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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Marías]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/javier-marias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Marías]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los últimos días de Reino de Redonda, la editorial de Javier Marías que sobrevivió dos años a su muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ultimos-dias-reino-redonda-editorial-javier-marias-sobrevivio-anos-muerte_1_11859720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c07721a-e131-4e13-bc75-ce8dc222bc4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1106933.jpg" width="4000" height="2250" alt="Los últimos días de Reino de Redonda, la editorial de Javier Marías que sobrevivió dos años a su muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carme López Mercader, viuda del escritor madrileño, cierra la pequeña iniciativa que montaron juntos con ‘Duelo sin brújula’, sus memorias de la pérdida</p><p class="subtitle">La venganza de la premio Nobel de Literatura de 2004 tras ser acusada y absuelta de evasión fiscal
</p></div><p class="article-text">
        Por si fuera poco haber escrito <a href="https://www.eldiario.es/cultura/javier-marias-autor-esencial-voz-inconfundible-deja-huerfana-literatura-espanola_1_9306849.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas de las grandes obras</a> de la literatura en espa&ntilde;ol de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, Javier Mar&iacute;as (Madrid, 1951-2022) a&uacute;n tuvo tiempo, ganas y entusiasmo para ejercer de editor. Tras dedicarse a la traducci&oacute;n literaria en su juventud, siempre de obras importantes, como <em>Vida y opiniones de Tristram Shandy</em>, de Laurence Sterne, que le vali&oacute; el Premio de Traducci&oacute;n Fray Luis de Le&oacute;n 1979, nunca perdi&oacute; esa pulsi&oacute;n genuina por difundir aquellos t&iacute;tulos que consideraba significativos. Entonces lo hizo como editor de Reino de Redonda, una peque&ntilde;a editorial que gestionaba junto a su socia y compa&ntilde;era de vida, Carme L&oacute;pez Mercader, que acaba de finalizar la aventura tras 43 publicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Si algo caracterizaba al escritor madrile&ntilde;o, m&aacute;s all&aacute; de sus libros, era su exquisitez. No es ning&uacute;n secreto que escrib&iacute;a a m&aacute;quina, ten&iacute;a a una secretaria encargada de pasar sus manuscritos al ordenador. Desde&ntilde;aba de las redes sociales, de la modernidad digital en general, del griter&iacute;o; y, aunque se manten&iacute;a al d&iacute;a de la actualidad, como demostraba en su columna semanal, carec&iacute;a de cualquier af&aacute;n de intervenir en la realidad pol&iacute;tica; era, en el mejor sentido, un intelectual cl&aacute;sico, y apegado a sus cl&aacute;sicos viv&iacute;a (Shakespeare, Proust, Nabokov, Faulkner, Benet, Conrad, John Ford, Orson Welles, Bach, Schubert).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n <a href="https://javiermariasblog.wordpress.com/category/reino-de-redonda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su editorial</a> denotaba un gusto primoroso, tanto en la selecci&oacute;n de t&iacute;tulos &ndash;que eran, por supuesto, de gran altura literaria: Hardy, Dinesen, Auden, Faulkner, Balzac&ndash;, como en el cuidado de cada edici&oacute;n; recuper&oacute; algunas de sus traducciones, como la antolog&iacute;a po&eacute;tica <em>De vuelta al mar</em>, de R. L. Stevenson; rehizo otras, como <em>El espejo del mar</em>, de Conrad; cont&oacute; con otros traductores de primer nivel, prologuistas compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, como Arturo P&eacute;rez-Reverte, Eduardo Mendoza, Anthony Beevor o Zadie Smith; trabaj&oacute; con minuciosidad la edici&oacute;n, correcci&oacute;n y presentaci&oacute;n, sin escatimar en la calidad del papel y la encuadernaci&oacute;n, mucho m&aacute;s duraderos que la media.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/62d21b36-0939-4196-95ce-4f3c084985bb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Son libros de apariencia sobria, elegante, discretos en comparaci&oacute;n con las fotograf&iacute;as y las letras relucientes que copan las librer&iacute;as. Todo lo hac&iacute;a a su manera, bajo su criterio, no solo de lector selecto, sino de conocedor de los oficios de la edici&oacute;n. En su columna<em> </em><a href="https://elpais.com/diario/2008/08/23/babelia/1219448359_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esta absurda aventura</em></a><em> </em>(2008), donde cont&oacute; la historia de Reino de Redonda, asegur&oacute; pagar &ldquo;el m&aacute;ximo&rdquo; a los traductores, adem&aacute;s de darles la posibilidad de cobrar la mitad por adelantado: &ldquo;No en balde fui yo traductor en su d&iacute;a y habr&iacute;a deseado ese trato para m&iacute;&rdquo;. Por eso mismo, tambi&eacute;n publicaba muy poco, apenas tres t&iacute;tulos al a&ntilde;o; cada edici&oacute;n conllevaba un proceso largo, atento, sin prisa.
