<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Influencers]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/influencers/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Influencers]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1003958/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/caida-influencers-no-victoria-ciudadania-digital-pensamos_129_13472297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d60fe3f-0503-451c-aca6-93baca44b3a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar del debate abierto en las redes sociales en las últimas semanas tras el declive de estos perfiles por el contenido que publican, la causa puede estar también en los últimos cambios en las plataformas</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        En Nantucket, la isla de Massachusetts de la que parti&oacute; el ballenero Essex, cuyo naufragio inspir&oacute; la novela de <em>Moby Dick</em>, John Sylvia cuelga un cartel en el interior de su tienda de antig&uuml;edades y artesan&iacute;a. El letrero reza &ldquo;prohibido influencers&rdquo;. Despu&eacute;s, cuando todo se desencadena, este comerciante de antig&uuml;edades de tercera generaci&oacute;n cuenta al peri&oacute;dico <a href="https://www.nytimes.com/2026/07/29/style/nantucket-shop-no-influencers-paige-lorenze.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The New York Times</em></a> que &ldquo;a veces siento que mi tienda se utiliza como tel&oacute;n de fondo o escenario de otros&rdquo;. Explica que no quer&iacute;a impedir la entrada a nadie, que era s&oacute;lo un intento de frenar con humor la tendencia de personas que entraba a retratarse sin intenci&oacute;n de comprar, &ldquo;ni de entablar una conversaci&oacute;n educada&rdquo;. Nada desconocido para una ciudad apreciada como destino de veraneo, en la que el precio medio de los inmuebles ronda los 4,5 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <a href="https://www.instagram.com/p/DbTxorFoI_w/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&oacute;lo hizo falta una foto</a>, la que hizo el propio Sylvia del susodicho cartel, para que Four Winds Craft Guild conociese verdaderamente la viralidad en redes. Y no s&oacute;lo eso, sino que supuso el pistoletazo de salida de un acalorado debate, que hoy llega a los <em>feeds</em> de cientos de miles de usuarios y se filtra a la prensa, sobre la ca&iacute;da en desgracia del <em>influencer.</em> Anunciado, con cierto tinte apocal&iacute;ptico, como un golpe definitivo a este modelo de negocio, la hip&oacute;tesis de este hundimiento no ha tardado en traer ecos de celebraci&oacute;n en esas mismas redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, este supuesto descenso, lo que se narra como una revancha social, producto del hartazgo org&aacute;nico de la ciudadan&iacute;a digital, podr&iacute;a responder m&aacute;s bien al agotamiento de un modelo de usabilidad de las redes sociales <em>mainstream</em>. En el dise&ntilde;o que estas grandes plataformas han previsto para el futuro inmediato, los perfiles de creadores que aspiran a la fidelidad de su audiencia podr&iacute;an no encajar bien en el plan. Puede que tampoco lo hagan con la necesidad de dar aplicaci&oacute;n a las nuevas herramientas de inteligencia artificial generativa, la cesta en la que las <em>Big Tech</em> colocan todos sus huevos en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><h2 class="article-text">El influencer: un perfil m&aacute;s desechado que rechazado</h2><p class="article-text">
        La paradoja del influencer se puede resumir en que, al tiempo que su n&uacute;mero de seguidores y el alcance de sus contenidos conquista una popularidad que atrae a anunciantes y marcas comerciales, la <a href="https://elpais.com/gente/2026-08-19/por-la-boca-mueren-los-influencers-asi-es-el-debate-sobre-su-supuesta-caida-y-lo-que-ellos-mismos-dicen.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opacidad de estos acuerdos</a> e incluso la preocupaci&oacute;n por el tipo de ideas y modo de vida que divulgan les hace crecientemente impopulares. La publicista Lorena Mac&iacute;as, cuya cuenta de Instagram @hazmeunafotoasi aborda desde el humor la cr&iacute;tica a los perfiles m&aacute;s exitosos del panorama de prescriptores nacionales, analizaba en <a href="https://www.instagram.com/reel/DcRKgVbsPTp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo</a> las cifras a la baja en la base de seguidores como el s&iacute;ntoma de una tendencia. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DbTxorFoI_w/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Sin embargo, Mac&iacute;as apunta que este declive no es tan significativo en n&uacute;meros como parece serlo como t&oacute;pico de conversaci&oacute;n digital. En este punto, es necesario matizar la definici&oacute;n de influencer. Aquellos perfiles personales en redes con una importante base de seguidores, o bien aquellos que han conseguido profesionalizar su labor de prescripci&oacute;n en redes mediante contratos de imagen, publicidad o afiliaci&oacute;n, pueden tratar un cat&aacute;logo de temas tan variopinto y aleatorio como an&aacute;lisis pol&iacute;tico, deporte, tecnolog&iacute;a, organizaci&oacute;n dom&eacute;stica, jardiner&iacute;a, bricolaje, literatura o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cabe diferenciar entre <em>influencer</em> y creador de contenido, aunque a menudo se solapen y sea complicado hacerlo. El influencer realiza una labor de prescripci&oacute;n de productos o servicios desde su vida diaria (o lo que presenta como su vida diaria) de una manera m&aacute;s personal que el creador de contenido, quien puede no aportar ning&uacute;n dato sobre s&iacute; mismo. Estas diferencias permiten que el creador de contenido se adapte mejor a los cambios de algoritmo que plataformas como Instagram han adoptado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, as&iacute; como a la incorporaci&oacute;n de herramientas de inteligencia artificial generativa a sus publicaciones. Algo que muy pronto podr&iacute;an ser insuficientes para crecer en alcance en estas plataformas. Seg&uacute;n un <a href="https://www.precedenceresearch.com/creator-economy-market" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Precedence Research</a> sobre la econom&iacute;a de creadores de contenido, la industria del creador de contenido prev&eacute; un crecimiento de su volumen de mercado de un bill&oacute;n de d&oacute;lares para 2035. Mientras que el sector de los <em>influencers</em> presenta un <a href="https://www.agilitypr.com/pr-agency-news/burnout-emerges-as-a-barrier-to-growth-in-the-creator-economy-with-half-of-creators-suffering/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elevado </a><a href="https://www.agilitypr.com/pr-agency-news/burnout-emerges-as-a-barrier-to-growth-in-the-creator-economy-with-half-of-creators-suffering/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>burnout</em></a> ante la dificultad de hacer crecer su negocio.
    </p><h2 class="article-text">Navegando cambios de algoritmo que les separan de su audiencia</h2><p class="article-text">
        Aunque muchos creadores de contenido celebran este supuesto ocaso del influencer como el agotamiento de un perfil digital desapegado de la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, moralmente cuestionable o incluso nocivo para los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad, este relato podr&iacute;a ponerse en entredicho con facilidad. Hay que considerar la posibilidad de que esta ca&iacute;da haya sido m&aacute;s dise&ntilde;ada desde los despachos y oficinas de las <em>Big Tech</em> &mdash;compa&ntilde;&iacute;as privadas propietarias de las grandes redes sociales convencionales&mdash;, que resultado de un clamor ciudadano que en parte contin&uacute;a sirvi&eacute;ndoles como audiencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que considerar la posibilidad de que esta caída haya sido más diseñada desde los despachos y oficinas de las Big Tech, que resultado de un clamor ciudadano que en parte continúa sirviéndoles como audiencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hace tiempo que nuestros <em>timelines</em> no son lo que eran. La agresiva entrada de TikTok en el reparto de la tarta de la audiencia online motiv&oacute; dr&aacute;sticas decisiones en el dise&ntilde;o algor&iacute;tmico de Instagram, perteneciente a Meta, que en 2022 favoreci&oacute; los contenidos en v&iacute;deo recomendados por encima de las publicaciones de las cuentas seguidas y del cl&aacute;sico orden cronol&oacute;gico inverso. Algo de lo que se quejaron incluso Kim Kardashian y Kylie Jenner, cuyo imperio se cimenta sobre su influencia en redes.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, muchos de los perfiles que los usuarios hab&iacute;an elegido seguir deliberadamente, casi desaparecieron por completo de su vista, desplazados por cuentas desconocidas, y alimentando una din&aacute;mica entre los creadores que consiste en copiar estrategias virales de contenido. Frente al modelo de influencia que aspira a fidelizar por su estilo y enfoque al usuario, en Instagram y TikTok ha prevalecido un carrusel de perfiles sobre el que el usuario no tiene poder de selecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el modelo de TikTok, un creador pod&iacute;a tener un enorme alcance entre una audiencia que no le segu&iacute;a. Un rasgo de dise&ntilde;o que confer&iacute;a a esta plataforma un enfoque novedoso y cierta apariencia de horizontalidad, y que la convirti&oacute; en el espejo en el que Meta decidir&iacute;a mirarse. Pero esta no era la &uacute;nica se&ntilde;al de que a la compa&ntilde;&iacute;a capitaneada por Mark Zuckerberg no le interesaba velar por el futuro de los influencers, usuarios que hab&iacute;an crecido en su plataforma adapt&aacute;ndose con obediencia tanto a sus cambios de algoritmo como a sus nuevas herramientas. 
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, tal y como discut&iacute;an en el <a href="https://www.businessoffashion.com/podcasts/media/the-influencer-follower-count-era-is-ending/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&oacute;dcast </a><a href="https://www.businessoffashion.com/podcasts/media/the-influencer-follower-count-era-is-ending/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Business Of Fashion</em></a>, plataformas de marketing de afiliados como LTK o ShopMy est&aacute;n cambiando las reglas del juego al aceptar creadores con una base de pocos miles de seguidores. Siempre ha sido una sentencia extendida en el territorio de marketing digital que los creadores con audiencias peque&ntilde;as (microinfluencers) convierten mejor la inversi&oacute;n publicitaria que aquellos con audiencias masivas, y la confirmaci&oacute;n de esta teor&iacute;a podr&iacute;a da&ntilde;ar m&aacute;s al sector de los macroinfluencers que su mala prensa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de autenticidad ha sido durante años el santo grial que perseguía el sector, al tiempo que pesaba sobre el enfoque de sus contenidos. Por definición, la inteligencia artificial colisiona con esta búsqueda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El mero concepto del influencer se vertebra desde la idea de autenticidad. Este ha sido durante a&ntilde;os el santo grial que persegu&iacute;a el sector, al tiempo que pesaba sobre el enfoque de sus contenidos. Por definici&oacute;n, la inteligencia artificial colisiona con esta b&uacute;squeda de la autenticidad. Sin embargo, la ingente inversi&oacute;n que las grandes tecnol&oacute;gicas reciben para el desarrollo de estas herramientas generativas las convierte en una prioridad en su agenda. Aquellos influencers que han convertido estas redes en su profesi&oacute;n y fuente de ingresos principal son los primeros usuarios vulnerables a la hora de sentir las consecuencias de cualquier cambio en el dise&ntilde;o de la usabilidad de las plataformas, pues sus contratos y audiencia podr&iacute;an verse comprometidos.
    </p><h2 class="article-text">La crisis de los influencers: m&aacute;s predicci&oacute;n que realidad</h2><p class="article-text">
        Este sector, que logr&oacute; adaptar su presencia digital de la era de los blogs a la de las redes sociales, e incluso crecer en este ecosistema, se enfrenta ahora a su principal crisis de modelo de negocio y de reputaci&oacute;n hasta la fecha. Pese al debate abierto en torno a su reputaci&oacute;n y la sociedad enfrentada a su presencia, pese a los cambios de algoritmo que sobrevienen y les hacen desaparecer de la vista de sus seguidores, y pese a las dificultades de reconocimiento y legislaci&oacute;n sobre las pr&aacute;cticas de su actividad profesional, el sector de los influencers tambi&eacute;n augura cifras de crecimiento. Seg&uacute;n <a href="https://forbes.es/forbes-women/842418/el-fenomeno-que-factura-millones-los-influencers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Forbes Espa&ntilde;a</a>, en nuestro pa&iacute;s la inversi&oacute;n en ellos ha crecido un 59% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, llegando a 125,9 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        El futuro del sector viene marcado por grandes retos: las crisis y problem&aacute;ticas ya mencionadas. Acostumbrados al cambio y la adaptaci&oacute;n constante, es m&aacute;s f&aacute;cil que presenciemos la transformaci&oacute;n de los grandes macroinfluencers que su ca&iacute;da. Aunque estos son s&oacute;lo una minor&iacute;a dentro del sector. La regularizaci&oacute;n de su actividad de acuerdo a una ley espec&iacute;fica todav&iacute;a deja grandes lagunas por contemplar en Espa&ntilde;a, pese a contar con una ley espec&iacute;fica desde 2024. Desde la regulaci&oacute;n de las colaboraciones de aquellos influencers que generan <a href="https://www.loyra.com/nueva-regulacion-para-personas-de-especial-relevancia-o-influencers-requisitos-y-obligaciones-segun-el-real-decreto-444-2024/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">menos de 300.000 euros</a> al a&ntilde;o, a la actualizaci&oacute;n de un c&oacute;digo de conducta con capacidad de aplicar sanciones. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; hablaba en 2025 Gala Gonz&aacute;lez, una de las pioneras del sector de moda y estilo de vida, en una entrevista a Vogue Espa&ntilde;a sobre el futuro de los ecosistemas digitales: &ldquo;Es importante que sepamos d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites, y tambi&eacute;n que el consumidor sepa exactamente qu&eacute; tipo de contenido est&aacute; consumiendo. Me gustar&iacute;a que hubiese una ley espec&iacute;fica para nuestro sector, a imagen de lo que sucede en pa&iacute;ses como Francia; que se nos dote de un ep&iacute;grafe propio. Llama la atenci&oacute;n que una industria que mueve y genera tanta riqueza no tenga ning&uacute;n reconocimiento como sector profesionalizado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento convulso en el que los actores de la conversaci&oacute;n transitan hacia un nuevo paisaje digital, el tiempo y el peso de las <em>Big Tech</em> acabar&aacute; por determinar el papel que los <em>influencers</em> desempe&ntilde;ar&aacute;n en el futuro. Puede que ni ellos mismos ni el resto de usuarios que componen la ciudadan&iacute;a digital tengan la clave para salvar su crisis o provocar su ca&iacute;da.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/caida-influencers-no-victoria-ciudadania-digital-pensamos_129_13472297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 19:57:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7d60fe3f-0503-451c-aca6-93baca44b3a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="754834" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7d60fe3f-0503-451c-aca6-93baca44b3a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="754834" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La caída de los influencers no es la victoria de la ciudadanía digital que pensamos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7d60fe3f-0503-451c-aca6-93baca44b3a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Internet,Redes sociales,Tecnología,Influencers,Instagram,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: "Viven en la desconexión social"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50068da6-6069-42b0-b2bc-cd260420da0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x508y270.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: &quot;Viven en la desconexión social&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la inversión de las marcas bate récords en España, el descontento generalizado hacia ciertos creadores de contenido por su desvinculación con los asuntos que atraviesan a sus coetáneos y seguidores protagoniza la conversación en redes sociales</p><p class="subtitle">De Violeta Mangriñán a Carliyo, pasando por el habitual Marcos Llorente: los influencers que han comprado las ideas negacionistas del eclipse</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;He ganado m&aacute;s en una promo de Burger King que tus padres en veinte a&ntilde;os trabajando&rdquo;, declaraba el <em>streamer</em> El Xokas en un directo antes de que la marca decidiera <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/burger-king-cancela-colaboracion-xokas-ultimas-polemicas-no-representa-valores_132_13385893.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cancelar su colaboraci&oacute;n</a> tras varios comentarios pol&eacute;micos, machistas, racistas y clasistas. &ldquo;En Espa&ntilde;a estamos llenos de gente floja, aprovechada y que solo quiere tocarse el papo&rdquo;, opinaba Luc&iacute;a S&aacute;nchez, conocida por participar en <em>La isla de las tentaciones </em>y ganar <em>GH D&uacute;o</em>, en un v&iacute;deo de TikTok en el que expon&iacute;a que un trabajador de su pueblo prefer&iacute;a cobrar en negro. &ldquo;Estamos viviendo una cortina de humo y todo el mundo est&aacute; cayendo, &iquest;a qui&eacute;n mierda le importa el eclipse? A nadie, pero los de arriba han dicho &lsquo;qu&eacute; os parece si en vez de hablar de tantos problemas hablamos de un eclipse de mierda&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/era/violeta-mangrinan-carliyo-pasando-habitual-marcos-llorente-influencers-han-comprado-ideas-negacionistas-eclipse_1_13445097.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aseguraba Carlos Garc&iacute;a,</a> conocido en redes como Carliyo el Nervio, mientras otros influencers como Violeta Mangri&ntilde;&aacute;n, que salt&oacute; a la fama por el programa <em>Mujeres y hombres y viceversa</em>, o <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-evento-madrid-aranjuez-mil-euros_1_11377854.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amadeo Llados</a>, gur&uacute; motivacional actualmente investigado en una macroquerella por <a href="https://www.eldiario.es/politica/audiencia-nacional-declara-no-competente-investigar-influencer-llados-captar-clientes-enganos_1_11630812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presuntos delitos de estafa y odio</a>, se burlaban de quienes compraban gafas homologadas para poder ver el eclipse. En el mismo mes, otros <em>influencers</em> que nunca han reivindicado el feminismo apelaban a &eacute;l en pos del racismo tras la crisis de Ceuta por la entrada de decenas de miles de personas y la <em>tiktoker</em> Fabiana Sevillano se quejaba de tener un solo mes de vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir que este mes de agosto se ha vivido de una forma especialmente intensa en las redes sociales espa&ntilde;olas, hasta el punto de llegar a viralizarse el concepto &ldquo;la ca&iacute;da de los <em>influencers</em>&rdquo;, que ya devuelve miles de resultados en TikTok, entre an&aacute;lisis, cr&iacute;ticas y la republicaci&oacute;n de los v&iacute;deos o campa&ntilde;as publicitarias m&aacute;s cuestionables de la historia digital reciente. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ha pasado, por Dios? Mira, yo creo que se ha finiquitado ya esta etapa tan horrible que hemos estado viviendo en la que hab&iacute;a much&iacute;sima gente viviendo as&iacute; como &lsquo;la vida no va conmigo'&rdquo;, se expresaba el c&oacute;mico Marc Biarn&eacute;s, m&aacute;s conocido como @nosoloviernes2, en sus redes en los &uacute;ltimos d&iacute;as. &ldquo;Es decir, yo no creo que llegue la ca&iacute;da de los <em>influencers, </em>creo que est&aacute; llegando el deterioro de ese contenido tan simplista, que t&uacute; est&aacute;s en Cerdanyola del Vall&egrave;s y yo es la tercera vez que vengo a Bali este a&ntilde;o. O sea, yo creo que ha llegado el deterioro de todo el contenido que es &lsquo;la vida no va conmigo&rsquo;, que es un contenido vac&iacute;o&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DcMDB2noO7U/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Hay un peque&ntilde;o sector dentro de la industria, que es el que est&aacute; creando un poco de rechazo, que es sobre todo de <em>lifestyle. </em>Haciendo como una propia teletienda dentro de su perfil, cada d&iacute;a anunciando una cosa nueva, que no hab&iacute;an hablado nunca de pol&iacute;tica y han abierto la boca hace relativamente poco y para cagarla&rdquo;, diagnostica Biarn&eacute;s en conversaci&oacute;n con elDiario.es. &ldquo;De repente nos hemos dado cuenta de que viven en la desconexi&oacute;n social. Claro, hay tanto dinero en el sector que estamos hablando de personas que tienen 25 a&ntilde;os y se est&aacute;n comprando su tercera casa&rdquo;, a&ntilde;ade. Para &eacute;l, no se trata de que todos los<em> influencers</em> deban convertirse en activistas pol&iacute;ticos, sino de tener &ldquo;un m&iacute;nimo de decoro social&rdquo; a la hora de hablar a una comunidad que se enfrenta diariamente a la precariedad. 
    </p><p class="article-text">
        Otros creadores de contenido se han unido a la conversaci&oacute;n para se&ntilde;alar que los d&iacute;as en los que era aceptable que personas con millones de seguidores vivieran de espaldas al contexto social de su p&uacute;blico han terminado y centrar la cr&iacute;tica en los perfiles que se dedican a monetizar su vida y relaciones. <em>&ldquo;Tiktoker</em> se hace conocido, <em>tiktoker </em>se hace conocida, hacen <em>shipeo</em>, estiran el chicle durante tres a&ntilde;os, luego confirman que tienen una relaci&oacute;n, &iexcl;oh, qu&eacute; sorpresa! Se convierten en un <em>pack</em> y el resto de contenido es completamente vac&iacute;o. De esa f&oacute;rmula salen otros creadores que son amigos, hermanos, primos, colegas y se genera un ecosistema parecido a los <em>popus</em> de tu clase, que son reconocidos y nadie sabe por qu&eacute;, pero simplemente lo son&rdquo;, analizaba el tambi&eacute;n <em>tiktoker</em> <a href="https://www.tiktok.com/@userldzjxzfwcf/video/7675032176269839648" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kappah.</a> Para la creadora de contenido pol&iacute;tico <a href="https://www.tiktok.com/@adriana_hest/video/7675351128120249622" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adriana Hest,</a> polit&oacute;loga y jurista, el problema es el declive de la conciencia de clase, &ldquo;cuando asumes tus privilegios, que te vienen dados por la clase trabajadora que te sostiene y te r&iacute;es de ella&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7675351128120249622"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Personalmente, no creo que estemos ante el fin de los<em> influencers</em> o que haya una corriente general de rechazo muy profunda hacia ellos. Me posicionar&iacute;a m&aacute;s en considerar que estamos asistiendo a una crisis de credibilidad ante determinados <em>influencers</em> y sus pr&aacute;cticas abusivas&rdquo;, valora, por su parte, Leticia Porto Pedrosa, doctora europea en Ciencias de la Comunicaci&oacute;n y Sociolog&iacute;a y profesora titular en la Universidad Rey Juan Carlos. &ldquo;Poco antes de empezar el verano conoc&iacute;amos unos datos interesantes sobre el <a href="https://www.aimc.es/otros-estudios-trabajos/navegantes-la-red/infografia-resumen-28o-navegantes-la-red/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe de la AIMC</a>, que recoge que un 56,4% afirma seguir a alg&uacute;n <em>influencer, youtuber </em>o <em>streamer</em>, lo que indica la buena salud de la que gozan estas relaciones de las redes sociales y plataformas. Aunque un 69,8% de los usuarios de internet sostiene que existe un uso o abuso de la publicidad encubierta por parte de estos perfiles. Adem&aacute;s, un 61,9% parece tener claro que la mayor&iacute;a de sus comentarios y publicaciones tienen un car&aacute;cter publicitario&rdquo;, informa Porto Pedrosa.
    </p><p class="article-text">
        Con el postureo en declive desde hace a&ntilde;os y el auge de los carruseles de fotos que mezclan memes con espontaneidad o incluso del <em>lurking </em>(consumir sin participar activamente ni alimentar con contenido), resulta sencillo concluir que el relato de vida perfecta que reinaba en redes se ha desgastado y la sobresaturaci&oacute;n publicitaria est&aacute; implicada. &ldquo;Al principio, el <em>influencer </em>era una persona que contaba una historia a trav&eacute;s de la cercan&iacute;a y la confianza, para encubrir un modelo de negocio que no era tan evidente en esos momentos. Ahora es justo al contrario. Se ve primero que es un negocio, genera rechazo, y ya hay que escarbar m&aacute;s para intentar encontrar esa vida particular de la persona&rdquo;, explica la profesora, que cree que el p&uacute;blico, cada vez m&aacute;s formado y maduro, &ldquo;detecta la guionizaci&oacute;n y huye de los contenidos donde apenas hay lugar para la espontaneidad&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No creo que estemos ante el fin de los influencers o que haya una corriente general de rechazo muy profunda hacia ellos. Me posicionaría más en considerar que estamos asistiendo a una crisis de credibilidad ante determinados influencers y sus prácticas abusivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leticia Porto Pedrosa</span>
                                        <span>—</span> doctora europea en Ciencias de la Comunicación y Sociología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El desgaste de este modelo de marketing de vida perfecta ha sido incluso objeto de estudio acad&eacute;mico, definido como &ldquo;fatiga del <em>influencer&rdquo; (influencer fatigue)</em>, en <a href="http://hdl.handle.net/10362/202432" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una tesis reciente</a>  de la investigadora Rita Abelho Rol&atilde;o Bicho en la Universidade NOVA de Lisboa. El estudio demuestra emp&iacute;ricamente que esta &ldquo;fatiga&rdquo; deteriora gravemente tanto la autenticidad como la credibilidad percibida de los creadores, destruyendo de forma indirecta el prestigio de los proyectos asociados a ellos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que antes se supon&iacute;a que eran modelos aspiracionales por su estatus o posici&oacute;n, ahora se consideran modelos de vidas que evidencian las desigualdades sociales y provocan irritaci&oacute;n en determinados sectores de la poblaci&oacute;n&rdquo;, explica la profesora Porto Pedroso. &ldquo;No es tanto una cancelaci&oacute;n a una<em> youtuber </em>concreta o a un<em> influencer,</em> es m&aacute;s bien la saturaci&oacute;n real que provoca la acumulaci&oacute;n de este formato de venderse a las marcas y mostrarlo como si fuese algo propio y natural&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar de las cr&iacute;ticas, el ruido social o incluso los efectos en la salud mental, el negocio publicitario montado al otro lado de la pantalla sigue gozando de <a href="https://www.eldiario.es/era/trabajo-influencer-vuelve-estable-mes-ganar-20-000-euros-no-olvido-vengo_1_13425074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una salud econ&oacute;mica envidiable.</a> &ldquo;La fuerza del sector es algo que soportan todos los estudios publicitarios y de medios, y que argumentan las principales marcas con sus inversiones y profesionalizaci&oacute;n. La creencia en esta vertical sigue creciendo&rdquo;, destaca Paloma Miranda, CEO de la agencia de representaci&oacute;n de creadores de contenido Grupo GO. 
    </p><p class="article-text">
        Las marcas invirtieron m&aacute;s de 125 millones de euros en<em> influencers</em> durante 2025 en Espa&ntilde;a, lo que supuso un crecimiento del 23,5% respecto al a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n datos de la consultora <a href="https://www.infoadex.es/es/reports/resumen-estudio-de-inversiones-2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infoadex</a>. El mismo a&ntilde;o, el volumen de contenido patrocinado creci&oacute; un 73% en TikTok y un 45% en Instagram, seg&uacute;n la III Edici&oacute;n del estudio Influencer Economy de IAB Spain, que eleva a 158 millones de euros el c&aacute;lculo de la inversi&oacute;n en <em>influencers</em> en 2025.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que una ca&iacute;da de los<em> influencers,</em> lo que estamos viendo es una sensaci&oacute;n de crisis o de cambio de etapa. Se est&aacute; cuestionando m&aacute;s una forma de hacer las cosas, como la publicidad poco cuidada, la falta de transparencia o la desconexi&oacute;n con la audiencia, que el papel de los creadores en s&iacute;&rdquo;, aporta Miranda, que asegura que &ldquo;la influencia no desaparece, se est&aacute; volviendo m&aacute;s exigente&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La influencia no desaparece, se está volviendo más exigente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paloma Miranda</span>
                                        <span>—</span> CEO de Grupo GO
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa transformaci&oacute;n o cambio de etapa, la evoluci&oacute;n natural para la experta en el marketing de<em> influencers</em> se traduce en un mayor criterio por parte de marcas y audiencias, que a trav&eacute;s de m&aacute;s coherencia y m&aacute;s credibilidad &ldquo;est&aacute;n filtrando el sector&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea se posiciona Janira Planes, experta en cultura digital y estrategia de marca, que confirma que los presupuestos destinados a estas colaboraciones siguen ensanch&aacute;ndose, ya que las marcas a&uacute;n los ven indispensables para conectar con ciertas audiencias.  &ldquo;A m&iacute; me da la sensaci&oacute;n que cada tres meses se anuncia la muerte de los <em>influencers</em>... M&aacute;s bien creo que algunos <em>influencers</em> dejan de ser <em>relatables </em>[personas con las que identificarse] y pasan a ser aspiracionales. Entonces la gente que les segu&iacute;a porque hac&iacute;an cosas sencillas les deja de seguir en el momento en el que se convierten en tan excesivamente aspiracionales y empiezan a hacer colaboraciones con las que no pueden conectar&rdquo;, argumenta Planes, que sostiene que los perfiles de profesionales con un campo de conocimiento concreto siempre tendr&aacute;n una base de seguidores m&aacute;s fiel y estable, ya que su valor est&aacute; en sus conocimientos o su experiencia profesional y no en la comercializaci&oacute;n de su vida privada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando un<em> influencer</em> tiene una pol&eacute;mica no dura nada, sobre todo si es hombre&rdquo;, subraya Marc Biarn&eacute;s. &ldquo;S&iacute; que pienso que ahora muchas marcas van a ir con m&aacute;s cuidado, m&aacute;s que nada por la huella digital, que es algo que ahora empieza a aparecer en algunos contratos. Si a lo mejor sale a la luz algo de tu pasado, un v&iacute;deo antiguo y compromete a la marca, se puede cancelar la publi en cualquier momento&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el debate actual no anticipa el fin de la influencia digital, pero quiz&aacute;s s&iacute; habla de una madurez en la audiencia o un hartazgo del consumo pasivo de opulencia. &ldquo;No es que vayamos a abandonar las redes, simplemente cambia lo que buscamos, con una tendencia m&aacute;s marcada hacia las comunidades peque&ntilde;as, premiando la cercan&iacute;a y la confianza. El problema es que las marcas ya lo saben y est&aacute;n tambi&eacute;n haciendo este viraje hacia la personalizaci&oacute;n de las campa&ntilde;as y los mensajes publicitarios&rdquo;, resume la soci&oacute;loga Porto Pedrosa, que se&ntilde;ala lo que podr&iacute;a convertirse en un bucle sin fin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 19:21:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/50068da6-6069-42b0-b2bc-cd260420da0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x508y270.jpg" length="577744" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/50068da6-6069-42b0-b2bc-cd260420da0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x508y270.jpg" type="image/jpeg" fileSize="577744" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: "Viven en la desconexión social"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/50068da6-6069-42b0-b2bc-cd260420da0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x508y270.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Redes sociales,Internet,Tendencias,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué dejas que te digan qué pensar? Los influencers viven de ti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejas-digan-pensar-influencers-viven_129_13450447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué dejas que te digan qué pensar? Los influencers viven de ti"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos normalizado que perfiles salidos de la nada, pero con muchos seguidores, conviertan cualquier cosa en una decisión de consumo y, de paso, trasladen esa misma confianza a asuntos políticos, sociales o científicos. Hemos normalizado que su número de seguidores sea una especie de forma de autoridad. Y la culpa es nuestra</p></div><p class="article-text">
        Comienzo esta columna con una distinci&oacute;n necesaria porque meter a todo aquel que crea contenido en el mismo saco es tan vago como llamar periodista a cualquiera que vaya por ah&iacute; lanzando supuestas preguntas inc&oacute;modas en un portal. Una cosa son los creadores de contenido que llevan a&ntilde;os construyendo una audiencia a base de v&iacute;deos, fotograf&iacute;as, reels, divulgaci&oacute;n, humor o lo que sea, con mayor o menor talento pero cierta continuidad, oficio y una idea detr&aacute;s. Y otra, bastante distinta, es la &uacute;ltima hornada de nada-influencers, personajes lanzados al estrellato digital despu&eacute;s de pasar por un reality o de protagonizar una infidelidad televisada.  
