<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Melatonina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/melatonina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Melatonina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1003866/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidado con los titulares alarmistas sobre salud: claves para no ponerse a correr en círculos sin motivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuidado-titulares-alarmistas-salud-claves-no-ponerse-correr-circulos-motivo_1_12866725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af2dcf7d-204c-4b25-b6b7-8093dec4ec6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuidado con los titulares alarmistas sobre salud: claves para no ponerse a correr en círculos sin motivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada semana se publican noticias muy llamativas que anuncian que un alimento o un hábito cotidiano aumenta el riesgo de morir o enfermar. Te ofrecemos algunos consejos para entender el verdadero alcance de los estudios científicos de salud antes de alarmarse</p><p class="subtitle">Hemeroteca - No, no hay pruebas de que el paracetamol sea la causa del autismo ni se cura con un medicamento: “Es una patochada”
</p></div><p class="article-text">
        A principios de noviembre de 2025, numerosos medios publicaron la noticia de los posibles riesgos card&iacute;acos asociados con el uso prolongado de <a href="https://www.eldiario.es/temas/melatonina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">melatonina</a>. Se leyeron titulares como &ldquo;<em>Cuidado con la melatonina: descubren un efecto secundario inesperado y peligroso</em>&rdquo; o &ldquo;<em>Alerta cient&iacute;fica: consumir melatonina m&aacute;s de un a&ntilde;o puede poner en riesgo tu coraz&oacute;n</em>&rdquo;. El caso es un buen ejemplo de sobrerreacci&oacute;n medi&aacute;tica, porque el estudio a&uacute;n no estaba publicado en una revista cient&iacute;fica ni revisado por pares y era de car&aacute;cter observacional, lo que significa que muestra una asociaci&oacute;n, no una relaci&oacute;n de causalidad directa que permita hablar de &ldquo;alerta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el estudio es observacional, es posible que haya otras variables ocultas, como la propia gravedad del insomnio o comorbilidades, que est&eacute;n influyendo en los resultados. Existen varios casos hist&oacute;ricos bien documentados en los que estudios observacionales encontraron una asociaci&oacute;n que luego fue desmentida o matizada radicalmente por ensayos m&aacute;s rigurosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fortaleza de este trabajo, de la Asociaci&oacute;n Americana del Coraz&oacute;n, estaba en el tama&ntilde;o de la muestra, con datos m&eacute;dicos electr&oacute;nicos de m&aacute;s de 130.000 adultos con insomnio. Esto es &uacute;til para poner en aviso a los m&eacute;dicos y poner en marcha un ensayo prospectivo, pero no es concluyente. Los propios expertos ped&iacute;an <a href="https://sciencemediacentre.es/el-uso-continuado-de-melatonina-para-el-insomnio-se-relaciona-con-un-mayor-riesgo-de-insuficiencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interpretar los resultados con cautela</a>, ya que hay una se&ntilde;al que merece investigaci&oacute;n adicional, pero no una prueba definitiva de que la melatonina cause ning&uacute;n da&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; debemos tener en cuenta si leemos titulares llamativos sobre salud? Estas son algunas claves para saber de qu&eacute; fiarse.
    </p><h2 class="article-text">Observacional vs. aleatorizado</h2><p class="article-text">
        El primer filtro, como hemos apuntado, es distinguir qu&eacute; tipo de estudio estamos leyendo. La mayor&iacute;a de las noticias que generan alarma se apoyan en estudios observacionales, que detectan asociaciones entre variables, pero no pueden demostrar causalidad. Que dos cosas ocurran juntas no significa que una cause la otra. En cambio, los estudios de intervenci&oacute;n &mdash;como los ensayos cl&iacute;nicos aleatorizados&mdash; s&iacute; permiten afirmaciones m&aacute;s firmes, pero son menos frecuentes, m&aacute;s caros y m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacer.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Un estudio observacional solo hace un seguimiento de las personas en su vida normal, sin intervenir. Se registra lo que hacen y qu&eacute; les sucede, y luego se buscan asociaciones entre factores (como dieta o h&aacute;bitos) y resultados de salud. No se puede probar causalidad porque pueden existir otros factores que expliquen la asociaci&oacute;n. Cuando se publica un estudio de este tipo, como el reciente trabajo que asocia el historial de infecciones por el&nbsp;virus del&nbsp;herpes&nbsp;labial&nbsp;(VHS-1) con <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/megaestudio-asocia-herpes-labial-mayor-riesgo-desarrollar-alzheimer_1_12312070.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mayor riesgo de padecer alzh&eacute;imer</a>, esta asociaci&oacute;n no causal debe estar bien indicada en la informaci&oacute;n y, si es posible, en el propio titular.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un ensayo clínico aleatorizado es un estudio en el que los participantes se asignan al azar a diferentes grupos y permite comparar los resultados de manera justa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ensayo cl&iacute;nico aleatorizado es un estudio en el que los participantes se asignan al azar a diferentes grupos: por ejemplo, uno recibe un tratamiento o intervenci&oacute;n y otro recibe un placebo o tratamiento est&aacute;ndar. Esto permite comparar los resultados de manera justa y minimizar sesgos, de modo que se pueda determinar si la intervenci&oacute;n causa realmente un efecto. 
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al ejemplo del herpes y el alzh&eacute;imer, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/revelador-estudio-ancianos-muestra-efecto-protector-vacuna-herpes-zoster-demencias_1_12182763.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio de este mismo a&ntilde;o</a> consigui&oacute; resultados m&aacute;s concluyentes de la relaci&oacute;n, al existir circunstancias que lo hac&iacute;an similar a un estudio aleatorizado. En este caso, un programa de vacunaci&oacute;n contra el herpes que comenz&oacute; en 2013 en Gales (Reino Unido) convoc&oacute; a cualquier persona que tuviera 79 a&ntilde;os y dej&oacute; fuera a quienes ten&iacute;an 80 a&ntilde;os o m&aacute;s. Esto cre&oacute; dos poblaciones con condiciones de vida muy similares, lo que permite una mejor comparaci&oacute;n para aislar el efecto de la vacuna sobre la evoluci&oacute;n de las demencias.
    </p><h2 class="article-text">El sesgo del abstemio</h2><p class="article-text">
        Existen otros posibles sesgos y el m&aacute;s frecuente es la confusi&oacute;n de las causas: personas que consumen un producto, toman un suplemento o siguen un h&aacute;bito suelen diferir en muchas otras cosas (edad, nivel socioecon&oacute;mico, enfermedades previas) que tambi&eacute;n influyen en la salud. En nutrici&oacute;n y estilos de vida, aislar una sola causa es especialmente complicado. Ajustar estad&iacute;sticamente ayuda, pero nunca elimina del todo el problema.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo son los estudios que asocian el consumo de caf&eacute; con un &ldquo;menor riesgo de mortalidad&rdquo;, pero no tienen en cuenta que los bebedores de caf&eacute; suelen tener otros h&aacute;bitos como una dieta m&aacute;s saludable, mayor nivel educativo y socioecon&oacute;mico o mayor actividad f&iacute;sica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> En nutrición y estilos de vida, aislar una sola causa es especialmente complicado. Ajustar estadísticamente ayuda, pero nunca elimina del todo el problema</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro sesgo cl&aacute;sico se produce en los estudios sobre los efectos del alcohol en la salud que concluyen enga&ntilde;osamente que beber alcohol de forma moderada tiene efectos positivos. Lo que ocurre es que no tienen en cuenta que entre la poblaci&oacute;n abstemia se incluyen quienes dejaron de beber por enfermedad. De este modo, parece que los bebedores moderados tienen menor riesgo de enfermedades o muerte, cuando en realidad la diferencia se debe a la composici&oacute;n del grupo de abstemios, no a un efecto protector real del alcohol.
    </p><p class="article-text">
        Este mismo mes de diciembre, un estudio vinculaba el <a href="https://sciencemediacentre.es/un-estudio-vincula-el-consumo-de-queso-graso-con-un-menor-riesgo-de-demencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consumo de queso graso con un menor riesgo de demencia</a>, en un ejemplo claro en el que se sumaban dos factores: era observacional y era muy f&aacute;cil confundir las causas. &ldquo;Es importante se&ntilde;alar que las personas que consum&iacute;an m&aacute;s queso y nata con alto contenido en grasas ten&iacute;an, en promedio, un mayor nivel educativo&rdquo;, se&ntilde;alaba <a href="https://www.gla.ac.uk/schools/cardiovascularmetabolic/staff/naveedsattar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naveed Sattar</a>, catedr&aacute;tico de la Universidad de Glasgow al <a href="https://www.sciencemediacentre.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC</a>. Esto plantea la posibilidad de que exista una confusi&oacute;n residual, por la que otras caracter&iacute;sticas &lsquo;saludables&rsquo; asociadas a un mayor nivel educativo, y no el queso o la nata en s&iacute;, puedan explicar las menores tasas de demencia observadas&ldquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Solo en ratones&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Otro factor a tener en cuenta al interpretar un resultado es en qu&eacute; fase est&aacute; el ensayo cl&iacute;nico o c&oacute;mo se han realizado los experimentos. Cuando un estudio se realiza <em>in vitro</em> (en c&eacute;lulas en cultivo) o en animales como ratones, los resultados muestran c&oacute;mo reacciona un sistema biol&oacute;gico en condiciones controladas o en un organismo distinto al humano, pero no garantizan que ocurrir&aacute; lo mismo en personas.
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias son muchas: metabolismo, dosis, interacci&oacute;n con otros sistemas, y complejidad del cuerpo humano. Por eso, aunque estos estudios son &uacute;tiles para generar hip&oacute;tesis y entender mecanismos biol&oacute;gicos, sus resultados son menos fiables para predecir efectos reales en la salud humana y requieren ensayos cl&iacute;nicos posteriores para confirmarlos.
    </p><h2 class="article-text">El riesgo real</h2><p class="article-text">
        Otro punto clave es el tama&ntilde;o real del efecto. Un aumento del &ldquo;50% del riesgo&rdquo; puede sonar dram&aacute;tico, pero ser irrelevante si el riesgo absoluto pasa de dos a tres casos por cada diez mil personas. Muchos estudios son estad&iacute;sticamente significativos pero cl&iacute;nicamente modestos. Si el art&iacute;culo no explica riesgos absolutos o magnitudes concretas, conviene desconfiar del &eacute;nfasis alarmista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Si el artículo no explica riesgos absolutos o magnitudes concretas, conviene desconfiar del énfasis alarmista</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es igualmente relevante tener en cuenta el sesgo de publicaci&oacute;n (se publican m&aacute;s f&aacute;cilmente los estudios con resultados positivos, lo que da una visi&oacute;n distorsionada de la evidencia), el sesgo de recuerdo (com&uacute;n en encuestas o estudios retrospectivos, donde los participantes recuerdan de manera imperfecta h&aacute;bitos pasados) o el sesgo de medici&oacute;n (cuando el estudio se basa en autoinformes, que son poco fiables).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n importa el contexto de la evidencia. Un solo estudio &mdash;sobre todo si contradice lo anterior&mdash; rara vez cambia el consenso. La ciencia avanza por acumulaci&oacute;n, no por golpes de efecto. Preguntarse si los resultados encajan con lo ya conocido, si han sido replicados o si se trata de una excepci&oacute;n es una forma sencilla de evitar sobresaltos innecesarios.
    </p><h2 class="article-text">El lenguaje de los titulares</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, conviene leer con atenci&oacute;n el lenguaje del titular y de la nota de prensa. Cuando se habla de &ldquo;demostrar&rdquo;, &ldquo;confirmar definitivamente&rdquo; o &ldquo;crisis sanitaria&rdquo; a partir de datos preliminares, suele haber un salto injustificado entre la prudencia cient&iacute;fica y la necesidad de impacto medi&aacute;tico. Un buen estudio suele ser cauto; si el mensaje no lo es, quiz&aacute; el problema no est&eacute; en la ciencia, sino en c&oacute;mo se est&aacute; contando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un buen estudio suele ser cauto; si el mensaje no lo es, quizá el problema no esté en la ciencia, sino en cómo se está contando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ejemplo reciente muy interesante es el estudio que indicaba que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/son-inutiles-betabloqueantes-infarto-verdades-mentiras-exageraciones-ensayo-clinico_1_12572056.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los betabloqueantes no son necesarios en la mayor&iacute;a de casos de infarto</a>. En esta ocasi&oacute;n el <em>diablo</em> estaba en los detalles. Algunos titulares daban a entender que se hab&iacute;a tratado mal a los pacientes durante a&ntilde;os, por negligencia o inter&eacute;s de las farmac&eacute;uticas, y hablaban de que no son necesarios tras un infarto, cuando en realidad no lo son en los casos de infarto no complicado (alrededor del 70%) y como consecuencia de las mejoras en el tratamiento temprano de este tipo de casos.
    </p><p class="article-text">
        En general, es raro que los estudios de salud afirmen que &ldquo;esto es bueno&rdquo; o &ldquo;esto es malo&rdquo; de forma tajante. Aprender a distinguir tipos de estudios, sesgos y tama&ntilde;os de efecto no elimina la incertidumbre, pero ayuda a no correr en c&iacute;rculos cada vez que la ciencia &mdash;o su versi&oacute;n medi&aacute;tica&mdash; aporta nuevos datos sobre un asunto de salud que preocupa a muchas personas.
