<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Nazis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/nazis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nazis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1003988/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[IU denuncia que la Universidad pública de La Rioja tiene un formador "con vínculos nazis y colaborador de Desokupa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/iu-denuncia-universidad-publica-rioja-formador-vinculos-nazis-colaborador-desokupa_1_13012841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="IU denuncia que la Universidad pública de La Rioja tiene un formador &quot;con vínculos nazis y colaborador de Desokupa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Otavio De Paula ya desarrolló estos cursos en el Sindicato Unificado de Policía (SUP) y supuso la dimisión de varios responsables del sindicato a la vez que se denunció "la deriva ultraderechista del SUP en relación a la organización de este curso"</p><p class="subtitle">El polémico contrato municipal del PP con un colaborador de Desokupa que forma a policías de Menorca
</p></div><p class="article-text">
        Izquierda Unida La Rioja ha censurado p&uacute;blicamente la celebraci&oacute;n de la microcrendencial 'Experto en Grappling Policial / Militar para formadores' por parte de la UR que cuenta entre sus formadores con Otavio &Oacute;scar Luz de Paula, miembro de la ertzaina, &ldquo;con antecedentes dudosos&rdquo; y que promueve &ldquo;discursos de odio, contrarios a los derechos humanos y absolutamente discriminatorios en el seno de nuestra sociedad&rdquo;. En concreto, De Paula es el director ejecutivo 1 de la formaci&oacute;n, con una retribuci&oacute;n prevista de 500 euros, adem&aacute;s de profesor de tres m&oacute;dulos virtuales y cuatro presenciales.
    </p><p class="article-text">
        Como ha explicado el diputado regional, Carlos Ollero, este ponente estar&aacute; presente en la microcredencial de la UR -una certificaci&oacute;n acad&eacute;mica oficial de corta duraci&oacute;n que acredita competencias y habilidades espec&iacute;ficas- que ya est&aacute; en marcha y que desde IU consideran &ldquo;inaceptable&rdquo;. Ante ello solicitan explicaciones al rectorado de la UR, especialmente al vicerrectorado, y seg&uacute;n &eacute;stas &ldquo;se plantear&aacute; si se exigen dimisiones&rdquo;, ha indicado Ollero.
    </p><p class="article-text">
        En su intervenci&oacute;n ante los medios de comunicaci&oacute;n, Ollero ha explicado que De Paula, el primer agente de la ertzaintza en cambiar de sexo, ya desarroll&oacute; estos cursos en el Sindicato Unificado de Polic&iacute;a (SUP) y supuso la dimisi&oacute;n de varios responsables del sindicato a la vez que se denunci&oacute; &ldquo;la deriva ultraderechista del SUP en relaci&oacute;n a la organizaci&oacute;n de este curso&rdquo;. Adem&aacute;s, ha proseguido, la celebraci&oacute;n de este curso por el SUP fue &ldquo;formalmente y expresamente desautorizado por el Ministerio del Interior&rdquo;. J&oacute;venes de IU ha a&ntilde;adido en redes sociales que De Paula tambi&eacute;n ha sido se&ntilde;alado como <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/polemico-contrato-municipal-pp-colaborador-desokupa-forma-policias-menorca_1_11772715.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaborador de Desokupa</a>, pues frecuentemente ha sido contratado por la empresa para instruir a sus militantes y reconocido p&uacute;blicamente por aparecer en redes sociales junto a Daniel Esteve, jefe de la organizaci&oacute;n dedicada a los desalojos extrajudiciales de viviendas.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2025903887316562116?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Ante ello, Ollero ha dicho no entender &ldquo;en absoluto&rdquo; c&oacute;mo &ldquo;la UR, con recursos y dinero p&uacute;blico pueden contratar a este tipo de formadores y celebrar este curso&rdquo;. Una persona, ha recalcado, &ldquo;con evidentes v&iacute;nculos nazis y ultraderechistas y famoso por solicitar un cambio de g&eacute;nero calificado por sus propias compa&ntilde;eras de su comisar&iacute;a en Ir&uacute;n como un fraude de ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que &ldquo;el auge de la ultraderecha es evidente en todos los niveles, con discursos contra los derechos humanos y odio constantes&rdquo; en La Rioja tambi&eacute;n &ldquo;se est&aacute;n dejando ver&rdquo; porque &ldquo;han aparecido pintadas de 'Cruces de David' en muchos establecimientos con carteles de apoyo a Palestina, o en lugares con banderas e incluso en nuestras sedes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos ceder ni un ápice ante estos discursos de la ultraderecha</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Ollero</span>
                                        <span>—</span> Diputado de IU en La Rioja
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entienden desde IU que &ldquo;las administraciones p&uacute;blicas y educativas deber&iacute;an prestar especial cuidado y no alentar este tipo de discursos de odio contra los derechos humanos. No podemos ceder ni un &aacute;pice ante estos discursos de la ultraderecha&rdquo;. Adem&aacute;s, y con respecto a las microcredenciales que oferta la UR, Ollero tambi&eacute;n ha querido destacar que &ldquo;est&aacute;n siendo pol&eacute;micos en su conjunto por posibles sobresueldos relacionados con el equipo rectoral de la UR&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde IU somos contundentes y creemos que la UR deber&iacute;a replantearse la realizaci&oacute;n de este curso y suspenderlo ante las evidentes dudas que suscita con respecto a sus formadores y contenidos que se pueden llevar a cabo&rdquo;. Tambi&eacute;n exigen explicaciones de los organismos rectores. &ldquo;La UR tiene que revisar el sistema de estos cursos porque este curso, en lo que respecta a este instructor, no es compatible con los principios de la Universidad p&uacute;blica ni de La Rioja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es compatible con los principios de la democracia, la igualdad y el respeto a los derechos humanos&rdquo;. Por ello tambi&eacute;n insta al Gobierno de La Rioja a que vele por el cumplimiento de estos principios por eso plantear&aacute;n varias preguntas parlamentarias al respecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press, Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/iu-denuncia-universidad-publica-rioja-formador-vinculos-nazis-colaborador-desokupa_1_13012841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 12:39:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="197798" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="197798" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[IU denuncia que la Universidad pública de La Rioja tiene un formador "con vínculos nazis y colaborador de Desokupa"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca74328b-513f-4e10-b63f-8883ac093c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desokupa,Nazis,Universidades públicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/presencia-mirada-legion-condor-frente-norte-durante-guerra-civil_132_12980257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La contribución del Tercer Reich fue determinante para el rápido colapso de las defensas republicanas del Frente Norte durante la Guerra Civil. De no haber mediado la ayuda aleman, junto a la facilitada por la Italia fascista, Franco hubiera tenido más dificultades para controlar una franja de territorio densamente poblada, rica en materias primas, tejido industrial y recursos naturales</p></div><p class="article-text">
        La pronta intervenci&oacute;n de la Alemania nazi en la Guerra Civil espa&ntilde;ola obedeci&oacute; a diferentes intereses de car&aacute;cter pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico. Hitler trat&oacute; de hacer pasar la ayuda militar a los sublevados como una mera reacci&oacute;n ante el peligro de la expansi&oacute;n comunista dentro del Gobierno republicano; con ello intent&oacute; tranquilizar a Francia y a Gran Breta&ntilde;a, que confiaron hasta el &uacute;ltimo momento en la eficacia de su t&aacute;ctica de apaciguamiento de las pretensiones anexionistas del Tercer Reich.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, Alemania mantuvo otros objetivos ocultos. Por una parte, alterar el equilibrio de fuerzas en Europa occidental, privando a Francia de un aliado en su flanco sur. Por otra, acceder a los recursos necesarios para el programa de rearme que estaba preparando en secreto; fundamentalmente piritas, wolframio y hierro, minerales abundantes en Espa&ntilde;a. Finalmente, el pa&iacute;s era un escenario ideal para poner a prueba la tecnolog&iacute;a y las t&aacute;cticas de la nueva arma a&eacute;rea alemana. En suelo espa&ntilde;ol los nazis tuvieron la oportunidad de entrar en combate real, acumulando experiencia para aplicarla posteriormente dentro de sus planes de invasi&oacute;n de pa&iacute;ses vecinos.
    </p><p class="article-text">
        El primer logro del contingente a&eacute;reo alem&aacute;n fue garantizar, tras el pronunciamiento de Franco, el traslado a la Pen&iacute;nsula de las tropas acantonadas en Marruecos mediante la organizaci&oacute;n de un eficaz puente a&eacute;reo. Pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde del inicio de la sublevaci&oacute;n, sali&oacute; secretamente del puerto de Hamburgo el primer env&iacute;o mar&iacute;timo de material militar con rumbo a C&aacute;diz. Estaba compuesto de seis cazas Heinkel 51, diez Ju-52 de transporte desmontados, una bater&iacute;a antia&eacute;rea de 88 mm, veinte ca&ntilde;ones antia&eacute;reos de 20 mm, emisoras de radio, medicamentos, municiones y diversos repuestos, adem&aacute;s de unos noventa voluntarios vestidos de civiles, que viajaron camuflados como un grupo tur&iacute;stico perteneciente a la Organizaci&oacute;n nazi del Frente del Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el oto&ntilde;o de 1936, la ayuda alemana se centr&oacute; en la coordinaci&oacute;n del puente a&eacute;reo y en labores de instrucci&oacute;n y ense&ntilde;anza de manejo del material entregado. A finales de octubre, el almirante Canaris se reuni&oacute; con Franco en Salamanca, planteando el incremento del apoyo mediante el env&iacute;o de una fuerza voluntaria, fundamentalmente a&eacute;rea, a cambio de contrapartidas econ&oacute;micas y acceso a los recursos mineros de los territorios bajo su control. Franco acept&oacute;, y a pesar de que Alemania hab&iacute;a suscrito el 24 de agosto el Tratado de No Intervenci&oacute;n, el 30 de octubre Berl&iacute;n orden&oacute; constituir el llamado <em>Winter&uuml;bung R&uuml;gen,</em> Ej&eacute;rcito de invierno de la isla Rugen, nombre oficial de la fuerza que nada m&aacute;s llegar a Espa&ntilde;a fue conocida como Legi&oacute;n C&oacute;ndor. De esa manera cobr&oacute; carta de naturaleza la m&aacute;s famosa de las unidades militares extranjeras del bando franquista. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, los puertos de La Coru&ntilde;a, Lisboa y C&aacute;diz, junto a Pasajes tras la derrota republicana en Guip&uacute;zcoa, y los de Bilbao y Santander, tras su ocupaci&oacute;n en el verano de 1937, se convirtieron en los puntos de llegada de la ayuda militar alemana. Los buques descargaban tropas, medios terrestres (blindados, camiones y artiller&iacute;a) y a&eacute;reos (transportes, cazas y bombarderos), y regresaban al puerto de Hamburgo portando en sus bodegas los estrat&eacute;gicos minerales espa&ntilde;oles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e160af24-8464-4c35-991c-d9b9cd4fb2da_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El puerto de Santander fue testigo de un intenso tráfico militar, con el desembarco de vehículos de transporte y material de guerra para abastecer a las diversas unidades de la Legión Cóndor distribuidas por la provincia en 1937."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El puerto de Santander fue testigo de un intenso tráfico militar, con el desembarco de vehículos de transporte y material de guerra para abastecer a las diversas unidades de la Legión Cóndor distribuidas por la provincia en 1937.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La experiencia adquirida en la Guerra Civil fue muy importante para que W&oacute;lfram von Richthofen, el arrogante jefe del Estado Mayor de la&nbsp;Legi&oacute;n C&oacute;ndor, convirtiera a la <em>Luftwaffe </em>en la implacable fuerza a&eacute;rea que demostr&oacute; todo su potencial destructivo en los primeros compases de la segunda Guerra Mundial. Sus diarios permiten conocer con detalle el modo de operar de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor. En ellos se mostraba orgulloso de poder usar el territorio de la Espa&ntilde;a republicana como un campo de pruebas para comprobar la eficiencia de los ataques en picado de sus cazas Stuka, y los devastadores efectos de los bombardeos en alfombra; destrucciones que se fotografiaron y documentaron minuciosamente: &ldquo;Poder arrojar por fin nuestras bombas sobre verdaderas ciudades permitir&aacute; averiguar sus efectos ya que, dado que los pueblos est&aacute;n muy cerca del frente y su conquista es inminente, es de suponer que podremos examinarlas&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las tropas sublevadas fueron detenidas por las defensas republicanas ante Madrid, el Estado Mayor Alem&aacute;n comenz&oacute; a inmiscuirse en la planificaci&oacute;n de Franco, influyendo en un cambio de estrategia que favoreci&oacute; sus intereses: en lugar de seguir arremetiendo contra la capital se opt&oacute; por atacar el norte del pa&iacute;s, que era militarmente d&eacute;bil, pero rico en recursos mineros. En su diario, Wolfram von Richthofen afirm&oacute; que, durante toda la ofensiva en el norte, &ldquo;en la pr&aacute;ctica dirigimos todo el cotarro sin tener realmente responsabilidad. Los objetivos estrat&eacute;gicos son la conquista de Bilbao y despu&eacute;s la de Santander y Asturias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En una carta del 28 de marzo, Richthofen explic&oacute; con toda su crudeza el procedimiento a seguir en la campa&ntilde;a del Norte: &ldquo;Los acuerdos sobre el procedimiento de las fuerzas a&eacute;reas recogen de forma inequ&iacute;voca que esto se llevar&aacute; a cabo sin miramientos hacia la poblaci&oacute;n civil&rdquo;. La estrategia alemana fue secundada totalmente por las tropas franquistas. En un informe enviado por el general Mola a diferentes departamentos alemanes, apuntaba los objetivos de la misi&oacute;n en el Norte: &ldquo;f&aacute;bricas de armas y de munici&oacute;n, instalaciones portuarias, dep&oacute;sitos de alimentos y, si fuera necesario, ataques que causen terror para hacer presi&oacute;n en las negociaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franja norte republicana conformaba un territorio aislado, peque&ntilde;o, monta&ntilde;oso y de dif&iacute;cil acceso, que permiti&oacute; a los alemanes, no solo ejercitar y perfeccionar la coordinaci&oacute;n aeroterrestre, sino tambi&eacute;n continuar con los bombardeos experimentales que ya hab&iacute;an ensayado en Andaluc&iacute;a, y hacerlo en una zona en la que -como se describi&oacute; en un informe interno de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor- el tipo de construcci&oacute;n era &ldquo;similar al que predomina en las peque&ntilde;as ciudades de los pa&iacute;ses que nos son vecinos&rdquo;, en una clara referencia a Polonia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02ed6465-5c1a-4173-a109-5339c3ae253a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Bombardero Heinkel HE 111 en el aeródromo de Pontejos preparado para despegar en 1937."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bombardero Heinkel HE 111 en el aeródromo de Pontejos preparado para despegar en 1937.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Dado que, durante el primer a&ntilde;o, la moral en el bando republicano era elevada, muchos observadores alemanes dudaron de la capacidad de sus aliados 'nacionales' para ganar la guerra. En el Pa&iacute;s Vasco, Santander o Asturias, los nazis se toparon sorprendentemente &ldquo;con gente dura, obstinada, de una calidad&nbsp;excelente&rdquo;, con hombres que quer&iacute;an conservar su independencia. Particularmente impresionados quedaron por el arrojo y la decisi&oacute;n de los dinamiteros asturianos, &ldquo;audaces y atrevidos&rdquo;, especialmente aptos para llevar a cabo las voladuras de calles, puentes, t&uacute;neles y casas, cosa que hac&iacute;an del modo m&aacute;s&nbsp;eficaz, seg&uacute;n describi&oacute; la prensa alemana.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo esto resultaba incompatible con la imagen de la &ldquo;chusma&nbsp;roja&rdquo;, los alemanes optaron por una explicaci&oacute;n racista del fen&oacute;meno. Ya fuera por la &ldquo;herencia n&oacute;rdica&rdquo; o por la sangre &ldquo;celta y&nbsp;goda&rdquo;, estaba claro que en el norte se enfrentaban a un enemigo dispuesto a luchar hasta el &uacute;ltimo aliento por su libertad. El propio general Erwin Jaenecke fue muy expl&iacute;cito al respecto, y en una carta a la central de la Wehrmacht asegur&oacute;: &ldquo;Los rojos luchan con entusiasmo por una idea, es decir, contra la Iglesia, los latifundios y el capitalismo, que desde hace siglos oprimen y atormentan al pueblo de manera atroz. En cambio, no est&aacute; claro por qu&eacute; lucha realmente la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en territorio blanco, pero resulta muy dudoso que todos sean adeptos de los blancos: si por la Iglesia y las grandes propiedades de &oacute;rdenes religiosas, por la monarqu&iacute;a y la restauraci&oacute;n del viejo orden social o quiz&aacute; por la Falange&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a en el frente Norte, iniciada a finales de marzo de 1937, cont&oacute; con el concurso de m&aacute;s de 4.000 alemanes de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor, en su mayor parte del contingente a&eacute;reo, adem&aacute;s de algunas fuerzas terrestres: unos pocos centenares de hombres pertenecientes a las bater&iacute;as artilleras de 88 mm, instructores de la compa&ntilde;&iacute;a de carros Panzer I, y fuerzas de transmisiones encargadas de coordinar las comunicaciones en los puestos de mando de las Brigadas navarras, as&iacute; como el enlace entre las mismas y sus escuadrillas a&eacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Con sus 150 aviones, entre ellos, los &uacute;ltimos modelos de cazas y bombarderos, la Legi&oacute;n Condor, junto a la aviaci&oacute;n legionaria italiana, mantuvieron en todo momento una intensa presi&oacute;n a&eacute;rea constante que facilit&oacute; el avance al ej&eacute;rcito sublevado&nbsp;mediante sus r&aacute;pidos ataques contra las concentraciones de tropas, las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n y las ciudades bajo control republicano. 
    </p><p class="article-text">
        Von Richtofen se mostr&oacute; en su diario muy satisfecho del &eacute;xito alcanzado con sus t&aacute;cticas de terror para quebrar la moral de la poblaci&oacute;n civil y destruir los n&uacute;cleos urbanos y poblaciones de Vizcaya, Santander y Asturias. &ldquo;Estupendos efectos del bombardeo y de los cazas [&hellip;]. Por todas partes muertos y mutilados, camiones pesados que llevaban parte de su munici&oacute;n, explotados. [El pueblo de] Ochandiano muy destruido, con muchos muertos&rdquo;, escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a de Santander, los mec&aacute;nicos alemanes llegaron a experimentar con una versi&oacute;n rudimentaria de la bomba de napalm (naphta-palm oil) consistente en un dep&oacute;sito de gasolina y aceite al que ataban una bomba incendiaria y otra explosiva. Era un procedimiento primitivo, pero enormemente efectivo.
    </p><p class="article-text">
        El poder&iacute;o a&eacute;reo de los sublevados vino acompa&ntilde;ado de una superioridad t&aacute;ctica indiscutible, basada en la coordinaci&oacute;n aeroterrestre con la artiller&iacute;a y la infanter&iacute;a, en una guerra que el ej&eacute;rcito republicano hab&iacute;a concebido hasta entonces bajo las doctrinas militares de la Primera Guerra Mundial y las t&aacute;cticas de la guerra de trincheras. As&iacute; se fueron abriendo paso hacia el oeste: despacio, pero sin interrupciones; capturando, pieza a pieza, cada porci&oacute;n del territorio republicano hasta el desmoronamiento completo de la bolsa del Norte.
    </p><p class="article-text">
        El propio Richtofen resumi&oacute; de forma concisa los efectos de la estrategia seguida durante los siete meses que dur&oacute; la ofensiva del norte, y tambi&eacute;n dej&oacute; constancia de sus cr&iacute;ticas por la lentitud en los avances de las tropas franquistas: &ldquo;Los rojos retroceden paso a paso con grandes p&eacute;rdidas personales y morales y p&eacute;rdidas materiales algo menores. Resisten y se defienden con tes&oacute;n, cada paso que avanzamos hay que arranc&aacute;rselo a la fuerza. Como algunas infanter&iacute;as solo avanzan cuando el adversario ya no dispara, y la artiller&iacute;a espa&ntilde;ola dispara demasiado tarde, despacio y mal como para derrotar al enemigo, el peso de la batalla recae sobre la aviaci&oacute;n, que primero desmoraliza a los adversarios caus&aacute;ndoles bajas y luego los mantiene en movimiento, les quita las ganas e impide los suministros y la circulaci&oacute;n; y recae tambi&eacute;n sobre las dos bater&iacute;as situadas en la avanzadilla, cuyos disparos obligan a&nbsp;los enemigos a salir de sus trincheras y los dispersan conforme avanzamos. Podemos hacer todo esto porque el enemigo no tiene aviaci&oacute;n. Los pocos cazas que ten&iacute;an han sido derribados o destruidos en sus puestos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/764acc5d-cd5d-4959-87fe-f0204728a4e3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Grupo de pilotos de la escuadrilla de reconocimiento A/88 de la Legión Cóndor, posan en La Albericia delante de un Dornier DO-17, popularmente conocidos como &#039;Bacalao&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Grupo de pilotos de la escuadrilla de reconocimiento A/88 de la Legión Cóndor, posan en La Albericia delante de un Dornier DO-17, popularmente conocidos como &#039;Bacalao&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La ocupaci&oacute;n de la provincia de Santander fue muy r&aacute;pida, y las tropas de la la Legi&oacute;n C&oacute;ndor se fueron instalando progresivamente en el aer&oacute;dromo de Orzales, en Campoo, en el de Torrelavega, capturado el d&iacute;a 26 de agosto, y en los de La Albericia y Pontejos, abandonados precipitadamente por la aviaci&oacute;n republicana solo unas horas antes de la ca&iacute;da de la capital. Desde all&iacute; continuaron sus operaciones sobre Asturias a lo largo del oto&ntilde;o de 1937.
    </p><p class="article-text">
        En La Albericia, que hab&iacute;a sido la base principal de las escuadrillas republicanas, se ubicaron los cazas Messerschmitt BF-109 de la Jagdgruppe J 2/88 de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor (cuyo emblema era un sombrero de copa), las unidades de bombarderos ligeros, de reconocimiento, meteorol&oacute;gicas, y de enlace. El campo de aterrizaje hab&iacute;a sido destrozado por sus propios bombardeos y estaba lleno de embudos que, parad&oacute;jicamente, provocaron diversos accidentes en las siguientes semanas. Por su parte, los aparatos de bombardeo Heinkel He-111 y Dornier Do-17 fueron ubicados en el aer&oacute;dromo de Pontejos, y protegidos por un equipo antia&eacute;reo instalado en El Astillero. 
    </p><p class="article-text">
        El personal de vuelo de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor se aloj&oacute; en el Hotel Real, y el de tierra en los hoteles Hoyuela, Par&iacute;s, Roma e Inglaterra de El Sardinero, as&iacute; como en Solares. En el chalet conocido como Villa Abarca se instal&oacute; el cuartel del Grupo de Caza Jagdgruppe J88, y en un barrac&oacute;n del barrio de Tetu&aacute;n se habilit&oacute; un taller para la reparaci&oacute;n de los veh&iacute;culos que compon&iacute;an su moderno y numeroso parque m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        El Estado Mayor Alem&aacute;n se traslad&oacute; el 1 de septiembre desde Reinosa a Torrelavega, pasando con posterioridad a Comillas donde, el 20 de octubre de 1937, el general Hugo Sperrle fue relevado oficialmente del mando de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor por el general Helmut Volkmann.						
    </p><p class="article-text">
        Desde finales de agosto, los aviones de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor participaron en la ofensiva sobre Asturias desde sus bases en Cantabria. Sus misiones se centraron en el bombardeo incesante de los puertos, especialmente los de Gij&oacute;n y Avil&eacute;s, para impedir que las tropas republicanas recibieran ayuda, o, en &uacute;ltima instancia, pudieran escapar. El 27 de octubre de 1937 toda Asturias qued&oacute; bajo control franquista, dando fin as&iacute; a la Campa&ntilde;a del Norte iniciada siete meses antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cronicas-secretas/presencia-mirada-legion-condor-frente-norte-durante-guerra-civil_132_12980257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 20:00:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64667" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64667" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Presencia y mirada de La Legión Cóndor en el Frente Norte durante la Guerra Civil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/90deaeca-2d52-4a1b-937d-90666b9c0302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Cantabria,Guerra Civil Española,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Administración Trump tiene un problema nazi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/administracion-trump-problema-nazi_129_12931436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Administración Trump tiene un problema nazi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquí se trata de reconocer cuándo los nazis reales no solo están justo frente a nosotros sino también en el poder. Si Trump y sus amigos no quieren que los llamen nazis, dejen de contratar nazis, citar a nazis y publicar imágenes nazis</p></div><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; direcci&oacute;n, hombre occidental?
    </p><p class="article-text">
        Ese fue el t&iacute;tulo de un tratado racista publicado en 1978 por William Gayley Simpson, un ex pastor cristiano de izquierda convertido en uno de los ide&oacute;logos neonazis m&aacute;s influyentes de la historia de Estados Unidos. El libro ayud&oacute; a radicalizar a toda una generaci&oacute;n de supremacistas blancos en los Estados Unidos, con su antisemitismo vicioso, su oposici&oacute;n a todas las formas de inmigraci&oacute;n y su alabanza abierta a Hitler. El prop&oacute;sito del libro, escribi&oacute; Simpson, era &ldquo;poner al descubierto al juda&iacute;smo organizado como una potencia mundial atrincherada en cada pa&iacute;s del mundo del hombre blanco, que opera libremente a trav&eacute;s de las fronteras nacionales y est&aacute; embarcada en una guerra despiadada para la destrucci&oacute;n de todas ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, '&iquest;En qu&eacute; direcci&oacute;n, hombre occidental?' se ha convertido en un popular meme, pero solo en los m&aacute;rgenes de extrema derecha de Internet.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En agosto pasado, la cuenta en X del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Trump public&oacute; un cartel de reclutamiento para el ICE que mostraba la figura del T&iacute;o Sam con un letrero de &ldquo;ley y orden&rdquo; junto a una encrucijada de flechas que dec&iacute;an &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; y &ldquo;decadencia cultural&rdquo;. &iquest;El t&iacute;tulo del cartel del DHS? 'En qu&eacute; direcci&oacute;n, hombre americano?'.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Chocante? S&iacute;. &iquest;Coincidencia? No. A principios de este mes, la cuenta oficial de X de la Casa Blanca public&oacute; una caricatura de huskies groenlandeses con banderas danesas en sus trineos frente a una bifurcaci&oacute;n que llevaba a la Casa Blanca, por un lado, y a la Gran Muralla China y la Plaza Roja de Rusia, por el otro. &iquest;La leyenda de la Casa Blanca? '&iquest;Hacia d&oacute;nde, hombre de Groenlandia?'.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;a ser una de las historias m&aacute;s importantes de los Estados Unidos, si no del mundo. Ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Hitler y la derrota de la Alemania nazi, el gobierno de los Estados Unidos, en la forma de la administraci&oacute;n Trump, tiene un problema nazi.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cree que estoy exagerando? Considere las grandes cantidades de evidencia. En las redes sociales, como han confirmado recientes investigaciones de CNN, NBC News y PBS NewsHour, las cuentas oficiales del gobierno no dejan de publicar im&aacute;genes y memes nazis, utilizando un lenguaje deshumanizante sobre los migrantes y apoy&aacute;ndose en gran medida en la est&eacute;tica fascista.
    </p><p class="article-text">
        El Departamento de Trabajo public&oacute; un video con la leyenda 'Una patria. Un pueblo. Una herencia', recordando el lema nazi 'Ein Volk, ein Reich, ein F&uuml;hrer' ('un pueblo, un imperio, un l&iacute;der'). Otro post del Departamento de Trabajo anunci&oacute; que &ldquo;Estados Unidos es para los estadounidenses&rdquo;, lo que se parece mucho a otro eslogan nazi notorio: 'Deutschland den Deutschenn' ('Alemania para los alemanes').