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as se populariz&oacute; el v&iacute;deo de una de estas neo celebridades digitales (con casi un mill&oacute;n de seguidores) indignada porque, seg&uacute;n explicaba, Espa&ntilde;a est&aacute; llena de jetas y sinverg&uuml;enzas que viven de las &ldquo;paguitas&rdquo; mientras personas como ella se dejan la piel pagando impuestos. Como ejemplo hablaba de un supuesto vecino, ya entrado en a&ntilde;os, que cobraba una pensi&oacute;n de orfandad. En Espa&ntilde;a, sin embargo, la pensi&oacute;n de orfandad tiene l&iacute;mites de edad bastante concretos &mdash;con car&aacute;cter general hasta los 21 a&ntilde;os y, en determinados supuestos, hasta los 25&mdash;, as&iacute; que el relato ten&iacute;a el peque&ntilde;o inconveniente de la realidad. Pero lo interesante no es esa influencer concreta ni su vecino. Lo interesante es la facilidad con la que determinados discursos han encontrado en las redes sociales una nueva cadena de distribuci&oacute;n. V&eacute;ase: El que cobra una ayuda es sospechoso, el inmigrante invade, los impuestos son un robo, hasta un eclipse puede convertirse en material para la en&eacute;sima batalla cultural porque, al fin y al cabo, un eclipse es dif&iacute;cil de monetizar si no es por la v&iacute;a de la indignaci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Existe un ecosistema digital que recompensa extraordinariamente bien la seguridad sin conocimiento y la opini&oacute;n sin la molestia previa de haberse informado. Pero, claro, resulta que los influencers viven de ti, de m&iacute;, de nosotros. Ning&uacute;n algoritmo obliga a nadie a seguir a una persona que, por cierto, suele mostrar exactamente lo mismo que la influencer de al lado, aunque cambie ligeramente el envase. Pueden ser dos bikinis distintos de Shein, dos versiones del mismo bizcocho de avena, pl&aacute;tano y chocolate con la prote&iacute;na en polvo de turno, o dos c&aacute;psulas milagrosas para el pelo con un 15% de descuento utilizando el c&oacute;digo MARTA15 o SONIA15. Porque despu&eacute;s de a&ntilde;os registrando nuestros deseos, el algoritmo ha terminado homogeneiz&aacute;ndolos. 
    </p><p class="article-text">
        El influencer sin formaci&oacute;n y sin demasiada intenci&oacute;n de adquirirla, es la culminaci&oacute;n perfecta de haber dejado que introduzcan un incentivo econ&oacute;mico dentro de nuestras relaciones en redes sociales. Quiz&aacute; por eso empieza a percibirse cierto cansancio de esta burbuja. Porque hemos normalizado que perfiles salidos de la nada, pero con muchos seguidores, conviertan cualquier cosa en una decisi&oacute;n de consumo y, de paso, hemos normalizado que trasladen esa misma confianza a asuntos pol&iacute;ticos, sociales o cient&iacute;ficos. Hemos normalizado que su n&uacute;mero de seguidores sea una especie de forma de autoridad. 
    </p><p class="article-text">
        Yo celebro con cierta esperanza la creciente ola de hartazgo hacia la cultura influencer. Aunque igual ni siquiera existe tal hartazgo y es de nuevo la trampa de mi algoritmo ense&ntilde;&aacute;ndome v&iacute;deos de gente cansada de los influencers porque ha descubierto que me gusta ver v&iacute;deos de gente cansada de los influencers. Ya no te puedes fiar de nada en Internet. Pero si realmente estamos entrando en el ocaso de esta cultura, que lo dudo, convendr&iacute;a no atribuirnos demasiado m&eacute;rito porque a todos esos influencers los hemos creado nosotros. Podemos exigir responsabilidad a las marcas u honestidad a los creadores, pero lo cierto es que para que alguien influya tiene que haber otro alguien dispuesto a ser influido. As&iacute; que la pregunta real es a qui&eacute;n est&aacute;s pagando con tu atenci&oacute;n para que te diga qu&eacute; comprar, qu&eacute; pensar o de qu&eacute; tienes que estar enfadado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejas-digan-pensar-influencers-viven_129_13450447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 19:31:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" length="765184" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" type="image/jpeg" fileSize="765184" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué dejas que te digan qué pensar? Los influencers viven de ti]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Redes sociales,Marketing]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Violeta Mangriñán a Carliyo, pasando por el habitual Marcos Llorente: los influencers que han comprado las ideas negacionistas del eclipse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/violeta-mangrinan-carliyo-pasando-habitual-marcos-llorente-influencers-han-comprado-ideas-negacionistas-eclipse_1_13445097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/003a293a-2753-4e83-8dd3-10faddafe7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x621y299.jpg" width="1200" height="675" alt="De Violeta Mangriñán a Carliyo, pasando por el habitual Marcos Llorente: los influencers que han comprado las ideas negacionistas del eclipse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La atención generada durante la jornada acabó trasladando a las redes un debate que fue mucho más allá de cómo observar el fenómeno con seguridad</p><p class="subtitle">MAPA | ¿Te has perdido el eclipse? Descubre dónde podrás ver el que pasará por España en 2027</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/fotos-visto-eclipse-total-imagenes_3_13443849.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eclipse total de sol</a> del 12 de agosto dej&oacute; im&aacute;genes de calles, playas y miradores llenos de personas pendientes del cielo, pero tambi&eacute;n abri&oacute; otro debate que llevaba d&iacute;as circulando por las redes sociales. Mientras instituciones y organismos p&uacute;blicos difund&iacute;an recomendaciones para observar el fen&oacute;meno con seguridad, varios creadores de contenido utilizaron sus perfiles para cuestionar ese despliegue, comparar las gafas homologadas con otros tipos de lentes o presentar la cobertura medi&aacute;tica como una forma de apartar la atenci&oacute;n de otros problemas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n encaja con una cr&iacute;tica que Mariang Maturana, integrante de 'La Pija y la Quinqui', hizo precisamente sobre la facilidad con la que algunos perfiles generalistas opinan sobre todo tipo de cuestiones. &ldquo;Echo tanto de menos ese momento en el que los y las influencers generalistas no abr&iacute;an la boca por miedo a quedar de ignorantes&rdquo;, aseguraba.
    </p><p class="article-text">
        Ese comportamiento tambi&eacute;n apareci&oacute; alrededor del eclipse, aunque con discursos diferentes y no siempre comparables entre s&iacute;. Hubo quien habl&oacute; directamente de una &ldquo;cortina de humo&rdquo;, quien recurri&oacute; al &ldquo;pan y circo&rdquo; para explicar la atenci&oacute;n institucional y medi&aacute;tica y quien compar&oacute; la protecci&oacute;n espec&iacute;fica para mirar al Sol con las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/vicente-miralles-oftalmologo-gafas-amarillas-marcos-llorente-no-indicadas-tratar-enfermedad-xp_1_12704128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gafas amarillas</a> que utiliza Marcos Llorente. 
    </p><h2 class="article-text">Carliyo y la &ldquo;cortina de humo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Carlos Garc&iacute;a, conocido en redes como Carliyo o Carliyo el Nervio, es un creador de contenido malague&ntilde;o que publica principalmente v&iacute;deos relacionados con viajes, humor, f&uacute;tbol y su vida cotidiana. Su audiencia supera los 1,7 millones de seguidores en <a href="https://www.eldiario.es/economia/tiktok-no-quiere-pases-horas-mirando-videos-ahora-quiere-compres-salir_1_13353574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TikTok</a> y ronda los 700.000 en Instagram, por lo que sus publicaciones pueden llegar a una comunidad de varios millones de usuarios.
    </p><p class="article-text">
        Carliyo fue quien plante&oacute; de forma m&aacute;s directa la teor&iacute;a de que la atenci&oacute;n dedicada al eclipse respond&iacute;a a una finalidad pol&iacute;tica. En un v&iacute;deo publicado en sus redes asegur&oacute; que Espa&ntilde;a atravesaba &ldquo;una crisis&rdquo;, que exist&iacute;a enfado social y que el fen&oacute;meno hab&iacute;a servido durante varios d&iacute;as para desviar el foco de esos problemas. &ldquo;Estamos viviendo una cortina de humo y todo el mundo est&aacute; cayendo&rdquo;, afirm&oacute; antes de preguntarse &ldquo;a qui&eacute;n&rdquo; le importaba realmente el eclipse.
    </p><p class="article-text">
        El creador de contenido fue un paso m&aacute;s all&aacute; y atribuy&oacute; esa supuesta estrategia a &ldquo;los de arriba&rdquo;. Seg&uacute;n explic&oacute;, se habr&iacute;a decidido llenar durante una semana los medios y las redes de informaciones sobre el acontecimiento, las gafas repartidas para observarlo y los posibles da&ntilde;os derivados de mirar directamente al Sol. Tambi&eacute;n sostuvo que los medios de comunicaci&oacute;n &ldquo;manejan a todo el mundo a su antojo&rdquo; y compar&oacute; a la sociedad con un gato que cambia de direcci&oacute;n en cuanto aparece algo nuevo que llama su atenci&oacute;n.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2087666505534124368?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">Marcos Llorente vuelve al &ldquo;pan y circo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Marcos Llorente es futbolista del Atl&eacute;tico de Madrid y cuenta con alrededor de 2,7 millones de seguidores en Instagram. Adem&aacute;s de su actividad deportiva, en los &uacute;ltimos meses ha <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/marcos-llorente-no-lleva-razon-argumentos-dermatologos-negacionismo-crema-solar_1_13125283.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">generado pol&eacute;mica por sus opiniones sobre la exposici&oacute;n al sol</a> y el uso de protectores solares. 
    </p><p class="article-text">
        Llorente tambi&eacute;n cuestion&oacute; la atenci&oacute;n dedicada al eclipse. Despu&eacute;s de que varios medios interpretaran una publicaci&oacute;n anterior sobre unas gafas como una invitaci&oacute;n a mirar directamente al Sol, el futbolista del Atl&eacute;tico de Madrid neg&oacute; haber hecho esa recomendaci&oacute;n. &ldquo;Yo NUNCA he dicho que teng&aacute;is que ver el eclipse sin gafas&rdquo;, escribi&oacute; en sus redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Su cr&iacute;tica se centr&oacute; en la cantidad de informaci&oacute;n publicada durante las semanas anteriores. Llorente repas&oacute; la cobertura de televisiones, administraciones, aplicaciones, horarios, mapas, reparto de protecci&oacute;n ocular e incluso una lista musical para terminar se&ntilde;alando: &ldquo;Al final, es lo de siempre: pan y circo&rdquo;. A continuaci&oacute;n sostuvo que todo aquello serv&iacute;a para &ldquo;mantener a la gente entretenida, mirando hacia otro lado&rdquo;, una interpretaci&oacute;n similar a la idea defendida por Carliyo.
    </p><p class="article-text">
        El jugador a&ntilde;adi&oacute; que le daba igual si cada persona decid&iacute;a observar el fen&oacute;meno o no y critic&oacute; que se cuestionaran esas decisiones. Su publicaci&oacute;n mezcl&oacute; as&iacute; una aclaraci&oacute;n concreta &mdash;que &eacute;l no hab&iacute;a recomendado contemplar el eclipse sin protecci&oacute;n&mdash; con una interpretaci&oacute;n sobre la finalidad de toda la atenci&oacute;n p&uacute;blica y medi&aacute;tica generada alrededor del acontecimiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a126118-2266-4da1-bd1c-ec261a2cdb44_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a126118-2266-4da1-bd1c-ec261a2cdb44_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a126118-2266-4da1-bd1c-ec261a2cdb44_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a126118-2266-4da1-bd1c-ec261a2cdb44_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a126118-2266-4da1-bd1c-ec261a2cdb44_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a126118-2266-4da1-bd1c-ec261a2cdb44_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a126118-2266-4da1-bd1c-ec261a2cdb44_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Historia de Instagram publicada por Marcos Llorente."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Historia de Instagram publicada por Marcos Llorente.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Violeta Mangri&ntilde;&aacute;n y la comparaci&oacute;n de las gafas</h2><p class="article-text">
        Violeta Mangri&ntilde;&aacute;n es una creadora de contenido y empresaria valenciana que se dio a conocer en televisi&oacute;n con programas como 'Mujeres y Hombres y Viceversa' y posteriormente 'Supervivientes'. Con el tiempo centr&oacute; buena parte de su actividad en las redes sociales, donde actualmente supera los 2,5 millones de seguidores en Instagram y re&uacute;ne otros 1,3 millones en TikTok.
    </p><p class="article-text">
        Violeta Mangri&ntilde;&aacute;n llev&oacute; el debate por otro camino. La influencer relacion&oacute; las gafas utilizadas durante el eclipse con las lentes amarillas que suele llevar Llorente. &ldquo;A m&iacute; me fascina que la gente se compre las gafitas para ver el eclipse en Amazon y luego pongan a parir a Llorente con el tema de las gafas&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2087844723083931939?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n, sin embargo, pon&iacute;a al mismo nivel productos pensados para usos diferentes. Las gafas destinadas a observar directamente el Sol deb&iacute;an incorporar un filtro espec&iacute;fico certificado; el Ministerio de Ciencia indic&oacute; para el eclipse el est&aacute;ndar ISO 12312-2:2015. Las lentes amarillas asociadas a Llorente no cumpl&iacute;an esa funci&oacute;n simplemente por tener ese color y tampoco sustitu&iacute;an a la protecci&oacute;n necesaria para mirar directamente al astro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/violeta-mangrinan-carliyo-pasando-habitual-marcos-llorente-influencers-han-comprado-ideas-negacionistas-eclipse_1_13445097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 13:02:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/003a293a-2753-4e83-8dd3-10faddafe7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x621y299.jpg" length="80638" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/003a293a-2753-4e83-8dd3-10faddafe7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x621y299.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80638" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Violeta Mangriñán a Carliyo, pasando por el habitual Marcos Llorente: los influencers que han comprado las ideas negacionistas del eclipse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/003a293a-2753-4e83-8dd3-10faddafe7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x621y299.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Eclipse,Influencers,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el trabajo de ‘influencer’ se vuelve estable: “Un mes puedo ganar 20.000 euros, pero no me olvido de donde vengo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trabajo-influencer-vuelve-estable-mes-ganar-20-000-euros-no-olvido-vengo_1_13425074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el trabajo de ‘influencer’ se vuelve estable: “Un mes puedo ganar 20.000 euros, pero no me olvido de donde vengo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más los creadores de contenido que pueden poner en su currículum que se dedican a ello de manera exclusiva. Donde antes triunfaban unos pocos, ahora son más los perfiles que consiguen hacer de esto algo sostenido; solo en 2025 las marcas invirtieron en ellos 125 millones de euros en España</p><p class="subtitle">En primera persona - Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers</p></div><p class="article-text">
        La facturaci&oacute;n de cifras astron&oacute;micas por parte de muchos<em> influencers</em> gracias a sus campa&ntilde;as publicitarias prueba c&oacute;mo este sector ya no tan novedoso contin&uacute;a en auge. Tan solo en 2025, seg&uacute;n <a href="https://www.infoadex.es/es/reports/resumen-estudio-de-inversiones-2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infoadex</a>, las marcas invirtieron m&aacute;s de 125 millones de euros en este canal cada vez m&aacute;s profesionalizado. Esta gran riqueza que se mueve en torno a la publicidad en redes, donde se aglutinan perfiles de muy diversas tem&aacute;ticas y audiencias, ha logrado que ya no hagan falta millones de adeptos detr&aacute;s para hacer de esta una buena forma de ganarse la vida, aunque tampoco la puede lograr cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        Mientras estudiaba Arte Dram&aacute;tico, el ahora creador de contenido y c&oacute;mico David H. (<a href="https://www.tiktok.com/@soydavidh" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@soydavidh</a>), trabajaba como camarero de un establecimiento de comida r&aacute;pida y comercial. Despu&eacute;s se gradu&oacute; en Periodismo. Ahora tiene 36 a&ntilde;os, vive en la capital y se dedica exclusivamente a crear v&iacute;deos en los que parodia personajes. Comenz&oacute; en 2022 y ya cosecha 473.000 seguidores en Instagram y casi 960.000 en TikTok. &ldquo;Yo no empec&eacute; a ser conocido en redes por un v&iacute;deo que se hiciera viral. Mi camino ha sido de constancia, de probar registros, de ver a d&oacute;nde quer&iacute;a llevar mi humor&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, David afirma que es el mejor trabajo que ha tenido en toda su vida. &ldquo;Hay marcas que me pagan por un v&iacute;deo lo que yo no he cobrado jam&aacute;s en una n&oacute;mina de un mes&rdquo;, sostiene antes de recalcar que para que una empresa apueste por &eacute;l antes ha tenido que apreciar la calidad de su contenido, algo que &mdash;dice&mdash; ha requerido constancia por su parte. &ldquo;Quien me paga el alquiler y la cuota de aut&oacute;nomos es la marca que me elige para promocionar su producto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Consciente de su suerte y la comunidad que le ha aupado, todav&iacute;a recuerda su primera colaboraci&oacute;n, cuando no ten&iacute;a cuenta en Instagram pero s&iacute; 60.000 seguidores en TikTok. Fue hace tres a&ntilde;os y cobr&oacute; 600 euros. &ldquo;En ese momento medio alucin&eacute;&rdquo;, admite a elDiario.es. Desde entonces su cach&eacute; ha aumentado bastante, incluso su popularidad le ha llevado a crear su propio <em>show, Humano Detectado.</em>
    </p><p class="article-text">
        Mayte Hidalgo (<a href="https://www.instagram.com/may_te/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@may_te</a>) piensa algo parecido: &ldquo;Cuando escucho a algunos<em> influencers</em> quejarse de lo que les pagan es porque no han trabajado en otro sitio&rdquo;. Esta c&oacute;mica y creadora de contenido, antes de hacerse popular en Instagram, con 1,1 millones de seguidores, estuvo descargando camiones y doblando camisetas para una firma de ropa ocho horas al d&iacute;a en un turno que comenzaba a las ocho de la ma&ntilde;ana. &ldquo;Yo era de no llegar a fin de mes en mi casa. Para m&iacute; ya es un lujo ir al s&uacute;per y no tener que dejar de comprar algo porque no ten&iacute;a suficiente&rdquo;, reconoce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay marcas que me pagan por un vídeo lo que yo no he cobrado jamás en una nómina de un mes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David H. (@soydavidh)</span>
                                        <span>—</span> creador de contenido y cómico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, un t&oacute;tem en su pensamiento es mantener los pies en la tierra. &ldquo;Ten&iacute;a una n&oacute;mina con reducci&oacute;n de jornada para cuidar a mi hijo y no alcanzaba los 1.000 euros. Ahora un buen mes puedo ganar 20.000 euros, depende de la marca y lo que facture. Es una pasada, pero no me olvido de donde vengo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hidalgo dice que se asombra al ver que otros<em> influencers</em> piensan que cobrar estas cifras es lo normal: &ldquo;Hay mucha avaricia&rdquo;. No solo se trata de la facturaci&oacute;n. &ldquo;Yo siempre he sufrido mucho porque mi madre es una persona dependiente y me sent&iacute;a muy culpable cuando me iba a trabajar, o mi hijo se pon&iacute;a malo y no pod&iacute;a cuidarle. Ahora tengo el horario so&ntilde;ado&rdquo;, valora.
    </p><h2 class="article-text">Una inversi&oacute;n que no deja de crecer</h2><p class="article-text">
        La publicidad a trav&eacute;s de<em> influencers</em> es uno de los campos que m&aacute;s crece, apunta Fernando Monta&ntilde;&eacute;s, profesor de Publicidad y Marketing en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid: &ldquo;Aunque sigue siendo un porcentaje m&iacute;nimo&rdquo;. Se remite al estudio de Infoadex, seg&uacute;n el cual las firmas habr&iacute;an invertido en creadores de contenido m&aacute;s de 128 millones de euros en 2025, lo que supone el 2% de la cuota total pero tambi&eacute;n un incremento de la inversi&oacute;n respecto al a&ntilde;o anterior de un 23,5%.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la tercera edici&oacute;n del <a href="https://iabspain.es/estudio/iii-edicion-del-estudio-influencer-economy-los-datos-del-mercado-sin-filtros/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> <em>Influencer Economy: los datos del mercado sin filtros,</em> realizado por IAB Spain y presentado este febrero, recoge que el volumen de contenido patrocinado ha crecido un 73% en TikTok y un 45 % en Instagram. Seg&uacute;n esta fuente, la inversi&oacute;n en <em>influencers </em>habr&iacute;a superado en 2025 los 158 millones de euros. Asimismo, desde IAB se&ntilde;alan que m&aacute;s del 50% de los usuarios afirma que los creadores influyen directamente en sus decisiones de compra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tenía una nómina con reducción de jornada para cuidar a mi hijo y no alcanzaba los 1.000 euros. Ahora un buen mes puedo ganar 20.000 euros, depende de la marca y lo que facture. Es una pasada, pero no me olvido de donde vengo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mayte Hidalgo (@may_te)</span>
                                        <span>—</span> creadora de contenido
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Comprarte una casa gracias al trabajo de<em> influencer</em></h2><p class="article-text">
        Como j&oacute;venes de su generaci&oacute;n, muchos de ellos tambi&eacute;n han padecido las consecuencias de la crisis de vivienda, en primera persona y en su entorno. Por eso cuando el trabajo en redes les permite acceder a una casa en propiedad, esto se convierte inevitablemente en parte de su relato en estas mismas plataformas.
    </p><p class="article-text">
        Clara Merino, m&aacute;s conocida como Clers (@clersssss), tiene 2,9 millones de seguidores en TikTok y es una de las caras m&aacute;s simp&aacute;ticas de la red social. &ldquo;Bueno, gente, os tengo que contar una cosa que me hace un mont&oacute;n de ilusi&oacute;n contaros y os lo quiero decir ya, pero entiendo que es un tema delicado, entonces no sab&iacute;a muy bien c&oacute;mo decirlo&rdquo;, comenz&oacute; a explicar en un v&iacute;deo en el que compart&iacute;a que se hab&iacute;a podido comprar un piso a sus 24 a&ntilde;os. &ldquo;No, orgullo no es la palabra porque no creo para nada que yo sea la persona m&aacute;s trabajadora del mundo, o sea, tengo una flor en el culo y me ha salido la cosa muy bien, &iquest;qu&eacute; os voy a decir?&rdquo;, continu&oacute;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7647905266654121218"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Antes de agradecer a su comunidad el estar ah&iacute;, Clers se refiri&oacute; a la crisis habitacional: &ldquo;S&eacute; que es una mierda, que la gente no pueda ni pagarse un alquiler y yo me pueda comprar una casa, pero me hac&iacute;a ilusi&oacute;n compartirlo con vosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El archiconocido Carlos Peguer, copresentador del podcast <em>La pija y la quinqui,</em> hizo algo parecido. En Instagram, ante sus 220.000 seguidores, escribi&oacute;: &ldquo;Casi que me parece surrealista estar escribiendo esto. Es l&oacute;gico y clar&iacute;simo que soy un privilegiado y que mi situaci&oacute;n no es la normal de una persona de mi edad. El problema de la vivienda es urgente y tenemos que seguir dando la lata. No soy afortunado, sino afortunad&iacute;simo&rdquo;. E hizo el anuncio: &ldquo;Me he comprado un minipiso de 60 metros cuadrados despu&eacute;s de unas trescientas ochenta y siete publis&rdquo;. &ldquo;Ahora no hay ning&uacute;n casero que me eche y no tengo ninguna intenci&oacute;n de que mi compa&ntilde;ero de piso se vaya a ninguna parte&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXCndkvjFj_"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Peguer tampoco se olvida de donde viene ni de aquellos que le rodean: &ldquo;Todo esto me ha ca&iacute;do del cielo, y tengo una suerte que no me la creo. He trabajado para llegar hasta aqu&iacute;, pero igual que trabajan todos mis amigos, familiares y conocidos que echan cientos de horas a la semana en oficinas y de cara al p&uacute;blico, y no me lo merezco ni una pizca m&aacute;s que cualquiera de ellos&rdquo;. Por delante, 30 a&ntilde;os de hipoteca.
    </p><p class="article-text">
        Fabio Mufa&ntilde;as (@fabiomnz), con 5,4 millones de seguidores en TikTok, subi&oacute; un v&iacute;deo en el que reflexionaba: &ldquo;Los <em>influencers</em> no somos j&oacute;venes como vosotros&rdquo;. &ldquo;Yo he visto con mis propios ojos gente rechazando campa&ntilde;as de publicidad en la que le pagaban 500 euros por una historia de 60 segundos porque es poco dinero&rdquo;, comenz&oacute; a decir para luego elevar la cifra hasta los 4.000 euros rechazados. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de nosotros venimos de familias completamente humildes, de clase trabajadora, que han visto a sus padres trabajar en un bar, que han visto a sus padres conducir camiones, que han visto a sus madres limpiar escaleras&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; en el v&iacute;deo en el que hac&iacute;a referencia a la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emancipacion-juvenil-espana-sube-16-primera-vez-pandemia_1_10840187.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elevada edad de emancipaci&oacute;n</a> y el salario medio de los j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7659823032931765526"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade una cr&iacute;tica a quienes &eacute;l tilda de &ldquo;neoburgueses&rdquo;: &ldquo;He visto a gente que cobra miles de euros en un d&iacute;a tratar con la punta del pie a un simple empleado que cobra la mitad de la mitad que gana esa persona ese d&iacute;a porque su habitaci&oacute;n de hotel no ten&iacute;a la ventana que le gustaba&rdquo;. Y, sobre su propia experiencia, dijo: &ldquo;Cuando me han dado 20.000 euros los he cogido, pero cuando me han dado 300 euros tambi&eacute;n los he cogido. Cuando me han alojado en el centro de Gran V&iacute;a he dicho s&iacute;, muchas gracias, y cuando me han alojado en un hotel cutre de carretera a 30 kil&oacute;metros de donde iba a grabar he dicho tambi&eacute;n s&iacute;, muchas gracias&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un futuro de la publicidad profesionalizado</h2><p class="article-text">
        Por su parte, las agencias de publicidad son plenamente conscientes de c&oacute;mo este sector, ya consolidado, ir&aacute; a m&aacute;s en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Sergio Barreda, CEO de Keepers y presidente de APIDE (Asociaci&oacute;n Profesional de Influencia Digital de Espa&ntilde;a), explica que las empresas ya no buscan simplemente aparecer en el perfil de una persona conocida, sino generar contenidos que conecten de verdad con la audiencia, que est&eacute;n alineados con sus valores y que puedan medirse con objetivos concretos. Sobre la valoraci&oacute;n econ&oacute;mica de cada colaboraci&oacute;n, se gu&iacute;an por el coste por cada mil visualizaciones: &ldquo;Normalmente, puede situarse en una horquilla aproximada de entre 20 y 25 euros, aunque puede subir o bajar dependiendo del perfil, la plataforma, el formato y el rendimiento previsto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La directora de Operaciones de Belleville Talents Agency, Susana Oliveri, est&aacute; segura de que los <em>influencers </em>son &ldquo;el futuro de la publicidad&rdquo;. En cuanto a las cifras, se&ntilde;ala que son muchos los aspectos de los que depende la facturaci&oacute;n final. Por ejemplo, que la colaboraci&oacute;n se d&eacute; en fechas se&ntilde;aladas como el Black Friday o Navidad, o al inicio del curso en septiembre para el contenido de maternidad y familias. A ello se a&ntilde;ade si se trata de una colaboraci&oacute;n puntual o a largo plazo, si es exclusiva y las condiciones de la cesi&oacute;n de los derechos de imagen. &ldquo;Alguien con tres millones de seguidores en Instagram puede cobrar en torno a 10.000 euros por un<em> reel,</em> y de media un perfil con 600.000 seguidores puede cobrar unos 6.000 euros&rdquo;, cifra.
    </p><p class="article-text">
        &Oacute;scar Valero, director de Estrategia en YouPlanet Media, subraya que, &ldquo;en un contexto de fragmentaci&oacute;n, atenci&oacute;n dispersa y crisis de credibilidad en las empresas, cocrear con creadores de contenido es vital para llegar a las audiencias&rdquo;. Desde su perspectiva, la relaci&oacute;n entre creadores, marcas y audiencias va a seguir hibrid&aacute;ndose e interconect&aacute;ndose. Este especialista detalla que grandes grupos como Unilever prev&eacute;n multiplicar por 20 su inversi&oacute;n en creadores de contenido y mover hasta un 50% de su presupuesto a redes sociales. &ldquo;En este ecosistema cada vez m&aacute;s profesionalizado solo sobrevivir&aacute;n los creadores que entiendan el contexto actual y sepan avanzar de la mano de las marcas para aportar un valor real&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/trabajo-influencer-vuelve-estable-mes-ganar-20-000-euros-no-olvido-vengo_1_13425074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:29:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" length="765184" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" type="image/jpeg" fileSize="765184" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando el trabajo de ‘influencer’ se vuelve estable: “Un mes puedo ganar 20.000 euros, pero no me olvido de donde vengo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/25f18ea4-69f9-4fa5-8938-f82ff94187d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x746y532.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Influencers,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Influencers climáticos que luchan contra los bulos en plena ola de incendios: “La gente busca una causa y un culpable”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/influencers-climaticos-luchan-bulos-plena-ola-incendios-gente-busca-causa-culpable_1_13420340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/002b95a1-1e90-4853-abf2-0621e7e9bcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x528y286.jpg" width="1200" height="675" alt="Influencers climáticos que luchan contra los bulos en plena ola de incendios: “La gente busca una causa y un culpable”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro divulgadores climáticos explican cómo combaten la desinformación en el actual contexto de crisis climática, inmediatez y falta de verificación en redes sociales</p><p class="subtitle">Los bulos sobre los incendios en Madrid y Ávila: del “no dejan limpiar los montes” a que se provocan “para recalificar”
</p></div><p class="article-text">
        La ola de incendios que lleva semanas arrasando Espa&ntilde;a ya ha dado pie a que la desinformaci&oacute;n y los bulos se extiendan casi a la misma velocidad que las llamas. A pesar de que este jueves el presidente del Gobierno anunciara el fin de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/emergencia-nacional-activada-incendios-implica_1_13403677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la emergencia nacional en &Aacute;vila y Madrid</a>, sigue preocupando el avance del fuego en zonas como <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/sociedad/incendio-zamora-mejora-quemarse-10-000-hectareas-tres-dias_1_13419680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zamora</a> o Le&oacute;n. Mientras tanto, las redes sociales se est&aacute;n llenando de voces que aseguran saber la causa o el culpable de los incendios: desde afirmaciones poco fundamentadas sobre el origen de las llamas hasta im&aacute;genes sacadas de contexto.
    </p><p class="article-text">
        El papel de los divulgadores e influencers clim&aacute;ticos es ahora clave, ofreciendo informaci&oacute;n ver&iacute;dica y desmontando bulos que muchos otros se esfuerzan en difundir. Y es que <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/mayoria-audiencia-informa-redes-sociales-vez-desconfia-noticias_1_13302232.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del Instituto Reuters</a> y del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/jovenes-espanoles-informan-instagram-television-periodicos_1_12059928.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurobar&oacute;metro de la juventud</a> apuntan a que las redes sociales son ya la principal fuente de informaci&oacute;n para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n adulta, m&aacute;s a&uacute;n entre los j&oacute;venes. Sin embargo, estas carecen de mecanismos de verificaci&oacute;n de contenido eficaces, por lo que no siempre se debe creer lo que el algoritmo muestra. 
    </p><p class="article-text">
        Carmen Huidobro y Bel&eacute;n Hinojar est&aacute;n detr&aacute;s de <a href="https://www.instagram.com/climabar__/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Climabar</a>, un perfil de divulgaci&oacute;n sobre la crisis clim&aacute;tica que acumula ya miles de seguidores en redes sociales. Caracterizadas por su tono cercano e ir&oacute;nico, ambas creadoras coinciden en que el primer paso para hacer frente a los bulos parte de identificar las narrativas m&aacute;s predominantes en redes, para ver cu&aacute;les son ver&iacute;dicas, cu&aacute;les no y qu&eacute; es lo que m&aacute;s preocupa a las audiencias. &ldquo;Vemos c&oacute;mo podemos, por un lado, aportar un poco de visi&oacute;n y datos a esos bulos, y tambi&eacute;n dirigir la conversaci&oacute;n hacia donde nos interesa, que es la lucha contra la crisis clim&aacute;tica&rdquo;, explican. 
