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    <title><![CDATA[elDiario.es - Dinosaurios]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Dinosaurios]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Descubren en Argentina un dinosaurio que pudo pescar como una garza hace 70 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/deportes/descubren-argentina-dinosaurio-pudo-pescar-garza-70-millones-anos-pm_1_13267802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/710d4fd3-b021-4395-91a5-b5d10bfde98f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Argentina un dinosaurio que pudo pescar como una garza hace 70 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva especie, bautizada como Kank australis, vivió en la Patagonia durante el Cretácico tardío y presenta adaptaciones anatómicas que sugieren un modo de vida muy distinto al de los depredadores terrestres tradicionalmente asociados a los raptores</p><p class="subtitle">Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de paleont&oacute;logos ha identificado en la <a href="https://www.eldiario.es/temas/patagonia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patagonia</a> argentina una <strong>nueva especie de dinosaurio carn&iacute;voro</strong> que, seg&uacute;n los investigadores, podr&iacute;a haber capturado peces de forma similar a las garzas actuales. El animal, <strong>denominado </strong><em><strong>Kank australis</strong></em>, vivi&oacute; hace unos 70 millones de a&ntilde;os y <strong>pertenece al grupo de los unenlagiinos</strong>, unos peque&ntilde;os y medianos ter&oacute;podos emparentados con los c&eacute;lebres raptores. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre la diversidad ecol&oacute;gica de estos <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurios</a> y refuerza la idea de que algunos de ellos <strong>desarrollaron estrategias de alimentaci&oacute;n muy distintas</strong> a las de los depredadores terrestres m&aacute;s conocidos.
    </p><p class="article-text">
        La nueva especie ha sido descrita a partir de restos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> recuperados en el sur de la provincia argentina de Santa Cruz, cerca de El Calafate. Los materiales incluyen dientes, v&eacute;rtebras y huesos de los pies que permitieron distinguirla de otros representantes del grupo. Los investigadores estiman que los ejemplares adultos alcanzaban entre 2,5 y 3 metros de longitud, lo que c<strong>onvierte a </strong><em><strong>Kank australis </strong></em><strong>en un depredador de tama&ntilde;o moderado dentro de los ecosistemas del Cret&aacute;cico tard&iacute;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El entorno en el que viv&iacute;a poco ten&iacute;a que ver con la Patagonia actual. Seg&uacute;n los autores del estudio, hace 70 millones de a&ntilde;os la regi&oacute;n estaba recorrida por r&iacute;os sinuosos, arroyos y lagunas estacionales rodeadas de vegetaci&oacute;n acu&aacute;tica. Los an&aacute;lisis de sedimentos y restos vegetales indican la <strong>existencia de un clima templado y h&uacute;medo con precipitaciones estacionales</strong>, un paisaje capaz de sostener una fauna diversa formada por peces, insectos, moluscos y numerosos vertebrados.
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                Mapa de la localidad y la columna estratigráfica                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un cuello preparado para capturar presas acu&aacute;ticas</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s llamativos de la investigaci&oacute;n es la <strong>anatom&iacute;a del cuello del animal.</strong> Las v&eacute;rtebras cervicales presentan estructuras asociadas a la inserci&oacute;n muscular y a la protecci&oacute;n de vasos sangu&iacute;neos, <strong>rasgos que en las aves modernas aparecen especialmente desarrollados en especies con movimientos complejos del cuello</strong>. Los investigadores consideran que estas caracter&iacute;sticas recuerdan a las observadas en las garzas y podr&iacute;an estar relacionadas con la captura de presas acu&aacute;ticas en entornos fluviales y lacustres.
    </p><p class="article-text">
        Esta interpretaci&oacute;n <strong>contrasta con la imagen cl&aacute;sica de los raptores como cazadores exclusivamente terrestres</strong>. Aunque el dinosaurio conservaba la gran garra curva caracter&iacute;stica del segundo dedo del pie que define al grupo, varias de sus adaptaciones anat&oacute;micas sugieren un comportamiento diferente. Los autores plantean que pudo desempe&ntilde;ar un papel ecol&oacute;gico<strong> comparable al de ciertas aves pescadoras actuales</strong>, aprovechando los cursos de agua que atravesaban el ecosistema patag&oacute;nico.
    </p><h2 class="article-text">Evidencias de una dieta basada en peces</h2><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis de una alimentaci&oacute;n pisc&iacute;vora no se basa &uacute;nicamente en la forma de las v&eacute;rtebras. Los investigadores destacan que los unenlagiinos <strong>presentan hocicos alargados, numerosos dientes y cuellos flexibles</strong>, rasgos compatibles con la captura de peces. En el caso de <em>Kank australis</em>, adem&aacute;s, los f&oacute;siles <strong>aparecieron asociados a restos de peces,</strong> una coincidencia que refuerza la interpretaci&oacute;n propuesta por el equipo cient&iacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dientes maxilares y dentarios referidos de Kank australis                            </span>
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        Los autores tambi&eacute;n identificaron caracter&iacute;sticas que ayudan a diferenciar a esta nueva especie de otros unenlagiinos conocidos. Entre ellas figuran <strong>dientes con pronunciadas crestas longitudinales y v&eacute;rtebras cervicales neum&aacute;ticas</strong>, es decir, dotadas de cavidades internas de aire. Estas particularidades, junto con su menor tama&ntilde;o y constituci&oacute;n m&aacute;s esbelta respecto a otros representantes tard&iacute;os del grupo, contribuyeron a reconocerla como una especie hasta ahora desconocida.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los investigadores<strong> no descartan que el animal pudiera alimentarse tambi&eacute;n de otras presas presentes en el mismo entorno</strong>. El ecosistema inclu&iacute;a anfibios, lagartos, tortugas y peque&ntilde;os mam&iacute;feros, por lo que probablemente dispon&iacute;a de una dieta oportunista. Al mismo tiempo, <strong>conviv&iacute;a con grandes depredadores como </strong><em><strong>Maip macrothorax</strong></em><strong>,</strong> un megaraptor de m&aacute;s de diez metros de longitud que podr&iacute;a haber supuesto una amenaza para este dinosaurio mucho m&aacute;s peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su biolog&iacute;a, el descubrimiento ayuda a cubrir un vac&iacute;o en el registro f&oacute;sil del extremo sur de la Patagonia. Hasta ahora, la mayor&iacute;a de las especies conocidas de unenlagiinos proced&iacute;an del norte de la regi&oacute;n, mientras que en el sur solo se hab&iacute;an encontrado restos aislados dif&iacute;ciles de atribuir a especies concretas. Para los investigadores, <em><strong>Kank australis</strong></em><strong> ayuda a conectar los registros conocidos del norte de la Patagonia con los hallazgos realizados en la </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/antartida/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ant&aacute;rtida</strong></a> y demuestra que estos dinosaurios estaban ampliamente distribuidos por distintas latitudes de Sudam&eacute;rica durante los &uacute;ltimos millones de a&ntilde;os del Cret&aacute;cico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/deportes/descubren-argentina-dinosaurio-pudo-pescar-garza-70-millones-anos-pm_1_13267802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 10:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Patagonia,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos destapa un gigantesco mosasaurio que obliga a replantear los océanos antes de la extinción de los dinosaurios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/marruecos-destapa-gigantesco-mosasaurio-obliga-replantear-oceanos-extincion-dinosaurios-pm_1_13260385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/149d2a59-fbdc-4fc8-8660-eb6444865b2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos destapa un gigantesco mosasaurio que obliga a replantear los océanos antes de la extinción de los dinosaurios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cráneo - Las piezas recuperadas situaron al animal entre los mayores miembros de su grupo y mostraron un aspecto distinto al de otros cazadores contemporáneos</p></div><p class="article-text">
        Resulta m&aacute;s f&aacute;cil entender a un <strong>mosasaurio</strong> cuando se piensa en los grandes depredadores actuales del mar. Estos reptiles marinos dominaron los oc&eacute;anos durante el final de la era de los dinosaurios y ocuparon una posici&oacute;n parecida a la que hoy tienen las orcas como cazadoras principales. Para hacerse una idea de su tama&ntilde;o, algunos ejemplares pod&iacute;an rivalizar con un autob&uacute;s y superar con claridad la longitud de muchos tiburones blancos. 
    </p><p class="article-text">
        Su velocidad probablemente se acercaba m&aacute;s a la de los grandes atunes o a la de ciertos cet&aacute;ceos que a la de los cocodrilos modernos, pese a que estaban emparentados de forma lejana con los lagartos. En cuanto al peligro que representaban, reun&iacute;an la potencia de un gran tibur&oacute;n y la agilidad de un depredador adaptado a perseguir presas en mar abierto, una combinaci&oacute;n que los convirti&oacute; en uno de los <strong>cazadores m&aacute;s eficaces de su tiempo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un estudio describi&oacute; a <em>Pluridens imelaki</em> en Marruecos</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em><strong>Diversity</strong></em> describe una<strong> nueva especie de mosasaurio gigante</strong> hallada en Marruecos. Bautizada como <em><strong>Pluridens imelaki</strong></em>, vivi&oacute; hace unos 66 millones de a&ntilde;os y ha llamado la atenci&oacute;n de los investigadores porque presenta rasgos muy distintos a los que se asociaban habitualmente con los grandes depredadores marinos del final del Cret&aacute;cico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pluridens imelaki amplió el conocimiento sobre los ecosistemas marinos                            </span>
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        La relevancia del hallazgo tambi&eacute;n est&aacute; ligada al lugar donde apareci&oacute;. Los<strong> dep&oacute;sitos fosfatados marroqu&iacute;es</strong> figuran entre los enclaves m&aacute;s ricos del mundo para estudiar los ecosistemas marinos de aquel periodo, ya que han proporcionado durante d&eacute;cadas restos de peces, tiburones, tortugas y reptiles marinos. 
    </p><p class="article-text">
        Los especialistas consideran que estos sedimentos ofrecen una ventana excepcional para reconstruir los oc&eacute;anos que exist&iacute;an poco antes de la extinci&oacute;n masiva que acab&oacute; con los dinosaurios.
    </p><h2 class="article-text">Los fosfatos marroqu&iacute;es conservaron una fauna marina excepcional</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n estuvo dirigida por <strong>Nicholas R. Longrich</strong>, de la Universidad de Bath, y por<strong> Nour-Eddine Jalil,</strong> vinculado al Museo Nacional de Historia Natural de Par&iacute;s, al Museo de Historia Natural de Marrakech y a la Universidad Cadi Ayyad. 
    </p><p class="article-text">
        Los autores escribieron que &ldquo;las capas de fosfato del Maastrichtiano tard&iacute;o de Marruecos albergan el conjunto m&aacute;s diverso de mosas&aacute;uridos conocido&rdquo;. El trabajo se centr&oacute; en f&oacute;siles recuperados en Sidi Chennane, dentro de la cuenca de Ouled Abdoun, una regi&oacute;n famosa por la abundancia de restos marinos del Cret&aacute;cico superior.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplar conservado incluye un<strong> cr&aacute;neo casi completo</strong> de aproximadamente 1,25 metros de longitud junto a sus mand&iacute;bulas y varios dientes. A partir de esas piezas, los investigadores calcularon que el animal pod&iacute;a superar los nueve metros de largo. 
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                    alt="Los mares africanos reunieron una gran variedad de depredadores"
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                Los mares africanos reunieron una gran variedad de depredadores                            </span>
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        Esa cifra lo sit&uacute;a entre los <strong>mayores representantes conocidos de los </strong><em><strong>Halisaurinae</strong></em>, una subfamilia de mosasaurios que domin&oacute; los mares durante los &uacute;ltimos 25 millones de a&ntilde;os del Cret&aacute;cico. Su tama&ntilde;o lo colocaba cerca de otros grandes cazadores marinos de su &eacute;poca, aunque su aspecto revel&oacute; una estrategia muy diferente.
    </p><p class="article-text">
        Las mand&iacute;bulas largas y estrechas de <em>Pluridens imelaki</em> estaban equipadas con cerca de <strong>25 dientes relativamente peque&ntilde;os.</strong> En lugar de presentar una estructura preparada para despedazar grandes presas, el animal parec&iacute;a especializado en captura<strong>r organismos r&aacute;pidos y de cuerpo blando</strong>, como peces o cefal&oacute;podos. 
    </p><p class="article-text">
        Longrich explic&oacute; que &ldquo;este mosasaurio no era un simple gigante que devoraba cualquier cosa&rdquo;. Esa configuraci&oacute;n anat&oacute;mica ha llevado a los paleont&oacute;logos a replantearse algunas ideas sobre el reparto de nichos ecol&oacute;gicos entre los grandes reptiles marinos.
    </p><h2 class="article-text"><em>Pluridens imelaki</em> apareci&oacute; solo en un ejemplar conocido</h2><p class="article-text">
        Otro detalle llamativo es su rareza. Los investigadores se&ntilde;alaron que el nuevo mosasaurio<strong> solo est&aacute; documentado por un ejemplar </strong>pese a las d&eacute;cadas de excavaciones realizadas en la zona y a los cientos de restos de mosasaurios recuperados. Jalil indic&oacute; que &ldquo;es probable que haya sido un migrador o un individuo aislado&rdquo;. Esa escasez sugiere que algunas especies pod&iacute;an ser muy poco frecuentes incluso dentro de ecosistemas extremadamente ricos en depredadores.
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones del estudio tambi&eacute;n<strong> cuestionan la hip&oacute;tesis que defend&iacute;a un declive generalizado </strong>de los grandes reptiles marinos justo antes del impacto del asteroide. La presencia de una especie tan especializada apunta a que estos animales segu&iacute;an<strong> evolucionando y diversific&aacute;ndose </strong>en los &uacute;ltimos momentos del Cret&aacute;cico. Los autores consideran que los oc&eacute;anos del norte de &Aacute;frica manten&iacute;an una gran variedad de formas de vida y que los mosasaurios continuaban adapt&aacute;ndose a distintas formas de alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento se produjo en los yacimientos de Sidi Chennane y los restos permanecen bajo conservaci&oacute;n en el Museo de Historia Natural de Marrakech. Adem&aacute;s de ampliar el cat&aacute;logo de especies conocidas, <em>Pluridens imelaki</em> aporta informaci&oacute;n sobre el f<strong>uncionamiento de las cadenas alimentarias prehist&oacute;ricas</strong> y sobre la diversidad que exist&iacute;a en los mares poco antes de una de las mayores crisis biol&oacute;gicas de la historia de la Tierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/marruecos-destapa-gigantesco-mosasaurio-obliga-replantear-oceanos-extincion-dinosaurios-pm_1_13260385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 15:24:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Investigación,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio científico sitúa a Teruel entre los referentes europeos por sus yacimientos de huellas de dinosaurio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/teruel/estudio-cientifico-situa-teruel-referentes-europeos-yacimientos-huellas-dinosaurio_1_13247938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0458eff-6dd2-4e73-a352-9ac233792a9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio científico sitúa a Teruel entre los referentes europeos por sus yacimientos de huellas de dinosaurio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El emplazamiento 'Mas de Pérez', situado en las proximidades de la localidad de Mosqueruela y dentro del Parque Cultural del Maestrazgo, destaca como uno de los más relevantes del Cretácico Superior de la Cordillera Ibérica</p><p class="subtitle">Hallan en Teruel plantas fósiles que ayudan a reconstruir el entorno de los dinosaurios hace 100 millones de años
</p></div><p class="article-text">
        La revista cient&iacute;fica 'Geoheritage' ha publicado un nuevo estudio liderado por la Fundaci&oacute;n Conjunto Paleontol&oacute;gico de Teruel-Din&oacute;polis que sit&uacute;a al yacimiento de icnitas de &lsquo;Mas de P&eacute;rez&rsquo;, en Mosqueruela, entre los enclaves m&aacute;s relevantes del Cret&aacute;cico Superior en la Cordillera Ib&eacute;rica. La investigaci&oacute;n pone en valor tanto el inter&eacute;s cient&iacute;fico del yacimiento como su potencial patrimonial y divulgativo dentro del Parque Cultural del Maestrazgo, Geoparque Mundial de la UNESCO. 
    </p><p class="article-text">
        El enclave, datado hace unos 100 millones de a&ntilde;os, en el Cenomaniense &mdash;primera mitad del Cret&aacute;cico Superior&mdash;, ayuda adem&aacute;s a cubrir un vac&iacute;o en el registro f&oacute;sil de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, donde hasta hace poco apenas exist&iacute;an evidencias de dinosaurios de este periodo.
