<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Salud mental]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/salud-mental/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Salud mental]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1000847/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Plagas, techos caídos y una serpiente: las deficiencias persisten en un centro de salud mental denunciado en Inspección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/plagas-techos-caidos-serpiente-deficiencias-persisten-centro-salud-mental-denunciado-inspeccion_1_13604563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c36071b-3999-47d5-9261-5f47064420e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x696y796.jpg" width="1200" height="675" alt="Plagas, techos caídos y una serpiente: las deficiencias persisten en un centro de salud mental denunciado en Inspección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El SAE denuncia que la gerencia sigue sin tomar medidas correctivas tras acudir a la Inspección de Trabajo el pasado julio, manteniendo el riesgo para pacientes y profesionales</p><p class="subtitle">Nuevo desplome en el Centro de Salud Mental de Albelda entre “acumulación de humedades y charcos”
</p></div><p class="article-text">
        El Sindicato de T&eacute;cnicos de Enfermer&iacute;a ha denunciado nuevamente el deteriorado estado de las instalaciones del Centro de Salud Mental de Albelda y ha se&ntilde;alado como los responsables a la gerencia del centro, el Servicio de Prevenci&oacute;n de Riesgos Laborales y el Comit&eacute; de Seguridad y Salud del centro.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de julio ya se denunci&oacute; ante la Inspecci&oacute;n de Trabajo las condiciones de abandono en que se encuentra el Centro de Salud Mental Albelda por la &ldquo;dejadez&rdquo; de la Direcci&oacute;n Gerencia. En la misma se solicitaba la correspondiente investigaci&oacute;n de una serie de incidentes ocurridos que pod&iacute;an poner en riesgo la salud e integridad tanto de los pacientes como de los usuarios. Sin embargo, &ldquo;no consta que se hayan tomado medidas al respecto dado que no s&oacute;lo se mantienen las deficiencias denunciadas y que el riesgo sigue presente habida cuenta de la ca&iacute;da de techos y paneles de las paredes&rdquo;, ha criticado SAE.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No solo no se han llevado a cabo ning&uacute;n tipo de mejora de los aspectos denunciados, sino que est&aacute;n apareciendo nuevas deficiencias&rdquo;. As&iacute; en su momento, se alertaba de la presencia de plagas con demasiada frecuencia que afectan a la a la seguridad del centro<strong> </strong>y a esto hay que a&ntilde;adir la aparici&oacute;n de una serpiente en uno de los pasillos por lo que desde SAE demandan saber si se trata de un hecho puntual o forma parte de las deficiencias existentes y, en este caso, si se tomar&aacute;n medidas para el control de la situaci&oacute;n. &ldquo;Solicitamos mantenimiento peri&oacute;dico preventivo del control de plagas y no actuaciones correctivas a posteriori, de manera que se puedan evitar estas situaciones&rdquo;, han subrayado.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, desde hace unos meses se mantiene cerrada una habitaci&oacute;n pendiente de ser desinfectada, pero se desconoce qu&eacute; motivo tanto el cierre como la necesidad de desinfecci&oacute;n.&nbsp;&ldquo;Por todo lo expuesto el Sindicato de T&eacute;cnicos de Enfermer&iacute;a ha instado a la gerencia del centro a informar detalladamente de las cuestiones planteadas. Esta situaci&oacute;n es insostenible y no se puede mantener por m&aacute;s tiempo esta dejaci&oacute;n de funciones y responsabilidad que mantiene la gerencia del centro&rdquo;, afirma Tamara L&oacute;pez Sevilla, responsable de SAE en La Rioja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/plagas-techos-caidos-serpiente-deficiencias-persisten-centro-salud-mental-denunciado-inspeccion_1_13604563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 17:05:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3c36071b-3999-47d5-9261-5f47064420e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x696y796.jpg" length="213571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3c36071b-3999-47d5-9261-5f47064420e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x696y796.jpg" type="image/jpeg" fileSize="213571" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Plagas, techos caídos y una serpiente: las deficiencias persisten en un centro de salud mental denunciado en Inspección]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3c36071b-3999-47d5-9261-5f47064420e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x696y796.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Sanidad,Inspección de Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Rioja impulsa la guía ‘A flote’ para prevenir la conducta suicida en la juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/rioja-impulsa-guia-flote-prevenir-conducta-suicida-juventud_1_13603431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b715dab7-e05b-4958-8b7a-46bc246b37b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x937y348.jpg" width="1200" height="675" alt="La Rioja impulsa la guía ‘A flote’ para prevenir la conducta suicida en la juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A través de personajes y situaciones cotidianas, el manual elaborado por la Cátedra de Salud Mental de la UR orienta a adolescentes y familias para actuar ante las primeras crisis y facilita el acceso a servicios como el 024 o el chat del IRJ</p><p class="subtitle">El Gobierno y la UR se dan la mano para mejorar la salud mental de la juventud y prevenir las adicciones
</p></div><p class="article-text">
        El subdirector general de Estrategia de Salud Mental y Emocional, Carlos Piserra, el director del Instituto Riojano de la Juventud (IRJ), Juan Diego Alcaide, y la directora de la C&aacute;tedra Extraordinaria de Salud Mental de la Universidad de La Rioja y coautora de la publicaci&oacute;n, Adriana D&iacute;ez G&oacute;mez del Casal, han presentado este mi&eacute;rcoles, 21 de octubre, la gu&iacute;a &lsquo;A flote. Estrategias psicosociales para navegar durante un oleaje existencial&rsquo;, un documento dirigido a la prevenci&oacute;n de la conducta suicida entre los j&oacute;venes riojanos.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n ofrece informaci&oacute;n y herramientas pr&aacute;cticas para identificar se&ntilde;ales de alerta, comprender el sufrimiento emocional, acompa&ntilde;ar a personas que atraviesan situaciones dif&iacute;ciles y conocer los recursos de ayuda disponibles. Su contenido est&aacute; basado en la evidencia cient&iacute;fica y utiliza un lenguaje cercano, ilustraciones y ejemplos de situaciones cotidianas para facilitar la comprensi&oacute;n de los mensajes preventivos.
    </p><p class="article-text">
        La gu&iacute;a se puede descargar a trav&eacute;s de un c&oacute;digo QR y est&aacute; disponible en la web de Rioja Salud, en el siguiente enlace: <a href="https://www.riojasalud.es/files/content/salud-publica-consumo/a-flote.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.riojasalud.es/files/content/salud-publica-consumo/a-flote.pdf</a>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una gu&iacute;a pr&aacute;ctica para reconocer se&ntilde;ales de alerta y saber c&oacute;mo actuar</strong></h2><p class="article-text">
        Finalmente, la directora de la C&aacute;tedra Extraordinaria de Salud Mental de la Universidad de La Rioja y coautora de la publicaci&oacute;n, Adriana D&iacute;ez G&oacute;mez del Casal, ha explicado los principales contenidos de &lsquo;A flote&rsquo; y las herramientas pr&aacute;cticas que ofrece para reconocer situaciones de riesgo, acompa&ntilde;ar a otras personas y afrontar momentos de dificultad emocional.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;ez G&oacute;mez del Casal ha destacado que el objetivo ha sido acercar a los j&oacute;venes un recurso pr&aacute;ctico, din&aacute;mico y atractivo, basado en la evidencia cient&iacute;fica, que contribuya a reducir el estigma y facilite la detecci&oacute;n temprana del sufrimiento emocional. &ldquo;Conocer nos da herramientas para poder intervenir cuanto antes&rdquo;, ha se&ntilde;alado. En este sentido, ha explicado que la gu&iacute;a ayuda a reconocer se&ntilde;ales de malestar tanto en uno mismo como en los dem&aacute;s, incluidos cambios emocionales, de comportamiento, de sue&ntilde;o o de alimentaci&oacute;n, y propone un &ldquo;kit de salvamento&rdquo; para que los adolescentes desarrollen sus propios recursos de autocuidado y sepan cu&aacute;ndo y d&oacute;nde pedir ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, ha subrayado que la colaboraci&oacute;n entre profesionales de los &aacute;mbitos sanitario, universitario, juvenil y educativo ha permitido elaborar una gu&iacute;a cercana a las necesidades reales de los j&oacute;venes. Esta publicaci&oacute;n se suma a otras actuaciones de la C&aacute;tedra Extraordinaria de Salud Mental, como la formaci&oacute;n de profesionales y familias y el programa PositivaMente, que se desarrolla con alumnado de primero de ESO y primero de Bachillerato en centros educativos de distintos municipios riojanos. Estas iniciativas trabajan habilidades para reconocer el malestar, escuchar, apoyar a los compa&ntilde;eros y recurrir a los recursos de ayuda, con el prop&oacute;sito de proporcionar herramientas preventivas antes de que las dificultades emocionales se intensifiquen.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el t&iacute;tulo &lsquo;A flote&rsquo;, la gu&iacute;a utiliza la met&aacute;fora de una traves&iacute;a mar&iacute;tima para explicar c&oacute;mo afrontar momentos de dificultad emocional. A trav&eacute;s de los personajes Nora y &Aacute;lex, plantea distintas situaciones que pueden experimentar los j&oacute;venes y ofrece orientaciones para responder ante ellas.
    </p><p class="article-text">
        El documento se estructura en cinco grandes bloques. El primero, &lsquo;&iquest;Sab&iacute;as que&hellip;? Verdades que salvan vidas&rsquo;, aborda 15 creencias err&oacute;neas relacionadas con la conducta suicida. Entre ellas, la idea de que preguntar a una persona si est&aacute; pensando en suicidarse aumenta el riesgo, que quienes expresan su sufrimiento &uacute;nicamente buscan llamar la atenci&oacute;n o que no existen se&ntilde;ales previas que permitan identificar una situaci&oacute;n de riesgo.
    </p><p class="article-text">
        El segundo apartado, &lsquo;Tras las pistas: &iquest;A qu&eacute; debo estar atento/a?&rsquo;, identifica distintas se&ntilde;ales de alerta que pueden manifestarse a trav&eacute;s de las palabras, las emociones, los comportamientos o las relaciones sociales. Entre ellas figuran las expresiones de desesperanza, el aislamiento, los cambios bruscos de conducta, la p&eacute;rdida de inter&eacute;s por actividades habituales o determinados mensajes de despedida.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n recuerda que ninguna se&ntilde;al aislada permite explicar por s&iacute; sola una situaci&oacute;n de riesgo, pero que la aparici&oacute;n de cambios significativos requiere atenci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el apartado &lsquo;Sospechas confirmadas: &iquest;Y ahora, qu&eacute;?&rsquo; ofrece recomendaciones para actuar cuando una persona cercana manifiesta pensamientos suicidas. Entre las principales pautas se encuentran mantener la calma, escuchar sin juzgar, reconocer el sufrimiento de la otra persona, evitar minimizar sus emociones, no prometer mantener el secreto ante una situaci&oacute;n de riesgo y facilitar el contacto con personas adultas y profesionales especializados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cinco herramientas pr&aacute;cticas para afrontar el malestar emocional</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los apartados centrales de la publicaci&oacute;n es &lsquo;A flote: Mi kit de salvamento&rsquo;, que propone cinco actividades pr&aacute;cticas dirigidas a identificar recursos personales, reforzar las redes de apoyo y desarrollar habilidades para afrontar situaciones dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        Entre estas herramientas se incluye la elaboraci&oacute;n de un plan de seguridad personal, que permite identificar se&ntilde;ales de alarma, estrategias de afrontamiento, personas de confianza y recursos especializados a los que acudir cuando sea necesario.
    </p><p class="article-text">
        La gu&iacute;a tambi&eacute;n incorpora ejercicios para reconocer las fortalezas personales y las redes de apoyo, definir objetivos vitales, aprender a expresar las emociones de manera adecuada y resolver problemas mediante el denominado m&eacute;todo IDEAL, basado en identificar y definir los problemas, explorar alternativas, aplicar soluciones y evaluar los resultados.
    </p><p class="article-text">
        Estas actividades buscan facilitar que los j&oacute;venes reconozcan sus propias necesidades, identifiquen los apoyos disponibles y dispongan de herramientas para afrontar situaciones de dificultad emocional.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Recursos de ayuda y atenci&oacute;n ante situaciones de riesgo</strong></h2><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo bloque de la gu&iacute;a, &lsquo;&iexcl;SOS! &iquest;Cu&aacute;ndo y d&oacute;nde pedir ayuda?&rsquo;, incluye un sistema de orientaci&oacute;n mediante un sem&aacute;foro que permite diferenciar entre situaciones de malestar emocional que requieren apoyo y seguimiento, aquellas en las que es necesario buscar ayuda sin demora y las emergencias que precisan una intervenci&oacute;n inmediata.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, recoge los principales recursos de atenci&oacute;n y apoyo disponibles, entre ellos el 112 de SOS Rioja, para situaciones de emergencia, y el 024, l&iacute;nea de atenci&oacute;n a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n incorpora informaci&oacute;n sobre los centros de salud, los servicios de orientaci&oacute;n educativa, los recursos del Instituto Riojano de la Juventud y distintas entidades de apoyo emocional y atenci&oacute;n a las familias.
    </p><p class="article-text">
        La gu&iacute;a ha sido elaborada por las investigadoras de la Universidad de La Rioja Raquel Falc&oacute; y Adriana D&iacute;ez G&oacute;mez del Casal, con la colaboraci&oacute;n de profesionales del Servicio Riojano de Salud, la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n y Empleo, el Instituto Riojano de la Juventud y &lsquo;ConectaSuic&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n se enmarca en el trabajo de la C&aacute;tedra Extraordinaria de Salud Mental y del programa PositivaMente 2.0: Programa para la prevenci&oacute;n de la conducta suicida en contextos educativos, financiado por la Comunidad Aut&oacute;noma de La Rioja.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La importancia de la prevenci&oacute;n y la detecci&oacute;n precoz</strong></h2><p class="article-text">
        Durante la presentaci&oacute;n, Carlos Piserra ha incidido en la importancia de la prevenci&oacute;n y de actuar de manera temprana ante las primeras se&ntilde;ales de sufrimiento emocional. En este sentido, ha explicado que &ldquo;la prevenci&oacute;n de la conducta suicida no comienza cuando una persona llega a una situaci&oacute;n de crisis, sino mucho antes. Empieza por reconocer el malestar emocional, escuchar sin juzgar, detectar las se&ntilde;ales de alerta y facilitar que quienes necesitan ayuda puedan acceder a ella a tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Piserra ha relacionado esta gu&iacute;a con el trabajo que se desarrolla a trav&eacute;s de distintos recursos y programas de atenci&oacute;n a la salud mental, entre ellos &lsquo;ConectaSuic&rsquo;, una iniciativa que aborda la prevenci&oacute;n de la conducta suicida desde una perspectiva integral, mediante la atenci&oacute;n a personas en situaci&oacute;n de riesgo, el acompa&ntilde;amiento a sus familias, la formaci&oacute;n de profesionales y la coordinaci&oacute;n entre los &aacute;mbitos sanitario, educativo, social y comunitario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La prevenci&oacute;n requiere la implicaci&oacute;n de toda la sociedad. &lsquo;ConectaSuic&rsquo; trabaja precisamente desde esa perspectiva, conectando profesionales y recursos para ofrecer una respuesta coordinada antes, durante y despu&eacute;s de una situaci&oacute;n de crisis. Materiales como esta gu&iacute;a contribuyen tambi&eacute;n a acercar la prevenci&oacute;n a los entornos cotidianos de nuestros j&oacute;venes&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el subdirector general ha recordado la importancia de abordar las dificultades emocionales desde las primeras etapas de la vida, una l&iacute;nea de actuaci&oacute;n en la que se enmarca el programa Saludablemente+, desarrollado en Atenci&oacute;n Primaria y cuya vertiente infantojuvenil ha extendido recientemente su atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n infantojuvenil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La detecci&oacute;n precoz y la atenci&oacute;n psicol&oacute;gica adaptada a cada edad son fundamentales para abordar las dificultades emocionales y evitar que puedan evolucionar hacia problemas de mayor gravedad. Es importante que ni&ntilde;os, adolescentes y familias sepan que existen recursos de apoyo y que pedir ayuda es siempre un paso adecuado&rdquo;, ha a&ntilde;adido.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El acompa&ntilde;amiento y la promoci&oacute;n del bienestar emocional entre los j&oacute;venes</strong></h2><p class="article-text">
        Por su parte, el director del Instituto Riojano de la Juventud, Juan Diego Alcaide, ha abordado la importancia de acercar los recursos de bienestar emocional a la poblaci&oacute;n joven y facilitar espacios de informaci&oacute;n, escucha y acompa&ntilde;amiento.
    </p><p class="article-text">
        En este &aacute;mbito se enmarca R-HAZ-T, una iniciativa del Instituto Riojano de la Juventud dirigida a promover la salud mental y el bienestar emocional de los j&oacute;venes riojanos, que incluye el servicio de orientaci&oacute;n psicol&oacute;gica &lsquo;Te Escucho Joven&rsquo;, actividades formativas y propuestas de sensibilizaci&oacute;n y autocuidado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el IRJ queremos seguir desempe&ntilde;ando un papel activo en la promoci&oacute;n y mejora de la salud mental de los j&oacute;venes riojanos y ser un espacio de encuentro y apoyo para quienes lo necesitan. Para ello, ponemos a su disposici&oacute;n recursos y herramientas, una escucha cercana y una atenci&oacute;n adaptada a las necesidades de cada joven&rdquo;, ha se&ntilde;alado Alcaide.
    </p><p class="article-text">
        El director del IRJ ha recordado que los j&oacute;venes pueden acceder al &ldquo;servicio de apoyo psicol&oacute;gico que les acompa&ntilde;a mediante sesiones presenciales y tambi&eacute;n a trav&eacute;s de WhatsApp contactando con el 651 594 383. Adem&aacute;s, se ofrece presencial y <em>online</em> dirigida tanto a j&oacute;venes como a profesionales que trabajan en las distintas asociaciones juveniles de La Rioja&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/rioja-impulsa-guia-flote-prevenir-conducta-suicida-juventud_1_13603431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 12:27:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b715dab7-e05b-4958-8b7a-46bc246b37b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x937y348.jpg" length="1406934" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b715dab7-e05b-4958-8b7a-46bc246b37b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x937y348.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1406934" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Rioja impulsa la guía ‘A flote’ para prevenir la conducta suicida en la juventud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b715dab7-e05b-4958-8b7a-46bc246b37b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x937y348.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jóvenes,Salud mental,Suicidio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "lado oscuro" de las redes y la IA en los jóvenes extremeños: del aislamiento universitario a las estafas indetectables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/lado-oscuro-redes-ia-jovenes-extremenos-aislamiento-universitario-estafas-indetectables_1_13602707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b14dc60e-97dd-4868-a69a-9b52bc66c5f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;lado oscuro&quot; de las redes y la IA en los jóvenes extremeños: del aislamiento universitario a las estafas indetectables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Universidad de Extremadura y la Guardia Civil abordan en unas jornadas en Badajoz los nuevos riesgos digitales, mientras la UEx refuerza sus alertas frente al aislamiento de los alumnos y la falta de vida universitaria</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las indiscutibles ventajas que aportan la tecnolog&iacute;a, las redes sociales o la inteligencia artificial (IA), todas estas herramientas albergan un evidente &ldquo;lado oscuro&rdquo;. Un escenario donde proliferan las estafas, la suplantaci&oacute;n de identidad o el aislamiento social, y ante el cual la poblaci&oacute;n joven se sit&uacute;a en una posici&oacute;n de especial vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Luchar contra estas amenazas en el entorno digital no resulta nada sencillo, empa&ntilde;ado por el anonimato y la dificultad para rastrear el origen de los infractores. As&iacute; se ha puesto de manifiesto este mi&eacute;rcoles en Badajoz durante la inauguraci&oacute;n de las jornadas 'J&oacute;venes, Salud Mental y Nuevos Riesgos: Uso y Abuso de Internet, Redes Sociales, Inteligencia Artificial y Conducta Suicida'.
    </p><p class="article-text">
        Antes del inicio del acto, el rector de la Universidad de Extremadura (UEx), Pedro M. Fern&aacute;ndez Salguero, ha explicado a los medios de comunicaci&oacute;n que la instituci&oacute;n acad&eacute;mica ha reforzado el impulso de actividades deportivas, culturales, de ocio y convivencia dentro de los campus. Esta decisi&oacute;n responde a que se hab&iacute;a detectado una progresiva disminuci&oacute;n de la &ldquo;vida universitaria&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de las aulas.
    </p><p class="article-text">
        Esta circunstancia &mdash;vinculada directamente al incremento de horas que el alumnado pasa frente a las pantallas del ordenador, el tel&eacute;fono m&oacute;vil o la tablet&mdash; ha comenzado a revertirse en los &uacute;ltimos tiempos. Seg&uacute;n ha indicado el rector, se percibe &ldquo;una vuelta de los estudiantes a la vida de la Universidad&rdquo;, una tendencia en la que considera imprescindible seguir incidiendo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la UEx ha potenciado sus estructuras internas de apoyo para que la propia comunidad estudiantil pueda activar las alarmas e intervenir en caso de detectar a alg&uacute;n compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era que se haya aislado o est&eacute; sufriendo una p&eacute;rdida de autoestima.
    </p><h2 class="article-text">Ardua labor policial ante el anonimato digital</h2><p class="article-text">
        Por su parte, el jefe del Gabinete de Psicolog&iacute;a de la Guardia Civil en Extremadura, el coronel Jes&uacute;s Gonzalo, ha puesto el foco en la vertiente delictiva ligada a las nuevas tecnolog&iacute;as, que abarca desde el ciberacoso hasta fraudes y estafas de diversa &iacute;ndole. Gonzalo ha advertido de que el esclarecimiento de estos delitos es casi siempre &ldquo;una tarea ardua y extensa en el tiempo&rdquo; debido a la opacidad que ofrecen las redes y al origen dif&iacute;cilmente detectable de los ciberdelincuentes.
