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    <title><![CDATA[elDiario.es - Democracia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/democracia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Democracia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nada de dejarnos hundir, a reaccionar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/dejarnos-hundir-reaccionar_132_13257343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56b16040-da5f-46c5-970d-3c37e8c39fe0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nada de dejarnos hundir, a reaccionar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Atónita con lo que aflora alrededor de Zapatero y el PSOE, también veo clara la estrategia para derribar al gobierno progresista y minarnos la moral a la gente de izquierda. Y os digo: sigamos en pie, no nos rindamos y hagamos. Porque nosotros también podemos y debemos hacer
</p><p class="subtitle">Aznar apela de nuevo a “el que pueda hacer, que haga” en pleno caso Zapatero: “Cobra más sentido que nunca”
</p></div><p class="article-text">
        A ver, en la Andaluc&iacute;a desde donde escribo, no hacemos m&aacute;s que salir de las auton&oacute;micas donde gan&oacute; el PP, pese a su destrozo sanitario, y ahora va a necesitar a Vox para gobernar, y justo empieza a caer toda la tromba de acusaciones contra Zapatero y el PSOE que nos tiene en shock, como a toda Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Yo confieso que, con lo de Zapatero, estoy at&oacute;nita. Sin ser nada mit&oacute;mana, siempre he dicho y escrito que lo considero el mejor presidente de nuestra democracia. Aunque, acto seguido, invariablemente, he recordado que fue a &eacute;l a quien le hicimos el 15M por rendirse a la Troika y cambiar, junto al PP, la Constituci&oacute;n para priorizar la devoluci&oacute;n de la deuda al pago de los servicios p&uacute;blicos en plena ola austericida. Eso y algo que se recuerda menos: que las terribles concertinas antiinmigrantes, en la frontera sur, no las puso Aznar sino que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-cuchillas-zapatero-ceuta-melilla_1_2073022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son parte de su legado</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo y con eso, que no es poca cosa, quiz&aacute; porque el list&oacute;n est&eacute; bajo, a&uacute;n hoy me reitero en que veo su mandato el mejor de la democracia. Y lo creo as&iacute; por la retirada de las tropas de Irak, la aprobaci&oacute;n del matrimonio igualitario y todo el avance aparejado en visibilidad y justicia del colectivo LGTBIQ+, la ley de igualdad, la ley contra la violencia de g&eacute;nero, la de ayuda a la dependencia, la de memoria hist&oacute;rica&hellip; &iquest;olvido algo? Ah, el fin de ETA. Pues eso, que Gonz&aacute;lez, Aznar, Rajoy o S&aacute;nchez no le empaten.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que Zapatero haya sido el mejor presidente de la democracia, no quita que deban investigarse posibles delitos, ni que critiquemos actos suyos aun no delictivos. Y nada de ello quita tampoco que nos demos perfecta cuenta de la estrategia de PP y Vox para desmoralizarnos a la gente progresista y tumbar el gobierno de PSOE y Sumar.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dicho lo cual, nada justifica, a mis ojos, no ya, la posible comisi&oacute;n de delitos (<a href="https://www.eldiario.es/politica/claves-imputacion-zapatero-investigacion-defendio-labor-consultoria_1_13231890.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaci&oacute;n criminal, falsedad documental y tr&aacute;fico de influencias</a>) sino cosas que, aun sin serlo, da&ntilde;an su cr&eacute;dito de referente: como el conchabeo/asesoramiento/puerta giratoria con empresas por haber sido presidente; o la <a href="https://www.eldiario.es/politica/sumario-caso-zapatero-atribuye-hijas-presidente-puesto-clave-red-trafico-influencias_1_13249498.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">implicaci&oacute;n de sus hijas</a>; s&iacute;, tambi&eacute;n lo de las joyas, que choca por extra&ntilde;o, ostentoso y hortera (y, ojo, por tenerlas en una caja fuerte en el partido); y lo del <a href="https://elpais.com/espana/2026-05-25/el-amigo-de-zapatero-guardaba-286070-euros-entre-una-bolsa-de-golf-cajas-y-un-radiador.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;amigo Julito&rdquo; escondiendo casi 300.000 euros</a>, billetes en un radiador, otros en una caja de vasos, m&aacute;s en una bolsa de palos de golf&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Este numerito (como los de Koldo, &Aacute;balos, Cerd&aacute;, Leire&hellip;) nos los deb&iacute;an haber ahorrado. Estoy esperando una explicaci&oacute;n. De verdad la espero. Por lo impresentable que, a priori, parece y por el material que da a quienes est&aacute;n deseando desacreditar a la izquierda. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que, desde luego, lecciones de Felipe y Aznar ni una. <a href="https://www.eldiario.es/economia/vapeo-magnates-energeticas-labores-asesoria-grandes-empresas-expresidentes-aznar-felipe-gonzalez_1_13236770.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Que los dos se han lucrado asesorando a m&aacute;s empresas que Zapatero</a>. Y de muy cuestionables maneras. Que el primero jug&oacute; a dos barajas, siendo presidente del Consejo de Participaci&oacute;n del Espacio Natural Do&ntilde;ana, y, acto seguido, convirti&eacute;ndose en fichaje estrella del Consejo de Gas Natural, con sueldo de 126.500 euros/a&ntilde;o, justo cuando <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gana-gas-donana_129_5574972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se aprob&oacute;, &iexcl;oh casualidad!, un gasoducto para una filial de Gas Natural</a> que pon&iacute;an en riesgo Do&ntilde;ana.&nbsp;Y el otro perla, el de &ldquo;El que pueda hacer, que haga&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/economia/aznar-abengoa-contratos-libia-gadafi_1_4551681.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pact&oacute; una comisi&oacute;n del 1% con Abengoa a cambio de conseguir adjudicaciones en Libia</a> gracias a su amigo, el luego asesinado presidente Muamar el Gadafi.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que Felipe González y Aznar se alineen en sus críticas furibundas a Zapatero es de traca, pues ambos se han lucrado, mucho más que él, asesorando a empresas. Y de formas tan cuestionables como, en el caso de González, jugando a dos barajas, entre el Consejo de Doñana y Gas Natural a cuenta de un gaseoducto, y, en el de Aznar, pactando comisiones con Abengoa a cambio de conseguirles adjudicaciones en la Libia de Gadafi.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Habr&aacute; que creerse que los hijos de Aznar-Botella, que trabajan &ldquo;de inversores&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/economia/aznar-jr-descuento-delaware-venezolano_1_1356856.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no se benefician de los contactos de sus padres, &iquest;o no?</a> Y a m&iacute; tampoco me entra en la cabeza que Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez Romero haya mantenido tantos a&ntilde;os el v&iacute;nculo profesional con su padre, siendo Felipe capaz de irse de una reuni&oacute;n sin darse siquiera cuenta de que la ha dejado atr&aacute;s. Lo que tampoco es delito. Pecado, quiz&aacute;.
    </p><h2 class="article-text">Comer pieza para lanzar jaque al progreso</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es seria. Preocupante. Peligrosa. Muchas y muchos lo sentimos as&iacute;. Porque actuaciones y decisiones judiciales injustificables (como las <a href="https://www.eldiario.es/politica/jueces-convocan-manifestaciones-tribunales-ley-amnistia-acuerdo-psoe-junts_1_10683138.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifestaciones de jueces togados, a la puerta de los juzgados, contra la amnist&iacute;a</a> a l&iacute;deres catalanes, o la <a href="https://www.eldiario.es/politica/sentencia-inquietante-150-juristas-firman-manifiesto-condena-supremo-ex-fiscal-general_1_12939297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condena sin pruebas, al fiscal general</a> achacando la culpabilidad &ldquo;a &eacute;l o su entorno&rdquo;), o el hecho de que los casos de <a href="https://www.eldiario.es/politica/once-anos-versiones-pp-guertel-trama-partido-montaje-policial-rubalcaba-condena-reparacion-moral_1_6294753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">corrupci&oacute;n del PP</a> o <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/audiencia-sevilla-retrasa-juicio-exlider-vox-andalucia-marzo-2027_1_13250641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Vox</a> tarden a&ntilde;os en juzgarse mientras los del PSOE se ventilan en un plis plas, o la <a href="https://www.eldiario.es/politica/feijoo-reunio-secreto-fiscales-conservadores-prometio-derogar-leyes-gobierno_1_10167220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente reuni&oacute;n en secreto de Feij&oacute;o con fiscales</a>, nos hacen desconfiar de la imparcialidad del sistema judicial.
    </p><p class="article-text">
        No ayuda tampoco que Aznar se reafirme esta misma semana en su llamamiento de &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/politica/aznar-apela-nuevo-pueda-haga-pleno-caso-zapatero-cobra-sentido_1_13249883.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El que pueda hacer, que haga</a>&rdquo;, subiendo el tono amenazador al usar la expresi&oacute;n muy militar de &ldquo;servir a Espa&ntilde;a&rdquo; y que, a la ma&ntilde;ana siguiente, la UCO entre en tromba en la sede socialista de Ferraz, mientras en los medios se hablaba de investigaci&oacute;n sobre financiaci&oacute;n ilegal del PSOE cuando, en realidad, los agentes buscabas informaci&oacute;n del caso Leire, que lleva coleando un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A menudo logran hacernos correr, como a perrillos, tras cada palo que nos lanzan. Pero, de pronto, una se serena y recuerda. Tambi&eacute;n acusaron, condenaron y echaron de la pol&iacute;tica a <a href="https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/dia-absolvieron-dilma-restauraron-inocencia-lula-sigue-milagro-brasileno_129_7830213.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dilma Roussef</a> y <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-62987279" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lula da Silva</a>, presidentes de Brasil. &Eacute;l, incluso pas&oacute; en prisi&oacute;n &iexcl;580 d&iacute;as! Por decisi&oacute;n de un juez. Un tal S&eacute;rgio Moro, luego ascendido, &iexcl;oh casualidad, otra vez!, a Ministro de Justicia, por el fascista Bolsonaro. Pero, a&ntilde;os despu&eacute;s, las acusaciones y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/juez-supremo-brasileno-anula-sentencias-lula-abre-puerta-vuelta-politica_1_7287058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenas han sido declaradas falsas</a> y Lula hasta ha sido reelegido presidente de la Rep&uacute;blica. Por desgracia, demasiado tarde ya para el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-18-de-julio_6_8146764_1074448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de medio mill&oacute;n de muertos brasile&ntilde;os por Covid</a>, a consecuencia del negacionismo y del abandono de Bolsonaro.
    </p><h2 class="article-text">Cada dem&oacute;crata que haga tambi&eacute;n</h2><p class="article-text">
        Cunde, entre la gente progresista, una sensaci&oacute;n de &ldquo;Game over&rdquo;, de que es imposible hacer frente, como dem&oacute;cratas, a la estrategia de tumbar al gobierno de PSOE y Sumar, por la mezcla tanto de errores no forzados, como del implacable asedio. Cunde la frustraci&oacute;n porque &ldquo;hay mucho facha en la justicia&rdquo;, &ldquo;mucho facha en el poder econ&oacute;mico&rdquo;, &ldquo;mucho facha en las empresas medi&aacute;ticas&rdquo;, &ldquo;mucho facha en la polic&iacute;a, guardia civil, el ej&eacute;rcito&rdquo;, &ldquo;mucho facha entre la gente normal y corriente&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No perdamos la perspectiva: buscan cobrarse las piezas de Zapatero y Sánchez, por errores suyos o falsedades, ya veremos, para minarnos la moral a la gente de izquierda, derribar el gobierno PSOE-Sumar e instaurar uno PP-Vox, neofranquista. No cabe rendirse. Cada demócrata y progresista que pueda hacer, que haga para construir la realidad necesaria.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Acaso se ha vuelto facha todo el mundo de repente? &iquest;Nadie reconoce las ventajas de vivir en democracia, pese a las imperfecciones de esta? &iquest;Nadie prefiere un gobierno como el actual o similar al de Feij&oacute;o y Abascal de presidente y vicepresidente, <a href="https://www.elplural.com/politica/espana/gracias-general-franco-pancarta-franquista-retrata-manifestacion-ultra-contra-sanchez_390897102" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bajo el retrato de Franco</a> y con los violentos de Desokupa por lugartenientes, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/cintora-denuncia-rtve-insultos-lider-desokupa-reportera-malas-lenguas-cobarde-miserable-daniel-esteve-video_1_13245822.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atacando a la prensa libre</a>, <a href="https://www.facebook.com/reel/959960273623703" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atacando a los sindicatos</a>, como hemos visto en la <a href="https://www.eldiario.es/politica/extrema-derecha-sale-calles-madrid-fijar-prioridad-nacional-expulsion-sanchez_1_13244864.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifestaci&oacute;n del pasado fin de semana</a>, en Madrid?
    </p><p class="article-text">
        No me lo creo. Creo que nos minan la moral para paralizarnos. Y tenemos que espabilar y darle m&aacute;s vueltas al mag&iacute;n y reunirnos, hablar, poner en pie iniciativas desde la sociedad civil. Crear. De nuevo. Sabiendo que volveremos a decepcionarnos, que nada ser&aacute; nunca perfecto, como nada en la vida. Pero s&iacute; infinitamente mejor que la jaula fascista en la que quieren meternos, de la que tenemos que librar a nuestras hijas e hijos y tambi&eacute;n a los de ellos. Con convicci&oacute;n en los pilares del compromiso de izquierdas: que el reparto y el progreso son mejores que la avaricia y los privilegios. Que no nos achante el peor presidente de la democracia. Demos la vuelta a su &oacute;rdago. Cada dem&oacute;crata, cada progresista que pueda hacer, que haga. Sabemos lo que nos jugamos y qu&eacute; queremos. Hagamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Iglesias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/dejarnos-hundir-reaccionar_132_13257343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nada de dejarnos hundir, a reaccionar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,PSOE,PPE,Vox,Sumar,Fascismo,Democracia,Corrupción,Lawfare]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las condiciones de una democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/condiciones-democracia_129_13245471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3cbb37a-eedb-4055-827b-082ccfeacd30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las condiciones de una democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comprensiblemente, una parte de la sociedad apoya, con entusiasmo o con resignación, la proverbial resistencia de Pedro Sánchez. Comprensiblemente también, otra parte de la sociedad la considera un abuso</p></div><p class="article-text">
        Las democracias liberales son resistentes y flexibles. Pero pueden romperse. Y cuando eso ocurre cuesta mucho recomponerlas. Como siempre, ah&iacute; est&aacute; el ejemplo de Donald Trump: si las cosas van bien (el condicional es importante), Trump pasar&aacute; y el fen&oacute;meno autoritario perder&aacute; pujanza. Quedar&aacute;n, sin embargo, enormes fracturas. La desconfianza, la inseguridad colectiva, el revanchismo.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos despertar&aacute; (en el mejor de los casos, insisto) como si hubiera sufrido una guerra civil. Nada volver&aacute; a ser lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a olvidar que entre las condiciones que conforman una democracia liberal (libertad de expresi&oacute;n, independencia judicial, control parlamentario sobre el gobierno, etc&eacute;tera) hay dos fundamentales: los valores compartidos y el fomento de la cohesi&oacute;n social. En Espa&ntilde;a, desde hace alg&uacute;n tiempo, flaquean ambas. Y las otras tampoco gozan de buena salud.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, ganar las elecciones o conformar una mayor&iacute;a viable pareci&oacute; convertirse en el &uacute;nico objetivo del sistema pol&iacute;tico. Y cuando la mayor&iacute;a ya no es tan viable, porque resulta imposible aprobar siquiera unos presupuestos, lo que importa es resistir y evitar una mayor&iacute;a alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Comprensiblemente, una parte de la sociedad apoya, con entusiasmo o con resignaci&oacute;n, la proverbial resistencia de Pedro S&aacute;nchez. Comprensiblemente tambi&eacute;n, otra parte de la sociedad la considera un abuso.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a Trump. Nadie, o casi nadie, lo vio venir. Para la inmensa mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n, era imposible que aquel energ&uacute;meno alcanzara la presidencia. Y gan&oacute;. E intent&oacute; subvertir de forma violenta la derrota que termin&oacute; con su primer mandato. Y, pese a todo, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s volvi&oacute; al poder.
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a imposible. Pero, leyendo la letra peque&ntilde;a de la informaci&oacute;n (los comentarios de los lectores a las noticias, la evoluci&oacute;n de las audiencias, la aparici&oacute;n de medios fantasiosos y disparatados como Breitbart News, e incluso atendiendo al oleaje distorsionador de las redes sociales), no lo parec&iacute;a tanto. Era perceptible un creciente rumor de fondo ya desde los a&ntilde;os 80, los de Ronald Reagan, el primero que prometi&oacute; &ldquo;hacer grande de nuevo&rdquo; su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;polarizaci&oacute;n&rdquo;, buen negocio para los profesionales de la pol&iacute;tica y para las grandes empresas de comunicaci&oacute;n, fue abriendo una brecha en el sistema. El adversario pas&oacute; a ser el enemigo. El bulo adquiri&oacute; legitimidad, porque lo importante eran las emociones, no los elementos racionales de la realidad. La judicatura dej&oacute; de ser una garant&iacute;a y pas&oacute; a ser campo de conquista.
    </p><p class="article-text">
        Y la clase pol&iacute;tica se vio superada por sus electores.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Dem&oacute;crata, que hab&iacute;a relegado su antigua prioridad (el bienestar econ&oacute;mico y la promoci&oacute;n de las clases trabajadoras) para adoptar nuevos baremos basados en criterios m&aacute;s complejos e individuales (la raza, la sexualidad y, en general, cualquier cosa encajable en el neoliberalismo), se desconect&oacute; de su gente.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Republicano dej&oacute; de lado sus viejos principios (austeridad presupuestaria, reducci&oacute;n al m&iacute;nimo posible del poder federal) y consider&oacute; que, tras la victoria en la guerra fr&iacute;a, lo oportuno era reforzar la proyecci&oacute;n imperial de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El resultado? Al Partido Republicano le surgi&oacute; un tumor en forma de Tea Party. El Partido Dem&oacute;crata deriv&oacute; hacia el m&aacute;s puro &ldquo;establishment&rdquo;, mientras su militancia tend&iacute;a al activismo universitario.
    </p><p class="article-text">
        Entonces apareci&oacute; Donald Trump. Y secuestr&oacute; un partido, el republicano, que hab&iacute;a dejado de creer en s&iacute; mismo. Quiz&aacute; tambi&eacute;n, diciendo otro tipo de barbaridades, podr&iacute;a haber secuestrado el Partido Dem&oacute;crata. Qui&eacute;n sabe. Las sociedades descoyuntadas son presa f&aacute;cil para la demagogia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; ocurren las cosas impensables. Un d&iacute;a surge un concepto tan extra&ntilde;o como &ldquo;la izquierda plurinacional y soberanista&rdquo;, al otro se normaliza lo de la &ldquo;prioridad nacional&rdquo;, y al siguiente, qui&eacute;n sabe.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/condiciones-democracia_129_13245471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las condiciones de una democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Estados Unidos,Donald Trump,Partido Republicano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La máquina de la democracia: 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/maquina-democracia_132_13231494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcdf26f4-3e20-47fd-960a-938da51fa7ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La máquina de la democracia: 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sentarte 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes es como cualquier posición de atención cara al público, un auténtico ejercicio de sociología</p></div><p class="article-text">
        Dicen que para todo hay una primera vez. Y en las elecciones auton&oacute;micas de este pasado domingo 17 de mayo me toc&oacute; a m&iacute; estrenarme como miembro de una mesa electoral. Fui nombrado vocal 2&ordm; y no ten&iacute;a excusas para escaquearme. As&iacute; que me resign&eacute; y dije, pues mira, vivo una experiencia nueva y aprovecho para explicarle la maquinaria electoral de primera mano a los lectores de SevillaelDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Vayan por delante unos titulares. Fue un d&iacute;a largo, agotador, estresante, frustrante por momentos, pero no fue para nada aburrido y, si crees en la democracia, tiene el punto rom&aacute;ntico e idealista de facilitar la participaci&oacute;n de la gente, de tus vecinos. En mi caso, encima, pude recibir en mi mesa el voto de mi hija mayor, de 19 a&ntilde;os, en su estreno electoral. Muy emocionante. Pero vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        El domingo arranc&oacute; raro. Me son&oacute; el despertador a las 6.30, incluso antes que un d&iacute;a laborable. Ducha, desayuno en casa, y al colegio electoral. Mi puesto estaba en el IES Beatriz de Suabia, en pleno Nervi&oacute;n. Cinco minutos antes de las 8.00 ya est&aacute;bamos all&iacute; muchos de los miembros de las mesas, entre titulares y suplentes.
    </p><p class="article-text">
        El personal de la Administraci&oacute;n Electoral (no llegu&eacute; a enterarme bien a qu&eacute; organismo pertenecen) nos pas&oacute; lista y verific&oacute; qu&eacute; pudieran constituirse las mesas, incluido el sacrificio de algunos suplentes, que contaban con pasar el domingo en casa y sufrieron un brusco cambio de planes.
    </p><p class="article-text">
        En cada mesa somos tres, presidente y dos vocales. Nos entregan una gran carpeta negra con todo el material: un manual detallado para seguir paso a paso durante todo el d&iacute;a, modelos de actas, formularios y material de oficina (papel, l&aacute;pices, bol&iacute;grafos, etc.). Es como un juego de cuando yo era ni&ntilde;o, el Quimicefa, que tra&iacute;a todo lo necesario para montar un laboratorio. Pues igual, pero para unas elecciones. Lo &uacute;nico que no ten&iacute;amos eran las papeletas y sobres, que estaban fuera, en el vest&iacute;bulo, pero comprobamos que estuvieran todas en su sitio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos votantes entran al aula sin saber dónde les corresponde votar, y con la tarjeta censal en casa o no recibida. Hay que preguntar en qué calle viven y qué apellido tienen. Lo que haga falta por facilitarles el voto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una vez verificado que todo est&aacute; en orden, constituimos formalmente la mesa con un acta de constituci&oacute;n que recoge la hora y el nombre de los miembros de la mesa, as&iacute; como de los suplentes que han estado presentes y se han podido marchar a casa. Y a las 9.00, llega el momento. El presidente declara en voz alta abierta la mesa y ya pueden llegar los votantes. Para completar cada proceso, hay que verificar la identidad del elector con su DNI y su registro en el listado del censo que tiene cada mesa. Una vez comprobado, se le permite depositar el sobre en la urna.
    </p><p class="article-text">
        Sentarte 11 horas en una mesa electoral recibiendo votantes es como cualquier posici&oacute;n de atenci&oacute;n cara al p&uacute;blico, un aut&eacute;ntico ejercicio de sociolog&iacute;a. Todo el barrio (bueno, un 76% al menos de nuestro censo) pasa por delante de ti en ese d&iacute;a. La mayor&iacute;a son muy educados. Buenos d&iacute;as, buenas tardes, hasta luego. Los m&aacute;s simp&aacute;ticos preguntan qu&eacute; tal va el d&iacute;a o nos desean &aacute;nimo y suerte. Los vecinos y amigos, los socios de mi pe&ntilde;a, se acercan aunque voten en otra mesa, te saludan y preguntan c&oacute;mo va la cosa. Pero, sorprendentemente, tambi&eacute;n hay aut&eacute;nticos imb&eacute;ciles que se ponen delante de ti, te alargan el DNI para que los identifiques, depositan su voto y se marchan sin dirigirte ni una sola palabra. Acojonante lo numeroso que llega a ser ese tipo de ciudadano maleducado.