    </p><p class="article-text">
        Publicaba lo que lo deslumbraba, lo que cre&iacute;a que deb&iacute;a estar disponible para el p&uacute;blico espa&ntilde;ol, ni que fuera un p&uacute;blico muy reducido. Desde facetas poco conocidas de autores de renombre a voces in&eacute;ditas aqu&iacute;, a menudo con propuestas arriesgadas, nada de carne de <em>best-seller</em>. Novela, relatos, memorias, poes&iacute;a, ensayo, cr&oacute;nica; de escritores como Vernon Lee, Janet Lewis, Gregor von Rezzori o Benjamin Harris. Tiradas modestas, lanzamientos sin promoci&oacute;n, ausencia de ruido en las redes sociales; de ah&iacute; que tuviera, como lamentaba en la mencionada columna, escasa repercusi&oacute;n en la prensa.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso era obra de dos: &eacute;l, que se encargaba de elegir los libros y establecer c&oacute;mo se trabajar&iacute;a el texto; y su esposa, la editora barcelonesa Carme L&oacute;pez Mercader, que se ocupaba del proceso editorial, es decir, de convertir el manuscrito en un libro. Formaban un buen t&aacute;ndem: uno para la parte m&aacute;s idealista, la otra para hacerlo factible sin que &eacute;l perdiera el tiempo en detalles fatigosos (porque, mientras hac&iacute;a todo esto, no dejaba de escribir). Reino de Redonda era algo as&iacute; como una utop&iacute;a editorial llevada a la pr&aacute;ctica; y, desde luego, asum&iacute;a desde el principio que conllevar&iacute;a p&eacute;rdidas. Era una empresa por amor al arte en su sentido m&aacute;s genuino, y tuvo la suerte de poder permit&iacute;rsela.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El reino y sus ducados</strong></h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; llamarla Reino de Redonda? Javier Mar&iacute;as era editor y soberano del sello, en m&aacute;s de un sentido: como los lectores de <em>Negra espalda del tiempo</em> (1998) saben, tom&oacute; el nombre de rey Xavier I del ficticio Reino de Redonda, isla del Caribe y, desde 1880, territorio legendario para literatos de fino humor ingl&eacute;s. Todo comenz&oacute; con el brit&aacute;nico M. P. Shiel, que asegur&oacute; ser el heredero de esa estirpe de nobleza intelectual. Los monarcas fueron sucedi&eacute;ndose, y, dado que el autor madrile&ntilde;o escribi&oacute; sobre esta isla en su novela <em>Todas las almas</em> (1989), acab&oacute; formando parte del linaje. La contribuci&oacute;n de Mar&iacute;as como rey fue poner en marcha esta editorial, inaugurada en el a&ntilde;o 2000 con <em>La mujer de Huguenin</em>, precisamente de su 'antepasado' M. P. Shiel, unos cuentos fant&aacute;sticos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Javier Marías firmando en Sant Jordi de 2015                            </span>
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        Como todo monarca que se precie, desde 2001 Xavier I hizo valer sus derechos para otorgar t&iacute;tulos nobiliarios, a modo de premio honor&iacute;fico (y previa deliberaci&oacute;n de un jurado), a figuras relevantes de las artes y las letras; entre ellos, los cineastas Pedro Almod&oacute;var, duque de Tr&eacute;mula, y Francis Ford Coppola, duque de Megal&oacute;polis; los pensadores Pierre Bourdieu, duque de Desarraigo, y Umberto Eco, duque de la Isla del D&iacute;a de Antes; y los escritores Claudio Magris, duque de Segunda Mano, J. M. Coetzee, duque de Deshonra, y Alice Munro, duquesa de Ontario. Estos galardones, adem&aacute;s de su valor simb&oacute;lico, ten&iacute;an una dotaci&oacute;n econ&oacute;mica a cargo de la editorial (&ldquo;a&ntilde;adi&eacute;ndose d&eacute;ficit, para variar&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Como una broma privada puesta al alcance del lector, as&iacute; era este Reino de Redonda, la dinast&iacute;a y la editorial; aunque los libros editados, tan excepcionales, de broma no ten&iacute;an nada. Eran una extensi&oacute;n de Javier Mar&iacute;as, su faceta como lector: refinado, erudito, con su inconfundible aire <em>british</em>. Era de esperar, en cierta manera, que el proyecto terminara con &eacute;l. &Eacute;l eleg&iacute;a y, ante todo, pose&iacute;a esa inquietud literaria de quien vive entregado a las palabras, al pensamiento, al arte; y no le basta con escribir su obra, sino que, atra&iacute;do por los mimbres del sector &ndash;defend&iacute;a, a prop&oacute;sito, que traducir era un ejercicio magn&iacute;fico como aprendizaje para un escritor&ndash;, se entreg&oacute; a la causa con pasi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un legado para la posteridad</strong></h2><p class="article-text">