    </p><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea, el general jefe de la Zona de la Guardia Civil de Extremadura, Andr&eacute;s Manuel Velarde, ha destacado la importancia vital de la colaboraci&oacute;n estrecha entre la Benem&eacute;rita y la Universidad de Extremadura para prevenir, detectar y esclarecer conductas o delitos que atentan directamente contra el bienestar de la juventud.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n entre las aulas es tambi&eacute;n palpable desde la perspectiva de los propios alumnos. Silvia Su&aacute;rez, una joven participante en el encuentro, ha se&ntilde;alado a la agencia EFE que una de las cuestiones que m&aacute;s inquietud genera entre los estudiantes es &ldquo;la alteraci&oacute;n de im&aacute;genes o la suplantaci&oacute;n de identidad que se puede lograr a trav&eacute;s de la inteligencia artificial&rdquo;, una herramienta cuyo uso indebido supone un nuevo reto de seguridad y privacidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/lado-oscuro-redes-ia-jovenes-extremenos-aislamiento-universitario-estafas-indetectables_1_13602707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 10:10:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b14dc60e-97dd-4868-a69a-9b52bc66c5f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2667149" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b14dc60e-97dd-4868-a69a-9b52bc66c5f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2667149" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El "lado oscuro" de las redes y la IA en los jóvenes extremeños: del aislamiento universitario a las estafas indetectables]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b14dc60e-97dd-4868-a69a-9b52bc66c5f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Extremadura,Sociedad,Jóvenes,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la crisis de la vivienda se cobra vidas: "Para pagar nos quitamos medicinas o apagamos la calefacción"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-vivienda-cobra-vidas-pagar-quitamos-medicinas-apagamos-calefaccion_1_13582785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87173aa7-3d47-4622-95bc-55d8c1d2434c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y1001.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la crisis de la vivienda se cobra vidas: &quot;Para pagar nos quitamos medicinas o apagamos la calefacción&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los problemas vinculados con la vivienda deterioran el bienestar físico, emocional y social de los perjudicados, un fenómeno que los expertos califican de "crisis de salud pública"</p><p class="subtitle">Mónica García, ministra de Sanidad: “Las personas enferman por las condiciones de vida, lo hemos visto con Maricarmen”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Maricarmen no ha muerto, la han asesinado&rdquo;, fue uno de los gritos de los manifestantes por el derecho a la vivienda tras el fallecimiento de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 a&ntilde;os que fue desahuciada de su vivienda en Madrid y falleci&oacute; d&iacute;as despu&eacute;s en el hospital. Con esta consigna los manifestantes responsabilizaban a los fondos inmobiliarios y denunciaban que el proceso para sacarla de su casa, que se prolong&oacute; durante a&ntilde;os, hab&iacute;a deteriorado su salud.&nbsp;El suyo es el m&aacute;s conocido, pero hay m&aacute;s casos en los que la p&eacute;rdida de la vivienda se ha vinculado con un deterioro de la salud e incluso con suicidios. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/historia-olga-suicido-l-hospitalet-desahucio-personas-alegres-he-conocido_1_13557517.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olga Matute</a>, una vecina de L'Hospitalet de Llobregat, se quit&oacute; la vida el pasado 7 de septiembre, casi cinco meses despu&eacute;s de ser expulsada de su hogar. Su caso recuerda <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/estudio-concluye-aumento-precio-vivienda-provoca-muertes-evitables-suicidios_1_9717202.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a otros episodios ocurridos en Espa&ntilde;a</a>: en 2010, otro vecino de esa misma zona se suicid&oacute; tras ser desalojado de su piso; en 2013, un matrimonio se quit&oacute; la vida antes de quedarse sin casa en Mallorca; y en 2018, 2021 y 2022 se registraron otros cuatro casos, uno en Cornell&aacute;, otro en Barcelona y el de dos hermanas en Cantabria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los casos particulares, los datos avalan esta relaci&oacute;n entre las dificultades para acceder a la vivienda y el deterioro del bienestar psicol&oacute;gico. La incidencia de problemas de salud mental se duplica entre quienes destinan m&aacute;s del 50% de sus ingresos a viviendas frente a quienes dedican menos del 30%, seg&uacute;n el estudio <em>Habitar la incertidumbre. Vivienda, juventud y malestar estructural </em>elaborado por Oxfam Interm&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto psicol&oacute;gico estuvo presente en el primer d&iacute;a de la acampada en la Puerta del Sol. Coincidiendo con el mes dedicado a la prevenci&oacute;n del suicidio, una marea de camisetas amarillas &ndash;el color asociado a la prevenci&oacute;n del suicidio&ndash; se acerc&oacute; para concienciar y visibilizar esta problem&aacute;tica. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Una crisis de salud p&uacute;blica&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Supone perder la estabilidad y la sensaci&oacute;n de control. Genera sentimientos de miedo, angustia, impotencia e incluso culpa o fracaso personal&rdquo;, relata la Sociedad Espa&ntilde;ola de Epidemiolog&iacute;a (SEE) sobre el problema de la vivienda y tilda la situaci&oacute;n como una <a href="https://seepidemiologia.es/la-sociedad-espanola-de-epidemiologia-alerta-de-que-la-crisis-de-vivienda-es-tambien-una-crisis-de-salud-publica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;crisis de salud p&uacute;blica&rdquo;</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la relaci&oacute;n de esta problem&aacute;tica es m&aacute;s evidente con la salud mental, &ldquo;eso no significa que los efectos sobre la salud f&iacute;sica sean menos importantes&rdquo;. La salud colectiva, seg&uacute;n la sociedad cient&iacute;fica, no puede entenderse &uacute;nicamente como una cuesti&oacute;n de asistencia sanitaria, tambi&eacute;n hay otra serie de factores socioecon&oacute;micos que influyen: &ldquo;Cuando los costes de la vivienda representan una proporci&oacute;n elevada de los ingresos, pueden comprometer otras necesidades b&aacute;sicas y aumentar la inseguridad residencial&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ae7870-30fd-4148-8b0e-7b0672231b29_source-aspect-ratio_50p_1153754.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ae7870-30fd-4148-8b0e-7b0672231b29_source-aspect-ratio_50p_1153754.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ae7870-30fd-4148-8b0e-7b0672231b29_source-aspect-ratio_75p_1153754.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ae7870-30fd-4148-8b0e-7b0672231b29_source-aspect-ratio_75p_1153754.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ae7870-30fd-4148-8b0e-7b0672231b29_source-aspect-ratio_default_1153754.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ae7870-30fd-4148-8b0e-7b0672231b29_source-aspect-ratio_default_1153754.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5ae7870-30fd-4148-8b0e-7b0672231b29_source-aspect-ratio_default_1153754.jpg"
                    alt="Un cartel con el lema &quot;Queremos vivir, no sobrevivir&quot;, en la acampada por la vivienda de Sevilla"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un cartel con el lema &quot;Queremos vivir, no sobrevivir&quot;, en la acampada por la vivienda de Sevilla                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La propia ministra de Sanidad, M&oacute;nica Garc&iacute;a, ha relacionado las crisis de vivienda con la salud: &ldquo;Las personas enferman por las condiciones de vida. Y lo hemos visto <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/monica-garcia-ministra-sanidad-personas-enferman-condiciones-vida-hemos-visto-maricarmen_1_13586831.html#" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de manera dram&aacute;tica con el caso de Maricarmen</a> y lo vimos tambi&eacute;n con el caso de Olga&rdquo;. &ldquo;El 40% de las familias describe el acceso a la vivienda en t&eacute;rminos patol&oacute;gicos: ansiedad, insomnio, depresi&oacute;n, incertidumbre. No hay nada m&aacute;s patol&oacute;gico que no saber d&oacute;nde vas a vivir&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Guillermo Fouce, doctor en psicolog&iacute;a y presidente de la Fundaci&oacute;n Psic&oacute;logos sin Fronteras, comparte la idea de crisis de salud p&uacute;blica, puesto que el conflicto habitacional afecta los tres ejes principales de la salud &ldquo;la f&iacute;sica, la psicol&oacute;gica y la social&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sintetiza con las experiencias personales: &ldquo;Lo que hace la gente para cuadrar cuentas, poder pagar el alquiler y no ser desahuciado es quitarse cosas. A veces nos quitamos medicaciones, comidas que son b&aacute;sicas, no podemos poner la calefacci&oacute;n o no tener gas o luz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo insiste en que esto &ldquo;tiene efectos en nuestro cuerpo&rdquo;: &ldquo;Imagina c&oacute;mo tener una buena higiene sin tener agua caliente o no tener dinero para comprar esa alimentaci&oacute;n equilibrada&rdquo;, incluso afecta a los espacios de socializaci&oacute;n: &ldquo;Solemos sentir verg&uuml;enza y no salimos fuera, ni invitamos a nadie a nuestra casa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La Sociedad Espa&ntilde;ola de Epidemiolog&iacute;a advierte de que las enfermedades f&iacute;sicas pueden &ldquo;desarrollarse o agravarse a lo largo del tiempo&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) lo alertaba en nota de prensa tras el desahucio de Maricarmen: &ldquo;Es un golpe devastador para la salud y el equilibrio emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad tambi&eacute;n puede complicar el seguimiento de enfermedades cr&oacute;nicas, seg&uacute;n la SEE: &ldquo;La inestabilidad dificultad el seguimiento de tratamientos y la continuidad asistencial&rdquo;. Cuando la principal preocupaci&oacute;n es resolver la situaci&oacute;n habitacional, algunas personas relegan su propia salud y retrasan las visitas m&eacute;dicas, prosigue. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pierdes las referencias de toda una vida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La crisis de la vivienda es &ldquo;un problema generalizado en el que encuentras todo tipo de perfiles&rdquo;, relata Fouce. Sin embargo, &ldquo;hay vulnerabilidades que suman&rdquo;, y especifica que los problemas de pobreza, de consumo o violencias son &ldquo;piedras que se van echando a la mochila y complican la situaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La edad y el grado de dependencia son otros factores a tener en cuenta, sobre todo para personas que llevan d&eacute;cadas viviendo en el mismo entorno. La Plataforma de Mayores y Pensionistas <a href="https://www.pmp.org.es/actualidad/noticias/la-pmp-condena-el-desahucio-de-maricarmen-y-exige-garantias-proteccion-y-una" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calific&oacute; su desahucio como un &ldquo;fracaso inaceptable&rdquo;</a> y su presidente, Jes&uacute;s Norberto Fern&aacute;ndez, pone sobre la mesa los datos de este colectivo vulnerable: &ldquo;Actualmente hay 700.000 personas mayores de alquiler, hay mucha gente mayor que est&aacute; amenazada con esta situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La plataforma rechaza la soluci&oacute;n que se le plante&oacute; a la mujer. &ldquo;Con esta edad es lo peor que te puede ocurrir. A &aacute;rbol viejo no se le puede trasplantar, porque se muere&rdquo;, afirma Fern&aacute;ndez, que alude al s&iacute;ndrome del desarraigo: &ldquo;Pierdes todas las referencias de toda una vida de buenas a primeras&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a37392b-b3cf-4c81-a4e8-e43c03f7166c_source-aspect-ratio_50p_1153757.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a37392b-b3cf-4c81-a4e8-e43c03f7166c_source-aspect-ratio_50p_1153757.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a37392b-b3cf-4c81-a4e8-e43c03f7166c_source-aspect-ratio_75p_1153757.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a37392b-b3cf-4c81-a4e8-e43c03f7166c_source-aspect-ratio_75p_1153757.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a37392b-b3cf-4c81-a4e8-e43c03f7166c_source-aspect-ratio_default_1153757.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a37392b-b3cf-4c81-a4e8-e43c03f7166c_source-aspect-ratio_default_1153757.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a37392b-b3cf-4c81-a4e8-e43c03f7166c_source-aspect-ratio_default_1153757.jpg"
                    alt="Detalle del altar improvisado en homenaje a Maricarmen en la acampada de Sol"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle del altar improvisado en homenaje a Maricarmen en la acampada de Sol                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El presidente de la plataforma defiende que la residencia de ancianos debe ser una alternativa para quien lo desee, pero en todo caso, una decisi&oacute;n libre e informada, de lo contrario es &ldquo;un internamiento involuntario&rdquo;. Insiste en que &ldquo;si una persona mayor no pide una residencia, no puedes dar esa soluci&oacute;n&rdquo;, y debe haber &ldquo;un proceso de acompa&ntilde;amiento, de apoyo y de estudio en cada caso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unas semanas antes del desahucio de Maricarmen, el Senado aprobaba de forma definitiva la reforma de la ley de dependencia, que vela por qu&eacute; los cuidados se produzcan en casa. <a href="https://www.pmp.org.es/index.php/actualidad/noticias/la-pmp-condena-el-desahucio-de-maricarmen-y-exige-garantias-proteccion-y-una" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La PMP</a> tilda de &ldquo;incoherente&rdquo; que ambas situaciones converjan, aunque el presidente entiende que hasta que la ley comience a aplicarse en las comunidades aut&oacute;nomas tomar&aacute; su tiempo: &ldquo;Con independencia de la reforma, hay suficiente amarre en nuestra Constituci&oacute;n para que estas situaciones no se den. Obviamente el tema de la discapacidad y de la dependencia es una agravante que debe ser valorado en cada caso&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Desde &ldquo;colectivizar el dolor&rdquo; a &ldquo;salud en todas las pol&iacute;ticas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Las respuestas a la problem&aacute;tica habitacional requieren de la actuaci&oacute;n de distintas &aacute;reas, desde el acompa&ntilde;amiento a las personas afectadas hasta las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que permitan reducir la incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva psicol&oacute;gica, Fouce se&ntilde;ala que la intervenci&oacute;n &ldquo;depende en qu&eacute; momento se llegue&rdquo;. Si las dificultades son incipientes, los expertos tratan de ayudar en &ldquo;marcar objetivos, planificar salidas o buscar fuentes de ingresos&rdquo;, mientras acompa&ntilde;an &ldquo;en el sufrimiento&rdquo;. El psic&oacute;logo insiste en &ldquo;colectivizar el dolor&rdquo; para afrontar la &ldquo;verg&uuml;enza y culpa&rdquo;: &ldquo;Ayudar a la persona para que vea, siente y piense que no es solo a &eacute;l al que le ha pasado, sino que le pasa a m&aacute;s gente y no depende solo de uno mismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la intervenci&oacute;n individual, la Sociedad Espa&ntilde;ola de Epidemiolog&iacute;a destaca &ldquo;la necesidad de ampliar el parque p&uacute;blico de la vivienda social y asequible&rdquo;. Tambi&eacute;n considera &ldquo;fundamental&rdquo; avanzar en el enfoque de 'Salud en Todas las Pol&iacute;ticas', que permitir&iacute;a incorporar evaluaciones del impacto en salud en las principales decisiones de vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        La Plataforma de Mayores y Pensionistas reclama que los servicios sociales municipales y auton&oacute;micos &ldquo;velen por la atenci&oacute;n a las personas vulnerables&rdquo; y puedan &ldquo;articular una soluci&oacute;n lo m&aacute;s adecuada posible o la carta, teniendo en cuenta todas las variables que rodean a la persona vulnerable&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gemma Barra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-vivienda-cobra-vidas-pagar-quitamos-medicinas-apagamos-calefaccion_1_13582785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 19:36:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/87173aa7-3d47-4622-95bc-55d8c1d2434c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y1001.jpg" length="9235041" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/87173aa7-3d47-4622-95bc-55d8c1d2434c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y1001.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9235041" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué la crisis de la vivienda se cobra vidas: "Para pagar nos quitamos medicinas o apagamos la calefacción"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/87173aa7-3d47-4622-95bc-55d8c1d2434c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y1001.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Salud,Vivienda,Salud mental,Muerte,Fallecimientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevo desplome en el Centro de Salud Mental de Albelda entre "acumulación de humedades y charcos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/nuevo-desplome-centro-salud-mental-albelda-acumulacion-humedades-charcos_1_13599903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9d30122-a8aa-4522-b53a-820486acab03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x315y424.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevo desplome en el Centro de Salud Mental de Albelda entre &quot;acumulación de humedades y charcos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colapso se ha producido en el office de Gerontopsiquiatría sin causar heridos, ante lo que el sindicato vuelve a exigir una "solución radical e inmediata" ante los graves problemas estructurales del edificio</p><p class="subtitle">El estado del Centro de Salud Mental de Albelda llega a Inspección de Trabajo: “La falta de mantenimiento provoca plagas de ratas y hormigas”
</p></div><p class="article-text">
        El Centro de Salud Mental de Albelda ha sufrido esta noche el desplome de varias placas de su techo, un incidente que ha afectado de lleno al office de la Unidad de Gerontopsiquiatr&iacute;a. Aunque en esta ocasi&oacute;n no hay que lamentar heridos &ldquo;por pura fortuna&rdquo;, el sindicato STAR ha vuelto a denunciar de forma urgente el estado de las instalaciones, se&ntilde;alando que este suceso es &ldquo;un incidente m&aacute;s a la larga lista que vuelve a poner de manifiesto los problemas estructurales habituales del centro&rdquo;, los cuales colocan en continuo riesgo tanto a los profesionales como a los usuarios.
    </p><p class="article-text">
        Desde la organizaci&oacute;n sindical recalcan con firmeza que &ldquo;esta intolerable acumulaci&oacute;n de humedades y charcos en los suelos convierte cada jornada en una ruleta rusa de ca&iacute;das y contusiones para pacientes cuyo domicilio habitual es este centro y para unos trabajadores abandonados a su suerte&rdquo;. En este sentido, alertan del peligro que suponen las filtraciones de agua no resueltas en habitaciones y zonas de paso, ya que se suman al riesgo de que los ingresados, al tratarse de personas con enfermedad mental o deterioro cognitivo, sufran un &ldquo;riesgo cr&iacute;tico a&ntilde;adido de atragantamiento o asfixia por ingesti&oacute;n accidental de los materiales desprendidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        STAR considera &ldquo;inadmisible que un recurso tan sensible se mantenga en pie con una plantilla de conservaci&oacute;n y mantenimiento reducida a la m&iacute;nima expresi&oacute;n&rdquo;, que cuenta &uacute;nicamente con un ingeniero y un operario para todo el complejo asistencial. Esta escasez de personal, denuncian, provoca que &ldquo;las instalaciones se desmoronen por completo&rdquo; a causa del d&eacute;ficit acumulado de mantenimiento.
    </p><p class="article-text">
        Debido a esta situaci&oacute;n de &ldquo;extrema gravedad&rdquo;, la central sindical mantiene presentada una denuncia ante la Inspecci&oacute;n de Trabajo que a&uacute;n est&aacute; pendiente de resoluci&oacute;n. En dicho escrito se detallan, adem&aacute;s de los desprendimientos, otras deficiencias sistem&aacute;ticas que padece el centro: temperaturas extremas tanto en verano como en invierno, problemas con la salubridad del agua que abastece las instalaciones, cortes y fallos asiduos en el suministro de agua caliente sanitaria (ACS), falta de planes de prevenci&oacute;n de desratizaci&oacute;n y desinsectaci&oacute;n, y un &ldquo;deterioro extremo del mobiliario asistencial&rdquo;, con camas y colchones defectuosos.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, el sindicato exige una &ldquo;soluci&oacute;n radical, inmediata y sin m&aacute;s parches temporales que oculten el d&eacute;ficit existente&rdquo;, reclamando a las autoridades sanitarias una &ldquo;intervenci&oacute;n integral y urgente que garantice de una vez por todas la seguridad y la dignidad que merecen tanto los trabajadores como los pacientes que residen en dicho centro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/nuevo-desplome-centro-salud-mental-albelda-acumulacion-humedades-charcos_1_13599903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 11:33:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e9d30122-a8aa-4522-b53a-820486acab03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x315y424.jpg" length="114650" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e9d30122-a8aa-4522-b53a-820486acab03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x315y424.jpg" type="image/jpeg" fileSize="114650" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nuevo desplome en el Centro de Salud Mental de Albelda entre "acumulación de humedades y charcos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e9d30122-a8aa-4522-b53a-820486acab03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x315y424.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Sanidad,Logroño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la celebritat que es desintoxica al 'ionqui' del carrer: com el sensacionalisme i les xarxes distorsionen el relat sobre les drogues]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/celebritat-desintoxica-ionqui-carrer-com-sensacionalisme-i-les-xarxes-distorsionen-relat-les-drogues_1_13595743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" width="1200" height="675" alt="De la celebritat que es desintoxica al &#039;ionqui&#039; del carrer: com el sensacionalisme i les xarxes distorsionen el relat sobre les drogues"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Periodistes i professionals de Projecte Home Balears reclamen una cobertura que aprofundeixi en el context social i econòmic del consum i doni espai al coneixement científic i a la prevenció</p><p class="subtitle">El nou mapa del consum de drogues: la cocaïna regna a Espanya i la ketamina creix a Europa
</p></div><p class="article-text">
        Les addiccions apareixen sovint als mitjans de comunicaci&oacute; quan es converteixen en un succ&eacute;s, protagonitzen un episodi especialment cridaner o deixen al descobert les seves conseq&uuml;&egrave;ncies m&eacute;s visibles. Molt menys habitual &eacute;s que siguin objecte de reportatges capa&ccedil;os d'aprofundir en els factors socials, econ&ograve;mics i psicol&ograve;gics que intervenen en el seu desenvolupament. Aquesta &eacute;s una de les q&uuml;estions centrals del col&middot;loqui &ldquo;Periodisme &egrave;tic, responsabilitat social en la comunicaci&oacute;&rdquo;, celebrat aquest dijous en el marc de les V Jornades d'Intercanvi Professional de Projecte Home Balears.
    </p><p class="article-text">
        El debat, que ha tingut lloc a la seu de la Fundaci&oacute; Sa Nostra i ha estat moderat pel periodista David Oliver, ha reunit Angy Galvin, doctora en Periodisme, directora d'<a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> a les Balears i professora del CESAG-Comillas; &Aacute;ngeles Dur&aacute;n, doctora en Comunicaci&oacute;, presidenta de l'Associaci&oacute; de Periodistes de les Illes Balears (APIB) i professora del CESAG-Comillas, i Antoni Parets, director de Comunicaci&oacute; i Projectes de Projecte Home Balears. Sota el lema general de les jornades, &ldquo;Comprendre l'addicci&oacute; des d'una mirada integradora&rdquo;, els participants han reflexionat sobre la responsabilitat dels mitjans a l'hora de representar el consum de drogues, evitar l'estigma i explicar un fenomen que no es pot reduir a decisions individuals.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Jo crec que no s'explica prou o no s'explica b&eacute;&rdquo;, ha afirmat Dur&aacute;n durant la seva intervenci&oacute;, en qu&egrave; ha defensat una cobertura m&eacute;s profunda i formativa, en forma de reportatges que incorporin fonts expertes, dades, xifres i evid&egrave;ncia cient&iacute;fica, en lloc de limitar-se a recollir declaracions de ve&iuml;ns o testimonis que alimentin el morbo sense aportar coneixement sobre el problema. En aquesta l&iacute;nia, la presidenta de l'APIB sost&eacute; que no informar d'una realitat no contribueix a resoldre-la. &ldquo;No parlar d'aquest problema no implica que s'hagi de solucionar&rdquo;, ha remarcat, tot subratllant que la q&uuml;esti&oacute; no consisteix a publicar indiscriminadament qualsevol episodi relacionat amb les drogues, sin&oacute; a abordar les addiccions amb context, rigor i una finalitat preventiva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="D&#039;esquerra a dreta: Ángeles Durán, presidenta de l&#039;Associació de Periodistes de les Balears; Antoni Parets, director de Comunicació i Projectes de Projecte Home Balears; el periodista i moderador David Oliver, i Angy Galvín, doctora en Periodisme i directora d&#039;elDiario.es a les Balears"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                D&#039;esquerra a dreta: Ángeles Durán, presidenta de l&#039;Associació de Periodistes de les Balears; Antoni Parets, director de Comunicació i Projectes de Projecte Home Balears; el periodista i moderador David Oliver, i Angy Galvín, doctora en Periodisme i directora d&#039;elDiario.es a les Balears                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tamb&eacute; ha defensat la necessitat d'oferir informaci&oacute; &uacute;til sobre les possibilitats de tractament i recuperaci&oacute; i, com passa amb la cobertura del su&iuml;cidi, ha afegit que informar responsablement exigeix evitar determinats enfocaments i, alhora, contribuir a fer que la ciutadania conegui la dimensi&oacute; del problema. La periodista ha defensat que les addiccions s'han de tractar en reportatges que incorporin fonts expertes, dades, xifres i evid&egrave;ncia cient&iacute;fica, i no &uacute;nicament a trav&eacute;s de declaracions de ve&iuml;ns o testimonis sense coneixements especialitzats. L'objectiu, ha recalcat, ha de ser oferir informaci&oacute; que ajudi a comprendre el problema i que inclogui recursos d'ajuda i possibilitats de recuperaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En aquest sentit, Galv&iacute;n ha posat l'accent en la import&agrave;ncia de contextualitzar: &ldquo;Per molt que el periodista no expliqui el que est&agrave; passant, aix&ograve; no vol dir que desaparegui&rdquo;. La directora de la delegaci&oacute; balear d'aquest diari ha defensat una cobertura que no es limiti a reaccionar davant casos concrets, sin&oacute; que permeti comprendre el fenomen i les seves diferents dimensions. &ldquo;Jo sempre ser&eacute; partid&agrave;ria d'explicar-ho i contextualitzar-ho&rdquo;, ha remarcat.
    </p><p class="article-text">
        Des de Projecte Home, Parets ha defensat la necessitat d'extremar la prud&egrave;ncia a l'hora d'informar sobre persones amb addiccions i d'evitar que una not&iacute;cia acabi condicionant-los la vida. El responsable de Comunicaci&oacute; i Projectes de l'entitat ha explicat que, quan es plantegen donar veu a una persona que ha passat per un proc&eacute;s de recuperaci&oacute;, valoren tant la seva edat com les conseq&uuml;&egrave;ncies que l'exposici&oacute; p&uacute;blica pot tenir en el seu futur. La decisi&oacute;, assenyala, exigeix trobar un equilibri entre l'inter&egrave;s informatiu i el respecte a la persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Públic assistent al debat «Periodisme ètic, responsabilitat social en la comunicació», celebrat aquest dijous en el marc de les V Jornades d&#039;Intercanvi Professional de Projecte Home Balears."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Públic assistent al debat «Periodisme ètic, responsabilitat social en la comunicació», celebrat aquest dijous en el marc de les V Jornades d&#039;Intercanvi Professional de Projecte Home Balears.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>De la secci&oacute; de successos a un problema col&middot;lectiu</strong></h2><p class="article-text">
        Els ponents han coincidit que el tractament informatiu de les addiccions ha evolucionat respecte de d&egrave;cades anteriors, quan el consum d'hero&iuml;na apareixia sovint vinculat a la delinq&uuml;&egrave;ncia, la inseguretat i la marginalitat. Sobre aquesta q&uuml;esti&oacute;, Galv&iacute;n ha assenyalat que les redaccions tenen avui una consci&egrave;ncia m&eacute;s gran de les conseq&uuml;&egrave;ncies del llenguatge que utilitzen. &ldquo;Els periodistes ara tenim en compte que no tot s'hi val per tal de comunicar una cosa de manera m&eacute;s efectiva&rdquo;, ha apuntat, tot explicant com durant anys els mitjans han fet servir expressions estigmatitzants com ara &ldquo;ionqui&rdquo; i <em>&ldquo;porrero</em>&rdquo;, que han contribu&iuml;t a revictimitzar les persones que patien problemes d'addicci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Dur&aacute;n, per la seva banda, ha advertit que persisteixen els enfocaments que redueixen un problema complex a una imatge estereotipada, especialment en les informacions de successos i en determinats continguts que circulen per les xarxes socials. &ldquo;Les paraules no s&oacute;n neutres&rdquo;, ha afirmat Dur&aacute;n, que defensa l'aplicaci&oacute; dels principis deontol&ograve;gics del periodisme i, en particular, el respecte a la dignitat humana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ángeles Durán, durant una de les seves intervencions"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ángeles Durán, durant una de les seves intervencions                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tot i que el codi de la Federaci&oacute; d'Associacions de Periodistes d'Espanya (FAPE) no inclou un apartat espec&iacute;fic dedicat a les addiccions, la periodista assenyala que els seus principis &egrave;tics s&oacute;n aplicables a la cobertura d'aquestes realitats. Tamb&eacute; alerta que els mitjans continuen tenint una capacitat important per marcar l'agenda p&uacute;blica, malgrat l'auge de les plataformes digitals.
