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    <title><![CDATA[elDiario.es - Operación Chanquete]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Operación Chanquete]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Epílogo: el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/epilogo-futuro_132_1401664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91e56eb2-7e20-4b85-b187-e9073be67309_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tras una persecución por las calles de Nerja, la policía no consigue atrapar a Chanquete, protegido por una multitud con caretas idénticas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&Uacute;ltimo episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete': <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/acabo-juego_6_929217075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el pen&uacute;ltimo cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ahora s&iacute;, hemos llegado al final. De la escapada, de la operaci&oacute;n Chanquete, de la novela, y hasta del verano si quer&eacute;is. Para leer este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo pod&eacute;is hacer una concesi&oacute;n a la nostalgia y poner de fondo la <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/verano-azul/final-del-verano-llego-tu-partiras/2689541/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cancioncilla traicionera</a> que os saque la lagrimita. Venga, que un d&iacute;a es un d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La de Nerja fue la &uacute;ltima aparici&oacute;n de Chanquete, que consigui&oacute; escapar, no hubo manera de identificarla entre tanta gente que le hizo escudo en el barco, todos con la misma careta repetida. Nunca m&aacute;s se supo de ella, ni de su grupo. Consider&oacute; cumplida su misi&oacute;n, prefiri&oacute; que la continuasen otros, o se cans&oacute; de esconderse. Hay quien dice que se rindi&oacute;, otros por el contrario afirman que consigui&oacute; su objetivo. Incluso circulan teor&iacute;as conspiranoides para todos los gustos: que era una infiltrada de la polic&iacute;a, que trabajaba para los rusos, que era indepe, o que en realidad nunca existi&oacute;, fue una fantas&iacute;a colectiva, un personaje inventado para poner rostro (m&aacute;scara m&aacute;s bien) a un estallido social.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; qued&oacute; de todo aquello? &iquest;Fue una serpiente de verano, o sirvi&oacute; para algo?
    </p><p class="article-text">
        Como pretend&iacute;an luchar por &ldquo;el futuro&rdquo;, yo os escribo este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo desde all&iacute;, desde el futuro, dentro de veinticinco a&ntilde;os. Estamos en el a&ntilde;o 2044. La historia de Chanquete y su grupo pertenece al pasado remoto, una batallita de cuarentones (yo ya lo soy en ese a&ntilde;o), nostalgia de mi generaci&oacute;n que transmitimos a nuestros hijos, engordada con leyendas urbanas, material para camisetas y pegatinas. Todav&iacute;a en 2044 hay quien asegura haber visto a Chanquete en los sitios m&aacute;s insospechados, que vive retirada en un peque&ntilde;o pueblo de la Espa&ntilde;a vaciada, que no tir&oacute; la careta, que un d&iacute;a volver&aacute; y ser&aacute; legi&oacute;n. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sebastianismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es nuestro rey Sebasti&aacute;n</a>. Es nuestro Elvis.
    </p><p class="article-text">
        En el futuro, en este 2044 desde el que escribo, estamos muy agradecidos a Chanquete y a su comando. Le hemos levantado alg&uacute;n monumento, puesto su nombre a unas cuantas calles y parques, bautizado a nuestros hijos con su nombre de guerra. Y no es para menos: gracias a su lucha de aquel verano de 2019, los j&oacute;venes de este 2044 tienen futuro: ya no emigran, ya no viven con sus padres hasta los treinta y muchos. Ha aumentado la natalidad incluso. Atr&aacute;s quedaron la precariedad, los sueldos de mierda, las pr&aacute;cticas fraudulentas, los becarios exprimidos. Tampoco hay ya alquileres abusivos, ni desahucios. El fraude fiscal, como la corrupci&oacute;n, son duramente castigados. Y la econom&iacute;a colaborativa es recordada como una mala broma de hace mucho tiempo. &iquest;El periodismo? Oh, el periodismo aparece siempre en las encuestas como la salida laboral m&aacute;s deseada para los j&oacute;venes, y no es para menos: es un para&iacute;so de derechos laborales, se acab&oacute; el competir por ver qui&eacute;n trabaja m&aacute;s barato, los medios que no pagan dignamente a sus colaboradores son castigados por los lectores, y as&iacute;, cada a&ntilde;o salen nuevas promociones de la facultad con la tranquilidad de saber que les espera un trabajo con derechos, buen sueldo y reconocimiento social y&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Vale, se me ha ido la mano con la fantas&iacute;a. Rebobinen los dos p&aacute;rrafos anteriores (con un bol&iacute;grafo, como las viejas cintas de casete), y volvamos veinticinco a&ntilde;os atr&aacute;s, al presente, a este 2019. &iquest;Qu&eacute; consigui&oacute; Chanquete, que ha quedado de todo aquello?
    </p><p class="article-text">
        Empiezo por las malas noticias. Lo m&aacute;s inmediato, y lo m&aacute;s previsible: una nueva vuelta de tuerca represiva. M&aacute;s dureza penal. Los partidos de derecha, extrema derecha, extremo centro y no pocos despistados de centroizquierda y hasta de izquierda, as&iacute; como sus medios y tertulianos afines, coincidieron en pedir mano dura: no se pod&iacute;a tolerar ese tipo de acciones, no vale todo, la democracia tiene cauces legales para atender todo tipo de demandas, hab&iacute;an puesto en riesgo la convivencia y la seguridad. As&iacute; que compitieron por ver qui&eacute;n tiene la mano m&aacute;s dura: penas de c&aacute;rcel m&aacute;s altas y nuevos tipos penales para quienes hagan grabaciones sin consentimiento, atenten contra la intimidad de las personas, se apropien de documentos o revelen secretos (malas noticias para el periodismo), adem&aacute;s de ampliar y endurecer los delitos de sedici&oacute;n y organizaci&oacute;n criminal, con especial &eacute;nfasis en quienes colaboren secundariamente, incluida la difusi&oacute;n p&uacute;blica (y los tuits, por supuesto).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n las empresas aumentaron sus controles internos, se generaliz&oacute; la desconfianza hacia los trabajadores, no solo los m&aacute;s precarios. Y est&aacute; en marcha una reforma legislativa que facilite la vigilancia en los centros de trabajo para evitar sustracciones de documentos o grabaciones ilegales. La clase pol&iacute;tica y empresarial, por su parte, pone ahora especial cuidado cuando entra en un restaurante o coge un taxi.
    </p><p class="article-text">
        No todo son malas noticias: las numerosas filtraciones de aquellos d&iacute;as s&iacute; tuvieron algunas consecuencias: unos cuantos ceses, unas pocas dimisiones de segunda fila, sanciones a varias empresas, mucha actividad de la Inspecci&oacute;n de Trabajo. Adem&aacute;s, unas pocas investigaciones que no han llegado muy lejos, expedientes eternos, y buenas palabras de las administraciones para evitar los abusos en becas y pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        El mayor &eacute;xito de esas semanas fue la huelga de inquilinos, que acab&oacute; siendo masiva. Aunque, como ya contamos, no fue propiamente una acci&oacute;n de Chanquete y los suyos, sino trabajo de mucha gente que ven&iacute;a prepar&aacute;ndola en sus colectivos desde tiempo atr&aacute;s. Es verdad que la atenci&oacute;n sobre el &ldquo;comando Verano azul&rdquo; amplific&oacute; la huelga, le dio unas se&ntilde;as reconocibles y sum&oacute; m&aacute;s apoyos. No falt&oacute; quien quiso endurecer la ley para castigar los impagos y agilizar los desahucios, pero la huelga recab&oacute; mucha simpat&iacute;a en la sociedad, y ha conseguido que el gobierno lleve al Congreso un primer paquete de medidas urgentes. Todav&iacute;a no ha tenido muchos resultados, pero es solo el principio. Los inquilinos han desconvocado la huelga, pero solo por tres meses: la retomar&aacute;n si no hay cambios reales.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por el lado de la &ldquo;econom&iacute;a colaborativa&rdquo; hubo consecuencias. Se han sucedido las sentencias favorables a los trabajadores, han aumentado las sanciones administrativas, y la huelga de <em>riders</em>, a la que se sumaron transportistas de otros sectores, logr&oacute; paralizar el reparto urbano durante dos semanas. El gobierno va a regular la actividad, y las plataformas han aceptado negociar con los sindicatos. Est&aacute;n a punto de firmar un convenio estatal. Pero como en el caso de los alquileres, tampoco esta es una medalla que podamos ponerle a Chanquete, que se limit&oacute; a prestar el envoltorio y darle difusi&oacute;n masiva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s? En la universidad, donde la protesta ven&iacute;a tambi&eacute;n calent&aacute;ndose desde mucho antes, los rectores han anunciado una auditor&iacute;a a fondo de todo el sistema universitario, primer paso para su reforma, pero todo a una lentitud paquid&eacute;rmica, propia de la instituci&oacute;n. Ah, y el periodismo: apenas ha cambiado nada, vale, sigue la precariedad generalizada. Bueno, s&iacute;, algo importante: los freelances han creado un sindicato, que no es poca cosa. Les queda mucho por pelear todav&iacute;a, pero por ah&iacute; se empieza.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la nostalgia? Mantiene muchos partidarios, la industria sigue recurriendo a ella para vendernos todo tipo de productos culturales, aunque ponen mucho cuidado en no pasarse con el az&uacute;car, que saben que la sensibilidad es otra, sobre todo entre los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es mi conclusi&oacute;n de todo esto? La misma que le he le&iacute;do estos d&iacute;as a algunos articulistas, que han analizado el fen&oacute;meno Chanquete a fondo: donde m&aacute;s se ha conseguido es all&iacute; donde menos decisiva fue la aportaci&oacute;n del grupo de Verano Azul. En los alquileres, donde los colectivos llevaban a&ntilde;os organizados y luchando sin esperar un justiciero enmascarado. Y contra la econom&iacute;a &ldquo;colaborativa&rdquo;, donde han sido los trabajadores organizados quienes, junto a la Inspecci&oacute;n de Trabajo y los jueces, han dado jaque a las plataformas.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, que lo que necesitamos no son h&eacute;roes que vengan a salvarnos, enmascarados, an&oacute;nimos, grandilocuentes e irresponsables, sino ser capaces de organizarnos. Nuestra mejor defensa es colectiva, pasa por sumar fuerzas, unirnos en organizaciones horizontales, de clase, de apoyo mutuo.
    </p><p class="article-text">
        -Eso ya est&aacute; inventado &ndash;me dijo mi padre-. Se llama sindicato. De trabajadores, de inquilinos, de freelances, de <em>riders</em>, de precarios.
    </p><p class="article-text">
        -Ahora s&iacute; que hab&eacute;is viajado a los ochenta &ndash;a&ntilde;adi&oacute; Alberto, el fot&oacute;grafo-, pero los aut&eacute;nticos ochenta. Despu&eacute;s de descubrir los vinilos y el carrete de fotos, los milenial descubren las herramientas b&aacute;sicas de la lucha colectiva. El sindicato, la huelga, la solidaridad de clase. Bienvenidos al futuro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s de eso se trata: mirar al pasado, s&iacute;, pero para armar el futuro. Menos nostalgia y m&aacute;s memoria. Menos melancol&iacute;a y m&aacute;s imaginaci&oacute;n. Menos remakes y m&aacute;s continuar las luchas de quienes nos precedieron.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, me olvidaba: no os cont&eacute; la &uacute;ltima acci&oacute;n del &ldquo;comando Verano Azul&rdquo;. Si record&aacute;is, cada uno de sus miembros hab&iacute;a hecho ya la suya, pero faltaba alguien por dar el paso: Pira&ntilde;a. Por lo que s&eacute;, el tal Pira&ntilde;a -quien fuera que se escondiera tras esa careta- acab&oacute; tomando la iniciativa y haciendo su propia acci&oacute;n. Creo que lo hizo con ayuda de su padre, para darle adem&aacute;s un toque intergeneracional.
    </p><p class="article-text">
        Pero mejor os lo cuento otro d&iacute;a. Quiz&aacute;s el verano que viene.
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        <strong>FIN</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Aug 2019 19:39:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se acabó el juego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/acabo-juego_132_1401684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a7f6046-dc30-4768-914d-3455882b3082_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: en Nerja, Carmela entrevista a Chanquete, la cabecilla del grupo que sigue ocultando su identidad. Hasta que aparece la policía y se da a la fuga.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Vig&eacute;simo episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete': <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/Entrevista-Chanquete-abuelo-Espana_6_929217073.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el cap&iacute;tulo 19 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para leer este cap&iacute;tulo, yo que vosotros le pondr&iacute;a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=MK6TXMsvgQg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&uacute;sica de Benny Hill</a>, de carrera loca y acelerada, con tropezones y gente persigui&eacute;ndose en c&iacute;rculos.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos en mitad de la entrevista, sentadas en un banco del parque &ldquo;Verano azul&rdquo; de Nerja, cuando aparecieron tres coches de polic&iacute;a. Chanquete ech&oacute; a correr, y cuatro o cinco agentes salieron y corrieron tras ella.
    </p><p class="article-text">
        De uno de los coches baj&oacute; la inspectora Velasco, y vino hacia m&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        -No te quejar&aacute;s, Carmela. Te hemos dejado tiempo para que hicieses tu entrevista. Pero ya no pod&iacute;amos esperar m&aacute;s, se hace de noche. No llegar&aacute; muy lejos, hay polic&iacute;a desplegada por todo el pueblo. T&uacute; tienes tu entrevista, yo detengo a Chanquete. Las dos ganamos.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Tengo que daros las gracias, o m&aacute;s bien vosotros a m&iacute;? Me hab&eacute;is seguido, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, pero no en plan pel&iacute;cula de polic&iacute;as, con un coche camuflado detr&aacute;s, esas cosas ya no se hacen as&iacute;. Nos bast&oacute; la geolocalizaci&oacute;n de tu m&oacute;vil. En cuanto saliste de Madrid supimos que os encontrar&iacute;ais.
    </p><p class="article-text">
        -Enhorabuena, ya tienen al enemigo p&uacute;blico n&uacute;mero uno, el Bin Laden de la nostalgia &ndash;subray&eacute; el sarcasmo, estaba muy molesta por haber contribuido a su captura sin yo saberlo.
    </p><p class="article-text">
        -Vale, te entiendo. Chanquete se ha convertido en vuestro Robin Hood. Y yo tambi&eacute;n puedo simpatizar con sus reivindicaciones. Pero se han pasado varios pueblos, han cometido delitos, y esto se va de las manos. Por todas partes aparecen filtraciones, y circulan rumores de pr&oacute;ximas acciones a cual m&aacute;s loca. Se acab&oacute; el juego. Si quieren cambiar las cosas, que se presenten a las elecciones, que para eso vivimos en democracia.
    </p><p class="article-text">
        Pero vamos con el relato de la persecuci&oacute;n, que la inspectora y yo seguimos desde el coche, escuchando lo que contaban por la emisora policial los perseguidores. &iexcl;Dentro m&uacute;sica de Benny Hill!
    </p><p class="article-text">
        Chanquete corre hacia la zona m&aacute;s concurrida del parque: <a href="http://www.nerjaveranoazul.com/p/ruta-guiada-nerja-verano-azul.html#.XUwCregzaUl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el barco, La Dorada</a>. En ese momento hay no menos de doscientos nost&aacute;lgicos haci&eacute;ndose fotos y cantando el &ldquo;no nos mover&aacute;n&rdquo;. Ven venir a alguien a la carrera con una careta de su &iacute;dolo. Abren un pasillo para que atraviese la multitud, y a su paso se cierran, no sabemos si intencionadamente para entorpecer a los polic&iacute;as, o simplemente se giran para grabar v&iacute;deos con sus m&oacute;viles ante la pintoresca escena.
    </p><p class="article-text">
        Como sea, Chanquete consigue ganar unos metros de ventaja sobre los atascados polic&iacute;as, metros decisivos para que cuando los perseguidores lleguen a la primera esquina ya no la vean. Se dividen: dos corren calle arriba, los otros dos hacia el mar, y un quinto polic&iacute;a se queda inspeccionando portales y tiendas por si se ha escondido.
    </p><p class="article-text">
        Los dos que van hacia el mar ven a Chanquete al final de la calle, en el momento en que desencadena una bicicleta de una se&ntilde;al de tr&aacute;fico. Para m&aacute;s recochineo, es una vieja Motoretta roja, una de aquellas bicis con respaldo en el sill&iacute;n. De los ochenta, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Se aleja en direcci&oacute;n al centro del pueblo &ndash;grita un polic&iacute;a por la emisora-, la sospechosa no se ha quitado la careta.
    </p><p class="article-text">
        -Por ahora seguir&aacute; enmascarada &ndash;dice la inspectora-; sabe que si escapa podr&iacute;amos identificarla luego con cualquier c&aacute;mara de seguridad por la que pase.
    </p><p class="article-text">
        Un coche se adelanta hacia el centro, y dos polic&iacute;as se colocan en sendas esquinas para cortarle el paso. Pero justo llega en ese momento una excursi&oacute;n de visitantes que, en bicicleta, siguen la &ldquo;Ruta Verano Azul&rdquo;, guiados por Miguel Joven, el actor que hizo de Tito en la serie y que ahora se dedica a acompa&ntilde;ar turistas nost&aacute;lgicos. Los polic&iacute;as detienen la marcha, pero en el jaleo de bicis atravesadas, y entre las protestas de los excursionistas, Chanquete aprovecha para soltar la bici, atravesar el control a empujones y seguir a la carrera.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Va hacia el Balc&oacute;n de Europa!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Se ha metido por la calle Carabeo!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Env&iacute;en un coche al Parador, va en esa direcci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;La han visto cerca de los Apartamentos Verano Azul!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Registren el bar de Frasco!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Atenci&oacute;n agentes, en la playa de Burriana!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Motocicleta sospechosa camino de la Cueva de Nerja!
    </p><p class="article-text">
        La inspectora y yo escuch&aacute;bamos la persecuci&oacute;n desde el parque. Su preocupaci&oacute;n era evidente:
    </p><p class="article-text">
        -Est&aacute; jugando con nosotros. Nos est&aacute; dando un paseo por los lugares de la serie. Muy divertido, s&iacute;. Pero no puede correr tan deprisa ni estar en tantos sitios a la vez. Salvo que sea un fantasma&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -O est&eacute;is persiguiendo a m&aacute;s de un Chanquete &ndash;complet&eacute; su deducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, la emisora policial segu&iacute;a cantando la disparatada persecuci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Atenci&oacute;n, la sospechosa se dirige de vuelta al parque!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ha vuelto a coger la bicicleta, va hacia el parque, afirmativo!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La inspectora y yo salimos del coche, miramos en direcci&oacute;n al barco, varado en mitad del aparcamiento. Ya era de noche, y la pintura gastada de &ldquo;La Dorada&rdquo; reluc&iacute;a mate bajo las cercanas farolas y los flashes de las c&aacute;maras. La cantidad de gente no hab&iacute;a dejado de aumentar en los &uacute;ltimos minutos. A los muchos turistas y nost&aacute;lgicos se hab&iacute;an sumado varios cientos de j&oacute;venes que cada noche hac&iacute;an botell&oacute;n junto al barco. Y otros que estaban de veraneo en la zona y ahora acud&iacute;an convocados. Le ense&ntilde;&eacute; a la inspectora el mensaje que acababa de ver en mis redes sociales: &ldquo;Todos al barco. No nos mover&aacute;n. Chanquete vive, la lucha sigue. P&aacute;salo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vimos el parpadeo azulado de los coches policiales que llegaban desde el centro persiguiendo a una veloz ciclista enmascarada. Chanquete solt&oacute; la Motoretta, baj&oacute; las escaleras del parque a saltos, y se zambull&oacute; entre la gente, que de nuevo se abr&iacute;a a su paso y se cerraba enseguida dificultando a los polic&iacute;as, c&oacute;micos en su desesperaci&oacute;n, haciendo aspavientos de cine mudo. Y s&iacute;, hab&iacute;a quien los grababa con el m&oacute;vil, y ya directamente les colocaba la m&uacute;sica de Benny Hill para compartirlo en redes.
    </p><p class="article-text">
        Desde el coche, vimos c&oacute;mo la multitud se sacud&iacute;a y contra&iacute;a en direcci&oacute;n a la puerta del barco. Todos, turistas, nost&aacute;lgicos, botelloneros y c&oacute;mplices, se desplazaron hacia all&aacute;, apret&aacute;ndose contra las maderas, y hacia all&aacute; fuimos tambi&eacute;n nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Vimos c&oacute;mo la puerta ced&iacute;a al empuje, reventada, y la gente entraba en el barco, a empujones, entre gritos y risas. Sub&iacute;an las escaleras interiores e iban apareciendo en la cubierta, que en pocos segundos estuvo repleta, m&aacute;s otros que segu&iacute;an en la bodega incapaces de subir, y los muchos que en el exterior ya no cab&iacute;an en el barco y lo rodeaban.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos lo m&aacute;s cerca posible, y fue entonces, a la luz de las farolas, cuando pudimos ver bien los rostros de quienes atestaban la cubierta, los rostros de quienes sal&iacute;an por la puerta para dejar entrar a otros, los rostros que nos rodeaban en la explanada.
    </p><p class="article-text">
        -No me lo puedo creer &ndash;dijo la inspectora.
    </p><p class="article-text">
        -As&iacute; que se acab&oacute; el juego, &iquest;eh? &ndash;no pude disimular mi sonrisa.
    </p><p class="article-text">
        La inspectora no me mir&oacute;, ten&iacute;a los ojos clavados en cientos de Chanquetes que se asomaban a la cubierta de estribor, se sentaban colgando las piernas, se sub&iacute;an a la caseta del tim&oacute;n, se encaramaban a los m&aacute;stiles, llenaban el camarote y la bodega, atascaban la puerta, rodeaban el barco, se tiraban en el c&eacute;sped cercano, segu&iacute;an el botell&oacute;n, se hac&iacute;an fotos, se perd&iacute;an ya por el parque o por las calles hacia el centro del pueblo. Todos nos miraban con un &uacute;nico rostro, la sonrisa bonachona, papanoelesca, sabia y justa del abuelo de Espa&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/acabo-juego_132_1401684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Aug 2019 18:26:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se acabó el juego]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrevista con Chanquete, el abuelo de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/entrevista-chanquete-abuelo-espana_132_1401700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/326e9985-af11-4522-8e39-bccb022ead83_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Mientras se multiplican las acciones de precarios hartos, Carmela y su padre viajan hasta Nerja, donde les espera el misterioso Chanquete.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>D&eacute;cimonoveno episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete': <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/maquina-tiempo_6_928167206.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el cap&iacute;tulo 18 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
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                </figure><p class="article-text">
        Les ofrecemos, en exclusiva para los lectores de eldiario.es, la primera entrevista con &ldquo;Chanquete&rdquo;, el enigm&aacute;tico cabecilla de una organizaci&oacute;n conocida por las autoridades por el nombre de &ldquo;Comando Verano Azul&rdquo;, y que lleva semanas realizando ins&oacute;litas acciones de denuncia contra la situaci&oacute;n social y laboral de los m&aacute;s j&oacute;venes, y la falta de futuro. La entrevista tiene lugar en Nerja, localidad malague&ntilde;a conocida precisamente por haber sido el lugar de rodaje de la popular serie &ldquo;Verano azul&rdquo; en 1981. Hasta all&iacute; me desplazo para mi encuentro con este misterioso personaje.
    </p><p class="article-text">
        La cita se produce, c&oacute;mo no, en el <a href="http://www.veranoazul.org/parque-verano-azul/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Parque Verano Azul&rdquo;</a>, situado a la entrada del pueblo y que homenajea con inscripciones y azulejos conmemorativos a los protagonistas de aquella ficci&oacute;n televisiva. Al fondo del parque, junto al aparcamiento lleno de autobuses tur&iacute;sticos, encontramos &ldquo;La Dorada&rdquo;, el famoso barco de Chanquete, en realidad una r&eacute;plica del original que fue desmontado al terminar el rodaje.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llego hay decenas de personas fotografi&aacute;ndose delante del barco, imagen que se repite a diario, parada obligatoria para varias generaciones de espa&ntilde;oles que se reencuentran ah&iacute; con su memoria sentimental. Estamos en el santuario de los ochenta, la zona cero de la nostalgia. Veo sobre todo mujeres y hombres en torno a los cuarenta a&ntilde;os, aunque tambi&eacute;n hay j&oacute;venes que se retratan con el mismo entusiasmo y canturrean el &ldquo;no nos mover&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Encuentro a Chanquete en una zona m&aacute;s tranquila del parque, algo alejada del barco. Mi misterioso interlocutor oculta su rostro durante toda la entrevista con la misma careta que ya se ha convertido en icono del descontento, sobre todo entre los j&oacute;venes. Aunque se niega a darme datos personales, calculo que no debe de tener m&aacute;s de veinticinco a&ntilde;os. Y un dato importante: es mujer. Sentado en un banco, se toma su tiempo antes de responder a cada una de mis preguntas.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qui&eacute;n es Chanquete?
    </p><p class="article-text">
        -El abuelo de Espa&ntilde;a, &iquest;no? El abuelo de la Transici&oacute;n, el hombre bueno y justo que personificaba el consenso, el di&aacute;logo, la reconciliaci&oacute;n, todo eso que las autoridades quer&iacute;an transmitir a los ciudadanos: democracia, cambio y libertad, s&iacute;, pero con mesura, dentro de un orden, con el paternalismo de un Chanquete que pastorease a una sociedad menor de edad, hambrienta de libertades y derechos, pero tambi&eacute;n temerosa ante el nuevo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        -Bien, pero yo no preguntaba por el Chanquete de la ficci&oacute;n, sino por usted: qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de esa m&aacute;scara.
    </p><p class="article-text">
        -Yo tambi&eacute;n soy un personaje de ficci&oacute;n. Una creaci&oacute;n colectiva. Soy cualquiera, soy todas y todos, soy nadie. Soy precaria, soy parado, soy becaria, soy desahuciado, soy mileurista, soy submileurista, soy trabajadora pobre, soy rider, soy falsa aut&oacute;noma, soy interino, soy sin papeles, soy emigrante en Alemania o Escocia, soy consumidora de ansiol&iacute;ticos, soy v&iacute;ctima de&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -De acuerdo, ya lo he pillado. &iquest;No suena un poco&hellip; grandilocuente?