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses como el Reino Unido los pacientes disponen de herramientas espec&iacute;ficas, como el portal <a href="https://www.understandinghealthresearch.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Understanding Health</em></a>, para poner a prueba la solidez y fiabilidad de un estudio. En Espa&ntilde;a no existe nada parecido, pero este peque&ntilde;o test puede ser &uacute;til para comprender el alcance de una noticia de salud cuando la encontremos en los medios:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. &iquest;Qu&eacute; tipo de estudio es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	 Observacional. Detecta asociaciones, no prueba causas.
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	Intervenci&oacute;n / ensayo cl&iacute;nico aleatorizado. Permite inferir causalidad, si est&aacute; bien dise&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Consejo: si es observacional y el titular habla de &ldquo;causa&rdquo;, no es fiable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. &iquest;Qui&eacute;nes son los participantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Cu&aacute;ntas personas participaron?
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Son representativos de la poblaci&oacute;n general?
    </p><p class="article-text">
        Consejo: muestras peque&ntilde;as o muy espec&iacute;ficas conducen a conclusiones limitadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. &iquest;Qu&eacute; se mide exactamente el estudio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Resultados cl&iacute;nicos reales (mortalidad, enfermedad) o marcadores intermedios (niveles hormonales, encuestas, test)?
    </p><p class="article-text">
        Consejo: cambios en marcadores no siempre se traducen en efectos reales sobre la salud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. &iquest;Se han tenido en cuenta los factores de confusi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	Edad, sexo, nivel socioecon&oacute;mico
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	H&aacute;bitos (tabaco, dieta, ejercicio)
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	Enfermedades previas
    </p><p class="article-text">
        Consejo: si no se ajusta bien por estos factores, la asociaci&oacute;n puede ser enga&ntilde;osa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. &iquest;Cu&aacute;l es el verdadero alcance del efecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Habla de riesgo absoluto o solo de porcentajes llamativos?
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;El aumento del riesgo es grande o marginal?
    </p><p class="article-text">
        Consejo: afirmaciones como &ldquo;aumenta el riesgo un 50%&rdquo; puede significar pasar de 2 a 3 casos por cada 10.000.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6.&nbsp;&iquest;El estudio es preliminar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Es un <em>preprint</em> o un <em>abstract</em> de congreso?
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Ha pasado revisi&oacute;n por pares?
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Es el primer estudio sobre el tema?
    </p><p class="article-text">
        Consejo: resultados preliminares son solo una se&ntilde;al para investigar, no conclusi&oacute;n definitiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. &iquest;Es </strong><em><strong>in vitro</strong></em><strong> o en ratones? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Consejo: Si est&aacute; muy lejos del ensayo en humanos la conclusi&oacute;n es menos fiable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. &iquest;Encaja con el resto de la evidencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Confirma lo que ya se sab&iacute;a o contradice d&eacute;cadas de estudios previos?
    </p><p class="article-text">
        Consejo: un solo estudio rara vez cambia el consenso cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. &iquest;Qui&eacute;n financia el estudio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Industria, administraci&oacute;n p&uacute;blica, fundaciones?
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Se declaran conflictos de inter&eacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Consejo: la financiaci&oacute;n por parte de la industria no invalida el estudio, pero exige m&aacute;s cautela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. &iquest;C&oacute;mo es el lenguaje del titular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Aparecen t&eacute;rminos como &ldquo;demuestra&rdquo;, &ldquo;prueba&rdquo;, &ldquo;definitivo&rdquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&bull;	&iquest;Se habla de &ldquo;crisis&rdquo;, &ldquo;bomba&rdquo;, &ldquo;peligro oculto&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Consejo: la ciencia s&oacute;lida suele expresarse con prudencia, no con t&eacute;rminos absolutos y grandilocuentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuidado-titulares-alarmistas-salud-claves-no-ponerse-correr-circulos-motivo_1_12866725.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jan 2026 21:29:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/af2dcf7d-204c-4b25-b6b7-8093dec4ec6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="138905" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/af2dcf7d-204c-4b25-b6b7-8093dec4ec6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="138905" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuidado con los titulares alarmistas sobre salud: claves para no ponerse a correr en círculos sin motivo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/af2dcf7d-204c-4b25-b6b7-8093dec4ec6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Enfermedades,Salud pública,Farmacéuticas,Investigación científica,Melatonina,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pantallas y gominolas de melatonina, el cóctel que ‘envenena’ el sueño infantil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/pantallas-gominolas-melatonina-coctel-envenena-sueno-infantil_1_10713906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4808aa7-bff0-4087-a6b3-a847c01f8ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pantallas y gominolas de melatonina, el cóctel que ‘envenena’ el sueño infantil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los especialistas alertan sobre el empeoramiento del sueño en los niños, espoleado por la combinación de malos horarios, uso de dispositivos electrónicos y el abuso de los suplementos de melatonina, que se compran sin control
</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Desigualdad en la 'prueba del talón': milagro o pesadilla según el código postal
</p></div><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n indiscriminada de suplementos de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Melatonina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">melatonina</a> a menores de edad es un problema que va en aumento en todo el mundo, y que las autoridades sanitarias encuentran dif&iacute;cil de atajar. &ldquo;La impresi&oacute;n de todos los pediatras y quienes nos dedicamos a la salud del sue&ntilde;o es que se est&aacute; utilizando en exceso sin indicaci&oacute;n y que hay un sobreuso muy claro&rdquo;, asegura <a href="https://twitter.com/fermarvalle?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Mart&iacute;n</a>, neuropediatra y miembro del Grupo Pedi&aacute;trico de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un estudio reciente publicado <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/article-abstract/2811895" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/article-abstract/2811895" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>JAMA Pediatrics</em></a> indica que en Estados Unidos uno de cada cinco ni&ntilde;os en edad escolar y preadolescentes toman melatonina para dormir y que algunos padres administran rutinariamente la hormona a los ni&ntilde;os en edad preescolar. En Espa&ntilde;a no hay datos tan espec&iacute;ficos, pero los especialistas sospechan que nos movemos en cifras parecidas. &ldquo;La impresi&oacute;n es que estamos en una situaci&oacute;n semejante&rdquo;, asegura <a href="https://twitter.com/PediaQuironVlc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gonzalo Pin Arboledas</a>, coordinador del Grupo del Sue&ntilde;o y Cronobiolog&iacute;a de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a (AEP). &ldquo;Hay casi 160 productos con melatonina en el mercado espa&ntilde;ol, precisamente por no ser considerados f&aacute;rmacos, y se venden en forma de gotas, comprimidos, jarabe y una amplia variedad de formatos, aunque ahora est&aacute;n de moda las gominolas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Barra libre de melatonina</h3><p class="article-text">
        La melatonina es la hormona que segrega la gl&aacute;ndula pineal y regula el reloj biol&oacute;gico a partir de la exposici&oacute;n a luz natural. Los suplementos de melatonina ex&oacute;gena se venden con el reclamo de que sirven para restaurar el ciclo de vigilia-sue&ntilde;o, y su venta est&aacute; disparada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tanto para adultos como en formato para ni&ntilde;os. Seg&uacute;n datos del&nbsp;proveedor de servicios farmac&eacute;uticos <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/IQVIA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IQVIA</a>, en el periodo de referencia de 2023 se vendieron m&aacute;s de un mill&oacute;n y medio de unidades de estos suplementos sin receta, y las ventas han aumentado m&aacute;s de un 30% en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Una parte de esas ventas son de suplementos dirigidos espec&iacute;ficamente a ni&ntilde;os, que se anuncian de forma agresiva y se pueden adquirir en todas partes sin receta m&eacute;dica. &ldquo;En Espa&ntilde;a no se conoce cu&aacute;nta melatonina para ni&ntilde;o se consume, porque se compran hasta en los supermercados, ni siquiera nos valdr&iacute;an los datos de las farmacias&rdquo;, asegura&nbsp;<a href="https://ses.org.es/ses/quienes-somos-2/dra-milagros-merino/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Milagros Merino</a>, neur&oacute;loga y presidenta de la&nbsp;Sociedad Espa&ntilde;ola&nbsp;de&nbsp;Sue&ntilde;o (SES).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este acceso tan sencillo hace que muchos padres se animen a utilizarla, incluso sin preguntas al pediatra, a veces porque a ellos mismos les ha ido bien. &ldquo;Tengo dos hijos de 3 y 7 a&ntilde;os, y a los dos les he dado suplemento de melatonina en gotas porque lo vi en un anuncio&rdquo;, explica un progenitor consultado por <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, que prefiere no dar su nombre. &ldquo;Se la doy a mis dos hijos adolescentes desde hace dos a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade otro. &ldquo;La tengo de dos formas, con forma de &rdquo;chuches&ldquo; (ositos) o en gotas, y empec&eacute; a d&aacute;rsela porque yo la tomaba y me iba bien para dormir&rdquo;. &ldquo;Mi mujer las ven&iacute;a ya usando ocasionalmente y se la dimos a los ni&ntilde;os cuando ten&iacute;an 9 y 11 para conciliar el sue&ntilde;o despu&eacute;s de las vacaciones&rdquo;, dice un tercero.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Las ventas de melatonina sin prescricpión aumentaron más de un 30% en los dos últimos años" aria-label="Columnas apiladas" id="datawrapper-chart-JpwVb" src="https://datawrapper.dwcdn.net/JpwVb/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="500" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El problema es que se ha banalizado el uso de una neurohormona como la melatonina, que act&uacute;a en todo nuestro organismo&rdquo;, indica el doctor Pin. &ldquo;No hay que demonizarla, pero s&iacute; deber&iacute;a estar reconocida como un f&aacute;rmaco y bajo prescripci&oacute;n facultativa, porque al darle el t&iacute;tulo de suplemento nutricional le quitas el miedo a la gente y se le pierde el respeto&rdquo;. Seg&uacute;n la gu&iacute;a de uso de la melatonina editada por la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a, su consumo deber&iacute;a estar limitado a cuatro semanas en ni&ntilde;os, y siempre bajo control m&eacute;dico, algo que raramente se cumple.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la soluci&oacute;n f&aacute;cil; en vez de hacer todo lo que hay que hacer respecto a la higiene del sue&ntilde;o, le doy al ni&ntilde;o unas gotitas&rdquo;, explica Fernando Mart&iacute;n. Y se ha generado la falsa idea de que es seguro y natural, cuando no se conocen bien los efectos secundarios, alertan los expertos. &ldquo;Puede producir efectos adversos como dolor de cabeza, molestias gastrointestinales e interacciones con f&aacute;rmacos, como anticoagulantes&rdquo;, advierte la doctora Merino. &ldquo;Y hay que tener cuidado cuando haya una enfermedad autoinume o un ni&ntilde;o reci&eacute;n trasplantado, porque la melatonina es un inmunomodulador&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Sanidad rechaza regularlo</h3><p class="article-text">
        En 2022 los miembros del Grupo Pedi&aacute;trico de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Sue&ntilde;o, avalados por las sociedades cient&iacute;ficas pedi&aacute;tricas AEP, SEPEAP, AEPap y SENEP, enviaron una carta a la Direcci&oacute;n General de Salud P&uacute;blica en la que reclamaban expl&iacute;citamente &ldquo;limitar la libre dispensaci&oacute;n de melatonina en formato adaptado para la poblaci&oacute;n infantil, exigiendo receta m&eacute;dica para su adquisici&oacute;n&rdquo;. La respuesta de las autoridades sanitarias fue tajante: al estar categorizados como complementos alimenticios, no tienen competencias para regularlos. &ldquo;No se incluir&aacute;n en la prestaci&oacute;n farmac&eacute;utica&nbsp;&mdash;escribieron&mdash; medicamentos que no se utilicen para el tratamiento de una patolog&iacute;a claramente determinada, ni los productos de utilizaci&oacute;n cosm&eacute;tica, diet&eacute;ticos, aguas minerales, elixires, dent&iacute;fricos y otros productos similares&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="El 90% de las ventas de melatonina son sin prescripción médica" aria-label="Columnas apiladas" id="datawrapper-chart-eWJWR" src="https://datawrapper.dwcdn.net/eWJWR/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="500" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Esta falta de regulaci&oacute;n es tambi&eacute;n la causa de que la cantidad de melatonina que contienen estos suplementos sea muy variable de un producto a otro, dado que no est&aacute; certificada por nadie. En un estudio publicado en abril en Estados Unidos, los investigadores analizaron 25 productos de melatonina en gominolas y encontraron que 22 conten&iacute;an cantidades diferentes a las indicadas en la etiqueta: uno ten&iacute;a m&aacute;s del triple de lo que figuraba en el producto y otro no ten&iacute;a ninguna en absoluto. &ldquo;En Espa&ntilde;a solo hay un par de laboratorios en los que s&iacute; tenemos la seguridad de la cantidad porque tienen m&aacute;s controles&rdquo;, apunta Gonzalo Pin. &ldquo;Creemos que se deber&iacute;a legislar y controlar mucho m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la agencia catalogase la melatonina como medicamento, tenga la concentraci&oacute;n que tenga, esto estar&iacute;a regulado y sabr&iacute;amos que las gominolas llevan 1 mg, pero en ausencia de regulaci&oacute;n tenemos esas disparidades de contenido&rdquo;, afirma la presidenta de la SES. Un aspecto importante es que hay dos tipos de melatoninas, recalca: las de liberaci&oacute;n inmediata, que son las que se venden sin receta porque llevan menos de 2 mg de la hormona, y las de liberaci&oacute;n prolongada, que llevan m&aacute;s cantidad y necesitan receta (se usan para ni&ntilde;os con trastornos del neurodesarrollo, como los TEA). &ldquo;Aunque se diga que es de liberaci&oacute;n prolongada, si cuesta menos de diez euros hay que sospechar&rdquo;, advierte Merino, &ldquo;porque exige un determinado envoltorio de la pastilla que permite que la hormona se libere lentamente, y eso es caro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Consecuencias del mal uso</h3><p class="article-text">
