute;xito&rdquo;. En ese momento, Roberto Silva, el &uacute;nico hombre del equipo, que hasta ahora ha estado trabajando a su aire en la mesa com&uacute;n, no lo puede evitar y se acerca: &ldquo;A ver, que se&aacute;is tres jefas y que se visibilice es important&iacute;simo. Cuando vais a las universidades o a las escuelas a dar clase o a participar en alguna charla, las chicas os toman como referencia. Si queremos m&aacute;s mujeres t&eacute;cnicas de sonido, c&aacute;mara o directoras, es importante que vean a mujeres en esos roles&rdquo;, sentencia sin discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En lo que las tres est&aacute;n de acuerdo es en que Las Hermans&iacute;simas est&aacute; creciendo de manera l&oacute;gica y estable, sobre la base de una ejecuci&oacute;n excelente, el reconocimiento de cada persona y el cuidado del territorio que habitan. &ldquo;Estamos muy agradecidas porque la gente del sector nos ha dado la bienvenida y nos ayuda cada d&iacute;a en esta aventura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Confieso que tuve muchas dudas a la hora de incluir Las Herman&iacute;simas en esta secci&oacute;n de emprendimiento transformador con liderazgo femenino. Seguramente a muchas les sorprenda pues, al fin y al cabo, es una empresa que se dedica a realizar publicidad y, solo en menor medida, historias de ficci&oacute;n. Personalmente, decid&iacute; superar prejuicios y dejarme sorprender, por eso hoy puedes leer su historia y valorar por ti misma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/hermanisimas-cultura-industria_132_11300887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Apr 2024 21:05:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las Hermanísimas: la cultura también es industria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[NewPa: aprender de la naturaleza o por qué no todas las aulas tienen cuatro paredes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/newpa-aprender-naturaleza-no-aulas-cuatro-paredes_132_11216466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12ff961f-d5d2-42f5-bce4-2a94f5f8148f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091746.jpg" width="5040" height="2835" alt="NewPa: aprender de la naturaleza o por qué no todas las aulas tienen cuatro paredes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta iniciativa cántabra liderada por Mónica Pérez-Solero Labiaga se dedica a acercarnos a la naturaleza y a educar en valores a través de campamentos, estancias y actividades extraescolares</p></div><p class="article-text">
        Durante la pandemia de la COVID-19 parec&iacute;a que empez&aacute;bamos a comprender el v&iacute;nculo de dependencia entre seres vivos y la delicadeza de los equilibrios naturales que permiten la vida humana en el planeta. Sin embargo, este entendimiento que anta&ntilde;o habitaba nuestra forma de entender el mundo, sigue siendo hoy uno de nuestros grandes retos. Cada vez hay m&aacute;s consenso en torno al hecho de que solo podremos transitar hacia sociedades justas y sostenibles si recuperamos el sentido de pertenencia e interconexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando conoc&iacute; NewPa me fascin&oacute;. Esta iniciativa c&aacute;ntabra liderada por M&oacute;nica P&eacute;rez-Solero Labiaga se dedica a acercarnos a la naturaleza y a educar en valores a trav&eacute;s de campamentos, estancias y actividades extraescolares. &ldquo;Para hacer deportes tipo multiaventura no hay ning&uacute;n problema, pero cuando invitas a una criatura a subir una monta&ntilde;a por el solo hecho de disfrutar del camino, no hay m&aacute;s que quejas. Hasta quienes viven en el campo protestan. &iquest;C&oacute;mo vamos a cuidar algo que no amamos? Eso s&iacute;, una vez se convencen y llegan a la cima, se les ilumina la mirada y sabemos que el esfuerzo ha merecido la pena&rdquo;. As&iacute; explica M&oacute;nica la misi&oacute;n de este proyecto en el que, adem&aacute;s, se aprende ingl&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El idioma anglosaj&oacute;n hace de veh&iacute;culo para ayudar a despertar el inter&eacute;s por otras culturas; una visi&oacute;n funcional que a M&oacute;nica le ha servido, a lo largo de su vida, para viajar por todo el mundo y conectar con personas diversas. &ldquo;El ingl&eacute;s, como idioma com&uacute;n entre diferentes, me ha permitido acercarme a realidades lejanas y enriquecerme con ellas. Quiero que las nuevas generaciones tengan esta misma oportunidad, que aprendan disfrutando y que la inversi&oacute;n necesaria no sea una barrera. As&iacute; que dentro de nuestra misi&oacute;n est&aacute; tambi&eacute;n reducir la brecha del ingl&eacute;s, que su aprendizaje sea accesible para m&aacute;s familias, no solo para quienes pueden permitirse clases particulares o estancias en el extranjero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ambici&oacute;n multifac&eacute;tica de NewPa es tremendamente contempor&aacute;nea, pero me doy cuenta de que, como proyecto de emprendimiento, es tambi&eacute;n muy exigente: pretende actuar en varios frentes en los que a&uacute;n imperan pr&aacute;cticas y estructuras del pasado &ndash;la educaci&oacute;n, el reparto de la riqueza y nuestra relaci&oacute;n con el medio ambiente&ndash;. Posiblemente, como suele suceder en iniciativas con prop&oacute;sito social, este impulso a tres bandas est&eacute; &iacute;ntimamente ligado a las vivencias y pasiones de su promotora y sus colaboradoras m&aacute;s cercanas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me apasiona viajar, practicar deportes de equipo y, sobre todo, tengo much&iacute;simas ganas de educar y estar conectada con el entorno natural&rdquo;. M&oacute;nica se define como una profesora frustrada que sali&oacute; del sistema educativo formal para crear un camino propio que integra el aprendizaje en acci&oacute;n fuera de las cuatro paredes t&iacute;picas del aula, el amor por la naturaleza y la diversi&oacute;n. Ha trabajado en colegios gestionando programas biling&uuml;es y ha sido testigo de las dificultades para aprender ingl&eacute;s como obligaci&oacute;n y bajo presi&oacute;n, de los complejos y verg&uuml;enzas que se generan. &ldquo;Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as suelen llegar sin querer comunicarse en ingl&eacute;s, es un estigma que tiene la mitad de las criaturas de este pa&iacute;s, pero en el momento en que son capaces de atravesar sus miedos y fluir con el idioma, es maravilloso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, cuando M&oacute;nica empez&oacute; a coordinar experiencias de inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica en el centro en el que trabajaba y quiso trasladarlas a un medio natural, se encontr&oacute; con muchas barreras y situaciones que la asustaron. &ldquo;Cuando vi lo que pasaba con los ni&ntilde;os que llegaban a la naturaleza me dio v&eacute;rtigo: su absoluta desconexi&oacute;n del medio, el no valorar lo que ha tardado a&ntilde;os en formarse y que nos da la vida. Incluso hab&iacute;a que hacer algo tan b&aacute;sico como volver sobre lo andado para recoger su propia basura&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de aquellas sensaciones, all&aacute; por 2016, M&oacute;nica decide dejar la educaci&oacute;n formal y se toma un a&ntilde;o para viajar junto a su marido y visitar experiencias educativas innovadoras por todo el mundo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su vuelta lo tiene claro: quiere emprender y dar forma a su propio proyecto. En 2017, se traslada con su familia a Cantabria desde Madrid en busca de un mayor contacto con el medio natural. Aqu&iacute; toma una aproximaci&oacute;n de negocio org&aacute;nica y comienza por las clases particulares y los grupos de juego en la naturaleza. Con esa red de familias ya tejida, empieza a ofrecer campamentos y actividades m&aacute;s largas. 
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco se van incorporando nuevas personas a NewPa &ndash;diminutivo de <em>new paths</em>, nuevos caminos en ingl&eacute;s&ndash;. No solo monitores temporales para las actividades, sino personal permanente que M&oacute;nica siente como su equipo de confianza. Bruno, Didi y Rash se acercan a la sesi&oacute;n de fotos que hacemos en uno de sus lugares favoritos para estar con los chavales, el centro etnobot&aacute;nico El Pendo, en Escobedo. 
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                    alt="Mónica Pérez-Solero y Bruno Torcal, de NewPa."
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            <span class="title">
                Mónica Pérez-Solero y Bruno Torcal, de NewPa.                            </span>
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        &ldquo;Llegu&eacute; a Cantabria determinada a crear una empresa de econom&iacute;a social, una sociedad laboral en la que los y las monitoras se sintieran implicadas, pero en ese momento no consegu&iacute; un asesoramiento completo y tuvimos alg&uacute;n desaf&iacute;o burocr&aacute;tico, as&iacute; que finalmente hicimos una asociaci&oacute;n&rdquo;. No obstante, el equipo sigue con la idea de constituir una empresa social en el futuro y mantener la asociaci&oacute;n para dar cobertura a las actividades gratuitas que permiten el acceso a personas con menos recursos. 
    </p><p class="article-text">
        En NewPa experimentan con la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_del_don" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econom&iacute;a de la generosidad</a>. Han tratado de establecer un sistema de precios libres y becas facilitadas por las familias con m&aacute;s posibilidades. &ldquo;A la gente le explota la cabeza con este tema&hellip; no se acaban de implicar y tiene poca acogida. Quiz&aacute; sea pronto para plantear estructuras de precios innovadoras, pero es cierto que el mero pago por servicios no es suficiente para nuestra ambici&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;En este sentido, la organizaci&oacute;n tiene previsto realizar un campamento gratuito con monitores y monitoras extranjeros gracias a los fondos europeos. 
    </p><p class="article-text">
        Hablando de multiplicar el impacto, M&oacute;nica menciona otra de sus l&iacute;neas de trabajo: la formaci&oacute;n de profesionales de la educaci&oacute;n con el objetivo de que tengan las herramientas necesarias para, a su vez, llevar esta filosof&iacute;a a otros grupos de chavales. &ldquo;Es una manera de acelerar el cambio y adem&aacute;s nos encanta. Acabamos de terminar una formaci&oacute;n en Portugal y hemos colaborado con el Ayuntamiento de Santander y la Escuela Oficial de Tiempo Libre de Cantabria. Lo que nos queda claro en todos los casos, tanto en infancia como en personas adultas, es que cuando se sale al campo y se vive en la naturaleza, hay algo significativo que cambia en la manera de mirar y entender el mundo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Terminamos la conversaci&oacute;n so&ntilde;ando, ideando el futuro de NewPa. &ldquo;Ser&iacute;a genial tener una jornada laboral de cuatro d&iacute;as, encontrar el terreno ideal para los campamentos de verano y, a m&aacute;s largo plazo, &iexcl;qui&eacute;n sabe!, me encantar&iacute;a que mont&aacute;ramos un bosque escuela&rdquo;, sonr&iacute;e M&oacute;nica divertida. 
    </p><p class="article-text">
        A fecha de esta publicaci&oacute;n, al menos uno de los tres deseos de NewPa ya se ha hecho realidad: han conseguido el espacio para sus campamentos de este verano en el municipio de Comillas, cerca del mar y lindando con parque natural de Oyambre. Muy pr&oacute;ximo, por cierto, a la Universidad Pontificia donde hace d&eacute;cadas muchas pasamos los veranos tratando de mejorar nuestro ingl&eacute;s, con metodolog&iacute;as convencionales y en entornos &lsquo;libres de insectos&rsquo;. Afortunadamente, los tiempos est&aacute;n cambiando. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/newpa-aprender-naturaleza-no-aulas-cuatro-paredes_132_11216466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2024 20:12:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[NewPa: aprender de la naturaleza o por qué no todas las aulas tienen cuatro paredes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Liébana Dulce y unas 20.000 especies de abejas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/liebana-dulce-20-000-especies-abejas_132_10927572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c41f054a-5eb9-4bbd-be70-9528e8ee7de4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1089931.jpg" width="8192" height="4608" alt="Liébana Dulce y unas 20.000 especies de abejas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Teresa Cuevas y Carlos Posada son los socios de una pequeña empresa apícola en San Pedro de Bedoya que comercializa miel de unas 500 colmenas de abejas autóctonas</p></div><p class="article-text">
        La ciencia nos dice que hay m&aacute;s de 20.000 especies de abejas &ndash;s&iacute;, como la pel&iacute;cula&ndash;. Las hay sociales, semi sociales y solitarias, al igual que sucede con las personas, y algunas danzan para mostrar a sus compa&ntilde;eras d&oacute;nde acaban de descubrir una fuente de alimento. Es posible que, de entre los insectos, las abejas sean de nuestros favoritos: nos dan alimento y, al igual que otros polinizadores, son esenciales para mantener la biodiversidad y garantizar la producci&oacute;n de alimentos nutritivos. A pesar de esta contribuci&oacute;n enorme al sustento de la vida humana en la Tierra, casi el 35% de los polinizadores invertebrados &ndash;en particular las abejas y las mariposas&ndash;est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n a nivel mundial debido, principalmente, a pr&aacute;cticas agr&iacute;colas intensivas, cambios en el uso de la tierra, especies ex&oacute;ticas invasoras, plagas y el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, ten&iacute;a especial curiosidad por conocer a Teresa Cuevas que, junto a su cu&ntilde;ado Carlos Posada, es socia de Li&eacute;bana Dulce. Esta peque&ntilde;a empresa ap&iacute;cola en San Pedro de Bedoya, en el municipio de&nbsp;Cillorigo de Li&eacute;bana, comercializa miel y otros productos derivados del trabajo de unas 500 colmenas de abejas aut&oacute;ctonas, del tipo negra ib&eacute;rica. &ldquo;Queremos vivir del campo a la vez que conservamos el territorio, su forma de vida y su biodiversidad. Por eso trabajamos con este tipo de abeja, que en su d&iacute;a se adapt&oacute; a las condiciones de aqu&iacute;, en lugar de optar por especies gen&eacute;ticamente modificadas que producen m&aacute;s y pican menos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se trata de cuidar lo que te da de comer y contribuye a los ecosistemas que nos mantienen con vida. No lo podemos explotar

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Teresa entiende su relaci&oacute;n con las abejas desde la mutualidad, por eso no utiliza la palabra 'explotaci&oacute;n': &ldquo;Nuestra producci&oacute;n est&aacute; orientada hacia el bienestar de los animales y la sostenibilidad, no hacia la obtenci&oacute;n de gran cantidad de producto a cualquier coste. Es como la <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/lejuca-modelo-ganadero-transicion-ecologica-justa_132_10597527.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganader&iacute;a extensiva</a>: se trata de cuidar lo que te da de comer y contribuye a los ecosistemas que nos mantienen con vida. No lo podemos explotar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la cr&iacute;a de abejas es una continua b&uacute;squeda de equilibrio entre los intereses de los insectos y los de los humanos. &ldquo;Si no fuera por los apicultores, no habr&iacute;a abeja mel&iacute;fera, la productora de miel&rdquo;, sentencia. &ldquo;Sin tratamiento para la varroa &ndash;un &aacute;caro que ataca a las abejas y debilita las colmenas en Europa de forma generalizada desde hace unos 40 a&ntilde;os&ndash;, no sobreviven, por eso no las hay salvajes. Es una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo anual es esencial en esta profesi&oacute;n. La miel de Li&eacute;bana Dulce, generada por las abejas gracias al n&eacute;ctar de la flor del brezo y del casta&ntilde;o, y a la mielada de las bellotas de los robles y encinas del valle, se recoge en septiembre. &ldquo;Pero les dejamos provisiones para el oto&ntilde;o y el invierno, las abejas se quedan siempre con parte de su propia miel para pasar esos meses en los que no hay plantas en flor ni frutos de los que abastecerse. Tambi&eacute;n es entonces cuando las tratamos contra la varroa, las bajamos del monte para que no pasen momentos de fr&iacute;o extremo y as&iacute; empiezan una especie de hibernaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, hay que controlar que tengan suficiente comida, que no haya ratones en los colmenares y que el jabal&iacute; o el oso no hagan de las suyas. &ldquo;El oso, justo al terminar su hibernaci&oacute;n, cuando a&uacute;n no tiene fruta o bellotas, se acerca a comer la prote&iacute;na de las larvas. Toma tambi&eacute;n la miel, pero no va a por ella, como nos han hecho creer los dibujos animados&rdquo;, aclara Teresa con una sonrisa. 