    </p><p class="article-text">
        La ret&oacute;rica nazi va mucho m&aacute;s all&aacute; de los memes de Internet. A principios de este mes, la secretaria del DHS, Kristi Noem, se par&oacute; detr&aacute;s de un podio que dec&iacute;a 'Uno de los nuestros, todos los vuestros', una frase que &ldquo;parece estar relacionada con la pr&aacute;ctica (aunque no con la pol&iacute;tica expl&iacute;cita) de castigo colectivo utilizado por los nazis contra sus enemigos&rdquo;, seg&uacute;n el historiador del Holocausto Page Herrlinger. El a&ntilde;o pasado, el subjefe del Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, pronunci&oacute; un discurso demag&oacute;gico en el servicio conmemorativo de Charlie Kirk que son&oacute; como un plagio del discurso de 1932 del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels 'La tormenta se aproxima'. Incluso el sitio web Snopes, dedicado a rastrear mitos, no pudo evitar &ldquo;observar las similitudes&rdquo; entre las ret&oacute;ricas fascistas de Miller y Goebbels.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el tema de los funcionarios. En febrero de 2025, se supo que James Rodden, un fiscal de ICE en Texas, hab&iacute;a estado publicando una cuenta de redes sociales elogiando a Hitler y declarando que &ldquo;Estados Unidos es una naci&oacute;n blanca&rdquo;. Este es un fiscal federal, no un adolescente o un troll, promoviendo la ideolog&iacute;a nazi. Fue retirado de su puesto despu&eacute;s de que se publicara el caso por primera vez, pero parece que este mes ha regresado al trabajo. Cuando el Texas Observer, que public&oacute; la historia, llam&oacute; a Rodden para escuchar su versi&oacute;n, se abstuvo de hacer comentarios y remiti&oacute; a los periodistas a su oficina de prensa.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; Paul Ingrassia, el ex enlace de la Casa Blanca con el DHS que ahora se desempe&ntilde;a como asesor general interino en la Administraci&oacute;n de Servicios Generales, que una vez declar&oacute; en un chat grupal: &ldquo;Tengo una racha nazi de vez en cuando, lo admito&rdquo;. En junio de 2024, tambi&eacute;n fue visto en un mitin en Detroit encabezado por el negacionista del Holocausto Nick Fuentes. (En una declaraci&oacute;n a Politico, el abogado de Ingrassia dijo sobre los supuestos mensajes de texto filtrados: &ldquo;Parece que estos textos podr&iacute;an ser manipulados o sacados de contexto. Sin embargo,  incluso si los textos son aut&eacute;nticos, se leen claramente como humor autocr&iacute;tico y sat&iacute;rico burl&aacute;ndose del hecho de que los liberales llaman extravagante y rutinariamente 'nazis' a los partidarios de MAGA&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; Ed Martin, el abogado de indultos del Departamento de Justicia de Trump, que ha aparecido en m&uacute;ltiples eventos con uno de los alborotador del 6 de enero llamado Timothy Hale-Cusanelli y se ha referido a &eacute;l como un &ldquo;tipo incre&iacute;ble&rdquo;, un &ldquo;l&iacute;der extraordinario&rdquo; y un &ldquo;gran amigo&rdquo;. Hale-Cusanelli fue descrito por los fiscales federales como un &ldquo;simpatizante nazi&rdquo; que iba al trabajo con un &ldquo;bigote de Hitler&rdquo;. (Martin se ha distanciado de Hale-Cusanelli despu&eacute;s ser sometido a un escrutinio y ha condenado sus puntos de vista).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es que esta ret&oacute;rica y comportamiento de los funcionarios de la administraci&oacute;n Trump y las cuentas de las redes sociales no sean equiparadas a  la normalizaci&oacute;n de los nazis y el nazismo? &iquest;Y c&oacute;mo se supone que el resto de nosotros estamos de acuerdo con cualquiera de estas cosas?
    </p><p class="article-text">
        Como siempre, la podredumbre comienza en la cima con el propio Trump. Su propio vicepresidente sugiri&oacute; una vez que podr&iacute;a ser el &ldquo;Hitler de Estados Unidos&rdquo; (aunque luego dir&iacute;a &ldquo;me equivoqu&eacute;&rdquo;). La primera esposa de Trump dijo que este guardaba un libro de los discursos de Hitler en un mueble junto a su cama. (Trump dijo que &ldquo;un amigo&rdquo; le dio el libro). Trump ha utilizado repetidamente un lenguaje sacado directamente de las p&aacute;ginas de Mein Kampf, denunciando a sus oponentes pol&iacute;ticos como &ldquo;alima&ntilde;as&rdquo; y acusando a los inmigrantes de &ldquo;envenenar la sangre&rdquo; de la naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2022, recibi&oacute; a Ye, un admirador de Hitler, y a Fuentes, el negacionista del Holocausto, para cenar en Mar-a-Lago. (Aunque Trump se ha distanciado de Fuentes, no lleg&oacute; a condenarlo ni denunciarlo). Durante su primer mandato, el propio ex jefe de gabinete del presidente afirm&oacute; que Trump habl&oacute; con admiraci&oacute;n de Hitler y dijo que hizo &ldquo;algunas cosas buenas&rdquo;. (En una demanda contra CNN, Trump aleg&oacute; que cualquier sugerencia de que &ldquo;ser&iacute;a parecido a Hitler en cualquier futuro papel pol&iacute;tico&rdquo; es &ldquo;falsa e incendiaria&rdquo;, puesto que sugiere una asociaci&oacute;n entre &eacute;l y Hitler&ldquo;. La demanda fue desestimada).
    </p><p class="article-text">
        Para ser claros: no se trata de llamar nazis a todos aquellos con los que la izquierda no est&aacute; de acuerdo, como les gusta afirmar a los portavoces de la administraci&oacute;n Trump; se trata de reconocer cu&aacute;ndo los nazis reales no solo est&aacute;n justo frente a nosotros sino tambi&eacute;n en el poder. As&iacute; que aqu&iacute; hay una regla simple para Trump y sus amigos: si no quieren que los llamen nazis, dejen de contratar nazis, citar nazis y publicar im&aacute;genes nazis.
    </p><p class="article-text">
        Pero no esperes que nada de eso se detenga pronto. En su primer mandato, el presidente elogi&oacute; a los neonazis como &ldquo;gente muy buena&rdquo; y luego sus ac&oacute;litos pasaron a&ntilde;os negando desesperadamente que alguna vez lo hubiera dicho. Hoy en d&iacute;a, hay muy poca negaci&oacute;n, verg&uuml;enza o contrici&oacute;n. El gobierno de Estados Unidos bajo Trump ha tomado una decisi&oacute;n deliberada, calculada y vergonzosa para envalentonar y permitir dentro de su partido elementos que glorifican a los nazis; para elevar y amplificar los mensajes nazis.
    </p><p class="article-text">
        No tome mi palabra como prueba. El a&ntilde;o pasado, Dalton Henry Stout, fundador de la neonazi 'Red de la libertad aria', dijo en voz alta: &ldquo;[Trump] abri&oacute; los ojos a mucha gente sobre los problemas que hemos estado planteando durante a&ntilde;os. Es lo mejor que nos ha pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Stout fue a&uacute;n m&aacute;s lejos: &ldquo;Nuestro bando gan&oacute; las elecciones&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mehdi Hasan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/administracion-trump-problema-nazi_129_12931436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5803876" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5803876" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Administración Trump tiene un problema nazi]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6328e19b-b64c-4d9a-8883-5463c4eac54f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Adolf Hitler,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sala de Sentmenat (Barcelona) en la que Núcleo Nacional celebró un acto se desvincula del grupo ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sala-sentmenat-barcelona-nucleo-nacional-celebro-acto-desvincula-grupo-ultra_1_12899577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sala de Sentmenat (Barcelona) en la que Núcleo Nacional celebró un acto se desvincula del grupo ultra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La empresa ha emitido un comunicado en el que asegura que no es "sede oficina ni local" de ninguna entidad y aclara que su cometido se limita a celebrar "celebraciones familiares y cumpleaños"</p><p class="subtitle">Cargas policiales contra la manifestación antifascista en Sentmenat para protestar contra un acto de Núcleo Nacional
</p></div><p class="article-text">
        La sala de Sentmenat (Barcelona) que este s&aacute;bado acogi&oacute; un acto privado de la organizaci&oacute;n ultra N&uacute;cleo Nacional, se ha desmarcado del grupo y ha asegurado que no es sede &ldquo;de ninguna organizaci&oacute;n ni colectivo&rdquo;. La empresa, Area 81 Events, se ha visto obligada a publicar un comunicado despu&eacute;s de que el grupo insinuara que el local, situado en un pol&iacute;gono industrial en las afueras de la ciudad, era su &ldquo;nueva delegaci&oacute;n en Barcelona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el texto, colgado en su cuenta de Instagram, se asegura que N&uacute;cleo Nacional simplemente alquil&oacute; el espacio con motivo de una &ldquo;conferencia privada&rdquo; y se ha querido dejar claro que la empresa no organiz&oacute; ni particip&oacute; de ninguna manera en la convocatoria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos dejar constancia de que no mantenemos vinculaci&oacute;n ideol&oacute;gica, organizativa ni asociaci&oacute;n con el contenido de los eventos que se realizan en el espacio, ni somos sede, oficina o local de ninguna organizaci&oacute;n o colectivo&rdquo;, han aclarado. En cambio, han querido matizar que su espacio est&aacute; orientado a &ldquo;celebraciones familiares, fiestas, cumplea&ntilde;os o reuniones&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DTWaAz-CDcj/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El comunicado llega unas 24 horas despu&eacute;s de que N&uacute;cleo Nacional anunciara un evento en esa sala. Se trata de un encuentro que llevaba d&iacute;as anunci&aacute;ndose por redes en los que, al principio, el grupo ultra hab&iacute;a asegurado que&nbsp;iban a inaugurar una &ldquo;delegaci&oacute;n en Barcelona&rdquo;, junto con un cartel en el que se pod&iacute;a ver la Casa Batll&oacute; y un aviso: la ubicaci&oacute;n se har&iacute;a p&uacute;blica 24 horas antes del acto, programado para las 18h del s&aacute;bado.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, no fue hasta el s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana que avisaron a sus ac&oacute;litos de que el acto no iba a ser en la ciudad de Barcelona, sino en la provincia. E instaron a los suyos a &ldquo;acercarse&rdquo; a la comarca del Vall&egrave;s Occidental. S&oacute;lo dos horas antes del evento compartieron la ubicaci&oacute;n: un pol&iacute;gono a las afueras de Sentmenat, una ciudad a la que no llega la Renfe ni hay autobuses directos desde Barcelona ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hab&iacute;a cambiado el motivo del encuentro. Si antes era la &ldquo;presentaci&oacute;n de la delegaci&oacute;n de Barcelona&rdquo;, ahora un &ldquo;acto privado&rdquo; para &ldquo;presentar N&uacute;cleo Nacional en Barcelona&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El anuncio provoc&oacute; la respuesta de diversos grupos antifascistas, que reunieron a diversos centenares de manifestantes ante las puertas del local, que estaba fuertemente blindado por un dispositivo policial que contaba con m&aacute;s de 100 agentes y una decena de furgonas antidisturbios. 
    </p><p class="article-text">
        El acto de N&uacute;cleo Nacional se desarroll&oacute; sin incidentes dentro del pol&iacute;gono, reuniendo a poco m&aacute;s de un centenar de personas, seg&uacute;n se puede ver en un v&iacute;deo publicado por el mismo grupo. En cambio, la concentraci&oacute;n acab&oacute; con <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cargas-policiales-manifestacion-antifascista-sentmenat-protestar-acto-nucleo-nacional_1_12898656.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cargas policiales</a> despu&eacute;s de que los concentrados quisieran romper el cord&oacute;n policial. Finalmente, una decena de manifestantes tuvo que recibir asistencia m&eacute;dica, pero la noche se cerr&oacute; sin ning&uacute;n detenido. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Catalunya]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sala-sentmenat-barcelona-nucleo-nacional-celebro-acto-desvincula-grupo-ultra_1_12899577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 16:49:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4344535" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4344535" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La sala de Sentmenat (Barcelona) en la que Núcleo Nacional celebró un acto se desvincula del grupo ultra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2bf1d4e0-86f2-4bf0-ab43-33c379b850d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Ultras,Ultraderecha,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paradís com a trampa per als jueus perseguits pels nazis: "Mallorca va ser una ratera de dissidents alemanys"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/paradis-com-trampa-per-als-jueus-perseguits-pels-nazis-mallorca-ratera-dissidents-alemanys_1_12873071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paradís com a trampa per als jueus perseguits pels nazis: &quot;Mallorca va ser una ratera de dissidents alemanys&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una sèrie documental reconstrueix com les illes van passar de refugi per a les colònies germanes a escenari de repressió, fugides i morts. "Si havien vingut fugint d'alguna cosa, aquella cosa va venir aquí per ells. I d'una illa és molt complicat sortir si no et donen permís", assevera el director Dani Cuesta</p><p class="subtitle">La 'Mallorca hitleriana': dels nazis protegits per Franco als 'Reichsbürger' que reneguen de l'Alemanya actual</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mallorca es va convertir en una aut&egrave;nticaratera per als dissidents alemanys&rdquo;. Amb aquesta frase, extreta del fil&ograve;leg mallorqu&iacute; Eduard Moy&agrave;, el cineasta Dani Cuesta resumeix com, sota la postal lluminosa que les Balears han exportat durant d&egrave;cades, romanen encara invisibles alguns dels cap&iacute;tols m&eacute;s foscos del segle XX: col&ograve;nies alemanyes que van trobar refugi a les illes abans que la resta d&rsquo;Europa comenc&eacute;s a trontollar, la implantaci&oacute; del nazisme en antics enclaus bohemis de Mallorca, la persecuci&oacute; de jueus, pacifistes i dissidents que van creure haver trobat aixopluc segur a l&rsquo;arxip&egrave;lag, deportacions als camps de concentraci&oacute; i una postguerra en qu&egrave; les Balears, lluny de recuperar la calma, es van convertir en escenari de fugides i morts sepultades pel silenci.
    </p><p class="article-text">
        La hist&ograve;ria la reconstrueix Cuesta, al capdavant d&rsquo;Offline Producciones, a la s&egrave;rie documental <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>, que preveu estrenar-se a la radiotelevisi&oacute; auton&ograve;mica IB3 a mitjans del 2026. El seu projecte, fruit de m&eacute;s de quatre anys d&rsquo;investigaci&oacute;, proposa una mirada ampla i cronol&ograve;gica sobre la pres&egrave;ncia alemanya a les Balears i la manera com el nazisme va anar penetrant a les comunitats ja assentades a les illes abans que Hitler ascend&iacute;s al poder. I &eacute;s que, el que per a molts &eacute;s un parad&iacute;s vacacional, tamb&eacute; va ser, a la primera meitat del segle XX, escenari de fen&ograve;mens pol&iacute;tics i socials que dif&iacute;cilment encaixen amb el relat de sol i platja que la ind&uacute;stria tur&iacute;stica ha fixat a l&rsquo;imaginari col&middot;lectiu. L&rsquo;auge del nazisme, amb l&rsquo;expansi&oacute; dels seus tentacles all&agrave; on encara es respirava pau, va convertir les Balears en un encreuament de camins dels totalitarismes europeus.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; abans que els avions de la Luftwaffe solquessin les Balears i les illes es veiessin abocades a la repressi&oacute; i a la persecuci&oacute; ideol&ograve;gica, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l'arxip&egrave;lag es va erigir en lloc d'acolliment d'intel&middot;lectuals</a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> comerciants i fam&iacute;lies alemanyes que buscaven al Mediterrani una estabilitat que, despr&eacute;s de la Primera Guerra Mundial, no van aconseguir trobar al seu pa&iacute;s. &Eacute;s amb ells amb qui comen&ccedil;a la s&egrave;rie. &ldquo;Van venir molt&iacute;ssims d&rsquo;artistes, gent normal com nosaltres. A Alemanya la cosa estava lletja, per&ograve; no pel nazisme, sin&oacute; per l&rsquo;important <a href="https://www.eldiario.es/internacional/crisis-europa-primera-guerra-mundial_1_1846803.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisi econ&ograve;mica </a>que va venir despr&eacute;s de la Guerra&rdquo;, assevera Cuesta en declaracions a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        La derrota del pa&iacute;s germ&agrave;nic, les dures condicions imposades pel Tractat de Versalles, la p&egrave;rdua de territoris i una recessi&oacute; marcada per la desocupaci&oacute; i la hiperinflaci&oacute; -circumst&agrave;ncies que Hitler va saber explotar per a canalitzar el descontentament, guanyar suports de masses i, finalment, fer-se amb el poder- van emp&egrave;nyer milers de ciutadans a buscar noves oportunitats fora del que havia estat la seva llar. Les Balears van ser un d&rsquo;aquests destins: &ldquo;Hi havia sol, mar i era barat. Hi havia rellotgeries, forns de pa, restaurants&hellip; eren col&ograve;nies plenament integrades&rdquo;, abunda el director.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Les Balears van ser, en la primera meitat del segle XX, escenari de fenòmens polítics i socials que difícilment encaixen amb el relat de sol i platja que la indústria turística ha fixat en l’imaginari col·lectiu. L’auge del nazisme, amb l’expansió dels seus tentacles allà on encara es respirava pau, va convertir les illes en un encreuament de camins dels totalitarismes europeus</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un dels fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un dels fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La bandera nazi en un altre dels fotogrames de la sèrie documental de Dani Cuesta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La bandera nazi en un altre dels fotogrames de la sèrie documental de Dani Cuesta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La postal que no es veu</strong></h2><p class="article-text">
        Aquest paisatge social, tanmateix, va comen&ccedil;ar a mutar amb rapidesa: &ldquo;Quan aquestes col&ograve;nies ja estaven establertes va arribar l&rsquo;auge del nazisme&rdquo;, assenyala el tamb&eacute; productor de <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>&ldquo;. L&rsquo;arribada al poder d&rsquo;Adolf Hitler el 1933 i la progressiva nazificaci&oacute; de la vida pol&iacute;tica alemanya van tenir un impacte directe en comunitats que fins aleshores havien viscut al marge dels grans conflictes europeus. Mallorca, Menorca i Eivissa van deixar de ser espais de conviv&egrave;ncia per a les col&ograve;nies alemanyes assentades en elles per passar a convertir-se en llocs travessats per la vigil&agrave;ncia pol&iacute;tica i la sospita. A trav&eacute;s d&rsquo;entrevistes amb descendents d&rsquo;aquells primers residents, el director ha reconstru&iuml;t un relat que es va transmetre de generaci&oacute; en generaci&oacute;: &rdquo;D&rsquo;un dia per l&rsquo;altre, aquells llocs van comen&ccedil;ar a omplir-se d&rsquo;alemanys estranys per a la gent de l&rsquo;&egrave;poca. Eren, sobretot, espies nazis enviats a vigilar els qui havien fugit&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">D’un dia per l’altre, les illes van començar a omplir-se d’alemanys estranys per a la gent de l’època. Eren, sobretot, espies nazis enviats a vigilar els qui havien fugit</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La seva pres&egrave;ncia no va ser anecd&ograve;tica. De fet, una part de la s&egrave;rie documental la centra en l'exist&egrave;ncia d'una seu del Partit Nazi al barri palmes&agrave; d&rsquo;El Terreno, antany&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refugi d&rsquo;intel&middot;lectuals i bohemis</a> i on, a comen&ccedil;aments dels anys trenta, va comen&ccedil;ar a difondre&rsquo;s el mateix dec&agrave;leg ideol&ograve;gic que a Berl&iacute;n. Tamb&eacute; hi havia un consolat alemany i una escola &ldquo;acollida a les noves directrius&rdquo;. Un fet que, subratlla Cuesta, no es pot entendre com una cosa marginal o clandestina: &ldquo;No t&eacute; res a veure amb la perspectiva que tenim avui del nazisme. En aquell moment era un nou r&egrave;gim pol&iacute;tic que aqu&iacute; tamb&eacute; estava present&rdquo;. En la seva opini&oacute;, el rellevant no va ser &uacute;nicament l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;una seu del partit a Mallorca, sin&oacute; &ldquo;com es va implantar aquest corrent i com va anar mutant&rdquo; en paral&middot;lel als profunds canvis pol&iacute;tics i socials que va portar el cop d&rsquo;estat franquista i la posterior vict&ograve;ria dels rebels. 
    </p><p class="article-text">
        La s&egrave;rie contextualitza aquest desplegament en un encreuament ideol&ograve;gic m&eacute;s ampli: l&rsquo;avan&ccedil; del feixisme itali&agrave;, la Guerra Civil espanyola derivada de l'al&ccedil;ament franquista contra el Govern leg&iacute;tim de la Rep&uacute;blica i la conniv&egrave;ncia del nou r&egrave;gim feixista amb l&rsquo;Alemanya nazi. &ldquo;El que ens interessava era explicar per qu&egrave; van venir els alemanys, per qu&egrave; es van establir aquestes col&ograve;nies i com aquest context pol&iacute;tic ho canvia tot&rdquo;, incideix Cuesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reunió de nacionalsocialistes amb membres de la Falange a Palma a mitjans
de la dècada dels trenta. A la dreta, amb ulleres, Johannes Dede. Assegut a la seva dreta, sostenint un retrat de Hitler, Alfonso de Zayas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reunió de nacionalsocialistes amb membres de la Falange a Palma a mitjans
de la dècada dels trenta. A la dreta, amb ulleres, Johannes Dede. Assegut a la seva dreta, sostenint un retrat de Hitler, Alfonso de Zayas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Míting del Partit Nazi celebrat el 1938 a la platja de Portals Nous, a Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Míting del Partit Nazi celebrat el 1938 a la platja de Portals Nous, a Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>De refugi a trampa</strong></h2><p class="article-text">
        En aquest context, les Balears van deixar de ser el refugi segur en qu&egrave; durant anys s&rsquo;havien convertit les illes per a jueus, pacifistes i dissidents. &ldquo;Si havien vingut aqu&iacute; fugint d&rsquo;alguna cosa, aquesta cosa va venir aqu&iacute; per ells. I d'una illa &eacute;s molt complicat sortir si no et donen perm&iacute;s&rdquo;, assevera Cuesta.
    </p><p class="article-text">
        No debades, el 31 d&rsquo;agost de 1938, el Reichsf&uuml;hrer de les SS i un dels principals ide&ograve;legs de l&rsquo;Holocaust, Heinrich Himmler, havia signat un acord amb el ministre d&rsquo;Ordre P&uacute;blic de l&rsquo;Espanya franquista, Severiano Mart&iacute;nez Anido, pel qual s&rsquo;establia l&rsquo;extradici&oacute; m&uacute;tua de &ldquo;delincuents pol&iacute;tics&rdquo; que fossin detinguts en ambd&oacute;s pa&iuml;sos, aix&iacute; com l&rsquo;intercanvi policial d&rsquo;informaci&oacute; sobre tots ells. Mentre es tancaven les sinagogues i la premsa i els llibres escolars s&rsquo;omplien de discursos discriminatoris, els feixistes sublevats el 1936 contra la Segona Rep&uacute;blica van comen&ccedil;ar a aclamar, en una mena de reivindicaci&oacute; del llegat antisemita dels Reis Cat&ograve;lics, la&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/responsabilidad-franquista-holocausto_129_1731027.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">persecuci&oacute; del poble jueu</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 31 d’agost de 1938, el Reichsführer de les SS i un dels principals ideòlegs de l’Holocaust, Heinrich Himmler, va signar un acord amb el ministre d’Ordre Públic de l’Espanya franquista, Severiano Martínez Anido, pel qual s’establia l’extradició mútua de &#039;delincuents polítics&#039; que fossin detinguts en ambdós països</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La s&egrave;rie recull testimonis i an&agrave;lisis que descriuen com, despr&eacute;s de l&rsquo;esclat de la Guerra Civil, la situaci&oacute; es va convertir en condemna per a aquells que van decidir quedar-se. Entre ells es trobava <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/indeseable-nueva-espana-historia-leo-frischer-fotografo-judio-expulsado-franco_1_10460281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo Israel Frischer</a>, fot&ograve;graf establert al municipi d&rsquo;Esporles, qui, juntament amb desenes de germans d&rsquo;origen hebreu radicats a Mallorca i Eivissa, va rebre una inst&agrave;ncia en la qual, sota l&rsquo;ep&iacute;graf 'Saludo a Franco. &iexcl;Arriba Espa&ntilde;a!', s&rsquo;ordenava la seva expulsi&oacute;. Per a molts jueus i dissidents aquesta missiva equivalia a una condemna segura. El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/franco-hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_1_4412874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">franquisme&nbsp;havia estret fortament els seus lla&ccedil;os amb el nazisme&nbsp;</a>per posar setge als seus &ldquo;enemics&rdquo; comuns. &ldquo;En territorio nacional no puede quedar ni un jud&iacute;o, ni un mas&oacute;n, ni un rojo&rdquo;, es podia llegir als titulars.
    </p><p class="article-text">
        No van c&oacute;rrer millor sort&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/irene-ernest-heinemann-angeles-judios-suicidaron-mallorca-no-deportados-gestapo_1_12007370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irene i Ernest Heinemann</a>, matrimoni alemany que, despr&eacute;s de l&rsquo;ascens de Hitler, s&rsquo;havia establert a El Terreno. Despr&eacute;s d'anys en qu&egrave; havien convertit la illa en la seva llar, van rebre la carta que els instava a abandonar Mallorca i retornar a Alemanya. Davant la impossibilitat de fugir i conscients del dest&iacute; que els esperava, van decidir llevar-se la vida. Ernest tenia llavors 62 anys i Irene, 61. Sobre ells tamb&eacute; se centra la s&egrave;rie documental de Dani Cuesta: &ldquo;Hi va haver gent que va poder sortir el 1936, per&ograve; d&rsquo;altres van decidir quedar-se a la illa perqu&egrave; ja tenien la seva vida feta i van pensar: 'Esperarem'. Per&ograve; van ser els que veritablement van tenir problemes. Molts no van poder sortir d&rsquo;aqu&iacute; i alguns, com els Heinemann, van acabar su&iuml;cidant-se anys despr&eacute;s&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alguns van decidir quedar-se a la illa perquè ja tenien la seva vida feta i van pensar: &#039;Esperarem&#039;. Però van ser els que veritablement van tenir problemes. Molts no van poder sortir d’aquí i alguns, com el matrimoni jueu Heinemann, van acabar suïcidant-se</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A Eivissa, com relata la s&egrave;rie documental, refugiats com Rodolfo i Didier Eberle, Hermine i Werner Holzinger i Helmut Wallach, que tamb&eacute; havien fugit d&rsquo;Alemanya despr&eacute;s de l&rsquo;ascens dels nazis al poder, acabarien expulsats de la illa despr&eacute;s de rebre la mateixa notificaci&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El matrimoni Irene i Ernest Heinemann va residir a Mallorca per fugir del règim nazi"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El matrimoni Irene i Ernest Heinemann va residir a Mallorca per fugir del règim nazi                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em> amplia el focus fins als represaliats de les Balears en camps de concentraci&oacute;, concretament a Mauthausen, on <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mauthausen-campo-concentracion-miles-espanoles-victimas-terror-nazi_1_12257789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">van ser deportats m&eacute;s de 7.500 espanyols</a>. La s&egrave;rie, com assenyala Cuesta, inclou tamb&eacute; els republicans que es van exiliar a Fran&ccedil;a, van ser capturats pels nazis i van acabar deportats. &ldquo;Molts d&rsquo;ells van morir&rdquo;, assevera el director, qui al&middot;ludeix, aix&iacute; mateix, als balears que es van allistar a la Divisi&oacute;n Azul per combatre al costat de la Wehrmacht -l&rsquo;Ex&egrave;rcit alemany- al front oriental: &ldquo;&Eacute;s un tema molt interessant perqu&egrave;, al final, no deixen de ser tamb&eacute; personatges de les illes que tamb&eacute; es van veure afectats per la deriva cap a la Segona Guerra Mundial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;&uacute;ltim tram del relat s&rsquo;endinsa en la postguerra. Despr&eacute;s de la derrota d&rsquo;Hitler, Espanya -a&iuml;llada internacionalment i governada per Franco- es va convertir en dest&iacute; dels antics nazis i col&middot;laboradors. Les Balears apareixen llavors com a espai de refugi, per&ograve; tamb&eacute; com a escenari de morts en circumst&agrave;ncies estranyes i d&rsquo;hist&ograve;ries encreuades amb els qui van lluitar contra el nazisme i van acabar recalant a les illes. En aquest context entra en escena Tom&agrave;s Harris, oficial de la intel&middot;lig&egrave;ncia brit&agrave;nica i escriptor que va participar en operacions contra el r&egrave;gim d&rsquo;Hitler durant la Segona Guerra Mundial, la traject&ograve;ria del qual va acabar lligada a Mallorca, i sobre qui va investigar al seu moment l&rsquo;historiador Pedro de Montaner, donant llum a l&rsquo;obra <em>Tom&aacute;s Harris. El esp&iacute;a y artista brit&aacute;nico que vivi&oacute; y muri&oacute; en Mallorca, 1947-1964 </em>(Llibres Ramon Llull).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomàs Harris, a casa seva de Camp de Mar (Mallorca)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomàs Harris, a casa seva de Camp de Mar (Mallorca)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotogrames de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Harris, com cita el documental, va morir a la illa en circumst&agrave;ncies que durant anys van alimentar interrogants i especulacions. Juntament amb ell apareix el bar&oacute; von Ripper, arist&ograve;crata austr&iacute;ac que, com detalla Cuesta, tamb&eacute; va lluitar contra el nazisme i va acabar vinculat a Mallorca despr&eacute;s del final del conflicte b&egrave;l&middot;lic. La seva hist&ograve;ria, igual que la de Harris, conclou amb una mort envoltada de circumst&agrave;ncies poc clares, un patr&oacute; que el documental subratlla per il&middot;lustrar la complexitat de la postguerra a les illes. &ldquo;S&oacute;n personatges que van lluitar contra el nazisme, van recalar a Mallorca i van acabar morts en circumst&agrave;ncies estranyes&rdquo;, resumeix el director. A trav&eacute;s d&rsquo;aquests casos, la s&egrave;rie mira m&eacute;s enll&agrave; de botxins i v&iacute;ctimes directes per endinsar-se en un arxip&egrave;lag convertit en encreuament de camins de derrotats, resistents i ombres d&rsquo;una guerra que no va acabar el 1945.