    </p><p class="article-text">
        Parets tamb&eacute; ha advertit dels riscos de construir els relats period&iacute;stics al voltant dels aspectes m&eacute;s morbosos d'una hist&ograve;ria. Durant la seva intervenci&oacute;, ha explicat com Projecte Home intenta evitar que els testimonis es redueixin a episodis de viol&egrave;ncia, delictes o conflictes familiars, especialment quan aquests elements no representen necess&agrave;riament la realitat de les persones amb addiccions. La intenci&oacute;, sost&eacute;, &eacute;s oferir una visi&oacute; m&eacute;s &agrave;mplia i evitar que la cobertura reforci els prejudicis que vinculen autom&agrave;ticament el consum de drogues amb l'exclusi&oacute; social o la delinq&uuml;&egrave;ncia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una part del públic assistent a la jornada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una part del públic assistent a la jornada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Els v&iacute;deos sensacionalistes</strong></h2><p class="article-text">
        La directora de la delegaci&oacute; balear d'aquest diari ha advertit, d'altra banda, que el repte no es limita a les pr&agrave;ctiques dels mitjans tradicionals, sin&oacute; que s'est&eacute;n als continguts que circulen per les xarxes socials i que arriben especialment als m&eacute;s joves. En aquesta l&iacute;nia, ha expressat la seva preocupaci&oacute; per la viralitzaci&oacute; d'alguns continguts de youtubers que presenten visites a barris vulnerables com si fossin experi&egrave;ncies extremes, amb titulars que exageren el perill. A parer seu, aquest tipus de continguts reprodueix males pr&agrave;ctiques period&iacute;stiques que es consideraven superades i contribueix a construir una imatge distorsionada de les persones amb addiccions. &ldquo;La imatge que tenen molt&iacute;ssims joves sobre la drogodepend&egrave;ncia moltes vegades els arriba a trav&eacute;s de les xarxes socials&rdquo;, afegeix.
    </p><p class="article-text">
        Galv&iacute;n defensa la necessitat que els qui comuniquen, siguin periodistes o creadors de contingut, assumeixin la responsabilitat social que implica informar sobre una problem&agrave;tica complexa. Tot i que considera que les redaccions han avan&ccedil;at i que hi ha m&eacute;s atenci&oacute; als codis deontol&ograve;gics, rebutja que els mitjans puguin donar el problema per resolt: &ldquo;Crec que ara la batalla &eacute;s a les xarxes socials i demana intentar educar aquests comunicadors, que no s&oacute;n periodistes, per&ograve; s&iacute; comunicadors, sobre la necessitat de tractar el tema amb m&eacute;s consci&egrave;ncia social&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Angy Galvín: &quot;La imatge que tenen moltíssims joves sobre la drogodependència moltes vegades els arriba a través de les xarxes socials&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Angy Galvín: &quot;La imatge que tenen moltíssims joves sobre la drogodependència moltes vegades els arriba a través de les xarxes socials&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El context social que queda fora del relat</strong></h2><p class="article-text">
        La mirada integradora que han plantejat els participants implica no explicar les addiccions exclusivament a partir del comportament de qui consumeix. La precaritzaci&oacute;, les condicions de vida, els problemes psicol&ograve;gics i les circumst&agrave;ncies personals formen part del context que pot ajudar a comprendre les traject&ograve;ries de consum, tot i que no hi ha una &uacute;nica causa que expliqui el desenvolupament d'una depend&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        El debat ha assenyalat aix&iacute; una limitaci&oacute; freq&uuml;ent de la informaci&oacute; sobre drogues: quan la not&iacute;cia es construeix al voltant d'un episodi a&iuml;llat, el focus es concentra en la conducta individual i deixa en segon pla les circumst&agrave;ncies que l'envolten. Per aprofundir-hi calen temps, investigaci&oacute; i fonts especialitzades, recursos que no sempre encaixen amb la l&ograve;gica de la not&iacute;cia immediata.
    </p><p class="article-text">
        Els participants tamb&eacute; han q&uuml;estionat la tend&egrave;ncia a associar les addiccions amb la marginalitat. Sobre aquesta q&uuml;esti&oacute;, Galv&iacute;n ha advertit que els estereotips continuen condicionant la percepci&oacute; p&uacute;blica i dificulten recon&egrave;ixer el problema quan afecta persones que no responen a la imatge tradicional de l'exclusi&oacute; social.
    </p><p class="article-text">
        Com ha posat de manifest, el consum de coca&iuml;na pot tenir dues lectures molt diferents segons qui el protagonitzi. En determinats ambients, consumir durant una festa es presenta com una forma m&eacute;s de diversi&oacute;; quan el consum es fa visible al carrer i s'associa a la pobresa, la imatge canvia i apareixen els estereotips de la marginalitat i la delinq&uuml;&egrave;ncia. &ldquo;El ionqui no &eacute;s el del xalet d'Eivissa que es fica ratlles. Aquest &eacute;s un <em>festero</em>&rdquo;, afirma per il&middot;lustrar com un mateix consum pot rebre una consideraci&oacute; social diferent segons qui el protagonitzi i l'entorn en qu&egrave; es produeixi. La difer&egrave;ncia de percepci&oacute;, ha afegit, contribueix a invisibilitzar els problemes d'addicci&oacute; entre persones que mantenen una vida aparentment normal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartell de les jornades"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartell de les jornades                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La periodista ha advertit aix&iacute; que el tractament medi&agrave;tic d'aquesta q&uuml;esti&oacute; est&agrave; travessat per prejudicis de classe. &ldquo;Hi ha un component d'aporof&ograve;bia quan es tracta el tema del consum de drogues&rdquo;, assenyala, tot contraposant la imatge de la celebritat de Hollywood que acudeix a una cl&iacute;nica de desintoxicaci&oacute; amb la del &ldquo;ionqui&rdquo; que apareix &ldquo;est&egrave;s al carrer&rdquo; i el problema del qual es percep com una amena&ccedil;a p&uacute;blica. Entre tots dos extrems, lamenta, gaireb&eacute; no hi ha &ldquo;una escala de grisos&rdquo;: mentre determinats consums es normalitzen i fins i tot es presenten com a part d'un estil de vida atractiu, les persones que desenvolupen una depend&egrave;ncia continuen carregant amb l'estigma.
    </p><p class="article-text">
        Parets, per la seva banda, recorda que l'acceptaci&oacute; social de les subst&agrave;ncies tamb&eacute; influeix en la manera de percebre'n les conseq&uuml;&egrave;ncies. La depend&egrave;ncia de l'alcohol, tot i que pot tenir efectes greus, no sempre rep la mateixa consideraci&oacute; que el consum de drogues il&middot;legals. Per al director de Comunicaci&oacute; i Projectes de Projecte Home Balears, comprendre les addiccions exigeix una perspectiva biopsicosocial que en tingui en compte la complexitat.
    </p><p class="article-text">
        Dur&aacute;n insisteix que les paraules no s&oacute;n neutres i que els principis deontol&ograve;gics del periodisme tamb&eacute; s'han d'aplicar en aquest &agrave;mbit. La informaci&oacute; ha d'evitar els prejudicis i la revictimitzaci&oacute;, sense que aix&ograve; impliqui ocultar fets rellevants. La clau, ha defensat, &eacute;s explicar les coses en profunditat i no convertir cada cas en un espectacle.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parets subratlla que comprendre les addiccions exigeix una perspectiva biopsicosocial que en tingui en compte la complexitat"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parets subratlla que comprendre les addiccions exigeix una perspectiva biopsicosocial que en tingui en compte la complexitat                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Investigar el negoci que hi ha al darrere</strong></h2><p class="article-text">
        La responsabilitat dels mitjans, segons Dur&aacute;n, tampoc no s'ha de limitar a les persones que consumeixen o desenvolupen una depend&egrave;ncia. La periodista reclama investigar els interessos econ&ograve;mics que operen darrere de determinats mercats relacionats amb les drogues i cita el cas del fentanil als Estats Units com a exemple de la import&agrave;ncia d'examinar les responsabilitats empresarials.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Els mitjans de comunicaci&oacute; s&oacute;n empreses que tenen interessos&rdquo;, ha advertit, abans de reivindicar un periodisme valent que investigui qu&egrave; hi ha darrere del negoci. La reflexi&oacute; introdueix una altra dimensi&oacute; en la cobertura de les addiccions: a m&eacute;s d'analitzar-ne les conseq&uuml;&egrave;ncies individuals i socials, el periodisme pot examinar qui n'obt&eacute; beneficis econ&ograve;mics i quines responsabilitats se'n deriven.
    </p><p class="article-text">
        Al final del col&middot;loqui, Parets ha reclamat un periodisme &ldquo;creatiu, professional, educatiu i que generi valor&rdquo; davant del mercantilisme. Galv&iacute;n ha recordat que darrere de cada fotografia, frase o titular hi ha una persona i que all&ograve; que es publica pot tenir conseq&uuml;&egrave;ncies tant per a ella com per al col&middot;lectiu al qual pertany.
    </p><p class="article-text">
        Les intervencions de la taula han coincidit en una idea: informar sobre les addiccions requereix molt m&eacute;s que explicar el consum quan es converteix en not&iacute;cia. Exigeix aportar context, contrastar la informaci&oacute; amb fonts expertes, evitar els estereotips i examinar les dimensions socials i econ&ograve;miques del problema. El repte per als mitjans &eacute;s deixar de mirar &uacute;nicament l'episodi visible i dedicar espai a explicar qu&egrave; hi ha al darrere.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/celebritat-desintoxica-ionqui-carrer-com-sensacionalisme-i-les-xarxes-distorsionen-relat-les-drogues_1_13595743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2026 19:07:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" length="141013" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" type="image/jpeg" fileSize="141013" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De la celebritat que es desintoxica al 'ionqui' del carrer: com el sensacionalisme i les xarxes distorsionen el relat sobre les drogues]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Drogas,Consumo de drogas,Adicciones,Cocaína,Salud pública,Salud mental,Precariedad,Periodismo,Redes sociales,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el teatro sirve para romper estereotipos y dar voz a las mujeres migrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/teatro-sirve-romper-estereotipos-dar-voz-mujeres-migrantes_1_13581440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62a7d71e-fa6f-41bc-a9ba-175ed42de348_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x327y132.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el teatro sirve para romper estereotipos y dar voz a las mujeres migrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora Fátima Morales propone el taller 'Piel Común', realizado con apoyo de la Universidad de Sevilla, donde el arte toma protagonismo y se construyen 'in situ' las historias a representar en base a la experiencia de las participantes. El proyecto en la Casa Pumarejo demostró que estas técnicas participativas facilitan la adquisición de nuevos conocimientos para prevenir la violencia de género</p><p class="subtitle">Sufrimiento psicológico y 'mochilas' culturales: un proyecto vela por la salud mental de los migrantes en Andalucía
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo encontrar o utilizar las palabras cuando no sabemos que existen o desconocemos su significado? Las experiencias en diferentes territorios, trayectorias vitales y contextos dificultan en ocasiones el aprendizaje al llegar a un nuevo lugar, en el que todo cambia bajo un prisma nuevo. Ese es una de las tesis que maneja F&aacute;tima Morales <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/tristes-solos-empeora-salud-mental-adolescentes-espana-ultimo-barometro-unicef_1_13587381.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la hora de abordar la salud mental</a>, el acceso a la sanidad o la prevenci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero trabajando con las mujeres migrantes, para lo que ha incurrido en un nuevo proyecto donde el arte es protagonista: <em>Piel Com&uacute;n</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Morales, profesora titular del Departamento de Medicina Preventiva y Salud P&uacute;blica de la Universidad de Sevilla, es la impulsora de este proyecto que cuenta con el apoyo de la Unidad de Igualdad de la US. Del 19 al 23 de octubre se impartir&aacute; el taller <em>Piel Com&uacute;n</em>, en el que la creadora teatral Marina Pallar&eacute;s invitar&aacute; al escenario a un grupo de mujeres que, a partir de la interacci&oacute;n en vivo, pondr&aacute;n su cuerpo y voz a esas emociones y pensamientos que quedan relegadas al olvido de la rutina cuando, realmente, hablan del estado an&iacute;mico, y f&iacute;sico, de cada persona. Una experiencia en la que se derrumban las barreras socioculturales para interactuar desde la empat&iacute;a sin prejuicios. 
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; cuando Morales form&oacute; parte como voluntaria de una iniciativa que ayudaba a identificar la adicci&oacute;n a las bebidas energ&eacute;ticas y a los cigarrillos electr&oacute;nicos en los menores del barrio sevillano de las Tres Mil Viviendas. &ldquo;Les d&aacute;bamos a los ni&ntilde;os noticias sobre el alcohol o el efecto de los vapeadores para que hicieran a partir de ellas una interpretaci&oacute;n teatral&rdquo;, relata en una entrevista con este medio. Su inspiraci&oacute;n en un primer momento fue la corriente del teatro oprimido, t&eacute;cnica impulsada por el dramaturgo Augusto Boal, y, posteriormente, la acci&oacute;n de <a href="https://www.theatreofyes.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la compa&ntilde;&iacute;a Teatre del S&iacute;</a> que dirige Marina Pallar&eacute;s. Tras intercambiar conversaciones, notas y reflexiones sobre c&oacute;mo abordar en contextos vulnerables distintas tem&aacute;ticas, como la salud mental o la violencia de g&eacute;nero, confluyeron. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Importa mucho m&aacute;s el c&oacute;digo postal que el c&oacute;digo gen&eacute;tico&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;De ah&iacute; sali&oacute; la idea de traer esta iniciativa a la US para hacerla con profesionales, estudiantado y miembros del PAS de la universidad&rdquo;, apunta. &ldquo;El teatro crea un espacio seguro en el que se pueden visibilizar muchas problem&aacute;ticas del d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, utilizando la metodolog&iacute;a de Investigaci&oacute;n-Acci&oacute;n Participativa (IAP) para la interacci&oacute;n en tiempo real. &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; la din&aacute;mica? &ldquo;Se hace sobre la marcha. Marina pregunta c&oacute;mo te sientes hoy y empezamos a representar el cansancio, por ejemplo, entre todas las participantes. Analizamos ese cansancio, c&oacute;mo se representa, de d&oacute;nde viene, si est&aacute; m&aacute;s ligado al trabajo o a otra cosa, y as&iacute; creas cada historia. Al finalizar los cinco d&iacute;as se representar&aacute; una obra coral&rdquo;, adelanta. Ahora mismo, las plazas ya est&aacute;n agotadas, pero <a href="https://patrimoniocultural.us.es/evento/piel-comun-puesta-en-escena" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedan asientos para ver el trabajo final</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La investigadora universitaria ha abordado las dificultades que afronta este colectivo en distintos estudios, como el art&iacute;culo <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39243595/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Acceso de las mujeres migrantes a los servicios de salud sexual y reproductivo</em></a><em>.</em> Entre las barreras identificadas para acceder a los servicios de salud p&uacute;blica se identificaban la falta de informaci&oacute;n (57%) que ten&iacute;a este grupo, al igual que cuestiones relacionadas con la lengua (43%), las diferencias culturales (39%), el estatus econ&oacute;mico (25%), las barreras administrativas (25%) y la discriminaci&oacute;n (14%). Todo ello como parte de una torre de Babel inexpugnable para la que hay que sensibilizar y formar a los futuros profesionales del sector. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se puede comparar la ansiedad de una persona migrante que tiene las cargas del tr&aacute;nsito que atraviesan, muchas de ellas, desde &Aacute;frica con un contexto colonizador o el racismo, a las personas nacionales que conocen el sistema&rdquo;, describe. Diferencias que se pueden constatar en c&oacute;mo perciben, por ejemplo, la salud mental y el concepto de intimidad, ya que, por cuestiones culturales, hay pudor o cierto recelo a la hora de expresarse con total transparencia en una consulta m&eacute;dica. &ldquo;Nuestro concepto de estr&eacute;s para muchos de ellos son una tonter&iacute;a a ra&iacute;z de las problem&aacute;ticas tan fuertes que atraviesan. Su nivel de resiliencia es mucho mayor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, pide al alumnado que la escucha en cada clase que tenga una visi&oacute;n hol&iacute;stica del paciente que atiende, en la que no solo hay que fijarse en la sintomatolog&iacute;a que presentan, sino en los determinantes sociales que condicionan su salud: &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/sevilla/acampada-sevilla-encauza-11n-no-huelga-instagram-afecta_1_13590159.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como vimos con Maricarmen</a>, muchas veces importa m&aacute;s el c&oacute;digo postal que el c&oacute;digo gen&eacute;tico; si son personas migrantes, racializadas, d&oacute;nde viven, si tienen problemas familiares... Todo esto afecta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Experiencias desde la Casa Pumarejo</h2><p class="article-text">
        Otra experiencia similar e igualmente enriquecedora fue desarrollada en <a href="https://pumarejo.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Casa Pumarejo de Sevilla</a> en colaboraci&oacute;n con la asociaci&oacute;n <a href="https://www.mujeressupervivientes.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mujeres Supervivientes</a> y de la Oficina de Cooperaci&oacute;n al Desarrollo de la US. En la investigaci&oacute;n <a href="https://www.frontiersin.org/journals/sociology/articles/10.3389/fsoc.2025.1643070/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una estrategia comunitaria para la prevenci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero dirigida a personas que viven en condiciones de vulnerabilidad en Sevilla</em></a>, publicada en octubre del a&ntilde;o pasado, se demostr&oacute; que la mayor&iacute;a de las mujeres, mayoritariamente migrantes, que acud&iacute;an al comedor social de la entidad no identificaba las primeras muestras de violencia de g&eacute;nero ni conoc&iacute;a los recursos p&uacute;blicos disponibles para afrontarla, como el tel&eacute;fono 016. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas de estas mujeres hab&iacute;an sufrido violencia y la hab&iacute;an normalizado y, adem&aacute;s, estaban desinformadas. A trav&eacute;s de los talleres participativos pudieron darse cuenta de lo que hab&iacute;an vivido y, con ese apoyo en comunidad, se sintieron m&aacute;s seguras y con mayor bienestar&rdquo;, detalla la experta. 
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, la iniciativa viene a demostrar que la intervenci&oacute;n comunitaria participativa no solo recoge datos cient&iacute;ficos, sino que mejora la alfabetizaci&oacute;n en salud, su capacidad de detecci&oacute;n y prevenci&oacute;n de la violencia, y fortalece las redes de apoyo. En aquella ocasi&oacute;n, utilizaron el <em>body mapping</em>, una herramienta de autoexploraci&oacute;n en la que se incentiva el conocimiento a trav&eacute;s de lo que siente el cuerpo. De esta forma, reconoc&iacute;an el sufrimiento que hab&iacute;an somatizado y evaluaban los riesgos a los que estaban sometidas, los patrones del amor rom&aacute;ntico o las relaciones t&oacute;xicas de forma temprana. Como contrapunto, se centraron en fomentar el amor propio y la sororidad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una forma de representar las vivencias, como ocurre con el teatro&rdquo;. As&iacute;, Morales basa su estrategia investigadora en la experiencia real y comunitaria para ayudar a desarrollar estrategias con el fin de mejorar la salud individual y, finalmente, que revierta en la mejora de la salud p&uacute;blica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/teatro-sirve-romper-estereotipos-dar-voz-mujeres-migrantes_1_13581440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 20:22:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62a7d71e-fa6f-41bc-a9ba-175ed42de348_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x327y132.jpg" length="69156" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62a7d71e-fa6f-41bc-a9ba-175ed42de348_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x327y132.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69156" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando el teatro sirve para romper estereotipos y dar voz a las mujeres migrantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62a7d71e-fa6f-41bc-a9ba-175ed42de348_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x327y132.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Universidad de Sevilla,Sevilla,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La soledad no deseada acecha más a los menores tutelados: "Esa vulnerabilidad exige trabajar más la pertenencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/soledad-no-deseada-acecha-menores-tutelados-vulnerabilidad-exige-trabajar-pertenencia_1_13591036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6239d7d-6e19-4910-81d4-691d377e49f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y37.jpg" width="1200" height="675" alt="La soledad no deseada acecha más a los menores tutelados: &quot;Esa vulnerabilidad exige trabajar más la pertenencia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un 'think tank' organizado por Igaxes, ONG de apoyo a la infancia en riesgo, busca fórmulas para abordar una realidad cada vez más frecuente: el aislamiento que sienten estos jóvenes </p><p class="subtitle">La alerta de los equipos de protección al menor en Galicia: “El sistema está saturado y deja fuera a quien lo necesita”
</p></div><p class="article-text">
        El caso de Ludmila Sanches ilustra c&oacute;mo funciona: ella vivi&oacute; en un piso con otros menores tutelados hasta que se traslad&oacute; a A Coru&ntilde;a para hacer un ciclo formativo en Integraci&oacute;n Social y ah&iacute; fue cuando se top&oacute; con una soledad que antes no hab&iacute;a vivido y que ella no buscaba. Cuenta que los primeros meses estaba bien, pero poco a poco fue ganando espacio en sus pensamientos la comparaci&oacute;n, tanto con sus compa&ntilde;eros como con las vidas ajenas que intu&iacute;a a trav&eacute;s de las redes sociales: &ldquo;Yo el fin de semana, al final, me quedo aqu&iacute;, mientras que ellos se van con la familia, hacen churrascadas...&rdquo;. Se meti&oacute; en un bucle en el que sentirse aislada hac&iacute;a que se aislase m&aacute;s y se quedase encerrada en su habitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque est&aacute; m&aacute;s instalada socialmente la idea de que la soledad no deseada es un problema sobre todo de personas mayores, es &ldquo;un fen&oacute;meno muy importante ahora mismo&rdquo; entre los j&oacute;venes, explica el profesor de Psicolog&iacute;a y director de la <a href="https://uiicf.net/gl/conocenos-2/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Unidad de Investigaci&oacute;n en Intervenci&oacute;n y Cuidado Familiar</a> (UIICF), vinculada a la Universidade da Coru&ntilde;a. &ldquo;Es un factor de riesgo de salud mental, de situaciones de depresi&oacute;n e incluso de riesgo de suicidio&rdquo;, expone durante un descanso entre los encuentros del <em>think tank</em> sobre soledad no deseada organizado en Santiago de Compostela por Igaxes, una ONG de apoyo a la infancia y la juventud en riesgo, coincidiendo con su 25 aniversario. Este experto indica que quienes han pasado por una infancia o juventud &ldquo;con una adversidad muy grande&rdquo;, como en el caso de los menores tutelados, son m&aacute;s vulnerables y su situaci&oacute;n hace necesario mucho trabajo para reforzar el sentimiento de pertenencia.
    </p><p class="article-text">
        Igaxes, que tiene como una de sus insignias el programa Mentor, de apoyo a j&oacute;venes tutelados en la etapa en la que pasan a ser mayores de edad y tienen que afrontar la emancipaci&oacute;n, ha empezado a detectar el fen&oacute;meno de la soledad no deseada entre quienes est&aacute;n en el sistema de protecci&oacute;n a menores. Carlos Ros&oacute;n, el director de esta ONG, recalca el impacto que tiene en estos casos: &ldquo;Las consecuencias son m&aacute;s intensas que en quienes tienen un entorno familiar o escolar m&aacute;s acogedor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces vienen de una situaci&oacute;n traum&aacute;tica, han tenido ya un abandono muy profundo. Y un nuevo abandono social tiene una influencia transversal en su vida, que afecta a la toma de decisiones, a la motivaci&oacute;n, a la salud mental o a la formaci&oacute;n&rdquo;, expone Ros&oacute;n. La necesidad cada vez m&aacute;s evidente que general el impacto de la soledad no deseada llev&oacute; a Igaxes a convocar a varios expertos en la materia a las jornadas por su aniversario. Tambi&eacute;n a j&oacute;venes, como Ludmila Sanches, que han pasado por el sistema de protecci&oacute;n a menores en riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Sanches relata que ella estuvo muchos meses aislada y termin&oacute; por dejar el ciclo que estaba estudiando cuando solo le faltaban dos asignaturas para terminarlo. Considera que tuvo suerte de darse cuenta de que ten&iacute;a que dejar de alimentar ese aislamiento. Cree que ese es un paso fundamental y que el siguiente es no tener verg&uuml;enza para pedir ayuda. &ldquo;A mi yo del pasado le dir&iacute;a que no tenga miedo, que deje el ciclo y siga adelante, que ya lo continuar&aacute;&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Ella identifica la fase cr&iacute;tica: fue tener que dejar el piso en el que conviv&iacute;a con otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n estaban dentro del sistema de protecci&oacute;n. Asegura que en esa vivienda ni ella ni sus compa&ntilde;eros ten&iacute;an la sensaci&oacute;n de estar solos, pero al salir afrontaron el miedo de tener que hacer una vida adulta -con 18 a&ntilde;os o en, en algunos casos, en los primeros de la veintena- en la que todo depend&iacute;a ya de ellos mismos, sin red que amortiguase posibles reveses. Sanches opina que es importante prepararse para ese momento y tambi&eacute;n saber d&oacute;nde hay recursos si necesitan ayuda psicol&oacute;gica.
