<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Nazis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/nazis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nazis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1003988/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA['Farsante', una historia 'queer' en la Falange que la ultraderecha quiere borrar y la izquierda no quiere leer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/farsante-historia-queer-falange-ultraderecha-quiere-borrar-izquierda-no-quiere-leer_1_13356380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb2d8735-452e-4911-905c-9260d6af400e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146730.jpg" width="1961" height="1103" alt="&#039;Farsante&#039;, una historia &#039;queer&#039; en la Falange que la ultraderecha quiere borrar y la izquierda no quiere leer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista y escritora Andrea Momoitio rescata la historia de Margarita Beese, una figura vinculada a la Sección Femenina que desafió las normas de su tiempo y terminó siendo silenciada tanto por su entorno como por el propio régimen al que apoyó, después de que decidiera convertirse en Juan Carlos</p><p class="subtitle">Bilbao recuerda a Ernesto Ercoreca, su último alcalde republicano: “Tras 40 años de dictadura, llegaron otros 40 de olvido”
</p></div><p class="article-text">
        La periodista y escritora Andrea Momoitio (Ortuella, 1989). Se ha atrevido a contar en su &uacute;ltimo libro, 'Farsante. Una historia queer en la Falange'. Es una historia que no queda bien dentro de un partido de ultraderecha y que el movimiento queer o feminista tampoco abraza. Se trata de la vida de Margarita Beese, una figura vinculada a la Secci&oacute;n Femenina que desafi&oacute; las normas de su tiempo y termin&oacute; siendo silenciada tanto por su entorno como por el propio r&eacute;gimen al que apoy&oacute;, despu&eacute;s de que decidiera ir al Registro Civil de su Santa Cruz de Tenerife natal para convertirse en Juan Carlos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Margarita no es solo una militante falangista m&aacute;s, sino que participa en la creaci&oacute;n del partido, forma parte del partido desde diferentes estructuras y hace enlace entre la Secci&oacute;n Femenina y el sindicato vertical. Todo cambia cuando e<span class="highlight" style="--color:transparent;">n enero de 1939 llega el registro civil de su ciudad vestida de hombre, dice que se llama Juan Carlos </span>y que no hab&iacute;a sido inscrita al nacer. Este gesto le llev&oacute; a ser juzgada y encarcelada por falsedad documental&rdquo;, explica Momoitio durante la presentaci&oacute;n del libro en el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos (Gogora) de Bilbao. 
    </p><p class="article-text">
        La historia de Margarita lleg&oacute; a Momoitio de la mano de la investigadora canaria Yanira Hermida, que escribi&oacute; una ponencia sobre este caso titulada 'La historia de un hombre trans en la prisi&oacute;n de mujeres de Santa Cruz de Tenerife'. &ldquo;Me interes&oacute; much&iacute;simo y decid&iacute; escribirle. Ella me entreg&oacute; todo lo que ten&iacute;a y me confes&oacute; que no se sent&iacute;a c&oacute;moda investigando m&aacute;s sobre una persona de la Falange. A m&iacute; eso me enganch&oacute; y me pareci&oacute; una historia fascinante, aunque no he llegado todo lo lejos que me hubiera gustado&rdquo;, confiesa la autora.
    </p><p class="article-text">
        Con la intenci&oacute;n de desengranar lo que escond&iacute;a la vida de la protagonista, Momoitio viaj&oacute; a Santa Cruz de Tenerife, a la casa de la familia de Margarita. All&iacute; se encontr&oacute; con la finca de su padre, al que a&uacute;n llaman Don Bruno, habitada por Brunito, su nieto, que guardaba toda la documentaci&oacute;n en una habitaci&oacute;n. &ldquo;Fue un milagro que confiara en m&iacute; y me dejara entrar a buscar en la intimidad de su familia sin apenas conocerme. Una intimidad muy delicada, porque entre foto y foto aparec&iacute;a mucho 'heil Hitler', muchas esv&aacute;sticas, mucha informaci&oacute;n que vinculaba a su familia con el partido nazi, el partido falangista e informaci&oacute;n del padre de Margarita, de Don Bruno, delatando a muchos de sus vecinos durante la Guerra Civil&rdquo;, reconoce. 
    </p><p class="article-text">
        Momotio ha conseguido desvelar a partir de archivos hist&oacute;ricos y personales que la familia ha guardado durante d&eacute;cadas, que Margarita vivi&oacute; la efervescencia cultural y pol&iacute;tica del Madrid de la d&eacute;cada de los veinte, dirigi&oacute; una revista, escribi&oacute; textos feministas desde posiciones conservadoras y en los a&ntilde;os treinta se introdujo en c&iacute;rculos falangistas hasta convertirse en una colaboradora cercana de Pilar Primo de Rivera, aunque lamenta que en los archivos de la Falange y los de la Secci&oacute;n Femenina hicieron un borrado &ldquo;muy quir&uacute;rgico&rdquo; de ella. &ldquo;Es algo que me tiene muy sorprendida&rdquo;, reconoce la periodista y escritora, que admite que tuvo dudas sobre si escribir la historia de Margarita o la de Juan Carlos, pero opt&oacute; por hacerlo en femenino porque ella misma se trataba en femenino en sus cartas y firmaba como Margarita. &ldquo;Me queda la duda porque yo no s&eacute; c&oacute;mo habr&iacute;a sido este libro si yo parto de la premisa de que estamos ante la realidad de un hombre trans, pero no ten&iacute;a grandes argumentos para eso. Ten&iacute;a que tomar una decisi&oacute;n y no me da miedo equivocarme. Si en el futuro aparece alguna carta o diario que demuestra que me he equivocado y que en realidad era obvio que est&aacute;bamos ante la existencia de un hombre trans que quiso as&iacute; ser visto, yo no tendr&eacute; ning&uacute;n problema en pedir disculpas. S&eacute; que el libro acaba incompleto, no tengo respuestas suficientes para poder abordar esta pregunta&rdquo;, confiesa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b169d7dd-d5ec-4494-864d-b8d5c933872d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b169d7dd-d5ec-4494-864d-b8d5c933872d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b169d7dd-d5ec-4494-864d-b8d5c933872d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b169d7dd-d5ec-4494-864d-b8d5c933872d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b169d7dd-d5ec-4494-864d-b8d5c933872d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b169d7dd-d5ec-4494-864d-b8d5c933872d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b169d7dd-d5ec-4494-864d-b8d5c933872d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La periodista Andrea Momoito durante la presentación de &#039;Farsante&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La periodista Andrea Momoito durante la presentación de &#039;Farsante&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es por ello que Momoitio ha tomado la decisi&oacute;n de no publicar ninguna foto de Margarita en su libro, algo que no ha considerado necesario. &ldquo;A lo largo del proceso judicial su cuerpo est&aacute; muy expuesto. Tanto el fiscal como los abogados opinan sobre si tiene o no pinta de t&iacute;o, lo dicen de otra manera, pero b&aacute;sicamente esa es la cuesti&oacute;n. Y el l&iacute;mite entre denunciar la violencia y reproducirla y es muy fino. No he querido que su aspecto f&iacute;sico fuera parte del debate&rdquo;, sostiene. 
    </p><p class="article-text">
        La autora reconoce que muchas personas le han confesado sentirse inc&oacute;modas al leer sobre una persona de la Falange. A todas ellas, Momoitio les pide que le den a la historia una oportunidad. &ldquo;Probablemente, el mayor feedback que estoy recibiendo es 'yo no me lo voy a leer'. No sabr&iacute;a argumentar por qu&eacute; he investigado a una falangista, me ha podido la curiosidad. Entiendo que genere esa resistencia, por eso agradezco a cada persona que se atreve y le da una oportunidad a la historia&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/farsante-historia-queer-falange-ultraderecha-quiere-borrar-izquierda-no-quiere-leer_1_13356380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 19:46:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bb2d8735-452e-4911-905c-9260d6af400e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146730.jpg" length="422259" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bb2d8735-452e-4911-905c-9260d6af400e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146730.jpg" type="image/jpeg" fileSize="422259" width="1961" height="1103"/>
      <media:title><![CDATA['Farsante', una historia 'queer' en la Falange que la ultraderecha quiere borrar y la izquierda no quiere leer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bb2d8735-452e-4911-905c-9260d6af400e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146730.jpg" width="1961" height="1103"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava,Memoria Histórica,Periodistas,Periodismo,Investigadores,Investigación,Falange,Ultraderecha,Franquismo,Francisco Franco,Guerra Civil Española,Nazis,Nazismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hürtgen fue una carnicería: meses de lucha y decenas de miles de bajas para un resultado desolador en la Segunda Guerra Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hurtgen-carniceria-meses-lucha-decenas-miles-bajas-resultado-desolador-segunda-guerra-mundial-pm_1_13328181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddbb3442-b3e3-4ca5-b2af-869fc4b49846_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hürtgen fue una carnicería: meses de lucha y decenas de miles de bajas para un resultado desolador en la Segunda Guerra Mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Episodio histórico - Las unidades procedentes de Francia y Bélgica alcanzaron las defensas del Reich mientras buscaban controlar unas infraestructuras hidráulicas cuya manipulación podía retrasar nuevas operaciones</p><p class="subtitle">Roma no solo conquistó con ejércitos: los broches imperiales también apuntalaron su poder
</p></div><p class="article-text">
        Los caminos m&aacute;s codiciados en una guerra suelen ser aquellos que permiten llegar antes a un objetivo dif&iacute;cil, y un<strong> bosque espeso</strong> puede convertirse en una ventaja para quienes desean impedir ese avance. Un terreno cubierto por abetos, atravesado por pendientes inc&oacute;modas y con pocos accesos favorece la ocultaci&oacute;n, limita los movimientos y <strong>obliga a cualquier atacante a avanzar con lentitud</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Para un ej&eacute;rcito defensor, un espacio as&iacute; ofrece tiempo, protecci&oacute;n y capacidad para desgastar al enemigo. Ese valor militar explica que <strong>ciertos paisajes terminen convertidos en piezas decisivas </strong>cuando una ofensiva intenta abrirse paso hacia una posici&oacute;n estrat&eacute;gica. 
    </p><h2 class="article-text">Las fuerzas estadounidenses llegaron a la frontera alemana</h2><p class="article-text">
        La<strong> batalla del bosque de H&uuml;rtgen </strong>surgi&oacute; precisamente de ese choque entre la necesidad aliada de avanzar y la decisi&oacute;n alemana de impedirlo. Tras la ruptura del frente de Normand&iacute;a y la liberaci&oacute;n de amplias zonas de Francia y B&eacute;lgica, las fuerzas estadounidenses alcanzaron las defensas fronterizas alemanas en septiembre de 1944. El objetivo inmediato inclu&iacute;a las <strong>presas del r&iacute;o Roer,</strong> cuya destrucci&oacute;n o apertura pod&iacute;a inundar amplias &aacute;reas y retrasar cualquier penetraci&oacute;n hacia Alemania.
    </p><p class="article-text">
        El escenario favorec&iacute;a claramente a los defensores. H&uuml;rtgen era una gran masa forestal situada entre Aquisgr&aacute;n y el r&iacute;o Roer, con barrancos profundos, crestas elevadas y una red muy limitada de carreteras. El oto&ntilde;o y el invierno a&ntilde;adieron lluvia, barro y niebla.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>superioridad a&eacute;rea aliada </strong>perdi&oacute; gran parte de su utilidad porque localizar posiciones enemigas entre los &aacute;rboles resultaba extremadamente dif&iacute;cil. Los alemanes reforzaron a&uacute;n m&aacute;s esa ventaja mediante <strong>campos de minas, alambradas, trampas explosivas, fortines improvisados y numerosos b&uacute;nkeres de hormig&oacute;n </strong>vinculados a la L&iacute;nea Sigfrido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/450e45ed-7874-474d-b435-01c27e0462f8_16-9-aspect-ratio_50p_1146000.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/450e45ed-7874-474d-b435-01c27e0462f8_16-9-aspect-ratio_50p_1146000.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/450e45ed-7874-474d-b435-01c27e0462f8_16-9-aspect-ratio_75p_1146000.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/450e45ed-7874-474d-b435-01c27e0462f8_16-9-aspect-ratio_75p_1146000.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/450e45ed-7874-474d-b435-01c27e0462f8_16-9-aspect-ratio_default_1146000.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/450e45ed-7874-474d-b435-01c27e0462f8_16-9-aspect-ratio_default_1146000.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/450e45ed-7874-474d-b435-01c27e0462f8_16-9-aspect-ratio_default_1146000.jpg"
                    alt="Los objetivos estratégicos justificaron meses de combate"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los objetivos estratégicos justificaron meses de combate                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los primeros combates comenzaron en septiembre de 1944 y pronto demostraron que el <strong>terreno pod&iacute;a ser tan peligroso como el enemigo</strong>. La 9.&ordf; Divisi&oacute;n de Infanter&iacute;a estadounidense intent&oacute; abrir corredores hacia el interior del bosque, pero el avance se med&iacute;a en centenares de metros. Las unidades alemanas, aunque reducidas en efectivos<strong>, conoc&iacute;an bien la zona y aprovecharon cada elevaci&oacute;n, cada cortafuegos y cada sendero </strong>para frenar a los atacantes. El coste humano aument&oacute; r&aacute;pidamente mientras los objetivos segu&iacute;an lejos de alcanzarse. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se agrav&oacute; con la<strong> entrada de la 28.&ordf; Divisi&oacute;n de Infanter&iacute;a</strong> en noviembre. Su misi&oacute;n inclu&iacute;a la captura de Schmidt, una posici&oacute;n considerada esencial para continuar la ofensiva. Las dificultades log&iacute;sticas fueron enormes. Los suministros deb&iacute;an circular por rutas estrechas y vulnerables, mientras las evacuaciones de heridos se convert&iacute;an en una tarea lenta y arriesgada. Los <strong>contraataques alemanes</strong>, apoyados por carros de combate y fuego de artiller&iacute;a, recuperaron parte del terreno perdido y provocaron graves p&eacute;rdidas entre las fuerzas estadounidenses.
    </p><h2 class="article-text">G&uuml;nter St&uuml;ttgen acord&oacute; una pausa para atender heridos</h2><p class="article-text">
        En medio de aquellos enfrentamientos apareci&oacute; un episodio singular. Entre el 7 y el 12 de noviembre, el m&eacute;dico militar alem&aacute;n<strong> G&uuml;nter St&uuml;ttgen negoci&oacute; una tregua no oficial </strong>cerca del puente de Kall para atender a miles de heridos de ambos bandos. Aquel acuerdo temporal permiti&oacute; <strong>salvar numerosas vidas </strong>en una batalla que, por lo general, estuvo marcada por la dureza extrema de las condiciones de combate.
    </p><p class="article-text">
        La lucha continu&oacute; durante la llamada <strong>Operaci&oacute;n Queen</strong>. La 4.&ordf; Divisi&oacute;n de Infanter&iacute;a y otras formaciones estadounidenses recibieron la misi&oacute;n de despejar sectores adicionales del bosque y avanzar hacia el r&iacute;o Roer. Sin embargo, los<strong> problemas persistieron.</strong> 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/605e949b-487a-4572-a5fa-9de556b46642_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/605e949b-487a-4572-a5fa-9de556b46642_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/605e949b-487a-4572-a5fa-9de556b46642_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/605e949b-487a-4572-a5fa-9de556b46642_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/605e949b-487a-4572-a5fa-9de556b46642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/605e949b-487a-4572-a5fa-9de556b46642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/605e949b-487a-4572-a5fa-9de556b46642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La defensa alemana aprovechó cada ventaja disponible"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La defensa alemana aprovechó cada ventaja disponible                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los tanques apenas pod&iacute;an moverse entre los &aacute;rboles, las comunicaciones sufr&iacute;an interrupciones frecuentes y los defensores alemanes segu&iacute;an utilizando el terreno con eficacia. La captura de localidades como H&uuml;rtgen o de posiciones elevadas exigi&oacute; <strong>semanas de combate y una sucesi&oacute;n constante de ataques y contraataques</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Todo ese esfuerzo estaba relacionado con una preocupaci&oacute;n estrat&eacute;gica m&aacute;s amplia. Los mandos estadounidenses tem&iacute;an que las<strong> presas del Roer permitieran a Alemania inundar zonas enteras y bloquear el avance hacia el Rin</strong>. Por esa raz&oacute;n, atravesar el bosque parec&iacute;a el camino m&aacute;s corto hacia esos objetivos. 
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el alto mando alem&aacute;n consideraba la regi&oacute;n una pieza fundamental para proteger el acceso a las presas y para preparar operaciones posteriores. Esa importancia explica la intensidad con la que defendi&oacute; el &aacute;rea durante meses.
    </p><h2 class="article-text">La ofensiva de las Ardenas desplaz&oacute; la atenci&oacute;n del bosque</h2><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a cambi&oacute; de forma brusca el 16 de diciembre de 1944. Ese d&iacute;a comenz&oacute; la<strong> ofensiva alemana de las Ardenas</strong>, conocida tambi&eacute;n como batalla de las Ardenas o batalla del Bulge. La atenci&oacute;n de ambos ej&eacute;rcitos se desplaz&oacute; hacia ese nuevo frente, y los combates en H&uuml;rtgen quedaron relegados. 
    </p><p class="article-text">
        Los alemanes mantuvieron sus posiciones hasta que la <strong>gran ofensiva fracas&oacute; </strong>a comienzos de 1945. Solo en febrero las fuerzas estadounidenses reanudaron el avance definitivo, capturaron la presa del Roer el d&iacute;a 10 y terminaron de despejar el bosque una semana despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El balance final fue devastador. Diversas estimaciones sit&uacute;an las <strong>bajas estadounidenses en torno a 33.000 hombres</strong>, aunque algunas elevan la cifra hasta 55.000 al incluir p&eacute;rdidas fuera del combate directo. Las fuerzas alemanas sufrieron alrededor de 28.000 bajas. El conjunto de la campa&ntilde;a de la L&iacute;nea Sigfrido provoc&oacute; cifras todav&iacute;a mayores. 
    </p><p class="article-text">
        La dureza del enfrentamiento llev&oacute; a muchos historiadores a considerarlo uno de los<strong> episodios m&aacute;s costosos del frente occidental</strong>. Charles B. MacDonald, historiador del Ej&eacute;rcito estadounidense y veterano de la campa&ntilde;a, lleg&oacute; a describirlo como &ldquo;una batalla mal concebida y b&aacute;sicamente in&uacute;til que deber&iacute;a haberse evitado&rdquo;. Su valoraci&oacute;n resume una cuesti&oacute;n que sigue abierta d&eacute;cadas despu&eacute;s: cu&aacute;nto se gan&oacute; realmente en un bosque que consumi&oacute; meses de lucha y decenas de miles de vidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/hurtgen-carniceria-meses-lucha-decenas-miles-bajas-resultado-desolador-segunda-guerra-mundial-pm_1_13328181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 09:10:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ddbb3442-b3e3-4ca5-b2af-869fc4b49846_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="227671" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ddbb3442-b3e3-4ca5-b2af-869fc4b49846_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="227671" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hürtgen fue una carnicería: meses de lucha y decenas de miles de bajas para un resultado desolador en la Segunda Guerra Mundial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ddbb3442-b3e3-4ca5-b2af-869fc4b49846_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Nazis,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nazi forçós? El carrer dedicat a Will Faber, el gran pintor inclòs a les llistes de Hitler, divideix els experts]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/nazi-forcos-carrer-dedicat-will-faber-gran-pintor-inclos-les-llistes-hitler-divideix-els-experts_1_13327337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nazi forçós? El carrer dedicat a Will Faber, el gran pintor inclòs a les llistes de Hitler, divideix els experts"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L’aparició de l’artista entre els afiliats al Partit Nacionalsocialista Obrer Alemany planteja la continuïtat del seu nom al nomenclàtor d’Eivissa. Alguns experts consideren incompatible l’homenatge públic a qui va militar en una organització antidemocràtica, mentre que d’altres reclamen contextualitzar la seva afiliació</p><p class="subtitle">L’enigma de Will Faber: la fitxa nazi que qüestiona la biografia del pintor alemany vinculat a l’Eivissa bohèmia</p></div><p class="article-text">
        El nom de Will Faber es reflecteix, t&iacute;midament, al r&egrave;tol d&rsquo;un carrer&oacute; sense sortida de Talamanca, en una bifurcaci&oacute; del carrer des Vedr&agrave;, prop de la badia. Fa d&egrave;cades que hi &eacute;s, amagat, sense cridar l&rsquo;atenci&oacute;: &ldquo;Wil Faber&rdquo;. Fins ara. L&rsquo;aparici&oacute; d&rsquo;aquest mateix nom als registres d&rsquo;afiliaci&oacute; al Partit Nazi &mdash;conservats als Arxius Nacionals dels Estats Units, amb milions d&rsquo;inscrits, i desclassificats el mar&ccedil; passat&mdash; ha generat rebombori entre els experts en mem&ograve;ria hist&ograve;rica de l&rsquo;illa.
    </p><p class="article-text">
        No nom&eacute;s pel debat al voltant de retre homenatge a una personalitat af&iacute; als ideals de Hitler, sin&oacute; tamb&eacute; perqu&egrave; l&rsquo;artista havia estat vinculat fins ara a les avantguardes europees. Amic d&rsquo;artistes i intel&middot;lectuals refugiats a l&rsquo;Eivissa de preguerra i figura habitual de la vida art&iacute;stica piti&uuml;sa durant bona part del segle XX, la seva traject&ograve;ria semblava &agrave;mpliament documentada fins a l&rsquo;aparici&oacute; de les noves dades en la biografia de Faber.
    </p><p class="article-text">
        La fitxa, a la qual ha pogut accedir elDiario.es, situa Faber entre els membres del Partit Nacionalsocialista Obrer Alemany (NSDAP), al qual es va afiliar el 1939, quan tenia 38 anys i just abans de tornar primer a Barcelona i despr&eacute;s a Eivissa per establir-s&rsquo;hi definitivament, on el seu cercle d&rsquo;amistats inclo&iuml;a persones d&rsquo;esquerres i jueves, com <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Walter Benjamin</a> o Raoul Hausmann.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Will Faber va formar part del Grup Ibiza 59, integrat per artistes d’avantguarda de nacionalitats diverses"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Will Faber va formar part del Grup Ibiza 59, integrat per artistes d’avantguarda de nacionalitats diverses                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cal analitzar el context [en qu&egrave; l&rsquo;artista es va afiliar], per&ograve; membres de l&rsquo;expressionisme alemany, com Walter Gropius, no nom&eacute;s van cedir obres seves per a la propaganda, sin&oacute; que van col&middot;laborar directament amb el r&egrave;gim&rdquo;, assenyala Antonio Vi&ntilde;ar&aacute;s, historiador i expert en Mem&ograve;ria Democr&agrave;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cal analitzar el context [en què l’artista es va afiliar], però membres de l’expressionisme alemany, com Walter Gropius, no només van cedir obres seves per a la propaganda, sinó que van col·laborar directament amb el règim</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Viñarás</span>
                                        <span>—</span> Historiador i expert en Memòria Democràtica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>La Bauhaus: involucrada amb els nazis</strong></h2><p class="article-text">
        Entre ells, Kandinsky, docent de la Bauhaus alemanya, que va escriure una carta perqu&egrave; els membres de l&rsquo;Escola &mdash;fundada el 1919 a Alemanya&mdash; brindessin suport al ministre del Reich, Alfred Rosenberg, tamb&eacute; comissari d&rsquo;activitats intel&middot;lectuals, encarregat de confiscar les obres art&iacute;stiques que no estiguessin en l&iacute;nia amb el pensament establert pel nazisme de Hitler, continua l&rsquo;historiador.
    </p><p class="article-text">
        Al principi, la Bauhaus va arribar a ser fins i tot col&middot;laboradora del r&egrave;gim, que, d&rsquo;altra banda, no estava gens d&rsquo;acord amb la seva filosofia funcionalista. Sense anar m&eacute;s lluny, Fritz Ertl, arquitecte austr&iacute;ac format a la Bauhaus de Dessau, va ser subcap de l&rsquo;oficina de construcci&oacute; i va participar en el disseny t&egrave;cnic d&rsquo;instal&middot;lacions i barraques.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sense títol. 1985. Oli sobre llenç"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sense títol. 1985. Oli sobre llenç                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Pot ser que no els qued&eacute;s opci&oacute;&rdquo;, planteja Vi&ntilde;ar&aacute;s. Per&ograve;, &eacute;s clar, &ldquo;qu&egrave; fem amb aquests descobriments?&rdquo;. &Eacute;s la pregunta que es fan els historiadors i experts en mem&ograve;ria democr&agrave;tica de les Balears despr&eacute;s de la troballa. Un dia, el professor i investigador de turisme Joan Buades va decidir cercar personalitats reconegudes de les Illes <a href="https://www.zeit.de/wissen/2026-04/nazi-party-search-engine-membership-records-ancestors-english" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al cercador habilitat pel diari alemany Die Zeit</a> i vinculat a la base de dades de les afiliacions. Va ser aleshores quan, entre elles, hi va trobar Will Faber.
    </p><p class="article-text">
        Vi&ntilde;ar&aacute;s reflexiona sobre el fet que la ciutat d&rsquo;Eivissa mantingui el carrer en honor al pintor despr&eacute;s d&rsquo;aquesta troballa i ho compara amb altres intel&middot;lectuals. Mari&agrave; Villang&oacute;mez, per exemple, que va donar suport temporalment al r&egrave;gim franquista, o Isidor Macabich, que &ldquo;lloava cont&iacute;nuament Franco&rdquo;. Aix&iacute; com el seminarista Vicent Serra Orvay, promotor i defensor del catal&agrave;, per&ograve; que durant la dictadura va prohibir el catal&agrave; al seminari, amb un carrer amb el seu nom a Vila, com es coneix la ciutat d&rsquo;Eivissa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El grau d'implicaci&oacute;: la clau?</strong></h2><p class="article-text">
        El Govern va demanar durant el primer mandat de Francina Armengol (2015-2019) a l&rsquo;historiador un informe per valorar la possibilitat de retirar del nomencl&agrave;tor balear tots els noms de persones col&middot;laboradores o vinculades d&rsquo;alguna manera amb el r&egrave;gim franquista. En aquest sentit, l&rsquo;expert diferencia graus entre els implicats directament en la dictadura i tacats &ldquo;amb delictes de sang&rdquo; i aquells intel&middot;lectuals, artistes i altres personalitats que expressaven la seva afinitat amb el franquisme, per&ograve; que no van ser en cap moment part&iacute;cips de la seva pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Will Faber es va afiliar tardanament (als 38 anys) al partit nazi, que a l&rsquo;Alemanya d&rsquo;aleshores &mdash;amb una moral molt baixa per les derrotes de la Primera Guerra Mundial&mdash; va generar &ldquo;euf&ograve;ria&rdquo; entre la poblaci&oacute;. &ldquo;Per exemple, Faber, si hagu&eacute;s donat suport a l&rsquo;extermini, hagu&eacute;s dissenyat pol&iacute;tiques per al r&egrave;gim de Hitler o s&rsquo;haguessin trobat escrits antisemites redactats de la seva pr&ograve;pia m&agrave;, crec que s&iacute; que hauria creuat una l&iacute;nia&rdquo;, considera Vi&ntilde;ar&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Per exemple Faber, si hagués donat suport a l&#039;extermini, hagués dissenyat polítiques per al règim de Hitler, o s&#039;haguessin trobat escrits antisemites redactats de la seva pròpia mà, crec que sí que hauria creuat una línia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Viñarás</span>
                                        <span>—</span> Historiador i expert en Memòria Democràtica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llu&iacute;s Ruiz, representant del F&ograve;rum de Mem&ograve;ria Hist&ograve;rica, per la seva banda, no contempla graus d&rsquo;implicaci&oacute;: per a ell, en cas de comprovar-se que Faber era simpatitzant del nazisme, el carrer que l&rsquo;honra a Talamanca s&rsquo;hauria de retirar. Des del seu punt de vista, en un pa&iacute;s amb un r&egrave;gim democr&agrave;tic, no es pot homenatjar sota cap concepte una persona que &ldquo;tingui o hagi tingut idees antidemocr&agrave;tiques&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lluís Ruiz, representant del Fòrum de Memòria Històrica, creu que s&#039;hauria de retirar el carrer a Faber si es demostra que era simpatitzant del nazisme</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Levitàció. 1974. Oli sobre llenç"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Levitàció. 1974. Oli sobre llenç                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Euf&ograve;ria&rdquo; pel partit de Hitler</strong></h2><p class="article-text">
        Els motius pels quals l&rsquo;artista alemany es va afiliar al partit s&oacute;n, de moment, desconeguts. El que s&iacute; que se sap &eacute;s que, despr&eacute;s del 1939 &mdash;any en qu&egrave; es va afiliar&mdash; no va tornar mai m&eacute;s a Alemanya. Una de les hip&ograve;tesis &eacute;s la febre i el patriotisme que van sacsejar la poblaci&oacute; alemanya en un context hist&ograve;ric de derrota i en un moment en qu&egrave; el pa&iacute;s tenia uns nivells educatius m&eacute;s elevats d&rsquo;Europa.
