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    <title><![CDATA[elDiario.es - Padres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/padres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Padres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/amigos-hijos-encontrar-formula-seguir-quedando-distanciarse_1_13578883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9873e10a-03eb-4e64-b442-db59d8bee5dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153114.jpg" width="1020" height="574" alt="Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Padres y no padres analizan los roces en la amistad cuando cambian los planes, los horarios y la disponibilidad</p><p class="subtitle">Ser madre a los 30: entre la prisa por el reloj biológico y la soledad ante la falta de amigas con hijos</p></div><p class="article-text">
        Un mensaje de WhatsApp que llegaba al grupo un viernes por la tarde sol&iacute;a bastar para organizar una cena o una salida improvisada el fin de semana, pero con la llegada del primer beb&eacute;, esa sencillez tiende a transformarse en un rompecabezas que exige tener en cuenta multitud de variables y puede terminar frustrando el plan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo una vez que me fui de viaje con mis amigas, el ni&ntilde;o ten&iacute;a tres meses y decid&iacute; llev&aacute;rmelo porque le daba el pecho, pero lo pas&eacute; fatal. Ellas no pensaban que hab&iacute;a un ni&ntilde;o y que hab&iacute;a que adaptar los planes, decidieron hacer una ruta por el campo por donde era imposible ir con un carro porque era complicada, ni siquiera pod&iacute;a ir yo con el ni&ntilde;o; por las noches quer&iacute;an salir a cenar a la calle y me ten&iacute;a que llevar al ni&ntilde;o; y, sobre todo, me vi saturada sin la ayuda de mi pareja, todo el d&iacute;a liada con el pecho y las cacas&rdquo;, cuenta &Aacute;ngela, de 32 a&ntilde;os, que trata de integrar a su hijo en sus planes, aunque reconoce que esa escapada rural le sirvi&oacute; de aprendizaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga Cristina Polo Sevilla, de la plataforma <a href="https://yees.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">yees!,</a> este tipo de choques son una experiencia com&uacute;n: &ldquo;Hay ciertas din&aacute;micas dentro de las relaciones de amistad que es normal que cambien cuando llega un beb&eacute;, ya no puede haber tanta espontaneidad a la hora de quedar, por ejemplo, hay que cuadrar mucho m&aacute;s todos los planes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo una vez que me fui de viaje con mis amigas, el niño tenía tres meses y decidí llevármelo porque le daba el pecho, pero lo pasé fatal. Ellas no pensaban que había un niño y que había que adaptar los planes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela</span>
                                        <span>—</span> 32 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La vida da un vuelco</h2><p class="article-text">
        La maternidad o paternidad modifica el espacio temporal y el mapa mental de quien la asume, asegura Polo Sevilla. &ldquo;Incluso cambian las prioridades, porque el foco pasa a estar en el hijo, sobre todo cuando es muy peque&ntilde;o, porque ocupa todo el espacio, tanto el temporal como el mental. Entonces da la sensaci&oacute;n de que la amistad pasa a un segundo plano, pero la realidad es que no es necesario establecer un orden de prioridades en cuanto al cari&ntilde;o, sino en cuanto a las necesidades y lo que necesita una y otra parte&rdquo;, desarrolla la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los pocos meses que lleva siendo padre, Alberto, de 30 a&ntilde;os, cree que es dif&iacute;cil entender la situaci&oacute;n si no se vive: &ldquo;Te cambia la vida. Incluso a nivel mental, se te mete un sentimiento de hogar en el cuerpo y estar lejos de &eacute;l es un suplicio&rdquo;. &ldquo;Echo de menos salir alguna noche de fiesta y hacer alg&uacute;n plan m&aacute;s, pero ves al peque y se te pasa&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        Helena, de 41 a&ntilde;os y madre por partida triple, coincide en que &ldquo;es algo dif&iacute;cil de entender si no lo has vivido, muchas mujeres <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madre-30-prisa-reloj-biologico-soledad-falta-amigas-hijos_1_12204936.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sienten solas despu&eacute;s de ser madres</a> porque su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano no entiende por lo que est&aacute; pasando&rdquo;. &ldquo;La maternidad lo cambia todo: desde la relaci&oacute;n de pareja hasta la forma en que te ves a ti misma y las relaciones de amistad&rdquo;, resume.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quedar era dificilísimo, todo tenía que ser cerca de su casa, me parecía una exagerada con todo y aburridísimo que el único tema de conversación fueran sus niños. No supe acompañarla y nos alejamos bastante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Helena</span>
                                        <span>—</span> 41 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">D&oacute;nde est&aacute; mi amiga</h2><p class="article-text">
        Ella misma reconoce haber vivido la perspectiva opuesta a los 28 a&ntilde;os, cuando su mejor amiga tuvo mellizos y ella no supo encajar el giro. &ldquo;Mi vida era otra, yo no ten&iacute;a ni trabajo estable ni planes de familia y no entend&iacute;a absolutamente nada. Quedar era dificil&iacute;simo, todo ten&iacute;a que ser cerca de su casa, me parec&iacute;a una exagerada con todo y aburrid&iacute;simo que el &uacute;nico tema de conversaci&oacute;n fueran sus ni&ntilde;os. No supe acompa&ntilde;arla y nos alejamos bastante&rdquo;, recuerda, solo a&ntilde;os despu&eacute;s &ldquo;cuando me convert&iacute; en madre lo entend&iacute;&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes permanecen sin hijos dentro de grupos formados mayoritariamente por padres, el reto consiste en reubicar el espacio com&uacute;n. &ldquo;Hac&iacute;amos siempre un viaje anual y lo hemos adaptado a una escapada de tres d&iacute;as. Algunas hacen m&aacute;s sacrificios por no perd&eacute;rselo y otras no hacen tanto esfuerzo con la excusa del cansancio y de los ni&ntilde;os y prefieren quedarse en casa muchas veces&rdquo;, relata Cristina, de 32 a&ntilde;os, que valora que la relaci&oacute;n con sus amigas no ha cambiado cuando se han convertido en madres, aunque s&iacute; lo han hecho sus din&aacute;micas y comportamientos. &ldquo;No son las t&iacute;picas pesadas que solo hablan de los ni&ntilde;os; cuando quedamos siempre vienen con ellos, pero te adaptas, ya est&aacute;n superintegrados&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Laura, de 38 a&ntilde;os, ha acompa&ntilde;ado a muchas de sus amigas en la maternidad desde ese plano de integraci&oacute;n. &ldquo;Los hijos de mis amigas <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son para m&iacute; de mi familia</a> y disfruto mucho vi&eacute;ndolas como mam&aacute;s. S&iacute; es cierto que en momentos concretos echas de menos que est&eacute;n en un festival, pero entiendo que las circunstancias y las responsabilidades cambian y las relaciones evolucionan&rdquo;, comparte.
    </p><h2 class="article-text">Incomprendidos vs. desplazados</h2><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil que quien ha tenido un hijo sienta que sus amigos no comprenden sus limitaciones, como tener que cancelar varios planes en el &uacute;ltimo momento porque el beb&eacute; est&aacute; indispuesto, mientras que los amigos sin hijos sienten que la amistad ha pasado a un segundo plano o que la conversaci&oacute;n gira exclusivamente en torno a la crianza. &ldquo;Aparece cierta asimetr&iacute;a porque los planes empiezan a girar en torno a la disponibilidad de quienes son padres, y quienes no lo son sienten que tienen que estar adapt&aacute;ndose continuamente&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Polo Sevilla.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparece cierta asimetría porque los planes empiezan a girar en torno a la disponibilidad de quienes son padres, y quienes no lo son sienten que tienen que estar adaptándose continuamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Polo Sevilla</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para evitar caer en esa grieta, la empat&iacute;a debe ser mutua. &ldquo;Las personas que tenemos hijos podemos ser un poco acaparadoras con las conversaciones de hijos, porque al final necesitas desahogarte y sentir que lo que te est&aacute; pasando tambi&eacute;n le est&aacute; pasando a m&aacute;s gente&rdquo;, reconoce &Aacute;ngela. &ldquo;Yo intento siempre tener un poquito de cuidado y ver si hay personas que pueden sentirse fuera de la conversaci&oacute;n y se est&aacute;n aburriendo. A las madres tambi&eacute;n nos viene bien hablar de cultura, de pol&iacute;tica o de los ligues de tu amiga soltera&rdquo;, alega.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me pasa mucho que cuando quedo con amigas o amigos que no tienen hijos y mis hijos est&aacute;n presentes me sabe mal. Hay una sensaci&oacute;n de que los ni&ntilde;os molestan y pienso que no van a entender algunas cosas o que mis hijos pueden llegar a molestarles&rdquo;, confiesa Helena, lo que a veces le complica la log&iacute;stica de quedar con ellos al tener tres hijos. &ldquo;La experiencia me dice todo lo contrario, que los amigos entienden mi situaci&oacute;n y se amoldan bastante a ella, pero es m&aacute;s por m&iacute;, como una especie de autocensura&rdquo;, matiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de mantener intactas las rutinas para que la relaci&oacute;n siga siendo sostenible, sino de acordar nuevas formas de encuentro. &ldquo;Una buena parte del sufrimiento psicol&oacute;gico aparece cuando la realidad no encaja con nuestras expectativas. Aceptar esto significa entender que, durante un tiempo, la relaci&oacute;n puede necesitar m&aacute;s flexibilidad y menos exigencia&rdquo;, apunta <a href="https://www.ikfamily.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iker Burutxaga</a>, padre y psic&oacute;logo cl&iacute;nico especializado en el &aacute;mbito de la familia y el apego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una amistad no depende &uacute;nicamente de la frecuencia con la que nos vemos, de la cantidad de planes que hacemos juntos o de la facilidad con la que podemos quedar. Depende tambi&eacute;n de sentir que seguimos siendo importantes para el otro, de que existe inter&eacute;s, cari&ntilde;o, confianza y una historia compartida que contin&uacute;a teniendo un lugar en nuestras vidas&rdquo;, destaca el psic&oacute;logo, que propone que sean los amigos sin hijos quienes faciliten el contacto en lo pr&aacute;ctico. &ldquo;Quiz&aacute; ya no pueda quedar un viernes por la noche, pero s&iacute; pueda dar un paseo un s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana o mantener una conversaci&oacute;n por tel&eacute;fono mientras pasea con el ni&ntilde;o. No se trata de insistir constantemente ni de exigir atenci&oacute;n, sino de mantener el v&iacute;nculo sin esperar siempre una respuesta inmediata y transmitir que sigo aqu&iacute;&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de quien no tiene hijos, Laura enfatiza que la disposici&oacute;n afectiva es la clave: &ldquo;No hay ning&uacute;n truco de magia, es querer y empatizar con los nuevos ritmos de vida&rdquo;. &ldquo;A veces damos por hecho que estamos ah&iacute; simplemente porque seguimos estando, pero ahora me planteo si mis amigas se sintieron solas en el posparto. Hacernos esa pregunta es importante para acompa&ntilde;ar de la mejor manera&rdquo;, plantea.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una amistad no depende únicamente de la frecuencia con la que nos vemos, de la cantidad de planes que hacemos juntos o de la facilidad con la que podemos quedar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iker Burutxaga</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los padres, por su parte, tambi&eacute;n pueden tomar la iniciativa a la hora de proponer alternativas. &ldquo;Yo suelo ser bastante proactiva a la hora de proponer planes y pienso en sitios donde el ni&ntilde;o vaya a estar bien, que no sea el t&iacute;pico bar cerrado de taburetes donde yo vaya a tener que estar todo el rato corriendo detr&aacute;s de &eacute;l&rdquo;, asegura &Aacute;ngela.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La llegada de los hijos tiene tambi&eacute;n el poder de actuar como filtro en la reordenaci&oacute;n de las amistades. &ldquo;Hay amistades que se refuerzan mucho, otras que siguen igual y otras que desaparecen, depende del momento vital que viva cada uno&rdquo;, reflexiona Alberto en primera persona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las relaciones s&oacute;lidas van a encontrar nuevas formas de encontrarse. La amistad evoluciona hacia un entorno m&aacute;s maduro, flexible y capaz de adaptarse al contexto de cada uno&rdquo;, concuerda la psic&oacute;loga Polo Sevilla. &ldquo;Aquellas amistades que sean m&aacute;s superficiales, que est&eacute;n relacionadas con un &aacute;mbito en concreto o que dependan mucho de la disponibilidad, s&iacute; que se pueden ver m&aacute;s delimitadas. Tambi&eacute;n es una oportunidad para conocer m&aacute;s a la otra persona, nos puede ayudar a profundizar&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos mutan y los afectos genuinos pueden reencontrarse tiempo despu&eacute;s. &ldquo;Con los a&ntilde;os, algunas amigas me han dicho 'siento no haber estado a la altura cuando fuiste madre, no ten&iacute;a ni idea de lo que significaba esto'. Son gestos muy bonitos que demuestran que las relaciones se transforman si ambas partes participan en la adaptaci&oacute;n&rdquo;, subraya Helena, que tras ser madre por primera vez se sinti&oacute; sola y busc&oacute; apoyo en otros padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No interpretar los cambios como una falta de inter&eacute;s y entender que la adaptaci&oacute;n no puede recaer siempre en la misma persona son algunas de las claves en las que unos y otros parecen estar de acuerdo. Habr&aacute; planes que desaparezcan y otros nuevos por inventar, pero si la amistad est&aacute; por encima de conciertos, cenas tard&iacute;as o viajes improvisados, no tiene por qu&eacute; dejar de ser una amistad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/amigos-hijos-encontrar-formula-seguir-quedando-distanciarse_1_13578883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amigos con y sin hijos: cómo encontrar la fórmula para seguir quedando sin distanciarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Padres,Madres,Maternidad,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién compra los calcetines: cuando el cambio de armario se convierte en una trampa (también sentimental) para las madres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/compra-calcetines-cambio-armario-convierte-trampa-sentimental-madres_129_13572058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/069d297b-ca52-4b38-9e11-0cef907e2285_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quién compra los calcetines: cuando el cambio de armario se convierte en una trampa (también sentimental) para las madres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comprar ropa para las criaturas no parece una gran tarea doméstica. Nadie llega a la cena anunciando que ha dedicado dos horas y media a asegurarse de que tienen ropa de su talla: sencillamente, una mañana abren un cajón y allí están los calcetines, los calzoncillos, las camisetas y los pantalones de deporte</p><p class="subtitle">¿Quién contesta los mensajes en los chats de padres?</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que mis criaturas han necesitado ropa interior o calcetines, he sabido que me esperaba una peque&ntilde;a y muy poco apetecible expedici&oacute;n por una de esas tiendas de moda pantagru&eacute;licas, de varias plantas, en las que una puede recorrer varios kil&oacute;metros sin abandonar el edificio y donde todo cuesta tan poco que resulta inevitable preguntarse, en alg&uacute;n momento del trayecto entre la secci&oacute;n de pijamas y las cajas, qui&eacute;n est&aacute; pagando realmente el precio de esa fiesta.
    </p><p class="article-text">
        He tenido que prepararme f&iacute;sica y an&iacute;micamente para entrar en ellas y he salido, finalizada la misi&oacute;n, sinti&eacute;ndome una hero&iacute;na que ha concluido con &eacute;xito una labor tit&aacute;nica, una cazadora que regresa con las presas que alimentar&aacute;n a su familia, una diosa sin altar capaz de encontrar, entre cinco plantas, cuarenta percheros y una multitud de andar err&aacute;tico, seis pares de calcetines de la talla correcta, un <em>pack</em> de cinco calzoncillos con el&aacute;sticos que no aprieten y los pantalones de ch&aacute;ndal con los colores y superh&eacute;roes que el ni&ntilde;o est&aacute; dispuesto a lucir.
    </p><p class="article-text">
        Parece una lista sencilla hasta que est&aacute;s all&iacute; y descubres que hay cola para subir en el ascensor, turistas que compran maletas en las que meter toda la ropa que acaban de comprar tirada de precio &mdash;porque s&iacute;: es obscenamente barato&mdash; y personas que avanzan por los pasillos con una docena de perchas colgadas de un brazo. La secci&oacute;n de ropa infantil parece estar siempre en el lugar contrario a aquel por el que has entrado, as&iacute; que caminas por una planta circular y das varias vueltas hasta encontrar los pantalones; compruebas que quede talla. Ya que est&aacute;s, te haces con un par de sudaderas y, cuando por fin tienes todo, vuelves a hacer cola para pagar y tambi&eacute;n para volver a pisar la calle. Sales, entonces, cargada de ropa &mdash;compras m&aacute;s de la que necesitas para evitar repetir el mismo plan durante al menos cuatro meses&mdash; y con la sensaci&oacute;n &mdash;triste y desproporcionada&mdash; de haber vencido al sistema. Ja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cambio de armario tiene, además, una trampa sentimental. No toda la ropa que se queda pequeña puede meterse sin más en una bolsa. Hay prendas que han perdido cualquier utilidad y que, sin embargo, una se queda mirando unos segundos de más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Comprar ropa para las criaturas no parece una gran tarea dom&eacute;stica. Nadie llega a la cena anunciando que ha dedicado dos horas y media a asegurarse de que tienen ropa de su talla: sencillamente, una ma&ntilde;ana abren un caj&oacute;n y all&iacute; est&aacute;n los calcetines, los calzoncillos, las camisetas y los pantalones de deporte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos veces al a&ntilde;o llega, adem&aacute;s, el cambio de armario, una operaci&oacute;n que consiste en revisar la ropa, comprobar qu&eacute; sigue sirviendo, separar lo que se ha quedado peque&ntilde;o, decidir qu&eacute; se guarda para un hermano, primo o amigo m&aacute;s peque&ntilde;o, qu&eacute; se tira y qu&eacute; habr&aacute; que volver a comprar. Es el momento en el que empiezan a circular las bolsas de rafia de supermercado entre amigas y familiares.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de armario tiene, adem&aacute;s, una trampa sentimental. No toda la ropa que se queda peque&ntilde;a puede meterse sin m&aacute;s en una bolsa. Hay prendas que han perdido cualquier utilidad y que, sin embargo, una se queda mirando unos segundos de m&aacute;s: varios pares de patucos de ganchillo, el primer <em>body</em> con el osito bordado, la funda con forma de pez para la sillita de paseo, la camiseta de los Rolling Stones talla seis meses, la camiseta del <em>Yellow Submarine</em> de los Beatles en talla nueve, el jerseicito azul que guardaste para el futuro hijo de una amiga que nunca fue madre.
    </p><p class="article-text">
        Utilic&eacute; las primeras Converse de mi hija como llavero hasta que se descosi&oacute; la leng&uuml;eta. Sabes que no puedes conservarlo todo &mdash;a menos que quieras legar a tus hijos veinte cajas de ropa que ellos tirar&aacute;n sin contemplaciones dentro de treinta a&ntilde;os&mdash;, pero tampoco resulta tan sencillo decidir qu&eacute; parte de su infancia cabe en una bolsa para donar. As&iacute; que algunas cosas vuelven al armario, no porque vayan a servirle a nadie, sino porque todav&iacute;a no est&aacute;s preparada para que se vayan.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por fortuna, la ropa infantil tiene una segunda vida sorprendentemente bien organizada. Pasa de una prima a otra, de los hijos mayores de unas amigas a los pequeños de otras, de una casa a la siguiente, en una red informal que atraviesa ciudades, grupos de WhatsApp y generaciones</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por fortuna, la ropa infantil tiene una segunda vida sorprendentemente bien organizada. Pasa de una prima a otra, de los hijos mayores de unas amigas a los peque&ntilde;os de otras, de una casa a la siguiente, en una red informal que atraviesa ciudades, grupos de WhatsApp y generaciones. Las bolsas, al menos en mi entorno, parecen saber perfectamente a qu&eacute; manos deben llegar. En casa ocurr&iacute;a as&iacute;: el mejor amigo de mi entonces pareja estaba separado. Se conoc&iacute;an desde los doce a&ntilde;os: hab&iacute;an viajado juntos, se hab&iacute;an emborrachado juntos, iban al cine juntos, tomaban juntos las ca&ntilde;as de los domingos mientras comentaban la actualidad pol&iacute;tica con la convicci&oacute;n de dos tertulianos de La Sexta a los que &uacute;nicamente les faltaba que alguien les pusiera un micr&oacute;fono delante. Este amigo tiene dos hijos mayores que los nuestros y, cuando llegaba el momento de su cambio de armario, aparec&iacute;a en nuestra casa cargado con enormes bolsas de ropa en muy buen estado que mi hijo podr&iacute;a aprovechar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquellos dos hombres hab&iacute;an compartido colegio, adolescencia, vacaciones, novias, resacas, pel&iacute;culas, entierros, media vida. Pero cuando llegaba con los bolsones de pantalones y cazadoras de invierno, abrazaba a su amigo con sonoras palmadas en la espalda y a m&iacute; me daba dos besos y las consabidas bolsas. Era yo, pues, quien sacaba las prendas de las bolsas, comprobaba las tallas, separaba lo que pod&iacute;a servir, lavaba lo necesario o guardaba lo que todav&iacute;a era demasiado grande al fondo del armario para la siguiente temporada.
    </p><p class="article-text">
        No creo que ninguno de ellos se hubiera sentado jam&aacute;s a decidir que aquello era responsabilidad m&iacute;a; probablemente, ni siquiera se les hab&iacute;a ocurrido que hubiese una responsabilidad que asignar. La bolsa, simplemente, encontraba su destino, como otras tantas cosas, porque algunas tareas se repiten tantas veces en las mismas manos que dejan de parecer tareas y empiezan a confundirse con virtudes de la persona que las ejerce: ella sabe mejor qu&eacute; talla usan. Ella sabe d&oacute;nde comprar lo necesario. Ella se fija m&aacute;s en esas cosas&hellip; o lleva diez a&ntilde;os haci&eacute;ndolo casi en exclusiva.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; conviene a&ntilde;adir una de esas advertencias que aparecen al pie de algunos correos electr&oacute;nicos que recibo, sobre todo por parte de personas aut&oacute;nomas: &ldquo;Mis horas de trabajo pueden no ser las tuyas. Por favor, no sientas la obligaci&oacute;n de responder a este email fuera de tu horario laboral&rdquo;. Que nadie sienta que lo que cuento aqu&iacute; es extrapolable a todas las familias. Esta es mi burbuja y mi intuici&oacute;n dice que tambi&eacute;n la de muchas de las personas que me rodean, pero no quiero generalizar y, sobre todo, no quiero desmerecer el trabajo de quienes ejercen una crianza corresponsable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La bolsa, simplemente, encontraba su destino, como otras tantas cosas, porque algunas tareas se repiten tantas veces en las mismas manos que dejan de parecer tareas y empiezan a confundirse con virtudes de la persona que las ejerce: ella sabe mejor qué talla usan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los datos, con todas las cautelas que exige cualquier encuesta, indican, sin embargo, que mi colecci&oacute;n de bolsas, cambios de armario y calcetines tampoco ocurre en un completo vac&iacute;o estad&iacute;stico. <a href="https://yonorenuncio.com/nuestra-lucha/estudio-el-peso-invisible-de-la-maternidad-2025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El peso invisible de la maternidad</em></a>, publicado en 2025 por la Asociaci&oacute;n Yo No Renuncio a partir de m&aacute;s de 20.000 respuestas de mujeres de toda Espa&ntilde;a, recoge que el 86% de las que conviven en pareja asume la responsabilidad principal de la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/experiencia-criando-nina-hombre-14-anos-mayor-recae-agotada_129_12093881.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaci&oacute;n familiar</a> y la carga mental: pensar, anticipar, coordinar. No preguntaron qui&eacute;n compra los calcetines, pero cuesta encontrar una definici&oacute;n m&aacute;s exacta de todo lo que sucede antes de llegar a la tienda.
    </p><p class="article-text">
        El informe <a href="https://www.cepaim.org/publicacion/estado-de-las-paternidades-en-espana-2026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Estado de las Paternidades en Espa&ntilde;a 2026</em></a> de CONVIVE Fundaci&oacute;n Cepaim aporta un matiz necesario: las paternidades avanzan hacia modelos m&aacute;s implicados, afectivos y presentes, y m&aacute;s del 70% de las parejas considera que las tareas est&aacute;n justamente repartidas. La percepci&oacute;n, sin embargo, es m&aacute;s frecuente entre los padres que entre las madres y la brecha persiste especialmente en la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-carga-fisica-mental-maternidad-google-calendar-humano-no-descansa-xp_1_13189474.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carga mental</a>. Ah&iacute; cabe perfectamente una pareja convencida de que cr&iacute;a al cincuenta por ciento en la que solo una de las dos personas sabe que quedan calcetines suficientes en el caj&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convivencia permite mantener esas especializaciones sin prestarles demasiada atenci&oacute;n. Una separaci&oacute;n, en cambio, convierte una casa en dos y obliga a aprender cosas que hasta entonces sab&iacute;a el otro. Para algunos padres, la primera vez que tienen que renovar por su cuenta deportivas o pijamas llega entonces, no porque antes fueran incapaces de hacerla ni porque no cuidaran de sus hijos, sino porque otra persona sab&iacute;a qu&eacute; talla usaban, cu&aacute;ntos necesitaban y cu&aacute;ndo tocaba renovarlos.