        Tras la muerte de Mar&iacute;as en 2022, su viuda y socia ha decidido poner fin a la andadura de Reino de Redonda. Lo ha hecho despu&eacute;s de publicar, este mismo a&ntilde;o, <em>Cordero negro y balc&oacute;n gris</em> (1941), unas cr&oacute;nicas de los Balcanes de la brit&aacute;nica Rebecca West, de quien ya hab&iacute;an publicado el ensayo <em>El significado de la traici&oacute;n</em> (1949), y de quien el autor reconoc&iacute;a la influencia de la novela <em>El regreso del soldado</em> (1918) en su <em>Berta Isla</em> (2017). <em>Cordero negro y halc&oacute;n gris</em>, dos tomos de m&aacute;s de mil p&aacute;ginas de viajes por Europa del Este en pleno auge del nazismo, ilustra a la perfecci&oacute;n el esp&iacute;ritu del sello: costoso de producir, destinado a venderse poco y leerse menos; pero de valor indudable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/e99a4643-c05e-40b9-a261-3290eb17d22f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esta &uacute;ltima voluntad de Javier Mar&iacute;as, Carme L&oacute;pez Mercader cierra Reino de Redonda con un t&iacute;tulo propio, <em>Duelo sin br&uacute;jula</em>, un libro confesional sobre lo que ha sido su vida desde la p&eacute;rdida de su compa&ntilde;ero. El autor madrile&ntilde;o sol&iacute;a decir que era un escritor &ldquo;de br&uacute;jula&rdquo;, en oposici&oacute;n a los escritores &ldquo;de mapa&rdquo;, es decir, los que se ponen a escribir con un esquema previo y desde el principio tienen claro a d&oacute;nde les llevar&aacute; la historia. &Eacute;l, en cambio, prefer&iacute;a descubrir ese camino sobre la marcha, de modo que al empezarla solo ten&iacute;a una noci&oacute;n de aquello que quer&iacute;a abordar, sin trazar un plan.
    </p><p class="article-text">
        Carme L&oacute;pez Mercader toma esa met&aacute;fora: a diferencia de un proyecto creativo, para el duelo no hay br&uacute;jula posible, como tampoco hay mapa, porque, por mucho que se hable de etapas, cada caso es diferente, cada persona precisa un tempo. Ella se siente perdida desde aquel 11 de septiembre de 2022, cuando dijo adi&oacute;s a quien, pese a encontrarse &eacute;l en Madrid y ella en Barcelona, llevaba m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de relaci&oacute;n. Alej&aacute;ndose de otras memorias sobre el duelo, no relata ninguna reconciliaci&oacute;n con la vida, no ofrece consuelo ni tiene pretensi&oacute;n intelectual alguna. Es una confesi&oacute;n descarnada: ha perdido a su compa&ntilde;ero, ha perdido su forma de estar en el mundo, se ha perdido a la que ella era.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Javier Marías, en un retrato tomado el día que presentó Reino de Cordelia y su primera obra, &#039;La mujer de Huguenin&#039; de M.P. Shiel, el 7 de julio de 2000"
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                Javier Marías, en un retrato tomado el día que presentó Reino de Cordelia y su primera obra, &#039;La mujer de Huguenin&#039; de M.P. Shiel, el 7 de julio de 2000                            </span>
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        Desgarrada por el dolor, enfadada con el mundo, con la vida descompuesta; as&iacute; se siente y no lo disfraza. La irritaci&oacute;n ante las buenas intenciones ajenas, ante esa presi&oacute;n latente por &ldquo;pasar p&aacute;gina&rdquo;. El rechazo de buscar consuelo en el m&aacute;s all&aacute;, aun con casualidades que la desconciertan. Se muestra cruda, esc&eacute;ptica, racional. Lo que conmueve del texto es esta desnudez emocional, este no fingir, este no ocultar el sufrimiento para resultar m&aacute;s amable ni para sonar po&eacute;tica. Ha estado siempre ligada a la cultura, pero para este trance no hay literatura que valga: la muerte, perder a un ser querido, nos rompe a todos, nos retorna a nuestros instintos m&aacute;s b&aacute;sicos de supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Y, si bien recoge algunas an&eacute;cdotas vividas junto a &eacute;l, como alg&uacute;n viaje o alguna de las diferencias que los complementaban, no cae en la impudicia, no traiciona ese celo de la intimidad que mantuvo siempre el escritor. De hecho, explica la paradoja de encontrarse con gente que, al hablarle (las buenas intenciones) de &eacute;l, creen conocerlo mejor que ella. Y no. Porque hab&iacute;a un Javier Mar&iacute;as personaje literario y un Javier Mar&iacute;as compa&ntilde;ero. Entre ellos bromeaban al respecto. Al lector de Mar&iacute;as no le sorprender&aacute;: aunque alguno se tom&oacute; demasiado en serio sus art&iacute;culos, su tono gru&ntilde;&oacute;n siempre rezumaba chispa.