    </p><p class="article-text">
        Muchos votantes entran al aula sin saber d&oacute;nde les corresponde votar, y con la tarjeta censal en casa o no recibida. Hay que preguntar en qu&eacute; calle viven y qu&eacute; apellido tienen. Lo que haga falta por facilitarles el voto. Tambi&eacute;n lleg&oacute; alguno con errores en la inscripci&oacute;n en el censo, por haberse mudado despu&eacute;s de enero. Un caso en el que, con mucha empat&iacute;a, tuvimos que hacerles ver que no pod&iacute;amos hacer nada y que deb&iacute;an votar en su antiguo colegio electoral. Dif&iacute;cil hacerlo en Madrid con apenas dos horas de margen, como le ocurri&oacute; a una chica. U otra que lleg&oacute; con cinco minutos de tiempo antes del cierre de las urnas, y confundi&oacute; el centro de votaci&oacute;n con uno que estaba varias manzanas m&aacute;s all&aacute;. Nos dej&oacute; a todo correr a ver si llegaba a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, el voto se hace en familia. Vienen los padres con los hijos ya mayores. O los hijos traen a sus padres ancianos. Y, si es su primer voto, hacen fotos a los chavales para inmortalizar el momento. Yo estaba esperando all&iacute; a mi hija Candela, que ejerc&iacute;a su derecho por primera vez. Vino con su madre y su hermana, a&uacute;n menor. Y para m&iacute; fue bonito y emocionante, aunque apenas pude pararme a hablar con ella porque hab&iacute;a cola. Un beso y adi&oacute;s. Al menos, pudimos comentar el momento luego esa noche y a la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos ocurrió que un señor votó en nuestra mesa cuando debía haberlo hecho en la de al lado. Y no nos dimos cuenta hasta que vino su hermana, con los mismos apellidos, a ejercer su derecho con nosotros. ¿Cómo pudo ocurrir? Error nuestro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El ritmo de llegada de los votantes es creciente hasta mediod&iacute;a, alrededor de las 14.30. A partir de ah&iacute;, se nota el baj&oacute;n de la hora de comer. Hasta las 17.00-17.30, la frecuencia baja mucho y puedes rotarte con los compa&ntilde;eros de mesa para salir a tomar algo (siempre tiene que haber al menos dos miembros de la mesa presentes). Ante la falta de votantes, llega el momento de la tertulia con los compa&ntilde;eros de las otras urnas. Hubo buen ambiente. Cada uno de su padre y de su madre, pero muy prudentes con los comentarios y con muchas ganas de re&iacute;rnos. La salvaci&oacute;n pendiente del Sevilla en la pen&uacute;ltima jornada de Liga, la generosa compensaci&oacute;n econ&oacute;mica que nos espera (70 euros por toda la jornada) y las incidencias ocurridas protagonizan las conversaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la jornada sufrimos una incidencia seria y alguna de menor enjundia. Nos ocurri&oacute; que un se&ntilde;or vot&oacute; en nuestra mesa cuando deb&iacute;a haberlo hecho en la de al lado. Y no nos dimos cuenta hasta que vino su hermana, con los mismos apellidos, a ejercer su derecho con nosotros. &iquest;C&oacute;mo pudo ocurrir? Error nuestro. El hombre vino a la mesa equivocada. Ten&iacute;a apellidos poco comunes y, vistos en el censo, no reparamos en el nombre. &iquest;C&oacute;mo lo arreglamos? Tras consultar por tel&eacute;fono a la Junta Electoral de Zona, en el acta de cierre de la votaci&oacute;n reconocimos que el voto de ese se&ntilde;or, con nombre y apellidos, estaba en nuestra urna en lugar de en la de al lado. Y los compa&ntilde;eros hicieron constar en su acta justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        El resto de incidentes surgieron por las presiones de los apoderados de los partidos para que hagas las cosas de una manera o de la otra. En alg&uacute;n caso, incluso hubo que pedir ayuda a la polic&iacute;a. El problema es que tanto los agentes como los representantes de la Administraci&oacute;n Electoral te dicen que la autoridad son los miembros de la mesa, con el presidente a la cabeza. Y t&uacute; eres un ciudadano normal, sin idea del proceso, con un manual de instrucciones en las manos. Los representantes de los partidos intentan aprovecharse de eso para pedirte tal o cual documento. Finalmente, con paciencia y buena voluntad, y con mucho sentido com&uacute;n, todo logra solucionarse y no llega al r&iacute;o la sangre de nadie.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas dos horas, a partir de las 18.00, hubo un repunte de votantes, muchos de ellos vestidos con camisetas del Sevilla, camino del estadio. Y empezamos a bromear con la cuenta atr&aacute;s. A falta de cinco minutos para el final, a&uacute;n entraron tres votantes. Nos sent&iacute;amos como en un bar, cuando alguien pide comida con la cocina a punto de cerrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando salí del instituto, pasadas las 22.00 horas, 14 después de mi llegada, me sentía agotado, vacío físicamente. Pero también tenía un puntito de orgullo, de satisfacción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A las 20.00, cerrada la votaci&oacute;n, incorporamos a la urna los votos por correo, que nos hab&iacute;a tra&iacute;do un cartero por la ma&ntilde;ana. Comprobando cada sobre, con su certificado y su identidad en el censo. Y, los &uacute;ltimos, los votos de los miembros de la mesa. A partir de ah&iacute;, el escrutinio. Abrimos la urna, que hab&iacute;amos sellado por la ma&ntilde;ana con dos precintos, y sacamos los votos de los sobres. Los agrupamos por candidaturas y contamos. Que casara el n&uacute;mero de sobres con los votos, adem&aacute;s de los nulos y en blanco. Y que casara la suma de candidaturas con el n&uacute;mero total de votos emitidos. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez cuadrado el balance electoral, rellenamos el acta de escrutinio, con los resultados, y el de sesi&oacute;n, con resultados e incidencias. Verificado todo, repartimos toda la documentaci&oacute;n, y sus copias, en tres sobres: dos para la Junta Electoral y uno para Correos. Recogido este &uacute;ltimo por el cartero, le tocaba al presidente, ya &eacute;l solo, llevar el resto al Prado de San Sebasti&aacute;n. Los vocales, en ese momento, cesamos en nuestras funciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando sal&iacute; del instituto, pasadas las 22.00 horas, 14 despu&eacute;s de mi llegada, me sent&iacute;a agotado, vac&iacute;o f&iacute;sicamente. Como si hubiera corrido una marat&oacute;n o llevara todo el d&iacute;a de excursi&oacute;n por el monte. Pero tambi&eacute;n ten&iacute;a un puntito de orgullo, de satisfacci&oacute;n. Pude formar parte desde dentro del aparato electoral y todo hab&iacute;a salido razonablemente bien. Comprob&eacute; as&iacute; que, a pesar de problemas e incidencias, la m&aacute;quina de la democracia funciona bien en Andaluc&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/opinion/maquina-democracia_132_13231494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 06:24:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Andalucía,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joaquim Bosch y Fernando Jiménez: "En la Transición los partidos no rompieron con la corrupción del franquismo porque la necesitaban para financiarse"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/joaquim-bosch-fernando-jimenez-transicion-partidos-no-rompieron-corrupcion-franquismo-necesitaban-financiarse_1_13223061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b670f66e-2596-4235-b639-090da46b427b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joaquim Bosch y Fernando Jiménez: &quot;En la Transición los partidos no rompieron con la corrupción del franquismo porque la necesitaban para financiarse&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ambos publican ‘La corrupción en España: un problema enquistado’, en el que analizan esta lacra como un problema sistémico y reclaman la despolitización de la Administración y los organismos de control
</p><p class="subtitle">Los juicios a la corrupción de PP y PSOE marcan el inicio de la campaña andaluza que calibrará el peso de Vox
</p></div><p class="article-text">
        Desde el esc&aacute;ndalo de Matesa en la dictadura hasta el reciente caso Koldo, <a href="https://www.eldiario.es/temas/corrupcion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la corrupci&oacute;n</a> en Espa&ntilde;a ha demostrado ser un problema estructural capaz de sobrevivir a cualquier r&eacute;gimen o ideolog&iacute;a. As&iacute; lo refleja el libro <em>La corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a: un problema enquistado</em> (Tirant Lo Blanch) que acaban de publicar el magistrado Joaquim Bosch y el catedr&aacute;tico de Ciencia Pol&iacute;tica y de la Administraci&oacute;n de la Universidad de Murcia Fernando Jim&eacute;nez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ensayo analiza las ra&iacute;ces de una lacra que nuestro sistema democr&aacute;tico no ha logrado erradicar al nivel de los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s avanzados. Y detalla sus consecuencias en la econom&iacute;a, la eficiencia de las instituciones y la confianza ciudadana en el sistema democr&aacute;tico. En esta entrevista telem&aacute;tica con elDiario.es, los autores proponen crear infraestructuras &eacute;ticas, proteger a quienes denuncian y alcanzar un modelo donde la gesti&oacute;n p&uacute;blica equilibre la independencia de los t&eacute;cnicos con la visi&oacute;n de los pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los cap&iacute;tulos del libro se abre con el &lsquo;caso Matesa&rsquo;, el gran esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n del franquismo, y concluye con el &lsquo;caso Koldo&rsquo;. &iquest;La corrupci&oacute;n sobrevive a cualquier sistema pol&iacute;tico e ideolog&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Pese a distintos reg&iacute;menes pol&iacute;ticos con distintos partidos en el poder, la corrupci&oacute;n pervive. Uno de los motivos para hacer este libro es ver la continuidad de los esc&aacute;ndalos. Hay problemas estructurales que nunca se han tomado suficientemente en serio, pero tampoco pensamos que sean irresolubles. Pa&iacute;ses que hoy d&iacute;a son un ejemplo en el control de la corrupci&oacute;n, como los n&oacute;rdicos, han pasado &eacute;pocas de su historia donde la corrupci&oacute;n estaba muy presente y fueron capaces de construir instituciones que la desincentivan. Esa es la clave.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Afirman que las pr&aacute;cticas corruptas enriquecieron a buena parte de los dirigentes franquistas y a los empresarios cercanos al r&eacute;gimen. Vi&eacute;ndolo as&iacute;, parece que no hemos avanzado demasiado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: En la &uacute;ltima etapa del franquismo, Espa&ntilde;a evolucion&oacute; hacia un Estado moderno, con servicios p&uacute;blicos, con presupuestos de cierta entidad, pero no lo hizo a trav&eacute;s de un sistema democr&aacute;tico. Y por eso muchas de estas din&aacute;micas arrancan en la dictadura. La manipulaci&oacute;n de las decisiones urban&iacute;sticas o de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, la construcci&oacute;n incontrolada del &aacute;mbito tur&iacute;stico que gener&oacute; tant&iacute;simos beneficios, los tratos de favor&hellip; La pregunta es por qu&eacute; nuestro sistema democr&aacute;tico, al menos hasta ahora, no ha sido capaz de cortar esto al nivel de las democracias europeas m&aacute;s avanzadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ustedes apuntan a que en la Transici&oacute;n no existi&oacute; una voluntad pol&iacute;tica para romper con las redes clientelares y la contrataci&oacute;n fraudulenta heredada del r&eacute;gimen.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: En la Transici&oacute;n, los partidos no ten&iacute;an suficientes anclajes sociales debido a la despolitizaci&oacute;n del franquismo. En los primeros a&ntilde;os, nombraron a mucha gente en la Administraci&oacute;n. No se vio mal porque ven&iacute;amos de una administraci&oacute;n franquista donde se hab&iacute;a hecho una fort&iacute;sima depuraci&oacute;n despu&eacute;s de la guerra. El problema es que la capacidad de los partidos de atraer buenos profesionales cada vez ha sido menor debido al clientelismo y a que sus organizaciones juveniles se han convertido en una escuela de arribismo. Los partidos tendr&iacute;an que haber apostado por la profesionalizaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n, pero no lo hicieron para salvaguardar sus equilibrios internos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: En la Transici&oacute;n, los partidos no rompieron con la corrupci&oacute;n del franquismo porque, por un lado, sirvi&oacute; para financiarse y para que sus dirigentes controlaran m&aacute;s esos espacios de poder. Y, por otro lado, hubo sectores empresariales que se enriquecieron gracias a esa corrupci&oacute;n y que luego pudieron seguir haciendo lo mismo en democracia, porque los partidos segu&iacute;an necesitando corruptores. Cuando la corrupci&oacute;n impregna a las principales fuerzas pol&iacute;ticas y genera unas dependencias de todo tipo, rectificarlo es muy complicado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fernando Jiménez, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Murcia."
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                Fernando Jiménez, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Murcia.                            </span>
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        <strong>De hecho, las leyes que han tratado de rectificar parcialmente todo esto se aprueban muy tarde. El delito de financiaci&oacute;n irregular de partidos no se incorpor&oacute; al C&oacute;digo Penal hasta 2015. La Ley de Contratos del Sector P&uacute;blico no se reform&oacute; de manera sustancial hasta 2017.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Se hace tarde y mal. La reforma de 2015 de la ley de financiaci&oacute;n de partidos proh&iacute;be las donaciones de empresas a los partidos, pero no a sus fundaciones, que se permiten sin l&iacute;mite de cantidad. La ley de contratos es complej&iacute;sima y muy f&aacute;cil de sortear. El problema es que las reformas se han hecho porque est&aacute;bamos entre la espada y la pared, sin mucha convicci&oacute;n, debido a los incentivos que han tenido los partidos para seguir teniendo acceso a unos recursos a los que, de otra manera, no podr&iacute;an acceder y, as&iacute;, mantener la paz interna y el control por parte de sus dirigentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Las redes clientelares de los partidos vienen de lejos, incluso antes del franquismo. Hay decenas de miles de cargos de partido en el Gobierno central, gobiernos auton&oacute;micos, diputaciones, ayuntamientos, empresas p&uacute;blicas, empresas mixtas y fundaciones institucionales. Son espacios que tienen grandes efectos en los equilibrios internos de los partidos. El problema es que est&aacute;n ocupando espacios donde deber&iacute;a haber profesionales especializados y t&eacute;cnicos independientes e imparciales que alertaran de din&aacute;micas de corrupci&oacute;n. Hay multitud de casos de corrupci&oacute;n en los que est&aacute;n implicados cargos de fontaner&iacute;a de partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; soluciones proponen?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Hay que reforzar la objetividad en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, reforzar los controles internos para que puedan saltar alarmas, dificultar amistades peligrosas en materia de puertas giratorias u otro tipo de complicidades en el espacio p&uacute;blico privado. Tambi&eacute;n poner el foco en el &aacute;mbito empresarial para que haya sanciones reales y efectivas a las empresas que aparecen continuamente en los hechos probados de los casos de corrupci&oacute;n. Hay mecanismos legales que no har&iacute;an tan f&aacute;cil corromperse. Si solo lo dejamos en funci&oacute;n de la loable honradez de los pol&iacute;ticos, tenemos un grave problema.&nbsp;Las democracias europeas m&aacute;s avanzadas han generado infraestructuras &eacute;ticas, han mejorado los mecanismos de transparencia y tambi&eacute;n han generado espacios de control y de vigilancia que aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, en algunos &aacute;mbitos, brillan por su ausencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Los partidos no pueden determinar los nombramientos de los altos cargos de la Administraci&oacute;n y de las empresas p&uacute;blicas. En Portugal, cuando estuvieron bajo el control de la Uni&oacute;n Europea en la Gran Recesi&oacute;n, crearon una comisi&oacute;n donde estaban universidades y empresas cazatalentos que hac&iacute;an un filtro previo y seleccionaban solo tres perfiles para cada cargo y ya luego el pol&iacute;tico nombraba entre esos tres. Ese tipo de inventos cambiar&iacute;a de la noche a la ma&ntilde;ana este sistema tan perverso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Parte de la alternativa entonces es la tecnocracia? &iquest;No supone eso un d&eacute;ficit democr&aacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Es evidente que los pol&iacute;ticos son los que tienen que tomar las decisiones. Aqu&iacute; lo problem&aacute;tico ser&iacute;a dar a determinados cargos no elegidos democr&aacute;ticamente capacidad para marcar l&iacute;neas de gesti&oacute;n. Los t&eacute;cnicos no pueden tomar decisiones de gesti&oacute;n de car&aacute;cter pol&iacute;tico o de desarrollo de un programa, pero otra cosa es que espacios que tendr&iacute;an que ser independientes e imparciales est&eacute;n colonizados por los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Estamos en el punto absolutamente contrario, en la colonizaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;xima, nos faltar&iacute;a mucho por recorrer para llegar a la tecnocracia. Una Administraci&oacute;n p&uacute;blica funciona bien cuando est&aacute; dirigida por un t&eacute;cnico profesional y un pol&iacute;tico que est&aacute; representando ah&iacute; el viento fresco de las opiniones ciudadanas en un determinado momento. Si t&uacute; dejas la Administraci&oacute;n solo en manos de t&eacute;cnicos profesionales, aquello acaba asfixi&aacute;ndose. Es decir, acaba teniendo en cuenta los intereses particulares de los funcionarios. Hay que conseguir el equilibrio entre el inter&eacute;s del t&eacute;cnico y el inter&eacute;s del pol&iacute;tico. No es ir a la tecnocracia como soluci&oacute;n, sino equilibrar las dos almas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si los partidos hubieran hecho bien su papel y hubieran nombrado buenos profesionales pr&oacute;ximos a ellos ideol&oacute;gicamente no estar&iacute;amos haciendo esta entrevista. El eslogan ser&iacute;a &ldquo;menos Koldo y m&aacute;s Maurici Lucena&rdquo;, presidente de Aena, quien rechaz&oacute; borrar los v&iacute;deos de las c&aacute;maras del aeropuerto de Barajas de la visita de Delcy Rodr&iacute;guez cuando se lo pidi&oacute; [el entonces ministro] Jos&eacute; Luis &Aacute;balos. Alguien que sea pr&oacute;ximo pero que tenga muy claro qu&eacute; puede hacer y qu&eacute; no puede hacer y que sea un buen profesional. Si hubi&eacute;ramos seguido teniendo los t&eacute;cnicos por los que apostaron en los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n seguro que no habr&iacute;a los niveles de corrupci&oacute;n que tenemos ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; apenas han saltado alarmas internas en las administraciones ante grandes casos de corrupci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: No podemos exigir tampoco heroicidades. Los pocos denunciantes de corrupci&oacute;n que han dado la cara han sufrido represalias que les han llevado a enormes perjuicios profesionales, econ&oacute;micos y familiares. Adem&aacute;s, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los t&eacute;cnicos independientes e imparciales han sido arrinconados para colocar asesores que dicen a los pol&iacute;ticos lo que quieren escuchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Tenemos una directiva europea de protecci&oacute;n de los informantes de corrupci&oacute;n y una ley espa&ntilde;ola, pero que tiene muchos agujeros. Los funcionarios tienen mecanismos legales para denunciar, pero junto a ellos hay instituciones informales que desincentivan la denuncia temprana y esto es lo que hay que cambiar. Hay que proteger realmente a la gente que es conocedora del caso porque est&aacute; dentro de la organizaci&oacute;n y que avisa a tiempo.&nbsp;
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                El juez Joaquim Bosch, en la Ciudad de la Justicia de València.                            </span>
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        <strong>Afirman que sin protecci&oacute;n real, muy pocos se arriesgan a romper el silencio. Pero recientemente hemos visto al fiscal jefe Anticorrupci&oacute;n defendiendo que es &ldquo;posible&rdquo; aplicar una atenuante muy cualificada a un empresario &mdash;V&iacute;ctor de Aldama&mdash; que ha emprendido una &ldquo;colaboraci&oacute;n con la Justicia&rdquo; salpicada de bulos, conjeturas sin base y acusaciones sin pruebas. &iquest;Es esa la v&iacute;a?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: No habr&iacute;a corruptos sin corruptores y necesitamos enfoques contra la corrupci&oacute;n desde la perspectiva empresarial. En el caso de Aldama, la colaboraci&oacute;n con la Justicia y la aplicaci&oacute;n de una atenuante de confesi&oacute;n pueden llevar a que se practiquen atenuantes. La discusi&oacute;n es el alcance y si pueden llevar hasta una reducci&oacute;n de la pena que supondr&iacute;a que ni siquiera ingresara en prisi&oacute;n, lo que podr&iacute;a generar una percepci&oacute;n de impunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tribunal va a tener que valorar esa posibilidad desde algunas dificultades porque la jurisprudencia indica que no basta con que haya una colaboraci&oacute;n con la Justicia, sino que tiene que ser decisiva y esencial para perseguir el delito o desmantelar la actividad delictiva. Cuando Aldama empez&oacute; a colaborar con la Justicia ya hab&iacute;a muchas pruebas, no es &eacute;l el que desmantela todo. Adem&aacute;s, la UCO lo sit&uacute;a en la c&uacute;spide de la organizaci&oacute;n. En todo caso, la aplicaci&oacute;n de la atenuante es una competencia del tribunal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cualquier estrategia anticorrupci&oacute;n son fundamentales los controles y contrapesos. Entre ellos, el Poder Judicial, la Fiscal&iacute;a, las polic&iacute;as... &iquest;La corrupci&oacute;n y las corruptelas permean tambi&eacute;n a esos &oacute;rganos llamados a combatirla?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fernando Jim&eacute;nez: Hemos tenido much&iacute;simos ejemplos de corrupci&oacute;n policial y algunos casos de corrupci&oacute;n judicial. Evidentemente, eso exige que las organizaciones policiales, los jueces&hellip; tengan sus sistemas de integridad propios y adecuados al tipo de trabajo que hacen. Cuando tienes unos niveles de colonizaci&oacute;n pol&iacute;tica de la Administraci&oacute;n tan grandes, esto se extiende incluso a aquellos cuerpos que son especialmente claves a la hora de perseguir la corrupci&oacute;n, como es la polic&iacute;a, la judicatura, la Fiscal&iacute;a. Antes de aspectos t&eacute;cnicos de la lucha contra la corrupci&oacute;n, necesitamos acabar con el exceso de politizaci&oacute;n que tenemos en nuestras administraciones y, especialmente, en los &oacute;rganos de control, en los contrapesos de la Administraci&oacute;n. Eso es absolutamente clave.
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: Me preocupa la parte judicial de esos contrapesos. Nuestros altos tribunales generan problemas de falta de apariencia de imparcialidad porque hay demasiadas posibilidades de injerencia de las principales fuerzas pol&iacute;ticas en la configuraci&oacute;n de estos tribunales que, seg&uacute;n dicen los organismos europeos, no est&aacute;n dise&ntilde;ados con criterios lo suficientemente objetivos de m&eacute;rito y capacidad. Esto lleva a posibles presiones o situaciones que puedan generar dudas a la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Mejora la lucha contra la corrupci&oacute;n que se eliminen de los procesos a las acusaciones populares, como pretende imponer la reforma legislativa del Gobierno?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: En un pa&iacute;s con la configuraci&oacute;n institucional que tiene Espa&ntilde;a, en el que la Fiscal&iacute;a est&aacute; muy vinculada al poder pol&iacute;tico, es peligroso dejar solo en manos del Ministerio P&uacute;blico la posible apertura de una causa. La acusaci&oacute;n popular ha demostrado en muchos procedimientos que sigue siendo necesaria. Tambi&eacute;n se han evidenciado disfunciones y actuaciones abusivas. Pero es posible regularla con sanciones en caso de actuaciones fraudulentas. Perder&iacute;amos bastante en la lucha contra la corrupci&oacute;n si la dej&aacute;ramos fuera. A veces se piensa en determinadas acusaciones populares, pero hay que ver el conjunto. Han conseguido llevar adelante muchas investigaciones por corrupci&oacute;n y en conjunto su labor ha sido positiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &uacute;ltimo lugar, les quer&iacute;a preguntar sobre el lawfare. &iquest;Existen esos abusos en la pr&aacute;ctica judicial?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Joaquim Bosch: El lawfare no es la regla general de actuaci&oacute;n del Poder Judicial en nuestro pa&iacute;s cuando hay causas de car&aacute;cter pol&iacute;tico. Ha habido supuestos que han tenido condena, el m&aacute;s conocido es el de Salvador Alba. Y s&iacute; que hay casos en los que puede haber dudas razonables sobre una actuaci&oacute;n judicial incorrecta. A los jueces de base solo nos pueden juzgar los altos tribunales, que son tambi&eacute;n los que juzgan a la gran mayor&iacute;a de los pol&iacute;ticos. Si queremos evitar la tentaci&oacute;n del lawfare, cuanto m&aacute;s reforzados est&eacute;n los altos tribunales en su apariencia de imparcialidad y en evitar que existan injerencias partidistas, ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil que se generen din&aacute;micas de lawfare. Si un juez cree que puede actuar de manera indebida y no le va a ocurrir nada, estamos favoreciendo las din&aacute;micas irregulares.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Herrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/joaquim-bosch-fernando-jimenez-transicion-partidos-no-rompieron-corrupcion-franquismo-necesitaban-financiarse_1_13223061.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:10:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joaquim Bosch y Fernando Jiménez: "En la Transición los partidos no rompieron con la corrupción del franquismo porque la necesitaban para financiarse"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Administración pública,Políticos,Financiación de partidos,Partidos Políticos,Transición,Franquismo,Dictadura,Democracia,Lawfare,Corrupción política,corrupción policial,Justicia,Jueces]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derechos que no se heredan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/derechos-no-heredan_129_13183912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7451bb1-66ee-458f-988a-352116bce297_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141985.jpg" width="4724" height="2657" alt="Miles de personas celebrando el día del Orgullo en Cibeles (Madrid, 2018)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos de quienes hoy desconfían de la democracia lo hacen gracias a los derechos que ella les da: la libertad de expresión, la educación que los formó, la sanidad a la que acceden y el dinero público que les sostiene</p><p class="subtitle">De los expedientes por “invertidos” a pasar hambre y vejaciones en Tefía: la represión franquista al colectivo LGTBI en Canarias</p></div><p class="article-text">
        La democracia no solo trajo el derecho al voto, sino tambi&eacute;n muchos otros derechos que hoy nos parecen lo normal: derechos cuyo valor pasa desapercibido, como si toda la vida hubieran estado ah&iacute;. Para la gran mayor&iacute;a de quienes nacieron en Espa&ntilde;a a partir de los a&ntilde;os 80, la educaci&oacute;n, la sanidad, la libertad sexual o el simple hecho de salir por la noche sin restricciones &ndash;ni horarias ni morales&ndash; forman parte de su vida cotidiana, lleg&aacute;ndolos a contemplar con la distancia de quien hereda algo sin conocer su precio ni el esfuerzo colectivo que implic&oacute;, como si las luchas que los hicieron posibles pertenecieran a una historia que no les concierne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la dictadura que algunos idealizan &ndash;porque no la vivieron en carne propia o por no haber nacido&ndash;, no hab&iacute;a libertades pol&iacute;ticas ni se pod&iacute;a vivir al margen de la moral cat&oacute;lica. Cuando la democracia lleg&oacute;, con sus luces y sus sombras, cada persona, hombre o mujer, empez&oacute; a imaginar un proyecto de vida propio, sin pedir permiso y, sobre todo, sin miedo a un r&eacute;gimen que castigaba cualquier disidencia pol&iacute;tica, social, religiosa, afectiva o sexual. El espacio p&uacute;blico dej&oacute; de estar sometido al control policial y el espacio privado a la moral del confesionario. En la Espa&ntilde;a que ahora habitamos, resultar&iacute;an inconcebibles muchas situaciones que se vivieron en el franquismo. Nos hemos acostumbrado tan deprisa a los derechos que olvidamos que nada garantiza su permanencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros derechos conquistados en democracia fueron los pol&iacute;ticos y los civiles. Recuperar la libertad de expresi&oacute;n, de asociaci&oacute;n, de reuni&oacute;n y de manifestaci&oacute;n supuso devolver a la ciudadan&iacute;a lo que la dictadura hab&iacute;a arrebatado. La legalizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos que hasta ese momento eran tachados de enemigos de Espa&ntilde;a desactiv&oacute; una l&oacute;gica de persecuci&oacute;n antidemocr&aacute;tica. La calle se convirti&oacute; en espacio de convivencia, las manifestaciones por la amnist&iacute;a se mezclaron con las de los movimientos feministas, LGTBI y vecinales.
    </p><h2 class="article-text">El derecho a decidir</h2><p class="article-text">
        La democracia no solo permiti&oacute; ir a las urnas, sino que reconoci&oacute; que la voz de cada persona ten&iacute;a el mismo valor pol&iacute;tico y moral. El voto dej&oacute; de ser un privilegio para convertirse en un derecho que no distingue g&eacute;nero, ideolog&iacute;a ni clase social, aunque su universalidad plena siga siendo una tarea pendiente. De hecho, no ha sido hasta 2019 cuando las personas con discapacidad intelectual o psicosocial han podido votar por primera vez, al eliminarse una restricci&oacute;n anacr&oacute;nica sostenida por el paternalismo capacitista. Sin embargo, esa democracia, que naci&oacute; para devolver la voz a quienes no la ten&iacute;an, sigue debiendo reconocimientos pol&iacute;ticos, entre otras a quienes ya forman parte de nuestra comunidad, a cientos de miles de personas migradas a nuestro pa&iacute;s que viven y trabajan en Espa&ntilde;a y que siguen excluidas de ese derecho fundamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La democracia no solo recuper&oacute; derechos pol&iacute;ticos, tambi&eacute;n ha ido transformando la vida privada. Y fueron las mujeres quienes, al reclamar derechos de igualdad y autonom&iacute;a, convirtieron esa libertad reci&eacute;n estrenada en una revoluci&oacute;n que ha ido cambiando el pa&iacute;s desde dentro. Durante los 40 a&ntilde;os de dictadura franquista, el Estado y la Iglesia hab&iacute;an decidido por ellas: el cuerpo, la moral, la educaci&oacute;n, el trabajo y el deseo. Al avanzar la democracia, dejaron de necesitar el permiso del var&oacute;n para trabajar o abrir una cuenta, y empezaron a firmar sus propias decisiones. Cada conquista (el divorcio, el aborto, la igualdad laboral&hellip;) ha sido una conquista real, pero tambi&eacute;n simb&oacute;lica: el derecho a decidir sobre la propia vida y los propios cuerpos, derechos que todav&iacute;a se niegan a reconocer y respetar los movimientos m&aacute;s reaccionarios que anhelan recuperar el control sobre las mujeres, para gobernar sus vidas. Sin embargo, la igualdad que empez&oacute; a escribirse en el C&oacute;digo Civil, ha ido cambiando tambi&eacute;n la manera en la que el pa&iacute;s mira a las mujeres. Sin embargo, aquel impulso de cambio que marc&oacute; los primeros tiempos de la democracia no siempre ha mantenido su fuerza y a fecha de hoy, persisten desigualdades estructurales (en el empleo, en los cuidados, en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica o en la violencia machista) que recuerdan que la igualdad legal no basta si no se traduce en igualdad efectiva, un recordatorio que no cae en saco roto gracias al movimiento feminista.