    </p><p class="article-text">
        La carga mental tiene precisamente esa cualidad: cuesta verla porque buena parte de su trabajo sucede antes de que suceda nada. Antes de comprar las prendas necesarias, alguien ha tenido que darse cuenta de qu&eacute; falta. Antes de que una bolsa de ropa pueda seguir circulando, alguien ha decidido qu&eacute; se queda, qu&eacute; se guarda y qu&eacute; sale de casa. Qui&eacute;n cocina, qui&eacute;n limpia o qui&eacute;n lleva a los ni&ntilde;os a los partidos de baloncesto son preguntas f&aacute;ciles. Luego est&aacute;n las otras, las que nadie llega a hacer porque, antes de que falten los calcetines, alguien ya ha ido a comprarlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/compra-calcetines-cambio-armario-convierte-trampa-sentimental-madres_129_13572058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quién compra los calcetines: cuando el cambio de armario se convierte en una trampa (también sentimental) para las madres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,Padres,familias,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las 'millennials']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-madre-gustaria-maternidad-resulta-imposible-millennials_1_13566820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82074118-c704-438d-a409-e2e4d2c92882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x433y161.jpg" width="1200" height="675" alt="“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las &#039;millennials&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En comparación con generaciones anteriores, las mujeres de hoy en día tienen un mayor nivel de estudios, trabajan y participan más en el cuidado de los hijos. ¿Hay alguna forma de evitar sentirse completamente abrumada?</p><p class="subtitle">La trampa del “tiempo confeti”: pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa</p></div><p class="article-text">
        Una ma&ntilde;ana temprano, desesperada, Katherine cogi&oacute; el m&oacute;vil y le pregunt&oacute; a <a href="https://www.theguardian.com/technology/chatgpt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ChatGPT</a> c&oacute;mo hacer que su vida funcionara. Introdujo su horario de trabajo, el horario laboral de su marido, los d&iacute;as en que su hija de tres a&ntilde;os ten&iacute;a escuela infantil, el horario escolar &mdash;adem&aacute;s de los horarios de antes y despu&eacute;s del colegio&mdash; de su hija de seis a&ntilde;os; la flexibilidad que le ofrec&iacute;a su trabajo y el apoyo que recib&iacute;a de los abuelos, y le pregunt&oacute; a la IA si pod&iacute;a ayudarla a que las cosas le resultaran un poco m&aacute;s llevaderas.
    </p><p class="article-text">
        Le cont&oacute; al <em>chatbot </em>que se levanta entre las 5:00 o las 5:30 de la ma&ntilde;ana, para poder &ldquo;adelantarse a los ni&ntilde;os&rdquo;. Aprovecha ese tiempo para ducharse tranquilamente, empezar a preparar la fiambrera de su hija o, si le va muy bien, hacer un poco de ejercicio. Las ni&ntilde;as se despiertan entre las 5:30 y las 6:00 de la ma&ntilde;ana y, a partir de ese momento, empieza una fren&eacute;tica carrera para tenerlas listas para salir hacia el colegio y la guarder&iacute;a a las 7:00 horas. No es precisamente el comienzo tranquilo del d&iacute;a que a ninguna de ellas le gustar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bajan y quieren un abrazo en el sof&aacute;, y yo no paro de decirles: 'Lo siento mucho, tengo que preparar las fiambreras'&rdquo;, cuenta Katherine.
    </p><p class="article-text">
        Tras el fren&eacute;tico <em>sprint</em> dom&eacute;stico, las ni&ntilde;as salen por la puerta con su padre, que las deja de camino al trabajo y las recoge al final del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces tengo muy poco tiempo para prepararme y salgo corriendo por la puerta; el trayecto en autob&uacute;s me sirve para bajar las revoluciones un poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al final del d&iacute;a, vuelven a hacer lo mismo, pero al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Katherine describe su dilema junto a una piscina cubierta con exceso de calefacci&oacute;n en S&iacute;dney, donde nuestras hijas tienen clases la misma tarde entre semana.
    </p><p class="article-text">
        Ella y yo no nos conocemos fuera del contexto de las clases de nataci&oacute;n, pero ambas tenemos hijas de seis a&ntilde;os que han empezado este a&ntilde;o en colegios de primaria locales y otras de tres que se turnan para intentar escaparse de la piscina cuando las clases ya no les divierten, as&iacute; que hemos acabado charlando.
    </p><p class="article-text">
        Y surge el tema del malabarismo imposible de las madres <em>millennials</em> &mdash;en t&eacute;rminos generales, las nacidas entre 1980 y 1994&mdash;, como ocurre casi inevitablemente cuando las mujeres de nuestra edad y etapa de la vida nos reunimos. Porque, aunque las preguntas de Katherine a ChatGPT puedan parecer gritos desesperados de ayuda de una mujer al l&iacute;mite, la realidad es que no es un caso aislado.
    </p><p class="article-text">
        A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de f&uacute;tbol, al dejar a los ni&ntilde;os en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. &iquest;C&oacute;mo lo haces? &iquest;Qu&eacute; cosas se te escapan de las manos? &iquest;Por qu&eacute; te sientes as&iacute;?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los pocos minutos de conocernos en las gradas de los partidos de fútbol, al dejar a los niños en la escuela o al recogerlos de las extraescolares, las mujeres nos bombardeamos con preguntas. ¿Cómo lo haces? ¿Qué cosas se te escapan de las manos? ¿Por qué te sientes así?</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&ldquo;No est&aacute;s criando a tus hijos como quer&iacute;as&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La semana pasada se puso de relieve el impacto econ&oacute;mico que supone para los padres de hoy en d&iacute;a el malabarismo diario, con <a href="https://www.theguardian.com/australia-news/2026/sep/23/cost-of-raising-two-children-in-australia-has-risen-134-in-two-decades-study-says" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo estudio</a> que revela que el coste que supone para las familias australianas criar a dos o m&aacute;s hijos ha aumentado hasta al menos 36.500 d&oacute;lares al a&ntilde;o. El coste de mantener a flote a una familia ha aumentado un 134% en dos d&eacute;cadas, mientras que los ingresos familiares solo han crecido un 102% en el mismo periodo. [En Espa&ntilde;a, el gasto medio por ni&ntilde;o al mes en 2024 era de 758 euros, seg&uacute;n recoge un <a href="https://www.savethechildren.es/coste-de-la-crianza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> Save The Children. Y este aument&oacute; en un 15% entre 2022 y 2024 mientras que el IPC subi&oacute; un 9,5%].
    </p><p class="article-text">
        Georgie Dent, directora ejecutiva de The Parenthood, organizaci&oacute;n que public&oacute; el estudio, afirma que tener hijos reduce los ingresos de las mujeres australianas en una media del 55% durante los primeros cinco a&ntilde;os y que las familias australianas necesitan ahora dos fuentes de ingresos para salir adelante. No es una exageraci&oacute;n. En un cambio bastante radical para la estructura laboral del pa&iacute;s, en 2024 se convirti&oacute; por primera vez en la situaci&oacute;n m&aacute;s habitual que ambos padres trabajaran a tiempo completo en los hogares con hijos menores de 15 a&ntilde;os. A pesar de ello, afirma Dent, hay menos margen de maniobra en los presupuestos familiares. Mientras tanto, el &uacute;ltimo <a href="https://www.theguardian.com/australia-news/2026/sep/21/jim-chalmers-intergenerational-report-2026-deaths-outnumber-births-australia2060s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe intergeneracional</a> del Gobierno federal advierte de que se prev&eacute; que cada vez menos australianos tengan hijos en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Katherine siente esta realidad econ&oacute;mica de forma aguda, como un gran peso opresivo.
    </p><p class="article-text">
        Tras introducir todas las variables de su vida en ChatGPT, las sugerencias que le dio el chatbot resultaban imposibles. Le sugiri&oacute; que trabajara desde casa &mdash;algo que no es una opci&oacute;n&mdash; o a tiempo parcial.
    </p><p class="article-text">
        Katherine ya trabaja cuatro d&iacute;as a la semana; trabajar menos d&iacute;as remunerados significar&iacute;a que la familia tendr&iacute;a dificultades econ&oacute;micas. Todo su sueldo se destina a la hipoteca. Antes cubr&iacute;a los gastos, pero, tras las m&uacute;ltiples subidas de los tipos de inter&eacute;s, ya no es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si pudiera pasar a cinco d&iacute;as, supondr&iacute;a un aumento del 20%, lo cual no es poca cosa. He estado muy tentada de hacerlo&rdquo;. Sin embargo, eso significar&iacute;a pasar a&uacute;n menos tiempo con sus hijas.
    </p><p class="article-text">
        Bajar de los cuatro d&iacute;as a la semana no solo ser&iacute;a una imposibilidad econ&oacute;mica, sino que significar&iacute;a que ya no podr&iacute;a desempe&ntilde;ar su trabajo como ella quiere, ni de una forma que le permitiera que la tomaran en serio. &ldquo;Me ahogar&iacute;a y no valdr&iacute;a la pena contratarme&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Al final, lo m&aacute;s importante que ChatGPT le ofreci&oacute; a Katherine fue empat&iacute;a y un espejo sin concesiones ante el que se reflejaba su vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;ChatGPT me dijo algo as&iacute; como: 'Vaya, qu&eacute; interesante, lo que acabas de decir es que no est&aacute;s pudiendo ejercer la maternidad como siempre has querido y&hellip; te sientes limitada, y creo que esa es una experiencia muy com&uacute;n'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que una m&aacute;quina dise&ntilde;ada para rastrear los confines m&aacute;s rec&oacute;nditos del conocimiento humano publicado, sintetizar toda esa informaci&oacute;n y ofrecer diagn&oacute;sticos y soluciones solo pudiera ofrecerle una valoraci&oacute;n cruda de su vida y ninguna respuesta real la dej&oacute; destrozada. &ldquo;Me qued&eacute; all&iacute; sentada con los ojos encharcados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es que quiera estar en casa cinco d&iacute;as a la semana. No quiero ser exactamente como era mi madre. Pero quiero recogerlos del colegio y llevarlos a casa, y terminar el d&iacute;a tranquilamente con ellos. No hay forma alguna de que pueda hacer eso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez y nadie tuviera ni idea de cómo solucionarlo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Katherine</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una cuesti&oacute;n de tiempo</h2><p class="article-text">
        Aunque el creciente coste econ&oacute;mico de tener hijos subyace en todo ello como unos cimientos podridos, para muchos es solo una parte de las dificultades de la paternidad. Para numerosos padres, cuyas vidas parecen una goma el&aacute;stica tan estirada que se vuelve transl&uacute;cida, esa tensi&oacute;n se extiende tambi&eacute;n al tiempo y al bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un importante estudio realizado por la Oficina Australiana de Estad&iacute;stica, el grupo con mayor estr&eacute;s por falta de tiempo en el pa&iacute;s eran las madres solteras con hijos menores de 15 a&ntilde;os, de las cuales el 56% afirmaba sentirse &ldquo;siempre o a menudo&rdquo; con prisas o presionadas por el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Tener pareja apenas parece marcar la diferencia en cuanto a la sensaci&oacute;n de presi&oacute;n por la falta de tiempo que experimentan las madres: el 54,6% de las mujeres con hijos menores de 15 a&ntilde;os que tienen pareja afirman sufrir estr&eacute;s por falta de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres con hijos peque&ntilde;os presentan la tasa m&aacute;s alta de estr&eacute;s por falta de tiempo (46,6%) de entre todos los grupos de hombres del pa&iacute;s. En las parejas sin hijos, el n&uacute;mero de personas que se sienten muy presionadas por la falta de tiempo es aproximadamente la mitad que el de sus amigos con hijos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, a pesar del enorme aumento del trabajo remunerado de las mujeres en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os, las madres de hoy en d&iacute;a no dedican menos tiempo al cuidado de los hijos. Una de las conclusiones que se repite una y otra vez en las investigaciones sociol&oacute;gicas a nivel mundial es que los padres de hoy en d&iacute;a &mdash;sean del g&eacute;nero que sean&mdash; dedican m&aacute;s tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las investigaciones sociológicas a nivel mundial demuestran una y otra vez que los padres de hoy en día —sean del género que sean— dedican más tiempo al cuidado de los hijos que los padres de mediados del siglo pasado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En uno de los estudios m&aacute;s exhaustivos sobre el tema, los investigadores analizaron datos de 11 pa&iacute;ses a lo largo de casi 50 a&ntilde;os y descubrieron que, en todos y cada uno de ellos, la cantidad de tiempo dedicado diariamente al cuidado directo de los hijos aument&oacute; de forma espectacular, duplic&aacute;ndose de media para las madres entre 1965 y 2012 y triplic&aacute;ndose para los padres (aunque partiendo de una base mucho m&aacute;s baja).
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://melbourneinstitute.unimelb.edu.au/hilda/publications/hilda-statistical-reports" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Australia</a>, los hombres (y estos datos se refieren a todos los hombres, no solo a los padres) han aumentado el tiempo que dedican al cuidado &mdash;de los hijos y de familiares discapacitados o mayores&mdash; en media hora a la semana durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os: 5,5 horas a la semana en 2022, frente a las cinco horas de 2002. Sin embargo, las mujeres siguen dedicando casi el doble de horas al cuidado que los hombres, y su trabajo de cuidados tambi&eacute;n ha aumentado: dedican 10,7 horas a la semana a este fin en 2022, frente a las 10,1 horas de 2002. La carga de trabajo de todo el mundo ha aumentado &mdash;la de las mujeres en el sector del trabajo remunerado, la de los hombres en el hogar y la de las mujeres en el hogar&mdash; y no se ha producido una disminuci&oacute;n compensatoria ni en el trabajo remunerado de los hombres ni en las tareas de cuidado de las mujeres.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El mundo laboral es demasiado exigente&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Me da la sensaci&oacute;n de que se han ido retirando muchas de las piezas del Jenga, una a una, y la torre se est&aacute; tambaleando&rdquo;, afirma la profesora Lyn Craig, investigadora destacada en din&aacute;micas de g&eacute;nero y trabajo dom&eacute;stico de la Universidad de Melbourne. &ldquo;Creo que las presiones sobre las mujeres j&oacute;venes en particular, pero sobre los j&oacute;venes en general, son cada vez mayores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay menos margen econ&oacute;mico, lo que ofrece a las personas menos opciones para reducir el trabajo remunerado cuando aumentan las necesidades de cuidados.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque es m&aacute;s habitual que las parejas den por hecho que habr&aacute; un reparto m&aacute;s equitativo de las tareas dom&eacute;sticas, el mundo no ha cambiado lo suficiente como para que eso sea posible. &ldquo;Creo que no se ha prestado suficiente atenci&oacute;n, en el &aacute;mbito pol&iacute;tico, a c&oacute;mo reducir la cantidad de tiempo que se espera que los hogares dediquen actualmente al mercado laboral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Craig afirma que mucha gente esperaba que, como consecuencia de que las mujeres dedicaran m&aacute;s horas al trabajo remunerado, los hombres dedicaran m&aacute;s tiempo a las tareas dom&eacute;sticas. Pero, aunque m&aacute;s de la mitad de las mujeres australianas de entre 25 y 44 a&ntilde;os tienen ahora estudios universitarios, y muchas m&aacute;s ocupan puestos de trabajo remunerado en cargos cada vez m&aacute;s altos, eso no es lo que ha ocurrido. Los cambios en el &aacute;mbito dom&eacute;stico han sido mucho m&aacute;s lentos que los cambios en el &aacute;mbito laboral.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Simplemente creo que el mundo laboral es demasiado codicioso&rdquo;, afirma Craig.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres realizan menos tareas dom&eacute;sticas que antes, pero no menos tareas de cuidado, incluso aunque tengan m&aacute;s trabajo remunerado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente simplemente hace m&aacute;s cosas al mismo tiempo&rdquo;, explica Craig. &ldquo;Se duplican las tareas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe a que, como escribe Craig en un art&iacute;culo de 2006: &ldquo;Delegar el cuidado de los hijos es potencialmente m&aacute;s problem&aacute;tico que externalizar otras tareas dom&eacute;sticas. El cuidado de los hijos es una complicada mezcla de trabajo y amor. Equilibrar las necesidades de los ni&ntilde;os de recibir cuidados y las necesidades de las mujeres de independencia sin sobrecargarlas es el reto pendiente del feminismo'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de que escribiera esas palabras, le pregunto si sigue considerando que este es el principal reto pendiente del feminismo. &ldquo;Creo que s&iacute;&rdquo;, responde.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n dise&ntilde;&oacute; esto?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En 1963, Betty Friedan identific&oacute; &ldquo;el problema que no tiene nombre&rdquo;: una desesperaci&oacute;n generalizada entre las amas de casa blancas de clase media estadounidenses que se ve&iacute;an atrapadas por la expectativa de que su vida dom&eacute;stica les proporcionar&iacute;a una plenitud total. Pero, sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la &ldquo;m&iacute;stica femenina&rdquo; ha dado un giro.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres de la generaci&oacute;n <em>millennial,</em> al parecer, no est&aacute;n atrapadas por sus hogares, sino por la expectativa imposible de mantener todo &mdash;carrera profesional, maternidad, relaci&oacute;n de pareja, cuidado personal&mdash; al mismo tiempo y sin quejarse.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas m&aacute;s dif&iacute;ciles de este problema para esta generaci&oacute;n de mujeres no es que no tenga nombre, sino que parece un problema sin soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una amiga que ocupa un alto cargo en la administraci&oacute;n p&uacute;blica, tiene un marido que viaja con frecuencia por trabajo y un hijo de un a&ntilde;o que ha estado enfermo y sin dormir, me env&iacute;a un mensaje a las siete y media de la tarde para contarme que su hijo de cinco a&ntilde;os ha tenido &ldquo;una crisis de nervios monumental esta tarde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me solidarizo con ella y le pregunto si el ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os ya est&aacute; en la cama y si ella puede tirarse en el sof&aacute; con un helado o un vino y ver algo de telebasura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Debería estar, por así decirlo, en mi mejor momento, como en la cima de mi carrera profesional. Y, sin embargo, me siento atascada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Annie</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me responde: &ldquo;En serio, pero &iquest;cu&aacute;ndo hace eso la gente? Cu&eacute;ntame tu secreto. Miro a mi alrededor despu&eacute;s de acostar a los ni&ntilde;os y la casa est&aacute; completamente destrozada, y para cuando hemos terminado de ocuparnos de ello &mdash;desde luego, no la hemos LIMPIADO ni nada por el estilo, literalmente solo hemos recogido la comida y los restos de lo que se ha derramado&mdash;, &iexcl;ya es hora de irse a la cama!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le respondo con una foto de mi sal&oacute;n, que parece como si alguien hubiera cogido el contenido de una cesta de la ropa sucia, una caja de juguetes y una bolsa de pa&ntilde;ales y hubiera salpicado el suelo al estilo de Jackson Pollock. &ldquo;As&iacute; est&aacute;n las cosas ahora mismo&rdquo; &mdash;le respondo por mensaje&mdash;. &ldquo;No hay secretos&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese es el problema&rdquo;, dice Katherine mientras damos por terminada nuestra charla junto a la piscina, porque un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os, al que quiz&aacute; le est&eacute; goteando pis por una pierna o quiz&aacute; no, ha salido del agua y est&aacute; temblando sobre el hormig&oacute;n frente a nosotras. &ldquo;Es como si no pararas de quejarte de lo mismo a tus amigas una y otra vez, y nadie tiene ni idea de c&oacute;mo lidiar con ello, aparte de ganar la loter&iacute;a y luego echar por la borda por completo tu carrera, que tambi&eacute;n te importa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llevo meses recopilando historias de madres de todo el pa&iacute;s y hay algo que se repite en todas ellas: un sentimiento com&uacute;n de agobio total, de no tener margen alguno, de que la casa es un castillo de naipes que se ha construido demasiado alto y la m&aacute;s m&iacute;nima r&aacute;faga podr&iacute;a tumbarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora me encuentro en un momento de mi carrera en el que deber&iacute;a estar, en cierto modo, en mi m&aacute;ximo nivel, como en mi momento profesional m&aacute;s &aacute;lgido&rdquo;, dice Annie (nombre ficticio), madre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os. &ldquo;Y simplemente me siento atascada. Me siento dividida&hellip; No puedo dedicar el tiempo y la energ&iacute;a necesarios para ofrecer el resultado profesional que quiero ofrecer y ser la madre que quiero ser. Es demasiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a c&oacute;mo resolver el problema, Annie afirma que es necesario corregir lo que ella denomina &ldquo;desastres estructurales&rdquo;: el horario escolar, que va de las 9:00 a las 15:00 horas, o las semanas de vacaciones escolares que eclipsan con creces las vacaciones pagadas de cualquier padre o madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Por el amor de Dios! &iquest;Qui&eacute;n dise&ntilde;&oacute; eso?&rdquo;, pregunta. &ldquo;Lo dise&ntilde;aron hombres que trabajaban y ten&iacute;an esposas que se quedaban en casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dent y su organizaci&oacute;n, The Parenthood, proponen soluciones pol&iacute;ticas que incluyen un permiso parental m&aacute;s largo y que incentive a los hombres a disfrutarlo, junto con un mejor acceso a servicios de escuela infantil asequibles y de calidad.
    </p><p class="article-text">
        Annie afirma: &ldquo;De hecho, creo que la otra cuesti&oacute;n &mdash;que es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil&mdash; es reducir las horas que trabaja la gente y las expectativas sobre lo que significa ser un buen profesional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su sector, el &ldquo;&eacute;xito&rdquo; viene marcado por una cultura de jornadas largas y ajetreo visible. Tener una agenda repleta y estar ocupada m&aacute;s all&aacute; de lo que se puede contar. Mantener una carga de trabajo completa pero sostenible y hacer bien tu trabajo, pero estar en casa por las tardes para pasar tiempo con la familia, no lo es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; c&oacute;mo se cambia ese tipo de presi&oacute;n cultural&rdquo;. A pesar del agotamiento, la presi&oacute;n econ&oacute;mica y la sensaci&oacute;n de que todos estamos girando fren&eacute;ticamente nuestras ruedas para mantener nuestras vidas en movimiento, las mujeres con las que he hablado no odian sus vidas. No se arrepienten de ser madres.
    </p><p class="article-text">
        Soy una madre<em> millennial</em>. Adoro a mis hijas. Si alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que ser&iacute;a la maternidad antes de quedarme embarazada, volver&iacute;a a elegir tener a estas encantadoras agentes del caos sin dudarlo.
    </p><p class="article-text">
        Muchos padres y madres <em>millennials</em> estamos viviendo la vida con la que so&ntilde;&aacute;bamos: con trabajos y familias que amamos y por las que hemos luchado con u&ntilde;as y dientes. Estamos agradecidos por ello, pero todo resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que imagin&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Porque, del mismo modo, si antes de quedarme embarazada alguien hubiera podido hacerme sentir la realidad de lo que ser&iacute;a la maternidad, habr&iacute;a dicho: &ldquo;Seguro que podemos hacerlo mejor que esto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kate Lyons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-madre-gustaria-maternidad-resulta-imposible-millennials_1_13566820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 20:02:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No puedo ser la madre que me gustaría”: por qué la maternidad resulta tan imposible para las 'millennials']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Millennials,Padres,Crianza,Conciliación,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El calor no da tregua en las aulas de Toledo y arrecian las protestas de padres y alumnos: "Climatizar no es un lujo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/calor-no-da-tregua-otono-ampa-toledo-salen-calle-pedir-climatizacion-aulas_1_13532090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/759610e0-4a22-4323-9a8d-978e2a8dfd2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x731y453.jpg" width="1200" height="675" alt="El calor no da tregua en las aulas de Toledo y arrecian las protestas de padres y alumnos: &quot;Climatizar no es un lujo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 200 personas de nueve colegios públicos de la ciudad han repetido su protesta, como ya hicieran en junio, contra la falta de climatización y las altas temperaturas que sufren los estudiantes en clase, con veranos cada vez más largos y sin soluciones. Piden al Ayuntamiento y a la Junta que paren "el conflicto de competencias"</p><p class="subtitle">Castilla-La Mancha invertirá 23 millones más para combatir las “escuelas de calor”, donde han llegado a los 30 grados</p></div><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o ya est&aacute; aqu&iacute;, pero los term&oacute;metros parecen no haberse enterado. Todas las capitales de Castilla-La Mancha presentan este mi&eacute;rcoles temperaturas por encima de los 30 grados, que en el caso de Toledo llegan hasta los 35.
    </p><p class="article-text">
        Una t&oacute;nica que ha sido la habitual desde que comenzase el curso escolar all&aacute; por el 8 de septiembre (jornada en la que se alcanzaron 39 grados de m&aacute;xima en la capital de Castilla-La Mancha). Y la Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a (Aemet) ya avisa de que el reci&eacute;n estrenado oto&ntilde;o ser&aacute; &ldquo;muy probablemente&rdquo; m&aacute;s c&aacute;lido de lo normal en toda Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, los escolares de Toledo tienen que acudir cada d&iacute;a a unas aulas que contin&uacute;an sin climatizar y en cuyo interior los padres y madres aseguran que han llegado a registrar m&aacute;s 30 grados a las 9 de la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, las AMPA de nueve colegios p&uacute;blicos toledanos -&Aacute;ngel del Alc&aacute;zar, Nara, Valpara&iacute;so, G&oacute;mez Manrique, Santa Teresa, F&aacute;brica de Armas, Garcilaso, Alfonso VI y San Lucas y Mar&iacute;a-, han salido a la calle este mi&eacute;rcoles para reclamar &ldquo;un plan integral de climatizaci&oacute;n real y urgente para todos los centros educativos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta protesta que ha reunido a m&aacute;s de doscientos padres, madres y escolares, y contin&uacute;a <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/historica-concentracion-16-ampa-toledo-pedir-climatizar-aulas-registros-termicos-30-grados_1_13310526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la movilizaci&oacute;n que hubo al finalizar el pasado curso</a> ante las puertas de 16 centros, cuando sus AMPA denunciaron que los menores sufrieron mareos, lipotimias y diferentes afecciones a la salud.
    </p><h2 class="article-text">Los menores &ldquo;tienen calor&rdquo; y &ldquo;quieren aire&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Marta, madre del AMPA del CEIP F&aacute;brica de Armas, tiene un hijo de 5 a&ntilde;os y otra de 8. Asegura que el peque&ntilde;o, &ldquo;que en su vida se hab&iacute;a quejado de este tipo de cosas&rdquo;, no deja de repetir &ldquo;que hace mucho calor en el cole&rdquo;. &ldquo;Cuando les recojo a mediod&iacute;a salen sudad&iacute;simos y acalorados, salen mal&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que este problema ya suced&iacute;a a final del curso pasado, por lo que desde el AMPA decidieron comprar dos aparatos de aire acondicionado port&aacute;tiles para el campamento urbano que se desarroll&oacute; en este centro durante el verano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Basta de calor en las aulas&quot;                            </span>
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        No es la &uacute;nica AMPA que ha decidido tomar medidas de su propio bolsillo: en declaraciones a este medio, los manifestantes aseguraban que el AMPA del CEIP Valpara&iacute;so ha puesto ventiladores de techo en algunas aulas, mientras que en el CEIP Rosa Parks permiten a los peque&ntilde;os llevar ventiladores de mano para encontrar alivio. 