    </p><p class="article-text">
        -Al contrario. No quiero ning&uacute;n protagonismo, no soy nadie. No me presentar&eacute; a las elecciones, no acabar&eacute; en una tertulia de televisi&oacute;n, esta es la &uacute;nica entrevista que voy a conceder. Lo importante no es lo que yo diga o haga, sino lo que est&aacute;n diciendo y haciendo tanta gente estos d&iacute;as. Que hayamos perdido el miedo, que hayamos volcado el tablero y las fichas, y no queramos seguir jugando a este juego donde otros ponen las reglas y siempre perdemos. Yo no importo, solo he dado el primer paso. Si yo caigo, seguir&aacute;n otras, esto es imparable.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute; &ldquo;Verano azul&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        -Porque es la serie que mejor representa la Espa&ntilde;a del final de la Transici&oacute;n, per&iacute;odo decisivo para entender mucho de lo que hoy nos pasa. Parece un entretenimiento costumbrista, la simp&aacute;tica historia de una pandilla, sus aventuras y complicidades, pero en realidad era&hellip; un proyecto de ingenier&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        -Venga ya, &iquest;habla en serio?
    </p><p class="article-text">
        -Por supuesto. Estamos intentando reunir documentos de la propia producci&oacute;n de la serie que as&iacute; lo probar&aacute;n, instrucciones del gobierno, guiones revisados por las autoridades. Pretend&iacute;an educar a los espa&ntilde;oles en los valores del nuevo tiempo. Ah&iacute; estaban los cambios, s&iacute;, para normalizarlos en la sociedad: los j&oacute;venes buscando m&aacute;s libertad, la democracia, el divorcio, la huelga, la protesta, la mujer liberada, la ecolog&iacute;a&hellip; Pero sin sacar los pies del tiesto, con Chanquete como rey bueno y sabio, conciliador, que parece anarquista en su barco, pero en realidad es quien conserva el orden social.
    </p><p class="article-text">
        -Mmmm, creo que no hemos visto la misma serie, pero sigamos. Aqu&iacute; al lado hay ahora mismo m&aacute;s de cien personas haci&eacute;ndose fotos con &ldquo;La Dorada&rdquo; y cantando el &ldquo;no nos mover&aacute;n&rdquo;. Parecen felices, no s&eacute; yo si podemos considerarlos v&iacute;ctimas de un&hellip; &iquest;c&oacute;mo era?
    </p><p class="article-text">
        -Proyecto de ingenier&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        -Eso es, gracias. &iquest;No teme que todos esos se sientan atacados por su discurso tan hostil a toda nostalgia?
    </p><p class="article-text">
        -Al contrario, nuestras madres, padres y hermanos mayores son los primeros que deber&iacute;an rechazar todo ese chantaje sentimental. Se han encerrado en la nostalgia, en la idealizaci&oacute;n de un tiempo que no era tan ideal y que adem&aacute;s no va a volver, se han construido all&iacute; un refugio, una identidad, un lugar al que pertenecer. Pero es aqu&iacute; y ahora donde tienen que construir, y aqu&iacute; tenemos que sumar fuerzas, estamos en el mismo lado. En vez de mirar tanto a hace treinta a&ntilde;os, deber&iacute;an mirar a dentro de treinta a&ntilde;os, cuando sean viejos, &iquest;qu&eacute; pensiones esperan encontrar cuando se jubilen? &iquest;Esperan jubilarse siquiera?
    </p><p class="article-text">
        -En sus acciones han cometido ilegalidades, y por eso les persigue la polic&iacute;a. &iquest;Se imponen l&iacute;mites, o vale todo?
    </p><p class="article-text">
        -Se llama desobediencia civil, siempre ha sido as&iacute;. Las libertades y los derechos avanzan a golpe de desobediencia, que siempre encuentra represi&oacute;n e incomprensi&oacute;n. Los h&eacute;roes civiles que hoy recordamos con honores son los desobedientes de ayer, y tambi&eacute;n entonces los llamaron delincuentes, o terroristas, y los persiguieron.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Se considera entonces un &ldquo;h&eacute;roe civil&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        -La historia nos juzgar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Hay quien est&aacute; de acuerdo con sus reivindicaciones pero no comparte sus m&eacute;todos, que creen que pueden ser contraproducentes. &iquest;Por qu&eacute; no utilizan otras v&iacute;as m&aacute;s, digamos, propias de la democracia?
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Como cu&aacute;les? &iquest;Nos presentamos a las elecciones? Eso les dijeron a nuestros hermanos mayores hace ocho a&ntilde;os, cuando el 15-M: si quer&eacute;is cambiar las cosas, presentaos a las elecciones. Y eso hicieron: dedicar todas sus fuerzas y tiempo durante a&ntilde;os a montar partidos y candidaturas, organizar estructuras, celebrar congresos y primarias, presentarse a todas las elecciones, participar en las instituciones, hasta gobernar ayuntamientos. &iquest;Y qu&eacute; ha cambiado? &iquest;Ha mejorado algo la realidad? &iquest;Ha mejorado para nosotros, los m&aacute;s j&oacute;venes?
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Est&aacute;n vinculados a alguna organizaci&oacute;n o partido pol&iacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        -A ninguno. Nos han querido relacionar con el independentismo, con ETA, con el yihadismo, con Podemos, con Venezuela, con Rusia, con Ir&aacute;n, con el comunismo, &iquest;me olvido de alg&uacute;n villano? No somos de nadie, y a la vez somos de todos.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Cu&aacute;les ser&aacute;n sus siguientes pasos? &iquest;Tienen hoja de ruta o est&aacute;n improvisando?
    </p><p class="article-text">
        En este momento Chanquete se sobresalta, se pone en pie de golpe. Me doy la vuelta y veo tres coches policiales que se acercan a toda velocidad hacia nosotros. Cuando vuelvo a girarme, Chanquete ha desaparecido. Termina ah&iacute; nuestra entrevista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/entrevista-chanquete-abuelo-espana_132_1401700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Aug 2019 19:18:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entrevista con Chanquete, el abuelo de España]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La máquina del tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/maquina-tiempo_132_1406789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d19aa193-4ebf-4015-8463-5bdfb1ea2a95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La máquina del tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tras la careta de “Bea” se oculta una inspectora de trabajo que se hace pasar por repartidora de comida. Carmela recibe un SMS de Chanquete, que le pide que vaya a verle</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimoctavo episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete': <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/bici-Bea_6_928167204.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el cap&iacute;tulo 17 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        -Qu&eacute; mierda de m&uacute;sica &ndash;bram&oacute; mi padre, y apag&oacute; la radio. &Iacute;bamos los dos en su coche, por la carretera de Andaluc&iacute;a, camino del sur. Hacia mi cita con Chanquete.
    </p><p class="article-text">
        Llevaba desde que salimos de Madrid cambiando de emisora, pero en las radiof&oacute;rmulas solo pon&iacute;an &ldquo;m&uacute;sica zombi&rdquo;, nada que tuviese menos de treinta a&ntilde;os. Se le ve&iacute;a enfadado, y no pod&iacute;a ser solo por la poca variedad musical de las radios, aunque &eacute;l segu&iacute;a refunfu&ntilde;ando con eso:
    </p><p class="article-text">
        -Parece que la historia del pop y el rock se acab&oacute; hace veinte o treinta a&ntilde;os, y ya solo queda repetir en bucle. Entre las radios, los recopilatorios, las pel&iacute;culas biopic, la publicidad usando siempre las mismas canciones, y los concursantes de Operaci&oacute;n Triunfo tirando de repertorio viejo&hellip; Y lo mismo con el cine, vengan remakes y secuelas y precuelas&hellip; Y todo ese co&ntilde;azo con la EGB&hellip; &iexcl;Estoy hasta las narices de los ochenta!
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que estaba mosqueado. &iquest;Se acab&oacute; la nostalgia? &iquest;Dejar&iacute;a de vestir como si tuviese veinte a&ntilde;os? &iquest;Tirar&iacute;a sus VHS? &iquest;Se le hab&iacute;a pasado de golpe la crisis de la mediana edad, o al contrario se le estaba agravando? Le tir&eacute; de la lengua y acab&oacute; largando:
    </p><p class="article-text">
        -Es que a los ochenta he vuelto yo, pero de verdad, en la jodida m&aacute;quina del tiempo, que no es el DeLorean de Marty McFly: la m&aacute;quina del tiempo es mi dormitorio, donde vivo ahora, en casa de los abuelos. Me veo ah&iacute; cada noche al acostarme, en mi cama mueble de aglomerado viejo, el escritorio estrecho donde estudiaba, los libros de BUP y COU que siguen en una balda, las colecciones de casetes y VHS, y los putos p&oacute;sters descoloridos de la NBA. Todo est&aacute; igual, menos yo, que tengo cuarenta y siete a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuarenta y ocho&rdquo;, pens&eacute;, pero no le correg&iacute; para no hacer m&aacute;s sangre.
    </p><p class="article-text">
        -Entonces me acuerdo, cada noche al acostarme, de cuando en aquella &eacute;poca me met&iacute;a en la cama y pensaba d&oacute;nde estar&iacute;a yo veinte o treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, qu&eacute; me deparar&iacute;a la vida. Y te juro que me imaginaba todo tipo de futuros, algunos muy locos, pero ninguno como este, el de verdad: de vuelta al mismo dormitorio. Otra vez en la casilla de salida.
    </p><p class="article-text">
        -Igual deber&iacute;as quitar los p&oacute;sters &ndash;dije-. No, en serio, entiendo que est&eacute;s un poco&hellip; depre, pero es solo una temporada, en cuanto puedas alquilar&aacute;s un piso para ti.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;En Madrid? Ni en sue&ntilde;os. Como la huelga de inquilinos esa no consiga que el gobierno se ponga en serio a regular el mercado, al paso que van los precios dentro de unos meses no podr&eacute; ni pagar una habitaci&oacute;n en piso compartido. Y casi lo agradecer&eacute;, porque a&uacute;n m&aacute;s deprimente que volver a casa de tus padres es ponerte a compartir piso con otros cuarentones fracasados. Como un remake cruel de <em>Friends</em>.
    </p><p class="article-text">
        -No eres un fracasado, pap&aacute;. Tienes trabajo y&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Eso, t&uacute; h&uacute;ndeme m&aacute;s a&uacute;n. Trabajo, dice&hellip; Interino a mis a&ntilde;os, y prepar&aacute;ndome otra vez las oposiciones para no quedarme fuera de la bolsa, estudiando en el maldito escritorio donde empollaba los ex&aacute;menes del instituto, c&oacute;mo quieres que no&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Salvada por la campana. Llamada de la redacci&oacute;n, mi subdirector:
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Te has enterado de la &uacute;ltima, Carmela?
    </p><p class="article-text">
        Esa era la frase que m&aacute;s escuchaba en esos d&iacute;as, porque siempre hab&iacute;a una &ldquo;&uacute;ltima&rdquo; de la que enterarse. Tal como hab&iacute;an anunciado en la reuni&oacute;n del colegio mayor, empezaba la tercera fase, y a partir de ah&iacute; se multiplicaban las acciones. Yo no ten&iacute;a claro si de verdad hab&iacute;a tanta gente implicada y el grupo ten&iacute;a esa capacidad organizativa o si, como suger&iacute;a la inspectora Velasco, lo de Verano Azul se hab&iacute;a convertido en una marca disponible, una franquicia a la que cualquiera pod&iacute;a acogerse. Y gente con ganas de montarla hab&iacute;a de sobra.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; parec&iacute;a, porque en los &uacute;ltimos d&iacute;as sal&iacute;an por todas partes filtraciones, que se difund&iacute;an abiertamente, sin necesidad de mandarme ya ning&uacute;n paquete a la redacci&oacute;n, y que segu&iacute;an jugando con recursos nost&aacute;lgicos para darse a conocer. Desde las peque&ntilde;as corrupciones de un ayuntamiento de pueblo, hasta la remuneraci&oacute;n en B de los miembros de un consejo de administraci&oacute;n, pasando por el pelotazo de varias productoras en una televisi&oacute;n auton&oacute;mica, o documentos internos de un partido de ultraderecha. Todo el pa&iacute;s hab&iacute;a entrado en un frenes&iacute; de filtraciones, en todas partes hab&iacute;a precarios dispuestos a jug&aacute;rsela por no tener mucho que perder.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima de la que me hablaba el subdirector abr&iacute;a un nuevo territorio:
    </p><p class="article-text">
        -Esta vez le ha tocado a las universidades, Carmela. Y esto no lo han podido preparar en dos d&iacute;as, ni lo han hecho entre cuatro activistas: ha tenido que colaborar mucha gente, y durante a&ntilde;os, porque es una &ldquo;acci&oacute;n&rdquo; muy grande. Todas las verg&uuml;enzas y miserias de la universidad espa&ntilde;ola al descubierto. Hay documentaci&oacute;n y grabaciones que afectan a varios catedr&aacute;ticos y departamentos, pero lo esperable es que salga m&aacute;s en pr&oacute;ximos d&iacute;as. Han aparecido unos cuantos chiringuitos montados con el negocio de los m&aacute;sters, como aquello de la Rey Juan Carlos, con actas falsificadas, trabajos de fin de m&aacute;ster inexistentes y colocaci&oacute;n de familiares. Hay tambi&eacute;n un caso de acoso laboral por parte de un decano al que se le va a caer el pelo, el v&iacute;deo no tiene desperdicio. Y un par de convenios con empresas privadas donde hay mucho descontrol con el dinero en la organizaci&oacute;n de seminarios y publicaciones. Pero sobre todo est&aacute;n sacando a la luz las redes clientelares, ya sabes, el mal hist&oacute;rico de la universidad espa&ntilde;ola. Plazas otorgadas a capricho, tribunales de parip&eacute;, enchufes, endogamia, privilegios&hellip; En fin, todo eso de lo que todo el mundo habla desde siempre, pero ahora con pruebas. Y no me extra&ntilde;a, lo raro es que todo esto no haya salido antes, no puedes tener a tantos profesores maltratados, mal pagados y sin perspectivas de mejora durante a&ntilde;os sin que acaben estallando.
    </p><p class="article-text">
        Al colgar la llamada, mi padre retom&oacute; el hilo donde lo cort&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -Es que voy ya para veinte a&ntilde;os de interino, encadenando contratos, sustituciones, sin vacaciones muchos a&ntilde;os, y encima todos esos a&ntilde;os no me los cuentan para nada, otra vez me tengo que presentar. &iquest;Sabes qu&eacute; te digo? Que ten&iacute;amos que montar una acci&oacute;n de esas nosotros tambi&eacute;n, s&iacute;, t&uacute; y yo. No sabes la cantidad de interinos cabreados que hay en las administraciones p&uacute;blicas, el d&iacute;a que todos saltemos ya ver&aacute;s la que se l&iacute;a. Aunque tambi&eacute;n podr&iacute;amos hacer algo con las oposiciones. O mejor, con las academias, que eso s&iacute; que es un cachondeo, el negocio que se montan algunos, el pitorreo con los temarios, los funcionarios que se pasan las incompatibilidades por el forro y se sacan un segundo sueldo como preparadores y encima insin&uacute;an que tienen mano con el tribunal y pueden saber los temas que caer&aacute;n, el aro por el que acabamos pasando todos porque si no vas su academia no aprobar&aacute;s nunca&hellip;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de quinientos kil&oacute;metros de desahogo, qu&eacute; falta le hac&iacute;a al pobre, hasta que empezamos a ver a los lados de la carretera la &ldquo;Urbanizaci&oacute;n Verano Azul&rdquo;, los &ldquo;Apartamentos Verano Azul&rdquo;, el &ldquo;Minimarket Verano Azul&rdquo;, y por fin el cartel de entrada al pueblo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bienvenidos a Nerja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -Ya estamos, &iquest;y ahora ad&oacute;nde? &ndash;pregunt&oacute; mi padre, al volante.
    </p><p class="article-text">
        -Al barco de Chanquete, por supuesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/maquina-tiempo_132_1406789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Aug 2019 20:16:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La máquina del tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bici de Bea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/bici-bea_132_1406811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fee8d28-0e5d-4521-8d6b-d5b2af5ea5ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La bici de Bea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela participa en una nueva reunión del grupo, y descubre la mayoría son nuevos, gente diferente tras las caretas. Todos menos Bea y Chanquete</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimos&eacute;ptimo episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/jevi_6_928167202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el cap&iacute;tulo 16 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Al terminar la reuni&oacute;n en el colegio mayor, repetimos el protocolo de seguridad de la vez anterior: salir por separado, dejando cinco minutos de intervalo para preservar la identidad de cada uno. Y otra vez lo incumpl&iacute;: sal&iacute; la primera alegando prisa, y me qued&eacute; detr&aacute;s de la esquina m&aacute;s pr&oacute;xima para esperar al siguiente del grupo.
    </p><p class="article-text">
        Vi salir a Bea, se quit&oacute; la careta nada m&aacute;s cruzar la puerta. Me pareci&oacute; que era algo mayor que el resto, m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Avanz&oacute; unos pasos hasta una farola, donde hab&iacute;a una bicicleta encadenada, que solt&oacute;, as&iacute; como una gran mochila verde que hab&iacute;a dejado enganchada a la rueda trasera y que se colg&oacute; a la espalda. Consult&oacute; algo en su tel&eacute;fono, mont&oacute; y se alej&oacute; pedaleando.
    </p><p class="article-text">
        Corr&iacute; hasta una estaci&oacute;n de bicicletas de alquiler y saqu&eacute; una. El motor de la bici me permiti&oacute; coger velocidad y no perder de vista a Bea, que iba en direcci&oacute;n a Moncloa con su mochila de reparto a la espalda. La segu&iacute; varios minutos hasta que se detuvo en unos soportales junto a dos franquicias de comida r&aacute;pida. La vi hablar con los <em>riders</em> que estaban all&iacute; esperando sus pedidos. Despu&eacute;s ech&oacute; a rodar de nuevo, y yo detr&aacute;s. Repiti&oacute; la operaci&oacute;n en otros dos sitios donde tambi&eacute;n se concentraban <em>riders</em> por la proximidad de establecimientos, y en todos convers&oacute; con los dem&aacute;s ciclistas, que parec&iacute;an conocerla, la saludaban con afecto y complicidad. Por el camino la vi entrar y salir de varios restaurantes y viviendas, repartiendo comida ella tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En una de las pausas me llam&oacute; Elvira, la inspectora de polic&iacute;a, que hab&iacute;a vuelto a hacerse cargo del caso:
    </p><p class="article-text">
        -He o&iacute;do que la pandilla se ha juntado otra vez.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;S&iacute;? No s&eacute; c&oacute;mo te enteraste, no he visto a vuestra soplona en la reuni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -No, por lo visto la han apartado, dej&oacute; de ser de confianza. Sospechan que estaba pasando informaci&oacute;n al grupo para que tomasen precauciones. Incluso informaci&oacute;n interna del cuerpo, algo que le habr&iacute;an filtrado desde un sindicato policial.
    </p><p class="article-text">
        -Agentes dobles, esto se pone interesante &ndash;dije, pero vi que Bea cog&iacute;a otra vez la bici, as&iacute; que desped&iacute; la llamada y ech&eacute; a pedalear detr&aacute;s de Bea.
    </p><p class="article-text">
        Pero la perd&iacute; de vista. Gir&eacute; por varias calles, me acerqu&eacute; a restaurantes de comida r&aacute;pida, y no la encontr&eacute;. As&iacute; que solt&eacute; la bicicleta en una estaci&oacute;n, abr&iacute; en el m&oacute;vil la app de la plataforma, e hice un pedido r&aacute;pido a una pizzer&iacute;a cercana, dando como direcci&oacute;n de entrega un portal de la calle donde estaba. Confiaba en que Bea siguiese por la zona y el algoritmo la eligiese a ella. Aprovech&eacute; que sal&iacute;a un vecino y me met&iacute; en el portal.
    </p><p class="article-text">
        Veinte minutos despu&eacute;s la vi llegar y mirar el telefonillo, sal&iacute; a su encuentro. Se qued&oacute; boquiabierta cuando abr&iacute; la puerta.
    </p><p class="article-text">
        -Hola, Pira&ntilde;a &ndash;sonri&oacute; para disimular la sorpresa. Me quit&eacute; la careta y le se&ntilde;al&eacute; un banco en la acera, donde pod&iacute;amos sentarnos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras nos com&iacute;amos la pizza, Mar&iacute;a, que era su verdadero nombre, me cont&oacute; su historia. Ella no era activista de nada, ni siquiera era una rider, todo aquello era una m&aacute;scara que usaba para su verdadera actividad. O sea, que tambi&eacute;n ella era una infiltrada, me dije.
    </p><p class="article-text">
        -En realidad soy inspectora.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Otra polic&iacute;a en el grupo?
    </p><p class="article-text">
        -No &ndash;ri&oacute;-. Soy inspectora de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Me cont&oacute; que llevaba&nbsp;<a href="https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2019-07-29/deliveroo-riders-glovo-maria-de-mingo-juicio_2146435/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">meses investigando a las plataformas</a> de reparto de comida, entrevist&aacute;ndose con decenas de <em>riders</em> para demostrar lo que parec&iacute;a obvio pero que no era tan sencillo de probar y que tuviese consecuencias legales: que son falsos aut&oacute;nomos, que tienen una relaci&oacute;n laboral, que son trabajadores y no &ldquo;colaboradores&rdquo;, que la empresa les impone condiciones de servicio y tarifas, y que est&aacute;n a su total disposici&oacute;n, los penaliza con menos y peores repartos si no est&aacute;n siempre disponibles, rechazan alg&uacute;n pedido o entregan tarde. Su &uacute;ltimo paso en la investigaci&oacute;n hab&iacute;a sido convertirse ella misma en <em>rider</em>, para reunir en su propia experiencia las pruebas.
    </p><p class="article-text">
        -Estoy preparando un expediente sancionador que va a hacerles mucha pupa.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, hab&iacute;a declarado como testigo en un juicio despu&eacute;s de que m&aacute;s de quinientos <em>riders</em> denunciasen a la empresa para la que trabajaban, y su testimonio hab&iacute;a sido fundamental para ganar una sentencia favorable. Si la condena acababa siendo firme, la empresa tendr&iacute;a que pagar varios millones de euros en cotizaciones a la Seguridad Social. Y sentar&iacute;a un precedente decisivo para otras denuncias.
    </p><p class="article-text">
        -No soy la &uacute;nica infiltrada en plataformas. S&eacute; de un par de sindicalistas que mientras pedalean est&aacute;n ayudando a que los repartidores se organicen. No era f&aacute;cil, est&aacute;n en situaci&oacute;n muy precaria, no son estudiantes sac&aacute;ndose un dinerillo para sus gastos, como intentan vendernos. Conozco gente mayor que yo, que se pasan el d&iacute;a y la noche pedaleando para sostener a sus familias. O inmigrantes que no tienen papeles y alquilan las cuentas de otros repartidores. Est&aacute;n todos tan apretados que se ven obligados a competir entre ellos, a hacer m&aacute;s repartos y m&aacute;s r&aacute;pidos, para ser mejor puntuados en la aplicaci&oacute;n y recibir mejores pedidos. Muchos van al l&iacute;mite, hay accidentes a diario. El nivel de explotaci&oacute;n es muy bestia.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y tambi&eacute;n est&aacute;s preparando una &ldquo;acci&oacute;n&rdquo;? &ndash;pregunt&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Yo estaba ya ah&iacute; dentro, como inspectora y trabajando mano a mano con los sindicatos. Y entonces aparece el tal Chanquete, que quiere montar algo gordo contra la econom&iacute;a &ldquo;colaborativa&rdquo;. Me lo encargaron a m&iacute;, pero yo no puedo hacerlo, no debo implicarme tanto siendo funcionaria p&uacute;blica. Lo que s&iacute; puedo es aconsejar a otros trabajadores para que preparen ellos su &ldquo;acci&oacute;n&rdquo;. Y es lo que est&aacute;n haciendo algunos, aunque los sindicatos no lo ven claro. Desconf&iacute;an de justicieros enmascarados que adem&aacute;s son tan f&aacute;ciles de infiltrar. Ellos van a lo cl&aacute;sico, que siempre funciona: est&aacute;n preparando la primera huelga estatal, y presentando demandas en los juzgados. Ya te digo yo que esta batalla la vamos a ganar. Y no es cosa de unos cuantos repartidores en bicicleta. Nos jugamos el modelo laboral del futuro. O lo frenamos ahora, o dentro de unos a&ntilde;os la mayor&iacute;a de trabajadores ser&eacute;is &ldquo;colaboradores&rdquo;. &iquest;Me est&aacute;s escuchando? &iquest;Carmela? &iexcl;Carmela!
    </p><p class="article-text">
        No, no la estaba escuchando porque acababa de recibir un SMS, el que acabar&iacute;a siendo el SMS definitivo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Va siendo hora de que nos conozcamos, &iquest;no te parece? Te espero ma&ntilde;ana en mi casa. Chanquete.&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/bici-bea_132_1406811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Aug 2019 18:18:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La bici de Bea]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muy jevi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/jevi_132_1406822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/491bf0a4-467e-4315-bef1-d84332b2e695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muy jevi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: el grupo de Chanquete se suma a plataformas contra desahucios y sindicatos de inquilinos para montar una gran huelga de alquileres. Carmela recibe una nueva convocatoria de reunión.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimosexto episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete': <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/moveran_6_928167201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Ya me hab&iacute;an enviado otros SMS antes, por ser lo m&aacute;s retro que uno puede encontrar en un smartphone. El nuevo mensaje, que me lleg&oacute; cuando sal&iacute;a de la redacci&oacute;n a &uacute;ltima hora de la tarde, dec&iacute;a escuetamente: &ldquo;Hey, Pira&ntilde;a, &iquest;nos vemos en el Madrid Rock dentro de media hora?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Madrid Rock? Ya volv&iacute;amos a los acertijos? Di por hecho que ser&iacute;a alg&uacute;n bar de copas, rockero como su nombre indicaba, y que habr&iacute;a sobrevivido de los a&ntilde;os de la Movida. Busqu&eacute; en el Maps, pero no hab&iacute;a nada con ese nombre en la ciudad. As&iacute; que pregunt&eacute; a mi gur&uacute; ochentero: mi padre.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Madrid Rock? Claro, joder. Anda que no ech&eacute; ma&ntilde;anas all&iacute;. Hac&iacute;amos pellas en el instituto y nos &iacute;bamos a mirar portadas y escuchar novedades. Era una tienda de discos, m&iacute;tica, en la Gran V&iacute;a. Ahora es una franquicia de ropa, para variar. &iquest;No has visto nunca a dos viejos jevis que todas las tardes est&aacute;n en una acera de Gran V&iacute;a, con sus chupas de cuero, vaqueros apretados y un mont&oacute;n de chapas?