    </p><p class="article-text">
        El camino de las mujeres abri&oacute; otras puertas. De la mano del feminismo, la democracia comenz&oacute; a reconocer otras realidades que hab&iacute;an sido silenciadas, reprimidas, tortuosas y encarceladas. Las personas LGTBIQ+ pasaron de ser perseguidas por la Ley de Peligrosidad Social (heredera de la de Vagos y Maleantes) a tener un lugar en la calle, la cultura y las leyes. En 1977, mientras los presos pol&iacute;ticos sal&iacute;an de las c&aacute;rceles, las personas homosexuales segu&iacute;an dentro de ellas lo que provoc&oacute; que centenares de personas marcharan en Barcelona reclamando &ldquo;amnist&iacute;a sexual&rdquo;. La historia hab&iacute;a empezado a cambiar con aquel primer Orgullo. En 1979 se despenaliz&oacute; la homosexualidad, en 1982 la reasignaci&oacute;n sexual dej&oacute; de ser delito y en 2005 Espa&ntilde;a reconoci&oacute; el matrimonio igualitario, afirmando que el amor y la familia no tienen una sola forma posible. En 2007 se aprob&oacute; la Ley de Identidad de G&eacute;nero, que permiti&oacute; por primera vez el cambio registral de nombre y sexo sin necesidad de autorizaci&oacute;n judicial, si bien no permit&iacute;a el cambio sin necesidad de autorizaci&oacute;n m&eacute;dica. No ha sido hasta el 2023 cuando se aprob&oacute; la Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans que ha reconocido el derecho a la identidad y a la libre autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero, incluyendo a la infancia y la adolescencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de esas d&eacute;cadas, la protecci&oacute;n de las personas LGTBIQ+ se ha ido extendiendo tambi&eacute;n al &aacute;mbito laboral, educativo y penal. Desde la reforma del C&oacute;digo Penal que incorpor&oacute; los delitos de odio como agravante por motivos de orientaci&oacute;n sexual o identidad de g&eacute;nero, hasta las leyes auton&oacute;micas que proh&iacute;ben expresamente la discriminaci&oacute;n en el trabajo, en la atenci&oacute;n sanitaria o en la educaci&oacute;n. Espa&ntilde;a ha ido tejiendo un marco de igualdad que, aunque imperfecto, nos sit&uacute;a entre las democracias m&aacute;s avanzadas en equiparaci&oacute;n de derechos entre las personas que son LGTBIQ+ y la que no lo son.
    </p><h2 class="article-text">Sustituir tutela por autonom&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Esa misma l&oacute;gica de igualar y equiparar los derechos de todas y todos ha guiado tambi&eacute;n los cambios en la respuesta social, que pas&oacute; de la beneficencia, el estigma y el castigo a un sistema de protecci&oacute;n y de derechos. Los servicios sociales, la atenci&oacute;n a la infancia, a las personas mayores y a las personas con discapacidad sustituyeron la vigilancia por el acompa&ntilde;amiento y la tutela por la autonom&iacute;a. Supuso reconocer que la vulnerabilidad no es un fallo individual, sino una responsabilidad colectiva ante una vulneraci&oacute;n de derechos. Las inclusas, los reformatorios y el Patronato de Protecci&oacute;n de la Mujer &ndash;instituciones que durante d&eacute;cadas sirvieron para disciplinar la pobreza, la maternidad fuera del matrimonio o la disidencia moral&ndash; fueron desapareciendo a medida que la democracia se hac&iacute;a cargo de sus sombras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ahora que es tiempo de memoria y de reparaci&oacute;n, se echa en falta que durante todos estos a&ntilde;os apenas se haya prestado atenci&oacute;n a quienes pasaron por esos lugares. Las v&iacute;ctimas de aquellas instituciones (ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes, mujeres, personas con discapacidad, todas ellas pobres o marginadas) siguen siendo invisibles, no solo por el silencio de la historia, sino por el de las propias instituciones y administraciones que, en base a los mismos sesgos de entonces, perpet&uacute;an hoy una forma de violencia institucional dif&iacute;cilmente justificable en una l&oacute;gica de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta y noventa, Espa&ntilde;a construy&oacute; un sistema p&uacute;blico de salud, educaci&oacute;n y servicios sociales que situ&oacute; a las personas en el centro. Se crearon las becas que permitieron a hijas e hijos de familias obreras llegar a la universidad. En 2006, la Ley de Dependencia reconoci&oacute; que cuidar y ser cuidado tambi&eacute;n es un derecho. La ratificaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2008) y la de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o (1990) marcaron un cambio de paradigma: todas las personas, sin distinci&oacute;n de edad o capacidad, deb&iacute;an ser reconocidas como sujetos de derechos. Ese mismo principio de autonom&iacute;a y dignidad, se extendi&oacute; tambi&eacute;n al tramo final de la vida con la aprobaci&oacute;n de la Ley Org&aacute;nica de Regulaci&oacute;n de la Eutanasia (2021), que ha ampliado el horizonte de la libertad individual al reconocer el derecho a decidir sobre el propio final de vida.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Sin democracia no hay derechos</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, la democracia que derrib&oacute; en las leyes tantas jerarqu&iacute;as mantiene abiertas las heridas del racismo estructural y del legado colonial a trav&eacute;s de una ley de Extranjer&iacute;a que funciona como un muro interior y penaliza la irregularidad, precariza la vida y convierte la falta de papeles en una forma contempor&aacute;nea de esclavitud y sometimiento. Ning&uacute;n pa&iacute;s es libre mientras niegue derechos a quienes ya forman parte de &eacute;l.
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                Divorcios en España.                            </span>
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        Espa&ntilde;a es hoy un pa&iacute;s plural, hecho de muchas procedencias, lenguas, acentos y memorias. Pero tambi&eacute;n es cierto que la democracia no ha logrado traducir esa diversidad en igualdad de derechos. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la desigualdad econ&oacute;mica, el descr&eacute;dito institucional y la expansi&oacute;n de discursos de odio est&aacute;n erosionando nuestra confianza en la necesidad de un sistema democr&aacute;tico. La crisis de 2008 y las pol&iacute;ticas de austeridad recortaron derechos sociales y la pandemia puso a prueba la fortaleza de los servicios p&uacute;blicos y la fragilidad de las vidas sostenidas por los cuidados. El auge de la extrema derecha ha devuelto al debate p&uacute;blico discursos que cre&iacute;amos superados: el cuestionamiento de la violencia machista, la negaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico, la criminalizaci&oacute;n del feminismo o del movimiento LGTBI. Frente a esa ofensiva, conviene recordar que los derechos humanos son el esqueleto invisible de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia demuestra que el retroceso empieza siempre en los m&aacute;rgenes: cuando se cuestiona el derecho de las mujeres a decidir, el de las personas migrantes a ser protegidas o el de las minor&iacute;as a existir, lo que se debilita no es solo su libertad, sino la de todos. La gran paradoja es que muchos de quienes hoy desconf&iacute;an de la democracia lo hacen gracias a los derechos que ella les da: la libertad de expresi&oacute;n, la educaci&oacute;n que los form&oacute;, la sanidad a la que acceden y el dinero p&uacute;blico que les sostiene, no solo a trav&eacute;s de ayudas sino pagando los sueldos de las y los funcionarios o a trav&eacute;s de la financiaci&oacute;n de colaboraciones p&uacute;blico-privadas. Celebrar la democracia es se&ntilde;alar no solo los fallos sino tambi&eacute;n reconocer que el camino recorrido es fruto de luchas colectivas y que los derechos no se heredan, se ejercen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Violeta Assiego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/derechos-no-heredan_129_13183912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 19:53:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derechos que no se heredan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,LGTBI,Transición,Dictadura,Feminismo,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un desorden que no deja de crecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/desorden-no-deja-crecer_132_13215363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57b8e18f-b84f-44cc-b81b-07918263aaee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un desorden que no deja de crecer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema político de la democracia ha dejado de ser fiable. Hasta en los países con una tradición política democrática más prolongada, los procesos electorales están dejando de ser instrumentos razonables para la adopción de decisiones políticas de una manera jurídicamente ordenada</p></div><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 7, en el programa Interesting Times, de <em>The New York Times</em>, el milmillonario Ray Dalio le dice al columnista Ross Douthat, director del programa, que estamos viviendo en un tiempo no solamente desordenado, sino en el que el desorden progresa de manera creciente. Este avance del desorden, concluyen ambos, conduce a la imprevisibilidad. Es mucho menos lo que sabemos respecto de lo que puede ocurrir en los pr&oacute;ximos tres o cinco a&ntilde;os que lo que no sabemos y, en consecuencia, avanzamos a ciegas con el inmenso riesgo que ello comporta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La moraleja es clara: el sistema pol&iacute;tico de la democracia ha dejado de ser fiable. Hasta en los pa&iacute;ses con una tradici&oacute;n pol&iacute;tica democr&aacute;tica m&aacute;s prolongada, los procesos electorales est&aacute;n dejando de ser instrumentos razonables para la adopci&oacute;n de decisiones pol&iacute;ticas de una manera jur&iacute;dicamente ordenada y est&aacute;n convirti&eacute;ndose en una suerte de loter&iacute;a que puede desembocar en cualquier disparate.
    </p><p class="article-text">
        Mi impresi&oacute;n, tras o&iacute;r la conversaci&oacute;n entre Ray Dallio y Ross Douthat, es que lo que dec&iacute;an sobre el futuro inmediato, los pr&oacute;ximos tres o cinco a&ntilde;os, se viene produciendo ya desde 2016. Hemos acumulado una experiencia de desorden m&aacute;s que notable en estos a&ntilde;os. Y no parece que hayamos aprendido algo que nos permita hacerle frente. M&aacute;s bien todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        El resultado del refer&eacute;ndum del Brexit y el resultado de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de ese 2016 han sido las formas de manifestaci&oacute;n m&aacute;s destacadas del fracaso de los dos sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos m&aacute;s s&oacute;lidos del mundo. Si un personaje como Nigel Farage era capaz de imponerse al Partido Conservador brit&aacute;nico, que hab&iacute;a sido la maquinaria pol&iacute;tico-electoral m&aacute;s eficaz conocida hasta la fecha en el continente europeo y si Donald Trump era capaz de &ldquo;apropiarse&rdquo; del Partido Republicano, que tambi&eacute;n lo hab&iacute;a sido en el continente americano, estaba claro que dej&aacute;bamos de saber qu&eacute; es lo que pod&iacute;a pasar de ahora en adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Inicialmente se pudo pensar que se trataba de dos &ldquo;episodios&rdquo; especialmente desafortunados que la propia consistencia de los sistemas pol&iacute;ticos afectados podr&iacute;a superar. El resultado de las elecciones de mitad de mandato de 2018, con el triunfo inequ&iacute;voco del Partido Dem&oacute;crata y la elecci&oacute;n de Joe Biden en 2020, as&iacute; pareci&oacute; indicarlo en los Estados Unidos. El fracaso de los cuatro primeros ministros conservadores en la gesti&oacute;n del Brexit, la amplia mayor&iacute;a absoluta del Partido Laborista en las elecciones de 2024 y el creciente rechazo del Brexit por parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica brit&aacute;nica que indican todos los estudios de opini&oacute;n, parec&iacute;a indicar lo mismo en el Reino Unido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no ha sido as&iacute;. Ni el sistema pol&iacute;tico de los Estados Unidos ha sido capaz de hacer un ajuste de cuentas a Donald Trump, a pesar del asalto al Capitolio, ni el sistema pol&iacute;tico del Reino Unido se lo ha podido hacer a Nigel Farage, que acaba de derrotar tanto al Partido Laborista como al Partido Conservador en las elecciones municipales celebradas hace unos d&iacute;as y que, si se mantiene el sistema electoral, puede tener mayor&iacute;a absoluta en las pr&oacute;ximas elecciones generales, que no es improbable que tengan que anticiparse.
    </p><p class="article-text">
        El desorden no est&aacute; empezando a producirse, el desorden empez&oacute; hace ya diez a&ntilde;os como m&iacute;nimo y no ha parado de extenderse cada vez con m&aacute;s intensidad.&nbsp;No solamente en los Estados Unidos y en el Reino Unido, sino en todos los pa&iacute;ses democr&aacute;ticamente constituidos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto desorden m&aacute;s pueden soportar la ONU o el Derecho Internacional o la integridad de Organizaciones supranacionales como la Uni&oacute;n Europea o la propia integridad territorial de los Estados nacionales?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A d&oacute;nde puede llevar el resultado de las elecciones celebradas esta semana en Escocia y Gales y la voluntad de los partidos ganadores en ambas de convocar un refer&eacute;ndum en 2028 para redefinir su posici&oacute;n en el Reino Unido? Refer&eacute;ndum que se puede celebrar con Nigel Farage como primer ministro, como escrib&iacute;a Rafael Behr en<em> The Guardian</em>: &ldquo;El colapso nacional del laborismo amenaza con hacer a Nigel Farage el rostro de la fr&aacute;gil uni&oacute;n del Reino Unido&rdquo; (6 de mayo). Si ese programa se implementa, &iquest;qu&eacute; impacto puede tener en otros pa&iacute;ses europeos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O ad&oacute;nde puede llevar la escisi&oacute;n entre estados &ldquo;azules&rdquo; y &ldquo;rojos&rdquo; en los Estados Unidos tras los intentos de manipulaci&oacute;n electoral por parte de la Administraci&oacute;n Trump? &iquest;Pueden entre Donald Trump y el Tribunal Supremo hacer imposible la alternancia electoral y desposeer <em>de facto</em> a la poblaci&oacute;n afroamericana del derecho de sufragio?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La fragmentaci&oacute;n electoral que se est&aacute; produciendo en todos los Estados democr&aacute;ticos puede ser el indicador de una potencial fragmentaci&oacute;n territorial? Cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil formar Gobiernos en pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses. Las f&oacute;rmulas electorales no permiten que las distintas sociedades hagan una s&iacute;ntesis pol&iacute;tica de s&iacute; mismas mediante el ejercicio del derecho de sufragio para poder autodirigirse. Y esa carencia de s&iacute;ntesis conduce a una agresi&oacute;n, que ya empieza a no ser exclusivamente verbal, que envenena la convivencia. En Espa&ntilde;a, sin ir m&aacute;s lejos, lo estamos viviendo. Hasta con el Hantavirus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y eso sin tomar en consideraci&oacute;n el desorden que puede provocar el cambio clim&aacute;tico o la hecatombe demogr&aacute;fica que se asoma a la puerta, a los que no solamente no estamos prestando la atenci&oacute;n que se merecen, sino que estamos retrocediendo en las pol&iacute;ticas que ser&iacute;an necesarias para hacerles frente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preferir&iacute;a equivocarme, pero me temo que, como dir&iacute;a S&aacute;nchez Ferlosio, vendr&aacute;n m&aacute;s a&ntilde;os malos y nos har&aacute;n m&aacute;s ciegos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/desorden-no-deja-crecer_132_13215363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 19:53:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un desorden que no deja de crecer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Crisis,Donald Trump,Nigel Farage]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democracia, Europa y el crecimiento económico trajeron la diversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/democracia-europa-crecimiento-economico-trajeron-diversidad_129_13183837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69511a6d-4ba1-4d5a-a94c-04f973d70176_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La democracia, Europa y el crecimiento económico trajeron la diversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1985 estaban registrados en nuestro país 242.000 ciudadanos extranjeros y en 2008 llegamos a cinco millones. Durante la crisis económica el flujo migratorio se invirtió y desde 2017 crece cada año. España ya no es lo que era. ¿Por qué la extrema derecha insiste en decir que es un problema?</p><p class="subtitle">De salvar una vida al laberinto de Extranjería: la lucha de Mohamed Diagne para quedarse en España</p></div><p class="article-text">
        El franquismo daba sus &uacute;ltimos coletazos cuando los padres de Niserine Chelbat, dedicados al turismo en Marruecos, se asentaron en la Costa del Sol. Rondaban los 70, Espa&ntilde;a hab&iacute;a empezado a abrirse al exterior tras d&eacute;cadas de aislamiento y los espa&ntilde;oles observaban con fascinaci&oacute;n la llegada de miles de extranjeros atra&iacute;dos bajo la promesa de &ldquo;sol y playa&rdquo;. Las fronteras empezaban a abrirse, pero apenas llegaban inmigrantes, el pa&iacute;s a&uacute;n no era atractivo para ellos y la diversidad brillaba por su ausencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre digo orgullosa que soy hija de la democracia espa&ntilde;ola porque nac&iacute; en el 78&rdquo;, dice. Nacida y criada en Torremolinos de padres marroqu&iacute;es, Chelbat ha sido testigo de la transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica vivida en Espa&ntilde;a desde el inicio de la democracia. En los 80 y primeros 90, era la &uacute;nica alumna de ascendencia magreb&iacute; en su clase.&nbsp;&ldquo;Aunque en la Costa del Sol el ambiente era m&aacute;s internacional, los extranjeros eran ingleses, suecos, alemanes, pero no conoc&iacute;a a nadie de origen magreb&iacute;. Todo mi c&iacute;rculo era espa&ntilde;ol&rdquo;, recuerda la malague&ntilde;a. Apenas dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, su sobrina cotidianamente estudia rodeada de compa&ntilde;eros de distintos rasgos y procedencias.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Inmigración por continente.                            </span>
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        Por entonces, cuando Chelbat era una cr&iacute;a, el n&uacute;mero de ni&ntilde;os nacidos de una madre extranjera no alcanzaba el 1%, seg&uacute;n las estimaciones del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE). Durante la democracia, el porcentaje ha ascendido al 31%, se&ntilde;ala la misma fuente. Un estudio demogr&aacute;fico de la Fundaci&oacute;n Funcas, que cruza los n&uacute;meros de la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa y el padr&oacute;n, ha arrojado recientemente un dato a&uacute;n m&aacute;s revelador para evidenciar el profundo cambio experimentado por la sociedad espa&ntilde;ola en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: casi 4 de cada 10 menores de cinco a&ntilde;os residentes en Espa&ntilde;a tienen al menos un progenitor extranjero. La diversidad en la procedencia familiar es ya habitual en las nuevas generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llegada de extranjeros a Espa&ntilde;a comenz&oacute; a aumentar de manera paulatina tras el inicio de la democracia, despu&eacute;s de la entrada del pa&iacute;s en la Comunidad Econ&oacute;mica Europea en 1986 y especialmente a partir de la d&eacute;cada de los 90. Si en 1985 estaban registrados 242.000 ciudadanos extranjeros, la cifra superaba los 600.000 inmigrantes empadronados en 1998. Pero el ritmo del incremento se aceler&oacute; en los primeros a&ntilde;os del siglo XXI, coincidiendo con el crecimiento econ&oacute;mico, el cambio de la peseta al euro y la demanda de mano de obra extranjera durante la llamada &ldquo;burbuja inmobiliaria&rdquo;.&nbsp;El volumen de poblaci&oacute;n inmigrante pas&oacute; de representar un 2,6% en los 2000 al conformar un 11% en 2008, alcanzando entonces la cifra de cinco millones de ciudadanos extranjeros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de quienes se asentaron en suelo espa&ntilde;ol en aquellos a&ntilde;os proced&iacute;an de Ruman&iacute;a, Marruecos y Ecuador. &ldquo;Hasta la entrada en la comunidad europea, no se consideraba a Espa&ntilde;a un pa&iacute;s interesante para la inmigraci&oacute;n. Incluso para quienes cruzaban sus fronteras, era solo un pa&iacute;s de tr&aacute;nsito para luego ir al resto de Europa&rdquo;, explica el historiador Antumi Tosaij&eacute;. Uno de los condicionantes m&aacute;s evidentes para el boom posterior, a&ntilde;ade el experto, fue la entrada de Espa&ntilde;a en el euro. &ldquo;Son l&oacute;gicas laborales. La UE demandaba trabajadores, y los inmigrantes van all&aacute; donde saben que necesitan mano de obra y donde la moneda es fuerte, para que compense con el cambio de divisas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El boom de los 2000</h2><p class="article-text">
        Atra&iacute;da por esa demanda de mano de obra y empujada por la crisis financiera en su pa&iacute;s, Pilar Moyolema lleg&oacute; a Madrid desde Ecuador con sus dos hijos en 2002. Forma parte de aquel &ldquo;boom migratorio&rdquo; que ha acabado siendo crucial para explicar la diversidad demogr&aacute;fica actual. Su entonces marido ya se hab&iacute;a trasladado a Madrid en los 90 y, como hicieron muchos, la ecuatoriana utiliz&oacute; la v&iacute;a que siguen empleando decenas de miles de latinoamericanos para migrar a Espa&ntilde;a: viajar con un visado de turista y permanecer una &eacute;poca sin papeles hasta conseguir regularizar su situaci&oacute;n. Desde su llegada, nunca par&oacute; de trabajar: cuid&oacute; a jornada completa de los hijos de un militar. &ldquo;Aunque solo cotizaba por media jornada y eso me perjudic&oacute;&rdquo;. Luego, trabaj&oacute; en los servicios de limpieza de una empresa para despu&eacute;s estar empleada en la casa de la misma se&ntilde;ora por la que contin&uacute;a madrugando cada ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En España viven 9,38 millones de personas nacidas en el extranjero. La población migrante aporta el 10% de ingresos a la Seguridad Social y representa el 1% del gasto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me dediqu&eacute; a buscar trabajo. Dando gracias a Dios, a m&iacute; me ha ido muy bien&rdquo;, resume la ecuatoriana. &ldquo;No he sentido humillaci&oacute;n, como s&iacute; le ha pasado a otras compa&ntilde;eras. Tampoco he sentido que me han apoyado, pero si uno trabaja y sale adelante por s&iacute; mismo, no necesitamos que nos&nbsp;ayuden otras personas, porque nos valemos por nosotros mismos. Y eso es lo que les he inculcado tambi&eacute;n a mis hijos&rdquo;, a&ntilde;ade Moyolema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el boom migratorio de los 2000, no se ha producido un pico tan pronunciado de la poblaci&oacute;n extranjera en Espa&ntilde;a. Durante la crisis econ&oacute;mica (2008-2014), cay&oacute; el n&uacute;mero de ciudadanos inmigrantes y el flujo migratorio se invirti&oacute;: mientras regresaron a sus pa&iacute;ses muchos de quienes hab&iacute;an migrado en esos primeros a&ntilde;os del nuevo siglo y apenas llegaban nuevos inmigrantes, los espa&ntilde;oles fueron quienes empezaron a marcharse al extranjero en busca de oportunidades laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tendencia decreciente de extranjeros residentes se mantuvo hasta el 2017. A partir de ese momento, la poblaci&oacute;n inmigrante volvi&oacute; a crecer a&ntilde;o a a&ntilde;o, excepto durante el par&oacute;n producido en la pandemia, pero el ritmo de crecimiento no ha superado los niveles de la primera d&eacute;cada de siglo. Y, si antes la mayor&iacute;a de reci&eacute;n llegados eran ecuatorianos y rumanos, ahora vienen m&aacute;s venezolanos y colombianos, adem&aacute;s de la habitual migraci&oacute;n procedente de Marruecos. Actualmente, viven en Espa&ntilde;a 9,38 millones de personas nacidas en el extranjero que constituyen el 19,1% de la poblaci&oacute;n total, seg&uacute;n datos de principios de 2025. De ellos, m&aacute;s de dos millones de personas tienen la nacionalidad espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si le preguntan a Pilar si se siente espa&ntilde;ola, ella sonr&iacute;e con cierto rubor y niega con la cabeza. Ha vivido en Espa&ntilde;a casi 25 a&ntilde;os, tiene la nacionalidad desde hace d&eacute;cadas, aqu&iacute; ha criado a sus hijos y empieza a ver dar sus primeros pasos a su nieta, pero Ecuador siempre ser&aacute; el hogar al que quiere regresar. Durante a&ntilde;os se qued&oacute; por sus hijos, pero ya como adultos, no son ellos quienes la aferran a Madrid. Ahora tiene otro &ldquo;nudo&rdquo;, como ella lo describe, que la ata y le impide regresar a su pa&iacute;s: la se&ntilde;ora espa&ntilde;ola a la que cuida desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. No es el dinero, sino el v&iacute;nculo construido durante los a&ntilde;os en que la ha acompa&ntilde;ado. No se va a ir, dice, mientras ella la necesite.
    </p><p class="article-text">
        Habla de la anciana como si de su madre se tratase. Su compromiso ha dejado de tener una motivaci&oacute;n solo econ&oacute;mica: la siente como un familiar y no es capaz de volver a Ecuador porque sabe lo importante que su compa&ntilde;&iacute;a se ha convertido para la mujer para la que ha trabajado, primero por horas en tareas de limpieza, despu&eacute;s como interna para encargarse de su cuidado a tiempo completo y, ahora, ya en una residencia, la acompa&ntilde;a cada ma&ntilde;ana, incluidos fines de semana, porque no quiere dejar de verla un solo d&iacute;a. &ldquo;Me da mucha pena. Hay veces que la hija me insiste en que me tome alg&uacute;n d&iacute;a libre. No, le digo. Veo la necesidad que tiene de que una persona vaya, la visite y le d&eacute; un abrazo. Yo no me siento a gusto estando aqu&iacute; en casa y no ir a verla&rdquo;, se justifica Pilar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ganas no me faltan de irme a mi pa&iacute;s. Pienso en volver si se me va la se&ntilde;ora, que es la que m&aacute;s me ata, que ni mis hijos me atan como me ata la se&ntilde;ora&rdquo;, cuenta la mujer en la casa donde ha vivido durante dos d&eacute;cadas en Espa&ntilde;a, una vivienda de tres habitaciones por donde han pasado varias familias de migrantes. Pilar ha vivido durante a&ntilde;os en uno de esos cuartos junto a sus dos hijos, mientras que alquilaba el resto del espacio a otras personas para poder sufragar entre todos el coste. Solo desde hace poco puede permitirse compartir la casa &uacute;nicamente con su hija Bel&eacute;n, su yerno y su nieta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un pilar para el Estado de bienestar</h2><p class="article-text">
        Desde 2018, el aumento de la incorporaci&oacute;n de trabajadores extranjeros en el mercado laboral se ha acelerado hasta convertirse en una de las principales piezas que, junto con el turismo y la hosteler&iacute;a, explican la mejor&iacute;a de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, el empleo de los inmigrantes ha crecido m&aacute;s r&aacute;pido que el de los nacionales hasta superar en 2025 por primera vez en la historia los tres millones de afiliados extranjeros, seg&uacute;n los datos de la Seguridad Social. La presencia de su mano de obra destaca en sectores como hosteler&iacute;a (30%), agricultura (24%), construcci&oacute;n (22%) y actividades administrativas (17%).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pilar Moyolema llegó a Madrid desde Ecuador con sus dos hijos en 2002. Forma parte de aquel “boom migratorio” que ha acabado siendo crucial para explicar la diversidad demográfica de hoy. En la imagen, con su hija y su nieta, en su casa de Madrid."
