<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Ortiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/jesus-ortiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús Ortiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1010643/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Guiños, gritos y susurros de Somontano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/guinos-gritos-susurros-somontano_132_1242476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2ebf69f-2d74-4a0a-b88c-0169a62ba9ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Un aspecto del VII Congreso del Libro Electrónico de Barbastro. Javier Broto."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si usted cree que esta comarca de Huesca merece una visita por placer, está en lo cierto. Pero allí, además, se generan reflexiones de lo más actuales para la industria editorial</p></div><p class="article-text">
        Apagar un ordenador es un acto banal. Casi todos lo hacemos a diario, sin darle importancia. Pero cuando en la pel&iacute;cula '2001: Odisea del espacio' el dr. Bowman apaga el de la nave espacial, el ordenador protesta. Siente c&oacute;mo va perdiendo facultades a medida que el astronauta desconecta m&oacute;dulos y emplea su menguante inteligencia recordando qui&eacute;n es (&laquo;I am a HAL 9000 computer&raquo;) y se ofrece a cantar una canci&oacute;n que le ense&ntilde;&oacute; su instructor en sus primeros tiempos. Bowman le anima a ello y HAL canta Daisy, con voz progresivamente desfalleciente: &laquo;Daisy, Daisy, give me your answer do. I&rsquo;m half crazy all for the love of you&raquo;. Hasta que calla.
    </p><p class="article-text">
        Apagar un ordenador es un acto banal. Casi todos lo hacemos a diario, sin darle importancia. Es la voz lo que aporta al apagado de HAL emociones que lo equiparan con un asesinato. HAL no habla con la voz electr&oacute;nica de otros ordenadores, habla con voz humana (la de Felipe Pe&ntilde;a, en su versi&oacute;n espa&ntilde;ola). Por tanto, sentimos nosotros, es humano.
    </p><p class="article-text">
        Lo que la voz puede aportar es una cuesti&oacute;n candente en el sector editorial. El a&ntilde;o pasado, en la sexta edici&oacute;n del Congreso del Libro Electr&oacute;nico de Barbastro, se habl&oacute; principalmente de audiolibros, textos previamente publicados en papel y transformados ahora en locuci&oacute;n reproducible a voluntad. La gran ventaja de los audiolibros es que pueden usarse mientras se hace otra cosa, del mismo modo que podemos cocinar oyendo la radio. Lo que abri&oacute; una pregunta que se ha o&iacute;do repetidamente: si puede llamarse lectura a escuchar audiolibros o no.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, pues antes de que se la respondiera concluyentemente esta pregunta ha desaparecido, al menos de la s&eacute;ptima edici&oacute;n del <a href="https://www.dphuesca.es/congresolibroelectronico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Congreso del Libro Electr&oacute;nico, celebrada la semana pasada</a>. De lo que se ha hablado en Barbastro este a&ntilde;o es de las posibilidades de transmisi&oacute;n de emociones mediante la voz. Por eso adem&aacute;s de los audiolibros se ha hablado mucho de los podcasts, de los altavoces inteligentes y del branding empresarial mediante voz.
    </p><p class="article-text">
        Escribir o publicar libros ha dejado de ser un negocio rentable, con tantas excepciones como se quiera, hace tiempo. Pero hay mucha obra ya impresa a la que se le puede sacar partido por otros medios, y la edici&oacute;n de obra nueva se planifica ya teniendo en cuenta las posibilidades que ofrecen otros soportes, como audiolibros y podcasts, adem&aacute;s de las versiones para el cine, en el caso de la ficci&oacute;n. El VII Congreso del Libro Electr&oacute;nico de Barbastro trat&oacute; de esto, pero a&ntilde;adi&oacute; algunas cosas m&aacute;s: la posibilidad de darle un perfil humano a las empresas mediante la voz, y el creciente empleo de altavoces inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a alguien empez&oacute; a hacer ruido con la boca y las cabezas de la gente a su alrededor empezaron a llenarse de ideas: se hab&iacute;a inventado el lenguaje hablado. Los paleoestudiosos dicen que esto ocurri&oacute; entre 50.000 y 100.000 a&ntilde;os atr&aacute;s. &iquest;Que c&oacute;mo lo saben? Lo ignoro, quiz&aacute; encontraran algunas palabras f&oacute;siles a las que pudieron aplicar el carbono 14. No me sorprender&iacute;a, porque en el lenguaje de hoy d&iacute;a se encuentran muchas.
    </p><p class="article-text">
        La escritura es joven, tiene 5.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad y fue una tecnolog&iacute;a muy laboriosa de implementar. Dotar a cada individuo de capacidad para leer y escribir es un esfuerzo tit&aacute;nico que repite cada generaci&oacute;n. Incluso los lectores avezados saben, sienten, que cuando leen se enfrentan a un artefacto. La escritura es una mediaci&oacute;n no natural, una representaci&oacute;n codificada del habla, no habla en s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Con independencia de que sean 50.000 o 5.000 a&ntilde;os el esfuerzo para aprender a entender lo que nos dicen de viva voz y el de aprender a leer no es comparable. Hasta los animales pueden entender palabras o&iacute;das. De nuevo: el habla es natural; la escritura, no.
    </p><p class="article-text">
        Reflexionar, manejar ideas abstractas, es una actividad complicada. Cuando arrancamos el coche y le decimos al GPS que nos dirija a Barbastro, nuestro c&oacute;rtex prefrontal nos dice que el que habla desde el salpicadero es un aparato sofisticado que se comunica con unos sat&eacute;lites y nos va encaminando electr&oacute;nica y correctamente hacia nuestro destino. Pero al c&oacute;rtex hay que llegar, est&aacute; arriba del todo, en la cabeza, e ir hacia arriba supone un esfuerzo. Lo natural es dejarse llevar por la ley de la gravedad e ir hacia abajo, hacia la tripa. Y la tripa no entiende de GPS. Lo que la tripa nos dice, y en consecuencia lo que sentimos nosotros, es que agazapado en el salpicadero hay un maromo list&iacute;simo o una gach&iacute; de lo m&aacute;s espabilado que sabe ir a todas partes y amablemente nos va diciendo c&oacute;mo tenemos que hacerlo nosotros. Algo as&iacute; como: &laquo;Dir&iacute;jase al norte y en la rotonda tome la segunda salida&raquo; (gracias a la internacionalizaci&oacute;n el verbo 'coger' desaparecer&aacute; del diccionario. Imagino que los tangos de C&aacute;diz en un futuro no lejano digan &laquo;y en vez de tomar los duros lo que tom&oacute; fue una pulmon&iacute;a&raquo;).
    </p><p class="article-text">
        Sentimos que los discursos elaborados para nosotros por m&aacute;quinas provienen en realidad de humanos. Las empresas que nos los colocan fomentan esta familiaridad d&aacute;ndoles nombre propios. Le preguntamos a Alexa, a Siri, no a un chip de silicio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e4abe35-57ec-4bb9-91cf-eb8312f48454_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e4abe35-57ec-4bb9-91cf-eb8312f48454_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e4abe35-57ec-4bb9-91cf-eb8312f48454_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e4abe35-57ec-4bb9-91cf-eb8312f48454_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e4abe35-57ec-4bb9-91cf-eb8312f48454_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e4abe35-57ec-4bb9-91cf-eb8312f48454_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1e4abe35-57ec-4bb9-91cf-eb8312f48454_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora mismo incluso los lectores habituales estamos leyendo menos de lo que sol&iacute;amos. En un futuro no lejano la voz, grabada o generada al momento para nosotros, va a ocupar un espacio mucho mayor que el de ahora. Ser&aacute; habitual que nos representemos mentalmente a las empresas por el sonido de la voz que la identifique, no tanto por su logotipo, ahondando en la tendencia que conocemos tan bien de darles un relato para vincularlas emocionalmente con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Dice Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid: <a href="https://antinomiaslibro.wordpress.com/2019/11/18/he-visto-cosas-notas-sobe-el-vii-congreso-ebook-2019/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;La cita de Barbastro deber&iacute;a ser obligatoria para toda la industria del libro&raquo;.</a> Ciertamente el Congreso tiene un valor incalculable para un sector inmerso en dudas, que debe mirar hacia adelante ineludiblemente. Y es muy de admirar que una provincia que tiene abundantes golosinas para atraer visitantes (no se pierda las recomendaciones de Manuel, que sabe de lo que habla) asuma esta celebraci&oacute;n, que uno esperar&iacute;a encontrar en una capital industriosa y no en un hermoso entorno rural: bravo por Huesca.
    </p><p class="article-text">
        El VII Congreso del Libro Electr&oacute;nico de Barbastro se plante&oacute; por primera vez dejar atr&aacute;s la palabra libro en su nombre. No sorprende; si pensamos en lo hablado, muy especialmente en las conversaciones con los altavoces inteligentes, que a su vez nos servir&aacute;n los audiolibros y los podcasts, vemos que en realidad no estamos hablando de libros. De lo que estamos discutiendo es del viejo tema de la relaci&oacute;n del humano con la m&aacute;quina. De lo que ya hablaban Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick en 1964, cuando empezaron a trabajar en lo que ser&iacute;a '2001: Odisea del espacio' y ni siquiera ellos pod&iacute;an imaginar los ordenadores personales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/guinos-gritos-susurros-somontano_132_1242476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2019 09:05:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d2ebf69f-2d74-4a0a-b88c-0169a62ba9ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="282179" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d2ebf69f-2d74-4a0a-b88c-0169a62ba9ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="282179" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Guiños, gritos y susurros de Somontano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d2ebf69f-2d74-4a0a-b88c-0169a62ba9ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cigarra, la hormiga y el pulgón: Esopo corregido y ampliado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cigarra-hormiga-esopo-corregido-ampliado_132_1583344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/463b4c86-27f4-4fe1-bee1-d48e501693c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos oyendo discursos electorales fabulosos. Llevamos siglos oyéndolos.</p></div><p class="article-text">
        <em>Pingajillo. El muchacho que se volvi&oacute; hormiga,</em> de un tipo apodado Vamba, fue mi temprana iniciaci&oacute;n a la mirmecolog&iacute;a. El libro detallaba la laboriosa vida de las hormigas, que operan sobre todo en el sector primario: agricultura y ganader&iacute;a. Como pastoras no tienen precio: cuidan de los pulgones, esa plaga de los rosales. Los acompa&ntilde;an a los mejores pastos por la ma&ntilde;ana y luego los traen de vuelta a la cuadra, a su casa, el hormiguero. Luis Bertelli, Vamba, llama a los pulgones <em>las vacas de las hormigas,</em> y ciertamente los tratan como nosotros al ganado que nos da leche. Y los pulgones corresponden de modo parecido: se dejan orde&ntilde;ar un l&iacute;quido dulce que a las hormigas les gusta mucho. Las encanta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le&iacute; <em>Pingajillo</em> no sab&iacute;a nada de la relaci&oacute;n entre hormigas y pulgones, pero ya estaba informado del car&aacute;cter industrioso del insecto, gracias a &laquo;La cigarra y la hormiga&raquo;, la f&aacute;bula de Esopo. Cien veces nos la contaron; mil, quiz&aacute;s. Para que aprendas a apreciar a la hormiga trabajadora y despreciar a la cigarra gandula, que pasa el d&iacute;a cantando y disfrutando. La cigarra muere de fr&iacute;o y hambre en invierno a la puerta del hormiguero, donde la hormiga previsora ha almacenado riqueza sin cuento.
    </p><p class="article-text">
        Oficialmente, la f&aacute;bula nos ense&ntilde;a a ser ahorradores. Pero bajo el prop&oacute;sito declarado, y como suele ocurrir, se filtra de matute otro significado: que debes disfrutar cerrando la puerta, dejando fuera al necesitado. Y precisamente por estar oculto, este segundo significado es m&aacute;s dif&iacute;cil de cuestionar; lo incorporamos sencillamente, sin discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cien veces nos la contaron; mil, quiz&aacute;s: sobre esta f&aacute;bula estamos modelados. Cada uno de nosotros y toda Europa, todo Occidente. Leyendo a Esopo y a sus ep&iacute;gonos estamos tan bien ense&ntilde;ados que podemos superar el modelo. Porque los africanos y sirios que se ahogan a las puertas de nuestra casa no han pasado una vida de juerga que alg&uacute;n extra&ntilde;o tipo de justicia quiera castigar. No, los migrantes que intentan llegar a pa&iacute;ses seguros han llevado una vida bastante podrida. As&iacute; que ellos no se parecen a la cigarra, solo nosotros nos parecemos a la hormiga. Somos hormigas industriosas, pasando el invierno protegidas. Sin preocupaciones.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n esto es discutible. Muchos de nosotros hemos trabajado aqu&iacute; y all&aacute; toda la vida. Pero otros han estado dirigiendo organizaciones bien dotadas de fondos p&uacute;blicos y de actividad escasa e in&uacute;til, d&aacute;ndose la vida padre mientras afinaban el discurso para explicar que las cigarras, esas gentes que cantaban y bailaban todo el tiempo, merecen que les cerremos las puertas. Algunos han pasado la vida entera afinando ese discurso y mantenidos por nosotros, como los pulgones por las hormigas.
    </p><p class="article-text">
        Pero las ciencias adelantan que es una barbaridad, y si ahora hay t&eacute;cnicas para ver lo que pasa dentro de nuestro cerebro, tambi&eacute;n las hay para ver el interior de los hormigueros. Y as&iacute; se ha descubierto que el placer que las hormigas obtienen de los pulgones es tan fuerte que hace variar su comportamiento normal. Es decir, que lo orde&ntilde;ado de los pulgones no es propiamente alimento, sino que se parece m&aacute;s bien al tipo de sustancias que llamamos drogas.
    </p><p class="article-text">
        El comportamiento normal de las hormigas es proteger a sus larvas y ninfas, como hacen todos los animales con su descendencia. Sin embargo, cuando tienen pulgones en el hormiguero, permiten que algunos entren en las c&aacute;maras de estas cr&iacute;as y se alimenten de ellas. Las hormigas siguen coloc&aacute;ndose a modo, mientras sus reto&ntilde;os son devorados hasta que el hormiguero perece sin continuidad.
    </p><p class="article-text">
        O sea, las hormigas no dejan entrar a las cigarras a su hormiguero, cigarras que no comen cr&iacute;as de hormiga, pero meten tantos pulgones como pueden, porque se ponen ciegas con su zumo. Las hormigas trabajan como los occidentales, s&iacute;. Y se drogan. Como los occidentales.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros pulgones tambi&eacute;n nos dan materia para colocarnos: dicen lo que queremos o&iacute;r. No la verdad, que es amarga. Por ejemplo, una verdad como que Europa es un continente de viejos, que no puede mantener su poblaci&oacute;n sin aportes del exterior, de migrantes. No, lo que queremos o&iacute;rle a los pulgones no son las verdades, sino mentiras dulces, tranquilizadoras. Cada generaci&oacute;n ha cuidado de mantener legiones de curas, de literatos sin talento y de periodistas sin verg&uuml;enza para que nos proporcionaran nuestros dulces chutes diarios. A ellos les entregamos con entusiasmo nuestra riqueza, y en algunos casos nuestras cr&iacute;as, porque se lo merecen, porque nos gusta lo que nos dan.
    </p><p class="article-text">
        Cien veces escuchamos (mil, quiz&aacute;s) a Esopo, la Fontaine, Iriarte, Samaniego&hellip;, todos ellos escribiendo el mismo discurso que sigue present&aacute;ndose a las elecciones. Mucho cuidado, porque ah&iacute; est&aacute;n las cigarras, hartas de cantar y bailar, acechando nuestras puertas. Mucho cuidado, porque son capaces hasta de morirse, las muy c&iacute;nicas, justo tras nuestras jambas, a ver si nos dan pena. Mucho cuidado, cerremos bien las puertas despu&eacute;s de dejar entrar a los pulgones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cigarra-hormiga-esopo-corregido-ampliado_132_1583344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/463b4c86-27f4-4fe1-bee1-d48e501693c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="149357" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/463b4c86-27f4-4fe1-bee1-d48e501693c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="149357" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La cigarra, la hormiga y el pulgón: Esopo corregido y ampliado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/463b4c86-27f4-4fe1-bee1-d48e501693c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Elecciones 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Machinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/machinero_132_1627715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En v&iacute;speras de que por aqu&iacute; se celebre un <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/RSF-libertad-Humoristas-Periodismo-Cantabria_0_880512681.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Congreso de Periodismo Digital</a>, sorprende descubrir que de vidas enteras empleadas en periodismo impreso no queda ni la sombra</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En internet hay tanta informaci&oacute;n que resulta dif&iacute;cil pensar que no est&aacute; toda. Y, sin embargo, muchas cosas relevantes no aparecen. Por ejemplo, sobre Jes&uacute;s del Campo Zabaleta &laquo;el Machinero&raquo; solo hay unas pocas referencias indirectas, gracias a su libro sobre las <em>Calles del Viejo Santander</em> (Estvdio, 1999).
    </p><p class="article-text">
        Pero no se dice nada de sus d&eacute;cadas cubriendo la informaci&oacute;n mar&iacute;tima para el diario Alerta. La informaci&oacute;n mar&iacute;tima no tiene mucha importancia, cierto, en los diarios de Palencia o Valladolid, pero Santander tiene puerto de mar y, oiga, en &eacute;l pasan cosas: entran y salen barcos, y tal. Barcos que llevan dinamita, como el Cabo Machichaco; o armas, <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/Saudi-Santander-sistema-geolocalizacion-apagado_0_832917105.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como los de ahora</a>; o rubias. Hubo una &eacute;poca que los barcos tra&iacute;an much&iacute;simas rubias, tan apreciadas que se las descargaba y trasportaba entre hileras de guardias civiles. Las rubias eran pesetas de cobre acu&ntilde;adas en Chile, pa&iacute;s donde este metal abunda, y fueron revalu&aacute;ndose a medida que la divisa se devaluaba, y al final una peseta rubia val&iacute;a bastante m&aacute;s de una peseta, gracias al cobre que conten&iacute;a. Hacerlas en Chile y enviarlas por barco a Santander ahorraba costes.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que de todas estas cosas informaba puntualmente el Machinero. De todas estas y de algunas otras que se sal&iacute;an de su especialidad, pero conservando el lenguaje que mejor conoc&iacute;a. Por ejemplo, en cierta ocasi&oacute;n advert&iacute;a a quienes practicaban el cabotaje desde Valdecilla hasta el Sardinero de la presencia en esa ruta de barcos pirata que, sin enarbolar bandera alguna, ni siquiera de conveniencia, deambulaban tanto a barlovento como a sotavento, te abordaban con mucho disimulo y te aligeraban lo que llevaras estibado. Lamento citar de memoria, seguro que el original ten&iacute;a m&aacute;s gracia, pero a&uacute;n as&iacute; convendr&aacute; usted conmigo en que en ciudades mayores, con transporte p&uacute;blico m&aacute;s extenso, no vieron nunca mejor aviso de la presencia de carteristas en los trolebuses.