    </p><p class="article-text">
        <em>Duelo sin br&uacute;jula</em> es un libro menudo, sin &iacute;nfulas, que termina con un atisbo de lo que se puede llamar esperanza: el consuelo de la naturaleza, las plantas (diferentes a las que mantuvo en vida de &eacute;l) que renacen, volver a ocuparse de algo. Un libro discreto, como discreta fue la pareja y discreto fue Javier Mar&iacute;as sobre su vida privada. Su lado &iacute;ntimo ser&aacute; siempre un misterio, porque as&iacute; lo quiso y su viuda no lo traiciona; queda, eso s&iacute;, la literatura, la que escribi&oacute; y la que comparti&oacute; a trav&eacute;s de este Reino de Redonda. Quien quiera adquirir alg&uacute;n t&iacute;tulo de la editorial, que no se demore: de ahora en adelante solo se reimprimir&aacute;n aquellos que salgan rentables.
    </p><p class="article-text">
        Los libros que se leen con devoci&oacute;n, los autores admirados a los que se vuelve una y otra vez, siempre dicen algo acerca de uno mismo; ser&aacute;n estos libros, por lo tanto, los que hagan revivir a Javier Mar&iacute;as para los lectores. Llegar&aacute; el d&iacute;a en el que estas obras recuperadas por &eacute;l ser&aacute;n pieza de coleccionista. Editar como lo hac&iacute;a Reino de Redonda, sin ninguna visi&oacute;n de negocio, era, en sus palabras, &ldquo;trabajar para la posteridad&rdquo;. Puede sonar pretencioso, pero &iquest;qu&eacute; hace, si no, un escritor, un creador? Uno de su talla, al menos. Exigente, exquisito y &uacute;nico como escritor; exigente, exquisito y &uacute;nico como lector-editor-traductor. Un hombre de letras a la vieja usanza. Este es su (otro) legado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ultimos-dias-reino-redonda-editorial-javier-marias-sobrevivio-anos-muerte_1_11859720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Nov 2024 21:30:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los últimos días de Reino de Redonda, la editorial de Javier Marías que sobrevivió dos años a su muerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Editoriales,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que no se quiso ver en el Congreso de la Lengua de Cádiz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-quiso-ver-congreso-lengua-cadiz_129_10104562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66370d16-d9da-4efc-bad7-a0081a02560d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no se quiso ver en el Congreso de la Lengua de Cádiz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El evento fue una autorrepresentación ciega a la realidad, que no pareció tampoco capaz de leer ni los límites ni los problemas de los discursos dominantes. No hay razón para tanta alharaca salvo que nos resignemos a ser soportes de la propaganda de las grandes marcas y palmeros de la Casa Real</p><p class="subtitle">La “buena salud” del español en Estados Unidos, en el IX Congreso Internacional de la Lengua Española
</p></div><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n del Congreso de la Lengua en C&aacute;diz, a finales de marzo, ha dado un poco de visibilidad a los olvidados estudios de filolog&iacute;a, cuyo estatus universitario y cuya imagen social no han dejado de menguar en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un poco ocultos detr&aacute;s de las pol&eacute;micas bizantinas que caracterizan la imagen p&uacute;blica de la Academia, la lucha literal por los sillones, o el teol&oacute;gico debate s&oacute;lo/solo, los estudios de filolog&iacute;a y, en especial, los de literaturas hisp&aacute;nicas sufren una agon&iacute;a que no tiene nada que ver con la de Unamuno, en la que es dif&iacute;cil atisbar signos de vitalidad. Desplazados del curr&iacute;culum de la educaci&oacute;n secundaria por los estudios de lengua, dentro de una asignatura en la que lo literario es la parte del rat&oacute;n, la antigua base de las humanidades, donde se adquir&iacute;an la lectura comprensiva, el an&aacute;lisis reflexivo y las t&eacute;cnicas de la escritura, se encuentra inmersa en una crisis, a veces oculta por el oropel y la parafernalia, como ha sucedido