    </p><p class="article-text">
        En primavera, cuando empieza a haber comida fuera y la colmena puede crecer, la reina comienza a poner. Poco a poco, Teresa y Carlos van subiendo las colmenas al monte, para que la temperatura sea m&aacute;s templada. En mayo, las abejas viven gracias al n&eacute;ctar de frutales y almendros, y en junio florece la zarza, el casta&ntilde;o y el tilo. Durante el mes de julio es cuando el roble y la encina dan frutos y el brezo, abundante en la zona, es el alimento por defecto a lo largo del verano, hasta que toca recogerse de nuevo a inicios del oto&ntilde;o. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Teresa y Carlos posan con la miel de Liébana Dulce delante de su almacén.                            </span>
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        En Li&eacute;bana se produce algo de miel en casi todas las casas para consumo propio, pero bajo la denominaci&oacute;n de origen Miel de Li&eacute;bana operan solo cinco productores. Teresa hered&oacute; las fincas de sus padres ganaderos y las colmenas y el saber hacer de su t&iacute;o Jos&eacute; Mar&iacute;a Gaipo, el primer apicultor en vivir de su oficio en Cantabria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 2018 tocaba hacer un relevo generacional y me lanc&eacute;: capitalic&eacute; el paro, ped&iacute; las ayudas para j&oacute;venes agricultores justo antes de cumplir los 40 y empec&eacute; a rehabilitar la parte baja de una casa del pueblo como almac&eacute;n y sala de trabajo&rdquo;. En 2019, Teresa tuvo la primera producci&oacute;n y en el verano del 2020 las primeras visitas de peque&ntilde;os grupos que quer&iacute;an conocer el funcionamiento de esta empresa familiar. En 2021 se sum&oacute; su cu&ntilde;ado Carlos a tiempo completo y, hace relativamente poco, han podido empezar a pagarse sueldos dignos, aunque no suficientes para el sustento familiar. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, sin los sueldos de nuestras parejas no podr&iacute;amos vivir&rdquo;, admite. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ese salto que dio hace unos 5 a&ntilde;os, de la oficina al campo, Teresa parece prudente y se define como una persona bastante racional. Ambas caracter&iacute;sticas se reflejan en la evoluci&oacute;n del negocio: &ldquo;Hemos crecido poco a poco, sin grandes inversiones ni deudas. Seg&uacute;n recuper&aacute;bamos algo lo volv&iacute;amos a invertir en la empresa. Y el n&uacute;mero de colmenas lo hemos ido incrementando de manera natural, al ritmo que enjambraban las que ten&iacute;amos, sin comprar adicionales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, en parte gracias a los programas de colaboraci&oacute;n entre productores y supermercados que se llevaron a cabo durante la pandemia, aproximadamente el 50% de las ventas de Li&eacute;bana Dulce se canalizan a trav&eacute;s de tiendas de grupos como El Corte Ingl&eacute;s o Eroski. La otra mitad es venta directa. Como muchas otras iniciativas de este tipo &ndash;aqu&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/pizpireta-frutos-rojos-alma_132_10354097.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Pizpireta</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/tarruco-huerta-ecologica-dara-comer_132_10478869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Huerta Tarruco</a>&ndash;, Teresa y Carlos empezaron vendiendo en mercados. &ldquo;Nos pareci&oacute; que era lo m&aacute;s razonable para no a&ntilde;adir intermediarios, ya que nuestro P.V.P. era m&aacute;s alto que el resto. Para nosotros esto es nuestro modo de vida, no un salario complementario, y quer&iacute;amos poner en valor nuestras horas de trabajo, algo que cuesta en el mundo agr&iacute;cola y ganadero&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los mercados requieren de mucha dedicaci&oacute;n y es complicado compaginarla con el resto de tareas, por eso decidieron mantener su presencia solo en algunos especialmente fruct&iacute;feros, como el Mercado de Granjeros de 'De Granja en Granja', y continuar la venta directa a personas que ya los conoc&iacute;an. La entrega la siguen haciendo en persona: &ldquo;El cristal no te lo asegura ninguna empresa de transportes y, si se rompen los tarros, tenemos que reponer el pedido nosotros, as&iacute; que el env&iacute;o por terceros no merece la pena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Li&eacute;bana Dulce no le faltan clientes. Sin embargo, Teresa cuenta que la producci&oacute;n va a menos: &ldquo;El clima est&aacute; cambiando, se nota la escasez de agua. Estamos en una especie de primavera continua pero sin lluvia suficiente, y eso despista y debilita a las abejas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo esas palabras mientras escribo estas l&iacute;neas en el jard&iacute;n de mi casa, a unos 20 grados al sol, un d&iacute;a de principios de febrero en el que escucho los sonidos t&iacute;picos de abril y mayo. Me pregunto c&oacute;mo andar&aacute;n las abejas en Li&eacute;bana, si habr&aacute;n despertado de su letargo antes de tiempo. Si habr&aacute;n salido, desorientadas por las temperaturas altas, a por un n&eacute;ctar a&uacute;n inexistente, gastando una energ&iacute;a que no pueden reponer. En ese caso, Carlos y Teresa habr&aacute;n salido a alimentarlas con miel adicional, como han estado haciendo los &uacute;ltimos inviernos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/liebana-dulce-20-000-especies-abejas_132_10927572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Feb 2024 21:03:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Liébana Dulce y unas 20.000 especies de abejas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solabria, la energía, al servicio de las personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/solabria-energia-servicio-personas_132_10831870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18a5938e-57f2-41e3-9291-31905d606f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1087815.jpg" width="1534" height="863" alt="Solabria, la energía, al servicio de las personas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera cooperativa de energías renovables de Cantabria reúne a personas que quieren un modelo energético "más democrático, social y sostenible"</p></div><p class="article-text">
        Terminamos 2023 con un par de buenas noticias. Por un lado, se <a href="https://ecooo.es/blog/luces-y-sombras-de-las-energias-renovables-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estima</a> que el a&ntilde;o pasado las energ&iacute;as renovables en Espa&ntilde;a superaron la producci&oacute;n de fuentes f&oacute;siles. Por otro, las emisiones de gases de efecto invernadero de nuestro pa&iacute;s habr&iacute;an registrado su <a href="https://api.otea.info/storage/2024/01/03/5598650a47b92df2f733dae64c6482bede8ac933.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&iacute;nimo hist&oacute;rico</a> desde 1990 gracias, en buena parte, al despliegue de renovables. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos est&aacute;n a la espera de ser confirmados con las cifras exactas del cierre de a&ntilde;o, pero esta tendencia parece de sentido com&uacute;n. A lo largo de la historia, la humanidad ha ido utilizando diferentes fuentes de energ&iacute;a. Hoy, en medio de una crisis clim&aacute;tica, energ&eacute;tica y humanitaria, lo m&aacute;s sensato es hacer una transici&oacute;n hac&iacute;a fuentes naturales y limpias, que reducen los impactos del cambio clim&aacute;tico, los costes y la volatilidad de los precios, y evitan los conflictos ligados a la extracci&oacute;n de combustibles f&oacute;siles. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la energ&iacute;a sucede como con la <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/ecotierruca-casa-comidas-fogones_132_10763251.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comida</a>: hacemos uso de ella cada d&iacute;a y est&aacute; en nuestras manos escoger y decidir a qu&eacute; modelo queremos contribuir. En Cantabria, incluso podemos ser due&ntilde;as y due&ntilde;os de nuestra propia empresa comercializadora de renovables: Solabria, la primera cooperativa de consumo de energ&iacute;a de la comunidad, naci&oacute; hace 10 a&ntilde;os precisamente para cambiar el modelo energ&eacute;tico imperante por otro m&aacute;s democr&aacute;tico, social y sostenible. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hacer algo por el medio ambiente es tan sencillo como cambiarte de compañía eléctrica

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julia Labiano Gutiérrez</span>
                                        <span>—</span> Socióloga y miembro del consejo rector de Solabria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hay cosas muy dif&iacute;ciles de cambiar, la igualdad real entre hombres y mujeres, por ejemplo, tardar&aacute; generaciones, ninguna de nosotras lo va a ver, aunque no por ello hay que dejar de pelear; pero hacer algo por el medio ambiente es tan sencillo como cambiarte de compa&ntilde;&iacute;a el&eacute;ctrica. Est&aacute; en manos de todo el mundo, es concreto y tiene impacto&rdquo;. Quien habla es Julia Labiano Guti&eacute;rrez, soci&oacute;loga y miembro del consejo rector de Solabria.
    </p><p class="article-text">
        Esta mujer, oriunda de Castro Urdiales, muy conectada con los movimientos sociales desde joven, es una excelente comercial involuntaria y explica que la cooperativa va creciendo org&aacute;nicamente, que es lo mejor para poder adaptar la organizaci&oacute;n al volumen de demanda. &ldquo;A&uacute;n hay muchas personas en Cantabria que no nos conocen, algo que va cambiando poco a poco, especialmente gracias al boca a oreja que surge desde las propias personas socias. Tambi&eacute;n damos muchas charlas y vamos a ferias&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><p class="article-text">
        En 2017, despu&eacute;s unos a&ntilde;os dedicados a poner en marcha el servicio de suministro energ&eacute;tico e incrementar el n&uacute;mero de personas socias, la cooperativa empez&oacute; a comercializar energ&iacute;a renovable entre particulares, organizaciones y PYMES. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, a cierre del ejercicio de 2022, Solabria contaba con casi 700 clientes y un volumen de negocio de casi un mill&oacute;n de euros. Se vendieron m&aacute;s de 3.000 MWh de renovables que evitaron m&aacute;s de 1.000 toneladas de emisiones de CO2, equivalente a retirar de la circulaci&oacute;n por un d&iacute;a m&aacute;s de 190.000 coches.