    </p><p class="article-text">
        Pues nada de esto parece recordarse en ning&uacute;n sitio. Ni tampoco el otro libro del Machinero: <em>Abigail</em>, una novela notable escrita y ambientada en Santander. Publicada en 1973, ten&iacute;a por protagonista a un joven y apuesto capit&aacute;n de la marina mercante que, casualidades de la vida, se llamaba Jes&uacute;s, como el autor del libro. En el ejercicio de su profesi&oacute;n, Jes&uacute;s, el marino, conoc&iacute;a a, y se enamoraba irremediablemente de, una chica esbelta y rubia, ingeniera naval e hija de un armador, en Astillero, donde su barco hab&iacute;a tenido que entrar por reparaciones. La rubia, con casco de seguridad y mono azul a juego con sus ojos, paseaba diligente entre gr&uacute;as y cordajes, junto a los diques, tomando notas y dando &oacute;rdenes.
    </p><p class="article-text">
        Pero un capit&aacute;n tiene que viajar por muy enamorado que est&eacute;, y Jes&uacute;s atrac&oacute; poco despu&eacute;s en Polonia. All&iacute; conoci&oacute;, tambi&eacute;n por razones de trabajo porque Jes&uacute;s no hac&iacute;a otra cosa, a una chica esbelta y morena, con ojos del color que se dir&aacute;, en la oficina del consignatario. Tuvo un amor apasionado con la hermosa polaca, relatado por el Machinero con una prosa v&iacute;vida que en sus mejores momentos recuerda al Shakespeare de <em>Romeo y Julieta</em>, como cuando el marino le dice a ella, supongo que en ingl&eacute;s:
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Tienes los ojos del color de las costas de mi verde Cantabria, comunistuca m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo de comunistuca era cari&ntilde;oso, obviamente, porque la morena era cat&oacute;lica, como Jes&uacute;s el capit&aacute;n y Jes&uacute;s el Machinero, para no hablar de Wojtyla y dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero a un capit&aacute;n cat&oacute;lico no le est&aacute; permitido tener dos amores. Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s de escrita <em>Abigail</em>, en Espa&ntilde;a se propuso la ley del divorcio y los cat&oacute;licos nacionales se levantaron contra ella, porque con toda seguridad legalizar el divorcio implicaba acabar con la familia. Quienes defend&iacute;an la ley del divorcio se mofaban de sus adversarios atribuy&eacute;ndoles jocosamente un eslogan: &laquo;No al divorcio, m&aacute;tala&raquo;. Evidentemente, este eslogan no se us&oacute; nunca en serio, pero algo deb&iacute;a haber en la mentalidad de quienes se opon&iacute;an a la ley. O as&iacute; lo entendi&oacute; Jes&uacute;s, el Machinero, porque a su personaje le sobraba una novia y para ahorrarle una decisi&oacute;n dolorosa hizo exactamente eso: matarla. Mat&oacute; a la morena, que era polaca, para que Jes&uacute;s pudiera casarse con la rubia, cat&oacute;lica c&aacute;ntabra como Dios manda (lo de hija de armador era un plus que la galanura del capit&aacute;n&nbsp; merec&iacute;a cabalmente). Eso s&iacute;, la mat&oacute; heroicamente: primero le peg&oacute; fuego a un orfanato y la valiente comunistuca se puso a salvar hu&eacute;rfanos de las llamas. Al sacar al &uacute;ltimo una viga se desprendi&oacute;, cay&oacute; sobre ella y la mat&oacute;, aunque el ni&ntilde;o fue rescatado con vida por los bomberos que andaban por all&iacute; esperando una oportunidad de intervenir.
    </p><p class="article-text">
        En fin, varios decenios de <em>mar&iacute;timas</em>, m&aacute;s una novela y una historia de la ciudad, debieran valerle al periodista de la Cuesta del Hospital alg&uacute;n recuerdo. A la espera de que alguien m&aacute;s informado se lo dedique, valga este de un lector agradecido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/machinero_132_1627715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2019 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Machinero]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El canto de los grillos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/canto-grillos_132_1743682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los métodos estadounidenses para estropear reuniones democráticas se han impuesto en Europa sin gran resistencia. ¿En toda Europa? ¡No! Hay pequeños grupos que resisten.</p></div><p class="article-text">
        La poeta malague&ntilde;a Chantal Maillard me regal&oacute; una vez una jaula para grillos que hab&iacute;a tra&iacute;do de China, explic&aacute;ndome que all&iacute; los ni&ntilde;os cazaban y enjaulaban estos animalitos. Me sorprendi&oacute; mucho que lo contara de los chinos, habiendo hecho yo de ni&ntilde;o eso mismo, como mis compa&ntilde;eros; y ella se sorprendi&oacute; otro tanto cuando se enter&oacute; de esto. Desde entonces dudo si la costumbre es propia de c&aacute;ntabros y chinos nada m&aacute;s, o se practica en todo el mundo excepto en M&aacute;laga.
    </p><p class="article-text">
        Sospecho lo segundo: los grillos hacen un ruido demasiado obvio como para que los ni&ntilde;os los ignoren. El ruido lo producen deliberadamente frotando sus alas esclerotizadas, como reclamo para atraer grillos del sexo opuesto. El equivalente a la berrea, vamos. Solo que, con miles de int&eacute;rpretes, el canto de los grillos puede ser bastante perturbador, como muestra <a href="https://es.euronews.com/2019/01/07/los-ataques-sonicos-contra-la-embajada-de-eeuu-en-cuba-eran-grillos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la noticia de que la embajada de EEUU en Cuba evacu&oacute; a varios de sus componentes por sufrir &laquo;dolores de cabeza, problemas cognitivos, insomnio y p&eacute;rdida de audici&oacute;n&raquo;</a>, efectos todos ellos provocados por los grillos. No queda claro si el canto era una grabaci&oacute;n empleada por humanos como ataque, o simplemente que los animalitos se apareaban como lo han hecho siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente los estadounidenses saben muy bien c&oacute;mo emplear el ruido contra el enemigo; c&oacute;mo convertir una reuni&oacute;n de personas que deben tomar resoluciones en una jaula de grillos. Demostraron saberlo a mediados del siglo pasado, empleando m&eacute;todos id&eacute;nticos a los actuales. V&eacute;ase <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/agentes-CIA-todas-partes_6_475312486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;&iexcl;Los agentes de la CIA est&aacute;n en todas partes!&raquo;</a> y comprobar&aacute;n que las ense&ntilde;anzas de la inteligencia estadounidense han echado ra&iacute;ces en Europa: han encontrado un clima propicio y una poblaci&oacute;n m&aacute;s que dispuesta a colaborar con ellos convirtiendo en insoportable cualquier reuni&oacute;n en la que se permita hablar a los asistentes.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, al tiempo que se difund&iacute;a la noticia de la embajada, fui a una reuni&oacute;n de la asociaci&oacute;n de editoriales &iexcl;&Aacute;lbum! en Barcelona, la ciudad donde hace unos a&ntilde;os Chantal me regal&oacute; una jaula. &laquo;Impresiona sentarse en una asamblea de la asociaci&oacute;n: sabiendo lo que hace cada editorial, uno es consciente de encontrarse rodeado de m&aacute;s talento que en tres o cuatro consejos de ministros juntos (y sin s&aacute;dicos)&raquo;, cuenta un art&iacute;culo de hace unos meses. Pero avisa: &laquo;La experiencia dice que grupos as&iacute; son dif&iacute;ciles de gestionar: no es raro que la gente especialmente creativa y con la energ&iacute;a e iniciativa necesarias para poner en marcha proyectos nuevos tenga dificultades para acompasar su actividad a la de quienes les rodean&raquo; [&laquo;Lo que est&aacute; pasando en el mundo del &aacute;lbum&raquo;, <em>Trama &amp; texturas</em> n.&ordm; 36].
    </p><p class="article-text">
        Con eso en la cabeza, viaj&eacute; bastante aprensivo ante la expectativa de una reuni&oacute;n programada para siete horas ininterrumpidas, m&aacute;s saludos y despedidas. Aunque las veintitantas personas enjauladas dispongan de cuatro dedos de frente y algunos intereses comunes, un encuentro as&iacute; se transforma con facilidad tremenda en un concierto de grillos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no ocurri&oacute;. No hubo ruido. Se tomaron las decisiones necesarias en el tiempo asignado; nadie se dedic&oacute; a frotar sus alas esclerotizadas por ver si atra&iacute;a una pareja sexual, y acabamos contentos, con la sensaci&oacute;n de haber aprovechado el tiempo. Sin dolores de cabeza, problemas cognitivos, insomnio ni p&eacute;rdida de audici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a casa tengo la sensaci&oacute;n de haber presenciado un milagro. Ni siquiera el trato con los piratas irlandeses que me llevaron y trajeron ha conseguido destruir el sabor de la experiencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/canto-grillos_132_1743682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jan 2019 07:43:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El canto de los grillos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nudismo y monarquía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/nudismo-monarquia_132_1977892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cac8a2b6-86ad-4456-a140-442813413ec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Las mejores playas nudistas de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ocurre que en la playas tradicionalmente nudistas, donde siempre se permitió su presencia, los textiles ahora parecen ser abrumadoramente mayoritarios, como en los tiempos heroicos.</p></div><p class="article-text">
        El 16 de agosto de 1984, ma&ntilde;ana har&aacute; 34 a&ntilde;os, un cura p&aacute;rroco encabez&oacute; a un grupo de vecinos de Cangas de Morrazo que, con palos y estacas, amenazaron a unos nudistas acampados cerca de la playa de Barra, mientras la polic&iacute;a municipal desmontaba sus tiendas y la Guardia Civil estaba por all&iacute;. En el orwelliano 1984 el nudismo llevaba 15 a&ntilde;os practic&aacute;ndose en la playa de Barra y hab&iacute;a sido autorizado recientemente por el Gobierno Civil competente, el de Pontevedra.
    </p><p class="article-text">
        El relato del asunto que hizo <a href="https://elpais.com/diario/1984/08/17/espana/461541619_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Pa&iacute;s</a> nombr&oacute; a un cura de otro pueblo, no al que realmente particip&oacute;. El peri&oacute;dico rectific&oacute; p&uacute;blicamente ese error en cuanto tuvo noticia (en la edici&oacute;n dominical, de circulaci&oacute;n muy superior a la de los dem&aacute;s d&iacute;as de la semana), pero el cura mencionado en la primera informaci&oacute;n demand&oacute; a la periodista Mar&iacute;a Jos&eacute; Porteiro y a la empresa editora de El Pa&iacute;s por intromisi&oacute;n en su honor.
    </p><p class="article-text">
        De este modo el asunto estuvo bailando unos a&ntilde;os y ocup&oacute; unos cuantos titulares. Los curas, polic&iacute;as y jueces de la Transici&oacute;n eran los mismos de la Dictadura, como sabemos. As&iacute; que condenaron a los demandados, que recurrieron a la siguiente instancia judicial, que ratific&oacute; la condena, y as&iacute; sucesivamente hasta llegar al Tribunal Constitucional, a cuyos miembros, presumiblemente, no les hab&iacute;a quedado m&aacute;s remedio que leer la Constituci&oacute;n, y por fin la periodista y la empresa quedaron exonerados en una sentencia del 21 de diciembre de 1992.
    </p><p class="article-text">
        La de Barra, como muchas otras playas nudistas, no tiene un acceso demasiado f&aacute;cil porque cuando la gente empez&oacute; a ba&ntilde;arse desnuda en Espa&ntilde;a no lo hac&iacute;a en las playas mayoritarias, m&aacute;s conocidas, sino en las m&aacute;s recogidas o inasequibles. Nunca hubo nudistas en el Sardinero, sino en Covachos, por poner un ejemplo pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ir a sitios recoletos, quienes se desnudaban entonces compart&iacute;an el espacio con los <em>textiles,</em> la gente que usaba ba&ntilde;ador. Al principio, la situaci&oacute;n siempre era tensa, y hubo varios incidentes: no se lleg&oacute; a las estacas, pero en varias ocasiones los nudistas hubieron de vestirse ante la actitud amenazante de grupos de textiles que esgrim&iacute;an el sorprendente argumento de que &laquo;hab&iacute;a ni&ntilde;os&raquo;. Pero la cosa acab&oacute; normaliz&aacute;ndose y en la playas del Norte los nudistas y los textiles compart&iacute;an espacio, a diferencia de las de otros lugares donde cada playa era para unos o para otros, pero no se permit&iacute;a la mezcla.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s o menos por la misma &eacute;poca otro periodista de El Pa&iacute;s recorri&oacute; las capitales espa&ntilde;oles, haciendo relatos ligeros, divertidos de lo que ve&iacute;a para su suplemento de verano. No he conseguido encontrar el art&iacute;culo que dedic&oacute; a Santander, pero recuerdo que expresaba su sorpresa: &laquo;Aqu&iacute; son todos fascistas &mdash;era aproximadamente lo que escribi&oacute;&mdash;, pero vas a las playas y est&aacute;n todos desnudos&raquo;. Y, quitando la exageraci&oacute;n propia de la escritura humor&iacute;stica, la cosa se aproximaba bastante a la verdad. Lo del fascismo ven&iacute;a porque delante del Ayuntamiento estaba la estatua de Franco montado a caballo (&eacute;l s&iacute;, completamente vestido); &uacute;nico ejemplar todav&iacute;a visible, creo, de una serie que se coloc&oacute; en varias ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Ya no somos fascistas. Fuimos los &uacute;ltimos en retirar la estatua esa, tras Madrid, Valencia y El Ferrol (entonces &laquo;del Caudillo&raquo;), pero ahora somos mon&aacute;rquicos convencidos. Amamos tanto la monarqu&iacute;a que en Puertochico ondea una bandera mon&aacute;rquica que casi podr&iacute;a verse desde Pontevedra los d&iacute;as de bonanza. Es una bandera de matrimonio, como la de la plaza de Col&oacute;n en Madrid; as&iacute; los veraneantes capitalinos pueden sentirse como en casa.
    </p><p class="article-text">
        Pero da la impresi&oacute;n de que al tiempo que nos hemos ido quitando del fascismo, tambi&eacute;n lo hemos hecho del nudismo, como si el periodista de entonces hubiera encontrado un v&iacute;nculo profundo e insospechado entre ambos ismos. Hace unos d&iacute;as fui con mi familia a la playa asturiana de Torimbia, que todos los a&ntilde;os aparece en las listas donde los peri&oacute;dicos recomiendan playas nudistas. Lo merece, desde luego, porque es hermos&iacute;sima, aunque no sea especialmente f&aacute;cil llegar a ella. Muchos a&ntilde;os de nudismo la han convertido en uno de sus emblemas reconocibles, y no solo en Espa&ntilde;a. Pero el otro d&iacute;a no lo parec&iacute;a: hab&iacute;a menos gente desnuda que en ba&ntilde;ador.
    </p><p class="article-text">
        Ya hab&iacute;amos visto el mismo fen&oacute;meno en otros sitios. Ocurre que en la playas tradicionalmente nudistas, donde siempre se permiti&oacute; su presencia, los textiles ahora parecen ser abrumadoramente mayoritarios, como en los tiempos heroicos. La diferencia es la falta de tensi&oacute;n, menos mal; los textiles no tienen problema en que los dem&aacute;s se desnuden y hay ni&ntilde;os de ambos campos jugando juntos sin que a nadie le parezca mal.