    </p><p class="article-text">
        Al cap de pocs anys que Hitler fos nomenat canceller, m&eacute;s de vuit milions de persones de totes les classes socials s&rsquo;havien inscrit al partit. Va passar amb altres r&egrave;gims similars, com la It&agrave;lia de Mussolini.
    </p><p class="article-text">
        El periodista del diari alemany <em>Mallorca Magazin</em> i autor del llibre <em>Mallorca bajo la cruz gamada. 1933-1945</em>, Alex Sepasgosarian, precisa que, efectivament, el 39 hi havia una &ldquo;euf&ograve;ria patri&ograve;tica&rdquo; desencadenada pel nazisme i accentuada per la recent conquesta de Pol&ograve;nia. &ldquo;En el cas de Faber sembla m&eacute;s una q&uuml;esti&oacute; oportunista, per quedar b&eacute; amb les autoritats alemanyes i tamb&eacute; amb les autoritats espanyoles i poder continuar amb els seus objectius vitals&rdquo;, afegeix.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el cas de Faber sembla més una qüestió oportunista, per quedar bé amb les autoritats alemanyes i també amb les autoritats espanyoles i poder continuar amb els seus objectius vitals</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Sepasgosarian</span>
                                        <span>—</span> Periodista del diari alemany Mallorca Magazin i autor del llibre &#039;Mallorca sota la creu gamada. 1933- 1945&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        L&rsquo;abril de 1939, el b&agrave;ndol nacional &mdash;af&iacute; al r&egrave;gim hitleri&agrave;&mdash; havia derrotat el b&agrave;ndol republic&agrave;. Durant el conflicte, els alemanys, que ja professaven amor per les Balears i s&rsquo;havien establert a Espanya, van fugir per por, ajudats fins i tot per la Marina alemanya. &ldquo;Per&ograve;, quan va acabar la guerra, la majoria volia tornar al mar i al sol, i molts ho van fer&rdquo;, continua el periodista.
    </p><p class="article-text">
        Per la seva banda, Ruiz explica que als historiadors de les Balears els va sorprendre, en general, la troballa. &ldquo;&Eacute;s un personatge que arriba a Eivissa als anys 30 i forma part dels moviments contraculturals, el que els nazis consideraven art degenerat. No ens quadrava&rdquo;, expressa. Des de la casa madrilenya Subastas Segre assenyalen que Faber es dedicava sobretot a fer informalismes, un moviment art&iacute;stic abstracte i gestual que va sorgir a Europa durant la segona postguerra mundial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La fitxa del registre en el partit nazi."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La fitxa del registre en el partit nazi.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Perfil de &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo; de persecuci&oacute; nazi</strong></h2><p class="article-text">
        T&eacute;, de fet, el perfil de ser una v&iacute;ctima d&rsquo;aquesta persecuci&oacute;. Quan arriba a l&rsquo;illa, a m&eacute;s, es relaciona amb altres artistes d&rsquo;esquerres, alguns d&rsquo;ells jueus. No nom&eacute;s se li va homenatjar amb un carrer a Eivissa, sin&oacute; que va rebre diversos premis, atorgats alguns d&rsquo;ells pel Museu d&rsquo;Art Contemporani d&rsquo;Eivissa (MACE) &mdash;on hi ha alguns dels seus quadres&mdash; i a Barcelona, per exemple, va rebre la Medalla d&rsquo;Or.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Faber, que es va ajuntar amb altres artistes d&#039;esquerres, fins i tot jueus, a Eivissa, també ha rebut premis del Museu d’Art Contemporani d’Eivissa i la Medalla d&#039;Or de Barcelona</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sorgeix el dubte, per tant, de si abans que aparegu&eacute;s el r&egrave;gim ja tenia aquesta ideologia i la portava de manera dissimulada, o tot el contrari, que arribat el moment, per necessitat, decid&iacute;s afiliar-se per encobrir-se, com feien molts alemanys. A Espanya, tamb&eacute; va passar amb els simpatitzants de l&rsquo;esquerra o afiliats a certs sindicats, que despr&eacute;s apareixien inscrits a la Falange, nom&eacute;s per &ldquo;salvar la pell&rdquo; un cop instaurada la dictadura franquista. &ldquo;Era una manera de poder viure de forma tranquil&middot;la&rdquo;, aclareix Ruiz.
    </p><p class="article-text">
        A l&rsquo;illa convivien persones contr&agrave;ries al r&egrave;gim nazi, per&ograve; tamb&eacute; alemanys que estaven a favor del nazisme. Sobretot, quan despr&eacute;s de la Segona Guerra Mundial es van celebrar els judicis de Nuremberg i molts d&rsquo;ells van ser perseguits.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sense títol. 1966. Oli sobre llenç"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sense títol. 1966. Oli sobre llenç                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En aquell moment, a Eivissa comen&ccedil;ava a arrencar &mdash;als anys 60&mdash; el moviment hippy, fugint de la guerra del Vietnam quan Espanya estava sota el r&egrave;gim de Franco, per&ograve; no suposaven cap amena&ccedil;a. Era una illa primitiva i barata, caracter&iacute;stiques que havien fet que els estrangers desitgessin viure-hi la seva boh&egrave;mia: s&rsquo;havia posat de moda.
    </p><p class="article-text">
        Ruiz recorda que fa aproximadament una d&egrave;cada diversos historiadors del F&ograve;rum de Mem&ograve;ria Hist&ograve;rica van organitzar dues exposicions. L&rsquo;&uacute;ltima, el 2016, era sobre l&rsquo;Eivissa i Formentera republicanes i un dels temes que tractava eren els artistes que havien fugit del nazisme i que pertanyien a corrents art&iacute;stics revolucionaris i per aix&ograve; vivien aqu&iacute;, en llibertat: &ldquo;No en sab&iacute;em res i per aix&ograve; vam introduir informaci&oacute; de Will Faber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De moment, els motius de la seva afiliaci&oacute; s&oacute;n una inc&ograve;gnita. L&rsquo;Ajuntament de Vila no ha respost a la consulta d&rsquo;aquest diari sobre quin any es va inaugurar el carrer amb el nom del pintor ni tampoc si es plantegen canviar-lo en cas que es confirmi que la seva tend&egrave;ncia pol&iacute;tica era af&iacute; al partit de Hitler.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/nazi-forcos-carrer-dedicat-will-faber-gran-pintor-inclos-les-llistes-hitler-divideix-els-experts_1_13327337.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 04:31:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1301916" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1301916" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un nazi forçós? El carrer dedicat a Will Faber, el gran pintor inclòs a les llistes de Hitler, divideix els experts]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Adolf Hitler,Nazis,Nazismo,Memoria Histórica,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Un nazi forzoso? La calle dedicada a Will Faber, el gran pintor incluido en las listas de Hitler, divide a los expertos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/nazi-forzoso-calle-dedicada-will-faber-gran-pintor-incluido-listas-hitler-divide-expertos_1_13325463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Un nazi forzoso? La calle dedicada a Will Faber, el gran pintor incluido en las listas de Hitler, divide a los expertos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La aparición del artista entre los afiliados al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán plantea la continuidad de su nombre en el callejero en Ibiza. Algunos expertos ven incompatible el homenaje público a quien militó en una organización antidemocrática y otros reclaman contextualizar su afiliación</p><p class="subtitle">El enigma de Will Faber: la ficha nazi que cuestiona la biografía del pintor alemán vinculado a la Ibiza bohemia</p></div><p class="article-text">
        El nombre de Will Faber se refleja, t&iacute;midamente, en el r&oacute;tulo de una calle sin salida de Talamanca, en una ramificaci&oacute;n de la calle de es Vedr&agrave;, cerca de la bah&iacute;a. All&iacute; lleva d&eacute;cadas, escondido, sin llamar la atenci&oacute;n: &ldquo;Wil Faber&rdquo;. Hasta ahora. La aparici&oacute;n de este mismo nombre en los registros de la afiliaci&oacute;n al Partido Nazi -conservados en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, con millones de inscritos, y desclasificados en marzo- ha generado revuelo entre los expertos de memoria hist&oacute;rica de la isla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No solo por el debate alrededor de hacer honor a una personalidad af&iacute;n a los ideales de Hitler, sino tambi&eacute;n porque el artista se hab&iacute;a vinculado hasta el momento a las vanguardias europeas. Amigo de artistas e intelectuales refugiados en la Eivissa de preguerra y figura habitual de la vida art&iacute;stica pitiusa durante buena parte del siglo XX, su trayectoria parec&iacute;a ampliamente documentada hasta la aparici&oacute;n de los nuevos datos en la biograf&iacute;a de Faber.
    </p><p class="article-text">
        La ficha, a la que ha podido acceder elDiario.es, sit&uacute;a a Faber entre los miembros del Partido Nacionalsocialista Obrero Alem&aacute;n (NSDAP), a los que se afili&oacute; en 1939, cuando ten&iacute;a 38 a&ntilde;os y justo antes de volver primero a Barcelona y luego a Eivissa para asentarse indefinidamente, donde su c&iacute;rculo de amistades inclu&iacute;a a izquierdistas y jud&iacute;os, como <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Walter Benjamin</a> o Raoul Haussmann.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a5b6ae61-dcbc-4b5c-878d-70bc4211686e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Will Faber formó parte del Grupo Ibiza 59, formado por artistas de vanguardia de variopintas nacionalidades."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Will Faber formó parte del Grupo Ibiza 59, formado por artistas de vanguardia de variopintas nacionalidades.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que analizar el contexto [en que el artista se afili&oacute;], pero miembros del expresionismo alem&aacute;n, como Walter Gropius, no solo cedieron obras suyas para la propaganda, sino que colaboraron directamente con el r&eacute;gimen&rdquo;, se&ntilde;ala Antonio Vi&ntilde;ar&aacute;s, historiador y experto en Memoria Democr&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que analizar el contexto [en que el artista se afilió], pero miembros del expresionismo alemán, como Walter Gropius, no solo cedieron obras suyas para la propaganda, sino que colaboraron directamente con el régimen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Viñarás</span>
                                        <span>—</span> Historiador y experto en Memoria Democrática
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>La Bauhaus: involucrada con los nazis</strong></h2><p class="article-text">
        Entre ellos, Kandinsky, docente de la Bauhaus alemana, que escribi&oacute; una carta para que los miembros de la Escuela -fundada en 1919 en Alemania- brindaran apoyo al ministro del Reich, Alfred Rosenberg, y tambi&eacute;n comisario de actividades intelectuales, encargado de confiscar las obras art&iacute;sticas que no fueran en l&iacute;nea con el pensamiento establecido por el nazismo de Hitler, sigue el historiador.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, la Bauhaus lleg&oacute; a ser incluso colaboradora del r&eacute;gimen, que, por otro lado, no estaba nada de acuerdo con su filosof&iacute;a funcionalista. Sin ir m&aacute;s lejos, Fritz Ertl, arquitecto austr&iacute;aco formado en la Bauhaus de Dessau, fue subjefe de la oficina de construcci&oacute;n y particip&oacute; en el dise&ntilde;o t&eacute;cnico de instalaciones y barracones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ff21b1d6-e410-41fb-87d1-37b86dd898a2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sin título. 1985. Óleo sobre lienzo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sin título. 1985. Óleo sobre lienzo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Puede ser que no les quedase opci&oacute;n&rdquo;, baraja Vi&ntilde;ar&aacute;s. Pero, claro, &iquest;qu&eacute; hacemos con estos descubrimientos?&ldquo;. Es la pregunta que se hacen los historiadores y expertos de memoria democr&aacute;tica de Balears tras el hallazgo. Un d&iacute;a, el profesor e investigador de turismo Joan Buades, decidi&oacute; buscar personalidades reconocidas de las islas en <a href="https://www.zeit.de/wissen/2026-04/nazi-party-search-engine-membership-records-ancestors-english" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el buscador habilitado por el peri&oacute;dico alem&aacute;n Die Zeit</a> y vinculado a la base de datos contingente de las afiliaciones. Fue entonces cuando, entre ellos, encontr&oacute; a Will Faber.
    </p><p class="article-text">
        Vi&ntilde;ar&aacute;s reflexiona sobre el hecho de que la ciudad de Eivissa mantenga la v&iacute;a en honor al pintor despu&eacute;s de que se haya hecho esta averiguaci&oacute;n y lo compara con otros intelectuales. Mari&agrave; Villang&oacute;mez, por ejemplo, que apoy&oacute; temporalmente al r&eacute;gimen franquista, o Isidor Macabich, quien &ldquo;alababa continuamente a Franco&rdquo;. As&iacute; como el seminarista Vicent Serra Orvay, promotor y defensor del catal&aacute;n, pero que durante la dictadura prohibi&oacute; el catal&aacute;n en el seminario, con una calle con su nombre en Vila, como se conoce a la ciudad de ibiza.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El grado de implicaci&oacute;n: &iquest;la clave?</strong></h2><p class="article-text">
        El Govern le pidi&oacute; durante el primer mandato de Francina Armengol (2015-2019) al historiador un informe para valorar la posibilidad de revocar del callejero balear todos los nombres de aquellas personas colaboradoras o vinculadas de alg&uacute;n modo con el r&eacute;gimen franquista. En ese sentido, el experto diferencia grados, entre los implicados directamente en la dictadura y manchados &ldquo;con delitos de sangre&rdquo; y aquellos intelectuales, artistas y otras personalidades que expresaban su afinidad con el franquismo, pero no fueron, en ning&uacute;n momento, part&iacute;cipes de su pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Will Faber se afili&oacute; tard&iacute;amente (a sus 38 a&ntilde;os) al partido nazi, que en la Alemania de entonces -con una moral muy baja por las derrotas de la Primera Guerra Mundial-, levant&oacute; &ldquo;euforia&rdquo; entre la poblaci&oacute;n. &ldquo;Por ejemplo Faber, si hubiera apoyado el exterminio, hubiera dise&ntilde;ado pol&iacute;ticas para el r&eacute;gimen de Hitler, o se hubieran encontrado escritos antisemitas redactados de su pu&ntilde;o y letra, creo que s&iacute; hubiera cruzado una l&iacute;nea&rdquo;, considera Vi&ntilde;ar&aacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por ejemplo Faber, si hubiera apoyado el exterminio, hubiera diseñado políticas para el régimen de Hitler, o se hubieran encontrado escritos antisemitas redactados de su puño y letra, creo que sí hubiera cruzado una línea</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Viñarás</span>
                                        <span>—</span> Historiador y experto en Memoria Democrática
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llu&iacute;s Ruiz, representante del F&ograve;rum de Mem&ograve;ria Hist&ograve;rica, por su parte, no contempla grados de implicaci&oacute;n: para &eacute;l, en caso de comprobarse que Faber era simpatizante del nazismo, la calle que le honra en Talamanca se tendr&iacute;a que retirar. Desde su punto de vista, en un pa&iacute;s con un r&eacute;gimen democr&aacute;tico, no se puede homenajear bajo ning&uacute;n concepto a una persona que &ldquo;tenga o haya tenido ideas antidemocr&aacute;ticas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lluís Ruiz, representante del Fòrum de Memòria Històrica, cree que se debería retirar la calle a Faber si se demuestra que era simpatizante del nazismo</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb7939dc-cb7a-4e3d-89a9-3096b658f5f6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Levitación. 1974. Óleo sobre lienzo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Levitación. 1974. Óleo sobre lienzo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Euforia&rdquo; por el partido de Hitler</strong></h2><p class="article-text">
        Los motivos por los que el artista alem&aacute;n se afili&oacute; al partido son por ahora desconocidos. Lo que s&iacute; se conoce es que, despu&eacute;s de 1939 -a&ntilde;o en que se afili&oacute;- nunca m&aacute;s volvi&oacute; a Alemania. Una de las hip&oacute;tesis es la fiebre y el patriotismo que sacudi&oacute; a la poblaci&oacute;n alemana en un contexto hist&oacute;rico de derrota y en un momento en que el pa&iacute;s ten&iacute;a unos niveles educativos m&aacute;s elevados de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los pocos a&ntilde;os de que Hitler fuera canciller, m&aacute;s de ocho millones de personas de todas las clases sociales se hab&iacute;an inscrito en el partido. Sucedi&oacute; con otros reg&iacute;menes similares, como la Italia de Mussolini.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El periodista del diario alem&aacute;n <em>Mallorca Magazin</em> y autor del libro <em>Mallorca bajo la cruz gamada. 1933- 1945</em>, Alex Sepasgosarian, precisa que, efectivamente, en el 39 hab&iacute;a una &ldquo;euforia patri&oacute;tica&rdquo; desencadenada por el nazismo y acentuada por la reciente conquista de Polonia. &ldquo;En el caso de Faber parece m&aacute;s una cuesti&oacute;n oportunista, para quedar bien con las autoridades alemanas y tambi&eacute;n con las autoridades espa&ntilde;olas y poder continuar con sus objetivos vitales&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el caso de Faber parece más una cuestión oportunista, para quedar bien con las autoridades alemanas y también con las autoridades españolas y poder continuar con sus objetivos vitales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alex Sepasgosarian</span>
                                        <span>—</span> Periodista del diario alemán Mallorca Magazin y autor del libro &#039;Mallorca bajo la cruz gamada. 1933- 1945&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En abril de 1939, el Bando Nacional -af&iacute;n al r&eacute;gimen hitleriano- hab&iacute;a derrotado al bando republicano. Durante el conflicto, los alemanes, que ya profesaban amor por Balears y se hab&iacute;an asentado en Espa&ntilde;a, huyeron por miedo, ayudados incluso por la Marina Alemana. &ldquo;Pero, cuando termin&oacute; la guerra, la mayor&iacute;a quer&iacute;a volver al mar y al sol, y muchos lo hicieron&rdquo;, sigue el periodista.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Ruiz explica que a los historiadores de Balears les sorprendi&oacute;, en general, el descubrimiento. &ldquo;Es un personaje que llega a Eivissa en los a&ntilde;os 30 y forma parte de los movimientos contraculturales, lo que los nazis consideraban un arte degenerado. No nos cuadraba&rdquo;, expresa. Desde la casa madrile&ntilde;a Subastas Segre se&ntilde;alan que Faber se dedicaba sobre todo a hacer informalismos, un movimiento art&iacute;stico abstracto y gestual que surgi&oacute; en Europa durante la segunda posguerra mundial.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60169f7c-9ebc-4cb7-96f4-5b0bf8e9ebd2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La ficha del registro en el partido nazi."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La ficha del registro en el partido nazi.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Perfil de &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo; de persecuci&oacute;n nazi</strong></h2><p class="article-text">
        Tiene, de hecho, el perfil de ser una v&iacute;ctima de esta persecuci&oacute;n. Cuando llega a la isla adem&aacute;s se junta con otros artistas de izquierdas, algunos de ellos jud&iacute;os. No solo se le homenaje&oacute; con una v&iacute;a en Eivissa, sino que recibi&oacute; varios premios, otorgados alguno de ellos por el Museu d&rsquo;Art Contemporani d&rsquo;Eivissa (MACE) -donde hay algunos de sus cuadros- y en Barcelona, por ejemplo, recibi&oacute; la Medalla d&rsquo;Or.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Faber, que se juntó con otros artistas de izquierdas, incluso judíos, en Eivissa, también ha recibido premios del Museu d’Art Contemporani d’Eivissa y la Medalla d&#039;Or de Barcelona</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Surge la duda, por lo tanto, de si antes de que surgiera el r&eacute;gimen ya ten&iacute;a esta ideolog&iacute;a y lo llevaba de manera disimulada, o todo lo contrario, que llegado el momento, por necesidad, decidiera afiliarse para encubrirse, como hac&iacute;an muchos alemanes.&nbsp;En Espa&ntilde;a, sucedi&oacute; tambi&eacute;n con los simpatizantes de la izquierda o afiliados a ciertos sindicatos, que luego aparec&iacute;an inscritos en la Falange, solamente para &ldquo;salvar el pellejo&rdquo; una vez instaurada la dictadura franquista. &ldquo;Era una forma de poder vivir de manera tranquila&rdquo;, aclara Ruiz.
    </p><p class="article-text">
        En la isla conviv&iacute;an personas contrarias al r&eacute;gimen nazi, pero tambi&eacute;n alemanes que estaban a favor del nazismo. Sobre todo, cuando tras la Segunda Guerra Mundial se celebraron los juicios de Nuremberg y muchos de ellos fueron perseguidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a1adecf4-4e7c-44d3-9c9a-b32d741e621f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sin título. 1966. Óleo sobre lienzo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sin título. 1966. Óleo sobre lienzo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En ese momento, en Eivissa empezaba a arrancar -en los 60- el movimiento <em>hippy</em>, huyendo de la guerra de Vietnam cuando Espa&ntilde;a estaba bajo el r&eacute;gimen de Franco, pero no supon&iacute;an ninguna amenaza. Era una isla primitiva y barata, caracter&iacute;sticas que hab&iacute;an hecho que los extranjeros desearan vivir su bohemia: se hab&iacute;a puesto de moda.
    </p><p class="article-text">
        Ruiz recuerda que hace alrededor de una d&eacute;cada varios historiadores del  F&ograve;rum de Mem&ograve;ria Hist&ograve;rica organizaron dos exposiciones. La &uacute;ltima, en 2016, era sobre Eivissa y Formentera republicanas y uno de los temas que trataba eran los artistas que hab&iacute;an huido del nazismo y que pertenec&iacute;an a corrientes art&iacute;sticas revolucionarias y por eso viv&iacute;an aqu&iacute;, en libertad: &ldquo;No sab&iacute;amos nada de esto y por eso introducimos informaci&oacute;n de Will Faber&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, los motivos de su afiliaci&oacute;n son una inc&oacute;gnita. El Ayuntamiento de Vila no ha respondido a la consulta de este diario sobre qu&eacute; a&ntilde;o se inaugur&oacute; la calle con el nombre del pintor ni tampoco si se plantean cambiarlo en el caso que se confirme que su tendencia pol&iacute;tica era af&iacute;n al partido de Hitler.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/nazi-forzoso-calle-dedicada-will-faber-gran-pintor-incluido-listas-hitler-divide-expertos_1_13325463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1301916" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1301916" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Un nazi forzoso? La calle dedicada a Will Faber, el gran pintor incluido en las listas de Hitler, divide a los expertos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59fb60df-3b92-41ae-8306-66ac0e4e7f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Adolf Hitler,Nazis,Nazismo,Memoria Histórica,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La radiografía de un cuadro revela cómo se ocultaron símbolos nazis tras la caída del Tercer Reich]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/radiografia-cuadro-revela-ocultaron-simbolos-nazis-caida-tercer-reich-pm_1_13292484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56e1fc13-ac6d-4061-8cb1-81706fc6c409_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La radiografía de un cuadro revela cómo se ocultaron símbolos nazis tras la caída del Tercer Reich"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio científico demuestra que una obra del pintor alemán Erich Mercker fue modificada después de 1945 para ocultar banderas, saludos y otros elementos vinculados al régimen de Hitler</p><p class="subtitle">Dos équidos hallados en una panadería de Pompeya: los investigadores intentan aclarar qué ocurrió en sus últimas horas
</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, una <strong>pintura del artista alem&aacute;n Erich Mercker</strong> conserv&oacute; a simple vista una imagen aparentemente compatible con la <a href="https://www.eldiario.es/temas/alemania/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alemania</a> de posguerra. Sin embargo, bajo la superficie permanec&iacute;an <strong>ocultos varios elementos directamente relacionados con el nazismo</strong>. Ahora, un equipo de investigadores ha demostrado mediante t&eacute;cnicas de fluorescencia de rayos X, incluyendo an&aacute;lisis micro-XRF y XRF confocal, que el cuadro fue modificado despu&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/segunda-guerra-mundial/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segunda Guerra Mundial</a> para ocultar s&iacute;mbolos del r&eacute;gimen de Adolf Hitler. El trabajo, <a href="https://www.nature.com/articles/s40494-026-02577-6" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pubicado</a> en <em>npj Heritage Science</em>&nbsp;(2026), aporta la primera prueba concluyente de un repintado de este tipo en la obra conocida de Mercker y ofrece una ventana singular a la forma en que parte del legado visual del Tercer Reich fue transformado tras su derrota.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El protagonista de la investigaci&oacute;n es Die St&auml;tte des 9. November (&ldquo;El lugar del 9 de noviembre&rdquo;)</strong>, una obra vinculada a uno de los espacios simb&oacute;licos m&aacute;s importantes del nazismo en M&uacute;nich. El t&iacute;tulo hac&iacute;a referencia al fallido golpe de Estado protagonizado por Hitler en 1923 y a un monumento erigido posteriormente junto a la Feldherrnhalle para homenajear a los participantes muertos en aquella intentona. <strong>El memorial inclu&iacute;a un &aacute;guila y una esv&aacute;stica, estaba custodiado por miembros de las SS y se convirti&oacute; en un lugar cargado de significado pol&iacute;tico durante los a&ntilde;os del r&eacute;gimen </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/nazis/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>nazi</strong></a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ebf7933-da6b-45ed-9da0-221eafa86288_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ebf7933-da6b-45ed-9da0-221eafa86288_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ebf7933-da6b-45ed-9da0-221eafa86288_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ebf7933-da6b-45ed-9da0-221eafa86288_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ebf7933-da6b-45ed-9da0-221eafa86288_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2ebf7933-da6b-45ed-9da0-221eafa86288_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2ebf7933-da6b-45ed-9da0-221eafa86288_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="A La escultura conmemorativa constaba de una mesa con inscripción y una estatua de un águila y una corona con una esvástica en el centro (fotógrafo desconocido, 31 , con la esvástica cubierta digitalmente). B Destrucción del monumento en mayo de 1945 (© Tino Walz/Biblioteca Estatal de Baviera). C Una pintura realizada antes de 1945 (antes o durante la Segunda Guerra Mundial) llamada &#039;Die Stätte des 9. November&#039; (Lugar del 9 de noviembre) ( https://germanartgallery.eu/erich-mercker-die-statte-des-9-november/ ). D Una pintura realizada después de 1945 (imagen de una colección privada de una pintura catalogada como &#039;KAAT&#039; en el patrimonio de Mercker)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                A La escultura conmemorativa constaba de una mesa con inscripción y una estatua de un águila y una corona con una esvástica en el centro (fotógrafo desconocido, 31 , con la esvástica cubierta digitalmente). B Destrucción del monumento en mayo de 1945 (© Tino Walz/Biblioteca Estatal de Baviera). C Una pintura realizada antes de 1945 (antes o durante la Segunda Guerra Mundial) llamada &#039;Die Stätte des 9. November&#039; (Lugar del 9 de noviembre) ( https://germanartgallery.eu/erich-mercker-die-statte-des-9-november/ ). D Una pintura realizada después de 1945 (imagen de una colección privada de una pintura catalogada como &#039;KAAT&#039; en el patrimonio de Mercker).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mercker fue un pintor de gran &eacute;xito en Alemania entre las d&eacute;cadas de 1920 y 1970. Aunque gran parte de su producci&oacute;n estuvo dedicada a paisajes, escenas urbanas y representaciones industriales, alcanz&oacute; una notable popularidad durante el periodo nazi, cuando sus obras fueron exhibidas en importantes muestras oficiales y adquiridas por instituciones del Estado. Entre las aproximadamente 3.000 pinturas que produjo a lo largo de su carrera, <strong>solo una peque&ntilde;a parte conten&iacute;a iconograf&iacute;a nazi expl&iacute;cita,</strong> pero precisamente esas piezas constituyen hoy una valiosa fuente para estudiar la relaci&oacute;n entre arte, propaganda y memoria hist&oacute;rica.
