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    <title><![CDATA[elDiario.es - Padres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/padres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Padres]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Fiscalía asturiana reclama que los tres menores de la 'casa de los horrores' sigan bajo custodia de la administración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/fiscalia-asturiana-reclama-tres-menores-casa-horrores-sigan-custodia-administracion_1_13396608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9098e1f6-c4b4-41d7-bda7-41b5ea9fce93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía asturiana reclama que los tres menores de la &#039;casa de los horrores&#039; sigan bajo custodia de la administración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha solicitado a la Audiencia Provincial que se mantengan las medidas cautelares frente a los progenitores y que éstos no recuperen la patria potestad al no ser firme la sentencia del TSJA por la que han quedado en libertad y al recurrirla en  casación ante el Tribunal Supremo</p><p class="subtitle">La Fiscalía recurre ante el Supremo la puesta en libertad de los padres de la 'casa de los horrores' de Oviedo</p></div><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a del Principado de Asturias ha solicitado este martes al tribunal de la Secci&oacute;n Segunda de la Audiencia Provincial que mantenga vigente la suspensi&oacute;n cautelar de la patria potestad, guarda y custodia sobre sus tres hijos menores al matrimonio que durante cuatro a&ntilde;os -entre 2021 y 2025- aisl&oacute; a los ni&ntilde;os de todo contacto con el mundo exterior por temor al <a href="https://www.eldiario.es/asturias/familia-chale-horrores-oviedo-confino-miedo-pandemia-vivia-aislada-2021_1_12261146.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contagio del Covid</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En una comparecencia celebrada hoy ante los magistrados, la Fiscal&iacute;a se ha posicionado a favor del mantenimiento de las medidas cautelares adoptadas por el juez instructor el 30 de abril de 2025 contra el alem&aacute;n Cristian S., de 53 a&ntilde;os, y su esposa Melissa A.S., de 48 a&ntilde;os y con doble nacionalidad alemana y estadounidense.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los padres, en libertad</strong></h2><p class="article-text">
        La pareja abandon&oacute; la semana pasada el <a href="https://www.eldiario.es/asturias/fiscalia-pide-prision-fianza-padres-retenian-hijos-casa-horrores-oviedo_1_12261848.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Penitenciario de Asturias</a> donde permaneci&oacute; recluida desde su detenci&oacute;n, en abril de 2025. 
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a solicit&oacute; esta ma&ntilde;ana el mantenimiento de la medida cautelar en tanto en cuanto la sentencia  no es firme y tras el anuncio hecho p&uacute;blico ayer de que va a interponer un recurso de casaci&oacute;n ante el Tribunal Supremo (TS), seg&uacute;n ha confirmado un portavoz a <a href="https://www.eldiario.es/asturias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es Asturias</a>. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La condena y su revisi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Cristian S. y Melissa A.S. hab&iacute;an sido condenados el pasado mes de mayo por el tribunal de la <a href="https://www.eldiario.es/asturias/padres-casa-horrores-oviedo-condenados-violencia-psiquica-habitual-absueltos-detencion-ilegal_1_13210755.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Secci&oacute;n Segunda</a> a una pena individual de dos a&ntilde;os y diez meses de prisi&oacute;n por su autor&iacute;a en un delito de violencia ps&iacute;quica habitual y a sendas penas de seis meses de c&aacute;rcel por otro delito de abandono familiar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el pasado 12 de julio, la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), al analizar los recursos de apelaci&oacute;n interpuestos por las partes contra la sentencia de la Audiencia absolvieron a los padres del delito de violencia ps&iacute;quica habitual y mantuvieron el delito de abandono familiar. Esta circunstancia llev&oacute; a la puesta en libertad del matrimonio.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los abogados Elena González y Javier Guillermo Muñoz Pereira, a las puertas de la Audiencia Provincial de Asturias, durante las sesiones del juicio.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una sobreprotecci&oacute;n &ldquo;mal entendida&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El alto tribunal argument&oacute; su absoluci&oacute;n sobre el primer delito en la falta de acreditaci&oacute;n de que la pareja hubiera llevado a cabo &ldquo;actos humillantes, castigos o un clima de terror en el hogar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario, la Sala sostuvo que tanto Cristian S. como su esposa Melissa A.S. ejercieron una reclusi&oacute;n familiar producto de una din&aacute;mica de &ldquo;sobreprotecci&oacute;n mal entendida&rdquo; provocada por un temor intenso de la madre al contagio de la COVID-19 y el miedo posterior a que los servicios sociales les retirasen la custodia.
    </p><p class="article-text">
        Esta era la misma l&iacute;nea argumental que mantuvieron los abogados defensores Elena Gonz&aacute;lez y Javier Guillermo Mu&ntilde;oz Pereira, quienes desde un principio se postularon en contra de que el caso se hubiera seguido por la v&iacute;a penal.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Privados del derecho a la educaci&oacute;n </strong></h2><p class="article-text">
        Los magistrados del TSJA declararon la responsabilidad de los padres en un delito de abandono de familia por la falta absoluta de escolarizaci&oacute;n y el &ldquo;ocultamiento social de los menores&rdquo; que se vieron privados deliberadamente del derecho a la educaci&oacute;n y a la posibilidad de relacionarse con terceras personas durante los cuatro a&ntilde;os que permanecieron sin salir al exterior.
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a del Principado hab&iacute;a anunciado ayer su decisi&oacute;n de recurrir en casaci&oacute;n la sentencia del alto tribunal asturiano ante el Tribunal Supremo al considerar que, en su caso, ha existido infracci&oacute;n de ley - al amparo de los art&iacute;culos 847.1 a)- e infracci&oacute;n de precepto constitucional, al amparo de los art&iacute;culos 5.4 de la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial y 852 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 24 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola (tutela judicial efectiva).
    </p><h2 class="article-text"><strong>En un centro de acogida</strong></h2><p class="article-text">
        El anuncio de la interposici&oacute;n del recurso y al no ser la sentencia firme, en la comparecencia de esta ma&ntilde;ana en la Audiencia Provincial la Fiscal&iacute;a ha reiterado su petici&oacute;n inicial de que los padres de los tres menores no recuperen la patria potestad y los menores sigan en un centro de la administraci&oacute;n regional bajo la supervisi&oacute;n de los servicios sociales para garantizar su normal desarrollo que se vio afectado por el aislamiento durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En su <a href="https://www.eldiario.es/asturias/alegato-final-pareja-aislo-hijos-casa-horrores-oviedo-querian-mejor_1_13082153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alegato final</a>, durante el turno de &uacute;ltima palabra en el juicio, en la sesi&oacute;n celebrada el pasado 19 de marzo, los padres aseguraron que ellos &ldquo;quer&iacute;an lo mejor para los ni&ntilde;os&rdquo; y cre&iacute;an que no estaban cometiendo delito alguno por aislarlos del mundo exterior para que no contrajeran enfermedad alguna, ya que ellos ten&iacute;an covid persistente y no quer&iacute;an que sus hijos tuvieran tambi&eacute;n secuelas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Campo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/asturias/fiscalia-asturiana-reclama-tres-menores-casa-horrores-sigan-custodia-administracion_1_13396608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 14:42:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Fiscalía asturiana reclama que los tres menores de la 'casa de los horrores' sigan bajo custodia de la administración]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunales,Concejos de Asturias,Oviedo,Condenados,Padres,Menores,Menores tutelados,Cárceles,Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e71978-d62f-4a88-8877-4272ac01e43d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez vivimos más pendientes de que la vida pueda ordenarse después en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rincón desde el que mejor se ve el concierto. La infancia es, probablemente, el territorio donde esa lógica se manifiesta con más claridad</p><p class="subtitle">“Ojalá mi madre no hubiese subido mi foto”: los primeros niños de Facebook ya son adultos</p></div><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de un mes, mientras disfrut&aacute;bamos de un cumplea&ntilde;os infantil colectivo, observ&eacute; de cerca una escena que me dio que pensar. El escenario: un trozo de parque, c&eacute;sped, varios &aacute;rboles, una fuente cercana, una cancha de baloncesto. Un poco m&aacute;s de cerca: tres mesas con distintos manteles decorados con motivos florales, varias guirnaldas, una estaci&oacute;n casi profesional de preparaci&oacute;n de perritos calientes, tres tartas, cada una al gusto de su cumplea&ntilde;ero, y un altavoz esparciendo cumbia a un volumen aceptable y agradable.
    </p><p class="article-text">
        Llega la hora de soplar las velas y los cumplea&ntilde;eros se colocan delante de sus tartas, dispuestos a soplarlas. Sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase los rodean y se preparan para cantar el cumplea&ntilde;os feliz. Una segunda fila de madres, padres y otros familiares levanta sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles casi al mismo tiempo. Los ni&ntilde;os soplan las velas, comienzan los primeros aplausos tras el c&aacute;ntico cuando, de repente, alguien exclama: &ldquo;&iexcl;No! Repetidlo, por favor, que no le he dado a grabar&rdquo;. Las velas vuelven a encenderse. Los ni&ntilde;os se recolocan. Se canta otra vez. Los homenajeados vuelven a soplar. El cumplea&ntilde;os ocurre por segunda vez para que pueda existir la primera.
    </p><p class="article-text">
        La escena tiene algo c&oacute;mico, incluso entra&ntilde;able, y dice mucho de nosotros. No solo porque hagamos muchas m&aacute;s fotograf&iacute;as, en general, sino porque cada vez nos cuesta m&aacute;s aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido. O, peor todav&iacute;a, como si ninguno de los m&aacute;s de doce adultos alrededor pudiera pasarte su v&iacute;deo o su foto por WhatsApp. Hab&iacute;a que tener el propio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe un momento si nadie lo fotograf&iacute;a? &iquest;Si nadie lo publica? La respuesta es evidente: claro que s&iacute;, pero nuestro comportamiento cotidiano parece decir otra cosa. Repetimos el soplido de las velas porque la c&aacute;mara no estaba grabando. Buscamos el &aacute;ngulo perfecto antes que el acontecimiento. A veces incluso interrumpimos la experiencia para asegurarnos de que, m&aacute;s adelante, podremos demostrar que estuvimos all&iacute;. Piensa en los conciertos a los que has ido, en ese <em>spot</em> tan<em> instagrameable</em> en tus vacaciones o en la puesta de sol alrededor de la cual se congregan decenas de personas haciendo exactamente la misma fotograf&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez nos cuesta más aceptar que una experiencia pueda ocurrir sin dejar de inmediato una prueba de que ha ocurrido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada vez vivimos m&aacute;s pendientes de que la vida pueda ordenarse despu&eacute;s en una buena historia. Elegimos el restaurante por la terraza, el hotel por las vistas, el rinc&oacute;n desde el que mejor se ve el concierto o el banco desde el que la foto quedar&aacute; mejor encuadrada. El relato empieza a condicionar la experiencia antes incluso de que esta tenga lugar.
    </p><p class="article-text">
        La infancia es, probablemente, el territorio donde esa l&oacute;gica se manifiesta con m&aacute;s claridad. Antes incluso de que nazca un beb&eacute;, se empieza a producir archivo: la prueba de embarazo, la primera ecograf&iacute;a, el v&iacute;deo en el que se comunica la noticia a los abuelos. &Uacute;ltimamente, las redes est&aacute;n llenas de v&iacute;deos de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiestas de </a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>gender reveal</em></a> en las que se pincha un globo y se descubre el g&eacute;nero del beb&eacute;: azul si es ni&ntilde;o, rosa si es ni&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la evoluci&oacute;n de los ec&oacute;grafos, por ejemplo. Las ecograf&iacute;as 3D y 4D no nacen de una necesidad m&eacute;dica: los ec&oacute;grafos convencionales ya cumplen esa funci&oacute;n en la inmensa mayor&iacute;a de los casos. Estas versiones existen, sobre todo, para ofrecer una experiencia emocional: permiten distinguir un rostro que todav&iacute;a pertenece al futuro. &iquest;Qu&eacute; dice de nosotros el deseo de ver con nitidez la cara de alguien que a&uacute;n no ha nacido? &iquest;No nos hace cierta ilusi&oacute;n la sorpresa en el momento del nacimiento? Despu&eacute;s llegar&aacute;n el primer ba&ntilde;o, el primer diente, el primer dibujo, el primer cumplea&ntilde;os, el primer d&iacute;a de colegio. Vivimos rodeados de primeros momentos y cada uno reclama su fotograf&iacute;a, su v&iacute;deo, su carpeta, su copia de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Nunca una generaci&oacute;n hab&iacute;a producido <a href="https://www.eldiario.es/nidos/facebook-adultos-familias-redes-sociales_1_12108293.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un archivo tan exhaustivo de la infancia</a>. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltraci&oacute;n de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos, de construir nuestra propia identidad. Vivimos en una cultura obsesionada con narrarse a s&iacute; misma. Las marcas ya no venden productos: cuentan historias. Los pol&iacute;ticos hablan continuamente del relato y nosotros tambi&eacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca una generación había producido un archivo tan exhaustivo de la infancia. Y, sin embargo, no estoy segura de que estemos hablando de memoria, sino de relato. La infiltración de las redes sociales en nuestras vidas ha cambiado nuestra forma de contarnos, de recordarnos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; por eso que fotografiamos los cumplea&ntilde;os y no un martes cualquiera? &iquest;Por eso guardamos el primer dibujo, pero no los doscientos siguientes? Filmamos el primer chapuz&oacute;n del verano, pero no la tarde cualquiera en la que una criatura pasa dos horas invent&aacute;ndose un mundo con cuatro palos y una manta. No archivamos la vida, sino aquello que encaja en una narraci&oacute;n que nos satisfaga. Una narraci&oacute;n necesita un principio, un conflicto, momentos decisivos y un desenlace.<strong> </strong>La vida, en realidad, est&aacute; hecha de repeticiones; de martes cualesquiera, de conversaciones que olvidamos, de tardes que parec&iacute;an iguales y que solo muchos a&ntilde;os despu&eacute;s comprendemos que significaron algo. Quiz&aacute; por eso fotografiamos los hitos: porque son los &uacute;nicos momentos que parecen dejarse convertir f&aacute;cilmente en un relato.
    </p><p class="article-text">
        Esa obsesi&oacute;n por convertir la vida en archivo me acompa&ntilde;&oacute; durante d&iacute;as. Volv&iacute; a encontrarla, de otra manera, leyendo <a href="https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de Hoy, 2026), la novela de la escritora y editora Carlota Visier, en la que Irasema, una ni&ntilde;a nacida en Cuenca en los a&ntilde;os noventa, descubre que su infancia hab&iacute;a empezado a escribirse mucho antes de que ella misma pudiera contarla. No porque hubiera una cantidad ingente, casi obscena, de fotograf&iacute;as o recuerdos, sino porque alguien &mdash;su madre&mdash; hab&iacute;a decidido qu&eacute; conservar, qu&eacute; ordenar y qu&eacute; merec&iacute;a formar parte de la historia familiar. Al fin y al cabo, un archivo nunca es inocente: tambi&eacute;n es una forma de editar una vida. Para muestra, un bot&oacute;n del texto:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;Objeto N&ordm;. 001: Cuaderno de vida titulado &ldquo;Proyecto Irasema Alcalde Mu&ntilde;oz&rdquo; hecho por la madre. Cuaderno de tapa dura que incluye textos de los primeros sonidos, construcciones sint&aacute;cticas, pasos y experiencias de la ni&ntilde;a Irasema a lo largo de sus primeros diez a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se observan recortes de revistas y documentos m&eacute;dicos, entre otros&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La madre de Irasema en <em>Hija &uacute;nica</em> no solo retrataba a su hija: tambi&eacute;n hac&iacute;a fotograf&iacute;as de los ni&ntilde;os que celebraban sus cumplea&ntilde;os en el negocio familiar, un <em>Party Fan</em> &mdash;una sala de juegos infantiles con piscina de bolas donde se celebraban muchos de los eventos de la infancia de la ni&ntilde;a y sus coet&aacute;neos&mdash;. Ese podr&iacute;a ser un extremo, pero no era lo normal. Generalmente, los recuerdos de nuestras familias caben en unos cuantos &aacute;lbumes de fotos. Las im&aacute;genes se eleg&iacute;an antes de ser tomadas, pasaban por un proceso de revelado, se sujetaban a las p&aacute;ginas de unos &aacute;lbumes que se abr&iacute;an una y otra vez cuando ven&iacute;an visitas o cuando alguien quer&iacute;a recordar un viaje. Alrededor del &aacute;lbum se amontonaban las an&eacute;cdotas y las historias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá el problema no sea que hagamos demasiadas fotografías. No hacemos una foto para recordar mañana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de madres y padres tenemos, ahora, decenas de miles de fotograf&iacute;as repartidas entre tel&eacute;fonos m&oacute;viles, discos duros y nubes digitales. &iquest;Cu&aacute;ntas volvemos a mirar? &iquest;Qui&eacute;n abre hoy la carpeta de fotos de 2019? &iquest;Qui&eacute;n recorre las siete mil fotograf&iacute;as de unas vacaciones? Nunca hab&iacute;amos almacenado tanto y, sin embargo, nunca hab&iacute;amos dejado tantos relatos para m&aacute;s adelante. El &aacute;lbum de fotos ya era un relato. La nube, la galer&iacute;a de fotos o el disco duro son la promesa de un relato futuro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el problema no sea que hagamos demasiadas fotograf&iacute;as. No hacemos una foto para recordar ma&ntilde;ana, la hacemos para convencernos hoy de que el momento merece ser vivido. Quiz&aacute; el problema sea que hemos empezado a conceder m&aacute;s realidad a aquello que puede convertirse en un recuerdo o una historia. Y me pregunto si esa segunda fila de madres y padres, tel&eacute;fonos en alto, no estaba intentando conservar un cumplea&ntilde;os, sino asegurarse de que el cumplea&ntilde;os hab&iacute;a existido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-debi-tirar-fotos-documentamos-constantemente-vida-ninos_129_13380391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quizás no debí tirar más fotos: por qué documentamos constantemente la vida de los niños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Padres,Madres,Fotografía,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a947e4a1-8569-4767-859e-857985a2bec5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146420.jpg" width="1838" height="1034" alt="Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compatibilizar trabajo y cuidados durante las vacaciones escolares puede convertirse en un desafío. Muchas familias describen estas semanas como un periodo de cansancio, interrupciones y sensación de no llegar a todo</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        La falta de clases, las reuniones desde casa y los ni&ntilde;os sin rutina convierten el verano en una etapa especialmente dif&iacute;cil para muchas familias. Padres y madres describen jornadas marcadas por interrupciones constantes, una atenci&oacute;n dividida entre varias tareas y el esfuerzo de intentar responder al mismo tiempo a las exigencias laborales y familiares.
    </p><p class="article-text">
        El verano altera el equilibrio que muchas familias consiguen mantener durante el curso. Sin horarios escolares ni estructuras diarias claras, muchos padres afrontan julio y agosto intentando reorganizar horarios, actividades y cuidados para sacar adelante el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Marta, de 39 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de seis, teletrabaja como administrativa desde un piso peque&ntilde;o. &ldquo;Cuando se va el calor, salimos a pasear por la tarde, pero las ma&ntilde;anas son un caos. A veces no s&eacute; si estoy en una reuni&oacute;n o hablando como una Barbie&rdquo;, comenta. Reconoce que muchas veces termina el d&iacute;a con la percepci&oacute;n de no haber estado realmente centrada ni en el trabajo ni en su hija.<strong> </strong>&ldquo;S&eacute; que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo&rdquo;, admite.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, el verano obliga a reorganizar horarios constantemente. Valentina, de 41 a&ntilde;os y madre de un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, teletrabaja desde hace dos y reconoce que julio y agosto resultan especialmente intensos. No quiere <a href="https://www.eldiario.es/nidos/entradas-concierto-odisea-encontrar-plaza-campamentos-verano-ninos_1_13301540.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llevar a su hijo a campamentos</a> y buena parte de la jornada gira en torno a organizarse para atender el trabajo y las necesidades de su hijo. &ldquo;Lo dejar&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s tiempo con los abuelos</a>, pero no quiere. Est&aacute; acostumbrado a estar con nosotros, m&aacute;s conmigo, porque su padre trabaja fuera de la ciudad y no quiero obligarlo&rdquo;, explica. Mientras trabaja, intenta buscar actividades para entretenerlo con cuentos, dibujos para colorear o ratos de juego aut&oacute;nomo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sé que ella se aburre y, al mismo tiempo, siento que yo tampoco hago las cosas igual que normalmente en el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta, 39 años</span>
                                        <span>—</span> madre de una niña de seis
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pablo, de 36 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de tres, describe jornadas marcadas por interrupciones constantes. &ldquo;Tengo que parar todo el rato cuando necesita algo. Es muy peque&ntilde;o e inquieto&rdquo;, asegura. Cuando coincide con su pareja en casa, la situaci&oacute;n mejora porque ella puede salir a pasear o hacer recados con el ni&ntilde;o. &ldquo;Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisi&oacute;n para poder acabar el trabajo&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Esther, de 43 a&ntilde;os y madre de dos gemelas de nueve a&ntilde;os, parte de la conciliaci&oacute;n depende de ir encajando horarios, campamentos y ayuda familiar. &ldquo;Est&aacute;n juntas y eso me ayuda a que hagan actividades y se diviertan la una con la otra, aunque tambi&eacute;n tienen discusiones y tengo que intervenir&rdquo;, dice. Como otros a&ntilde;os, este verano recurrir&aacute; durante algunas semanas a un campamento de ma&ntilde;ana, aunque reconoce que este recurso no siempre resuelve las dificultades de las familias con jornadas largas fuera de casa. &ldquo;Para los que teletrabajamos, la sensaci&oacute;n es no parar en todo el d&iacute;a y no rendir como quisi&eacute;ramos. Durante el curso todo est&aacute; m&aacute;s ordenado&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para conciliar durante las vacaciones escolares no es una percepci&oacute;n aislada. Seg&uacute;n una encuesta de la Plataforma de Infancia publicada en 2024, <a href="https://www.plataformadeinfancia.org/el-50-de-las-familias-ayuda-a-conciliar-en-vacaciones-campamentos-14-no-puede-permitirselo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mitad de las familias espa&ntilde;olas</a> se&ntilde;ala los campamentos de verano como la medida que m&aacute;s les ayuda a organizar el cuidado de los hijos durante este periodo. Sin embargo, un 14% reconoce que no puede permitirse econ&oacute;micamente este recurso.
    </p><h2 class="article-text">Un equilibrio dif&iacute;cil de mantener</h2><p class="article-text">
        Sof&iacute;a Gil Guerrero, psic&oacute;loga y directora del Centro de Psicolog&iacute;a MindUp Psic&oacute;logos, detalla que el verano suele vivirse de forma m&aacute;s intensa debido a la desaparici&oacute;n de muchas de las rutinas que organizan la vida cotidiana durante el curso escolar. Seg&uacute;n observa, la ausencia de apoyos habituales, como el colegio, hace que compatibilizar el trabajo con el cuidado de los hijos resulte especialmente complejo para numerosos hogares.
    </p><p class="article-text">
        La profesional apunta adem&aacute;s que durante estos meses aparece una presi&oacute;n a&ntilde;adida relacionada con las expectativas. Muchas personas sienten que deber&iacute;an aprovechar el verano para descansar, desconectar o realizar actividades especiales con sus hijos, algo que no siempre encaja con las exigencias laborales del d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si estoy solo, muchas veces termino poniendo dibujos en la televisión para poder acabar el trabajo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo, 36 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de tres
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gil recuerda que el teletrabajo puede facilitar la conciliaci&oacute;n durante el curso cuando existen apoyos claros, como el centro educativo, el comedor o las actividades extraescolares. Sin embargo, expone que durante las vacaciones ese equilibrio se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil de mantener porque desaparecen muchas de esas ayudas y los ni&ntilde;os permanecen m&aacute;s tiempo en casa.
    </p><p class="article-text">
        A su juicio, esta situaci&oacute;n favorece que muchas madres y padres sientan que no pueden atender todas las demandas del d&iacute;a como desear&iacute;an. La presi&oacute;n por responder al mismo tiempo a las responsabilidades laborales y familiares puede generar culpa y desgaste emocional. La psic&oacute;loga subraya que esa sensaci&oacute;n no implica ser peor padre o madre e insiste en la importancia de cuidar tambi&eacute;n la salud mental y reservar espacios de descanso y disfrute durante este periodo.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que no todos los ni&ntilde;os afrontan el verano de la misma manera ni cuentan con el mismo grado de autonom&iacute;a. Mientras algunos pueden entretenerse solos durante largos periodos, otros necesitan m&aacute;s acompa&ntilde;amiento. Por ello aconseja ajustar las expectativas, flexibilizar horarios y recurrir a la ayuda de familiares, amigos, escuelas de verano u otros recursos disponibles.
    </p><h2 class="article-text">Corresponsabilidad, organizaci&oacute;n y salud mental</h2><p class="article-text">
        Aunque el teletrabajo puede facilitar la organizaci&oacute;n familiar, la psic&oacute;loga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por s&iacute; sola que la carga familiar aumente.
    </p><p class="article-text">
        La especialista considera que uno de los aspectos clave es el reparto real de responsabilidades dentro del hogar. Indica que cuando las tareas de cuidado no se distribuyen de forma equilibrada entre los progenitores pueden aparecer agotamiento, sobrecarga y problemas relacionados con la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Ortega precisa que, aunque muchas familias esperan con ganas la llegada del verano, mantener cierto grado de organizaci&oacute;n sigue siendo importante para el bienestar familiar. En este sentido, destaca que la rutina aporta estabilidad emocional y ayuda a desenvolverse mejor en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque el teletrabajo puede facilitar la organización familiar, la psicóloga Marina Ortega Otero advierte de que esta medida no evita por sí sola que la carga familiar aumente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello recomienda organizarse sin expectativas excesivamente r&iacute;gidas y tratar de disfrutar de los peque&ntilde;os momentos cotidianos. De igual modo, defiende que es positivo que los menores participen en tareas dom&eacute;sticas adaptadas a su edad. Colaborar en actividades sencillas del hogar favorece la autonom&iacute;a, el compromiso y la corresponsabilidad familiar.