        Aunque se han registrado casos de <a href="https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/71/wr/mm7122a1.htm?s_cid=mm7122a1_w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intoxicaci&oacute;n por consumo excesivo</a> de estas pastillas &mdash;sobre todo al confundirlas con caramelos&mdash; el principal riesgo es que el mal uso empeore el problema de insomnio de los menores si los padres dan esta sustancia a los ni&ntilde;os por su cuenta. &ldquo;Nos llegan muchos casos en los que se ha administrado durante demasiado tiempo, de manera indefinida y sin control m&eacute;dico: es el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, describe Fernando Mart&iacute;n. &ldquo;El problema es que es un medicamento y en Espa&ntilde;a no se ha comercializado como tal por una cuesti&oacute;n puramente econ&oacute;mica&rdquo;, afirma <a href="https://www.comunidad.madrid/hospital/ninojesus/profesionales/servicios-medicos/neurologia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Soto</a>, neuropediatra del Hospital Ni&ntilde;o Jes&uacute;s de Madrid. &ldquo;Al ser un complemento lo puede comprar cualquiera sin indicaci&oacute;n m&eacute;dica, cuando hay que darlo a unas horas concretas y a unas dosis concretas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos llegan muchos casos en los que se ha administrado durante demasiado tiempo, de manera indefinida y sin control médico: es el día a día 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Martín </span>
                                        <span>—</span> Neuropediatra y miembro del Grupo Pediátrico de la Sociedad Española del Sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El principal error es administrarla a la hora que no toca y en cantidades inadecuadas. La causa m&aacute;s frecuente de problemas de sue&ntilde;o entre los ni&ntilde;os es que no son aut&oacute;nomos para dormir, necesitan que est&eacute;n sus padres y se despiertan muchas veces. &ldquo;En esos casos, por mucho que le des melatonina, no va a funcionar&rdquo;, explica el doctor Soto. &ldquo;La melatonina normal tiene una vida media de alrededor de una hora, vale para ni&ntilde;os que tienen problemas para iniciar el sue&ntilde;o, pero no vale para ni&ntilde;os que se despiertan muchas veces&rdquo;. En estos casos, la administraci&oacute;n inadecuada de la hormona puede acentuar el problema y alargarlo en el tiempo. &ldquo;Conozco ni&ntilde;os a los que con tres o cuatro a&ntilde;os les han empezado a dar melatonina sin indicaciones y empezaban a despertar en mitad de la noche&rdquo;, relata el m&eacute;dico. &ldquo;Ni&ntilde;os que no pod&iacute;an ni ir al colegio de lo dormidos que estaban, que est&aacute;n medio dormidos por el d&iacute;a y despiertos por la noche&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro escenario habitual es que le mandemos al ni&ntilde;o una melatonina de liberaci&oacute;n prolongada y el farmac&eacute;utico se la cambie porque no hay <em>stock,</em> pero es como si cambias el antibi&oacute;tico para una infecci&oacute;n de la boca por otro para el catarro, no deber&iacute;as hacerlo&rdquo;, explica Milagros Merino. Esto pasa much&iacute;simo, insiste, &ldquo;y tambi&eacute;n hay muchos facultativos que, a pesar de que se les dice que hay dos tipos de melatonina, siguen mandando las de liberaci&oacute;n inmediata para todos los insomnios, y eso es un error&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un bucle de pantallas, cansancio y ansiedad</h3><p class="article-text">
        A la consulta de Fernando Mart&iacute;n tambi&eacute;n llegan casos en que los ni&ntilde;os llevaban a&ntilde;os tomando melatonina sin prescripci&oacute;n m&eacute;dica. &ldquo;Sin ning&uacute;n control y probablemente sin ninguna necesidad&rdquo;, asegura. Lo m&aacute;s frecuente es que el ni&ntilde;o tenga malos h&aacute;bitos del sue&ntilde;o, a veces heredados de los padres. &ldquo;Es una combinaci&oacute;n de acostarse tarde y abuso de dispositivos electr&oacute;nicos, que empeoran el sue&ntilde;o, sobre todo en adolescentes&rdquo;, relata. &ldquo;Al final todo se retroalimenta: en vez de quitarse la pantalla, se toman la melatonina, cuando quiz&aacute; ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil cambiar de h&aacute;bitos&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Conozco niños a los que con 3 o 4 años les han empezado a dar melatonina sin indicaciones y no podían ni ir al colegio de lo dormidos que estaban 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor Soto </span>
                                        <span>—</span> Neuropediatra del Hospital Niño Jesús de Madrid
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La receta para arreglar el desaguisado, la que aplican en casos extremos, es una combinaci&oacute;n de dieta sana, ejercicio f&iacute;sico, exposici&oacute;n a la luz solar durante el d&iacute;a y evitar el uso de dispositivos dos horas antes de acostarse, que se combina con la administraci&oacute;n de melatonina de forma controlada por el m&eacute;dico. &ldquo;He tenido ni&ntilde;os con trastornos del sue&ntilde;o muy complejos, en los que hemos tenido que hacer un tratamiento m&aacute;s duro&rdquo;, cuenta Mart&iacute;n. &ldquo;Ni&ntilde;os sanos, con un trastorno severo del ritmo circadiano, que pasa despierto toda la noche&rdquo;. En el caso de este adolescente, cost&oacute; varios meses recuperar el ritmo normal de sue&ntilde;o, debido a un trastorno que se hab&iacute;a perpetuado por el uso de aparatos electr&oacute;nicos y malos h&aacute;bitos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una sociedad a espaldas del sue&ntilde;o</h3><p class="article-text">
        Todo esto, combinado con el uso a la ligera de melatonina, constituye el c&oacute;ctel perfecto antisue&ntilde;o, seg&uacute;n el doctor Soto. &ldquo;Estamos ense&ntilde;ando a dormir mal&rdquo;, se&ntilde;ala. A la luz artificial y la televisi&oacute;n, explica, hay que sumarle ahora las tecnolog&iacute;as y la necesidad de estar conectados 24 horas. &ldquo;Y, por supuesto, el aumento exponencial de la ansiedad en nuestros chavales, que es un drama&rdquo;, subraya. Estos cuadros de ansiedad, que se multiplicaron con la pandemia pero que ya ven&iacute;an de antes, se ven cada vez m&aacute;s y en ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os, avisa el especialista. &ldquo;Quiz&aacute; el origen de esta ansiedad est&aacute; en nuestro modo de vida, en que cada vez&nbsp;somos un poco m&aacute;s individualistas, pasamos menos tiempo juntos, el tiempo de la cena, de contarnos las cosas, todo eso hace que haya un empeoramiento&rdquo;, opina. &ldquo;Y los padres tememos m&aacute;s ansiedad que traspasamos a nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevo casi treinta a&ntilde;os dedic&aacute;ndome a esto y he visto una larga evoluci&oacute;n&rdquo;, asegura Gonzalo Pin. Aunque la sociedad es cada vez m&aacute;s consciente de la importancia de los problemas de sue&ntilde;o, cree que los ni&ntilde;os&nbsp;llegan a un mundo inundado de luz externa y ruido ambiental desde que nacen e incluso cuando est&aacute;n en el &uacute;tero materno. &ldquo;Estamos condicionando sus h&aacute;bitos de sue&ntilde;o desde su gestaci&oacute;n&rdquo;, asegura. &ldquo;La sociedad actual es una sociedad de acci&oacute;n 24 horas al d&iacute;a y siete d&iacute;as a la semana, y con pobreza de tiempo, y cuando hay este problema al primero que se le quita tiempo es al descanso&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos el país que más hipnóticos para dormir está usando: nuestra sociedad le ha dado la espalda al descanso 

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzalo Pin </span>
                                        <span>—</span> Coordinador del Grupo del Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría (AEP)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista recuerda que no debemos echar la culpa a las familias, que a fin de cuentas tienen que gestionar un modelo de sociedad y unos horarios que les vienen de rebote. &ldquo;No son solo por los horarios, en muchas ciudades espa&ntilde;olas por la noche tienes que ponerte las gafas de sol por la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica, y hay programas de televisi&oacute;n con ni&ntilde;os que empiezan a las 22:30&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Eso explica en parte por qu&eacute; somos el pa&iacute;s que m&aacute;s hipn&oacute;ticos para dormir est&aacute; usando: nuestra sociedad le ha dado la espalda al descanso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A los padres que tienen la tentaci&oacute;n de dar suplementos de melatonina a sus hijos por su cuenta, les recuerda que solo est&aacute;n viendo la punta del iceberg. &ldquo;Debajo de ese problema de sue&ntilde;o hay circunstancias que si no las tratamos van a condicionar el futuro de su hijo&rdquo;, asegura el doctor Pin. &ldquo;No se puede tratar solo el s&iacute;ntoma, hay que abordar todo lo dem&aacute;s si se quiere tratar la salud integral de su hijo&rdquo;. &ldquo;Estamos dando a nuestros hijos un producto del que no sabemos la concentraci&oacute;n real, que tiene efectos adversos y que no sabemos si est&aacute; indicado o no porque se ha mandado un poco al tunt&uacute;n&rdquo;, resume la doctora Merino. &ldquo;Yo les dir&iacute;a algo muy sencillo: si quieres a tu hijo, pregunta a un m&eacute;dico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/pantallas-gominolas-melatonina-coctel-envenena-sueno-infantil_1_10713906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2023 21:23:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d4808aa7-bff0-4087-a6b3-a847c01f8ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4608641" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d4808aa7-bff0-4087-a6b3-a847c01f8ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4608641" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pantallas y gominolas de melatonina, el cóctel que ‘envenena’ el sueño infantil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d4808aa7-bff0-4087-a6b3-a847c01f8ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Niños,Pediatría,Sueño,Trastornos del sueño,Melatonina,Farmacias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[6 alimentos sanos y naturales que nos hacen más felices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/alimentos-haran-sentir-felices_1_1370882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7470061-097f-482c-a9bf-dd1c028cbe38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen: Pixabay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es posible diseñar y planificar una dieta para el "buen humor"</p></div><p class="article-text">
        Acabas de llegar de vacaciones y seguramente no est&aacute;s muy animado y te sientes un poco deca&iacute;do. La vuelta al trabajo y a las rutinas diarias puede convertirse en una monta&ntilde;a dif&iacute;cil de escalar. Quiz&aacute;s te interese saber que con una alimentaci&oacute;n adecuada, y seleccionando los <strong>alimentos que nos hacen felices</strong>, puedes sobrellevar estos d&iacute;as un poquito mejor. 
    </p><p class="article-text">
        Es lo que buscan, por ejemplo, <strong>los seguidores del mood food </strong><a href="https://www.moodfood-vu.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mood food</a>, una tendencia gastron&oacute;mica muy arraigada en Jap&oacute;n y en Estados Unidos que ya cuenta con miles de adeptos en todo el mundo y cuya filosof&iacute;a consiste en encontrar platos y dietas que estimulen el buen humor y el placer.
    </p><h3 class="article-text">C&oacute;mo alimentar la felicidad</h3><p class="article-text">
        Seguro que has notado que los alimentos te llevan a distintos estados de &aacute;nimo. Esto se debe a que <strong>lo que comemos afecta el equilibrio de algunos de nuestros neurotransmisores</strong>, como la serotonina y la dopamina, que juegan un papel importante en el estado de &aacute;nimo y el apetito. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que desde hace a&ntilde;os se habla de los alimentos no solo en t&eacute;rminos nutricionales, sino tambi&eacute;n en t&eacute;rminos emocionales: pueden ser un consuelo, una recompensa, un placer e incluso producir un poco de nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, diversas investigaciones han tratado lo que comemos como un factor importante en nuestras emociones. La <a href="https://www.eldiario.es/tumejoryo/comer/nutricion-comida-endocrinologia-flora_intestinal_0_760124529.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conexi&oacute;ncerebro-intestino</a> vincula nuestro sistema digestivo a c&oacute;mo nos sentimos. 
    </p><p class="article-text">
        En el cerebro, en concreto el hipot&aacute;lamo, se registran el hambre y la sensaci&oacute;n de estar lleno. Es decir que se controla el apetito. Las neuronas se comunican entre s&iacute; enviando mensajes sobre el estado de &aacute;nimo, las emociones y los sentimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las sustancias qu&iacute;micas llamadas neurotransmisores transmiten estos mensajes de una neurona a otra por todo el cuerpo. La <strong>dopamina y la serotonina </strong>son algunos de estos neurotransmisores. 