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                Pilar Moyolema llegó a Madrid desde Ecuador con sus dos hijos en 2002. Forma parte de aquel “boom migratorio” que ha acabado siendo crucial para explicar la diversidad demográfica de hoy. En la imagen, con su hija y su nieta, en su casa de Madrid.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los estudios del Banco de Espa&ntilde;a, la Comisi&oacute;n Europea y la Airef, Espa&ntilde;a necesita 300.000 trabajadores migrantes al a&ntilde;o, hasta 2050, para sostener el Estado del bienestar. Los an&aacute;lisis de organismos internacionales como el Banco Central Europeo, la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo y el Fondo Monetario Internacional han se&ntilde;alado el papel clave que la inmigraci&oacute;n tiene para el crecimiento econ&oacute;mico. Seg&uacute;n el Ministerio de Migraciones, la poblaci&oacute;n migrante aporta actualmente el 10% de ingresos a la Seguridad Social y solo representan el 1% del gasto.
    </p><p class="article-text">
        Suena la cerradura de la puerta de la vivienda y entra Bel&eacute;n despu&eacute;s de pasar un rato en el parque con su hija. La ni&ntilde;a, de dos a&ntilde;os, irrumpe en el sal&oacute;n con los ojos muy abiertos y uno de sus en&eacute;rgicos saludos hace re&iacute;r a su abuela. Si para Pilar regresar a Ecuador es uno de sus mayores anhelos, su hija asiente con seguridad cuando se le pregunta si ella piensa en quedarse. &ldquo;Mi vida est&aacute; aqu&iacute;. He vivido la mayor&iacute;a de mi vida aqu&iacute;, mis amigas son de aqu&iacute;. Y, ahora, ella es de aqu&iacute;&rdquo;, dice se&ntilde;alando a su peque&ntilde;a, apoyada entre sus piernas. Su beb&eacute; forma parte de ese 39% de menores de cinco a&ntilde;os con al menos un progenitor extranjero.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio de Funcas, publicado a trav&eacute;s de la revista acad&eacute;mica Panorama Social, el proceso de inclusi&oacute;n en la sociedad de la llamada segunda generaci&oacute;n de inmigrantes en Espa&ntilde;a ha sido &ldquo;en general positivo y exitoso&rdquo;. El 82% de ellos se identifica como espa&ntilde;ol, seg&uacute;n sus conclusiones. No obstante, los investigadores s&iacute; advierten de &ldquo;desigualdades relevantes&rdquo; que afectan a las condiciones en las que crecen muchos de estos menores, especialmente aquellos cuyos padres proceden de Marruecos y el resto de pa&iacute;ses africanos. En ellos, alerta el informe, &ldquo;se concentran con mayor intensidad las desventajas&rdquo; en relaci&oacute;n a la precariedad laboral de los progenitores, lo que puede llegar a tener un impacto en su desarrollo social y acad&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio del Ministerio de Igualdad en 2021, basado en dos encuestas a 1.300 personas afrodescendientes y africanas, concluy&oacute; que pese a que el 71% de los entrevistados ten&iacute;an nacionalidad espa&ntilde;ola, el 60% no se sent&iacute;a como tal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el 97, Mohamed migr&oacute; a Espa&ntilde;a siguiendo los pasos de su hermano. Tambi&eacute;n lo hizo con un visado de turista, lleg&oacute; a Huelva para visitar a su familiar y se qued&oacute;. Trabaj&oacute; en el sector agr&iacute;cola sin papeles durante un par de a&ntilde;os hasta conseguir regularizarse. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, su mujer pudo unirse a &eacute;l a trav&eacute;s de la reagrupaci&oacute;n familiar y tambi&eacute;n se dedic&oacute; durante un tiempo a la recolecci&oacute;n de fruta en los campos andaluces. Ya en los a&ntilde;os 2000 lleg&oacute; su hija, Chaimae Kadourri.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">De la inclusi&oacute;n al racismo</h2><p class="article-text">
        La onubense creci&oacute;, como tantos ni&ntilde;os de la denominada &ldquo;segunda generaci&oacute;n&rdquo;, entre la tradici&oacute;n marroqu&iacute; absorbida en casa y la cultura espa&ntilde;ola de la que se empapaba en el exterior. &ldquo;Me siento enriquecida de crecer entre dos culturas. Hablar &aacute;rabe es un privilegio y estoy orgullosa de todo lo que han hecho mis padres por nosotras&rdquo;, dice la joven, trabajadora social en la Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; para la Integraci&oacute;n. Kadourri cuenta que, mientras en su infancia no sufri&oacute; discriminaci&oacute;n, en la adolescencia s&iacute; comenz&oacute; a sentirla. &ldquo;Cuando eres ni&ntilde;o, los otros ni&ntilde;os te tratan como a una m&aacute;s, pero en el instituto empiezan los prejuicios. Tal vez por el desconocimiento de lo que escuchan en casa, empiezas a recibir comentarios como &lsquo;Vete a tu pa&iacute;s&rsquo;, &lsquo;Mora de mierda&rsquo;, etc.&rdquo;, lamenta Kadourri. Desconcertada, la adolescente lleg&oacute; a preguntar a sus padres: &ldquo;&iquest;Es que es algo malo ser marroqu&iacute;?&rdquo;. Los ataques que recib&iacute;a llegaron a empujarla a esconder ese lado magreb&iacute; que convive en ella, pero ahora siente orgullo y reivindica las dos culturas que conforman su identidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pese a la transformación demográfica que hubo en España, apenas se hablaba de inmigración; pero el discurso xenófobo actual de VOX puede alterar la convivencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los factores clave para los dem&oacute;grafos al estudiar las razones que pueden explicar una mayor tasa de abandono escolar en la poblaci&oacute;n de origen inmigrante es una especie de crisis de la &ldquo;ambici&oacute;n&rdquo;. La ambici&oacute;n de los menores o adolescentes en relaci&oacute;n a sus estudios, si aspiran a llegar a la universidad o si, por el contrario, no entra en sus objetivos. Para Kadourri, esos prejuicios sentidos en el instituto pueden marcar el futuro de muchos menores de segunda generaci&oacute;n. &ldquo;Me he criado en una cultura mixta y te hacen sentir inferior por proceder de un pa&iacute;s concreto. Incluso los orientadores tienen prejuicios&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Pese al r&aacute;pido cambio demogr&aacute;fico experimentado, las investigaciones sociol&oacute;gicas suelen concluir que la reacci&oacute;n de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola al aumento de la inmigraci&oacute;n &ldquo;no ha sido problem&aacute;tica&rdquo; como en otros pa&iacute;ses europeos, seg&uacute;n H&eacute;ctor Cebolla, del CSIC: &ldquo;Todos los estudios apuntan que Espa&ntilde;a es un ejemplo porque absorbi&oacute; un gran flujo de poblaci&oacute;n extranjera en poco tiempo sin que se produjesen destacables problemas de convivencia&rdquo;, indica el experto, que menciona los altercados de El Ejido y, recientemente, las cacer&iacute;as de Torre Pacheco como algunos de los &ldquo;escasos&rdquo; ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Eso no quiere decir que en Espa&ntilde;a no haya racismo ni invalida que las personas extranjeras se sientan discriminadas en su d&iacute;a a d&iacute;a y haya que avanzar en la deconstrucci&oacute;n de ciertos prejuicios, pero los datos que tenemos evidencian que en Espa&ntilde;a se ha vivido este proceso con m&aacute;s normalidad&rdquo;. Aunque tambi&eacute;n advierte: &ldquo;Ahora eso est&aacute; cambiando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a un factor en el panorama pol&iacute;tico espa&ntilde;ol al que los expertos vinculaban esa &ldquo;normalidad&rdquo;:&nbsp;&ldquo;Pese a la transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica que hubo en Espa&ntilde;a, apenas se hablaba casi de inmigraci&oacute;n&rdquo;, indica el investigador del CSIC, que considera que el aumento del debate en la agenda pol&iacute;tica, azuzado por la extrema derecha y respondido por los partidos progresistas, podr&iacute;a alterar la convivencia que hasta ahora ha caracterizado a la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el historiador Antumi Toasij&eacute;, la discriminaci&oacute;n sufrida por la poblaci&oacute;n de origen migrante, especialmente afrodescendiente, ha ido en aumento a partir de 2018. &ldquo;Hay qui&eacute;n se ha sacudido esa idea de que ser racista es algo terrible, ahora se puede opinar de todo, se puede odiar tranquilamente y no pasa nada&rdquo;, indica el expresidente del Consejo Espa&ntilde;ol contra la Discriminaci&oacute;n Racial o &Eacute;tnica. &ldquo;Uno de los retos fundamentales para evitarlo es la educaci&oacute;n. Es un problema porque se ha vuelto tecnocr&aacute;tica. Desde Bolonia, est&aacute; solo orientada al mercado laboral y el aspecto humanista ha quedado relegado. Deber&iacute;a ser antirracista, feminista y promotora de los derechos humanos&rdquo;, sostiene este experto antirracista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso xen&oacute;fobo azuzado por la extrema derecha, a cuyos postulados se ha aproximado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el Partido Popular, sostiene sin datos que la inmigraci&oacute;n est&aacute; amenazando una supuesta &ldquo;identidad espa&ntilde;ola&rdquo;. Cuando Chaimae Kadourri lo escucha, resopla, y contesta con varias preguntas: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es ser espa&ntilde;ola? &iquest;Qu&eacute; es ser marroqu&iacute;? Mi nacionalidad es espa&ntilde;ola, pero tambi&eacute;n me siento marroqu&iacute;. No he vivido all&iacute;, pero s&iacute; he crecido en una cultura mixta&rdquo;, resume la veintea&ntilde;era. &ldquo;Disfruto con mi vestido de flamenca en la feria y tambi&eacute;n me puedes ver en la Fiesta del Cordero con un traje t&iacute;pico marroqu&iacute;. Religiosamente, soy musulmana. Me gusta la tortilla de patata y tambi&eacute;n el cusc&uacute;s. Convive todo. No limita, enriquece&rdquo;, resume la trabajadora social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/democracia-europa-crecimiento-economico-trajeron-diversidad_129_13183837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La democracia, Europa y el crecimiento económico trajeron la diversidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Migrantes,Democracia,Europa,Vox,Xenofobia,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un canario represaliado por el franquismo, homenajeado en Irún por el Ministerio de Memoria Democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/canario-represaliado-franquismo-homenajeado-irun-ministerio-memoria-democratica_1_13213509.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3096479b-5715-4a5e-9953-b03ad9df5005_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142762.jpg" width="2010" height="1131" alt="Un canario represaliado por el franquismo, homenajeado en Irún por el Ministerio de Memoria Democrática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maximiliano Paiser, detenido y torturado varias veces por la policía, recibió la ayuda de Juan Rodríguez Doreste para exiliarse a Italia y lleva veinte años trabajando por la reparación a las víctimas del franquismo</p><p class="subtitle">Tefía ya es Lugar de Memoria Democrática, el primero de Canarias
</p></div><p class="article-text">
        Maximiliano Paiser (Las Palmas de Gran Canaria, 1950) fue una de las personas, familias y entidades homenajeadas el pasado viernes en Ir&uacute;n (Guip&uacute;zcoa) en un acto presidido por el ministro de Administraciones P&uacute;blicas y Memoria Democr&aacute;tica, &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres, en torno al Puente Avenida, declarado Lugar de Memoria Democr&aacute;tica por haber sido &ldquo;testigo del paso de miles de espa&ntilde;oles que huyeron a Francia durante la Guerra y en los a&ntilde;os posteriores&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paiser entr&oacute; en 1967 a formar parte de la Uni&oacute;n de Juventudes Comunistas en la lucha contra la dictadura franquista por la conquista de las libertades y la democracia. Sufri&oacute; detenciones, torturas, procesos, prisi&oacute;n y exilio. Los dos procesos a los que fue sometido por iniciativa del Tribunal de Orden P&uacute;blico (TOP) fueron por propaganda, y opt&oacute; por salir clandestinamente sin documentos a Italia y posteriormente a Inglaterra. El fiscal del TOP solicitaba una condena de 6 a&ntilde;os y 1 d&iacute;a&nbsp;por reincidente. Por indicaci&oacute;n de su abogado, Jaime Miralles Alvarez , y con la ayuda del socialista canario <strong>Juan Rodriguez Doreste</strong>, quien fuera ya en democracia alcalde de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y por entonces director de la Mar&iacute;tima Italiana, logr&oacute; salir de la isla en barco hacia Italia, evitando as&iacute; una segura condena y muchos a&ntilde;os de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esta &uacute;ltima detenci&oacute;n, el 25 de noviembre de 1970,&nbsp;fue torturado con corrientes el&eacute;ctricas por polic&iacute;as de la Brigada Pol&iacute;tico Social en las dependencias de la Comisar&iacute;a de Las Palmas, en el Gobierno Civil, de lo que se hicieron eco algunos medios informativos extranjeros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante sus a&ntilde;os de exilio en Londres colabor&oacute; con el Servicio Latinoamericano de la BBC y particip&oacute; en las actividades organizadas por los exiliados en Londres contra el r&eacute;gimen franquista en los clubs Antonio Machado y Riada Ib&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Regres&oacute; a Espa&ntilde;a en 1978 al restablecerse las garant&iacute;as democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os ha desarrollado una intensa actividad en la lucha por la Memoria Democr&aacute;tica y contra el olvido a trav&eacute;s de art&iacute;culos de investigaci&oacute;n memorialista y la publicaci&oacute;n de un libro sobre el m&eacute;dico canario asesinado por falangistas en Talavera Manuel Monasterio Mendoza, del que es coautor.
    </p><p class="article-text">
        Durante el acto del viernes, el ministro de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica, &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres, agradeci&oacute; a los homenajeados su &ldquo;enorme contribuci&oacute;n&rdquo;, y resalt&oacute; que &ldquo;con cada reconocimiento, podemos encajar una de las m&uacute;ltiples piezas del puzzle de nuestra historia, y hacer as&iacute; honor a los principios de verdad, justicia, reparaci&oacute;n y no repetici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ministro hizo un llamamiento a &ldquo;estar atentos al reverdecimiento de postulados extremistas&rdquo; contra las personas migrantes, ya que son &ldquo;iguales&rdquo; a quienes emigraron a Am&eacute;rica buscando un futuro mejor y a quienes hoy arriban a las costas de Canarias, &ldquo;huyendo de conflictos y miseria&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Canarias Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/canario-represaliado-franquismo-homenajeado-irun-ministerio-memoria-democratica_1_13213509.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 07:32:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un canario represaliado por el franquismo, homenajeado en Irún por el Ministerio de Memoria Democrática]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fisac, el ejercicio de precisión de la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/arquitectura-para-respirar/fisac-ejercicio-precision-memoria_132_13213746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4e8ed78-4292-4364-9067-4c11cdeef2da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fisac, el ejercicio de precisión de la memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La historia española del siglo XX está llena de trayectorias intelectuales y profesionales que atravesaron el régimen sin por ello identificarse con el régimen franquista, del mismo modo que la cercanía funcional al poder no implica necesariamente su aceptación moral. Conviene recordarlo ahora, justo cuando se cumplen veinte años de la muerte del arquitecto"</p></div><p class="article-text">
        La memoria humana, cuando se ejerce de manera colectiva y se prolonga durante los a&ntilde;os hasta sedimentarse en una vaga certeza compartida, posee una extra&ntilde;a inclinaci&oacute;n hacia la simplificaci&oacute;n, como si le resultara insoportable la complejidad de las personas reales y necesitara reducirlas a una imagen fija, reconocible y c&oacute;moda, aunque para ello deba sacrificar cuanto en ellas hubo de contradictorio, matizado o sencillamente verdadero. 
    </p><p class="article-text">
        Acaso porque recordar exige un esfuerzo de precisi&oacute;n que no siempre estamos dispuestos a asumir, solemos preferir el contorno r&aacute;pido del prejuicio a la fatigosa tarea de la comprobaci&oacute;n; y as&iacute;, una vez que cierta atribuci&oacute;n se adhiere a una figura p&uacute;blica, por tenue o infundada que haya sido en su origen, termina convirti&eacute;ndose, con la fuerza opaca de la repetici&oacute;n, en una verdad aceptada que casi nadie se detiene a discutir, incluso cuando la realidad, obstinada y a menudo documental, se empe&ntilde;a en desmentirla.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo de ese modo se explica que durante d&eacute;cadas -y todav&iacute;a hoy, con una frivolidad que asombra por su persistencia- se haya repetido acerca de Miguel Fisac que fue un arquitecto afecto a la dictadura, cuando no beneficiario directo de ella, y que incluso se haya insinuado, con esa sospecha retrospectiva tan propia de quienes juzgan el pasado con la impunidad de saberse a salvo de sus riesgos, que su indudable &eacute;xito profesional obedeci&oacute; menos a su talento excepcional que a sus supuestas connivencias pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, desde luego, que Fisac, como cualquier personalidad de relieve cuya actividad depend&iacute;a de encargos p&uacute;blicos o de grandes estructuras empresariales, mantuvo contacto frecuente con los m&aacute;s altos niveles administrativos del Estado y con las principales compa&ntilde;&iacute;as del pa&iacute;s. No podr&iacute;a haber sido de otro modo. Quien proyecta laboratorios nacionales, centros de investigaci&oacute;n, grandes sedes corporativas o edificios institucionales no trabaja en un vac&iacute;o social, sino en relaci&oacute;n inevitable con las estructuras de poder de su tiempo. Pero de esa evidencia, tan obvia como inevitable, no cabe deducir de manera autom&aacute;tica adhesi&oacute;n ideol&oacute;gica, y menos a&uacute;n complicidad doctrinal. La historia espa&ntilde;ola del siglo XX est&aacute; llena de trayectorias intelectuales y profesionales que atravesaron el r&eacute;gimen sin por ello identificarse con &eacute;l, del mismo modo que la cercan&iacute;a funcional al poder no implica necesariamente su aceptaci&oacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordarlo ahora, justo cuando se cumplen veinte a&ntilde;os de la muerte del arquitecto, y hacerlo adem&aacute;s con pruebas, porque pocas cosas resultan tan saludables frente a la falacia memor&iacute;stica como la terquedad de los documentos.
    </p><p class="article-text">
        Con motivo del vig&eacute;simo quinto aniversario del final de la Guerra Civil, el diario ABC invit&oacute; en 1964 a diversas personalidades destacadas de la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola a reflexionar sobre aquella efem&eacute;ride. Entre ellas figur&oacute; Miguel Fisac, y el 02 de abril de ese a&ntilde;o public&oacute; un texto cuya lectura, hoy, resulta tan esclarecedora como sorprendente por su valent&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute;a all&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Estos veinticinco a&ntilde;os de construcci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n nacional han sido extraordinariamente fecundos, pero yo no les llamar&iacute;a, propiamente, de paz.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Para m&iacute;, la paz de Espa&ntilde;a no puede ser s&oacute;lo que no luchemos los espa&ntilde;oles unos contra otros; ha de ser algo m&aacute;s profundo y que implique, en primer lugar, una grata igualdad, no de derechos o de situaci&oacute;n p&uacute;blica, que en realidad existe, sino m&aacute;s bien de respeto, o mejor, de consideraci&oacute;n para todas las posiciones que tengan un contenido de digno y libre comercio de ideas.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hablando con claridad: que no quede ni rastro de vencedores ni vencidos, sin que esto quiera decir que olvidemos nuestra guerra, pero s&iacute; que la recordemos &uacute;nicamente por lo que ella tiene de advertencia y de ense&ntilde;anza.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, que una concentraci&oacute;n de poder, que fue una necesidad al final de la contienda, vaya dejando paso a una genuina institucionalidad, en la que todos los espa&ntilde;oles est&eacute;n aut&eacute;nticamente representados.
    </p><p class="article-text">
        Estas son las premisas previas e indispensables que creo que son necesarias para que Espa&ntilde;a &mdash;cara al futuro&mdash; marche por el camino de la paz que deseamos todos los espa&ntilde;oles.&ldquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Artículo de Miguel Fisac en el diario ABC en 1964"
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            <span class="title">
                Artículo de Miguel Fisac en el diario ABC en 1964                            </span>
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        No parece necesario subrayar demasiado lo evidente. En estas l&iacute;neas Fisac no s&oacute;lo reclama la reconciliaci&oacute;n civil, exigiendo que desaparezca todo vestigio de vencedores y vencidos, sino que va m&aacute;s all&aacute; y formula, con una claridad extraordinaria para la Espa&ntilde;a de 1964, una inequ&iacute;voca defensa de un r&eacute;gimen genuinamente representativo; esto es, de una institucionalidad democr&aacute;tica que sustituyera la concentraci&oacute;n personal del poder.
    </p><p class="article-text">
        Conviene reparar en la fecha. No se trata de una declaraci&oacute;n retrospectiva pronunciada cuando el franquismo agonizaba o cuando disentir resultaba ya un gesto inocuo. Se trata de palabras escritas y publicadas cuando el r&eacute;gimen se encontraba a&uacute;n en plena vigencia, s&oacute;lidamente asentado y lejos de cualquier horizonte inmediato de desaparici&oacute;n. Expresarse as&iacute; entonces requer&iacute;a no s&oacute;lo independencia intelectual, sino una forma serena de coraje moral. 
    </p><p class="article-text">
        Fisac sab&iacute;a perfectamente -como lo sab&iacute;a cualquier espa&ntilde;ol adulto de su tiempo- cu&aacute;les pod&iacute;an ser las consecuencias de una opini&oacute;n p&uacute;blicamente disonante. Y aun as&iacute; escribi&oacute; lo que consideraba justo y razonable. Quiz&aacute; por eso resulta tan revelador volver hoy sobre ese texto. Porque obliga a corregir una imagen que la memoria colectiva ha preferido conservar sin demasiadas comprobaciones, acaso inducida por una apariencia f&iacute;sica que no ayudaba precisamente a la simpat&iacute;a inmediata: aquel hombre menudo, de bigote severo, gesto adusto y mirada m&aacute;s bien hosca, parec&iacute;a responder exteriormente al clich&eacute; visual que tantos quisieron atribuirle tambi&eacute;n en lo ideol&oacute;gico. Y as&iacute;, de una asociaci&oacute;n puramente superficial, acaso casi fisiogn&oacute;mica, hemos terminado deduciendo durante
    </p><p class="article-text">
         demasiado tiempo unas convicciones pol&iacute;ticas que la documentaci&oacute;n desmiente, para desde ellas condicionar incluso nuestra lectura de su arquitectura. Ahora que se cumplen veinte a&ntilde;os de su muerte ha llegado el momento de resituar a Miguel Fisac no s&oacute;lo como uno de los grandes creadores de la modernidad espa&ntilde;ola, sino tambi&eacute;n como un hombre cuyo compromiso con la concordia, la genuina representaci&oacute;n democr&aacute;tica y la superaci&oacute;n moral de la l&oacute;gica de la victoria lo situ&oacute;, con notable anticipaci&oacute;n y valent&iacute;a, por encima de muchas de las ideas imperantes en la Espa&ntilde;a de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Porque tambi&eacute;n la memoria, como la arquitectura, exige de vez en cuando una reconstrucci&oacute;n rigurosa. Y acaso la justicia hacia Fisac empiece precisamente por ah&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David García-Manzanares Vázquez de Ágredos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/arquitectura-para-respirar/fisac-ejercicio-precision-memoria_132_13213746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 05:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fisac, el ejercicio de precisión de la memoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Democracia,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es para ti la democracia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democracia_129_13184404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c79abce-db64-4917-87ae-900aa89ef581_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es para ti la democracia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La segregación escolar va de la mano de la urbanística y esta incluye el acceso a la sanidad o a la cultura. La educación, como la vivienda, es un derecho que se ha convertido en negocio. De todos los desafíos que tiene la democracia española, estos dos deberían ser prioritarios</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de nuestra revista '50 años de libertad'. Si quieres recibir nuestras revistas, hazte socio o socia de elDiario.es por 8 euros al mes y te las enviamos en papel o digital (como tú elijas)</p></div><p class="article-text">
        Siempre me hizo gracia ese concurso que todav&iacute;a hacen en las escuelas y que pregunta &lsquo;&iquest;Qu&eacute; es un rey para ti?&rsquo;. De peque&ntilde;a deseaba que lo hiciesen en mi clase porque habr&iacute;a respondido que era aquel se&ntilde;or al que mi abuela esperaba cada d&iacute;a para darle las buenas noches cuando sal&iacute;a de madrugada en la tele. De mayor, mi respuesta ser&iacute;a muy distinta y me temo que ella me reprender&iacute;a aunque s&eacute; por qu&eacute;, inocentemente, mi abuela lo hac&iacute;a: era su manera de asegurarse que no hab&iacute;a pasado nada, que pod&iacute;a acostarse tranquila porque no hab&iacute;a novedad, no retroced&iacute;a otra vez a la miseria del franquismo. Pero eso nunca fue m&eacute;rito de un rey que la tuvo enga&ntilde;ada a ella y a millones de espa&ntilde;oles durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Si la pregunta fuese otra, &lsquo;&iquest;Qu&eacute; es para ti la democracia?&rsquo;, contestar&iacute;a que es un r&eacute;gimen que debe regirse por el principio de igualdad, a menudo m&aacute;s aspiracional que real, y que a m&iacute;, como a tantos otros hijos de obreros, me permiti&oacute; ser la primera universitaria de mi familia. Pero es tambi&eacute;n un sistema que necesita una reforma en profundidad para no estar cada vez m&aacute;s al servicio de un modelo econ&oacute;mico que siega la equidad y favorece el nepotismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Libertad, justicia e igualdad. Eso es lo que nos ense&ntilde;aron que es o debe ser una democracia. Y la espa&ntilde;ola, que salt&oacute; del franquismo a una monarqu&iacute;a constitucional a una velocidad vertiginosa, sin hacerse demasiadas preguntas no fuese que las respuestas diesen al traste con el camino emprendido en la Transici&oacute;n, ha aprobado. Eso no significa que como todas las democracias consolidadas, y m&aacute;s con los vientos que soplan ahora mismo, no tenga problemas. Los tiene y no son pocos.