    </p><p class="article-text">
        Un hartazgo por las altas temperaturas del que los numerosos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as presentes dejaban constancia al grito de &ldquo;&iexcl;Tenemos calor!&rdquo; a la par que tambi&eacute;n dejaban clara qu&eacute; salida ven al problema: &ldquo;&iexcl;Queremos aire!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los manifestantes reclaman a las administraciones un &ldquo;acondicionamiento t&eacute;rmico adecuado&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Salud p&uacute;blica, protecci&oacute;n a la infancia y sentido com&uacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Un nuevo curso acaba de empezar y las aulas de nuestros colegios siguen sufriendo las consecuencias de no disponer de un acondicionamiento t&eacute;rmico adecuado. Durante los meses de calor, alumnos y personal docente soportan de forma sistem&aacute;tica temperaturas que vulneran los l&iacute;mites m&aacute;ximos establecidos para la seguridad y salud laboral, llegando a registrarse cifras insostenibles que provocan mareos, lipotimias e impiden por completo la concentraci&oacute;n de los menores. En invierno, la situaci&oacute;n no mejora: el fr&iacute;o extremo obliga a muchos estudiantes a dar clase y comer en los comedores con los abrigos puestos. Esta realidad es incompatible con una educaci&oacute;n p&uacute;blica digna, de calidad y segura&rdquo;, aseguraba el manifiesto, le&iacute;do durante la convocatoria.
    </p><p class="article-text">
        Aseguran que climatizar las aulas &ldquo;no es un lujo ni un capricho; es una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica, de protecci&oacute;n a la infancia y de estricto sentido com&uacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los manifestantes aseguran que en las aulas se superan los 30 grados de temperatura"
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            <span class="title">
                Los manifestantes aseguran que en las aulas se superan los 30 grados de temperatura                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n ven necesario que los trabajadores y trabajadoras de estos centros cuenten con un &ldquo;entorno de trabajo y aprendizaje protegido del estr&eacute;s t&eacute;rmico&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es un lujo ni un capricho; es una cuestión de salud pública, de protección a la infancia y de estricto sentido común</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Prueba de ello son <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/regreso-escuela-calor-sancionan-castilla-mancha-temperaturas-30-grados-centros-educativos_1_13484612.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las dos sanciones que la Inspecci&oacute;n de Trabajo ha interpuesto</a> recientemente a la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n de Castilla-La Mancha en materia de seguridad y salud laboral por no haber planificado medidas preventivas contra el calor y por permitir que en los centros educativos se hayan superado los 27 grados, el l&iacute;mite m&aacute;ximo de temperatura que establece la normativa de riesgos laborales para trabajos sedentarios.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Conflicto de competencias&rdquo; entre Junta y Ayuntamiento</h2><p class="article-text">
        Los convocantes han pedido tambi&eacute;n al Ayuntamiento de Toledo y al Ejecutivo auton&oacute;mico que &ldquo;cesen los conflictos de competencias&rdquo; y alcances acuerdos &ldquo;de forma inmediata&rdquo; para asumir la instalaci&oacute;n y mantenimiento de sistemas de climatizaci&oacute;n &ldquo;eficientes y sostenibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este &ldquo;conflicto de competencias&rdquo; al que aluden se da por las convocatorias de inversiones destinadas a ayuntamientos que lleva a cabo la Junta de Comunidades -financiadas con fondos europeos- para climatizar institutos, escuelas de artes o centros de educaci&oacute;n especial, est&aacute; promoviendo varias convocatorias destinadas a los ayuntamientos que quieran llevar a cabo este tipo de actuaciones en los colegios. Actualmente, est&aacute;n resolviendo la tercera de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde viene la pol&eacute;mica. El Gobierno de Emiliano Garc&iacute;a-Page defend&iacute;a estas convocatorias de subvenciones, que llegan a cubrir hasta el 80% de la inversi&oacute;n, e instaba a los ayuntamientos de &ldquo;ciudades importantes&rdquo; a acogerse a estas ayudas. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, el delegado de la Junta en Toledo, &Aacute;lvaro Guti&eacute;rrez, aludi&oacute; directamente al Ayuntamiento toledano y a su alcalde, Carlos Vel&aacute;zquez (PP), asegurando que &ldquo;el mantenimiento de los colegios es de competencia municipal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero desde el consistorio toledano, gobernado en coalici&oacute;n por PP y Vox, considera que no basta con que el Gobierno auton&oacute;mico ayude con la inversi&oacute;n, sino que es esta administraci&oacute;n la que deber&iacute;a hacerse cargo de toda la labor.
    </p><p class="article-text">
        El portavoz municipal, Juan Jos&eacute; Alcalde, ha afirmado hoy que la competencia en materia de climatizaci&oacute;n de los colegios corresponde a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, al igual que se encarga de los sistemas de calefacci&oacute;n de los centros educativos. &ldquo;No hay ninguna diferencia entre poner una caldera para dar calor y poner un sistema para dar fr&iacute;o, la competencia es climatizar, y climatizar significa fr&iacute;o y calor&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        Alcalde tambi&eacute;n se ha referido a la concentraci&oacute;n de este mi&eacute;rcoles, sobre la que ha asegurado que &ldquo;sabemos que el PSOE quiere politizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, el Consistorio ha solicitado ayudas para llevar a cabo actuaciones en dos colegios, apostando por el sistema de aerotermia -m&aacute;s costoso y complejo de instalar, pero m&aacute;s sostenible y eficiente que los 'split'-.
    </p><p class="article-text">
        El presupuesto para instalar aparatos de aire acondicionado en todos los colegios de Toledo rondar&iacute;a los 2,5 millones de euros, seg&uacute;n los c&aacute;lculos del Ayuntamiento, que alude a la convocatoria que ha hecho la Comunidad de Madrid para instar a la Junta a hacer lo propio con fondos del presupuesto regional. <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/pelea-familias-calor-aulas-negacionismo-climatico-ayuso-arranca-inversion-historica_1_13494451.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Claro que all&iacute;, la promesa del Gobierno de Isabel D&iacute;az Ayuso de un plan para mejorar las condiciones en los centros educativos ha provocado el recelo de padres y madres</a> que han pedido saber qu&eacute; presupuesto se destinar&aacute; y qu&eacute; calendario habr&aacute; para ejecutar las obras. 
    </p><p class="article-text">
        El portavoz municipal defiende la posici&oacute;n de PP y Vox en Toledo, asegurando que el alcalde convocar&aacute; el Consejo Escolar para tratar este asunto, pero sin dar fechas. Tampoco la previsi&oacute;n de la Aemet ofrece, de momento, una fecha en la que Toledo dejar&aacute; de estar por encima de los 30 grados de temperatura m&aacute;xima.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Muñoz de la Torre Granados]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/calor-no-da-tregua-otono-ampa-toledo-salen-calle-pedir-climatizacion-aulas_1_13532090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 18:30:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El calor no da tregua en las aulas de Toledo y arrecian las protestas de padres y alumnos: "Climatizar no es un lujo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colegios,Padres,Madres,Menores,Escuelas de calor,Emergencia climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Me he dado cuenta de que ya no me apetece jugar con mi hijo: confesiones de una madre que se siente incapaz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/he-dado-cuenta-no-apetece-jugar-hijo-confesiones-madre-siente-incapaz_129_13518804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c64331a8-67a0-4d73-9076-8df75e0f51b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="­Me he dado cuenta de que ya no me apetece jugar con mi hijo: confesiones de una madre que se siente incapaz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">He negociado partidas de cartas a cambio de no tener que coger un muñeco. He preferido hacer un puzle, construir un Lego, cualquier actividad que tuviera unas instrucciones, un principio y, sobre todo, un final</p><p class="subtitle">Sí, es normal que te aburras con tus hijos: por qué liberarse de la culpa de no disfrutar siempre la crianza</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero jugar contigo&rdquo;. Se lo he dicho muchas veces, aunque seguramente nunca con esas palabras. Le he dicho &ldquo;ahora voy&rdquo;, &ldquo;d&eacute;jame terminar esto&rdquo;, &ldquo;espera, que estoy trabajando&rdquo; o &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no mejor me ayudas a cocinar, que tenemos que hacer la cena?&rdquo;. He negociado partidas de cartas a cambio de no tener que coger un mu&ntilde;eco. He preferido hacer un puzle, construir un Lego, cualquier actividad que tuviera unas instrucciones, un principio y, sobre todo, un final.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nunca me ha gustado es que me pongan en las manos un se&ntilde;or de pl&aacute;stico y me digan que se llama Juan, que esta es su casa y que ahora tenemos que imaginar qu&eacute; le pasa. No s&eacute; qu&eacute; hacer con Juan. Y cuando, despu&eacute;s de esforzarme, consigo que diga algo, mi hijo me corrige: eso es algo que Juan jam&aacute;s dir&iacute;a. Pocas cosas me hacen sentir tan vieja como no saber qu&eacute; decir con un mu&ntilde;eco que acaba de inventar un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os. Pensaba que sencillamente no me gustaba jugar, pero empiezo a sospechar que lo que me pasa es que he olvidado c&oacute;mo se hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n supe jugar. Pod&iacute;a pasar una tarde entera montando un pueblo con construcciones, pinipones y mu&ntilde;ecos de goma de las series de dibujos animados que ve&iacute;a. Hab&iacute;a una plaza mayor, casas, calles, familias. Inventaba parentescos, amor&iacute;os, jerarqu&iacute;as y argumentos con una facilidad pasmosa. Una cosa llevaba a la otra y las horas pasaban sin pesar. En el colegio, ni siquiera nos hac&iacute;an falta juguetes. El patio y sus terrazas ajardinadas eran un edificio entero de vecinas con sus plantas, sus cocinas, sus cuartos de estar, sus ba&ntilde;eras, sus dormitorios. No estaban dibujados en ninguna parte; si acaso, un palo en la tierra levantaba un tabique imaginario, pero nosotras sab&iacute;amos perfectamente d&oacute;nde terminaba una habitaci&oacute;n y empezaba la siguiente. Desde fuera, las mujeres que vigilaban los recreos solo deb&iacute;an ver a unas ni&ntilde;as dando vueltas por un patio de colegio. Nosotras ve&iacute;amos nuestras casas futuras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No me refiero a ser una madre más entregada, ni a organizar los mejores planes; me refiero a que me entren las ganas de sentarme en el suelo y meterme, de verdad, en una historia que no existe</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tengo una buena amiga a la que envidio mucho porque nunca ha dejado de jugar. Cuando nos conocimos, acab&aacute;bamos de cumplir veinte a&ntilde;os. El sal&oacute;n de su casa estaba lleno de juegos de mesa y, con otros vecinos, jugaban al ping-pong en la mesa del patio com&uacute;n todas las semanas. Ahora tiene un hijo de ocho a&ntilde;os y juega con &eacute;l a diario sin que parezca costarle un esfuerzo; es m&aacute;s, hasta parece pas&aacute;rselo bien: inventan cosas, se disfrazan, van al parque, convierten cualquier tarde en otra cosa. Me gusta mucho ir a su casa y que juguemos todos juntos, porque as&iacute; pienso que mi hijo recordar&aacute; que yo tambi&eacute;n jugaba con &eacute;l. A m&iacute; me encantar&iacute;a parecerme un poco m&aacute;s a ella. No me refiero a ser una madre m&aacute;s entregada, ni a organizar los mejores planes, ni a preparar una aventura incre&iacute;ble cada viernes a la salida del cole; me refiero a que me entren las ganas de sentarme en el suelo y meterme, de verdad, en una historia que no existe.
    </p><p class="article-text">
        No aspiro a ello porque algunos d&iacute;as me conformo solo con respirar.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, la consola. Hace tiempo que no echamos una partida de tenis, de golf o de voleibol. No juego con mi hijo a la consola: ella juega con &eacute;l por m&iacute;. Me ha sustituido muchas tardes con una eficacia admirable. &Eacute;l tiene algo que hacer, se divierte, y yo puedo terminar de trabajar, poner la lavadora o leer un ratito sin que nadie necesite nada de m&iacute;. No voy a ser hip&oacute;crita: hay d&iacute;as en los que doy gracias porque exista. Podr&iacute;a convertir esto en una discusi&oacute;n sobre <a href="https://www.eldiario.es/nidos/experta-bienestar-digital-comprension-lectora-pantallas-familia-debe-referente-xp_1_13497114.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el uso de las pantallas,</a> calcular cu&aacute;nto tiempo pasa delante de ellas o preguntarme si deber&iacute;a estar haciendo algo m&aacute;s creativo con su tiempo &mdash;y flagelarme por ello&mdash;, pero ser&iacute;a hacer trampa. Muchas veces soy yo la que necesita que la maquinita est&eacute; ah&iacute;, con &eacute;l.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No juego con mi hijo a la consola: ella juega con él por mí. Me ha sustituido muchas tardes con una eficacia admirable. Él tiene algo que hacer, se divierte, y yo puedo terminar de trabajar, poner la lavadora o leer un ratito sin que nadie necesite nada de mí</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No quiero construir ahora un relato de su infancia que me convierta en una madre agotada que no tuvo elecci&oacute;n; claro que la tuve, muchas veces. Podr&iacute;a haber cerrado el ordenador. Podr&iacute;amos haber cenado m&aacute;s tarde. Podr&iacute;a haber cogido a Juan e inventado una voz para &eacute;l, pero la mayor&iacute;a de las veces estaba tan cansada que imaginar la vida de un mu&ntilde;eco me parec&iacute;a una exigencia desproporcionada. No hace falta que nuestra vida sea especialmente complicada para llegar agotados al final del d&iacute;a. A menudo, el trabajo no termina cuando termina nuestra jornada y viaja con nosotros en el bolso o en el bolsillo. Hay quien encadena dos empleos porque uno solo no alcanza, quien trabaja por su cuenta y contesta mensajes un domingo porque no sabe cu&aacute;ndo llegar&aacute; el siguiente encargo, quien sale de la oficina y sigue leyendo cadenas de mails en el metro. Despu&eacute;s hay que comprar, cocinar, limpiar, llevar, recoger, pedir citas m&eacute;dicas y acordarse de la cartulina que hay que llevar al colegio al d&iacute;a siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas personas de mi entorno, adem&aacute;s, la lista contin&uacute;a en direcci&oacute;n ascendente. Mientras cr&iacute;an a sus hijos, sus padres empiezan a necesitar cuidados. A esta generaci&oacute;n se la llama &ldquo;generaci&oacute;n s&aacute;ndwich&rdquo;: la que sale de una tutor&iacute;a en el colegio para acompa&ntilde;ar a su padre al m&eacute;dico. No es mi caso, pero lo veo a mi alrededor y me pregunto de d&oacute;nde sale todo: el tiempo, la paciencia, la cabeza necesaria para recordar qui&eacute;n tiene una cita en el centro de salud el martes y qui&eacute;n examen el jueves.
    </p><p class="article-text">
        Y en mitad de cualquier mi&eacute;rcoles, aparece mi hijo con un mu&ntilde;eco que se llama Juan y me pregunta si jugamos. Entonces, miro la hora y le digo: es la hora del ba&ntilde;o, hay que hacer la cena, ma&ntilde;ana necesitas una cartulina, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la cartulina?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No solo pienso en jugar con los niños; me pregunto si puedo incorporar el juego a mi vida. Hacer algo sin calcular cuánto va a durar, qué tengo pendiente o para qué sirve. Que el juego sea el plan, que no mande el sonido de una notificación en mi teléfono</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Siempre me ha resultado m&aacute;s f&aacute;cil y placentero hacer otras cosas juntos: ir al cine, un plan con m&aacute;s amigos, un paseo en bici. A &eacute;l le serv&iacute;a el suelo del sal&oacute;n de nuestra casa para inventar un mundo nuevo. Ahora ya casi nunca me pide que juguemos. Quiero pensar que es porque ha crecido. El sal&oacute;n est&aacute; m&aacute;s ordenado. La mesa del sal&oacute;n, de la que cuelgan mantas y s&aacute;banas, ya no es una tienda de campa&ntilde;a, un refugio, un castillo. Puedo caminar descalza sin miedo a clavarme una pieza. Ahora prefiere pasar el rato con un bal&oacute;n y sus amigos en la calle. No me necesita para sus juegos, aunque alguna Jenga nos echamos de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, me pregunto si podr&iacute;a volver a jugar. Y no solo pienso en jugar con los ni&ntilde;os; me pregunto si puedo incorporar el juego a mi vida. Hacer algo sin calcular cu&aacute;nto va a durar, qu&eacute; tengo pendiente o para qu&eacute; sirve. Que el juego sea el plan, que no mande el sonido de una notificaci&oacute;n en mi tel&eacute;fono. Quiero jugar. Pero no s&eacute; si s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga sabe. Quiero aprender de ella, que ha llegado a la edad adulta conservando eso que yo dej&eacute; por el camino. No s&eacute; si jugar se olvida de la misma manera que se olvida un idioma. A veces queda m&aacute;s de lo que creemos. Lo entiendes cuando lo escuchas, reconoces palabras, alguna vez incluso consigues decir una frase.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; un d&iacute;a mire una mesa y consiga que no sea una mesa. De peque&ntilde;a lo hac&iacute;a todo el rato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/he-dado-cuenta-no-apetece-jugar-hijo-confesiones-madre-siente-incapaz_129_13518804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 20:09:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Me he dado cuenta de que ya no me apetece jugar con mi hijo: confesiones de una madre que se siente incapaz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Padres,Niños,Juego,Ocio,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho": por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/empiezan-separarse-necesitan-cambio-instituto-crucial-adolescentes_1_13517389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e74647c-a1ae-4412-932a-99ece2897253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x268y118.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho&quot;: por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paso del colegio al instituto es un momento de cambio clave para los adolescentes. Es importante que las familias les acompañen sin que se sientan invadidos y comprendiendo lo que necesitan en esta nueva etapa
</p><p class="subtitle">Adolescencia y sexualidad: ¿dejo que mi hijo traiga a su pareja a dormir a casa?</p></div><p class="article-text">
        Acaba de terminar la primera semana de curso escolar y Paula sale del instituto tras su segundo d&iacute;a de clase. Tiene 12 a&ntilde;os y est&aacute; estren&aacute;ndose en la educaci&oacute;n secundaria. A la pregunta de qu&eacute; tal le ha ido, la respuesta es escueta: &ldquo;Bueno&hellip;&rdquo;. Al repreguntar, a&ntilde;ade m&aacute;s informaci&oacute;n. &ldquo;Regular. Es que est&aacute; siendo dif&iacute;cil porque es un cambio muy grande. Llevaba en el mismo colegio desde los tres a&ntilde;os y me est&aacute; costando sobre todo la parte social, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacer amigos</a>&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de la Educaci&oacute;n Primaria a la Secundaria suele suponer un momento importante para los y las adolescentes. Nuevo centro, profesores desconocidos, nuevos compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, m&aacute;s exigencia acad&eacute;mica&hellip; Adem&aacute;s, esta transici&oacute;n coincide con cambios profundos a nivel personal, tanto desde un punto de vista f&iacute;sico como psicol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para ellos es un cambio muy fuerte. Cuando son m&aacute;s peque&ntilde;os, le damos mucha importancia a los cambios de etapa, por ejemplo de Infantil a Primaria, pero cuando son adolescentes a veces les ponemos la etiqueta de &lsquo;mayores&rsquo; y no pensamos tanto en c&oacute;mo acompa&ntilde;arles&rdquo;, reflexiona la pedagoga Alejandra Mel&uacute;s. &ldquo;Puede que ya no pidan tanta ayuda como antes, pero lo cierto es que s&iacute; la necesitan, aunque de manera diferente. En estos d&iacute;as tenemos que ofrecerles tranquilidad, calma y presencia; olvidarnos de nuestro ego como padres y madres y centrarnos en lo que necesitan ellos&rdquo;, se&ntilde;ala la experta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un criterio con el que coincide Luc&iacute;a Gal&aacute;n, m&aacute;s conocida como &ldquo;Luc&iacute;a mi pediatra&rdquo;<em>, </em>sanitaria y divulgadora que acaba de publicar precisamente el libro <a href="https://www.luciamipediatra.com/producto/libro-adolescencia/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=21422597947&amp;gclid=Cj0KCQjwzY7VBhDwARIsAFtPvBR3qZBIeF8tfqLTw2oKWiRvdYo82YoX26yJosduhW_RYtsMtSQbbH0aAgAREALw_wcB" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Adolescencia</em></a> (Planeta, 2026). &ldquo;El inicio del instituto suele coincidir con uno de los momentos de mayor transformaci&oacute;n de toda su vida. No solo cambian de centro, de profesores o de compa&ntilde;eros; al mismo tiempo est&aacute; cambiando su cuerpo, su cerebro, su manera de relacionarse, su identidad y, sobre todo, la importancia que adquiere la mirada de los dem&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Cuando son más pequeños, le damos mucha importancia a los cambios de etapa, por ejemplo de infantil a primaria, pero cuando son adolescentes a veces les ponemos la etiqueta de ‘mayores’ y no pensamos tanto en cómo acompañarles</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandra Melús</span>
                                        <span>—</span> pedagoga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La clave para acompa&ntilde;arles sin invadirles es, seg&uacute;n Gal&aacute;n, entender su momento vital y sus necesidades reales. &ldquo;Esta es una de las grandes paradojas de la adolescencia: empiezan a separarse de nosotros justo cuando todav&iacute;a nos necesitan much&iacute;simo. Pero nos necesitan de otra manera&rdquo;, asegura. Y elabora esa idea: &ldquo;Quiz&aacute; ya no quieren que los llevemos hasta la puerta del instituto, que les preguntemos absolutamente todo o que intervengamos inmediatamente ante cada problema. Eso es sano: est&aacute;n construyendo su autonom&iacute;a. Acompa&ntilde;ar ahora significa respetar sus silencios, asegur&aacute;ndonos de que ellos sepan que pueden cont&aacute;rnoslo todo si alg&uacute;n d&iacute;a lo necesitan&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        Justo eso es lo que hacen los padres de Paula. &ldquo;Yo s&iacute; siento que mi madre y mi padre me est&aacute;n apoyando. Pero a veces salgo de clase cansada o enfadada y no me apetece hablar, y les pido que me dejen tranquila. Me gusta que en ese momento me den espacio y privacidad sabiendo que podemos hablar en otro momento que me apetezca m&aacute;s&rdquo;, explica la adolescente. Tambi&eacute;n reconoce que a veces le gusta que le vuelvan a preguntar: &ldquo;Significa que se preocupan por m&iacute; y eso me hace sentir bien&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Esta es una de las grandes paradojas de la adolescencia: empiezan a separarse de nosotros justo cuando todavía nos necesitan muchísimo. Pero nos necesitan de otra manera</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Galán</span>
                                        <span>—</span> (Lucía mi pediatra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El cambio como oportunidad</h2><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Fran J&oacute;dar, experto en adolescencia, tambi&eacute;n pone el foco en la importancia del entorno y la necesidad de ayudarles desde otro lugar. &ldquo;Si les preguntamos si necesitan algo, siempre nos dir&aacute;n que no, pero la realidad es que nos necesitan m&aacute;s que nunca porque ya pueden dar pasos importantes, pero a&uacute;n tienen la br&uacute;jula existencial descalibrada&rdquo;, asegura. Para &eacute;l, este cambio de etapa puede vivirse desde un enfoque m&aacute;s positivo. Si se afronta bien, puede ser &ldquo;una nueva oportunidad para encontrar su lugar en el mundo, encontrar sentido a su vida y ver un horizonte en el que imaginarse formando parte de esta sociedad, aportando algo &uacute;til&rdquo;, afirma este experto. 
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n es padre de un adolescente que empez&oacute; el a&ntilde;o pasado la secundaria, por lo que recuerda perfectamente c&oacute;mo fue ese momento. &ldquo;&iexcl;Vaya cambio!&rdquo;, comienza este padre. Su hijo consigui&oacute; plaza en el centro de referencia del barrio, por lo que empez&oacute; la nueva etapa junto a sus amigos del colegio. &ldquo;Eso te da tranquilidad, porque iban todos juntos en el autob&uacute;s y de alguna manera estaban m&aacute;s arropados&rdquo;. En su familia intentaron acompa&ntilde;ar la transici&oacute;n de la mejor manera posible. &ldquo;Le apoyamos como intentamos hacer con todo: d&aacute;ndole confianza, haci&eacute;ndole saber que estamos para lo bueno y para lo malo y pregunt&aacute;ndole poquito a poco, intentando no invadir su espacio&rdquo;. Tambi&eacute;n recuerda el primer d&iacute;a de instituto, cuando le acompa&ntilde;aron al centro, y c&oacute;mo a partir de ah&iacute; empez&oacute; a desplazarse &eacute;l solo en autob&uacute;s: &ldquo;Los nervios no se te pasan, pero poco a poco te vas acostumbrando a la situaci&oacute;n y dando espacio a lo nuevo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Puede ser una nueva oportunidad para encontrar su lugar en el mundo, encontrar sentido a su vida y ver un horizonte en el que imaginarse formando parte de esta sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran Jódar</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especializado en adolescencia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, madre de un chico y una chica adolescentes, tambi&eacute;n recuerda con nitidez el cambio de etapa. &ldquo;Los dos han tenido muchas ganas de ir al instituto; estaban muy ilusionados y a la vez muy nerviosos. Pero lo vivieron de formas diferentes: mi hijo se sinti&oacute; muy mayor, el hecho de ir solo hasta all&iacute; y poder desenvolverse en un entorno nuevo le hizo sentirse capaz. Pero a mi hija le cost&oacute; mucho m&aacute;s adaptarse, se sent&iacute;a muy peque&ntilde;a. Cuando llegaba a casa me dec&iacute;a: &lsquo;Mam&aacute;, &iexcl;hay gente con barba!&rsquo;&rdquo;, recuerda entre risas. A d&iacute;a de hoy, superada la etapa de adaptaci&oacute;n, cree que el cambio ha sido para ellos &ldquo;muy beneficioso&rdquo;. &ldquo;Les ha venido fenomenal, tanto a nivel acad&eacute;mico como relacional, han madurado mucho. Se libraron de la etiqueta que tra&iacute;an asignada del colegio (el gracioso, la problem&aacute;tica, el chulo&hellip;) y pudieron elegir qui&eacute;nes quer&iacute;an ser en el instituto&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Luc&iacute;a Gal&aacute;n propone buscar nuevos puntos de encuentro con ellos y ellas: &ldquo;Yo insisto mucho a las familias en cuidar los peque&ntilde;os espacios cotidianos: comer juntos, llevarlos en coche, interesarnos por sus amigos sin interrogarlos&hellip; Muchas de las conversaciones trascendentales con un adolescente no empiezan con un &lsquo;tenemos que hablar&rsquo;, sino que aparecen cuando hemos construido previamente un lugar seguro al que pueden volver&rdquo;, explica. Seg&uacute;n van creciendo, los amigos van ganando espacio en su vida y los padres pueden sentirse desplazados. &ldquo;Pero no nos sustituyen, nos recolocan. Dejamos de ser el centro para convertirnos en la base&rdquo;, afirma la pediatra.