    </p><p class="article-text">
        La serotonina regula el estado de &aacute;nimo y promueve el sue&ntilde;o. Un nivel bajo de serotonina est&aacute; relacionado con la depresi&oacute;n. La mayor parte de esta hormona se produce en los intestinos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f541268-c87b-445a-a71c-2241f67890c6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f541268-c87b-445a-a71c-2241f67890c6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f541268-c87b-445a-a71c-2241f67890c6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f541268-c87b-445a-a71c-2241f67890c6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f541268-c87b-445a-a71c-2241f67890c6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f541268-c87b-445a-a71c-2241f67890c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2f541268-c87b-445a-a71c-2241f67890c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por otro lado, la dopamina maneja la motivaci&oacute;n, la atenci&oacute;n y la recompensa emocional. En consecuencia, unos niveles bajos de dopamina se relacionan con la p&eacute;rdida de inter&eacute;s. Estos qu&iacute;micos que afectan al estado de &aacute;nimo no est&aacute;n hechos de la nada sino que son creados por <strong>compuestos que se encuentran en los alimentos</strong>, y algunos son mejores que otros para producir neurotransmisores.
    </p><h3 class="article-text">6 alimentos que nos hacen sentir bien</h3><p class="article-text">
        Una de las particularidades de los alimentos &ldquo;felices&rdquo; es que <strong>contienen tript&oacute;fano</strong>, un amino&aacute;cido que regula el sue&ntilde;o y estimula la liberaci&oacute;n de serotonina, sobre todo cuando se combina con carbohidratos, que nuestro cuerpo convierte en az&uacute;car. As&iacute;, los alimentos ricos en tript&oacute;fano son los que con mayor probabilidad nos causar&aacute;n sensaci&oacute;n de bienestar.-
    </p><p class="article-text">
        Si bien conviene dejar claro que su sola acci&oacute;n no es suficiente para revertir estados de &aacute;nimo adversos debido a conflictos externos, su ingesta muchas veces es recomendable por distintos motivos, pues se trata de productos naturales y sanos. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y todo, <strong>el objetivo no es abusar de ellos sino introducirlos en nuestra dieta cotidiana</strong> con regularidad, de modo que pasen a formar parte de ella y combinados puedan contribuir a hacer nuestras comidas m&aacute;s placenteras y provechosas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Nueces</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las nueces, adem&aacute;s de uno de los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/beneficios-dieta-frutos-secos_0_683131909.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frutos secos</a> por excelencia, contienen varios <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27792133" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compuestos potencialmente neuroprotectores</a> como <strong>la vitamina E, &aacute;cido f&oacute;lico, la melatonina </strong>(natural, no <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Suplementos-melatonina-ayudan-dormir_0_769223346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en suplementos</a>), varios polifenoles antioxidantes y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Acidos-grasos-omega-vale_0_832917264.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una buena relaci&oacute;n de &aacute;cidos grasos omega 3 y 6</a>. Conviene racionarlas, pues no est&aacute;n precisamente entre <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/frutos-secos-calorias-relevante_0_867564156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los frutos secos con menos calor&iacute;as</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Chocolate</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los efectos del chocolate sobre el estado de &aacute;nimo no son una cosa nueva, aunque <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/mitos-verdades-chocolate-afrodisiaco-antidepresivo_0_566594191.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">existen muchos mitos sobre este producto</a>. S&iacute; lo es el descubrimiento de por qu&eacute; se producen dichos efectos y por qu&eacute; se considera el chocolate como uno de los principales alimentos que aumentan el estado de &aacute;nimo. 
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se debe a que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/Chocolate-negro-chocolate-blanco-diferencian_0_692931612.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pasta de cacao</a> <strong>contiene feniletilamina</strong>, que desencadena la liberaci&oacute;n de endorfinas placenteras y es precursora de la dopamina, el neurotransmisor relacionado con el &ldquo;me gusta&rdquo; (por ejemplo, en un estado de enamoramiento, nuestro cerebro libera feniletilamina).
    </p><p class="article-text">
        Por el otro lado, el chocolate tambi&eacute;n<strong> potencia la acci&oacute;n de dopamina y contiene polifenoles </strong><a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=journal+of+psychopharmacology+chocolate+drink" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polifenoles</a>, que <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5465250/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han demostrado tener un impacto positivo sobre el humor</a>. Cuanto m&aacute;s oscuro es el chocolate, m&aacute;s polifenoles contiene. Adem&aacute;s, el cacao puro es rico en tript&oacute;fano, teobromina y rico en antioxidantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Pl&aacute;tanos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las dietas bajas en sodio y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/alimentos-vegetales-reponer-potasio-calambres_0_707979722.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">altas en potasio</a> tienen un impacto positivo en el estado de &aacute;nimo, <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18466657" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un estudio</a>. Los pl&aacute;tanos son <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/Aguacate-platano-virtudes-frutas-superalimentos_0_923558076.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi un superalimento</a>, ya que son <strong>ricos en vitamina B6</strong>, que el cuerpo necesita para sintetizar serotonina y que no solo permite que disminuyan los nervios sino que, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/alimentos-ayudan-conseguir-racion-magnesio_0_884362480.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en combinaci&oacute;n con el magnesio</a>, ayuda a que se metabolice el tript&oacute;fano. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b1cb0fc-404d-4a6a-a605-1d1dcc0211d5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b1cb0fc-404d-4a6a-a605-1d1dcc0211d5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b1cb0fc-404d-4a6a-a605-1d1dcc0211d5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b1cb0fc-404d-4a6a-a605-1d1dcc0211d5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b1cb0fc-404d-4a6a-a605-1d1dcc0211d5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b1cb0fc-404d-4a6a-a605-1d1dcc0211d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b1cb0fc-404d-4a6a-a605-1d1dcc0211d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En realidad, en general, frutas y verduras que contengan prote&iacute;nas compuestas por amino&aacute;cidos que son neurotransmisores, es decir, que transporten informaci&oacute;n vital para las actividades cerebrales, entran en la misma categoria. Por ejemplo <strong>la lechuga, alcachofas, apio, cebolla</strong>, br&oacute;coli o ajo, que son algunos de los m&aacute;s destacados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Almendras</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro fruto seco, en este caso las almendras est&aacute;n entre los alimentos felices porque son <strong>ricas en un compuesto llamado tirosina </strong><a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1863555/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tirosina</a>, que se ha relacionado con <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1863555/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un papel preventivo de la funci&oacute;n cognitiva</a>, sobre todo en respuesta al estr&eacute;s. Adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/alimentos-ayudan-conseguir-racion-magnesio_0_884362480.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contienen magnesio</a> y, como el resto de frutos secos, son ricas en vitaminas y minerales, que ayudan a producir energ&iacute;a en el organismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. L&aacute;cteos </strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro grupo de alimentos con tript&oacute;fano son los l&aacute;cteos, que ayuda en el funcionamiento de la melatonina, la hormona que participa en la conciliaci&oacute;n del sue&ntilde;o. De ah&iacute; que <strong>beber un vaso de leche antes de ir a dormir </strong>tenga su explicaci&oacute;n cient&iacute;fica, aunque es una pr&aacute;ctica que no todas las personas pueden llevar a cabo, ya sea por convicciones o porque les resulte indigesta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4fd4b1d-0d17-4b7c-a971-ea4a6dd7ffd0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4fd4b1d-0d17-4b7c-a971-ea4a6dd7ffd0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4fd4b1d-0d17-4b7c-a971-ea4a6dd7ffd0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4fd4b1d-0d17-4b7c-a971-ea4a6dd7ffd0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4fd4b1d-0d17-4b7c-a971-ea4a6dd7ffd0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4fd4b1d-0d17-4b7c-a971-ea4a6dd7ffd0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a4fd4b1d-0d17-4b7c-a971-ea4a6dd7ffd0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>6. Sardinas</strong>
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/comer-atun-peligros-mercurio_0_531597760.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pescado azul</a>, como <a href="https://www.eldiario.es/tumejoryo/estar_bien/Sardinas-depresion_0_750674938.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las sardinas</a>, tambi&eacute;n <strong>contiene tript&oacute;fano y una excelente relaci&oacute;n de &aacute;cidos grasos omega 3/6</strong>. Algunas <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0924977X03000324" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> demuestran que estos &aacute;cidos mejoran la memoria, el &aacute;nimo e incluso el rendimiento intelectual.
    </p><h3 class="article-text">Por qu&eacute; es importante elegir bien los alimentos </h3><p class="article-text">
        La comida, por tanto, alimenta tanto el cuerpo como la mente. Ingerimos alimentos nutritivos no solo para que nuestro cuerpo pueda crecer, repararse y funcionar bien sino tambi&eacute;n para que nuestro cerebro se desarrolle de forma correcta. 
    </p><p class="article-text">
        Se calcula que <strong>el cerebro representa alrededor del 20% de nuestros requerimientos diarios de energ&iacute;a</strong><a href="https://www.scientificamerican.com/article/why-does-the-brain-need-s/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cerebro</a>. Cuando ingerimos alimentos nutritivos le damos al cuerpo y al cerebro los componentes b&aacute;sicos para estar mejor: vitaminas y minerales, fibras saludables&hellip; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4503447d-24fc-42b6-88ef-20b18c84eb19_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4503447d-24fc-42b6-88ef-20b18c84eb19_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4503447d-24fc-42b6-88ef-20b18c84eb19_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4503447d-24fc-42b6-88ef-20b18c84eb19_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4503447d-24fc-42b6-88ef-20b18c84eb19_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4503447d-24fc-42b6-88ef-20b18c84eb19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4503447d-24fc-42b6-88ef-20b18c84eb19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En una correcta elecci&oacute;n est&aacute; la clave. Nuestro cerebro puede pedirnos<strong> una fuente r&aacute;pida de energ&iacute;a cuando estamos cansados</strong>, por ejemplo, como pasteles, bebidas azucaradas, galletas, dulces, sal, patatas fritas, bebidas alcoh&oacute;licas...
    </p><p class="article-text">
         Estos nos dar&aacute;n un golpe energ&eacute;tico inmediato, pero el efecto durar&aacute; poco porque son pobres en nutrientes y solo nos llevar&aacute;n a altibajos. Estos alimentos tienden a tener bajos niveles de nutrientes esenciales, por lo que pueden considerarse densos en energ&iacute;a pero pobres en nutrientes. 
    </p><p class="article-text">
        Los altos niveles de grasas saturadas, az&uacute;cares y sal agregados de ciertos alimentos est&aacute;n<strong> asociados con un mayor riesgo de obesidad</strong> y enfermedades cr&oacute;nicas, como enfermedades card&iacute;acas y <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/como-se-si-soy-diabetico_0_826617864.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diabetes tipos 2</a>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://www.instagram.com/ConsumoClaro/" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2020/0724/08/siguenos-en-instagram-de-consumo-claro-5a0375e.png" alt="síguenos en Instagram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos, suscr&iacute;bete a nuestros boletines <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>suscr&iacute;bete a nuestros boletines</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer/alimentos-haran-sentir-felices_1_1370882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Oct 2021 16:32:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a7470061-097f-482c-a9bf-dd1c028cbe38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83174" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a7470061-097f-482c-a9bf-dd1c028cbe38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83174" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[6 alimentos sanos y naturales que nos hacen más felices]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a7470061-097f-482c-a9bf-dd1c028cbe38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Nutrición,Melatonina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lámparas de luz azul para luminoterapia: ¿tienen beneficios reales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/lamparas-luz-azul-luminoterapia-beneficios-reales_1_1057859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b691f4b7-cb72-415e-b28b-3c0042350a01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Luminoterapia Science"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque en España apenas se conocen, en el norte de Europa son muy populares</p><p class="subtitle">Respondemos a Tincho, lector de eldiario.es</p></div><p class="article-text">
        <strong>Tincho, lector de eldiario.es y enfermero que actualmente ejerce en el Reino Unido, nos hace la siguiente petici&oacute;n en un mensaje directo de nuestro Twitter</strong>: &ldquo;Hola: les quer&iacute;a preguntar por la eficacia / utilidad / beneficios de la exposici&oacute;n a las l&aacute;mparas de luz azul o si es otra <a href="https://es.wiktionary.org/wiki/magufo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">magufada</a>. Estoy viviendo en Reino Unido y no abundan los cielos celestes, por lo que me regalaron <a href="https://www.amazon.co.uk/Klarstein-Light-Terapeutica-Summershine-Blue/dp/B00GB2UYMU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta l&aacute;mpara</a> y quiero saber si realmente sirve de algo. Me planteo usar gafas de sol (con filtro, claro) al usarla; por otro lado mi dieta es variada y equilibrada, no creo necesitar complejos vitam&iacute;nicos / suplementos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro lector se refiere a un tipo de l&aacute;mparas especiales que emiten luz del espectro del azul con gran intensidad y que se utilizan en los pa&iacute;ses del norte y noroeste de Europa para contrarrestar los efectos de la falta de luz, los llamados <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Horario-invierno-puede-afectar-salud_0_955755221.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos del horario de invierno</a> o <strong>Desordenes Afectivos Estacionales (DAE)</strong>. Los DAE son poco conocidos en Espa&ntilde;a salvo en los territorios de la Cornisa Cant&aacute;brica y Galicia, ya que el sol aparece con cierta regularidad en nuestros cielos.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; es la luz azul</h3><p class="article-text">
        Pero en<strong> la Europa central, atl&aacute;ntica y Escandinavia, los DAE son moneda com&uacute;n</strong> entre sus habitantes, ya que pueden estar meses enteros sin recibir la luz solar o, m&aacute;s concretamente, sin recibir la luz azul del cielo, que es el verdadero estimulante de una hormona conocida como serotonina u hormona de la felicidad. El caso es que la luz visible de una frecuencia en torno al color azul, como la del cielo o la del mar, influyen en nuestro estado de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado su presencia inhibe la secreci&oacute;n de melatonina, la hormona del sue&ntilde;o, es decir que nos mantiene m&aacute;s despiertos y animosos. De hecho este efecto se ha utilizado para <strong>difundir leyendas urbanas como la del vamping&nbsp;</strong><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Vamping-recurrente-leyenda-urbana-asesina_0_882262754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leyendas urbanas como la del vamping</a>respecto a los m&oacute;viles y tabletas en horario nocturno. Por el otro, la luz azul estimula la secreci&oacute;n de serotonina, mejorando nuestro estado de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Esta es <strong>la base sobre la que se ha extendido en los pa&iacute;ses del norte la luminoterapia</strong> como un tratamiento eficaz contra los trastornos an&iacute;micos, no solo en el caso de la falta de luz azul y solar, sino tambi&eacute;n en otras patolog&iacute;as afectivas: desde depresi&oacute;n a la astenia pasando por casos de demencia o bien para adaptarse a horarios nocturnos o <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/viajar/trucos-evitar-jet-lag-vacaciones_0_923558240.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">combatir el jet lag</a>.