    </p><p class="article-text">
        El sistema educativo, que es el pilar b&aacute;sico para combatir las discriminaciones sociales, se ha convertido en un instrumento ideol&oacute;gico al servicio del gobierno de turno. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con una desverg&uuml;enza sonrojante y con la Comunidad de Madrid como abanderada, no para de recortar la inversi&oacute;n en los centros p&uacute;blicos para favorecer a los privados y los m&aacute;s elitistas. El resultado es una mayor segregaci&oacute;n que reduce, todav&iacute;a m&aacute;s, las oportunidades de los alumnos m&aacute;s vulnerables. La segregaci&oacute;n escolar va de la mano de&nbsp;la urban&iacute;stica y esta incluye el acceso a la sanidad o a la cultura. La educaci&oacute;n, como la vivienda, es un derecho que se ha convertido en negocio. De todos los desaf&iacute;os que tiene la democracia espa&ntilde;ola, estos dos deber&iacute;an ser prioritarios. S&uacute;menle unas condiciones laborales mejores, una mayor transparencia por parte de las administraciones y una justicia menos politizada y completar&aacute;n buena parte de los deberes que tiene este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El otro gran reto de Espa&ntilde;a, no resuelto pese a que ya lleve m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas en democracia, son las dificultades para reconocer su plurinacionalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, los pesados de los catalanes y los vascos, cuyo encaje sigue sin estar bien resuelto. Ojo, que igual no tiene soluci&oacute;n y a lo &uacute;nico a lo que hay que aspirar es a no hacerse demasiado da&ntilde;o. A estas alturas ya deber&iacute;a entenderse que una cosa es descentralizar decisiones y competencias y otra reconocer que en Espa&ntilde;a conviven territorios con sentimientos nacionales distintos. No por molestar sino porque son los nuestros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/democracia_129_13184404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 20:59:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es para ti la democracia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La menguante democracia del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/menguante-democracia-mundo_129_13208882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/574373b2-ccc8-4d74-8181-256c50d1f4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La menguante democracia del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política de Trump ha terminado por debilitar los intereses de su propio país y la democracia global, dando un malísimo ejemplo a imitar por otras potencias, a las que se regala una entidad democrática que no poseen: Rusia es una “autocracia electoral” y China una “autocracia cerrada”</p></div><p class="article-text">
        El mundo pol&iacute;tico de 2026 est&aacute; viviendo un declive en la cultura y la realidad democr&aacute;tica en diversas regiones del planeta. Entendemos por democracia un concepto que se remonta a la Grecia cl&aacute;sica y que se resume en la potestad de decidir colectivamente, porque el pueblo es el titular del poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es igualdad. Igualdad frente a la ley (enmienda XIV de la Constituci&oacute;n de EEUU) y en el goce de los derechos (art&iacute;culo 1 de la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789).
    </p><p class="article-text">
        La democracia es libertad. Como l&iacute;mite al poder pol&iacute;tico (Locke) o como voluntad general ilimitada y soberana (Rousseau). Siempre anhelo de los individuos y los pueblos. Una persona es libre si se somete a las leyes que ha decidido hacer.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es tambi&eacute;n participaci&oacute;n, que se hace posible, no solo a trav&eacute;s del sufragio, sino de la libertad de opini&oacute;n y del derecho a la informaci&oacute;n (art&iacute;culo 20 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola). Es la evoluci&oacute;n desde una democracia representativa y delegativa a una democracia que Habermas llam&oacute; democracia deliberativa.
    </p><p class="article-text">
        La democracia protege los intereses personales esenciales y evita la tiran&iacute;a que Le&oacute;n XIV repetidamente viene condenando. La democracia, en definitiva, como dice Asa Wikfurss, es la forma de gobierno que mejor sirve a la humanidad y a los seres humanos. Se toma en serio la raz&oacute;n y el conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Pero la democracia es vulnerable, porque es abierta, por ejemplo, ante la desinformaci&oacute;n. As&iacute;, ocurre que el mundo est&aacute; cambiando. El n&uacute;mero de reg&iacute;menes democr&aacute;ticos disminuye.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80 y 90 del siglo pasado el n&uacute;mero de democracias en el mundo aument&oacute;. Sin embargo, a partir del comienzo del siglo XXI, la democracia retrocede. Hoy, seg&uacute;n los datos que suministra Varieties of Democracy (V-Dem) &mdash;la mayor fuente de informaci&oacute;n existente sobre democracia&mdash; 45 pa&iacute;ses que representan el 43% de la poblaci&oacute;n est&aacute;n en proceso de autocratizaci&oacute;n. En muchos lugares, la gente parece estar insatisfecha con la democracia, probablemente por el crecimiento imparable de las desigualdades globales y por la desinformaci&oacute;n galopante.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2026 el n&uacute;mero de autocracias en el mundo son 92, frente a 87 democracias. El 74% de la poblaci&oacute;n del planeta vive bajo reg&iacute;menes autocr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, como advierte Jes&uacute;s de Miguel, el nivel de democracia en la Europa occidental y Norteam&eacute;rica est&aacute; al nivel m&aacute;s bajo en cincuenta a&ntilde;os. El factor que m&aacute;s influye en ello es la deriva de EEUU, que en el ranking de democracias de V-Dem ha descendido del puesto 20&ordm; al 51&ordm;, de un total de 179 pa&iacute;ses. Por contraste, por cierto, Espa&ntilde;a ha pasado del puesto 26 al 21.
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n de poder en el &ldquo;ejecutivo solitario&rdquo;; la limitaci&oacute;n de los derechos civiles; el asedio a las universidades y los medios, y la pol&iacute;tica exterior de Donald Trump, violando el derecho internacional y oponi&eacute;ndose bruscamente al multilateralismo, explica el descenso abrupto del nivel democr&aacute;tico de Estados Unidos. Trump inici&oacute; la guerra con Ir&aacute;n sin provocaci&oacute;n previa de &eacute;ste y sin autorizaci&oacute;n del Congreso, tras lo cual amenaz&oacute; con acabar con toda la civilizaci&oacute;n iran&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de Trump ha terminado por debilitar los intereses de su propio pa&iacute;s y la democracia global, dando un mal&iacute;simo ejemplo a imitar por otras potencias, a las que se regala una entidad democr&aacute;tica que no poseen: Rusia es una &ldquo;autocracia electoral&rdquo; y China una &ldquo;autocracia cerrada&rdquo; seg&uacute;n V-Dem.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con lo anterior, EEUU ha dejado de pertenecer a lo que V-Dem llama &ldquo;democracias liberales&rdquo;, que garantizan con solidez las libertades y la separaci&oacute;n de poderes. Seg&uacute;n esa valoraci&oacute;n, las democracias liberales s&oacute;lo existen en la actualidad en pa&iacute;ses que representan al 7% de los habitantes del mundo.
    </p><p class="article-text">
        EEUU habr&iacute;a pasado a ser lo que V-Dem llama &ldquo;democracias electorales&rdquo;, o incompletas, en donde los elementos que atribuimos a las democracias plenas est&aacute;n afectados seriamente. Es lo que en Europa se ha dado en llamar &ldquo;democracias iliberales&rdquo; (la Hungr&iacute;a de Orb&aacute;n era el mejor ejemplo).
    </p><p class="article-text">
        Este panorama se completa con el impetuoso crecimiento de partidos populistas en el mundo occidental. De orientaci&oacute;n autoritaria. Negacionistas del cambio clim&aacute;tico o de la violencia de g&eacute;nero. Opuestos a los movimientos migratorios y las minor&iacute;as &eacute;tnicas. Partidos que han utilizado para sus objetivos electorales las redes sociales o las plataformas digitales fraudulentamente. Es lo que sucedi&oacute; en la campa&ntilde;a del refer&eacute;ndum por el Brexit en el Reino Unido (caso Cambridge Analytica). El nuevo mundo digital ha recibido la denominaci&oacute;n de &ldquo;era de la posverdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la era de la posverdad la sinceridad en pol&iacute;tica ya no es tan relevante. Karanach y Rich definen esta situaci&oacute;n por las siguientes caracter&iacute;sticas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La difuminaci&oacute;n entre opini&oacute;n y hechos. Los hechos no son suficientes.</li>
                                    <li>La superioridad de la experiencia personal por encima de los hechos.</li>
                                    <li>La p&eacute;rdida de confianza en las fuentes de informaci&oacute;n cl&aacute;sicas.</li>
                                    <li>El aumento del desacuerdo entre los hechos y la interpretaci&oacute;n de los datos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un ejemplo de esta dicotom&iacute;a es el cambio clim&aacute;tico: es dif&iacute;cil o imposible entenderse si hay un desacuerdo de base sobre un hecho demostrado cient&iacute;ficamente.
    </p><p class="article-text">
        Ante esa disruptiva realidad, ante la &ldquo;decadencia de la verdad&rdquo;, gana en importancia la lucha por la democracia como forma de gobierno. Un gobierno en el que ninguna opini&oacute;n es desechable, tal y como enfatizaba Stuart Mill en su <em>Sobre la libertad </em>(1859). Una forma pol&iacute;tica en la que se distingue &ldquo;convencer&rdquo; de &ldquo;persuadir&rdquo; (Wikforss). Convencer es tratar al otro como un ser capaz de tener un pensamiento independiente. Persuadir es tratar al otro como un objeto.
    </p><p class="article-text">
        Hay una &uacute;ltima reflexi&oacute;n a hacer sobre la democracia contempor&aacute;nea, sobre su dimensi&oacute;n supranacional, superadora del m&aacute;s estricto nacionalismo. El orden mundial basado en el derecho internacional y en la Carta de Naciones Unidas no ha muerto, aunque est&eacute; obviamente amenazado. La democracia pol&iacute;tica y constitucional necesita de una dimensi&oacute;n por encima de los Estados nacidos en 1648 del Tratado de Westfalia. Es lo que llamamos multilateralismo. Sin &eacute;l, en el siglo XXI, la democracia se debilita y no puede desarrollarse conforme a sus principios fundamentales. Porque la vocaci&oacute;n de la democracia es convertirse en una fuerza global y, con ello, en una verdadera civilizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego López Garrido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/menguante-democracia-mundo_129_13208882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La menguante democracia del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La degeneración de la política y la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/degeneracion-politica-ciudadania_129_13208726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c14dbbe-bf60-49cc-9e62-5eccd6a98985_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La degeneración de la política y la ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el poder puede matar, y puede, porque es el Poder, ¿por qué va a darle importancia al robo? No les aburriré con una historia de la corrupción política y el latrocinio institucional: podríamos colapsar Internet. Basta con prestar atención a algunos juicios en curso</p></div><p class="article-text">
        Lo siento. Hace falta citar por en&eacute;sima vez a Thomas de Quincey: &ldquo;Si uno se permite un asesinato, pronto no le da importancia al robo; el robo le conduce a beber y a faltar a misa, y desde ah&iacute; acaba cayendo en la descortes&iacute;a y en dejarlo todo para el d&iacute;a siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El poder siempre se ha permitido asesinatos. Dejando de lado las dictaduras, esencialmente criminales, abundan los ejemplos en democracia. La polic&iacute;a francesa mat&oacute; a nueve personas el 8 de febrero de 1962, durante una manifestaci&oacute;n contra la extrema derecha; el 10 de julio de 1985, los servicios secretos pusieron bombas en un barco de Greenpeace y mataron a un fot&oacute;grafo. Ser&iacute;a demasiado extenso enumerar las muertes que sucesivos gobiernos brit&aacute;nicos causaron en Irlanda del Norte, o la cantidad de sangre derramada por los servicios secretos italianos durante los &ldquo;a&ntilde;os de plomo&rdquo;. Para qu&eacute; hablar de los asesinatos cometidos por el gobierno de Estados Unidos, dentro de su pa&iacute;s y en todo el mundo. Tambi&eacute;n ha matado el poder espa&ntilde;ol, ya en democracia: los GAL son un ejemplo entre varios.
    </p><p class="article-text">
        Nunca ocurre nada en estos casos. Hay razones de Estado. La lucha contra el terrorismo tiene estas cosas. La seguridad nacional es prioritaria. La democracia tambi&eacute;n se defiende en las cloacas. Etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Si el poder puede matar, y puede, porque es el Poder, &iquest;por qu&eacute; va a darle importancia al robo? No les aburrir&eacute; con una historia de la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y el latrocinio institucional: podr&iacute;amos colapsar Internet. Basta con prestar atenci&oacute;n a algunos juicios en curso.
    </p><p class="article-text">
        Parece que nos hemos habituado a estos delitos. Porque, ateni&eacute;ndonos a la evoluci&oacute;n general de los centros de poder del planeta, elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n, hemos dejado de preocuparnos ante la dejadez de los dirigentes. A much&iacute;simos ciudadanos, seg&uacute;n confirman los votos, les hacen gracia los pol&iacute;ticos ignorantes y mal preparados. Nunca nos ha importado que beban o que no vayan a misa. &Uacute;ltimamente, lo fundamental es que mientan con salero.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente escal&oacute;n en este descenso es la glorificaci&oacute;n del pol&iacute;tico zafio, soez y falt&oacute;n. El que llama &ldquo;hijos de puta&rdquo; a los &ldquo;zurdos&rdquo;. La que viaja a M&eacute;xico para explicar a los mexicanos c&oacute;mo escribir correctamente el nombre de su pa&iacute;s y <a href="https://www.eldiario.es/madrid/mestizaje-evangelizacion-hernan-cortes-ayuso-nacho-cano-celebran-acto-mexico-pese-protestas-grupos-indigenas_1_13195748.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para recordarles que las colonizaciones son gloriosas</a> (incluso cuando la propia naci&oacute;n colonizadora juzga al conquistador de turno por m&uacute;ltiples delitos).
    </p><p class="article-text">
        Y Donald Trump, compendio de todos los rasgos de la degeneraci&oacute;n pol&iacute;tica (y, por tanto, c&iacute;vica): un presunto violador de menores mentalmente perturbado que roba a manos llenas, apaliza a sus ciudadanos y va por ah&iacute; amenazando con masacres apocal&iacute;pticas.
    </p><p class="article-text">
        Llegado a este punto, el pol&iacute;tico no necesita hacer ning&uacute;n trabajo: sus c&oacute;mplices corporativos lo hacen por &eacute;l, engullendo poco a poco lo que sol&iacute;a ser p&uacute;blico y destruyendo a buen ritmo el entramado institucional. El pol&iacute;tico moralmente degradado suele presumir de que, gracias a &eacute;l, el pa&iacute;s vive &ldquo;una edad de oro&rdquo;, aunque se caiga a pedazos. En los casos de mayor vagancia, se limita a soltar una coletilla pegadiza. Del tipo &ldquo;gestionando&rdquo;. Y a otra cosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/degeneracion-politica-ciudadania_129_13208726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La degeneración de la política y la ciudadanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Democracia,Corrupción política,Isabel Díaz Ayuso,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cachitos de democracia: apuntes para medio siglo de crónica sentimental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cachitos-democracia-apuntes-medio-siglo-cronica-sentimental_129_13181579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2b8a2fb-a094-45d5-aa85-1d33de7d2c58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x838y919.jpg" width="1200" height="675" alt="Cachitos de democracia: apuntes para medio siglo de crónica sentimental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestros ochenta fueron lo que los sesenta a otros países occidentales, ya que no habíamos tenido revoluciones culturales y sociales en 1968. Había que acelerar para que la histórica entrada en la Comunidad Económica Europea no fuese un mero trámite: decir adiós al ‘Spain is different’</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de nuestra revista '50 años de libertad'. Si quieres recibir nuestras revistas, hazte socio o socia de elDiario.es por 8 euros al mes y te las enviamos en papel o digital (como tú elijas)</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si existe eso que llamamos memoria sentimental, pues en una sociedad conviven muchas memorias, a veces contrapuestas. Esta es la de alguien que ha nacido en 1974, se ha criado en Extremadura en una familia obrera y de izquierdas, y que lleg&oacute; a la edad adulta en el Madrid del cambio de siglo. Quienes tengan m&aacute;s o menos a&ntilde;os, hayan vivido otras realidades familiares o en otros territorios, seguramente tengan su propia memoria sentimental. Pero creo que hay elementos compartidos por una mayor&iacute;a social en un tiempo y lugar. Son los que intento recoger aqu&iacute;, d&eacute;cada a d&eacute;cada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>1981</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Chanquete ha muerto!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;oles, Franco ha muerto. Espa&ntilde;oles, Chanquete ha muerto. La Transici&oacute;n se abre con una muerte y se cierra con otra. Las dos anunciadas en televisi&oacute;n, las dos recibidas con gran conmoci&oacute;n. Fin del paralelismo. En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos podemos discutir si la Transici&oacute;n termina en realidad con la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n, el golpe de Tejero o la victoria socialista. En t&eacute;rminos populares no ofrece discusi&oacute;n: &lsquo;Verano azul&rsquo; es la bisagra entre dos tiempos. Hasta aqu&iacute; la Transici&oacute;n, a partir de aqu&iacute; la democracia. Silba un poquito la sinton&iacute;a antes de seguir leyendo.
    </p><p class="article-text">
        La m&iacute;tica serie de Antonio Mercero ten&iacute;a algo de ingenier&iacute;a social: cap&iacute;tulo tras cap&iacute;tulo sus tramas daban carta de naturaleza a transformaciones que ya estaban en marcha, imparables pero que encontraban todav&iacute;a fuertes resistencias: voto ciudadano, protesta social, divorcio, madres solteras, emancipaci&oacute;n de la mujer, especulaci&oacute;n inmobiliaria, enfrentamientos generacionales&hellip; Todo en versi&oacute;n suave, para todos los p&uacute;blicos, que nadie se molestase. Una serie donde los polic&iacute;as eran bonachones (aquel entra&ntilde;able Barrilete); y que reinterpret&oacute; y desactiv&oacute; un cl&aacute;sico canto de la lucha obrera (&ldquo;No nos mover&aacute;n&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Con <em>Verano azul</em>, estrenada en octubre de 1981, se acabaron las vacaciones pol&iacute;ticas como se acaban las vacaciones de la pandilla en Nerja, fin al tiempo de aventura y experimento que fue la Transici&oacute;n. Y con ella empieza la democracia, un tiempo de convivencia pac&iacute;fica que se quer&iacute;a guiado por el sentido com&uacute;n, la calma y la sabidur&iacute;a mediadora de un Chanquete.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los 80</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>Ni la madre que la pari&oacute;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A Espa&ntilde;a, tras la victoria socialista del 82, no la iba a conocer ni la madre que la pari&oacute;, profetiz&oacute; Alfonso Guerra. Y en efecto la d&eacute;cada de los ochenta fue una fuerte sacudida en la Espa&ntilde;a todav&iacute;a tardofranquista. La d&eacute;cada prodigiosa para algunos, el desencanto para otros, arras&oacute; astilleros y siderurgias en la reconversi&oacute;n industrial, barrios enteros con la hero&iacute;na y m&aacute;s de 400 vidas a manos de ETA. Los obreros levantaban barricadas en carreteras y pol&iacute;gonos, y los estudiantes se enfrentaban a pedradas con la polic&iacute;a mientras el ic&oacute;nico Cojo Manteca romp&iacute;a mobiliario urbano con la muleta. Los ochenta se llevaron tambi&eacute;n parte del ideario del PSOE, que una vez en el gobierno moder&oacute; sus posiciones (&ldquo;OTAN, de entrada no&rdquo;), se trag&oacute; sucesivos sapos ideol&oacute;gicos (la educaci&oacute;n concertada) y dej&oacute; la econom&iacute;a en manos de un neoliberal: Miguel Boyer. Su relaci&oacute;n con Isabel Preysler (ex de Julio Iglesias y del Marqu&eacute;s de Gri&ntilde;&oacute;n) mezcl&oacute; la pol&iacute;tica con la prensa rosa, y fue emblema de la &lsquo;Beautiful People&rsquo;: el coqueteo del socialismo gobernante con las clases altas y el poder financiero, para estupor de sus votantes m&aacute;s obreristas, que todav&iacute;a ten&iacute;an en la pared aquel p&oacute;ster naif dibujado por Jos&eacute; Ram&oacute;n S&aacute;nchez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los 80 son la zona cero de toda la chatarra nostálgica que todavía hoy nos enternece: la generación EGB, ‘La Bola de Cristal’, Naranjito, el 12-1 a Malta, la muerte de Chanquete... </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero las palabras de Guerra se refer&iacute;an a la modernizaci&oacute;n de un pa&iacute;s que se sacud&iacute;a el atraso de d&eacute;cadas. Nuestros ochenta fueron lo que los sesenta a otros pa&iacute;ses occidentales, ya que no hab&iacute;amos tenido revoluciones culturales y sociales en 1968. Hab&iacute;a que acelerar para que la hist&oacute;rica entrada en la Comunidad Econ&oacute;mica Europea no fuese un mero tr&aacute;mite: decir adi&oacute;s al &lsquo;Spain is different&rsquo;. Mientras crec&iacute;a la poblaci&oacute;n universitaria y todav&iacute;a funcionaba el hoy a&ntilde;orado ascensor social, los j&oacute;venes daban salida a su rebeld&iacute;a por la v&iacute;a cultural, sobre todo musical.
    </p><p class="article-text">
        La Movida puso la dosis justa de transgresi&oacute;n y radicalidad, pero sin pasarse: centralizada sobre todo en Madrid (con episodios locales), pronto institucionalizada y patrocinada por los socialistas (con el alcalde Tierno diciendo aquello tan loco de &ldquo;el que no est&eacute; colocado, que se coloque&rdquo;), la Movida excitaba (y despolitizaba) a los j&oacute;venes y espantaba a los viejos, mientras opacaba una contracultura mucho m&aacute;s transgresora y menos publicitada. Ajenos a la Movida eran tambi&eacute;n quienes se integraban en tribus urbanas, tema habitual de la prensa de la &eacute;poca con su dosis de p&aacute;nico moral. Por no hablar de los &uacute;ltimos quinquis que dejaron huella en barrios marcados por la hero&iacute;na.
    </p><p class="article-text">
        A la Movida la mayor&iacute;a la vimos por la tele, como casi todos los grandes cambios. En la televisi&oacute;n p&uacute;blica triunfaban programas musicales como <em>Tocata </em>(m&aacute;s popular que el minoritario <em>La Edad de Oro) </em>que renovaban el m&aacute;s rancio <em>Aplauso </em>de los setenta, y cuya finalidad principal, ahora lo sabemos, era alimentar los <em>Cachitos</em> nost&aacute;lgicos del futuro. Para los no tan j&oacute;venes, los ochenta fueron los a&ntilde;os dorados de la canci&oacute;n socialdem&oacute;crata: Serrat, Sabina o Miguel R&iacute;os llenaban plazas de toros, mientras <em>La puerta de Alcal&aacute;</em> (V&iacute;ctor y Ana) qued&oacute; para toda una generaci&oacute;n como himno de la d&eacute;cada. Pensaba enumerar grupos del entonces pujante pop espa&ntilde;ol, pero la pr&aacute;ctica totalidad siguen en activo cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, con la excepci&oacute;n del m&aacute;s popular entonces: Mecano. Si te digo &ldquo;no hay marcha en Nueva York&rdquo;, t&uacute; me contestas &ldquo;y los jamones son de York&rdquo;. Te vas a pasar el d&iacute;a cant&aacute;ndola, &oacute;diame.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la Movida, mientras copi&aacute;bamos hombreras y cardados de aquellos artistas radicales &lsquo;ma non troppo&rsquo; (algunos acabar&iacute;an en la ultraderecha con el correr de los a&ntilde;os) y quer&iacute;amos ser chicas Almod&oacute;var y dedicarnos a trabajos creativos (&ldquo;&iquest;Estudias o dise&ntilde;as?&rdquo;, era el chiste), viv&iacute;amos una revoluci&oacute;n sexual (pese al SIDA), el divorcio y el aborto se normalizaban contra la resistencia de la derecha y de la iglesia cat&oacute;lica, la homosexualidad asomaba del armario (a riesgo de recibir una paliza), a nuestras ciudades llegaban las primeras familias inmigrantes y tambi&eacute;n los primeros hipermercados o los restaurantes chinos. Los j&oacute;venes segu&iacute;an haci&eacute;ndose hombres en la mili, las mujeres acced&iacute;an a profesiones antes vetadas (las primeras polic&iacute;as), cont&aacute;bamos chistes sobre el reci&eacute;n creado IVA, y envidi&aacute;bamos las vidas de ricos en culebrones como <em>Falcon Crest</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por aquella televisi&oacute;n p&uacute;blica desfilaban Jes&uacute;s Hermida, Mercedes Mil&aacute;, Pedro Ruiz, Rosa Mar&iacute;a Sard&agrave;, la Trinca, Juan Tamariz con su inolvidable &ldquo;air-violin&rdquo;, Torrebruno, <em>Con las manos en la masa</em> (te has puesto a cantar la sinton&iacute;a, recon&oacute;celo), los &ldquo;zero points&rdquo; de Remedios Amaya en Eurovisi&oacute;n, Miguel Bos&eacute; con falda, y la mitificada La Clave de Jos&eacute; Luis Balb&iacute;n, donde se&ntilde;ores hablaban de cosas serias (nada que ver con los tertulianos de hoy) mientras fumaban sin parar en una Espa&ntilde;a que apestaba a Ducados en cines, autobuses y hospitales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El fundido a negro de TVE el 14 de diciembre de 1988, en la huelga general , anticipó que bajo los grandes cambios crecía el malestar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En aquella tele cohesionadora vimos la muerte de Paquirri y a la Pantoja convertida en viuda de Espa&ntilde;a, la victoria de Perico en el Tour y de Arantxa en Roland Garros, Lola Flores pidiendo una peseta a cada espa&ntilde;ol, Camilo Jos&eacute; Cela contando que pod&iacute;a absorber un litro de agua por el ano, Montserrat Caball&eacute; en extra&ntilde;o d&uacute;o con Freddy Mercury, B&aacute;rbara Rey y &Aacute;ngel Cristo, los primeros pasos de un joven triunfador llamado Mario Conde y, por supuesto, a nuestra omnipresente Familia Real encabezada por un rey campechano al que respet&aacute;bamos y quer&iacute;amos. Y Felipe Gonz&aacute;lez, entonces un l&iacute;der carism&aacute;tico, popular, de izquierdas y hasta guapo a ojos de unos votantes que le dieron tres mayor&iacute;as absolutas.
    </p><p class="article-text">
        Los ochenta son tambi&eacute;n la zona cero de toda la chatarra nost&aacute;lgica que todav&iacute;a hoy nos enternece: la generaci&oacute;n EGB, &lsquo;La Bola de Cristal&rsquo;, &lsquo;Barrio S&eacute;samo&rsquo;, la SuperPop y la Teleindiscreta, la serie <em>V</em>, el <em>Un, dos, tres</em>, la teta de Sabrina, las empanadillas de Martes y Trece, los anuncios que hoy seguimos canturreando (Tu primera colonia Chispas, Tenemos chica nueva en la oficina&hellip;), Naranjito, el 12-1 a Malta, la vajilla Duralex, el walkman y el VHS&hellip; Una d&eacute;cada embellecida en el recuerdo, llena de conflictos sociales pero que hoy queremos recordar como despreocupada y hedonista, y que adem&aacute;s remat&oacute; con la ca&iacute;da del Muro y la promesa de un futuro mejor.