    </p><p class="article-text">
        Esta psic&oacute;loga aclara que los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os suelen tener m&aacute;s dificultades para comprender que sus padres necesitan momentos de concentraci&oacute;n o trabajo. Esa capacidad de comprensi&oacute;n aumenta con la edad, aunque insiste en la importancia de establecer l&iacute;mites claros desde el respeto y el cari&ntilde;o, ya que aportan seguridad y autoestima.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, muchas familias contin&uacute;an adapt&aacute;ndose a unas semanas en las que trabajo, cuidados y vacaciones conviven bajo el mismo techo. Una realidad que obliga a reorganizar rutinas y responder a las necesidades de cada d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/teletrabajar-ninos-casa-durante-verano-no-paro-dia-rindo-querria_1_13345095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quién consigue teletrabajar con niños en casa durante el verano: “No paro en todo el día y tampoco rindo como querría”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teletrabajo,Niños,Vacaciones,verano,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da2d356d-8d9e-42e0-9d15-1e45c861da94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No es algo que se pueda controlar con entrenamiento&quot;: cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El control de esfínteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar; se recomienda respetar los ritmos de cada niño o niña sin imponerles plazos concretos</p><p class="subtitle">Una educadora, sobre la conciliación en verano: “Uno de los mayores errores es intentar que hagan un horario laboral”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El verano es un buen momento para empezar a retirar el pañal, especialmente si se va a empezar el colegio en septiembre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta creencia tan extendida, que invita a aprovechar las vacaciones para que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as 'aprendan' a controlar esf&iacute;nteres, carece de base cient&iacute;fica. Quien lo defiende sostiene que puede haber ciertas ventajas log&iacute;sticas: menos prendas que bajarse para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, m&aacute;s facilidad para secar ropa o s&aacute;banas cuando hay escapes. Pero pediatras, psic&oacute;logas y educadoras insisten en que el control de esf&iacute;nteres es un proceso madurativo que no se debe forzar ni acelerar, por lo que recomiendan respetar los ritmos de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a sin imponerles plazos concretos. Tambi&eacute;n en verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a define el control de esf&iacute;nteres como un proceso madurativo y natural que suele adquirirse entre los dos y tres a&ntilde;os de edad, con un amplio margen de &ldquo;normalidad&rdquo;. La tabla de desarrollo de Haizea-Llevant, citada por numerosos pediatras y asociaciones profesionales, establece las franjas de edad a las que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as suelen estar preparados para controlarlo: un 50% de ellos dejan el pa&ntilde;al a los dos a&ntilde;os y medio; un 75% a los tres a&ntilde;os y un 95% a los tres a&ntilde;os y medio.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero, que trabaja en atenci&oacute;n primaria y atiende habitualmente consultas relacionadas con este tema, subraya la idea de que el momento var&iacute;a en funci&oacute;n de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a: &ldquo;Es un proceso fisiol&oacute;gico que depende de la maduraci&oacute;n cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pa&ntilde;al&rdquo;. Y aclara que los m&aacute;rgenes son amplios:&nbsp;&ldquo;Habr&aacute; peques que controlen a los tres a&ntilde;os, otros a los cuatro, y otros que no lo consigan hasta los cinco. Pero lo m&aacute;s importante de todo es entender que el pa&ntilde;al no se quita, se deja&rdquo;. Es decir, los ritmos deber&iacute;a marcarlos el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a, no sus adultos de referencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un proceso fisiológico que depende de la maduración cerebral, no hay una edad en la que haya que quitar el pañal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> Pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en ese criterio la educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz, con d&eacute;cadas de experiencia en el primer ciclo de educaci&oacute;n infantil y especializada en procesos de control de esf&iacute;nteres. Esta profesional se&ntilde;ala que, para dejar de usar pa&ntilde;al, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitan de madurez a diferentes niveles: neurol&oacute;gico, fisiol&oacute;gico, psicol&oacute;gico y emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La maduraci&oacute;n neurol&oacute;gica tiene que ver con el sistema nervioso perif&eacute;rico, no se puede controlar; la maduraci&oacute;n fisiol&oacute;gica requiere que los m&uacute;sculos del suelo p&eacute;lvico est&eacute;n preparados para una correcta micci&oacute;n y defecaci&oacute;n. Y la maduraci&oacute;n psicol&oacute;gica y emocional implica dos aspectos fundamentales: que el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a est&eacute; dispuesto a no satisfacer inmediatamente sus necesidades y que tenga&nbsp;inter&eacute;s por asumir la separaci&oacute;n de sus figuras de referencia durante el cambio de pa&ntilde;al&rdquo;, explica la experta. Ella sit&uacute;a la edad de control en torno a los seis o siete a&ntilde;os, aclarando que existen distintos ritmos y que en todo caso &ldquo;antes del tercer a&ntilde;o estos procesos nunca se completan&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar el proceso y no forzar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Nieves Manrique es pedagoga y trabaja en un colegio, donde ha observado que es habitual que se presione a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para que empiecen el segundo ciclo de educaci&oacute;n infantil &mdash;entre los dos y los tres a&ntilde;os&mdash; sin utilizar pa&ntilde;al. Ella considera que forzar el proceso puede tener consecuencias graves: &ldquo;Est&aacute;n metiendo mucha presi&oacute;n a los padres y a los ni&ntilde;os, cuando es algo que a veces simplemente no se puede conseguir. Supone a&ntilde;adir un estr&eacute;s innecesario a las familias y a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en un momento que ya de por s&iacute; es complejo, el inicio de la escolarizaci&oacute;n&rdquo;, denuncia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manrique tambi&eacute;n hace hincapi&eacute; en que se trata de un proceso madurativo: &ldquo;Nunca es buen momento para retirar el pa&ntilde;al, porque esto no es algo que se pueda controlar con entrenamiento, sino que es totalmente madurativo&rdquo;, aclara. Y utiliza un ejemplo para ilustrarlo: &ldquo;A nadie se le ocurre poner a andar a un ni&ntilde;o de cinco meses, porque su cuerpo no est&aacute; maduro. Pues con el control de esf&iacute;nteres pasa lo mismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://greciadejesus.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grecia de Jes&uacute;s</a>, psic&oacute;loga sanitaria especializada en infancia, invita a tener en cuenta tambi&eacute;n los factores psicol&oacute;gicos. &ldquo;No es recomendable forzar ni acelerar el proceso, ya que aumenta la ansiedad y la sensaci&oacute;n de fracaso de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Deben evitarse estrategias da&ntilde;inas como ridiculizar, castigar o comparar con otros ni&ntilde;os. Lo m&aacute;s eficaz es acompa&ntilde;ar con paciencia, validar sus emociones y reforzar cada peque&ntilde;o avance&rdquo;, recomienda. La psic&oacute;loga enumera algunas estrategias concretas para ayudarles: &ldquo;Limitar l&iacute;quidos antes de dormir, instaurar rutinas para ir al ba&ntilde;o y reforzar positivamente los logros. Tambi&eacute;n puede aplicarse la t&eacute;cnica de la sobrecorrecci&oacute;n (que el propio ni&ntilde;o colabore en cambiarse la ropa o las s&aacute;banas), siempre desde el cari&ntilde;o y sin transmitir culpa&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra Escudero cuestiona incluso el hecho de utilizar estrategias concretas. &ldquo;La mayor&iacute;a de ellas fallan si no hay la madurez necesaria, muchas de ellas son contraproducentes si la base del problema es emocional&rdquo;. Para ella, la clave est&aacute; en &ldquo;respetar el proceso personal de cada ni&ntilde;o o ni&ntilde;a&rdquo;. &ldquo;Si no lo hacemos as&iacute;, podr&iacute;amos entorpecer dicha maduraci&oacute;n a trav&eacute;s del entrenamiento. Y esto puede traer efectos secundarios, como incontinencias o problemas de autoestima&rdquo;, advierte.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por mucho que insistamos, si hay alguna función que no está madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La educadora Pilar Garc&iacute;a Sanz tambi&eacute;n cree que un exceso de presi&oacute;n podr&iacute;a entorpecer el proceso: &ldquo;Por mucho que insistamos, si hay alguna funci&oacute;n que no est&aacute; madura nunca conseguiremos acelerar el proceso, sino que lo entorpeceremos&rdquo;. Y aclara que es normal que haya altibajos: &ldquo;Como cualquier otra conquista del desarrollo, no es un proceso lineal, puede haber avances y retrocesos que tambi&eacute;n hay que respetar&rdquo;. Un criterio que comparte la pediatra: &ldquo;No existen los pasos atr&aacute;s: si hay muchas fugas es porque hemos intentado acelerar demasiado, as&iacute; que volver a poner el pa&ntilde;al es respetar ese proceso y a nuestro hijo o hija, no un paso atr&aacute;s&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Sanz s&iacute; propone una serie de estrategias b&aacute;sicas para seguir en casa y en la escuela, sobre todo haciendo part&iacute;cipes a los protagonistas de sus avances: &ldquo;Al principio de todo, cuando todav&iacute;a son muy peque&ntilde;os, podemos ayudarles a diferenciar el pis de la caca cuando cambiamos el pa&ntilde;al, ense&ntilde;&aacute;ndoles lo que han hecho. Tambi&eacute;n podemos permitirles participar en el cambio, empezando por acciones sencillas como subirse y bajarse la ropa, abrocharse y desabrocharse el pa&ntilde;al, limpiarse o secarse. Es important&iacute;simo poner el nombre adecuado a las partes del cuerpo implicadas: la vulva, el pene, el culo, la caca&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo ayudar a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con gestos espec&iacute;ficos</h2><p class="article-text">
        En cuanto hay se&ntilde;ales de madurez y se puede empezar a controlar esf&iacute;nteres, la experta propone ayudarles con ideas concretas: &ldquo;Cuando el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a identifica que tiene pis o caca en el pa&ntilde;al, eso es un inicio de la sensibilidad muscular, pero todav&iacute;a no puede decidir cu&aacute;ndo hacerlo. A partir de ah&iacute; se le puede mostrar el orinal e invitarle a que, cuando quiera, puede probar, sin insistencia. El orinal tiene que estar en el ba&ntilde;o porque debe tener una funci&oacute;n clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Ni tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que est&eacute; entretenido, se trata de que pueda tomar conciencia de lo que est&aacute; sucediendo en su cuerpo&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Durante esa etapa, recomienda que los adultos reconozcan el intento con alegr&iacute;a &ldquo;moderada&rdquo;, sin reproches ni decepci&oacute;n en caso de que no lo consigan. Tambi&eacute;n recomienda &ldquo;nunca hacer alusi&oacute;n a lo mal que huele su caca y mostrar comprensi&oacute;n cuando se les escapa&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El orinal tiene que estar en el baño porque debe tener una función clara, no se usa con ropa puesta ni como objeto de juego. Tampoco se le ofrecen objetos ni libros para que esté entretenido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pilar García Sanz</span>
                                        <span>—</span> Educadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un poco m&aacute;s adelante, cuando haya se&ntilde;ales de que el proceso avanza &ndash;porque el pa&ntilde;al aparece seco y limpio, porque hace pis o caca la mayor parte de las veces que se sienta en el orinal&ndash;, la educadora propone explicitar la propuesta al protagonista: &ldquo;Podemos decirle: &lsquo;Creo que ya puedes dejar los pa&ntilde;ales y utilizar braguitas o calzoncillos&rsquo;. Si el ni&ntilde;o dice que no, volvemos a preguntarle pasados unos d&iacute;as y respetamos su ritmo. Tambi&eacute;n es importante que no hagamos coincidir este momento con otros cambios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta se refiere a no hacer coincidir el proceso de dejar el pa&ntilde;al con otros momentos que pueden suponer un estr&eacute;s a&ntilde;adido, como el inicio de la escolarizaci&oacute;n, el nacimiento de un hermano o hermana o un cambio de casa, por ejemplo. La psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n se&ntilde;ala que los &ldquo;cambios vitales bruscos&rdquo;, como una separaci&oacute;n o una mudanza, &ldquo;pueden provocar un aumento de escapes por un factor psicol&oacute;gico&rdquo;, de ah&iacute; que se recomiende separar el proceso de cualquier otro momento que implique novedades importantes.
    </p><p class="article-text">
        Todas las expertas consultadas insisten en la necesidad de respetar tiempos y nunca forzar. La pediatra Escudero lanza una reflexi&oacute;n que invita a revisar las posturas adultoc&eacute;ntricas en momentos de cambio: &ldquo;Nosotras, las personas adultas, ponemos el pa&ntilde;al para nuestra comodidad. As&iacute; que qu&eacute; menos que acompa&ntilde;ar a las criaturas para dejarlo sin estr&eacute;s y sin imposiciones&rdquo;. Algo en lo que la psic&oacute;loga Grecia de Jes&uacute;s tambi&eacute;n incide: &ldquo;El ni&ntilde;o necesita sentir seguridad, apoyo y comprensi&oacute;n, ya que no es un proceso voluntario, no depende de &eacute;l o ella controlarlo o no&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-pueda-controlar-entrenamiento-si-verano-buen-momento-retirar-panal_1_13325594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jun 2026 20:35:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No es algo que se pueda controlar con entrenamiento": cómo saber si el verano es un buen momento para retirar el pañal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,familias,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Histórica" concentración de las 16 AMPA de Toledo para pedir climatizar las aulas tras registros térmicos de 30 grados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/historica-concentracion-16-ampa-toledo-pedir-climatizar-aulas-registros-termicos-30-grados_1_13310526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7922b058-f39c-4485-8197-32d787b1465d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Histórica&quot; concentración de las 16 AMPA de Toledo para pedir climatizar las aulas tras registros térmicos de 30 grados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los padres y madres advierten: "Si las administraciones no se sientan a trabajar de manera conjunta y presentan un plan real de manera inmediata, las movilizaciones se reanudarán con mayor intensidad al inicio del próximo curso en septiembre"
</p><p class="subtitle">El Gobierno de Castilla-La Mancha, “comprometido” con financiar la climatización de los centros educativos
</p><p class="subtitle">Toledodiario.es - Mora solicita ayudas para climatizar sus dos colegios: "El bienestar de los niños es una prioridad para el Ayuntamiento"
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las familias de la escuela p&uacute;blica de Toledo han dicho basta de forma un&aacute;nime&rdquo;, con esta contundente afirmaci&oacute;n, y coincidiendo con el &uacute;ltimo d&iacute;a del curso escolar, cientos de familias de la ciudad han protagonizado desde las 8:40 horas de la ma&ntilde;ana lo que califican de &ldquo;hist&oacute;rica movilizaci&oacute;n simult&aacute;nea&rdquo; para reclamar la climatizaci&oacute;n en las aulas de los centros escolares. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que comenz&oacute; hace una semana como una protesta impulsada por el AMPA Vega Baja del CEIP F&aacute;brica de Armas, que logr&oacute; reuni&oacute;n en la primera convocatoria a 13 centros, se ha transformado hoy en un frente com&uacute;n absoluto: el 100% de las 16 AMPA de los colegios p&uacute;blicos de Educaci&oacute;n Infantil y Primaria de Toledo, junto con el AMPA del Conservatorio Profesional de M&uacute;sica &lsquo;Jacinto Guerrero&rsquo;, se han unido en una misma reclamaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las puertas de los centros educativos de la capital regional se han convertido a primera hora de este mi&eacute;rcoles en el escenario de concentraciones pac&iacute;ficas. El objetivo de esta in&eacute;dita alianza vecinal y educativa es exigir a las administraciones competentes &ldquo;un proyecto de climatizaci&oacute;n real, con plazos, presupuesto y fechas de ejecuci&oacute;n, que garantice de forma urgente los derechos y el bienestar de los menores frente a un cambio clim&aacute;tico que ofrece veranos cada vez m&aacute;s largos y extremos&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Aulas a m&aacute;s de 30 grados antes de junio </h2><p class="article-text">
        Familias y profesores de los distintos centros p&uacute;blicos de la ciudad llevan semanas realizando mediciones diarias en el interior de las clases y de los comedores escolares, constatando que el term&oacute;metro supera con frecuencia los 30&ordm;C mucho antes de llegar el mes de junio. 
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n de &ldquo;estr&eacute;s t&eacute;rmico&rdquo;, se&ntilde;alan, &ldquo;no solo pone en riesgo la salud de los menores, sino que incumple la normativa vigente del Estatuto de los Trabajadores&rdquo; que, seg&uacute;n recuerdan, fija el l&iacute;mite m&aacute;ximo de temperatura para trabajos de oficina y docencia en los 27&ordm;C. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, aducen que la propia Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a alerta de que el calor extremo afecta de forma directa al rendimiento y la salud en la infancia. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la Junta Directiva del AMPA Vega Baja del CEIP F&aacute;brica de Armas califican la situaci&oacute;n de &ldquo;insostenible&rdquo;. Ponen como ejemplo las graves deficiencias de su propio centro, donde el alumnado sufre temperaturas extremas al principio y final de curso (ya que el comedor est&aacute; ubicado en un edificio de chapa sin aislamiento), mientras que en los meses de invierno sufren el problema inverso y se ven obligados a comer con el abrigo puesto. 
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            <span class="title">
                Concentración en el CEIP Ángel del Alcázar de Toledo reclamando climatización en las aulas que en mayo y junio han llegado a estar a más de 30 grados                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Soluciones &ldquo;irreales&rdquo; y bloqueo de las administraciones</h2><p class="article-text">
        La comunidad escolar de Toledo tacha de &ldquo;parches irreales e ineficaces&rdquo; las soluciones planteadas por los representantes de las administraciones con responsabilidad en la gesti&oacute;n de los centros educativos. 
    </p><p class="article-text">
         Las familias recuerdan que abrir las ventanas para generar corriente no funciona en el ambiente seco de Toledo y que, debido al impacto del sol en las fachadas de edificios antiguos y mal aislados o sin voladizos que ofrezcan sombra, se ven obligados a mantener las persianas bajadas, impidiendo el uso de la luz natural. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco consideran viable concentrar el calendario escolar en los meses m&aacute;s fr&iacute;os, ya que eso obligar&iacute;a a los ni&ntilde;os a pasar m&aacute;s tiempo en campamentos de verano que se realizan, precisamente, en las mismas instalaciones escolares de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Las AMPA denuncian que las distintas administraciones implicadas &ldquo;se pasan la pelota&rdquo; de unos a otros para eludir responsabilidades mientras nadie asume el problema de fondo. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, advierten que &ldquo;esta uni&oacute;n hist&oacute;rica de familias no terminar&aacute; con las vacaciones de verano&rdquo; y que &ldquo;si las administraciones no se sientan a trabajar de manera conjunta y presentan un plan real de manera inmediata, las movilizaciones se reanudar&aacute;n con mayor intensidad al inicio del pr&oacute;ximo curso en septiembre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ayer, el consejero de Educaci&oacute;n Amador Pastor asegur&oacute; que el Gobierno de Castilla-La Mancha est&aacute; &ldquo;comprometido&rdquo; con la climatizaci&oacute;n de los centros educativos y tras reconocer que ha habido &ldquo;reproches&rdquo; por parte de diferentes administraciones respecto a las competencias en esta materia, record&oacute; que las convocatorias de ayudas para la climatizaci&oacute;n, hasta tres, han tenido una &ldquo;alta respuesta&rdquo; por parte de m&aacute;s de 300 ayuntamientos de la regi&oacute;n &ldquo;que no han cuestionado ni las competencias ni las titularidades, simplemente han aprovechado esta disposici&oacute;n de fondos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/milagros-tolon-asegura-comunidades-autonomas-dinero-gobierno-climatizar-colegios_1_13309420.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La propia ministra de Educaci&oacute;n, la toledana Milagros Tol&oacute;n, record&oacute; que el Gobierno de Espa&ntilde;a ha puesto fondos</a> para esta finalidad a disposici&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        El alcalde de Toledo <a href="https://toledodiario.es/velasco-pregunta-a-la-junta-por-que-no-climatiza-los-colegios-antes-de-una-nueva-concentracion-de-las-ampas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Vel&aacute;zquez se abr&iacute;a ayer a hablar con el Gobierno de Castilla-La Mancha, aunque volvi&oacute; a poner la pelota de las competencias</a> en el tejado de la Junta de Comunidades. 
    </p><h2 class="article-text">CCOO pide puntos de agua y zonas de sombra en los patios</h2><p class="article-text">
        Los sindicatos llevan meses reclamando actuar. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, CCOO hab&iacute;a anunciado su intenci&oacute;n de recurrir a la Inspecci&oacute;n de Trabajo para que se tomasen cartas en el asunto. De hecho el sindicato se ha sumado hoy a la protesta. 
    </p><p class="article-text">
        En concreto, junto a las AMPA y profesores, se ha concentrado hoy frente a los CEIP Rosa Park y G&oacute;mez Manrique de la capital regional. Este &uacute;ltimo, junto al CEIP Alfonso VI, son dos de los centros que se van a climatizar, explica CCOO, &ldquo;pero no se va a realizar de forma suficiente&rdquo;, porque en el caso del G&oacute;mez Manrique solo se van a climatizar algunas aulas.
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            <span class="title">
                Concentración a las puertas del CEIP Rosa Parks en Toledo, para reclamar la climatización de las aulas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        CCOO pide tambi&eacute;n que las zonas comunes, como los patios, cuenten con puntos de agua y suficiente sombra. &ldquo;Ahora mismo la situaci&oacute;n es que los patios est&aacute;n desertizados y faltan puntos de agua, seg&uacute;n trasladan las AMPA al sindicato&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tienen que hacer sus clases de educaci&oacute;n f&iacute;sica y jugar en condiciones de seguridad&rdquo;, afirma el secretario general de la Federaci&oacute;n de Ense&ntilde;anza de CCOO Toledo, Bernardino Mendoza.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del CEIP Rosa Park, el m&aacute;s antiguo y numeroso en cuanto a alumnado del barrio del Pol&iacute;gono, &ldquo;no cuenta con zona de sombra alguna en todo el centro escolar ni tampoco en la entrada del mismo donde el paseo principal no tiene ni un solo &aacute;rbol, una muestra de la desidia y el abandono por parte del Ayuntamiento de Toledo&rdquo;, denuncian los padres y madres y el secretario general de CCOO en esta provincia, Federico P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        El sindicato tambi&eacute;n insiste en emplazar a la administraci&oacute;n local y regional a adoptar &ldquo;de forma urgente&rdquo; las medidas necesarias para garantizar aulas seguras, saludables y climatizadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;CCOO est&aacute; acompa&ntilde;ando y apoyando, de verdad, a las AMPAS de Toledo y de Talavera de la Reina para exigir la climatizaci&oacute;n de los centros educativos&rdquo;, afirma el sindicato, que recuerda que la situaci&oacute;n no es nueva y se viene denunciando &ldquo;desde hace a&ntilde;os&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que soportan alumnos y profesionales de la ense&ntilde;anza durante los periodos de altas temperaturas, especialmente en los meses finales del curso escolar, &ldquo;afectan directamente al bienestar, la salud y el rendimiento de toda la comunidad educativa, convirtiendo esta situaci&oacute;n en un problema estructural que requiere soluciones definitivas&rdquo;, zanja. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Bachiller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/historica-concentracion-16-ampa-toledo-pedir-climatizar-aulas-registros-termicos-30-grados_1_13310526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 08:08:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Histórica" concentración de las 16 AMPA de Toledo para pedir climatizar las aulas tras registros térmicos de 30 grados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Educación,Temperaturas,Junta de Castilla-La Mancha,Ayuntamiento de Toledo,Protestas sociales,Educación infantil,Educación primaria,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-proyecto-personal-inmersos-ninos-cosa_129_13291982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5daf653-6716-4264-8123-995b85bf324a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Somos una generación que ha hecho de la crianza una actividad cada vez más consciente, informada y exigente. Hemos conseguido convertir cualquier rincón de la infancia en una oportunidad de aprendizaje. Pero, ¿qué ocurre cuando desaparecen los espacios que no sirven para nada?</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        Hace poco, mientras buscaba algunos regalos de cumplea&ntilde;os en la secci&oacute;n infantil de una librer&iacute;a, me llam&oacute; la atenci&oacute;n la cantidad de libros que sirven para algo: reconocer las emociones, entrenar la paciencia, fortalecer la autoestima o aprender a compartir. Para afrontar el divorcio de los padres, entender la muerte de los abuelos, detectar relaciones t&oacute;xicas o tolerar la frustraci&oacute;n. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que, si busco lo suficiente, podr&iacute;a incluso encontrar alg&uacute;n cuento para aprender a leer cuentos. No es que cuestione la utilidad de estos t&iacute;tulos, pues muchos de ellos responden a necesidades reales de las familias; lo que me pregunto es en qu&eacute; momento los libros dejaron de ser &uacute;nicamente una invitaci&oacute;n a dejar volar la imaginaci&oacute;n para convertirse tambi&eacute;n en herramientas de autoayuda e intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta me vino a la cabeza leyendo <em>En la era de los ni&ntilde;os cosa. Ensayos contra la crianza como emprendimiento</em>, el conjunto de ensayos de Santiago Gerchunoff recientemente publicado por Lengua de Trapo-C&iacute;rculo de Bellas Artes. Me fascin&oacute; su lectura, a la vez que me provoc&oacute; cierta incomodidad, porque no habla de padres negligentes ni de madres obsesivas: habla de nosotras y de nosotros, de una generaci&oacute;n que ha hecho de la crianza una actividad cada vez m&aacute;s consciente, informada y exigente. Una generaci&oacute;n que lee, se documenta, dialoga, consulta a expertos y se preocupa sinceramente por ofrecer a sus hijos la mejor vida posible. Quiz&aacute; el libro resulta tan perturbador porque no cuestiona nuestras intenciones, sino nuestra mirada.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el pr&oacute;logo, Gerchunoff escribe que vivimos una &eacute;poca marcada por &ldquo;la paternidad como emprendimiento, los hijos como obras, proyectos o extensiones del yo&rdquo;. Una vez le&iacute;da la frase, resulta dif&iacute;cil dejar de pensar en ella. La vemos en la obsesi&oacute;n por elegir correctamente <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada actividad extraescolar</a>, en la b&uacute;squeda del cuento adecuado para cada conflicto, del deporte adecuado para cada personalidad y del colegio adecuado para cada talento &mdash;he conocido a familias que dedicaron m&aacute;s de seis meses a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/24-horas-grupo-whatsapp-buscar-colegio-ninos-proceso-locura_1_12153447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buscar el mejor colegio</a>, haciendo tablas de Excel con pros y contras despu&eacute;s de acudir, religiosamente y con libretas, a cada jornada de puertas abiertas&mdash;. En la idea de que cada experiencia infantil debe aportar algo medible y futurible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Santiago Gerchunoff escribe que vivimos una época marcada por &quot;la paternidad como emprendimiento, los hijos como obras, proyectos o extensiones del yo&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hablando ingl&eacute;s en un parque de Madrid</h2><p class="article-text">
        No es casual que una de las im&aacute;genes m&aacute;s potentes del libro sea la del padre que habla en ingl&eacute;s a su hijo en un parque de Madrid &mdash;&ldquo;padres espa&ntilde;oles que se vuelven angloparlantes circunstancialmente al hablar con sus hijos&rdquo;&mdash;. Gerchunoff no critica el aprendizaje de idiomas, sino la l&oacute;gica que se esconde detr&aacute;s de esa decisi&oacute;n: la idea de que siempre es posible a&ntilde;adir una capa m&aacute;s, una competencia m&aacute;s, una ventaja m&aacute;s. Lo que observa en esa escena es &ldquo;la fantas&iacute;a misma de estar haci&eacute;ndolos, fabric&aacute;ndolos con m&aacute;s o menos prestaciones. Es la idea del hijo como obra la que rige en el padre que decide no hablar al hijo en su lengua (la que usa con todo el mundo, en el trabajo, en la calle, en la mesa y en la cama), sino aprovechar todo el tiempo que pueda para 'agregarle' otra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gerchunoff escribe la palabra &ldquo;prestaciones&rdquo; y esto merece una reflexi&oacute;n. Hablamos de prestaciones cuando describimos un coche, un tel&eacute;fono m&oacute;vil o un electrodom&eacute;stico. Sin embargo, cada vez parece m&aacute;s f&aacute;cil trasladar ese lenguaje al territorio de la crianza. Queremos que nuestras criaturas aprendan varios idiomas a la vez, desarrollen inteligencia emocional, practiquen deportes, adquieran h&aacute;bitos saludables, descubran sus talentos, gestionen adecuadamente la frustraci&oacute;n y construyan una autoestima s&oacute;lida. Nada de ello es malo; al contrario: son deseos comprensibles y, en muchos casos, admirables. El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos qui&eacute;nes son para empezar a preguntarnos en qui&eacute;nes podr&iacute;an convertirse, porque entonces la infancia deja de ser una experiencia y se transforma en un proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Lo vemos tambi&eacute;n en la literatura infantil. Gerchunoff, que trabaj&oacute; como librero, dedica algunas p&aacute;ginas brillantes a esa tendencia cada vez m&aacute;s extendida de buscar cuentos para &ldquo;trabajar&rdquo; emociones, conflictos o situaciones concretas &mdash;&ldquo;&iquest;Me recomiendas alguno para trabajar el duelo? &iquest;Qu&eacute; cuento chulo tienes para trabajar la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero?&rdquo;&mdash;. La expresi&oacute;n, de nuevo, me parece reveladora: trabajar los celos, el duelo, la llegada de un hermano o la diversidad, como si la ficci&oacute;n necesitara justificar su existencia mediante una utilidad externa o como si ya no bastara con que una historia emocione o entretenga.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica es siempre la misma: leer, jugar o hacer deporte son actividades que tienen que servir para algo. Hemos conseguido convertir cualquier rinc&oacute;n de la infancia en una oportunidad de aprendizaje. Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando desaparecen los espacios que no sirven para nada?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos quiénes son para empezar a preguntarnos en quiénes podrían convertirse, porque entonces la infancia deja de ser una experiencia y se transforma en un proyecto</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una Stasi acaramelada</h2><p class="article-text">
        Gerchunoff describe los grupos de WhatsApp de padres como una &ldquo;Stasi acaramelada&rdquo;. La expresi&oacute;n puede provocarte una sonrisa, pero se&ntilde;ala algo importante: nunca hab&iacute;amos estado tan presentes en la vida de nuestras criaturas. Nunca hab&iacute;amos estado tan implicados en las decisiones que se toman en las aulas, en las extraescolares, en los cumplea&ntilde;os o en sus relaciones personales. Vigilamos, acompa&ntilde;amos, supervisamos, intervenimos y lo hacemos porque la infancia nos importa, por protecci&oacute;n y por amor hacia nuestros hijos e hijas.