    </p><h3 class="article-text">L&aacute;mparas de luz azul</h3><p class="article-text">
        Para la luminoterapia se utilizan l&aacute;mparas de luz azul que <strong>se pueden comprar en comercios de la red por menos de 100 euros</strong>, tal es el caso del aparato que nos enlaza Tincho. Ahora bien, <a href="https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/seasonal-affective-disorder/in-depth/seasonal-affective-disorder-treatment/art-20048298" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n se puede leer en una publicaci&oacute;n de la Cl&iacute;nica Mayo</a>, estos dispositivos solo resultan eficaces para combatir des&oacute;rdenes afectivos estacionales a partir de una intensidad lum&iacute;nica de 10.000 lux.
    </p><p class="article-text">
        Y precisamente por dicha intensidad, la citada publicaci&oacute;n <strong>recomienda no utilizarlos sin supervisi&oacute;n m&eacute;dica</strong>, ya que sus efectos podr&iacute;an ser contraproducentes si <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/medicamentos-debo-evitar-tomo-sol_0_912009249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se est&aacute;n tomando determinados medicamentos que provoquen fotosensibilidad</a>. Tambi&eacute;n si tenemos alg&uacute;n tipo de enfermedad ocular que sensibiliza en exceso los ojos, o padecemos alg&uacute;n tipo de alergia a la luz del sol.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la Cl&iacute;nica Mayo avisa sobre sus posibles efectos secundarios: <strong>cefaleas, n&aacute;useas, v&oacute;mitos, e incluso crisis de ansiedad</strong> si padecemos alg&uacute;n tipo de trastorno bipolar. Por todos estos posibles efectos, la publicaci&oacute;n recomienda atenerse siempre a la supervisi&oacute;n m&eacute;dica antes de utilizar una l&aacute;mpara de luminoterapia.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">No ayudan a sintetizar vitamina D</h3><p class="article-text">
        Por otro lado, los expertos destacan que <a href="https://amp.insider.com/do-vitamin-d-lamps-work-2019-1?__twitter_impression=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no se ha demostrado que este tipo de l&aacute;mparas aumenten los niveles de vitamina D en sangre</a>, por lo que aconsejan otros m&eacute;todos como tomar el (poco) sol que haya o suplementarse con vitamina D3 natural (colecalciferol), no con D2, ya que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/ciencia-confirma-suplementos-vitamina-eficaces_0_869313820.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ciencia ha confirmado que estos suplementos no son eficaces</a>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s <strong>descartan totalmente el uso de cabinas de bronceado</strong><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/razones-melanoma-aparte-cabina-bronceado_0_909560001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el uso de cabinas de bronceado</a> por su alto riesgo de c&aacute;ncer de piel. Finalmente, frente a la sugerencia de Tincho de usar lentes de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ahorrar_mejor/Lentes-filtros-luz-azul-sirven_0_645336070.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lentes con filtros bloqueadores de la luz azul</a>, cabe decir que no est&aacute; demostrado que la misma afecte a nuestros ojos en las intensidades normales de m&oacute;viles y ordenadores, y que en l&aacute;mparas de 10.000 lux basta con mantener los ojos abiertos pero no mirar directamente a la pantalla, que debe estar a m&aacute;s de 40 y menos de 60 cent&iacute;metros de nuestra cara.&nbsp;
    </p><h4 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno&nbsp;de&nbsp;nuestros&nbsp;art&iacute;culos,&nbsp;suscr&iacute;bete a nuestros boletines</h4><p class="article-text">
        <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>suscr&iacute;bete a nuestros boletines</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/lamparas-luz-azul-luminoterapia-beneficios-reales_1_1057859.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Feb 2020 21:50:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b691f4b7-cb72-415e-b28b-3c0042350a01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75486" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b691f4b7-cb72-415e-b28b-3c0042350a01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75486" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Lámparas de luz azul para luminoterapia: ¿tienen beneficios reales?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b691f4b7-cb72-415e-b28b-3c0042350a01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Melatonina,Trastornos mentales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Horario de invierno: siete modos en que puede afectar a nuestra salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/horario-invierno-puede-afectar-salud_1_1163298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4e6e779-89e3-445b-9fbd-79ff2ca2e4ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La próxima madrugada a las tres deberemos retrasar el reloj una hora, de modo que volverán a ser las dos y podremos dormir una hora más</p><p class="subtitle">Este cambio supone acoplarnos a la época del año con menos horas de luz solar, algo que puede tener incidencia sobre nuestra salud si no tomamos las debidas precauciones</p></div><p class="article-text">
        Este 2019, <strong>el cambio de hora al horario de invierno se hace la madrugada del s&aacute;bado 26 al domingo 27 de octubre</strong>, e implica que a las tres ser&aacute;n las dos, o lo que es lo mismo, que ser&aacute;n dos veces las dos de la madrugada al atrasarse los relojes una hora. El resultado es que ese d&iacute;a podremos dormir una hora m&aacute;s y aprovechar el tiempo de la misma manera.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, <a href="https://www.expansion.com/ahorro/2016/03/24/56f12bace2704ed5058b457a.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s all&aacute; de debates sobre el hipot&eacute;tico ahorro de energ&iacute;a</a> que puede significar adaptar el horario a la luz solar para ahorrar en luz artificial, este cambio horario puede tener cierta incidencia sobre nuestra salud que conviene tener en cuenta. Las alteraciones a corto plazo<strong> no son tan dr&aacute;sticas como en el cambio al horario de verano</strong><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Cambio-hora-primaveral-realmente-afecta_0_626788209.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cambio al horario de verano</a>, en la que se pierde una hora de sue&ntilde;o y se sufre una mayor exposici&oacute;n solar, con implicaciones en la secreci&oacute;n de determinadas hormonas.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, <strong>a medio plazo s&iacute; pueden tener m&aacute;s incidencia</strong>, debido a que la reducci&oacute;n de horas de sol del horario de invierno aumenta la secreci&oacute;n de melatonina, una hormona que interviene en la regulaci&oacute;n del sue&ntilde;o y posee efectos hipn&oacute;ticos y relajantes. Tambi&eacute;n porque reduce a su vez la de serotonina, con efectos euforizantes, de bienestar y de control del hambre.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n te glosamos <strong>siete problemas de salud que los que podemos ser v&iacute;ctimas</strong> a cuenta del cambio de hora en adaptaci&oacute;n al horario de invierno:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Cansancio en los primeros d&iacute;as</strong>: es posible que aunque el primer d&iacute;a durmamos una hora m&aacute;s, el domingo por la noche nos sintamos cansados antes por estar todav&iacute;a en horario de verano, en el cual a las diez de la noche el reloj nos marcar&aacute; las nueve. Por contra, es probable que nos despertemos antes por el mismo efecto de costumbre de nuestro reloj biol&oacute;gico. Es decir que si estamos acostumbrados a levantarnos a las siete de la ma&ntilde;ana, los primeros d&iacute;as tras el cambio nos encontremos despiertos a las seis (las siete del horario de verano). A este trastorno es normal adaptarse con rapidez, aunque las personas mayores pueden tardar m&aacute;s y acusar el cansancio si no se amoldan a los nuevos horarios.</li>
                                    <li><strong>Sedentarismo</strong>: la adaptaci&oacute;n a unos horarios con menos horas de sol comporta un importante aumento en la secreci&oacute;n de melatonina, lo que nos hace estar m&aacute;s relajados y menos activos, con menos apetencia por el ejercicio f&iacute;sico. Dejarse llevar por esta inercia puede ser peligroso, ya que con el sedentarismo se aumenta el riesgo de sufrir sufrir problemas cardiovasculares. M&aacute;s si se fuma o se consume alcohol.</li>
                                    <li><strong>Mayor incidencia de catarros y gripe</strong>: por la misma regla de tres, los mayores niveles de melatonina en sangre, puesto que empieza a segregarse antes, con la ca&iacute;da del sol, nos hacen tender a permanecer recluidos en casa con la familia o las compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros de piso. De este modo se uno de nosotros se resfr&iacute;a, es m&aacute;s posible que en un ambiente cerrado y seco -debido a la calefacci&oacute;n- lo transmita al resto.</li>
                                    <li><strong>Aumento de peso</strong>: derivado del sedentarismo y la mayor permanencia en espacios cerrados, generalmente inm&oacute;viles, puede inferirse que el aumento de grasa corporal y el sobrepeso est&aacute; servido. M&aacute;s si se tiene en cuenta que una hormona estimulada por la luz solar como es la serotonina desciende sus niveles en el horario de invierno. La serotonina est&aacute; relacionada con el bienestar y la satisfacci&oacute;n, as&iacute; como con la sensaci&oacute;n de saciedad al comer. As&iacute;, es posible que en horario invernal sintamos mayor sensaci&oacute;n de hambre.</li>
                                    <li><strong>D&eacute;ficit de vitamina D</strong>: una de las principales fuentes de vitamina D es la incidencia de la luz solar, concretamente de los rayos ultra violeta, sobre nuestra piel. Al disminuir la luz solar en horario de invierno estamos menos expuestos a los rayos y sintetizamos menos vitamina D, con lo que corremos el riesgo de padecer carencia, lo cual es especialmente preocupante en gente mayor as&iacute; como en ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os. Por otro lado, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/ciencia-confirma-suplementos-vitamina-eficaces_0_869313820.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">la ciencia ha confirmado que los suplementos de vitamina D apenas son eficaces</a>. La soluci&oacute;n es buscar un hueco a lo largo del d&iacute;a para exponernos a la luz solar, al menos de cara y brazos, durante unos 20 minutos.</li>
                                    <li><strong>Mayor incidencia de roturas oseas</strong>: el cuerpo <a href="https://www.bones.nih.gov/health-info/bone/espanol/salud-hueso#d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">precisa del concurso de la vitamina D para asimilar el calcio de los alimentos</a>, que se utilizar&aacute; a nivel s&eacute;rico en forma de la hormona calcitriol (conocida tambi&eacute;n como vitamina D activa) y celular. Sin calcio procedente de los alimentos, nuestro cuerpo se ve obligado a tomarlo de las reservas oseas, disminuyendo la densidad &oacute;sea y aumentando el riesgo de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/osteoporosis-viejos-falsedades-causas-prevencion-medicamentos_0_632037362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">osteporosis</a>, con lo que la probabilidad de fracturas es mayor. Esto es especialmente importante en el caso de personas en general por encima de los 60 a&ntilde;os y m&aacute;s concretamente en <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/vida_sexual/cerca-entrando-menopausia_0_768873898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">mujeres menop&aacute;usicas</a>, sin importar la edad. De nuevo se subraya la importancia de tomar el sol a diario a poder ser.</li>
                                    <li><strong>Melancol&iacute;a depresiva</strong>: con la disminuci&oacute;n de las horas de luz solar desciende la secreci&oacute;n de serotonina, con efectos euforizantes, y aumenta la de melatonina, que ya hemos dicho que tiene efectos hipn&oacute;ticos. Hay personas que se sienten m&aacute;s tranquilas y relajadas en este horario, pero otras precisan de mayores niveles de serotonina, y otras hormonas de secreci&oacute;n estimulada por el sol, para no caer en un trastorno melanc&oacute;lico depresivo, que normalmente se supera en pocos d&iacute;as o semanas pero que puede cronificarse en determinados perfiles. A este respecto, <a href="https://journals.lww.com/epidem/Fulltext/2017/05000/Daylight_Savings_Time_Transitions_and_the.7.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">un an&aacute;lisis de 2017</a> sobre 185.419 diagn&oacute;sticos de depresi&oacute;n severa en Dinamarca entre 1995 y el 2012, mostr&oacute; un aumento del 11% durante ese periodo. Los casos se disiparon de manera gradual despu&eacute;s de 10 semanas. </li>
                            </ol>
            </div><h3 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos, suscr&iacute;bete a nuestros boletines</h3><p class="article-text">
        <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>suscr&iacute;bete a nuestros boletines</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/horario-invierno-puede-afectar-salud_1_1163298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 19:27:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4e6e779-89e3-445b-9fbd-79ff2ca2e4ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="87505" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4e6e779-89e3-445b-9fbd-79ff2ca2e4ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="87505" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Horario de invierno: siete modos en que puede afectar a nuestra salud]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4e6e779-89e3-445b-9fbd-79ff2ca2e4ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Melatonina,Osteoporosis,Vitaminas,Cambio horario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así afecta a la salud trabajar de noche]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/afecta-salud-trabajar-noche_1_1485521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02e19c57-624f-46ff-9f56-dfdc070b7979_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Yury Rymko"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trabajo nocturno obliga al cuerpo a modificar su ritmo normal de descanso por la noche y de actividad durante el día y esto tiene un coste para la salud</p></div><p class="article-text">
        Hasta hace unos a&ntilde;os, el trabajo nocturno se relacionaba sobre todo con los turnos en las f&aacute;bricas, en los hospitales, conductores y profesionales de la seguridad ciudadana. Sin embargo, con los a&ntilde;os, <strong>la creciente demanda de servicios </strong>ha extendido el n&uacute;mero de trabajos que se realizan durante la noche. &ldquo;Abierto las 24 horas&rdquo;, &ldquo;Servicio durante las 24 horas&rdquo; o &ldquo;Asistencia las 24 horas&rdquo; se han vuelto cada vez m&aacute;s familiares.