    </p><p class="article-text">
        Otra de las caras visibles de la divulgaci&oacute;n y el activismo clim&aacute;ticos en redes sociales es Diego Ferraz Casti&ntilde;eiras (<a href="https://www.instagram.com/ecodiuku/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@ecodiuku</a>), qui&eacute;n lucha contra la desinformaci&oacute;n sobre temas como el clima, la energ&iacute;a o la sostenibilidad. El experto en ciencias ambientales asegura que para desmentir los bulos y ofrecer informaci&oacute;n ver&iacute;dica en redes hay que encontrar el balance entre la inmediatez y la veracidad. &ldquo;Hay que tener mucha paciencia y calma, intentando ser lo m&aacute;s r&aacute;pido posible para evitar que la desinformaci&oacute;n se propague, pero al mismo tiempo manteniendo la rigurosidad que requiere verificar una informaci&oacute;n&rdquo;, explica Casti&ntilde;eiras. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DbNTqfWtM3A/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de hablar de historia y naturaleza, Ernesto Montoya, conocido como <a href="https://www.instagram.com/vieja_tierra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vieja Tierra</a> en redes sociales, tambi&eacute;n ha tratado en los &uacute;ltimos d&iacute;as la crisis de informaci&oacute;n en plena ola de incendios. En <a href="https://www.instagram.com/p/DbYSZEuMcXQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su &uacute;ltimo v&iacute;deo</a>, de poco m&aacute;s de seis minutos, explica la importancia del contexto social y econ&oacute;mico para analizar el territorio de los incendios, apoy&aacute;ndose en estudios sobre la despoblaci&oacute;n rural e investigaciones ecologistas. Seg&uacute;n cuenta a elDiario.es, intenta siempre &ldquo;informar desde el conocimiento, la evidencia y la investigaci&oacute;n de todos los factores que atraviesan el problema&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Divulgar y verificar en plena ola de incendios</h2><p class="article-text">
        A pesar de que las autoridades ya han advertido que la difusi&oacute;n de desinformaci&oacute;n aumenta f&aacute;cilmente la alarma social, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/bulos-incendios-madrid-avila-no-dejan-limpiar-montes-provocan-recalificar_1_13409018.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los bulos sobre la actual ola de incendios</a> en el pa&iacute;s siguen circulando en redes sociales. Para las creadoras de Climabar, el bulo que m&aacute;s les est&aacute; costando desmentir es la afirmaci&oacute;n de que no se permite limpiar los montes a ganaderos, agricultores y propietarios, muy repetido en estas &uacute;ltimas semanas y con <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/no-dejan-limpiar-monte-pese-quejas-vecinos-ley-obliga-propietarios-mantener-parcelas_1_12546760.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada temporada de incendios</a>. Huidobro explica que realmente hay muy poca gente que se pare a leer en detalle la normativa de su respectiva comunidad aut&oacute;noma, lo que acent&uacute;a a&uacute;n m&aacute;s esta falta de informaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con los bulos sobre recalificaci&oacute;n de terrenos para proyectos renovables, Casti&ntilde;eiras expone todas las fuentes que consulta: &ldquo;Por un lado, la Ley de Montes ya impide que se recalifique, pero por otro, siempre destaco lo mismo: para instalar un proyecto de placas solares o e&oacute;licas no hace falta recalificar el terreno&rdquo;. Adem&aacute;s, el divulgador revisa en el BOE el estado de los proyectos, cuando se aprobaron y sus tr&aacute;mites. Tambi&eacute;n acude a la Declaraci&oacute;n de Impacto Ambiental (DIA), donde aparece la ubicaci&oacute;n de los proyectos para ver si coincide o no con la superficie quemada de los incendios. &ldquo;Por el momento no coincide ninguna&rdquo;, concluy&oacute; tras el proceso de verificaci&oacute;n. &ldquo;Insisto, y aunque coincida, en ning&uacute;n caso validar&iacute;a la teor&iacute;a de que se quema para poner placas solares&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han notado que muchas otras personas no ven la correlaci&oacute;n entre el cambio clim&aacute;tico y los incendios, abocando al negacionismo clim&aacute;tico. Porque a pesar de que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/100-horas-desencadenaron-mayor-desastre-forestal-historia-espana-avila-madrid_1_13410402.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las causas sean m&aacute;s espec&iacute;ficas</a> &mdash;como un coche incendiado o incluso una persona negligente&mdash;, el calentamiento global s&iacute; que favorece las condiciones para que estos eventos catastr&oacute;ficos sean m&aacute;s peligrosos. &ldquo;En el caso del cambio clim&aacute;tico la gente confunde lo que es causa de ignici&oacute;n con causa de propagaci&oacute;n&rdquo;, explica Casti&ntilde;eiras. El divulgador resalta que cuando se habla de cambio clim&aacute;tico relacionado con los incendios, es sobre la generaci&oacute;n de condiciones propicias para que se propaguen m&aacute;s r&aacute;pido y se vuelvan inapagables. 
    </p><p class="article-text">
        Montoya coincide con que el tema del cambio clim&aacute;tico es el que m&aacute;s pol&eacute;mica genera en redes sociales. &ldquo;Lo preocupante es que, cuando un mensaje se repite una y otra vez desde tribunas pol&iacute;ticas o redes sociales, acaba generando la sensaci&oacute;n de que existe un debate cient&iacute;fico donde, en muchos casos, no lo hay&rdquo;, asegura el creador de contenido. &ldquo;Y eso dificulta enormemente la labor divulgativa, porque ya no se trata solo de explicar c&oacute;mo funcionan los incendios o cu&aacute;l es el papel del cambio clim&aacute;tico, se tiene que desmontar una narrativa que apela mucho m&aacute;s a las emociones, las creencias y a la identidad pol&iacute;tica que a las pruebas. Y eso es muy dif&iacute;cil de afrontar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La barrera psicol&oacute;gica de desmentir informaci&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Los creadores de contenido coinciden en que la barrera m&aacute;s dif&iacute;cil a la hora de explicar la complejidad de la crisis clim&aacute;tica de los incendios es la emocional. &ldquo;Mucha gente ante una tragedia, como ya pas&oacute; con la dana, busca un culpable porque necesitan una forma de descargar esa rabia, esa ira y ese odio que sienten dentro&rdquo;, afirma Casti&ntilde;eiras. &ldquo;La barrera m&aacute;s grande es la psicol&oacute;gica. La gente busca ese sesgo de confirmaci&oacute;n y esas informaciones que reafirman lo que piensan&rdquo;, explica el divulgador. 
    </p><p class="article-text">
        Las creadoras de Climabar tambi&eacute;n apuntan a que &ldquo;las personas est&aacute;n m&aacute;s inclinadas a escuchar a alguien con los que ellos empatizan y, por tanto, creerse lo que les diga&rdquo;, a&uacute;n por encima que cualquier otro medio, aunque sea oficial. &ldquo;Ciertas personas en redes sociales, en grupos de WhatsApp o en el telediario, escuchan unos mensajes que no son ver&iacute;dicos. T&uacute; lo puedes intentar desmentir, pero como no empatizan con tu perfil, no te van a creer y van a buscar cualquier manera de justificar el mensaje que han escuchado&rdquo;, explican Huidobro e Hinojar. 
    </p><p class="article-text">
        Montoya coincide y asegura que una de las mayores barreras es que &ldquo;hay personas que ya han asumido como cierta una narrativa seg&uacute;n la cual todos los incendios responden a un plan para construir urbanizaciones o instalar energ&iacute;as renovables&rdquo;. Cuando alguien ha interiorizado esa idea, es dif&iacute;cil convencerles de otra posibilidad: cualquier investigaci&oacute;n que la contradiga deja de tener valor. &ldquo;Da igual lo que concluyan los agentes medioambientales, los equipos de investigaci&oacute;n o la Guardia Civil, todo pasa a formar parte, seg&uacute;n esa visi&oacute;n, de una supuesta trama para ocultar <em>la verdad</em>&rdquo;, explica el creador de contenido. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que vemos es que es muy dif&iacute;cil desmentir estos bulos de incendios porque la gente busca una causa y un culpable&rdquo;, se&ntilde;alan las creadoras de Climabar. Pero, como ellas mismas explican, no hay solo un culpable, sino varias situaciones y caracter&iacute;sticas que se encadenan para llegar al resultado final de las llamas consumiendo miles de hect&aacute;reas. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo comunicar la crisis clim&aacute;tica de los incendios?</h2><p class="article-text">
        Por eso, la clave para hacer llegar un mensaje m&aacute;s efectivo es conseguir que las audiencias empaticen lo m&aacute;ximo posible con el contenido. Las divulgadoras explican c&oacute;mo en ocasiones, utilizar el t&eacute;rmino &ldquo;calentamiento global&rdquo; puede generar rechazo o cr&iacute;ticas, as&iacute; que intentan concretar sus mensajes para que los usuarios se sientan m&aacute;s reflejados. En la cuenta de Climabar tambi&eacute;n se pueden ver v&iacute;deos, seg&uacute;n explican sus creadoras, traduciendo conceptos complejos a narrativas e historias que puedan entender las personas &ldquo;normales de a pie&rdquo;. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DbP9dLTttlv/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Para llegar al mayor n&uacute;mero de personas posibles, plantean preguntas con las que se pueden sentir identificados, como: &lsquo;&iquest;Te has dado cuenta de que en los &uacute;ltimos veranos no puedes dormir nunca tapado? Antes a lo mejor s&iacute; que pod&iacute;as&rsquo;. &ldquo;Nos hemos dado cuenta de que hay una serie de t&eacute;rminos que provocan rechazo en la gente en cuanto los oyen. Tienes que intentar ligarlos con su experiencia&rdquo;, explican. 
    </p><p class="article-text">
        Con la situaci&oacute;n de los incendios, desde Climabar se&ntilde;alan c&oacute;mo es imposible no caer en un &ldquo;bucle&rdquo; en redes sociales ante la avalancha de publicaciones constantes. &ldquo;T&uacute; tambi&eacute;n quieres informar, quieres contar algo diferente, algo nuevo, pero tampoco te quieres sumar a esta vor&aacute;gine de desesperaci&oacute;n. Lo nuestro es intentar bascular un poco entre esos mundos&rdquo;, explican. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a su formato, en la mayor&iacute;a de sus publicaciones, Casti&ntilde;eiras parte de un v&iacute;deo que se ha hecho muy viral, para reaccionar a &eacute;l y desmontarlo parte por parte. &ldquo;As&iacute; me aseguro que ese v&iacute;deo que me han pasado y que es viral, algunos con millones de visualizaciones, ha sido desmontado al mismo tiempo que doy las fuentes&rdquo;, explica. Sin embargo, el algoritmo de las redes sociales es siempre cambiante, tal y como se&ntilde;alan desde Climabar, y algo que funciona hoy y consigue miles de visualizaciones, tal vez ma&ntilde;ana sea todo lo contrario. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DbVz1aFt0Gk/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Montoya se centra m&aacute;s en un contenido pausado, con v&iacute;deos largos y bien documentados, algo que el algoritmo no suele favorecer frente a la simplicidad y corta duraci&oacute;n de la mayor&iacute;a del contenido en redes. &ldquo;Imagino que, igual que yo, hay mucha gente cansada del ruido, de la inmediatez y de las respuestas f&aacute;ciles a problemas complejos. Creo que buscan un espacio tranquilo, donde las cosas se expliquen con calma, con contexto y apoyadas en la evidencia&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los incendios, ha aprovechado el factor de actualidad para utilizar su conocimiento del tema. Su vinculaci&oacute;n con el territorio, el haber trabajado en censos de flora y fauna, en centros de recuperaci&oacute;n de animales salvajes, el tiempo que ha dedicado a investigar sobre ello y el trabajo de campo; le permiten explicar el problema desde una perspectiva amplia y con bastante contexto.
    </p><h2 class="article-text">Informarse con cabeza y verificaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        A pesar de la popularidad de las redes sociales para mantenerse informado, estas siguen sin ser del todo fiables por la inexistencia de la verificaci&oacute;n de sus publicaciones. A principios de junio de este a&ntilde;o, la coalici&oacute;n <a href="https://caad.info/analysis/newsletters/data-monitor-june-2026-wildfire-lies-and-trolls-on-bluesky/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Climate Action Against Disinformation</a> ya advirti&oacute; que las empresas de redes sociales deb&iacute;an tomar medidas para limitar la difusi&oacute;n de bulos, anticip&aacute;ndose a la temporada de incendios forestales que otro a&ntilde;o m&aacute;s est&aacute; afectando a varios pa&iacute;ses del sur de Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Sus informes y an&aacute;lisis concluyeron que, efectivamente, ni Meta, ni X, ni otra red social ampliamente utilizada ten&iacute;a mecanismos efectivos para combatir y verificar los bulos. &ldquo;Las redes sociales no tienen inter&eacute;s en poner ning&uacute;n tipo de cortafuegos a los bulos&rdquo;, asegura Casti&ntilde;eiras. 
    </p><p class="article-text">
        Huidobro e Hinojar advierten: &ldquo;No escuches a la primera persona que tenga un m&oacute;vil. Hay un punto intermedio entre el entretenimiento y desinformar a la gente con algo que es muy grave, como puede ser un incendio&rdquo;. Ambas inciden en la necesidad de legislar respecto a la verificaci&oacute;n de contenidos online, y en dar a conocer plataformas fiables para comprobar si una informaci&oacute;n es verdadera o falsa. 
    </p><p class="article-text">
        Montoya respalda que esta situaci&oacute;n responde, en parte, &ldquo;a una desconexi&oacute;n importante entre las administraciones y una parte de la sociedad, pero tambi&eacute;n a la enorme capacidad que tienen hoy las redes sociales para amplificar mensajes emocionales y simplistas&rdquo;. Asegura que la desinformaci&oacute;n no necesita ser cierta, le basta con ser llamativa, despertar indignaci&oacute;n y compartirse miles de veces antes de que lleguen las explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del altavoz que son sus perfiles en redes sociales, dan a conocer plataformas como <a href="https://maldita.es/malditobulo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maldita</a>, muy &uacute;tiles para desmentir bulos. &ldquo;Falta mucho trabajo contra la desinformaci&oacute;n de todos los temas en nuestro pa&iacute;s, de plataformas, de legislar&hellip; Porque ya no jugamos con las mismas reglas que hace 20 a&ntilde;os. Tenemos que cambiar un mont&oacute;n de leyes, de comportamientos y de manera de entender c&oacute;mo se desarrollan los pensamientos de las personas&rdquo;, concluye Huidobro. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7667663767081078038"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Organismos como EFFIS, el sistema de monitoreo de incendios forestales de la Uni&oacute;n Europea, que ofrece mapas y estad&iacute;sticas basados en datos comprobados y reales. Tambi&eacute;n puede ser muy &uacute;til consultar datos de AEMET o los dispositivos de extinci&oacute;n de cada comunidad aut&oacute;noma, seg&uacute;n los divulgadores. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Martínez Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/influencers-climaticos-luchan-bulos-plena-ola-incendios-gente-busca-causa-culpable_1_13420340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/002b95a1-1e90-4853-abf2-0621e7e9bcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x528y286.jpg" length="689295" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/002b95a1-1e90-4853-abf2-0621e7e9bcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x528y286.jpg" type="image/jpeg" fileSize="689295" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Influencers climáticos que luchan contra los bulos en plena ola de incendios: “La gente busca una causa y un culpable”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/002b95a1-1e90-4853-abf2-0621e7e9bcee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x528y286.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Bulos,Emergencias,Redes sociales,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pienso-gallega-verano-norte-presumen-influencers_129_13399378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d258744-c440-4ae3-a7d1-13863e9a7aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x425y332.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes invisibilizan más de dos mil años de identidad histórica y cultural en una tendencia estival que reduce cuatro comunidades autónomas a romantizar las noches con manta</p></div><p class="article-text">
        Alerta. Nueva tendencia vacacional detectada <em>online: </em>el pantallazo al term&oacute;metro del m&oacute;vil marcando 20 grados o el atardecer en sudadera ocupan ya el lugar que en su d&iacute;a perteneci&oacute; a las <a href="https://www.instagram.com/explore/search/keyword/?q=%23legsonthebeach" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>#LegsOnTheBeach,</em></a> aquellas piernas bronceadas f&aacute;cilmente <a href="https://www.instagram.com/p/C6OTtQJNKH-/?img_index=1" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intercambiables por salchichas</a>. La nueva imagen del verano aspiracional parece estar asociada al &ldquo;fresquito&rdquo; y al &ldquo;qu&eacute; gusto dormir tapado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ver durante semanas c&oacute;mo las temperaturas van alcanzando un r&eacute;cord tras otro y el pa&iacute;s &ndash;y medio mundo&ndash; se ahoga en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espana-entra-ola-calor-inedita-temperaturas-45-grados_1_13392964.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un mar de olas de calor</a>, a causa de una crisis clim&aacute;tica cada vez m&aacute;s grave, es entendible el anhelo de encontrar un poco de aire fresco m&aacute;s all&aacute; del centro comercial. C&oacute;mo no empatizar, empezando por no votar a partidos que niegan o minimizan el cambio clim&aacute;tico. Incluso en Galicia se est&aacute;n alcanzando este verano temperaturas m&aacute;s propias de Andaluc&iacute;a o Castilla-La Mancha.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cuesta un poco m&aacute;s digerir es la postal completa que se vende por parte de quienes acumulan cientos de miles de seguidores dado el nivel de banalidad. &ldquo;El norte como concepto abstracto&rdquo;, denunciaba en un v&iacute;deo la creadora de contenido <a href="https://www.instagram.com/reels/DNRAW7isX1n/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celimonde,</a> siempre cr&iacute;tica con el universo <em>influencer</em>. &ldquo;Es como cuando &Aacute;frica de repente es un pa&iacute;s&rdquo;, comparaba la asturiana, harta de esa simplificaci&oacute;n insultante hacia regiones tan diversas. &iquest;Por qu&eacute; nadie se refiere a &ldquo;veranear en el este&rdquo; cuando viaja a Denia o Menorca?  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DNRAW7isX1n/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Celi (@celimonde_)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;El norte es Le&oacute;n?, &iquest;Comillas?, &iquest;Bilbao?, &iquest;es Soria?, &iquest;es la sierra de Madrid? Bas&aacute;ndonos en la evidencia emp&iacute;rica, el norte al que se refieren &ndash;especialmente personas madrile&ntilde;as&ndash; no tiene por qu&eacute; ser geogr&aacute;fico, ya que no considera Ponferrada y s&iacute; Pontevedra, es m&aacute;s bien un misterio sociol&oacute;gico que implica a Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi. 
    </p><p class="article-text">
        Todo se reduce a un pu&ntilde;ado de t&oacute;picos infantiles que incluyen d&iacute;as lluviosos, vacas &ndash;no has estado de verdad en &ldquo;el norte&rdquo; si no has hecho foto a una vaca&ndash; o un jersey en la playa. &ldquo;Verano en el norte significa no poder llevar el pelo suelto&rdquo;, &ldquo;el norte y esa sensaci&oacute;n de vivir sin prisas&rdquo;, &ldquo;v&iacute;stete conmigo norte edition&rdquo;, &ldquo;lo que m&aacute;s me gusta del norte es no tener que peinarme ni que maquillarme&rdquo; son algunas perlas con las que me tropiezo en una b&uacute;squeda r&aacute;pida por TikTok que prefiero no comentar. De quienes se enfadan porque no pueden llevar el coche hasta el propio arenal o porque sube la marea y les roba la playa mejor tampoco hablamos.
    </p><p class="article-text">
        En Galicia, con una cultura migratoria tremendamente arraigada, la tradici&oacute;n tur&iacute;stica est&aacute; hist&oacute;ricamente ligada al Camino de Santiago y a la acogida de peregrinos. El problema llega cuando el turismo masificado obvia culturas e identidades hist&oacute;ricas y se relaciona de manera abusiva, condicionando la vida local; la ciudad se convierte en un <em>escape room</em> de calles cortadas, plazas por la que es imposible pasar, no se generan v&iacute;nculos, los servicios est&aacute;n saturados y los precios inflados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo se reduce a un puñado de tópicos infantiles que incluyen días lluviosos, vacas –no has estado de verdad en “el norte” si no has hecho foto a una vaca– o un jersey en la playa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si Portonovo, Sanxenxo o Compostela tienen experiencia en las complicaciones derivadas de un turismo cada vez m&aacute;s agresivo, el problema se agrava en lugares que no est&aacute;n acostumbrados ni preparados para determinadas cifras de visitantes. Una amiga de Moa&ntilde;a me cuenta estos d&iacute;as que a su hermana, que quer&iacute;a independizarse, le fue imposible alquilar un piso en su propio pueblo. El problema ya no era el precio, sino que directamente, como ya pasa en m&aacute;s pueblos o zonas rurales, no existe la opci&oacute;n de un alquiler que no sea el vacacional, m&aacute;s rentable. Proyecto de vida <em>not found. </em>
    </p><p class="article-text">
        En la misma comarca do Morrazo, Cangas multiplica por tres su poblaci&oacute;n cuando suben las temperaturas y, como muchos otros ayuntamientos en situaciones similares, pone a prueba al personal sanitario, que denuncia cada a&ntilde;o la falta de refuerzos. Tambi&eacute;n el consumo de agua se incrementa y obliga a racionar el uso diario por vivienda. Podr&iacute;amos mencionar la gesti&oacute;n de una basura que tambi&eacute;n se multiplica, los atascos en una comunidad con un transporte p&uacute;blico m&aacute;s bien deficiente o los vecinos que ya han dado por perdidas ciertas playas o chiringuitos de donde poco a poco han sido desplazados por quienes se sorprenden si un caf&eacute; cuesta menos de dos euros. &ldquo;Solo hay valientes aqu&iacute; en la playa, si tienes miedo, mejor no vayas&rdquo;, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FysinwJrCD8" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canta Rodrigo Cuevas</a> al respecto en su &uacute;ltimo disco.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n sostiene a qui&eacute;n?</h2><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de un siglo el soci&oacute;logo y economista Thorstein Veblen ya acertaba a definir lo que hoy podr&iacute;a denominarse el turismo de Instagram en su <em>Teor&iacute;a de la clase ociosa</em>, en la que defend&iacute;a que el ocio y el consumo de las clases acomodadas est&aacute;n m&aacute;s motivados por el reconocimiento social o la ostentaci&oacute;n que por una voluntad o necesidad real. Estos h&aacute;bitos de consumo, a su vez, influyen en otras clases sociales, que tratan de imitar ese estilo de vida. Tanto San Sebasti&aacute;n como Santander han sido lugares vacacionales de la monarqu&iacute;a en los siglos pasados; ni Instagram ni Mar&iacute;a Pombo son responsables de haberlos puesto en el mapa como destinos ligados al estatus. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/089a5999-6de5-4362-b3f9-a2cc8c4bed60_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/089a5999-6de5-4362-b3f9-a2cc8c4bed60_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/089a5999-6de5-4362-b3f9-a2cc8c4bed60_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/089a5999-6de5-4362-b3f9-a2cc8c4bed60_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/089a5999-6de5-4362-b3f9-a2cc8c4bed60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/089a5999-6de5-4362-b3f9-a2cc8c4bed60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/089a5999-6de5-4362-b3f9-a2cc8c4bed60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La nueva imagen del veraneo aspiracional parece estar asociada al “fresquito” y al “qué gusto dormir tapado”."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La nueva imagen del veraneo aspiracional parece estar asociada al “fresquito” y al “qué gusto dormir tapado”.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; favorecen las redes sociales es la aceleraci&oacute;n de tendencias que antes tardaban a&ntilde;os en consolidarse. La viralidad alcanza velocidades de v&eacute;rtigo a golpe de <em>like</em> y fomenta un tipo de turismo basado en hacer <em>checks</em> o cumplir con una lista de experiencias superficiales que otros miles de personas han hecho antes. Es el <em>fast food</em> del viaje: no hace falta hablar con nadie local ni para pedir una direcci&oacute;n y mucho menos plantearse c&oacute;mo viven cuando acaba septiembre, basta con conseguir la foto y pasar al siguiente punto de la lista.
    </p><p class="article-text">
        Este modo de consumo de lugares, convierte pueblos y ciudades en decorados, y a sus vecinos en meros figurantes, o quiz&aacute;s ni eso con las opciones que ofrece la IA para eliminar todo rastro de presencia humana de las fotos. Lo que todav&iacute;a no han conseguido los desarrolladores es poner a la IA a fregar platos, limpiar pisos tur&iacute;sticos, hacer camas en hoteles o poner copas de madrugada, porque el turismo no se hace solo, &ldquo;lo hacen trabajadores a cambio de miseria&rdquo;, como asegura la periodista <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/anna-pacheco-cuela-hoteles-lujo-turistas-ricos-igual-ruidosos-sucios_1_11213346.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Pacheco</a> en <em>Estuve aqu&iacute; y me acord&eacute; de nosotros </em>(Anagrama, 2024), ensayo en el que se infiltra entre el personal de un hotel de lujo en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto todav&iacute;a es pertinente preguntarse si vivimos del turismo o el turismo vive de nosotros. En Galicia, con el sector primario y la industria enfrent&aacute;ndose constantemente a problemas estructurales, el turismo representa ya alrededor del 10,5% de toda la ocupaci&oacute;n, seg&uacute;n el <a href="https://aei.turismo.gal/osdam/filestore/1/3/2/0/1/2_421878a4f9496fb/132012_49a8dad233aacae.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe anual de 2025</a>. Conviene reflexionar sobre si merece la pena invertir en el modelo econ&oacute;mico que se consolida: temporal, feminizado &ndash;que suele ser sin&oacute;nimo de precarizado&ndash; y estacional, porque aqu&iacute; todav&iacute;a no han llegado los inviernos de la Costa del Sol y los visitantes se concentran masivamente en verano.  
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos viendo <em>outfits</em> imposibles por la playa, opiniones sobre lo buc&oacute;lico de vivir &ldquo;en la nada&rdquo; y paseos por la aldea con bolsos m&aacute;s caros que contratar a la Panorama un s&aacute;bado de agosto. &iexcl;Ah!, y en cinco meses estrenamos nuevo a&ntilde;o Xacobeo, algo tan especial en Galicia que solo pasa catorce veces cada siglo. Es urgente que hablemos de algo m&aacute;s que del tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pienso-gallega-verano-norte-presumen-influencers_129_13399378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 19:26:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d258744-c440-4ae3-a7d1-13863e9a7aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x425y332.jpg" length="136951" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d258744-c440-4ae3-a7d1-13863e9a7aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x425y332.jpg" type="image/jpeg" fileSize="136951" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo que pienso como gallega del “verano en el norte” del que presumen las influencers]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d258744-c440-4ae3-a7d1-13863e9a7aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x425y332.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Verano,TikTok,Redes sociales,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Epicentro del tráfico de coca": un influencer inventa un bulo sobre una ciudad de Canarias para promocionar un libro y desata la indignación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/influencer-bulo-puerto-rosario-promocion-libro_1_13398310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cd8ee7b-cfc4-40b5-8a34-42169087532e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1058070.jpg" width="2000" height="1125" alt="&quot;Epicentro del tráfico de coca&quot;: un influencer inventa un bulo sobre una ciudad de Canarias para promocionar un libro y desata la indignación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento considera "absolutamente inaceptable" la campaña y exige respeto hacia la ciudad y sus vecinos</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Promoci&oacute;n o boicot? La <strong>desinformaci&oacute;n</strong> se ha convertido en uno de los ganchos m&aacute;s utilizados en las <strong>campa&ntilde;as promocionales</strong> que circulan por redes sociales. Cada vez son m&aacute;s los <strong>influencers</strong> que lanzan una <strong>noticia falsa</strong> para captar la atenci&oacute;n de sus seguidores, generar conversaci&oacute;n y disparar su alcance, antes de desvelar al final del v&iacute;deo cu&aacute;l es la informaci&oacute;n real. Esa ha sido la <strong>estrategia de un creador de contenido </strong>con la capital de Fuerteventura, <strong>Puerto del Rosario</strong>, una t&aacute;ctica que ha desatado una profunda indignaci&oacute;n entre los residentes y el Ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        Hace cuatro d&iacute;as, uno de los influencers m&aacute;s conocidos del panorama digital publicaba un v&iacute;deo en el que advert&iacute;a sobre la supuesta <strong>peligrosidad de Puerto del Rosario</strong>. &ldquo;Me veo en la obligaci&oacute;n moral de hacerlo ahora que estamos en verano. Si alguno de vosotros est&aacute;is por all&iacute;, intentad evitar este lugar&rdquo;, aseguraba. En la grabaci&oacute;n, calificaba la capital de Fuerteventura como el &ldquo;<strong>epicentro del tr&aacute;fico de coca en Canarias</strong> y hogar de Los Jacosos, una de las bandas m&aacute;s agresivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El creador de contenido iba un paso m&aacute;s all&aacute; y afirmaba que esta presunta organizaci&oacute;n se dedica a la extorsi&oacute;n, al tr&aacute;fico de coca&iacute;na y al <strong>asalto violento de bungalows y villas tur&iacute;sticas</strong>, asegurando adem&aacute;s que la mayor&iacute;a de sus integrantes se concentran en la capital majorera. Pero nada de eso es cierto. El reportero, colaborador habitual de Los40, utiliz&oacute; este relato como gancho para <strong>promocionar su libro </strong>al final del v&iacute;deo. Sin embargo, la estrategia ha resultado fallida y ha despertado el malestar de miles de vecinos y residentes, que consideran &ldquo;de verg&uuml;enza&rdquo; que, para hacer publicidad de un libro, deje en entredicho la<strong> seguridad de Puerto del Rosario.</strong>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una campa&ntilde;a que &ldquo;da&ntilde;a gravemente&rdquo; al municipio</strong></h2><p class="article-text">
        Esta pol&eacute;mica ha traspasado, adem&aacute;s, las redes sociales, despu&eacute;s de que el<strong> Ayuntamiento de Puerto del Rosario </strong>haya emitido un comunicado en el que <strong>denuncia la campa&ntilde;a</strong> por &ldquo;da&ntilde;ar gravemente la imagen del municipio&rdquo;. El Consistorio considera &ldquo;absolutamente inaceptable&rdquo; utilizar una <strong>imagen falsa, sensacionalista y profundamente ofensiva</strong> de la capital majorera con el &uacute;nico objetivo de promocionar una publicaci&oacute;n editorial.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/Da5UjaCMyhY/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Asimismo, recuerda que detr&aacute;s del nombre de Puerto del Rosario &ldquo;hay miles de vecinos y vecinas que construyen cada d&iacute;a una ciudad abierta, trabajadora y acogedora, as&iacute; como cientos de empresas, comercios y profesionales que se esfuerzan por ofrecer la mejor imagen del municipio&rdquo;. &ldquo;Ninguna estrategia de marketing puede justificar que se desacredite a toda una comunidad con <strong>afirmaciones falsas o manipuladas</strong>&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        El comunicado advierte de que &ldquo;la libertad de expresi&oacute;n no puede convertirse en una excusa para difundir mensajes que degradan la imagen de una ciudad y de toda una comunidad con fines exclusivamente comerciales&rdquo;. Por este motivo, desde el Consistorio exigen &ldquo;m&aacute;ximo respeto hacia Puerto del del Rosario y hacia las personas que forman parte de este municipio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Horas m&aacute;s tarde de la difusi&oacute;n de este escrito, el creador de contenido ha dado una contundente respuesta con otro v&iacute;deo, donde alega que su anterior <em>reel</em> promocional era &ldquo;pura iron&iacute;a&rdquo; y que lleva &ldquo;una d&eacute;cada hablando maravillas de Puerto del Rosario&rdquo;, con v&iacute;deos donde recuerda el colegio donde estudi&oacute; o recomienda cafeter&iacute;as o restaurantes donde comer, acciones que, seg&uacute;n &eacute;l, el Ayuntamiento &ldquo;nunca&rdquo; le ha reconocido. 
