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    <title><![CDATA[elDiario.es - Niños soldados]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Niños soldados]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Niños soldado y esclavas sexuales: la cruda realidad de los menores que viven la guerra de la República Centroafricana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/infancias-ignoradas/ninos-soldado-esclavas-sexuales-cruda-realidad-menores-viven-guerra-republica-centroafricana_1_9221651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a76918e5-ab5f-4829-b530-4886bf1f7f33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niños soldado y esclavas sexuales: la cruda realidad de los menores que viven la guerra de la República Centroafricana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2020 se reportaron 899 violaciones graves de los derechos de los niños en el conflicto que vive el país desde 2013, incluidos asesinatos, mutilaciones, reclutamiento, violencia sexual y secuestros</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Pens&aacute;bamos que Unicef nos ment&iacute;a para debilitar al grupo y que los Seleka pod&iacute;an atacarnos de nuevo, pero nuestro jefe nos dijo: &lsquo;Vayan a verlo por s&iacute; mismos y si no les gusta, pueden regresar'. Este es el testimonio de Laurent, un joven de 20 a&ntilde;os de la Rep&uacute;blica Centroafricana que pas&oacute; un a&ntilde;o y medio como&nbsp;ni&ntilde;o&nbsp;soldado. Fue liberado en 2015 y, tras participar en un programa de reintegraci&oacute;n de Unicef, a d&iacute;a de hoy es&nbsp;mec&aacute;nico&nbsp;y ha aprendido a cultivar legumbres y a criar animales, as&iacute; como a&nbsp;leer y escribir. Desde que en 2013 estall&oacute; la guerra entre la coalici&oacute;n rebelde Seleka y el Ej&eacute;rcito Gubernamental de la Rep&uacute;blica Centroafricana, se calcula que 2,8 millones de personas (1,3 millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as) necesitan ayuda humanitaria. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos aportados por Unicef, en 2020 se reportaron&nbsp;899 violaciones graves de los derechos de los ni&ntilde;os, incluidos asesinatos y mutilaciones, reclutamiento, violencia sexual, ataques a escuelas y hospitales, secuestros y denegaci&oacute;n de acceso humanitario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay familias que no tienen comida para ma&ntilde;ana, por eso, si tienen hijas e hijos, no es raro que los entreguen a soldados o a otra familia para que viva con ellos, entendiendo ese 'viva con ellos' todo lo que puede llegar a pasar. Lo hacen porque no tienen c&oacute;mo sobrevivir. Eso es algo muy com&uacute;n, ni&ntilde;as que son entregadas, casadas, vendidas a gente que tiene dinero porque ellos no pueden mantener a los ni&ntilde;os que tienen. En el caso de los ni&ntilde;os, no es que la comunidad quiera que el ni&ntilde;o vaya al frente de guerra o que sea reclutado por un grupo armado, pero a veces es la &uacute;nica salida porque as&iacute; ganan dinero para mantener a la familia. Es una situaci&oacute;n terrible&rdquo;, explica a este peri&oacute;dico Meritxell Rela&ntilde;o, representante de Unicef en el pa&iacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los menores se les usa para combatir, para hacer trabajos para los grupos armados, como cocinar o limpiar, y también para utilizarlos como esclavos y esclavas sexuales

</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una madre con sus hijos en la República Centroafricana                            </span>
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        Por el momento, debido a la situaci&oacute;n del conflicto, Rela&ntilde;o no ha podido salir a realizar el trabajo de campo. Sin embargo, al hablar sobre todo lo que supone una guerra para un territorio como este, recuerda que en Yemen, otro de los lugares a los que ha sido destinada, entrevist&oacute; a una gran cantidad de ni&ntilde;os soldado para conocer su situaci&oacute;n. &ldquo;Muchos de ellos tuvieron que ir al frente de guerra porque ten&iacute;an que mantener a la familia. Me acuerdo de alg&uacute;n caso en el que el chico nos dec&iacute;a que su padre estaba enfermo y que sus hermanos eran demasiado peque&ntilde;os, por lo que era el &uacute;nico de la familia que pod&iacute;a salir a conseguir dinero. Por eso fue reclutado porque con el dinero que ganaba pod&iacute;a mantener a su familia&rdquo;, detalla Rela&ntilde;o, quien tambi&eacute;n ha trabajado en pa&iacute;ses como Colombia, Gambia, Mozambique o Ginebra. La cantidad de dinero que reciben los menores que se dedican a luchar en la guerra var&iacute;a seg&uacute;n el grupo armado que les reclute, no obstante, la representante de Unicef insiste, &ldquo;en una situaci&oacute;n de pobreza un euro por poco que parezca, es algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Rep&uacute;blica Centroafricana hay un grave problema de violencia sexual en general y tambi&eacute;n ligada al conflicto. Entre 2016 y 2021 se contabilizaron m&aacute;s de 63.300 v&iacute;ctimas de violencia sexual, la mayor&iacute;a de ellas ni&ntilde;as, pero tambi&eacute;n ni&ntilde;os. &ldquo;Con el deterioro del conflicto y el aumento de los grupos armados, el reclutamiento y la violencia contra los ni&ntilde;os ha aumentado. Se les usa para combatir, para hacer trabajos para los grupos armados, como cocinar o limpiar, y tambi&eacute;n para utilizarlos como esclavos y esclavas sexuales&rdquo;, sostiene Rela&ntilde;o. Por ello, desde Unicef trabajan en la prevenci&oacute;n de la violencia sexual para que las comunidades cambien este tipo de actitudes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay niñas que son explotadas sexualmente, no tienen ninguna educación ni conocen ningún oficio ni forma de ganarse la vida y no pueden estudiar por el estigma que hay por haber sido víctima de una violación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajamos con las comunidades, con los grupos armados para que dejen de utilizar a ni&ntilde;os y, sobre todo, con las v&iacute;ctimas&rdquo;, se&ntilde;ala. Su labor se basa en identificar y acompa&ntilde;ar a las v&iacute;ctimas de violencia sexual menores de edad para que puedan tener una vida despu&eacute;s de la agresi&oacute;n sufrida. Se encargan de que puedan volver al colegio o que aprendan un oficio al que poder dedicarse. &ldquo;Nuestro programa de reintegraci&oacute;n de ni&ntilde;os soldado incluye apoyo para su reintegraci&oacute;n escolar y actividades productivas en las que se les ense&ntilde;a un oficio, se les apoya con fondos para que puedan desarrollar un negocio y se realiza un trabajo en la comunidad para que vuelva a aceptar a estos ni&ntilde;os, porque hay mucho estigma relacionado con los ni&ntilde;os soldado y sobre todo con las ni&ntilde;as que han sido utilizadas por un grupo armado como esclavas sexuales. En el caso de esas ni&ntilde;as, muchas de ellas dejan la escuela o el trabajo al quedarse embarazadas tras la violaci&oacute;n. Hablamos de ni&ntilde;as de 13 y 14 a&ntilde;os que adem&aacute;s de haber sido explotadas sexualmente no tienen ninguna educaci&oacute;n ni conocen ning&uacute;n oficio ni forma de ganarse la vida y no pueden estudiar por el estigma que hay por haber sido v&iacute;ctima de una violaci&oacute;n&rdquo;, lamenta. 
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                Soldados en uno de los ataques realizados en República Centroafricana                            </span>
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        Adem&aacute;s del programa destinado a la protecci&oacute;n de los ni&ntilde;os soldado, Unicef colabora tambi&eacute;n para facilitar la educaci&oacute;n a las comunidades, creando escuelas temporales en los campamentos desplazados, rehabilitando las da&ntilde;as durante el conflicto, repartiendo material escolar y formando a profesores. &ldquo;Hay graves problemas de acceso a la educaci&oacute;n a ra&iacute;z de la falta de profesores y de las normas sociales que obligan a las ni&ntilde;as a dejar la escuela cuanto antes. Estamos trabajando formando a profesores, reconstruyendo escuelas y dando material a ni&ntilde;os, porque muchos de ellos no tienen ni siquiera dinero para comprar un l&aacute;piz o no tienen lo suficiente para llevar una ropa decente al colegio. Las comunidades en principio lo entienden. Son conscientes de que hay que proteger a la infancia, pero a veces es muy dif&iacute;cil cambiar normas sociales tan arraigadas. Pasa igual con la sociedad espa&ntilde;ola a la hora de acabar con el machismo, todos coinciden en que tiene que desaparear, pero sigue estando ah&iacute;&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Unicef tambi&eacute;n cuenta con programas de salud con el que previenen y tratan enfermedades que pueden llegar a ser mortales para la poblaci&oacute;n como el sarampi&oacute;n, la diarrea, la malaria o, a ra&iacute;z de la pandemia, el coronavirus. Cuentan, adem&aacute;s, con un programa espec&iacute;fico sobre nutrici&oacute;n con el que tratan de distribuir micronutrientes y asesoran a las familias para que mejoren las pr&aacute;cticas nutritivas, como, en el caso de los beb&eacute;s, la lactancia. Por &uacute;ltimo, el trabajo de Rela&ntilde;o, m&aacute;s all&aacute; de mejorar las condiciones sobre el terreno, tambi&eacute;n se basa en hablar con el Gobierno y las instituciones para lograr mejoras para la sociedad centroafricana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/infancias-ignoradas/ninos-soldado-esclavas-sexuales-cruda-realidad-menores-viven-guerra-republica-centroafricana_1_9221651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Aug 2022 19:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Niños soldado y esclavas sexuales: la cruda realidad de los menores que viven la guerra de la República Centroafricana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Navarra,Niños,Niños soldados,Guerras,Conflictos armados,Derechos Humanos,Derechos del niño,Explotación infantil,Explotación sexual,UNICEF]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de 330 millones de niños corren el riesgo de ser reclutados por grupos armados, el triple que en 1990]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/330-millones-ninos-corren-riesgo-reclutados-grupos-armados-triple-1990_1_8588500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9a80eca-3a87-4bd4-b71b-7affafd7ad1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más de 330 millones de niños corren el riesgo de ser reclutados por grupos armados, el triple que en 1990"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe reciente de Save the Children ha alertado de que el número de menores que viven en zonas de guerra ha alcanzado una cifra récord en 2020</p><p class="subtitle">La batalla sin fin de los niños soldado en Colombia</p></div><p class="article-text">
        Jean solo tiene 17 a&ntilde;os, pero le ha tocado crecer a la fuerza. Estaba nadando en el r&iacute;o y disfrutando con sus amigos cuando un grupo de hombres armados lleg&oacute; a su pueblo, ubicado en la provincia de Kivu del Sur, en Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, y les llevaron obligados hasta un bosque. Primero fueron golpeados y torturados. Despu&eacute;s, les ense&ntilde;aron <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/personas-conflictos-dimensiones-espantosas-onu_1_1755708.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a matar y a secuestrar gente.</a> Ten&iacute;a 16 a&ntilde;os cuando le arrebataron su vida y se convirti&oacute; en ni&ntilde;o soldado. &ldquo;Hemos sufrido mucho. Cuando estaba en la selva, me sent&iacute;a muy mal. Ten&iacute;a mucho miedo&rdquo;, dice Jean tras ser rescatado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Emerson, sus padres fueron brutalmente asesinados por unos hombres armados que atacaron su pueblo en Cabo Delgado, al norte de Mozambique. &Eacute;l y su hermano mayor lograron escapar, pero su hermana sigue desaparecida. Terminaron en un campo para familias desplazadas por el conflicto y finalmente pudieron reunirse con su abuela. Emerson tan solo tiene ocho a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco ha habido respiro para Aysar, de nueve a&ntilde;os, que vive junto a su familia en un campamento en Siria. &ldquo;Mi vida han sido bombardeos, desplazamientos y tiendas de campa&ntilde;a desde que nac&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios de estos y otros muchos menores han sido recopilados <a href="https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2021-11/Stop_the_War_on_Children_A_Crisis_of_Recruitment.pdf?utm_source=NotaPrensa&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=SWOC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un informe reciente de Save the Children</a> en el contexto de la campa&ntilde;a global <em>No a la Guerra contra la Infancia</em>, donde la ONG alerta de que el n&uacute;mero de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que viven en zonas de guerra en todo el mundo se situ&oacute; el a&ntilde;o pasado en casi 200 millones, lo que supone un aumento de casi un 20%, respecto a los 162 millones de 2019.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n especializada en infancia lamenta que ni el llamamiento de Naciones Unidas a un alto al fuego mundial ni la pandemia han logrado frenar las guerras. &ldquo;Es sencillamente espantoso que, a pesar de la COVID-19 y del llamamiento de la ONU, haya m&aacute;s ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que nunca en el punto de mira de las zonas de guerra m&aacute;s mort&iacute;feras &ndash;donde ya se enfrentan a m&aacute;s sequ&iacute;as, inundaciones y hambre&minus; y m&aacute;s probabilidades de resultar heridos, reclutados o muertos&rdquo;, ha dicho la directora general de Save the Children, Inger Ashing, quien recuerda que los conflictos tienen terribles consecuencias para su salud mental, su capacidad de ir al colegio o el acceso a servicios.
    </p><p class="article-text">
        Ese incremento se debe, en parte, a los brotes de violencia en Mozambique, pa&iacute;s donde el grupo terrorista Al Shabaab causa estragos desde 2017, y a conflictos como el de Afganist&aacute;n, donde los talibanes tomaron de nuevo el poder el pasado mes de agosto, tras casi 20 a&ntilde;os de guerra, o los que asolan la parte oriental de Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo y que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/huida-kivu-sur-quemaron-casas-apalearon_1_7192765.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han provocado la huida de miles de personas</a>.
    </p><p class="article-text">
        La violencia tampoco cesa en Yemen, que lleva a&ntilde;os sumido en una guerra civil, ni en Nigeria, donde se suceden los ataques por parte <a href="https://www.eldiario.es/internacional/boko-haram-reivindica-secuestro-300-estudiantes-nigeria_1_6505824.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del grupo terrorista Boko Haram.</a>
    </p><p class="article-text">
        Estos cuatro pa&iacute;ses, adem&aacute;s, &ldquo;son los que m&aacute;s est&aacute;n sufriendo el cambio clim&aacute;tico y los que se enfrentan a mayores hambrunas&rdquo; y eso tambi&eacute;n amenaza las vidas de los menores, dice Save the Children.
    </p><h3 class="article-text"><strong>M&aacute;s menores en riesgo de ser reclutados</strong></h3><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis, publicado a finales de noviembre, tambi&eacute;n recoge que 337 millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en el mundo corren el riesgo de ser reclutados por grupos armados y fuerzas gubernamentales, cifra que triplica los 99 millones que hab&iacute;a en 1990.&nbsp;Asimismo, la ONG indica que el total de pa&iacute;ses en los que se recluta a menores ha ascendido a 39, el m&aacute;s alto en tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Afganist&aacute;n, Siria, Yemen, Filipinas e Irak tienen el mayor porcentaje de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que viven en zonas donde existen grupos o fuerzas armadas que han reclutado&rdquo; a menores, y eso los expone a un mayor riesgo de reclutamiento, seg&uacute;n la entidad.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza y la imposibilidad de asistir a la escuela &ndash;factores que han empeorado con la pandemia&ndash; hacen a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as m&aacute;s vulnerables, y eso incrementa las posibilidades de que los grupos y fuerzas armadas los recluten. A los menores se les asignan funciones que van &ldquo;desde la lucha en el frente hasta la vigilancia de los puestos de control&rdquo;, mientras que otros muchos &ldquo;se ven atra&iacute;dos por estos grupos en busca de un sentido de pertenencia, protecci&oacute;n contra los abusos, estatus o venganza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jean, el joven congole&ntilde;o que pudo escapar del grupo armado que lo reclut&oacute;, lamenta que otros chicos no hayan tenido la misma suerte. Despu&eacute;s de ser rescatado por una organizaci&oacute;n socia de Save the Children, recuerda que al llegar al pueblo sus vecinos le ten&iacute;an miedo. Ahora solo quiere volver a estudiar y tener buena salud, ya que los menores utilizados por estos grupos a menudo sufren lesiones, discapacidades, enfermedades mentales o f&iacute;sicas cr&oacute;nicas, as&iacute; como trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico, violencia sexual.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Menos ni&ntilde;as, pero v&iacute;ctimas de abusos</strong></h3><p class="article-text">
        Por otro lado, aunque las ni&ntilde;as representan un porcentaje m&aacute;s bajo, el 15% de los casos de reclutamiento denunciados por la ONU en 2020, &ldquo;a menudo son elegidas para actuar como esp&iacute;as, colocar minas y artefactos explosivos improvisados o actuar como terroristas suicidas, porque es menos probable que llamen la atenci&oacute;n&rdquo;. Su g&eacute;nero las hace susceptibles de sufrir abusos generalizados y son particularmente vulnerables a la violencia sexual cuando est&aacute;n fuera de la escuela.