    </p><p class="article-text">
        Pero da qu&eacute; pensar esta vuelta a los ba&ntilde;adores. &iquest;Existir&aacute; un v&iacute;nculo profundo e insospechado entre los trajes de ba&ntilde;o y la monarqu&iacute;a?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/nudismo-monarquia_132_1977892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Aug 2018 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cac8a2b6-86ad-4456-a140-442813413ec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="323181" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cac8a2b6-86ad-4456-a140-442813413ec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="323181" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Nudismo y monarquía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cac8a2b6-86ad-4456-a140-442813413ec2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Monarquía,El País]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jesús Ortiz publica '¿Sueñan los androides con tarifas eléctricas?']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/suenan-androides-tarifas-electricas_1_2142515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47ccce18-fc44-463c-899d-edfe10b569aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El editor Jesús Ortiz, responsable de Milrazones. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro del responsable de la editorial Milrazones recoge una veintena de artículos publicados en su mayoría a lo largo de dos años en eldiario.es</p><p class="subtitle">Reúne reflexiones sobre la actualidad más fresca disfrazadas de miradas al pasado distante, a través del humor y la emotividad para hacer pensar al lector</p></div><p class="article-text">
        El c&aacute;ntabro Jes&uacute;s Ortiz P&eacute;rez del Molino, con una dilatada trayectoria en el mundo editorial y responsable de Milrazones, publica este mes de mayo su primera obra con El Desvelo, titulada '&iquest;Sue&ntilde;an los androides con tarifas el&eacute;ctricas?'. El libro recoge una veintena de art&iacute;culos <a href="https://www.eldiario.es/autores/jesus_ortiz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados en su mayor&iacute;a a lo largo de dos a&ntilde;os en eldiario.es Cantabria</a> y supone su estreno como autor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;alan desde la editorial impulsada por Javier Fern&aacute;ndez Rubio, &ldquo;se trata de una selecci&oacute;n de art&iacute;culos que re&uacute;ne reflexiones sobre la actualidad m&aacute;s fresca disfrazadas de miradas al pasado distante, en los que el humorismo y la emotividad propician una lectura ligera que, sin embargo, hace pensar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        '&iquest;Sue&ntilde;an los androides con tarifas el&eacute;ctricas?' cuenta a su vez con la participaci&oacute;n del escritor Rafael P&eacute;rez Llano, tambi&eacute;n colaborador de eldiario.es, que recuerda en su pr&oacute;logo que &ldquo;el sexo oral tiene m&aacute;s fuerza que el escrito, pero aunque haya de conformarse con el escrito, el lector resultar&aacute; excitado por unas exposiciones que respetan escrupulosamente lo que deber&iacute;a ser el juramento hipocr&aacute;tico de todo autor: lo primero, no aburrir&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9c60ea4-e7aa-4128-bca8-a4dcff047864_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9c60ea4-e7aa-4128-bca8-a4dcff047864_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9c60ea4-e7aa-4128-bca8-a4dcff047864_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9c60ea4-e7aa-4128-bca8-a4dcff047864_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9c60ea4-e7aa-4128-bca8-a4dcff047864_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9c60ea4-e7aa-4128-bca8-a4dcff047864_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d9c60ea4-e7aa-4128-bca8-a4dcff047864_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         Jes&uacute;s Ortiz P&eacute;rez del Molino es editor en Icaria y desarrolla desde 2009 un proyecto editorial propio, <a href="http://www.milrazon.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Milrazones</a>, reconocido recientemente con distintos premios a nivel nacional e internacional. Nacido en Santander, es columnista habitual de eldiario.es y traductor del ingl&eacute;s. Tras muchos a&ntilde;os trabajados en empresas de comunicaci&oacute;n, tambi&eacute;n imparte docencia en un m&aacute;ster internacional sobre gesti&oacute;n de industrias culturales.
    </p><p class="article-text">
        El libro sali&oacute; a la venta el 14 de mayo y dos d&iacute;as despu&eacute;s, este mi&eacute;rcoles 16 de mayo, el autor celebrar&aacute; un encuentro abierto al p&uacute;blico en la <a href="https://lavoragine.net/eventos/suenan-los-androides-con-tarifas-electricas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Librer&iacute;a La Vor&aacute;gine de Santander</a>, donde presentar&aacute; oficialmente este trabajo a partir de las 19.30 horas. Posteriormente, '&iquest;Sue&ntilde;an los androides con tarifas el&eacute;ctricas?' se presentar&aacute; tambi&eacute;n en Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/suenan-androides-tarifas-electricas_1_2142515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 May 2018 09:03:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/47ccce18-fc44-463c-899d-edfe10b569aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6450212" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/47ccce18-fc44-463c-899d-edfe10b569aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6450212" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Jesús Ortiz publica '¿Sueñan los androides con tarifas eléctricas?']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/47ccce18-fc44-463c-899d-edfe10b569aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Rafael Pérez Llano,Ensayos,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que enseñan los cuentos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ensenan-cuentos_132_2793178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los roles en las familias están cambiando sustancialmente. Necesitamos cuentos distintos para entenderlos</p></div><p class="article-text">
        La gran Madame Petrova, estrella del Ballet Imperial Ruso, ofrece a Sherlock Holmes un Stradivarius aut&eacute;ntico en pago por sus servicios futuros y a&uacute;n no pactados. El director del ballet act&uacute;a de int&eacute;rprete entre ambos; explica que Madame lleva demasiado tiempo bailando, tiene 38 a&ntilde;os&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Debo decir que no los aparenta &mdash;interrumpe galante Holmes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso es porque tiene 49 &mdash;contesta el int&eacute;rprete&mdash;. As&iacute; que a partir de ahora va a dedicarse a criar a su hijo.
    </p><p class="article-text">
        Holmes la felicita por la decisi&oacute;n, y es informado de que el problema es que falta el padre. Un caso de padre desaparecido es adecuado para &eacute;l, piensa, pero el director le saca de su error: <em>missing</em> en este caso no es <em>desaparecido,</em> sino <em>faltante.</em> Madame quiere un hijo muy guapo e inteligente; la belleza es cosa de ella, pero la inteligencia excepcional&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Holmes acaba comprendiendo que no se le pide que encuentre a un padre perdido, sino que se convierta en uno: debe pasar una semana con Madame en Venecia y&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s deber&iacute;a aportar su valioso material gen&eacute;tico, no tiene obligaciones posteriores a la semana veneciana. Aun as&iacute;, el plan no le gusta nada, e intenta salir del paso con la educaci&oacute;n que le es propia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me siento muy halagado, pero seguramente hay otros hombres mejores&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La verdad es que no fue usted en quien pensamos en primer lugar. Empezamos con Tolstoi, el escritor ruso.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es mucho m&aacute;s adecuado. Es un genio.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Demasiado viejo. Entonces pensamos en ese fil&oacute;sofo, Nietzsche.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Una cabeza inmejorable.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Demasiado alem&aacute;n. Nos acordamos de Tschaikowski&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Ah, con Tschaikowski no pod&iacute;an fallar!
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pod&iacute;amos. Lo hicimos. Fue un desastre. &iquest;C&oacute;mo decirlo&hellip;? Las mujeres no son lo que m&aacute;s le gusta.
    </p><p class="article-text">
        Madame interviene en ese momento para se&ntilde;alar que est&aacute; muy feliz con la elecci&oacute;n definitiva, le explica a Holmes el int&eacute;rprete. Pero Holmes sigue defendi&eacute;ndose como puede:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No debe apresurarse. Tiene que pensar que soy ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues que hay una cosa que los ingleses hacemos incluso peor que cocinar: el <em>lovemaking.</em>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Magn&iacute;fico! No queremos sentimentalismos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y ademas tenemos una tara en mi familia: somos hemof&iacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        Intercambio de explicaciones entre el director y la bailarina.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Madame promete no ara&ntilde;arle.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es tranquilizador, pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y, en fin, abreviando la divertida escena, Holmes, acorralado, acaba asegurando que comparte los gustos de Tschaikowski y lleva vida marital con Watson, quien hasta ese momento est&aacute; disfrutando de lo lindo con las coristas del ballet. Que desaparecen de pronto sin que sepa por qu&eacute;, sustituidas inmediatamente por una hilera de sonrientes mocetones rusos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Es dudoso que Conan Doyle le hubiera permitido a su personaje dejar tan mal a sus compatriotas, diciendo que son peores en el <em>lovemaking </em>que cocinando, ni siquiera para librarse de una veterana estrella rusa del ballet. Pero en alg&uacute;n momento Holmes dej&oacute; de ser propiedad suya, y desde entonces al pobre no le han dejado descansar: aparece en infinidad de libros, pel&iacute;culas y series de televisi&oacute;n, con su propio nombre o con uno falso, en este segundo caso repartiendo gui&ntilde;os a diestro y siniestro para que se lo reconozca. Quienes le hicieron pasar tan mal rato con Madame Petrova fueron Billy Wilder y I. A. L. Diamond, en <em>La vida privada de Sherlock Holmes.</em> Siendo estadounidenses, no les preocupaba lo m&aacute;s m&iacute;nimo el descr&eacute;dito que estaban arrojando sobre las habilidades sexuales de los ingleses, descr&eacute;dito que todav&iacute;a padecen: cuando vemos esas im&aacute;genes de los hinchas brit&aacute;nicos armando mucho ruido y rompiendo cosas en los alrededores de los estadios de f&uacute;tbol, hay que recordar en su descargo que no tienen un acceso demasiado f&aacute;cil a otros entretenimientos populares por culpa del chiste de una pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Madame Petrova estaba haciendo algo que yo cre&iacute;a que siempre hac&iacute;an las mujeres: elegir la semilla. Recuerdo de ni&ntilde;o a las mujeres de casa seleccionando las lentejas en el m&aacute;rmol de la cocina, una escena que tambi&eacute;n se ve&iacute;a con frecuencia en las casas de mis compa&ntilde;eros, como comprob&eacute; varias veces sin darle ninguna importancia.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en la ficci&oacute;n aparec&iacute;a la misma actividad: en <em>La cenicienta,</em> nada menos, donde la malvada madrastra ordena a la protagonista que recoja y seleccione toda las semillas desparramadas por el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, no. Esta es una escena moderna, que le debemos al patriarcado.
    </p><p class="article-text">
        Antes las mujeres no eleg&iacute;an la semilla. Claro, mucho antes, en tiempos del matriarcado, una &eacute;poca tan remota que la informaci&oacute;n es escasa y su interpretaci&oacute;n discutida. Pero si ellas engendran y la familia se trasmite por l&iacute;nea materna, el hombre no importa nada: todos valen igual y, por tanto, las mujeres no eligen entre ellos. En tiempos de Afrodita impera la lujuria, son los dioses los que deciden por los humanos, que se reproducen sin pensar demasiado, como cualquier otra especie.
    </p><p class="article-text">
        Pero el reinado de Afrodita es desafiado por Psique, la joven que se convierte en su nuera al unirse a Eros. La furia de la vieja diosa es terrible y castiga a Psique sin piedad: tras golpearla, &laquo;mezcl&oacute; profusamente en un mismo mont&oacute;n trigo, cebada, mijo, garbanzos, lentejas y habas y le aclar&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;&mdash;Me resultas tan detestable que solo te podr&aacute;s reconciliar con tus amantes si acabas con bien un sol&iacute;cito servicio: yo misma voy a probar tu val&iacute;a: separa este mont&oacute;n desordenado de semillas y distribuye los de cada clase por separado, como es debido [&hellip;]&raquo;. El mito de Eros y Psique cuenta el momento del enfrentamiento del viejo orden y el nuevo, en el que el amor se convierte en consciente. Psique aporta la capacidad de discernir y de elegir.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n habla de los conflictos entre hermanos (entre hermanas, claro, porque las mujeres eran las que contaban: el papel del pr&iacute;ncipe en <em>La cenicienta</em> es muy secundario, parecido al de Criseida en <em>La odisea:</em> simplemente el bot&iacute;n que el protagonista adquiere), asimismo conservado en <em>La cenicienta:</em> Eros y Psique da tanto de s&iacute; que hoy se lo considera el mito por excelencia, la referencia que podr&iacute;a arrojar luz sobre las relaciones familiares del XXI, en sustituci&oacute;n del viejo Edipo que domin&oacute; el siglo pasado.
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n una imagen de la creaci&oacute;n art&iacute;stica. La primera fase de la creaci&oacute;n se parece mucho a la procreaci&oacute;n: se trata de producir elementos, sin poder controlar exactamente su apariencia y constituci&oacute;n, sin que su orden o importancia preocupen. Es el mecanismo que se estimula en las &laquo;tormentas de ideas&raquo;: deje usted salir cualquier cosa que se le ocurra, sin pensar si es buena o mala, si procede o no. Luego viene Paco Conlasrrebajas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace Paco Conlasrrebajas es editar (distinto de publicar): ordena, separa, elige. Como las mujeres en el m&aacute;rmol de la cocina antes de los perfeccionamientos industriales en el sector de la alimentaci&oacute;n, recoge las lentejas dignas de entrar al puchero y coloca las dem&aacute;s con mucho cuidado en el cubo de la basura. Sabe muy bien que el valor del cocido resultante depende tanto de lo que pone en &eacute;l como de lo que deja fuera.
    </p><p class="article-text">
        En lo que se diferencia de la procreaci&oacute;n la creaci&oacute;n art&iacute;stica es que pueden practicarla con &eacute;xito parejas del mismo sexo. Como Wilder y Diamond, por ejemplo. A prop&oacute;sito, si quiere usted ver una versi&oacute;n moderna e inteligente de <em>La cenicienta,</em> olv&iacute;dese de esa &ntilde;o&ntilde;ez de <em>Pretty Woman</em> y busque <em>La vida privada de Sherlock Holmes,</em> 20 a&ntilde;os anterior. Aqu&iacute; la rivalidad es entre hermanos hombres&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ensenan-cuentos_132_2793178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Feb 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo que enseñan los cuentos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Literatura infantil,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santander rinde homenaje a Milrazones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/milrazones-convierte_1_2952690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;El rey del cielo&#039;, editado por Milrazones."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Habrá una exposición, encuentros y jornadas que tienen el objetivo de provocar la reflexión sobre el papel de las editoriales independientes</p><p class="subtitle">El Ayuntamiento quiere poner en valor así los libros del editor Jesús Ortiz, reconocidos en 2017 a nivel nacional e internacional</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Santander divulgar&aacute; el trabajo de la editorial Milrazones, reconocida en 2017 a nivel nacional e internacional, a trav&eacute;s de diversas actividades que se suceder&aacute;n a lo largo del mes de enero y tendr&aacute;n como epicentro la Biblioteca Municipal.
    </p><p class="article-text">
        La concejala de Cultura, Miriam D&iacute;az, ha explicado que la ciudad quiere de este modo poner en valor el trabajo del editor Jes&uacute;s Ortiz y dar a conocer entre los santanderinos los libros de la editorial Milrazones y de su l&iacute;nea infantil Milratones.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha recordado la edil, The New York Times y El Pa&iacute;s se pusieron de acuerdo en 2017 y por diferentes caminos llegaron a la misma conclusi&oacute;n: Uno de los mejores libros ilustrados del a&ntilde;o fue 'El rey del cielo' de esta editorial santanderina. Adem&aacute;s, otros t&iacute;tulos editados por Milrazones como 'Barrios de colores' o 'Muac' tambi&eacute;n figuran en las listas de los mejores libros del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Las actividades comienzan este mismo lunes con la apertura de un punto especial de lectura en la Biblioteca Municipal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         Por otro lado, con la colaboraci&oacute;n de la librer&iacute;a La Vor&aacute;gine, tendr&aacute;n lugar las jornadas 'Milamores para Milrazones' que buscan dar a conocer a fondo el proyecto de la editorial santanderina y provocar la reflexi&oacute;n sobre el papel de las editoriales independientes comerciales impulsadas desde territorios como Cantabria.
    </p><p class="article-text">
        Estas jornadas comenzar&aacute;n el martes 16 de enero, cuando se inaugurar&aacute; tambi&eacute;n una exposici&oacute;n en la biblioteca con algunas de las portadas m&aacute;s llamativas de Milrazones y Milratones.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, el 18 de enero, a las 19.30 horas, est&aacute; programado un encuentro en la Biblioteca Municipal con el editor Jes&uacute;s Ortiz, empresario con profunda vocaci&oacute;n editora, socio de Icaria, creador y primer director de la Feria del Libro Independiente de Cantabria (FLIC) y considerado un referente en el universo del libro ilustrado.
    </p><p class="article-text">
        El viernes 19, la actriz colombiana afincada en Santander Gricela Asprilla convertir&aacute; el galardonado 'El rey del cielo' en un cuentacuentos para ni&ntilde;os que se desarrollar&aacute; en el Centro Cultural Doctor Madrazo.
    </p><p class="article-text">
        Las actividades se trasladar&aacute;n el mi&eacute;rcoles 24 a la Librer&iacute;a La Vor&aacute;gine, donde el tambi&eacute;n editor Javier Fern&aacute;ndez Rubio coordinar&aacute; una mesa redonda sobre la edici&oacute;n independiente profesional.
    </p><p class="article-text">
        Este programa especial de actividades terminar&aacute;n el s&aacute;bado 26 con un encuentro informal en la misma librer&iacute;a titulado 'Milrazones para un verm&uacute;'. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/milrazones-convierte_1_2952690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jan 2018 11:15:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33419" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33419" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Santander rinde homenaje a Milrazones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/72070d5a-ae9c-4c37-a473-6bf800aa38dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Santander,Cultura,Jesús Ortiz,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ellos y nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/jesus-ortiz_132_3215293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0296d339-357f-401b-a84c-33231e90ca1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ellos y nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos desprendernos a voluntad del legado evolutivo: la división entre</p><p class="subtitle">ellos</p><p class="subtitle">nosotros</p><p class="subtitle">forma parte de todos. Lo que sí podemos hacer es meter en</p><p class="subtitle">nosotros</p><p class="subtitle">a todos los que respetan a los demás y están convencidos de que cabemos todos.</p></div><p class="article-text">
        Uno puede ser forofo de un equipo de f&uacute;tbol. O de otro. O de ninguno, seg&uacute;n le venga en gana. T&iacute;picamente uno es del equipo de su pueblo, y nadie espera que justifique racionalmente esa preferencia. Incluso cient&iacute;ficos, gente obligada en su actividad diaria a explicar por qu&eacute; defiende una afirmaci&oacute;n y no la contraria, pueden amar a un equipo de f&uacute;tbol y no dar ninguna explicaci&oacute;n: todos entendemos que es un espacio aparte, este del afecto irracional, y que un f&iacute;sico hincha del Betis puede tener tanta raz&oacute;n en una disputa profesional como otro aficionado del Sevilla. Y la misma que un tercer f&iacute;sico al que no le interese el f&uacute;tbol en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Casi todo el mundo ha cambiado de novio alguna vez, con menos frecuencia de c&oacute;nyuge. Se cambia de profesi&oacute;n. Hay quien cambia de pa&iacute;s, de nacionalidad. Pero suele ocurrir que quien nace del Atl&eacute;tico de Dondecristoperdi&oacute;laboina lo siga siendo hasta su muerte, aunque a veces se haga del Bar&ccedil;a o del Madrid como segunda opci&oacute;n. Y se ofende en&eacute;rgicamente si alguien duda de su fidelidad a sus colores.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ese forofo grita que su equipo es el mejor nadie se ofende. Claro que tampoco su prestigio intelectual va a aumentar un &aacute;pice, porque no hay un razonamiento en la afirmaci&oacute;n. Lo que hay simplemente es una proclama de pertenencia a un grupo, a <em>nosotros,</em> los hinchas de este equipo, frente a <em>ellos,</em> todos los dem&aacute;s. Y normalmente no pasa nada.