    </p><p class="article-text">
        En dicha grabaci&oacute;n sostiene que, aunque &ldquo;perd&iacute;a dinero&rdquo;, apost&oacute; por realizar la firma en su ciudad natal y acusa al alcalde David de Vera (CC) de tenerle &ldquo;envidia&rdquo; por que un v&iacute;deo suyo &ldquo;haga m&aacute;s por Puerto del Rosario de lo que usted puede hacer en 400 legislaturas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>'Ragebait', una f&oacute;rmula cada vez m&aacute;s habitual en redes sociales</strong></h2><p class="article-text">
        La t&aacute;ctica empleada por este influencer se conoce como <em><strong>ragebait, </strong></em>un t&eacute;rmino utilizado para describir aquellas publicaciones dise&ntilde;adas para <strong>provocar indignaci&oacute;n o enfado </strong>con el objetivo de multiplicar su alcance en redes sociales. En ocasiones, estos v&iacute;deos recurren a afirmaciones exageradas o directamente falsas con la intenci&oacute;n de captar la atenci&oacute;n durante los primeros segundos, un factor clave para los algoritmos de plataformas como TikTok o Instagram.
    </p><p class="article-text">
        Aunque sus autores suelen revelar la realidad al final de la publicaci&oacute;n, expertos en comunicaci&oacute;n digital advierten de que muchos usuarios no llegan a ver esa parte del contenido, por lo que el mensaje inicial puede seguir circulando descontextualizado.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica el escritor estadounidense A. R. Ashworth en un <a href="https://ashworthwritesreviews.wordpress.com/2016/07/19/ragebait-clickbaits-evil-twin/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo sobre el fen&oacute;meno del ragebait</a>, este t&eacute;rmino aprovecha <strong>mecanismos psicol&oacute;gicos </strong>ampliamente estudiados. La indignaci&oacute;n es uno de los principales motores de la interacci&oacute;n en redes sociales, ya que los contenidos que despiertan emociones intensas suelen compartirse con mayor facilidad. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma el conocido como <strong>sesgo de negatividad</strong>, la tendencia de las personas a prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a las informaciones negativas que a las positivas. Diversas investigaciones apuntan, adem&aacute;s, a que el uso de un lenguaje con carga moral o de palabras negativas incrementa las probabilidades de que un contenido reciba m&aacute;s <em>clics</em>, comentarios y compartidos, convirtiendo la pol&eacute;mica en una herramienta especialmente eficaz para ganar visibilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlota Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/influencer-bulo-puerto-rosario-promocion-libro_1_13398310.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 11:49:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5cd8ee7b-cfc4-40b5-8a34-42169087532e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1058070.jpg" length="404241" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5cd8ee7b-cfc4-40b5-8a34-42169087532e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1058070.jpg" type="image/jpeg" fileSize="404241" width="2000" height="1125"/>
      <media:title><![CDATA["Epicentro del tráfico de coca": un influencer inventa un bulo sobre una ciudad de Canarias para promocionar un libro y desata la indignación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5cd8ee7b-cfc4-40b5-8a34-42169087532e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1058070.jpg" width="2000" height="1125"/>
      <media:keywords><![CDATA[Instagram,Redes sociales,Fuerteventura,Libros,Marketing,Marketing digital,Canarias,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[FACUA denuncia a Nil Ojeda por el falso descuento del 99%: infló los precios para que la oferta saliera a precio normal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/facua-denuncia-nil-ojeda-falso-descuento-99-inflo-precios-oferta-saliera-precio-normal-pm_1_13398302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abce374e-814e-45a2-9425-f47b434ab60a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147902.jpg" width="1080" height="608" alt="FACUA denuncia a Nil Ojeda por el falso descuento del 99%: infló los precios para que la oferta saliera a precio normal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puso camisetas a más de 3.000 euros, a las que se aplicaba el 99% de rebaja para dejarlas en exactamente lo que costaban antes de la campaña: unos 29,69€</p><p class="subtitle">Alicante denuncia a la Fiscalía al 'youtuber' Nil Ojeda por animar a fingir ahogamientos en las playas
</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a de la <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/espana-gana-segundo-mundial-ultimo-baile-colectivo_1_13385847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">final del Mundial</a>, el 19 de julio, la tienda online <strong>Milfshakes</strong>, del conocido youtuber espa&ntilde;ol <strong>Nil Ojeda</strong>, lanz&oacute; en redes sociales una promesa que se viraliz&oacute; al momento: <strong>&ldquo;Si Espa&ntilde;a gana hoy, toda la web al 99%&rdquo;</strong>. Espa&ntilde;a gan&oacute;, y los usuarios que acudieron a reclamar el descuento prometido encontraron camisetas con precios &ldquo;originales&rdquo; de m&aacute;s de <strong>3.000 euros</strong>, a los que se aplicaba el 99% de rebaja para dejarlos en exactamente <strong>lo que costaban antes de la campa&ntilde;a: unos 29,69 euros.</strong> Lo que parec&iacute;a una oferta hist&oacute;rica era realmente su precio normal.
    </p><p class="article-text">
        Milfshakes se define como un &ldquo;concepto art&iacute;stico basado en la aleatoriedad&rdquo; con <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/ia-marketplaces-eficiencia-operativa-debate-x-edicion-ecommerce-tour-sevilla_1_13104830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;as dise&ntilde;adas para viralizarse entre el p&uacute;blico joven</a>. En este caso lo consigui&oacute; con creces, llegando, seg&uacute;n reconoci&oacute; el propio Ojeda, a mucho m&aacute;s p&uacute;blico del que habitualmente forma su comunidad habitual. El problema es que cuando Espa&ntilde;a marc&oacute; el gol definitivo y miles de usuarios entraron a la web con &ldquo;toda la ilusi&oacute;n del mundo&rdquo;, se encontraron con que <strong>el cat&aacute;logo habitual hab&iacute;a desaparecido</strong> y los &uacute;nicos productos disponibles ten&iacute;an <strong>precios inflados artificialmente</strong>. La web dej&oacute; de estar operativa poco despu&eacute;s y sus perfiles en redes sociales fueron eliminados, aunque la imagen promocional del descuento sigui&oacute; circulando.
    </p><h2 class="article-text">La trampa del descuento y el marco legal</h2><p class="article-text">
        <strong>FACUA-Consumidores en Acci&oacute;n</strong> no ha tardado en actuar. La organizaci&oacute;n ha denunciado a Milfshakes ante la <strong>Direcci&oacute;n General de Consumo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030</strong> por publicidad enga&ntilde;osa. El argumento legal lo tienen claro: <strong>el art&iacute;culo 20 de la Ley 7/1996 de Ordenaci&oacute;n del Comercio Minorista</strong> establece que, en cualquier oferta con reducci&oacute;n de precio, el precio anterior debe ser &ldquo;el menor que hubiese sido aplicado sobre productos id&eacute;nticos en los treinta d&iacute;as precedentes&rdquo;. Para que el 99% de descuento hubiera sido real, <strong>las camisetas habr&iacute;an tenido que costar m&aacute;s de 3.000 euros durante el mes anterior</strong> a la campa&ntilde;a, y obviamente nunca fue as&iacute;.  
    </p><p class="article-text">
        FACUA cita adem&aacute;s el <strong>art&iacute;culo 5 de la Ley 3/1991 de Competencia Desleal</strong>, que considera enga&ntilde;osa cualquier conducta que &ldquo;contenga informaci&oacute;n falsa o informaci&oacute;n que, aun siendo veraz, por su contenido o presentaci&oacute;n induzca o pueda inducir a error a los destinatarios, siendo susceptible de alterar su comportamiento econ&oacute;mico&rdquo;, especialmente cuando se trata del precio. La organizaci&oacute;n se&ntilde;ala que los usuarios que hayan podido caer en el enga&ntilde;o pueden acudir a ella para que valore actuaciones en defensa de sus derechos. 
    </p><h2 class="article-text">La respuesta de Nil Ojeda</h2><p class="article-text">
        Otro detalle llamativo es el hecho de que <strong>un d&iacute;a antes de que FACUA hiciera p&uacute;blica la denuncia</strong>, la propia cuenta de <strong>Milfshakes bromeaba en redes sociales</strong> anunciando la expulsi&oacute;n de &ldquo;la persona a la que se le ocurri&oacute; la idea del 99% en toda la web&rdquo;, con el comentario: <strong>&ldquo;Merecido sinceramente&rdquo;</strong>. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2078829958974087542?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Horas despu&eacute;s de conocerse la denuncia, Nil Ojeda public&oacute; un v&iacute;deo en sus historias Instagram en el que <strong>sali&oacute; a &ldquo;dar la cara&rdquo; y &ldquo;asumir responsabilidades&rdquo;</strong>. En el v&iacute;deo, Ojeda reconoci&oacute; que la campa&ntilde;a &ldquo;se les hab&iacute;a ido de las manos&rdquo; por su alcance inesperado. <strong>&ldquo;En nuestra cabeza sonaba espectacular&rdquo;</strong>, dijo. Y a&ntilde;adi&oacute;: <strong>&ldquo;Esta era una campa&ntilde;a para dar que hablar. Y ha dado que hablar... pero no de la manera que esperaba.&rdquo;</strong> Tambi&eacute;n confirm&oacute; que las camisetas compradas antes del esc&aacute;ndalo llegar&aacute;n a sus compradores: &ldquo;A quien os gustara la camiseta del f&uacute;tbol y la comprarais, os va a llegar, tranquilos.&rdquo;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2079614848854372392?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Las disculpas m&aacute;s directas fueron para los usuarios que entraron a la web esperando encontrar el descuento prometido: <strong>&ldquo;A los que entrasteis a la web con toda la ilusi&oacute;n del mundo, de verdad, os pido perd&oacute;n.&rdquo;</strong> Ojeda cerr&oacute; el v&iacute;deo con un <strong>&ldquo;Llev&aacute;bamos tiempo sin liarla tanto&rdquo;</strong> y anunci&oacute; que prepara algo para su comunidad para lo que, seg&uacute;n &eacute;l, sus seguidores no est&aacute;n &ldquo;preparados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente la web vuelve a estar operativa con sus precios habituales: camisetas desde 19,69 euros y el precio m&aacute;s frecuente en torno a los 29,49 euros. La denuncia ante el Ministerio de Consumo sigue su curso pero parece que no ha afectado mucho al youtuber que <strong>ha anunciado en Instagram una colaboraci&oacute;n con Tom Holland</strong>, el actor que da vida a Spider-man, poniendo como t&iacute;tulo &ldquo;<strong>nueva estafa en Milfshakes</strong>&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/facua-denuncia-nil-ojeda-falso-descuento-99-inflo-precios-oferta-saliera-precio-normal-pm_1_13398302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 10:42:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abce374e-814e-45a2-9425-f47b434ab60a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147902.jpg" length="248514" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abce374e-814e-45a2-9425-f47b434ab60a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147902.jpg" type="image/jpeg" fileSize="248514" width="1080" height="608"/>
      <media:title><![CDATA[FACUA denuncia a Nil Ojeda por el falso descuento del 99%: infló los precios para que la oferta saliera a precio normal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abce374e-814e-45a2-9425-f47b434ab60a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147902.jpg" width="1080" height="608"/>
      <media:keywords><![CDATA[Youtubers,facua,Mundial de fútbol,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[TikTok ya no solo quiere que pases horas mirando vídeos, ahora también quiere que compres sin salir de ellos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tiktok-no-quiere-pases-horas-mirando-videos-ahora-quiere-compres-salir_1_13353574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18f14240-91c0-411f-adbe-544f2f80ae2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="TikTok ya no solo quiere que pases horas mirando vídeos, ahora también quiere que compres sin salir de ellos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tienda integrada de la red social ya reúne a más de 21.000 vendedores en España y ha convertido los vídeos y los directos en un nuevo escaparate para marcas y creadores; pero el modelo topa con límites laborales y legales</p></div><p class="article-text">
        No hace falta entrar en una tienda. Ni buscar un producto. Ni siquiera tener intenci&oacute;n de comprar. Basta con abrir TikTok. Entre un v&iacute;deo de recetas, otro de humor y otro de un perro haciendo trucos, aparece una joven ense&ntilde;ando un s&eacute;rum facial. Habla de los ingredientes, ense&ntilde;a la textura y responde a comentarios de otros usuarios. En la esquina inferior hay un peque&ntilde;o carrito naranja. Con dos pulsaciones se puede comprar el producto sin salir de la aplicaci&oacute;n. Eso es <a href="https://www.eldiario.es/era/tiktok-shop-espana-compras-en-directo-online_1_11976947.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TikTok Shop</a>.
    </p><p class="article-text">
        La red social ya no solo quiere que los usuarios permanezcan el mayor tiempo posible viendo v&iacute;deos, tambi&eacute;n quiere que compren mientras los ven. La herramienta aterriz&oacute; en Espa&ntilde;a hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. Seg&uacute;n datos facilitados por TikTok, a partir de la consultora NielsenIQ, ya cuenta con m&aacute;s de 21.000 vendedores locales, ocupa el puesto 16 entre los comercios electr&oacute;nicos del pa&iacute;s y se ha convertido en el s&eacute;ptimo mayor vendedor online de productos de belleza.
    </p><p class="article-text">
        TikTok llama a este modelo <em>Discovery Commerce</em>. La idea es sencilla: la compra deja de ser una b&uacute;squeda y pasa a ser un descubrimiento. Pero detr&aacute;s de este modelo, existe un ecosistema donde conviven marcas, creadores, agencias, algoritmos, publicidad integrada, comisiones por venta y un marco legal que todav&iacute;a genera dudas.
    </p><h2 class="article-text">Comprar sin buscar</h2><p class="article-text">
        La diferencia entre TikTok Shop respecto Amazon, Shein, Temu o cualquier otra tienda online es el punto de partida. En un comercio electr&oacute;nico tradicional el usuario entra porque quiere comprar. En TikTok ocurre al rev&eacute;s: la compra aparece mientras el usuario est&aacute; entreteni&eacute;ndose. Los productos se muestran integrados entre el contenido habitual del <em>feed</em>. A veces llegan a trav&eacute;s de un v&iacute;deo. Otras, mediante una retransmisi&oacute;n en directo. En ambos casos, el objetivo es el mismo, que el usuario no tenga que abandonar la aplicaci&oacute;n para completar la compra.
    </p><p class="article-text">
        La propia compa&ntilde;&iacute;a resume la l&oacute;gica del modelo. &ldquo;TikTok Shop se basa en el descubrimiento a trav&eacute;s del contenido, lo que permite a los usuarios ver los productos en detalle, hacer preguntas y recibir respuestas en tiempo real, as&iacute; como conocer las experiencias de otros compradores antes de decidirse a comprar&rdquo;, explican fuentes de TikTok Shop. Formatos como el LIVE Shopping, defiende la compa&ntilde;&iacute;a, &ldquo;recuperan esa cercan&iacute;a que antes caracterizaba a las tiendas f&iacute;sicas, pero con la posibilidad de llegar a millones de personas a la vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras muestran que el modelo est&aacute; funcionando, especialmente para peque&ntilde;as empresas. La compa&ntilde;&iacute;a sostiene que el 88% de los usuarios afirma haberse sentido inspirado para comprar productos de peque&ntilde;as empresas tras descubrirlas en la plataforma y que el 81% de las pymes asegura haber llegado a nuevos clientes gracias a TikTok.
    </p><h2 class="article-text">Del influencer al vendedor</h2><p class="article-text">
        TikTok Shop tambi&eacute;n ha cambiado el papel de muchos creadores. Ya no solo generan contenido, ahora venden. El sistema funciona mediante afiliaci&oacute;n. Las marcas ofrecen comisiones por cada producto vendido y los creadores deciden si participan en la campa&ntilde;a. Cuando un usuario compra a trav&eacute;s del enlace incluido en un v&iacute;deo, el creador recibe un porcentaje de esa venta. &ldquo;En TikTok Shop no cobramos por publicar un v&iacute;deo. Cobramos cuando conseguimos vender&rdquo;, resume Ruth Garlejo, creadora de contenido especializada en la plataforma (@ladyrebel_ugc, 3.000 seguidores).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@ladyrebel_ugc/video/7646836235209575702" data-video-id="7646836235209575702" style="max-width: 605px;min-width: 325px;" > <section> <a target="_blank" title="@ladyrebel_ugc" href="https://www.tiktok.com/@ladyrebel_ugc?refer=embed">@ladyrebel_ugc</a> 🚨@Neoxoma te está regalando su limpiador!! Literalmente con los descuentos por el pack de limpiador y serum estás pagando lo que cuesta solo el serum⚡️⚡️<a title="ofertasparati" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/ofertasparati?refer=embed">#Ofertasparati</a> <a title="descuentos" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/descuentos?refer=embed">#descuentos</a> <a title="healthyaging" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/healthyaging?refer=embed">#healthyaging</a> <a title="lineasdeexpresion" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/lineasdeexpresion?refer=embed">#lineasdeexpresion</a> <a target="_blank" title="♬ Dark club hip hop TikTok(1311086) - Ninja Muzik Tokyo" href="https://www.tiktok.com/music/Dark-club-hip-hop-TikTok-1311086-7146245501766895617?refer=embed">♬ Dark club hip hop TikTok(1311086) - Ninja Muzik Tokyo</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Joan, con 32.000 seguidores en @impalahshop y m&aacute;s de un mill&oacute;n de &ldquo;me gusta&rdquo; acumulados, dej&oacute; su trabajo como productor musical para dedicarse por completo a la plataforma cuatro meses despu&eacute;s de empezar. Su cuenta se mueve en un cat&aacute;logo m&aacute;s amplio de productos de consumo, seleccionado seg&uacute;n lo que, dice, le convence tras probarlo. &ldquo;Empec&eacute; sin demasiadas expectativas y cuatro meses despu&eacute;s dej&eacute; mi trabajo&rdquo;, admite.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@impalahshop/video/7623393511915867395" data-video-id="7623393511915867395" style="max-width: 605px;min-width: 325px;" > <section> <a target="_blank" title="@impalahshop" href="https://www.tiktok.com/@impalahshop?refer=embed">@impalahshop</a> Ventilador de techo con luz LED que es literalmente el upgrade más rentable para tu casa 💡🌀 Combina ventilador + lámpara en uno, con varias velocidades y modo invierno&#47;verano para usarlo todo el año. La luz LED es regulable en intensidad y temperatura (cálida, fría y neutra), así que te adaptas a cualquier mood. Incluye mando a distancia, temporizador y funcionamiento silencioso, perfecto para dormir sin ruido ni calor. Diseño moderno, fácil de instalar y consumo bajo. Te ahorra espacio, dinero y te deja el setup del salón o habitación en modo premium. Calidad top y precio que renta. <a title="ofertasdeprimavera" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/ofertasdeprimavera?refer=embed">#Ofertasdeprimavera</a> <a title="glowupdeprimavera" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/glowupdeprimavera?refer=embed">#GlowUpdeprimavera</a> <a title="ventiladortecho" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/ventiladortecho?refer=embed">#VentiladorTecho</a> <a title="homeupgrade" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/homeupgrade?refer=embed">#HomeUpgrade</a> <a title="smarthome" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/smarthome?refer=embed">#SmartHome</a> <a target="_blank" title="♬ sonido original - Joan" href="https://www.tiktok.com/music/sonido-original-7623393512007994134?refer=embed">♬ sonido original - Joan</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Ambos coinciden en que reciben los productos antes de recomendarlos y aseguran que rechazan promocionar aquellos que consideran de mala calidad. &ldquo;La credibilidad es lo &uacute;nico que tenemos&rdquo;, confiesa Joan. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el funcionamiento no siempre es igual para todos. Ainhoa Llamas (@tipsss4youu_, 35.000 seguidores) y su pareja, Santiago Garc&iacute;a, llevan un a&ntilde;o en la plataforma y hacen un balance m&aacute;s cr&iacute;tico. &ldquo;La plataforma a&uacute;n no es perfecta. Est&aacute;n constantemente haciendo cambios y no cuentan bien las comisiones&rdquo;, resume Llamas. &ldquo;Tampoco te dan mucho soporte. Si tienes alg&uacute;n problema, se ponen todos a una, pero nadie consigue nada&rdquo;. Santi, por su parte, apunta a un problema de dise&ntilde;o de fondo: &ldquo;Hacen falta creadores dentro de los que hacen la aplicaci&oacute;n, para que nos puedan entender m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Trabajar para el algoritmo</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito en TikTok Shop depende menos de un &uacute;nico v&iacute;deo viral que de la capacidad para mantenerse visible, y eso tiene un coste en horas. Ruth Garlejo reconoce que un solo v&iacute;deo suele generar pocas ventas: &ldquo;Si publico quince v&iacute;deos durante una semana sobre un mismo producto, vendo mucho m&aacute;s&rdquo;. Ainhoa Llamas cuenta que ella y Santi analizan cada d&iacute;a qu&eacute; publicaciones funcionan mejor. Si un formato vende, vuelven a grabarlo desde otros &aacute;ngulos o responden comentarios para &ldquo;que se vuelva a reviralizar&rdquo;. Joan sube entre cuatro y cinco v&iacute;deos diarios y reconoce que conoce a creadores que suben &ldquo;25 o m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie de la plataforma exige ese ritmo por escrito. Pero el especialista en publicidad digital consultado para este reportaje, se&ntilde;ala la trampa de esa aparente libertad: &ldquo;La plataforma no obliga a publicar veinte v&iacute;deos, pero el algoritmo s&iacute; incentiva producir mucho contenido&rdquo;. Es la l&oacute;gica de la econom&iacute;a de plataformas o <em>gig economy</em> aplicada al contenido: sin contrato laboral, sin salario fijo y sin garant&iacute;as. Bajo la premisa de que se trabaja &ldquo;desde casa&rdquo; y &ldquo;cuando uno quiere&rdquo;, pero condicionado en la pr&aacute;ctica por un algoritmo que decide cu&aacute;nto hay que producir para poder facturar. 
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de los creadores entrevistados para este reportaje habl&oacute; abiertamente de ansiedad o desgaste asociado a las rachas bajas de ventas. Pero s&iacute; describen, todos, una rutina de an&aacute;lisis y producci&oacute;n diaria que empieza a parecerse m&aacute;s a un turno de trabajo que a una afici&oacute;n monetizada. El propio especialista lo resume con una imagen que sirve para todo el ecosistema: &ldquo;Es bastante el salvaje oeste, sobre todo con marcas m&aacute;s peque&ntilde;as o perfiles no muy profesionales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La belleza sin barreras</h2><p class="article-text">
        Si hay una categor&iacute;a que resume el &eacute;xito de TikTok Shop es la belleza. Perfumes, maquillaje y productos de cuidado de la piel concentran parte de su crecimiento. Seg&uacute;n datos internos de TikTok, las sesiones de LIVE Shopping dedicadas a belleza crecieron un 173% en los &uacute;ltimos seis meses. De media los vendedores de esta categor&iacute;a obtienen el 65% de sus ingresos mediante v&iacute;deos cortos y directos. Marcas como Arganour, The Body Shop o 3INA destacan que TikTok Shop ya se ha convertido en un canal estrat&eacute;gico para captar nuevos clientes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@mimimv13/video/7530744021455523094" data-video-id="7530744021455523094" style="max-width: 605px;min-width: 325px;" > <section> <a target="_blank" title="@mimimv13" href="https://www.tiktok.com/@mimimv13?refer=embed">@mimimv13</a> Juego de maquillaje por menos de 17€, de verdad que me ha sorprendido un montón!! <a title="makeup" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/makeup?refer=embed">#makeup</a> <a title="maquillaje" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/maquillaje?refer=embed">#maquillaje</a> <a title="oferta" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/oferta?refer=embed">#oferta</a> <a title="ahorro" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/ahorro?refer=embed">#ahorro</a> <a title="tiktokshop" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/tiktokshop?refer=embed">#tiktokshop</a> <a title="juegodemaquillaje" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/juegodemaquillaje?refer=embed">#juegodemaquillaje</a> <a target="_blank" title="♬ sonido original - Míryam Muñoz✨" href="https://www.tiktok.com/music/sonido-original-7530744032113199894?refer=embed">♬ sonido original - Míryam Muñoz✨</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Pero el mismo formato que dispara las ventas es el que m&aacute;s dificulta controlar qu&eacute; se promete y a qui&eacute;n llega. Los creadores entrevistados para este reportaje aseguran que intentan explicar para qui&eacute;n est&aacute; pensado cada producto y evitar promesas exageradas. Joan afirma que, cuando promociona cosm&eacute;tica, suele especificar que est&aacute; dirigida a personas mayores de 30 a&ntilde;os. Ruth Garlejo defiende que ella habla de ingredientes y de su experiencia personal, &ldquo;no de resultados garantizados&rdquo;: &ldquo;Nunca aseguro que te vas a poner esto y te vas a ver bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El propio Joan reconoce, sin embargo, que ese cuidado no es la norma en la plataforma: &ldquo;Hay gente que utiliza IA y promociona productos de forma exagerada o falsa. En mi opini&oacute;n eso no deber&iacute;a permitirse, ya que enga&ntilde;a a la gente&rdquo;. Ainhoa Llamas a&ntilde;ade que las normas sobre qu&eacute; se puede decir de un producto y, por extensi&oacute;n, a qui&eacute;n y c&oacute;mo se le habla de sus efectos, cambian sin previo aviso y sin que quede claro d&oacute;nde est&aacute; el l&iacute;mite. &ldquo;Antes se pod&iacute;a decir la palabra &rdquo;barriga&ldquo;, pero ahora, si la dices, seg&uacute;n c&oacute;mo, te quitan el v&iacute;deo. Le pides explicaciones y tampoco te dejan claro qu&eacute; se puede decir y qu&eacute; no. Vamos siempre sorteando&rdquo;, resume. 
    </p><p class="article-text">
        Desde TikTok se remiten a los <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-paquete-combatir-desinformacion-redes-sociales-ceo-enfrentaran-responsabilidad-penal-si-no-retiran-contenidos-ilegales_1_12958046.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&iacute;mites de acceso</a>: &ldquo;TikTok Shop est&aacute; disponible &uacute;nicamente para personas mayores de 18 a&ntilde;os&rdquo;, se&ntilde;alan fuentes de la compa&ntilde;&iacute;a que aseguran que la pesta&ntilde;a de la tienda &ldquo;est&aacute; oculta para los menores&rdquo; y que estos usuarios &ldquo;tampoco pueden ver contenidos que contengan enlaces de productos o fichas de productos de TikTok Shop en ninguna otra secci&oacute;n de la aplicaci&oacute;n&rdquo;. Pero eso no impide que consuma, como cualquier otro usuario, el v&iacute;deo de una creadora hablando de un s&eacute;rum antiedad o de una rutina &ldquo;que le ha cambiado la piel&rdquo;, sin que ese contenido est&eacute; necesariamente etiquetado como no apto para su edad.
    </p><h2 class="article-text">Las marcas venden m&aacute;s, pero tambi&eacute;n pierden parte del control</h2><p class="article-text">
        Ese mismo experto, que pide no ser identificado con su nombre porque trabaja con marcas que est&aacute;n en TikTok Shop, se&ntilde;ala otra consecuencia del modelo. Hasta ahora, las marcas controlaban pr&aacute;cticamente todo el proceso publicitario: el mensaje, las im&aacute;genes y qui&eacute;n hablaba de sus productos. En TikTok Shop ese control se diluye. Decenas o cientos de creadores pueden recomendar simult&aacute;neamente un mismo producto y no todos lo hacen igual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los intereses no siempre coinciden&rdquo;, argumenta. &ldquo;La marca quiere vender, pero tambi&eacute;n proteger su imagen. Muchos creadores solo quieren vender&rdquo;. Un creador puede recomendar una crema durante una semana y, pocos d&iacute;as despu&eacute;s, empezar a promocionar otra marca porque ofrece una comisi&oacute;n m&aacute;s alta o una campa&ntilde;a m&aacute;s atractiva, incluso compar&aacute;ndola con la que antes elogiaba.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el especialista, algunas empresas aceptan esa p&eacute;rdida de control porque las ventas compensan el riesgo reputacional. Otras intentan seleccionar cuidadosamente qu&eacute; perfiles pueden promocionar sus productos y les facilitan gu&iacute;as de comunicaci&oacute;n para mantener cierta coherencia. Aunque eso reduce el volumen de contenido que consiguen generar. Desde TikTok recuerdan que los vendedores pueden elegir con qu&eacute; creadores trabajan y que existen normas para garantizar que el producto promocionado coincida con el realmente vendido.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Publicidad o recomendaci&oacute;n?</h2><p class="article-text">
        Algunas marcas env&iacute;an &uacute;nicamente un peque&ntilde;o documento con informaci&oacute;n b&aacute;sica, pero otras remiten guiones completos indicando qu&eacute; decir, qu&eacute; planos grabar y qu&eacute; mensajes destacar. Cuando eso ocurre, lo que el espectador percibe como la opini&oacute;n espont&aacute;nea de una persona que ha probado un producto es, en realidad, un mensaje redactado de antemano por la marca y ejecutado por el creador como int&eacute;rprete. 
    </p><p class="article-text">
        La libertad creativa convive con la distinci&oacute;n entre recomendaci&oacute;n y publicidad. Los creadores hacen una distinci&oacute;n parecida. &ldquo;No nos pagan por hablar bien del producto. Nos pagan si alguien compra&rdquo;, afirma Joan. Ruth Garlejo cuenta que, cuando un producto no le convence, tambi&eacute;n lo dice en sus v&iacute;deos: &ldquo;Me lleg&oacute; un conjunto de ropa que encogi&oacute; al lavarlo. Lo ense&ntilde;&eacute; y dije que yo no lo comprar&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La frontera entre ambas cosas resulta cada vez menos evidente. Cuando un creador a&ntilde;ade un enlace de TikTok Shop, la plataforma incorpora autom&aacute;ticamente un distintivo de &ldquo;Comisi&oacute;n pagada&rdquo;. TikTok sostiene que, a diferencia de un anuncio pagado directamente por el anunciante, el contenido de afiliados &ldquo;es creado por un usuario que puede recibir una comisi&oacute;n u otro incentivo si alguien compra un producto a trav&eacute;s de su contenido&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Fiscalidad y regulaci&oacute;n: una zona gris</h2><p class="article-text">
        El modelo ya ha topado con l&iacute;mites legales en otros mercados: en Indonesia, uno de los mayores fuera de Estados Unidos, el Gobierno prohibi&oacute; en octubre de 2023 las transacciones directas dentro de redes sociales para proteger a los peque&ntilde;os comercios locales. Obligando a TikTok a cerrar temporalmente su tienda y, meses despu&eacute;s, a integrarla en la plataforma de comercio electr&oacute;nico Tokopedia (de la que TikTok adquiri&oacute; una participaci&oacute;n mayoritaria) para poder seguir operando. Pa&iacute;ses como Malasia, Tailandia o Vietnam han estudiado desde entonces medidas similares de separaci&oacute;n entre contenido y comercio.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, los creadores entrevistados describen una plataforma en constante cambio, con reglas que se actualizan &ldquo;con m&aacute;s de 30 d&iacute;as de antelaci&oacute;n&rdquo;, seg&uacute;n fuentes de TikTok. Aunque los tres creadores consultados aseguran haberse enterado de esos cambios a trav&eacute;s de agencias o por su cuenta, y no por una comunicaci&oacute;n directa. 
