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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nobel de Literatura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/nobel-de-literatura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nobel de Literatura]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Patrick Modiano después del Premio Nobel: un escritor fiel a sí mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/patrick-modiano-despues-premio-nobel-escritor-fiel-si_1_13272480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dde71edc-e5aa-4ffd-8890-0c71be115737_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1809y777.jpg" width="1200" height="675" alt="Patrick Modiano después del Premio Nobel: un escritor fiel a sí mismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor francés rehúye las entrevistas y las fotografías, no ha dejado que la obtención del galardón más prestigioso de la literatura le desvíe de su camino</p><p class="subtitle">Solvej Balle, la narradora que analiza la vida atrapada en un bucle temporal</p></div><p class="article-text">
        Hay escritores que parecen escribir siempre el mismo libro, como si cada nuevo intento fuera un paso m&aacute;s hacia esa obra maestra que (casi) todo autor aspira a escribir. O, m&aacute;s bien, como si su relaci&oacute;n con la literatura fuera inseparable de una determinada materia, de un universo literario que condensa las obsesiones de su creador, y que suele tener sus ra&iacute;ces en la memoria de quien escribe. En el fondo, la obra maestra no es tanto un t&iacute;tulo en particular como el conjunto que conforman todos sus trabajos, del primero al &uacute;ltimo. Porque cada uno se acerca al misterio desde un &aacute;ngulo distinto: el escritor se convierte en una suerte de cineasta que, c&aacute;mara en mano, se acerca y se aleja del objetivo, tantea, da vueltas, crea efectos visuales, corre, va despacio, se marea. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo siempre es el mismo, y quien lo graba tambi&eacute;n; lo &uacute;nico que cambia es la perspectiva, que juega con la luz y la sombra, reflejo de la inexactitud de esa memoria-fuente de donde brota todo. El escritor teje diferentes relatos que dialogan entre ellos, que van encajando como piezas de un rompecabezas que conforma una imagen siempre incompleta de s&iacute; mismo. A ese tipo de autor, o se le ama o se le odia. Es comprensible: o cada nueva incursi&oacute;n en su obra es un regreso a un territorio, un lenguaje, que el lector percibe como propios, que ha hecho suyos; o bien son diferentes accesos a un laberinto del que no se halla la salida porque no entiende las indicaciones.
    </p><p class="article-text">
        El franc&eacute;s Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), flamante <a href="https://www.eldiario.es/cultura/patrick-modiano-nobel-literatura_1_4598712.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganador del Premio Nobel de Literatura 2014</a>, en una decisi&oacute;n que gener&oacute; bastante consenso entre cr&iacute;tica y lectores, pertenece a esa estirpe de literatos. En su caso, sus temas gravitan en torno al Par&iacute;s de mediados del siglo XX, desde la Ocupaci&oacute;n alemana &ndash;que &eacute;l no conoci&oacute;, pero que explora porque ese fue el Par&iacute;s donde se conocieron sus padres&ndash; a los a&ntilde;os sesenta, la &eacute;poca de su juventud; la figura del padre, rodeada de preguntas; y, por extensi&oacute;n, los personajes marginales de ese pasado, que emergen como espectros que el narrador trata de interrogar sin llegar a conocerlos nunca del todo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Anuncio del Premio Nobel de Literatura 2014                            </span>
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        Esos motivos literarios son el medio por el que canaliza su b&uacute;squeda de identidad, la del autor-narrador, porque el protagonista suele ser un <em>alter ego</em> que, a partir de un hallazgo o un encuentro, comienza a excavar en la memoria, no con el rigor del documentalista, sino con la cualidad personal del escritor literario, ese ejercicio en el que los recuerdos se funden con el sue&ntilde;o, la imaginaci&oacute;n y la ilusi&oacute;n. Gracias a esta confluencia, Modiano ha (re)creado un Par&iacute;s &uacute;nico, de atm&oacute;sfera <em>noir</em>, con la elegancia del cine cl&aacute;sico, donde la investigaci&oacute;n detectivesca no es sino un pretexto para ir al encuentro de esa b&uacute;squeda de identidad que, al final, es la b&uacute;squeda de identidad colectiva, de una sociedad, de un tiempo, de un lugar; de un mundo que fue y, de alg&uacute;n modo, forma parte de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Como suele sucederles a los autores distinguidos por la Academia Sueca, los libros que escriben tras recibir el galard&oacute;n no llegan a contarse entre los m&aacute;s emblem&aacute;ticos de su trayectoria, a pesar de la atenci&oacute;n medi&aacute;tica que genera cada nuevo lanzamiento suyo. Como si, cuando se logra el Nobel, ya estuviera todo hecho, los t&iacute;tulos destacados de su carrera se repiten un art&iacute;culo tras otro: la <em>Trilog&iacute;a de la Ocupaci&oacute;n</em> (1968-1972), <em>Calle de las tiendas oscuras</em> (1978), <em>Dora Bruder</em> (1997), <em>Un pedigr&iacute;</em> (2005), <em>En el caf&eacute; de la juventud perdida</em> (2007). Y, aunque tal vez merezcan ese honor; el autor no termina ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos escritores admiten que el Premio Nobel los bloque&oacute;, que escribir ya no volvi&oacute; a ser lo mismo, por no hablar de una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica: Abdulrazak Gurnah, distinguido en 2021, dijo que fue tal la atenci&oacute;n recibida (petici&oacute;n de entrevistas, conferencias, etc.) que durante meses las obligaciones derivadas de la literatura le robaron el tiempo para escribir. Claro que Modiano no tiene ese problema, porque siempre ha sido, como sus personajes, un tanto esquivo: no hace viajes de promoci&oacute;n y apenas concede entrevistas. T&iacute;mido y discreto, ir a Estocolmo para recoger el premio fue toda una haza&ntilde;a para &eacute;l.
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                Patrick Modiano posa con la medalla y el diploma de durante la ceremonia celebrada en Estocolmo el 10 de diciembre de 2014                            </span>
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        El lugar natural de un escritor no es otro que su escritorio, y a este ha permanecido fiel Modiano todos estos a&ntilde;os. La proyecci&oacute;n mundial del Nobel no lo nubl&oacute;, porque hab&iacute;a algo m&aacute;s fuerte que los <em>flashes:</em> su compromiso con la literatura, su voluntad de escribir, de continuar expandiendo ese universo de sombras y extra&ntilde;amiento de su literatura, esas circunvalaciones por el pasado que en el fondo son caminos para descubrirse a s&iacute; mismo y a quienes lo rodean. Comenz&oacute; a escribir (y a publicar) tan joven &ndash;ten&iacute;a veintitr&eacute;s a&ntilde;os cuando vio la luz <em>El lugar de la estrella</em> (1968)&ndash; que no concibe vivir sin hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2014, a&ntilde;o de la concesi&oacute;n del Nobel, ha publicado cinco libros, que Anagrama edita en castellano a buen ritmo, y siempre de la mano de la traductora Mar&iacute;a Teresa Gallego Urrutia, que es una garant&iacute;a de buen hacer en s&iacute; misma <em>(La bailarina</em> ha sido traducida al catal&aacute;n por Merc&egrave; Ubach). Apenas unos d&iacute;as antes del fallo del premio, se public&oacute; la edici&oacute;n en franc&eacute;s de <em>Para que no te pierdas en el barrio</em>, que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a al a&ntilde;o siguiente: este texto es un concentrado de Modiano en estado puro, con su <em>alter ego</em> Jean como protagonista, un escritor que, a partir de un encuentro, comienza a divagar, rebuscando en el pasado de ese hombre, tratando de evocar im&aacute;genes de un mundo que ya no existe.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/446ff92b-3c4a-451d-9bdf-bded5eea759f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Luego vino <em>Recuerdos durmientes</em> (2017), una exploraci&oacute;n de las relaciones de un joven introvertido con seis mujeres durante los a&ntilde;os sesenta en Par&iacute;s. El t&iacute;tulo resume bien su concepci&oacute;n del hecho literario: a ra&iacute;z de un encuentro o un hallazgo fortuito, se desvela algo que permanec&iacute;a dormido, y ese es el billete para volver a adentrarse en la memoria. En <em>Tinta simp&aacute;tica</em> (2019), vuelve a ser una mujer el objetivo de sus pesquisas, esta vez motivadas por el encargo de una agencia de detectives. <em>Chevreuse</em> (2021) lleva a Jean a un lugar, a la casa donde creci&oacute;, y, de ah&iacute;, a esas zonas borrosas que solo vio de refil&oacute;n, a los misterios del hogar y de quienes lo habitan.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/4b46d8ff-1a03-4954-bc67-ab26857a16fa_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El pasado mayo se ha publicado en castellano y catal&aacute;n <em>La bailarina</em> (2023), otro ejemplo de Modiano en estado puro: el narrador, un hombre enamorado de una bailarina, se acerca a ese mundo en el Par&iacute;s de los a&ntilde;os sesenta. La danza, la disciplina, la vida de entrega y sacrificio de la mujer por consagraci&oacute;n a un arte; pero tambi&eacute;n, y sobre todo, la evocaci&oacute;n de un ayer que dej&oacute; cicatrices, de los locales nocturnos, de los pasajes fr&iacute;os y oscuros. Como en todas sus novelas, estos viajes por el pasado devienen una forma de interrogarse c&oacute;mo vivir, c&oacute;mo seguir viviendo en el presente, con esas heridas que a&uacute;n escuecen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9232cd3c-e574-4466-b508-e059a8348e6e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En 2025 se public&oacute; <em>70 bis, entr&eacute;e des artistes</em>, un libro escrito junto al m&uacute;sico Christian Mazzalai en el que el hallazgo de una caja de recuerdos (fotograf&iacute;as, cartas, anuncios y otros documentos a&ntilde;ejos) impulsa la investigaci&oacute;n de un edificio de Montparnasse por el que se cruzaron artistas, diletantes y bohemios de toda &iacute;ndole. Modiano se convierte en un arque&oacute;logo de la memoria que no aspira a la exactitud ni a comprenderlo todo, sino a seguir interrog&aacute;ndose, como el poeta so&ntilde;ador en su eterna exploraci&oacute;n. No es de extra&ntilde;ar que el proyecto le entusiasmara: le dio la oportunidad de hacer algo nuevo sin dejar de hacer lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Modiano, aun apoy&aacute;ndose a menudo en los planteamientos del g&eacute;nero polic&iacute;aco, se sabe llevar esa b&uacute;squeda a su terreno, porque, m&aacute;s que esclarecer un misterio, lo suyo va de seguir dando vueltas en torno a &eacute;l, como el <em>fl&acirc;neur</em> que no se cansa de pasear aunque las calles est&eacute;n a oscuras y no distinga los rostros, apenas las siluetas. Con estos mimbres, el autor logra acercarse a una verdad m&aacute;s profunda que cualquier explicaci&oacute;n concreta; eso es, ni m&aacute;s ni menos, que la literatura.
    </p><p class="article-text">
        El lector que le perdiera la pista tras el Nobel puede regresar a &eacute;l tranquilo: Modiano ha seguido su rumbo, sin perder fuelle. Todas sus novelas, las de hoy como las de ayer, son puertas de acceso a ese Par&iacute;s de la juventud perdida, tierra de fantasmas y h&eacute;roes ca&iacute;dos. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/diez-lecciones-henry-david-thoreau-vivir-mejor-siglo-xxi-bueno-salvaje_1_12682066.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Henry David Thoreau</a> dec&iacute;a que lo m&aacute;s importante, en la vida, es comportarse de forma coherente con respecto a los principios propios. En ese sentido, Modiano ha cumplido a rajatabla: ha seguido vagando por la memoria, y ha creado un lugar que los lectores han hecho suyo, un lugar seguro. Ya pueden venir modas, pol&eacute;micas, ruido, envidias y otras hierbas del c&iacute;rculo literario; pase lo que pase, &eacute;l seguir&aacute; ah&iacute;, faro de solitarios errantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/patrick-modiano-despues-premio-nobel-escritor-fiel-si_1_13272480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:52:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patrick Modiano después del Premio Nobel: un escritor fiel a sí mismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nobel de Literatura,Premios Nobel,Literatura,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-utiliza-violencia-tinta-sangre-trauma_1_13185642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4823f26-82b4-4103-a401-565b04098519_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142046.jpg" width="7428" height="4178" alt="Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La premio Nobel de Literatura 2024 participó en los Diálogos de Sant Jordi con motivo de la recuperación de su novela publicada en 2010</p><p class="subtitle">Poesías perturbadoras y un optimista cuento infantil, el lado más desconocido de la premio Nobel Han Kang
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/poesias-perturbadoras-optimista-cuento-infantil-lado-desconocido-premio-nobel-han-kang_1_12465335.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> (Gwangju, 1970) asegura que escribe con todo el cuerpo, y esa conciencia de la corporeidad se filtra en primera fila en su narrativa. El caso m&aacute;s paradigm&aacute;tico es, sin duda, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vegetariana-metamorfosis-femenina-sangrienta_128_3495860.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La vegetariana</em></a> (2007), una novela de la que pocos ser&iacute;an capaces de describir con precisi&oacute;n la apariencia externa de su protagonista, pero de quien, sin embargo, es sencillo evocar la sensaci&oacute;n de angustia creciente que surge desde dentro, desde las entra&ntilde;as. Y, no menos importante, c&oacute;mo sus decisiones vitales tienen efectos en el cuerpo, que, lejos de manifestar un control de s&iacute; misma, canaliza toda la presi&oacute;n social, toda la violencia.
    </p><p class="article-text">
        La violencia (o, mejor, las violencias) es otro elemento clave en la obra de la ganadora del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel de Literatura 2024</a>. Una violencia que puede ser de muchos tipos, pero que, incluso cuando va acompa&ntilde;ada de agresi&oacute;n f&iacute;sica &ndash;a menudo ilustrado con la imagen de un animal herido, siempre reviste un calado m&aacute;s hondo, trascendental. La violencia de la sociedad cuando el individuo se atreve a desafiar sus normas, como la protagonista de <em>La vegetariana</em>; la violencia de las guerras, que lastra a sus v&iacute;ctimas directas y lega una herencia de heridas sin cicatrizar a los descendientes, como sucede en <em>Actos humanos</em> (2014) con la masacre de Gwanju de 1980 y en<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Imposible decir adi&oacute;s</em></a><em> </em>(2021) con la guerra de Corea (1950-1953); o la violencia de los desgarros personales, las p&eacute;rdidas &iacute;ntimas como el duelo o la separaci&oacute;n, en el caso de <em>La clase de griego</em> (2011) y <em>Blanco</em> (2016).
    </p><p class="article-text">
        La violencia surge siempre del ser humano, de esos seres intensamente corp&oacute;reos que en las narraciones de Han Kang suelen experimentar, adem&aacute;s, una manifestaci&oacute;n f&iacute;sica que responde a ese da&ntilde;o (amputaciones, mudez, v&oacute;mitos, fiebre, deterioro general). Hay sangre, tambi&eacute;n, en sus libros; no es de las que corren un tupido velo ante las escenas m&aacute;s crudas (abusos, mutilaciones, descomposici&oacute;n), sino que se recrea, aunque nunca de manera gratuita. Su &uacute;ltimo libro traducido al castellano ya lo anuncia desde su t&iacute;tulo: <em>Tinta y sangre</em> (Random House, 2026, trad. Sunme Yoon), que no es el m&aacute;s reciente, sino que lo public&oacute; en 2010, justo despu&eacute;s de <em>La vegetariana</em>.
    </p><h2 class="article-text">La conexi&oacute;n con 'Imposible decir adi&oacute;s'</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que a <em>La vegetariana</em>, sin embargo, el parecido hay que busc&aacute;rselo con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Imposible decir adi&oacute;s</em></a>, que puede leerse como la culminaci&oacute;n del planteamiento de <em>Tinta y sangre</em>. En ambos, la protagonista es una escritora de mediana edad de Se&uacute;l que apenas revela informaci&oacute;n de s&iacute; misma; una mujer discreta, que casi querr&iacute;a hacerse invisible, hasta que ocurre algo que la fuerza a salir de su rutina. Ese algo tiene que ver con una amiga, una amiga con una vocaci&oacute;n art&iacute;stica (la pintura en <em>Tinta y sangre</em>, el cine en <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>), que, parece, ha osado arriesgar m&aacute;s que ella y ha salido trasquilada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a19cdd14-3868-4df0-a4f0-ddc3fe527c5e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Es entonces, cuando la amiga pierde pie, cuando la voz principal entra en escena, toma las riendas: en <em>Imposible decir adi&oacute;s, </em>la amiga se hallaba convaleciente y le ped&iacute;a ayuda; pero, en <em>Tinta y sangre,</em> la amiga ha muerto de manera repentina, y es su negaci&oacute;n ante la explicaci&oacute;n dada &ndash;un supuesto suicidio&ndash; lo que hace que la narradora reaccione para tratar de esclarecer las causas del suceso y, como consecuencia, rendir cuentas. Esa b&uacute;squeda, no obstante, act&uacute;a como un espejo en el que no puede evitar mirarse, y al final son sus propias heridas, las que acall&oacute;, las que salen a la luz.
    </p><p class="article-text">
        La escritora y la pintora se conoc&iacute;an desde ni&ntilde;as; de hecho, la protagonista conoce m&aacute;s a la joven que fue su amiga en el pasado que a la artista en la que se convirti&oacute;. Por eso, sus pasos son titubeantes: se enfrenta a un cr&iacute;tico, un especialista en sus pinturas, que es quien defiende que la muerte fue un suicidio. La protagonista se entrevista con &eacute;l, visita el taller de su amiga, recuerda la etapa en la que ella tambi&eacute;n pintaba, cuando aprend&iacute;an juntas. Su mentor fue el t&iacute;o de su compa&ntilde;era, un hombre enfermizo y solitario con una pasi&oacute;n por la astrof&iacute;sica; esas reflexiones sobre el universo se trasladan a la escritura.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, a primera vista, se podr&iacute;a tener la tentaci&oacute;n de calificar la historia como <em>thriller </em>(la editorial utiliza el t&eacute;rmino, consciente de su valor comercial), no hay que enga&ntilde;arse: la narraci&oacute;n de Han Kang, y esto es algo muy bueno, no se amolda a ning&uacute;n g&eacute;nero; es enemiga de la rapidez, de las emociones fuertes programadas; y siempre, siempre, va m&aacute;s all&aacute; de lo aparente, se ramifica por recovecos imposibles de adivinar de entrada. Es profunda, compleja, desconcertante. Crece de manera org&aacute;nica, como una expansi&oacute;n de la mente de la autora, torturada por las migra&ntilde;as y enmara&ntilde;ada por los sue&ntilde;os, que con frecuencia salpimientan sus trabajos.
    </p><h2 class="article-text">Una prosa m&aacute;s suave</h2><p class="article-text">
        Como la rama de un &aacute;rbol, la trayectoria de los personajes puede alargarse, robustecerse, enredarse, florecer&hellip; o quebrarse. No es una l&iacute;nea recta ni una carrera de obst&aacute;culos; se trata, m&aacute;s bien, de un descenso a diferentes ritmos, sobre distintas superficies. Una ca&iacute;da de la que, como en la vida misma, se puede emerger o no. Ese &ldquo;o no&rdquo; no significa tanto desaparecer o morir como dejar de avanzar, dejar de progresar en la existencia; ese estado de anclaje perpetuo en el pasado en el que quedan quienes han sobrevivido a un gran trauma o de quienes han sufrido una p&eacute;rdida irreparable.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como la rama de un árbol, la trayectoria de los personajes puede alargarse, robustecerse, enredarse, florecer… o quebrarse. No es una línea recta, no es una carrera de obstáculos; se trata, más bien, de un descenso a diferentes ritmos, sobre distintas superficies</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con <em>Imposible decir adi&oacute;s</em> &ndash;que, a todo esto, no es del todo justa, dado que, m&aacute;s all&aacute; de los rasgos en com&uacute;n, esta ahonda en la memoria de la guerra, un tema ausente en <em>Tinta y sangre</em>&ndash;, esta nueva recuperaci&oacute;n es una novela menos penetrante, que adolece quiz&aacute; de un final un tanto apresurado. Se le pueden atribuir los calificativos habituales a su prosa &ndash;desasosegante, hipn&oacute;tica, dura, de intensidad creciente&ndash;; pero lo son, por as&iacute; decir, en un nivela m&aacute;s suave que en otras ocasiones, aunque un &ldquo;nivel m&aacute;s suave&rdquo;, en Han Kang, sigue siendo literatura de alto voltaje, de la que quiz&aacute; no se llega a entender del todo, envuelta en la nebulosa eterna del misterio de la creaci&oacute;n, como aquello de lo que se ocupa: el otro, el arte, el universo y hasta los abismos propios.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo elemento recurrente: el uso del color blanco con el contraste de la sangre; el color de la inocencia manchado, corrompido para siempre, como met&aacute;fora de la vida, de toda vida. Como el blanco de los p&aacute;jaros que fascinan a Han Kang o el blanco la nieve; la novela transcurre durante el invierno, en esa Corea del Sur nevada y g&eacute;lida. Hay algo en la naturaleza de la autora que conjuga a la perfecci&oacute;n con ese tiempo de pausa, de hibernaci&oacute;n, que representa esta estaci&oacute;n. Y con el fr&iacute;o, no como cualidad inherente a su voz narrativa sino como desregulador de la temperatura corporal y emocional de los personajes, de factor que los vuelve (m&aacute;s) vulnerables, los expone.