    </p><p class="article-text">
        El mundo laboral es cada vez m&aacute;s globalizado, las 24 horas del d&iacute;a, los siete d&iacute;as de la semana. Y esto exige m&aacute;s trabajo de noche. En Espa&ntilde;a, <strong>el 12,5% de los trabajadores lo hacen en jornada nocturna</strong>, seg&uacute;n la <a href="https://www.ine.es/prensa/epa_2017_s.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa</a> (EPA). En Europea, aproximadamente uno de cada cinco trabajadores trabaja en turnos de noche.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo nocturno es aquel que <strong>se realiza entre las diez de la noche y las seis de la ma&ntilde;ana</strong>, seg&uacute;n establece la <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-11430#a36" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola</a>. Esta dictamina que la jornada de trabajo no puede exceder de ocho horas al d&iacute;a, en un promedio de referencia de quince d&iacute;as; que los trabajadores no pueden realizar horas extraordinarias y que tienen una retribuci&oacute;n espec&iacute;fica conocida como <strong>el plus salarial por nocturnidad</strong>, entre otros.
    </p><h3 class="article-text">Dormir de d&iacute;a y vivir de noche: as&iacute; afecta a la salud</h3><p class="article-text">
        A pesar de <strong>los derechos particulares del trabajo nocturno</strong>, seguir el horario que impone pasa factura a la salud. Y lo hace de distintas maneras. Uno de los principales problemas de los trabajadores nocturnos es la falta de horas de sue&ntilde;o. En condiciones normales, una persona pasa casi un tercio de su vida dormida.
    </p><p class="article-text">
        Pero con un trabajo de turnos o nocturno, <strong>el sue&ntilde;o diurno se presenta mucho m&aacute;s fragmentado </strong>y menos reparador que el nocturno. Uno de los estudios m&aacute;s extensos concluye que la p&eacute;rdida de sue&ntilde;o es notable en turnos de noche, llegando a reducirse hasta dos horas por d&iacute;a. Las personas deber&iacute;an pasar casi un tercio de su vida dormidas. Si duermen bien, la calidad de vida aumenta.
    </p><p class="article-text">
        Otro problema est&aacute; relacionado con los ritmos circadianos, que son los que regulan los cambios en las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas y mentales que pasan a lo largo de un d&iacute;a (24 horas). Por tanto, uno de los problemas fisiol&oacute;gicos m&aacute;s importantes es que <strong>las fases de trabajo, alimentaci&oacute;n y sue&ntilde;o cambian</strong>. Estos ritmos pueden modularse con factores externos como el ciclo de luz-oscuridad y los horarios de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo nocturno nos obliga a estar despiertos en un patr&oacute;n que no est&aacute; sincronizado con nuestro reloj biol&oacute;gico. Durante la noche, <strong>el ritmo circadiano produce sustancias qu&iacute;micas que promueven el sue&ntilde;o</strong>, como la melatonina; de ah&iacute; que pueda resultar dif&iacute;cil estar alerta y ser m&aacute;s productivo. Tambi&eacute;n se ha demostrado que la melatonina [<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Seite-alimentos-ricos-melatonina-natural_0_908509539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Siete alimentos ricos en melatonina natural</a>] tiene efectos positivos en el cuerpo, como la reducci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial y la disminuci&oacute;n de la coagulaci&oacute;n sangu&iacute;nea, que pueden ayudar a prevenir ataques card&iacute;acos y accidentes cerebrovasculares. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e0c9a36-02e5-4fdf-b815-ea5abc4e5d52_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e0c9a36-02e5-4fdf-b815-ea5abc4e5d52_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e0c9a36-02e5-4fdf-b815-ea5abc4e5d52_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e0c9a36-02e5-4fdf-b815-ea5abc4e5d52_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e0c9a36-02e5-4fdf-b815-ea5abc4e5d52_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e0c9a36-02e5-4fdf-b815-ea5abc4e5d52_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e0c9a36-02e5-4fdf-b815-ea5abc4e5d52_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Aumenta el riesgo de obesidad y c&aacute;ncer</h3><p class="article-text">
        Con el trabajo nocturno <strong>tambi&eacute;n se alteran los h&aacute;bitos alimentarios</strong>. En condiciones normales, se necesitan tres comidas diarias, algunas de ellas calientes. El horario de trabajo tiene efectos directos con la cantidad, la calidad y el ritmo de las comidas. Con un trabajo nocturno es m&aacute;s f&aacute;cil que aparezcan alteraciones digestivas porque <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/razones-comer-solos-opcion-saludable_0_886462114.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>se suele comer m&aacute;s r&aacute;pido y en un tiempo m&aacute;s corto</strong></a><strong> </strong>e inhabitual, seg&uacute;n el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (<a href="https://www.insst.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/401a500/ntp_455.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">INSHT</a>). Adem&aacute;s, en el turno de noche suele aumentar el consumo de caf&eacute; y otros alimentos excitantes.
    </p><p class="article-text">
        La Agencia Internacional para la Investigaci&oacute;n del C&aacute;ncer (<a href="https://www.iarc.fr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IARC</a>) ha clasificado el &ldquo;trabajo por turnos que involucra la alteraci&oacute;n circadiana&rdquo; como un <strong>&ldquo;probable carcin&oacute;geno humano&rdquo;</strong>(Grupo 2A). En una <a href="https://recyt.fecyt.es/index.php/ASSN/article/view/61798/40706" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n</a> sistem&aacute;tica sobre la posible relaci&oacute;n entre el trabajo nocturno por turnos y el riesgo de c&aacute;ncer de mama o pr&oacute;stata, los expertos concluyen que &ldquo;un 62,5% de los estudios han encontrado asociaci&oacute;n entre el trabajo nocturno y el riesgo de padecer c&aacute;ncer de mama y de pr&oacute;stata&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los expertos admiten que esta evidencia &ldquo;sigue siendo incierta&rdquo; y se requieren m&aacute;s estudios epidemiol&oacute;gicos, aunque aconsejan aplicar el principio de precauci&oacute;n. Seg&uacute;n una investigaci&oacute;n publicada en <a href="http://www.sleephealthfoundation.org.au/files/MJA%20Supplement/MJA_Supplement_final.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Medical Journal of Australia</a>, el 32% de los trabajadores del turno nocturno sufren una afecci&oacute;n llamada <strong>&ldquo;trastorno del trabajo por turno&rdquo; </strong>(<em>Shift work Sleep disord</em>), que da como resultado una somnolencia excesiva durante los periodos de vigilia e insomnio durante el d&iacute;a y esto empeora los efectos de los patrones de sue&ntilde;o ya interrumpidos.
    </p><p class="article-text">
        Independientemente de las consecuencias sobre la salud, un aspecto que debe tenerse en cuenta es el riesgo de accidentes. Se calcula que <strong>el rendimiento laboral y la capacidad de atenci&oacute;n disminuyen entre las dos y las siete de la ma&ntilde;ana </strong>(igual que lo hace entre las tres y las cinco de la tarde). Seg&uacute;n el <a href="https://www.iis.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto del Sue&ntilde;o</a> (IIS), el riesgo de que durante estas horas aparezca fatiga es m&aacute;xima. Los estudios han relacionado la somnolencia y la fatiga con la disminuci&oacute;n de la vigilancia, el tiempo de reacci&oacute;n, la memoria, la coordinaci&oacute;n psicomotora y la toma de decisiones.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Se puede dormir de d&iacute;a?</h3><p class="article-text">
        Intentar dormir por la ma&ntilde;ana o mantenerse despierto por la noche <strong>son opuestos al ritmo natural del sue&ntilde;o-vigilia</strong>, dos aspectos relacionados con el ciclo luz-oscuridad. Cuando tenemos que dormir en un horario irregular, estamos trabajando contra el reloj de nuestro cuerpo y nos puede resultar dif&iacute;cil dormir entre siete y nueve horas, que son las que el organismo humano necesita.
    </p><p class="article-text">
        Durante el d&iacute;a tambi&eacute;n se produce un proceso de alerta fisiol&oacute;gica que dificulta el sue&ntilde;o y contribuye a la fragmentaci&oacute;n del sue&ntilde;o. Seg&uacute;n la <a href="https://www.sleepfoundation.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Nacional del Sue&ntilde;o</a> estadounidense, <strong>un tercio de los trabajadores por turnos declaran que duermen menos de seis horas </strong>por noche en d&iacute;as laborales y el 30% solo duermen bien por la noche.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://www.instagram.com/ConsumoClaro/" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2020/0724/08/siguenos-en-instagram-de-consumo-claro-5a0375e.png" alt="síguenos en Instagram" /></a></p>
    </figure><h4 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos, <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">suscr&iacute;bete a nuestros boletines</a></h4>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/afecta-salud-trabajar-noche_1_1485521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2019 15:10:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02e19c57-624f-46ff-9f56-dfdc070b7979_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51539" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02e19c57-624f-46ff-9f56-dfdc070b7979_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51539" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Así afecta a la salud trabajar de noche]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02e19c57-624f-46ff-9f56-dfdc070b7979_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Cáncer,Obesidad,Melatonina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez claves para dormir bien durante la ola de calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-dormir-bien-ola-calor_1_1483622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fc13f1d-36c9-4300-98f2-587bccce36e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Petr Kratochvil "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dormir plácidamente bajo la actual ola de calor es posible si se siguen una serie de estrategias</p></div><p class="article-text">
        Para dormir sin problemas durante <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Ola-consejos-mantener-temperaturas-extremas_0_913759416.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>una ola de calor como la que se nos viene encima</strong></a> intervienen diversos factores que debemos controlar, tipo los procesos digestivos, el mayor ruido proveniente de la calle al tener las ventanas abiertas, una cierta laxitud en las habituales rutinas diarias, la mayor luminosidad, que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Alumbrado-urbano-LED-binomio-imposible_0_744726540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>incide sobre la secreci&oacute;n de melatonina</strong></a>, y por supuesto el calor. Todos ellos se interponen en nuestro camino hacia el sue&ntilde;o pl&aacute;cido. Y es que durante una ola de calor uno de los trastornos m&aacute;s habituales suele ser la dificultad para conciliar el sue&ntilde;o, con los consiguientes problemas asociados de fatiga, falta de concentraci&oacute;n, cambios de humor, etc.
    </p><p class="article-text">
        Durante la noche, la temperatura corporal desciende para facilitar la conciliaci&oacute;n del sue&ntilde;o. De este modo, una ola de calor extremo empeora la calidad del sue&ntilde;o al no permitir el descenso de la temperatura corporal. Hay que tener en cuenta que la temperatura ideal para entrar en la fase hipn&oacute;tica y dormir bien est&aacute; <strong>entre los 18&ordm;C y los 22&ordm;C</strong>, con una humedad en el ambiente de entre el 50% y el 70%, unas condiciones que son m&aacute;s propias del invierno que del verano y que tampoco conviene forzar con el aire acondicionado, contraproducente para la salud.
    </p><h3 class="article-text">Menor secreci&oacute;n de melatonina durante la ola de calor</h3><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-climatica-catiga-Espana-llegan_0_913759344.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las cada vez m&aacute;s recurrentes olas de calor</a>, las temperaturas por la noche pueden llegar a <strong>superar los 25&ordm;C en algunas zonas </strong><strong>del sur y centro del pa&iacute;s</strong>, lo cual implica dificultad de descanso. El motivo es que la mayor temperatura ambiental impide que la corporal descienda adecuadamente y por tanto complica la entrada en un sue&ntilde;o profundo. En consecuencia, no llegamos a dormir como deber&iacute;amos, con todo lo que ello comporta.
    </p><p class="article-text">
        Es decir que a medida que aumenta la temperatura ambiente, la duraci&oacute;n de los ciclos del sue&ntilde;o se acorta. O dicho de otro modo: <strong>a </strong><strong>m&aacute;s temperatura, menos melatonina</strong>. Se estima que la calidad del sue&ntilde;o disminuye de los 26&ordm;C ambientales en adelante. Como la temperatura corporal hace que el cerebro genere <strong>menos melatonina</strong>, una hormona natural que segrega el cuerpo humano y que act&uacute;a como reguladora del sue&ntilde;o, el descanso es de peor calidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero la secreci&oacute;n de melatonina no depende solo del calor: hay otros factores externos que la regulan, como la exposici&oacute;n a la luz o el ruido. Cuando la retina percibe la luz, modula la s&iacute;ntesis de la hormona y ayuda a sincronizar el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ritmo_circadiano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritmo circadiano o ritmo biol&oacute;gico</a>; as&iacute; el cuerpo sabe cu&aacute;ndo debe inducir el sue&ntilde;o. Cuando se va la luz, el cerebro empieza la s&iacute;ntesis de la melatonina, que es la que nos propicia el sue&ntilde;o. Al contrario, cuando aparece el sol, el nivel de melatonina en sangre cae y nos despertamos. El problema es que <strong>con la ola de calor dormimos con todo abierto</strong>, y esto significa que o&iacute;mos las charlas de los noct&aacute;mbulos y recibimos <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/Alumbrado-urbano-LED-binomio-imposible_0_744726540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la luz de las farolas LED</a>.