    </p><p class="article-text">
        Julia est&aacute; sentada junto a Cristina Rodr&iacute;guez Gonz&aacute;lez y Mar&iacute;a Sa&ntilde;udo G&oacute;mez, las otras dos mujeres que forman parte del &oacute;rgano de gobierno de la energ&eacute;tica. Son 3 de 7, casi la mitad -la paridad de g&eacute;nero es algo que la gente de Solabria busca activamente-. &ldquo;Tenemos 12 socios fundadores hombres pero, poco a poco, entre todas y todos, hemos ido equilibrando la balanza. Creamos un c&iacute;rculo de mujeres para promover la participaci&oacute;n, no solo en el consejo sino tambi&eacute;n a la hora de dar charlas, impartir talleres o acudir a ferias y dar la cara&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cristina es f&iacute;sica y es profesora en el ciclo de Energ&iacute;as Renovables de la Fundaci&oacute;n Laboral de la Construcci&oacute;n en Revilla de Camargo. Ella viv&oacute; el nacimiento de la cooperativa, se hizo socia y cuando se enter&oacute; de que buscaban mujeres para el consejo rector, no dud&oacute; en poner su conocimiento y experiencia al servicio de esta comunidad formada por personas que un d&iacute;a se envalentonaron y decidieron unirse para recuperar el poder sobre algo tan esencial como la energ&iacute;a. &ldquo;Ser socia de Solabria es m&aacute;s que tener el suministro el&eacute;ctrico contratado con la cooperativa, tambi&eacute;n significa ser parte de un cambo hist&oacute;rico y necesario que est&aacute; poniendo a las personas y el planeta por delante de los beneficios econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre otras cosas, trabajamos para minimizar las fluctuaciones del precio de la energ&iacute;a para las personas socias&rdquo;, explica Mar&iacute;a, tesorera de la organizaci&oacute;n. &ldquo;Despu&eacute;s de la subida que se experiment&oacute; entre el 2021 y el 2022, tenemos que seguir muy atentas, especialmente a factores geopol&iacute;ticos que pueden influir de un d&iacute;a para otro en el suministro y los costes energ&eacute;ticos. Somos conscientes de que nuestras decisiones impactan en la econom&iacute;a de muchas personas y tenemos una aproximaci&oacute;n financiera prudente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a viene de una familia ganadera y cooperativista de Santillana del Mar, aunque se form&oacute; y trabaja en obras p&uacute;blicas. &ldquo;Yo no ten&iacute;a una especial conciencia social, pero una vez se pasaron por casa de mi madre vendedores de una de las grandes energ&eacute;ticas, la embaucaron y acab&oacute; con el contrato cambiado sin darse cuenta. Nos pusieron much&iacute;simas pegas para volver a su compa&ntilde;&iacute;a anterior y yo hab&iacute;a escuchado acerca de Solabria en la radio, que es uno de mis vicios desde bien peque&ntilde;a. Llam&eacute; y me hice socia en un minuto&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Personas socias votando en la asamblea anual de Solabria de 2022.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de formar parte de una iniciativa transformadora, lo que ilusiona a estas tres pioneras es la calidad humana de las personas socias y las din&aacute;micas de transparencia, escucha, participaci&oacute;n y confianza que generan entre ellas.&nbsp;&ldquo;Me atrae el hecho de que se trabaja en grupo, en equipo, hay entusiasmo y motivaci&oacute;n. Y esto &uacute;ltimo es tremendamente importante, porque con toda la resistencia al cambio que existe necesitamos mantener la confianza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperativa funciona, de momento, solo con el trabajo de personas voluntarias. Actualmente es el consejo rector, sobre todo, el que se implica en las diferentes tareas, desde la comunicaci&oacute;n a la gesti&oacute;n, adem&aacute;s de supervisar los servicios que tienen contratados. &ldquo;Nuestro reto inmediato, &iexcl;y estamos muy cerca!, es llegar a las 1.000 personas socias y al mill&oacute;n de euros de facturaci&oacute;n, eso nos permitir&aacute; contratar a una persona para las tareas del d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Otro de los retos de Solabria es ser capaz de generar la mayor parte de la energ&iacute;a que vende, y no a trav&eacute;s de grandes infraestructuras, sino de proyectos de renovables a escala humana -como el que promovieron recientemente con la cooperativa Ecooo-, y mediante instalaciones de autoconsumo de las personas socias. &ldquo;El 15% de los contratos que tenemos son de autoconsumo, que es una ratio bastante alta, pero nos gustar&iacute;a seguir increment&aacute;ndola. Para ello tenemos una tarifa de las m&aacute;s atractivas del mercado&rdquo;, detalla Julia, la comercial nata. Lo cierto es que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en Cantabria, <a href="https://www.cantabria.es/web/comunicados/w/cantabria-multiplica-por-tres-en-un-a%C3%B1o-las-instalaciones-renovables-de-autoconsumo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se est&aacute;n multiplicando</a> este tipo de instalaciones. En 2022 se registraron casi 1.000, una cifra que triplica la del a&ntilde;o anterior y es siete veces mayor que la de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Solabria forma parte de Uni&oacute;n Renovables, la federaci&oacute;n de cooperativas energ&eacute;ticas de Espa&ntilde;a. All&iacute; se encuentran con veteranas como Guadasuar o Som Energia, e intercambian saberes y experiencias.&nbsp;&ldquo;El v&iacute;nculo entre las cooperativas es important&iacute;simo, nos inspira y fortalece. Y es que tenemos que seguir existiendo y resistiendo, entre otras cosas para obligar a las grandes a cambiar. El que estemos viendo como invierten en renovables, aunque sea solo una parte de su producci&oacute;n, y reposicionan sus marcas, es por algo. Los tiempos est&aacute;n cambiando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.iea.org/commentaries/tripling-renewable-power-capacity-by-2030-is-vital-to-keep-the-150c-goal-within-reach" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Agencia Internacional de la Energ&iacute;a</a> afirma que triplicar la producci&oacute;n de energ&iacute;a renovable en esta d&eacute;cada es la acci&oacute;n m&aacute;s significativa que podemos llevar a cabo para llegar al objetivo de no incrementar la temperatura global en m&aacute;s de 1,5 grados cent&iacute;grados. Salgo del encuentro con Julia, Cristina y Mar&iacute;a con una &uacute;nica pregunta: &iquest;a qu&eacute; estamos esperando?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/solabria-energia-servicio-personas_132_10831870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jan 2024 17:32:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Energía,Renovables,Cantabria,Cooperativas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EcoTierruca, una casa de comidas sin fogones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/ecotierruca-casa-comidas-fogones_132_10763251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8756aa9-9227-4665-a5be-6810886c70a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086391.jpg" width="750" height="422" alt="EcoTierruca, una casa de comidas sin fogones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maybe, Esther y Begoña son las tres socias de trabajo de esa casa de comidas saludable y sostenible en Santander que quiere cuidar a sus comensales a través de la nutrición y de la protección del entorno</p></div><p class="article-text">
        Me acerco a Ecotierruca a las cuatro de una tarde lluviosa de oto&ntilde;o, justo cuando Maybe &Aacute;rce, Esther Sasi&aacute;n y Bego&ntilde;a Lejarza &ndash;las tres socias trabajadoras de esta cooperativa&ndash;, est&aacute;n terminando de recoger el local en el que han cocinado y servido para llevar unas 300 raciones de comida sana y, principalmente, con ingredientes ecol&oacute;gicos de cercan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Maybe me recibe con una sonrisa, un pastel de manzana delicioso y toda una declaraci&oacute;n de intenciones: &ldquo;La alimentaci&oacute;n es uno de los sectores que, por su vinculaci&oacute;n con la agricultura y la ganader&iacute;a, m&aacute;s impacto tiene sobre el medio ambiente y la justicia social. La buena noticia es que tenemos que comer todos los d&iacute;as. As&iacute; que ser conscientes de c&oacute;mo nos alimentamos es una de las herramientas m&aacute;s accesibles y poderosas que tenemos para cambiar el mundo, adem&aacute;s de para cuidar de nuestra salud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si hace un par de meses nos referimos a <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/lejuca-modelo-ganadero-transicion-ecologica-justa_132_10597527.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Lejuca</a> como el modelo ganadero para una transici&oacute;n ecol&oacute;gica y justa, EcoTierruca es la cocina que la complementa: una cuidada selecci&oacute;n de materias primas que prioriza productores ecol&oacute;gicos de Cantabria &ndash;como la <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/tarruco-huerta-ecologica-dara-comer_132_10478869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Huerta Tarruco</a>&ndash; y platos muy accesibles en precio y equilibrados nutricionalmente. &ldquo;Adaptamos recetas tradicionales a un estilo de vida m&aacute;s sedentario y a lo que la ciencia de los alimentos nos dice: menos sal, az&uacute;car y grasas&rdquo;, detalla Maybe, que es la dietista del equipo y presidenta de la cooperativa. &ldquo;Adem&aacute;s, hacemos todo sin gluten, por una decisi&oacute;n de la asamblea de socios y socias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En esta sorprendente casa de comidas no se encuentran fuegos ni sartenes, pero s&iacute; un horno industrial programable y una m&aacute;quina, mitad Thermomix, mitad olla expr&eacute;s, en la que se cocinan al vapor hasta las legumbres. &ldquo;Es nuestro plato estrella, adem&aacute;s de ser parte importante de una dieta sostenible&rdquo;, cuenta orgullosa. &ldquo;Mucha gente nos dice que nuestras legumbres siempre le sientan bien, y es que nosotras las lavamos varias veces, las tenemos en remojo al menos 24 horas, y luego las preparamos al vapor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se cocina cada ingrediente por separado, por eso resulta sencillo adaptar las recetas a personas con alergias o intolerancias. Los men&uacute;s se ajustan tambi&eacute;n a lo que tengan los productores locales con los que trabajan: &ldquo;Funcionamos por semana, con un men&uacute; y un pedido a nuestros proveedores, pero si en alg&uacute;n momento hay un excedente de alguna verdura en huerta, nos lo traen y adaptamos lo que ten&iacute;amos programado&rdquo;. Los platos tambi&eacute;n se piensan para crear el menor desperdicio posible, como no pod&iacute;a ser de otra manera en un lugar en el que los principios y valores se llevan transversalmente a toda la actividad. Aqu&iacute;, cada cliente viene con su recipiente y, si se le olvida, puede comprar uno de materiales reciclados o compostables; el local est&aacute; decorado con coloridas ilustraciones educativas y una fuente de agua te invita a que rellenes tu botella. La energ&iacute;a que lo hace funcionar es renovable y de Solabria, otra cooperativa c&aacute;ntabra.
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            <span class="title">
                Maybe Arce, presidenta y dietista de EcoTierruca, en su &quot;cocina climática&quot;.                            </span>
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        A pesar de ser una cooperativa, la primera integral en Cantabria, el liderazgo de Maybe se percibe a lo largo de la conversaci&oacute;n, y su visi&oacute;n y conocimiento acerca de la alimentaci&oacute;n son fundamentales para EcoTierruca: &ldquo;Primero estudi&eacute; Biolog&iacute;a y aprend&iacute; c&oacute;mo funciona la vida, y el cuerpo humano en particular. Con casi 30 a&ntilde;os, embarazada de mi hija, me form&eacute; como nutricionista y as&iacute; comprend&iacute; la relaci&oacute;n entre el cuerpo y la comida. Fue como dar un paso m&aacute;s en la misma direcci&oacute;n. Me encanta estar en contacto con los alimentos, conocer su procedencia, saber c&oacute;mo cocinarlos para que conserven su valor y estar al tanto de c&oacute;mo sientan, &iexcl;pero no me gusta nada cocinar!&rdquo;, confiesa entre risas. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de trabajar seis a&ntilde;os en el catering De Personas (Ampros), tuvo la inquietud de atender otras necesidades junto a un grupo amplio y variado de personas. En un principio, la idea era trabajar para mejorar la alimentaci&oacute;n en comedores escolares, pero esa iniciativa no dio los frutos esperados. Luego dedicaron tiempo a conocer proyectos afines a sus valores que exist&iacute;an en el territorio nacional, se enriquecieron con ideas de otros, crearon relaciones y alianzas con algunos de ellos y de ah&iacute; surgi&oacute; la actual casa de comidas, con su estructura de econom&iacute;a social, su cocina clim&aacute;tica &ndash;abastecida con energ&iacute;as renovables, sin gas y sin humos&ndash; y enraizada en la zona universitaria de Santander. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si yo de estudiante hubiera tenido algo as&iacute; cerca, con platos s&uacute;per nutritivos por 5 euros, no hubiera cometido tantas barbaridades a la hora de comer&rdquo;. Maybe habla maravillas de sus clientes, incluidos los m&aacute;s j&oacute;venes: &ldquo;Son geniales, ten&iacute;as que ver las conversaciones que se crean mientras esperan su turno. Son personas con mucha conciencia, que vienen con su recipiente desde el primer d&iacute;a y que nos ayudan porque valoran el trabajo que hacemos.&nbsp;Los alumnos de la universidad son gente s&uacute;per sana y deportista, adem&aacute;s de buenos estudiantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha tra&iacute;do m&aacute;s y m&aacute;s personas a este rinc&oacute;n de la ciudad es principalmente el boca a boca, aunque tambi&eacute;n el hecho de ganar algunos premios de emprendimiento les ha dado popularidad.&nbsp;&ldquo;A&uacute;n hoy hay gente en el barrio que piensa que somos una tienda de productos ecol&oacute;gicos muy cara y ni se acerca, a pesar de que ya llevamos m&aacute;s de dos a&ntilde;os en este local y colaboramos con la asociaci&oacute;n de vecinas y vecinos, as&iacute; que nos queda mucho camino por recorrer&rdquo;, reconoce. 
    </p><p class="article-text">
        Hablando de un futuro pr&oacute;ximo, se ilusiona cont&aacute;ndome que, como siguiente paso, tienen la intenci&oacute;n de abrir un servicio de asesoramiento nutricional, lo que permitir&iacute;a a su clientela tener un servicio m&aacute;s completo. &ldquo;Y queremos crecer en n&uacute;mero de clientes, tanto particulares como peque&ntilde;as colectividades, as&iacute; aprovechar&iacute;amos mejor la capacidad de la maquinaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo de EcoTierruca est&aacute; siendo org&aacute;nico, como si se estuviera cocinando a fuego lento, pero su ambici&oacute;n es enorme: &ldquo;Deber&iacute;a ser normal que cualquier persona tenga acceso a un plato de comida saludable y sostenible. Ese es nuestro objetivo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/ecotierruca-casa-comidas-fogones_132_10763251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2023 22:55:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[EcoTierruca, una casa de comidas sin fogones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Nutrición,Medio ambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Flor de Limón: cítricos que revitalizan el suelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/flor-limon-citricos-revitalizan-suelo_132_10692272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac5b1db0-983c-49a4-8c1c-95df3876ac51_16-9-discover-aspect-ratio_default_1084831.jpg" width="8178" height="4600" alt="Lidia Mena y Emilio Cuesta, socios de La Flor de Limón, en su finca."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los propietarios de esta primera finca de cultivo de limones certificada en ecológico de Cantabria innovan con sus productos, que van desde la mermelada a la fruta liofilizada o a un licor estilo limoncello</p></div><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s llegar a la hermosa finca de La Flor de Lim&oacute;n en Novales, apenas nos saludamos, Lidia me avisa como excus&aacute;ndose: &ldquo;Est&aacute; todo un poco patas arriba, acabamos de volver de Biocultura Madrid y estamos a&uacute;n descargando el material&rdquo;. Algunas cajas con mermeladas de lim&oacute;n, paquetes de la fruta liofilizada y limoncello se acumulan en la entrada. Pienso en el esfuerzo que Lidia Mena, su socio Emilio Cuesta y su hermano Guillermo, todos parte de este proyecto, habr&aacute;n hecho para, en poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, situarse al nivel que exige esta feria nacional referente en el sector ecol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        'Si la vida te da limones, haz limonada', dice el refranero. La frase nos ayuda a entender los inicios de este emprendimiento familiar. &ldquo;En realidad nosotros &iacute;bamos a poner en marcha un proyecto tur&iacute;stico. Para eso compramos la primera finca. Estuvimos tres a&ntilde;os intent&aacute;ndolo, pero no pudo ser por temas administrativos, as&iacute; que decidimos dedicarla a lo que hemos tenido siempre en este pueblo: limones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por extra&ntilde;o que parezca a primera vista, en Cantabria hay mucho limonero y el pueblo de Novales, en el municipio de Alfoz de Lloredo, destaca por ello. Quien escribe lo sabe bien. Mi madre fue enfermera aqu&iacute; y, desde que empez&oacute; hasta hoy, ya jubilada, siempre ha tenido limones en su despensa. Se los regalan sus pacientes, muchas ahora amigas, seg&uacute;n esa tradici&oacute;n tan arraigada en los pueblos de agradecer con lo que tenemos cerca, lo de casa, a quienes sentimos que se esfuerzan por ayudarnos.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; al principio me sorprendi&oacute;: &ldquo;&iquest;No es el limonero propio del Mediterr&aacute;neo?&rdquo;, me preguntaba al tiempo que me acostumbraba a esta fruta que aqu&iacute; tiene una piel especialmente gruesa y un aroma m&aacute;s intenso de lo que estamos acostumbrados. 
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento entend&iacute; lo que hoy me explica Lidia: en esta zona, protegida por las monta&ntilde;as y con la cercan&iacute;a del mar, se crea un microclima ideal para estos c&iacute;tricos, que adem&aacute;s se benefician de un suelo arcilloso de color rojizo especialmente rico en hierro y zinc. As&iacute; que cuando supe de la existencia de La Flor de Lim&oacute;n, propietaria de la primera finca de cultivo de c&iacute;tricos certificada en ecol&oacute;gico de Cantabria, sonre&iacute; recordando los limones de casa. &iquest;Qu&eacute; mejor que un &aacute;rbol que se considera ya aut&oacute;ctono, para ayudar a regenerar la salud del suelo y contribuir a la econom&iacute;a local?
    </p><p class="article-text">
        Lidia me explica que la idea inicial era comercializar principalmente el c&iacute;trico en fresco, pero los elaborados est&aacute;n teniendo mucho &eacute;xito y est&aacute;n adaptando el negocio poco a poco. &ldquo;Plantamos los &aacute;rboles en 2018 en algo m&aacute;s de una hect&aacute;rea. Enga&ntilde;amos a familia y amistades para que nos ayudaran durante un fin de semana y as&iacute; terminamos r&aacute;pido&rdquo;, sonr&iacute;e record&aacute;ndolo. &ldquo;Sin embargo, los limoneros tardan 4 o 5 a&ntilde;os en alcanzar su m&aacute;ximo de producci&oacute;n, as&iacute; que hasta el 2022 no tuvimos suficiente como para empezar a innovar con los productos&rdquo;.