    </p><h2 class="article-text">La paradoja de la sociedad conectada</h2><p class="article-text">
        Valent&iacute;n Escudero se&ntilde;ala el contrasentido del aumento de la soledad no deseada en una sociedad que tiene medios para conectarse de manera inmediata y constante: &ldquo;La sensaci&oacute;n subjetiva de no formar parte es un fen&oacute;meno creciente, precisamente por esa paradoja. El mundo ofrece tal inmensidad de conexiones que hace que, a veces, te sientas perdido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio realizado en 2024 por Fundaci&oacute;n Once, con la colaboraci&oacute;n de Ayuda en Acci&oacute;n, se centraba en la soledad no buscada entre los j&oacute;venes en Espa&ntilde;a y llegaba a la conclusi&oacute;n de que una de cada cuatro personas de 16 a 29 a&ntilde;os se sent&iacute;a sola y que, entre estos, la mayor&iacute;a (un 75%) dec&iacute;a que se encontraba as&iacute; desde hac&iacute;a m&aacute;s de un a&ntilde;o. A la pregunta de si lo hab&iacute;an experimentado alguna vez en su vida, el 69% respond&iacute;a que s&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Ampliar el sistema de protecci&oacute;n despu&eacute;s de los 18</h2><p class="article-text">
        Escudero pone en foco en las circunstancias que a&ntilde;aden dificultades para quienes est&aacute;n en el sistema de protecci&oacute;n de menores: &ldquo;Han tenido una adversidad muy grande en su crianza y haber tenido una experiencia compleja en los primeros a&ntilde;os, una experiencia de apego que no les ha aportado la seguridad suficiente, crea una base de vulnerabilidad que hace que todo el trabajo con estas personas deba poner especial atenci&oacute;n en construir seguridad, en que formas parte, que perteneces. Conectar con otros, con el grupo, con la sociedad, es fundamental. Es el concepto de integraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, el director de Igaxes subraya que &ldquo;nada se puede hacer sin buenos recursos&rdquo; y defiende que estos deben ser p&uacute;blicos, en especial cuando se trata de menores en riesgo. Tanto &eacute;l como Escudero y Sanches ponen el foco en el desfase que hay entre la realidad social actual y esperar de un joven de 18 a&ntilde;os que se emancipe y tenga un proyecto de vida independiente, como se espera de los menores tutelados. Piden programas personalizados que vayan m&aacute;s all&aacute; de la mayor&iacute;a de edad. &ldquo;En la sociedad m&aacute;s normativa no hay una expectativa de que a los 18 a&ntilde;os nadie vuele por su cuenta y se emancipe&rdquo;, insiste Escudero. Ros&oacute;n abre otra posibilidad: permitir que quienes se emancipan puedan volver al sistema de protecci&oacute;n &ldquo;si hay un rev&eacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/soledad-no-deseada-acecha-menores-tutelados-vulnerabilidad-exige-trabajar-pertenencia_1_13591036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 04:01:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e6239d7d-6e19-4910-81d4-691d377e49f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y37.jpg" length="192061" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e6239d7d-6e19-4910-81d4-691d377e49f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y37.jpg" type="image/jpeg" fileSize="192061" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La soledad no deseada acecha más a los menores tutelados: "Esa vulnerabilidad exige trabajar más la pertenencia"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e6239d7d-6e19-4910-81d4-691d377e49f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x681y37.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Menores tutelados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Rioja extiende la atención psicológica en los centros de salud a menores de 6 a 9 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/rioja-extiende-atencion-psicologica-centros-salud-menores-6-9-anos_1_13590721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d31809e0-d479-4788-a003-4187b72700a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1022y271.jpg" width="1200" height="675" alt="La Rioja extiende la atención psicológica en los centros de salud a menores de 6 a 9 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Salud refuerza el programa 'Saludablemente+' con dos profesionales más para intervenir en sintomatologías leves de ansiedad, tristeza o miedo antes de que evolucionen a cuadros graves</p><p class="subtitle">El programa de bienestar emocional en atención primaria logra reducir los niveles de ansiedad y depresión
</p></div><p class="article-text">
        La Consejer&iacute;a de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales ha informado hoy, 16 de octubre, de la incorporaci&oacute;n de dos profesionales m&aacute;s y de la extensi&oacute;n de la atenci&oacute;n psicol&oacute;gica a mayor poblaci&oacute;n infantojuvenil, incorporando desde el pasado mes de septiembre a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con edades entre los 6 y los 9 a&ntilde;os. La vertiente infantojuvenil de este programa de prevenci&oacute;n y atenci&oacute;n al bienestar emocional &lsquo;Saludablemente+&rsquo; se dirige a la detecci&oacute;n y atenci&oacute;n de dificultades emocionales en ni&ntilde;os y adolescentes mediante intervenciones psicol&oacute;gicas adaptadas a sus necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Estas novedades se han comunicado en una rueda de prensa en la que han participado la consejera de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales, Mar&iacute;a Mart&iacute;n, el subdirector general de Estrategia de Salud Mental y Emocional, Carlos Piserra, y el coordinador del programa Saludablemente+, J. Antonio Carballo.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Mart&iacute;n ha explicado que esta l&iacute;nea de atenci&oacute;n tiene como objetivo identificar y abordar dificultades emocionales durante la infancia y la adolescencia, as&iacute; como facilitar una intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica adaptada a las necesidades de los menores y sus familias. El acceso a esta l&iacute;nea de atenci&oacute;n se est&aacute; realizando de forma gradual y organizada por fases. En una primera etapa, iniciada en mayo, fueron atendidos los menores derivados desde el Servicio de Salud Mental y posteriormente, en julio, se incorporaron pacientes de entre 10 y 13 a&ntilde;os derivados por sus pediatras desde los centros de salud. Desde septiembre, el programa ya atiende a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 6 a 9 a&ntilde;os, igualmente derivados por los facultativos de Atenci&oacute;n Primaria. Est&aacute; previsto completar la incorporaci&oacute;n de los distintos grupos de edad a comienzos de 2027, con la atenci&oacute;n a adolescentes de entre 14 y 17 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Atenci&oacute;n temprana desde los centros de salud</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha detallado el subdirector general de Estrategia de Salud Mental y Emocional, Carlos Piserra, en el programa de bienestar emocional en Atenci&oacute;n Primaria es desarrollado por Fundaci&oacute;n Rioja Salud y en &eacute;l trabajan actualmente 17 psic&oacute;logos tras las recientes incorporaciones. El proyecto promueve la salud mental en la poblaci&oacute;n mediante la detecci&oacute;n y atenci&oacute;n de dificultades emocionales leves en los centros de salud de La Rioja, evitando su evoluci&oacute;n hacia dificultades m&aacute;s graves.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los adultos, las sesiones se centran en dificultades emocionales como la sintomatolog&iacute;a ansioso-depresiva, la mejora de la calidad del sue&ntilde;o, el manejo del dolor persistente o el apoyo en procesos de duelo.
    </p><p class="article-text">
        La atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n adulta comenz&oacute; en septiembre de 2024 y desde su entrada en funcionamiento ha dado respuesta a m&aacute;s de 8.550 personas, de los que 5.602 han sido propuestos para participar en abordaje psicol&oacute;gico. El conjunto restante de la poblaci&oacute;n atendida no ha participado en la estrategia, entre otras causas, porque ha sido derivada a diferentes recursos de la comunidad aut&oacute;noma, como Salud Mental, Trabajo Social o el Centro Asesor de la Mujer, en funci&oacute;n de sus necesidades espec&iacute;ficas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del total de pacientes, el 79 % ha aceptado iniciar terapia psicol&oacute;gica. Concretamente, m&aacute;s de 4.000 personas han participado ya en 438 grupos terap&eacute;uticos, con una tasa de abandono inferior al 10 % una vez que la terapia ha sido iniciada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha detallado Carlos Piserra, los resultados cl&iacute;nicos evidencian claramente mejoras significativas en los niveles de ansiedad y depresi&oacute;n &mdash;medidos a trav&eacute;s de escalas estandarizadas&mdash; que se mantienen en el tiempo. Adem&aacute;s, el 68,5 % de los pacientes ha afirmado que no precisa medicaci&oacute;n o que ha podido reducirla tras la intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica, siempre bajo supervisi&oacute;n m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, la valoraci&oacute;n del programa por parte de los pacientes mantiene niveles de satisfacci&oacute;n superiores a 9 sobre 10, tanto en el formato grupal como en la evaluaci&oacute;n global de la iniciativa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>M&aacute;s de 80 menores atendidos&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Por su parte, el coordinador de &lsquo;Saludablemente+&rsquo;, J. Antonio Carballo, ha explicado que, desde el inicio de la vertiente infantojuvenil en mayo, se han recibido 88 derivaciones de menores, de las cuales 56 proceden del Servicio de Salud Mental y 32 de Pediatr&iacute;a de Atenci&oacute;n Primaria. Del total de pacientes derivados, 81 han sido ya atendidos y el 84 % de ellos ha aceptado participar en la intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica propuesta.
    </p><p class="article-text">
        Los criterios de inclusi&oacute;n se centran en la detecci&oacute;n de s&iacute;ntomas emocionales como tristeza, apat&iacute;a, desmotivaci&oacute;n, miedo, inseguridad o ansiedad. La participaci&oacute;n requiere la implicaci&oacute;n tanto de los menores como de sus progenitores y una valoraci&oacute;n profesional de las circunstancias que pueden estar relacionadas con las dificultades detectadas.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que en el programa dirigido a adultos, la intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica se desarrolla mediante ocho sesiones grupales, cuatro de las cuales cuentan con la participaci&oacute;n de padres, madres o tutores. Hasta el momento se han iniciado cinco grupos terap&eacute;uticos.
    </p><p class="article-text">
        Carballo ha precisado que los profesionales de Pediatr&iacute;a y Atenci&oacute;n Primaria identifican a aquellos menores cuyas dificultades emocionales pueden abordarse mediante esta intervenci&oacute;n y que no re&uacute;nen criterios de derivaci&oacute;n a los dispositivos especializados de Salud Mental.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un programa basado en la evidencia cient&iacute;fica</strong></h2><p class="article-text">
        El programa &lsquo;Saludablemente+&rsquo; est&aacute; financiado por el Gobierno de La Rioja y la Fundaci&oacute;n &ldquo;la Caixa&rdquo; y es desarrollado por Fundaci&oacute;n Rioja Salud. Adem&aacute;s de su actividad asistencial, constituye un proyecto de investigaci&oacute;n orientado a evaluar la efectividad de las intervenciones psicol&oacute;gicas en Atenci&oacute;n Primaria.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con esta l&iacute;nea de trabajo, los d&iacute;as 8 y 9 de octubre se celebraron en Riojaforum las I Jornadas de Salud Mental en Atenci&oacute;n Primaria de La Rioja, que reunieron a profesionales e investigadores para abordar distintos modelos de intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica en los sistemas sanitarios.
    </p><p class="article-text">
        Entre los participantes figur&oacute; David Clark, profesor de la Universidad de Oxford, cuya trayectoria investigadora se centra en el desarrollo y evaluaci&oacute;n de tratamientos psicol&oacute;gicos basados en la evidencia cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el coordinador del programa &lsquo;Saludablemente+&rsquo;, J. Antonio Carballo, tiene previsto desplazarse pr&oacute;ximamente a Canarias para presentar su funcionamiento, exponer los resultados obtenidos hasta el momento y compartir la experiencia de su aplicaci&oacute;n en La Rioja, especialmente en lo relativo a la integraci&oacute;n de la atenci&oacute;n psicol&oacute;gica en Atenci&oacute;n Primaria. La evaluaci&oacute;n del programa permitir&aacute; analizar los resultados de las intervenciones y su aplicaci&oacute;n a los diferentes grupos de poblaci&oacute;n atendidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/rioja-extiende-atencion-psicologica-centros-salud-menores-6-9-anos_1_13590721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 10:53:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d31809e0-d479-4788-a003-4187b72700a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1022y271.jpg" length="1613221" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d31809e0-d479-4788-a003-4187b72700a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1022y271.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1613221" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Rioja extiende la atención psicológica en los centros de salud a menores de 6 a 9 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d31809e0-d479-4788-a003-4187b72700a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1022y271.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Salud mental,La Rioja,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Jesús Rivero, coautor del libro 'Psicosecuencias', enseña cómo descubrir los pliegues psicológicos del cine para poder utilizarlos en consulta
</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        Comprar una entrada de cine o encender la televisi&oacute;n despu&eacute;s de cenar y dejar el m&oacute;vil en modo avi&oacute;n puede ser un h&aacute;bito cotidiano de pura evasi&oacute;n. Apagar las luces, acallar las preocupaciones del d&iacute;a y dejar que las vivencias de un personaje centren nuestra atenci&oacute;n durante un par de horas. Sin embargo, hay quien en una secuencia cinematogr&aacute;fica de apenas tres minutos consigue todo lo contrario: no huir de los problemas, sino mirarlos de frente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas cosas pueden resultarnos terap&eacute;uticas en la vida cotidiana, pero eso no es un proceso de terapia. Por eso nosotros no prescribimos pel&iacute;culas; lo que hacemos es analizar peque&ntilde;os fragmentos que funcionan como un recurso cl&iacute;nico preciso dentro de un tratamiento individualizado&rdquo;, dice el psic&oacute;logo sanitario Jes&uacute;s Rivero, coautor junto al tambi&eacute;n psic&oacute;logo y guionista Fernando Samper del libro <em>Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia</em> (Ediciones Psara, 2026).
    </p><p class="article-text">
        El manual, gestado tras a&ntilde;os de experiencia en consulta y formaci&oacute;n docente de ambos profesionales de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!</a>, recopila una selecci&oacute;n totalmente heterog&eacute;nea de cien escenas de pel&iacute;culas, series y cortometrajes, con sus respectivas fichas t&eacute;cnicas, orientadas a trabajar problemas tan frecuentes como fobias, depresiones o la baja autoestima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una secuencia concreta puede reflejar con exactitud el comportamiento que una persona tiene, el que teme tener o el que desea modificar&rdquo;, explica Rivero, especializado en el an&aacute;lisis de conducta y las terapias contextuales. &ldquo;Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la verg&uuml;enza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma din&aacute;mica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva: ya no es algo 'm&iacute;o' que me abruma, sino algo que observo desde fuera y que puedo analizar con distancia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de aproximaci&oacute;n indirecta es especialmente &uacute;til con pacientes que se encuentran estancados o les cuesta poner en palabras vivencias traum&aacute;ticas. &ldquo;No es necesario conocer la pel&iacute;cula entera ni ser un apasionado del s&eacute;ptimo arte&rdquo;, defiende el psic&oacute;logo. &ldquo;La secuencia funciona por s&iacute; misma dentro de la sesi&oacute;n y lo que ocurre en esos tres minutos de metraje basta para detonar el objetivo terap&eacute;utico que estamos trabajando&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Los cien fragmentos del manual recorren la historia audiovisual en orden cronol&oacute;gica desde el Hollywood dorado con <em>Ciudadano Kane</em> (1941) de Orson Welles, a la televisi&oacute;n espa&ntilde;ola m&aacute;s contempor&aacute;nea con <em>F&iacute;sica o Qu&iacute;mica: las nuevas generaciones </em>(2025), que retoma el universo de la serie original emitida entre 2008 y 2011.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando una persona intenta entender sus conflictos, la vergüenza o la culpa a menudo bloquean el relato. Ver esa misma dinámica proyectada en la pantalla de un televisor permite tomar perspectiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Organizarlo por temas habr&iacute;a significado restringir el propio recurso&rdquo;, argumenta Rivero sobre la estructura del libro. &ldquo;Una misma escena puede servir para objetivos cl&iacute;nicos muy diferentes en funci&oacute;n del paciente y el momento del proceso. Preferimos mantener una estructura cronol&oacute;gica y a&ntilde;adir al final un &iacute;ndice tem&aacute;tico orientativo, invitando a que cada terapeuta elabore su propio mapa&rdquo;, justifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preguntado sobre a qu&eacute; personaje de ficci&oacute;n le gustar&iacute;a recibir en su consulta de Gij&oacute;n, Rivero revela su cari&ntilde;o por Fox Mulder, el agente de la serie <em>Expediente X:</em> &ldquo;Con todo el trauma no resuelto en torno a la desaparici&oacute;n de su hermana, arrastra una carga enorme de sufrimiento que condiciona cada una de las decisiones de su vida&rdquo;. En el plano infantil, se decanta por un cl&aacute;sico de los ochenta: &ldquo;Bastian, de <em>La historia interminable,</em> es un ni&ntilde;o golpeado por el acoso escolar que busca refugio desesperado en la fantas&iacute;a de los libros. Trabajar con &eacute;l desde la psicolog&iacute;a infantil ser&iacute;a fascinante&rdquo;. &ldquo;Son personajes que a m&iacute; personalmente me gustan y que no me importar&iacute;a poder ayudarles, si ellos lo decidieran as&iacute;&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_50p_1153311.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_50p_1153311.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_75p_1153311.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_75p_1153311.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_default_1153311.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_default_1153311.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b837a1e8-f3f0-4364-a695-ff6203a56c0d_source-aspect-ratio_default_1153311.jpg"
                    alt="El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El guionista Fernando Samper y el psicólogo sanitario Jesús Rivero, autores de &#039;Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia&#039; (Ediciones Psara, 2026).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Annie Hall, Tibur&oacute;n, Los Simpson, El Resplandor, Buscando a Nemo, Cisne negro, La red social </em>o<em> Los Vengadores</em> conviven entre las p&aacute;ginas de este libro, concebido como un manual de recursos para psic&oacute;logos, que ha terminado desbordando las paredes de la consulta. &ldquo;Inicialmente, lo enfocamos para el trabajo en sesi&oacute;n, pero nos llega un gran <em>feedback</em> de personas ajenas a la psicolog&iacute;a a las que el libro les permite ver el cine de otra manera&rdquo;, afirma Rivero, que cree que cualquier lector curioso puede disfrutar descubriendo los pliegues psicol&oacute;gicos que esconden sus pel&iacute;culas favoritas, aunque insiste en que no se trata de una gu&iacute;a de autoayuda ni autoterapia para aplicarse uno mismo. &ldquo;Incluso desde el mundo del cine, directores, guionistas, incluso actrices y actores nos han dicho que les sirve tambi&eacute;n para poder ver la repercusi&oacute;n que puede tener aquello que est&aacute;n mostrando en pantalla, c&oacute;mo construir los guiones o c&oacute;mo dirigir&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este libro no le dice al profesional 'usa esta pel&iacute;cula para la ansiedad' o 'aplica esta otra para la depresi&oacute;n'. Nosotros facilitamos el an&aacute;lisis de la secuencia y el trabajo previo, pero el terapeuta tiene que moldear el recurso en funci&oacute;n de la persona que tiene delante. La psicolog&iacute;a rigurosa exige contextualizar siempre&rdquo;, advierte el especialista. &ldquo;No somos nada fans de las recetas en psicolog&iacute;a&rdquo;, asegura con rotundidad, ante la tendencia de las soluciones f&aacute;ciles y el consumo r&aacute;pido de autoayuda en cuanto a la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Tras la gran acogida y el inter&eacute;s por <em>Psicosecuencias</em> desde m&aacute;s all&aacute; de la psicolog&iacute;a, Jes&uacute;s Rivero y Fernando Samper han empezado grabar un videopodcast divulgativo con el mismo nombre. &ldquo;En cada episodio analizaremos una secuencia acompa&ntilde;ados por invitados del &aacute;mbito de la cultura, el cine, el deporte o las artes esc&eacute;nicas. Queremos cruzar miradas: ver qu&eacute; descubre un psic&oacute;logo en una escena, pero tambi&eacute;n qu&eacute; aprecia en ella un actor o un deportista de &eacute;lite. En definitiva, invitar a la gente a mirar el cine con otros ojos&rdquo;, adelanta Rivero, que declara que no estar&aacute; enfocado &uacute;nicamente a especialistas, sino que ser&aacute; accesible para todos los p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender en detalle el m&eacute;todo planteado por <em>Psicosecuencias</em>, a modo de ejemplo, Rivero analiza para elDiario.es cinco escenas m&iacute;ticas, desde la conducta y la emocionalidad, lejos de juzgar su est&eacute;tica o de la pura cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica.
    </p><h2 class="article-text"><em>Casablanca</em> y el duelo bloqueado</h2><p class="article-text">
        En la escena final del aeropuerto, Rick Blaine renuncia a su deseo personal por un bien mayor. &ldquo;Con esa serenidad, Rick evita entrar en contacto con el miedo y la tristeza que le produce la despedida. Act&uacute;a seg&uacute;n las normas de su &eacute;poca, que ped&iacute;an a un hombre cumplir con su deber sin mostrar debilidad. As&iacute; protege su imagen, pero se queda sin llorar la p&eacute;rdida y el duelo se atasca&rdquo;, observa el psic&oacute;logo, que aunque cree injusto juzgar a Rick con los criterios actuales, ante esa imagen del hombre fuerte, &ldquo;decir que algo me est&aacute; doliendo permite que los dem&aacute;s sepan c&oacute;mo estamos y puedan acompa&ntilde;arnos&rdquo;, valora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d87b8b91-1505-4709-a7f7-72ab5e112c48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de Casablanca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de Casablanca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>Pulp Fiction</em> y la comunicaci&oacute;n informal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En la primera escena de la pel&iacute;cula se muestra a Vincent y Jules charlando distendidamente en el coche sobre comida r&aacute;pida y si es aceptable echar mayonesa a las patatas, justo antes de una situaci&oacute;n de alto riesgo. &ldquo;Esa charla les ayuda a bajar la tensi&oacute;n y a llegar al momento dif&iacute;cil sinti&eacute;ndose parte de un equipo. Cuando el trabajo exige mucho, el apoyo de los compa&ntilde;eros amortigua el estr&eacute;s y, con el tiempo, ayuda a prevenir el agotamiento profesional&rdquo;, considera el especialista, dejando a un lado el trabajo que realizan ambos compa&ntilde;eros. &ldquo;Su humor les sirve para aguantar la presi&oacute;n y no indica que se tomen a la ligera lo que est&aacute; en juego&rdquo;, explica Rivero, que cree conveniente cuidar esos ratos en los equipos de trabajo, ya que &ldquo;despu&eacute;s de hablar del fin de semana a veces resulta m&aacute;s f&aacute;cil decir &lsquo;&uacute;ltimamente estoy bastante agobiado'&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77605aba-97f3-46f4-830f-c72fa5136294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Pulp Fiction&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Pulp Fiction&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>The Office</em> y las formas del acoso laboral</h2><p class="article-text">
        En el segundo episodio de la segunda temporada de la serie estadounidense, Michael Scott confiesa que asigna a sus empleados personajes de <em>Friends</em>. M&aacute;s tarde, insiste en que un v&iacute;deo obsceno de un mono no ofende a nadie y, por &uacute;ltimo, Todd Packer, un amigo suyo que viene de fuera, hace un comentario despectivo sobre la orientaci&oacute;n sexual de Jim, un empleado. &ldquo;Los personajes son tan exagerados que es f&aacute;cil pensar &lsquo;yo no soy as&iacute;&rsquo;, pero el episodio sirve para reconocer las versiones peque&ntilde;as de acoso laboral, como el mote que nadie eligi&oacute; o los comentarios sobre el aspecto de una compa&ntilde;era&rdquo;, detalla Rivero, que distingue tres formas distintas de acoso, de la menos a la m&aacute;s expl&iacute;cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decir &lsquo;era una broma&rsquo; explica la intenci&oacute;n de quien habl&oacute;, pero deja sin atender c&oacute;mo lo vivi&oacute; quien la recibi&oacute;. Si la empresa tolera estas conductas, se repiten y van a m&aacute;s&rdquo;, declara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0157ad90-8987-4066-bae7-eae56374eee7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;The Office&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;The Office&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>Her</em> y la ansiedad tecnol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        Cuando Theodore intenta comunicarse con Samantha, su sistema operativo, pero no obtiene respuesta y recibe el mensaje de &ldquo;sistema operativo no encontrado&rdquo;, entra en p&aacute;nico, reinicia el dispositivo de forma compulsiva y corre desesperado. &ldquo;Theodore reacciona como alguien a quien le retiran de golpe aquello de lo que depende: se angustia, la busca con desesperaci&oacute;n y su cuerpo se altera por completo. Cuanto m&aacute;s ocupa un aparato el lugar de las personas, m&aacute;s indefenso queda uno cuando falla&rdquo;, aporta el psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algo de lo que vive Theodore aparece cuando revisamos una y otra vez si alguien ha contestado un mensaje, o cuando sentimos que el d&iacute;a depende de recibir una respuesta. El riesgo crece cuando casi todo el bienestar pasa por un solo contacto y la tecnolog&iacute;a ocupa el sitio de las personas cercanas. Tener otras relaciones y actividades propias da m&aacute;s sitios donde apoyarse cuando uno falla&rdquo;, compara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ece3a433-b40f-4944-a353-bc432c8a977a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Her&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Her&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><em>Call me by your name</em> y la validaci&oacute;n emocional</h2><p class="article-text">
        El potent&iacute;simo mon&oacute;logo de Mr. Perlman, el padre de Elio, cuando al final de la pel&iacute;cula, le habla a su hijo de la naturaleza del dolor, para acompa&ntilde;arlo y ayudarlo a comprender su tristeza. &ldquo;El padre no intenta arreglar la situaci&oacute;n ni le pide que pase p&aacute;gina. Le dice que esa tristeza refleja la alegr&iacute;a y la conexi&oacute;n que ha vivido, y le pide que no se cierre para dejar de sufrir. As&iacute; le transmite que su dolor tiene sentido y que puede sentirlo&rdquo;, examina Rivero, que anima a ayudar a los dem&aacute;s de la misma manera, sin quitar importancia a lo que sienten &ldquo;o, simplemente, qued&aacute;ndonos a su lado en silencio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto tambi&eacute;n advierte de que es posible sentir envidia o pena al ver la escena si nunca se cont&oacute; con una figura as&iacute;. &ldquo;Conviene tomarla como ejemplo de lo que ayuda y no como la medida de lo que debi&oacute; ser su pasado&rdquo;, concluye. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d131896-7235-4344-899a-608ae4beb4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;Call me by your name&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Call me by your name&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escena-pelicula-favorita-ayudarte-terapia_1_13585855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" length="130836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" type="image/jpeg" fileSize="130836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué esa escena de tu película favorita puede ayudarte en terapia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ebc67129-0f91-49d7-aef0-e90038216620_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x378y405.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Salud mental,Cine,Terapia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del famoso que se desintoxica al "yonki" de la calle: cómo el sensacionalismo y las redes distorsionan el relato sobre drogas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/famoso-desintoxica-yonki-calle-sensacionalismo-redes-distorsionan-relato-drogas_1_13588705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" width="1200" height="675" alt="Del famoso que se desintoxica al &quot;yonki&quot; de la calle: cómo el sensacionalismo y las redes distorsionan el relato sobre drogas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Periodistas y profesionales de Projecte Home Balears reclaman una cobertura que profundice en el contexto social y económico del consumo y dé espacio al conocimiento científico y a la prevención</p><p class="subtitle">El nuevo mapa del consumo de drogas: la cocaína reina en España y la ketamina crece en Europa
</p></div><p class="article-text">
        Las adicciones aparecen en los medios con frecuencia cuando se convierten en un suceso, protagonizan un episodio especialmente llamativo o dejan al descubierto sus consecuencias m&aacute;s visibles. Mucho menos habitual es que ocupen reportajes capaces de profundizar en los factores sociales, econ&oacute;micos y psicol&oacute;gicos que intervienen en su desarrollo. Es una de las cuestiones centrales del coloquio 'Periodismo &eacute;tico, responsabilidad social en la comunicaci&oacute;n&ldquo;, celebrado este jueves en el marco de las V Jornadas de Intercambio Profesional de Projecte Home Balears.