    </p><h2 class="article-text">Una literatura que no responde a f&oacute;rmulas</h2><p class="article-text">
        Siempre es dif&iacute;cil hablar de los libros de Han Kang, lo que tambi&eacute;n dice mucho a su favor: no se la puede encasillar, su literatura no responde a f&oacute;rmulas. Ella tampoco se prodiga en explicaciones: no frecuenta el circuito literario, concede pocas entrevistas y carece de redes sociales. Se dedica a lo importante, que es la literatura; literatura hecha con calma, con precisi&oacute;n, y que tal vez por eso mismo pide relectura, pide volver a ella. <em>Ce que l'on fait avec le temps, le temps le respecte</em> (Lo que se hace con tiempo, el tiempo lo respeta), dec&iacute;a Auguste Rodin. Cada palabra de Han Kang lo certifica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-utiliza-violencia-tinta-sangre-trauma_1_13185642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 19:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Han Kang utiliza la violencia de la tinta y la sangre contra el trauma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nobel de Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fue la primera mujer afroamericana en ganar el Nobel de Literatura y rompió barreras para toda una generación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primera-mujer-afroamericana-ganar-nobel-literatura-rompio-barreras-generacion-toni-morrison-pm_1_13020790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e69e202a-175a-4b97-9bc9-21102f1379f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137393.jpg" width="1217" height="685" alt="Fue la primera mujer afroamericana en ganar el Nobel de Literatura y rompió barreras para toda una generación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su tercera novela, 'La canción de Solomon' en 1977 la consagró en la escena literaria y le animó a convertirse en escritora a tiempo completo, escribiendo también ensayo y obras de teatro.</p><p class="subtitle">De la tragedia personal a un legado que marcó generaciones: la poeta que cambió la mirada sobre la salud mental</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 1993 fue la primera mujer afroamericana en ganar el </span><a href="https://www.eldiario.es/spin/origen-premios-nobel-respuesta-esquela-equivocada-pm_1_12663756.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Premio Nobel</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> de Literatura y ha sido una de las escritoras m&aacute;s influyentes de la ficci&oacute;n contempor&aacute;nea, con una obra que incluye tambi&eacute;n ensayo y libros infantiles, lo que le ha valido m&uacute;ltiples reconocimientos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hablamos de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Toni Morrison</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, fallecida en 2019 a los 88 a&ntilde;os debido a complicaciones de una neumon&iacute;a, de cuyo nacimiento se cumplen 95 a&ntilde;os y que ha sido una figura que ha inspirado a toda una generaci&oacute;n de escritores, con reconocimientos como un premio Pulitzer o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>la Medalla Presidencial de la Libertad que recibi&oacute; de manos de Barack Obama.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tan es su influencia, que un a&ntilde;o despu&eacute;s de su fallecimiento, en Ohio designaron el &ldquo;D&iacute;a de Toni Morrison&rdquo; para celebrar de forma anual el cumplea&ntilde;os de la escritora cada 18 de febrero, as&iacute; como en 2021 se estableci&oacute; tambi&eacute;n el Premio al Logro Toni Morrison en el C&iacute;rculo Nacional de Cr&iacute;ticos del Libro en Estados Unidos.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Una infancia y juventud marcada por la discriminaci&oacute;n racial </span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Toni Morrison </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>vino al mundo con el nombre de Chloe Ardelia Wofford el 18 de febrero de 1931 </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">en Lorain, Ohio (Estados Unidos), en el seno de una familia de clase trabajadora, como la segunda de cuatro hermanos y en la que fue consciente desde peque&ntilde;a de la discriminaci&oacute;n racial. Y es que cuando ella contaba con tan solo dos a&ntilde;os, el due&ntilde;o del apartamento donde viv&iacute;an prendi&oacute; fuego a la casa cuando ellos estaban dentro porque no pod&iacute;an pagar el alquiler.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A los 12 a&ntilde;os, se convirti&oacute; al catolicismo y fue cuando se bautiz&oacute; con el nombre de Anthony en honor a San Antonio de Padua, y de ah&iacute; deriv&oacute; el apodo de &ldquo;Toni&rdquo;. Fue tambi&eacute;n una &aacute;vida lectora desde temprana edad, lo que le hizo ser buena estudiante y participar en los equipos de debate del colegio y la universidad.</span>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2024937198915629555?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Estudi&oacute; lengua inglesa en la Universidad de Howard</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en Washington D.C, donde a pesar de ser una instituci&oacute;n hist&oacute;ricamente afroamericana tambi&eacute;n fue testigo de la jerarqu&iacute;a racial que divid&iacute;a a las personas en las d&eacute;cadas de 1940 y 1950, aunque all&iacute; tambi&eacute;n conect&oacute; con artistas, activistas y escritores que influyeron m&aacute;s tarde en su obra.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Al graduarse, comenz&oacute; su carrera laboral universitaria y volver&iacute;a a la Universidad de Howard como profesora, donde </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>conocer&iacute;a a su marido, Harold Morrison, con quien tuvo dos hijos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Aunque dejar&iacute;a su labor en la educaci&oacute;n, regresar&iacute;a de forma intermitente, por ejemplo, en la Universidad de Princenton lleg&oacute; a estar diecisiete a&ntilde;os como profesora de Humanidades, as&iacute; como tambi&eacute;n imparti&oacute; cursos de escritura creativa, estudios afroamericanos o de literatura estadounidense.</span>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2024170050958008405?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Recibi&oacute; el Pulitzer de Ficci&oacute;n en 1987 por &lsquo;Beloved&rsquo;</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Otra de las facetas en las que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>trabaj&oacute; Toni Morrison durante su vida fue la de editor</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">a, primero en la divisi&oacute;n de libros de texto en Random House, donde luego llegar&iacute;a a editar tambi&eacute;n ficci&oacute;n de autores afroamericanos en la sucursal de Nueva York. A pesar de que trabajaba en el mundo editorial, no fue hasta 1970, a los 39 a&ntilde;os cuando public&oacute; su primera novela </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>The Bluest Eye</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, traducida al espa&ntilde;ol como </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Ojos azules</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A partir de entonces, llegar&iacute;a a publicar diez novelas m&aacute;s, siendo su tercera novela, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>La canci&oacute;n de Solomon</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> (Song of Solomon) en 1977 fue la que le consagr&oacute; en la escena literaria</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y la anim&oacute; a convertirse en escritora a tiempo completo, escribiendo tambi&eacute;n ensayo y obras de teatro. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>1987 recibi&oacute; el Premio Pulitzer de Ficci&oacute;n por su novela </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>Beloved</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en la que se bas&oacute; en la historia real de una mujer afroamericana esclavizada, y que fue todo un &eacute;xito de ventas y de cr&iacute;tica. Esta fue adaptada al cine en 1998 con actores como </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Danny Glover, Thandie Newton y Kimberly Elise</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Toni Morrison se dedic&oacute; tambi&eacute;n a la literatura infantil, que escribi&oacute; junto a su hijo Slade, hasta que este falleci&oacute; en 2010 de un c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas.  </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/primera-mujer-afroamericana-ganar-nobel-literatura-rompio-barreras-generacion-toni-morrison-pm_1_13020790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 17:30:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fue la primera mujer afroamericana en ganar el Nobel de Literatura y rompió barreras para toda una generación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Nobel de Literatura,Escritores,Cultura,mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura: “Debería haber dedicado toda mi obra a los que no tienen nada”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-deberia-haber-dedicado-obra-no_1_13020426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fbf1386-be71-4067-9c9d-e29c389e24f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura: “Debería haber dedicado toda mi obra a los que no tienen nada”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor húngaro comparece en el CCCB en su primer acto público fuera de Hungría tras recibir el Nobel de Literatura 2025 y reflexiona sobre su país, el colapso y la esperanza</p><p class="subtitle">'Sátántangó', el tango satánico del Nobel de Literatura que se convirtió en una obra maestra del cine</p></div><p class="article-text">
        Tras cancelar su participaci&oacute;n en Kosm&oacute;polis 2025 debido a que pr&aacute;cticamente coincidi&oacute; con la concesi&oacute;n del Premio Nobel de Literatura, el escritor h&uacute;ngaro L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai, ha querido que el primer acto realizado fuera de su pa&iacute;s tras ganar el premio se celebrara en Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy es un d&iacute;a importante para el Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona&rdquo;, ha declarado la directora del centro, Judit Carrera, en la rueda de prensa previa a la charla que el Nobel mantendr&aacute; esta tarde en el propio CCCB con su traductor al castellano, Adan Kovacsics, &ldquo;Quiero agradecerle a L&aacute;szl&oacute; que haya mantenido su compromiso con nosotros tan pocos meses despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carrera ha relacionado tambi&eacute;n la visita de Krasznahorkai con la largu&iacute;sima relaci&oacute;n que el autor ha tenido con la Editorial Acantilado, que ha editado sus libros desde hace 25 a&ntilde;os. El primero fue Melancol&iacute;a de la resistencia (2001), pero desde entonces han aparecido siete vol&uacute;menes m&aacute;s que ser&aacute;n acompa&ntilde;ados por un octavo que llegar&aacute; a las librer&iacute;as en los pr&oacute;ximos meses. 
    </p><p class="article-text">
        La editora de Acantilado, Sandra Ollo, presente en el acto, como tambi&eacute;n su editora en catal&aacute;n, Mariona Bosch de Edicions del Cr&agrave;ter, ha aprovechado  la ocasi&oacute;n, no para hablar sobre la obra del autor h&uacute;ngaro, de la que opina que se ha escrito ya demasiado, sino para reivindicar su lectura: &ldquo;No hablemos m&aacute;s de Krasznahorkai y empecemos a leerlo&rdquo;, ha pedido. &ldquo;Entremos en su literatura que est&aacute; llena de pensamiento, de imaginaci&oacute;n, y tambi&eacute;n de humor. No hay ning&uacute;n lector que salga indemne de la literatura de L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El escritor, al que Susan Sontag se refiri&oacute; como &ldquo;El maestro del Apocalipsis&rdquo;, ha comenzado su charla con una actitud alegre e ir&oacute;nica que no encaja precisamente con el brutal sobrenombre que le adjudic&oacute; la intelectual neoyorquina. &ldquo;A Susan le gustaban mucho mis novelas y las pel&iacute;culas que realic&eacute; junto a Bela Tarr, y fue un honor para m&iacute; que una intelectual como ella escribiera sobre nosotros&rdquo;, ha explicado durante la rueda de prensa. &ldquo;Pero se equivoc&oacute; totalmente al llamarme as&iacute;. Tanto lo del Apocalipsis como lo de maestro son una exageraci&oacute;n y, adem&aacute;s, tampoco estoy seguro de que sea un halago&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, a pesar de lo que diga el autor, resulta dif&iacute;cil no darle un poco la raz&oacute;n a Sontag. Sumergirse en la obra de L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai es como entrar en un laberinto de frases infinitas y atm&oacute;sferas densas donde el tiempo parece haberse detenido justo antes del colapso total. 
    </p><p class="article-text">
        Sus relatos exploran la entrop&iacute;a, el aislamiento y la degradaci&oacute;n de la sociedad, retratando a personajes que deambulan por paisajes desolados en busca de una trascendencia que siempre se les escapa. Es gran literatura, donde el humor negro se mezcla con una metaf&iacute;sica descarnada, obligando al lector a navegar por p&aacute;rrafos de una sola frase hasta que este se entrega a la belleza de la cat&aacute;strofe.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;existe realmente esa Hungr&iacute;a que ha retratado en sus libros? &iquest;Existi&oacute; alguna vez? El autor reconoce que s&iacute; que existi&oacute; y que, de hecho, durante su infancia y juventud, no solo vivi&oacute; all&iacute;, sino que parec&iacute;a que otro mundo era imposible. &ldquo;La Hungr&iacute;a en la que nac&iacute; apenas conservaba las cosas buenas que hab&iacute;a tenido en el pasado. Los h&uacute;ngaros no entend&iacute;amos el valor de nuestro pa&iacute;s y los sovi&eacute;ticos tampoco ayudaban precisamente a eso&rdquo;, reflexiona. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Consegu&iacute; salir de mi pa&iacute;s cuando ten&iacute;a m&aacute;s de treinta a&ntilde;os&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;y recuerdo perfectamente c&oacute;mo, al cruzar la frontera hacia Austria, el cielo me pareci&oacute; m&aacute;s azul y la hierba m&aacute;s verde. En ese momento os aseguro que vi f&iacute;sicamente la diferencia. Lo que descubr&iacute; en occidente no ten&iacute;a nada que ver con lo que me hab&iacute;a imaginado. Por ejemplo, en Austria hab&iacute;a manifestaciones, algo que en la Hungr&iacute;a de entonces no se pod&iacute;a ni nombrar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor tambi&eacute;n ha rechazado durante la rueda de prensa otro de los mitos que sobrevuelan su obra, el de que todos sus protagonistas son personas miserables. &ldquo;No escribo solo de esa Hungr&iacute;a miserable&rdquo;, afirma. &ldquo;S&iacute; que es cierto que era as&iacute; en mis primeros libros, pero despu&eacute;s tambi&eacute;n he escrito sobre la maravillosa cultura de mi pa&iacute;s. Aunque, pens&aacute;ndolo un poco, creo que la miseria me indigna tant&iacute;simo que deber&iacute;a haber escrito solo sobre ella. De todos los libros que he le&iacute;do en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ninguno trataba sobre las personas que no tienen nada. Que son tan pobres que lo &uacute;nico que conservan es su dignidad. Deber&iacute;a haber dedicado toda mi obra a los que no tienen nada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una trayectoria indisolublemente unida a Bela Tarr</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primero de los libros de Krasznahorkai fue Tango sat&aacute;nico, publicado originalmente en su pa&iacute;s en 1985, y que se ha convertido con los a&ntilde;os en un aut&eacute;ntico cl&aacute;sico moderno. La novela sit&uacute;a al lector en una comunidad rural aislada de Hungr&iacute;a. Un lugar casi fantasmal donde un grupo de personas esperan que algo ocurra y cambie su futuro. De repente, reciben la noticia de que un hombre desaparecido hace a&ntilde;os ha sido visto de camino a la localidad. Esto desencadenar&aacute; una espiral de acontecimientos y revelar&aacute; secretos que habr&iacute;an preferido ignorar. 
    </p><p class="article-text">
        El libro, en el que ya se destila a la perfecci&oacute;n el estilo del autor, ha tenido una resonancia especial debido a la adaptaci&oacute;n al cine que realiz&oacute; el famoso director h&uacute;ngaro B&eacute;la Tarr, recientemente fallecido. Una pel&iacute;cula de m&aacute;s de siete horas de duraci&oacute;n en la que colabor&oacute; estrechamente Krasznahorkai y que los convirti&oacute; en amigos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando B&eacute;la termin&oacute; de leer mi libro, el manuscrito porque ni siquiera estaba publicado, vino directamente a mi casa. Deb&iacute;an ser las cinco de la ma&ntilde;ana y yo estaba en la cama con resaca&rdquo;, ha recordado el escritor durante la rueda de prensa. &ldquo;Yo pens&eacute;, &lsquo;&iquest;qui&eacute;n es este t&iacute;o?&rsquo; Porque no lo conoc&iacute;a de nada y vest&iacute;a de una forma muy extravagante. Pero nos pusimos a hablar y nos hicimos amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, no pararon de colaborar. El escritor lo ha recordado con cari&ntilde;o, aunque no todo fuera sencillo. &ldquo;B&eacute;la era el capit&aacute;n y los dem&aacute;s sus ayudantes. Lo ayud&aacute;bamos a conseguir llegar a donde &eacute;l quer&iacute;a&rdquo;, ha explicado Krasznahorkai. &ldquo;Su trabajo no era f&aacute;cil y trabajar con &eacute;l tampoco. Adem&aacute;s, &eacute;l siempre convivi&oacute; con el dolor f&iacute;sico y hacer pel&iacute;culas conllevaba mucha exigencia para &eacute;l. Canalizaba aquel dolor a trav&eacute;s de sus pel&iacute;culas. No s&eacute; si tuvo un efecto en mi obra, todav&iacute;a tengo pendiente hacer cuentas con mi amigo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Mucha gente intent&oacute; quemar Roma&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero si hablar de B&eacute;la Tarr es ineludible al conversar con Krasznahorkai, tambi&eacute;n resulta imposible evitar hacerlo sobre c&oacute;mo percibe la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y social del mundo actual. M&aacute;s a&uacute;n viniendo de un pa&iacute;s como Hungr&iacute;a, que pronto se enfrentar&aacute; a unas elecciones en las que se decidir&iacute;a el futuro pol&iacute;tico de su presidente Viktor Orb&aacute;n, uno de los tent&aacute;culos de Putin y Trump en el seno de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las cosas no van bien&rdquo;, ha afirmado sin dudar. &ldquo;Pero creo que nunca han ido del todo bien. Dir&iacute;a que ni siquiera cuando viv&iacute;amos en cuevas iban bien. Pero de repente, pas&oacute; algo, como que alguien lleg&oacute; con un palo encendido y el fuego nos salv&oacute;. Nos hizo evolucionar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del autor h&uacute;ngaro, el mundo siempre ha ido evolucionando as&iacute;. Siempre ha estado en crisis, pero nunca ha llegado a caer del todo, la destrucci&oacute;n ha llevado al posterior progreso. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tambi&eacute;n ha defendido en Barcelona que el p&uacute;blico en general no tiene ni idea de c&oacute;mo se rigen los destinos de las sociedades. &ldquo;En mi juventud, pensaba que la &uacute;nica soluci&oacute;n era la revoluci&oacute;n&rdquo;, ha asegurado. &ldquo;Pero ahora soy m&aacute;s flexible. Pienso lo peor de la raza humana, pero tambi&eacute;n creo que siempre hemos estado as&iacute;. Mucha gente intent&oacute; quemar Roma. Hubo muchos Mao Zedong en la historia de China. Mucha gente mala como Putin podr&iacute;a haber destruido el mundo, pero simplemente no pas&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, el autor ha bromeado de nuevo con su sobrenombre de maestro de Apocalipsis. &ldquo;El Apocalipsis no es algo &uacute;nico, sino que est&aacute; continuamente ocurriendo. Nunca va a llegar, est&aacute; pasando justo ahora&rdquo;.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-deberia-haber-dedicado-obra-no_1_13020426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 15:47:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura: “Debería haber dedicado toda mi obra a los que no tienen nada”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nobel de Literatura,Hungría,Libros,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere a los 70 años el director Béla Tarr, leyenda del cine europeo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fallece-bela-tarr-principales-cineastas-contemporaneos-europeos_1_12888809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d6dd77e-9455-4965-b7c2-7dee366f6a5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1047y516.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere a los 70 años el director Béla Tarr, leyenda del cine europeo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta colaboró en varias ocasiones con el escritor László Krasznahorkai, Nobel de Literatura en 2025, y adaptó al cine varias de sus obras</p><p class="subtitle">Béla Tarr, la leyenda del cine europeo para el que “hasta rodar la esquina de una calle es un acto político”
</p></div><p class="article-text">
        El cineasta h&uacute;ngaro, B&eacute;la Tarr, una de las figuras m&aacute;s importantes del cine contempor&aacute;neo europeo, ha muerto este martes a los 70 a&ntilde;os de edad, seg&uacute;n inform&oacute; el director Bence Fliegauf a la agencia de noticias MTI en nombre de la familia. Tarr colabor&oacute; en varias ocasiones con su compatriota, el escritor Nobel de Literatura de 2025 L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai, y adapt&oacute; al cine varias de sus obras. Tarr se convirti&oacute;, con su estilo insobornable, de grandes planos secuencias en blanco y negro, en uno de los grandes maestros del cine m&aacute;s radical y autoral de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas gracias a obras maestras como <em>Satantango </em>o<em> El caballo de Tur&iacute;n</em>, esta &uacute;ltima codirigida con &Aacute;gnes Hranitzky.
    </p><p class="article-text">
        Fruto de la colaboraci&oacute;n con L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai fueron<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mejores-peliculas-siglo-xxi-elegidas-56-directores-cine-espanol_1_12858149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Armon&iacute;as de Werkmeister</em></a><em> </em>(2000), la adaptaci&oacute;n de la novela <em>La melancol&iacute;a de la resistencia',</em> y&nbsp;<em>Tango Sat&aacute;nico</em> (1994), basada en la novela del mismo nombre, un filme de m&aacute;s de siete horas de duraci&oacute;n y considerada su obra maestra. Otra de sus pel&iacute;culas m&aacute;s conocidas es <em>La condena </em>(1987). Tarr se convirti&oacute; en un maestro de la puesta en escena en obras que mostraban los peligros de la alieniaci&oacute;n y los totalitarismos, as&iacute; como las heridas provocadas por el comunismo en su pa&iacute;s, Hungr&iacute;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Armonías de Werckmeister                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Conocido por sus largometrajes en blanco y negro, Tarr se interes&oacute; primero por an&aacute;lisis muy gr&aacute;ficos y dram&aacute;ticos de la sociedad y m&aacute;s tarde explor&oacute; la realidad angustiante y metaf&iacute;sica, recoge el portal Hvg. Su obra fue comparada a la del italiano Michelangelo Antonioni y el ruso Andr&eacute;i Tarkovski. Tarr asegur&oacute; que no cre&iacute;a &ldquo;en la honestidad ni en la autenticidad del cine de Hollywood&rdquo;, y afirm&oacute; que en las pantallas &ldquo;se debe representar personas reales, de una manera honesta y sincera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tarr, nacido el 21 de julio de 1955 en la ciudad de P&eacute;cs, comenz&oacute; su carrera como aficionado, y en 1977 empez&oacute; sus estudios de direcci&oacute;n en la Escuela Superior de Teatro y Cine, mientras que posteriormente, en los a&ntilde;os 1980, trabaj&oacute; en la empresa de cine estatal Mafilm. Durante su carrera realiz&oacute; casi medio centenar de pel&iacute;culas y fue galardonado con premios como el Oso de Plata en Berl&iacute;n (2011) por 'El caballo de Tur&iacute;n', o el Premio a la Trayectoria Profesional del Festival Internacional de Cine de Tokio (2024).
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 'El caballo de Tur&iacute;n' Tarr se retir&oacute; de la direcci&oacute;n, aunque sigui&oacute; colaborando con entidades de teatro independientes. En marzo de este a&ntilde;o Tarr recibi&oacute; el Premio Honor&iacute;fico 2025 del D'A-Festival de Cine de Barcelona. El director de ECIB-Escuela de Cine de Barcelona, Pere Alber&oacute;, que le entreg&oacute; esa distinci&oacute;n, asegur&oacute; en aquel momento que el h&uacute;ngaro era el &ldquo;cineasta vivo m&aacute;s importante del momento&rdquo;, y dijo que su obra segu&iacute;a siendo &ldquo;un misterio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tarr tambi&eacute;n fue maestro de una generaci&oacute;n de cineastas gracias a su labor como docente. Entre sus alumnas se encontraba la directora espa&ntilde;ola Pilar Palomero, que siempre subray&oacute; la influencia del cineasta en su obra. Una influencia que tambi&eacute;n se pudo notar en la encuesta realizada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mejores-peliculas-siglo-xxi-elegidas-56-directores-cine-espanol_1_12858149.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por elDiario.es de las mejores pel&iacute;culas del siglo XXI,</a> donde aparecieron dos de sus filmes: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mejores-peliculas-siglo-xxi-elegidas-56-directores-cine-espanol_1_12858149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Armon&iacute;as de Werkmeister</em></a><em>  </em>y <em>El caballo de Tur&iacute;n.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE, elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fallece-bela-tarr-principales-cineastas-contemporaneos-europeos_1_12888809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 12:49:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muere a los 70 años el director Béla Tarr, leyenda del cine europeo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Nobel de Literatura,Hungría,Cineastas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/nobel_131_12845504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0a3f302-dad5-429c-bde6-c022763d894e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nobel"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Orlando Lumbreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/nobel_131_12845504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 11:22:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nobel]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares se disputan el original de 'La colmena' recientemente descubierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/xunta-galicia-ayuntamiento-alcala-henares-disputan-original-colmena-recientemente-descubierto_1_12751125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae850923-0348-4242-b9b4-a263b682c59c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129395.jpg" width="1269" height="714" alt="La Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares se disputan el original de &#039;La colmena&#039; recientemente descubierto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un investigador gallego localizó el mecanoscrito de la histórica novela de Camilo José Cela en un archivo de la localidad madrileña; la Xunta lo reclama para fundación del Premio Nobel en Padrón (A Coruña)</p><p class="subtitle">El original inédito de 'La colmena' que Cela envió a la censura en 1946 aparece en un archivo de Madrid </p></div><p class="article-text">
        La Xunta de Galicia quiere que el original de <em>La colmena</em>, recientemente descubierto en el Archivo General de la Administraci&oacute;n de Alcal&aacute; de Henares, se deposite en la fundaci&oacute;n de su autor, Camilo Jos&eacute; Cela, en Padr&oacute;n (A Coru&ntilde;a). As&iacute; se lo ha hecho saber al Ministerio de Cultura en una carta remitida a su titular, Ernest Urtasun, este viernes. El Gobierno gallego es la segunda administraci&oacute;n que lo reclama, despu&eacute;s de que, hace una semana, lo hiciera el propio Ayuntamiento de la localidad madrile&ntilde;a donde un investigador gallego, &Aacute;lex Alonso, localiz&oacute; el mecanoscrito. ElDiario.es lo cont&oacute; en exclusiva el 30 de octubre.
    </p><p class="article-text">
        La misiva de la Xunta la firma el conselleiro de Cultura, Jos&eacute; L&oacute;pez Campos, y en ella recuerda que &ldquo;los deseos del escritor eran que su legado permaneciese unido&rdquo;. La Fundaci&oacute;n Cela, recuerda L&oacute;pez Campos, alberga los manuscritos de las 14 novelas publicadas por Cela, Premio Nobel de Literatura en 1989 -el &uacute;ltimo espa&ntilde;ol en lograrlo-, otros 52 de obra menor, una biblioteca con 60.000 vol&uacute;menes y unos 42.000 ejemplares de publicaciones peri&oacute;dicas. El Gobierno gallego quiere as&iacute;, asegura, &ldquo;salvaguardar de manera conjunta&rdquo; el legado literario &ldquo;de uno de los autores m&aacute;s importantes del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Alcal&aacute; de Henares -gobernado, al igual que la Xunta, por el Partido Popular- reaccion&oacute; antes. Al d&iacute;a siguiente de informaci&oacute;n revelada por este peri&oacute;dico pidi&oacute; &ldquo;formalmente&rdquo; al Ejecutivo espa&ntilde;ol que el mecanoscrito original de La colmena &ldquo;no abandone la ciudad donde ha permanecido durante tanto tiempo&rdquo;. Su concejal de Cultura, Santiago Alonso, propuso su &ldquo;musealizaci&oacute;n&rdquo; y &ldquo;puesta a disposici&oacute;n del p&uacute;blico y la comunidad investigadora en un espacio estable, accesible y con proyecci&oacute;n acad&eacute;mica&rdquo;. Justo donde y como no estaba hasta que &Aacute;lex Alonso, profesor de Literatura Contempor&aacute;nea en el Brooklyn College de la City University of New York, lo encontr&oacute; mientras investigaba sobre la censura el Archivo General de la Administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El original de <em>La colmena</em> son los cien folios escritos a m&aacute;quina que Camilo Jos&eacute; Cela envi&oacute; a la censura el 7 de enero de 1946. El sobre que lo conten&iacute;a inclu&iacute;a adem&aacute;s anotaciones del autor para el pr&oacute;logo y recomendaciones sobre sus obras de colegas como P&iacute;o Baroja, D&aacute;maso Alonso, Torrente Ballester o Leopoldo Panero. El 18 de enero de ese mismo a&ntilde;o, su publicaci&oacute;n fue denegada por ir &ldquo;contra el dogma y la moral&rdquo;. La censura prohibi&oacute; La colmena al menos cuatro veces entre 1946 y 1957 y su primera edici&oacute;n -con notables diferencias respecto a la primera descubierta por Alonso- fue en 1951 pero en Buenos Aires (Argentina).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Salgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/xunta-galicia-ayuntamiento-alcala-henares-disputan-original-colmena-recientemente-descubierto_1_12751125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2025 16:33:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares se disputan el original de 'La colmena' recientemente descubierto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Cultura,Literatura,Investigación,Nobel de Literatura,Camilo José Cela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El descubridor del texto original de 'La colmena': "Hubiera pasado la censura, pero cayó en manos de católicos reaccionarios"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/descubridor-texto-original-colmena-hubiera-pasado-censura-cayo-manos-catolicos-reaccionarios_1_12712642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf5d8736-0ca8-43e6-b33e-4a9a094c7521_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Álex Alonso, el investigador que descubrió el original de La Colmana, el pasado verano en la redacción de elDiario.es."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador que halló el mecanoscrito inédito que Camilo José Cela remitió a la censura en 1946 explica que el lápiz rojo no actuó de una manera homogénea durante la dictadura y da por hecho que el texto podría haber pasado si el censor hubiera sido de otro sector del régimen
</p><p class="subtitle">Exclusiva - El original inédito de 'La colmena' que Cela envió a la censura en 1946 aparece en un archivo de Madrid
</p></div><p class="article-text">
        &Aacute;lex Alonso, profesor de literatura contempor&aacute;nea en el Brooklyn College de la City University of New York, ha pasado parte de sus &uacute;ltimas estancias en Espa&ntilde;a encerrado en el Archivo General de la Administraci&oacute;n en Alcal&aacute; de Henares. All&iacute;, en la secci&oacute;n dedicada a la censura, busc&oacute; durante d&iacute;as ejemplos para cotejar c&oacute;mo actu&oacute; el l&aacute;piz rojo del franquismo contra autores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/hija-madre-madre-hija-hilo-maternofilial-teje-vida-obra-carmen-martin-gaite_1_12535920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Mart&iacute;n Gaite,</a> Miguel Delibes, Eduardo Blanco Amor, Xohana Torres o Ana Mar&iacute;a Matute. Su objetivo era encontrar ejemplos de la primera mitad de la d&eacute;cada de los 50 y comparar con la que persigui&oacute; a <a href="http://aldecoa.la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ignacio Aldecoa</a>. La tesis de este investigador es que la censura no fue un rodillo monol&iacute;tico ni homog&eacute;neo, sino que depend&iacute;a mucho de qu&eacute; sector la practicase: los cat&oacute;licos, los falangistas o aquellos censores m&aacute;s funcionariales que solo buscaban completar su sueldo a final de mes sin hacer demasiado por el r&eacute;gimen, que tambi&eacute;n los hubo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rebuscando en documentos de hace 70 a&ntilde;os, para realizar catas a otras censuras diferentes a la de Aldecoa, el pasado 29 de septiembre, en el sobre 61 bis 46, dentro de la caja 21/07931 de ese Archivo General de la Administraci&oacute;n en Alcal&aacute; de Henares encontr&oacute; un centenar de folios manuscritos de Camilo Jos&eacute; Cela. Tras cotejar con las diferentes ediciones de la obra del autor, descubri&oacute; que se trata del primer original, in&eacute;dito hasta hoy, de <em>La colmena</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El texto que el Nobel envi&oacute; a la censura en enero de 1946 fue rechazado por el r&eacute;gimen por atacar la moral y &ldquo;el dogma&rdquo;. &ldquo;Escaso inter&eacute;s literario y documental&rdquo;, escribi&oacute; el censor en su primera revisi&oacute;n, seg&uacute;n figura en el expediente de enero del 46. La versi&oacute;n que hoy conocemos se public&oacute; ya ampliada a&ntilde;os despu&eacute;s en Buenos Aires. Y solo pudo ser importada a Espa&ntilde;a casi una d&eacute;cada m&aacute;s tarde. El investigador que encontr&oacute; el mecanoscrito original atiende a elDiario.es por videoconferencia, desde la New York Public Library, donde trabaja.&nbsp;Asegura que<em> La colmena</em> no pas&oacute; la criba porque cay&oacute; en manos del sector cat&oacute;lico reaccionario, que practic&oacute; una censura &ldquo;moral&rdquo; para rechazar su publicaci&oacute;n e incluso su importaci&oacute;n desde Argentina durante varios a&ntilde;os. Pero, en otras manos diferentes, podr&iacute;a haber pasado el filtro, como acab&oacute; sucediendo.