    </p><p class="article-text">
        No dejo de preguntarme si, en medio de esa vigilancia permanente que ejercemos, no estaremos eliminando precisamente aquello que la infancia necesita para convertirse en una experiencia propia. Quiz&aacute; no estemos dejando hueco para ese espacio opaco donde ocurren cosas que los adultos no ven, no controlan y no comprenden del todo; ese territorio donde construimos nuestras primeras amistades, secretos, conflictos, reconciliaciones y peque&ntilde;as formas de autonom&iacute;a. &ldquo;Para ayudarlos a ser sujetos no hay m&aacute;s remedio que dejarlos de tratar como nuestros objetos&rdquo;, escribe Gerchunoff.
    </p><h2 class="article-text">Todo para los ni&ntilde;os, pero sin los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        En <em>El problema de los hoteles sin ni&ntilde;os</em>, ensayo dedicado a los hoteles, restaurantes y otros espacios p&uacute;blicos <em>childfree,</em> encontramos otra frase que resume toda esta preocupaci&oacute;n: &ldquo;Confundimos, de hecho, criarlos con hacerlos. Los dos bandos, antini&ntilde;os y proni&ntilde;os, coinciden entonces en realidad en considerar a los ni&ntilde;os como cosas. Solo que unos los ven como cosas molestas y los otros, como cosas m&aacute;gicas&rdquo;. Quiz&aacute; ah&iacute; est&eacute; el n&uacute;cleo de la cuesti&oacute;n. &ldquo;Criar&rdquo; y &ldquo;hacer&rdquo; no son sin&oacute;nimos. Criar implica acompa&ntilde;ar el desarrollo de alguien que nunca terminaremos de comprender del todo. Hacer implica proyectar un resultado y trabajar para alcanzarlo. A las personas las criamos. Los objetos, los hacemos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; esa la verdadera paradoja de nuestro tiempo? Nunca hemos prestado tanta atenci&oacute;n a la infancia y, sin embargo, cada vez parece costarnos m&aacute;s aceptar aquello que tiene de impredecible. Vivimos frecuentemente angustiados por la sensaci&oacute;n de no estar haciendo lo suficiente. En uno de los textos m&aacute;s inquietantes del volumen, <em>El beb&eacute; Tamagotchi</em>, Gerchunoff describe a una pareja que <a href="https://www.eldiario.es/nidos/graficas-bebe-partes-buena-idea-medir-aspecto-crianza-app_1_12034787.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monitoriza el sue&ntilde;o, la temperatura y los ritmos de su beb&eacute;</a> en vacaciones mediante sensores y dispositivos electr&oacute;nicos. La imagen que le viene a la cabeza es la de aquella mascota virtual de los noventa que exig&iacute;a atenci&oacute;n constante y pod&iacute;a morir si uno se equivocaba. Lo interesante es que no identifica en esa escena una falta de amor, sino exactamente lo contrario: un amor tan informado, tan atento y tan responsable que aspira a eliminar cualquier experiencia no controlada. Un amor que no quiere equivocarse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Criar implica acompañar el desarrollo de alguien que nunca terminaremos de comprender del todo. Hacer implica proyectar un resultado y trabajar para alcanzarlo. A las personas las criamos. Los objetos, los hacemos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La infancia improductiva</h2><p class="article-text">
        Cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar espacios verdaderamente improductivos en la infancia. Nuestras criaturas leen, pero nos gusta que la lectura les ense&ntilde;e algo. Juegan, pero preferimos que el juego estimule determinadas capacidades. Hacen deporte, pero esperamos que aprendan disciplina, esfuerzo o trabajo en equipo. Incluso el aburrimiento, que en cualquier tiempo pasado fue simplemente aburrimiento, ha sido rebautizado como una herramienta pedag&oacute;gica capaz de fomentar la creatividad. Parece que ya no nos basta con que las cosas sucedan; necesitamos que produzcan alg&uacute;n tipo de beneficio.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una cultura obsesionada con el conocimiento experto y con la mejora continua. Somos una sociedad incapaz de tolerar lo improductivo. <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consultamos rese&ntilde;as</a> antes de reservar un hotel, escuchamos podcasts para aprender a optimizar nuestro tiempo y descargamos aplicaciones que monitorizan lo que comemos, <a href="https://www.eldiario.es/era/contar-pasos-calorias-apps-monitorizacion_1_10794929.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cu&aacute;nto caminamos</a> o lo que dormimos. Era casi inevitable que esa l&oacute;gica terminara entrando tambi&eacute;n en la crianza. Si todo puede aprenderse, perfeccionarse y optimizarse, &iquest;por qu&eacute; no iba a ocurrir lo mismo con la maternidad y la paternidad?
    </p><p class="article-text">
        El problema es que las criaturas no son un proyecto profesional, aunque a veces hablemos de ellas como si lo fueran. No son una versi&oacute;n inacabada de algo que debe alcanzar su m&aacute;ximo potencial ni una especie de curr&iacute;culum sobre el que vamos incorporando mejoras sucesivas. Sin embargo, basta con asomarse a cualquier conversaci&oacute;n entre padres y madres para comprobar hasta qu&eacute; punto hemos asumido esa mirada. Quiz&aacute; la pregunta que deja flotando Gerchunoff no sea c&oacute;mo criar mejor, sino c&oacute;mo seguir criando sin convertir la infancia en un proyecto de mejora continua. C&oacute;mo seguir acompa&ntilde;ando sin gestionar, cuidando sin optimizar y educando sin olvidar que algunas de las experiencias m&aacute;s valiosas de la infancia &mdash;y de la vida&mdash; ocurren, precisamente, cuando dejan de servir para algo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-proyecto-personal-inmersos-ninos-cosa_129_13291982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 20:13:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tu hijo es tu proyecto personal: inmersos en la era de los “niños cosa”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,Padres,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: "Es importante separar el resultado de la relación"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-explica-ninos-gestionar-notas-separar-resultado-relacion-xp_1_13266387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6268b34-2250-4f8b-a970-8483790cc6c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: &quot;Es importante separar el resultado de la relación&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando las calificaciones no sean las esperadas, es probable que los niños se sientan vulnerables. El objetivo es brindarles apoyo, no añadir presión. Como explica Nerea López, psicóloga infantojuvenil, “las notas no deberían vivirse como una medida del valor personal de un niño o adolescente"</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as se acaba el curso escolar y empiezan a llegar las calificaciones en las mochilas escolares o en las bandejas de entrada de los correos de los padres. Para muchas familias, este peque&ntilde;o gesto contiene m&uacute;ltiples emociones: orgullo, ansiedad, decepci&oacute;n, esperanza&hellip; y las tan temibles comparaciones (e incluso quiz&aacute;s alguna que otra reacci&oacute;n de sorpresa).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa letra o n&uacute;mero impresa en un papel es solo una pieza de un rompecabezas mucho m&aacute;s complejo. Indica el rendimiento de nuestro hijo en los ex&aacute;menes y deberes durante unos meses. Pero revela muchas m&aacute;s cosas. La respuesta y la reacci&oacute;n que podamos tener como padres es importante porque nuestro hijo empieza a comprender su valor, su esfuerzo y su relaci&oacute;n con el aprendizaje a largo plazo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo responder ante las notas (y lo que el informe no dice)</h2><p class="article-text">
        Cuando las calificaciones no sean las esperadas, es probable que nuestro hijo se sienta vulnerable. El objetivo es brindarle apoyo, no a&ntilde;adir una fuente de presi&oacute;n adicional. Adem&aacute;s, y como nos explica <a href="http://www.nerealopez.es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nerea L&oacute;pez,</a> psic&oacute;loga infantojuvenil, &ldquo;las notas no deber&iacute;an vivirse como una medida del valor personal de un ni&ntilde;o o adolescente, por tanto, es importante separar el resultado acad&eacute;mico de la relaci&oacute;n afectiva con ellos, porque perciben r&aacute;pidamente la decepci&oacute;n aunque no se verbalice&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lugar de ir directamente a la cifra y reaccionar es importante invitar a la conversaci&oacute;n y &ldquo;escuchar qu&eacute; explicaci&oacute;n hace de esa nota y c&oacute;mo se sienten porque ayuda mucho hablar del proceso: h&aacute;bitos de estudio, esfuerzo, motivaci&oacute;n o posibles dificultades emocionales&rdquo;, aclara L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las calificaciones finales son una instant&aacute;nea de una historia m&aacute;s compleja, por lo que frente a una mala nota puede surgir la &ldquo;oportunidad para entender qu&eacute; est&aacute; pasando y qu&eacute; necesita el menor en ese momento. Aprenden m&aacute;s desde la calma y el acompa&ntilde;amiento que desde el miedo o la presi&oacute;n&rdquo;, afirma L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien todos los padres quieren que sus hijos brillen y saquen buenas notas, las notas escolares no deben convertirse en una especie de evaluaci&oacute;n p&uacute;blica que mida nuestro &eacute;xito en la crianza. Estas inquietudes de los padres llevan muchas veces a caer en ciertas actitudes que, en realidad, no ayudan para nada.
    </p><h2 class="article-text">Evitar las comparaciones con hermanos o compa&ntilde;eros de clase</h2><p class="article-text">
        Comparar con los dem&aacute;s puede parecer inofensivo. Sin embargo, puede minar la confianza y generar verg&uuml;enza. Cada ni&ntilde;o aprende y crece de forma distinta. Al compararse con los dem&aacute;s, puede desarrollar creencias internas sobre el perfeccionismo y lo que significa ser &lsquo;suficientemente bueno&rsquo;. Cuando son ellos los que se comparan con los dem&aacute;s, y nos dicen que a sus compa&ntilde;eros les ha ido peor que a ellos, &ldquo;muchas veces est&aacute; intentando protegerse emocionalmente o disminuir la sensaci&oacute;n de fracaso&rdquo;, advierte L&oacute;pez, que admite adem&aacute;s que compararse con los dem&aacute;s s&iacute; puede aliviar de forma moment&aacute;nea, &ldquo;pero no ayuda a responsabilizarse del propio proceso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco ayuda que nos dirijamos a ellos con<a href="https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> frases del tipo &lsquo;tu hermano s&iacute; puede&rsquo;</a> o &lsquo;mira las notas de tu hermana&rsquo;. Estas frases aparentemente inofensivas, muchas veces &ldquo;generan rivalidad y afectan directamente al autoconcepto. Cada hijo necesita sentir que es valorado por quien es, no por c&oacute;mo rinde respecto al otro&rdquo;, matiza L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hay hermanos, &ldquo;lo m&aacute;s recomendable es hablar de las notas de forma individual, respetando las fortalezas y dificultades de cada menor: algunos ni&ntilde;os son brillantes acad&eacute;micamente y otros tienen grandes habilidades sociales, deportivas, creativas o emocionales, y todas son importantes&rdquo;, reconoce L&oacute;pez, para la que &ldquo;la relaci&oacute;n entre hermanos puede resentirse cuando sienten que compiten por la aprobaci&oacute;n de sus padres&rdquo;. La clave est&aacute; en dar valor el crecimiento personal de cada uno, &ldquo;no en qui&eacute;n destaca m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, lo m&aacute;s importante es no entrar en comparaciones &ldquo;y devolver la conversaci&oacute;n a c&oacute;mo se sienten ellos: &lsquo;M&aacute;s all&aacute; de los dem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo te has sentido t&uacute; con este resultado?&rsquo; El objetivo no es buscar culpables ni medir qui&eacute;n va peor, sino ayudarles a reflexionar sobre qu&eacute; pueden aprender de la situaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es importante respetar el ritmo y las capacidades de cada ni&ntilde;o porque &ldquo;educar desde la comparaci&oacute;n constante suele generar inseguridad, rivalidad o autoestima basada &uacute;nicamente en el rendimiento&rdquo;, afirma la experta. Comparar a nuestro hijo con otros tambi&eacute;n puede hacer que pasemos por alto las cualidades &uacute;nicas que posee, por tanto, ayudarle a ver sus fortalezas desde nuestra perspectiva le permite desarrollar la confianza y la resiliencia que necesita para avanzar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, y aunque a veces es tentador fijarse en la nota m&aacute;s baja, los ni&ntilde;os necesitan saber que son m&aacute;s que un simple n&uacute;mero. De ah&iacute; que centrarnos en su crecimiento individual, sin comparaciones, puede ayudarle a sentirse apoyado y aceptado, independientemente de las expectativas externas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Recompensas a las notas, &iquest;ayudan a ense&ntilde;arles que un mal resultado puede ser una forma de aprendizaje?</h2><p class="article-text">
        Muchos padres caen en la tentaci&oacute;n de recompensar a sus hijos para que saquen buenas notas. A primera vista, parece una situaci&oacute;n del todo pr&aacute;ctica y beneficiosa para las dos partes: uno se asegura de que su hijo mantenga un buen rendimiento acad&eacute;mico y el otro recibe una recompensa por su esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero las recompensas, como las comparaciones, no son lo mejor cuando hablamos de notas. Si bien hacerlo de forma puntual no es algo negativo, s&iacute; lo puede ser si &ldquo;se convierten en la &uacute;nica motivaci&oacute;n ya que puede acabar estudiando solo por el premio y no por aprendizaje o responsabilidad personal&rdquo;, advierte L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al usar recompensas, les transmitimos el mensaje de que &lsquo;obtienen algo&rsquo; por hacer una tarea que simplemente deben hacer como parte de la vida. Adem&aacute;s, &ldquo;a largo plazo, es m&aacute;s saludable reforzar el esfuerzo, la constancia y la capacidad de superaci&oacute;n y que entiendan que los errores forman parte natural del aprendizaje y ayudan al cerebro a generas nuevas estrategias y conexiones&rdquo;, afirma L&oacute;pez, que concluye que &ldquo;una mala nota no define a un ni&ntilde;o sino que lo importante es qu&eacute; hacemos despu&eacute;s con esa experiencia&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/psicologa-explica-ninos-gestionar-notas-separar-resultado-relacion-xp_1_13266387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 14:24:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una psicóloga explica cómo ayudar a los niños a gestionar sus notas: "Es importante separar el resultado de la relación"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Colegios,Institutos,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3d6ae03-9239-401e-b66c-b8075d4a7e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: &quot;El riesgo es que se convierta en un patrón&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
En algunas familias, las discusiones entre hermanos terminan ocupando gran parte del día a día. Lo que empieza con pequeños roces cotidianos puede acabar influyendo también en el ambiente en casa y en la manera en que padres e hijos se relacionan entre sí</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se pelean desde que se levantan&rdquo;. Ang&eacute;lica, madre de dos ni&ntilde;os de diez y ocho a&ntilde;os, reconoce que en su casa hay d&iacute;as en los que cualquier desacuerdo vuelve a enfrentarles. Competir por qui&eacute;n se sienta delante en el coche, qui&eacute;n habla primero o qui&eacute;n recibe m&aacute;s atenci&oacute;n por parte de los padres termina desgastando tambi&eacute;n a los adultos. &ldquo;Hay d&iacute;as en los que todo acaba en bronca. Si uno tiene algo, el otro lo quiere. Y si uno recibe un elogio, el otro se enfada&rdquo;. Hay tardes &mdash;cuenta&mdash; en las que es imposible tener un rato tranquilo en casa.
    </p><p class="article-text">
        En otras familias, la tensi&oacute;n aparece sobre todo al final del d&iacute;a, cuando el cansancio de toda la jornada hace que todo estalle m&aacute;s r&aacute;pido. Isabel, madre de tres hijos, explica que durante mucho tiempo intent&oacute; intervenir inmediatamente cada vez que surg&iacute;a un problema entre ellos. &ldquo;Entr&aacute;bamos constantemente a mediar y termin&aacute;bamos agotados. Tuvo que pasar un tiempo hasta que entendimos que no pod&iacute;amos resolverles todo nosotros&rdquo;, revela. Comenta que, en muchas ocasiones, por mucho que lo intentaran, no consegu&iacute;an calmar la situaci&oacute;n entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La convivencia familiar suele incluir roces y desacuerdos, pero algunos terminan repercutiendo en el funcionamiento familiar. Algunos estudios han analizado qu&eacute; ocurre cuando esos conflictos se vuelven especialmente frecuentes o intensos. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16402870/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Journal of Family Psychology</em> en 2014 observ&oacute; que las relaciones entre hermanos marcadas por discusiones frecuentes, agresividad o din&aacute;micas muy hostiles pod&iacute;an relacionarse con m&aacute;s dificultades emocionales y mayor malestar dentro de la familia.
    </p><p class="article-text">
        Otra <a href="https://srcd.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-8624.2007.01033.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> publicada en <em>Child Development</em> en 2007 analiz&oacute; c&oacute;mo la forma en que los adultos intervienen en los desacuerdos entre hermanos puede influir en la manera en que los ni&ntilde;os aprenden a negociar y manejar desacuerdos cotidianos.
    </p><h2 class="article-text">Comparaciones, roles y competencia dentro de casa</h2><p class="article-text">
        La rivalidad entre hermanos no es un problema en s&iacute; misma, explica la psic&oacute;loga cl&iacute;nica Silvia Sanz Garc&iacute;a. &ldquo;El verdadero riesgo aparece cuando deja de ser algo puntual y evolutivo, para convertirse en un patr&oacute;n relacional sostenido que deteriora el clima familiar&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Sanz, esas rivalidades no se mantienen solas, sino por la forma en que la familia se organiza alrededor de ellas. Uno de los factores que m&aacute;s alimenta la competencia son las comparaciones frecuentes, incluso cuando no se hacen con mala intenci&oacute;n. Frases como &ldquo;aprende de tu hermano&rdquo; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los ni&ntilde;os busquen m&aacute;s reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos. &ldquo;Ah&iacute; es donde empiezan a percibirse como rivales en lugar de iguales&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        La especialista tambi&eacute;n percibe que muchos ni&ntilde;os sienten que al otro se le permite m&aacute;s, recibe m&aacute;s atenci&oacute;n o se le reconoce m&aacute;s dentro de casa. En otros casos, a&ntilde;ade, los adultos asignan sin darse cuenta determinados papeles a cada hijo: &ldquo;el responsable&rdquo;, &ldquo;el sensible&rdquo; o &ldquo;el problem&aacute;tico&rdquo;. Esas etiquetas pueden acabar reforzando las tensiones entre ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frases como &#039;aprende de tu hermano&#039; o elogios vividos como desiguales pueden llevar a que los niños busquen más reconocimiento dentro de la familia compitiendo entre ellos, explica la psicóloga Silvia Sanz García</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La manera en la que los adultos reaccionan durante las peleas tambi&eacute;n influye en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos. Para Sanz, cuando los padres intervienen &uacute;nicamente para averiguar qui&eacute;n empez&oacute; o qui&eacute;n tiene la culpa, los hijos pueden terminar aprendiendo m&aacute;s a defender posiciones que a gestionar desacuerdos o reparar lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Sanz insiste en que el objetivo no pasa por eliminar cualquier discusi&oacute;n entre hermanos, sino por evitar que esas peleas terminen convirti&eacute;ndose en la principal forma de relacionarse entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recuerda, adem&aacute;s, que las tensiones no siempre aparecen de forma aislada. Los desacuerdos entre los propios adultos tambi&eacute;n pueden colarse en la relaci&oacute;n entre los hijos. &ldquo;Los hijos reflejan lo que ven en casa&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        En casa de Milagros, madre de dos hermanas de nueve y seis a&ntilde;os, las discusiones llegaron a convertirse en algo pr&aacute;cticamente diario durante una &eacute;poca. &ldquo;La peque&ntilde;a sent&iacute;a que la mayor hac&iacute;a todo mejor y se enfadaba much&iacute;simo cuando la compar&aacute;bamos sin querer. Nosotros no nos d&aacute;bamos cuenta de hasta qu&eacute; punto ciertos comentarios les afectaban&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pequeña sentía que la mayor hacía todo mejor y se enfadaba muchísimo cuando la comparábamos sin querer. Nosotros no nos dábamos cuenta de hasta qué punto ciertos comentarios les afectaban</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Milagros</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niñas de seis y nueve años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, reconoce que empezaron a cambiar algunas din&aacute;micas en casa y procuraron mirar m&aacute;s las necesidades de cada una por separado. Tambi&eacute;n intentaban dar m&aacute;s espacio a algunos choques y evitar comentarios que pudieran alimentar comparaciones entre ellas. &ldquo;Poco a poco el ambiente empez&oacute; a relajarse&rdquo;, comparte. &ldquo;Las peleas siguen existiendo, pero ya no todo llega al punto de antes&rdquo;. Aclara que tambi&eacute;n tratan de intervenir menos en algunos desacuerdos puntuales.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando los padres act&uacute;an como &aacute;rbitros</h2><p class="article-text">
        Antonio Ortu&ntilde;o Terriza, psic&oacute;logo cl&iacute;nico del centro AdCom Madrid del Hospital General Universitario Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, insiste en la importancia de no &ldquo;patologizar&rdquo; autom&aacute;ticamente las peleas entre hermanos y recuerda que la respuesta de los adultos influye directamente en c&oacute;mo evolucionan esos conflictos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n observa en consulta el tambi&eacute;n autor de <em>Familias inteligentes: claves pr&aacute;cticas para educar </em>(Autoedici&oacute;n, 2012), muchos padres adoptan primero un papel de &ldquo;detectives&rdquo;, intentando reconstruir qu&eacute; es lo que ha pasado y escuchando las distintas versiones de cada uno de los hijos. Despu&eacute;s, a&ntilde;ade, terminan actuando como &ldquo;jueces&rdquo; y deciden qui&eacute;n tiene raz&oacute;n y qui&eacute;n ha actuado peor. &ldquo;El problema es que uno gana y otro pierde&rdquo;, resume.