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                Lidia Mena entre los árboles limoneros de La Flor de Limón.                            </span>
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        La primera en nacer fue la mermelada, que elabora otro productor local especializado: Li&eacute;bana Artesana. &ldquo;Nos pill&oacute; el punto muy r&aacute;pido y trabajamos estupendamente juntos&rdquo;. La fruta liofilizada, que se utiliza sobre todo para dar sabor a bebidas -tanto infusiones como c&oacute;cteles-, o para reposter&iacute;a en su versi&oacute;n molida, se corta y envasa en la nave de Novales, pero se procesa tambi&eacute;n con un socio externo. 
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo desarrollo de este tr&iacute;o que va a velocidad de crucero es &lsquo;Sincio Novallego&rsquo;, un licor estilo limoncello que hasta quienes provienen de Italia alaban. &ldquo;Este s&iacute; que lo elaboramos aqu&iacute; de principio a fin&rdquo;, se enorgullece Lidia. &ldquo;Fue todo un proceso autodidacta: busqu&eacute; mucho en Internet, prepar&eacute; infinidad de muestras e iba haciendo catas en las comidas familiares. Poco a poco me fui decantando por una versi&oacute;n que sol&iacute;a tener &eacute;xito y la mejor&eacute;&rdquo;. Y as&iacute;, en agosto de este a&ntilde;o, naci&oacute; &lsquo;Sincio&rsquo;, que significa deseo o tener muchas ganas de algo en c&aacute;ntabru. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lidia Mena y Emilio Cuesta, socios de La Flor de Limón, en su finca.                            </span>
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        Al preguntar por el futuro pr&oacute;ximo, cuentan que ya est&aacute;n empezando a ir m&aacute;s all&aacute; de las pr&aacute;cticas agr&iacute;colas ecol&oacute;gicas incorporando t&eacute;cnicas regenerativas, para cuidar mejor del suelo y de la biodiversidad. Y que posiblemente pronto sorprendan con un licor crema. Pero a Lidia lo que m&aacute;s ilusi&oacute;n le hace es la rehabilitaci&oacute;n de la peque&ntilde;a casa que se ubica a un lado de su finca. &ldquo;A m&iacute; me encanta recibir a gente, hacer catas, que las personas aprendan con nosotros. As&iacute; que vamos a empezar a acondicionar el edificio para visitas guiadas, incluso orientadas a colegios, y para talleres con personas que hagan velas o cosm&eacute;ticos con nuestra fruta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dejo atr&aacute;s La Flor de Lim&oacute;n y conduzco hacia casa de mi madre, a unos minutos de la finca, donde me espera para comer. No deja de sorprenderme que, algo que nosotras tomamos como el producto m&aacute;s sencillo y cercano de la zona, se est&eacute; convirtiendo en algo valioso y ex&oacute;tico que mucha gente disfruta en todo el pa&iacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/flor-limon-citricos-revitalizan-suelo_132_10692272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Nov 2023 19:31:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Flor de Limón: cítricos que revitalizan el suelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Agricultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Lejuca, un modelo ganadero para la transición (ecológica y justa)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/lejuca-modelo-ganadero-transicion-ecologica-justa_132_10597527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb6e83c4-5c92-4f3b-b6dd-52e449c67344_16-9-discover-aspect-ratio_default_1082731.jpg" width="5022" height="2825" alt="La Lejuca, un modelo ganadero para la transición (ecológica y justa)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las tudancas de La Lejuca, una ganadería en el valle de Campoo gestionada por María Montesino y Lucio González, se crían en los montes comunales de la zona, sin estabulación y sin pienso</p></div><p class="article-text">
        Shakira o Paloma son algunas de las protagonistas de La Lejuca, la ganader&iacute;a de tudancas que Mar&iacute;a Montesino y Lucio Gonz&aacute;lez dejan pastar a sus anchas entre Fresno del R&iacute;o, Requejo y Aldueso, en el valle de Campoo. Los nombres se los ponen a conciencia, seg&uacute;n lo que sucede el d&iacute;a en el que nacen o su personalidad, y se las conocen al dedillo. En total, unas 80 cabezas que se cr&iacute;an, principalmente, en los montes comunales de la zona, sin estabulaci&oacute;n y sin pienso. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a y Lucio no necesitan mucha presentaci&oacute;n, al menos en el mundo del nuevo ruralismo c&aacute;ntabro. Son, en cierta manera, <em>influencers</em> y su presencia se siente en la comunidad mucho antes de llegar a dar con ellos en persona. Ambos tienen una visi&oacute;n clara del territorio que les gustar&iacute;a habitar: &ldquo;Hemos de ir hacia modelos econ&oacute;micos menos intensivos en recursos naturales y carbono, de cercan&iacute;a y que promuevan la equidad. En esa transici&oacute;n, tanto la ganader&iacute;a extensiva de pasto como el uso de montes comunales tienen mucho sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juntos, Lucio y Mar&iacute;a son puro potencial. Lo mismo pueden estar ayudando a nacer a un ternero o cantando una campurriana que filosofando sobre el sistema de precios o la necesidad de cuidar de los bienes que son de todas y todos. En la conversaci&oacute;n, los saberes m&uacute;ltiples campesinos se entrelazan con el conocimiento acad&eacute;mico, creando una espiral fascinante de ideas que engancha y hace que te quieras quedar horas y horas en su compa&ntilde;&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se conocieron, alrededor del a&ntilde;o 2011, Lucio llevaba a&ntilde;os encarg&aacute;ndose de la caba&ntilde;a familiar, trabajo que a&uacute;n compagina con otros como bombero forestal o t&eacute;cnico de ganader&iacute;a. Mar&iacute;a viene del mundo de la sociolog&iacute;a que estudi&oacute; en la universidad y de la antropolog&iacute;a que aprendi&oacute; acompa&ntilde;ando a su padre, el c&eacute;lebre Antonio Montesino. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo me vine de Bilbao, donde estaba estudiando y empezando una tesis, a montar un restaurante familiar en Fresno del R&iacute;o. Tambi&eacute;n a involucrarme en La Ortiga, una asociaci&oacute;n cultural pionera en Cantabria que estamos revitalizando con nuevos proyectos desde hace un tiempo. Entonces, lo rural no estaba de moda, y fue todo un drama. A la gente del pueblo, que me conoc&iacute;a desde que era peque&ntilde;a, les daba pena; me hablaban como si no hubiera conseguido un supuesto &eacute;xito en la ciudad y me hubiera sentido obligada a volver. Es curiosa esa idea de progreso, de ascender siempre en vertical, lo rural abajo y lo urbano arriba, cuando en realidad yo aqu&iacute; tengo todo lo que necesito, mucha vida al aire libre, contacto con la naturaleza, proyectos que me conectan con las personas y el territorio y flexibilidad para utilizar mi tiempo como quiero. Afortunadamente el viejo relato est&aacute; empezando a cambiar&rdquo;, defiende Mar&iacute;a. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La ganadería es precaria y el neoruralismo es diversificación por necesidad

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al igual que Lucio, Mar&iacute;a tambi&eacute;n compagina la actividad ganadera con otros trabajos y encargos en el &aacute;mbito de la sociolog&iacute;a y la cultura. En su caso no es solo para garantizarse un sustento, sino tambi&eacute;n porque necesita esa variedad. &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; os habr&aacute;n dicho en otros proyectos, pero lo cierto es que la ganader&iacute;a es precaria y el <em>neoruralismo</em> es diversificaci&oacute;n por necesidad. El campesinado ha diversificado siempre utilizando todos los recursos de las fincas, ahora esa complejidad significa que tambi&eacute;n tienes un trabajo asalariado o prestas servicios como aut&oacute;noma&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Un elemento fundamental en el modelo que promueven es el uso de los montes comunales para el pasto, una pr&aacute;ctica habitual en la comarca de Campoo que existe tambi&eacute;n en otras regiones del pa&iacute;s. &ldquo;Son espacios que nos pertenecen a todas las personas que habitamos un municipio y que podemos utilizar para el ganado a cambio de un peque&ntilde;o canon anual. De esta manera se facilita que personas humildes, que no son propietarias de grandes terrenos ni se pueden permitir alquilar, mantengan una peque&ntilde;a ganader&iacute;a. Nosotros, por ejemplo, no podr&iacute;amos hacer todo esto de otra manera&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El ganado de La Lejuca con la Herradura de Campoo al fondo."
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            <span class="title">
                El ganado de La Lejuca con la Herradura de Campoo al fondo.                            </span>
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        En La Lejuca, las vacas son de pasto y eso quiere decir que, cuando no es &eacute;poca de hierba fresca que los animales puedan arrancar -es decir, en oto&ntilde;o e invierno-, las reses se alimentan de hierba cortada y no se sacrifican ni se vende la carne porque no tiene la misma calidad. El pasto hace que la carne sea m&aacute;s rica en nutrientes y le da la textura, color y sabor por los que este tipo de carne es celebrada. &ldquo;Todo empez&oacute; cuando llevamos una vaca al restaurante de la familia de Mar&iacute;a&rdquo;, relata Lucio. &ldquo;Mi padre, ganadero de toda la vida, nos dec&iacute;a que est&aacute;bamos locos, que la carne iba a estar dura. Pero fue todo un &eacute;xito, a la gente le encant&oacute;, les recordaba a la carne que com&iacute;an de peque&ntilde;os. Eso fue un punto de inflexi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, Mar&iacute;a y Lucio empezaron a aprender m&aacute;s acerca de este tipo de manejo y de la calidad de su carne. A los beneficios que destacaba la ciencia de la nutrici&oacute;n, ellos a&ntilde;adieron el an&aacute;lisis social, cultural, ambiental y pol&iacute;tico. As&iacute; ponen en valor todo lo que este tipo de ganader&iacute;a aporta, no solo a quien se alimenta con ella, sino a la sociedad en general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no est&aacute;n solos. La ganader&iacute;a y la carne de pasto son cada vez m&aacute;s reconocidas en todo el mundo por aspectos que tienen que ver con el bienestar animal, la mejora de la salud del suelo, el balance de emisiones de gases de efecto invernadero, el aporte nutricional o lo que suponen para las econom&iacute;as familiares rurales. 
    </p><p class="article-text">
        Casi toda la carne de vaca de Cantabria viene de un manejo en extensivo pero acaba comercializ&aacute;ndose por los canales de cebadero. Los animales se venden en el &uacute;ltimo momento y se acaban engordando con pienso. Con lo cual, la calidad de la carne baja y el precio sube por tener un intermediario m&aacute;s. &ldquo;Nosotros vendemos directamente a consumidor final y as&iacute; podemos mantener un precio justo para nosotros y asequible para quien decide comprarnos. Hoy en d&iacute;a parece que todo buen producto tiene que ser caro, pero nosotros no queremos hacer algo gourmet que sea accesible solo para unas pocas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En La Lejuca tienen m&aacute;s clientes que carne. &ldquo;Cerramos temporada ahora, con el inicio del oto&ntilde;o, y abastecemos una parte de los pedidos que nos llegan. Al resto los redirigimos a otros proyectos similares al nuestro&rdquo;. Quienes se acercan a este tipo de producto son, sobre todo, personas que quieren reducir su consumo c&aacute;rnico o que est&aacute;n preocupadas por su salud y la calidad de lo que comen.
    </p><p class="article-text">
        Una cosa importante que no confes&eacute; a Mar&iacute;a y a Lucio durante nuestro paseo por los montes de Campoo fue que no como carne desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os. Aun as&iacute;, creo que har&iacute;a una excepci&oacute;n por el solomillo de Shakira. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/lejuca-modelo-ganadero-transicion-ecologica-justa_132_10597527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Oct 2023 18:35:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Lejuca, un modelo ganadero para la transición (ecológica y justa)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ganadería,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amica: un referente europeo en innovación y economía social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/amica-referente-europeo-innovacion-economia-social_132_10513907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b811e736-2593-4929-b89f-75bca23c6018_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080863.jpg" width="6717" height="3778" alt="Amica: un referente europeo en innovación y economía social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La asociación cántabra acompaña a más de 1.700 personas con discapacidad en el cumplimiento de sus deseos vitales y da trabajo a 600 personas a través de sus cuatro centros especiales de empleo</p></div><p class="article-text">
        Como muchas de las personas que le conocen, tengo un afecto especial a Tom&aacute;s Castillo, director gerente de la asociaci&oacute;n Amica, una de las entidades referentes en econom&iacute;a social y acompa&ntilde;amiento a personas con discapacidad que existen en Cantabria. Sin embargo, el d&iacute;a que nos acercamos a visitar al equipo fundador en Torrelavega, grabadora y c&aacute;mara en mano, &eacute;l estaba de viaje. Nos quedamos entre mujeres y result&oacute; un momento de lo m&aacute;s especial. Paquita G&oacute;mez, Carmen Narv&aacute;ez e Isabel Rodr&iacute;guez son las tres profesionales que, junto con Tom&aacute;s, impulsaron esta organizaci&oacute;n en la primavera de 1984. Durante unas horas, ellas nos abrieron su c&iacute;rculo c&oacute;mplice para hacernos part&iacute;cipes de recuerdos compartidos y logros imposibles. La ilusi&oacute;n que desprenden, a&uacute;n tras sus 40 a&ntilde;os de historia, resulta contagiosa.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de los 80, con apenas 25 a&ntilde;os y reci&eacute;n iniciadas en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n especial, este equipo logr&oacute; convencer a un pu&ntilde;ado de familias para poner en marcha un proyecto transformador. Sab&iacute;an que la atenci&oacute;n institucional para personas con discapacidad se pod&iacute;a mejorar. Intu&iacute;an que, si se enfocaban en las necesidades y deseos individuales en lugar de ofrecer servicios gen&eacute;ricos aplicados con rigidez, lograr&iacute;an acompa&ntilde;ar vidas m&aacute;s dignas y plenas. &ldquo;En aquella &eacute;poca, lo que se hac&iacute;a desde el entorno de la psicolog&iacute;a y la psiquiatr&iacute;a era identificar todo aquello que las personas no pod&iacute;an hacer. Nosotras quisimos darle la vuelta a esa mirada y enfocarnos en lo que quieren y pueden realizar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Empezamos con un proyecto loco, pero las familias vieron nuestra determinación y se dieron cuenta de que íbamos a estar con ellas a las duras y a las maduras. Decidieron confiar en nosotras y asociarse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los deseos vitales de cada persona son el centro del trabajo de Amica. El desarrollo de una profesi&oacute;n, un grupo de amistades con el que salir o lograr ser parte activa de una familia, son algunos de los temas que han ido dando forma al crecimiento de la asociaci&oacute;n. Una aproximaci&oacute;n artesana que hoy es tendencia pero que, al inicio, era pura innovaci&oacute;n social. &ldquo;Empezamos con un proyecto loco, pero las familias vieron nuestra determinaci&oacute;n y se dieron cuenta de que &iacute;bamos a estar con ellas a las duras y a las maduras. Decidieron confiar en nosotras y asociarse. Desde entonces, hemos ido juntas: familias, profesionales y personas que participan de los apoyos, como una sola voz&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Amica atiende hoy a m&aacute;s de 1.700 personas con discapacidad y emplea a unas 600 personas a trav&eacute;s de la asociaci&oacute;n y sus cuatro centros especiales de empleo: lavander&iacute;as industriales en Torrelavega y Malia&ntilde;o que se ocupan, por ejemplo, de todo el textil del Servicio C&aacute;ntabro de Salud, un centro de confecci&oacute;n de prendas de trabajo en Torrelavega, centros de reciclaje y recuperaci&oacute;n de materiales en Santander y Reinosa y, el m&aacute;s rompedor, el Campus Diversia: una finca de 412 hect&aacute;reas en la que se producen vino, aceite y mermeladas, con espacios para el encuentro de grupos y el intercambio de experiencias, sustentado sobre la base de la inclusi&oacute;n y la regeneraci&oacute;n rural y ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Este Campus representa especialmente el esp&iacute;ritu innovador y la visi&oacute;n que caracteriza a Amica. No se trata solo de ofrecer oportunidades de desarrollo y autonom&iacute;a a las personas con discapacidad, sino de hacerlo siendo conscientes de lo que el planeta y el resto de la sociedad necesitan. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible orientan la actividad de la asociaci&oacute;n, que mide el impacto de su actividad a trav&eacute;s de la contabilidad social como parte indisoluble de su exquisita gesti&oacute;n. &ldquo;Ahora ya somos muchas personas trabajando y tenemos una administraci&oacute;n compleja y de doble vertiente. Por un lado, est&aacute; la atenci&oacute;n individual a las personas y su seguimiento y, por otro, la mejora de procesos. Somos exigentes con la planificaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n de los resultados. No nos interesa tanto el n&uacute;mero de personas que se han formado con nosotros, sino cuantas finalmente han conseguido empleo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una sesión de aprendizaje en el centro de día de Torrelavega."