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa Llamas resume la sensaci&oacute;n con la que conviven a diario: &ldquo;resulta dif&iacute;cil saber exactamente por qu&eacute; un v&iacute;deo ha sido sancionado&rdquo;. Joan, por su parte, reclama m&aacute;s protecci&oacute;n frente al robo de contenido y denuncia que algunos estafadores reutilizan sus v&iacute;deos virales para redirigir a compradores hacia tiendas fraudulentas fuera de la plataforma. Una pr&aacute;ctica que, seg&uacute;n cifras de la propia compa&ntilde;&iacute;a, resuelve en menos de dos horas en el 96,2% de los casos, aunque para el creador afectado el da&ntilde;o reputacional ya est&aacute; hecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Llargués]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/tiktok-no-quiere-pases-horas-mirando-videos-ahora-quiere-compres-salir_1_13353574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 19:41:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18f14240-91c0-411f-adbe-544f2f80ae2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4416421" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18f14240-91c0-411f-adbe-544f2f80ae2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4416421" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[TikTok ya no solo quiere que pases horas mirando vídeos, ahora también quiere que compres sin salir de ellos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18f14240-91c0-411f-adbe-544f2f80ae2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[TikTok,Compras online,Publicidad,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más creadoras muestran en redes una vida sin amistades ni planes en compañía como sinónimo de paz, independencia y autocuidado. Pero entre desestigmatizar la soledad y romantizar el aislamiento hay una frontera difusa, atravesada por el privilegio, la precariedad y una cultura que convierte los problemas colectivos en responsabilidades individuales
</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;POV: Est&aacute;s soltera, no tienes amigos y vives sola. As&iacute; es un viernes por la noche&rdquo;. Este es el mensaje con el que Lana Isa comienza uno de sus muchos <a href="https://www.instagram.com/reels/DW-QkwfDIfc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> de Instagram y TikTok, en los que muestra c&oacute;mo es la vida de una chica solitaria y con los que acumula alrededor de 300.000 visualizaciones por publicaci&oacute;n. En ellos, esta creadora de contenido de estilo de vida comparte fragmentos de su d&iacute;a a d&iacute;a en los que aparece siempre sola, algo que relaciona con la ansiedad social que padece, pero que ha conseguido convertir en un contenido con el que han conectado cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y no es la &uacute;nica. En las redes sociales proliferan las creadoras &mdash;en su mayor&iacute;a, mujeres j&oacute;venes que viven en grandes ciudades&mdash; que hablan de los beneficios de una vida sin amistades ni c&iacute;rculos sociales cercanos, que viven solas en pisos &mdash;bastante grandes&mdash; perfectamente ordenados y presentan la soledad como una elecci&oacute;n. Son las llamadas <em>loneliness influencers</em> o <em>influencers</em> de la soledad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de ellas aseguran que no pretenden promover el aislamiento, sino normalizar una experiencia que suele vivirse con verg&uuml;enza y mostrar que se puede disfrutar de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, la popularidad de estos contenidos abre algunas preguntas: &iquest;d&oacute;nde termina la desestigmatizaci&oacute;n y empieza la romantizaci&oacute;n de la falta de v&iacute;nculos? &iquest;Cu&aacute;nto hay de elecci&oacute;n en esa vida solitaria? &iquest;Y qu&eacute; condiciones materiales y privilegios permiten convertir el aislamiento en una opci&oacute;n deseable? 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DW-QkwfDIfc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Lana Isa ♡ (@lanasololife)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Estar solo frente a sentirse solo</h2><p class="article-text">
        No hay nada malo en pasar tiempo sola, ni siquiera un viernes por la noche, cuando se presupone que debemos aprovechar el tiempo en compa&ntilde;&iacute;a de otros. Tampoco hay nada malo en vivir solo, sobre todo si se pertenece al reducido grupo de personas que, a d&iacute;a de hoy, puede permit&iacute;rselo. De hecho, realizar actividades con y para uno mismo puede resultar muy beneficioso. Por ello, conviene distinguir entre estar solo y sentirse solo. Sandra Escapa Solanas, soci&oacute;loga, profesora de la Universidad de Barcelona e investigadora en soledad no deseada, explica que esta aparece cuando &ldquo;existe una discrepancia entre las relaciones que tienes y las que desear&iacute;as tener, tanto en cantidad como en calidad. Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar, cuando la persona siente esto: &rdquo;no quiero estar en esta situaci&oacute;n, no deseo esta soledad&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Noreena Hertz, economista pol&iacute;tica y autora de <em>El siglo de la soledad </em>(Paid&oacute;s, 2021) existen varios criterios que nos ayudan a distinguir la forma saludable de la perjudicial: &ldquo;La reversibilidad, es decir, poder reincorporarse a la vida social cuando lo deseas; c&oacute;mo te sientes despu&eacute;s, porque la soledad elegida te deja renovado, mientras que la otra te agota; y si se trata de una elecci&oacute;n libre o de algo que te ha sido impuesto de manera involuntaria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, &iquest;cu&aacute;l es el problema de los <em>influencers</em> de la soledad? Aunque pregonan la libertad, la alegr&iacute;a y la tranquilidad con las que habitan una identidad solitaria carente de c&iacute;rculos afectivos, las redes sociales son escaparates en los que proyectamos una versi&oacute;n muy cuidada de nosotros mismos. Por eso, resulta dif&iacute;cil distinguir qu&eacute; es real y qu&eacute; no. Esto puede llevar a una cierta romantizaci&oacute;n de aquello que vemos a trav&eacute;s de la pantalla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me preocupa es que esto deje de tratarse de la soledad elegida y pase a convertirse en una exaltaci&oacute;n de la soledad no deseada. Es decir, me preocupa que el distanciamiento de los dem&aacute;s se eleve a la categor&iacute;a de ideal&rdquo;, explica Hertz. Seg&uacute;n la economista, esta clase de contenido, en ocasiones, &ldquo;toma una situaci&oacute;n real y, con frecuencia, involuntaria &mdash;personas que se a&iacute;slan porque la comunidad se ha vuelto inaccesible, porque la amistad exige un tiempo y una energ&iacute;a que nuestro sistema econ&oacute;mico no nos permite tener o porque las redes sociales han hecho que los dem&aacute;s parezcan demasiado crueles&mdash; y la reformula como una virtud&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es beneficioso que sepamos convivir con la soledad, pero el problema aparece cuando esa soledad provoca malestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Escapa Solanas</span>
                                        <span>—</span>  socióloga e investigadora en soledad no deseada (UB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa presunta libertad para elegir la soledad se esconde, adem&aacute;s, una cuesti&oacute;n de privilegio. No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia c&oacute;moda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad econ&oacute;mica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al m&iacute;nimo las obligaciones y los v&iacute;nculos sin que la vida se desmorone. Es una fantas&iacute;a similar a la que Ottessa Moshfegh lleva al papel en <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n </em>(Alfaguara, 2019), cuya protagonista &mdash;joven, rica y con un piso en Nueva York&mdash; puede retirarse del mundo durante meses porque dispone de las condiciones materiales necesarias. Incluso en ese retiro solitario y voluntario, su fantas&iacute;a individualista se sostiene sobre el dinero, el espacio, el tiempo y el trabajo invisible de otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, incluso cuando estas tendencias surgen como un aparente refugio frente a la hostilidad de la vida y buscan desestigmatizar el hecho de no tener pareja o amigos, es inevitable atender tanto a las condiciones estructurales que las provocan como a aquellas que las hacen posibles. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7653664354981793037"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Soledad y neoliberalismo</h2><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, la soledad va aparejada a la autosuficiencia y la responsabilidad individual, valores que, aunque importantes, est&aacute;n ligados al auge del neoliberalismo y al declive de lo comunitario en la sociedad occidental de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante cuarenta a&ntilde;os hemos estado inmersos en una ideolog&iacute;a que antepone el individuo al colectivo, la competencia a la cooperaci&oacute;n y la autosuficiencia como virtud suprema. Nos dijeron que la sociedad no exist&iacute;a, que solo exist&iacute;an los individuos, y nos ense&ntilde;aron a vernos como marcas personales, como peque&ntilde;as empresas responsables de nuestro propio &eacute;xito y, lo que es fundamental, de nuestro propio fracaso&rdquo;, asegura Hertz, quien en su trabajo explica c&oacute;mo la soledad se ha convertido en la condici&oacute;n definitoria del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y seg&uacute;n un <a href="https://cdn.who.int/media/docs/default-source/who-commission-on-social-connection/whocsc-plainlanguage-es.pdf?sfvrsn=c5396dff_6&amp;download=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre Conexi&oacute;n social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad. Seg&uacute;n los datos que proporcionan, la soledad afecta a personas de todas las edades, especialmente a j&oacute;venes y a quienes viven en pa&iacute;ses de ingreso bajo y mediano. Entre el 17 y el 21% de la poblaci&oacute;n mundial dice sentirse sola, siendo las personas j&oacute;venes (de 13 a 29 a&ntilde;os) las que cuentan con tasas m&aacute;s altas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No todo el mundo puede convertir el aislamiento en una experiencia cómoda y reparadora. Para ello hace falta tiempo, estabilidad económica, una vivienda digna y la posibilidad de reducir al mínimo las obligaciones y los vínculos sin que la vida se desmorone</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando romantizamos y presentamos como deseable una vida en la que no necesitamos a los dem&aacute;s estamos, por un lado, imponiendo unas expectativas muy elevadas y, en la mayor&iacute;a de los casos, inalcanzables, sobre lo que debe ser una vida. Y, por otro, participamos de aquello que el neoliberalismo promueve: la individualizaci&oacute;n de los problemas colectivos.<strong> </strong>&ldquo;La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por s&iacute; misma &mdash;mediante el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a>, una aplicaci&oacute;n o una rutina de bienestar&mdash;, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&rdquo;, explica Hertz.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXvBPNqN1KV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Paulina Cee (@itspaulinacee)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Una idea con la que coincide Sandra Escapa Solanas, cuyo trabajo se centra en la soledad no deseada, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. La soledad no aparece &uacute;nicamente entre quienes viven solos, sino que est&aacute; condicionada por m&uacute;ltiples factores: &ldquo;Las personas se sienten solas ante las dificultades derivadas de la desigualdad sociolaboral en la que viven. Tambi&eacute;n influye la vivienda, especialmente entre los j&oacute;venes que se encuentran en un momento en el que desear&iacute;an emanciparse, pero no pueden hacerlo por motivos econ&oacute;micos o familiares. Por otro lado, se observa que quienes han tenido que cambiar de residencia para estudiar en la universidad y abandonar su hogar familiar para trasladarse, por ejemplo, a Barcelona &mdash;o a otros grandes n&uacute;cleos urbanos&mdash;, se sienten bastante m&aacute;s solos que otros j&oacute;venes que tambi&eacute;n comienzan la universidad, pero no han tenido que cambiar de lugar de residencia&rdquo;, desarrolla Escapa.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga tambi&eacute;n relaciona la soledad no deseada con la sensaci&oacute;n de fracaso personal por no haber sido capaz de construir amistades de calidad, encontrar pareja o formar una familia en una sociedad en la que estos v&iacute;nculos siguen funcionando como signos de capital social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad se trata como algo que la persona que la padece debe resolver por sí misma —mediante el autocuidado, una aplicación o una rutina de bienestar—, en lugar de entenderse como el resultado de determinadas fuerzas y decisiones políticas y económicas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Noreena Hertz</span>
                                        <span>—</span>  economista política y autora de &#039;El siglo de la soledad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo, este supuesto fracaso social se atribuye a una causa individual: &laquo;No has podido conseguirlo, as&iacute; que es culpa tuya&raquo;. Se culpabiliza a la persona que lo sufre y no se entiende que, en muchos casos, est&aacute; relacionado con factores sociales&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;La soledad tambi&eacute;n puede aparecer como consecuencia de distintos episodios vitales: convertirse en padre o madre, lo que implica un cambio de roles; pasar a ser una persona cuidadora o dependiente; sufrir abusos o malos tratos; haber vivido situaciones de acoso escolar durante la infancia; o atravesar una separaci&oacute;n o una ruptura de pareja&rdquo;, contin&uacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Para una persona que atraviesa cualquiera de estas situaciones, encontrarse con uno de estos v&iacute;deos puede proporcionar una sensaci&oacute;n moment&aacute;nea de alivio y reconocimiento. Sin embargo, confiar sin reservas en aquello que muestran las redes tambi&eacute;n entra&ntilde;a riesgos. Incluso cuando estos contenidos nacen con la intenci&oacute;n de desestigmatizar la soledad, pueden terminar romantiz&aacute;ndola si la presentan al margen de las condiciones sociales, econ&oacute;micas y afectivas que la provocan. 
    </p><p class="article-text">
        Convertir una experiencia dolorosa en algo deseable puede ofrecer consuelo, pero tambi&eacute;n ocultar sus causas, reforzar la idea de que cada persona debe resolverla por s&iacute; sola y generar frustraci&oacute;n entre quienes no consiguen habitar el aislamiento con la serenidad, el orden y la aparente libertad que aparecen en pantalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/problema-influencers-soledad-presumen-no-amigos-pareja_1_13359325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 19:57:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" length="722626" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" type="image/jpeg" fileSize="722626" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El problema de los “influencers de la soledad” que presumen de no tener amigos ni pareja]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ae2c1645-fda6-47aa-8d5d-b9a45fec1263_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x557y352.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Influencers,Soledad,Relaciones,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede la huella digital afectar a nuestro futuro laboral?: cómo lo que compartimos en internet construye nuestra identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/huella-digital-afectar-futuro-laboral-compartimos-internet-construye-identidad_132_13350568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d5b2bdd-27d2-4bf6-8799-d72f6b1c065d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1311y506.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede la huella digital afectar a nuestro futuro laboral?: cómo lo que compartimos en internet construye nuestra identidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesor de la Universidad de Alcalá, Carlos Cilleruelo, nos invita a reflexionar sobre cómo influye lo que posteamos en redes sociales a la hora de encontrar trabajo o sobre las barreras que ponen buscadores y plataformas para eliminar lo que ya no queremos que sea público

</p><p class="subtitle">¿Amigos o seguidores?: cómo las redes sociales han cambiado la forma en la que los seres humanos entendemos ahora la amistad</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces te has parado a pensar, antes de subir una determinada fotograf&iacute;a a redes sociales, qu&eacute; pasar&aacute; despu&eacute;s de que lo hagas? &iquest;Tendr&aacute; m&aacute;s o menos me gustas? &iquest;Alguien comentar&aacute;? De igual forma, &iquest;te has parado a pensar qu&eacute; ocurrir&aacute; despu&eacute;s de poner ese determinado post o tweet? &iquest;Qui&eacute;n lo leer&aacute; o de qu&eacute; manera interactuar&aacute;n con &eacute;l? &iquest;Se har&aacute; viral?
    </p><p class="article-text">
        Todas estas preguntas tambi&eacute;n tienen que ver con la huella digital, esa que se define como &ldquo;cualquier registro asociado a nuestras personas, ya sea texto o imagen, que se queda plasmado en internet&rdquo;. As&iacute; la explica Carlos Cilleruelo, profesor asociado de la Universidad de Alcal&aacute; (UAH) en el departamento de Ciencias de la Computaci&oacute;n, e investigador en el campo de la ciberseguridad. 
    </p><p class="article-text">
        La huella digital se empieza a construir, cada vez m&aacute;s, desde que nacemos. De manera inconsciente los progenitores o adultos de nuestro entorno comienzan a compartir en internet fotograf&iacute;as o v&iacute;deos de personas reci&eacute;n nacidas o muy j&oacute;venes. &ldquo;La gente no es muy consciente muchas veces de que lo que publicas va a ser muy dif&iacute;cil que se quite o no est&eacute; asociado a una persona en muchos aspectos. No tenemos conciencia de las repercusiones que puede tener en el futuro&rdquo;, apunta Cilleruelo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seamos conscientes de que lo que publicamos puede ser accesible por un tercero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de ello, destaca que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido &ldquo;m&aacute;s concienciaci&oacute;n&rdquo; con respecto a subir fotograf&iacute;as de menores, ya que &ldquo;las nuevas generaciones de padres y madres son m&aacute;s cautivas en ese aspecto, pero cada persona es distinta&rdquo; a la hora de gestionarlo.
    </p><h2 class="article-text">Nuestra huella digital en nuestro futuro laboral</h2><p class="article-text">
        Los vestigios de nuestra actividad en internet tambi&eacute;n pueden incidir en la imagen que proyectamos de cara al mundo laboral. Igual que a una entrevista de trabajo llevamos un atuendo adecuado y entregamos un curr&iacute;culum con nuestras diferentes destrezas y con una est&eacute;tica determinada, nuestra huella digital tambi&eacute;n puede ser a veces determinante para marcar la imagen de una candidatura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El proceso de selecci&oacute;n de cada empresa es distinto, pero no hace falta ser ning&uacute;n genio para pensar que en empresas peque&ntilde;as que no tengan muchos medios, antes de entrevistar a un candidato le busquen en redes sociales para hacerse una idea&rdquo;, explica Cilleruelo.
    </p><p class="article-text">
        El docente expresa que dependiendo del puesto al que vayas a optar puedes enfrentarte a &ldquo;un mayor escrutinio&rdquo;, recordando c&oacute;mo a determinadas figuras p&uacute;blicas y pol&iacute;ticas &ldquo;se les han sacado publicaciones de hace varios a&ntilde;os, a pesar de que hayan borrado esos tweets&rdquo;, donde algunos han generado pol&eacute;mica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3dcbfe8-ed2e-4ef1-96b5-d6e78df45882_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3dcbfe8-ed2e-4ef1-96b5-d6e78df45882_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3dcbfe8-ed2e-4ef1-96b5-d6e78df45882_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3dcbfe8-ed2e-4ef1-96b5-d6e78df45882_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3dcbfe8-ed2e-4ef1-96b5-d6e78df45882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f3dcbfe8-ed2e-4ef1-96b5-d6e78df45882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f3dcbfe8-ed2e-4ef1-96b5-d6e78df45882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una persona utilizando su teléfono móvil"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una persona utilizando su teléfono móvil                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En ese caso, matiza que el escrutinio no va a ser el mismo para un puesto de trabajo con mayor responsabilidad o visibilidad, pero que &ldquo;seamos conscientes de que lo que publicamos puede ser accesible por un tercero&rdquo;, sobre todo &ldquo;cuando el contenido que publiquemos sea pol&eacute;mico o de tono pol&iacute;tico, en el clima de polarizaci&oacute;n en el que vivimos, puede ser contraproducente en una entrevista laboral&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Cilleruelo aboga por que &ldquo;se deber&iacute;a validar a un candidato por sus m&eacute;ritos y su desempe&ntilde;o laboral, pero hay aspectos inherentes en un proceso de selecci&oacute;n, donde en una entrevista te pueden juzgar hasta por tu vestimenta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Le preguntamos si cree que en el futuro la huella digital tendr&aacute; un peso importante en c&oacute;mo las empresas elegir&aacute;n a unos candidatos por encima de otros y nos responde que &ldquo;aunque todav&iacute;a existen curr&iacute;culums en papel, LinkedIn cada vez tiene m&aacute;s peso, y no solo la interconexi&oacute;n profesional, sino la actividad que has tenido en esa red profesional para posicionarte&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La ardua tarea de eliminar nuestra huella digital</h2><p class="article-text">
        Cuando a veces se advierte de que tengamos cuidado con lo que publicamos en redes sociales y en internet, no tiene que ver solo con c&oacute;mo puede afectar a nuestra imagen, sino por la dificultad que existe para eliminar un determinado contenido de internet.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez sea un v&iacute;deo fr&iacute;volo o rid&iacute;culo, una fotograf&iacute;a en la que podemos cuestionar nuestra belleza o un comentario desafortunado sobre la &uacute;ltima serie que estamos viendo. 
    </p><p class="article-text">
        Carlos Cilleruelo se&ntilde;ala que debemos recordar que las redes sociales y otras plataformas no cobran por utilizarlas, &ldquo;pero tampoco act&uacute;an por la beneficencia. El valor eres t&uacute; y tus datos, c&oacute;mo haces uso de esa plataforma. Si el servicio no cuesta dinero lo est&aacute;s pagando con tus datos&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e0c8559-baf2-4147-966f-bd816cd1142f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e0c8559-baf2-4147-966f-bd816cd1142f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e0c8559-baf2-4147-966f-bd816cd1142f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e0c8559-baf2-4147-966f-bd816cd1142f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e0c8559-baf2-4147-966f-bd816cd1142f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e0c8559-baf2-4147-966f-bd816cd1142f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7e0c8559-baf2-4147-966f-bd816cd1142f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tres mujeres trabajando en una agencia de marketing"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tres mujeres trabajando en una agencia de marketing                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Apunta que en Europa contamos con una legislaci&oacute;n &ldquo;muy importante&rdquo; y con el derecho al olvido. Este &uacute;ltimo permite a la ciudadan&iacute;a exigir a los buscadores de internet y plataformas online que eliminen o bloqueen enlaces a tu informaci&oacute;n personal, bien sean datos obsoletos, irrelevantes o que perjudican tu derecho al honor e intimidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una situaci&oacute;n probablemente &uacute;nica de la Uni&oacute;n Europea. Por ella se ha forzado a buscadores y redes sociales a borrar determinado tipo de informaci&oacute;n. Aunque la postura de la mayor&iacute;a de corporaciones norteamericanas es que no quieren borrar nada. Solo lo hacen cuando hay un procedimiento judicial&rdquo;, explica el docente.
    </p><p class="article-text">
        Para eliminar un determinado contenido a veces no basta con rellenar un formulario &ldquo;y darle &uacute;nicamente a un bot&oacute;n&rdquo;, sino que es necesario un proceso legal: &ldquo;Los buscadores no lo van a hacer lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, e incluso te van a contraargumentar. Adem&aacute;s, &iquest;qui&eacute;n te garantiza que aunque desaparezca por ejemplo de Google no hay una copia en otra web alojada en otro sitio?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ser conscientes de lo que compartimos</h2><p class="article-text">
        Publicar un contenido en internet no siempre trae consigo el resultado que queremos. Un determinado n&uacute;mero de interacciones, que se convierta en viral o, en el caso de tener una cuenta de negocio, que llegue a nuestro p&uacute;blico objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Internet naci&oacute; tambi&eacute;n con la vocaci&oacute;n de favorecer la libertad de expresi&oacute;n, de conectarnos a trav&eacute;s de la distancia, de llegar a un determinado conocimiento solo a trav&eacute;s de un clic. Sin embargo, las redes sociales cada d&iacute;a est&aacute;n avanzando m&aacute;s a una comercializaci&oacute;n del contenido y una prioridad por lo econ&oacute;mico y lo est&eacute;tico. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El valor eres tú y tus datos, cómo haces uso de esa plataforma. Si el servicio no cuesta dinero lo estás pagando con tus datos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con fen&oacute;menos como la &lsquo;cultura de la cancelaci&oacute;n&rsquo;, cada vez m&aacute;s los y las internautas se piensan dos veces publicar un contenido u otro, as&iacute; como apoyar diferentes movimientos sociales. A pesar de esto, figuras de internet como los &lsquo;trolls&rsquo; siguen plagando las plataformas, fomentando conflicto y desinformaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A la hora de ver c&oacute;mo un determinado contenido puede influir en nuestra huella digital, Carlos Cilleruelo nos invita a preguntarnos &ldquo;si despu&eacute;s de publicarlo ese contenido me dar&iacute;a verg&uuml;enza o lo querr&iacute;a eliminar. Una foto con amigos&hellip; bueno, pero quiz&aacute; una foto de borrachera es a lo mejor m&aacute;s sensible&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/huella-digital-afectar-futuro-laboral-compartimos-internet-construye-identidad_132_13350568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 05:15:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6d5b2bdd-27d2-4bf6-8799-d72f6b1c065d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1311y506.jpg" length="2235556" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6d5b2bdd-27d2-4bf6-8799-d72f6b1c065d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1311y506.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2235556" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Puede la huella digital afectar a nuestro futuro laboral?: cómo lo que compartimos en internet construye nuestra identidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6d5b2bdd-27d2-4bf6-8799-d72f6b1c065d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1311y506.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Huella digital,Trabajadores,Internet,Redes sociales,Redes,Influencers,Instagram,Twitter,Facebook,Universidad de Alcalá,Empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/302aed88-dc1e-47b2-a063-b67d73194923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El madrileño publica ‘Melón con jamón’, su primer libro, una exploración cultural, sentimental y política del verano español, entre la nostalgia, el turismo y los recuerdos que regresan cada año con el calor</p><p class="subtitle">Entrevita - Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”</p></div><p class="article-text">
        Pocos podr&aacute;n discutir que el verano es mucho m&aacute;s que una estaci&oacute;n. Es una promesa, una industria, un recuerdo de infancia y una construcci&oacute;n cultural. Para muchos, un para&iacute;so, para otros, una tortura. Para todos, una de las pocas &eacute;pocas del a&ntilde;o en las que todav&iacute;a parece posible imaginar otra vida. Porque en verano todos tenemos la sensaci&oacute;n de que algo importante est&aacute; a punto de suceder, aunque sea en septiembre.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-melon-con-jamon/448821" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), Enrique Rey, que comparte su profesi&oacute;n de periodista con la de instructor de vela en Murcia, convierte esta estaci&oacute;n aparentemente ligera en objeto de estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un volumen a medio camino entre el ensayo cultural, la memoria personal y la cr&oacute;nica social, en el que el autor analiza c&oacute;mo Espa&ntilde;a ha hecho del verano una especie de religi&oacute;n civil y c&oacute;mo el turismo, la publicidad, las redes sociales o la arquitectura han moldeado nuestra forma de vivirlo, amarlo y odiarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ha escrito </strong><em><strong>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</strong></em><strong>? &iquest;En qu&eacute; momento se dio cuenta de que el verano daba para un ensayo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano siempre ha sido un fen&oacute;meno inabarcable, pero es que ahora tambi&eacute;n resulta interminable. Empec&eacute; pensando en el verano como en una locomotora que empuja nuestro pa&iacute;s hacia no se sabe qu&eacute; precipicio, pero esa misma fuerza tambi&eacute;n tira de nosotros y nos conduce a lugares inesperados.