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n elaborada con menores reclutados por grupos armados en Burkina Faso, indica el informe, las ni&ntilde;as explicaron que eran ellas quienes cocinaban, buscaban le&ntilde;a, lavaban ropa y reun&iacute;an informaci&oacute;n para el grupo. Otras veces eran obligadas a casarse con hombres que pertenecen al grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y especialmente preocupante es el reclutamiento en la regi&oacute;n del Sahel &ndash;Burkina Faso, Mal&iacute; y N&iacute;ger&ndash;, donde el n&uacute;mero de escuelas cerradas a consecuencia de la violencia entre abril de 2017 y julio de 2021 se multiplic&oacute; por siete, seg&uacute;n el an&aacute;lisis de Save the Children.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ni&ntilde;as corren gran riesgo. &ldquo;Estoy preocupada por mi aprendizaje. Tengo miedo al embarazo adolescente y al matrimonio infantil; las estudiantes son las que m&aacute;s se casan debido al cierre del colegio&rdquo;, dice una alumna de 14 a&ntilde;os. La pandemia <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ano-cierre-mundial-colegios-cifras-214-millones-ninos-aprendizaje-presencial-latinoamerica-afectada_1_7271150.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha provocado el cierre de millones de escuelas en todo el mundo</a> y para muchos estudiantes puede suponer el final de su educaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Save the Children pide a la comunidad internacional un mayor esfuerzo para proteger a la infancia de &ldquo;los horrores de la guerra&rdquo;. &ldquo;No puede continuar as&iacute;. Sabemos qu&eacute; podemos hacer frente a los mayores retos de nuestro tiempo y lograr avances notables cuando trabajamos juntos, como el reciente desarrollo de las vacunas contra la COVID-19&rdquo;, dice Ashing.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María García Arenales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/330-millones-ninos-corren-riesgo-reclutados-grupos-armados-triple-1990_1_8588500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Dec 2021 21:49:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más de 330 millones de niños corren el riesgo de ser reclutados por grupos armados, el triple que en 1990]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños soldados,Save The Children,Pandemia,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una niña soldado trata de reconstruir su vida en Sudán del Sur: "Antes de ser secuestrada tenía amigos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/soldado-reconstruir-sudan-sur-secuestrada_1_1389975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0cd5b195-59d4-402c-a601-d1727fe9135b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una niña soldado trata de reconstruir su vida en Sudán del Sur: &quot;Antes de ser secuestrada tenía amigos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Patricia y su hermana, de 13 y 11 años, fueron reclutadas por un grupo rebelde que combatía al gobierno en Sudán del Sur</p><p class="subtitle">"Cuando llegamos a la base, me asignaron como mujer de un combatiente. Él era mayor, tenía unos 40 años. Me negué y me golpearon", cuenta</p><p class="subtitle">El 7 de febrero de 2018 terminó su tormento y fue liberada como parte de un acuerdo entre el Gobierno y los rebeldes</p></div><p class="article-text">
        En lo m&aacute;s oscuro de una noche de abril, un grupo levantado en armas contra el gobierno de Sud&aacute;n del Sur, secuestr&oacute; a Patricia y a su hermana, de 13 y 11 a&ntilde;os, mientras dorm&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Las ni&ntilde;as fueron arrancadas de sus hogares durante un ataque del Movimiento de Liberaci&oacute;n Nacional de Sud&aacute;n del Sur contra su pueblo, en el distrito de Yambio, cerca de la frontera con la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo.
    </p><p class="article-text">
        Durante su cautiverio obligaron a Patricia a transportar comida y cocinar para ellos. A veces, y aunque no se tratara de su actividad principal, tambi&eacute;n tuvo que espiar al ej&eacute;rcito. Tambi&eacute;n fue forzada a tener relaciones sexuales con algunos de sus captores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegamos a la base, me asignaron como mujer de un combatiente. &Eacute;l era mayor, ten&iacute;a unos 40 a&ntilde;os. Me negu&eacute; y me golpearon&rdquo;, cuenta Patricia, que ahora tiene 17 a&ntilde;os, sentada bajo un &aacute;rbol de mango en casa de sus padres. Su relato avanza. &ldquo;Me resist&iacute; durante dos semanas. El hombre vino una noche y me agarr&oacute;. Trat&eacute; de pelear, me enfrent&eacute; a &eacute;l. Pero era m&aacute;s fuerte que yo y pudo conmigo. Trat&eacute; de hacer ruido, de llamar la atenci&oacute;n, pero nadie vino a ayudarme&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su hermana permaneci&oacute; sentada al lado, impotente, mientras violaban a Patricia. Despu&eacute;s, las violaciones se repitieron casi a diario.
    </p><p class="article-text">
        El 7 de febrero de 2018 termin&oacute; su tormento a manos de los rebeldes. La liberaron en Yambio, como parte de un acuerdo entre el Gobierno de Juba, la capital de Sud&aacute;n del Sur, y los rebeldes. Cuando regres&oacute; a casa, lo hizo embarazada de cuatro meses.
    </p><p class="article-text">
        La cantidad de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as forzados a participar en conflictos a lo largo del planeta no cesa de aumentar. <a href="https://www.child-soldiers.org/News/child-soldier-levels-have-doubled-since-2012-and-girls-exploitation-is-rising" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n Child Soldiers International, desde 2012 han aumentado un 159%</a>. Unos 30.000 menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        Como ni&ntilde;a soldado, Patricia ten&iacute;a derecho a recibir apoyo psicol&oacute;gico, f&iacute;sico y material de las agencias de protecci&oacute;n de la infancia de Naciones Unidas. Pero m&aacute;s de a&ntilde;o y medio despu&eacute;s de su liberaci&oacute;n, a&uacute;n pelea por superar el trauma de lo sucedido y encontrar un trabajo que le permita sobrevivir junto a su hijo de un a&ntilde;o.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Sigo teniendo&nbsp;flashbacks&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <em>flashbacks</em>&ldquo;Sigo teniendo <em>flashbacks</em>&rdquo;, cuenta. &ldquo;Hay veces que me siento muy mal. Muy frustrada. Me a&iacute;slo de los dem&aacute;s. Mi madre trata de ayudarme, me recomienda olvidar el pasado y seguir adelante. Es dif&iacute;cil. Necesito medicaci&oacute;n para hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se calcula que desde que <a href="https://www.theguardian.com/world/2013/dec/23/south-sudan-state-that-fell-apart-in-a-week" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comenzaron los combates en Sud&aacute;n del Sur, en diciembre de 2013</a>, m&aacute;s de 19.000 menores de edad han sido reclutados por fuerzas y grupos armados,&nbsp;<a href="https://www.unicef.org/southsudan/media/1846/file/UNICEF-South-Sudan-CP-CAAFAG-Briefing-Note-Mar-2019.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un informe publicado por UNICEF</a> en Marzo.
    </p><p class="article-text">
        Esos menores pueden verse obligados a combatir, cocinar, cargar, ejercer de enlaces o espiar. Las ni&ntilde;as sufren violencia sexual. Reclutar a personas menores de 15 a&ntilde;os es un crimen de guerra, pero, a pesar de las campa&ntilde;as internacionales para terminar con la impunidad, se investigan pocos cr&iacute;menes de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Desde febrero del a&ntilde;o pasado 360 ni&ntilde;as y 610 ni&ntilde;os han sido liberados en Yambo gracias al trabajo de la Comisi&oacute;n Nacional de Reintegraci&oacute;n, Desmovilizaci&oacute;n, Desarme y Desmovilizaci&oacute;n (DDR por sus siglas en ingl&eacute;s) en alianza con las misiones de Naciones Unidas y UNICEF en Sud&aacute;n del Sur. M&aacute;s de 3.000 menores han sido liberados en el resto del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuando fue desmovilizada, Patricia, como otras ni&ntilde;as combatientes, recibi&oacute; un paquete que incluye ropa, menaje de hogar, zapatos, alimentos para tres meses y diversos insumos b&aacute;sicos. Tuvo el apoyo de personal de M&eacute;dicos Sin Fronteras y se le asign&oacute; un trabajador social. Se espera que con ese apoyo, junto al de su familia, Patricia pueda comenzar una nueva vida.
    </p><p class="article-text">
        Vanessa Saraiva, asesora principal de World Vision para Sud&aacute;n del Sur dice que &ldquo;Patricia habla a veces con su madre sobre el pasado en lo que supone uno de los mejores c&iacute;rculos de apoyo psicosocial para el bienestar. Est&aacute; respondiendo bien y mejora la relaci&oacute;n con su hermana, una buena se&ntilde;al&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Saraiva a&ntilde;ade que &ldquo;a medida que pase el tiempo, esas sesiones [de apoyo] dotar&aacute;n a Patricia de los instrumentos para procesar lo sucedido, sanar y construir una resiliencia que le permita avanzar hacia la normalidad&rdquo; y que &ldquo;el apoyo de la comunidad tambi&eacute;n es crucial, sobre todo a la hora de ayudar a los ni&ntilde;os a que se reintegren no s&oacute;lo en las comunidades sino en sus propias familias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al menos 752 ni&ntilde;os que han sido soldados en Yambio han recibido apoyo psicosocial y tratamiento espec&iacute;fico por parte de World Vision. Adem&aacute;s, 200 han finalizado un proceso de formaci&oacute;n profesional, 80 han recibido apoyo para abrir peque&ntilde;os negocios y 60 han recibido recursos para desarrollar actividades agr&iacute;colas. World Vision trabaja para conseguir m&aacute;s dinero del Reino Unido para poder gastarlo en proteger a menores en situaci&oacute;n de crisis.
    </p><p class="article-text">
        Pero Luciano Damian Canchelara, responsable de un programa de salud mental de M&eacute;dicos Sin Fronteras en Yambio dice que se necesita m&aacute;s. &ldquo;Las organizaciones ofrecemos algunos servicios, pero hay casos en los que no es suficiente y los ni&ntilde;os a&uacute;n pasan por situaciones muy complicadas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Miedo a los estigmas sociales</h3><p class="article-text">
        Jean Lieby, responsable de protecci&oacute;n infantil de Unicef en Sud&aacute;n del Sur, indica que el miedo y los estigmas sociales impiden en ocasiones que las ni&ntilde;as y las mujeres reciban todo el apoyo que necesitan. &ldquo;Las ni&ntilde;as reciben una atenci&oacute;n especial y se las asesora en funci&oacute;n de los resultados de esos ex&aacute;menes. Se reconoce que hay problemas en ciertas zonas para identificar a las ni&ntilde;as que abandonan fuerzas y grupos armados. No quieren cargar con esa identificaci&oacute;n&rdquo;. A&ntilde;ade que &ldquo;a menudo las ni&ntilde;as regresan solas a sus lugares de origen y no dan el paso de identificarse para poder recibir ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las <a href="http://www.unddr.org/uploads/documents/Operational%20Guide.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pautas de actuaci&oacute;n de Naciones Unidas</a>, las ni&ntilde;as desmovilizadas deber&iacute;an recibir formaci&oacute;n profesional &ldquo;para todo tipo de trabajos, incluidos aquellos que tradicionalmente se reservan para ni&ntilde;os y hombres&rdquo;. Y ese apoyo deber&iacute;a incrementarse destinando recursos que mejoren su educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Patricia no cree haber recibido el apoyo adecuado para lidiar con lo que sucedi&oacute; y para adaptarse a la vida con un beb&eacute; a su vuelta a casa. &ldquo;Me siento frustrada. Me resulta complicado cuidar de m&iacute; misma y del beb&eacute;. Tengo que hacer trabajos eventuales para conseguir dinero. Tengo que trabajar en la granja para conseguir dinero para comprar comida, ropa y pagar tratamientos m&eacute;dicos&rdquo;. Sus problemas no terminan ah&iacute;. &ldquo;Nadie me apoya. Mis padres son pobres. No pueden ayudarme a m&iacute; y a mi beb&eacute; de manera adecuada. Necesito ayuda. Pero cuando regres&eacute; de mi cautiverio, nadie quer&iacute;a estar cerca de m&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pese a haber regresado hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, tuvo que esperar hasta poder apuntarse a un curso de costura de seis meses que podr&iacute;a servirle para ganarse la vida. Cuando termine la formaci&oacute;n, le entregar&aacute;n un paquete de apoyo para crear su propio negocio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo permitirme regresar a la escuela. Pero quiero apoyar a mi hermana en su educaci&oacute;n. Si estudia, ayudar&aacute; a nuestros padres, que no fueron a la escuela&rdquo;, concluye Patricia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las v&iacute;ctimas han sido modificados. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Okiror]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/soldado-reconstruir-sudan-sur-secuestrada_1_1389975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Aug 2019 20:16:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una niña soldado trata de reconstruir su vida en Sudán del Sur: "Antes de ser secuestrada tenía amigos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sudán del Sur,Niños soldados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pasó con los niños soldado secuestrados por Joseph Kony]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/despues-guerra-ninos-soldado-uganda_1_2145355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dfdb554-90f9-44c1-9cb9-b2a897cf1007_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pasó con los niños soldado secuestrados por Joseph Kony"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el norte de Uganda, muchos niños fueron secuestrados por los rebeldes hasta 2006, sufrieron abusos o vivieron hacinados en campos de desplazados internos, pero nunca recibieron la atención que necesitaban</p><p class="subtitle">"Me obligaron a dar una paliza brutal a un hombre, sentía tanto odio que solamente pensaba en matarlo", dice Kilama Adiction, reclutado con 13 años</p><p class="subtitle">La pobreza extrema y las enfermedades mentales continúan afectando a miles de personas en esta región</p></div><p class="article-text">
        En agosto del 2003, Kilama Adiction ten&iacute;a 13 a&ntilde;os y hab&iacute;a luchado en el Ej&eacute;rcito de Resistencia del Se&ntilde;or desde hac&iacute;a uno. Estaba en un campamento en Sud&aacute;n, cerca de la frontera ugandesa. Lo acompa&ntilde;aban cientos de rebeldes &ndash;la mayor&iacute;a ni&ntilde;os y adolescentes, como &eacute;l&ndash;, y un hombre se dirigi&oacute; a ellos. Alto, corpulento, con una voz grave. Quer&iacute;a saber si los soldados necesitaban algo.