    </p><p class="article-text">
        Este profesional explica que, cuando un adulto decide directamente qui&eacute;n se queda con el mando de la televisi&oacute;n o un juguete, los ni&ntilde;os pueden terminar viviendo la discusi&oacute;n como una competici&oacute;n o intentando &ldquo;ganar&rdquo;, en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El psicólogo Antonio Ortuño explica que, cuando un adulto decide directamente quién se queda con el mando de la televisión o un juguete, los niños pueden vivirlo como una competición en lugar de aprender a resolver ese desacuerdo de otra manera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, plantea que, en determinadas situaciones, los propios ni&ntilde;os tengan m&aacute;s margen para intentar resolver algunas diferencias cotidianas antes de que los adultos intervengan directamente. &ldquo;Que sean m&aacute;s protagonistas a la hora de resolver sus conflictos desde el inicio&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Marce, madre de dos ni&ntilde;os de once y siete a&ntilde;os, reconoce que durante mucho tiempo las peleas estaban demasiado presentes en casa. &ldquo;Al final la pelea segu&iacute;a igual al d&iacute;a siguiente&rdquo;, admite. Subraya que hab&iacute;a &eacute;pocas en las que cualquier comentario terminaba en discusi&oacute;n y que todo aquello alteraba la rutina familiar. Y que incluso las comidas o los ratos tranquilos en casa, terminaban muchas veces tens&aacute;ndose por peque&ntilde;as discusiones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las tensiones segu&iacute;an apareciendo, se iban resolviendo de otra forma. &ldquo;Al principio costaba much&iacute;simo y muchas discusiones segu&iacute;an terminando en gritos y enfados, pero poco a poco empezaron a negociar m&aacute;s entre ellos&rdquo;, relata. Dice que ahora las peleas duran menos tiempo y que hacen por favorecer m&aacute;s momentos en los que consiguen entenderse mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/frenar-rivalidad-hermanos-no-da-tregua-casa-riesgo-convierta-patron_1_13257512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 19:54:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: "El riesgo es que se convierta en un patrón"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa del &quot;tiempo confeti&quot;: pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crianza ocupa hoy más tiempo y energía emocional que nunca, pero la sensación de no llegar a todo se ha convertido en una experiencia compartida por muchas familias</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        A las siete y media de la tarde, una madre contesta el &uacute;ltimo WhatsApp de trabajo del d&iacute;a con una mano mientras remueve una sart&eacute;n con la otra y responde con monos&iacute;labos a la historia que su hijo intenta contarle desde hace diez minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o habla de una pelea absurda por un bal&oacute;n que ha ocurrido en el recreo y de un amigo que ha llorado en clase. Ella asiente, vuelve a mirar el m&oacute;vil, consulta el correo, va poniendo la mesa, recuerda que ma&ntilde;ana hay excursi&oacute;n y que todav&iacute;a no ha firmado la autorizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre llega justo para la cena porque hace horario partido y hab&iacute;a atasco. M&aacute;s tarde los tres leer&aacute;n un cuento antes de dormir. Quiz&aacute; incluso jueguen un rato. Cuando el ni&ntilde;o se duerme, ambos est&aacute;n agotados y con cierta sensaci&oacute;n de no haber estado realmente ah&iacute; en ning&uacute;n momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Escenas parecidas se repiten en miles de casas. Madres y padres que viven con la sensaci&oacute;n de que nunca pasan el suficiente tiempo con sus hijos, aunque las estad&iacute;sticas digan lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://academic.oup.com/esr/article-abstract/35/5/616/5497817?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> realizados por el profesor Tom&aacute;s Cano de la Universidad Goethe de Fr&aacute;ncfort y la Universitat Pompeu Fabra, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un significativo aumento del tiempo que las madres y, m&aacute;s a&uacute;n, los padres han dedicado a sus hijos. Adem&aacute;s, con un foco especial en la vida emocional y educativa de sus hijos. Entonces, &iquest;por qu&eacute; la sensaci&oacute;n dominante es la de estar siempre llegando tarde a todo?
    </p><p class="article-text">
        Parte de la respuesta est&aacute; en un concepto que cada vez aparece m&aacute;s en ensayos sobre trabajo y vida familiar: &ldquo;tiempo confeti&rdquo;. El t&eacute;rmino, popularizado por la periodista <a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brigid Schulte en su libro </a><a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Overwhelmed:</em></a><em> How to Work, Love, and Play When No One Has the Time</em> ('Abrumados: C&oacute;mo trabajar, amar y jugar cuando nadie tiene tiempo'), describe una experiencia muy contempor&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo no como un bloque continuo, reconocible y habitable, sino como una sucesi&oacute;n de fragmentos diminutos interrumpidos por notificaciones, correos, tareas dom&eacute;sticas, mensajes del colegio y obligaciones laborales que nunca terminan de desaparecer. Trocitos de atenci&oacute;n dispersos que dejan una sensaci&oacute;n de cansancio permanente.
    </p><h2 class="article-text">La crianza como proyecto total</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Teresa Jurado, catedr&aacute;tica de Sociolog&iacute;a en la UNED, cree que esta sensaci&oacute;n tiene mucho que ver con la transformaci&oacute;n radical de la idea misma de criar. &ldquo;Efectivamente,<strong> </strong>pasamos m&aacute;s tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da m&aacute;s importancia a la crianza y a la educaci&oacute;n desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo &oacute;ptimo de nuestra descendencia y que as&iacute; alcancen un est&aacute;ndar de vida igual o superior al nuestro&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, los ni&ntilde;os conviv&iacute;an con los adultos en una estructura mucho menos dirigida. Estaban &lsquo;por ah&iacute;&rsquo;. Jugaban solos en la calle, acompa&ntilde;aban a hacer recados, compart&iacute;an largas sobremesas o tardes enteras sin supervisi&oacute;n constante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la crianza se ha convertido en una tarea de enorme intensidad emocional y organizativa. Hay que estimular, acompa&ntilde;ar, detectar talentos, reforzar habilidades sociales, gestionar emociones y construir experiencias que los ni&ntilde;os recuerden toda la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasamos más tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da más importancia a la crianza y a la educación desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo óptimo de nuestra descendencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Jurado</span>
                                        <span>—</span> catedrática de Sociología (UNED)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las familias no tienen un gran patrimonio que heredar directamente a sus hijas e hijos, sino que la herencia pasa necesariamente por conseguir las m&aacute;ximas credenciales educativas posibles, distinguirse de otras personas e intentar aprovechar las redes sociales para que la pr&oacute;xima generaci&oacute;n pueda reproducir nuestro estatus social&rdquo;, se&ntilde;ala Jurado.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una crianza atravesada por la l&oacute;gica del rendimiento. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Extraescolares</a>, deportes, actividades culturales, cumplea&ntilde;os tematizados, planes de fin de semana, talleres de cocina o campamentos urbanos. La infancia se llena de est&iacute;mulos mientras los adultos intentan sostenerlo todo sin dejar caer el trabajo, la pareja, el cuerpo ni la econom&iacute;a dom&eacute;stica.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo entra en casa</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de pobreza de tiempo no nace &uacute;nicamente de la autoexigencia. Tambi&eacute;n tiene una dimensi&oacute;n material muy concreta. &ldquo;En Espa&ntilde;a tenemos un problema a&ntilde;adido que son las largas jornadas en muchos empleos, la difusi&oacute;n de la larga jornada interrumpida por una pausa de una a dos horas de tiempo para comer y horarios comerciales muy amplios y con cierre tard&iacute;o&rdquo;, explica Jurado. &ldquo;A esto se une en las grandes ciudades largos tiempos de desplazamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga recuerda adem&aacute;s que muchas personas encadenan empleos parciales involuntarios o realizan horas extra constantes. &ldquo;En definitiva, de promedio en Espa&ntilde;a se trabajan m&aacute;s horas que en otros pa&iacute;ses europeos y los horarios no favorecen la conciliaci&oacute;n del empleo con la vida personal y familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el tiempo compartido con los hijos acaba contaminado por la sensaci&oacute;n de urgencia. El trabajo ya no se queda en la oficina; vibra en el bolsillo, aparece en una notificaci&oacute;n de Slack durante el ba&ntilde;o de los ni&ntilde;os o se cuela en la mente mientras se prepara la ba&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/economia/empresas-saltan-desconexion-digital-han-llamado-tanatorio_1_11366279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconexi&oacute;n digital</a> es patente y afecta a madres y padres, pero estos se sienten imprescindibles en las empresas&rdquo;, afirma Jurado. &ldquo;Para construir un v&iacute;nculo emocional y un apego seguro con sus criaturas los padres necesitan pasar tiempo con ellos, pero un tiempo de escucha atenta a sus necesidades y deseos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La disponibilidad absoluta que exige el mercado laboral termina chocando directamente con la vida familiar. &ldquo;La disponibilidad total para la empresa es el mayor enemigo de la crianza y tambi&eacute;n de una vida equilibrada y sana cuando no se est&aacute; criando&rdquo;, resume la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Presencia en las cosas peque&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra y psicoterapeuta Mar&iacute;a Velasco, autora de<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Criar en salud mental</em></a><em> </em>(Paid&oacute;s, 2023), cree que el problema no es &uacute;nicamente la cantidad de tiempo, sino tambi&eacute;n la calidad de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema est&aacute; en que como estamos tan pendientes de tantas cosas, estamos en la multitarea, los padres y las madres no nos fijamos en los detalles, no podemos disfrutar y conocer bien a nuestros hijos y a las personas se las conoce en los detalles&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas pequeñas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Velasco habla de una crianza donde faltan los espacios de tiempo vac&iacute;os. &ldquo;Ver c&oacute;mo juegan, qu&eacute; les gusta, tener tiempo para que surjan las conversaciones importantes, pero lo que no puede ser es que tengamos cinco minutos en el coche, mientras vamos a una extraescolar, para que el ni&ntilde;o nos cuente su vida, los problemas que tiene y ya est&aacute;. Es decir,<strong> </strong>las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas peque&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psiquiatra, la multitarea permanente tiene consecuencias emocionales visibles. &ldquo;El trabajo se nos mete en casa y estamos en una multitarea y una exigencia muy grande que impide que podamos tener la cabeza lo suficientemente vac&iacute;a como para poder conectar con nuestros hijos&rdquo;. El resultado, a&ntilde;ade, son &ldquo;ni&ntilde;os m&aacute;s fr&aacute;giles, con un sentimiento de seguridad menor y tambi&eacute;n muy invadidos por el mundo adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos construir un v&iacute;nculo seguro si nuestra presencia solamente es f&iacute;sica&rdquo;, advierte Velasco. &ldquo;Porque el v&iacute;nculo necesita de conexi&oacute;n, de que yo te vea, de que interprete tus caras, tus miradas, tus juegos y tu tono de voz&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de querer hacerlo todo bien</h2><p class="article-text">
        A esta fragmentaci&oacute;n se suma otro elemento especialmente contempor&aacute;neo: la obsesi&oacute;n por la felicidad infantil. Durante d&eacute;cadas bastaba con alimentar, cuidar y sacar adelante a los hijos. Ahora parece necesario garantizarles bienestar emocional permanente, autoestima alta, experiencias enriquecedoras y una infancia &lsquo;perfecta&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Velasco, esa idea se ha convertido en una fuente constante de ansiedad. &ldquo;La obsesi&oacute;n por la felicidad, por la de nuestros hijos y por la nuestra, es un eslogan de marketing&rdquo;, afirma. &ldquo;Realmente lo que hace es vender productos, crearnos necesidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de esta idea es una sensaci&oacute;n de culpa imposible de satisfacer. Siempre falta algo. M&aacute;s tiempo, m&aacute;s paciencia, m&aacute;s actividades, m&aacute;s presencia. &ldquo;La culpa es una emoci&oacute;n muy tramposa que realmente no sirve de mucho porque nos bloquea&rdquo;, se&ntilde;ala la psiquiatra. &ldquo;Nos aumenta una exigencia que en estos tiempos como padres y madres ya tenemos disparada porque queremos llegar a todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Velasco insiste en que la crianza necesita renunciar a determinadas cosas. &ldquo;Tenemos que poder saber que el estar al 100% con nuestros hijos no es una realidad posible. Que lo importante es estar <em>suficientemente</em> con nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;suficientemente&rdquo; incluye aceptar que muchas veces el v&iacute;nculo se construye en espacios aparentemente insignificantes: cocinar juntos, caminar al colegio, doblar ropa mientras un ni&ntilde;o cuenta una historia interminable, comer sin pantallas de por medio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasas tiempo con tus hijos, tiempo de enfados, de comidas, de recetas, de acompa&ntilde;arles, de escucharles, de no estar de acuerdo&hellip; Todo ese tiempo vale&rdquo;, explica Velasco. &ldquo;Porque en todo ese tiempo pasa lo que pasa de verdad en una relaci&oacute;n humana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia. Funcionamos con un piloto automático que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La atenci&oacute;n como &uacute;ltimo refugio</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es aqu&iacute; donde est&aacute; la gran paradoja del tiempo confeti. Nunca hab&iacute;amos organizado tanto la vida alrededor de nuestros hijos y, al mismo tiempo, nunca hab&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil estar verdaderamente presentes.
    </p><p class="article-text">
        El agotamiento tampoco ayuda. &ldquo;Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia&rdquo;, apunta Velasco. &ldquo;Funcionamos con un piloto autom&aacute;tico que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra cree que proteger la atenci&oacute;n deber&iacute;a convertirse en una prioridad colectiva, no solo individual. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a considerar la desconexi&oacute;n digital como una medida de salud mental generalizada&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Jurado coincide en que el problema no se resolver&aacute; &uacute;nicamente con consejos de organizaci&oacute;n personal o aplicaciones de bienestar. Hace falta una transformaci&oacute;n estructural. Jornadas laborales m&aacute;s cortas, horarios racionales, derecho efectivo a la conciliaci&oacute;n y l&iacute;mites claros a la hiperdisponibilidad digital. &ldquo;Hay que reivindicar en los puestos de trabajo horarios racionales y desconexi&oacute;n digital fuera del horario laboral&rdquo;, resume la soci&oacute;loga con una llamada a la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 19:34:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres,Padres,Conciliación,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del asfalto: el cole de Logroño que transforma su patio en un aula de vida y biodiversidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/asfalto-cole-logrono-transforma-patio-aula-vida-biodiversidad_1_13220351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/690af378-cda0-44cb-9fbb-2fe785a3352f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del asfalto: el cole de Logroño que transforma su patio en un aula de vida y biodiversidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El CEIP Las Gaunas sigue inmerso en la transformación de su patio con la voluntad y creatividad de la comunidad educativa que han convertido el fondo del patio en un mural infográfico </p><p class="subtitle">El “patio soñado” de un colegio de Logroño: “Queremos naturalizar y transformar una explanada de cemento en un espacio motivador”
</p></div><p class="article-text">
        No se resignan a que el patio de su colegio sea unan explanada de cemento. Quieren transformarlo, renovarlo y naturalizarlo. Este sigue siendo el objetivo de la comunidad educativa del CEIP Las Gaunas en Logro&ntilde;o porque entienden este espacio como algo m&aacute;s que un rect&aacute;ngulo de hormig&oacute;n en que correr tras un bal&oacute;n. Los recreos en este cole de Logro&ntilde;o se han convertido en una experiencia pedag&oacute;gica, un refugio clim&aacute;tico y, sobre todo, un proyecto de comunidad. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; y bajo el lema, &ldquo;naturalizaci&oacute;n y transformaci&oacute;n&rdquo;, la comunidad educativa de este centro est&aacute; redise&ntilde;ando los espacios exteriores para responder a las necesidades cambiantes del alumnado que piden m&aacute;s verde, m&aacute;s calma y nuevas formas de jugar. As&iacute; lo entiende la directora del centro, Marina G&oacute;mez Hacha: &ldquo;En Las Gaunas el patio es algo m&aacute;s que un patio. Es un espacio que tiene que responder a las necesidades cambiantes del alumnado. Antes los patios estaban centralizados siempre en los deportes, pero ahora los intereses van variando, son m&aacute;s diversos y hay que intentar dar respuesta. Y eso es lo que tratamos de hacer con el proyecto de patios, darle un aire diferente y dar cabida a esas necesidades que el alumnado nos ha mostrado&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mural didáctico en el colegio de Las Gaunas en Logroño                            </span>
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        Y desde hace unas semanas, un mural infogr&aacute;fico preside el fondo del patio. Un mural que es algo m&aacute;s que una decoraci&oacute;n est&eacute;tica y que nace de un Programa de Innovaci&oacute;n Educativa que han realizado conjuntamente con la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n. Laura Zuloaga es profesora y madre: &ldquo;No busc&aacute;bamos algo &uacute;nicamente art&iacute;stico, quer&iacute;amos que tuviese un valor pedag&oacute;gico a&ntilde;adido&rdquo;. Sumaron a este proyecto a la artista y psic&oacute;loga medioambiental Lourdes Berzas, <a href="https://linktr.ee/lourdesberzas?utm_source=linktree_profile_share" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Loub&eacute;</a> para dise&ntilde;ar un mural sobre especies de nuestro entorno cercano. 
    </p><p class="article-text">
        El alumnado de primero de Primaria estaba trabajando el proyecto de los animales as&iacute; que fueron los elegidos para trabajar junto a la artista. &ldquo;Seleccion&oacute; tres especies de nuestro entorno: el vencejo, el mirlo y la paloma, el alumnado de primero investig&oacute; sobre estas tres especies y fueron explicando por el resto de aulas sus investigaciones para que todo el cole las conociera un poco m&aacute;s y pudieran votar por sus favoritos. La especie m&aacute;s votada por la comunidad educativa ser&iacute;a la que ilustrara el gran mural&rdquo;. Y las m&aacute;s votadas fueron el vencejo y mirlo y esas son las especies que ilustran el gran mural. &ldquo;La artista, junto al alumnado de primero, plasm&oacute; lo que la informaci&oacute;n y dibujos que quer&iacute;an que apareciera. Y el alumnado de primaria y cuarto plasmaron ese boceto se proyect&oacute; al mural del fondo del patio con el asesoramiento de Lourdes Berzas. &rdquo;Durante una semana, muy intensa, los escolares estuvieron trabajando en el mural. Muchas partes del mural han sido dibujadas por el alumnado&ldquo;. Ahora solo queda la puesta en escena. &rdquo;Estamos pendiente del cielo para ver cu&aacute;ndo podemos hacer la presentaci&oacute;n oficial en la que el alumnado de primero ser&aacute; el maestro de ceremonias y quien explique el mural infogr&aacute;fico&ldquo;. Un trabajo que permanecer&aacute; en el patio &rdquo;porque la idea es reutilizarlo a lo largo de los cursos cuando se aborden los distintos ecosistemas y especies animales, porque a veces nos fijamos m&aacute;s en los koalas o los ping&uuml;inos que en lo que tenemos a nuestro alrededor&ldquo;, reflexiona Zuloaga. El mural servir&aacute; ahora como recurso did&aacute;ctico permanente para estudiar los ecosistemas locales sin salir del recinto escolar.
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                El mural, un recurso didáctico del colegio                            </span>
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        Pero el empe&ntilde;o de esta profesora y directora va m&aacute;s all&aacute;. La transformaci&oacute;n comenz&oacute; el curso pasado. &ldquo;Plantamos unas 150 plantas en los lindes y en un futuro tendremos unos laterales m&aacute;s verdes&rdquo;. Y este a&ntilde;o han transformado el porche del centro en espacio m&aacute;s agradable. &ldquo;Lo hemos pintado de blanco y hemos habilitado rincones de juegos (Lego) donde el alumnado puede jugar durante el recreo&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El pasado curso plantaron más de 150 plantas                            </span>
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                En el porche han habilitad zonas de juego                            </span>
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        En otro rinc&oacute;n del colegio han habilitado una agradable zona de lectura bajo un magnolio. &ldquo;Un rinc&oacute;n natural con troncos al que el profesorado sale a leer o comentar en un espacio m&aacute;s natural y relajado&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Rincón de lectura habilitado debajo de un magnolio                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La chispa de &ldquo;Conc&eacute;ntrico&rdquo; y el motor de las familias</strong></h2><p class="article-text">
        El origen de este cambio hay que buscarlo en Conc&eacute;ntrico. Y es que el CEIP Las Gaunas fue uno de los lugares receptores de las obras ef&iacute;meras de este festival de arquitectura. &ldquo;Al tener que retirar la instalaci&oacute;n art&iacute;stica por motivos de seguridad, el colegio detect&oacute; un vac&iacute;o porque el alumnado ya hab&iacute;a hecho suyo ese espacio diferente&rdquo;, recuerda la directora del centro. Y es que en este centro conciben el patio como un ente vivo: &ldquo;Antes los patios estaban centralizados en los deportes, pero los intereses ahora son m&aacute;s diversos&rdquo;. Esta metamorfosis no ser&iacute;a posible sin la comisi&oacute;n de patio, la AMPA y las familias voluntarias que &ldquo;muchas ma&ntilde;anas de fin de semana se acercan al cole a pintar y echar una mano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y una vez tachado el mural, en el cuaderno a&uacute;n quedan proyectos pendientes para lograr un &ldquo;patio m&aacute;s humano&rdquo;. A pesar de las limitaciones presupuestarias, la comunidad educativa seguir&aacute; tirando de creatividad y voluntad para lograr su pr&oacute;ximo objetivo: los recursos suficientes para dotar a los m&aacute;s peque&ntilde;os del colegio de una estructura de juegos.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Olave Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/asfalto-cole-logrono-transforma-patio-aula-vida-biodiversidad_1_13220351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 07:59:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del asfalto: el cole de Logroño que transforma su patio en un aula de vida y biodiversidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colegios,Logroño,Aves,Innovación educativa,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/custodia-compartida-custodia-dividida-compartir-calendario-no-significa-repartir-crianza_129_13207157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0d7f2fb-b74e-40a4-9da4-9321ff1a553e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quién podría estar en contra de compartir? ¿Quién querría, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse</p><p class="subtitle">Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”</p></div><p class="article-text">
        Hay algo en la expresi&oacute;n &ldquo;custodia compartida&rdquo; que suena bien incluso antes de pensarla. Como &ldquo;comida casera&rdquo; o &ldquo;aire limpio&rdquo;, es una de esas f&oacute;rmulas que parecen inmunes a la cr&iacute;tica. &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a estar en contra de compartir? &iquest;Qui&eacute;n querr&iacute;a, a priori, que un hijo no tuviera a sus dos progenitores presentes? Y, sin embargo, basta con acercarse un poco para que la palabra empiece a agrietarse.
    </p><p class="article-text">
        La custodia de los hijos tras un divorcio o separaci&oacute;n ha cambiado profundamente en Espa&ntilde;a durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ENSD2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los datos m&aacute;s recientes del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a> (INE) confirman un giro hist&oacute;rico: en 2024, la custodia compartida fue otorgada en el 49,7% de los casos de divorcio con hijos, superando por primera vez a la custodia exclusiva materna, que descendi&oacute; al 46,6%. Hace apenas diez a&ntilde;os, la custodia compartida representaba alrededor de una cuarta parte de las resoluciones; hoy roza la mitad. Ese cambio puede leerse como una transformaci&oacute;n jur&iacute;dica y tambi&eacute;n como un s&iacute;ntoma cultural. Es, sin duda, un cambio hist&oacute;rico. Y probablemente tambi&eacute;n un reflejo de algo positivo: padres m&aacute;s presentes en la crianza, nuevas formas de entender la paternidad y una creciente idea de que los hijos deben mantener v&iacute;nculos estrechos con ambos progenitores tras la separaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ah&iacute; surge una pregunta importante: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado? Porque hay una diferencia enorme entre repartir el calendario y sostener una vida com&uacute;n, entre alternar estancias y sostener la memoria pr&aacute;ctica de una casa, entre repartir la responsabilidad y dividir la log&iacute;stica. Y no siempre ese reparto sobre el papel coincide con el trabajo real que hace posible la crianza.
    </p><p class="article-text">
        Hay custodias compartidas que son, en efecto, un ejercicio de corresponsabilidad: padres y madres que ya estaban ah&iacute; antes de la ruptura, que conocen los ritmos, las rutinas, los miedos nocturnos, las alergias, los cumplea&ntilde;os o los nombres de los amigos del colegio. Que no aterrizan en la vida de sus hijos a partir de la separaci&oacute;n, sino que contin&uacute;an algo que ya exist&iacute;a. En esos casos, compartir no es un reparto: es una continuidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La custodia compartida puede ser un avance hacia la equidad, por supuesto. Pero de ahí surge una pregunta importante: ¿qué ocurre cuando compartir el tiempo no implica haber compartido antes el cuidado?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay custodias que llegan como una enmienda tard&iacute;a, como un gesto que intenta corregir una desigualdad previa. En esos casos, lo que se divide no es solo el tiempo: se fragmenta la experiencia. Dos casas, dos normas, dos formas de estar. Dos versiones de una misma infancia que no siempre encajan entre s&iacute;. <a href="https://www.academia.edu/93792805/La_custodia_compartida_un_paso_m%25C3%25A1s_hacia_la_igualdad_de_g%25C3%25A9nero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Distintos estudios sobre coparentalidad y divorcio</a> llevan a&ntilde;os advirtiendo que la sostenibilidad de las custodias compartidas depende, en gran medida, de que exista una corresponsabilidad previa real. Cuando eso sucede, la custodia compartida puede consolidar din&aacute;micas m&aacute;s igualitarias. Cuando no, la igualdad formal puede acabar funcionando como una escena que parece resolver, pero no resuelve. El problema aparece cuando la igualdad se convierte en una f&oacute;rmula autom&aacute;tica porque la igualdad formal no siempre produce igualdad real. A veces solo la simula.