    </p><h2 class="article-text">Lo que escond&iacute;a la pintura</h2><p class="article-text">
        Las sospechas sobre la obra surgieron cuando los investigadores analizaron una versi&oacute;n conservada por una familia alemana desde la d&eacute;cada de 1960. A simple vista, <strong>el cuadro mostraba una bandera b&aacute;vara y carec&iacute;a de algunos de los elementos m&aacute;s evidentes del monumento nazi original</strong>. Sin embargo, ciertos detalles llamaron la atenci&oacute;n de los especialistas. Entre ellos figuraban restos de pintura rojiza alrededor de la bandera y la presencia parcial del memorial, algo dif&iacute;cil de conciliar con la cronolog&iacute;a hist&oacute;rica, ya que la estructura hab&iacute;a sido destruida poco despu&eacute;s de la capitulaci&oacute;n de Alemania en 1945.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd7c8cc2-9880-4a23-85ea-564e7711e5d8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd7c8cc2-9880-4a23-85ea-564e7711e5d8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd7c8cc2-9880-4a23-85ea-564e7711e5d8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd7c8cc2-9880-4a23-85ea-564e7711e5d8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd7c8cc2-9880-4a23-85ea-564e7711e5d8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd7c8cc2-9880-4a23-85ea-564e7711e5d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dd7c8cc2-9880-4a23-85ea-564e7711e5d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="A La pintura investigada en este trabajo con el área conmemorativa está marcada con un rectángulo blanco. B El área conmemorativa, marcada con ROIs; C un área similar en la pintura mostrada en la Fig. 1C . D Se pueden discernir restos rojos alrededor de la bandera azul y blanca de la Fig."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                A La pintura investigada en este trabajo con el área conmemorativa está marcada con un rectángulo blanco. B El área conmemorativa, marcada con ROIs; C un área similar en la pintura mostrada en la Fig. 1C . D Se pueden discernir restos rojos alrededor de la bandera azul y blanca de la Fig.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para esclarecer el origen de esas anomal&iacute;as, el equipo <strong>recurri&oacute; a t&eacute;cnicas de fluorescencia de rayos X</strong> capaces de analizar capas de pintura sin da&ntilde;ar la obra. El m&eacute;todo permiti&oacute; identificar elementos qu&iacute;micos presentes tanto en la superficie visible como en estratos ocultos bajo ella. Gracias a esta tecnolog&iacute;a, los investigadores pudieron reconstruir parcialmente la imagen original y comprobar que la composici&oacute;n hab&iacute;a sufrido modificaciones significativas despu&eacute;s de haber sido terminada.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados revelaron que <strong>la actual bandera b&aacute;vara ocultaba en realidad una bandera roja asociada al nazismo</strong>. Tambi&eacute;n aparecieron coronas ceremoniales, figuras identificadas como soldados y varios brazos levantados realizando el saludo nazi. Muchas de estas im&aacute;genes hab&iacute;an sido cubiertas mediante gruesas capas de pintura blanca y otros pigmentos aplicados posteriormente. Los mapas qu&iacute;micos obtenidos mediante rayos X permitieron seguir el rastro de esos elementos ocultos y confirmar que no formaban parte de simples correcciones art&iacute;sticas, sino de una intervenci&oacute;n deliberada destinada a ocultar referencias pol&iacute;ticas concretas. Los investigadores comprobaron adem&aacute;s que <strong>no todos los elementos vinculados al nazismo fueron eliminados, ya que parte del monumento original permaneci&oacute; visible tras el repintado</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un repintado realizado despu&eacute;s de la guerra</h2><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n aporta indicios sobre cu&aacute;ndo pudo realizarse la modificaci&oacute;n. El an&aacute;lisis de las inscripciones y numeraciones conservadas en la parte posterior del cuadro sugiere que<strong> la obra original fue pintada en noviembre de 1934. Los autores consideran que el repintado tuvo que producirse despu&eacute;s de 1945</strong>, cuando la exhibici&oacute;n p&uacute;blica de s&iacute;mbolos nazis pas&oacute; a estar prohibida en Alemania. La intervenci&oacute;n habr&iacute;a tenido lugar antes de 1966, a&ntilde;o en que la pintura fue entregada como regalo de boda a la familia que la conserv&oacute; durante d&eacute;cadas sin conocer su origen ni su t&iacute;tulo original.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores <strong>no han podido determinar con absoluta certeza qui&eacute;n realiz&oacute; el repintado</strong>. Una de las hip&oacute;tesis plantea que el propio Mercker modific&oacute; la obra para adaptarla al nuevo contexto pol&iacute;tico de la posguerra y facilitar su comercializaci&oacute;n. Otra posibilidad es que el encargo partiera de un propietario posterior. En cualquier caso, los autores consideran que el hallazgo trasciende la historia concreta del cuadro. El hecho de cubrir los s&iacute;mbolos nazis, sostienen, refleja una actitud presente en parte de la Alemania posterior a la guerra: eliminar los elementos m&aacute;s comprometidos pol&iacute;ticamente sin destruir necesariamente las obras que los conten&iacute;an. De este modo, la pintura se convierte en un testimonio material de c&oacute;mo una sociedad trat&oacute; de gestionar la herencia visual de uno de los periodos m&aacute;s oscuros de su historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/radiografia-cuadro-revela-ocultaron-simbolos-nazis-caida-tercer-reich-pm_1_13292484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 10:00:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/56e1fc13-ac6d-4061-8cb1-81706fc6c409_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="354865" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/56e1fc13-ac6d-4061-8cb1-81706fc6c409_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="354865" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La radiografía de un cuadro revela cómo se ocultaron símbolos nazis tras la caída del Tercer Reich]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/56e1fc13-ac6d-4061-8cb1-81706fc6c409_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Alemania,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una cantera cerca de Bolemin destapa restos de 14 soldados alemanes y añade un nuevo capítulo a la Segunda Guerra Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cantera-cerca-bolemin-destapa-restos-14-soldados-alemanes-anade-nuevo-capitulo-segunda-guerra-mundial-pm_1_13275812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d420c845-f43a-486c-a4e7-1dec411a84c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una cantera cerca de Bolemin destapa restos de 14 soldados alemanes y añade un nuevo capítulo a la Segunda Guerra Mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los responsables públicos impulsaron tareas arqueológicas en la zona con el objetivo de determinar cuántas personas habían sido inhumadas y qué ocurrió allí</p><p class="subtitle">Arqueólogos encuentran bajo Notre Dame un yacimiento que recorre 1.700 años de historia parisina
</p></div><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n masiva dej&oacute; tantos rastros que muchos episodios de la <strong>Segunda Guerra Mundial</strong> quedaron documentados con gran detalle. Entre los m&aacute;s conocidos figura la batalla de Stalingrado, donde la ofensiva alemana choc&oacute; con una resistencia sovi&eacute;tica que transform&oacute; el rumbo del conflicto. Aquel enfrentamiento concentr&oacute; meses de combates, hambre y desgaste humano en una lucha por el control de una ciudad estrat&eacute;gica. Su desarrollo mostr&oacute; hasta qu&eacute; punto una guerra pod&iacute;a consumir recursos y vidas a una escala enorme. La<strong> derrota alemana en Stalingrado</strong> abri&oacute; una etapa de retroceso militar que tendr&iacute;a consecuencias en todo el frente oriental, aunque el conflicto todav&iacute;a guarda historias y enterramientos que permanecieron ocultos durante d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text">Unos trabajos extractivos sacaron a la luz un enterramiento</h2><p class="article-text">
        Una de esas huellas ha aparecido cerca de la localidad de Boleminna <strong>fosa com&uacute;n desconocida con los restos de 14 soldados alemanes </strong>ha salido a la luz cerca de la localidad de Bolemin, en el oeste de Polonia. El hallazgo se produjo durante trabajos de movimiento de tierras en una cantera de Efekt-Silikaty y dio pie a una investigaci&oacute;n oficial para <strong>determinar qui&eacute;nes eran los fallecidos </strong>y en qu&eacute; circunstancias fueron enterrados.
    </p><p class="article-text">
        La actuaci&oacute;n comenz&oacute; despu&eacute;s de que el trabajador<strong> Pawe&#322; Gontarczyk</strong> detectara huesos y calzado militar muy cerca de la superficie mientras manejaba una cargadora. Tras comunicar el descubrimiento a las autoridades, la Fiscal&iacute;a de Distrito de Gorz&oacute;w Wielkopolski orden&oacute; una<strong> investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica y la exhumaci&oacute;n </strong>del lugar para comprobar el alcance del hallazgo.
    </p><p class="article-text">
        Las excavaciones posteriores confirmaron que se trataba de una tumba poco profunda vinculada a la Segunda Guerra Mundial. Los especialistas indicaron que ese enterramiento<strong> no figuraba en los archivos conocidos</strong>, una circunstancia que convierte el lugar en una incorporaci&oacute;n relevante para el conocimiento hist&oacute;rico de la zona.
    </p><h2 class="article-text">Varias piezas ofrecieron pistas sobre las v&iacute;ctimas localizadas</h2><p class="article-text">
        Entre los objetos recuperados aparecieron varias piezas relacionadas con los soldados enterrados. Una <strong>chapa militar de identificaci&oacute;n</strong> podr&iacute;a permitir conocer la identidad de al menos una de las v&iacute;ctimas. Los investigadores tambi&eacute;n localizaron un objeto con el nombre <em><strong>Dechriste</strong></em>, un detalle que podr&iacute;a resultar &uacute;til en futuras comprobaciones.
    </p><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a m&aacute;s probable sit&uacute;a el enterramiento en los &uacute;ltimos meses de la guerra. Durante el avance sovi&eacute;tico hacia Alemania, amplias zonas del oeste de la actual Polonia vivieron movimientos militares intensos y combates que dejaron<strong> enterramientos improvisados o nunca registrados de forma oficial</strong>. Ese contexto ayuda a explicar por qu&eacute; algunos restos contin&uacute;an apareciendo d&eacute;cadas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores tambi&eacute;n relacionan el hallazgo con las transformaciones sufridas por el paisaje local. A&ntilde;os de extracci&oacute;n de materias primas para la producci&oacute;n de silicatos modificaron terrenos que anteriormente eran praderas o espacios abiertos. Esa actividad puede sacar a la luz vestigios ocultos durante d&eacute;cadas, aunque tambi&eacute;n puede da&ntilde;arlos si no se detectan a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Los restos humanos y los artefactos recuperados siguen ahora bajo examen especializado. El equipo encargado de los trabajos agradeci&oacute; la colaboraci&oacute;n de la fiscal Ilona Szyszkowska-Dominiak y de la empresa Efekt-Silikaty, adem&aacute;s de destacar la actuaci&oacute;n de Gontarczyk por avisar de inmediato a las autoridades. Gracias a esa comunicaci&oacute;n fue posible <strong>preservar el lugar y continuar una investigaci&oacute;n que todav&iacute;a busca poner nombre</strong> a los soldados enterrados.
    </p><p class="article-text">
        La exhumaci&oacute;n permiti&oacute; establecer con certeza que la fosa conten&iacute;a los restos de 14 soldados alemanes. Esa cifra constituye el dato principal de un descubrimiento que a&ntilde;ade una<strong> nueva pieza a la historia de los combates librados en la regi&oacute;n</strong> durante el final de la Segunda Guerra Mundial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cantera-cerca-bolemin-destapa-restos-14-soldados-alemanes-anade-nuevo-capitulo-segunda-guerra-mundial-pm_1_13275812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 14:18:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d420c845-f43a-486c-a4e7-1dec411a84c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="174149" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d420c845-f43a-486c-a4e7-1dec411a84c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="174149" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una cantera cerca de Bolemin destapa restos de 14 soldados alemanes y añade un nuevo capítulo a la Segunda Guerra Mundial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d420c845-f43a-486c-a4e7-1dec411a84c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Segunda Guerra Mundial,Arqueología,Memoria Histórica,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubre que desciende de un colaborador de las SS y que su familia ocultaba un cuadro robado por los nazis: "Siento vergüenza"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubre-desciende-colaborador-ss-familia-ocultaba-cuadro-robado-nazis-pm_1_13214147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a110e2bf-d835-437a-b9a3-8d698a0c5e4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142777.jpg" width="620" height="348" alt="Descubre que desciende de un colaborador de las SS y que su familia ocultaba un cuadro robado por los nazis: &quot;Siento vergüenza&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho ha sido dado a conocer por parte de un detective especializado en arte, Arthur Brand, que es apodado el “Indiana Jones del mundo del arte” </p><p class="subtitle">El tirante que escandalizó a París y que ahora es una de las joyas del MET: la mujer detrás de la figura de Madame X</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La vida de un ciudadano neerland&eacute;s era normal hasta que descubri&oacute; un hecho en su familia que lo ha cambiado todo. Se trata de un cuadro robado durante la Segunda Guerra Mundial a un artista jud&iacute;o por parte de los nazis que estaba colgado en la casa familiar. &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a llegado eso hasta all&iacute;? &iquest;Qu&eacute; significaba?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El hecho ha sido dado a conocer por parte de un detective especializado en arte, Arthur Brand, que es apodado el &ldquo;Indiana Jones del mundo del arte&rdquo; debido a sus extraordinarios hallazgos, aunque considera que este &ldquo;supera cualquier cosa&rdquo; y ha supuesto &ldquo;el caso m&aacute;s extra&ntilde;o de toda su carrera&rdquo;, seg&uacute;n recoge la agencia AFP.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Descubre un cuadro robado y ser descendiente de un militar nazi</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El cuadro que ha aparecido se trata de &lsquo;Retrato de una joven&rsquo;, del pintor Toon Kelder, que hab&iacute;a pertenecido al jud&iacute;o marchante de arte Jacques Goudstikker, que falleci&oacute; mientras hu&iacute;a de los nazis en los Pa&iacute;ses Bajos en 1940, y que dej&oacute; con su marcha una colecci&oacute;n de m&aacute;s de 1.000 pinturas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta obra ha permanecido colgada en la casa de los descendientes de Hendrik Seyffardt, del que desciende el protagonista de la historia, que quiere devolver el cuadro a la familia del marchante jud&iacute;o, porque su antepasado fue un general neerland&eacute;s que comand&oacute; una unidad de voluntarios de las Waffen-SS y fue asesinado por la resistencia en 1943.</span>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2053741481702113672?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El ser descendiente de un general de la SS y el origen del cuadro es algo que se descubri&oacute; tras la investigaci&oacute;n llevada a cabo por el detective, pues el protagonista no era consciente de esta informaci&oacute;n, que hab&iacute;an sido un secreto durante todo este tiempo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si bien, el ciudadano, al descubrir que descend&iacute;a de un colaborador nazi, pregunt&oacute; a su abuela sobre la historia del cuadro y ella le asegur&oacute; que se compr&oacute; durante la Segunda Guerra Mundial, pero reconoci&oacute; que era &ldquo;arte jud&iacute;o saqueado, robado a Goudstikker. Es invendible. No se lo digas a nadie&rdquo;, seg&uacute;n recoge el diario neerland&eacute;s De Telegraaf.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Quiere devolverlo a los herederos de Goudstikker</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En este mismo medio, el protagonista admiti&oacute; que su objetivo es devolverlo a los herederos de Goudstikker y que siente &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; de todo lo que supone, mientras su abuela neg&oacute; saber que era una obra expoliada: &ldquo;Lo recib&iacute; de mi madre. Ahora que me enfrentan a esta situaci&oacute;n, entiendo que los herederos de quieran recuperar el cuadro. Yo no lo sab&iacute;a&rdquo;, afirm&oacute;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero devolverlo no es f&aacute;cil, porque el delito de robo ha prescrito y la polic&iacute;a no puede intervenir, tampoco la Comisi&oacute;n de Restituci&oacute;n de los Pa&iacute;ses Bajos, que ha sido la encargada de asesorar sobre arte expoliado por los nazis porque no tiene poder legal para obligar a los propietarios actuales. Es por ello que apela el protagonista del asunto, del que no ha trascendido el nombre, a la &lsquo;presi&oacute;n medi&aacute;tica&rsquo;. </span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">C&oacute;mo lleg&oacute; el cuadro a la familia</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n del detective, el hecho de que el cuadro conserve una etiqueta de la colecci&oacute;n Goudstikker en el reverso con el n&uacute;mero 92 permite tener una idea de su recorrido. Hermann G&ouml;ring, alto mando nazi y cuya figura apareci&oacute; recientemente en la pel&iacute;cula &lsquo;N&uuml;remberg&rsquo; interpretado por Russell Crowe, se conoce que saque&oacute; la colecci&oacute;n y que esta pintura en particular form&oacute; parte de una subasta en 1940. Brand sostiene la hip&oacute;tesis de que el colaborador neerland&eacute;s, Hendrik Seyffardt, adquiri&oacute; el cuadro en esa subasta de 1940 y que, desde entonces, la obra fue pasando de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n dentro de la familia del militar.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubre-desciende-colaborador-ss-familia-ocultaba-cuadro-robado-nazis-pm_1_13214147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 14:00:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a110e2bf-d835-437a-b9a3-8d698a0c5e4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142777.jpg" length="58796" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a110e2bf-d835-437a-b9a3-8d698a0c5e4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142777.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58796" width="620" height="348"/>
      <media:title><![CDATA[Descubre que desciende de un colaborador de las SS y que su familia ocultaba un cuadro robado por los nazis: "Siento vergüenza"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a110e2bf-d835-437a-b9a3-8d698a0c5e4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142777.jpg" width="620" height="348"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Historia,Pintura,Nazis,Nazismo,Robos,Países Bajos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gernika recuerda 89 años después a las víctimas del bombardeo con una ofrenda floral y misa en el cementerio de Zallo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/gernika-recuerda-89-anos-despues-victimas-bombardeo-ofrenda-floral-misa-cementerio-zallo_1_13174142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d808eb04-e7a6-49a7-ad3b-f6148acf21e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1264y877.jpg" width="1200" height="675" alt="Gernika recuerda 89 años después a las víctimas del bombardeo con una ofrenda floral y misa en el cementerio de Zallo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La villa, masacrada por las bombas de la Legión Cóndor en 1937, ha clamado por la paz con una suelta de palomas blancas</p><p class="subtitle">Opinión - 'La razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón', por Imanol Pradales</p></div><p class="article-text">
        La villa de Gernika-Lumo ha rendido homenaje este domingo a las v&iacute;ctimas del bombardeo y sus familiares con motivo del 89.&ordf; aniversario del ataque cometido contra la poblaci&oacute;n de la villa por la Legi&oacute;n C&oacute;ndor alemana y la aviaci&oacute;n italiana. El acto central se ha celebrado en el cementerio de Zallo, donde vecinos, as&iacute; como personalidades pol&iacute;ticas e institucionales, han participado en la tradicional ofrenda floral.
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia ha dado comienzo a las 16.30 horas, encabezada por el alcalde de la villa, Jos&eacute; Mar&iacute;a Gorro&ntilde;o, que ha estado acompa&ntilde;ado del lehendakari, Imanol Pradales, la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejer&iacute;a, y la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe. Tras unas palabras en recuerdo de los &ldquo;tr&aacute;gicos sucesos&rdquo; ocurridos hace 89 a&ntilde;os, a la hora exacta del ataque se ha recordado con una oraci&oacute;n &ldquo;a todas las personas fallecidas que vivieron momentos tan terribles&rdquo;, seg&uacute;n recoge Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        La ofrenda ha comenzado con el toque de la campana que se recuper&oacute; de entre las ruinas de la Iglesia de San Juan, que result&oacute; completamente destruida. Su ta&ntilde;ido ha acompa&ntilde;ado la entrega de ramos y coronas. El alcalde de Gernika-Lumo, en representaci&oacute;n del Ayuntamiento, ha iniciado la ofrenda floral, seguido por del lehendakari, Imanol Pradales; la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejer&iacute;a; la diputada general de Bizkaia; la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui; y el secretario de Estado de Memoria Hist&oacute;rica, Fernando Mart&iacute;nez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f1edbf9-8be1-40c8-ab96-81563cf68923_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1347y535.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f1edbf9-8be1-40c8-ab96-81563cf68923_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1347y535.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f1edbf9-8be1-40c8-ab96-81563cf68923_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1347y535.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f1edbf9-8be1-40c8-ab96-81563cf68923_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1347y535.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f1edbf9-8be1-40c8-ab96-81563cf68923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1347y535.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f1edbf9-8be1-40c8-ab96-81563cf68923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1347y535.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2f1edbf9-8be1-40c8-ab96-81563cf68923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1347y535.jpg"
                    alt="El lehendakari, Imanol Pradales, en la ofrenda floral de este domingo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El lehendakari, Imanol Pradales, en la ofrenda floral de este domingo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Han pasado despu&eacute;s el embajador de Azerbaiy&aacute;n, Ramiz Hasanov; el embajador de Armenia, Sos Avetisyan; representantes de la Global Sumud Flotilla; la presidenta de la Fundaci&oacute;n Sabino Arana, Arantxa Tapia; la presidenta de la Fundaci&oacute;n Ram&oacute;n Rubial, Eider Gardiazabal; y representantes de Gernika Gogoratuz, Gernika Zaharra y la Asociaci&oacute;n Cultural Vasco Alemana Gernika.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, han sido recibidos con aplausos en la ofrenda el hijo del periodista de guerra George L. Steer, George Barton Steer, y los supervivientes del bombardeo, que tambi&eacute;n han depositado una corona. Tras concluir la ofrenda, ha dado comienzo la solemne misa en recuerdo de las v&iacute;ctimas y, en el tramo final, un cuarteto de violines ha interpretado 'Agur Jauna' y 'Gernikako Arbola', para dar fin al homenaje a las v&iacute;ctimas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Gernika, lugar de memoria</strong></h2><p class="article-text">
        A lo largo de la jornada se han celebrado numerosos actos en el marco del aniversario del bombardeo. El primero ha consistido en la inauguraci&oacute;n de una escultura de hierro que declara 'Lugar de Memoria' a la villa de Gernika-Lumo, en la que ha participado el secretario de Estado de Memoria. Pasadas las 11.30 horas ha tenido lugar el homenaje al periodista George L. Steer frente a su busto de la calle Barrenkale Barrena, en el que su hijo ha le&iacute;do un discurso con el que ha ensalzado la labor de los periodistas de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, la gala de los Premios Gernika por la Paz y la Reconciliaci&oacute;n ha reconocido la labor humanitaria de la Global Sumud Flotilla &ldquo;en su defensa por los derechos humanos&rdquo; y al acuerdo de paz firmado entre Armenia y Azerbaiy&aacute;n por su &ldquo;apuesta por la v&iacute;a diplom&aacute;tica como instrumento para superar conflictos enquistados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A las 14.00 horas se ha celebrado una comida popular con los supervivientes del bombardeo en el fronton Jai Alai, y al t&eacute;rmino se ha procedido a la suelta de palomas blancas en un acto simb&oacute;lico por la paz. Finalmente, a las 15.45 horas, antes de la misa, se han reproducido las sirenas que, hace 89 a&ntilde;os, advirtieron a los vecinos de Gernika-Lumo del ataque a&eacute;reo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Euskadi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/gernika-recuerda-89-anos-despues-victimas-bombardeo-ofrenda-floral-misa-cementerio-zallo_1_13174142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 16:48:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d808eb04-e7a6-49a7-ad3b-f6148acf21e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1264y877.jpg" length="925862" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d808eb04-e7a6-49a7-ad3b-f6148acf21e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1264y877.jpg" type="image/jpeg" fileSize="925862" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gernika recuerda 89 años después a las víctimas del bombardeo con una ofrenda floral y misa en el cementerio de Zallo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d808eb04-e7a6-49a7-ad3b-f6148acf21e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1264y877.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bizkaia,Gernika,Nazismo,Nazis,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/razon-fuerza-frente-fuerza-razon_132_13172081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01577dce-28d5-4bbd-96b3-b0d5c690e8ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Reafirmamos una vez más nuestro compromiso con la paz, los derechos humanos y el orden internacional basado en normas. Y volvemos a reclamar el papel central que Europa debe jugar en la defensa de estos principios"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si la rendici&oacute;n no es inmediata, arrasar&eacute; Vizcaya desde sus cimientos&rdquo;. &ldquo;Toda una civilizaci&oacute;n morir&aacute; esta noche, para no volver jam&aacute;s&rdquo;. 89 a&ntilde;os y 6.000 kil&oacute;metros separan una frase de la otra. La primera la pronunci&oacute; el General Mola antes de comenzar a bombardear Gernika y otros municipios vascos. La segunda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace apenas quince d&iacute;as. Dos personas y dos &eacute;pocas completamente diferentes, unidas por un mismo mensaje de amenaza: mostrar al mundo su capacidad de destruir miles de vidas en un instante. Basta una orden para llevar el terror y el caos a todo un pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo muy bien la historia de un matrimonio de Elgoibar. Se la escuch&eacute; a su nieto hace pocos a&ntilde;os. Eran d&iacute;as de gran incertidumbre. La Guerra Civil se abr&iacute;a paso por toda la pen&iacute;nsula y los ataques se suced&iacute;an de manera continua. Cada d&iacute;a con mayor crudeza. La reacci&oacute;n de la sociedad fue inmediata: protegerse a toda costa. Al igual que muchos de sus vecinas y vecinos, cerraron las persianas, se llevaron &lsquo;lo puesto&rsquo; y se echaron a la carretera, a caminar. En su caso, en direcci&oacute;n a Forua. Horas y horas de traves&iacute;a, a la que se les iban sumando decenas de personas por el camino. Todas trataban de llegar a casa de alg&uacute;n familiar o amigo que les pudiera dar cobijo. Un refugio temporal en el que poder sentirse menos vulnerables. Al menos, durante unas semanas.
    </p><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de 16 horas caminando, exhaustos, ambos se pararon en el camino, en busca de un peque&ntilde;o descanso. Se quedaron dormidos. Sobresaltada, ella se despert&oacute; de golpe en medio de la noche. Se levant&oacute; y vio una imagen que le qued&oacute; grabada para siempre: las llamas de Gernika te&ntilde;&iacute;an el cielo de color naranja. La hist&oacute;rica Villa ard&iacute;a bajo las bombas de la Luftwaffe alemana y la Aviaci&oacute;n Legionaria italiana. Hoy se cumplen 89 a&ntilde;os de aquel tr&aacute;gico bombardeo indiscriminado contra la poblaci&oacute;n civil indefensa. 