    </p><p class="article-text">
        El cineasta insisteix que la s&egrave;rie no busca l&rsquo;impacte f&agrave;cil. &ldquo;L&rsquo;esv&agrave;stica &eacute;s un imant per a l&rsquo;espectador, per&ograve; a mi el que em va atraure van ser els secrets darrere la postal de Mallorca&rdquo;, explica. &ldquo;La gent coneix les platges, per&ograve; hi ha un rerefons hist&ograve;ric que explica molt del que som. &Eacute;s una hist&ograve;ria molt ampla. Vol&iacute;em una retrospectiva global: des de les col&ograve;nies pr&egrave;vies al nazisme fins al que passa despr&eacute;s del 1945&rdquo;, assevera. Mentre la comunitat acad&egrave;mica i els investigadors continuen reconstruint aquests retalls -des de l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;agrupacions juvenils fins a la pres&egrave;ncia de nazis refugiats a la illa despr&eacute;s de la guerra-, <em>Les Illes Balears sota la creu gammada </em>s&rsquo;articula en cinc cap&iacute;tols -de l&rsquo;'Arcadia feli&ccedil;' al 'refugi' de postguerra- i aspira a obrir un debat p&uacute;blic sobre mem&ograve;ria, responsabilitat i relat hist&ograve;ric per entendre com els grans totalitarismes del segle XX tamb&eacute; van arrelar en llocs associats al descans i a l&rsquo;oci. &ldquo;En un lloc tan petit com les Balears tamb&eacute; van arribar les xarxes d&rsquo;aquell desastre&rdquo;, conclou Cuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/paradis-com-trampa-per-als-jueus-perseguits-pels-nazis-mallorca-ratera-dissidents-alemanys_1_12873071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Dec 2025 08:58:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1103008" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1103008" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El paradís com a trampa per als jueus perseguits pels nazis: "Mallorca va ser una ratera de dissidents alemanys"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Nazismo,Españoles en campos nazis,Franquismo,Víctimas del franquismo,Judíos,Guerra Civil Española,Adolf Hitler,Holocausto,Islas Baleares,Mallorca,Menorca,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: "Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-trampa-judios-perseguidos-nazis-mallorca-ratonera-disidentes-alemanes_1_12866351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: &quot;Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una serie documental reconstruye cómo las islas pasaron de refugio para las colonias germanas a escenario de represión, huidas y muertes. "Si habían venido huyendo de algo, ese algo vino aquí a por ellos. Y en una isla es muy complicado salir si no te dan permiso", asevera el director Dani Cuesta</p><p class="subtitle">La 'Mallorca hitleriana': de los nazis protegidos por Franco a los 'Reichsbürger' que reniegan de la Alemania actual
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mallorca se convirti&oacute; en una ratonera absoluta para los disidentes alemanes&rdquo;. Con esta frase, tomada del fil&oacute;logo mallorqu&iacute;n Eduard Moy&agrave;, el cineasta Dani Cuesta resume c&oacute;mo, bajo la postal luminosa que Balears ha exportado durante d&eacute;cadas, permanecen a&uacute;n invisibles algunos de los cap&iacute;tulos m&aacute;s oscuros del siglo XX: colonias alemanas que encontraron refugio en las islas antes de que el resto de Europa comenzase a tambalearse, la implantaci&oacute;n del nazismo en antiguos enclaves bohemios de Mallorca, la persecuci&oacute;n de jud&iacute;os, pacifistas y disidentes que creyeron haber encontrado cobijo seguro en el archipi&eacute;lago, deportaciones a los campos de concentraci&oacute;n y una posguerra en la que Balears, lejos de recuperar la calma, se convirti&oacute; en escenario de huidas y muertes sepultadas por el silencio.
    </p><p class="article-text">
        La historia la reconstruye Cuesta, al frente de Offline Producciones, en la serie documental <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>, que prev&eacute; estrenarse en la radiotelevisi&oacute;n auton&oacute;mica IB3 a mediados de 2026. Su proyecto, fruto de m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, propone una mirada amplia y cronol&oacute;gica sobre la presencia alemana en Balears y el modo en que el nazismo fue permeando en las comunidades ya asentadas en las islas antes de que Hitler ascendiera al poder. Y es que, lo que para muchos es un para&iacute;so vacacional, tambi&eacute;n fue, en la primera mitad del siglo XX, escenario de fen&oacute;menos pol&iacute;ticos y sociales que dif&iacute;cilmente encajan con el relato de sol y playa que la industria tur&iacute;stica ha fijado en el imaginario colectivo. El auge del nazismo, con la expansi&oacute;n de sus tent&aacute;culos all&aacute; donde a&uacute;n se respiraba paz, convirti&oacute; Balears en un cruce de caminos de los totalitarismos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de que los aviones de la Luftwaffe surcaran Balears y las islas se vieran abocadas a la represi&oacute;n y a la persecuci&oacute;n ideol&oacute;gica, el archipi&eacute;lago <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/walter-benjamin-ibiza-fascinacion-isla-virgen-exiliarse-nazismo_1_10694862.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se erigi&oacute; en lugar de acogida de intelectuales</a>, comerciantes y familias alemanas que buscaban en el Mediterr&aacute;neo una estabilidad que, tras la Primera Guerra Mundial, no lograron encontrar en su pa&iacute;s. Es con ellos con quienes arranca la serie. &ldquo;Vinieron much&iacute;simos artistas, gente normal como nosotros. En Alemania la cosa estaba fea, pero no por el nazismo, sino por la importante <a href="https://www.eldiario.es/internacional/crisis-europa-primera-guerra-mundial_1_1846803.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis econ&oacute;mica </a>que vino tras la Guerra&rdquo;, asevera Cuesta en declaraciones a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        La derrota del pa&iacute;s germano, las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles, la p&eacute;rdida de territorios y una recesi&oacute;n marcada por el desempleo y la hiperinflaci&oacute;n -circunstancias que Hitler supo explotar para canalizar el descontento, ganar apoyos de masas y, finalmente, hacerse con el poder- empujaron a miles de ciudadanos a buscar nuevas oportunidades fuera del que hab&iacute;a sido su hogar. Balears fue uno de esos destinos: &ldquo;Hab&iacute;a sol, mar y era barato. Hab&iacute;a relojer&iacute;as, panader&iacute;as, restaurantes&hellip; eran colonias plenamente integradas&rdquo;, abunda el director.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Balears fue, en la primera mitad del siglo XX, escenario de fenómenos políticos y sociales que difícilmente encajan con el relato de sol y playa que la industria turística ha fijado en el imaginario colectivo. El auge del nazismo, con la expansión de sus tentáculos allá donde aún se respiraba paz, convirtió las islas en un cruce de caminos de los totalitarismos europeos</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9f54d321-1776-4b36-bbec-be0d52f6131c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de8fc122-e759-4bb1-9644-7030b659b178_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La bandera nazi en otro de los fotogramas de la serie documental de Dani Cuesta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La bandera nazi en otro de los fotogramas de la serie documental de Dani Cuesta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>La postal que no se ve</strong></h2><p class="article-text">
        Ese paisaje social, sin embargo, comenz&oacute; a mutar con rapidez: &ldquo;Cuando esas colonias ya estaban establecidas lleg&oacute; el auge del nazismo&rdquo;, se&ntilde;ala el tambi&eacute;n productor de <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em>. La llegada al poder de Adolf Hitler en 1933 y la progresiva nazificaci&oacute;n de la vida pol&iacute;tica alemana tuvieron un impacto directo en comunidades que hasta entonces hab&iacute;an vivido al margen de los grandes conflictos europeos. Mallorca, Menorca y Eivissa dejaron de ser espacios de convivencia para las colonias alemanas asentadas en ellas para pasar a convertirse en lugares atravesados por la vigilancia pol&iacute;tica y la sospecha. A trav&eacute;s de entrevistas con descendientes de aquellos primeros residentes, el director ha reconstruido un relato que se transmiti&oacute; de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n: &ldquo;De un d&iacute;a para otro, aquellos lugares empezaron a llenarse de alemanes extra&ntilde;os para la gente de la &eacute;poca. Eran, sobre todo, esp&iacute;as nazis enviados a vigilar a quienes hab&iacute;an huido&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De un día para otro, las islas empezaron a llenarse de alemanes extraños para la gente de la época. Eran, sobre todo, espías nazis enviados a vigilar a quienes habían huido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su presencia no fue anecd&oacute;tica. De hecho, una parte de la serie documental la centra la existencia de una sede del Partido Nazi en la barriada palmesana de El Terreno, anta&ntilde;o&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-artistas-desenfreno-urbanistico-evolucion-turistica-mallorca-e-ibiza_1_9613860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refugio de intelectuales y bohemios</a> y donde, a comienzos de los a&ntilde;os treinta, comenz&oacute; a difundirse el mismo dec&aacute;logo ideol&oacute;gico que en Berl&iacute;n. Tambi&eacute;n hab&iacute;a un consulado alem&aacute;n y una escuela &ldquo;acogida a las nuevas directrices&rdquo;. Un hecho que, subraya Cuesta, no puede entenderse como algo marginal o clandestino: &ldquo;No tiene nada que ver con la perspectiva que tenemos hoy del nazismo. En aquel momento era un nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico que aqu&iacute; tambi&eacute;n estaba presente&rdquo;. En su opini&oacute;n, lo relevante no fue &uacute;nicamente la existencia de una sede del partido en Mallorca, sino &ldquo;c&oacute;mo se implant&oacute; esa corriente y c&oacute;mo fue mutando&rdquo; en paralelo a los profundos cambios pol&iacute;ticos y sociales que trajo consigo el golpe de Estado franquista y la posterior victoria de los rebeldes. 
    </p><p class="article-text">
        La serie contextualiza ese despliegue en un cruce de caminos ideol&oacute;gico m&aacute;s amplio: el avance del fascismo italiano, la Guerra Civil espa&ntilde;ola provocada por el alzamiento franquista contra el Gobierno leg&iacute;timo de la Rep&uacute;blica y la connivencia del nuevo r&eacute;gimen fascista con la Alemania nazi. &ldquo;Lo que nos interesaba era explicar por qu&eacute; vinieron los alemanes, por qu&eacute; se establecieron esas colonias y c&oacute;mo ese contexto pol&iacute;tico lo cambia todo&rdquo;, incide Cuesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/073eea21-3a4e-4c73-91ba-764e8365c584_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reunión de nacionalsocialistas con miembros de la Falange en Palma a mediados
de los años teinta. A la derecha, con gafas, Johannes Dede. Sentado a su derecha, sosteniendo un retrato de Hitler, Alfonso de Zayas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reunión de nacionalsocialistas con miembros de la Falange en Palma a mediados
de los años teinta. A la derecha, con gafas, Johannes Dede. Sentado a su derecha, sosteniendo un retrato de Hitler, Alfonso de Zayas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6b7cf68f-41c4-4688-9d86-399410642418_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mitin del Partido Nazi celebrado en 1938 en la playa de Portals Nous, en Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mitin del Partido Nazi celebrado en 1938 en la playa de Portals Nous, en Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>De refugio a trampa</strong></h2><p class="article-text">
        En este contexto, Balears dej&oacute; de ser el refugio seguro en el que durante a&ntilde;os se hab&iacute;an convertido las islas para jud&iacute;os, pacifistas y disidentes. &ldquo;Si hab&iacute;an venido aqu&iacute; huyendo de algo, ese algo vino aqu&iacute; a por ellos. Y en una isla es muy complicado salir si no te dan permiso&rdquo;, asevera Cuesta.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, el 31 de agosto de 1938, el Reichsf&uuml;hrer de las SS y uno de los principales ide&oacute;logos del Holocausto, Heinrich Himmler, hab&iacute;a firmado un acuerdo con el ministro de Orden P&uacute;blico de la Espa&ntilde;a franquista, Severiano Mart&iacute;nez Anido, por el cual se establec&iacute;a la extradici&oacute;n mutua de &ldquo;delincuentes pol&iacute;ticos&rdquo; que fuesen detenidos en ambos pa&iacute;ses, as&iacute; como el intercambio policial de informaci&oacute;n sobre todos ellos. Mientras se cerraban las sinagogas y la prensa y los libros escolares se hench&iacute;an de discursos discriminatorios, los fascistas sublevados en 1936 contra la Segunda Rep&uacute;blica comenzaron a jalear, en una suerte de reivindicaci&oacute;n del legado antisemita de los Reyes Cat&oacute;licos, la&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/responsabilidad-franquista-holocausto_129_1731027.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">persecuci&oacute;n del pueblo jud&iacute;o</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 31 de agosto de 1938, el Reichsführer de las SS y uno de los principales ideólogos del Holocausto, Heinrich Himmler, firmó un acuerdo con el ministro de Orden Público de la España franquista, Severiano Martínez Anido, por el cual se establecía la extradición mutua de &#039;delincuentes políticos&#039; que fuesen detenidos en ambos países</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La serie recoge testimonios y an&aacute;lisis que describen c&oacute;mo, tras el estallido de la Guerra Civil, la situaci&oacute;n se convirti&oacute; en condena para quienes decidieron quedarse. Entre ellos se encontraba <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/indeseable-nueva-espana-historia-leo-frischer-fotografo-judio-expulsado-franco_1_10460281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leo Israel Frischer</a>, fot&oacute;grafo afincado en el municipio de Esporles, quien, junto a decenas de germanos de origen hebreo radicados en Mallorca y Eivissa, recibi&oacute; una instancia en la que, bajo el ep&iacute;grafe 'Saludo a Franco. &iexcl;Arriba Espa&ntilde;a!', se ordenaba su expulsi&oacute;n. Para muchos jud&iacute;os y disidentes esta misiva equival&iacute;a a una condena segura. El franquismo&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/franco-hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_1_4412874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;a estrechado fuertemente sus lazos con el nazismo</a>&nbsp;en aras a poner cerco a sus &ldquo;enemigos&rdquo; comunes. &ldquo;En territorio nacional no puede quedar ni un jud&iacute;o, ni un mas&oacute;n, ni un rojo&rdquo;, pod&iacute;a leerse en los titulares. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/82ba2d44-7484-4fa7-a7a7-f152a3fece94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Leo y Elsa Frischer, judíos expulsados de Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Leo y Elsa Frischer, judíos expulsados de Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No corrieron mejor suerte&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/irene-ernest-heinemann-angeles-judios-suicidaron-mallorca-no-deportados-gestapo_1_12007370.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Irene y Ernest Heinemann</a>, matrimonio alem&aacute;n que, tras el ascenso de Hitler, se hab&iacute;a establecido en El Terreno. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os en los que hab&iacute;an convertido la isla en su hogar, recibieron la carta que los instaba a abandonar Mallorca y regresar a Alemania. Ante la imposibilidad de huir y conscientes del destino que les aguardaban, decidieron quitarse la vida. Ernest ten&iacute;a entonces 62 a&ntilde;os e Irene, 61. Sobre ellos tambi&eacute;n se centra la serie documental de Dani Cuesta: &ldquo;Hubo gente que pudo salir en 1936, pero otros decidieron quedarse en la isla porque ya ten&iacute;an su vida hecha y pensaron: 'Vamos a esperar'. Pero fueron los que verdaderamente tuvieron problemas. Muchos no pudieron salir de aqu&iacute; y algunos, como los Heinemann, acabaron suicid&aacute;ndose a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunos decidieron quedarse en la isla porque ya tenían su vida hecha y pensaron: &#039;Vamos a esperar&#039;. Pero fueron los que verdaderamente tuvieron problemas. Muchos no pudieron salir de aquí y algunos, como el matrimonio judío Heinemann, acabaron suicidándose</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dani Cuesta</span>
                                        <span>—</span> Director
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En Eivissa, como relata la serie documental, refugiados como Rodolfo y Didier Eberle, Hermine y Werner Holzinger y Helmut Wallach, quienes tambi&eacute;n hab&iacute;an huido de Alemania tras el ascenso de los nazis al poder, acabar&iacute;an expulsados de la isla tras recibir la misma notificaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6383d4ad-99fe-4aa1-9f93-4e2d7a8a4ee4_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El matrimonio Irene y Ernest Heinemann residió en Mallorca para huir del régimen nazi"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El matrimonio Irene y Ernest Heinemann residió en Mallorca para huir del régimen nazi                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Les Illes Balears sota la creu gammada</em> ampl&iacute;a el foco hasta los represaliados de Balears en campos de concentraci&oacute;n, concretamente en Mauthausen, donde <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mauthausen-campo-concentracion-miles-espanoles-victimas-terror-nazi_1_12257789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron deportados m&aacute;s de 7.500 espa&ntilde;oles</a>. La serie, como se&ntilde;ala Cuesta, incluye tambi&eacute;n a los republicanos que se exiliaron en Francia, fueron capturados por los nazis y acabaron deportados. &ldquo;Muchos de ellos murieron&rdquo;, asevera el director, quien alude, asimismo, a los baleares que se alistaron en la Divisi&oacute;n Azul para combatir junto a la Wehrmacht -el Ej&eacute;rcito alem&aacute;n- en el frente oriental: &ldquo;Es un tema muy interesante porque, al final, no dejan de ser tambi&eacute;n personajes de las islas que tambi&eacute;n se vieron afectados por la deriva hacia la Segunda Guerra Mundial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo tramo del relato se adentra en la posguerra. Tras la derrota de Hitler, Espa&ntilde;a -aislada internacionalmente y gobernada por Franco- se convirti&oacute; en destino de antiguos nazis y colaboradores. Balears aparece entonces como espacio de refugio, pero tambi&eacute;n como escenario de muertes en circunstancias extra&ntilde;as y de historias cruzadas con quienes lucharon contra el nazismo y acabaron recalando en las islas. En este contexto entra en escena Tom&aacute;s Harris, oficial de la inteligencia brit&aacute;nica y escritor que particip&oacute; en operaciones contra el r&eacute;gimen de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, cuya trayectoria termin&oacute; ligada a Mallorca, y sobre quien investig&oacute; en su momento el historiador Pedro de Montaner, cuyas pesquisas dieron luz a la obra <em>Tom&aacute;s Harris. El esp&iacute;a y artista brit&aacute;nico que vivi&oacute; y muri&oacute; en Mallorca, 1947-1964 </em>(Llibres Ramon Llull). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9b7015f1-012e-4b11-84f9-86d67de4ebc3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tomás Harris, en su casa de Camp de Mar (Mallorca)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tomás Harris, en su casa de Camp de Mar (Mallorca)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/086ba893-a48a-424e-85bc-ae76c50d1450_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotogramas de &#039;Les Illes Balears sota la creu gammada&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Harris, como cita el documental, muri&oacute; en la isla en circunstancias que durante a&ntilde;os alimentaron interrogantes y especulaciones. Junto a &eacute;l aparece el bar&oacute;n von Ripper, arist&oacute;crata austr&iacute;aco que, como detalla Cuesta, tambi&eacute;n luch&oacute; contra el nazismo y termin&oacute; vinculado a Mallorca tras el fin del conflicto b&eacute;lico. Su historia, al igual que la de Harris, concluye con una muerte rodeada de circunstancias poco claras, un patr&oacute;n que el documental subraya para ilustrar la complejidad de la posguerra en las islas. &ldquo;Son personajes que lucharon contra el nazismo, recalaron en Mallorca y acabaron muertos en circunstancias extra&ntilde;as&rdquo;, resume el director. A trav&eacute;s de estos casos, la serie mira m&aacute;s all&aacute; de verdugos y v&iacute;ctimas directas para adentrarse en un archipi&eacute;lago convertido en cruce de caminos de derrotados, resistentes y sombras de una guerra que no termin&oacute; en 1945.
    </p><p class="article-text">
        El cineasta insiste en que la serie no busca el impacto f&aacute;cil. &ldquo;La esv&aacute;stica es un im&aacute;n para el espectador, pero a m&iacute; lo que me atrajo fueron los secretos detr&aacute;s de la postal de Mallorca&rdquo;, explica. &ldquo;La gente conoce las playas, pero hay una trastienda hist&oacute;rica que explica mucho de lo que somos. Es una historia muy amplia. Quer&iacute;amos una retrospectiva global: desde las colonias previas al nazismo hasta lo que ocurre despu&eacute;s de 1945&rdquo;, asevera. Mientras la comunidad acad&eacute;mica y los investigadores contin&uacute;an reconstruyendo estos retazos &mdash;desde la existencia de agrupaciones juveniles hasta la presencia de nazis refugiados en la isla tras la guerra&mdash;, <em>Les Illes Balears sota la creu gammada </em>se articula en cinco cap&iacute;tulos &mdash;de la 'Arcadia feliz' al 'refugio' de posguerra&mdash; y aspira a abrir un debate p&uacute;blico sobre memoria, responsabilidad y relato hist&oacute;rico para entender c&oacute;mo los grandes totalitarismos del siglo XX tambi&eacute;n echaron ra&iacute;ces en lugares asociados al descanso y al ocio. &ldquo;En un sitio tan peque&ntilde;o como Balears tambi&eacute;n llegaron las redes de aquel desastre&rdquo;, concluye Cuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/paraiso-trampa-judios-perseguidos-nazis-mallorca-ratonera-disidentes-alemanes_1_12866351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 20:32:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1103008" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1103008" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El paraíso como trampa para los judíos perseguidos por los nazis: "Mallorca fue una ratonera de disidentes alemanes"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/019c2995-dc8b-4ecb-8ba3-bda57db9195c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Nazismo,Españoles en campos nazis,Franquismo,Víctimas del franquismo,Judíos,Guerra Civil Española,Adolf Hitler,Holocausto,Islas Baleares,Mallorca,Menorca,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robos-historia-arte-llegaron-museo-louvre_1_12824661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" width="8160" height="4590" alt="Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ensayo repasa los saqueos del patrimonio más célebres, desde las tumbas egipcias a la guerra de Irak pasando por los nazis y los hurtos en instituciones españolas</p><p class="subtitle">Trocearlas o mercado negro, la única forma de los ladrones para vender las joyas robadas del Louvre
</p></div><p class="article-text">
        A Ana Trigo no le sorprendi&oacute; mucho el modo tan rudimentario y audaz con el que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/francia-detiene-ultimo-sospechoso-robo-joyas-louvre_1_12795520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron robadas</a> valiosas obras de arte del <a href="https://www.eldiario.es/internacional/atraco-louvre-obliga-cerrar-museo-durante-dia_1_12695972.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo del Louvre</a> el pasado mes de octubre. En Par&iacute;s los ladrones utilizaron un sencillo montacargas, rompieron unas ventanas y en apenas un cuarto de hora se largaron con un muy suculento bot&iacute;n. &ldquo;Podr&iacute;amos pensar que los ladrones de arte recurren a m&eacute;todos m&aacute;s sofisticados, pero hay que subrayar que la seguridad de los museos deja mucho que desear. En realidad, la mayor&iacute;a de museos son muy vulnerables al robo de obras de arte&rdquo;, afirma esta tasadora de arte y escritora. Ana Trigo puede opinar con conocimiento de causa tras una larga trayectoria como experta en museos y en patrimonio hist&oacute;rico-art&iacute;stico. Y como fruto de su experiencia y de su bagaje acaba de publicar <em>Ladrones de arte. Robos c&eacute;lebres de grandes obras </em>(Ariel), donde pasa revista a los hurtos m&aacute;s sonados de la historia.
    </p><p class="article-text">
        La autora, que compagina su especialidad con la publicaci&oacute;n de novelas de misterio hist&oacute;rico, se propuso explicar de forma amena y divulgativa ese desconocido mundo del expolio art&iacute;stico y del mercado negro que rodea a este tipo de delincuencia. &ldquo;El robo de arte&rdquo;, se&ntilde;ala en una entrevista con elDiario.es, &ldquo;es la cuarta mayor categor&iacute;a delictiva del mundo tras el tr&aacute;fico de drogas, el blanqueo de capitales y el comercio de armas. Adem&aacute;s, esta delincuencia les resulta barata a los ladrones, ya que las penas de c&aacute;rcel suelen ser reducidas. Seg&uacute;n datos del FBI cada a&ntilde;o del presente siglo se han sustra&iacute;do piezas de arte por un valor entre 4.000 y 6.000 millones de d&oacute;lares y conviene agregar que el porcentaje de obras que son restituidas es &iacute;nfimo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el ensayo de Ana Trigo deja bien claro que estas cifras tan descomunales solamente son posibles gracias a la existencia de bandas organizadas y especializadas en este tipo de delitos, por un lado, y a un ampl&iacute;simo mercado negro en el que participa m&aacute;s de un profesional del sector como marchantes o intermediarios. A pesar de la parafernalia de seguridad en los grandes museos, estos centros padecen una serie de carencias que los convierten en blancos favoritos de los ladrones. &ldquo;En los museos&rdquo;, comenta la experta madrile&ntilde;a, &ldquo;suele faltar personal, sus presupuestos resultan limitados, las rutinas de control no est&aacute;n bien organizadas e incluso en algunos casos ni siquiera todas las obras est&aacute;n catalogadas. En una palabra, una suma de falta de organizaci&oacute;n, de corruptelas y de negligencia favorece los atracos en los museos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3b8a2c78-d26e-4a97-bffb-2509ef860a5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A juicio de la autora, una minor&iacute;a selecta de coleccionistas muy ricos son capaces incluso de encargar robos por el simple placer de disfrutar de obras de arte solo en sus domicilios. No les importa a estos multimillonarios que las piezas no puedan ser mostradas en p&uacute;blico y as&iacute; se conforman con exponerlas a sus familiares y amigos, ya que en multitud de ocasiones cuadros o esculturas son tan conocidos que su venta se convierte en misi&oacute;n imposible. &ldquo;A veces se comenta en un tono entre la leyenda y la realidad que algunas reuniones de la mafia en Estados Unidos o en Italia se celebran en salones presididos por aut&eacute;nticas obras maestras de la historia del arte. Robadas, por supuesto&rdquo;, dice Ana Trigo. La autora de <em>Ladrones de arte</em> ha investigado durante a&ntilde;os para escribir este libro que se nutre de una bibliograf&iacute;a en su mayor&iacute;a anglosajona, pues se han publicado y se publican pocos t&iacute;tulos en espa&ntilde;ol sobre esta materia a pesar de la importancia de nuestro patrimonio.