    </p><p class="article-text">
        Imponer custodias compartidas sin tener en cuenta las din&aacute;micas anteriores, la historia concreta de cada familia o las desigualdades todav&iacute;a existentes entre hombres y mujeres puede intensificar el conflicto entre progenitores e incluso agravar tensiones previas. No se trata de cuestionar la custodia compartida en s&iacute;. Ser&iacute;a simplista, y probablemente injusto. Se trata de preguntarse cu&aacute;ndo es realmente compartida y cu&aacute;ndo es, en realidad, dividida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ped&iacute; la custodia compartida porque me parec&iacute;a lo justo&rdquo;, me cuenta J., un padre separado con dos hijos desde hace cuatro a&ntilde;os, &ldquo;y porque quer&iacute;a estar con mis hijos, claro. Tampoco quer&iacute;a convertirme en ese padre de fines de semana&rdquo;. Al principio pens&oacute; que lo m&aacute;s dif&iacute;cil ser&iacute;an los horarios: &ldquo;Luego te das cuenta de que no, de que lo dif&iacute;cil es acordarte de todo, de cosas que no ten&iacute;a tan interiorizadas porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no atend&iacute;a tanto al chat de padres y madres</a> del cole y no estaba tan al tanto de los cumplea&ntilde;os, del ch&aacute;ndal del jueves, de qui&eacute;n necesita una cartulina para ma&ntilde;ana o de cu&aacute;ndo les toca cambiar de zapatillas&rdquo;. Me cont&oacute; tambi&eacute;n que sus hijos siguen llamando a su madre cuando no encuentran algo, incluso estando con &eacute;l. &ldquo;A veces me molesta, pero luego ella sabe cosas que a m&iacute; ni se me ocurren&rdquo;. En ning&uacute;n momento, durante nuestra conversaci&oacute;n, dijo que se arrepintiera de compartir la custodia de sus&nbsp;hijos; al contrario: &ldquo;Ahora estoy mucho m&aacute;s unido a ellos&rdquo;, repiti&oacute; varias veces. Pero hab&iacute;a algo revelador en otra frase: &ldquo;Antes no me daba cuenta de todo lo que hac&iacute;a ella&rdquo;. No parec&iacute;a culpa ni admiraci&oacute;n, m&aacute;s bien la sorpresa tard&iacute;a de descubrir que la crianza no era solo pasar tiempo con los hijos, sino sostener una maquinaria invisible que alguien llevaba a&ntilde;os haciendo funcionar sin que apenas se notase.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, para muchas mujeres, la custodia compartida tambi&eacute;n ha supuesto una forma de alivio. E., que tiene una hija de seis a&ntilde;os y lleva dos a&ntilde;os separada, me dijo esto: &ldquo;Separarme me devolvi&oacute; algo que ya ni siquiera sab&iacute;a que hab&iacute;a perdido: tiempo. Para trabajar sin correr, para dormir una noche entera, para ir al m&eacute;dico sin hacer malabares, para sentarme sola en casa sin que eso significara abandono&rdquo;. Me hablaba tambi&eacute;n de la culpa que sinti&oacute; al reconocer ese descanso. &ldquo;Como si una buena madre tuviera que querer estar disponible siempre. Como si descansar estuviera mal&rdquo;, confiesa. La custodia compartida no hab&iacute;a resuelto todas las desigualdades de su relaci&oacute;n anterior, pero s&iacute; hab&iacute;a frenado algo que la estaba consumiendo: la idea de que cuidar significaba desaparecer una misma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Qué sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser niño, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, en medio de todo eso, est&aacute;n los hijos. V., separada desde hace un a&ntilde;o y con un hijo en com&uacute;n con su expareja, me cuenta su caso: &ldquo;Hace pocos d&iacute;as nos despedimos de un ser querido. Cuando estaba bajando con mi hijo en el ascensor &mdash;su padre estaba esper&aacute;ndole abajo&mdash;, mi hijo lloraba de tristeza. Antes de salir del portal, en el rellano, corri&oacute; a secarse las l&aacute;grimas. Incluso se mir&oacute; en el espejo para comprobar que no se le notase que hab&iacute;a llorado&rdquo;. Ella le pregunt&oacute; por qu&eacute; hac&iacute;a eso y el ni&ntilde;o respondi&oacute; que a su padre no le gustaba verle llorar. A V. le sorprendi&oacute; el cambio de actitud porque su hijo llora con frecuencia cuando est&aacute; con ella, y no necesariamente por tristeza. &ldquo;Me da la impresi&oacute;n de que ha entendido que en casa de mam&aacute; puede rendirse, de alguna manera, pero que en casa de pap&aacute; llorar es una debilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ah&iacute; aparece una de las preguntas m&aacute;s complejas de todas: qu&eacute; sucede cuando los hijos no solo transitan entre dos casas, sino entre dos maneras radicalmente distintas de entender las emociones, el cuidado, la vulnerabilidad o incluso lo que significa ser ni&ntilde;o, porque los hijos no viven dentro de los porcentajes. Viven dentro de las rutinas sostenidas durante a&ntilde;os, de los cuidados invisibles &mdash;o indemostrables&mdash; que rara vez aparecen en una sentencia. Dentro de esa carga mental hecha de citas m&eacute;dicas, mochilas preparadas, cumplea&ntilde;os recordados, profesoras contestadas, fiebre nocturna y ropa que de pronto ya no les vale.
    </p><p class="article-text">
        En medio de todo est&aacute;n ellos: ni&ntilde;os que aprenden pronto a adaptarse. A cambiar de habitaci&oacute;n, de normas, de tono. A no dejarse cosas importantes en la otra casa. A gestionar una especie de doble vida que a veces funciona y a veces pesa. Hay ni&ntilde;os que lo transitan con naturalidad. Otros no tanto. No existe una &uacute;nica experiencia, como tampoco existe una &uacute;nica forma de familia. Pero conviene no romantizar lo que, en muchos casos, es tambi&eacute;n un esfuerzo constante de ajuste.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cuesti&oacute;n de la que se habla menos: qu&eacute; sucede cuando la custodia compartida no organiza &uacute;nicamente el cuidado, sino tambi&eacute;n el conflicto, porque no todas las separaciones terminan en una convivencia parental razonablemente sana. Existen relaciones judicializadas, atravesadas por resentimientos, hostilidades, din&aacute;micas de control o violencias que no desaparecen cuando se firma una sentencia. A veces, incluso, se intensifican. En esos casos, la custodia compartida puede convertir a los hijos en mediadores involuntarios de las tensiones entre los adultos. Ni&ntilde;os que aprenden demasiado pronto qu&eacute; cosas pueden decir en una casa y cu&aacute;les es mejor callar en la otra. Que viven pendientes del tono de los mensajes, de los cambios de horario, de las discusiones y los desacuerdos. En esos casos, la pregunta deja de ser &uacute;nicamente c&oacute;mo se reparte el tiempo. La pregunta es qu&eacute; tipo de infancia produce una vida partida entre dos mundos que apenas logran sostenerse entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que la custodia compartida se presenta casi como la soluci&oacute;n deseable por defecto, no est&aacute; de m&aacute;s pedir una mirada m&aacute;s profunda a cada historia en su singularidad y desconfiar un poco de las f&oacute;rmulas que sirven para todo. Y recordar que cuidar no es solo estar, ni siquiera es estar la mitad del tiempo. Cuidar es saber c&oacute;mo y eso, por suerte o por desgracia, no se puede dividir sin m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/custodia-compartida-custodia-dividida-compartir-calendario-no-significa-repartir-crianza_129_13207157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Custodia compartida o custodia dividida? Por qué compartir un calendario no siempre significa repartir la crianza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Divorcios,familias,Niños,Madres,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45ab1d95-ab98-4241-93c1-d5efb34bc5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos&quot;: los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más habituales en entornos digitales los discursos simplificados y descontextualizados que invitan a disfrutar del tiempo de crianza sin tener en cuenta el contexto</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, Marina estaba reincorpor&aacute;ndose a su trabajo con un beb&eacute; lactante y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a. Hab&iacute;a gastado todos los permisos posibles e incluso las vacaciones de este a&ntilde;o para alargar el tiempo en casa. Empezaba adem&aacute;s a pensar <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo se organizar&iacute;a en verano</a>, sin colegio y sin d&iacute;as libres para cuidar. &ldquo;Y entonces, un d&iacute;a, de camino al trabajo, abro Instagram y me encuentro con <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una publicaci&oacute;n</a> que dice: 'Disfruta, solo tienes nosecu&aacute;ntos veranos con tus hijos, el tiempo pasa r&aacute;pido&rsquo;. Pero, &iquest;c&oacute;mo se puede pensar en disfrutar en estas condiciones? Cerr&eacute; la 'aplicaci&oacute;n sinti&eacute;ndome culpable y enfadada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dicen que cuando tu hijo cumple 12 a&ntilde;os ya has pasado con &eacute;l el 75% del tiempo que pasar&aacute;s en tu vida&rdquo;. <a href="https://www.instagram.com/reels/DUxmqCYDOVn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este</a> es otro de los mensajes que, de tanto en tanto y con ligeras variaciones, viralizan en redes sociales y acaban llegando a madres y padres. Tambi&eacute;n hay <a href="https://www.instagram.com/reels/CvNkhgstr0B/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n navide&ntilde;a</a>: &ldquo;Recuerda que solo tenemos diez Navidades para ser Pap&aacute; Noel&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DUxmqCYDOVn/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Adam Strand (@adamnstrand)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco cree que este tipo de mensajes pueden tener consecuencias negativas para las familias. &ldquo;Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso &mdash;el v&iacute;nculo con los hijos&mdash;, introducen la exigencia. Y cuando el disfrute se convierte en obligatorio, pasa a ser una tarea m&aacute;s que cumplir, en lugar de una vivencia espont&aacute;nea&rdquo;, explica. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala que son ideas que &ldquo;tienden a simplificar la realidad&rdquo;: &ldquo;Frases como &lsquo;solo tienes 15 veranos con ellos, disfr&uacute;talos&rsquo; o &lsquo;el tiempo pasa muy r&aacute;pido, aprov&eacute;chalo&rsquo; no contemplan que esos veranos pueden estar atravesados por realidades muy diversas, y que no todo lo que ocurre en ellos es disfrutable de la misma manera&rdquo;, asegura la experta.
    </p><p class="article-text">
        En su consulta en <a href="http://www.psinergia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espacio Psinergia</a> se ha encontrado con muchas familias con este problema, &ldquo;especialmente en terapia individual con madres, en muchos casos sobrecargadas, abrumadas, con niveles importantes de culpa y ambivalencia&rdquo;, se&ntilde;ala la tambi&eacute;n terapeuta familiar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es posible que generen cierta ansiedad ya que, aunque apelan a algo valioso —el vínculo con los hijos—, introducen la exigencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Huertas Vieco</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n de este tipo la est&aacute; viviendo ahora mismo Ana Roche, actriz y madre reciente. &ldquo;Recibo muchos mensajes de este tipo, que me generan culpa, ansiedad y miedo. Inevitablemente te comparas, pero las redes marcan unos niveles de perfecci&oacute;n a los que es imposible llegar. Y acabas pensando en qu&eacute; est&aacute;s haciendo mal para no disfrutar en la medida que te marcan esas <em>influencers</em> o madres perfectas. Parece que para maternar tuvi&eacute;ramos que ser <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expertas en todo</a>, pero yo no s&eacute; si voy a conseguir hacerlo todo tan bien como veo en las redes&rdquo;, se pregunta Ana.
    </p><p class="article-text">
        Irene Ferradas es periodista, formadora y madre. Ella tambi&eacute;n recibe a diario este tipo de publicaciones y cree que los mensajes que urgen a exprimir la maternidad son &ldquo;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&rdquo;. &ldquo;No tengo claro qu&eacute; es ser buena madre, pero s&eacute; que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exig&iacute;rselo a mi hija ser&iacute;a un disparate&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;."
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            <span class="title">
                Estos mensajes que aparecen en redes llevan &quot;frases hechas que se dicen sin pensar demasiado ni en su origen ni en sus posibles repercusiones para quien las escucha&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Mandatos, idealizaci&oacute;n y ansiedad</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/nidos/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12126360.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Florencia Sichel</a>, fil&oacute;sofa, escritora y docente argentina, denuncia que este tipo de mensajes &ldquo;aparecen como una especie de mandato&rdquo;: &ldquo;Ten&eacute;s que estar con tu hijo porque nada es para siempre. Y eso en alg&uacute;n punto es cierto. Es verdad que no van a ser chicos toda la vida. Pero tambi&eacute;n es cierto que nosotros, como adultos, tampoco vamos a estar de la misma manera toda nuestra vida. Eso tiene que ver con el paso del tiempo. Entonces hay algo que hay que asumir: s&iacute;, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliaci&oacute;n&rdquo;, asegura Sichel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No tengo claro qué es ser buena madre, pero sé que no tiene que ver con disfrutar todo el rato. No se me ocurre nada, de hecho, que siempre, siempre, siempre me haga disfrutar. Exigírselo a mi hija sería un disparate</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene Ferradas</span>
                                        <span>—</span> periodista, formadora y madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincide en este an&aacute;lisis Mar&iacute;a Huertas: &ldquo;No se puede desligar el bienestar en la crianza de factores como el apoyo social, la conciliaci&oacute;n, la carga mental o los recursos disponibles&rdquo;, explica. Y a&ntilde;ade que este tipo de simplificaciones &ldquo;tienen que ver con una narrativa bastante descontextualizada e idealizada de la crianza&rdquo;: &ldquo;Ese &lsquo;disfruta ahora, que pasa r&aacute;pido&rsquo; construye una imagen dulcificada y, en ocasiones, romantizada de la maternidad, centrada en los momentos bonitos o significativos, pero que deja fuera una parte esencial de la experiencia cotidiana: rabietas intensas, noches sin dormir, enfermedades, cansancio acumulado o momentos de irritabilidad. Y eso tambi&eacute;n es crianza. No todo es disfrutable, y reconocerlo no le resta valor a la experiencia, sino que la hace m&aacute;s realista y habitable&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Florencia Sichel apunta las consecuencias que puede tener recibir este tipo de contenidos &ldquo;sacados de contexto&rdquo;: &ldquo;Cuando no tienen un enmarque situado, terminan generando mucha culpa o la sensaci&oacute;n de que uno no est&aacute; haciendo las cosas como deber&iacute;a. Y en ese sentido hay algo bastante <em>naif</em>, porque la crianza es mucho m&aacute;s compleja y excede cualquier consejo que, desde la mejor de las voluntades, alguien pueda dar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Relativizar y desconectar</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.audible.es/pd/Todas-las-exigencias-del-mundo-Audiolibro/B0GX7J2TTB?qid=1778058026&amp;sr=1-1&amp;ref_pageloadid=not_applicable&amp;pf_rd_p=edc39886-a4e3-4991-8ce5-effa92157a44&amp;pf_rd_r=5SWMT4KS4SWC17BANF89&amp;plink=HZGjPDocd5XkwQEh&amp;pageLoadId=G2fm38HEUuEZ72w8&amp;creativeId=41e85e98-10b8-40e2-907d-6b663f04a42d&amp;ref=a_search_c3_lProduct_1_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Todas las exigencias del mundo</em></a>, la fil&oacute;sofa invita a aplicar una mirada diferente a la experiencia materna y paterna, a la vida adulta, libre de exigencias. &ldquo;Los padres tendemos a poner muchas expectativas, a idealizar, y a creer que por adoptar cierto consejo, incluso de alguien experto, eso va a funcionar de esa manera con un hijo. Y la mayor&iacute;a de las veces no pasa&rdquo;, explica. Su propuesta para evitar estos discursos simplificantes pasa por construir redes: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s intercambio real, en lugar de buscar respuestas f&aacute;ciles a problemas que son, en verdad, mucho m&aacute;s complejos&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay algo que hay que asumir: sí, nos vamos a perder algunas cosas con nuestros hijos, porque es parte de la vida y de la conciliación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Flor Sichel</span>
                                        <span>—</span> filósofa y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Conviene no asumir estos mensajes como un dogma ni como una verdad absoluta, sino mantener una lectura cr&iacute;tica que permita situarlos como lo que son: mensajes consumibles de redes sociales&rdquo;, propone la psic&oacute;loga Mar&iacute;a Huertas Vieco. Ella tambi&eacute;n se&ntilde;ala la necesidad de no abordar estas problem&aacute;ticas desde lo individual, sino desde lo estructural: &ldquo;[Estos discursos] se apoyan en una idea muy extendida de que, con actitud, todo es posible, y que todo depende del esfuerzo o de factores individuales, pero la capacidad de disfrutar no depende &uacute;nicamente de una decisi&oacute;n personal, sino del contexto: del tiempo disponible, de la carga mental, de la red de apoyo o de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ana Roche reconoce que su posparto est&aacute; siendo &ldquo;complicado&rdquo;, por lo que en ocasiones recibir este tipo de impactos la ha llevado a dudar de s&iacute; misma. &ldquo;Si ya es dif&iacute;cil cuidar a una beb&eacute;, encima el algoritmo te hace desconfiar de ti misma&rdquo;, explica. As&iacute; que ella ha optado por reducir el tiempo de uso de redes sociales y dejar de compararse. &ldquo;Ahora apenas entro en las aplicaciones, y aunque no he conseguido desinstal&aacute;rmelas, he reducido la exposici&oacute;n y la ansiedad tambi&eacute;n ha bajado&rdquo;. Marina, madre de un beb&eacute; y una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, ha tomado una soluci&oacute;n m&aacute;s dr&aacute;stica: &ldquo;Directamente me he desinstalado Instagram. Paso de que me sigan bombardeando con este tipo de discursos que solo hacen da&ntilde;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/disfruta-tienes-18-veranos-hijos-mensajes-culpabilizadores-padres-plagan-redes_1_13202611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 20:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¡Disfruta! Solo tienes 18 veranos con tus hijos": los mensajes culpabilizadores contra padres y madres que plagan las redes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Redes sociales,Madres,Padres,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6e318cc-0f9d-492c-a42d-1a6d1d8014a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: &quot;Sabes que hay alguien ahí las 24 horas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los grupos de WhatsApp para padres pueden ser espacios estresantes para las madres primerizas. Pero a veces también un refugio digital durante la madrugada</p><p class="subtitle">Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro”</p></div><p class="article-text">
        Durante los primeros d&iacute;as despu&eacute;s de traer a mi hija del hospital, mi casa estuvo m&aacute;s concurrida que nunca. Familiares, amigos, vecinos e incluso conocidos de pasada se agolpaban en la puerta, colm&aacute;ndome de comida, regalos, ropa de segunda mano y <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero al ponerse el sol, la multitud se dispersaba. Mi hija se despertaba y pasaba la noche sin dormir; yo me retiraba a mi dormitorio y, la verdad sea dicha, a mi tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Las incursiones nocturnas en el abismo digital rara vez me han resultado provechosas. Sol&iacute;a caer en un vac&iacute;o paranoico de contenidos, compras o teor&iacute;as conspirativas, para salir, horas m&aacute;s tarde, agotada y ansiosa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras el nacimiento de mi hija, descubr&iacute; un santuario digital oculto: los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/24-horas-grupo-whatsapp-buscar-colegio-ninos-proceso-locura_1_12153447.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chats de WhatsApp para padres</a>.
    </p><p class="article-text">
        Durante el embarazo, me hab&iacute;an a&ntilde;adido a varios grupos de madres y a los hilos de debate correspondientes. Estaba el de mis amigas embarazadas, el grupo de mi ayuntamiento, otro para madres de mi zona, un grupo de pago para padres hippies y, por &uacute;ltimo, el hilo de la familia, donde se gestionaba toda la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya entonces sab&iacute;a que internet pod&iacute;a ser un espacio tenso para las madres primerizas, repleto de simulacros t&oacute;xicos del tipo de madre que se supone que uno debe ser. Los chats de WhatsApp para padres suelen constituir el lado oscuro de esta cultura. A principios de este a&ntilde;o, la actriz Ashley French (antes Tisdale) escribi&oacute; un art&iacute;culo que se hizo viral en el que detallaba su decisi&oacute;n de <a href="https://www.thecut.com/article/ashley-tisdale-french-mom-group-mean-girls-parenting.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;romper&raquo; con su t&oacute;xico grupo de madres</a> &mdash;y el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/quien-contesta-mensajes-en-chats-de-padres_129_12212870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chat grupal</a> que lo acompa&ntilde;aba&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo revolucion&oacute; Internet, ya que los lectores especularon sobre qu&eacute; famosas estaban involucradas y compartieron sus propias historias de juicios y acoso en estos espacios. Cuando empec&eacute; a preguntar por ah&iacute; mientras investigaba para este art&iacute;culo, tambi&eacute;n recib&iacute; docenas de mensajes que, en esencia, dec&iacute;an: &laquo;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy cr&iacute;ticos&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé a preguntar por ahí mientras investigaba para este artículo, también recibí docenas de mensajes que, en esencia, decían: &#039;He bloqueado todos mis chats de madres porque eran horribles y muy críticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, sin embargo, en lo que quiz&aacute; sea el primer respiro que me ha dado Internet, mis conversaciones nunca se volvieron t&oacute;xicas. Al contrario, se convirtieron en espacios abiertos las 24 horas del d&iacute;a, libres de juicios, donde pod&iacute;a pedir consejo, celebrar peque&ntilde;as victorias o simplemente desahogarme.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Jessica, profesora, supo que iba a tener gemelos, no conoc&iacute;a a nadie que hubiera pasado por lo que ella estaba a punto de afrontar. Entonces, mientras compraba un cochecito en Facebook Marketplace, conoci&oacute; a otra madre de la zona que la invit&oacute; a unirse a un chat grupal para familias con gemelos.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Los padres de un solo hijo no pueden entender realmente lo que es ser padre de gemelos&raquo;, dice Jessica, que ha pedido figurar solo con su nombre de pila. &laquo;Necesitas tener en tu vida a padres de gemelos para que te apoyen&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Gracias al chat, siempre sent&iacute; que ten&iacute;a un equipo de animadoras. Nunca me sent&iacute; sola, aunque estuviera criando a gemelos lejos de mis amigos y mi familia&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nacieron sus hijos, la conexi&oacute;n en l&iacute;nea cobr&oacute; a&uacute;n m&aacute;s importancia. Los beb&eacute;s pasaron diez semanas en el hospital y, una vez que llegaron a casa, le resultaba casi imposible salir de ella.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La asociaci&oacute;n de padres de gemelos organiza grupos de juego, pero es muy dif&iacute;cil asistir a ellos cuando est&aacute;s en plena lucha con unos gemelos reci&eacute;n nacidos&raquo;, explica. &laquo;Poder hablar con otras madres de gemelos en el chat me hizo sentir integrada en mi vida cotidiana&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, Louella admite que tiene suerte de contar con un gran apoyo presencial. Pero, incluso teniendo una buena comunidad en la vida real, su grupo de madres en WhatsApp &mdash;creado por una amiga&mdash; le ofrece un tipo de conexi&oacute;n diferente.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;He descubierto que la maternidad es realmente maravillosa, pero tambi&eacute;n, a veces, bastante aislante&raquo;, dice. &laquo;Es agradable que alguien te env&iacute;e un mensaje y te diga: &ldquo;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, &iquest;alguien m&aacute;s est&aacute; despierto?&rdquo;&raquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es agradable que alguien te envíe un mensaje y te diga: &#039;Estoy despierta dando de comer a las tres de la madrugada, ¿alguien más está despierto?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La directora de arte Annie Portelli conoci&oacute; a las integrantes de su chat &mdash;acertadamente llamado 'Terapia gratuita para el club de las mam&aacute;s'&mdash; a trav&eacute;s de las sesiones para ni&ntilde;os peque&ntilde;os de su biblioteca local. El grupo sigue reuni&eacute;ndose en persona, pero, al igual que Louella, ella se beneficia de la cercan&iacute;a constante que ofrece el chat.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;El chat de WhatsApp, en concreto, es realmente reconfortante porque sabes que hay alguien ah&iacute; las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as de la semana, lo cual es muy importante en la oscuridad de la noche&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La franqueza del grupo tambi&eacute;n es importante. &laquo;Puedes decir literalmente cualquier cosa &mdash;relacionada con el beb&eacute; o no&mdash; y nadie te juzgar&aacute;&raquo;, afirma. &laquo;Recibir un mensaje para ver c&oacute;mo est&aacute;s a la ma&ntilde;ana siguiente de una mala noche lo es todo cuando est&aacute;s sola en casa con tu beb&eacute; y te sientes un fracaso&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la proliferaci&oacute;n de los grupos de WhatsApp pueda parecer un fen&oacute;meno pospand&eacute;mico, los padres llevan d&eacute;cadas buscando estos espacios.