en este Congreso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Visto adem&aacute;s desde Estados Unidos -donde la emergencia de una clase media hispana que se encuentra sistem&aacute;ticamente con formas de racismo institucional, como de un modo muy claro ha expuesto Jorge Ca&ntilde;izares-Esquerra en el Congreso, parece ser posible solo si se relega el espa&ntilde;ol a un &aacute;mbito familiar o a espacios culturales que funcionan como reservas ling&uuml;&iacute;sticas-, el tono celebratorio y grandilocuente parece una enso&ntilde;aci&oacute;n comercial, puramente ideol&oacute;gica, muy alejada de la realidad pol&iacute;tica, una guerra cultural aut&eacute;ntica, en la que estamos inmersos. Que el presidente Trump <a href="https://www.eldiario.es/internacional/espanol-desaparece-oficial-casa-blanca_1_3625478.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconectase la p&aacute;gina en espa&ntilde;ol de la Casa Blanca</a> el mismo d&iacute;a que tom&oacute; posesi&oacute;n es s&oacute;lo un indicio m&aacute;s del papel que la lengua juega como metonimia de una identidad que es percibida como amenazante por gran parte de las &eacute;lites, y ahora de las clases populares, de los Estados Unidos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Mestizajes? De lo vivo a lo pintado</h3><p class="article-text">
        Que &ldquo;mestizaje&rdquo; fuera la palabra clave y la idea fuerza que aparentemente atraves&oacute; el Congreso merece tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n. En primer lugar, porque permite reconocer la distancia entre el trabajo acad&eacute;mico m&aacute;s reciente, que entiende que el concepto de mestizaje es parte del problema, y los movimientos lentos y a veces puramente reaccionarios que caracterizan a la Academia de la Lengua. De hecho, aunque parezca un t&eacute;rmino feliz, que intenta asumir la pluralidad cultural de fondo, hace mucho tiempo que la investigaci&oacute;n en humanidades y ciencias sociales ha dejado de considerarlo un concepto &uacute;til, en la medida que incorpora una idea de homogeneizaci&oacute;n, de borradura de la diferencia, que en &uacute;ltima instancia tiende a eliminar las culturas minoritarias cuya historia integra &ndash;e invisibiliza&mdash; en el gran relato de la Hispanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de ser te&oacute;ricamente d&eacute;bil, la idea de mestizaje puede dar la falsa idea de que los estudios literarios y ling&uuml;&iacute;sticos en Espa&ntilde;a trabajan con alg&uacute;n tipo de proyecto que represente esa diversidad de fondo a la que, de un modo muy impreciso, alude la idea de mestizaje. Desde luego, nada m&aacute;s lejos de la realidad. Los contenidos de literatura latinoamericana &ndash;o los estudios de variaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que incorporen alguna regi&oacute;n latinoamericana&mdash; apenas tienen representaci&oacute;n en una universidad que vive de espaldas a Am&eacute;rica y que muchas veces mira con una injustificada superioridad todo lo que sucede en los llamados pa&iacute;ses hermanos. Si en Estados Unidos estamos asistiendo a una progresiva disminuci&oacute;n de los cursos de las literaturas peninsulares, y un progresivo alejamiento de nuestrxs colegas latinoamericanistas, en las facultades de filolog&iacute;a en Espa&ntilde;a hace ya tiempo que la literatura latinoamericana ha dejado de ser relevante, apenas una an&eacute;cdota en el curr&iacute;culum, con muy pocas excepciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta separaci&oacute;n entra las &aacute;reas, que ha llevado incluso a reducir la literatura de todos los pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica a una asignatura semestral, hace a&uacute;n m&aacute;s visible la distancia entre el campo literario en sentido estricto, en el que lxs autores latinoamericanos dominan el mercado de la literatura en espa&ntilde;ol y una academia volcada sobre autores ya canonizadxs, muy alejados del gusto del p&uacute;blico, en especial de los j&oacute;venes lectores. No hay m&aacute;s que ver los proyectos de investigaci&oacute;n de las