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                    alt="El mecanoscrito inédito de La Colmena, doblado como se guardó en el sobre, bajo la cartulina que identifica el expediente, en el archivo de Alcalá."
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            <span class="title">
                El mecanoscrito inédito de La Colmena, doblado como se guardó en el sobre, bajo la cartulina que identifica el expediente, en el archivo de Alcalá.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es ese momento en el que un investigador se encuentra el original de </strong><em><strong>La colmena</strong></em><strong> en una carpeta del archivo de la censura en Alcal&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando doy con este texto, b&aacute;sicamente no s&eacute; lo que me estoy encontrando porque estaba en un sobre equivocado en la secci&oacute;n de censura dentro del Archivo General de la Administraci&oacute;n en Alcal&aacute; de Henares. Me extra&ntilde;&oacute; encontrar el mecanoscrito completo del a&ntilde;o 45. En un primer momento es asombro, no saber qu&eacute; es eso que has encontrado. Yo no estaba trabajando en una investigaci&oacute;n sobre Cela, sino sobre Ignacio Aldecoa y la censura. Luego vas comprobando lo que se conoc&iacute;a de este texto y ya vas viendo que se trata de un original importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y cuando uno llega a la certeza de que est&aacute; ante el original de </strong><em><strong>La colmena </strong></em><strong>que tantos investigadores han tratado de localizar durante tanto tiempo, &iquest;cu&aacute;l es la sensaci&oacute;n?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una gran satisfacci&oacute;n,&nbsp;te das cuenta de que despu&eacute;s de estar mucho tiempo picando,&nbsp;haciendo catas en el archivo, adem&aacute;s de los trabajos esperables &mdash;notas de censura, informes de autores, cartas cruzadas entre los editores y los escritores y el sistema de censura&mdash; te encuentras algo a lo que no han llegado el resto de los investigadores. Primero es una alegr&iacute;a, y luego piensas si vas a estar a la altura de hacer un buen trabajo sobre el original que te has encontrado. Sobre todo, por el valor que tiene. Textos como <em>La colmena </em>han sido muy analizados y, en general, son obras bien conocidas, aunque este texto en concreto no se conociera hasta ahora. Requiere un trabajo muy exigente porque mucha gente ha dedicado a&ntilde;os y libros y monograf&iacute;as a esta obra. Hay que ser humilde para situarte frente a un autor muy trabajado y plantearte: &lsquo;Cu&aacute;nto puedo hacer para aportar algo a este autor y a esta obra&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; estaba buscando en el archivo cuando dio con </strong><em><strong>La colmena</strong></em><strong>?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hubo mucho de azar. Estaba haciendo una investigaci&oacute;n sobre Ignacio Aldecoa que me hab&iacute;a encargado Jos&eacute; Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez, de la Universidad de Valladolid, y tratando de repasar otros expedientes de censura de esos a&ntilde;os sobre autores m&aacute;s o menos pr&oacute;ximos a Aldecoa. Cela y Aldecoa tuvieron una cierta relaci&oacute;n en los a&ntilde;os 40 y supongo que posteriormente, aunque se acredita una correspondencia m&iacute;nima que est&aacute; guardada en la Casa Museo de Cela. Lo que hago normalmente para evitar que una fuente est&eacute; sobrerrepresentada en la investigaci&oacute;n es buscar contexto para situar a la fuente en su lugar y ver qu&eacute; significado tiene lo que aparece all&iacute;, en qu&eacute; medida es valioso o diferente o si se trata de&nbsp;algo com&uacute;n. Estaba haciendo esa cata en la censura de los a&ntilde;os 49 al 54 y ped&iacute; unos 30 o 40 expedientes de censura de autores de la &eacute;poca: Mart&iacute;n Gaite, Cela, Juan Goytisolo, Miguel Delibes, Ana Mar&iacute;a Matute&hellip;&nbsp;De cada uno de ellos ped&iacute;a dos o tres originales pasados por censura para ver c&oacute;mo eran los informes de los censores, sus comentarios&hellip; En esa b&uacute;squeda de contexto para Aldecoa me encontr&eacute; con este mecanoscrito.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La censura no fue una máquina monolítica que arrasó todo por igual. Hubo una censura religiosa que a veces no coincidía con la censura política</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álex Alonso</span>
                                        <span>—</span> Investigador y profesor de Literatura Contemporánea
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Que no estaba en la carpeta en la que ten&iacute;a que estar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;vez de estar en una carpeta con la fecha en que se envi&oacute; a la censura, a principios del 46 &mdash;el mecanoscrito est&aacute; fechado en diciembre del 45&mdash; este texto estaba en otra carpeta que correspond&iacute;a a un a&ntilde;o el que Cela hizo una solicitud de reconsideraci&oacute;n. Cela pide que se reconsidere la prohibici&oacute;n de <em>La colmena</em> en el a&ntilde;o 53. As&iacute; que en vez de estar en una carpeta del archivo de Alcal&aacute; del a&ntilde;o&nbsp;46, estaba en una carpeta del a&ntilde;o 53. Por eso lo encontr&eacute;. Yo estaba buscando censura entre 1949 y 1954, para comparar con la de Aldecoa. No estaba buscando la censura de<em> La colmena</em>. Si no, buscar&iacute;a en el a&ntilde;o 1945 y 1946. Por eso la encontr&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y ah&iacute;, en ese sobre del a&ntilde;o 53 aparecen cien hojas con el original de la obra cumbre del Nobel?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son 100 [98] p&aacute;ginas completas, ordenadas, en carillas mecanoscritas, que obviamente pasaron por la censura porque tienen los tachones en rojo tan caracter&iacute;sticos de los censores y, adem&aacute;s, tienen notas aut&oacute;grafas:&nbsp;hay apuntes de Cela hechos a mano,&nbsp;con pluma [tuvo que ser a pluma] o bol&iacute;grafo, no distingo la tinta, y tambi&eacute;n tachones suyos. Son notas que &eacute;l hace que despu&eacute;s, en parte, se incorporaron a la edici&oacute;n que conocemos de<em> La colmena.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; sabe que es el primer mecanoscrito de </strong><em><strong>La colmena</strong></em><strong>?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es el que se acab&oacute; en 1945 y se present&oacute; a la censura en enero del 46. Un&nbsp;mecanoscrito de casi 100 p&aacute;ginas que se conoc&iacute;a parcialmente, porque algunas de ellas fueron entregadas a la Biblioteca Nacional por la hija de N&ouml;el Salomon [un hispanista franc&eacute;s estudioso de la obra de Cela al que el autor le regal&oacute; algunas hojas originales] que va acompa&ntilde;ado de unos textos preliminares que Cela entiendo que quiso escribir a manera de pr&oacute;logo, como hizo en otras muchas obras, como en<em> La familia de Pascual Duarte.</em> Son tambi&eacute;n notas desconocidas y que en el expediente que env&iacute;a a la censura acompa&ntilde;a con una serie de juicios de cr&iacute;ticos que avalar&iacute;an la calidad de su trabajo para, de alg&uacute;n modo, abrir la puerta de la censura. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l&nbsp;hace una selecci&oacute;n de citas sobre sus trabajos anteriores: en los a&ntilde;os 50, Cela es un novelista muy conocido, sobre todo por el impacto de <em>La Familia de Pascual Duarte,</em> que fue una obra que capt&oacute; esa especie de violencia brutal que se vivi&oacute; en Espa&ntilde;a y que se respiraba a&uacute;n en los a&ntilde;os 41, 42 y 43.&nbsp;Esta obra le dio una gran visibilidad. Fue una novela muy promocionada por un sector del r&eacute;gimen y por el entorno de Juan Aparicio, que fue director general de Prensa y responsable de la censura durante una parte de la dictadura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, Cela se convierte en un novelista muy publicado, aunque sus trabajos posteriores no hab&iacute;an tenido un gran &eacute;xito.&nbsp;Ni <em>Pabell&oacute;n de Reposo</em> ni <em>El segundo Lazarillo. Nuevas andanzas del Lazarillo de Tormes </em>hab&iacute;an tenido el impacto de<em> La familia de Pascual Duarte</em>. Cela est&aacute; escribiendo<em> La colmena </em>poco despu&eacute;s de <em>La familia de Pascual Duarte</em> y ten&iacute;a la expectativa de elaborar una novela sobre el Madrid de los a&ntilde;os de la posguerra, que es <em>La colmena.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esas 100 p&aacute;ginas, &iquest;qu&eacute; es lo que no deja pasar la censura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No deja pasar la obra. El ejercicio que hizo la censura era conocido, porque s&iacute; que se conocen los&nbsp;informes posteriores.&nbsp;Como sabes, Cela hace una segunda versi&oacute;n, que es la base de la que hoy conocemos. La hace inmediatamente despu&eacute;s, en el 46 [entre 1946 y 1950]. Y, entonces, en esta segunda versi&oacute;n ya s&iacute; que se conoce la censura. Se trata de una censura moral, desde una perspectiva muy cat&oacute;lica, yo dir&iacute;a cat&oacute;lica y reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        Esto tambi&eacute;n es cl&aacute;sico en Cela.&nbsp;A pesar de que fue un autor muy pr&oacute;ximo a instituciones del r&eacute;gimen, especialmente en los a&ntilde;os 40, siempre fue visto con cierta ojeriza por los sectores m&aacute;s cat&oacute;licos del franquismo. Nunca les gust&oacute; lo que hac&iacute;a Cela en t&eacute;rminos literarios y, sobre todo, por cuestiones (vamos a decirlo as&iacute;) de moral sexual, de tono, todo lo que tiene que ver tambi&eacute;n con costumbres de la vida popular o de la vida social. En general, eso a los censores cat&oacute;licos&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que explicar que la censura no fue una m&aacute;quina&nbsp;monol&iacute;tica que arras&oacute; todo por igual.&nbsp;Hubo una censura religiosa que a veces no coincid&iacute;a con la censura pol&iacute;tica. Hay textos que se pasan a censura, pero que, despu&eacute;s, por diferentes razones, son retirados, como le pas&oacute; a Torrente Ballester y a otros autores. Esta censura, en concreto, no se mete en cuestiones pol&iacute;ticas,&nbsp;que en <em>La colmena </em>tampoco las hay estrictamente. Es m&aacute;s una censura de tipo moral.
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                    alt="Alex Alonso, señala algunos párrafos del original de La colmena, corregidos en rojo por la ceensura y algunas notas manuecritas del autor."
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            <span class="title">
                Alex Alonso, señala algunos párrafos del original de La colmena, corregidos en rojo por la ceensura y algunas notas manuecritas del autor.                            </span>
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        <strong>Le&iacute;dos hoy, algunos de los pasajes que se censuran parecen bastante inocentes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que tambi&eacute;n suced&iacute;a que ciertas cosas que se censuraban ten&iacute;an que ver con man&iacute;as personales. Despu&eacute;s pas&oacute; un poco lo contrario y hubo un momento en que Cela era el &uacute;nico autor que ten&iacute;a patente de corso para introducir cierto tipo de comentarios o de historias dentro de la novela o de los relatos; a otros autores no se le permit&iacute;an. Estoy pensando, por ejemplo, en una carta de una autora muy censurada que fue Dolores Medio donde viene a decir esto:&nbsp;no lo cita, pero dice que a ella se le censuran y se le proh&iacute;ben cosas muy menores que a otros autores s&iacute; se le permiten. Y est&aacute;, obviamente, pensando en Cela.
    </p><p class="article-text">
        El tipo de rigor de los censores fue cambiando y, a veces, fue una manera de justificar un bloqueo personal o un bloqueo pol&iacute;tico.&nbsp;Los sectores cat&oacute;licos no pensaban que Cela debiera ser el autor m&aacute;s representativo; los sectores m&aacute;s vinculados a lo que hab&iacute;a sido el Jonsismo s&iacute; pensaban que Cela deb&iacute;a ser un autor representativo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que no le sirvi&oacute; a Cela para superar la censura es haber sido &eacute;l mismo censor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los de los censores a veces eran trabajos&hellip; Mucha gente hac&iacute;a censura para completar el fin de mes. Si la censura de <em>La colmena </em>hubiera ca&iacute;do en Pedro de Lorenzo, que era alguien muy cercano a Cela, pues no hubiera pasado nada. Si la censura hubiera ca&iacute;do en Leopoldo Panero, que es un autor muy conocido y que, en ese momento, dirig&iacute;a la revista <em>Correo Literario</em>, donde Cela era colaborador...&nbsp;Lo que quiero decir es que si hubiera ca&iacute;do en otras manos,&nbsp;no en manos de cr&iacute;ticos de perspectiva cat&oacute;lica reaccionaria, pues, probablemente &mdash;no s&eacute; si con censuras, algunas sobre el lenguaje&mdash;,<em> La colmena</em> hubiera pasado. El camino fue el que fue.&nbsp;El hecho de que &eacute;l fuera colaborador: pues como muchos autores que hac&iacute;an eso por razones&nbsp;puramente econ&oacute;micas. Hab&iacute;a esos censores y otros ya con agenda, vamos a decirlo as&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n hab&iacute;a quien no quer&iacute;a enfrentamientos con gente pr&oacute;xima, y dec&iacute;a &ldquo;todo est&aacute; bien&rdquo; o &ldquo;tacha estas dos cosas y ya est&aacute;&rdquo;. No quer&iacute;an salvar al r&eacute;gimen de nada, quer&iacute;an cobrar el dinero. Frente a estos, hab&iacute;a otros censores que s&iacute; ten&iacute;an una visi&oacute;n muy diferente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; al cabo de unos a&ntilde;os y tras publicarse en Buenos Aires la censura s&iacute; dejo pasar la obra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues no lo s&eacute;. Aunque la primera edici&oacute;n oficial en Espa&ntilde;a es la de 1963, significativamente cuando el r&eacute;gimen ha empezado a cambiar de lenguaje y est&aacute; Manuel Fraga en el ministerio, no he podido entender por qu&eacute; las ediciones del 55 y del 57 con ese confuso pie Barcelona-M&eacute;xico, pero, l&oacute;gicamente, impresas en Barcelona, pudieron pasar. En 1953, Cela debi&oacute; de acudir a Gabriel Arias Salgado, que acababa de ser nombrado vicesecretario de Educaci&oacute;n Popular, del que depend&iacute;a la censura, pero su aproximaci&oacute;n parecer&iacute;a que no dio resultado. Tal vez m&aacute;s tarde tuvo la conexi&oacute;n pol&iacute;tica necesaria o la novela cay&oacute; en manos de censores ya alejados del dogmatismo cat&oacute;lico, que tanto da&ntilde;o hizo. No lo s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; cree que puede aportar este hallazgo a la investigaci&oacute;n sobre la obra del Nobel?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cela es un autor supertrabajado, pero un mecanoscrito completo siempre te da una visi&oacute;n mejor del proceso material de construcci&oacute;n de un texto. Y sirve para limitar las especulaciones, crea un tipo de evidencia m&aacute;s fuerte.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este mecanoscrito de &#039;La Colmena&#039; puede cambiar en términos de historia cultural y política lo que sabemos. Y es muy importante porque estos cambios no se producen de un día para otro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Álex Alonso</span>
                                        <span>—</span> Investigador y profesor de Literatura Contemporánea
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El trabajo de la filolog&iacute;a es el estudio riguroso de la documentaci&oacute;n y de las fuentes. Para estudios filol&oacute;gicos serios,&nbsp;tener una fuente completa&nbsp;te ayuda a hacer una interpretaci&oacute;n mucho m&aacute;s sutil, tanto de la censura y del r&eacute;gimen como de los sentidos que se han dado a ciertas obras. De repente aparece una evidencia m&aacute;s fuerte de c&oacute;mo se construy&oacute;. Teniendo en cuenta la posici&oacute;n central de<em> La colmena</em>, porque de todas las obras de Cela es&nbsp;la que menos ha envejecido, este mecanoscrito puede cambiar en t&eacute;rminos de historia cultural y pol&iacute;tica lo que sabemos. Y es muy importante porque estos cambios no se producen de un d&iacute;a para otro, son siempre peque&ntilde;as aportaciones.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de fil&oacute;logo debe ser un trabajo muy humilde,&nbsp;y solo llegar a la interpretaci&oacute;n despu&eacute;s de juntar una gran evidencia. Pues ahora tenemos una evidencia mayor, sin duda, de un texto central de Cela. Esto es lo que cambia el mecanoscrito completo.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza de encontrar un texto as&iacute; no es tanto el propio hallazgo, el fetiche de Cela, la cosa que estaba m&aacute;s cerca de la mano que lo escribi&oacute;, podr&iacute;a decirse. Lo importante es c&oacute;mo obliga a repensar las cosas. Esto es casi filos&oacute;fico, pero, de alg&uacute;n modo, tenemos una idea del pasado como algo ya perfectamente cerrado. Y este tipo de cosas no es que cambien el pasado, es que son un recordatorio de que el pasado nunca est&aacute; completamente cerrado. El pasado siempre es un proceso de reescritura y reinterpretaci&oacute;n,&nbsp;no existe como una piedra que est&aacute; guardada en un museo. Siempre hay una disputa en torno al pasado en toda lucha sobre el presente. A veces las academias funcionan con una l&oacute;gica mortuoria, como si su objetivo fuese matar el texto y matar los posibles efectos de producirlo a la hora de repensar el momento en que se escribi&oacute; y se produjo el texto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A un hallazgo como este llega un investigador solo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha ayudado mucho el cambio en los reglamentos que ha hecho el actual Ministerio de Cultura, de otra forma hubiera sido imposible, tendr&iacute;a que haber regresado a Nueva York sin las copias. Con el sistema anterior hubieran llegado en abril, como muy pronto. Gracias a haber introducido los permisos de reproducci&oacute;n para los investigadores [que permite hacer fotos a los documentos <em>in situ</em>] se agilizan mucho los procesos, sobre todo para quienes no vivimos en las ciudades donde est&aacute;n los archivos.&nbsp;Es un buen paso para democratizar el conocimiento y se podr&iacute;a ir a&uacute;n m&aacute;s lejos, para que ciudadanos y estudiantes no tengan que pasar por filtros para hacer proyectos propios. Por otra parte, sin el trabajo de otros investigadores en Espa&ntilde;a hubiera sido imposible para m&iacute;.&nbsp;&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; ha habido tres piedras de toque. Todos los que trabajamos con el archivo de censura consultamos los libros b&aacute;sicos, desde Abell&aacute;n a Rom&aacute;n Gubern, y contamos, adem&aacute;s,&nbsp;con el trabajo extraordinario de Fernando Larraz, <em>Letricidio espa&ntilde;ol: Censura y novela durante el franquismo</em> (2014). Vamos tambi&eacute;n dejando atr&aacute;s la visi&oacute;n monol&iacute;tica de la dictadura y tenemos lecturas cr&iacute;ticas y complejas, como el trabajo reciente de Nicol&aacute;s Sesma,<em> Ni una, ni grande, ni libre </em>(2024), aunque tal vez el papel de lo cultural en la legitimaci&oacute;n del r&eacute;gimen&nbsp;en la construcci&oacute;n de identidades pol&iacute;ticas no est&aacute; suficientemente trabajado. Por &uacute;ltimo, tengo que agradecerle a Jos&eacute; Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez, que es el comisario de la Exposici&oacute;n sobre Ignacio Aldecoa en la BNE que se inaugura en diciembre, que me pidiera repasar esos a&ntilde;os en el archivo del Alcal&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y es previsible que propicie una nueva edici&oacute;n de</strong><em><strong> La colmena</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las personas que han hecho las ediciones con las que contamos, que son ediciones acad&eacute;micas en las que se ha dedicado mucho tiempo y mucho trabajo, y que tienen adem&aacute;s los derechos de edici&oacute;n del autor, tienen que decidir si se publica como una obra por separado, [No estoy convencido de que fuera necesario, ser&iacute;a m&aacute;s bien algo para...] que ser&iacute;a una posibilidad para investigadores o revistas acad&eacute;micas, aunque entiendo que Cela tiene un valor&nbsp;fetiche que puede llevar a que se publique as&iacute;. O se puede publicar una edici&oacute;n cr&iacute;tica que intente establecer un texto en su complejidad, trabajando siempre con hip&oacute;tesis cr&iacute;ticas y te&oacute;ricas sobre qu&eacute; est&aacute; pasando entre los diferentes extractos [estratos] del significado de un texto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y por la experiencia que tiene haciendo catas en los archivos, &iquest;Cree que van a aparecer m&aacute;s joyas abandonadas en cajas donde nadie ha mirado?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil que aparezcan obras de autores importantes y tan trabajados como Mart&iacute;n Gaite, que estamos en su a&ntilde;o, o Luis Mart&iacute;n Santos, del que ahora se han recuperado algunos originales que estaban en el archivo de la familia. No parece l&oacute;gico, pero yo creo que es posible. No solo en el Archivo de Alcal&aacute;, que&nbsp;es un archivo muy bueno, sino que habr&iacute;a que ver los archivos de las editoriales. A m&iacute; me gustar&iacute;a, por ejemplo &mdash;no s&eacute; si es posible y ni lo he intentado&mdash; bucear en el archivo de Planeta, por ejemplo. A pesar de que los polit&oacute;logos ven la cultura siempre como una cosa de segundo grado para interpretar la historia, el archivo Planeta, desde que Planeta comienza con su premio ha sido una instituci&oacute;n muy reveladora de las l&oacute;gicas pol&iacute;ticas y culturales que atraviesan el Estado desde el a&ntilde;o 1950 hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reivindica usted la Filolog&iacute;a en un momento en que no est&aacute; muy de moda. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En muchas universidades est&aacute; desapareciendo y es triste porque es la disciplina que te ense&ntilde;a a pensar cr&iacute;ticamente la construcci&oacute;n material de los mensajes y los problemas de transmisi&oacute;n, tiene un potencial cr&iacute;tico tremendo, porque obliga a pensar cada letra, y a discernir d&oacute;nde va, qu&eacute; significa, a qui&eacute;n se dirige. Lamentablemente, los mismos fil&oacute;logos la han convertido a veces en una mera mec&aacute;nica de la edici&oacute;n de textos.
    </p><p class="article-text">
        [Los documentos que se reproducen en las im&aacute;genes son propiedad del Ministerio de Cultura y figuran en el Archivo General de la Administraci&oacute;n de Alcal&aacute; de Henares, caja 21/07931].