    </p><p class="article-text">
        Kiri, cuyos hijos son ahora adolescentes, recuerda el grupo de madres de su ayuntamiento como un espacio mucho m&aacute;s teatral.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Sent&iacute;a una enorme presi&oacute;n por dar la impresi&oacute;n de que lo estaba llevando bien&raquo;, afirma. &laquo;Cuando la gente hablaba de entrenar el sue&ntilde;o o del destete dirigido por el beb&eacute;, fing&iacute;a que yo tambi&eacute;n lo hab&iacute;a investigado. Me sent&iacute;a incre&iacute;blemente insegura de m&iacute; misma, pero no quer&iacute;a que lo supieran&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de abrirse en persona, se sinti&oacute; atra&iacute;da por foros an&oacute;nimos en l&iacute;nea con nombres como &laquo;Birth Club&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Compartir cosas en Internet era otra historia&raquo;, dice. &laquo;No hab&iacute;a preguntas demasiado tontas ni desahogos demasiado &iacute;ntimos. Nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era yo, as&iacute; que pod&iacute;a decir lo que realmente sent&iacute;a. Desconocidos de otros pa&iacute;ses se compadec&iacute;an de m&iacute; o me enviaban &ldquo;abrazos virtuales&rdquo;. La verdad es que era una gozada&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de mis buenos recuerdos de esos chats grupales, quiz&aacute; sea mejor que ya no me pase noches enteras mirando el m&oacute;vil. Aun as&iacute;, cuando uno de esos hilos antiguos cobra vida con una actualizaci&oacute;n inesperada o una invitaci&oacute;n de cumplea&ntilde;os, siento una punzada de nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        De repente, vuelvo a estar en mi habitaci&oacute;n a oscuras, mirando una calle vac&iacute;a y sinti&eacute;ndome como la &uacute;nica persona despierta en la Tierra. En esos momentos, mi tel&eacute;fono no me parec&iacute;a un vac&iacute;o, sino una ventana por la que pod&iacute;a arrastrarme para encontrar a otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en otra vida, en otra d&eacute;cada, en otro pa&iacute;s, estas mujeres y yo no hubi&eacute;ramos necesitado chats grupales. Quiz&aacute; nuestras familias hubieran vivido cerca. Quiz&aacute; no hubi&eacute;ramos tenido que apresurarnos a acostar a los beb&eacute;s para poder volver al trabajo. Quiz&aacute; hubi&eacute;ramos pasado largas tardes con otros padres, navegando juntos y sin prisas por los primeros a&ntilde;os de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        El mundo ha cambiado, pero las exigencias de la crianza siguen siendo las mismas. Sigue haciendo falta un pueblo para criar a un ni&ntilde;o. Pero, para bien o para mal, hoy en d&iacute;a ese pueblo suele vivir dentro de nuestros tel&eacute;fonos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Wendy Syfret]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/mala-reputacion-gran-apoyo-defiendo-chats-padres_1_13148602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa de los chats de padres, a pesar de su mala fama: "Sabes que hay alguien ahí las 24 horas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres,Whatsapp,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos hogares, contar con los abuelos se ha convertido en algo que se da por sentado. Recoger a los niños, cubrir imprevistos o ayudar algunas tardes se integra en la organización diaria, a veces, sin hablarlo previamente</p><p class="subtitle">Consultorio - “Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?”</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la implicaci&oacute;n de los abuelos en el cuidado de los nietos ha sido algo habitual. Sin embargo, no ocurre igual en todos los casos. Hay abuelos que siguen en activo, otros que tienen problemas de salud o que viven lejos, y tambi&eacute;n quienes prefieren dedicar esta etapa vital a proyectos propios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas formas de entender ese apoyo no coinciden con lo que los hijos esperan, aparecen fricciones que no siempre se han abordado previamente: incomodidad, malentendidos o la sensaci&oacute;n de que las responsabilidades no est&aacute;n claras dentro del entorno familiar.
    </p><h2 class="article-text">Una ayuda muy presente en la organizaci&oacute;n familiar</h2><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de los abuelos en la crianza sigue siendo habitual en Europa. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10519902/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en 2023 por la revista <em>European Journal of Ageing</em>, a partir de datos de personas mayores de distintos pa&iacute;ses europeos, se&ntilde;ala que una proporci&oacute;n relevante colabora en el d&iacute;a a d&iacute;a con sus nietos. Seg&uacute;n este trabajo, cerca de la mitad lo hace de forma ocasional, mientras que aproximadamente uno de cada cuatro asume un papel m&aacute;s continuado. Este tipo de apoyo es especialmente frecuente en los pa&iacute;ses del sur de Europa, donde las redes familiares siguen teniendo un peso importante en la organizaci&oacute;n cotidiana. Otro <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre abuelos y crianza de Aldeas Infantiles, publicado en 2023, indica que en Espa&ntilde;a el 35% de los mayores de 65 se encarga del cuidado de los nietos varias veces por semana (muy por encima de la media europea del 14,9%).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante muchos años viví pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cándida</span>
                                        <span>—</span> 67 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n no se da siempre de la misma manera ni se vive igual en todos los hogares. En algunos casos se limita a momentos puntuales, mientras que en otros adopta formas m&aacute;s estables o se descarta por completo.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;ndida, de 67 a&ntilde;os, decidi&oacute; desde el principio no asumir una rutina fija con sus dos nietos. &ldquo;Estoy con ellos y disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el d&iacute;a marcado por horarios. Durante muchos a&ntilde;os viv&iacute; pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente&rdquo;, explica. Aunque lo habl&oacute; en casa, sinti&oacute; que se daba por hecho que estar&iacute;a m&aacute;s disponible y que no fue f&aacute;cil cambiar esa idea.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se espera de los abuelos</h2><p class="article-text">
        Lo que empieza de forma puntual puede ir convirti&eacute;ndose en una responsabilidad m&aacute;s regular. Y ah&iacute; suelen aparecer los primeros roces. Antonio, de 70 a&ntilde;os, se encontr&oacute; con esa situaci&oacute;n cuando su hija le propuso encargarse de recoger a los ni&ntilde;os del colegio todos los d&iacute;as. &ldquo;Para ella era algo normal, pero para m&iacute; no lo era. Sigo trabajando algunas ma&ntilde;anas y tengo mis propios horarios. No pod&iacute;a reorganizar todo mi d&iacute;a para asumir ese compromiso fijo&rdquo;, recuerda. Durante un tiempo se interpret&oacute; as&iacute;, como si no quisiera ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        El papel de los abuelos en la crianza ha ido cambiando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Como afirma Gerardo Meil, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid y especialista en sociolog&iacute;a de la familia, este papel est&aacute; relacionado con la transformaci&oacute;n del modelo familiar y con la incorporaci&oacute;n de las mujeres al trabajo en un contexto de familias m&aacute;s peque&ntilde;as. &ldquo;Muchas abuelas, en su mayor&iacute;a no empleadas y relativamente j&oacute;venes, asumieron un rol activo en el cuidado&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas abuelas, en su mayoría no empleadas y relativamente jóvenes, asumieron un rol activo en el cuidado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gerardo Meil</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología en la UAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el tiempo, ese rol tambi&eacute;n ha cambiado. Meil subraya que se ha pasado de un modelo de &ldquo;cuidado sustitutivo&rdquo; a otro de &ldquo;cuidado complementario&rdquo; o &ldquo;cuidado de emergencia&rdquo;, m&aacute;s ocasional y limitado a determinadas tareas o momentos, como cuando est&aacute;n enfermos o para recogerlos del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no en todos los hogares se cuenta con esa ayuda. Seg&uacute;n datos de la <a href="https://quidan-project.com/resultados-list" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta QUIDAN</a> 2 (2025), elaborada por Meil a familias con hijos menores de siete a&ntilde;os, &ldquo;el n&uacute;mero de familias que no recibe ning&uacute;n tipo de ayuda puede estimarse en alrededor de una de cada cuatro&rdquo;. Adem&aacute;s, en ese mismo estudio se observa que ha aumentado la proporci&oacute;n de padres que perciben que los abuelos no muestran demasiada disposici&oacute;n para cuidar. 
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, esta ausencia de apoyo no responde a una negativa directa. Tal y como apunta Meil, &ldquo;las razones en la gran mayor&iacute;a de los casos son objetivas&rdquo;, y est&aacute;n relacionadas con factores como la distancia, problemas de salud, la situaci&oacute;n laboral o el cuidado de otros nietos.
    </p><p class="article-text">
        Esa evoluci&oacute;n tambi&eacute;n se refleja en c&oacute;mo algunos abuelos deciden estar presentes. Eladio, de 69 a&ntilde;os, no participa en el cuidado diario de su nieta, pero mantiene un v&iacute;nculo regular en su vida. &ldquo;No estoy para el d&iacute;a a d&iacute;a ni para asumir responsabilidades fijas, pero s&iacute; para verla cuando surge&rdquo;, expresa. &ldquo;Nos vemos los fines de semana, en momentos concretos, y as&iacute; lo disfrutamos m&aacute;s. Para m&iacute; es importante que ese tiempo no est&eacute; ligado a una obligaci&oacute;n&rdquo;, remata.
    </p><h2 class="article-text">Negociar l&iacute;mites sin romper la relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que la falta de apoyo, lo que suele tensar estas situaciones es el desajuste entre lo que cada uno espera y lo que realmente ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Desde la mediaci&oacute;n familiar, este tipo de conflictos suele estar relacionado con un desajuste entre lo que cada generaci&oacute;n espera de la otra. Seg&uacute;n la mediadora familiar y abogada especializada en conflictos familiares Ana Criado Inchausp&eacute;, los hijos tienden a mirar a sus padres desde sus propias necesidades (la conciliaci&oacute;n, el trabajo o la crianza) sin atender a que ellos tambi&eacute;n se encuentran en una etapa vital distinta, con proyectos propios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mediadora familiar Ana Criado insiste en que una de las claves es &#039;transformar expectativas implícitas en acuerdos claros&#039;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese sentido, sostiene que no se trata tanto de ego&iacute;smo como de una falta de conciencia sobre las diferencias entre generaciones. Criado habla de la aparici&oacute;n de &ldquo;un nuevo modelo de tercera edad, m&aacute;s activo y aut&oacute;nomo&rdquo;, en el que muchas personas mayores priorizan su tiempo y no necesariamente desean asumir un cuidado continuado de sus nietos.
    </p><p class="article-text">
        Si estas expectativas no se ponen en com&uacute;n, aclara, pueden surgir sentimientos de decepci&oacute;n en los hijos y, al mismo tiempo, presi&oacute;n o p&eacute;rdida de libertad en los abuelos. Asimismo, indica que esto suele dar lugar a malentendidos sobre si ese cuidado es una ayuda puntual o una obligaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia, Criado insiste en que una de las claves es &ldquo;transformar expectativas impl&iacute;citas en acuerdos claros&rdquo;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado. Para evitarlo, propone exponer abiertamente lo que cada parte espera, delimitar responsabilidades (recordando que el cuidado corresponde a los padres) y concretar cu&aacute;ndo y c&oacute;mo puede darse la colaboraci&oacute;n de los abuelos. Tambi&eacute;n subraya la importancia de tener en cuenta las necesidades de ambas generaciones: la conciliaci&oacute;n de los hijos y la autonom&iacute;a de los mayores.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la especialista en conciliaci&oacute;n familiar concluye que &ldquo;el reto no es decidir si los abuelos deben cuidar o no a los nietos&rdquo;, sino abrir un di&aacute;logo que permita ajustar esas expectativas para que la colaboraci&oacute;n sea una elecci&oacute;n y no una imposici&oacute;n, sin deteriorar el v&iacute;nculo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, el problema no est&aacute; tanto en la falta de ayuda como en lo que no se llega a decir a tiempo. Isabel, de 68 a&ntilde;os, reconoce que durante un tiempo asumi&oacute; que deb&iacute;a estar disponible para cuidar de sus nietas sin plantearse si realmente pod&iacute;a o quer&iacute;a hacerlo en esas condiciones. Con el paso de los meses, esa disponibilidad empez&oacute; a resultarle inc&oacute;moda, como si tuviera poco margen para decidir por s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio no dije nada, porque parec&iacute;a lo normal, pero cada vez me sent&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;moda, como si no pudiera elegir&rdquo;, asegura. Eso, relata, cambi&oacute; cuando lo hablaron en familia. &ldquo;Cuando lo compartimos, result&oacute; un alivio para todos. Pudimos recolocar las cosas y empezar a entendernos mejor. Ahora s&eacute; que ayudar tambi&eacute;n implica poder decidir&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        A medida que cambian las formas de vida, tambi&eacute;n se reordenan los acuerdos dentro de las familias. Lo que durante d&eacute;cadas se dio por hecho empieza a dejar paso a decisiones m&aacute;s habladas y menos asumidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Padres,Madres,Crianza,Cuidados familiares,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere en Jerez el Padre Coraje, símbolo de la lucha por lograr justicia para su hijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/muere-jerez-padre-coraje-simbolo-lucha-lograr-justicia-hijo_1_13115832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fa67b91-1ebe-4e73-a1e1-7b5377ea244d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139973.jpg" width="4994" height="2809" alt="Muere en Jerez el Padre Coraje, símbolo de la lucha por lograr justicia para su hijo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan Holgado ha fallecido a los 82 años sin lograr que se resolviera el asesinato de su hijo en una gasolinera en 1995 pese a su constancia por reabrir la investigación, que le llevó a encabezar infinidad de movilizaciones y actos de protesta</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Padre Coraje recogerá firmas para instar a los políticos a cambiar la prescripción de delitos graves</p></div><p class="article-text">
        Francisco Holgado, conocido como el Padre Coraje por su incansable lucha para esclarecer el asesinato de su hijo, ha fallecido este mi&eacute;rcoles en Jerez de la Frontera a los 82 a&ntilde;os, sin haber logrado que se hiciera justicia en <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/padre-coraje_1_2411838.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un caso que marc&oacute; su vida durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas</a>. Fuentes del Ayuntamiento de Jerez han confirmado a EFE el fallecimiento de Holgado, figura muy conocida en la ciudad por su perseverancia y por haberse convertido en s&iacute;mbolo de la lucha de las v&iacute;ctimas que reclaman justicia.
    </p><p class="article-text">
        El caso se remonta a la madrugada del 20 de noviembre de 1995, cuando su hijo, Juan Holgado, de 22 a&ntilde;os, fue asesinado a pu&ntilde;aladas mientras trabajaba en el turno de noche en una gasolinera de Jerez, un crimen que conmocion&oacute; a la sociedad local.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, en 2000, cuatro personas fueron detenidas como presuntos autores, pero el proceso judicial estuvo marcado por la falta de pruebas concluyentes y diversas irregularidades. Finalmente, el Tribunal Supremo confirm&oacute; en 2006 la absoluci&oacute;n de los acusados, dejando el caso sin culpables condenados.
    </p><h2 class="article-text">Batalla contra el olvido</h2><p class="article-text">
        Lejos de resignarse, Francisco Holgado inici&oacute; entonces una prolongada batalla para evitar que el crimen quedara en el olvido. Durante a&ntilde;os encabez&oacute; movilizaciones, acudi&oacute; a medios de comunicaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/padre-coraje-marcha-madrid_1_2462237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reclam&oacute; a las instituciones que se reabriera la investigaci&oacute;n</a>, insistiendo en que los responsables deb&iacute;an ser identificados y juzgados.
    </p><p class="article-text">
        Su constancia y exposici&oacute;n p&uacute;blica le valieron el apodo de Padre Coraje convirti&eacute;ndose en un referente en Espa&ntilde;a de la lucha de las familias de v&iacute;ctimas frente a casos sin resolver. Su ejemplo de vida <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Padre_coraje_(miniserie)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dio pie incluso a una serie, </a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Padre_coraje_(miniserie)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Padre Coraje</em></a>, en la que el actor Juan Diego le daba vida. Estrenada en 2002, fue dirigida por Benito Zambrano.
    </p><p class="article-text">
        Holgado mantuvo hasta el final su reivindicaci&oacute;n de justicia para su hijo, en un caso que sigue sin esclarecerse. Su fallecimiento pone fin a una vida marcada por la defensa de la memoria de Juan Holgado y la exigencia de que su asesinato no quedara impune.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/muere-jerez-padre-coraje-simbolo-lucha-lograr-justicia-hijo_1_13115832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 17:23:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muere en Jerez el Padre Coraje, símbolo de la lucha por lograr justicia para su hijo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jerez,Jerez de la Frontera,Padres,Sucesos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7745d3af-dc60-4ed7-9efd-fdb6fb16567e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez son más las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del bebé, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros días, que han sido durante años la norma social más extendida, empiezan a ponerse en cuestión, también por parte del personal sanitario</p><p class="subtitle">Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”</p></div><p class="article-text">
        Laura tiene dos hijas y en ambos pospartos prefiri&oacute; que no hubiese visitas en el hospital cuando ellas nacieron. &ldquo;Lo hicimos para priorizarnos a nosotras como familia, para proteger a las beb&eacute;s y a m&iacute; tambi&eacute;n, que estaba reventada&rdquo;, explica. La conversaci&oacute;n con su familia extensa para explic&aacute;rselo no fue f&aacute;cil:  &ldquo;Siempre hemos sido los raritos porque ponemos l&iacute;mites, as&iacute; que en este caso lo mismo: lo respetaron porque se lo pedimos pero no les sent&oacute; nada bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Paula, sus dos pospartos inmediatos fueron completamente diferentes, marcados por la pandemia del covid. &ldquo;Con mi primer hijo tuve la habitaci&oacute;n como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pas&eacute; fatal. As&iacute; que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas, y tengo un recuerdo precioso de estar los tres conoci&eacute;ndonos en calma&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las madres recientes o parejas que deciden pasar en la intimidad la estancia en el hospital tras el nacimiento del beb&eacute;, e incluso la llegada a casa. Las visitas durante los primeros d&iacute;as (e incluso las primeras horas), que han sido durante a&ntilde;os la norma social m&aacute;s extendida, empiezan a ponerse en cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n por parte del personal sanitario. La tranquilidad de la madre y el beb&eacute; para conocerse, la necesidad de recuperarse ambos del parto y el riesgo de contagios son los factores principales para desaconsejar este uso social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con mi primer hijo tuve la habitación como si fuese una caseta de la feria de abril. No supe ponerle freno y lo pasé fatal. Así que lo mejor que me pudo pasar con mi segunda hija es que naciera en plena pandemia, con las visitas prohibidas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Visitas cero o muy limitadas</h2><p class="article-text">
        La pediatra Teresa Escudero recomienda insistentemente limitar los contactos en los primeros d&iacute;as: &ldquo;Lo ideal ser&iacute;a que no viniese nadie al hospital&rdquo;, afirma tajante. Incluso ha llegado a ofrecerles a las madres recientes servirles de &ldquo;excusa&rdquo; ante su entorno: &ldquo;A veces les digo que les pidan que no vengan porque lo dice la pediatra&rdquo;, asegura entre risas. Pero se pone seria para hablar de los riesgos que pueden acarrear esas visitas: &ldquo;Las primeras horas de un beb&eacute; en el mundo son delicadas. El sistema inmune es a&uacute;n inmaduro y el contacto con virus y bacterias de desconocidos es peligroso&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la matrona Yulema Cochete: &ldquo;Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del beb&eacute; a la lactancia, la recuperaci&oacute;n de la madre y evitar contagios. Un beb&eacute; nace con muy pocas defensas, as&iacute; que hay un riesgo real de contagio&rdquo;, asegura. Ella invita a las familias a posponer las visitas y a &ldquo;darse un paseo&rdquo; o &ldquo;tomarse un caf&eacute;&rdquo; una vez que ya est&eacute;n asentados en casa.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Patricia Pinto trabaja en la planta de maternidad de un hospital y adem&aacute;s est&aacute; embarazada de su segundo beb&eacute;. &ldquo;Es un tema al que doy muchas vueltas &uacute;ltimamente, tanto por mi trabajo como por mi implicaci&oacute;n personal&rdquo;, comienza. Como profesional, ha visto habitaciones &ldquo;atestadas de gente, con visitas largu&iacute;simas de hasta dos y tres horas&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso no es para nada beneficioso, porque las visitas no siempre llegan en el momento oportuno y hay muchas cosas importantes que atender en las primeras horas. Adem&aacute;s, la planta de maternidad deber&iacute;a ser un lugar tranquilo para todas las mam&aacute;s y beb&eacute;s, libre de ruidos y de posibles contagios&rdquo;, expone. Y lanza una reflexi&oacute;n: &ldquo;Las mujeres suelen estar ingresadas 48 o 72 horas, &iquest;hasta qu&eacute; punto es necesario visitar a la madre en esos dos d&iacute;as?&rdquo;, se pregunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no viniese nadie al hospital</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Escudero</span>
                                        <span>—</span> pediatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la ginec&oacute;loga Pinto, este tema deber&iacute;a ser regulado desde los propios hospitales, y utiliza tambi&eacute;n como ejemplo la pandemia del covid: &ldquo;Muchas madres me han contado que la pandemia fue maravillosa, al blindarse las 48 horas de posparto inmediato, sin visitas, lo que les permiti&oacute; cuidar mucho la conexi&oacute;n familiar&rdquo;. &ldquo;Personalmente creo que deber&iacute;a haber una pol&iacute;tica de visitas cero las primeras horas, y luego ya en casa que cada uno haga lo que quiera. Pero como quiz&aacute;s esto sea demasiado tajante, como medida intermedia se podr&iacute;an restringir las visitas a un m&aacute;ximo dos personas, muy allegadas, y en franjas horarias determinadas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que haya visitas, la pediatra Teresa Escudero tambi&eacute;n propone regularlas y establecer una serie de normas con las personas que vengan: &ldquo;Si vas a ver a un beb&eacute; de menos de un mes, l&aacute;vate bien las manos y, si has fumado, tambi&eacute;n hay que lavarse la boca y enjuagarse la lengua. Y algo muy importante: no se besa a los beb&eacute;s. Ni en la cara, ni en las manos, ni en los pies. Solo se les toca con las manos bien limpias y solo despu&eacute;s de que mam&aacute; nos d&eacute; permiso. Y solo se les coge en brazos si mam&aacute; da su permiso expl&iacute;cito, pero vuelve con mam&aacute; si ella lo pide, ni un segundo despu&eacute;s&rdquo;. Otra de las recomendaciones que hace Escudero a las madres a las que acompa&ntilde;a es que hagan un plan de posparto &ldquo;en el que se establezca qui&eacute;n quiere que la acompa&ntilde;e, qui&eacute;n se encarga de la log&iacute;stica y qui&eacute;n echa a la gente de la habitaci&oacute;n o de casa si la madre no quiere visitas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotras insistimos en que cuantas menos visitas mejor, y si las hay, que sean cortas y responsables. Es muy importante el agarre del bebé a la lactancia, la recuperación de la madre y evitar contagios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Yulema Cochete</span>
                                        <span>—</span> matrona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo hablarlo con el entorno?</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez coincide en recomendar a las madres que, antes de que nazca el beb&eacute;, piensen qu&eacute; querr&aacute;n hacer despu&eacute;s: &ldquo;Es importante hacer un plan antes del nacimiento. Que pensemos qu&eacute; creemos que vamos a necesitar y que en la medida de lo posible lo comuniquemos antes a nuestra familia y amigos, porque en ese posparto inmediato la asertividad y la gesti&oacute;n de estas cosas no van a ser nuestra prioridad&rdquo;, empieza. Tambi&eacute;n recomienda buscar aliados: &ldquo;Por ejemplo, la pareja, si la hay, puede ser el encargado de gestionar estas visitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cree que la gesti&oacute;n de los primeros d&iacute;as puede impactar en la salud mental de la mam&aacute; y el beb&eacute;: &ldquo;Si pensamos en el beb&eacute;, su &uacute;nico h&aacute;bitat es su madre, y cuantos m&aacute;s est&iacute;mulos y m&aacute;s ruidos, m&aacute;s dificultades puede tener para adaptarse a esta transici&oacute;n que ya de por s&iacute; es dif&iacute;cil. Si pensamos en la madre, debemos pensar realmente en ella, olvid&aacute;ndonos del deseo que podemos tener de participar en esos d&iacute;as&rdquo;, asegura. Por eso Fern&aacute;ndez invita a despojarse de la culpa: &ldquo;Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos d&iacute;as&rdquo;, afirma tajante.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nadie tiene derecho sobre esos momentos y no se los debemos a nadie. Hay mucho tiempo en la vida de los niños y las niñas para ser cuidados y visitados, no caducan a los dos días</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Fernández</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lorena (pseud&oacute;nimo) sab&iacute;a que no quer&iacute;a visitas en los primeros d&iacute;as, as&iacute; que tuvo una conversaci&oacute;n &ldquo;tranquila&rdquo; con sus padres, que la comprendieron y respetaron. No sucedi&oacute; lo mismo con el resto de la familia, tal y como recuerda ella: &ldquo;Tuve un parto inducido con fecha programada, as&iacute; que mis padres, que viven en otra ciudad, me preguntaron qu&eacute; quer&iacute;a que hiciesen ellos. Les expliqu&eacute; que los primeros d&iacute;as prefer&iacute;a que fuesen sin visitas, porque quer&iacute;a tener margen para recuperarme tranquilamente y atender bien al beb&eacute; sin otras preocupaciones&rdquo;. As&iacute; lo hicieron los abuelos maternos, pero la familia de su marido no respet&oacute; la decisi&oacute;n: &ldquo;Ellos no contemplan los l&iacute;mites, estuvieron en la habitaci&oacute;n durante todo el tiempo de visitas. Incluso llegaron a comentar que hab&iacute;an le&iacute;do un art&iacute;culo en prensa con recomendaciones para las visitas &ndash;no m&aacute;s de 30 minutos, no besar al beb&eacute;, no usar perfume, etc&ndash;, pero dijeron que eso no aplicaba a los abuelos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tiene dos ni&ntilde;as que nacieron hace cuatro y dos a&ntilde;os. En ambos casos, pidi&oacute; con anterioridad que nadie fuese a verles: &ldquo;Lo tuvimos claro desde el primer momento: no quer&iacute;amos visitas en el hospital. De hecho a mis padres ni siquiera les avis&eacute; hasta que ya hab&iacute;a dado a luz. El primer parto fue regular, tuve much&iacute;simo dolor y prefer&iacute;a estar tranquila, no me apetec&iacute;a tener a nadie en la habitaci&oacute;n. En el segundo, lo mismo: como no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a ir, no quer&iacute;a que viniese nadie&rdquo;, reflexiona. A&ntilde;os despu&eacute;s, cree que tom&oacute; la decisi&oacute;n correcta: &ldquo;Esa fue nuestra opci&oacute;n, muy pensada, y estamos contentos de haberla tomado&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/bebes-no-caducan-dias-hay-padres-no-quieren-visitas-hospital-despues-parto_1_13108635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los bebés no caducan a los dos días”: por qué hay padres y madres que no quieren visitas en el hospital después del parto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bebés,Parto,Madres,Padres,Pediatría,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Lo tuyo", carta de un padre a su hijo por el Día Mundial del Autismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/carta-padre-hijo-dia-mundial-autismo_132_13100685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34fdbc30-1839-4ea8-927a-506c156683f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Lo tuyo&quot;, carta de un padre a su hijo por el Día Mundial del Autismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Eres feliz? Esa duda me atormenta, me persigue, me revuelve cuando te veo poner una y otra vez el mismo vídeo, o jugar con tus cuerdas, o sonreír a tus amigos imaginarios que se esconden entre los cuadros de la cocina. Y me pregunto si me quieres. O, aún más, si sabes lo que yo te quiero"</p></div><p class="article-text">
        Querido Javier:
    </p><p class="article-text">
        Tan cerca y a a&ntilde;os luz, tan m&iacute;o y a la vez tan de nadie.