    </p><p class="article-text">
        La historia nos demuestra, tozuda, que todo puede volver a producirse. Que hoy habr&aacute; muchos matrimonios como el de Elgoibar caminando en busca de refugio en Ucrania, Ir&aacute;n, L&iacute;bano, Palestina, Sud&aacute;n, Yemen o el Congo. Guerras y conflictos armados que producen crisis humanitarias en forma de desplazamientos masivos, violaciones sistem&aacute;ticas de derechos humanos, separaciones familiares, muerte y p&eacute;rdidas humanas irreparables. Hijas e hijos que entierran a madres y padres. Padres y madres que entierran a hijas a hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, en un lugar de especial simbolismo para nuestro Pa&iacute;s como <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/carlton-vuelve-lendakaritza-pradales-da-inicio-ano-homenajes-gobierno-vasco-guerra-civil_1_13159015.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el hotel Carlton de Bilbao, hemos aprobado una declaraci&oacute;n institucional con motivo del 90 aniversario del primer Gobierno Vasco liderado por el Lehendakari Agirre</a>. Un gobierno que, como dice el texto, &ldquo;se empe&ntilde;&oacute; en garantizar la seguridad de la poblaci&oacute;n ante la amenaza b&eacute;lica, el mantenimiento del orden p&uacute;blico y la salvaguarda del respeto a los Derechos Humanos. Que trat&oacute; de humanizar la guerra y construir pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un legado que, en este d&iacute;a tan se&ntilde;alado para todas y todos los vascos, cobra especial significaci&oacute;n. Reafirmamos una vez m&aacute;s nuestro compromiso con la paz, los derechos humanos y el orden internacional basado en normas. Y volvemos a reclamar el papel central que Europa debe jugar en la defensa de estos principios. Porque en estos d&iacute;as de gran incertidumbre y volatilidad, no caben medias tintas: las y los europeos debemos luchar con m&aacute;s fuerza que nunca por los valores y principios fundacionales del proyecto com&uacute;n europeo. Por aquello que nos hizo sentir parte de un proyecto justo, abierto e integrador. Por aquello que hace que Europa sea un referente global de democracia, prosperidad, paz y libertades. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestra trayectoria y convicciones m&aacute;s profundas nos impiden contribuir a una Europa que abandone dichos valores fundacionales. No lo haremos. No daremos la espalda a aquello por lo que miles y miles de vascas y vascos dieron la vida. No renunciaremos jam&aacute;s a la Paz, la Libertad, los Derechos Humanos, la Democracia, la Justicia Social, o la Igualdad, que son la salvaguarda de una convivencia justa que respeta la dignidad de todas las personas. Y tampoco daremos la espalda al derecho internacional y el multilateralismo que aseguran una relaci&oacute;n entre pa&iacute;ses y pueblos basada en el respeto mutuo y las normas, un orden global que evite el retorno a las &eacute;pocas m&aacute;s oscuras de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco tiempo, en el 80 aniversario de la Corte Internacional de Justicia, el Secretario General de la ONU alertaba de que &ldquo;la fuerza del derecho debe prevalecer siempre sobre el imperio de la fuerza&rdquo;. No todo vale. Si como europeos no tenemos este punto de vista muy claro y abrimos la puerta a un mundo neoimperial, basado en bloques y esferas de influencia, estaremos perdidos. Si no apostamos por una Europa democr&aacute;tica y pr&oacute;spera que ejerce su influencia como un verdadero actor pol&iacute;tico global, estaremos perdidos. No tendremos nada que hacer. Porque siempre habr&aacute; alguien m&aacute;s poderoso que nosotras y nosotros. Alguien que sea capaz de &ldquo;arrasarnos hasta los cimientos&rdquo; o hacernos desaparecer &ldquo;como civilizaci&oacute;n&rdquo; por sus intereses propios.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en este d&iacute;a tan se&ntilde;alado para todas y todos los vascos, debemos volver a defender y reivindicar la firmeza &eacute;tica, la defensa de nuestros valores y una br&uacute;jula moral para seguir construyendo m&aacute;s y mejor Europa. Una Europa del bienestar y en Paz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imanol Pradales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/razon-fuerza-frente-fuerza-razon_132_13172081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 06:00:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/01577dce-28d5-4bbd-96b3-b0d5c690e8ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="450077" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/01577dce-28d5-4bbd-96b3-b0d5c690e8ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="450077" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/01577dce-28d5-4bbd-96b3-b0d5c690e8ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bizkaia,Gernika,Nazismo,Nazis,Fascismo,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Uruguay recuperó hace 20 años una inmensa estatua de un águila nazi del fondo de un río y ahora no sabe qué hacer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/uruguay-recupero-20-anos-inmensa-estatua-aguila-nazi-fondo-rio-ahora-no_1_13165857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05e96979-9765-4aec-aa72-8366c5095f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Uruguay recuperó hace 20 años una inmensa estatua de un águila nazi del fondo de un río y ahora no sabe qué hacer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escultura fue recuperada de un acorazado alemán hundido en la Batalla del Río de la Plata en 1939, pero su futuro genera polémica</p><p class="subtitle">El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: “Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes” </p></div><p class="article-text">
        Uruguay lleva 20 a&ntilde;os pendiente de decidir qu&eacute; hace con una enorme escultura de bronce de un &aacute;guila que sostiene una esv&aacute;stica entre sus garras, recuperada en 2006 tras pasar casi 70 a&ntilde;os en el fondo del estuario del R&iacute;o de la Plata, frente a la costa de Uruguay.
    </p><p class="article-text">
        Tras su hallazgo fue exhibida brevemente en Montevideo, la capital uruguaya, hasta que el Gobierno recapacit&oacute; y consider&oacute; que no era pertinente otorgar tal visibilidad a un s&iacute;mbolo nazi. Finalmente, decidi&oacute; retirarla y custodiarla en una base militar.
    </p><p class="article-text">
        A medida que se acerca el vig&eacute;simo aniversario del suceso, Uruguay sigue sin saber qu&eacute; hacer con esta ave rapaz de media tonelada que en su d&iacute;a adorn&oacute; un acorazado alem&aacute;n hundido al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente Luis Lacalle Pou propuso en 2023 fundir la escultura y transformarla en una paloma de la paz. Otros han defendido su traslado a un museo, mientras que la pol&iacute;tica Teresa Marzano, del departamento de Maldonado, hace campa&ntilde;a para que se exhiba en el paseo mar&iacute;timo de la ciudad tur&iacute;stica de Punta del Este.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1871345041500733568?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Ha permanecido guardada en una caja&rdquo;, lament&oacute; Marzano. Militante del Partido Colorado, se present&oacute; sin &eacute;xito a la gobernaci&oacute;n de la provincia de Maldonado el a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta pasa por situar el &aacute;guila en lo alto de una estructura que evoca la popa de un barco, rodeada por un foso y con una plataforma de observaci&oacute;n con capacidad para un centenar de visitantes. Seg&uacute;n esta propuesta, un v&iacute;deo de presentaci&oacute;n mostrar&iacute;a una recreaci&oacute;n en 3D acompa&ntilde;ada de una desconcertante versi&oacute;n instrumental de &ldquo;<em>What a Wonderful World&rdquo;</em> (Qu&eacute; mundo tan maravilloso).
    </p><p class="article-text">
        Marzano ha se&ntilde;alado que su proyecto &ldquo;convertir&iacute;a al &aacute;guila en una suerte de icono tur&iacute;stico&rdquo;. Su propuesta ha suscitado cr&iacute;ticas entre quienes consideran que existen otras formas de abordar una cuesti&oacute;n tan sensible.
    </p><p class="article-text">
        La escultura &mdash;de m&aacute;s de 1,8 metros de altura y casi tres metros de ancho de punta a punta de las alas&mdash; estuvo originalmente instalada en la popa del Admiral Graf Spee, un buque de guerra alem&aacute;n de tama&ntilde;o medio, conocido como &ldquo;acorazado de bolsillo&rdquo;, de 186 metros de eslora  &mdash;un t&eacute;rmino usado para describir barcos de guerra alemanes que, aunque m&aacute;s peque&ntilde;os que los grandes acorazados, estaban fuertemente armados&mdash; que zarp&oacute; hacia el Atl&aacute;ntico Sur pocos d&iacute;as antes de la invasi&oacute;n de Polonia en 1939.
    </p><p class="article-text">
        Varios cruceros brit&aacute;nicos y neozelandeses infligieron graves da&ntilde;os al buque en diciembre de ese a&ntilde;o. El buque logr&oacute; entrar a duras penas en el puerto de Montevideo, la capital de Uruguay. D&iacute;as despu&eacute;s, su capit&aacute;n evacu&oacute; a los cerca de 1.000 tripulantes, hizo detonar explosivos y hundi&oacute; el Graf Spee.
    </p><p class="article-text">
        Mensun Bound, arque&oacute;logo marino brit&aacute;nico nacido en las Islas Malvinas y criado en Montevideo, hab&iacute;a escuchado desde ni&ntilde;o relatos sobre la Batalla del R&iacute;o de la Plata. A principios de los 2000, empez&oacute; a buscar el pecio junto al buzo H&eacute;ctor Bado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bucear en el R&iacute;o de la Plata es bastante peligroso: las corrientes son extremadamente violentas entre mareas, y la visibilidad es probablemente la peor que he visto nunca. Es como nadar en lodo l&iacute;quido&rdquo;, explic&oacute; Bound, que en esa &eacute;poca trabajaba para la Universidad de Oxford.
    </p><p class="article-text">
        Encontraron el Graf Spee en 2004 y sacaron a la superficie un ca&ntilde;&oacute;n y un tel&eacute;metro que ahora se exhiben en Montevideo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0b43b0-b84f-4cbf-99a9-b4ebb839003d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0b43b0-b84f-4cbf-99a9-b4ebb839003d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0b43b0-b84f-4cbf-99a9-b4ebb839003d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0b43b0-b84f-4cbf-99a9-b4ebb839003d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0b43b0-b84f-4cbf-99a9-b4ebb839003d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0b43b0-b84f-4cbf-99a9-b4ebb839003d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f0b43b0-b84f-4cbf-99a9-b4ebb839003d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Restos en llamas del crucero pesado alemán Graf Spee, destruido por su propia tripulación frente al puerto de Montevideo ante la previsión de la inminente llegada del ejército británico, el 18 de diciembre de 1939."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Restos en llamas del crucero pesado alemán Graf Spee, destruido por su propia tripulación frente al puerto de Montevideo ante la previsión de la inminente llegada del ejército británico, el 18 de diciembre de 1939.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Meses m&aacute;s tarde descubrieron el &aacute;guila completamente cubierta de lodo. &ldquo;Lo comunicamos de inmediato al Gobierno, que nos orden&oacute; recuperarlo&rdquo;, explica Bound. El equipo tuvo que excavar alrededor de la popa y desatornillar unos 150 pernos pesados e incrustados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sab&iacute;amos de la existencia de la esv&aacute;stica, pero no est&aacute;bamos del todo preparados mentalmente para ello&rdquo;, reconoce Bound al recordar el momento en que el s&iacute;mbolo nazi emergi&oacute; de las profundidades. &ldquo;Todo el mundo se detuvo porque, de repente, est&aacute;bamos contemplando el coraz&oacute;n mismo de las tinieblas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, la escultura se expuso en el vest&iacute;bulo de un hotel de Montevideo y atrajo a miles de visitantes. Se registraron casos de personas que hac&iacute;an el saludo nazi o escup&iacute;an a la escultura y, tras unas semanas, el Gobierno intervino. El &aacute;guila qued&oacute; bajo custodia militar en la fortaleza del Cerro, donde permanece hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno no quer&iacute;a que se convirtiera en un lugar de peregrinaci&oacute;n ni correr el riesgo de que cayera en manos de neonazis&rdquo;, afirma el investigador Daniel Acosta y Lara, que tambi&eacute;n form&oacute; parte de la expedici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sabíamos de la existencia de la esvástica, pero no estábamos del todo preparados mentalmente para ello [...] Estábamos contemplando el corazón mismo de las tinieblas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mensun Bound</span>
                                        <span>—</span> Arqueólogo marino
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque ya no se exhibe al p&uacute;blico, el &aacute;guila nunca ha desaparecido del todo del foco p&uacute;blico. Con el tiempo, se convirti&oacute; en el centro de una prolongada disputa legal entre el Gobierno uruguayo y Alfredo Etchegaray, empresario que financi&oacute; gran parte de la expedici&oacute;n y que ha reclamado al Estado cerca de 22 millones de euros en concepto de indemnizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y en 2023, el entonces presidente, Luis Lacalle Pou, anunci&oacute; que la escultura ser&iacute;a fundida y reutilizada, aunque dio marcha atr&aacute;s pocos d&iacute;as despu&eacute;s ante la indignaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se plante&oacute; la posibilidad de destruirla, fui el primero en calificarla de locura&rdquo;, afirma Acosta y Lara, quien defiende que el &aacute;guila deber&iacute;a exhibirse en un museo. Una pieza similar, retirada de un edificio en Berl&iacute;n, se expone en el Imperial War Museum de Londres.
    </p><p class="article-text">
        El investigador se muestra igualmente cr&iacute;tico con la propuesta de Marzano de exhibirla en Punta del Este. &ldquo;All&iacute; no encaja&rdquo;, subraya y recuerda que ni la batalla ni el hundimiento tuvieron lugar en el lugar, a m&aacute;s de 130 kil&oacute;metros de Montevideo. &ldquo;Es m&aacute;s, imag&iacute;nese que a los turistas que llegan a la bah&iacute;a de Maldonado los recibe ese s&iacute;mbolo&rdquo;, exclama.
    </p><p class="article-text">
        La estructura prevista por Marzano se construir&iacute;a en la Isla Gorriti, a 1,9 km de la costa, cerca de donde fondean los cruceros.
    </p><p class="article-text">
        Present&oacute; el proyecto al Gobierno en diciembre de 2024 y afirm&oacute; que le hab&iacute;an dicho que se estaba tramitando internamente, aunque no ha habido ninguna respuesta oficial. El Gobierno no ha respondido a las solicitudes de comentarios para este reportaje.
    </p><p class="article-text">
        Marzano descarta que la estructura vaya a convertirse en un lugar de &ldquo;peregrinaci&oacute;n&rdquo; para neonazis y la plantea, en cambio, como una oportunidad para promover la educaci&oacute;n y, al mismo tiempo, dinamizar el turismo: &ldquo;Nuestro pa&iacute;s es profundamente republicano y democr&aacute;tico y respeta todas las religiones&hellip; Debemos asegurarnos de que las generaciones futuras comprendan lo que ocurri&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fabian Schamis, director ejecutivo de la Comunidad Jud&iacute;a de Punta del Este, no quiso entrar en detalles sobre el proyecto porque no se les hab&iacute;a &ldquo;presentado formalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, subray&oacute; que los &ldquo;lugares adecuados&rdquo; para su exposici&oacute;n &ldquo;ser&iacute;an un museo o cualquier espacio que ofrezca un contexto hist&oacute;rico claro que permita una correcta comprensi&oacute;n [de su significado]&hellip; De lo contrario, no deber&iacute;a exhibirse bajo ninguna circunstancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tiago Rogero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/uruguay-recupero-20-anos-inmensa-estatua-aguila-nazi-fondo-rio-ahora-no_1_13165857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 19:47:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/05e96979-9765-4aec-aa72-8366c5095f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="68419" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/05e96979-9765-4aec-aa72-8366c5095f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="68419" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Uruguay recuperó hace 20 años una inmensa estatua de un águila nazi del fondo de un río y ahora no sabe qué hacer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/05e96979-9765-4aec-aa72-8366c5095f9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Uruguay,Segunda Guerra Mundial,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[IU denuncia que la Universidad pública de La Rioja tiene un formador "con vínculos nazis y colaborador de Desokupa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/iu-denuncia-universidad-publica-rioja-formador-vinculos-nazis-colaborador-desokupa_1_13012841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="IU denuncia que la Universidad pública de La Rioja tiene un formador &quot;con vínculos nazis y colaborador de Desokupa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Otavio De Paula ya desarrolló estos cursos en el Sindicato Unificado de Policía (SUP) y supuso la dimisión de varios responsables del sindicato a la vez que se denunció "la deriva ultraderechista del SUP en relación a la organización de este curso"</p><p class="subtitle">El polémico contrato municipal del PP con un colaborador de Desokupa que forma a policías de Menorca
</p></div><p class="article-text">
        Izquierda Unida La Rioja ha censurado p&uacute;blicamente la celebraci&oacute;n de la microcrendencial 'Experto en Grappling Policial / Militar para formadores' por parte de la UR que cuenta entre sus formadores con Otavio &Oacute;scar Luz de Paula, miembro de la ertzaina, &ldquo;con antecedentes dudosos&rdquo; y que promueve &ldquo;discursos de odio, contrarios a los derechos humanos y absolutamente discriminatorios en el seno de nuestra sociedad&rdquo;. En concreto, De Paula es el director ejecutivo 1 de la formaci&oacute;n, con una retribuci&oacute;n prevista de 500 euros, adem&aacute;s de profesor de tres m&oacute;dulos virtuales y cuatro presenciales.
    </p><p class="article-text">
        Como ha explicado el diputado regional, Carlos Ollero, este ponente estar&aacute; presente en la microcredencial de la UR -una certificaci&oacute;n acad&eacute;mica oficial de corta duraci&oacute;n que acredita competencias y habilidades espec&iacute;ficas- que ya est&aacute; en marcha y que desde IU consideran &ldquo;inaceptable&rdquo;. Ante ello solicitan explicaciones al rectorado de la UR, especialmente al vicerrectorado, y seg&uacute;n &eacute;stas &ldquo;se plantear&aacute; si se exigen dimisiones&rdquo;, ha indicado Ollero.
    </p><p class="article-text">
        En su intervenci&oacute;n ante los medios de comunicaci&oacute;n, Ollero ha explicado que De Paula, el primer agente de la ertzaintza en cambiar de sexo, ya desarroll&oacute; estos cursos en el Sindicato Unificado de Polic&iacute;a (SUP) y supuso la dimisi&oacute;n de varios responsables del sindicato a la vez que se denunci&oacute; &ldquo;la deriva ultraderechista del SUP en relaci&oacute;n a la organizaci&oacute;n de este curso&rdquo;. Adem&aacute;s, ha proseguido, la celebraci&oacute;n de este curso por el SUP fue &ldquo;formalmente y expresamente desautorizado por el Ministerio del Interior&rdquo;. J&oacute;venes de IU ha a&ntilde;adido en redes sociales que De Paula tambi&eacute;n ha sido se&ntilde;alado como <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/polemico-contrato-municipal-pp-colaborador-desokupa-forma-policias-menorca_1_11772715.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaborador de Desokupa</a>, pues frecuentemente ha sido contratado por la empresa para instruir a sus militantes y reconocido p&uacute;blicamente por aparecer en redes sociales junto a Daniel Esteve, jefe de la organizaci&oacute;n dedicada a los desalojos extrajudiciales de viviendas.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2025903887316562116?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Ante ello, Ollero ha dicho no entender &ldquo;en absoluto&rdquo; c&oacute;mo &ldquo;la UR, con recursos y dinero p&uacute;blico pueden contratar a este tipo de formadores y celebrar este curso&rdquo;. Una persona, ha recalcado, &ldquo;con evidentes v&iacute;nculos nazis y ultraderechistas y famoso por solicitar un cambio de g&eacute;nero calificado por sus propias compa&ntilde;eras de su comisar&iacute;a en Ir&uacute;n como un fraude de ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que &ldquo;el auge de la ultraderecha es evidente en todos los niveles, con discursos contra los derechos humanos y odio constantes&rdquo; en La Rioja tambi&eacute;n &ldquo;se est&aacute;n dejando ver&rdquo; porque &ldquo;han aparecido pintadas de 'Cruces de David' en muchos establecimientos con carteles de apoyo a Palestina, o en lugares con banderas e incluso en nuestras sedes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos ceder ni un ápice ante estos discursos de la ultraderecha</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Ollero</span>
                                        <span>—</span> Diputado de IU en La Rioja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entienden desde IU que &ldquo;las administraciones p&uacute;blicas y educativas deber&iacute;an prestar especial cuidado y no alentar este tipo de discursos de odio contra los derechos humanos. No podemos ceder ni un &aacute;pice ante estos discursos de la ultraderecha&rdquo;. Adem&aacute;s, y con respecto a las microcredenciales que oferta la UR, Ollero tambi&eacute;n ha querido destacar que &ldquo;est&aacute;n siendo pol&eacute;micos en su conjunto por posibles sobresueldos relacionados con el equipo rectoral de la UR&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde IU somos contundentes y creemos que la UR deber&iacute;a replantearse la realizaci&oacute;n de este curso y suspenderlo ante las evidentes dudas que suscita con respecto a sus formadores y contenidos que se pueden llevar a cabo&rdquo;. Tambi&eacute;n exigen explicaciones de los organismos rectores. &ldquo;La UR tiene que revisar el sistema de estos cursos porque este curso, en lo que respecta a este instructor, no es compatible con los principios de la Universidad p&uacute;blica ni de La Rioja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es compatible con los principios de la democracia, la igualdad y el respeto a los derechos humanos&rdquo;. Por ello tambi&eacute;n insta al Gobierno de La Rioja a que vele por el cumplimiento de estos principios por eso plantear&aacute;n varias preguntas parlamentarias al respecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press, Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/iu-denuncia-universidad-publica-rioja-formador-vinculos-nazis-colaborador-desokupa_1_13012841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 12:39:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="197798" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="197798" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[IU denuncia que la Universidad pública de La Rioja tiene un formador "con vínculos nazis y colaborador de Desokupa"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desokupa,Nazis,Universidades públicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/presencia-mirada-legion-condor-frente-norte-durante-guerra-civil_132_12980257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contribución del Tercer Reich fue determinante para el rápido colapso de las defensas republicanas del Frente Norte durante la Guerra Civil. De no haber mediado la ayuda aleman, junto a la facilitada por la Italia fascista, Franco hubiera tenido más dificultades para controlar una franja de territorio densamente poblada, rica en materias primas, tejido industrial y recursos naturales</p></div><p class="article-text">
        La pronta intervenci&oacute;n de la Alemania nazi en la Guerra Civil espa&ntilde;ola obedeci&oacute; a diferentes intereses de car&aacute;cter pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico. Hitler trat&oacute; de hacer pasar la ayuda militar a los sublevados como una mera reacci&oacute;n ante el peligro de la expansi&oacute;n comunista dentro del Gobierno republicano; con ello intent&oacute; tranquilizar a Francia y a Gran Breta&ntilde;a, que confiaron hasta el &uacute;ltimo momento en la eficacia de su t&aacute;ctica de apaciguamiento de las pretensiones anexionistas del Tercer Reich.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Alemania mantuvo otros objetivos ocultos. Por una parte, alterar el equilibrio de fuerzas en Europa occidental, privando a Francia de un aliado en su flanco sur. Por otra, acceder a los recursos necesarios para el programa de rearme que estaba preparando en secreto; fundamentalmente piritas, wolframio y hierro, minerales abundantes en Espa&ntilde;a. Finalmente, el pa&iacute;s era un escenario ideal para poner a prueba la tecnolog&iacute;a y las t&aacute;cticas de la nueva arma a&eacute;rea alemana. En suelo espa&ntilde;ol los nazis tuvieron la oportunidad de entrar en combate real, acumulando experiencia para aplicarla posteriormente dentro de sus planes de invasi&oacute;n de pa&iacute;ses vecinos.
    </p><p class="article-text">
        El primer logro del contingente a&eacute;reo alem&aacute;n fue garantizar, tras el pronunciamiento de Franco, el traslado a la Pen&iacute;nsula de las tropas acantonadas en Marruecos mediante la organizaci&oacute;n de un eficaz puente a&eacute;reo. Pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde del inicio de la sublevaci&oacute;n, sali&oacute; secretamente del puerto de Hamburgo el primer env&iacute;o mar&iacute;timo de material militar con rumbo a C&aacute;diz. Estaba compuesto de seis cazas Heinkel 51, diez Ju-52 de transporte desmontados, una bater&iacute;a antia&eacute;rea de 88 mm, veinte ca&ntilde;ones antia&eacute;reos de 20 mm, emisoras de radio, medicamentos, municiones y diversos repuestos, adem&aacute;s de unos noventa voluntarios vestidos de civiles, que viajaron camuflados como un grupo tur&iacute;stico perteneciente a la Organizaci&oacute;n nazi del Frente del Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el oto&ntilde;o de 1936, la ayuda alemana se centr&oacute; en la coordinaci&oacute;n del puente a&eacute;reo y en labores de instrucci&oacute;n y ense&ntilde;anza de manejo del material entregado. A finales de octubre, el almirante Canaris se reuni&oacute; con Franco en Salamanca, planteando el incremento del apoyo mediante el env&iacute;o de una fuerza voluntaria, fundamentalmente a&eacute;rea, a cambio de contrapartidas econ&oacute;micas y acceso a los recursos mineros de los territorios bajo su control. Franco acept&oacute;, y a pesar de que Alemania hab&iacute;a suscrito el 24 de agosto el Tratado de No Intervenci&oacute;n, el 30 de octubre Berl&iacute;n orden&oacute; constituir el llamado <em>Winter&uuml;bung R&uuml;gen,</em> Ej&eacute;rcito de invierno de la isla Rugen, nombre oficial de la fuerza que nada m&aacute;s llegar a Espa&ntilde;a fue conocida como Legi&oacute;n C&oacute;ndor. De esa manera cobr&oacute; carta de naturaleza la m&aacute;s famosa de las unidades militares extranjeras del bando franquista. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, los puertos de La Coru&ntilde;a, Lisboa y C&aacute;diz, junto a Pasajes tras la derrota republicana en Guip&uacute;zcoa, y los de Bilbao y Santander, tras su ocupaci&oacute;n en el verano de 1937, se convirtieron en los puntos de llegada de la ayuda militar alemana. Los buques descargaban tropas, medios terrestres (blindados, camiones y artiller&iacute;a) y a&eacute;reos (transportes, cazas y bombarderos), y regresaban al puerto de Hamburgo portando en sus bodegas los estrat&eacute;gicos minerales espa&ntilde;oles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El puerto de Santander fue testigo de un intenso tráfico militar, con el desembarco de vehículos de transporte y material de guerra para abastecer a las diversas unidades de la Legión Cóndor distribuidas por la provincia en 1937."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El puerto de Santander fue testigo de un intenso tráfico militar, con el desembarco de vehículos de transporte y material de guerra para abastecer a las diversas unidades de la Legión Cóndor distribuidas por la provincia en 1937.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La experiencia adquirida en la Guerra Civil fue muy importante para que W&oacute;lfram von Richthofen, el arrogante jefe del Estado Mayor de la&nbsp;Legi&oacute;n C&oacute;ndor, convirtiera a la <em>Luftwaffe </em>en la implacable fuerza a&eacute;rea que demostr&oacute; todo su potencial destructivo en los primeros compases de la segunda Guerra Mundial. Sus diarios permiten conocer con detalle el modo de operar de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor. En ellos se mostraba orgulloso de poder usar el territorio de la Espa&ntilde;a republicana como un campo de pruebas para comprobar la eficiencia de los ataques en picado de sus cazas Stuka, y los devastadores efectos de los bombardeos en alfombra; destrucciones que se fotografiaron y documentaron minuciosamente: &ldquo;Poder arrojar por fin nuestras bombas sobre verdaderas ciudades permitir&aacute; averiguar sus efectos ya que, dado que los pueblos est&aacute;n muy cerca del frente y su conquista es inminente, es de suponer que podremos examinarlas&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las tropas sublevadas fueron detenidas por las defensas republicanas ante Madrid, el Estado Mayor Alem&aacute;n comenz&oacute; a inmiscuirse en la planificaci&oacute;n de Franco, influyendo en un cambio de estrategia que favoreci&oacute; sus intereses: en lugar de seguir arremetiendo contra la capital se opt&oacute; por atacar el norte del pa&iacute;s, que era militarmente d&eacute;bil, pero rico en recursos mineros. En su diario, Wolfram von Richthofen afirm&oacute; que, durante toda la ofensiva en el norte, &ldquo;en la pr&aacute;ctica dirigimos todo el cotarro sin tener realmente responsabilidad. Los objetivos estrat&eacute;gicos son la conquista de Bilbao y despu&eacute;s la de Santander y Asturias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En una carta del 28 de marzo, Richthofen explic&oacute; con toda su crudeza el procedimiento a seguir en la campa&ntilde;a del Norte: &ldquo;Los acuerdos sobre el procedimiento de las fuerzas a&eacute;reas recogen de forma inequ&iacute;voca que esto se llevar&aacute; a cabo sin miramientos hacia la poblaci&oacute;n civil&rdquo;. La estrategia alemana fue secundada totalmente por las tropas franquistas. En un informe enviado por el general Mola a diferentes departamentos alemanes, apuntaba los objetivos de la misi&oacute;n en el Norte: &ldquo;f&aacute;bricas de armas y de munici&oacute;n, instalaciones portuarias, dep&oacute;sitos de alimentos y, si fuera necesario, ataques que causen terror para hacer presi&oacute;n en las negociaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franja norte republicana conformaba un territorio aislado, peque&ntilde;o, monta&ntilde;oso y de dif&iacute;cil acceso, que permiti&oacute; a los alemanes, no solo ejercitar y perfeccionar la coordinaci&oacute;n aeroterrestre, sino tambi&eacute;n continuar con los bombardeos experimentales que ya hab&iacute;an ensayado en Andaluc&iacute;a, y hacerlo en una zona en la que -como se describi&oacute; en un informe interno de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor- el tipo de construcci&oacute;n era &ldquo;similar al que predomina en las peque&ntilde;as ciudades de los pa&iacute;ses que nos son vecinos&rdquo;, en una clara referencia a Polonia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Bombardero Heinkel HE 111 en el aeródromo de Pontejos preparado para despegar en 1937."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bombardero Heinkel HE 111 en el aeródromo de Pontejos preparado para despegar en 1937.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Dado que, durante el primer a&ntilde;o, la moral en el bando republicano era elevada, muchos observadores alemanes dudaron de la capacidad de sus aliados 'nacionales' para ganar la guerra. En el Pa&iacute;s Vasco, Santander o Asturias, los nazis se toparon sorprendentemente &ldquo;con gente dura, obstinada, de una calidad&nbsp;excelente&rdquo;, con hombres que quer&iacute;an conservar su independencia. Particularmente impresionados quedaron por el arrojo y la decisi&oacute;n de los dinamiteros asturianos, &ldquo;audaces y atrevidos&rdquo;, especialmente aptos para llevar a cabo las voladuras de calles, puentes, t&uacute;neles y casas, cosa que hac&iacute;an del modo m&aacute;s&nbsp;eficaz, seg&uacute;n describi&oacute; la prensa alemana.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo esto resultaba incompatible con la imagen de la &ldquo;chusma&nbsp;roja&rdquo;, los alemanes optaron por una explicaci&oacute;n racista del fen&oacute;meno. Ya fuera por la &ldquo;herencia n&oacute;rdica&rdquo; o por la sangre &ldquo;celta y&nbsp;goda&rdquo;, estaba claro que en el norte se enfrentaban a un enemigo dispuesto a luchar hasta el &uacute;ltimo aliento por su libertad. El propio general Erwin Jaenecke fue muy expl&iacute;cito al respecto, y en una carta a la central de la Wehrmacht asegur&oacute;: &ldquo;Los rojos luchan con entusiasmo por una idea, es decir, contra la Iglesia, los latifundios y el capitalismo, que desde hace siglos oprimen y atormentan al pueblo de manera atroz. En cambio, no est&aacute; claro por qu&eacute; lucha realmente la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en territorio blanco, pero resulta muy dudoso que todos sean adeptos de los blancos: si por la Iglesia y las grandes propiedades de &oacute;rdenes religiosas, por la monarqu&iacute;a y la restauraci&oacute;n del viejo orden social o quiz&aacute; por la Falange&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a en el frente Norte, iniciada a finales de marzo de 1937, cont&oacute; con el concurso de m&aacute;s de 4.000 alemanes de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor, en su mayor parte del contingente a&eacute;reo, adem&aacute;s de algunas fuerzas terrestres: unos pocos centenares de hombres pertenecientes a las bater&iacute;as artilleras de 88 mm, instructores de la compa&ntilde;&iacute;a de carros Panzer I, y fuerzas de transmisiones encargadas de coordinar las comunicaciones en los puestos de mando de las Brigadas navarras, as&iacute; como el enlace entre las mismas y sus escuadrillas a&eacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Con sus 150 aviones, entre ellos, los &uacute;ltimos modelos de cazas y bombarderos, la Legi&oacute;n Condor, junto a la aviaci&oacute;n legionaria italiana, mantuvieron en todo momento una intensa presi&oacute;n a&eacute;rea constante que facilit&oacute; el avance al ej&eacute;rcito sublevado&nbsp;mediante sus r&aacute;pidos ataques contra las concentraciones de tropas, las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n y las ciudades bajo control republicano. 