diferentes universidades para constatarlo. Y de este modo, s&oacute;lo la animosidad de los profesores de instituto, formados por libre, de lxs activistas y de los editores, que al fin y al cabo viven de vender libros, hace posible que los estudiantes encuentren referentes cercanos a sus experiencias vitales o a sus inquietudes est&eacute;ticas o pol&iacute;ticas. Esta incomparecencia de las instituciones educativas espa&ntilde;olas tiene adem&aacute;s un segundo efecto de gran relevancia. Al no proporcionar referentes y servir de mediadores entre p&uacute;blico, autorxs e industria editorial, todas las culturas latinoamericanas se convierten en &ldquo;la literatura latinoamericana&rdquo; y las obras de los diferentes pa&iacute;ses son le&iacute;das fuera de sus contextos propios, que son los que permiten entender su sentido, una cierta forma de orientalismo eterno. As&iacute; que nada de mestizaje en el curr&iacute;culum, en el que incluso la literatura espa&ntilde;ola escrita en Am&eacute;rica, la obra del exilio, se suele explicar como un cap&iacute;tulo aparte, separado tanto de las literaturas del Estado, como de las de los pa&iacute;ses americanos desde los que se escrib&iacute;a.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El espa&ntilde;ol y '<em>The End of the English Major'</em></h3><p class="article-text">
        En el contexto estadounidense, esta separaci&oacute;n entre los estudios de literaturas latinoamericanas y lo que de un modo un poco impropio se denomina literaturas peninsulares se da tambi&eacute;n de un modo muy agudo y coincide adem&aacute;s con una crisis in&eacute;dita en la historia de la educaci&oacute;n superior, que la revista New Yorker titul&oacute; <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2023/03/06/the-end-of-the-english-major" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El fin del grado de Ingl&eacute;s</em></a>. Este fantasma que recorre las universidades americanas, y en especial sus Liberal Arts Colleges, anta&ntilde;o las joyas de la corona de la educaci&oacute;n progresista, es dif&iacute;cil de entender desde Espa&ntilde;a, en gran medida porque se trata de estructuras y de proyectos universitarios inconmensurables. La inexistencia de un &ldquo;grado de Derecho&rdquo;, ya que los estudios jur&iacute;dicos se concentran en un m&aacute;ster y en un examen profesional, el &ldquo;bar&rdquo;, y la apuesta por un modelo m&aacute;s experimental de curr&iacute;culum, en el que se intenta formar pr&aacute;cticamente al estudiante, de ah&iacute; el &eacute;nfasis en la escritura y la oratoria, y no en prepararlo para cantar los temas delante de un tribunal de oposici&oacute;n, explica la posici&oacute;n central y mayoritaria del departamento de Ingl&eacute;s en el centro de los Colleges. Tras la pandemia, sin embargo, el &eacute;nfasis en las carreras de ciencia, validado por los discursos sociales, ha llevado a un descenso m&aacute;s o menos de un 30% en el n&uacute;mero de los alumnos matriculados y ha encontrado a los departamentos de estudios hisp&aacute;nicos en una crisis existencial, donde no se atisba un horizonte com&uacute;n sino que m&aacute;s bien se percibe una tendencia cada vez m&aacute;s fuerte a la escisi&oacute;n. Una hip&oacute;tesis que conducir&iacute;a a la pr&aacute;ctica desaparici&oacute;n de los estudios peninsulares, convertidos, como la literatura italiana o la literatura francesa, en una divisi&oacute;n menor de los peque&ntilde;os departamentos de literatura comparada, a veces incluso una mera divisi&oacute;n de los departamentos de Ingl&eacute;s, el caj&oacute;n de sastre de todos los estudios literarios. En este momento cr&iacute;tico, adem&aacute;s, el papel del Instituto Cervantes ha pasado a ser puramente testimonial. Ni ofrece un espacio a las comunidades latinoamericanas ni intenta ofrecer una imagen plural del Estado ante la opini&oacute;n p&uacute;blica americana, salvo en las fotos de Twitter. Aqu&iacute; en Nueva York, por ejemplo, nada queda de la febril actividad de la &eacute;poca de Antonio Mu&ntilde;oz Molina, Eduardo Lago o Javier Rioyo, hoy muy a&ntilde;orados.