    </p><p class="article-text">
        Kilama pens&oacute; que ese hombre se trataba, sin duda, de alg&uacute;n comandante. Alguien importante, a pesar de que nunca lo hab&iacute;a visto antes. La actividad en el campamento se hab&iacute;a detenido. Los dem&aacute;s cuchicheaban, hablaban bajito.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;No lo supe hasta un poco m&aacute;s tarde, y no pod&iacute;a creerlo &#8213;dice Kilama&#8213; ese hombre era Joseph Kony.
    </p><p class="article-text">
        Para Kilama y sus compa&ntilde;eros, Joseph Kony era el l&iacute;der incuestionable, un ser con poderes sobrenaturales y terribles, una especie de mago dispuesto a aplicar a sus enemigos los castigos m&aacute;s crueles. Por eso hab&iacute;an intentado imaginarlo muchas veces en los campamentos o despu&eacute;s de los combates.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, Kilama mir&oacute; sus botas cubiertas de barro, sus heridas, y se sinti&oacute; decepcionado.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;Despu&eacute;s de todo Kony era un humano, como cualquiera de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Kilama luch&oacute; durante m&aacute;s de tres a&ntilde;os con los rebeldes. Despu&eacute;s escap&oacute; en mitad de un combate. Como miles de menores soldados,<a href="http://www.observer.ug/news/headlines/51534-govt-has-abandoned-former-lra-abductees-gulu-leaders.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> solamente recibi&oacute; la atenci&oacute;n de un psic&oacute;logo durante dos meses, aunque este apoyo resulta vital.</a> En la actualidad, seg&uacute;n UNICEF, m&aacute;s de <a href="https://www.unicef.es/ninos-soldado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">300.000 ni&ntilde;os combaten en guerras de todo el mundo</a>. En lo que va de a&ntilde;o, algo m&aacute;s de 500 ni&ntilde;os soldados &ndash;los &uacute;ltimos el pasado 18 de abril&ndash; han sido puestos en libertad en la vecina Sud&aacute;n del Sur. 
    </p><h3 class="article-text">Joseph Kony, el &ldquo;hechicero del Nilo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        <a href="http://www.bbc.com/news/world-africa-17299084" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Kony</a>, mundialmente conocido por la<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Y4MnpzG5Sqc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> campa&ntilde;a Kony 2012</a> de Invisible Children, es el cabecilla del Ej&eacute;rcito de Resistencia del Se&ntilde;or (LRA), un grupo que luch&oacute; en el norte de Uganda desde 1986 hasta el 2006. Durante mucho tiempo, los milicianos nunca atacaron a los civiles: &uacute;nicamente quer&iacute;an derrocar al presidente Yoweri Museveni, imponer una sociedad nueva basada en los diez mandamientos cristianos y <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/programmes/newsnight/5124762.stm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acabar con la desigualdad</a> entre los pueblos del sur y del norte del pa&iacute;s, <a href="http://www.ijlass.org/data/frontImages/gallery/Vol._2_No._3/13.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que exist&iacute;a desde el per&iacute;odo colonial</a>.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os noventa, los soldados ugandeses colaboraron con los rebeldes sursudaneses. El presidente sudan&eacute;s Omar-al Bashir<a href="https://enoughproject.org/blog/lords-resistance-army-who-are-they" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> respondi&oacute; entregando armas y entrenamiento al LRA</a>, y los pueblos del norte de Uganda <a href="http://foreignpolicy.com/2010/02/11/africas-forever-wars/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convirtieron en sus v&iacute;ctimas principales</a>. Estos rebeldes asesinaron a m&aacute;s de 100.000 personas y <a href="https://reliefweb.int/report/uganda/some-66000-children-abducted-ugandas-lra-rebels-report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">secuestraron a al menos 66.000 ni&ntilde;os.</a> La mayor&iacute;a escap&oacute; poco tiempo despu&eacute;s; <a href="https://www.hrw.org/report/2003/03/28/stolen-children/abduction-and-recruitment-northern-uganda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros fueron utilizados como soldados o como esclavos sexuales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, los rebeldes se escondieron en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo en el 2006. Los militares reforzaron sus posiciones en el norte de Uganda y los combates terminaron, aunque la pobreza extrema y los trastornos mentales se extendieron por toda la regi&oacute;n y contin&uacute;an afectando a miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        En el 2005, la Corte Penal Internacional emiti&oacute;<a href="http://www.icc-cpi.int/iccdocs/doc/doc97185.PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una orden de captura</a> contra Joseph Kony. Estaba acusado de cometer cr&iacute;menes contra la humanidad y de guerra, y el Gobierno de EEUU ofreci&oacute; por su cabeza hasta cinco millones de d&oacute;lares. Durante seis a&ntilde;os, los militares ugandeses y estadounidenses <a href="https://www.washingtonpost.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rastrearon sus movimientos en las selvas</a> m&aacute;s remotas de Sud&aacute;n del Sur, Congo y la Rep&uacute;blica Centroafricana, pero<a href="http://www.observer.ug/news/headlines/52475-why-updf-abandoned-hunt-for-kony-in-car.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> nadie, todav&iacute;a, conoce d&oacute;nde se esconde</a>.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me obligaron a dar una paliza brutal a un hombre&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El Gobierno de Uganda oblig&oacute; a Kilama Adiction y su familia a establecerse en los campamentos de desplazados internos e impuso restricciones severas a su libertad de movimiento. &ldquo;En el campamento no ten&iacute;amos terrenos para cultivar. Depend&iacute;amos de las Naciones Unidas. No pod&iacute;amos comer todos los d&iacute;as. No hab&iacute;a letrinas, no hab&iacute;a le&ntilde;a para cocinar: era una vida miserable&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.unhcr.org/news/briefing/2012/1/4f06e2a79/unhcr-closes-chapter-ugandas-internally-displaced-people.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,8 millones de personas </a>se hacinaban en estos campamentos, donde <a href="https://reliefweb.int/report/uganda/health-and-mortality-survey-among-internally-displaced-persons-gulu-kitgum-and-pader" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el c&oacute;lera y otras enfermedades provocaron m&aacute;s muertes</a> que el propio conflicto. El subsecretario general de la Oficina de la ONU para la Coordinaci&oacute;n de Asuntos Humanitarios (OCHA) explic&oacute; que el norte de Uganda era uno de los peores desastres humanitarios del mundo en ese momento y uno de los menos conocidos. Los rebeldes y los soldados del Gobierno, mientras tanto, <a href="https://www.hrw.org/report/2005/09/20/uprooted-and-forgotten/impunity-and-human-rights-abuses-northern-uganda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segu&iacute;an perpetrando cr&iacute;menes</a>. Los militares tambi&eacute;n violaron, golpearon, arrestaron, torturaron y mataron a civiles en los campamentos de desplazados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Cinco d&iacute;as despu&eacute;s del duod&eacute;cimo cumplea&ntilde;os de Kilama, su madre, su hermano y &eacute;l abandonaron el campo para buscar un sitio mejor. &ldquo;Escuchamos las voces de los rebeldes en el camino: eran dos hombres armados. Intentamos escapar, pero ellos eran demasiado r&aacute;pidos. Mi madre se escondi&oacute; entre la vegetaci&oacute;n; mi hermano y yo fuimos capturados&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Kilama ahora habla despacio, pensando cada una de sus palabras. &ldquo;Me separaron de mi hermano. Fue la &uacute;ltima vez que lo vi. Nos llevaron a campamentos diferentes. Hab&iacute;a muchos soldados y me obligaron a golpear a un hombre. Una paliza brutal. Con palos. Ese hombre sangraba por todas partes. Gritaba de dolor. Pero yo ten&iacute;a que resistir, era como una prueba. Si no la superaba, morir&iacute;a. Sent&iacute;a tanto odio que solamente pensaba en matar a ese hombre&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Miles de ni&ntilde;os nunca han recibido la atenci&oacute;n necesaria</h3><p class="article-text">
        En el 2006, el 54% de <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18489768" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los adultos entrevistados en los campamentos de desplazados</a> internos ten&iacute;a s&iacute;ntomas de estr&eacute;s postraum&aacute;tico y el 67%, s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n. Todos los estudios recientes reflejan que la prevalencia de trastornos por estr&eacute;s postraum&aacute;tico todav&iacute;a es<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4513792/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &ldquo;inaceptablemente alta&rdquo;</a>, pero en el norte de Uganda apenas existen especialistas y hospitales, y pocas personas pueden pagar los medicamentos que necesitan.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Kilama regres&oacute; al campamento de desplazados donde viv&iacute;an sus padres, sus vecinos y familiares lo rechazaron. Ten&iacute;an rencor, o quiz&aacute;s miedo. Muchos pensaban que los milicianos introduc&iacute;an esp&iacute;ritus malignos en las personas que secuestraban. En la actualidad, <a href="http://www.ug.undp.org/content/dam/uganda/docs/UNDPUg2015_UgandaHDR2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s del 87% de los exni&ntilde;os soldados</a> son reconocidos como tales por sus vecinos, y con frecuencia les acusan sin pruebas de cometer cr&iacute;menes nuevos.
    </p><p class="article-text">
        El peri&oacute;dico <a href="https://www.google.com/url?q=https://www.newvision.co.ug&amp;ust=1525182300000000&amp;usg=AFQjCNGlA7e1uIFcSWh7ptKCixkpHmH2GQ&amp;hl=es&amp;source=gmail" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>New Vision</em></a> ha publicado que menos del 20% de los excombatientes que escaparon del LRA participaron en los programas de formaci&oacute;n e integraci&oacute;n del Gobierno. &ldquo;Nadie se preocupa por ellos. Creo que todav&iacute;a los ven como rebeldes. Se han convertido en ni&ntilde;os invisibles&rdquo;, coment&oacute; Macleod Baker Ochola, antiguo obispo y director de la Acholi Religious Leaders' Peace Initiative (ARLPI).
    </p><p class="article-text">
        Kilama se qued&oacute; en ese campamento de desplazados desde el 2005 hasta finales del 2006. Muchos amigos estaban muertos y dos hermanos hab&iacute;an sido secuestrados. No volvi&oacute; a verlos nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora Kilama tiene 27 a&ntilde;os y est&aacute; casado con dos mujeres  &ndash;la poligamia es normal en las zonas rurales&ndash;. Es padre de cuatro ni&ntilde;os. En ocasiones consigue alg&uacute;n trabajo en las aldeas de los alrededores o ayuda a sus vecinos a construir casas. Eso es todo. Sus ingresos siempre son bajos. Posee dos terrenos peque&ntilde;os donde cultiva patatas, cacahuetes, jud&iacute;as, mijo, ma&iacute;z y yuca. Las cosechas apenas alcanzan para alimentar a toda la familia.
    </p><p class="article-text">
        El norte de Uganda<a href="http://www.ug.undp.org/content/dam/uganda/docs/UNDPUg2015_UgandaHDR2015.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> presenta los peores &iacute;ndices de desarrollo humano</a> de todo el pa&iacute;s. En el distrito de Pader &ndash;donde vive Kilama&ndash; <a href="http://www.ubos.org/onlinefiles/uploads/ubos/census_2014_regional_reports/Census_2014_Report_Northern_Region.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 26% de los hogares no tiene dos mudas de ropa para todos sus miembros</a>, y solamente el 8% dispone de electricidad.
    </p><p class="article-text">
        Son las siete de la ma&ntilde;ana. Lawino &ndash;una de las esposas del joven&ndash; planta brotes de patatas en una parcela cuadrada, apenas siete u ocho metros en cada lado. La luz es gris, espesa, casi grumosa, como si el d&iacute;a se resistiera a comenzar. La tierra h&uacute;meda, oscura, huele a la tormenta pasada.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;Lo &uacute;nico que puede cambiar el futuro de mis hijos son unos estudios superiores &#8213;dice Kilama&#8213;. Pero no tenemos mucho dinero, y cuando terminen la escuela primaria tendr&aacute;n que ayudarnos en el campo: no tenemos otra opci&oacute;n, comemos lo que producimos. El futuro de mis hijos tampoco ser&aacute; bueno.
    </p><p class="article-text">
        Kilama est&aacute; preparando, agachado, surcos con su azada. Cuando termina de sembrar los &uacute;ltimos brotes de patatas, Lawino se sienta a descansar en un costado. Sus pies desnudos est&aacute;n cubiertos de tierra.
    </p><p class="article-text">
        &#8213;&iquest;Contar&aacute;s a tus hijos las cosas que hiciste durante la guerra?
    </p><p class="article-text">
        Kilama se incorpora despacio. 
    </p><p class="article-text">
        &#8213;S&iacute;. Cuando crezcan. Yo todav&iacute;a no he olvidado nada de lo que sucedi&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/despues-guerra-ninos-soldado-uganda_1_2145355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 May 2018 17:47:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué pasó con los niños soldado secuestrados por Joseph Kony]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Uganda,Niños soldados,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se duplica el número de niños soldado reclutados en el norte de África y Oriente Medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/duplica-reclutados-africa-oriente-medio_1_3195338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5e241ee-65a6-4a5d-b645-af7d60d97c62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se duplica el número de niños soldado reclutados en el norte de África y Oriente Medio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe señala que 28 millones de niños viviendo en países en guerra necesitan ayuda humanitaria</p><p class="subtitle">El nivel de escolarización en Oriente Medio y el Norte de África han retrocedido a niveles de hace diez años</p><p class="subtitle">Sólo en Yemen, 1.700 niños han sido reclutados como soldados en los tres años de conflicto en el país</p></div><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de ni&ntilde;os reclutados para luchar en conflictos de Oriente Medio y el Norte de &Aacute;frica se ha duplicado en un a&ntilde;o, seg&uacute;n ha revelado un an&aacute;lisis de la ONU. El incremento de ni&ntilde;os soldado en Siria, Yemen, Irak y otros pa&iacute;ses proviene de a&ntilde;os de violencia, desplazamientos y falta de servicios b&aacute;sicos, reduciendo as&iacute; las posibilidades&nbsp;de salir adelante para las familias, seg&uacute;n Unicef.
