<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Biología]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/biologia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Biología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1001192/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué se retrasó el 'campanu'?: los expertos alertan de su extinción en la mayoría de los ríos donde vivía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/retraso-campanu-expertos-alertan-extincion-mayoria-rios-vivia_1_13225138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbf163d8-75b9-4b2d-83d6-ce2bfd56bfca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué se retrasó el &#039;campanu&#039;?: los expertos alertan en Asturias de la extinción del salmón en el 70% de los ríos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los biólogos instan a que se adopten medidas urgentes ante la paulatina desaparición de ejemplares en los ríos salmoneros y abogan por la inclusión de la especie en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Ecologistas e IU-Convocatoria por Asturies, socio del Gobierno asturiano, reclaman la veda total en el Principado</p><p class="subtitle">El 'campanu del Sella' más tardío de la historia, capturado un mes después de que se abriera la temporada </p></div><p class="article-text">
        Alfredo Fern&aacute;ndez Ojanguren Garc&iacute;a Comas, profesor titular del Departamento de Biolog&iacute;a de Organismos y Sistemas del &aacute;rea de Zoolog&iacute;a del grupo de investigaci&oacute;n <a href="https://portalinvestigacion.uniovi.es/grupos/77679/detalle" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Divan Diversidad y Conservaci&oacute;n Animal</a> de la Universidad de Oviedo, no quer&iacute;a ser agorero cuando predijo que la poblaci&oacute;n salmonera estaba en v&iacute;as de extinci&oacute;n porque la especie entraba &ldquo;en colapso&rdquo; ya que se pescaba menos del 10% de su m&aacute;ximo, cifrado en 7.000 ejemplares. Un descenso paulatino que ya se iba constatando a&ntilde;o tras a&ntilde;o y que en este 2026 ya se ha convertido en una tozuda realidad.
    </p><p class="article-text">
        Este experto bi&oacute;logo llevaba comprobando cient&iacute;ficamente durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os c&oacute;mo los datos de capturas mostraban claramente un descenso muy acusado de las poblaciones salmoneras en Asturias, si bien esta no era una excepci&oacute;n ya que en otros r&iacute;os de Espa&ntilde;a estaban entrando en colapso.
    </p><p class="article-text">
        El salm&oacute;n es una especie que, seg&uacute;n explica, se ha extinguido en el 70% de los r&iacute;os en los que hab&iacute;a ejemplares hist&oacute;ricamente, y pese a todos los avisos de alerta que este experto emiti&oacute; en su momento para que se pusiera de inmediato coto a esta situaci&oacute;n, desde la administraci&oacute;n asturiana no se hizo caso. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5588c5bd-b657-4c96-8c19-794734ffb7af_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5588c5bd-b657-4c96-8c19-794734ffb7af_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5588c5bd-b657-4c96-8c19-794734ffb7af_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5588c5bd-b657-4c96-8c19-794734ffb7af_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5588c5bd-b657-4c96-8c19-794734ffb7af_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5588c5bd-b657-4c96-8c19-794734ffb7af_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5588c5bd-b657-4c96-8c19-794734ffb7af_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alfredo Fernández Ojanguren se muestra muy preocupado por el futuro del salmón a la vista del descenso tan acusado de ejemplares en los ríos asturianos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alfredo Fernández Ojanguren se muestra muy preocupado por el futuro del salmón a la vista del descenso tan acusado de ejemplares en los ríos asturianos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El Cat&aacute;logo de Especies Amenazadas</h2><p class="article-text">
        Alfredo Fern&aacute;ndez es uno de los mayores especialistas en el estudio del ciclo biol&oacute;gico de los salmones. Es miembro de la Asociaci&oacute;n Geotrupes que forma parte de la <a href="https://redambientalast.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Red de Representaci&oacute;n Ambiental de Asturias</a> y est&aacute; convencida de que el salm&oacute;n cumple <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2017-2977" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">los requisitos</a> que vienen recogidos en la resoluci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Calidad y Evaluaci&oacute;n Ambiental y Medio Natural de 24 de febrero de 2017 por el que se aprueban los criterios orientadores para la inclusi&oacute;n de taxones y poblaciones en el Cat&aacute;logo Espa&ntilde;ol de Especies Amenazadas.
    </p><p class="article-text">
        Colabora con la <a href="https://saxifraga.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">asociaci&oacute;n Saxifraga</a> que, al igual que Geotrupes tambi&eacute;n forma parte de la Red, que ha solicitado al <a href="https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies-amenazadas/vertebrados/pbl_salmon.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico (MITECO)</a> la inclusi&oacute;n del salm&oacute;n en el Cat&aacute;logo Espa&ntilde;ol de Especies Amenazadas en categor&iacute;a de peligro de extinci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">Las causas</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la principal causa que provoca este descenso tan significativo de salmones? Es una pregunta para la que el bi&oacute;logo ofrece una respuesta contundente: &ldquo;No estamos cuidando los r&iacute;os como deber&iacute;amos. Hay problemas de calidad de agua, vertidos, contaminaci&oacute;n, talas de bosques de ribera... Todo eso es negativo y son problemas que afectan al salm&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Pero a todos estos problemas se suma, bajo su prisma, el que considera como uno de los principales y no es otro que la pesca deportiva.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Las culpas no valen para nada&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No es una cuesti&oacute;n de repartir culpas, porque las culpas no valen para nada. Lo que hay que mirar es que los datos dicen que el salm&oacute;n se est&aacute; extinguiendo y el tipo de pesca deportiva es particularmente da&ntilde;ino&rdquo;, comenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b1740c2-1d99-4942-96b3-79f4d396aa6d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b1740c2-1d99-4942-96b3-79f4d396aa6d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b1740c2-1d99-4942-96b3-79f4d396aa6d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b1740c2-1d99-4942-96b3-79f4d396aa6d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b1740c2-1d99-4942-96b3-79f4d396aa6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b1740c2-1d99-4942-96b3-79f4d396aa6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b1740c2-1d99-4942-96b3-79f4d396aa6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los estudios realizados por Alfredo Fernández Ojanguren constatan el paulatino descenso de ejemplares de salmón en los ríos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los estudios realizados por Alfredo Fernández Ojanguren constatan el paulatino descenso de ejemplares de salmón en los ríos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El da&ntilde;o se produce especialmente porque los ejemplares que se pescan son los mejores, es decir, aquellos que han sido capaces de irse al mar, a Groenlandia, y crecer all&iacute; y alcanzar ocho kilos y volver a entrar en el r&iacute;o y salvar las barreras y llegar a reproducirse. Esos son los que se van a reproducir y los que matamos&ldquo;, lamenta Fern&aacute;ndez Ojanguren.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, reproducimos el v&iacute;deo donde a trav&eacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, el profesor Fern&aacute;ndez Ojanguren advierte de la cr&iacute;tica situaci&oacute;n del salm&oacute;n en los r&iacute;os. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k26cU11RwqDH7lG5p9e" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo asturiano recalca que no se est&aacute; hablando solo de vedar o de dejar de pescar, sino que las implicaciones van mucho m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;incluir una especie en el cat&aacute;logo implica, entre una serie de cosas, que habr&iacute;a que elaborar una estrategia estatal de conservaci&oacute;n, as&iacute; como planes de recuperaci&oacute;n en las distintas comunidades aut&oacute;nomas. Esto tambi&eacute;n implicar&iacute;a cuidar el h&aacute;bitat en cuanto a vertidos, barreras y, desde luego, parar toda la mortalidad causada por los humanos&rdquo;, asegura a <a href="https://www.eldiario.es/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es Asturias</a>.
    </p><h2 class="article-text">El descenso de capturas</h2><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas no mienten y solo echar una ojeada a las gr&aacute;ficas que muestran las capturas de salmones en los r&iacute;os asturianos en el per&iacute;odo comprendido entre los a&ntilde;os 1949 y 2025, que reproducimos a continuaci&oacute;n, se puede ver que la alerta del bi&oacute;logo Fern&aacute;ndez Ojanguren no era nada descabellada y el descenso de ejemplares es algo com&uacute;n a los cinco r&iacute;os salmoneros de Asturias: Narcea-Nal&oacute;n, Sella y Cares-Deva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8615251f-b5d4-4d7f-91a6-2253c90474c2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8615251f-b5d4-4d7f-91a6-2253c90474c2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8615251f-b5d4-4d7f-91a6-2253c90474c2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8615251f-b5d4-4d7f-91a6-2253c90474c2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8615251f-b5d4-4d7f-91a6-2253c90474c2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8615251f-b5d4-4d7f-91a6-2253c90474c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8615251f-b5d4-4d7f-91a6-2253c90474c2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Capturas de salmón en Asturias durante el período 1949 2025."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Capturas de salmón en Asturias durante el período 1949 2025.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2ae7fe-8e15-4cb4-8258-31f6f6efe6d0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2ae7fe-8e15-4cb4-8258-31f6f6efe6d0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2ae7fe-8e15-4cb4-8258-31f6f6efe6d0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2ae7fe-8e15-4cb4-8258-31f6f6efe6d0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2ae7fe-8e15-4cb4-8258-31f6f6efe6d0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d2ae7fe-8e15-4cb4-8258-31f6f6efe6d0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d2ae7fe-8e15-4cb4-8258-31f6f6efe6d0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Comparativa del descenso de salmones en los ríos asturianos del Narcea-Nalón, Sella y Cares-Deva."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Comparativa del descenso de salmones en los ríos asturianos del Narcea-Nalón, Sella y Cares-Deva.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La tendencia hacia la extinci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Este gr&aacute;fico muestra las capturas desde que existen datos en Asturias y que el Gobierno de Asturias recopila.  El bi&oacute;logo insiste en que el a&ntilde;o pasado marc&oacute; un m&iacute;nimo hist&oacute;rico y, aunque se elimine la &uacute;ltima d&eacute;cada, &ldquo;la tendencia hacia la extinci&oacute;n es inequ&iacute;voca&rdquo;, subraya.  
    </p><p class="article-text">
        Para Fern&aacute;ndez Ojanguren, la &uacute;nica manera de salvar a la poblaci&oacute;n salmonera es evitar que se siga matando cuando a&uacute;n ni siquiera han podido reproducirse porque no se trata solo de vedar o de prohibir, sino que hay que destinar los esfuerzos a elaborar una estrategia para una especie que se est&aacute; extinguiendo, y ya se ha extinguido en varios r&iacute;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d811474-5d0a-4cf6-8186-45e0e1859433_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d811474-5d0a-4cf6-8186-45e0e1859433_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d811474-5d0a-4cf6-8186-45e0e1859433_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d811474-5d0a-4cf6-8186-45e0e1859433_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d811474-5d0a-4cf6-8186-45e0e1859433_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d811474-5d0a-4cf6-8186-45e0e1859433_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d811474-5d0a-4cf6-8186-45e0e1859433_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alfredo Fernández Ojanguren, en el laboratorio del Departamento de Zoología de la Universidad de Oviedo/Uviéu."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alfredo Fernández Ojanguren, en el laboratorio del Departamento de Zoología de la Universidad de Oviedo/Uviéu.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El ciclo biol&oacute;gico del salm&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El salm&oacute;n es una especie migratoria, que nace y crece en el r&iacute;o, se va al mar con todo lo que implica ese viaje de pasar de agua dulce a agua salada y luego retorna al mismo r&iacute;o donde naci&oacute; a reproducirse. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las especies migratorias son mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de manejar que las que quedan siempre en el mismo sitio. Todas las barreras a la migraci&oacute;n evidentemente son un problema. Las especies -explicar el profesor- no se conservan ellas solas como algo aislado, sino que son parte de ecosistemas y los salmones son parte de un ecosistema fluvial y una de las amenazas que hay actualmente es la destrucci&oacute;n de esos ecosistemas&rdquo;, corrobora. 
    </p><h2 class="article-text">Pesca sin restricci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas en Asturias se han estado pescando salmones sin ning&uacute;n tipo de limitaci&oacute;n ni restricci&oacute;n, por lo que es una pesca muy da&ntilde;ina, pero no es el &uacute;nico factor que influye ya que tambi&eacute;n hay que tener en cuenta otros, como el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La temperatura del agua ha subido. Cuando una especie est&aacute; en el sur de su &aacute;rea de distribuci&oacute;n, si de pronto suben las temperaturas de sur a norte, tiene m&aacute;s posibilidades de que le afecte el cambio clim&aacute;tico, con lo cual las poblaciones asturianas de salm&oacute;n estar&iacute;an m&aacute;s afectadas y ser&iacute;an m&aacute;s sensibles a que la temperatura subiera medio grado que las que viven en Irlanda o en Rusia&rdquo;, ilustra como ejemplo. 
    </p><h2 class="article-text">Un 'campanu' donado vivo</h2><p class="article-text">
        La tardanza de este a&ntilde;o en salir el 'campanu' -el primer ejemplar de la temporada- tanto en el Sella como en el Narcea dispar&oacute; una alarma que los expertos llevaban prediciendo hace a&ntilde;os. El pescador Iv&aacute;n Alonso Pe&ntilde;ayos, un vecino de Gamon&eacute;u de Cangas, captur&oacute; el pasado martes, d&iacute;a 19 de mayo, '<a href="https://www.eldiario.es/asturias/campanu-sella-tardio-historia-capturado-mes-despues-abriera-temporada_1_13231810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el campanu del Sella</a>', un mes y un d&iacute;a despu&eacute;s de que se abriera la temporada, un ejemplar de 82 cent&iacute;metros de largo y 6,2 kilogramos de peso.
    </p><p class="article-text">
        Apenas 24 horas despu&eacute;s, Miguel Corral Gonz&aacute;lez pescaba el 'Campanu del Narcea'. El ejemplar, de un peso aproximado de 5,5 kilogramos, fue capturado en el pozo de El Viso, en las inmediaciones de Quinzanas (Pravia). Por primera vez, ha sido donado vivo al Proyecto Arca, de la Sociedad de Pescadores 'Las Mestas del Narcea' que tiene como objetivo trabajar por la repoblaci&oacute;n de la especie en este cauce.  
    </p><h2 class="article-text">Ausencia de medidas de planificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El profesor Fern&aacute;ndez Ojanguren no disimula su perplejidad por las reacciones que ha provocado esta tardanza en salir el 'campanu' en contraposici&oacute;n a la escasa movilizaci&oacute;n social ante la ausencia de medidas de planificaci&oacute;n, como vienen advirtiendo los expertos, para que se ponga remedio a la inevitable desaparici&oacute;n del salm&oacute;n en los r&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si se llevaran pescados 30 salmones, estas reacciones de preocupaci&oacute;n por su tardanza no ocurrir&iacute;an, aunque tambi&eacute;n ser&iacute;a lamentable porque eso supondr&iacute;a que se habr&iacute;a matado 30 salmones que iban a reproducirse&rdquo;, reflexiona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0bc0a6c-d83b-4834-acab-62c537356543_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0bc0a6c-d83b-4834-acab-62c537356543_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0bc0a6c-d83b-4834-acab-62c537356543_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0bc0a6c-d83b-4834-acab-62c537356543_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0bc0a6c-d83b-4834-acab-62c537356543_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0bc0a6c-d83b-4834-acab-62c537356543_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0bc0a6c-d83b-4834-acab-62c537356543_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El biólogo David Álvarez pide que de forma inmediata se vede la pesca del salmón en Asturias."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El biólogo David Álvarez pide que de forma inmediata se vede la pesca del salmón en Asturias.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eldiario.es Asturias</a> ha pulsado tambi&eacute;n la opini&oacute;n de David &Aacute;lvarez, bi&oacute;logo y profesor titular del departamento de Biolog&iacute;a de Organismos y Sistemas del &aacute;rea de Zoolog&iacute;a de la Universidad de Oviedo y uno de los mayores especialistas en la materia junto a Fern&aacute;ndez Ojanguren. 
    </p><p class="article-text">
        David &Aacute;lvarez no se anda con pa&ntilde;os calientes a la hora de analizar la cr&iacute;tica situaci&oacute;n del salm&oacute;n en Asturias y sigue sin entender c&oacute;mo la administraci&oacute;n auton&oacute;mica est&aacute; ciega y sorda a todas las reclamaciones que desde los distintos sectores de la sociedad asturiana claman por que se decrete la veda de forma inmediata.
    </p><h2 class="article-text">Los informes</h2><p class="article-text">
        David &Aacute;lvarez ve con impotencia c&oacute;mo el Gobierno asturiano se ha saltado, sin sonrojo, todas las recomendaciones de los informes que se han emitido desde la Universidad de Oviedo para salvar a la especie. 
    </p><p class="article-text">
        El Principado no puede ignorar unos informes que, seg&uacute;n explica, vienen reiterando las alertas de que, si no se suspende de forma urgente la pesca del salm&oacute;n, la especie acabar&aacute; extingui&eacute;ndose en muy poco tiempo. Lo han dicho una y mil veces y lo han recogido en todos y cada uno de los documentos elaborados por la instituci&oacute;n acad&eacute;mica y que est&aacute;n en poder del Gobierno de Asturias.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Los pocos que hay se matan&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En 1969 se registraban 6.893 ejemplares, mientras que el a&ntilde;o 2025 se cerr&oacute; con apenas 130; es el peor dato que viene a corroborar la progresiva extinci&oacute;n de la especie en los r&iacute;os, como se puede comprobar en la gr&aacute;fica anterior sobre las capturas en Asturias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una tendencia clar&iacute;sima e innegable que dice que cada vez se pescan menos salmones porque cada vez hay menos y los pocos que hay se matan&rdquo;, afirma con rotundidad. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un tesoro a un paso de desaparecer&rdquo;</h2><p class="article-text">
        David &Aacute;lvarez reconoce que cada vez que avisaban del riesgo que corr&iacute;a la poblaci&oacute;n salmonera de ir desapareciendo hasta su completa extinci&oacute;n les tildaban de agoreros, cuando su objetivo era atajar este problema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dec&iacute;an que &eacute;ramos unos agoreros y que hab&iacute;a salmones para 'regalar' en los r&iacute;os cuando lo que quer&iacute;amos era salvar una especie que es de todos. Es un tesoro que hay en los r&iacute;os y que, por desgracia, estamos a un paso de que desaparezca para siempre en los r&iacute;os de Asturias y en los de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica&rdquo;, sostiene. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;La situaci&oacute;n es dram&aacute;tica&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, la veda es el primer paso que hay que dar: &ldquo;El salm&oacute;n desova en el r&iacute;o, va a la mar donde se alimenta y crece y luego retorna a los r&iacute;os a reproducirse. Por tanto, le afecta tanto lo que ocurre en el r&iacute;o y en la mar. Lo que habr&iacute;a hacer es vedar la pesca del salm&oacute;n deportiva y que los pocos salmones que est&aacute;n entrando que les demos la oportunidad de reproducirse. Hoy en d&iacute;a, matar a un salm&oacute;n es un lujo y un tesoro biol&oacute;gico. Es una poblaci&oacute;n &uacute;nica que se va a perder y que no nos podemos permitir desde ning&uacute;n punto de vista&rdquo;, dice con vehemencia.
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n de los expertos es clara: &ldquo;Ante estos datos, vedemos ya la especie porque la situaci&oacute;n es dram&aacute;tica&rdquo;, coinciden. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/retraso-campanu-expertos-alertan-extincion-mayoria-rios-vivia_1_13225138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 20:00:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fbf163d8-75b9-4b2d-83d6-ce2bfd56bfca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="26486397" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fbf163d8-75b9-4b2d-83d6-ce2bfd56bfca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="26486397" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué se retrasó el 'campanu'?: los expertos alertan de su extinción en la mayoría de los ríos donde vivía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fbf163d8-75b9-4b2d-83d6-ce2bfd56bfca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Concejos de Asturias,Oviedo,Universidad,Biología,Ríos,Pescadores,Pesca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la mayoría de humanos usa la mano derecha? Científicos apuntan a la forma de caminar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mayoria-humanos-mano-derecha-cientificos-apuntan-forma-caminar-pm_1_13243638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97d7bc7e-24ff-4be4-b57f-6cdd92de59e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué la mayoría de humanos usa la mano derecha? Científicos apuntan a la forma de caminar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evolución - Las especies humanas fueron desarrollando preferencias manuales cada vez más marcadas mientras crecían sus capacidades mentales y aparecían tareas más complejas ligadas a las extremidades superiores</p></div><p class="article-text">
        La <strong>mano derecha</strong> ha ganado terreno en el planeta y un estudio publicado en<em><strong> PLOS Biology</strong></em> ha situado el origen de esa preferencia en dos cambios de la evoluci&oacute;n humana. Cerca del 90% de la poblaci&oacute;n utiliza m&aacute;s la derecha que la izquierda y los investigadores de la Universidad de Oxford han relacionado esa inclinaci&oacute;n con el momento en que nuestros antepasados empezaron a<strong> caminar erguidos y desarrollaron cerebros mayores</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><em>PLOS Biology</em> situ&oacute; la lateralidad antes de <em>Homo sapiens</em></h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n plantea que la lateralidad humana, que es la preferencia que tiene una persona por usar m&aacute;s un lado del cuerpo que el otro, apareci&oacute; mucho antes de<em> Homo sapiens</em> y fue creciendo a medida que aumentaba el tama&ntilde;o cerebral. Seg&uacute;n <em>PLOS Biology</em>, esa tendencia alcanz&oacute; un<strong> nivel fuera de lo habitual </strong>entre los primates porque ninguna otra especie mantiene una preferencia tan marcada dentro de toda su poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El caso que m&aacute;s llam&oacute; la atenci&oacute;n del equipo apareci&oacute; en <em><strong>Homo floresiensis</strong></em>, una especie hallada en Indonesia que ten&iacute;a un cerebro peque&ntilde;o y un cuerpo preparado para caminar y trepar. Los modelos utilizados por la Universidad de Reading calcularon una<strong> inclinaci&oacute;n mucho m&aacute;s suave hacia la mano derecha</strong>. Esa excepci&oacute;n encaj&oacute; con el resto del trabajo porque los investigadores detectaron que el desarrollo cerebral ten&iacute;a una relaci&oacute;n clara con el aumento de la lateralidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51d86a19-2ee2-41ed-96e1-f44461cc01cf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51d86a19-2ee2-41ed-96e1-f44461cc01cf_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51d86a19-2ee2-41ed-96e1-f44461cc01cf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51d86a19-2ee2-41ed-96e1-f44461cc01cf_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51d86a19-2ee2-41ed-96e1-f44461cc01cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51d86a19-2ee2-41ed-96e1-f44461cc01cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51d86a19-2ee2-41ed-96e1-f44461cc01cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los investigadores analizaron por qué la mayoría de los humanos usan más la derecha y cómo esa tendencia pudo aparecer durante la evolución"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los investigadores analizaron por qué la mayoría de los humanos usan más la derecha y cómo esa tendencia pudo aparecer durante la evolución                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El estudio reuni&oacute; datos de 2.025 individuos pertenecientes a 41 especies de monos y simios. Thomas P&uuml;schel, Rachel M. Hurwitz y Chris Venditti revisaron factores relacionados con la dieta, el h&aacute;bitat y la locomoci&oacute;n para comprobar cu&aacute;les pod&iacute;an explicar la preferencia manual humana. Adem&aacute;s, aplicaron modelos bayesianos que tuvieron en cuenta las relaciones evolutivas entre especies. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, los <strong>humanos aparecieron fuera de los patrones habituales</strong> hasta que los autores introdujeron el tama&ntilde;o cerebral y la proporci&oacute;n entre brazos y piernas.
    </p><h2 class="article-text">La marcha erguida dej&oacute; libres las manos para tareas precisas</h2><p class="article-text">
        Ese cambio alter&oacute; por completo el resultado inicial. Cuando el modelo incluy&oacute; la marcha erguida y el crecimiento del cerebro, los <strong>humanos dejaron de parecer una rareza evolutiva</strong>. El trabajo se&ntilde;ala que caminar sobre dos piernas permiti&oacute; liberar las manos del esfuerzo relacionado con el desplazamiento. Por eso, las <strong>extremidades superiores quedaron disponibles para tareas m&aacute;s precisas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio plantea que, a partir de ah&iacute;, el cerebro comenz&oacute; a especializar m&aacute;s una mano que la otra para hacer esos movimientos con mayor eficacia. Esa especializaci&oacute;n termin&oacute;<strong> inclin&aacute;ndose hacia la derecha</strong> en la mayor&iacute;a de individuos.