    </p><p class="article-text">
        No hay dos como t&uacute;, no encuentro mi sitio a tu lado, me culpo por no hacer lo suficiente para que seas feliz. &iquest;Eres feliz? Esa duda me atormenta, me persigue, me revuelve cuando te veo poner una y otra vez el mismo v&iacute;deo, o jugar con tus cuerdas, o sonre&iacute;r a tus amigos imaginarios que se esconden entre los cuadros de la cocina. Y me pregunto si me quieres. O, a&uacute;n m&aacute;s, si sabes lo que yo te quiero: c&oacute;mo casi 18 a&ntilde;os despu&eacute;s siento mariposas en el est&oacute;mago, como dicen de los enamorados, cuando entras por la puerta y, aunque no me hagas ni pu&ntilde;etero caso, corras a por tu tablet para pedir patatas fritas y tu peli favorita. O cuando por las noches me dices, aunque sea de forma mec&aacute;nica: &ldquo;Te qu&iacute;o musho, p&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas de lo tuyo es tu car&aacute;cter esquivo, lo que me impide estallar en abrazos y besos para conjurar la rabia y frustraci&oacute;n que a veces siento. Porque s&iacute;, no me voy a enga&ntilde;ar, lo tuyo es una aut&eacute;ntica faena. Y duele por comparaci&oacute;n, cuando los iguales sin lo tuyo se preparan para la universidad, tienen sus primeras parejas o se cogen sus primeras melopeas. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos viernes, mientras preparo tu cena favorita (pizza de at&uacute;n y bacon, reservada a ese m&aacute;gico momento de la semana) se me saltan las l&aacute;grimas, aunque nadie lo note, al ser consciente de lo que te est&aacute;s perdiendo a punto de cumplir la mayor&iacute;a de edad. Y probablemente sea absurdo, ya que en tu universo, aquel al que yo nunca podr&iacute;a llegar &ldquo;ni siquiera en sue&ntilde;os&rdquo;, que escribi&oacute; Kahlil Gibran, las cosas no funcionan as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo tuyo supone una programaci&oacute;n en un sistema operativo indescifrable para el resto. Puede que la IA, en un futuro, pueda anticipar por qu&eacute; de repente un brote de ira te lleva a golpearte y a pegarnos como si tu vida estuviera en peligro. O cu&aacute;l es el motivo de tus ciclos irregulares de sue&ntilde;o que te llevan de dormir 12 horas del tir&oacute;n a estar pr&aacute;cticamente en vela toda la noche. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; planeta viniste?&rdquo;, gritaba un narrador a Maradona. Pregunta que me sigo haciendo cuando, despu&eacute;s de catorce a&ntilde;os de terapia ocupacional y trabajo diario en casa, te sigues partiendo de risa cuando intento que te pongas los calcetines al derecho o te laves los dientes en condiciones sin limitarte a morder el cepillo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace mucho tiempo no me enfado contigo (aunque te ponga l&iacute;mites y te exija lo que s&iacute; puedes hacer). Y es que no vivir&eacute; a&ntilde;os suficientes para darte las gracias por el cambio que lo tuyo ha supuesto en mi forma de ser, en mi actitud ante el trabajo, la familia, los amigos, el deporte, la m&uacute;sica o la fe. Como dice un gran amigo, tambi&eacute;n padre de otra chica maravillosa que tambi&eacute;n tuvo lo suyo, sin nuestros hijos ser&iacute;amos gilipollas. &ldquo;No malas personas&rdquo; &ndash;aclara- sino &ldquo;gilipollas standard&rdquo;, preocupad&iacute;simos por aspectos de la vida que, visto lo visto, son completamente irrelevantes. 
    </p><p class="article-text">
        Quien entra en tu vida sale mejor. Lo vemos en tu hermano, c&oacute;mo te demuestra su amor incondicional y, en plena adolescencia, proyecta lo tuyo para defender la vida, el valor de la diferencia, la solidaridad o la empat&iacute;a. O en nuestro matrimonio, que se crece ante las adversidades cuando podr&iacute;a haberse desmoronado ante cualquier nimiedad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Perd&oacute;nales porque no saben lo que hacen&rdquo;. Eso, que dijo Cristo en la cruz, sirva para los que a&uacute;n, en pleno siglo XXI en nuestra sociedad libre, democr&aacute;tica y desarrollada, siguen haciendo bromas sobre lo tuyo, te se&ntilde;alan por la calle, aunque a ti te la sopla, o carecen de protocolos en los servicios b&aacute;sicos esenciales para que tu vida en este planeta sea un poquito menos hostil. 
    </p><p class="article-text">
        Me da miedo el futuro, no te voy a enga&ntilde;ar, porque veo al personal un poco verde. Aun as&iacute;, que sepas que nos dejaremos el alma para que, cuando nosotros ya no estemos, lo tuyo sea tambi&eacute;n lo de muchos y puedas dejar este mundo habiendo sido feliz. &iquest;Qui&eacute;n no quiere eso para aquellas y aquellos que viene a trav&eacute;s de ti, y aunque est&eacute; contigo no te pertenecen? (otra vez Gibran).
    </p><p class="article-text">
        Te quiero mucho, hijo m&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Pap&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fernando Bern&aacute;cer, periodista de Radio Castilla-La Mancha, es padre de Javier, de 17 a&ntilde;os, que es guap&iacute;simo, trabajador y muy buena persona (objetivamente) y tiene autismo con gran afectaci&oacute;n y discapacidad intelectual.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Bernácer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/carta-padre-hijo-dia-mundial-autismo_132_13100685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 14:17:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Lo tuyo", carta de un padre a su hijo por el Día Mundial del Autismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autismo,familia,Padres,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f51c03f-131f-4c2c-909a-538f8824950f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas guías para padres de niños pequeños, pero ¿qué ocurre cuando tus hijos llegan a la edad adulta? Una psicoterapeuta comparte sus principios básicos para criar a adultos</p><p class="subtitle">“La precariedad infantiliza”: por qué la generación de quienes rondan la treintena no termina de sentirse adulta</p></div><p class="article-text">
        Cuando una de mis hijas cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, nuestra relaci&oacute;n atraves&oacute; una crisis tan dolorosa que se prolong&oacute; m&aacute;s de lo que pude soportar. Yo era psicoterapeuta, con formaci&oacute;n en desarrollo infantil y adulto y, sin embargo, me sent&iacute; completamente desorientada. Han pasado d&eacute;cadas desde entonces, pero cuando hace poco habl&eacute; con ella sobre esa &eacute;poca, me invadi&oacute; la misma sensaci&oacute;n de angustia.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como mi hija, que ahora es madre, lo expres&oacute; cuando le ped&iacute; que describiera aquella &eacute;poca:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba furiosa, desesperada y sola. Me pele&eacute; contigo y con pap&aacute; de una forma en que nadie en la familia se hab&iacute;a peleado contigo antes. Recuerdo gritarte mientras d&aacute;bamos un paseo, mientras t&uacute; me suplicabas desesperadamente que me callara porque la gente pod&iacute;a o&iacute;rnos. Yo quer&iacute;a que nos oyeran. Quer&iacute;a hacer a&ntilde;icos nuestra imagen de familia feliz, y lo consegu&iacute; con creces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; que hab&iacute;a estado observando a otras familias y me preguntaba qu&eacute; hab&iacute;an hecho bien ellos y qu&eacute; hab&iacute;a hecho yo tan mal. No sab&iacute;a c&oacute;mo manejar la relaci&oacute;n ahora que ella era t&eacute;cnicamente una adulta, pero para m&iacute; segu&iacute;a siendo tan joven y vulnerable. Ten&iacute;a miedo por ella, estaba enfadada con ella (una emoci&oacute;n que no quer&iacute;a sentir) y furiosa conmigo misma. Bajo todo eso se escond&iacute;a la verg&uuml;enza: le hab&iacute;a fallado a ella y a nuestra familia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasar de ser gestora ansiosa a testigo respetuosa es una tarea difícil en la educación de los hijos adultos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las preguntas me abrumaban. &iquest;Por qu&eacute; no lo vi venir? &iquest;Qu&eacute; hice mal? &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a arreglarlo? Busqu&eacute; orientaci&oacute;n y no encontr&eacute; casi nada. Pr&aacute;cticamente no hab&iacute;a informaci&oacute;n que me ayudara a entender este nuevo terreno. Ojal&aacute; hubiera sabido lo que sugieren las recientes <a href="https://www.cam.ac.uk/stories/five-ages-human-brain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones en neurociencia</a> de la Universidad de Cambridge: que la fase adolescente del cerebro se prolonga hasta la avanzada edad de 32 a&ntilde;os. Estos hallazgos, publicados en <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-025-65974-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Communications</em></a>, cuestionan las suposiciones tradicionales de que la maduraci&oacute;n termina a los 18 o 25 a&ntilde;os y ponen de relieve por qu&eacute; este per&iacute;odo prolongado de la &lsquo;no del todo adultez&rsquo; supone tanto una vulnerabilidad como una oportunidad para nuestros hijos.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina cuando estos cumplen 18 a&ntilde;os: simplemente cambia de forma. Sin embargo, la educaci&oacute;n de los hijos adultos sigue siendo uno de los aspectos menos comentados y menos comprendidos de la vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo y la terapia, mi hija y yo superamos esas peleas y reconstruimos una relaci&oacute;n cercana. Estoy profundamente agradecida por ello. Vi&eacute;ndolo en perspectiva, la ruptura se convirti&oacute; en un avance: una reconfiguraci&oacute;n necesaria de nuestro sistema familiar. Restableci&oacute; los l&iacute;mites, abri&oacute; una comunicaci&oacute;n m&aacute;s honesta y nos ense&ntilde;&oacute; a discutir de forma constructiva. Suena a final feliz, pero el proceso fue ca&oacute;tico y duro. Aqu&iacute; van algunos consejos clave para construir una buena relaci&oacute;n con tus hijos ya adultos.
    </p><p class="article-text">
        En generaciones anteriores, llegar a la edad adulta implicaba cortar lazos a los 18 a&ntilde;os: uno se marchaba de casa, consegu&iacute;a un trabajo, se casaba joven y rara vez miraba atr&aacute;s. Hoy en d&iacute;a, la situaci&oacute;n es diferente. Muchos padres observan a sus hijos adultos y se preguntan qu&eacute; ha salido mal. En comparaci&oacute;n con lo que ellos hicieron a esa edad, el camino m&aacute;s lento de sus hijos hacia la independencia puede interpretarse como un retraso en el desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Jeffrey Arnett acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;adultez emergente&rdquo; para referirse a los a&ntilde;os comprendidos entre los 18 y los 25, una fase de exploraci&oacute;n e incertidumbre en la que los j&oacute;venes se encuentran &ldquo;a medio camino&rdquo; entre la adolescencia y la edad adulta. Es un momento para probar, experimentar y descubrir qui&eacute;nes son. Esto no es una prueba de decadencia moral, sino un cambio en el desarrollo que refleja un mundo radicalmente diferente. La tecnolog&iacute;a, el movimiento feminista y el cambio social han transformado lo que significa crecer.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas lo reflejan con crudeza: alrededor de <a href="https://www.theguardian.com/society/2025/jul/23/men-women-society-uk-housing-parents-women" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tercio de los j&oacute;venes adultos</a> de entre 18 y 34 a&ntilde;os viven con sus padres en Reino Unido [En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/siete-diez-jovenes-siguen-viviendo-padres_1_11584190.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete de cada diez j&oacute;venes que trabajan</a> siguen viviendo con ellos, y la edad media de emancipaci&oacute;n supera los 30 a&ntilde;os]. Casi <a href="https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/01/25/financial-help-and-independence-in-young-adulthood/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 60% de los padres mantienen</a> econ&oacute;micamente a un hijo adulto. Por dif&iacute;cil que pueda resultar, se trata de una adaptaci&oacute;n necesaria a una realidad econ&oacute;mica y social profundamente alterada. Los padres rara vez hablan de lo agotados que se sienten o de c&oacute;mo afrontar la situaci&oacute;n de forma coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Sarah, una paciente de unos 55 a&ntilde;os, que acudi&oacute; a terapia sinti&eacute;ndose completamente agotada. Tres a&ntilde;os antes, su hijo Tom, de 26 a&ntilde;os, hab&iacute;a vuelto a casa tras terminar la universidad. Lo que comenz&oacute; como un arreglo temporal &ldquo;solo hasta que se estabilizara&rdquo; se hab&iacute;a convertido en algo que ninguno de los dos sab&iacute;a c&oacute;mo definir. Tom trabajaba a tiempo parcial en una cafeter&iacute;a, se pasaba las tardes jugando a videojuegos, no contribu&iacute;a en absoluto a los gastos de la casa y se enfadaba ante cualquier sugerencia de que hiciera algo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Sarah se sent&iacute;a atrapada entre el amor y el resentimiento. Le preparaba la comida, le lavaba la ropa y andaba de puntillas para no alterar su estado de &aacute;nimo. Su matrimonio se resinti&oacute;; su marido empez&oacute; a llegar tarde a casa para evitar la tensi&oacute;n. Sarah no entend&iacute;a por qu&eacute; Tom parec&iacute;a tan estancado cuando ella le hab&iacute;a dado todo. &ldquo;Le he fallado&rdquo;, dec&iacute;a entre l&aacute;grimas. &ldquo;No es capaz de afrontar la vida adulta&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A algunos padres les cuesta más dejar que sus hijos se independicen, a otros les cuesta más que ya no los necesiten; en ambos casos se necesitan límites claros y afectuosos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero a medida que trabajamos juntas, fue surgiendo una realidad diferente. La propia madre de Sarah hab&iacute;a sido fr&iacute;a y cr&iacute;tica. Sarah se hab&iacute;a prometido a s&iacute; misma ser diferente: m&aacute;s cari&ntilde;osa, m&aacute;s presente. Sin embargo, hab&iacute;a compensado en exceso y hab&iacute;a protegido a Tom de las dificultades. Le resolv&iacute;a los problemas y lo libraba de las consecuencias. Ahora, a sus 26 a&ntilde;os, Tom no ten&iacute;a confianza en sus propias capacidades porque nunca hab&iacute;a tenido que desarrollarlas. Y Sarah, agotada tras a&ntilde;os de hipervigilancia, se sent&iacute;a enfadada con la misma persona a la que hab&iacute;a intentado proteger con tanto empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El avance se produjo cuando Sarah comenz&oacute; a darse cuenta de que era su ansiedad, y no la necesidad real de Tom, lo que impulsaba su comportamiento. Trabajamos en lo que realmente le aterrorizaba: que si no controlaba la vida de su hijo, ocurrir&iacute;a algo terrible. Debajo de eso se escond&iacute;a un miedo m&aacute;s antiguo: que ella no era lo suficientemente buena, que el amor desaparecer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sarah empez&oacute; poco a poco. Dej&oacute; de lavarle la ropa a Tom. Le dijo, con calma, que ten&iacute;a que contribuir mensualmente a los gastos de la casa. Se resisti&oacute; al impulso de salir al rescate cuando &eacute;l se quejaba o se enfadaba. Fue una tortura. Tom estaba furioso. La acus&oacute; de no preocuparse por &eacute;l, de cambiar las reglas de repente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, poco a poco, se fueron adaptando. &Eacute;l empez&oacute; a hacer m&aacute;s turnos. Comenz&oacute;, con cautela, a hablar de mudarse. El ambiente en casa se relaj&oacute;. El marido de Sarah empez&oacute; a llegar a casa m&aacute;s temprano. Y, en una sesi&oacute;n, Sarah me dijo: &ldquo;La semana pasada, Tom me dio las gracias por la cena. Era la primera vez en tres a&ntilde;os que se hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a cocinado. Me di cuenta de que hab&iacute;a estado tan ocupada dando, que nunca le hab&iacute;a dejado devolverme el favor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones confirman lo que Sarah descubri&oacute;: cuando los hijos adultos vuelven a casa, la calidad de vida y el bienestar de los padres suelen disminuir significativamente, independientemente del motivo por el que el hijo haya regresado. Sin embargo, no lo admitimos abiertamente, porque nos parece una traici&oacute;n. El silencio nos mantiene a todos atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que cambi&oacute; para Sarah y Tom no fue que ella lo quisiera menos, sino que lo quer&iacute;a de otra manera. Empez&oacute; a confiar en &eacute;l para que se las arreglara en la vida. Ese cambio, de gestora ansiosa a testigo respetuosa, es una tarea dif&iacute;cil de la paternidad de hijos adultos.
    </p><p class="article-text">
        La misma din&aacute;mica se repite en lo que respecta al dinero, las elecciones profesionales y las relaciones. Los padres ven a sus hijos pasar apuros y se apresuran a arreglar las cosas, aconsejarles o rescatarlos. Lo hacen por amor, pero a menudo les sale el tiro por la culata. Los estudios demuestran que la implicaci&oacute;n excesiva de los padres, lo que los investigadores denominan &ldquo;crianza helic&oacute;ptero&rdquo;, se asocia con problemas de salud mental en los j&oacute;venes adultos, una menor confianza en s&iacute; mismos y dificultades en el desarrollo de la identidad. Justo lo que hacemos para ayudar puede resultar un obst&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cercan&iacute;a prolongada puede ser entra&ntilde;able y necesaria, pero tambi&eacute;n problem&aacute;tica. Los padres pueden sentirse resentidos; los hijos pueden sentirse infantilizados. La clave es la claridad, no el control. Hay que mantener conversaciones expl&iacute;citas sobre el dinero, las tareas dom&eacute;sticas, la privacidad y las expectativas. Los l&iacute;mites son importantes. Son las suposiciones t&aacute;citas &mdash;esos viejos patrones heredados&mdash; las que con mayor frecuencia conducen al conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los propios j&oacute;venes adultos identifican aspectos que favorecen su regreso a casa: expectativas claras discutidas abiertamente, contribuciones significativas al hogar, ser tratados como adultos en lugar de como adolescentes y un plan de salida con plazos. Ejemplos de esto incluyen que gestionen sus propias relaciones. Tienen privacidad en lo que respecta a su tel&eacute;fono, sus finanzas y su vida social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces es el padre o la madre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar asumiendo el papel de cuidadores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n no radica en si tu hijo de 28 a&ntilde;os vive en casa. Se trata de si la relaci&oacute;n ha evolucionado para adaptarse a su etapa de desarrollo o si todos repiten los patrones de cuando eran adolescentes.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio es una tarea dif&iacute;cil. Durante a&ntilde;os, nuestro papel fue proteger y guiar; mantener a nuestros hijos con vida y ayudarles a crecer. Luego, la tarea cambia: dar un paso atr&aacute;s y dejar que tomen sus propias decisiones y cometan sus propios errores. Esa transici&oacute;n puede resultar desconcertante; pues, en cierto modo, siguen siendo ese beb&eacute; diminuto que llevamos dentro. Se necesita un profundo trabajo psicol&oacute;gico para amar al hijo que tenemos, no al que imaginamos o elegir&iacute;amos; para escuchar con atenci&oacute;n, respetar su autonom&iacute;a y ofrecer sabidur&iacute;a solo cuando se nos pida. Como dijo Anna Freud: &ldquo;El trabajo de una madre es estar ah&iacute; para que la dejen ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ejercer una crianza &ldquo;suficientemente buena&rdquo; con los hijos adultos se requiere un delicado equilibrio: no abandonarlos ni sobreprotegerlos, no limitarse siempre al papel de padre, sino compartir m&aacute;s, y mantener el v&iacute;nculo sin caer en la dependencia. La verdadera tarea consiste en soltar el control sin perder el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Existe un modelo de crianza llamado &ldquo;C&iacute;rculo de Seguridad&rdquo; dise&ntilde;ado para mejorar las relaciones entre cuidadores e hijos, ayudando a los adultos a comprender y satisfacer las necesidades emocionales de los ni&ntilde;os en la primera infancia. Esto tambi&eacute;n se aplica aqu&iacute;. Quieres ser los brazos en los que tus hijos adultos puedan refugiarse, pero tambi&eacute;n el apoyo que les ayude a dar el paso hacia la independencia. A algunos padres les cuesta m&aacute;s soltar las riendas, a otros les cuesta m&aacute;s sentirse necesarios; ambos casos requieren l&iacute;mites claros y afectuosos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay del cambio cuando tu hijo encuentra relaciones amorosas? Al ver a sus hijos adultos salir con otras personas y divertirse, los padres pueden sentir envidia de su juventud &mdash;la frescura de sus cuerpos, la vida que a&uacute;n tienen por delante&mdash; incluso mientras sienten orgullo y amor. Reconocer estas emociones, en lugar de enterrar la verg&uuml;enza, nos mantiene aut&eacute;nticos y generosos. Cuanto m&aacute;s aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros l&iacute;mites, m&aacute;s libres son nuestros hijos para vivir plenamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuanto más aceptamos la realidad de nuestra propia edad y nuestros límites, más libres son nuestros hijos para vivir plenamente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pueden surgir otras dificultades debido a los cambios en los roles de padres e hijos. El trauma no superado de una generaci&oacute;n puede transmitirse a la siguiente. Cuando el dolor se entierra en lugar de afrontarse, se transmite a trav&eacute;s del comportamiento, la respuesta emocional e incluso de forma epigen&eacute;tica en lo m&aacute;s profundo de nuestro ser. El trauma no superado nos hace m&aacute;s reactivos: los padres pueden volverse impredecibles o poco fiables, lo que provoca que los hijos se sientan ansiosos o hipervigilantes. Estos patrones se repiten a lo largo de d&eacute;cadas hasta que alguien est&aacute; preparado para sentir el dolor y empezar a sanarlo. Cuando el trauma o el abandono han marcado a una familia, el distanciamiento entre generaciones se vuelve m&aacute;s probable, no porque falte el amor, sino porque ha resultado demasiado doloroso expresarlo con seguridad. Es &uacute;til que los padres reconozcan el trauma que arrastran de su pasado y se propongan procesarlo no solo por ellos mismos, sino por todo el sistema familiar.
    </p><p class="article-text">
        A veces es el padre, y no el hijo, quien no ha madurado. Los hijos adultos con padres inmaduros o narcisistas suelen acabar como cuidadores, que intentan, y normalmente fracasan, manejar o apaciguar a las mismas personas que se supone que deben protegerlos. La tarea aqu&iacute; &mdash;en este caso para los hijos m&aacute;s que para los padres&mdash; es diferente, pero igualmente vital: establecer l&iacute;mites sin culpa, ver claramente las limitaciones de los padres y dejar de intentar ganarse un amor que era condicional o inconsistente. El amor a&uacute;n puede ser posible, pero solo desde una distancia emocional segura. Los l&iacute;mites se convierten en la forma que debe adoptar el amor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sois capaces de hablar con sinceridad, discrepar con respeto y reíros juntos, habéis logrado algo extraordinario</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tu influencia perdura, pero no a trav&eacute;s de tus opiniones. Reside en c&oacute;mo encarnas el amor, el respeto, la integridad y la bondad. Has contribuido a trazar el mapa relacional que llevan dentro tus hijos: conf&iacute;a en eso y conf&iacute;a en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Las mayores tensiones surgen en los momentos de transici&oacute;n: cuando un hijo se va de casa o regresa, cuando una nueva pareja se une a la familia, cuando fallece un abuelo o cuando alguien pierde el trabajo. Estos momentos ponen de manifiesto las fisuras de una familia, pero tambi&eacute;n crean oportunidades para crecer y recomponerse.
    </p><p class="article-text">
        Incluso las familias m&aacute;s unidas atraviesan tormentas. Los conflictos con los hijos adultos pueden herir profundamente porque tocan la identidad, no solo como padre, sino como alguien que lo dio todo. La tentaci&oacute;n es intentar arreglarlo o retirarse. Es mejor hacer una pausa, reconocer tu parte de responsabilidad, pedir perd&oacute;n cuando sea necesario y escuchar con empat&iacute;a. La reconciliaci&oacute;n tras un conflicto no solo cura, sino que fortalece la seguridad emocional y la resiliencia en ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su complejidad, esta etapa puede reportar grandes satisfacciones. Las conversaciones se vuelven m&aacute;s enriquecedoras; el sentido del humor se hace m&aacute;s profundo. Puedes disfrutar de tus hijos ya adultos como personas por derecho propio: con sus peculiaridades, sus pasiones y su sabidur&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como me dijo recientemente una madre: &ldquo;Es como ver a tu coraz&oacute;n caminar fuera de tu cuerpo, pero ahora camina con confianza&rdquo;. Eso captura la belleza agridulce de todo esto. Si puedes hablar con sinceridad, discrepar con respeto y re&iacute;ros juntos, has logrado algo extraordinario. Has convertido un v&iacute;nculo de dependencia en una relaci&oacute;n de respeto mutuo, una que evoluciona a medida que ambos lo hac&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        La crianza de los hijos no termina: madura. Y, como todo amor maduro, requiere valor: para aprender continuamente, para perdonar una y otra vez y para estar siempre presente, no como el padre que lo sabe todo, sino como un ser humano m&aacute;s que tambi&eacute;n sigue creciendo.