    </p><p class="article-text">
        Ya que los ochenta los vimos en televisi&oacute;n, el quiebro de la d&eacute;cada prodigiosa no pudo ser m&aacute;s simb&oacute;lico: el fundido a negro de TVE el 14 de diciembre de 1988, la gran huelga general que paraliz&oacute; el pa&iacute;s como recordatorio de que, bajo esa superficie de grandes cambios, crec&iacute;a el malestar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los 90</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>P&oacute;ntelo, p&oacute;nselo</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la sombra de los a&ntilde;orados y coloridos ochenta, los noventa parecen en el recuerdo una d&eacute;cada gris. La Expo de Sevilla y los Juegos de Barcelona fueron el canto del cisne de la modernizaci&oacute;n: ahora s&iacute; que &eacute;ramos del todo europeos, incluso estrenamos el AVE, que nos hac&iacute;a parecer un pa&iacute;s rico. Pero la resaca de los grandes eventos fue tremenda: crisis econ&oacute;mica y corrupci&oacute;n con un gobierno socialista en descomposici&oacute;n y una sociedad que parec&iacute;a agotar su empuje transformador. Hasta la revoluci&oacute;n sexual parec&iacute;a acabada, pese a que los noventa arrancaron con el &lsquo;P&oacute;ntelo, p&oacute;nselo&rsquo; con que el gobierno escandalizaba otra vez a derecha e iglesia cat&oacute;lica (nunca fallan) repartiendo preservativos a los j&oacute;venes. Unos j&oacute;venes que escuchaban la llamada de la legendaria Ruta del Bakalao, demonizada por los medios. Otros se hac&iacute;an okupas, movimiento de gran fuerza, o se alistaban en una tribu en auge: los skinheads, nazis rapados que sal&iacute;an de cacer&iacute;a los fines de semana.
    </p><p class="article-text">
        La modernidad llegaba por el lado tecnol&oacute;gico: no nos cab&iacute;an en el bolso los primeros tel&eacute;fonos m&oacute;viles (ni pod&iacute;amos llamar por lo elevado de la factura), y entraban en nuestras casas las prehist&oacute;ricas conexiones al todav&iacute;a misterioso Internet (aquellos modems cuyo ruidito tienes ahora en la cabeza, lo s&eacute;). Apenas nos serv&iacute;a para enviar correos, Google no exist&iacute;a (ten&iacute;amos un buscador llamado&nbsp;Ol&eacute;), ni redes sociales para difundir memes y bulos. Eso no impidi&oacute; que convirti&eacute;semos en meme cualquier anuncio (&ldquo;hola, soy Edu, feliz navidad&rdquo;), o echase a rodar el mayor bulo de nuestra historia reciente, protagonizado por el cantante Ricky Martin, un perro y un tarro de mermelada.
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n segu&iacute;a siendo nuestra ventana, ahora ampliada con las primeras cadenas privadas: Telecinco, Antena 3 y un Canal Plus al alcance de unos pocos (otros se dejaban los ojos viendo porno codificado). La riqueza y pluralidad de las nuevas teles se confirmaron pronto: las Mama Chicho nos daban las buenas noches, Jes&uacute;s Gil ten&iacute;a programa propio, el f&uacute;tbol era de pago, nos enganch&aacute;bamos a culebrones latinoamericanos (s&iacute;, yo tambi&eacute;n vi <em>Cristal</em>), y descubrimos la televisi&oacute;n basura: el fundacional &lsquo;T&oacute;mbola&rsquo;, Pepe Navarro y Javier Sard&aacute; compitiendo por escandalizar, la infame &ldquo;m&aacute;quina de la verdad&rdquo; de Juli&aacute;n Lago, o el morbo que aliment&oacute; la caza de brujas contra homosexuales famosos del &lsquo;Caso Arny&rsquo;, mientras Nieves Herrero cruzaba todas las l&iacute;neas rojas con la cobertura del asesinato de las ni&ntilde;as de Alc&agrave;sser.
    </p><p class="article-text">
        Por el lado m&aacute;s amable son los a&ntilde;os de Chiquito de la Calzada y Carlos Argui&ntilde;ano, Rafaella Carr&aacute; y el telecup&oacute;n de Carmen Sevilla, Farmacia de guardia y M&eacute;dico de familia reuniendo a las audiencias en un tiempo anterior a las plataformas, o los primeros programas del inmortal Jordi Hurtado. Y por supuesto las bodas reales, que prolongaban el idilio entre los espa&ntilde;oles y la Familia Real: las infantas se casaban con pompa, una de ellas con un rubio jugador de balonmano de cuyo nombre no quiero acordarme.
    </p><p class="article-text">
        Paco Lobat&oacute;n buscaba a desaparecidos en &lsquo;Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde&rsquo;, mientras un terror m&aacute;s cotidiano se asomaba por primera vez a los hogares desde la televisi&oacute;n: la violencia machista, con la confesi&oacute;n de Ana Orantes, quemada viva por su exmarido d&iacute;as despu&eacute;s. Su asesinato fue el germen de cambios legales para proteger a las v&iacute;ctimas. La terrible muerte de Orantes, los detalles espeluznantes del triple asesinato de Alc&agrave;sser con la fantasmal huida de Antonio Angl&eacute;s, y la cruel ejecuci&oacute;n de Miguel &Aacute;ngel Blanco por ETA, conmocionaron a una Espa&ntilde;a deprimida econ&oacute;mica y socialmente. As&iacute; llegamos al final del siglo, pidiendo la hora para que acabase la d&eacute;cada y llegase el esperad&iacute;simo a&ntilde;o 2000.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los 2000</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>Un euro, 166 pesetas</strong>
    </p><p class="article-text">
        El siglo XXI empez&oacute; con dos sobresaltos, uno de broma y otro terrible. El primero, el &lsquo;Efecto 2000&rsquo;, el fin del mundo que temimos hasta minutos antes de comernos las uvas, y solo respiramos aliviados (y hasta un poco decepcionados) cuando comprobamos que no se apagaban los sem&aacute;foros, ni se bloqueaban los cajeros ni ca&iacute;an los aviones en vuelo. El segundo susto, inesperado y terror&iacute;fico, derrib&oacute; las Torres Gemelas en directo (en el telediario, mientras com&iacute;amos) e inaugur&oacute; un tiempo oscuro y violento, que en Espa&ntilde;a tuvo su coletazo mortal el 11-M de 2004. &ldquo;P&aacute;salo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la primera década del siglo echamos muchas cuentas: para pasar a pesetas los euros y para tasar mentalmente nuestras viviendas
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro mundo se esfum&oacute;, un mundo econ&oacute;mico pero tambi&eacute;n popular: la Espa&ntilde;a de la peseta. &ldquo;Un euro, 166 pesetas&rdquo;, recordamos los que tenemos ya una edad. Nos pasamos la d&eacute;cada calculando mentalmente de pesetas a euros, redondeando para facilitar la operaci&oacute;n, aunque el verdadero redondeo fue el de unos precios que nos empobrecieron. Tras ser incondicionalmente europe&iacute;stas, empez&aacute;bamos a desencantarnos de una Europa que mostraba su rostro m&aacute;s neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        En esta primera d&eacute;cada del siglo echamos muchas cuentas: no solo para pasar a pesetas los nuevos euros, tambi&eacute;n para tasar mentalmente nuestras viviendas que no dejaban de subir (nos cont&aacute;bamos una y otra vez el cuento de la lechera), recalcular la hipoteca en plena burbuja, o intentar entender cantidades astron&oacute;micas con la crisis financiera global que ven&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mientras no nos alcanzaba la crisis, nos dimos el gusto de conquistar derechos como el matrimonio homosexual (con la oposici&oacute;n, oh sorpresa, de la derecha y la iglesia cat&oacute;lica), y una parte de la cultura vivi&oacute; un romance con el Gobierno Zapatero, los artistas de &ldquo;la ceja&rdquo;: ah&iacute; empieza la culturofobia de la derecha. El entonces pr&iacute;ncipe Felipe se cas&oacute; con una periodista, y dejamos de fumar en bares y espacios p&uacute;blicos cerrados. Pocos cambios tan radicales en lo que a usos y costumbres se refiere.
    </p><p class="article-text">
        Mientras esper&aacute;bamos el estallido de la burbuja, nos distra&iacute;amos con los muchos canales de la TDT. El mundo de ayer se derrumbaba entre la &ldquo;guerra contra el terrorismo&rdquo; y la crisis global, y nosotros nos atont&aacute;bamos con realities y talent shows, formatos triunfantes junto a las nacientes tertulias pol&iacute;ticas. Tiempo de &lsquo;Gran Hermano&rsquo; y &lsquo;Operaci&oacute;n Triunfo&rsquo;, las primeras ma&ntilde;anas de Ana Rosa, f&uacute;tbol diario y comedias para pasar el mal trago social (<em>7 vidas, Los Serrano </em>o <em>Aqu&iacute; no hay quien viva</em>). Adem&aacute;s, nos acostumbr&aacute;bamos a algo que durante todo el siglo XX hab&iacute;a sido una excentricidad: deportistas espa&ntilde;oles triunfando en competiciones internacionales, de Nadal a Fernando Alonso pasando por las selecciones de f&uacute;tbol y baloncesto.
    </p><p class="article-text">
        Algunos se evad&iacute;an de la fea realidad con atracones de pel&iacute;culas pirateadas (qui&eacute;n se acuerda de aquel eMule), en un tiempo en que se nos dec&iacute;a que la gente nunca pagar&iacute;a por ver cine o series pudiendo conseguirlas gratis. Ah, y en esos a&ntilde;os apareci&oacute; la familia Alc&aacute;ntara en TVE, cont&aacute;ndonos una versi&oacute;n edulcorada de nuestra historia reciente, en un tiempo en que el espanto presente (la serie <em>Cu&eacute;ntame </em>se estren&oacute; el 13 de septiembre de 2001, con las Torres Gemelas humeantes) nos empujaba a refugiarnos en la nostalgia del pasado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los 2010</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>Un pa&iacute;s de tertulianos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Crisis era la palabra m&aacute;s repetida en la segunda d&eacute;cada del siglo. Todo entr&oacute; en crisis: la econom&iacute;a, el empleo, numerosos sectores y empresas, la banca, la vivienda, el periodismo, la cultura, el Estado auton&oacute;mico, el bipartidismo, la democracia y hasta la monarqu&iacute;a, con el rey borboneando a lo loco. El idilio del pueblo espa&ntilde;ol con don Juan Carlos termin&oacute; en la mayor de las decepciones, el episodio de Botsuana (&ldquo;Lo siento, me he equivocado, no volver&aacute; a ocurrir&rdquo;) y la posterior abdicaci&oacute;n. No solo el rey, tambi&eacute;n su familia, ca&iacute;da en desgracia desde el caso N&oacute;os que afectaba a aquel rubio jugador de balonmano que un d&iacute;a nos enamor&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La democracia espa&ntilde;ola acusaba fatiga de materiales. Hac&iacute;a aguas por todos lados, y mir&aacute;bamos al pasado con otros ojos: hasta la sacrosanta Transici&oacute;n empez&oacute; a ser cuestionada, sobre todo por los m&aacute;s j&oacute;venes que se sent&iacute;an estafados, llamados a ser &ldquo;generaci&oacute;n perdida&rdquo;, &ldquo;generaci&oacute;n de la crisis&rdquo; o &ldquo;la primera generaci&oacute;n que vivir&aacute; peor que sus padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os en que la sociedad parec&iacute;a sacudirse una modorra de d&eacute;cadas y volver a interesarse por la pol&iacute;tica (el 15-M, aparec&iacute;a Podemos, que en pocos a&ntilde;os pate&oacute; el tablero pol&iacute;tico pero tambi&eacute;n la est&eacute;tica democr&aacute;tica. Solo unos a&ntilde;os antes hab&iacute;amos visto al presidente del Congreso (Jos&eacute; Bono) rega&ntilde;ar a un ministro (Miguel Sebasti&aacute;n) por quitarse la corbata, ahora la pol&iacute;tica se llenaba de gente corriente con aspecto de venir de la facultad, para felicidad de algunos y espanto de otros. Las mujeres, sobre todo las m&aacute;s j&oacute;venes, convert&iacute;an el feminismo en el movimiento transformador m&aacute;s fuerte de la d&eacute;cada. Tambi&eacute;n los balcones se llenaron de banderas de Espa&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los 10 terminaron con un gesto tardío, pero altamente simbólico para la joven democracia: la salida de Franco del Valle de Cuelgamuros 
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Normal que las televisiones apostasen por la pol&iacute;tica-entretenimiento, multiplicando tertulias a primera hora, media ma&ntilde;ana, mediod&iacute;a, tarde, noche y fines de semana, mientras los espa&ntilde;oles tertuliane&aacute;bamos en las nacientes redes sociales, que llegaron para transformar la conversaci&oacute;n p&uacute;blica: a&uacute;n esper&aacute;bamos que Twitter o Facebook se convirtiesen en &aacute;gora democr&aacute;tica, plaza p&uacute;blica, espacio de encuentro y di&aacute;logo para organizar movilizaciones, compartir la creatividad, hacer amigos&hellip; No te r&iacute;as, anda.
    </p><p class="article-text">
        En el televisor ya no nos cab&iacute;an m&aacute;s canales cuando irrumpieron las plataformas, convirtiendo el ver la tele de toda la vida en un acto cultural y exento de culpa: era la edad de oro de las series, acu&eacute;rdate. Resultado: cada vez pas&aacute;bamos m&aacute;s horas delante de pantallas, ya fueran de televisi&oacute;n (viendo tertulias y debates electorales, pero tambi&eacute;n <em>Masterchef, First Dates o Amar en tiempos revueltos</em>), plataformas (<em>La casa de papel</em>, entre nosotros) o redes sociales. O en Tinder y otras apps de citas que transformaron tambi&eacute;n nuestra manera de ligar.
    </p><p class="article-text">
        La d&eacute;cada termin&oacute; con un gesto tard&iacute;o pero altamente simb&oacute;lico para la joven democracia: la salida de Franco del Valle de Cuelgamuros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los 2020</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; quedar&aacute; de esta d&eacute;cada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; llegamos a la d&eacute;cada actual, cuya memoria sentimental todav&iacute;a no podemos atesorar por falta de distancia. Dentro de unos a&ntilde;os seguramente recordaremos la pandemia, los aplausos en el balc&oacute;n o a Fernando Sim&oacute;n. Contaremos los maratones de series que nos met&iacute;amos cada fin de semana, la locura de los grandes conciertos y festivales, la turismofobia y la crisis de vivienda que obliga a los divorciados a seguir conviviendo. Veremos en qu&eacute; queda el &ldquo;nuevo punk&rdquo; de los j&oacute;venes seducidos por la ultraderecha. No sabremos a d&oacute;nde mirar para se&ntilde;alar referencias musicales compartidas, en tiempos de fragmentaci&oacute;n de audiencias y consumo bul&iacute;mico en Spotify. Hablaremos de youtubers y tiktokers, de adicciones digitales, del porno generalizado, de alg&uacute;n fen&oacute;meno social que no haya sido el en&eacute;simo vaticinio de suplemento dominical. Haremos recuento de monstruos y juguetes rotos. Recopilaremos memes y bulos, y se&ntilde;alaremos el miedo a la Inteligencia Artificial. Pero mira, este art&iacute;culo no lo podr&iacute;a haber escrito una IA, porque en eso tampoco es inteligente: no tiene memoria sentimental. Yo s&iacute;, y t&uacute; tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cachitos-democracia-apuntes-medio-siglo-cronica-sentimental_129_13181579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cachitos de democracia: apuntes para medio siglo de crónica sentimental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Series,Música,Cine,Televisión,España,Democracia,Transición española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eudald Espluga, filósofo: “No podemos dejar los imaginarios del fin del mundo en manos de la extrema derecha"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/daf167cc-1e63-40ce-9bfc-e49c8f959396_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142577.jpg" width="828" height="466" alt="Eudald Espluga apela a la capacidad de imaginar."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor publica ‘Imaginar el fin’, un ensayo que propone reapropiarse del apocalipsis como herramienta política frente al colapsismo, la impotencia contemporánea y los relatos del miedo</p><p class="subtitle">El último Rincón de pensar - J.C. Bouso, investigador en psicodélicos: “Es una paradoja que la derecha sea quien más está apoyando estas sustancias”</p></div><p class="article-text">
        Hay algo hipn&oacute;tico en el fin del mundo. Est&aacute; en las ficciones que devoramos, en los memes desesperados que compartimos y en nuestros &uacute;ltimos pensamientos antes de dormir. El colapso se ha instalado en nuestro presente con la paciencia de quien se sabe inevitable, convenci&eacute;ndonos de que no existe (ni existir&aacute;) ning&uacute;n otro futuro posible.
    </p><p class="article-text">
        Razones para pensar as&iacute; tampoco nos faltan. Solo hay que mirar algunas de las noticias que rodean a este texto en este mismo diario para convencerse de que hay muchas cosas que no van bien. Pero, &iquest;tiene que ser as&iacute;? &iquest;Debemos resignarnos? &iquest;Podemos hacer algo al respecto? &iquest;Es que a nadie se le va a ocurrir c&oacute;mo reorientar todo esto?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es m&aacute;s f&aacute;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo&rdquo;. Esta frase, que flota sobre nuestras cabezas desde hace a&ntilde;os, es el punto de partida de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-imaginar-el-fin/446514" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Imaginar el fin</em></a><em> </em>(Paid&oacute;s y Raig Verd, en catal&aacute;n), el nuevo ensayo de Eudald Espluga (Girona, 1990). Fil&oacute;sofo, ensayista y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os asesor del Ministerio de Cultura en Madrid, que muchos ya conocer&aacute;n por su anterior obra <em>No seas t&uacute; mismo</em>, en la que diseccionaba la fatiga cr&oacute;nica de una generaci&oacute;n asfixiada por el imperativo de la productividad. 
    </p><p class="article-text">
        En este nuevo libro Espluga se adentra en otro de los territorios m&aacute;s resbaladizos del presente: el de las narrativas del colapso. Con voluntad de analizarlas, desmontar su l&oacute;gica interna y proponer otra forma de pensar nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un libro que, pese a su evidente carga te&oacute;rica (lidia con numerosos autores y temas filos&oacute;ficos, pol&iacute;ticos, religiosos y de teor&iacute;a cultural), se lee con una fluidez sorprendente. Espluga salta de Mark Fisher a <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series/last-the-last-of-us-tercera-temporada-hbo-li-jun-li-actriz_1_13153771.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Last of Us</em></a>, de analizar memes esot&eacute;ricos a exponer profundos debates sobre el papel de la geoingenier&iacute;a, con una naturalidad que consigue acercar ideas complejas a un lector no especializado. El recorrido no siempre es lineal, pero s&iacute; progresivo: a medida que el texto avanza, las piezas encajan y el argumento gana coherencia. Al final, todo tiene sentido.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de las fantas&iacute;as del colapso</h2><p class="article-text">
        Espluga explica que el germen del libro est&aacute; precisamente en &ldquo;la proliferaci&oacute;n de contenidos audiovisuales, ya sea en el cine, en series, en novelas, incluso en contenido digital en internet, de v&iacute;deos sobre preparacionismo, sobre b&uacute;nkers&hellip; Toda una serie de narrativas en torno al fin del mundo que para m&iacute; iban casi todas en una l&iacute;nea muy directa hacia esta l&oacute;gica de lo que yo llamo fantas&iacute;as del colapso&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Espluga, el fin del mundo siempre se representa desde una mirada ultraindividualista, pesimista en lo social, y que considera que enseguida que haya alg&uacute;n peque&ntilde;o problema de recursos o de abastecimiento, terminaremos en una guerra todos contra todos, pele&aacute;ndonos y acuartel&aacute;ndonos como en las pel&iacute;culas de zombies.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en una situaci&oacute;n de policrisis innegable&rdquo;, reconoce el autor, &ldquo;con amenazas de un tama&ntilde;o nunca antes visto, pero creo que es posible darle la vuelta a todo esto y repensar estos escenarios futuros. Siento que junto a todos estos discursos colapsistas tambi&eacute;n ha emergido una nueva sensibilidad que tiene que ver con una forma distinta de estar y entender el mundo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Denunciar, pero tambi&eacute;n actuar</h2><p class="article-text">
        La premisa central del libro est&aacute; ya en su t&iacute;tulo: necesitamos imaginar. No tenemos un problema de falta de informaci&oacute;n, no necesitamos ver m&aacute;s im&aacute;genes de osos polares hundi&eacute;ndose en el hielo o fotos de enormes incendios de sexta generaci&oacute;n convirtiendo los montes en un infierno terrenal, &ldquo;necesitamos una imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica que sea capaz de dar respuesta a los problemas que nos genera esa informaci&oacute;n&rdquo;, apunta el autor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque los datos del aumento de temperaturas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, por ejemplo, nos pueden llevar a caminos pol&iacute;ticos muy distintos&rdquo;, explica. &ldquo;Podemos caer en una especie de optimismo que nos haga pensar que los avances tecnol&oacute;gicos y de geoingenier&iacute;a nos har&aacute;n la primera generaci&oacute;n sostenible de la historia y que, por tanto, podemos seguir llevando los niveles de consumo actuales. Pero los mismos datos pueden impulsarnos a construir b&uacute;nkers y encerrarnos con millones de latas de conserva o a planificar una huida a Marte para crear una colonia all&iacute;. Por eso creo que, desde la izquierda, hace falta sentar las bases de una imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica alternativa que nos lleve a resolver estos problemas de una forma ilusionante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El &eacute;xito narrativo del miedo</h2><p class="article-text">
        Lo que queda claro de la lectura de <em>Imaginar el fin</em>, es que si ha habido un actor que ha sabido moverse con soltura en este terreno preapocal&iacute;ptico es, sin duda, la extrema derecha. No tanto por la solidez de sus propuestas, que nos pueden parecer totalmente descabelladas, como por su capacidad para construir relatos eficaces a partir del miedo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La obsesi&oacute;n de la extrema derecha por el desastre y las teor&iacute;as conspiranoicas, como que el cambio clim&aacute;tico est&aacute; generado por t&eacute;cnicas de geoingenier&iacute;a de los gobiernos o la gran sustituci&oacute;n, ha hecho que una gran parte de la poblaci&oacute;n se sienta amenazada de una forma real&rdquo;, explica Espluga. &ldquo;Al final, han sido capaces de generar pol&iacute;ticas ultraidentitarias que Richard Seymour llama en su &uacute;ltimo libro &lsquo;nacionalismo del desastre&rsquo;&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante esto, la izquierda no ha sido capaz de traducir las preocupaciones sobre la igualdad o la equidad, a un discurso claramente identitario o generar una narrativa con propuestas de transformaci&oacute;n que dieran respuesta a los problemas actuales, que son de una magnitud existencial o, como digo en el libro, casi c&oacute;smica. Un movimiento que pueda ser tan vendible, por decirlo as&iacute;, como la amenaza frente a la identidad blanca masculina heterosexual que ha vendido a la extrema derecha&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, el imaginario desplegado por la extrema derecha ha encontrado en internet un ecosistema ideal para extenderse. Las plataformas digitales no solo amplifican estos discursos, sino que favorecen aquello que resulta m&aacute;s impactante, m&aacute;s inmediato, m&aacute;s emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil viralizar la imagen de <em>The line</em>, la ciudad autosostenible de 170 kil&oacute;metros en medio del desierto de Arabia, o una colonia en Marte, que un proyecto de transformaci&oacute;n urbana como las <em>superillas</em> de Barcelona o la promoci&oacute;n del veganismo. Aunque el impacto de estas dos &uacute;ltimas medidas sea mucho mayor&rdquo;, resume Espluga.
    </p><h2 class="article-text">La imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica</h2><p class="article-text">
        Frente a lo que Espluga denomina fantas&iacute;as colapsistas, basadas en una visi&oacute;n pesimista del ser humano, la idea de que cualquier ruptura del orden conducir&aacute; al caos, y una &eacute;tica centrada en la supervivencia individual, en <em>Imaginar el fin</em> el autor propone el concepto de la imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el libro propone recuperar el significado original de &ldquo;apocalipsis&rdquo;. La palabra no significa destrucci&oacute;n ni cataclismo, como podr&iacute;amos pensar, sino que en su griego original significa literalmente &lsquo;revelaci&oacute;n&rsquo;, &lsquo;desvelamiento&rsquo;. &ldquo;Es un verbo que algunas autoras incluso erotizan, ya que se usaba para nombrar la acci&oacute;n de quitarle el velo a la novia tras la boda&rdquo;, apunta el fil&oacute;sofo.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, recuperando esta idea del apocalipsis como revelaci&oacute;n, la imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica propone una transformaci&oacute;n radical. &ldquo;En el libro del Apocalipsis, todas las im&aacute;genes de oc&eacute;anos convirti&eacute;ndose en sangre, o el cielo desplom&aacute;ndose, o bestias que se levantan del fondo del mar, es solo una parte del proceso que lleva al nacimiento posterior de una nueva sociedad que en la Biblia se bautiza como la Nueva Jerusal&eacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el texto b&iacute;blico se dan detalles de esta nueva ciudad. Se dice por ejemplo que est&aacute; abierta a todos, no hay enfermedad y el agua se define pr&aacute;cticamente como un bien p&uacute;blico. &ldquo;De forma que, seg&uacute;n autoras como Catherine Keller, se habla de esta nueva ciudad como casi una utop&iacute;a ecosocial&rdquo;, comenta Espluga.
    </p><p class="article-text">
        Esa lectura tiene implicaciones directas en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. A pesar de que estemos viviendo momentos complejos, estos en lugar de llevarnos al pesimismo del fin tienen que servir como un tr&aacute;nsito hacia una sociedad mejor. 
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica nos permite pensar el fin no como un punto final, sino como un tr&aacute;nsito a un mundo mejor. Y, sobre todo, abre la puerta a disputar el sentido de ese tr&aacute;nsito. &ldquo;No podemos dejar los imaginarios del fin del mundo en manos de la extrema derecha, tenemos que plantear otras alternativas&rdquo;, insiste el autor. &ldquo;Tenemos que arranc&aacute;rselos de las manos y pensarnos colectivamente de otra manera frente a la amenaza existencial a la que nos enfrentamos&rdquo;, asegura. 
    </p><h2 class="article-text">Utop&iacute;as, pero posibles</h2><p class="article-text">
        Esa reapropiaci&oacute;n no pasa, sin embargo, por imaginar mundos completamente ajenos al presente. Espluga se muestra esc&eacute;ptico ante ciertas visiones ut&oacute;picas que dibujan futuros perfectos, fantas&iacute;as irreales de est&eacute;tica solarpunk. &ldquo;Me parece importante que existan&rdquo;, apunta, &ldquo;pero me parece m&aacute;s relevante que la izquierda sea capaz de ver que ya hay transformaciones en marcha y que son muy efectivas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La transici&oacute;n energ&eacute;tica, la renaturalizaci&oacute;n de las ciudades, la ciudad de los 15 minutos, la regulaci&oacute;n de los veh&iacute;culos contaminantes en el centro de las ciudades, son propuestas que funcionan. El problema es que las vemos como iniciativas aisladas, no como parte de un mismo proyecto&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo de las <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ecologo-barcelona-ideo-supermanzanas-importante-domesticar-coche_1_12281457.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>superillas</em></a> de Barcelona aparece varias veces en la conversaci&oacute;n. Tambi&eacute;n el de las bibliotecas, entendidas como espacios de acceso libre al conocimiento y la comunidad. &ldquo;Una biblioteca es una forma de lujo&rdquo;, dice. &ldquo;Un lujo p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;por qu&eacute; no pensar en otros lujos p&uacute;blicos? &iquest;Por qu&eacute; no crear supermercados p&uacute;blicos con productos de proximidad? O cantinas colectivas, o lavander&iacute;as p&uacute;blicas como una evoluci&oacute;n de los lavaderos que antes hab&iacute;a en cada pueblo (&iquest;por qu&eacute; tenemos que tener cada uno una lavadora en casa?) o nuevas infraestructuras de cuidados. Otros modelos de organizaci&oacute;n son posibles, seg&uacute;n el autor.