    </p><p class="article-text">
        El estudio <strong>no da una respuesta definitiva </strong>sobre por qu&eacute; gan&oacute; la derecha y no la izquierda. Los investigadores creen que, una vez apareci&oacute; una peque&ntilde;a preferencia en parte de la poblaci&oacute;n, la evoluci&oacute;n fue reforz&aacute;ndola generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El g&eacute;nero <em>Homo</em> reforz&oacute; poco a poco la preferencia manual</h2><p class="article-text">
        Los autores tambi&eacute;n reconstruyeron la evoluci&oacute;n de la lateralidad en especies antiguas. <em>Ardipithecus</em> y <em>Australopithecus</em> mostraban una inclinaci&oacute;n moderada hacia la derecha, muy parecida a la de los grandes simios actuales. Sin embargo, la aparici&oacute;n del g&eacute;nero <em>Homo</em> reforz&oacute; ese sesgo de manera progresiva. <em>Homo ergaster</em>, <em>Homo erectus</em> y los neandertales presentaban una preferencia mucho m&aacute;s marcada hasta llegar al patr&oacute;n dominante observado hoy en <em>Homo sapiens</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba7b28b-0e29-41ed-925e-8c6103a9c530_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba7b28b-0e29-41ed-925e-8c6103a9c530_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba7b28b-0e29-41ed-925e-8c6103a9c530_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba7b28b-0e29-41ed-925e-8c6103a9c530_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba7b28b-0e29-41ed-925e-8c6103a9c530_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dba7b28b-0e29-41ed-925e-8c6103a9c530_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dba7b28b-0e29-41ed-925e-8c6103a9c530_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Thomas Püschel relacionó la lateralidad con rasgos humanos exclusivos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Thomas Püschel relacionó la lateralidad con rasgos humanos exclusivos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Thomas P&uuml;schel explic&oacute; en declaraciones difundidas por la Universidad de Oxford que &ldquo;nuestros resultados sugieren que la preferencia por la mano derecha est&eacute; ligada a algunas caracter&iacute;sticas que nos hacen humanos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador a&ntilde;adi&oacute; que el an&aacute;lisis comparado entre primates ayuda a separar rasgos antiguos de otros vinculados &uacute;nicamente a la evoluci&oacute;n humana. El trabajo tambi&eacute;n abre nuevas preguntas sobre la <strong>permanencia hist&oacute;rica de las personas zurdas </strong>dentro de una poblaci&oacute;n claramente inclinada hacia la derecha.
    </p><p class="article-text">
        La lateralidad sigue siendo uno de los rasgos m&aacute;s particulares de nuestra especie porque aparece en casi todas las culturas con porcentajes muy parecidos. Los autores creen que esa tendencia no surgi&oacute; por un solo cambio biol&oacute;gico. Primero, la marcha erguida dej&oacute; las manos libres para nuevas tareas y, m&aacute;s adelante, el crecimiento del cerebro reforz&oacute; esa preferencia hasta convertirla en una caracter&iacute;stica dominante entre los seres humanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mayoria-humanos-mano-derecha-cientificos-apuntan-forma-caminar-pm_1_13243638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 15:55:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/97d7bc7e-24ff-4be4-b57f-6cdd92de59e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="129854" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/97d7bc7e-24ff-4be4-b57f-6cdd92de59e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="129854" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué la mayoría de humanos usa la mano derecha? Científicos apuntan a la forma de caminar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/97d7bc7e-24ff-4be4-b57f-6cdd92de59e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Biología,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mujer que buscaba fósiles para sobrevivir en los acantilados británicos y se convirtió en la primera paleontóloga de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mujer-buscaba-fosiles-sobrevivir-acantilados-britanicos-primera-paleontologa-historia-mary-anning-pm_1_13240314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ebad75a-9de2-41fc-915f-e2f26a326e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143514.jpg" width="1280" height="720" alt="La mujer que buscaba fósiles para sobrevivir en los acantilados británicos y se convirtió en la primera paleontóloga de la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fue siempre vista como una “intrusa por la comunidad científica” que solo la veía como una mujer, pobre y de clase trabajadora</p><p class="subtitle">En este museo puedes visitar el mayor esqueleto de dinosaurio del mundo y una de las colecciones de investigación más modernas</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con tan solo 24 a&ntilde;os descubri&oacute; un esqueleto completo de lo que se bautiz&oacute; como &ldquo;plesiosaurio&rdquo;, que significaba &ldquo;casi reptil&rdquo;. No la creyeron y se lleg&oacute; a decir que era falso, pero lejos de eso, se convirti&oacute; en el primer gran descubrimiento de una prol&iacute;fica buscadora de f&oacute;siles en la llamada &lsquo;Costa Jur&aacute;sica&rsquo;, actualmente </span><a href="https://www.eldiario.es/temas/patrimonio-de-la-humanidad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> en Reino Unido.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hablamos de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Mary Anning</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, la considerada primera mujer paleont&oacute;loga que naci&oacute; un 21 de mayo de 1799, y que, pese a sus hallazgos y su trabajo, fue siempre vista como una &ldquo;intrusa por la comunidad cient&iacute;fica&rdquo; que solo la ve&iacute;a como una mujer, pobre y de clase trabajadora, adem&aacute;s proveniente de una familia disidente religiosa.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">B&uacute;squeda y venta de f&oacute;siles por subsistencia</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mary Anning vino al mundo en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lyme Regis</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, un pueblo costero al oeste de Dorset, en Inglaterra, en el seno de una familia protestante pobre que pertenec&iacute;a a un grupo religioso de un grupo protestante diferente al establecido, lo que complicaba todav&iacute;a m&aacute;s la situaci&oacute;n, ya de por si con muchas dificultades. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Desde peque&ntilde;a acompa&ntilde;&oacute; a su padre en su afici&oacute;n por la b&uacute;squeda de f&oacute;siles, que se convirti&oacute; tambi&eacute;n en un m&eacute;todo de subsistencia porque luego los vend&iacute;an a los turistas de la zona. De hecho, en 1810, su fallecimiento repentino obliga a la familia a continuar esta fuente de ingresos al vivir de la caridad entonces y la joven junto a su hermano Joseph montaron un puesto en el que vend&iacute;an lo que encontraban, como lo que fue uno de los primeros hallazgos, el cr&aacute;neo de un &lsquo;ictiosauro&rsquo;. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El esqueleto que lo cambi&oacute; todo</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esto sucedi&oacute; en un contexto en el que el conocido como el padre de la paleontolog&iacute;a, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Georges Cuvier</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, acababa de presentar su teor&iacute;a de la extinci&oacute;n y todav&iacute;a faltaban 48 a&ntilde;os para que </span><a href="https://www.eldiario.es/spin/misterio-evolutivo-obsesiono-darwin-humana-expresiones-explicacion-cientifica-origen-ruborizarse-pm_1_13160918.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Charles Darwin</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> publicara el origen de las especies. De ese &lsquo;ictiosauro&rsquo;, tan solo un a&ntilde;o despu&eacute;s, Mary Anning descubri&oacute; el resto del esqueleto, que fue visto al principio como un &ldquo;monstruo&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El cr&aacute;neo de este ejemplar se puede ver actualmente en el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Museo de Historia Natural de Londres</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, donde finalmente acab&oacute;, pero que fue primero comprado por el coleccionista de f&oacute;siles </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Thomas Birch </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">en 1818 por tan solo 23 libras. De este gran hallazgo de la joven, sin embargo, habl&oacute; el cirujano Everard Home en varios art&iacute;culos, pero sin mencionarla y atribuyendo su limpieza y preparaci&oacute;n al personal del museo y al naturalista, viajero y anticuario, William Bullock. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">No par&oacute; su b&uacute;squeda de f&oacute;siles</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute; llegamos al a&ntilde;o 1823, en el que Anning volvi&oacute; a encontrar otro esqueleto, en este caso completo, el de un grande reptil marino, el &lsquo;plesiosaurio&rsquo;, un esp&eacute;cimen enorme y en tan buen estado que llam&oacute; la atenci&oacute;n del zo&oacute;logo Georges Cuvier, que dud&oacute; al principio de su hallazgo, pero cambi&oacute; su idea cuando vio los dibujos que hizo del ejemplar </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>William Daniel Conybeare</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, paleont&oacute;logo.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0cb6a4cb-e023-4244-ac42-a305c2d0be81_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0cb6a4cb-e023-4244-ac42-a305c2d0be81_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0cb6a4cb-e023-4244-ac42-a305c2d0be81_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0cb6a4cb-e023-4244-ac42-a305c2d0be81_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0cb6a4cb-e023-4244-ac42-a305c2d0be81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0cb6a4cb-e023-4244-ac42-a305c2d0be81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0cb6a4cb-e023-4244-ac42-a305c2d0be81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Duria Antiquior – Un Dorset más antiguo&quot; es una acuarela pintada en 1830 por el geólogo Henry De la Beche, basada en fósiles encontrados por Mary Anning, y fue la primera representación pictórica de una escena de tiempos remotos basada en evidencia fósil."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Duria Antiquior – Un Dorset más antiguo&quot; es una acuarela pintada en 1830 por el geólogo Henry De la Beche, basada en fósiles encontrados por Mary Anning, y fue la primera representación pictórica de una escena de tiempos remotos basada en evidencia fósil.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Su trabajo siempre fue as&iacute;, en continua duda y poca valoraci&oacute;n, aunque se dieron algunas excepciones como cuando el diario Bristol Mirror public&oacute;: &ldquo;Esta perseverante mujer ha ido d&iacute;a s&iacute; d&iacute;a tambi&eacute;n durante a&ntilde;os en busca de restos f&oacute;siles de importancia cada marea, durante varios kil&oacute;metros sobre los acantilados de Lyme, que arroja masas que son su objetivo inmediato, ya que s&oacute;lo &eacute;stas contienen las valiosas reliquias de un mundo antiguo, que debe ser arrebatado en el momento de su ca&iacute;da, con el riesgo continuo de ser aplastadas por los fragmentos que ca&iacute;an de vez en cuando o ser destruidas por el flujo de la marea: a su esfuerzo debemos casi todos los excelentes espec&iacute;menes de ictiosauro de las grandes colecciones&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Compa&ntilde;eros como </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>William Buckland </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">o el ge&oacute;logo y amigo,</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Henry De la Beche </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">le dieron su papel de descubridora. De hecho, este &uacute;ltimo encontr&oacute; su inspiraci&oacute;n en ella para el &lsquo;Duria Antiquior &ndash; A More Ancient Dorset&rsquo; en 1830, una litograf&iacute;a con la que recaudaba fondos para ella, y que dio lugar a lo que se conoce como &lsquo;paleoarte&rsquo;. Y es que tuvo tambi&eacute;n cierta reputaci&oacute;n por su conocimiento del terreno y habilidad para la clasificaci&oacute;n f&oacute;siles que completaban su falta de formaci&oacute;n acad&eacute;mica, pero que ella supli&oacute; siendo autodidacta en varias materias.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Sigui&oacute; trabajando hasta el final de sus d&iacute;as. En 1828 descubri&oacute; un esqueleto de &lsquo;pterosaurio&rsquo;, reptil volador, y m&aacute;s especies extintas, especialmente marinas. Dos a&ntilde;os antes tan solo hab&iacute;a comprado una casa y abierto all&iacute; una tienda de f&oacute;siles que se conoci&oacute; como &lsquo;Almac&eacute;n de f&oacute;siles Anning&rsquo;. Continu&oacute; luchando por su reconocimiento, a pesar del rechazo, porque compa&ntilde;eros publicaban descripciones cient&iacute;ficas de lo que ella encontraba sin mencionarla. Falleci&oacute; en marzo de 1847 a los 48 a&ntilde;os debido a un c&aacute;ncer de mama, y sumida todav&iacute;a en una complicada situaci&oacute;n econ&oacute;mica. En 2020 se estren&oacute; la pel&iacute;cula &lsquo;Ammonite&rsquo;, dirigida por Francis Lee, protagonizada por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Kate Winslet y Saoirse Ronan</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que se bas&oacute; en su biograf&iacute;a.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mujer-buscaba-fosiles-sobrevivir-acantilados-britanicos-primera-paleontologa-historia-mary-anning-pm_1_13240314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 15:30:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2ebad75a-9de2-41fc-915f-e2f26a326e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143514.jpg" length="455049" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2ebad75a-9de2-41fc-915f-e2f26a326e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143514.jpg" type="image/jpeg" fileSize="455049" width="1280" height="720"/>
      <media:title><![CDATA[La mujer que buscaba fósiles para sobrevivir en los acantilados británicos y se convirtió en la primera paleontóloga de la historia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2ebad75a-9de2-41fc-915f-e2f26a326e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143514.jpg" width="1280" height="720"/>
      <media:keywords><![CDATA[Biografías,Ciencia,Mujeres científicas,Biología,Fósiles,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde reside la consciencia en el cerebro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/reside-consciencia-cerebro_1_13220396.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ef42090-9f99-4560-9e61-7354f9e75a16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde reside la consciencia en el cerebro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos trabajos apuntan a una región del encéfalo, el claustro, como interruptor de la experiencia consciente en los seres humanos, pero no es tan sencillo</p><p class="subtitle">— Pregunta enviada por Francesc Ginés.
</p><p class="subtitle">Consultas anteriores - ¿Las plantas se comunican entre ellas?
</p></div><p class="article-text">
        Para intentar responder a esta pregunta, primero debo situarme: soy investigadora predoctoral en un laboratorio de neurociencia donde estudio la enfermedad de Alzheimer. Mi perspectiva, por tanto, parte de un monismo materialista (emergentista). 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia del dualismo de Plat&oacute;n o Descartes, que separaba el cuerpo de un alma inmaterial, la neurociencia moderna busca la consciencia en lo f&iacute;sico, en nuestras neuronas. Sin embargo, esta es una cuesti&oacute;n tan profunda que la ciencia todav&iacute;a camina de la mano de la filosof&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">El claustro: director de orquesta</h2><p class="article-text">
        Lo poco que sabemos con certeza proviene, en gran medida, del estudio con ratones. En 2005, Francis Crick y Christof Koch propusieron que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16147522/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una peque&ntilde;a estructura llamada claustro</a> podr&iacute;a ser el &ldquo;director de orquesta&rdquo; del cerebro. Dada su extraordinaria conectividad, sugirieron que el claustro podr&iacute;a estar implicado en orquestar la consciencia, integrando est&iacute;mulos visuales, auditivos y sensoriales en una experiencia &uacute;nica y coherente.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, el grupo de Koch descubri&oacute; en el claustro de ratones neuronas gigantes cuyos axones se ramificaban por casi toda la corteza cerebral. El descubrimiento de estas neuronas gigantes reforzaba la idea de que el claustro podr&iacute;a participar en la integraci&oacute;n global de toda la informaci&oacute;n, o lo que es lo mismo, aquello que conocemos como la consciencia. Sin embargo, no hay que caer en reduccionismos pues esto no quiere decir que el claustro sea la zona en la que resida la consciencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis del claustro como director de orquesta gan&oacute; fuerza gracias a la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica con humanos. En el cerebro humano no podemos hacer estudios tan en profundidad como los hacemos en el cerebro de los ratones, pero muchas veces s&iacute; podemos conocer ciertas propiedades a trav&eacute;s de pacientes que sufren lesiones. Algunos pacientes que nos dan mucha informaci&oacute;n son los que tienen epilepsia resistente a tratamientos farmacol&oacute;gicos, a los que se los somete a un procedimiento quir&uacute;rgico para extirpar las &aacute;reas del cerebro en las que se genera la actividad epil&eacute;ptica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2014, el neur&oacute;logo Mohamad Koubeissi observ&oacute; un fen&oacute;meno fascinante en una paciente con estas <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24967698/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caracter&iacute;sticas</a>. Durante una cirug&iacute;a cerebral, en la que la paciente permaneci&oacute; despierta para monitorizar sus funciones, se estimul&oacute; el&eacute;ctricamente el claustro. Al instante, la paciente qued&oacute; &ldquo;desconectada&rdquo;: dej&oacute; de hablar, de responder a &oacute;rdenes y su mirada se qued&oacute; fija. Segu&iacute;a respirando y manten&iacute;a el tono postural, pero su consciencia se hab&iacute;a esfumado. Al cesar la estimulaci&oacute;n, recuper&oacute; la consciencia de inmediato, aunque no recordaba nada de lo ocurrido. Estos hechos podr&iacute;an apuntar al claustro como interruptor de la experiencia consciente en los seres humanos.
    </p><h2 class="article-text">Las dos grandes teor&iacute;as</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estructuras concretas, la neurociencia cuenta con dos teor&iacute;as principales para explicar la consciencia. Por una parte, la teor&iacute;a de la informaci&oacute;n integrada (IIT), propuesta por el neurocient&iacute;fico Giulio Tononi, plantea que la consciencia emerge cuando un sistema es capaz de integrar informaci&oacute;n de manera unificada y no se reduce a sus partes individuales. Es decir, no basta con que simplemente existan neuronas activas, sino que la clave est&aacute; en c&oacute;mo estas neuronas se conectan y forman una red integrada. Seg&uacute;n esta teor&iacute;a, si se pierden ciertas conexiones fundamentales, el sistema perder&iacute;a la capacidad para generar la experiencia consciente. Cuanto m&aacute;s interconectado est&aacute; un sistema, m&aacute;s consciente es. Esta visi&oacute;n roza el panpsiquismo, sugiriendo que la consciencia podr&iacute;a ser una propiedad fundamental de cualquier sistema suficientemente complejo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la teor&iacute;a del espacio de trabajo global (GNW) de Bernard Baars y Stanislas Dehaene, utiliza la met&aacute;fora de un teatro a oscuras. El cerebro procesa much&iacute;sima informaci&oacute;n de forma inconsciente (en la oscuridad), pero solo somos conscientes de aquello que ilumina &lsquo;el foco&rsquo; de la atenci&oacute;n. Cuando la informaci&oacute;n alcanza las &aacute;reas frontoparietales y se distribuye a toda la red acceder&iacute;amos a la consciencia.
    </p><p class="article-text">
        No podemos decir cu&aacute;l es correcta, quiz&aacute;s ambas. Mientras que la GNW explica c&oacute;mo la informaci&oacute;n se vuelve &uacute;til para nuestra mente, la IIT intenta explicar la naturaleza de la experiencia misma.
    </p><h2 class="article-text">La habitaci&oacute;n de Mary: el problema dif&iacute;cil de la consciencia</h2><p class="article-text">
        A pesar de estos avances, chocamos con un muro: el problema dif&iacute;cil de la consciencia o el misterio de los <em>qualia</em>, las cualidades subjetivas de nuestras experiencias: c&oacute;mo se siente el fr&iacute;o, el sabor de una naranja o la intensidad del color rojo.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; entra el experimento mental de la neurocient&iacute;fica Mary, propuesto por Frank Jackson. Mary vive en una habitaci&oacute;n en blanco y negro y es la mayor experta mundial en la neurobiolog&iacute;a del color. Pero nunca ha visto un color. El d&iacute;a que sale de su habitaci&oacute;n y ve una amapola roja, &iquest;aprende algo nuevo? La respuesta intuitiva es que s&iacute;: aprende c&oacute;mo es ver el rojo. Ese conocimiento subjetivo es algo que la descripci&oacute;n f&iacute;sica, por muy completa que sea, no logra atrapar.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, para entender la consciencia en su totalidad adem&aacute;s de a una neurocient&iacute;fica, debamos preguntar tambi&eacute;n a una poeta.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ana Victoria Pr&aacute;danos Sen&eacute;n</strong> es neurocient&iacute;fica, investigadora predoctoral en el Centro de Biolog&iacute;a Molecular Severo Ochoa.
    </p><p class="article-text">
        Coordinaci&oacute;n y redacci&oacute;n:<strong>&#8239;Victoria Toro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta enviada por<em> </em><strong>Francesc Gin&eacute;s</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/investigadoras-al-rescate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigadoras</a>&nbsp;al rescate&#8239;es un consultorio cient&iacute;fico semanal, patrocinado por el programa&#8239;<a href="https://www.forwomeninscience.com/authority/spain---national-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&rsquo;Or&eacute;al-Unesco &lsquo;For Women in Science&rsquo;</a>&#8239;y por&#8239;<a href="https://www.bms.com/es/about-us/responsibility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bristol Myers Squibb</a>, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnolog&iacute;a. Son cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas, socias de&#8239;<a href="https://amit-es.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMIT&#8239;</a>(Asociaci&oacute;n de Mujeres Investigadoras y Tecn&oacute;logas), las que responden a esas dudas. Env&iacute;a tus preguntas a&#8239;<a href="mailto:nosotrasrespondemos@gmail.com" target="_blank" class="link">nosotrasrespondemos@gmail.com</a>&#8239;o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Victoria Prádanos Senén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/reside-consciencia-cerebro_1_13220396.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:10:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2ef42090-9f99-4560-9e61-7354f9e75a16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2794251" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2ef42090-9f99-4560-9e61-7354f9e75a16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2794251" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde reside la consciencia en el cerebro?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2ef42090-9f99-4560-9e61-7354f9e75a16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Neurociencia,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio revela que los escorpiones endurecen sus pinzas con metal para cazar y defenderse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-revela-escorpiones-endurecen-pinzas-metal-cazar-defenderse-pm_1_13220237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de9beca3-2011-4820-944c-ab719367d5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio revela que los escorpiones endurecen sus pinzas con metal para cazar y defenderse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Zinc - Los análisis revelaron que algunos minerales ocupaban áreas muy concretas del cuerpo mientras otras partes cercanas quedaban separadas por franjas perfectamente diferenciadas en cada ejemplar</p></div><p class="article-text">
        Una mand&iacute;bula que aguanta cientos de mordiscos, un aguij&oacute;n que no se rompe al atravesar una presa o unas patas capaces de sujetarse a una roca mojada resolvieron la misma necesidad b&aacute;sica en miles de especies. Casi todos los animales desarrollaron <strong>alguna herramienta f&iacute;sica para seguir vivos</strong>, aunque esa herramienta no siempre parezca un arma en el sentido habitual. 
    </p><p class="article-text">
        Los cuernos, los dientes, las pinzas o los picos sirven para cazar, defenderse, cavar o impedir que otro animal ocupe el mismo espacio. Tambi&eacute;n existe otra diferencia menos evidente. Algunas especies dependen de la fuerza bruta y otras necesitan piezas m&aacute;s resistentes al desgaste, porque un fallo peque&ntilde;o puede impedirles alimentarse o escapar. Esa presi&oacute;n llev&oacute; a muchos animales a <strong>modificar partes muy concretas de su cuerpo durante millones de a&ntilde;os</strong>, hasta crear estructuras que funcionan con una precisi&oacute;n dif&iacute;cil de apreciar a simple vista.