    </p><p class="article-text">
        Von Richtofen se mostr&oacute; en su diario muy satisfecho del &eacute;xito alcanzado con sus t&aacute;cticas de terror para quebrar la moral de la poblaci&oacute;n civil y destruir los n&uacute;cleos urbanos y poblaciones de Vizcaya, Santander y Asturias. &ldquo;Estupendos efectos del bombardeo y de los cazas [&hellip;]. Por todas partes muertos y mutilados, camiones pesados que llevaban parte de su munici&oacute;n, explotados. [El pueblo de] Ochandiano muy destruido, con muchos muertos&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a de Santander, los mec&aacute;nicos alemanes llegaron a experimentar con una versi&oacute;n rudimentaria de la bomba de napalm (naphta-palm oil) consistente en un dep&oacute;sito de gasolina y aceite al que ataban una bomba incendiaria y otra explosiva. Era un procedimiento primitivo, pero enormemente efectivo.
    </p><p class="article-text">
        El poder&iacute;o a&eacute;reo de los sublevados vino acompa&ntilde;ado de una superioridad t&aacute;ctica indiscutible, basada en la coordinaci&oacute;n aeroterrestre con la artiller&iacute;a y la infanter&iacute;a, en una guerra que el ej&eacute;rcito republicano hab&iacute;a concebido hasta entonces bajo las doctrinas militares de la Primera Guerra Mundial y las t&aacute;cticas de la guerra de trincheras. As&iacute; se fueron abriendo paso hacia el oeste: despacio, pero sin interrupciones; capturando, pieza a pieza, cada porci&oacute;n del territorio republicano hasta el desmoronamiento completo de la bolsa del Norte.
    </p><p class="article-text">
        El propio Richtofen resumi&oacute; de forma concisa los efectos de la estrategia seguida durante los siete meses que dur&oacute; la ofensiva del norte, y tambi&eacute;n dej&oacute; constancia de sus cr&iacute;ticas por la lentitud en los avances de las tropas franquistas: &ldquo;Los rojos retroceden paso a paso con grandes p&eacute;rdidas personales y morales y p&eacute;rdidas materiales algo menores. Resisten y se defienden con tes&oacute;n, cada paso que avanzamos hay que arranc&aacute;rselo a la fuerza. Como algunas infanter&iacute;as solo avanzan cuando el adversario ya no dispara, y la artiller&iacute;a espa&ntilde;ola dispara demasiado tarde, despacio y mal como para derrotar al enemigo, el peso de la batalla recae sobre la aviaci&oacute;n, que primero desmoraliza a los adversarios caus&aacute;ndoles bajas y luego los mantiene en movimiento, les quita las ganas e impide los suministros y la circulaci&oacute;n; y recae tambi&eacute;n sobre las dos bater&iacute;as situadas en la avanzadilla, cuyos disparos obligan a&nbsp;los enemigos a salir de sus trincheras y los dispersan conforme avanzamos. Podemos hacer todo esto porque el enemigo no tiene aviaci&oacute;n. Los pocos cazas que ten&iacute;an han sido derribados o destruidos en sus puestos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Grupo de pilotos de la escuadrilla de reconocimiento A/88 de la Legión Cóndor, posan en La Albericia delante de un Dornier DO-17, popularmente conocidos como &#039;Bacalao&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Grupo de pilotos de la escuadrilla de reconocimiento A/88 de la Legión Cóndor, posan en La Albericia delante de un Dornier DO-17, popularmente conocidos como &#039;Bacalao&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La ocupaci&oacute;n de la provincia de Santander fue muy r&aacute;pida, y las tropas de la la Legi&oacute;n C&oacute;ndor se fueron instalando progresivamente en el aer&oacute;dromo de Orzales, en Campoo, en el de Torrelavega, capturado el d&iacute;a 26 de agosto, y en los de La Albericia y Pontejos, abandonados precipitadamente por la aviaci&oacute;n republicana solo unas horas antes de la ca&iacute;da de la capital. Desde all&iacute; continuaron sus operaciones sobre Asturias a lo largo del oto&ntilde;o de 1937.
    </p><p class="article-text">
        En La Albericia, que hab&iacute;a sido la base principal de las escuadrillas republicanas, se ubicaron los cazas Messerschmitt BF-109 de la Jagdgruppe J 2/88 de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor (cuyo emblema era un sombrero de copa), las unidades de bombarderos ligeros, de reconocimiento, meteorol&oacute;gicas, y de enlace. El campo de aterrizaje hab&iacute;a sido destrozado por sus propios bombardeos y estaba lleno de embudos que, parad&oacute;jicamente, provocaron diversos accidentes en las siguientes semanas. Por su parte, los aparatos de bombardeo Heinkel He-111 y Dornier Do-17 fueron ubicados en el aer&oacute;dromo de Pontejos, y protegidos por un equipo antia&eacute;reo instalado en El Astillero. 
    </p><p class="article-text">
        El personal de vuelo de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor se aloj&oacute; en el Hotel Real, y el de tierra en los hoteles Hoyuela, Par&iacute;s, Roma e Inglaterra de El Sardinero, as&iacute; como en Solares. En el chalet conocido como Villa Abarca se instal&oacute; el cuartel del Grupo de Caza Jagdgruppe J88, y en un barrac&oacute;n del barrio de Tetu&aacute;n se habilit&oacute; un taller para la reparaci&oacute;n de los veh&iacute;culos que compon&iacute;an su moderno y numeroso parque m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        El Estado Mayor Alem&aacute;n se traslad&oacute; el 1 de septiembre desde Reinosa a Torrelavega, pasando con posterioridad a Comillas donde, el 20 de octubre de 1937, el general Hugo Sperrle fue relevado oficialmente del mando de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor por el general Helmut Volkmann.						
    </p><p class="article-text">
        Desde finales de agosto, los aviones de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor participaron en la ofensiva sobre Asturias desde sus bases en Cantabria. Sus misiones se centraron en el bombardeo incesante de los puertos, especialmente los de Gij&oacute;n y Avil&eacute;s, para impedir que las tropas republicanas recibieran ayuda, o, en &uacute;ltima instancia, pudieran escapar. El 27 de octubre de 1937 toda Asturias qued&oacute; bajo control franquista, dando fin as&iacute; a la Campa&ntilde;a del Norte iniciada siete meses antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/presencia-mirada-legion-condor-frente-norte-durante-guerra-civil_132_12980257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 20:00:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64667" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64667" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Guerra Civil Española,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Administración Trump tiene un problema nazi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/administracion-trump-problema-nazi_129_12931436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Administración Trump tiene un problema nazi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquí se trata de reconocer cuándo los nazis reales no solo están justo frente a nosotros sino también en el poder. Si Trump y sus amigos no quieren que los llamen nazis, dejen de contratar nazis, citar a nazis y publicar imágenes nazis</p></div><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; direcci&oacute;n, hombre occidental?
    </p><p class="article-text">
        Ese fue el t&iacute;tulo de un tratado racista publicado en 1978 por William Gayley Simpson, un ex pastor cristiano de izquierda convertido en uno de los ide&oacute;logos neonazis m&aacute;s influyentes de la historia de Estados Unidos. El libro ayud&oacute; a radicalizar a toda una generaci&oacute;n de supremacistas blancos en los Estados Unidos, con su antisemitismo vicioso, su oposici&oacute;n a todas las formas de inmigraci&oacute;n y su alabanza abierta a Hitler. El prop&oacute;sito del libro, escribi&oacute; Simpson, era &ldquo;poner al descubierto al juda&iacute;smo organizado como una potencia mundial atrincherada en cada pa&iacute;s del mundo del hombre blanco, que opera libremente a trav&eacute;s de las fronteras nacionales y est&aacute; embarcada en una guerra despiadada para la destrucci&oacute;n de todas ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, '&iquest;En qu&eacute; direcci&oacute;n, hombre occidental?' se ha convertido en un popular meme, pero solo en los m&aacute;rgenes de extrema derecha de Internet.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En agosto pasado, la cuenta en X del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Trump public&oacute; un cartel de reclutamiento para el ICE que mostraba la figura del T&iacute;o Sam con un letrero de &ldquo;ley y orden&rdquo; junto a una encrucijada de flechas que dec&iacute;an &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;decadencia cultural&rdquo;. &iquest;El t&iacute;tulo del cartel del DHS? 'En qu&eacute; direcci&oacute;n, hombre americano?'.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Chocante? S&iacute;. &iquest;Coincidencia? No. A principios de este mes, la cuenta oficial de X de la Casa Blanca public&oacute; una caricatura de huskies groenlandeses con banderas danesas en sus trineos frente a una bifurcaci&oacute;n que llevaba a la Casa Blanca, por un lado, y a la Gran Muralla China y la Plaza Roja de Rusia, por el otro. &iquest;La leyenda de la Casa Blanca? '&iquest;Hacia d&oacute;nde, hombre de Groenlandia?'.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;a ser una de las historias m&aacute;s importantes de los Estados Unidos, si no del mundo. Ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Hitler y la derrota de la Alemania nazi, el gobierno de los Estados Unidos, en la forma de la administraci&oacute;n Trump, tiene un problema nazi.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cree que estoy exagerando? Considere las grandes cantidades de evidencia. En las redes sociales, como han confirmado recientes investigaciones de CNN, NBC News y PBS NewsHour, las cuentas oficiales del gobierno no dejan de publicar im&aacute;genes y memes nazis, utilizando un lenguaje deshumanizante sobre los migrantes y apoy&aacute;ndose en gran medida en la est&eacute;tica fascista.
    </p><p class="article-text">
        El Departamento de Trabajo public&oacute; un video con la leyenda 'Una patria. Un pueblo. Una herencia', recordando el lema nazi 'Ein Volk, ein Reich, ein F&uuml;hrer' ('un pueblo, un imperio, un l&iacute;der'). Otro post del Departamento de Trabajo anunci&oacute; que &ldquo;Estados Unidos es para los estadounidenses&rdquo;, lo que se parece mucho a otro eslogan nazi notorio: 'Deutschland den Deutschenn' ('Alemania para los alemanes').
    </p><p class="article-text">
        La ret&oacute;rica nazi va mucho m&aacute;s all&aacute; de los memes de Internet. A principios de este mes, la secretaria del DHS, Kristi Noem, se par&oacute; detr&aacute;s de un podio que dec&iacute;a 'Uno de los nuestros, todos los vuestros', una frase que &ldquo;parece estar relacionada con la pr&aacute;ctica (aunque no con la pol&iacute;tica expl&iacute;cita) de castigo colectivo utilizado por los nazis contra sus enemigos&rdquo;, seg&uacute;n el historiador del Holocausto Page Herrlinger. El a&ntilde;o pasado, el subjefe del Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, pronunci&oacute; un discurso demag&oacute;gico en el servicio conmemorativo de Charlie Kirk que son&oacute; como un plagio del discurso de 1932 del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels 'La tormenta se aproxima'. Incluso el sitio web Snopes, dedicado a rastrear mitos, no pudo evitar &ldquo;observar las similitudes&rdquo; entre las ret&oacute;ricas fascistas de Miller y Goebbels.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el tema de los funcionarios. En febrero de 2025, se supo que James Rodden, un fiscal de ICE en Texas, hab&iacute;a estado publicando una cuenta de redes sociales elogiando a Hitler y declarando que &ldquo;Estados Unidos es una naci&oacute;n blanca&rdquo;. Este es un fiscal federal, no un adolescente o un troll, promoviendo la ideolog&iacute;a nazi. Fue retirado de su puesto despu&eacute;s de que se publicara el caso por primera vez, pero parece que este mes ha regresado al trabajo. Cuando el Texas Observer, que public&oacute; la historia, llam&oacute; a Rodden para escuchar su versi&oacute;n, se abstuvo de hacer comentarios y remiti&oacute; a los periodistas a su oficina de prensa.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; Paul Ingrassia, el ex enlace de la Casa Blanca con el DHS que ahora se desempe&ntilde;a como asesor general interino en la Administraci&oacute;n de Servicios Generales, que una vez declar&oacute; en un chat grupal: &ldquo;Tengo una racha nazi de vez en cuando, lo admito&rdquo;. En junio de 2024, tambi&eacute;n fue visto en un mitin en Detroit encabezado por el negacionista del Holocausto Nick Fuentes. (En una declaraci&oacute;n a Politico, el abogado de Ingrassia dijo sobre los supuestos mensajes de texto filtrados: &ldquo;Parece que estos textos podr&iacute;an ser manipulados o sacados de contexto. Sin embargo,  incluso si los textos son aut&eacute;nticos, se leen claramente como humor autocr&iacute;tico y sat&iacute;rico burl&aacute;ndose del hecho de que los liberales llaman extravagante y rutinariamente 'nazis' a los partidarios de MAGA&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; Ed Martin, el abogado de indultos del Departamento de Justicia de Trump, que ha aparecido en m&uacute;ltiples eventos con uno de los alborotador del 6 de enero llamado Timothy Hale-Cusanelli y se ha referido a &eacute;l como un &ldquo;tipo incre&iacute;ble&rdquo;, un &ldquo;l&iacute;der extraordinario&rdquo; y un &ldquo;gran amigo&rdquo;. Hale-Cusanelli fue descrito por los fiscales federales como un &ldquo;simpatizante nazi&rdquo; que iba al trabajo con un &ldquo;bigote de Hitler&rdquo;. (Martin se ha distanciado de Hale-Cusanelli despu&eacute;s ser sometido a un escrutinio y ha condenado sus puntos de vista).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es que esta ret&oacute;rica y comportamiento de los funcionarios de la administraci&oacute;n Trump y las cuentas de las redes sociales no sean equiparadas a  la normalizaci&oacute;n de los nazis y el nazismo? &iquest;Y c&oacute;mo se supone que el resto de nosotros estamos de acuerdo con cualquiera de estas cosas?
    </p><p class="article-text">
        Como siempre, la podredumbre comienza en la cima con el propio Trump. Su propio vicepresidente sugiri&oacute; una vez que podr&iacute;a ser el &ldquo;Hitler de Estados Unidos&rdquo; (aunque luego dir&iacute;a &ldquo;me equivoqu&eacute;&rdquo;). La primera esposa de Trump dijo que este guardaba un libro de los discursos de Hitler en un mueble junto a su cama. (Trump dijo que &ldquo;un amigo&rdquo; le dio el libro). Trump ha utilizado repetidamente un lenguaje sacado directamente de las p&aacute;ginas de Mein Kampf, denunciando a sus oponentes pol&iacute;ticos como &ldquo;alima&ntilde;as&rdquo; y acusando a los inmigrantes de &ldquo;envenenar la sangre&rdquo; de la naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2022, recibi&oacute; a Ye, un admirador de Hitler, y a Fuentes, el negacionista del Holocausto, para cenar en Mar-a-Lago. (Aunque Trump se ha distanciado de Fuentes, no lleg&oacute; a condenarlo ni denunciarlo). Durante su primer mandato, el propio ex jefe de gabinete del presidente afirm&oacute; que Trump habl&oacute; con admiraci&oacute;n de Hitler y dijo que hizo &ldquo;algunas cosas buenas&rdquo;. (En una demanda contra CNN, Trump aleg&oacute; que cualquier sugerencia de que &ldquo;ser&iacute;a parecido a Hitler en cualquier futuro papel pol&iacute;tico&rdquo; es &ldquo;falsa e incendiaria&rdquo;, puesto que sugiere una asociaci&oacute;n entre &eacute;l y Hitler&ldquo;. La demanda fue desestimada).
    </p><p class="article-text">
        Para ser claros: no se trata de llamar nazis a todos aquellos con los que la izquierda no est&aacute; de acuerdo, como les gusta afirmar a los portavoces de la administraci&oacute;n Trump; se trata de reconocer cu&aacute;ndo los nazis reales no solo est&aacute;n justo frente a nosotros sino tambi&eacute;n en el poder. As&iacute; que aqu&iacute; hay una regla simple para Trump y sus amigos: si no quieren que los llamen nazis, dejen de contratar nazis, citar nazis y publicar im&aacute;genes nazis.
    </p><p class="article-text">
        Pero no esperes que nada de eso se detenga pronto. En su primer mandato, el presidente elogi&oacute; a los neonazis como &ldquo;gente muy buena&rdquo; y luego sus ac&oacute;litos pasaron a&ntilde;os negando desesperadamente que alguna vez lo hubiera dicho. Hoy en d&iacute;a, hay muy poca negaci&oacute;n, verg&uuml;enza o contrici&oacute;n. El gobierno de Estados Unidos bajo Trump ha tomado una decisi&oacute;n deliberada, calculada y vergonzosa para envalentonar y permitir dentro de su partido elementos que glorifican a los nazis; para elevar y amplificar los mensajes nazis.
    </p><p class="article-text">
        No tome mi palabra como prueba. El a&ntilde;o pasado, Dalton Henry Stout, fundador de la neonazi 'Red de la libertad aria', dijo en voz alta: &ldquo;[Trump] abri&oacute; los ojos a mucha gente sobre los problemas que hemos estado planteando durante a&ntilde;os. Es lo mejor que nos ha pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Stout fue a&uacute;n m&aacute;s lejos: &ldquo;Nuestro bando gan&oacute; las elecciones&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mehdi Hasan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/administracion-trump-problema-nazi_129_12931436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5803876" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5803876" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Administración Trump tiene un problema nazi]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Adolf Hitler,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sala de Sentmenat (Barcelona) en la que Núcleo Nacional celebró un acto se desvincula del grupo ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sala-sentmenat-barcelona-nucleo-nacional-celebro-acto-desvincula-grupo-ultra_1_12899577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sala de Sentmenat (Barcelona) en la que Núcleo Nacional celebró un acto se desvincula del grupo ultra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La empresa ha emitido un comunicado en el que asegura que no es "sede oficina ni local" de ninguna entidad y aclara que su cometido se limita a celebrar "celebraciones familiares y cumpleaños"</p><p class="subtitle">Cargas policiales contra la manifestación antifascista en Sentmenat para protestar contra un acto de Núcleo Nacional
</p></div><p class="article-text">
        La sala de Sentmenat (Barcelona) que este s&aacute;bado acogi&oacute; un acto privado de la organizaci&oacute;n ultra N&uacute;cleo Nacional, se ha desmarcado del grupo y ha asegurado que no es sede &ldquo;de ninguna organizaci&oacute;n ni colectivo&rdquo;. La empresa, Area 81 Events, se ha visto obligada a publicar un comunicado despu&eacute;s de que el grupo insinuara que el local, situado en un pol&iacute;gono industrial en las afueras de la ciudad, era su &ldquo;nueva delegaci&oacute;n en Barcelona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el texto, colgado en su cuenta de Instagram, se asegura que N&uacute;cleo Nacional simplemente alquil&oacute; el espacio con motivo de una &ldquo;conferencia privada&rdquo; y se ha querido dejar claro que la empresa no organiz&oacute; ni particip&oacute; de ninguna manera en la convocatoria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos dejar constancia de que no mantenemos vinculaci&oacute;n ideol&oacute;gica, organizativa ni asociaci&oacute;n con el contenido de los eventos que se realizan en el espacio, ni somos sede, oficina o local de ninguna organizaci&oacute;n o colectivo&rdquo;, han aclarado. En cambio, han querido matizar que su espacio est&aacute; orientado a &ldquo;celebraciones familiares, fiestas, cumplea&ntilde;os o reuniones&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DTWaAz-CDcj/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El comunicado llega unas 24 horas despu&eacute;s de que N&uacute;cleo Nacional anunciara un evento en esa sala. Se trata de un encuentro que llevaba d&iacute;as anunci&aacute;ndose por redes en los que, al principio, el grupo ultra hab&iacute;a asegurado que&nbsp;iban a inaugurar una &ldquo;delegaci&oacute;n en Barcelona&rdquo;, junto con un cartel en el que se pod&iacute;a ver la Casa Batll&oacute; y un aviso: la ubicaci&oacute;n se har&iacute;a p&uacute;blica 24 horas antes del acto, programado para las 18h del s&aacute;bado.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, no fue hasta el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana que avisaron a sus ac&oacute;litos de que el acto no iba a ser en la ciudad de Barcelona, sino en la provincia. E instaron a los suyos a &ldquo;acercarse&rdquo; a la comarca del Vall&egrave;s Occidental. S&oacute;lo dos horas antes del evento compartieron la ubicaci&oacute;n: un pol&iacute;gono a las afueras de Sentmenat, una ciudad a la que no llega la Renfe ni hay autobuses directos desde Barcelona ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hab&iacute;a cambiado el motivo del encuentro. Si antes era la &ldquo;presentaci&oacute;n de la delegaci&oacute;n de Barcelona&rdquo;, ahora un &ldquo;acto privado&rdquo; para &ldquo;presentar N&uacute;cleo Nacional en Barcelona&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El anuncio provoc&oacute; la respuesta de diversos grupos antifascistas, que reunieron a diversos centenares de manifestantes ante las puertas del local, que estaba fuertemente blindado por un dispositivo policial que contaba con m&aacute;s de 100 agentes y una decena de furgonas antidisturbios. 
    </p><p class="article-text">
        El acto de N&uacute;cleo Nacional se desarroll&oacute; sin incidentes dentro del pol&iacute;gono, reuniendo a poco m&aacute;s de un centenar de personas, seg&uacute;n se puede ver en un v&iacute;deo publicado por el mismo grupo. En cambio, la concentraci&oacute;n acab&oacute; con <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cargas-policiales-manifestacion-antifascista-sentmenat-protestar-acto-nucleo-nacional_1_12898656.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cargas policiales</a> despu&eacute;s de que los concentrados quisieran romper el cord&oacute;n policial. Finalmente, una decena de manifestantes tuvo que recibir asistencia m&eacute;dica, pero la noche se cerr&oacute; sin ning&uacute;n detenido. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Catalunya]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sala-sentmenat-barcelona-nucleo-nacional-celebro-acto-desvincula-grupo-ultra_1_12899577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 16:49:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4344535" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4344535" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La sala de Sentmenat (Barcelona) en la que Núcleo Nacional celebró un acto se desvincula del grupo ultra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Ultras,Ultraderecha,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paradís com a trampa per als jueus perseguits pels nazis: "Mallorca va ser una ratera de dissidents alemanys"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/paradis-com-trampa-per-als-jueus-perseguits-pels-nazis-mallorca-ratera-dissidents-alemanys_1_12873071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paradís com a trampa per als jueus perseguits pels nazis: &quot;Mallorca va ser una ratera de dissidents alemanys&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una sèrie documental reconstrueix com les illes van passar de refugi per a les colònies germanes a escenari de repressió, fugides i morts. "Si havien vingut fugint d'alguna cosa, aquella cosa va venir aquí per ells. I d'una illa és molt complicat sortir si no et donen permís", assevera el director Dani Cuesta</p><p class="subtitle">La 'Mallorca hitleriana': dels nazis protegits per Franco als 'Reichsbürger' que reneguen de l'Alemanya actual</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mallorca es va convertir en una aut&egrave;nticaratera per als dissidents alemanys&rdquo;. Amb aquesta frase, extreta del fil&ograve;leg mallorqu&iacute; Eduard Moy&agrave;, el cineasta Dani Cuesta resumeix com, sota la postal lluminosa que les Balears han exportat durant d&egrave;cades, romanen encara invisibles alguns dels cap&iacute;tols m&eacute;s foscos del segle XX: col&ograve;nies alemanyes que van trobar refugi a les illes abans que la resta d&rsquo;Europa comenc&eacute;s a trontollar, la implantaci&oacute; del nazisme en antics enclaus bohemis de Mallorca, la persecuci&oacute; de jueus, pacifistes i dissidents que van creure haver trobat aixopluc segur a l&rsquo;arxip&egrave;lag, deportacions als camps de concentraci&oacute; i una postguerra en qu&egrave; les Balears, lluny de recuperar la calma, es van convertir en escenari de fugides i morts sepultades pel silenci.