    </p><p class="article-text">
        La crisis interna de la disciplina, la ca&iacute;da del peso social de las humanidades &mdash;aqu&iacute; y all&aacute;&mdash;, va parejo, y en parte es consecuencia, de la ca&iacute;da de la imagen social de los estudios hisp&aacute;nicos, aqu&iacute; encajados bajo la inc&oacute;moda etiqueta de &ldquo;espa&ntilde;ol&rdquo;. Los nueve estudiantes de mi curso de culturas peninsulares, por ejemplo, son todos hispanos o latinos en la terminolog&iacute;a del censo americano. O lo que es lo mismo, los estudiantes angloamericanos han dejado de percibir el espa&ntilde;ol como valioso o &uacute;til para conseguir una formaci&oacute;n o un trabajo. Este p&eacute;rdida de imagen social de la lengua y la cultura, que tan mal encaja con el tono del Congreso de C&aacute;diz, acent&uacute;a aun m&aacute;s la posici&oacute;n minoritaria de los estudios sobre las literaturas peninsulares: si para los estudiantes anglo-americanos los estudios latinoamericanos han dejado de ser interesantes o lo son en la medida en que puedan ser hechos en ingl&eacute;s, y ah&iacute; la aparici&oacute;n de los <em>Latino Studies</em> es clave, para los estudiantes latinoamericanos la literatura espa&ntilde;ola y los estudios que sobre ella se producen han dejado de tener ning&uacute;n tipo de significado. Alejados completamente de su experiencia y de su lenguaje, el canon que se ha ido formando tanto en estudios contempor&aacute;neos como en estudios cl&aacute;sicos pertenece a un mundo mucho m&aacute;s lejano y ajeno que, por ejemplo, otras literaturas o formas de ficci&oacute;n norteamericanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la gran tarea de los que ense&ntilde;amos literaturas hisp&aacute;nicas en Estados Unidos es deconstruir la imagen de condescendencia y la visi&oacute;n paternalista para poder recuperar la posibilidad de un di&aacute;logo horizontal con otros pa&iacute;ses y otras comunidades a los que nos une una experiencia hist&oacute;rica com&uacute;n, o al menos los relatos de esa experiencia, los autores que est&aacute;n en el centro de la identidad de la literatura en castellano, como el homenajeado Javier Mar&iacute;as o el supervisibilizado P&eacute;rez Reverte, imposibilitan ese trabajo. Bien por su diletantismo m&aacute;s o menos afectado, bien por su bravuconer&iacute;a sobreactuada, ambos, y los l&iacute;mites que representan, est&aacute;n completamente alejados de una sensibilidad pol&iacute;tica en la que las experiencias de la marginalidad o la derrota, o el estudio de la constituci&oacute;n de sociedades multiculturales &mdash;o mejor ser&iacute;a decir plurales&mdash;, son la medida del valor. Variantes del <em>mansplaining</em>, <em>spainsplaining</em>, que tanto te explica la Revoluci&oacute;n mexicana como la guerra civil espa&ntilde;ola sin estudiar un documento. Son ambos parte de esa matriz condescendiente en la que se inscribe la percepci&oacute;n que los acad&eacute;micos espa&ntilde;oles tienen de las culturas latinoamericanas, que es la &uacute;ltima pero la m&aacute;s consistente supervivencia de la matriz amo/esclavo sobre la que se construy&oacute; &mdash;y se construye&mdash; ret&oacute;ricamente el discurso colonial.&nbsp;&nbsp;Mientras no se deshaga esa forma simb&oacute;lica que para muchos de mis colegas espa&ntilde;oles es invisible, no ser&aacute; posible ning&uacute;n tipo de di&aacute;logo o de relaci&oacute;n igualitaria dentro del campo.
    </p><p class="article-text">
        Si adem&aacute;s lo que se propone es un horizonte mestizo, en el que las diferencias acaben fundi&eacute;ndose en un relato hisp&aacute;nico, que en &uacute;ltima instancia es una representaci&oacute;n pol&iacute;tica Espa&ntilde;a-c&eacute;ntrica, muy poco podemos esperar de esta propuesta. Mucho m&aacute;s d&eacute;bil, adem&aacute;s, que otros intentos de cambiar el marco de trabajo, como los estudios atl&aacute;nticos, cruciales para entender por ejemplo la historia compleja de la cultura gallega, o los estudios ib&eacute;ricos, cuyo proyecto implicaba desmontar la l&oacute;gica territorial centralista impl&iacute;cita en los trabajos de los estudios de literatura cl&aacute;sica. Unas y otras propuestas se han ido desvaneciendo, salvo en casos muy aislados, y no han logrado modificar el plan de trabajo ni los planes de estudios.