    </p><p class="article-text">
        Tras su primer contacto con el instituto, dos d&iacute;as despu&eacute;s de empezar las clases, Paula siente que todav&iacute;a no ha conseguido hacer amigos, lo que a ella m&aacute;s le preocupaba. Echa de menos a sus compa&ntilde;eros del colegio. Lo que s&iacute; le gusta: &ldquo;El centro, las instalaciones y los profesores&rdquo;. &ldquo;S&eacute; que cuando pasen unos d&iacute;as todo ir&aacute; mejor. Pero poco a poco&rdquo;, concluye la adolescente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/empiezan-separarse-necesitan-cambio-instituto-crucial-adolescentes_1_13517389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 10:33:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Empiezan a separarse, pero nos necesitan mucho": por qué el cambio al instituto es crucial para los adolescentes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0e74647c-a1ae-4412-932a-99ece2897253_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x268y118.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Adolescentes,familias,Padres,Madres,Institutos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobreproteger al menor o protegerse a uno mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/sobreproteger-menor-protegerse_132_13496897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d29e076f-14e7-4ec3-914b-5ee209012dcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobreproteger al menor o protegerse a uno mismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reminiscencias de dolor, miedo, impotencia e inseguridad arraigadas en la propia infancia de los padres se reencarnan en la crianza de sus hijos, como si su “niño interior herido” tomara el control a la hora de educar</p></div><p class="article-text">
        La infancia nunca ha estado tan protegida como hoy ni tan intervenida por los adultos. Durante generaciones, el error, la frustraci&oacute;n, el dolor o la incertidumbre eran entendidas como parte natural del proceso de aprendizaje y pilares sobre los que se constru&iacute;a la personalidad. Sin embargo, en la &uacute;ltima d&eacute;cada han pasado a percibirse como experiencias a evitar o prevenir.
    </p><p class="article-text">
        Esta deriva ha favorecido, en muchos casos, din&aacute;micas de control excesivo y sobreprotecci&oacute;n que terminan condicionando el entorno del menor en lugar de acompa&ntilde;ar su proceso de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Psiquiatras, educadores y psic&oacute;logos alertan de las devastadoras consecuencias que ello est&aacute; produciendo en el desarrollo psicosocial de los menores educados bajo el paraguas de la sobreprotecci&oacute;n: desarrollo de personalidad narcisista, inseguridades extremas o autonom&iacute;a disfuncional, lo que dificulta tomar decisiones, asumir responsabilidades y desenvolverse por s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Tanto padres como madres con estilos educativos sobreprotectores tienden a prevenir el dolor de sus hijos a toda costa. Pero, en paralelo a este prop&oacute;sito, suele operar otro m&aacute;s silencioso: protegerse a s&iacute; mismos. Es decir, evitar el contacto con su propia vulnerabilidad emocional, activada cuando el hijo atraviesa situaciones de malestar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el marco educativo, los profesionales reciben atónitos y desbordados un aluvión de amenazas, solicitudes de diagnósticos y prescripciones de padres sobre el modo en el que tienen que enseñar a sus hijos, a pesar de que el contexto escolar provee al menor exactamente lo que necesita: un escenario controlado y gestionado por expertos en los que pueda aprender a gestionar, enfrentar y trabajar las emociones incómodas derivadas de los conflictos propios de su etapa madurativa. Algo inaudito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Reminiscencias de dolor, miedo, impotencia e inseguridad arraigadas en la propia infancia de los padres se reencarnan en la crianza de sus hijos, como si su &ldquo;ni&ntilde;o interior herido&rdquo; tomara el control a la hora de educar. En ese estado, se pierde la perspectiva y se reacciona con gran intensidad, bajo la apariencia legitimadora del discurso de &ldquo;los derechos y el bienestar del ni&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un proceso de alquimia infinita que transforma procesos naturales del ser humano en denuncias, reclamaciones, protocolos&hellip; En otras palabras, la b&uacute;squeda desesperada de un responsable que justifique el conflicto interno que evitan analizar. Nada revelador: la mente humana buscando desesperadamente razones que apacig&uuml;en el dolor que emana de la incertidumbre. 
    </p><p class="article-text">
        En el marco educativo, los profesionales reciben at&oacute;nitos y desbordados un aluvi&oacute;n de amenazas, solicitudes de diagn&oacute;sticos y prescripciones de padres sobre el modo en el que tienen que ense&ntilde;ar a sus hijos, a pesar de que el contexto escolar provee al menor exactamente lo que necesita: un escenario controlado y gestionado por expertos en los que pueda aprender a gestionar, enfrentar y trabajar las emociones inc&oacute;modas derivadas de los conflictos propios de su etapa madurativa. Algo inaudito. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">crecer implica desarrollar tolerancia a la frustración, fortaleza interna y capacidad de afrontar la dificultad. Son cualidades vitales para la vida adulta que deben cocerse a fuego lento en la infancia y adolescencia, aunque duela, aunque cueste, aunque dé pavor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aceptar que un hijo no siempre estar&aacute; bien &ndash;que experimentar&aacute; frustraci&oacute;n, conflictos, rechazo, malentendidos, expectativas incumplidas o, incluso, situaciones injustas provenientes de otros menores y adultos&ndash; forma parte del desarrollo natural de cualquier humano. A veces, se nos olvida que los menores son solo eso, humanos y no una hoja donde proyectar los deseos, frustraciones y necesidades no resueltas de sus progenitores. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, muchos adultos no solo intentan impedir el sufrimiento de sus hijos, tambi&eacute;n el de ellos mismos. Desde esta perspectiva, la sobreprotecci&oacute;n puede entenderse como una estrategia de control que busca reducir el malestar del menor y evitar que el adulto confronte emociones dif&iacute;ciles de sostener.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece una cuesti&oacute;n esencial: crecer implica desarrollar tolerancia a la frustraci&oacute;n, fortaleza interna y capacidad de afrontar la dificultad. Son cualidades vitales para la vida adulta que deben cocerse a fuego lento en la infancia y adolescencia, aunque duela, aunque cueste, aunque d&eacute; pavor.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros abuelos y padres tambi&eacute;n atravesaron ese proceso. La diferencia es que ellos ten&iacute;an menos posibilidades de sortearlo. Su contexto les obligaba a endurecerse. Hoy, en cambio, existen m&aacute;s recursos, m&aacute;s mediaciones y tambi&eacute;n m&aacute;s formas de amortiguar la realidad que incomoda, la que no queremos afrontar. Y la crianza es uno de los lugares donde esto se hace m&aacute;s visible.
    </p><p class="article-text">
        En nombre del amor y de la protecci&oacute;n del menor, y con la intenci&oacute;n sincera de darle lo mejor, a veces los padres pueden encarnar una forma de ego&iacute;smo socialmente legitimada. A veces, a quien verdaderamente se protege no es al hijo, sino a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernard Bossous]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/sobreproteger-menor-protegerse_132_13496897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2026 19:07:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobreproteger al menor o protegerse a uno mismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Padres,Crianza,Infancia,Menores,Pedagogía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/741056b9-3b83-4e5a-8ecd-c283b3bf2dad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1575y479.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El psicólogo Alberto Soler indica que incluso cuando pasan los años y los hijos cada año son un poco más independientes, a veces "se sigue en el ‘modo bebé’ durante más tiempo del necesario"</p><p class="subtitle">Una psicóloga indica cómo elegir las actividades extraescolares: “No todo lo que hacen nuestros hijos tiene que servir para algo”</p></div><p class="article-text">
        Es inevitable. Cuando nace un hijo las preferencias, tiempo y disponibilidad cambian por completo. Muchos padres se ven presionados a hacer una apuesta arriesgada: sacrificar sus aficiones, intereses e incluso amistades para dedicar el mayor tiempo a la crianza de los hijos. &ldquo;Tener hijos implica, necesariamente, adaptar nuestra vida a ellos, y el grado en el que haya que adaptarla depender&aacute; naturalmente de la edad y circunstancias que tengan&rdquo;, admite el psic&oacute;logo <a href="https://www.albertosoler.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Soler</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que, cuanto m&aacute;s peque&ntilde;os, m&aacute;s adaptaci&oacute;n. Agendar un encuentro para tomar un caf&eacute; se convierte en muchos casos en toda una aventura. Sin embargo, los ni&ntilde;os crecen y, a medida que lo hacen, &ldquo;podemos ir recuperando de forma progresiva parte del espacio que ten&iacute;amos antes, pero esto va a depender de muchos factores, sobre todo del apoyo del entorno&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, no es lo mismo una familia que cuente con el apoyo de abuelos, t&iacute;os y amigos, que una que no: las primeras &ldquo;tienen m&aacute;s margen para encontrar tiempo personal y de pareja&rdquo;, reconoce el especialista.
    </p><h2 class="article-text">Desconexi&oacute;n social por los hijos: la trampa en la que caen algunos padres</h2><p class="article-text">
        En algunos casos puede suceder que, pese a los a&ntilde;os y a que los hijos cada a&ntilde;o son un poco m&aacute;s independientes, &ldquo;hay cierta dificultad para entender este cambio y se sigue en el &lsquo;modo beb&eacute;&rsquo; durante m&aacute;s tiempo del necesario&rdquo;, admite Soler, aunque reconoce que no es algo que sea generalizado. 
    </p><p class="article-text">
        Que los padres renuncien a su vida social y se centren en la crianza en exclusividad, aunque pueda parecer el mayor acto de amor, no lo es. Anular la vida social, las aficiones y el espacio personal para ser un padre o una madre &lsquo;perfectos&rsquo; puede convertirse en una trampa que perjudica a todo el entorno familiar. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos perder el contacto con amigos que no son padres porque parecen estar en un mundo totalmente distinto al nuestro. Y perdemos el contacto con amigos que s&iacute; lo son porque est&aacute;n tan o m&aacute;s ocupados que nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto afecta a muchos niveles, como &ldquo;el estado de &aacute;nimo, ansiedad, estr&eacute;s, sue&ntilde;o&hellip;&rdquo;, afirma Soler, para el que, si hay algo que de verdad puede afectar es conocer de d&oacute;nde viene esa exclusividad y si se trata m&aacute;s bien de algo elegido o, por el contrario, aceptado. 
    </p><h2 class="article-text">Los factores detr&aacute;s del aislamiento social de madres y padres</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Posiblemente, lo que m&aacute;s pesa a nivel psicol&oacute;gico son los factores que empujan hacia la soledad social y el aislamiento de las madres, ya que muchas, una vez han tenido a su criatura, perciben el abandono y la falta de apoyo de su entorno: pareja, familia, amistades y, por supuesto, la sociedad en su conjunto&rdquo;, advierte Soler.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, &ldquo;cuando adem&aacute;s ha habido una renuncia laboral, lo de &lsquo;criar en exclusividad&rsquo; no es tanto una elecci&oacute;n sino simplemente &lsquo;lo que hay&rsquo;&rdquo;, lo que lleva muchas veces a la idea de que &ldquo;hacen demasiado por los hijos y est&aacute;n descuidando otras &aacute;reas de su vida&rdquo;, afirma Soler. 
    </p><p class="article-text">
        La renuncia a los espacios propios y el aislamiento social son los predictores m&aacute;s r&aacute;pidos del agotamiento cr&oacute;nico parental. Seg&uacute;n este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2018.00886/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, los padres que se a&iacute;slan sufren un triple s&iacute;ntoma: agotamiento emocional extremo, distanciamiento afectivo de sus hijos y la sensaci&oacute;n de haber perdido su identidad.
    </p><p class="article-text">
        En otra <a href="https://psycnet.apa.org/record/2019-69444-011" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que analiz&oacute; madres y padres que sacrificaron su vida social y laboral para centrarse en la crianza, los expertos descubrieron que los padres reportaron niveles m&aacute;s altos de depresi&oacute;n y menor satisfacci&oacute;n con la vida que aquellos que manten&iacute;an un equilibrio. Cuando los hijos lo absorben pr&aacute;cticamente todo, la pareja tambi&eacute;n paga un alto precio, porque renunciar a los amigos individuales y a los momentos a solas implica perder esa red de apoyo tan importante para compartir aficiones o, incluso, desahogarse.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, seg&uacute;n Soler, &ldquo;muchas familias recuperar&iacute;an encantadas estas parcelas personales, de pareja o de amistades, pero no se lo pueden permitir por falta de apoyo&rdquo;. Una falta de tiempo que a menudo muchas madres compensan &ldquo;con la relaci&oacute;n con otras madres, ya sea a nivel pr&aacute;ctico o emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias no son solo para los padres. Porque no es posible ser un referente de bienestar y equilibrio sin reservar tiempo para uno mismo. &ldquo;Los ni&ntilde;os aprenden m&aacute;s de nuestro ejemplo que de nuestros sermones o lecciones te&oacute;ricas, por lo que si somos capaces de conseguir un equilibrio en el que quepamos tambi&eacute;n los adultos con nuestras necesidades, probablemente estaremos todos mejor y, adem&aacute;s, les estamos dando un buen ejemplo&rdquo;, reconoce Soler.
    </p><p class="article-text">
        Y es que los ni&ntilde;os son sensibles al estado emocional de sus padres, son aut&eacute;nticas esponjas emocionales y, cuando estos renuncian a su felicidad personal, los hijos pueden percibir la frustraci&oacute;n inconsciente de sus padres y, adem&aacute;s, frena su autonom&iacute;a y puede hacer que sean ni&ntilde;os m&aacute;s inseguros.
    </p><h2 class="article-text">Convivencia entre vida social y las necesidades de la crianza</h2><p class="article-text">
        Mantener las amistades, tomarse un caf&eacute; a solas o salir en pareja no solo es necesario, sino que es hacer salud. Lo m&aacute;s probable es que unos padres con vida propia puedan criar hijos m&aacute;s felices. &ldquo;Es necesario que el entorno comprenda y normalice el cambio de necesidades de la pareja cuando tienen hijos y que los padres tambi&eacute;n entiendan la perspectiva de las amistades en otras circunstancias&rdquo;, admite Soler. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el psic&oacute;logo afirma que si los padres tienen un grupo de amigos con hijos de edades similares, &ldquo;la adaptaci&oacute;n ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil y los planes se ajustar&aacute;n a las nuevas necesidades&rdquo;. Sin embargo, esto no siempre ocurre y las &ldquo;familias se van descolgando si los planes no tienen en cuenta a los peque&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, y sobre todo a medida que los hijos van creciendo, es importante &ldquo;el apoyo del entorno, que ser&aacute; esencial para que la pareja pueda tener espacio, de forma individual tambi&eacute;n&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-conviene-adaptar-vida-social-hijos-si-equilibrio-estaremos-mejor-xp_1_13487762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 06:59:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué no conviene adaptar nuestra vida social a la de nuestros hijos: “Si podemos conseguir un equilibrio, estaremos mejor”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familia,Psicología,Bienestar emocional,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una investigación de la EHU determina que ser madre afecta más a la salud mental y física que ser padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/investigacion-ehu-determina-madre-afecta-salud-mental-fisica-padre_1_13418919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb27e79c-eee8-4f0a-91e0-9326848683a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una investigación de la EHU determina que ser madre afecta más a la salud mental y física que ser padre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No es suficiente con facilitar la conciliación entre el empleo y la familia. También es necesario garantizar que las madres dispongan de tiempo para cuidar de su propia salud y bienestar", destaca la doctora en Sociología e investigadora Anna Barbuscia</p><p class="subtitle">Ser madre tras sufrir violencia sexual en la infancia: “Muchas ven al hijo como espejo y se reactiva su historia personal”
</p></div><p class="article-text">
         &ldquo;Tener hijos tiene m&aacute;s consecuencias para la salud de las madres, a corto y largo plazo. No solo por los cambios biol&oacute;gicos derivados del embarazo y el parto, sino tambi&eacute;n por sus consecuencias psicol&oacute;gicas. Nuestros resultados muestran una importante brecha de g&eacute;nero&rdquo;, es una de las principales conclusiones a las que ha llegado la doctora en Sociolog&iacute;a e investigadora del grupo <a href="https://www.ehu.eus/es/web/opik/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>OPIK</strong></a><a href="https://www.ehu.eus/es/web/opik/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a> de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) Anna Barbuscia tras analizar los efectos de tener hijos en 9.533 mujeres y 9.637 hombres de entre 18 y 55 a&ntilde;os. &ldquo;Se observa que, en los hombres, ni el hecho de ser padres ni las caracter&iacute;sticas familiares modifican los indicadores de salud. Todos los par&aacute;metros se mantienen pr&aacute;cticamente igual&rdquo;, resume Barbuscia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las mujeres muestran una sensibilidad sustancial al n&uacute;mero y edad de los hijos que tienen. Las madres con un solo hijo y las madres de adolescentes reportan los niveles m&aacute;s altos de s&iacute;ntomas depresivos y peor salud percibida general. Por el contrario, convivir con dos o m&aacute;s hijos peque&ntilde;os se asocia con mejores indicadores de salud mental y percibida en comparaci&oacute;n con mujeres sin hijos. &ldquo;El cuidado de los m&aacute;s peque&ntilde;os suele exigir un mayor esfuerzo f&iacute;sico y eso puede traducirse en m&aacute;s cansancio o peor descanso. En cambio, la adolescencia se ha se&ntilde;alado tradicionalmente como la etapa m&aacute;s estresante para madres y padres&rdquo;, explica la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los comportamientos de salud, la investigaci&oacute;n identifica otra diferencia relevante en la pr&aacute;ctica de ejercicio f&iacute;sico. Los resultados confirman que, en general, las mujeres realizan menos actividad f&iacute;sica regular que los hombres y revelan que la brecha aumenta cuando tienen hijos e hijas. &ldquo;Solo el 16% de las madres con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as peque&ntilde;as practica ejercicio de forma habitual, frente al 30% de las mujeres sin descendencia. En los hombres, en cambio, de nuevo, apenas se observan diferencias entre quienes son padres y quienes no&rdquo;, destaca Barbuscia. &ldquo;Todo apunta a que la maternidad reduce el tiempo disponible para el cuidado personal, y eso repercute en un h&aacute;bito tan importante para la salud como la actividad f&iacute;sica&rdquo;, incide. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras que la salud de los padres se mantiene insensible a las demandas de la crianza, la de las madres var&iacute;a notablemente. La mayor carga mental, las responsabilidades dom&eacute;sticas no compartidas y las expectativas de la maternidad intensiva hacen a las mujeres m&aacute;s vulnerables a los estresores de la crianza en el contexto espa&ntilde;ol. La adolescencia de los hijos supone el mayor impacto negativo en la salud mental de las madres, asociado a los conflictos emocionales y supervisi&oacute;n en esta etapa. Por el contrario, los a&ntilde;os de infancia temprana, aunque f&iacute;sicamente agotadores, conllevan recompensas emocionales que amortiguan el impacto en la salud mental. La dr&aacute;stica ca&iacute;da en la pr&aacute;ctica de actividad f&iacute;sica entre las madres visibiliza c&oacute;mo la escasez de tiempo y la postergaci&oacute;n del autocuidado afectan desproporcionadamente a las mujeres&rdquo;, recoge el estudio, que destaca que &ldquo;Espa&ntilde;a, al carecer de una red p&uacute;blica de cuidados infantiles suficientemente universal y accesible, traslada el coste de la crianza a las familias y, dentro de ellas, a las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados subrayan la necesidad de &ldquo;dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a promover la corresponsabilidad en el trabajo no remunerado, expandir los servicios de atenci&oacute;n a la primera infancia y ofrecer apoyos psicol&oacute;gicos y sociales espec&iacute;ficos para madres solteras y madres de adolescentes, evitando que la crianza siga profundizando las desigualdades de g&eacute;nero en salud&rdquo;. A juicio de la investigadora de la EHU, estos resultados deber&iacute;an tenerse en cuenta tanto en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas familiares como en la planificaci&oacute;n de los servicios sanitarios. &ldquo;No es suficiente con facilitar la conciliaci&oacute;n entre el empleo y la familia. Tambi&eacute;n es necesario garantizar que las madres dispongan de tiempo para cuidar de su propia salud y bienestar. Invertir en ese tiempo es invertir en salud. Una mayor corresponsabilidad entre madres y padres contribuir&iacute;a a reducir las desigualdades observadas. Si queremos construir familias saludables y favorecer la natalidad, empecemos porque la crianza no siga teniendo un impacto tan desigual sobre mujeres y hombres&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/investigacion-ehu-determina-madre-afecta-salud-mental-fisica-padre_1_13418919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 19:46:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una investigación de la EHU determina que ser madre afecta más a la salud mental y física que ser padre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Álava,Maternidad,Madres,Padres,EHU - Universidad del País Vasco,Universidad,Investigadores,Investigación científica,Investigación,Sociosanitaria,Sociología,Salud mental,Salud,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía asturiana reclama que los tres menores de la 'casa de los horrores' sigan bajo custodia de la administración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/fiscalia-asturiana-reclama-tres-menores-casa-horrores-sigan-custodia-administracion_1_13396608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9098e1f6-c4b4-41d7-bda7-41b5ea9fce93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía asturiana reclama que los tres menores de la &#039;casa de los horrores&#039; sigan bajo custodia de la administración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha solicitado a la Audiencia Provincial que se mantengan las medidas cautelares frente a los progenitores y que éstos no recuperen la patria potestad al no ser firme la sentencia del TSJA por la que han quedado en libertad y al recurrirla en  casación ante el Tribunal Supremo</p><p class="subtitle">La Fiscalía recurre ante el Supremo la puesta en libertad de los padres de la 'casa de los horrores' de Oviedo</p></div><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a del Principado de Asturias ha solicitado este martes al tribunal de la Secci&oacute;n Segunda de la Audiencia Provincial que mantenga vigente la suspensi&oacute;n cautelar de la patria potestad, guarda y custodia sobre sus tres hijos menores al matrimonio que durante cuatro a&ntilde;os -entre 2021 y 2025- aisl&oacute; a los ni&ntilde;os de todo contacto con el mundo exterior por temor al <a href="https://www.eldiario.es/asturias/familia-chale-horrores-oviedo-confino-miedo-pandemia-vivia-aislada-2021_1_12261146.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contagio del Covid</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En una comparecencia celebrada hoy ante los magistrados, la Fiscal&iacute;a se ha posicionado a favor del mantenimiento de las medidas cautelares adoptadas por el juez instructor el 30 de abril de 2025 contra el alem&aacute;n Cristian S., de 53 a&ntilde;os, y su esposa Melissa A.S., de 48 a&ntilde;os y con doble nacionalidad alemana y estadounidense.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los padres, en libertad</strong></h2><p class="article-text">
        La pareja abandon&oacute; la semana pasada el <a href="https://www.eldiario.es/asturias/fiscalia-pide-prision-fianza-padres-retenian-hijos-casa-horrores-oviedo_1_12261848.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Penitenciario de Asturias</a> donde permaneci&oacute; recluida desde su detenci&oacute;n, en abril de 2025. 
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a solicit&oacute; esta ma&ntilde;ana el mantenimiento de la medida cautelar en tanto en cuanto la sentencia  no es firme y tras el anuncio hecho p&uacute;blico ayer de que va a interponer un recurso de casaci&oacute;n ante el Tribunal Supremo (TS), seg&uacute;n ha confirmado un portavoz a <a href="https://www.eldiario.es/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es Asturias</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La condena y su revisi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Cristian S. y Melissa A.S. hab&iacute;an sido condenados el pasado mes de mayo por el tribunal de la <a href="https://www.eldiario.es/asturias/padres-casa-horrores-oviedo-condenados-violencia-psiquica-habitual-absueltos-detencion-ilegal_1_13210755.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Secci&oacute;n Segunda</a> a una pena individual de dos a&ntilde;os y diez meses de prisi&oacute;n por su autor&iacute;a en un delito de violencia ps&iacute;quica habitual y a sendas penas de seis meses de c&aacute;rcel por otro delito de abandono familiar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el pasado 12 de julio, la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), al analizar los recursos de apelaci&oacute;n interpuestos por las partes contra la sentencia de la Audiencia absolvieron a los padres del delito de violencia ps&iacute;quica habitual y mantuvieron el delito de abandono familiar. Esta circunstancia llev&oacute; a la puesta en libertad del matrimonio.  
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                    alt="Los abogados Elena González y Javier Guillermo Muñoz Pereira, a las puertas de la Audiencia Provincial de Asturias, durante las sesiones del juicio."