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Precedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/descubridor-texto-original-colmena-hubiera-pasado-censura-cayo-manos-catolicos-reaccionarios_1_12712642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 21:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El descubridor del texto original de 'La colmena': "Hubiera pasado la censura, pero cayó en manos de católicos reaccionarios"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Camilo José Cela,Nobel de Literatura,Literatura,Censura,Franquismo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El original inédito de 'La colmena' que Cela envió a la censura en 1946 aparece en un archivo de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/original-inedito-colmena-cela-envio-censura-1946-aparece-archivo-madrid_1_12724664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65dcba51-ed02-49be-b413-35fdfb392a00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Documentos del expediente administrativo junto a las cuartillas del original de &#039;La colmena&#039; que Cela presentó a la censura en enero de 1946, y que figuran en el Archivo General de la Administración, del Ministerio de Cultura."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un investigador encuentra el mecanoscrito de la obra, tal y como su autor lo envió en 1946 a la censura, que la prohibió por "atacar el dogma". Las 100 hojas de la novela original figuran en un expediente equivocado que se tramitó para impedir la importación de la novela desde Buenos Aires en 1953</p><p class="subtitle">Análisis - 'Caminos inciertos en el Archivo de Alcalá', por Álex Alonso Nogueira</p></div><p class="article-text">
        Dentro de un sobre marr&oacute;n, ra&iacute;do con el paso de las d&eacute;cadas y completamente abierto por un lateral, con el membrete y el logo del Ministerio de Informaci&oacute;n y Turismo, hay 100 folios mecanoscritas que constituyen el texto original completo de <em>La colmena</em> que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/censor-censurado-camilo-jose-cela_1_4002270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camilo Jos&eacute; Cela </a>envi&oacute; a la censura el 7 de enero de 1946. Una primera versi&oacute;n m&aacute;s corta de lo que acab&oacute; siendo la obra cumbre del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel</a>, tal y como la redact&oacute; en 1945 para ser publicada, contin&uacute;a 80 a&ntilde;os despu&eacute;s en el Archivo General de la Administraci&oacute;n en Alcal&aacute; de Henares dependiente del Ministerio de Cultura.
    </p><p class="article-text">
        El sobre con la inscripci&oacute;n a mano, 61 bis 47, est&aacute; dentro de la caja 21/07931 en el apartado A-350, el que corresponde <a href="https://www.eldiario.es/cultura/invisible-censura-franquista-sigue-libros_1_1585501.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la censura,</a> y contiene otros dos documentos muy valiosos: las anotaciones de Cela para el pr&oacute;logo de <em>La colmena </em>y un listado de recomendaciones de autores sobre sus obras. Elogios de D&aacute;maso Alonso, P&iacute;o Baroja, Leopoldo Panero o Torrente Ballester a la prosa de Cela para tratar de ablandar a la censura.
    </p><p class="article-text">
        No funcion&oacute;: solo once d&iacute;as despu&eacute;s de presentar la solicitud &mdash;esos papeles tambi&eacute;n constan en el expediente&mdash;, el 18 de enero de 1946, el r&eacute;gimen prohibi&oacute; la publicaci&oacute;n de<em> La colmena</em> por contravenir &ldquo;el dogma y la moral&rdquo;. El informe, que se incluye en la misma carpeta del archivo de Alcal&aacute;, concluy&oacute; que la novela sacaba &ldquo;a relucir los defectos y vicios actuales, especialmente los de tipo sexual&rdquo;. El diagn&oacute;stico del censor estipul&oacute; adem&aacute;s que la obra &ldquo;no tiene m&eacute;rito literario alguno&rdquo; y es &ldquo;francamente inmoral y a veces pornogr&aacute;fica y en ocasiones irreverente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente la persistencia de la censura, que prohibi&oacute; la publicaci&oacute;n de<em> La colmena </em>en Espa&ntilde;a al menos cuatro veces entre 1946 y 1957, la que ha logrado que este material in&eacute;dito no haya visto la luz en casi ocho d&eacute;cadas. Aquella sucesi&oacute;n de prohibiciones propici&oacute; que el texto original fuese pasando por diferentes expedientes, hasta acabar en uno que no le corresponde. En lugar de figurar en el del a&ntilde;o 1946, cuando Cela solicit&oacute; el primer permiso, las hojas permanecen en un archivo fechado en enero de 1953 que coincide con otra petici&oacute;n de Cela para que el r&eacute;gimen franquista reconsiderase su decisi&oacute;n de prohibir la importaci&oacute;n de <em>La colmena</em> desde Buenos Aires, donde ya se hab&iacute;a publicado una versi&oacute;n ampliada en 1951.
    </p><p class="article-text">
        El r&eacute;gimen volvi&oacute; a prohibir la importaci&oacute;n, ci&ntilde;&eacute;ndose a los reparos que ya hab&iacute;a hecho al texto de 1946: &ldquo;Visto que persisten las causas que mantuvieron nuestra resoluci&oacute;n, esta Direcci&oacute;n General de Informaci&oacute;n ha resuelto mantener nuestro anterior criterio. Dios guarde a vd. muchos a&ntilde;os. Madrid, 28 de enero de 1953&rdquo;.  
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                Sobre donde se guardó el original de &#039;La colmena&#039;, en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Es en ese segundo expediente donde ha estado guardado &iacute;ntegro el mecanoscrito original de hace 80 a&ntilde;os sin que nadie lo encontrara. Hasta el pasado 29 de septiembre, cuando un investigador que no lo estaba buscando abri&oacute; un sobre y se top&oacute; con el texto in&eacute;dito de<em> La colmena</em> entre una mara&ntilde;a de documentaci&oacute;n de la censura franquista. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/caminos-inciertos-archivo-alcala_129_12729816.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lex Alonso</a>, profesor de Literatura Contempor&aacute;nea en el Brooklyn College de la City University of New York, estaba haciendo catas en el archivo para obtener muestras de la censura entre 1950 y 1954 y compararlas con la que se aplic&oacute; al autor Ignacio Aldecoa, cuya obra sigue estudiando.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis de Alonso parte de que la censura no fue un rodillo monol&iacute;tico, sino que depend&iacute;a mucho de en qu&eacute; manos iba cayendo cada libro: no ten&iacute;an el mismo list&oacute;n ni las mismas sensibilidades ni siquiera los mismos intereses los censores falangistas que los reaccionarios cat&oacute;licos o aquellos que eran meros funcionarios del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        En la sala de investigadores del archivo de Alcal&aacute;, el &uacute;ltimo lunes del pasado septiembre, Alonso despleg&oacute; los papeles sobre la mesa, fotografi&oacute; una a una las cien p&aacute;ginas &mdash;algo que ahora puede hacerse gracias al cambio de regulaci&oacute;n del Ministerio de Cultura que abri&oacute; la mano con los archivos&mdash; y ya desde su casa cotej&oacute; el material recopilado en su tel&eacute;fono m&oacute;vil con las diferentes ediciones publicadas de<em> La colmena</em> y la bibliograf&iacute;a sobre el autor.
    </p><p class="article-text">
        Cela, que tambi&eacute;n ejerci&oacute; como censor del r&eacute;gimen, hab&iacute;a contado varias veces que remiti&oacute; la obra a la censura en enero de 1946 y que recibi&oacute; una contundente y r&aacute;pida negativa. Las fechas casan con el expediente, donde figura la solicitud del 7 de enero y la respuesta con la prohibici&oacute;n 11 d&iacute;as m&aacute;s tarde.
    </p><h2 class="article-text">Seis cap&iacute;tulos y ep&iacute;logo, como el texto definitivo</h2><p class="article-text">
        La primera hoja del mecanoscrito lleva adem&aacute;s el t&iacute;tulo de lo que Cela imagin&oacute; como una trilog&iacute;a que no lleg&oacute; a completarse: &ldquo;Caminos inciertos. Libro primero. La colmena. Dedicado, A mi hermano Juan Carlos, guardamarina de la armada espa&ntilde;ola&rdquo;. La estructura de las hojas es id&eacute;ntica a la del texto definitivo: seis cap&iacute;tulos, de extensi&oacute;n similar, rematados por un ep&iacute;logo, y que relatan la vida de la posguerra en aquel Madrid de pensiones y caf&eacute;s a trav&eacute;s de una mir&iacute;ada de personajes que tratan de subsistir entre tanta miseria.
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n que lo acompa&ntilde;a en el expediente tambi&eacute;n apunta a que se trata de la versi&oacute;n in&eacute;dita del primer texto de <em>La colmena</em> que intent&oacute; publicar Cela, uno de los autores m&aacute;s estudiados de la literatura contempor&aacute;nea espa&ntilde;ola, ganador del Premio Nobel en 1989. 
    </p><p class="article-text">
        En una visita realizada al archivo este mismo lunes, elDiario.es ha comprobado la existencia de esa caja de cart&oacute;n blanco, y dentro del sobre que amarille&oacute; el paso del tiempo, las 100 hojas junto a las notas del propio autor para el pr&oacute;logo, las recomendaciones de escritores coet&aacute;neos de gran prestigio y la solicitud a la censura: se ped&iacute;a permiso para publicar 5000 ejemplares en la editorial Zodiaco.
    </p><p class="article-text">
        Indicios todos que apuntan a que el documento que ahora ve la luz es la obra original tal y como Cela la concibi&oacute; y la remiti&oacute; a la censura, seg&uacute;n figura en el expediente administrativo que custodia el archivo de Alcal&aacute;. As&iacute; lo afirma el investigador que protagoniz&oacute; el hallazgo, &Aacute;lex Alonso, quien no tiene dudas: &ldquo;Es el original de <em>La colmena</em> que se acab&oacute; en 1945 y se present&oacute; a la censura en enero del 46. Un&nbsp;mecanoscrito de 100 p&aacute;ginas que se conoc&iacute;a parcialmente porque algunas de ellas fueron entregadas a la Biblioteca Nacional por la hija de N&ouml;el Salomon [un hispanista franc&eacute;s estudioso de la obra de Cela al que el autor le regal&oacute; algunas hojas originales] y que va acompa&ntilde;ado de unos textos preliminares que Cela entiendo que quiso escribir a manera de pr&oacute;logo, como hizo en otras muchas obras, como en <em>La familia de Pascual Duarte</em>. Son tambi&eacute;n notas desconocidas y que en el expediente que env&iacute;a a la censura acompa&ntilde;a con una serie de juicios de cr&iacute;ticos que avalar&iacute;an la calidad de su trabajo para, de alg&uacute;n modo, abrir la puerta de la censura. &Eacute;l&nbsp;hace una selecci&oacute;n de citas sobre sus trabajos anteriores: en los a&ntilde;os 50 Cela es un novelista muy conocido, sobre todo por el impacto de <em>La Familia de Pascual Duarte</em>, que fue una obra que capta esa especie de violencia brutal que se vivi&oacute; en Espa&ntilde;a y que se respiraba a&uacute;n en el a&ntilde;o 41, 42, 43&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre c&oacute;mo evolucion&oacute; la novela hasta desembocar en la versi&oacute;n definitiva de 206 p&aacute;ginas, tal y como se acab&oacute; publicando, recuerda el propio Alonso, se han trazado multitud de investigaciones. Las &uacute;ltimas, de 2014, cuando vieron la luz esa treintena de p&aacute;ginas, tambi&eacute;n procedentes de documentos originales de Cela que el autor hab&iacute;a legado a su amigo el hispanista franc&eacute;s, N&ouml;el Salomon. Fue una hija de Salomon quien las entreg&oacute; a la Biblioteca Nacional y, con ese material, la Real Academia de la Lengua impuls&oacute; una edici&oacute;n especial de <em>La colmena </em>en 2016. El hallazgo fue saludado como un gran acontecimiento en los c&iacute;rculos literarios y acad&eacute;micos. El descubierto ahora es el texto completo, sin saltos ni interrupciones, que Cela escribi&oacute; en el 45. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Ataca a la moral y al dogma&rdquo;</h2><p class="article-text">
        A lo largo de los 98 folios que permanecen en el archivo de Alcal&aacute;, (faltan la 64 y la 65, pero en el encabezado de la hoja 63 se aclara que engloba las tres p&aacute;ginas, y as&iacute; se llegar&iacute;a a las 100) lucen enormes tachones del l&aacute;piz rojo de la censura que van a m&aacute;s a partir del primer tercio de la novela en todo aquello que pod&iacute;a ofender a la moral cat&oacute;lica y a lo que la dictadura consideraba buenas costumbres. Las frecuentes alusiones en la trama a cuestiones sexuales y aquellas, m&aacute;s espor&aacute;dicas, que pudieran interpretarse como cr&iacute;ticas a la iglesia fueron desechadas por el censor hasta llegar a su conclusi&oacute;n: prohibida.
    </p><p class="article-text">
        En la clasificaci&oacute;n del libro, el censor apunt&oacute; que en esas 100 p&aacute;ginas de Cela no atacaba al r&eacute;gimen, pero s&iacute; &ldquo;al dogma o a la moral&rdquo; y que &ldquo;su valor literario o documental&rdquo; era &ldquo;escaso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y en las &ldquo;razones circunstanciales que aconsejan una u otra decisi&oacute;n&rdquo;, el censor acaba escribiendo: &ldquo;Breves cuadros de la vida madrile&ntilde;a actual hechos a base de conversaciones entre los distintos personajes, a quienes une una breve ligaz&oacute;n, pero sin que exista en mal llamada novela un argumento serio. Se sacan a relucir los defectos y vicios actuales, especialmente los de tipo sexual. El estilo, muy realista, a base de conversaciones chabacanas y salpicado de frases groseras no tiene m&eacute;rito literario alguno. La obra es francamente inmoral y a veces resulta pornogr&aacute;fica y en ocasiones irreverente. Ve&aacute;nse las p&aacute;ginas 31, 38, 39, 50, 51, 53, 54, 63, 66, 67, 69, 76, 77, 83 a 98, etc, etc&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Son las mismas p&aacute;ginas que contienen tachones rojos en el primer texto que Cela quiso publicar de<em> La colmena </em>y que 80 a&ntilde;os despu&eacute;s de ser escrito ha visto la luz, por una suma de casualidades, en el archivo de Alcal&aacute;.
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            <span class="title">
                El mecanoscrito inédito de &#039;La colmena&#039;, doblado como se guardó en el sobre, bajo la cartulina que identifica el expediente, en el archivo de Alcalá.                            </span>
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        <em>[Los documentos que se reproducen en las im&aacute;genes son propiedad del Ministerio de Cultura y figuran en el Archivo General de la Administraci&oacute;n de Alcal&aacute; de Henares, caja 21/07931]. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Precedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/original-inedito-colmena-cela-envio-censura-1946-aparece-archivo-madrid_1_12724664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 20:45:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El original inédito de 'La colmena' que Cela envió a la censura en 1946 aparece en un archivo de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Camilo José Cela,Libros,Censura,Franquismo,Novela,Nobel de Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinamita Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/dinamita-nobel_132_12680329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a0881aa-7ddd-438b-a757-26962798f352_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127662.jpg" width="5000" height="2813" alt="Dinamita Nobel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El premio, como su creador, vive en la contradicción. Se ha extraviado en la geopolítica, convertido en una herramienta que a veces busca más proyectar una imagen que reconocer una realidad"</p></div><p class="article-text">
        Hab&iacute;a un hombre en Estocolmo que viv&iacute;a atormentado por el silencio. No el silencio de las calles nevadas o el de los vastos bosques suecos, sino un silencio interior, un vac&iacute;o que dejaba el estruendo. Alfred, se llamaba. Un tipo peculiar, de salud quebradiza y alma de poeta encerrada en el cuerpo de un ingeniero qu&iacute;mico. Su padre, un inventor de puentes y edificios, le hab&iacute;a ense&ntilde;ado desde ni&ntilde;o el lenguaje de las rocas, el arte de demoler para construir. Y Alfred aprendi&oacute; tan bien esa lecci&oacute;n que acab&oacute; por domar el alma inestable de la nitroglicerina, por meterla en cintura, por darle un nombre: dinamita.
    </p><p class="article-text">
        La palabra sonaba a progreso, a civilizaci&oacute;n horadando monta&ntilde;as para trazar caminos, a humanidad doblegando la naturaleza. Y durante un tiempo, Alfred se crey&oacute; ese relato. Viajaba por toda Europa, &ldquo;el vagabundo m&aacute;s rico del continente&rdquo; le llamaban, levantando f&aacute;bricas que produc&iacute;an ese poder encapsulado. Era un hombre de &eacute;xito, due&ntilde;o de un imperio de 355 patentes. Pero en las noches, en la soledad de sus lujosas habitaciones de hotel, el eco de las explosiones regresaba. No las de las canteras, sino las de los campos de batalla que su invenci&oacute;n hac&iacute;a terriblemente rutinarias. 
    </p><p class="article-text">
        Se describ&iacute;a a s&iacute; mismo como un mis&aacute;ntropo y un superidealista, una contradicci&oacute;n que es, quiz&aacute;, la definici&oacute;n m&aacute;s honesta del ser humano. Amaba la literatura con la devoci&oacute;n de quien busca en las palabras un refugio, un orden que la realidad le negaba. Y en esa dualidad, en esa pugna entre el c&iacute;nico hombre de negocios y el so&ntilde;ador melanc&oacute;lico, empez&oacute; a gestarse la idea de un legado. &iquest;Qu&eacute; queda de un hombre cuando su nombre se asocia al estruendo de la destrucci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo se compra el perd&oacute;n de la historia?
    </p><p class="article-text">
        La vanidad es un motor poderoso, casi tanto como la dinamita. Un d&iacute;a, un peri&oacute;dico franc&eacute;s public&oacute; por error su necrol&oacute;gica. &ldquo;El mercader de la muerte ha muerto&rdquo;, rezaba el titular. Alfred tuvo el extra&ntilde;o privilegio de leer su propio epitafio, de ver su vida reducida a una caricatura macabra. Y lo que vio le hel&oacute; la sangre. Fue entonces, cuentan, cuando la necesidad de reescribir su historia se convirti&oacute; en una obsesi&oacute;n. No bastaba con la fortuna, ni con las f&aacute;bricas, ni con el reconocimiento de la ciencia. Hac&iacute;a falta un gesto grandioso, un acto de contrici&oacute;n tan espectacular que su sonido ahogara para siempre el de la dinamita.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; naci&oacute; el testamento. Una fortuna inmensa destinada a premiar a quienes confirieran &ldquo;el mayor beneficio a la humanidad&rdquo;. Literatura, f&iacute;sica, qu&iacute;mica, medicina... y paz. Sobre todo, la paz. Qu&eacute; iron&iacute;a tan bella y tan triste. El hombre que hab&iacute;a hecho la guerra m&aacute;s eficiente, m&aacute;s impersonal y m&aacute;s devastadora, legaba su nombre a la causa de la concordia. No fue un acto de pura bondad, no nos enga&ntilde;emos. Fue un intento desesperado de controlar la narrativa, de levantar un monumento a su propio idealismo para que la posteridad lo recordara como un humanista y no como el ingeniero del caos. Fue, en el fondo, el &uacute;ltimo y m&aacute;s ambicioso de sus inventos: la inmortalidad a trav&eacute;s de la filantrop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, &iquest;qu&eacute; queda de ese gesto? El premio, como su creador, vive en la contradicci&oacute;n. Se ha extraviado en la geopol&iacute;tica, convertido en una herramienta que a veces busca m&aacute;s proyectar una imagen que reconocer una realidad. Naci&oacute; de la culpa y ahora, a menudo, sirve para lavar conciencias, no para construirlas. Se lo entregan a la dama de la esperanza, esperando que el brillo del galard&oacute;n bastara para cegar la limpieza &eacute;tnica que se gestaba a sus pies. El mundo aplaudi&oacute; la fotograf&iacute;a, el s&iacute;mbolo, y luego desvi&oacute; la mirada mientras su silencio se volv&iacute;a tan atronador como las explosiones que atormentaban a Alfred. Fracasamos junto a ella, porque preferimos el cuento de hadas a la cruda realidad de que la paz no se compra con una medalla.
    </p><p class="article-text">
        El premio ha demostrado tener una perversa alquimia: la capacidad de convertir la ambici&oacute;n en virtud, al menos sobre el papel. Y en esa estela, la historia amenaza con repetirse, con volverse farsa. Ahora, desde sus torres revestidas de un oro que grita m&aacute;s que habla, otro mercader, esta vez no de muerte sino de s&iacute; mismo, lo anhela con una codicia transparente. No busca la paz, sino el prestigio. Busca la absoluci&oacute;n definitiva, el barniz de humanista sobre una vida de ego desmedido. Busca que la historia, esa juez a la que tanto tem&iacute;a Nobel, le recuerde con el brillo del premio y no con el ruido de sus palabras.
    </p><p class="article-text">
        Y en esa ambici&oacute;n, se cierra el c&iacute;rculo perfecto. Veremos si, una vez m&aacute;s, el dinero y la vanidad logran esa extra&ntilde;a transmutaci&oacute;n: convertir a un hombre en un &ldquo;hombre bueno&rdquo;. El mismo truco de magia, el mismo desesperado intento de redenci&oacute;n a trav&eacute;s de un testamento dorado, que ya intent&oacute; su inventor en una fr&iacute;a habitaci&oacute;n de hotel, mientras escuchaba, a lo lejos, el eco de sus propias explosiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nora Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/dinamita-nobel_132_12680329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 19:45:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dinamita Nobel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Nobel,Nobel de Literatura,Nobel de la Paz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Sátántangó', el tango satánico del Nobel de Literatura que se convirtió en una obra maestra del cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/satantango-tango-satanico-nobel-literatura-convirtio-obra-maestra-cine_1_12671362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ef66247-35fd-4526-abb0-74df919f122f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Sátántangó&#039;, el tango satánico del Nobel de Literatura que se convirtió en una obra maestra del cine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La unión del Nobel de Literatura, László Krasznahorkai, y el cineasta Béla Tarr provocó varias obras maestras del cine, especialmente la adaptación de su novela 'Sátántangó'
</p><p class="subtitle">László Krasznahorkai gana el Premio Nobel de Literatura 2025
</p></div><p class="article-text">
        Estaba en todas las quinielas y, sin embargo, su nombre sorprendi&oacute; a casi todos. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Nobel de Literatura a L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai</a> reconoce a una figura fundamental de las letras reciente, pero tambi&eacute;n a una que es parte de la historia del cine. A la par que su obra literaria, el escritor h&uacute;ngaro ha desarrollado su faceta como guionista junto <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/bela-tarr-leyenda-cine-europeo-rodar-esquina-calle-acto-politico_1_10750076.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a su compatriota B&eacute;la Tarr,</a> cineasta imprescindible del cine de autor europeo y responsable de varias obras maestras, <a href="https://librotea.eldiario.es/estanterias/ganado-libros-laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-2025" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">entre ellas </a><a href="https://librotea.eldiario.es/estanterias/ganado-libros-laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-2025" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em></a><em>,</em> en la que adapt&oacute; de forma ejemplar la obra de su amigo Krasznahorkai, y con la ayuda del escritor en el guion.
    </p><p class="article-text">
        Ambos responden al mismo perfil de artista parco en palabras y poco dado a los exhibicionismos p&uacute;blicos. Son autores de una austeridad insobornable, y, por ello, ofrecen pocos asideros al lector y al espectador.<em> S&aacute;t&aacute;ntang&oacute; </em>no se logr&oacute; adaptar hasta casi 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de la novela, que supuso el debut del escritor en 1985. Tarr y Krasznahorkai son amigos de toda la vida, y aunque el filme no llegara hasta 1994, ambos ya hab&iacute;an trabajado juntos en <em>La condena</em>, en 1988.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que fuera el debut de su amigo el que le otorgar&iacute;a a Tarr la categor&iacute;a de gran maestro del cine. La proyecci&oacute;n de <em>S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em> fue un terremoto en la Berlinale de 1994. Proyectada fuera de la Secci&oacute;n Oficial, en la paralela Forum, se convirti&oacute; en el evento de aquella edici&oacute;n. La pel&iacute;cula que todo el mundo deb&iacute;a ver. Para ello deb&iacute;an sacar de su tiempo 425 minutos. Siete horas. Ese fue el tiempo que Tarr dedica para adaptar al mil&iacute;metro el que siempre calific&oacute; como su proyecto so&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Una adaptaci&oacute;n fiel, rodada en solo 156 planos y donde despleg&oacute; toda su maestr&iacute;a en la puesta en escena en un blanco y negro tan bello como helador, en unos planos secuencias que pasan del detalle al general y en el que cada composici&oacute;n dentro del plano resulta una clase magistral de cine. Una pel&iacute;cula lenta, hipn&oacute;tica e inolvidable que va a un ritmo al que el cine no se suele mover. Algo que queda claro en el largu&iacute;simo plano secuencia de ocho minutos con el que comienza y donde, sin cortes, la c&aacute;mara del autor sigue a unas vacas que le sirven para barrer por completo la granja donde desarrollar&aacute; su pel&iacute;cula.
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        Aquella duraci&oacute;n que tanto sigue 'shockeando' a quien se enfrente a ella por primera vez, ha sido siempre defendida por Tarr. El director concibe un cine en el que el tiempo es fundamental, igual que lo es en la vida. &ldquo;Nuestra vida transcurre en dos dimensiones: una es el espacio y la otra es el tiempo. Y por eso no me gusta ir al cine, porque los cineastas, o digamos esta industria cinematogr&aacute;fica capitalista, ignoran el tiempo y el espacio. Solo escuchan la narraci&oacute;n. Cuando empec&eacute; a hacer pel&iacute;culas mi objetivo se convirti&oacute; cada vez m&aacute;s en mostrar una especie de totalidad, algo que mostrara nuestra vida de forma sencilla&rdquo;, dijo Tarr al Instituto de Cine Brit&aacute;nico por el 30 aniversario de una pel&iacute;cula que se encuentra en el puesto 78 de las mejores de la historia del cine en la revista Sight &amp; Sound.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma el tiempo y el espacio fueron importantes en la novela, de la que muchos destacaron sus largas oraciones y que Krasznahorkai defendi&oacute; diciendo que su inspiraci&oacute;n fueron los escritores latinoamericanos, como Alejo Carpentier y Julio Cort&aacute;zar, y que admiraba a Roberto Bola&ntilde;o.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un tango en el infierno</h2><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de aquella novela se explicita en un momento dado del texto. El tango triste y desolador que bailan dos de los protagonistas y que en la pel&iacute;cula se realiz&oacute; con un plano secuencia que termina en uno general, mostrando a unos personajes abatidos y arrasados. Un <em>Tango sat&aacute;nico,</em> como se tradujo la novela en Espa&ntilde;a, que tambi&eacute;n sirve como doble met&aacute;fora. La primera, respecto a la propia obra art&iacute;stica, que como el tango tiene una estructura circular que hace que, de alguna forma, empiece y termine pr&aacute;cticamente en el mismo sitio.