    </p><p class="article-text">
        En la religi&oacute;n pasa como en el f&uacute;tbol: se puede ser forofo de una, de otra, o de ninguna. Mejor dicho, deber&iacute;a pasar, porque en algunos pa&iacute;ses (no voy a se&ntilde;alar, que est&aacute; feo) los ministros de una religi&oacute;n se meten en la ense&ntilde;anza y en los ex&aacute;menes esa religi&oacute;n cuenta como las dem&aacute;s asignaturas para el progreso del alumno. Pa&iacute;ses donde no han aceptado un acuerdo muy sencillo: no vengas a ense&ntilde;ar religi&oacute;n a mi escuela y yo no ir&eacute; a ense&ntilde;ar ciencia a tu iglesia. As&iacute; que toda la ciudadan&iacute;a sale instruida en una religi&oacute;n, la &laquo;buena&raquo; de ese pa&iacute;s. Ya quisiera un equipo de f&uacute;tbol ser designado para ense&ntilde;ar deporte en exclusiva en toda la educaci&oacute;n p&uacute;blica, cobrando por ello.
    </p><p class="article-text">
        Los hinchas de una religi&oacute;n pueden portarse como los m&aacute;s exaltados del f&uacute;tbol. Por ejemplo, el devoto andaluz que en la procesi&oacute;n de Semana Santa proclama a gritos que su Virgen &laquo;le da por culo a todas las dem&aacute;s V&iacute;rgenes&raquo;, como cuenta Ram&oacute;n J. Sender en <em>La tesis de Nancy.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y si en el intercambio entre aficiones deportivas hay a veces una batalla campal, que puede acabar muy mal, &iexcl;qu&eacute; vamos a contar de las discusiones entre hinchas de religiones distintas! Pero aunque tanto el f&uacute;tbol como la religi&oacute;n produzcan muertes, una sociedad civilizada no proh&iacute;be a ninguno de los dos, porque el origen de la violencia es otro.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol tiene poco m&aacute;s de cien a&ntilde;os, las religiones unos pocos miles. Pero la necesidad de distinguir entre <em>ellos</em> y <em>nosotros</em> tiene cientos de miles de a&ntilde;os, tantos como la evoluci&oacute;n. Grupos de humanos, y antes de hom&iacute;nidos, combat&iacute;an por recursos escasos, y era importante saber qui&eacute;n era de los nuestros y qui&eacute;n era ajeno. Y nadie pod&iacute;a sobrevivir por su cuenta, solo la protecci&oacute;n del grupo lo defend&iacute;a a uno de un entorno hostil.
    </p><p class="article-text">
        Por eso todos queremos pertenecer al grupo. Como todos los elementos evolutivos, este deseo forma parte de la naturaleza humana: podemos elegir ser futboleros, o religiosos, o no serlo; pero no podemos elegir si queremos formar parte de la manada o no; este deseo viene de serie.
    </p><p class="article-text">
        El aficionado y el religioso que proclaman su fe no hacen m&aacute;s que asegurar su pertenencia a un grupo concreto, ni m&aacute;s ni menos. Hasta ah&iacute;, no habr&iacute;a nada que objetar. Pero cuando se empieza a se&ntilde;alar: esos de ah&iacute; enfrente son malos, porque pertenecen a un grupo que no es el nuestro, la cosa se pone fea. Hay gente que necesita enemigos y los busca donde sea. Y una vez se&ntilde;alados los individuos ajenos a nuestro grupo, antes o despu&eacute;s llegar&aacute; la ocasi&oacute;n propicia para privarlos de acceso a puestos apetecibles, a suministros p&uacute;blicos, en casos extremos hasta de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Pero en todos los casos de ataque a quienes un grupo identifica como ajeno a nosotros, el principio est&aacute; en la palabra. Con la palabra se los se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana la librer&iacute;a La Vor&aacute;gine apareci&oacute; con pegatinas en las ventanas que dec&iacute;an lindezas como &laquo;Asesino de mi pueblo&raquo;. Como no vienen firmadas, no se sabe de qu&eacute; equipo es el que las pone, pero se puede comprobar con facilidad que la gente de La Vor&aacute;gine no asesina a ning&uacute;n pueblo, y defiende hasta donde puede a muchos. Servidor es uno de sus aliadxs, como llaman a quienes pagamos una modest&iacute;sima cantidad para sostener una librer&iacute;a que hospeda una reuni&oacute;n pac&iacute;fica pr&aacute;cticamente a diario, de grupos demasiado peque&ntilde;os para tener local propio. All&iacute; he asistido a presentaciones de revistas en c&aacute;ntabro, por ejemplo, a talleres de ilustraci&oacute;n infantil, a recitales de poes&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Si hay un sitio necesario en este Santander donde el viento amenaza asfixiarnos, ese es La Vor&aacute;gine, sin ninguna duda. El lunes estuve all&iacute; en una asamblea multitudinaria, ordenada y tranquila, y vi las pegatinas todav&iacute;a en las ventanas. &iquest;Qui&eacute;n con cierta edad no recuerda las amenazas a librer&iacute;as?
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Vonnegut que los ni&ntilde;os son el mensaje que Dios env&iacute;a para asegurarnos que el mundo va a seguir existiendo. Vonnegut hab&iacute;a visto demasiada muerte de humanos a manos de otros, y le quedaban demasiadas neuronas en buen estado de uso, como para tener que esforzarse en creer en la viabilidad de nuestra especie. Y necesitaba de la literatura para decirlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la l&oacute;gica del <em>ellos o nosotros</em> lleva hasta acabar con los ni&ntilde;os. Los de <em>ellos,</em> claro, pero puestos as&iacute; &iquest;c&oacute;mo no esperar que ellos est&eacute;n dispuestos a acabar con los nuestros?
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurren pocas desgracias mayores que la muerte de un hijo de tres a&ntilde;os por enfermedad o accidente. Pero las hay, estos d&iacute;as hemos visto una: perder un hijo de tres a&ntilde;os porque alguien lo mata. Estos d&iacute;as hemos visto eso y una reacci&oacute;n asombrosa: los padres de ese ni&ntilde;o, que lo saben muerto por una maldad que dice ser isl&aacute;mica, buscan a un im&aacute;n, lo abrazan, los tres lloran juntos.
    </p><p class="article-text">
        No podemos desprendernos a voluntad del legado evolutivo: la divisi&oacute;n entre <em>ellos</em> y <em>nosotros</em> forma parte de todos. Lo que s&iacute; podemos hacer es meter en <em>nosotros</em> a todos los que respetan a los dem&aacute;s y est&aacute;n convencidos de que cabemos todos. Sean del Betis o del Sevilla. Y en <em>ellos</em> a los intolerantes, a los que matan en nombre de creencias o clubes que comparten con gente perfectamente respetable.
    </p><p class="article-text">
        Que entre nosotros existan padres como los de Barcelona, que comprenden hasta lo m&aacute;s &iacute;ntimo que esta es la divisi&oacute;n correcta entre <em>ellos</em> y <em>nosotros,</em> y que su acci&oacute;n nos conmueva como lo hace, es una prueba de que podemos sobrevivir como especie. Que haya comentaristas y peri&oacute;dicos que han atacado ese abrazo de padres e im&aacute;n, o quienes amenazan a las librer&iacute;as, es una prueba de que esa supervivencia no est&aacute; garantizada: hay que luchar por ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/jesus-ortiz_132_3215293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Aug 2017 08:38:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0296d339-357f-401b-a84c-33231e90ca1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="177835" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0296d339-357f-401b-a84c-33231e90ca1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="177835" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ellos y nosotros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0296d339-357f-401b-a84c-33231e90ca1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Religión,La Vorágine,Intolerancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un lagarto resucita en Papúa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lagarto-resucita-papua_132_3292966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e750320-2b48-438d-a24e-dc37a2fb9b5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Anís del mono. Artículo de Jesús Ortiz."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mariposa agita las alas y provoca un huracán. Un lagarto resucita y nos acordamos de Wallace.</p></div><p class="article-text">
        El mercante <em>Rey Jorge IV</em> se hundi&oacute; frente al cabo de Buena Esperanza en junio de 1824, a causa de un temporal. Los n&aacute;ufragos llegaron a una playa en bote, salvando la vida aunque ninguna de sus pertenencias. La mercanc&iacute;a perdida era principalmente az&uacute;car, algod&oacute;n y clavo, pero el barco tambi&eacute;n transportaba algunos espec&iacute;menes para su estudio cient&iacute;fico, entre ellos un <em>varanus douarrha,</em> un tipo de lagarto cuyo pariente m&aacute;s conocido es el drag&oacute;n de Komodo. Un naturalista hab&iacute;a descrito la especie poco antes, pero la comunidad cient&iacute;fica nunca hab&iacute;a tenido un ejemplar que observar. Y hab&iacute;a habido sugerencias de que en realidad se trataba de <em>varanus indicus</em> o <em>varanus finschi:</em> es decir, el estatus del <em>varanus douarrha </em>como especie independiente de otras pr&oacute;ximas era bastante dudoso.
    </p><p class="article-text">
        Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1852, el barco en que Alfred Russel Wallace regresaba a Inglaterra se incendi&oacute; y hundi&oacute;, arrastrando con &eacute;l 20 cajas de espec&iacute;menes. Y no ha habido m&aacute;s ejemplares de <em>varanus douarrha</em> que observar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la opini&oacute;n dominante es que esta especie se extingui&oacute; o no existi&oacute; nunca. Hasta hace unos meses, cuando el <em>Australian Journal of Zoology</em> informa de que un zo&oacute;logo finland&eacute;s ha descubierto ejemplares de <em>varanus douarrha,</em> claramente una especie por derecho propio, en Nueva Irlanda, una isla que forma parte de Pap&uacute;a Nueva Guinea. Curiosamente, el barco en que exploraba el zo&oacute;logo tambi&eacute;n sufri&oacute; la hostilidad de los elementos y hubo de ser rescatado: como si la naturaleza tuviera un inter&eacute;s especial en ocultar a este tipo de lagarto, reaparecido tras doscientos a&ntilde;os de ser dado por muerto. La escritora cient&iacute;fica que lo cuenta, Marguerite Holloway, explica tambi&eacute;n que el t&eacute;rmino que la Taxonom&iacute;a emplea para un hecho como este es <em>resurrecci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        Me divierte la historia, que encuentro en un art&iacute;culo, en medio del dolor cotidiano que supone la lectura de prensa. El mundo es un sitio terrible y hermoso; explicar solo uno de estos dos extremos es una manera de mentir o, por lo menos, de dar explicaciones muy deficientes. Los relatos que nos llegan del mundo son terribles o hermosos, y tambi&eacute;n intrascendentes o curiosos. Los bi&oacute;logos australianos que nos cuentan del lagarto resucitado nos dicen que el hallazgo tiene mucha importancia, porque las especies end&eacute;micas de Nueva Irlanda desaparecieron hace miles de a&ntilde;os, cuando lleg&oacute; a sus costas la devastadora especie humana, y el varano podr&iacute;a ser la &uacute;nica de ellas superviviente.
    </p><p class="article-text">
        Y me llama la atenci&oacute;n que la redactora cient&iacute;fica, que se molesta en explicarnos a los profanos el significado de los t&eacute;rminos t&eacute;cnicos y sus implicaciones, mencione a Alfred Russel Wallace sin m&aacute;s detalles, suponiendo que todos sabemos qui&eacute;n es. Porque en el mundo anglosaj&oacute;n, entre gente informada no es dif&iacute;cil o&iacute;r hablar de la &laquo;teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n de Darwin y Wallace&raquo;. Con toda raz&oacute;n, como se ver&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hay un concepto en ciencia que se llama <em>lo posible adyacente,</em> formulaci&oacute;n del tambi&eacute;n bi&oacute;logo Stuart Kauffman (2002). La idea de lo posible adyacente es que cada descubrimiento nos coloca en una posici&oacute;n desde la que podremos hacer otros descubrimientos, inalcanzables previamente. Eso explica que de pronto el mismo invento aparezca en sitios no relacionados sin que exista nada parecido al plagio. &iquest;Recuerda usted el caso de Leibniz y Newton acerca del c&aacute;lculo infinitesimal? Pues algo parecido ocurri&oacute; con Wallace (1823-1913), un bi&oacute;logo m&aacute;s joven que Darwin (1809-1882). Wallace descubri&oacute; por su cuenta la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, y tuvo la ingenuidad de escribirle una carta a Darwin cont&aacute;ndoselo. Darwin ten&iacute;a la teor&iacute;a desarrollada, pero no la hab&iacute;a escrito: se asust&oacute; mucho y se puso a redactar a toda prisa <em>El origen de las especies,</em> mientras hac&iacute;a gestiones para que Wallace retrasara la publicaci&oacute;n de sus propios resultados. El bueno de Wallace tuvo que aceptar m&aacute;s o menos contento figurar como codescubridor a la sombra de su colega mayor y mucho m&aacute;s famoso. Hoy, la Sociedad Linneana otorga una medalla que llama de Darwin-Wallace, pero el segundo qued&oacute; privado de buena parte de la fama asociada al descubrimiento.
    </p><p class="article-text">
        A Espa&ntilde;a la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n lleg&oacute; asociada directamente con Darwin. Los principales propagandistas de la imagen de Charles Darwin aqu&iacute; fueron el profesor cabu&eacute;rnigo Augusto Gonz&aacute;lez de Linares y un industrial de Badalona llamado Vicente Bosch.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez de Linares obtuvo la c&aacute;tedra de Historia Natural en la Universidad de Santiago de Compostela en 1872, donde dur&oacute; hasta 1875: lo echaron precisamente por defender la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vicente Bosch tuvo m&aacute;s suerte, quiz&aacute; porque en Industria haya menos meapilas que en Educaci&oacute;n. Su <em>An&iacute;s del mono</em> prosper&oacute; comercialmente y ha seguido &laquo;destill&aacute;ndose&raquo; sin mayores problemas hasta el presente. No tenemos constancia de que el consumo del an&iacute;s haya contribuido decisivamente a la difusi&oacute;n de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, pero con seguridad ha dulcificado la imagen de uno de sus creadores.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la del otro, Alfred Russel Wallace, ha quedado casi en la oscuridad. A pesar de que ten&iacute;a su propio punto de vista sobre la evoluci&oacute;n, no siempre coincidente con el de Darwin, defendi&oacute; las teor&iacute;as de este en todo momento. Darwin a su vez lo consideraba el pensador m&aacute;s importante de su &eacute;poca en el campo evolucionista.
    </p><p class="article-text">
        Casi nos olvidamos de &eacute;l. Y entonces va un lagarto y resucita por su cuenta al otro lado del mundo. Y Alfred Russel Wallace aparece emergiendo de un naufragio: como el lagarto, siempre estuvo ah&iacute;. &iquest;Nadie se anima a ponerle su nombre a un brandy?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lagarto-resucita-papua_132_3292966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jul 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4e750320-2b48-438d-a24e-dc37a2fb9b5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="559480" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4e750320-2b48-438d-a24e-dc37a2fb9b5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="559480" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Un lagarto resucita en Papúa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4e750320-2b48-438d-a24e-dc37a2fb9b5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El médico y la emperatriz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/medico-emperatriz_132_3321956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae1642bf-acb7-41cb-8f4a-14e39da8f558_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="A los 75 años de su muerte, Viena oirá de nuevo la voz de Freud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Freud tuvo una vida sexual bastante triste, dicen sus biógrafos, que suelen omitir la probable relación con su cuñada Minna, seguramente la parte más luminosa de la misma.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&iquest;Que le duele ah&iacute;? &iexcl;Qu&eacute; va, mujer! Ya le digo yo d&oacute;nde tiene que dolerle&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        La emperatriz Wu Zetian recibe al embajador plenipotenciario de la Sociedad Psicoanal&iacute;tica Vienesa, Sigmund Freud, ante toda su corte. Con un gesto de la mano le ordena acercarse. Olfatea:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;T&uacute; fumas mucho. &iquest;Te has lavado la boca?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A veces un cigarro es solo un cigarro &mdash;se defiende d&eacute;bilmente el vien&eacute;s, mintiendo por todo lo alto: es un cigarro detr&aacute;s de otro, hasta acabar con c&aacute;ncer en la boca.
    </p><p class="article-text">
        Se encuentra un poco intimidado, mirando por el rabillo del ojo c&oacute;mo unos sirvientes se acercan con una palangana para lavarle la boca. Est&aacute; en presencia de la emperatriz de China, una mujer que &laquo;sab&iacute;a que el sexo y el poder estaban inexorablemente unidos y orden&oacute; que los funcionarios de su gobierno y dignatarios visitantes le rindieran homenaje practic&aacute;ndole cunnilingus &mdash;cuenta uno de mis informantes, citando el libro The Cradle of Erotica&mdash;. Hay pinturas que muestran a la hermosa y poderosa emperatriz de pie, con la ropa abierta mientras un noble o un diplom&aacute;tico arrodillado ante ella aplica sus labios y lengua a su real mont&iacute;culo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta escena se repiti&oacute; cientos de veces, porque la emperatriz gobern&oacute; muchas d&eacute;cadas que se cuentan entre las m&aacute;s pr&oacute;speras de la historia china. Wu Zetian era una mujer inteligente y culta, que aprendi&oacute; a leer y escribir escondi&eacute;ndose detr&aacute;s de las cortinas mientras sus hermanos recib&iacute;an clase: a las mujeres no se las ense&ntilde;aba. La escena descrita indica claramente que no buscaba placer en esas sesiones oficiales: hubo encargados de proporcion&aacute;rselo en otros momentos, con m&aacute;s tranquilidad y sin espectadores, hasta el final de su larga vida. No, la escena es muy formal, protocolaria, y probablemente su finalidad fuera &uacute;nicamente indicar c&oacute;mo debe tratarse a las mujeres, adem&aacute;s de a ella misma.