    </p><p class="article-text">
        El debate, llevado a cabo en la sede de la Fundaci&oacute; Sa Nostra y moderado por el periodista David Oliver, ha reunido a Angy Galvin, doctora en Periodismo, directora de elDiario.es en Balears y profesora del CESAG-Comillas; &Aacute;ngeles Dur&aacute;n, doctora en Comunicaci&oacute;n, presidenta de la Asociaci&oacute;n de Periodistas de las Islas Baleares (APIB) y profesora del CESAG-Comillas, y Antoni Parets, director de Comunicaci&oacute;n y Proyectos de Projecte Home Balears. Bajo el lema general de las jornadas, 'Comprender la adicci&oacute;n desde una mirada integradora', los participantes han reflexionado sobre la responsabilidad de los medios a la hora de representar el consumo de drogas, evitar el estigma y explicar un fen&oacute;meno que no puede reducirse a decisiones individuales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que no se explica suficiente o no se explica bien&rdquo;, ha aseverado Dur&aacute;n Dur&aacute;nte su turno de palabra, en el que ha defendido una cobertura m&aacute;s profunda y formativa en forma de reportajes que incorporen fuentes expertas, datos, cifras y evidencia cient&iacute;fica, en lugar de limitarse a recoger declaraciones de vecinos o testimonios que alimenten el morbo sin aportar conocimiento sobre el problema. En esta l&iacute;nea, la presidenta de la APIB sostiene que no informar de una realidad no contribuye a resolverla. &ldquo;No hablar de ese problema no implica que se vaya a solucionar&rdquo;, ha incidido, subrayando que la cuesti&oacute;n no consiste en publicar indiscriminadamente cualquier episodio relacionado con las drogas, sino en abordar las adicciones con contexto, rigor y una finalidad preventiva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9519c626-892f-4887-9137-15c232953700_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="De izquierda a derecha: Ángeles Durán, presidenta de la Asociación de Periodistas de Balears; Antoni Parets, director de Comunicación y Proyectos de Projecte Home Balears; el periodista y moderador David Oliver yAngy Galvín, doctora en Periodismo y directora de elDiario.es en Balears"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                De izquierda a derecha: Ángeles Durán, presidenta de la Asociación de Periodistas de Balears; Antoni Parets, director de Comunicación y Proyectos de Projecte Home Balears; el periodista y moderador David Oliver yAngy Galvín, doctora en Periodismo y directora de elDiario.es en Balears                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha defendido la necesidad de ofrecer informaci&oacute;n &uacute;til sobre las posibilidades de tratamiento y recuperaci&oacute;n y, al igual que ocurre con la cobertura del suicidio, ha a&ntilde;adido que informar responsablemente exige evitar determinados enfoques y, al mismo tiempo, contribuir a que la ciudadan&iacute;a conozca la dimensi&oacute;n del problema. La periodista ha defendido que las adicciones deben abordarse en reportajes que incorporen fuentes expertas, datos, cifras y evidencia cient&iacute;fica, y no &uacute;nicamente a trav&eacute;s de declaraciones de vecinos o testimonios sin conocimiento especializado. El objetivo, ha recalcado, debe ser ofrecer informaci&oacute;n que ayude a comprender el problema y que incluya recursos de ayuda y posibilidades de recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Galv&iacute;n ha hecho hincapi&eacute; en la importancia de contextualizar: &ldquo;Por mucho que el periodista no cuente lo que est&aacute; pasando, no significa que vaya a desaparecer&rdquo;. La directora de la delegaci&oacute;n balear de este peri&oacute;dico ha apelado por una cobertura que no se limite a reaccionar ante casos concretos, sino que permita comprender el fen&oacute;meno y sus distintas dimensiones. &ldquo;Yo siempre voy a ser partidaria de contar y de contextualizar&rdquo;, ha remarcado. 
    </p><p class="article-text">
        Desde Projecte Home, Parets ha defendido la necesidad de extremar la cautela al informar sobre personas con adicciones y evitar que una noticia termine condicionando su vida. El responsable de comunicaci&oacute;n y proyectos de la entidad ha explicado que, cuando se plantea dar voz a una persona que ha pasado por un proceso de recuperaci&oacute;n, valoran tanto su edad como las consecuencias que la exposici&oacute;n p&uacute;blica puede tener sobre su futuro. La decisi&oacute;n, se&ntilde;ala, exige encontrar un equilibrio entre el inter&eacute;s informativo y el respeto a la persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fde3b9e9-6ce4-433c-8d85-5302ba78a751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Público asistente al debate &#039;Periodismo ético, responsabilidad social en la comunicación&#039;, celebrado este jueves en las V Jornadas de Intercambio Profesional de Projecte Home Balears"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Público asistente al debate &#039;Periodismo ético, responsabilidad social en la comunicación&#039;, celebrado este jueves en las V Jornadas de Intercambio Profesional de Projecte Home Balears                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>De la secci&oacute;n de sucesos a un problema colectivo</strong></h2><p class="article-text">
        Los ponentes han coincidido en que el tratamiento informativo de las adicciones ha evolucionado respecto a d&eacute;cadas anteriores, cuando el consumo de hero&iacute;na aparec&iacute;a ligado con frecuencia a la delincuencia, la inseguridad y la marginalidad. Sobre ello, Galv&iacute;n que las redacciones tienen hoy una mayor conciencia sobre las consecuencias del lenguaje que utilizan. &ldquo;Los periodistas ahora tenemos en cuenta que no todo vale por tal de comunicar algo de manera m&aacute;s efectiva&rdquo;, ha se&ntilde;alado, explicando c&oacute;mo Dur&aacute;nte a&ntilde;os los medios han utilizado expresiones estigmatizantes como &ldquo;yonki&rdquo; y &ldquo;porreros&rdquo; que han contribuido a revictimizar a las personas que sufr&iacute;an problemas de adicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dur&aacute;n, por su parte, ha advertido de que persisten los enfoques que reducen un problema complejo a una imagen estereotipada, especialmente en las informaciones de sucesos y en determinados contenidos que circulan por las redes sociales. &ldquo;Las palabras no son neutras&rdquo;, ha afirmado Dur&aacute;n, quien defiende la aplicaci&oacute;n de los principios deontol&oacute;gicos del periodismo y, en particular, el respeto a la dignidad humana. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fd34af3e-c511-437c-a5d1-c1b9dbd949d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ángeles Duran, durante una de sus intervenciones"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ángeles Duran, durante una de sus intervenciones                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque el c&oacute;digo de la Federaci&oacute;n de Asociaciones de Periodistas de Espa&ntilde;a (FAPE) no incluye un apartado espec&iacute;fico dedicado a las adicciones, la periodista se&ntilde;ala que sus principios &eacute;ticos son aplicables a la cobertura de estas realidades. Tambi&eacute;n alerta de que los medios siguen teniendo una capacidad importante para marcar la agenda p&uacute;blica, pese al auge de las plataformas digitales.
    </p><p class="article-text">
        Parets ha advertido tambi&eacute;n de los riesgos de construir los relatos period&iacute;sticos alrededor de los aspectos m&aacute;s morbosos de una historia. En su intervenci&oacute;n, ha explicado c&oacute;mo Projecte Home intenta evitar que los testimonios se reduzcan a episodios de violencia, delitos o conflictos familiares, especialmente cuando esos elementos no representan necesariamente la realidad de las personas con adicciones. La intenci&oacute;n, sostiene, es ofrecer una visi&oacute;n m&aacute;s amplia y evitar que la cobertura refuerce los prejuicios que vinculan autom&aacute;ticamente el consumo de drogas con la exclusi&oacute;n social o la delincuencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ae7ff0a-458d-4eaa-a906-dcb37528e75c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parte del público presente en la jornada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parte del público presente en la jornada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Los v&iacute;deos sensacionalistas</strong></h2><p class="article-text">
        La directora de la delegaci&oacute;n balear de este peri&oacute;dico ha advertido, por otro lado, de que el desaf&iacute;o no se limita a las pr&aacute;cticas de los medios tradicionales, sino que se extiende a los contenidos que circulan por las redes sociales y que alcanzan especialmente a los m&aacute;s j&oacute;venes. En esta l&iacute;nea, ha expresado su preocupaci&oacute;n por la viralizaci&oacute;n de algunos contenidos de youtubers que presentan visitas a barrios vulnerables como experiencias extremas con titulares que exageran el peligro. A su juicio, este tipo de contenidos reproduce malas pr&aacute;cticas period&iacute;sticas que se cre&iacute;an superadas y contribuye a construir una imagen distorsionada de las personas con adicciones. &ldquo;La imagen que tienen much&iacute;simos j&oacute;venes sobre la drogodependencia muchas veces viene a trav&eacute;s de las redes sociales&rdquo;, abunda.
    </p><p class="article-text">
        Galv&iacute;n defiende la necesidad de que quienes comunican, sean periodistas o creadores de contenido, asuman la responsabilidad social que implica informar sobre una problem&aacute;tica compleja. Aunque considera que las redacciones han avanzado y que existe una mayor atenci&oacute;n a los c&oacute;digos deontol&oacute;gicos, rechaza que los medios puedan dar por resuelto el problema: &ldquo;Creo que ahora la batalla es en redes sociales y por intentar educar a esos comunicadores, no periodistas, pero s&iacute; comunicadores de la necesidad de tratar el tema con mayor conciencia social&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5476b8ce-d98b-4d30-9d81-664e93c16b39_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Angy Galvín: &quot;La imagen que tienen muchísimos jóvenes sobre la drogodependencia muchas veces viene a través de las redes sociales&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Angy Galvín: &quot;La imagen que tienen muchísimos jóvenes sobre la drogodependencia muchas veces viene a través de las redes sociales&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>El contexto social que queda fuera del relato</strong></h2><p class="article-text">
        La mirada integradora que han planteado los participantes implica no explicar las adicciones exclusivamente desde el comportamiento de quien consume. La precarizaci&oacute;n, las condiciones de vida, los problemas psicol&oacute;gicos y las circunstancias personales forman parte del contexto que puede ayudar a comprender las trayectorias de consumo, aunque no exista una &uacute;nica causa que explique el desarrollo de una dependencia.
    </p><p class="article-text">
        El debate ha apuntado as&iacute; a una limitaci&oacute;n frecuente de la informaci&oacute;n sobre drogas: cuando la noticia se construye alrededor de un episodio aislado, el foco se concentra en la conducta individual y deja en segundo plano las circunstancias que la rodean. Para profundizar en ellas hacen falta tiempo, investigaci&oacute;n y fuentes especializadas, recursos que no siempre encajan con la l&oacute;gica de la noticia inmediata.
    </p><p class="article-text">
        Los participantes tambi&eacute;n han cuestionado la tendencia a asociar las adicciones con la marginalidad. Al respecto, Galv&iacute;n ha advertido de que los estereotipos contin&uacute;an condicionando la percepci&oacute;n p&uacute;blica y dificultan reconocer el problema cuando afecta a personas que no responden a la imagen tradicional de la exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, como ha puesto de manifiesto, el consumo de coca&iacute;na puede tener dos lecturas muy diferentes seg&uacute;n qui&eacute;n lo protagonice. En determinados ambientes, consumir Dur&aacute;nte una fiesta se presenta como una forma m&aacute;s de diversi&oacute;n; cuando el consumo se hace visible en la calle y se asocia a la pobreza, la imagen cambia y aparecen los estereotipos de la marginalidad y la delincuencia. &ldquo;El yonki no es el del chalet de Ibiza que se mete rayas. Ese es un fiestero&rdquo;, asevera al ilustrar c&oacute;mo un mismo consumo puede recibir una consideraci&oacute;n social diferente seg&uacute;n qui&eacute;n lo protagonice y el entorno en el que se produce. La diferencia de percepci&oacute;n, a&ntilde;adi&oacute;, contribuye a invisibilizar problemas de adicci&oacute;n entre personas que mantienen una vida aparentemente normal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/08e60eab-eea7-4be6-b512-8616cd8470fe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel de las jornadas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel de las jornadas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La periodista ha advirtido as&iacute; de que el tratamiento medi&aacute;tico al respecto est&aacute; atravesado por prejuicios de clase. &ldquo;Hay un componente de aporofobia cuando se trata el tema del consumo de drogas&rdquo;, se&ntilde;ala, contraponiendo la imagen del famoso de Hollywood que acude a una cl&iacute;nica de desintoxicaci&oacute;n con la del &ldquo;yonki&rdquo; que aparece &ldquo;tirado en la calle&rdquo; y cuyo problema se percibe como una amenaza p&uacute;blica. Entre ambos extremos, lamenta, apenas hay &ldquo;una escala de grises&rdquo;: mientras determinados consumos se normalizan e incluso se presentan como parte de un estilo de vida atractivo, las personas que desarrollan una dependencia siguen cargando con el estigma.
    </p><p class="article-text">
        Parets, por su parte, recuerda que la aceptaci&oacute;n social de las sustancias tambi&eacute;n influye en la forma de percibir sus consecuencias. La dependencia del alcohol, pese a que puede tener efectos graves, no siempre recibe la misma consideraci&oacute;n que el consumo de drogas ilegales. Para el director de Comunicaci&oacute;n y Proyectos de Projecte Home Balears, comprender las adicciones exige una perspectiva biopsicosocial que tenga en cuenta su complejidad.
    </p><p class="article-text">
        Dur&aacute;n insiste en que las palabras no son neutras y en que los principios deontol&oacute;gicos del periodismo deben aplicarse tambi&eacute;n a este &aacute;mbito. La informaci&oacute;n debe evitar los prejuicios y la revictimizaci&oacute;n, sin que eso suponga ocultar hechos relevantes. La clave, defendi&oacute;, est&aacute; en explicar en profundidad y no en convertir cada caso en un espect&aacute;culo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/868db315-3040-45cb-baba-8db749a38c2f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parets subraya que comprender las adicciones exige una perspectiva biopsicosocial que tenga en cuenta su complejidad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parets subraya que comprender las adicciones exige una perspectiva biopsicosocial que tenga en cuenta su complejidad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Investigar el negocio que hay detr&aacute;s</strong></h2><p class="article-text">
        La responsabilidad de los medios, seg&uacute;n Dur&aacute;n, tampoco debe detenerse en las personas que consumen o desarrollan una dependencia. La periodista reclama investigar los intereses econ&oacute;micos que operan detr&aacute;s de determinados mercados relacionados con las drogas, citando el caso del fentanilo en Estados Unidos como ejemplo de la importancia de examinar las responsabilidades empresariales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los medios de comunicaci&oacute;n son empresas que tienen intereses&rdquo;, advirti&oacute;, antes de reivindicar un periodismo valiente que investigue qu&eacute; hay detr&aacute;s del negocio. La reflexi&oacute;n introduce otra dimensi&oacute;n en la cobertura de las adicciones: adem&aacute;s de analizar sus consecuencias individuales y sociales, el periodismo puede examinar qui&eacute;n obtiene beneficios econ&oacute;micos y qu&eacute; responsabilidades se derivan de ello.
    </p><p class="article-text">
        Al t&eacute;rmino del coloquio, Parets ha reclamado un periodismo &ldquo;creativo, profesional, educativo y que genere valor&rdquo; frente al mercantilismo. Galv&iacute;n ha recordado que detr&aacute;s de cada fotograf&iacute;a, frase o titular hay una persona y que lo publicado puede tener consecuencias tanto para ella como para el colectivo al que pertenece.
    </p><p class="article-text">
        Las intervenciones de la mesa coincidieron en una idea: informar sobre las adicciones requiere algo m&aacute;s que contar el consumo cuando se convierte en noticia. Exige aportar contexto, contrastar con fuentes expertas, evitar los estereotipos y examinar las dimensiones sociales y econ&oacute;micas del problema. El reto para los medios es dejar de mirar &uacute;nicamente el episodio visible y dedicar espacio a explicar qu&eacute; hay detr&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/famoso-desintoxica-yonki-calle-sensacionalismo-redes-distorsionan-relato-drogas_1_13588705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 16:21:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" length="141013" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" type="image/jpeg" fileSize="141013" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Del famoso que se desintoxica al "yonki" de la calle: cómo el sensacionalismo y las redes distorsionan el relato sobre drogas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/289ba6e5-085f-4a89-900e-7761acda8673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x645y525.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Drogas,Consumo de drogas,Adicciones,Cocaína,Salud pública,Salud mental,Precariedad,Periodismo,Redes sociales,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más tristes y más solos: empeora la salud mental de los adolescentes en España, según el último barómetro de UNICEF]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/tristes-solos-empeora-salud-mental-adolescentes-espana-ultimo-barometro-unicef_1_13587381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2caefbd-a168-4544-af35-13c8e2d7436a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x810y191.jpg" width="1200" height="675" alt="Más tristes y más solos: empeora la salud mental de los adolescentes en España, según el último barómetro de UNICEF"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sentimientos de soledad y tristeza entre los adolescentes se acenturaron entre 2018 y 2022, mientras el estigma sigue siendo una barrera para reconocer los problemas de salud mental y pedir ayuda</p><p class="subtitle">Uno de cada tres adolescentes con problemas de salud mental no habla con nadie sobre ello
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Una ca&iacute;da sin precedentes&rdquo;. As&iacute; describe el nuevo&nbsp;bar&oacute;metro de opini&oacute;n de la infancia y la adolescencia&nbsp;de <a href="https://www.unicef.es/hazte-socio-infancia?ac=AC-4340&amp;ch=CH-104&amp;utm_source=google&amp;utm_medium=cpc&amp;utm_id=18535757033_174634644656_737058079087&amp;gad_source=1&amp;gad_campaignid=18535757033&amp;gbraid=0AAAAADtUya1vV5Hz_D16CYKO7LCtNobsb&amp;gclid=CjwKCAjw88HWBhA3EiwAo2Zd6OUuYDzWyUobsFbUYtknvmvjnPA55sTtB8GJntYOCUjpHOSk2Sx8YBoC-JUQAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UNICEF Espa&ntilde;a</a> el deterioro que ha sufrido el bienestar emocional de los adolescentes de entre 12 y 16 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. El estudio, titulado&nbsp;<a href="https://www.unicef.es/publicacion/la-salud-mental-si-es-cosa-de-adolescentes-hablemos-de-bienestar-y-estigma" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La salud mental s&iacute; es cosa de adolescentes. Hablemos de bienestar y estigma</em></a>, se ha elaborado en colaboraci&oacute;n con la <a href="https://www.us.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Sevilla</a> y analiza la&nbsp;salud mental adolescente&nbsp;a partir de la evoluci&oacute;n de su bienestar emocional.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe presentado este jueves, la estabilidad que hab&iacute;an mantenido los indicadores de salud mental entre 2006 y 2018 dio paso a un empeoramiento considerable en apenas cuatro a&ntilde;os. En 2022, el porcentaje de adolescentes que afirmaban sentirse solos casi se duplic&oacute; respecto a 2018, al pasar del 7% al 13,6%. Tambi&eacute;n aument&oacute; la proporci&oacute;n de quienes dec&iacute;an sentirse tristes, del 11,9% al 19,5%. Por su parte, el indicador de atenci&oacute;n y concentraci&oacute;n cay&oacute; casi 15 puntos, pasando del 55% al 40,1%.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados proceden de una muestra de 14.000 estudiantes de toda Espa&ntilde;a y reflejan diferencias seg&uacute;n el g&eacute;nero y la situaci&oacute;n econ&oacute;mica familiar. El deterioro de los indicadores fue especialmente acusado entre las chicas &ndash;grupo en el que se triplic&oacute; el nivel de empeoramiento&ndash; y entre el alumnado de familias con menos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello lleva a concluir que los resultados &ldquo;son preocupantes porque muestran un descenso claro de c&oacute;mo los propios adolescentes perciben su bienestar emocional&rdquo;, en palabras de Pilar Ramos, profesora del departamento de Psicolog&iacute;a evolutiva y de la educaci&oacute;n de la Universidad de Sevilla y directora del bar&oacute;metro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/acc0ea76-7277-4999-822d-74ca15100be1_source-aspect-ratio_50p_1153352.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/acc0ea76-7277-4999-822d-74ca15100be1_source-aspect-ratio_50p_1153352.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/acc0ea76-7277-4999-822d-74ca15100be1_source-aspect-ratio_75p_1153352.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/acc0ea76-7277-4999-822d-74ca15100be1_source-aspect-ratio_75p_1153352.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/acc0ea76-7277-4999-822d-74ca15100be1_source-aspect-ratio_default_1153352.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/acc0ea76-7277-4999-822d-74ca15100be1_source-aspect-ratio_default_1153352.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/acc0ea76-7277-4999-822d-74ca15100be1_source-aspect-ratio_default_1153352.jpg"
                    alt="Gráficos de los 10 indicadores que han empeorado los últimos años"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gráficos de los 10 indicadores que han empeorado los últimos años                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El estigma, una barrera para pedir ayuda</h2><p class="article-text">
        A los datos cuantitativos recogidos en 2022 se suma un an&aacute;lisis cualitativo realizado este a&ntilde;o mediante grupos de discusi&oacute;n con adolescentes, madres y padres, as&iacute; como entrevistas a profesionales especializados en salud mental adolescente. Sus aportaciones ponen el foco en una paradoja: el riesgo de &ldquo;sobrediagnosticar malestares habituales durante esta etapa&rdquo;, como la tristeza o la ansiedad, mientras se &ldquo;infradiagnostican problemas patol&oacute;gicos&rdquo; que requieren atenci&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el informe apunta a que &ldquo;ni todo malestar es un trastorno, ni todo trastorno se pasa solo con el tiempo&rdquo;. La cuesti&oacute;n, contin&uacute;a, &ldquo;no es elegir entre restarle importancia o tratarlo todo como una enfermedad, sino dar a cada situaci&oacute;n la respuesta que le corresponde: acompa&ntilde;amiento en el d&iacute;a a d&iacute;a &mdash;familia, amistades, centro educativo&mdash; para el malestar propio de la edad, atenci&oacute;n temprana cuando ese malestar se prolonga o desborda a quien lo vive, y ayuda profesional accesible y sin estigma cuando hace falta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, el estudio analiza c&oacute;mo el miedo al estigma (actitudes de rechazo, distanciamiento, prejuicio o paternalismo hacia las personas con problemas de salud mental) act&uacute;a como freno y barrera entre los adolescentes a la hora de reconocer el propio malestar y buscar ayuda. Casi 2 de cada 10 adolescentes (18,8%) afirman con seguridad haber tenido un problema de salud mental en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. De ellos, casi el 40% no se lo cont&oacute; a nadie y m&aacute;s de la mitad (53%) no pidi&oacute; ayuda. 
    </p><p class="article-text">
        El bar&oacute;metro se&ntilde;ala que uno de cada tres adolescentes presenta elevados niveles de estigma, una tendencia especialmente acusada entre los chicos. Seg&uacute;n el estudio, cuanto mayor es ese estigma, menor es el reconocimiento de los problemas de salud mental y, con ello, la identificaci&oacute;n de experiencias perjudiciales y la b&uacute;squeda de ayuda profesional. Por el contrario, quienes muestran menos prejuicios identifican con mayor frecuencia problemas de salud mental entre sus familiares y amistades.