    </p><p class="article-text">
        Al menos&nbsp;<a href="https://www.unicef.org/media/media_100810.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de cada cinco ni&ntilde;os</a> en la regi&oacute;n &ndash;28 millones en total&ndash; necesitan asistencia humanitaria de inmediato. M&aacute;s del 90% de estos ni&ntilde;os viven en pa&iacute;ses afectados por conflictos, y en algunos casos las familias mandan a sus hijos a luchar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin un fin a la vista para estos conflictos, y con el declive de los recursos econ&oacute;micos de las familias, muchos no tienen otra alternativa que enviar a sus hijos a trabajar o casar pronto a sus hijas&rdquo;, explica Geert Cappelaere, director regional de Unicef. &ldquo;El n&uacute;mero de ni&ntilde;os afiliados a la lucha ha hecho m&aacute;s que duplicarse&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La agencia ha dicho que ha presenciado anteriormente casos en los que ni&ntilde;os han trabajado de porteadores, guardas, o de param&eacute;dicos, pero que ahora est&aacute; viendo c&oacute;mo ocupan roles m&aacute;s activos, llevando armas, encarg&aacute;ndose de puestos de control y siendo entrenados como soldados asalariados. El n&uacute;mero de ni&ntilde;os reclutados para luchar creci&oacute; de 576 en 2014 a 1.168 en 2015, seg&uacute;n <a href="https://childrenandarmedconflict.un.org/shock-at-the-scale-of-grave-violations-committed-against-children-in-2015/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cifras verificadas por la ONU</a>.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/temas/yemen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yemen</a> es particularmente grave, con cinco veces m&aacute;s ni&ntilde;os reclutados para conflictos armados en 2015 en comparaci&oacute;n con el a&ntilde;o anterior, aunque en Unicef creen que esta cifras son una estimaci&oacute;n a la baja. En&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/reclutamiento-soldados-violencia-Sudan-Sur_0_551895421.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sud&aacute;n</a> y en Libia tambi&eacute;n estaban siendo reclutados ni&ntilde;os como soldados.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os de violencia, desplazamientos y falta de servicios b&aacute;sicos han afectado principalmente a los ni&ntilde;os y amenazan con afectar su desarrollo normal, seg&uacute;n Unicef. &ldquo;El conflicto sigue privando de su infancia a millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&rdquo;, afirma Cappelaere. &ldquo;D&eacute;cadas de progreso est&aacute;n en peligro de verse revertidas a lo largo de Oriente Medio y el Norte de &Aacute;frica.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Las infraestructuras civiles &ndash;incluidos hospitales e instalaciones sanitarias, de agua, y de energ&iacute;a&ndash; han sido objeto de ataques en pa&iacute;ses como Yemen, Siria, e Irak. Millones de familias se han visto obligadas a huir de sus hogares, algunas de ellas en repetidas ocasiones, y bajo fuego.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, la ONU comunic&oacute; que 1.700 ni&ntilde;os, algunos de hasta 10 a&ntilde;os, han sido reclutados para luchar en el conflicto de Yemen que ya va por su tercer a&ntilde;o. La deteriorada situaci&oacute;n del pa&iacute;s lo convierte en la peor crisis humanitaria del mundo, con casi 18,8 millones de personas necesitadas de ayuda y siete millones al borde de la hambruna.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de la mitad de las instalaciones m&eacute;dicas del pa&iacute;s est&aacute;n fuera de servicio, las instalaciones de agua han sido destruidas y m&aacute;s de 15 millones de ni&ntilde;os carecen de&nbsp;infraestructuras sanitarias y de agua. El pa&iacute;s se encuentra asolado por el peor brote de&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2017/aug/11/yemen-aid-offers-only-hope-of-survival-in-cholera-epidemic-says-priti-patel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;lera</a> del mundo, con m&aacute;s de 610.00 casos hasta la fecha. M&aacute;s de&nbsp;<a href="http://reliefweb.int/report/syrian-arab-republic/282-million-children-need-middle-east-north-africa-enar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2.000 personas</a> han muerto desde abril del a&ntilde;o pasado de esta infecci&oacute;n bacteriana &ndash;muy contagiosa pero curable&ndash;, con miles de casos nuevos cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de Siria y de otros pa&iacute;ses receptores de refugiados, como el L&iacute;bano o Jordania, alrededor de 12 millones de ni&ntilde;os sirios precisan de ayuda humanitaria, seg&uacute;n Unicef. Aproximadamente dos millones de ni&ntilde;os en Siria viven en zonas de dif&iacute;cil acceso o sitiadas, que han recibido asistencia humanitaria escasa en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En Irak, m&aacute;s de cinco millones de ni&ntilde;os necesitan asistencia al intensificarse las luchas, como en los casos de Tel Afar y de Mosul. Necesitan comida, refugio y educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la franja de Gaza, la actual crisis energ&eacute;tica ha reducido el acceso al agua en un 30%. Se han duplicado en tres meses los casos de diarrea en ni&ntilde;os, seg&uacute;n ha comunicado la agencia de la ONU.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os en Oriente Medio y el Norte de &Aacute;frica han sufrido niveles de violencia sin precedentes y han sido testigo de horrores que nadie tendr&iacute;a que presenciar. Si la violencia y las guerras contin&uacute;an, las consecuencias &ndash;no s&oacute;lo para la regi&oacute;n sino para el mundo en general&ndash; ser&aacute;n nefastas.&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/amnistiaespana/gobiernos-implicados-conflictos-reclutamiento-soldados_6_610398969.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los l&iacute;deres mundiales</a> tienen que esforzarse mucho m&aacute;s para poner fin a la violencia por el bien de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as y &nbsp;de su futuro,&rdquo; afirma&nbsp;Cappelaere.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, cifras de Unicef mostraron c&oacute;mo est&aacute; afectando la guerra a las oportunidades educativas de la infancia. Los conflictos en Irak y en Siria han significado que 3,4 millones de ni&ntilde;os m&aacute;s no puedan ir a la escuela, haciendo que el n&uacute;mero de menores&nbsp;<a href="http://www.un.org/sustainabledevelopment/blog/2017/09/conflict-widespread-poverty-stall-progress-on-education-rates-over-past-decade-unicef/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no escolarizados</a>&nbsp;en Oriente Medio y el Norte de &Aacute;frica vuelva a niveles del a&ntilde;o 2007: 16 millones de ni&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Karen McVeigh]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/duplica-reclutados-africa-oriente-medio_1_3195338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2017 17:02:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se duplica el número de niños soldado reclutados en el norte de África y Oriente Medio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Niños soldados,Oriente Medio,Crisis humanitaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Tribunal Penal Internacional juzga al niño soldado que se convirtió en un líder sanguinario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/tribunal-penal-internacional-dominic-ongwen_1_3695217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54e7b133-3e8a-4d59-a2de-1f1d8e4278dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Tribunal Penal Internacional juzga al niño soldado que se convirtió en un líder sanguinario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El antiguo jefe del Ejército de Resistencia del Señor en Uganda comparece ante el TPI por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad</p><p class="subtitle">Ongwen fue un niño soldado y se cree que fue secuestrado por el LRA cuando tenía nueve años</p></div><p class="article-text">
        El&nbsp;antiguo jefe de una milicia&nbsp;que particip&oacute; en&nbsp;la campa&ntilde;a de violencia en <a href="https://www.theguardian.com/world/uganda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uganda</a> comparece ante un tribunal internacional en uno de los juicios m&aacute;s importantes en sus 14 a&ntilde;os de historia. Dominic Ongwen era uno de los l&iacute;deres m&aacute;s temidos del Ej&eacute;rcito de Resistencia del Se&ntilde;or (LRA, por sus siglas en ingl&eacute;s), una secta a la que se responsabiliza por la muerte de unas 10.000 personas y el secuestro de 60.000 ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ongwen est&aacute; acusado de cr&iacute;menes de guerra y <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">delitos de lesa humanidad</a>, incluyendo asesinatos, saqueos y trata de personas, en el norte de Uganda y en pa&iacute;ses vecinos. Los cargos espec&iacute;ficos que se han le&iacute;do este martes se enfocan en una serie de ataques a campos de refugiados entre 2004 y 2005, pero a Ongwen se le responsabiliza por much&iacute;simas otras atrocidades.
    </p><p class="article-text">
        Una de las acusaciones m&aacute;s graves implica un ataque del LRA a los campos del noreste del Congo en diciembre de 2009. Durante los cuatro d&iacute;as que dur&oacute; el ataque, fueron asesinados 350 civiles y 250 fueron secuestrados (80 de ellos eran ni&ntilde;os). Ongwen podr&iacute;a ser condenado a <a href="https://www.theguardian.com/law/2016/mar/27/dominic-ongwen-war-crimes-trial-former-child-soldier-icc-uganda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cadena perpetua</a>. Se ha declarado <a href="https://www.theguardian.com/law/2016/mar/27/dominic-ongwen-war-crimes-trial-former-child-soldier-icc-uganda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inocente</a>.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.hrw.org/news/2016/12/05/icc-first-lords-resistance-army-trial-begins" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">juicio ha sido elogiado</a>&nbsp;por grupos&nbsp;de derechos humanos. Elise Keppler, directora adjunta de justicia internacional de Human Rights Watch, afirm&oacute; que &ldquo;es un importante paso en el camino de la justicia por las atrocidades cometidas por el LRA&rdquo;. Pero determinar la inocencia o culpabilidad de Ongwen no ser&aacute; tan sencillo como podr&iacute;a sugerir la cantidad de pruebas&nbsp;presentadas por el fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Ongwen fue un ni&ntilde;o soldado y se cree que fue secuestrado por el LRA cuando ten&iacute;a nueve a&ntilde;os. Por eso, seg&uacute;n su equipo de abogados y algunos analistas, es a la vez v&iacute;ctima y responsable.
    </p><p class="article-text">
        Ledio Cakaj, autor de&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2016/nov/09/scars-body-soul-joseph-kony-bodyguard-when-the-walking-defeats-you-ledio-cakaj-book-extract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>When the Walking Defeats You</em></a>, un libro que narra la experiencia de un guardaespaldas&nbsp;de <a href="https://www.theguardian.com/world/2012/mar/08/joseph-kony-child-soldiers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Kony</a>, l&iacute;der del LRA, dijo: &ldquo;Muchos de estos miembros del LRA, que son considerados criminales, en primer lugar fueron de alguna forma v&iacute;ctimas. Es un tema muy complicado. Hay cuestiones muy interesantes para analizar en un caso como &eacute;ste&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Los abogados de la defensa argumentar&aacute;n que muchas de las pruebas contra Ongwen no son fiables&nbsp;y dir&aacute;n que su cliente qued&oacute; traumatizado durante su secuestro. &ldquo;Fue torturado, lo obligaron a ver asesinatos, lo usaron como ni&ntilde;o soldado. Incluso el fiscal ha dicho que todo lo que le pas&oacute; es un factor atenuante importante&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Thomas Obhof, abogado estadounidense residente en Uganda y parte del equipo de la defensa.
    </p><p class="article-text">
        Se supone que el fiscal enfatizar&aacute; que la violencia, la aptitud y la lealtad de este exjefe&nbsp;del LRA lo ayudaron a escalar r&aacute;pidamente en la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Algunos ugandeses han pedido que se le perdone. &ldquo;Quiero que se perdone al se&ntilde;or&nbsp;Ongwen como nos han perdonado a otros secuestrados rebeldes, porque la Biblia dice que debemos perdonar&rdquo;, declara <a href="http://www.monitor.co.ug/News/National/Former-LRA-abductee-pleads-forgiveness-for-Ongwen/-/688334/3048274/-/yykjxpz/-/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dominic Ecodu</a>, que pas&oacute; diez a&ntilde;os con el LRA despu&eacute;s de siete a&ntilde;os de secuestro.
    </p><p class="article-text">
        Nadie duda del salvajismo de Kony y sus compa&ntilde;eros. El LRA estuvo en guerra en cinco pa&iacute;ses del este y el centro de <a href="https://www.theguardian.com/world/africa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a> durante casi 30 a&ntilde;os y utiliz&oacute; la mutilaci&oacute;n como castigo, adem&aacute;s de secuestrar y violar ni&ntilde;as.
    </p><h3 class="article-text">Todav&iacute;a les temen los civiles</h3><p class="article-text">
        Se cree que el grupo ahora est&aacute; integrado de 100 combatientes, pero todav&iacute;a es temido por civiles en poblados remotos y es fuente de inspiraci&oacute;n para otros grupos paramilitares que copian sus brutales m&eacute;todos. Cada semana llegan <a href="https://www.lracrisistracker.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informes de nuevos ataques</a>.
    </p><p class="article-text">
        Joseph Akweyu Manoba, un abogado ugand&eacute;s designado por el Tribunal Penal Internacional para representar a 1.500 supuestas v&iacute;ctimas de Ongwen, dijo que ninguno de sus representados cree que Ongwen sea una v&iacute;ctima. &ldquo;Me dicen que si el TPI no lo condena y regresa a Uganda, lo matar&aacute;n ellos mismos&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Ongwen tambi&eacute;n es importante por otras razones. De los cinco jefes&nbsp;del LRA <a href="https://www.icc-cpi.int/pages/item.aspx?name=warrant+of+arrest+unsealed+against+five+lra+commanders" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">imputados por el TPI </a> hace once a&ntilde;os, s&oacute;lo Ongwen y Kony siguen con vida. A pesar de que se ofrece una recompensa de 4,7 millones de euros por informaci&oacute;n sobre su paradero, Kony contin&uacute;a pr&oacute;fugo. Se han invertido much&iacute;simos recursos para armar los casos contra los l&iacute;deres del LRA, cuyas &oacute;rdenes de arresto fueron primeramente emitidas por el TPI.
    </p><p class="article-text">
        El TPI, fundado en 2002 con el prop&oacute;sito de juzgar a criminales que escapan de los sistemas de justicia locales, ha sido muy criticado en &Aacute;frica por los que lo ven como una instituci&oacute;n racista e imperialista. Nueve de cada diez casos investigados por el TPI tienen que ver con&nbsp;presuntos cr&iacute;menes en &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Los defensores alegan que la mayor&iacute;a de las investigaciones han surgido de peticiones&nbsp;expl&iacute;citas o cesiones de jurisdicci&oacute;n de los gobiernos de los pa&iacute;ses donde presuntamente se han cometido los cr&iacute;menes, como es el caso de Uganda. Otros se&ntilde;alan que las cr&iacute;ticas a la instituci&oacute;n llegaron en 2009 cuando se comenz&oacute; a investigar presuntos delitos cometidos por l&iacute;deres actuales o por sus socios. A pesar de esto, el TPI, que cuenta con un presupuesto anual de m&aacute;s de 150 millones de euros, ha hecho muchos avances en los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre,&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2016/sep/27/timbuktu-shrines-icc-sentences-islamic-militant-nine-years-destruction-ahmad-al-faqi-al-mahdi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conden&oacute; a Ahmad al-Faqi al-Mahdi</a> a nueve a&ntilde;os de c&aacute;rcel despu&eacute;s de que se declarara culpable de destrozar santuarios que formaban parte del patrimonio de la humanidad de la Unesco&nbsp;en Timbuktu, Mali, cuando la ciudad fue <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/aug/21/ahmad-al-mahdi-trial-the-hague-timbuktu-cultural-destruction" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tomada por radicales&nbsp;isl&aacute;micos</a> en 2012.
    </p><p class="article-text">
        Sud&aacute;frica, Gambia y Burundi han <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/nov/18/african-exodus-international-criminal-court-kofi-annan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciado su retirada</a> de la Corte, pero es posible que ninguno se marche.
    </p><p class="article-text">
        El presidente electo de Gambia, Adama Barrow, que <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/dec/02/the-gambia-president-jammeh-concede-defeat-in-election" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">venci&oacute; al l&iacute;der autoritario</a> Yahya Jammeh en las elecciones de la semana pasada, dijo que el pa&iacute;s seguir&aacute; comprometido con el TPI. El lunes, el principal partido de la oposici&oacute;n sudafricana present&oacute; una demanda&nbsp;para bloquear los planes del gobierno <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/oct/21/south-africa-to-quit-international-criminal-court-document-shows" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de retirarse del TPI</a>, alegando que ser&iacute;a inconstitucional.