    </p><p class="article-text">
        Y Sigmund Freud, uno de los hombres que m&aacute;s ha contribuido a la configuraci&oacute;n del pensamiento occidental del siglo XX, ten&iacute;a razones para estar intimidado ante la poderosa mujer. Porque no parece que entendiera mucho a las mujeres, una de sus frases m&aacute;s famosas es una pregunta: &iquest;qu&eacute; quieren las mujeres? Viniendo del inventor de un m&eacute;todo de tratamiento que se basa sobre todo en escuchar lo que dice el paciente, es una pregunta ciertamente curiosa: para saber qu&eacute; quiere alguien, lo m&aacute;s directo es pregunt&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        Claro que para obtener una respuesta valiosa deben cumplirse dos condiciones. La segunda es que la persona interrogada tenga libertad de expresi&oacute;n, que cualquiera sea la contestaci&oacute;n no pueda implicar castigo o menosprecio para quien la da.
    </p><p class="article-text">
        La primera, y m&aacute;s importante, condici&oacute;n es que haya tenido la oportunidad de explorar, de averiguarlo por s&iacute; misma, sin que esa exploraci&oacute;n tampoco sea castigada o mal vista.
    </p><p class="article-text">
        Wu Zetian ten&iacute;a un poder inmenso, ella ocupaba la posici&oacute;n de repartir castigos o desprecios. Por eso Freud ten&iacute;a razones para estar intimidado. Bueno, hubiera tenido razones, quiero decir, porque esta entrevista no se produjo. Freud nunca viaj&oacute; a China ni al siglo VII, donde viv&iacute;a la emperatriz. La visita de Freud me la he inventado, lo confieso. Pero eso no es nada al lado de las cosas que inventaba &eacute;l: por ejemplo, que las mujeres ten&iacute;an dos tipos de orgasmos. Unos, clitoridianos, infantiles, a los que deb&iacute;an renunciar en favor de los adultos, vaginales.
    </p><p class="article-text">
        Freud tuvo una vida sexual bastante triste, dicen sus bi&oacute;grafos, que suelen omitir la probable relaci&oacute;n con su cu&ntilde;ada Minna, seguramente la parte m&aacute;s luminosa de la misma. Pero, hombre, &iexcl;era m&eacute;dico! Para finales del XIX la Fisiolog&iacute;a hab&iacute;a establecido sin sombra de duda que es en el cl&iacute;toris donde se concentran las terminaciones nerviosas, no en la vagina. &iquest;Por qu&eacute; empecinarse en defender una teor&iacute;a que no ten&iacute;a soporte fisiol&oacute;gico alguno? 
    </p><p class="article-text">
        Si el m&eacute;dico vien&eacute;s es responsable de lo que dijo, los dem&aacute;s, la civilizaci&oacute;n entera, lo somos de darlo por bueno sin m&aacute;s. La Fisiolog&iacute;a no es una ciencia secreta y las mujeres saben hablar. No dejarles hacerlo o no escucharlas, en el asunto que nos ocupa, es una forma particularmente est&uacute;pida de escamotear felicidad a un n&uacute;mero enorme de personas, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sigmund Freud hubiera ganado mucho entrevist&aacute;ndose con la emperatriz china. Y todos nosotros en consecuencia. La emperatriz fue una excepci&oacute;n: antes de ella, y despu&eacute;s, no hubo m&aacute;s que hombres ocupando la plaza. Una l&aacute;stima; si una sucesi&oacute;n de emperatrices hubiera mantenido hasta hoy la etiqueta de Wu en las recepciones, probablemente ahora mismo las mujeres, y quienes las queremos, ser&iacute;amos bastante m&aacute;s felices.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, quiz&aacute;s a Federico Trillo no le hubiera hecho tanta ilusi&oacute;n ser embajador en Londres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/medico-emperatriz_132_3321956.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ae1642bf-acb7-41cb-8f4a-14e39da8f558_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="147009" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ae1642bf-acb7-41cb-8f4a-14e39da8f558_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="147009" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El médico y la emperatriz]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ae1642bf-acb7-41cb-8f4a-14e39da8f558_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Steinbeck, mentiras y faltas de ortografía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/steinbeck-mentiras-faltas-ortografia_132_3463985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca7c32d6-2f08-48e5-9389-7e251af7afe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Steinbeck, mentiras y faltas de ortografía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si nosotros somos culpables, o excelsos, ¿pueden nuestras herramientas ser inocentes, o torpes?</p></div><p class="article-text">
        &laquo;Perdone las faltas de ortograf&iacute;a, pero es que le escribo con l&aacute;piz&raquo;. As&iacute; terminaban las cartas de un pol&iacute;tico espa&ntilde;ol conocido de Ram&oacute;n P&eacute;rez de Ayala (lo cuenta en Viaje entretenido al pa&iacute;s del ocio). Sospecho que los razonamientos de nuestros pol&iacute;ticos no han mejorado sensiblemente con el tiempo. Pero, tras la sonrisa por el evidente absurdo, hay un punto de simpat&iacute;a por la frase: muchos creemos que hay bastante relaci&oacute;n entre la herramienta con que se escribe y qu&eacute;, y c&oacute;mo, resulta.
    </p><p class="article-text">
        Por no hablar de la impresi&oacute;n que causa. Piense en su m&eacute;dico. Va usted a la consulta y, tras los pre&aacute;mbulos necesarios, habitualmente exploraci&oacute;n y cuestionario (si le explora y no le hace preguntas es que se ha equivocado usted y ha ido al veterinario), el hombre se coloca frente al teclado y le prepara la receta en el ordenador. Lo ve con el ce&ntilde;o fruncido, buscando implacable la letra exacta, escondida, la muy cobarde, entre una multitud de teclas del mismo color y forma. Cuando al fin la divisa, la cara del doctor se ilumina y corre a arponearla con el &iacute;ndice m&aacute;s pr&oacute;ximo, antes de que se mueva y se esconda otra vez. De nuevo el ce&ntilde;o fruncido, &iexcl;a por la siguiente!, y repite el procedimiento hasta que lo da por acabado, pulsa la orden de impresi&oacute;n y, satisfecho, le entrega un papel con el producto del esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        En mi humilde opini&oacute;n, el prestigio de los m&eacute;dicos empez&oacute; a decaer el d&iacute;a que les pusieron ordenadores para trabajar. Seis a&ntilde;os de carrera (&iexcl;uno m&aacute;s que los mism&iacute;simos ingenieros de caminos!) para lograr aprender una escritura indescifrable, que los profanos llev&aacute;bamos hasta la botica con el mismo respeto con que los aldeanos de Divinas palabras escuchaban el lat&iacute;n sagrado. El farmac&eacute;utico hab&iacute;a empleado a su vez cinco esforzados a&ntilde;os de Universidad para aprender a entenderla. Gracias a esta preparaci&oacute;n pod&iacute;a desentra&ntilde;ar el misterioso mensaje sobre la marcha, darse la vuelta, abrir el caj&oacute;n exacto y servirnos la medicina precisa sin sombra de duda, y por un precio absolutamente justificado por tanto esfuerzo e inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y ahora? Pues ahora uno sale de la consulta con una receta donde se lee con toda claridad, sin necesidad de boticario versado en escritura: &laquo;Primper&aacute;n antes de cada comida&raquo;. Toda la pericia del galeno en el manejo del bol&iacute;grafo o la pluma desperdiciada por el ordenador. Una profesi&oacute;n como esa, tan aficionada desde antiguo a la escritura (recu&eacute;rdese a Conan Doyle, que escrib&iacute;a sobre Sherlock Holmes en la consulta, o a Sigmund Freud, candidato al Nobel de Literatura en su d&iacute;a), a los pies de los caballos a cuenta del supuesto progreso.
    </p><p class="article-text">
        Puede que los doctores hayan abandonado la escritura manual, pero el resto del mundo no se ha rendido. La marca Bic vende catorce millones de bol&iacute;grafos al d&iacute;a. Y acerca de los l&aacute;pices corren r&iacute;os de tinta cotidianamente. El pasado 30 de marzo fue el D&iacute;a Nacional del L&aacute;piz&hellip; en Estados Unidos, de donde nos viene la moda de los ordenadores.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos importan l&aacute;pices como locos, adem&aacute;s de producir ellos mismos cantidades ingentes. Los traen de Jap&oacute;n, y de otros pa&iacute;ses. Eso s&iacute;, los mejores l&aacute;pices japoneses se hacen con madera de cedro de incienso de California, considerada la mejor un&aacute;nimemente. Con arcilla alemana. Y con grafito chino: el capitalismo hoy permite estas cosas. Con todo este cuidado, los l&aacute;pices japoneses son los mejores del mundo, pero no los m&aacute;s caros, que son los suizos.
    </p><p class="article-text">
        Si los l&aacute;pices mejores son japoneses, y los m&aacute;s caros suizos, &iquest;qu&eacute; gloria puede quedarles a los yanquis? Los yanquis hacen los l&aacute;pices m&aacute;s cargados de literatura del mundo. Sin discusi&oacute;n. Han contribuido a ello Vladimir Nabokov, Ernest Hemingway, los guionistas de Hollywood&hellip; pero sobre todo John Steinbeck, Nobel de Literatura en 1962.
    </p><p class="article-text">
        Parece que Steinbeck no quer&iacute;a dejar informaci&oacute;n a sus posibles bi&oacute;grafos sobre su modo de trabajar, pero el tema era tan importante para &eacute;l que escrib&iacute;a sobre ello con frecuencia y detalle. Sabemos que le gustaba el papel rayado de los libros de contabilidad, pero que le molestaban los propios libros, as&iacute; que arrancaba las hojas. Su mujer pasaba a m&aacute;quina lo que &eacute;l escrib&iacute;a a l&aacute;piz, seg&uacute;n un ritual que se ha hecho famoso: empezaba el d&iacute;a afilando 24 l&aacute;pices, que iba usando uno tras otro hasta que todos precisaban atenci&oacute;n de nuevo. Momento en que dejaba de escribir y los afilaba todos, pasando un dedo sobre las puntas para asegurarse de que los hab&iacute;a dejado con la misma longitud. Volv&iacute;a a escribir, repitiendo todo el ciclo. Cuando los sucesivos afilados hab&iacute;an reducido cada l&aacute;piz a la mitad aproximadamente de su longitud original, los descartaba en beneficio de sus hijos. As&iacute; que uno de ellos, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=4uScnDJvGpU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas</a>, nos dice que tuvo l&aacute;pices toda su vida. No sorprende, porque aseguran que su padre necesit&oacute; 300 para Al este del Ed&eacute;n, y 60 cada d&iacute;a que pas&oacute; escribiendo <a href="http://www.thepalimpsest.co.uk/2009/11/perfect-pencil-john-steinbeck-blackwing.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las uvas de la ira y Los arrabales de Cannery</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Steinbeck mostr&oacute; predilecci&oacute;n por tres modelos de l&aacute;piz que con el tiempo dejaron de fabricarse. Hoy se cotizan a cientos de d&oacute;lares por docena, como si adem&aacute;s de grafito y arcilla vinieran provistos de inspiraci&oacute;n y estilo. (&laquo;Perdone que haya ganado el Nobel de Literatura, pero es que escribo con l&aacute;piz&raquo;). Y a partir de la imagen de estos elegidos y de los recuerdos de Thomas Steinbeck se fabrican en Estados Unidos los lapiceros m&aacute;s elegantes hoy d&iacute;a, m&aacute;s caros que sus hermanos japoneses. De los tres modelos, uno, el Mongol 480 n.&ordm; 2 redondo de 3/8 de pulgada, se sigui&oacute; fabricando bastante tiempo, aunque con distintos apellidos por las sucesivas compras de las f&aacute;bricas. He conseguido una partida a un precio muy razonable, de la &uacute;ltima hornada, que se preparaba en Venezuela. Por si fuera cierto que vienen cargados de inspiraci&oacute;n y estilo.
    </p><p class="article-text">
        No me sorprender&iacute;a. No s&eacute; si los l&aacute;pices reparten m&aacute;s faltas de ortograf&iacute;a que otras herramientas, como afirmaba el pol&iacute;tico de Ayala, pero estoy seguro de que vienen repletos de mentiras, al fin y al cabo la materia prima del escritor de ficci&oacute;n. Los l&aacute;pices pueden decir mentiras hasta sin escribir. &iquest;Que no puede ser? Pues oigan la historia que me contaron hace a&ntilde;os, cuando viv&iacute;a en una populosa casa del barrio chino de Barcelona. En uno de los pisos un hombre se viste con cara de preocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y ahora, &iquest;qu&eacute; le digo a mi mujer?
    </p><p class="article-text">
        La muchacha que est&aacute; a su lado le pone un l&aacute;piz en la oreja y le empuja suavemente hacia la puerta:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Dile la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Conque el hombre sube un par de pisos, entra en el suyo y le cuenta a su mujer:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ver&aacute;s, Maruja, volv&iacute;a de tirar la basura cuando en el rellano me he encontrado a la del tercero. Se abre la bata y debajo no llevaba nada, me ha dicho que pasara y hemos estado follando hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Que has estado&hellip;! Pero, &iquest;t&uacute; te crees que yo me chupo el dedo? &iexcl;Desgraciado! &mdash;le arrea un sopapo que manda al l&aacute;piz al otro lado del cuarto&mdash; &iexcl;De donde t&uacute; vienes es del bingo!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/steinbeck-mentiras-faltas-ortografia_132_3463985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca7c32d6-2f08-48e5-9389-7e251af7afe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="680929" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca7c32d6-2f08-48e5-9389-7e251af7afe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="680929" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Steinbeck, mentiras y faltas de ortografía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca7c32d6-2f08-48e5-9389-7e251af7afe3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atiza Pereira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/atiza-pereira_132_3495942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3738b447-1d63-4d4d-b116-9c57987a7bac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El efecto de lucha o huida afecta al cerebro: el pensamiento se hace mucho más rápido para poder tomar decisiones con prontitud en una situación velozmente cambiante.</p></div><p class="article-text">
        Apenas se le ve, pero se oyen sus gemidos urgentes, ahogados, mientras le ahogan tranquila, despaciosamente. Es una imagen de una pel&iacute;cula estadounidense que daban en la tele el s&aacute;bado por la noche, sobre la localizaci&oacute;n y asesinato de Bin Laden. En el trozo que vi aparec&iacute;an en segundo plano las torturas a que eran sometidos los detenidos para obtener informaci&oacute;n. Era necesario mostrarlas, aunque fuera de refil&oacute;n, para que comprendi&eacute;ramos la tensi&oacute;n a que se ve&iacute;an sometidos los interrogadores yanquis, principalmente una chica muy mona y un chico muy apuesto, h&eacute;roes de la pel&iacute;cula, que se ve&iacute;an desmoralizados cuando sus esfuerzos no lograban avances y <em>se quemaban,</em> esa cosa que le pasa a mucha gente cuando su trabajo cotidiano es aburrido e intranscendente.
    </p><p class="article-text">
        No vi mucho de la pel&iacute;cula porque ten&iacute;a otras cosas que hacer. Y porque no cre&iacute;a que fuera a ense&ntilde;arme nada nuevo: la verdad es que he pensado varias veces en el estr&eacute;s a que se ven sometidos los interrogadores, polic&iacute;as o militares. Y por una tercera raz&oacute;n: porque las escenas de torturas no es que hieran mi sensibilidad, como piadosamente advierten las televisiones, es que me sacan de quicio. Qu&eacute; le vamos a hacer, flojucho que es uno.
    </p><p class="article-text">
        Pero la evoluci&oacute;n nos ha hecho animales simp&aacute;ticos, que reflejamos y compartimos en alguna medida las emociones de nuestros cong&eacute;neres.
    </p><p class="article-text">
        La misma evoluci&oacute;n que nos ha dotado del mecanismo llamado de lucha o huida, que se pone en marcha cuando nos sentimos amenazados. La respuesta es igual si el peligro proviene de un terremoto, un tigre u otro humano: nuestras gl&aacute;ndulas suprarrenales, siguiendo &oacute;rdenes del hipot&aacute;lamo, liberan adrenalina y cortisol en el torrente sangu&iacute;neo. El resultado inmediato es que el coraz&oacute;n se pone a correr sin freno, la respiraci&oacute;n tambi&eacute;n se acelera, la sangre se espesa y se dirige hacia los grandes m&uacute;sculos&hellip; es decir, el cuerpo se prepara para la acci&oacute;n f&iacute;sica necesaria: pelear o salir corriendo. Con una intensidad que la simple voluntad no puede alcanzar: en la situaci&oacute;n de lucha o huida todo el mundo puede lograr haza&ntilde;as f&iacute;sicas que no hay modo de repetir fuera de ella.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de lucha o huida tambi&eacute;n afecta al cerebro: el pensamiento se hace mucho m&aacute;s r&aacute;pido para poder tomar decisiones con prontitud en una situaci&oacute;n velozmente cambiante.
    </p><p class="article-text">
        Pero si uno est&aacute; sentado en una silla con las manos esposadas por detr&aacute;s del respaldo no puede ni pelear ni huir. Puede pensar. No bien, porque las condiciones no son precisamente &oacute;ptimas, pero s&iacute; mucho. Puede uno atender varias cosas, con un cerebro puesto al m&aacute;ximo de su potencia. Responder las preguntas del interrogador y a la vez imaginar una novela, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Una novela que nunca escribir&aacute;. Por una sencilla raz&oacute;n: el efecto de lucha o huida potencia muchos mecanismos a costa de anular otros, no necesarios en la urgencia del momento. Como digerir. O reproducirse. O&hellip; recordar. El cerebro del humano en tensi&oacute;n est&aacute; muy activado para tomar decisiones imprescindibles para resolver la situaci&oacute;n presente, pero guardar recuerdos para el futuro no es esencial cuando lo urgente es arregl&aacute;rselas para que pueda haber futuro. Cualquier futuro.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que las novelas que uno imagina en el cuarto de interrogatorios no sobreviven. Pero pueden quedar recuerdos muy n&iacute;tidos mezclados con otros nebulosos y con ratos en blanco. Tengo de los tres de mi paso por una comisar&iacute;a, hace ya bastante. Recuerdo muy bien a uno de mis interrogadores. Unas semanas antes, en la celebraci&oacute;n de san Jos&eacute; Obrero, nombre oficial entonces del Primero de Mayo, militantes del FRAP hab&iacute;an matado a un <em>social</em> (polic&iacute;a de la Brigada Pol&iacute;tico-Social). La gente detenida ese d&iacute;a tuvo que ser protegida en los calabozos de la Direcci&oacute;n General de Seguridad (DGS) por los miembros de la Polic&iacute;a Armada encargados de su custodia del intento de linchamiento por parte de los compa&ntilde;eros de la Pol&iacute;tico-Social. Se cuenta que el mismo ministro de Gobernaci&oacute;n, Garicano Go&ntilde;i, tuvo que bajar a calmar los &aacute;nimos.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, en nuestra casa, al detenernos, la polic&iacute;a hab&iacute;a intervenido tres panfletos y uno de ellos se refer&iacute;a a estos sucesos. El art&iacute;culo empezaba: &laquo;Ante la ejecuci&oacute;n de un polic&iacute;a el pasado 1 de mayo&hellip;&raquo;. El polic&iacute;a que me interrogaba tra&iacute;a el panfleto en la mano, ley&oacute; exactamente ese trozo, me mir&oacute; y pregunt&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;T&uacute; est&aacute;s de acuerdo con esto?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a contestar? Sobre todo imaginando que la respuesta equivocada pod&iacute;a desencadenar el infierno. Si dec&iacute;a que s&iacute;, malo: se entender&iacute;a que estaba de acuerdo con que se matara al polic&iacute;a. Pero decir que no era dar por bueno el t&eacute;rmino <em>ejecuci&oacute;n,</em> lo cual parece otorgar cierta justicia a la acci&oacute;n. La frase, en todo caso, estaba incompleta, e intent&eacute; agarrarme a eso.