    </p><h2 class="article-text">Unos cient&iacute;ficos hallaron metales dentro de varios escorpiones</h2><p class="article-text">
        Un grupo de investigadores encontr&oacute; ahora una de esas adaptaciones en los <strong>escorpiones</strong>. El trabajo, recogido por Gizmodo y publicado en <em><strong>Journal of the Royal Society Interface</strong></em>, analiz&oacute; 18 especies y detect&oacute; concentraciones de <strong>zinc, hierro y manganeso en sus pinzas y aguijones</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos comprobaron que esos metales no aparecen repartidos al azar, sino en las partes que m&aacute;s sufren durante la caza o la defensa. <strong>Sam Campbell</strong>, investigador de la Universidad de Queensland, explic&oacute; a Gizmodo que &ldquo;este estudio destaca que el enriquecimiento met&aacute;lico se ha diversificado mucho seg&uacute;n la forma en que cada especie evolucion&oacute; para usar sus pinzas y aguijones&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b8035b4-7a79-4f2b-b372-c351e788e633_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b8035b4-7a79-4f2b-b372-c351e788e633_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b8035b4-7a79-4f2b-b372-c351e788e633_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b8035b4-7a79-4f2b-b372-c351e788e633_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b8035b4-7a79-4f2b-b372-c351e788e633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b8035b4-7a79-4f2b-b372-c351e788e633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2b8035b4-7a79-4f2b-b372-c351e788e633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los minerales ayudaron a evitar daños durante millones de años"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los minerales ayudaron a evitar daños durante millones de años                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para averiguar c&oacute;mo se distribu&iacute;an esos materiales, el equipo acudi&oacute; a ejemplares conservados en el <em>Smithsonian National Museum of Natural History</em>. Despu&eacute;s separaron las pinzas y los aguijones de los animales y los estudiaron con microscopios electr&oacute;nicos y t&eacute;cnicas de rayos X. Los an&aacute;lisis generaron <strong>mapas qu&iacute;micos donde cada metal aparec&iacute;a marcado </strong>con colores distintos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Edward Vicenzi</strong>, cient&iacute;fico del<em> Smithsonian Museum Conservation Institute</em>, afirm&oacute; que &ldquo;los m&eacute;todos microsc&oacute;picos permitieron identificar metales individuales con un nivel de detalle extremadamente alto&rdquo;. Los investigadores observaron que el <strong>zinc aparec&iacute;a concentrado en la punta de muchos aguijones, mientras el manganeso ocupaba zonas situadas m&aacute;s abajo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los escorpiones utilizaron ataques distintos seg&uacute;n cada especie</h2><p class="article-text">
        Los escorpiones comparten una forma corporal parecida, pero no todos atacan igual. Algunas especies usan<strong> pinzas grandes </strong>para aplastar a sus presas y reservan el aguij&oacute;n para situaciones defensivas o para animales dif&iacute;ciles de inmovilizar. Otras tienen<strong> pinzas estrechas</strong> y dependen mucho m&aacute;s del veneno. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio detect&oacute; una relaci&oacute;n clara entre ambas estrategias. Los ejemplares con m&aacute;s zinc en las pinzas sol&iacute;an tener menos zinc en el aguij&oacute;n, mientras los que reforzaban el aguij&oacute;n acumulaban menos metal en las pinzas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hannah Wood</strong>, entom&oacute;loga del <em>Smithsonian National Museum of Natural History</em>, explic&oacute; a Gizmodo que el an&aacute;lisis tuvo en cuenta las relaciones evolutivas entre especies y <strong>no compar&oacute; a los animales como si cada grupo hubiera evolucionado por separado</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2e5858a-d651-40a0-a521-00222c7e3ac1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2e5858a-d651-40a0-a521-00222c7e3ac1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2e5858a-d651-40a0-a521-00222c7e3ac1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2e5858a-d651-40a0-a521-00222c7e3ac1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2e5858a-d651-40a0-a521-00222c7e3ac1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2e5858a-d651-40a0-a521-00222c7e3ac1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f2e5858a-d651-40a0-a521-00222c7e3ac1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El zinc apareció en las zonas sometidas a más golpes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El zinc apareció en las zonas sometidas a más golpes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El resultado m&aacute;s llamativo apareci&oacute; en las pinzas menos potentes. Los investigadores esperaban encontrar m&aacute;s zinc en las especies capaces de triturar con m&aacute;s fuerza, pero ocurri&oacute; lo contrario. Las<strong> mayores concentraciones aparecieron en pinzas estrechas y relativamente d&eacute;biles</strong>. Campbell se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;esto apunta a una funci&oacute;n del zinc m&aacute;s relacionada con la durabilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una pinza peque&ntilde;a puede necesitar m&aacute;s resistencia al desgaste porque debe sujetar a la presa durante m&aacute;s tiempo antes de que llegue el aguij&oacute;n.<strong> Yael Politi</strong>, cient&iacute;fica especializada en biomateriales de la<em> Dresden University of Technology,</em> coment&oacute; a <em>Science</em> que esos metales probablemente<strong> compensan la fragilidad estructural </strong>de ciertas partes del cuerpo.
    </p><h2 class="article-text">Otros artr&oacute;podos tambi&eacute;n incorporaron minerales dentro de sus armas</h2><p class="article-text">
        Los escorpiones no son los &uacute;nicos artr&oacute;podos que utilizan este sistema. El estudio recuerda que los colmillos de algunas ara&ntilde;as, los aguijones de abejas y avispas o las mand&iacute;bulas de ciertas hormigas tambi&eacute;n contienen metales. En todos esos casos, el objetivo parece parecido. 
    </p><p class="article-text">
        El animal necesita una<strong> pieza ligera, afilada y resistente</strong>, capaz de soportar golpes repetidos sin fracturarse. Campbell a&ntilde;adi&oacute; a Gizmodo que todav&iacute;a <strong>no est&aacute; claro si todos esos grupos heredaron ese rasgo de un antepasado com&uacute;n</strong> o si cada l&iacute;nea evolutiva lleg&oacute; a soluciones parecidas de forma independiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c265f505-3e60-468c-9d18-de2b4bfdf681_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c265f505-3e60-468c-9d18-de2b4bfdf681_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c265f505-3e60-468c-9d18-de2b4bfdf681_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c265f505-3e60-468c-9d18-de2b4bfdf681_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c265f505-3e60-468c-9d18-de2b4bfdf681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c265f505-3e60-468c-9d18-de2b4bfdf681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c265f505-3e60-468c-9d18-de2b4bfdf681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El estudio relacionó cada táctica de los escorpiones con distintos minerales corporales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El estudio relacionó cada táctica de los escorpiones con distintos minerales corporales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n abri&oacute; adem&aacute;s varias preguntas nuevas. Los cient&iacute;ficos quieren averiguar si los escorpiones <strong>obtienen esos metales a trav&eacute;s de la dieta o si el terreno donde viven cambia la cantidad </strong>que pueden acumular. Tambi&eacute;n queda por estudiar si los machos y las hembras presentan diferencias y c&oacute;mo evolucionan esas estructuras durante el crecimiento. Campbell record&oacute; a Gizmodo que el trabajo solo analiz&oacute; 18 especies y a&ntilde;adi&oacute; que <strong>&ldquo;existen cerca de 3.000 especies de escorpiones y probablemente todas presentan enriquecimiento met&aacute;lico</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los mapas qu&iacute;micos mostraron adem&aacute;s l&iacute;mites muy marcados dentro de cada arma. En el aguij&oacute;n, el zinc aparec&iacute;a en la punta curva que atraviesa a la presa, mientras el manganeso ocupaba otra franja separada por una l&iacute;nea clara. En las pinzas, el metal se concentraba en los peque&ntilde;os dientes del borde cortante. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas especies utilizaban zinc y otras reun&iacute;an zinc e hierro en la misma zona. Esa distribuci&oacute;n ayuda a entender por qu&eacute; los escorpiones mantuvieron una forma reconocible durante m&aacute;s de 400 millones de a&ntilde;os. Gran parte de sus cambios no ocurri&oacute; en el exterior del cuerpo, sino en detalles microsc&oacute;picos que siguen evitando que sus armas fallen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-revela-escorpiones-endurecen-pinzas-metal-cazar-defenderse-pm_1_13220237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 13:34:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/de9beca3-2011-4820-944c-ab719367d5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="645864" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/de9beca3-2011-4820-944c-ab719367d5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="645864" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un estudio revela que los escorpiones endurecen sus pinzas con metal para cazar y defenderse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/de9beca3-2011-4820-944c-ab719367d5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Investigación,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Las plantas se comunican entre ellas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/plantas-comunican_1_13206990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dff75831-8d84-413d-8c7b-44b00e92fe08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Las plantas se comunican entre ellas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para cualquier planta resulta esencial tener toda la información posible sobre su entorno, y eso involucra el intercambio de señales con otras compañeras </p><p class="subtitle">— Pregunta enviada por Julio Prado.
</p><p class="subtitle">Consultas anteriores - ¿Qué ser vivo lleva más tiempo en la Tierra?
</p></div><p class="article-text">
        Las plantas emiten se&ntilde;ales que perciben otras plantas que, en respuesta a esa percepci&oacute;n, pueden cambiar su fisiolog&iacute;a o su desarrollo. As&iacute; que, s&iacute;, las plantas se comunican, aunque no hablen.&nbsp;&iquest;Y para qu&eacute; tienen que comunicarse unas con otras? La raz&oacute;n es que est&aacute;n fijadas al suelo, no pueden huir, aunque detecten un peligro o necesiten, por ejemplo, explorar otros recursos. La raz&oacute;n fundamental de esta comunicaci&oacute;n es la ayuda o la competici&oacute;n entre las plantas.
    </p><p class="article-text">
        Piensa en una planta cualquiera. Vive en un lugar del que no puede moverse y est&aacute; rodeada de otras plantas que utilizan los mismos recursos: la luz del sol, los nutrientes del suelo y el agua. Y, adem&aacute;s, las plantas tambi&eacute;n experimentan amenazas, fundamentalmente, de depredadores y pat&oacute;genos. As&iacute; que es esencial para cualquiera de ellas tener toda la informaci&oacute;n posible sobre su entorno. Y no siempre, pero s&iacute; muchas veces, la adquisici&oacute;n de esa informaci&oacute;n involucra el intercambio de se&ntilde;ales entre unas plantas y otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tipo de se&ntilde;ales m&aacute;s utilizadas por las plantas son se&ntilde;ales qu&iacute;micas. Estas se intercambian fundamentalmente por el aire. Por ejemplo, si a una planta se le infiere una herida, la planta interpreta que est&aacute; ante un riesgo &mdash;que puede ser un insecto o una vaca que se la quiere comer&mdash; y entonces se prepara para resistir lo mejor que pueda a ese da&ntilde;o potencial, sintetizando armas qu&iacute;micas. A la vez, libera en el aire una mezcla de compuestos org&aacute;nicos vol&aacute;tiles,<em> volatile organic compounds</em> o VOC en ingl&eacute;s. Ese olor a hierba reci&eacute;n segada que nos encanta es precisamente esa se&ntilde;al qu&iacute;mica que est&aacute;n lanzando las plantas y que advierten al resto de que hay posibles atacantes al acecho.
    </p><p class="article-text">
        La planta que percibe esa se&ntilde;al de peligro reacciona igual que la que sufri&oacute; la herida original. Le han soplado que hay un peligro en ciernes y que m&aacute;s le vale irse preparando para ello, y lo hace.
    </p><p class="article-text">
        Las se&ntilde;ales qu&iacute;micas son variad&iacute;simas, porque las plantas son m&aacute;quinas qu&iacute;micas; no tienen sistema nervioso, no se puede mover y en ellas la qu&iacute;mica es esencial. Tienen un metabolismo secundario muy diversificado y son capaces de producir decenas de miles de compuestos distintos que otros organismos no podemos sintetizar. Y muchos de ellos tienen precisamente esta funci&oacute;n de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las se&ntilde;ales qu&iacute;micas tambi&eacute;n pueden emitirse por las ra&iacute;ces. Cuando una planta percibe que el suelo se est&aacute; secando o que hay m&aacute;s nutrientes disponibles, responde a este hecho y adem&aacute;s emite se&ntilde;ales que, percibidas por otras plantas, les permiten tambi&eacute;n responder en consecuencia. A trav&eacute;s de las ra&iacute;ces algunas especies secretan toxinas espec&iacute;ficas para dificultar el crecimiento de otra especie y eliminar competidoras. Otra funci&oacute;n esencial de las se&ntilde;ales subterr&aacute;neas es la interacci&oacute;n con el microbioma. Las ra&iacute;ces est&aacute;n rodeadas de cantidades enormes de bacterias y de hongos, muchos mutualistas o beneficiosos, y las plantas tambi&eacute;n se apoyan en estos organismos para comunicarse entre ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que en un bosque las ra&iacute;ces de los &aacute;rboles est&aacute;n colonizadas por hongos beneficiosos (micorrizas) que conectan unas ra&iacute;ces con otras. A trav&eacute;s de esos hongos, las plantas pueden intercambiarse entre s&iacute; todo tipo de recursos, sobre todo nutrientes minerales, pero tambi&eacute;n hormonas y otros compuestos que act&uacute;an como se&ntilde;ales. Y esa es tambi&eacute;n una forma de trasmitirse informaci&oacute;n entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        Un intercambio de informaci&oacute;n esencial tiene que ver con la competencia entre las plantas para la obtenci&oacute;n de su recurso m&aacute;s valioso: la luz solar. Pero para las plantas la luz no solo es un recurso, sino tambi&eacute;n una se&ntilde;al. Analizando el espectro de la luz que le llega, la planta identifica en qu&eacute; estaci&oacute;n del a&ntilde;o se encuentra, si es de d&iacute;a o de noche, o si es por la ma&ntilde;ana o por la tarde. Y utilizan el an&aacute;lisis de la calidad de la luz que reciben para detectar si hay otras plantas que puedan estar compitiendo por ese recurso. Esto es as&iacute; porque el espectro de la luz directa del sol no es igual que el espectro de la luz que ha pasado por un dosel vegetal pr&oacute;ximo y la planta es capaz de distinguir a la perfecci&oacute;n esos espectros diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nate una peque&ntilde;a planta creciendo en un sotobosque. Si percibe que est&aacute; cubierta por un dosel vegetal &mdash;gracias a esta se&ntilde;al de luz que le llega modificada por el dosel&mdash; puede cambiar su programa de crecimiento, para desarrollar r&aacute;pidamente un tallo muy largo, o desviar la direcci&oacute;n de crecimiento de una rama y poder alcanzar el recurso lum&iacute;nico que la otra planta le est&aacute; robando. El gr&aacute;fico nombre de esta respuesta es &ldquo;s&iacute;ndrome de huida de la sombra percibida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n del ambiente lum&iacute;nico es important&iacute;sima en agricultura. En los cultivos, las plantas est&aacute;n muy cerca unas de otras para optimizar el terreno. Si se ponen demasiado pr&oacute;ximas, se hacen sombra unas a otras. Por eso, en la mejora gen&eacute;tica y en las pr&aacute;cticas agr&iacute;colas es esencial entender que las plantas van a saber si tienen competidoras que potencialmente les pueden robar la luz.
    </p><p class="article-text">
        Lo realmente apasionante es que hoy tenemos toneladas de informaci&oacute;n sobre los genes y los mecanismos que controlan todos estos procesos de comunicaci&oacute;n, y cada vez sabemos m&aacute;s sobre c&oacute;mo funcionan estas complejas redes moleculares que permiten a las plantas intercambiar informaci&oacute;n. O sea, comunicarse entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carmen Fenoll</strong> es catedr&aacute;tica de Fisiolog&iacute;a Vegetal de la Universidad de Castilla La Mancha donde dirige el Grupo de Biotecnolog&iacute;a y Biolog&iacute;a Molecular de Plantas.
    </p><p class="article-text">
        Coordinaci&oacute;n y redacci&oacute;n:<strong>&#8239;Victoria Toro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta enviada por&nbsp;<strong>Julio Prado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/investigadoras-al-rescate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigadoras</a>&nbsp;al rescate&#8239;es un consultorio cient&iacute;fico semanal, patrocinado por el programa&#8239;<a href="https://www.forwomeninscience.com/authority/spain---national-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&rsquo;Or&eacute;al-Unesco &lsquo;For Women in Science&rsquo;</a>&#8239;y por&#8239;<a href="https://www.bms.com/es/about-us/responsibility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bristol Myers Squibb</a>, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnolog&iacute;a. Son cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas, socias de&#8239;<a href="https://amit-es.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMIT&#8239;</a>(Asociaci&oacute;n de Mujeres Investigadoras y Tecn&oacute;logas), las que responden a esas dudas. Env&iacute;a tus preguntas a&#8239;<a href="mailto:nosotrasrespondemos@gmail.com" target="_blank" class="link">nosotrasrespondemos@gmail.com</a>&#8239;o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Fenoll]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/plantas-comunican_1_13206990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dff75831-8d84-413d-8c7b-44b00e92fe08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3206298" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dff75831-8d84-413d-8c7b-44b00e92fe08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3206298" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Las plantas se comunican entre ellas?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dff75831-8d84-413d-8c7b-44b00e92fe08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Plantas,Botánica,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ser vivo lleva más tiempo en la Tierra?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vivo-lleva-tiempo-tierra_1_13184747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d60a168-1ff0-4c7d-a9ee-c8620d664616_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142001.jpg" width="3981" height="2239" alt="¿Qué ser vivo lleva más tiempo en la Tierra?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sabemos que la vida comenzó en el mar y que aquellos primeros organismos debieron de ser muy simples. También hay una hipótesis plausible que dice que la vida surgió en las fuentes hidrotermales del fondo oceánico</p><p class="subtitle">— Pregunta enviada por Paula García.
</p><p class="subtitle">Consultas anteriores - ¿Cuánto tarda la luz del Sol en llegar a la Tierra y cómo se mide?
</p></div><p class="article-text">
        Entiendo que preguntas por el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vida-dio-salto-imposible-cientificos-espanoles-proponen-cambio-sistema-operativo-sacudio-evolucion_1_13091199.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">linaje evolutivo</a> m&aacute;s antiguo, es decir, cu&aacute;l fue el primer ser vivo que ocup&oacute; la tierra. Para responder, primero hay que imaginar c&oacute;mo eran las condiciones de nuestro planeta en ese momento, hace entre 3.500 y 4.000 millones de a&ntilde;os. Entonces no hab&iacute;a ox&iacute;geno, no exist&iacute;a, como ahora, una atm&oacute;sfera protectora y las erupciones volc&aacute;nicas eran constantes por lo que las temperaturas en la Tierra deb&iacute;an de ser muy altas.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que la vida comenz&oacute; en el mar. Aquellos primeros organismos debieron de ser muy simples. Es evidente, a la luz de la evoluci&oacute;n, que la vida no comenzar&iacute;a con seres muy complejos. As&iacute; que suponemos que eran unicelulares, es decir, estaban compuestos por una sola c&eacute;lula capaz de realizar todas las funciones vitales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una hip&oacute;tesis plausible que dice que la vida surgi&oacute; en las fuentes hidrotermales del <a href="https://www.eldiario.es/viajes/tierra-tenia-oceano-llamado-panthalassa-pm_1_12360280.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fondo oce&aacute;nico</a>, que son fisuras en el suelo marino que expulsan agua muy caliente y cargada de minerales. Como ves, la aparici&oacute;n de los primeros seres vivos en nuestro planeta ocurri&oacute; en unas condiciones que hoy consideramos extremas. Y pensamos que aquellas primeras muestras de vida ser&iacute;an arqueas y <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hallan-superbacteria-resistente-10-antibioticos-modernos-hielo-profundo-cueva-rumania_1_12996672.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bacterias</a>. Seres muy sencillos, unicelulares, sin n&uacute;cleo y quimioaut&oacute;trofas, es decir, capaces de conseguir la energ&iacute;a a partir de reacciones qu&iacute;micas sin necesidad de luz del sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguro que todos sabemos lo que son las bacterias, c&eacute;lulas procariotas &mdash;sin n&uacute;cleo&mdash; y que, en la actualidad, son los organismos m&aacute;s abundantes de la Tierra. Las arqueas son parecidas a las bacterias, tambi&eacute;n son microorganismos unicelulares, pero tienen algunas diferencias gen&eacute;ticas y bioqu&iacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de aquellas primeras formas de vida, se debi&oacute; de producir una creciente diversificaci&oacute;n en la que aparecieron seres con la capacidad de hacer la fotos&iacute;ntesis, como las cianobacterias. La fotos&iacute;ntesis es un proceso qu&iacute;mico que pueden realizar diversos seres vivos y que consiste en utilizar la luz del Sol para convertir materia inorg&aacute;nica &mdash;agua y CO<sub>2</sub>&mdash; en materia org&aacute;nica &mdash;carbohidratos&mdash;, con liberaci&oacute;n de ox&iacute;geno como subproducto. Ese cambio fue revolucionario. Sabemos que ese gran evento de oxigenaci&oacute;n sucedi&oacute; en la Tierra hace aproximadamente 2.500 millones de a&ntilde;os. Cuando ocurri&oacute;, el planeta se transform&oacute; radicalmente porque gracias a ese ox&iacute;geno liberado se form&oacute; la atm&oacute;sfera y a partir de entonces ya empezaron a aparecer organismos capaces de respirar ox&iacute;geno, como nosotros.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, si hablamos de los seres vivos que m&aacute;s tiempo llevan en la Tierra, la respuesta ser&iacute;a: los microorganismos semejantes a bacterias y arqueas quimioaut&oacute;trofas, los aut&eacute;nticos pioneros de la vida en nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mar&iacute;a Capa Corrales</strong> es doctora en biolog&iacute;a, profesora titular de Zoolog&iacute;a en la Facultad de Biolog&iacute;a de la Universitat de les Illes Balears.
    </p><p class="article-text">
        Coordinaci&oacute;n y redacci&oacute;n:<strong>&#8239;Victoria Toro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta enviada por&nbsp;<strong>Paula Garc&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/investigadoras-al-rescate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigadoras</a>&nbsp;al rescate&#8239;es un consultorio cient&iacute;fico semanal, patrocinado por el programa&#8239;<a href="https://www.forwomeninscience.com/authority/spain---national-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&rsquo;Or&eacute;al-Unesco &lsquo;For Women in Science&rsquo;</a>&#8239;y por&#8239;<a href="https://www.bms.com/es/about-us/responsibility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bristol Myers Squibb</a>, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnolog&iacute;a. Son cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas, socias de&#8239;<a href="https://amit-es.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMIT&#8239;</a>(Asociaci&oacute;n de Mujeres Investigadoras y Tecn&oacute;logas), las que responden a esas dudas. Env&iacute;a tus preguntas a&#8239;<a href="mailto:nosotrasrespondemos@gmail.com" target="_blank" class="link">nosotrasrespondemos@gmail.com</a>&#8239;o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Capa Corrales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vivo-lleva-tiempo-tierra_1_13184747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2d60a168-1ff0-4c7d-a9ee-c8620d664616_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142001.jpg" length="1039462" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2d60a168-1ff0-4c7d-a9ee-c8620d664616_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142001.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1039462" width="3981" height="2239"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué ser vivo lleva más tiempo en la Tierra?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2d60a168-1ff0-4c7d-a9ee-c8620d664616_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142001.jpg" width="3981" height="2239"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Biología,Astrobiología,Animales,bacterias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fue el misterio evolutivo que más obsesionó a Darwin: “la más humana de las expresiones” que todavía no tiene explicación científica de su origen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/misterio-evolutivo-obsesiono-darwin-humana-expresiones-explicacion-cientifica-origen-ruborizarse-pm_1_13160918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05d1a846-8d5d-4724-aaed-75d0b2b24fb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fue el misterio evolutivo que más obsesionó a Darwin: “la más humana de las expresiones” que todavía no tiene explicación científica de su origen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Charles Darwin lo definió como "la más peculiar y humana de todas las expresiones"</p><p class="subtitle">Los coches siempre fueron una amenaza para los erizos y ahora algunos modelos intentan espantarlos con ultrasonidos</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es una acci&oacute;n involuntaria, muy habitual en situaciones de verg&uuml;enza, cuando hemos hecho algo que consideramos no es apropiado en ese momento o contexto, o incluso en ocasiones nos hace pasar un mal rato porque nos sucede cuando estamos con alguien que nos gusta. Hablamos del sonrojo, una capacidad que es &uacute;nica para los humanos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y es que el ser humano es el &uacute;nico animal capaz de ruborizarse, y es un detalle que la ciencia todav&iacute;a no ha podido explicar porque sucede en nosotros y no en otros animales, ni siquiera en los que comparten origen con nosotros. Aunque s&iacute; que se ha evidenciado que es una reacci&oacute;n involuntaria en la que el color de nuestra piel cambia en cara, cuello o pecho.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">De hecho, por el bicentenario del nacimiento de</span><a href="https://www.eldiario.es/spin/cientificos-han-vuelto-frascos-originales-charles-darwin-ahora-les-disparan-laseres-reabrir-preguntas-parecian-archivadas-siglos-pm_1_12986943.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"> Charles Darwin</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, en la Universidad de Emory realizaron un an&aacute;lisis sobre el ruborizarse, porque el cient&iacute;fico brit&aacute;nico fue el primero en notar este hecho como algo exclusivo de los humanos. As&iacute;, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Frans de Wall</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, profesor de comportamiento de primates en la mencionada universidad, en Georgia, Estados Unidos, se&ntilde;al&oacute;:</span>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos los &uacute;nicos primates que sonrojamos en respuesta a situaciones embarazosas o cuando nos sorprenden diciendo una mentira, y u no se pregunta por qu&eacute; necesitamos una se&ntilde;al tan obvia para comunicar estos sentimientos&rdquo;, se pod&iacute;a leer en el art&iacute;culo publicado en la revista cient&iacute;fica brit&aacute;nica, &lsquo;New Scientist&rsquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;La m&aacute;s peculiar y humana de todas las expresiones&rdquo; seg&uacute;n Darwin</h2><p class="article-text">
        Este enrojecimiento en cara, cuello o pecho, que llamamos ruborizarse, que se debe a la dilataci&oacute;n de los vasos sangu&iacute;neos al aumentar la cantidad de sangre que pasa por ellos, algo que no podemos controlar de forma voluntaria, es un detalle exclusivo de los humanos, y el primero en darse cuenta de esto fue el mism&iacute;simo <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/sueno-joven-charles-darwin-visitar-canarias_1_12995661.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Charles Darwin.</a>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2045906520291041323?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Darwin public&oacute; su teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n por selecci&oacute;n natural el 24 de noviembre de 1859, en la obra &lsquo;El origen de las especies&rsquo;. Con ella revolucion&oacute; la biolog&iacute;a, al proponer que las especies evolucionan a lo largo del tiempo a partir de un antepasado com&uacute;n y que sent&oacute; los beses de la biolog&iacute;a evolutiva moderna. A pesar de que en ese momento fue cuando se public&oacute; por escrito, &eacute;l ya hab&iacute;a presentado sus primeras ideas sobre esta teor&iacute;a junto a <strong>Alfred Russel Wallace</strong> en agosto de 1858 ante la Sociedad Linneana de Londres.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de sus estudios, Charles Darwin se fij&oacute; en el rubor y lo defini&oacute; como &ldquo;la m&aacute;s peculiar y humana de todas las expresiones&rdquo;, destacando su reacci&oacute;n involuntaria y ligada siempre a la verg&uuml;enza y autoconciencia social. De hecho, esto &uacute;ltimo ayudar&iacute;a a definir la justificaci&oacute;n de por qu&eacute; es exclusiva del ser humano. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que intent&oacute; explorar el origen evolutivo de esto, de ver si suced&iacute;a en otros animales, pero lo consider&oacute; un misterio sin una funci&oacute;n clara, a diferencia de otras emociones. Fue cuando especul&oacute; que esto ser&iacute;a &ldquo;una se&ntilde;al de que los humanos hemos evolucionado como una especie sumamente cooperadora, al menos con otros animales&rdquo;. &ldquo;Darwin fue el primero que se dio cuenta de esta tendencia porque estudi&oacute; las expresiones faciales de los monos, simios y humanos y not&oacute; por primera vez que s&oacute;lo los humanos se sonrojaban&rdquo;, explic&oacute; al respecto el profesor de Waal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/misterio-evolutivo-obsesiono-darwin-humana-expresiones-explicacion-cientifica-origen-ruborizarse-pm_1_13160918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 15:30:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/05d1a846-8d5d-4724-aaed-75d0b2b24fb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="318022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/05d1a846-8d5d-4724-aaed-75d0b2b24fb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="318022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fue el misterio evolutivo que más obsesionó a Darwin: “la más humana de las expresiones” que todavía no tiene explicación científica de su origen]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/05d1a846-8d5d-4724-aaed-75d0b2b24fb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Biología,Evolución humana,Científicos,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si mi esposo es 0+ y yo soy A+, ¿puede nuestro hijo ser 0-?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/si-esposo-0-hijo-0_1_13129504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a622ca1b-dd34-42a9-a143-a7cb2c4bad62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si mi esposo es 0+ y yo soy A+, ¿puede nuestro hijo ser 0-?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La respuesta es que sí, pero siempre y cuando la madre sea A0 ya que, de sus hijos, el 50% heredará la A y el 50% heredará el 0</p><p class="subtitle">— Pregunta enviada vía email por L. B.</p><p class="subtitle">Consultas anteriores - ¿Para qué sirve la geocronología?