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Dos heavies?
    </p><p class="article-text">
        -No, hija, dos heavies no: dos jevis, que no es lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, recordaba haberlos visto en una acera de Gran V&iacute;a, pero los consideraba parte del espect&aacute;culo callejero del centro, como las estatuas vivientes, o los que en la Puerta del Sol se disfrazan de la Patrulla Canina.
    </p><p class="article-text">
        -Los jevis esos son <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/heavies-Gran-Via-cambian-acera_0_301320503.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos n&aacute;ufragos de los ochenta</a>. Van todas las tardes al sitio donde estaba Madrid Rock para rendirle tributo. No faltan ning&uacute;n d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; me present&eacute;, media hora despu&eacute;s de recibido el SMS: en la puerta de una gran tienda de ropa. Y all&iacute; estaban los dos heavies, perd&oacute;n, jevis, sentados en un banco con sus pintas, dej&aacute;ndose hacer fotos por los turistas.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron varios minutos, sin que apareciese nadie. La Gran V&iacute;a estaba llena de gente como siempre, no parec&iacute;a probable que se presentase nadie con careta de Verano Azul. Yo misma no hab&iacute;a tra&iacute;do la m&iacute;a de Pira&ntilde;a, ni recordaba d&oacute;nde la hab&iacute;a dejado.
    </p><p class="article-text">
        Estaba ya a punto de largarme, cuando o&iacute; que uno de los jevis silbaba una musiquilla, y no era precisamente de Metallica&hellip; Estaba silbando la sinton&iacute;a de una famosa serie televisiva de principios de los ochenta cuyo t&iacute;tulo ya imagin&aacute;is.
    </p><p class="article-text">
        -Hola, soy Pira&ntilde;a &ndash;les dije, sinti&eacute;ndome rid&iacute;cula, un juego de contrase&ntilde;as, como una mala pel&iacute;cula de esp&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        -Yo soy Emilio &ndash;me respondi&oacute;, y me hizo un saludo de cuernos, muy jevi &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        -Eso que estabas silbando&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Una balada de Scorpions, &iquest;te mola? &ndash;me contest&oacute;, y se puso a silbar algo que ahora me parec&iacute;a diferente.
    </p><p class="article-text">
        -Perdona, cre&iacute; que era la m&uacute;sica de&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En ese momento alguien me agarr&oacute; del brazo desde detr&aacute;s y me susurr&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -Nos vamos, Pira&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Y me coloc&oacute; unas gafas de sol que estaban totalmente opacadas, no me dejaban ver nada.
    </p><p class="article-text">
        Me dej&eacute; conducir unos pasos a ciegas, hasta que me ayudaron a subir a un coche, y arrancamos.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Puedo quitarme ya las gafas? &ndash;pregunt&eacute;. Por toda respuesta me pusieron en las manos un cart&oacute;n con una goma, que me coloqu&eacute; obediente. Volv&iacute;a a ser Pira&ntilde;a. Al volante estaba Julia, y a su lado, de copiloto, Desi. Mi primera reacci&oacute;n al ver la careta de Desi fue de alivio, creyendo que era mi amiga Marina otra vez. Pero no. Quien estaba ahora tras la careta de Desi era un hombre, y lo mismo pasaba con Julia.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a un lugar diferente al de la otra vez: un colegio mayor abandonado en Ciudad Universitaria, con ventanas tapiadas y cristales rotos, al que nos colamos por un roto en la verja que lo rodeaba. Avanzamos por un pasillo lleno de pintadas y olor a meado, con algunos carteles viejos de conciertos de jazz en &ldquo;El Johnny&rdquo;, que deb&iacute;a de ser <a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Johnny-vuelve_6_853624645.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sitio donde est&aacute;bamos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Entramos a un destartalado sal&oacute;n con una gran mesa, a la que estaba ya sentado el resto del grupo. Pas&eacute; lista, estaban todos menos por supuesto Chanquete. Pero en seguida empec&eacute; a notar diferencias. No solo Julia y Desi hab&iacute;an cambiado y eran otras personas tras las caretas &ndash;la vez anterior eran chicas, ahora t&iacute;os-. Lo mismo parec&iacute;a el resto: Tito no era ya la confidente policial a la que segu&iacute; aquel d&iacute;a, pues ahora se le ve&iacute;a barba bajo la careta. Quique en cambio era una mujer, por lo que tampoco era el joven cineasta que li&oacute; aquello del concierto de la EGB. Lo mismo con Pancho, que con toda seguridad no era ya el portavoz del sindicato de inquilinos, pues ahora era de piel negra y hablaba con acento extranjero. Y por l&oacute;gica, tampoco ser&iacute;a el mismo Javi, ya que al anterior lo detuvieron cuando lo del juez del Supremo. Bea era la &uacute;nica que parec&iacute;a seguir siendo la misma. Y yo, que volv&iacute;a a ser Pira&ntilde;a. &iquest;Por qu&eacute; hab&iacute;an cambiado todos los miembros del grupo? &iquest;Ser&iacute;a otro tambi&eacute;n Chanquete?
    </p><p class="article-text">
        Sal&iacute; de dudas en seguida. Quique sac&oacute; un ordenador port&aacute;til, conect&oacute; Skype y apareci&oacute; la careta de Chanquete en la pantalla. Segu&iacute;a siendo una mujer, y s&iacute;, reconoc&iacute; su voz, era la misma de la otra vez.
    </p><p class="article-text">
        La reuni&oacute;n transcurri&oacute; en un ambiente de euforia. Hicieron repaso de las acciones realizadas, todas hab&iacute;an tenido una gran repercusi&oacute;n y, m&aacute;s importante a&uacute;n, consecuencias. Tanto, que cada vez hab&iacute;a m&aacute;s gente que se ofrec&iacute;a al grupo para pr&oacute;ximas acciones.
    </p><p class="article-text">
        -Por todas partes hay precarios con ganas de liarla &ndash;dijo Chanquete-.
    </p><p class="article-text">
        -Tengo varios contactos en el BBVA &ndash;anunci&oacute; Javi-. Becarios de una subcontrata del &uacute;ltimo verano. Por lo visto han conseguido algo de la Operaci&oacute;n Chamart&iacute;n. Tambi&eacute;n tienen material sobre la relaci&oacute;n de la c&uacute;pula del banco con Villarejo.
    </p><p class="article-text">
        -No, no, olvida esa basura &ndash;dijo Chanquete-. Ya nos han llegado otras ofertas del entorno de Villarejo, quiere usarnos para dar salida a su mierda. Por ahora pasamos del tema, que esa rata enmierda todo lo que toca, es radioactivo.
    </p><p class="article-text">
        -Yo estoy al habla con teleoperadoras de varios call centers &ndash;dijo Quique-. Han reunido material sobre sus condiciones laborales, y sobre las t&eacute;cnicas comerciales que les obligan a usar las compa&ntilde;&iacute;as. Y proponen una difusi&oacute;n muy chula: llamar a los clientes y cont&aacute;rselo directamente. Est&aacute;s en casa, te llama una teleoperadora y crees que va a ofrecerte cambiar de telef&oacute;nica o contratar una alarma, pero en vez de eso te cuentan todo lo chungo que hacen esas mismas compa&ntilde;&iacute;as. Suena potente.
    </p><p class="article-text">
        -No lo veo &ndash;interrumpi&oacute; Chanquete-. La mayor&iacute;a de la gente les colgar&aacute; el tel&eacute;fono, o ni se lo coger&aacute;. D&eacute;mosle una vuelta m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        -Hablando de alarmas &ndash;intervino Desi-, tengo a varios ex comerciales de la empresa esa que mete miedo con campa&ntilde;as agresivas en radio y televisi&oacute;n. Han grabado a sus jefes dando instrucciones para vender, y dicen que dan m&aacute;s miedo que los anuncios. Proponen contratar al mismo locutor que hace las cu&ntilde;as de radio, y que grabe unas cuantas con ese material.
    </p><p class="article-text">
        -Yo casi tengo lista la acci&oacute;n sobre los CIE &ndash;cont&oacute; Pancho, con su acento africano-. Las grabaciones son muy jevis, es peor que una c&aacute;rcel. Y van a pasarme tambi&eacute;n un video de un centro de menores no acompa&ntilde;ados.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; siguieron un rato, contando posibles acciones, planes ingeniosos, propuestas que recib&iacute;an de precarios de distintas empresas.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y t&uacute;, Pira&ntilde;a? &ndash;dijo de repente Chanquete, y todos los ojos, tras las caretas, se clavaron en mi cara redondita de Pira&ntilde;a.
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        -&iquest;Yo qu&eacute;? &ndash;pregunt&eacute;, inc&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        -Tu acci&oacute;n. No pensar&aacute;s dedicarte solo a difundir lo que hagamos. Sospecho que ya te han entrado ganas de liarla t&uacute; tambi&eacute;n, &iquest;verdad?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/jevi_132_1406822.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Aug 2019 19:19:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muy jevi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No nos moverán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/moveran_132_1406831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34d23478-fe77-4654-ac16-1c21324119d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No nos moverán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: tras la aparición de grabaciones a un juez del Supremo sobre el juicio al ‘procés’, la policía anuncia la detención de Chanquete. Aunque Carmela lo pone en duda</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimoquinto episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/Descabezada-cupula-comando-Verano-Azul_6_928167200.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Que el detenido no era Chanquete qued&oacute; demostrado al d&iacute;a siguiente de la operaci&oacute;n policial, cuando qued&oacute; en libertad sin cargos. No ten&iacute;a nada que ver con el grupo, ni siquiera era otro infiltrado. Cualquiera pensar&iacute;a que lo escogieron al azar para tranquilizar a quienes se hab&iacute;an puesto muy nerviosos con las &uacute;ltimas grabaciones. Y por supuesto, los medios que anunciaron su ca&iacute;da y publicaron su foto en portada, se olvidaron de rectificar, no digamos ya pedir disculpas.
    </p><p class="article-text">
        El da&ntilde;o ya estaba hecho, y muchos se quedaron con la idea de que toda esa historia de Chanquete y los dem&aacute;s era un invento de &ldquo;los catalanes&rdquo;, &ldquo;los de Bildu&rdquo;, Venezuela y hasta los rusos, que todo tipo de intoxicaciones circularon. Si a eso sum&aacute;bamos el pinchazo en el concierto de la EGB, parec&iacute;a que el grupo quedaba muy tocado, y hab&iacute;a perdido en pocas horas las simpat&iacute;as ganadas con sus primeras acciones.
    </p><p class="article-text">
        Para recuperar la iniciativa necesitaban un golpe de efecto, algo m&aacute;s que difundir grabaciones que tampoco hab&iacute;an conseguido gran cosa hasta el momento. Y adem&aacute;s, necesitaban algo que los reconciliase con los cuarentones que se hab&iacute;an sentido atacados en su orgullo nost&aacute;lgico.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; fue cuando lanzaron el &ldquo;No nos mover&aacute;n&rdquo;. Bueno, en realidad no fue el grupo de Chanquete, aunque as&iacute; se lo adjudicase la mayor&iacute;a: era una acci&oacute;n de una coordinadora estatal de asambleas de vivienda, plataformas contra desahucios y sindicatos de inquilinos. Chanquete y los suyos solo pusieron el envoltorio, el toque nost&aacute;lgico, pues la acci&oacute;n llevaba ya tiempo organiz&aacute;ndose al margen de ellos y con discreci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La se&ntilde;al que todos los colectivos implicados hab&iacute;an convenido para dar inicio a la acci&oacute;n era la difusi&oacute;n de&nbsp;<a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/verano-azul/verano-azul-no-moveran/1222697/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo con un fragmento</a> de la serie Verano azul, un fragmento m&iacute;tico que todos record&aacute;is: subidos a La Dorada, asomados a estribor, Chanquete, Julia con su guitarra y los chicos cantan el &ldquo;Del barco de Chanquete no nos mover&aacute;n&hellip;&rdquo;, frente a quienes quer&iacute;an urbanizar aquel terreno.
    </p><p class="article-text">
        Fue solo la se&ntilde;al, la llamada para que ese mismo d&iacute;a se difundiesen decenas de videos, todos bajo la etiqueta #NoNosMover&aacute;n
    </p><p class="article-text">
        El primer v&iacute;deo fue de los vecinos de varios bloques de viviendas de Vallecas. M&aacute;s de cien familias, todas en alquiler en pisos propiedad de una filial de Blackstone, el fondo buitre que llevaba a&ntilde;os comprando de saldo todo lo que malvend&iacute;an bancos, grandes propietarios y empresas p&uacute;blicas de vivienda. Los vecinos anunciaron mediante aquel v&iacute;deo que iniciaban una huelga de inquilinos, y que no pagar&iacute;an el alquiler hasta que la empresa accediese a negociar rentas razonables y dejase de amenazar con echarlos. En el v&iacute;deo sal&iacute;an todas las familias delante de uno de los edificios, le&iacute;an un comunicado, y cantaban el &ldquo;No nos mover&aacute;n&rdquo;, con la letra adaptada a su situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En seguida empezaron a circular v&iacute;deos similares, inquilinos de otros bloques propiedad de ese y de otros fondos por todo el pa&iacute;s, anunciaban que se sumaban a la huelga de alquileres y que dejaban de pagar desde ese d&iacute;a. Todos terminaban sus palabras cantando la misma canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A media tarde ya eran m&aacute;s de tres mil las familias que se hab&iacute;an unido a la huelga. Todos hab&iacute;an publicado v&iacute;deos similares, y muchos adem&aacute;s colocaron en sus balcones y ventanas pancartas de &ldquo;No nos mover&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -No nos mover&aacute;n, no podr&aacute;n echarnos a todos &ndash;dijo en rueda de prensa un portavoz de los huelguistas, oculto tras la careta de Pancho-. No nos mover&aacute;n, somos muchos. Esto es como aquello que se dec&iacute;a de los bancos: si le debes diez mil euros al banco, tienes un problema; si le debes diez millones, el problema lo tiene el banco. Pues con nuestra huelga pasa lo mismo: si no pagas el alquiler, tienes un problema. Pero si todos los inquilinos dejan de pagarlo, el problema lo tiene la empresa propietaria. Y el gobierno, que ya no puede seguir mirando para otro lado ante la emergencia habitacional que sufre este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La careta era casi una coqueter&iacute;a, porque todo el mundo reconoci&oacute; tras ella a un conocido activista de la vivienda, miembro de un sindicato de inquilinos. Y aunque yo no estaba segura, jurar&iacute;a que ese no era el &ldquo;Pancho&rdquo; que yo hab&iacute;a visto en aquella reuni&oacute;n en el pol&iacute;gono.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente se multiplicaron las adhesiones a la huelga, ahora tambi&eacute;n inquilinos de otras empresas y de grandes propietarios que hubiesen impuesto subidas abusivas o intentasen desalojar para dedicar los pisos a alquiler tur&iacute;stico: en esos casos, no siendo fondos buitres, los inquilinos decid&iacute;an pagar la renta anterior a la subida, y forzar as&iacute; el mantenimiento de la misma o incluso una bajada.
    </p><p class="article-text">
        -Solo hay una cosa que me fastidia de todo esto &ndash;coment&oacute; el jefe de Opini&oacute;n en la reuni&oacute;n de esa ma&ntilde;ana-: me fastidia lo de la canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;No te gusta el &ldquo;No nos mover&aacute;n&rdquo;? &ndash;pregunt&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Al contrario, me encanta, me pone la piel de gallina o&iacute;r las primeras notas. Pero la canci&oacute;n original, no esa. La original es muy anterior a la serie, una de las m&aacute;s viejas canciones populares de lucha, en todo el mundo y en todos los idiomas. Aqu&iacute; mismo, al final del franquismo y en la Transici&oacute;n, era un himno de resistencia, se cantaba en las manis. Pero por culpa de la serie, varias generaciones hab&eacute;is crecido pensando que la canci&oacute;n la compusieron para ella, y que adem&aacute;s la letra es &ldquo;Del barco de Chanquete no nos mover&aacute;n&rdquo;, en vez de la preciosa original.
    </p><p class="article-text">
        Me la puso en su tel&eacute;fono, en versi&oacute;n de Joan Baez:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Unidos en la lucha, no nos mover&aacute;n,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>unidos en la lucha, no nos mover&aacute;n,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>como un &aacute;rbol firme junto al r&iacute;o&hellip;&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        -Ah&iacute; tienes, eso tambi&eacute;n fue nuestra Transici&oacute;n: coger la memoria de la resistencia antifranquista y reciclarla en teleserie familiar. Es lo mismo que pasa ahora con &ldquo;Bella Ciao&rdquo;, que es un himno antifascista pero los j&oacute;venes creen que la ha inventado Netflix para la Casa de Papel esa.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso poco importaba a quienes llevaban dos d&iacute;as haciendo cantar a todo el pa&iacute;s el &ldquo;No nos mover&aacute;n&rdquo;, aunque fuese en versi&oacute;n &ldquo;barco de Chanquete&rdquo;. Adem&aacute;s de los v&iacute;deos, circulaban documentos con instrucciones para unirse a la huelga de inquilinos, modelos de carta para enviar al propietario, cautelas legales, tel&eacute;fonos de abogados colaboradores, dudas resueltas.
    </p><p class="article-text">
        No sorprendi&oacute; que el n&uacute;mero de adhesiones creciese exponencialmente en horas, o que a la ma&ntilde;ana siguiente, en la rueda de prensa del Consejo de Ministros veraniego, la portavoz anunciase la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n interministerial y pidiera una reuni&oacute;n a los responsables de la huelga, adem&aacute;s de prometer pr&oacute;ximas medidas y pedir comprensi&oacute;n a los grandes tenedores de vivienda. Por supuesto, fue duramente criticada por aquellos partidos y medios que exig&iacute;an el respeto a la propiedad privada y a la legislaci&oacute;n vigente. Fueron estos quienes m&aacute;s insistieron en atribuir la huelga al &ldquo;comando Verano azul&rdquo;, esos &ldquo;antisistema amigos de independentistas y batasunos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s importante que eso, la acci&oacute;n &ndash;pese a no ser propiamente una acci&oacute;n del grupo-, s&iacute; consigui&oacute; reconciliar a los &ldquo;j&oacute;venes antinostalgia&rdquo;, como los llam&oacute; un peri&oacute;dico, con sus mayores nost&aacute;lgicos que se hab&iacute;an sentido atacados en su memoria sentimental. El problema de los alquileres no era un asunto de j&oacute;venes, al contrario: afectaba tambi&eacute;n a cuarentones como mi padre, que hab&iacute;a tenido que volver a casa de los abuelos tras el divorcio, por no poder pagar un alquiler.
    </p><p class="article-text">
        Yo misma, que estaba un poco harta de Chanquete y compa&ntilde;&iacute;a por haberme implicado sin mi consentimiento, me reconcili&eacute; tambi&eacute;n con ellos. Tanto, que cuando recib&iacute; el SMS convoc&aacute;ndome a una nueva reuni&oacute;n del grupo, ni lo dud&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/moveran_132_1406831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2019 18:24:45 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descabezada la cúpula del comando Verano Azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/descabezada-cupula-comando-verano-azul_132_1406841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ffd5f78-30f6-4898-a168-040de7c535ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descabezada la cúpula del comando Verano Azul"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: el grupo de activistas sabotea un concierto de nostalgia ochentera, aunque el público rechaza la acción. Carmela recibe un nuevo paquete</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimocuarto&nbsp;episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/_6_928167198.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el cap&iacute;tulo 13 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Todos record&aacute;is la secuencia. Los que ya ten&eacute;is una edad, la record&aacute;is con emoci&oacute;n, en plan trauma infantil, os asoma la lagrimilla. Los que tenemos menos a&ntilde;os la hemos visto tambi&eacute;n mil veces, cada vez que nuestros padres nos pon&iacute;an la serie en Youtube, o convertida en meme recurrente en redes.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n todos en la playa, la pandilla al completo, y se oye a lo lejos la voz de Pancho, gritando. Entonces aparece entre las ca&ntilde;as, corre por la arena con la cara desencajada, y da la noticia: &ldquo;<a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/verano-azul/verano-azul-chanquete-muerto/1220585/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iexcl;Chanquete ha muerto!</a> &iexcl;Chanquete ha muerto!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; me imagin&eacute; al grupo cuando recibiesen la noticia. Estar&iacute;an reunidos en la nave abandonada, todos con las caretas puestas, esperando la videollamada en el ordenador, y en ese momento llegar&iacute;a corriendo el de la careta de Pancho, con la careta desencajada, y dar&iacute;a la noticia: &ldquo;&iexcl;Chanquete ha sido detenido! &iexcl;Chanquete ha sido detenido!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa era la noticia del d&iacute;a, de la semana, del verano: la polic&iacute;a hab&iacute;a detenido a Chanquete. O dicho con el lenguaje que usaron algunos medios: &ldquo;La polic&iacute;a descabeza la c&uacute;pula del comando Verano Azul&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -Descabezar, c&uacute;pula, comando&hellip; C&oacute;mo les gusta a algunos el viejo vocabulario de la lucha antiterrorista &ndash;dijo el director en la reuni&oacute;n de redacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero esperen, me estoy adelantando. Nos hab&iacute;amos quedado en el momento en que yo estaba entrevistando a &ldquo;Quique&rdquo;, tras el concierto ese de la EGB, y me avisaron de que ten&iacute;a un paquete esper&aacute;ndome en el peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte ya se hab&iacute;an acabado los jueguecitos nost&aacute;lgicos del principio, ahora me enviaban un pendrive mondo y lirondo. Aun as&iacute;, lo pinch&eacute; temiendo que sonase otra vez Loco M&iacute;a o Parch&iacute;s, pero nada, se abri&oacute; de inmediato el archivo.
    </p><p class="article-text">
        Un v&iacute;deo. De reservado de restaurante, como los del primer env&iacute;o. Pero esta vez con sonido.
    </p><p class="article-text">
        La jefa de informaci&oacute;n pol&iacute;tica reconoci&oacute; de inmediato a uno de los comensales:
    </p><p class="article-text">
        -Es un juez del Supremo. Uno de los miembros del tribunal que juzga el 'proc&eacute;s'.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; estaba el juez, al final de una comida con varios colegas del Supremo. Sin por supuesto saber que hab&iacute;a una c&aacute;mara, y con la relajaci&oacute;n propia de una sobremesa con orujo. En el corte que nos hab&iacute;an enviado, el magistrado hablaba de &ldquo;los catalanes&rdquo;. Los catalanes esto, los catalanes lo otro. Explicaba lo que en su opini&oacute;n habr&iacute;a que hacer para resolver de una vez por todas &ldquo;lo de los catalanes&rdquo;. Hasta chistes acab&oacute; contando, chistes viej&iacute;simos de catalanes taca&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso pod&iacute;a disculparse, pensamos en el peri&oacute;dico con los primeros minutos de grabaci&oacute;n. Era un asunto inc&oacute;modo, poco presentable, pero el juez estaba hablando en privado, nadie piensa que los magistrados sean almas puras sin opiniones, ideolog&iacute;a y hasta con poca gracia. Se espera que luego se pongan la toga y dejen todo lo anterior en el reservado del restaurante. Pero el juez sigui&oacute; hablando y cont&oacute; m&aacute;s cosas. Sobre el proceso judicial. Revel&oacute; conversaciones con otros miembros del tribunal. Habl&oacute; de su relaci&oacute;n con la fiscal&iacute;a, y hasta con la acusaci&oacute;n popular. Y lo peor, habl&oacute; de la sentencia que todav&iacute;a no estaba redactada. Un bocazas, vaya.
    </p><p class="article-text">
        No tuvimos dudas sobre si publicarlo o no. Si no lo hac&iacute;amos nosotros, lo sacar&iacute;an otros, o lo difundir&iacute;an ellos directamente. As&iacute; que lo publicamos de inmediato. Y empez&oacute; el terremoto pol&iacute;tico, cuyas consecuencias ya conoc&eacute;is, no voy a aburriros repitiendo lo que ya sab&eacute;is, la que se mont&oacute; en Catalu&ntilde;a, lo que hicieron las defensas de los acusados, o lo que dijo la prensa europea.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, ah&iacute; fue cuando empezaron a ponerse las cosas serias. Hasta entonces era un grupo de ni&ntilde;atos jugando con fuego pero sin quemar nada grave. A partir de ah&iacute; dejaron de ser ni&ntilde;atos para convertirse en un &ldquo;comando&rdquo;, que ten&iacute;a una &ldquo;c&uacute;pula&rdquo; y que estaba &ldquo;atentando&rdquo; contra las instituciones y la democracia. As&iacute; lo repitieron varios medios, tertulianos y portavoces pol&iacute;ticos, que exigieron la comparecencia inmediata del ministro de Interior y pidieron contundencia policial contra &ldquo;las nuevas formas de kale borroka&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La inspectora Velasco me llam&oacute; para despedirse. La hab&iacute;an apartado del caso:
    </p><p class="article-text">
        -Alguien desde arriba ha decidido ponerse al frente y lanzar toda la artiller&iacute;a. Con el tema Catalu&ntilde;a no se juega, deber&iacute;an saberlo.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue: al d&iacute;a siguiente el ministro anunci&oacute; la detenci&oacute;n de &ldquo;Javi&rdquo;, que era el autor de la filtraci&oacute;n del v&iacute;deo. Result&oacute; que &ldquo;Javi&rdquo; era militante de una organizaci&oacute;n independentista y, seg&uacute;n declar&oacute;, se hab&iacute;a metido en el grupo de Chanquete para ver si de all&iacute; sal&iacute;a algo que pudiesen usar para su propia causa. Entre el material grabado en restaurantes apareci&oacute; lo del juez, y no dud&oacute; en sacarlo, lo hizo por su cuenta sin decir nada al resto del grupo.