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; del libro <em>Mitolog&iacute;as</em> de Roland Barthes, donde el fil&oacute;sofo franc&eacute;s analiza y &ldquo;da espesor&rdquo; a algunos objetos y costumbres de su tiempo (del autom&oacute;vil al deporte) y me propuse (salvando las enormes distancias) hacer algo parecido, pero centrado en el verano como mito contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para eso, hab&iacute;a que entenderlo de una manera muy amplia y sin perder de vista su dimensi&oacute;n doble: el verano p&uacute;blico, hecho de chiringuitos y rascacielos, muchas veces ideado en una oficina; y los veranos &iacute;ntimos, que tanto tienen que ver con la memoria, la melancol&iacute;a y la ilusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribirlo, &iquest;se considera m&aacute;s un enamorado del verano o un cr&iacute;tico de todo lo que representa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivo sumergido en el verano, de manera que, si solo considerase sus efectos negativos, perder&iacute;a la cabeza. Creo que sigo siendo un enamorado del verano porque todo lo malo que trae consigo (depredaci&oacute;n de recursos, precariedad, excesos&hellip;) es, en realidad, una versi&oacute;n amplificada de todos los males de nuestro tiempo, es decir, del capitalismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Prefiero quedarme con sus cosas buenas: el verano es uno de los pocos fen&oacute;menos que siguen present&aacute;ndose tal y como lo disfrutan las clases populares (el verano aspiracional avanza, pero no vence) y todav&iacute;a existen conexiones entre lo que cualquiera puede sentir una tarde de junio y ese hechizo que ha afectado a todas las culturas y civilizaciones de todas las &eacute;pocas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro plantea que Espa&ntilde;a ha convertido el verano casi en una religi&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; esta estaci&oacute;n tiene un peso tan grande en nuestro imaginario colectivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano espa&ntilde;ol tiene algo de experimento exitoso. Buena parte de nuestro imaginario veraniego fue dise&ntilde;ado en los despachos del franquismo por hombres grises e impuesto mediante la represi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, todo aquello termin&oacute; conectando con pulsiones muy profundas y es que el verano, tan relacionado con Adonis (las adon&iacute;as precedieron a las actuales procesiones), es la &eacute;poca del despilfarro y el hedonismo. Adem&aacute;s, vivimos a orillas del Mediterr&aacute;neo, entre las ruinas de civilizaciones talasocr&aacute;ticas: casi todo lo que hacemos tiene que ver con el sol y con el mar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El verano ideal es realmente un patrimonio de la infancia o, en el fondo, de quien puede permitirse el tiempo libre y las vacaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/aftersun-doloroso-bello-viaje-memoria-mejores-peliculas-ano_129_9798053.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aftersun</em></a><em> </em>es una pel&iacute;cula tan potente porque su protagonista est&aacute; triste antes de tiempo: incluso durante las vacaciones. Cada vez m&aacute;s, vivimos atrapados, como Paul Mescal, por cosas que nos impiden disfrutar del verano (y eso si llegamos a experimentarlo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque los veranos amplios de la infancia nunca han podido reproducirse (salvo para los arist&oacute;cratas, los millonarios y otros casos excepcionales) llegada la adultez, s&iacute; que era posible experimentar algo parecido, aunque m&aacute;s breve. Ahora, el verano se est&aacute; fragmentando y, curiosamente, desaparece para aquellos que hacen posibles los veranos ajenos. Nadie tiene menos vacaciones que una <em>kelly.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto la publicidad ha construido esa idea del verano perfecto que todos perseguimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta no hace tanto, los anuncios de verano solo ten&iacute;an que ser frescos y descarados. Pero, actualmente, los hay que tambi&eacute;n incluyen la melancol&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano. Y pocas veces una construcci&oacute;n publicitaria ha funcionado tan bien, hasta convertirse en espejismo compartido. Porque son los anuncios, pero tambi&eacute;n las canciones, las pel&iacute;culas y las novelas, logrando a veces que le supliquemos a la realidad que, por favor, por una vez, imite a la ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece que hoy el verano est&aacute; inseparablemente ligado a la imagen. &iquest;Qu&eacute; efecto tiene vivir unas vacaciones pensando constantemente en c&oacute;mo ser&aacute;n recordadas o compartidas en redes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo. Cada vez que colgamos una foto y la geolocalizamos o cuando mostramos el plato que estamos a punto de comer en nuestras <em>stories</em>, en realidad, estamos haciendo el trabajo de un fot&oacute;grafo de viajes, de un reportero o, mejor todav&iacute;a, de un publicitario contratado por la asociaci&oacute;n de comerciantes o por el ayuntamiento del destino en el que estamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no es algo nuevo, pero vivimos encuadr&aacute;ndonos a nosotros mismos, con ese <em>main character syndrome</em> [s&iacute;ndrome del personaje protagonista] que durante el viaje se acent&uacute;a, porque todo parece el decorado para una aventura que ser&aacute; mucho menos propia o particular de lo que nos pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante d&eacute;cadas, aburrirse tambi&eacute;n formaba parte del verano. &iquest;Hemos perdido ya definitivamente esa experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un tiempo viscoso y lento que est&aacute; desapareciendo. Lo experimentan las ni&ntilde;as de <em>Panza de Burro</em>, la novela de Andrea Abreu, y lo hemos sentido todos durante las largas tardes de sol cruel, siesta y chicharras.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que esconde ese aburrimiento es una libertad enorme. Todav&iacute;a algunos estudiantes disponen de largos veranos de tres meses durante los que no pasa nada. Por supuesto, es durante toda esa nada durante la que viven las experiencias m&aacute;s significativas de sus vidas, como les sucede a los personajes de Pavese, que deambulan sin encontrar nunca lo que estaban buscando (pero hallando muchas otras cosas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad (para leer novelas largu&iacute;simas, descansar realmente o establecer una relaci&oacute;n que no va a ninguna parte).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que la comparaci&oacute;n constante con los veranos de los dem&aacute;s nos impide disfrutar plenamente del nuestro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuenta In&eacute;s Cueli en <a href="https://repositorio.uam.es/entities/publication/b1dac478-c871-4ad4-a0c6-0d98381083f4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su tesis sobre la vida en los PAUs madrile&ntilde;os</a> (esas urbanizaciones cerradas de reciente construcci&oacute;n) que, junto a la piscina, las familias suelen comparar sus viajes de vacaciones. Eso s&iacute;: dentro de dichos PAUs ya existe cierta homogeneidad de clase, as&iacute; que esas vacaciones solo var&iacute;an en sus detalles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en redes estamos expuestos continuamente a los veraneos de los m&aacute;s ricos y, curiosamente, eso no genera tanta rabia como deseo (pasa lo mismo con la exhibici&oacute;n de Lamborghinis).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un pasaje de <em>En busca del tiempo perdido</em>, Proust comenta que los ricos como &eacute;l, en Cabourg, la zona de balnearios donde veraneaba, cenaban en grandes hoteles con cristaleras, como peces dentro de una pecera, y se pregunta por qu&eacute; los pobres (mucho m&aacute;s numerosos) miraban desde fuera con fascinaci&oacute;n en lugar de romper el cristal y comerse esos pescados tan gordos. Ah&iacute; seguimos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla mucho del turismo como una de las grandes fuerzas que han modelado la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. &iquest;Se puede entender el pa&iacute;s actual sin el turismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi todo lo que ocurre en Espa&ntilde;a tiene que ver con el turismo. Y no se trata solo de lo m&aacute;s visible: edificios, hoteles, restaurantes&hellip; Parece que todo el sistema econ&oacute;mico est&aacute; enfocado hacia esta industria y que eso tambi&eacute;n impone unas estructuras territoriales, laborales, de clase&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se puede entender Espa&ntilde;a como un territorio meridional respecto al resto de Europa, pero tambi&eacute;n se pueden entender las zonas m&aacute;s tur&iacute;sticas del pa&iacute;s como Sur respecto al centro del pa&iacute;s. Y hay toda una serie de desigualdades, porque cuando se usa la etiqueta &ldquo;meridional&rdquo;, no se trata de un concepto geogr&aacute;fico, sino que se se&ntilde;ala la subordinaci&oacute;n respecto a una capital que concentra el poder y recibe los recursos y que siempre est&aacute; al Norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n analiza la arquitectura que ha generado el verano: urbanizaciones, paseos mar&iacute;timos, apartamentos, chiringuitos... &iquest;Hay algo espec&iacute;ficamente espa&ntilde;ol en ese paisaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy repitiendo bastante que el verano se ha construido con la misma despreocupaci&oacute;n con la que un adolescente vive sus vacaciones m&aacute;s alocadas. Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre m&aacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y he hablado con personas dentro de esta industria y me han confirmado que lo que ha sucedido y contin&uacute;a sucediendo en Espa&ntilde;a (este nivel de urbanizaci&oacute;n de la costa, tanto por cantidad como, por el lado bueno, por calidad) no ocurre en ning&uacute;n otro lugar del mundo. Aunque, por supuesto, hay nodos veraniegos por todas partes. Por ejemplo, en <em>Playa placer</em>, una novela estupenda editada hace poco por Cielo Santo se desarrolla en Blackpool, una ciudad inglesa donde el verano tambi&eacute;n tiene una intensidad casi insoportable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si ha visto la serie </strong><em><strong>Widow's Bay</strong></em><strong>, en la que el alcalde de una peque&ntilde;a isla estadounidense se empe&ntilde;a en promocionar el turismo a pesar de que sobre ella pesa una maldici&oacute;n terrible. Me parece una buena y extrema met&aacute;fora de la lucha de lo tradicional frente al turismo masivo. &iquest;Por qu&eacute; el turismo se ha convertido en una especie de obsesi&oacute;n institucional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Investigando sobre estas cuestiones me di cuenta de lo alucinantes que son los n&uacute;meros del turismo en Espa&ntilde;a. Est&aacute;n a otra escala respecto al resto del mundo. Mallorca, por ejemplo, recibe cada a&ntilde;o a m&aacute;s turistas que todo Brasil, que es un pa&iacute;s enorme.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mallorca, por ejemplo, recibe cada año a más turistas que todo Brasil, que es un país enorme</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parece que las instituciones solo valoran esos n&uacute;meros, que adem&aacute;s se pueden comparar muy f&aacute;cilmente. Tienen una obsesi&oacute;n con los n&uacute;meros que quiz&aacute; sea correlativa a la obsesi&oacute;n con las tasas de crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero claro: si en algo tienen raz&oacute;n los <em>cripto bros</em> es en la magia del inter&eacute;s compuesto: un incremento del 7% en el n&uacute;mero de turistas sostenido durante diez a&ntilde;os hace que, tras esos diez a&ntilde;os, haya el doble de visitantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me interesa mucho la idea de la comida &ldquo;de verano&rdquo;. Hoy asociamos ciertas recetas al turismo y las vacaciones, pero &iquest;c&oacute;mo era la relaci&oacute;n entre gastronom&iacute;a y veraneo cuando empez&oacute; el turismo de masas en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuentan las cr&oacute;nicas de viajeros decimon&oacute;nicos que antes en las posadas de Espa&ntilde;a solo se serv&iacute;a olla podrida: b&aacute;sicamente algo de verdura cocida junto al embutido que hubiera a mano. Aunque a muchos les gustaba, echaban de menos m&aacute;s variedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el XIX, entonces, unos cuantos gastr&oacute;nomos sentaron las bases de lo que hoy consideramos &ldquo;platos nacionales&rdquo;, como el gazpacho y la paella, mezclando algo de tradici&oacute;n y alguna influencia francesa con un poco de imaginaci&oacute;n (como sucede con tantas tradiciones &ldquo;inventadas&rdquo; durante el romanticismo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, cuando la dictadura franquista quiso atraer turistas porque necesitaba sus divisas, recurrieron a ese recetario y lo promovieron en los establecimientos tur&iacute;sticos. Lo mismo pas&oacute; con el concepto &ldquo;men&uacute; del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casi todos recordamos alg&uacute;n final de verano especialmente melanc&oacute;lico. &iquest;Es el regreso de las vacaciones uno de los momentos m&aacute;s tristes del a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El final del verano es uno de los pocos momentos del a&ntilde;o en el que todo el mundo se permite estar triste. Ni siquiera es necesario que sea porque debes volver a un trabajo que odias (es lo m&aacute;s habitual) o al cole. El final del verano afecta incluso a los m&aacute;s privilegiados y nos coloca frente al paso del tiempo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El final del verano es uno de los pocos momentos del año en el que todo el mundo se permite estar triste</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y todos nos estremecemos cuando, aunque sea por un momento, intuimos lo que el tiempo significa. Me lo cont&oacute; Marina, de Klaus &amp; Kinski, charlando sobre su canci&oacute;n <em>Mam&aacute;, no quiero ir al colegio</em>: ese tema no va de un ni&ntilde;o que no quiere estudiar o que no desea hacerse adulto, va de un ni&ntilde;o que teme a la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de investigar y escribir sobre &eacute;l durante tanto tiempo, &iquest;qu&eacute; cree que perseguimos realmente cada verano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En verano perseguimos un imposible: detener el tiempo justo en el momento en que los d&iacute;as son m&aacute;s largos. Pero, incluso sabiendo que el mejor verano siempre fue uno anterior o est&aacute; por llegar, a este verano, al que estamos viviendo justo ahora, le pedimos que nos d&eacute; fuerzas para aguantar un a&ntilde;o m&aacute;s. Y casi siempre es posible guardar dentro de uno &ldquo;la fuerza de un verano invencible&rdquo;, como dec&iacute;a Camus. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:48:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/302aed88-dc1e-47b2-a063-b67d73194923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="843787" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/302aed88-dc1e-47b2-a063-b67d73194923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="843787" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/302aed88-dc1e-47b2-a063-b67d73194923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Verano,Libros,Ensayos,Turismo,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El farmacéutico Fran Cuéllar analiza las bebidas con ácido hialurónico para la piel: “Los suplementos funcionan por acumulación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/farmaceutico-fran-cuellar-analiza-bebidas-acido-hialuronico-piel-suplementos-funcionan-acumulacion-xp_1_13294023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3065952e-aef0-428b-acd1-07ebb4a46ee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El farmacéutico Fran Cuéllar analiza las bebidas con ácido hialurónico para la piel: “Los suplementos funcionan por acumulación”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Baja biodisponibilidad, dosis insuficientes y el efecto ‘sabotaje’ del azúcar: el farmacéutico y biotecnólogo en redes Fran Cuéllar explica las razones por las que estas bebidas no logran el efecto rejuvenecedor que prometen</p><p class="subtitle">¿Más protección, menos tiempo, todo a la vez? Un dermatólogo explica qué hacer el primer día que tomas el sol </p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/rave-skin-care-gente-joven-cambiando-fiesta-planes-cuidarse_1_12855173.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El </a><a href="https://www.eldiario.es/era/rave-skin-care-gente-joven-cambiando-fiesta-planes-cuidarse_1_12855173.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>wellness</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/rave-skin-care-gente-joven-cambiando-fiesta-planes-cuidarse_1_12855173.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> est&aacute; de moda</a> en todos los &aacute;mbitos y el marketing lo sabe. Kylie Jenner presentaba hace tan solo un par de meses<em> k2o by Sprinter</em>, una mezcla de electrolitos, &aacute;cido hialur&oacute;nico y col&aacute;geno, bajo el lema &ldquo;hydrate beautifully&rdquo; (hidr&aacute;tate con belleza). Hailey Bieber ya lo hizo hace a&ntilde;os con el Strawberry Glaze Skin Smoothie, un batido viral en colaboraci&oacute;n con la tienda de productos org&aacute;nicos de Los &Aacute;ngeles Erewhon Market, que promet&iacute;a el cuidado de la piel desde el interior. Tambi&eacute;n en color rosa, la espa&ntilde;ola Mar&iacute;a Pombo ha presentado Yuzz, un refresco que incluye &aacute;cido hialur&oacute;nico y vitamina C, de la mano de Mahou-San Miguel que definen como &ldquo;una bebida por fuera y <em>skincare</em> por dentro&rdquo;. &iquest;Son efectivas estas f&oacute;rmulas de activos bebibles?
    </p><p class="article-text">
        Para entender si un refresco puede mejorar el aspecto de nuestra piel, primero hay que comprender qu&eacute; estamos ingiriendo exactamente. &ldquo;El &aacute;cido hialur&oacute;nico es un polisac&aacute;rido complejo, es decir, un az&uacute;car muy grande que est&aacute; compuesto como por dos estructuras principalmente. Si nos lo imaginamos como un Lego, estar&iacute;a compuesto por piezas azules y rojas exclusivamente, que se repiten much&iacute;simas veces intercaladas, que son la nacetilglucosamina y el &aacute;cido glucur&oacute;nico&rdquo;, explica el farmac&eacute;utico, biotecn&oacute;logo y divulgador en redes <a href="https://www.instagram.com/francuellar26" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fran Cu&eacute;llar</a>. El n&uacute;mero de estas &ldquo;piezas&rdquo; determinar&aacute; si el peso molecular es alto o bajo, un factor clave para su absorci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cuerpo tiene que destruir el Lego para absorber las piezas y, dentro de nuestro organismo, volver a montarlo&rdquo;, se&ntilde;ala el experto, que apunta que el &aacute;cido hialur&oacute;nico tiene una biodisponibilidad muy baja: &ldquo;Solo se absorbe el 0,2% de lo que ingerimos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el beneficio real no lo aporta la mol&eacute;cula en s&iacute;, sino de que nuestra microbiota fermente ese hialur&oacute;nico produciendo oligosac&aacute;ridos que indiquen a nuestras propias c&eacute;lulas que deben fabricar m&aacute;s hialur&oacute;nico natural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para que esa orden se llegue a ejecutar, Cu&eacute;llar advierte de que es necesario cumplir con unas cantidades m&iacute;nimas de ingesta: &ldquo;Se ha demostrado que una dosis entre 100 y 250 miligramos diarios durante un m&iacute;nimo de ocho semanas es lo que realmente tiene un impacto en la hidrataci&oacute;n y salud de la piel&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, si una bebida contiene cantidades insuficientes o est&aacute; pensada para un consumo espor&aacute;dico, su efecto ser&aacute; nulo. &ldquo;Los suplementos funcionan por acumulaci&oacute;n. Cuando incluyen cantidades demasiado bajas o en bebidas que no est&aacute;n hechas para tomar todos los d&iacute;as, esa bebida no es funcional&rdquo;, aclara el farmac&eacute;utico.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Cu&eacute;llar se&ntilde;ala la gran contradicci&oacute;n de la mayor&iacute;a de estos refrescos de belleza: el az&uacute;car y los edulcorantes. &ldquo;De nada sirve si quiero tener ese efecto saludable en la piel meter un alto volumen de az&uacute;cares, que aumentan la inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y la oxidaci&oacute;n&rdquo;, defiende. 
    </p><p class="article-text">
        El exceso de az&uacute;car provoca la glicaci&oacute;n, explica el experto, un proceso en el que el az&uacute;car se &ldquo;pega&rdquo; a las fibras de col&aacute;geno y las degrada. Por eso, es cr&iacute;tico con la mayor&iacute;a de h&iacute;bridos entre refresco y cosm&eacute;tico: &ldquo;Me parece genial que una bebida hecha para disfrutar tenga az&uacute;cares, pero para m&iacute; es completamente contraproducente mezclar <em>skincare</em> con sustancias que no nos van a hacer nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las modas, Cu&eacute;llar recuerda que &ldquo;la piel es un espejo de los h&aacute;bitos que llevas&rdquo; y apuesta por la denominada &ldquo;nutrici&oacute;n inteligente&rdquo; y la fotoprotecci&oacute;n como pilares b&aacute;sicos de su cuidado. Adem&aacute;s, recomienda optar por activos t&oacute;picos con respaldo cient&iacute;fico como retinoides o antioxidantes como la vitamina C. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Englobar&iacute;a todo en unos h&aacute;bitos que nos hagan mantener un estilo de vida saludable, potenciando nuestros h&aacute;bitos y nuestro metabolismo, que son los responsables &uacute;ltimos de nuestra calidad de vida&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/farmaceutico-fran-cuellar-analiza-bebidas-acido-hialuronico-piel-suplementos-funcionan-acumulacion-xp_1_13294023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 14:50:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3065952e-aef0-428b-acd1-07ebb4a46ee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="21089865" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3065952e-aef0-428b-acd1-07ebb4a46ee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="21089865" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El farmacéutico Fran Cuéllar analiza las bebidas con ácido hialurónico para la piel: “Los suplementos funcionan por acumulación”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3065952e-aef0-428b-acd1-07ebb4a46ee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud,Piel,Dermatología,Consumo,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni el colegio ni la biblioteca, los nuevos lectores se forman en las redes: “Sin TikTok no estaría aquí”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/colegio-biblioteca-nuevos-lectores-forman-redes-tiktok-no-estaria_1_13283359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c96dd522-c029-49ab-8573-19cf5d3716b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144845.jpg" width="3500" height="1969" alt="Ni el colegio ni la biblioteca, los nuevos lectores se forman en las redes: “Sin TikTok no estaría aquí”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de TikTok e Instagram como aplicaciones que fomentan la lectura entre los más jóvenes se palpa en la Feria del Libro de Madrid. "Mis padres me dicen que paso mucho rato en el móvil, pero saben que no estoy haciendo el tonto", dice una joven</p><p class="subtitle">Cornelia Funke, la escritora superventas que niega las estadísticas: “No reflejan la sed de libros de los jóvenes”</p></div><p class="article-text">
        Acaba de llegar al Parque del Retiro, mira la fila gigante de personas que tiene delante y se resigna a ponerse al final. Sabe que es muy probable que se vaya sin la firma de su escritora favorita porque el tiempo es limitado y las colas se cortan de golpe, pero aun as&iacute; est&aacute; dispuesta a esperar durante horas para intentarlo. Steisy Milei Le&oacute;n, de 14 a&ntilde;os, se mantiene en su sitio impulsada &uacute;nicamente por su admiraci&oacute;n hacia Inma Rubiales y la &ldquo;esperanza de poder conocerla&rdquo; en la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/la-feria-del-libro-de-madrid-de-2025-baja-ligeramente-en-ventas-pero-estima-haber-superado-el-millon-de-visitantes-unicos_1_12396526.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feria del Libro de Madrid</a>. Se trata de una autora que ha congregado alrededor de 300 personas en el que supone un fen&oacute;meno de masas que no se organiza a trav&eacute;s de los medios tradicionales ni en bibliotecas, sino en los m&oacute;viles de los adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que Milei Le&oacute;n viene de vivir una experiencia similar haciendo cola para Myriam M. Lejardi, otra escritora a la que conoci&oacute; mediante redes sociales y de la que se ha quedado sin firma despu&eacute;s de tres horas esperando, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/perversion-algoritmos-internet-no-deja-azar-chat-gpt-hay-vacios-informacion-adrede-cat_128_12555659.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inter&eacute;s por desvirtualizarlas</a> vence a la desilusi&oacute;n e incluso se ha presentado sola. &ldquo;Cuando esperas y no consigues verlas se hace complicado&rdquo;, confiesa a elDiario.es, pero merece la pena &ldquo;por los nervios que hay por ver c&oacute;mo son y hablar con ellas sobre sus libros&rdquo;. Para saciar esta incertidumbre hay que transportarse al principio de la fila &mdash;centenares de lectores de distancia con respecto al puesto que ocupa Milei Le&oacute;n&mdash;, donde hay quien lleva ya m&aacute;s de cinco horas soportando las altas temperaturas de junio.
    </p><p class="article-text">
        A falta de diez minutos para que empiece la firma, las primeras fans que ser&aacute;n las afortunadas en ver a Inma Rubiales miran el reloj impacientes. Lo hacen de pie, tras haber pasado sentadas todo el d&iacute;a en un rinc&oacute;n del Paseo de los Coches y haber recogido sus cosas. Para entretenerse hab&iacute;an montado sobre el asfalto un campamento improvisado en el que extienden sus mantas, sacan barajas de cartas, se ponen a leer sus novelas o hasta comparten entre ellas sus citas favoritas y las subrayan. No importa que la capital est&eacute; colapsada por cortes de tr&aacute;fico ni que a pocos kil&oacute;metros coincidan la visita del Papa y los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/negocio-guardacolas-conciertos-bad-bunny-jovenes-pegan-madrugon-diez-euros-hora_1_13273238.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciertos de Bad Bunny</a>, pues aqu&iacute; lo &uacute;nico que guarda relevancia son los libros y todas las conversaciones giran en torno a estos.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xadytpy" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Para ellas, Inma Rubiales es una amiga. As&iacute; se lo transmite tambi&eacute;n la escritora cuando lo primero que hace al llegar al Retiro es pasarse a saludarlas, salt&aacute;ndose cualquier tipo de protocolo. La autora se acerca a las lectoras que se encuentran al inicio de la fila, las abraza y les pide que busquen los tramos de sombra para protegerse del calor. Adem&aacute;s, las anima a alzar sus ejemplares para un v&iacute;deo que publicar&aacute; en su perfil de Instagram y TikTok. Daniela Barrio, una fan de 15 a&ntilde;os que ha viajado desde Parla para estar en la Feria, es el ejemplo perfecto del &eacute;xito de esta t&aacute;ctica. Su pasi&oacute;n por los libros no naci&oacute; en el colegio, sino navegando por su aplicaci&oacute;n favorita: &ldquo;Sin TikTok no estar&iacute;a aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La lectora, que se aficion&oacute; a las historias de Rubiales el a&ntilde;o pasado, explica que ver el contenido que suben otras personas de su edad a Internet es lo que la empuja a consumir literatura. &ldquo;Me salen v&iacute;deos de TikTok de gente leyendo o recomendando libros, y entonces voy a comprarlos&rdquo;, se&ntilde;ala la joven. Pese al tiempo que pasa pegada a la pantalla buscando estas novedades, su familia ha terminado por comprender que hay un beneficio cultural detr&aacute;s de ese uso del tel&eacute;fono: &ldquo;Mis padres me dicen que paso mucho rato en el m&oacute;vil, que es verdad, y a veces dicen que estoy perdiendo el tiempo, pero normalmente saben que no estoy haciendo el tonto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d79e958-a486-419f-84eb-ebe775331fc8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d79e958-a486-419f-84eb-ebe775331fc8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d79e958-a486-419f-84eb-ebe775331fc8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d79e958-a486-419f-84eb-ebe775331fc8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d79e958-a486-419f-84eb-ebe775331fc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d79e958-a486-419f-84eb-ebe775331fc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5d79e958-a486-419f-84eb-ebe775331fc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las fans de Inma Rubiales esperan en la cola de su firma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las fans de Inma Rubiales esperan en la cola de su firma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, los v&iacute;deos que se viralizan en TikTok e Instagram no solo son de recomendaciones, pues los j&oacute;venes se graban en casa reaccionando a pasajes de la novela, comentando sus impresiones, teorizando sobre las pr&oacute;ximas entregas u ordenando las estanter&iacute;as. Se trata de un mundo tan amplio dentro de estas aplicaciones que tienen sus propios nombres: BookTok y Bookstagram (quienes publican este contenido se llaman <em>booktokers </em>o <em>bookstagrammers </em>en vez de <em>tiktokers </em>o <em>instagrammers)</em>. Pero el impacto va mucho m&aacute;s all&aacute; de comprar o leer una novela; su verdadero poder est&aacute; en la capacidad de unir a adolescentes de distintas partes del mundo que no se conocen.
    </p><p class="article-text">
        Irene Reyes, de 17 a&ntilde;os, est&aacute; haciendo cola acompa&ntilde;ada de tres chicas a las que nunca antes hab&iacute;a visto en persona. &ldquo;Las conoc&iacute; de TikTok porque nos seguimos, tenemos contenido similar&rdquo;, se&ntilde;ala a este peri&oacute;dico. &ldquo;Al principio da un poquito de verg&uuml;enza, porque al final las conoces a trav&eacute;s de una pantalla, pero son muy buenas experiencias&rdquo;, afirma la lectora, que a&ntilde;ade que llevan mensaje&aacute;ndose por Internet varios meses. No es la &uacute;nica que ha vivido esto, pues Milei Le&oacute;n tambi&eacute;n tiene un grupo en WhatsApp con gente con la que empez&oacute; a escribirse a trav&eacute;s de las redes sociales. &ldquo;Hablamos sobre libros, sobre Inma... es muy bonito conectar con personas que te entienden&rdquo;, detalla.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7648310170874826006"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Por su parte, Ic&iacute;ar Pulido, de 17 a&ntilde;os, argumenta que estas comunidades le sirven para romper el hielo y conectar con otras personas de forma m&aacute;s inmediata. &ldquo;A m&iacute; me salen cuentas de chicas que hacen rese&ntilde;as de un libro o que debaten sobre <em>spoilers</em>&rdquo;, cuenta. Cuando llega a la Feria y se encuentra con fans que ven los mismos v&iacute;deos, entablar conversaci&oacute;n surge de manera natural: &ldquo;Al principio est&aacute;s nerviosa, pero como leen los libros de la misma autora que t&uacute;, pues comentas todo y se forma un v&iacute;nculo. Alguna amiga s&iacute; que he hecho as&iacute;&rdquo;. La interacci&oacute;n, como indica Daniela Barrio, sigue en Internet: &ldquo;Acabamos de conseguir contactos de gente que no conoc&iacute;amos de nada. Nos hemos puesto a hacernos fotos entre nosotras y luego nos hemos seguido en Instagram&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Al otro lado del fen&oacute;meno</h2><p class="article-text">
        Inma Rubiales se encuentra al otro lado de este gran fen&oacute;meno literario y conoce muy bien los mecanismos que mueven a su comunidad porque, adem&aacute;s de escribir historias de &eacute;xito, ha estudiado la carrera de Publicidad. Nacida en 2002, ha crecido con las redes sociales, por lo que para ella tienen la misma importancia que le dan sus lectores. A d&iacute;a de hoy acumula 250.000 seguidores solo en Instagram. &ldquo;Me sigue suponiendo un choque cuando 60.000 personas le dan <em>like </em>a un post. &iexcl;Eso es como un campo de f&uacute;tbol!&rdquo;, declara a este peri&oacute;dico. &ldquo;Luego, cuando esa gente viene a una firma, te das cuenta de que todo es real, que esa gente que me escribe a trav&eacute;s de Instagram tiene cara, boca, ojos y nariz y han venido desde donde sea&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9e3d16-25e3-4f46-bcf7-251ff70fd86b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9e3d16-25e3-4f46-bcf7-251ff70fd86b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9e3d16-25e3-4f46-bcf7-251ff70fd86b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9e3d16-25e3-4f46-bcf7-251ff70fd86b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9e3d16-25e3-4f46-bcf7-251ff70fd86b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df9e3d16-25e3-4f46-bcf7-251ff70fd86b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/df9e3d16-25e3-4f46-bcf7-251ff70fd86b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Inma Rubiales firma a una lectora en la Feria del Libro de Madrid, en 2026"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Inma Rubiales firma a una lectora en la Feria del Libro de Madrid, en 2026                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su forma de entender la literatura no es un caso aislado, sino que forma parte de una nueva generaci&oacute;n de j&oacute;venes escritoras espa&ntilde;olas que hacen pi&ntilde;a, se apoyan en las redes y celebran su triunfo. En este grupo de autoras se encuentran nombres como Emma Gil, que con solo 17 a&ntilde;os compagina sus estudios con la publicaci&oacute;n de sus novelas rom&aacute;nticas, o Cherry Chic, que arrastra a miles de seguidoras fieles gracias a su naturalidad en Internet. Todas ellas han construido un v&iacute;nculo basado en la confianza absoluta, hasta el punto de que los anuncios oficiales de las instituciones pasan a un segundo plano.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una editorial no puede conseguir que un libro sea un fenómeno de TikTok, es algo totalmente espontáneo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inma Rubiales</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Hay veces que, cuando voy a hacer una firma en alguna ciudad, el Ayuntamiento se adelanta y anuncia la firma antes de que la anuncie yo. Las chicas cogen, me env&iacute;an captura de pantalla de la publicaci&oacute;n y me preguntan si es verdad. Es como: 'D&iacute;melo t&uacute;, que eres en quien realmente conf&iacute;o'&rdquo;, explica Inma Rubiales. Esta revoluci&oacute;n ha cambiado por completo las din&aacute;micas de la industria literaria, con mayor peso por parte de las j&oacute;venes lectoras. &ldquo;Ahora mismo entras en la Casa del Libro y en la puerta tienes una estanter&iacute;a que se llama 'Fen&oacute;menos de TikTok'. Son libros que se han hecho famosos gracias a las chavalas&rdquo;, cuenta. &ldquo;Una editorial no puede conseguir que un libro sea un fen&oacute;meno de TikTok, es algo totalmente espont&aacute;neo&rdquo;, a&ntilde;ade la autora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb665c67-6652-46ac-a4f2-b25d28bb7c8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb665c67-6652-46ac-a4f2-b25d28bb7c8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb665c67-6652-46ac-a4f2-b25d28bb7c8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb665c67-6652-46ac-a4f2-b25d28bb7c8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb665c67-6652-46ac-a4f2-b25d28bb7c8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb665c67-6652-46ac-a4f2-b25d28bb7c8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb665c67-6652-46ac-a4f2-b25d28bb7c8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La cola de Inma Rubiales en la Feria del Libro de Madrid de 2023"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La cola de Inma Rubiales en la Feria del Libro de Madrid de 2023                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Asimismo, Inma Rubiales defiende el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as para promover el h&aacute;bito lector, incluso si a las generaciones m&aacute;s adultas les cuesta comprenderlo. &ldquo;Me da cierta impotencia cuando me dicen que los j&oacute;venes no leen por culpa del m&oacute;vil&rdquo;, dice la escritora, aludiendo a que son el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/literatura-futuro-generacion-z-hay-comunidad-enorme-lectores-escritores-jovenes_1_11303486.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segmento de la poblaci&oacute;n que m&aacute;s lee</a>, seg&uacute;n los informes. &ldquo;De hecho, utilizan el m&oacute;vil para fomentar la lectura. Coge las redes sociales, m&eacute;tete en Bookstagram y ver&aacute;s millones de publicaciones de chicas que hacen rese&ntilde;as y suben frases de libros. Esas plataformas, tanto BookTok como Bookstagram, est&aacute;n revolucionando el mercado editorial&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Como sabe qui&eacute;n es el p&uacute;blico al que se dirige &mdash;el <a href="https://www.eldiario.es/spin/llama-romantasy-genero-editorial-conquistando-legion-jovenes-lectores-pm_1_12651451.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>romantasy</em></a>, el g&eacute;nero del que escribe, tiene un porcentaje abrumadoramente mayoritario de <a href="https://efe.com/cultura/2026-06-07/romantasy-feria-libro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lectoras menores de 16 a&ntilde;os</a>&mdash;, Rubiales asume su responsabilidad y apuesta por abordar en sus textos temas como la salud mental o las relaciones sanas. &ldquo;No escribo para ense&ntilde;ar a nadie, pero es cierto que es un p&uacute;blico muy influenciable y uno siempre tiene la presi&oacute;n de hacer las cosas bien y transmitir los mensajes de manera correcta&rdquo;, apunta la autora, que en su &uacute;ltima obra, <em>Un amigo gratis,</em> aborda el <em>bullying</em>. &ldquo;Mi madre, que es psic&oacute;loga, lo estuvo leyendo cap&iacute;tulo a cap&iacute;tulo para ir valorando si se estaba tratando bien&rdquo;, explica. &ldquo;Tambi&eacute;n he hablado sobre adicciones y he acudido a la Asociaci&oacute;n de Alcoh&oacute;licos Rehabilitados de Almendralejo, de mi pueblo, para hablar con el presidente y que me echara un cable&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Su mayor esfuerzo se concentra en los modelos afectivos que traslada a las adolescentes a trav&eacute;s de sus historias rom&aacute;nticas, intentando evitar que se normalicen conductas peligrosas o t&oacute;xicas dentro del noviazgo. Y parece que funciona. Ic&iacute;ar Pulido reconoce que &ldquo;son historias que ayudan a que veas la realidad y las cosas que est&aacute;n mal&rdquo;. &ldquo;A una amiga m&iacute;a le ha pasado. Ha le&iacute;do un libro suyo y gracias a esa historia ha podido salir de la situaci&oacute;n&rdquo;, celebra la joven. Steisy Milei Le&oacute;n est&aacute; de acuerdo: &ldquo;Es muy importante poder definir qu&eacute; es una relaci&oacute;n sana porque as&iacute; te ayuda a no pasar por eso&rdquo;. Y, mientras tanto, ambas seguir&aacute;n dej&aacute;ndose apasionar por la lectura gracias al algoritmo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/colegio-biblioteca-nuevos-lectores-forman-redes-tiktok-no-estaria_1_13283359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 19:58:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c96dd522-c029-49ab-8573-19cf5d3716b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144845.jpg" length="4487926" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c96dd522-c029-49ab-8573-19cf5d3716b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144845.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4487926" width="3500" height="1969"/>
      <media:title><![CDATA[Ni el colegio ni la biblioteca, los nuevos lectores se forman en las redes: “Sin TikTok no estaría aquí”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c96dd522-c029-49ab-8573-19cf5d3716b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144845.jpg" width="3500" height="1969"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,TikTok,Instagram,Influencers,Jóvenes,Feria del Libro,Madrid,Libros,Literatura juvenil,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los influencers sustituyen a los críticos de cine: ¿"publicidad barata" o vía para atraer a gente joven?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/influencers-sustituyen-criticos-cine-publicidad-barata-via-atraer-gente-joven_1_13247351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efbe2e17-427c-41dc-b0e2-5bad0cb8ec58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los influencers sustituyen a los críticos de cine: ¿&quot;publicidad barata&quot; o vía para atraer a gente joven?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los creadores de contenido son la nueva baza de las grandes distribuidoras para dar a conocer sus películas con comentarios hiperbólicos</p><p class="subtitle">Los Javis, tras triunfar en Cannes: “Por si había alguna duda de que seguiremos trabajando juntos, aquí está este premio”
</p></div><p class="article-text">
        Productoras, exhibidoras, distribuidoras y agencias de representaci&oacute;n apuestan cada vez m&aacute;s por creadores de contenido para dar a conocer sus &uacute;ltimos lanzamientos cinematogr&aacute;ficos. Los cambios producidos en las formas de consumo de contenido ha provocado que el trabajo de los cr&iacute;ticos y la prensa especializada conviva con el de los influencers en los mismos sitios. Hasta en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/javis-sacuden-cannes-bola-negra-ambiciosa-emocionante-carta-amor-lorca_129_13240016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de Cannes</a>, donde Meta se ha convertido en uno de los principales patrocinadores y ha llevado a influencers de todo el mundo al certamen m&aacute;s prestigioso del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Unos resaltan que de esta forma se ocupa un espacio publicitario de forma barata, los otros defienden su labor como una manera de llevar la conversaci&oacute;n a lugares donde no llega la cr&iacute;tica tradicional, y todos est&aacute;n de acuerdo en que ambos realizan trabajos complementarios de los que siempre hay algo de lo que aprender.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta din&aacute;mica ha dejado tras de s&iacute; varios ejemplos en los que la opini&oacute;n vertida por los influencers y la cr&iacute;tica ha chocado frontalmente. Uno de los m&aacute;s recientes sucedi&oacute; este abril con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/michael-lastimoso-biopic-disimula-incomodidades-mundo-real-resignarse-absoluta_129_13162477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el preestreno de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/michael-lastimoso-biopic-disimula-incomodidades-mundo-real-resignarse-absoluta_129_13162477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Michael </em></a>por parte de Universal, quien invit&oacute; a numerosas caras conocidas en las redes para acudir a Berl&iacute;n y ver el trabajo del director Antoine Fuqua antes que los periodistas. Las reacciones de los creadores de contenido, que vieron la pel&iacute;cula semanas antes que la prensa, fueron excelentes hablando de un biopic maravilloso e incluso de Oscar. 