    </p><p class="article-text">
        El polic&iacute;a era delgado, llevaba un terno gris marengo con corbata a juego. Me interrogaba un dandi. Supuse que vestido as&iacute; no ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de hacer el trabajo duro. Y acert&eacute;, el &uacute;nico contacto que tuve con &eacute;l fue breve y mediante la puntera de sus zapatos Oxford. Hasta las gafas de sol, elemento imprescindible del uniforme de un polic&iacute;a secreta, eran m&aacute;s elegantes que las de sus compa&ntilde;eros, y menos opacas: pod&iacute;a ver sus ojos despectivos y fr&iacute;os cuando los levantaba del papel en el que ley&oacute; por segunda vez la frase de marras, deteni&eacute;ndose exactamente en el mismo punto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;T&uacute; est&aacute;s de acuerdo con esto? &mdash;volvi&oacute; a preguntar.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hombre &mdash;intentando encontrar una respuesta aceptable desesperadamente&mdash;, es que esa frase que me dice usted no tiene verbo. Hace falta un verbo para saber&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; cay&oacute; la primera patada. &laquo;Bienaventurados los que sufren por causa de la gram&aacute;tica&hellip;&raquo;, pens&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; a ver a este polic&iacute;a en la DGS, d&iacute;as despu&eacute;s, cuando me sub&iacute;an de los calabozos del s&oacute;tano al cuarto de interrogatorios, tambi&eacute;n con las manos esposadas a la espalda. Entre ambos encuentros hab&iacute;a averiguado que el dandi se apellidaba Pereira. F&aacute;cil de identificar: el suyo era el &uacute;nico terno gris marengo de la comisar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la DGS hab&iacute;a polic&iacute;as encargados de asegurarse de que comi&eacute;ramos la bazofia que nos daban. Era sabidur&iacute;a de torturables, compartida con los comunes, que tras 24 horas de ayuno el primer le&ntilde;azo te enviaba a so&ntilde;ar con los angelitos. Y arrearle a un tipo es mucho menos divertido si est&aacute; inconsciente, &iexcl;d&oacute;nde vas a comparar! En el comedor nos juntaban a todos los prisioneros, cada d&iacute;a distintos. Recuerdo con nitidez una de las comidas, cuando los guardias amenazaban a uno que se negaba a comer: se hab&iacute;a tragado un reloj de pulsera con la esperanza de que le llevaran a la casa de socorro en vez de al cuarto de interrogatorios.
    </p><p class="article-text">
        Mi paso por los cuartos de interrogatorio fue comparativamente benigno. No se puede calificar de tortura a un par de guantazos y unas patadas: hacerlo ser&iacute;a un insulto a los compa&ntilde;eros que soportaron lo que sabemos. Pero hay una cosa que compart&iacute; con ellos y que las pel&iacute;culas, por expl&iacute;citas que sean, no muestran: el aislamiento y las sensaciones que produce. La comisar&iacute;a era un edificio moderno, barato. El edificio de la DGS, ahora Comunidad de Madrid, tiene unos muros imponentes. Pero en ambos casos t&uacute; sientes implacablemente que nadie sabe que est&aacute;s all&iacute;, que est&aacute;s rodeado de enemigos que pueden hacer lo que quieran contigo. Y que incluso en el caso de alguien se enterara alguna vez de lo que all&iacute; pasa, hay un enorme aparato administrativo, m&eacute;dico, judicial y period&iacute;stico, perfectamente entrenado para justificarlo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no puedo ver las pel&iacute;culas de torturas, porque veo sin poder evitarlo lo que la pantalla no muestra. Por eso el s&aacute;bado pasado me desentend&iacute; de las desventuras de los heroicos interrogadores estadounidenses. Por eso y porque, como les dec&iacute;a, no iban a contarme nada nuevo: he pensado muchas veces en el estr&eacute;s a que deben verse sometidos los probos funcionarios encargados de los interrogatorios. He imaginado a Pereira llegando a casa esa noche, cansado pero satisfecho del deber cumplido. Su mujer le pregunta qu&eacute; tal le ha ido el d&iacute;a. Sostiene ahora Pereira en la mano un whisky con hielo, que hace tintinear antes de dar un trago y responder:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Uf! Terrible, como siempre. Imag&iacute;nate que hoy &iexcl;hasta hab&iacute;a uno que se las daba de gram&aacute;tico!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/atiza-pereira_132_3495942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Mar 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3738b447-1d63-4d4d-b116-9c57987a7bac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243467" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3738b447-1d63-4d4d-b116-9c57987a7bac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243467" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Atiza Pereira]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3738b447-1d63-4d4d-b116-9c57987a7bac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Torturas,Osama Bin Laden,Franquismo,Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay que temer al cambio (climático)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/temer-cambio-climatico_132_3576242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c445c2d-4548-4f45-b06d-3ae59c82f769_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la calle del Sol, una parte bastante alta de Santander, en el balcón de un tercero cuelga un salvavidas: hay que hacer algo para que la gente no viva con tanto miedo.</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; f&aacute;cil es propagar mentiras y que la gente se las crea. En el fondo de todo est&aacute; el negocio inmobiliario, &iexcl;si lo sabr&eacute; yo!, pero son capaces de contar cualquier cosa para ocultarlo.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, las ballenas. Todos hemos visto ballenas, &iquest;verdad? esos animalitos, bueno, animalazos, que tienen forma de pez, aletas de pez, cola de pez, viven en el agua como los peces&hellip; oiga, igual es que son peces. &iexcl;Pues no, se&ntilde;or! Vienen los cient&iacute;ficos y dicen que son mam&iacute;feros, como los monos. A ver, &iquest;a qu&eacute; se parece m&aacute;s una ballena, a una merluza o a un mono? Est&aacute; claro, &iquest;no? Pues nada que hacer: mam&iacute;feros, dicen los t&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        De puro ignorantes. Porque adem&aacute;s de mirar podr&iacute;an leer. El escritor m&aacute;s grande de Am&eacute;rica es Mark Twain, que escribi&oacute; la novela m&aacute;s grande de Am&eacute;rica. Mark Twain era piloto, sub&iacute;a y bajaba por el r&iacute;o Misisipi con su barco. Un d&iacute;a lleg&oacute; a la desembocadura, Nantucket, carg&oacute; vinagre hasta los topes y sali&oacute; a la mar a pescar ballenas. Estuvo cuatro o cinco a&ntilde;os seguidos pescando ballenas y poni&eacute;ndolas en vinagre para que se conservaran, como los boquerones, y cuando volvi&oacute; escribi&oacute; un libro cont&aacute;ndolo todo, que es la mejor novela de Am&eacute;rica, <em>Moby Diz.</em> Pues bien, en ese libro dedica un mont&oacute;n de p&aacute;ginas a explicar la vida y milagros de los peces que pescaba, es decir, de las ballenas. Y siempre, siempre, se refiere a ellas como a peces. &iquest;Los cient&iacute;ficos no han le&iacute;do la mejor novela de Am&eacute;rica?
    </p><p class="article-text">
        Pues no deben haberla le&iacute;do, o es que les da igual. Ellos decidieron que las ballenas eran mam&iacute;feros el d&iacute;a que lleg&oacute; la primera a Londres, destinada al Museo del Pescado de Inglaterra. Pero cuando el director del museo la vio, se ech&oacute; las manos a la cabeza: &iexcl;Eso no entra en mi museo! Y estaba all&iacute;, que se hab&iacute;a acercado para fisgar, el director del Museo de los Mam&iacute;feros de Inglaterra, que era un ave, y sobre la marcha dijo que en su museo s&iacute; cab&iacute;a, as&iacute; que el cami&oacute;n fue a su museo y all&iacute; la metieron, y desde entonces las ballenas son mam&iacute;feros, para justificarlo. &iquest;Lo ven? Un asunto inmobiliario, el tama&ntilde;o de un edificio. Lo s&eacute; por Ivanka, que fue a cenar con el hijo del embajador brit&aacute;nico y se lo cont&oacute; todo.
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute; bien saberlo, porque as&iacute; se explican mejor otras mentiras que los cient&iacute;ficos cuentan con la misma tranquilidad. Por ejemplo, toda esa mandanga del cambio clim&aacute;tico. Que se est&aacute;n derritiendo los casquetes polares, dicen, y por eso el nivel del mar subir&aacute; varios metros. Ya. Los que se derriten son ellos recordando los que les echaban a las chirl&iacute;ders durante los cuatro o cinco a&ntilde;os que pasaron en la universidad para poder llamarse cient&iacute;ficos. &iexcl;Vas a compararlos con los que se tir&oacute; Mark Twain pescando ballenas, en medio del mar, sin apearse! Esa es la manera de adquirir un conocimiento respetable, y no andar con las chirl&iacute;ders arriba y abajo. Que esto yo tambi&eacute;n lo hice, ojo, no voy a decir una cosa por otra. Pero eso no justifica que me ponga a mentir como hacen ellos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; querr&iacute;an los cient&iacute;ficos mentir sobre el cambio clim&aacute;tico? Pues, ya les digo, por razones inmobiliarias. Porque los chalets en la costa son car&iacute;simos. Son car&iacute;simos porque todo el mundo quiere vivir all&iacute; y hay que darles una pasta a alcaldes, presidentes de comisi&oacute;n, etc., para que te dejen edificarlos. Pero si convences a todo el mundo de que el nivel del mar va a subir ocho o diez metros en cinco a&ntilde;os&hellip; &iexcl;los chalets en primera l&iacute;nea de costa se vender&iacute;an por cuatro cuartos! Claro que solo los comprar&iacute;an los presuntos ignorantes que no saben que el mar se los va a tragar&hellip; &iquest;adivinan qui&eacute;nes? Justo, los que han inventado la trola: los cient&iacute;ficos. Que no es una trola inocente para pasar el rato, no: tiene consecuencias sobre la vida de la gente. A esto t&eacute;cnicamente se lo llama &laquo;manipulaci&oacute;n para alterar el precio de las cosas&raquo;, y es delito.
    </p><p class="article-text">
        Hay que salir al paso de sus mentiras. En primer lugar, porque la primera l&iacute;nea de costa puede llenarse de indeseables, ignorantes con un t&iacute;tulo de doctor en algo en el bolsillo, pero que no han le&iacute;do a Mark Twain ni tienen el menor respeto por la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo porque, si no se les para, se crecen y las van diciendo m&aacute;s gordas cada vez. F&iacute;jense, primero las ballenas y luego el cambio clim&aacute;tico. T&uacute; miras para otro lado porque eres una persona pac&iacute;fica, para no entrar en discusi&oacute;n, y te preparan la siguiente. Estos no tienen l&iacute;mite: cualquier d&iacute;a nos salen con que la Tierra es redonda. Y la gente se lo creer&aacute;, por sorprendente que parezca. Porque es muy f&aacute;cil propagar mentiras invocando la ciencia. Como si los cient&iacute;ficos fueran almas puras sin ning&uacute;n inter&eacute;s material.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se preocupen demasiado: esta vez los vamos a detener. Aqu&iacute; estoy yo para eso, que de inmobiliaria s&eacute; un rato. Al pr&oacute;ximo periodista o cient&iacute;fico que diga que se derrite el hielo de los polos le acusamos de manipulaci&oacute;n para alterar el precio de las cosas y lo metemos donde tiene que estar: en la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a decir la verdad bien alto y quedar&aacute; todo muy claro. Como que me llamo Donald Trump.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/temer-cambio-climatico_132_3576242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4c445c2d-4548-4f45-b06d-3ae59c82f769_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="201509" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4c445c2d-4548-4f45-b06d-3ae59c82f769_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="201509" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[No hay que temer al cambio (climático)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4c445c2d-4548-4f45-b06d-3ae59c82f769_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Donald Trump,Ballenas,Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No mires atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mires_132_3695438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que dicen los mitos no está siempre claro. Pero son mitos porque han sobrevivido a milenios de erosión, con mucha más integridad que los monumentos materiales. Igual es por algo…</p></div><p class="article-text">
        Orfeo fue marinero en el Argos, como todo el mundo sabe, y cuando sus compa&ntilde;eros desfallec&iacute;an tocaba la lira y las fuerzas regresaban a los remeros. Si surg&iacute;a una disputa a bordo, Orfeo tocaba y la armon&iacute;a se restablec&iacute;a. Cuando a los viajeros lleg&oacute; el canto de las sirenas y viraron hacia su perdici&oacute;n, v&iacute;ctimas de la fatal atracci&oacute;n, de nuevo Orfeo tir&oacute; de lira, sobrepuso su m&uacute;sica al canto de las sirenas y los marineros recobraron su sentido y la nave su rumbo. Un arte con tanto poder le dio a Orfeo la confianza necesaria para descender al infierno, a rescatar a su amada Eur&iacute;dice, a la que hab&iacute;a llevado all&iacute; una picadura de serpiente al poco de casarse ambos. Nadie se hab&iacute;a atrevido a tanto jam&aacute;s, pero &eacute;l lo hizo y al o&iacute;r su lira &laquo;la inmensa multitud qued&oacute; presa del encanto, paralizada. El Cancerbero baj&oacute; la guar&shy;dia, la rueda de Ixi&oacute;n se detuvo, S&iacute;sifo se sent&oacute; a descansar sobre su piedra, T&aacute;ntalo olvid&oacute; su sed; los rostros de esas diosas terribles, las Furias, se humedecieron con l&aacute;grimas por primera vez. Hasta el soberano del Hades se acerc&oacute; a escucharlo con su reina&raquo;. Plut&oacute;n se conmovi&oacute; al extremo de derramar l&aacute;grimas de hierro, y no tuvo m&aacute;s remedio que conceder el deseo de Orfeo. Permiti&oacute; que su amada volviera al mundo de los vivos, pero con una condici&oacute;n: Orfeo no podr&iacute;a volverse a mirar a Eur&iacute;dice, que caminaba tras &eacute;l, hasta llegar afuera. Emprendieron la subida, Orfeo dominando las ganas de volverse a mirar, hasta que lleg&oacute; a la luz del d&iacute;a. Entonces, content&iacute;simo, se volvi&oacute; hacia su amada&hellip; pero era demasiado pronto, ella no hab&iacute;a salido a&uacute;n de la oscuridad. La vio en la penumbra, extendi&oacute; los brazos&hellip; y ella desapareci&oacute;, de regreso al Hades.
    </p><p class="article-text">
        A esta historia se la ha relacionado muchas veces con la b&iacute;blica de la mujer de Lot, convertida en poste de sal al huir de Sodoma (G&eacute;n. 19:17, 26). Pero, &iquest;por qu&eacute; se los relaciona? Ambos relatos son distintos en todo, situaci&oacute;n, personajes&hellip; Bueno, en todo, menos en una cosa: la prohibici&oacute;n de volver la vista atr&aacute;s, su violaci&oacute;n y el castigo subsiguiente.
    </p><p class="article-text">
        Cuando culturas muy distintas, o relatos muy distantes, contienen elementos comunes, es porque el mensaje que esa repetici&oacute;n trasmite es muy antiguo, primordial. No se trata de que recuerdes no mirar atr&aacute;s si alguna vez rescatas a tu amante del Hades, o si tienes que huir de una ciudad. Se trata de que no mires atr&aacute;s (o, lo que es lo mismo, de que mires adelante) de un modo m&aacute;s profundo. Y es necesario decirlo porque lo que hay adelante te inspira una repugnancia inmensa y preferir&iacute;as volver, invertir el sentido de la marcha. &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s repugnancia nos causa?
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Jung que los pacientes que acud&iacute;an a consulta ten&iacute;an todos 15 o 45 a&ntilde;os, figuradamente. Es decir, iban buscando ayuda para afrontar uno de los dos cambios radicales que debemos resolver en una vida completa. Los antiguos nos lo hab&iacute;an avisado: el primer cambio es abandonar las faldas maternas, protectoras, y lanzarnos a la vida, con riesgo de perderla. Los antiguos nos lo explicaron con las m&uacute;ltiples versiones del caballero matando al drag&oacute;n. Matabas al drag&oacute;n y cobrabas una princesa en recompensa: en efecto, la renuncia a la protecci&oacute;n materna se ve premiada con el acceso al sexo.