    </p><p class="article-text">
        La hist&ograve;ria la reconstrueix Cuesta, al capdavant d&rsquo;Offline Producciones, a la s&egrave;rie documental <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>, que preveu estrenar-se a la radiotelevisi&oacute; auton&ograve;mica IB3 a mitjans del 2026. El seu projecte, fruit de m&eacute;s de quatre anys d&rsquo;investigaci&oacute;, proposa una mirada ampla i cronol&ograve;gica sobre la pres&egrave;ncia alemanya a les Balears i la manera com el nazisme va anar penetrant a les comunitats ja assentades a les illes abans que Hitler ascend&iacute;s al poder. I &eacute;s que, el que per a molts &eacute;s un parad&iacute;s vacacional, tamb&eacute; va ser, a la primera meitat del segle XX, escenari de fen&ograve;mens pol&iacute;tics i socials que dif&iacute;cilment encaixen amb el relat de sol i platja que la ind&uacute;stria tur&iacute;stica ha fixat a l&rsquo;imaginari col&middot;lectiu. L&rsquo;auge del nazisme, amb l&rsquo;expansi&oacute; dels seus tentacles all&agrave; on encara es respirava pau, va convertir les Balears en un encreuament de camins dels totalitarismes europeus.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; abans que els avions de la Luftwaffe solquessin les Balears i les illes es veiessin abocades a la repressi&oacute; i a la persecuci&oacute; ideol&ograve;gica, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l'arxip&egrave;lag es va erigir en lloc d'acolliment d'intel&middot;lectuals</a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> comerciants i fam&iacute;lies alemanyes que buscaven al Mediterrani una estabilitat que, despr&eacute;s de la Primera Guerra Mundial, no van aconseguir trobar al seu pa&iacute;s. &Eacute;s amb ells amb qui comen&ccedil;a la s&egrave;rie. &ldquo;Van venir molt&iacute;ssims d&rsquo;artistes, gent normal com nosaltres. A Alemanya la cosa estava lletja, per&ograve; no pel nazisme, sin&oacute; per l&rsquo;important <a href="https://www.eldiario.es/internacional/crisis-europa-primera-guerra-mundial_1_1846803.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisi econ&ograve;mica </a>que va venir despr&eacute;s de la Guerra&rdquo;, assevera Cuesta en declaracions a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        La derrota del pa&iacute;s germ&agrave;nic, les dures condicions imposades pel Tractat de Versalles, la p&egrave;rdua de territoris i una recessi&oacute; marcada per la desocupaci&oacute; i la hiperinflaci&oacute; -circumst&agrave;ncies que Hitler va saber explotar per a canalitzar el descontentament, guanyar suports de masses i, finalment, fer-se amb el poder- van emp&egrave;nyer milers de ciutadans a buscar noves oportunitats fora del que havia estat la seva llar. Les Balears van ser un d&rsquo;aquests destins: &ldquo;Hi havia sol, mar i era barat. Hi havia rellotgeries, forns de pa, restaurants&hellip; eren col&ograve;nies plenament integrades&rdquo;, abunda el director.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Les Balears van ser, en la primera meitat del segle XX, escenari de fenòmens polítics i socials que difícilment encaixen amb el relat de sol i platja que la indústria turística ha fixat en l’imaginari col·lectiu. L’auge del nazisme, amb l’expansió dels seus tentacles allà on encara es respirava pau, va convertir les illes en un encreuament de camins dels totalitarismes europeus</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un dels fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un dels fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La bandera nazi en un altre dels fotogrames de la sèrie documental de Dani Cuesta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La bandera nazi en un altre dels fotogrames de la sèrie documental de Dani Cuesta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La postal que no es veu</strong></h2><p class="article-text">
        Aquest paisatge social, tanmateix, va comen&ccedil;ar a mutar amb rapidesa: &ldquo;Quan aquestes col&ograve;nies ja estaven establertes va arribar l&rsquo;auge del nazisme&rdquo;, assenyala el tamb&eacute; productor de <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>&ldquo;. L&rsquo;arribada al poder d&rsquo;Adolf Hitler el 1933 i la progressiva nazificaci&oacute; de la vida pol&iacute;tica alemanya van tenir un impacte directe en comunitats que fins aleshores havien viscut al marge dels grans conflictes europeus. Mallorca, Menorca i Eivissa van deixar de ser espais de conviv&egrave;ncia per a les col&ograve;nies alemanyes assentades en elles per passar a convertir-se en llocs travessats per la vigil&agrave;ncia pol&iacute;tica i la sospita. A trav&eacute;s d&rsquo;entrevistes amb descendents d&rsquo;aquells primers residents, el director ha reconstru&iuml;t un relat que es va transmetre de generaci&oacute; en generaci&oacute;: &rdquo;D&rsquo;un dia per l&rsquo;altre, aquells llocs van comen&ccedil;ar a omplir-se d&rsquo;alemanys estranys per a la gent de l&rsquo;&egrave;poca. Eren, sobretot, espies nazis enviats a vigilar els qui havien fugit&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">D’un dia per l’altre, les illes van començar a omplir-se d’alemanys estranys per a la gent de l’època. Eren, sobretot, espies nazis enviats a vigilar els qui havien fugit</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La seva pres&egrave;ncia no va ser anecd&ograve;tica. De fet, una part de la s&egrave;rie documental la centra en l'exist&egrave;ncia d'una seu del Partit Nazi al barri palmes&agrave; d&rsquo;El Terreno, antany&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refugi d&rsquo;intel&middot;lectuals i bohemis</a> i on, a comen&ccedil;aments dels anys trenta, va comen&ccedil;ar a difondre&rsquo;s el mateix dec&agrave;leg ideol&ograve;gic que a Berl&iacute;n. Tamb&eacute; hi havia un consolat alemany i una escola &ldquo;acollida a les noves directrius&rdquo;. Un fet que, subratlla Cuesta, no es pot entendre com una cosa marginal o clandestina: &ldquo;No t&eacute; res a veure amb la perspectiva que tenim avui del nazisme. En aquell moment era un nou r&egrave;gim pol&iacute;tic que aqu&iacute; tamb&eacute; estava present&rdquo;. En la seva opini&oacute;, el rellevant no va ser &uacute;nicament l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;una seu del partit a Mallorca, sin&oacute; &ldquo;com es va implantar aquest corrent i com va anar mutant&rdquo; en paral&middot;lel als profunds canvis pol&iacute;tics i socials que va portar el cop d&rsquo;estat franquista i la posterior vict&ograve;ria dels rebels. 
    </p><p class="article-text">
        La s&egrave;rie contextualitza aquest desplegament en un encreuament ideol&ograve;gic m&eacute;s ampli: l&rsquo;avan&ccedil; del feixisme itali&agrave;, la Guerra Civil espanyola derivada de l'al&ccedil;ament franquista contra el Govern leg&iacute;tim de la Rep&uacute;blica i la conniv&egrave;ncia del nou r&egrave;gim feixista amb l&rsquo;Alemanya nazi. &ldquo;El que ens interessava era explicar per qu&egrave; van venir els alemanys, per qu&egrave; es van establir aquestes col&ograve;nies i com aquest context pol&iacute;tic ho canvia tot&rdquo;, incideix Cuesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reunió de nacionalsocialistes amb membres de la Falange a Palma a mitjans
de la dècada dels trenta. A la dreta, amb ulleres, Johannes Dede. Assegut a la seva dreta, sostenint un retrat de Hitler, Alfonso de Zayas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reunió de nacionalsocialistes amb membres de la Falange a Palma a mitjans
de la dècada dels trenta. A la dreta, amb ulleres, Johannes Dede. Assegut a la seva dreta, sostenint un retrat de Hitler, Alfonso de Zayas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Míting del Partit Nazi celebrat el 1938 a la platja de Portals Nous, a Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Míting del Partit Nazi celebrat el 1938 a la platja de Portals Nous, a Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>De refugi a trampa</strong></h2><p class="article-text">
        En aquest context, les Balears van deixar de ser el refugi segur en qu&egrave; durant anys s&rsquo;havien convertit les illes per a jueus, pacifistes i dissidents. &ldquo;Si havien vingut aqu&iacute; fugint d&rsquo;alguna cosa, aquesta cosa va venir aqu&iacute; per ells. I d'una illa &eacute;s molt complicat sortir si no et donen perm&iacute;s&rdquo;, assevera Cuesta.
    </p><p class="article-text">
        No debades, el 31 d&rsquo;agost de 1938, el Reichsf&uuml;hrer de les SS i un dels principals ide&ograve;legs de l&rsquo;Holocaust, Heinrich Himmler, havia signat un acord amb el ministre d&rsquo;Ordre P&uacute;blic de l&rsquo;Espanya franquista, Severiano Mart&iacute;nez Anido, pel qual s&rsquo;establia l&rsquo;extradici&oacute; m&uacute;tua de &ldquo;delincuents pol&iacute;tics&rdquo; que fossin detinguts en ambd&oacute;s pa&iuml;sos, aix&iacute; com l&rsquo;intercanvi policial d&rsquo;informaci&oacute; sobre tots ells. Mentre es tancaven les sinagogues i la premsa i els llibres escolars s&rsquo;omplien de discursos discriminatoris, els feixistes sublevats el 1936 contra la Segona Rep&uacute;blica van comen&ccedil;ar a aclamar, en una mena de reivindicaci&oacute; del llegat antisemita dels Reis Cat&ograve;lics, la&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/responsabilidad-franquista-holocausto_129_1731027.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">persecuci&oacute; del poble jueu</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 31 d’agost de 1938, el Reichsführer de les SS i un dels principals ideòlegs de l’Holocaust, Heinrich Himmler, va signar un acord amb el ministre d’Ordre Públic de l’Espanya franquista, Severiano Martínez Anido, pel qual s’establia l’extradició mútua de &#039;delincuents polítics&#039; que fossin detinguts en ambdós països</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La s&egrave;rie recull testimonis i an&agrave;lisis que descriuen com, despr&eacute;s de l&rsquo;esclat de la Guerra Civil, la situaci&oacute; es va convertir en condemna per a aquells que van decidir quedar-se. Entre ells es trobava <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/indeseable-nueva-espana-historia-leo-frischer-fotografo-judio-expulsado-franco_1_10460281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo Israel Frischer</a>, fot&ograve;graf establert al municipi d&rsquo;Esporles, qui, juntament amb desenes de germans d&rsquo;origen hebreu radicats a Mallorca i Eivissa, va rebre una inst&agrave;ncia en la qual, sota l&rsquo;ep&iacute;graf 'Saludo a Franco. &iexcl;Arriba Espa&ntilde;a!', s&rsquo;ordenava la seva expulsi&oacute;. Per a molts jueus i dissidents aquesta missiva equivalia a una condemna segura. El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/franco-hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_1_4412874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">franquisme&nbsp;havia estret fortament els seus lla&ccedil;os amb el nazisme&nbsp;</a>per posar setge als seus &ldquo;enemics&rdquo; comuns. &ldquo;En territorio nacional no puede quedar ni un jud&iacute;o, ni un mas&oacute;n, ni un rojo&rdquo;, es podia llegir als titulars.
    </p><p class="article-text">
        No van c&oacute;rrer millor sort&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/irene-ernest-heinemann-angeles-judios-suicidaron-mallorca-no-deportados-gestapo_1_12007370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irene i Ernest Heinemann</a>, matrimoni alemany que, despr&eacute;s de l&rsquo;ascens de Hitler, s&rsquo;havia establert a El Terreno. Despr&eacute;s d'anys en qu&egrave; havien convertit la illa en la seva llar, van rebre la carta que els instava a abandonar Mallorca i retornar a Alemanya. Davant la impossibilitat de fugir i conscients del dest&iacute; que els esperava, van decidir llevar-se la vida. Ernest tenia llavors 62 anys i Irene, 61. Sobre ells tamb&eacute; se centra la s&egrave;rie documental de Dani Cuesta: &ldquo;Hi va haver gent que va poder sortir el 1936, per&ograve; d&rsquo;altres van decidir quedar-se a la illa perqu&egrave; ja tenien la seva vida feta i van pensar: 'Esperarem'. Per&ograve; van ser els que veritablement van tenir problemes. Molts no van poder sortir d&rsquo;aqu&iacute; i alguns, com els Heinemann, van acabar su&iuml;cidant-se anys despr&eacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alguns van decidir quedar-se a la illa perquè ja tenien la seva vida feta i van pensar: &#039;Esperarem&#039;. Però van ser els que veritablement van tenir problemes. Molts no van poder sortir d’aquí i alguns, com el matrimoni jueu Heinemann, van acabar suïcidant-se</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Eivissa, com relata la s&egrave;rie documental, refugiats com Rodolfo i Didier Eberle, Hermine i Werner Holzinger i Helmut Wallach, que tamb&eacute; havien fugit d&rsquo;Alemanya despr&eacute;s de l&rsquo;ascens dels nazis al poder, acabarien expulsats de la illa despr&eacute;s de rebre la mateixa notificaci&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El matrimoni Irene i Ernest Heinemann va residir a Mallorca per fugir del règim nazi"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El matrimoni Irene i Ernest Heinemann va residir a Mallorca per fugir del règim nazi                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em> amplia el focus fins als represaliats de les Balears en camps de concentraci&oacute;, concretament a Mauthausen, on <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mauthausen-campo-concentracion-miles-espanoles-victimas-terror-nazi_1_12257789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">van ser deportats m&eacute;s de 7.500 espanyols</a>. La s&egrave;rie, com assenyala Cuesta, inclou tamb&eacute; els republicans que es van exiliar a Fran&ccedil;a, van ser capturats pels nazis i van acabar deportats. &ldquo;Molts d&rsquo;ells van morir&rdquo;, assevera el director, qui al&middot;ludeix, aix&iacute; mateix, als balears que es van allistar a la Divisi&oacute;n Azul per combatre al costat de la Wehrmacht -l&rsquo;Ex&egrave;rcit alemany- al front oriental: &ldquo;&Eacute;s un tema molt interessant perqu&egrave;, al final, no deixen de ser tamb&eacute; personatges de les illes que tamb&eacute; es van veure afectats per la deriva cap a la Segona Guerra Mundial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;&uacute;ltim tram del relat s&rsquo;endinsa en la postguerra. Despr&eacute;s de la derrota d&rsquo;Hitler, Espanya -a&iuml;llada internacionalment i governada per Franco- es va convertir en dest&iacute; dels antics nazis i col&middot;laboradors. Les Balears apareixen llavors com a espai de refugi, per&ograve; tamb&eacute; com a escenari de morts en circumst&agrave;ncies estranyes i d&rsquo;hist&ograve;ries encreuades amb els qui van lluitar contra el nazisme i van acabar recalant a les illes. En aquest context entra en escena Tom&agrave;s Harris, oficial de la intel&middot;lig&egrave;ncia brit&agrave;nica i escriptor que va participar en operacions contra el r&egrave;gim d&rsquo;Hitler durant la Segona Guerra Mundial, la traject&ograve;ria del qual va acabar lligada a Mallorca, i sobre qui va investigar al seu moment l&rsquo;historiador Pedro de Montaner, donant llum a l&rsquo;obra <em>Tom&aacute;s Harris. El esp&iacute;a y artista brit&aacute;nico que vivi&oacute; y muri&oacute; en Mallorca, 1947-1964 </em>(Llibres Ramon Llull).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomàs Harris, a casa seva de Camp de Mar (Mallorca)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomàs Harris, a casa seva de Camp de Mar (Mallorca)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Harris, com cita el documental, va morir a la illa en circumst&agrave;ncies que durant anys van alimentar interrogants i especulacions. Juntament amb ell apareix el bar&oacute; von Ripper, arist&ograve;crata austr&iacute;ac que, com detalla Cuesta, tamb&eacute; va lluitar contra el nazisme i va acabar vinculat a Mallorca despr&eacute;s del final del conflicte b&egrave;l&middot;lic. La seva hist&ograve;ria, igual que la de Harris, conclou amb una mort envoltada de circumst&agrave;ncies poc clares, un patr&oacute; que el documental subratlla per il&middot;lustrar la complexitat de la postguerra a les illes. &ldquo;S&oacute;n personatges que van lluitar contra el nazisme, van recalar a Mallorca i van acabar morts en circumst&agrave;ncies estranyes&rdquo;, resumeix el director. A trav&eacute;s d&rsquo;aquests casos, la s&egrave;rie mira m&eacute;s enll&agrave; de botxins i v&iacute;ctimes directes per endinsar-se en un arxip&egrave;lag convertit en encreuament de camins de derrotats, resistents i ombres d&rsquo;una guerra que no va acabar el 1945.
    </p><p class="article-text">
        El cineasta insisteix que la s&egrave;rie no busca l&rsquo;impacte f&agrave;cil. &ldquo;L&rsquo;esv&agrave;stica &eacute;s un imant per a l&rsquo;espectador, per&ograve; a mi el que em va atraure van ser els secrets darrere la postal de Mallorca&rdquo;, explica. &ldquo;La gent coneix les platges, per&ograve; hi ha un rerefons hist&ograve;ric que explica molt del que som. &Eacute;s una hist&ograve;ria molt ampla. Vol&iacute;em una retrospectiva global: des de les col&ograve;nies pr&egrave;vies al nazisme fins al que passa despr&eacute;s del 1945&rdquo;, assevera. Mentre la comunitat acad&egrave;mica i els investigadors continuen reconstruint aquests retalls -des de l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;agrupacions juvenils fins a la pres&egrave;ncia de nazis refugiats a la illa despr&eacute;s de la guerra-, <em>Les Illes Balears sota la creu gammada </em>s&rsquo;articula en cinc cap&iacute;tols -de l&rsquo;'Arcadia feli&ccedil;' al 'refugi' de postguerra- i aspira a obrir un debat p&uacute;blic sobre mem&ograve;ria, responsabilitat i relat hist&ograve;ric per entendre com els grans totalitarismes del segle XX tamb&eacute; van arrelar en llocs associats al descans i a l&rsquo;oci. &ldquo;En un lloc tan petit com les Balears tamb&eacute; van arribar les xarxes d&rsquo;aquell desastre&rdquo;, conclou Cuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/paradis-com-trampa-per-als-jueus-perseguits-pels-nazis-mallorca-ratera-dissidents-alemanys_1_12873071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Dec 2025 08:58:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1103008" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1103008" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El paradís com a trampa per als jueus perseguits pels nazis: "Mallorca va ser una ratera de dissidents alemanys"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Nazismo,Españoles en campos nazis,Franquismo,Víctimas del franquismo,Judíos,Guerra Civil Española,Adolf Hitler,Holocausto,Islas Baleares,Mallorca,Menorca,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: "Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-trampa-judios-perseguidos-nazis-mallorca-ratonera-disidentes-alemanes_1_12866351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: &quot;Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una serie documental reconstruye cómo las islas pasaron de refugio para las colonias germanas a escenario de represión, huidas y muertes. "Si habían venido huyendo de algo, ese algo vino aquí a por ellos. Y en una isla es muy complicado salir si no te dan permiso", asevera el director Dani Cuesta</p><p class="subtitle">La 'Mallorca hitleriana': de los nazis protegidos por Franco a los 'Reichsbürger' que reniegan de la Alemania actual
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mallorca se convirti&oacute; en una ratonera absoluta para los disidentes alemanes&rdquo;. Con esta frase, tomada del fil&oacute;logo mallorqu&iacute;n Eduard Moy&agrave;, el cineasta Dani Cuesta resume c&oacute;mo, bajo la postal luminosa que Balears ha exportado durante d&eacute;cadas, permanecen a&uacute;n invisibles algunos de los cap&iacute;tulos m&aacute;s oscuros del siglo XX: colonias alemanas que encontraron refugio en las islas antes de que el resto de Europa comenzase a tambalearse, la implantaci&oacute;n del nazismo en antiguos enclaves bohemios de Mallorca, la persecuci&oacute;n de jud&iacute;os, pacifistas y disidentes que creyeron haber encontrado cobijo seguro en el archipi&eacute;lago, deportaciones a los campos de concentraci&oacute;n y una posguerra en la que Balears, lejos de recuperar la calma, se convirti&oacute; en escenario de huidas y muertes sepultadas por el silencio.
    </p><p class="article-text">
        La historia la reconstruye Cuesta, al frente de Offline Producciones, en la serie documental <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>, que prev&eacute; estrenarse en la radiotelevisi&oacute;n auton&oacute;mica IB3 a mediados de 2026. Su proyecto, fruto de m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, propone una mirada amplia y cronol&oacute;gica sobre la presencia alemana en Balears y el modo en que el nazismo fue permeando en las comunidades ya asentadas en las islas antes de que Hitler ascendiera al poder. Y es que, lo que para muchos es un para&iacute;so vacacional, tambi&eacute;n fue, en la primera mitad del siglo XX, escenario de fen&oacute;menos pol&iacute;ticos y sociales que dif&iacute;cilmente encajan con el relato de sol y playa que la industria tur&iacute;stica ha fijado en el imaginario colectivo. El auge del nazismo, con la expansi&oacute;n de sus tent&aacute;culos all&aacute; donde a&uacute;n se respiraba paz, convirti&oacute; Balears en un cruce de caminos de los totalitarismos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de que los aviones de la Luftwaffe surcaran Balears y las islas se vieran abocadas a la represi&oacute;n y a la persecuci&oacute;n ideol&oacute;gica, el archipi&eacute;lago <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se erigi&oacute; en lugar de acogida de intelectuales</a>, comerciantes y familias alemanas que buscaban en el Mediterr&aacute;neo una estabilidad que, tras la Primera Guerra Mundial, no lograron encontrar en su pa&iacute;s. Es con ellos con quienes arranca la serie. &ldquo;Vinieron much&iacute;simos artistas, gente normal como nosotros. En Alemania la cosa estaba fea, pero no por el nazismo, sino por la importante <a href="https://www.eldiario.es/internacional/crisis-europa-primera-guerra-mundial_1_1846803.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis econ&oacute;mica </a>que vino tras la Guerra&rdquo;, asevera Cuesta en declaraciones a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        La derrota del pa&iacute;s germano, las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles, la p&eacute;rdida de territorios y una recesi&oacute;n marcada por el desempleo y la hiperinflaci&oacute;n -circunstancias que Hitler supo explotar para canalizar el descontento, ganar apoyos de masas y, finalmente, hacerse con el poder- empujaron a miles de ciudadanos a buscar nuevas oportunidades fuera del que hab&iacute;a sido su hogar. Balears fue uno de esos destinos: &ldquo;Hab&iacute;a sol, mar y era barato. Hab&iacute;a relojer&iacute;as, panader&iacute;as, restaurantes&hellip; eran colonias plenamente integradas&rdquo;, abunda el director.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Balears fue, en la primera mitad del siglo XX, escenario de fenómenos políticos y sociales que difícilmente encajan con el relato de sol y playa que la industria turística ha fijado en el imaginario colectivo. El auge del nazismo, con la expansión de sus tentáculos allá donde aún se respiraba paz, convirtió las islas en un cruce de caminos de los totalitarismos europeos</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La bandera nazi en otro de los fotogramas de la serie documental de Dani Cuesta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La bandera nazi en otro de los fotogramas de la serie documental de Dani Cuesta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La postal que no se ve</strong></h2><p class="article-text">
        Ese paisaje social, sin embargo, comenz&oacute; a mutar con rapidez: &ldquo;Cuando esas colonias ya estaban establecidas lleg&oacute; el auge del nazismo&rdquo;, se&ntilde;ala el tambi&eacute;n productor de <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>. La llegada al poder de Adolf Hitler en 1933 y la progresiva nazificaci&oacute;n de la vida pol&iacute;tica alemana tuvieron un impacto directo en comunidades que hasta entonces hab&iacute;an vivido al margen de los grandes conflictos europeos. Mallorca, Menorca y Eivissa dejaron de ser espacios de convivencia para las colonias alemanas asentadas en ellas para pasar a convertirse en lugares atravesados por la vigilancia pol&iacute;tica y la sospecha. A trav&eacute;s de entrevistas con descendientes de aquellos primeros residentes, el director ha reconstruido un relato que se transmiti&oacute; de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n: &ldquo;De un d&iacute;a para otro, aquellos lugares empezaron a llenarse de alemanes extra&ntilde;os para la gente de la &eacute;poca. Eran, sobre todo, esp&iacute;as nazis enviados a vigilar a quienes hab&iacute;an huido&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De un día para otro, las islas empezaron a llenarse de alemanes extraños para la gente de la época. Eran, sobre todo, espías nazis enviados a vigilar a quienes habían huido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su presencia no fue anecd&oacute;tica. De hecho, una parte de la serie documental la centra la existencia de una sede del Partido Nazi en la barriada palmesana de El Terreno, anta&ntilde;o&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refugio de intelectuales y bohemios</a> y donde, a comienzos de los a&ntilde;os treinta, comenz&oacute; a difundirse el mismo dec&aacute;logo ideol&oacute;gico que en Berl&iacute;n. Tambi&eacute;n hab&iacute;a un consulado alem&aacute;n y una escuela &ldquo;acogida a las nuevas directrices&rdquo;. Un hecho que, subraya Cuesta, no puede entenderse como algo marginal o clandestino: &ldquo;No tiene nada que ver con la perspectiva que tenemos hoy del nazismo. En aquel momento era un nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico que aqu&iacute; tambi&eacute;n estaba presente&rdquo;. En su opini&oacute;n, lo relevante no fue &uacute;nicamente la existencia de una sede del partido en Mallorca, sino &ldquo;c&oacute;mo se implant&oacute; esa corriente y c&oacute;mo fue mutando&rdquo; en paralelo a los profundos cambios pol&iacute;ticos y sociales que trajo consigo el golpe de Estado franquista y la posterior victoria de los rebeldes. 