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; como los espectadores se quedan con<a href="https://www.tiktok.com/@abelplanelles/video/7627426997769211158?q=premiere%20michale%20jackson&amp;t=1778160307173" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> esas reacciones mediadas por una invitaci&oacute;n </a>y no siempre basadas en una perspectiva cr&iacute;tica hasta que llegan los cr&iacute;ticos profesionales y publican sus an&aacute;lisis, apenas d&iacute;as antes del estreno para el p&uacute;blico general. Algo similar <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-emerald-fennell-convierte-obra-emily-bronte-fantasia-erotica-novela-rosa_129_12984503.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ocurri&oacute; con </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-emerald-fennell-convierte-obra-emily-bronte-fantasia-erotica-novela-rosa_129_12984503.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cumbres borrascosas,</em></a> estrenada el pasado febrero. En EEUU, Warner Bros <a href="https://www.worldofreel.com/blog/2026/2/19/warner-bros-paid-2000-social-media-influencers-to-post-nice-things-about-wuthering-heights" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">contrat&oacute; a m&aacute;s de 2.000 influencers </a>para que vertieran en sus redes opiniones sobre la obra dirigida por Emerald Fennell. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cc2711c-e6d5-40ba-8b18-c45b8ad3b417_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cc2711c-e6d5-40ba-8b18-c45b8ad3b417_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cc2711c-e6d5-40ba-8b18-c45b8ad3b417_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cc2711c-e6d5-40ba-8b18-c45b8ad3b417_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cc2711c-e6d5-40ba-8b18-c45b8ad3b417_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8cc2711c-e6d5-40ba-8b18-c45b8ad3b417_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8cc2711c-e6d5-40ba-8b18-c45b8ad3b417_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La crítica solo pudo ver &#039;Cumbres borrascosas&#039; el día antes de su estreno. Los influencers, antes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La crítica solo pudo ver &#039;Cumbres borrascosas&#039; el día antes de su estreno. Los influencers, antes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mientras tanto, la cr&iacute;tica ten&iacute;a que esperar al d&iacute;a previo del estreno del filme para poder verla, retrasando las cr&iacute;ticas hasta el &uacute;ltimo momento, y dejando que las &uacute;nicas opiniones sobre la pel&iacute;cula fueran las de esos influencers que tienden a los comentarios hiperb&oacute;licos. Esto produce una polarizaci&oacute;n entre las primeras valoraciones vertidas en redes, que suelen ser extremadamente optimistas, y las cr&iacute;ticas profesionales, que en el caso de<em> Michael </em>y <em>Cumbres borrascosas</em> fueron tremendamente negativas. Algo que provoca una brecha y desconfianza en el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Arturo Tena, director de la revista &lsquo;Cine con &Ntilde;&rsquo;, habla sobre su propio sector: &ldquo;Mucha gente se cree que los periodistas culturales o cr&iacute;ticos de cine somos parte del engranaje de la promoci&oacute;n de una pel&iacute;cula, pero nosotros reflexionamos sobre qu&eacute; tipo de cine se hace&rdquo;. Diferente es a lo que se dedican los creadores de contenido, muchas veces erigidos como prescriptores remunerados, y entre los que hay honrosas excepciones, que postean en sus redes sobre una pel&iacute;cula porque la productora persigue esa difusi&oacute;n acr&iacute;tica. &ldquo;Hay una contraprestaci&oacute;n econ&oacute;mica que hace imposible que el trabajo entre el influencer y el periodista siga el mismo cauce&rdquo;, asevera este cr&iacute;tico de cine.
    </p><p class="article-text">
        Desde su punto de vista, leer el trabajo de ambos profesionales de la comunicaci&oacute;n como algo similar supone un &ldquo;descr&eacute;dito&rdquo; a la labor independiente de los cr&iacute;ticos, lo que &ldquo;empobrece el discurso alrededor del cine y lo banaliza&rdquo;. Por otra parte, Tena enfatiza que los influencers no viven el posible conflicto de intereses que s&iacute; persigue a los cr&iacute;ticos. As&iacute; lo explica: &ldquo;Les invitan a un pase del preestreno y es l&oacute;gico que no digan que no les ha gustado la pel&iacute;cula porque quieren seguir en esa rueda, creciendo en redes, accediendo a lugares en cierta manera exclusivos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Publicidad barata</strong></h2><p class="article-text">
        En su caso, la primera vez que Mar&iacute;a Guerra se percat&oacute; de lo que suced&iacute;a fue en el Festival de Cine de San Sebasti&aacute;n. &ldquo;Vi que hab&iacute;a una caseta de TikTok con influencers haciendo v&iacute;deos que no hablaban tanto de cr&iacute;tica sino de salseos o de en qu&eacute; hotel se estaban alojando&rdquo;, introduce la directora de &lsquo;La script&rsquo; y expresidenta de la Asociaci&oacute;n de Informadores Cinematogr&aacute;ficos (AICE), organizadores de los Premios Feroz.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas prácticas degradan la crítica cinematográfica, pero cumplen la función de ocupar un espacio publicitario de forma muy barata</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Guerra</span>
                                        <span>—</span> Periodista y expresidenta de la AICE
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta realidad &ldquo;degrada la cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica, pero cumple la funci&oacute;n de ocupar un espacio publicitario de forma muy barata&rdquo;, a&ntilde;ade Guerra, quien presenci&oacute; con asombro c&oacute;mo algunos creadores de contenido ocupaban los espacios reservados para la prensa. Por otro lado, la especialista tambi&eacute;n defiende que la cr&iacute;tica no es una fortaleza que defender. &ldquo;La buena cr&iacute;tica se defiende haciendo buena cr&iacute;tica y buenos an&aacute;lisis&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en su trabajo cotidiano aparecen algunos inconvenientes a los que no est&aacute;n sujetos los influencer. En su doble vertiente de informadora y cr&iacute;tica, Guerra se pregunta si la persona que entrevista a un director puede hacer la cr&iacute;tica de la pel&iacute;cula que ha dirigido y ser absolutamente honesta. &ldquo;Es un principio vital que me aplico a m&iacute; misma. Si entrevisto al director, no escribo la cr&iacute;tica, y viceversa&rdquo;, agrega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le sigue Tena, quien considera que esta realidad es s&iacute;ntoma de la &ldquo;precarizaci&oacute;n del sector&rdquo;. &ldquo;&iquest;Con qu&eacute; cara llegas a la entrevista al director a quien acabas de poner a caldo en la cr&iacute;tica?&rdquo;, se cuestiona el director de &lsquo;Cine con &Ntilde;&rsquo;. Es el signo de los tiempos, esgrime Guerra: &ldquo;Cuando yo empec&eacute; en los a&ntilde;os 90, las distribuidoras lo llamaban Press Office, y ahora es Publicity Office. Nadie puede decir que haya enga&ntilde;o alguno&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La responsabilidad del influencer</h2><p class="article-text">
        En un momento en que la juventud ha dejado de consumir la prensa tradicional, los creadores de contenido vienen a llenar un vac&iacute;o siempre mediado por el criterio de este p&uacute;blico digital. &ldquo;La gente joven est&aacute; eligiendo a sus propios prescriptores. Son inteligentes y saben d&oacute;nde hay un mensaje inteligente&rdquo;, remarca Guerra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es más sencillo que mucha gente sepa de qué trata la última película por un reel de Instagram que tener que abrir un portal digital si no existe un interés primigenio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Albanta San Román</span>
                                        <span>—</span> Creadora de contenido
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es lo que sucede con Albanta San Rom&aacute;n, quien se define a s&iacute; misma como una &ldquo;cin&eacute;fila empedernida&rdquo;. Actriz, escritora y creadora de contenido, a sus 29 a&ntilde;os atesora m&aacute;s de 100.000 seguidores en Instagram y 43.000 en TikTok, donde suele postear contenido relacionado con el cine. &ldquo;Empec&eacute; con este tipo de contenido de forma muy inocente y por compartir las cosas que a m&iacute; me gustaban y me mov&iacute;an&rdquo;, introduce. A d&iacute;a de hoy, acude a las salas tres veces por semana como m&iacute;nimo y reconoce que se gu&iacute;a por la cr&iacute;tica tradicional para elegir los films: &ldquo;Si me llama alguna pel&iacute;cula, intento leer la opini&oacute;n de Alejandro G. Calvo, por ejemplo, o busco art&iacute;culos en revistas especializadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Crear este tipo de contenido tambi&eacute;n supone cierta responsabilidad. San Rom&aacute;n, que ha realizado numerosas campa&ntilde;as con productoras y distribuidoras, admite que &ldquo;no recomendar&iacute;a una pel&iacute;cula que no le hubiera gustado al verla&rdquo;. &ldquo;Es ah&iacute; donde tenemos nuestra responsabilidad&rdquo;, aclara. De todas formas, y aunque hay que tener el ojo algo entrenado para saber apreciarlo, ella es capaz de ver cu&aacute;ndo a un influencer no le gusta demasiado el producto que promociona.
    </p><p class="article-text">
        La elevada calidad de los contenidos audiovisuales en redes sociales que realizan creadoras como San Rom&aacute;n es innegable. Por eso, considera ella, las productoras y plataformas deciden trabajar con los influencers. No tanto por el fondo, sino por la forma. Ellos mejor que nadie saben manejar los tiempos de las redes y crear un contenido que llegue al p&uacute;blico potencial, adem&aacute;s de que el algoritmo les favorezca, por distintas razones. &ldquo;Es m&aacute;s sencillo que mucha gente sepa de qu&eacute; trata la &uacute;ltima pel&iacute;cula por un reel de Instagram que tener que abrir un portal digital especializado en cine si no existe un inter&eacute;s primigenio&rdquo;, se&ntilde;ala la tambi&eacute;n actriz y escritora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07cf88a7-086f-42f7-a398-c8f00b81f49c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07cf88a7-086f-42f7-a398-c8f00b81f49c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07cf88a7-086f-42f7-a398-c8f00b81f49c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07cf88a7-086f-42f7-a398-c8f00b81f49c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/07cf88a7-086f-42f7-a398-c8f00b81f49c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/07cf88a7-086f-42f7-a398-c8f00b81f49c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/07cf88a7-086f-42f7-a398-c8f00b81f49c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Steven Soderbergh visita el espacio de Meta, patrocinador del Festival de Cannes"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Steven Soderbergh visita el espacio de Meta, patrocinador del Festival de Cannes                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por otro lado, la directora de &lsquo;La Script&rsquo; destaca que la llegada de las redes sociales ha potenciado la pr&eacute;dica de nuevas voces. &ldquo;Yo misma he tenido mucha m&aacute;s voz porque el periodismo cultural es profundamente machista, y antes nosotras solo pod&iacute;amos informar, ni nos asom&aacute;bamos a la cr&iacute;tica. Y eso lo ve el p&uacute;blico, al que trato con mucho respeto porque es mucho m&aacute;s inteligente de lo que nos creemos&rdquo;, desarrolla. En la actualidad, numeros&iacute;simos perfiles se dedican precisamente a analizar los productos cinematogr&aacute;ficos desde vertientes que hasta hace poco no ten&iacute;an cabida ni en los medios generalistas ni especializados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Creadores, no influencers</strong></h2><p class="article-text">
        Juan Pablo Oviedo, fundador y director de The Connector, agencia de relaciones p&uacute;blicas especializada en cine, reconoce que ellos siempre han intentado alejarse de la figura de los influencers. &ldquo;Hemos creado una red de creadores con los que trabajamos que son actores, ilustradores, fot&oacute;grafos y dise&ntilde;adores. Son perfiles que aman el cine y les gusta recomendar una pel&iacute;cula desde un punto de vista m&aacute;s informal, lo que convive perfectamente con la cr&iacute;tica de cine&rdquo;, ilustra.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l tambi&eacute;n piensa que estas dos vertientes a la hora de comunicar en torno a un producto cinematogr&aacute;fico &ldquo;cumplen funciones complementarias dentro del mismo ecosistema&rdquo;. Mientras los cr&iacute;ticos se centran en &aacute;mbitos como el contexto, el an&aacute;lisis y el contenido hist&oacute;rico para tener una conversaci&oacute;n m&aacute;s acad&eacute;mica o cinematogr&aacute;fica, los creadores llegan a la conversaci&oacute;n desde capas m&aacute;s amplias y diversas y conectan con comunidades concretas. &ldquo;Para hablar de una pel&iacute;cula sobre salud mental, nosotros podemos contar con un psic&oacute;logo al que le guste mucho el cine&rdquo;, ejemplifica.
    </p><p class="article-text">
        The Connector, fundada hace 11 a&ntilde;os, apuesta por la convivencia entre la cr&iacute;tica y los creadores de contenido, tal y como resume Oviedo, las dos vertientes pueden beber y nutrirse una de la otra: &ldquo;Creo que hay sitio para todos y todos podemos aprender de unos y de otros. Lo que hacemos no es excluyente, sino complementario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/influencers-sustituyen-criticos-cine-publicidad-barata-via-atraer-gente-joven_1_13247351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 21:17:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/efbe2e17-427c-41dc-b0e2-5bad0cb8ec58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4565888" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/efbe2e17-427c-41dc-b0e2-5bad0cb8ec58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4565888" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los influencers sustituyen a los críticos de cine: ¿"publicidad barata" o vía para atraer a gente joven?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/efbe2e17-427c-41dc-b0e2-5bad0cb8ec58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Críticas de cine,Estrenos de cine,Influencers,Redes sociales,Periodismo,Prensa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fiestas populares viven una nueva era de visibilidad, y mientras algunos celebran la recuperación de tradiciones, otros denuncian su transformación en contenido para 'influencers'</p><p class="subtitle">¿Chulapas sí o chulapas no?: las redes sociales reabren el debate sobre cómo se debe vestir en San Isidro</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me vest&iacute;a de chulapa cuando era peque&ntilde;ita, pero la &uacute;ltima vez fue con seis a&ntilde;os&rdquo;. Paula, una joven madrile&ntilde;a que llevaba dos d&eacute;cadas sin ponerse el traje castizo por San Isidro, ha decidido recuperar la tradici&oacute;n este a&ntilde;o. Valeria Gamallo, madrile&ntilde;a y <a href="https://www.instagram.com/valeriagamallo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creadora de contenido</a>, tras ver &ldquo;muchos v&iacute;deos de chicas que se iban a vestir de chulapas por San Isidro&rdquo; decidi&oacute; unirse a ellas el a&ntilde;o pasado. Este a&ntilde;o repite la experiencia y vuelve a vivir la fiesta como lo hac&iacute;a cuando era ni&ntilde;a: &ldquo;Las redes me hicieron un gran favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No son las &uacute;nicas. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, <a href="https://www.tiktok.com/@estycg/video/7640123425956171030?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos j&oacute;venes</a> han desempolvado mantones y claveles o se han enfundado el traje <a href="https://www.tiktok.com/@ireneanubla/video/7640555742981868803?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7483552107220665878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez</a>. Durante los d&iacute;as previos al 15 de mayo, TikTok se llen&oacute; de v&iacute;deos explicando c&oacute;mo vestirse de chulapa, tutoriales para bailar un chotis o gu&iacute;as para &ldquo;vivir San Isidro como un aut&eacute;ntico madrile&ntilde;o&rdquo;. Con el arranque de las fiestas, ese contenido dio paso a las im&aacute;genes desde la Pradera: fotos entre mantones y claveles, j&oacute;venes <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/cocidito/chulapas-si-chulapas-no-redes-sociales-reabren-debate-debe-vestir-san-isidro_132_13200073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrenando traje castizo</a> y publicaciones que mostraban las <a href="https://www.tiktok.com/@johanaars/video/7640437012314656023?is_from_webapp=1&amp;web_id=7520564850658067990" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mareas de gente</a> que acudieron a celebrar San Isidro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que durante a&ntilde;os pudo parecer una tradici&oacute;n ajena a parte de la juventud urbana se ha convertido ahora en tendencia. Madrid y San Isidro son el ejemplo m&aacute;s reciente, pero la Feria de Abril lleva tiempo viviendo un fen&oacute;meno similar, donde hasta la mantilla ha encontrado nueva vida entre creadoras de contenido, <em>influencers</em> y<em> celebrities.</em>
    </p><h2 class="article-text">Tradici&oacute;n, redes y escaparate</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Las fiestas tradicionales se han convertido en un fen&oacute;meno de redes&rdquo;, sentencia <a href="https://www.instagram.com/hija_del_pan/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hija_del_pan</a>. Este perfil de Instagram ha seguido muy de cerca celebraciones como la Feria de Abril, mostrando hasta qu&eacute; punto estas festividades han inundado el contenido de <em>influencers</em> y creadores.<strong> </strong>&ldquo;Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, an&aacute;lisis de <em>looks</em> de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro&rdquo;, comenta. Aunque matiza que &ldquo;no todas las fiestas generan el mismo inter&eacute;s&rdquo;, s&iacute; percibe que las tradiciones populares se hacen cada vez m&aacute;s virales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, análisis de looks de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">@hija_del_pan</span>
                                        <span>—</span> comentarista de redes
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de 🌸Lola Lolita🌸 (@lolalolita)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n <a href="https://www.instagram.com/mazodemadrid/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mazo de Madrid</a> &mdash;que busca poner en valor las tradiciones de la capital&mdash; surge precisamente despu&eacute;s de comprobar c&oacute;mo hace algunos a&ntilde;os &ldquo;la mayor&iacute;a de gente joven no se vest&iacute;a de chulapo y chulapa&rdquo; ni conoc&iacute;an San Isidro. Adela Garc&iacute;a, miembro de la asociaci&oacute;n, destaca c&oacute;mo hab&iacute;a una desconexi&oacute;n con las nuevas generaciones, por lo que decidieron reivindicarla desde otro lugar: modernizando ciertos c&oacute;digos est&eacute;ticos sin romper con la esencia tradicional. &ldquo;Lo &uacute;ltimo que queremos es perder la tradici&oacute;n&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso, las redes sociales han sido fundamentales. Desde tutoriales de vestimenta hasta v&iacute;deos explicando el significado de los claveles o el protocolo castizo, el contenido relacionado con San Isidro se ha multiplicado este a&ntilde;o. Seg&uacute;n cuenta Adela Garc&iacute;a, muchas j&oacute;venes comenzaron a interesarse por esta fiesta despu&eacute;s de ver en redes una versi&oacute;n m&aacute;s cercana y actualizada; hasta llegar a formar una comunidad de m&aacute;s de 300 chicas.
    </p><p class="article-text">
        Para el catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid Crist&oacute;bal Torres Albero todo proceso de interacci&oacute;n humana tiene algo &ldquo;de escaparate, de mostrar p&uacute;blicamente&rdquo;, y las celebraciones y fiestas no se quedan atr&aacute;s. Con la llegada de las redes sociales y la viralidad se ha &ldquo;incrementado la presencia de las fiestas como un escaparate&rdquo;. Las redes sociales han incrementado esta capacidad, pero seg&uacute;n Torres Albero, las fiestas &ldquo;siempre han sido un escaparate tanto para el conjunto de la comunidad como para las comunidades vecinas&rdquo;, ya que &ldquo;tienen esa expresi&oacute;n de identidad no solo para el grupo que lo unifica y le dota de sentido, sino tambi&eacute;n para las comunidades vecinas&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DYcc0ipoEWy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Mazo de Madrid (@mazodemadrid)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras también tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mazo de Madrid</span>
                                        <span>—</span> asociación que busca poner en valor las tradiciones de la capital
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fiesta como punto de encuentro</h2><p class="article-text">
        El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &ldquo;b&uacute;squeda de identidad colectiva&rdquo;, seg&uacute;n el soci&oacute;logo Torres Albero. &ldquo;Se huye de la globalidad y se busca hacer frente a la homogeneidad y racionalidad a trav&eacute;s del pasado y las costumbres (...) Es una respuesta del &lsquo;nosotros colectivo&rsquo; que tira de su tradici&oacute;n cultural para singularizarse, diferenciarse y tomar voz propia frente a procesos muy fuertes de globalizaci&oacute;n&rdquo;, explica. Y es que en un contexto donde &ldquo;las calles comerciales de Nueva York y Alicante son muy parecidas&rdquo; &mdash;puedes encontrar casi <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mismas tiendas y marcas</a>&mdash;, &ldquo;apostamos por las identidades propias&rdquo;, lo que se traduce en un &eacute;nfasis en &ldquo;todo lo relacionado con las lenguas, el nacionalismo o regionalismo&rdquo;, y donde se incluyen las festividades.
    </p><p class="article-text">
        Desde Mazo de Madrid explican que el impulso por recuperar lo castizo tambi&eacute;n nace de la comparaci&oacute;n con otras fiestas como la Feria de Sevilla, las Fallas o San Ferm&iacute;n. Mientras esas celebraciones llevan a&ntilde;os consolidando su presencia en redes sociales, consideran que Madrid hab&iacute;a dejado en un segundo plano sus propias tradiciones.<strong> </strong>&ldquo;Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras tambi&eacute;n tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo&rdquo;, sostienen.
    </p><p class="article-text">
        Para Paula, que ha recuperado la tradici&oacute;n de vestirse de chulapa este a&ntilde;o, esta &ldquo;tendencia&rdquo; est&aacute; muy unida a la necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/nuevas-chulapas-busca-sentimiento-pertenencia-madrid-abrazar-casticismo-san-isidro_1_12291523.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;buscar la identidad</a> en una ciudad que se ha gentrificado con los a&ntilde;os y que, aunque sea muy plural en cuanto a culturas, tiene mucha identidad propia. El hecho de revivir estas tradiciones es una manera de mantener un &lsquo;legado&rsquo; o generar una sensaci&oacute;n m&aacute;s de comunidad (...) El sentido de pertenencia es algo que la gente joven busca mucho por lo individualista que es nuestro modelo social (o como yo lo percibo al menos) y creo que este tipo de cosas generan m&aacute;s arraigo y una sensaci&oacute;n de integraci&oacute;n dentro de una comunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una &#039;búsqueda de identidad colectiva&#039;, según el sociólogo Torres Albero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este mismo sentido, el soci&oacute;logo Torres Albero ve muy positiva esta puesta en valor en la medida en que es capaz de &ldquo;reforzar los sentimientos comunitarios y los valores morales vinculados a la tradici&oacute;n&rdquo;. Valores que, seg&uacute;n remarca, deben irse &ldquo;hibridando con los derechos y conquistas civiles&rdquo; para precisamente no romper con ese sentimiento de comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esto Valeria Gamallo a&ntilde;ade la capacidad que tienen las tradiciones de conectar distintas generaciones. Abuelas, madres e hijas pueden haber vivido y celebrado las mismas fiestas, creando una uni&oacute;n especial entre ellas alrededor de una vivencia compartida. De hecho, Paula a&ntilde;ade la &ldquo;nostalgia&rdquo; como uno de los motivos para vestirse estas fiestas: &ldquo;Es algo que quer&iacute;a hacer desde hace algunos a&ntilde;os por influencia sobre todo de mis padres y mi abuela, y este a&ntilde;o ha sido un tributo a ella, que falleci&oacute; hace un a&ntilde;o y medio&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Saben lo que da <em>likes&rdquo;</em></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Validaci&oacute;n social, postureo y un puntito de esnobismo&rdquo;. Es la combinaci&oacute;n que ve @hija_del_pan en buena parte del contenido que se crea en redes sociales alrededor de las fiestas populares. Aunque &ldquo;depende mucho del entorno, de la est&eacute;tica y de las ganas que tiene la gente de mostrar lo bien que lo est&aacute; pasando&rdquo;, compartir en estas plataformas c&oacute;mo se vive una fiesta regional se ha convertido para muchos en una parte indispensable del ritual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aumento de contenido de influencers sobre lo tradicional no responde tanto a un auge real de lo popular &#039;porque no hay un interés en profundizar en la historia de la tradición ni en divulgar sobre ella&#039;, dice Lorena Macías (@hazmeunafotoasí)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lorena Mac&iacute;as,</a> de <a href="https://www.instagram.com/hazmeunafotoasi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@hazmeunafotoasi</a> &mdash;cuenta en la que analiza la actualidad <em>influencer</em> a trav&eacute;s del meme&mdash;, sostiene que el aumento de contenido sobre lo tradicional de estos perfiles no responde tanto a un auge real de lo popular, &ldquo;porque no hay un inter&eacute;s en profundizar en la historia de la tradici&oacute;n ni en divulgar sobre ella&rdquo;, sino simplemente &ldquo;plantarse los volantes, esperar los <em>likes,</em> y repetir la operaci&oacute;n la semana siguiente con lo que toque&rdquo;. En estos caso, dice, &ldquo;no creo que obedezca tanto a un auge de lo castizo o lo popular, sino a que, sencillamente, saben lo que da likes&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; de acuerdo @hija_del_pan, quien a&ntilde;ade que &ldquo;las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un <em>reel</em> en c&aacute;mara lenta brindando con rebujito, sobreviven porque hay generaciones que nos las han ense&ntilde;ado y porque luego nosotros decidimos si queremos mantenerlas o no&rdquo;. &ldquo;Otra cosa distinta&rdquo;, a&ntilde;ade, es que &ldquo;las redes las conviertan en algo m&aacute;s visible o m&aacute;s atractivo est&eacute;ticamente&rdquo;, pero tiene claro que &ldquo;la esencia no la mantiene un algoritmo&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DXhXlrXjAgn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Javi Hoyos (@javihoyosmartinez)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Valeria Gamallo, que tambi&eacute;n es creadora de contenido, no cree que el &ldquo;postureo&rdquo; que muchas veces rodea a estas fiestas sea algo extendido o que pueda perjudicar a las tradiciones. &ldquo;La gente que llega, se hace la foto y se va es porque vive de redes&rdquo;, analiza<strong>.</strong> De hecho, Lorena Mac&iacute;as se&ntilde;ala c&oacute;mo hay creadoras que publican fotos vestidas de flamenca incluso los a&ntilde;os que no van a la Feria para maximizar su alcance y &ldquo;ara&ntilde;ar unos <em>likes&rdquo;</em> &mdash;como hizo <a href="https://www.instagram.com/reel/DXb_NUlDOy6/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lola Lolita</a>, que se hizo fotos vestida de flamenca en Sevilla y las public&oacute; durante la Feria de Abril a pesar de estar en Madrid en ese momento&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La creadora tras @hija_del_pan encuentra &ldquo;normal&rdquo; que para muchos <em>influencers</em> &ldquo;pese m&aacute;s la est&eacute;tica y el contenido&rdquo;, ya que crear contenido atractivo &ldquo;es literalmente su trabajo&rdquo;. Pero lo que s&iacute; encuentra positivo es que &ldquo;en este tipo de fiestas todos los perfiles puedan convivir: el que va por tradici&oacute;n, el que va por diversi&oacute;n y el que va porque necesita subir un <em>reel</em>, que es lo que le da de comer&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Cuevas Vega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/locura-influencer-fiesta-popular-tradiciones-no-sobreviven-alguien-haga-reel_1_13239144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 19:45:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="185785" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="185785" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c8a101af-4d78-4b6d-9b0e-26cb260528a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Redes sociales,Influencers,Fiestas,Fiestas populares,Feria de Abril,Fiestas San Isidro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pymes y redes sociales: ¿en cuáles merece la pena estar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/espacio-pyme/pymes-redes-sociales-merece-pena_1_13215494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a925c06c-19b0-4edf-b6a8-0e4c309d6be2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pymes y redes sociales: ¿en cuáles merece la pena estar?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Instagram, LinkedIn, TikTok o Facebook pueden ser útiles para una pyme, pero no todas las plataformas sirven para todos los negocios ni requieren la misma inversión de tiempo y recursos</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os fue un mantra que segu&iacute;an a rajatabla todas las <strong>peque&ntilde;as y medianas empresas</strong>: hab&iacute;a que estar en las<strong> redes sociales</strong>. Abrir perfiles en cada una de ellas parec&iacute;a sin&oacute;nimo de modernidad y visibilidad: cuanto m&aacute;s contenido y m&aacute;s diversificado, mejor. Sin embargo, con el paso del tiempo muchas empresas han descubierto una realidad que a menudo no se tuvo en cuenta: mantener una<strong> presencia activa en redes</strong> requiere tiempo, estrategia y recursos, y no siempre genera resultados claros.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, cada vez m&aacute;s empresas lo tienen claro: la pregunta no es si una <strong>pyme </strong>debe estar en redes sociales, sino en cu&aacute;les merece la pena invertir esfuerzos. Porque no todas funcionan igual ni sirven para lo mismo: mientras algunas ayudan a <strong>captar clientes</strong> o reforzar la <strong>imagen de marca</strong>, otras apenas generan impacto para determinados negocios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, los datos muestran que las redes siguen siendo un espacio central para consumidores y empresas. El<em><strong> </strong></em><a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-redes-sociales-2025-iab-spain/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Estudio de Redes Sociales 2025</strong></em></a><strong> de IAB Spain</strong> se&ntilde;ala que el<strong> 86% de los internautas espa&ntilde;oles</strong> utiliza redes sociales y que plataformas como WhatsApp, Instagram y YouTube lideran tanto en uso como en interacci&oacute;n con marcas. Adem&aacute;s, cerca de la mitad de los usuarios reconoce consultar redes<strong> antes de comprar</strong> y un 44% afirma que el contenido visto influye en sus decisiones de compra. Su papel es clave, y hay que tenerlo en cuenta. Pero, &iquest;c&oacute;mo distinguir lo esencial de lo prescindible?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Instagram </strong>sigue siendo, para muchas pymes, la red m&aacute;s rentable en t&eacute;rminos de <strong>visibilidad </strong>y relaci&oacute;n con clientes. Su combinaci&oacute;n de imagen, v&iacute;deo corto y herramientas comerciales permite que negocios peque&ntilde;os puedan mostrar productos, explicar procesos o<strong> humanizar la marca</strong> sin grandes inversiones. Adem&aacute;s, el auge de los v&iacute;deos breves y los formatos espont&aacute;neos ha reducido parcialmente la necesidad de producir contenidos excesivamente profesionales. Para sectores como <strong>restauraci&oacute;n, comercio local, moda, turismo o bienestar</strong>, Instagram contin&uacute;a siendo uno de los principales escaparates digitales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>TikTok</strong>, por su parte, se ha convertido en la plataforma con mayor crecimiento entre usuarios j&oacute;venes y tambi&eacute;n empieza a ganar peso entre negocios peque&ntilde;os. Aunque muchas empresas todav&iacute;a la perciben como una red dirigida &uacute;nicamente al entretenimiento, cada vez m&aacute;s marcas la utilizan para generar <strong>alcance org&aacute;nico</strong> mediante contenidos r&aacute;pidos, cercanos y menos publicitarios. &iquest;El problema? TikTok exige constancia y adaptaci&oacute;n al lenguaje de la plataforma. No basta con reutilizar contenido de otras redes. Por eso, las empresas que mejor funcionan suelen ser aquellas capaces de mostrar el lado m&aacute;s humano y cotidiano del negocio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f380de0b-e9c1-445d-b18b-496fb4c28e51_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f380de0b-e9c1-445d-b18b-496fb4c28e51_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f380de0b-e9c1-445d-b18b-496fb4c28e51_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f380de0b-e9c1-445d-b18b-496fb4c28e51_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f380de0b-e9c1-445d-b18b-496fb4c28e51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f380de0b-e9c1-445d-b18b-496fb4c28e51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f380de0b-e9c1-445d-b18b-496fb4c28e51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Creación de contenido para una floristería."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Creación de contenido para una floristería.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>LinkedIn, para captar clientes y talento</strong></h2><p class="article-text">
        Mientras Instagram y TikTok dominan el terreno m&aacute;s visual y emocional, <strong>LinkedIn </strong>se ha consolidado como la red m&aacute;s &uacute;til para<strong> empresas B2B, </strong>despachos profesionales, consultoras o negocios orientados a otros profesionales. Porque, m&aacute;s que generar viralidad, LinkedIn permite construir reputaci&oacute;n, compartir conocimiento y conectar con <strong>potenciales clientes </strong>o colaboradores. Tambi&eacute;n se ha convertido en una herramienta importante para <strong>captar talento,</strong> especialmente en perfiles cualificados.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;: no todo el mundo le saca a esta plataforma todo su potencial. Muchas pymes siguen utilizando LinkedIn &uacute;nicamente como un escaparate corporativo poco actualizado. Lo que se publica y c&oacute;mo se hace es fundamental. Y en ese sentido, la mayor&iacute;a de <strong>expertos en marketing digital</strong> coinciden en que los perfiles personales y los contenidos especializados suelen generar mucha m&aacute;s interacci&oacute;n que las publicaciones excesivamente comerciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Facebook </strong>mantiene una situaci&oacute;n peculiar. Aunque ha perdido protagonismo entre usuarios j&oacute;venes, sigue siendo una de las redes m&aacute;s utilizadas por empresas y conserva una audiencia muy relevante en determinados segmentos de edad. Su penetraci&oacute;n es mayor, dado que fue la gran pionera. Y por ello, para negocios locales, asociaciones o empresas con p&uacute;blicos m&aacute;s <strong>amplios y maduros</strong>, contin&uacute;a siendo &uacute;til, especialmente gracias a grupos, eventos y campa&ntilde;as publicitarias segmentadas. Con todo, su alcance org&aacute;nico lleva a&ntilde;os cayendo y muchas empresas dependen ya de <strong>inversi&oacute;n publicitaria </strong>para obtener resultados visibles.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa con <strong>YouTube</strong>? La red social de v&iacute;deos ocupa un lugar distinto. No suele ser la primera en la que piensa una pyme, pero sigue siendo una de las m&aacute;s importantes para b&uacute;squedas, tutoriales y <strong>posicionamiento SEO.</strong> De hecho, muchos contenidos de YouTube tienen una vida &uacute;til mucho m&aacute;s larga que en otras redes. Por ello, para aquellas empresas que sean capaces de generar <strong>v&iacute;deos explicativos</strong>, demostraciones o contenido educativo, puede convertirse en una herramienta muy potente.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Menos es m&aacute;s</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los <strong>errores m&aacute;s frecuentes </strong>entre peque&ntilde;as empresas es abrir perfiles en m&uacute;ltiples plataformas y abandonarlos poco despu&eacute;s por falta de tiempo o recursos. Se trata de un grave error, ya que eso suele transmitir una<strong> imagen de desactualizaci&oacute;n o abandono</strong>. De hecho, es peor que no tener presencia activa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dado que cada red social tiene din&aacute;micas, formatos y p&uacute;blicos diferentes, y mantenerlas exige planificaci&oacute;n, los expertos recomiendan<strong> priorizar calidad frente a cantidad:</strong> elegir una o dos plataformas &uacute;tiles para el negocio y trabajarlas de forma coherente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta, adem&aacute;s, que el alcance org&aacute;nico ya no es tan sencillo como hace a&ntilde;os. Muchos emprendedores y peque&ntilde;os negocios reconocen que las redes sociales generan visibilidad, pero no siempre <strong>ventas directas</strong>, especialmente si no existe una<strong> estrategia clara</strong> o inversi&oacute;n publicitaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d3e2f5-154f-4c32-91e4-df53b621affe_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d3e2f5-154f-4c32-91e4-df53b621affe_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d3e2f5-154f-4c32-91e4-df53b621affe_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d3e2f5-154f-4c32-91e4-df53b621affe_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d3e2f5-154f-4c32-91e4-df53b621affe_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63d3e2f5-154f-4c32-91e4-df53b621affe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/63d3e2f5-154f-4c32-91e4-df53b621affe_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La dueña de un pequeño negocio empaqueta algunos pedidos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La dueña de un pequeño negocio empaqueta algunos pedidos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De manera paralela, la saturaci&oacute;n publicitaria empieza a generar cierto cansancio entre usuarios. Informes recientes apuntan a un creciente rechazo hacia contenidos excesivamente promocionales o poco aut&eacute;nticos, especialmente en plataformas como Instagram o TikTok, donde los llamados <em>influencers </em>han generado cierta sensaci&oacute;n de hartazgo entre muchos usuarios por la avalancha de publicidad.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, las pymes tienen una ventaja frente a las grandes compa&ntilde;&iacute;as: pueden comunicarse de forma m&aacute;s cercana, <strong>mostrar personas reales</strong> y generar relaciones m&aacute;s cre&iacute;bles con su comunidad. Porque, en &uacute;ltima instancia, la clave no est&aacute; en tener un perfil en todas partes, sino en <strong>entender d&oacute;nde est&aacute; realmente el cliente</strong> y qu&eacute; tipo de contenido tiene sentido para cada negocio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Cabezas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/espacio-pyme/pymes-redes-sociales-merece-pena_1_13215494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 14:51:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a925c06c-19b0-4edf-b6a8-0e4c309d6be2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="540465" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a925c06c-19b0-4edf-b6a8-0e4c309d6be2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="540465" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pymes y redes sociales: ¿en cuáles merece la pena estar?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a925c06c-19b0-4edf-b6a8-0e4c309d6be2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pymes,Redes sociales,Instagram,TikTok,Facebook,Twitter,Youtube,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los influencers también hacen su abril durante la Feria de Sevilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/influencers-abril-durante-feria-sevilla_1_13169335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d4127db-d736-47da-8308-147ecd8b4508_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141581.jpg" width="1204" height="677" alt="Los influencers también hacen su abril durante la Feria de Sevilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las redes sociales hacen de escaparate durante la semana de farolillos para que las marcas hagan publicidad y los que viven de este mundillo aprovechen para aumentar sus visualizaciones</p><p class="subtitle">Trabajar (demasiado) en la Feria de Abril: "Esto no es algo que aguante todo el mundo"</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/viajes/feria-abril-sevilla-2026-programa-horarios-celebraciones_1_13123003.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feria de Abril</a> es uno de los eventos culturales m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a, donde tradici&oacute;n, cante y baile destacan como se&ntilde;as de identidad. Por ello, cerca de tres millones de visitantes pasean por las calles del Real durante la semana de farolillos. Este impacto no pasa inadvertido por los influencers o creadores de contenido de redes sociales, que tambi&eacute;n aprovechan la repercusi&oacute;n del acontecimiento para comercializar y ganar dinero a costa de su impronta.