    </p><p class="article-text">
        Pero los dos mitos que nos instruyen a no mirar atr&aacute;s no incluyen recompensa, muestran el castigo por proceder mal. La mujer de Lot hubiera conservado la vida, y Orfeo a su amada, si no hubieran mirado atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Que no se puede mirar atr&aacute;s es lo que nos dicen los antiguos cuando tenemos 45 a&ntilde;os y de pronto nos damos cuenta de algo que sab&iacute;amos desde ni&ntilde;os. Tambi&eacute;n se le llama la crisis de la media vida y cosas parecidas. De pronto entendemos que nos vamos a morir. Nosotros. Es verdad que lo sab&iacute;amos desde ni&ntilde;os, pero era un conocimiento del mismo orden que el de que Reikiavik es la capital de Islandia. Es completamente cierto, de acuerdo, pero, &iquest;y qu&eacute;?&hellip; Hasta ahora se mor&iacute;an los dem&aacute;s. De pronto la conciencia de que morir&eacute; yo me llega hasta las tripas. Yo, oiga. &iquest;C&oacute;mo es posible? &iquest;C&oacute;mo puede pasarme esto a m&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n no querr&iacute;a volver atr&aacute;s? Pero no se puede. El castigo por intentarlo est&aacute; bien explicado en las dos historias: perder&aacute;s la vida, perder&aacute;s lo que m&aacute;s quieres. Que te vas a morir es, en realidad, una buena noticia: quiere decir que est&aacute;s vivo.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; la idea de la muerte se convierte en un afrodis&iacute;aco. Excita, causa entusiasmo. Los monjes miran al cementerio desde la ventana de su celda, colocan calaveras en sus mesas, se recuerdan unos a otros que van a morir: &iexcl;gran noticia, no lo olvides! Est&aacute;s vivo y por tanto puedes hacer cosas. Haz ahora lo que quisiste hacer, mirando adelante, a lo que te repugna. Si miras adelante, hacia lo que te espera, te pones corriendo a hacer cosas. Si miras atr&aacute;s, donde est&aacute; lo mas seductor que conoces, perder&aacute;s la vida.
    </p><p class="article-text">
        Eso le ocurri&oacute; a Orfeo, el m&uacute;sico que una vez fue marinero en el Argos. Desesperado, renunci&oacute; a la compa&ntilde;&iacute;a de los humanos y toc&oacute; sin cesar su lira para los r&iacute;os y los &aacute;rboles, hasta que las m&eacute;nades lo asesinaron. Las musas enterraron sus restos &laquo;al pie del monte Olimpo donde, hasta el d&iacute;a de hoy, cantan los ruise&ntilde;ores con m&aacute;s dulzura que en ning&uacute;n otro lugar&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mires_132_3695438.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Dec 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No mires atrás]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Taller gratuito de diseño editorial para profesionales y público interesado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/taller-diseno-editorial-profesionales-interesados_1_3756282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ae1fb08-4e61-483a-8271-fea2062b6fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Libros en las estanterías de una biblioteca."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los editores Javier Fernández Rubio y Jesús Ortiz Pérez del Molino impartirán el curso en la Biblioteca Central de Cantabria a lo largo del mes de noviembre</p><p class="subtitle">"Conocer la trastienda de un libro es básico para un profesional y apasionante para quien ame los libros y tenga curiosidad por cómo se cocinan", subrayan</p></div><p class="article-text">
        La Biblioteca Central de Cantabria acoger&aacute; un taller sobre dise&ntilde;o editorial durante este mes de noviembre. A lo largo de cuatro d&iacute;as y con un total de ocho horas, el editor de El Desvelo Ediciones, Javier Fern&aacute;ndez Rubio, impartir&aacute; el curso en compa&ntilde;&iacute;a de otro editor, Jes&uacute;s Ortiz P&eacute;rez del Molino, responsable de Milrazones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es un taller de dise&ntilde;o ni edici&oacute;n en sentido estricto, sino de la relaci&oacute;n entre ambas disciplinas&rdquo;, explican los organizadores. Seg&uacute;n afirman, est&aacute; dirigido a todo tipo de p&uacute;blico, pero especialmente pensado para profesionales del dise&ntilde;o y la ilustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pretende poner de relieve la trastienda que hay detr&aacute;s de un proceso editorial para que el profesional o el simplemente interesado sepa a qu&eacute; enfrentarse, c&oacute;mo piensa y en qu&eacute; proceso comercial se desenvuelve una empresa de edici&oacute;n&rdquo;, subraya Fern&aacute;ndez Rubio.
    </p><p class="article-text">
        La edici&oacute;n es un proceso colectivo, en donde las individualidades trabajan en una direcci&oacute;n com&uacute;n. &ldquo;Conocer la trastienda de un libro es b&aacute;sico para un profesional y apasionante para quien ame los libros y tenga curiosidad por c&oacute;mo se cocinan&rdquo;, apuntan los promotores del taller.
    </p><p class="article-text">
        El curso tendr&aacute; lugar los d&iacute;as 16 y 17 de noviembre, y 23 y 24 del mismo mes. Dispone, adem&aacute;s, de un cupo m&aacute;ximo de 12 participantes y el plazo de inscripci&oacute;n gratuita est&aacute; abierto en Sala de Referencia, Planta 1 (C/ Ruiz de Alda, 19. 39009 Santander), o en el tel&eacute;fono 942 24 15 50.
    </p><h3 class="article-text">Perfil de los directores</h3><p class="article-text">
        Javier Fern&aacute;ndez Rubio es periodista titulado por la Universidad del Pa&iacute;s Vasco. Ha ejercido esta profesi&oacute;n durante 26 a&ntilde;os, siendo en su &uacute;ltima etapa subdirector de El Mundo Cantabria. Actualmente es director de El Desvelo Ediciones. Adem&aacute;s, es autor de varios libros de poes&iacute;a y ensayo, y dise&ntilde;a y maqueta sus propios libros, as&iacute; como colecciones para otras editoriales y organismos p&uacute;blicos. Asimismo, colabora regularmente en prensa con art&iacute;culos de opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Ortiz P&eacute;rez del Molino, tras pasar muchos a&ntilde;os en empresas de comunicaci&oacute;n (imprentas, estudios de dise&ntilde;o, revistas, prensa diaria, editoriales) fund&oacute; su propia editorial, bautizada como Milrazones. Ense&ntilde;a en un m&aacute;ster internacional sobre gesti&oacute;n de empresas culturales, y traduce libros y art&iacute;culos del ingl&eacute;s. Por su parte, tambi&eacute;n colabora regularmente en prensa con art&iacute;culos de opini&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/taller-diseno-editorial-profesionales-interesados_1_3756282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Nov 2016 18:32:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ae1fb08-4e61-483a-8271-fea2062b6fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4290269" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ae1fb08-4e61-483a-8271-fea2062b6fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4290269" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Taller gratuito de diseño editorial para profesionales y público interesado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ae1fb08-4e61-483a-8271-fea2062b6fda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bibliotecas,Javier Fernández Rubio,Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi novia se llama Samsung]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/novia-llama-samsung_132_3763221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf6eab08-d58a-4560-93c2-c0e76d62062d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los humanos somos adictos a la información, entendiendo esta palabra en sentido muy amplio: cualquier cosa que nos mantenga ocupadas las neuronas.</p></div><p class="article-text">
        Ceno con una amiga en un restaurante del Paseo de Col&oacute;n barcelon&eacute;s. De camino a casa paramos a tomar algo en una terraza del mismo paseo. Mi amiga tiene familiaridad con el joven camarero que la atiende, as&iacute; que tras el saludo le pregunta festivamente:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Tienes novia?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mi novia se llama Samsung &mdash;responde &eacute;l, no acierto a interpretar si con orgullo o con resignaci&oacute;n. Mi amiga, que se llama Rosa, no le entiende a la primera, as&iacute; que &eacute;l se saca del bolsillo una <em>novia</em> de seis pugadas, que resulta ser clavadita al esmarfon que llevo en el pantal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es un mundo curioso (dig&aacute;moslo as&iacute;). Buena parte de sus habitantes tienen que esforzarse hasta el l&iacute;mite simplemente para seguir vivos. Pero es que quienes viven aqu&iacute; cerca y tienen un trabajo con el que mantenerse encuentran muchas dificultades para conseguir lo elemental, aunque mucho de lo innecesario les sea asequible. &iquest;C&oacute;mo explicar que un&nbsp; muchacho de aspecto corriente, obviamente sano y trabajador, no encuentre una novia? Si habl&aacute;ramos de un sitio chico quiz&aacute; pudiera aplicarse, aunque con calzador, la queja de Caracol: &laquo;Salen a siete mujeres / los hombres en sus cuentas. / Alguno tiene catorce / porque ninguna me quiere&raquo;. Dif&iacute;cil de creer en un sitio peque&ntilde;o, pero, &iquest;en Barcelona&hellip;? Con toda probabilidad en un radio no muy grande alrededor de la terraza del Paseo de Col&oacute;n hay alguna chica a la que el camarero har&iacute;a feliz (unas horas, unos meses, toda la vida&hellip;). Seguro que se han cruzado en el and&eacute;n del metro m&aacute;s de una vez, han pasado roz&aacute;ndose&hellip; pero &iexcl;ay! cada uno iba mirando sus seis pulgadas de brillante pantalla que le cuenta cosas sin descanso, y no se percataron.
    </p><p class="article-text">
        Lo cual abre otro interrogante: &iquest;hasta d&oacute;nde uno de estos artilugios sustituye a un/a novio/a? La duda es sobre el grado, porque estoy seguro de que cumple parcialmente buena parte de las funciones que se esperan de una pareja: sentirse acompa&ntilde;ado, compartir la ch&aacute;chara, intercambiar informaci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Los humanos somos adictos a la informaci&oacute;n, entendiendo esta palabra en sentido muy amplio: cualquier cosa que nos mantenga ocupadas las neuronas. Y, todav&iacute;a mejor, las manos adem&aacute;s. No es necesario que las neuronas se empleen en reflexionar (de hecho esta es una utilizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n muy minoritaria); basta que est&eacute;n ocupadas: el <em>candy crush</em> vale; es m&aacute;s, es muy superior a lo de reflexionar. No conozco a nadie que diga que es adicto a la reflexi&oacute;n, y en cambio hay hasta cl&iacute;nicas dedicadas a tratar las adicciones a los juegos, y no parece que vayan a cerrar pr&oacute;ximamente. Y aqu&iacute; el tema va de adicci&oacute;n: ya alg&uacute;n te&oacute;rico ha se&ntilde;alado que hemos dejado de fumar para poder manejar el m&oacute;vil. No hace falta compartir al ciento por ciento la afirmaci&oacute;n para darse cuenta de que es una observaci&oacute;n leg&iacute;tima: esa ha sido la secuencia de los hechos. Nos hemos librado orgullosamente de la adicci&oacute;n al tabaco, nos ahorramos mensualmente una modesta fortuna&hellip; que ahora le entregamos mansamente a la compa&ntilde;&iacute;a de tel&eacute;fonos, a cambio de un flujo continuo de informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En realidad el tabaco y la informaci&oacute;n siempre han estado relacionados; juntos nos han ocupado las neuronas y las manos desde mucho antes de que este te&oacute;rico hiciera su afirmaci&oacute;n. Como muestra v&eacute;ase una guajira que tenemos muy o&iacute;da por aqu&iacute; (entre otros a Morente): &laquo;Me gusta por la ma&ntilde;ana / despu&eacute;s del caf&eacute; beb&iacute;o / pasearme por La Habana / con mi tabaco encend&iacute;o. / Y comprarme un papel&oacute;n / de esos que llaman diario / que parezco un millonario / de esos de la poblaci&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta segunda reflexi&oacute;n no responde la primera. Ning&uacute;n esmarfon sustituye adecuadamente a una pareja. Y es un mundo curioso, por no decirlo de otro modo, este en el que es m&aacute;s f&aacute;cil tener uno de esos artilugios que nos amarran a las telef&oacute;nicas que un novio o novia. Cuando era joven, en los 70, hab&iacute;a le&iacute;do bastante Historia para saber que las revoluciones nunca se mantienen sin oxidarse, pero pens&eacute; que la que se llam&oacute; 'revoluci&oacute;n' sexual s&iacute; iba a traer un cambio de costumbres que perdurar&iacute;a. No ha sido as&iacute; (excepto quiz&aacute;, precisamente, en La Habana del papel&oacute;n). El camarero de Col&oacute;n seguir&aacute; sin novia a saber hasta cu&aacute;ndo, porque es mucho m&aacute;s f&aacute;cil entrar en una tienda y salir con un tel&eacute;fono que decirle a una chica lo mucho que te gusta, lo mucho que la necesitas y todo lo que est&aacute;s dispuesto a darle a cambio. Es decir, el mundo al rev&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/novia-llama-samsung_132_3763221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Oct 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bf6eab08-d58a-4560-93c2-c0e76d62062d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49439" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bf6eab08-d58a-4560-93c2-c0e76d62062d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49439" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mi novia se llama Samsung]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bf6eab08-d58a-4560-93c2-c0e76d62062d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Móviles,Tecnología,Samsung,Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alguna escritura vieja vivirá siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/alguna-escritura-vieja-vivira-siempre_132_3808399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué una sociedad lee lo que lee? No es posible saber qué libros van a interesar y por eso se publican tantos que no llegan a ningún sitio. Pero, curiosamente, a veces tampoco estamos seguros de entender el éxito de los que lo tienen.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; se sigue leyendo <em>La Il&iacute;ada</em> 2.700 a&ntilde;os despu&eacute;s de ser escrita? Marcos Pereda trae <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/primerapagina/Guerras-reporteros-especies_6_562103822.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a este medio</a>&nbsp;una cuesti&oacute;n que no es nueva, poniendo en boca de un escritor italiano una respuesta contundente: la leemos porque habla de la guerra y la guerra nos parece hermosa. Pese a toda la admiraci&oacute;n que el autor del art&iacute;culo declara por el escritor, no se corta en decir que esa respuesta le parece una chorrada: bien por Marcos. He le&iacute;do su art&iacute;culo m&aacute;s de una vez y estoy de acuerdo tambi&eacute;n con una afirmaci&oacute;n clave que incluye: que no queramos ver la crudeza de la guerra no nos hace m&aacute;s humanos.
    </p><p class="article-text">
        Sin compartirlo, no me atrevo a descartar absolutamente que la guerra sea lo que nos gusta de <em>La Il&iacute;ada</em>. Entiendo la tesis de De Quincey en <em>Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes</em> de que un incendio es una desgracia, pero que sin ignorar este aspecto podemos disfrutar de sus cualidades como espect&aacute;culo. Pero me cuesta aplicarlo a la guerra, no puedo imaginar ninguna belleza en ella. No me atrevo a descartar tajantemente la afirmaci&oacute;n porque quiz&aacute; haya una parte de nosotros que no conocemos, una parte de m&iacute; que ignoro, que disfrute con la guerra. Quiz&aacute; el que no queramos ver su crudeza ayude a que sigamos sin conocer esa parte de nosotros que deseamos ignorar.
    </p><p class="article-text">
        Pero estoy seguro de que se sigue leyendo <em>La Il&iacute;ada</em> por otras razones. Estoy seguro porque, para empezar, el tema del libro no es la guerra. Su acci&oacute;n ocurre en el &uacute;ltimo de los diez a&ntilde;os que dur&oacute; la guerra de Troya, cierto, pero no se dedica a contarla, sino que centra su atenci&oacute;n en un episodio nada m&aacute;s: la c&oacute;lera de Aquiles. Y no pierde el tiempo en declararlo: su primera l&iacute;nea es &laquo;La c&oacute;lera canta, oh diosa, del Pelida Aquiles&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; estaba Aquiles encolerizado? Pues porque la gente va a la guerra con la esperanza de conseguir un bot&iacute;n: ahora se intenta disimular un poco m&aacute;s, pero los griegos no ten&iacute;an empacho en reconocerlo. Una pieza del bot&iacute;n de Aquiles era Criseida, una esclava que el jefe de la hueste aquea, Agamen&oacute;n, toma para s&iacute;. En consecuencia, Aquiles, el mejor de los guerreros, se niega a combatir. No les cuento lo que sigue para que no me acusen de deslizar <em>spoilers,</em> pero este incidente es el tema central del poema de Homero.
    </p><p class="article-text">
        Y, como quien no quiere la cosa, este incidente nos enfrenta sin declararlo con una de las cuestiones que recorren nuestra historia de arriba abajo. De pronto Homero coloca a Criseida en un puesto central de una disputa trascendente. Del mismo modo en que Helena es la causa de la guerra, Criseida es la causa de la disputa entre los aqueos. Tiene un papel fundamental en <em>La Il&iacute;ada&hellip;</em> pero no aparece m&aacute;s en ella. Helena y Criseida son elementos insustituibles de lo que ocurre, pero no hacen nada. Son premios, piezas de bot&iacute;n, valios&iacute;simas figurantes junto a las cuales los actores compiten y pelean, sin que ellas puedan decidir el papel que quieren jugar. El mundo se arma y se desarma a su alrededor, mientras ellas, quietecitas, esperan a saber cu&aacute;l ser&aacute; su destino. &iquest;No es este un tema que ha perdurado en nuestra civilizaci&oacute;n hasta mucho despu&eacute;s de que dejaran de usarse lanzas en las guerras? &iquest;No es este un tema central hoy todav&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Y no es el &uacute;nico. En las 600 p&aacute;ginas que tiene una edici&oacute;n moderna en castellano hay sitio para temas de todas clases. Insertados en la guerra, s&iacute;, pero perfectamente vigentes fuera de ella, en nuestra vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Los europeos, y por extensi&oacute;n los occidentales, nos declaramos herederos de la Grecia cl&aacute;sica y, en efecto, de ah&iacute; vienen muchas de las cosas que nos caracterizan. No solo las cosas, tambi&eacute;n las explicaciones que les damos, lo cual es quiz&aacute; tan importante. <em>La Il&iacute;ada</em> es gran escritura de la Grecia antigua. Por eso se ha convertido en una se&ntilde;a identitaria que seguimos estudiando, siglo tras siglo, traduciendo de nuevo, volviendo a especular con sus significados.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos leyendo <em>La Il&iacute;ada</em> tantos siglos despu&eacute;s de escrita por la misma raz&oacute;n por la que se leer&aacute; siempre: porque, como toda gran escritura, habla de nosotros. Y a los humanos nos encanta que los libros, las pel&iacute;culas, los telediarios&hellip; hablen de nosotros. No conocemos tema m&aacute;s fascinante. Pero, &iquest;nosotros armamos flotas para invadir pa&iacute;ses distantes? &iquest;Tenemos ej&eacute;rcitos, palacios, esclavos&hellip;?