    </p><p class="article-text">
        La clave, insiste, est&aacute; en articularlas pol&iacute;ticamente. Convertirlas en algo m&aacute;s que medidas t&eacute;cnicas. Integrarlas en un relato que permita pensarlas como parte de una transformaci&oacute;n social m&aacute;s amplia.
    </p><h2 class="article-text">Cambiar el marco</h2><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, la propuesta de <em>Imaginar el fin</em> tiene tanto que ver con la pol&iacute;tica como con la forma en que percibimos la realidad. Espluga lo explica con un ejemplo sencillo: el uso del m&oacute;vil. Si lo entendemos como un problema de adicci&oacute;n individual, las soluciones pasar&aacute;n por reforzar la voluntad personal, aplicaciones de bloqueo, etc. Pero si lo vemos como parte de un problema m&aacute;s amplio (el capitalismo de plataformas), las respuestas ser&aacute;n necesariamente colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Con el colapso ocurre algo similar. &ldquo;Har&aacute;s cosas distintas seg&uacute;n c&oacute;mo conceptualices lo que te pasa&rdquo;, resume. &ldquo;Si veo el cambio clim&aacute;tico desde una perspectiva colapsista, seguramente har&eacute; caso a la Uni&oacute;n Europea y preparar&eacute; un kit de emergencias. Pero entonces no atender&eacute; a cuestiones que pueden tener m&aacute;s relevancia para evitar el colapso como, por ejemplo, las regulaciones a las actividades de las empresas petroleras&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que no hay recetas f&aacute;ciles sobre c&oacute;mo abordar los problemas actuales, pero s&iacute; que parece urgente revisar los marcos desde los que pensamos y cuestionar la aparente inevitabilidad de ciertos relatos. Y, sobre todo, recuperar la capacidad de imaginar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eudald Espluga, filósofo: “No podemos dejar los imaginarios del fin del mundo en manos de la extrema derecha"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Libros,Extrema derecha,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santander acoge este sábado las 'VIII Jornadas de Educación Ecosocial' en torno a la justicia, la sostenibilidad y la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/santander-acoge-sabado-viii-jornadas-educacion-ecosocial-torno-justicia-sostenibilidad-democracia_1_13207969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8940819c-cba8-46a4-b99f-f318c9a86fa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santander acoge este sábado las &#039;VIII Jornadas de Educación Ecosocial&#039; en torno a la justicia, la sostenibilidad y la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cita se celebra en la Escuela Técnica Superior de Náutica de la UC e incluye charlas con figuras de referencia como la antropóloga Yayo Herrero o la presentación del fanzine '12 Semillas'</p></div><p class="article-text">
        Santander acoge este s&aacute;bado, 9 de mayo, desde las 9.30 horas, las VIII Jornadas de Educaci&oacute;n Ecosocial, un encuentro que reunir&aacute; a docentes, estudiantes, entidades sociales y personas interesadas en impulsar proyectos educativos vinculados a la justicia social, la sostenibilidad y la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas se celebrar&aacute;n en la Escuela T&eacute;cnica Superior de N&aacute;utica de la Universidad de Cantabria, en el marco de la Red V&iacute;nculo Ecosocial y coordinadas por la Universidad de Cantabria, ha informado la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el t&iacute;tulo 'Escuelas del futuro: 12 semillas para una educaci&oacute;n ecosocial', esta octava edici&oacute;n propone un espacio de reflexi&oacute;n colectiva para repensar el papel de la educaci&oacute;n &ldquo;ante la urgencia ecosocial actual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro ofrece un <a href="https://www.fuhem.es/viii-jornadas-educacion-ecosocial/?srsltid=AfmBOopt3w82PnD9oqjF8nxHy7Z73rNX1KICLUTWRmZRCx2AQCcEvTTP" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa</a> dise&ntilde;ado para compartir experiencias, pr&aacute;cticas y enfoques educativos que sit&uacute;an en el centro valores como la democracia, el cuidado de la vida, el v&iacute;nculo con el territorio y el compromiso con la equidad social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cartel de las VIII Jornadas de Educación Ecosocial                            </span>
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        Las &ldquo;12 semillas&rdquo; que articulan las jornadas funcionan como una met&aacute;fora y una hoja de ruta para imaginar y hacer crecer propuestas educativas capaces de responder a los desaf&iacute;os ecosociales del presente. Por ello, a lo largo de la jornada se combinar&aacute;n espacios de inspiraci&oacute;n, di&aacute;logo y trabajo colaborativo que permitir&aacute;n conectar miradas diversas del &aacute;mbito educativo formal y no formal.
    </p><p class="article-text">
        El programa incluye una conferencia invitada, a cargo de Jes&uacute;s Romero, profesor titular de Did&aacute;ctica de las Ciencias Sociales en la UC, titulada 'La ultraderecha 2.0, la sostenibilidad de la democracia: una mirada desde la educaci&oacute;n'; la presentaci&oacute;n del fanzine '12 Semillas', as&iacute; como experiencias educativas vinculadas a la acupuntura ecosocial en entornos rurales, con Yayo Herrero, figura de referencia en el pensamiento ecosocial y los equipos educativos del CEIP Manuel Llano de Ter&aacute;n, en Cabu&eacute;rniga, y del IES Foramontanos de Cabez&oacute;n de la Sal.
    </p><h2 class="article-text">Sello de Centro Ecosocial</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se dar&aacute; a conocer el Sello de Centro Ecosocial, una iniciativa de la Fundaci&oacute;n SM, la Universidad de Cantabria y FUHEM, con el apoyo de la Fundaci&oacute;n Biodiversidad, orientada a reconocer y acompa&ntilde;ar a los centros educativos comprometidos con la transformaci&oacute;n ecosocial.
    </p><p class="article-text">
        Durante la tarde, las jornadas se organizar&aacute;n en seminarios paralelos que abordar&aacute;n cuestiones clave como las escuelas como espacios de democracia y cooperaci&oacute;n, las redes de centros presenciales y virtuales, el curr&iacute;culo situado, la diversidad como riqueza o la escuela como espacio vivo y comunitario. El encuentro concluir&aacute; con una puesta en com&uacute;n y una actividad l&uacute;dica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/santander-acoge-sabado-viii-jornadas-educacion-ecosocial-torno-justicia-sostenibilidad-democracia_1_13207969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 10:09:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santander acoge este sábado las 'VIII Jornadas de Educación Ecosocial' en torno a la justicia, la sostenibilidad y la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sostenibilidad,Educación,Cantabria,Universidad de Cantabria,Democracia,Justicia social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un largo y accidentado camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/accidentado-camino_129_13184476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acb263e8-422b-4fed-9008-c967d45b3130_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un largo y accidentado camino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio siglo, siete presidentes del gobierno han pasado por la Moncloa. Desde Adolfo Suárez hasta llegar a Pedro Sánchez, un largo y convulso trayecto marcado por la reconversión industrial, la entrada en la OTAN, el cambio de moneda, las huelgas generales, el crecimiento económico, la llegada de los nuevos partidos, el fin de ETA y la abdicación del rey Juan Carlos 
</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de nuestra revista '50 años de libertad'. Si quieres recibir nuestras revistas, hazte socio o socia de elDiario.es por 8 euros al mes y te las enviamos en papel o digital (como tú elijas)</p></div><p class="article-text">
        Aquella foto de C&eacute;sar Lucas fue el s&iacute;mbolo de la victoria socialista de 1982. Felipe Gonz&aacute;lez y Alfonso Guerra unen sus manos para levantarlas en se&ntilde;al de triunfo desde una ventana del hotel Palace en la noche del 28 de octubre. Gonz&aacute;lez cont&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s en varias ocasiones que estaba abrumado por la responsabilidad en ese momento. Pero el resultado arrollador &ndash;diez millones de votos, un 48,1 % y casi veintid&oacute;s puntos de ventaja sobre Alianza Popular&ndash; no fue una total sorpresa para los dirigentes socialistas.
    </p><p class="article-text">
        Se dijo que era el fin de la Transici&oacute;n por aquello de fijar un desenlace con el regreso de la izquierda al poder despu&eacute;s de la larga noche que hab&iacute;a comenzado en 1939. No es que lo de antes a partir de 1977 no fuera una democracia, pero al menos se hab&iacute;a acabado el periodo en el que todo el sistema pol&iacute;tico estaba cubierto por andamios y se&ntilde;ales de obras. El eslogan de la campa&ntilde;a &ndash;&lsquo;Por el cambio&rsquo;&ndash; no es un prodigio de originalidad. Tiene m&aacute;s enjundia lo que responde Gonz&aacute;lez cuando le preguntan por su significado: &ldquo;Que Espa&ntilde;a funcione&rdquo;. Parece de un pragmatismo casi decepcionante. Pero tambi&eacute;n es efectivo. Espa&ntilde;a no funcionaba o al menos no lo hac&iacute;a de la forma que esperaba la gente. No hab&iacute;a Estado en ese momento que sirviera para construir una democracia o el que hab&iacute;a no serv&iacute;a m&aacute;s que para ir tirando.
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces hab&iacute;a sido &ldquo;Felipe&rdquo; para todo el mundo. Julio Feo advierte a todos en Moncloa que a partir de entonces ser&aacute; &ldquo;el presidente&rdquo;. La revista Cambio16 lo certifica en portada con una foto de un serio y encorbatado Gonz&aacute;lez y el titular: &ldquo;Bienvenido, se&ntilde;or presidente&rdquo;. Los ministros se tratan de usted en el Consejo de Ministros, por muy amigos que sean. Guerra cuenta que un ministro, de indudable inocencia, pregunt&oacute; en la primera reuni&oacute;n: &ldquo;&iquest;Y aqu&iacute; c&oacute;mo se vota?&rdquo;. Le respondi&oacute; que todos podr&iacute;an debatir algunos asuntos, pero que la decisi&oacute;n &uacute;ltima ser&iacute;a del presidente. El Gobierno, incluido su presidente, cuenta con 17 integrantes. Todos hombres. Era un tiempo en que estas cosas pasaban casi desapercibidas.
    </p><p class="article-text">
        Una semana despu&eacute;s de las elecciones y antes del debate de investidura, ETA asesina al general V&iacute;ctor Lago, jefe de la unidad m&aacute;s importante del Ej&eacute;rcito, la Divisi&oacute;n Acorazada Brunete. &ldquo;Evidentemente, esta acci&oacute;n vale para ellos lo que veinte en el Pa&iacute;s Vasco&rdquo;, dice a El Pa&iacute;s Manuel Ballesteros, jefe del Mando &Uacute;nico de la Lucha Contraterrorista.
    </p><p class="article-text">
        Los ministros de Econom&iacute;a en la primera d&eacute;cada de Gonz&aacute;lez, Miguel Boyer y Carlos Solchaga, representan una tendencia liberal que le acompa&ntilde;a en su presidencia. Lo que toca es construir un Estado de bienestar en el que la sanidad sea un derecho universal y se modernicen unas infraestructuras que son impropias de un pa&iacute;s europeo. Para esto &uacute;ltimo, habr&aacute; que esperar al ingreso en la Comunidad Europea.
    </p><p class="article-text">
        Antes de eso, habr&aacute; que cumplir con la promesa de un refer&eacute;ndum sobre la OTAN. El giro ya se intu&iacute;a en el eslogan de 1981: &lsquo;OTAN, de entrada, no&rsquo;. La campa&ntilde;a en marzo de 1986 termina siendo un plebiscito sobre la figura de Gonz&aacute;lez. &iquest;Qui&eacute;n gestionar&aacute; el &lsquo;no&rsquo; a la OTAN?, avisa. En realidad, el partido ya no utiliza las siglas, sino que s&oacute;lo habla de &ldquo;Alianza Atl&aacute;ntica&rdquo; en sus discursos. Alianza Popular intenta aprovechar el dilema y pide la abstenci&oacute;n. &ldquo;Soy un atlantista convencido, pero este es un refer&eacute;ndum fraudulento&rdquo;, dice Manuel Fraga en una entrevista en ABC. Su intenci&oacute;n es que la derrota fuerce la dimisi&oacute;n de Gonz&aacute;lez. Gana el &lsquo;s&iacute;&rsquo; con el 56,8% de los votos y una participaci&oacute;n del 59,4%.
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento, el Gobierno debe gestionar sus contradicciones. Impulsa una liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y deval&uacute;a la peseta en su primera reuni&oacute;n. Al mismo tiempo cumple promesas que benefician a los trabajadores. Aprueba la reducci&oacute;n de la jornada laboral a 40 horas semanales. En una respuesta que recuerda a todo lo que ha hecho la patronal en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, la CEOE prev&eacute; que ser&aacute; un desastre para la econom&iacute;a. Anuncia que tendr&aacute; &ldquo;un coste te&oacute;rico&rdquo; de 180.000 millones de pesetas y exige que suponga una reducci&oacute;n equivalente de los salarios. Si los asalariados trabajan menos, tendr&aacute;n que cobrar menos, dice.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La huelga general</strong></h2><p class="article-text">
        La reconversi&oacute;n industrial termina por arruinar las relaciones entre el PSOE y el sindicato UGT. Puede que fuera&nbsp;inevitable en varios sectores, pero el coste social es inmenso. Se pierden de inmediato decenas de miles de puestos de trabajo. Pueblos y ciudades que viven de plantas industriales que ya no son rentables se quedan sin su principal fuente de empleo. Un plan de empleo juvenil termina causando el estallido. UGT y CCOO convocan una huelga general en 1988 que el Gobierno desde&ntilde;a. Pero su &eacute;xito es espectacular. Las ciudades est&aacute;n vac&iacute;as como si sus habitantes hubieran desaparecido.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, el rey Juan Carlos tiene un encuentro con el general Manglano, jefe del Cesid y uno de sus principales confidentes. Le cuenta que lleva a&ntilde;os recibiendo dinero de Arabia Saud&iacute;. En primer lugar, &ldquo;36 millones de d&oacute;lares para la Transici&oacute;n&rdquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s, un pr&eacute;stamo sin intereses de 50 millones que le permite obtener &ldquo;una ganancia de 18 millones&rdquo;. Las entregas se suceden. Entre donaciones y pr&eacute;stamos, que no est&aacute; claro que se devolvieran, el jefe de Estado recibe financiaci&oacute;n de una dictadura extranjera por valor de 136 millones de d&oacute;lares. El Gobierno oculta a la opini&oacute;n p&uacute;blica tanto su fortuna en el extranjero como sus infidelidades. El rey es intocable y como tal se le protege.
    </p><p class="article-text">
        El 1992 es una fiesta. La Expo de Sevilla y los Juegos Ol&iacute;mpicos de Barcelona son el culmen de la euforia. Es &ldquo;el a&ntilde;o de Espa&ntilde;a&rdquo;, dice la revista norteamericana Newsweek. Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s que ha dejado atr&aacute;s los fantasmas de su pasado, coincide la prensa internacional, un ejemplo para los pa&iacute;ses de Europa del Este inmersos en la transici&oacute;n a la democracia. En ese a&ntilde;o, la econom&iacute;a empieza a dar los primeros s&iacute;ntomas de agotamiento. Pronto llega el choque con la realidad. El &iacute;ndice de paro salta del 16,9% en 1991 al 20% un a&ntilde;o despu&eacute;s. Y sigue subiendo. El 23,8% en 1993 y una d&eacute;cima m&aacute;s en 1994. Pol&iacute;ticamente, es mucho peor. Toda la corrupci&oacute;n incrustada en el sistema sale a la luz. El juez Baltasar Garz&oacute;n vuelve a la Audiencia Nacional despu&eacute;s de una breve incursi&oacute;n en la pol&iacute;tica y descubre que Amedo y Dom&iacute;nguez est&aacute;n dispuestos a cantar sobre los cr&iacute;menes de los GAL. En la Ejecutiva Federal del PSOE en 1995, Gonz&aacute;lez define las investigaciones como una gran conspiraci&oacute;n contra &eacute;l: &ldquo;Existe un intento claro de destrucci&oacute;n del Gobierno y toda la tarea hecha en estos a&ntilde;os. La estrategia se parece mucho a la empleada contra Aza&ntilde;a en los a&ntilde;os 30&rdquo;. No le servir&aacute; de nada.
    </p><p class="article-text">
        La huida de Luis Rold&aacute;n y la condena de Mariano Rubio hunden la imagen de su Gobierno. En 1996 ya no quedan m&aacute;s trucos en la chistera y aun as&iacute; el Partido Popular solo supera al PSOE por 290.000 votos. &ldquo;Nunca una derrota hab&iacute;a sido tan dulce y una victoria tan amarga&rdquo;, dice Gonz&aacute;lez sonriendo en la noche electoral. Pero, por dulce que sea, sigue siendo una derrota.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que ahora el PP habla de desmontar el sanchismo cuando llegue al poder, Jose Mar&iacute;a Aznar presume de que ha llegado el momento de demoler el felipismo. Le acompa&ntilde;a una nutrida brigada medi&aacute;tica convencida de que Felipe Gonz&aacute;lez ha puesto en peligro a la democracia con su forma autocr&aacute;tica de gobernar, una acusaci&oacute;n id&eacute;ntica a la que se hace ahora a Pedro S&aacute;nchez. Como dice Luis Mar&iacute;a Anson en 1998, &ldquo;se roz&oacute; la estabilidad del propio Estado&rdquo; en la tarea de demolici&oacute;n: &ldquo;La cultura de la crispaci&oacute;n existi&oacute; porque no hab&iacute;a manera de vencer a Gonz&aacute;lez con otras armas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/56ebbe57-8701-464a-b165-402602db8f17_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="290" height="" align="left" data-title="" />

    </figure><h2 class="article-text"><strong>ETA, Aznar y Miguel &Aacute;ngel Blanco</strong></h2><p class="article-text">
        Trece a&ntilde;os, cinco meses y tres d&iacute;as de gobierno no son tan f&aacute;ciles de borrar como quisieran. El PP se lo toma con calma y apuesta por centrarse en la liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. El buque insignia es la privatizaci&oacute;n de las empresas p&uacute;blicas como Telef&oacute;nica, Tabacalera, Endesa y Repsol. Algunas de ellas caen en manos de amigos de Aznar o personas de su total confianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;a va bien&rdquo;, repite Aznar en el Congreso, como si con su sola presencia hubiera enderezado el rumbo. Ayudada por el ciclo econ&oacute;mico, Espa&ntilde;a entra por una senda de crecimiento sostenido con gran creaci&oacute;n de empleo y descenso de la inflaci&oacute;n que facilita la entrada en el euro.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno se enfrenta a un agravamiento de la amenaza terrorista cuando ETA pone en el punto de mira a concejales del PP y del PSOE. La tensi&oacute;n llega al punto m&aacute;s alto con el secuestro y asesinato de Miguel &Aacute;ngel Blanco. La respuesta popular es inmensa y garantiza al Gobierno que no sufrir&aacute; desgaste por mantener una l&iacute;nea dura contra ETA. La sorpresa salta cuando Aznar hace p&uacute;blico en noviembre de 1998 que se van a iniciar negociaciones: &ldquo;He autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco... de Liberaci&oacute;n&rdquo;. El PP se pliega a los deseos de su l&iacute;der. Carlos Iturgaiz, presidente del PP vasco, pide a las viudas de sus compa&ntilde;eros asesinados por ETA &ldquo;un poco m&aacute;s de sacrificio por la paz&rdquo;. Los contactos secretos con Herri Batasuna y luego con ETA en Ginebra no llevan a nada y la organizaci&oacute;n terrorista rompe la tregua.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La llegada del euro</strong></h2><p class="article-text">
        Con la entrada en vigor del euro con Espa&ntilde;a dentro, Aznar parece haber culminado sus aspiraciones. El naufragio del &lsquo;Prestige&rsquo; y la cat&aacute;strofe ecol&oacute;gica desnudan a un Gobierno convencido de que siempre se saldr&aacute; con la suya. Aznar no aprende la lecci&oacute;n sobre los l&iacute;mites del poder y suma a&nbsp;Espa&ntilde;a al grupo de pa&iacute;ses que apoya la invasi&oacute;n de Irak. Aun as&iacute;, el PP est&aacute; convencido de su victoria en 2004, esta vez con Mariano Rajoy de candidato. Las &uacute;ltimas encuestas de la campa&ntilde;a dan una ventaja de unos tres puntos al PP. Pero el 11M lo cambia todo. Espa&ntilde;a sufre el mayor ataque terrorista de su historia tres d&iacute;as antes de las elecciones. El Gobierno decide que la autor&iacute;a de ETA es lo &uacute;nico que le salvar&aacute; y en poco m&aacute;s de 48 horas su plan se viene abajo. La derecha nunca aceptar&aacute; que esa derrota tiene m&aacute;s que ver con sus errores y el ejercicio arrogante del poder que con los m&eacute;ritos del rival.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero entra en Moncloa sin ninguna experiencia previa en un Gobierno. Elige a 16 personas para su Consejo de Ministros, de las que siete son mujeres. Demuestra audacia al retirar las tropas espa&ntilde;olas de Irak. Zapatero hace todo lo que Felipe Gonz&aacute;lez no quiso o no pod&iacute;a hacer, en especial sobre memoria hist&oacute;rica. La democracia ha vivido durante d&eacute;cadas sin tocar las estatuas y monumentos que tienen un car&aacute;cter de homenaje al franquismo y al dictador. Hay que esperar hasta 2005 para que se retire la estatua ecuestre de Franco en Nuevos Ministerios en Madrid y tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde la de Santander. Entre medias, el Parlamento aprueba la ley de memoria hist&oacute;rica con la intenci&oacute;n expresa de reparar el da&ntilde;o sufrido por las v&iacute;ctimas de la dictadura. El PP la denuncia por considerarla una forma de &ldquo;reabrir heridas&rdquo;, aunque nadie achaca a los espa&ntilde;oles del presente los cr&iacute;menes del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Las costuras del sistema pol&iacute;tico comienzan a agrietarse con la feroz oposici&oacute;n del PP a Jose Luis Rodr&iacute;gez Zapatero, que se hace a&uacute;n m&aacute;s dura cuando el presidente acepta negociar con ETA. Antes de los contactos, el PP ya est&aacute; deslegitimando al Gobierno. Rajoy acusa al presidente de &ldquo;traicionar a los muertos&rdquo;. Zapatero no se deja intimidar. Hay que esperar a octubre de 2011 para que ETA haga p&uacute;blico &ldquo;el cese definitivo de su actividad armada&rdquo;. La organizaci&oacute;n terrorista nunca consigui&oacute; los objetivos pol&iacute;ticos que exigi&oacute; a lo largo de su historia.
    </p><p class="article-text">
        No es la convulsi&oacute;n creada por esas negociaciones la que hunde a Zapatero. &ldquo;La econom&iacute;a va como un tiro&rdquo;, hab&iacute;a dicho en su primer mandato. Hasta que naufraga a partir de los efectos de la tormenta que se origina en EEUU con la quiebra de Lehman Brothers. No es un caso de simple contagio. La burbuja inmobiliaria ha desatado una loca carrera especulativa en muchas de las entidades financieras sin que el Banco de Espa&ntilde;a haya hecho nada &uacute;til al respecto. La crisis de la deuda en el sur de Europa obliga a un fuerte recorte del gasto p&uacute;blico que no impide que se doble la deuda p&uacute;blica hasta un 70% del PIB en 2011. El PSOE pierde el 38% de sus votos en las elecciones de ese a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Mariano Rajoy recibe el poder sin hacer pr&aacute;cticamente nada y gracias a promesas que sabe que no podr&aacute; cumplir. &ldquo;Cuando gobierne, bajar&aacute; el paro&rdquo;, hab&iacute;a prometido en 2010. El desempleo seguir&aacute; subiendo hasta el 26,9% en el primer trimestre de 2013 y la deuda sobre el PIB hasta el 100%. La salida de la crisis es lenta y ag&oacute;nica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La abdicaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        A Juan Carlos de Borb&oacute;n se le acaba la suerte. Su accidente en Botsuana en 2012 en un viaje en el que le acompa&ntilde;a su &ldquo;amiga &iacute;ntima&rdquo; Corinna &ndash;as&iacute; la definen los titulares&ndash; termina por hundir todo un escenario de mentiras y delitos. El monarca ha seguido recibiendo durante a&ntilde;os dinero del Golfo P&eacute;rsico que oculta en Suiza con los mismos mecanismos de las organizaciones criminales internacionales. Solo un a&ntilde;o antes de Botsuana afirma en su discurso de Nochebuena: &ldquo;La justicia es igual para todos&rdquo;. No para &eacute;l, como pronto se comprobar&aacute;. Su permanencia en el trono es tan t&oacute;xica que pone en peligro la supervivencia de la monarqu&iacute;a. Despu&eacute;s de haberse negado a considerarlo, en 2014 presenta la abdicaci&oacute;n y entrega la corona a su hijo Felipe.