    </p><p class="article-text">
        -As&iacute; que Javi tambi&eacute;n era un infiltrado. Ya van cinco. Menuda tropa &ndash;pens&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        De pronto cambi&oacute; todo el relato. Lo que hasta entonces era &ldquo;la lucha imaginativa de unos cuantos j&oacute;venes descontentos&rdquo;, para algunos medios y tertulianos pasaba a convertirse en &ldquo;la &uacute;ltima maniobra del independentismo contra Espa&ntilde;a&rdquo;, &ldquo;un ataque a la democracia&rdquo;, y hasta &ldquo;un nuevo intento de golpe de Estado&rdquo;. No solo el &uacute;ltimo episodio con el juez, sino todo lo revelado antes, todo era parte del &ldquo;golpe de Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pocas horas despu&eacute;s de la ca&iacute;da de &ldquo;Javi&rdquo;, salt&oacute; la noticia en todas las redacciones: &ldquo;&iexcl;Chanquete ha muerto!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Es decir: &ldquo;Chanquete ha sido detenido&rdquo;. O con las palabras de cierto peri&oacute;dico, que llev&oacute; a portada la foto del detenido: &ldquo;La polic&iacute;a descabeza la c&uacute;pula del comando Verano Azul&rdquo;. Hab&iacute;an atrapado a Chanquete.
    </p><p class="article-text">
        El detenido, pese a su juventud, era un viejo conocido de la polic&iacute;a, que lo ten&iacute;a m&aacute;s que fichado. Y lo reun&iacute;a todo, era el villano perfecto: algunos medios le adjudicaron v&iacute;nculos con el independentismo catal&aacute;n, con Bildu, con Podemos, con Venezuela y hasta con el yihadismo, aunque este &uacute;ltimo estaba muy cogido por los pelos. Un monstruo que, tras el entra&ntilde;able rostro de Chanquete, quer&iacute;a destruir Espa&ntilde;a, y que hab&iacute;a manipulado a unos cuantos j&oacute;venes inconformistas y se hab&iacute;a ganado la simpat&iacute;a de miles de personas con sus acciones. Hasta que cay&oacute; la careta.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto vi su foto en las portadas, llam&eacute; a la inspectora Velasco, que se sorprendi&oacute; de mi llamada:
    </p><p class="article-text">
        -Carmela, el caso ya no es m&iacute;o, lo llevan desde arriba.
    </p><p class="article-text">
        -Ese no es Chanquete.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        -El que han detenido no es Chanquete. No s&eacute; de d&oacute;nde ha salido ni si tiene alguna relaci&oacute;n con el grupo, pero te aseguro que no es.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y c&oacute;mo lo sabes, si no le viste la cara en la reuni&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        -Pero o&iacute; su voz.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y por qu&eacute; est&aacute;s tan segura, has o&iacute;do hablar al detenido?
    </p><p class="article-text">
        Hice la t&iacute;pica pausa dram&aacute;tica antes de soltarlo:
    </p><p class="article-text">
        -Porque Chanquete es&hellip; una mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/descabezada-cupula-comando-verano-azul_132_1406841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Aug 2019 19:43:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descabezada la cúpula del comando Verano Azul]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El orgullo de la EGB]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/orgullo-egb_132_1406862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdd8a6a7-52d8-49bd-8ed5-82c708c36ecf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El orgullo de la EGB"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: la última acción del grupo desvela la realidad laboral del periodismo. La inspectora Velasco llama a Carmela para contarle dónde será la próxima acción</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimotercer episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete': <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/Crazy-Ibiza-Loco_6_928167195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"> lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El presentador agarr&oacute; el micr&oacute;fono y canturre&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -Leche, cacao, avellanas y azucaaaaar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s de quince mil personas gritaron a la vez:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Nooooociiiillaaaaa!
    </p><p class="article-text">
        He dicho &ldquo;gritaron&rdquo;, pero m&aacute;s bien &ldquo;gritamos&rdquo;, yo tambi&eacute;n. Y mi padre, por supuesto. Y hasta la inspectora Velasco. All&iacute; est&aacute;bamos los tres, en la pista del WiZink Center rodeados de miles de mujeres y hombres que exhib&iacute;an su orgullo generacional: <a href="https://www.youtube.com/watch?reload=9&amp;v=MwnJKCqjDi8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todos hab&iacute;an ido a EGB</a>. Bueno, casi todos, que entre el p&uacute;blico tambi&eacute;n hab&iacute;a hijos que ven&iacute;an con sus padres. Yo misma, con el m&iacute;o. Y otros j&oacute;venes que estaban tan enfermos de nostalgia como los cuarentones. Ra&uacute;l, por ejemplo, mi compa&ntilde;ero de pr&aacute;cticas en el peri&oacute;dico, que me envi&oacute; una foto para decirme que tambi&eacute;n &eacute;l estaba all&iacute;. Esta vez con una camiseta del Coche Fant&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a del p&uacute;blico se hab&iacute;a vestido para la ocasi&oacute;n, con sus mejores galas retro, no s&eacute; si rescatadas de alg&uacute;n altillo en casa de sus padres, o m&aacute;s probablemente compradas en cualquiera de las tiendas que ahora vend&iacute;an merchandising de aquellos a&ntilde;os. En la misma puerta del pabell&oacute;n hab&iacute;a varios puestos con camisetas, chapas, gorras, viejos libros de texto, aparatos obsoletos.
    </p><p class="article-text">
        Mi padre vest&iacute;a una viej&iacute;sima camiseta de AC/DC que siempre se ha resistido a tirar. Pero los AC/DC no estaban en el cartel, sino lo que mi padre llam&oacute; &ldquo;una reuni&oacute;n de muertos vivientes&rdquo;: grupos de treinta o cuarenta a&ntilde;os atr&aacute;s, en algunos casos con solo un miembro original, fallecidos sus cantantes, bandas separadas d&eacute;cadas atr&aacute;s y ahora reunidas para hacer caja por &uacute;ltima vez,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=SQv0RiYQ7G4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> cantantes que disfrutaron de su &ldquo;one-hit wonder&rdquo; en los ochenta</a> y que ahora los productores del concierto hab&iacute;an rescatado y devuelto al escenario y vestido con la ropa de entonces.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Elvira, la inspectora Velasco, se hab&iacute;a arreglado para el concierto, aunque yo no ten&iacute;a claro si era camuflaje policial o es que tambi&eacute;n le tiraba aquel rollo, ya que nada m&aacute;s entrar la o&iacute; canturrear las canciones que en la megafon&iacute;a amenizaban la espera, pese a que ella era bastante m&aacute;s joven que mi padre. Llevaba una camiseta de Star Wars. Bueno, de la Guerra de las Galaxias, que as&iacute; la conoc&iacute;an entonces.
    </p><p class="article-text">
        La verdad, no hac&iacute;a falta estudiar a&ntilde;os en la academia de polic&iacute;a, ni tener confidentes infiltrados, para adivinar que Chanquete y los suyos intentar&iacute;an montar una de las suyas aprovechando aquel macroconcierto nost&aacute;lgico. Pero la inspectora me lo cont&oacute; como si fuese un secreto de Estado, y all&iacute; nos plantamos las dos, junto a mi padre, que no quiso perd&eacute;rselo aunque no le gustase ninguno de los grupos del cartel. Los muertos vivientes.
    </p><p class="article-text">
        El presentador, un humorista que me sonaba de haberlo visto en televisi&oacute;n a&ntilde;os atr&aacute;s, dividi&oacute; al p&uacute;blico en tigres y leones, y nos puso a gritar y cantar. La gente ten&iacute;a ganas de revivir su infancia, eso estaba claro.
    </p><p class="article-text">
        Yo me pas&eacute; medio concierto esperando que en cualquier momento ocurriese algo, que volviese a tomar el escenario el Espinete yonqui o algo as&iacute;. Pero durante m&aacute;s de hora y media no pas&oacute; nada, y no qued&oacute; m&aacute;s remedio que escuchar, bailar y corear temas que todo el mundo se sab&iacute;a, todos menos yo. Sabor de amor por aqu&iacute;, cartas en el caj&oacute;n por all&aacute;, hoy no me puedo levantar y, entre medias, v&iacute;deos de anuncios de la tele de entonces, y el presentador desga&ntilde;it&aacute;ndose para preguntar qui&eacute;n tuvo un reloj-calculadora o un cinex&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fue cuando tom&oacute; el escenario una se&ntilde;ora muy escotada (&ldquo;a esta se le sali&oacute; la teta una nochevieja&rdquo;, me explic&oacute; mi padre), cuando empezaron a pasar cosas.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, dej&oacute; de sonar la canci&oacute;n que todo el mundo esperaba corear, y a cambio escuchamos por megafon&iacute;a una guitarra, una trompetilla de feria y una voz carrasposa:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;T&uacute; decir que si te votan</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>t&uacute; sacarnos de la OTAN,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>t&uacute; convencer mucha gente,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>t&uacute; ganar gran elecci&oacute;n&hellip;&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Algunos del p&uacute;blico la corearon, mi padre entre ellos, aunque la mayor&iacute;a parec&iacute;a decepcionada, y la decepci&oacute;n aument&oacute; cuando en la pantalla sali&oacute; un tipo al que casi no reconoc&iacute; de lo joven que estaba (&ldquo;Felipe Gonz&aacute;lez&rdquo;, me sopl&oacute; mi padre), y que promet&iacute;a 800.000 puestos de trabajo, y dec&iacute;a que gato blanco o gato negro da igual mientras cace ratones, o que el Estado de Derecho se defiende tambi&eacute;n en las alcantarillas, lo que arranc&oacute; los primeros silbidos del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras varios t&eacute;cnicos se mov&iacute;an por el escenario buscando la causa de aquella interrupci&oacute;n, y el presentador gritaba sin que funcionase su micr&oacute;fono, en la pantalla apareci&oacute; el r&oacute;tulo &ldquo;Qu&eacute; fue de&hellip;&rdquo; y desfilaron fotos antiguas y actuales de personajes p&uacute;blicos, contando d&oacute;nde estaban y qu&eacute; hac&iacute;an en los ochenta, y d&oacute;nde hab&iacute;an acabado tantos a&ntilde;os despu&eacute;s: empezando por el ex presidente del Gobierno, y siguiendo por varios pol&iacute;ticos de entonces y hoy sentados en consejos de administraci&oacute;n de grandes empresas, pero tambi&eacute;n unos cuantos artistas entonces transgresores y hoy carne de reality televisivo, vinculados a partidos muy de derechas, o entregados a anunciar productos bancarios.
    </p><p class="article-text">
        Los silbidos del p&uacute;blico iban en aumento, y yo empec&eacute; a sospechar que no se dirig&iacute;an contra los que sal&iacute;an en la pantalla, sino contra la propia acci&oacute;n sorpresa. Aquello era un tremendo corte de rollo que no parec&iacute;a caer muy bien entre quienes solo unos minutos antes hab&iacute;an regresado a los doce a&ntilde;os y daban saltos cantando.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Fuera, fuera, fuera! &ndash;los gritos de la gente no dejaban ya o&iacute;r lo que dec&iacute;a el v&iacute;deo, que ahora hac&iacute;a un repaso visual de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, desde la fiesta de los ochenta a la crisis m&aacute;s reciente, pasando por los Juegos Ol&iacute;mpicos, sucesivos gobiernos y otros momentos hist&oacute;ricos que se me despistaban y a los que nadie atend&iacute;a ya.
    </p><p class="article-text">
        -Creo que esta vez les ha salido mal la jugada &ndash;me dijo mi padre.
    </p><p class="article-text">
        Busqu&eacute; a la inspectora, pero se hab&iacute;a ido, supongo que a reunirse con los otros polic&iacute;as que estaban repartidos por el recinto.
    </p><p class="article-text">
        Entonces un sector del p&uacute;blico comenz&oacute; a tararear una canci&oacute;n, a la que poco a poco se fue uniendo todo el pabell&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Eran uno, dos y tres,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los famosos mosqueperros,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y el peque&ntilde;o Dartac&aacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>siempre va con ellos&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Esa no es la canci&oacute;n que cant&aacute;is los cuarentones al final de una noche de juerga? &ndash;pregunt&eacute; a mi padre. Todav&iacute;a recordaba una boda familiar reciente donde el sector nost&aacute;lgico acab&oacute; haciendo karaoke de canciones infantiles de su &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        -Est&aacute;n reivindicando su orgullo &ndash;dijo mi padre.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; orgullo? &ndash;pregunt&eacute; a gritos para hacerme o&iacute;r entre los &ldquo;Dartac&aacute;n, Dartac&aacute;n, corriendo gran peligroooo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -Esta vez el tal Chanquete se ha equivocado &ndash;sentenci&oacute; mi padre-. Hasta ahora hab&iacute;an conseguido simpat&iacute;a con sus acciones, pero esta noche no. Toda esta gente ha venido aqu&iacute; a pasarlo bien y a sentirse parte de algo, una identidad compartida.
    </p><p class="article-text">
        Aunque pens&eacute;is otra cosa, no somos tan bobos como para creer que los ochenta fueron una edad dorada a la que querr&iacute;amos volver. Claro que sabemos lo que se coc&iacute;a entonces, y d&oacute;nde ha acabado todo. Pero es nuestra memoria sentimental, joder, nos endulza un poco el presente de mierda que nos ha quedado, y el futuro chungo que vamos a dejaros. Es nuestra, y no queremos que vengan unos jovencillos a pisotearla, y de paso a culparnos de no haber hecho bastante para que las cosas fuesen mejor. Por eso sacan su orgullo generacional, porque se sienten agredidos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras mi padre me contaba todo aquello, y el p&uacute;blico cantaba y bailaba por su cuenta &ldquo;El twist de mi colegio&rdquo; sin atender a la pantalla (que ahora mostraba unos nada excitantes gr&aacute;ficos para explicar la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s), la inspectora Velasco y sus hombres detuvieron en el <em>backstage</em> a &ldquo;Quique&rdquo;, que result&oacute; ser uno de los t&eacute;cnicos de luces del concierto. Lo llevaron a comisar&iacute;a para tomarle declaraci&oacute;n, pero lo soltaron en seguida, ya que los productores del concierto no presentaron denuncia para no dar m&aacute;s eco al incidente, que por supuesto se viraliz&oacute; en las redes, grabado por miles de m&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente pude entrevistar a Luis, que era el nombre verdadero de &ldquo;Quique&rdquo;, y que result&oacute; ser un estudiante de Cine, autor de unos cuantos cortometrajes. Dec&iacute;a que su intenci&oacute;n era denunciar el estado de la industria cultural, que cerraba toda puerta laboral a los m&aacute;s j&oacute;venes y condenaba la creatividad a ser marginal y sin recursos. Aunque en realidad tampoco &eacute;l era un miembro natural del grupo, sino otro infiltrado, a su manera: se hab&iacute;a colado con idea de rodar un documental desde dentro, para lo que hab&iacute;a intentado llegar hasta Chanquete sin conseguirlo hasta entonces. Le hab&iacute;an encargado aquella acci&oacute;n en el concierto, y la hab&iacute;a hecho, con el resultado ya conocido.
    </p><p class="article-text">
        En mitad de la entrevista con Luis-Quique me llamaron del peri&oacute;dico para contarme que hab&iacute;a llegado otro paquete a mi nombre. Y ah&iacute; fue cuando empezaron a ponerse las cosas serias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/orgullo-egb_132_1406862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Aug 2019 19:15:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El orgullo de la EGB]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esperaban leer un artículo sobre los ochenta. Lo que pasó después te sorprenderá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/esperaban-articulo-ochenta-despues-sorprendera_132_1406869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46f95255-7dd0-4a2f-87f6-c0d12fd3fa48_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Viñeta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela descubre la identidad de 'Desi', que resulta ser otra joven periodista en prácticas que se ha infiltrado en el grupo para investigar. Desi propone a Carmela que la ayude con la acción que está preparando.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decimosegundo episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/hombre-Chanquete_6_928167196.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Eres capaz de ver estas im&aacute;genes sin echar una l&aacute;grima? Los momentos m&aacute;s emocionantes de la televisi&oacute;n de tu ni&ntilde;ez.&rdquo; (&iexcl;Clic!)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Diez cosas que nos permit&iacute;an nuestros padres y que hoy ser&iacute;an delito&rdquo;. (&iexcl;Clic!)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Qu&eacute; fue de&hellip; Te sorprender&aacute; saber lo mal que terminaron estos iconos de tu infancia&rdquo;. (&iexcl;Clic!)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;A que t&uacute; tambi&eacute;n ten&iacute;as uno? Los gadgets m&aacute;s inolvidables de los ochenta&rdquo;. (&iexcl;Clic!)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El verdadero drama de Verano Azul no fue la muerte de Chanquete: por fin sabemos lo que pas&oacute; entre Javi y Pancho&rdquo;. (&iexcl;Clic, clic, clic!)
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; de f&aacute;cil fue: unos cuantos anzuelos dejados en las redes sociales, y miles de visitas en pocas horas. Los usuarios clicaban en los titulares esperando encontrar un pellizco de nostalgia&hellip; y lo que le&iacute;an al otro lado era muy distinto. O dicho en el mismo lenguaje del clickbait period&iacute;stico:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esperaban leer un entra&ntilde;able art&iacute;culo sobre los ochenta. Lo que pas&oacute; despu&eacute;s te sorprender&aacute;&rdquo;. (&iexcl;Clic!)
    </p><p class="article-text">
        Marina, mi compa&ntilde;era de facultad, que si record&aacute;is se hab&iacute;a infiltrado en el grupo y se hac&iacute;a llamar &ldquo;Desi&rdquo;, llevaba semanas preparando su propia &ldquo;acci&oacute;n&rdquo;. Cada miembro del grupo se ocupaba de organizar una. Despu&eacute;s del show del Espinete yonqui, de las grabaciones de v&iacute;deo, conversaciones y c&aacute;maras de seguridad, y de las filtraciones de documentos de asesor&iacute;as fiscales, era el turno de Marina-Desi. Y me pidi&oacute; que la ayudase. Pens&oacute; que pod&iacute;a interesarme, y estaba en lo cierto.
    </p><p class="article-text">
        Ella hab&iacute;a empezado a organizarlo por disimular, para que el resto del grupo no sospechase de ella. Pero por el camino se fue animando cada vez m&aacute;s, porque el asunto elegido para su acci&oacute;n le tocaba muy directamente: la explotaci&oacute;n que sufren los periodistas. Becarios, pr&aacute;cticas, precarios, sueldos bajos, freelances. El maravilloso mundo laboral del periodismo en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Comenz&oacute; contactando con otros compa&ntilde;eros de la facultad que estaban haciendo pr&aacute;cticas en otros medios, y que se sumaron en seguida y adem&aacute;s alistaron a otros periodistas que ten&iacute;an motivos m&aacute;s que sobrados para unirse a una acci&oacute;n que visibilizase el deterioro de la profesi&oacute;n. Y a diferencia de otras acciones, aqu&iacute; no solo se sumaban los m&aacute;s j&oacute;venes. Pocos sectores donde sea tan f&aacute;cil encontrar a trabajadores cabreados, desmotivados, menospreciados por sus empresas, dispuestos a liarla, y con poco o nada que perder. Est&aacute;n por todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Primero reunieron todo el material posible: resultados econ&oacute;micos de los principales medios. Remuneraciones de directivos. Sueldos de plantillas. Tarifas pagadas por colaboraciones. Uso y abuso de becarios y periodistas en pr&aacute;cticas. Casos reales. Testimonios. Grabaciones. Correos. El periodismo espa&ntilde;ol al desnudo, observado al detalle, con sus peores vicios.
    </p><p class="article-text">
        Lo siguiente era difundirlo masivamente, y ah&iacute; fue donde Marina me pidi&oacute; participar. A diferencia de otras acciones, en esta no contaban con enviarla a ning&uacute;n medio para que la publicase. Perro no muerde a perro.
    </p><p class="article-text">
        -La idea es usar la misma arma que hoy utiliza el periodismo sensacionalista &ndash;me cont&oacute; Marina-, y que es parte del deterioro de la profesi&oacute;n: el clickbait. El maldito clickbait al que ya nadie puede escapar. Los anzuelos en redes sociales. Titulares tramposos e irresistibles. Curiosidad, morbo. Ya sabes, ah&iacute; donde picamos todos.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an pensado emplear los recursos m&aacute;s t&iacute;picos, los que siempre funcionan: &ldquo;El incre&iacute;ble m&eacute;todo para adelgazar sin pasar hambre ni hacer ejercicio&rdquo;. (&iexcl;Clic!) &ldquo;La fantas&iacute;a sexual que ellas no se atreven a compartir con sus parejas&rdquo;. (&iexcl;Clic!) &ldquo;Las lesiones m&aacute;s escalofriantes vistas en un campo de f&uacute;tbol&rdquo;. (&iexcl;Clic!) &ldquo;Dej&oacute; un mes solo a su gato en casa, y esto fue lo que encontr&oacute;&rdquo;. (&iexcl;Clic!) &ldquo;La delicad&iacute;sima situaci&oacute;n en que sorprendieron a (p&oacute;ngase aqu&iacute; el nombre de cualquier famoso)&rdquo;. (&iexcl;Clic!)
    </p><p class="article-text">
        -No s&eacute;, todo eso est&aacute; muy visto &ndash;dije yo, por aportar algo-. Creo que hay un clickbait todav&iacute;a m&aacute;s efectivo, y que adem&aacute;s ser&iacute;a muy coherente con toda esta historia de Chanquete y compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Claro! C&oacute;mo no se nos hab&iacute;a ocurrido antes. Eres genial, Carmela.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; hicimos: clickbait nost&aacute;lgico. Anzuelos de los ochenta. Titulares tramposos e irresistibles sobre toda esa morralla de pel&iacute;culas, canciones, dibujos animados y aparatos de la edad dorada. Qui&eacute;n podr&iacute;a resistirse a averiguar, con solo hacer clic en un enlace, cu&aacute;l fue el drama &iacute;ntimo de Torrebruno, hacer el test para demostrar tus conocimientos sobre los ochenta, o enterarte de las veinte cosas que no sab&iacute;as de los Goonies.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pas&oacute; despu&eacute;s, ya lo sab&eacute;is, seguramente vosotros tambi&eacute;n hicisteis clic a todos esos titulares que durante varios d&iacute;as os llegaron por redes sociales y grupos de whatsapp, y acabasteis sabi&eacute;ndolo todo no de los ochenta, sino del periodismo espa&ntilde;ol. Por supuesto, fue un &eacute;xito, se viraliz&oacute; r&aacute;pidamente. Los medios m&aacute;s se&ntilde;alados intentaron mirar para otro lado, pero muchos periodistas veteranos se solidarizaron y ayudaron a difundir informaci&oacute;n. Las asociaciones de la prensa acabaron sacando comunicados, aunque las hab&iacute;an pillado con el pie cambiado, no estuvieron muy r&aacute;pidas de reflejos. M&aacute;s espabilada estuvo la Inspecci&oacute;n de Trabajo, que anunci&oacute; que estudiar&iacute;a algunos de los casos revelados, por si hab&iacute;a fraude al sustituir de manera sistem&aacute;tica trabajadores por becarios que cobraban poco o nada.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma tarde me llam&oacute; la inspectora Velasco:
    </p><p class="article-text">
        -Buena la hab&eacute;is liado otra vez. Por ahora ninguno de los medios ha denunciado, as&iacute; que no te preguntar&eacute; nada. Adem&aacute;s, esta vez soy yo la que te va a dar informaci&oacute;n a ti. Creo que sabemos d&oacute;nde ser&aacute; la pr&oacute;xima acci&oacute;n del grupo. Si yo fuese una joven estudiante de periodismo en pr&aacute;cticas, intentar&iacute;a estar all&iacute; para contarlo antes que nadie. &iquest;Te parece si volvemos a llevarnos bien?
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;La polic&iacute;a llam&oacute; a una joven periodista para darle una exclusiva. Lo que pas&oacute; despu&eacute;s te sorprender&aacute;&rdquo; &ndash;brome&eacute; para limar los &uacute;ltimos roces, y ella acept&oacute; mi acercamiento:
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Ocho cosas que no sab&iacute;as sobre la pr&oacute;xima acci&oacute;n de Chanquete (la octava te dejar&aacute; de piedra)&rdquo;. &iexcl;Clic!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/esperaban-articulo-ochenta-despues-sorprendera_132_1406869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Aug 2019 19:06:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esperaban leer un artículo sobre los ochenta. Lo que pasó después te sorprenderá]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hombre que fue Chanquete]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/hombre-chanquete_132_1406878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa389fd8-ad96-4cab-b99b-9fee32a4398a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hombre que fue Chanquete"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Una nueva filtración revela información de decenas de clientes de asesorías fiscales que usan trampas para pagar menos impuestos, aunque sin desvelar sus identidades. Carmela recibe un SMS</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>D&eacute;cimoprimer episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/Crazy-Ibiza-Loco_6_928167195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"> lee aqu&iacute; el d&eacute;cimo cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Pira&ntilde;a, hoy es tu d&iacute;a de suerte: &iexcl;han abierto por fin un McDonald&rsquo;s en Espa&ntilde;a! &iquest;Nos vemos all&iacute; dentro de media hora? Tu amiga Desi.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ese fue el SMS que me despist&oacute; en la reuni&oacute;n de la redacci&oacute;n, mientras habl&aacute;bamos de qu&eacute; tratamiento darle a todo lo que sal&iacute;a del pendrive.
    </p><p class="article-text">
        Lo rele&iacute;. Ya est&aacute;bamos otra vez con los acertijos nost&aacute;lgicos. &iquest;Primer McDonald&rsquo;s en Espa&ntilde;a? Hice una b&uacute;squeda r&aacute;pida en Google, en qu&eacute; a&ntilde;o lleg&oacute; la cadena de comida r&aacute;pida a nuestro pa&iacute;s, y ah&iacute; estaba: la primera franquicia abri&oacute; en&hellip; 1981, por supuesto. Benditos ochenta, la edad de oro. Por suerte el primer local estaba muy cerca del peri&oacute;dico, en una esquina de Gran V&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;&ldquo;Tu amiga Desi&rdquo;? Intent&eacute; recordar qui&eacute;n lleva la careta de ese personaje de Verano Azul en la reuni&oacute;n clandestina del grupo, pero solo recordaba un rostro adolescente con gafas y ortodoncia, el de la propia Desi, la careta. &iquest;Para qu&eacute; me citaba? &iquest;Una nueva entrega de informaci&oacute;n? &iquest;Por qu&eacute; no me enviaba un paquete?