</p></div><p class="article-text">
        S&iacute;, es posible que si vosotros sois A+ y 0+, vuestro hijo sea 0-.&nbsp;Te explico por qu&eacute;. El grupo sangu&iacute;neo es el nombre que le hemos dado a una serie de marcadores que tienen los gl&oacute;bulos rojos que son uno de los tipos de c&eacute;lulas de la sangre. Estas prote&iacute;nas se expresan en la membrana de los gl&oacute;bulos rojos y las utilizamos para clasificar la sangre de una forma que nos permite saber, por ejemplo, si hay compatibilidad o no para una trasfusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Existen, en las membranas de los gl&oacute;bulos rojos, multitud de grupos de marcadores pero los m&aacute;s conocidos y relevantes son a los que llamamos AB0 y D.&nbsp;Una persona tiene sangre A si sus c&eacute;lulas tienen ese marcador, B si el que tiene es el B, AB si tiene los dos y 0 si no tiene ni A ni B.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, existe otro marcador al que denominamos D que es el que nos indica si una persona tiene un grupo sangu&iacute;neo + o -. Cuando en su sangre encontramos este marcador, esa persona es + y si no est&aacute;, es -.
    </p><p class="article-text">
        Esto que te he explicado hasta ahora es el primer concepto que debes entender. El segundo concepto a tener en cuenta es que el material gen&eacute;tico que tenemos todas las personas lo hemos heredado de nuestros padres, una mitad de nuestra madre y la otra mitad, de nuestro padre.
    </p><p class="article-text">
        Y eso ocurre tambi&eacute;n con los marcadores sangu&iacute;neos, la mitad de ellos vienen del padre y la otra mitad, de la madre. As&iacute; que siempre, el grupo sangu&iacute;neo est&aacute; formado por dos letras, una de cada progenitor. Una persona A, puede serlo porque ha heredado esa A tanto del padre como de la madre, y en este caso se expresar&iacute;a como AA. O puede ser que haya heredado la A de un progenitor y del otro progenitor no haya heredado ning&uacute;n marcador, es decir, haya heredado el 0. Entonces esa persona se ser&iacute;a A0. 
    </p><p class="article-text">
        A efectos pr&aacute;cticos, a la hora de donar y a la hora de trasfundir, nos da igual que sea AA o A0. Lo importante es que es A. Lo mismo ocurre con el grupo B. Y una persona que es AB ha heredado un marcador diferente de cada progenitor. De uno hereda la A y del otro hereda la B. Una persona que tiene grupo 0 ha heredado de ambos progenitores el 0, por lo que es 00.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, para responder a la primera parte de la pregunta, si tu hijo puede ser 0 si su padre es 0 y su madre es A, la respuesta es que s&iacute;, pero siempre y cuando la madre sea A0 ya que, de sus hijos, el 50% heredar&aacute; la A y el 50% heredar&aacute; el 0. En tu caso, vuestro hijo solo pod&iacute;a heredar de su padre el 0 ya que no cuenta en su sangre con los marcadores A y B. Y de ti pod&iacute;a heredar A o 0, es decir, el marcador A o ning&uacute;n marcador, y lo que ha ocurrido ha sido esto &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al + o -, como te dec&iacute;a, se refiere a si en la membrana de los gl&oacute;bulos rojos est&aacute; o no el marcador D. Ocurre como con los grupos, heredamos una mitad de nuestra madre y la otra de nuestro padre. Si tu sangre es +, es porque has heredado el marcador D al menos de uno de los dos progenitores, y si es &ndash; es porque no lo has heredado de ninguno. En vuestro caso, es posible que los dos progenitores cont&eacute;is tambi&eacute;n con el alelo de la ausencia del marcador D, aunque teng&aacute;is a la vez el de su presencia y por eso ambos sois +. Y es ese alelo de la ausencia de D el que ambos hab&eacute;is trasmitido a vuestro hijo para que &eacute;l sea -.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Julia Parra Serrano</strong> es hemat&oacute;loga, residente de tercer a&ntilde;o en el &aacute;rea de Hematolog&iacute;a del Hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Coordinaci&oacute;n y redacci&oacute;n:<strong>&#8239;Victoria Toro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta enviada v&iacute;a email por&nbsp;<strong>L. B.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/investigadoras-al-rescate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigadoras</a>&nbsp;al rescate&#8239;es un consultorio cient&iacute;fico semanal, patrocinado por el programa&#8239;<a href="https://www.forwomeninscience.com/authority/spain---national-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&rsquo;Or&eacute;al-Unesco &lsquo;For Women in Science&rsquo;</a>&#8239;y por&#8239;<a href="https://www.bms.com/es/about-us/responsibility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bristol Myers Squibb</a>, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnolog&iacute;a. Son cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas, socias de&#8239;<a href="https://amit-es.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMIT&#8239;</a>(Asociaci&oacute;n de Mujeres Investigadoras y Tecn&oacute;logas), las que responden a esas dudas. Env&iacute;a tus preguntas a&#8239;<a href="mailto:nosotrasrespondemos@gmail.com" target="_blank" class="link">nosotrasrespondemos@gmail.com</a>&#8239;o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Parra Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/si-esposo-0-hijo-0_1_13129504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 20:18:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a622ca1b-dd34-42a9-a143-a7cb2c4bad62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2662088" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a622ca1b-dd34-42a9-a143-a7cb2c4bad62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2662088" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Si mi esposo es 0+ y yo soy A+, ¿puede nuestro hijo ser 0-?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a622ca1b-dd34-42a9-a143-a7cb2c4bad62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Donación de sangre,Salud,Genética,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Documentan la primera ‘guerra civil’ entre chimpancés: “Mataban a miembros de su antiguo grupo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/documentan-primera-guerra-civil-chimpances-mataban-miembros-antiguo-grupo_1_13128103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88f33d0f-e507-4a97-a483-e4c602427d60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Documentan la primera ‘guerra civil’ entre chimpancés: “Mataban a miembros de su antiguo grupo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio es fruto de 30 años de observaciones del mayor grupo de estos primates, en Uganda. “La polarización y la violencia colectiva que hemos observado en estos chimpancés pueden darnos una idea de nuestra propia especie”, dicen los científicos.</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Los chimpancés y bonobos reconocen a sus amigos después de décadas sin verlos
</p></div><p class="article-text">
        El grupo m&aacute;s grande de chimpanc&eacute;s en libertad conocido por la ciencia se dividi&oacute; permanentemente en 2018. <a href="https://sites.lsa.umich.edu/mitani/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Mitani</a> y un amplio equipo de investigadores locales estaban en el Parque Nacional Kibale, en Uganda, para documentar lo que sucedi&oacute; a continuaci&oacute;n: las dos nuevas comunidades de chimpanc&eacute;s Ngogo&mdash;occidental y central&mdash; dividieron su territorio y empezaron a matarse entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos, basados en 30 a&ntilde;os de observaciones de comportamiento, se detallan este jueves en un estudio publicado <a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adz4944" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista Science</a>, liderado por el propio Mitani y firmado en primer lugar por <a href="https://www.aaron-sandel.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aaron Sandel</a>. Entre 2018 y 2024, los autores registraron una sucesi&oacute;n de ataques letales del grupo occidental contra miembros del grupo central, que acabaron con varios machos adultos y se extendieron a infanticidios frecuentes, con un promedio de varias muertes por a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=kGv0cooWcpKOQBFt9Vm" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Los investigadores piden cautela a la hora de emplear el t&eacute;rmino &ldquo;guerra civil&rdquo;, aunque ellos mismos lo citan varias veces en su trabajo. &ldquo;Desaconsejo a cualquiera que lo llame guerra civil&rdquo;, dice Sandel. &ldquo;Pero la polarizaci&oacute;n y la violencia colectiva que hemos observado en estos chimpanc&eacute;s pueden darnos una idea de nuestra propia especie&rdquo;. Como experto, lo m&aacute;s impactante fue ver c&oacute;mo las nuevas identidades grupales estaban suplantando las relaciones de cooperaci&oacute;n que hab&iacute;an existido durante a&ntilde;os. &ldquo;Los chimpanc&eacute;s estaban matando a antiguos miembros del grupo&rdquo;, recalca.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que resulta especialmente llamativo es que los chimpancés están matando a antiguos miembros del grupo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aaron Sandel</span>
                                        <span>—</span> Autor principal del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La crisis se remonta a 2015, cuando el equipo ya observ&oacute; signos de polarizaci&oacute;n en los subgrupos occidental y central, que se evitaban cada vez m&aacute;s. Este cambio coincidi&oacute; con una modificaci&oacute;n en la jerarqu&iacute;a de dominancia masculina y se produjo un a&ntilde;o despu&eacute;s de la muerte de varios machos adultos que podr&iacute;an haber actuado como nexo de uni&oacute;n para la comunidad. A partir de aquel momento, los chimpanc&eacute;s que hab&iacute;an cooperado y forjado lazos durante mucho tiempo se volvieron unos contra otros tras la divisi&oacute;n, lo que indica que la identidad grupal puede redefinirse m&aacute;s all&aacute; de la mera familiaridad. 
    </p><h2 class="article-text">Viejos amigos enfrentados</h2><p class="article-text">
        Los autores se&ntilde;alan que el verdadero impacto de esta violencia probablemente sea mayor que el observado, ya que muchos individuos desaparecieron sin causa aparente, lo que sugiere ataques adicionales no registrados. &ldquo;Por lo general, los enfrentamientos que grabamos solo implican gritos, persecuciones y tal vez alguna bofetada, pero a veces los ataques se vuelven letales&rdquo;, explica Sandel a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.&nbsp;&ldquo;Los chimpanc&eacute;s sujetan a sus v&iacute;ctimas, las muerden, las golpean, las patean, las arrastran y las golpean. Suele durar entre 10 y 15 minutos. Las heridas suelen ser mortales, pero normalmente el chimpanc&eacute; logra escapar caminando y muere al cabo de un d&iacute;a o dos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcdccba4-1ae1-461e-b2f3-3e770001aa3e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcdccba4-1ae1-461e-b2f3-3e770001aa3e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcdccba4-1ae1-461e-b2f3-3e770001aa3e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcdccba4-1ae1-461e-b2f3-3e770001aa3e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcdccba4-1ae1-461e-b2f3-3e770001aa3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcdccba4-1ae1-461e-b2f3-3e770001aa3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fcdccba4-1ae1-461e-b2f3-3e770001aa3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los chimpancés Morton y Garrison, antes de que los conflictos separaran sus grupos y los enfrentaran."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los chimpancés Morton y Garrison, antes de que los conflictos separaran sus grupos y los enfrentaran.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En las grabaciones que han realizado se ve un enfrentamiento entre los grupos Oeste y Central  en 2021 sin v&iacute;ctimas mortales. &ldquo;Los chimpanc&eacute;s occidentales incluso se retiraron y los chimpanc&eacute;s centrales se reagruparon y patrullaron hacia el grupo occidental, donde se produjo otro enfrentamiento&rdquo;, relata el autor principal.&nbsp;En otro v&iacute;deo se ve a dos machos adultos, Garrison y Morton, dados de la mano. &ldquo;Unos a&ntilde;os despu&eacute;s de que se grabara ese v&iacute;deo, se encontrar&iacute;an en bandos opuestos tras la divisi&oacute;n. Morton muri&oacute; en 2024. Garrison no estaba all&iacute;, pero otros chimpanc&eacute;s con los que hab&iacute;a colaborado lo mataron&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una divisi&oacute;n cada 500 a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; desat&oacute; este conflicto y en qu&eacute; se parece a las guerras humanas? Los investigadores sugieren que factores como el tama&ntilde;o inusualmente grande del grupo, la competencia por el alimento y la reproducci&oacute;n, la muerte de individuos clave, los cambios de liderazgo y las enfermedades pueden haber desestabilizado los lazos sociales y contribuido a la divisi&oacute;n. En muchas especies de primates, los grupos grandes se dividen regularmente en grupos m&aacute;s peque&ntilde;os, pero las divisiones permanentes son extraordinariamente raras. La evidencia gen&eacute;tica sugiere que ocurren aproximadamente una vez cada 500 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico caso reportado anteriormente tuvo lugar en la d&eacute;cada de 1970 en Gombe, Tanzania, durante el estudio a largo plazo de Jane Goodall, pero ese caso no es equivalente y ha sido objeto de debate, en parte porque los chimpanc&eacute;s all&iacute; fueron alimentados por los investigadores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los autores describen sus hallazgos como un desaf&iacute;o a la hip&oacute;tesis de que la guerra humana, incluida la guerra civil, est&aacute; impulsada principalmente por marcadores culturales de identidad grupal, como las diferencias &eacute;tnicas o religiosas. &ldquo;Si la din&aacute;mica relacional por s&iacute; sola puede generar polarizaci&oacute;n y conflictos letales en chimpanc&eacute;s sin lenguaje, etnia ni ideolog&iacute;a, entonces en los humanos, esos marcadores culturales podr&iacute;an ser secundarios a algo m&aacute;s fundamental&rdquo;, afirma Sandel. &ldquo;Si esto es cierto, entonces podr&iacute;amos tener el potencial de reducir los conflictos sociales en nuestra vida personal, y eso me da esperanza. Como concluye nuestro estudio, es posible que en los peque&ntilde;os actos cotidianos de reconciliaci&oacute;n y reencuentro entre individuos encontremos oportunidades para la paz&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Guerra civil o colapso ecol&oacute;gico?&nbsp;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.udg.edu/ca/directori/pagina-personal?ID=2002778&amp;language=es-ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miquel Llorente</a>, primat&oacute;logo de la Universidad de Girona, cree que los autores documentan con una precisi&oacute;n asombrosa el &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; y el &ldquo;cu&aacute;ndo&rdquo; de la ruptura, pero el &ldquo;porqu&eacute;&rdquo; real sigue siendo una inc&oacute;gnita envuelta en correlaciones estad&iacute;sticas. &ldquo;Se apunta a la muerte de l&iacute;deres o al tama&ntilde;o excesivo del grupo, pero cabe otra lectura: el colapso de un equilibrio ecol&oacute;gico&rdquo;, asegura a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Quiz&aacute;s no estamos ante una <em>decisi&oacute;n social</em> de separarse, sino ante un escenario donde el coste energ&eacute;tico de mantener a 200 individuos (algo m&aacute;s que extra&ntilde;o y poco frecuente en chimpanc&eacute;s) super&oacute; los beneficios de la cooperaci&oacute;n. Quiz&aacute; era la cr&oacute;nica de una muerte anunciada&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Etiquetarlos como ‘ejércitos en guerra civil’ puede distorsionar nuestra comprensión de su etología. Esto no es una película del Planeta de los Simios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miquel Llorente</span>
                                        <span>—</span> Primatólogo de la Universidad de Girona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llorente coincide en que hay un riesgo evidente al usar el t&eacute;rmino &ldquo;guerra civil&rdquo;, una etiqueta que le parece resbaladiza. &ldquo;Etiquetarlos como &lsquo;ej&eacute;rcitos en guerra civil&rsquo; puede distorsionar nuestra comprensi&oacute;n de su etolog&iacute;a, simplificando un proceso complejo de ruptura de lazos individuales. Esto no es una pel&iacute;cula del Planeta de los Simios&rdquo;. En su opini&oacute;n, lo que Ngogo nos ense&ntilde;a realmente es que la cohesi&oacute;n social no es un estado por defecto, sino un proceso fr&aacute;gil que requiere un mantenimiento constante. &ldquo;El paralelismo con los humanos es innegable en lo biol&oacute;gico, pero lo verdaderamente relevante es entender los mecanismos cognitivos que compartimos&rdquo;, explica. &ldquo;La paz, tanto en su especie como en la nuestra, parece ser un trabajo diario de gesti&oacute;n de conflictos que, cuando se descuida, o no se puede gestionar con las estrategias adecuadas, termina en tragedia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los engranajes de la paz</h2><p class="article-text">
        <a href="https://apespain.org/ape/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Fidalgo</a>, et&oacute;loga y presidenta de la Asociaci&oacute;n Primatol&oacute;gica Espa&ntilde;ola, recuerda que Jane Goodall document&oacute; en Gombe en los a&ntilde;os 70 c&oacute;mo una comunidad de chimpanc&eacute;s pod&iacute;a dividirse en dos y desembocaba en conflictos graves. &ldquo;Aquello fue pionero y cambi&oacute; para siempre nuestra visi&oacute;n de esta especie, pero la gran diferencia es que aqu&iacute; hablamos de otra escala y otro nivel de detalle&rdquo;, se&ntilde;ala. Para la especialista, haber documentado este distanciamiento progresivo hasta que se forman dos grupos claramente separados es muy relevante.  &ldquo;La violencia no aparece de repente, sino que es la consecuencia final de ese proceso, y se dirige contra antiguos compa&ntilde;eros de grupo, algo muy poco habitual desde el punto de vista del comportamiento animal&rdquo;, asegura. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La lección no es que la violencia sea inevitable, sino justo la contraria: que cuando se cuidan activamente los vínculos, la reconciliación y el reencuentro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Fidalgo</span>
                                        <span>—</span> Etóloga y presidenta de la Asociación Primatológica Española
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre el parecido con los humanos, asegura que es importante no hacer comparaciones demasiado directas. &ldquo;Los chimpanc&eacute;s no tienen ideolog&iacute;as, religiones, sistemas pol&iacute;ticos ni discursos simb&oacute;licos como los que estructuran los conflictos humanos&rdquo;, asegura. &ldquo;Por eso no se puede decir que este conflicto sea equivalente a una guerra civil humana&rdquo;. Lo que hace interesante este estudio, a su juicio, es que muestra que la polarizaci&oacute;n extrema y la violencia pueden surgir sin esos elementos, &uacute;nicamente a partir del deterioro progresivo de las relaciones sociales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando eso ocurre, antiguos compa&ntilde;eros pasan a ser tratados como enemigos&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Y aqu&iacute; aparece un mensaje clave que a veces se pierde: para los propios chimpanc&eacute;s, la resoluci&oacute;n de conflictos es fundamental. Estos mecanismos son esenciales para mantener la cohesi&oacute;n del grupo. En ese sentido, la lecci&oacute;n no es que la violencia sea inevitable, sino justo la contraria: que cuando se cuidan activamente los v&iacute;nculos, la reconciliaci&oacute;n y el reencuentro, tanto en chimpanc&eacute;s como en humanos, se reduce el riesgo de que las divisiones se vuelvan irreversibles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Comprender la dimensión ecológica y relacional de los conflictos no los justifica, pero quizá sí pueda ayudarnos a prevenirlos mejor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Antonio José Osuna Mascaró</span>
                                        <span>—</span> Doctor en Biología y especialista en comportamiento animal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://twitter.com/BioTay" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Jos&eacute; Osuna Mascar&oacute;</a>, doctor en Biolog&iacute;a y especialista en comportamiento animal,&nbsp;coincide en que simplificar el comportamiento de otras especies tambi&eacute;n puede ser problem&aacute;tico, pero s&iacute; cree que es una oportunidad para reflexionar sobre los mecanismos sociales que subyacen al conflicto. &ldquo;Aunque las guerras humanas est&eacute;n adornadas con s&iacute;mbolos, banderas, discursos e ideolog&iacute;as, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino tambi&eacute;n somos parte de un ecosistema social y material&rdquo;, asegura. &ldquo;Las oportunidades y las tensiones acumuladas tambi&eacute;n pueden empujar los acontecimientos en una u otra direcci&oacute;n. Comprender la dimensi&oacute;n ecol&oacute;gica y relacional de los conflictos no los justifica, pero quiz&aacute; s&iacute; pueda ayudarnos a prevenirlos mejor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/documentan-primera-guerra-civil-chimpances-mataban-miembros-antiguo-grupo_1_13128103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 18:00:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/88f33d0f-e507-4a97-a483-e4c602427d60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="212664" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/88f33d0f-e507-4a97-a483-e4c602427d60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="212664" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Documentan la primera ‘guerra civil’ entre chimpancés: “Mataban a miembros de su antiguo grupo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/88f33d0f-e507-4a97-a483-e4c602427d60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Primates,Animales,Biología,Evolución humana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los renos se comen sus propios cuernos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/renos-comen-propios-cuernos-pm_1_13116948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bab8b895-109a-4d60-86bc-4111c0cdd83e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140017.jpg" width="3638" height="2046" alt="¿Por qué los renos se comen sus propios cuernos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser un comportamiento extraño, morder y consumir astas podría ser clave para la supervivencia de las hembras tras el parto 
</p><p class="subtitle">Hallan en Atapuerca el fósil de reno más antiguo y meridional de Eurasia: reescribe la historia de la fauna glacial en España
</p></div><p class="article-text">
        En las regiones &aacute;rticas, donde la vida depende de un complicado equilibrio de recursos, los renos esconden un comportamiento tan sorprendente como revelador: se comen sus propios cuernos. Un estudio reciente ha confirmado que esta pr&aacute;ctica, lejos de ser anecd&oacute;tica, forma parte de una <strong>estrategia nutricional esencial</strong> para la especie Rangifer tarandus, conocida tambi&eacute;n como carib&uacute; en Am&eacute;rica del Norte.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n, publicada en la <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ece3.72444" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista Ecology &amp; Evolution,</a> analiz&oacute; m&aacute;s de 1.500 astas encontradas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del &Aacute;rtico, en Alaska. Los resultados fueron contundentes: m&aacute;s del 80% presentaba marcas de mordeduras y, en el 99% de los casos, estas <strong>correspond&iacute;an a los propios renos</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un &ldquo;suplemento&rdquo; natural en el momento m&aacute;s cr&iacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os se pens&oacute; que eran roedores quienes descompon&iacute;an estas estructuras &oacute;seas. Sin embargo, los<a href="https://www.scientificamerican.com/article/female-caribou-grow-antlers-as-a-built-in-postbirthing-snack/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> investigadores </a>descubrieron que son los propios renos,<strong> especialmente las hembras</strong>, quienes recurren a este recurso en momentos clave de su ciclo vital.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n est&aacute;<strong> en la biolog&iacute;a y en el entorno</strong>. Las hembras de reno recorren hasta 2.400 kil&oacute;metros para llegar a sus zonas de parto, un esfuerzo energ&eacute;tico enorme. Justo antes de dar a luz, pierden sus astas, que han estado acumulando minerales durante meses. Despu&eacute;s, las mastican (propias o de otros ejemplares) para recuperar nutrientes esenciales.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DWKga2BD5ZS/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Estos restos &oacute;seos contienen calcio, f&oacute;sforo y prote&iacute;nas, elementos fundamentales para la <strong>producci&oacute;n de leche</strong> y la recuperaci&oacute;n tras el parto. Tal y como destacan los investigadores citados por <a href="https://phys.org/news/2026-02-female-caribou-antlers-arctic-nutrition.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Phys.org,</a> el f&oacute;sforo es especialmente importante para garantizar el desarrollo de las cr&iacute;as en sus primeras semanas de vida.