    </p><p class="article-text">
        El sistema auton&oacute;mico era uno de los grandes logros de la nueva Espa&ntilde;a surgida tras la Constituci&oacute;n de 1978. Todo descarrila con el desaf&iacute;o del &lsquo;proc&eacute;s&rsquo;. El Gobierno del PP y los indepes son dos trenes condenados a un choque frontal en 2017. Rajoy decide enviar a los antidisturbios para impedir el refer&eacute;ndum del 1-O. S&oacute;lo contribuye a que las im&aacute;genes de las cargas salgan en las televisiones de toda Europa. Carles Puigdemont ha desobedecido todos los autos del Tribunal Constitucional y hasta se ha hecho fotos con ellos. Al final, declara una independencia que dura ocho segundos y ofrece unas negociaciones que ya son imposibles. Huye a B&eacute;lgica mientras que otros como Oriol Junqueras se quedan para afrontar las consecuencias penales de sus actos. El juicio del proc&eacute;s en el Tribunal Supremo no es suficiente para cerrar esta historia. A partir de ese momento, Catalunya condiciona por completo la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola hasta nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de 2015 abren un nuevo cap&iacute;tulo de la democracia espa&ntilde;ola. Desaparece el bipartidismo que ha regido la alternancia en los gobiernos. El t&oacute;tem del &ldquo;consenso del 78&rdquo; es ya historia. Las movilizaciones del 15M ya hab&iacute;an dado en 2011 el primer toque de atenci&oacute;n. La Espa&ntilde;a real estaba comunicando a la Espa&ntilde;a oficial que hab&iacute;a dejado de representarla en much&iacute;simos asuntos. En los comicios, dos nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos, reciben ocho millones y medio de votos y 109 esca&ntilde;os. Pol&iacute;ticos como Rajoy creen que se trata de &ldquo;una moda&rdquo; y que la fragmentaci&oacute;n del voto ser&aacute; un fen&oacute;meno pasajero. No pueden estar m&aacute;s equivocados.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que lo que ocurri&oacute; con Felipe Gonz&aacute;lez, la corrupci&oacute;n termina por dar el golpe definitivo al PP. Antes de llegar al poder, Rajoy hab&iacute;a intentado presentar a su partido como una v&iacute;ctima, como hizo Gonz&aacute;lez en 1995. &ldquo;Esto no es una trama del PP, como algunos pretenden. Esto es una trama contra el Partido Popular&rdquo;, dice Rajoy en 2009 sobre la investigaci&oacute;n judicial y policial de la G&uuml;rtel. Solo es el primer cap&iacute;tulo. Las finanzas internas del PP rebosan de dinero negro, como queda patente cuando se investiga a su tesorero, Luis B&aacute;rcenas, y se descubre que la caja B se ha empleado para la rehabilitaci&oacute;n completa de la sede de la calle G&eacute;nova, y luego est&aacute;n los sobresueldos en efectivo que ha recibido durante a&ntilde;os la c&uacute;pula del partido.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia de la G&uuml;rtel recuerda a Rajoy que hay facturas en pol&iacute;tica que se pagan muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. La moci&oacute;n de censura lleva a Pedro S&aacute;nchez al poder. Empieza una &eacute;poca en la que la pol&iacute;tica no deja de sorprender. Solo veinte meses antes, la carrera pol&iacute;tica de S&aacute;nchez parec&iacute;a muerta y enterrada cuando se vio forzado a presentar su dimisi&oacute;n como l&iacute;der del PSOE. No ser&aacute; la primera vez en que sus adversarios le subestimen.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez es de los pol&iacute;ticos que se reinventan a s&iacute; mismos en funci&oacute;n de la coyuntura. Intenta conseguir una mayor&iacute;a con Ciudadanos y fracasa. Se rinde a los n&uacute;meros tras los comicios de noviembre de 2019 y asume que solo puede gobernar con Unidas Podemos. Rechaza la amnist&iacute;a de los pol&iacute;ticos condenados por el proc&eacute;s al creer que le servir&aacute; con los indultos, pero luego la acepta para asegurarse el apoyo del partido de Puigdemont. La Espa&ntilde;a que gobierna es muy diferente a la de los a&ntilde;os ochenta. El pragmatismo de los tiempos de Gonz&aacute;lez pierde sentido. Ya no es tiempo de resignarse a lo posible, sino de buscar lo que antes parec&iacute;a imposible, como una pol&iacute;tica feminista que no espera a que la sociedad evolucione poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2020, el Gobierno navega a trav&eacute;s de circunstancias excepcionales, como la pandemia y los efectos econ&oacute;micos de la invasi&oacute;n de Ucrania. Afronta tambi&eacute;n el &uacute;ltimo esfuerzo por salvar a la monarqu&iacute;a del legado de Juan Carlos. Felipe VI le retira los 200.000 euros anuales de asignaci&oacute;n al quedar meridianamente claro, no por los tribunales espa&ntilde;oles, que su padre conserva una fortuna en el exterior. La &uacute;nica manera de proteger la imagen de la monarqu&iacute;a es enviar a Juan Carlos a vivir al extranjero. Con todo el dinero que ha recibido de las monarqu&iacute;as del Golfo P&eacute;rsico, no es una sorpresa que elija los Emiratos &Aacute;rabes.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La extrema derecha</strong></h2><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a deja de ser la excepci&oacute;n europea. La extrema derecha, cuyo mayor capital es el rechazo a la inmigraci&oacute;n, se convierte en la tercera fuerza pol&iacute;tica y el socio indispensable si la derecha quiere llegar al poder. El PP se lanza a una furiosa ofensiva contra el PSOE. Tambi&eacute;n lo hizo contra Gonz&aacute;lez y Zapatero, pero esta vez declara que Pedro S&aacute;nchez es una amenaza real para la democracia. Espa&ntilde;a vive una tensi&oacute;n insoportable en el sistema pol&iacute;tico. Mientras, la sociedad no alcanza ese nivel de confrontaci&oacute;n y la econom&iacute;a se recupera de la pandemia y reduce el desempleo al nivel m&aacute;s bajo desde 2007.
    </p><p class="article-text">
        La derecha pierde la oportunidad de las elecciones de 2023 que ya cre&iacute;a ganadas. Se decide a pintar a Espa&ntilde;a como lo peor de Europa, precisamente cuando Francia y Reino Unido no pueden conjurar su crisis estructural y Alemania se sume en el pesimismo al ver que no levanta cabeza un modelo econ&oacute;mico que pensaba que era indestructible. El futuro s&iacute; plantea un interrogante amenazante para la sociedad espa&ntilde;ola. Los j&oacute;venes se han acostumbrado a escuchar que vivir&aacute;n peor que sus padres, no solo por el precio de la vivienda. Para conservar su legitimidad, la democracia no puede limitarse a asegurar la celebraci&oacute;n de elecciones libres. Debe ofrecer una garant&iacute;a de que el futuro ser&aacute; m&aacute;s pr&oacute;spero. De lo contrario, la historia demuestra que puedes recibir sorpresas desagradables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñigo Sáenz de Ugarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/accidentado-camino_129_13184476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 20:22:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un largo y accidentado camino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Memoria Histórica,Transición,Felipe González,José María Aznar,José Luis Rodríguez Zapatero,Mariano Rajoy,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Judith Butler, Honoris Causa por la Universitat Autònoma de Barcelona: "Todas las democracias se deben renovar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/judith-butler-honoris-causa-universitat-autonoma-barcelona-democracias-deben-renovar_1_13194113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3af32fc-aa30-4984-95ea-46d03ff1a2f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Judith Butler, Honoris Causa por la Universitat Autònoma de Barcelona: &quot;Todas las democracias se deben renovar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filósofa estadounidense ha pronunciado un discurso muy centrado en el auge de la extrema derecha y durante el cual ha llamado a la ciudadanía a "renovar la dirección" de las "democracias en crisis"</p><p class="subtitle">OPINIÓN  - Trump está dando rienda suelta al sadismo, pero no podemos dejar que nos abrume
</p></div><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa norteamericana Judith Butler ha sido nombrada este lunes Honoris Causa por la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB), donde ha asegurado que la democracia es un impulso colectivo que es necesario seguir construyendo: &ldquo;No hay ning&uacute;n grupo que haya establecido la democracia y haya dado por acabado el proyecto. No, todas las democracias se tienen que renovar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el discurso de investidura ha animado a aquellas personas que viven en &ldquo;democracias en crisis&rdquo; a &ldquo;renovar la direcci&oacute;n y hacer posibles aquellos potenciales que nunca antes se hab&iacute;an hecho posibles&rdquo;. En esta l&iacute;nea, Butler ha afirmado que las universidades son esenciales para este objetivo, a las que considera responsables de encontrar espacios de colaboraci&oacute;n para aquellas personas &ldquo;con el poder de transformar el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie ha marcado la diferencia por si solo&rdquo;, ha insistido la pensadora, para quien es necesario &ldquo;imaginar conjuntamente&rdquo; el mundo en el que se quiere vivir; uno en que &ldquo;afirme la vida, el amor, la libertad, la igualdad y una forma de justicia m&aacute;s all&aacute; de la venganza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Butler, que ha recibido el doctorado Honoris Causa a propuesta de la Facultad de Traducci&oacute;n e Interpretaci&oacute;n, ha dedicado unas palabras a criticar lo que, en su opini&oacute;n, es una tendencia &ldquo;imperialista&rdquo; en el sector de la traducci&oacute;n: &ldquo;El objetivo no debe ser convertir cada texto en un texto en ingl&eacute;s. Eso ser&iacute;a un proyecto hacia el monoling&uuml;ismo y nuestro mundo deber&iacute;a ir en otra direcci&oacute;n&rdquo;, ha sostenido. 
    </p><p class="article-text">
        El acto ha contado tambi&eacute;n con la intervenci&oacute;n de Javier Lafuente, rector de la UAB, quien ha destacado que las aportaciones de Butler &ldquo;estimulan la reflexi&oacute;n rigurosa y exigente&rdquo;. Antes de acabar la ceremonia, un grupo de estudiantes ha irrumpido en la sala para mostrar su solidaridad con la Global Sumud Flotilla, cuyos tripulantes <a href="https://www.eldiario.es/internacional/flotilla-libertad-informa-interceptacion-22-barcos-rumbo-gaza_1_13184292.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han sido retenidos por el ej&eacute;rcito israel&iacute;.</a> 
    </p><p class="article-text">
        La protesta ha contado con la complicidad del rector, quien ha expresado su rechazo al ataque de Israel contra la Flotilla y ha exigido &ldquo;la puesta en libertad de las personas retenidas ilegalmente&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/judith-butler-honoris-causa-universitat-autonoma-barcelona-democracias-deben-renovar_1_13194113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 15:33:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Judith Butler, Honoris Causa por la Universitat Autònoma de Barcelona: "Todas las democracias se deben renovar"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e3af32fc-aa30-4984-95ea-46d03ff1a2f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Democracia,Universitat Autònoma de Barcelona,Honoris Causa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos dominan con el engaño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/dominan-engano_132_13191647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5e1e2b5-4589-425d-9434-d218ff68c91c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos dominan con el engaño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos engañan con la mentira, el engaño, más que con la fuerza; la frase es de Simón Bolívar. Espero que el desenfoque de la cuestión no nos desvíe de lo fundamental: defender la democracia.
</p></div><p class="article-text">
        Asistimos a lo que algunos consideran un apasionante <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/significa-periodista_129_13190285.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate sobre qui&eacute;n es periodista y qui&eacute;n no</a>. Deber&iacute;a ser una cuesti&oacute;n gremial, como si acaso procediera el debate sobre qui&eacute;n sea m&eacute;dico, abogado, militar o lo que fuere. Cosas de la mediatizaci&oacute;n de casi todo. En lo que a mi opini&oacute;n concierne, en relaci&oacute;n con la conducta de ciertos agitadores medi&aacute;ticos, es un debate falso o, en todo, caso, invasivo. Creo que lo relevante es si hay un periodismo democr&aacute;tico o no.
    </p><p class="article-text">
        Pero ocurre que se da una cierta iluminaci&oacute;n y cierto postureo en la profesi&oacute;n, de ah&iacute; lo de invasivo, como si no hubiera periodistas&nbsp;en las dictaduras; en la nuestra reciente, se&ntilde;alados periodistas pasaron del r&eacute;gimen anterior al nuevo sin despeinarse e, incluso, algunos han tenido la habilidad de figurar en los&nbsp;anaqueles de la admiraci&oacute;n de la profesi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Puestos de todas formas a decidir qui&eacute;n es periodista, qu&eacute; decir de aquellos que desde que se levantan hasta&nbsp;que se acuestan -elijan la franja horaria- no apean al presidente del gobierno&nbsp;de hijo de puta e incluso al l&iacute;der de la&nbsp;oposici&oacute;n de otras lindezas y groser&iacute;as, seg&uacute;n la l&iacute;nea editorial-nutritiva, es un decir, del reconocido o temido periodista del que se trate. &iquest;Periodismo?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La fidelidad a los hechos es una obligación profesional y democrática, solo factible de ser socavada por la ignorancia, el sesgo o el engaño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/politica/begona-gomez-denunciara-vito-quiles-agresion-impedirle-salir-bar_1_13182690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate &uacute;ltimo es sobre el acoso</a> pero qu&eacute; decir&nbsp;de la mentira sostenida, habitualmente a sueldo o subvencionada. Azorado por el auge de los totalitarismos de su tiempo, George Orwell exclam&oacute;, grit&oacute;, que no hab&iacute;a controversia sobre la libertad de expresi&oacute;n, &ldquo;la controversia es sobre si mentir es deseable o no en democracia&rdquo;. O acosar, a&ntilde;adir&iacute;a,
    </p><p class="article-text">
        La fidelidad&nbsp;a los hechos es una obligaci&oacute;n profesional y democr&aacute;tica, solo factible de ser socavada por la ignorancia, el sesgo o el enga&ntilde;o, al que, sostiene Orwell, todo observador es vulnerable, periodista o no. La honestidad intelectual del periodista- sigue- consiste en informar de lo que ha visto, sin inventar hechos o imaginar situaciones, sin ser cautivo de la propia ideolog&iacute;a ni la del medio que le paga. La inestabilidad, la precariedad, son una realidad que golpea la libertad de informar pero se convierte con frecuencia en la coartada personal para el enga&ntilde;o, un intento imposible de lavar la mala conciencia. 
    </p><p class="article-text">
        George Orwell afirm&oacute; con contundencia &mdash;noten que escribi&oacute; estas reflexiones en los treinta&mdash;: &ldquo;El periodista no es libre cuando se ve obligado a escribir mentiras o a silenciar lo que parece una noticia de importancia; el redactor o editor que piensa que trabaja con libertad, que opina libremente, no es libre tampoco cuando tiene que falsificar sus verdaderas sensaciones subjetivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate puede seguir, es bueno que lo tengan los periodistas, pero ser&iacute;a&nbsp;bueno que ampl&iacute;en el campo, no es&nbsp;solo periodismo, no son ellos el centro, se trata del periodismo&nbsp;y los periodistas en una sociedad democr&aacute;tica, ampliando el foco m&aacute;s all&aacute; de la singularidad de pr&aacute;cticas absolutamente despreciables que no se anulan con reacciones gremiales. 
    </p><p class="article-text">
        Nos va mucho, nos&nbsp;va que la mentira, la manipulaci&oacute;n, el acoso, se conviertan en la excusa para hablar poco de democracia y mucho de los que se consideran elegidos no s&eacute; por qui&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nos enga&ntilde;an con la mentira, el enga&ntilde;o, m&aacute;s que con la fuerza; la frase es de Sim&oacute;n Bol&iacute;var. Espero que el desenfoque de la cuesti&oacute;n no nos desv&iacute;e de lo fundamental: defender la&nbsp;democracia.
    </p><p class="article-text">
        (Los textos y reflexiones completas&nbsp;aparecen en <em>Democracia</em> e<em>n</em> <em>alerta, </em>del que soy autor)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Aroca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/dominan-engano_132_13191647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 19:34:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos dominan con el engaño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Democracia,Vito Quiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sindicatos reclaman en Murcia salarios, vivienda y democracia en el Primero de Mayo: "¡Sabic no se cierra!"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/sindicatos-reclaman-murcia-salarios-vivienda-democracia-mayo-sabic-no-cierra_1_13188405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f02afa5-56ee-4754-933a-7b79450f2ccf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142126.jpg" width="1976" height="1111" alt="Los sindicatos reclaman en Murcia salarios, vivienda y democracia en el Primero de Mayo: &quot;¡Sabic no se cierra!&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de una decena de niños montados en karts han abierto el desfile: 'Formada y explotada', 'La maestra luchando también está enseñando', rezaban algunos de los carteles que portaban en el vehículo</p></div><p class="article-text">
        Los sindicatos CCOO, UGT y USO, junto a movimientos sociales de la Regi&oacute;n, han protagonizado este 1 de mayo dos manifestaciones bajo el lema 'Derechos, no trincheras: salarios, vivienda y democracia', arrancando a las once de la ma&ntilde;ana en la plaza de la Fuensanta de Murcia y en la plaza de Espa&ntilde;a de Cartagena. Por primera vez, las tres secretarias generales de los sindicatos mayoritarios son mujeres: Teresa Fuentes (CCOO), Paqui S&aacute;nchez (UGT) y Julia Mart&iacute;nez (USO).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al ritmo de los tambores del grupo de batucada Kultrum han comenzado a recorrer la Gran V&iacute;a miles de personas llevando banderolas, pancartas y globos de color rojo de las distintas organizaciones sindicales. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de una decena de ni&ntilde;os montados en karts han abierto el desfile: 'Formada y explotada', 'La maestra luchando tambi&eacute;n est&aacute; ense&ntilde;ando', rezaban algunos de los carteles que portaban en el veh&iacute;culo. &ldquo;Es una forma de se&ntilde;alar que ellos son el futuro. Tambi&eacute;n representan una forma de moverse por los derechos laborales&rdquo;, ha explicado Nuria S&aacute;nchez, de la Federaci&oacute;n de Ense&ntilde;anza de CC.OO. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Aqu&iacute; est&aacute; la clase trabajadora; esta es la Murcia que madruga!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Sabic no se cierra!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Soy de la privada y estoy precarizada!&rdquo; y &ldquo;&iexcl;No m&aacute;s muertes por ir a trabjar!&rdquo; han sido algunas de las proclamas que se han escuchado durante el recorrido por la Gran V&iacute;a. El a&ntilde;o pasado 37 personas fallecieron en accidentes de trabajo en la Regi&oacute;n, 28 durante su jornada y 9 'in itinere'.
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            <span class="title">
                Primero de Mayo en la plaza de la Fuensanta, Murcia                            </span>
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        Pablo, de 29 a&ntilde;os, afiliado de UGT y Ruge, se ha mostrado preocupado al comienzo de la manifestaci&oacute;n. El joven est&aacute; acabando el grado superior de Inform&aacute;tica de Formaci&oacute;n Profesional: &ldquo;El tema de la IA est&aacute; ralentizando mucho la contrataci&oacute;n, me ha costado encontrar las pr&aacute;cticas curriculares. A ver qu&eacute; me voy a encontrar ahora que termino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un reciente informe de los T&eacute;cnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) publicado con motivo del D&iacute;a Internacional del Trabajo, en 2024 un 42% de trabajadores de la Regi&oacute;n percibieron ingresos por debajo del Salario M&iacute;nimo Interprofesional, siendo las mujeres las m&aacute;s precarizadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, las rentas del 0,01% m&aacute;s rico han crecido un 2.917% desde 2003, cuadruplicando la media nacional. Gestha retrata as&iacute; una comunidad partida en dos velocidades, donde la riqueza generada se concentra en muy pocas manos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Por primera vez, las tres secretarias generales de los sindicatos mayoritarios son mujeres: Julia Martínez (USO), Teresa Fuentes (CCOO) y Paqui Sánchez (UGT)                            </span>
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        Teresa Fuentes, secretaria general de CCOO, ha venido manifestando una idea clara: &ldquo;Frente a quienes quieren enfrentarnos y dividirnos, el movimiento sindical responde con m&aacute;s derechos, m&aacute;s escudo social y m&aacute;s democracia&rdquo;. La dirigente ha se&ntilde;alado la contradicci&oacute;n central del mercado laboral murciano: los salarios suben apenas un 2,73%, muy por debajo del conjunto del Estado, mientras que los m&aacute;rgenes empresariales superan el 13% y la productividad no deja de crecer.
    </p><p class="article-text">
        Paqui S&aacute;nchez, secretaria general de UGT, ha incidido en la misma idea desde otra perspectiva y ha subrayado la necesidad de reivindicar el papel constitucional de las organizaciones sindicales en un momento en que, a su juicio, se intenta erosionar su legitimidad.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Ni puesto de trabajo ni vivienda&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La vivienda es el otro gran frente. Seg&uacute;n los estudios elaborados por los propios sindicatos para la convocatoria, en la Regi&oacute;n de Murcia el precio de la vivienda usada ha subido un 22% en la &uacute;ltima d&eacute;cada, la nueva un 50%, y el alquiler se ha encarecido un 8,7% solo en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, golpeando especialmente a los j&oacute;venes. CCOO sostiene que ese encarecimiento act&uacute;a como una esponja que absorbe cualquier subida salarial conseguida en la negociaci&oacute;n colectiva.
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                Manifestación Primero de Mayo en Murcia                            </span>
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        Julia Mirete, responsable del sector de Limpieza de UGT, participa en la compa&ntilde;&iacute;a de teatro del sindicato y anoche represent&oacute; '&iexcl;Esa ser&aacute; mi casa!' en el Centro Cultural de la pedan&iacute;a murciana de Los Ramos con un &ldquo;lleno completo&rdquo;. &ldquo;Hacemos una cr&iacute;tica social con lo que est&aacute; ocurriendo. Somos una pareja del pueblo que no tenemos medios para acceder a una vivienda en la ciudad y vamos comprando la casa trozo a trozo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imprescindible que tengamos los salarios equiparados al nivel de la vida. La juventud no tiene acceso ni a un puesto de trabajo ni a la vivienda&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos tambi&eacute;n han alertado tambi&eacute;n sobre el peligro de un &ldquo;retroceso democr&aacute;tico&rdquo; que avanza en paralelo al ascenso de las ultraderechas. Este Primero de Mayo es, por tanto, para estas organizaciones algo m&aacute;s que una reivindicaci&oacute;n laboral: tambi&eacute;n una defensa del sistema de derechos construido desde la Transici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Reche]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/sindicatos-reclaman-murcia-salarios-vivienda-democracia-mayo-sabic-no-cierra_1_13188405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 12:38:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sindicatos reclaman en Murcia salarios, vivienda y democracia en el Primero de Mayo: "¡Sabic no se cierra!"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,Cartagena,Primero de Mayo,Sindicatos,UGT - Unión General de Trabajadores,CCOO - Comisiones Obreras,Trabajadores,Vivienda,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién tiene miedo al debate sobre el aborto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/miedo-debate-aborto_129_13181397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e98da5e-6ecf-42b2-99f3-b7f0969a6c6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién tiene miedo al debate sobre el aborto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevar el derecho al aborto al corazón del debate parlamentario no es solo una iniciativa jurídica; es una declaración de prioridades. Significa reconocer que la soberanía corporal es un pilar de la democracia</p><p class="subtitle">El Gobierno envía al Congreso la reforma para incluir el aborto en la Constitución: “La prestación está en riesgo”
</p></div><p class="article-text">
        En la pol&iacute;tica tradicional hay momentos en los que lo m&aacute;s importante no es ganar una votaci&oacute;n, sino conseguir que una cuesti&oacute;n llegue al centro del debate. La posible admisi&oacute;n a tr&aacute;mite de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-envia-congreso-reforma-incluir-aborto-constitucion-prestacion-riesgo_1_13123054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una reforma de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola de 1978 para incluir el aborto</a> es un ejemplo claro. Incluso antes de hablar de mayor&iacute;as reforzadas o de resultados finales, hay una pregunta previa que es profundamente pol&iacute;tica: &iquest;tenemos derecho a debatirlo?
    </p><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo, los derechos sexuales y reproductivos han sido tratados como una cuesti&oacute;n perif&eacute;rica, sujeta a mayor&iacute;as coyunturales y a menudo expuesta a retrocesos. Llevar el derecho al aborto al coraz&oacute;n del debate parlamentario no es solo una iniciativa jur&iacute;dica; es una declaraci&oacute;n de prioridades. Significa reconocer que la soberan&iacute;a corporal es un pilar de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        El Congreso no es solo un espacio de decisi&oacute;n, sino tambi&eacute;n de legitimaci&oacute;n simb&oacute;lica. Aquello que se discute en &eacute;l adquiere centralidad en el imaginario colectivo y una relevancia pol&iacute;tica y social que va m&aacute;s all&aacute; del resultado inmediato. Debatir el aborto en sede parlamentaria implica sacarlo de la marginalidad, blindarlo en la agenda p&uacute;blica y obligar a todas las fuerzas pol&iacute;ticas a posicionarse. Y eso, en un contexto global de regresi&oacute;n de derechos, no es menor.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay un elemento adicional que hace este debate especialmente urgente: la extrema derecha lleva tiempo situando el aborto en el centro de su ofensiva y lo ha convertido en batalla cultural. No es una cuesti&oacute;n te&oacute;rica ni futura; es una realidad presente. En todo el mundo, actores pol&iacute;ticos reaccionarios utilizan el aborto como puerta de entrada para cuestionar derechos m&aacute;s amplios y negar grandes avances sociales vinculados a la igualdad de g&eacute;nero, las violencias machistas o la propia idea de autonom&iacute;a personal.
    </p><p class="article-text">
        Ante esto, no debatir no es una opci&oacute;n neutral. Es, en la pr&aacute;ctica, dejar el marco en manos de quienes quieren restringir derechos. Cuando la extrema derecha marca la agenda y el resto de actores pol&iacute;ticos se limita a reaccionar de forma t&iacute;mida o defensiva, el terreno de juego ya est&aacute; desplazado. Por eso, llevar el derecho al aborto al centro del debate institucional es tambi&eacute;n una forma de recuperar la iniciativa pol&iacute;tica y disputar el relato.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, abrir este debate permite confrontar argumentos, desmontar discursos desinformadores y generar una conversaci&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s madura. Frente a la ofensiva de los movimientos antiderechos, que han convertido los cuerpos de las mujeres en un campo de batalla, el silencio institucional no es neutralidad: es una forma de renuncia. En cambio, el debate es una herramienta activa de defensa democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Somos conscientes de que el recorrido parlamentario de una reforma constitucional puede ser largo y exigente. Las mayor&iacute;as necesarias son amplias y los equilibrios pol&iacute;ticos, complejos. Pero precisamente por eso, el primer paso &mdash;admitir a tr&aacute;mite la propuesta&mdash; tiene un valor propio. No compromete el resultado final, pero s&iacute; abre una ventana de oportunidad. Permite construir consensos, explorar alianzas y, sobre todo, situar el derecho al aborto y los derechos de las mujeres como una cuesti&oacute;n de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien argumente que abrir este debate sin tener asegurada su aprobaci&oacute;n final es in&uacute;til o incluso contraproducente. Pero esta mirada confunde la pol&iacute;tica con una simple aritm&eacute;tica parlamentaria. Quienes creemos y trabajamos en una pol&iacute;tica no tradicional sabemos que esta tambi&eacute;n es agenda, marco, narrativa y correlaci&oacute;n de fuerzas. Y en ese terreno, poder debatir ya es avanzar. No tengamos miedo al debate: hablar de aborto es confrontar a la extrema derecha, romper el tab&uacute; y acabar con el estigma.
    </p><p class="article-text">
        Porque cada vez que una instituci&oacute;n democr&aacute;tica pone sobre la mesa el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, est&aacute; enviando un mensaje claro: que ese derecho importa, que no es negociable en silencio y que merece ser protegido con las m&aacute;ximas garant&iacute;as. Aunque el camino sea largo, el simple hecho de iniciarlo ya transforma el punto de partida.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de incertidumbre y retrocesos, defender el debate es, en s&iacute; mismo, una forma de defensa de los derechos. Y eso, hoy, es m&aacute;s necesario que nunca.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>S&iacute;lvia Aldavert Garc&iacute;a&nbsp;</strong></em><em>es polit&oacute;loga y activista feminista, experta en Derechos Sexuales y Reproductivos. Es directora de L&rsquo;Associaci&oacute; de Drets Sexuals i Reproductius e impulsora del proyecto Quiero Abortar</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sílvia Aldavert Garcia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/miedo-debate-aborto_129_13181397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al aborto,Aborto,Democracia,Constitución]]></media:keywords>
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