    </p><p class="article-text">
        En el yacimiento se han identificado seis rastros de dinosaurios ter&oacute;podos, junto a varias huellas trid&aacute;ctilas aisladas, que suman un total de 99 icnitas y otras once depresiones alargadas de origen todav&iacute;a indeterminado. En conjunto, la icnoasociaci&oacute;n alcanza las 110 huellas, la mayor&iacute;a atribuidas a dinosaurios carn&iacute;voros.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores destacan que las capas geol&oacute;gicas donde se conservan las huellas se formaron en una plataforma marina somera conectada al mar de Tetis, precursor del actual Mediterr&aacute;neo, con episodios de exposici&oacute;n al aire libre. Este contexto aporta informaci&oacute;n relevante sobre la distribuci&oacute;n y el comportamiento de los dinosaurios ter&oacute;podos en Europa al inicio del Cret&aacute;cico Superior. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo subraya tambi&eacute;n la importancia de integrar investigaci&oacute;n, conservaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n del patrimonio paleontol&oacute;gico como herramienta de desarrollo sostenible en el entorno de un geoparque. En este sentido, los autores destacan el caso de Mosqueruela como ejemplo de c&oacute;mo un recurso paleontol&oacute;gico puede convertirse en un motor de dinamizaci&oacute;n cultural y socioecon&oacute;mica del territorio.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha contado con financiaci&oacute;n del Gobierno de Arag&oacute;n, a trav&eacute;s del grupo FOCONTUR, y de la Unidad de Paleontolog&iacute;a de Teruel del Ministerio de Ciencia e Innovaci&oacute;n, adem&aacute;s de fondos estatales y europeos. Los trabajos previos en el yacimiento tambi&eacute;n recibieron apoyo de proyectos Leader y de entidades locales y comarcales vinculadas al Maestrazgo y G&uacute;dar-Javalambre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ElDiarioAragón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/teruel/estudio-cientifico-situa-teruel-referentes-europeos-yacimientos-huellas-dinosaurio_1_13247938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 11:22:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio científico sitúa a Teruel entre los referentes europeos por sus yacimientos de huellas de dinosaurio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Teruel,Yacimientos arqueológicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-t-rex-antiguas-aguas-texas-pm_1_13247022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3579f5ac-536b-493b-88cb-33c08ec203c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio del Museo Americano de Historia Natural identifica una nueva especie de mosasaurio de hasta 13 metros de longitud que habitó el gran mar interior de Norteamérica hace unos 80 millones de años</p><p class="subtitle">Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de paleont&oacute;logos ha identificado una <strong>nueva especie gigante de mosasaurio</strong> que habit&oacute; los mares que cubr&iacute;an parte de Norteam&eacute;rica durante el Cret&aacute;cico. Bautizado como <em>Tylosaurus rex</em>, el animal ha sido descrito en un extenso <a href="https://digitallibrary.amnh.org/items/dbbf9dc2-f0cb-40fc-87b2-a92791f3c3cc" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio publicado</a> en el <em>Bulletin of the American Museum of Natural History</em> y destaca tanto por su enorme tama&ntilde;o como por una anatom&iacute;a que sugiere una mordida especialmente poderosa. Los investigadores consideran que se trataba de <strong>uno de los grandes depredadores del llamado Western Interior Seaway,</strong> el enorme mar interior que divid&iacute;a el continente hace unos 80 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, firmado por Amelia R. Zietlow, Michael J. Polcyn y Ronald S. Tykoski, sostiene que numerosos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> atribuidos durante d&eacute;cadas a otras especies de <em>Tylosaurus</em> pertenec&iacute;an en realidad a este nuevo tax&oacute;n. El estudio revisa <strong>ejemplares hallados principalmente en Texas</strong> y concluye que compart&iacute;an una combinaci&oacute;n de rasgos anat&oacute;micos &uacute;nicos, algunos relacionados con una musculatura mandibular y cervical especialmente desarrollada. Los autores destacan adem&aacute;s que varios de esos f&oacute;siles hab&iacute;an sido clasificados anteriormente como individuos envejecidos de otras especies, <strong>algo que ahora consideran incorrecto</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mapa de Texas que muestra las localidades del holotipo y de algunos ejemplares a los que se hace referencia."
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                Mapa de Texas que muestra las localidades del holotipo y de algunos ejemplares a los que se hace referencia.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un mosasaurio gigante de hasta 13 metros</h2><p class="article-text">
        La nueva especie recibe el nombre de <em>Tylosaurus rex</em>, utilizando el t&eacute;rmino latino <em>rex</em> &mdash;&ldquo;rey&rdquo;&mdash; como referencia a su <strong>tama&ntilde;o descomunal y a su posici&oacute;n como gran depredador marino</strong>. Seg&uacute;n el estudio, algunos ejemplares pudieron alcanzar entre 1<strong>2 y 13 metros de longitud</strong>, claramente por encima de muchos ejemplares conocidos de otras especies de <em>Tylosaurus</em>. Las estimaciones de tama&ntilde;o incluidas en el trabajo sit&uacute;an a algunos individuos muy por encima de los grandes ejemplares de <em><strong>Tylosaurus proriger</strong></em><strong>, una de las especies m&aacute;s emblem&aacute;ticas del g&eacute;nero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los mosasaurios fueron reptiles marinos emparentados con los actuales lagartos y serpientes que dominaron los oc&eacute;anos durante el final del Cret&aacute;cico, antes de extinguirse junto a los dinosaurios no avianos hace unos 66 millones de a&ntilde;os. Dentro de ese grupo, los tilosaurinos se distingu&iacute;an por sus cuerpos hidrodin&aacute;micos, largas colas y hocicos alargados sin dientes en la punta. El nuevo estudio recuerda que <strong>fueron tambi&eacute;n los primeros mosasaurios en alcanzar tama&ntilde;os gigantescos superiores a los ocho metros</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Parietal de Tylosaurus rex SMU 77679 en vistas A, B (dorsal), C (ventral) y D (posterior). Las puntas de flecha señalan la parte anterior. Abreviaturas: ff, carilla frontal; Mpts, origen del músculo pseudotemporal superficial; nuf, fosa nucal; paf, agujero parietal; pat, tabla parietal; poff, carilla postorbitofrontal; sof, carilla supraoccipital; stf, carilla supratemporal; vlc, cresta ventrolateral; vmr, cresta ventromedial. Escala: 5 cm."
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                Parietal de Tylosaurus rex SMU 77679 en vistas A, B (dorsal), C (ventral) y D (posterior). Las puntas de flecha señalan la parte anterior. Abreviaturas: ff, carilla frontal; Mpts, origen del músculo pseudotemporal superficial; nuf, fosa nucal; paf, agujero parietal; pat, tabla parietal; poff, carilla postorbitofrontal; sof, carilla supraoccipital; stf, carilla supratemporal; vlc, cresta ventrolateral; vmr, cresta ventromedial. Escala: 5 cm.                            </span>
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        El holotipo &mdash;el f&oacute;sil de referencia utilizado para definir oficialmente la especie&mdash; <strong>fue descubierto en 1979 cerca del lago Ray Hubbard, al este de Dallas</strong>, y durante d&eacute;cadas fue conocido informalmente como el &ldquo;Heath Mosasaur&rdquo;. El esp&eacute;cimen conserva un cr&aacute;neo pr&aacute;cticamente completo junto a parte del esqueleto postcraneal, lo que permiti&oacute; a los investigadores realizar un an&aacute;lisis anat&oacute;mico extremadamente detallado. El trabajo incluye adem&aacute;s numerosos f&oacute;siles adicionales hallados en distintas formaciones geol&oacute;gicas de Texas y Kansas.
    </p><h2 class="article-text">El debate sobre las especies mal clasificadas</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s importantes del estudio es que cuestiona c&oacute;mo se han clasificado hist&oacute;ricamente muchos mosasaurios norteamericanos. Los autores sostienen que la tendencia a interpretar diferencias anat&oacute;micas como simples cambios relacionados con la edad pudo ocultar durante d&eacute;cadas la existencia de nuevas especies. En el caso de <em>Tylosaurus rex</em>, argumentan que ejemplares de tama&ntilde;os similares a los de <em>Tylosaurus</em> proriger muestran rasgos diagn&oacute;sticos claramente distintos, lo que <strong>descarta que se trate &uacute;nicamente de fases distintas de crecimiento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n revisa la evoluci&oacute;n interna de los tilosaurinos y presenta una nueva lista de caracteres anat&oacute;micos para reconstruir el &aacute;rbol evolutivo de los mosasaurios. Entre otros cambios, el estudio <strong>defiende nuevamente la separaci&oacute;n entre los g&eacute;neros </strong><em><strong>Hainosaurus</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Tylosaurus</strong></em><strong>,</strong> que algunos trabajos recientes hab&iacute;an llegado a considerar equivalentes. Los autores sostienen que existen diferencias morfol&oacute;gicas suficientes para mantener ambos grupos diferenciados.
    </p><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles de <em>Tylosaurus</em> rex proceden sobre todo de sedimentos marinos del Campaniense inferior y medio, una etapa del Cret&aacute;cico Superior comprendida aproximadamente entre hace 83 y 72 millones de a&ntilde;os. Seg&uacute;n los datos estratigr&aacute;ficos analizados en el estudio, la mayor&iacute;a de ejemplares conocidos tendr&iacute;an entre 81 y 79 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Los investigadores creen que el animal habit&oacute; la parte sur del gran mar interior norteamericano, en un ecosistema marino dominado por ammonites y otros grandes reptiles marinos. El trabajo concluye que la diversidad real de mosasaurios gigantes en Norteam&eacute;rica <strong>podr&iacute;a haber sido mucho mayor de lo que se pensaba</strong>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-t-rex-antiguas-aguas-texas-pm_1_13247022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 06:11:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Paleoantropología,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Edward Dolnick, escritor: "Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/edward-dolnick-escritor-humanos-apenas-especie-rara-mono-pelo_128_13233760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df4d3eb9-8c3b-48b7-b8eb-c8cb23461806_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edward Dolnick, escritor: &quot;Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor estadounidense reconstruye en ‘Dinosaurios en la cena’ el momento en que unos fósiles gigantes alteraron la visión que Occidente tenía de sí mismo</p><p class="subtitle">El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido</p></div><p class="article-text">
        Parece imposible de creer hoy en d&iacute;a cuando cualquier ni&ntilde;o sabe reconocer a un <em>Tyrannosaurus rex</em> antes incluso de aprender los nombres de los p&aacute;jaros, los &aacute;rboles o las constelaciones, pero a comienzos del siglo XIX los huesos gigantescos petrificados que aparec&iacute;an de vez en cuando en la naturaleza segu&iacute;an siendo un misterio sin nombre. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos opinaban que, sin duda, eran restos de dragones. Otros, pruebas de la existencia de antiguos gigantes. Esta historia, tan desconocida, fue la que impuls&oacute; al periodista y divulgador Edward Dolnick a escribir <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-dinosaurios-en-la-cena/448607" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dinosaurios en la cena</em></a><em> </em>(Pen&iacute;nsula, 2026), un libro que reconstruye c&oacute;mo un grupo de cient&iacute;ficos exc&eacute;ntricos, coleccionistas obsesivos y buscadores de f&oacute;siles termin&oacute; cambiando para siempre la manera en que la humanidad entend&iacute;a el pasado de nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca con la historia de un ni&ntilde;o de doce a&ntilde;os llamado Pliny Moody, que en 1802 encontr&oacute; unas enormes huellas fosilizadas mientras araba un campo en Massachusetts. Nadie supo interpretarlas. La palabra &ldquo;dinosaurio&rdquo; ni siquiera existir&iacute;a hasta cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Dolnick reconoce que ese instante de desconcierto colectivo, cuando el mundo empez&oacute; a descubrir que hab&iacute;a una historia anterior a los humanos, le fascina profundamente. Hasta entonces la teor&iacute;a predominante sobre el origen del mundo era la que se cuenta en la Biblia. &ldquo;Los victorianos viv&iacute;an en un universo c&oacute;modo y ordenado&rdquo;, explica. &ldquo;La mejor analog&iacute;a sobre el descubrimiento de los dinosaurios es que fue como descubrir vida inteligente en otro planeta. Incluso, dir&iacute;a que esa comparaci&oacute;n se queda corta, porque muchos de nosotros hemos cre&iacute;do siempre que los extraterrestres existen. Ellos jam&aacute;s hab&iacute;an imaginado un mundo anterior a los humanos y menos a&uacute;n tan rebosante de una vida completamente diferente a la actual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mary Anning y los olvidados de la ciencia</h2><p class="article-text">
        Dolnick rinde homenaje en el libro a Mary Anning, la joven que encontr&oacute; algunos de los f&oacute;siles m&aacute;s importantes del siglo XIX mientras recorr&iacute;a los acantilados de Lyme Regis, un municipio costero brit&aacute;nico situado en el oeste de Dorset, buscando piezas para vender. 
    </p><p class="article-text">
        Hija de una familia pobre y pr&aacute;cticamente autodidacta, Anning descubri&oacute; ictiosaurios y plesiosaurios completos cuando la paleontolog&iacute;a todav&iacute;a ni siquiera exist&iacute;a como disciplina consolidada.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, nadie le hizo mucho caso en un mundo cient&iacute;fico totalmente masculinizado y perteneciente a otra clase social. &ldquo;Mary Anning fue una pionera que nunca recibi&oacute; el reconocimiento que merec&iacute;a por ser mujer y, adem&aacute;s, pobre y sin educaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es cierto que, tarde o temprano, alguien habr&iacute;a encontrado los f&oacute;siles que encontr&oacute; ella, la ciencia no es como el arte o la literatura, donde si, por ejemplo, Rembrandt nunca hubiera nacido, nos habr&iacute;amos perdido su obra para siempre. Pero est&aacute; claro que sin los hallazgos de Mary, se habr&iacute;a producido un retraso importante en el avance cient&iacute;fico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que muchos de los hombres que construyeron su prestigio cient&iacute;fico gracias a los hallazgos de la inglesa apenas la mencionaron en sus obras. La Sociedad Geol&oacute;gica de Londres ni siquiera admiti&oacute; mujeres hasta 1919. Mientras tanto, Anning sigui&oacute; desenterrando esqueletos de animales imposibles en las playas azotadas por las mareas y los desprendimientos de la regi&oacute;n en la que viv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dolnick califica aquella primera paleontolog&iacute;a como un territorio similar al salvaje oeste, sin reglas claras ni instituciones s&oacute;lidas. Se trataba, b&aacute;sicamente, de agarrar lo que pudieras, explica. Y Mary Anning simplemente intentaba sobrevivir vendiendo f&oacute;siles a coleccionistas. No hab&iacute;a regulaci&oacute;n sobre qui&eacute;n pod&iacute;a excavar, encontrar, vender o exhibir restos paleontol&oacute;gicos. Y quienes descubr&iacute;an las piezas, sobre todo si eran mujeres y sin formaci&oacute;n acad&eacute;mica, quedaban f&aacute;cilmente invisibilizados.
    </p><h2 class="article-text">Un rompecabezas armado con huesos</h2><p class="article-text">
        Parte del v&eacute;rtigo cient&iacute;fico que se produjo en aquella &eacute;poca ten&iacute;a que ver con el hecho de que los cient&iacute;ficos deb&iacute;an reconstruir criaturas enteras a partir de fragmentos m&iacute;nimos. Un diente, una mand&iacute;bula o un trozo de v&eacute;rtebra. El resto era intuici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los primeros paleont&oacute;logos se dedicaban a intentar armar un rompecabezas con unas pocas piezas que llegaban a sus laboratorios en cajas sin identificar y con el material mezclado. Todo esto sin haber visto nunca un dibujo de un dinosaurio&rdquo;, resume Dolnick. &ldquo;Era ciencia apoyada por la conjetura, la intuici&oacute;n y una larga experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta tesitura se encontraron figuras de la ciencia como Gideon Mantell, que imagin&oacute; el iguanodonte a partir de unos dientes fosilizados, o William Buckland, capaz de reconstruir ecosistemas enteros observando restos dispersos en cuevas y canteras. Aunque tambi&eacute;n se equivocaron mucho. 
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, los cient&iacute;ficos tuvieron m&aacute;s y m&aacute;s restos en los que apoyarse. &ldquo;Los f&oacute;siles aparecieron masivamente en el siglo XIX como resultado de una oleada de construcci&oacute;n de carreteras y ferrocarriles junto con la excavaci&oacute;n de minas y canales&rdquo;, explica Dolnick. &ldquo;Pero igual de importante, o m&aacute;s, fue el cambio de mentalidad que se produjo. Durante siglos, los huesos de dinosaurio hab&iacute;an aparecido ocasionalmente, pero siempre se hab&iacute;an interpretado de acuerdo con los mitos locales. &iquest;Quiz&aacute;s eran huesos de gigantes o dragones? Con el auge de la ciencia, tales explicaciones dejaron de considerarse adecuadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, la Tierra dejaba de tener unos pocos miles de a&ntilde;os y empezaba a convertirse en un territorio inmensamente m&aacute;s antiguo, poblado por criaturas extinguidas y ajenas a cualquier experiencia humana.
    </p><h2 class="article-text">La batalla contra Darwin</h2><p class="article-text">
        Uno de los personajes centrales del libro es Richard Owen por motivos obvios: fue el cient&iacute;fico que acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;dinosaurio&rdquo; en 1842 y uno de sus principales expertos en esa primera &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Owen fue tambi&eacute;n uno de los grandes adversarios de Charles Darwin y utiliz&oacute; a los propios dinosaurios para intentar combatir la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n que este acababa de presentar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Owen odiaba la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n porque para &eacute;l encarnaba la aleatoriedad y el azar en la historia de la vida, en lugar del dise&ntilde;o y el prop&oacute;sito divino&rdquo;, explica Dolnick. &ldquo;Cre&iacute;a que los dinosaurios reforzaban su postura porque hab&iacute;an vivido en un pasado remoto y &eacute;l entend&iacute;a la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n como una teor&iacute;a que describ&iacute;a la vida primitiva como algo rudimentario y poco desarrollado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es que aquellos mismos f&oacute;siles acabaron apuntando justamente en la direcci&oacute;n contraria. Los dinosaurios mostraban un mundo en transformaci&oacute;n permanente, lleno de especies que desaparec&iacute;an y cambios imprevisibles. Tambi&eacute;n que la especie humana no ocupaba ni mucho menos el centro de la historia natural.
    </p><p class="article-text">
        Dolnick cree que ah&iacute; comenz&oacute; una larga secuencia de heridas que impactaron en el ego de la humanidad con toda crudeza. &ldquo;Los seres humanos hemos sufrido un golpe tras otro en nuestra autoestima a partir de entonces&rdquo;, comenta, divertido, Dolnick. &ldquo;Hubo un tiempo en que la Tierra era el centro del universo y nosotros sus amos, ahora sabemos que nuestro planeta es solo una mota insignificante en un suburbio anodino de una galaxia m&aacute;s entre millones de ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo un tiempo&rdquo;, recuerda el experto, &ldquo;en el que los humanos nos consider&aacute;bamos la c&uacute;spide de la creaci&oacute;n. Ahora apenas somos una especie rara de mono sin pelo. Nuestros d&iacute;as como peque&ntilde;os mam&iacute;feros correteando entre los arbustos intentando que los dinosaurios no nos comieran, son un recordatorio m&aacute;s de que, tal vez, no somos tan excelsos despu&eacute;s de todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De no ser por un accidente c&oacute;smico&rdquo;, escribe Dolnick en su libro, &ldquo;nuestros antepasados, que eran del tama&ntilde;o de roedores, seguramente, seguir&iacute;an ah&iacute;, temblando a la d&eacute;bil luz de la luna, y los seres humanos nunca habr&iacute;amos llegado a existir&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La gran cena victoriana</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; se pregunten los lectores a qu&eacute; se refiere la cena del t&iacute;tulo del libro. Lo cierto es que hace referencia a uno de los episodios m&aacute;s extravagantes de toda esta historia y resulta imposible acabar esta pieza sin hacer referencia a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En la Nochevieja de 1853, el artista Benjamin Waterhouse Hawkins y el cient&iacute;fico Richard Owen organizaron un gran evento para celebrar los avances de la paleontolog&iacute;a victoriana y presentar al p&uacute;blico las primeras esculturas de dinosaurios del mundo.