    </p><p class="article-text">
        Me disculp&eacute; en la redacci&oacute;n, ten&iacute;a que salir para algo urgente. Los dej&eacute; cuando el director abr&iacute;a una de las carpetas del pendrive y empezaban a sonar otra vez las primeras notas electr&oacute;nicas de Loco M&iacute;a, ya todos sin ganas de bailar.
    </p><p class="article-text">
        Mientras bajaba por la acera de Gran V&iacute;a iba preparando el tel&eacute;fono por si pod&iacute;a grabar la conversaci&oacute;n, aunque me entr&oacute; la duda de si estaba comport&aacute;ndome como una periodista o como una colaboradora policial. Un par de horas antes me hab&iacute;a llamado la inspectora Velasco:
    </p><p class="article-text">
        -Me ha dicho un pajarito que tienes algo para m&iacute;. Un pendrive muy jugoso.
    </p><p class="article-text">
        -Lo siento, inspectora. Hable con mi jefe, yo no quiero saber m&aacute;s de esta pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        -Pues deber&iacute;as. Toda esta historia es una gran oportunidad para una periodista tan joven. Y esto no ha hecho m&aacute;s que empezar. Nos podemos ayudar mutuamente. S&eacute; algunas cosas que pueden interesarte. Por ejemplo, d&oacute;nde van a dar el pr&oacute;ximo golpe.
    </p><p class="article-text">
        -Ya le dije que no cuente conmigo para soplona &ndash;y a&ntilde;ad&iacute;, muy crecida-: igual se est&aacute;n equivocando de malos.
    </p><p class="article-text">
        -Vale, te entiendo. A m&iacute; todo eso de las trampas para no pagar impuestos me asquea tanto como a ti. Pero yo no persigo defraudadores fiscales. Si les pas&aacute;is el pendrive, en Hacienda estar&aacute;n encantados de cazarlos. En cuanto a la pandilla de Verano Azul, entender&eacute; que la gente los empiece a ver con simpat&iacute;a, como h&eacute;roes, pero no vale todo. No se puede grabar a la gente sin consentimiento, no se pueden robar documentos. A m&iacute; me toca hacer cumplir la ley.
    </p><p class="article-text">
        -Pues suerte con ello, inspectora &ndash;me desped&iacute;, hab&iacute;a llegado al lugar de mi cita.
    </p><p class="article-text">
        Me asom&eacute; desde la calle a trav&eacute;s de la cristalera. Estaba lleno de gente, j&oacute;venes y turistas sobre todo. Intentaba reconocer a mi contacto, hasta que me di cuenta de que estaba buscando a alguien inexistente: el rostro de Desi, sus gafas y su trenza de la serie ochentera. Y no, obviamente no estaba Desi.
    </p><p class="article-text">
        Entr&eacute; y me sent&eacute; a una mesa sin pedir nada. Si yo no podr&iacute;a reconocer a mi contacto sin su careta, &iquest;c&oacute;mo me reconocer&iacute;a ella a m&iacute;, si yo tampoco iba disfrazada de mi personaje?
    </p><p class="article-text">
        -Hola, Pira&ntilde;a &ndash;dijo una voz. Levant&eacute; la mirada y me encontr&eacute; con un rostro conocido.
    </p><p class="article-text">
        -Anda, t&uacute; por aqu&iacute;, qu&eacute; casualidad &ndash;frente a m&iacute; estaba Marina, una compa&ntilde;era de la facultad, que si no recordaba mal estaba haciendo sus pr&aacute;cticas en la tele.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Puedo sentarme? &ndash;pregunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;&hellip; No, es que estoy esperando a alguien, perdona&hellip; &iexcl;Un momento! &iquest;Me has llamado Pi&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        -Pira&ntilde;a, s&iacute;. Yo soy Desi. &iquest;Sorprendida?
    </p><p class="article-text">
        Mucho. Muy sorprendida de que tras la careta de Desi estuviese Marina.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Entonces t&uacute; eres&hellip; una de ellos?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Y no. En realidad soy como t&uacute;. Bueno, no. A ti te han escogido, yo me he colado. Cuando publicasteis lo de las primeras grabaciones, mi jefe en informativos me pidi&oacute; que me infiltrase en el grupo, para averiguar qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de toda esta movida. Mi objetivo es llegar hasta Chanquete y descubrir su identidad, ser&iacute;a un bombazo. Pero en las tres reuniones que he estado, siempre intervino por videollamada.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y no sospechan de ti?
    </p><p class="article-text">
        -Saben que soy periodista, pero creen que estoy comprometida con &ldquo;la causa&rdquo; y que estoy preparando una acci&oacute;n como las suyas.
    </p><p class="article-text">
        -Pero&hellip; &iquest;c&oacute;mo has podido entrar? Se supone que es un grupo&hellip; clandestino &ndash;me vino otra vez la imagen de la reuni&oacute;n. Ocho j&oacute;venes con caretas infantiles y un l&iacute;der interviniendo por Skype no es lo que uno entender&iacute;a por grupo clandestino.
    </p><p class="article-text">
        -Mi jefe tir&oacute; de contactos y favores en la polic&iacute;a. Nos enteramos de que ya ten&iacute;an a una colaboradora dentro.
    </p><p class="article-text">
        -Lo s&eacute;: Tito.
    </p><p class="article-text">
        -Ah, ya sabes m&aacute;s que yo. Ella fue la que me introdujo en el grupo. Chanquete buscaba a alguien que trabajase en alguna televisi&oacute;n. Y les pas&eacute; un poco de material interno de mi cadena, para ganarme su confianza. Pero no me mires as&iacute;, no trabajo para la polic&iacute;a, solo quiero llegar a Chanquete y entrevistarlo. No entra en mis planes entregarlo, no soy una chivata.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;No, yo tampoco trabajo para la polic&iacute;a! &ndash;me defend&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Pero t&uacute; tampoco eres una activista. Han confiado en ti para que difundas sus acciones. E imagino que t&uacute;, como yo, empiezas a simpatizar un poco con&hellip; &ldquo;la causa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -Puede ser.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Sabes algo que yo no sepa? &iquest;Has visto en persona a Chanquete?
    </p><p class="article-text">
        -No. Pero deja que me aclare: resulta que Tito es una colaboradora policial. Desi, que eres t&uacute;, una periodista infiltrada. Y yo, que tampoco estar&iacute;a ah&iacute; si no me hubieran enviado sus materiales. De los nueve, solo sabemos la identidad de tres, y ninguna de las tres somos activistas. Tres de nueve. A ver si al final vamos a ser todos infiltrados.
    </p><p class="article-text">
        -Chanquete incluido, &iquest;te imaginas? &ldquo;El hombre que fue Chanquete&rdquo;, como en la novela aquella de terroristas anarquistas que al final eran todos polic&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Quedamos unos segundos en silencio. Yo iba atando cabos, pero me quedaba alguno suelto:
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo has sabido que yo era Pira&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        -Hija, Carmela, te reconoc&iacute; en la reuni&oacute;n, con careta y todo, por tu voz y tu aspecto, tu pelo y tus gafas, y record&eacute; lo que ya hab&iacute;as publicado en tu peri&oacute;dico. T&uacute; estabas tan impresionada que no me reconociste.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y para qu&eacute; me has desvelado tu identidad?
    </p><p class="article-text">
        -Ya te he dicho que yo tambi&eacute;n estoy preparando una acci&oacute;n. Empec&eacute; a organizarla para que no sospecharan de m&iacute;. Cada miembro del grupo tiene que montar su propia acci&oacute;n, buscar colaboradores, tomar sus decisiones, sin compartirla con los dem&aacute;s hasta que est&eacute; lista para difundir, ese es el protocolo de seguridad, cada uno funciona como una c&eacute;lula sin que los otros sepan mucho. Yo empec&eacute; haci&eacute;ndolo un poco de parip&eacute;, pero le he acabado cogiendo gusto seg&uacute;n lo iba preparando.
    </p><p class="article-text">
        -Ya, y quieres que yo la difunda. Podr&iacute;as haberme enviado un paquete, como hacen los dem&aacute;s. Otro VHS, un carrete de fotos. O mejor a&uacute;n, un fax.
    </p><p class="article-text">
        -No te he llamado para darte ning&uacute;n material y que lo publiques. Quiero que me ayudes con esto, que lo hagamos entre las dos. En cuanto sepas de qu&eacute; va, no tendr&eacute; que convencerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/hombre-chanquete_132_1406878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Aug 2019 19:03:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hombre que fue Chanquete]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crazy Ibiza Loco Mía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/crazy-ibiza-loco_132_1406883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14627b2a-2a2f-4070-b25f-3b1b731c9e11_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Crazy Ibiza Loco Mía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Décimo episodio de 'Operación Chanquete': lee aquí el noveno capítulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</p><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Tras descubrir que uno de los miembros del grupo es en realidad una infiltrada de la policía, Carmela recibe un nuevo paquete, ahora con un pendrive</p></div><p class="article-text">
        -Esto es una bomba, Carmela &ndash;me dijo mi subdirector, cuando le ense&ntilde;&eacute; el contenido del pendrive.
    </p><p class="article-text">
        -Esto es una bomba, Carmela &ndash;me dijo la inspectora Velasco por tel&eacute;fono al d&iacute;a siguiente, despu&eacute;s de leer la noticia que publicamos y pedirme copia del pendrive.
    </p><p class="article-text">
        -Esto es una bomba, Carmela &ndash;me dijo mi padre cuando se lo expliqu&eacute; esa misma tarde.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, pero es una bomba sin carga &ndash;respond&iacute; en los tres casos-. Un falso aviso de bomba. O m&aacute;s bien una advertencia de lo que son capaces de hacer.
    </p><p class="article-text">
        Cuando met&iacute; el pendrive en mi ordenador por primera vez, apareci&oacute; en pantalla un v&iacute;deo musical: Loco M&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ya estamos, pens&eacute;. Estaba cada vez m&aacute;s harta de tanto cachondeo con la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que no acab&oacute; la canci&oacute;n entera, con su baile de abanicos, no pude acceder al contenido del pendrive. Y as&iacute; pas&oacute; cada vez que en las horas siguientes lo fui a abrir, para mostr&aacute;rselo a mis jefes, o para trabajar con la informaci&oacute;n que conten&iacute;a. Siempre que lo conectaba, sal&iacute;a el v&iacute;deo y ten&iacute;a que verlo entero. A la cuarta o quinta vez ya se convirti&oacute; en broma interna, y cada vez que volv&iacute;a a sonar, sub&iacute;a el volumen y toda la redacci&oacute;n se pon&iacute;a a hacer el baile del abanico detr&aacute;s de mi mesa, todos cantando:
    </p><p class="article-text">
        <em>Disco Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Moda Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Loco Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sexo Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mar Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sol Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Marcha Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Crazy Ibiza Loco M&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero no era eso lo m&aacute;s interesante que conten&iacute;a el pendrive, claro. Adem&aacute;s del v&iacute;deo de Loco M&iacute;a hab&iacute;a 150 carpetas. Cada una conten&iacute;a decenas de archivos. Cada carpeta se refer&iacute;a a un cliente. 150 clientes. Particulares casi todos. Entre los archivos hab&iacute;a correos electr&oacute;nicos, expedientes, informes, declaraciones fiscales, poderes notariales, movimientos bancarios, notas registrales, contabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Cog&iacute;as una de esas carpetas, cualquiera, montabas las piezas como en un mecano, encajando unas con otras, atendiendo a la cronolog&iacute;a, leyendo los cruces de correos, y en seguida se entend&iacute;a todo perfectamente: c&oacute;mo pagar menos impuestos. C&oacute;mo ocultar patrimonio. Creaci&oacute;n de sociedades instrumentales. Cobrar a trav&eacute;s de una empresa ficticia para pagar impuesto de Sociedades en vez de IRPF. Pr&eacute;stamos simulados entre varias firmas para ocultar transferencias y gastos. Contrataci&oacute;n de productos opacos. Empresas pantalla. Testaferros. Cuentas en el extranjero.
    </p><p class="article-text">
        Solo faltaba un dato, un peque&ntilde;o detalle, una minucia: la carga explosiva, la que podr&iacute;a convertir todos esos documentos en noticia del a&ntilde;o, y facilitar el trabajo a la inspecci&oacute;n fiscal durante una temporada: el nombre de cada cliente. No estaban. Hab&iacute;an sido eliminados o tapados en cada documento para ocultar la identidad. Y lo mismo con aquellos datos que permitir&iacute;an su identificaci&oacute;n: direcciones, nombres de empresas, n&uacute;meros de cuentas, pagadores.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;amos informaci&oacute;n sobre las trampas fiscales de 150 espa&ntilde;oles de elevados ingresos, pero no sab&iacute;amos qui&eacute;nes eran. En algunos casos, atendiendo a los datos disponibles, pod&iacute;a adivinarse la actividad del particular. Futbolistas, hab&iacute;a unos cuantos. Presentadores y colaboradores televisivos, intuimos varios. Ejecutivos de compa&ntilde;&iacute;as, eran los m&aacute;s abundantes. Grandes propietarios. Empresarios. En alg&uacute;n caso incluso sospech&aacute;bamos qui&eacute;n era, mis compa&ntilde;eros apostaban nombres. Pero no los pod&iacute;amos confirmar, ni por tanto publicar. Nos hab&iacute;an desvelado la intimidad fiscal de toda esa gente, pero sin decirnos qui&eacute;nes eran. Una vez m&aacute;s, amagaban sin golpear. Solo quer&iacute;an mostrar su fuerza, sin usarla. No todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; aparec&iacute;an eran los nombres de los despachos de asesor&iacute;a fiscal de donde hab&iacute;an salido los documentos. Despachos conocidos por los servicios que prestaban, siempre forzando al l&iacute;mite la legalidad fiscal, y por lo que ahora ve&iacute;amos, tambi&eacute;n traspas&aacute;ndola. Eso fue lo primero que publicamos, al d&iacute;a siguiente: qui&eacute;nes eran las empresas que se dedicaban a facilitar trampas fiscales a clientes importantes. Y cu&aacute;les eran sus trampas habituales.
    </p><p class="article-text">
        Los despachos respondieron cuestionando que esos documentos fuesen suyos, negaban ese tipo de pr&aacute;cticas, y garantizaban la seguridad y confidencialidad de sus clientes. Supongo que cuando algunos de esos clientes, ante las primeras revelaciones, se pusieron nerviosos y llamaron a sus asesores, los despachos cambiaron de estrategia: reconocieron su vinculaci&oacute;n con esos documentos, aunque aseguraron que estaban manipulados. Lo siguiente que hicieron fue denunciar en el juzgado el robo de informaci&oacute;n, un delito de revelaci&oacute;n de secretos. Acusaron a un hacker. As&iacute;, sin m&aacute;s: &ldquo;un hacker&rdquo;, esa figura fantasmal al que siempre puedes culpar si tu seguridad interna es una birria y has dejado a tus clientes con el culo al aire.
    </p><p class="article-text">
        -No ha sido ning&uacute;n hacker &ndash;dije en la reuni&oacute;n de redacci&oacute;n, a la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos agotados, hab&iacute;amos pasado toda la noche revisando documentos, cruzando datos, haciendo comprobaciones&hellip; y bailando Loco M&iacute;a hasta el amanecer. Ahora est&aacute;bamos en la sala de reuniones, todo el que no estaba de vacaciones se hab&iacute;a sumado, algunos incluso hab&iacute;an vuelto del veraneo al enterarse.
    </p><p class="article-text">
        -No ha sido ning&uacute;n hacker -dije-. Han sido los propios trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Trabajadores de esos despachos? &ndash;pregunt&oacute; el director, que hab&iacute;a interrumpido sus vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, para ser m&aacute;s exactos, no eran trabajadores: hac&iacute;an el trabajo como cualquiera, estaban en las oficinas como cualquiera, echando las mismas horas y alguna m&aacute;s, pero no cobraban ni ten&iacute;an derechos. Aunque s&iacute; ten&iacute;an acceso a toda la documentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Est&aacute;s hablando de&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        -Becarios, s&iacute;. Creo que han sido becarios, que pasaron por esos despachos. Aunque tambi&eacute;n podr&iacute;an ser inform&aacute;ticos, de empresas externas que prestan servicios a esos mismos despachos. Por poder, podr&iacute;an ser hasta las limpiadoras, que se quedan a solas con los ordenadores cuando todo el mundo se marcha, y solo necesitan un pendrive y unas pocas instrucciones. Por lo que s&eacute;, el tal Chanquete y su grupo cuentan con mucha gente dispuesta a colaborar en &ldquo;la causa&rdquo;, gente con acceso a informaci&oacute;n sensible. Gente con ganas de liarla. Gente muy harta, que no tiene nada que perder.
    </p><p class="article-text">
        -A ver si lo entiendo &ndash;puso orden el director, fue numerando con los dedos-: tenemos camareros con c&aacute;mara oculta. Tenemos taxistas y conductores VTC grabando conversaciones. Tenemos vigilantes de seguridad sacando im&aacute;genes de las c&aacute;maras. Y ahora tambi&eacute;n tenemos becarios hartos de trabajar gratis, o inform&aacute;ticos igualmente hartos de sus condiciones laborales, o hasta limpiadoras m&aacute;s hartas a&uacute;n. &iquest;Voy bien?
    </p><p class="article-text">
        Asent&iacute;, y sigui&oacute; su recapitulaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        -Tambi&eacute;n tenemos un grupo de activistas disfrazados de Verano Azul, capitaneados por Chanquete, que usan la nostalgia como arma pol&iacute;tica, y que encima est&aacute;n infiltrados por la polic&iacute;a. Y que tienen preparadas m&aacute;s acciones. &iquest;Me dejo algo? Carmela&hellip; &iquest;Carmela? &iquest;Carmela, me oyes?
    </p><p class="article-text">
        Pero yo no estaba escuchando, porque acababa de recibir un SMS en mi m&oacute;vil. S&iacute;, un SMS, que no es de los ochenta pero es lo m&aacute;s retro que puede uno usar en un smartphone.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/hombre-Chanquete_6_928167196.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>UND&Eacute;CIMO EPISODIO: EL HOMBRE QUE FUE CHANQUETE</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/crazy-ibiza-loco_132_1406883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Aug 2019 19:09:33 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras los pasos de Tito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/pasos-tito_132_1406898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fff0aad1-d116-4837-b554-879251f86926_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tras los pasos de Tito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela asiste a una reunión secreta del grupo responsable de las acciones. Todos se ocultan tras caretas de “Verano azul”, y el líder parece ser Chanquete, que interviene a distancia.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Noveno&nbsp;episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete': <a href="/content/edit/%20https:/www.eldiario.es/operacionchanquete/Chanquete_6_928167191.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
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        Me hab&iacute;an citado en un bar de Malasa&ntilde;a, me hab&iacute;an hecho disfrazarme de Pira&ntilde;a, me hab&iacute;an metido en un coche y llevado a un pol&iacute;gono para asistir a una reuni&oacute;n que todav&iacute;a no sab&iacute;a si era de activistas, iluminados o simples pirados. Y ahora no pod&iacute;an ni llevarme a casa. Vaya plan.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar la reuni&oacute;n, una vez Chanquete se hubo despedido y desconectado su videollamada, fue Julia la que record&oacute; las instrucciones para poner fin al encuentro:
    </p><p class="article-text">
        -Tenemos que salir por separado, de cinco en cinco minutos, para asegurarnos de que nadie sigue a nadie.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; toda esa clandestinidad me parec&iacute;a un poco infantil: caretas, nombres de guerra, salir por separado y sin seguirnos. Y encima est&aacute;bamos muy lejos de la redacci&oacute;n o de casa:
    </p><p class="article-text">
        -Perdonad, me parecen muy bien vuestras reglas, pero a m&iacute; me hab&eacute;is tra&iacute;do en coche, estamos en el quinto pino madrile&ntilde;o, &iquest;no hay nadie que vaya al centro y me acerque? Prometo que no lo seguir&eacute;. Pod&eacute;is llevarme incluso con los ojos vendados. Cloroformo si es necesario.
    </p><p class="article-text">
        Ni me respondieron. De hecho, fue Julia la primera en salir, ella que conduc&iacute;a el coche en que me hab&iacute;an tra&iacute;do. Los dem&aacute;s nos quedamos esperando los cinco minutos obligados, en silencio y aburridos, pues tampoco pod&iacute;amos usar los m&oacute;viles hasta estar en la calle. Yo no aguantaba m&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        -Si no os importa, soy yo la siguiente en salir, que llevo prisa.
    </p><p class="article-text">
        Pasados los cinco minutos, me levant&eacute; y me fui sin despedirme. Estaba m&aacute;s bien cabreada de todo aquel numerito al que me hab&iacute;an apuntado sin yo quererlo. Me parec&iacute;an muy bien sus argumentos, pod&iacute;a simpatizar con &ldquo;la causa&rdquo;, pero todo aquello era un disparate. Y como hab&iacute;a advertido la inspectora Velasco, seguramente era un disparate delictivo.
    </p><p class="article-text">
        Al salir de la nave era todav&iacute;a de d&iacute;a. Me quit&eacute; la careta, cruc&eacute; la calle, avanc&eacute; unos metros y me detuve en la primera esquina. Me qued&eacute; all&iacute; esperando, resguardada, los cinco minutos hasta que sali&oacute; el siguiente miembro del grupo. Era Tito, que asom&oacute; de la nave con la careta todav&iacute;a puesta, y no se la quit&oacute; hasta alejarse. Era una mujer, joven. Y como Pira&ntilde;a siempre iba con Tito, all&aacute; me fui detr&aacute;s de ella, m&aacute;s por curiosidad que por ning&uacute;n af&aacute;n de reportera intr&eacute;pida.
    </p><p class="article-text">
        Tito atraves&oacute; el pol&iacute;gono a paso r&aacute;pido, mientras hablaba por su tel&eacute;fono. Yo corr&iacute;a por la calle paralela, asom&aacute;ndome en cada esquina para no perderla. Cruz&oacute; la autov&iacute;a por un paso elevado, y tuve que esperar hasta que llegase al otro lado para subir yo tambi&eacute;n la rampa, apurada para no perderla de vista.
    </p><p class="article-text">
        Un par de veces mir&oacute; hacia atr&aacute;s, sin verme. Acab&oacute; por meterse en una boca de Metro, y yo detr&aacute;s, esperando un poco para no ser vista. Llegu&eacute; al and&eacute;n justo cuando se met&iacute;a en el tren, y yo entr&eacute; por la siguiente puerta, aunque en realidad no me reconocer&iacute;a sin mi careta. Ella iba pendiente de su tel&eacute;fono, y yo aprovech&eacute; para fotografiarla con disimulo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando por fin se baj&oacute; del metro, yo tras ella, mezclada entre la gente. Salimos a la calle, un barrio que yo no conoc&iacute;a, pero que en cuanto cruzamos dos calles empec&eacute; a reconocer. Yo hab&iacute;a estado all&iacute; varias veces en la &uacute;ltima semana.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; en una casualidad, que al final Tito se desviar&iacute;a hacia alguna direcci&oacute;n cercana. Hasta que la vi entrar por la puerta principal del complejo, y c&oacute;mo la saludaba el agente que guardaba la entrada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; iba todo aquello?
    </p><p class="article-text">
        Llam&eacute; de inmediato a la inspectora Velasco.
    </p><p class="article-text">
        -Hola, Carmela, cu&eacute;ntame. &iquest;Un nuevo env&iacute;o?
    </p><p class="article-text">
        -Creo que es usted la que tiene algo que contarme, inspectora &ndash;dej&eacute; el tuteo para que quedase claro que estaba mosqueada.
    </p><p class="article-text">
        Minutos despu&eacute;s est&aacute;bamos las dos sentadas en una cafeter&iacute;a cercana.
    </p><p class="article-text">
        -Iba a contarle lo que me ha pasado en las &uacute;ltimas horas, pero seguramente lo sabe usted mejor que yo.
    </p><p class="article-text">
        -No s&eacute; de qu&eacute; hablas, Carmela.
    </p><p class="article-text">
        -Preg&uacute;ntele a &ldquo;Tito&rdquo;, que ella se lo puede explicar todo. Incluso le puede hacer un informe.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Tito?
    </p><p class="article-text">
        Le ense&ntilde;&eacute; la foto de la joven que se ocultaba tras la careta de Tito, y que unos minutos antes hab&iacute;a entrado en el mismo complejo policial donde trabajaba la inspectora.
    </p><p class="article-text">
        -Vale, s&eacute; quien es. S&iacute;, trabaja para nosotros. Suele informar sobre actividades de grupos antisistema, participa activamente en unos cuantos colectivos problem&aacute;ticos, avisa cuando va a haber jaleo en alguna manifestaci&oacute;n. Pero no ha sido mi gente quien la ha infiltrado, habr&aacute;n sido los de la Comisar&iacute;a General de Informaci&oacute;n, que tambi&eacute;n andan detr&aacute;s de este asunto desde que apareci&oacute; el rey em&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        -Pues ah&iacute; tiene al Espinete yonqui. Fue ella la que mont&oacute; el numerito en el teatro.
    </p><p class="article-text">
        -Ya. Supongo que act&uacute;a como una m&aacute;s del grupo para que no sospechen. No le des m&aacute;s importancia, si ella est&aacute; ah&iacute; es que hacemos bien nuestro trabajo. Anda, cu&eacute;ntame m&aacute;s de esa reuni&oacute;n, d&oacute;nde ha sido, cu&aacute;ntos participantes, qu&eacute; hablaron.
    </p><p class="article-text">
        -Preg&uacute;ntele a Tito, que seguro que hasta lo ha grabado. Y si no, vaya usted misma a la pr&oacute;xima reuni&oacute;n. Se pone esto, y lista.