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos ugandeses podr&aacute;n ver el juicio contra Ongwen en La Haya porque la Torte ha preparado &ldquo;sitios de visita&rdquo; donde se cometieron algunos de presuntos cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        Pero Keppler advierte que muchas v&iacute;ctimas no obtendr&aacute;n justicia, sea cual sea el resultado. &ldquo;El juicio contra Ongwen cubre importantes cr&iacute;menes, pero no abarca todas las atrocidades que cometi&oacute; el LRA en Uganda&rdquo;, afirm&oacute;. &ldquo;Es una verdadera derrota de las v&iacute;ctimas del LRA en [la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del] Congo, la Rep&uacute;blica Centroafricana y Sud&aacute;n del Sur&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Luc&iacute;a Balducci
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jason Burke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/tribunal-penal-internacional-dominic-ongwen_1_3695217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Dec 2016 19:04:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Tribunal Penal Internacional juzga al niño soldado que se convirtió en un líder sanguinario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,África,Uganda,Niños soldados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reclutamiento de niños soldados aumenta en Sudán del Sur tras la violencia desatada este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/reclutamiento-soldados-violencia-sudan-sur_1_3860368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9af454a-3819-4acc-b829-0fe397594db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reclutamiento de niños soldados aumenta en Sudán del Sur tras la violencia desatada este verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de los combates de julio en la capital, con unos 300 muertos, Unicef ha observado un repunte en la captación de menores en "todos los bandos"</p><p class="subtitle">La ONU estima que 16.000 niños han sido reclutados por las distintas fuerzas armadas desde que la guerra civil comenzó en diciembre de 2013</p><p class="subtitle">"No hay nada bueno en ser soldado. Me gustaba el dinero que me daban, aunque no lo que me hacían hacer con las armas", dice Gatkuoth, de 15 años</p></div><p class="article-text">
        Relatan escenas de guerra aunque no deber&iacute;an haber vestido nunca un traje militar. &ldquo;Luchamos y luchamos, ech&eacute; a correr y me dispararon. Ca&iacute; al suelo y empec&eacute; a sangrar por la boca&rdquo;. Boto tiene 16 a&ntilde;os y ya ha tenido que esquivar la muerte en un conflicto armado, el de Sud&aacute;n del Sur.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s de la firma de un acuerdo de paz, el fin de la guerra civil no llega. Y, no solo eso: tras los enfrentamientos de julio que se cobraron al menos 300 vidas, Unicef alerta de un repunte en el reclutamiento de ni&ntilde;os soldados.
    </p><p class="article-text">
        Boto, liberado en 2015, no quiere pensar en volver a coger un fusil. &ldquo;No tengo necesidad, como ni&ntilde;o, de ir a luchar por nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La vida como ni&ntilde;o soldado de Boto, recogida por Naciones Unidas en un v&iacute;deo, se suma al relato de otros menores que han alcanzado la libertad recientemente. Los nombres de todos ellos son ficticios para proteger su identidad. Como la de Gatkuoth, de 15 a&ntilde;os, al que un grupo armado arrebat&oacute; la infancia a los 13. &ldquo;No me gustaba ser un soldado. No hay nada bueno en serlo. Me gustaba el dinero que me daba el Ej&eacute;rcito, aunque no lo que me hac&iacute;a hacer con las armas&rdquo;, contaba el menor el 16 de agosto en una escuela primaria de Bentiu, en el Estado de Unity.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        Tras intentar escapar varias veces sin &eacute;xito, Gatkuoth fue liberado y ahora vive con su t&iacute;a. En <a href="http://victimasolvidadas.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el conflicto que comenz&oacute; en diciembre de 2013</a> entre los partidarios del presidente, Salva Kiir, y su antiguo vicepresidente, Riek Machar, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/ninos-soldados-dejaron-fusiles-aulas_0_373063020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Unicef ha trabajado en la liberaci&oacute;n de menores</a> por parte de grupos armados. Con el pico de violencia registrado en julio, la organizaci&oacute;n teme que las partes enfrentadas vuelvan a caer con m&aacute;s frecuencia en esta forma de engordar sus filas.
    </p><p class="article-text">
        Unicef estima que 16.000 ni&ntilde;os han sido reclutados por las distintas fuerzas militares desde que la crisis comenz&oacute; hace casi tres a&ntilde;os. En general, la mayor&iacute;a de menores soldados son ni&ntilde;os, pero las ni&ntilde;as tambi&eacute;n sufren estas pr&aacute;cticas, a las que se suma la violencia espec&iacute;fica de g&eacute;nero. &ldquo;Algunas son convertidas en esclavas sexuales&rdquo;, explica Blanca Carazo, responsable de proyectos de Unicef Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En agosto de 2015, las partes enfrentadas rubricaron un acuerdo de paz que no se refleja en las calles. Este a&ntilde;o, 650 ni&ntilde;os han sido reclutados por grupos armados en Sud&aacute;n del Sur, seg&uacute;n los c&aacute;lculos de la ONU. En el &uacute;ltimo mes, en mayor n&uacute;mero aunque Unicef no se atreve a dar todav&iacute;a cifras concretas. &ldquo;Todo est&aacute; asociado con <a href="http://www.efe.com/efe/espana/mundo/alto-el-fuego-en-sudan-del-sur-tras-cuatro-dias-de-combates-y-300-muertos/10001-2982402" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la nueva fase del conflicto que empez&oacute; en julio</a> de este a&ntilde;o, sobre todo lo hemos visto en Juba, la capital&rdquo;, a&ntilde;ade Carazo.
    </p><p class="article-text">
        Save The Children, que tambi&eacute;n trabaja con menores soldados en el pa&iacute;s africano, ratifica la tendencia al alza. &ldquo;En Sud&aacute;n del Sur todos los grupos armados utilizan o intentan utilizar la mano de obra barata de los ni&ntilde;os. Se usa la infancia como arma de guerra, no solo son obedientes y baratos, sino que sus familias van a estar detr&aacute;s de ellos&rdquo;, sostiene David del Campo, director de Cooperaci&oacute;n Internacional de la organizaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Todos los grupos armados son culpables</h3><p class="article-text">
        La ONU tambi&eacute;n denuncia que todos los bandos incorporan a menores entre sus efectivos. En su informe anual sobre la repercusi&oacute;n de los conflictos en los ni&ntilde;os <a href="https://childrenandarmedconflict.un.org/countries-caac/south-sudan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as&iacute; lo detalla</a> y Human Rights Watch (HRW) pone nombre a 15 comandantes y oficiales que incurrieron en estas pr&aacute;cticas en <a href="https://www.hrw.org/news/2015/12/14/south-sudan-terrifying-lives-child-soldiers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>, tras entrevistar a 101 menores soldados.
    </p><p class="article-text">
        Un documento interno de las Naciones Unidas, <a href="http://www.cbsnews.com/news/un-south-sudan-government-recruited-child-soldiers-as-young-as-12/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al que tuvo acceso la agencia AFP</a>, apunta que el Gobierno de Sud&aacute;n del Sur reclut&oacute; de manera forzosa a ni&ntilde;os de una aldea en la segunda semana de agosto. Algunos ten&iacute;an 12 a&ntilde;os. Aunque los est&aacute;ndares internacionales de derechos humanos condenan la inclusi&oacute;n de cualquier menor de 18 a&ntilde;os en grupos armados, en el caso de los que no alcanzan los 15 constituye un crimen de guerra, seg&uacute;n el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
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        Sud&aacute;n del Sur tiene adem&aacute;s la mayor proporci&oacute;n de ni&ntilde;os que no acuden a la escuela del mundo, con m&aacute;s de la mitad fuera de las aulas. 250.000 ni&ntilde;os sufren desnutrici&oacute;n aguda grave, m&aacute;s de 13.000 est&aacute;n en paradero desconocido y aproximadamente 900.000 menores se vieron forzados a desplazarse internamente.
    </p><h3 class="article-text">La relaci&oacute;n con la crisis alimentaria</h3><p class="article-text">
        Combatir cada una de esas heridas de la guerra cuanto antes es fundamental, advierte Unicef. &ldquo;Cuanto m&aacute;s tiempo pasa un ni&ntilde;o dentro de un grupo armado, m&aacute;s dif&iacute;cil es que sea rescatado y que no vuelva a recaer&rdquo;, afirma Blanca Carazo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un ni&ntilde;o pasa a ser soldado en un d&iacute;a, pero hace falta mucho trabajo e inversi&oacute;n para que salga de ello&rdquo;, sostiene David del Campo. El aporte econ&oacute;mico de alistar a un menor en un grupo armado supone un alivio econ&oacute;mico para algunas familias que no pueden rechazar, explican en Save The Children.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20160807/403743767097/sudan-del-sur-violaciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El aumento de la violencia sexual en los &uacute;ltimos meses</a> &ndash; &ldquo;que se utiliza cada vez m&aacute;s como arma de guerra, para sembrar el miedo&rdquo;, dice Carazo&ndash; ha llegado incluso a escasos metros de los centros de protecci&oacute;n de civiles gestionados por la ONU.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la portavoz de Unicef, estas agresiones brutales tambi&eacute;n encuentran sus v&iacute;nculos con la falta de recursos b&aacute;sicos y su encarecimiento. &ldquo;Las familias que viven en los centros de protecci&oacute;n sufren escasez y las mujeres salen a buscar alimentos y productos b&aacute;sicos, los hombres no se atreven, y ah&iacute; es cuando son atacadas. Es una espiral de violaci&oacute;n de derechos, unida a una situaci&oacute;n de falta de acceso a servicios b&aacute;sicos muy dura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unicef reconoce que los retos son muchos, para lo que es necesario m&aacute;s inversi&oacute;n. La recompensa es enorme, recuerdan. Luchar contra el estigma y el miedo en las comunidades al retorno de los menores, que en ocasiones se vieron obligados a atacar a sus familias o vecinos, es fundamental para conseguir <a href="https://www.youtube.com/watch?v=HKWH-KY1wBY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reencuentros como estos</a>. Gatkuoth quiere ser m&eacute;dico &ldquo;para ayudar a mi gente&rdquo;. Boto lo tiene claro: &ldquo;No volver&iacute;a ni por todo el oro del mundo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Laura Olías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/reclutamiento-soldados-violencia-sudan-sur_1_3860368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Aug 2016 18:08:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El reclutamiento de niños soldados aumenta en Sudán del Sur tras la violencia desatada este verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños soldados,Sudán del Sur,UNICEF,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se multiplica el número de niños que el Estado Islámico envía a luchar y morir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/multiplica-numero-islamico-luchar-morir_1_4145513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5e241ee-65a6-4a5d-b645-af7d60d97c62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una imagen de propaganda del ISIS durante un entrenamiento de niños soldado. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio ha analizado una muestra de 89 menores muertos: uno de cada tres falleció durante enfrentamientos armados, y  otro 39% murió mientras conducía coches bomba</p></div><p class="article-text">
        El Estado Isl&aacute;mico (EI) est&aacute; enviando ni&ntilde;os y adolescentes a luchar y a inmolarse como terroristas suicidas a un ritmo sin precedentes.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un informe de la Universidad de Georgia (EEUU), los menores involucrados provienen de al menos 14 pa&iacute;ses diferentes y m&aacute;s del 60% ten&iacute;a entre 12 y 16 a&ntilde;os. Los datos surgieron despu&eacute;s de revisar las cuentas en Twitter y el servicio de mensajer&iacute;a encriptado Telegram donde el EI da noticia de las muertes.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el informe, que se llev&oacute; a cabo entre principios de 2015 y finales de enero de este a&ntilde;o, la tasa de muertes es el doble para los miembros del EI que no llegan a los 18 a&ntilde;os. En total, un 39% de los j&oacute;venes atac&oacute; objetivos enemigos conduciendo coches o camiones cargados con explosivos. Poco m&aacute;s de un 33% perdi&oacute; la vida como soldados.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores revelaron que, en enero de 2016 y con relaci&oacute;n al mismo mes de 2015, se multiplicaron por m&aacute;s de tres las operaciones donde ni&ntilde;os y j&oacute;venes asum&iacute;an el papel de terroristas suicidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El EI ha defendido tan arduamente la movilizaci&oacute;n de ni&ntilde;os (a un nivel muy poco frecuente, incluso para organizaciones extremistas violentas) que hace pensar en problemas organizativos mucho mayores que los beneficios propagand&iacute;sticos que pueda proporcionar a corto plazo&rdquo;, dice el informe.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Charlie Winter, coautor del informe, es llamativo que el EI no utilice a los ni&ntilde;os de una forma sustancialmente diferente a como usa a los soldados adultos. &ldquo;La manera en que se utiliza a los ni&ntilde;os es, quiz&aacute;s, contradictoria en el contexto de la preferencia de los ni&ntilde;os soldados. No los utilizan para alentar a las tropas del EI ni tampoco les dan funciones que los adultos no puedan cumplir&rdquo;, explica Winter.
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        &ldquo;A decir verdad, los propagandistas del EI no tratan de manera especial a ni&ntilde;os y j&oacute;venes. Los reconocen de la misma manera que a los adultos. Y este reconocimiento se hace junto a los adultos en vez de darles uno diferente por sus pocos a&ntilde;os. La edad es casi un hecho fortuito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En las publicaciones del EI no hab&iacute;a informaci&oacute;n clara sobre la edad de los muertos, pero seg&uacute;n Winter los investigadores pudieron clasificarlos usando las teor&iacute;as de desarrollo infantil. Se cree que en todas las muestras que se tomaron la edad era de 18 a&ntilde;os o menos.
    </p><p class="article-text">
        La lista de muertos incluye a Talha Asmal (17), de Dewsbury (Reino Unido), inmolado el a&ntilde;o pasado en la ciudad iraqu&iacute; de Baiji. Semanas despu&eacute;s de su muerte, un im&aacute;n de su zona, Qari Assim, acus&oacute; a los l&iacute;deres del EI de comportarse como &ldquo;ped&oacute;filos&rdquo; por adiestrar a personas tan j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a metropolitana de Londres inform&oacute; en agosto que, por el temor de que se hubieran radicalizado, la justicia familiar intervino en casos de m&aacute;s de 30 ni&ntilde;os del Reino Unido. Seg&uacute;n el subcomisario Mark Rowley, m&aacute;ximo responsable de la lucha antiterrorista en el pa&iacute;s, algunos parec&iacute;an &ldquo;beb&eacute;s alzados en armas&rdquo;. Las edades oscilaban entre los 2 y los 17 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La lista de muertes analizada por la Universidad de Georgia tambi&eacute;n incluye a un ciudadano franc&eacute;s y a Jack Bilardi, un australiano de 18 a&ntilde;os que antes de ir a pelear para el EI ten&iacute;a planeado atentar en varias zonas de Melbourne.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Winter, el EI ha estado adoctrinando y entrenando ni&ntilde;os durante a&ntilde;os y ahora los est&aacute; &ldquo;alimentando a cuentagotas con el proyecto militar del EI&hellip; [aunque] cada vez m&aacute;s r&aacute;pido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El peri&oacute;dico&nbsp;<a href="http://www.theguardian.com/world/2015/dec/07/leaked-isis-document-reveals-plan-building-state-syria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian public&oacute; documentos internos del EI</a> en los que se ve c&oacute;mo el grupo terrorista plane&oacute; entrenar y armar a los ni&ntilde;os en campos especialmente pensados para los &ldquo;cachorros del califato&rdquo;. Los autores del informe ven probable que en los pr&oacute;ximos enfrentamientos armados se planteen problemas &eacute;ticos debido al empleo de ni&ntilde;os soldado por parte del EI.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es evidente que los l&iacute;deres del Estado Isl&aacute;mico entienden que, a largo plazo, hay espacio para los j&oacute;venes en su campa&ntilde;a yihadista. En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, y aunque es probable que los j&oacute;venes integrantes de hoy se conviertan ma&ntilde;ana en terroristas adultos, los problemas &eacute;ticos y morales que genera luchar contra soldados tan j&oacute;venes seguramente entrar&aacute;n a formar parte del debate en el seno de la coalici&oacute;n internacional que enfrenta a los terroristas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[The Guardian]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/multiplica-numero-islamico-luchar-morir_1_4145513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2016 22:56:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se multiplica el número de niños que el Estado Islámico envía a luchar y morir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isis,Oriente Medio,Estado Islámico,Niños soldados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De héroe a mártir: el niño soldado que fue asesinado por los talibanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/heroe-afgano-anos-asesinado-talibanes_1_4207414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38685dbc-c924-47fd-b960-c6fb45f90bb1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Wasil Ahmad, el niño soldado que se ha convertido en un mártir en Afganistán/ Foto: Twitter"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Wasil Ahmad, de diez años, se ha convertido en un oscuro mártir para Afganistán tras ayudar presuntamente a acabar con el asedio y ser asesinado por los talibanes</p><p class="subtitle">Las organizaciones acusan a la policía y al ejército de usar a niños soldado en algunas de sus operaciones más peligrosas</p></div><p class="article-text">
        Wasil Ahmad iba camino de la escuela cuando los talibanes le dispararon a principios de esta semana en un acto de venganza contra el ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os que luch&oacute; con una milicia gubernamental en el sur de Afganist&aacute;n. Su breve carrera militar y muerte brutal han puesto el foco sobre dos de los problemas m&aacute;s extendidos del pa&iacute;s: los ni&ntilde;os soldado y una guerra civil cada vez m&aacute;s cruenta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Unos le convirtieron en una celebridad y otros le asesinaron. Ambas partes ignoraron la ley y actuaron de forma il&iacute;cita&rdquo;, dijo Rafiul&aacute; Baidar, portavoz de la comisi&oacute;n independiente afgana por los derechos humanos, en declaraciones a Associated Press. &ldquo;Seguramente utiliz&oacute; el arma para vengar la muerte de su padre, pero es ilegal que la polic&iacute;a le proclamase como h&eacute;roe y revelase su identidad, especialmente a los insurgentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones por los derechos humanos han advertido durante a&ntilde;os de que el reclutamiento de ni&ntilde;os es una pr&aacute;ctica com&uacute;n entre los polic&iacute;as y el Ej&eacute;rcito de Afganist&aacute;n, aunque reclutarlos cuando est&aacute;n a&uacute;n en la ense&ntilde;anza primaria es poco habitual.