    </p><p class="article-text">
        A la cena, celebrada en el Crystal Palace de Londres, acudieron un grupo de unos veinte cient&iacute;ficos y arist&oacute;cratas brit&aacute;nicos. Lo especial de la misma es que se celebr&oacute; dentro de una gigantesca escultura de iguanodonte. Una imagen que parece una caricatura chusca y victoriana del triunfo humano sobre aquellas bestias prehist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Fue una demostraci&oacute;n absoluta de poder, parecida a esas fotograf&iacute;as de cazadores posando con el pie sobre el animal abatido. Aquella cena marc&oacute; simb&oacute;licamente el momento en que los victorianos sintieron que hab&iacute;an domesticado el misterio. Los dinosaurios ya ten&iacute;an nombre, forma (aunque todav&iacute;a bastante incorrecta) y lugar dentro del relato cient&iacute;fico. El caos al que se hab&iacute;an enfrentado, empezaba a ordenarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque eso, obviamente, tambi&eacute;n fue una mentira. Dolnick est&aacute; convencido de que toda &eacute;poca comparte esa misma ilusi&oacute;n de comprensi&oacute;n definitiva. &ldquo;Nunca podemos saber cu&aacute;les son nuestros propios puntos ciegos&rdquo;, afirma. &ldquo;De lo &uacute;nico que podemos estar seguros es de que nuestros descendientes nos mirar&aacute;n y se&ntilde;alar&aacute;n algo, todav&iacute;a no sabemos qu&eacute;, y dir&aacute;n: &lsquo;&iquest;C&oacute;mo pudieron ser tan necios?&rsquo;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/edward-dolnick-escritor-humanos-apenas-especie-rara-mono-pelo_128_13233760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Libros,Historia,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio arroja luz a por qué dinosaurios como el ‘Tyrannosaurus rex’ tenían brazos diminutos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dinosaurios-carnivoros-tyrannosaurus-rex-tenian-brazos-diminutos-pm_1_13235253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d0d36e8-6ea7-4bcc-84ff-73a3ec6e7be3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio arroja luz a por qué dinosaurios como el ‘Tyrannosaurus rex’ tenían brazos diminutos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El tamaño probablemente se debió al desarrollo de cabezas fuertes y poderosas, según un estudio</p><p class="subtitle">Colón no murió del todo: la disputa por sus restos sigue 520 años después
</p></div><p class="article-text">
        El <em><strong>Tyrannosaurus rex</strong></em> se ha convertido en un inesperado icono cinematogr&aacute;fico, protagonista de decenas de pel&iacute;culas, con una presencia destacada en la saga <a href="https://www.eldiario.es/spin/exactamente-potencia-mordida-tenian-tyrannosaurus-rex-potente-sale-jurassic-world-pm_1_12458422.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jurassic Park</em></a>. La imagen que se proyectaba del animal era casi terror&iacute;fica: con un enorme tama&ntilde;o, con una boca capaz de engullir a todo lo que se le pusiera por delante y con un sonido que espantaba. Tambi&eacute;n se le ha presentado de forma m&aacute;s amable en <a href="https://www.eldiario.es/spin/toy-story-30-anos-pionero-animacion-ordenador-abrir-debate-tecnologia-ninos-pm_1_12766168.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Toy Story</em></a><em> </em>o <em>En busca del valle encantado</em>.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, si los espectadores hacen memoria, recordar&aacute;n que al <em>Tyrannosaurus rex </em>siempre se le ha representado con un gran tama&ntilde;o, con una temible boca y con unos <strong>brazos muy cortos</strong>, que casi pasaban desapercibidos para el gran p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Réplica del cráneo de un Tyrannosaurus Rex en el Museo de los Niños de Indianápolis                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Esa diferencia de tama&ntilde;o ten&iacute;a un motivo</strong>, de acuerdo con los resultados de una nueva <a href="https://royalsocietypublishing.org/rspb/article/293/2071/20260528/481779/Drivers-and-mechanisms-of-convergent-forelimb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> liderada por investigadores del University College London (UCL) y la Universidad de Cambridge y publicada en la revista<em> Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences</em>.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con este estudio, la evoluci&oacute;n de brazos diminutos en varios grupos de dinosaurios carn&iacute;voros, entre los que se incluye el <em>Tyrannosaurus rex,</em> probablemente se debi&oacute; al desarrollo de cabezas fuertes y poderosas. Ese<strong> cambio adaptativo</strong> habr&iacute;a respondido a la necesidad de atacar a presas de mayor tama&ntilde;o, a los que pod&iacute;an dominar con m&aacute;s autoridad utilizando esa parte del cuerpo. Y no los brazos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cabeza m&aacute;s fuerte y brazos m&aacute;s cortos</h2><p class="article-text">
        El estudio analiz&oacute; datos de 82 especies de ter&oacute;podos. Todos ellos b&iacute;pedos (<a href="https://www.eldiario.es/spin/t-rex-no-pisaba-plano-corria-dedos-forma-moverse-disparaba-capacidad-alcanzar-grandes-velocidades-pm_1_13041771.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con dos patas para desplazarse</a>) y principalmente carn&iacute;voros. Los investigadores desarrollaron una nueva forma de <strong>cuantificar la robustez del cr&aacute;neo</strong>, basada en factores como la firmeza de las conexiones entre los huesos de la cabeza, las dimensiones del cr&aacute;neo (una forma m&aacute;s compacta es m&aacute;s fuerte que una alargada) y la fuerza de la mordida.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, descubrieron que el <strong>acortamiento de las extremidades anteriores </strong>se produjo en cinco grupos, incluidos los tiranos&aacute;uridos, la familia a la que pertenec&iacute;a el <em>Tyrannosaurus rex</em>. Tambi&eacute;n el <em>Carnotaurus</em> ten&iacute;a brazos rid&iacute;culamente peque&ntilde;os, incluso m&aacute;s peque&ntilde;os que el primero.
    </p><p class="article-text">
        Pero, <strong>&iquest;por qu&eacute; esa diferencia de tama&ntilde;os?</strong> El equipo plantea que los brazos m&aacute;s peque&ntilde;os estaban estrechamente relacionados con el desarrollo de cr&aacute;neos y mand&iacute;bulas grandes y fuertes, m&aacute;s que con un mayor tama&ntilde;o corporal general.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ejemplar holotipo de Tyrannosaurus rex en el Museo Carnegie de Historia Natural, Pittsburgh                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Buscamos comprender <strong>qu&eacute; impuls&oacute; este cambio </strong>y encontramos una fuerte relaci&oacute;n entre los brazos cortos y las cabezas grandes y robustas. La cabeza reemplaz&oacute; a los brazos como m&eacute;todo de ataque. Es un caso de &lsquo;&uacute;salo o pi&eacute;rdelo&rsquo;: los brazos dejan de ser &uacute;tiles y se reducen de tama&ntilde;o con el tiempo&rdquo;, explica el autor principal y estudiante de doctorado en Ciencias de la Tierra de la UCL, Charlie Roger Scherer.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, los investigadores sugieren que el aumento del <strong>tama&ntilde;o de las presas</strong>, en forma de gigantescos saur&oacute;podos (herb&iacute;voros de cuello y cola largos) y otros grandes herb&iacute;voros, pudo haber provocado un cambio hacia la caza con mand&iacute;bulas y cabeza en lugar de garras.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, los autores del estudio recuerdan que su trabajo<strong> identifica correlaciones </strong>y no puede establecer una relaci&oacute;n de causa y efecto. &ldquo;Es muy probable que los cr&aacute;neos robustos precedieran a las extremidades anteriores m&aacute;s cortas. No tendr&iacute;a sentido evolutivo que ocurriera al rev&eacute;s, que estos depredadores renunciaran a su mecanismo de ataque sin tener una alternativa&rdquo;, terminan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/dinosaurios-carnivoros-tyrannosaurus-rex-tenian-brazos-diminutos-pm_1_13235253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 09:32:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio arroja luz a por qué dinosaurios como el ‘Tyrannosaurus rex’ tenían brazos diminutos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Prehistoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cuadro-1562-desato-teoria-humanos-dinosaurios-detalle-escondido-esquina-pm_1_13224495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/925f99ea-8c1c-41bf-acd0-91d84cc9f312_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bulo - Algunos usuarios lanzaron bromas sobre gigantes montando criaturas enormes mientras otras publicaciones defendían una supuesta ocultación histórica</p></div><p class="article-text">
        La <strong>desaparici&oacute;n de los dinosaurios</strong> ocurri&oacute; tanto tiempo antes de la aparici&oacute;n humana que ni siquiera los primeros antepasados del <em>Homo sapiens</em> llegaron a acercarse a ese mundo. Los dinosaurios dominaron la Tierra hasta hace unos 66 millones de a&ntilde;os y los<strong> humanos modernos aparecieron hace alrededor de 300.000 a&ntilde;os</strong>, una diferencia temporal enorme que la paleontolog&iacute;a lleva d&eacute;cadas documentando con f&oacute;siles, capas geol&oacute;gicas y dataciones muy precisas. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, internet mantiene viva la tentaci&oacute;n de encontrar excepciones, sobre todo cuando alguna imagen antigua parece mostrar animales extra&ntilde;os o figuras dif&iacute;ciles de identificar. Esa b&uacute;squeda suele apoyarse en parecidos visuales y en interpretaciones r&aacute;pidas antes que en pruebas cient&iacute;ficas. Tambi&eacute;n influye otro detalle importante. El <strong>cerebro humano reconoce formas conocidas</strong> incluso cuando la informaci&oacute;n es incompleta o confusa, y eso empuja a muchas personas a ver criaturas prehist&oacute;ricas, tecnolog&iacute;a moderna o fen&oacute;menos extraterrestres en obras creadas siglos antes.
    </p><h2 class="article-text">Internet convirti&oacute; un cuadro flamenco en una supuesta prueba prehist&oacute;rica</h2><p class="article-text">
        <em>IFLScience </em>recogi&oacute; uno de los casos m&aacute;s recientes despu&eacute;s de que varias cuentas en redes sociales difundieran una pintura de 1562 atribuida falsamente a <strong>Peter Bruce Gale</strong>. El cuadro era en realidad <em><strong>El suicidio de Sa&uacute;l</strong></em>, obra del pintor flamenco Pieter Brueghel el Viejo conservada en el <em>Kunsthistorisches Museum</em> de Viena. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos internautas aseguraban que<strong> tres figuras del fondo parec&iacute;an saur&oacute;podos de cuello largo </strong>y usaban ese detalle para afirmar que los humanos convivieron con dinosaurios. Los especialistas ofrecieron otra explicaci&oacute;n mucho m&aacute;s terrenal. Las figuras probablemente representan <strong>camellos pintados por un artista que nunca vio uno en persona</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ese tipo de errores apareci&oacute; con frecuencia en el arte medieval y renacentista. Muchos pintores europeos trabajaban a partir de relatos de comerciantes, textos religiosos o dibujos muy deformados que hab&iacute;an pasado por varias manos. <em>ABC Australia </em>compar&oacute; ese proceso con el<strong> juego del tel&eacute;fono</strong>, donde cada transmisi&oacute;n alejaba m&aacute;s la imagen final del animal real. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los artistas europeos pintaban animales extraños con relatos ajenos"
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                Los artistas europeos pintaban animales extraños con relatos ajenos                            </span>
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        Los leones medievales acababan con caras extra&ntilde;as y cuerpos poco naturales. Los camellos sufr&iacute;an algo parecido porque casi ning&uacute;n artista europeo ten&iacute;a acceso a ejemplares vivos. El resultado pod&iacute;a parecer convincente a simple vista y, al mismo tiempo, bastante raro para cualquiera acostumbrado a fotograf&iacute;as actuales.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s conocido es el <strong>rinoceronte atribuido a Alberto Durero</strong>. El grabado naci&oacute; despu&eacute;s de que el artista leyera descripciones ajenas del animal y recibiera bocetos incompletos. El resultado mantiene rasgos reconocibles, aunque incorpora placas y formas que un rinoceronte real nunca tuvo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Julia Perratore</strong>, conservadora de arte medieval en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, explic&oacute; a <em>ABC Australia</em> que &ldquo;no es que carecieran de habilidad, sino que<strong> tomaban decisiones art&iacute;sticas basadas en la informaci&oacute;n de la que dispon&iacute;an</strong>&rdquo;. Esa falta de referencias directas ayuda a entender por qu&eacute; algunos animales antiguos terminaban pareci&eacute;ndose a criaturas fant&aacute;sticas.
    </p><h2 class="article-text">Reddit aliment&oacute; mensajes conspirativos alrededor del cuadro de Brueghel</h2><p class="article-text">
        Las reacciones en redes sociales empujaron todav&iacute;a m&aacute;s la teor&iacute;a sobre el cuadro de Brueghel. En Reddit aparecieron mensajes ir&oacute;nicos y otros bastante m&aacute;s conspirativos. Un usuario escribi&oacute; que &ldquo;si eso son dinosaurios, entonces los que los montan son gigantes&rdquo;. Otro respondi&oacute; que &ldquo;son del tama&ntilde;o de una persona, probablemente solo un camello mal dibujado&rdquo;. Las bromas convivieron con publicaciones que defend&iacute;an una supuesta ocultaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre la convivencia entre dinosaurios y humanos.
    </p><p class="article-text">
        DW record&oacute; que no es la primera vez que internet interpreta objetos modernos en obras antiguas. El cuadro <em><strong>Die Erwartete</strong></em>, pintado en 1860 por<strong> Ferdinand Georg Waldm&uuml;ller,</strong> gener&oacute; comentarios de usuarios que aseguraban ver un smartphone en manos de una mujer. El objeto era un libro de oraciones. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varias pinturas antiguas acabaron relacionadas con móviles y ovnis                            </span>
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        Tim Cook, que pronto dejar&aacute; de ser el CEO de Apple, tambi&eacute;n particip&oacute; en un episodio parecido durante una visita al Rijksmuseum de &Aacute;msterdam. El director ejecutivo de Apple crey&oacute; ver un iPhone en una pintura holandesa de 1670 realizada por Pieter de Hooch. El museo aclar&oacute; despu&eacute;s que el personaje sujetaba una carta.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido ocurri&oacute; con una obra de alrededor de 1710 pintada por<strong> Aert de Gelder</strong>, disc&iacute;pulo de Rembrandt. El cuadro mostraba el bautismo de Jes&uacute;s bajo un disco luminoso del que sal&iacute;an rayos. Algunos usuarios interpretaron la imagen como una nave extraterrestre. Los historiadores del arte se&ntilde;alaron que representaba al Esp&iacute;ritu Santo descendiendo seg&uacute;n el Evangelio de Mateo.
    </p><h2 class="article-text">El cerebro convierte formas dudosas en im&aacute;genes conocidas muy r&aacute;pido</h2><p class="article-text">
        Ese patr&oacute;n se repite porque el cerebro intenta reconocer formas familiares incluso cuando faltan pruebas s&oacute;lidas. Una silueta alargada puede terminar convertida en un dinosaurio. Un rect&aacute;ngulo oscuro acaba interpretado como un tel&eacute;fono m&oacute;vil. La imaginaci&oacute;n rellena los huecos mucho antes de que entren en juego los datos hist&oacute;ricos o cient&iacute;ficos. Por eso las teor&iacute;as sobreviven incluso despu&eacute;s de que aparezcan explicaciones documentadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Alberto Durero dibujó un rinoceronte sin haber visto ninguno jamás                            </span>
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        La propia identidad del supuesto artista demuestra hasta qu&eacute; punto la historia viral naci&oacute; sobre bases falsas. Peter Bruce Gale no existe en registros art&iacute;sticos ni en archivos hist&oacute;ricos. La obra pertenece a Pieter Brueghel el Viejo, uno de los pintores flamencos m&aacute;s conocidos del Renacimiento. El cuadro representa el suicidio del rey Sa&uacute;l despu&eacute;s de la derrota frente a los filisteos en el monte Gilboa y lleva d&eacute;cadas catalogado en el museo vien&eacute;s. Aun as&iacute;, las figuras del fondo siguen alimentando publicaciones virales porque un camello mal interpretado todav&iacute;a funciona muy bien en internet.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/cuadro-1562-desato-teoria-humanos-dinosaurios-detalle-escondido-esquina-pm_1_13224495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 13:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una luciérnaga de hace 99 millones de años atrapada en ámbar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-luciernaga-99-millones-anos-atrapada-ambar-pm_1_13220348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d72020fa-369d-478d-a98f-edbc133457e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren una luciérnaga de hace 99 millones de años atrapada en ámbar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mecanismo de bioluminiscencia de estos animales ya estaba completamente desarrollado en la era de los dinosaurios</p><p class="subtitle">El mayor calor del Cretácico coincide con un viaje insólito: una gran tortuga atravesó continentes hace 89 millones de años</p></div><p class="article-text">
        Mucho antes de que llegaran los humanos, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/luciernagas-peligro-perdida-pesticidas-artificiales_1_1151153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las luci&eacute;rnagas ya iluminaban las noches en plena era de los dinosaurios</a>. Un equipo internacional de investigadores ha identificado el f&oacute;sil m&aacute;s antiguo confirmado de una luci&eacute;rnaga moderna, atrapado en <strong>&aacute;mbar birmano</strong> de <strong>hace unos 99 millones de a&ntilde;os</strong>, durante el <strong>per&iacute;odo Cret&aacute;cico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo, publicado en la revista&nbsp;<a href="https://royalsocietypublishing.org/rspb/article/293/2070/20253316/481575/A-true-Luciolinae-fossil-from-the-mid-Cretaceous" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences</a>, confirma que estos insectos <strong>ya ten&iacute;an &oacute;rganos bioluminiscentes muy similares a los actuales </strong>cuando los dinosaurios todav&iacute;a campaban a sus anchas por la Tierra. Esta nueva especie identificada ahora ha sido bautizada como&nbsp;<em>Cretoluciola birmana</em>&nbsp;y pertenece a la subfamilia Luciolinae, un grupo que incluye muchas de las luci&eacute;rnagas modernas.