    </p><p class="article-text">
        No, nosotros compramos diariamente el billete del autob&uacute;s para ir al taller o a la oficina. Pero para poder hablar de nosotros sin que nos ofendamos, para vernos desde fuera, la narraci&oacute;n nos coloca disfraces y escenarios de dimensiones &eacute;picas, que nunca ocuparemos en la realidad. Nosotros somos peatones, humildes laborantes de la realidad, y desapareceremos sin dejar rastro. Pero sabemos que los reyes, los forajidos, los h&eacute;roes de las ficciones perdurables, son nosotros porque su ira, su ambici&oacute;n y su lujuria son las nuestras.
    </p><p class="article-text">
        Hay un argumento m&aacute;s para desechar la guerra como motivo para seguir leyendo <em>La Il&iacute;ada: La Odisea,</em> otra obra del mismo autor (o por lo menos de la misma &eacute;poca), con el mismo ambiente y aliento, tiene un &eacute;xito parejo y no trata de la guerra. Lo que cuenta es un viaje, el de regreso a casa de uno de los h&eacute;roes aqueos. Por ir a la guerra de Troya Ulises descuida el gobierno de su reino, e inmediatamente unos se&ntilde;ores de glotoner&iacute;a inacabable se nutren de su despensa sin contenci&oacute;n alguna. &iquest;No nos suena de nada?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/alguna-escritura-vieja-vivira-siempre_132_3808399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Sep 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Alguna escritura vieja vivirá siempre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tapado portugués llega a Goldman Sachs]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tapado-portugues-llega-goldman-sachs_132_3890935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97cfde39-eb54-4916-a6e8-ab6116134153_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se sabe el número de muertos que hubo en la guerra de Irak. Tampoco parece saberse el número de quienes la organizaron, a pesar de ser muchísimos menos.</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada ha visto la publicaci&oacute;n del informe Chilcot sobre la guerra de Irak y la noticia de que Durao Barroso, que fue presidente de la Comisi&oacute;n Europea, pasa a ser un directivo de Goldman Sachs.
    </p><p class="article-text">
        El informe Chilcot no constituye una sorpresa, todos sab&iacute;amos que <a href="/content/edit/%5Bhttp:/www.eldiario.es/contrapoder/invasion-Irak-crimen_6_537956209.html%5D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;La invasi&oacute;n a Irak es un crimen&rdquo;</a>. Y quiero decir todos: en las manifestaciones espa&ntilde;olas contra la agresi&oacute;n a Irak te encontrabas con militantes del Partido Popular, con monjas cat&oacute;licas&hellip; El presidente Aznar y ETA comparten el honor de ser los &uacute;nicos en haber puesto de acuerdo a m&aacute;s del 90 % de los espa&ntilde;oles. De acuerdo en oponerse, claro: a la violencia etarra y a la guerra. En ning&uacute;n otro tema ha habido nunca una mayor&iacute;a al filo de la unanimidad.
    </p><p class="article-text">
        Y &iquest;a alguien le sorprende que un pol&iacute;tico pase a dirigir un banco tras dejar el poder? Tampoco aqu&iacute; hay gran novedad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero la coincidencia en el tiempo de ambas noticias me ha recordado un asunto viejo, el premio a una fotograf&iacute;a. En 2003 se reunieron en las islas Azores los mandatarios de EEUU, Gran Breta&ntilde;a y Espa&ntilde;a para escenificar la decisi&oacute;n de invadir Irak. La reuni&oacute;n era p&uacute;blica, hab&iacute;a las habituales decenas de periodistas y fot&oacute;grafos acreditados. Los protagonistas fueron fotografiados centenares de veces, en poses perfectamente previsibles, en retratos que se diferenciaban poco entre s&iacute;. Pues curiosamente al a&ntilde;o siguiente el Premio Ortega y Gasset, organizado por PRISA, recay&oacute; en una de estas fotos, en la que Bush, Blair y Aznar posaban para la prensa. Hubo alg&uacute;n comentario de sorpresa, pero m&aacute;s bien pocos y en sitios alejados de los centros de opini&oacute;n. El fot&oacute;grafo que la tom&oacute; era un profesional competente e hizo su trabajo, tan bien como el resto de los profesionales presentes en un acto anunciado por todo lo alto: &iquest;qu&eacute; ten&iacute;a de extraordinaria aquella foto de Aznar, Bush y Blair, conocidos como &ldquo;El tr&iacute;o de las Azores&rdquo;, para que se la premiara?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la propia PRISA, organizadora de los premios, pueda darnos alguna pista. Declara que <a href="/content/edit/%5Bhttp:/sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/19/actualidad/1366385247_856991.html%5D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Los Ortega premian el periodismo que saca a la luz al invisible&rdquo;</a>. No parece que sea de mucha aplicaci&oacute;n aqu&iacute;: Aznar, Bush y Blair no eran precisamente invisibles. Puede que haya que hacer una interpretaci&oacute;n m&aacute;s creativa del titular de El Pa&iacute;s. Puede que est&eacute;n diciendo la verdad y realmente est&eacute;n sacando en la luz al invisible. Pero en este caso, &iquest;qu&eacute; podr&iacute;a ser &ldquo;el&rdquo; invisible?
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la foto merece el premio porque saca a la luz a &ldquo;El tr&iacute;o de las Azores&rdquo;. S&iacute;, Aznar, Bush y Blair son perfectamente visibles. Pero &ldquo;El tr&iacute;o&rdquo; no, est&aacute; escondido con la misma perfecci&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde? Pues dentro de un cuarteto, el que forman estos tres mandatarios con el anfitri&oacute;n que los hospeda: Durao Barroso, entonces presidente de Portugal.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario premiar esta foto para que se distribuya, en lugar de otra en la que figuran los cuatro presidentes. Ambas fotos pueden verse juntas en muy pocos sitios. Como en este recomendable art&iacute;culo de Miguel Roig <a href="/content/edit/%5Bhttp:/www.eldiario.es/Kafka/Violencia_0_73842796.html%5D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Dorian Gray se entrena en el gimnasio de Aznar&rdquo;</a>, que trata de otros temas no lejanos&hellip; y ya est&aacute;: ese Google que tanto sabe de todo consigue ignorar algunas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que jugar al ajedrez le entrena a uno para jugar al ajedrez, leer prensa le ense&ntilde;a a uno mucho sobre c&oacute;mo leer prensa. Los peri&oacute;dicos que venden en el quiosco son rivales entre s&iacute;, y aprovechan la m&iacute;nima para desacreditarse unos a otros. Si uno hace una estupidez, enseguida los dem&aacute;s la airean todo lo que pueden. Por eso cuando vimos que El Pa&iacute;s premiaba esa foto y los dem&aacute;s no protestaban, algunos supusimos sin miedo a equivocarnos que alguien, alguien por encima de los diarios, estaba detr&aacute;s de algo. El mismo a&ntilde;o que se premi&oacute; la foto de las Azores Durao Barroso fue nombrado presidente de la Comisi&oacute;n Europea, cargo donde permanecer&iacute;a diez a&ntilde;os. Claramente era el designado por el Imperio.
    </p><p class="article-text">
        Echen un vistazo al informe Chilcot si lo necesitan. Yo no voy a recordar los cientos de miles de muertos inocentes, de entonces y de ahora. Voy a invocar algo mucho m&aacute;s ego&iacute;sta: la &ldquo;persuasi&oacute;n masiva&rdquo; que la haza&ntilde;a de los cuatro mosqueteros ha supuesto para el mundo de hoy: millones de musulmanes est&aacute;n convencidos de que Occidente puede inventar cualquier excusa para masacrarlos en cualquier momento: han visto c&oacute;mo se ha hecho. &iquest;Alguien cree razonable pedirles que se queden quietecitos y desarmados?
    </p><p class="article-text">
        Dudo que Barroso, Aznar, Bush y Blair hayan le&iacute;do 'Cuatro granujas sin tacha', de Chesterton, pero estoy seguro de que alguno de sus asesores lo ha hecho. Chesterton habla de un cuarteto de personas honradas que desean aparecer p&uacute;blicamente como indeseables. Esos asesores debieron dise&ntilde;ar el teatro de las Azores exactamente al rev&eacute;s. No sorprende tampoco, es la misma mentalidad con que puede definirse el Premio Ortega y Gasset 2004 como &ldquo;el periodismo que saca a la luz al invisible&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tapado-portugues-llega-goldman-sachs_132_3890935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/97cfde39-eb54-4916-a6e8-ab6116134153_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="114948" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/97cfde39-eb54-4916-a6e8-ab6116134153_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="114948" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El tapado portugués llega a Goldman Sachs]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/97cfde39-eb54-4916-a6e8-ab6116134153_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús Ortiz,Informe Chilcot]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ricardo Moya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ricardo-moya_132_3911878.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ricardo Moya en Liencres, circa 1971."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Wikipedia no dice nada de Ricardo Moya. Mientras alguien se da cuenta y se pone a remediarlo, aporto aquí algo de información imprescindible sobre este actor santanderino.</p></div><p class="article-text">
        No recuerdo en qu&eacute; momento conoc&iacute; a Ricardo, pero ambos ten&iacute;amos quince o diecis&eacute;is a&ntilde;os. Entonces cre&iacute;a que los amigos se eleg&iacute;an, a diferencia de la familia, que te ven&iacute;a dada. Hoy m&aacute;s bien creo que tambi&eacute;n los amigos te caen en suerte, o desgracia, por designio de alg&uacute;n geniecillo vacil&oacute;n, benevolente en alguna ocasi&oacute;n. El caso es que Ricardo y yo compartimos pupitres en un instituto y nos hicimos amigos e hicimos proyectos juntos.
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto: de mayores &iacute;bamos a ser editores. Entrar&iacute;amos en el glamuroso mundo de la edici&oacute;n internacional directamente por lo m&aacute;s alto del escalaf&oacute;n. Como &eacute;l hablaba franc&eacute;s (era un decir), se casar&iacute;a con la hija de Gallimard; como yo hablaba ingl&eacute;s (&iacute;dem de lienzo), har&iacute;a lo propio con la hija de Thames &amp; Hudson.
    </p><p class="article-text">
        Dado que ambos ten&iacute;amos poca experiencia en el arte de seducir hablando en guiri, en verano fuimos a buscar extranjeras en los alrededores de la UIMPY para hacer pr&aacute;cticas. Ricardo le dec&iacute;a a cada rubia que pasaba, articulando con mucha precisi&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Du yu buont a drink?
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos mucho &eacute;xito. Ganamos mucha sabidur&iacute;a. Ya saben, es de sabios rectificar, y eso. En consecuencia, yo entr&eacute; en el glamuroso mundo de la edici&oacute;n internacional por el puesto inmediatamente inferior al de consorte de una rica heredera (aprendiz en una imprenta muy buena). Ricardo fue m&aacute;s sabio todav&iacute;a y se lanz&oacute; a una triunfal carrera de actor que empez&oacute; en Barcelona, acompa&ntilde;ado de Luli Peredo, en los tiempos en que el Institut del Teatre estaba en la calle Elisabets, poco despu&eacute;s de que yo me fuera a Madrid. A&ntilde;os m&aacute;s tarde cambiamos, march&eacute; a Barcelona y vino a la capital. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que durante mucho tiempo hemos tenido un mont&oacute;n de encuentros breves, en cualquier clase de sitio y circunstancia. A m&iacute; este trato con Ricardo me ha tra&iacute;do un mont&oacute;n de, digamos, relatos breves, porque ya saben ustedes que las an&eacute;cdotas dejan de llamarse as&iacute; en cuanto pasan por las manos de un editor.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo con Ovidi Montllor, comiendo en uno de los muchos restaurantes de Ventura de la Vega, los ocupantes de una mesa que salen mirando la nuestra y murmurando &laquo;que no es, que no es&raquo;, pero uno de ellos m&aacute;s decidido que se acerca a Ovidi y le dice:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hola Jos&eacute; Luis, &iquest;te importa firmarme un aut&oacute;grafo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro, hombre, &iquest;c&oacute;mo te llamas?
    </p><p class="article-text">
        Y firma un &laquo;Para Fulano, con afecto, de su amigo Jos&eacute; Luis G&oacute;mez&raquo;. &iexcl;Lo poco que cuesta hacer feliz a alguien!
    </p><p class="article-text">
        O ir a la casa de Nuria Espert y ver una mesa inmensa desierta salvo por un &uacute;nico telegrama desplegado, diciendo a gritos &iexcl;l&eacute;eme!,  que dec&iacute;a &laquo;Muchas felicidades y un abrazo muy grande&raquo; y firmaba &laquo;Sof&iacute;a, Reina&raquo;, y, despistado que es uno, romperse la cabeza intentando recordar si Juanita Reina ten&iacute;a alguna hermana llamada Sof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fuimos al estreno de <em>Pepi, Luci, Bom&hellip;</em> al cine Pe&ntilde;alver, pero nos perdimos la pel&iacute;cula porque estuvimos bebiendo con F&eacute;lix Rotaeta en un bar cercano, hasta el final, que entramos a recoger los aplausos.
    </p><p class="article-text">
        Hubo una nochebuena madrile&ntilde;a que nos encontr&oacute; solateras, cosa terrible en una gran ciudad; Julieta Serrano hab&iacute;a ido a pasar la velada a casa de su familia y nos dej&oacute; la suya a Antonio Banderas, Ricardo y yo: tr&iacute;o de ases con fiambre y vino tinto, fue un buen rato.
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto muchas veces, a lo largo de bastantes a&ntilde;os, con Mario Gas, que hab&iacute;a crecido junto al Mercat de Santa Caterina, donde yo ten&iacute;a mi casa en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Suced&iacute;a entonces lo propio de las dictaduras: los l&iacute;mites son tan estrechos que en cuanto te mueves un poco &iexcl;zas! te has pasado de la raya. Y en cuanto te pasas de la raya cae sobre ti todo el peso de la ley y de la beater&iacute;a imperantes. Ah&iacute; cobra verdadero sentido esa frase tan estimulante de la creatividad y el progreso que dice &laquo;De perdidos, al r&iacute;o&raquo;. Ya te has pasado, t&iacute;o, as&iacute; que, por el mismo precio, &iquest;por qu&eacute; no siete pueblos m&aacute;s? Lo que explica que Ricardo y yo, imbuidos del esp&iacute;ritu creativo y progresista, hici&eacute;ramos cosas que no contar&iacute;amos ni bajo tortura. Por dos razones. Una, que ambos tenemos hijas, y no nos gustar&iacute;a perder el respeto que pueda quedarles por nosotros. Otra, que no nos acordamos. De verdad. Y adem&aacute;s han prescrito. Yo creo que nos pon&iacute;an algo en la bebida. Pero tampoco descarto que sea ahora cuando nos ponen algo en la bebida y nos imaginamos haber hecho cosas que en realidad nunca hicimos. En cuyo caso es perfectamente normal que no nos acordemos &iquest;verdad? As&iacute; que&hellip; &iquest;por d&oacute;nde &iacute;bamos?
    </p><p class="article-text">
        Ah, s&iacute;, que alternando con Ricardo conoc&iacute; a mucha gente interesante. Estuvo bien. Pero en realidad no mejoraba lo que ya me hab&iacute;a presentado al principio, cuando todav&iacute;a viv&iacute;amos en Santander y me llev&oacute; a su casa, el piso abuhardillado junto a Rualasal donde viv&iacute;a con sus padres, su abuela, Carlos y Fernando, sus dos hermanos, y una se&ntilde;ora que hab&iacute;a venido de visita el 17 de julio de 1936 y se hab&iacute;a quedado para siempre. Su padre, el pelo negro peinado hacia atr&aacute;s, pegado al cr&aacute;neo, un hombre tan guapo como Ricardo es ahora, cabu&eacute;rnigo de Ruente por una parte y mec&aacute;nico del Parque M&oacute;vil Ministerial por la otra, fumaba por patriotismo, por el progreso del pa&iacute;s, como se cuidaba de explicarle a su mujer, Nieves, cada vez que lo abroncaba por el vicio.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si no fuera por el tabaco no tendr&iacute;amos todo esto que tenemos ahora.
    </p><p class="article-text">
        Nieves miraba con sorpresa las modestas paredes alquiladas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y qu&eacute; tenemos ahora?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues esta democracia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ricardo padre rebosaba sabidur&iacute;a; creo que la hab&iacute;a adquirido por el mismo procedimiento que su hijo y yo. Bueno, sin las rubias seguramente, porque en sus a&ntilde;os no hab&iacute;a UIMPY.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo otra ocasi&oacute;n en que Ricardo hijo declamaba <em>Poemas y canciones,</em> de Bertold Brecht, y su padre escuchaba atentamente entre volutas azuladas. Al acabar, con un suspiro:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Si yo tuviera tiempo!
    </p><p class="article-text">
        Y Nieves lo interpel&oacute;, con la cara que pon&iacute;a para avisar de que no se iba a creer nada de lo que dijera:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y para qu&eacute; quieres t&uacute; tiempo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para escribir un libro como ese. O dos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces tiempo ha pasado como para escribir otro Espasa, y Ricardo y yo seguimos vi&eacute;ndonos a salto de mata. Hoy ir&eacute; a verlo en <em>El sue&ntilde;o de un hombre min&uacute;sculo&hellip;,</em> o <em>El due&ntilde;o de un hombre rid&iacute;culo&hellip;,</em>  no me acuerdo bien, pero ir&eacute; a verlo en lo que sea, porque voy a verlo siempre. Siempre que la hija del Pas &amp; el Besaya con la que acab&eacute; cas&aacute;ndome encuentre el camino a La Teatrer&iacute;a de &Aacute;brego, quiero decir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ricardo-moya_132_3911878.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="241909" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="241909" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Ricardo Moya]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4d964c0f-d2f8-47f8-9d9a-cc758e55ea3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Teatrería de Abrego,Mario Gas,Santander,Actores,Jesús Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