    </p><p class="article-text">
        Una met&aacute;fora tambi&eacute;n de esos personajes que, hagan lo que hagan, no pueden escapar de la miseria. Personajes estancados, condenados, que viven las consecuencias del declive comunista en Hungr&iacute;a. Una historia que el escritor vivi&oacute; en sus propias carnes. El tango sat&aacute;nico les condena a una vida de pobreza, como la que viven todos los personajes del pueblo y que tan bien capt&oacute; Tarr en ese blanco y negro en el que el barro casi salpica a los espectadores. Pero ese tango sat&aacute;nico es tambi&eacute;n la forma en la que L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai describe el proceso de escribir, algo tan enigm&aacute;tico como &ldquo;bailar en el infierno&rdquo;.
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        Krasznahorkai invit&oacute; a ese baile a los lectores con aquella<em> S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em> en 1985, y lo ha seguido haciendo, como destac&oacute; el jurado del Nobel, con una obra &ldquo;convincente y visionaria que, en medio del terror apocal&iacute;ptico, reafirma el poder del arte&rdquo;. Un arte pol&iacute;tico, indomable y alejado del clich&eacute;, igual que los guiones que escribi&oacute; con Tarr y que se consolid&oacute; en otro pu&ntilde;ado de obras maestras como<em> Armon&iacute;as de Werckmeister </em>(2000) y <em>El caballo de Tur&iacute;n</em> (2011), con la que B&eacute;la Tarr se despidi&oacute; del largometraje, tal como confirmaba en una entrevista con elDiario.es con motivo de su premio honor&iacute;fico en los Premios del Cine Europeo en 2023.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cosa que une a ambos: su inconformismo y su b&uacute;squeda de una obra de arte total. En una entrevista en 2013, en la revista <em>Music and Literature,</em> L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai confesaba que no estaba del todo contento con su primera novela: &ldquo;Soy un poco perfeccionista.<em> S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em> estaba casi bien, pero ese casi, esa palabra, me destruy&oacute;. La novela casi buena, ser casi la mejor, para m&iacute; es insoportable. Por eso lo intent&eacute; de nuevo. Cada libro que he escrito era un nuevo experimento, un desaf&iacute;o: tal vez ahora tenga la oportunidad de escribir el libro que quiero escribir&rdquo;. Tarr dec&iacute;a en este peri&oacute;dico que hab&iacute;a dejado de hacer largometrajes para buscar &ldquo;la&nbsp;gesamtkunstwerk&rdquo;: la obra de arte total. Su uni&oacute;n dio una de ellas, una obra a la que todo cin&eacute;filo debe enfrentarse, al menos, una vez en su vida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/satantango-tango-satanico-nobel-literatura-convirtio-obra-maestra-cine_1_12671362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 20:38:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Sátántangó', el tango satánico del Nobel de Literatura que se convirtió en una obra maestra del cine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nobel de Literatura,Libros,Hungría,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[László Krasznahorkai gana el Premio Nobel de Literatura 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b15164b8-3575-4f2a-a0cd-6be8c5fda67a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1127546.jpg" width="2086" height="1174" alt="László Krasznahorkai gana el Premio Nobel de Literatura 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sucede a la surcoreana Han Kang, ganadora del reconocimiento concedido por la Academia Sueca el año pasado</p><p class="subtitle">Los favoritos al Nobel de Literatura 2025: de los clásicos Murakami y Margaret Atwood a la irrupción de Rivera Garza
</p></div><p class="article-text">
        El escritor h&uacute;ngaro L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2025, por su obra &ldquo;convincente y visionaria que, en medio del terror apocal&iacute;ptico, reafirma el poder del arte&rdquo;. As&iacute; lo ha anunciado este jueves la Academia Sueca desde su sede situada en Estocolmo. Sucede a la surcoreana <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-gana-premio-nobel-literatura-2024_1_11721609.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hang Kang</a>, ganadora del a&ntilde;o pasado. El autor figuraba <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/favoritos-nobel-literatura-2025-clasicos-murakami-margaret-atwood-irrupcion-rivera-garza_1_12663141.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como favorito</a> dentro de las apuestas, que inclu&iacute;an otros nombres como Amitav Ghosh, Gerald Murnane,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/haruki-murakami-premio-princesa-asturias-letras-2023_1_10232485.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Haruki Murakami</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-rivera-garza-amistad-unico-frente-maquina-odio-convertido-mundo_1_12241656.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Rivera Garza</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/margaret-atwood-gente-tenia-miedo-perder-estatus-presidencia-kamala-harris_1_11801679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margaret Atwood</a> y Thomas Pynchon.
    </p><p class="article-text">
        El galardonado naci&oacute; en Gyulka, al sureste de Hungr&iacute;a, cerca de la frontera con Ruman&iacute;a, en 1954. Estudi&oacute; Derecho y Lengua y Literaturas H&uacute;ngaras y, tras trabajar varios a&ntilde;os como editor, se convirti&oacute; en escritor. En 1987 abandon&oacute; la Hungr&iacute;a comunista y se traslad&oacute; al Berl&iacute;n Occidental para obtener una beca. Durante los noventa pasar&iacute;a largos per&iacute;odos en Mongolia y China, y m&aacute;s adelante en Jap&oacute;n. Todos ellos escenarios que influyeron est&eacute;tica y estil&iacute;sticamente en su manera de escribir. 
    </p><p class="article-text">
        Krasznahorkai, editado en Espa&ntilde;a por Acantilado, cuenta en su haber con otros premios como el Marai Sandor (1998), el Kossuth (2004), el Man Booker International (2015) y el Formentor de las Letras, el a&ntilde;o pasado. &ldquo;La desolaci&oacute;n, el apocalipsis y el absurdo, que constituyen el tel&oacute;n de fondo de su mundo narrativo, no est&aacute;n re&ntilde;idos en su obra con la b&uacute;squeda de la belleza o el amor a la naturaleza como reflejo de la divinidad. Aunque haya afirmado que escribir es para &eacute;l algo tan enigm&aacute;tico como 'bailar en el infierno', a los lectores su misteriosa danza nos parece m&aacute;gica una y otra vez&rdquo;, han declarado desde la editorial en un comunicado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1976267007398969780?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Su primera novela, <em>Satantango </em>(1985) sigue siendo su obra m&aacute;s conocida, junto a <em>Melancol&iacute;a de la resistencia</em> (1989). Ambas fueron llevadas al cine de la mano de su director y amigo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/bela-tarr-leyenda-cine-europeo-rodar-esquina-calle-acto-politico_1_10750076.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">B&eacute;la Tarr</a>, con quien coescribi&oacute; los guiones. En su revelador debut retrat&oacute; a un grupo de residentes indigentes de una granja colectiva abandonada en la campi&ntilde;a de su pa&iacute;s, justo antes de la ca&iacute;da del comunismo. En ella reinan el silencio y la anticipaci&oacute;n hasta que el carism&aacute;tico&nbsp;Irimi&aacute;s y su compinche Petrina, a quien todos daban por muertos, aparecen repentinamente en el lugar. Para los residentes se aparecen como si fueran mensajeros de esperanza o del juicio final.
    </p><p class="article-text">
        El elemento sat&aacute;nico al que hace alusi&oacute;n el t&iacute;tulo del libro est&aacute; presente en su moral esclava y en las pretensiones del embaucador Irimi&aacute;s que, tan eficaces como enga&ntilde;osas, deja a casi todos ellos enredados en sus propias redes. Todos los personajes aguardan a que ocurra el milagro, una esperanza que desde el inicio se ve lastrada por el lema kafkiano que introduce la novela: &ldquo;En ese caso, lo perder&eacute; por esperarlo&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1976241486552531287?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Tras leer<em> Melancol&iacute;a de la resistencia</em> (1998), <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/inclasificable-susan-sontag-traves-800-paginas-egoismo-droga-glamour-genialidad_1_6210830.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susan Sontag</a> le coron&oacute; como 'maestro del apocalipsis' de la literatura contempor&aacute;nea. Krasznahorkai retrat&oacute; en esta obra un mundo pl&uacute;mbeo y totalitario, dominado por fuerzas ciegas e impersonales. Un escenario humano desolador en el que la inteligencia es anulada por la fuerza bruta y la violencia, y en el que el caos arrastra irremediablemente a unos personajes que, entre el conformismo y la insignificancia, no aciertan a crear un orden nuevo menos cruel y gris. El estallido de violencia no alcanza el rango de revoluci&oacute;n y la vida transcurre dentro de esta peque&ntilde;a y an&oacute;nima ciudad h&uacute;ngara sumida en una atm&oacute;sfera de terror y amarga iron&iacute;a.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d9daadfb-a0ed-4a95-a10e-037216bd8ee0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en<em> Guerra y guerra</em> (1999) puso el foco m&aacute;s all&aacute; de la frontera de Hungr&iacute;a. Permiti&oacute; al humilde archivista Korin que decidiera, como acto final de su vida, viajar desde Budapest a Nueva York para poder, por un momento, ocupar su lugar en el centro del mundo. De vuelta a casa, en los archivos, ha encontrado una epopeya antigua excepcionalmente hermosa sobre guerreros que regresan y que espera dar a conocer al planeta. 
    </p><p class="article-text">
        Esta picaresca novela anticip&oacute; <em>El regreso del bar&oacute;n,</em> de 2019, enfocada esta vez en el regreso a la patria. En concreto, del bar&oacute;n al que hace menci&oacute;n su t&iacute;tulo que, tras pasar buena parte de su vida exiliado en Argentina, decide volver a su Hungr&iacute;a natal con la esperanza de reencontrarse con su amor de adolescencia. Sin embargo, su retorno siembra la confusi&oacute;n en el pueblo, ya que muchos de sus habitantes lo reciben como a un rico benefactor capaz de salvarles de la fatalidad, cuando en realidad ha dilapidado su fortuna en los casinos de Buenos Aires. En esta ola de rumores y malentendidos cada vez m&aacute;s extravagantes, participar&aacute;n hasta los pol&iacute;ticos y periodistas de la regi&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/666d49b2-d49d-478b-81c5-e121bb426280_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A todas estos textos apocal&iacute;pticos se suma <em>Herscht 07769</em>, que se sit&uacute;a en un peque&ntilde;o pueblo contempor&aacute;neo de Turingia (Alemania), que tambi&eacute;n se ve afectado por la anarqu&iacute;a social, el asesinato y los incendios provocados. El terror del libro se desarrolla en el contexto del poderoso legado de Johann Sebastian Bach, y versa sobre la violencia y la belleza en una uni&oacute;n imposible. Su protagonista es el arquetipo del ni&ntilde;o cr&eacute;dulo y generoso, un santo loco al estilo de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/re-leer-dostoievski_129_12096048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dostoievski</a>, que reacciona con fuerza cuando se da cuenta de que, al igual que Voluska en <em>Melancol&iacute;a de la resistencia</em>, ha depositado su confianza precisamente en los poderes que se esconden tras la devastaci&oacute;n de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que su estilo se caracteriza por el exceso grotesco y el absurdo, sus viajes a China y Jap&oacute;n le llevaron a adoptar un tono m&aacute;s contemplativo y finamente calibrado. En esta tendencia se enmarcan t&iacute;tulos como <em>Una monta&ntilde;a al norte, un lago al sur, caminos al oeste, un r&iacute;o al este</em> y <em>Seiobo There Below</em>, una colecci&oacute;n de diecisiete historias organizadas en una sucesi&oacute;n de Fibonacci sobre el papel de la belleza y la creaci&oacute;n art&iacute;stica en un mundo de ceguera e impermanencia. El hilo conductor es el mito japon&eacute;s de Seiobo que, seg&uacute;n la leyenda, protege el jard&iacute;n que, cada 3000 a&ntilde;os, produce frutos que conceden la inmortalidad. 
    </p><p class="article-text">
        Otro de sus t&iacute;tulos m&aacute;s llamativos es<em> Trabajos de pala para un palacio: Entrando en la locura de otros </em>(2018). Este relato se desarrolla en un Manhattan embrujado por los fantasmas del gran novelista y poeta Herman Melville, que una vez vivi&oacute; all&iacute;, y sus fan&aacute;ticos admiradores. Ahonda sobre la maldici&oacute;n de la imitaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n en la bendici&oacute;n de la resistencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/laszlo-krasznahorkai-gana-premio-nobel-literatura-2025_1_12669502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 11:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[László Krasznahorkai gana el Premio Nobel de Literatura 2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Premios,Nobel de Literatura,Premios Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta abierta a Salvador Allende]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/carta-abierta-salvador-allende_132_12664121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dca80287-dbfa-4789-b5be-94d124b9067c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta abierta a Salvador Allende"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Publicamos en exclusiva un adelanto editorial de 'Los apuntes: un diario de la Revolución de los Claveles, 1972-1975), una carta abierta dirigida por José Saramago al expresidente chileno, ya fallecido, por el futuro Nobel de Literatura el 7 de agosto de 1975: "Nadie aquí mostró haber aprendido en ese libro de una revolución decapitada, nadie fue capaz de interpretar la lección escrita en las líneas de tu rostro muerto"</p><p class="subtitle">'Los apuntes': un diario de la Revolución de los Claveles a través de la lucidez visionaria de José Saramago
</p></div><p class="article-text">
        Nos dirigimos a ti, compa&ntilde;ero presidente, porque estando muerto tienes la mejor de las razones para no responder, como no la tienen otros que vivos igualmente no responden. &iquest;Quisi&eacute;ramos nosotros que al menos un suspiro o reparo en este lugar formulados incomodaran a los destinatarios para venir a darnos respuesta, punto por punto, reconoci&eacute;ndonos y d&aacute;ndonos importancia? Ni por asomo. Quisi&eacute;ramos s&iacute; no tener que repetir infinitamente las mismas palabras de aviso y de buen sentido com&uacute;n, del cual al final vamos dudando, porque o los o&iacute;dos son sordos o locas las palabras. Pero a ti, que est&aacute;s muerto, y sordo, y mudo, y ciego, podemos escribir esta carta para desahogarnos un poco, conscientes de que, con la experiencia que tuviste, estas cosas te son familiares, de tal manera que solo por absoluta imposibilidad no nos responder&aacute;s. Y as&iacute; perdemos nosotros la esperanza de un interlocutor.
    </p><p class="article-text">
        Compa&ntilde;ero Allende, esto por ac&aacute; va mal. Tan mal que al comparar con el Chile de tu tiempo francamente nos asombramos de cu&aacute;nto conseguiste, pues menos apoyo ten&iacute;as (mucho menos) del que ya han tenido estos hombres portugueses en el poder, los militares, porque de los civiles no hablamos, que en rigor no lo tienen, o fugazmente a&uacute;n menos. Y nos damos el lujo de pensar, de imaginar qu&eacute; jornada habr&iacute;a sido la tuya y del pueblo chileno si tan abierto hubieras tenido el camino como este lo estuvo. Hoy tu tierra no ser&iacute;a el lugar elegido de tortura y represi&oacute;n que es: antes ser&iacute;a patria de una fraternidad mayor, otro punto del mundo en parto de libertad y liberaci&oacute;n de todas las explotaciones. Ciertamente erraste algunas veces, te falt&oacute; decisi&oacute;n cuando era necesaria &ndash; pero el desastre, hoy conocido en su exacta dimensi&oacute;n, es mucho m&aacute;s tr&aacute;gico de lo que los errores y las indecisiones har&iacute;an esperar. La felicidad es dif&iacute;cil, Salvador Allende, la desgracia se instala siempre para durar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquí, país que parece haber elegido definitivamente el sebastianismo, pensamos que todo se haría entre claveles y canciones. No sabíamos que el socialismo es difícil y no aprendimos nada con tu muerte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchas veces aqu&iacute; nos preguntamos c&oacute;mo fue que, pareciendo todo tan f&aacute;cil, Portugal vino a convertirse en este rompecabezas (que lo es literal y figuradamente&hellip;), y, dejando de lado, por obvias, las intervenciones externas (el imperialismo y sus instrumentos socialdem&oacute;cratas), llegamos a la conclusi&oacute;n de que cuando el pueblo portugu&eacute;s estaba pac&iacute;ficamente dispuesto a ir hacia el socialismo, no lo estaban claramente los militares, y cuando estos finalmente se decidieron y comprendieron, otra gente muy astuta encontr&oacute; y comenz&oacute; a usar los m&eacute;todos para dividir al pueblo. Sin hablar, claro est&aacute;, de todos los errores cometidos, algunos una y muchas veces, con una especie de ceguera mucho peor que la tuya. Porque habiendo ocurrido en tu tierra lo que todos sabemos, nadie aqu&iacute; mostr&oacute; haber aprendido en ese libro de una revoluci&oacute;n decapitada, nadie fue capaz de interpretar la lecci&oacute;n escrita en las l&iacute;neas de tu rostro muerto.
    </p><p class="article-text">
        Dijimos que esta carta abierta era un desahogo. No es m&aacute;s que eso. Siguiendo otros antiguos ejemplos, podr&iacute;amos escribirla a San Antonio, que se dirigi&oacute; a los peces porque no lo escuchaban los hombres. Sin embargo, esas son leyendas que solo encuentran cr&eacute;dito en los inocentes que en todo ven el dedo divino. Bien sabes t&uacute;, y nosotros sabemos, que tu muerte fue obra de hombres, que es obra de hombres la opresi&oacute;n a la que tu pueblo est&aacute; sujeto. M&aacute;s vale, pues, que el di&aacute;logo se intente entre hombres, nosotros vivos en este Portugal afligido, y t&uacute; muerto, Salvador Allende, enterrado en un lugar de tu tierra chilena que espera la liberaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto por ac&aacute; va mal, compa&ntilde;ero. Son muchas nuestras dificultades y muchos nuestros enemigos. Tambi&eacute;n los tuviste en abundancia y de ellos moriste. Aqu&iacute;, pa&iacute;s que parece haber elegido definitivamente el sebastianismo, pensamos que todo se har&iacute;a entre claveles y canciones. No sab&iacute;amos que el socialismo es dif&iacute;cil y no aprendimos nada con tu muerte. Perd&oacute;nanos por eso. Claro que no estamos desanimados, mucho menos vencidos, pero pensamos que escribir esta carta nos har&iacute;a bien. Y realmente sentimos ahora esa gran serenidad de quien sabe que est&aacute; en posesi&oacute;n de la raz&oacute;n correcta. Gracias, compa&ntilde;ero Salvador Allende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/carta-abierta-salvador-allende_132_12664121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 04:00:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta abierta a Salvador Allende]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Saramago,Portugal,Revoluciones,Nobel de Literatura,Salvador Allende]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los favoritos al Nobel de Literatura 2025: de los clásicos Murakami y Margaret Atwood a la irrupción de Rivera Garza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/favoritos-nobel-literatura-2025-clasicos-murakami-margaret-atwood-irrupcion-rivera-garza_1_12663141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b43852c-be26-4ef1-8056-d687e1fa974b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los favoritos al Nobel de Literatura 2025: de los clásicos Murakami y Margaret Atwood a la irrupción de Rivera Garza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Academia Sueca anunciará el próximo jueves el nombre de la nueva persona galardonada con esta distinción y, aunque no se conoce cuál es la lista de nominados, sí hay favoritos y predicciones</p><p class="subtitle">Entrevista - Jeremy Allen White: “Le doy las gracias a Bruce Springsteen por usar su altavoz y hablar ahora que la gente se pone nerviosa por hacerlo”</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo jueves conoceremos el nombre de la nueva persona galardonada con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sabra-premio-nobel-literatura_1_9592205.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel de Literatura</a>, un premio que, desde su creaci&oacute;n en 1901, ha reconocido a escritores de diversas culturas y estilos con la intenci&oacute;n de reflejar la riqueza y diversidad de la expresi&oacute;n literaria. Desde la surcoreana Han Kang el a&ntilde;o pasado, que no figuraba en las principales quinielas, hasta el noruego <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/jon-fosse-gana-premio-nobel-literatura-2023_1_10570722.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jon Fosse</a> el anterior, que s&iacute; se encontraba entre los favoritos, mucha es la expectaci&oacute;n que se crea en torno a la selecci&oacute;n del nuevo elegido por la Academia Sueca, que recibir&aacute; unos 11 millones de coronas suecas (aproximadamente un mill&oacute;n de euros).
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n del galard&oacute;n no es ir a parar &uacute;nicamente a voces aclamadas, que tambi&eacute;n, sino intentar valorar a aquellas que interpelan la conciencia colectiva. Por ejemplo, en el caso m&aacute;s reciente de Han Kang, la autora hab&iacute;a publicado en 2007 la obra <em>La vegetariana</em>, donde el cuerpo vuelve a ser el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centro de la violencia</a>, en un sentido literal y simb&oacute;lico, y el objeto de la destrucci&oacute;n del ser humano que ostenta el poder (pol&iacute;tico, social, patriarcal, racial, identitario). Esta dimensi&oacute;n social y pol&iacute;tica ha cobrado una importancia renovada, especialmente desde la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/academia-sueca-nobel-literatura-escandalos_1_2143941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis institucional</a> de la Academia en 2018, que hizo dimitir a algunos de sus miembros tras las acusaciones de abusos sexuales.
    </p><p class="article-text">
        El dato es importante porque, justo desde aquel a&ntilde;o, cuando gan&oacute; la novelista polaca Olga Tokarczuk, el trofeo se ha alternado entre hombres y mujeres. Teniendo esto en cuenta, y tras la victoria de Kang en 2024, hay muchas probabilidades de que el galard&oacute;n se otorgue esta vez a una personalidad masculina. Adem&aacute;s, aunque el Nobel es pol&iacute;tico, no ha querido hasta ahora intervenir demasiado en la pol&iacute;tica, por lo que se valora el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable_1_12562836.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compromiso social</a> de la obra de los autores pero se evita abordar temas urgentes, como en esta ocasi&oacute;n puede ser la situaci&oacute;n en Ucrania o el genocidio en Gaza. 
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;ximo secretismo</h2><p class="article-text">
        El proceso de selecci&oacute;n del Nobel es considerado uno de los secretos mejor guardados y los nombres de los candidatos nominados y los detalles de las deliberaciones internas se mantienen bajo un estricto r&eacute;gimen de confidencialidad.&nbsp;Esta confidencialidad, que busca proteger la integridad de la distinci&oacute;n y evitar presiones externas, tanto pol&iacute;ticas como medi&aacute;ticas, sobre los nominadores, los comit&eacute;s y la instituci&oacute;n responsable, tambi&eacute;n hace m&aacute;s dif&iacute;cil poder predecir qui&eacute;n se llevar&aacute; el importante reconocimiento. Sin embargo, no por ello es menos divertido hacer predicciones y observar qu&eacute; dicen las casas de apuestas.
    </p><p class="article-text">
        El gran favorito de este a&ntilde;o es el escritor indio Amitav Ghosh, conocido por sus novelas de ficci&oacute;n en ingl&eacute;s como <em>L&iacute;neas de sombra </em>(1988), <em>La Marea Hambrienta</em> (2004) o <em>Mar de amapolas</em> (2008). Nacido en Calcuta el 11 de julio de 1956, vive en Nueva York y alcanz&oacute; buena parte de su fama gracias a la trilog&iacute;a<em> El Ibis</em>, ambientada en los a&ntilde;os 1830, justo antes de las guerras del Opio, en la que narra la historia colonial de Oriente. La mayor&iacute;a de sus libros contienen una ambientaci&oacute;n hist&oacute;rica, sobre todo en el contexto del mundo del oc&eacute;ano &iacute;ndico. Solo ha habido un Premio Nobel indio, el poeta bengal&iacute; Rabindranath Tagore en 1913, por lo que 2025 podr&iacute;a romper ese vac&iacute;o desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Ghosh lidera las apuestas, le siguen de cerca L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai, Gerald Murnane, Haruki Murakami y Thomas Pynchon, completando as&iacute; el top 5. Krasznahorkai es un novelista y guionista h&uacute;ngaro que se ha labrado una reconocida trayectoria gracias a t&iacute;tulos considerados por la cr&iacute;tica exigentes e incluso etiquetados como posmodernos, viajando a trav&eacute;s de temas dist&oacute;picos y melanc&oacute;licos. Murnane, por su parte, es un escritor australiano, y su obra, pese a ser de dif&iacute;cil clasificaci&oacute;n, se sit&uacute;a siempre entre el relato autobiogr&aacute;fico, la ficci&oacute;n y el ensayo, destac&aacute;ndolo en la prosa contempor&aacute;nea.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La escritora mexicana Cristina Rivera Garza, autora de obras como &#039;El invencible verano de Liliana&#039;, premio Pulitzer 2024                            </span>
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        Este podr&iacute;a ser igualmente el a&ntilde;o del escritor y traductor japon&eacute;s <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/haruki-murakami-premio-princesa-asturias-letras-2023_1_10232485.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haruki Murakami</a>, que lleva mucho tiempo en las quinielas pero a&uacute;n no se ha hecho con el codiciado premio. Galardonado con el Premio Princesa de Asturias en 2023, el jurado destac&oacute; que &ldquo;es un gran corredor de fondo de la literatura contempor&aacute;nea&rdquo;. En aquel momento hab&iacute;a publicado <em>La ciudad y sus muros inciertos</em>, pero uno de sus t&iacute;tulos m&aacute;s conocidos sigue siendo <em>Tokio Blues</em> (1987), y cada a&ntilde;o se cree que el Nobel puede ir a parar a sus manos. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>timing </em>podr&iacute;a sonre&iacute;r a Thomas Pynchon. El escritor, uno de los m&aacute;s misteriosos y celosos de su intimidad, no solo publicar&aacute; este a&ntilde;o su nueva novela, <em>Shadow Ticket</em>, a los 88 a&ntilde;os, sino que vive un renacer de inter&eacute;s por su Vineland gracias a la peculiar adaptaci&oacute;n realizada por Paul Thomas Anderson en la incre&iacute;ble<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-thomas-anderson-confirma-grandes-directores-cine-reciente-apoteosica-batalla_129_12636268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una batalla tras otra</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/paul-thomas-anderson-confirma-grandes-directores-cine-reciente-apoteosica-batalla_129_12636268.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> la gran favorita a los pr&oacute;ximos Oscar.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, uno de los nuevos nombres que se contemplan es el de la mexicana <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cristina-rivera-garza-amistad-unico-frente-maquina-odio-convertido-mundo_1_12241656.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Rivera Garza</a>, de 61 a&ntilde;os, que ha irrumpido con fuerza en las casas de apuestas. Viene de ser pregonera en Sant Jordi y ha publicado recientemente <em>Terrestre</em>, un libro de relatos que define como &ldquo;una cara B&rdquo; de la novela sobre el feminicidio de su hermana con la que consigui&oacute; un premio Pulitzer, <em>El invencible verano de Liliana</em> (2021). En una entrevista concedida a elDiario.es afirm&oacute; que &ldquo;trabajar con el lenguaje&rdquo; en estos tiempos es &ldquo;de una importancia pol&iacute;tica absoluta&rdquo;. Con su literatura, Rivera Garza regresa a la etapa del siglo XX para dar voz a otras j&oacute;venes que transitaron las carreteras de su pa&iacute;s en busca de conocimiento, aventuras y libertad.