    </p><p class="article-text">
        Este comportamiento convierte a las astas en una especie de &ldquo;suplemento natural&rdquo; perfectamente sincronizado con las necesidades biol&oacute;gicas de las hembras. En un entorno donde<strong> los nutrientes escasean,</strong> disponer de una fuente concentrada justo en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre la supervivencia y el fracaso reproductivo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este hallazgo cuestiona algunas ideas tradicionales sobre la funci&oacute;n de las astas. M&aacute;s all&aacute; de su uso en la defensa o en la competencia entre machos, podr&iacute;an desempe&ntilde;ar<strong> un papel mucho m&aacute;s relevante</strong> en la nutrici&oacute;n de la especie. De hecho, resulta significativo que las hembras pierdan sus cuernos precisamente cuando dan a luz, lo que sugiere que su funci&oacute;n defensiva podr&iacute;a ser secundaria frente a su valor como reserva mineral.
    </p><p class="article-text">
        En el paisaje &aacute;rtico, estas estructuras pueden permanecer intactas durante d&eacute;cadas, convirti&eacute;ndose en dep&oacute;sitos de nutrientes disponibles para generaciones sucesivas. Cada a&ntilde;o, miles de renos<strong> transportan y redistribuyen minerales</strong> a lo largo de sus rutas migratorias, creando un ciclo silencioso de reciclaje biol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Este comportamiento refleja, una vez m&aacute;s, la extraordinaria<strong> capacidad de adaptaci&oacute;n</strong> de la fauna salvaje. En condiciones extremas, donde cada recurso cuenta, incluso los propios huesos pueden convertirse en alimento. En el caso de los renos, sus cuernos no solo simbolizan fuerza o identidad: son, literalmente, una herramienta para la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inma Moraleda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/renos-comen-propios-cuernos-pm_1_13116948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 11:30:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bab8b895-109a-4d60-86bc-4111c0cdd83e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140017.jpg" length="1315114" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bab8b895-109a-4d60-86bc-4111c0cdd83e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140017.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1315114" width="3638" height="2046"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué los renos se comen sus propios cuernos?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bab8b895-109a-4d60-86bc-4111c0cdd83e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140017.jpg" width="3638" height="2046"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ecosistemas,Biología,Alimentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los tallos que nacen tras las podas crecen con tanta fuerza hacia arriba?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/tallos-nacen-podas-crecen-fuerza_1_13099936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/553a4682-67cd-44e1-9a8b-68892cec2b33_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139541.jpg" width="4260" height="2396" alt="¿Por qué los tallos que nacen tras las podas crecen con tanta fuerza hacia arriba?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un cambio en el balance hormonal es lo que le permite a la planta percibir que ha perdido mucha parte aérea por lo que comienzan a formar nuevas ramas muy rápidamente, de manera muy vigorosa y vertical para buscar la luz </p><p class="subtitle">— Pregunta enviada vía email por Pablo Aguirre de Remiro.</p><p class="subtitle">Consultas anteriores - ¿Por qué la primavera empieza cada año a una hora?</p></div><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno tiene que ver con el transporte de hormonas dentro de la planta, pero vayamos a la explicaci&oacute;n. Existe un fen&oacute;meno llamado dominancia apical que consiste en que las yemas principales (apicales) inhiben el crecimiento de las yemas axilares (no principales o laterales y que se encuentran m&aacute;s abajo en la planta) para garantizar el desarrollo vertical de la planta hacia la luz. La responsable de esta inhibici&oacute;n del crecimiento es una hormona denominada auxina que se sintetiza en la yema apical y se transporta a lo largo de todo el cuerpo de la planta de una manera muy precisa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa hormona tiene dos funciones, por un lado, le permite a la planta identificar qu&eacute; parte de su cuerpo es a&eacute;rea (tallo) y cu&aacute;l es ra&iacute;z.&nbsp;Su otra funci&oacute;n es determinar la forma de la planta, ya que mientras su transporte es continuo, las yemas axilares no se desarrollan o lo hacen en menor medida, solo crecen las apicales. La dominancia apical no tiene la misma intensidad durante todo el desarrollo de las plantas y normalmente es mayor cuando las plantas son juveniles y tiene un crecimiento m&aacute;s vigoroso, lo cual las permite ascender m&aacute;s en altura y alcanzar mejor la luz.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de la poda es precisamente recuperar en parte el vigor de crecimiento juvenil en &aacute;rboles adultos. Cuando se hace una poda muy intensa, se eliminan las yemas &aacute;pices y, por lo tanto, la dominancia apical de la que habl&aacute;bamos al principio. Al reducirse la presencia de auxinas, empiezan a desarrollarse las yemas laterales (las axilares). Este cambio en el balance hormonal es lo que le permite a la planta percibir que ha perdido mucha parte a&eacute;rea por lo que comienzan a formar nuevas ramas muy r&aacute;pidamente, de manera muy vigorosa y vertical para buscar la luz. Las yemitas m&aacute;s laterales crecen entonces con mucha verticalidad hasta que se vuelve a establecer la dominancia apical (la yema m&aacute;s apical comienza de nuevo a sintetizar y transportar auxinas) que toma de nuevo el control del crecimiento de la planta.
    </p><h2 class="article-text">El estr&eacute;s por herida</h2><p class="article-text">
        Con la poda se produce adem&aacute;s otro fen&oacute;meno, el estr&eacute;s por herida. Se le ha provocado una herida a la planta lo que estimula mucho el movimiento hormonal dentro de ella as&iacute; que con esto tambi&eacute;n se impulsa el crecimiento. Esas son las razones por las que, tras la poda, los tallos de las plantas crecen de forma tan vertical.
    </p><p class="article-text">
        Hay un experimento muy sencillo que permite ver c&oacute;mo es el funcionamiento de la hormona auxina. Si cortas un tallo y lo pones en agua, ver&aacute;s que comienza a salir una ra&iacute;z por abajo. Eso es porque la auxina sintetizada en el &aacute;pice se transporta a la base del tallo e induce la formaci&oacute;n de ra&iacute;ces. Pero si das la vuelta al tallo, ver&aacute;s que la ra&iacute;z en vez de salir en la parte de abajo, dentro del agua, sale en la parte de arriba porque la auxina, que le permite saber a la planta d&oacute;nde est&aacute;n sus partes a&eacute;reas y radiculares, siempre se transportan en la misma direcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto es as&iacute; por un interesante mecanismo celular. El transporte de la auxina, no es al azar, sino que est&aacute; controlado por un mecanismo molecular muy preciso que se llama transporte polar. La auxina, durante su transporte, sale de unas c&eacute;lulas y entra en las siguientes siguiendo siempre el mismo camino. Para ello, las c&eacute;lulas cuentan con unos receptores colocados en su parte m&aacute;s basal que marcan el camino a la hormona. Por eso, aunque t&uacute; gires el tallo de tu vaso de agua, la ra&iacute;z sale en la parte que la auxina se&ntilde;ala como ra&iacute;z, est&eacute; hacia arriba o hacia abajo.
    </p><p class="article-text">
        La dominancia apical y las auxinas modulan la direcci&oacute;n y forma de crecimiento de las plantas junto con otros est&iacute;mulos externos como la luz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pen&eacute;lope Garc&iacute;a Angulo</strong> es profesora Titular de la Facultad de Ciencias Biol&oacute;gicas y Ambientales de la Universidad de Le&oacute;n. Investiga en el grupo de Fisiolog&iacute;a y Biotecnolog&iacute;a de Plantas (FISIOVEGEN) de la ULE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coordinaci&oacute;n y redacci&oacute;n:<strong>&#8239;Victoria Toro</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pregunta enviada v&iacute;a email por&nbsp;<strong>Pablo Aguirre de Remiro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/investigadoras-al-rescate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigadoras</a>&nbsp;al rescate&#8239;es un consultorio cient&iacute;fico semanal, patrocinado por el programa&#8239;<a href="https://www.forwomeninscience.com/authority/spain---national-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&rsquo;Or&eacute;al-Unesco &lsquo;For Women in Science&rsquo;</a>&#8239;y por&#8239;<a href="https://www.bms.com/es/about-us/responsibility.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bristol Myers Squibb</a>, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnolog&iacute;a. Son cient&iacute;ficas y tecn&oacute;logas, socias de&#8239;<a href="https://amit-es.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMIT&#8239;</a>(Asociaci&oacute;n de Mujeres Investigadoras y Tecn&oacute;logas), las que responden a esas dudas. Env&iacute;a tus preguntas a&#8239;<a href="mailto:nosotrasrespondemos@gmail.com" target="_blank" class="link">nosotrasrespondemos@gmail.com</a>&#8239;o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Penélope García Angulo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/tallos-nacen-podas-crecen-fuerza_1_13099936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/553a4682-67cd-44e1-9a8b-68892cec2b33_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139541.jpg" length="3197015" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/553a4682-67cd-44e1-9a8b-68892cec2b33_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139541.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3197015" width="4260" height="2396"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué los tallos que nacen tras las podas crecen con tanta fuerza hacia arriba?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/553a4682-67cd-44e1-9a8b-68892cec2b33_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139541.jpg" width="4260" height="2396"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Plantas,Botánica,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De niño de barrio obrero a biólogo molecular: "Cuando nadie de tu entorno lo ha hecho, es difícil creer que puedes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/nino-barrio-obrero-biologo-molecular-nadie-entorno-hecho-dificil-creer-puedes_1_13097791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe5b8c35-e2fa-429b-9a33-5844c317dec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139470.jpg" width="661" height="372" alt="De niño de barrio obrero a biólogo molecular: &quot;Cuando nadie de tu entorno lo ha hecho, es difícil creer que puedes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emigró de Rumanía a España con ocho años y se educó en centros públicos de barrios humildes. Hoy, Razvan Borza Porumb es un reputado investigador en materia de biología molecular para tratamientos oncológicos</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El ascensor social de la educación está roto: dos vidas marcadas por su código postal desde la cuna
</p></div><p class="article-text">
        Razvan Borza Porumb naci&oacute; en Ruman&iacute;a pero es espa&ntilde;ol, tanto de nacionalidad como de sentimiento. Lleg&oacute; a Logro&ntilde;o siendo un ni&ntilde;o de apenas ocho a&ntilde;os y estudi&oacute; en un colegio p&uacute;blico de un barrio obrero, el CEIP Vuelo Madrid-Manila. De ah&iacute; pas&oacute; a otro instituto p&uacute;blico, el IES Tom&aacute;s Mingot, y de ah&iacute;, a estudiar el grado de Biolog&iacute;a en Salamanca y despu&eacute;s un m&aacute;ster en la Aut&oacute;noma de Madrid. &ldquo;Durante el grado tuve la suerte de hacer mis primeras pr&aacute;cticas en el CIBIR, en Logro&ntilde;o. Fue mi primer contacto real con la investigaci&oacute;n y fue clave que estuviera en mi ciudad porque econ&oacute;micamente no hubiera podido permitirme ir a otro sitio&rdquo;, reconoce el joven logro&ntilde;&eacute;s, &ldquo;exist&iacute;an las becas, pero llegaban a fin de a&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ese origen humilde est&aacute; siempre presente, pero para Razvan, las limitaciones son, por encima de todo, psicol&oacute;gicas. &ldquo;A veces se subestima, pero creo que es una de las mayores dificultades. Cuando no tienes referentes con los que identificarte, cuando no ves a nadie de tu entorno que haya hecho algo parecido a lo que t&uacute; quieres hacer, es dif&iacute;cil creer que es posible&rdquo;, explica, &ldquo;esa falta de referentes puede limitar las aspiraciones de los j&oacute;venes mucho m&aacute;s de lo que pensamos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso considera que es especialmente valioso que se visibilicen recorridos como el suyo. &ldquo;No se trata de decir 'yo pude, cualquiera puede' de forma simplista, sino de que un chico o chica de una ciudad peque&ntilde;a como Logro&ntilde;o, desde un colegio o un instituto p&uacute;blico, sepa que ese camino es transitable. Por supuesto, con un sacrificio enorme por parte de mis padres, nada de esto habr&iacute;a sido posible sin ellos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo dice desde &Aacute;msterdam, donde trabaja en un doctorado desde hace seis a&ntilde;os en el Netherlands Cancer Institute, uno de los principales centros de investigaci&oacute;n oncol&oacute;gica de Europa, con una important&iacute;sima red de colaboraciones internacionales. &ldquo;Tambi&eacute;n este salto fue gracias a mis padres, tanto por su esfuerzo, sacrificio y apoyo econ&oacute;mico como por animarme siempre a  elegir el camino que me apasiona&rdquo;. Y esa pasi&oacute;n es justo lo que encuentra en el NKI: &ldquo;este equipo, proyectos y entorno cient&iacute;fico eran exactamente lo que necesitaba para seguir creciendo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; trabaja en biolog&iacute;a estructural, una rama que estudia la vida en su nivel m&aacute;s peque&ntilde;o y fundamental, el de las mol&eacute;culas. Razvan lo traduce para el com&uacute;n de los mortales invit&aacute;ndonos a imaginar una ciudad enorme y compleja. &ldquo;Las prote&iacute;nas ser&iacute;an la maquinaria que la mantiene funcionando: las gr&uacute;as, los camiones, las tuber&iacute;as. Cuando algo falla en esa maquinaria, aparece la enfermedad. Mi trabajo consiste en hacer fotograf&iacute;as de esa maquinaria a escala molecular, con un nivel de detalle tan preciso que podemos ver exactamente d&oacute;nde est&aacute; el fallo. Y una vez que sabemos eso, podemos dise&ntilde;ar f&aacute;rmacos que act&uacute;en justo ah&iacute;, como una llave que encaja en una cerradura espec&iacute;fica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Explica que, sin ese conocimiento detallado, dise&ntilde;ar un medicamento ser&iacute;a como intentar reparar un motor con los ojos cerrados. &ldquo;Este tipo de investigaci&oacute;n est&aacute; en la base de muchos de los tratamientos modernos, y cada prote&iacute;na que estudiamos puede abrir la puerta a nuevas terapias&rdquo;, a&ntilde;ade. Fue &eacute;l quien obtuvo las primeras im&aacute;genes tridimensionales de Zincore, un 'interruptor molecular' completamente nuevo y todav&iacute;a poco conocido, que regula qu&eacute; genes se leen y cu&aacute;ndo. Lo hizo mediante cryo-EM, una t&eacute;cnica que permite &ldquo;fotograf&iacute;ar&rdquo; prote&iacute;nas a escala at&oacute;mica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e181ed6a-abef-4e54-be91-ec5b35175fef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e181ed6a-abef-4e54-be91-ec5b35175fef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e181ed6a-abef-4e54-be91-ec5b35175fef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e181ed6a-abef-4e54-be91-ec5b35175fef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e181ed6a-abef-4e54-be91-ec5b35175fef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e181ed6a-abef-4e54-be91-ec5b35175fef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e181ed6a-abef-4e54-be91-ec5b35175fef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imágenes de proteínas captadas por Razvan Borza Porumb (Panel Zincore)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imágenes de proteínas captadas por Razvan Borza Porumb (Panel Zincore)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4c9dffa-19f9-4618-91bb-be71c8f3aff7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4c9dffa-19f9-4618-91bb-be71c8f3aff7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4c9dffa-19f9-4618-91bb-be71c8f3aff7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4c9dffa-19f9-4618-91bb-be71c8f3aff7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4c9dffa-19f9-4618-91bb-be71c8f3aff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4c9dffa-19f9-4618-91bb-be71c8f3aff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b4c9dffa-19f9-4618-91bb-be71c8f3aff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Netherlands Cancer Institute (NKI) en Amsterdam"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Netherlands Cancer Institute (NKI) en Amsterdam                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cualquiera podr&iacute;a pensar que, con este recorrido y estos importantes hallazgos cient&iacute;ficos, el investigador Borza Porumb habr&iacute;a cumplido todas sus expectativas; pero no es as&iacute; como &eacute;l ve las cosas. &ldquo;Cada vez que alcanzo un objetivo, lo desplazo un poco m&aacute;s lejos. Siempre estoy superando mis expectativas, pero tambi&eacute;n siento siempre que queda camino por recorrer&rdquo;, expone, &ldquo;este a&ntilde;o termino el doctorado y ya tengo claro que seguir&eacute; con un posdoctorado. No lo veo como insatisfacci&oacute;n, sino como motor; la curiosidad y las ganas de seguir mejorando son lo que me ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute; y lo que me seguir&aacute; empujando&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si en vez de poner la vista en el futuro le pedimos que mire atr&aacute;s, su mirada se fija de inmediato en su etapa adolescente. &ldquo;No destacar&iacute;a ning&uacute;n nombre en concreto, pero s&iacute; puedo decir que la formaci&oacute;n que recib&iacute; en el instituto p&uacute;blico Tom&aacute;s Mingot de Logro&ntilde;o estuvo, en mi opini&oacute;n, por encima de la media&rdquo;, valora, &ldquo;lo not&eacute; cuando empec&eacute; la carrera en Salamanca: hab&iacute;a una base s&oacute;lida que muchos compa&ntilde;eros de otros centros no ten&iacute;an; y eso dice mucho de los profesores que pasaron por ese centro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos sus logros, defiende que su trayectoria es s&oacute;lo un ejemplo de muchos, &ldquo;no algo excepcional&rdquo;. Cree que las limitaciones muchas veces se las pone cada uno, por falta de referentes o por desconocimiento. &ldquo;Venir de una ciudad peque&ntilde;a, de la educaci&oacute;n p&uacute;blica o no tener todos los recursos, no es un techo aunque muchas veces pueda parecerlo&rdquo;, argumenta, &ldquo;el mayor peligro es compararse con otros o asumir de antemano que ciertos caminos no son para ti&rdquo;. Ante esto, su consejo es firme: &ldquo;Hay que centrarse en los objetivos, con esfuerzo, sin rendirse y aprovechando las oportunidades. Eso es lo que marca la diferencia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia García Pérez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/nino-barrio-obrero-biologo-molecular-nadie-entorno-hecho-dificil-creer-puedes_1_13097791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 18:33:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe5b8c35-e2fa-429b-9a33-5844c317dec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139470.jpg" length="45111" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe5b8c35-e2fa-429b-9a33-5844c317dec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139470.jpg" type="image/jpeg" fileSize="45111" width="661" height="372"/>
      <media:title><![CDATA[De niño de barrio obrero a biólogo molecular: "Cuando nadie de tu entorno lo ha hecho, es difícil creer que puedes"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe5b8c35-e2fa-429b-9a33-5844c317dec1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139470.jpg" width="661" height="372"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Científicos,Migrantes,Educación pública,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Científicos del SETI descubren que llevamos décadas haciendo mal la búsqueda de vida inteligente en el espacio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-seti-descubren-llevamos-decadas-haciendo-mal-busqueda-vida-inteligente-espacio_1_13098147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" width="1200" height="675" alt="Científicos del SETI descubren que llevamos décadas haciendo mal la búsqueda de vida inteligente en el espacio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un nuevo trabajo revela que no hemos tenido en cuenta la distorsión que las estrellas producirían en las posibles señales de radio enviadas desde los exoplanetas, un problema que afecta a más del 75% de los astros de la Vía Láctea</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Cuerpos extraños en el Sistema Solar: lo que nos enseñan los objetos que nos visitan desde el espacio profundo
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Hay alguien ah&iacute;?&rdquo;. Si alguna <a href="https://www.eldiario.es/temas/astrobiologia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">civilizaci&oacute;n extraterrestre</a> ha estado enviando esta pregunta en direcci&oacute;n a la Tierra en los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os es posible que se nos haya ido a la carpeta de <em>spam</em>. La raz&oacute;n, seg&uacute;n acaban de descubrir dos cient&iacute;ficos del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_SETI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto SETI</a>, es que estamos buscando un tipo de se&ntilde;al de radio o &ldquo;tecnofirma&rdquo; de banda estrecha sin tener en cuenta la perturbaci&oacute;n electromagn&eacute;tica que producen las estrellas en estas se&ntilde;ales. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el art&iacute;culo, que se publica en el <a href="https://iopscience.iop.org/article/10.3847/1538-4357/ae3d33" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Astrophysical journal</em></a>, <a href="https://www.seti.org/people/vishal-gajjar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vishal Gajjar</a> y <a href="https://www.researchgate.net/scientific-contributions/Grayce-C-Brown-2298522822" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grayce C. Brown</a> revelan c&oacute;mo el &ldquo;ensanchamiento espectral&rdquo; producido por muchas estrellas deforma las posibles se&ntilde;ales emitidas desde los planetas pr&oacute;ximos hasta hacerlas irreconocibles para nuestros sistemas de rastreo. &ldquo;Es muy posible que haya civilizaciones alien&iacute;genas ah&iacute; fuera transmitiendo se&ntilde;ales y simplemente no las hemos captado porque se han ensanchado m&aacute;s all&aacute; del reconocimiento y no hemos sido capaces de verlas&rdquo;, explica Brown a elDiario.es. &ldquo;Y esa podr&iacute;a ser la respuesta a ese silencio c&oacute;smico, por el cual no hemos detectado nada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una &lsquo;niebla c&oacute;smica&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Desde 1959, el escaneo del cosmos en busca de otras civilizaciones se ha centrado en la b&uacute;squeda de se&ntilde;ales de radio de banda estrecha (de menos de un hercio), que se diferencian del ruido de fondo y nos dar&iacute;an una pista sobre su posible origen artificial. &ldquo;El espacio no est&aacute; vac&iacute;o y el gas ionizado interfiere con la luz y pueden hacer que las se&ntilde;ales de banda estrecha se dispersen&rdquo;, explica Brown. &ldquo;As&iacute; que buscamos algo brillante y n&iacute;tido, como una l&iacute;nea &uacute;nica en nuestros gr&aacute;ficos, pero en realidad, probablemente se parecer&aacute; m&aacute;s a un pico d&eacute;bil, e incluso, si se dispersa demasiado, puede que no lo veamos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es muy posible que haya civilizaciones alienígenas ahí fuera transmitiendo señales y simplemente no las hemos captado porque se han ensanchado más allá del reconocimiento y no hemos sido capaces de verlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Grayce C. Brown</span>
                                        <span>—</span> Coautora del estudio y asistente de investigación en el Instituto SETI
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para entenderlo gr&aacute;ficamente, nuestros radiotelescopios han estado buscando una se&ntilde;al extraterrestre n&iacute;tida, como si intentaran sintonizar un dial exacto en una emisora de radio o encontrar el haz de una linterna en la oscuridad, pero una espesa niebla c&oacute;smica <em>aplasta</em> y difumina cualquier posible se&ntilde;al, esparciendo su energ&iacute;a hacia los lados. En su trabajo, Gajjar y Brown calculan que si una civilizaci&oacute;n emitiera una se&ntilde;al de 1 hercio y el clima espacial la <em>ensanchara</em> hasta los 10 hercios, la fuerza m&aacute;xima de esa se&ntilde;al se degradar&iacute;a dr&aacute;sticamente, perdiendo hasta el 94% de su pico original. Esto significa que los filtros de detecci&oacute;n est&aacute;ndar simplemente pasar&iacute;an por alto la se&ntilde;al, confundi&eacute;ndola con el ruido de fondo.
    </p><p class="article-text">
        Este efecto de difuminado cobra especial importancia si tenemos en cuenta que las estrellas m&aacute;s afectadas son las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enana_roja" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enanas rojas</a>, que representan cerca del 75% de la poblaci&oacute;n estelar en nuestra galaxia y son los grandes objetivos para buscar vida debido a su abundancia y extrema longevidad. Los cient&iacute;ficos simularon una b&uacute;squeda de radio a 1 GHz orientada hacia un mill&oacute;n de estas estrellas cercanas y descubrieron que, por sus condiciones de viento estelar, m&aacute;s del 30% de los sistemas deformar&iacute;an la se&ntilde;al m&aacute;s de 10 hercios, haci&eacute;ndolas virtualmente invisibles para nuestra tecnolog&iacute;a actual.