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            <span class="title">
                Una sesión de aprendizaje en el centro de día de Torrelavega.                            </span>
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        Esa visi&oacute;n centrada en los derechos, los deseos y la autonom&iacute;a de cada persona y, a la vez, situada en una realidad m&aacute;s amplia, ha marcado la cultura de Amica. Pero una cultura no se hace sola: &ldquo;Hemos invertido mucho tiempo en crear un lenguaje com&uacute;n, algo que se palpa al hablar con cualquiera de las personas asociadas, incluidas las familias y las personas usuarias. Nos ocupamos de que cada una tenga la informaci&oacute;n que necesita para tomar las decisiones. Dedicamos momentos espec&iacute;ficos debatir y dialogar las propuestas y decidimos de manera consensuada. Al final, todas conocemos lo que est&aacute; pasando en la organizaci&oacute;n, incluso temas delicados como los financieros. La pr&aacute;ctica de la transparencia es fundamental para crear un v&iacute;nculo sano con los valores y una cultura compartida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al principio, de hecho, todo se compart&iacute;a, desde los viajes por Europa para conocer otros proyectos o la primera feria en Madrid. &ldquo;Funcion&aacute;bamos como una gran familia con el remolque acuestas. Cuando no se daba abasto en los primeros momentos de la lavander&iacute;a, &iacute;bamos todos y todas a doblar y separar ropa. O cuando se pon&iacute;a en marcha un centro, trabajadoras y familias acud&iacute;amos a limpiar. Ese v&iacute;nculo de tribu es lo que nos ha dado la fuerza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El registrarse como asociaci&oacute;n fue una decisi&oacute;n consciente y ha marcado el ambiente que se vive en Amica: &ldquo;Todas somos socias, tanto trabajadoras, como familias y personas que participan de los apoyos, y nos importa el devenir de la organizaci&oacute;n&rdquo;. La forma asociativa es, por naturaleza, participativa y, por otro lado, separa el poder y la toma de decisiones del dinero: &ldquo;Nadie es due&ntilde;o de nada y las decisiones las toma la junta, que se renueva por mitades cada cuatro a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el equipo fundador est&aacute; centrado en preparar una buena transici&oacute;n generacional. &ldquo;El intercambio de conocimiento ha sido siempre fundamental y sabemos por experiencia que la riqueza mutua que se crea tiene un valor incalculable. Nosotras hemos aprendido much&iacute;simo de otras iniciativas y ahora nos toca transmitir nuestro conocimiento y pasar el testigo a las personas que realizar&aacute;n nuestros roles cuando nos jubilemos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Paquita, Carmen e Isabel traspasan un legado rico y poderoso que han ido construyendo junto con todas las personas que, en alg&uacute;n momento, han formado parte de Amica. Un legado plagado de barreras que han conseguido alzar, alianzas tejidas con complicidad, aprendizajes derivados de logros y frustraciones por igual y, sobre todo, de cientos de vidas mejores gracias a una visi&oacute;n transformadora y una ilusi&oacute;n infinita. Qui&eacute;n tuviera unos mimbres as&iacute; para continuar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/amica-referente-europeo-innovacion-economia-social_132_10513907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2023 23:25:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amica: un referente europeo en innovación y economía social]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tarruco Huerta Ecológica: ¿Quién nos dará de comer?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/tarruco-huerta-ecologica-dara-comer_132_10478869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ba940d9-e1ad-4238-a87b-fe66f9103a5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tarruco Huerta Ecológica: ¿Quién nos dará de comer?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">María Leal Sánchez y András Miklós Hajdu, fundadores de Tarruco Huerta Ecológica, vinieron a Cantabria desde Londres para cuidar del suelo, de la biodiversidad y para ofrecer productos sanos y sabrosos</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si os lo habr&eacute;is preguntado alguna vez: &iquest;Qui&eacute;n nos dar&aacute; de comer cuando ya no haya personas dispuestas a quedarse en el campo y cultivar para el resto? Yo, especialmente desde que vivo fuera de la ciudad, me lo planteo con frecuencia. Mar&iacute;a Leal S&aacute;nchez y Andr&aacute;s Mikl&oacute;s Hajdu, fundadores de Tarruco, una huerta ecol&oacute;gica en la ladera sur del monte Caballar, en Villafufre, vinieron a Cantabria desde Londres precisamente para eso, para cuidar del suelo, de la biodiversidad y para alimentarnos con productos sanos y ricos. &ldquo;Queremos dejar este rinc&oacute;n de la Tierra en un estado m&aacute;s f&eacute;rtil, m&aacute;s productivo, m&aacute;s resistente para las generaciones venideras&rdquo;, dicen en su web. Creo que hay pocas, muy pocas cosas, que merezcan m&aacute;s un agradecimiento colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque se conocieron en Italia mientras trabajaban en el Centro Com&uacute;n de Investigaci&oacute;n (JRC) de la Uni&oacute;n Europea, fue durante su estancia en Reino Unido, con sendas ocupaciones universitarias estables, cuando decidieron dar el paso y vivir del campo. Imaginaron el destino ideal para realizar su sue&ntilde;o: &ldquo;Est&aacute;bamos decidiendo entre Hungr&iacute;a o Espa&ntilde;a porque son nuestros pa&iacute;ses de origen. Acordamos que la situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a ser&iacute;a mejor, as&iacute; que empezamos a buscar un terreno por el norte -quer&iacute;amos verde, mar y monte-. Yo, aunque soy de Salamanca, hab&iacute;a venido bastante a Cantabria y me gustaba; y eso nos ayud&oacute; decantarnos. Encontramos una finca dentro de nuestro presupuesto, cerca de los servicios b&aacute;sicos, con unas vistas espectaculares en pleno valle del Pisue&ntilde;a y adem&aacute;s descubrimos que ten&iacute;amos vuelo directo a Budapest desde Santander&rdquo;, explica Mar&iacute;a mientras damos los primeros pasos por Tarruco, que cumple ocho a&ntilde;os como huerta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2015, cuando aterrizaron en Cantabria, las tres hect&aacute;reas que ahora albergan manzanos, nogales y una inusual diversidad de verduras y flores, era simplemente un prado. &ldquo;Hemos ido avanzando muy org&aacute;nicamente y sin pr&eacute;stamos bancarios, algo que nos recomendaron otros agricultores y que para nosotros ha sido importante. Al inicio plantamos los &aacute;rboles y montamos el invernadero que compramos de segunda mano. Poco a poco hemos ido ampliando con nuevos bancales, cultivo de flores, el semillero que antes ten&iacute;amos en casa y la sala de envasado en la que preparamos los pedidos cada semana&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n llegados a su nuevo hogar, con una profesi&oacute;n por iniciar y sin contactos que les ayudaran a colocar la producci&oacute;n de manera regular, Mar&iacute;a y Andr&aacute;s se hicieron muchos mercados. Aunque apenas les resultaba rentable, les fue muy &uacute;til para darse a conocer y empezar a tejer relaciones con personas que, actualmente, son clientes fijos. De hecho, fue en su primer mercado, el campurriano de Reinosa de ese verano de 2015, en el que Andr&aacute;s, de origen h&uacute;ngaro, se solt&oacute; a hablar en espa&ntilde;ol por primera vez. Fue, c&oacute;mo no, para ofrecer sus verduras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos vecinos nos paraban para darnos las gracias por habernos establecido aquí

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Nos hemos adaptado estupendamente a Cantabria, el clima es fant&aacute;stico, nos han tratado muy bien y nunca nos ha faltado de nada&rdquo;, dice Andr&aacute;s en un perfecto espa&ntilde;ol. &ldquo;Cuando decidimos venir, la gente nos met&iacute;a mucho miedo con los pasiegos, pero la realidad es otra. De hecho, algunos vecinos nos paraban para darnos las gracias por habernos establecido aqu&iacute;. Yo creo que tiene que ver con que vinimos para hacer algo con la finca, con la tierra, y se identificaban con nosotros&rdquo;, explica reflexivo al tiempo que vigila los bancales de salvia y cebollino que encantan a las abejas.
    </p><p class="article-text">
        Tarruco es una de las huertas con m&aacute;s diversidad de producto ecol&oacute;gico en la comunidad. Adem&aacute;s de los cultivos m&aacute;s t&iacute;picos, de aqu&iacute; salen micro brotes de kale y br&oacute;coli, hojas variadas de ensalada, tirabeque, r&uacute;cula, ma&iacute;z dulce o pimiento h&uacute;ngaro. Mar&iacute;a se encarga, entre otras tareas, del cultivo de flores. En nuestro paseo nos sorprenden los primeros helicriso y en su perfil de Instagram se puede ver c&oacute;mo van apareciendo, a lo largo de la temporada, dalias, ran&uacute;nculos, iris y an&eacute;monas con las que prepara unos ramos preciosos inspirada por la tradici&oacute;n floral brit&aacute;nica y alguna que otra referente en redes sociales. &ldquo;Las flores son alimento para el alma y fuente de biodiversidad para la finca&rdquo;, apunta po&eacute;tica. 
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                    alt="María ocupándose de las flores en la huerta ecológica Tarruco."
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                María ocupándose de las flores en la huerta ecológica Tarruco.                            </span>
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        El aprendizaje lo han hecho sobre la marcha -acostumbrados ambos a la investigaci&oacute;n- y con una gran dosis de organizaci&oacute;n y planificaci&oacute;n, cualidades que aparecen recurrentemente en la conversaci&oacute;n. Gracias a la experiencia del huerto urbano que ten&iacute;an en Londres, infinitas lecturas, horas en internet, muchas charlas con otras agricultoras y agricultores ecol&oacute;gicos de Cantabria y el hacer diario, Andr&aacute;s, ingeniero ambiental agr&iacute;cola y Mar&iacute;a, de montes, han ido construyendo el acervo que hoy les permite ser, ellos tambi&eacute;n, un referente en la comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        En su p&aacute;gina web se pueden hacer los pedidos que reparten cada jueves en puntos de recogida de Villafufre, Selaya, Sar&oacute;n, Cabez&oacute;n de la Sal, Torrelavega y Santander. Tambi&eacute;n reconocen las bondades de asociaciones de consumidores y productores como Efecto Ecol&oacute;gico: &ldquo;Para nosotros es superf&aacute;cil porque llevamos la cosecha a granel y en su almac&eacute;n preparan las cajas individualizadas. Y para el cliente es muy c&oacute;modo, porque puede hacer una compra semanal completa con productos de varias huertas, adem&aacute;s de los no perecederos&rdquo;. La confianza es fundamental para mantener la relaci&oacute;n con sus clientes; por eso, la huerta est&aacute; abierta en todo momento para quien quiera pasar a conocerla. 