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                Los abogados Elena González y Javier Guillermo Muñoz Pereira, a las puertas de la Audiencia Provincial de Asturias, durante las sesiones del juicio.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una sobreprotecci&oacute;n &ldquo;mal entendida&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El alto tribunal argument&oacute; su absoluci&oacute;n sobre el primer delito en la falta de acreditaci&oacute;n de que la pareja hubiera llevado a cabo &ldquo;actos humillantes, castigos o un clima de terror en el hogar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario, la Sala sostuvo que tanto Cristian S. como su esposa Melissa A.S. ejercieron una reclusi&oacute;n familiar producto de una din&aacute;mica de &ldquo;sobreprotecci&oacute;n mal entendida&rdquo; provocada por un temor intenso de la madre al contagio de la COVID-19 y el miedo posterior a que los servicios sociales les retirasen la custodia.
    </p><p class="article-text">
        Esta era la misma l&iacute;nea argumental que mantuvieron los abogados defensores Elena Gonz&aacute;lez y Javier Guillermo Mu&ntilde;oz Pereira, quienes desde un principio se postularon en contra de que el caso se hubiera seguido por la v&iacute;a penal.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Privados del derecho a la educaci&oacute;n </strong></h2><p class="article-text">
        Los magistrados del TSJA declararon la responsabilidad de los padres en un delito de abandono de familia por la falta absoluta de escolarizaci&oacute;n y el &ldquo;ocultamiento social de los menores&rdquo; que se vieron privados deliberadamente del derecho a la educaci&oacute;n y a la posibilidad de relacionarse con terceras personas durante los cuatro a&ntilde;os que permanecieron sin salir al exterior.
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a del Principado hab&iacute;a anunciado ayer su decisi&oacute;n de recurrir en casaci&oacute;n la sentencia del alto tribunal asturiano ante el Tribunal Supremo al considerar que, en su caso, ha existido infracci&oacute;n de ley - al amparo de los art&iacute;culos 847.1 a)- e infracci&oacute;n de precepto constitucional, al amparo de los art&iacute;culos 5.4 de la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial y 852 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 24 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola (tutela judicial efectiva).
    </p><h2 class="article-text"><strong>En un centro de acogida</strong></h2><p class="article-text">
        El anuncio de la interposici&oacute;n del recurso y al no ser la sentencia firme, en la comparecencia de esta ma&ntilde;ana en la Audiencia Provincial la Fiscal&iacute;a ha reiterado su petici&oacute;n inicial de que los padres de los tres menores no recuperen la patria potestad y los menores sigan en un centro de la administraci&oacute;n regional bajo la supervisi&oacute;n de los servicios sociales para garantizar su normal desarrollo que se vio afectado por el aislamiento durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En su <a href="https://www.eldiario.es/asturias/alegato-final-pareja-aislo-hijos-casa-horrores-oviedo-querian-mejor_1_13082153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alegato final</a>, durante el turno de &uacute;ltima palabra en el juicio, en la sesi&oacute;n celebrada el pasado 19 de marzo, los padres aseguraron que ellos &ldquo;quer&iacute;an lo mejor para los ni&ntilde;os&rdquo; y cre&iacute;an que no estaban cometiendo delito alguno por aislarlos del mundo exterior para que no contrajeran enfermedad alguna, ya que ellos ten&iacute;an covid persistente y no quer&iacute;an que sus hijos tuvieran tambi&eacute;n secuelas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/fiscalia-asturiana-reclama-tres-menores-casa-horrores-sigan-custodia-administracion_1_13396608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 14:42:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Fiscalía asturiana reclama que los tres menores de la 'casa de los horrores' sigan bajo custodia de la administración]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunales,Concejos de Asturias,Oviedo,Condenados,Padres,Menores,Menores tutelados,Cárceles,Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e71978-d62f-4a88-8877-4272ac01e43d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez vivimos más pendientes de que la vida pueda ordenarse después en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rincón desde el que mejor se ve el concierto. La infancia es, probablemente, el territorio donde esa lógica se manifiesta con más claridad</p><p class="subtitle">“Ojalá mi madre no hubiese subido mi foto”: los primeros niños de Facebook ya son adultos</p></div><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un mes, mientras disfrut&aacute;bamos de un cumplea&ntilde;os infantil colectivo, observ&eacute; de cerca una escena que me dio que pensar. El escenario: un trozo de parque, c&eacute;sped, varios &aacute;rboles, una fuente cercana, una cancha de baloncesto. Un poco m&aacute;s de cerca: tres mesas con distintos manteles decorados con motivos florales, varias guirnaldas, una estaci&oacute;n casi profesional de preparaci&oacute;n de perritos calientes, tres tartas, cada una al gusto de su cumplea&ntilde;ero, y un altavoz esparciendo cumbia a un volumen aceptable y agradable.
    </p><p class="article-text">
        Llega la hora de soplar las velas y los cumplea&ntilde;eros se colocan delante de sus tartas, dispuestos a soplarlas. Sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase los rodean y se preparan para cantar el cumplea&ntilde;os feliz. Una segunda fila de madres, padres y otros familiares levanta sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles casi al mismo tiempo. Los ni&ntilde;os soplan las velas, comienzan los primeros aplausos tras el c&aacute;ntico cuando, de repente, alguien exclama: &ldquo;&iexcl;No! Repetidlo, por favor, que no le he dado a grabar&rdquo;. Las velas vuelven a encenderse. Los ni&ntilde;os se recolocan. Se canta otra vez. Los homenajeados vuelven a soplar. El cumplea&ntilde;os ocurre por segunda vez para que pueda existir la primera.
    </p><p class="article-text">
        La escena tiene algo c&oacute;mico, incluso entra&ntilde;able, y dice mucho de nosotros. No solo porque hagamos muchas m&aacute;s fotograf&iacute;as, en general, sino porque cada vez nos cuesta m&aacute;s aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido. O, peor todav&iacute;a, como si ninguno de los m&aacute;s de doce adultos alrededor pudiera pasarte su v&iacute;deo o su foto por WhatsApp. Hab&iacute;a que tener el propio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe un momento si nadie lo fotograf&iacute;a? &iquest;Si nadie lo publica? La respuesta es evidente: claro que s&iacute;, pero nuestro comportamiento cotidiano parece decir otra cosa. Repetimos el soplido de las velas porque la c&aacute;mara no estaba grabando. Buscamos el &aacute;ngulo perfecto antes que el acontecimiento. A veces incluso interrumpimos la experiencia para asegurarnos de que, m&aacute;s adelante, podremos demostrar que estuvimos all&iacute;. Piensa en los conciertos a los que has ido, en ese <em>spot</em> tan<em> instagrameable</em> en tus vacaciones o en la puesta de sol alrededor de la cual se congregan decenas de personas haciendo exactamente la misma fotograf&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez nos cuesta más aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada vez vivimos m&aacute;s pendientes de que la vida pueda ordenarse despu&eacute;s en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rinc&oacute;n desde el que mejor se ve el concierto o el banco desde el que la foto quedar&aacute; mejor encuadrada. El relato empieza a condicionar la experiencia antes incluso de que esta tenga lugar.
    </p><p class="article-text">
        La infancia es, probablemente, el territorio donde esa l&oacute;gica se manifiesta con m&aacute;s claridad. Antes incluso de que nazca un beb&eacute;, se empieza a producir archivo: la prueba de embarazo, la primera ecograf&iacute;a, el v&iacute;deo en el que se comunica la noticia a los abuelos. &Uacute;ltimamente, las redes est&aacute;n llenas de v&iacute;deos de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiestas de </a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>gender reveal</em></a> en las que se pincha un globo y se descubre el g&eacute;nero del beb&eacute;: azul si es ni&ntilde;o, rosa si es ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la evoluci&oacute;n de los ec&oacute;grafos, por ejemplo. Las ecograf&iacute;as 3D y 4D no nacen de una necesidad m&eacute;dica: los ec&oacute;grafos convencionales ya cumplen esa funci&oacute;n en la inmensa mayor&iacute;a de los casos. Estas versiones existen, sobre todo, para ofrecer una experiencia emocional: permiten distinguir un rostro que todav&iacute;a pertenece al futuro. &iquest;Qu&eacute; dice de nosotros el deseo de ver con nitidez la cara de alguien que a&uacute;n no ha nacido? &iquest;No nos hace cierta ilusi&oacute;n la sorpresa en el momento del nacimiento? Despu&eacute;s llegar&aacute;n el primer ba&ntilde;o, el primer diente, el primer dibujo, el primer cumplea&ntilde;os, el primer d&iacute;a de colegio. Vivimos rodeados de primeros momentos y cada uno reclama su fotograf&iacute;a, su v&iacute;deo, su carpeta, su copia de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Nunca una generaci&oacute;n hab&iacute;a producido <a href="https://www.eldiario.es/nidos/facebook-adultos-familias-redes-sociales_1_12108293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un archivo tan exhaustivo de la infancia</a>. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltraci&oacute;n de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos, de construir nuestra propia identidad. Vivimos en una cultura obsesionada con narrarse a s&iacute; misma. Las marcas ya no venden productos: cuentan historias. Los pol&iacute;ticos hablan continuamente del relato y nosotros tambi&eacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca una generación había producido un archivo tan exhaustivo de la infancia. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltración de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; por eso que fotografiamos los cumplea&ntilde;os y no un martes cualquiera? &iquest;Por eso guardamos el primer dibujo, pero no los doscientos siguientes? Filmamos el primer chapuz&oacute;n del verano, pero no la tarde cualquiera en la que una criatura pasa dos horas invent&aacute;ndose un mundo con cuatro palos y una manta. No archivamos la vida, sino aquello que encaja en una narraci&oacute;n que nos satisfaga. Una narraci&oacute;n necesita un principio, un conflicto, momentos decisivos y un desenlace.<strong> </strong>La vida, en realidad, est&aacute; hecha de repeticiones; de martes cualesquiera, de conversaciones que olvidamos, de tardes que parec&iacute;an iguales y que solo muchos a&ntilde;os despu&eacute;s comprendemos que significaron algo. Quiz&aacute; por eso fotografiamos los hitos: porque son los &uacute;nicos momentos que parecen dejarse convertir f&aacute;cilmente en un relato.
    </p><p class="article-text">
        Esa obsesi&oacute;n por convertir la vida en archivo me acompa&ntilde;&oacute; durante d&iacute;as. Volv&iacute; a encontrarla, de otra manera, leyendo <a href="https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de Hoy, 2026), la novela de la escritora y editora Carlota Visier, en la que Irasema, una ni&ntilde;a nacida en Cuenca en los a&ntilde;os noventa, descubre que su infancia hab&iacute;a empezado a escribirse mucho antes de que ella misma pudiera contarla. No porque hubiera una cantidad ingente, casi obscena, de fotograf&iacute;as o recuerdos, sino porque alguien &mdash;su madre&mdash; hab&iacute;a decidido qu&eacute; conservar, qu&eacute; ordenar y qu&eacute; merec&iacute;a formar parte de la historia familiar. Al fin y al cabo, un archivo nunca es inocente: tambi&eacute;n es una forma de editar una vida. Para muestra, un bot&oacute;n del texto:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;Objeto N&ordm;. 001: Cuaderno de vida titulado &ldquo;Proyecto Irasema Alcalde Mu&ntilde;oz&rdquo; hecho por la madre. Cuaderno de tapa dura que incluye textos de los primeros sonidos, construcciones sint&aacute;cticas, pasos y experiencias de la ni&ntilde;a Irasema a lo largo de sus primeros diez a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se observan recortes de revistas y documentos m&eacute;dicos, entre otros&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La madre de Irasema en <em>Hija &uacute;nica</em> no solo retrataba a su hija: tambi&eacute;n hac&iacute;a fotograf&iacute;as de los ni&ntilde;os que celebraban sus cumplea&ntilde;os en el negocio familiar, un <em>Party Fan</em> &mdash;una sala de juegos infantiles con piscina de bolas donde se celebraban muchos de los eventos de la infancia de la ni&ntilde;a y sus coet&aacute;neos&mdash;. Ese podr&iacute;a ser un extremo, pero no era lo normal. Generalmente, los recuerdos de nuestras familias caben en unos cuantos &aacute;lbumes de fotos. Las im&aacute;genes se eleg&iacute;an antes de ser tomadas, pasaban por un proceso de revelado, se sujetaban a las p&aacute;ginas de unos &aacute;lbumes que se abr&iacute;an una y otra vez cuando ven&iacute;an visitas o cuando alguien quer&iacute;a recordar un viaje. Alrededor del &aacute;lbum se amontonaban las an&eacute;cdotas y las historias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá el problema no sea que hagamos demasiadas fotografías. No hacemos una foto para recordar mañana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de madres y padres tenemos, ahora, decenas de miles de fotograf&iacute;as repartidas entre tel&eacute;fonos m&oacute;viles, discos duros y nubes digitales. &iquest;Cu&aacute;ntas volvemos a mirar? &iquest;Qui&eacute;n abre hoy la carpeta de fotos de 2019? &iquest;Qui&eacute;n recorre las siete mil fotograf&iacute;as de unas vacaciones? Nunca hab&iacute;amos almacenado tanto y, sin embargo, nunca hab&iacute;amos dejado tantos relatos para m&aacute;s adelante. El &aacute;lbum de fotos ya era un relato. La nube, la galer&iacute;a de fotos o el disco duro son la promesa de un relato futuro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el problema no sea que hagamos demasiadas fotograf&iacute;as. No hacemos una foto para recordar ma&ntilde;ana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido. Quiz&aacute; el problema sea que hemos empezado a conceder m&aacute;s realidad a aquello que puede convertirse en un recuerdo o una historia. Y me pregunto si esa segunda fila de madres y padres, tel&eacute;fonos en alto, no estaba intentando conservar un cumplea&ntilde;os, sino asegurarse de que el cumplea&ntilde;os hab&iacute;a existido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Padres,Madres,Fotografía,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a947e4a1-8569-4767-859e-857985a2bec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146420.jpg" width="1838" height="1034" alt="Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compatibilizar trabajo y cuidados durante las vacaciones escolares puede convertirse en un desafío. Muchas familias describen estas semanas como un periodo de cansancio, interrupciones y sensación de no llegar a todo</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        La falta de clases, las reuniones desde casa y los ni&ntilde;os sin rutina convierten el verano en una etapa especialmente dif&iacute;cil para muchas familias. Padres y madres describen jornadas marcadas por interrupciones constantes, una atenci&oacute;n dividida entre varias tareas y el esfuerzo de intentar responder al mismo tiempo a las exigencias laborales y familiares.
    </p><p class="article-text">
        El verano altera el equilibrio que muchas familias consiguen mantener durante el curso. Sin horarios escolares ni estructuras diarias claras, muchos padres afrontan julio y agosto intentando reorganizar horarios, actividades y cuidados para sacar adelante el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Marta, de 39 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de seis, teletrabaja como administrativa desde un piso peque&ntilde;o. &ldquo;Cuando se va el calor, salimos a pasear por la tarde, pero las ma&ntilde;anas son un caos. A veces no s&eacute; si estoy en una reuni&oacute;n o hablando como una Barbie&rdquo;, comenta. Reconoce que muchas veces termina el d&iacute;a con la percepci&oacute;n de no haber estado realmente centrada ni en el trabajo ni en su hija.<strong> </strong>&ldquo;S&eacute; que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, el verano obliga a reorganizar horarios constantemente. Valentina, de 41 a&ntilde;os y madre de un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, teletrabaja desde hace dos y reconoce que julio y agosto resultan especialmente intensos. No quiere <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llevar a su hijo a campamentos</a> y buena parte de la jornada gira en torno a organizarse para atender el trabajo y las necesidades de su hijo. &ldquo;Lo dejar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s tiempo con los abuelos</a>, pero no quiere. Est&aacute; acostumbrado a estar con nosotros, m&aacute;s conmigo, porque su padre trabaja fuera de la ciudad y no quiero obligarlo&rdquo;, explica. Mientras trabaja, intenta buscar actividades para entretenerlo con cuentos, dibujos para colorear o ratos de juego aut&oacute;nomo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta, 39 años</span>
                                        <span>—</span> madre de una niña de seis
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pablo, de 36 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de tres, describe jornadas marcadas por interrupciones constantes. &ldquo;Tengo que parar todo el rato cuando necesita algo. Es muy peque&ntilde;o e inquieto&rdquo;, asegura. Cuando coincide con su pareja en casa, la situaci&oacute;n mejora porque ella puede salir a pasear o hacer recados con el ni&ntilde;o. &ldquo;Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisi&oacute;n para poder acabar el trabajo&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Esther, de 43 a&ntilde;os y madre de dos gemelas de nueve a&ntilde;os, parte de la conciliaci&oacute;n depende de ir encajando horarios, campamentos y ayuda familiar. &ldquo;Est&aacute;n juntas y eso me ayuda a que hagan actividades y se diviertan la una con la otra, aunque tambi&eacute;n tienen discusiones y tengo que intervenir&rdquo;, dice. Como otros a&ntilde;os, este verano recurrir&aacute; durante algunas semanas a un campamento de ma&ntilde;ana, aunque reconoce que este recurso no siempre resuelve las dificultades de las familias con jornadas largas fuera de casa. &ldquo;Para los que teletrabajamos, la sensaci&oacute;n es no parar en todo el d&iacute;a y no rendir como quisi&eacute;ramos. Durante el curso todo est&aacute; m&aacute;s ordenado&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para conciliar durante las vacaciones escolares no es una percepci&oacute;n aislada. Seg&uacute;n una encuesta de la Plataforma de Infancia publicada en 2024, <a href="https://www.plataformadeinfancia.org/el-50-de-las-familias-ayuda-a-conciliar-en-vacaciones-campamentos-14-no-puede-permitirselo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mitad de las familias espa&ntilde;olas</a> se&ntilde;ala los campamentos de verano como la medida que m&aacute;s les ayuda a organizar el cuidado de los hijos durante este periodo. Sin embargo, un 14% reconoce que no puede permitirse econ&oacute;micamente este recurso.
    </p><h2 class="article-text">Un equilibrio dif&iacute;cil de mantener</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gil Guerrero, psic&oacute;loga y directora del Centro de Psicolog&iacute;a MindUp Psic&oacute;logos, detalla que el verano suele vivirse de forma m&aacute;s intensa debido a la desaparici&oacute;n de muchas de las rutinas que organizan la vida cotidiana durante el curso escolar. Seg&uacute;n observa, la ausencia de apoyos habituales, como el colegio, hace que compatibilizar el trabajo con el cuidado de los hijos resulte especialmente complejo para numerosos hogares.
    </p><p class="article-text">
        La profesional apunta adem&aacute;s que durante estos meses aparece una presi&oacute;n a&ntilde;adida relacionada con las expectativas. Muchas personas sienten que deber&iacute;an aprovechar el verano para descansar, desconectar o realizar actividades especiales con sus hijos, algo que no siempre encaja con las exigencias laborales del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisión para poder acabar el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo, 36 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de tres
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gil recuerda que el teletrabajo puede facilitar la conciliaci&oacute;n durante el curso cuando existen apoyos claros, como el centro educativo, el comedor o las actividades extraescolares. Sin embargo, expone que durante las vacaciones ese equilibrio se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil de mantener porque desaparecen muchas de esas ayudas y los ni&ntilde;os permanecen m&aacute;s tiempo en casa.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, esta situaci&oacute;n favorece que muchas madres y padres sientan que no pueden atender todas las demandas del d&iacute;a como desear&iacute;an. La presi&oacute;n por responder al mismo tiempo a las responsabilidades laborales y familiares puede generar culpa y desgaste emocional. La psic&oacute;loga subraya que esa sensaci&oacute;n no implica ser peor padre o madre e insiste en la importancia de cuidar tambi&eacute;n la salud mental y reservar espacios de descanso y disfrute durante este periodo.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que no todos los ni&ntilde;os afrontan el verano de la misma manera ni cuentan con el mismo grado de autonom&iacute;a. Mientras algunos pueden entretenerse solos durante largos periodos, otros necesitan m&aacute;s acompa&ntilde;amiento. Por ello aconseja ajustar las expectativas, flexibilizar horarios y recurrir a la ayuda de familiares, amigos, escuelas de verano u otros recursos disponibles.
    </p><h2 class="article-text">Corresponsabilidad, organizaci&oacute;n y salud mental</h2><p class="article-text">
        Aunque el teletrabajo puede facilitar la organizaci&oacute;n familiar, la psic&oacute;loga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por s&iacute; sola que la carga familiar aumente.
    </p><p class="article-text">
        La especialista considera que uno de los aspectos clave es el reparto real de responsabilidades dentro del hogar. Indica que cuando las tareas de cuidado no se distribuyen de forma equilibrada entre los progenitores pueden aparecer agotamiento, sobrecarga y problemas relacionados con la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Ortega precisa que, aunque muchas familias esperan con ganas la llegada del verano, mantener cierto grado de organizaci&oacute;n sigue siendo importante para el bienestar familiar. En este sentido, destaca que la rutina aporta estabilidad emocional y ayuda a desenvolverse mejor en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque el teletrabajo puede facilitar la organización familiar, la psicóloga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por sí sola que la carga familiar aumente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello recomienda organizarse sin expectativas excesivamente r&iacute;gidas y tratar de disfrutar de los peque&ntilde;os momentos cotidianos. De igual modo, defiende que es positivo que los menores participen en tareas dom&eacute;sticas adaptadas a su edad. Colaborar en actividades sencillas del hogar favorece la autonom&iacute;a, el compromiso y la corresponsabilidad familiar.