    </p><h2 class="article-text">Afecta a nuestros mensajes</h2><p class="article-text">
        Los autores tambi&eacute;n han analizado c&oacute;mo afecta este efecto a los mensajes de radio enviados por la humanidad al cosmos. Seg&uacute;n sus c&aacute;lculos, debido a que la Tierra orbita a una distancia considerable de nuestra estrella, las se&ntilde;ales que emitimos hacia el espacio exterior apenas sufren este &ldquo;ensanchamiento&rdquo; o difuminado, siempre y cuando no cometamos el error de transmitir apuntando directamente &ldquo;a trav&eacute;s&rdquo; o muy cerca de la corona del Sol. De hecho, admiten, este es un aspecto que hasta ahora no se hab&iacute;a tenido en cuenta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_50p_1139717.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_50p_1139717.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_75p_1139717.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_75p_1139717.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_default_1139717.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_default_1139717.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b0b2c6f-24ad-4a01-9499-6729f402603b_16-9-aspect-ratio_default_1139717.jpg"
                    alt="Grayce C. Brown, coautora del estudio e investigadora del Instituto SETI en la red de telescopios Allen."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Grayce C. Brown, coautora del estudio e investigadora del Instituto SETI en la red de telescopios Allen.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros, los humanos, creamos tecnofirmas, emitimos se&ntilde;ales de radio y hemos tenido sondas que orbitan el Sol, y hemos notado el ensanchamiento espectral en sus se&ntilde;ales de comunicaci&oacute;n&rdquo;, explica Brown. &ldquo;Esto se ha notado desde que empezamos a enviar sondas al sistema solar, as&iacute; que sabemos que puede causar problemas&rdquo;. De hecho, las primeras pistas sobre la distorsi&oacute;n electromagn&eacute;tica que el viento solar puede ejercer sobre las se&ntilde;ales de radio se obtuvieron cuando nuestras sondas m&aacute;s lejanas, las Voyager y las Pioneer, enviadas a las profundidades del espacio en la d&eacute;cada de 1970, pasaron por detr&aacute;s del Sol desde nuestra perspectiva y rozaron la corona solar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea en s&iacute; no es del todo nueva, pero es la primera vez que se describe con detalle&rdquo;, explica a elDiario.es Vishal Gajjar, autor principal del art&iacute;culo. &ldquo;En 2021, durante discusiones internas, consideramos realizar un estudio en frecuencias de radio bajas (por debajo de 100 MHz) y pens&aacute;bamos en la distancia a la que tendr&iacute;amos que observar el Sol para minimizar sus efectos. Esto me llev&oacute; a considerar que, si el Sol ya provoca un ensanchamiento espectral de las se&ntilde;ales, un efecto similar podr&iacute;a ocurrir tambi&eacute;n en planetas que orbitan otras estrellas, y necesitamos cuantificar este efecto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No es un muro insalvable</h2><p class="article-text">
        La buena noticia es que este hallazgo es reversible: se puede aplicar un filtro a partir de ahora para reconocer estas se&ntilde;ales e incluso revisar las se&ntilde;ales del archivo hist&oacute;rico y que pasaron como ruido de fondo. &ldquo;Si se dispone de los datos originales, deber&iacute;a ser posible recuperar parte de la sensibilidad perdida mediante el desarrollo de algoritmos de b&uacute;squeda de se&ntilde;ales mejor ajustados para detectar estas se&ntilde;ales ensanchadas&rdquo;, indica Gajjar. &ldquo;Tambi&eacute;n podr&iacute;amos revisarlos y buscar se&ntilde;ales que podr&iacute;an haber pasado desapercibidas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si se dispone de los datos originales, debería ser posible recuperar parte de la sensibilidad perdida mediante el desarrollo de algoritmos de búsqueda de señales mejor ajustados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vishal Gajjar</span>
                                        <span>—</span> Astrónomo del Instituto SETI y autor principal del artículo.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para remediar esta especie de ceguera c&oacute;smica, los cient&iacute;ficos recomiendan actualizar las estrategias de rastreo del proyecto SETI. Piden que en las futuras instalaciones, como la red de telescopios de baja frecuencia <a href="https://www.skao.int/en/explore/telescopes/ska-low" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SKA-Low</a>, se utilicen algoritmos y filtros &ldquo;conscientes del grosor&rdquo;. &ldquo;Siempre es posible que los alien&iacute;genas sean mucho m&aacute;s tecnol&oacute;gicamente conscientes que nosotros y sepan c&oacute;mo evitar el ensanchamiento espectral&rdquo;, admite Brown. &ldquo;Pero definitivamente tendremos que cambiar y saber que estas se&ntilde;ales que buscamos deber&iacute;an estar dispersas, y que si vemos una se&ntilde;al perfectamente estrecha y n&iacute;tida, es casi seguro que no proviene del espacio interestelar, sino que es interferencia terrestre (emitida desde la propia Tierra)&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mensajes de &ldquo;alas ensanchadas&rdquo;</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.seti.org/people/michael-garrett/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mike Garrett</a>, presidente del Comit&eacute; Permanente SETI de la Academia Internacional de Astron&aacute;utica (IAA), considera que este es un art&iacute;culo interesante y valioso, y particularmente importante para los sistemas de enanas rojas, cuyo entorno es m&aacute;s denso y activo. &ldquo;Para estrellas m&aacute;s brillantes de la secuencia principal, como nuestro Sol, los planetas en la zona habitable tienen que estar mucho m&aacute;s lejos de la estrella, por lo que estos efectos suelen ser menos severos&rdquo;, asegura.&nbsp;A su juicio, el trabajo obliga a ir m&aacute;s all&aacute; de las se&ntilde;ales de banda extremadamente estrecha y prestar mayor atenci&oacute;n a se&ntilde;ales de banda m&aacute;s ancha o m&aacute;s complejas. &ldquo;Si los entornos estelares pueden difuminar las se&ntilde;ales intr&iacute;nsecamente estrechas, entonces las estrategias de b&uacute;squeda que dependen menos de suposiciones idealizadas de banda estrecha adquieren mucha m&aacute;s importancia&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        El astr&oacute;nomo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Carlos_Guirado_Puerta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jose Carlos Guirado</a> cree que este fen&oacute;meno a&ntilde;ade un escollo m&aacute;s a la b&uacute;squeda de vida alien&iacute;gena, pero no elimina la necesidad ni la eficacia del SETI. &ldquo;Busc&aacute;bamos se&ntilde;ales de banda estrecha y ahora habr&aacute; que buscar se&ntilde;ales con las alas ensanchadas&rdquo;, asegura. &ldquo;Cuando empiece a funcionar el&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Square_Kilometre_Array" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">radiotelescopio&nbsp;SKA</a> (<em>Square Kilometre Array</em>), tendr&aacute;n que estar atentos no solo a los picos de frecuencias significativas, sino a los picos con extensiones&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta investigación nos ayuda a refinar nuestras expectativas, mejorar nuestras estrategias de búsqueda e interpretar mejor lo que vemos —o no vemos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Chenoa Tremblay</span>
                                        <span>—</span> Investigadora del Instituto SETI
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.uv.es/uvweb/universidad/es/ficha-persona-1285950309813.html?p2=fernando.ballesteros@uv.es&amp;idA=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Ballesteros</a>, astrof&iacute;sico de la Universidad de Valencia, admite que los esfuerzos SETI pueden haberse visto emborronados por la actividad estelar, pero destaca que es un efecto que depende de la configuraci&oacute;n geom&eacute;trica y no se va a dar en todos los casos. &ldquo;Cuando el exoplaneta est&eacute; m&aacute;s cerca de nosotros que de su estrella apenas se dar&aacute; ensanchamiento por la turbulencia de su viento estelar, con lo cual puede ser un factor limitante pero no puede ser la explicaci&oacute;n al gran silencio&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.seti.org/people/chenoa-tremblay/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chenoa Tremblay</a>,&nbsp;del Instituto SETI, cree que este es un paso crucial para el campo, ya que nos permite pasar de una b&uacute;squeda indiscriminada a una b&uacute;squeda m&aacute;s inteligente y fundamentada en la f&iacute;sica. &ldquo;Esto me resulta especialmente emocionante porque nos est&aacute; ayudando a avanzar hacia una imagen m&aacute;s completa de c&oacute;mo podr&iacute;a ser una verdadera tecnofirma despu&eacute;s de viajar a trav&eacute;s del espacio interplanetario e interestelar&rdquo;, asegura. &ldquo;Esta investigaci&oacute;n nos ayuda a refinar nuestras expectativas, mejorar nuestras estrategias de b&uacute;squeda e interpretar mejor lo que vemos &mdash;o no vemos&mdash;. Comprender la propagaci&oacute;n de las se&ntilde;ales es tan importante como construir telescopios m&aacute;s sensibles, y juntos, estos esfuerzos est&aacute;n dando forma a la pr&oacute;xima generaci&oacute;n de experimentos SETI&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eva_Villaver_Sobrino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Villaver</a>, astrof&iacute;sica y subdirectora del IAC, siempre se puede argumentar que esto afecta en mayor medida a las posibles se&ntilde;ales emitidas en planetas muy cercanos a estrellas peque&ntilde;as y que hay muchas dudas acerca de la posibilidad de vida en estos sistemas. &ldquo;Pero, sobre todo, y m&aacute;s all&aacute; de los detalles espec&iacute;ficos de los cambios que habr&aacute; que introducir en los rastreos&nbsp;de SETI, lo que este estudio viene a recordarnos es la dificultad de la aventura cient&iacute;fica en la que estamos embarcados y que, en lo que respecta a la b&uacute;squeda de vida inteligente, vamos literalmente a ciegas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-seti-descubren-llevamos-decadas-haciendo-mal-busqueda-vida-inteligente-espacio_1_13098147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:04:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" length="7836426" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7836426" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Científicos del SETI descubren que llevamos décadas haciendo mal la búsqueda de vida inteligente en el espacio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/577d8a45-646f-47e8-a9e9-4e843717fa20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1387y2743.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Astrobiología,Telescopio,Astrofísica,Biología,Telecomunicaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida dio un salto 'imposible': científicos españoles proponen que un cambio de “sistema operativo” sacudió la evolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vida-dio-salto-imposible-cientificos-espanoles-proponen-cambio-sistema-operativo-sacudio-evolucion_1_13091199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida dio un salto &#039;imposible&#039;: científicos españoles proponen que un cambio de “sistema operativo” sacudió la evolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enrique Muro, Fernando Ballesteros, Bartolo Luque y Jordi Bascompte han recibido el prestigioso Premio Cozzarelli de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU por un innovador trabajo en el que sugieren que la aparición de las células eucariotas no fue un accidente evolutivo, sino la única solución algorítmica al límite de producción de proteínas</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El mapa de los genes humanos tiene un ‘agujero negro’: “Hemos dejado fuera a gran parte de la humanidad”
</p></div><p class="article-text">
        Hace unos 2.600 millones de a&ntilde;os ocurri&oacute; algo que para algunos bi&oacute;logos fue casi tan improbable como la propia aparici&oacute;n de la vida: la uni&oacute;n de una arquea y una bacteria dio lugar a la primera c&eacute;lula eucariota (con n&uacute;cleo), lo que permiti&oacute; a la larga la aparici&oacute;n de seres multicelulares, desde los hongos a las plantas y los animales. Sin este salto, que le llev&oacute; a la vida tanto tiempo como su propia aparici&oacute;n, el planeta estar&iacute;a habitado exclusivamente por seres unicelulares y no habr&iacute;a complejidad ni nosotros estar&iacute;amos aqu&iacute;. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; para que se produjera este cambio? &iquest;Era inevitable o fue una cuesti&oacute;n de azar?
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os de &ldquo;ciencia lenta&rdquo;, cuatro investigadores espa&ntilde;oles procedentes de disciplinas tan dispares como la f&iacute;sica, la bioinform&aacute;tica y la biolog&iacute;a, han aportado una respuesta que les ha valido el reconocimiento de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (NAS). Enrique Muro, Fernando Ballesteros, Bartolo Luque y Jordi Bascompte han recibido el <a href="https://www.nasonline.org/news/pnas-2025-cozzarelli-recipients/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Cozzarelli</a> por un trabajo que publicaron <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2422968122" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista PNAS</a> hace un a&ntilde;o en el que usaron las leyes f&iacute;sicas y matem&aacute;ticas para mostrar que la aparici&oacute;n de las c&eacute;lulas eucariotas no fue un accidente evolutivo, sino una soluci&oacute;n algor&iacute;tmica: la vida se encontr&oacute; con un &ldquo;muro computacional&rdquo; y alcanz&oacute; la complejidad gracias a un cambio de &ldquo;sistema operativo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Investigaci&oacute;n a fuego lento</h2><p class="article-text">
        El trabajo se ha ido gestando a fuego lento durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, pero tuvo su chispa inicial cuando tres de ellos &mdash;Muro, Ballesteros y Luque&mdash; trabajaban en el Centro de Astrobiolog&iacute;a (CAB-INTA-CSIC) y trataban de utilizar las herramientas estad&iacute;sticas para estudiar a los seres vivos. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que hab&iacute;a un enorme vac&iacute;o en las bases de datos gen&eacute;ticas. &ldquo;Despu&eacute;s de 70 a&ntilde;os de bioinform&aacute;tica, a nadie se le hab&iacute;a ocurrido medir las distribuciones de longitudes de los genes&rdquo;, explica Luque.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un muro computacional en el cual las cosas se ponen realmente complicadas. A partir de ahí, o te frenas o consigues saltar al otro lado y liberas un montón de complejidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Ballesteros</span>
                                        <span>—</span> Astrofísico de la Universidad de Valencia y coautor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al ordenar a todos estos seres vivos seg&uacute;n su material gen&eacute;tico, descubrieron que la longitud media de los genes act&uacute;a como un marcador de la complejidad evolutiva, pero no ocurr&iacute;a lo mismo con las prote&iacute;nas. Estas crecen en longitud a la par que los genes pero se estabilizan al alcanzar un tama&ntilde;o de 500 amino&aacute;cidos, como si la evoluci&oacute;n se topara con una pared invisible a partir de la cual el tama&ntilde;o de las prote&iacute;nas permanece estable. &ldquo;Es un muro computacional en el cual las cosas se ponen realmente complicadas&rdquo;, explica Ballesteros. &ldquo;A partir de ah&iacute;, o te frenas o consigues saltar al otro lado y liberas un mont&oacute;n de complejidad&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f073a09-2340-4c72-a709-16047c697dd9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El gráfico que muestra la transición de fase, según los autores."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El gráfico que muestra la transición de fase, según los autores.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras analizar las bases de datos de m&aacute;s de 33.000 especies del &aacute;rbol de la vida, ya con la incorporaci&oacute;n del gran especialista en redes ecol&oacute;gicas <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jordi_Bascompte" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jordi Bascompte</a>, los cient&iacute;ficos comprobaron que se produjo un salto en el momento de la aparici&oacute;n de las primeras eucariotas. En el trabajo premiado concluyen que hubo una &ldquo;transici&oacute;n de fase algor&iacute;tmica&rdquo; que cambi&oacute; las reglas del juego de la vida: permiti&oacute; que un solo gen, al combinarse en diferentes fragmentos, fabricara multitud de prote&iacute;nas distintas sin necesidad de hacerlas m&aacute;s grandes. Como si estas nuevas c&eacute;lulas vinieran provistas de una navaja suiza molecular.
    </p><p class="article-text">
        En los organismos m&aacute;s b&aacute;sicos, la regla es directa: un gen m&aacute;s largo produce matem&aacute;ticamente una prote&iacute;na m&aacute;s larga, pero sus longitudes se estancan al llegar al l&iacute;mite cr&iacute;tico en el que seguir alarg&aacute;ndolas requiere demasiada energ&iacute;a y tiempo. Lo que proponen los autores es que, con la aparici&oacute;n de estas nuevas c&eacute;lulas con n&uacute;cleos y org&aacute;nulos, los genes dejaron de emplearse para construir prote&iacute;nas inabarcables y la evoluci&oacute;n se sac&oacute; de la manga un &ldquo;hackeo&rdquo; brillante. Y lo hizo tras incorporar de forma masiva secuencias &ldquo;no codificantes&rdquo; (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Intr%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intrones</a>) en las regiones que no fabrican directamente prote&iacute;nas, sino que ejercen complejas funciones de regulaci&oacute;n, el llamado &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/ADN_no_codificante" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ADN oscuro</a>&rdquo;. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un callej&oacute;n sin salida</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro planteamiento nos permite entender por qu&eacute; la vida tard&oacute; tanto en incrementar la complejidad y por qu&eacute;, cuando finalmente pudo hacerlo, se produjo un salto cualitativo&rdquo;, explica Bascompte a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;El motivo es que la evoluci&oacute;n entr&oacute; en un callej&oacute;n sin salida. La soluci&oacute;n que hab&iacute;a inventado la evoluci&oacute;n para regular la actividad g&eacute;nica y para incrementar la complejidad ten&iacute;a un l&iacute;mite, que era de naturaleza computacional&rdquo;. Un hecho interesante, recalca, es que los modelos matem&aacute;ticos que copian a la evoluci&oacute;n para encontrar soluciones, los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Algoritmo_gen%C3%A9tico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algoritmos gen&eacute;ticos</a>, se encuentran con estos momentos de bloqueo, lo que les llev&oacute; a explorar este paralelismo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro planteamiento nos permite entender por qué la vida tardó tanto en incrementar la complejidad y por qué, cuando finalmente pudo hacerlo, se produjo un salto cualitativo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Bascompte</span>
                                        <span>—</span> Catedrático de Ecología en la Universidad de Zúrich y coautor del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo salta la evoluci&oacute;n ese l&iacute;mite?&rdquo;, plantea Bascompte. &ldquo;Cambiando de soluci&oacute;n: en lugar de ir por ese camino de encontrar prote&iacute;nas cada vez m&aacute;s largas, de repente pasa a una soluci&oacute;n combinatoria&rdquo;. Al unirse las dos c&eacute;lulas que dan lugar a la eucariota, argumenta, aparece la mitocondria, que tiene una serie de genes que ya no necesita. &ldquo;Se desembaraza de ellos y esos genes pasan a incorporarse en el n&uacute;cleo y eso forma los primeros intrones. Las cosas son un poco m&aacute;s complicadas, pero, esencialmente, ese proceso de endosimbiosis cre&oacute; un n&uacute;mero de intrones muy grande que facilit&oacute; una nueva soluci&oacute;n combinatoria. De repente t&uacute; tienes muchas combinaciones; es como tener piezas de Lego en lugar de un juguete fijo, as&iacute; es c&oacute;mo la evoluci&oacute;n pas&oacute; a ese nuevo sistema operativo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Inevitable o azaroso: una larga controversia</h2><p class="article-text">
        Al sugerir que la complejidad biol&oacute;gica surgi&oacute; en parte como un imperativo determinista para esquivar el colapso inform&aacute;tico de la naturaleza, la propuesta ha sido acogida con escepticismo y cr&iacute;ticas por bi&oacute;logos y bioinform&aacute;ticos, ya que cuestiona una de las bases del darwinismo evolutivo: el papel fundamental del azar. Dec&iacute;a el paleont&oacute;logo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Stephen_Jay_Gould" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen Jay Gould </a>que la evoluci&oacute;n no puede deducirse de ninguna ley de complejidad y lo defend&iacute;a con un famoso ejemplo: si rebobin&aacute;ramos la historia de la vida y la reproduj&eacute;ramos con peque&ntilde;as variaciones, el resultado ser&iacute;a cada vez diferente. Otros, como el bi&oacute;logo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Stuart_Alan_Kauffman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stuart Kauffman</a>, del Santa Fe Institute, se sit&uacute;an en el extremo contrario y sostienen que la vida no es el resultado azaroso de incontables mutaciones filtradas por la selecci&oacute;n natural, sino que es, en un sentido muy literal, inevitable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Su planteamiento recuerda a la idea de que la naturaleza no explora un espacio ilimitado de posibilidades, sino que está sujeta a restricciones estructurales, del mismo modo que ocurre con las formas geométricas
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Salas</span>
                                        <span>—</span> Genetista de la Universidad de Santiago (USC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.usc.gal/es/departamento/ciencias-forenses-anatomia-patologica-ginecologia-obstetricia-pediatria/directorio/antonio-salas-ellacuriaga-4227" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Salas</a>, genetista de la Universidad de Santiago (USC) experto en gen&eacute;tica de poblaciones, que es uno de los colectivos que ve esta aproximaci&oacute;n con m&aacute;s recelo, cree que el art&iacute;culo resulta intelectualmente muy atractivo porque propone la existencia de una regularidad profunda en la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica, una especie de &ldquo;ley de escala&rdquo; que atraviesa todo el &aacute;rbol de la vida. &ldquo;Su planteamiento recuerda a la idea de que la naturaleza no explora un espacio ilimitado de posibilidades, sino que est&aacute; sujeta a restricciones estructurales, del mismo modo que ocurre con las formas geom&eacute;tricas: no existe un n&uacute;mero infinito de poliedros regulares posibles&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Salas, la idea de una &ldquo;transici&oacute;n de fase&rdquo; en el origen de los eucariotas a&ntilde;ade un componente interdisciplinar sugerente, al trasladar conceptos de la f&iacute;sica y la teor&iacute;a de algoritmos al terreno de la biolog&iacute;a evolutiva. &ldquo;Sin embargo, a mi juicio, esta misma fortaleza es tambi&eacute;n su principal limitaci&oacute;n&rdquo;, comenta. &ldquo;El art&iacute;culo tiende hacia un cierto reduccionismo estructural, en la medida en que parece sugerir que las restricciones formales (o incluso algor&iacute;tmicas) bastan para explicar la emergencia de la complejidad biol&oacute;gica&rdquo;. Es aqu&iacute; donde, para el experto, la cr&iacute;tica cl&aacute;sica de Stephen Jay Gould resulta especialmente pertinente. &ldquo;No basta con describir el espacio de lo posible; es necesario explicar por qu&eacute; la evoluci&oacute;n recorre unos caminos y no otros&rdquo;, apunta. &ldquo;Las prote&iacute;nas podr&iacute;an tener explicaciones alternativas bien establecidas, que no requieren necesariamente una interpretaci&oacute;n algor&iacute;tmica&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un buen inicio, pero falta todavía una teoría más elaborada para explicar la realidad biológica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Marfany</span>
                                        <span>—</span> Catedrática de Genética de la Universidad de Barcelona (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/Gemma_Marfany_Nadal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gemma Marfany</a>, catedr&aacute;tica de Gen&eacute;tica de la Universidad de Barcelona (UB), considera que es un art&iacute;culo &ldquo;ciertamente provocador&rdquo;, pero cree que<strong> </strong>falta la pregunta crucial: &iquest;c&oacute;mo surgieron estas secuencias no codificantes? &ldquo;Como genetista molecular me falta que expliquen que todos los intrones derivan de par&aacute;sitos moleculares oportunistas, que &lsquo;infectaron&rsquo; los genomas de esa c&eacute;lula ancestral LUCA, porque esa domesticaci&oacute;n tiene un coste energ&eacute;tico elevado&rdquo;, se&ntilde;ala. En otras palabras, resume, no se ha contemplado el compromiso evolutivo (<em>trade-off</em>) entre gasto de energ&iacute;a/eficiencia biol&oacute;gica/complejidad y diversidad de la informaci&oacute;n.<strong> </strong>&ldquo;Es un buen inicio, pero falta todav&iacute;a una teor&iacute;a m&aacute;s elaborada para explicar la realidad biol&oacute;gica&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://montoliu.naukas.com/author/montoliublog/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lluis Montoliu</a>, investigador del Centro Nacional de Biotecnolog&iacute;a (CNB-CSIC), cree que el trabajo es un ejemplo de c&oacute;mo resolver una cuesti&oacute;n casi filos&oacute;fica con datos matem&aacute;ticos y con un modelo f&iacute;sico. &ldquo;Parece que una soluci&oacute;n alternativa que se debi&oacute; explorar y triunf&oacute;, fue no crecer en forma de prote&iacute;nas cada vez m&aacute;s grandes, sino quedarse con unos dominios discretos y generar much&iacute;sima m&aacute;s complejidad con la combinaci&oacute;n que representa los interruptores g&eacute;nicos&rdquo;. La iron&iacute;a, se&ntilde;ala, es que esta soluci&oacute;n estuvo en el ADN que muchos han llamado &ldquo;basura&rdquo;, que habr&iacute;a tenido un papel determinante.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Transici&oacute;n de fase o espejismo?</h2><p class="article-text">
        Otros especialistas, como el inform&aacute;tico,&nbsp;f&iacute;sico y doctor en&nbsp;matem&aacute;ticas&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Villatoro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francis Villatoro</a>, son todav&iacute;a m&aacute;s cr&iacute;ticos. Villatoro cree que la conclusi&oacute;n de que hay una transici&oacute;n de fase algor&iacute;tmica es demasiado fuerte y no est&aacute; apoyada por el an&aacute;lisis estad&iacute;stico que se presenta. &ldquo;Que los intrones sean m&aacute;s largos conforme evolucionan los organismos eucariotas puede estar asociado al ruido evolutivo&rdquo;, asegura. &ldquo;Seguro que hay muchas otras explicaciones asociadas al mecanismo de corte y empalme sin necesidad de recurrir a una hipot&eacute;tica complejidad algor&iacute;tmica de origen biol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bascompte admite que no han demostrado formalmente que se produzca una transici&oacute;n de fase algor&iacute;tmica, pero sostiene que han aportado una serie de indicios y hacen una serie de predicciones que se cumplen cuando se asume esta premisa. &ldquo;La cr&iacute;tica es razonable y correcta desde un punto de vista formal, pero cuando se proporcionan hasta cuatro evidencias fuertes como m&iacute;nimo, uno tiene que aceptar que hay evidencia muy grande de que eso podr&iacute;a ser una transici&oacute;n de fase&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al debate sobre el determinismo, Bascompte considera que no hay ning&uacute;n problema en aceptar que la evoluci&oacute;n avanza por azar y reconocer, al mismo tiempo, que encuentra l&iacute;mites f&iacute;sicos. &ldquo;Es la misma cr&iacute;tica que sufri&oacute; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lynn_Margulis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lynn Margulis</a> cuando intent&oacute; publicar su teor&iacute;a endosimbi&oacute;tica&rdquo;, afirma. &ldquo;Porque el modelo conceptual es el neodarwinismo, que es totalmente v&aacute;lido y un pilar conceptual gigantesco, pero no sirve para explicarlo todo&rdquo;. En su opini&oacute;n, lo m&aacute;s bonito del trabajo es c&oacute;mo une el azar de la evoluci&oacute;n con la capacidad de predicci&oacute;n de la f&iacute;sica. &ldquo;Una vez que sucede la endosimbiosis por puro azar, la f&iacute;sica te dice por qu&eacute; hubo un l&iacute;mite y c&oacute;mo se pudo rebasar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El debate no solo aborda la cuesti&oacute;n filos&oacute;fica sobre por qu&eacute; estamos aqu&iacute;, sino que tiene implicaciones en la b&uacute;squeda de vida extraterrestre, admiten los autores. &ldquo;Eso es un problema totalmente general&rdquo;, asegura Bartolo Luque. &ldquo;Si la soluci&oacute;n que t&uacute; encuentras se llama vida, el mismo esquema funcionar&iacute;a en Marte y en otros lugares&rdquo;. Para Bascompte, la complejidad de la vida eucariota implica que ser&aacute; mucho m&aacute;s probable que esta aparezca en estado unicelular. &ldquo;Sin duda, en muchos millones de planetas se habr&aacute; dado la vida&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Otra cosa es que haya pasado de ese estado inicial a esa singularidad que tard&oacute; otros 2.000 millones de a&ntilde;os en aparecer en nuestro planeta. Sencillo no debe ser&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vida-dio-salto-imposible-cientificos-espanoles-proponen-cambio-sistema-operativo-sacudio-evolucion_1_13091199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:56:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1696042" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1696042" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vida dio un salto 'imposible': científicos españoles proponen que un cambio de “sistema operativo” sacudió la evolución]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/066129f3-f804-4e62-b48e-5104730ebdda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Biología,Astrobiología,Química,Matemáticas,algoritmo,bacterias,microbiología,Física,Premios,Genética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece Biruté Galdikas, pionera en el estudio de los orangutanes y última discípula de Leakey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/fallece-birute-galdikas-pionera-estudio-orangutanes-ultima-discipula-leakey_1_13100082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/398cf427-5f04-4e0a-9b0f-f5d8f249bd27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece Biruté Galdikas, pionera en el estudio de los orangutanes y última discípula de Leakey"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La primatóloga y antropóloga lituano-canadiense, referente mundial en el estudio y conservación de los orangutanes, ha fallecido este martes tras más de cinco décadas de trabajo en la selva de Borneo. Fue la última integrante de las 'trimates', el grupo de científicas que transformó la primatología moderna</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El regalo de compartir universo con Jane Goodall: “Estar con ella significaba sentir que el futuro era posible”</p></div><p class="article-text">
        La primat&oacute;loga&nbsp;Birut&#279; Galdikas&nbsp;falleci&oacute; el 24 de marzo de 2026 a los 79 a&ntilde;os, dejando tras de s&iacute; una de las trayectorias m&aacute;s influyentes en la investigaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de los grandes simios. Considerada la&nbsp;mayor experta mundial en orangutanes, dedic&oacute; m&aacute;s de medio siglo a su estudio en libertad en las selvas de Borneo.