    </p><h2 class="article-text">De los expolios coloniales a los nazis</h2><p class="article-text">
        En cualquier caso, este ensayo revela que los expolios art&iacute;sticos se han producido desde la Edad Antigua y que suelen perpetrarse, sobre todo, en las <a href="https://www.eldiario.es/internacional/investigacion-forense-genocidio-reconstruir-hechos-desmontar-narrativa-oficial_128_12750907.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dominaciones coloniales</a>, en las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/husni-abdel-wahed-embajador-palestina-centro-genocidio-israel-genocidio-cultural_1_12644958.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guerras</a> y en las revoluciones. Ahora bien, en lo que se refiere a los expolios coloniales, como los casos famosos de profanaciones de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tumbas-destruidas-residentes-expulsados-ciudad-muertos-cairo-lucha-sobrevivir_1_10769859.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tumbas en Egipto</a> o de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/museo-siglo-xxi-le-cuesta-romper-siglo-xix_1_10213398.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bronces de Benin</a>, que cuentan con extensos cap&iacute;tulos en el libro, Ana Trigo sostiene una opini&oacute;n minoritaria y no compartida por otros expertos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque la corriente principal&rdquo;, afirma, &ldquo;se muestra partidaria de que las obras de arte sean restituidas a sus pa&iacute;ses de origen, yo creo que debemos analizar pieza a pieza y siempre con el objetivo de la seguridad del patrimonio. En definitiva, debe primar el disfrute del p&uacute;blico y que las obras art&iacute;sticas se hallen al alcance del mayor n&uacute;mero de investigadores y de aficionados al arte. As&iacute; las cosas, llevado este debate al extremo, todos los pa&iacute;ses hemos sufrido expolios por invasiones y conflictos. Sin ir m&aacute;s lejos el Ej&eacute;rcito franc&eacute;s, con el mariscal Soult al mando, se apropi&oacute; de mucho rico patrimonio espa&ntilde;ol durante la guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, y no por ello lo hemos reclamado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los países hemos sufrido expolios por invasiones y conflictos. Sin ir más lejos el Ejército francés, con el mariscal Soult al mando, se apropió de mucho rico patrimonio español durante la guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, y no por ello lo hemos reclamado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Trigo</span>
                                        <span>—</span> Tasadora de arte y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito de guerras el libro se detiene especialmente en el expolio cometido en Irak tras la <a href="https://www.eldiario.es/politica/destruccion-cultural-irak-crimen-premeditado-e-impune_129_11233297.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invasi&oacute;n de Estados Unidos</a> en 2003 que, a juicio de Trigo, nadie quiso evitar. Aquellos saqueos, que pudieron verse en directo por televisi&oacute;n, fueron masivos y una cantidad ingente de piezas de un alt&iacute;simo valor hist&oacute;rico en la tierra de la antigua Mesopotamia acabaron vendidas en el mercado negro. &ldquo;La mayor&iacute;a de piezas&rdquo;, concluye esta experta, &ldquo;nunca han sido recuperadas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el m&aacute;s grande expolio de la historia lo protagonizaron sin duda alguna <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/reclamacion-europa-tesoro-entregado-nazis-abre-debate-patrimonio-debe-exigir-espana-vuelta_1_12154138.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los nazis</a> durante la ocupaci&oacute;n de buena parte de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Personajes siniestros y poderosos como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuremberg-pelicula-juicios-cupula-nazi-desgraciadamente-actual-sera-futuro_1_12814217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hermann G&ouml;ring</a> o Alfred Rosenberg, a la orden directa de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/partido-ultra-afd-expulsa-candidatos-liderar-juventudes-imitar-hitler-discurso_1_12814825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adolf Hitler</a>, gran amante del arte, saquearon museos, iglesias, palacios y edificios oficiales para reunir un gigantesco patrimonio. &ldquo;La principal diferencia con otros expolios&rdquo;, argumenta Ana Trigo, &ldquo;se refiere al car&aacute;cter sistem&aacute;tico de la actuaci&oacute;n de los nazis que obedec&iacute;a a instrucciones desde el mism&iacute;simo poder pol&iacute;tico. Por otra parte, los nazis ejecutaron ese expolio a partir de un control exhaustivo de aquello de lo que se apropiaban. As&iacute; pues, conviene recordar que todo lo documentaban con fotograf&iacute;as, &aacute;lbumes de recopilaci&oacute;n, fichas&hellip;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Salvadores del patrimonio</h2><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Trigo, las numerosas versiones literarias o cinematogr&aacute;ficas de aquellos episodios del expolio nazi se ajustan bastante a la realidad. &ldquo;Quiz&aacute; con un matiz&rdquo;, observa la experta &ldquo;y es que responden a la visi&oacute;n de los norteamericanos. De ah&iacute; que magnifiquen y ensalcen su propia labor, por ejemplo, al recordar el papel jugado por los llamados 'monument men', profesionales cuyo cometido consisti&oacute; en proteger y recuperar el arte robado por los nazis. Pero m&aacute;s relevante y meritoria fue la proeza de salvadores del patrimonio que se jugaron literalmente la vida por rescatar multitud de obras maestras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En varios cap&iacute;tulos la autora destaca a esos an&oacute;nimos h&eacute;roes que defendieron el patrimonio a riesgo de su vida como los mineros de Altaussee, en Austria, que burlaron la vigilancia de las tropas alemanas en retirada y desactivaron las bombas colocadas en las galer&iacute;as subterr&aacute;neas para destruir innumerables obras. Menci&oacute;n especial merece en el libro una discreta conservadora francesa, Rose Valland, que se gan&oacute; la confianza de las autoridades nazis en el parisino museo Jeau de Paume. &ldquo;Fue&rdquo;, subraya Ana Trigo, &ldquo;una mujer a quien los oficiales alemanes trataron con indiferencia y desd&eacute;n. Pero ella fue testigo del latrocinio con habilidad y se convirti&oacute; m&aacute;s tarde en un testimonio clave para salvar cientos de miles de obras y para condenar a algunos de los jerarcas nazis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No olvida, por supuesto, Ana Trigo abordar en su libro algunos de los m&aacute;s c&eacute;lebres robos o desapariciones en centros emblem&aacute;ticos de Espa&ntilde;a, como el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/tecnologia-museo-prado-desvela-secretos-escondidos-lienzos-cuadros_1_12277188.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">museo del Prado</a>, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/palacio-real-madrid-mayor-palacio-real-europa-pm_1_12208490.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palacio Real</a> o la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cultura-dejara-contratar-software-israeli-biblioteca-nacional_1_12659521.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca Nacional</a>. Tal vez el suceso m&aacute;s misterioso y sonado fuera el ocurrido en el Palacio Real en agosto de 1989 cuando alguien entr&oacute; en el edificio, descolg&oacute; cuatro cuadros (dos de ellos obras de Vel&aacute;zquez) valorados cada una de ellos en m&aacute;s de 100 millones de pesetas de la &eacute;poca (1,7 millones de euros actuales) y abandon&oacute; el lugar sin ning&uacute;n problema. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/91fa4b64-6b96-4ed9-852d-2514acfdf601_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada del edificio de la Biblioteca Nacional de España"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada del edificio de la Biblioteca Nacional de España                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La facilidad e impunidad con la que actuaron los ladrones pueden servir de antecedente comparable al reciente robo en el museo del Louvre. As&iacute; lo cuenta Ana Trigo: &ldquo;Las alarmas no sonaron, nadie del personal de seguridad vio nada extra&ntilde;o, ninguna entrada ni cerradura fue forzada, el sistema de seguridad no detect&oacute; ninguna presencia. En la sala del robo no hab&iacute;a signos de violencia&rdquo;. Lo bien cierto, seg&uacute;n comenta la experta, es que cuando ya han pasado m&aacute;s de tres d&eacute;cadas y despu&eacute;s de que la polic&iacute;a manejara diversas hip&oacute;tesis, las obras maestras robadas no han aparecido. &ldquo;Las inc&oacute;gnitas del gran robo en el Palacio Real de Madrid siguen sin respuesta&rdquo;, dice Trigo a modo de sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Insiste esta vers&aacute;til experta, profesional del mundo del arte y escritora a un tiempo, en la necesidad de reforzar la seguridad de museos y centros de arte. Para Ana Trigo resulta inconcebible que cada vez con mayor frecuencia los autocalificados activistas del clima destrocen cuadros magistrales o esculturas soberbias, lo que atestigua la vulnerabilidad del patrimonio art&iacute;stico. Una gran mayor&iacute;a de las piezas robadas en los atracos m&aacute;s c&eacute;lebres, que aparecen en las p&aacute;ginas de este ensayo, est&aacute;n todav&iacute;a pendientes de resolver. &ldquo;Algunas de estas obras&rdquo;, relata la autora, &ldquo;no solo han sido testigos mudos de la historia, sino que han determinado su rumbo y el de quienes han estado en contacto con ellas. En definitiva, su p&eacute;rdida es una p&eacute;rdida para la Humanidad entera&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/robos-historia-arte-llegaron-museo-louvre_1_12824661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2025 20:35:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" length="4871030" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4871030" width="8160" height="4590"/>
      <media:title><![CDATA[Todos los robos de la historia del arte que llegaron antes que el del museo del Louvre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5a36545a-0b78-467f-ad7a-5db71968b36a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132008.jpg" width="8160" height="4590"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Robos,Louvre,Patrimonio,Irak,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entrenamientos paramilitares con armas en campos de tiro: así se preparan células neonazis de The Base como la de Castelló]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/entrenamientos-paramilitares-armas-campos-tiro-preparan-celulas-neonazis-the-base-castello_1_12819808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entrenamientos paramilitares con armas en campos de tiro: así se preparan células neonazis de The Base como la de Castelló"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La célula estaba compuesta solo por tres miembros y estaba asentada estratégicamente en Ayódar, un pueblo de apenas 182 habitantes del interior donde podían pasar más desapercibidos</p><p class="subtitle">Qué es 'The Base', la organización terrorista neonazi que planea atentados en EEUU, España y Ucrania</p></div><p class="article-text">
        En los m&aacute;rgenes silenciosos de la provincia de Castell&oacute;, entre barrancos y pinares, lejos de grandes concentraciones de poblaci&oacute;n y de miradas indiscretas, se encuentran los lugares elegidos para la radicalizaci&oacute;n de la violencia de extrema derecha. Campos de entrenamiento paramilitar con t&aacute;cticas que emulan manuales de guerra insurgente: manejo de armas blancas prohibidas, combate cuerpo a cuerpo, instrucci&oacute;n con armas de fuego de distintos calibres y uso de equipamiento t&aacute;ctico de inspiraci&oacute;n militar. As&iacute; act&uacute;a el <a href="https://www.eldiario.es/politica/the-base-organizacion-terrorista-neonazi-planea-atentados-eeuu-espana-ucrania_1_12810299.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupo terrorista neonazi The Base</a>, y as&iacute; operaba en el interior de Castell&oacute; cuando fue <a href="https://www.eldiario.es/politica/policia-desarticula-primera-celula-terrorista-neonazi-the-base-espana-tres-detenciones-castellon_1_12809977.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desmantelado por la Polic&iacute;a Nacional</a>.
    </p><p class="article-text">
        Se trataba de una c&eacute;lula compuesta por tres j&oacute;venes, uno de ellos &mdash;David Dion&iacute;s Gandia&mdash; su l&iacute;der. La Polic&iacute;a Nacional los vigilaba desde meses atr&aacute;s. Cuando el operativo se activ&oacute;, los agentes intervinieron dos armas de fuego, m&aacute;s de veinte armas blancas, nueve armas de entrenamiento, munici&oacute;n, material m&eacute;dico de combate, equipamiento t&aacute;ctico militar y abundante propaganda nazi y aceleracionista. La Audiencia Nacional describe el arsenal como un &ldquo;acopio anormal&rdquo; y recalca que los miembros del grupo portaban estas armas en la v&iacute;a p&uacute;blica de forma habitual, un riesgo a&ntilde;adido a su radicalidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta ha sido la primera c&eacute;lula de The Base detectada en Espa&ntilde;a, asentada estrat&eacute;gicamente en Ay&oacute;dar, un pueblo de apenas 182 habitantes del interior donde pod&iacute;an pasar m&aacute;s desapercibidos. El l&iacute;der viv&iacute;a &ldquo;como un ermita&ntilde;o&rdquo;, afirman algunos vecinos, aunque tambi&eacute;n se desplazaban a Onda, una localidad m&aacute;s grande de donde era originario. No necesitaban mucho m&aacute;s: The Base promueve estructuras m&iacute;nimas, invisibles, capaces de actuar sin levantar sospechas.
    </p><h2 class="article-text">Aceleracionismo: la ideolog&iacute;a que busca el colapso</h2><p class="article-text">
        The Base es una organizaci&oacute;n neonazi internacional de car&aacute;cter aceleracionista. Esta corriente defiende que la sociedad liberal y capitalista est&aacute; destinada a colapsar por sus propios defectos y que sus simpatizantes deben contribuir activamente a acelerar ese derrumbe mediante sabotajes, violencia y desestabilizaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Su objetivo &uacute;ltimo es crear un etnoestado blanco, una sociedad racialmente homog&eacute;nea donde no tendr&iacute;an cabida minor&iacute;as &eacute;tnicas, religiosas, sexuales o ideol&oacute;gicas. Para sus integrantes, toda diversidad es una amenaza existencial. Solo la confrontaci&oacute;n violenta &mdash;una &ldquo;guerra racial&rdquo;&mdash; permitir&iacute;a, seg&uacute;n sus postulados, instaurar un nuevo orden revolucionario nazi.
    </p><p class="article-text">
        Lo peligroso del aceleracionismo, advierten los expertos, es que no necesita estructuras pol&iacute;ticas complejas ni militantes especialmente formados ideol&oacute;gicamente. Se propaga por comunidades digitales peque&ntilde;as y cerradas, donde cualquier usuario puede convertirse en agente radicalizador y donde la violencia se presenta como una respuesta simple y emocional a un supuesto caos social.
    </p><h2 class="article-text">C&eacute;lulas diminutas y lobos solitarios: la estrategia tomada de Al-Qaeda</h2><p class="article-text">
        Fundada en 2018 por el estadounidense Rinaldo Nazzaro &mdash;residente en San Petersburgo&mdash;, The Base opera siguiendo un modelo copiado deliberadamente del yihadismo. En &aacute;rabe, <em>Al-Qaeda</em> significa precisamente &ldquo;la base&rdquo;, y los neonazis no ocultan su admiraci&oacute;n por la eficacia del terrorismo descentralizado.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n fomenta la creaci&oacute;n de c&eacute;lulas de dos o tres personas, o incluso de individuos que act&uacute;an solos, los llamados &ldquo;lobos solitarios&rdquo;. No requieren infraestructura, financiaci&oacute;n masiva ni contactos jer&aacute;rquicos. Con un arma casera, una navaja, un coche o un arma de fuego basta para causar un impacto propagand&iacute;stico enorme.
    </p><p class="article-text">
        La c&eacute;lula castellonense segu&iacute;a exactamente ese patr&oacute;n: clandestinidad, movilidad reducida, uso de pueblos diminutos como refugio y un convencimiento absoluto de que su misi&oacute;n era contribuir al colapso del Estado mediante ataques selectivos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/471d34bd-abf3-43af-a7f1-ecf317bb8f40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Armamento requisado a la célula de The Base en Castelló."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Armamento requisado a la célula de The Base en Castelló.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo se propagan: Telegram, foros y radicalizaci&oacute;n digital</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n policial revel&oacute; que los detenidos utilizaban redes sociales y canales cerrados de Telegram para captar nuevos adeptos, difundir contenido aceleracionista, enaltecer a otras organizaciones terroristas y compartir manuales de adiestramiento. Tambi&eacute;n usaban otras plataformas como VK, el conocido como &ldquo;Facebook ruso&rdquo;, desde donde divulgaban sus mensajes y mostraban c&oacute;mo se preparaban.
    </p><p class="article-text">
        En esos espacios digitales circulan teor&iacute;as conspirativas sobre la inmigraci&oacute;n, discursos sobre el &ldquo;gran reemplazo&rdquo; y tutoriales clandestinos de supervivencia, fabricaci&oacute;n de armas o t&eacute;cnicas de combate. Internet act&uacute;a como plataforma de reclutamiento, pero tambi&eacute;n como refugio: microcomunidades donde los j&oacute;venes sienten pertenencia, identidad y un prop&oacute;sito radical.
    </p><p class="article-text">
        Sergio Gracia, especialista en ultraderecha transnacional, ha descrito el caso de The Base como &ldquo;el salto de lo online a lo real&rdquo;. Esta c&eacute;lula lo ejemplificaba con exactitud: naci&oacute; en chats an&oacute;nimos y acab&oacute; entrenando para cometer atentados.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;der detenido en Castell&oacute;: conocido, adiestrador y enlace internacional</h2><p class="article-text">
        El l&iacute;der de la c&eacute;lula espa&ntilde;ola era David Dion&iacute;s Gandia, natural de Onda. Seg&uacute;n el juez de la Audiencia Nacional, Antonio Pi&ntilde;a, desempe&ntilde;aba un &ldquo;papel predominante&rdquo; en la organizaci&oacute;n y hab&iacute;a asumido plenamente los objetivos terroristas de The Base.
    </p><p class="article-text">
        Realizaba entrenamientos t&aacute;cticos en los alrededores de su localidad, instruyendo a terceros en el manejo de armas blancas, t&eacute;cnicas de combate y armas PCP (de aire comprimido). Ten&iacute;a antecedentes por violencia y delitos de odio, y los investigadores destacan su car&aacute;cter &ldquo;extremadamente violento&rdquo; y su &ldquo;exacerbado doctrinario supremacista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en alg&uacute;n momento dej&oacute; de mantenerse en un segundo plano y pas&oacute; a los actos p&uacute;blicos, como la protesta contra la retirada de la cruz franquista del Parc de Ribalta en Castell&oacute;, donde  <a href="https://www.eldiario.es/politica/amenazas-lider-the-base-retirada-cruz-franquista-cuelguen-soga-hijos-puta_1_12819504.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lleg&oacute; a amenazar a aquellos que defend&iacute;an la eliminaci&oacute;n del s&iacute;mbolo fascista</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dion&iacute;s estaba en contacto directo con Rinaldo Nazzaro, el fundador de la organizaci&oacute;n, quien recientemente hab&iacute;a instado a consolidar c&eacute;lulas internacionales y ejecutar ataques selectivos para desestabilizar democracias occidentales. Ese v&iacute;nculo directo precipit&oacute; su detenci&oacute;n ante el temor de que la c&eacute;lula preparara un atentado inminente.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n apunta adem&aacute;s a que recibi&oacute; financiaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n y que sufragaba parte de sus actividades mediante tr&aacute;fico de drogas a peque&ntilde;a escala.
    </p><h2 class="article-text">Una red internacional activa y en expansi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        The Base cuenta con presencia en Estados Unidos, Australia, Sud&aacute;frica, Reino Unido, Ucrania y la Uni&oacute;n Europea. Aunque no est&aacute; considerada organizaci&oacute;n terrorista en Estados Unidos o Rusia, s&iacute; lo est&aacute; en la UE, Canad&aacute;, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Las agencias de inteligencia estiman que tiene alrededor de un centenar de integrantes repartidos en c&eacute;lulas aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        En Europa, sus actividades se han intensificado desde 2019, con planificaci&oacute;n de ataques transnacionales y un uso intensivo de internet para organizarse, entrenarse y difundir propaganda. Las detenciones en Espa&ntilde;a revelan que el pa&iacute;s se ha convertido en un punto estrat&eacute;gico para la expansi&oacute;n de esta red clandestina.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n policial culmin&oacute; con la detenci&oacute;n de los tres integrantes y el ingreso en prisi&oacute;n de David Dion&iacute;s. La Audiencia Nacional considera que exist&iacute;a riesgo de fuga, reiteraci&oacute;n delictiva y destrucci&oacute;n de pruebas, dado el car&aacute;cter jer&aacute;rquico de la organizaci&oacute;n y la posici&oacute;n del detenido dentro de ella.
    </p><p class="article-text">
        La c&eacute;lula ha ca&iacute;do. Pero, para los expertos, su desarticulaci&oacute;n confirma que el extremismo de The Base ya ha dado el salto a Espa&ntilde;a y que su amenaza &mdash;peque&ntilde;a, difusa, digital y extremadamente violenta&mdash; requiere una vigilancia constante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toni Cuquerella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/entrenamientos-paramilitares-armas-campos-tiro-preparan-celulas-neonazis-the-base-castello_1_12819808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 22:51:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="539548" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="539548" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entrenamientos paramilitares con armas en campos de tiro: así se preparan células neonazis de The Base como la de Castelló]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef89fdaa-3814-4482-be6a-94cdcbc293de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazis,Terrorismo,Castelló]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El partido ultra AfD expulsa a uno de los candidatos a liderar sus juventudes por imitar a Hitler en un discurso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/partido-ultra-afd-expulsa-candidatos-liderar-juventudes-imitar-hitler-discurso_1_12814825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién es Alexander Eichwald? La AfD expulsa a uno de los candidatos a liderar la rama juvenil del partido ultraderechista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con un cargo público de experto en un ayuntamiento de Renania, pero sin poder de decisión, y afiliado al partido hace apenas dos meses, este joven ha puesto patas arriba al partido alemán que se ha apresurado para expulsarlo y garantizar que no vuelve a ostentar cargos públicos en nombre de AfD</p><p class="subtitle">Manifestantes antifascistas retrasan el congreso juvenil del partido ultraderechista alemán AfD</p></div><p class="article-text">
        Ha causado conmoci&oacute;n hasta en la ultraderecha alemana con menos de cuatro minutos de discurso. Tanta, que el partido AfD (Alternativa para Alemania) ha decidido expulsarle de inmediato. Su discurso de candidatura para formar parte de la direcci&oacute;n de la organizaci&oacute;n juvenil de AfD, que el partido ultraderechista ha refundado este fin de semana en Giessen entre amplias protestas de los antifascistas, no ha pasado desapercibido por sus palabras, sus gestos y hasta una forma de pronunciar la letra 'r' que recordaba al l&iacute;der del nazismo: Adolf Hitler.
    </p><p class="article-text">
        Con un cargo como <em>sachkundiger B&uuml;rger</em>, cuya traducci&oacute;n al castellano ser&iacute;a la de &ldquo;ciudadano experto&rdquo;,<em> </em>en el ayuntamiento de Herford desde hace dos meses, Alexander Eichwald, de 30 a&ntilde;os, se afili&oacute; al partido en el mes de octubre y formaba parte de su grupo municipal hasta este lunes, cuando ha pasado a ocupar el cargo como independiente.
    </p><p class="article-text">
        Michel Schneidermann, l&iacute;der del grupo municipal de AfD en Herford ha declarado a medios alemanes que &ldquo;no sab&iacute;a nada de la candidatura&rdquo; y ha acusado a Eichwald de mentir por presentarse como &ldquo;representante juvenil designado&rdquo; de la AfD por el Estado de Renania del Norte-Westfalia.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que en su discurso, que inicialmente iba a tener una duraci&oacute;n de 10 minutos pero que fue reducido por la organizaci&oacute;n antes de completar el minuto cuatro, Alexander Eichwald lanz&oacute; una serie de mensajes que recordaban a los discursos de Hitler o de su ministro de Propaganda, Joseph Goebbels. Eichwald se dirigi&oacute; a los participantes en la refundaci&oacute;n de las juventudes de AfD como &ldquo;camaradas del partido&rdquo; o &ldquo;compatriotas alemanes&rdquo;, proclam&oacute; que &ldquo;juntos compartimos el amor y la lealtad a Alemania&rdquo; o exclam&oacute; que &ldquo;es y sigue siendo nuestro deber nacional proteger la cultura alemana de las influencias extranjeras&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9uvwum" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con este mensaje ultranacionalista, el todav&iacute;a militante de AfD pidi&oacute; garantizar &ldquo;un futuro en el que ning&uacute;n ni&ntilde;o alem&aacute;n vuelva a sentirse avergonzado de ser alem&aacute;n&rdquo;, habl&oacute; de &ldquo;la organizaci&oacute;n alemana&rdquo; o se&ntilde;al&oacute; que la izquierda &ldquo;grita que los nacidos en Alemania son autom&aacute;ticamente alemanes&rdquo; pero que &ldquo;a un cerdo, que naci&oacute; en un establo de vacas, nunca le dir&iacute;an: 'S&iacute;, es una vaca y no un cerdo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, por si fuera poco, adherezado con una gesticulaci&oacute;n muy particular que recordaba los gestos de mano que ya usaron en sus discursos ante las masas Hitler o Goebbels e, incluso, modificando la forma de decir la letra 'r' en las palabras para imitar la forma de hablar del canciller nazi.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el turno de preguntas, uno de los asistentes cuestion&oacute; con iron&iacute;a si no era un informante de la Oficina Federal para la Protecci&oacute;n de la Constituci&oacute;n (la agencia de inteligencia nacional alemana). Otros plantearon que el discurso pod&iacute;a ser una provocaci&oacute;n sat&iacute;rica y, ya posteriormente en las redes sociales, se especul&oacute; con la posibilidad de que se tratara de una acci&oacute;n del Centro para la Belleza Pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su competidor Alexander Claus obtuvo una arrolladora victoria por la posici&oacute;n en la organizacion juvenil, que ha sido rebautizada como 'Generaci&oacute;n Alemania', Eichwald logr&oacute; acumular el 12% de los votos.
    </p><h2 class="article-text">Expulsi&oacute;n inmediata</h2><p class="article-text">
        Sigue habiendo l&iacute;neas rojas con el nazismo hasta en la extrema derecha. En primer lugar, un portavoz de la ciudad de Herford confirm&oacute; a la agencia Dpa la retirada de Eichwald de su grupo parlamentario en las horas posteriores a su discurso. Despu&eacute;s, Maximilian Kneller, diputado de la AfD en el Bundestag por Bielefeld, inform&oacute; de la apertura de un procedimiento de expulsi&oacute;n del partido contra Alexander Eichwald.
    </p><p class="article-text">
        Kneller asegur&oacute; este lunes que Eichwald se hab&iacute;a comportado &ldquo;de forma discreta&rdquo; hasta ese momento, y sugiri&oacute; que su aparici&oacute;n en el congreso fundacional de la nueva organizaci&oacute;n juvenil de AfD fuese &ldquo;un acto deliberado&rdquo;. Adem&aacute;s, destac&oacute; que la sensaci&oacute;n de que deb&iacute;a ser expulsado ha sido &ldquo;un&aacute;nime&rdquo; en el seno del partido y que tomar&aacute;n todas las medidas necesarias &ldquo;para deshacerse de &eacute;l all&iacute; donde sea posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El copresidente de la AfD, Tino Chrupalla, ha pedido esperar para ver &ldquo;qu&eacute; m&aacute;s sale a la luz&rdquo;, pero zanj&oacute; la cuesti&oacute;n al afirmar que &ldquo;no seguir&aacute; siendo miembro del partido. Eso es seguro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Órfão]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/partido-ultra-afd-expulsa-candidatos-liderar-juventudes-imitar-hitler-discurso_1_12814825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2025 16:21:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" length="150456" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" type="image/jpeg" fileSize="150456" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El partido ultra AfD expulsa a uno de los candidatos a liderar sus juventudes por imitar a Hitler en un discurso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6973f464-0cc8-4759-9833-3e80f64a7b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x726y211.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Afd,Ultraderecha,Adolf Hitler,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania pide perdón en Gernika por el bombardeo nazi de 1937 con el rey de España como testigo silencioso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/alemania-pide-perdon-gernika-bombardeo-nazi-1937-rey-espana-testigo-silencioso_1_12803849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania pide perdón en Gernika por el bombardeo nazi de 1937 con el rey de España como testigo silencioso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente Frank-Walter Steinmeier deposita una corona de claveles blancos y se reúne con dos supervivientes nonagenarias en el mayor gesto de desagravio en 88 años</p><p class="subtitle">Reagan, Castro, dos papas y el Dalái Lama: los otros líderes que se reunieron con lehendakaris antes del presidente alemán</p></div><p class="article-text">
        El jefe del Estado de Alemania, el presidente Frank-Walter Steinmeier, ha solemnizado este viernes una petici&oacute;n de perd&oacute;n al pueblo de Gernika por el <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/ataque-concentrado-gran-exito_1_3448578.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bombardeo ejecutado a sangre y fuego por la aviaci&oacute;n nazi el 26 de abril de 1937</a>, en plena Guerra Civil, en la que Adolf Hitler particip&oacute; en auxilio de los golpistas franquistas al igual que lo hizo el fascista italiano Benito Mussolini. La denominada 'operaci&oacute;n R&uuml;gen' dej&oacute; centenares de fallecidos (el primer dato del Gobierno de Euzkadi de la &eacute;poca aludi&oacute; a cerca de 1.700), destruy&oacute; un porcentaje elevad&iacute;simo del casco urbano y fue un macabro experimento de la crueldad que se aplic&oacute; despu&eacute;s en la II Guerra Mundial. La imagen de Steinmeier de pie, solo, con la cabeza gacha, con la m&uacute;sica 'Gernika' de fondo durante un minuto, en el templete del mausoleo que lleva grabada la fecha, la inscripci&oacute;n latina 'pax' y el escudo vasco, pasar&aacute; ya a la historia.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o en que se cumple el aniversario m&aacute;s negro de la masacre, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/88-anos-bombardeo-gernika-aniversario-negro-macabro-experimento-nazi-ii-guerra-mundial_1_12246574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">88 a&ntilde;os, la cifra fetiche del nazismo</a>, la m&aacute;xima autoridad institucional alemana, de viaje oficial en Espa&ntilde;a, ha realizado el mayor gesto de desagravio conocido hasta la fecha y ha saludado, en la propia localidad vizca&iacute;na, a dos nonagenarias supervivientes de las bombas, Crucita Etxabe y Mar&iacute;a del Carmen Aguirre, que han asistido sentadas por su edad a la ofrenda floral en el cementerio de la villa. Steinmeier ha acudido a Gernika acompa&ntilde;ado del jefe del Estado espa&ntilde;ol, el rey Felipe VI, que no ha tomado la palabra en ning&uacute;n momento y que se ha mantenido detr&aacute;s, a distancia pero muy erguido, durante el acto formal del desagravio.
    </p><p class="article-text">
        Steinmeier y su esposa, Elke B&uuml;denbender, est&aacute;n en Espa&ntilde;a desde el mi&eacute;rcoles por invitaci&oacute;n de Felipe VI. El gesto hacia Gernika ha quedado para el &uacute;ltimo d&iacute;a en la agenda, aunque en Madrid ya visit&oacute; el museo Reina Sof&iacute;a, de cuyas paredes cuelga el 'Guernica' de Pablo Picasso. Este cuadro fue patrocinado por el leg&iacute;timo Gobierno espa&ntilde;ol en 1937, el republicano, como gran s&iacute;mbolo para denunciar la barbarie.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Alemania es consciente de su responsabilidad hist&oacute;rica. La reconocemos y sentimos la obligaci&oacute;n de trabajar hoy por la paz, la democracia y contra la violencia. No soy el primer alem&aacute;n que viene aqu&iacute; y lo expresa 'in situ'. Pero creo que es bueno para nuestras relaciones mutuas que, por primera vez, un presidente federal alem&aacute;n reconozca aqu&iacute;, en persona, la responsabilidad por los hechos de entonces&rdquo;, ha se&ntilde;alado Steinmeir al t&eacute;rmino de la jornada a los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Con retraso</h2><p class="article-text">
        La jornada en Euskadi ha arrancado con mucho retraso. Las condiciones meteorol&oacute;gicas -Vitoria, por ejemplo, ha amanecido bajo la niebla- y tambi&eacute;n alg&uacute;n problema mec&aacute;nico, seg&uacute;n las fuentes consultadas, han pospuesto el vuelo presidencial desde la capital de Espa&ntilde;a a la capital vasca. Steinmeier ha aterrizado en Foronda finalmente a las 10.48 horas. Era un A350-941 con c&oacute;digo GAF901 de la fuerza a&eacute;rea de la rep&uacute;blica federal, que sigue llam&aacute;ndose Luftwaffe. Lleva, en grandes dimensiones, las letras 'Bundesrepublik Deutschland'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de3f5cfb-4936-4fa2-8cdc-fe2719dd6bea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Llegada del presidente alemán a Vitoria"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Llegada del presidente alemán a Vitoria                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este aeropuerto fue inaugurado en 1980 y no es el que us&oacute; la otra Luftwaffe, la de los nazis, que ten&iacute;an en Vitoria su cuartel general y desde donde planificaron el bombardeo. Aquel antiguo campo de aviaci&oacute;n est&aacute; ahora sepultado en un barrio residencial, el de Salburua, y existe un peque&ntilde;o memorial en un parque en memoria de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        En Foronda, a pie de pista, el presidente alem&aacute;n ha sido recibido por algunas autoridades. Ha habido una peque&ntilde;a parada de militares espa&ntilde;oles. Despu&eacute;s, la comitiva alemana -decenas de veh&iacute;culos negros, la mayor&iacute;a de marcas alemanas, como las Mercedes-Benz Vito que se fabrican en Vitoria, escoltados por Ertzaintza y Guardia Civil- se ha desplazado al palacio de Ajuria Enea. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; esperaban, el lehendakari, Imanol Pradales, la vicelehendakari, Ibone Bengoetxea, los diputados generales de &Aacute;lava, de Bizkaia y de Gipuzkoa, Ramiro Gonz&aacute;lez, Elixabete Etxanobe y Eider Mendoza, la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejer&iacute;a, y otras autoridades, como el secretario de Estado para la Uni&oacute;n Europea, Fernando Mariano Sampedro, del Ministerio de Asuntos Exteriores. La recepci&oacute;n ha tenido lugar finalmente cerca de las 11.00 horas, m&aacute;s de media hora despu&eacute;s de lo previsto. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9ulkv8" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Pradales ha recibido al presidente y a su esposa en la escalinata trasera del palacio, la que da a los jardines. Ertzainas con uniforme de gran gala -verde y con sables- han formado ante una de las visitas m&aacute;s importantes de la historia de Ajuria Enea. Despu&eacute;s, el lehendakari ha mostrado el palacio en ingl&eacute;s a Steinmeier y B&uuml;denbender. Por ejemplo, les ha ense&ntilde;ado una ikurri&ntilde;a hist&oacute;rica de Par&iacute;s tras la conquista nazi, que incluye el escudo de Navarra. &ldquo;When the Germans entered Paris, the Ikurri&ntilde;a was hidden by a basque exilies until it was returned to the Basque Government once in democracy&rdquo;, ha se&ntilde;alado en ingl&eacute;s el lehendakari.