    </p><p class="article-text">
        Esta psic&oacute;loga aclara que los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os suelen tener m&aacute;s dificultades para comprender que sus padres necesitan momentos de concentraci&oacute;n o trabajo. Esa capacidad de comprensi&oacute;n aumenta con la edad, aunque insiste en la importancia de establecer l&iacute;mites claros desde el respeto y el cari&ntilde;o, ya que aportan seguridad y autoestima.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, muchas familias contin&uacute;an adapt&aacute;ndose a unas semanas en las que trabajo, cuidados y vacaciones conviven bajo el mismo techo. Una realidad que obliga a reorganizar rutinas y responder a las necesidades de cada d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teletrabajo,Niños,Vacaciones,Verano,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da2d356d-8d9e-42e0-9d15-1e45c861da94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No es algo que se pueda controlar con entrenamiento&quot;: cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El control de esfínteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar; se recomienda respetar los ritmos de cada niño o niña sin imponerles plazos concretos</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El verano es un buen momento para empezar a retirar el pañal, especialmente si se va a empezar el colegio en septiembre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta creencia tan extendida, que invita a aprovechar las vacaciones para que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as 'aprendan' a controlar esf&iacute;nteres, carece de base cient&iacute;fica. Quien lo defiende sostiene que puede haber ciertas ventajas log&iacute;sticas: menos prendas que bajarse para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, m&aacute;s facilidad para secar ropa o s&aacute;banas cuando hay escapes. Pero pediatras, psic&oacute;logas y educadoras insisten en que el control de esf&iacute;nteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar, por lo que recomiendan respetar los ritmos de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a sin imponerles plazos concretos. Tambi&eacute;n en verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a define el control de esf&iacute;nteres como un proceso madurativo y natural que suele adquirirse entre los dos y tres a&ntilde;os de edad, con un amplio margen de &ldquo;normalidad&rdquo;. La tabla de desarrollo de Haizea-Llevant, citada por numerosos pediatras y asociaciones profesionales, establece las franjas de edad a las que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as suelen estar preparados para controlarlo: un 50% de ellos dejan el pa&ntilde;al a los dos a&ntilde;os y medio; un 75% a los tres a&ntilde;os y un 95% a los tres a&ntilde;os y medio.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero, que trabaja en atenci&oacute;n primaria y atiende habitualmente consultas relacionadas con este tema, subraya la idea de que el momento var&iacute;a en funci&oacute;n de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a: &ldquo;Es un proceso fisiol&oacute;gico que depende de la maduraci&oacute;n cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pa&ntilde;al&rdquo;. Y aclara que los m&aacute;rgenes son amplios:&nbsp;&ldquo;Habr&aacute; peques que controlen a los tres a&ntilde;os, otros a los cuatro, y otros que no lo consigan hasta los cinco. Pero lo m&aacute;s importante de todo es entender que el pa&ntilde;al no se quita, se deja&rdquo;. Es decir, los ritmos deber&iacute;a marcarlos el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, no sus adultos de referencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un proceso fisiológico que depende de la maduración cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pañal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> Pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en ese criterio la educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz, con d&eacute;cadas de experiencia en el primer ciclo de educaci&oacute;n infantil y especializada en procesos de control de esf&iacute;nteres. Esta profesional se&ntilde;ala que, para dejar de usar pa&ntilde;al, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitan de madurez a diferentes niveles: neurol&oacute;gico, fisiol&oacute;gico, psicol&oacute;gico y emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La maduraci&oacute;n neurol&oacute;gica tiene que ver con el sistema nervioso perif&eacute;rico, no se puede controlar; la maduraci&oacute;n fisiol&oacute;gica requiere que los m&uacute;sculos del suelo p&eacute;lvico est&eacute;n preparados para una correcta micci&oacute;n y defecaci&oacute;n. Y la maduraci&oacute;n psicol&oacute;gica y emocional implica dos aspectos fundamentales: que el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a est&eacute; dispuesto a no satisfacer inmediatamente sus necesidades y que tenga&nbsp;inter&eacute;s por asumir la separaci&oacute;n de sus figuras de referencia durante el cambio de pa&ntilde;al&rdquo;, explica la experta. Ella sit&uacute;a la edad de control en torno a los seis o siete a&ntilde;os, aclarando que existen distintos ritmos y que en todo caso &ldquo;antes del tercer a&ntilde;o estos procesos nunca se completan&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar el proceso y no forzar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Nieves Manrique es pedagoga y trabaja en un colegio, donde ha observado que es habitual que se presione a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para que empiecen el segundo ciclo de educaci&oacute;n infantil &mdash;entre los dos y los tres a&ntilde;os&mdash; sin utilizar pa&ntilde;al. Ella considera que forzar el proceso puede tener consecuencias graves: &ldquo;Est&aacute;n metiendo mucha presi&oacute;n a los padres y a los ni&ntilde;os, cuando es algo que a veces simplemente no se puede conseguir. Supone a&ntilde;adir un estr&eacute;s innecesario a las familias y a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en un momento que ya de por s&iacute; es complejo, el inicio de la escolarizaci&oacute;n&rdquo;, denuncia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manrique tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en que se trata de un proceso madurativo: &ldquo;Nunca es buen momento para retirar el pa&ntilde;al, porque esto no es algo que se pueda controlar con entrenamiento, sino que es totalmente madurativo&rdquo;, aclara. Y utiliza un ejemplo para ilustrarlo: &ldquo;A nadie se le ocurre poner a andar a un ni&ntilde;o de cinco meses, porque su cuerpo no est&aacute; maduro. Pues con el control de esf&iacute;nteres pasa lo mismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://greciadejesus.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grecia de Jes&uacute;s</a>, psic&oacute;loga sanitaria especializada en infancia, invita a tener en cuenta tambi&eacute;n los factores psicol&oacute;gicos. &ldquo;No es recomendable forzar ni acelerar el proceso, ya que aumenta la ansiedad y la sensaci&oacute;n de fracaso de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Deben evitarse estrategias da&ntilde;inas como ridiculizar, castigar o comparar con otros ni&ntilde;os. Lo m&aacute;s eficaz es acompa&ntilde;ar con paciencia, validar sus emociones y reforzar cada peque&ntilde;o avance&rdquo;, recomienda. La psic&oacute;loga enumera algunas estrategias concretas para ayudarles: &ldquo;Limitar l&iacute;quidos antes de dormir, instaurar rutinas para ir al ba&ntilde;o y reforzar positivamente los logros. Tambi&eacute;n puede aplicarse la t&eacute;cnica de la sobrecorrecci&oacute;n (que el propio ni&ntilde;o colabore en cambiarse la ropa o las s&aacute;banas), siempre desde el cari&ntilde;o y sin transmitir culpa&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Escudero cuestiona incluso el hecho de utilizar estrategias concretas. &ldquo;La mayor&iacute;a de ellas fallan si no hay la madurez necesaria, muchas de ellas son contraproducentes si la base del problema es emocional&rdquo;. Para ella, la clave est&aacute; en &ldquo;respetar el proceso personal de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Si no lo hacemos as&iacute;, podr&iacute;amos entorpecer dicha maduraci&oacute;n a trav&eacute;s del entrenamiento. Y esto puede traer efectos secundarios, como incontinencias o problemas de autoestima&rdquo;, advierte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por mucho que insistamos, si hay alguna función que no está madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz tambi&eacute;n cree que un exceso de presi&oacute;n podr&iacute;a entorpecer el proceso: &ldquo;Por mucho que insistamos, si hay alguna funci&oacute;n que no est&aacute; madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos&rdquo;. Y aclara que es normal que haya altibajos: &ldquo;Como cualquier otra conquista del desarrollo, no es un proceso lineal, puede haber avances y retrocesos que tambi&eacute;n hay que respetar&rdquo;. Un criterio que comparte la pediatra: &ldquo;No existen los pasos atr&aacute;s: si hay muchas fugas es porque hemos intentado acelerar demasiado, as&iacute; que volver a poner el pa&ntilde;al es respetar ese proceso y a nuestro hijo o hija, no un paso atr&aacute;s&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Sanz s&iacute; propone una serie de estrategias b&aacute;sicas para seguir en casa y en la escuela, sobre todo haciendo part&iacute;cipes a los protagonistas de sus avances: &ldquo;Al principio de todo, cuando todav&iacute;a son muy peque&ntilde;os, podemos ayudarles a diferenciar el pis de la caca cuando cambiamos el pa&ntilde;al, ense&ntilde;&aacute;ndoles lo que han hecho. Tambi&eacute;n podemos permitirles participar en el cambio, empezando por acciones sencillas como subirse y bajarse la ropa, abrocharse y desabrocharse el pa&ntilde;al, limpiarse o secarse. Es important&iacute;simo poner el nombre adecuado a las partes del cuerpo implicadas: la vulva, el pene, el culo, la caca&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con gestos espec&iacute;ficos</h2><p class="article-text">
        En cuanto hay se&ntilde;ales de madurez y se puede empezar a controlar esf&iacute;nteres, la experta propone ayudarles con ideas concretas: &ldquo;Cuando el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a identifica que tiene pis o caca en el pa&ntilde;al, eso es un inicio de la sensibilidad muscular, pero todav&iacute;a no puede decidir cu&aacute;ndo hacerlo. A partir de ah&iacute; se le puede mostrar el orinal e invitarle a que, cuando quiera, puede probar, sin insistencia. El orinal tiene que estar en el ba&ntilde;o porque debe tener una funci&oacute;n clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Ni tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que est&eacute; entretenido, se trata de que pueda tomar conciencia de lo que est&aacute; sucediendo en su cuerpo&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Durante esa etapa, recomienda que los adultos reconozcan el intento con alegr&iacute;a &ldquo;moderada&rdquo;, sin reproches ni decepci&oacute;n en caso de que no lo consigan. Tambi&eacute;n recomienda &ldquo;nunca hacer alusi&oacute;n a lo mal que huele su caca y mostrar comprensi&oacute;n cuando se les escapa&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El orinal tiene que estar en el baño porque debe tener una función clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que esté entretenido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s adelante, cuando haya se&ntilde;ales de que el proceso avanza &ndash;porque el pa&ntilde;al aparece seco y limpio, porque hace pis o caca la mayor parte de las veces que se sienta en el orinal&ndash;, la educadora propone explicitar la propuesta al protagonista: &ldquo;Podemos decirle: &lsquo;Creo que ya puedes dejar los pa&ntilde;ales y utilizar braguitas o calzoncillos&rsquo;. Si el ni&ntilde;o dice que no, volvemos a preguntarle pasados unos d&iacute;as y respetamos su ritmo. Tambi&eacute;n es importante que no hagamos coincidir este momento con otros cambios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta se refiere a no hacer coincidir el proceso de dejar el pa&ntilde;al con otros momentos que pueden suponer un estr&eacute;s a&ntilde;adido, como el inicio de la escolarizaci&oacute;n, el nacimiento de un hermano o hermana o un cambio de casa, por ejemplo. La psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n se&ntilde;ala que los &ldquo;cambios vitales bruscos&rdquo;, como una separaci&oacute;n o una mudanza, &ldquo;pueden provocar un aumento de escapes por un factor psicol&oacute;gico&rdquo;, de ah&iacute; que se recomiende separar el proceso de cualquier otro momento que implique novedades importantes.
    </p><p class="article-text">
        Todas las expertas consultadas insisten en la necesidad de respetar tiempos y nunca forzar. La pediatra Escudero lanza una reflexi&oacute;n que invita a revisar las posturas adultoc&eacute;ntricas en momentos de cambio: &ldquo;Nosotras, las personas adultas, ponemos el pa&ntilde;al para nuestra comodidad. As&iacute; que qu&eacute; menos que acompa&ntilde;ar a las criaturas para dejarlo sin estr&eacute;s y sin imposiciones&rdquo;. Algo en lo que la psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n incide: &ldquo;El ni&ntilde;o necesita sentir seguridad, apoyo y comprensi&oacute;n, ya que no es un proceso voluntario, no depende de &eacute;l o ella controlarlo o no&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,familias,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Histórica" concentración de las 16 AMPA de Toledo para pedir climatizar las aulas tras registros térmicos de 30 grados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/historica-concentracion-16-ampa-toledo-pedir-climatizar-aulas-registros-termicos-30-grados_1_13310526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7922b058-f39c-4485-8197-32d787b1465d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Histórica&quot; concentración de las 16 AMPA de Toledo para pedir climatizar las aulas tras registros térmicos de 30 grados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los padres y madres advierten: "Si las administraciones no se sientan a trabajar de manera conjunta y presentan un plan real de manera inmediata, las movilizaciones se reanudarán con mayor intensidad al inicio del próximo curso en septiembre"
</p><p class="subtitle">El Gobierno de Castilla-La Mancha, “comprometido” con financiar la climatización de los centros educativos
</p><p class="subtitle">Toledodiario.es - Mora solicita ayudas para climatizar sus dos colegios: "El bienestar de los niños es una prioridad para el Ayuntamiento"
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las familias de la escuela p&uacute;blica de Toledo han dicho basta de forma un&aacute;nime&rdquo;, con esta contundente afirmaci&oacute;n, y coincidiendo con el &uacute;ltimo d&iacute;a del curso escolar, cientos de familias de la ciudad han protagonizado desde las 8:40 horas de la ma&ntilde;ana lo que califican de &ldquo;hist&oacute;rica movilizaci&oacute;n simult&aacute;nea&rdquo; para reclamar la climatizaci&oacute;n en las aulas de los centros escolares. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que comenz&oacute; hace una semana como una protesta impulsada por el AMPA Vega Baja del CEIP F&aacute;brica de Armas, que logr&oacute; reuni&oacute;n en la primera convocatoria a 13 centros, se ha transformado hoy en un frente com&uacute;n absoluto: el 100% de las 16 AMPA de los colegios p&uacute;blicos de Educaci&oacute;n Infantil y Primaria de Toledo, junto con el AMPA del Conservatorio Profesional de M&uacute;sica &lsquo;Jacinto Guerrero&rsquo;, se han unido en una misma reclamaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las puertas de los centros educativos de la capital regional se han convertido a primera hora de este mi&eacute;rcoles en el escenario de concentraciones pac&iacute;ficas. El objetivo de esta in&eacute;dita alianza vecinal y educativa es exigir a las administraciones competentes &ldquo;un proyecto de climatizaci&oacute;n real, con plazos, presupuesto y fechas de ejecuci&oacute;n, que garantice de forma urgente los derechos y el bienestar de los menores frente a un cambio clim&aacute;tico que ofrece veranos cada vez m&aacute;s largos y extremos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Aulas a m&aacute;s de 30 grados antes de junio </h2><p class="article-text">
        Familias y profesores de los distintos centros p&uacute;blicos de la ciudad llevan semanas realizando mediciones diarias en el interior de las clases y de los comedores escolares, constatando que el term&oacute;metro supera con frecuencia los 30&ordm;C mucho antes de llegar el mes de junio. 
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n de &ldquo;estr&eacute;s t&eacute;rmico&rdquo;, se&ntilde;alan, &ldquo;no solo pone en riesgo la salud de los menores, sino que incumple la normativa vigente del Estatuto de los Trabajadores&rdquo; que, seg&uacute;n recuerdan, fija el l&iacute;mite m&aacute;ximo de temperatura para trabajos de oficina y docencia en los 27&ordm;C. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, aducen que la propia Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a alerta de que el calor extremo afecta de forma directa al rendimiento y la salud en la infancia. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la Junta Directiva del AMPA Vega Baja del CEIP F&aacute;brica de Armas califican la situaci&oacute;n de &ldquo;insostenible&rdquo;. Ponen como ejemplo las graves deficiencias de su propio centro, donde el alumnado sufre temperaturas extremas al principio y final de curso (ya que el comedor est&aacute; ubicado en un edificio de chapa sin aislamiento), mientras que en los meses de invierno sufren el problema inverso y se ven obligados a comer con el abrigo puesto. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Concentración en el CEIP Ángel del Alcázar de Toledo reclamando climatización en las aulas que en mayo y junio han llegado a estar a más de 30 grados                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Soluciones &ldquo;irreales&rdquo; y bloqueo de las administraciones</h2><p class="article-text">
        La comunidad escolar de Toledo tacha de &ldquo;parches irreales e ineficaces&rdquo; las soluciones planteadas por los representantes de las administraciones con responsabilidad en la gesti&oacute;n de los centros educativos. 
    </p><p class="article-text">
         Las familias recuerdan que abrir las ventanas para generar corriente no funciona en el ambiente seco de Toledo y que, debido al impacto del sol en las fachadas de edificios antiguos y mal aislados o sin voladizos que ofrezcan sombra, se ven obligados a mantener las persianas bajadas, impidiendo el uso de la luz natural. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco consideran viable concentrar el calendario escolar en los meses m&aacute;s fr&iacute;os, ya que eso obligar&iacute;a a los ni&ntilde;os a pasar m&aacute;s tiempo en campamentos de verano que se realizan, precisamente, en las mismas instalaciones escolares de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Las AMPA denuncian que las distintas administraciones implicadas &ldquo;se pasan la pelota&rdquo; de unos a otros para eludir responsabilidades mientras nadie asume el problema de fondo. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, advierten que &ldquo;esta uni&oacute;n hist&oacute;rica de familias no terminar&aacute; con las vacaciones de verano&rdquo; y que &ldquo;si las administraciones no se sientan a trabajar de manera conjunta y presentan un plan real de manera inmediata, las movilizaciones se reanudar&aacute;n con mayor intensidad al inicio del pr&oacute;ximo curso en septiembre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ayer, el consejero de Educaci&oacute;n Amador Pastor asegur&oacute; que el Gobierno de Castilla-La Mancha est&aacute; &ldquo;comprometido&rdquo; con la climatizaci&oacute;n de los centros educativos y tras reconocer que ha habido &ldquo;reproches&rdquo; por parte de diferentes administraciones respecto a las competencias en esta materia, record&oacute; que las convocatorias de ayudas para la climatizaci&oacute;n, hasta tres, han tenido una &ldquo;alta respuesta&rdquo; por parte de m&aacute;s de 300 ayuntamientos de la regi&oacute;n &ldquo;que no han cuestionado ni las competencias ni las titularidades, simplemente han aprovechado esta disposici&oacute;n de fondos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/milagros-tolon-asegura-comunidades-autonomas-dinero-gobierno-climatizar-colegios_1_13309420.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La propia ministra de Educaci&oacute;n, la toledana Milagros Tol&oacute;n, record&oacute; que el Gobierno de Espa&ntilde;a ha puesto fondos</a> para esta finalidad a disposici&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        El alcalde de Toledo <a href="https://toledodiario.es/velasco-pregunta-a-la-junta-por-que-no-climatiza-los-colegios-antes-de-una-nueva-concentracion-de-las-ampas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Vel&aacute;zquez se abr&iacute;a ayer a hablar con el Gobierno de Castilla-La Mancha, aunque volvi&oacute; a poner la pelota de las competencias</a> en el tejado de la Junta de Comunidades. 
    </p><h2 class="article-text">CCOO pide puntos de agua y zonas de sombra en los patios</h2><p class="article-text">
        Los sindicatos llevan meses reclamando actuar. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, CCOO hab&iacute;a anunciado su intenci&oacute;n de recurrir a la Inspecci&oacute;n de Trabajo para que se tomasen cartas en el asunto. De hecho el sindicato se ha sumado hoy a la protesta. 
    </p><p class="article-text">
        En concreto, junto a las AMPA y profesores, se ha concentrado hoy frente a los CEIP Rosa Park y G&oacute;mez Manrique de la capital regional. Este &uacute;ltimo, junto al CEIP Alfonso VI, son dos de los centros que se van a climatizar, explica CCOO, &ldquo;pero no se va a realizar de forma suficiente&rdquo;, porque en el caso del G&oacute;mez Manrique solo se van a climatizar algunas aulas.
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            <span class="title">
                Concentración a las puertas del CEIP Rosa Parks en Toledo, para reclamar la climatización de las aulas                            </span>
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        CCOO pide tambi&eacute;n que las zonas comunes, como los patios, cuenten con puntos de agua y suficiente sombra. &ldquo;Ahora mismo la situaci&oacute;n es que los patios est&aacute;n desertizados y faltan puntos de agua, seg&uacute;n trasladan las AMPA al sindicato&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tienen que hacer sus clases de educaci&oacute;n f&iacute;sica y jugar en condiciones de seguridad&rdquo;, afirma el secretario general de la Federaci&oacute;n de Ense&ntilde;anza de CCOO Toledo, Bernardino Mendoza.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del CEIP Rosa Park, el m&aacute;s antiguo y numeroso en cuanto a alumnado del barrio del Pol&iacute;gono, &ldquo;no cuenta con zona de sombra alguna en todo el centro escolar ni tampoco en la entrada del mismo donde el paseo principal no tiene ni un solo &aacute;rbol, una muestra de la desidia y el abandono por parte del Ayuntamiento de Toledo&rdquo;, denuncian los padres y madres y el secretario general de CCOO en esta provincia, Federico P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        El sindicato tambi&eacute;n insiste en emplazar a la administraci&oacute;n local y regional a adoptar &ldquo;de forma urgente&rdquo; las medidas necesarias para garantizar aulas seguras, saludables y climatizadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;CCOO est&aacute; acompa&ntilde;ando y apoyando, de verdad, a las AMPAS de Toledo y de Talavera de la Reina para exigir la climatizaci&oacute;n de los centros educativos&rdquo;, afirma el sindicato, que recuerda que la situaci&oacute;n no es nueva y se viene denunciando &ldquo;desde hace a&ntilde;os&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que soportan alumnos y profesionales de la ense&ntilde;anza durante los periodos de altas temperaturas, especialmente en los meses finales del curso escolar, &ldquo;afectan directamente al bienestar, la salud y el rendimiento de toda la comunidad educativa, convirtiendo esta situaci&oacute;n en un problema estructural que requiere soluciones definitivas&rdquo;, zanja. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Bachiller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/historica-concentracion-16-ampa-toledo-pedir-climatizar-aulas-registros-termicos-30-grados_1_13310526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 08:08:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Histórica" concentración de las 16 AMPA de Toledo para pedir climatizar las aulas tras registros térmicos de 30 grados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Educación,Temperaturas,Junta de Castilla-La Mancha,Ayuntamiento de Toledo,Protestas sociales,Educación infantil,Educación primaria,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-proyecto-personal-inmersos-ninos-cosa_129_13291982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5daf653-6716-4264-8123-995b85bf324a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos una generación que ha hecho de la crianza una actividad cada vez más consciente, informada y exigente. Hemos conseguido convertir cualquier rincón de la infancia en una oportunidad de aprendizaje. Pero, ¿qué ocurre cuando desaparecen los espacios que no sirven para nada?</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        Hace poco, mientras buscaba algunos regalos de cumplea&ntilde;os en la secci&oacute;n infantil de una librer&iacute;a, me llam&oacute; la atenci&oacute;n la cantidad de libros que sirven para algo: reconocer las emociones, entrenar la paciencia, fortalecer la autoestima o aprender a compartir. Para afrontar el divorcio de los padres, entender la muerte de los abuelos, detectar relaciones t&oacute;xicas o tolerar la frustraci&oacute;n. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que, si busco lo suficiente, podr&iacute;a incluso encontrar alg&uacute;n cuento para aprender a leer cuentos. No es que cuestione la utilidad de estos t&iacute;tulos, pues muchos de ellos responden a necesidades reales de las familias; lo que me pregunto es en qu&eacute; momento los libros dejaron de ser &uacute;nicamente una invitaci&oacute;n a dejar volar la imaginaci&oacute;n para convertirse tambi&eacute;n en herramientas de autoayuda e intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta me vino a la cabeza leyendo <em>En la era de los ni&ntilde;os cosa. Ensayos contra la crianza como emprendimiento</em>, el conjunto de ensayos de Santiago Gerchunoff recientemente publicado por Lengua de Trapo-C&iacute;rculo de Bellas Artes. Me fascin&oacute; su lectura, a la vez que me provoc&oacute; cierta incomodidad, porque no habla de padres negligentes ni de madres obsesivas: habla de nosotras y de nosotros, de una generaci&oacute;n que ha hecho de la crianza una actividad cada vez m&aacute;s consciente, informada y exigente. Una generaci&oacute;n que lee, se documenta, dialoga, consulta a expertos y se preocupa sinceramente por ofrecer a sus hijos la mejor vida posible. Quiz&aacute; el libro resulta tan perturbador porque no cuestiona nuestras intenciones, sino nuestra mirada.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el pr&oacute;logo, Gerchunoff escribe que vivimos una &eacute;poca marcada por &ldquo;la paternidad como emprendimiento, los hijos como obras, proyectos o extensiones del yo&rdquo;. Una vez le&iacute;da la frase, resulta dif&iacute;cil dejar de pensar en ella. La vemos en la obsesi&oacute;n por elegir correctamente <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada actividad extraescolar</a>, en la b&uacute;squeda del cuento adecuado para cada conflicto, del deporte adecuado para cada personalidad y del colegio adecuado para cada talento &mdash;he conocido a familias que dedicaron m&aacute;s de seis meses a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/24-horas-grupo-whatsapp-buscar-colegio-ninos-proceso-locura_1_12153447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buscar el mejor colegio</a>, haciendo tablas de Excel con pros y contras despu&eacute;s de acudir, religiosamente y con libretas, a cada jornada de puertas abiertas&mdash;. En la idea de que cada experiencia infantil debe aportar algo medible y futurible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Santiago Gerchunoff escribe que vivimos una época marcada por &quot;la paternidad como emprendimiento, los hijos como obras, proyectos o extensiones del yo&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hablando ingl&eacute;s en un parque de Madrid</h2><p class="article-text">
        No es casual que una de las im&aacute;genes m&aacute;s potentes del libro sea la del padre que habla en ingl&eacute;s a su hijo en un parque de Madrid &mdash;&ldquo;padres espa&ntilde;oles que se vuelven angloparlantes circunstancialmente al hablar con sus hijos&rdquo;&mdash;. Gerchunoff no critica el aprendizaje de idiomas, sino la l&oacute;gica que se esconde detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n: la idea de que siempre es posible a&ntilde;adir una capa m&aacute;s, una competencia m&aacute;s, una ventaja m&aacute;s. Lo que observa en esa escena es &ldquo;la fantas&iacute;a misma de estar haci&eacute;ndolos, fabric&aacute;ndolos con m&aacute;s o menos prestaciones. Es la idea del hijo como obra la que rige en el padre que decide no hablar al hijo en su lengua (la que usa con todo el mundo, en el trabajo, en la calle, en la mesa y en la cama), sino aprovechar todo el tiempo que pueda para 'agregarle' otra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gerchunoff escribe la palabra &ldquo;prestaciones&rdquo; y esto merece una reflexi&oacute;n. Hablamos de prestaciones cuando describimos un coche, un tel&eacute;fono m&oacute;vil o un electrodom&eacute;stico. Sin embargo, cada vez parece m&aacute;s f&aacute;cil trasladar ese lenguaje al territorio de la crianza. Queremos que nuestras criaturas aprendan varios idiomas a la vez, desarrollen inteligencia emocional, practiquen deportes, adquieran h&aacute;bitos saludables, descubran sus talentos, gestionen adecuadamente la frustraci&oacute;n y construyan una autoestima s&oacute;lida. Nada de ello es malo; al contrario: son deseos comprensibles y, en muchos casos, admirables. El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos qui&eacute;nes son para empezar a preguntarnos en qui&eacute;nes podr&iacute;an convertirse, porque entonces la infancia deja de ser una experiencia y se transforma en un proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Lo vemos tambi&eacute;n en la literatura infantil. Gerchunoff, que trabaj&oacute; como librero, dedica algunas p&aacute;ginas brillantes a esa tendencia cada vez m&aacute;s extendida de buscar cuentos para &ldquo;trabajar&rdquo; emociones, conflictos o situaciones concretas &mdash;&ldquo;&iquest;Me recomiendas alguno para trabajar el duelo? &iquest;Qu&eacute; cuento chulo tienes para trabajar la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero?&rdquo;&mdash;. La expresi&oacute;n, de nuevo, me parece reveladora: trabajar los celos, el duelo, la llegada de un hermano o la diversidad, como si la ficci&oacute;n necesitara justificar su existencia mediante una utilidad externa o como si ya no bastara con que una historia emocione o entretenga.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica es siempre la misma: leer, jugar o hacer deporte son actividades que tienen que servir para algo. Hemos conseguido convertir cualquier rinc&oacute;n de la infancia en una oportunidad de aprendizaje. Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando desaparecen los espacios que no sirven para nada?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos quiénes son para empezar a preguntarnos en quiénes podrían convertirse, porque entonces la infancia deja de ser una experiencia y se transforma en un proyecto</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una Stasi acaramelada</h2><p class="article-text">
        Gerchunoff describe los grupos de WhatsApp de padres como una &ldquo;Stasi acaramelada&rdquo;. La expresi&oacute;n puede provocarte una sonrisa, pero se&ntilde;ala algo importante: nunca hab&iacute;amos estado tan presentes en la vida de nuestras criaturas. Nunca hab&iacute;amos estado tan implicados en las decisiones que se toman en las aulas, en las extraescolares, en los cumplea&ntilde;os o en sus relaciones personales. Vigilamos, acompa&ntilde;amos, supervisamos, intervenimos y lo hacemos porque la infancia nos importa, por protecci&oacute;n y por amor hacia nuestros hijos e hijas.
    </p><p class="article-text">
        No dejo de preguntarme si, en medio de esa vigilancia permanente que ejercemos, no estaremos eliminando precisamente aquello que la infancia necesita para convertirse en una experiencia propia. Quiz&aacute; no estemos dejando hueco para ese espacio opaco donde ocurren cosas que los adultos no ven, no controlan y no comprenden del todo; ese territorio donde construimos nuestras primeras amistades, secretos, conflictos, reconciliaciones y peque&ntilde;as formas de autonom&iacute;a. &ldquo;Para ayudarlos a ser sujetos no hay m&aacute;s remedio que dejarlos de tratar como nuestros objetos&rdquo;, escribe Gerchunoff.