    </p><p class="article-text">
        Su rostro regordete, sin rastro de barba adolescente, le convirtieron en una especie de extra&ntilde;a celebridad tras ayudar presuntamente a los milicianos de la provincia sure&ntilde;a de Uruzgan a terminar con el asedio de los talibanes.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de las redes sociales le muestran con un casco demasiado grande para su cabeza y aferrando firmemente un fusil autom&aacute;tico que parece demasiado grande para &eacute;l. En otra fotograf&iacute;a, posa vestido con un ancho uniforme de polic&iacute;a mientras los altos cargos cubren sus hombros con estridentes guirnaldas multicolores. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/694763778974597121?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En una tercera, Wasil aparece cargando un cintur&oacute;n de municiones para adultos. Ahmad tom&oacute; las armas junto a su t&iacute;o Mul&aacute; Abdul Samad, un antiguo insurgente que se pas&oacute; al bando del Gobierno, despu&eacute;s de que los talibanes matasen a su padre e hiriesen a Samad despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El veterano caudillo manifest&oacute; que su sobrino hab&iacute;a dirigido a decenas de hombres durante un mes mientras &eacute;l se recuperaba de las heridas. El familiar afirmaba que incluso hab&iacute;a disparado con el lanzagranadas desde el tejado a los insurgentes que les rodeaban en el distrito de Khas Uruzgan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luch&oacute; como si fuera un milagro&rdquo;, <a href="http://www.nytimes.com/2016/02/03/world/asia/afghanistan-taliban-child-soldiers.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declaraba Samad al New York Times</a>. Cuando levantaron el bloqueo, el grupo fue enviado a la capital de la provincia, Tirin Kot, donde Ahmad fue exhibido delante de la prensa. Esta demostraci&oacute;n p&uacute;blica significaba el fin de su carrera militar, por lo menos hasta dentro de unos a&ntilde;os. El ni&ntilde;o regres&oacute; a la escuela y se mud&oacute; a vivir con sus parientes, que segu&iacute;an elogiando su decisi&oacute;n y alentando su sue&ntilde;o de volver a la batalla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se hizo un acto en la sede de la polic&iacute;a, donde los altos cargos hablaban de su valent&iacute;a y coraje&rdquo;, detall&oacute; el jefe provincial de la polic&iacute;a, Mohamed Karim Khadimzai, al peri&oacute;dico estadounidense. &ldquo;Yo me opuse y aconsej&eacute; a los oficiales que le animasen a ir al colegio en lugar de que empujarle a la actividad militar, que arruinar&iacute;a su futuro. Es demasiado joven para ponerle una pistola en la mano&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un final injusto</h3><p class="article-text">
        Ahmad iba camino al colegio cuando los talibanes le asesinaron con dos balas en la cabeza, un crimen que reivindicaron posteriormente en su p&aacute;gina web, seg&uacute;n Associated Press.
    </p><p class="article-text">
        El presidente Ashraf Ghani ha dado &oacute;rdenes estrictas contra el uso de los ni&ntilde;os por parte del Ej&eacute;rcito, pero su la aplicaci&oacute;n de la orden est&aacute; siendo &ldquo;lenta y dif&iacute;cil&rdquo;, seg&uacute;n la <a href="https://twitter.com/ChildSoldiersIn/status/694903796577734656" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONG Child Soldiers International</a>. &ldquo;Existe una carencia de voluntad pol&iacute;tica para afrontar este asunto. Hay un compromiso espec&iacute;fico del Gobierno por defenderlo pero no se est&aacute;n aplicando las medidas suficientes&rdquo;, sentencia el director pol&iacute;tico y legal del grupo, Charu Lata Hogg.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un estudio presentado al Consejo de Seguridad de la ONU el pasado verano, los reclutamientos est&aacute;n incitados por una mezcla de patriotismo, pobreza y deber con el honor y la fidelidad. Se sospecha que uno de cada diez polic&iacute;as o soldados son menores de edad en ciertas zonas del sur y del este, y el numer&oacute; podr&iacute;a ser a&uacute;n mayor en zonas sin ley. 
    </p><p class="article-text">
        Los talibanes tambi&eacute;n alistan a ni&ntilde;os soldado como esp&iacute;as y terroristas suicidas en ataques como el de hace un a&ntilde;o en el Instituto Cultural Franc&eacute;s de Kabul, durante una representaci&oacute;n atestada de gente, que mat&oacute; a dos personas. 
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de: <a href="http://www.eldiario.es/autores/monica_zas_marcos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica Zas</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[The Guardian]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/heroe-afgano-anos-asesinado-talibanes_1_4207414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Feb 2016 21:40:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De héroe a mártir: el niño soldado que fue asesinado por los talibanes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños soldados,Talibanes,Afganistán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Beasts of No Nation’, de Cary J. Fukunaga: ‘Un niño lo es todo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cinetario/beasts-nation-cary-fukunaga-nino_132_2283983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6918b50-de06-4596-ad88-e344386bc4ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Beasts of No Nation’, de Cary J. Fukunaga: ‘Un niño lo es todo’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Basada en el libro homónimo del escritor nigeriano Uzodinma Iweala, narra en forma de ficción el drama de los niños-soldado</p><p class="subtitle">Es la tercera película del cineasta estadounidense Cary J. Fukunaga, creador de la ya casi mítica primera temporada de la serie 'True Detective'</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Es solo un ni&ntilde;o&rdquo;, dice el coronel de una facci&oacute;n rebelde en alg&uacute;n pa&iacute;s de &Aacute;frica, tras <strong>encontrar en la selva a un muchacho asustado y perdido</strong>, que huye del horror y de su propio miedo. &ldquo;Tiene dos ojos para apuntar y dos manos para coger un arma. <strong>Un ni&ntilde;o lo es todo</strong>&rdquo;, le responde su comandante. Y ese es el momento el que Agu deja de ser precisamente eso: un ni&ntilde;o. Antes viv&iacute;a con su familia en una zona protegida de <strong>una naci&oacute;n sin nombre en plena guerra civil</strong>. Pero ese &lsquo;antes&rsquo; se va difuminando poco a poco conforme se entrega a su nueva familia: un ej&eacute;rcito de ni&ntilde;os y j&oacute;venes que siguen a un<strong> jefe mesi&aacute;nico y carism&aacute;tico</strong> que deja un rastro de sangre en su supuesto camino a la libertad.  La causa por la que terminan luchando se pierde en alg&uacute;n momento de sus vidas, cuando mutan a una forma de muerte continua, la que da <strong>matar por matar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Beasts of No Nation'</strong><a href="http://www.filmaffinity.com/es/film836578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beasts of No Nation</a> es la tercera pel&iacute;cula del cineasta estadounidense Cary J. Fukunaga, creador de la maravillosa 'Jane Eyre' de 2011 y de la ya casi m&iacute;tica <strong>primera temporada de la serie 'True Detective'</strong>. La gran apuesta de la plataforma Netflix en su faceta de producci&oacute;n dej&oacute; sin habla al p&uacute;blico del pasado Festival de Venecia y ya se encuentra <strong>recabando apoyos en su camino hacia los Premios Oscar</strong>. No es para menos en este caso. Se trata de una pel&iacute;cula casi perfecta, comprometida, cruel y bella, que recoge el testigo de la labor que Amnist&iacute;a Internacional <strong>lleva d&eacute;cadas denunciando</strong> y que el cine espa&ntilde;ol puso de largo en todo el mundo con el apabullante cortometraje 'Aquel no era yo': <strong>los ni&ntilde;os soldado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En esta suerte de 'Apocalypse Now', la <strong>jungla vietnamita se traslada hasta &Aacute;frica</strong> para mostrarnos la bajada al infierno del peque&ntilde;o Agu (absolutamente sobrenatural la interpretaci&oacute;n de <a href="http://www.efe.com/efe/espana/cultura/abraham-attah-un-nino-que-impresiona-en-la-mostra-de-venecia/10005-2703443" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abraham Attah</a>) y el napalm se convierte en el polvo marr&oacute;n de las balas, disparado y esnifado para aguantar el terror que siembra a su paso ese escuadr&oacute;n de la muerte formado por <strong>peque&ntilde;os que aprenden a matar antes que a vivir</strong>. Les gu&iacute;a El Comandante, un <a href="http://biografias.estamosrodando.com/idris-elba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Idris Elba</a> (el inolvidable Stringer Bell de 'The Wire' y tambi&eacute;n el mimetizado 'Mandela<em>'</em>) que desde el principio se erige un t&oacute;tem de barro y violencia, <strong>padre y verdugo de todos</strong>. Con &eacute;l aprenden que la &uacute;nica forma de existencia es el exterminio, pero tambi&eacute;n que es <strong>imposible extirpar la infancia de cada rinc&oacute;n del ser</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya nunca podr&eacute; volver a hacer cosas de ni&ntilde;o&rdquo; es la frase m&aacute;s estremecedora que pronuncia Agu durante su narraci&oacute;n en off de los hechos. Entre <strong>frases de una honda y sincera poes&iacute;a</strong>, entre los paisajes de una ciudad que solo es sangre y miedo, el viaje inici&aacute;tico del ni&ntilde;o que descubre <strong>ese mismo horror del que hablaba el Coronel Kurtz en la novela de Joseph Conrad</strong>, es todav&iacute;a m&aacute;s aterrador por tratarse de alguien que apenas est&aacute; empezando a vivir. La trama entra un pasadizo oscuro y nada recomendable para est&oacute;magos d&eacute;biles a mitad de la pel&iacute;cula, en el <strong>cara a cara de Agu con la muerte</strong>. A partir de ah&iacute;, nada es condescendiente, gratuito o c&oacute;modo. El dolor desborda cada escena.
    </p><p class="article-text">
        'Beasts of No Nation' est&aacute; basada en el <strong>libro del mismo nombre de Uzodinma Iweala</strong>, doctor y m&eacute;dico nigeriano que escribi&oacute; esta obra para su tesis doctoral pero que finalmente se ha convertido en una de las m&aacute;s le&iacute;das de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Lo relatado en el libro y en la pel&iacute;cula ha contribuido a la necesidad de <strong>seguir poniendo el foco</strong> sobre una cuesti&oacute;n que, como casi todas las sucedidas en &Aacute;frica, solo son noticia cuando alguien con renombre gira su c&aacute;mara hacia el continente olvidado para llevarlas a la gran pantalla. Este es un claro ejemplo, pero <strong>no por ello deja de ser una historia sincera, valiente y nada oportunista</strong>.  Si sirve de nuevo para que sepamos que hay un mundo m&aacute;s all&aacute; del dolor de Occidente, bienvenido sea.
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Avilés Pozo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cinetario/beasts-nation-cary-fukunaga-nino_132_2283983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Dec 2015 12:57:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Beasts of No Nation’, de Cary J. Fukunaga: ‘Un niño lo es todo’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños soldados,África,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los niños soldados que dejaron los fusiles por las aulas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ninos-soldados-dejaron-fusiles-aulas_1_1165321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/399c2d37-25aa-4c6b-b462-dc4c9c005da1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Uno de los 250 niños liberados el pasado 21 de febrero mira a cámara mostrando su número en el ejército, tras la ceremonia de entrega de armas. / FOTO: Claire McKeever (Unicef). "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cerca de 4.000 menores soldados han sido liberados en Sudán del Sur en los últimos meses, gracias a las negociaciones entre el Gobierno y la oposición, en las que participa Unicef</p><p class="subtitle">En la agencia de la ONU elevan el número de niños soldados en el país, el más joven del mundo, a los 12.000 menores</p><p class="subtitle">Los niños que escapan de la violencia inician un proceso de recuperación donde la educación ejerce un papel fundamental para ampliar sus oportunidades fuera del ejército</p></div><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o est&aacute; de pie, delante de un centenar de menores que, como &eacute;l, visten traje militar. El peque&ntilde;o deja el fusil que porta y se quita el uniforme. Se acab&oacute;. &ldquo;Est&aacute;is liberados para volver a ser ni&ntilde;os y volver a ser civiles&rdquo;. Mediante este ritual la Facci&oacute;n Cobra del Ej&eacute;rcito Democr&aacute;tico de Sud&aacute;n del Sur (SSDA), opositor al Gobierno del presidente Salva Kiir, ha dejado en libertad a cerca de 4.000 menores durante los &uacute;ltimos meses gracias a las negociaciones de paz con las autoridades, en las que participa Unicef, que a&uacute;n contin&uacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Ticiana Garc&iacute;a-Tapia, especialista de educaci&oacute;n en Unicef en Sud&aacute;n del Sur, cuenta c&oacute;mo se desarroll&oacute; una de estas ceremonias en la que estuvo presente, en la regi&oacute;n de Pibor, donde 108 ni&ntilde;os quedaron en libertad el pasado 7 de marzo. &ldquo;Ver a ni&ntilde;os soldados en Sud&aacute;n de Sur, aunque es horrible, por desgracia no choca tanto en este pa&iacute;s. Lo que m&aacute;s me impact&oacute; fue verlos al lado de los soldados adultos, el contraste hac&iacute;a evidente que el ej&eacute;rcito no es lugar para un ni&ntilde;o&rdquo;, relata en una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con eldiario.es. Muchos menores apenas pod&iacute;an con las armas que fueron depositando en el suelo como &uacute;ltimo lastre de una vida ligada a la violencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que me dijeron fue '&iquest;cu&aacute;ndo vamos al colegio?&rdquo;, cuenta Garc&iacute;a-Tapia con satisfacci&oacute;n. La especialista forma parte del equipo de Unicef que se hace cargo de los menores tras la liberaci&oacute;n, a trav&eacute;s de centros de cuidados temporales en los que prestan asistencia psicol&oacute;gica a los menores y, cuando est&aacute;n preparados, los incorporan a las aulas. &ldquo;Hay ni&ntilde;os que nunca han ido al colegio, otros que s&iacute;. No es un grupo nada homog&eacute;neo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, inician la tarea de reunificaci&oacute;n familiar y el trabajo con las comunidades que los recibir&aacute;n. &ldquo;Muchas los tienen miedo y no quieren que vuelvan a sus localidades; hay que hacer entender que son v&iacute;ctimas&rdquo;.