    </p><p class="article-text">
        Les ha explicado que el primer lehendakari, Jos&eacute; Antonio de Aguirre, tuv&oacute; que escapar de los nazis y que lo hizo, precisamente, pasando por Berl&iacute;n. &ldquo;Really?&rdquo;, se ha sorprendido la mujer del jefe del Estado alem&aacute;n. Ella ha preguntado tambi&eacute;n por una pintura de Zuloaga, de las mejoras obras de arte del palacio, pero Pradales no recordaba el t&iacute;tulo de 'Do&ntilde;a Virtudes de azul y amarillo'. El encuentro lo han presidido las banderas vasca, espa&ntilde;ola, alemana y europea. Ocho personas compon&iacute;an el equipo presidencial y Pradales les ha estrechado la mano uno por uno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-aMo7N8WmIU0-3074', 'youtube', 'aMo7N8WmIU0', document.getElementById('yt-aMo7N8WmIU0-3074'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-aMo7N8WmIU0-3074 src="https://www.youtube.com/embed/aMo7N8WmIU0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">La espera en Gernika y el PNV queriendo el perd&oacute;n de Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Entretanto, una Gernika con decenas de aparcamientos bloqueados, con un helic&oacute;ptero sobrevolando la villa y con las unidades caninas de la Ertzaintza inspeccionando los lugares de las visitas, la espera se ha hecho larga. Una mujer de 77 a&ntilde;os, que lleg&oacute; desde Valladolid en 1964, contaba que desde el principio sinti&oacute; que el bombardeo estaba &ldquo;muy vivo&rdquo;. Sus vecinos le han contado que fue &ldquo;sobrecogedor&rdquo; e insiste en que es algo &ldquo;para no olvidar&rdquo;. Al cementerio se han acercado tambi&eacute;n j&oacute;venes de un instituto con sus colegas de intercambio, alemanes. Uno de ellos, Lur, de 18 a&ntilde;os, comentaba la importancia de que las nuevas generaciones conozcan bien el pasado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x866y1003.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x866y1003.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x866y1003.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x866y1003.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x866y1003.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x866y1003.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5185dab5-1475-4c94-a802-746ecad6274a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x866y1003.jpg"
                    alt="El funcionario de Gernika Fernando Malaxetxeberria toca cinco veces, en presencia de Frank-Walter Steinmeier y Felipe VI una vieja campana que sobrevivió a las bombas nazis"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El funcionario de Gernika Fernando Malaxetxeberria toca cinco veces, en presencia de Frank-Walter Steinmeier y Felipe VI una vieja campana que sobrevivió a las bombas nazis                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No lejos de all&iacute;, el presidente del PNV aprovechaba el tiempo de espera para insistir en que Espa&ntilde;a deber&iacute;a imitar a Alemania y pedir perd&oacute;n. En 1937, el PNV cogobernaba en Espa&ntilde;a. De hecho, es la &uacute;nica vez que ha participado en Gobierno del Estado, con el navarro Manuel de Irujo. &ldquo;Gernika no es un s&iacute;mbolo cualquiera&rdquo;, ha insistido sobre la presencia del jefe del Estado. &ldquo;Ya s&eacute; que algunos dice que no es el mismo Gobierno, pero el presidente alem&aacute;n tampoco tiene nada que ver con la Alemania nazi&rdquo;, ha razonado. A su juicio, el rey de Espa&ntilde;a no puede ser en la villa vizca&iacute;na un &ldquo;mero acompa&ntilde;ante&rdquo;. &ldquo;Tiene que ser [su visita] para aportar algo al pueblo vasco, a su autogobierno, al reconocimiento nacional, a lo que sea&rdquo;, ha dicho, recordando la anterior visita de un jefe del Estado espa&ntilde;ol. Fue Juan Carlos I en 1981 y hubo protestas en la Casa de Juntas promovidas por los electos de HB.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda abertzale actual tampoco ha acudido a los actos con el presidente alem&aacute;n por la presencia de la Corona espa&ntilde;ola. En el centro de Gernika, han dispuesto a modo de protesta im&aacute;genes volteadas de los tres &uacute;ltimos jefes de Estado de Espa&ntilde;a, Francisco Franco y ambos monarcas de la dinast&iacute;a Borb&oacute;n. Han abucheado el himno espa&ntilde;ol, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/alcalde-pronazi-vitoria-convencio-franco-1937-reinstaurar-actual-himno-espanol_1_9031103.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precisamente reinstaurado en la Guerra Civil a petici&oacute;n del alcalde de Vitoria que abri&oacute; las puertas de la ciudad a nazis y fascistas, Rafael Santaolalla</a>. &ldquo;Felipe VI, PP y Vox son los herederos de los responsables del bombardeo de Gernika y ante ellos no cabe la equidistancia ni el blanqueamiento&rdquo;, ha dicho Oskar Matute.
    </p><p class="article-text">
        Ertzantza, Polic&iacute;a Nacional, Guardia Civil y la seguridad de la Casa Real, as&iacute; como un equipo alem&aacute;n, han coordinado un gran despliegue de seguridad este viernes. &ldquo;Estamos trabajando todos&rdquo;, comentaba un ertzaina en Gernika de entre las decenas movilizados. Se han producido algunos incidentes en otra concentraci&oacute;n, la del entorno del movimiento comunista GKS. En Bilbao se hab&iacute;a montado una mesa de crisis.
    </p><h2 class="article-text">La llegada del rey</h2><p class="article-text">
        Felipe VI ha aterrizado en Loiu a las 12.05 horas. Ha volado en Falcon 900 con c&oacute;digo Lince 2. Hasta pasadas las 13.15 horas no se ha encontrado con el presidente alem&aacute;n en el cementerio. En la puerta, el alcalde de Gernika, Jos&eacute; Mar&iacute;a Gorro&ntilde;o, el de la ciudad alemana de Pforzheim, Peter Boch, o la delegada del Gobierno de Espa&ntilde;a, Marisol Garmendia, han esperado a los dos jefes de Estado. Dentro hab&iacute;a m&aacute;s invitados, como la consejera vasca de Justicia y Derechos Humanos, Mar&iacute;a Jes&uacute;s San Jos&eacute;, el responsable vasco de Pol&iacute;tica Exterior, Ander Caballero, o los l&iacute;deres pol&iacute;ticos de PNV, PSE-EE, PP, Sumar y PCE. Vox, como EH Bildu, tampoco ha asistido.
    </p><p class="article-text">
        Presidente y rey han saludado, en primer lugar, a las dos supervivientes, Crucita y Mar&iacute;a del Carmen, acompa&ntilde;adas de sus familias. En el acto, se ha interpretado tambi&eacute;n 'Gernika', de Pablo Sorozabal. Lo han hecho txistularis y la Sociedad Coral de Bilbao. El funcionario de Gernika Fernando Malaxetxeberria ha tocado cinco veces una vieja campana que sobrevivi&oacute; a las bombas nazis. Los toques han sido tan lentos que su sonido duraba eternos segundos.  Tras el quinto toque, integrantes de la delegaci&oacute;n alemana han preparando las flores, claveles blancos. En la cinta con los colores de la bandera actual del pa&iacute;s, rojo, amarillo y negro, pon&iacute;a en alem&aacute;n un sencillo mensaje, la firma del 'bundespr&auml;sident'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/54bddd70-3a7a-421b-a9e5-f6d0c9bfd0ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ertzainas de gran gala, en Ajuria Enea"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ertzainas de gran gala, en Ajuria Enea                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del acto del cementerio, de apenas un cuarto de hora, Steinmeier y el rey han salido y visitado el Museo de la Paz, donde se deposita una copia de la carta que uno de sus predecesores, Roman Herzog, envi&oacute; con motivo del sexag&eacute;simo aniversario del bombardeo. Un a&ntilde;o antes, en 1996, Alemania provey&oacute; fondos para un polideportivo a modo de compensaci&oacute;n simb&oacute;lica. Terminada esa visita, el jefe del Estado espa&ntilde;ol ha regresado a Madrid, mientras que el alem&aacute;n ha ido a comer a Forua, al Baserri Maitea, con el lehendakari Pradales y otras autoridades. La jornada la completar&aacute; por la tarde con una visita en el Guggenheim antes de que, desde Foronda, la comitiva regrese a Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a, Pedro S&aacute;nchez, que se ha entrevistado con Steinmeier en Madrid en los d&iacute;as anteriores, el gesto de Alemania reviste una &ldquo;enorme fuerza simb&oacute;lica&rdquo;. El Consejo de Ministros aprob&oacute; en 2022, con motivo del octog&eacute;simo quinto aniversario del bombardeo, una declaraci&oacute;n de &ldquo;condena&rdquo; y de recuerdos a las v&iacute;ctimas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52ad5c5c-af44-4b54-bd6a-c094b7f63e9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las autoridades, en el Museo de la Paz de Gernika"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las autoridades, en el Museo de la Paz de Gernika                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/alemania-pide-perdon-gernika-bombardeo-nazi-1937-rey-espana-testigo-silencioso_1_12803849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 12:46:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2342525" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2342525" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alemania pide perdón en Gernika por el bombardeo nazi de 1937 con el rey de España como testigo silencioso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/008a40f7-e60b-47cb-9b0d-ee927d97de16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Gernika,Bizkaia,Vitoria,Álava,Alemania,Guerra Civil Española,Nazis,Francisco Franco,Felipe VI,España,Imanol Pradales,PNV,EH Bildu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del bombardeo de Gernika: las otras huellas del paso nazi por Vitoria, Urbina, Bilbao, Donostia e Irún]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bombardeo-gernika-huellas-paso-nazi-vitoria-urbina-bilbao-donostia-e-irun_1_12801423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1398d70-9c90-422b-a191-a22b2c20fc6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del bombardeo de Gernika: las otras huellas del paso nazi por Vitoria, Urbina, Bilbao, Donostia e Irún"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente de Alemania realizará este viernes un acto de desagravio por la actuación de los hombres de Hitler durante la Guerra Civil en auxilio de los golpistas franquistas</p><p class="subtitle">88 años del bombardeo de Gernika, el aniversario más negro del macabro experimento nazi de la II Guerra Mundial
</p><p class="subtitle">Reconstrucción del bombardeo: “El ataque contra Gernika ha sido un gran éxito”
</p></div><p class="article-text">
        El 28 de noviembre de 2025 quedar&aacute; grabado como un d&iacute;a para la historia. 88 a&ntilde;os y unos meses despu&eacute;s del bombardeo nazi de la localidad vizca&iacute;na de Gernika, una de las masacres m&aacute;s representativas de la Guerra Civil espa&ntilde;ola y un ensayo de los ataques de la II Guerra Mundial inmortalizado para la posteridad por Pablo Picasso, el presidente de la Rep&uacute;blica Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, acudir&aacute; este viernes a Gernika acompa&ntilde;ado del jefe del Estado espa&ntilde;ol, el rey Felipe VI, para pedir disculpas y para ofrecer un reconocimiento a las v&iacute;ctimas, que fueron centenares (1.700 seg&uacute;n el Gobierno de Euzkadi de la &eacute;poca). Gernika es el principal s&iacute;mbolo, desde luego, pero no es la &uacute;nica huella de la presencia de los hombres de Adolf Hitler en Euskadi desde 1936, cuando acudieron al auxilio de los golpistas franquistas, hasta que su derrota en 1945 los sepult&oacute; en el archivo m&aacute;s negro de la historia.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza alemana en Espa&ntilde;a tuvo su cuartel general en Vitoria durante la primavera de 1937, cuando se ejecut&oacute; el ataque a&eacute;reo sobre Gernika y sobre otras localidades como Durango o Eibar. Tambi&eacute;n estuvo destinado en la misma ciudad conforme avanz&oacute; la Guerra Civil la Italia del fascista Benito Mussolini, que igualmente auxili&oacute; a la aviaci&oacute;n nazi en Gernika. Est&aacute; documentada la presencia alemana en Vitoria al menos desde septiembre de 1936. En ese momento hay constancia de un aparato pilotado por Ekhehard Hefter que se accident&oacute; en pleno centro de la ciudad, en la plaza de Espa&ntilde;a. El Front&oacute;n Hotel de la calle de San Prudencio, era la sede principal de operaciones y al antiguo aer&oacute;dromo de Salburua la base de la fuerza a&eacute;rea, conocida como Legi&oacute;n C&oacute;ndor. Otros espacios p&uacute;blicos de la ciudad acogieron actos y hubo desfiles. No era infrecuente la exhibici&oacute;n de las esv&aacute;sticas en las calles.
    </p><p class="article-text">
        En abril se conmemor&oacute; el aniversario m&aacute;s negro del bombardeo de Gernika, el n&uacute;mero 88. La Legi&oacute;n C&oacute;ndor de la Luftwaffe nazi era precisamente la unidad 88 en el org&aacute;nigrama del Ej&eacute;rcito de Hitler. Y todas y cada una de sus unidades llevaban tambi&eacute;n ese c&oacute;digo. As&iacute;, S/88 era la estructura de mando, con Hugo Sperrle como comandante en jefe pero en manos del sanguinario Wolfram von Richthofen en el plano operativo. Exist&iacute;a la A/88, aparatos de reconocimiento, la J/88 y la K/88, grupos de bombardeo con hasta siete subunidades con esa misma numeraci&oacute;n, la AS/88, con hidroaviones, la F/88, escudo antia&eacute;reo de artiller&iacute;a, la LN/88, equipos de transmisiones, la P/88, equipos de mantenimiento, la MA/88, municiones, y hasta la SAN/88, la retaguardia m&eacute;dica. Pero tambi&eacute;n estabn la LAZ/88, la W/88 o la VS/88. &iquest;Por qu&eacute;? La 'h' es la octava letra del alfabeto alem&aacute;n y el 88 alude a la abreviatura, HH, de saludo nazi 'Heil Hitler'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4b1afa-8724-4d7c-bf34-f8adbb974336_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1116425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4b1afa-8724-4d7c-bf34-f8adbb974336_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1116425.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4b1afa-8724-4d7c-bf34-f8adbb974336_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1116425.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4b1afa-8724-4d7c-bf34-f8adbb974336_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1116425.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4b1afa-8724-4d7c-bf34-f8adbb974336_16-9-discover-aspect-ratio_default_1116425.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce4b1afa-8724-4d7c-bf34-f8adbb974336_16-9-discover-aspect-ratio_default_1116425.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce4b1afa-8724-4d7c-bf34-f8adbb974336_16-9-discover-aspect-ratio_default_1116425.jpg"
                    alt="Parte de la Legión Cóndor de la Alemania nazi de abril de 1937"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parte de la Legión Cóndor de la Alemania nazi de abril de 1937                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Vitoria ha vivido completamente de espaldas a este pasado. En el punto donde se encontraba el campo de aviaci&oacute;n -ahora el &ldquo;Paseo del Aer&oacute;dromo&rdquo; del barrio residencial de Salburua- hay un avi&oacute;n que imita los aparatos alemanes en un parque detr&aacute;s de un centro comercial. Podr&iacute;a pasar como una zona de juegos infantil salvo por la placa, semiborrada, colocada en 2012 &ldquo;en recuerdo de las v&iacute;ctimas del bombardeo de Gernika&rdquo;, sin m&aacute;s explicaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lava tambi&eacute;n tuvo un monumento nazi hasta hace muy pocos a&ntilde;os. Era una estela de no mucho tama&ntilde;o. Estaba en el arc&eacute;n de una carretera en Urbina, a unos diez kil&oacute;metros al norte de Vitoria. Fue inaugurado coincidiendo con la festividad de San Prudencio de 1939, apenas unas semanas despu&eacute;s de finalizada la Guerra Civil y&nbsp;dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la mayor operaci&oacute;n ejecutada por los militares alemanes en Espa&ntilde;a, el bombardeo de Gernika. En el acto, del que se cumplen 86 a&ntilde;os este 2025, hubo una representaci&oacute;n de la Alemania nazi y de la Italia fascista, se exhibieron esv&aacute;sticas, se interpretaron los himnos de Espa&ntilde;a, Italia y Alemania y se corearon 'vivas' a Hitler, a Mussolini y al propio Franco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5485cf0a-da6e-4a4b-8b56-1949d2e3922d_3-4-aspect-ratio_50p_1046294.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/webp"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5485cf0a-da6e-4a4b-8b56-1949d2e3922d_3-4-aspect-ratio_50p_1046294.webp"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5485cf0a-da6e-4a4b-8b56-1949d2e3922d_3-4-aspect-ratio_75p_1046294.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/webp"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5485cf0a-da6e-4a4b-8b56-1949d2e3922d_3-4-aspect-ratio_75p_1046294.webp"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5485cf0a-da6e-4a4b-8b56-1949d2e3922d_3-4-aspect-ratio_default_1046294.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/webp"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5485cf0a-da6e-4a4b-8b56-1949d2e3922d_3-4-aspect-ratio_default_1046294.webp"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5485cf0a-da6e-4a4b-8b56-1949d2e3922d_3-4-aspect-ratio_default_1046294.webp"
                    alt="Rudolf von Moreau, en Vitoria"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rudolf von Moreau, en Vitoria                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El monumento estaba dedicado a tres nazis fallecidos en una maniobra. El suceso tuvo lugar precisamente en abril de 1937, en los preparativos del bombardeo. Eran Emil Creutz, de 23 a&ntilde;os, Johann Fischer, de la misma edad, y Karl Rettenmaier, de 27. &ldquo;Murieron gloriosamente en defensa de Espa&ntilde;a&rdquo;, se dijo. &ldquo;Sangre germana, it&aacute;lica y espa&ntilde;ola, vertida al mismo tiempo sobre tierras de Espa&ntilde;a, nos ha hecho hermanos. Por ello, vuestros ca&iacute;dos lo son nuestros. Y sus tumbas ser&aacute;n cuidadas con amor. Por ello, el afecto de Espa&ntilde;a y sus hijos os acompa&ntilde;ar&aacute;n. Y por ello en defensa de nuestro com&uacute;n ideal seremos siempre todos unos&rdquo;, se agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas de Von Richthofen, los franquistas y los fascistas italianos acometieron 1.870 bombardeos en la Guerra Civil en Euskadi, que acab&oacute; con la conquista de todo el territorio en el verano de 1937. Son el 91% de las actuaciones a&eacute;reas durante la contienda, por un 9% cometidos por las fuerzas republicanas. El nazi Rudolf von Moreau, que no hab&iacute;a cumplido los 25, era capaz de hacer blanco &ldquo;arrojando una china sobre un sello de correos&rdquo; en una pasada y ten&iacute;a como &ldquo;marca distintiva&rdquo; de sus ataques que regresaba al mismo punto y lanzaba otra bomba &ldquo;de recuerdo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Gipuzkoa, la presencia nazi en la frontera de Ir&uacute;n y Hendaya fue constante. Fue all&iacute;, de hecho, el punto en el que Francisco Franco y Adolf Hitler mantuvieron su encuentro. El jefe de las SS, Heinrich Himmler, visit&oacute; tambi&eacute;n Donostia en 1940, donde fue agasajado brazo en alto. La delegaci&oacute;n diplom&aacute;tica de Alemania en Bilbao fue tambi&eacute;n un nido de espionaje nazi. Ambas ciudades, Donostia y Bilbao, celebraron actos con esv&aacute;sticas en aquellos a&ntilde;os. Hubo parques dedicados a las naciones &ldquo;amigas&rdquo;, entre las que tambi&eacute;n se hallaban Portugal y Jap&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/761b4ee4-188c-44df-916b-e10bdcfdd2de_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/761b4ee4-188c-44df-916b-e10bdcfdd2de_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/761b4ee4-188c-44df-916b-e10bdcfdd2de_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/761b4ee4-188c-44df-916b-e10bdcfdd2de_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/761b4ee4-188c-44df-916b-e10bdcfdd2de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/761b4ee4-188c-44df-916b-e10bdcfdd2de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/761b4ee4-188c-44df-916b-e10bdcfdd2de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Balneario La Perla de Donostia, en 1941"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Balneario La Perla de Donostia, en 1941                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Antes de la ca&iacute;da de Hitler, hubo un &uacute;ltimo episodio asociado a la presencia nazi en tierras vascas, una trama internacional de expolio de obras de arte valios&iacute;simas. Alois Miedl, amigo del fot&oacute;grafo oficial de Hitler, Heinrich Hoffman, y del dirigente Hermman G&ouml;ring, llev&oacute; a Berl&iacute;n unos cuadros para mostr&aacute;rselos al dictador. En los Pa&iacute;ses Bajos ocupados, se hab&iacute;a hecho con un buen bot&iacute;n, incluida la colecci&oacute;n de obras de arte del adinerado jud&iacute;o Jacques Goudstikker. Miedl fue arrestado el 21 de agosto de 1944, en el puente internacional de Santiago, es decir, en la frontera hispanofrancesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef53b6b6-4c0b-4b04-8399-10f72e6f27e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef53b6b6-4c0b-4b04-8399-10f72e6f27e7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef53b6b6-4c0b-4b04-8399-10f72e6f27e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef53b6b6-4c0b-4b04-8399-10f72e6f27e7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef53b6b6-4c0b-4b04-8399-10f72e6f27e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef53b6b6-4c0b-4b04-8399-10f72e6f27e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef53b6b6-4c0b-4b04-8399-10f72e6f27e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Desfile nazi en la frontera de Irún/Hendaya en 1940"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Desfile nazi en la frontera de Irún/Hendaya en 1940                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? La empresa hispanoalemana Baquera, Kutsche y Mart&iacute;n, que hac&iacute;a de intermediaria de aduanas y que ten&iacute;a su sede en el 93 del paseo de Col&oacute;n de Ir&uacute;n, fue la que prepar&oacute; el traslado de las obras de arte entre Francia y Espa&ntilde;a. El dep&oacute;sito 562/44 en la zona franca del puerto de Bilbao consist&iacute;a en &ldquo;tres cajas, con marcas B.K.M. [las siglas de Baquera, Kutsche y Mart&iacute;n]&rdquo; con un &ldquo;peso bruto de 324 kilogramos&rdquo;. Conten&iacute;an &ldquo;pinturas art&iacute;sticas y marcos de madera&rdquo; con &ldquo;origen Holanda&rdquo;, en referencia a los Pa&iacute;ses Bajos. Estaban &ldquo;depositadas en nombre de Alois Miedl, de San Sebasti&aacute;n&rdquo; y ven&iacute;an &ldquo;procedentes de la aduana de Ir&uacute;n&rdquo; con c&oacute;digo 220/44. Miedl no era &ldquo;de San Sebasti&aacute;n&rdquo; pero s&iacute; consta que pasaba all&iacute; algunas temporadas alojado en los hoteles de Londres y de Inglaterra, en el Continental y en el desaparecido &Uacute;rsula. Este caso fue investigado por las principales agencias de inteligencia, incluida la CIA.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1280a544-d558-436c-9463-fb566e5f9333_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1280a544-d558-436c-9463-fb566e5f9333_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1280a544-d558-436c-9463-fb566e5f9333_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1280a544-d558-436c-9463-fb566e5f9333_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1280a544-d558-436c-9463-fb566e5f9333_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1280a544-d558-436c-9463-fb566e5f9333_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1280a544-d558-436c-9463-fb566e5f9333_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ficha de Alois Miedl"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ficha de Alois Miedl                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Rioja Andueza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bombardeo-gernika-huellas-paso-nazi-vitoria-urbina-bilbao-donostia-e-irun_1_12801423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Nov 2025 20:20:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1398d70-9c90-422b-a191-a22b2c20fc6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="219530" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1398d70-9c90-422b-a191-a22b2c20fc6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="219530" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más allá del bombardeo de Gernika: las otras huellas del paso nazi por Vitoria, Urbina, Bilbao, Donostia e Irún]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1398d70-9c90-422b-a191-a22b2c20fc6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Alemania,Guerra Civil Española,Adolf Hitler,Nazis,Gernika,Vitoria,Irun,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vecinos denuncian un ataque neonazi con gas pimienta a un grupo de músicos después de un concierto en Hortaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/vecinos-denuncian-ataque-neonazi-gas-pimienta-grupo-musicos-despues-concierto-hortaleza_1_12792752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f5993f5-08db-4b4a-96da-81507e5ba0f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131110.jpg" width="590" height="332" alt="Vecinos denuncian un ataque neonazi con gas pimienta a un grupo de músicos después de un concierto en Hortaleza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La agresión, la segunda con gas pimienta que se produce en el distrito de Madrid en pocos días, tuvo lugar la madrugada del sábado al domingo</p><p class="subtitle">Investigan un ataque con gas pimienta a tres adolescentes a las puertas de un centro juvenil de Hortaleza </p></div><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Vecinal La Expansi&oacute;n de San Lorenzo y distintas entidades del distrito de Hortaleza han denunciado que cinco individuos de est&eacute;tica neonazi atacaron durante la madrugada del 22 de noviembre a los m&uacute;sicos y uno de los organizadores de un concierto que se hab&iacute;a llevado a cabo en el Centro Social El Nido. 
    </p><p class="article-text">
        La sede de la propia <em>vecinal</em> tambi&eacute;n fue vandalizada con pintadas de esv&aacute;sticas durante el s&aacute;bado y el domingo. Entre las pintadas hay mensajes nazis e islam&oacute;fobos. La agresi&oacute;n se produjo despu&eacute;s de una de las actividades organizadas por El Club del Disco, cuyos miembros llevan mucho tiempo reuni&eacute;ndose a escuchar juntos discos y organizar actividades alrededor del mundo de la m&uacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de su actividad, programaron este s&aacute;bado la fiesta Barreiro Rocks, con conciertos de los grupos portugueses Los Santeros y Conan Castro and The Moonshine Pi&ntilde;atas, adem&aacute;s de los madrile&ntilde;os Jabatos. La actuaci&oacute;n tuvo lugar en el Centro Social El Nido, situado en la calle Santa Susana y vinculado con el Partido Comunista de Madrid.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1992563673718743186?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando las actuaciones ya hab&iacute;an terminado, sobre las 2.00 de la madrugada, quedaban en el local uno de los organizadores y cuatro m&uacute;sicos de las dos bandas portuguesas que hab&iacute;an actuado esa noche. Mientras esperaban un taxi, vieron acercarse a ellos a cinco hombres de est&eacute;tica neonazi, que les rociaron con gas pimienta. Una de las personas agredidas precis&oacute; de asistencia sanitaria. Los hechos fueron denunciados ante la polic&iacute;a por las v&iacute;ctimas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7afa407c-7db6-4a98-bf28-c6df94881966_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7afa407c-7db6-4a98-bf28-c6df94881966_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7afa407c-7db6-4a98-bf28-c6df94881966_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7afa407c-7db6-4a98-bf28-c6df94881966_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7afa407c-7db6-4a98-bf28-c6df94881966_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7afa407c-7db6-4a98-bf28-c6df94881966_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7afa407c-7db6-4a98-bf28-c6df94881966_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Algunas de las pintadas aparecidas este fin de semana"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Algunas de las pintadas aparecidas este fin de semana                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este es el segundo ataque con gas pimienta que se ha producido en el distrito de Hortaleza en poco tiempo. El pasado 14 de noviembre a las 20.15 fueron <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/investigan-ataque-gas-pimienta-tres-adolescentes-puertas-centro-juvenil-hortaleza_1_12773696.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gaseados tres menores no acompa&ntilde;ados del Centro de Primera Acogida de Hortaleza </a>en la puerta del centro juvenil municipal QuedaT, ubicado en el n&uacute;mero 6 de la calle Mar Amarillo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DRb_7bTjAFt/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DRb_7bTjAFt/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DRb_7bTjAFt/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Raúl López Vicente (@lopezvicenteraul)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        En este caso, el personal del centro de acogida vio como un coche se detuvo brevemente frente a la entrada del centro juvenil y un individuo encapuchado baj&oacute; del veh&iacute;culo para rociar directamente a los menores. Ya se hab&iacute;a registrado otra agresi&oacute;n en septiembre a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/agresion-tres-migrantes-horas-despues-denuncia-violacion-desata-ofensiva-racista-hortaleza_1_12569087.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres menores, que fueron golpeados</a> por dos encapuchados armados cerca del mismo centro.
    </p><p class="article-text">
        La alerta ante la posible presencia de elementos neonazis corri&oacute; durante los d&iacute;as previos y posteriores al 20N (conmemoraci&oacute;n de la muerte de Francisco Franco, en esta ocasi&oacute;n el 50 aniversario) por distintos grupos de chat barriales. Por ejemplo, en el distrito de Tetu&aacute;n se difundi&oacute; un mensaje de alerta ante el concierto de cariz neonazi programado para la misma noche del 22 de noviembre en una sala de la Avenida del Brasil. El evento fue suspendido finalmente por los gerentes de la sala.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Suscríbete a las informaciones más cercanas</a></h2>
  <p class="article-text">Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/">Apúntate aquí</a></span> y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en <a href="https://www.facebook.com/diariosomosmadrid/"  target="_blank">Facebook</a>, <a href="https://bsky.app/profile/somosmadrid.bsky.social" target="_blank">Bluesky</a> o <a href="https://www.instagram.com/somos.madrid/"  target="_blank">Instagram</a></p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/vecinos-denuncian-ataque-neonazi-gas-pimienta-grupo-musicos-despues-concierto-hortaleza_1_12792752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 15:09:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4f5993f5-08db-4b4a-96da-81507e5ba0f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131110.jpg" length="48607" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4f5993f5-08db-4b4a-96da-81507e5ba0f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131110.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48607" width="590" height="332"/>
      <media:title><![CDATA[Vecinos denuncian un ataque neonazi con gas pimienta a un grupo de músicos después de un concierto en Hortaleza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4f5993f5-08db-4b4a-96da-81507e5ba0f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131110.jpg" width="590" height="332"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hortaleza,Nazis,Neonazis,Música,Vecinos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los juicios de Núremberg, en abierto: un minucioso proyecto digitaliza el primer intento de condenar a los nazis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/juicios-nuremberg-abierto-minucioso-proyecto-digitaliza-primer-condenar-nazis_1_12785108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40e50a93-5016-442e-bb59-b7da8f93e267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los juicios de Núremberg, en abierto: un minucioso proyecto digitaliza el primer intento de condenar a los nazis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su 80 aniversario, la Facultad de Derecho de Harvard recoge cada documento oficial del juicio, que se puede consultar en abierto</p></div><p class="article-text">
        Una colecci&oacute;n completamente digitalizada de los registros de los juicios de N&uacute;remberg ha sido lanzada online para conmemorar el 80 aniversario del esfuerzo legal pionero dedicado a llevar a los l&iacute;deres nazis ante la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez, desde este jueves cada documento oficial del juicio, conservado en la biblioteca de la Facultad de Derecho de Harvard, <a href="https://nuremberg.law.harvard.edu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; disponible</a> para todos los investigadores &mdash;tanto aficionados como profesionales&mdash;, tras un proyecto de 25 a&ntilde;os llevado a cabo por un equipo de 30 historiadores, curadores de metadatos y bibliotecarios.