    </p><p class="article-text">
        A mi hija le ayud&oacute; much&iacute;simo sentirse escuchada. &ldquo;Con el tiempo, mi rabia fue disminuyendo a medida que me sent&iacute;a lo suficientemente escuchada&rdquo;, dice ahora. &ldquo;Parte de la tarea de desarrollo que supone la separaci&oacute;n consist&iacute;a en demostrar que lo que siempre hab&iacute;a temido era err&oacute;neo: que si mostraba mi yo aut&eacute;ntico, ca&oacute;tico y en conflicto, no ser&iacute;a digna de ser amada. Que el amor era condicional. Al final, de una forma muy desordenada, aprend&iacute; que me quer&iacute;an tal y como soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las familias no son est&aacute;ticas: son sistemas vivos que se adaptan constantemente. Lo mejor que podemos hacer, como padres, como hijos, como seres humanos, es mantenernos abiertos: escuchar, crecer y amar, incluso cuando es dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Samuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paternidad-no-termina-18-cultivar-relacion-padres-e-hijos-adultos_1_13097845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 21:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paternidad no termina a los 18: ¿cómo cultivar la relación entre padres e hijos adultos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Maternidad,familias,Psicología,Bienestar,Relaciones,Padres,Madres,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c4545c5-83c3-4418-94f8-6768232b132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Y no vais a tener otro?&quot;: por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuestionamientos sobre ampliar la familia continúan presentes en la experiencia de muchas madres y padres con un único hijo, incluso cuando la decisión ya está tomada</p><p class="subtitle">“Ser hijo único no debería considerarse un problema”: mitos y realidades de crecer sin hermanos</p></div><p class="article-text">
        En reuniones familiares, entre amigos o incluso en el parque, la pregunta es directa: &ldquo;&iquest;Y no vais a tener otro?&rdquo;. Nuria tiene 39 a&ntilde;os y es madre de un ni&ntilde;o de siete. En su caso, tener un solo hijo fue una decisi&oacute;n meditada. &ldquo;Siempre pensamos que quer&iacute;amos una familia peque&ntilde;a&rdquo;, cuenta. Sin embargo, reconoce que desde que su hijo naci&oacute; hay una cuesti&oacute;n que aparece con frecuencia: si tendr&aacute; un hermano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asegura que aprendi&oacute; a responder con naturalidad. &ldquo;Al principio me incomodaba, porque daba la sensaci&oacute;n de que nuestra decisi&oacute;n estaba abierta o incompleta&rdquo;, explica. Con los a&ntilde;os, dice, ha dejado de sentirse obligada a justificarse: &ldquo;Cada familia tiene sus circunstancias y eso tambi&eacute;n forma parte de c&oacute;mo construimos la crianza&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de comentarios se repite en muchas familias con un &uacute;nico hijo. M&aacute;s que cuestionar la elecci&oacute;n en s&iacute;, reflejan expectativas sociales sobre c&oacute;mo se espera que sea una familia. Las estad&iacute;sticas evidencian que el tama&ntilde;o medio de las familias en Espa&ntilde;a se ha reducido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Seg&uacute;n la <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estad&iacute;stica de nacimientos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(INE)</a>, correspondiente a 2024, el n&uacute;mero medio de hijos por mujer se sit&uacute;a en torno a 1,1, una de las cifras m&aacute;s bajas de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito europeo, el informe <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fertility statistics </em></a><a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Eurostat</a> (actualizaci&oacute;n de 2024) apunta en la misma direcci&oacute;n: en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se ha consolidado una tendencia hacia familias m&aacute;s peque&ntilde;as. Estos datos muestran que la decisi&oacute;n sobre el n&uacute;mero de hijos est&aacute; influida no solo por preferencias individuales, sino tambi&eacute;n por factores sociales, econ&oacute;micos y culturales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La presi&oacute;n de la familia ideal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el modelo de familia ha estado durante d&eacute;cadas ligado a estructuras m&aacute;s amplias, en las que tener varios hijos formaba parte de lo esperado. Esta idea se ha visto influida por factores culturales y tambi&eacute;n por una tradici&oacute;n de ra&iacute;ces religiosas que asociaba la familia numerosa a un ideal social. Aunque la realidad ha cambiado, esa idea colectiva sigue influyendo en la forma en que se interpretan hoy algunas decisiones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Pau Miret Gamundi, soci&oacute;logo y dem&oacute;grafo e investigador del Centre d&rsquo;Estudis Demogr&agrave;fics (CERCA) de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB), algunas ideas culturales sobre el n&uacute;mero de hijos siguen muy presentes en la sociedad. Entre ellas, la creencia de que los hijos &uacute;nicos pueden crecer m&aacute;s mimados. &ldquo;Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pau Miret Gamundi</span>
                                        <span>—</span> sociólogo, demógrafo e investigador (UAB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Miret apunta que ese cuestionamiento no responde tanto a criterios racionales como a referentes sociales interiorizados. Seg&uacute;n<strong> </strong>explica, se trata de una percepci&oacute;n sostenida m&aacute;s por la emotividad y la escala de valores predominante que por evidencia objetiva. En ese sentido, a&ntilde;ade que la herencia religiosa tambi&eacute;n ha contribuido a consolidar esta concepci&oacute;n: &ldquo;En el G&eacute;nesis se explicita &lsquo;creced y multiplicaos&rdquo;, subraya, una referencia que, durante d&eacute;cadas, ha reforzado la asociaci&oacute;n entre familia numerosa y modelo deseable. Esto ayuda a entender por qu&eacute; estas elecciones siguen generando juicio social.
    </p><p class="article-text">
        Estos estereotipos han contribuido a construir una imagen social del <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hijo &uacute;nico</a> que no siempre se corresponde con la evidencia, pero que sigue influyendo en la percepci&oacute;n de muchas familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el experto explica que se trata de una creencia muy arraigada que carece de base cient&iacute;fica, pero que ha alimentado durante d&eacute;cadas la idea de que una familia &ldquo;responsable&rdquo; es aquella que tiene &ldquo;la parejita&rdquo;, idealmente un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa creencia ha resistido el paso del tiempo y sigue generando expectativas sobre las personas con un &uacute;nico hijo. Seg&uacute;n se&ntilde;ala, incluso puede llevar a culpabilizarlas por cualquier dificultad que pueda tener el menor. &ldquo;Con uno es m&aacute;s que suficiente, por lo que la presi&oacute;n no existe para tener un tercer hijo, que se considera excesivo con los tiempos que corren&rdquo;, asegura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea de cu&aacute;ntos hijos forman una familia adecuada tambi&eacute;n ha ido cambiando con el tiempo. &ldquo;Desde que se dispone de encuestas sobre el n&uacute;mero de hijos que se consideran adecuados, se ha visto c&oacute;mo ha ido descendiendo el arquetipo de &lsquo;familia&rdquo;, expone. A mediados del siglo XX, recuerda, se consideraba que una familia deb&iacute;a tener al menos tres hijos para estar completa. Ese modelo dio lugar en muchos pa&iacute;ses occidentales al fen&oacute;meno del <em>baby boom</em>. &ldquo;En Europa lleg&oacute; tras el final de la Segunda Guerra Mundial y, en Espa&ntilde;a, una d&eacute;cada m&aacute;s tarde&rdquo;, apunta Miret.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de las d&eacute;cadas, la percepci&oacute;n social tambi&eacute;n ha ido cambiando. &ldquo;La mirada a las familias con dos hijos se ha normalizado, aunque persisten los prejuicios contra las de hijo &uacute;nico&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las dudas que aparecen tras la decisi&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n social tambi&eacute;n aparece en la experiencia de otras familias. Diana, de 42 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de diez, cuenta que durante un tiempo pens&oacute; que tendr&iacute;a m&aacute;s hijos. &ldquo;Entre el trabajo, la conciliaci&oacute;n y la edad, lleg&oacute; un momento en que sentimos que nuestra familia ya estaba completa&rdquo;, comparte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, reconoce que las preguntas siguen apareciendo. &ldquo;A veces parece que la gente espera que des explicaciones, como si tener un solo hijo fuera una decisi&oacute;n que todav&iacute;a pudiese cambiar&rdquo;, indica. Durante un tiempo, esa sensaci&oacute;n le hizo replantearse su elecci&oacute;n. Hoy, sin embargo, asegura que ha dejado de cuestion&aacute;rselo y que vive su elecci&oacute;n con m&aacute;s tranquilidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que hay una percepción muy extendida de cómo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel 45 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de 12
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Daniel, de 45 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de doce, explica que en su caso la decisi&oacute;n de tener un solo hijo fue algo que se fue asentando con el tiempo. &ldquo;Nunca lo hablamos como una decisi&oacute;n cerrada, simplemente fuimos viendo que est&aacute;bamos bien as&iacute;&rdquo;, expresa.&nbsp;Y revela que, aunque en su entorno han surgido opiniones, no los ha vivido como una presi&oacute;n directa. &ldquo;Creo que hay una percepci&oacute;n muy extendida de c&oacute;mo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, a&ntilde;ade, priorizan el equilibrio familiar y el tiempo compartido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de los comentarios del entorno, la decisi&oacute;n tambi&eacute;n puede generar dudas internas, especialmente cuando entra en conflicto con la idea extendida de lo que se espera de una familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el plano psicol&oacute;gico, Mireia Orgil&eacute;s, catedr&aacute;tica de psicolog&iacute;a y experta en salud mental infantil, aclara que tener un solo hijo contin&uacute;a cuestion&aacute;ndose en parte por creencias muy arraigadas. &ldquo;Durante d&eacute;cadas, el modelo ideal inclu&iacute;a varios hijos y todav&iacute;a hoy se presiona a quienes no siguen ese patr&oacute;n&rdquo;, afirma. A&ntilde;ade: &ldquo;Las familias con hijos &uacute;nicos siguen expuestas a comentarios o preguntas sobre si van a ampliar la familia&rdquo;, expresa. Esa presi&oacute;n, refiere, puede generar inseguridad y dudas en torno a una decisi&oacute;n muy personal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen más en el bienestar que ser hijo único o tener hermanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mireia Orgilés</span>
                                        <span>—</span> catedrática de psicología y experta en salud mental infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista psicol&oacute;gico, el n&uacute;mero de hermanos no es un factor determinante en el bienestar infantil. Orgil&eacute;s subraya que lo m&aacute;s importante es la calidad de las relaciones familiares. &ldquo;La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen m&aacute;s en el bienestar que ser hijo &uacute;nico o tener hermanos&rdquo;, subraya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, refiere que los ni&ntilde;os pueden desarrollar habilidades sociales adecuadas en distintos contextos. &ldquo;El colegio, los amigos, el barrio o la familia extensa son tambi&eacute;n una oportunidad para favorecer el desarrollo social&rdquo;, destaca. &ldquo;Los ni&ntilde;os necesitan relaciones sociales significativas&rdquo;, a&ntilde;ade la experta. Cuando no hay hermanos, sostiene, esos v&iacute;nculos pueden desarrollarse igualmente en otros entornos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que los modelos familiares se diversifican, las decisiones sobre la maternidad o paternidad responden cada vez m&aacute;s a trayectorias personales. Sin embargo, en el caso de las familias con un solo hijo, esa elecci&oacute;n sigue sin percibirse siempre como completamente libre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las dificultades para plantearte ser padre si eres gay: "Lo tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/dificultades-plantearte-padre-si-gay-aparcado-siento-imposibilidad-grande_1_13036556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/395e41b2-ff77-4e31-b138-cc825d75788a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las dificultades para plantearte ser padre si eres gay: &quot;Lo tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los hombres gays, decidir ser padres implica dificultades como los requisitos de un proceso de adopción, enfrentar los roles de género o el miedo a que la ola reaccionaria recorte derechos
</p><p class="subtitle">El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la “crianza respetuosa”?</p></div><p class="article-text">
        Hern&aacute;n, V&iacute;ctor, Mikel y Albert tienen entre 28 y 39 a&ntilde;os. Esa franja de edad en la que en tu entorno van naciendo cada vez m&aacute;s beb&eacute;s y suele surgir la pregunta: y t&uacute;, &iquest;quieres tener hijos? A las mujeres, las expectativas de una sociedad patriarcal les generan presi&oacute;n por decidir ser madres cuanto antes. Para los hombres gays, como estos cuatro, plantearse ser padres implica otros muchos obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un tema que tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande&rdquo;, expresa Hern&aacute;n. Desde que era peque&ntilde;o, ve&iacute;a la paternidad como algo posible y que le gustar&iacute;a experimentar, pero a medida que se ha acercado a la edad para hacerla real, ha ido siendo m&aacute;s consciente de su dificultad: &ldquo;No tenemos un &uacute;tero en el brazo donde podamos gestar. Tenemos una limitaci&oacute;n biol&oacute;gica y necesitamos acudir a otros procedimientos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los cuatro hombres gays que participan en este reportaje descartan la gestaci&oacute;n subrogada por motivos &eacute;ticos. Para Hern&aacute;n, la alternativa que queda es la adopci&oacute;n, pero tambi&eacute;n la ve dif&iacute;cil: &ldquo;Es un proceso en el que te fiscalizan, pasa mucho tiempo y necesitas una serie de requisitos que actualmente yo no tengo. As&iacute; que me encuentro con que voy a cumplir ya 34 a&ntilde;os y ni siquiera lo he iniciado&rdquo;. La precariedad econ&oacute;mica, tan habitual en su generaci&oacute;n, le impide ver un horizonte en el que s&iacute; pueda cumplir las condiciones que se exigen en una adopci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Con qu&eacute; edad voy a poder iniciar este proceso de una forma que sea real y pueda valorarse y llegar a buen puerto? No lo s&eacute;. Entonces mis expectativas van bajando&rdquo;. &ldquo;Con un poco de amargura, lo vas aceptando. O no lo aceptas y lo aparcas&rdquo;, se resigna.
    </p><p class="article-text">
        La precariedad en la treintena no es exclusiva de los hombres gays. La diferencia est&aacute; en que las personas heteros pueden tener beb&eacute;s de una manera m&aacute;s improvisada y la administraci&oacute;n no examina su capacidad econ&oacute;mica. El psic&oacute;logo Pablo Mola, investigador en la Universidad Rey Juan Carlos que <a href="https://familiasgaybisex.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudia las familias LGTBIQ+</a>, explica que, a menudo, en la poblaci&oacute;n homosexual masculina &ldquo;el deseo de ser padre est&aacute;, pero tiene mucha reflexi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Lo que dicen muchos de los que entrevisto es que ellos no tienen una relaci&oacute;n sexual y se quedan embarazados, sino que a la hora de acceder a la paternidad se plantean muchas cosas: yo quiero ser padre, pero &iquest;c&oacute;mo puedo ser padre?&rdquo;, apunta. Precisa que en eso tambi&eacute;n se diferencian de las mujeres lesbianas: &ldquo;Ellas pueden gestar, as&iacute; que pueden ir a cl&iacute;nicas reproductivas y el proceso no es tan largo&rdquo;, frente a la limitaci&oacute;n a unos procedimientos de adopci&oacute;n que pueden durar muchos a&ntilde;os y son arduos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La adopción es un proceso en el que te fiscalizan, pasa mucho tiempo y necesitas una serie de requisitos que actualmente yo no tengo. Así que me encuentro con que voy a cumplir ya 34 años y ni siquiera lo he iniciado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hernán</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando te quedas embarazada, nadie te pide requisitos, ni que tengas un dinero ni un trabajo. Nadie va a tu casa a ver c&oacute;mo es&rdquo;, reflexiona este investigador, que tambi&eacute;n aclara el sentido de esas comprobaciones que s&iacute; se hacen en un proceso adoptivo: &ldquo;La adopci&oacute;n es una forma de proteger a una infancia que ha sido abandonada, entonces el Estado tiene que garantizar que esa infancia va a estar segura&rdquo;. Esto dificulta la paternidad para muchos hombres gays.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de V&iacute;ctor, ve tan complicado el acceso a una adopci&oacute;n que directamente no se plantea la paternidad como un escenario realista. Esa perspectiva cambi&oacute; precisamente al tomar conciencia de su orientaci&oacute;n sexual: &ldquo;Antes de reconocerme como hombre homosexual, s&iacute; ten&iacute;a la idea de tener hijos, por lo que se espera de ti en la sociedad y lo que esperan tus padres. Es algo que crees que va a llegar con el tiempo y ya est&aacute;. Luego esa visi&oacute;n cambi&oacute; porque al ser gay es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;. Sostiene que esa renuncia tambi&eacute;n implica una gesti&oacute;n emocional: &ldquo;Hay que hacer una especie de duelo, porque hay que romper las expectativas que tienen tus padres sobre ti, que a veces no las comunican pero est&aacute;n ah&iacute;&rdquo;. Pero defiende la importancia de asumir esa ruptura y decir: &ldquo;Esto no es lo que quiero, o si no lo tengo no pasa nada, y mi vida est&aacute; genial tambi&eacute;n, aunque no sea padre y no cumpla con los c&aacute;nones de la heteronormatividad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mola explica que, tradicionalmente, &ldquo;las etiquetas &lsquo;gay&rsquo; y &lsquo;padre&rsquo; se entend&iacute;an como algo excluyente&rdquo;. &ldquo;Ten&iacute;as que elegir si prefer&iacute;as ser padre o ser gay. Muchos prefirieron tener un matrimonio y ser padres a salir del armario&rdquo;, se&ntilde;ala este investigador. A&ntilde;ade que &ldquo;esto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha cambiado y la paternidad gay est&aacute; empezando a ser pensable&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las etiquetas ‘gay’ y ‘padre’ se entendían como algo excluyente. Tenías que elegir si preferías ser padre o ser gay. Muchos prefirieron tener un matrimonio y ser padres a salir del armario</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Mola</span>
                                        <span>—</span> investigador sobre familias LGTBIQ+ en la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El cuestionamiento de la capacidad de los hombres para criar</h2><p class="article-text">
        Aunque sea posible, esa paternidad se enfrenta a obst&aacute;culos como los roles de g&eacute;nero, lo que la sociedad atribuye a los hombres y a las mujeres. Mola expone que &ldquo;no se espera que un hombre sea capaz de la crianza&rdquo; sin una mujer y que los padres gays a menudo &ldquo;se enfrentan a preguntas por la calle como: &iquest;y qui&eacute;n le va a criar?, &iquest;y qui&eacute;n le peina?, &iquest;y qui&eacute;n le elige la ropa?&rdquo;. &ldquo;Se da por hecho que una mujer tiene la capacidad de ejercer la crianza, pero con los hombres se duda&rdquo;, apunta. Por dificultades como estas, el deseo de ser padres &ldquo;suele ser mucho menos realista que en mujeres lesbianas o en parejas heterosexuales&rdquo;, compara el investigador, que agrega que &ldquo;ese pensamiento, antes de que sea real, muchas veces puede llegar a abandonarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mikel siempre ha tenido cierto deseo de tener hijos o hijas, pero constata que &ldquo;hay algunas cosas que te echan para atr&aacute;s&rdquo;. Por un lado, la falta del tiempo y la estabilidad que se necesitan para asumir una crianza. Por otro, no tener una pareja estable con la que compartir un proyecto de vida. En un momento dado, lleg&oacute; a barajar tener un beb&eacute; junto a una amiga: &ldquo;Con una colega bollera, nos planteamos qu&eacute; ser&iacute;a necesario y nos pusimos a pensarlo m&aacute;s en serio. Luego, la vida a cada uno nos ha llevado por unos derroteros, ella se quiso enfrentar a ese proyecto de maternidad sola y yo encantado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se ha planteado intentarlo sin nadie m&aacute;s, pero teme verse &ldquo;en una situaci&oacute;n de soledad&rdquo;: &ldquo;Quiz&aacute; ligado a formar parte de una identidad marica, veo m&aacute;s necesario tener un soporte de apoyo afectivo cercano&rdquo;. Adem&aacute;s, le preocupa c&oacute;mo ser padre soltero le influir&iacute;a &ldquo;cuando quiera volver a tener una relaci&oacute;n con alguien&rdquo;. &ldquo;Si en general a los hombres nos cuesta a veces aquello que leemos como compromiso, comprometerte con una persona que tiene una crianza a su cargo puede resultar menos atractivo&rdquo;, reflexiona.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si ya he tenido que enfrentarme a situaciones de violencia a lo largo de mi vida por ser marica, ser padre de un peque, sea o no marica, no va a cambiar que tenga un padre marica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mikel</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otro temor que le surge a Mikel al plantearse la paternidad es la LGTBIfobia que podr&iacute;a sufrir su hijo o su hija. &ldquo;Si ya he tenido que enfrentarme a situaciones de violencia a lo largo de mi vida por ser marica, ser padre de un peque, sea o no marica, no va a cambiar que tenga un padre marica&rdquo;, valora, as&iacute; que se pregunta &ldquo;qu&eacute; le ocurrir&iacute;a a ese peque en su vida cotidiana, en la escuela, con sus grupos de amigos&hellip;&rdquo;. Todas estas dificultades le llevan a &ldquo;desistir un poco del deseo de ser pap&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n comparte la preocupaci&oacute;n por la violencia:<strong> </strong>&ldquo;He pensado muchas veces en qu&eacute; tipo de comentarios recibir&iacute;a ese posible hijo o hija simplemente por tener dos padres. &iquest;El <em>bullying</em> que yo he tenido va a salpicar de alguna forma a ese ni&ntilde;o o a esa ni&ntilde;a?&rdquo;. Agrega que eso &ldquo;no es responsabilidad nuestra, sino de los energ&uacute;menos sociales que hay por ah&iacute; sueltos, pero a nadie le gusta vivir violencia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                “He pensado muchas veces en qué tipo de comentarios recibiría ese posible hijo o hija simplemente por tener dos padres. ¿El &#039;bullying&#039; que yo he tenido va a salpicar de alguna forma a ese niño o a esa niña?”.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Miedo a perder derechos</h2><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con esa LGTBIfobia, el investigador Pablo Mola pone sobre la mesa otro problema: el poder que la extrema derecha est&aacute; alcanzando en tantos pa&iacute;ses. &ldquo;Muchas familias comentan que est&aacute;n bien, que son aceptadas y no hay discriminaci&oacute;n, pero que la ola reaccionaria les produce mucho miedo porque est&aacute; planteando retirar esos derechos&rdquo;, alerta. Cree que ese temor puede estar afectando tambi&eacute;n a quienes est&aacute;n a&uacute;n barajando ser padres: &ldquo;Yo a lo mejor quiero acceder ahora a un proceso de adopci&oacute;n, pero es un proceso largo y no s&eacute; si dentro de tres a&ntilde;os va a estar gobernando la ultraderecha y me va a quitar el derecho a ser padre o de repente en las listas de adopci&oacute;n me van a mandar m&aacute;s abajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n confirma que esta preocupaci&oacute;n le influye. &ldquo;Al ver lo que est&aacute; pasando, tengo el cerebelo ah&iacute; atr&aacute;s pensando: &lsquo;Cuidado, &iquest;qu&eacute; va a ser de nosotros?&rsquo;. Si el mundo va as&iacute;, despu&eacute;s de los inmigrantes o al mismo tiempo que ellos vamos los LGTBI&rdquo;, teme. A&ntilde;ade que hasta hace unos a&ntilde;os &ldquo;parec&iacute;a que todo iba a ir bien&rdquo; y pensaba: &ldquo;Es un buen momento para ser padre, no creo que tenga tantos problemas como yo tuve en el colegio&rdquo;. Sin embargo, ahora se pregunta &ldquo;qu&eacute; le van a decir a ese ni&ntilde;o y c&oacute;mo lo van a tratar&rdquo;. Esto le lleva a lamentar que la situaci&oacute;n pol&iacute;tica provoque &ldquo;poner un freno a tu desarrollo como persona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Albert coincide en que &ldquo;cuesta un poco ser optimista con el mundo que tenemos en este momento&rdquo;. Defiende que &ldquo;no hay que dar por garantizados los derechos ni las libertades&rdquo;, y echa la vista a Italia, donde el Gobierno ultra de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/meloni-intensifica-ofensiva-hijos-parejas-homosexuales_1_10320259.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Giorgia Meloni prohibi&oacute; en 2023 que las parejas de mujeres lesbianas registraran a sus hijos</a>: &ldquo;Es un claro ejemplo de que se puede retroceder y est&aacute; aqu&iacute; al lado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas familias comentan que están bien, que son aceptadas y no hay discriminación, pero que la ola reaccionaria les produce mucho miedo porque está planteando retirar esos derechos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Mola</span>
                                        <span>—</span> investigador sobre familias LGTBIQ+ en la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para &eacute;l, la paternidad es un escenario que no ve cercano pero tampoco descarta: &ldquo;Es una cosa en la que he pensado muchas veces. Tengo claro que en este momento de mi vida no me toca, pero no lo descartar&iacute;a en el futuro. No es una aspiraci&oacute;n vital, podr&iacute;a pasar sin hacerlo, pero s&iacute; creo que me gustar&iacute;a en alg&uacute;n momento&rdquo;. En su opini&oacute;n, para los hombres gays es m&aacute;s dif&iacute;cil ser padres por la complejidad de los tr&aacute;mites de adopci&oacute;n, pero a&ntilde;ade otro factor: &ldquo;El entorno en el que nos movemos es una realidad un poco distinta a la que viven las parejas heterosexuales, que siempre han tenido m&aacute;s clara la evoluci&oacute;n que iba a tener su vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Albert considera que encontrar una pareja que &ldquo;est&eacute; en tu mismo punto, comparta ese deseo y est&eacute; dispuesto es m&aacute;s complicado en el mundo gay&rdquo;. &ldquo;Creo que empezamos nuestra vida afectivo-sexual m&aacute;s tarde, entonces entre los veinte y los treinta y muchos estamos viviendo cosas que no nos permiten plantearnos tener hijos&rdquo;, reflexiona. Todas estas dificultades le generan ciertas preguntas: &ldquo;Me hacen replantearme las expectativas de futuro y si tenemos o no las mismas oportunidades de desarrollarnos en la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para V&iacute;ctor, la situaci&oacute;n en el mundo tambi&eacute;n genera temores: &ldquo;Si la derecha toma el poder, podemos perder derechos y facilidades para adoptar y vernos obligados a irnos a otro pa&iacute;s para seguir con nuestra familia&rdquo;. Pero al mismo tiempo, encuentra motivos para la esperanza: &ldquo;Hace poco una amiga me hablaba de un colegio superinclusivo en el que hay un mont&oacute;n de familias no normativas que hab&iacute;an creado pi&ntilde;a y con las que estaba super a gusto. Pueden surgir esos espacios seguros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mikel coincide en la preocupaci&oacute;n por c&oacute;mo un gobierno reaccionario podr&iacute;a cuestionar su posible paternidad, pero a la vez es algo que le estimula: &ldquo;Me da un poco de miedo, pero hay otra parte en la que me dan m&aacute;s ganas, porque es como &lsquo;que les jodan&rsquo;. Me sale un poco la rabia y me da m&aacute;s impulso&rdquo;. Por eso admira a las personas LGTBI que s&iacute; est&aacute;n teniendo hijos e hijas: &ldquo;Qu&eacute; guay que haya familias disidentes construyendo una crianza desde otros lugares que no sean los que nos han ense&ntilde;ado siempre y que eso sea posible. Me parece superpotente y me da mucho orgullo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Sevilla Lorenzo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 22:19:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las dificultades para plantearte ser padre si eres gay: "Lo tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paternidad,Padres,familias,LGTBI]]></media:keywords>
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