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        En una de las &uacute;ltimas liberaciones, el pasado 21 de marzo, entre los 250 menores que soltaron las armas en el remoto pueblo de Lekuangole se encontraban cuatro ni&ntilde;as. &ldquo;Nos contaron que sobre todo hicieron labores dom&eacute;sticas, pero todav&iacute;a es pronto para saber&rdquo;, dice la especialista espa&ntilde;ola. La organizaci&oacute;n destaca la invisibilidad de las ni&ntilde;as &ldquo;cuando se trata esta lacra&rdquo; y recuerda que los abusos a los que se ven expuestas son muy duros.
    </p><p class="article-text">
        A algunos ni&ntilde;os, &ldquo;no les sacas una palabra&rdquo;, explica Garc&iacute;a-Tapia. Otros en cambio, a los dos d&iacute;as est&aacute;n jugando al bal&oacute;n. El proceso de rehabilitaci&oacute;n es lento y sus necesidades, muy distintas: hay menores que han servido en el frente mientras que otros solo han cubierto tareas de apoyo, como limpiar armas, cocinar y limpiar, por ejemplo. &ldquo;Aunque se pueda pensar que estos casos son menos graves, los ni&ntilde;os han estado expuestos a situaciones de alto riesgo y violencia, lejos de sus familias&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        James John (nombre ficticio), de 13 a&ntilde;os, se uni&oacute; a la Facci&oacute;n Cobra voluntariamente. &ldquo;Nuestros enemigos asesinaron a mi hermana, mi t&iacute;o y a otros miembros de la familia. Entonces, me un&iacute; a los Cobra. Pero la vida con ellos no es buena. Caminamos mucho, algunas veces durante tres o cuatro d&iacute;as, cargando con equipos muy pesados&rdquo;, explica a los equipos de la ONU.
    </p><h3 class="article-text">Cerca de 12.000 ni&ntilde;os soldados</h3><p class="article-text">
        La extrema pobreza y la violencia, que asola el pa&iacute;s desde hace d&eacute;cadas, explican por qu&eacute; algunos padres pueden ver el reclutamiento como una oportunidad de que sus hijos est&eacute;n alimentados y protegidos. &ldquo;Para este pa&iacute;s unirte al ej&eacute;rcito se ve como algo bastante normal. Habla tambi&eacute;n de una falta de oportunidades, hay zonas en Pibor donde no han tenido un colegio en su vida, algunos no ve&iacute;an otras posibilidades&rdquo;, explica Ticiana Garc&iacute;a-Tapia.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los c&aacute;lculos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), &ldquo;hay unos 12.000 ni&ntilde;os soldados en Sud&aacute;n del Sur&rdquo;, estima la especialista. El pa&iacute;s m&aacute;s joven del mundo, que alcanz&oacute; la independencia en 2011, fue se&ntilde;alado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el pasado 25 de marzo como uno de los puntos negros del reclutamiento de menores en los conflictos armados que golpean el mundo. &ldquo;Desde el noreste de Nigeria hasta Irak, Sud&aacute;n del Sur o Siria hemos sido testigos de una ola de secuestros utilizados para aterrorizar y humillar a comunidades enteras&rdquo;, afirm&oacute; el secretario general de la ONU.
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        Tras m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de conflicto, el Acuerdo General de Paz de 2005 (CPA) sent&oacute; las bases para el fin de las hostilidades entre el SPLA (Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n del Pueblo de Sud&aacute;n) y el Gobierno de Sud&aacute;n. A pesar de constituir un delito a nivel internacional, ambos bandos hab&iacute;an incorporado menores a sus filas de manera activa durante la guerra y, en los di&aacute;logos de paz, se acord&oacute; su liberaci&oacute;n progresiva a trav&eacute;s de la NDDRC (Comisi&oacute;n Nacional de Desarme, Desmovilizaci&oacute;n y Reintegraci&oacute;n) y el apoyo de UNICEF. A finales de 2012, la agencia de la ONU calculaba que unos 4.000 ni&ntilde;os hab&iacute;an sido liberados y devueltos a sus familias.
    </p><p class="article-text">
        Pero la calma se disip&oacute; pronto. En diciembre de 2013, el enfrentamiento entre los que un d&iacute;a fueron aliados para alcanzar la autonom&iacute;a del pa&iacute;s, el presidente Salva Kiir y el vicepresidente Riek Machar, sumieron al pa&iacute;s de nuevo en la violencia. A pesar de los acuerdos previos, varios grupos armados volvieron a recurrir a los ni&ntilde;os para engrosar sus ej&eacute;rcitos. En la actualidad, en el marco de unas conversaciones de paz que todav&iacute;a no llega, Unicef colabora con la NDDRC en la liberaci&oacute;n de menores como James John, para ofrecerles una alternativa a la guerra, que pase por la educaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Los mejores alumnos de Pibor</h3><p class="article-text">
        De la falta de oportunidades habla ya Paul Steven (nombre ficticio) a sus 12 a&ntilde;os. &ldquo;Me un&iacute; a la Facci&oacute;n de los Cobra hace tres a&ntilde;os. No hab&iacute;a nada para nosotros en Pibor: ni carreteras, ni hospitales, ni escuelas. Algunas veces hab&iacute;a comida&rdquo;. El 70% de los menores de 15 a&ntilde;os en el pa&iacute;s son analfabetos, seg&uacute;n el informe anual de 2013 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando los menores se ven a salvo, dan se&ntilde;ales de que la vida que quieren es otra. &ldquo;La vida en la Facci&oacute;n no es buena. No hay descanso. Los comandantes siempre nos piden ir a las misiones. Nos movemos todo el tiempo. Incluso cuando los ni&ntilde;os se cansan, no hay descanso. Ahora quiero ir a la escuela, nunca he ido&rdquo;, dice Paul. James John, que pudo asistir a la escuela, lo que ans&iacute;a es volver a sentarse frente a un maestro: &ldquo;Tengo muchas ganas de ir a la escuela y acabar mis estudios. Quiero ayudar a mi comunidad para que tengan comida. Si alg&uacute;n d&iacute;a tengo hijos, nunca permitir&eacute; que sean soldados&rdquo;.
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        Ticiana Garc&iacute;a-Tapia repite esa frase como un rayo de esperanza. &ldquo;Hay ni&ntilde;os que dicen que no quieren que sus hijos pasen por lo que han vivido ellos. Trabajamos para que pueden hacer una vida como civiles, que tengan una opci&oacute;n fuera del ej&eacute;rcito&rdquo;. La especialista se&ntilde;ala que, aunque hay excepciones, los ni&ntilde;os han regresado &ldquo;con aspiraciones muy grandes&rdquo;. Algunos ense&ntilde;aron a sus compa&ntilde;eros a leer mientras estaban en el ej&eacute;rcito y otros deben empezar casi de cero, pero lo hacen con ganas, dice. &ldquo;Me dec&iacute;a un profesor el otro d&iacute;a que nunca hab&iacute;a tenido unos alumnos con tanto inter&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El principal reto de Unicef es aumentar la cifra de menores rescatados y que estos ni&ntilde;os no vuelvan a ver el ej&eacute;rcito y la violencia como su &uacute;nica salida. &ldquo;Con el apoyo que necesitan pueden salir adelante&rdquo;, concluye con optimismo Garc&iacute;a-Tapia.
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      <dc:creator><![CDATA[Laura Olías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ninos-soldados-dejaron-fusiles-aulas_1_1165321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2015 17:19:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los niños soldados que dejaron los fusiles por las aulas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niño soldado: “Nuestra mente todavía no era fuerte para ver lo que vimos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/republica-centroafricana-ninos-soldado_1_4460793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88794cdd-733c-4c3d-b48c-8f5c8818c882_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niño soldado: “Nuestra mente todavía no era fuerte para ver lo que vimos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El número de menores en las filas de grupos armados en la República Centroafricana se ha multiplicado por cuatro en dos años de conflicto</p><p class="subtitle">La venganza de muertes de personas cercanas, la pobreza y la falta de oportunidades son algunos factores que los arrastran hasta las milicias, según un informe de Save the Children publicado este jueves</p><p class="subtitle">"A veces me emborrachaba antes de una batalla. Otras veces, bebía hasta emborracharme después", dice Grâce a Dieu, de 17 años.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No es bueno para un ni&ntilde;o entrar a un grupo armado porque cuando lo haces ves a gente matando gente, ves muertos. Eso no es bueno porque t&uacute; a&uacute;n eres un ni&ntilde;o, tu mente no es fuerte todav&iacute;a para ver cosas como esas&rdquo;. A sus 17 a&ntilde;os, Jean &ndash;nombre ficticio- ya sabe lo que es un AK47. &ldquo;Mat&eacute; a gente con ella, mat&eacute; a mucha gente&rdquo;. Dice que ahora ya ha crecido, que &ldquo;cuando era joven&rdquo;, a los 16, y decidi&oacute; unirse a las milicias Seleka (&ldquo;alianza&rdquo; en sango, el idioma oficial de la Rep&uacute;blica Centroafricana), &ldquo;no sab&iacute;a lo que estaba haciendo&rdquo;. &ldquo;Mi &uacute;nica motivaci&oacute;n era pensar que ganar&iacute;a dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio del conflicto en la Rep&uacute;blica Centroafricana hace ahora dos a&ntilde;os, el n&uacute;mero de menores reclutados por los grupos armados como combatientes, porteadores, esp&iacute;as o con fines sexuales se ha cuadruplicado. Seg&uacute;n UNICEF, en diciembre de 2012 hab&iacute;a unos 2.500 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as soldado en el pa&iacute;s. Hoy, la cifra se sit&uacute;a entre los 6.000 y los 10.000. Algunos tienen tan solo ocho a&ntilde;os de edad.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de supervivencia ante una situaci&oacute;n de empobrecimiento agudizada por la crisis, los deseos de venganza o el secuestro son algunas de las causas que pueden conducir a un ni&ntilde;o a las filas de uno de estos grupos, sostiene <a href="http://www.savethechildren.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Save the Children</a> en un informe que ha visto la luz este jueves. En &eacute;l se recogen las historias personales de algunos de ellos, como Jean o como Maeva, integrante de los anti-balaka (&ldquo;anti-machetes&rdquo;), la milicia formada por cristianos y animistas que se oponen al control de los musulmanes de Seleka, la fuerza en el poder desde que derrocaran al presidente Fran&ccedil;ois Boziz&eacute;, en marzo de 2013. Pese al fr&aacute;gil acuerdo de alto el fuego alcanzado el pasado julio, los enfrentamientos entre las distintas facciones han seguido sucedi&eacute;ndose.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;Un d&iacute;a, los de Seleka llegaron. Yo no estaba porque hab&iacute;a ido a la iglesia. Cuando regres&eacute;, encontr&eacute; el cuerpo de mi t&iacute;a dentro de la casa. La hab&iacute;an asesinado. Entr&eacute; en p&aacute;nico, cog&iacute; su tel&eacute;fono y llam&eacute; a mis padres, que vinieron y se llevaron el cuerpo. Cuando los ritos del funeral acabaron, tres d&iacute;as despu&eacute;s, decid&iacute; volver a casa. Entonces, cinco hombres armados entraron. Me violaron. Despu&eacute;s de eso hu&iacute; del pueblo y o&iacute; hablar de los anti-balaka. Record&eacute; todo lo que le hab&iacute;an hecho a mi t&iacute;a y como resultado de la rabia, decid&iacute; unirme a ellos&rdquo;, cuenta Maeva. Sucedi&oacute; en 2013. Cuando fue entrevistada por Save the Children, en septiembre de este a&ntilde;o, segu&iacute;a vinculada al grupo. Estaba en Bangui, la capital del pa&iacute;s, en la base de la milicia, junto a otros ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora lavo los platos, limpio, cocino, [hago] cosas como esas. Las chicas y los chicos somos iguales, hacemos las mismas tareas. Nuestros l&iacute;deres nos han inculcado eso. Ellos no me impedir&iacute;an dejar el grupo si quisiera, pero no me quiero ir todav&iacute;a&rdquo;, dice esta adolescente de 17 a&ntilde;os, que asegura que algunos comandantes anti-balaka le han pedido matrimonio, aunque casarse no est&aacute; a&uacute;n en sus planes. Si no hubiera sido por todo lo que sucedi&oacute;, Maeva subraya que nunca habr&iacute;a imaginado que acabar&iacute;a convertida en una rebelde. &ldquo;Siento que ya he vengado a mi t&iacute;a&rdquo;, reconoce, y admite que le gustar&iacute;a seguir estudiando en el futuro pero, de momento, no ve muchas opciones de vida fuera del grupo armado.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Quer&iacute;an que fu&eacute;semos mezquinos, despiadados&rdquo;</h3><p class="article-text">
        UNICEF calcula que en la Rep&uacute;blica Centroafricana, un pa&iacute;s de mayor&iacute;a cristiana que no llega a los cinco millones de habitantes, m&aacute;s de 2,3 millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se han visto afectados por el conflicto. Adem&aacute;s, alrededor de 500.000 contin&uacute;an desplazados. A mediados de a&ntilde;o, el secretario general de la ONU alertaba en su informe <a href="http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=S/2014/339" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infancia y Conflicto Armado</a> de que el progresivo deterioro de la situaci&oacute;n estaba favoreciendo el re-reclutamiento de menores. &ldquo;Muchos de estos ni&ntilde;os han pasado por cosas por las que ning&uacute;n adulto y menos un ni&ntilde;o, deber&iacute;a pasar, presenciando la muerte de seres queridos, viendo sus casas destrozadas y sobreviviendo en condiciones duras y de inseguridad&rdquo;, denuncia la responsable de Protecci&oacute;n de Save the Children en la Rep&uacute;blica Centroafricana, Julie Bodin.
    </p><p class="article-text">
        Gr&acirc;ce a Dieu &ndash;nombre supuesto- se uni&oacute; al Seleka despu&eacute;s de que secuestraran y asesinaran a su padre. &ldquo;Hasta hoy nadie ha sido capaz de encontrar su cuerpo&rdquo;, desvela. Gr&acirc;ce ten&iacute;a entonces 15 a&ntilde;os y era el mayor de siete hermanos, su madre vend&iacute;a frijoles en el mercado. No daba para mucho. &ldquo;Pens&eacute; que si me un&iacute;a al grupo armado podr&iacute;a cuidar de mi familia. No me gustaban, pero no ve&iacute;a otra soluci&oacute;n&rdquo;, recuerda. 