    </p><p class="article-text">
        Hablando del futuro, Mar&iacute;a se&ntilde;ala una zona en la que pastan las vacas de un vecino: &ldquo;En esta parte de la finca est&aacute; proyectada nuestra casa, con el almac&eacute;n en la parte de abajo. Tambi&eacute;n queremos hacer un obrador para a&ntilde;adir valor a algunos productos que, en fresco, no dicen tanto&rdquo;. El nombre &lsquo;Tarruco&rsquo;, con terminaci&oacute;n c&aacute;ntabra, viene de ese inter&eacute;s por procesar alimentos de la huerta y envasarlos en tarros. &ldquo;Pero ese es otro arte&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se nota que a Mar&iacute;a y a Andr&aacute;s les encanta su quehacer y que son unos trabajadores incansables. No contentos con adaptarse a un lugar desconocido, aprender un oficio y desarrollar relaciones nuevas, han tenido aqu&iacute; a sus hijos, Daniel y Emma, que saludan sonrientes desde la furgoneta cuando nos despedimos. &ldquo;Los cr&iacute;os tambi&eacute;n est&aacute;n en el asunto&rdquo;, a&ntilde;ade Andr&aacute;s detr&aacute;s del volante. &ldquo;Estar&iacute;a guay ver c&oacute;mo, si quieren, se involucran y entonces habr&iacute;a que ver c&oacute;mo nos adaptamos para que esto d&eacute; para una o dos personas m&aacute;s. Queremos un crecimiento natural, como antes, acorde a lo que permite el terreno y los tiempos&rdquo;. Desde mi visita a Tarruco, pienso de vez en cuando en Daniel y en Emma; ojal&aacute; que alg&uacute;n d&iacute;a decidan quedarse y seguir cultivando la huerta con tanto amor para todas nosotras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/tarruco-huerta-ecologica-dara-comer_132_10478869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2023 00:23:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tarruco Huerta Ecológica: ¿Quién nos dará de comer?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Agricultura,Medio rural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Lleldiría: campesinos posindustriales en el alto Miera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/lleldiria-campesinos-posindustriales-alto-miera_132_10450493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93d25914-345f-493e-99ae-dd55c1362d32_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079352.jpg" width="8171" height="4596" alt="La Lleldiría: campesinos posindustriales en el alto Miera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Mirar al futuro sin olvidar las raíces' es el lema de Aitor Lobato y Sarah Hart, creadores de esta inusual quesería situada en Merilla, en el municipio de San Roque de Riomiera. </p></div><p class="article-text">
        Entrar en La Lleldir&iacute;a (de <em>lleldar</em>, fermentar en c&aacute;ntabro) es un poco como llegar a casa despu&eacute;s de un viaje largo. No solo por lo serpenteado de las carreteras que llevan hasta Merilla, en San Roque de R&iacute;o Miera, sino, sobre todo, por la sensaci&oacute;n de acogida y libertad, de poder ser una misma que Sarah Hart y Aitor Lobato, fundadores de esta 'fermenter&iacute;a de los Valles Pasiegos' son capaces de generar en un momento. &Oacute;scar, a los fogones, hace tambi&eacute;n su parte y si lo coges en un descanso se abre a charlar y compartir saberes de buena gana. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, fundamentalmente, se hacen quesos de leche de vaca de pasto de la zona, pero tambi&eacute;n <em>kombuchas</em> (t&eacute;s fermentados) y embutidos. La experimentaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n a partir del conocimiento tradicional son marca de la casa, as&iacute; que en las catas, jornadas gastron&oacute;micas, conciertos o charlas que organizan, se puede probar tambi&eacute;n champ&aacute;n de sa&uacute;co o cerveza artesana, dependiendo de la temporada. 
    </p><p class="article-text">
        Sarah, aunque de origen estadounidense, demuestra una familiaridad y empat&iacute;a con la situaci&oacute;n local que la hacen parecer de Riomiera de toda la vida. Me explica que, actualmente, la industria l&aacute;ctea est&aacute; m&aacute;s centrada en ganader&iacute;as grandes y en las que hacen el manejo en ecol&oacute;gico, de manera que las caba&ntilde;as peque&ntilde;as en extensivo t&iacute;picas de la comarca pasiega van desapareciendo. Por otro lado, en este valle, al contrario que en el del Pas o el Pisue&ntilde;a, no exist&iacute;a un obrador de productos como quesadas, mantequilla o quesos, que permitiera extender los plazos de caducidad de la leche y aportar valor a&ntilde;adido a una materia prima ya de por s&iacute; exquisita y rica en nutrientes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Lleldiría se creó pensando en el futuro: en el nuestro y en el del valle. Aquí, las ganaderías familiares son las que han moldeado la cultura y el paisaje, y queremos mantener y visibilizar ese patrimonio que tiene siglos de historia y está en peligro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La Lleldir&iacute;a se cre&oacute; pensando en el futuro: en el nuestro y en el del valle. Aqu&iacute;, las ganader&iacute;as familiares son las que han moldeado la cultura y el paisaje, y queremos mantener y visibilizar ese patrimonio que tiene siglos de historia y est&aacute; en peligro de desaparecer. Al estar en lugares de dif&iacute;cil acceso, con un clima duro en invierno y el precio del combustible por las nubes, a veces el cami&oacute;n de recogida sube de milagro. La precariedad y la falta de oportunidades hace que la mayor&iacute;a de las personas j&oacute;venes se marchen. As&iacute; que, con este proyecto, nos propusimos tres cosas: elaborar alimentos que formen parte del sustento econ&oacute;mico del valle, dar empleo a personas de la zona y poner en valor la leche&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Sarah y su pareja Aitor, natural de Torrelavega, tuvieron que migrar para ganarse la vida. Despu&eacute;s de conocerse en Cantabria, donde ella daba clases de ingl&eacute;s, pasaron dos a&ntilde;os en Estados Unidos. Volvieron en 2019 para instalarse en la caba&ntilde;a que Aitor hab&iacute;a comprado y rehabilitado justo al terminar sus estudios de ingenier&iacute;a. &ldquo;Empezamos trabajando en remoto desde nuestra casa en Merilla, pero quer&iacute;amos aportar al lugar y a la comunidad que nos acogi&oacute;. Si vivimos aqu&iacute;, pero trabajamos en remoto, es como si no estuvi&eacute;ramos. As&iacute; se pasa de tener pueblos a tener urbanizaciones en monte. La diferencia entre lo uno y lo otro no es est&eacute;tica, sino que depende del uso que se hace del territorio &ndash;de los bosques, los pastos, etc&eacute;tera&ndash;. Si no existe la relaci&oacute;n laboral con el entorno, lo que hay no es un pueblo, sino una urbanizaci&oacute;n&rdquo;, sentencia Aitor, dando muestra de la consciencia y la coherencia con las que abordan sus decisiones. 
    </p><p class="article-text">
        La misma consciencia y coherencia que se observan al dar una vuelta por la finca que alberga La Lleldir&iacute;a, cercana a la vivienda de la pareja. Adem&aacute;s de aprovechar el sol como fuente de energ&iacute;a, la cocina de le&ntilde;a en la que &Oacute;scar prepara el plato de puchero en los meses de fr&iacute;o, tambi&eacute;n calienta la sala de catas-comedor. El sobrante se aprovecha, con ayuda de la instalaci&oacute;n de aerotermia, para cuajar el queso en la parte baja de la caba&ntilde;a, donde antes estaba la cuadra. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; no llegan todos los servicios y suministros como en las ciudades o pueblos m&aacute;s grandes, as&iacute; que vamos resolvi&eacute;ndolo con creatividad, pensando en las opciones m&aacute;s sostenibles y gracias a la ayuda de profesionales o empresas especializadas como Phytobatea, que instal&oacute;, a principios de verano, la balsa de fitodepuraci&oacute;n con plantas aut&oacute;ctonas y sin consumo energ&eacute;tico para el saneamiento del agua&rdquo;, cuenta Aitor con la sonrisa calmada y optimista que suele regalar cuando no est&aacute; concentrado tras la barra preparando tablas de quesos y embutidos.
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                    alt="El espacio multifuncional de La Lleldiría que sirve de sala de catas, comedor y acoge también charlas y encuentros."
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            <span class="title">
                El espacio multifuncional de La Lleldiría que sirve de sala de catas, comedor y acoge también charlas y encuentros.                            </span>
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        En la peque&ntilde;a tienda, junto a la cava de maduraci&oacute;n en piedra y madera &uacute;nica en la comunidad, se encuentran algunos productos de cercan&iacute;a, como mermeladas, sidra y vermut, elaborados por otras personas emprendedoras con las que esta pareja ha ido tejiendo amistad. Porque, m&aacute;s all&aacute; de sus deliciosos quesos &ndash;que se venden cada vez m&aacute;s y hasta en los restaurantes m&aacute;s reputados de Cantabria&ndash;, La Lleldir&iacute;a va de eso: de hacer comunidad y de contribuir a crear un futuro apetecible para las personas que deciden quedarse en el rural. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea la misma combinaci&oacute;n de humildad, simpat&iacute;a y autenticidad que Aitor y Sarah destilan y que invita a ponerte las zapatillas de felpa y charlar como viejas amigas, la que les ayud&oacute; a engatusar a sus admirados primeros fans: sus vecinos y vecinas. Lejos de la historia de tensi&oacute;n y violencia que relata la famosa pel&iacute;cula 'As bestas' acerca de la acogida de nuevos habitantes, aqu&iacute; se ha impuesto la cooperaci&oacute;n. Tras las primeras miradas de sorpresa, los y las pobladoras de Merilla se pusieron manos a la obra. &ldquo;Los primeros meses, durante la obra de rehabilitaci&oacute;n de la caba&ntilde;a, ten&iacute;amos aqu&iacute; ocho o diez vecinos al d&iacute;a echando una mano. Ahora suben entre semana, cuando hay menos gente de fuera, a comprar queso y tomarse un vino. Y eso para nosotros es una de las cosas m&aacute;s bonitas: que este proyecto sirva para demostrar esperanza, que existe otra tendencia y que hay gente que no se va a las ciudades&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, son las familias ganaderas de la zona las verdaderas protagonistas de esta iniciativa. Para reconoc&eacute;rselo, los quesos llevan sus nombres. Lolo, Carmina, Siso o Tino te miran orgullosos desde los retratos que aparecen en las etiquetas. &ldquo;La idea inicial era hacer una cooperativa, es lo que m&aacute;s sentido ten&iacute;a. Quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a la retomemos&rdquo;, a&ntilde;ade Sarah.
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            <span class="title">
                Los quesos de La Lleldiría llevan los nombres y retratos de las y los ganaderos a los que les compran la leche.                            </span>
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        Otro aspecto que rompe un t&oacute;pico, por aquello que se dice del car&aacute;cter c&aacute;ntabro, tiene que ver con el proceso de aprendizaje para la elaboraci&oacute;n del queso: &ldquo;Visitamos varias queser&iacute;as de la comunidad y constatamos que es un colectivo muy abierto y dispuesto a compartir su sabidur&iacute;a&rdquo;, comenta Aitor, que est&aacute; a cargo del equipo de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad en torno a La Lleldir&iacute;a se ampl&iacute;a gracias al creciente n&uacute;mero de personas 'socias' que, a cambio de una suscripci&oacute;n anual, reciben una cesta de productos al trimestre y tienen prioridad para asistir a los eventos que se van organizando a lo largo del a&ntilde;o. La cara de Sarah se alegra con este tema: &ldquo;Es genial descubrir que hay gente que no nos conoce personalmente pero que se siente parte del negocio y decide asociarse. No solo por el apoyo econ&oacute;mico que supone, sino por la fuerza que nos da para seguir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sarah y Aitor son, sin duda, emprendedores dedicados y maestros queseros excelentes, pero cuanto m&aacute;s se conversa con ellos m&aacute;s se tiene la sensaci&oacute;n de que el negocio es la excusa perfecta para algo mayor: contribuir y conformar paisaje, nutrir relaciones de comunidad y fermentar ideas que inspiren a la acci&oacute;n aqu&iacute; y m&aacute;s all&aacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/lleldiria-campesinos-posindustriales-alto-miera_132_10450493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Aug 2023 19:59:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Lleldiría: campesinos posindustriales en el alto Miera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Medio rural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[The Social MBA: emprendimiento social desde los Valles Pasiegos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/the-social-mba-emprendimiento-social-valles-pasiegos_132_10427031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93ac5f24-467c-4191-9911-d360b57d1b72_16-9-discover-aspect-ratio_default_1078536.jpg" width="8164" height="4593" alt="The Social MBA: emprendimiento social desde los Valles Pasiegos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser un máster de administración de empresas al uso, The Social MBA, creado y coordinado por Óscar Pérez Marcos y Olga Lucía Escobar Mejía, es un viaje de transformación personal</p></div><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s regresar a Cantabria, hace ahora un par de a&ntilde;os, me puse las lentes de ver personas valientes dedicadas a generar valor social en y desde la comunidad. Uno de los nombres que m&aacute;s se repiti&oacute; en las conversaciones iniciales con mis contactos locales fue el de &Oacute;scar P&eacute;rez Marcos, quien con su esposa y socia Olga Luc&iacute;a (Lul&uacute;) Escobar Mej&iacute;a cre&oacute;, en plena pandemia, The Social MBA. Se trata de un programa de formaci&oacute;n referente en emprendimiento e innovaci&oacute;n social en el que han colaborado m&aacute;s de 150 profesionales y por el que han pasado ya m&aacute;s de 350 estudiantes. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un m&aacute;ster de administraci&oacute;n de empresas al uso, The Social MBA es un viaje de transformaci&oacute;n personal y, por tanto, no se asemeja a las formaciones expr&eacute;s t&iacute;picas de los programas ejecutivos. &ldquo;No se trata de consumir un MBA sino de ir generando un modo de vida a trav&eacute;s de un proceso interior, desde el ser. Porque el emprendimiento social va de eso: de ver el mundo de la empresa y del trabajo de otra manera&rdquo;, aclara &Oacute;scar mientras compartimos un caf&eacute; en su centro de operaciones, en el coraz&oacute;n de los Valles Pasiegos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde aqu&iacute; coordinan este postgrado en formato de microaprendizaje <em>online</em> que se complementa con diversos encuentros cara a cara que enriquecen el proceso. &ldquo;El <em>online</em> es lo que abre la conversaci&oacute;n, pero luego la gente se conecta en el espacio f&iacute;sico. Unas veces de manera autoorganizada, en grupos por zonas geogr&aacute;ficas o en encuentros de a dos. Otras, lo facilitamos nosotros. Por ejemplo, una vez al a&ntilde;o promovemos un encuentro global, de toda la comunidad, en un entorno rural y sin una agenda detallada ni estricta, para poder conectar con los ritmos de la naturaleza, crear, compartir y disfrutar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Organizado en tres m&oacute;dulos -desarrollo personal, transformaci&oacute;n organizacional, e innovaci&oacute;n social-, el m&aacute;ster se puede empezar en cualquier momento y suele llevar entre seis y doce meses. Se recorren todos los temas importantes que ayudan a despertar, proyectar y pasar a la acci&oacute;n, a cada persona desde el momento vital y profesional en el que se encuentre. En esa comunidad de la que nos hablaba &Oacute;scar, que se va creando org&aacute;nicamente y que, en realidad, es el centro del programa, se encuentran profesionales que no acaban de estar a gusto en sus trabajos &ldquo;de 9 a 5&rdquo; porque no encajan con sus valores personales, intraemprendedores de grandes compa&ntilde;&iacute;as que buscan complementar su formaci&oacute;n y tambi&eacute;n hay quienes alguna vez han pensado en hacer la transici&oacute;n hacia el sector social y quieren aprovechar su bagaje en el mundo de la empresa. &ldquo;So&ntilde;amos con, de aqu&iacute; a 20 a&ntilde;os, formar a la pr&oacute;xima generaci&oacute;n de agentes de cambio de Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica&rdquo;, subraya &Oacute;scar desde esa visi&oacute;n a largo plazo que le hace de br&uacute;jula. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lul&uacute; explica que, dentro del llamado ecosistema de impacto o de emprendimiento social, existen aceleradoras, incubadoras, fondos de inversi&oacute;n e instituciones de apoyo, pero hay pocas organizaciones que inviertan en la primera fase, la de sensibilizar y despertar conciencias. &ldquo;Nosotros queremos ser esa semilla o primera base que permite que alguien conecte con el impulso vital de servir al bien com&uacute;n. Esta fase no es t&iacute;picamente rentable; donde hay retorno financiero es en la de aceleraci&oacute;n o cuando hay inversiones. Y no solo queremos situarnos ah&iacute;, sino que queremos que sea inclusivo y democratizar el acceso a educaci&oacute;n de calidad en emprendimiento e innovaci&oacute;n social. Lo que legitima nuestro programa no es la cantidad que pagas por &eacute;l, sino la calidad de las y los profesionales expertos con los que contamos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fr&eacute;d&eacute;ric Laloux (Reinventing Organizations), Gloria Gubianas (Hemper), Christian Felber (Econom&iacute;a del Bien Com&uacute;n) o Johana Bahamon (Acci&oacute;n Interna) son algunos de los nombres m&aacute;s conocidos. &ldquo;Todos los meses tenemos invitados e invitadas fascinantes con las que entablamos conversaciones muy especiales que te permiten ver que hay personas ah&iacute; fuera en las que te quieres convertir&rdquo;, remata con la ilusi&oacute;n de quien lo ha vivido en primera persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Óscar y Lulú en la oficina de The Social Circle, en Villegar de Toranzo.                            </span>
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        Cuando, en uno de nuestros encuentros, &Oacute;scar y Lul&uacute; me contaron que para poderte certificar tienes que hacer 10 actos de bondad y generosidad &ldquo;en tu metro cuadrado&rdquo; -esto es, tu casa, empresa, barrio o comunidad-, me qued&eacute; at&oacute;nita y quise saber m&aacute;s. Efectivamente, esta inusual pareja mitad c&aacute;ntabra, mitad colombiana, no da puntada sin hilo y sabe que ofrecer sin esperar retorno va cambiando a las personas, generando abundancia a su alrededor y as&iacute;, poco a poco, transformado el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Ellos son un ejemplo vivo y genuino de esta filosof&iacute;a de vida. La generosidad se percibe desde el primer contacto en aspectos sutiles que tienen que ver con desde d&oacute;nde te hablan, pero tambi&eacute;n en se&ntilde;ales expl&iacute;citas como las invitaciones a comer y conversar en su propia casa que, de hecho, es un continuo trasiego de amistades y familiares. &ldquo;Yo llevo viviendo as&iacute; a&ntilde;os, tratando de generar c&iacute;rculos de abundancia: te enfocas en dar y generas una inercia. Para ello, una de las claves es la confianza; la otra es vivir de manera ligera&rdquo;, explica &Oacute;scar, a qui&eacute;n recorrer el Camino de Santiago le aport&oacute; la lucidez definitiva para realizar en su propia vida el mismo cambio que opera en el alumnado de su MBA. &ldquo;Hacer esa peregrinaci&oacute;n es tener 30 d&iacute;as para ti, que es algo que no te dejan hacer desde la infancia. Si todos y todas tuvi&eacute;ramos esos espacios para nosotras, tendr&iacute;amos un mundo lleno de personas comprometidas, emprendiendo o no, pero en todo caso haciendo cosas m&aacute;s conectadas con ellas mismas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;econom&iacute;a de la generosidad&rdquo;, con la colaboraci&oacute;n de su principal promotor, Nipun Mehta, vertebra The Social MBA, el programa estrella, pero no el &uacute;nico de la comunidad The Social Circle. Esta marca, creada tambi&eacute;n por esta pareja de emprendedores, da cabida a diferentes proyectos, incluyendo iniciativas internacionales que han conseguido traer a Cantabria, como The Break, para emprendedoras europeas, o Regenera Local, un encuentro de tres d&iacute;as que tendr&aacute; lugar en la comunidad a mediados de noviembre. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un estilo de vida conectado con lo rural y con la naturaleza ayuda a humanizar los negocios digitales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pregunta que les gu&iacute;a desde que volvieron juntos a Cantabria hace casi tres a&ntilde;os es: &iquest;Ser&aacute; posible desarrollar y consolidar una <em>start up</em> digital desde un entorno rural y con un enfoque m&aacute;s humano? Ven&iacute;an determinados a crear una empresa global y, a la vez, generar impacto local y disfrutar a fondo de la crianza de su hija Luc&iacute;a. Parec&iacute;a rizar el rizo. &ldquo;Un estilo de vida conectado con lo rural y con la naturaleza, ayuda a humanizar los negocios digitales. Tuvimos una experiencia similar en un peque&ntilde;o pueblo de Asturias, pero all&iacute; yo trabajaba sin parar&rdquo;, explica Lul&uacute; mientras damos un paseo por el huerto para preparar la sesi&oacute;n de fotos. 