    </p><p class="article-text">
        Galdikas fue la &uacute;ltima superviviente de las llamadas &ldquo;trimates&rdquo;, el grupo de investigadoras impulsado por Louis Leakey que tambi&eacute;n integraron&nbsp;Jane Goodall y Dian Fossey. Su trabajo conjunto revolucion&oacute; la primatolog&iacute;a al trasladar el estudio de los grandes simios a su h&aacute;bitat natural.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s de 50 a&ntilde;os en la selva</h2><p class="article-text">
        En 1971, Galdikas se instal&oacute; en el Parque Nacional Tanjung Puting, en Indonesia, donde fund&oacute; un campamento de investigaci&oacute;n que se convertir&iacute;a en referencia mundial. Desde all&iacute; llev&oacute; a cabo el estudio de campo m&aacute;s prolongado jam&aacute;s realizado con orangutanes, documentando su comportamiento, ecolog&iacute;a y complejas relaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Sus investigaciones contribuyeron a cambiar la percepci&oacute;n cient&iacute;fica de estos animales, evidenciando su inteligencia, capacidad de aprendizaje y v&iacute;nculos sociales. Paralelamente, fund&oacute; la organizaci&oacute;n&nbsp;Orangutan Foundation International, desde la que impuls&oacute; programas de conservaci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras figuras m&aacute;s medi&aacute;ticas, Galdikas permaneci&oacute; gran parte de su vida en el terreno, en contacto directo con los animales y los ecosistemas que estudiaba.
    </p><h2 class="article-text">Denuncia de la deforestaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su labor cient&iacute;fica, fue una firme defensora de la&nbsp;conservaci&oacute;n de los bosques tropicales. Denunci&oacute; de forma reiterada el impacto de la deforestaci&oacute;n, especialmente por la expansi&oacute;n del cultivo de palma aceitera, principal amenaza para los orangutanes.
    </p><p class="article-text">
        En una&nbsp;<a href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/El-aceite-de-palma-se-sustenta-sobre-los-huesos-de-los-orangutanes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista con Agencia SINC</a>&nbsp;en 2019, advirti&oacute;:&nbsp;<em>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede ser sostenible algo que se sustenta sobre los huesos de los orangutanes y las cenizas de los bosques?&rdquo;</em>. Sus palabras reflejan una trayectoria marcada por el compromiso ambiental y la denuncia de los modelos de explotaci&oacute;n que destruyen la biodiversidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde la&nbsp;<a href="https://janegoodall.es/fallece-birute-galdikas-la-ultima-de-las-trimates/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Jane Goodall</a>&nbsp;se&ntilde;alan en un comunicado:&nbsp;<em>&ldquo;</em>Birut&eacute; dedic&oacute; toda su vida a los orangutanes, convirti&eacute;ndose en su voz y su protectora. Su pasi&oacute;n, dedicaci&oacute;n y coraje han salvado incontables vidas y transformado la conservaci&oacute;n de la especie&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un legado duradero</h2><p class="article-text">
        El fallecimiento de Galdikas cierra una&nbsp;etapa clave en la historia de la primatolog&iacute;a. Como sus compa&ntilde;eras, a las que llamaba &ldquo;hermanas&rdquo;, contribuy&oacute; no solo a ampliar el conocimiento cient&iacute;fico, sino tambi&eacute;n a redefinir la relaci&oacute;n entre humanos y otros primates.
    </p><p class="article-text">
        Su legado perdura en&nbsp;d&eacute;cadas de datos cient&iacute;ficos, en la conservaci&oacute;n de h&aacute;bitats cr&iacute;ticos y en la conciencia global sobre la fragilidad de los orangutanes, una especie que sigue en peligro cr&iacute;tico de extinci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[SINC]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/fallece-birute-galdikas-pionera-estudio-orangutanes-ultima-discipula-leakey_1_13100082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 12:25:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/398cf427-5f04-4e0a-9b0f-f5d8f249bd27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75895" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/398cf427-5f04-4e0a-9b0f-f5d8f249bd27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75895" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fallece Biruté Galdikas, pionera en el estudio de los orangutanes y última discípula de Leakey]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/398cf427-5f04-4e0a-9b0f-f5d8f249bd27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Primates,Fallecimientos,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los coches siempre fueron una amenaza para los erizos y ahora algunos modelos intentan espantarlos con ultrasonidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/coches-amenaza-erizos-ahora-modelos-espantarlos-ultrasonidos-pm_1_13091097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/215dd2c3-26c7-4799-b4c5-5a2b3df8162d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los coches siempre fueron una amenaza para los erizos y ahora algunos modelos intentan espantarlos con ultrasonidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Señales inaudibles - Los investigadores trabajan con ejemplares rescatados, registran actividad entre oído y cerebro mediante electrodos y observan máxima sensibilidad cerca de 40 kHz con modelos tridimensionales</p><p class="subtitle">Las imágenes por satélite destapan la muda catastrófica de los pingüinos emperador, un problema que puede arrasar colonias enteras</p></div><p class="article-text">
        Las diferencias de tama&ntilde;o marcan lo que puede resistir un cuerpo frente a un golpe. Los <strong>animales que cruzan una carretera</strong> se juegan la vida porque el impacto con un veh&iacute;culo deja pocas opciones, y esa realidad se vuelve casi inevitable cuando su peso es bajo y su estructura no absorbe la fuerza. 
    </p><p class="article-text">
        Un choque a velocidad habitual no les deja margen para reaccionar, ni tiempo para escapar, y la probabilidad de sobrevivir cae en segundos. Solo los <strong>ejemplares m&aacute;s grandes pueden soportar parte de ese golpe s</strong>in morir en el acto, mientras el resto queda expuesto a un desenlace casi inmediato. Esa diferencia tan clara explica por qu&eacute; algunos sobreviven y otros no.
    </p><h2 class="article-text">La industria del autom&oacute;vil aparece como aliada en la soluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Ese riesgo continuado en la carretera ha llevado a buscar formas de<strong> evitar el contacto con los veh&iacute;culos</strong>, y en ese camino aparece un hallazgo cient&iacute;fico que apunta a una salida plausible. Investigadores de la Universidad de Oxford han demostrado que los <strong>erizos pueden percibir sonidos de alta frecuencia</strong> y que ese rasgo abre la puerta a mantenerlos alejados del asfalto.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, publicado en la revista <em><strong>Biology Letters</strong></em>, plantea que emitir esos sonidos desde los coches podr&iacute;a reducir el n&uacute;mero de atropellos. La propuesta se centra en usar se&ntilde;ales que los animales s&iacute; detectan, pero que las personas no perciben.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7da9e443-a0e3-4001-aed7-06366117ee16_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7da9e443-a0e3-4001-aed7-06366117ee16_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7da9e443-a0e3-4001-aed7-06366117ee16_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7da9e443-a0e3-4001-aed7-06366117ee16_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7da9e443-a0e3-4001-aed7-06366117ee16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7da9e443-a0e3-4001-aed7-06366117ee16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7da9e443-a0e3-4001-aed7-06366117ee16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La transformación del territorio empuja a cruzar zonas peligrosas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La transformación del territorio empuja a cruzar zonas peligrosas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El trabajo parte de una pregunta b&aacute;sica que hasta ahora no ten&iacute;a respuesta clara: si estos animales pod&iacute;an o&iacute;r frecuencias por encima del l&iacute;mite humano. A partir de ah&iacute;, el equipo identific&oacute; que s&iacute; reaccionan a ese tipo de sonido, algo que cambia la forma de protegerlos. 
    </p><p class="article-text">
        El profesor<strong> David Macdonald</strong>, coautor del estudio en la Universidad de Oxford, explic&oacute; que &ldquo;es especialmente estimulante cuando una investigaci&oacute;n motivada por la conservaci&oacute;n conduce a un nuevo <strong>descubrimiento fundamental </strong>sobre la biolog&iacute;a de una especie&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La poblaci&oacute;n europea cae con fuerza durante la &uacute;ltima d&eacute;cada</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de los erizos en Europa da contexto a este esfuerzo. Sus<strong> poblaciones han ca&iacute;do un 30% en la &uacute;ltima d&eacute;cada </strong>y en 2024 pasaron a figurar como &ldquo;casi amenazados&rdquo; en la lista roja de la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza. Ese descenso no responde a una sola causa, sino a varios factores que coinciden en el mismo resultado.
    </p><p class="article-text">
        Entre las posibles salidas, los dispositivos ultras&oacute;nicos destacan porque pueden<strong> integrarse en coches o en herramientas </strong>que tambi&eacute;n causan da&ntilde;os, como cortac&eacute;spedes o desbrozadoras.<strong> Sophie Lund Rasmussen</strong>, investigadora principal del estudio, explic&oacute; que &ldquo;el siguiente paso ser&aacute; encontrar colaboradores dentro de la industria del autom&oacute;vil que financien y dise&ntilde;en repelentes ac&uacute;sticos para los coches&rdquo;. Adem&aacute;s, esos sonidos pueden ajustarse para que los oigan los erizos sin afectar a humanos ni a la mayor&iacute;a de mascotas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce136d5a-e872-47a9-a20c-3df3a4c2848a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce136d5a-e872-47a9-a20c-3df3a4c2848a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce136d5a-e872-47a9-a20c-3df3a4c2848a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce136d5a-e872-47a9-a20c-3df3a4c2848a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce136d5a-e872-47a9-a20c-3df3a4c2848a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce136d5a-e872-47a9-a20c-3df3a4c2848a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce136d5a-e872-47a9-a20c-3df3a4c2848a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los cambios del territorio aumentan la exposición a riesgos diarios"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los cambios del territorio aumentan la exposición a riesgos diarios                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El entorno en el que viven tambi&eacute;n empuja a estos animales hacia el peligro. La expansi&oacute;n urbana, la apertura de carreteras y el uso intensivo del suelo han fragmentado su h&aacute;bitat y los obligan a cruzar zonas donde circulan veh&iacute;culos. Ese cambio en el territorio no solo reduce el espacio disponible, tambi&eacute;n <strong>aumenta la frecuencia de encuentros</strong> con coches.
    </p><h2 class="article-text">Las pruebas en laboratorio miden respuestas hasta 85 kHz</h2><p class="article-text">
        Para comprobar c&oacute;mo perciben el sonido, los investigadores trabajaron con 20 erizos procedentes de centros de rescate en Dinamarca. Usaron electrodos colocados sobre el cuerpo para registrar la actividad entre el o&iacute;do interno y el cerebro mientras emit&iacute;an sonidos. Detectaron <strong>respuestas en un rango de cuatro a 85 kHz, con mayor sensibilidad en torno a 40 kHz</strong>, muy por encima del l&iacute;mite humano de 20 kHz. Tambi&eacute;n analizaron el o&iacute;do con microtomograf&iacute;as y construyeron un modelo en tres dimensiones que mostr&oacute; una estructura adaptada a vibraciones r&aacute;pidas.
    </p><p class="article-text">
        Ese conocimiento encaja con una realidad ya conocida sobre el terreno. Los atropellos pueden llegar a causar la<strong> muerte de hasta un tercio de los erizos </strong>en algunas poblaciones locales, una cifra que refleja hasta qu&eacute; punto la carretera act&uacute;a como barrera letal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/coches-amenaza-erizos-ahora-modelos-espantarlos-ultrasonidos-pm_1_13091097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 15:17:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/215dd2c3-26c7-4799-b4c5-5a2b3df8162d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3464785" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/215dd2c3-26c7-4799-b4c5-5a2b3df8162d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3464785" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los coches siempre fueron una amenaza para los erizos y ahora algunos modelos intentan espantarlos con ultrasonidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/215dd2c3-26c7-4799-b4c5-5a2b3df8162d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coches,Animales,Investigación,Biología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cuervos no necesitan seguir a los lobos de Yellowstone: usan un 'GPS mental' para ‘robarles’ la comida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuervos-no-necesitan-seguir-lobos-yellowstone-gps-mental-robarles-comida_1_13063211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a26be568-1f88-4316-bd03-21c967100b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cuervos no necesitan seguir a los lobos de Yellowstone: usan un &#039;GPS mental&#039; para ‘robarles’ la comida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras seguir los movimientos de cuervos y lobos en el famoso parque natural durante más de dos años, un equipo ha descubierto el secreto de estas aves para aparecer casi de inmediato en el lugar de la cacería</p><p class="subtitle">Hemeroteca - La vaca que desafía a los científicos y pondrá en apuros a los taurinos</p></div><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo estadounidense <a href="https://scholar.google.com/citations?user=t3HWAVUAAAAJ&amp;hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dan Stahler</a> lleva siguiendo a los lobos del parque de Yellowstone desde su reintroducci&oacute;n en 1995 y siempre le llam&oacute; la atenci&oacute;n la rapidez con la que los cuervos aparec&iacute;an en escena cuando mataban a una presa. &ldquo;Se los ve volando directamente sobre las manadas en movimiento o saltando muy cerca de ellos mientras cazan&rdquo;, explica. Todos asum&iacute;an que las aves segu&iacute;an a los lobos para conseguir comida, pero hasta ahora nadie lo hab&iacute;a comprobado: ha sido al tratar de documentarlo cuando ha saltado la sorpresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un equipo de investigadores en el que participa Stahler y liderado por <a href="https://environment.uw.edu/faculty/john-marzluff/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Marzluff</a>,&nbsp;ha rastreado los movimientos de 69 cuervos y 20 lobos en el Parque Nacional de Yellowstone y han descubierto que los cuervos sab&iacute;an d&oacute;nde ir sin necesidad de seguir a los lobos. En un art&iacute;culo publicado este jueves en&nbsp;<a href="http://www.science.org/doi/10.1126/science.adz9467" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la revista Science</a>, los autores revelan que, en los dos a&ntilde;os y medio de seguimiento, solo identificaron un caso claro de un cuervo siguiendo a un lobo durante m&aacute;s de un kil&oacute;metro o m&aacute;s de una hora. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio, nos quedamos perplejos&rdquo;, dice <a href="https://www.ab.mpg.de/person/101136" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matthias Loretto</a>, investigador del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y primer autor del estudio. &ldquo;Una vez que nos dimos cuenta de que los cuervos no siguen a los lobos a largas distancias, no pod&iacute;amos explicar por qu&eacute; las aves siguen llegando tan r&aacute;pido hasta sus presas abatidas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38eef7ed-cfa9-4874-8ecf-4646ff5337b4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38eef7ed-cfa9-4874-8ecf-4646ff5337b4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38eef7ed-cfa9-4874-8ecf-4646ff5337b4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38eef7ed-cfa9-4874-8ecf-4646ff5337b4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38eef7ed-cfa9-4874-8ecf-4646ff5337b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38eef7ed-cfa9-4874-8ecf-4646ff5337b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38eef7ed-cfa9-4874-8ecf-4646ff5337b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lobos y cuervos en un charco de Yellowstone."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lobos y cuervos en un charco de Yellowstone.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras un an&aacute;lisis detallado de los movimientos, se hizo evidente que, en lugar de rastrear directamente a los depredadores a largas distancias, los cuervos visitaban repetidamente zonas espec&iacute;ficas donde las cacer&iacute;as de lobos eran comunes. Algunos ejemplares volaron hasta 155 kil&oacute;metros en un solo d&iacute;a, siguiendo rutas muy direccionales hacia lugares donde era probable que apareciera un cad&aacute;ver, aunque el momento exacto del ataque es impredecible. Los cuervos no necesitaban seguir a las manadas de lobos, como hacen los delfines o las aves con los barcos de pesca, sino que conoc&iacute;an la ubicaci&oacute;n m&aacute;s frecuente de las cacer&iacute;as, como si dispusieran de una especie de &ldquo;GPS mental&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xa1ug9u" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        En general, las matanzas de lobos se concentran en zonas caracter&iacute;sticas, como los valles llanos, y los cuervos eran mucho m&aacute;s propensos a visitar estas zonas, lo que sugiere que aprenden y recuerdan el &ldquo;paisaje de recursos&rdquo;. Despu&eacute;s, se limitan a dar vueltas al circuito, como conductores de taxi que conocen la ubicaci&oacute;n de las estaciones o los aeropuertos donde van a encontrar m&aacute;s clientes. El &ldquo;GPS mental&rdquo; les sirve para llegar a la zona general (a decenas o cientos de kil&oacute;metros), pero, una vez all&iacute;, los investigadores asumen que los cuervos s&iacute; utilizan pistas a corta distancia para encontrar el cad&aacute;ver exacto, como monitorear visualmente a la manada o escuchar sus aullidos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto cambia nuestra perspectiva sobre cómo los carroñeros encuentran alimento y sugiere que podríamos haber subestimado a algunas especies durante mucho tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">John Marzluff</span>
                                        <span>—</span> Profesor de la Universidad de Washington y líder del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para demostrar que los cuervos no van a ciegas a cualquier cacer&iacute;a, los autores del estudio tambi&eacute;n rastrearon a 11 pumas y los resultados mostraron que los cuervos apenas acechaban a estos cuando cazaban. &iquest;La raz&oacute;n? Los pumas cazan solos, en zonas de bosque escarpado y esconden o entierran a sus presas. Los lobos, en cambio, cazan en manada, en valles abiertos y llanos, haciendo que su &ldquo;paisaje de recursos&rdquo; sea mucho m&aacute;s predecible y visible desde el aire para los cuervos.
    </p><p class="article-text">
        La fascinaci&oacute;n por esta estrecha relaci&oacute;n entre ambas especies no es nueva: ha estado arraigada en el pensamiento humano durante milenios. Seg&uacute;n la mitolog&iacute;a n&oacute;rdica, el dios Od&iacute;n cre&oacute; a dos cuervos &mdash;Huginn y Muninn&mdash; para que viajaran por el mundo recopilando informaci&oacute;n para &eacute;l, y enviaba a sus dos lobos &mdash;Geri y Freki&mdash; junto a las aves para garantizar que siempre tuvieran alimento. Esta leyenda ilustra hasta qu&eacute; punto d&aacute;bamos por sentada la dependencia directa y el seguimiento constante del carro&ntilde;ero frente al depredador, una creencia que la ciencia acaba de ilustrar con nuevos detalles.