    </p><p class="article-text">
        El f&oacute;sil apareci&oacute; conservado en <strong>&aacute;mbar procedente de Myanmar</strong>, una resina fosilizada conocida por preservar insectos con un nivel de detalle extraordinario. A pesar de medir apenas unos mil&iacute;metros, el ejemplar mantiene rasgos anat&oacute;micos muy bien definidos, incluidos los &oacute;rganos luminosos situados en el abdomen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Luciérnaga fosilizada encontrada en Birmania                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Caracter&iacute;sticas luminiscentes muy parecidas a las actuales</h2><p class="article-text">
        Los investigadores destacan que la luci&eacute;rnaga presenta caracter&iacute;sticas claramente reconocibles en especies actuales: <strong>ojos grandes, antenas filiformes y un &oacute;rgano lum&iacute;nico dividido en dos partes</strong>. Seg&uacute;n los autores del estudio, estas estructuras indican que el <strong>mecanismo de bioluminiscencia</strong> ya estaba <strong>completamente desarrollado hace casi 100 millones de a&ntilde;os</strong>. Para confirmar la clasificaci&oacute;n del f&oacute;sil, el equipo realiz&oacute; un an&aacute;lisis comparativo extremadamente detallado. Los cient&iacute;ficos estudiaron <strong>m&aacute;s de 400 rasgos morfol&oacute;gicos</strong> y combinaron esos datos con informaci&oacute;n gen&eacute;tica procedente de luci&eacute;rnagas de la actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados obtenidos ayudan a resolver una inc&oacute;gnita importante sobre la evoluci&oacute;n de estos insectos. Hasta ahora exist&iacute;an otros f&oacute;siles encontrados en &aacute;mbar que hab&iacute;an sido relacionados con luci&eacute;rnagas primitivas, pero los expertos no acababan de ponerse de acuerdo para clasificarlas por sus complejas caracter&iacute;sticas. Por lo tanto, la&nbsp;<em>Cretoluciola birmana</em>&nbsp;es <strong>la primera evidencia definitiva de una luci&eacute;rnaga moderna en el Cret&aacute;cico</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Ya hab&iacute;a luces en el bosque en la &eacute;poca de los dinosaurios</h2><p class="article-text">
        Este descubrimiento nos permite imaginar como era el paisaje hace 99 millones de a&ntilde;os. Mientras grandes dinosaurios recorr&iacute;an los bosques tropicales del planeta, hab&iacute;a peque&ntilde;os destellos verdes iluminando la noche. Los cient&iacute;ficos creen que estas luci&eacute;rnagas <strong>utilizaban la bioluminiscencia</strong> de manera muy parecida a las actuales: <strong>para atraer pareja y como mecanismo de defensa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n expone que el &ldquo;lenguaje luminoso&rdquo; de las luci&eacute;rnagas apenas ha cambiado desde entonces. Los &oacute;rganos de luz encontrados en el f&oacute;sil son pr&aacute;cticamente equivalentes a los modernos, lo que quiere decir que ha habido una <strong>estabilidad evolutiva durante decenas de millones de a&ntilde;os</strong>. Adem&aacute;s, el trabajo aporta nuevas pistas sobre la diversidad de insectos luminosos en el Cret&aacute;cico. Los autores consideran probable que existieran m&aacute;s especies de luci&eacute;rnagas de las que se pensaba hasta ahora, aunque todav&iacute;a faltan muchos f&oacute;siles por descubrir y analizar.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tiene tambi&eacute;n implicaciones fuera de la paleontolog&iacute;a. Las <strong>luciferasas</strong>, las enzimas responsables de producir luz en las luci&eacute;rnagas, <strong>se utilizan actualmente en biotecnolog&iacute;a, medicina e investigaci&oacute;n forense</strong>. Comprender c&oacute;mo evolucionaron estos mecanismos biol&oacute;gicos ayuda a entender mejor uno de los fen&oacute;menos naturales m&aacute;s llamativos de nuestro planeta y demuestra hasta qu&eacute; punto algunas caracter&iacute;sticas evolutivas han permanecido desde la era de los dinasaurios hasta ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/descubren-luciernaga-99-millones-anos-atrapada-ambar-pm_1_13220348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 10:30:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descubren una luciérnaga de hace 99 millones de años atrapada en ámbar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tiranosaurios comían animales moribundos o semipodridos y el hallazgo desmonta parte de su fama como depredadores letales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tiranosaurios-atacaban-animales-moribundos-hallazgo-desmonta-parte-fama-depredadores-letales-pm_1_13211817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cedb4c4c-107a-4ec7-8dc1-011158f79ee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los tiranosaurios comían animales moribundos o semipodridos y el hallazgo desmonta parte de su fama como depredadores letales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carroñeros - Josephine Nielsen estudió un metatarsiano hallado en Judith River y concluyó que un ejemplar más joven arrancó pequeños restos adheridos cuando el cuerpo ya llevaba tiempo deteriorándose</p></div><p class="article-text">
        Las coronas nunca existieron en el Cret&aacute;cico, pero pocos animales ocuparon tanto espacio en la cultura popular como el <strong>Tyrannosaurus rex</strong>. Su tama&ntilde;o, la forma de la cabeza y la fuerza de la mand&iacute;bula acabaron dejando en segundo plano a otros grandes carn&iacute;voros que tambi&eacute;n dominaron aquellos ecosistemas. El cine y muchos documentales ayudaron a fijar esa jerarqu&iacute;a hasta convertir al tiranosaurio en la imagen habitual del depredador perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Esa visi&oacute;n, sin embargo, siempre dej&oacute; fuera algo bastante com&uacute;n entre los grandes cazadores actuales. Muchos animales capaces de matar tambi&eacute;n <strong>aprovechan cad&aacute;veres cuando encuentran comida f&aacute;cil</strong>, y los tiranosaurios probablemente hicieron lo mismo. Las hienas, los buitres o los dragones de Komodo no desperdician energ&iacute;a cuando pueden alimentarse de restos abandonados. Los paleont&oacute;logos llevan a&ntilde;os intentando averiguar si los grandes ter&oacute;podos del final del Cret&aacute;cico actuaban de una manera parecida.
    </p><h2 class="article-text">Un f&oacute;sil de Montana mostr&oacute; mordidas sobre otro depredador</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em><strong>Evolving Earth </strong></em>detect&oacute; 16 marcas de dientes sobre un hueso fosilizado perteneciente a un gran tiranosaurio hallado en la Formaci&oacute;n Judith River, en Montana. <strong>Josephine Nielsen</strong>, investigadora de la Universidad de Aarhus, explic&oacute; en el trabajo que esas se&ntilde;ales &ldquo;son impresiones precisas de los dientes de un tiranosaurio m&aacute;s peque&ntilde;o que se <strong>aliment&oacute; de un pariente mucho mayor</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recoge<em> Evolving Earth</em>, el metatarsiano pertenec&iacute;a a un animal de entre 10 y 12 metros de longitud que vivi&oacute; hace unos 75 millones de a&ntilde;os. El an&aacute;lisis apunta a que otro tiranosaurio juveni<strong>l aprovech&oacute; el cad&aacute;ver cuando apenas quedaban restos de carne</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n de las mordeduras result&oacute; decisiva para interpretar el hallazgo. Todas aparec&iacute;an en la <strong>parte baja del hueso del pie</strong>, una zona que apenas conserva tejido &uacute;til cuando un cad&aacute;ver todav&iacute;a est&aacute; fresco. Nielsen se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;las marcas est&aacute;n en el pie, donde hay muy poca carne&rdquo;, y a&ntilde;adi&oacute; que eso indica una<strong> fase tard&iacute;a de alimentaci&oacute;n</strong>. Los investigadores creen que el cuerpo llevaba bastante tiempo descomponi&eacute;ndose y que el animal estaba arrancando los &uacute;ltimos restos adheridos al hueso. El f&oacute;sil tampoco presenta se&ntilde;ales de cicatrizaci&oacute;n, de modo que las heridas no pertenecen a un enfrentamiento entre ejemplares vivos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los jóvenes carroñeros aprovecharon cuerpos casi consumidos"
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                Los jóvenes carroñeros aprovecharon cuerpos casi consumidos                            </span>
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        El equipo utiliz&oacute; escaneados tridimensionales de alta resoluci&oacute;n para estudiar cada surco con detalle. Los cient&iacute;ficos midieron la profundidad, la inclinaci&oacute;n y la distancia entre marcas dentro de un entorno virtual que permit&iacute;a ampliar zonas diminutas del f&oacute;sil. Nielsen explic&oacute; que &ldquo;puedo documentar que estas marcas de dientes no aparecieron por casualidad&rdquo;. El an&aacute;lisis descart&oacute; que la erosi&oacute;n natural hubiera producido esas formas, ya que las hendiduras conservaban patrones compatibles con dentaduras de tiranos&aacute;uridos.
    </p><p class="article-text">
        El hueso original era demasiado delicado para trasladarlo y los investigadores trabajaron con una r&eacute;plica impresa en 3D junto a un modelo digital. Cada una de las 16 marcas recibi&oacute; una numeraci&oacute;n espec&iacute;fica y fue analizada mediante el sistema CM, un m&eacute;todo reciente utilizado para estudiar mordeduras f&oacute;siles. Los cient&iacute;ficos revisaron la longitud, la anchura y el &aacute;ngulo de cada se&ntilde;al para reconstruir c&oacute;mo hab&iacute;a actuado la mand&iacute;bula del animal.
    </p><h2 class="article-text">El ejemplar joven rasp&oacute; restos adheridos con los dientes delanteros</h2><p class="article-text">
        La separaci&oacute;n entre los dientes permiti&oacute; calcular el <strong>tama&ntilde;o aproximado </strong>del ejemplar que mordi&oacute; el hueso. El estudio plantea que se trataba de un tiranosaurio juvenil o subadulto de unos seis metros de longitud. Los autores tambi&eacute;n creen que utiliz&oacute; sobre todo los <strong>dientes delanteros para raspar</strong> restos de carne pegados al metatarsiano. Ese comportamiento encaja mejor con una alimentaci&oacute;n lenta sobre un cad&aacute;ver ya abierto que con un ataque de caza.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n no plantea que los tiranosaurios fueran simples carro&ntilde;eros incapaces de capturar presas. El trabajo propone algo bastante distinto. Igual que ocurre con leones, cocodrilos o hienas, estos depredadores pod&iacute;an<strong> alternar la caza con el aprovechamiento de cad&aacute;veres </strong>seg&uacute;n la situaci&oacute;n del momento. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los dinosaurios podrían parecerse a los buitres y hienas                            </span>
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        Esa discusi&oacute;n lleva d&eacute;cadas dentro de la paleontolog&iacute;a, sobre todo alrededor de Tyrannosaurus rex. Algunos investigadores defendieron que depend&iacute;a mucho de la carro&ntilde;a, mientras otros lo describieron como un cazador dominante dentro de su ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas herramientas digitales tambi&eacute;n est&aacute;n cambiando la manera de estudiar f&oacute;siles. Los esc&aacute;neres tridimensionales permiten revisar grietas, cortes y marcas diminutas que hace unos a&ntilde;os apenas pod&iacute;an distinguirse a simple vista. Nielsen explic&oacute; que &ldquo;al crear una versi&oacute;n digital he podido acercarme a detalles muy peque&ntilde;os&rdquo;. Los investigadores creen que estos m&eacute;todos<strong> ayudar&aacute;n a diferenciar mejor las mordeduras</strong> relacionadas con la caza, la alimentaci&oacute;n sobre cad&aacute;veres o los ataques entre individuos.
    </p><h2 class="article-text">Montana conserv&oacute; restos de algunos grandes depredadores del hemisferio norte</h2><p class="article-text">
        El hallazgo apareci&oacute; en un paisaje erosionado de Montana conocido por conservar abundantes restos de dinosaurios del final del Cret&aacute;cico. Aquella regi&oacute;n alberg&oacute; tiranosaurios como Daspletosaurus y Gorgosaurus, dos grandes depredadores del hemisferio norte. 
    </p><p class="article-text">
        El f&oacute;sil estudiado a&ntilde;ade otra imagen a esa fauna gigantesca. El animal que dej&oacute; las marcas no estaba persiguiendo una presa enorme ni luchando por el dominio del territorio. Estaba aprovechando los &uacute;ltimos restos pegados a un hueso que casi ya no ten&iacute;a carne.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tiranosaurios-atacaban-animales-moribundos-hallazgo-desmonta-parte-fama-depredadores-letales-pm_1_13211817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 12:33:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los tiranosaurios comían animales moribundos o semipodridos y el hallazgo desmonta parte de su fama como depredadores letales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se rompe la idea clásica: un pterosaurio pudo cazar corriendo y no solo desde el aire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rompe-idea-clasica-pterosaurio-pudo-cazar-corriendo-no-aire-pm_1_13201901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fa9a781-e11d-4043-9bf2-06a1b0a1c39a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se rompe la idea clásica: un pterosaurio pudo cazar corriendo y no solo desde el aire"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Huellas fósiles - Las marcas encontradas en Jinju permiten revisar cómo se movían aquellos reptiles cuando abandonaban el aire mientras varios recorridos cercanos alimentan la idea de un encuentro entre especies</p></div><p class="article-text">
        Las alas dominaban el cielo mucho antes de que cualquier ave moderna existiera, pero<strong> no eran de dinosaurios</strong> como suele pensarse. La imagen de que esos animales gobernaban el aire simplifica una realidad m&aacute;s compleja, porque los grandes voladores del Mesozoico pertenec&iacute;an a otro grupo emparentado: los <strong>pterosaurios</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Estos reptiles voladores desarrollaron estructuras adaptadas al vuelo activo, con membranas y huesos ligeros que les permit&iacute;an recorrer grandes distancias. Aun as&iacute;, esa capacidad no los defin&iacute;a por completo, ya que muchas especies tambi&eacute;n bajaban al suelo y se mov&iacute;an con soltura. Esa doble vida, entre aire y tierra, abre preguntas sobre <strong>c&oacute;mo cazaban, c&oacute;mo se desplazaban fuera del vuelo y qu&eacute; papel ocupaban en los ecosistemas</strong>. La cuesti&oacute;n no es solo qui&eacute;n dominaba el aire, sino qu&eacute; hac&iacute;an cuando dejaban de volar.
    </p><h2 class="article-text">La formaci&oacute;n Jinju guardaba trayectorias cruzadas en una roca</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>Scientific Reports</strong></em> describe unas huellas que podr&iacute;an indicar que<strong> un pterosaurio interactu&oacute; con otro animal terrestre</strong>, seg&uacute;n el equipo que lidera Jongyun Jung, investigador de la<em> University of Texas at Austin</em> y del <em>Korea Dinosaur Research Center</em>. El trabajo analiza un rastro fosilizado que sugiere un posible episodio de movimiento coordinado entre dos animales, con cambios en la trayectoria y en la velocidad. 
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo<strong> no prueba una caza</strong>, pero aporta una evidencia que hasta ahora no exist&iacute;a de forma tan clara: no solo muestra que algunos pterosaurios pod&iacute;an moverse por tierra, sino que pudieron<strong> hacerlo deprisa y cerca de otros animales</strong>. Esa observaci&oacute;n permite revisar c&oacute;mo se interpreta el comportamiento de estos reptiles cuando estaban fuera del aire.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los pterosaurios ocupaban muchos papeles en el Mesozoico                            </span>
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        Las huellas aparecieron en una <strong>roca de 106 millones de a&ntilde;os </strong>dentro de la formaci&oacute;n Jinju. Ese soporte conserva varias marcas en una misma superficie, lo que facilita comparar trayectorias distintas en un mismo momento geol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores encontraron un conjunto de rastros grandes junto a otros m&aacute;s peque&ntilde;os que pertenecen a un vertebrado terrestre. La proximidad entre ambos no es casual desde el punto de vista geom&eacute;trico, porque<strong> las l&iacute;neas se cruzan en zonas cercanas y siguen direcciones</strong> que se relacionan entre s&iacute;.
    </p><h2 class="article-text"><em>Jinjuichnus procerus</em> pertenec&iacute;a a un grupo adaptado para caminar</h2><p class="article-text">
        El rastro principal se atribuye a una nueva especie llamada <em><strong>Jinjuichnus procerus</strong></em>. Sus marcas presentan dedos alargados y una forma asim&eacute;trica que encaja con los pterosaurios del grupo neoazd&aacute;rquido. Este tipo de animales ten&iacute;a <strong>proporciones corporales que favorec&iacute;an el movimiento en tierra</strong>, con patas adaptadas a caminar y no solo a despegar. La identificaci&oacute;n del rastro, por lo tanto, permite vincular esas huellas con un tipo concreto de pterosaurio y no con otro animal.
    </p><p class="article-text">
        El detalle m&aacute;s llamativo aparece en el <strong>patr&oacute;n de movimiento</strong>. El peque&ntilde;o vertebrado muestra un cambio brusco de direcci&oacute;n junto con un aumento claro en la longitud de la zancada, un indicio de que <strong>aceler&oacute;</strong> en un momento concreto. Al mismo tiempo, el pterosaurio se desplazaba a una velocidad estimada de unos 0,8 metros por segundo, una cifra alta para su tama&ntilde;o cuando est&aacute; en tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Esa coincidencia sugiere una <strong>posible persecuci&oacute;n</strong>, aunque no puede afirmarse con seguridad porque tambi&eacute;n podr&iacute;a tratarse de dos trayectorias independientes que coincidieron en el mismo lugar.
    </p><h2 class="article-text">Algunos reptiles alados ya se asociaban a cacer&iacute;as terrestres</h2><p class="article-text">
        La posibilidad de que estos animales cazaran en tierra no es nueva. Durante a&ntilde;os, varios estudios han propuesto que algunos <strong>pterosaurios se comportaban como cazadores terrestres</strong>, comparables a aves actuales que caminan y capturan presas con movimientos r&aacute;pidos. 
    </p><p class="article-text">
        Esa interpretaci&oacute;n se apoya en la forma del cuerpo, en la estructura de las extremidades y en otros f&oacute;siles relacionados con su alimentaci&oacute;n. Los <strong>neoazd&aacute;rquidos</strong>, en particular, se han asociado a este tipo de comportamiento por su anatom&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los huesos permitían deducir movimientos posibles, pero los rastros guardaban un momento concreto y dejaban dudas sobre la relación real entre animales"
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            <span class="title">
                Los huesos permitían deducir movimientos posibles, pero los rastros guardaban un momento concreto y dejaban dudas sobre la relación real entre animales                            </span>
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        El problema siempre ha sido la falta de pruebas claras. Los f&oacute;siles de huesos permiten inferir c&oacute;mo pod&iacute;a moverse un animal, pero no muestran una acci&oacute;n concreta en el momento en que ocurri&oacute;. Por eso, las<strong> huellas tienen un valor especial</strong>, ya que registran un instante de actividad. Aun as&iacute;, interpretar ese instante no resulta sencillo porque una <strong>coincidencia espacial no garantiza que exista interacci&oacute;n real </strong>entre los animales implicados.