    </p><h2 class="article-text">Todo para los ni&ntilde;os, pero sin los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        En <em>El problema de los hoteles sin ni&ntilde;os</em>, ensayo dedicado a los hoteles, restaurantes y otros espacios p&uacute;blicos <em>childfree,</em> encontramos otra frase que resume toda esta preocupaci&oacute;n: &ldquo;Confundimos, de hecho, criarlos con hacerlos. Los dos bandos, antini&ntilde;os y proni&ntilde;os, coinciden entonces en realidad en considerar a los ni&ntilde;os como cosas. Solo que unos los ven como cosas molestas y los otros, como cosas m&aacute;gicas&rdquo;. Quiz&aacute; ah&iacute; est&eacute; el n&uacute;cleo de la cuesti&oacute;n. &ldquo;Criar&rdquo; y &ldquo;hacer&rdquo; no son sin&oacute;nimos. Criar implica acompa&ntilde;ar el desarrollo de alguien que nunca terminaremos de comprender del todo. Hacer implica proyectar un resultado y trabajar para alcanzarlo. A las personas las criamos. Los objetos, los hacemos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; esa la verdadera paradoja de nuestro tiempo? Nunca hemos prestado tanta atenci&oacute;n a la infancia y, sin embargo, cada vez parece costarnos m&aacute;s aceptar aquello que tiene de impredecible. Vivimos frecuentemente angustiados por la sensaci&oacute;n de no estar haciendo lo suficiente. En uno de los textos m&aacute;s inquietantes del volumen, <em>El beb&eacute; Tamagotchi</em>, Gerchunoff describe a una pareja que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/graficas-bebe-partes-buena-idea-medir-aspecto-crianza-app_1_12034787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monitoriza el sue&ntilde;o, la temperatura y los ritmos de su beb&eacute;</a> en vacaciones mediante sensores y dispositivos electr&oacute;nicos. La imagen que le viene a la cabeza es la de aquella mascota virtual de los noventa que exig&iacute;a atenci&oacute;n constante y pod&iacute;a morir si uno se equivocaba. Lo interesante es que no identifica en esa escena una falta de amor, sino exactamente lo contrario: un amor tan informado, tan atento y tan responsable que aspira a eliminar cualquier experiencia no controlada. Un amor que no quiere equivocarse.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Criar implica acompañar el desarrollo de alguien que nunca terminaremos de comprender del todo. Hacer implica proyectar un resultado y trabajar para alcanzarlo. A las personas las criamos. Los objetos, los hacemos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La infancia improductiva</h2><p class="article-text">
        Cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar espacios verdaderamente improductivos en la infancia. Nuestras criaturas leen, pero nos gusta que la lectura les ense&ntilde;e algo. Juegan, pero preferimos que el juego estimule determinadas capacidades. Hacen deporte, pero esperamos que aprendan disciplina, esfuerzo o trabajo en equipo. Incluso el aburrimiento, que en cualquier tiempo pasado fue simplemente aburrimiento, ha sido rebautizado como una herramienta pedag&oacute;gica capaz de fomentar la creatividad. Parece que ya no nos basta con que las cosas sucedan; necesitamos que produzcan alg&uacute;n tipo de beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una cultura obsesionada con el conocimiento experto y con la mejora continua. Somos una sociedad incapaz de tolerar lo improductivo. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consultamos rese&ntilde;as</a> antes de reservar un hotel, escuchamos podcasts para aprender a optimizar nuestro tiempo y descargamos aplicaciones que monitorizan lo que comemos, <a href="https://www.eldiario.es/era/contar-pasos-calorias-apps-monitorizacion_1_10794929.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cu&aacute;nto caminamos</a> o lo que dormimos. Era casi inevitable que esa l&oacute;gica terminara entrando tambi&eacute;n en la crianza. Si todo puede aprenderse, perfeccionarse y optimizarse, &iquest;por qu&eacute; no iba a ocurrir lo mismo con la maternidad y la paternidad?
    </p><p class="article-text">
        El problema es que las criaturas no son un proyecto profesional, aunque a veces hablemos de ellas como si lo fueran. No son una versi&oacute;n inacabada de algo que debe alcanzar su m&aacute;ximo potencial ni una especie de curr&iacute;culum sobre el que vamos incorporando mejoras sucesivas. Sin embargo, basta con asomarse a cualquier conversaci&oacute;n entre padres y madres para comprobar hasta qu&eacute; punto hemos asumido esa mirada. Quiz&aacute; la pregunta que deja flotando Gerchunoff no sea c&oacute;mo criar mejor, sino c&oacute;mo seguir criando sin convertir la infancia en un proyecto de mejora continua. C&oacute;mo seguir acompa&ntilde;ando sin gestionar, cuidando sin optimizar y educando sin olvidar que algunas de las experiencias m&aacute;s valiosas de la infancia &mdash;y de la vida&mdash; ocurren, precisamente, cuando dejan de servir para algo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-proyecto-personal-inmersos-ninos-cosa_129_13291982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 20:13:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,Padres,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: "Es importante separar el resultado de la relación"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-explica-ninos-gestionar-notas-separar-resultado-relacion-xp_1_13266387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6268b34-2250-4f8b-a970-8483790cc6c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: &quot;Es importante separar el resultado de la relación&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando las calificaciones no sean las esperadas, es probable que los niños se sientan vulnerables. El objetivo es brindarles apoyo, no añadir presión. Como explica Nerea López, psicóloga infantojuvenil, “las notas no deberían vivirse como una medida del valor personal de un niño o adolescente"</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as se acaba el curso escolar y empiezan a llegar las calificaciones en las mochilas escolares o en las bandejas de entrada de los correos de los padres. Para muchas familias, este peque&ntilde;o gesto contiene m&uacute;ltiples emociones: orgullo, ansiedad, decepci&oacute;n, esperanza&hellip; y las tan temibles comparaciones (e incluso quiz&aacute;s alguna que otra reacci&oacute;n de sorpresa).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa letra o n&uacute;mero impresa en un papel es solo una pieza de un rompecabezas mucho m&aacute;s complejo. Indica el rendimiento de nuestro hijo en los ex&aacute;menes y deberes durante unos meses. Pero revela muchas m&aacute;s cosas. La respuesta y la reacci&oacute;n que podamos tener como padres es importante porque nuestro hijo empieza a comprender su valor, su esfuerzo y su relaci&oacute;n con el aprendizaje a largo plazo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo responder ante las notas (y lo que el informe no dice)</h2><p class="article-text">
        Cuando las calificaciones no sean las esperadas, es probable que nuestro hijo se sienta vulnerable. El objetivo es brindarle apoyo, no a&ntilde;adir una fuente de presi&oacute;n adicional. Adem&aacute;s, y como nos explica <a href="http://www.nerealopez.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nerea L&oacute;pez,</a> psic&oacute;loga infantojuvenil, &ldquo;las notas no deber&iacute;an vivirse como una medida del valor personal de un ni&ntilde;o o adolescente, por tanto, es importante separar el resultado acad&eacute;mico de la relaci&oacute;n afectiva con ellos, porque perciben r&aacute;pidamente la decepci&oacute;n aunque no se verbalice&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lugar de ir directamente a la cifra y reaccionar es importante invitar a la conversaci&oacute;n y &ldquo;escuchar qu&eacute; explicaci&oacute;n hace de esa nota y c&oacute;mo se sienten porque ayuda mucho hablar del proceso: h&aacute;bitos de estudio, esfuerzo, motivaci&oacute;n o posibles dificultades emocionales&rdquo;, aclara L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las calificaciones finales son una instant&aacute;nea de una historia m&aacute;s compleja, por lo que frente a una mala nota puede surgir la &ldquo;oportunidad para entender qu&eacute; est&aacute; pasando y qu&eacute; necesita el menor en ese momento. Aprenden m&aacute;s desde la calma y el acompa&ntilde;amiento que desde el miedo o la presi&oacute;n&rdquo;, afirma L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien todos los padres quieren que sus hijos brillen y saquen buenas notas, las notas escolares no deben convertirse en una especie de evaluaci&oacute;n p&uacute;blica que mida nuestro &eacute;xito en la crianza. Estas inquietudes de los padres llevan muchas veces a caer en ciertas actitudes que, en realidad, no ayudan para nada.
    </p><h2 class="article-text">Evitar las comparaciones con hermanos o compa&ntilde;eros de clase</h2><p class="article-text">
        Comparar con los dem&aacute;s puede parecer inofensivo. Sin embargo, puede minar la confianza y generar verg&uuml;enza. Cada ni&ntilde;o aprende y crece de forma distinta. Al compararse con los dem&aacute;s, puede desarrollar creencias internas sobre el perfeccionismo y lo que significa ser &lsquo;suficientemente bueno&rsquo;. Cuando son ellos los que se comparan con los dem&aacute;s, y nos dicen que a sus compa&ntilde;eros les ha ido peor que a ellos, &ldquo;muchas veces est&aacute; intentando protegerse emocionalmente o disminuir la sensaci&oacute;n de fracaso&rdquo;, advierte L&oacute;pez, que admite adem&aacute;s que compararse con los dem&aacute;s s&iacute; puede aliviar de forma moment&aacute;nea, &ldquo;pero no ayuda a responsabilizarse del propio proceso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco ayuda que nos dirijamos a ellos con<a href="https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> frases del tipo &lsquo;tu hermano s&iacute; puede&rsquo;</a> o &lsquo;mira las notas de tu hermana&rsquo;. Estas frases aparentemente inofensivas, muchas veces &ldquo;generan rivalidad y afectan directamente al autoconcepto. Cada hijo necesita sentir que es valorado por quien es, no por c&oacute;mo rinde respecto al otro&rdquo;, matiza L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hay hermanos, &ldquo;lo m&aacute;s recomendable es hablar de las notas de forma individual, respetando las fortalezas y dificultades de cada menor: algunos ni&ntilde;os son brillantes acad&eacute;micamente y otros tienen grandes habilidades sociales, deportivas, creativas o emocionales, y todas son importantes&rdquo;, reconoce L&oacute;pez, para la que &ldquo;la relaci&oacute;n entre hermanos puede resentirse cuando sienten que compiten por la aprobaci&oacute;n de sus padres&rdquo;. La clave est&aacute; en dar valor el crecimiento personal de cada uno, &ldquo;no en qui&eacute;n destaca m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, lo m&aacute;s importante es no entrar en comparaciones &ldquo;y devolver la conversaci&oacute;n a c&oacute;mo se sienten ellos: &lsquo;M&aacute;s all&aacute; de los dem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo te has sentido t&uacute; con este resultado?&rsquo; El objetivo no es buscar culpables ni medir qui&eacute;n va peor, sino ayudarles a reflexionar sobre qu&eacute; pueden aprender de la situaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es importante respetar el ritmo y las capacidades de cada ni&ntilde;o porque &ldquo;educar desde la comparaci&oacute;n constante suele generar inseguridad, rivalidad o autoestima basada &uacute;nicamente en el rendimiento&rdquo;, afirma la experta. Comparar a nuestro hijo con otros tambi&eacute;n puede hacer que pasemos por alto las cualidades &uacute;nicas que posee, por tanto, ayudarle a ver sus fortalezas desde nuestra perspectiva le permite desarrollar la confianza y la resiliencia que necesita para avanzar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, y aunque a veces es tentador fijarse en la nota m&aacute;s baja, los ni&ntilde;os necesitan saber que son m&aacute;s que un simple n&uacute;mero. De ah&iacute; que centrarnos en su crecimiento individual, sin comparaciones, puede ayudarle a sentirse apoyado y aceptado, independientemente de las expectativas externas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Recompensas a las notas, &iquest;ayudan a ense&ntilde;arles que un mal resultado puede ser una forma de aprendizaje?</h2><p class="article-text">
        Muchos padres caen en la tentaci&oacute;n de recompensar a sus hijos para que saquen buenas notas. A primera vista, parece una situaci&oacute;n del todo pr&aacute;ctica y beneficiosa para las dos partes: uno se asegura de que su hijo mantenga un buen rendimiento acad&eacute;mico y el otro recibe una recompensa por su esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero las recompensas, como las comparaciones, no son lo mejor cuando hablamos de notas. Si bien hacerlo de forma puntual no es algo negativo, s&iacute; lo puede ser si &ldquo;se convierten en la &uacute;nica motivaci&oacute;n ya que puede acabar estudiando solo por el premio y no por aprendizaje o responsabilidad personal&rdquo;, advierte L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al usar recompensas, les transmitimos el mensaje de que &lsquo;obtienen algo&rsquo; por hacer una tarea que simplemente deben hacer como parte de la vida. Adem&aacute;s, &ldquo;a largo plazo, es m&aacute;s saludable reforzar el esfuerzo, la constancia y la capacidad de superaci&oacute;n y que entiendan que los errores forman parte natural del aprendizaje y ayudan al cerebro a generas nuevas estrategias y conexiones&rdquo;, afirma L&oacute;pez, que concluye que &ldquo;una mala nota no define a un ni&ntilde;o sino que lo importante es qu&eacute; hacemos despu&eacute;s con esa experiencia&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-explica-ninos-gestionar-notas-separar-resultado-relacion-xp_1_13266387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 14:24:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: "Es importante separar el resultado de la relación"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Colegios,Institutos,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3d6ae03-9239-401e-b66c-b8075d4a7e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: &quot;El riesgo es que se convierta en un patrón&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
En algunas familias, las discusiones entre hermanos terminan ocupando gran parte del día a día. Lo que empieza con pequeños roces cotidianos puede acabar influyendo también en el ambiente en casa y en la manera en que padres e hijos se relacionan entre sí</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se pelean desde que se levantan&rdquo;. Ang&eacute;lica, madre de dos ni&ntilde;os de diez y ocho a&ntilde;os, reconoce que en su casa hay d&iacute;as en los que cualquier desacuerdo vuelve a enfrentarles. Competir por qui&eacute;n se sienta delante en el coche, qui&eacute;n habla primero o qui&eacute;n recibe m&aacute;s atenci&oacute;n por parte de los padres termina desgastando tambi&eacute;n a los adultos. &ldquo;Hay d&iacute;as en los que todo acaba en bronca. Si uno tiene algo, el otro lo quiere. Y si uno recibe un elogio, el otro se enfada&rdquo;. Hay tardes &mdash;cuenta&mdash; en las que es imposible tener un rato tranquilo en casa.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, la tensi&oacute;n aparece sobre todo al final del d&iacute;a, cuando el cansancio de toda la jornada hace que todo estalle m&aacute;s r&aacute;pido. Isabel, madre de tres hijos, explica que durante mucho tiempo intent&oacute; intervenir inmediatamente cada vez que surg&iacute;a un problema entre ellos. &ldquo;Entr&aacute;bamos constantemente a mediar y termin&aacute;bamos agotados. Tuvo que pasar un tiempo hasta que entendimos que no pod&iacute;amos resolverles todo nosotros&rdquo;, revela. Comenta que, en muchas ocasiones, por mucho que lo intentaran, no consegu&iacute;an calmar la situaci&oacute;n entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convivencia familiar suele incluir roces y desacuerdos, pero algunos terminan repercutiendo en el funcionamiento familiar. Algunos estudios han analizado qu&eacute; ocurre cuando esos conflictos se vuelven especialmente frecuentes o intensos. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16402870/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Journal of Family Psychology</em> en 2014 observ&oacute; que las relaciones entre hermanos marcadas por discusiones frecuentes, agresividad o din&aacute;micas muy hostiles pod&iacute;an relacionarse con m&aacute;s dificultades emocionales y mayor malestar dentro de la familia.
    </p><p class="article-text">
        Otra <a href="https://srcd.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-8624.2007.01033.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Child Development</em> en 2007 analiz&oacute; c&oacute;mo la forma en que los adultos intervienen en los desacuerdos entre hermanos puede influir en la manera en que los ni&ntilde;os aprenden a negociar y manejar desacuerdos cotidianos.
    </p><h2 class="article-text">Comparaciones, roles y competencia dentro de casa</h2><p class="article-text">
        La rivalidad entre hermanos no es un problema en s&iacute; misma, explica la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Silvia Sanz Garc&iacute;a. &ldquo;El verdadero riesgo aparece cuando deja de ser algo puntual y evolutivo, para convertirse en un patr&oacute;n relacional sostenido que deteriora el clima familiar&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Sanz, esas rivalidades no se mantienen solas, sino por la forma en que la familia se organiza alrededor de ellas. Uno de los factores que m&aacute;s alimenta la competencia son las comparaciones frecuentes, incluso cuando no se hacen con mala intenci&oacute;n. Frases como &ldquo;aprende de tu hermano&rdquo; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los ni&ntilde;os busquen m&aacute;s reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos. &ldquo;Ah&iacute; es donde empiezan a percibirse como rivales en lugar de iguales&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        La especialista tambi&eacute;n percibe que muchos ni&ntilde;os sienten que al otro se le permite m&aacute;s, recibe m&aacute;s atenci&oacute;n o se le reconoce m&aacute;s dentro de casa. En otros casos, a&ntilde;ade, los adultos asignan sin darse cuenta determinados papeles a cada hijo: &ldquo;el responsable&rdquo;, &ldquo;el sensible&rdquo; o &ldquo;el problem&aacute;tico&rdquo;. Esas etiquetas pueden acabar reforzando las tensiones entre ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frases como &#039;aprende de tu hermano&#039; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los niños busquen más reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos, explica la psicóloga Silvia Sanz García</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La manera en la que los adultos reaccionan durante las peleas tambi&eacute;n influye en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos. Para Sanz, cuando los padres intervienen &uacute;nicamente para averiguar qui&eacute;n empez&oacute; o qui&eacute;n tiene la culpa, los hijos pueden terminar aprendiendo m&aacute;s a defender posiciones que a gestionar desacuerdos o reparar lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Sanz insiste en que el objetivo no pasa por eliminar cualquier discusi&oacute;n entre hermanos, sino por evitar que esas peleas terminen convirti&eacute;ndose en la principal forma de relacionarse entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda, adem&aacute;s, que las tensiones no siempre aparecen de forma aislada. Los desacuerdos entre los propios adultos tambi&eacute;n pueden colarse en la relaci&oacute;n entre los hijos. &ldquo;Los hijos reflejan lo que ven en casa&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        En casa de Milagros, madre de dos hermanas de nueve y seis a&ntilde;os, las discusiones llegaron a convertirse en algo pr&aacute;cticamente diario durante una &eacute;poca. &ldquo;La peque&ntilde;a sent&iacute;a que la mayor hac&iacute;a todo mejor y se enfadaba much&iacute;simo cuando la compar&aacute;bamos sin querer. Nosotros no nos d&aacute;bamos cuenta de hasta qu&eacute; punto ciertos comentarios les afectaban&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pequeña sentía que la mayor hacía todo mejor y se enfadaba muchísimo cuando la comparábamos sin querer. Nosotros no nos dábamos cuenta de hasta qué punto ciertos comentarios les afectaban</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Milagros</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niñas de seis y nueve años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, reconoce que empezaron a cambiar algunas din&aacute;micas en casa y procuraron mirar m&aacute;s las necesidades de cada una por separado. Tambi&eacute;n intentaban dar m&aacute;s espacio a algunos choques y evitar comentarios que pudieran alimentar comparaciones entre ellas. &ldquo;Poco a poco el ambiente empez&oacute; a relajarse&rdquo;, comparte. &ldquo;Las peleas siguen existiendo, pero ya no todo llega al punto de antes&rdquo;. Aclara que tambi&eacute;n tratan de intervenir menos en algunos desacuerdos puntuales.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando los padres act&uacute;an como &aacute;rbitros</h2><p class="article-text">
        Antonio Ortu&ntilde;o Terriza, psic&oacute;logo cl&iacute;nico del centro AdCom Madrid del Hospital General Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, insiste en la importancia de no &ldquo;patologizar&rdquo; autom&aacute;ticamente las peleas entre hermanos y recuerda que la respuesta de los adultos influye directamente en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n observa en consulta el tambi&eacute;n autor de <em>Familias inteligentes: claves pr&aacute;cticas para educar </em>(Autoedici&oacute;n, 2012), muchos padres adoptan primero un papel de &ldquo;detectives&rdquo;, intentando reconstruir qu&eacute; es lo que ha pasado y escuchando las distintas versiones de cada uno de los hijos. Despu&eacute;s, a&ntilde;ade, terminan actuando como &ldquo;jueces&rdquo; y deciden qui&eacute;n tiene raz&oacute;n y qui&eacute;n ha actuado peor. &ldquo;El problema es que uno gana y otro pierde&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Este profesional explica que, cuando un adulto decide directamente qui&eacute;n se queda con el mando de la televisi&oacute;n o un juguete, los ni&ntilde;os pueden terminar viviendo la discusi&oacute;n como una competici&oacute;n o intentando &ldquo;ganar&rdquo;, en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El psicólogo Antonio Ortuño explica que, cuando un adulto decide directamente quién se queda con el mando de la televisión o un juguete, los niños pueden vivirlo como una competición en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, plantea que, en determinadas situaciones, los propios ni&ntilde;os tengan m&aacute;s margen para intentar resolver algunas diferencias cotidianas antes de que los adultos intervengan directamente. &ldquo;Que sean m&aacute;s protagonistas a la hora de resolver sus conflictos desde el inicio&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Marce, madre de dos ni&ntilde;os de once y siete a&ntilde;os, reconoce que durante mucho tiempo las peleas estaban demasiado presentes en casa. &ldquo;Al final la pelea segu&iacute;a igual al d&iacute;a siguiente&rdquo;, admite. Subraya que hab&iacute;a &eacute;pocas en las que cualquier comentario terminaba en discusi&oacute;n y que todo aquello alteraba la rutina familiar. Y que incluso las comidas o los ratos tranquilos en casa, terminaban muchas veces tens&aacute;ndose por peque&ntilde;as discusiones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las tensiones segu&iacute;an apareciendo, se iban resolviendo de otra forma. &ldquo;Al principio costaba much&iacute;simo y muchas discusiones segu&iacute;an terminando en gritos y enfados, pero poco a poco empezaron a negociar m&aacute;s entre ellos&rdquo;, relata. Dice que ahora las peleas duran menos tiempo y que hacen por favorecer m&aacute;s momentos en los que consiguen entenderse mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 19:54:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa del &quot;tiempo confeti&quot;: pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crianza ocupa hoy más tiempo y energía emocional que nunca, pero la sensación de no llegar a todo se ha convertido en una experiencia compartida por muchas familias</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        A las siete y media de la tarde, una madre contesta el &uacute;ltimo WhatsApp de trabajo del d&iacute;a con una mano mientras remueve una sart&eacute;n con la otra y responde con monos&iacute;labos a la historia que su hijo intenta contarle desde hace diez minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o habla de una pelea absurda por un bal&oacute;n que ha ocurrido en el recreo y de un amigo que ha llorado en clase. Ella asiente, vuelve a mirar el m&oacute;vil, consulta el correo, va poniendo la mesa, recuerda que ma&ntilde;ana hay excursi&oacute;n y que todav&iacute;a no ha firmado la autorizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre llega justo para la cena porque hace horario partido y hab&iacute;a atasco. M&aacute;s tarde los tres leer&aacute;n un cuento antes de dormir. Quiz&aacute; incluso jueguen un rato. Cuando el ni&ntilde;o se duerme, ambos est&aacute;n agotados y con cierta sensaci&oacute;n de no haber estado realmente ah&iacute; en ning&uacute;n momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Escenas parecidas se repiten en miles de casas. Madres y padres que viven con la sensaci&oacute;n de que nunca pasan el suficiente tiempo con sus hijos, aunque las estad&iacute;sticas digan lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://academic.oup.com/esr/article-abstract/35/5/616/5497817?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> realizados por el profesor Tom&aacute;s Cano de la Universidad Goethe de Fr&aacute;ncfort y la Universitat Pompeu Fabra, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un significativo aumento del tiempo que las madres y, m&aacute;s a&uacute;n, los padres han dedicado a sus hijos. Adem&aacute;s, con un foco especial en la vida emocional y educativa de sus hijos. Entonces, &iquest;por qu&eacute; la sensaci&oacute;n dominante es la de estar siempre llegando tarde a todo?
    </p><p class="article-text">
        Parte de la respuesta est&aacute; en un concepto que cada vez aparece m&aacute;s en ensayos sobre trabajo y vida familiar: &ldquo;tiempo confeti&rdquo;. El t&eacute;rmino, popularizado por la periodista <a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brigid Schulte en su libro </a><a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Overwhelmed:</em></a><em> How to Work, Love, and Play When No One Has the Time</em> ('Abrumados: C&oacute;mo trabajar, amar y jugar cuando nadie tiene tiempo'), describe una experiencia muy contempor&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo no como un bloque continuo, reconocible y habitable, sino como una sucesi&oacute;n de fragmentos diminutos interrumpidos por notificaciones, correos, tareas dom&eacute;sticas, mensajes del colegio y obligaciones laborales que nunca terminan de desaparecer. Trocitos de atenci&oacute;n dispersos que dejan una sensaci&oacute;n de cansancio permanente.