    </p><p class="article-text">
        Tir&eacute; sobre la mesa la careta de Pira&ntilde;a, me levant&eacute; y me largu&eacute;, teatralizando mi enfado. De verdad estaba enfadada, con todos. Con esa inspectora que me hab&iacute;a metido en su juego de confidentes e infiltrados. Y con ese grupito de ni&ntilde;atos que iban de revolucionarios y que me hab&iacute;an liado en su pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Se acab&oacute;, me dije. No quiero saber nada m&aacute;s de toda esta historia, me vuelvo al peri&oacute;dico y le dir&eacute; al subdirector que solo quiero ocuparme de temas veraniegos: reescribir teletipos, de vez en cuando un sobresalto, una noticia inesperada, un incendio, de bosque o de redes sociales por cualquier parida, una serpiente de verano, y poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, sab&iacute;a que no ser&iacute;a tan f&aacute;cil. De hecho, al d&iacute;a siguiente entr&eacute; en la redacci&oacute;n con el presentimiento de lo que me iba a encontrar. F&aacute;cil presentimiento, pues era ya la rutina de los &uacute;ltimos d&iacute;as: el en&eacute;simo sobre a mi nombre, encima de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; por un momento no abrirlo, meterlo en el caj&oacute;n, tirarlo a la papelera. Pero lo abr&iacute;, claro. Esta vez no conten&iacute;a ning&uacute;n chisme de museo, sino un actual&iacute;simo pendrive. Eso s&iacute;, no pod&iacute;a ser un pendrive simple, met&aacute;lico y gris: este era con forma de mu&ntilde;equito. Mi nost&aacute;lgico compa&ntilde;ero de pr&aacute;cticas, que ese d&iacute;a vest&iacute;a una camiseta de &ldquo;Regreso al futuro&rdquo;, lo reconoci&oacute; en seguida:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Mazinger Z, c&oacute;mo mola!
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/Crazy-Ibiza-Loco_6_928167195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>EPISODIO 10: CRAZY IBIZA LOCO M&Iacute;A</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/pasos-tito_132_1406898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Aug 2019 18:10:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tras los pasos de Tito]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde está Chanquete?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/chanquete_132_1406913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83385922-558a-4ae3-833f-77d3c72a2eec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: A Carmela la citan en El Penta, bar mítico de la Movida. Cuando llega, unos desconocidos disfrazados de personajes de Verano Azul la meten en un coche y se la llevan, sin saber a dónde.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Octavo&nbsp;episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/chica-ayer_6_928167189.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el cap&iacute;tulo siete de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        All&iacute; est&aacute;bamos todos, sentados alrededor de una mesa rectangular. Desde mi izquierda, en el sentido de las agujas del reloj: Bea, Desi, Tito, Quique, Julia, Pancho y Javi. Y yo, que era Pira&ntilde;a. Solo faltaba Chanquete.
    </p><p class="article-text">
        Me hab&iacute;an sacado del Penta y metido en un coche, en el que hab&iacute;amos cruzado Madrid silbando la sinton&iacute;a de &ldquo;Verano azul&rdquo;. Vi que pas&aacute;bamos dos veces por una misma avenida, y mis acompa&ntilde;antes (&iquest;mis secuestradores?) miraban todo el tiempo hacia atr&aacute;s. Deb&iacute;an de estar comprobando si nos segu&iacute;a alguien. Hab&iacute;an visto las mismas pel&iacute;culas que yo.
    </p><p class="article-text">
        Nos acabamos metiendo en un pol&iacute;gono industrial de la periferia, desierto a esa hora. Detuvieron el coche en la parte trasera de una nave con pinta de abandonada. Me invitaron a salir.
    </p><p class="article-text">
        Ech&eacute; un vistazo alrededor: no era muy tranquilizador estar en un pol&iacute;gono, en una nave abandonada, y acompa&ntilde;ada por tres desconocidos enmascarados, pero ya no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Me hicieron pasar por una puerta corredera, y en efecto, el interior de la nave estaba lleno de basura, aquello deb&iacute;a de llevar tiempo abandonado. Subimos una escalera met&aacute;lica, y entramos en una sala donde hab&iacute;a una mesa rectangular, con cinco personas ya sentadas alrededor: Bea, Desi, Tito, Quique y Julia. Cada uno con su careta. Parec&iacute;amos una banda de atracadores mit&oacute;manos, de esos que se disfrazan de personajes pop para dar el golpe.
    </p><p class="article-text">
        Nos sentamos, ya est&aacute;bamos todos. No, todos no. Faltaba uno. Pens&eacute; en voz alta:
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Chanquete?
    </p><p class="article-text">
        Por toda respuesta, Julia puso sobre la mesa un ordenador port&aacute;til, lo abri&oacute; con la pantalla orientada hacia nosotros, para que todos pudi&eacute;semos verla. Inici&oacute; una llamada de Skype, y en seguida se estableci&oacute; la comunicaci&oacute;n: en la pantalla apareci&oacute; la m&aacute;scara que faltaba: Chanquete.
    </p><p class="article-text">
        -Hola, grupo &ndash;dijo. Su voz joven contrastaba con el rostro anciano, barbudo y de sonrisa bonachona-. Veo que no falta nadie. Bienvenida, Pira&ntilde;a, me alegro mucho de que est&eacute;s con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Hice un saludo con la mano, con expresi&oacute;n estupefacta, aunque Chanquete solo ve&iacute;a mi sonrisa mofletuda de Pira&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Bien, la primera parte de nuestro plan ya ha concluido, y tengo que decir que ha sido un &eacute;xito. Las grabaciones y fotograf&iacute;as han cumplido su funci&oacute;n, eran solo nuestra carta de presentaci&oacute;n. Ahora ya saben que existimos, y que hay que tomarnos en serio. Ah, el numerito de Espinete fue magn&iacute;fico, el v&iacute;deo acumula cientos de miles de visitas, y no paran de salir montajes y memes. Enhorabuena, Tito.
    </p><p class="article-text">
        El aludido, Tito, que en realidad era una mujer bajo la careta de ni&ntilde;o rubio, mostr&oacute; el pulgar hacia arriba, y los dem&aacute;s le dedicaron un peque&ntilde;o aplauso, al que me sum&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Ahora pasaremos a la segunda fase, acci&oacute;n directa &ndash;dijo Chanquete. Y ah&iacute; ya tuve que interrumpir:
    </p><p class="article-text">
        -Mira, perdona&hellip; Chanquete&hellip; Yo acabo de llegar, no s&eacute; de qu&eacute; va todo esto, ni por qu&eacute; me hab&eacute;is elegido. Ni idea de cu&aacute;l es vuestro plan, ni qu&eacute; acci&oacute;n directa es esa, pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Paciencia, Pira&ntilde;a, todo llegar&aacute; &ndash;dijo Julia.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Os importar&iacute;a no llamarme Pira&ntilde;a? Va, da igual, seguid con lo vuestro&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Lo nuestro. T&uacute; est&aacute;s aqu&iacute; tambi&eacute;n &ndash;me avis&oacute; Javi.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, cada uno fue contando en qu&eacute; punto de preparaci&oacute;n se encontraba su &ldquo;acci&oacute;n&rdquo;, porque cada uno deb&iacute;a de estar preparando una. Pero hablaban con medias palabras, sin dar toda la informaci&oacute;n, elusivos, con sobreentendidos. Me preguntaba si yo era la &uacute;nica que no me estaba enterando de nada, o es que cada uno manten&iacute;a su parte en secreto. En cuanto a m&iacute;, entend&iacute; que mi contribuci&oacute;n a sus planes era dar difusi&oacute;n a sus acciones en el peri&oacute;dico, cosa que ya hab&iacute;a hecho hasta ese momento sin necesidad de caretas ni reuniones clandestinas. Quiz&aacute;s esperaban algo m&aacute;s de m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que explicaron, contaban con muchos colaboradores para sus acciones. Si hasta entonces se hab&iacute;an apoyado en unos pocos camareros, conductores o vigilantes de seguridad, ahora dec&iacute;an tener colaboradores en muchas empresas y sectores, dispuestos a sumarse a la causa. Eran tantos los precarios hartos, que no resultaba dif&iacute;cil incorporar nuevos miembros a la causa.
    </p><p class="article-text">
        Esa expresi&oacute;n era la que m&aacute;s repet&iacute;an mientras hablaban: &ldquo;la causa&rdquo;. Eran as&iacute; de intensitos hablando. &ldquo;Acci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;colaboradores&rdquo;, &ldquo;la causa&rdquo;. Ah&iacute; sali&oacute; la periodista que llevo dentro:
    </p><p class="article-text">
        -Perdonad, ya que aqu&iacute; la informaci&oacute;n la dais con cuentagotas, &iquest;pod&eacute;is al menos contarme cu&aacute;l es &ldquo;la causa&rdquo;? Si me consider&aacute;is una del grupo y esper&aacute;is que colabore, qu&eacute; menos que saber qu&eacute; es lo que pretendemos con las &ldquo;acciones&rdquo;, &iquest;no? &iquest;Qu&eacute; se supone que defendemos?
    </p><p class="article-text">
        -El futuro &ndash;dijo Chanquete-. Defendemos el futuro.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Perdona? &ndash;pregunt&eacute; en tono burl&oacute;n. Costaba tomarse nada en serio con caretas de cart&oacute;n y grandes palabras. Sigui&oacute; Chanquete:
    </p><p class="article-text">
        -Esa es nuestra causa: el futuro. Todo lo que nos ofrecen es pasado: nostalgia, remakes, oldies, EGB, mitos, batallitas, seguridades perdidas y que no volver&aacute;n. Han conseguido que deseemos su pasado en lugar de nuestro futuro, volver atr&aacute;s, revivir aquel tiempo. Acabaremos a&ntilde;orando hasta el bipartidismo y las mayor&iacute;as absolutas. Pero nosotros queremos nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; se fueron pasando la palabra unos a otros, como si lo hubiesen ensayado, repartiendo los argumentos:
    </p><p class="article-text">
        -Somos la primera generaci&oacute;n &ndash;dijo Pancho&ndash;, la primera desde la Guerra Civil, que vivir&aacute; mucho peor que sus padres. Se acab&oacute; el progreso. Los j&oacute;venes de hoy ya ganamos menos que los j&oacute;venes de la misma edad hace solo una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s de un tercio de menores de treinta a&ntilde;os est&aacute; en riesgo de pobreza &ndash;sigui&oacute; Tito-, y ni siquiera te libra tener un trabajo: una cuarta parte de los que trabajan tambi&eacute;n est&aacute;n amenazados de exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        -Solo uno de cada cinco puede emanciparse antes de los treinta &ndash;era el turno de Quique&ndash;, y la mayor&iacute;a lo hace compartiendo piso. En algunas ciudades el precio medio de un alquiler es casi igual al salario medio de un joven.
    </p><p class="article-text">
        Muy bien, muy interesante, pens&eacute;. Aquello de pronto parec&iacute;a un inofensivo seminario sociol&oacute;gico en vez de una c&eacute;lula clandestina.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y qu&eacute; es lo que nos ofrecen? &ndash;pregunt&oacute; Desi&ndash;. Nostalgia y mucha mierda. Eso s&iacute;, mierda cool, con nombre en ingl&eacute;s y a ser posible acabada en &ldquo;ing&rdquo;: coliving, que suena mejor que &ldquo;no podr&aacute;s tener una casa en tu puta vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -Freeganismo &ndash;dijo Javi&ndash;. No te llega el sueldo para comer, pero puedes buscar en la basura, como hacen los hipsters en Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        -Nesting &ndash;a&ntilde;adi&oacute; Julia&ndash;: si no tienes dinero, qu&eacute;date en casa el fin de semana, que es la &uacute;ltima tendencia. Encerrarte en casa rebaja la ansiedad e ilumina la mente, lo dicen los expertos.
    </p><p class="article-text">
        -Wardrobing &ndash;sum&oacute; Pancho&ndash;, te compras una camisa, la usas un d&iacute;a y la devuelves a la tienda, as&iacute; siempre vas a la moda sin gastar el dinero que no tienes.
    </p><p class="article-text">
        -Sinkies, que suena a grupo indie: no ten&eacute;is hijos porque no os llega ni trabajando los dos. Sois sinkies.
    </p><p class="article-text">
        -Doer, el nuevo h&eacute;roe de la clase obrera, capaz de hacer el trabajo de cuatro, sin dormir incluso, tragando muchas bebidas energ&eacute;ticas, que nada te detenga.
    </p><p class="article-text">
        -Job Sharing, comparte trabajo con otro desesperado como t&uacute;, y comparte tambi&eacute;n el sueldo.
    </p><p class="article-text">
        -<a href="https://www.eldiario.es/rastreador/Nesting-trabavaciones-lenguaje-precariedad-Internet_6_711538871.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trabacaciones</a>.
    </p><p class="article-text">
        -Econom&iacute;a colaborativa.
    </p><p class="article-text">
        -Salario emocional.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; siguieron un rato, como si estuvi&eacute;semos en un concurso de la tele, de esos en que hay que decir todas las respuestas posibles en el menor tiempo. Como el jodido &ldquo;Un, dos, tres&rdquo; de los ochenta, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo me preguntaba d&oacute;nde me hab&iacute;a metido, qui&eacute;nes eran aquellos, si unos activistas, unos frikis, unos cachondos o unos iluminados. Y qu&eacute; estar&iacute;an dispuestos a hacer en los pr&oacute;ximos d&iacute;as por su causa. Nuestra causa.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/pasos-Tito_6_928167194.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>EPISODIO 9: TRAS LOS PASOS DE TITO</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/chanquete_132_1406913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2019 19:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde está Chanquete?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La chica de ayer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/chica-ayer_132_1406948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb17d65e-3b98-41df-8f50-53fa4103933f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Siguen llegando envíos misteriosos y juguetones. El último, una careta de Piraña, el personaje de “Verano azul”, con fecha y hora para una cita, y una referencia a una conocida canción.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>S&eacute;ptimo&nbsp;episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/Demasiadas-peliculas_6_928167190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>Un d&iacute;a cualquiera no sabes qu&eacute; hora es</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Te acuestas a mi lado sin saber por qu&eacute;&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        -Vale, ya la conozco. <a href="https://www.lasexta.com/noticias/cultura/desarfortunada-version-tema-chica-ayer-enrique-iglesia-vuelve-viral_201508195724a4404beb28d44600c488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es de Enrique Iglesias</a>, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Lo digo para provocar, s&eacute; de sobra que es de Antonio Vega y Nacha Pop, he o&iacute;do mil veces la gloriosa historia de la Movida madrile&ntilde;a. Pero mi padre se rebota:
    </p><p class="article-text">
        -Poca broma, que es el himno de mi generaci&oacute;n. La m&uacute;sica de un tiempo y un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que suena, recuerdo la primera vez que la escuch&eacute;, en el m&iacute;tico <a href="https://elpais.com/diario/1981/05/21/cultura/359244020_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Concierto de Primavera&rdquo;</a> de la Complutense. Fue nuestro Woodstock: Alaska y los Pegamoides, los Secretos, Mam&aacute;, Nacha Pop&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hago una r&aacute;pida b&uacute;squeda en Google en mi m&oacute;vil, que ya me conozco la memoria de mi padre:
    </p><p class="article-text">
        -Venga ya, pap&aacute;. El concierto ese fue en 1981. Ten&iacute;as diez a&ntilde;os&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Seguro que fue en 1981? Pues yo jurar&iacute;a que estuve&hellip; No s&eacute;, igual fui con el abuelo.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, seguro. Y tambi&eacute;n le acompa&ntilde;aste a Par&iacute;s en el 68, que me acuerdo cuando el abuelo juraba que hab&iacute;a estado all&iacute; y en realidad estaba en la mili.
    </p><p class="article-text">
        <em>Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Jugando con las flores, en mi jard&iacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        -Cada generaci&oacute;n tiene su mitolog&iacute;a &ndash;se defiende mi padre&ndash;. A saber cu&aacute;les quedar&aacute;n como vuestros hitos fundacionales. &iquest;Youtubers? &iquest;Instagramers?
    </p><p class="article-text">
        -Vale, pap&aacute;, pero la Movida esa vuestra est&aacute; un poco&hellip; sobrevalorada, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;La Movida? Qu&eacute; dices. Fue una explosi&oacute;n de libertad y creatividad despu&eacute;s de cuarenta a&ntilde;os de dictadura. Ahora est&aacute; de moda disparar contra ella, porque la vinculan con la Transici&oacute;n, que es el pim-pam-p&uacute;n contra el que todos tiran. Yo el primero, eh, que hay mucho que criticar. Pero la Movida es otra cosa, no simplifiquemos. Es verdad que hubo mucho petardeo inofensivo, y algunos de entonces mira d&oacute;nde han acabado. Pero tambi&eacute;n hab&iacute;a gente muy valiosa, que marc&oacute; a las siguientes generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Mejor no le digo lo que me cont&oacute; un d&iacute;a antes Alberto, el fot&oacute;grafo, mientras revel&aacute;bamos las &uacute;ltimas fotos: seg&uacute;n &eacute;l, la Movida fue la marca de modernidad de la Transici&oacute;n, y m&aacute;s a&uacute;n del PSOE y sus primeros ayuntamientos, sobre todo el madrile&ntilde;o, con Tierno Galv&aacute;n. Para Alberto, la Movida sirvi&oacute; para neutralizar la muy activa contracultura de esos a&ntilde;os &ndash;que adem&aacute;s crec&iacute;a fuera de Madrid&ndash;, favoreciendo con dinero p&uacute;blico las propuestas m&aacute;s fr&iacute;volas y despolitizadas, que ofrec&iacute;an transgresi&oacute;n pero sin romper nada, y que dar&iacute;an brillo y color a la llegada a Espa&ntilde;a del neoliberalismo. A&ntilde;os locos, a&ntilde;os felices, a&ntilde;os de met&eacute;rnosla doblada, as&iacute; dijo Alberto, cuyo discurso me son&oacute; resentido, y algo conspiranoico.
    </p><p class="article-text">
        No le digo nada a mi padre, mejor seguimos escuchando la canci&oacute;n, a ver si entre los dos encontramos alguna clave para continuar mi investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>La luz de la ma&ntilde;ana entra en la habitaci&oacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tus cabellos dorados parecen el sol</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Luego por la noche al Penta a escuchar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Canciones que consiguen que te pueda a amar</em>
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; ha dicho? &ndash;pregunto, detengo la canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Canciones que consiguen que&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -No, no, antes de eso &ndash;vuelvo unos segundos atr&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        <em>&hellip;parecen el sol</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Luego por la noche al Penta a escuchar&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        -Ah&iacute;, justo ah&iacute;, &iquest;qu&eacute; dice? &iquest;&ldquo;por la noche aprenda a escuchar&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        -No, &ldquo;al Penta a escuchar&rdquo;. El Penta es el bar m&iacute;tico de aquellos a&ntilde;os, en Malasa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; estaba lo que buscaba, lo que me faltaba para completar la cita: en el &uacute;ltimo paquete me hab&iacute;an enviado una careta de Pira&ntilde;a, y una cita, para esa misma tarde, pero no el lugar, solo una referencia a &ldquo;la chica de ayer&rdquo;. &iquest;Me estaban citando en El Penta? Parec&iacute;a encajar bien con todo ese jueguecito de referentes nost&aacute;lgicos.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; me plant&eacute;, y en su fiesta me col&eacute;. Porque justo esa tarde hab&iacute;a una fiesta en El Penta. &iquest;Adivinan de qu&eacute; era la fiesta? Bingo: una &ldquo;fiesta de los ochenta&rdquo;, a la que adem&aacute;s hab&iacute;a que ir disfrazado de &ldquo;iconos de la mejor d&eacute;cada de nuestra historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; me plant&eacute;, vestida yo tambi&eacute;n de icono ochentero. El bar estaba lleno de alaskas, brujas aver&iacute;as, almod&oacute;vares, y mucha cresta, maquillaje y hombreras. Ah, y uno de futbolista de la selecci&oacute;n con las medias bajadas hasta los tobillos, con el que todos se hac&iacute;an fotos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Mi disfraz? Bueno, no ten&iacute;a elecci&oacute;n: iba de Pira&ntilde;a, con un pantal&oacute;n corto, camiseta a rayas, un bocadillo en la mano, y la careta que me hab&iacute;an enviado. Y no, no hab&iacute;a avisado antes a la inspectora Velasco, prefer&iacute;a averiguar yo por mi cuenta y evitar en lo posible el trato con la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el bar sonaban los grandes &eacute;xitos de los ochenta, por supuesto. Todos tarareaban estribillos. Una de los Secretos, cuando yo entr&eacute;. Y los que con m&aacute;s intensidad la cantaban eran los m&aacute;s j&oacute;venes, algunos de mi edad, embriagados de una nostalgia que no era suya.
    </p><p class="article-text">
        Recorr&iacute; el bar sin saber qu&eacute; buscaba, ni a qui&eacute;n. Pensaba que en cualquier momento empezar&iacute;a otro show como el de Espinete, alguna acci&oacute;n de protesta por el estilo.  &iquest;Aparecer&iacute;an disfrazados de maderos antidisturbios y obreros metal&uacute;rgicos?
    </p><p class="article-text">
        Hasta que alguien me toc&oacute; en el hombro. Me gir&eacute;, y &iquest;a qui&eacute;n cre&eacute;is que me encontr&eacute;? A Javi y Pancho.
    </p><p class="article-text">
        Dos tipos vestidos con pantalones cortos y camisetas apretadas, cada uno con una careta de cartulina. Uno la llevaba de Javi, el otro de Pancho.
    </p><p class="article-text">
        -Ven con nosotros, Pira&ntilde;a &ndash;me dijo Pancho, habl&aacute;ndome muy fuerte al o&iacute;do, que con la m&uacute;sica no se o&iacute;a nada.
    </p><p class="article-text">
        Los segu&iacute; hacia los ba&ntilde;os, y me hicieron pasar por una puerta a lo que parec&iacute;a un almac&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Ad&oacute;nde vamos? &ndash;pregunt&eacute;, pero no me respondieron.
    </p><p class="article-text">
        Abrieron otra puerta que nos sac&oacute; bajo la escalera del portal de al lado, y de all&iacute; a la calle. En ese momento se detuvo un coche. Javi abri&oacute; la puerta y, cogi&eacute;ndome del brazo, me hizo entrar. Se sentaron cada uno a un lado, yo en medio de los dos, como hacen los polic&iacute;as en las pel&iacute;culas. La conductora nos mir&oacute; por el retrovisor, llevaba tambi&eacute;n careta, en su caso de Julia. Arranc&oacute; con un aceler&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Perdonad que insista, &iquest;ad&oacute;nde vamos? &ndash;pregunt&eacute;, de pronto asustada. Me hab&iacute;a metido en un coche con tres desconocidos que iban disfrazados de Verano Azul, y no sab&iacute;a a d&oacute;nde me llevaban. Como no respondieron, protest&eacute;:
    </p><p class="article-text">
        -Mirad, no s&eacute; de qu&eacute; va todo esto, pero ya no me hace gracia, quiero bajarme&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Fui a quitarme la careta, pero Javi me sujet&oacute; la mano. Me gir&eacute; hacia &eacute;l, su sonrisa de cart&oacute;n, esa cara de ni&ntilde;ato rubio que no s&eacute; c&oacute;mo pudo enamorar a la generaci&oacute;n de mi madre.
    </p><p class="article-text">
        Toda la respuesta que consegu&iacute; fue que los tres se pusiesen a silbar. No hace falta que os cuente qu&eacute; famosa sinton&iacute;a de serie televisiva fueron silbando durante todo el camino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/chica-ayer_132_1406948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Aug 2019 18:50:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La chica de ayer]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demasiadas películas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/demasiadas-peliculas_132_1406937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/193f6400-1467-4382-aed9-1374bec54b67_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Tras el sabotaje a una obra teatral sobre la nostalgia de los ochenta, Carmela y un veterano fotoperiodista revelan un viejo carrete de fotos cuyo contenido ignoran.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sexto&nbsp;episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/positivo-negativo_6_928167186.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        -Ese es quien estoy pensando, &iquest;verdad? &ndash;pregunt&eacute;, al ver qui&eacute;n aparec&iacute;a en la primera fotograf&iacute;a revelada.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, es &eacute;l &ndash;confirm&oacute; Alberto-. Su majestad el rey de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Ex rey, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        -Rey em&eacute;rito, como prefieras llamarlo. Espera, vamos a colocarlo como merece.
    </p><p class="article-text">
        Alberto tendi&oacute; la foto en el cordel, para que se secase bien. Pero la colg&oacute; boca abajo, y me gui&ntilde;&oacute; un ojo. En ella se ve&iacute;a al padre del actual rey caminando, apoyado en un bast&oacute;n, acompa&ntilde;ado por varias personas que no supimos identificar. La foto estaba tomada desde un sitio ligeramente elevado, era un plano picado, y en blanco y negro, o m&aacute;s bien un gris azulado.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos revelando el resto de negativos. Pasaban por la ampliadora, que los reproduc&iacute;a en el papel, y ya en la cubeta iban mostr&aacute;ndonos su contenido. Uno a uno, fuimos reconociendo a la mayor&iacute;a de personas fotografiadas. Yo solo pude nombrar a algunos, Alberto los identific&oacute; a casi todos. Un ex ministro. Un alcalde. Varios empresarios, consejeros delegados. El presidente de un club de f&uacute;tbol. Dos mujeres, hermanas, grandes propietarias. Una ex presidenta auton&oacute;mica. Y de nuevo el rey em&eacute;rito, varias fotograf&iacute;as mostraban al anterior rey, aunque en momentos diferentes, incluso lugares diferentes, pero todas las fotos ten&iacute;an en com&uacute;n el plano levemente picado, elevado, y el color gris&aacute;ceo de las mismas. Hasta que me di cuenta:
    </p><p class="article-text">
        -Espera, no son fotograf&iacute;as. Quiero decir que no las ha tomado un fot&oacute;grafo sin m&aacute;s. Son im&aacute;genes de c&aacute;maras de seguridad. Es como si hubiesen fotografiado la pantalla donde se ve lo que graba la c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        -Es cierto. C&aacute;maras en la entrada de edificios, sobre la puerta. Dir&iacute;a que hoteles, f&iacute;jate: en un par de ellas se ve a un tipo trajeado que abre la puerta del coche. Mira, en esta se ve una alfombra sobre la acera. Son grabaciones de c&aacute;maras de seguridad de hoteles. Pero, &iquest;qu&eacute; sentido tienen? No parecen mostrar nada&hellip; ilegal, solo gente importante entrando en hoteles.
    </p><p class="article-text">
        Eso mismo le pregunt&eacute; a la inspectora Velasco, minutos despu&eacute;s. A Elvira, que as&iacute; me pidi&oacute; que la llamara, buscando m&aacute;s confianza conmigo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; sentido tienen estas fotos, Elvira? No parecen mostrar nada&hellip; ilegal.
    </p><p class="article-text">
        -Como las anteriores grabaciones de v&iacute;deo en reservados, o los audios en taxis, no muestran nada que quieran que veamos. O s&iacute;: lo que quieren que veamos es que las han conseguido, que pueden hacerlo, que igual que tienen estas im&aacute;genes inofensivas, podr&iacute;an tener otras.