    </p><p class="article-text">
        El proceso comenz&oacute; en 1998 con la retirada de grapas y clips de los delicados documentos para poder escanearlos. Paul Deschner, que dirigi&oacute; el proyecto de los juicios de N&uacute;remberg en Harvard, afirma que, desde el principio, el objetivo hab&iacute;a sido digitalizar todo lo relacionado con los procedimientos judiciales en la colecci&oacute;n de la biblioteca, que hasta entonces se hab&iacute;a conservado en cajas y rara vez se hab&iacute;a consultado. El objetivo era doble: &ldquo;Preservar estos documentos, que empezaban a desintegrarse literalmente en cuanto se tocaban porque estaban&hellip; en papel de la d&eacute;cada de 1940 mimeografiado a base de &aacute;cido, y simplemente no pod&iacute;an soportar la manipulaci&oacute;n; y hacerlos accesibles en los albores de la era de Internet&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x843y734.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x843y734.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x843y734.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x843y734.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x843y734.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x843y734.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/af3934b7-e932-4112-8970-bb5cdc2b30ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x843y734.jpg"
                    alt="Foto de archivo, del 20 de noviembre de 1945, en el primer día de los juicios de Núremberg."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Foto de archivo, del 20 de noviembre de 1945, en el primer día de los juicios de Núremberg.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La colecci&oacute;n de la biblioteca contiene m&aacute;s de 750.000 p&aacute;ginas de transcripciones, informes y pruebas presentadas en un total de 13 casos que, entre 1945 y 1949, se llevaron a cabo contra l&iacute;deres militares y pol&iacute;ticos nazis considerados responsables de cr&iacute;menes de lesa humanidad &mdash;en particular, el Holocausto&mdash; y que revolucionaron el derecho internacional de los derechos humanos. En el primer y principal proceso, fueron juzgados 19 de los nazis m&aacute;s influyentes, incluidos Hermann G&ouml;ring, Rudolf Hess y Albert Speer. En 12 juicios posteriores, casi 200 fueron llevados ante el tribunal. En total, solo tres fueron declarados no culpables. Doce recibieron penas de muerte y, otros, cadenas perpetuas o sentencias m&aacute;s cortas.
    </p><p class="article-text">
        Entre el material se incluyen transcripciones que detallan palabra por palabra toda la actividad de a sala a lo largo de cada uno de los juicios, as&iacute; como documentos de origen consultados por los abogados y pruebas presentadas tanto por la fiscal&iacute;a como por la defensa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tiene una enorme utilidad para las personas que tengan ojos para ver, oídos para oír… en el contexto de cualquier época, incluida la nuestra
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paul Deschner</span>
                                        <span>—</span> Director del proyecto
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Deschner dijo que los usuarios comunes ahora podr&iacute;an descubrir, de diversas maneras &mdash;como utilizando la transcripci&oacute;n como una hoja de ruta para adentrarse en la colecci&oacute;n o mediante palabras clave&mdash;, una cantidad mucho m&aacute;s amplia de informaci&oacute;n que la disponible anteriormente. Los documentos &mdash;en algunos el horror es expl&iacute;cito, mientras que en otros se transmite de forma m&aacute;s eufem&iacute;stica en lenguaje burocr&aacute;tico&mdash; ofrecen un relato detallado de c&oacute;mo los nazis primero concibieron sus planes para el Holocausto y luego los desarrollaron. &ldquo;Ofrecen una imagen clara de c&oacute;mo cosas comparativamente inofensivas pod&iacute;an parecer en los primeros a&ntilde;os 30 en comparaci&oacute;n con solo unos pocos a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo;, asegura Deschner.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tiene una enorme utilidad para las personas que tengan ojos para ver, o&iacute;dos para o&iacute;r&hellip; en el contexto de cualquier &eacute;poca, incluida la nuestra, podr&iacute;a ayudar a que la gente est&eacute; atenta a las din&aacute;micas que se presentan en estos archivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el primer y principal proceso, fueron juzgados 19 de los nazis m&aacute;s influyentes, incluido Hermann G&ouml;ring. Hasta ahora, las consultas han llegado de todo tipo de personas, desde historiadores y productores de cine hasta quienes buscan informaci&oacute;n sobre familiares que participaron en el juicio, ya sea como testigos, como parte de los equipos jur&iacute;dicos o como acusados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f6da2b8-66a1-40ad-b537-31496f4c84b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f6da2b8-66a1-40ad-b537-31496f4c84b5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f6da2b8-66a1-40ad-b537-31496f4c84b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f6da2b8-66a1-40ad-b537-31496f4c84b5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f6da2b8-66a1-40ad-b537-31496f4c84b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f6da2b8-66a1-40ad-b537-31496f4c84b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f6da2b8-66a1-40ad-b537-31496f4c84b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="A la izquierda, Hermann Göhring, Rudolf Hess y Karl Doenitz (detrás). A la de la derecha a Albert Speer durante los juicios de Núremberg."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                A la izquierda, Hermann Göhring, Rudolf Hess y Karl Doenitz (detrás). A la de la derecha a Albert Speer durante los juicios de Núremberg.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un momento en que la libertad de c&aacute;tedra generalmente se considera amenazada y, especialmente en Estados Unidos, las universidades est&aacute;n siendo cuestionadas por su papel tradicional como lugares dedicados a fomentar la verdad, el proyecto adquir&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s importancia, se&ntilde;ala Deschner.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto, si eres un negacionista empedernido del Holocausto, el cielo es el l&iacute;mite en cuanto a las cosas que puedes inventar para argumentar que no ocurri&oacute;. Como el acceso que la gente tiene al mundo est&aacute; tan influido por lo que es accesible digitalmente, y dado que estamos viendo c&oacute;mo se socava lo que antes pod&iacute;a pasar por aut&eacute;ntico, es absolutamente esencial que ofrezcamos al usuario evidencias que confirmen la autenticidad de lo que est&aacute;n viendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Deschner cita el amplio rastro documental detr&aacute;s de cada prueba del juicio: &ldquo;Hay un documento gubernamental, del cual se produce una fotocopia, que se transcribe al alem&aacute;n; de esa transcripci&oacute;n, se hace una versi&oacute;n mecanografiada, que se traduce al ingl&eacute;s, de la cual existe un resumen de una p&aacute;gina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la actividad del tribunal, el aspecto ling&uuml;&iacute;stico ofrec&iacute;a un campo de estudio completamente inexplorado, seg&uacute;n Deschner. &ldquo;Tuvimos la primera introducci&oacute;n extensa de traductores simult&aacute;neos para poder manejar los cuatro idiomas que se estaban utilizando; luego estaba la taqu&iacute;grafa registrando palabra por palabra lo que o&iacute;a a trav&eacute;s de sus auriculares del traductor, y despu&eacute;s alguien lo mecanografiaba. Hab&iacute;a m&uacute;ltiples capas de interpretaci&oacute;n en marcha y creo que se ha investigado muy poco sobre ello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Amanda Watson, del departamento de biblioteca y servicios de informaci&oacute;n de la Facultad de Derecho de Harvard, afirm&oacute; que la simple preservaci&oacute;n robusta de los documentos como sustitutos digitales no bastaba: el conocimiento deb&iacute;a compartirse. &ldquo;Esta colecci&oacute;n constituye una respuesta a una de las preguntas m&aacute;s cr&iacute;ticas de la historia&rdquo;, dijo en un comunicado. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede el derecho responder a momentos de crisis internacional? Hoy garantizamos que esa respuesta no quede encerrada, sino disponible para todos. Cuando hacemos visible la justicia, la hacemos posible&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Connolly]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/juicios-nuremberg-abierto-minucioso-proyecto-digitaliza-primer-condenar-nazis_1_12785108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Nov 2025 19:05:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40e50a93-5016-442e-bb59-b7da8f93e267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="275707" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40e50a93-5016-442e-bb59-b7da8f93e267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="275707" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los juicios de Núremberg, en abierto: un minucioso proyecto digitaliza el primer intento de condenar a los nazis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40e50a93-5016-442e-bb59-b7da8f93e267_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Nazis,Judíos,Juicios,Derechos Humanos,Justicia universal,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El CEO de Palantir admite que pasa mucho tiempo hablando con nazis “de verdad” para saber qué les mueve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ceo-palantir-admite-pasa-tiempo-hablando-nazis-les-mueve-pm_1_12780468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fff4dfa-67fc-4633-9c8a-e9a5603fbedb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El CEO de Palantir admite que pasa mucho tiempo hablando con nazis “de verdad” para saber qué les mueve"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Paralelismo evidente - Tras años de mantener una posición progresista, Karp se ha acercado a planteamientos de la derecha estadounidense, mientras su socio Peter Thiel continúa defendiendo ideas ultraconservadoras</p><p class="subtitle">¿Quién traicionó a Ana Frank y a su familia durante la Segunda Guerra Mundial? Esto es todo lo que se sabe sobre la redada de los nazis</p></div><p class="article-text">
        La <strong>comprensi&oacute;n de movimientos ideol&oacute;gicos </strong>que llevaron al exterminio de millones de personas plantea un dilema moral y cultural. El intento de analizarlos desde dentro, sin justificar sus cr&iacute;menes, se ha presentado en ocasiones como un <strong>ejercicio de conocimiento</strong>, aunque su legitimidad suscita debate:<strong> &iquest;es posible comprender a un nazi? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La pregunta se vuelve m&aacute;s intensa cuando quien busca entender esas ideas procede de una tradici&oacute;n directamente perseguida por ellas. Esta tensi&oacute;n entre la investigaci&oacute;n y el l&iacute;mite &eacute;tico genera discusiones en &aacute;mbitos acad&eacute;micos y p&uacute;blicos, y se reabre cada vez que alguien asegura haber dialogado con defensores actuales de esa ideolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Alex Karp admite mantener conversaciones con personas que se declaran nazis</h2><p class="article-text">
        El empresario<strong> Alex Karp</strong>, cofundador y consejero delegado de <strong>Palantir</strong>, reconoci&oacute; en una entrevista con<strong> Molly O&rsquo;Shea</strong> recogida por <em>Futurism</em> que dedica parte de su tiempo a <strong>conversar con personas que se identifican como nazis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Explic&oacute; que lo hace para descubrir qu&eacute; impulsa su pensamiento y c&oacute;mo construyen sus argumentos. Su afirmaci&oacute;n provoc&oacute; sorpresa por el contexto en que se produjo y por su propia<strong> ascendencia jud&iacute;a</strong>, que a&ntilde;ade una dimensi&oacute;n personal a esas conversaciones.
    </p><p class="article-text">
        Karp afirm&oacute; literalmente que &ldquo;paso mucho tiempo hablando con nazis&rdquo; y a&ntilde;adi&oacute; con &eacute;nfasis que se refiere a &ldquo;nazis de verdad&rdquo;. Coment&oacute; que busca &ldquo;<strong>entender qu&eacute; los mueve</strong>&rdquo; y ofreci&oacute; una reflexi&oacute;n que &eacute;l mismo calific&oacute; de parad&oacute;jica. Se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;parte de lo extra&ntilde;o de la gente que hoy alaba a los nazis es que <strong>no hay ni un solo nazi que los habr&iacute;a incluido en su movimiento y los habr&iacute;a enviado a los campos m&aacute;s r&aacute;pido que a m&iacute;</strong>&rdquo;. Tras ese comentario, la conversaci&oacute;n deriv&oacute; hacia su visi&oacute;n de Estados Unidos, pa&iacute;s al que considera excepcional por su modelo cultural y pol&iacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">Su libro reivindica la supremac&iacute;a tecnol&oacute;gica de Estados Unidos como garante de estabilidad</h2><p class="article-text">
        El directivo desarroll&oacute; su pensamiento en torno a la <strong>defensa de los valores occidentales</strong>, inspir&aacute;ndose en la tradici&oacute;n filos&oacute;fica alemana. Doctor en Filosof&iacute;a por la Universidad Goethe de Fr&aacute;ncfort, ha citado en varias ocasiones su paso por ese entorno acad&eacute;mico como una influencia determinante. Su discurso suele alternar an&aacute;lisis culturales y declaraciones sobre el papel de la tecnolog&iacute;a en la sociedad contempor&aacute;nea. Este inter&eacute;s te&oacute;rico se ha reflejado tambi&eacute;n en su producci&oacute;n escrita.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9a1f270-ffd3-451e-927f-329447791f8c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9a1f270-ffd3-451e-927f-329447791f8c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9a1f270-ffd3-451e-927f-329447791f8c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9a1f270-ffd3-451e-927f-329447791f8c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9a1f270-ffd3-451e-927f-329447791f8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9a1f270-ffd3-451e-927f-329447791f8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a9a1f270-ffd3-451e-927f-329447791f8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El consejero delegado de Palantir explicó en una entrevista que dedica parte de su tiempo a hablar con individuos que se identifican con el nazismo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El consejero delegado de Palantir explicó en una entrevista que dedica parte de su tiempo a hablar con individuos que se identifican con el nazismo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 2024 public&oacute; un libro en el que sostiene que<strong> Estados Unidos debe mantener la supremac&iacute;a tecnol&oacute;gica mediante el desarrollo de armas avanzadas</strong>. Parte de ese texto se difundi&oacute; como ensayo bajo el t&iacute;tulo <em><strong>Necesitamos un nuevo Proyecto Manhattan</strong></em>. Con ese planteamiento, el empresario defendi&oacute; la idea de que la superioridad tecnol&oacute;gica es esencial para conservar el liderazgo global de su pa&iacute;s. Su posici&oacute;n se enmarca en una visi&oacute;n que considera la innovaci&oacute;n militar un factor de estabilidad mundial.
    </p><p class="article-text">
        Karp mantuvo durante a&ntilde;os un perfil pr&oacute;ximo a posiciones progresistas, lo que gener&oacute; fricciones con Peter Thiel, su socio en Palantir. Thiel ha expresado p&uacute;blicamente ideas ultraconservadoras y teor&iacute;as pseudocient&iacute;ficas vinculadas a la raza y a la religi&oacute;n, adem&aacute;s de su conocida oposici&oacute;n al voto femenino. Con el paso del tiempo, el propio<strong> Karp ha adoptado un discurso m&aacute;s alineado con la derecha estadounidense </strong>y ha pasado de criticar a las autoridades a respaldar proyectos gubernamentales que emplean las herramientas de su empresa.
    </p><h2 class="article-text">Las contradicciones entre sus principios y su actividad empresarial se hacen m&aacute;s visibles</h2><p class="article-text">
        Palantir se ha convertido en un <strong>actor importante en la vigilancia de fronteras y en la recopilaci&oacute;n masiva de datos</strong>. La compa&ntilde;&iacute;a ha colaborado con el Servicio de Inmigraci&oacute;n y Control de Aduanas de Estados Unidos para l<strong>ocalizar personas destinadas a deportaci&oacute;n</strong>. Tambi&eacute;n ha proporcionado al Ej&eacute;rcito israel&iacute; una plataforma de inteligencia artificial orientada a la toma de decisiones sobre objetivos en el campo de batalla, una tecnolog&iacute;a que ha sido objeto de denuncias internacionales por su<strong> posible papel en operaciones letales en Gaza</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b8e970d0-8d10-43b5-a7ad-1d4a2d40f3b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El intento de comprender ideologías extremas abre un debate sobre los límites morales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El intento de comprender ideologías extremas abre un debate sobre los límites morales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa implicaci&oacute;n en sistemas que determinan qui&eacute;n puede permanecer en un territorio y qui&eacute;n debe ser expulsado ha llevado a algunos observadores a se&ntilde;alar que Karp, sin pretenderlo, se acerca a una<strong> l&oacute;gica de exclusi&oacute;n que recuerda en parte la que dice estudiar para comprender</strong>, aunque en un marco completamente distinto.
    </p><p class="article-text">
        Las largas conversaciones de Karp con extremistas, no obstante, <strong>no parecen haberle llevado a replantear las implicaciones &eacute;ticas de su propia labor empresarial</strong>. Su declaraci&oacute;n sobre la necesidad de entenderlos ha generado perplejidad en un momento en que las empresas tecnol&oacute;gicas se enfrentan a numerosas cr&iacute;ticas por su cooperaci&oacute;n con proyectos militares. La paradoja de un empresario jud&iacute;o que dialoga con defensores del nazismo mientras impulsa sistemas de vigilancia y de guerra refleja las contradicciones que atraviesan la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, poder y responsabilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ceo-palantir-admite-pasa-tiempo-hablando-nazis-les-mueve-pm_1_12780468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 14:22:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5fff4dfa-67fc-4633-9c8a-e9a5603fbedb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="116534" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5fff4dfa-67fc-4633-9c8a-e9a5603fbedb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="116534" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El CEO de Palantir admite que pasa mucho tiempo hablando con nazis “de verdad” para saber qué les mueve]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5fff4dfa-67fc-4633-9c8a-e9a5603fbedb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La periodista que destapó la red nazi que ocultó a Mengele en Brasil: “Mi maestra de primaria le protegió durante 10 años”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-destapo-red-nazi-oculto-mengele-brasil-maestra-primaria-le-protegio-durante-10-anos_128_12746639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81484e2c-15bc-4c12-923a-f477b9187841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La periodista que destapó la red nazi que ocultó a Mengele en Brasil: “Mi maestra de primaria le protegió durante 10 años”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Betina Anton investigó durante seis años la trama que permitió que el Ángel de la Muerte de Auschwitz pudiera escapar del Mossad, la CIA y los cazadores de nazis y acabar sus días sin ser juzgado por sus crímenes de guerra</p><p class="subtitle">'Mengele en Paraguay': la noche que pisaron los talones al nazi más buscado de la historia
</p></div><p class="article-text">
        Josef Mengele muri&oacute; en 1979, ahogado por accidente en una playa brasile&ntilde;a, rodeado de amigos, durante unas peque&ntilde;as vacaciones. El que fue conocido como el &Aacute;ngel de la Muerte por sus torturas a los presos de Auschwitz acab&oacute; sus d&iacute;as eludiendo al Mossad, a la CIA y a c&eacute;lebres cazadores de nazis. El &uacute;nico juicio que se hizo contra &eacute;l fue uno ficticio que organizaron 122 gemelos que sobrevivieron a los experimentos que llev&oacute; a cabo con ellos en pro de mantener y mejorar la raza aria. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede ser que el que lleg&oacute; a ser el criminal de guerra m&aacute;s buscado del mundo no pagara? La responsable fue la Kameradenwerk, una red de alemanes diseminados por Latinoam&eacute;rica que dio cobijo y protecci&oacute;n a los nazis exiliados. Sobre ella se ha escrito mucha literatura, pero nunca nadie hab&iacute;a abordado los tent&aacute;culos que llegaron al Brasil. Hasta que la periodista Betina Anton se sumergi&oacute; en archivos desembargados y cartas de Mengele que nadie hab&iacute;a le&iacute;do y pudo reconstruir todo el entramado. 
    </p><p class="article-text">
        La autora ha plasmado su investigaci&oacute;n en el libro <em>Tras la pista de Mengele</em>, editado por Plataforma (o <em>Ca&ccedil;ar Mengele,</em> en catal&aacute;n, por Manifest), presentado este mi&eacute;rcoles en la librer&iacute;a Finestres de Barcelona. En el manuscrito repasa la historia de todas las personas que ayudaron al nazi a esquivar la muerte. Una de las m&aacute;s importantes fue Liselotte Bossert, nada m&aacute;s y nada menos que la querida profesora de primaria de la misma Betina Anton. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las primeras p&aacute;ginas del libro habla de una situaci&oacute;n que es chocante: describe a Josef Mengele asistiendo a una fiesta en una escuela de S&atilde;o Paulo. &iquest;Qu&eacute; hac&iacute;a el &Aacute;ngel de la Muerte de Auschwitz en un festival infantil en Brasil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Iba a recoger a Liselotte Bossert, profesora de esa escuela, con la que iba a hacer un viaje a una finca que ten&iacute;an en la ciudad de Itapecerica da Serra. En esa &eacute;poca y en esa escuela, era muy normal tener alg&uacute;n pariente alem&aacute;n, austr&iacute;aco o suizo, as&iacute; que a nadie le pareci&oacute; rara la presencia de un hombre alem&aacute;n. Pero nadie sab&iacute;a que &eacute;l era Mengele. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n era Liselotte Bossert?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue mi profesora, aunque aquello pas&oacute; a&ntilde;os antes de que yo naciera. Lo que s&iacute; pas&oacute; mientras yo estaba all&iacute; fue que, un d&iacute;a, cuando ten&iacute;a seis a&ntilde;os, Liselotte desapareci&oacute;. No sab&iacute;a por qu&eacute;, pero todos los adultos a mi alrededor empezaron a decir un nombre: Mengele. Por supuesto, no sab&iacute;a qui&eacute;n era, pero intu&iacute;a que hab&iacute;a hecho cosas terribles. 
    </p><p class="article-text">
        Liselotte desapareci&oacute; en mitad de un curso lectivo para no volver jam&aacute;s a la escuela. Y no volvi&oacute; porque ella fue la persona que enterr&oacute; a Mengele con un nombre falso en Brasil en 1979. Ella y su familia le dieron protecci&oacute;n y lo acogieron durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os de su vida. Pero eso no se supo hasta 1985.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel jug&oacute; Liselotte Bossert en la vida de Mengele?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La suya era una familia normal y actuaban como buenos amigos, porque lo eran. Es cierto que nunca vivieron en la misma casa, pero los Bossert le visitaban, se iban juntos de vacaciones y eran responsables de su bienestar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se dice de Mengele que era un loco, pero no es verdad. Tenía una formación excelente y sabía lo que hacía. Él fue el más famoso, pero los médicos como él eran la norma en el sistema nazi</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo llega una &ldquo;familia normal&rdquo; a ser responsable del bienestar de un criminal de guerra nazi en Brasil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando conocieron a Mengele no sab&iacute;an que era un nazi. Les presentan amigos en com&uacute;n que s&iacute; sab&iacute;an qui&eacute;n era porque necesitaban que alguien estuviera pendiente de &eacute;l. Y se llegan a hacer grandes amigos. Los hijos de Liselotte llamaban &ldquo;t&iacute;o&rdquo; a Mengele y se convirti&oacute; en uno m&aacute;s de la familia. Por eso, cuando se enteraron de qui&eacute;n era, no le denunciaron a las autoridades. Y eso que sobre su cabeza lleg&oacute; a pesar una recompensa de m&aacute;s de 3,4 millones de d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        Liselotte jam&aacute;s lleg&oacute; a pensar en Mengele como un criminal. Siempre lo vio como un m&eacute;dico que hac&iacute;a un trabajo cient&iacute;fico en el marco de una ideolog&iacute;a concreta que hac&iacute;a que sus premisas tuvieran sentido. Ten&iacute;a sentido experimentar con seres humanos para saber m&aacute;s sobre la raza y para garantizar la supervivencia de las personas arias. Ten&iacute;a sentido intentar esterilizar a gran parte de la poblaci&oacute;n. Y ten&iacute;a sentido investigar con los presos, aunque supusiera torturarles y dejarles secuelas de por vida. 
    </p><p class="article-text">
        Se dice de Mengele que era un loco o un pseudocient&iacute;fico, pero no es verdad. Ten&iacute;a una formaci&oacute;n excelente y sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Y, por contra de lo que se pueda pensar, no era una excepci&oacute;n. &Eacute;l simplemente fue el m&aacute;s famoso, pero los m&eacute;dicos como &eacute;l eran la norma en el sistema nazi. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo primero que hace cuando empieza su investigaci&oacute;n, que dur&oacute; seis a&ntilde;os, es buscar a Liselotte Bossert, despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os sin verla. &iquest;Qu&eacute; le dijo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tuve durante muchos a&ntilde;os esta historia en mi cabeza, le&iacute; mucho y vi que no hab&iacute;a libros sobre la vida de Mengele en Brasil escritos por gente del Brasil. Y la &uacute;nica que pod&iacute;a dar detalles sobre aquello era Liselotte. Me cost&oacute; encontrarla, porque en Internet no hab&iacute;a informaci&oacute;n sobre ella y las otras profesoras no me dec&iacute;an nada. 
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a su direcci&oacute;n porque la vi en un informe policial de la &eacute;poca, as&iacute; que fui all&iacute; para hablar con ella. Llam&eacute; al timbre y, de la primera planta, se asom&oacute; una mujer. Le dije que era periodista y exalumna suya y accedi&oacute; a hablar conmigo, pero advirti&eacute;ndome de que no hablaba sobre el tema de Mengele porque ten&iacute;a &ldquo;un acuerdo con los jud&iacute;os&rdquo;. Segu&iacute; preguntando. Despu&eacute;s de media hora me dijo: &ldquo;&iquest;Sabes?, creo que es mejor que investigues otra cosa. Este es un caso muy peligroso y no deber&iacute;as seguir. No quiero que hagan da&ntilde;o a una exalumna m&iacute;a&rdquo;. Yo empezaba a tener miedo y pens&eacute; que nunca llegar&iacute;a a escribir el libro. Pero aqu&iacute; estamos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y est&aacute; bien.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero he ido recibiendo m&aacute;s amenazas. Gente que me dec&iacute;a que no pod&iacute;a usar sus nombres en el libro, que me denunciar&iacute;an. Pero tengo documentos, cartas y archivos que demuestran que lo que digo es verdad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vayamos a esas cartas. Consigue explicar la vida de Mengele en Brasil a trav&eacute;s de unas ochenta misivas que escribi&oacute; y recibi&oacute; durante su exilio. &iquest;Qu&eacute; encuentra en ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estaban en el Museo de la Polic&iacute;a Nacional de Brasil. Nadie hab&iacute;a estudiado esas cartas porque estaban escondidas. Fue muy dif&iacute;cil acceder a ellas, pero cuando las tuve, vi que hablaban de la vida cotidiana de Mengele, de las cosas que le gustaban. Por ejemplo, le encantaba ver telenovelas, ir a librer&iacute;as alemanas y encontrarse con compatriotas. Ten&iacute;a una vida muy c&oacute;moda. Lo que no encontr&eacute; fue arrepentimiento. Ni una palabra sobre lo que hizo en Auschwitz, ni una sola reflexi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tanto en esas cartas como en el diario que escribi&oacute; durante a&ntilde;os intenta desmontar la idea que el mundo se hab&iacute;a formado de &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; sinti&oacute; cuando vio que intent&oacute; justificar lo que hab&iacute;a hecho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Repulsi&oacute;n. Por eso dediqu&eacute; cinco cap&iacute;tulos del libro a explicar lo que hizo en Auschwitz, las miles de personas que envi&oacute; a la c&aacute;mara de gas y los experimentos que realiz&oacute;. Porque, si no lo hac&iacute;a, las nuevas generaciones no sabr&aacute;n qui&eacute;n fue. Si solo explico qu&eacute; hizo en Brasil, se le podr&iacute;a ver como una persona normal, alguien que era bueno con los hijos de Liselotte, un cient&iacute;fico tratado de manera injusta. Una buena persona. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l explica que sus investigaciones ten&iacute;an un objetivo que &eacute;l consideraba noble y ten&iacute;a la idea de que, despu&eacute;s de la guerra, sus aportaciones ser&iacute;an reconocidas y acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en un reconocido profesor de medicina en Alemania. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3b2040b-f61f-4dce-8eef-95149b7c2204_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3b2040b-f61f-4dce-8eef-95149b7c2204_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3b2040b-f61f-4dce-8eef-95149b7c2204_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3b2040b-f61f-4dce-8eef-95149b7c2204_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3b2040b-f61f-4dce-8eef-95149b7c2204_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a3b2040b-f61f-4dce-8eef-95149b7c2204_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a3b2040b-f61f-4dce-8eef-95149b7c2204_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La periodista brasileña Betina Anton, durante la presentación de su libro en Barcelona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La periodista brasileña Betina Anton, durante la presentación de su libro en Barcelona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Pero, en acabar la guerra, cuando los sovi&eacute;ticos liberan Auschwitz, tuvo que huir. &iquest;C&oacute;mo consigue salir del pa&iacute;s alguien que estaba en las listas de criminales de guerra m&aacute;s buscados? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con mucha suerte. Mengele fue detenido dos veces por los americanos en Alemania. Como hab&iacute;a tantas personas en b&uacute;squeda y captura, deten&iacute;an sistem&aacute;ticamente a todos los militares y, cuando los ten&iacute;an retenidos, intentaban identificar a los miembros de las SS, que eran a quienes en realidad buscaban. 