    </p><h2 class="article-text">Los pterosaurios ocuparon distintos modos de vida durante millones de a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Los pterosaurios formaron parte esencial de los ecosistemas del Mesozoico, desde finales del Tri&aacute;sico hasta el final del Cret&aacute;cico. Ocupaban distintos nichos y presentaban dietas variadas, lo que indica una <strong>gran diversidad de comportamientos</strong>. Algunos se especializaron en capturar peces, otros en aprovechar recursos terrestres, y esa variedad complica cualquier intento de generalizar su conducta.
    </p><p class="article-text">
        El propio equipo advierte de que el hallazgo no cierra el debate.<strong> Jongyun Jung</strong> explic&oacute; en <em>Scientific Reports </em>que &ldquo;esta asociaci&oacute;n proporciona una posible evidencia de interacci&oacute;n entre un pterosaurio y un vertebrado terrestre&rdquo;. Tambi&eacute;n a&ntilde;adi&oacute; que &ldquo;<strong>sigue siendo posible una interpretaci&oacute;n alternativa</strong>, lo que dificulta confirmar una interacci&oacute;n directa&rdquo;. Esa cautela refleja el l&iacute;mite de lo que pueden decir las huellas, que muestran movimientos pero no permiten ver el resultado final de la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/rompe-idea-clasica-pterosaurio-pudo-cazar-corriendo-no-aire-pm_1_13201901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 10:49:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se rompe la idea clásica: un pterosaurio pudo cazar corriendo y no solo desde el aire]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En este museo puedes visitar el mayor esqueleto de dinosaurio del mundo y una de las colecciones de investigación más modernas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/museo-visitar-mayor-esqueleto-dinosaurio-mundo-colecciones-investigacion-modernas-berlin-pm_1_13164047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13e1e8a0-5895-43cc-b10a-efb170ad66ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En este museo puedes visitar el mayor esqueleto de dinosaurio del mundo y una de las colecciones de investigación más modernas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una amplia colección de animales prehistóricos, ejemplares de aves o de taxidermia, se puede descubrir la historia natural en un museo situado cerca del centro de Berlín</p><p class="subtitle">La estación de tren que fue la “puerta del mundo” de Berlín y hoy solo conserva su fachada en ruinas</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La ciudad de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Berl&iacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> ofrece varias atracciones culturales, m&aacute;s all&aacute; de su legado hist&oacute;rico, y uno de sus puntos fuertes son los de casi 200 museos y galer&iacute;as de arte que hay en la capital alemana, entre los que </span><a href="https://www.eldiario.es/viajes/lugar-unico-patrimonio-humanidad-visitar-berlin-cumple-200-anos-isla-museos-altes-museum-pm_1_12481213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">destaca la Isla de los Museos</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, un conjunto declarado</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero m&aacute;s all&aacute; de los que se sit&uacute;an en el &lsquo;Museumsinsel&rsquo;, la</span><a href="https://www.eldiario.es/viajes/panteones-importantes-europa-visitar-decadas-cerrado-cripta-hohenzollern-berlin-pm_1_13079973.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"> riqueza cultural de Berl&iacute;n</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> tiene tambi&eacute;n algunos diferentes como el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Museo de la RDA</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, la</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Topograf&iacute;a del Terror</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Museo de Historia Natural</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en el que se muestra la evoluci&oacute;n del mundo, desde la formaci&oacute;n del universo, a los dinosauros a los seres vivos que ocupan actualmente la Tierra.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con una amplia colecci&oacute;n de animales prehist&oacute;ricos, ejemplares de aves o una selecci&oacute;n grande de taxidermia, se puede descubrir la historia natural en un museo que est&aacute; situado cerca del centro de Berl&iacute;n, al que se puede acceder f&aacute;cilmente desde la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Hauptbahnhof</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Nordbahnhof</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en tranv&iacute;a, metro o bus.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pero si algo hace famoso al &lsquo;Museum f&uuml;r Naturkunde&rsquo; de Berl&iacute;n es que posee el mayor esqueleto de dinosaurio del mundo, de m&aacute;s de 13 metros de altura, el llamado &lsquo;Brachiosaurus Brancai&rsquo;, que recibe a los visitantes ya tras su recepci&oacute;n.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">El esqueleto m&aacute;s grande del mundo est&aacute; en Berl&iacute;n</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Seg&uacute;n el </span><a href="https://www.eldiario.es/spin/libro-vendido-historia-derechos-autor-dia-caza-cumple-siete-decadas-libro-guinness-de-los-records-pm_1_12559377.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Libro Guiness de los Records</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, el mayor esqueleto de dinosaurio es el que se encuentra en el Museo de Historia Natural de Berl&iacute;n, el &lsquo;Brachiosaurus Brancai&rsquo; de dimensiones de 13 metros de alto y 15 de largo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Este pertenece a la especie actualmente conocida como &lsquo;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Giraffatitan brancai</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rsquo;, que vivi&oacute; a finales del per&iacute;odo Jur&aacute;sico, aproximadamente entre 150 a 145 millones de a&ntilde;os, en un lugar que habitualmente se sit&uacute;a en el continente africano, y que fueron nombrados y descritos por primera vez por el paleont&oacute;logo alem&aacute;n, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Werner Janensch</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en 1914.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La certificación del Libro Guinness de los Records junto al esqueleto de dinosaurio que certifica que es el ejemplar más grande del mundo."
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            <span class="title">
                La certificación del Libro Guinness de los Records junto al esqueleto de dinosaurio que certifica que es el ejemplar más grande del mundo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta especie se caracterizaba por sus patas delanteras largas y un cuello alto, que se adaptaba para poder alimentarse de la copa de los &aacute;rboles. Este esqueleto que est&aacute; en Berl&iacute;n est&aacute; descubierto en las expediciones de Tendaguru, entre 1909 y 1913, pero no fue montado por completo en el museo hasta 1937, y se hizo, adem&aacute;s en una posici&oacute;n incorrecta.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es por eso por lo que cuando pas&oacute; de ser &lsquo;Brachiosaurus Brancai&rsquo; a oficialmente un &lsquo;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Giraffatitan</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rsquo;, en 2005, se desmont&oacute; el esqueleto para darle su posici&oacute;n correcta tras las investigaciones cient&iacute;ficas realizadas en ese momento. Este proceso dur&oacute; dos a&ntilde;os, y desde 2007 permanece en el Museo ya correctamente.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Las otras atracciones de este museo</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Adem&aacute;s del mayor esqueleto de dinosaurio del mundo, el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Museo de Historia Natural de Berl&iacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> tambi&eacute;n ofrece otras atracciones interesantes como el fosil de un ave primitiva como es el Archaeopteryx, su pared de la biodiversidad con m&aacute;s de 3.000 especies de animales, as&iacute; como una amplia colecci&oacute;n h&uacute;meda de objetos de todos los grupos de animales detr&aacute;s del cristal, lo que supone una de las colecciones de investigaci&oacute;n m&aacute;s modernas del mundo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En este museo tambi&eacute;n se puede apreciar la taxidermia, como se lleva a cabo, como se llevaba a cabo anteriormente, con muchos animales diferentes. Hay algunas de ellas realizadas a finales del siglo XIX y principios del siglo XX que tienen huellas de la afectaci&oacute;n de la Segunda Guerra Mundial y del paso del tiempo, as&iacute; como tambi&eacute;n hay r&eacute;plicas de las que fueron estrellas del Zoo de Berl&iacute;n como &lsquo;Bobby&rsquo; el Gorila o &lsquo;Knut&rsquo; el oso polar. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/museo-visitar-mayor-esqueleto-dinosaurio-mundo-colecciones-investigacion-modernas-berlin-pm_1_13164047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 16:30:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En este museo puedes visitar el mayor esqueleto de dinosaurio del mundo y una de las colecciones de investigación más modernas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Turismo cultural,Berlín,Alemania,Historia,Naturaleza,Dinosaurios,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así es Doolysaurus, el nuevo dinosaurio descubierto en Corea del Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/doolysaurus-nuevo-dinosaurio-descubierto-corea-sur-pm_1_13095820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3173d32-f028-4e1e-ac19-dfab3a7e18df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es Doolysaurus, el nuevo dinosaurio descubierto en Corea del Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de la primera nueva especie descrita en el país asiático en los últimos 15 años</p><p class="subtitle">El Sáhara esconde un dinosaurio cazador de 13 metros con cresta de medio metro en forma de cimitarra que refuta la teoría acuática
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo internacional de investigadores ha identificado <a href="https://www.eldiario.es/spin/nuevo-dinosaurio-aparece-burgos-apenas-30-centimetros-altura-craneo-tamano-nuez-pm_1_12960397.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva especie de dinosaurio</a> en Corea del Sur, bautizada como&nbsp;<em>Doolysaurus huhmini</em>. El hallazgo, realizado en la isla de Aphae, supone un avance significativo para la paleontolog&iacute;a del pa&iacute;s, ya que se trata de la primera nueva especie descrita en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os y uno de los f&oacute;siles m&aacute;s completos encontrados hasta la fecha en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El f&oacute;sil fue <strong>descubierto en 2023</strong> y corresponde a un ejemplar juvenil, de aproximadamente dos a&ntilde;os de edad. Seg&uacute;n los cient&iacute;ficos, el animal ten&iacute;a <strong>un tama&ntilde;o similar al de un pavo</strong>, aunque en su etapa adulta podr&iacute;a haber alcanzado dimensiones hasta el doble. Este detalle ha sido clave para entender mejor el desarrollo de este tipo de dinosaurios en sus primeras fases de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://doi.org/10.3897/fr.29.178152" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Uno de los aspectos m&aacute;s destacados del descubrimiento</a> es la conservaci&oacute;n parcial del cr&aacute;neo, algo extremadamente raro en Corea del Sur, donde la mayor&iacute;a de los hallazgos se limitan a huellas, huevos o nidos. Gracias a este f&oacute;sil, los investigadores han podido analizar con mayor precisi&oacute;n la anatom&iacute;a del animal y situarlo dentro de su grupo evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        Para estudiar el ejemplar sin da&ntilde;arlo, el equipo utiliz&oacute; <strong>tecnolog&iacute;a de escaneo micro-CT de alta resoluci&oacute;n</strong>. Esta t&eacute;cnica permiti&oacute; observar el interior de la roca que envolv&iacute;a los restos y descubrir huesos que no eran visibles a simple vista, evitando un proceso manual que hubiera podido llevar a&ntilde;os para extraerlos. &ldquo;Cuando encontramos el esp&eacute;cimen por primera vez, vimos algunos huesos de las patas y v&eacute;rtebras&rdquo;, explic&oacute; Jongyun Jung, uno de los investigadores. &ldquo;No esper&aacute;bamos partes del cr&aacute;neo ni tantos huesos. Hubo bastante emoci&oacute;n cuando vimos lo que estaba oculto en el bloque&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis posterior confirm&oacute; que&nbsp;<em>Doolysaurus huhmini</em>&nbsp;<strong>vivi&oacute; durante el Cret&aacute;cico medio</strong>, <strong>hace entre 113 y 94 millones de a&ntilde;os</strong>. Los investigadores lo clasificaron dentro de los thescelos&aacute;uridos, un grupo de dinosaurios b&iacute;pedos que habitaban en Asia y Norteam&eacute;rica y que, seg&uacute;n algunas hip&oacute;tesis, podr&iacute;an haber tenido una cubierta de filamentos similar a plumas.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n ha permitido conocer aspectos de su dieta. En el interior del f&oacute;sil se encontraron numerosos gastrolitos, peque&ntilde;as piedras que el animal inger&iacute;a para facilitar la digesti&oacute;n. Este rasgo sugiere que el dinosaurio <strong>ten&iacute;a una dieta omn&iacute;vora</strong>, que inclu&iacute;a plantas, insectos y posiblemente peque&ntilde;os animales.
    </p><h2 class="article-text">Un nombre de dibujos animados</h2><p class="article-text">
        El nombre del dinosaurio no es casual. &ldquo;Dooly es uno de los personajes de dinosaurio m&aacute;s famosos e ic&oacute;nicos en Corea. Cada generaci&oacute;n en Corea conoce este personaje&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Jung. &ldquo;Y nuestro esp&eacute;cimen tambi&eacute;n es juvenil, un &lsquo;beb&eacute;&rsquo;, as&iacute; que es perfecto para el nombre de nuestra especie&rdquo;. El t&eacute;rmino &ldquo;huhmini&rdquo;, por su parte, <strong>rinde homenaje al paleont&oacute;logo Min Huh</strong>, figura clave en el estudio de los dinosaurios coreanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dooly, el pequeño dinosaurio, es un dibujo animado muy popular en Corea del Sur                            </span>
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        <strong>Corea del Sur es conocida por su abundancia de f&oacute;siles indirectos</strong>, como huellas y nidos, pero la escasez de restos &oacute;seos completos ha dificultado la reconstrucci&oacute;n de su fauna prehist&oacute;rica. Ahora, con este hallazgo se va llenado ese vac&iacute;o y se abre la puerta a nuevas investigaciones en la zona.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, los cient&iacute;ficos conf&iacute;an en que la aplicaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as como la tomograf&iacute;a computarizada permita descubrir m&aacute;s f&oacute;siles ocultos en la roca. &ldquo;Esperamos que surjan nuevos dinosaurios u otros f&oacute;siles en Aphae y otras peque&ntilde;as islas&rdquo;, afirm&oacute; Jung, de cara a futuras expediciones en la regi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/doolysaurus-nuevo-dinosaurio-descubierto-corea-sur-pm_1_13095820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 11:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así es Doolysaurus, el nuevo dinosaurio descubierto en Corea del Sur]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Prehistoria,Corea del Sur]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los huevos de dinosaurio parecían bien protegidos, pero su sistema de incubación fallaba frente al de las aves actuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/huevos-dinosaurio-parecian-protegidos-sistema-incubacion-fallaba-frente-aves-actuales-pm_1_13090825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe25890-ef44-460a-94e8-b2f2b70a3b4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los huevos de dinosaurio parecían bien protegidos, pero su sistema de incubación fallaba frente al de las aves actuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reparto térmico torpe - La distribución irregular provocaba partes más cálidas y otras más frías dentro del conjunto, lo que abría una incógnita sobre cómo evolucionaban los embriones bajo esas diferencias</p><p class="subtitle">Un nuevo estudio sugiere que los dinosaurios no estaban en declive justo antes del asteroide que acabó con ellos</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo del animal se inclin&oacute; sobre el nido y se retir&oacute; despu&eacute;s de unos segundos, repitiendo ese movimiento una y otra vez mientras ajustaba su posici&oacute;n sobre la tierra. El <strong>oviraptor</strong> se desplazaba alrededor de los huevos y volv&iacute;a al centro, donde apenas pod&iacute;a apoyar el peso sin tocar todos a la vez. El dinosaurio incubaba los huevos sin quedarse quieto, iba y ven&iacute;a, probando distintos apoyos para repartir el calor. 
    </p><p class="article-text">
        Cada cambio <strong>dejaba partes del nido fuera de su alcance</strong>, con zonas que recib&iacute;an contacto y otras que quedaban aisladas. Esa forma irregular de cubrirlos dejaba abierta una duda que exig&iacute;a comprobar c&oacute;mo se distribu&iacute;a el calor en un nido as&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">El modelo confirmaba una incubaci&oacute;n desigual en toda la puesta</h2><p class="article-text">
        Esa duda sobre c&oacute;mo se repart&iacute;a el calor dentro del nido llev&oacute; a un equipo a recrear la situaci&oacute;n en condiciones controladas. Un estudio publicado en <em><strong>Frontiers in Ecology and Evolution </strong></em>reconstruy&oacute; un oviraptor y su nido y mostr&oacute; que su incubaci&oacute;n combinaba calor corporal y ambiental con <strong>menor eficiencia y efectos</strong> en el desarrollo de los embriones. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores no se limitaron a interpretar f&oacute;siles, sino que levantaron un modelo completo del animal y su puesta para medir qu&eacute; ocurr&iacute;a en cada punto. El trabajo confirm&oacute; que el adulto <strong>no lograba mantener una temperatura uniforme</strong> en todos los huevos. Tambi&eacute;n dej&oacute; claro que el entorno ten&iacute;a un papel fundamental en ese proceso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El equipo utilizaba materiales que imitaban tejidos y sensores internos para registrar cambios térmicos                            </span>
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        El problema aparec&iacute;a en la forma en que el adulto se colocaba sobre el nido, ya que su cuerpo no cubr&iacute;a toda la superficie al mismo tiempo. El espacio central quedaba vac&iacute;o y el peso del animal se apoyaba sobre los huevos m&aacute;s externos, mientras que los del interior permanec&iacute;an rodeados de sedimento y parcialmente protegidos por otros huevos.
    </p><p class="article-text">
        Esa disposici&oacute;n<strong> limitaba el contacto directo con parte de la puesta</strong>, lo que imped&iacute;a una transferencia uniforme de calor. La posici&oacute;n elevada del cuerpo hac&iacute;a que algunas zonas quedaran m&aacute;s expuestas que otras. Esa diferencia marcaba el punto de partida de un sistema de incubaci&oacute;n desigual.
    </p><h2 class="article-text">El sistema se situaba entre aves y reptiles actuales</h2><p class="article-text">
        Ese funcionamiento encaja con un<strong> modelo que no reproduce el de las aves actuales ni el de los reptiles de forma pura</strong>. Las aves mantienen todos los huevos dentro de un rango t&eacute;rmico muy estrecho gracias al contacto continuo, algo que aqu&iacute; no se cumpl&iacute;a. Tampoco se trataba de una simple dependencia del ambiente, como ocurre en muchos reptiles.