    </p><h2 class="article-text">A la Academia Sueca le gusta ser imprevisible</h2><p class="article-text">
        Cuando se trata de intentar averiguar qui&eacute;n ser&aacute; la persona escogida para el trofeo, hay una regla que no se debe pasar por alto: las opciones de que gane una figura estadounidense son m&iacute;nimas. Esto se debe a que prefieren darle ese impulso a otro tipo de literatura. La poeta Louise Gl&uuml;ck gan&oacute; en 2020 cogiendo el relevo a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/bob-dylan-no-existe-contiene-multitudes_130_7980887.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bob Dylan</a>, quien hizo lo propio en 2016. Antes que &eacute;l, la &uacute;ltima estadounidense en ganar fue Toni Morrison en 1993, que fue la primera estadounidense en hacerlo desde John Steinbeck en 1962. No obstante, las casas de apuestas tambi&eacute;n miran a Rebecca Yarros, que ha tenido uno de los mayores fen&oacute;menos literarios de la d&eacute;cada con <em>Alas de sangre </em>(2023). Sin embargo, es absurdo pensar que realmente pueda ganar el Nobel, y menos a&uacute;n a la edad de 44 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Fuera de la conversaci&oacute;n tampoco se queda J.K. Rowling, una figura que se repite siempre que se trata de averiguar el nueva ganador del Premio Nobel. No obstante, sus <a href="https://www.eldiario.es/cultura/j-k-rowling-dice-emma-watson-ignorante-desacuerdo-trans_1_12641942.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&eacute;micas declaraciones</a> en los recientes a&ntilde;os quiz&aacute;s hayan alejado de ella a la Academia Sueca, al menos de momento, para evitar que si la galardonan pueda parecer que muestran simpat&iacute;a hacia las mismas. Al igual que Rowling, tambi&eacute;n Margaret Atwood y Stephen King son tenidos en cuenta por las casas de apuestas a&ntilde;o tras a&ntilde;o, y en cualquier momento podr&iacute;an ser finalmente reconocidos con el Nobel, aunque el hecho de que sean favoritos ha perjudicado considerablemente sus opciones.
    </p><p class="article-text">
        El proceso hacia el Nobel de Literatura es extenso. El camino comienza en septiembre del a&ntilde;o anterior, cuando se env&iacute;an invitaciones a especialistas de la disciplina para que act&uacute;en como nominadores. Estos incluyen profesores universitarios, expertos reconocidos y galardonados previos. Las propuestas deben presentarse antes de que finalice el a&ntilde;o. Una vez recopiladas las nominaciones, que suelen ascender a al menos 200 propuestas por categor&iacute;a, se inicia la fase de evaluaci&oacute;n. La Academia Sueca, que act&uacute;a como el comit&eacute; de selecci&oacute;n para Literatura, reduce esta lista inicial. Tras un primer corte, se elabora una lista de 20 candidatos. Para el mes de mayo, esta lista se condensa en cinco nombres, sobre los cuales los miembros de la Academia estudian en profundidad y elaboran informes detallados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/favoritos-nobel-literatura-2025-clasicos-murakami-margaret-atwood-irrupcion-rivera-garza_1_12663141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 20:44:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los favoritos al Nobel de Literatura 2025: de los clásicos Murakami y Margaret Atwood a la irrupción de Rivera Garza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Nobel de Literatura,Premios Nobel,Literatura,Libros,Escritores,Premios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Italia celebra el centenario del nacimiento del que ha sido su último Premio Nobel de Literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/italia-celebra-centenario-nacimiento-ultimo-premio-nobel-literatura-dario-fo-pm_1_12572334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc0b2742-5713-4129-9086-73978dfe6539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Italia celebra el centenario del nacimiento del que ha sido su último Premio Nobel de Literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Umbría comienza la celebración de los cien años del nacimiento del autor de ‘Muerte accidental de un anarquista’ o ‘Aquí no paga nadie’</p><p class="subtitle">El libro que fue fenómeno en el año de la pandemia y es uno de los próximos estrenos de cine más esperados</p></div><p class="article-text">
        En un 2025 en el que se celebran los 250 a&ntilde;os del nacimiento de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/festival-permite-sumergirse-obra-epoca-jane-austen-inglaterra-bath-pm_1_12558925.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jane Austen,</a> el 150 aniversario del nacimiento de<strong> Antonio Machado </strong>o los cien a&ntilde;os del nacimiento de <strong>Ana Mar&iacute;a Matute</strong>, es el mismo en el que va a comenzar el programa con el que conmemora el que es el &uacute;ltimo italiano en haber ganado el Premio Nobel de Literatura.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de <strong>Dario Fo</strong>, actor y dramaturgo italiano, cuyo centenario de su nacimiento se celebra el pr&oacute;ximo 2026, pero su pa&iacute;s natal comenzar&aacute; un programa de actos que durar&aacute; un a&ntilde;o y medio ya en octubre de 2025 con el comienzo de la conmemoraci&oacute;n en la regi&oacute;n de Umbr&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Italia conmemora los 100 a&ntilde;os del nacimiento de Dario Fo</h2><p class="article-text">
        Dario Fo tiene el honor de haber sido el &uacute;ltimo <a href="https://www.eldiario.es/temas/nobel-de-literatura/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de Literatura</a> italiano, un galard&oacute;n que recibi&oacute; en 1997, tras los de <strong>Giosu&egrave; Carducci, Grazia Deledda, Luigi Pirandello, Salvatore Quasimodo y Eugenio Montale</strong>, gracias a obras como &lsquo;Muerte accidental de un anarquista&rsquo; o &lsquo;Aqu&iacute; no paga nadie&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        El dramaturgo, nacido en <strong>Sangiano</strong>, en la regi&oacute;n de <strong>Lombard&iacute;a</strong>, el 24 de marzo de 1926, ser&aacute; conmemorado en Italia desde ya octubre 2025 con un programa de celebraciones que comenzar&aacute; en <strong>Umbr&iacute;a</strong> y se extender&aacute;n por otros lugares hasta marzo de 2027.
    </p><p class="article-text">
        Dos eventos de especial relevancia dentro del centenario de Dario Fo son los que tendr&aacute;n lugar dentro de<strong> Umbria Libri 2026 </strong>y la <strong>Fer&iacute;a Internacional del Libro de Tur&iacute;n</strong>, con un programa que incluye tanto actos, como representaciones teatrales, producciones audiovisuales, as&iacute; como iniciativas dirigidas al sector educativo y de la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los proyectos m&aacute;s destacados del centenario de Dario Fo en Italia es &lsquo;100 a&ntilde;os para 100 pa&iacute;ses&rsquo;, una iniciativa que prev&eacute; la realizaci&oacute;n de actos en al menos cien pa&iacute;ses alrededor del mundo dentro del programa previsto y en diferentes formatos.
    </p><h2 class="article-text">Umbr&iacute;a ser&aacute; la partida al centenario de Dario Fo</h2><p class="article-text">
        Umbr&iacute;a ha sido escogida como la regi&oacute;n donde comiencen los actos por el centenario de<strong> Dario Fo</strong> por el hecho de que fue un refugio de reflexi&oacute;n y creaci&oacute;n para el autor durante sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, algo como un lugar creativo.
    </p><p class="article-text">
        Los actos de los centenarios estar&aacute;n dirigidos por la<strong> Fundaci&oacute;n Dario Fo y Franca Rame</strong>, que se encargar&aacute; tanto de la coordinaci&oacute;n en territorio italiano como a nivel internacional, y a la que se ver&aacute; en el terreno a trav&eacute;s de conferencias, espect&aacute;culo, exposiciones y publicaciones nuevas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/italia-celebra-centenario-nacimiento-ultimo-premio-nobel-literatura-dario-fo-pm_1_12572334.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2025 14:00:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ‘making of’ de una Nobel de Literatura: Annie Ernaux, el diálogo interminable consigo misma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable_1_12562836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7793ec0f-19ec-4804-aa50-2f144fc3f876_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ‘making of’ de una Nobel de Literatura: Annie Ernaux, el diálogo interminable consigo misma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Escribir la vida. Fotodiario’ la autora realizó una selección de fragmentos e imágenes que se lee como una autobiografía</p><p class="subtitle">No solo a Nolan le gusta 'La Odisea': por qué la obra de Homero vuelve a estar de moda
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/annie-ernaux-ganar-nobel-literatura-no-hecho-sienta-transfuga-clase_1_11449937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annie Ernaux</a> (Lillebonne, Normand&iacute;a, 1940), adem&aacute;s de recrear episodios clave de su trayectoria en t&iacute;tulos tan extraordinarios como <em>Pura pasi&oacute;n</em> (1992), <em>El acontecimiento</em> (2000) o <em>La ocupaci&oacute;n </em>(2002), tiene gran parte de su vida consignada en diarios. En 2011 public&oacute; una primera selecci&oacute;n de estos, con la vocaci&oacute;n de que conformen unas memorias sobre la marcha, o una autobiograf&iacute;a <em>in progress.</em> Consciente de que hacer memoria no basta, de que los recuerdos son tramposos, el diario le parece una aproximaci&oacute;n m&aacute;s fiel a la realidad, o al menos a la realidad de sus sensaciones, sus obsesiones, sus miedos en cada momento. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora complementa esos fragmentos de diario con fotograf&iacute;as, otra fuente primaria de aquel tiempo, a modo de di&aacute;logo &ldquo;portador de una verdad distinta de los dem&aacute;s&rdquo;. El libro, en una versi&oacute;n actualizada que llega hasta 2022, despu&eacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/annie-ernaux-escritora-convirtio-vida-cuerpo-arma-politica_1_9602703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la concesi&oacute;n del Premio Nobel de Literatura</a>, se titula <em>Escribir la vida. Fotodiario</em> y ha sido publicado en castellano por Cabaret Voltaire, de la mano de la traductora habitual de Ernaux, Lydia V&aacute;zquez. El volumen no llega a las 200 p&aacute;ginas; la autora, tan anal&iacute;tica como de costumbre, ha filtrado a conciencia lo que considera m&aacute;s significativo para conformar una especie de narraci&oacute;n cronol&oacute;gica de su vida, sin comprometer en demas&iacute;a a nadie de sus allegados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayer por la noche pens&eacute; que &lsquo;vengar&iacute;a mi raza&rsquo;, opuesta a la burgues&iacute;a encarnada por las chicas de Le Havre&rdquo;, escribi&oacute; en enero de 1963. Es el fragmento con el que se abre el <em>Fotodiario</em>, y, ya se sabe, las primeras frases, cuando son buenas, condensan el libro entero. Es notorio, adem&aacute;s, que las siguientes notas saltan a los a&ntilde;os ochenta y noventa, con una Ernaux adulta que recuerda su ni&ntilde;ez y juventud en la localidad normanda de Yvetot, entre el colmado de sus padres y la escuela para chicas. Ese apunte de 1963, en contraste, reproduce la voz de la Ernaux veintea&ntilde;era, que expresa esa rabia hacia sus or&iacute;genes que se convertir&iacute;a en el motor de su actividad literaria.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/0b5141e0-1855-4763-9b7f-f24763529dff_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Porque, aunque a veces se hable de su obra como si estuviera al margen de su contexto, como si pudiera extrapolarse a cualquier entorno en cualquier &eacute;poca, lo cierto es que la autora siempre ha sido consciente de escribir desde un lugar muy concreto: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/annie-ernaux-ganar-nobel-literatura-no-hecho-sienta-transfuga-clase_1_11449937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la b&uacute;squeda de desclasamiento de una mujer de clase trabajadora</a>, acomplejada como lo est&aacute;n todos los aspirantes a escritor que proceden de ambientes de carest&iacute;a, que no solo no alientan la actividad art&iacute;stica, sino que incluso la perjudican. El estudio, la literatura, fueron sus canales de desclasamiento; el progreso social como &ldquo;venganza&rdquo; del trauma primigenio.
    </p><h2 class="article-text">La adulta vista por la ni&ntilde;a que fue</h2><p class="article-text">
        A falta de un diario infantil, narra esa primera etapa a trav&eacute;s de los recuerdos: estampas de f&aacute;bricas, tardes aburridas en la provincia solitaria, la herida por la hermana muerta e idealizada para siempre &ndash;Ernaux naci&oacute; despu&eacute;s de la muerte de su hermana, con la que su madre, que nunca super&oacute; la p&eacute;rdida, sol&iacute;a compararla, como cuenta en <em>La otra hija</em> (2011)&ndash;, la obsesi&oacute;n por no engordar, los cuidados amorosos del padre, la hostilidad de la madre. Retratos que podr&iacute;an pertenecer a muchos &aacute;lbumes familiares: la boda de los padres, el servicio militar de &eacute;l, una Ernaux con coletas y manoletinas, la tienda, los veraneos en la playa con las primas.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante c&oacute;mo esta Ernaux adulta, madre a su vez, se pone en relaci&oacute;n tanto con su progenitora como con la ni&ntilde;a que fue: &ldquo;Me vi con la mirada de mis doce a&ntilde;os&rdquo;, escribe en 1998, &ldquo;una mujer madura, elegante, muy &lsquo;instruida&rsquo;, que va a hablar en p&uacute;blico en una sala de cine de Par&iacute;s, ese lugar desconocido; una mujer a mil leguas de mi madre, una mujer extra&ntilde;a e intimidante, una mujer que no me gusta&rdquo;. Esa es la gran revelaci&oacute;n: la adulta en la que se ha convertido no le gustar&iacute;a a la muchacha de anta&ntilde;o: &ldquo;Esa ni&ntilde;a est&aacute;, para siempre, del lado de mi madre. Yo soy una figura enemiga&rdquo;. La mujer adulta es la que ha tomado distancia. Es la 'traidora'.
    </p><h2 class="article-text">De estudiante a profesora, de lectora a escritora</h2><p class="article-text">
        Ernaux comenz&oacute; a publicar en los a&ntilde;os setenta con <em>Los armarios vac&iacute;os</em> (1974), pero el &eacute;xito tard&oacute; en llegar. Durante d&eacute;cadas sus libros no fueron bien entendidos por la cr&iacute;tica &ndash;hombres blancos burgueses&ndash;, que la juzg&oacute; de imp&uacute;dica o de falta de valor literario. Se tuvo que dedicar a la ense&ntilde;anza de lengua y literatura, tanto de manera presencial como a distancia, aunque nunca dej&oacute; de escribir: &ldquo;&iquest;No habr&aacute; m&aacute;s vida que la escritura para m&iacute;?&rdquo;, se preguntaba en 1963, a prop&oacute;sito de sus primeras tentativas literarias. &ldquo;En este momento soy incapaz de pensar en otra cosa, soy la chica de las obsesiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el diario se cuelan asimismo las lecturas: &ldquo;Relectura de <em>La n&aacute;usea</em> de Sartre&rdquo;, escribe en 1980. C&aacute;lculo del impacto de ese libro en mi vida [&hellip;]. Un libro revelaci&oacute;n, quiz&aacute; el &uacute;nico para m&iacute;&ldquo;. Y la m&uacute;sica, el arte en sus m&uacute;ltiples manifestaciones: &rdquo;<em>La pasi&oacute;n seg&uacute;n san Mateo</em> de Bach. Me siento conmocionada. Toda mi vida est&aacute; ah&iacute;, el arte y la muerte&ldquo;. El prop&oacute;sito de estas notas es recordar qui&eacute;n fue cuando disfrut&oacute; de las obras por primera vez, en un ejercicio proustiano de memoria por asociaci&oacute;n: &rdquo;Me paso toda la tarde leyendo <em>El segundo sexo</em>. Progresivamente, siento c&oacute;mo me transformo en la persona de 1959, la que lee [&hellip;] este libro incre&iacute;ble&ldquo;, escribe en 2007.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La autora francesa y Premio Nobel de Literatura 2022 Annie Ernaux habla durante su conferencia Nobel en la Academia Sueca en Estocolmo el 7 de diciembre de 2022"
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                La autora francesa y Premio Nobel de Literatura 2022 Annie Ernaux habla durante su conferencia Nobel en la Academia Sueca en Estocolmo el 7 de diciembre de 2022                            </span>
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        En 1998, reflexiona: &ldquo;Quiz&aacute; sea verdad que nuestra vida <em>est&aacute;</em> en lo que hemos le&iacute;do, que est&aacute; ah&iacute;, depositada&rdquo;. Despu&eacute;s de leer a Simone de Beauvoir, se comprendi&oacute; a s&iacute; misma en otros t&eacute;rminos, redefini&oacute; su identidad de forma clave para su literatura: &ldquo;Yo crec&iacute; sin verg&uuml;enza social, sin verg&uuml;enza sexual, y, de golpe, me cayeron las dos encima&rdquo;, dice, a prop&oacute;sito del aborto al que se someti&oacute;. &ldquo;Una doble alienaci&oacute;n de la que extraigo todo lo que escribo, pero a ciegas&rdquo;. Todo cuanto escribe parte de ese extra&ntilde;amiento hacia qui&eacute;n fue, hacia el mundo del que procede, hacia la educaci&oacute;n &ndash;basada en una moral r&iacute;gida y el desconocimiento del cuerpo&ndash; recibida; el pasado es una herida que duele pero a la vez la nutre: &ldquo;Desde siempre, siento deseo de hacer da&ntilde;o y al mismo tiempo sufro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que el reconocimiento literario, le preocupa pulir su habilidad para fijar con toda la fidelidad posible el testimonio de una vivencia, de una &eacute;poca. De ah&iacute; surge la necesidad no solo de recordar, sino de &ldquo;recordar los recuerdos&rdquo;, recordar lo que recordaba en cada momento, una misi&oacute;n condenada al fracaso, por cuanto &ldquo;las fotos dicen qu&eacute; parec&iacute;a yo, no qu&eacute; pensaba, qu&eacute; sent&iacute;a; dicen lo que era yo para los otros, nada m&aacute;s&rdquo;. Todo &ndash;viajes, im&aacute;genes, arte&ndash; se evoca, en el diario, para consignar recuerdos. Si a algunos escritores la vida les despierta historias imaginarias, ella vive inmersa en el ejercicio constante de la memoria, semilla, tronco y fruto de su proyecto narrativo.
    </p><h2 class="article-text">Contar la intimidad, reconocerse en la mujer que ha sido</h2><p class="article-text">
        A lo largo de los a&ntilde;os ha escrito sobre la enfermedad de su madre, la violencia del despertar sexual, la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo, el trastorno alimenticio y los celos, entre otras cuestiones. Con frecuencia, abordar un asunto &iacute;ntimo implica que haya alguien m&aacute;s en la ecuaci&oacute;n (un familiar, un amante), de ah&iacute; que llame la atenci&oacute;n c&oacute;mo se ha guardado para s&iacute; una vertiente fundamental de s&iacute; misma: la maternidad. Se sabe que se divorci&oacute;, que tiene dos hijos, pero, seguramente para protegerlos, nunca ha entrado en c&oacute;mo se siente como madre ni en c&oacute;mo es su relaci&oacute;n con ellos. En cambio, la relaci&oacute;n con su propia madre, el juego de espejos con ella, s&iacute; resulta providencial.
    </p><p class="article-text">
        En el <em>Fotodiario</em>, sin embargo, nos da la oportunidad de asomarnos a ese lado desconocido: la etapa con su marido, los viajes juntos, los embarazos, incluso hay alguna foto de los hijos. En los fragmentos seleccionados no escarba como en sus novelas, pero las sucintas notas que hace son reveladoras: &ldquo;Ya no consigo imaginar (mejor dicho, no consigo volver a sentir) el tiempo que pas&eacute; con Philippe&rdquo;, se dice en 1994, al mirar una foto de su boda treinta y un a&ntilde;os despu&eacute;s. El casamiento supuso un punto de inflexi&oacute;n en m&aacute;s de un sentido: &ldquo;Hasta la boda, me &lsquo;ve&iacute;a&rsquo; por delante de m&iacute; misma, proyectada en el futuro. Despu&eacute;s, me di la vuelta y empec&eacute; a verme atr&aacute;s&rdquo;.
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                Annie Ernaux, en su visita a Madrid en 2024                            </span>
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        Este &uacute;ltimo apunte entronca con el hecho de que Ernaux ha sido, sobre todo, una escritora de madurez. Comenz&oacute; a escribir de jovencita, pero sus mayores logros, la pulcritud del estilo, la lucidez en el autoan&aacute;lisis, los alcanz&oacute; con los a&ntilde;os. En el diario, m&aacute;s que de su presente o de lo que sucede en el mundo, se dedica a bucear en el pasado, a interrogarse, y cualquier est&iacute;mulo le sirve si desencadena la cascada de recuerdos. &ldquo;Lo &uacute;nico que me gusta es la escritura porque es retener la vida&rdquo;, dice. Y, sobre un periodo de bloqueo, se pregunta: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo he podido vivir de 1963 a 1972 sin escribir? Es como si hubiera cerrado un armario, con prohibici&oacute;n de abrirlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que ese intervalo coincida con el de la ni&ntilde;ez de los hijos; son muchas las autoras que interrumpen o retrasan su carrera literaria para centrarse en el cuidado de los hijos; es conocido el caso de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/muere-escritora-alice-munro-premio-nobel-literatura-maestra-relato_1_11366832.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alice Munro</a>, que se decant&oacute; por el relato porque pod&iacute;a escribir mientras sus hijas dorm&iacute;an la siesta. &ldquo;Al preguntarme por la culpabilidad/responsabilidad de haber tra&iacute;do al mundo a dos ni&ntilde;os&rdquo;, medita Ernaux en 2001, &ldquo;pienso que esa idea me viene del existencialismo y, quiz&aacute;, tambi&eacute;n de la impresi&oacute;n de que, al ser yo madre a mi vez, estaba &lsquo;matando&rsquo; a mi madre para dejar de ser su hija&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El cuaderno de la antrop&oacute;loga</h2><p class="article-text">
        No es la primera vez que Ernaux hace de un diario, o de una selecci&oacute;n de este, un libro, aunque siempre responde a una voluntad distinta. Si este <em>Fotodiario</em> tiene una intenci&oacute;n m&aacute;s convencional, la de conocer el retrato de interiores de una gran escritora a lo largo de su vida, otros surgieron con otro objetivo, como <em>Diario del afuera</em> (1993) o <em>Mira las luces, amor m&iacute;o</em> (2014). Estos dos vol&uacute;menes no se editaron para compartir el diario &iacute;ntimo de una escritora, sino que respond&iacute;an desde su concepci&oacute;n a un prop&oacute;sito de dimensiones colectivas: dejar constancia de instant&aacute;neas cotidianas que dan cuenta de una experiencia compartida, en un periodo y un lugar determinados.
    </p><p class="article-text">
        Entre finales de los a&ntilde;os ochenta y los noventa, Ernaux tom&oacute; un hipermercado como centro neur&aacute;lgico y se dedic&oacute; apuntar sus observaciones con minuciosidad, desde los productos que ve&iacute;a en los carros de la compra a las charlas espont&aacute;neas con la gente. Aunque rechaza llamarlos estudios sociol&oacute;gicos, van en esa direcci&oacute;n, son como el cuaderno de una antrop&oacute;loga que hace su trabajo de campo en una ciudad occidental. Por mucho que su obra se suela asociar, y con raz&oacute;n, con la intimidad, ha alternado la narraci&oacute;n de sus vivencias personales con libros de enfoque m&aacute;s amplio, que pretenden retratar a una generaci&oacute;n, como <em>La mujer helada</em> (1981), sobre el nuevo modelo de mujer que encarnaron ella misma y sus coet&aacute;neas, o <em>Los a&ntilde;os</em> (2008), su obra m&aacute;s ambiciosa, una vasta radiograf&iacute;a de la segunda mitad del siglo XX.