    </p><h3 class="article-text">10 claves para conciliar el suelo durante la ola de calor</h3><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>R</strong><strong>enovar el aire de la habitaci&oacute;n antes de </strong><strong>acostarse</strong><strong>: </strong>es importante ventilar a fondo abriendo las ventanas un rato antes de ir a dormir. Podemos usar un ventilador para expulsar el aire caliente o el aire, siempre y cuando no nos pasemos de fr&iacute;o, es decir en torno a los 25&ordm;C. Ahora bien, en caso de usar el aire nos iremos a la cama bien hidratados. Para refrescar la estancia, durante el d&iacute;a evitaremos que entre el calor teniendo las persianas bajadas y las ventanas cerradas.</li>
                                    <li><strong>Emplear ropa de cama vaporosa</strong><strong>: </strong>algod&oacute;n o lino son los tejidos perfectos, pues permiten que la piel transpire libremente sin mojar el pa&ntilde;o. Por otro lado se aconseja cubrirse aunque sea con una s&aacute;bana fina, ya que aunque haga calor, la temperatura corporal no se regula tan bien como de d&iacute;a.</li>
                                    <li><strong>E</strong><strong>stablecer rutinas para ir a dormir: </strong>es importante acostarse de una manera organizada. Por ejemplo ir a la cama a la misma hora todos los d&iacute;as durante la ola de calor, de modo que impongamos un horario al cuerpo. Tambi&eacute;n es preceptivo levantarnos al primer toque de despertador y no remolonear.</li>
                                    <li><strong>Cenar ligero</strong><strong>: </strong>es mejor evitar las comidas pesadas que compliquen la digesti&oacute;n, optando por sopas fr&iacute;as, ensaladas, fruta o pescado a la plancha o el vapor, y pasar de los alimentos con alto contenido en grasas. Durante la digesti&oacute;n, el cuerpo sube la temperatura para poder trabajar. Adicionalmente no se aconseja ir a la cama en ayunas, ya que la sensaci&oacute;n de hambre act&uacute;a como estimulante y puede estropearnos el descanso.</li>
                                    <li><strong>Adelantar la hora de la cena</strong><strong>: </strong>cuanto antes cenemos, m&aacute;s probabilidad hay de ir a dormir con la digesti&oacute;n hecha.</li>
                                    <li><strong>Evitar las bebidas </strong><strong>alcoh&oacute;licas: </strong>al igual que el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/beber/dejar-bolsita-conseguir-infusion-perfecta_0_776923228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>t&eacute;</strong></a> y el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/beber/cafe-espana-bar-mal-sabor-torrefacto_0_602290200.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>caf&eacute;</strong></a>, las copas y combinados con alcohol aumentan la secreci&oacute;n de cortisol, una hormona del estr&eacute;s que nos dificultar&aacute; la conciliaci&oacute;n del sue&ntilde;o.</li>
                                    <li><strong>Evitar o acortar la </strong><strong>siesta: </strong>nunca ser&aacute; m&aacute;s de media hora. Puedes informarte m&aacute;s en <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/debe-durar-siesta-eficaz-salud_0_880162462.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Cuanto tiene que durar una siesta para ser saludable</strong></a>.</li>
                                    <li><strong>Nada de deporte intenso por la </strong><strong>noche: </strong>el motivo es que sube la temperatura corporal y activa el cuerpo. Es mejor dejar al menos tres horas entre la pr&aacute;ctica y el momento de acostarse.</li>
                                    <li><strong>Darnos una ducha tibia antes de acostarnos</strong><strong>: </strong>el objetivo es rebajar la temperatura corporal. Evitaremos el agua fr&iacute;a porque el efecto refrescante durar&aacute; poco, ya que el choque t&eacute;rmico entre el agua fr&iacute;a y el calor ambiental provocar&aacute; que el organismo se reactive para regular la temperatura y ello tendr&aacute; gasto energ&eacute;tico: dicho gasto producir&aacute; un aumento de la temperatura corporal, justo lo contrario de lo que busc&aacute;bamos.</li>
                                    <li><strong>No poner el </strong><strong>aire directo: </strong>los ventiladores o el aire acondicionado nunca deben darnos directamente al cuerpo, aunque inicialmente se trate de una sensaci&oacute;n agradable. El aire directo incidiendo sobre la piel desnuda estresa los m&uacute;sculos, que se contraen con la sensaci&oacute;n de fr&iacute;o. El resultado es que por la ma&ntilde;ana nos despertaremos agotados y todav&iacute;a tendremos otro d&iacute;a de ola de calor por delante. </li>
                            </ol>
            </div><h4 class="article-text">Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos, suscr&iacute;bete a nuestros boletines</h4><p class="article-text">
        <a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>suscr&iacute;bete a nuestros boletines</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/claves-dormir-bien-ola-calor_1_1483622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2019 19:36:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6fc13f1d-36c9-4300-98f2-587bccce36e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69030" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6fc13f1d-36c9-4300-98f2-587bccce36e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69030" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Diez claves para dormir bien durante la ola de calor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6fc13f1d-36c9-4300-98f2-587bccce36e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Insomnio,Melatonina,Ola de calor,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alumbrado urbano LED y salud: ¿un binomio imposible?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alumbrado-urbano-led-binomio-imposible_1_2249898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bb6aba9-7711-4e84-a26b-448d91ace6aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Max Pixel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Numerosas investigaciones avalan los efectos negativos sobre la salud del exceso de luz nocturna en grandes ciudades, la conocida como contaminación lumínica</p></div><p class="article-text">
        <strong>Antonio, lector y socio de eldiario.es</strong>, nos escribe: &ldquo;&uacute;ltimamente estoy leyendo art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n que relacionan la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica y el trabajo en turnos con problemas graves de salud y no s&oacute;lo con trastornos de sue&ntilde;o: diabetes, c&aacute;ncer de mama y de pr&oacute;stata, depresi&oacute;n y otros. Algunos de ellos hacen referencia a informes de importantes agencias nacionales de salud y de riesgos laborales. En fin, creo que es un tema que afecta a mucha gente y del que deber&iacute;ais hablar&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Consecuencias para la salud</h3><p class="article-text">
        En efecto las consecuencias no solo de la excesiva iluminaci&oacute;n nocturna de las ciudades, sino tambi&eacute;n del <strong>mal uso de las luces y focos nocturnos</strong>, han sido largamente estudiadas durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas tanto desde &aacute;mbitos cient&iacute;ficos como desde las agencias de salud locales y nacionales de los distintos pa&iacute;ses. Sus resultados deber&iacute;an interesarnos especialmente a los espa&ntilde;oles, puesto que seg&uacute;n algunas estad&iacute;sticas comunitarias, somos <a href="http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/energia_y_ciencia/2010/12/02/197418.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s derrochadores en este aspecto</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la <a href="https://www.anses.fr/en/system/files/AP2011SA0088EN.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria</a> (ANSES) ha emitido folletos para concienciar sobre este problema, al igual que en Espa&ntilde;a <a href="https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal_web/web/temas_ambientales/clima/cambio_climatico/ponencias_convencion/beatriz_bano.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Junta de Andaluc&iacute;a</a> y <a href="http://madridsalud.es/contaminacion-luminica-y-salud-ambiental-recomendaciones-basicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Comunidad de Madrid</a>. En el &aacute;mbito no estrictamente institucional, la American Medical Association <a href="https://www.ama-assn.org/sites/default/files/media-browser/public/about-ama/councils/Council%20Reports/council-on-science-public-health/a16-csaph2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n ha advertido</a> <strong>del peligro que representa el exceso de luz</strong> nocturna, entre otras muchas asociaciones.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, no son pocos los estudios que <a href="http://journal.waocp.org/article_40505_97e79d762f9bc0663781a8b65598b5a4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relacionan la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica de nuestras noches con la aparici&oacute;n de diversos tipos de c&aacute;ncer</a>, as&iacute; <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21292405" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como con depresi&oacute;n y disminuci&oacute;n de la densidad de la espina dendr&iacute;tica en ratones</a>, y tambi&eacute;n con el aumento de la <strong>obesidad y la diabetes de tipo 2</strong> por aumento de consumo de az&uacute;cares, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S004896971731759X?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un folleto de la Campa&ntilde;a Nacional de Toxicolog&iacute;a del Gobierno de los Estados Unidos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente tambi&eacute;n se le atribuye este tipo de contaminaci&oacute;n una incidencia negativa sobre nuestro sistema inmunitario que<strong> podr&iacute;a transmitirse a nuestra descendencia</strong>. Al menos <a href="http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-danos-sobre-salud-contaminacion-luminica-transmiten-descendencia-201703311335_noticia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as&iacute; lo han demostrado diversos experimentos con ratones</a> en los que se ha constatado que el exceso de luz puede afectar a la estructura de ciertos genes mediante la adici&oacute;n de grupos &lsquo;metilo&rsquo; a la cadena de ADN.
    </p><h3 class="article-text">Irrupci&oacute;n del LED y mal dise&ntilde;o de la iluminaci&oacute;n urbana</h3><p class="article-text">
        Lejos de atenuarse, en algunas zonas este problema no ha hecho m&aacute;s que acentuarse en la &uacute;ltima d&eacute;cada <a href="https://www.xataka.com/energia/la-iluminacion-led-tenia-un-lado-oscuro-la-contaminacion-luminica-empeora-en-la-tierra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por culpa de la irrupci&oacute;n de las luces LED</a>, o m&aacute;s bien como <strong>efecto secundario perverso</strong> de las mismas, ya que en parte se debe a su naturaleza de luces fr&iacute;as de onda larga, al menos en los modelos comerciales.
    </p><p class="article-text">
        Las luces fr&iacute;as <strong>consiguen mayor penetraci&oacute;n de la luz con m&aacute;s ahorro energ&eacute;tico</strong>, ya que el LED consume menos, pero son demasiado agresivas en su alcance y fomentan m&aacute;s la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica que las antiguas luces c&aacute;lidas incandescentes, del espectro del amarillo-rojo. Por otro lado, tambi&eacute;n se ha producido un cierto efecto psicol&oacute;gico conocido como del &ldquo;<a href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/el-experimento-del-taxista-de-munich-o-por-que-lo-que-parece-una-solucion-acaba-siendo-un-problema" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">taxista de Munich</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5913006b-bdbc-43bf-b10f-87e672f3255d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5913006b-bdbc-43bf-b10f-87e672f3255d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5913006b-bdbc-43bf-b10f-87e672f3255d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5913006b-bdbc-43bf-b10f-87e672f3255d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5913006b-bdbc-43bf-b10f-87e672f3255d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5913006b-bdbc-43bf-b10f-87e672f3255d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5913006b-bdbc-43bf-b10f-87e672f3255d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esto es que, al saber que suponen un mayor ahorro y potencia, en lugar de colocar menos farolas, <strong>las autoridades competentes han acabado colocando m&aacute;s</strong> en las ciudades por un exceso de euforia o autoconfianza. En el&nbsp;experimento del que deriva el llamado&nbsp;&ldquo;efecto del taxista de Munich&rdquo;, en su d&iacute;a se comprob&oacute;&nbsp;que cuando a los&nbsp;taxistas de esta ciudad se les&nbsp;dec&iacute;a&nbsp;que se les&nbsp;hab&iacute;a&nbsp;colocado&nbsp;frenos m&aacute;s potentes en sus&nbsp;coches -pero no era cierto-, terminaban teniendo m&aacute;s accidentes porque se confiaban y arriesgaban m&aacute;s a la hora de frenar.