    </p><p class="article-text">
        El sistema funcionaba como una<strong> soluci&oacute;n en la que el adulto aportaba calor, pero no lo controlaba </strong>por completo. El entorno, sobre todo la radiaci&oacute;n solar, compensaba parte de esa falta de contacto continuo. Ese equilibrio sit&uacute;a a los oviraptores en una posici&oacute;n intermedia dentro de la evoluci&oacute;n de la incubaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La disposición en anillos con piezas inclinadas y parcialmente cubiertas condicionaba la transmisión térmica                            </span>
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        El caso concreto de <em><strong>Heyuannia huangi </strong></em>ayuda a entender c&oacute;mo funcionaba ese sistema, ya que sus nidos se han conservado en varios yacimientos de China y Mongolia. Este oviraptor, de alrededor de un metro y medio de longitud, organizaba los huevos en<strong> anillos conc&eacute;ntricos </strong>alrededor de un hueco central. 
    </p><p class="article-text">
        Los huevos no estaban amontonados, sino colocados con cierta inclinaci&oacute;n y parcialmente enterrados. Esa estructura no respond&iacute;a solo a una cuesti&oacute;n de espacio, sino que<strong> condicionaba la forma en que el calor llegaba a cada punto</strong>. Por lo tanto, el dise&ntilde;o del nido influ&iacute;a en el desarrollo de los embriones.
    </p><h2 class="article-text">Las diferencias t&eacute;rmicas alteraban el momento de nacimiento</h2><p class="article-text">
        Cuando los investigadores midieron la temperatura dentro de esos nidos recreados, detectaron <strong>diferencias claras entre unos huevos y otros</strong>. En ambientes fr&iacute;os, esas variaciones pod&iacute;an alcanzar varios grados dentro de la misma puesta, lo que hac&iacute;a que algunos embriones avanzaran m&aacute;s r&aacute;pido que otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La distribución irregular provocaba partes más cálidas y otras más frías dentro del conjunto, lo que abría una incógnita sobre cómo evolucionaban los embriones bajo esas diferencias                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ese desfase llevaba a una <strong>eclosi&oacute;n asincr&oacute;nica</strong>, con nacimientos separados en el tiempo dentro del mismo nido. En aves actuales este fen&oacute;meno se regula con el comportamiento de los adultos, pero aqu&iacute; parec&iacute;a surgir como <strong>consecuencia del sistema</strong>. En entornos m&aacute;s c&aacute;lidos, en cambio, la diferencia t&eacute;rmica se reduc&iacute;a porque el calor ambiental equilibraba el conjunto.
    </p><h2 class="article-text">La recreaci&oacute;n f&iacute;sica permit&iacute;a observar cada detalle del proceso</h2><p class="article-text">
        Para llegar a estas conclusiones, el equipo construy&oacute; un <strong>modelo a tama&ntilde;o real del dinosaurio utilizando espuma, madera y tejidos </strong>que imitaban su estructura corporal. A&ntilde;adieron una fuente de calor que reproduc&iacute;a la temperatura del animal y fabricaron huevos de resina rellenos de agua para replicar su comportamiento t&eacute;rmico. Sensores colocados en el interior permitieron registrar los cambios de temperatura durante las pruebas. 
    </p><p class="article-text">
        El nido se dise&ntilde;&oacute; siguiendo la disposici&oacute;n observada en los f&oacute;siles, con dos anillos de huevos superpuestos. Esa recreaci&oacute;n permiti&oacute; observar con detalle c&oacute;mo circulaba el calor dentro de la puesta y c&oacute;mo cada zona respond&iacute;a de forma distinta a las condiciones externas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/huevos-dinosaurio-parecian-protegidos-sistema-incubacion-fallaba-frente-aves-actuales-pm_1_13090825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 15:47:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los huevos de dinosaurio parecían bien protegidos, pero su sistema de incubación fallaba frente al de las aves actuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Arqueología,Dinosaurios,Aves]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arizona revela un pariente del cocodrilo del tamaño de un gato que de joven caminaba a cuatro patas y luego pasó a dos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arizona-revela-pariente-cocodrilo-tamano-gato-joven-caminaba-cuatro-patas-luego-paso-pm_1_13056836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7347855-a0d8-4440-9f68-295974ba83f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arizona revela un pariente del cocodrilo del tamaño de un gato que de joven caminaba a cuatro patas y luego pasó a dos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fósil - Los huesos muestran que las extremidades delanteras empiezan siendo largas durante etapas tempranas y luego quedan más cortas frente a las traseras, lo que desplaza el peso hacia atrás</p><p class="subtitle">El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades</p></div><p class="article-text">
        Los<strong> grandes reptiles del pasado</strong> siguieron caminos evolutivos muy distintos, y algunos linajes desarrollaron formas corporales sorprendentes mucho antes de que otros grupos hicieran algo parecido. El <strong>cocodrilo</strong> suele describirse como un dinosaurio que logr&oacute; mantenerse hasta hoy, aunque en realidad pertenece a otra rama cercana del &aacute;rbol evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n cercana explica que<strong> muchos rasgos recuerden a los dinosaurios</strong>, mientras otros siguen un camino propio. Adem&aacute;s, el linaje del cocodrilo no estuvo formado por un &uacute;nico tipo de animal. En su historia aparecen<strong> parientes con cuerpos muy distintos</strong> que ocuparon funciones variadas en los ecosistemas antiguos.
    </p><h2 class="article-text"><em>Sonselasuchus</em> cambia su postura al crecer</h2><p class="article-text">
        Un trabajo publicado en <em><strong>Journal of Vertebrate Paleontology</strong></em><strong> </strong>describe a <em><strong>Sonselasuchus cedrus</strong></em>, un reptil antiguo relacionado con los cocodrilos que presentaba un cambio llamativo en su forma de desplazarse a medida que crec&iacute;a. El estudio explica que los<strong> individuos j&oacute;venes avanzaban apoyados en cuatro patas</strong>. Sin embargo, al alcanzar mayor tama&ntilde;o, el animal pod&iacute;a <strong>desplazarse sobre las dos traseras</strong>. Ese cambio de postura aparece ligado al desarrollo progresivo de su esqueleto y se observa al comparar restos de diferentes edades.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Investigadores explican que el parecido surge por desarrollo paralelo                            </span>
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        El aspecto general del animal resultaba curioso porque recordaba al de algunos dinosaurios corredores. Ten&iacute;a patas largas, huesos ligeros y una cabeza con pico sin dientes. A primera vista el cuerpo evocaba el de ciertos reptiles del Cret&aacute;cico con forma parecida a un avestruz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elliott Armour Smith</strong>, investigador de la Universidad de Washington en Seattle, explic&oacute; que ese parecido no indica parentesco directo y se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;estas similitudes<strong> surgieron por separado en linajes distintos </strong>que viv&iacute;an en ambientes parecidos&rdquo;. La explicaci&oacute;n apunta a un fen&oacute;meno evolutivo en el que animales de grupos diferentes adoptan estructuras parecidas al ocupar funciones similares dentro de un mismo ecosistema.
    </p><h2 class="article-text">El crecimiento altera proporciones del cuerpo</h2><p class="article-text">
        El cambio en la forma de caminar se detect&oacute; al estudiar el crecimiento de las extremidades. Los restos indican que las <strong>patas delanteras eran relativamente largas</strong> en individuos j&oacute;venes, aunque esa proporci&oacute;n cambiaba con la edad.
    </p><p class="article-text">
        Armour Smith explic&oacute; que &ldquo;la pata delantera empieza midiendo cerca del 75% de la trasera y termina alrededor del 50%&rdquo;. Esa diferencia<strong> alteraba el equilibrio corporal</strong>. Con patas traseras m&aacute;s largas y robustas, el peso del cuerpo se concentraba en la parte posterior y permit&iacute;a <strong>caminar erguido </strong>cuando el animal alcanzaba la madurez.
    </p><h2 class="article-text">Un yacimiento de Arizona re&uacute;ne miles de restos</h2><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles proceden del Parque Nacional Petrified Forest, en el estado de Arizona. All&iacute; se encuentra una de las zonas con m&aacute;s restos del periodo Tri&aacute;sico en Am&eacute;rica del Norte. Las excavaciones comenzaron en 2014 en un lugar conocido como Kaye Quarry. Desde entonces los investigadores han<strong> recuperado m&aacute;s de 3.000 huesos </strong>pertenecientes a distintos vertebrados. Entre ellos aparecen peces, anfibios, dinosaurios y varios reptiles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las campañas en Petrified Forest recuperan miles de piezas óseas                            </span>
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        Aproximadamente<strong> 950 restos corresponden al nuevo animal</strong> descrito. <strong>Christian Sidor</strong>, tambi&eacute;n de la Universidad de Washington, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;el yacimiento sigue produciendo f&oacute;siles nuevos y resulta emocionante ver lo que todav&iacute;a puede aparecer&rdquo;. En total se calcula que los huesos <strong>pertenecen al menos a 36 individuos</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los hallazgos ampl&iacute;an la diversidad del Tri&aacute;sico</h2><p class="article-text">
        El conjunto de hallazgos tambi&eacute;n ayuda a entender la<strong> variedad de reptiles cercanos a los cocodrilos </strong>durante el Tri&aacute;sico. Durante mucho tiempo se pens&oacute; que estos animales apenas cambiaron a lo largo de su historia. Sin embargo, algunos grupos desarrollaron<strong> formas corporales muy distintas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Michelle Stocker,</strong> investigadora de Virginia Tech, explic&oacute; que &ldquo;estos animales ya estaban probando formas corporales muy extra&ntilde;as antes de que los dinosaurios adoptaran rasgos parecidos&rdquo;. Esa diversidad muestra que los ecosistemas donde vivieron los primeros dinosaurios <strong>inclu&iacute;an muchos otros reptiles con estilos de vida variados</strong>, algunos de ellos con aspecto sorprendentemente parecido al de animales que aparecer&iacute;an millones de a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/arizona-revela-pariente-cocodrilo-tamano-gato-joven-caminaba-cuatro-patas-luego-paso-pm_1_13056836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:51:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arizona revela un pariente del cocodrilo del tamaño de un gato que de joven caminaba a cuatro patas y luego pasó a dos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/t-rex-no-pisaba-plano-corria-dedos-forma-moverse-disparaba-capacidad-alcanzar-grandes-velocidades-pm_1_13041771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea541138-f444-41e4-adce-6f891438b6fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Locomoción - El equipo de Adrian Tussel Boeye midió partes de la pierna y del pie en cuatro esqueletos completos y utilizó fórmulas biomecánicas para calcular desplazamientos posibles en grandes bípedos prehistóricos</p></div><p class="article-text">
        Las patas enormes avanzaban primero con cuidado y luego con un ritmo cada vez m&aacute;s r&aacute;pido mientras el terreno lleno de ra&iacute;ces obligaba a zigzaguear entre troncos ca&iacute;dos. El <strong>Tyrannosaurus rex </strong>comenz&oacute; as&iacute; la persecuci&oacute;n con un movimiento contenido que pronto se transform&oacute; en una carrera.
    </p><p class="article-text">
        El animal <strong>aceler&oacute; en pocos segundos</strong> mientras la presa cambiaba de direcci&oacute;n y trataba de ganar terreno sobre ra&iacute;ces y suelo irregular. Ese contraste entre un inicio contenido y un avance cada vez m&aacute;s veloz explica por qu&eacute; la forma real de caminar de este depredador se ha convertido en una pregunta esencial para los investigadores que estudian su locomoci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Un an&aacute;lisis con huesos bien conservados permiti&oacute; reconstruir c&oacute;mo apoyaba el pie el animal</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en la revista <em><strong>Royal Society Open Science</strong></em> examin&oacute; precisamente <strong>c&oacute;mo apoyaba el pie Tyrannosaurus rex </strong>cuando se desplazaba. El trabajo analiz&oacute; varios ejemplares bien conservados y concluy&oacute; que el dinosaurio<strong> cargaba el peso sobre los dedos </strong>en lugar de apoyar todo el pie.
    </p><p class="article-text">
        Esa forma de pisada modifica el c&aacute;lculo de velocidad y tambi&eacute;n la forma en que el cuerpo absorbe el impacto del movimiento. La investigaci&oacute;n ofrece un <strong>marco nuevo para estimar c&oacute;mo corr&iacute;a el mayor depredador terrestre </strong>de su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El equipo dirigido por <strong>Adrian Tussel Boeye</strong> en el College of the Atlantic en Maine parti&oacute; de un problema simple pero dif&iacute;cil de resolver con f&oacute;siles. Los investigadores midieron con precisi&oacute;n huesos de la pierna y del pie en cuatro ejemplares distintos. Esos valores se introdujeron en <strong>tres ecuaciones biomec&aacute;nicas </strong>utilizadas para calcular la velocidad de animales b&iacute;pedos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esos datos se<strong> simularon tres formas posibles de pisada</strong>. Una opci&oacute;n supon&iacute;a que el tal&oacute;n tocaba primero el suelo, otra situaba el apoyo en la parte media del pie y la &uacute;ltima colocaba el primer contacto en los dedos.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados cambiaron la imagen cl&aacute;sica del dinosaurio. El modelo en el que el pie tocaba el suelo con los dedos permiti&oacute; que el animal realizara <strong>m&aacute;s pasos en el mismo intervalo de tiempo</strong>. Ese patr&oacute;n aument&oacute; la velocidad estimada alrededor de un 20% frente a los c&aacute;lculos basados en una pisada plana.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los c&aacute;lculos del estudio, el<strong> Tyrannosaurus rex pod&iacute;a alcanzar entre 5 y 11 metros por segundo</strong>. Incluso ejemplares de gran tama&ntilde;o pod&iacute;an desplazarse con rapidez. Un individuo de unas 6,5 toneladas podr&iacute;a recorrer 100 metros en poco m&aacute;s de diez segundos, pr&aacute;cticamente como Usain Bolt, seg&uacute;n el modelo biomec&aacute;nico utilizado.
    </p><h2 class="article-text">Las marcas fosilizadas del suelo confirman que el peso reca&iacute;a sobre los dedos</h2><p class="article-text">
        Las huellas f&oacute;siles aportaron otra pista decisiva. Los investigadores revisaron rastros atribuidos a tiranos&aacute;uridos y observaron un patr&oacute;n repetido en la profundidad de las impresiones. Las <strong>marcas m&aacute;s profundas aparecen bajo los dedos y no bajo la parte posterior del pie</strong>. Esa distribuci&oacute;n indica que el peso del cuerpo se concentraba hacia la parte delantera durante el paso. Algunos rastros conservados en Nuevo M&eacute;xico muestran esta caracter&iacute;stica con claridad, con dedos hundidos en el sedimento mientras la <strong>parte trasera del pie apenas deja se&ntilde;al</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n compara este patr&oacute;n con animales actuales que caminan sobre dos patas. Los humanos utilizan una pisada con el tal&oacute;n como primer punto de contacto. Las aves terrestres presentan el comportamiento contrario y apoyan la zona delantera del pie. El Tyrannosaurus rex parece encajar mejor en este segundo modelo.
    </p><p class="article-text">
        Los autores escribieron en el art&iacute;culo que &ldquo;nuestro estudio representa el primer an&aacute;lisis biomec&aacute;nico cuantitativo del efecto de los patrones de pisada en la marcha de Tyrannosaurus&rdquo;. En el mismo trabajo a&ntilde;adieron que &ldquo;el pie de T. rex funcionaba de forma similar al de un ave&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los cient&iacute;ficos comparan este desplazamiento con el que utilizan hoy muchas aves</h2><p class="article-text">
        La<strong> postura del cuerpo tambi&eacute;n se adapta </strong>a ese estilo de movimiento. El dinosaurio habr&iacute;a avanzado con las <strong>patas flexionadas y con una sucesi&oacute;n de pasos r&aacute;pidos </strong>que ayudaban a mantener la estabilidad. Ese sistema convert&iacute;a las extremidades en <strong>amortiguadores</strong> capaces de gestionar el enorme peso del animal sobre terreno irregular. El resultado era un desplazamiento menos pesado de lo que suele mostrarse en reconstrucciones populares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Steve Brusatte</strong>, paleont&oacute;logo de la University of Edinburgh que no particip&oacute; en el estudio, resumi&oacute; esa idea al explicar al peri&oacute;dico<em> The New York Times </em>que &ldquo;este trabajo muestra que incluso el ic&oacute;nico T. rex caminaba de una forma muy parecida a las aves&rdquo;. En la misma entrevista a&ntilde;adi&oacute; una comparaci&oacute;n gr&aacute;fica al decir que el animal habr&iacute;a sido &ldquo;<strong>algo as&iacute; como una gallina de ocho toneladas caminando por el corral</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas conclusiones obligan a revisar muchas representaciones del dinosaurio en museos, documentales y animaciones. La imagen tradicional mostraba pasos pesados con el pie plano golpeando el suelo. Los nuevos modelos describen un desplazamiento m&aacute;s r&aacute;pido y con apoyo adelantado en los dedos. Ese cambio<strong> altera las estimaciones de velocidad, la forma de cazar y tambi&eacute;n la manera en que el cuerpo del depredador se manten&iacute;a estable </strong>mientras corr&iacute;a detr&aacute;s de su presa entre &aacute;rboles, ra&iacute;ces y terreno irregular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/t-rex-no-pisaba-plano-corria-dedos-forma-moverse-disparaba-capacidad-alcanzar-grandes-velocidades-pm_1_13041771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 14:44:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Han encontrado en la Patagonia a 'patas flacas', un dinosaurio del tamaño de un pollo que corría por las dunas hace 95 millones de años para cazar lagartos y mamíferos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/han-encontrado-patagonia-patas-flacas-dinosaurio-tamano-pollo-corria-dunas-95-millones-anos-cazar-lagartos-mamiferos-pm_1_13027311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b54ed00d-1d2d-4b1a-b780-97883b62557f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Han encontrado en la Patagonia a &#039;patas flacas&#039;, un dinosaurio del tamaño de un pollo que corría por las dunas hace 95 millones de años para cazar lagartos y mamíferos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuevos restos - El primer fósil consistió en patas incompletas, pero diez años después surgió Alma, un ejemplar casi intacto que facilitó estudios sobre musculatura y forma de desplazarse en un territorio dominado por animales mucho mayores</p></div><p class="article-text">
        Las patas dejan huellas profundas cuando el peso es descomunal y el cuello se eleva varios metros sobre el suelo. Los <strong>dinosaurios</strong> suelen imaginarse con esas proporciones, como <em>Patagotitan mayorum</em>, que alcanz&oacute; unos 40 metros de largo y un peso comparable al de catorce elefantes africanos. Sin embargo, junto a esos cuerpos colosales<strong> existieron dinosaurios muy peque&ntilde;os</strong> que apenas superaban el tama&ntilde;o de una gallina y que corr&iacute;an entre dunas y matorrales. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos cazaban lagartos o mam&iacute;feros diminutos para alimentarse sin competir con los grandes depredadores, y otros aprovechaban su ligereza para moverse en grupo o esconderse con rapidez. Esa diferencia de escala obliga a mirar con detalle c&oacute;mo viv&iacute;an los ejemplares m&iacute;nimos dentro de un paisaje dominado por gigantes.