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                Annie Ernaux, tras el anuncio del premio Nobel de Literatura                            </span>
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        En cuanto al di&aacute;logo entre la imagen y el texto, hubo otro trabajo previo, <em>El uso de la foto</em> (2005), uno de sus libros m&aacute;s interesantes pese a ser de los m&aacute;s desconocidos. El libro, escrito junto al hombre que la acompa&ntilde;&oacute; en ese periodo de su vida, Marc Marie, comparte las fotos que tomaron en los escenarios de sus encuentros (una habitaci&oacute;n de hotel, ropa tirada por el suelo). La escritura vino <em>a posteriori</em>: frente a la imagen, cada uno evoc&oacute; sus sensaciones de aquel encuentro. Por imp&uacute;dico que pueda parecer, el resultado es elegante, contenido, valiente. Adem&aacute;s, la relaci&oacute;n coincide con el tratamiento por el c&aacute;ncer de mama que padeci&oacute;; Ernaux se abre sobre el deseo y las inseguridades de una mujer durante la enfermedad, un tema que a&uacute;n hoy sigue siendo un tab&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ernaux no solo brilla por &ldquo;el coraje y la agudeza cl&iacute;nica con la que descubre las ra&iacute;ces, los extra&ntilde;amientos y las trabas colectivas de la memoria personal&rdquo;, en palabras del comit&eacute; que le concedi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/annie-ernaux-escritora-convirtio-vida-cuerpo-arma-politica_1_9602703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Premio Nobel de Literatura 2022</a>. Tambi&eacute;n sobresale por la renovaci&oacute;n de las formas para recrear esa memoria, que van m&aacute;s all&aacute; de la narraci&oacute;n autobiogr&aacute;fica o del diario convencional. El <em>Fotodiario</em> ofrece m&aacute;s que un acercamiento a una escritora; es, en s&iacute; mismo, un ejercicio inteligente acerca de c&oacute;mo interrogarse a s&iacute; misma, c&oacute;mo interrogar la vida, en un di&aacute;logo entre texto e imagen, entre la conciencia de qui&eacute;n es ahora y el recuerdo de todas las mujeres que ha sido. Eso es, en fin, vivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable_1_12562836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Aug 2025 20:20:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ‘making of’ de una Nobel de Literatura: Annie Ernaux, el diálogo interminable consigo misma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nobel de Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poesías perturbadoras y un optimista cuento infantil, el lado más desconocido de la premio Nobel Han Kang]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/poesias-perturbadoras-optimista-cuento-infantil-lado-desconocido-premio-nobel-han-kang_1_12465335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/564b105a-ef1e-4e0c-ae62-2c3c86b209eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesías perturbadoras y un optimista cuento infantil, el lado más desconocido de la premio Nobel Han Kang"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se publican por primera vez en castellano su poesía, ‘Guardé el anochecer en el cajón’, y un cuento infantil, ‘Hada del trueno, hada del relámpago’
</p><p class="subtitle">Leer a Han Kang es dejar que mane la sangre sobre la nieve: la última premio Nobel llega a las librerías
</p></div><p class="article-text">
        Una de las cosas buenas del Premio Nobel de Literatura es que comienzan a llover las traducciones de los escritores galardonados, algo que se agradece sobre todo cuando se trata de autores poco conocidos o incluso in&eacute;ditos en nuestro pa&iacute;s. Ocurri&oacute; con Wis&#322;awa Szymborska, Svetlana Aleksi&eacute;vich, Olga Tokarczuk y Abdulrazak Gurnah, por ejemplo; y est&aacute; ocurriendo otra vez con la laureada m&aacute;s reciente, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> (Gwangju, Corea del Sur, 1970), de quien este a&ntilde;o han llegado a las librer&iacute;as <em>Guard&eacute; el anochecer en el caj&oacute;n</em> (2013; Lumen, 2025), su libro de poes&iacute;a, y el cuento infantil <em>Hada del trueno, hada del rel&aacute;mpago</em> (2007; Reservoir Books, 2025), ambos traducidos por Sunme Yoon.
    </p><p class="article-text">
        Para ser justos, <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;source=web&amp;rct=j&amp;opi=89978449&amp;url=https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html&amp;ved=2ahUKEwjUrcLpnbuOAxVR9wIHHdcRFmgQFnoECBUQAQ&amp;usg=AOvVaw2omcAGujdPmYU7VVU5La9m" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang</a> no era del todo desconocida en Espa&ntilde;a cuando le concedieron el premio: contaba con cuatro novelas traducidas &ndash;aunque dos de ellas ya eran dif&iacute;ciles de encontrar por entonces por el quiebre de su primera editorial, :Rata_&ndash;, y una de ellas, <em>La vegetariana</em> (2007), hab&iacute;a tenido cierta resonancia en el momento de su publicaci&oacute;n. En gran medida ocurri&oacute; porque lleg&oacute; precedida de otro reconocimiento de prestigio, el Man Booker Prize International 2016, que se llev&oacute; frente a autores como el turco Orhan Pamuk, Nobel de Literatura 2006, o la italiana <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amiga-estupenda-mejor-libro-siglo-xxi-the-new-york-times_1_11539712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Ferrante</a>. Esa obra, adem&aacute;s, la situ&oacute; en el panorama internacional y le dio reputaci&oacute;n en su pa&iacute;s, donde no era demasiado popular e incluso hab&iacute;a sufrido la censura en algunas bibliotecas escolares.
    </p><p class="article-text">
        Esa falta de arraigo en su tierra puede explicarse por lo arriesgado de su propuesta: una literatura &ldquo;inc&oacute;moda&rdquo;, que toma como base los traumas colectivos heredados despu&eacute;s de los abusos cometidos en Corea del Sur en el pasado reciente, algo que se aprecia sobre todo en novelas como <em>Actos humanos</em> (2014) o la m&aacute;s reciente, la magistral <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leer-han-kang-mane-sangre-nieve-ultima-premio-nobel-llega-librerias_1_11924364.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Imposible decir adi&oacute;s</em></a> (2021). Esa canalizaci&oacute;n de la violencia en el cuerpo tambi&eacute;n se aborda, sin conflicto b&eacute;lico de por medio, en <em>La vegetariana</em> (2007), que se puede entender como una alegor&iacute;a oscura del ostracismo al que es condenado quien se atreve a no seguir las normas del sistema, aunque su rebeli&oacute;n parta de un gesto callado y pac&iacute;fico que en teor&iacute;a no perjudica a nadie.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/089450f1-5f74-429d-a095-68dd536ef9b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Esta concepci&oacute;n perturbadora del hecho literario se extiende, como era de esperar, a sus versos. Como muchos autores, Han Kang hizo sus pinitos en el g&eacute;nero en su juventud y luego se centr&oacute; en la narrativa, si bien su prosa est&aacute; impregnada de im&aacute;genes de enorme fuerza po&eacute;tica, algo de lo que <em>La vegetariana</em>, que se ha comparado con frecuencia con <em>La metamorfosis</em> de Kafka, es un magn&iacute;fico ejemplo. La autora, por otro lado, sufre de migra&ntilde;a, y dice que trata de transmitir ese estado nebuloso a su escritura, de ah&iacute; que sus narraciones parezcan escribirse en estado de vigilia, con esa sensaci&oacute;n de desconcierto, de no tocar tierra firme, tan notable en la deriva claustrof&oacute;bica de <em>Imposible decir adi&oacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los poemas de <em>Guard&eacute; el anochecer en el caj&oacute;n</em> parecen tomar como base esa extra&ntilde;eza hacia el mundo de quien no termina de encajar en &eacute;l, que lo observa desde la mirada fr&iacute;a y no obstante herida de una mujer que conoce la soledad, el desamparo, el dolor, que los experimenta con todo el cuerpo. El poemario, dividido en cinco partes, no mantiene una estructura regular ni un nexo tem&aacute;tico &uacute;nico. Los poemas, a menudo breves, van desde lo que parecen inspiraciones a pie de calle a b&uacute;squedas &iacute;ntimas (&ldquo;Las pesadillas / se me han hecho un h&aacute;bito, / pero las noches insomnes [&hellip;] / no me han devorado del todo.&rdquo;), con una conexi&oacute;n entre los ciclos de la naturaleza (estaciones, animales, temporales) y ella misma (&ldquo;En anocheceres como este / guardo mi coraz&oacute;n en el caj&oacute;n&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo, la voz del cuerpo desgarrado, tiene asimismo su propio ciclo: &ldquo;Con los labios rotos, / con la lengua en la oscuridad, / con los pulmones (todav&iacute;a) negros e hinchados, / quiero hacerte m&aacute;s preguntas&rdquo;. A veces, ligado a la convalecencia, como en este poema en prosa: &ldquo;cuando por fin pude coger del brazo a la vida, me dio un apret&oacute;n de manos tan fuerte que me hizo trizas los huesos&rdquo;. Otros motivos son la maternidad, los artistas y sucesos reales traum&aacute;ticos, adem&aacute;s de unas preguntas existenciales en las que brilla en todo su esplendor: &ldquo;Aun as&iacute;, la esperanza se asemejaba a un virus. / [&hellip;] / &iquest;Qu&eacute; es eso que sufre dentro de m&iacute;? &iquest;Qu&eacute; es eso / que no me abandona de una vez por todas? / Siendo mi cuerpo su anfitri&oacute;n, / &iquest;se ir&aacute; cuando me enferme hasta la m&eacute;dula?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Han Kang para ni&ntilde;os: sin miedo a volar</strong></h2><p class="article-text">
        Desde su mismo t&iacute;tulo, <em>Hada del trueno, hada del rel&aacute;mpago</em>, este cuento, ilustrado por Jin Tae Ram, ya revela una constante en el universo literario de Han Kang: esa afinidad por el imaginario de nubes, tormentas, lluvia intensa y dem&aacute;s alteraciones atmosf&eacute;ricas que trastocan el cuerpo (y la mente), que le recuerdan al ser humano su vulnerabilidad. El colorido de las ilustraciones va de ese gris de las nubes a los tonos c&aacute;lidos del mundo habitado por los humanos; tambi&eacute;n la piel de las ni&ntilde;as tiene un color que emana calidez. Los personajes de las hadas, por otra parte, se enra&iacute;zan en la mitolog&iacute;a coreana; en concreto, en esa vertiente que explica los fen&oacute;menos naturales. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d6be4198-18b8-4272-a4e0-db26710847cf_source-aspect-ratio_default_1121803.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Y, por una vez &ndash;&iexcl;todo sea por los ni&ntilde;os!&ndash;, Han Kang se permite el optimismo. Todav&iacute;a m&aacute;s: la risa. Cu&aacute;n importante es el humor en la literatura infantil; cu&aacute;nto debi&oacute; de disfrutar la autora con este cambio de registro, como la disfrutar&aacute;n los lectores de todas las edades. Las protagonistas son dos peque&ntilde;as hadas que, como ni&ntilde;as juguetonas, se cansan de la tarea que tienen encomendada en el cielo y deciden despojarse de ella para lanzarse a vivir, a disfrutar; eso s&iacute;, esperar&aacute;n a escuchar el consejo del hada abuela, un arquetipo de la sabidur&iacute;a y el afecto familiar que trasciende culturas y &eacute;pocas.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje de esta breve f&aacute;bula es esperanzador: invita a dejar atr&aacute;s los miedos y las inercias que nos consumen a diario para decidir qu&eacute; queremos de verdad y lanzarnos a ello sin temor a los golpes. Los habr&aacute;, as&iacute; es la vida, pero mantenerse en una actividad mon&oacute;tona e insatisfactoria no deja de ser una forma feroz de hacerse da&ntilde;o a uno mismo. No hay que olvidarse de jugar, de ver el d&iacute;a a d&iacute;a con la magia de los ojos del ni&ntilde;o, de exponerse desnudo y sin barreras. Como dicen las m&aacute;gicas hadas: &ldquo;No importa que nos rodeen los negros nubarrones. Nosotras nos divertiremos aunque llueva todo el d&iacute;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/poesias-perturbadoras-optimista-cuento-infantil-lado-desconocido-premio-nobel-han-kang_1_12465335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jul 2025 20:25:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poesías perturbadoras y un optimista cuento infantil, el lado más desconocido de la premio Nobel Han Kang]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Nobel de Literatura,Escritores,Poesía,Cuentos infantiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Thomas Mann, un escritor al borde de su propio relato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/thomas-mann-escritor-borde-propio-relato_1_12360343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e7506d7-da0b-4976-be13-3660abaf68bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x521y1006.jpg" width="1200" height="675" alt="Thomas Mann, un escritor al borde de su propio relato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se cumplen 150 años del nacimiento del autor de 'Muerte en Venecia' y 'La montaña mágica', Nórdica publica ‘Resumen de mi vida’, un texto autobiográfico que escribió poco después de la concesión del Nobel de Literatura</p><p class="subtitle">Vuelve a las librerías 'Casa de hojas', la obra de terror metafísico que se vende de segunda mano hasta por 1.750 euros
</p></div><p class="article-text">
        Thomas Mann (L&uuml;beck, 1875 - Z&uacute;rich, 1955) sol&iacute;a decir que los a&ntilde;os redondos marcaban su vida: termin&oacute; de escribir su primera gran novela, <em>Los Buddenbrock</em>, en 1900; se cas&oacute; con Katia Pringsheim en 1905, el mismo a&ntilde;o en el que naci&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hijos-thomas-mann-cronistas-guerra-civil-terrible-destino-ninos-espanoles_1_12089178.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su hija Erika</a>; su hermana Carla se suicid&oacute; en 1910, por poner solo algunos ejemplos. No acert&oacute; con la predicci&oacute;n de su propia muerte, que vaticinaba para 1945, aunque se produjo, en efecto, en un a&ntilde;o redondo. Este 6 de junio de 2025 se celebra el 150 aniversario de su nacimiento. Le habr&iacute;a gustado esta cifra, aunque no tanto como el hecho de que se le siga leyendo.
    </p><p class="article-text">
        La editorial N&oacute;rdica ha aprovechado la efem&eacute;ride para recuperar <em>Resumen de mi vida</em>, un texto en primera persona que el autor escribi&oacute; a ra&iacute;z de la concesi&oacute;n del Nobel, en 1929. No es una autobiograf&iacute;a, carece de esa voluntad abarcadora, sino m&aacute;s bien una reflexi&oacute;n sobre su trayectoria como escritor, que es como decir sobre las correlaciones entre literatura y vida, entre creaci&oacute;n individual y contexto sociopol&iacute;tico. Porque nunca un creador permanece indiferente a los vientos de su tiempo ni a sus demonios &iacute;ntimos, y en el caso de Thomas Mann es f&aacute;cil detectar la ra&iacute;z de sus historias en sus vivencias.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en el seno de la burgues&iacute;a alemana, el segundo de cinco hermanos. Su padre, un comerciante desencantado con su profesi&oacute;n, muri&oacute; cuando &eacute;l solo ten&iacute;a quince a&ntilde;os; la primera p&eacute;rdida que dej&oacute; huella. Nunca le gust&oacute; la escuela; desde su infancia se rebel&oacute; ante la tendencia uniformadora de la ense&ntilde;anza reglada. &Eacute;l amaba los libros, el arte en general; pero lo disfrutaba por su cuenta, como un esp&iacute;ritu libre. En la adolescencia se atrevi&oacute; a mostrar su talento para escribir, y qued&oacute; claro que ese ser&iacute;a su camino.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/98239084-4596-4da3-a850-f36a37ad918a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ni &eacute;l ni sus hermanos continuaron el negocio familiar, de modo que ya en su juventud se volc&oacute; en la literatura. Como era habitual en la &eacute;poca, dio sus primeros pasos en las revistas, con art&iacute;culos, pero tambi&eacute;n con sus primeros relatos y novelas cortas. M&aacute;s de un editor qued&oacute; deslumbrado por sus escritos, aunque el joven Mann a&uacute;n no se tomaba demasiado en serio. Conoci&oacute; de primera mano el c&iacute;rculo bohemio alem&aacute;n, m&aacute;s tarde estuvo en Italia junto a su hermano mayor, Heinrich, en el primero de unos viajes por Europa que ser&iacute;an decisivos para &eacute;l. En 1923, visit&oacute; Espa&ntilde;a: &ldquo;Siempre recordar&eacute; el d&iacute;a de la Ascensi&oacute;n en Sevilla [&hellip;]. Pero, en conjunto, el sur andaluz me result&oacute; menos atractivo que la cl&aacute;sica regi&oacute;n hispana, Castilla, Toledo, Aranjuez&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las palabras y la vida</h2><p class="article-text">
        Ley&oacute;, por supuesto, a los cl&aacute;sicos alemanes &ndash;Goethe, Schiller, Heine&ndash;, se apasion&oacute; por la m&uacute;sica de Wagner, que le inspir&oacute; varios escritos. Con todo, su concepci&oacute;n del hecho literario no se comprende sin la influencia de dos fil&oacute;sofos modernos, Schopenhauer y Nietzsche: &ldquo;Yo ve&iacute;a en Nietzsche sobre todo al individuo que se superaba a s&iacute; mismo, no tomaba al pie de la letra nada de lo que dec&iacute;a, no le cre&iacute;a casi nada, y precisamente eso era lo que daba a mi amor por &eacute;l esa pasi&oacute;n ambigua, lo que le daba su profundidad&rdquo;. El esp&iacute;ritu cr&iacute;tico alimentado por sus lecturas tambi&eacute;n fructific&oacute; en su faceta ensay&iacute;stica y period&iacute;stica, que combin&oacute; con la escritura de ficci&oacute;n a lo largo de su carrera.
    </p><p class="article-text">
        Thomas Mann cultiv&oacute; una literatura de ideas que todav&iacute;a hoy resulta estimulante, pero esa sofisticaci&oacute;n intelectual parte tambi&eacute;n de la existencia mundana: <em>Los Buddenbrock</em> (1901) se enra&iacute;za en la ca&iacute;da del viejo orden, encarnada en el declive de una familia; <em>La muerte en Venecia</em> (1912) bebe de una visita a la ciudad, donde conoci&oacute; al joven que le inspirar&iacute;a; <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em> (1924) surgi&oacute; tras el ingreso de su esposa en el sanatorio de Davos en 1912. A prop&oacute;sito de esta &uacute;ltima novela, comenz&oacute; a esbozarla antes de la Gran Guerra; el clima de esos a&ntilde;os previos al conflicto se respira en el libro, aunque lo completara mucho m&aacute;s tarde. No es de extra&ntilde;ar: los grandes acontecimientos, como los traumas m&aacute;s &iacute;ntimos, tardan tiempo en cristalizar en una obra. Es preciso rumiarlos, digerirlos.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el proceso de escritura, se repite una constante: al empezar, piensa que ser&aacute; un proyecto sencillo, una novela breve que terminar&aacute; en unos meses. Sin embargo, y <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em> es el mejor ejemplo de ello, en cuanto se pone manos a la obra el manuscrito se le dispara, descubre aspectos inesperados sobre la marcha y la magnitud del texto escapa su control. &Eacute;l mismo lo interpreta como una especie de autoenga&ntilde;o imprescindible para lanzarse a escribir: si desde el principio el proyecto le pareciera arduo o complejo, tal vez no lo abordar&iacute;a nunca.
    </p><h2 class="article-text">Las mujeres en la sombra</h2><p class="article-text">
        El escritor no analiza, de forma consciente, que las mujeres de su familia hayan ejercido una influencia significativa en &eacute;l; aun as&iacute;, por las experiencias que recoge, se entrev&eacute; la importancia que tuvieron, empezando por su madre, Julia da Silva Bruhns: &ldquo;Mientras que mi padre era nieto y bisnieto de ciudadanos de L&uuml;beck, mi madre hab&iacute;a venido al mundo en R&iacute;o de Janeiro: era hija de un alem&aacute;n, propietario de algunas plantaciones, y de una brasile&ntilde;a, medio criolla, medio portuguesa&rdquo;, unos or&iacute;genes que le confieren otra sensibilidad y una afinidad por el lenguaje oral. De ella le viene, reconoce, el &ldquo;gusto por contar cuentos&rdquo;, y, tal como se&ntilde;ala la traductora en el ep&iacute;logo, Isabel Hern&aacute;ndez, result&oacute; clave a la hora de usar el idioma alem&aacute;n como no se hab&iacute;a visto hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        Hubo algo m&aacute;s a lo que la madre contribuy&oacute;, m&aacute;s pr&aacute;ctico: la manutenci&oacute;n. &ldquo;Nuestra madre, que disfrutaba de la fortuna media de una mujer burguesa [&hellip;], nos daba mensualmente a cada hermano unos ciento sesenta y cinco o ciento ochenta marcos, y ese dinero [&hellip;] significaba mucho para nosotros: la libertad social, la posibilidad de &lsquo;esperar&rsquo;&rdquo;. Thomas Mann era consciente de que, para poder dedicarse de pleno a la creatividad, primero hay que tener las necesidades cubiertas, lo que da tranquilidad y, sobre todo, libertad e independencia, por ejemplo, al emprender un viaje o pasar una temporada creando. &ldquo;Pod&iacute;amos hacer lo que quisi&eacute;ramos, y eso era lo que hac&iacute;amos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El suicidio de sus dos hermanas, Carla (1881 - 1910) y Julia (1877 - 1927), lo marc&oacute; de otra manera. En este libro solo ahonda en la primera; la herida de la segunda a&uacute;n era demasiado reciente. Por &uacute;ltimo, est&aacute; su esposa, Katia, de familia jud&iacute;a adinerada, que, como tantas compa&ntilde;eras de escritores y artistas, le hizo de asistente: le organizaba la agenda, manten&iacute;a el estudio ordenado, se ocupaba d&iacute;a a d&iacute;a del hogar y la familia mientras &eacute;l trabajaba en sus escritos. En estas p&aacute;ginas reconoce &ldquo;el apoyo inteligente, valiente y delicadamente en&eacute;rgico de mi extraordinaria esposa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La homosexualidad reprimida</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/mirada-cautiva-colm-toibin-artistas-ensayismo-alto-voltaje_1_11266054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colm T&oacute;ib&iacute;n</a>, en <em>El mago</em> (2021), novel&oacute; la vida de Thomas Mann prestando atenci&oacute;n, con su sutileza caracter&iacute;stica, a un rasgo que el autor alem&aacute;n no verbaliz&oacute; y que sigue siendo controvertido entre sus bi&oacute;grafos: la pulsi&oacute;n homosexual reprimida, que, seg&uacute;n el novelista irland&eacute;s, su esposa sab&iacute;a y aceptaba, aunque se tratara de un tab&uacute; social. Es interesante complementar la lectura de este <em>Resumen de mi vida</em> con otras miradas, pues, tambi&eacute;n por aquello que no tuvo cabida aqu&iacute;: las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, con la emancipaci&oacute;n de los hijos &ndash;algunos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hijos-thomas-mann-cronistas-guerra-civil-terrible-destino-ninos-espanoles_1_12089178.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguieron sus pasos, como Erika y Klaus</a>&ndash;, el exilio entre Suiza y Estados Unidos, donde era una figura reconocida, y el regreso definitivo a Europa, no a su pa&iacute;s, sino de nuevo a Suiza.
    </p><p class="article-text">
        Si algo se puede extraer de esta suerte de autorretrato que es <em>Resumen de mi vida</em>, es la conciencia que el propio autor ten&iacute;a de su literatura y de su estatus social como escritor, que lo mantuvo en un di&aacute;logo vivo con otros intelectuales de su tiempo, tanto alemanes como extranjeros &ndash;su obra no tard&oacute; en traducirse&ndash; e implic&oacute; una responsabilidad pol&iacute;tica que se manifest&oacute; en una firme oposici&oacute;n al nazismo. &ldquo;Un arte cuyo instrumento es el lenguaje siempre producir&aacute; creaciones cr&iacute;ticas&rdquo;, dijo en una conferencia ese mismo 1929, &ldquo;pues la lengua en s&iacute; es una cr&iacute;tica de la vida: da nombre, escoge, define y juzga&rdquo;. Con ese esp&iacute;ritu invita a ser recordado, a ser le&iacute;do, un siglo despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/thomas-mann-escritor-borde-propio-relato_1_12360343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2025 20:11:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Thomas Mann, un escritor al borde de su propio relato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nobel de Literatura,Literatura,Efemérides]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alfredo Bryce Echenique, el verdadero último superviviente del 'boom' de la novela latinoamericana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alfredo-bryce-echenique-verdadero-ultimo-superviviente-boom-novela-latinoamericana_1_12219862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80b16ab6-3495-4511-88c6-e72abea01975_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfredo Bryce Echenique, el verdadero último superviviente del &#039;boom&#039; de la novela latinoamericana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con 86 años y tras la muerte de Mario Vargas Llosa, el escritor peruano es la última figura viva de este movimiento literario que sacudió el panorama editorial occidental entre los 60 y los 70 del siglo pasado </p><p class="subtitle">El puñetazo que Vargas Llosa pegó a García Márquez y partió la literatura latinoamericana en dos</p></div><p class="article-text">
        Con Vargas Llosa no se va el &uacute;ltimo representante del 'boom' latinoamericano, como se ha repetido en diversos medios al conocerse <a href="https://www.eldiario.es/cultura/mario-vargas-llosa-fallece-lima-89-anos-informa-familia_1_12218962.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el deceso del autor hispano peruano</a> y premio Nobel de literatura en 2010. Le sobrevive Alfredo Bryce Echenique, de 86 a&ntilde;os, paisano y colega de labores literarias del autor de <em>Conversaci&oacute;n en La Catedral</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente desde Lima, ciudad donde falleci&oacute; el pasado domingo Vargas Llosa a los 89, Bryce Echenique ha realizado unas sentidas declaraciones al conocer la noticia. Para el escritor que le sobrevive se trata de &ldquo;una noticia tremendamente triste&rdquo;, que ha calificado de &ldquo;un duelo para el Per&uacute; y un duelo para cada uno de los peruanos&rdquo;. Y ha a&ntilde;adido: &ldquo;Ha sido el peruano de todos los tiempos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Junto a Vargas Llosa y Julio Ram&oacute;n Ribeyro, Bryce Echenique es uno de los tres grandes exponentes de la literatura peruana de la segunda mitad del siglo XX. Los tres autores compartieron experiencias vitales muy similares, ya que nacieron en familias de la burgues&iacute;a pudiente de Per&uacute; y desde su juventud viajaron al extranjero, principalmente a Par&iacute;s, ya fuera por motivos pol&iacute;ticos o por formaci&oacute;n literaria. Adem&aacute;s, a pesar de regresar con asiduidad a su pa&iacute;s de origen, los tres han vivido la mayor parte de su vida en el extranjero. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, tras la muerte de Vargas Llosa &ndash;Ribeyro muri&oacute; en 1994&ndash;, Bryce Echenique queda como el &uacute;ltimo representante tanto de la literatura cl&aacute;sica peruana como del llamado 'boom latinoamericano', el movimiento literario que entre las d&eacute;cadas de 1960 y 1970 puso en el mapa editorial internacional a un elenco de j&oacute;venes autores que escrib&iacute;an en espa&ntilde;ol desde Am&eacute;rica Latina. 