    </p><p class="article-text">
        Los identificaban porque, cuando empez&oacute; la guerra, les hac&iacute;an un tatuaje con su grupo sangu&iacute;neo en el brazo izquierdo. Pero Mengele entr&oacute; en las SS antes de la guerra y no ten&iacute;a la marca. As&iacute; que pudo escapar y se mud&oacute; a un pueblo cerca de G&uuml;nzburg, su ciudad natal. All&iacute; estuvo tres a&ntilde;os, pensando que el peligro hab&iacute;a pasado, pero entonces los americanos pasaron a buscar a m&eacute;dicos y otros profesionales que hab&iacute;an trabajado en los campos de concentraci&oacute;n y exterminio. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de sus antiguos colegas fueron extraditados a Polonia para ser juzgados. As&iacute; que decidi&oacute; ir a Italia y, desde all&iacute;, cogi&oacute; un avi&oacute;n hacia Argentina, donde el presidente era Juan Domingo Per&oacute;n, quien recibi&oacute; a los nazis con los brazos abiertos. No s&oacute;lo a Mengele, sino tambi&eacute;n a Adolf Eichmann o Wilhem Sasser. Y Hans-Ulrich Rudel, el piloto de la Luftwaffe m&aacute;s condecorado por Hitler y quien ten&iacute;a muchas conexiones en Latinoam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice en el libro que, en Buenos Aires, hab&iacute;a un &ldquo;ambiente nazi&rdquo;. &iquest;A qu&eacute; se refiere?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fui all&iacute; durante la investigaci&oacute;n y vi que los nazis viv&iacute;an muy cerca los unos de los otros, en casas muy grandes en las que se reun&iacute;an y pod&iacute;an hablar libremente. Mengele volvi&oacute; a sentirse seguro all&iacute;, hasta el punto que empez&oacute; a usar su nombre real. Y todo fue bien hasta que, en 1959, se decreta una orden de arresto internacional contra &eacute;l a ra&iacute;z de los relatos de los supervivientes del Holocausto. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces huy&oacute; a Paraguay, donde tambi&eacute;n hab&iacute;a una gran comunidad alemana amparada por el dictador Alfredo Stroessner. All&iacute; pudo hacer negocios y hasta consigui&oacute; la nacionalidad paraguayana bajo el nombre de Jos&eacute; Mengele. Pero aquello dur&oacute; poco, hasta 1960, que fue cuando el Mossad secuestr&oacute; a Adolf Eichmann, oficial de las SS responsable de organizar el traslado de presos a los campos de concentraci&oacute;n. Entonces Mengele vuelve a huir, esta vez hacia Brasil. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La intenci&oacute;n del Mossad era secuestrar a Mengele y a Eichmann en la misma operaci&oacute;n y llevarles juntos a Jerusal&eacute;n para juzgarles y generar un gran golpe de efecto. &iquest;Por qu&eacute; no lo consiguieron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Habl&eacute; con Rafi Eitan, comandante del Mossad responsable de aquella operaci&oacute;n, y me cont&oacute; que la idea del doble secuestro provoc&oacute; divisiones internas. Una vez tuvieron a Eichmann, algunos quisieron esperar para encontrar a Mengele para no levantar sospechas. Otros prefirieron asegurar lo que ya ten&iacute;an y llevar a Eichmann a Jerusal&eacute;n para reducir el riesgo de que pudiera escapar. Finalmente, hicieron lo segundo y, claro, Mengele se enter&oacute; y pudo huir al Brasil. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> El Mossad llegó a acercarse mucho a Mengele, tanto que se lo cruzaron a la salida de su finca. Pero no le detuvieron</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>All&iacute;, Mengele volvi&oacute; a tener suerte. El Mossad le sigui&oacute; la pista y hasta llegaron a verlo cara a cara, pero no le detuvieron. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando habl&eacute; con &eacute;l, Rafi Eitan ten&iacute;a 90 a&ntilde;os pero lo recordaba todo. Me cont&oacute; que hab&iacute;a reclutado a un brasile&ntilde;o que viv&iacute;a en un kibbutz. Llegaron muy cerca, tanto que se lo cruzaron a la salida de su finca. Pero no le detuvieron. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque el Mossad, que es uno de los servicios de inteligencia m&aacute;s eficientes del mundo, tiene unos protocolos muy r&iacute;gidos. No es ver a alguien, secuestrarle y ya est&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tienen tres fases: la primera es el reconocimiento de la persona para saber d&oacute;nde vive, qu&eacute; hace, con qui&eacute;n habla&hellip; Despu&eacute;s, hacen un plan para el secuestro y la huida y, luego, lo ejecutan. En el caso Mengele, no pasaron de la primera etapa. La cuesti&oacute;n es que, en ese momento, Egipto estaba produciendo misiles, con la ayuda de cient&iacute;ficos alemanes, que pod&iacute;an impactar en el Estado de Israel en cualquier momento. El Mossad, que en aquel momento era una agencia muy peque&ntilde;a, llam&oacute; a todos sus agentes de vuelta. As&iacute; que Mengele volvi&oacute; a tener una suerte incre&iacute;ble y volvi&oacute; a escapar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aparte de la suerte, si Mengele pudo escapar fue gracias a una red de personas, la mayor&iacute;a de origen alem&aacute;n, que se organizaron para dar cobijo a nazis en Latinoam&eacute;rica. Hollywood ha presentado esa red con el nombre de </strong><em><strong>Odessa</strong></em><strong>, pero usted asegura que no funcionaba como nos la presenta el cine. &iquest;C&oacute;mo era, entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El nombre <em>Odessa</em> se empez&oacute; a usar a partir del <em>bestseller</em> de Frederick Forsyth en los 70. Pero, en realidad, no exist&iacute;a. Hasta el marido de Liselotte, cuando fue interrogado tras la muerte de Mengele, dijo que no exist&iacute;a<em> Odessa</em>. Lo que s&iacute; exist&iacute;a era una red de ayuda llamada <em>Kameradenwerk </em>creada por Rudel, el piloto de las SS. Siempre volvemos a &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Era un entramado formado por sus contactos por toda Latinoam&eacute;rica para conectar a amigos que pudieran ayudar a exiliados nazis. Fue Rudel quien puso a Mengele en contacto con Wolfgang Gerhardt, un austr&iacute;aco que viv&iacute;a en Brasil. Y, a trav&eacute;s suyo, acaban entrando en escena todas las personas que cuidaron de &eacute;l, entre ellas Liselotte. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa red funciona tan bien que Mengele elude al Mossad, a la CIA y a los cazadores de nazis y muere, en 1979, sin que nadie lo sepa. Todo se reactiva en 1985, cuando se emite una nueva orden de detenci&oacute;n internacional contra &eacute;l. &iquest;Por qu&eacute; entonces?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sus v&iacute;ctimas fueron las que se reactivaron. Todo empez&oacute; con dos gemelas, Eva y Miriam, que sufr&iacute;an graves problemas de salud y nadie sab&iacute;a por qu&eacute;. Los m&eacute;dicos les ped&iacute;an sus expedientes, pero ellas no pod&iacute;an entregarlos porque, fuera lo que fuera lo que les pasaba, se origin&oacute; en Auschwitz a consecuencia de los experimentos de Mengele. Y de aquello no hab&iacute;a registros. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica esperanza que ten&iacute;an era encontrar a otros gemelos que hubieran pasado por lo mismo que ellas. Llegaron a encontrar a 122 supervivientes y decidieron celebrar un juicio ficticio contra Mengele, en Jerusal&eacute;n, en 1985. Dur&oacute; tres d&iacute;as y en las televisiones de todo el mundo se escucharon los testimonios de los supervivientes de Auschwitz. Aquello caus&oacute; tanta conmoci&oacute;n que diversos gobiernos decidieron que era hora de encontrar al nazi m&aacute;s buscado del momento. As&iacute; que Alemania, Israel y Estados Unidos unieron esfuerzos y acabaron encontr&aacute;ndole a trav&eacute;s de las mismas cartas que yo he usado para hacer este libro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y esas cartas les llevan hasta la casa de Liselotte Bossert. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Correcto. Pero Mengele llevaba muerto seis a&ntilde;os. De hecho, muri&oacute; ahogado en una playa durante una excursi&oacute;n con la familia Bossert, tras la que Liselotte decidi&oacute; enterrarle con un nombre falso. As&iacute; se lo cont&oacute; a la polic&iacute;a cuando fueron a su casa, pero en un principio nadie la crey&oacute;. As&iacute; que se procedi&oacute; a la exhumaci&oacute;n del cuerpo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hubo más prensa en esa exhumación que en el entierro del primer ministro Tancredo Neves, que fue tres meses antes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Aceptar que Mengele estaba muerto era aceptar que todas las agencias de inteligencia y los cazadores de nazis que hab&iacute;an intentado encontrarle hab&iacute;an fallado. &iquest;Cost&oacute; mucho que se aceptaran los resultados de las investigaciones forenses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bastante, s&iacute;. Hubo m&aacute;s prensa en esa exhumaci&oacute;n que en el entierro del primer ministro Tancredo Neves, que fue tres meses antes. As&iacute; que todo el mundo pudo ver c&oacute;mo los cient&iacute;ficos brasile&ntilde;os manipulaban el cad&aacute;ver sin guantes y pisaban la tumba. Uno de ellos hasta sostuvo el cr&aacute;neo ante las c&aacute;maras, como si fuera una escena de <em>Hamlet</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando los cient&iacute;ficos brasile&ntilde;os concluyeron, despu&eacute;s de semanas de pruebas forenses, que el cad&aacute;ver era de Mengele, muchos gobiernos no lo creyeron. Especialmente el de Israel, un pa&iacute;s en el que corr&iacute;an muchas teor&iacute;as conspiranoicas que sosten&iacute;an que el nazi hab&iacute;a fingido su propia muerte.
    </p><p class="article-text">
        Las dudas llegan hasta 1992, cuando se desarroll&oacute; la tecnolog&iacute;a para realizar ex&aacute;menes de ADN que resolvieron que, efectivamente, Mengele estaba muerto. Y Estados Unidos, Alemania e Israel cerraron sus expedientes del caso. As&iacute;, sin m&aacute;s. Sin que nadie pagara por lo que hizo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Liselotte tampoco pag&oacute; por dar cobijo a un nazi durante una d&eacute;cada. &iquest;C&oacute;mo pudo evitar la c&aacute;rcel una mujer que protegi&oacute; al criminal de guerra m&aacute;s buscado del mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tuvo que responder por el crimen de falsedad ideol&oacute;gica [haber enterrado a Mengele con un nombre falso] porque el crimen por haber dado cobertura a un criminal buscado ya hab&iacute;a prescrito. Le ped&iacute;an dos a&ntilde;os de c&aacute;rcel, pero el juicio fue tan largo que no acab&oacute; hasta 1997 y entonces, &iquest;sabes qu&eacute;? Que para entonces ese crimen tambi&eacute;n hab&iacute;a prescrito. As&iacute; que nadie, ni Mengele ni nadie que le hubiera ayudado, pag&oacute; por nada. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con este libro no busco justicia, sino explicar o que pasó, porque tengo la sensación de que hay ciertas cosas de esta historia que podrían repetirse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En su primera conversaci&oacute;n con Liselotte le dijo que no pod&iacute;a hablar porque hab&iacute;a llegado a un pacto con los jud&iacute;os. &iquest;Lleg&oacute; a saber de qu&eacute; se trataba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esa conversaci&oacute;n me dijo que hab&iacute;a mucho dinero en juego. Yo pensaba que se refer&iacute;a al dinero de la familia Mengele, que era muy rica, pero no era eso. Lo supe en 2017, cuando se desclasificaron los archivos secretos del Mossad. Los estaba leyendo y casi caigo de la silla cuando le&iacute; el nombre de Liselotte. Resulta que, antes de que se hicieran las pruebas de ADN, Israel quer&iacute;a estar seguro de que el cad&aacute;ver era de Mengele, as&iacute; que decidi&oacute; hacerle la prueba del pol&iacute;grafo a Liselotte. 
    </p><p class="article-text">
        Ella se neg&oacute; durante a&ntilde;os, hasta que acab&oacute; pidiendo dinero a cambio de acceder. Empez&oacute; pidiendo 100.000 d&oacute;lares, pero le dieron 45.000. Por tres preguntas: &ldquo;&iquest;El hombre que se ahog&oacute; junto a usted en la playa de Betioga era Mengele?&rdquo;, &ldquo;&iquest;El hombre que llev&oacute; al Instituto de Medicina Legal de Santos era Mengele?&rdquo; y &ldquo;&iquest;Mengele est&aacute; muerto?&rdquo;. Respondi&oacute; que s&iacute; y as&iacute; se cerr&oacute; el caso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando se da cuenta de que todo el entramado para mantener a Mengele a salvo se urdi&oacute; y llev&oacute; a cabo tan cerca de su casa, en su misma escuela, &iquest;Qu&eacute; sensaci&oacute;n le queda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas que me lleva a escribir el libro era saber si mis vecinos eran nazis. Y la respuesta es no. O no s&oacute;lo. Muchos le protegieron a sabiendas de qui&eacute;n era, pero otros no ten&iacute;an ni idea. Pero cuando se supo, hubo una gran conmoci&oacute;n. Con este libro no busco justicia, sino explicar o que pas&oacute;, porque tengo la sensaci&oacute;n de que hay ciertas cosas de esta historia que podr&iacute;an repetirse. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, se est&aacute;n cometiendo cr&iacute;menes de guerra en diversos lugares. Putin y Netanyahu son solo dos ejemplos. Hay personas contra las que hay &oacute;rdenes de detenci&oacute;n y no pasa nada. Y parece que no importa. La historia se est&aacute; repitiendo y no puede ser. Creo que las v&iacute;ctimas tienen que unirse, los periodistas no debemos callar para que, entre todos, podamos conmocionar r&aacute;pido al mundo y no tener que esperar a&ntilde;os hasta que se haga justicia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-destapo-red-nazi-oculto-mengele-brasil-maestra-primaria-le-protegio-durante-10-anos_128_12746639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2025 20:47:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/81484e2c-15bc-4c12-923a-f477b9187841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5708423" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/81484e2c-15bc-4c12-923a-f477b9187841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5708423" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La periodista que destapó la red nazi que ocultó a Mengele en Brasil: “Mi maestra de primaria le protegió durante 10 años”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/81484e2c-15bc-4c12-923a-f477b9187841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Nazis,Auschwitz,Campos de concentración,Investigación,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Popel', la búsqueda del paradero de víctimas campos de concentración nazi que llevó a unos vascos a Hradischko]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/popel-busqueda-paradero-victimas-campos-concentracion-nazi-llevo-vascos-hradischko_1_12739584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca1676dd-170e-454d-8817-4bae174fabb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Popel&#039;, la búsqueda del paradero de víctimas campos de concentración nazi que llevó a unos vascos a Hradischko"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental muestra la minuciosa investigación de familiares de víctimas de campos de concentración nazi en la República Checa y, a través de animaciones, la historia de František Suchý, el administrador del crematorio que grabó sus nombres gracias a los cuales se han podido identificar</p><p class="subtitle">'Y los campos se quedaron sin flores', una novela sobre la deportación de españoles a campos de concentración nazis
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Y si entre esas cenizas escondidas est&aacute;n las de los nuestros?&rdquo;. Esa pregunta de Anton Gandarias fue una de las claves para dar con el paradero de su t&iacute;o, Anjel Lekuona, exiliado en la Guerra Civil y fusilado en el campo de concentraci&oacute;n nazi de Hradischko, en la Rep&uacute;blica Checa, y tambi&eacute;n una de las cuestiones que han querido narrar en el documental 'Popel' ('Cenizas'), que retrata el viaje de Gandarias, Unai Eguia y Antonio Medina, tambi&eacute;n familiares de v&iacute;ctimas del nazismo, en su b&uacute;squeda de la verdad. Es un viaje convertido en documental de la mano del director gernikarra Oier Plaza. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como gernikarras conoc&iacute;amos la historia de Anjel Lekuona, pero todo cambi&oacute; cuando nos enteramos de que no se trataba solo de la historia de un viaje dram&aacute;tico, sino que hab&iacute;a algo positivo detr&aacute;s: la heroicidad de Franti&scaron;ek Such&yacute;&nbsp;y su hijo&rdquo;, reconoce el director que este martes ha presentado la pel&iacute;cula en la sala BBK de Bilbao bajo la presidencia del lehendakari, Imanol Pradales, y de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, Mar&iacute;a Jes&uacute;s San Jos&eacute;, despu&eacute;s de pasar por el Zinemaldia de Donostia y de su estreno en Praga a modo de homenaje.
    </p><p class="article-text">
        Franti&scaron;ek Such&yacute; fue el administrador del crematorio civil de Stra&scaron;nice, en Praga. Cada vez que lo nazis le llevaban un cuerpo del campo de concentraci&oacute;n Hradischko, ten&iacute;a la orden de incinerarlo. Sin embargo, Such&yacute;, horrorizado por aquello, apuntaba sin que le vieran un listado de los nombres y apellidos de las v&iacute;ctimas y un n&uacute;mero que los identificase. A pesar de que los miembros de la SS pensaban que el administrador del crematorio quemaba los cuerpos de forma conjunta, &eacute;ste lo hac&iacute;a por separado y depositaba sus cenizas en urnas individuales que escond&iacute;a despu&eacute;s por el cementerio. Cada urna contaba con un n&uacute;mero que tambi&eacute;n inclu&iacute;a en el listado en el que iba escribiendo todos los d&iacute;as los nombres y apellidos de las personas que incineraba. Tambi&eacute;n le pidi&oacute; a su hijo que hiciera lo mismo, para as&iacute;, tener una copia del listado por si le descubr&iacute;an y acababan con su vida.&nbsp;Esa es la her&oacute;ica historia que Plaza y su equipo han logrado llevar a la gran pantalla gracias a las animaciones de Kote Camacho. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque el transfondo sea oscuro y est&eacute; ligado con la muerte, la heroicidad de ese padre y su hijo y la investigaci&oacute;n llevada a cabo por las familias de las v&iacute;ctimas tienen una belleza muy cinematogr&aacute;fica. La historia tiene muchas capas. Hemos tenido mucha suerte porque hemos contado una investigaci&oacute;n ya realizada. Nuestro reto ha sido dar orden a esa investigaci&oacute;n&rdquo;, defiende el director, que logra en 87 minutos plasmar una historia de d&eacute;cadas que une a Euskadi y a la Rep&uacute;blica Checa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b94d19-8cdc-4e63-be3f-2a426634d203_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b94d19-8cdc-4e63-be3f-2a426634d203_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b94d19-8cdc-4e63-be3f-2a426634d203_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b94d19-8cdc-4e63-be3f-2a426634d203_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b94d19-8cdc-4e63-be3f-2a426634d203_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/61b94d19-8cdc-4e63-be3f-2a426634d203_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/61b94d19-8cdc-4e63-be3f-2a426634d203_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Animación creada para el documental Popel"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Animación creada para el documental Popel                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Such&yacute; primero y su hijo despu&eacute;s llegaron a rellenar tres libros grandes con los nombres de m&aacute;s de 2.000 v&iacute;ctimas, la mayor&iacute;a prisioneros checos, pero tambi&eacute;n franceses y espa&ntilde;oles. Las cenizas de Anjel Lekuona, quien fue deportado desde Francia, donde se exili&oacute; tras luchar como gudari en la Guerra Civil, reposan gracias a la haza&ntilde;a de Such&yacute; hoy en d&iacute;a en el memorial dedicado a las v&iacute;ctimas de aquella masacre en el cementerio de Praga. Junto a las suyas, tambi&eacute;n est&aacute;n las de otros cinco prisioneros espa&ntilde;oles del campo de concentraci&oacute;n del Tercer Reich: Enric Moner, Pedro Raga, Antonio Medina, Rafael Moya y Vicente Vila Cuenca. Llevan ah&iacute; desde el a&ntilde;o 1945, pero no fue hasta hace poco cuando sus familias lo han sabido con certeza. &ldquo;Mi madre, que no habl&oacute; libremente de mi t&iacute;o hasta que muri&oacute; Franco, guardaba en su mesilla de noche la carta de uno de sus compa&ntilde;eros de cautiverio, Gregorio Uranga. En la carta le contaba qu&eacute; hab&iacute;a sido de mi t&iacute;o, c&oacute;mo fueron detenidos por los alemanes y los cr&iacute;menes que se cometieron, pero sobre todo, contaba que mi t&iacute;o hab&iacute;a sido incinerado y sus cenizas estaban en Praga&rdquo;, explic&oacute; el propio Anton Gandarias a este peri&oacute;dico cuando su t&iacute;o se convirti&oacute; en el el primer vasco fusilado en un campo de concentraci&oacute;n nazi homenajeado con una Stolperstein. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5ec72d6-1489-4dc4-83de-0956ca66c98c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5ec72d6-1489-4dc4-83de-0956ca66c98c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5ec72d6-1489-4dc4-83de-0956ca66c98c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5ec72d6-1489-4dc4-83de-0956ca66c98c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5ec72d6-1489-4dc4-83de-0956ca66c98c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5ec72d6-1489-4dc4-83de-0956ca66c98c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f5ec72d6-1489-4dc4-83de-0956ca66c98c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El lehendakari, Imanol Pradales, junto al director del documental Oier Plaza, el investigador Unai Egia y Antón Gandarias, sobrino de Anjel Lekuona en la presentación del documental ‘Popel’ en la Sala BBK de Bilbao"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El lehendakari, Imanol Pradales, junto al director del documental Oier Plaza, el investigador Unai Egia y Antón Gandarias, sobrino de Anjel Lekuona en la presentación del documental ‘Popel’ en la Sala BBK de Bilbao                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa fue la clave para que, despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os de b&uacute;squeda, Gandarias, junto con Unai Eguia y Antonio Medina, tambi&eacute;n familiares de v&iacute;ctimas del nazismo tratando de saber qu&eacute; ocurri&oacute; en aquella &eacute;poca, dieran, tras una larga traves&iacute;a y con la ayuda del Gobierno de la Rep&uacute;blica Checa, con el cementerio de Stra&scaron;nice, donde efectivamente, encontraron las cenizas de Anjel Lekuona, con el n&uacute;mero de urna 62559, Enric Moner con el n&uacute;mero 62557, Pedro Raga, con 62558, Antonio Medina, con el n&uacute;mero 62560, Rafael Moya, 62563, y Vicente Vila Cuenca con el n&uacute;mero de urna 62752.&nbsp;Con esa informaci&oacute;n, localizaron a los familiares de los seis espa&ntilde;oles asesinados en el campo de concentraci&oacute;n de Hradischko, para que conocieran qu&eacute; ocurri&oacute; con ellos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4798ba2-077a-4675-b9de-58c90b671d61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4798ba2-077a-4675-b9de-58c90b671d61_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4798ba2-077a-4675-b9de-58c90b671d61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4798ba2-077a-4675-b9de-58c90b671d61_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4798ba2-077a-4675-b9de-58c90b671d61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e4798ba2-077a-4675-b9de-58c90b671d61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e4798ba2-077a-4675-b9de-58c90b671d61_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Animación del documental &#039;Popel&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Animación del documental &#039;Popel&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La historia de Anjel Lekuona y del resto de las v&iacute;ctimas ha sido recogida en estos &uacute;timos a&ntilde;os en la novela 'Y los campos se quedaron sin flores', escrita por Unai Eguia, otro de los protagonistas del documental 'Popel'. Eguia es un profesor que empez&oacute; indagando sobre la vida de Enric Moner y as&iacute; lleg&oacute; hasta la historia que se esconde y que a partir de este martes se podr&aacute; ver en la gran pantalla. &ldquo;Es una historia que ten&iacute;a que ser contada y que a d&iacute;a de hoy tiene sentido contar. Cualquier sociedad debe hacer un ejercicio de memoria para poder avanzar. 'Popel' es una historia viva porque de las cenizas encontradas 85 a&uacute;n no han sido reclamadas ni encontrado el paradero de sus familias&rdquo;, reconoce Plaza, que explica que para hallar a las familias de esas v&iacute;ctimas han creado una p&aacute;gina web con el nombre del documental para conseguir que m&aacute;s familias vivan la historia de reencuentro con las cenizas de las v&iacute;ctimas que viven los protagonistas de la pel&iacute;cula. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db8eb112-f5f8-499c-ae56-b8dec0d98fcc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db8eb112-f5f8-499c-ae56-b8dec0d98fcc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db8eb112-f5f8-499c-ae56-b8dec0d98fcc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db8eb112-f5f8-499c-ae56-b8dec0d98fcc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db8eb112-f5f8-499c-ae56-b8dec0d98fcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db8eb112-f5f8-499c-ae56-b8dec0d98fcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db8eb112-f5f8-499c-ae56-b8dec0d98fcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma del documental &#039;Popel&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma del documental &#039;Popel&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/popel-busqueda-paradero-victimas-campos-concentracion-nazi-llevo-vascos-hradischko_1_12739584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 20:53:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca1676dd-170e-454d-8817-4bae174fabb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="97458" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca1676dd-170e-454d-8817-4bae174fabb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97458" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Popel', la búsqueda del paradero de víctimas campos de concentración nazi que llevó a unos vascos a Hradischko]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca1676dd-170e-454d-8817-4bae174fabb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava,Memoria Histórica,Gogora - Instituto vasco de la Memoria,Documentales,Documental,Cine,Festival de Cine de San Sebastián,Nazismo,Nazis,Españoles en campos nazis,Guerra Civil Española,Segunda Guerra Mundial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Supremo rechaza una querella de un sindicato policial contra Belarra por afirmar que hay agentes "neofascistas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/supremo-rechaza-querella-sindicato-policial-belarra-denunciar-hay-neofascistas-policia_1_12719981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de54263b-0056-4f0c-9aed-2508d6f324a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1600y348.jpg" width="1200" height="675" alt="El Supremo rechaza una querella de un sindicato policial contra Belarra por afirmar que hay agentes &quot;neofascistas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Sala de lo Penal inadmite las acusaciones del Sindicato Unificado de Policía por delito de odio e injurias graves contra la líder de Podemos por denunciar, tras los incidentes racistas de Torre Pacheco, que hay "un serio problema de infiltración neofascista en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad"</p><p class="subtitle">La Fiscalía cree que Abascal se limitó a hacer “oposición” al vincular inmigración y violaciones a raíz de Torre Pacheco</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/temas/tribunal-supremo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tribunal Supremo</a> ha rechazado una querella que el Sindicato Unificado de Polic&iacute;a present&oacute; contra <a href="https://www.eldiario.es/temas/ione-belarra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ione Belarra</a>, secretaria general de Podemos, por denunciar &ldquo;un serio problema de infiltraci&oacute;n neofascista&rdquo; en la Polic&iacute;a y la judicatura en plenos disturbios racistas <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/racismo-campo-redes-sociales-metamorfosis-torre-pacheco-caceria-ultras-mitin-vox_1_12465316.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la localidad murciana de Torre Pacheco</a> el pasado mes de julio. Los jueces entienden que las expresiones de la diputada &ldquo;evidencian una falta de respeto y educaci&oacute;n&rdquo;, pero prevalece su libertad de expresi&oacute;n al estar en &ldquo;un contexto pol&iacute;tico y social concreto&rdquo;, en ese caso el auge del odio contra los migrantes tras la agresi&oacute;n a un anciano en la localidad. 