    </p><p class="article-text">
        Normalizar la petici&oacute;n de ayuda es una de las demandas de los propios adolescentes. &ldquo;Queremos que el hecho de pedir ayuda se normalice y no se vea como algo malo&rdquo;, explica Carmen, de 13 a&ntilde;os, miembro del &oacute;rgano de participaci&oacute;n infantil y juvenil de La Rinconada, durante la presentaci&oacute;n del estudio. Su compa&ntilde;ero Carlos, de 15 a&ntilde;os, comparte esa preocupaci&oacute;n. Aunque cree que sus compa&ntilde;eros le apoyar&iacute;an si tuviera un problema de salud mental, reconoce que algunos chicos de su entorno &ldquo;no se atreven a pedir ayuda por miedo a que se r&iacute;an de ellos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Las pantallas entre los detonantes de un problema multicausal</h2><p class="article-text">
        El deterioro del bienestar emocional adolescente no responde a una &uacute;nica causa. La directora del bar&oacute;metro apunta a la pandemia como uno de los principales factores que ayudan a explicar el empeoramiento de los indicadores entre 2018 y 2022. &ldquo;Fue un momento en el que se vio afectada su rutina, la convivencia y la capacidad para relacionarse con otras personas&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma el uso de las pantallas y las redes sociales, un entorno en el que los adolescentes pasan buena parte de su tiempo y en el que no siempre cuentan con el acompa&ntilde;amiento o la supervisi&oacute;n de los adultos. &ldquo;Este es un contexto nuevo en el que los padres no tienen experiencia y a veces se sienten perdidos, pero no podemos olvidar que a trav&eacute;s del m&oacute;vil nuestros hijos tambi&eacute;n pueden estar entrando en contacto con escenarios de riesgo&rdquo;, advierte la profesora de Psicolog&iacute;a evolutiva y de la educaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Pilar Ramos, sin embargo, pide &ldquo;no demonizar las redes sociales&rdquo;, ya que tambi&eacute;n pueden ofrecer a los j&oacute;venes un espacio para &ldquo;compartir preocupaciones&rdquo; y encontrar apoyo. La clave, sostiene, radica en &ldquo;acompa&ntilde;arlos y supervisar&rdquo; su actividad sin perder de vista que el entorno digital forma parte de su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        La presidenta de UNICEF Espa&ntilde;a, M.&ordf; &Aacute;ngeles Espinosa, coincide en que la salud mental adolescente es un fen&oacute;meno &ldquo;complejo&rdquo; que &ldquo;no se puede reducir a una sola causa&rdquo;. &ldquo;Si las pantallas forman parte de la vida de los chicos, prohibirlas no es siempre la mejor opci&oacute;n, sino responsabilizarnos nosotros de acompa&ntilde;ar y de vigilar el contenido que les estamos transmitiendo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Para Espinosa, otro de los factores que influyen en el deterioro del bienestar emocional juvenil tiene que ver con que &ldquo;las familias cada vez atraviesan mayores dificultades econ&oacute;micas y eso genera entornos familiares emocionalmente inestables por la falta de recursos&rdquo;. A esa lista Carmen y Carlos incluyen el acoso escolar, que se produce tambi&eacute;n en el entorno digital, y la presi&oacute;n de crecer en una sociedad cada vez m&aacute;s competitiva. Los adolescentes sienten que deben competir constantemente entre ellos, una exigencia que, seg&uacute;n explican, termina gener&aacute;ndoles estr&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Una llamada a la acci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Los resultados del bar&oacute;metro constituyen una llamada a la acci&oacute;n. &ldquo;Que la soledad y la tristeza aumenten entre adolescentes de 12 a 16 a&ntilde;os es algo que debe preocuparnos y apelarnos a actuar&rdquo;, remarca la presidenta de UNICEF Espa&ntilde;a. Espinosa advierte de que no se trata de &ldquo;alarmar ni de simplificar un fen&oacute;meno complejo&rdquo;, pero tampoco de ignorar un problema que condiciona tanto el presente como el futuro de los adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, la directora del bar&oacute;metro coincide en que &ldquo;los resultados del informe nos indican que se debe promover la protecci&oacute;n para que cuando se da un malestar no se acent&uacute;e y, si se produce un problema, se tiene que facilitar su reconocimiento para recibir una respuesta adecuada&rdquo;. Para ello, el bar&oacute;metro plantea recomendaciones orientadas a mejorar la salud mental de los adolescentes desde todos los &aacute;mbitos de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        A las&nbsp;administraciones p&uacute;blicas, UNICEF les pide situar la salud mental adolescente en el centro de las pol&iacute;ticas de infancia, impulsar unidades multidisciplinares de salud mental e incorporar la participaci&oacute;n de los j&oacute;venes a las decisiones que les afectan. En el&nbsp;&aacute;mbito educativo, reclama que los centros sean espacios en los que resulte f&aacute;cil pedir ayuda. Para ello, considera prioritario prevenir y detectar tempranamente el acoso escolar y garantizar que las figuras de orientaci&oacute;n, como los coordinadores de bienestar, sean realmente accesibles.
    </p><p class="article-text">
        Al hablar de salud mental, instan al sistema sanitario a &ldquo;reducir los tiempos de espera, garantizando profesionales formados espec&iacute;ficamente en salud mental infanto-juvenil y asegurando que tanto la atenci&oacute;n primaria como los servicios especializados cuentan con profesionales suficientes&rdquo;. Por &uacute;ltimo, a las&nbsp;familias&nbsp;les pide &ldquo;escuchar y acompa&ntilde;ar&rdquo; a sus hijos, proporcion&aacute;ndoles informaci&oacute;n sobre las se&ntilde;ales que requieren atenci&oacute;n y sobre c&oacute;mo responder ante ellas, con especial atenci&oacute;n a los hogares en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Los protagonistas del estudio tambi&eacute;n tienen sus propuestas. Carmen reclama &ldquo;profesionales preparados para atender a los adolescentes de forma eficaz&rdquo; y demanda &ldquo;m&aacute;s charlas para normalizar los problemas de salud mental&rdquo;. Tambi&eacute;n pide reorganizar los espacios de orientaci&oacute;n escolar para garantizar una mayor privacidad: &ldquo;Que el despacho de la orientadora no est&eacute; situado en un lugar demasiado transitado del instituto, para que acudir a ella resulte m&aacute;s c&oacute;modo&rdquo;, sugiere. 
    </p><p class="article-text">
        Carlos, por su parte, pide m&aacute;s comprensi&oacute;n a la sociedad y concluye con un mensaje dirigido a quienes atraviesan un momento dif&iacute;cil: &ldquo;No tengas miedo a pedir ayuda, siempre hay alguien que te va a escuchar&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Rojas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/tristes-solos-empeora-salud-mental-adolescentes-espana-ultimo-barometro-unicef_1_13587381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 12:08:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b2caefbd-a168-4544-af35-13c8e2d7436a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x810y191.jpg" length="218890" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b2caefbd-a168-4544-af35-13c8e2d7436a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x810y191.jpg" type="image/jpeg" fileSize="218890" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más tristes y más solos: empeora la salud mental de los adolescentes en España, según el último barómetro de UNICEF]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b2caefbd-a168-4544-af35-13c8e2d7436a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x810y191.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[UNICEF,Salud mental,Infancia,Adolescentes,Investigación,Universidad de Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía de Sevilla acusa de dos delitos a las menores investigadas en el caso de Sandra Peña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/fiscalia-acusa-delitos-menores-investigadas-caso-sandra-pena_1_13586920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9fdaebb-1ed1-43c3-bb1b-d2f0bf862298_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1187y524.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía de Sevilla acusa de dos delitos a las menores investigadas en el caso de Sandra Peña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ministerio Público presenta cargos contra dos de las tres jóvenes por delitos contra la integridad moral y lesiones psíquicas. Hace un año que la adolescente de 14 años se suicidó</p><p class="subtitle">La Audiencia de Sevilla archiva la causa contra el colegio por el suicidio de Sandra Peña, pero ve su actuación “insuficiente”
</p></div><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a de Menores de Sevilla ha finalizado la instrucci&oacute;n contra dos de las tres menores investigadas por, presuntamente, acosar a Sandra Pe&ntilde;a, la joven sevillana de 14 a&ntilde;os que se suicid&oacute; hace justo un a&ntilde;o, el pasado 14 de octubre, y ha apreciado al respecto hasta dos posibles delitos tras analizar los hechos investigados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el escrito de acusaci&oacute;n, el Ministerio P&uacute;blico considera, en esas conclusiones provisionales, que existen indicios de que ambas compa&ntilde;eras de clase podr&iacute;an haber incurrido en delitos contra la integridad moral y lesiones ps&iacute;quicas, &ldquo;por el trato degradante dispensado a Sandra y las repercusiones que tuvieron en su salud mental&rdquo;, tal como ha avanzado <em>Diario de Sevilla</em> y confirman a Europa Press fuentes judiciales.
    </p><p class="article-text">
        Una de las &uacute;ltimas novedades del caso remite al archivo penal de la querella interpuesta por los padres contra el centro educativo Irlandesas Loreto de Sevilla y el director del centro, la jefa de estudios y la tutora de la menor por la &ldquo;comisi&oacute;n por parte de estos de los delitos de homicidio por imprudencia, lesiones ps&iacute;quicas y trato degradante&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Multitud de errores&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En el auto, la juez acordaba el sobreseimiento de las actuaciones derivadas de la querella al considerar que el colegio y sus responsables &ldquo;adoptaron medidas para combatir la situaci&oacute;n de acoso, pero no les era exigible, de hecho nadie se lo esperaba, que controlaran a la menor en todo momento para evitar que se quitara la vida&rdquo;, si bien remarcaba que las &ldquo;personas que ten&iacute;an la condici&oacute;n de garantes de la integridad y estabilidad emocional de sus alumnos no actuaron con la agilidad que se requer&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La familia de Sandra Pe&ntilde;a viene remarcando la &ldquo;multitud de errores&rdquo; cometidos por el centro y pide &ldquo;contundencia&rdquo; a la Junta al estimar que el centro en el que se encontraba escolarizada la menor, &ldquo;no abri&oacute; el protocolo&rdquo; de actuaci&oacute;n frente al acoso y &ldquo;no protegi&oacute;&rdquo; a la joven, por lo que viene solicitando una respuesta &ldquo;contundente y ejemplarizante&rdquo; por parte de la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n de la Junta de Andaluc&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[SevillaelDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/fiscalia-acusa-delitos-menores-investigadas-caso-sandra-pena_1_13586920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 08:57:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e9fdaebb-1ed1-43c3-bb1b-d2f0bf862298_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1187y524.jpg" length="2431642" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e9fdaebb-1ed1-43c3-bb1b-d2f0bf862298_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1187y524.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2431642" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Fiscalía de Sevilla acusa de dos delitos a las menores investigadas en el caso de Sandra Peña]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e9fdaebb-1ed1-43c3-bb1b-d2f0bf862298_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1187y524.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sevilla,Tribunales,Menores,Suicidio,Salud mental,Acoso escolar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El duelo invisible cuando muere una amiga, un compañero o un novio: "La gente dio por hecho que reharía mi vida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/duelos-margen-no-valida-dolor-muerte-amiga-companero-animal_1_13581987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6246bd07-9aec-409b-820d-b4dd286f89be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1265y258.jpg" width="1200" height="675" alt="El duelo invisible cuando muere una amiga, un compañero o un novio: &quot;La gente dio por hecho que reharía mi vida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La importancia de una pérdida no siempre se corresponde con el lugar que ocupa socialmente la persona fallecida: amigos, compañeros de trabajo, familiares y parejas jóvenes también atraviesan duelos que pueden quedar sin reconocimiento</p><p class="subtitle">Cuando la burocracia después de una muerte no te deja vivir tu duelo en paz</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os falleci&oacute; uno de los mejores amigos de mi padre, de esos a los que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llamas t&iacute;o</a>. Cuando muri&oacute;, sent&iacute; que el dolor que sufr&iacute;a no me correspond&iacute;a, que mi padre ten&iacute;a reservados todos los derechos sobre su duelo. Solo mis padres me preguntaron qu&eacute; tal estaba y me acompa&ntilde;aron en la p&eacute;rdida, desde fuera creo que me daba hasta verg&uuml;enza decir que estaba mal porque hab&iacute;a muerto un amigo de mi padre&rdquo;. Camila, que ahora tiene 30 a&ntilde;os, recuerda con pena haber sentido que no ten&iacute;a &ldquo;derecho a estar triste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Elena ten&iacute;a 18 a&ntilde;os cuando muri&oacute; Carlos, su primer amor, con quien hab&iacute;a mantenido una relaci&oacute;n durante tres a&ntilde;os. Aunque siempre ha sentido el apoyo de su familia, cree que su entorno no lleg&oacute; a comprender la dimensi&oacute;n de su p&eacute;rdida, en parte por la juventud de ambos. &ldquo;Se me invalid&oacute; much&iacute;simo por el hecho de ser una chica tan joven que acababa de perder a su novio. La gente dio por hecho que iba a rehacer mi vida&rdquo;, recuerda. Considera que por tratarse de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/adolescencia-sexualidad-dejo-hijo-traiga-pareja-dormir-casa_1_12919390.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una relaci&oacute;n adolescente</a> se dio por hecho que el duelo ser&iacute;a m&aacute;s breve y menos intenso, algo que no se correspond&iacute;a con lo que estaba viviendo. &ldquo;Yo siempre lo he dicho: Carlos es la primera persona de la que me enamor&eacute; y siempre va a ser mi primer amor. La relaci&oacute;n dur&oacute; tres a&ntilde;os y los sentimientos fueron muy intensos&rdquo;, explica. A d&iacute;a de hoy, todav&iacute;a lamenta que ser tan joven hiciera que su duelo se tomara menos en serio.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las p&eacute;rdidas de Camila y Elena son distintas, ambas reflejan c&oacute;mo el reconocimiento social del duelo no siempre se corresponde con la importancia del v&iacute;nculo que se ha perdido. En el caso de Camila, hizo que sintiera que su dolor no le correspond&iacute;a; en el de Elena, aunque la muerte de una pareja suele estar socialmente reconocida, su juventud y el car&aacute;cter adolescente de la relaci&oacute;n restaron importancia a su p&eacute;rdida. Existe, as&iacute;, una especie de jerarqu&iacute;a social en torno a la muerte: mientras que la p&eacute;rdida de un progenitor o de una pareja consolidada tiene un lugar claramente reconocido &mdash;tambi&eacute;n en nuestro vocabulario, con palabras como &ldquo;hu&eacute;rfana&rdquo; o &ldquo;viudo&rdquo;&mdash;, hay otros v&iacute;nculos y circunstancias que ni siquiera se nombran.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se me invalidó muchísimo por el hecho de ser una chica tan joven que acababa de perder a su novio. La gente dio por hecho que iba a rehacer mi vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Noelia G&oacute;mez L&oacute;pez, psic&oacute;loga especializada en trauma y apego en la <a href="https://napsicologiaintegradora.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica NA Psicolog&iacute;a Integradora</a> habla de la existencia de un &ldquo;term&oacute;metro que mide de alguna manera el dolor o importancia seg&uacute;n la relaci&oacute;n que tenemos con la persona fallecida&rdquo;. Esto hace que la p&eacute;rdida de un hijo la percibamos como devastadora para sus padres &mdash;de hecho, ocupa un espacio en nuestra literatura con obras como <em>Hamnet</em>&mdash;. Sin embargo, &ldquo;la p&eacute;rdida de un t&iacute;o, un hermano o un amigo no suele tener tanto espacio ni reconocimiento emocional en nuestra sociedad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay que cuantificar el dolor por el lugar que ubica en un &aacute;rbol geneal&oacute;gico la persona que hemos perdido, sino por el lugar que alguien ocupa en nuestra vida&rdquo;, explica Mar Arg&uuml;ello Arbe, psic&oacute;loga en <a href="https://www.psicologiamadrid.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid Cepsim,</a> quien recuerda que &ldquo;perdemos a la persona, pero tambi&eacute;n al mundo que exist&iacute;a con ella&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta jerarqu&iacute;a no solo afecta a los v&iacute;nculos familiares. Tambi&eacute;n puede hacer invisible el duelo por alguien que, sobre el papel, es simplemente un compa&ntilde;ero de trabajo. Isabel, de 35 a&ntilde;os, perdi&oacute; a un compa&ntilde;ero este verano. Y aunque admite que &ldquo;en el tanatorio no era capaz de reconocer a todos los miembros de su familia&rdquo;, se sent&iacute;a parte de su vida y de su d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;Al final es alguien con quien compartes muchos momentos y muchas horas al d&iacute;a, compartes frustraciones y estr&eacute;s, pero tambi&eacute;n logros. La cotidianidad une mucho, y no siempre hay mucha comprensi&oacute;n cuando expresas el dolor de esa p&eacute;rdida&rdquo;, explica. De hecho, sinti&oacute; &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; y reparo al confesar a su c&iacute;rculo que estaba pasando por &ldquo;una mala &eacute;poca&rdquo;. Le daba miedo que dijeran que era solo &ldquo;un compa&ntilde;ero de trabajo&rdquo;, &ldquo;como si no conociera qu&eacute; es lo que desayunaba todos los d&iacute;as y cu&aacute;ndo ten&iacute;an m&eacute;dico sus hijos&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las psic&oacute;logas hablan de &ldquo;duelos desautorizados o no reconocidos&rdquo; para aquellos procesos de duelo que invalida la sociedad. <a href="https://noeliaramos.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noelia Ramos,</a> terapeuta especialista en procesos de duelo y muerte, incluye los duelos por personas que no tienen primer grado de consanguinidad, que no son padres ni hijos, &ldquo;pero que pueden afectarnos igualmente&rdquo;: un t&iacute;o o t&iacute;a, un hermano/a, sobrino, una amistad o incluso p&eacute;rdidas perinatales. Esto puede hacer que &ldquo;las personas dolientes sientan todas las emociones propias de un duelo, pero callan, no se autorizan a ellas mismas&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay que cuantificar el dolor por el lugar que ubica en un árbol genealógico la persona que hemos perdido, sino por el lugar que alguien ocupa en nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mar Argüello Arbe</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Cuando la sociedad ignora la p&eacute;rdida</h2><p class="article-text">
        Cuando se vive una p&eacute;rdida que sale de los l&iacute;mites de la orfandad o la viudedad, &ldquo;la respuesta social m&aacute;s com&uacute;n es ofrecer menos espacio y apoyo emocional&rdquo;, explica la especialista en trauma G&oacute;mez L&oacute;pez. &ldquo;Damos por sentado que el duelo de esa persona deber&iacute;a ser m&aacute;s &lsquo;f&aacute;cil&rsquo; porque lo medimos con ese &lsquo;term&oacute;metro&rsquo;, sin entender qu&eacute; significaba realmente el fallecido para la persona y qu&eacute; papel ten&iacute;a en su vida&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad tiene un papel clave a la hora de dar &ldquo;m&aacute;s o menos legitimidad en la forma de pensar y sentir una p&eacute;rdida&rdquo;. Como sostiene Arg&uuml;ello Arbe, cuando se experimenta &ldquo;esa sensaci&oacute;n de desautorizaci&oacute;n&rdquo; el dolor se ti&ntilde;e de culpa, de verg&uuml;enza. Esto hace que las personas afectadas no sientan que tienen &ldquo;el permiso&rdquo; para sentirse as&iacute;, llorar o despedirse de la forma que necesitan. G&oacute;mez L&oacute;pez a&ntilde;ade que ante la falta de validaci&oacute;n, &ldquo;la persona acaba sintiendo que &lsquo;no es para tanto&rdquo;, haciendo que se cuestione sus propias emociones &ldquo;al no entender por qu&eacute; le afecta tanto una p&eacute;rdida que socialmente se minimiza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si una persona experimenta una p&eacute;rdida real y devastadora pero su entorno social, familiar o cultural no valida ni legitima ese dolor es cuando, seg&uacute;n Arg&uuml;ello Arbe, &ldquo;se genera una brecha entre la realidad interna del doliente y la mirada de afuera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Isabel, de 35 años, perdió este verano a un compañero de trabajo: &#039;La cotidianidad une mucho, y no siempre hay mucha comprensión cuando expresas el dolor de esa pérdida&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El duelo no entiende de especies, solo de ausencias</h2><p class="article-text">
        Para Javier, la infancia y la adolescencia estuvieron marcadas por un severo acoso. En esos a&ntilde;os, su perro Eric, un cruce de galgo y labrador, se convirti&oacute; en su principal refugio: era quien lo recib&iacute;a con alegr&iacute;a cuando regresaba a casa llorando tras sufrir <em>bullying</em>. Cuando Javier ten&iacute;a 18 a&ntilde;os, Eric falleci&oacute; repentinamente, una experiencia que describe como si le &ldquo;arrebataran una parte del alma&rdquo;. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, su perrita Chloe, una labradora negra, se convirti&oacute; en su sost&eacute;n durante una profunda depresi&oacute;n en la que Javier lleg&oacute; a contemplar quitarse la vida. Tras la p&eacute;rdida de estos compa&ntilde;eros y la de su posterior perro Sauron, Javier se enfrent&oacute; a la incomprensi&oacute;n de un entorno social y laboral que suele minimizar este tipo de muertes con comentarios como &ldquo;era solo un perro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos de v&iacute;nculos, lo esencial tiene que ver con la estabilidad, seguridad y afecto. Y estos elementos pueden existir perfectamente en la relaci&oacute;n que establecemos con los animales con los que convivimos&rdquo;. As&iacute; explica Andrea Vila Almui&ntilde;a, psic&oacute;loga especializada en duelo, trauma y violencia de g&eacute;nero, c&oacute;mo por el estilo de vida que llevamos habitualmente, es com&uacute;n que &ldquo;ellos sean con quienes pasamos la mayor parte del tiempo y, por tanto, con quienes tengamos m&aacute;s recuerdos, m&aacute;s rutinas establecidas, mayor entendimiento&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Arg&uuml;ello Arbe a&ntilde;ade c&oacute;mo estos animales &ldquo;representan lo que entendemos por el amor incondicional, y ese amor estructura nuestras rutinas, los silencios y nuestra ternura m&aacute;s primitiva&rdquo;. Para ella, &ldquo;su muerte puede romper el hogar por dentro&rdquo;, y apunta: &ldquo;Bajo mi punto de vista, el dolor no entiende de especies, solo de ausencias&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El dolor frente a la l&oacute;gica de la productividad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Toda acci&oacute;n que implique supeditar la productividad a la salud, sea emocional o f&iacute;sica, es de vital importancia&rdquo;. Para Andrea Vila Almui&ntilde;a, los <a href="https://www.eldiario.es/era/disparidad-permisos-trabajo-fallecimiento-enfermedad-boda_1_11248111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permisos laborales</a> o la flexibilidad que te den en tu lugar de trabajo para que puedas procesar a nivel emocional una p&eacute;rdida son muy importantes, &ldquo;no solo por el espacio de sanaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n que brindan, sino tambi&eacute;n por el elemento de validaci&oacute;n que suponen&rdquo;. Deja claro que &ldquo;nuestro cerebro no rinde de la misma manera cuando necesita invertir recursos y energ&iacute;a en atravesar un proceso de p&eacute;rdida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, sin embargo, no todas las p&eacute;rdidas reciben el <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-tiempo-superar-muerte-ser-querido_1_10695737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mismo reconocimiento</a> laboral. El <a href="https://www.boe.es/buscar/pdf/2015/BOE-A-2015-11430-consolidado.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estatuto de los Trabajadores</a> establece dos d&iacute;as de permiso retribuido por el fallecimiento &ldquo;del c&oacute;nyuge, pareja de hecho o de un familiar hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad&rdquo;, que se ampl&iacute;an a cuatro cuando es necesario desplazarse [la <a href="https://www.eldiario.es/economia/yolanda-diaz-anuncia-ampliacion-permiso-fallecimiento-10-dias-nuevo-cuidados-paliativos_1_12669210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ampliaci&oacute;n del permiso a 10 d&iacute;as</a> que avanzaba el Ministerio de Trabajo ha quedado de momento congelada y con futuro incierto ante la reciente disoluci&oacute;n de las Cortes por el adelanto electoral]. La norma contempla as&iacute; la muerte de padres, hijos, abuelos, nietos o hermanos, entre otros familiares, pero no la de una amiga, un amigo, un t&iacute;o o una t&iacute;a, un compa&ntilde;ero de trabajo o un animal de compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la p&eacute;rdida de sus perros, Javier ha vivido en primera persona<strong> </strong>la incomprensi&oacute;n laboral. Cuenta a elDiario.es que tras el fallecimiento de uno de sus compa&ntilde;eros de vida consigui&oacute; &uacute;nicamente un d&iacute;a de asuntos propios y dos de sus propias vacaciones para transitar el duelo. Despu&eacute;s, se vio obligado a continuar con su rutina habitual y a esconderse en el ba&ntilde;o para poder llorar ante la falta de empat&iacute;a de sus compa&ntilde;eros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quienes atraviesan p&eacute;rdidas que quedan en los m&aacute;rgenes de lo contemplado por la ley pueden verse obligados a recurrir a una baja por incapacidad temporal. Pero Noelia Ramos recuerda que &ldquo;el duelo no es una enfermedad, es un proceso muy doloroso, un proceso natural que todos vivimos&rdquo;. El problema llega cuando &ldquo;el tiempo que se nos concede para no tener que ir a trabajar es muy inferior en comparaci&oacute;n con todas las emociones y vivencias que atravesamos&rdquo;. A este proceso de duelo en muchas ocasiones se a&ntilde;aden adem&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/era/burocracia-despues-muerte-no-deja-vivir-duelo-paz_1_12958951.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los tr&aacute;mites y procesos administrativos</a> que se requieren tras un fallecimiento. Un tiempo a&ntilde;adido que dif&iacute;cilmente cabe en los dos o cuatro d&iacute;as de permiso que se contemplan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El duelo no es una enfermedad, es un proceso muy doloroso, un proceso natural que todos vivimos (...) El tiempo que se nos concede para no tener que ir a trabajar es muy inferior en comparación con todas las emociones y vivencias que atravesamos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Noelia Ramos</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea, Mar Arg&uuml;ello Arbe invita a &ldquo;cuestionarnos la exigencia de que todo tenga un tiempo, un protocolo, una concreci&oacute;n&rdquo;, porque &ldquo;el dolor tiene su propia l&oacute;gica, que no es la l&oacute;gica de la productividad&rdquo;. El proceso de duelo entra en conflicto con una sociedad que nos pide seguir produciendo incluso cuando nuestra vida se ha detenido por dentro. Por ello, define &ldquo;un permiso laboral digno&rdquo; no como &ldquo;solo un descanso legal&rdquo;, sino como &ldquo;el reconocimiento social para que cada persona transite su p&eacute;rdida&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Dar espacio, comprensi&oacute;n y naturalidad al duelo</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una sociedad que vive totalmente de espaldas a la muerte&rdquo;, sentencia Ramos. La psic&oacute;loga aboga por integrar esta realidad dentro de nuestras vidas, para poder as&iacute; &ldquo;acompa&ntilde;ar en las p&eacute;rdidas de una manera tranquila, calmada, serena&rdquo;. No hablar de la muerte hace que se genere, tab&uacute;, miedo e incomprensi&oacute;n, que puede traducirse en &ldquo;invalidaci&oacute;n de estos sentimientos&rdquo; &mdash;tanto a nivel social como legislativo&mdash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Vila Almui&ntilde;a encuentra fundamental &ldquo;cambiar todo lo que tiene que ver con reconocer y respetar el dolor de la persona afectada&rdquo;. Muchas personas que pasan por un duelo menos comentado o &ldquo;aceptado socialmente&rdquo; se sienten incomprendidas, solas y juzgadas, y son estas emociones &ldquo;las que entorpecen el proceso natural y dificultan que la persona lo viva de una manera saludable&rdquo;. El camino a seguir pasa por &ldquo;dar cabida a estas otras realidades&rdquo;, &ldquo;ya sea mostr&aacute;ndonos disponibles emocionalmente para la otra persona (escuchar, acompa&ntilde;ar, interesarse&hellip;) o creando espacios que validen y reconozcan esas p&eacute;rdidas (medidas o permisos laborales o estudiantiles, adaptaciones a nivel escolar&hellip;)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque reconocer un duelo no significa determinar cu&aacute;nto debe durar ni establecer qu&eacute; p&eacute;rdida merece m&aacute;s dolor que otra. Significa, sencillamente, reconocer que alguien ha perdido a una persona o a un animal importante en su vida y que necesita tiempo y espacio para asimilarlo. Tambi&eacute;n cuando esa p&eacute;rdida no tiene un nombre para la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/duelos-margen-no-valida-dolor-muerte-amiga-companero-animal_1_13581987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6246bd07-9aec-409b-820d-b4dd286f89be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1265y258.jpg" length="213360" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6246bd07-9aec-409b-820d-b4dd286f89be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1265y258.jpg" type="image/jpeg" fileSize="213360" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El duelo invisible cuando muere una amiga, un compañero o un novio: "La gente dio por hecho que reharía mi vida"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6246bd07-9aec-409b-820d-b4dd286f89be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1265y258.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Salud mental,Psicología,Animales domésticos,Muerte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: "El frío te conecta con el aquí y el ahora"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/banarse-mar-invierno-fascina-vez-frio-conecta-ahora_1_13573542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" width="1217" height="685" alt="Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: &quot;El frío te conecta con el aquí y el ahora&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Ocho grados. Los nadadores de invierno’ (Barlin Libros), el periodista Jordi Ballart indaga en los efectos de zambullirse en el agua a bajas temperaturas</p><p class="subtitle">Cómo funcionan los baños de contraste para recuperarse del esfuerzo y mejorar la circulación
</p></div><p class="article-text">
        Tanto si vive usted cerca del mar, como si lo visita por casualidad fuera de los meses c&aacute;lidos del a&ntilde;o, es posible que alguna vez se haya quedado mirando a quienes, ignorando el fr&iacute;o, se sumergen en el agua en pleno invierno. Hacerlo quiz&aacute; les parezca a muchos una aut&eacute;ntica locura, pero a otros seguro les despertar&aacute; una cierta envidia. Les encantar&iacute;a ser uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el fr&iacute;o y la humedad calando hasta los huesos suponen una barrera importante, pero incluso desde la orilla uno puede intuir la sensaci&oacute;n de libertad y de comuni&oacute;n con la naturaleza que se tiene que sentir al hacerlo. Jordi Ballart es escritor y periodista. Tambi&eacute;n es uno de esos nadadores. Lleva m&aacute;s de veinte a&ntilde;os adentr&aacute;ndose en las aguas invernales, llegando a sumergirse en aguas a ocho grados, un l&iacute;mite en el que el cuerpo humano ya empieza a tener serias dificultades para funcionar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente es esa cifra la que da t&iacute;tulo a su nuevo libro, <a href="https://www.barlinlibros.org/tienda/ocho-grados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ocho grados. Los nadadores de invierno</em></a> (Barlin Libros, traducido por Alberto Haller), un texto en el que mezcla el relato personal con el ensayo y la cr&oacute;nica de viajes. Para crearlo recorri&oacute; lugares tan emblem&aacute;ticos como la playa de la Barceloneta, la de Riazor en A Coru&ntilde;a, la Concha de Donosti y otros m&aacute;s lejanos como Brighton, Mosc&uacute; o Berl&iacute;n (porque los nadadores de invierno no solo lo hacen en el mar). 