    </p><h2 class="article-text">Bryce Echenique, la peculiaridad como estilo</h2><p class="article-text">
        Si bien Bryce no ha tenido una carrera de las dimensiones de la de Vargas Llosa, s&iacute; ha destacado por la peculiaridad de su estilo, donde la iron&iacute;a, o los narradores m&aacute;s impensados, han sido sus veh&iacute;culos para contar las historias de sus novelas, muchas veces amargas o cr&iacute;ticas, pero a las que su sentido del humor hac&iacute;a memorables para sus lectores. 
    </p><p class="article-text">
        No tiene, en este sentido, obras de la entidad cr&iacute;tica de la citada <em>Conversaci&oacute;n en La Catedral </em>o de la &eacute;pica de <em>La guerra del fin del mundo</em>, pero con <em>Un mundo para Julius </em>(1970), su obra m&aacute;s importante y una suerte de autobiograf&iacute;a de infancia narrada desde la perspectiva de un ni&ntilde;o, disecciona a la alta sociedad lime&ntilde;a de su juventud sin ning&uacute;n tipo de concesiones. Racismo, clasismo, machismo y violencia sexual afloran a lo largo de la novela en comportamientos que, se presume, Bryce atribuye a sus padres. Y lo hace de un modo tan cruel como ingenuo, que es como se supone que ve las cosas un ni&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el uso de la iron&iacute;a es el motor de algunas de sus mejores novelas. Tal es el caso de <em>La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a,</em> publicada en 1981 como parte de un d&iacute;ptico que Bryce bautiz&oacute; como <em>Cuaderno de navegaci&oacute;n en un sill&oacute;n Voltaire</em> y<em> </em>que comprende, adem&aacute;s, el libro <em>El hombre que hablaba de Octavia de C&aacute;diz</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que en <em>Un mundo para Julius</em>, Bryce nos cuenta en <em>La vida exagerada de Mart&iacute;n Roma&ntilde;a </em>su propia historia, en este caso su juventud y sus primeros a&ntilde;os en Espa&ntilde;a y Francia tras salir de Per&uacute;. Mart&iacute;n Roma&ntilde;a, encarnaci&oacute;n literaria de Bryce, es un joven estudiante peruano que pasa por una serie de peripecias vitales llevadas al paroxismo y la exageraci&oacute;n humor&iacute;stica con el fin de provocar la hilaridad, pero en el fondo esconde el elenco de desgracias e infortunios que el autor sufri&oacute; en su juventud. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, public&oacute; en los 90, y en Anagrama, su trilog&iacute;a <em>Permiso para vivir</em>, <em>Permiso para sentir</em> y <em>Permiso para retirarme,</em> tres tomos autobiogr&aacute;ficos y abordados como siempre desde la iron&iacute;a, que &eacute;l mismo denomin&oacute; alternativamente como <em>Antimemorias I</em>, <em>Antimemorias II</em> y <em>Antimemorias III</em>. Tambi&eacute;n destaca de la d&eacute;cada de los 90 la novela <em>Reo de nocturnidad</em>, una obra donde refleja sus problemas con el insomnio cr&oacute;nico que padece y que fue Premio Nacional de Narrativa en Espa&ntilde;a en 1998. 
    </p><h2 class="article-text">El 'boom' de Carlos Barral</h2><p class="article-text">
        Tanto Vargas Llosa como Bryce Echenique estuvieron entre los integrantes m&aacute;s j&oacute;venes del llamado 'boom' latinoamericano, si bien el primero es considerado como uno de los nombres m&aacute;s destacados del movimiento. No obstante, con <em>Un mundo para Julius</em>, publicada en 1970, que obtuvo el Premio Nacional de Literatura 1972 en Per&uacute;, Bryce se inscribe de pleno derecho dentro de este fen&oacute;meno literario, si bien cuando este ya hab&iacute;a superado su momento &aacute;lgido, marcado por la publicaci&oacute;n en 1967 de <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em>, de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Tambi&eacute;n Vargas Llosa hab&iacute;a publicado en 1963 <em>La ciudad y los perros</em> y seis a&ntilde;os despu&eacute;s <em>Conversaci&oacute;n en La Catedral</em>. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la denominaci&oacute;n como 'boom' de esta hornada de escritores aparecidos entre 1960 y 1970, aunque algunos publicaron varias de sus obras se&ntilde;eras unos pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, es producto m&aacute;s de la visi&oacute;n comercial editorial europea que de una organizaci&oacute;n como grupo del conjunto de autores y autoras, que tambi&eacute;n las hubo. Tiene mucho que ver con Carlos Barral, fundador y entonces director editorial de Seix Barral, y con la agente literaria Carmen Balcells. 
    </p><p class="article-text">
        Entre ambos dieron acomodo y dimensi&oacute;n a los principales protagonistas del movimiento, como Garc&iacute;a M&aacute;rquez y Vargas Llosa &ndash;que residieron en Barcelona bajo la protecci&oacute;n del Balcells&ndash;, pero tambi&eacute;n a Jos&eacute; Donoso, Carlos Fuentes, el mismo Bryce o Julio Cort&aacute;zar, que a pesar de una fruct&iacute;fera carrera anterior, publica en 1963 <em>Rayuela</em>, la novela que le sit&uacute;a como uno de los grandes maestros del 'boom'. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de ellos entraba en contacto con Seix Barral a trav&eacute;s del Premio Biblioteca Breve, ideado por Barral para descubrir nuevos talentos en Latinoam&eacute;rica, tal como confes&oacute; el propio editor en su libro de memorias <em>Cuando las horas veloces</em>. Posteriormente, los nuevos valores adquir&iacute;an dimensi&oacute;n europea e internacional gracias a la incesante labor de Barral, que se pasaba gran parte del a&ntilde;o moviendo sus autores por las ferias y cert&aacute;menes literarios del continente. 
    </p><p class="article-text">
        Vargas Llosa gana el Biblioteca Breve en 1962 con <em>La ciudad y los perros</em>; Cabrera Infante lo conquista en 1964 con <em>Tres tristes tigres</em>; Carlos Fuentes lo obtiene en 1967 con <em>Cambio de piel</em>, y en 1968 triunfa <em>Pa&iacute;s port&aacute;til </em>del venezolano Adriano Gonz&aacute;lez Le&oacute;n. En 1970 no se falla por la salida de Barral de la editorial, pero el ganador iba a ser <em>El obsceno p&aacute;jaro de la noche</em> de Jos&eacute; Donoso. Ese a&ntilde;o tambi&eacute;n se present&oacute; Bryce con <em>Un mundo para Julius</em>. Otro valor de Seix Barral fue el chileno Jorge Edwards (fallecido en 2023), que en 1965 publica en la editorial <em>El peso de la noche.</em>
    </p><p class="article-text">
        En cambio, Barral rechaz&oacute; la que ser&iacute;a obra cumbre del movimiento, <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em>, que fue ofrecida por Garc&iacute;a M&aacute;rquez al editor catal&aacute;n, pero este la descart&oacute; alegando, al parecer, que no tendr&iacute;a &eacute;xito. La novela apareci&oacute; en la Editorial Sudamericana de Buenos Aires y desde entonces es el gran cl&aacute;sico de la literatura hispanoamericana del siglo XX y m&aacute;ximo exponente del estilo denominado &ldquo;realismo m&aacute;gico&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Elena Garro y Manuel Puig, los olvidados del 'boom'</h2><p class="article-text">
        El 'boom' latinoamericano tambi&eacute;n tiene sus autoras y autores a reivindicar. Olvidadas ellas debido al machismo de aquellos a&ntilde;os en los que solo se destacaba la obra masculina, y ellos, LGTBI, por la homofobia derivada de este mismo machismo. La mexicana Elena Garro es un ejemplo del primer grupo, una autora que por estilo y &eacute;poca debe inscribirse dentro del movimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Se la considera una precursora del realismo m&aacute;gico debido a sus tres primeros libros: <em>Un hogar s&oacute;lido</em>&nbsp;(1958),&nbsp;<em>Los recuerdos del porvenir</em>&nbsp;(1963) y&nbsp;<em>La semana de colores</em>&nbsp;(1964). En ellos, al igual que en <em>Pedro P&aacute;ramo</em>, del tambi&eacute;n mexicano Juan Rulfo, donde son los muertos de una matanza los que nos cuentan los acontecimientos, los sucesos m&aacute;gicos sirven de herramienta para contar la realidad desde un punto de vista cr&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a autores LGTBI que merecen figurar, nadie como el argentino Manuel Puig, fallecido en 1990. En 1965 qued&oacute; finalista del Premio Biblioteca Breve &ndash;ese a&ntilde;o gan&oacute; <em>&Uacute;ltimas tardes con Teresa,</em> de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/nietos-juan-marse-periferia-obrera-barcelonesa-realidad-literatura-barcelonesa-cat_1_12198763.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Mars&eacute;</a>&ndash; con<em> La traici&oacute;n de Rita Hayworth</em>, pero no vio publicada su novela hasta 1969 en la Editorial Sudamericana. 
    </p><p class="article-text">
        Como escribi&oacute; <a href="https://revistasudestada.com.ar/articulo/166/manuel-puig-letras-pintadas-rojo-carmesi-/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la revista argentina Sudestada en 2003</a> y posteriormente se ha ido repitiendo en diferentes medios, aunque nunca se ha confirmado por un testigo directo,&nbsp;Vargas Llosa, que estaba aquel a&ntilde;o en el jurado del premio, decant&oacute; la votaci&oacute;n en favor de Mars&eacute; para que no ganara Puig, del que al parecer dijo: &ldquo;Escribe como Cor&iacute;n Tellado&rdquo;. Sea o no cierta la an&eacute;cdota, Puig public&oacute; finalmente la novela en franc&eacute;s con la editorial Gallimard, con gran &eacute;xito. Posteriormente, termin&oacute; firmando con Seix Barral, con quien public&oacute; novelas notables, algunas de tem&aacute;tica abiertamente LGTBI, como <em>Boquitas pintadas</em> o <em>El beso de la mujer ara&ntilde;a</em>, que fue llevada al cine por H&eacute;ctor Babenco, con Ra&uacute;l Juli&aacute; y William Hurt en los papeles protagonistas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alfredo-bryce-echenique-verdadero-ultimo-superviviente-boom-novela-latinoamericana_1_12219862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Apr 2025 20:31:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfredo Bryce Echenique, el verdadero último superviviente del 'boom' de la novela latinoamericana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Nobel de Literatura,Mario Vargas Llosa,Latinoamérica,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere Mario Vargas Llosa, último gran exponente del 'boom latinoamericano']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/mario-vargas-llosa-fallece-lima-89-anos-informa-familia_1_12218962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/952a5b94-7b60-4be2-836f-bfe034a41899_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2667y1185.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere Mario Vargas Llosa, último gran exponente del &#039;boom latinoamericano&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor, reconocido con el Premio Nobel de Literatura 2010 y autor de títulos como 'La ciudad y los perros' y 'La casa verde', ha fallecido a los 89 años</p><p class="subtitle">El mundo de la literatura y la política despide a Vargas Llosa: “Gracias por tantos libros clave para entender nuestro tiempo”
</p><p class="subtitle">Los libros esenciales de Vargas Llosa</p></div><p class="article-text">
        Mario Vargas Llosa ha fallecido este domingo en Lima a los 89 a&ntilde;os seg&uacute;n ha informado su familia a trav&eacute;s de sus redes sociales. La noticia la ha dado su hijo &Aacute;lvaro a trav&eacute;s de Twitter: &ldquo;Goz&oacute; de una vida larga, m&uacute;ltiple y fruct&iacute;fera, y deja detr&aacute;s suyo una obra que lo sobrevivir&aacute;&rdquo;, ha escrito. No habr&aacute; ninguna ceremonia p&uacute;blica de despedida y sus restos ser&aacute;n cremados. 
    </p><p class="article-text">
        La muerte del escritor conlleva decir adi&oacute;s al &uacute;ltimo gran exponente del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/le-queda-literatura-latinoamericana-extirpar-boom_1_8882707.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'boom latinoamericano'</a> en el que se enmarcaron otras figuras de renombre como el colombiano <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/novela-inedita-gabriel-garcia-marquez-publicara-ano-viene_1_10160648.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez</a>, el argentino <a href="https://www.eldiario.es/cultura/instrucciones-leer-julio-cortazar-documental-inabarcable-biblioteca-grandes-autores-siglo-xx_1_7387757.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Julio Cort&aacute;zar</a> y el mexicano Carlos Fuentes. Los textos del autor se caracterizaron por la importancia de la experimentaci&oacute;n t&eacute;cnica, adem&aacute;s de haber combinado tragedia, humor y amor. A excepci&oacute;n de libros como <em>La guerra del fin del mundo</em>, la mayor&iacute;a de su ficci&oacute;n ha estado bastada en la reconstrucci&oacute;n de vivencias colectivas e &iacute;ntimas de Per&uacute;. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de su carrera, Vargas Llosa recibi&oacute; numerosas distinciones que han puesto en valor su <a href="https://librotea.eldiario.es/estanterias/mario-vargas-llosa-obras-esenciales-vistas-escritores" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obra</a>. Entre ellas, el Premio Nobel de Literatura en 2010, el Premio Biblioteca Breve en 1963 por <em>La ciudad y los perros</em>, el Premio R&oacute;mulo Gallegos por<em> La casa verde </em>en 1967 &ndash;por el que tambi&eacute;n fue condecorado con el Premio Nacional de Novela del Per&uacute;&ndash;, el Premio Cervantes en 1994, el Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias en 1986, el Premio de la Paz de los Libreros de Alemania otorgado en la Feria del Libro de Fr&aacute;ncfort en 1997 y el Premio Planeta por <em>Lituma en los Andes</em> en 1993. Vargas Llosa es igualmente miembro de la Academia Peruana de la Lengua desde 1977 y de la Espa&ntilde;ola desde 1994.
    </p><h2 class="article-text">Per&uacute;, Bolivia y Espa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        El autor de otros t&iacute;tulos como <em>Conversaci&oacute;n en La Catedral</em> (1969) y <em>La fiesta del Chivo</em> (2000) naci&oacute; en Arequipa (Per&uacute;) en 1936. Pas&oacute; un &uacute;nico a&ntilde;o antes de que se mudara a Cochabamba (Bolivia) despu&eacute;s de que su abuelo paterno, Pedro Llosa, fuera nombrado c&oacute;nsul en la citada ciudad. All&iacute; permaneci&oacute; hasta 1945. Despu&eacute;s se traslad&oacute; de nuevo a Per&uacute;, en concreto a Piura, donde conoci&oacute; con diez a&ntilde;os a su padre, al que hasta entonces cre&iacute;a muerto, pues ni su progenitora ni el resto de la familia hab&iacute;an querido revelarle que se hab&iacute;an separado unos meses antes de su nacimiento. Este encuentro fue clave para despertar su vocaci&oacute;n de escritor y evoc&oacute; el primer cap&iacute;tulo de sus memorias, <em>El pez en el agua</em>, que publicar&iacute;a en 1993.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1911575930884997187?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Su experiencia en el colegio militar Leoncio Prado de Lima, en el que entr&oacute; en 1950 le llev&oacute; a conocer la obra de figuras cl&aacute;sicas como V&iacute;ctor Hugo y Alejandro Dumas; y fue igualmente el escenario de su primera novela, <em>La ciudad y los perros</em>. En el centro conoci&oacute; al poeta C&eacute;sar Moro, sobre quien reconoci&oacute; m&aacute;s adelante que hab&iacute;a sido inquebrantable ante las burlas de sus compa&ntilde;eros de clase. Su debut como autor ocurri&oacute; en su regreso a Piura, donde en 1952 estren&oacute; la obra de teatro <em>La huida del inca</em>, con la que se alz&oacute; con el premio del III Concurso de Teatro Escolar y Radioteatro Infantil convocado por el Ministerio de Educaci&oacute;n P&uacute;blica. 
    </p><h2 class="article-text"><a href="https://www.eldiario.es/internacional/castrista-militante-vanguardia-neoliberal-viraje-politico-mario-vargas-llosa_1_12219903.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Evoluci&oacute;n pol&iacute;tica de Vargas Llosa</a></h2><p class="article-text">
        Una vez concluy&oacute; el colegio se traslad&oacute; en 1953 a Lima para estudiar Letras y Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En ella se uni&oacute; al grupo Cahuide, nombre con el que se manten&iacute;a vivo el Partido Comunista Peruano, entonces perseguido por el gobierno de Odr&iacute;a, contra el que Vargas Llosa se opuso a trav&eacute;s de los &oacute;rganos universitarios y en protestas en plazas. Sin embargo, a partir de los ochenta se adscribi&oacute; al liberalismo. De hecho, en 1990 lleg&oacute; a ser candidato a la presidencia de Per&uacute; por la coalici&oacute;n pol&iacute;tica de centroderecha Frente Democr&aacute;tico; aunque perdi&oacute; en segunda vuelta frente al l&iacute;der de Cambio 90, Alberto Fujimori.
    </p><p class="article-text">
        <em>Bases para una interpretaci&oacute;n de Rub&eacute;n Dar&iacute;o</em> fue el t&iacute;tulo de su tesis y <em>El abuelo </em>su primer cuento publicado, en el suplemento El Dominical del diario <em>El Comercio</em>, incluido en su libro <em>Los Jefes</em>. Con otro relato, <em>El Desaf&iacute;o</em>, gan&oacute; un certamen de la revista Revue Fran&ccedil;aise, que le permiti&oacute; viajar a Par&iacute;s por primera vez en 1959. Su buen hacer en la universidad posibilit&oacute; que recibiera la beca Javier Prado para continuar sus cursos de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Antes de viajar a Espa&ntilde;a recorri&oacute; la Amazonia peruana, una experiencia que posteriormente le vali&oacute; para ambientar tres de sus novelas, <em>La casa verde, Pantale&oacute;n y las visitadoras</em> y <em>El hablador</em> en esta zona. La primera tom&oacute; como protagonista a Bonifacia, una chica que es expulsada de un convento y que acaba transform&aacute;ndose en 'la selv&aacute;tica', la prostituta m&aacute;s conocida del burdel que da t&iacute;tulo al volumen.
    </p><p class="article-text">
        Una vez concluy&oacute; su beca en Madrid, se mud&oacute; a Francia pensando que obtendr&iacute;a otra beca para formarse all&iacute;, pero ya en Par&iacute;s se enter&oacute; de que la petici&oacute;n le hab&iacute;a sido denegada. Pese a su complicada situaci&oacute;n financiera, se qued&oacute; en la ciudad. Fue en la capital francesa donde Vargas Llosa comenz&oacute; a escribir de forma prol&iacute;fica. All&iacute; culmin&oacute; su primera novela, <em>La ciudad de los perros.</em> El hispanista Claude Couffon le puso en contacto con Carlos Barral, director editorial de la editorial Seix Barral. El t&iacute;tulo se alz&oacute; con el Premio Biblioteca Breve en 1962 y se public&oacute; al a&ntilde;o siguiente. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a la Universidad Complutense de Madrid, obtuvo el Doctorado en Filosof&iacute;a y Letras con calificaci&oacute;n cum laude por su tesis <em>Garc&iacute;a M&aacute;rquez: lengua y estructura de su obra narrativa</em>; y en 1976 ejerci&oacute; de jurado del Festival de Cannes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Historia de Mayta, La fiesta del chivo</em> y <em>Lituma en los Andes</em> forman parte de sus t&iacute;tulos vertebrados eminentemente por la pol&iacute;tica. La publicaci&oacute;n en 1973 de <em>Pantale&oacute;n y las visitadoras</em> supuso el inicio de una fase de su literatura que estuvo marcada por su actitud cuestionadora de los grandes problemas de la sociedad latinoamericana moderna y del arte narrativo con el que intenta representarlas. Tambi&eacute;n abord&oacute; temas m&aacute;s centrados en experiencias privadas como <em>La t&iacute;a Julia y el escribidor</em>, as&iacute; como t&iacute;tulos de novela polic&iacute;aca como <em>&iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a Palomino Molero? y</em> er&oacute;tica como <em>Elogio de la madrastra</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tras un periodo m&aacute;s centrado en la pol&iacute;tica, Vargas Llosa retom&oacute; una actividad m&aacute;s exhaustiva en la literatura, publicando t&iacute;tulos como <em>El pez en el agua </em>(1993), <em>Lituma en los Andes</em> (1993),<em> Los cuadernos de Don Rigoberto</em> (1997)<em>, El para&iacute;so en la otra esquina</em> (2003), <em>Travesuras de la ni&ntilde;a mala</em> (2006), <em>El sue&ntilde;o del celta </em>(2010), <em>El h&eacute;roe discreto</em> (2013), <em>Cinco esquinas</em> (2016) y <em>Tiempos recios</em> (2019).
    </p><h2 class="article-text">Una obra prol&iacute;fica, premiada</h2><p class="article-text">
        Vargas Llosa obtuvo el <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/vargas-llosa-premio-nobel-literatura_1_5828481.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de Literatura en 2010</a>, cuyo comit&eacute; destac&oacute; &ldquo;su cartograf&iacute;a de las estructuras de poder y sus mordaces im&aacute;genes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/vargas-llosa-recoge-nobel-literatura_1_4531607.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al recoger la condecoraci&oacute;n</a>, la Academia Sueca le defini&oacute; como &ldquo;un ciudadano de mundo, un poeta y un historiador, heredero de la tradici&oacute;n de los grandes cl&aacute;sicos literarios del siglo pasado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En su discurso, que titul&oacute; <em>Elogio de la lectura y la ficci&oacute;n</em>, el escritor subray&oacute; el papel de la lectura y los libros en su vida, desde que aprendi&oacute; a leer con cinco a&ntilde;os en Bolivia. &ldquo;Es la cosa m&aacute;s importante que me ha pasado en la vida&rdquo;, subray&oacute;. Tambi&eacute;n censur&oacute; las democracias &ldquo;populistas y payasas&rdquo;; y rindi&oacute; homenaje a sus grandes maestros del mundo de la literatura, entre los que cit&oacute; a Gustave Flaubert, William Faulkner, Miguel de Cervantes, Charles Dickens y Lev Tolstoi.
    </p><h2 class="article-text">Una vida atravesada por la pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Vargas Llosa, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/murio-nobel-literatura-mario-vargas-llosa_1_12218954.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que intent&oacute; ser presidente de Per&uacute;</a>, pas&oacute; de defender el comunismo al neoliberalismo. En 1967, abog&oacute; por &ldquo;que Am&eacute;rica Latina ingrese de una vez por todas en la dignidad y en la vida moderna, que el socialismo nos libere de nuestro anacronismo y nuestro horror&rdquo;. Ese mismo a&ntilde;o se desencant&oacute; con la revoluci&oacute;n cubana despu&eacute;s de que encarcelasen al poeta Heberto Padilla y exigi&oacute;, junto a otros autores, su liberaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su carrera pol&iacute;tica comenz&oacute; en la d&eacute;cada de 1980, cuando se sum&oacute; al movimiento Libertad, que integr&oacute; a los dos partidos de la derecha tradicional peruana: Acci&oacute;n Popular y el Partido Popular Cristiano. Con esa coalici&oacute;n electoral, el Frente Democr&aacute;tico, emprendi&oacute; en 1988 su carrera hacia la Presidencia de Per&uacute;, que perdi&oacute; frente a Alberto Fujimori. El escritor obtuvo en 1993 la nacionalidad espa&ntilde;ola para, en sus propias palabras, evitar &ldquo;ser un paria&rdquo;, despu&eacute;s de que Fujimori amenazara con quitarle la peruana al convertirse en su cr&iacute;tico m&aacute;s afilado. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2021, pidi&oacute; el voto para la heredera pol&iacute;tica de Alberto Fujimori, Keiko Fujimori.
    </p><p class="article-text">
        Vargas Llosa tambi&eacute;n apoy&oacute; a candidatos como Mauricio Macri y Javier Milei en Argentina, Carlos Mesa en Bolivia, Jos&eacute; Antonio Kast en Chile, Rodolfo Hern&aacute;ndez en Colombia y Jair Bolsonaro en Brasil. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os mostr&oacute; sinton&iacute;a por la presidenta madrile&ntilde;a, Isabel D&iacute;az Ayuso, de la que dijo que &ldquo;ha puesto orden en lo que era un verdadero caos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/mario-vargas-llosa-fallece-lima-89-anos-informa-familia_1_12218962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Apr 2025 00:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muere Mario Vargas Llosa, último gran exponente del 'boom latinoamericano']]></media:title>
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