    </p><p class="article-text">
        La serie contextualiza ese despliegue en un cruce de caminos ideol&oacute;gico m&aacute;s amplio: el avance del fascismo italiano, la Guerra Civil espa&ntilde;ola provocada por el alzamiento franquista contra el Gobierno leg&iacute;timo de la Rep&uacute;blica y la connivencia del nuevo r&eacute;gimen fascista con la Alemania nazi. &ldquo;Lo que nos interesaba era explicar por qu&eacute; vinieron los alemanes, por qu&eacute; se establecieron esas colonias y c&oacute;mo ese contexto pol&iacute;tico lo cambia todo&rdquo;, incide Cuesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reunión de nacionalsocialistas con miembros de la Falange en Palma a mediados
de los años teinta. A la derecha, con gafas, Johannes Dede. Sentado a su derecha, sosteniendo un retrato de Hitler, Alfonso de Zayas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reunión de nacionalsocialistas con miembros de la Falange en Palma a mediados
de los años teinta. A la derecha, con gafas, Johannes Dede. Sentado a su derecha, sosteniendo un retrato de Hitler, Alfonso de Zayas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mitin del Partido Nazi celebrado en 1938 en la playa de Portals Nous, en Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mitin del Partido Nazi celebrado en 1938 en la playa de Portals Nous, en Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>De refugio a trampa</strong></h2><p class="article-text">
        En este contexto, Balears dej&oacute; de ser el refugio seguro en el que durante a&ntilde;os se hab&iacute;an convertido las islas para jud&iacute;os, pacifistas y disidentes. &ldquo;Si hab&iacute;an venido aqu&iacute; huyendo de algo, ese algo vino aqu&iacute; a por ellos. Y en una isla es muy complicado salir si no te dan permiso&rdquo;, asevera Cuesta.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, el 31 de agosto de 1938, el Reichsf&uuml;hrer de las SS y uno de los principales ide&oacute;logos del Holocausto, Heinrich Himmler, hab&iacute;a firmado un acuerdo con el ministro de Orden P&uacute;blico de la Espa&ntilde;a franquista, Severiano Mart&iacute;nez Anido, por el cual se establec&iacute;a la extradici&oacute;n mutua de &ldquo;delincuentes pol&iacute;ticos&rdquo; que fuesen detenidos en ambos pa&iacute;ses, as&iacute; como el intercambio policial de informaci&oacute;n sobre todos ellos. Mientras se cerraban las sinagogas y la prensa y los libros escolares se hench&iacute;an de discursos discriminatorios, los fascistas sublevados en 1936 contra la Segunda Rep&uacute;blica comenzaron a jalear, en una suerte de reivindicaci&oacute;n del legado antisemita de los Reyes Cat&oacute;licos, la&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/responsabilidad-franquista-holocausto_129_1731027.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">persecuci&oacute;n del pueblo jud&iacute;o</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 31 de agosto de 1938, el Reichsführer de las SS y uno de los principales ideólogos del Holocausto, Heinrich Himmler, firmó un acuerdo con el ministro de Orden Público de la España franquista, Severiano Martínez Anido, por el cual se establecía la extradición mutua de &#039;delincuentes políticos&#039; que fuesen detenidos en ambos países</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La serie recoge testimonios y an&aacute;lisis que describen c&oacute;mo, tras el estallido de la Guerra Civil, la situaci&oacute;n se convirti&oacute; en condena para quienes decidieron quedarse. Entre ellos se encontraba <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/indeseable-nueva-espana-historia-leo-frischer-fotografo-judio-expulsado-franco_1_10460281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo Israel Frischer</a>, fot&oacute;grafo afincado en el municipio de Esporles, quien, junto a decenas de germanos de origen hebreo radicados en Mallorca y Eivissa, recibi&oacute; una instancia en la que, bajo el ep&iacute;grafe 'Saludo a Franco. &iexcl;Arriba Espa&ntilde;a!', se ordenaba su expulsi&oacute;n. Para muchos jud&iacute;os y disidentes esta misiva equival&iacute;a a una condena segura. El franquismo&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/franco-hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_1_4412874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;a estrechado fuertemente sus lazos con el nazismo</a>&nbsp;en aras a poner cerco a sus &ldquo;enemigos&rdquo; comunes. &ldquo;En territorio nacional no puede quedar ni un jud&iacute;o, ni un mas&oacute;n, ni un rojo&rdquo;, pod&iacute;a leerse en los titulares. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Leo y Elsa Frischer, judíos expulsados de Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Leo y Elsa Frischer, judíos expulsados de Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No corrieron mejor suerte&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/irene-ernest-heinemann-angeles-judios-suicidaron-mallorca-no-deportados-gestapo_1_12007370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irene y Ernest Heinemann</a>, matrimonio alem&aacute;n que, tras el ascenso de Hitler, se hab&iacute;a establecido en El Terreno. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os en los que hab&iacute;an convertido la isla en su hogar, recibieron la carta que los instaba a abandonar Mallorca y regresar a Alemania. Ante la imposibilidad de huir y conscientes del destino que les aguardaban, decidieron quitarse la vida. Ernest ten&iacute;a entonces 62 a&ntilde;os e Irene, 61. Sobre ellos tambi&eacute;n se centra la serie documental de Dani Cuesta: &ldquo;Hubo gente que pudo salir en 1936, pero otros decidieron quedarse en la isla porque ya ten&iacute;an su vida hecha y pensaron: 'Vamos a esperar'. Pero fueron los que verdaderamente tuvieron problemas. Muchos no pudieron salir de aqu&iacute; y algunos, como los Heinemann, acabaron suicid&aacute;ndose a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos decidieron quedarse en la isla porque ya tenían su vida hecha y pensaron: &#039;Vamos a esperar&#039;. Pero fueron los que verdaderamente tuvieron problemas. Muchos no pudieron salir de aquí y algunos, como el matrimonio judío Heinemann, acabaron suicidándose</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Eivissa, como relata la serie documental, refugiados como Rodolfo y Didier Eberle, Hermine y Werner Holzinger y Helmut Wallach, quienes tambi&eacute;n hab&iacute;an huido de Alemania tras el ascenso de los nazis al poder, acabar&iacute;an expulsados de la isla tras recibir la misma notificaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El matrimonio Irene y Ernest Heinemann residió en Mallorca para huir del régimen nazi"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El matrimonio Irene y Ernest Heinemann residió en Mallorca para huir del régimen nazi                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em> ampl&iacute;a el foco hasta los represaliados de Balears en campos de concentraci&oacute;n, concretamente en Mauthausen, donde <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mauthausen-campo-concentracion-miles-espanoles-victimas-terror-nazi_1_12257789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron deportados m&aacute;s de 7.500 espa&ntilde;oles</a>. La serie, como se&ntilde;ala Cuesta, incluye tambi&eacute;n a los republicanos que se exiliaron en Francia, fueron capturados por los nazis y acabaron deportados. &ldquo;Muchos de ellos murieron&rdquo;, asevera el director, quien alude, asimismo, a los baleares que se alistaron en la Divisi&oacute;n Azul para combatir junto a la Wehrmacht -el Ej&eacute;rcito alem&aacute;n- en el frente oriental: &ldquo;Es un tema muy interesante porque, al final, no dejan de ser tambi&eacute;n personajes de las islas que tambi&eacute;n se vieron afectados por la deriva hacia la Segunda Guerra Mundial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo tramo del relato se adentra en la posguerra. Tras la derrota de Hitler, Espa&ntilde;a -aislada internacionalmente y gobernada por Franco- se convirti&oacute; en destino de antiguos nazis y colaboradores. Balears aparece entonces como espacio de refugio, pero tambi&eacute;n como escenario de muertes en circunstancias extra&ntilde;as y de historias cruzadas con quienes lucharon contra el nazismo y acabaron recalando en las islas. En este contexto entra en escena Tom&aacute;s Harris, oficial de la inteligencia brit&aacute;nica y escritor que particip&oacute; en operaciones contra el r&eacute;gimen de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, cuya trayectoria termin&oacute; ligada a Mallorca, y sobre quien investig&oacute; en su momento el historiador Pedro de Montaner, cuyas pesquisas dieron luz a la obra <em>Tom&aacute;s Harris. El esp&iacute;a y artista brit&aacute;nico que vivi&oacute; y muri&oacute; en Mallorca, 1947-1964 </em>(Llibres Ramon Llull). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomás Harris, en su casa de Camp de Mar (Mallorca)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomás Harris, en su casa de Camp de Mar (Mallorca)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Harris, como cita el documental, muri&oacute; en la isla en circunstancias que durante a&ntilde;os alimentaron interrogantes y especulaciones. Junto a &eacute;l aparece el bar&oacute;n von Ripper, arist&oacute;crata austr&iacute;aco que, como detalla Cuesta, tambi&eacute;n luch&oacute; contra el nazismo y termin&oacute; vinculado a Mallorca tras el fin del conflicto b&eacute;lico. Su historia, al igual que la de Harris, concluye con una muerte rodeada de circunstancias poco claras, un patr&oacute;n que el documental subraya para ilustrar la complejidad de la posguerra en las islas. &ldquo;Son personajes que lucharon contra el nazismo, recalaron en Mallorca y acabaron muertos en circunstancias extra&ntilde;as&rdquo;, resume el director. A trav&eacute;s de estos casos, la serie mira m&aacute;s all&aacute; de verdugos y v&iacute;ctimas directas para adentrarse en un archipi&eacute;lago convertido en cruce de caminos de derrotados, resistentes y sombras de una guerra que no termin&oacute; en 1945.
    </p><p class="article-text">
        El cineasta insiste en que la serie no busca el impacto f&aacute;cil. &ldquo;La esv&aacute;stica es un im&aacute;n para el espectador, pero a m&iacute; lo que me atrajo fueron los secretos detr&aacute;s de la postal de Mallorca&rdquo;, explica. &ldquo;La gente conoce las playas, pero hay una trastienda hist&oacute;rica que explica mucho de lo que somos. Es una historia muy amplia. Quer&iacute;amos una retrospectiva global: desde las colonias previas al nazismo hasta lo que ocurre despu&eacute;s de 1945&rdquo;, asevera. Mientras la comunidad acad&eacute;mica y los investigadores contin&uacute;an reconstruyendo estos retazos &mdash;desde la existencia de agrupaciones juveniles hasta la presencia de nazis refugiados en la isla tras la guerra&mdash;, <em>Les Illes Balears sota la creu gammada </em>se articula en cinco cap&iacute;tulos &mdash;de la 'Arcadia feliz' al 'refugio' de posguerra&mdash; y aspira a abrir un debate p&uacute;blico sobre memoria, responsabilidad y relato hist&oacute;rico para entender c&oacute;mo los grandes totalitarismos del siglo XX tambi&eacute;n echaron ra&iacute;ces en lugares asociados al descanso y al ocio. &ldquo;En un sitio tan peque&ntilde;o como Balears tambi&eacute;n llegaron las redes de aquel desastre&rdquo;, concluye Cuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-trampa-judios-perseguidos-nazis-mallorca-ratonera-disidentes-alemanes_1_12866351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 20:32:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1103008" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1103008" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: "Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Nazismo,Españoles en campos nazis,Franquismo,Víctimas del franquismo,Judíos,Guerra Civil Española,Adolf Hitler,Holocausto,Islas Baleares,Mallorca,Menorca,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robos-historia-arte-llegaron-museo-louvre_1_12824661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" width="8160" height="4590" alt="Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ensayo repasa los saqueos del patrimonio más célebres, desde las tumbas egipcias a la guerra de Irak pasando por los nazis y los hurtos en instituciones españolas</p><p class="subtitle">Trocearlas o mercado negro, la única forma de los ladrones para vender las joyas robadas del Louvre
</p></div><p class="article-text">
        A Ana Trigo no le sorprendi&oacute; mucho el modo tan rudimentario y audaz con el que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/francia-detiene-ultimo-sospechoso-robo-joyas-louvre_1_12795520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron robadas</a> valiosas obras de arte del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/atraco-louvre-obliga-cerrar-museo-durante-dia_1_12695972.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo del Louvre</a> el pasado mes de octubre. En Par&iacute;s los ladrones utilizaron un sencillo montacargas, rompieron unas ventanas y en apenas un cuarto de hora se largaron con un muy suculento bot&iacute;n. &ldquo;Podr&iacute;amos pensar que los ladrones de arte recurren a m&eacute;todos m&aacute;s sofisticados, pero hay que subrayar que la seguridad de los museos deja mucho que desear. En realidad, la mayor&iacute;a de museos son muy vulnerables al robo de obras de arte&rdquo;, afirma esta tasadora de arte y escritora. Ana Trigo puede opinar con conocimiento de causa tras una larga trayectoria como experta en museos y en patrimonio hist&oacute;rico-art&iacute;stico. Y como fruto de su experiencia y de su bagaje acaba de publicar <em>Ladrones de arte. Robos c&eacute;lebres de grandes obras </em>(Ariel), donde pasa revista a los hurtos m&aacute;s sonados de la historia.
    </p><p class="article-text">
        La autora, que compagina su especialidad con la publicaci&oacute;n de novelas de misterio hist&oacute;rico, se propuso explicar de forma amena y divulgativa ese desconocido mundo del expolio art&iacute;stico y del mercado negro que rodea a este tipo de delincuencia. &ldquo;El robo de arte&rdquo;, se&ntilde;ala en una entrevista con elDiario.es, &ldquo;es la cuarta mayor categor&iacute;a delictiva del mundo tras el tr&aacute;fico de drogas, el blanqueo de capitales y el comercio de armas. Adem&aacute;s, esta delincuencia les resulta barata a los ladrones, ya que las penas de c&aacute;rcel suelen ser reducidas. Seg&uacute;n datos del FBI cada a&ntilde;o del presente siglo se han sustra&iacute;do piezas de arte por un valor entre 4.000 y 6.000 millones de d&oacute;lares y conviene agregar que el porcentaje de obras que son restituidas es &iacute;nfimo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el ensayo de Ana Trigo deja bien claro que estas cifras tan descomunales solamente son posibles gracias a la existencia de bandas organizadas y especializadas en este tipo de delitos, por un lado, y a un ampl&iacute;simo mercado negro en el que participa m&aacute;s de un profesional del sector como marchantes o intermediarios. A pesar de la parafernalia de seguridad en los grandes museos, estos centros padecen una serie de carencias que los convierten en blancos favoritos de los ladrones. &ldquo;En los museos&rdquo;, comenta la experta madrile&ntilde;a, &ldquo;suele faltar personal, sus presupuestos resultan limitados, las rutinas de control no est&aacute;n bien organizadas e incluso en algunos casos ni siquiera todas las obras est&aacute;n catalogadas. En una palabra, una suma de falta de organizaci&oacute;n, de corruptelas y de negligencia favorece los atracos en los museos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3b8a2c78-d26e-4a97-bffb-2509ef860a5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A juicio de la autora, una minor&iacute;a selecta de coleccionistas muy ricos son capaces incluso de encargar robos por el simple placer de disfrutar de obras de arte solo en sus domicilios. No les importa a estos multimillonarios que las piezas no puedan ser mostradas en p&uacute;blico y as&iacute; se conforman con exponerlas a sus familiares y amigos, ya que en multitud de ocasiones cuadros o esculturas son tan conocidos que su venta se convierte en misi&oacute;n imposible. &ldquo;A veces se comenta en un tono entre la leyenda y la realidad que algunas reuniones de la mafia en Estados Unidos o en Italia se celebran en salones presididos por aut&eacute;nticas obras maestras de la historia del arte. Robadas, por supuesto&rdquo;, dice Ana Trigo. La autora de <em>Ladrones de arte</em> ha investigado durante a&ntilde;os para escribir este libro que se nutre de una bibliograf&iacute;a en su mayor&iacute;a anglosajona, pues se han publicado y se publican pocos t&iacute;tulos en espa&ntilde;ol sobre esta materia a pesar de la importancia de nuestro patrimonio.
    </p><h2 class="article-text">De los expolios coloniales a los nazis</h2><p class="article-text">
        En cualquier caso, este ensayo revela que los expolios art&iacute;sticos se han producido desde la Edad Antigua y que suelen perpetrarse, sobre todo, en las <a href="https://www.eldiario.es/internacional/investigacion-forense-genocidio-reconstruir-hechos-desmontar-narrativa-oficial_128_12750907.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dominaciones coloniales</a>, en las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/husni-abdel-wahed-embajador-palestina-centro-genocidio-israel-genocidio-cultural_1_12644958.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guerras</a> y en las revoluciones. Ahora bien, en lo que se refiere a los expolios coloniales, como los casos famosos de profanaciones de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tumbas-destruidas-residentes-expulsados-ciudad-muertos-cairo-lucha-sobrevivir_1_10769859.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tumbas en Egipto</a> o de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/museo-siglo-xxi-le-cuesta-romper-siglo-xix_1_10213398.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bronces de Benin</a>, que cuentan con extensos cap&iacute;tulos en el libro, Ana Trigo sostiene una opini&oacute;n minoritaria y no compartida por otros expertos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque la corriente principal&rdquo;, afirma, &ldquo;se muestra partidaria de que las obras de arte sean restituidas a sus pa&iacute;ses de origen, yo creo que debemos analizar pieza a pieza y siempre con el objetivo de la seguridad del patrimonio. En definitiva, debe primar el disfrute del p&uacute;blico y que las obras art&iacute;sticas se hallen al alcance del mayor n&uacute;mero de investigadores y de aficionados al arte. As&iacute; las cosas, llevado este debate al extremo, todos los pa&iacute;ses hemos sufrido expolios por invasiones y conflictos. Sin ir m&aacute;s lejos el Ej&eacute;rcito franc&eacute;s, con el mariscal Soult al mando, se apropi&oacute; de mucho rico patrimonio espa&ntilde;ol durante la guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, y no por ello lo hemos reclamado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los países hemos sufrido expolios por invasiones y conflictos. Sin ir más lejos el Ejército francés, con el mariscal Soult al mando, se apropió de mucho rico patrimonio español durante la guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, y no por ello lo hemos reclamado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Trigo</span>
                                        <span>—</span> Tasadora de arte y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de guerras el libro se detiene especialmente en el expolio cometido en Irak tras la <a href="https://www.eldiario.es/politica/destruccion-cultural-irak-crimen-premeditado-e-impune_129_11233297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invasi&oacute;n de Estados Unidos</a> en 2003 que, a juicio de Trigo, nadie quiso evitar. Aquellos saqueos, que pudieron verse en directo por televisi&oacute;n, fueron masivos y una cantidad ingente de piezas de un alt&iacute;simo valor hist&oacute;rico en la tierra de la antigua Mesopotamia acabaron vendidas en el mercado negro. &ldquo;La mayor&iacute;a de piezas&rdquo;, concluye esta experta, &ldquo;nunca han sido recuperadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el m&aacute;s grande expolio de la historia lo protagonizaron sin duda alguna <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/reclamacion-europa-tesoro-entregado-nazis-abre-debate-patrimonio-debe-exigir-espana-vuelta_1_12154138.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los nazis</a> durante la ocupaci&oacute;n de buena parte de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Personajes siniestros y poderosos como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuremberg-pelicula-juicios-cupula-nazi-desgraciadamente-actual-sera-futuro_1_12814217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hermann G&ouml;ring</a> o Alfred Rosenberg, a la orden directa de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/partido-ultra-afd-expulsa-candidatos-liderar-juventudes-imitar-hitler-discurso_1_12814825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adolf Hitler</a>, gran amante del arte, saquearon museos, iglesias, palacios y edificios oficiales para reunir un gigantesco patrimonio. &ldquo;La principal diferencia con otros expolios&rdquo;, argumenta Ana Trigo, &ldquo;se refiere al car&aacute;cter sistem&aacute;tico de la actuaci&oacute;n de los nazis que obedec&iacute;a a instrucciones desde el mism&iacute;simo poder pol&iacute;tico. Por otra parte, los nazis ejecutaron ese expolio a partir de un control exhaustivo de aquello de lo que se apropiaban. As&iacute; pues, conviene recordar que todo lo documentaban con fotograf&iacute;as, &aacute;lbumes de recopilaci&oacute;n, fichas&hellip;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Salvadores del patrimonio</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Trigo, las numerosas versiones literarias o cinematogr&aacute;ficas de aquellos episodios del expolio nazi se ajustan bastante a la realidad. &ldquo;Quiz&aacute; con un matiz&rdquo;, observa la experta &ldquo;y es que responden a la visi&oacute;n de los norteamericanos. De ah&iacute; que magnifiquen y ensalcen su propia labor, por ejemplo, al recordar el papel jugado por los llamados 'monument men', profesionales cuyo cometido consisti&oacute; en proteger y recuperar el arte robado por los nazis. Pero m&aacute;s relevante y meritoria fue la proeza de salvadores del patrimonio que se jugaron literalmente la vida por rescatar multitud de obras maestras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En varios cap&iacute;tulos la autora destaca a esos an&oacute;nimos h&eacute;roes que defendieron el patrimonio a riesgo de su vida como los mineros de Altaussee, en Austria, que burlaron la vigilancia de las tropas alemanas en retirada y desactivaron las bombas colocadas en las galer&iacute;as subterr&aacute;neas para destruir innumerables obras. Menci&oacute;n especial merece en el libro una discreta conservadora francesa, Rose Valland, que se gan&oacute; la confianza de las autoridades nazis en el parisino museo Jeau de Paume. &ldquo;Fue&rdquo;, subraya Ana Trigo, &ldquo;una mujer a quien los oficiales alemanes trataron con indiferencia y desd&eacute;n. Pero ella fue testigo del latrocinio con habilidad y se convirti&oacute; m&aacute;s tarde en un testimonio clave para salvar cientos de miles de obras y para condenar a algunos de los jerarcas nazis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No olvida, por supuesto, Ana Trigo abordar en su libro algunos de los m&aacute;s c&eacute;lebres robos o desapariciones en centros emblem&aacute;ticos de Espa&ntilde;a, como el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/tecnologia-museo-prado-desvela-secretos-escondidos-lienzos-cuadros_1_12277188.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo del Prado</a>, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/palacio-real-madrid-mayor-palacio-real-europa-pm_1_12208490.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palacio Real</a> o la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cultura-dejara-contratar-software-israeli-biblioteca-nacional_1_12659521.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca Nacional</a>. Tal vez el suceso m&aacute;s misterioso y sonado fuera el ocurrido en el Palacio Real en agosto de 1989 cuando alguien entr&oacute; en el edificio, descolg&oacute; cuatro cuadros (dos de ellos obras de Vel&aacute;zquez) valorados cada una de ellos en m&aacute;s de 100 millones de pesetas de la &eacute;poca (1,7 millones de euros actuales) y abandon&oacute; el lugar sin ning&uacute;n problema. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada del edificio de la Biblioteca Nacional de España"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada del edificio de la Biblioteca Nacional de España                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La facilidad e impunidad con la que actuaron los ladrones pueden servir de antecedente comparable al reciente robo en el museo del Louvre. As&iacute; lo cuenta Ana Trigo: &ldquo;Las alarmas no sonaron, nadie del personal de seguridad vio nada extra&ntilde;o, ninguna entrada ni cerradura fue forzada, el sistema de seguridad no detect&oacute; ninguna presencia. En la sala del robo no hab&iacute;a signos de violencia&rdquo;. Lo bien cierto, seg&uacute;n comenta la experta, es que cuando ya han pasado m&aacute;s de tres d&eacute;cadas y despu&eacute;s de que la polic&iacute;a manejara diversas hip&oacute;tesis, las obras maestras robadas no han aparecido. &ldquo;Las inc&oacute;gnitas del gran robo en el Palacio Real de Madrid siguen sin respuesta&rdquo;, dice Trigo a modo de sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Insiste esta vers&aacute;til experta, profesional del mundo del arte y escritora a un tiempo, en la necesidad de reforzar la seguridad de museos y centros de arte. Para Ana Trigo resulta inconcebible que cada vez con mayor frecuencia los autocalificados activistas del clima destrocen cuadros magistrales o esculturas soberbias, lo que atestigua la vulnerabilidad del patrimonio art&iacute;stico. Una gran mayor&iacute;a de las piezas robadas en los atracos m&aacute;s c&eacute;lebres, que aparecen en las p&aacute;ginas de este ensayo, est&aacute;n todav&iacute;a pendientes de resolver. &ldquo;Algunas de estas obras&rdquo;, relata la autora, &ldquo;no solo han sido testigos mudos de la historia, sino que han determinado su rumbo y el de quienes han estado en contacto con ellas. En definitiva, su p&eacute;rdida es una p&eacute;rdida para la Humanidad entera&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robos-historia-arte-llegaron-museo-louvre_1_12824661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2025 20:35:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" length="4871030" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4871030" width="8160" height="4590"/>
      <media:title><![CDATA[Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" width="8160" height="4590"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Robos,Louvre,Patrimonio,Irak,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrenamientos paramilitares con armas en campos de tiro: así se preparan células neonazis de The Base como la de Castelló]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/entrenamientos-paramilitares-armas-campos-tiro-preparan-celulas-neonazis-the-base-castello_1_12819808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entrenamientos paramilitares con armas en campos de tiro: así se preparan células neonazis de The Base como la de Castelló"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La célula estaba compuesta solo por tres miembros y estaba asentada estratégicamente en Ayódar, un pueblo de apenas 182 habitantes del interior donde podían pasar más desapercibidos</p><p class="subtitle">Qué es 'The Base', la organización terrorista neonazi que planea atentados en EEUU, España y Ucrania</p></div><p class="article-text">
        En los m&aacute;rgenes silenciosos de la provincia de Castell&oacute;, entre barrancos y pinares, lejos de grandes concentraciones de poblaci&oacute;n y de miradas indiscretas, se encuentran los lugares elegidos para la radicalizaci&oacute;n de la violencia de extrema derecha. Campos de entrenamiento paramilitar con t&aacute;cticas que emulan manuales de guerra insurgente: manejo de armas blancas prohibidas, combate cuerpo a cuerpo, instrucci&oacute;n con armas de fuego de distintos calibres y uso de equipamiento t&aacute;ctico de inspiraci&oacute;n militar. As&iacute; act&uacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/politica/the-base-organizacion-terrorista-neonazi-planea-atentados-eeuu-espana-ucrania_1_12810299.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupo terrorista neonazi The Base</a>, y as&iacute; operaba en el interior de Castell&oacute; cuando fue <a href="https://www.eldiario.es/politica/policia-desarticula-primera-celula-terrorista-neonazi-the-base-espana-tres-detenciones-castellon_1_12809977.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desmantelado por la Polic&iacute;a Nacional</a>.
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de una c&eacute;lula compuesta por tres j&oacute;venes, uno de ellos &mdash;David Dion&iacute;s Gandia&mdash; su l&iacute;der. La Polic&iacute;a Nacional los vigilaba desde meses atr&aacute;s. Cuando el operativo se activ&oacute;, los agentes intervinieron dos armas de fuego, m&aacute;s de veinte armas blancas, nueve armas de entrenamiento, munici&oacute;n, material m&eacute;dico de combate, equipamiento t&aacute;ctico militar y abundante propaganda nazi y aceleracionista. La Audiencia Nacional describe el arsenal como un &ldquo;acopio anormal&rdquo; y recalca que los miembros del grupo portaban estas armas en la v&iacute;a p&uacute;blica de forma habitual, un riesgo a&ntilde;adido a su radicalidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta ha sido la primera c&eacute;lula de The Base detectada en Espa&ntilde;a, asentada estrat&eacute;gicamente en Ay&oacute;dar, un pueblo de apenas 182 habitantes del interior donde pod&iacute;an pasar m&aacute;s desapercibidos. El l&iacute;der viv&iacute;a &ldquo;como un ermita&ntilde;o&rdquo;, afirman algunos vecinos, aunque tambi&eacute;n se desplazaban a Onda, una localidad m&aacute;s grande de donde era originario. No necesitaban mucho m&aacute;s: The Base promueve estructuras m&iacute;nimas, invisibles, capaces de actuar sin levantar sospechas.
    </p><h2 class="article-text">Aceleracionismo: la ideolog&iacute;a que busca el colapso</h2><p class="article-text">
        The Base es una organizaci&oacute;n neonazi internacional de car&aacute;cter aceleracionista. Esta corriente defiende que la sociedad liberal y capitalista est&aacute; destinada a colapsar por sus propios defectos y que sus simpatizantes deben contribuir activamente a acelerar ese derrumbe mediante sabotajes, violencia y desestabilizaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Su objetivo &uacute;ltimo es crear un etnoestado blanco, una sociedad racialmente homog&eacute;nea donde no tendr&iacute;an cabida minor&iacute;as &eacute;tnicas, religiosas, sexuales o ideol&oacute;gicas. Para sus integrantes, toda diversidad es una amenaza existencial. Solo la confrontaci&oacute;n violenta &mdash;una &ldquo;guerra racial&rdquo;&mdash; permitir&iacute;a, seg&uacute;n sus postulados, instaurar un nuevo orden revolucionario nazi.
    </p><p class="article-text">
        Lo peligroso del aceleracionismo, advierten los expertos, es que no necesita estructuras pol&iacute;ticas complejas ni militantes especialmente formados ideol&oacute;gicamente. Se propaga por comunidades digitales peque&ntilde;as y cerradas, donde cualquier usuario puede convertirse en agente radicalizador y donde la violencia se presenta como una respuesta simple y emocional a un supuesto caos social.
    </p><h2 class="article-text">C&eacute;lulas diminutas y lobos solitarios: la estrategia tomada de Al-Qaeda</h2><p class="article-text">
        Fundada en 2018 por el estadounidense Rinaldo Nazzaro &mdash;residente en San Petersburgo&mdash;, The Base opera siguiendo un modelo copiado deliberadamente del yihadismo. En &aacute;rabe, <em>Al-Qaeda</em> significa precisamente &ldquo;la base&rdquo;, y los neonazis no ocultan su admiraci&oacute;n por la eficacia del terrorismo descentralizado.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n fomenta la creaci&oacute;n de c&eacute;lulas de dos o tres personas, o incluso de individuos que act&uacute;an solos, los llamados &ldquo;lobos solitarios&rdquo;. No requieren infraestructura, financiaci&oacute;n masiva ni contactos jer&aacute;rquicos. Con un arma casera, una navaja, un coche o un arma de fuego basta para causar un impacto propagand&iacute;stico enorme.
    </p><p class="article-text">
        La c&eacute;lula castellonense segu&iacute;a exactamente ese patr&oacute;n: clandestinidad, movilidad reducida, uso de pueblos diminutos como refugio y un convencimiento absoluto de que su misi&oacute;n era contribuir al colapso del Estado mediante ataques selectivos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Armamento requisado a la célula de The Base en Castelló."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Armamento requisado a la célula de The Base en Castelló.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo se propagan: Telegram, foros y radicalizaci&oacute;n digital</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n policial revel&oacute; que los detenidos utilizaban redes sociales y canales cerrados de Telegram para captar nuevos adeptos, difundir contenido aceleracionista, enaltecer a otras organizaciones terroristas y compartir manuales de adiestramiento. Tambi&eacute;n usaban otras plataformas como VK, el conocido como &ldquo;Facebook ruso&rdquo;, desde donde divulgaban sus mensajes y mostraban c&oacute;mo se preparaban.