    </p><h2 class="article-text">La crianza como proyecto total</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Teresa Jurado, catedr&aacute;tica de Sociolog&iacute;a en la UNED, cree que esta sensaci&oacute;n tiene mucho que ver con la transformaci&oacute;n radical de la idea misma de criar. &ldquo;Efectivamente,<strong> </strong>pasamos m&aacute;s tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da m&aacute;s importancia a la crianza y a la educaci&oacute;n desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo &oacute;ptimo de nuestra descendencia y que as&iacute; alcancen un est&aacute;ndar de vida igual o superior al nuestro&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, los ni&ntilde;os conviv&iacute;an con los adultos en una estructura mucho menos dirigida. Estaban &lsquo;por ah&iacute;&rsquo;. Jugaban solos en la calle, acompa&ntilde;aban a hacer recados, compart&iacute;an largas sobremesas o tardes enteras sin supervisi&oacute;n constante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la crianza se ha convertido en una tarea de enorme intensidad emocional y organizativa. Hay que estimular, acompa&ntilde;ar, detectar talentos, reforzar habilidades sociales, gestionar emociones y construir experiencias que los ni&ntilde;os recuerden toda la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasamos más tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da más importancia a la crianza y a la educación desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo óptimo de nuestra descendencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Jurado</span>
                                        <span>—</span> catedrática de Sociología (UNED)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las familias no tienen un gran patrimonio que heredar directamente a sus hijas e hijos, sino que la herencia pasa necesariamente por conseguir las m&aacute;ximas credenciales educativas posibles, distinguirse de otras personas e intentar aprovechar las redes sociales para que la pr&oacute;xima generaci&oacute;n pueda reproducir nuestro estatus social&rdquo;, se&ntilde;ala Jurado.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una crianza atravesada por la l&oacute;gica del rendimiento. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Extraescolares</a>, deportes, actividades culturales, cumplea&ntilde;os tematizados, planes de fin de semana, talleres de cocina o campamentos urbanos. La infancia se llena de est&iacute;mulos mientras los adultos intentan sostenerlo todo sin dejar caer el trabajo, la pareja, el cuerpo ni la econom&iacute;a dom&eacute;stica.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo entra en casa</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de pobreza de tiempo no nace &uacute;nicamente de la autoexigencia. Tambi&eacute;n tiene una dimensi&oacute;n material muy concreta. &ldquo;En Espa&ntilde;a tenemos un problema a&ntilde;adido que son las largas jornadas en muchos empleos, la difusi&oacute;n de la larga jornada interrumpida por una pausa de una a dos horas de tiempo para comer y horarios comerciales muy amplios y con cierre tard&iacute;o&rdquo;, explica Jurado. &ldquo;A esto se une en las grandes ciudades largos tiempos de desplazamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga recuerda adem&aacute;s que muchas personas encadenan empleos parciales involuntarios o realizan horas extra constantes. &ldquo;En definitiva, de promedio en Espa&ntilde;a se trabajan m&aacute;s horas que en otros pa&iacute;ses europeos y los horarios no favorecen la conciliaci&oacute;n del empleo con la vida personal y familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el tiempo compartido con los hijos acaba contaminado por la sensaci&oacute;n de urgencia. El trabajo ya no se queda en la oficina; vibra en el bolsillo, aparece en una notificaci&oacute;n de Slack durante el ba&ntilde;o de los ni&ntilde;os o se cuela en la mente mientras se prepara la ba&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/economia/empresas-saltan-desconexion-digital-han-llamado-tanatorio_1_11366279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconexi&oacute;n digital</a> es patente y afecta a madres y padres, pero estos se sienten imprescindibles en las empresas&rdquo;, afirma Jurado. &ldquo;Para construir un v&iacute;nculo emocional y un apego seguro con sus criaturas los padres necesitan pasar tiempo con ellos, pero un tiempo de escucha atenta a sus necesidades y deseos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La disponibilidad absoluta que exige el mercado laboral termina chocando directamente con la vida familiar. &ldquo;La disponibilidad total para la empresa es el mayor enemigo de la crianza y tambi&eacute;n de una vida equilibrada y sana cuando no se est&aacute; criando&rdquo;, resume la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Presencia en las cosas peque&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra y psicoterapeuta Mar&iacute;a Velasco, autora de<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Criar en salud mental</em></a><em> </em>(Paid&oacute;s, 2023), cree que el problema no es &uacute;nicamente la cantidad de tiempo, sino tambi&eacute;n la calidad de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema est&aacute; en que como estamos tan pendientes de tantas cosas, estamos en la multitarea, los padres y las madres no nos fijamos en los detalles, no podemos disfrutar y conocer bien a nuestros hijos y a las personas se las conoce en los detalles&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas pequeñas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Velasco habla de una crianza donde faltan los espacios de tiempo vac&iacute;os. &ldquo;Ver c&oacute;mo juegan, qu&eacute; les gusta, tener tiempo para que surjan las conversaciones importantes, pero lo que no puede ser es que tengamos cinco minutos en el coche, mientras vamos a una extraescolar, para que el ni&ntilde;o nos cuente su vida, los problemas que tiene y ya est&aacute;. Es decir,<strong> </strong>las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas peque&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psiquiatra, la multitarea permanente tiene consecuencias emocionales visibles. &ldquo;El trabajo se nos mete en casa y estamos en una multitarea y una exigencia muy grande que impide que podamos tener la cabeza lo suficientemente vac&iacute;a como para poder conectar con nuestros hijos&rdquo;. El resultado, a&ntilde;ade, son &ldquo;ni&ntilde;os m&aacute;s fr&aacute;giles, con un sentimiento de seguridad menor y tambi&eacute;n muy invadidos por el mundo adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos construir un v&iacute;nculo seguro si nuestra presencia solamente es f&iacute;sica&rdquo;, advierte Velasco. &ldquo;Porque el v&iacute;nculo necesita de conexi&oacute;n, de que yo te vea, de que interprete tus caras, tus miradas, tus juegos y tu tono de voz&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de querer hacerlo todo bien</h2><p class="article-text">
        A esta fragmentaci&oacute;n se suma otro elemento especialmente contempor&aacute;neo: la obsesi&oacute;n por la felicidad infantil. Durante d&eacute;cadas bastaba con alimentar, cuidar y sacar adelante a los hijos. Ahora parece necesario garantizarles bienestar emocional permanente, autoestima alta, experiencias enriquecedoras y una infancia &lsquo;perfecta&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Velasco, esa idea se ha convertido en una fuente constante de ansiedad. &ldquo;La obsesi&oacute;n por la felicidad, por la de nuestros hijos y por la nuestra, es un eslogan de marketing&rdquo;, afirma. &ldquo;Realmente lo que hace es vender productos, crearnos necesidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de esta idea es una sensaci&oacute;n de culpa imposible de satisfacer. Siempre falta algo. M&aacute;s tiempo, m&aacute;s paciencia, m&aacute;s actividades, m&aacute;s presencia. &ldquo;La culpa es una emoci&oacute;n muy tramposa que realmente no sirve de mucho porque nos bloquea&rdquo;, se&ntilde;ala la psiquiatra. &ldquo;Nos aumenta una exigencia que en estos tiempos como padres y madres ya tenemos disparada porque queremos llegar a todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Velasco insiste en que la crianza necesita renunciar a determinadas cosas. &ldquo;Tenemos que poder saber que el estar al 100% con nuestros hijos no es una realidad posible. Que lo importante es estar <em>suficientemente</em> con nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;suficientemente&rdquo; incluye aceptar que muchas veces el v&iacute;nculo se construye en espacios aparentemente insignificantes: cocinar juntos, caminar al colegio, doblar ropa mientras un ni&ntilde;o cuenta una historia interminable, comer sin pantallas de por medio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasas tiempo con tus hijos, tiempo de enfados, de comidas, de recetas, de acompa&ntilde;arles, de escucharles, de no estar de acuerdo&hellip; Todo ese tiempo vale&rdquo;, explica Velasco. &ldquo;Porque en todo ese tiempo pasa lo que pasa de verdad en una relaci&oacute;n humana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia. Funcionamos con un piloto automático que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La atenci&oacute;n como &uacute;ltimo refugio</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es aqu&iacute; donde est&aacute; la gran paradoja del tiempo confeti. Nunca hab&iacute;amos organizado tanto la vida alrededor de nuestros hijos y, al mismo tiempo, nunca hab&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil estar verdaderamente presentes.
    </p><p class="article-text">
        El agotamiento tampoco ayuda. &ldquo;Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia&rdquo;, apunta Velasco. &ldquo;Funcionamos con un piloto autom&aacute;tico que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra cree que proteger la atenci&oacute;n deber&iacute;a convertirse en una prioridad colectiva, no solo individual. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a considerar la desconexi&oacute;n digital como una medida de salud mental generalizada&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Jurado coincide en que el problema no se resolver&aacute; &uacute;nicamente con consejos de organizaci&oacute;n personal o aplicaciones de bienestar. Hace falta una transformaci&oacute;n estructural. Jornadas laborales m&aacute;s cortas, horarios racionales, derecho efectivo a la conciliaci&oacute;n y l&iacute;mites claros a la hiperdisponibilidad digital. &ldquo;Hay que reivindicar en los puestos de trabajo horarios racionales y desconexi&oacute;n digital fuera del horario laboral&rdquo;, resume la soci&oacute;loga con una llamada a la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 19:34:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres,Padres,Conciliación,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del asfalto: el cole de Logroño que transforma su patio en un aula de vida y biodiversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/asfalto-cole-logrono-transforma-patio-aula-vida-biodiversidad_1_13220351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/690af378-cda0-44cb-9fbb-2fe785a3352f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del asfalto: el cole de Logroño que transforma su patio en un aula de vida y biodiversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El CEIP Las Gaunas sigue inmerso en la transformación de su patio con la voluntad y creatividad de la comunidad educativa que han convertido el fondo del patio en un mural infográfico </p><p class="subtitle">El “patio soñado” de un colegio de Logroño: “Queremos naturalizar y transformar una explanada de cemento en un espacio motivador”
</p></div><p class="article-text">
        No se resignan a que el patio de su colegio sea unan explanada de cemento. Quieren transformarlo, renovarlo y naturalizarlo. Este sigue siendo el objetivo de la comunidad educativa del CEIP Las Gaunas en Logro&ntilde;o porque entienden este espacio como algo m&aacute;s que un rect&aacute;ngulo de hormig&oacute;n en que correr tras un bal&oacute;n. Los recreos en este cole de Logro&ntilde;o se han convertido en una experiencia pedag&oacute;gica, un refugio clim&aacute;tico y, sobre todo, un proyecto de comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y bajo el lema, &ldquo;naturalizaci&oacute;n y transformaci&oacute;n&rdquo;, la comunidad educativa de este centro est&aacute; redise&ntilde;ando los espacios exteriores para responder a las necesidades cambiantes del alumnado que piden m&aacute;s verde, m&aacute;s calma y nuevas formas de jugar. As&iacute; lo entiende la directora del centro, Marina G&oacute;mez Hacha: &ldquo;En Las Gaunas el patio es algo m&aacute;s que un patio. Es un espacio que tiene que responder a las necesidades cambiantes del alumnado. Antes los patios estaban centralizados siempre en los deportes, pero ahora los intereses van variando, son m&aacute;s diversos y hay que intentar dar respuesta. Y eso es lo que tratamos de hacer con el proyecto de patios, darle un aire diferente y dar cabida a esas necesidades que el alumnado nos ha mostrado&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mural didáctico en el colegio de Las Gaunas en Logroño"
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                Mural didáctico en el colegio de Las Gaunas en Logroño                            </span>
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        Y desde hace unas semanas, un mural infogr&aacute;fico preside el fondo del patio. Un mural que es algo m&aacute;s que una decoraci&oacute;n est&eacute;tica y que nace de un Programa de Innovaci&oacute;n Educativa que han realizado conjuntamente con la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n. Laura Zuloaga es profesora y madre: &ldquo;No busc&aacute;bamos algo &uacute;nicamente art&iacute;stico, quer&iacute;amos que tuviese un valor pedag&oacute;gico a&ntilde;adido&rdquo;. Sumaron a este proyecto a la artista y psic&oacute;loga medioambiental Lourdes Berzas, <a href="https://linktr.ee/lourdesberzas?utm_source=linktree_profile_share" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Loub&eacute;</a> para dise&ntilde;ar un mural sobre especies de nuestro entorno cercano. 
    </p><p class="article-text">
        El alumnado de primero de Primaria estaba trabajando el proyecto de los animales as&iacute; que fueron los elegidos para trabajar junto a la artista. &ldquo;Seleccion&oacute; tres especies de nuestro entorno: el vencejo, el mirlo y la paloma, el alumnado de primero investig&oacute; sobre estas tres especies y fueron explicando por el resto de aulas sus investigaciones para que todo el cole las conociera un poco m&aacute;s y pudieran votar por sus favoritos. La especie m&aacute;s votada por la comunidad educativa ser&iacute;a la que ilustrara el gran mural&rdquo;. Y las m&aacute;s votadas fueron el vencejo y mirlo y esas son las especies que ilustran el gran mural. &ldquo;La artista, junto al alumnado de primero, plasm&oacute; lo que la informaci&oacute;n y dibujos que quer&iacute;an que apareciera. Y el alumnado de primaria y cuarto plasmaron ese boceto se proyect&oacute; al mural del fondo del patio con el asesoramiento de Lourdes Berzas. &rdquo;Durante una semana, muy intensa, los escolares estuvieron trabajando en el mural. Muchas partes del mural han sido dibujadas por el alumnado&ldquo;. Ahora solo queda la puesta en escena. &rdquo;Estamos pendiente del cielo para ver cu&aacute;ndo podemos hacer la presentaci&oacute;n oficial en la que el alumnado de primero ser&aacute; el maestro de ceremonias y quien explique el mural infogr&aacute;fico&ldquo;. Un trabajo que permanecer&aacute; en el patio &rdquo;porque la idea es reutilizarlo a lo largo de los cursos cuando se aborden los distintos ecosistemas y especies animales, porque a veces nos fijamos m&aacute;s en los koalas o los ping&uuml;inos que en lo que tenemos a nuestro alrededor&ldquo;, reflexiona Zuloaga. El mural servir&aacute; ahora como recurso did&aacute;ctico permanente para estudiar los ecosistemas locales sin salir del recinto escolar.
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                El mural, un recurso didáctico del colegio                            </span>
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        Pero el empe&ntilde;o de esta profesora y directora va m&aacute;s all&aacute;. La transformaci&oacute;n comenz&oacute; el curso pasado. &ldquo;Plantamos unas 150 plantas en los lindes y en un futuro tendremos unos laterales m&aacute;s verdes&rdquo;. Y este a&ntilde;o han transformado el porche del centro en espacio m&aacute;s agradable. &ldquo;Lo hemos pintado de blanco y hemos habilitado rincones de juegos (Lego) donde el alumnado puede jugar durante el recreo&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El pasado curso plantaron más de 150 plantas                            </span>
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                En el porche han habilitad zonas de juego                            </span>
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        En otro rinc&oacute;n del colegio han habilitado una agradable zona de lectura bajo un magnolio. &ldquo;Un rinc&oacute;n natural con troncos al que el profesorado sale a leer o comentar en un espacio m&aacute;s natural y relajado&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Rincón de lectura habilitado debajo de un magnolio                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La chispa de &ldquo;Conc&eacute;ntrico&rdquo; y el motor de las familias</strong></h2><p class="article-text">
        El origen de este cambio hay que buscarlo en Conc&eacute;ntrico. Y es que el CEIP Las Gaunas fue uno de los lugares receptores de las obras ef&iacute;meras de este festival de arquitectura. &ldquo;Al tener que retirar la instalaci&oacute;n art&iacute;stica por motivos de seguridad, el colegio detect&oacute; un vac&iacute;o porque el alumnado ya hab&iacute;a hecho suyo ese espacio diferente&rdquo;, recuerda la directora del centro. Y es que en este centro conciben el patio como un ente vivo: &ldquo;Antes los patios estaban centralizados en los deportes, pero los intereses ahora son m&aacute;s diversos&rdquo;. Esta metamorfosis no ser&iacute;a posible sin la comisi&oacute;n de patio, la AMPA y las familias voluntarias que &ldquo;muchas ma&ntilde;anas de fin de semana se acercan al cole a pintar y echar una mano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y una vez tachado el mural, en el cuaderno a&uacute;n quedan proyectos pendientes para lograr un &ldquo;patio m&aacute;s humano&rdquo;. A pesar de las limitaciones presupuestarias, la comunidad educativa seguir&aacute; tirando de creatividad y voluntad para lograr su pr&oacute;ximo objetivo: los recursos suficientes para dotar a los m&aacute;s peque&ntilde;os del colegio de una estructura de juegos.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Olave Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/asfalto-cole-logrono-transforma-patio-aula-vida-biodiversidad_1_13220351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 07:59:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del asfalto: el cole de Logroño que transforma su patio en un aula de vida y biodiversidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colegios,Logroño,Aves,Innovación educativa,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/custodia-compartida-custodia-dividida-compartir-calendario-no-significa-repartir-crianza_129_13207157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0d7f2fb-b74e-40a4-9da4-9321ff1a553e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quién podría estar en contra de compartir? ¿Quién querría, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Hay algo en la expresi&oacute;n &ldquo;custodia compartida&rdquo; que suena bien incluso antes de pensarla. Como &ldquo;comida casera&rdquo; o &ldquo;aire limpio&rdquo;, es una de esas f&oacute;rmulas que parecen inmunes a la cr&iacute;tica. &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a estar en contra de compartir? &iquest;Qui&eacute;n querr&iacute;a, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse.
    </p><p class="article-text">
        La custodia de los hijos tras un divorcio o separaci&oacute;n ha cambiado profundamente en Espa&ntilde;a durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los datos m&aacute;s recientes del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a> (INE) confirman un giro hist&oacute;rico: en 2024, la custodia compartida fue otorgada en el 49,7% de los casos de divorcio con hijos, superando por primera vez a la custodia exclusiva materna, que descendi&oacute; al 46,6%. Hace apenas diez a&ntilde;os, la custodia compartida representaba alrededor de una cuarta parte de las resoluciones; hoy roza la mitad. Ese cambio puede leerse como una transformaci&oacute;n jur&iacute;dica y tambi&eacute;n como un s&iacute;ntoma cultural. Es, sin duda, un cambio hist&oacute;rico. Y probablemente tambi&eacute;n un reflejo de algo positivo: padres m&aacute;s presentes en la crianza, nuevas formas de entender la paternidad y una creciente idea de que los hijos deben mantener v&iacute;nculos estrechos con ambos progenitores tras la separaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ah&iacute; surge una pregunta importante: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado? Porque hay una diferencia enorme entre repartir el calendario y sostener una vida com&uacute;n, entre alternar estancias y sostener la memoria pr&aacute;ctica de una casa, entre repartir la responsabilidad y dividir la log&iacute;stica. Y no siempre ese reparto sobre el papel coincide con el trabajo real que hace posible la crianza.
    </p><p class="article-text">
        Hay custodias compartidas que son, en efecto, un ejercicio de corresponsabilidad: padres y madres que ya estaban ah&iacute; antes de la ruptura, que conocen los ritmos, las rutinas, los miedos nocturnos, las alergias, los cumplea&ntilde;os o los nombres de los amigos del colegio. Que no aterrizan en la vida de sus hijos a partir de la separaci&oacute;n, sino que contin&uacute;an algo que ya exist&iacute;a. En esos casos, compartir no es un reparto: es una continuidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ahí surge una pregunta importante: ¿qué ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado?</p>
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  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay custodias que llegan como una enmienda tard&iacute;a, como un gesto que intenta corregir una desigualdad previa. En esos casos, lo que se divide no es solo el tiempo: se fragmenta la experiencia. Dos casas, dos normas, dos formas de estar. Dos versiones de una misma infancia que no siempre encajan entre s&iacute;. <a href="https://www.academia.edu/93792805/La_custodia_compartida_un_paso_m%25C3%25A1s_hacia_la_igualdad_de_g%25C3%25A9nero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Distintos estudios sobre coparentalidad y divorcio</a> llevan a&ntilde;os advirtiendo que la sostenibilidad de las custodias compartidas depende, en gran medida, de que exista una corresponsabilidad previa real. Cuando eso sucede, la custodia compartida puede consolidar din&aacute;micas m&aacute;s igualitarias. Cuando no, la igualdad formal puede acabar funcionando como una escena que parece resolver, pero no resuelve. El problema aparece cuando la igualdad se convierte en una f&oacute;rmula autom&aacute;tica porque la igualdad formal no siempre produce igualdad real. A veces solo la simula.
    </p><p class="article-text">
        Imponer custodias compartidas sin tener en cuenta las din&aacute;micas anteriores, la historia concreta de cada familia o las desigualdades todav&iacute;a existentes entre hombres y mujeres puede intensificar el conflicto entre progenitores e incluso agravar tensiones previas. No se trata de cuestionar la custodia compartida en s&iacute;. Ser&iacute;a simplista, y probablemente injusto. Se trata de preguntarse cu&aacute;ndo es realmente compartida y cu&aacute;ndo es, en realidad, dividida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ped&iacute; la custodia compartida porque me parec&iacute;a lo justo&rdquo;, me cuenta J., un padre separado con dos hijos desde hace cuatro a&ntilde;os, &ldquo;y porque quer&iacute;a estar con mis hijos, claro. Tampoco quer&iacute;a convertirme en ese padre de fines de semana&rdquo;. Al principio pens&oacute; que lo m&aacute;s dif&iacute;cil ser&iacute;an los horarios: &ldquo;Luego te das cuenta de que no, de que lo dif&iacute;cil es acordarte de todo, de cosas que no ten&iacute;a tan interiorizadas porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no atend&iacute;a tanto al chat de padres y madres</a> del cole y no estaba tan al tanto de los cumplea&ntilde;os, del ch&aacute;ndal del jueves, de qui&eacute;n necesita una cartulina para ma&ntilde;ana o de cu&aacute;ndo les toca cambiar de zapatillas&rdquo;. Me cont&oacute; tambi&eacute;n que sus hijos siguen llamando a su madre cuando no encuentran algo, incluso estando con &eacute;l. &ldquo;A veces me molesta, pero luego ella sabe cosas que a m&iacute; ni se me ocurren&rdquo;. En ning&uacute;n momento, durante nuestra conversaci&oacute;n, dijo que se arrepintiera de compartir la custodia de sus&nbsp;hijos; al contrario: &ldquo;Ahora estoy mucho m&aacute;s unido a ellos&rdquo;, repiti&oacute; varias veces. Pero hab&iacute;a algo revelador en otra frase: &ldquo;Antes no me daba cuenta de todo lo que hac&iacute;a ella&rdquo;. No parec&iacute;a culpa ni admiraci&oacute;n, m&aacute;s bien la sorpresa tard&iacute;a de descubrir que la crianza no era solo pasar tiempo con los hijos, sino sostener una maquinaria invisible que alguien llevaba a&ntilde;os haciendo funcionar sin que apenas se notase.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, para muchas mujeres, la custodia compartida tambi&eacute;n ha supuesto una forma de alivio. E., que tiene una hija de seis a&ntilde;os y lleva dos a&ntilde;os separada, me dijo esto: &ldquo;Separarme me devolvi&oacute; algo que ya ni siquiera sab&iacute;a que hab&iacute;a perdido: tiempo. Para trabajar sin correr, para dormir una noche entera, para ir al m&eacute;dico sin hacer malabares, para sentarme sola en casa sin que eso significara abandono&rdquo;. Me hablaba tambi&eacute;n de la culpa que sinti&oacute; al reconocer ese descanso. &ldquo;Como si una buena madre tuviera que querer estar disponible siempre. Como si descansar estuviera mal&rdquo;, confiesa. La custodia compartida no hab&iacute;a resuelto todas las desigualdades de su relaci&oacute;n anterior, pero s&iacute; hab&iacute;a frenado algo que la estaba consumiendo: la idea de que cuidar significaba desaparecer una misma.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Qué sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser niño, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes</p>
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  </blockquote><p class="article-text">
        Y, en medio de todo eso, est&aacute;n los hijos. V., separada desde hace un a&ntilde;o y con un hijo en com&uacute;n con su expareja, me cuenta su caso: &ldquo;Hace pocos d&iacute;as nos despedimos de un ser querido. Cuando estaba bajando con mi hijo en el ascensor &mdash;su padre estaba esper&aacute;ndole abajo&mdash;, mi hijo lloraba de tristeza. Antes de salir del portal, en el rellano, corri&oacute; a secarse las l&aacute;grimas. Incluso se mir&oacute; en el espejo para comprobar que no se le notase que hab&iacute;a llorado&rdquo;. Ella le pregunt&oacute; por qu&eacute; hac&iacute;a eso y el ni&ntilde;o respondi&oacute; que a su padre no le gustaba verle llorar. A V. le sorprendi&oacute; el cambio de actitud porque su hijo llora con frecuencia cuando est&aacute; con ella, y no necesariamente por tristeza. &ldquo;Me da la impresi&oacute;n de que ha entendido que en casa de mam&aacute; puede rendirse, de alguna manera, pero que en casa de pap&aacute; llorar es una debilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ah&iacute; aparece una de las preguntas m&aacute;s complejas de todas: qu&eacute; sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser ni&ntilde;o, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes. Viven dentro de las rutinas sostenidas durante a&ntilde;os, de los cuidados invisibles &mdash;o indemostrables&mdash; que rara vez aparecen en una sentencia. Dentro de esa carga mental hecha de citas m&eacute;dicas, mochilas preparadas, cumplea&ntilde;os recordados, profesoras contestadas, fiebre nocturna y ropa que de pronto ya no les vale.
    </p><p class="article-text">
        En medio de todo est&aacute;n ellos: ni&ntilde;os que aprenden pronto a adaptarse. A cambiar de habitaci&oacute;n, de normas, de tono. A no dejarse cosas importantes en la otra casa. A gestionar una especie de doble vida que a veces funciona y a veces pesa. Hay ni&ntilde;os que lo transitan con naturalidad. Otros no tanto. No existe una &uacute;nica experiencia, como tampoco existe una &uacute;nica forma de familia. Pero conviene no romantizar lo que, en muchos casos, es tambi&eacute;n un esfuerzo constante de ajuste.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cuesti&oacute;n de la que se habla menos: qu&eacute; sucede cuando la custodia compartida no organiza &uacute;nicamente el cuidado, sino tambi&eacute;n el conflicto, porque no todas las separaciones terminan en una convivencia parental razonablemente sana. Existen relaciones judicializadas, atravesadas por resentimientos, hostilidades, din&aacute;micas de control o violencias que no desaparecen cuando se firma una sentencia. A veces, incluso, se intensifican. En esos casos, la custodia compartida puede convertir a los hijos en mediadores involuntarios de las tensiones entre los adultos. Ni&ntilde;os que aprenden demasiado pronto qu&eacute; cosas pueden decir en una casa y cu&aacute;les es mejor callar en la otra. Que viven pendientes del tono de los mensajes, de los cambios de horario, de las discusiones y los desacuerdos. En esos casos, la pregunta deja de ser &uacute;nicamente c&oacute;mo se reparte el tiempo. La pregunta es qu&eacute; tipo de infancia produce una vida partida entre dos mundos que apenas logran sostenerse entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que la custodia compartida se presenta casi como la soluci&oacute;n deseable por defecto, no est&aacute; de m&aacute;s pedir una mirada m&aacute;s profunda a cada historia en su singularidad y desconfiar un poco de las f&oacute;rmulas que sirven para todo. Y recordar que cuidar no es solo estar, ni siquiera es estar la mitad del tiempo. Cuidar es saber c&oacute;mo y eso, por suerte o por desgracia, no se puede dividir sin m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></media:title>
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