    </p><p class="article-text">
        &Oacute;scar termina de razonar la idea: &ldquo;El desaf&iacute;o es c&oacute;mo vivir un proceso de <em>start up</em> sin caer en su ritmo fren&eacute;tico t&iacute;pico, sin perseguir esos patrones de &eacute;xito que pasan por levantar una ronda de inversi&oacute;n o vender por un dineral. Nosotros no queremos vender nuestro proyecto de vida, lo que queremos es desarrollarlo y hacerlo crecer en la dimensi&oacute;n que sea adecuada, de manera coherente con nuestra forma de estar. Si alquilo una oficina en un <em>coworking</em> en Santander y me paso all&iacute; 12 horas al d&iacute;a, &iquest;para qu&eacute; he venido a Cantabria?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima reflexi&oacute;n me resuena tanto aun d&iacute;as despu&eacute;s de mi cita con &Oacute;scar y Lul&uacute;, que me da la sensaci&oacute;n de que alguno de los dos se ha colado en mi cabeza. M&aacute;s local, m&aacute;s natural, m&aacute;s horizontal, eran mis tres gu&iacute;as de futuro cuanto dej&eacute; mi trabajo en un banco europeo, poco despu&eacute;s del traslado al pueblo en el que vivo. Quiz&aacute; por eso conecto tan bien con &Oacute;scar y Lul&uacute;, almas de The Social Circle, y ejemplo de que s&iacute;, se puede.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/the-social-mba-emprendimiento-social-valles-pasiegos_132_10427031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Aug 2023 20:16:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[The Social MBA: emprendimiento social desde los Valles Pasiegos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una conversación directa y sincera con la música cántabra de raíz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/conversacion-directa-sincera-musica-cantabra-raiz_132_10396734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/297b5182-c910-4ce8-8d77-5449823a6130_16-9-discover-aspect-ratio_default_1077732.jpg" width="8192" height="4608" alt="Una conversación directa y sincera con la música cántabra de raíz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Irene Atienza y Yoel Molina son Casapalma, un proyecto que viste la canción montañesa de toda la vida con los ritmos, arreglos y armonías que hoy les fascinan</p></div><p class="article-text">
        El Festival S&oacute;nica, la Semana Grande de Santander o el Cabu&eacute;rniga Folk. Irene Atienza y Yoel Molina, Casapalma, est&aacute;n que no paran este verano. Justo antes del revuelo estival que los est&aacute; llevando de escenario en escenario por toda la comunidad, me invitan a comer en la misma Casa Palma, en el centro de Valle de Cabu&eacute;rniga. Se trata del lugar que los ha acogido y en el que han creado este proyecto que viste la canci&oacute;n monta&ntilde;esa de toda la vida con los ritmos, arreglos y armon&iacute;as que hoy les fascinan. En sus melod&iacute;as se puede distinguir un ritmo <em>drill</em> o el <em>Auto-Tune</em>, pero tambi&eacute;n el acompa&ntilde;amiento de referentes de la m&uacute;sica tradicional. Como muestra, lo que podr&iacute;amos llamar la canci&oacute;n c&aacute;ntabra del verano, 'Con el agua de lim&oacute;n', una jota a lo ligero con sutiles tintes de reguet&oacute;n que se pega a la primera. 
    </p><p class="article-text">
        La valent&iacute;a con la que se aproximan a la creaci&oacute;n genera un resultado redondo y embriagador incluso para quienes son referentes del folclore en la comunidad. Sin embargo, ese arrojo no opera solo, sino en delicado equilibro con otros dos valores clave que la pareja aplica con naturalidad y determinaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la exigencia que se autoimponen como m&uacute;sicos profesionales. &ldquo;Tuvimos un flechazo art&iacute;stico en 2021, poco despu&eacute;s de mudarnos a Cantabria por la pandemia. Yo ven&iacute;a de vivir 10 a&ntilde;os en Brasil, cantando m&uacute;sica de ra&iacute;z de all&iacute;. Y Yoel era m&uacute;sico de jazz, est&aacute; formado en los mejores conservatorios&rdquo;, explica Irene mientras ponemos la mesa para comer. La misma mesa en la que han concebido y grabado temas como 'Morenuca' o 'Amores de largo tiempo'.
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        Pero hay algo m&aacute;s que est&aacute; presente a lo largo de toda la conversaci&oacute;n, y que se palpa cada vez que Casapalma se sube a un escenario &ndash;en la expresi&oacute;n de Irene cuando empieza a sonar una grabaci&oacute;n de Genio el de Camijanes o cuando presenta a las pandereteras Conchi Garc&iacute;a y Mari Velarde&ndash;. Ese otro ingrediente esencial es la admiraci&oacute;n y la curiosidad que sienten por quienes crearon, interpretan o investigan nuestra m&uacute;sica, y que se traduce en humildad en su forma de aproximarse a este mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin quitar el ojo de la cazuela en la que termina de preparar las verduras en <em>teriyaki</em>, Yoel se explaya: &ldquo;Casapalma es una conversaci&oacute;n directa y sincera con la ra&iacute;z. Hemos preguntado mucho, a todo el mundo, c&oacute;mo era la pandereta, c&oacute;mo era la fiesta. Hemos investigado <em>in situ</em>, hemos ido a los bares a tomar blancos, escuchar y cantar. De hecho, durante el primer a&ntilde;o, fue casi todo lo que hicimos, trabajo de campo&hellip; Este es un proyecto muy personal que a la vez es de todos&rdquo;.
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            <span class="title">
                Irene y Yoel ensayando en la cocina de Casa Palma, en Valle de Cabuérniga.                            </span>
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        En silencio, me pregunto si un sitio chiquito y relativamente apartado como Cabu&eacute;rniga puede resultar estimulante para dos creadores. La familia de Irene viene de aqu&iacute; mismo, de esta casa que se llama Palma en honor a la t&iacute;a de su abuelo, &uacute;ltima mujer que vivi&oacute; de continuo en ella, y en la que Irene, cuando lleg&oacute; para quedarse, descubri&oacute; una vieja grabadora con tonadas cantadas por su abuelo que la inspiraron para dar un salto de vuelta a sus ra&iacute;ces. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El amor al folclore me viene de familia, de mi abuelo, de mi madre. Yo de peque&ntilde;a cantaba, incluso en alg&uacute;n concurso, y ve&iacute;a a los hombres cantando en los bares, a las pandereteras, viv&iacute;a las ferias con pito y tambor. Cuando volv&iacute; 20 a&ntilde;os despu&eacute;s y me instal&eacute; en Cabu&eacute;rniga, me dediqu&eacute; a observar lo que estaba pasando con la m&uacute;sica tradicional, empec&eacute; a ir a clases de pandereta, me encontr&eacute; con aquello que dej&eacute; cuando me fui. En ese momento me dan muchas ganas de trabajar con el folclore de aqu&iacute;&rdquo;, cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para Yoel la transición tuvo mucho que ver con &#039;El mal querer&#039; de Rosalía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Yoel la transici&oacute;n tuvo mucho que ver con 'El mal querer' de Rosal&iacute;a. &ldquo;Yo siempre he estado conectado con la m&uacute;sica anglosajona y un poco con la latinoamericana. De repente, cuando Rosal&iacute;a sac&oacute; ese disco en 2018, entend&iacute; que yo ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que estaba de prestado en el arte porque estaba haciendo algo que no era m&iacute;o. Entonces empec&eacute; a buscar de manera muy deliberada aquello que sintiera como propio. Algo que me apelara a m&iacute; y no a la m&uacute;sica como algo gen&eacute;rico&rdquo;. Y en esa b&uacute;squeda, Yoel, que es un cuarto c&aacute;ntabro, pero de Valderredible, se encontr&oacute; con Irene y todo su bagaje en el folk. 
    </p><p class="article-text">
        Juntos, en un pueblo, se refundaron como m&uacute;sicos, hicieron una transici&oacute;n laboral en toda regla. &ldquo;En una ciudad no puedes hacer un cambio profesional profundo de la noche a la ma&ntilde;ana. All&iacute; la energ&iacute;a se dispersa much&iacute;simo. Es mucho m&aacute;s sencillo hacerlo en un pueblo, tambi&eacute;n gracias al mundo digital, que te permite estar conectado con otras realidades y trabajar a nivel internacional. Ahora mismo puedes encontrar el equilibrio viviendo en medio de un bosque de hayas&rdquo;, explican.