    </p><p class="article-text">
        En esos espacios digitales circulan teor&iacute;as conspirativas sobre la inmigraci&oacute;n, discursos sobre el &ldquo;gran reemplazo&rdquo; y tutoriales clandestinos de supervivencia, fabricaci&oacute;n de armas o t&eacute;cnicas de combate. Internet act&uacute;a como plataforma de reclutamiento, pero tambi&eacute;n como refugio: microcomunidades donde los j&oacute;venes sienten pertenencia, identidad y un prop&oacute;sito radical.
    </p><p class="article-text">
        Sergio Gracia, especialista en ultraderecha transnacional, ha descrito el caso de The Base como &ldquo;el salto de lo online a lo real&rdquo;. Esta c&eacute;lula lo ejemplificaba con exactitud: naci&oacute; en chats an&oacute;nimos y acab&oacute; entrenando para cometer atentados.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;der detenido en Castell&oacute;: conocido, adiestrador y enlace internacional</h2><p class="article-text">
        El l&iacute;der de la c&eacute;lula espa&ntilde;ola era David Dion&iacute;s Gandia, natural de Onda. Seg&uacute;n el juez de la Audiencia Nacional, Antonio Pi&ntilde;a, desempe&ntilde;aba un &ldquo;papel predominante&rdquo; en la organizaci&oacute;n y hab&iacute;a asumido plenamente los objetivos terroristas de The Base.
    </p><p class="article-text">
        Realizaba entrenamientos t&aacute;cticos en los alrededores de su localidad, instruyendo a terceros en el manejo de armas blancas, t&eacute;cnicas de combate y armas PCP (de aire comprimido). Ten&iacute;a antecedentes por violencia y delitos de odio, y los investigadores destacan su car&aacute;cter &ldquo;extremadamente violento&rdquo; y su &ldquo;exacerbado doctrinario supremacista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en alg&uacute;n momento dej&oacute; de mantenerse en un segundo plano y pas&oacute; a los actos p&uacute;blicos, como la protesta contra la retirada de la cruz franquista del Parc de Ribalta en Castell&oacute;, donde  <a href="https://www.eldiario.es/politica/amenazas-lider-the-base-retirada-cruz-franquista-cuelguen-soga-hijos-puta_1_12819504.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lleg&oacute; a amenazar a aquellos que defend&iacute;an la eliminaci&oacute;n del s&iacute;mbolo fascista</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dion&iacute;s estaba en contacto directo con Rinaldo Nazzaro, el fundador de la organizaci&oacute;n, quien recientemente hab&iacute;a instado a consolidar c&eacute;lulas internacionales y ejecutar ataques selectivos para desestabilizar democracias occidentales. Ese v&iacute;nculo directo precipit&oacute; su detenci&oacute;n ante el temor de que la c&eacute;lula preparara un atentado inminente.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n apunta adem&aacute;s a que recibi&oacute; financiaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n y que sufragaba parte de sus actividades mediante tr&aacute;fico de drogas a peque&ntilde;a escala.
    </p><h2 class="article-text">Una red internacional activa y en expansi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        The Base cuenta con presencia en Estados Unidos, Australia, Sud&aacute;frica, Reino Unido, Ucrania y la Uni&oacute;n Europea. Aunque no est&aacute; considerada organizaci&oacute;n terrorista en Estados Unidos o Rusia, s&iacute; lo est&aacute; en la UE, Canad&aacute;, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Las agencias de inteligencia estiman que tiene alrededor de un centenar de integrantes repartidos en c&eacute;lulas aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, sus actividades se han intensificado desde 2019, con planificaci&oacute;n de ataques transnacionales y un uso intensivo de internet para organizarse, entrenarse y difundir propaganda. Las detenciones en Espa&ntilde;a revelan que el pa&iacute;s se ha convertido en un punto estrat&eacute;gico para la expansi&oacute;n de esta red clandestina.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n policial culmin&oacute; con la detenci&oacute;n de los tres integrantes y el ingreso en prisi&oacute;n de David Dion&iacute;s. La Audiencia Nacional considera que exist&iacute;a riesgo de fuga, reiteraci&oacute;n delictiva y destrucci&oacute;n de pruebas, dado el car&aacute;cter jer&aacute;rquico de la organizaci&oacute;n y la posici&oacute;n del detenido dentro de ella.
    </p><p class="article-text">
        La c&eacute;lula ha ca&iacute;do. Pero, para los expertos, su desarticulaci&oacute;n confirma que el extremismo de The Base ya ha dado el salto a Espa&ntilde;a y que su amenaza &mdash;peque&ntilde;a, difusa, digital y extremadamente violenta&mdash; requiere una vigilancia constante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Cuquerella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/entrenamientos-paramilitares-armas-campos-tiro-preparan-celulas-neonazis-the-base-castello_1_12819808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 22:51:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="539548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="539548" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entrenamientos paramilitares con armas en campos de tiro: así se preparan células neonazis de The Base como la de Castelló]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Terrorismo,Castelló]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El partido ultra AfD expulsa a uno de los candidatos a liderar sus juventudes por imitar a Hitler en un discurso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/partido-ultra-afd-expulsa-candidatos-liderar-juventudes-imitar-hitler-discurso_1_12814825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién es Alexander Eichwald? La AfD expulsa a uno de los candidatos a liderar la rama juvenil del partido ultraderechista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con un cargo público de experto en un ayuntamiento de Renania, pero sin poder de decisión, y afiliado al partido hace apenas dos meses, este joven ha puesto patas arriba al partido alemán que se ha apresurado para expulsarlo y garantizar que no vuelve a ostentar cargos públicos en nombre de AfD</p><p class="subtitle">Manifestantes antifascistas retrasan el congreso juvenil del partido ultraderechista alemán AfD</p></div><p class="article-text">
        Ha causado conmoci&oacute;n hasta en la ultraderecha alemana con menos de cuatro minutos de discurso. Tanta, que el partido AfD (Alternativa para Alemania) ha decidido expulsarle de inmediato. Su discurso de candidatura para formar parte de la direcci&oacute;n de la organizaci&oacute;n juvenil de AfD, que el partido ultraderechista ha refundado este fin de semana en Giessen entre amplias protestas de los antifascistas, no ha pasado desapercibido por sus palabras, sus gestos y hasta una forma de pronunciar la letra 'r' que recordaba al l&iacute;der del nazismo: Adolf Hitler.
    </p><p class="article-text">
        Con un cargo como <em>sachkundiger B&uuml;rger</em>, cuya traducci&oacute;n al castellano ser&iacute;a la de &ldquo;ciudadano experto&rdquo;,<em> </em>en el ayuntamiento de Herford desde hace dos meses, Alexander Eichwald, de 30 a&ntilde;os, se afili&oacute; al partido en el mes de octubre y formaba parte de su grupo municipal hasta este lunes, cuando ha pasado a ocupar el cargo como independiente.
    </p><p class="article-text">
        Michel Schneidermann, l&iacute;der del grupo municipal de AfD en Herford ha declarado a medios alemanes que &ldquo;no sab&iacute;a nada de la candidatura&rdquo; y ha acusado a Eichwald de mentir por presentarse como &ldquo;representante juvenil designado&rdquo; de la AfD por el Estado de Renania del Norte-Westfalia.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que en su discurso, que inicialmente iba a tener una duraci&oacute;n de 10 minutos pero que fue reducido por la organizaci&oacute;n antes de completar el minuto cuatro, Alexander Eichwald lanz&oacute; una serie de mensajes que recordaban a los discursos de Hitler o de su ministro de Propaganda, Joseph Goebbels. Eichwald se dirigi&oacute; a los participantes en la refundaci&oacute;n de las juventudes de AfD como &ldquo;camaradas del partido&rdquo; o &ldquo;compatriotas alemanes&rdquo;, proclam&oacute; que &ldquo;juntos compartimos el amor y la lealtad a Alemania&rdquo; o exclam&oacute; que &ldquo;es y sigue siendo nuestro deber nacional proteger la cultura alemana de las influencias extranjeras&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9uvwum" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con este mensaje ultranacionalista, el todav&iacute;a militante de AfD pidi&oacute; garantizar &ldquo;un futuro en el que ning&uacute;n ni&ntilde;o alem&aacute;n vuelva a sentirse avergonzado de ser alem&aacute;n&rdquo;, habl&oacute; de &ldquo;la organizaci&oacute;n alemana&rdquo; o se&ntilde;al&oacute; que la izquierda &ldquo;grita que los nacidos en Alemania son autom&aacute;ticamente alemanes&rdquo; pero que &ldquo;a un cerdo, que naci&oacute; en un establo de vacas, nunca le dir&iacute;an: 'S&iacute;, es una vaca y no un cerdo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, por si fuera poco, adherezado con una gesticulaci&oacute;n muy particular que recordaba los gestos de mano que ya usaron en sus discursos ante las masas Hitler o Goebbels e, incluso, modificando la forma de decir la letra 'r' en las palabras para imitar la forma de hablar del canciller nazi.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el turno de preguntas, uno de los asistentes cuestion&oacute; con iron&iacute;a si no era un informante de la Oficina Federal para la Protecci&oacute;n de la Constituci&oacute;n (la agencia de inteligencia nacional alemana). Otros plantearon que el discurso pod&iacute;a ser una provocaci&oacute;n sat&iacute;rica y, ya posteriormente en las redes sociales, se especul&oacute; con la posibilidad de que se tratara de una acci&oacute;n del Centro para la Belleza Pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su competidor Alexander Claus obtuvo una arrolladora victoria por la posici&oacute;n en la organizacion juvenil, que ha sido rebautizada como 'Generaci&oacute;n Alemania', Eichwald logr&oacute; acumular el 12% de los votos.
    </p><h2 class="article-text">Expulsi&oacute;n inmediata</h2><p class="article-text">
        Sigue habiendo l&iacute;neas rojas con el nazismo hasta en la extrema derecha. En primer lugar, un portavoz de la ciudad de Herford confirm&oacute; a la agencia Dpa la retirada de Eichwald de su grupo parlamentario en las horas posteriores a su discurso. Despu&eacute;s, Maximilian Kneller, diputado de la AfD en el Bundestag por Bielefeld, inform&oacute; de la apertura de un procedimiento de expulsi&oacute;n del partido contra Alexander Eichwald.
    </p><p class="article-text">
        Kneller asegur&oacute; este lunes que Eichwald se hab&iacute;a comportado &ldquo;de forma discreta&rdquo; hasta ese momento, y sugiri&oacute; que su aparici&oacute;n en el congreso fundacional de la nueva organizaci&oacute;n juvenil de AfD fuese &ldquo;un acto deliberado&rdquo;. Adem&aacute;s, destac&oacute; que la sensaci&oacute;n de que deb&iacute;a ser expulsado ha sido &ldquo;un&aacute;nime&rdquo; en el seno del partido y que tomar&aacute;n todas las medidas necesarias &ldquo;para deshacerse de &eacute;l all&iacute; donde sea posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El copresidente de la AfD, Tino Chrupalla, ha pedido esperar para ver &ldquo;qu&eacute; m&aacute;s sale a la luz&rdquo;, pero zanj&oacute; la cuesti&oacute;n al afirmar que &ldquo;no seguir&aacute; siendo miembro del partido. Eso es seguro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Órfão]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/partido-ultra-afd-expulsa-candidatos-liderar-juventudes-imitar-hitler-discurso_1_12814825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2025 16:21:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" length="150456" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" type="image/jpeg" fileSize="150456" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El partido ultra AfD expulsa a uno de los candidatos a liderar sus juventudes por imitar a Hitler en un discurso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Afd,Ultraderecha,Adolf Hitler,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania pide perdón en Gernika por el bombardeo nazi de 1937 con el rey de España como testigo silencioso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/alemania-pide-perdon-gernika-bombardeo-nazi-1937-rey-espana-testigo-silencioso_1_12803849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania pide perdón en Gernika por el bombardeo nazi de 1937 con el rey de España como testigo silencioso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente Frank-Walter Steinmeier deposita una corona de claveles blancos y se reúne con dos supervivientes nonagenarias en el mayor gesto de desagravio en 88 años</p><p class="subtitle">Reagan, Castro, dos papas y el Dalái Lama: los otros líderes que se reunieron con lehendakaris antes del presidente alemán</p></div><p class="article-text">
        El jefe del Estado de Alemania, el presidente Frank-Walter Steinmeier, ha solemnizado este viernes una petici&oacute;n de perd&oacute;n al pueblo de Gernika por el <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/ataque-concentrado-gran-exito_1_3448578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bombardeo ejecutado a sangre y fuego por la aviaci&oacute;n nazi el 26 de abril de 1937</a>, en plena Guerra Civil, en la que Adolf Hitler particip&oacute; en auxilio de los golpistas franquistas al igual que lo hizo el fascista italiano Benito Mussolini. La denominada 'operaci&oacute;n R&uuml;gen' dej&oacute; centenares de fallecidos (el primer dato del Gobierno de Euzkadi de la &eacute;poca aludi&oacute; a cerca de 1.700), destruy&oacute; un porcentaje elevad&iacute;simo del casco urbano y fue un macabro experimento de la crueldad que se aplic&oacute; despu&eacute;s en la II Guerra Mundial. La imagen de Steinmeier de pie, solo, con la cabeza gacha, con la m&uacute;sica 'Gernika' de fondo durante un minuto, en el templete del mausoleo que lleva grabada la fecha, la inscripci&oacute;n latina 'pax' y el escudo vasco, pasar&aacute; ya a la historia.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o en que se cumple el aniversario m&aacute;s negro de la masacre, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/88-anos-bombardeo-gernika-aniversario-negro-macabro-experimento-nazi-ii-guerra-mundial_1_12246574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">88 a&ntilde;os, la cifra fetiche del nazismo</a>, la m&aacute;xima autoridad institucional alemana, de viaje oficial en Espa&ntilde;a, ha realizado el mayor gesto de desagravio conocido hasta la fecha y ha saludado, en la propia localidad vizca&iacute;na, a dos nonagenarias supervivientes de las bombas, Crucita Etxabe y Mar&iacute;a del Carmen Aguirre, que han asistido sentadas por su edad a la ofrenda floral en el cementerio de la villa. Steinmeier ha acudido a Gernika acompa&ntilde;ado del jefe del Estado espa&ntilde;ol, el rey Felipe VI, que no ha tomado la palabra en ning&uacute;n momento y que se ha mantenido detr&aacute;s, a distancia pero muy erguido, durante el acto formal del desagravio.
    </p><p class="article-text">
        Steinmeier y su esposa, Elke B&uuml;denbender, est&aacute;n en Espa&ntilde;a desde el mi&eacute;rcoles por invitaci&oacute;n de Felipe VI. El gesto hacia Gernika ha quedado para el &uacute;ltimo d&iacute;a en la agenda, aunque en Madrid ya visit&oacute; el museo Reina Sof&iacute;a, de cuyas paredes cuelga el 'Guernica' de Pablo Picasso. Este cuadro fue patrocinado por el leg&iacute;timo Gobierno espa&ntilde;ol en 1937, el republicano, como gran s&iacute;mbolo para denunciar la barbarie.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Alemania es consciente de su responsabilidad hist&oacute;rica. La reconocemos y sentimos la obligaci&oacute;n de trabajar hoy por la paz, la democracia y contra la violencia. No soy el primer alem&aacute;n que viene aqu&iacute; y lo expresa 'in situ'. Pero creo que es bueno para nuestras relaciones mutuas que, por primera vez, un presidente federal alem&aacute;n reconozca aqu&iacute;, en persona, la responsabilidad por los hechos de entonces&rdquo;, ha se&ntilde;alado Steinmeir al t&eacute;rmino de la jornada a los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Con retraso</h2><p class="article-text">
        La jornada en Euskadi ha arrancado con mucho retraso. Las condiciones meteorol&oacute;gicas -Vitoria, por ejemplo, ha amanecido bajo la niebla- y tambi&eacute;n alg&uacute;n problema mec&aacute;nico, seg&uacute;n las fuentes consultadas, han pospuesto el vuelo presidencial desde la capital de Espa&ntilde;a a la capital vasca. Steinmeier ha aterrizado en Foronda finalmente a las 10.48 horas. Era un A350-941 con c&oacute;digo GAF901 de la fuerza a&eacute;rea de la rep&uacute;blica federal, que sigue llam&aacute;ndose Luftwaffe. Lleva, en grandes dimensiones, las letras 'Bundesrepublik Deutschland'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Llegada del presidente alemán a Vitoria"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Llegada del presidente alemán a Vitoria                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este aeropuerto fue inaugurado en 1980 y no es el que us&oacute; la otra Luftwaffe, la de los nazis, que ten&iacute;an en Vitoria su cuartel general y desde donde planificaron el bombardeo. Aquel antiguo campo de aviaci&oacute;n est&aacute; ahora sepultado en un barrio residencial, el de Salburua, y existe un peque&ntilde;o memorial en un parque en memoria de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        En Foronda, a pie de pista, el presidente alem&aacute;n ha sido recibido por algunas autoridades. Ha habido una peque&ntilde;a parada de militares espa&ntilde;oles. Despu&eacute;s, la comitiva alemana -decenas de veh&iacute;culos negros, la mayor&iacute;a de marcas alemanas, como las Mercedes-Benz Vito que se fabrican en Vitoria, escoltados por Ertzaintza y Guardia Civil- se ha desplazado al palacio de Ajuria Enea. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; esperaban, el lehendakari, Imanol Pradales, la vicelehendakari, Ibone Bengoetxea, los diputados generales de &Aacute;lava, de Bizkaia y de Gipuzkoa, Ramiro Gonz&aacute;lez, Elixabete Etxanobe y Eider Mendoza, la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejer&iacute;a, y otras autoridades, como el secretario de Estado para la Uni&oacute;n Europea, Fernando Mariano Sampedro, del Ministerio de Asuntos Exteriores. La recepci&oacute;n ha tenido lugar finalmente cerca de las 11.00 horas, m&aacute;s de media hora despu&eacute;s de lo previsto. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9ulkv8" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Pradales ha recibido al presidente y a su esposa en la escalinata trasera del palacio, la que da a los jardines. Ertzainas con uniforme de gran gala -verde y con sables- han formado ante una de las visitas m&aacute;s importantes de la historia de Ajuria Enea. Despu&eacute;s, el lehendakari ha mostrado el palacio en ingl&eacute;s a Steinmeier y B&uuml;denbender. Por ejemplo, les ha ense&ntilde;ado una ikurri&ntilde;a hist&oacute;rica de Par&iacute;s tras la conquista nazi, que incluye el escudo de Navarra. &ldquo;When the Germans entered Paris, the Ikurri&ntilde;a was hidden by a basque exilies until it was returned to the Basque Government once in democracy&rdquo;, ha se&ntilde;alado en ingl&eacute;s el lehendakari.
    </p><p class="article-text">
        Les ha explicado que el primer lehendakari, Jos&eacute; Antonio de Aguirre, tuv&oacute; que escapar de los nazis y que lo hizo, precisamente, pasando por Berl&iacute;n. &ldquo;Really?&rdquo;, se ha sorprendido la mujer del jefe del Estado alem&aacute;n. Ella ha preguntado tambi&eacute;n por una pintura de Zuloaga, de las mejoras obras de arte del palacio, pero Pradales no recordaba el t&iacute;tulo de 'Do&ntilde;a Virtudes de azul y amarillo'. El encuentro lo han presidido las banderas vasca, espa&ntilde;ola, alemana y europea. Ocho personas compon&iacute;an el equipo presidencial y Pradales les ha estrechado la mano uno por uno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-aMo7N8WmIU0-2470', 'youtube', 'aMo7N8WmIU0', document.getElementById('yt-aMo7N8WmIU0-2470'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-aMo7N8WmIU0-2470 src="https://www.youtube.com/embed/aMo7N8WmIU0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">La espera en Gernika y el PNV queriendo el perd&oacute;n de Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Entretanto, una Gernika con decenas de aparcamientos bloqueados, con un helic&oacute;ptero sobrevolando la villa y con las unidades caninas de la Ertzaintza inspeccionando los lugares de las visitas, la espera se ha hecho larga. Una mujer de 77 a&ntilde;os, que lleg&oacute; desde Valladolid en 1964, contaba que desde el principio sinti&oacute; que el bombardeo estaba &ldquo;muy vivo&rdquo;. Sus vecinos le han contado que fue &ldquo;sobrecogedor&rdquo; e insiste en que es algo &ldquo;para no olvidar&rdquo;. Al cementerio se han acercado tambi&eacute;n j&oacute;venes de un instituto con sus colegas de intercambio, alemanes. Uno de ellos, Lur, de 18 a&ntilde;os, comentaba la importancia de que las nuevas generaciones conozcan bien el pasado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x866y1003.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x866y1003.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x866y1003.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x866y1003.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x866y1003.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x866y1003.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x866y1003.jpg"
                    alt="El funcionario de Gernika Fernando Malaxetxeberria toca cinco veces, en presencia de Frank-Walter Steinmeier y Felipe VI una vieja campana que sobrevivió a las bombas nazis"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El funcionario de Gernika Fernando Malaxetxeberria toca cinco veces, en presencia de Frank-Walter Steinmeier y Felipe VI una vieja campana que sobrevivió a las bombas nazis                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No lejos de all&iacute;, el presidente del PNV aprovechaba el tiempo de espera para insistir en que Espa&ntilde;a deber&iacute;a imitar a Alemania y pedir perd&oacute;n. En 1937, el PNV cogobernaba en Espa&ntilde;a. De hecho, es la &uacute;nica vez que ha participado en Gobierno del Estado, con el navarro Manuel de Irujo. &ldquo;Gernika no es un s&iacute;mbolo cualquiera&rdquo;, ha insistido sobre la presencia del jefe del Estado. &ldquo;Ya s&eacute; que algunos dice que no es el mismo Gobierno, pero el presidente alem&aacute;n tampoco tiene nada que ver con la Alemania nazi&rdquo;, ha razonado. A su juicio, el rey de Espa&ntilde;a no puede ser en la villa vizca&iacute;na un &ldquo;mero acompa&ntilde;ante&rdquo;. &ldquo;Tiene que ser [su visita] para aportar algo al pueblo vasco, a su autogobierno, al reconocimiento nacional, a lo que sea&rdquo;, ha dicho, recordando la anterior visita de un jefe del Estado espa&ntilde;ol. Fue Juan Carlos I en 1981 y hubo protestas en la Casa de Juntas promovidas por los electos de HB.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda abertzale actual tampoco ha acudido a los actos con el presidente alem&aacute;n por la presencia de la Corona espa&ntilde;ola. En el centro de Gernika, han dispuesto a modo de protesta im&aacute;genes volteadas de los tres &uacute;ltimos jefes de Estado de Espa&ntilde;a, Francisco Franco y ambos monarcas de la dinast&iacute;a Borb&oacute;n. Han abucheado el himno espa&ntilde;ol, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/alcalde-pronazi-vitoria-convencio-franco-1937-reinstaurar-actual-himno-espanol_1_9031103.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precisamente reinstaurado en la Guerra Civil a petici&oacute;n del alcalde de Vitoria que abri&oacute; las puertas de la ciudad a nazis y fascistas, Rafael Santaolalla</a>. &ldquo;Felipe VI, PP y Vox son los herederos de los responsables del bombardeo de Gernika y ante ellos no cabe la equidistancia ni el blanqueamiento&rdquo;, ha dicho Oskar Matute.
    </p><p class="article-text">
        Ertzantza, Polic&iacute;a Nacional, Guardia Civil y la seguridad de la Casa Real, as&iacute; como un equipo alem&aacute;n, han coordinado un gran despliegue de seguridad este viernes. &ldquo;Estamos trabajando todos&rdquo;, comentaba un ertzaina en Gernika de entre las decenas movilizados. Se han producido algunos incidentes en otra concentraci&oacute;n, la del entorno del movimiento comunista GKS. En Bilbao se hab&iacute;a montado una mesa de crisis.
    </p><h2 class="article-text">La llegada del rey</h2><p class="article-text">
        Felipe VI ha aterrizado en Loiu a las 12.05 horas. Ha volado en Falcon 900 con c&oacute;digo Lince 2. Hasta pasadas las 13.15 horas no se ha encontrado con el presidente alem&aacute;n en el cementerio. En la puerta, el alcalde de Gernika, Jos&eacute; Mar&iacute;a Gorro&ntilde;o, el de la ciudad alemana de Pforzheim, Peter Boch, o la delegada del Gobierno de Espa&ntilde;a, Marisol Garmendia, han esperado a los dos jefes de Estado. Dentro hab&iacute;a m&aacute;s invitados, como la consejera vasca de Justicia y Derechos Humanos, Mar&iacute;a Jes&uacute;s San Jos&eacute;, el responsable vasco de Pol&iacute;tica Exterior, Ander Caballero, o los l&iacute;deres pol&iacute;ticos de PNV, PSE-EE, PP, Sumar y PCE. Vox, como EH Bildu, tampoco ha asistido.
    </p><p class="article-text">
        Presidente y rey han saludado, en primer lugar, a las dos supervivientes, Crucita y Mar&iacute;a del Carmen, acompa&ntilde;adas de sus familias. En el acto, se ha interpretado tambi&eacute;n 'Gernika', de Pablo Sorozabal. Lo han hecho txistularis y la Sociedad Coral de Bilbao. El funcionario de Gernika Fernando Malaxetxeberria ha tocado cinco veces una vieja campana que sobrevivi&oacute; a las bombas nazis. Los toques han sido tan lentos que su sonido duraba eternos segundos.  Tras el quinto toque, integrantes de la delegaci&oacute;n alemana han preparando las flores, claveles blancos. En la cinta con los colores de la bandera actual del pa&iacute;s, rojo, amarillo y negro, pon&iacute;a en alem&aacute;n un sencillo mensaje, la firma del 'bundespr&auml;sident'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ertzainas de gran gala, en Ajuria Enea"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ertzainas de gran gala, en Ajuria Enea                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del acto del cementerio, de apenas un cuarto de hora, Steinmeier y el rey han salido y visitado el Museo de la Paz, donde se deposita una copia de la carta que uno de sus predecesores, Roman Herzog, envi&oacute; con motivo del sexag&eacute;simo aniversario del bombardeo. Un a&ntilde;o antes, en 1996, Alemania provey&oacute; fondos para un polideportivo a modo de compensaci&oacute;n simb&oacute;lica. Terminada esa visita, el jefe del Estado espa&ntilde;ol ha regresado a Madrid, mientras que el alem&aacute;n ha ido a comer a Forua, al Baserri Maitea, con el lehendakari Pradales y otras autoridades. La jornada la completar&aacute; por la tarde con una visita en el Guggenheim antes de que, desde Foronda, la comitiva regrese a Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a, Pedro S&aacute;nchez, que se ha entrevistado con Steinmeier en Madrid en los d&iacute;as anteriores, el gesto de Alemania reviste una &ldquo;enorme fuerza simb&oacute;lica&rdquo;. El Consejo de Ministros aprob&oacute; en 2022, con motivo del octog&eacute;simo quinto aniversario del bombardeo, una declaraci&oacute;n de &ldquo;condena&rdquo; y de recuerdos a las v&iacute;ctimas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las autoridades, en el Museo de la Paz de Gernika"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las autoridades, en el Museo de la Paz de Gernika                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/alemania-pide-perdon-gernika-bombardeo-nazi-1937-rey-espana-testigo-silencioso_1_12803849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 12:46:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2342525" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2342525" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alemania pide perdón en Gernika por el bombardeo nazi de 1937 con el rey de España como testigo silencioso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Gernika,Bizkaia,Vitoria,Álava,Alemania,Guerra Civil Española,Nazis,Francisco Franco,Felipe VI,España,Imanol Pradales,PNV,EH Bildu]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