    </p><p class="article-text">
        -Camareros, taxistas, y ahora &iquest;guardias de seguridad?
    </p><p class="article-text">
        -Eso parece. Y por las fotos no es f&aacute;cil saber de qu&eacute; hoteles son, dudo que podamos localizar a los responsables. Tampoco hemos avanzado mucho con los camareros, hasta ahora solo hemos identificado dos restaurantes, y en ambos casos contratan refuerzos de empresas de trabajo temporal y no pueden precisar qui&eacute;n sirve cada mesa en cada momento. Y lo mismo con los taxistas, que adem&aacute;s no eran todos taxis: en algunos audios parecen veh&iacute;culos VTC.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Miramos en silencio las fotos, 36 fotos desplegadas sobre la mesa de la inspectora Velasco. Fue mi subdirector el que avanz&oacute; una pista:
    </p><p class="article-text">
        -Camareros, taxistas, conductores de VTC, guardias de seguridad&hellip; Todos comparten ser colectivos con malas condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Una conspiraci&oacute;n de precarios? &ndash;sonri&oacute; la inspectora-. Suena demasiado&hellip; novelesco. De novela de verano, vaya. No es f&aacute;cil montar algo as&iacute; bajo radar, con tanta gente implicada y sin dejar rastro, ning&uacute;n cabo suelto, nadie que se vaya de la lengua. Seguiremos investigando. Y t&uacute;, Carmela, mantenme informada si te llegan m&aacute;s env&iacute;os. Pero s&eacute; discreta, no quiero quemarte y que decidan buscar otra periodista.
    </p><p class="article-text">
        -La verdad es que&hellip; no me hace mucha gracia &ndash;dije, dubitativa.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; no te hace gracia?
    </p><p class="article-text">
        -Esto. Ser una especie de&hellip; confidente policial.
    </p><p class="article-text">
        La inspectora Velasco se ri&oacute; exageradamente.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Confidente policial? Has visto demasiadas pel&iacute;culas...
    </p><p class="article-text">
        Demasiadas pel&iacute;culas de los ochenta, pens&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Has visto demasiadas pel&iacute;culas &ndash;insisti&oacute;-. Y todav&iacute;a no sabemos si esto es una comedia, un thriller o qu&eacute;. Pero estamos ante delincuentes, probablemente chantajistas, acabar&aacute;n pidiendo algo por no desvelar otras grabaciones. &iquest;Prefieres ir con los malos en tu pel&iacute;cula? &ndash;ri&oacute; de nuevo-. Mira, todav&iacute;a desconozco de qu&eacute; va todo esto, pero no quiero que se nos vaya de las manos. Cu&eacute;ntame lo que vayas sabiendo. No te lo estoy pidiendo, no es un favor.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y si&hellip; me niego?
    </p><p class="article-text">
        -No te vas a negar. No puedes. Las dos estamos en esto, y yo tambi&eacute;n estoy siendo discreta y cubri&eacute;ndote a ti. Piensa que si se corre la voz de que, como t&uacute; dices, eres una &ldquo;confidente policial&rdquo; &ndash;hizo comillas en el aire con los dedos-, puede que nadie te vuelta a escoger para filtrar informaci&oacute;n en la vida. Y eres muy joven para quemarte ya.
    </p><p class="article-text">
        Me son&oacute; a chantaje, pero no dije nada, porque ya sab&iacute;a la respuesta: yo hab&iacute;a visto demasiadas pel&iacute;culas. Fue mi subdirector quien me ech&oacute; un cable:
    </p><p class="article-text">
        -Si colaboramos, esperamos que la colaboraci&oacute;n sea mutua.
    </p><p class="article-text">
        -Mira, tu jefe no ha visto tantas pel&iacute;culas, o ha visto otras. Por supuesto: si averiguamos algo, ser&eacute;is los primeros en tenerlo. En exclusiva.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a la redacci&oacute;n, oh, sorpresa, &iquest;qu&eacute; encontr&eacute; sobre mi mesa? Lo hab&eacute;is adivinado: &iexcl;otro env&iacute;o! Esta vez un sobre grande y delgado, tama&ntilde;o folio. Lo abr&iacute; con impaciencia. Tras el VHS, la cinta casete y el carrete de fotos, &iquest;qu&eacute; tocaba ahora?&iquest;Una carta manuscrita? &iquest;Un fax?
    </p><p class="article-text">
        Del sobre sali&oacute; una careta. S&iacute;, una careta, de cartulina, con una gomita para coloc&aacute;rsela. Era el rostro de un ni&ntilde;o, con el pelo casta&ntilde;o claro, facciones redondeadas, ojos achinados. Me qued&eacute; mir&aacute;ndolo, me sonaba mucho, pero se adelant&oacute; mi compa&ntilde;ero, el otro estudiante en pr&aacute;cticas, que hoy tra&iacute;a una camiseta de la calabaza de &ldquo;Un, dos, tres&hellip;&rdquo;, y que reconoci&oacute; al personaje de la careta nada m&aacute;s verlo:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Es Pira&ntilde;a, c&oacute;mo mola!
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Pira&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, el ni&ntilde;o de &ldquo;Verano azul&rdquo;. El que com&iacute;a mucho, el amigo de Tito.
    </p><p class="article-text">
        Yo sab&iacute;a bien qui&eacute;n era Pira&ntilde;a, mi padre me hab&iacute;a puesto todos los cap&iacute;tulos durante varios veranos. Lo que no entend&iacute;a era qu&eacute; pintaba ahora Pira&ntilde;a, para qu&eacute; esa careta, en la que adem&aacute;s hab&iacute;an apuntado, por la cara interior, una fecha y una hora. La fecha era del d&iacute;a siguiente, la hora las 19h. &iquest;Me estaban proponiendo una cita? Pero no pon&iacute;a d&oacute;nde, solo hab&iacute;an a&ntilde;adido una frase manuscrita:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Eres t&uacute; la chica de ayer?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Empezaba a estar harta de juegos de pistas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/chica-ayer_6_928167189.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>CAP&Iacute;TULO 7: LA CHICA DE AYER</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/demasiadas-peliculas_132_1406937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Aug 2019 18:38:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Demasiadas películas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El positivo del negativo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/positivo-negativo_132_1406968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8aa62b2-446d-4a1c-acf3-ac4f9cbac623_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: El último envío que recibe Carmela en el periódico contiene un carrete de fotos y dos entradas para el teatro. Cuando acude a lo que se anuncia como un monólogo cómico y nostálgico, encuentra algo muy diferente</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Quinto episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/_6_928167188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el&nbsp;cap&iacute;tulo 4 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;amos hasta ese momento? Varios env&iacute;os an&oacute;nimos. Una cinta de VHS con grabaciones ilegales a pol&iacute;ticos y empresarios en reservados de restaurantes. Una casete con grabaciones de audio a personajes similares, mientras montaban en taxis. Y un acto de sabotaje en una obra teatral de nostalgia ochentera, que en seguida se viraliz&oacute; y aument&oacute; el desconcierto de las autoridades, la polic&iacute;a y toda la sociedad: &iquest;qui&eacute;n estaba detr&aacute;s de todas esas acciones? &iquest;Era un grupo organizado? &iquest;Qu&eacute; pretend&iacute;an? &iquest;Era una forma de protesta? &iquest;Eran chantajistas, como dijeron algunos medios? &iquest;Eran terroristas, como denunci&oacute; un portavoz de la oposici&oacute;n, que de paso acus&oacute; al gobierno de no actuar con suficiente contundencia y atrapar a los responsables?
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n ten&iacute;amos una pieza m&aacute;s del rompecabezas: un carrete de fotos, del que todav&iacute;a no hab&iacute;amos informado a la polic&iacute;a. Yo no quer&iacute;a llevarlo al chino de la otra vez, pues avisar&iacute;a a la polic&iacute;a. As&iacute; que el jefe de Opini&oacute;n me pas&oacute; el contacto de un viejo fot&oacute;grafo de prensa, que desde hac&iacute;a a&ntilde;os se dedicaba a la fotograf&iacute;a art&iacute;stica, pero que hab&iacute;a retratado precisamente aquellos a&ntilde;os, la Transici&oacute;n y los ochenta, cuando trabajaba para una revista de actualidad. Todav&iacute;a ten&iacute;a un laboratorio de revelado en casa, pod&iacute;a ayudarme.
    </p><p class="article-text">
        Fui a casa de Alberto, que as&iacute; se llamaba. Esperaba que me abriese la puerta un anciano venerable y en pantuflas, que querr&iacute;a ense&ntilde;arme sus c&aacute;maras de museo, sus viejos &aacute;lbumes de fotos y sus premios, mientras contaba batallitas. Pero me encontr&eacute; a alguien bien diferente: un hombre muy delgado, con pinta de viejo rockero, coleta y pendiente, los brazos llenos de tatuajes y el rostro muy curtido.
    </p><p class="article-text">
        Pasamos al cuarto oscuro, y lo vi manipular el carrete mientras me iba contando cada paso que daba. Primero sac&oacute; la pel&iacute;cula del carrete y la meti&oacute; en un tanque de revelado, donde verti&oacute; varios qu&iacute;micos que antes hab&iacute;a mezclado en una jarra. Hablaba con voz de fumador:
    </p><p class="article-text">
        - Estar&aacute;s pensando que vaya atraso todo este jaleo para unas fotos, con lo f&aacute;cil que es usar la c&aacute;mara del m&oacute;vil. No te creas, no soy ning&uacute;n nost&aacute;lgico, yo tambi&eacute;n hago fotos con el m&oacute;vil, aunque siempre preferir&eacute; la magia del cuarto oscuro. Pero no me veas como un dinosaurio, al contrario: soy un adelantado, esto es el futuro. Igual que han vuelto los vinilos, volver&aacute;n los carretes de fotos, y ser&eacute;is los m&aacute;s j&oacute;venes los que reivindiqu&eacute;is la fotograf&iacute;a anal&oacute;gica. Es como las cervezas artesanas, todo el d&iacute;a buscando la autenticidad, el sabor de antes. Por eso los que no cambiamos, los que no nos movemos del mismo sitio, solo tenemos que esperar a que los dem&aacute;s vuelvan. Somos el pasado, los inadaptados, hasta que el futuro nos alcanza de nuevo y nos convertimos en adelantados.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un rato de manejar l&iacute;quidos, cort&oacute; trozos de pel&iacute;cula y los tendi&oacute; de un cordel, como calcetines sujetos con pinzas.
    </p><p class="article-text">
        - Ya tenemos el negativo, ahora solo falta positivarlo. Pero hay que dejarlo un rato ah&iacute; colgado. Ven, te ense&ntilde;ar&eacute; algo mientras.
    </p><p class="article-text">
        Me llev&oacute; a su estudio, las paredes llenas de fotograf&iacute;as en blanco y negro, en las que reconoc&iacute; a algunos actores y m&uacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        - Son muy bonitas &ndash;dije.
    </p><p class="article-text">
        - Estas te van a interesar m&aacute;s, con todo ese jaleo en que andas metida. Ya he visto el v&iacute;deo ese de Espinete, es buen&iacute;simo. A m&iacute;, que le den ca&ntilde;a a toda esa bazofia nost&aacute;lgica me parece estupendo. Los ochenta, mis ochenta, fueron otra cosa. Mira.
    </p><p class="article-text">
        Me fue ense&ntilde;ando fotos suyas de aquellos a&ntilde;os, y me las iba explicando: una asamblea de trabajadores, cientos de hombres, sobre todo hombres, en una nave llena de humo de tabaco, un l&iacute;der sindical con jersey rojo de cremallera. Un corte de carretera junto a los astilleros, neum&aacute;ticos ardiendo, un encapuchado manejando lo que parec&iacute;a un bazuca artesano del que sal&iacute;a un cohete. Una carga policial contra obreros de una metal&uacute;rgica, rostros ensangrentados. Varios polic&iacute;as acorralados y apedreados. Una manifestaci&oacute;n vecinal, tras una pancarta con el dibujo de una jeringuilla rota. Jornaleros andaluces ocupando una finca. Un mitin multitudinario contra la OTAN. Un grupo de punkis en una plaza. Polic&iacute;as dando porrazos a j&oacute;venes con una pancarta. Insumisos encadenados a la puerta de un cuartel.
    </p><p class="article-text">
        - Todo esto fueron los ochenta, mis ochenta. A&ntilde;os de lucha colectiva, sindicalismo fuerte, huelgas generales, protestas obreras. La reconversi&oacute;n industrial fue brutal, arrasaron comarcas enteras que tres d&eacute;cadas despu&eacute;s no se han recuperado, siguen deprimidas y expulsando a los j&oacute;venes. La gente pele&oacute; muy duro, y hubo algunas victorias importantes. No solo los trabajadores, tambi&eacute;n los vecinos contra la hero&iacute;na que arrasaba los barrios, y el movimiento contra la OTAN, los insumisos que se comieron a&ntilde;os de c&aacute;rcel hasta terminar con la mili obligatoria. Y la contracultura, un movimiento cultural muy potente y subversivo, aunque hoy solo nos acordemos de unos cuantos santones de la Movida.
    </p><p class="article-text">
        - Esa no es la nostalgia que nos venden.
    </p><p class="article-text">
        - Ya. &iquest;T&uacute; sabes de qu&eacute; tiene nostalgia la generaci&oacute;n de tus padres, o la de tus hermanos mayores, o la tuya misma? No de Espinete ni de Parch&iacute;s, sino de un tiempo en que con un solo sueldo pod&iacute;a vivir una familia entera y comprarse un piso. Eso es lo que todos echan de menos: trabajo, sueldo digno, vacaciones, poder anticipar d&oacute;nde estar&iacute;as en cinco, diez, veinte a&ntilde;os. Futuro, joder. Yo mismo, hace treinta a&ntilde;os ganaba mucho m&aacute;s con mis fotos que cualquier fot&oacute;grafo hoy por muchos premios que tenga. Si queremos volver al pasado, si queremos que el pasado sea nuestro futuro, no es para ver de nuevo la Bola de Cristal o vivir sin redes sociales y con vinilos; sino para tener otra vez las certezas que nos han quitado por el camino. Que todo eso que perdimos tambi&eacute;n lo idealizamos, vale, yo mismo soy preso de mis nostalgias. Pero es que comparado con lo que os hemos dejado a los j&oacute;venes, cualquier tiempo pasado parece la puta edad de oro.
    </p><p class="article-text">
        Volvimos al cuarto oscuro y me ense&ntilde;&oacute; a manejar la ampliadora.
    </p><p class="article-text">
        - Ten&eacute;is que asumir que los ochenta no van a volver, y mejor que no lo hagan. Porque despu&eacute;s de los ochenta vinieron los noventa, y hasta hoy, mira d&oacute;nde hemos acabado. Desencantados y nost&aacute;lgicos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras hablaba iba positivando los negativos sobre el papel fotogr&aacute;fico, que despu&eacute;s met&iacute;a en una cubeta con l&iacute;quido revelador. Observamos el primer papel, todav&iacute;a en blanco, sumergido y que &eacute;l mov&iacute;a con una pinza. Poco a poco fue oscureci&eacute;ndose, aparecieron manchas que en segundos tomaron forma, hasta convertirse en un cuerpo, y un rostro todav&iacute;a borroso que miramos con expectaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        - A ver qu&eacute; sorpresa te ha regalado esta vez tu Espinete &ndash;dijo Alberto.
    </p><p class="article-text">
        Sac&oacute; el papel de la cubeta, y lo pas&oacute; a otro recipiente con l&iacute;quido fijador. Unos segundos despu&eacute;s cogi&oacute; la foto y la miramos bien de cerca mientras se secaba. Por fin, el rostro de la primera fotograf&iacute;a se defini&oacute;, y entonces pudimos reconocerlo. Quedamos boquiabiertos.
    </p><p class="article-text">
        - Ese es quien estoy pensando, &iquest;verdad? &ndash;pregunt&eacute;, dudando todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Es &eacute;l.
    </p><h3 class="article-text">SEXTO EPISODIO: DEMASIADAS PEL&Iacute;CULAS</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/Demasiadas-peliculas_6_928167190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>SEXTO EPISODIO: DEMASIADAS PEL&Iacute;CULAS</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/positivo-negativo_132_1406968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Aug 2019 18:51:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El positivo del negativo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los ochenta en vena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/ochenta-vena_132_1406957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20fad967-fba4-4d58-b64c-917e92c92d91_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: el segundo envío para Carmela, una cinta de casete, contiene también grabaciones a personajes públicos, esta vez de audio. Parecen hechas durante viajes en taxi.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cuarto episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/final-cuenta_6_927117299.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute;&nbsp;el cap&iacute;tulo 3 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n ustedeeeeees?
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Bien!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;No oigo nada! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n ustedeeeeeeees?
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Bieeeeeen!
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; verg&uuml;enza, por favor. A mi alrededor, doscientas mujeres y hombres cuarentones responden a gritos a la pregunta infantil de un payaso. Entre ellos, a mi lado, mi padre desga&ntilde;it&aacute;ndose: &ldquo;bieeeeeeen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le ped&iacute; que viniese conmigo al teatro, aunque &eacute;l ya hab&iacute;a visto la obra un par de a&ntilde;os antes. &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=C8082T58rpI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espinete no existe</a>&rdquo;, un mon&oacute;logo c&oacute;mico sobre la nostalgia de los ochenta, que llevaba m&aacute;s de diez a&ntilde;os llenando un teatro madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero me estoy adelantando, perdonen: nos hab&iacute;amos quedado en la comisar&iacute;a, despu&eacute;s de entregar la cinta de casete con las nuevas grabaciones.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a la redacci&oacute;n, el subdirector me pidi&oacute; que escribiese una pieza sobre la investigaci&oacute;n policial, contando todo lo que sab&iacute;amos. Me dijo que trabajase mano a mano con el redactor que sol&iacute;a llevar asuntos policiales y tribunales, al que hab&iacute;a pedido que interrumpiese sus vacaciones, el tema lo merec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero nada m&aacute;s llegar a mi mesa, sorpresa. &iquest;Adivinan? S&iacute;, otro paquete. Tambi&eacute;n a mi nombre, y an&oacute;nimo. Y como si todo fuese una gran broma, tras el VHS y la cinta casete esta vez sali&oacute; del sobre un nuevo objeto de museo, peque&ntilde;o y cil&iacute;ndrico, con una lengua marr&oacute;n de celulosa.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Un carrete de fotos de los de antes, c&oacute;mo mola! &ndash;dijo el otro redactor en pr&aacute;cticas al verlo. Ese d&iacute;a llevaba una camiseta de Naranjito.
    </p><p class="article-text">
        -Empiezo a hartarme del jueguecito retro &ndash;murmur&eacute;. Pero entonces vi que en el sobre hab&iacute;a algo m&aacute;s: dos entradas. Para el teatro. &ldquo;Espinete no existe&rdquo;. Para esa misma noche. Quien quiera que fuera el autor de los env&iacute;os, ahora me invitaba al teatro. &iquest;Deb&iacute;a llamar a la polic&iacute;a? Prefer&iacute; esperar, averiguar primero qu&eacute; conten&iacute;a el carrete.
    </p><p class="article-text">
        Como ya no me daba tiempo de llevarlo a ning&uacute;n sitio a revelar, lo guard&eacute; en el caj&oacute;n de mi mesa hasta el d&iacute;a siguiente. Quedaban tres horas para que empezase la funci&oacute;n, y todav&iacute;a ten&iacute;a que escribir el art&iacute;culo sobre las grabaciones y la investigaci&oacute;n policial. Mir&eacute; al redactor en pr&aacute;cticas frente a m&iacute;. Seguro que le encantar&iacute;a ir a ver la obra esa de Espinete, y me sobraba una entrada. Pero acab&eacute; invitando a mi padre, que al menos su nostalgia es aut&eacute;ntica, vivida, no de segunda mano.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, &eacute;l ya hab&iacute;a visto la obra un par de a&ntilde;os antes, pero quiso venir conmigo. Y all&iacute; nos presentamos los dos, en un teatro detr&aacute;s de Gran V&iacute;a. El p&uacute;blico en la puerta era mayoritariamente de su generaci&oacute;n, aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a gente de mi edad. Nost&aacute;lgicos artificiales, j&oacute;venes que echan de menos un pasado que no es suyo.
    </p><p class="article-text">
        A la entrada nos dieron un peta-zetas a cada uno, para ir ambient&aacute;ndonos. A falta de pocos minutos para empezar, el teatro estaba lleno. Sonaban en megafon&iacute;a sinton&iacute;as de series de dibujos animados de los ochenta, que el p&uacute;blico canturreaba encantado. Mosqueperros, Willy Fogg, Marco. Mientras cantaban, masticaban los peta-zetas, el chasquido de la golosina multiplicado por doscientos.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Te acuerdas de Espinete, verdad? &ndash;me pregunt&oacute; mi padre mientras se com&iacute;a su peta-zetas.
    </p><p class="article-text">
        -Por supuesto, pap&aacute;. Si mi generaci&oacute;n tiene una vivencia com&uacute;n es la de ver en Youtube cap&iacute;tulos de Barrio S&eacute;samo con nuestros emocionados padres. Por cierto, &iquest;sabes que Espinete termin&oacute; en un vertedero? Busqu&eacute; informaci&oacute;n antes de venir. Resulta que el disfraz de erizo rosa se pas&oacute; a&ntilde;os en un almac&eacute;n de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola, entre miles de trajes viejos y trastos de atrezzo. El almac&eacute;n fue cerrado porque era de amianto, y todo su contenido estaba contaminado. El amianto es veneno, provoca c&aacute;ncer. Acabaron demoliendo el almac&eacute;n, y los escombros, con todo el contenido, terminaron en un vertedero. Vuestro &iacute;dolo de infancia olvidado en un almac&eacute;n, contaminado, cancer&iacute;geno y finalmente al basurero. Bonita met&aacute;fora, &iquest;eh?
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Hemos venido para reventar mi infancia con met&aacute;foras? &ndash;pregunt&oacute; mi padre, y en seguida me mand&oacute; callar porque se apagaron las luces. En la oscuridad se escuchaban los chispazos de peta-zetas.
    </p><p class="article-text">
        Una figura sali&oacute; al escenario, solo ve&iacute;amos su silueta oscura. Y empez&oacute; el espect&aacute;culo:
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n ustedeeeeees?
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Bien!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;No oigo nada! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n ustedeeeeeeees?
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Bieeeeeen!
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a una tercera vez:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Que c&oacute;mo est&aacute;n ustedeeeeeeeeeees!
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Bieeeeeeeeeen! &ndash;el teatro se ven&iacute;a abajo, cientos de gargantas gritando.
    </p><p class="article-text">
        Entonces se encendi&oacute; una pantalla en mitad del escenario. Empez&oacute; a proyectarse la intro de Barrio S&eacute;samo: un trenecito de parque de atracciones, ni&ntilde;os en columpios y tirando hojas en un bosque oto&ntilde;al, Espinete y Don Pimp&oacute;n&hellip; Y la musiquita, el &ldquo;na-na-n&aacute;&rdquo; que el p&uacute;blico se puso a corear, felices. Mi padre tambi&eacute;n, claro. Yo me resist&iacute;, no olvidaba que hab&iacute;a venido all&iacute; por trabajo, porque alguien quer&iacute;a que viese algo.
    </p><p class="article-text">
        Tras la intro de Barrio S&eacute;samo, un sketch de Epi y Blas sobre palomas que levant&oacute; carcajadas. Siguieron varias sinton&iacute;as de anuncios de la &eacute;poca, los payasos de la tele cantando &ldquo;C&oacute;mo me pica la nariz&rdquo;, un momento del &ldquo;Un, Dos, Tres&rdquo;, los cinco de Parch&iacute;s cantando y bailando, un adolescente jugando en un recreativo, un gol de Espa&ntilde;a en un partido contra Malta, varias secuencias de series que mi padre me iba nombrando al o&iacute;do &ndash;El coche fant&aacute;stico, V, El Equipo A-, la voz de F&eacute;lix Rodr&iacute;guez de la Fuente, Pancho corriendo por la playa y gritando &ldquo;Chanquete ha muerto&rdquo;, unos polic&iacute;as de uniforme marr&oacute;n disparando desde un furg&oacute;n, unos presos amotinados en el tejado de una c&aacute;rcel, m&aacute;s polic&iacute;as marrones ahora repartiendo porrazos a un grupo de j&oacute;venes, un barrio de chabolas con ni&ntilde;os fumando, el amasijo de hierros de un autob&uacute;s reventado por una bomba, un forense enumerando las torturas reconocibles en dos esqueletos que llam&oacute; Lasa y Zabala, m&aacute;s polic&iacute;as repartiendo porrazos y disparando botes de humo esta vez contra una barricada de neum&aacute;ticos ardiendo, una secuencia de una pel&iacute;cula de quinquis, una comparecencia conjunta de Felipe Gonz&aacute;lez y Ronald Reagan, Tejero en la tribuna del Congreso, una batalla callejera entre guardias civiles y j&oacute;venes con ikurri&ntilde;as&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ya no se o&iacute;a ning&uacute;n chispazo de peta-zetas en el teatro, y s&iacute; el murmullo creciente de los espectadores, al que se uni&oacute; mi padre:
    </p><p class="article-text">
        -No recordaba yo as&iacute; la obra, no entiendo nada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo s&iacute; empezaba a entender algo. Entend&iacute;a al menos por qu&eacute; me hab&iacute;an enviado las entradas, por qu&eacute; quer&iacute;an que viniese.
    </p><p class="article-text">
        Se apag&oacute; la pantalla, y se encendi&oacute; un ca&ntilde;&oacute;n de luz. En el escenario apareci&oacute; Espinete. El erizo rosa. Hubo un &ldquo;aaaaah&rdquo; de alivio del p&uacute;blico, que en seguida se convirti&oacute; en un &ldquo;ooooooh&rdquo; cuando vimos el estado en que se encontraba nuestro erizo. El disfraz estaba sucio y ra&iacute;do, con varios costurones. Le faltaba un ojo.
    </p><p class="article-text">
        -Tal vez lo rescataron del vertedero &ndash;propuse a mi anonadado padre, que como el resto del p&uacute;blico hab&iacute;a enmudecido.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n ustedes? &ndash;pregunt&oacute; Espinete con un hilo de voz ronca.