    </p><p class="article-text">
        Mi pregunta acerca de la creatividad y el rural termina de responderse cuando Yoel, con su inseparable caf&eacute; en mano, se ilusiona cont&aacute;ndome la idea de poner en marcha un estudio creativo rural, un lugar en el que se organicen residencias para hacer m&uacute;sica. &ldquo;Una cosa que me encanta es trabajar con gente que viene con una canci&oacute;n a medias y ayudarle a terminarla. Esta experiencia ser&iacute;a inmersiva, conviviendo durante unas semanas y te llevar&iacute;as tu obra acabada&rdquo;. Irene, con la sand&iacute;a a&uacute;n a medias, a&ntilde;ade: &ldquo;Yoel es un m&uacute;sico y un productor genial, pero tiene un don natural para ense&ntilde;ar. Alguna vez hemos hablado, junto a gente del pueblo, de hacer un combo de m&uacute;sica con los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as. Nos encantar&iacute;a que en el medio rural hubiera una educaci&oacute;n musical que a los y las cr&iacute;as les despertara las ganas de tocar y componer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Salgo de la casa de la t&iacute;a Palma con la sensaci&oacute;n de haber conocido a los Baiuca, Rodrigo Cuevas o Roc&iacute;o M&aacute;rquez y Bronquio de Cantabria. De hecho, adem&aacute;s de un verano lleno de conciertos, Casapalama tiene nueva discogr&aacute;fica: Raso, precisamente del gallego Baiuca. Esto los posiciona en el panorama nacional, aunque ellos no paran de proyectar en conexi&oacute;n con la tierruca. &ldquo;Queremos hacer un EP de colaboraciones con otros m&uacute;sicos de aqu&iacute;, aunque est&eacute;n viviendo fuera, gente como Marina y Teresa de Repion o Roberto S&aacute;nchez de Lone Ark&rdquo;, adelanta Irene. Pienso que tengo suerte de haber dado con ellos a tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/conversacion-directa-sincera-musica-cantabra-raiz_132_10396734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jul 2023 20:05:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una conversación directa y sincera con la música cántabra de raíz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Cultura,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Pizpireta: frutos rojos con alma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/pizpireta-frutos-rojos-alma_132_10354097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd239061-d1d0-42d2-b923-44047c34b38b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076714.jpg" width="5464" height="3074" alt="La Pizpireta: frutos rojos con alma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ubicada al final de Vega de Pas, casi rozando la provincia de Burgos, La Pizpireta es una finca dedicada al cultivo ecológico de frutos rojos gestionada por Patricia Fernández Eguizábal y Luis (Luigi) González Martínez</p></div><p class="article-text">
        Me planteo este espacio como un lugar en el que mirar los emprendimientos sociales desde una &oacute;ptica econ&oacute;mica, de empresa, como si fuera las p&aacute;ginas salm&oacute;n de un diario. &iquest;Puedo, entonces, titular con la palabra &ldquo;alma&rdquo;? La Pizpireta o, lo que es lo mismo, Patricia y&nbsp;Luigi, es un ejemplo muy vivo de humanidad en la forma entender y gestionar un negocio. Algo que para ellos se funde con su modo de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ubicada al final de Vega de Pas, casi rozando la provincia de Burgos, La Pizpireta es una finca dedicada al cultivo ecol&oacute;gico de frutos rojos creada hace ya 17 a&ntilde;os por Patricia Fern&aacute;ndez Eguiz&aacute;bal, a la que se sum&oacute; pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde su pareja, Lu&iacute;s (Luigi) Gonz&aacute;lez Mart&iacute;nez. &ldquo;Nos asentamos aqu&iacute; porque mi madre encontr&oacute; este lugar en los a&ntilde;os 90, se compr&oacute; una casa y a nosotros nos enamor&oacute;&rdquo;, cuenta Patricia nada m&aacute;s encontrarnos para la sesi&oacute;n de fotos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Pizpireta se transforma en estos meses, junio y julio, con la recogida de los ar&aacute;ndanos, las grosellas y las moras. El equipo de verano, formado por unas seis personas, la pone guapa y la abre de par en par para quien quiera pasar a recoger su propia fruta. Se acercan paseantes ocasionales, pero tambi&eacute;n colectivos sociales o grupos de personas jubiladas que tienen como costumbre ir un par de veces cada temporada para disfrutar de un d&iacute;a en plena naturaleza, de buena compa&ntilde;&iacute;a y, ya de paso, llevarse &ldquo;gratis&rdquo; su dosis de frutos rojos. &ldquo;Por cada kilo recogido, el visitante se lleva un cuarto a coste cero. Y, si prefieres llevarte todo lo que cosechas, tambi&eacute;n puedes, a un precio inferior al habitual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resto de los casi 1.000 kilos de fruta que salen cada a&ntilde;o de la finca se comercializan a trav&eacute;s de grupos de consumo y de venta directa bajo pedido. &ldquo;Desde hace ya unos a&ntilde;os tenemos la oferta y la demanda en equilibrio, pero al principio fue complicado&rdquo;, reconoce Patricia. &ldquo;Yo soy chef y ven&iacute;a de trabajar en hosteler&iacute;a. Sab&iacute;a todo lo que se puede hacer con los frutos rojos, sobre todo por lo que hab&iacute;a aprendido en Francia. En cuanto empezamos a tener producci&oacute;n, me dediqu&eacute; a ir restaurante por restaurante. Las cocinas los quer&iacute;an para los platos de caza que se preparan en oto&ntilde;o e invierno, justo en la &eacute;poca en la que no hay fruta. Yo les suger&iacute;a que lo utilizaran en postres y ensaladas de verano, pero la acogida fue muy d&eacute;bil. Hac&iacute;a decenas de kil&oacute;metros para llevar una tarrina de 125 gramos aqu&iacute; y otra all&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que lo siguiente fue darse a conocer en mercados, como el ecol&oacute;gico de Malia&ntilde;o, en el que participaron varios a&ntilde;os. De ah&iacute; empezaron a surgir clientes fijos. En esa &eacute;poca, sobre el a&ntilde;o 2010,&nbsp;Luigi se&nbsp;involucr&oacute; en la creaci&oacute;n de Efecto Ecol&oacute;gico, un grupo de consumo hoy referente en Cantabria&nbsp;y en el que tambi&eacute;n se pueden encontrar sus productos. &ldquo;Repartimos en un par de hospitales, colegios y hasta en una plaza de Torrelavega a la que acude un grupo de clientes todas las semanas&rdquo;. Patricia nos cuenta que tienen un comprador en un pueblo al otro lado del Puerto de las Estacas de Trueba, ya en Burgos, y all&iacute; en el alto se juntan tres o cuatro veces por temporada para entregarle la fruta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para nosotros, el éxito es que nos compre los arándanos la peluquera de nuestro pueblo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotros, el &eacute;xito es que nos compre los ar&aacute;ndanos la peluquera de nuestro pueblo&rdquo;&nbsp;sentencia Luigi.&nbsp;&ldquo;No queremos vender lejos, a los mercados de Madrid o Barcelona, queremos que las personas de nuestro entorno puedan disfrutar de la fruta que se produce aqu&iacute;&rdquo;. Por eso son especialmente importante las redes, formales e informales, que se van tejiendo con los a&ntilde;os entre profesionales del sector que trabajan en la misma zona, donde se reconocen, se apoyan y comercializan productos de unos y de otras.
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                La finca La Pizpireta en el entorno de los valles pasiegos.                            </span>
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        Entre monta&ntilde;as suaves y con el arroyo Aj&aacute;n haciendo de linde, a La Pizpireta no le hace falta mucho adorno. Aunque quienes de verdad act&uacute;an como imanes son Patricia y Luis. En 2022 celebraron diez a&ntilde;os del programa de voluntariado con el que cada temporada acuden una decena de personas de diferentes pa&iacute;ses a echar una mano con las tareas agr&iacute;colas, al tiempo que conviven y conocen Cantabria. Mientras prepar&aacute;bamos este reportaje all&iacute;, en Vega, pudimos conocer a Julien, un chico suizo que, junto a su pareja, pas&oacute; un d&iacute;a a recoger ar&aacute;ndanos y al poco tiempo volvi&oacute; para instalarse con su&nbsp;familia e iniciar su propio proyecto.&nbsp;&ldquo;Hay personas extranjeras que vienen para quedarse. Nosotros les ayudamos a conseguir sus papeles de residencia, a gestionar tr&aacute;mites en la Seguridad Social o en Tr&aacute;fico&rdquo;, comenta&nbsp;Luigi&nbsp;mientras se acercan a saludarnos sus vecinos y amigos Mark y Gina. A todas luces, eso se llama repoblaci&oacute;n rural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay nada transaccional en este negocio, y el valor que se genera va mucho m&aacute;s all&aacute; de los ingresos por la venta de la fruta. &ldquo;La finca en s&iacute; misma no da para cubrir todas nuestras necesidades, pero sirve para dinamizar un mont&oacute;n de cosas. Lo que se crea alrededor es lo importante y lo que hace econom&iacute;a: el intercambio de saberes con las personas voluntarias, ejercer de monitor de agricultura ecol&oacute;gica en diferentes centros, que a Patricia la llamen para dar cursos de cocina y conservas para mujeres rurales, etc&eacute;tera. Gracias a La Pizpireta tenemos una casa que hemos ido arreglando nosotros mismos durante los meses del a&ntilde;o en los que no se hace trabajo agr&iacute;cola, hemos aprendido ingl&eacute;s, hemos conocido a personas extraordinarias y hemos recibido a amigos. Adem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo cuantificas el valor de vivir y trabajar donde queremos, como queremos y con quien queremos? Todo eso hace que sea rentable&rdquo;, explica&nbsp;Luigi dando un significado contempor&aacute;neo a sus conocimientos de licenciado en Econom&iacute;a.&nbsp;
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            <span class="title">
                Los arándanos de La Pizpireta, a mediados de mayo, en pleno proceso de maduración.                            </span>
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        Semejante reflexi&oacute;n no quita para que, bajando a lo terrenal, los ar&aacute;ndanos de La Pizpireta tengan un sabor que vuelve adicta a qui&eacute;n los prueba. &ldquo;Nuestra fruta es deliciosa porque madura en la planta, no en la c&aacute;mara frigor&iacute;fica. Te los comes como muy tarde al d&iacute;a siguiente de ser recogidos&rdquo;, presume Patricia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la visita, volvemos al coche con ganas de regresar en &eacute;poca de cosecha y cargadas con tarros de mermelada casera para repartir que, horas y d&iacute;as despu&eacute;s, nos servir&aacute;n de excusa para recordar (es decir, volver a pasar por el coraz&oacute;n) la historia de Patricia&nbsp;y Luigi&nbsp;junto a nuestras familias y amistades.&nbsp;
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            <span class="title">
                Patricia y Luigi, al frente de la sala de envasado de La Pizpireta.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/pizpireta-frutos-rojos-alma_132_10354097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jul 2023 19:33:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Pizpireta: frutos rojos con alma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Agricultura sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Granja Santa Ana: una tercera generación en modo slow]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/granja-santa-ana-tercera-generacion-slow_132_10313213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07bb0bfa-a648-4f36-bc13-a94132448fc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Granja Santa Ana: una tercera generación en modo slow"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para Sara y Jorge, responsables de la gestión de esta granja de vacas de leche situada en pleno Parque Natural de las Marismas de Santoña, crecer es sinónimo de diversificar</p></div><p class="article-text">
        Para Sara y Jorge, tercera generaci&oacute;n en la gesti&oacute;n de esta granja de vacas de leche situada en pleno Parque Natural de las Marismas de Santo&ntilde;a, crecer es sin&oacute;nimo de trabajar menos. Sin embargo, nada m&aacute;s conocerlos, una se da cuenta de que esa afirmaci&oacute;n no es del todo completa. &ldquo;El invento moderno de tener solo una actividad es para nosotros insostenible, no tiene sentido&rdquo;, afirma Sara Mart&iacute;n, socia junto a su marido, Jorge Mariscal, de Granja Santa Ana. Para ellos lo sensato es diversificar, aprovechar todo lo que ofrece el espacio, no solo la leche de la cuidada ganader&iacute;a de frisonas con manejo semi extensivo, sino tambi&eacute;n los limones y naranjas que se dan en abundancia en la finca de m&aacute;s de 40 hect&aacute;reas propiedad de su familia desde los a&ntilde;os 50.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que m&aacute;s emociona a esta pareja de granjeros activistas es hacer part&iacute;cipes a los y las consumidoras, uno de los principios fundamentales del Movimiento <em>Slow Food</em>, que promueven desde sus a&ntilde;os en la escuela de ingenier&iacute;a agr&iacute;cola donde se conocieron. &ldquo;Lo que pretende <em>Slow Food</em> es que quien consume sea tambi&eacute;n coproductor o coproductora gracias a la consciencia y el conocimiento que adquiere acerca de lo que come. Es la &uacute;nica manera de cambiar los h&aacute;bitos de la cesta de la compra. As&iacute; que vamos a ense&ntilde;ar a hacer las cosas bien, con buen gusto y de manera justa&rdquo;, sentencia Jorge con decisi&oacute;n. Para ello, en su granja ofrecen visitas guiadas y talleres de elaboraci&oacute;n de queso, mantequilla o reposter&iacute;a c&aacute;ntabra. Adem&aacute;s, hay tres apartamentos junto a su propia vivienda que permiten tener una experiencia mucho m&aacute;s a fondo de lo que supone este tipo de vida en el rural. &ldquo;Nos tiramos desde mediados de junio a mediados de septiembre sin parar, ma&ntilde;ana y tarde&rdquo;, comenta Sara con una sonrisa en la boca. 
    </p><p class="article-text">
        Quien visita la Granja Santa Ana no pasa por la experiencia de dar el biber&oacute;n a las terneras, &ldquo;porque esto no es un zoo&rdquo;, explica Sara. &ldquo;Igual que si vas a visitar una f&aacute;brica de tornillos no te ponen a hacerlos. Yo vivo de lo que producen las vacas y, si se estresan, al d&iacute;a siguiente no dan leche&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que se llevan supera las expectativas que traen, la idea preconcebida con la que vienen, ya que aprenden sobre salud, alimentación y educación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Mariscal</span>
                                        <span>—</span> Granja Santa Ana
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora s&iacute;, aunque haya personas que lleguen a Santa Ana pensando que van a orde&ntilde;ar una vaca por primera vez y se vayan sin hacerlo, quien vive una experiencia aqu&iacute; sale mucho m&aacute;s contento de lo que lleg&oacute;. &ldquo;Lo que se llevan supera las expectativas que traen, la idea preconcebida con la que vienen, ya que aprenden sobre salud, alimentaci&oacute;n y educaci&oacute;n&rdquo;, explica Jorge. &ldquo;De hecho, hay personas que se sienten en deuda, nos dicen que les hemos dado mucho m&aacute;s de lo que han pagado&rdquo;. Qu&eacute; importante es distinguir entre valor y precio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Taller de sobaos y quesadas en Granja Santa Ana.                             </span>
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        Volviendo a lo de crecer o no crecer, Sara se acaba de explicar: &ldquo;Crecer para nosotros es trabajar menos para poder diversificar. Lo podemos comparar con la calefacci&oacute;n en el hogar: dado un nivel de confort, si subes un grado la temperatura no var&iacute;a la sensaci&oacute;n de calor, pero hay un salto significativo en el consumo de energ&iacute;a y en el gasto. Es decir, hay un tama&ntilde;o de granja en el que estamos todas bien, en el nivel adecuado de confort &ndash;las vacas, los trabajadores, y nosotros como empresarios&ndash;. As&iacute; que cuando nos preguntan si queremos crecer decimos que no. Porque si creci&eacute;ramos significar&iacute;a que tendr&iacute;amos que invertir y construir, y eso desequilibra el ecosistema que hemos creado. Lo ideal ser&iacute;a poder vivir con cuantos menos animales mejor. De hecho, si sube el precio de la leche, nosotros preferimos quitar animales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una pareja de granjeros inusuales que ya no lo son tanto puesto que, adem&aacute;s, son instigadores en Cantabria de la red de productoras y productores 'De Granja En Granja'. Se trata de una treintena de profesionales del sector primario que, como la pareja, producen alimentos cuidando del medio que nos sustenta y de las personas, y que van creando una gran comunidad de coproductores a su alrededor. Por eso, en el taller de Granja Santa Ana encontramos vinos de Bodegas Vidular, de B&aacute;rcena de Cicero, patatas fritas Vallucas, de la zona de Valderredible, o queso Pic&oacute;n Bejes-Tresviso de Javier Campo. Un trabajo en red que no ha hecho m&aacute;s que empezar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Castañeda Elena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/blog/la-negocianta/granja-santa-ana-tercera-generacion-slow_132_10313213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jun 2023 18:55:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Granja Santa Ana: una tercera generación en modo slow]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Economía colaborativa]]></media:keywords>
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