    </p><p class="article-text">
        El caso m&aacute;s extravagante es el de la influencer Lola Lolita (<a href="https://www.instagram.com/lolalolita/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@lolalolita</a>), que cuenta con m&aacute;s de 17 millones de seguidores en total. La alicantina ha subido a sus redes sociales ocho videos y dos publicaciones, una de ellas una acci&oacute;n publicitaria, relacionadas con la Feria de Abril, sin estar en la ciudad, gracias a una sesi&oacute;n de fotos que se realiz&oacute; en la semana anterior. Este hecho ha provocado la indignaci&oacute;n de algunos de sus seguidores que le comentan en sus publicaciones cosas como &ldquo;Vaya postureo lo sube mientras est&aacute; en el sof&aacute; de su casa en Madrid&rdquo; o&nbsp;&ldquo;Apropiaci&oacute;n cultural&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXbz61tDBgU/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Junto a este fen&oacute;meno de feriantes fuera de la Feria, hay otro muy recurrente entre los referentes de las nuevas generaciones: buscar un parentesco andaluz, por muy remoto que sea, para justificar la presencia en el Real y no sentirse un extra&ntilde;o que est&aacute; tratando de realizar una apropiaci&oacute;n cultural. Un ejemplo es el de Diego Rincon (<a href="https://www.instagram.com/diegonister/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@diegonister</a>), que se expresa as&iacute; en dos de sus publicaciones: &ldquo;Quiz&aacute;s yo haya nacido en Ibiza y mi adolescencia la haya pasado en Valencia, pero nadie nadie puede negar que yo llevo sangre sevillana por mis venas&rdquo;. &ldquo;No os equivoqueis, yo s&iacute; tengo sangre andaluza, yo s&iacute; tuve conversaciones con mi padre dici&eacute;ndome que venga a vivir la feria con &eacute;l, cosa que nunca pude hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Influencers sevillanos defienden sus tradiciones</h2><p class="article-text">
        En sus comienzos, la Feria de Sevilla fue una feria de ganado donde la gente del campo comercializaba con animales. Con el paso del tiempo y la urbanizaci&oacute;n de la ciudad, en el siglo XX fue tomando un car&aacute;cter cada vez m&aacute;s festivo que llega hasta nuestros d&iacute;as. Sin embargo, algunos creadores de contenido nacidos fuera de Andaluc&iacute;a parecen querer recuperar esa impronta comercial, publicitando trajes de flamenca sin importarle c&oacute;mo se vive actualmente la feria.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DXbykZTiIdy/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Por ello, creadores de contenido sevillanos como Fabiana Sevillano (<a href="https://www.instagram.com/fabiana.sevillano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@fabiana.sevillano</a>) responden a lo que ellas consideran una falta de respeto a las tradiciones de su ciudad, con mensajes como &ldquo;Hay que vivirlo&rdquo;, acompa&ntilde;ado de un video bailando en una caseta junto a sus amigos. Otro ejemplo es el de Marina Garc&iacute;a (<a href="https://www.instagram.com/mgarciarod/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@mgarciarod</a>), exconcursante de La isla de las tentaciones, que en un carrusel de fotos suyas comenta: &ldquo;Yo s&iacute; me puse mi traje, me llen&eacute; el bajo de albero, me mol&iacute; mi espalda y mis pies por las esparto y me recog&iacute; de madrugada pis&aacute;ndome los volantes. Y lo que yo disfruto no est&aacute; pagao con n&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta defensa a ultranza no solo la realizan los m&aacute;ximos exponentes a nivel social de la ciudad, sino que cuentas an&oacute;nimas y m&aacute;s peque&ntilde;as defienden lo que consideran suyo. Ellos llenan de comentarios los comentarios de sus publicaciones con mensajes negativos, record&aacute;ndoles que las fiestas de la ciudad, no son una alfombra roja donde despliegan sus mejores galas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Palacio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/influencers-abril-durante-feria-sevilla_1_13169335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 19:35:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9d4127db-d736-47da-8308-147ecd8b4508_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141581.jpg" length="461493" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9d4127db-d736-47da-8308-147ecd8b4508_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141581.jpg" type="image/jpeg" fileSize="461493" width="1204" height="677"/>
      <media:title><![CDATA[Los influencers también hacen su abril durante la Feria de Sevilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9d4127db-d736-47da-8308-147ecd8b4508_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141581.jpg" width="1204" height="677"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sevilla,Feria de Abril,Feria de Sevilla,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f81c9a96-994d-47fb-b822-518f57926624_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Dentro de la manosfera', estrenado recientemente en Netflix, constata que la mayoría de los seguidores de estos influencers son menores de edad y jóvenes: "'Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendrás estatus, poder y respeto'. Esa es la promesa"</p><p class="subtitle">Pável Dúrov y los “hombres de alto valor”: la nueva idea de éxito pasa por el culto al cuerpo y el ultraliberalismo</p></div><p class="article-text">
        Mientras Harrison Sullivan (@HSTikkyTokky) camina por las calles de Marbella, montones de ni&ntilde;os se le acercan para saludarlo y hacerse una foto con &eacute;l. Pero Sullivan (Reino Unido, 2001) no es un deportista, ni tampoco es actor: es un <em>influencer&hellip; </em>de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manosfera</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escena, que aparece en el documental <em>Dentro de la manosfera</em> recientemente estrenado por Netflix y dirigido por Louis Theroux, se repite en otros pa&iacute;ses, con otros <em>influencers </em>del estilo: la mayor parte de sus seguidores &ndash;y ellos lo saben&ndash; son menores de edad y j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho sobre por qu&eacute; ni&ntilde;os y adolescentes se sienten atra&iacute;dos por esta ideolog&iacute;a que exacerba los rasgos tradicionalmente asociados con la masculinidad, a&ntilde;adiendo a ese mix una notable dosis de misoginia. Pero quiz&aacute; sea hora de poner no el foco en el s&iacute;ntoma, sino en su origen m&aacute;s primitivo: &iquest;ser&aacute; que lo que les ofrece la manosfera no es realmente un discurso novedoso, sino uno que resuena en ellos porque no contradice los valores que han mamado desde la cuna? &iquest;Ser&aacute; que lo que dicen Andrew Tate y sus ac&oacute;litos es el siguiente escal&oacute;n de una infancia en la que todav&iacute;a perviven el &lsquo;no llores&rsquo;, el &lsquo;s&eacute; un hombre&rsquo;?
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son tratados de manera diferente desde la gestaci&oacute;n es un hecho sabido, como prueban estudios recientes como este llevado a cabo <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10102084/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Alemania en 2023</a> con futuros padres. &ldquo;Se prepara el dormitorio y la ropa con una decoraci&oacute;n y unos colores determinados seg&uacute;n vayan a ser ni&ntilde;os o ni&ntilde;as; se hace la fiesta de <em>baby shower,</em> d&aacute;ndole importancia al <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexo que vaya a traer el beb&eacute;</a>; reciben juguetes distintos desde peque&ntilde;os&hellip; y tambi&eacute;n mensajes diferentes: &lsquo;Eres un machote&rsquo;; &lsquo;los ni&ntilde;os fuertes no lloran&rsquo;; &lsquo;tienes que ser valiente&rsquo;; &lsquo;si te pegan, te defiendes&rsquo;&hellip;&rdquo;, cuenta Micaela Guzm&aacute;n Bernal, profesora de primaria en activo con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de experiencia en las aulas.
    </p><p class="article-text">
        Judy Y. Chu, investigadora y educadora especializada en el desarrollo psicosocial de los ni&ntilde;os y la construcci&oacute;n de la masculinidad, lo comprob&oacute; de manera emp&iacute;rica en 1999, durante la elaboraci&oacute;n de su tesis doctoral para Harvard. La autora, supervisada por la reconocida psic&oacute;loga, fil&oacute;sofa y feminista Carol Gilligan, pas&oacute; varios cursos observando al mismo grupo escolar, empezando cuando los peque&ntilde;os ten&iacute;an cuatro a&ntilde;os y acabando cuando ya hab&iacute;an cumplido siete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, Chu descubri&oacute; c&oacute;mo la capacidad temprana de los chicos para ser emocionalmente perceptivos, elocuentes y receptivos en sus relaciones fue mermando conforme fueron creciendo y entendiendo que esas eran cualidades &ldquo;femeninas&rdquo;, y, por tanto, menos deseables y m&aacute;s inadecuadas para poder encajar entre sus pares. &ldquo;Se volvieron menos visibles a medida que los ni&ntilde;os aprend&iacute;an que demostrar que son chicos implica, ante todo, demostrar que no son chicas&rdquo;, se lee en la sinopsis del libro que a&uacute;na esta investigaci&oacute;n, <em>When Boys Become Boys: Development, Relationships, and Masculinity</em> (NYU Press, 2014) [<em>Cuando los ni&ntilde;os se convierten en chicos: desarrollo, relaciones y masculinidad</em>].&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la vergüenza o a la exclusión. Así que muchos niños y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos estándares. Ese proceso no ha cambiado demasiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Judy Y. Chu</span>
                                        <span>—</span> investigadora (NYU)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero ha pasado mucho tiempo desde 1999, &iquest;no? &ldquo;Las cosas deben haber cambiado&rdquo;, le digo a Chu durante una videollamada, y nombro como ejemplo algunos de los &uacute;ltimos personajes de Disney alejados del estereotipo masculino tradicional, como Miguel, de <em>Coco</em>, Elio, de la pel&iacute;cula de mismo nombre, o Searcher, de <em>Mundo extra&ntilde;o</em>. Pero, aunque considera que parte de la cultura est&aacute; evolucionando, a nivel personal &ndash;en las casas, en los patios de recreo&ndash; cree que los peque&ntilde;os no se enfrentan a una diferencia demasiado grande con respecto a hace 27 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Creo que los fundamentos siguen ah&iacute;, la idea de que hay una sola forma correcta de ser un hombre &lsquo;de verdad'. Parte de esto tiene que ver con algo que lleva observ&aacute;ndose mucho tiempo: Margaret Mead, la antrop&oacute;loga, se&ntilde;al&oacute; que la masculinidad a menudo necesita demostrarse. No es autom&aacute;tica. Est&aacute; asociada al estatus y al privilegio, as&iacute; que las personas sienten que tienen que probarla para acceder a esas ventajas y sentirse valiosas. Hoy en d&iacute;a, incluso las chicas que quieren tener &eacute;xito sienten a menudo que deben probarse en t&eacute;rminos masculinos&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n hay fuertes presiones sociales: jerarqu&iacute;as, competencia y lo que podr&iacute;amos llamar &lsquo;vigilancia de g&eacute;nero'. Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la verg&uuml;enza o a la exclusi&oacute;n. As&iacute; que muchos ni&ntilde;os y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos est&aacute;ndares. Ese proceso no ha cambiado demasiado. &lsquo;Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendr&aacute;s estatus, poder y respeto&rsquo;. Esa es la promesa&rdquo;, resume Chu, que sigue trabajando con ni&ntilde;os y adolescentes. Como escribe Nuria Alabao en<em> &Iacute;nceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas </em>(CTXT, 2025):<strong> </strong>&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del g&eacute;nero masculino y castiga a quienes se desv&iacute;an de la norma&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b24ec987-b8ff-48b6-ae13-7cb39899be62_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b24ec987-b8ff-48b6-ae13-7cb39899be62_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b24ec987-b8ff-48b6-ae13-7cb39899be62_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b24ec987-b8ff-48b6-ae13-7cb39899be62_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b24ec987-b8ff-48b6-ae13-7cb39899be62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b24ec987-b8ff-48b6-ae13-7cb39899be62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b24ec987-b8ff-48b6-ae13-7cb39899be62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;El ‘maricón’ sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del género masculino y castiga a quienes se desvían de la norma&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;El ‘maricón’ sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del género masculino y castiga a quienes se desvían de la norma&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Ser &lsquo;m&aacute;s hombre&rsquo;, la receta perfecta para solucionarlo todo</h2><p class="article-text">
        El problema, claro, es que por su mera condici&oacute;n de seres humanos, resulta muy complicado para ni&ntilde;os y hombres ser duros e independientes todo el tiempo. &ldquo;Eso genera inseguridad y ansiedad. La masculinidad se convierte en algo fr&aacute;gil: puede ponerse en cuesti&oacute;n en cualquier momento&rdquo;, asegura Chu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, lo que ofrecen los gur&uacute;s de la manosfera es una especie de receta para &lsquo;ser aut&eacute;nticamente hombres todo el rato&rsquo;. Es decir, en el fondo, para ser queridos y apreciados, para estar protegidos por el grupo. Para tener un lugar, para pertenecer. Aunque sea de una manera muy perversa, quienes se sienten atra&iacute;dos por las promesas de la manosfera buscan lo mismo que el resto de las personas de este planeta: conexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucede, sin embargo, que es muy dif&iacute;cil conectar con los dem&aacute;s cuando uno no es capaz de mostrarse vulnerable. Que la sociedad mutile a los ni&ntilde;os su capacidad de expresarse emocionalmente conlleva, pues, un vac&iacute;o que solo pueden traducir en rabia (pr&aacute;cticamente, la &uacute;nica emoci&oacute;n que se le permite a la masculinidad tradicional). Esa sensaci&oacute;n de inadecuaci&oacute;n se exacerba cuando crecen y se dan cuenta de que la sociedad espera de ellos que sean emocionalmente competentes, cuando es una habilidad que apenas han podido desarrollar durante la ni&ntilde;ez. El entorno se antoja entonces perfecto para un depredador de la manosfera, que les ofrece una salida que &lsquo;les suena&rsquo;; una estrategia de supervivencia que ya conocen, alentada durante a&ntilde;os en c&iacute;rculos familiares, de amigos y productos culturales: ser &lsquo;m&aacute;s hombres&rsquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abad992a-5c2c-4a9a-b91b-b76dfe29c617_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abad992a-5c2c-4a9a-b91b-b76dfe29c617_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abad992a-5c2c-4a9a-b91b-b76dfe29c617_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abad992a-5c2c-4a9a-b91b-b76dfe29c617_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abad992a-5c2c-4a9a-b91b-b76dfe29c617_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abad992a-5c2c-4a9a-b91b-b76dfe29c617_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/abad992a-5c2c-4a9a-b91b-b76dfe29c617_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Los tíos estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Los tíos estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Para las ni&ntilde;as, acercarse a rasgos tradicionalmente masculinos se ve como ascender. Para los ni&ntilde;os, expresar rasgos tradicionalmente femeninos se considera a menudo descender, y eso se desincentiva. Como resultado, los ni&ntilde;os siguen restringidos. Y estamos viendo las consecuencias: m&aacute;s malestar, m&aacute;s desconexi&oacute;n, m&aacute;s infelicidad&rdquo;, relata Chu. Seg&uacute;n numerosos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8518785/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>, ese malestar derivado de la restricci&oacute;n emocional se traduce en la adolescencia y la adultez con problemas de salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Esta tormenta perfecta se aprecia en una escena del documental en la que Theroux charla con un ac&oacute;lito del <em>influencer</em> Justin Waller: &ldquo;Los t&iacute;os estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos m&aacute;s de nuestros fracasos. No creemos en la depresi&oacute;n, no nos lo tragamos. Mi hermano muri&oacute;. Lo pas&eacute; muy mal, pero trat&eacute; de convertirlo en algo positivo&rdquo;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo muri&oacute;?&rdquo;, pregunta Theroux. &ldquo;Se suicid&oacute;&rdquo;, responde el joven, sin darse cuenta, quiz&aacute;s, de que esa respuesta invalida todo lo que ha dicho anteriormente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos contenidos están diseñados para captar la atención, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga y autora de &#039;Ínceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por supuesto, para que un joven empiece a interesarse por la manosfera no basta con haber recibido una fuerte socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en la infancia; solo apuntamos aqu&iacute; a que es una condici&oacute;n necesaria para que perciban esa soluci&oacute;n como &lsquo;familiar&rsquo;, como una manera de comportarse que promete prestigio y protecci&oacute;n desde la cuna. &ldquo;Son mensajes interiorizados desde peque&ntilde;os. Se aprovechan tambi&eacute;n de que a una edad determinada, los menores pueden estar un poco perdidos y con referentes inestables&rdquo;, apunta Guzm&aacute;n Bernal.
    </p><p class="article-text">
        Alabao, por su parte, explica: &ldquo;Estos contenidos [los emitidos por la manosfera] est&aacute;n dise&ntilde;ados para captar la atenci&oacute;n, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido com&uacute;n. No hace falta una convicci&oacute;n previa fuerte; basta con curiosidad o con cierto malestar difuso para que esos discursos empiecen a estructurar c&oacute;mo interpretas tu propia experiencia&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Masculinidades m&aacute;s diversas, pero una presi&oacute;n persistente</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n general que ofrecen los personajes masculinos &lsquo;evolucionados&rsquo; a los que alud&iacute;a frente a Chu, los libros infantiles con mensajes en esa misma l&iacute;nea o los programas educativos centrados en la igualdad son esencialmente positivos, pero, seg&uacute;n nota Guzm&aacute;n Bernal, pueden llevarnos a observar a la infancia actual con un sesgo. &ldquo;En las familias a&uacute;n hay una gran cantidad de mensajes expl&iacute;citos y no expl&iacute;citos. Por ejemplo, la forma en la que se reparten las tareas de casa, los juegos y juguetes que tiene cada uno, el tipo de ropa, las actividades extraescolares a las que se apuntan&hellip; Y, sobre todo, hay una gran cantidad de mensajes de socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en medios de comunicaci&oacute;n, en los programas y series que ven y en las redes sociales, con <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estereotipos del cuerpo que deben tener, de c&oacute;mo deben hablar y comportarse</a>&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La maestra reconoce, no obstante, que percibe que han cambiado cosas desde que empez&oacute; a trabajar hace tres d&eacute;cadas: ahora hay m&aacute;s interacciones entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y algunos ni&ntilde;os son capaces de expresar sus sentimientos sin reservas. Eso s&iacute;, se trata, seg&uacute;n sus observaciones, de los que menos se adscriben al estereotipo masculino: &ldquo;Curiosamente, son aquellos a los que les gusta menos jugar al f&uacute;tbol o a juegos agresivos. Son excepciones, pero son capaces de llorar en clase por diversos motivos y muestran mayor empat&iacute;a&rdquo;, explica. Esta observaci&oacute;n tiene correlaci&oacute;n con <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0191886925004210" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que demuestran que, a mayor conformidad a las normas de g&eacute;nero tradicionalmente masculinas, menos expresi&oacute;n afectiva revelan los sujetos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que los seres humanos nacemos con la potencialidad de manifestar nuestra dimensi&oacute;n emocional, sea cual sea nuestro sexo, es algo ampliamente estudiado. Pero igual que se sabe eso, tambi&eacute;n se conoce que ya entre los cuatro y los seis a&ntilde;os, los ni&ntilde;os empiezan a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4469291" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrar diferencias en este &aacute;mbito</a>, reprimiendo sentimientos de tristeza o ansiedad y expresando m&aacute;s enfado, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Los padres y madres de los alumnos que observ&oacute; Chu ya notaron ese cambio. Y, aunque les entristec&iacute;a que sus peque&ntilde;os perdieran esa parte m&aacute;s tierna y espont&aacute;nea, de alguna manera, entend&iacute;an que deb&iacute;a ser as&iacute;: por una parte, supon&iacute;an que &lsquo;los ni&ntilde;os son ni&ntilde;os&rsquo; (lo que les extra&ntilde;aba a algunos, de hecho, es que fueran capaces de dicha ternura y espontaneidad siendo varones). Por otra, consideraban que la expresi&oacute;n de actitudes t&iacute;picamente masculinas era necesaria para integrarse con &eacute;xito en la sociedad. Chu relata, por ejemplo, c&oacute;mo le compr&oacute; a su hijo el vestido que quer&iacute;a&hellip; pero acab&oacute; neg&aacute;ndole la posibilidad de salir de la casa con &eacute;l por miedo a las consecuencias que eso podr&iacute;a acarrear.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La representaci&oacute;n est&aacute; mejorando: estamos viendo un abanico m&aacute;s amplio de masculinidades, m&aacute;s expresi&oacute;n emocional, m&aacute;s vulnerabilidad. Eso es muy positivo. Pero incluso con m&aacute;s opciones, la presi&oacute;n por demostrar la masculinidad sigue ah&iacute;. Ahora hay m&aacute;s categor&iacute;as aceptables, lo cual es bueno, pero sigue habiendo l&iacute;mites. Y eso hace que la gente siga actuando para los dem&aacute;s, intentando encajar y ser aceptada. La clave est&aacute; en si creamos entornos en los que distintas formas de ser est&eacute;n realmente respaldadas. Eso puede ayudar a que los ni&ntilde;os se sientan m&aacute;s sanos y m&aacute;s seguros&rdquo;, cuenta la investigadora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave es que entiendan que el feminismo también lucha contra lo que les oprime a ellos —los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional— y que sus frustraciones legítimas tienen causas estructurales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Yo nunca recomendar&iacute;a poner a un ni&ntilde;o en una situaci&oacute;n de peligro. Nuestro trabajo es protegerlos, pero tambi&eacute;n prepararlos para el mundo. Podemos apoyar sus decisiones y, al mismo tiempo, ayudarlos a navegar la realidad. No todo el mundo va a ser comprensivo, y los ni&ntilde;os necesitan entender eso. Aunque tambi&eacute;n necesitan saber que tienen un lugar seguro en el que son aceptados. Tener aunque sea una sola relaci&oacute;n de apoyo es enormemente protector para el bienestar de un ni&ntilde;o&rdquo;, cuenta Chu.
    </p><p class="article-text">
        Los padres pueden ejercer esa relaci&oacute;n de apoyo. Pero lo cierto es que toda la sociedad tiene que caminar de la mano para que los discursos asociados al g&eacute;nero, y todo lo que conllevan, no calen en los m&aacute;s peque&ntilde;os. Para esto, seg&uacute;n Alabao, har&iacute;a falta potenciar la educaci&oacute;n sexual y afectiva. &ldquo;Sigue siendo muy deficiente. Los chavales reciben antes la influencia de la manosfera que una conversaci&oacute;n seria sobre deseo, consentimiento o relaciones&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a: &ldquo;Pero no se trata de imponer un catecismo feminista ni de dar charlas sobre igualdad que los chicos perciban como sermones morales. Probablemente, lo que funcione mejor es crear espacios donde puedan expresar dudas y equivocarse. Generar espacios donde pensar con ellos de verdad, porque el feminismo tampoco tiene todas las soluciones y a veces sus dudas son muy leg&iacute;timas. La educaci&oacute;n feminista tiene que ense&ntilde;ar a pensar de forma aut&oacute;noma, a discriminar argumentos, en vez de exigir adhesi&oacute;n a un dogma. Y sobre todo, debe incluirles como parte de nuestro proyecto: si solo reciben el mensaje de que ellos son el problema o son parte del problema, dif&iacute;cilmente van a sentirse interpelados por la soluci&oacute;n.<strong> </strong>La clave es que entiendan que el feminismo tambi&eacute;n lucha contra lo que les oprime a ellos &mdash;los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional&mdash; y que sus frustraciones leg&iacute;timas tienen causas estructurales que no se resuelven culpando a las mujeres ni votando a la extrema derecha&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f81c9a96-994d-47fb-b822-518f57926624_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="451521" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f81c9a96-994d-47fb-b822-518f57926624_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="451521" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f81c9a96-994d-47fb-b822-518f57926624_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Internet,Netflix,Machismo,Misoginia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