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        Tras integrarse, lo trasladaron a un lugar situado a 10 kil&oacute;metros de distancia para recibir instrucci&oacute;n. &ldquo;Cada ma&ntilde;ana ten&iacute;amos que entrenar duro, arrastr&aacute;ndonos por el barro. Los soldados quer&iacute;an que fu&eacute;semos mezquinos, despiadados. Cuando hab&iacute;a enfrentamientos &eacute;ramos nosotros, los ni&ntilde;os, quienes &eacute;ramos enviados a primera l&iacute;nea, lo duro era luchar en primera l&iacute;nea, vi a muchos de mis compa&ntilde;eros morir mientras pele&aacute;bamos&rdquo;, relata. &ldquo;Yo siempre intentaba no matar a gente inocente. He visto muchas cosas, un mont&oacute;n de atrocidades&rdquo;. En esos momentos, no era muy consciente de lo que suced&iacute;a. &ldquo;Solo despu&eacute;s, cuando nos &iacute;bamos, empezaba a darme cuenta de lo que hab&iacute;amos hecho. Moral, emocionalmente, aquello me trastornaba&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Ante situaciones l&iacute;mite como las vividas por Gr&acirc;ce, el alcohol y las drogas suelen ser recursos habituales para evadir su realidad de ni&ntilde;os soldado. &ldquo;La gente tomaba muchas drogas, c&aacute;&ntilde;amo&hellip; Yo beb&iacute;a un mont&oacute;n de cerveza, no me drogaba. Algunas veces, me emborrachaba antes de una batalla. Otras veces, beb&iacute;a hasta emborracharme despu&eacute;s. De cualquier modo, beb&iacute; mucho durante ese tiempo&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.warchild.org.uk/sites/default/files/CAR_A_Vicious_Cycle_War_Child_UK_0.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">War Child</a> advierte de la escasa respuesta que han recibido las necesidades de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en la Rep&uacute;blica Centroafricana, un pa&iacute;s hist&oacute;ricamente ignorado por la comunidad internacional. Han pasado tres meses desde el inicio del mandato de la Misi&oacute;n Multidimensional Integrada de Estabilizaci&oacute;n de las Naciones Unidas en la Rep&uacute;blica Centroafricana (MINUSCA), la misi&oacute;n de paz aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en abril de este a&ntilde;o y organizaciones como Save the Children cuestionan que haya habido una mejora significativa en t&eacute;rminos de protecci&oacute;n. &ldquo;Se necesitan m&aacute;s recursos de manera urgente para recomponer la vida de estos ni&ntilde;os y para reconstruir y fortalecer las escuelas, que son la clave para que puedan salir adelante&rdquo;, destaca Bodin. 
    </p><p class="article-text">
        En estos dos a&ntilde;os, la violencia ha desmantelado el sistema escolar. Seg&uacute;n UNICEF, el 60% de los colegios de la Bangui han desaparecido desde que la milicia anti-balaka invadiera la capital, hace un a&ntilde;o. A consecuencia del conflicto, muchas escuelas se han transformado en bases militares, han sido saqueadas, destruidas o blanco de ataques, como cuenta Gladys: &ldquo;El a&ntilde;o pasado no pudimos seguir estudiando por culpa de la violencia. Cuando &iacute;bamos al colegio nos disparaban, por eso dejamos de ir a clase&rdquo;. En noviembre de 2013, Gladys &ndash;nombre ficticio- se uni&oacute; a los anti-balaka despu&eacute;s de que miembros de Seleka mataran a su madre, su abuelo, un t&iacute;o y destrozaran la propiedad de su padre.
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        Un horizonte con decenas de miles de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, traumatizados por las experiencias vividas, sin acceso a la educaci&oacute;n y encarando un futuro en que las oportunidades brillan por su ausencia supondr&iacute;a, alerta Save the Children, &ldquo;serios riesgos a largo plazo para la seguridad y estabilidad en la Rep&uacute;blica Centroafricana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ni&ntilde;os desmovilizados [se calcula que desde enero de 2014 han sido m&aacute;s de dos mil] como Gr&acirc;ce a Dieu, Jean o Gladys, o todav&iacute;a dentro de una milicia, como Maeva, coinciden a la hora de expresar su voluntad de estudiar. &ldquo;Ahora me encuentro bien, no tengo pesadillas. Mi mayor deseo es volver a la escuela. Sol&iacute;a gustarme mucho leer&rdquo;, dice Gr&acirc;ce.
    </p><p class="article-text">
        Jean intuye que no ser&aacute; f&aacute;cil. &ldquo;No s&eacute; qu&eacute; pasar&aacute; en el futuro, lo que s&iacute; s&eacute; es que los enfrentamientos contin&uacute;an&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maribel Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/republica-centroafricana-ninos-soldado_1_4460793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Dec 2014 09:35:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Niño soldado: “Nuestra mente todavía no era fuerte para ver lo que vimos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños soldados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De niño soldado a rapero de éxito: “Soy un chico de la guerra que usa el hip hop por la paz”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/eldiario-es/socios/emmanuel-jal-conflicto-ninos-soldado_1_4977473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9439864e-e54d-4baa-8dd4-9551187ddf46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De niño soldado a rapero de éxito: “Soy un chico de la guerra que usa el hip hop por la paz”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia de Emmanuel Jal, el niño soldado que combatió en el Ejército de Liberación Popular de Sudán hasta los 12 años y hoy es una estrella del rap que promueve la paz a través de sus canciones</p><p class="subtitle">"Cuando empecé a cantar me di cuenta de que la música me aliviaba, la música mata el dolor"</p><p class="subtitle">A través de su ONG Gua Africa proporciona educación a niños y niñas refugiados de Sudán del Sur, Kenia y Uganda</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que sobreviv&iacute; por una raz&oacute;n, para contar mi historia&rdquo;. Las letras de las canciones de <a href="http://www.emmanueljal.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emmanuel Jal</a> dejan muy claro desde el inicio que &eacute;l no es un rapero cualquiera. Hubo un tiempo en el que este cantante de hip hop fue un ni&ntilde;o soldado. &ldquo;Soy un ni&ntilde;o de la guerra, alguien que utiliza la m&uacute;sica, el hip hop, para transmitir un mensaje, para apoyar la paz&rdquo;, es lo primero que responde este joven nacido hace 34 a&ntilde;os en el ahora Sud&aacute;n del Sur.
    </p><p class="article-text">
        Pero hubo un tiempo en el que Emmanuel Jal busc&oacute; venganza. Ten&iacute;a siete a&ntilde;os cuando las milicias islamistas leales al gobierno sudan&eacute;s mataron a su madre. La guerra tambi&eacute;n se llev&oacute; a todas sus t&iacute;as y destruy&oacute; su pueblo natal. &ldquo;Me enviaron a Etiop&iacute;a, me dijeron que all&aacute; iba a ir a la escuela, pero cuando llegu&eacute; nos llevaron a un campo de entrenamiento. Con ocho a&ntilde;os me convert&iacute; en un soldado&rdquo;, cuenta a eldiario.es a trav&eacute;s de <em>skype</em> desde Toronto, donde vive en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Jal fue reclutado por el Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Popular de Sud&aacute;n (SPLA, por sus siglas en ingl&eacute;s), un grupo armado conocido por haber empleado en sus filas a miles de menores. No le gusta mucho hablar de los horrores de aquellos a&ntilde;os en los que su AK47, m&aacute;s alto que &eacute;l, se convirti&oacute; en su mejor aliado y, como si hubiera intentando borrarlos de su memoria, enseguida relata la huida. &ldquo;Cuando ten&iacute;a 12 a&ntilde;os decid&iacute; escapar, la verdad es que no era muy consciente de los peligros de huir, porque los desertores son castigados &ndash;generalmente con la muerte-, simplemente asumimos los riesgos. &Eacute;ramos unos 400&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que en un principio imaginaron que ser&iacute;a un mes de caminata hasta llegar a un lugar seguro se convirti&oacute; en tres largos y ag&oacute;nicos meses de traves&iacute;a. &ldquo;Fue muy duro, nos quedamos sin agua ni comida, muchos murieron por el camino, pasamos mucha hambre&rdquo;, relata. Tanta, que algunos ni&ntilde;os llegaron a practicar el canibalismo. De esos d&iacute;as data uno de sus peores recuerdos, cuando &eacute;l mismo estuvo a punto de comer la carne de un amigo moribundo. &ldquo;Estaba tan hambriento que una noche le dije: ma&ntilde;ana te voy a comer&rdquo;. Emmanuel recuerda que pas&oacute; la noche rezando y pidiendo una alternativa para no tener que hacerlo con la fortuna de que al d&iacute;a siguiente pudieron cazar un cuervo, &ldquo;un p&aacute;jaro milagro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De los 400 que salieron tan solo 16 llegar&iacute;an a la poblaci&oacute;n sudanesa de Waat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;La m&uacute;sica fue accidental&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En Waat, Emmanuel fue adoptado por una cooperante brit&aacute;nica, Emma McCune, quien lo envi&oacute; a un colegio en Kenia. &ldquo;Si Emma no me hubiera rescatado, &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a sido de m&iacute;?&rdquo;, canta en un tema dedicado a esta mujer, su &ldquo;&aacute;ngel de la guarda&rdquo;, que muri&oacute; en un accidente de tr&aacute;fico tan solo seis meses despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Solo de nuevo, deambul&oacute; durante un tiempo por los suburbios de Nairobi hasta que decidi&oacute; buscar refugio en una iglesia. Fue ah&iacute; donde la m&uacute;sica, como dice, lo encontr&oacute; y pas&oacute; a formar parte de su vida &ldquo;de manera accidental&rdquo;. &ldquo;Yo nunca pens&eacute; que har&iacute;a una carrera musical, mi plan era estudiar, ir a la universidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; a componer y a cantar y me di cuenta de que la m&uacute;sica, el hip hop, me aliviaba, la m&uacute;sica mata el dolor&rdquo;, explica y rememora su primer concierto. &ldquo;Fue en una iglesia, en Kenia, se me olvidaron las letras pero segu&iacute; cantando. Aquella experiencia era para m&iacute; como estar flotando en el aire&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, Emmanuel no ha dejado de cantar. El hip hop es la forma de expresarse de alguien que ha elegido hablar y que considera el silencio como &ldquo;una forma de violencia&rdquo;. &ldquo;La m&uacute;sica me ha dado una plataforma para llegar a los seres humanos, es un lenguaje y yo lo uso para movilizar. La m&uacute;sica tiene mucho poder, a trav&eacute;s de ella puedes contribuir a algo bueno en el mundo&rdquo;, sostiene este joven que jam&aacute;s pens&oacute; que alg&uacute;n d&iacute;a cantar&iacute;a ante Nelson Mandela o el Dalai Lama.
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            </figure><h3 class="article-text">Un soldado por la paz</h3><p class="article-text">
        Su primer &aacute;lbum, <em>Gua </em>-que quiere decir &ldquo;paz&rdquo; en nuer, lengua hablada en Sud&aacute;n del Sur- vio la luz en 2004 y el <em>single</em> que le dio t&iacute;tulo tard&oacute; poco en alcanzar el n&uacute;mero uno en Kenia. A <em>Gua</em> le siguieron otros tres discos m&aacute;s y, con ellos, la fama mundial.
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltimo trabajo, <em>See Me Mama</em> (2012), Jal le canta a su madre: &ldquo;Ojal&aacute; pudieras verme ahora, mam&aacute;, despu&eacute;s de todo aquel drama. Ahora juego en las grandes ligas, hago cosas de las que estar&iacute;as tan orgullosa (&hellip;) Mi nombre est&aacute; en las revistas, mi cara en televisi&oacute;n, viajo por Europa y Am&eacute;rica y hablo con l&iacute;deres, presidentes, primeros ministros. Todav&iacute;a soy un soldado en lucha&rdquo;. Aunque Emmanuel Jal ahora se define a s&iacute; mismo como un &ldquo;soldado de paz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un soldado de paz es alguien que utiliza sus habilidades para construir un mundo mejor y en cada cosa que hace pone humanidad, eso es un soldado de paz&rdquo;, aclara el rapero, que confiesa que cada noche al acostarse se dice a s&iacute; mismo: &ldquo;Ma&ntilde;ana ser&aacute; genial&rdquo;. O que a veces, al levantarse, no puede evitar preguntarse por qu&eacute; est&aacute; vivo.
    </p><p class="article-text">
        Jal revela que ahora ya puede callar su mente y dormir, no como antes. &ldquo;Antes sol&iacute;a pensar toda la noche&rdquo;. Como cuando huy&oacute; de la guerra y camin&oacute; durante tres meses, aquellas noches de hambre que intentaba pasar pensando, consciente de que muchos de los que se dorm&iacute;an no volv&iacute;an a despertarse al d&iacute;a siguiente. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, Emmanuel Jal celebra su d&eacute;cimo aniversario en el mundo de la m&uacute;sica. Adem&aacute;s, est&aacute; preparando una pel&iacute;cula junto a la actriz Reese Witherspoon, <em>The Good Lie </em>(La buena mentira), cuyo estreno est&aacute; previsto en septiembre; y acaba de terminar una gira por centros escolares de Calgary (Canad&aacute;) junto a Amnist&iacute;a Internacional, en el marco de su campa&ntilde;a <a href="http://wewantpeace.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">We Want Peace</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a la pregunta de qu&eacute; es lo que m&aacute;s feliz le hace, aquello de lo que est&aacute; m&aacute;s orgulloso, responde sin titubear: <a href="http://www.gua-africa.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gua Africa</a>, la ONG que cre&oacute; con el dinero que obtiene de sus discos y que tiene la finalidad de proporcionar educaci&oacute;n a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Sud&aacute;n del Sur, Kenia y Uganda que han sobrevivido a la guerra. &ldquo;Construimos escuelas y conseguimos becas para que los ni&ntilde;os refugiados puedan estudiar, tratamos de devolverles la infancia, es un trabajo muy reconfortante&rdquo;, afirma Emmanuel, el ni&ntilde;o de la guerra que sobrevivi&oacute; para contarlo y, de paso, cambiar en algo el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maribel Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/eldiario-es/socios/emmanuel-jal-conflicto-ninos-soldado_1_4977473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2014 19:25:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De niño soldado a rapero de éxito: “Soy un chico de la guerra que usa el hip hop por la paz”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños soldados,Sudán,Sudán del Sur]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los niños soldado optan al Oscar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/kulturo/ninos-soldado-optan-oscar_132_5072692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75197e5f-cd64-443b-bd28-ad2891a73bce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Esteban Crespo celebra la nominación al Óscar entre &quot;una locura contagiosa&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El corto 'Aquel no era yo', escrito y dirigido por el español Esteban Crespo, ha sido nominado en la categoría de mejor cortometraje de ficción.</p></div><p class="article-text">
        Entre las grandes superproducciones y estrellas del celuloide nombradas hoy por la Academia de cine norteamericana para los Premios Oscar 2014, una nominaci&oacute;n ha recibido el aplauso de algunas ONGs espa&ntilde;olas. Se trata del corto <a href="http://www.aquelnoerayo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Aquel no era yo'</a>, escrito y dirgido por Esteban Crespo, que ha sido nominado en la categor&iacute;a de mejor cortometraje de ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cinta muestra la dureza de una realidad, la de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as soldado en conflictos como el de Sierra Leona y otros pa&iacute;ses africanos y de la que muchas veces no se conoce su alcance; y por otro lado destacar la labor altruista y llena de ideales de las personas que arriesgan la vida por la de los dem&aacute;s. Paula y Keney son dos personajes, un ni&ntilde;o soldado africano y una mujer espa&ntilde;ola, que podr&iacute;an no tener nada en com&uacute;n pero que llegar&aacute;n a unir sus vidas irremediablemente por un disparo. Los protagonistas se encuentran en un puesto fronterizo y ese ser&aacute; el punto de partida de una dram&aacute;tica historia, en un escenario de miedo, violencia y redenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el trabajo, que se estren&oacute; en febrero de 2012, han contado con la colaboraci&oacute;n de las ONG Alboan, Amnisitia Internacional, Entreculturas, Fundaci&oacute;n El Compromiso, y Save The Children, organizaciones que trabajan en Espa&ntilde;a <a href="http://www.menoressoldados.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra la utilizaci&oacute;n de menores como soldado</a>. Las entidades colaboradoras se han mostrado aplauden que 'Aquel no era yo' se encuentre gracias a esta nominaci&oacute;n &ldquo;en un escaparate tan global como los Oscar contribuyendo a la sensibilizaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n de la sociedad internacional para el fin de la utilizaci&oacute;n de los menores como soldado&rdquo;, han explicado en un comunicado.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Patricia Burgo Muñoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/kulturo/ninos-soldado-optan-oscar_132_5072692.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jan 2014 16:45:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los niños soldado optan al Oscar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Oscar,Cortometrajes,Niños soldados]]></media:keywords>
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