    </p><p class="article-text">
         Como nadie contest&oacute;, insisti&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Que como est&aacute;n ustedes!
    </p><p class="article-text">
        Se mov&iacute;a por el escenario arrastrando los pies, encorvado, como agotado.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Alguien tiene un mechero? &ndash;pregunt&oacute; hacia las primeras filas. Hubo risitas, la confianza en que quiz&aacute;s todo fuese una comedia. No demasiado nost&aacute;lgica, pero una comedia al fin.
    </p><p class="article-text">
        Alguien le lanz&oacute; un mechero. El erizo lo cogi&oacute;, y se sent&oacute; en un rinc&oacute;n del escenario, se derrumb&oacute; m&aacute;s bien. Habl&oacute; con esfuerzo, tosiendo de vez en cuando:
    </p><p class="article-text">
        -Hac&iacute;a mucho que no os ve&iacute;a por el barrio&hellip; Ya no queda casi nadie de los de antes. Yo soy&hellip; un superviviente.
    </p><p class="article-text">
        -No me lo puedo creer &ndash;susurr&oacute; mi padre al ver que Espinete pon&iacute;a el contenido de una bolsita en una peque&ntilde;a cuchara, y luego la calentaba con la llama del mechero.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Se est&aacute; haciendo un pico! &ndash;grit&oacute; alguien, consiguiendo algunas risas, pocas.
    </p><p class="article-text">
        El erizo sigui&oacute; a lo suyo, con el mechero y la cucharita, mientras hablaba:
    </p><p class="article-text">
        -El de la panader&iacute;a, c&oacute;mo se llamaba&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Chema! &ndash;contest&oacute; uno del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        -Ese&hellip; Chema&hellip; Acab&oacute; cerrando despu&eacute;s de que los yonquis le atracasen por tercera vez. Y Ana&hellip; La pobre Ana&hellip; Se prostitu&iacute;a para financiarse su consumo. La encontraron desnuda y muerta en un descampado.
    </p><p class="article-text">
        Ya no se o&iacute;a ninguna risita, ni siquiera nerviosa. Ante el espanto del p&uacute;blico, Espinete sac&oacute; una cinta el&aacute;stica y se la enroll&oacute; en el brazo rosado y peludo, sujetando un extremo con los dientes. La estir&oacute; bien y la at&oacute;. Lo vimos coger una jeringuilla y acercar la aguja al contenido de la cucharilla.
    </p><p class="article-text">
        -Don Pimp&oacute;n&hellip; Menudo cabr&oacute;n, &eacute;l fue quien trajo el caballo al barrio. Algunos dicen que era confidente de la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A nuestro alrededor, varios espectadores se levantaron y se marcharon, protestando en voz alta. Pero la mayor&iacute;a segu&iacute;a sentada, casi todos tel&eacute;fono en alto, grabando el momento en que Espinete se clavaba la aguja en el brazo y vaciaba la jeringuilla en sus venas. Mientras lo hac&iacute;a, canturreaba en voz cada vez m&aacute;s baja:
    </p><p class="article-text">
        -Na-na-n&aacute;&hellip; Na-na-n&aacute;&hellip; Na-na-n&aacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hasta que dej&oacute; caer la cabeza sobre el pecho rosado, solt&oacute; un par de gemidos, y se desplom&oacute; en el escenario. Se apag&oacute; la luz.
    </p><p class="article-text">
        Quedamos a oscuras, enmudecidos, no s&eacute; si m&aacute;s desconcertados o impresionados por lo visto.
    </p><p class="article-text">
        Doy por hecho que todos visteis los v&iacute;deos, que en seguida se viralizaron. Y ya sab&eacute;is lo que pas&oacute; despu&eacute;s: la polic&iacute;a lleg&oacute; al teatro y liber&oacute; al actor de &ldquo;Espinete no existe&rdquo;, que estaba atado y amordazado en un cuarto de ba&ntilde;o. Al Espinete yonqui no lo encontraron.
    </p><h3 class="article-text">QUINTO EPISODIO: EL POSITIVO DEL NEGATIVO</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/positivo-negativo_6_928167186.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>QUINTO EPISODIO: EL POSITIVO DEL NEGATIVO</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/ochenta-vena_132_1406957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2019 18:21:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los ochenta en vena]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El final de la cuenta atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/final-cuenta_132_1480308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e4f8309-9a29-4943-b2b7-5f8fbaaa7288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: la cinta VHS que recibió Carmela acaba mostrando grabaciones de cámara oculta de políticos reunidos en reservados de restaurantes. De vuelta a la redacción, encuentra un nuevo paquete.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tercer&nbsp;episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/camareros-hablasen_6_927117297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el cap&iacute;tulo 2 de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>We're leaving together,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>But still it's farewell</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>And maybe we'll come back</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>To earth, who can tell?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>I guess there is no one to blame</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>We're leaving ground (leaving ground)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Will things ever be the same again?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>It's the final countdown</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>The final countdown&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Menos mal que ah&iacute; se cort&oacute; la canci&oacute;n, antes de que me estallase la cabeza con los sintetizadores, el pegadizo &ldquo;tinoninoniiii&hellip;&rdquo;, y mi padre dando cabezazos mientras tocaba una guitarra imaginaria y berreaba &ldquo;<strong>is-de-fainal-caundaunnnnn</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -No, en realidad a m&iacute; no me gustaban los Europe: heavys de peluquer&iacute;a, carne de SuperPop. Yo era m&aacute;s de Le&ntilde;o. Y a&uacute;n as&iacute;, mira, los pelos como escarpias cuando oigo ese primer riff&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de Europe esper&aacute;bamos escuchar Mecano, Rick Astley, Ol&eacute; Ol&eacute;, Technotronic, Bon Jovi&hellip; La banda sonora de una generaci&oacute;n. Socorro.
    </p><p class="article-text">
        La cinta estaba en el segundo paquete, que encontr&eacute; en mi mesa del peri&oacute;dico al d&iacute;a siguiente de publicar los v&iacute;deos de reservados de restaurantes. De nuevo, un sobre a mi nombre, sin remite, esta vez m&aacute;s delgado que el primero. Al abrirlo no sali&oacute; otro VHS, sino ahora una cinta de casete, una de esas cintas que los j&oacute;venes de hace treinta a&ntilde;os usaban para grabar canciones en su adolescencia. Mi padre todav&iacute;a las guarda en una caja de zapatos en su habitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Primero el VHS, ahora una casete &ndash;dije en voz alta en la redacci&oacute;n, al sacarla del sobre-, &iquest;qu&eacute; ser&aacute; lo pr&oacute;ximo? &iquest;Unas fotos instant&aacute;neas de Polaroid?
    </p><p class="article-text">
        -Las Polaroid de antes molaban mucho &ndash;dijo el otro redactor en pr&aacute;cticas, su mesa frente a la m&iacute;a. Llevaba puesta una camiseta de Cazafantasmas.
    </p><p class="article-text">
        En la car&aacute;tula de la cinta hab&iacute;an escrito a mano unos cuantos t&iacute;tulos de canciones. El t&iacute;pico recopilatorio, como los que conservaba mi padre. <em>The final countdown</em>, <em>Barco a Venus</em>, <em>Never gonna give you up</em>&hellip; La mitad me sonaban, siguen poni&eacute;ndolas en la radio cuando voy con mi madre en su coche. La mayor&iacute;a de radiof&oacute;rmulas ya solo pinchan m&uacute;sica de los ochenta, o los noventa como mucho. La m&uacute;sica que emociona a los &uacute;nicos que todav&iacute;a escuchan radio.
    </p><p class="article-text">
        Como en la redacci&oacute;n no hab&iacute;a ninguna grabadora de casete, me fui a casa de mis abuelos, que seguro que mi padre conservaba alg&uacute;n reproductor de su juventud. No dije nada al subdirector, ni avis&eacute; a la polic&iacute;a. Primero quer&iacute;a asegurarme de que no era todo una broma pesada.
    </p><p class="article-text">
        Mi padre sac&oacute; del altillo un viejo radiocasete Sanyo -&ldquo;loro&rdquo;, lo llam&oacute; &eacute;l-, y puso la cinta. Empez&oacute; a sonar Europe y mi padre se puso a guitarrear como loco. Hasta que despu&eacute;s del primer estribillo se cort&oacute; la canci&oacute;n, y lo que vino despu&eacute;s no era precisamente Mecano.
    </p><p class="article-text">
        -Esa voz me suena &ndash;dijo mi padre, pero le mand&eacute; callar.
    </p><p class="article-text">
        Quedamos en silencio, escuchamos la cinta hasta el final. M&aacute;s de una hora de grabaci&oacute;n. Eran todo conversaciones, voces que hablaban, a veces un di&aacute;logo entre dos personas, otras veces lo que parec&iacute;a alguien al tel&eacute;fono. Algunas voces me sonaban, aunque no estaba segura. En cambio mi padre cogi&oacute; papel y boli, y se puso a apuntar los nombres que iba reconociendo por la voz. En lo que hablaban unos y otros no hab&iacute;a nada especial, ni siquiera nada interesante. De vez en cuando mencionaban alg&uacute;n nombre conocido, daban instrucciones sobre una negociaci&oacute;n que m&aacute;s o menos pod&iacute;amos adivinar por frases sueltas, se burlaban de tal o cual persona, revelaban detalles de una reuni&oacute;n; pero en la mayor&iacute;a de grabaciones hablaban de temas banales, f&uacute;tbol, el tiempo, una comida, un viaje, familia.
    </p><p class="article-text">
        Tan concentrados est&aacute;bamos, que nos sobresalt&oacute; el &ldquo;clic&rdquo; de la cinta al llegar al final. Mi padre le dio la vuelta y seguimos escuchando la otra cara, donde seg&uacute;n la caja deb&iacute;an sonar Scorpions o los Refrescos, pero hab&iacute;a m&aacute;s de lo mismo: fragmentos de conversaciones, a veces inaudibles por el ruido o la lejan&iacute;a, otras perfectamente entendibles, en algunos casos identificable la persona que hablaba, sobre todo para mi padre, que segu&iacute;a apuntando nombres, y cuando acab&oacute; la cinta me ense&ntilde;&oacute; una lista con una veintena. La mayor&iacute;a pol&iacute;ticos, de distintos partidos, aunque tambi&eacute;n un par de conocidos locutores radiof&oacute;nicos. Y a&uacute;n habr&iacute;a otros tantos nombres que no pudimos identificar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        -&iquest;De d&oacute;nde has sacado esto? &ndash;me pregunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Le cont&eacute; en pocas palabras lo del VHS, los camareros grabando con c&aacute;mara oculta en los reservados de restaurantes.
    </p><p class="article-text">
        -Supongo que esto son los audios de aquellos v&iacute;deos &ndash;aventur&eacute;, pero mi padre neg&oacute; con la cabeza:
    </p><p class="article-text">
        -No, esta gente no est&aacute; en ning&uacute;n restaurante. Las grabaciones empiezan con un buenos d&iacute;as y una direcci&oacute;n, y terminaban pidiendo un recibo. Son viajes en taxi. Es el medio de transporte habitual de todos esos.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Les han grabado mientras iban en un taxi?
    </p><p class="article-text">
        -No sabemos si son todas de un mismo coche, o de varios. Sea lo que sea, es un delito. Grabaci&oacute;n sin consentimiento, eso debe de ir contra el derecho a la intimidad.
    </p><p class="article-text">
        -Pero hay algo que no entiendo &ndash;pens&eacute; en voz alta-. En esas grabaciones no hay nada&hellip; delictivo. Ni siquiera hay nada interesante. No est&aacute;n hablando de corrupci&oacute;n, ni de secretos de Estado. Como mucho dan para cotilleo pol&iacute;tico, de lo que unos y otros dicen cuando no hay micr&oacute;fono por medio. O cuando creen que no hay micr&oacute;fono. &iquest;Para qu&eacute; los graban entonces?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta me la dio la inspectora Velasco un par de horas despu&eacute;s, cuando le llev&eacute; la cinta y escuch&oacute; algunos fragmentos conmigo:
    </p><p class="article-text">
        -No los graban para usar sus palabras contra ellos &ndash;dijo-, ni para revelar nada; solo para que sepan que los han grabado. Para que sepan que ni en un reservado de restaurante, ni en un taxi, est&aacute;n a salvo de ser vistos o escuchados. Es una especie de amenaza. O una demostraci&oacute;n de fuerza. Que haya camareros y taxistas implicados en una trama es lo m&aacute;s desconcertante. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; lo pr&oacute;ximo? &iquest;Limpiadoras de hotel que acceden a sus habitaciones cuando est&aacute;n de viaje?
    </p><p class="article-text">
        Quedamos unos segundos en silencio, mirando la car&aacute;tula de la cinta sobre la mesa.
    </p><p class="article-text">
        -He hablado con mi jefe y vamos a publicar la noticia &ndash;anunci&eacute;. Ella me mir&oacute; contrariada:
    </p><p class="article-text">
        -No pod&eacute;is sacar estas grabaciones, son ilegales.
    </p><p class="article-text">
        -No, las grabaciones no. Pero s&iacute; vamos a contar que alguien se ha dedicado a grabar a la clase pol&iacute;tica. Es un problema grave de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        -Eso es lo que quieren, que se sepa.
    </p><p class="article-text">
        -Es noticia, inspectora.
    </p><p class="article-text">
        -Vosotros ver&eacute;is. Pero esto nos los quedamos &ndash;y agarr&oacute; la casete y se la pas&oacute; a su compa&ntilde;ero. Este mir&oacute; un instante la car&aacute;tula, los t&iacute;tulos anotados.
    </p><p class="article-text">
        -Oh, Europe. Qu&eacute; buenos recuerdos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y se puso a silbar el arranque de <em>The final countdown</em>, y finalmente a canturrear cabeceando:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Is-de-fainal-caundaunnnnn
    </p><p class="article-text">
        Tinoninon&iacute;, tinoninon&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        De-fainal-caundaunnnnn&hellip;&ldquo;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">CUARTO EPISODIO: LOS OCHENTA EN VENA</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/ochenta-vena_6_928167188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>CUARTO EPISODIO: LOS OCHENTA EN VENA</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/final-cuenta_132_1480308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Aug 2019 19:04:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El final de la cuenta atrás]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si los camareros hablasen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/camareros-hablasen_132_1480309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4404596e-8f94-41b9-98f5-67af714d69e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resumen de lo publicado: Carmela, joven periodista en prácticas veraniegas, recibe un paquete con una cinta VHS. Cuando está a punto de conocer su contenido aparecen dos policías.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Segundo episodio de 'Operaci&oacute;n Chanquete':&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/_6_927117298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">lee aqu&iacute; el anterior cap&iacute;tulo de la novela por entregas escrita por Isaac Rosa e ilustrada por Manel Fontdevila que eldiario.es publica diariamente este verano</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Reconoc&iacute; enseguida el paisaje, <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/verano-azul/cabecera-verano-azul-serie/3329333/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo he visto muchas veces</a>: una monta&ntilde;a junto a la costa, tras la que asoma el sol del amanecer, enrojeciendo el cielo. Hay palmeras en primer plano. Tremola unos segundos la orquesta, hasta que aparece el r&oacute;tulo de &ldquo;Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola presenta&hellip;&rdquo;, y en seguida las im&aacute;genes a&eacute;reas de la playa, suena el &ldquo;tiruriruriru&rdquo; que todos hemos silbado alguna vez, y ah&iacute; est&aacute;n todos: Chanquete con el acorde&oacute;n, Julia con cara de buenaza, la pandilla en bicicleta, primeros planos de Bea y Desi riendo, Javi solt&aacute;ndose de manos, Pancho con los pies en el manillar, Pira&ntilde;a comi&eacute;ndose un polo mientras pedalea&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En serio me hab&iacute;an llevado a comisar&iacute;a para ver un cap&iacute;tulo de &ldquo;<a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/verano-azul/cabecera-verano-azul-serie/3329333/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Verano azul</a>&rdquo;? Mir&eacute; a la mujer polic&iacute;a que estaba de pie a mi espalda, y me hizo un gesto de paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Me hab&iacute;an conducido en un coche sin distintivos policiales, desde la tienda de fotograf&iacute;a del chino hasta una comisar&iacute;a grande, un complejo con varios edificios. Me insistieron en que estuviese tranquila, no me encontraba detenida ni nada parecido, solo quer&iacute;an hacerme unas preguntas. Yo tuve una primera reacci&oacute;n peliculera de &ldquo;quiero hablar con mi abogado&rdquo;, pero no tengo abogado, as&iacute; que me conformaba con llamar a la redacci&oacute;n, o a mis padres.
    </p><p class="article-text">
        -Tu jefe nos espera en la comisar&iacute;a &ndash;me tranquiliz&oacute; el hombre, que conduc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y en efecto, all&iacute; estaba el subdirector del peri&oacute;dico, con el que apenas hab&iacute;a intercambiado un par de frases en los pocos d&iacute;as que llevaba en pr&aacute;cticas, pero que me sonri&oacute; y me asegur&oacute; que no pasaba nada. Nos hicieron pasar a un despacho, nos invitaron a sentarnos. Sobre la mesa estaba mi VHS, y una copia en DVD que la mujer polic&iacute;a meti&oacute; en un ordenador.
    </p><p class="article-text">
        -El due&ntilde;o de la tienda nos avis&oacute; cuando vio lo que conten&iacute;a. Sucede a menudo, no os imagin&aacute;is las cosas que pasan por sus manos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Al principio la grabaci&oacute;n mostraba lo que promet&iacute;a en la pegatina: un cap&iacute;tulo de &ldquo;Verano azul&rdquo;. El amanecer, la m&uacute;sica, los protagonistas, la costa de Nerja&hellip; Pero tras la cabecera no empez&oacute; ninguna aventura de la simp&aacute;tica pandilla en sus m&iacute;ticas vacaciones, sino que la imagen se cort&oacute; y comenz&oacute; una pel&iacute;cula muy distinta.
    </p><p class="article-text">
        Los polic&iacute;as y mi subdirector ya hab&iacute;an visto antes el v&iacute;deo, no se sorprendieron como yo. La imagen era de mala calidad, algo desenfocada y movida, tard&eacute; unos segundos en reconocer a los dos hombres que aparec&iacute;an en pantalla. Sentados a una mesa de comer, en mangas de camisa, con varias personas m&aacute;s alrededor pero el plano se centraba en ellos dos, que hablaban relajados, sonrientes.
    </p><p class="article-text">
        -Anda, los han pillado juntos &ndash;dije, pues ah&iacute; estaba la imagen m&aacute;s esquiva y m&aacute;s buscada de los &uacute;ltimos meses: el l&iacute;der de Ciudadanos y el l&iacute;der de Vox sentados a la misma mesa, juntos, despu&eacute;s de que el primero hubiese negado una y otra vez que fuesen a reunirse. Y lo hab&iacute;an hecho en secreto, eso suger&iacute;a la grabaci&oacute;n, claramente realizada sin su consentimiento, una c&aacute;mara oculta de alguien que se mov&iacute;a alrededor de la mesa. Solo hab&iacute;a imagen, no ten&iacute;a sonido, mov&iacute;an la boca pero no pod&iacute;amos escuchar su conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mi primera reacci&oacute;n fue de satisfacci&oacute;n: alguien hab&iacute;a grabado el encuentro y me hab&iacute;a elegido a m&iacute; para publicarlo. &iexcl;Mi primera exclusiva! No estaba mal para llevar menos de una semana de pr&aacute;cticas. Pero en seguida lleg&oacute; el mosqueo: &iquest;una simple grabaci&oacute;n de c&aacute;mara oculta justificaba que me llevasen a comisar&iacute;a y avisasen a mi jefe?
    </p><p class="article-text">
        -Espera, hay m&aacute;s &ndash;dijo la mujer, como si me leyese el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        La grabaci&oacute;n de los dos l&iacute;deres, el naranja y el verde, reunidos clandestinamente, se interrumpi&oacute; despu&eacute;s de un par de minutos, y fueron otros los que aparecieron en pantalla. Los reconoc&iacute; tambi&eacute;n: tres portavoces parlamentarios, de tres partidos diferentes, comiendo juntos en una mesa que no era la anterior. Uno deb&iacute;a de estar contando una cosa muy graciosa, los otros dos se part&iacute;an de risa. Fueron solo unos segundos, y apareci&oacute; otra grabaci&oacute;n, esta vez de un exministro cuyo nombre ten&iacute;a en la punta de la lengua, y una ex presidenta auton&oacute;mica de su mismo partido. Como los anteriores, sentados a una mesa, ahora tomando caf&eacute; y hablando sin que oy&eacute;semos sus voces.
    </p><p class="article-text">
        Durante varios minutos, el v&iacute;deo fue mostrando sucesivos cortes, todos muy similares: mesas de restaurante, y en torno a ella diputados, ministros, un director de peri&oacute;dico, la presentadora de una tertulia televisiva, varios empresarios, un ex presidente de Gobierno, jefes de prensa, directores generales o secretarios de Estado que yo no identificaba pero que mi subdirector iba nombrando seg&uacute;n aparec&iacute;an, as&iacute; m&aacute;s de cincuenta o sesenta protagonistas, algunos repetidos en varias grabaciones, todos comiendo o tomando una copa, algunos sorprendentemente amigables teniendo en cuenta su rivalidad pol&iacute;tica, todos hablando relajadamente sin que escuch&aacute;semos sus conversaciones.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;De qu&eacute; va esto? &ndash;pregunt&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Eso nos gustar&iacute;a saber &ndash;dijo la mujer polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Alguien se ha dedicado a grabar comidas en un restaurante cerca del Congreso?
    </p><p class="article-text">
        -No creemos que las haya hecho una sola persona. No son en el mismo lugar, hemos identificado reservados de al menos seis restaurantes diferentes.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Reservados? &ndash;pregunt&eacute;, y fue mi subdirector quien me explic&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, comedores reservados. Salas privadas. Las suelen usar para reuniones discretas, o directamente secretas, a salvo de curiosos&hellip; y de periodistas.
    </p><p class="article-text">
        -Entonces ten&iacute;a que ser uno de los comensales quien los grabase &ndash;aventur&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -Fr&iacute;o, fr&iacute;o &ndash;sonri&oacute; la polic&iacute;a, y se&ntilde;al&oacute; a la pantalla-. Si os fij&aacute;is, la c&aacute;mara va y viene alrededor de la mesa, nunca est&aacute; quieta.
    </p><p class="article-text">
        -Un camarero &ndash;resolvi&oacute; mi subdirector.
    </p><p class="article-text">
        -As&iacute; es &ndash;confirm&oacute; ella-. Son los camareros los que graban mientras sirven. Quiz&aacute;s podr&iacute;amos averiguar la fecha y lugar de cada comida, ver qui&eacute;n estaba de turno ese d&iacute;a, interrogar a los trabajadores&hellip;, pero la pregunta no es qui&eacute;n, sino por qu&eacute;. Para qu&eacute; han grabado todo este material, que sin sonido no tiene ning&uacute;n valor&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Para que los grabados sepan que no est&aacute;n a salvo ni en un reservado? &ndash;propuse.
    </p><p class="article-text">
        -Siempre lo he dicho &ndash;cont&oacute; mi jefe-: si los camareros hablasen, nos &iacute;bamos a enterar de lo que de verdad se cuece en este pa&iacute;s. Durante a&ntilde;os se ha negociado todo lo importante en reservados de restaurantes. Desde los art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n hasta las enmiendas a los presupuestos o los apoyos de la &uacute;ltima investidura, pasando por cambios de directores en medios, y por supuesto asuntos turbios o directamente ilegales. En esos comedores se han repartido lo mismo alcald&iacute;as y partidas presupuestarias, que contratos de obra p&uacute;blica y comisiones. &iquest;Os acord&aacute;is el a&ntilde;o pasado, cuando Rajoy perdi&oacute; la moci&oacute;n de censura? Mientras el Congreso debat&iacute;a, &eacute;l estuvo ocho horas encerrado con su gente en el reservado de un restaurante, en plan &ldquo;El hundimiento&rdquo;. El reservado ha sido siempre el b&uacute;nker de la clase pol&iacute;tica y empresarial, su zona de sombra. &iexcl;Hasta pueden fumar ah&iacute; dentro! Te sientes tan seguro, hablas con tanta despreocupaci&oacute;n, que dejas de ver a los camareros como seres vivos con orejas y cerebro.
    </p><p class="article-text">
        -Como seres vivos que pueden llevar una c&aacute;mara escondida &ndash;a&ntilde;ad&iacute;-. La conspiraci&oacute;n de los camareros, suena bien.
    </p><p class="article-text">
        -Vamos a hacer un trato &ndash;concluy&oacute; la mujer polic&iacute;a, que parec&iacute;a estar al mando, su compa&ntilde;ero apenas abri&oacute; la boca-. Os voy a dar una copia pero solo con los primeros minutos, la reuni&oacute;n secreta de esos dos. Es lo &uacute;nico con inter&eacute;s informativo y, si no la public&aacute;is vosotros, se la acabar&aacute;n enviando a otro medio. Todo lo dem&aacute;s nos lo quedamos, no es publicable y vamos a investigarlo. A cambio de la grabaci&oacute;n, nos avisar&eacute;is cuando os llegue otro env&iacute;o. Porque sospecho que esto es solo el principio.
    </p><p class="article-text">
        Y nos entreg&oacute; su tarjeta: Elvira Velasco, inspectora del Cuerpo Nacional de Polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como unas horas despu&eacute;s publiqu&eacute; mi primera exclusiva, que todos record&aacute;is, pues en un primer momento pareci&oacute; la bomba del verano: las im&aacute;genes de la cita secreta entre los dos dirigentes pol&iacute;ticos, que a partir de entonces normalizaron su relaci&oacute;n y se dejaron de remilgos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la bomba se qued&oacute; en petardillo, por todo lo que saldr&iacute;a despu&eacute;s. Y es que la polic&iacute;a ten&iacute;a raz&oacute;n, aquello era solo el principio. Al d&iacute;a siguiente me encontr&eacute; un nuevo paquete sobre mi mesa. A mi nombre, y sin remite. &iquest;Otro VHS?
    </p><h3 class="article-text">Tercer episodio: El final de la cuenta atr&aacute;s</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/operacionchanquete/final-cuenta_6_927117299.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tercer episodio: El final de la cuenta atr&aacute;s</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa, Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/operacionchanquete/camareros-hablasen_132_1480309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2019 19:07:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si los camareros hablasen]]></media:title>
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