    </p><p class="article-text">
        En el libro, un aut&eacute;ntico canto al poder sanador de la naturaleza, recorremos junto a Ballart la historia de los ba&ntilde;os fr&iacute;os, la del neopreno y su papel de &ldquo;facilitador&rdquo; de este tipo de inmersiones, y tambi&eacute;n algunos relatos de aquellos que en el agua fr&iacute;a encontraron una v&iacute;a para aliviar sus traumas o sus problemas de depresi&oacute;n. Incluido el propio autor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha ido evolucionando su relaci&oacute;n con el mar a lo largo del tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre he tenido una relaci&oacute;n especial con el mar, desde ni&ntilde;o. Dir&iacute;a que mi relaci&oacute;n con el agua ha ido evolucionando seg&uacute;n una cuesti&oacute;n &ldquo;de continuidad&rdquo;, de alargar la temporada de ba&ntilde;o y no limitar esa actividad tan placentera a los meses de verano. Con el tiempo, tambi&eacute;n he descubierto que el mar de invierno es un entorno muy particular, que la falta de gente hace que la conexi&oacute;n con la naturaleza sea mucho m&aacute;s intensa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé, estaba pasando una mala época, una depresión, y los baños invernales me ayudaron muchísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Recuerda el primer ba&ntilde;o de invierno en el que pens&oacute; que eso era para usted? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer ba&ntilde;o de invierno en el que pens&eacute; &ldquo;&iexcl;s&iacute;, esto es lo m&iacute;o, quiero seguir haciendo esto!&rdquo;, fue en la playa de la Barceloneta. Ser&iacute;a alrededor del 2004, a mi vuelta de Inglaterra, donde viv&iacute; durante un tiempo. En Reino Unido, sol&iacute;a nadar en el Atl&aacute;ntico con grupos de gente, en verano y con neopreno. As&iacute; que me introduje en el mundo de la nataci&oacute;n invernal gracias estos trajes, que despu&eacute;s abandon&eacute;. En aquellos d&iacute;as yo estaba pasando una mala &eacute;poca, una depresi&oacute;n, y los ba&ntilde;os invernales me ayudaron much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para escribir el libro, se ba&ntilde;&oacute; con las personas a las que entrevistaba. &iquest;Qu&eacute; le cont&oacute; la gente despu&eacute;s de salir del agua que probablemente no le habr&iacute;a contado en una entrevista en tierra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al salir del agua, la mayor&iacute;a de ba&ntilde;istas que he entrevistado, por no decir todos, destacan la sensaci&oacute;n de euforia que sienten. Y tambi&eacute;n la limpieza de preocupaciones, de c&oacute;mo desaparecen esas &ldquo;telara&ntilde;as mentales&rdquo; que todos llevamos con nosotros. La naturaleza, en s&iacute;, ya es un elemento terap&eacute;utico, pero el fr&iacute;o, adem&aacute;s, provoca un cierto <em>shock</em> que te conecta con el aqu&iacute; y el ahora. Con la presencialidad. Los problemas de tierra se quedan en tierra. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es miembro de la </strong><em><strong>Outdoor Swimming Society</strong></em><strong>, una organizaci&oacute;n brit&aacute;nica sin &aacute;nimo de lucro y la mayor comunidad internacional dedicada a la nataci&oacute;n en aguas abiertas y el </strong><em><strong>wild swimming. </strong></em><strong>Ha conocido a personas de agrupaciones de este tipo en diferentes partes del mundo. Aparte de lo evidente, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;a que tienen en com&uacute;n todas estas personas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda el elemento com&uacute;n es la sociabilidad, las relaciones de afinidad que se crean en los grupos, la sensaci&oacute;n de ser, de alguna manera, especiales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bañarse en invierno no necesariamente implica llevar una vida salvaje o descontrolada, pero sí que es algo que te saca de tu zona de confort</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De hecho, el libro contrapone el ba&ntilde;arse en invierno a llevar una vida demasiado normal, demasiado &ldquo;domesticada&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo ve as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ba&ntilde;arse en invierno no necesariamente implica llevar una vida salvaje o descontrolada, pero s&iacute; que es algo que te saca de tu zona de confort. Y ah&iacute; hay un cierto elemento de probar otras cosas, de esp&iacute;ritu de aventura. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cambia el mar en verano y en invierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La principal diferencia es la ausencia de gente, del bullicio veraniego. Y eso conlleva una sensaci&oacute;n muy potente de encontrarte en un entorno m&aacute;s ind&oacute;mito, m&aacute;s natural. En invierno, para m&iacute;, el mar es un mundo m&aacute;s emocional que simplemente recreativo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes ha nombrado el neopreno, este material aparece en el libro como una tecnolog&iacute;a que abri&oacute; la posibilidad de nadar en agua fr&iacute;a a m&aacute;s personas. Pero tambi&eacute;n dice que, con el tiempo, casi todos los que lo usan lo acaban abandonando. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Nadar con neopreno es menos aut&eacute;ntico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente te dir&iacute;a que s&iacute;, que es menos aut&eacute;ntico. Yo creo que si el neopreno te ayuda, como me pas&oacute; a m&iacute;, a empezar a nadar todo el a&ntilde;o, bienvenido sea. Pero lo ideal es que el neopreno sea solo una fase. El contacto directo del agua con la piel es lo que potencia los beneficios del mar para el cuerpo y la mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que nadar en agua fr&iacute;a es beneficioso para muchas cosas. &iquest;Cu&aacute;les y en qu&eacute; se basa para afirmarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La doctora <a href="https://www.instagram.com/susanna_soeberg/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susanna S&oslash;berg</a> habla, entre muchas otras cosas, del potencial que tiene el agua fr&iacute;a para reducir inflamaciones y la presi&oacute;n arterial. Tambi&eacute;n de que puede reforzar el sistema inmunol&oacute;gico, pero los nadadores y nadadoras que entrevist&eacute; me hablaban sobre todo de los beneficios para la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el doctor Mark Harper defiende [en <a href="https://www.chroniclebooks.com/collections/chronicle-prism/products/chill" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chill</em></a>, un libro dedicado a los beneficios de la nataci&oacute;n en agua fr&iacute;a] que cuando el cuerpo se somete regularmente a un estr&eacute;s moderado, como una inmersi&oacute;n en agua helada, desarrolla una respuesta adaptativa a ese estr&eacute;s, con lo cual las consecuencias fisiol&oacute;gicas de las situaciones que provocan ansiedad son menos intensas.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido casos en que los ba&ntilde;os de invierno han ayudado a personas con cuadros depresivos a abandonar la medicaci&oacute;n. Eso s&iacute;, nadar en el mar en invierno no est&aacute; exento de riesgos, como la hipotermia, y hay que hacerlo con cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es posible que los lectores de su libro nunca acaben dando el paso para ba&ntilde;arse en invierno. Aun as&iacute;, &iquest;le gustar&iacute;a que, tras leerlo, cambiara su manera de mirar el mar, el invierno o su propia vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que se quedaran con la idea de la grandeza del mar y de c&oacute;mo esa grandeza nos sit&uacute;a en el mundo a nosotros, los seres humanos. C&oacute;mo nos pone en nuestro sitio. Y para sentir eso ni siquiera hace falta ba&ntilde;arse en invierno, basta con dar un paseo al lado del mar en una ma&ntilde;ana tranquila de diciembre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/banarse-mar-invierno-fascina-vez-frio-conecta-ahora_1_13573542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 19:11:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" length="156429" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" type="image/jpeg" fileSize="156429" width="1217" height="685"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: "El frío te conecta con el aquí y el ahora"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" width="1217" height="685"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Salud mental,Natación,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educación emocional en las aulas y más medios sanitarios: las peticiones del colectivo de salud mental para proteger a la juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/educacion-emocional-aulas-medios-sanitarios-peticiones-colectivo-salud-mental-proteger-juventud_1_13575426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8e4d521-ec0f-4a44-8d93-0eeba96a1d72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y961.jpg" width="1200" height="675" alt="Educación emocional en las aulas y más medios sanitarios: las peticiones del colectivo de salud mental para proteger a la juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Parlamento de La Rioja ha acogido el acto del Día Mundial de la Salud Mental con un llamamiento prioritario a la protección de la infancia y la juventud</p></div><p class="article-text">
        El Parlamento de La Rioja ha sido el escenario este viernes del acto central con motivo del D&iacute;a Mundial de la Salud Mental, convocado por la Asociaci&oacute;n Salud Mental La Rioja bajo el lema &lsquo;Haz match con tu salud mental&rsquo;. La conmemoraci&oacute;n ha contado con la presencia del presidente del Ejecutivo regional, Gonzalo Capell&aacute;n, y la presidenta de la C&aacute;mara, Marta Fern&aacute;ndez Cornago, junto a una nutrida representaci&oacute;n de autoridades pol&iacute;ticas, colectivos del tercer sector y familias. En esta edici&oacute;n, la entidad ha centrado sus demandas en la urgencia de articular medidas p&uacute;blicas efectivas que protejan el bienestar emocional de la poblaci&oacute;n infantojuvenil y garanticen las condiciones materiales para el desarrollo de proyectos de vida aut&oacute;nomos.
    </p><p class="article-text">
        Durante la sesi&oacute;n se ha procedido a la lectura del manifiesto oficial, impulsado por una organizaci&oacute;n que suma casi 45 a&ntilde;os de trayectoria en la comunidad auton&oacute;mica y agrupa a m&aacute;s de 1.200 personas afectadas y familiares. El documento pone de relieve la magnitud de una problem&aacute;tica que, seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), condiciona la vida de uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 a&ntilde;os. Las evidencias estad&iacute;sticas se&ntilde;alan la importancia cr&iacute;tica de la prevenci&oacute;n y el diagn&oacute;stico precoz: la mitad de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 14 a&ntilde;os y el 75 % lo hace antes de alcanzar la mayor&iacute;a de edad.
    </p><p class="article-text">
        El manifiesto visibiliza asimismo el impacto de la crisis sanitaria y social vivida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, periodo en el que las conductas suicidas se duplicaron entre los menores de 15 a&ntilde;os, seg&uacute;n registros del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (INE). A este contexto se suma un alarmante consumo de psicof&aacute;rmacos: uno de cada cuatro j&oacute;venes reconoce su uso, y la mitad de ellos los consume sin la preceptiva prescripci&oacute;n m&eacute;dica. Esta realidad evidencia no solo la escasez de recursos de orientaci&oacute;n y atenci&oacute;n psicol&oacute;gica en el sistema p&uacute;blico, sino tambi&eacute;n la tendencia a la medicalizaci&oacute;n de malestares con arraigo estructural.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Salud Mental La Rioja ha recalcado que el deterioro del bienestar emocional en las etapas tempranas de la vida no responde &uacute;nicamente a factores biol&oacute;gicos o individuales, sino que est&aacute; directamente atravesado por los condicionantes socioecon&oacute;micos. La precariedad en el empleo, la imposibilidad de acceder a una vivienda digna, la incertidumbre vital, el acoso escolar, las violencias machistas y el aislamiento social constituyen factores determinantes en la salud mental de la juventud. A estas brechas se a&ntilde;aden la presi&oacute;n est&eacute;tica y de &eacute;xito alimentada por las redes sociales, as&iacute; como la incidencia de las adicciones con y sin sustancia.
    </p><p class="article-text">
        Para dar respuesta a este escenario, el colectivo ha presentado una bater&iacute;a de cuatro reivindicaciones dirigidas a las administraciones p&uacute;blicas. En primer lugar, reclaman el refuerzo de los servicios p&uacute;blicos de atenci&oacute;n a la salud mental y la capacitaci&oacute;n especializada de los profesionales sanitarios y educativos en la prevenci&oacute;n de la conducta suicida y las autolesiones. Junto a ello, demandan la articulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas comunitarias e integrales basadas en derechos, la implantaci&oacute;n de una asignatura de educaci&oacute;n emocional en el curr&iacute;culo escolar que contrarreste la cultura de la hiperexigencia, y el desarrollo de herramientas rigurosas de detecci&oacute;n temprana en la infancia.
    </p><p class="article-text">
        El acto ha concluido con una llamada a erradicar el estigma y las din&aacute;micas de discriminaci&oacute;n que a&uacute;n hoy impiden a muchas personas solicitar ayuda profesional por miedo al rechazo social. La entidad ha defendido la participaci&oacute;n activa de los propios j&oacute;venes y colectivos de salud mental en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que les ata&ntilde;en, recordando que el bienestar de las nuevas generaciones requiere el compromiso coordinado de las instituciones, la comunidad educativa y el conjunto de la sociedad riojana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/educacion-emocional-aulas-medios-sanitarios-peticiones-colectivo-salud-mental-proteger-juventud_1_13575426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 12:12:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a8e4d521-ec0f-4a44-8d93-0eeba96a1d72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y961.jpg" length="5020674" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a8e4d521-ec0f-4a44-8d93-0eeba96a1d72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y961.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5020674" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Educación emocional en las aulas y más medios sanitarios: las peticiones del colectivo de salud mental para proteger a la juventud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a8e4d521-ec0f-4a44-8d93-0eeba96a1d72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y961.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Parlamento,La Rioja,Salud mental,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones de la dana en salud mental: "Los afectados no necesitan un psiquiatra, necesitan una comunidad fuerte que los proteja"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sociedad/lecciones-dana-salud-mental-afectados-no-necesitan-psiquiatra-necesitan-comunidad-fuerte-proteja_1_13565915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e5522cf-9f2a-4538-8d47-b05cb5da11e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x940y332.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones de la dana en salud mental: &quot;Los afectados no necesitan un psiquiatra, necesitan una comunidad fuerte que los proteja&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las asociaciones de víctimas, la delegada del Gobierno y la comisionada de Salud Mental reflexionan sobre el bienestar emocional cerca del segundo aniversario de la catástrofe, en la conferencia de la OCDE, e insisten en la crisis de confianza que se ha generado</p><p class="subtitle">La hora de lluvias torrenciales que devolvió el miedo a la zona cero de la dana: “Revives la historia y no sabes cuándo acaba”
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se acerca un episodio de lluvias, el hijo adolescente de Elisabet le pide que no vaya a trabajar. Desde el 29 de octubre de 2024 estuvo aislada 4 d&iacute;as al conseguir subir a un cami&oacute;n en la V30, en la salida de Paiporta. Ahora en su familia &ldquo;asocian que llueve con no salir de casa, no hay colegio, los papis no van a trabajar... y no se puede vivir en esa tesitura&rdquo;, explica ante un auditorio repleto de asistentes, entre los que hay alcaldes, responsables de emergencias y otros agentes institucionales.
    </p><p class="article-text">
        La salud mental de las personas que vivieron la dana o perdieron a alg&uacute;n familiar o allegado ha quedado fuertemente da&ntilde;ada. Al margen de los diagn&oacute;sticos individuales, en la llamada 'zona cero', los ciudadanos ya no ven llover como antes. Algunos &mdash;especialmente ni&ntilde;os y adolescentes&mdash; tienen miedo de lo que pueda suceder; otros rememoran la tragedia. Pero la dana del 29 de octubre de 2024 no solo ha provocado episodios de nerviosismo y temor en las comarcas afectadas; el duelo y el trauma colectivo han empapado a toda la sociedad valenciana, y la rabia y la frustraci&oacute;n por la inacci&oacute;n han abierto paso a la desconfianza.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo han puesto de manifiesto las representantes de las asociaciones de v&iacute;ctimas y damnificados en un encuentro con la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernab&eacute; y la comisionada para la Salud Mental del Gobierno, Bel&eacute;n Gonz&aacute;lez, en el marco de la conferencia internacional de la OCDE sobre cat&aacute;strofes clim&aacute;ticas. En di&aacute;logo, moderado por el director de elDiario.es en la Comunitat Valenciana, Sergi Pitarch, la presidenta de la Asociaci&oacute;n de V&iacute;ctimas de la DANA 29 octubre, Maril&oacute; Gradol&iacute;, la presidenta de la Asociaci&oacute;n de Damnificados por la DANA Horta Sud, Elisabet Gonz&aacute;lez, y la presidenta de la Asociaci&oacute;n de V&iacute;ctimas Mortales DANA 29-O, Rosa &Aacute;lvarez, han recalcado las heridas a&uacute;n pendientes de cicatrizar en las comarcas afectadas, heridas que cierran m&aacute;s f&aacute;cilmente cuando hay un proceso de escucha. Cuando se sienten arropadas y cuando participan de las decisiones. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo estamos? Algo mejor porque en algunos espacios se nos da voz&rdquo;, explica &Aacute;lvarez, a veintitr&eacute;s d&iacute;as del segundo aniversario de la cat&aacute;strofe. &ldquo;Una alerta naranja en la zona cero era sin&oacute;nimo de miedo&rdquo;, a&ntilde;ade Gradol&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema que tenemos a d&iacute;a de hoy es que no confiamos en quien est&aacute; gestionando la emergencia&rdquo;, se&ntilde;ala Gonz&aacute;lez Peralta, que abre un asunto clave en la conversaci&oacute;n: la falta de confianza en las instituciones tras el desastre. &ldquo;El problema es que las competencias no pueden estar en manos de incompetentes; es imposible que haya una confianza&rdquo;, insiste la representante<strong>. </strong>La cuesti&oacute;n ha ido planeando en varias sesiones de la conferencia internacional, donde diversos actores locales la ponen de relieve. Tambi&eacute;n la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana y la comisionada para la Salud Mental lo ven as&iacute;. &ldquo;La salud mental de la poblaci&oacute;n que ha sufrido (...) solo se garantiza si somos capaces de dar una respuesta completa. (...) Que tengamos un territorio protegido, resiliente y consciente de la vulnerabilidad, que no ponga en peligro la vida de la gente teniendo casas donde no puede haber casas, la tranquilidad de que sus instituciones van a actuar a tiempo y que tengan suficiente informaci&oacute;n para saber qu&eacute; hacen cuando suena una alerta&rdquo;, se&ntilde;ala Bernab&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        La comisonada de Salud Mental del Gobierno apunta: &ldquo;Algo que ha da&ntilde;ado mucho en este proceso tiene que ver con las narrativas que se han contado y las historias que se han querido silenciar&rdquo;. &ldquo;Lo que tiene sentido en circunstnacias catastr&oacute;ficas tiene que ver con lo estructural y lo colectivo&rdquo;, prosigue Gonz&aacute;lez, psiquiatra con un m&aacute;ster en feminismos, que aboga por la intervenci&oacute;n comunitaria en detrimento de la patologizaci&oacute;n. La responsable del comisionado ha desgranado algunas actuaciones puestas en marcha a trav&eacute;s de las unidades de emergencia, recursos que primaban situar el foco en lo colectivo. &ldquo;La comunidad demostr&oacute; una fortaleza espectacular&rdquo;, ha apuntado esta psiquiatra especialista en feminismo, al mando del comisionado en Salud Mental desde 2024.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ffae051-f4bf-4baf-828e-9d1f6fde7871_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ffae051-f4bf-4baf-828e-9d1f6fde7871_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ffae051-f4bf-4baf-828e-9d1f6fde7871_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ffae051-f4bf-4baf-828e-9d1f6fde7871_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ffae051-f4bf-4baf-828e-9d1f6fde7871_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6ffae051-f4bf-4baf-828e-9d1f6fde7871_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6ffae051-f4bf-4baf-828e-9d1f6fde7871_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Belén González, comisionada de Salud Mental del Gobierno de España."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Belén González, comisionada de Salud Mental del Gobierno de España.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los afectados, explica Gonz&aacute;lez, &ldquo;no necesitan un psiquiatra o un psic&oacute;logo, necesitan una comunidad fuerte que los proteja&rdquo;. Durante los meses de intervenci&oacute;n, que se prorrogar&aacute;n hasta septiembre de 2027, los especialistas abogaron por tejer lazos comunitarios en lugar de buscar diagn&oacute;sticos individuales. Un episodio de m&aacute;s de 230 victimas mortales &ldquo;afecta como una onda expansiva a quienes habian perdido una persona, sus casas, sus bienes, el territorio donde uno ha construido una biografia, y eso no se reconstruye en la consulta uno a uno&rdquo;, relata la profesional, que insiste en que los recursos de la comunidad ya estaban ah&iacute;. Solo ten&iacute;a que ir alguien a activarlos. &ldquo;Lo que hemos hecho es recuperar el tejido comunitario que da respuesta y acompa&ntilde;a&rdquo;, destaca. 