    </p><h2 class="article-text">La anatom&iacute;a del ejemplar revel&oacute; rasgos poco comunes dentro de su linaje</h2><p class="article-text">
        Paleont&oacute;logos argentinos y estadounidenses publicaron en <em><strong>Nature</strong></em> el hallazgo del &uacute;nico esqueleto completo de <em><strong>Alnashetri cerropoliciensis</strong></em>, que significa <em>patas flacas</em> en lengua tehuelche y alude a su anatom&iacute;a, uno de los ter&oacute;podos no avianos m&aacute;s peque&ntilde;os registrados en Sudam&eacute;rica, que vivi&oacute; hace unos 95 millones de a&ntilde;os en el norte de la Patagonia. 
    </p><p class="article-text">
        El ejemplar procede de <strong>La Buitrera</strong>, en la provincia de R&iacute;o Negro, y pertenece a una hembra adulta de cuatro a&ntilde;os. Con unos 70 cent&iacute;metros de largo y cerca de un kilo de masa corporal, este<strong> dinosaurio carn&iacute;voro </strong>convivi&oacute; en el mismo entorno que especies mucho mayores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los ejemplares diminutos compartían territorio con criaturas enormes                            </span>
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        El cuerpo de <em>Alnashetri cerropoliciensis</em> estaba dominado por una cola larga y contaba con dientes m&aacute;s robustos que los de otros miembros de su grupo, similares a los de un peque&ntilde;o velociraptor.<strong> Peter Makovicky</strong>, paleont&oacute;logo de la Universidad de Minnesota y primer autor del estudio, explic&oacute; que &ldquo;el brazo reducido en un grupo con tama&ntilde;o corporal muy chico, con un cr&aacute;neo muy liviano, es contrario a lo que vemos en la mayor&iacute;a de los ter&oacute;podos&rdquo;. Aunque ten&iacute;a alas, no volaba, y su dieta inclu&iacute;a <strong>peque&ntilde;os vertebrados </strong>en lugar de insectos sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Federico Gianechini</strong>, de la Universidad de San Luis, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s llamativas de estos animalitos es que los m&aacute;s derivados ten&iacute;an los <strong>brazos muy reducidos</strong>&rdquo;, con un solo dedo dominante y una garra fuerte. El f&oacute;sil qued&oacute; cubierto por una duna que avanz&oacute; sobre el cuerpo y lo<strong> preserv&oacute; casi intacto </strong>durante unos 90 millones de a&ntilde;os, y ese enterramiento r&aacute;pido permiti&oacute; estudiar cr&aacute;neo, falanges y v&eacute;rtebras caudales.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo de <em>Nature</em> lo sit&uacute;a como un alvarezsauroideo no alvarezs&aacute;urido dentro de los celurosaurios, el mismo gran grupo que incluye al<em> Tyrannosaurus rex</em>. Solo existen dos ejemplares conocidos de la especie, y el primero, descrito en 2012, se basaba en huesos parciales de las patas.
    </p><h2 class="article-text">El paisaje patag&oacute;nico reuni&oacute; depredadores colosales junto a especies de talla reducida</h2><p class="article-text">
        El entorno donde vivi&oacute; estaba lejos de ser uniforme. En La Buitrera, una franja de unos 30 kil&oacute;metros de areniscas anaranjadas que conserva restos del <strong>desierto cret&aacute;cico de Kokorkom</strong>, aparecieron tambi&eacute;n dientes sueltos y huesos de carcarodontos&aacute;uridos como <em>Giganotosaurus</em> y de grandes titanosaurios como <em>Andesaurus</em> y <em>Argentinosaurus</em>.
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                Un esqueleto completo sacó a la luz a Alnashetri cerropoliciensis en la Patagonia cretácica                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Sebasti&aacute;n Apestegu&iacute;a</strong>, director del &aacute;rea de Paleontolog&iacute;a de la Fundaci&oacute;n de Historia Natural F&eacute;lix de Azara e investigador del Conicet, apunt&oacute; que &ldquo;los dinosaurios del tama&ntilde;o de <em>Alnashetri</em> eran mucho mas abundantes y se mov&iacute;an a veces en grupo y otras veces en forma solitaria&rdquo;. Esa convivencia muestra que el periodo conocido como <strong>era de los gigantes del sur incluy&oacute; tambi&eacute;n animales peque&ntilde;os </strong>que ocupaban otros nichos.
    </p><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n sobre su tama&ntilde;o cambi&oacute; ideas previas. <strong>Jorge Meso</strong>, de la Universidad Nacional de R&iacute;o Negro, explic&oacute; que &ldquo;hab&iacute;a un sesgo muestral bastante grande&rdquo;, porque cerca del 90% de los alvarezs&aacute;uridos conocidos proced&iacute;an de Asia y del Cret&aacute;cico superior.
    </p><h2 class="article-text">Dos descubrimientos separados por una d&eacute;cada permitieron reconstruir su forma de moverse</h2><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n en 2010 de<em> Haplocheirus sollers</em>, de casi dos metros de largo, llev&oacute; a proponer una<strong> reducci&oacute;n gradual del tama&ntilde;o en el grupo</strong>, pero <em>Alnashetri</em> no encaj&oacute; en ese esquema. Meso aclar&oacute; que &ldquo;hasta que, en 2012, aparece <em>Alnashetri</em> y muestra que no existi&oacute; esa tendencia marcada&rdquo;. El ejemplar sudamericano coexisti&oacute; con otros m&aacute;s grandes y con diferencias en cabeza y brazos, lo que apunta a una<strong> evoluci&oacute;n m&aacute;s variada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La historia del hallazgo empez&oacute; en 2004 con un f&oacute;sil formado por patas incompletas que ofrec&iacute;an datos limitados. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s apareci&oacute; el esqueleto articulado que permiti&oacute; describir la especie con detalle y publicarla ahora en <em>Nature</em>. Ese segundo ejemplar, apodado Alma, abri&oacute; la puerta a <strong>estudios de reconstrucci&oacute;n muscular y biomec&aacute;nica de la locomoci&oacute;n</strong>, y ampl&iacute;a la informaci&oacute;n disponible sobre c&oacute;mo un dinosaurio tan peque&ntilde;o logr&oacute; sobrevivir entre gigantes que dominaban el mismo territorio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/han-encontrado-patagonia-patas-flacas-dinosaurio-tamano-pollo-corria-dunas-95-millones-anos-cazar-lagartos-mamiferos-pm_1_13027311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 16:41:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Han encontrado en la Patagonia a 'patas flacas', un dinosaurio del tamaño de un pollo que corría por las dunas hace 95 millones de años para cazar lagartos y mamíferos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La diminuta flor fósil de 101 millones de años que conecta la Patagonia y Teruel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/diminuta-flor-fosil-101-millones-anos-conecta-patagonia-teruel-pm_1_13025850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/406ef26d-ba3f-494c-ac41-5cd6297c1aee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La diminuta flor fósil de 101 millones de años que conecta la Patagonia y Teruel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadores argentinos y españoles hallan un nuevo género y especie en el yacimiento conocido como La Fecha, donde también aparecieron restos del dinosaurio más grande conocido hasta la fecha</p><p class="subtitle">El papa Gregorio XIII hizo perder 10 días a Europa, pero fue por una buena causa: establecer el calendario que usamos ahora
</p></div><p class="article-text">
        Una<strong> diminuta flor f&oacute;sil </strong>en el yacimiento de un <a href="https://www.eldiario.es/spin/sahara-esconde-dinosaurio-cazador-13-metros-cresta-medio-metro-forma-cimitarra-refuta-teoria-acuatica-pm_1_13007544.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurio</a> gigante como <em>Patagotitan mayorum</em>, un saur&oacute;podo que vivi&oacute; a mediados del per&iacute;odo Cret&aacute;cico, hace aproximadamente<strong> 101 millones de a&ntilde;os</strong> durante el Cenomaniense, en lo que actualmente conocemos como Sudam&eacute;rica. Un hallazgo que aporta m&aacute;s informaci&oacute;n sobre la diversidad vegetal de la &eacute;poca y que conecta la Patagonia con Teruel, porque en el trabajo cuenta con la participaci&oacute;n de la Fundaci&oacute;n Conjunto Paleontol&oacute;gico de <a href="https://www.eldiario.es/temas/teruel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teruel</a> &ndash; Din&oacute;polis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos, investigadores argentinos del Museo Paleontol&oacute;gico Egidio Feruglio &ndash; CONICET y de la fundaci&oacute;n turolense, descubrieron este un nuevo g&eacute;nero y especie en el yacimiento conocido como La Fecha, <strong>en la Patagonia argentina</strong>, del que tambi&eacute;n proceden los f&oacute;siles del dinosaurio saur&oacute;podo gigante Patagotitan mayorum.
    </p><p class="article-text">
        Y sus caracter&iacute;sticas les han resultado peculiares. Seg&uacute;n describen en la revista cient&iacute;fica <em>Cretaceous Research</em>, se trata de una flor de peque&ntilde;o tama&ntilde;o, <strong>de entre seis y nueve mil&iacute;metros de di&aacute;metro</strong>. Esa ha sido la excusa perfecta para bautizar esta nueva especie de angiospermas.&nbsp;
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        El nombre elegido para la nueva especie ha sido <em>Patagoflora minima</em>, <strong>un juego de palabras</strong> que contrasta con <em>Patagotitan mayorum</em>, el dinosaurio m&aacute;s grande conocido hasta el momento que vivi&oacute; hace aproximadamente 101 millones de a&ntilde;os.&nbsp;En el caso de <em>Patagoflora</em>, proviene de dos palabras: Patagonia y flor. El apellido ha sido <em>minima, </em>que alude a su diminuto tama&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un comunicado, ambas organizaciones explican que este contraste es <strong>una manera de resaltar la diferencia abismal </strong>de dimensiones entre esta peque&ntilde;a flor y el enorme saur&oacute;podo encontrado en el mismo yacimiento. Con tama&ntilde;os diferentes, pero condenados a convivir en lo que actualmente se conoce como el yacimiento de La Flecha.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Flores y dinosaurios, una rara combinaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Su ubicaci&oacute;n es relevante, porque se trata de uno de los pocos casos en el mundo donde <strong>flores y dinosaurios </strong>aparecen preservados juntos. &ldquo;Estos f&oacute;siles nos permiten reconstruir con mayor precisi&oacute;n el ambiente donde vivieron los dinosaurios m&aacute;s grandes que existieron. Aunque las con&iacute;feras eran el componente arb&oacute;reo dominante, las plantas con flor ya estaban diversific&aacute;ndose y es probable que incluso hayan formado parte de la dieta de algunos herb&iacute;voros&rdquo;, explica Giovanni Nunes, del CONICET argentino.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DVInCGIDGFo/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, estos f&oacute;siles constituyen uno de los registros de flores m&aacute;s antiguos de toda Sudam&eacute;rica. Tambi&eacute;n es <strong>uno de los mejores datados del antiguo continente</strong> Gondwana hasta la fecha, con una edad de 101 millones de a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Patagoflora minima </em><strong>es la &uacute;ltima, pero no la primera</strong>. Ya se hab&iacute;an hallado plantas con flores de esta edad geol&oacute;gica en varios yacimientos de la provincia de Teruel, que tambi&eacute;n constituye una zona de especial relevancia para el estudio de la evoluci&oacute;n de las angiospermas en nuestro planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/diminuta-flor-fosil-101-millones-anos-conecta-patagonia-teruel-pm_1_13025850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 10:44:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La diminuta flor fósil de 101 millones de años que conecta la Patagonia y Teruel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Flores,Patagonia,Argentina,Teruel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué el Triceratops tenía una nariz tan grande? La utilizaban no solo para oler, según un estudio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/triceratops-tenia-nariz-grande-utilizaban-no-oler-estudio-pm_1_13006734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c775a42a-ce76-454f-ba05-4f8a6c6bb60d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137048.jpg" width="709" height="399" alt="¿Por qué el Triceratops tenía una nariz tan grande? La utilizaban no solo para oler, según un estudio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A través de ella, estos dinosaurios también eran capaces de controlar la temperatura y la humedad</p><p class="subtitle">Los censos del Imperio romano reducen el mito: en Hispania, solo un pequeño porcentaje de la población era esclava o liberta
</p></div><p class="article-text">
        Casi todo el protagonismo del <strong>Triceratops </strong>se lo llevan los <strong>tres cuernos de su cr&aacute;neo</strong>, que adem&aacute;s dan sentido a su nombre. La distribuci&oacute;n era la siguiente: dos largos por encima de los ojos y otro m&aacute;s corto, cercano a la nariz de este <a href="https://www.eldiario.es/spin/dinosaurio-acorazado-antiguo-mundo-parecia-fortaleza-viviente-cubierta-pinchos-pm_1_12891116.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurio</a> herb&iacute;voro que vivi&oacute; en el Cret&aacute;cico superior, hace aproximadamente entre 68 y 66 millones de a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sus ic&oacute;nicos cuernos han opacado otras cuestiones, como el <strong>tama&ntilde;o de su nariz</strong>, inusualmente grande en comparaci&oacute;n con la mayor&iacute;a de los animales. Ahora, una nueva investigaci&oacute;n publicada en la revista <em>The Anatomical Record </em>da nuevas pistas sobre esta cuesti&oacute;n y la vincula con la utilidad que ten&iacute;a esta parte para los Triceratops.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores <strong>reconstruyeron</strong> c&oacute;mo se integran en los cr&aacute;neos los nervios, los vasos sangu&iacute;neos y las estructuras para el flujo de aire. Y concluyeron que los dinosaurios con cuernos probablemente usaban la nariz no solo para oler, sino tambi&eacute;n para controlar la temperatura y la humedad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un cr&aacute;neo de lo m&aacute;s particular</strong></h2><p class="article-text">
        Los dinosaurios exhib&iacute;an una<strong> amplia gama de tipos de cr&aacute;neos</strong>, aunque aquellos con cuernos presentaban cr&aacute;neos m&aacute;s elaborados e inconfundibles, como en el caso del Triceratops. Esa singularidad ha hecho que la anatom&iacute;a de sus cr&aacute;neos sea m&aacute;s desconocida y el equipo de cient&iacute;ficos se propuso explorar los tejidos blandos internos utilizando las herramientas a su disposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El triceratops, en particular, ten&iacute;a <strong>una nariz muy grande e inusual</strong>, y no lograba entender c&oacute;mo encajaban los &oacute;rganos en ella, a pesar de recordar los patrones b&aacute;sicos de los reptiles. Eso despert&oacute; mi inter&eacute;s por su anatom&iacute;a nasal, su funci&oacute;n y su evoluci&oacute;n&rdquo;, explica en un comunicado el investigador asociado del Museo de la Universidad de Tokio, Seishiro Tada.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Varios otros dinosaurios emparentados con el Triceratops presentan características similares que llevaron a los investigadores a esta conclusión                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para ello, utilizaron datos de <strong>tomograf&iacute;a computarizada basada en rayos X</strong> de un Triceratops, as&iacute; como el conocimiento de la morfolog&iacute;a del hocico de los reptiles contempor&aacute;neos. &ldquo;Encontramos algunas caracter&iacute;sticas &uacute;nicas en la nariz y proporcionamos la primera hip&oacute;tesis integral sobre la anatom&iacute;a de los tejidos blandos en los dinosaurios con cuernos&rdquo;, celebra Tada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, apreciaron que estos dinosaurios ten&iacute;an un cableado inusual en la nariz. A diferencia de otros reptiles, <strong>la forma del cr&aacute;neo bloqueaba el paso </strong>de los nervios y los vasos sangu&iacute;neos a las fosas nasales. Y los tejidos evolucionaron de esta manera para sostener su gran nariz. Los investigadores tambi&eacute;n encontraron una estructura especial en la nariz del Triceratops llamada cornete respiratorio, que casi ning&uacute;n otro dinosaurio posee y que ayudaban a controlar la temperatura y la humedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque no estamos 100 % seguros de que el Triceratops tuviera un cornete respiratorio, ya que la mayor&iacute;a de los dem&aacute;s dinosaurios no tienen evidencia de ellos, algunas aves tienen una base de inserci&oacute;n (cresta) para el cornete respiratorio y los dinosaurios con cuernos tambi&eacute;n tienen una cresta similar en una ubicaci&oacute;n similar en la nariz. Por eso, concluimos que tienen el <strong>cornete respiratorio como las aves</strong>&rdquo;, concluye Tada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/triceratops-tenia-nariz-grande-utilizaban-no-oler-estudio-pm_1_13006734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 10:16:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué el Triceratops tenía una nariz tan grande? La utilizaban no solo para oler, según un estudio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ocurrió en el Evento de Extinción del Cuaternario para que el planeta perdiera a la mayoría de sus grandes mamíferos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ocurrio-evento-extincion-cuaternario-planeta-perdiera-mayoria-grandes-mamiferos-pm_1_12986853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a8885e8-c793-4763-9e0b-9c4d84fafad3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué ocurrió en el Evento de Extinción del Cuaternario para que el planeta perdiera a la mayoría de sus grandes mamíferos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desaparición masiva - Investigadores situaron los primeros casos en zonas cálidas de Asia y Oceanía y siguieron su avance por el norte euroasiático y América, mientras islas como Madagascar o Nueva Zelanda lo vivieron mucho después</p></div><p class="article-text">
        Un cambio de clima no siempre basta para explicar una desaparici&oacute;n masiva de animales. El evento de <strong>Extinci&oacute;n del Cuaternario </strong>alude a un episodio ocurrido al final del Pleistoceno que afect&oacute; sobre todo a <strong>grandes mam&iacute;feros y</strong> alter&oacute; ecosistemas enteros en distintos continentes. Se habla de &eacute;l como un proceso repartido en varias regiones y en momentos distintos, no como un &uacute;nico cataclismo instant&aacute;neo, y por eso obliga a analizar migraciones, temperaturas y presi&oacute;n humana en cada territorio.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n plantea una cuesti&oacute;n de escala, porque <strong>no fue una de las cinco grandes crisis biol&oacute;gicas de la historia</strong> del planeta aunque s&iacute; transform&oacute; de manera dr&aacute;stica la fauna reciente. Ese desajuste entre magnitud global y car&aacute;cter selectivo, centrado en animales de gran tama&ntilde;o, exige una explicaci&oacute;n concreta sobre qu&eacute; ocurri&oacute; realmente en esos milenios finales del Pleistoceno.