    </p><p class="article-text">
        Este sindicato, uno de los que tiene m&aacute;s representaci&oacute;n y trayectoria dentro de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/policia-nacional/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Polic&iacute;a Nacional</a>, anunci&oacute; su querella contra Belarra el pasado mes de julio por delitos de odio e injurias graves a las fuerzas de seguridad. Sus palabras, denunci&oacute; entonces el SUP, &ldquo;tienen una influencia social que puede derivar en la generaci&oacute;n de sentimientos de hostilidad y rechazo hacia los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La secretaria general de Podemos acudi&oacute; a Torre Pacheco a la cabeza de una amplia delegaci&oacute;n del partido para denunciar los disturbios racistas que se suced&iacute;an en la localidad despu&eacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/policia-investiga-torre-pacheco-agresion-grupal-ultraderecha-utiliza-difundir-consignas-xenofobas_1_12454628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un anciano de 70 a&ntilde;os</a> fuera v&iacute;ctima de una agresi&oacute;n a manos de un grupo de j&oacute;venes magreb&iacute;es, paliza que la extrema derecha instrumentaliz&oacute; para fomentar el odio y las cacer&iacute;as contra la poblaci&oacute;n migrante. Belarra tambi&eacute;n critic&oacute; la actitud de las fuerzas de seguridad y la Justicia al entender que no actuaban con la contundencia suficiente: &ldquo;Tenemos un serio problema de infiltraci&oacute;n de la ideolog&iacute;a neofascista, tanto en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como en la Justicia en Espa&ntilde;a, que no funciona iguala en funci&oacute;n del color de piel&rdquo;, <a href="https://www.europapress.es/murcia/noticia-belarra-atribuye-disturbios-torre-pacheco-terrorismo-extrema-derecha-acusa-vox-ser-autor-intelectual-20250715130830.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunci&oacute;</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El Supremo, con el juez <a href="https://www.eldiario.es/temas/angel-hurtado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;ngel Hurtado</a> como ponente del auto y con el apoyo de la Fiscal&iacute;a, ha decidido inadmitir la querella del SUP que ped&iacute;a la imputaci&oacute;n de Belarra. Sus expresiones, dice el tribunal, &ldquo;se enmarcan el ejercicio leg&iacute;timo de su derecho fundamental a la libertad de expresi&oacute;n, emitidas, adem&aacute;s, en el contexto de un debate pol&iacute;tico, pues as&iacute; lo exige el pluralismo pol&iacute;tico&rdquo;. Una causa penal, a&ntilde;ade la Sala que preside Andr&eacute;s Mart&iacute;nez Arrieta, no puede ser un &ldquo;factor de disuasi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los jueces cargan con dureza contra Belarra por sus declaraciones sobre la Polic&iacute;a y su actuaci&oacute;n en los disturbios racistas de Torre Pacheco: &ldquo;Evidencian una falta de respeto y educaci&oacute;n&rdquo;, dice, y pueden ser consideradas &ldquo;no sin raz&oacute;n, inconvenientes, desabridas o inoportunas&rdquo; pero, lamenta, &ldquo;no son extra&ntilde;as en el debate pol&iacute;tico que reina en nuestros d&iacute;as&rdquo;. La Fiscal&iacute;a tambi&eacute;n solicit&oacute; en su informe que la querella fuera rechazada de plano y que el Supremo no llegara a imputar a Belarra, que &ldquo;re&uacute;ne la doble condici&oacute;n de Diputada de las Cortes Generales y Secretaria general del partido pol&iacute;tico Podemos&rdquo;, lo que refuerza su libertad de expresi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad los tribunales catalanes <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/justicia-mantiene-prision-neonazi-incendio-torre-pacheco-riesgo-claro-llame-disturbios-racistas_1_12691672.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mantienen en prisi&oacute;n provisional</a> al supuesto l&iacute;der del grupo ultra 'Deport Them Now' acusado de incendiar las redes sociales y promover los incidentes racistas. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1947365515573530959?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El SUP no fue el &uacute;nico sindicato del &aacute;mbito policial que anunci&oacute; acciones legales contra Belarra por sus declaraciones en Torre Pacheco. Jupol critic&oacute; que Belarra no acudiera esta semana a un acto de conciliaci&oacute;n, anunciando que interpondr&aacute; una querella por las mismas declaraciones, condenada en ese aspecto al archivo tras este pronunciamiento del Supremo. Este segundo sindicato a&ntilde;ade a sus acusaciones un mensaje que Belarra escribi&oacute; en la red social X esos d&iacute;as denunciando &ldquo;racismo institucional&rdquo; en la Polic&iacute;a Nacional. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Pozas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/supremo-rechaza-querella-sindicato-policial-belarra-denunciar-hay-neofascistas-policia_1_12719981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Oct 2025 13:40:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/de54263b-0056-4f0c-9aed-2508d6f324a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1600y348.jpg" length="2729663" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/de54263b-0056-4f0c-9aed-2508d6f324a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1600y348.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2729663" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Supremo rechaza una querella de un sindicato policial contra Belarra por afirmar que hay agentes "neofascistas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/de54263b-0056-4f0c-9aed-2508d6f324a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1600y348.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Policía Nacional,Ione Belarra,Podemos,Tribunal Supremo,Ángel Hurtado,Libertad de expresión,Torre Pacheco,Fascismo,Extrema derecha,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los otros grandes robos del Louvre: de la Mona Lisa escondida en una bata a los saqueos nazis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/grandes-robos-louvre-paris-mona-lisa-escondida-bata-saqueos-nazis-pm_1_12696339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/118099a6-d74e-47b4-80b1-1ef23bfce45f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128489.jpg" width="3826" height="2152" alt="Los otros grandes robos del Louvre: de la Mona Lisa escondida en una bata a los saqueos nazis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ocho joyas vinculadas a la monarquía francesa desaparecieron en cuestión de minutos; entre ellas, un conjunto de esmeraldas que Napoleón regaló a su esposa</p><p class="subtitle">El robo del Louvre: cómo entraron los ladrones, qué robaron y qué pasa ahora</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/internacional/atraco-louvre-obliga-cerrar-museo-durante-dia_1_12695972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo del Louvre</a> mantiene un sistema de seguridad considerado entre los m&aacute;s sofisticados de Europa, con sensores, c&aacute;maras t&eacute;rmicas y guardias en todas las salas. Aun as&iacute;, este octubre un <strong>grupo de ladrones burl&oacute; cada uno de esos controles </strong>y se llev&oacute; varias joyas hist&oacute;ricas pertenecientes a la antigua monarqu&iacute;a francesa. La sustracci&oacute;n, ocurrida a plena luz del d&iacute;a en la <strong>Galerie d&rsquo;Apollon</strong>, se ha convertido en un golpe que ha alterado la rutina del museo y ha obligado a <strong>cerrar temporalmente algunas de sus salas m&aacute;s visitadas</strong>. La investigaci&oacute;n se desarrolla mientras las autoridades francesas tratan de determinar c&oacute;mo los asaltantes lograron entrar y salir en apenas unos minutos con piezas de valor incalculable.
    </p><p class="article-text">
        El robo, producido el domingo 19 de octubre, afect&oacute; a <strong>ocho joyas de gran relevancia hist&oacute;rica</strong>, entre ellas un collar y unos<strong> pendientes de esmeraldas que Napole&oacute;n Bonaparte regal&oacute; a Mar&iacute;a Luisa</strong> el d&iacute;a de su boda. Seg&uacute;n inform&oacute; la agencia <em>Associated Press</em>, solo una <strong>tiara de diamantes y esmeraldas ha sido recuperada</strong>, aunque da&ntilde;ada. Las autoridades describieron la operaci&oacute;n como &ldquo;profesional y meticulosamente planificada&rdquo;, una definici&oacute;n que recuerda<strong> otros episodios similares</strong> ocurridos en el pasado dentro del propio museo.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n de la Mona Lisa cambi&oacute; para siempre la fama del museo</h2><p class="article-text">
        A comienzos del siglo XX, el Louvre ya hab&iacute;a sufrido el robo que lo har&iacute;a mundialmente conocido. El 21 de agosto de 1911, <strong>Vincenzo Peruggia</strong>, antiguo empleado del museo, sustrajo la <strong>Mona Lisa</strong> de Leonardo da Vinci. Guard&oacute; la pintura <strong>bajo su bata y abandon&oacute; el edificio sin ser detectado</strong>. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s fue detenido en Florencia cuando intent&oacute; vender la obra. Aquella desaparici&oacute;n convirti&oacute; el retrato en el cuadro m&aacute;s famoso del planeta y marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la percepci&oacute;n p&uacute;blica del museo.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;cadas m&aacute;s tarde, la <strong>Segunda Guerra Mundial </strong>puso a prueba la capacidad del Louvre para proteger su colecci&oacute;n. <strong>Jacques Jaujard</strong>, entonces director, organiz&oacute; el traslado de <strong>miles de piezas a distintas localizaciones del interior de Francia</strong> para evitar su captura por las tropas nazis. La operaci&oacute;n permiti&oacute; conservar la mayor parte del patrimonio del museo, aunque algunas obras acabaron en manos del ej&eacute;rcito alem&aacute;n y fueron recuperadas tras la contienda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/498ff844-b509-465b-9cca-ba8c62ef6282_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/498ff844-b509-465b-9cca-ba8c62ef6282_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/498ff844-b509-465b-9cca-ba8c62ef6282_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/498ff844-b509-465b-9cca-ba8c62ef6282_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/498ff844-b509-465b-9cca-ba8c62ef6282_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/498ff844-b509-465b-9cca-ba8c62ef6282_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/498ff844-b509-465b-9cca-ba8c62ef6282_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aquel episodio protagonizado por Vincenzo Peruggia demostró hasta qué punto una sola acción podía alterar la historia de una institución cultural"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aquel episodio protagonizado por Vincenzo Peruggia demostró hasta qué punto una sola acción podía alterar la historia de una institución cultural                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 70 desapareci&oacute; el cuadro<strong> </strong><em><strong>La ola</strong></em>, de Gustave Courbet, una p&eacute;rdida que <strong>nunca se resolvi&oacute;</strong>. La obra fue robada de una sala secundaria sin dejar rastro. Poco despu&eacute;s, en 1983, se descubri&oacute; la<strong> falta de dos armaduras del siglo XVI </strong>pertenecientes a la colecci&oacute;n de artes decorativas. D&eacute;cadas m&aacute;s tarde se encontraron en Alemania, lo que confirm&oacute; la dimensi&oacute;n internacional de los robos de patrimonio franc&eacute;s. Ya en 1998, el lienzo <em><strong>Le Chemin de S&egrave;vres</strong></em><strong>,</strong> de Camille Corot, fue sustra&iacute;do y jam&aacute;s recuperado. Ese suceso motiv&oacute; una revisi&oacute;n completa de los protocolos de seguridad internos del museo.
    </p><p class="article-text">
        El historial del Louvre incluye tambi&eacute;n <strong>robos ocurridos fuera de sus salas y otros con intrusiones desde el exterior</strong>, como el m&aacute;s reciente. En 1966, un <strong>conjunto de joyas antiguas fue sustra&iacute;do durante su traslado de regreso a Francia</strong> tras una exposici&oacute;n en Virginia y apareci&oacute; en una bolsa en Nueva York. A&ntilde;os despu&eacute;s, en 1976, unos ladrones accedieron al museo por un andamio y <strong>robaron una espada de Carlos X.</strong> Ambos episodios revelaron que la vulnerabilidad del patrimonio no depend&iacute;a solo de la seguridad interior, sino tambi&eacute;n de la log&iacute;stica y el control perimetral
    </p><h2 class="article-text">La oleada reciente de asaltos confirma un patr&oacute;n cada vez m&aacute;s preciso en los robos de arte</h2><p class="article-text">
        Mientras tanto, otros museos franceses tambi&eacute;n han padecido robos similares. En 2024 desaparecieron s<strong>iete objetos hist&oacute;ricos del Museo Cognacq-Jay</strong>, en Par&iacute;s, y semanas antes el <strong>Museo Adrien Dubouch&eacute;</strong>, en Limoges, perdi&oacute;<strong> varias piezas de porcelana </strong>valoradas en m&aacute;s de nueve millones de euros. Estos casos reflejan un patr&oacute;n cada vez m&aacute;s sofisticado en los m&eacute;todos de robo, en el que los<strong> asaltantes conocen con exactitud los puntos d&eacute;biles de los edificios patrimoniales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo incidente del Louvre ha reavivado el debate sobre la eficacia de los sistemas de vigilancia y la<strong> necesidad de reforzar la cooperaci&oacute;n internacional </strong>en la recuperaci&oacute;n de obras de arte. En 2021, una armadura del Renacimiento italiano robada en 1983 reapareci&oacute; en una colecci&oacute;n privada del oeste de Francia, lo que alimenta la <strong>esperanza de que las joyas napole&oacute;nicas puedan regresar alg&uacute;n d&iacute;a a su lugar original.</strong> La historia del museo demuestra que, pese a los avances tecnol&oacute;gicos, la protecci&oacute;n del arte sigue siendo una tarea inacabada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/grandes-robos-louvre-paris-mona-lisa-escondida-bata-saqueos-nazis-pm_1_12696339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Oct 2025 11:06:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/118099a6-d74e-47b4-80b1-1ef23bfce45f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128489.jpg" length="1651749" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/118099a6-d74e-47b4-80b1-1ef23bfce45f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128489.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1651749" width="3826" height="2152"/>
      <media:title><![CDATA[Los otros grandes robos del Louvre: de la Mona Lisa escondida en una bata a los saqueos nazis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/118099a6-d74e-47b4-80b1-1ef23bfce45f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128489.jpg" width="3826" height="2152"/>
      <media:keywords><![CDATA[Louvre,Robos,Arte,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Euskadi recupera la memoria de los deportados a los "inhumanos" campos nazis, víctimas "condenadas al olvido"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi-recupera-memoria-deportados-inhumanos-campos-nazis-victimas-condenadas-olvido_1_12664341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ac1b58b-0621-40c6-b08d-cfe1139cbf79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1202y918.jpg" width="1200" height="675" alt="Euskadi recupera la memoria de los deportados a los &quot;inhumanos&quot; campos nazis, víctimas &quot;condenadas al olvido&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno vasco los recuerda con una exposición de objetos personales y testimonios, con un claro señalamiento al "odio revanchista del régimen franquista" como germen de aquel "abismo de miseria"</p><p class="subtitle">Jesús Carrera, el "rojo de Hondarribia" que no pudo escapar de la muerte porque no podía andar por la tortura</p></div><p class="article-text">
        En el campo de concentraci&oacute;n nazi de Mauthausen se pasaba hambre. Mucha. As&iacute; lo atestiguaba Juan Arregui Olano, un vasco natural de Barakaldo que acab&oacute; deportado all&iacute;, reducido a un mero n&uacute;mero. Recordaba, en una entrevista concedida muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, que en 1944, cuando ya acumulaba dos a&ntilde;os con sus m&aacute;s de seiscientas noches en el campo, lleg&oacute; por primera vez una delegaci&oacute;n de la Cruz Roja. Les entregaron unas tarjetas postales para que pudiesen hacer llegar un mensaje a casa, pero en &eacute;l no se pod&iacute;a a&ntilde;adir nada. &Eacute;l se vali&oacute; de una triqui&ntilde;uela para trasladar m&aacute;s informaci&oacute;n. &ldquo;El euskera vino a resolverme tan tr&aacute;gico problema. Exist&iacute;a un recuadro en el que hab&iacute;a que poner el n&uacute;mero de prisionero y el nombre, as&iacute; que, como nunca &eacute;ramos llamados por el nombre, puse mi n&uacute;mero y luego J. Arregui Goizandia [que puede traducirse del euskera como 'mucha hambre']. Mi madre comprendi&oacute; enseguida que ten&iacute;a hambre y as&iacute; recib&iacute; el primer paquete&rdquo;, rememoraba.
    </p><p class="article-text">
        El de Arregui Olano es uno de los muchos testimonios que se recogen en la exposici&oacute;n 'Memoria de la deportaci&oacute;n. Testimonios vascos de los campos nazis', que puede visitarse en la Sala Am&aacute;rica de Vitoria hasta el 23 de noviembre. &ldquo;Hay heridas del pasado que tardan a&ntilde;os en cicatrizar. Algunas, como la de la deportaci&oacute;n vasca a los campos de concentraci&oacute;n nazis, no se cierran en vida de quienes las sufrieron. Primero la muerte y el olvido conseciente y despu&eacute;s la desmemoria han contribuido a que, ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s de la liberaci&oacute;n de los campos, la herida siga abierta&rdquo;, se puede leer nada m&aacute;s acceder a las instalaciones. &ldquo;Hasta para quienes lo sufrieron en sus propias carnes, resulta imposible no ya expresar con palabras, sino siquiera concebir que algo as&iacute; haya sucedido&rdquo;, se a&ntilde;ade. Para que no caigan en el olvido, se han grabado los nombres de m&aacute;s de dos centenares de v&iacute;ctimas en las paredes. El comisario de la exposici&oacute;n es Luis Sala, que esta semana, durante el acto de presentaci&oacute;n, ha llevado a cabo una visita guiada de todos los elementos que la componen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec48da30-37f2-4189-b318-d598f316a541_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1849y287.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec48da30-37f2-4189-b318-d598f316a541_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1849y287.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec48da30-37f2-4189-b318-d598f316a541_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1849y287.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec48da30-37f2-4189-b318-d598f316a541_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1849y287.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec48da30-37f2-4189-b318-d598f316a541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1849y287.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec48da30-37f2-4189-b318-d598f316a541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1849y287.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec48da30-37f2-4189-b318-d598f316a541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1849y287.jpg"
                    alt="Luis Sala, comisario de la exposición, durante la presentación de esta semana"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Luis Sala, comisario de la exposición, durante la presentación de esta semana                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El visitante puede seguir las diferentes oleadas de vascos hacia el exilio, aprender sobre los diferentes presos que poblaban los campos de concentraci&oacute;n nazis, leer &mdash;y tambi&eacute;n escuchar&mdash; testimonios de deportados vascos, ver c&oacute;mo era el uniforme que se les impon&iacute;a a quienes acaban en aquellas m&aacute;quinas de &ldquo;deshumanizaci&oacute;n&rdquo;... Y todo comenz&oacute; con la derrota de la Rep&uacute;blica en la Guerra Civil espa&ntilde;ola, que precipit&oacute; la salida hacia el exilio de alrededor de 100.000 vascos. &ldquo;Es horroroso ver ancianos que padecen enfermedad, enfermos con paludismo, reuma, fiebres, etc. y constatar que junto a la buena voluntad de los m&eacute;dicos no existe ning&uacute;n medicamento. Ni una sencilla purga, ni un bote de linimento. Ya que te hablo con toda franqueza no puedo ocultarte que me parece b&aacute;rbaramente inhumano el ver a enfermos nuestros en esta situaci&oacute;n. Cinco mil vascos, encerrados entre alambradas y en barracas, sin colch&oacute;n todos, sin mantas gran n&uacute;mero, sin medicamentos, sin vestidos&rdquo;, escrib&iacute;a ya en 1939 en una carta el deportado I&ntilde;aki Azpiazu, preso en el campo de Gurs, sito cerca de la localidad francesa de Oloron-Sainte-Marie.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;ctimas &ldquo;condenadas al olvido&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n se enmarca en un a&ntilde;o que tanto desde el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos (Gogora) como desde el Gobierno vasco, con la consejera de Justicia y Derechos Humanos, Mar&iacute;a Jes&uacute;s San Jos&eacute;, al frente, se ha dedicado a recordar y rendir homenaje a m&aacute;s de dos centenares de vascos que fueron deportados a campos de concentraci&oacute;n nazis a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. &ldquo;Eran unas v&iacute;ctimas que hab&iacute;an sido condenadas al olvido y era necesario reivindicarlas, reivindicar todo su sufrimiento y la resiliencia, la fuerza y la dignidad con la que sus familias han conservado su recuerdo&rdquo;, ha sostenido Alberto Alonso, director de Gogora. Era necesario, ha a&ntilde;adido, que esos recuerdos pasasen a fomar parte de la &ldquo;memoria hist&oacute;rica y democr&aacute;tica&rdquo; del pueblo vasco. La consejera y el director de Gogora han estado acompa&ntilde;ados en la presentaci&oacute;n por Ana del Val, diputada foral de Cultura y Deporte, tambi&eacute;n del PSE-EE.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n, que se puede ver en Vitoria desde ahora y hasta el 23 de noviembre, se propone dotar esos retales de memoria de un contexto en el que entenderlos. &ldquo;Tenemos la firme convicci&oacute;n de que solamente mirando al pasado sin ning&uacute;n tipo complejo, de una forma cr&iacute;tica y reflexiva, podemos construir la ciudadan&iacute;a del presente y la del futuro&rdquo;, ha apostillado Alonso. &ldquo;Hoy es m&aacute;s necesario que nunca volver a mirar hacia atr&aacute;s, volver a ver c&oacute;mo en un momento dado la humanidad se vio arrastrada a lo m&aacute;s profundo de la miseria, c&oacute;mo se pudo llegar a negar la humanidad a millones de personas&rdquo;, ha dicho, con alusiones a un presente en el que vuelve a estar en boga la palabra 'genocidio' por los asesinatos que Israel est&aacute; perpetrando en Palestina. Era en ese abismo de miseria en el que, tal y como detallan las memorias de los deportados que la sufrieron, se torturaba, se ahogaba de hambre y se humillaba una y otra vez hasta despojar a los presos de cualquier destello de dignidad. &ldquo;En la cantera exist&iacute;a un deporte favorito entre los SS que consist&iacute;a en hacer apuestas sobre qui&eacute;n tumbaba m&aacute;s presos en menos tiempo&rdquo;, recordaba Arregui Olano tiempo despu&eacute;s de estar preso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8d08c1f-c63e-46cc-a748-c0d8c1b6c1a1_source-aspect-ratio_50p_0_x1533y618.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8d08c1f-c63e-46cc-a748-c0d8c1b6c1a1_source-aspect-ratio_50p_0_x1533y618.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8d08c1f-c63e-46cc-a748-c0d8c1b6c1a1_source-aspect-ratio_75p_0_x1533y618.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8d08c1f-c63e-46cc-a748-c0d8c1b6c1a1_source-aspect-ratio_75p_0_x1533y618.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8d08c1f-c63e-46cc-a748-c0d8c1b6c1a1_source-aspect-ratio_default_0_x1533y618.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8d08c1f-c63e-46cc-a748-c0d8c1b6c1a1_source-aspect-ratio_default_0_x1533y618.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b8d08c1f-c63e-46cc-a748-c0d8c1b6c1a1_source-aspect-ratio_default_0_x1533y618.jpg"
                    alt="La consejera, María Jesús San José, junto a la diputada foral Ana del Val y el director de Gogora, Alberto Alonso"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La consejera, María Jesús San José, junto a la diputada foral Ana del Val y el director de Gogora, Alberto Alonso                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Sus nombres jam&aacute;s pueden volver a ser olvidados&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La consejera San Jos&eacute; ha recalcado que la exposici&oacute;n se nutre de donaciones hechas por familiares de las v&iacute;ctimas de las deportaciones. &ldquo;Estos objetos, de un incalculable valor sentimental, son una evidencia material que permite a las familias mantener un v&iacute;nculo emocional con quienes tuvieron la desgracia de sufrir el exilio, la deportaci&oacute;n y el trato inhumano en los campos de concentraci&oacute;n&rdquo;, ha sostenido. La consejera ha incidido en varias ocasiones en el hecho de que fue la represi&oacute;n franquista la que arrastr&oacute; a estas personas hacia el exilio a Francia, donde luego fueron reclutadas sin alternativa para luchar en la Segunda Guerra Mundial, tras la que acabaron encerradas en los campos nazis. &ldquo;Miles de ap&aacute;tridas a quienes el odio revanchista del r&eacute;gimen franquista les hab&iacute;a negado la nacionalidad vasca y espa&ntilde;ola. Encerrados entre alambres de espino, privados de lo m&aacute;s b&aacute;sico: del derecho a tener derechos&rdquo;, ha argumentado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5578c07-9158-413a-8ac4-191d479f8ec6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1538y496.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5578c07-9158-413a-8ac4-191d479f8ec6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x1538y496.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5578c07-9158-413a-8ac4-191d479f8ec6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1538y496.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5578c07-9158-413a-8ac4-191d479f8ec6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x1538y496.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5578c07-9158-413a-8ac4-191d479f8ec6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1538y496.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c5578c07-9158-413a-8ac4-191d479f8ec6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1538y496.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c5578c07-9158-413a-8ac4-191d479f8ec6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1538y496.jpg"
                    alt="La consejera San José y Alberto Alonso, junto a una fotografía de la liberación de Mauthausen"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La consejera San José y Alberto Alonso, junto a una fotografía de la liberación de Mauthausen                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n, ha dicho la consejera, pretende &ldquo;revisitar&rdquo; la memoria de estas v&iacute;ctimas y recordar &ldquo;su sacrificio&rdquo;. &ldquo;Muchos de ellos acabaron en campos de concentraci&oacute;n nazis, arrojados al pozo m&aacute;s oscuro al que jam&aacute;s se ha visto arrastrada la humanidad. No solo se les negaban sus derechos y su nacionalidad, sino que se les termin&oacute; negando su propia condici&oacute;n de seres humanos. Arrojados a una maquinaria de exterminio, muchos de ellos fallecieron en condiciones absolutamente lamentables&rdquo;, ha apostillado San Jos&eacute;. &ldquo;Han de formar parte de nuestra memoria colectiva, de nuestra memoria democr&aacute;tica. Sus nombres jam&aacute;s pueden volver a ser olvidados, porque ya son parte del patrimonio democr&aacute;tico de esta sociedad. Su sacrificio y su dolor fueron el germen de esta Euskadi que mira al futuro comprometida con la libertad, la igualdad y la fraternidad&rdquo;, ha apuntado tambi&eacute;n la consejera.
    </p><p class="article-text">
        Una secci&oacute;n de la exposici&oacute;n est&aacute; exclusivamente dedicada a las mujeres que fueron v&iacute;ctimas de las deportaciones. Los archivos de Ravensbr&uuml;ck, el mayor campo de concentraci&oacute;n nazi dedicado a mujeres, se quemaron, pero se ha rescatado cierta informaci&oacute;n sobre algunas de las represaliadas. &ldquo;Cada d&iacute;a est&aacute;bamos m&aacute;s depauperadas, ve&iacute;amos m&aacute;s cercano nuestro fin, pero &iquest;en qu&eacute; condiciones? Viv&iacute;amos como aut&oacute;matas, no comprend&iacute;amos m&aacute;s que los gritos, no o&iacute;amos m&aacute;s que quejidos y s&uacute;plicas, el ruido sordo y seco de los palos, los perros que aullaban y el 'tacatac' de las ametralladoras. Viv&iacute;amos angustiadas, desesperadas, &iquest;ten&iacute;amos reacciones humanas? Aguantar, aguantar. Siempre en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de nuestro coraz&oacute;n brillaba una lucecita d&eacute;bil de esperanza, &iexcl;pero tan d&eacute;bil! Cuesta aceptar morir como una bestia&rdquo;, rememoraba Alfonsina Buena, una de ellas. A la vuelta, en un rinc&oacute;n se reproduce el ic&oacute;nico mensaje &mdash;&ldquo;Los espa&ntilde;oles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras&rdquo;&mdash; con el que los prisioneros espa&ntilde;oles de Mauthausen recibieron a los estadounidenses que liberaron el campo en 1945, hace ahora ocho d&eacute;cadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Pereda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/euskadi-recupera-memoria-deportados-inhumanos-campos-nazis-victimas-condenadas-olvido_1_12664341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Oct 2025 19:45:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4ac1b58b-0621-40c6-b08d-cfe1139cbf79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1202y918.jpg" length="1664624" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4ac1b58b-0621-40c6-b08d-cfe1139cbf79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1202y918.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1664624" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Euskadi recupera la memoria de los deportados a los "inhumanos" campos nazis, víctimas "condenadas al olvido"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4ac1b58b-0621-40c6-b08d-cfe1139cbf79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1202y918.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Álava,Bizkaia,Gipuzkoa,Deportaciones,Gogora - Instituto vasco de la Memoria,María Jesús San José,PSE - Partido Socialista de Euskadi,Memoria Histórica,Nazismo,Nazis,Españoles en campos nazis,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Explicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/explicacion_132_12662900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25b2265f-46f5-4c74-aa9f-66e58d692905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Explicación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La oportunidad de los resentidos, la de los frustrados. Nada más vengativo. Nada más peligroso que la oportunidad aprovechada por quienes se sienten menospreciados, ninguneados por cualquiera de las formas de la inteligencia"</p></div><p class="article-text">
        El 18 de marzo del a&ntilde;o 1944, d&iacute;a de Sandor seg&uacute;n el calendario gregoriano, el escritor h&uacute;ngaro Sandor Marai y su esposa, invitaron a cenar a algunos parientes en el piso que el matrimonio hab&iacute;a habitado durante dos d&eacute;cadas en la ciudad de Buda. La mesa para el banquete se dispuso de acuerdo con la tradici&oacute;n burguesa de un tiempo pret&eacute;rito: vajilla de porcelana de Meissen, antigua herencia familiar, cubiertos de plata y dos candelabros franceses con las velas encendidas proyectando una luz &iacute;ntima y misteriosa con la que iluminar los rostros de los familiares, el peque&ntilde;o c&iacute;rculo burgu&eacute;s rodeado de unos muebles antiguos que reflejaban los gustos, las costumbres y los modos de las gentes del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Los once comensales se sentaron alrededor de una mesa ovalada. Todos eran descendientes de las familias burguesas que hab&iacute;an habitado el mundo s&oacute;lido y confortable anterior a la guerra de las trincheras, siendo, todos, inequ&iacute;vocamente contrarios a los nazis, salvo uno de los parientes. Tras la cena comenz&oacute;, en torno a la mesa, la habitual tertulia, junto con las copas de vino y las tazas de caf&eacute;. Todos tem&iacute;an el final de la guerra. Lo que pod&iacute;a suceder tras la guerra. Sandor Marai opin&oacute; que hab&iacute;a que romper de una vez con los alemanes. La mayor&iacute;a estuvo de acuerdo, salvo el pariente nazi, que, encar&aacute;ndose con el escritor h&uacute;ngaro, le manifest&oacute;: &ldquo;Yo no soy nacionalsocialista. T&uacute; no puedes comprenderlo porque tienes talento. Yo no tengo talento as&iacute; que necesito al nacionalsocialismo. Ahora se trata de los que no tenemos talento. &iexcl;Esta es nuestra oportunidad!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El	19 de marzo del a&ntilde;o 1944, o sea, al d&iacute;a siguiente de la celebraci&oacute;n de esta cena, tres divisiones provenientes de Belgrado, dos de Zagreb, dos blindadas de Viena y una motorizada de Cracovia penetraron en el pa&iacute;s magiar. Estas fuerzas no encontraron oposici&oacute;n alguna. La operaci&oacute;n Margarethe fue la acci&oacute;n militar alemana que produjo la r&aacute;pida ocupaci&oacute;n de Hungr&iacute;a por el Tercer Reich. &ldquo;Ahora se trata de nosotros, de los que no tenemos talento. &iexcl;Esta es nuestra oportunidad!&rdquo;. La oportunidad de los resentidos, la de los frustrados. Nada m&aacute;s vengativo. Nada m&aacute;s peligroso que la oportunidad aprovechada por quienes se sienten menospreciados, ninguneados por cualquiera de las formas de la inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez lo que explica la barbarie financiada por los grandes empresarios industriales y alentada por millones de ciudadanos europeos durante el siglo XX, tambi&eacute;n explique el asalto a las instituciones democr&aacute;ticas por parte de los b&aacute;rbaros en estos oscuros d&iacute;as del siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bolland]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/explicacion_132_12662900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Oct 2025 16:57:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/25b2265f-46f5-4c74-aa9f-66e58d692905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="329612" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/25b2265f-46f5-4c74-aa9f-66e58d692905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="329612" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Explicación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/25b2265f-46f5-4c74-aa9f-66e58d692905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Nazis,Alemania,Hungría]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