    </p><h2 class="article-text">Una mente muy flexible</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Ya sab&iacute;amos que los cuervos pueden recordar fuentes de alimento estables, como los vertederos&rdquo;, dice Loretto. &ldquo;Lo que nos sorprendi&oacute; es que tambi&eacute;n parecen aprender en qu&eacute; zonas son m&aacute;s comunes las matanzas de lobos. Una sola matanza es impredecible, pero con el tiempo algunas partes del paisaje son m&aacute;s productivas que otras, y los cuervos parecen aprovechar ese patr&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1808f1fe-8352-4427-a216-c7b0f89841c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1808f1fe-8352-4427-a216-c7b0f89841c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1808f1fe-8352-4427-a216-c7b0f89841c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1808f1fe-8352-4427-a216-c7b0f89841c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1808f1fe-8352-4427-a216-c7b0f89841c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1808f1fe-8352-4427-a216-c7b0f89841c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1808f1fe-8352-4427-a216-c7b0f89841c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un lobo y un cuervo sobre la nieve en el parque de Yellowstone."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un lobo y un cuervo sobre la nieve en el parque de Yellowstone.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro estudio demuestra claramente que los cuervos son flexibles en cuanto a d&oacute;nde deciden alimentarse&rdquo;, asegura&nbsp;Marzluff, profesor de la Universidad de Washington. &ldquo;No se limitan a una manada de lobos en particular. Gracias a su agudo sentido y a la memoria de lugares de alimentaci&oacute;n pasados, pueden elegir entre numerosas oportunidades de alimentaci&oacute;n a lo largo y ancho del mundo. Esto cambia nuestra perspectiva sobre c&oacute;mo los carro&ntilde;eros encuentran alimento y sugiere que podr&iacute;amos haber subestimado a algunas especies durante mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Marc_Bekoff" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Bekoff</a>, experto en carn&iacute;voros y profesor em&eacute;rito de ecolog&iacute;a y biolog&iacute;a evolutiva de la Universidad de Colorado, Boulder, que no ha participado en el estudio, cree que es un trabajo excelente que demuestra claramente que los cuervos poseen una memoria espacial y habilidades de navegaci&oacute;n altamente desarrolladas. &ldquo;Los datos detallados respaldan la hip&oacute;tesis de que cualquier estrategia que ahorre tiempo y energ&iacute;a a estas inteligentes aves y aumente la eficiencia en la b&uacute;squeda de alimento ser&iacute;a adaptativa y se utilizar&iacute;a siempre que fuera posible&rdquo;, explica a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.vetmeduni.ac.at/en/cognition/team" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Jos&eacute; Osuna Mascar&oacute;</a>, especialista en cognici&oacute;n animal de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, cree que este estudio demuestra que los cuervos conocen a los lobos mucho mejor de lo que imagin&aacute;bamos. &ldquo;Parecen haber aprendido c&oacute;mo se comportan, por d&oacute;nde suelen moverse y en qu&eacute; lugares pueden estar cazando&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Sab&iacute;amos que la interacci&oacute;n entre cuervos y lobos es muy estrecha, hasta el punto de haberse sugerido que las manadas deben su tama&ntilde;o a la presi&oacute;n que los cuervos suponen, pero este estudio a&ntilde;ade algo m&aacute;s fascinante: esa relaci&oacute;n no se basa &uacute;nicamente en seguir a los lobos all&aacute; donde vayan. Los cuervos parecen mantener un mapa mental del paisaje a gran escala y usarlo para anticipar d&oacute;nde merece la pena buscar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuervos-no-necesitan-seguir-lobos-yellowstone-gps-mental-robarles-comida_1_13063211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 18:03:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a26be568-1f88-4316-bd03-21c967100b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="360424" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a26be568-1f88-4316-bd03-21c967100b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="360424" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los cuervos no necesitan seguir a los lobos de Yellowstone: usan un 'GPS mental' para ‘robarles’ la comida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a26be568-1f88-4316-bd03-21c967100b6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Biología,Animales,Lobos,Aves,Ecología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Plantaremos garbanzos en la Luna? Consiguen la primera cosecha cultivada en ‘suelo lunar’ enriquecido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/plantaremos-garbanzos-luna-primera-cosecha-cultivada-suelo-lunar-enriquecido_1_13038680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Plantaremos garbanzos en la Luna? Consiguen la primera cosecha cultivada en ‘suelo lunar’ enriquecido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores buscan sistemas que garanticen la alimentación sostenible de los astronautas en futuras colonias espaciales. “Queremos entender su viabilidad como fuente de alimento”, aseguran
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Descubren que el interior del pozo más profundo de la Luna tiene espacio para albergar una futura base
</p></div><p class="article-text">
        Los garbanzos podr&iacute;an ser uno de los primeros alimentos cultivados en el suelo de la Luna, seg&uacute;n un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Texas A&amp;M. Los investigadores han conseguido la primera cosecha de esta legumbre plantada en tierra lunar simulada durante un experimento y creen que el resultado ayudar&aacute; a comprender lo que se necesitar&aacute; para cultivar alimentos en la superficie de nuestro sat&eacute;lite.
    </p><p class="article-text">
        Para el avance, que se publica este jueves en la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-35759-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Scientific Reports</a>, los cient&iacute;ficos usaron tierra lunar simulada de Exolith Labs, una mezcla que imita la composici&oacute;n de las muestras tra&iacute;das por los astronautas del Apolo. Pero este <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Regolito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regolito lunar</a> &mdash;el t&eacute;rmino t&eacute;cnico para referirse a la tierra de la luna&mdash; carece de los microorganismos y la materia org&aacute;nica necesarios para que las plantas vivan y contiene metales pesados que podr&iacute;an ser t&oacute;xicos para ellas, por lo que el equipo a&ntilde;adi&oacute; <em>vermicompost</em>, un subproducto de las lombrices rojas (<em>Eisenia fetida</em>) y recubrieron los garbanzos con micorrizas de hongos, que trabajan de manera simbi&oacute;tica con la planta, absorbiendo nutrientes esenciales y reduciendo la absorci&oacute;n de metales pesados.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una cosecha con estr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Una vez plantados en esta mezcla de tierra lunar y <em>vermicompost </em>en diferentes proporciones, los autores descubrieron que las mezclas con hasta un 75% de tierra lunar produjeron garbanzos cosechables. A partir de ah&iacute;, cualquier porcentaje mayor de tierra lunar caus&oacute; problemas y las plantas mostraron signos de estr&eacute;s y muerte prematura. Los investigadores tambi&eacute;n vieron que las plantas con hongos sobrevivieron m&aacute;s y que estos fueron capaces de colonizar y sobrevivir en el falso regolito, lo que sugiere que bastar&iacute;a con introducirlos una sola vez en un entorno de cultivo real.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_50p_1137909.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_50p_1137909.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_75p_1137909.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_75p_1137909.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_default_1137909.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_default_1137909.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f7176a93-6d35-487a-bb60-61d7caa0ba73_source-aspect-ratio_default_1137909.jpg"
                    alt="Aspecto de las plantas de garbanzos plantadas en regolito lunar simulado."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aspecto de las plantas de garbanzos plantadas en regolito lunar simulado.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con las plantas de control cultivadas en sustrato comercial, aquellas tratadas en suelo lunar simulado produjeron una cantidad significativamente menor de semillas, aunque el peso de estas fue comparable al de las plantas de control. Un <a href="https://www.nature.com/articles/s42003-022-03334-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo anterior</a> ya hab&iacute;a demostrado que las plantas terrestres (<em>Arabidopsis thaliana</em>) pueden germinar y crecer en regolito lunar aut&eacute;ntico tra&iacute;do por las misiones Apolo, aunque lo hacen m&aacute;s lentamente, con ra&iacute;ces m&aacute;s atrofiadas y con fuertes respuestas de estr&eacute;s. &ldquo;La investigaci&oacute;n trata sobre comprender la viabilidad de cultivar cosechas en la Luna&rdquo;, asegura <a href="https://ig.utexas.edu/staff/sara-oliveira-santos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Santos</a>, la investigadora principal del proyecto. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo transformamos este regolito en suelo? &iquest;Qu&eacute; tipos de mecanismos naturales pueden causar esta conversi&oacute;n?&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Queremos entender su viabilidad como fuente de alimento. ¿Cómo de saludables son? ¿Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jessica Atkin</span>
                                        <span>—</span> Investigadora de la Universidad de Texas A&amp;M. Y líder del estudio.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El sabor y la seguridad de estas legumbres siguen siendo una pregunta abierta. Los investigadores reconocen que a&uacute;n necesitan determinar el contenido nutricional de estos garbanzos y asegurarse de que no se hayan absorbido metales t&oacute;xicos durante el proceso de crecimiento. &ldquo;Queremos entender su viabilidad como fuente de alimento&rdquo;, asegura <a href="https://soilcrop.tamu.edu/people/atkin-jessica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jessica Atkin</a>, primera autora del art&iacute;culo. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo de saludables son? &iquest;Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas? Si no son seguros para el consumo, &iquest;cu&aacute;ntas generaciones tendr&aacute;n que pasar hasta que lo sean?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/97d2f68a-009d-45f4-a670-765974312f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Científicos trabajando con plantas sobre regolito lunar en un experimento anterior."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Científicos trabajando con plantas sobre regolito lunar en un experimento anterior.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-35595-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segundo estudio</a> publicado en la misma revista, otro equipo ha usado un suelo marciano simulado y han hecho experimentos con microbios extrem&oacute;filos, que sobrevivieron durante 30 d&iacute;as a pesar de las condiciones inh&oacute;spitas. &ldquo;Lo m&aacute;s importante para m&iacute; es que no solo demostramos que pueden sobrevivir a Marte, sino que no necesitan agua de la superficie, les basta el agua de la atm&oacute;sfera&rdquo;, asegura <a href="https://www.northumbria.ac.uk/about-us/our-staff/m/javier-martin-torres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Mart&iacute;n-Torres</a>, investigador del CSIC y coautor. En cuanto a su relaci&oacute;n con el estudio del regolito lunar, recuerda que para cualquier cultivo ser&aacute; necesario que el sustrato contenga microorganismos. &ldquo;Las plantas los necesitan para poder sobrevivir, aunque solo sea por la fijaci&oacute;n de nitr&oacute;geno&rdquo;, subraya.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Plantar garbanzos o llevarse el bote?</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.cib.csic.es/es/members/raul-herranz-barranco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l Herranz</a>, experto en biolog&iacute;a espacial del CIB-CSIC, cree que el estudio recupera la idea de usar el sustrato lunar, que muchos bi&oacute;logos como &eacute;l descartaron en una reuni&oacute;n internacional reciente. &ldquo;Una debilidad del estudio es que no han tenido en cuenta otros aspectos de las condiciones lunares, como las radiaciones o la gravedad reducida&rdquo;, explica a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Con la gravedad reducida vas a tener m&aacute;s problemas de capilaridad, por ejemplo, que es algo necesitas para que las plantas se rieguen&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En cuanto al coste, probablemente te salga mucho más rentable llevarte el peso en garbanzos que llevarte todo el sustrato que necesitas para que crezcan allí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raúl Herranz</span>
                                        <span>—</span> Investigador del CIB-CSIC y experto en biología espacial 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del experto, queda mucho camino para poder afirmar que se podr&aacute;n garbanzos en la Luna, puesto que ya no se trata solo de que puedas hacer que crezcan, sino de que el cultivo sea sostenible, tambi&eacute;n econ&oacute;micamente. &ldquo;Necesitas que te den suficiente rendimiento para que merezca la pena&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Probablemente te salga mucho m&aacute;s rentable llevarte el peso en garbanzos que llevarte todo el sustrato que necesitas para que crezcan all&iacute;. Y al final los tienes que recolectar tambi&eacute;n y tienes que hacer todo el trabajo de agricultor en la Luna&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Como en &ldquo;El marciano&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Para el investigador jubilado <a href="https://www.cib.csic.es/es/news/otros/javier-medina-premiado-con-la-medalla-elgra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Medina,</a> que particip&oacute; durante a&ntilde;os en experimentos sobre plantas en el espacio, el abordaje de esta investigaci&oacute;n sigue, a grandes rasgos, la misma estrategia que vimos en la pel&iacute;cula &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_Martian" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marte</a>&rdquo;, basada en el libro <em>El marciano</em>, donde un astronauta abandonado en el planeta rojo es capaz de sobrevivir cultivando patatas. &ldquo;Evidentemente, esto no es ciencia ficci&oacute;n, sino ciencia rigurosa&rdquo;, asegura. &ldquo;El resultado es un avance significativo en la definici&oacute;n de un modelo de suelo que pueda ser implementado, en este caso, en la superficie de la Luna y posibilitar el cultivo de plantas de modo viable, reproducible, sostenible y productivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Medina recalca que, a pesar de los graves problemas del regolito lunar como sustrato, el experimento muestra que es realmente posible establecer la simbiosis planta-microorganismo y obtener ventajas adicionales. &ldquo;La utilizaci&oacute;n exitosa del garbanzo (leguminosa) como modelo biol&oacute;gico en este estudio es un aspecto positivo adicional del mismo, porque supone la extensi&oacute;n de la investigaci&oacute;n a especies de valor agr&iacute;cola directo y por la especial significaci&oacute;n de las leguminosas en las simbiosis planta-rizosfera&rdquo;, asegura. &ldquo;En todo caso, el estudio demuestra que la estrategia seguida de utilizar regolito suplementado (<em>biorremediado</em>) para hacer posible el cultivo de plantas en la Luna y en Marte es correcta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/plantaremos-garbanzos-luna-primera-cosecha-cultivada-suelo-lunar-enriquecido_1_13038680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 16:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="638268" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="638268" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Plantaremos garbanzos en la Luna? Consiguen la primera cosecha cultivada en ‘suelo lunar’ enriquecido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7c24beeb-3815-42f1-813a-b363d620e592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Astronautas,Luna,Marte,Cultivos,Alimentación,Espacio,Biología,microbiología,Astrobiología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo peor de la historia del mono Punch no es el abandono de su madre ni el ‘bullying’ de otros macacos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/peor-historia-mono-punch-no-abandono-madre-bullying-macacos_1_13024294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff86e51f-9c8e-47c7-b992-14001bb71136_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo peor de la historia del mono Punch no es el abandono de su madre ni el ‘bullying’ de otros macacos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos días se han hecho virales las imágenes de un macaco de un zoo de Japón que, después de que su madre lo rechazara, se aferra a un peluche de orangután en busca de seguridad. Los expertos piden que no se pierda el foco de lo que representa este caso: “Los esfuerzos se tienen que poner en conservar el hábitat natural”</p><p class="subtitle">¿Por qué las madres animales abandonan a sus crías?</p></div><p class="article-text">
        Abres el tel&eacute;fono, entras en cualquier red social y no falla: una imagen o un <a href="https://x.com/search?q=Punch&amp;src=typed_que" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">nuevo v&iacute;deo de Punch.</a> Punch despioja a su peluche. Punch corre con un palo. Punch es &ldquo;agredido&rdquo; por otros monos. &ldquo;Soy yo cuando me hablan feo&rdquo;, &ldquo;dar&iacute;a mi vida por Punch&rdquo;, son algunos de los comentarios que se pueden leer. Una vez m&aacute;s, una cr&iacute;a de animal que nos produce ternura se ha hecho viral. Esta vez se trata de un macaco que, tras ser abandonado por su madre, ha encontrado un sustituto: un orangut&aacute;n de peluche que arrastra por el recinto y al que se aferra cuando tiene miedo o quiere dormir. Es normal que nos d&eacute; pena, pero los expertos piden no dejarse llevar por la emocionalidad de las im&aacute;genes: lo m&aacute;s triste de su historia no es lo obvio.
    </p><p class="article-text">
        Las actualizaciones de su estado funcionan como una perfecta campa&ntilde;a para el zoo Ichikawa de Jap&oacute;n, en el que vive junto a otros primates. Tambi&eacute;n para la empresa que ha fabricado el peluche que arrastra desde hace semanas. Su madre lo rechaz&oacute; y sus cuidadores decidieron introducir una figura que pudiese suplir su necesidad de apego. Primero fueron toallas enrolladas, luego optaron por su ya conocido amigo inanimado, que no suelta. Al principio, Punch estaba apartado y no se acercaba mucho a otros monos, pero poco a poco ha comenzado a interactuar m&aacute;s con el grupo. Su historia es triste, pero no es &uacute;nica en el mundo animal.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-o59BB-TI0I8-3497', 'youtube', 'o59BB-TI0I8', document.getElementById('yt-o59BB-TI0I8-3497'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-o59BB-TI0I8-3497 src="https://www.youtube.com/embed/o59BB-TI0I8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        S&iacute;, es mon&iacute;simo &mdash;valga la redundancia&mdash;, pero los expertos piden no caer en lo que el algoritmo premia: la espectacularizaci&oacute;n y la humanizaci&oacute;n de animales salvajes. &ldquo;Hist&oacute;ricamente hemos visto a los primates como caricaturas nuestras y despiertan una gran empat&iacute;a por el parecido a nosotros&rdquo;, explica Laia Dotras, directora adjunta del Instituto Jane Goodall Espa&ntilde;a, por lo que es normal que la historia de Punch nos enternezca. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el abandono o rechazo de las madres no es raro en la fauna salvaje. &ldquo;M&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota, este caso se ha explicado muy mal&rdquo;, critica Miquel Llorente, primat&oacute;logo. Para el experto, no se ha tenido en cuenta que este tipo de rechazos o incluso agresiones por parte de la madre o el grupo &ldquo;es un comportamiento natural en los macacos&rdquo;, especialmente en los japoneses, con sociedades muy jerarquizadas. &ldquo;Tenemos todo el derecho a que nos parezca algo muy triste pero esto sucede. Forma parte de la naturaleza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien, es cierto que hay que tener en cuenta que este mono y su grupo est&aacute;n en cautividad y otros factores pueden influir en su comportamiento: &ldquo;El estr&eacute;s, una temperatura no adecuada para esa especie, que la hembra no haya podido observar a otras madres y no haya tenido un aprendizaje social para cuidar a un beb&eacute;&rdquo;, entre otros, enumera la investigadora Laia Dotras. Aunque, eso s&iacute;, lo m&aacute;s importante es el entorno social: &ldquo;Hay que validar hasta qu&eacute; punto el grupo funciona de una manera natural y los roles est&aacute;n bien desarrollados&rdquo;, apunta Llorente.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay otros aspectos muy importantes como las condiciones del zoo (falta de vegetaci&oacute;n, el tipo de recinto en el que est&aacute;n, el tipo de suelo que no es apropiado para su especie, etc.), lo fundamental cuando se habla de primates es la socializaci&oacute;n. Y el problema viene cuando en cautiverio esa socializaci&oacute;n cambia debido a las condiciones por la falta de migraciones a otros grupos o los cambios en las din&aacute;micas por el acceso a alimentos, por ejemplo. Todo esto puede influir en c&oacute;mo se desarrollan la crianza de un nuevo mono: &ldquo;En vida silvestre lo que suele ocurrir es que otra hembra proporcione cuidado a esa cr&iacute;a y as&iacute; puede establecerse en el grupo y sobrevivir&rdquo;, explica V&iacute;ctor Beltr&aacute;n, experto en macacos. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque ver c&oacute;mo Punch es arrastrado por otro mono por el recinto y despu&eacute;s corre despavorido hacia su peluche pueda darnos pena, desde luego no es &ldquo;bullying&rdquo;, como se ha dicho en redes sociales. Y este es uno de los principales problemas que no solo se ve en este caso, tambi&eacute;n en otros como el caso de la peque&ntilde;a cr&iacute;a de <a href="https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2024/dec/26/the-peoples-pygmy-princess-how-moo-deng-captured-the-worlds-hearts" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">hipop&oacute;tamo Moo Deng</a>: el de la humanizaci&oacute;n de los animales exacerbada por las redes. Para que un grupo acepte a un macaco se requiere tiempo, explica Laia Dotras: &ldquo;Es un proceso gradual y se observan conductas que pueden ser totalmente normales. Incluso puede que otras hembras defiendan a sus peque&ntilde;os&rdquo; ante un individuo que todav&iacute;a no est&aacute; integrado. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha llegado a sugerir que este primate podr&iacute;a tener alg&uacute;n tipo de trastorno o &ldquo;depresi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;No es nada patol&oacute;gico lo que est&aacute; sucediendo&rdquo;, afirma Miquel Llorente. Aunque en cautiverio no es extra&ntilde;o que los primates muestren otro tipo de comportamientos que s&iacute; lo son como &ldquo;automutilarse o acicalarse en exceso&rdquo;, precisa Beltr&aacute;n. &ldquo;Compartimos muchas cosas con los primates, pero eso no quiere decir que las explicaciones de su comportamiento las demos como si fuera un peque&ntilde;o humano con pelo, eso ser&iacute;a incorrecto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta inevitable hacer una comparativa con otras im&aacute;genes que hemos visto en otras ocasiones: cuando una cr&iacute;a de primate muere y su madre lo arrastra durante semanas en un proceso de duelo. Pero &iquest;por qu&eacute; Punch no se separa de su peluche, aunque sea un objeto inanimado? 
    </p><p class="article-text">
        La importancia del apego para la supervivencia tanto de los primates pero tambi&eacute;n de los humanos se viene estudiando desde hace a&ntilde;os. Ya en la d&eacute;cada de 1950 el investigador Harry Harlow lo demostr&oacute; en un estudio, que ha sido criticado por falta de &eacute;tica al separar a cr&iacute;as de mono separadas de sus madres a las que se les daba dos opciones como figura de apego: una de ellas era un aparato que proporcionaba alimento. Otra, un aparato que, sin proporcionar este alimento, estaba recubierto de felpa y simulaba un mono. Las cr&iacute;as prefer&iacute;an pasar m&aacute;s tiempo con el que estaba cubierto de felpa, aunque no pudiesen comer de &eacute;l: &ldquo;El apego es muy importante, en macacos hay muchos estudios que demuestran que el hecho de que un individuo se cr&iacute;e con otro de su misma especie cambia totalmente sus condiciones comportamentales y sus capacidades&rdquo;, explica V&iacute;ctor Beltr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, el peluche de Punch no es un simple peluche. Cumple una funci&oacute;n muy importante al aportarle ese contacto f&iacute;sico que le falta de su madre. 
    </p><p class="article-text">
        Los tres expertos coinciden en que ahora, el siguiente paso realmente importante es conseguir que el resto del grupo lo acepte y ese peluche que cumple esa necesidad pueda ser sustituido por otro individuo porque una madre no solo proporciona calor y alimento, tambi&eacute;n brinda conocimiento, fundamental para que la cr&iacute;a pueda desarrollarse plenamente. 
    </p><p class="article-text">
        La conexi&oacute;n con su madre, al igual que ocurre con los humanos, es un b&aacute;sico. Tanto que incluso, explica Laia Dotras, cuando las cr&iacute;as de primate son arrancadas de sus progenitoras para venderlos en el mercado ilegal, las madres en muchas ocasiones son quemadas y sus cr&iacute;as acaban llegando a los centros de rescate con esas quemaduras: &ldquo;Se tiran al cuerpo quemado para estar con su madre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y ese es precisamente el problema mayor que subyace de la historia de Punch. Los tres especialistas confirman que la evidencia cient&iacute;fica indica que si tiene una consecuencia la viralizaci&oacute;n de este tipo de historias ese es el aumento de la caza furtiva. &ldquo;Hay mucha gente que ve a una cr&iacute;a de primate con esos rasgos tan infantiles como los de un ni&ntilde;o y dice 'yo me lo llevar&iacute;a a mi casa, a un beb&eacute; as&iacute; yo lo podr&iacute;a cuidar'. Eso puede generar mucho da&ntilde;o a las poblaciones de primates, es nefasto para ellos&rdquo;, critica Laia Dotras, que recuerda que el proceso por el que alguien puede tener a un mono en su casa es porque ese mono ha sido separado de su madre, a la que suelen matar. &ldquo;Estas cr&iacute;as los primeros meses pueden ser manipulables pero luego son inmanejables, tienen una dentici&oacute;n bestial y pasan la vida condenados&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Hay tanto consenso entre la comunidad cient&iacute;fica sobre esto que ya incluso las propias investigadoras que trabajan en centros con primates tienen interiorizado el no subir <em>selfies </em>con ellos a las redes sociales, precisamente para que no se genere esta falsa idea de que pueden ser inofensivos, explica V&iacute;ctor Beltr&aacute;n. Diferentes asociaciones trabajan en campa&ntilde;as para concienciar sobre esto, como la <a href="https://www.asiaforanimals.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Asia for Animals Coalition</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;El tráfico ilegal es devastador para muchas especies de primates y los condena a la extinción. Los esfuerzos se tienen que poner en conservar los hábitats naturales de estos animales y en no cazarlos. El foco tiene que estar ahí&quot; </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laia Dotras</span>
                                        <span>—</span> Directora Adjunta del Instituto Jane Goodall España
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque todo parece indicar que finalmente Punch ser&aacute; aceptado por su grupo (ya hay im&aacute;genes de &eacute;l siendo desparasitado por otros monos, una buena se&ntilde;al), su caso no solo habla de que vincularnos con otros no es solo propio de nuestra especie. Tambi&eacute;n debe servir para reflexionar sobre c&oacute;mo la humanizaci&oacute;n de estos animales que puede parecer inofensiva, en realidad hace much&iacute;simo da&ntilde;o. Y as&iacute; lo piden los expertos: &ldquo;Que su historia sirva para visibilizar a los primates que viven en libertad y a cuidar sus h&aacute;bitats naturales&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[África Gelardo Arrebola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/peor-historia-mono-punch-no-abandono-madre-bullying-macacos_1_13024294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 22:52:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ff86e51f-9c8e-47c7-b992-14001bb71136_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="304148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ff86e51f-9c8e-47c7-b992-14001bb71136_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="304148" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo peor de la historia del mono Punch no es el abandono de su madre ni el ‘bullying’ de otros macacos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ff86e51f-9c8e-47c7-b992-14001bb71136_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Primates,Biología,Zoológicos,Animales,Bienestar animal,Japón]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