    </p><p class="article-text">
        Este aumento del alumbrado urbano ha hecho que las diferentes agencias locales, regionales o estatales vuelvan a preocuparse por <strong>un deterioro de la salud de los habitantes de las grandes ciudades</strong>. A ello se suma del hecho de que la <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/diesel-peligro-cancer-pulmon_0_511999003.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaminaci&oacute;n del aire</a>&nbsp;ayuda a difundir la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica por culpa del reflejo de la luz en las part&iacute;culas en suspensi&oacute;n, un cierto efecto niebla.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/article4558.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han propuesto medidas de dise&ntilde;o del alumbrado</a> que ahora comienzan a aplicarse, en las que se prima la focalizaci&oacute;n de la luz hacia el objetivo iluminable, pero <strong>evitando su dispersi&oacute;n en altura a la atm&oacute;sfera</strong>, as&iacute; como un cambio de uso de luces fr&iacute;as por otras m&aacute;s c&aacute;lidas y de alcance m&aacute;s corto.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, se proponen farolas de iluminaci&oacute;n horizontal con una pantalla en su parte superior, de modo que eviten la dispersi&oacute;n y en cambio aumenten la eficiencia en la zona a enfocar. Tambi&eacute;n se propone reducci&oacute;n de fuentes innecesarias de luz, como los carteles luminosos, y sobre todo <strong>un horario racional de alumbrado</strong> en el que a partir de una cierta hora se reduzca sensiblemente el nivel de iluminaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed7e4846-6b33-4371-b9b7-062661b5a51e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed7e4846-6b33-4371-b9b7-062661b5a51e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed7e4846-6b33-4371-b9b7-062661b5a51e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed7e4846-6b33-4371-b9b7-062661b5a51e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed7e4846-6b33-4371-b9b7-062661b5a51e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed7e4846-6b33-4371-b9b7-062661b5a51e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed7e4846-6b33-4371-b9b7-062661b5a51e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Melatonia, la clave del problema</h3><p class="article-text">
        En el centro de las disfunciones que genera la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica esta la mala regulaci&oacute;n de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Melatonina#Regulaci%C3%B3n_de_liberaci%C3%B3n_de_la_melatonina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">melatonina</a>, la <strong>conocida como &ldquo;hormona del sue&ntilde;o&rdquo;</strong>, que tiene tiene potentes propiedades antioxidantes e antiinflamatorias. La melatonina se segrega particularmente cuando la retina percibe una disminuci&oacute;n de la luz ambiental y es la <a href="http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/preparar-dormitorio-conseguir-sueno-profundo-reparador_0_634836771.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encargada de que tengamos un sue&ntilde;o profundo y reparador</a> durante el cual se haga una adecuada <a href="https://www.clarin.com/buena-vida/salud/cerebro-elimina-toxinas-sueno_0_rkILkXiD7g.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limpieza de las toxinas cerebrales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Es decir que si el nivel lum&iacute;nico durante nuestro sue&ntilde;o es excesivamente alto, como se da en la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica, <strong>no segregaremos suficiente melatonin</strong>a y no solo no descansaremos bien, sino que estaremos sometidos a un exceso de cortisol -hormona del estr&eacute;s- y por tanto expuestos a las enfermedades anteriormente relatadas. A este respecto, <a href="http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/realizado-confirma-melatonina-aparicion-Parkinson_0_263874428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio realizado con ratones confirma que la melatonina ayuda a prevenir la aparici&oacute;n del Parkinson</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos,&nbsp;</strong><a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suscr&iacute;bete a nuestros boletines</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alumbrado-urbano-led-binomio-imposible_1_2249898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Mar 2018 20:00:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3bb6aba9-7711-4e84-a26b-448d91ace6aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="167975" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3bb6aba9-7711-4e84-a26b-448d91ace6aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="167975" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Alumbrado urbano LED y salud: ¿un binomio imposible?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3bb6aba9-7711-4e84-a26b-448d91ace6aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Contaminación,Melatonina,Trastornos del sueño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es cierto que usar el móvil en la cama afecta al sueño? Responden los científicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/moviles/usar-movil-cama-afectar-sueno-cientificos_1_4793195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b5c1b8f-eb0d-448b-9b74-6d2be77dafa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Exponerse a la luz del portátil antes de acostarse puede ser peligroso (Foto: mootown | Flickr)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jugamos, reímos, charlamos, ligamos... El móvil se ha convertido en una herramienta imprescindible para nuestra vida diaria, tanto que ni de noche lo abandonamos. Y puede tener graves consecuencias.</p></div><p class="article-text">
        Once y media de la noche. Tus ojos desean cerrarse y tu boca emite incontrolables bostezos que indican que es hora de irse a dormir. Pero t&uacute;, un ser humano caracterizado por su cabezoner&iacute;a, no acudir&aacute;s a la cama hasta que no te hayas pasado el nivel 30 del <strong>Candy Crush</strong>; sin haber visto antes las caderas insinuantes de Rihanna y Shakira en <strong>Youtube</strong>; o despu&eacute;s de que tu amiga te haya contado por <strong>Whatsapp</strong> c&oacute;mo le ha ido la cena con su cita. &iquest;Hay algo malo en ello? Naturalmente que no. Lo problem&aacute;tico puede llegar despu&eacute;s, despierto a&uacute;n a las dos de la madrugada, dando vueltas cual croqueta entre las s&aacute;banas.
    </p><p class="article-text">
        A este peculiar insomnio se refieren numerosas investigaciones cient&iacute;ficas. La &uacute;ltima, publicada en la revista 'Behavioral Sleep Journal' el pasado mes de noviembre, en la que un grupo de investigadores de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la Universidad de Bergen (Noruega),<strong> descubri&oacute; que utilizar el m&oacute;vil, el ordenador o la tableta antes de irse a la cama puede interrumpir el descanso placentero</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Una conclusi&oacute;n en la que tambi&eacute;n est&aacute; de acuerdo el investigador Charles Czeisler, coordinador del estudio publicado en mayo en la revista 'Nature'. Seg&uacute;n Czeisler, la luz artificial es la causante de que nuestro ritmo circadiano se encuentre alterado hoy en d&iacute;a. &iquest;Y qu&eacute; es eso del ritmo circadiano? Nuestro reloj biol&oacute;gico, que permite que el organismo se adapte al horario y a los cambios que se producen en el ambiente  y que regula, entre otros, nuestro ciclo de dormir - despertarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/027df792-f3cb-4920-8955-969e25fb108c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/027df792-f3cb-4920-8955-969e25fb108c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/027df792-f3cb-4920-8955-969e25fb108c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/027df792-f3cb-4920-8955-969e25fb108c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/027df792-f3cb-4920-8955-969e25fb108c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/027df792-f3cb-4920-8955-969e25fb108c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/027df792-f3cb-4920-8955-969e25fb108c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Animales visuales
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede el m&oacute;vil alterar el sue&ntilde;o? De acuerdo con Czeisler, en nuestra retina tenemos unas c&eacute;lulas llamadas ganglionares, que se encargan de averiguar si es de d&iacute;a o es de noche. Si descubren que es de noche, comienzan a segregar melatonina, la hormona que le indica al cuerpo que est&aacute; listo para irse a dormir. Pero si las c&eacute;lulas ganglionares observan luz, dejan de fabricar melatonina, <strong>ignorando si esa luz es natural o procede de la pantalla del m&oacute;vil</strong>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo confirma tambi&eacute;n el profesor Staale Pallesen, director de la investigaci&oacute;n llevada a cabo por la Universidad de Bergen, que a pesar de que a&uacute;n no tiene una respuesta definitiva al fen&oacute;meno, se&ntilde;ala que &ldquo;no se puede descartar que el insomnio y el retraso en dormir sea resultado de los medios electr&oacute;nicos para el entretenimiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos animales visuales&rdquo;, se&ntilde;ala a <a href="http://www.hojaderouter.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HojaDeRouter.com</a> Diego Garc&iacute;a-Borreguero, director m&eacute;dico del Instituto de Investigaciones del Sue&ntilde;o. &ldquo;Y esta ventaja evolutiva hace que nuestra vigilia coincida con la luz y las horas de sue&ntilde;o con la noche. Es la luminosidad externa la encargada de hacer coincidir estos dos ritmos&rdquo;. Seg&uacute;n el presidente de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o, la aparici&oacute;n de la luz el&eacute;ctrica trajo consigo d&iacute;as m&aacute;s largos &ndash; al inhibirse la secreci&oacute;n de melatonina y retrasar el descanso nocturno -, y conllev&oacute;, asimismo, <strong>efectos en algunos trastornos del sue&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Trastornos que se dan hoy d&iacute;a cada vez m&aacute;s por culpa del ordenador, el m&oacute;vil y la tableta. &ldquo;Podemos llevarnos tecnolog&iacute;a a la cama, podemos llevarnos comunicaci&oacute;n a la cama, podemos llevarnos una fuente de luminosidad. [Pero] Es una mezcla de h&aacute;bitos de vida con est&iacute;mulos lum&iacute;nicos que tienen consecuencias biol&oacute;gicas, y esto produce <strong>m&aacute;s insomnio de iniciaci&oacute;n</strong>, sobre todo en personas predispuestas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c3d4863-9f9e-4737-83b2-2cee27f388f2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c3d4863-9f9e-4737-83b2-2cee27f388f2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c3d4863-9f9e-4737-83b2-2cee27f388f2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c3d4863-9f9e-4737-83b2-2cee27f388f2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c3d4863-9f9e-4737-83b2-2cee27f388f2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c3d4863-9f9e-4737-83b2-2cee27f388f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c3d4863-9f9e-4737-83b2-2cee27f388f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los enchufados, posibles perjudicados
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;nes se refiere Garc&iacute;a-Borreguero cuando habla de &ldquo;personas predispuestas&rdquo;? A aquellas que no son el modelo perfecto, entendido como aquel  &ldquo;que no tenga problema, el &lsquo;yo me duermo cuando quiero&rsquo;, el que puede estar trabajando con el ordenador hasta las tres, y si un d&iacute;a decide no trabajar hasta las tres, se duerme igual&rdquo;. Por suerte o por desgracia, la mayor&iacute;a de nosotros podemos saltarnos la rutina que el cerebro recuerda, y aunque no nos durmamos hasta la hora en la que normalmente lo hacemos, al final caemos rendidos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las personas predispuestas a las que se refiere el doctor <strong>corren el riesgo de sufrir el S&iacute;ndrome de Retraso del Sue&ntilde;o</strong>, un tipo de insomnio motivado por la exposici&oacute;n a luminosidad. De acuerdo con Garc&iacute;a-Borreguero, el grupo con mayor predisposici&oacute;n suele ser la gente joven &ndash; la poblaci&oacute;n<strong> entre 15 y 25 a&ntilde;os </strong>-, ya que &ldquo;son los que se conectan despu&eacute;s de cenar, entre las once de la noche y la una de la madrugada&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28770f2b-187f-4cff-b856-781c50d4cdfe_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28770f2b-187f-4cff-b856-781c50d4cdfe_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28770f2b-187f-4cff-b856-781c50d4cdfe_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28770f2b-187f-4cff-b856-781c50d4cdfe_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28770f2b-187f-4cff-b856-781c50d4cdfe_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28770f2b-187f-4cff-b856-781c50d4cdfe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/28770f2b-187f-4cff-b856-781c50d4cdfe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El mito de la radiaci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        No todos los cient&iacute;ficos creen que la luz sea la fuente, al menos &uacute;nica, del da&ntilde;o que nuestro m&oacute;vil nos pueda provocar. Desde su p&aacute;gina web, la Fundaci&oacute;n para la Salud Geoambiental advierte que las <strong>radiaciones</strong> que emiten los m&oacute;viles afectan a nuestro ritmo biol&oacute;gico, ya que nuestros &oacute;rganos funcionan a trav&eacute;s de pulsos el&eacute;ctricos.
    </p><p class="article-text">
        Algo que rebate Jos&eacute; Manuel Rodr&iacute;guez Delgado, director de Investigaciones en el Centro Ram&oacute;n y Cajal. &ldquo;No hay conocimiento de efectos a largo plazo de los campos de ondas electromagn&eacute;ticas de intensidades utilizadas en las actividades humanas habituales.&rdquo;, nos ha explicado por correo. &ldquo;Y seg&uacute;n el ICNIRP (la Comisi&oacute;n Internacional para la Protecci&oacute;n de la Radiaci&oacute;n No Ionizante), los estudios recientes en voluntarios no han podido mostrar ning&uacute;n efecto a la exposici&oacute;n de campos magn&eacute;ticos de 60 Hz en el nivel nocturno de melatonina&rdquo;. Vamos, que es un mito, al menos hasta donde sabemos hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Menos m&oacute;vil, m&aacute;s descanso
    </p><p class="article-text">
        Y como la investigaci&oacute;n siempre viene de la mano del desarrollo tecnol&oacute;gico, para reducir los efectos de las luces de las pantallas aparece <strong>F.Lux</strong>. Un programa que cambia la temperatura del color para equiparar la luz que emite el m&oacute;vil con la luz natural: brillante por el d&iacute;a, con un color m&aacute;s c&aacute;lido por la noche. Seg&uacute;n Jeff Mann, redactor del blog 'Sleep Junkies', con F.Lux &ldquo;reduces tener que estrechar los ojos y el desvelo que provoca la luz azul de la pantalla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Garc&iacute;a-Borreguero es firme en sus palabras. <strong>&ldquo;Todo lo que sea intensidades de luminosidad superiores a 5 lux, tiene ya capacidad para suprimir la segregaci&oacute;n de melatonina&rdquo;</strong>. Y por tanto, caer en los brazos del insomnio. &iquest;Qu&eacute; recomienda el doctor? &ldquo;Que la gente evite los ordenadores, los m&oacute;viles y las tabletas a las diez - diez y media, que sigan un d&iacute;a lo m&aacute;s natural posible, que no tengan actividades intelectualmente muy estimulantes y que la exposici&oacute;n a la luz artificial sea la menor posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despertarse con buen humor, sonre&iacute;r aunque el d&iacute;a sea gris, no se consigue tomando All Bran. El descanso forma parte de nuestro rendimiento y vitalidad. Los m&oacute;viles han conseguido que les demos tanta utilidad como atenci&oacute;n, pero, al final, el dormir bien s&oacute;lo puede confiarse a la almohada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Chacón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/moviles/usar-movil-cama-afectar-sueno-cientificos_1_4793195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Feb 2014 09:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7b5c1b8f-eb0d-448b-9b74-6d2be77dafa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="168186" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7b5c1b8f-eb0d-448b-9b74-6d2be77dafa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="168186" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[¿Es cierto que usar el móvil en la cama afecta al sueño? Responden los científicos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7b5c1b8f-eb0d-448b-9b74-6d2be77dafa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Insomnio,Melatonina]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