    </p><p class="article-text">
        La escucha desde las instituciones ha sido un aspecto esencial, destacan las v&iacute;ctimas, que recordaban la prohibici&oacute;n de ir a Feria Valencia, donde se practicaban las autopsias a los fallecidos, en busca de sus familiares, una decisi&oacute;n comunicada por la entonces consellera Nuria Montes. &ldquo;Tuvimos que mascar todo ese dolor solas&rdquo;, ha denunciado &Aacute;lvarez. De esa denuncia se ha aprendido mucho. Seg&uacute;n ha trasladado Bernab&eacute;, los protocolos de las oficinas de atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas han de cambiar, como la tramitaci&oacute;n de las indemnizaciones. Las unidades especializadas en crisis han tomado nota de las surgerencias de las v&iacute;ctimas y ahora las aplican en otros escenarios catastr&oacute;ficos, como han sido los &uacute;ltimos grandes incendios, ha apuntado Gonz&aacute;lez. Tratan de hacer realidad una de las peticiones de las asociaciones de v&iacute;ctimas: que no vuelva a suceder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/sociedad/lecciones-dana-salud-mental-afectados-no-necesitan-psiquiatra-necesitan-comunidad-fuerte-proteja_1_13565915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 14:59:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6e5522cf-9f2a-4538-8d47-b05cb5da11e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x940y332.jpg" length="266731" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6e5522cf-9f2a-4538-8d47-b05cb5da11e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x940y332.jpg" type="image/jpeg" fileSize="266731" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lecciones de la dana en salud mental: "Los afectados no necesitan un psiquiatra, necesitan una comunidad fuerte que los proteja"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6e5522cf-9f2a-4538-8d47-b05cb5da11e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x940y332.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[DANA,Salud mental,OCDE,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La salud mental: una carrera de fondo' aspira reunir en Logroño a mil personas el 17 de octubre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/salud-mental-carrera-fondo-aspira-reunir-logrono-mil-personas-17-octubre_1_13563668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/311f66be-6b2c-493d-b30f-839635d71186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x579y232.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La salud mental: una carrera de fondo&#039; aspira reunir en Logroño a mil personas el 17 de octubre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para participar en la carrera es necesario inscribirse aportando un donativo de 5 euros</p></div><p class="article-text">
        Una m&aacute;s, el Ayuntamiento y la Asociaci&oacute;n Salud Mental La Rioja organizan la XI edici&oacute;n del evento &lsquo;La salud mental: Una carrera de fondo&rsquo;, una carrera solidaria a favor de la salud mental, que tendr&aacute; lugar el s&aacute;bado 17 de octubre. Se trata de una iniciativa solidaria que nos recuerda la importancia de sensibilizarnos con los enfermos de salud mental y sus familias, y de esforzarnos por crear entornos cada vez m&aacute;s saludables emocional y socialmente en los diferentes &aacute;mbitos en los que se desarrolla nuestra vida.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;La salud mental: Una carrera de fondo&rsquo; es una carrera que se celebra con motivo del D&iacute;a Mundial de la Salud Mental que tiene lugar en m&aacute;s de cien pa&iacute;ses. En su und&eacute;cima edici&oacute;n en Logro&ntilde;o, este a&ntilde;o se celebrar&aacute; el pr&oacute;ximo 17 de octubre en el parque de La Ribera. Esta edici&oacute;n, el lema elegido ha sido &lsquo;Haz match con tu salud mental&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Consistorio y la asociaci&oacute;n se invita a todos los logro&ntilde;eses a participar en esta carrera, con el fin de alcanzar la participaci&oacute;n de en torno a 1.000 personas de ediciones anteriores, dado que es una oportunidad de unirnos en solidaridad y apoyo a todas las personas que luchan contra las enfermedades mentales y mostrarles que no est&aacute;n solas y que aqu&iacute; estamos para ayudarles en su reto diario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diferentes actividades para el p&uacute;blico familiar</strong>
    </p><p class="article-text">
        La actividad m&aacute;s popular del programa de actividades, &lsquo;La salud mental: Una carrera de fondo&rsquo; tendr&aacute; lugar el 17 de octubre en el Parque de La Ribera, junto al estanque. Desde las 10:00 horas, la organizaci&oacute;n pondr&aacute; a disposici&oacute;n de los participantes las &uacute;ltimas inscripciones, as&iacute; como la entrega de camisetas y dorsales.
    </p><p class="article-text">
        La parte deportiva comenzar&aacute; a las 11:00 horas con la carrera infantil para menores de 13 a&ntilde;os, de 1.500 metros de recorrido. Posteriormente, a las 11:30 horas se iniciar&aacute; la carrera popular, de 5.000 metros. Ambos recorridos tendr&aacute;n salida y meta en la zona del merendero y discurrir&aacute;n &iacute;ntegramente por el parque. Al finalizar, a las 12:30 horas, tras haber le&iacute;do un manifiesto relativo al D&iacute;a Mundial de la Salud Mental en La Rioja, se entregar&aacute;n los trofeos y se celebrar&aacute;n sorteos de premios. La jornada contar&aacute; adem&aacute;s con una degustaci&oacute;n de bollos pre&ntilde;ados para todos los participantes a las 13:00 horas, m&uacute;sica e hinchables para los m&aacute;s peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para participar en la carrera es necesario inscribirse aportando un donativo de 5 euros. Las inscripciones ya est&aacute;n abiertas y pueden realizarse en la sede de la Asociaci&oacute;n Salud Mental La Rioja (C/ Cantabria, 33-35), en las librer&iacute;as Santos Ochoa, en el Bar Maule&oacute;n 2 y en F&oacute;rum Sport. Tambi&eacute;n se pueden hacer <em>on line</em> en el enlace <a href="https://uno.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://uno.es</a> hasta el mismo d&iacute;a de la prueba y tambi&eacute;n instantes antes de la salida.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en lo que respecta a la carrera, la organizaci&oacute;n recuerda que, al ser una iniciativa de car&aacute;cter solidario, no es necesario realizarla corriendo; tambi&eacute;n se puede hacer caminando. Asimismo, en caso de no poder participar en el evento, pero querer colaborar se ha habilitado una fila cero solidaria con una cuenta en Caixabank en la que se podr&aacute;n realizar donativos.
    </p><p class="article-text">
        El presidente de Logro&ntilde;o Deporte, Francisco Iglesias, la concejala de Familia, Servicios Sociales y Discapacidad, Patricia Sainz, junto con Mariv&iacute; Ercilla y Ernesto Ortiz, presidenta y director t&eacute;cnico de la Asociaci&oacute;n Salud Mental La Rioja, se han sumado a esta iniciativa solidaria. Y adem&aacute;s, con motivo del D&iacute;a de la Salud Mental, la Asociaci&oacute;n Salud Mental La Rioja desarrollar&aacute; diferentes eventos a lo largo de todo el mes de octubre, con el objetivo de concienciar sobre esta enfermedad y luchar contra el estigma que muchas vedes le rodea. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas padece un problema de salud mental. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/salud-mental-carrera-fondo-aspira-reunir-logrono-mil-personas-17-octubre_1_13563668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 14:42:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/311f66be-6b2c-493d-b30f-839635d71186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x579y232.jpg" length="2833291" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/311f66be-6b2c-493d-b30f-839635d71186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x579y232.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2833291" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['La salud mental: una carrera de fondo' aspira reunir en Logroño a mil personas el 17 de octubre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/311f66be-6b2c-493d-b30f-839635d71186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x579y232.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Logroño,Carreras solidarias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Una lloradita y a seguir": el meme que ha normalizado colapsar en el trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lloradita-seguir-meme-normalizado-colapsar-trabajo_1_13553185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bed099eb-95d9-4ff7-8ebc-0d362295b675_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x764y297.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Una lloradita y a seguir&quot;: el meme que ha normalizado colapsar en el trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expresión, que pivota entre la normalización y banalización del llanto, se ha extendido entre las generaciones más jóvenes, que ven cómo su situación no les permite frenar ni siquiera cuando la presión o el malestar les hace romper a llorar</p><p class="subtitle">Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Pero eso no le ha pasado a todo el mundo alguna vez en el trabajo?&rdquo;. Esa fue una de las respuestas que recib&iacute; al preguntar por la expresi&oacute;n &ldquo;lloradita y a seguir&rdquo;. Tras la proliferaci&oacute;n de memes, <em>stickers</em> y v&iacute;deos que repiten este mantra, aparecen historias personales que hablan de situaciones l&iacute;mite en ambientes laborales, de exigencias acad&eacute;micas o cuando se practica un deporte. La realidad es que algo impacta de forma grave en la persona cuando esta no tiene ni el tiempo ni el espacio para digerir ciertas emociones. Hemos perdido el miedo a llorar y a decir que lloramos, pero le seguimos quitando importancia. La liberaci&oacute;n moment&aacute;nea de las l&aacute;grimas no combate la presi&oacute;n externa que imposibilita la correcta y necesaria canalizaci&oacute;n emocional. Y los ritmos obligados tampoco ayudan.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o tiene 28 a&ntilde;os y hace dos trabajaba como dependienta en una firma francesa de moda en Madrid. &ldquo;Un d&iacute;a mi jefe me dijo delante de unos clientes que si no hab&iacute;a pensado en operarme algunas partes de mi cuerpo, y me las empez&oacute; a se&ntilde;alar. No supe c&oacute;mo contestar&rdquo;, recuerda esta maestra de pedagog&iacute;a terap&eacute;utica. En cuanto pudo, se fue al ba&ntilde;o. &ldquo;Me sent&iacute;a mal, culpable, y ah&iacute; s&iacute;: lloradita y a seguir&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de situaciones suelen aparecer en entornos de alta presi&oacute;n en los que la persona afectada no tiene una red de apoyo presente. &ldquo;Tambi&eacute;n te sabe mal pedir ayuda, o piensas que es algo que tienes que llevar t&uacute; sola&rdquo;, opina Andrea, profesora en una academia de Getafe. A sus 34 a&ntilde;os, todav&iacute;a rememora aquellos momentos en los que lloraba sola por la muerte de su abuelo antes de enfrentar una clase. &ldquo;Parece que cada vez nos intentan hacer m&aacute;s independientes, cuando estos malos tragos muchas veces son menos malos si estamos acompa&ntilde;adas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Laura no conoc&iacute;a la expresi&oacute;n &ldquo;lloradita y a seguir&rdquo; cuando en numerosas ocasiones ya la hab&iacute;a puesto en pr&aacute;ctica. Tiene 32 a&ntilde;os y es una profesional de la comunicaci&oacute;n y las redes sociales. &ldquo;Lo peor es cuando tienes un problema de salud mental y la sanidad p&uacute;blica no te acompa&ntilde;a como debe, y tienes que ir a la privada para seguir viviendo. No puedes no trabajar, especialmente cuando eres aut&oacute;noma. Lloras y luego vas a reuniones con los ojos rojos&rdquo;, dice por su experiencia. Desde su punto de vista, que esta realidad est&eacute; tan extendida es un claro s&iacute;ntoma del sistema: &ldquo;No s&eacute; si a los ricos les pasar&aacute; lo mismo&rdquo;, comenta con iron&iacute;a esta madrile&ntilde;a.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DWAtw1Wjg11/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        De todas formas, a veces la cosa va m&aacute;s all&aacute; de la &ldquo;lloradita&rdquo;: &ldquo;Hay experiencias que nos pueden desbordar mucho m&aacute;s, que nuestro cerebro no consigue digerir o integrar, y no se trata de llorar y seguir todos los d&iacute;as, sino que hay que ir m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, esgrima Paula Mui&ntilde;os, vocal del Col&middot;legi Oficial de Psicologia de la Comunitat Valenciana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay experiencias que nos pueden desbordar mucho más, que nuestro cerebro no consigue digerir o integrar, y no se trata de llorar y seguir todos los días, sino que hay que ir más allá</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Muiños</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El humor y la invalidaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Decir &ldquo;lloradita y a seguir&rdquo; es ponerle algo de humor a la situaci&oacute;n y quitarle importancia al mismo tiempo para Laura. &ldquo;Es la l&oacute;gica del mercado, que no deja espacio para las emociones. Solo producir, producir y producir&rdquo;, explica. Es lo que tambi&eacute;n piensa Raquel Masa, psic&oacute;loga sanitaria de Bilbao que esgrime que la expresi&oacute;n supone incluso un proceso de invalidaci&oacute;n emocional. &ldquo;No tengo tiempo para procesar lo que me pasa, me doy un minuto de tregua y luego a seguir como si nada&rdquo;, abunda. &ldquo;Una cosa es normalizar el llanto y otra banalizarlo&rdquo;, precisa su compa&ntilde;era Paula Mui&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n laboral es lo que ha hecho que Hugo, uno de los pocos hombres que ha respondido al llamado de hacer p&uacute;blico estos momentos de vulnerabilidad, explotara varias veces en los <em>sets</em> de rodaje. A sus 22 a&ntilde;os, este integrante de los equipos de direcci&oacute;n de producciones audiovisuales habla de &ldquo;exigencias brutales&rdquo; de 12 horas ininterrumpidas trabajando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las nuevas generaciones somos m&aacute;s conscientes de esto. Cuando coincido con gente de mi edad en los rodajes, lo entendemos muy bien. Cuando me ha pasado o le ha pasado a alguien, siempre hemos intentado acompa&ntilde;arnos, aunque sabemos que esto de tener que seguir a toda costa es neoliberalismo puro&rdquo;, desarrolla. En este sentido, Masa, psic&oacute;loga, agrega que los j&oacute;venes son una generaci&oacute;n que en mayor medida identifica y reconoce algo m&aacute;s el proceso de identificaci&oacute;n y reconocimiento de una emoci&oacute;n, pero con poco espacio para validarla y procesarla.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Reacciones emocionales personales</h2><p class="article-text">
        Marta, periodista de 31 a&ntilde;os, cuenta que algunas veces, mientras est&aacute; con amigos o en casa trabajando, le asalta una emoci&oacute;n que le empa&ntilde;a los ojos: &ldquo;Ah&iacute; lloras un poquito y buscas un abrazo y contin&uacute;as con tu vida. De alguna manera entiendes que no puedes quedarte estancada para que no genere un malestar mayor&rdquo;, admite. Como comunicadora en zona de conflicto, ha vivido situaciones de gran injusticia e impunidad. &ldquo;El llanto tiene un componente liberador, es tu propio cuerpo deshaci&eacute;ndose de una parte de &eacute;l mismo, no s&eacute;&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando coincido con gente de mi edad en los rodajes, lo entendemos muy bien. Cuando me ha pasado o le ha pasado a alguien, siempre hemos intentado acompañarnos, aunque sabemos que esto de tener que seguir a toda costa es neoliberalismo puro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hugo</span>
                                        <span>—</span> 22 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La crianza tambi&eacute;n es otra de las realidades que puede llevar al l&iacute;mite. &ldquo;Compaginar el inicio de la escuela infantil o el colegio con mi trabajo es horroroso. En julio avis&eacute; en el trabajo de que necesitar&iacute;a algo de flexibilidad en septiembre, pero a finales de agosto ya todo el mundo ten&iacute;a muchos y muy buenos proyectos y nadie se acordaba de lo que dije&rdquo;, enuncia Carla, vecina de 33 a&ntilde;os de Pinto con dos peque&ntilde;os a su cargo que muchas veces se acuesta con l&aacute;grimas en los ojos. &ldquo;Acompa&ntilde;ar a tu hijo al cole no es un derecho, por ahora, y tu jefe solo piensa en el &uacute;ltimo trimestre del a&ntilde;o&rdquo;, agrega con enfado. En su caso, encuentra un alivio en sus amigas, con quien se intercambia <em>stickers</em> por WhatsApp con mensajes como &ldquo;una lloradita y a seguir existiendo&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DX8f085uWBK/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Hablar de manera desenfadada del lloro es un avance para Anna Romeu, psic&oacute;loga especializada en gesti&oacute;n emocional. A ojos de esta especialista, la expresi&oacute;n explicita una realidad ocultada en muchas ocasiones y, por otro lado, le pone final en el tiempo. &ldquo;Me gusta porque termina la acci&oacute;n, no nos vamos a pasar todo el d&iacute;a llorando, ni el mundo se acaba&rdquo;, determina. Esta integrante del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de Catalunya admite tambi&eacute;n que hay otra lectura: &ldquo;No me gusta tanto que se pueda llegar a tomar a la ligera el hecho de llorar o sentir. Cada una de las reacciones emocionales son personales e intransferibles, con intensidades diferentes, y todas son v&aacute;lidas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un malestar m&aacute;s amplio detr&aacute;s</h2><p class="article-text">
        A Alba, el estr&eacute;s por el estudio de unas oposiciones le ha pasado factura. Esta joven de 26 a&ntilde;os, asentada en C&aacute;diz, decidi&oacute; dejar de lado el estudio durante dos semanas para poderse recomponer de la ruptura de una relaci&oacute;n con quien durante seis a&ntilde;os fue su pareja. &ldquo;El duelo no lo haces en dos semanas, as&iacute; que yo estaba estudiando la misma oposici&oacute;n que &eacute;l aprob&oacute; y, de repente, me acordaba de cualquier cosa de nosotros y lloraba. Me daba cinco minutos y segu&iacute;a estudiando, porque adem&aacute;s no dejaba de pensar que si no suspender&iacute;a y no tendr&iacute;a trabajo&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Esta graduada en Ciencias Pol&iacute;ticas y Estudios Internacionales sostiene que no tener espacio para mostrar los sentimientos &ldquo;va en la l&iacute;nea de hacer de menos c&oacute;mo nos sentimos para evitar abordar nuestra situaci&oacute;n, verlo como algo moment&aacute;neo, cuando es s&iacute;ntoma de un malestar mucho m&aacute;s general&rdquo;. La psic&oacute;loga Mui&ntilde;os, por su parte, valora que detr&aacute;s de &ldquo;una lloradita&rdquo; puede haber una forma de resiliencia, pero tambi&eacute;n algo m&aacute;s, como si se estuviera tapando alguna situaci&oacute;n compleja o un malestar m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        A A&iacute;da nunca se le olvidar&aacute; el d&iacute;a que su padre le dijo que padec&iacute;a c&aacute;ncer. Ella tiene 34 a&ntilde;os y se dedica a la consultor&iacute;a: &ldquo;Recib&iacute; la llamada en el trabajo y tuve que hacer como si nada, disimul&eacute;. Conforme colgu&eacute;, me fui al ba&ntilde;o y habl&eacute; con mi hermana, que estaba en una situaci&oacute;n similar. En un cuarto de hora, me lav&eacute; la cara y volv&iacute; a mi mesa&rdquo;, detalla.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DTYMpVvjhC9/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Introducir el factor risa de la expresi&oacute;n &ldquo;lloradita y a seguir&rdquo; para abordar realidades y momentos tan complicados no es algo positivo para A&iacute;da. &ldquo;Las cosas graves deber&iacute;an mantenerse en la gravedad, que el cerebro sepa reaccionar ante ellas, que no se lo tome a broma. Esta expresi&oacute;n meme es muy siglo XXI, para descargar la importancia que tiene realmente&rdquo;, apunta. Masa, integrante del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de Bizkaia, recalca que el humor puede ser un mecanismo &ldquo;muy bueno&rdquo; para hacer frente a algo cuando no hay tiempo de interiorizarlo, pero siempre y cuando despu&eacute;s exista tiempo para procesar lo ocurrido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta expresión meme es muy siglo XXI, para descargar la importancia que tiene realmente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aída</span>
                                        <span>—</span> 34 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Que el entorno sostenga</h2><p class="article-text">
        Para Ana, los diez meses que estuvo trabajando en una agencia de relaciones p&uacute;blicas fueron &ldquo;diez meses de lloradita y a seguir&rdquo;, asegura. Esta redactora t&eacute;cnica en una empresa de electromedicina detalla que su jefa le trataba mal continuamente. &ldquo;Estamos tan apretados en nuestra vida con la familia, el trabajo, el dinero o lo que sea, que al final uno tiene que tragar y seguir&rdquo;, profundiza.
    </p><p class="article-text">
        Masa dice que la soluci&oacute;n pasa por poder reconocer la emoci&oacute;n y ser consciente de ella. &ldquo;Si uno tiene un mal d&iacute;a, quiz&aacute; puede llegar al trabajo y decirse a s&iacute; mismo que ir&aacute; m&aacute;s lento. Nos tenemos que validar como individuos&rdquo;, explica. De todas formas, como todo, tiene un componente comunitario: &ldquo;El entorno deber&iacute;a saber leer que a esa persona le sucede algo y que ser&aacute; importante sostenerla, acompa&ntilde;arla&rdquo;, finaliza la experta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lloradita-seguir-meme-normalizado-colapsar-trabajo_1_13553185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2026 20:05:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bed099eb-95d9-4ff7-8ebc-0d362295b675_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x764y297.jpg" length="655695" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bed099eb-95d9-4ff7-8ebc-0d362295b675_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x764y297.jpg" type="image/jpeg" fileSize="655695" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Una lloradita y a seguir": el meme que ha normalizado colapsar en el trabajo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bed099eb-95d9-4ff7-8ebc-0d362295b675_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x764y297.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Internet,Memes,Salud mental,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tribunal reconoce la ansiedad de un trabajador de CAF como accidente laboral por sobrecarga de trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tribunal-reconoce-ansiedad-trabajador-caf-accidente-laboral-sobrecarga-trabajo_1_13549936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7dc51173-f999-40b5-b123-a9cd953c8f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tribunal reconoce la ansiedad de un trabajador de CAF como accidente laboral por sobrecarga de trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La patología fue considerada enfermedad común, pero el juzgado confirma la motivación laboral ante una "sobrecarga por falta de personal", ha informado CCOO</p><p class="subtitle"> Cuando tras la ansiedad se esconde la precariedad y la sobrecarga de trabajo </p></div><p class="article-text">
        Un Tribunal de Instancia de San Sebasti&aacute;n ha reconocido que dos periodos de baja con diagn&oacute;stico de ansiedad de un trabajador de la empresa CAF se consideran accidente de trabajo, ha constatado elDiario.es y ha informado el sindicato CCOO, como recoge Europa Press. La sentencia es recurrible en instancias superiores. 
    </p><p class="article-text">
        El tribunal considera probado que CAF introdujo un cambio de sistema de trabajo que &ldquo;acarre&oacute; sobrecarga por falta de personal&rdquo; que afect&oacute; no s&oacute;lo al trabajador, sino tambi&eacute;n al resto del personal que trabajaba en su secci&oacute;n, deduci&eacute;ndose que &ldquo;sufri&oacute; esta situaci&oacute;n de ansiedad con motivo de su situaci&oacute;n laboral&rdquo;, recoge la sentencia.
    </p><p class="article-text">
        El afectado del centro de trabajo de Beasain de la empresa CAF estuvo de baja por ansiedad entre noviembre de 2022 y marzo de 2023, y de nuevo entre abril y septiembre de 2023, siendo el segundo periodo una reca&iacute;da. 
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n judicial concluye igualmente que &ldquo;la problem&aacute;tica laboral fue la que caus&oacute; el estado de ansiedad&rdquo; del trabajador, lo que deriv&oacute; tanto en el primer periodo de baja como en la posterior reca&iacute;da del mismo.
    </p><h2 class="article-text">Reca&iacute;da tras volver al mismo puesto</h2><p class="article-text">
        CCOO ha incidido en que, tras el primer periodo de baja, &ldquo;se le vuelve a ubicar en el puesto de trabajo que hab&iacute;a generado el problema&rdquo;, lo que a juicio del sindicato muestra &ldquo;cuando menos negligencia por parte de la empresa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tras esta reca&iacute;da se le cambia de puesto, y como tambi&eacute;n la sentencia corrobora, desde la reubicaci&oacute;n del trabajador en otra &aacute;rea de la empresa &ldquo;no ha habido reca&iacute;das&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, ha apuntado que Osakidetza (el servicio vasco de salud), por su parte y &ldquo;aparte de referirse en todo momento al origen laboral de la patolog&iacute;a&rdquo;, no ha encontrado &ldquo;ning&uacute;n antecedente de trastorno de ansiedad o depresi&oacute;n, ni tampoco posibles causas que los motivasen&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cr&iacute;tica al servicio de prevenci&oacute;n de riesgos laborales</h2><p class="article-text">
        El sindicato ha hecho una valoraci&oacute;n negativa de la actuaci&oacute;n del departamento m&eacute;dico del servicio de prevenci&oacute;n de CAF. &ldquo;Siendo como es la empresa una autoaseguradora, este departamento no tramit&oacute; la baja por contingencia profesional del trabajador alegando, siempre seg&uacute;n lo recogido en le sentencia, no poder demostrarse la existencia de acoso laboral&rdquo;, ha agregado.
    </p><p class="article-text">
        CCOO insta por ello a CAF y a su servicio de prevenci&oacute;n a &ldquo;no circunscribir las patolog&iacute;as psicosociales derivadas del trabajo a las relacionadas con el acoso moral&rdquo;, puesto que &ldquo;se dan m&aacute;s causas como el exceso de carga de trabajo o el deficiente reparto de la misma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, la prevenci&oacute;n de riesgos psicosociales &ldquo;est&aacute; fallando estrepitosamente en muchas empresas&rdquo; y exige, entre otras cosas, &ldquo;an&aacute;lisis exhaustivos de c&oacute;mo se reparte la carga de trabajo y cu&aacute;les son los puestos y personas que est&aacute;n sobrecargados&rdquo;. &ldquo;La situaci&oacute;n es muy grave si hay trabajadores que a los que se les prescriben bajas de un a&ntilde;o debido a los perjuicios psicosociales que les genera el trabajo&rdquo;, ha concluido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Economía]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tribunal-reconoce-ansiedad-trabajador-caf-accidente-laboral-sobrecarga-trabajo_1_13549936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 11:54:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7dc51173-f999-40b5-b123-a9cd953c8f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1794276" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7dc51173-f999-40b5-b123-a9cd953c8f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1794276" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un tribunal reconoce la ansiedad de un trabajador de CAF como accidente laboral por sobrecarga de trabajo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7dc51173-f999-40b5-b123-a9cd953c8f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Ansiedad,Derechos laborales,Salud laboral]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