    </p><p class="article-text">
        Un episodio conocido en el &aacute;mbito cient&iacute;fico como LQE o QME, es decir, Extinciones del Cuaternario tard&iacute;o o Extinci&oacute;n de la Megafauna del Cuaternario, acab&oacute; hace unos 50.000 a&ntilde;os con <strong>alrededor de la mitad de la megafauna y dos tercios de los grandes mam&iacute;feros</strong> en un lapso breve si se mide en t&eacute;rminos geol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con un extenso reportaje de <em>La Br&uacute;jula Verde</em>, esa desaparici&oacute;n afect&oacute; a animales que superaban los 44 kilos y se produjo despu&eacute;s de una larga etapa dominada por tundras y estepas fr&iacute;as. No fue una de las cinco grandes extinciones masivas anteriores, como la que cerr&oacute; el Cret&aacute;cico hace 66 millones de a&ntilde;os, pero s&iacute; alter&oacute; de forma importante la fauna de Eurasia, Am&eacute;rica y Australia.
    </p><h2 class="article-text">La p&eacute;rdida de especies avanz&oacute; por regiones a ritmos distintos y dej&oacute; a &Aacute;frica casi intacta</h2><p class="article-text">
        El proceso <strong>no se dio al mismo tiempo en todas partes</strong> y eso ha sido uno de los puntos importantes del debate. Comenz&oacute; en Asia tropical y Ocean&iacute;a hace unos 50.000 o 45.000 a&ntilde;os y luego avanz&oacute; por la Eurasia boreal en dos oleadas, una entre 45.000 y 20.000 a&ntilde;os atr&aacute;s y otra entre 14.000 y 9.000 a&ntilde;os, cuando desaparecieron los &uacute;ltimos mamuts en Siberia y Am&eacute;rica del Norte. En Sudam&eacute;rica la crisis lleg&oacute; unos cinco siglos despu&eacute;s que en Norteam&eacute;rica, en paralelo al avance del <em>Homo sapiens</em>, y en islas como Jap&oacute;n, Madagascar, Nueva Zelanda o las Antillas se retras&oacute; hasta milenios posteriores, siempre vinculada a la llegada humana. &Aacute;frica fue la gran excepci&oacute;n, ya que de cerca de medio centenar de g&eacute;neros solo se perdieron ocho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Asia tropical y Oceanía perdieron fauna primero y más tarde lo hicieron Eurasia y América, mientras islas como Japón o Madagascar registraron pérdidas cuando ya habían pasado milenios"
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                Asia tropical y Oceanía perdieron fauna primero y más tarde lo hicieron Eurasia y América, mientras islas como Japón o Madagascar registraron pérdidas cuando ya habían pasado milenios                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una de las explicaciones cl&aacute;sicas apunt&oacute; al<strong> aumento de temperaturas </strong>entre el 15.000 y el 10.000 a.C., cuando la media global subi&oacute; unos seis grados y derriti&oacute; extensas masas de hielo. Muchos mam&iacute;feros adaptados al fr&iacute;o, con capas densas de pelo, sufrieron un <strong>exceso de calor corporal y no lograron ajustarse </strong>en poco tiempo a nuevas condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esa hip&oacute;tesis clim&aacute;tica ha recibido cr&iacute;ticas porque hubo una treintena de ciclos glaciares anteriores sin provocar una ca&iacute;da semejante de especies y porque en algunos lugares insulares las extinciones llegaron mucho despu&eacute;s, cuando el clima ya hab&iacute;a cambiado. Tambi&eacute;n se ha se&ntilde;alado que<strong> no se registraron p&eacute;rdidas vegetales equivalentes</strong> y que los f&oacute;siles muestran una reducci&oacute;n en la edad de madurez sexual, un patr&oacute;n m&aacute;s habitual en contextos de presi&oacute;n cineg&eacute;tica que en cambios t&eacute;rmicos.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n de herb&iacute;voros gigantes alter&oacute; el suelo y cambi&oacute; los gases en la atm&oacute;sfera</h2><p class="article-text">
        La salida de la &uacute;ltima glaciaci&oacute;n transform&oacute; los paisajes y modific&oacute; la qu&iacute;mica del suelo. Seg&uacute;n<em> La Br&uacute;jula Verde</em>, la <strong>ausencia de grandes herb&iacute;voros redujo de forma notable el metano atmosf&eacute;rico</strong>, ya que estos animales lo produc&iacute;an durante la digesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio de 2010 sobre la matanza de unos 30 millones de bisontes en el siglo XIX calcul&oacute; una ca&iacute;da de 2,2 teragramos de metano al a&ntilde;o, y un trabajo publicado en <em>Science</em> en 2006 estim&oacute; que en la transici&oacute;n al Holoceno se liberaron m&aacute;s de 5.000 tg. de carbono almacenados en el loess europeo y siberiano al descongelarse el suelo. La antigua estepa &aacute;rtica donde viv&iacute;an los mamuts dio paso a la tundra actual en amplias zonas de Asia.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras ayudan a entender la magnitud del fen&oacute;meno. Al final del Cuaternario desaparecieron 59 de los 71 g&eacute;neros de grandes mam&iacute;feros en Sudam&eacute;rica, 45 de 61 en Norteam&eacute;rica, 24 de 46 en Asia, 23 de 24 en Australia y 21 de 37 en Europa, mientras que a escala global se calcula que se perdi&oacute; alrededor del 65% de la megafauna y m&aacute;s del 80% en Am&eacute;rica y Australia.
    </p><p class="article-text">
        Esa rapidez<strong> no alcanz&oacute; el ritmo de la crisis del Cret&aacute;cico</strong>, causada por la coincidencia de una pluma mant&eacute;lica en el Dec&aacute;n y el impacto de un meteorito, pero s&iacute; fue muy acelerada para los est&aacute;ndares geol&oacute;gicos.
    </p><h2 class="article-text">La expansi&oacute;n de<em> Homo sapiens</em> se se&ntilde;al&oacute; como detonante de una presi&oacute;n letal sobre la fauna</h2><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis de la caza intensiva, conocida como <em><strong>blitzkrieg</strong></em>, sostiene que la expansi&oacute;n del <em>Homo sapiens </em>desencaden&oacute; una presi&oacute;n sobre especies poco habituadas a ese depredador. En su libro <em>Una breve historia de casi todo</em>,<strong> Bill Bryson</strong> escribi&oacute; que &ldquo;en ese momento de nuestra historia, ten&iacute;amos miles de a&ntilde;os de pr&aacute;ctica a la espalda en el tema de las eliminaciones irreversibles&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Bill Bryson recordó que la llegada de nuestra especie rara vez fue ajena a estas pérdidas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El mismo autor a&ntilde;adi&oacute; que &ldquo;muchas extinciones megafaun&iacute;sticas del Cuaternario Tard&iacute;o ocurrieron por tanto en ausencia de cambios clim&aacute;ticos relevantes, pero rara vez, si es que hubo alguna, ocurrieron independientemente de la llegada del <em>Homo sapiens</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han propuesto factores como la competencia por el agua, el uso extensivo del fuego, la introducci&oacute;n de pat&oacute;genos o el evento de Laschamp, un debilitamiento del campo magn&eacute;tico que increment&oacute; la radiaci&oacute;n ultravioleta.
    </p><p class="article-text">
        Tras aquella crisis lleg&oacute; la del Holoceno, considerada la sexta extinci&oacute;n masiva y asociada al Antropoceno, con una tasa actual de desaparici&oacute;n de especies entre 100 y 1000 veces superior al promedio natural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ocurrio-evento-extincion-cuaternario-planeta-perdiera-mayoria-grandes-mamiferos-pm_1_12986853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 11:00:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué ocurrió en el Evento de Extinción del Cuaternario para que el planeta perdiera a la mayoría de sus grandes mamíferos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pequeño pueblo de origen medieval y calles empinadas donde están los únicos restos de dinosaurios encontrados de toda esta provincia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pequeno-pueblo-origen-medieval-calles-empinadas-unicos-restos-dinosaurios-encontrados-provincia-pm_1_12989009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/804f628d-d732-4c6b-90fc-ec6dd825c8e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pequeño pueblo de origen medieval y calles empinadas donde están los únicos restos de dinosaurios encontrados de toda esta provincia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Peñarroya de Tastavins, en la provincia de Teruel, es toda una estampa pintoresca que cautiva a quienes la visitan</p><p class="subtitle">Este pueblo aragonés alberga cerros, pinares pero, sobre todo, fuentes: casi tantas como habitantes</p><p class="subtitle">Hallazgo arqueológico en Zaragoza: surgen restos de la muralla medieval y de una puerta construida en 15 días</p></div><p class="article-text">
        En provincia de <a href="https://www.eldiario.es/temas/teruel/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teruel</a>, la localidad de <strong>Pe&ntilde;arroya de Tastavins</strong> se consolida como una joya de la comarca del Matarra&ntilde;a, donde la historia parece haberse detenido entre sus piedras centenarias. Ubicado al noroeste de la provincia, este peque&ntilde;o municipio de origen medieval se asienta bajo el imponente <strong>Tossal de la Mola</strong>, desafiando la gravedad con sus <strong>calles empinadas</strong> y estrechas. Sus casas, decoradas con balcones de madera torneada y pronunciados aleros, ofrecen una estampa pintoresca que cautiva al viajero desde el primer momento. Es un lugar donde el silencio solo se rompe por el murmullo de las fuentes y el eco de un pasado que se remonta a tiempos inmemoriales.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier curioso y agradecido visitante es recibido con los brazos abiertos por una comunidad que mima y conserva con orgullo cada rinc&oacute;n de su <strong>patrimonio </strong>de esta joya de<strong> </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/aragon/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arag&oacute;n</a>. El entorno serrano que lo rodea completa un paisaje de gran belleza natural extraordinaria en el territorio. Uno de los mayores reclamos de esta villa, eso s&iacute;, es su asombroso <strong>legado paleontol&oacute;gico</strong>, que la sit&uacute;a en el mapa mundial de la ciencia por sus singulares hallazgos. Y es que en este pueblo turolense se hallaron los restos del <strong>Tastavinsaurus sanzi</strong>, un <strong>saur&oacute;podo herb&iacute;voro</strong> que habit&oacute; la zona hace aproximadamente ciento diez millones de a&ntilde;os. Este gigante, que med&iacute;a unos <strong>17 metros de longitud</strong>, es uno de los ejemplares m&aacute;s completos y mejor conservados del mundo en su especie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los huesos originales de este ejemplar de <a href="https://www.eldiario.es/temas/dinosaurios/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dinosaurio</a> se exhiben en el centro <strong>Inhospitak</strong>, destacando como los <strong>&uacute;nicos</strong> <strong>restos</strong> de estas caracter&iacute;sticas encontrados en toda la <strong>provincia</strong>. Adem&aacute;s de la impresionante r&eacute;plica a tama&ntilde;o real, el museo ofrece audiovisuales que explican el complejo proceso de excavaci&oacute;n, por lo que se trata de una oportunidad &uacute;nica para sumergirse en la prehistoria y comprender la evoluci&oacute;n de estos seres que anta&ntilde;o dominaron la regi&oacute;n hoy habitada.
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                    alt="El santuario de la Virgen de la Fuente, declarado Patrimonio de la Humanidad, alberga dos ermitas situadas en un entorno natural idílico"
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                El santuario de la Virgen de la Fuente, declarado Patrimonio de la Humanidad, alberga dos ermitas situadas en un entorno natural idílico                            </span>
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        La g&eacute;nesis de <strong>Pe&ntilde;arroya de Tastavins</strong> est&aacute; &iacute;ntimamente ligada a la protecci&oacute;n de su antiguo <strong>castillo</strong>, cuyos vestigios a&uacute;n asoman en la parte alta. Tras ser reconquistada por el rey Alfonso I en el a&ntilde;o 1169, la villa pas&oacute; a manos de la Orden de Calatrava en 1209. Fue bajo el amparo de esta fortaleza de origen musulm&aacute;n donde comenz&oacute; a formarse un caser&iacute;o que fue descendiendo por la ladera de la monta&ntilde;a. Todav&iacute;a se puede contemplar el <strong>Pont Xafat</strong>, un profundo tajo en la roca que serv&iacute;a como foso defensivo o puente elevadizo del castillo. La influencia de la orden militar es visible en edificios emblem&aacute;ticos, donde su cruz aparece grabada en piedra como s&iacute;mbolo de poder y pertenencia. Este pasado estrat&eacute;gico ha forjado el car&aacute;cter de una poblaci&oacute;n que ha sabido adaptarse a su dif&iacute;cil orograf&iacute;a de sierras.
    </p><p class="article-text">
        Pasear por el casco urbano es realizar un viaje en el tiempo a trav&eacute;s de una arquitectura que combina funcionalidad y <strong>belleza artesanal </strong>en cada rinc&oacute;n. Las calles, dise&ntilde;adas para salvar el desnivel del terreno, est&aacute;n salpicadas de escaleras y rincones con encanto que invitan a la exploraci&oacute;n pausada del viajero. Destacan las casas palaciegas como la de Palomo, l'Afaito o la Ximeta, que muestran la antigua pujanza econ&oacute;mica de las familias locales. El <strong>ayuntamiento</strong>, un edificio renacentista del siglo XVI, alberga en sus bajos una antigua c&aacute;rcel que se conserva en perfecto estado, en la que se pueden observar esgrafiados realizados por los presos, ofreciendo una visi&oacute;n real de la justicia de anta&ntilde;o en la comarca. La <strong>lonja</strong> y los antiguos lavaderos completan este conjunto civil, recordando los tiempos en que el mercado era el centro social.
    </p><p class="article-text">
        A tan solo dos kil&oacute;metros del n&uacute;cleo urbano, el <strong>santuario</strong> de la <strong>Virgen de la Fuente</strong> emerge como un espacio de profunda espiritualidad y arte mud&eacute;jar. Este complejo, declarado <strong>Patrimonio de la Humanidad</strong>, alberga dos ermitas situadas en un entorno natural id&iacute;lico junto al r&iacute;o que da nombre al pueblo. La joya indiscutible es la Ermita de Dalt, una construcci&oacute;n del siglo XIV que esconde un tesoro bajo su techumbre de madera policromada. Se trata de una estructura con motivos her&aacute;ldicos y rostros humanos, considerada una de las obras m&aacute;s valiosas de la carpinter&iacute;a aragonesa tradicional. Por su parte, la Ermita de Baix, de estilo barroco, fue levantada posteriormente para dar respuesta al creciente n&uacute;mero de peregrinos y visitantes. El sonido del agua brotando de su fuente de quince ca&ntilde;os a&ntilde;ade una dimensi&oacute;n m&aacute;gica a la visita de este enclave espiritual.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del entramado urbano, la iglesia de <strong>Santa Mar&iacute;a la Mayor</strong> domina el horizonte con su imponente torre campanario de planta cuadrada. Este templo, construido en el siglo XVIII siguiendo los c&aacute;nones del renacimiento tard&iacute;o, destaca por su fachada monumental y sus tres naves. En su interior se conservan restos de pinturas barrocas y una gran pila bautismal que ostenta con orgullo el escudo de la <strong>Orden de Calatrava</strong>. No muy lejos se encuentra el espacio g&oacute;tico Lo Roser, instalado en las ruinas de la antigua iglesia de San Miguel del siglo XIV. Este edificio cay&oacute; en desuso al construirse la parroquia actual, pero recientemente ha sido rehabilitado como centro cultural y expositivo del g&oacute;tico. Sus muros g&oacute;ticos y arcos apuntados sirven ahora de escenario para interpretar el pasado medieval y fomentar el arte entre los vecinos.
    </p><h2 class="article-text">Paredes de 100 metros</h2><p class="article-text">
        La naturaleza que rodea a <strong>Pe&ntilde;arroya de Tastavins</strong> es tan espectacular como su patrimonio construido, ofreciendo paisajes de una belleza salvaje y muy sobrecogedora. Las Rocas del Masmut son el monumento natural m&aacute;s emblem&aacute;tico, consistiendo en un monolito de <strong>paredes verticales</strong> que superan los <strong>cien metros</strong>. Este gigante de conglomerado y arcilla, que alcanza los 1.058 metros de altitud, es un santuario para numerosas colonias de <strong>buitres</strong>. Los senderistas que se aventuran por sus caminos se sienten embriagados por la majestuosidad de estas formaciones geol&oacute;gicas que dominan el horizonte. Adem&aacute;s, el t&eacute;rmino municipal cuenta con el Tossal d'Encanader, que representa la segunda mayor altura de los Puertos de Beceite en este territorio. Estos parajes permiten disfrutar de rutas entre pinos, encinas y una fauna variada donde destaca tambi&eacute;n la cabra mont&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esta combinaci&oacute;n de arte, deporte y naturaleza convierte a la villa en un destino imprescindible dentro de la comarca del Matarra&ntilde;a y <a href="https://www.eldiario.es/temas/teruel/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teruel</a>. Perderse por sus calles empinadas es descubrir un legado que abarca desde la era de los dinosaurios hasta la sofisticaci&oacute;n del arte mud&eacute;jar. Es, en definitiva, un lugar m&aacute;gico donde cada piedra cuenta una historia y cada rinc&oacute;n invita al viajero a regresar pronto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pequeno-pueblo-origen-medieval-calles-empinadas-unicos-restos-dinosaurios-encontrados-provincia-pm_1_12989009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 13:22:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pequeño pueblo de origen medieval y calles empinadas donde están los únicos restos de dinosaurios encontrados de toda esta provincia]]></media:title>
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