    </p><p class="article-text">
        Vistos desde esta perspectiva plural y compleja, el futuro acad&eacute;mico de los estudios de literatura y lengua no parece muy prometedor. Se han ido consolidando escisiones, se han roto los puentes de comunicaci&oacute;n, se ha ido perdiendo peso social y prestigio acad&eacute;mico. Lo visto en C&aacute;diz ha sido una autorrepresentaci&oacute;n ciega al estado del campo, que no parece tampoco capaz de leer ni los l&iacute;mites ni los problemas de los discursos dominantes. No hay raz&oacute;n para tanta alharaca salvo que nos resignemos a ser soportes de la propaganda de las grandes marcas y palmeros de la Casa Real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álex Alonso Nogueira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-quiso-ver-congreso-lengua-cadiz_129_10104562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Apr 2023 20:51:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[RAE - Real Academia Española,Lenguaje,Español,Hispanoamericano,Javier Marías,Arturo Pérez-Reverte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Marías y las voces de los fantasmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/javier-marias-voces-fantasmas_129_9308109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4d8208c-d420-456f-aa7c-3c06bbfe547b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Marías y las voces de los fantasmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lector se da cuenta, ya en los arranques de sus novelas, que quien narra lo hace cuando todo ya ha sucedido y, sin embargo, se siente todavía involucrado en lo que vivió y vio</p><p class="subtitle">¿Quién no habría querido vivir en el Madrid de Javier Marías?, por Javier Montes</p></div><p class="article-text">
        No recuerdo bien en cu&aacute;l de sus magn&iacute;ficos ensayos Juan Benet (ingeniero de caminos, adem&aacute;s de maestro y mentor de Javier Mar&iacute;as) afirm&oacute; que &ldquo;una frase puede llegar a ser un baile de carnaval&rdquo;. S&iacute; tengo claro que me acordar&iacute;a de esa cita muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de haber le&iacute;do<em> Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute; </em>(1994), en relaci&oacute;n con su &iacute;ncipit: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos y que ya no ver&aacute; m&aacute;s su rostro cuyo nombre recuerda. Nadie piensa nunca que nadie vaya a morir en el momento m&aacute;s inadecuado a pesar de que eso sucede todo el tiempo, y creemos que nadie que no est&eacute; previsto habr&aacute; de morir junto a nosotros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esas frases las le&iacute; debajo de la sombra alargada de la estatua de Don Quijote y Sancho Panza en la Plaza de Espa&ntilde;a de Madrid. Esas frases empezaron a perturbar mi visi&oacute;n del mundo y de la literatura, a resonar en mi o&iacute;do de forma constante y algo siniestra. Aqu&iacute; hab&iacute;a una voz, claro, pero no una voz cualquiera. Aqu&iacute; alguien me hablaba de muerte, arrancaba su narraci&oacute;n digresiva y llena de huecos y de mensajes por descifrar reflexionando sobre algo que no queremos ver o no solemos aceptar (Sigmund Freud mismo lo dice en el breve ensayo <em>Nosotros y la muerte</em>: nadie imagina su propia muerte, siempre somos espectadores de las muertes de los dem&aacute;s, y no hay vuelta de hoja). 
    </p><p class="article-text">
        Ese &iacute;ncipit &ndash;como todos los de las dem&aacute;s obras de Javier Mar&iacute;as&ndash; es l&iacute;rico por su musicalidad y filos&oacute;fico por su hondura. Uno arranca el acto de lectura y ya empieza a temblar: cu&aacute;ntas muertes ocurren en el mundo y nos parecen absurdas (la rama del &aacute;rbol que mata al transe&uacute;nte que tiene la mala suerte de deambular justo por debajo del mismo; el resbal&oacute;n en la ducha (ay, la nuca); la espina del pescado que provoca la muerte por atragantamiento &ldquo;como los ni&ntilde;os cuya madre no est&aacute; para meterles un dedo y salvarlos&rdquo;; la barba a medio hacer y que alguien tenga la necesaria &ldquo;piedad est&eacute;tica&rdquo; para retocar lo dejado a mitad...). Uno sigue leyendo y se va dando cuenta de que quien narra lo hace cuando todo ya ha sucedido y, sin embargo, se siente todav&iacute;a involucrado en lo que vivi&oacute; y vio.
    </p><p class="article-text">
        El narrador de <em>Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute;</em>, V&iacute;ctor Franc&eacute;s, un escritor fantasma de profesi&oacute;n, un <em>ghost writer</em>, intenta recordar todos los detalles de la noche m&aacute;s extra&ntilde;a de su vida, esa noche en la que, a punto de consumar el acto sexual junto con Marta T&eacute;llez, su nueva y potencial amante, mientras su hijo de dos a&ntilde;os tarda en dormirse y su marido est&aacute; en Londres por asuntos de trabajo, se encuentra con el cad&aacute;ver de la misma en la cama. Marta sufre un infarto y V&iacute;ctor ya no sabe qu&eacute; hacer: llamar a los vecinos (pero no los conoce y nunca antes ha estado en ese edificio ni en ese barrio de Madrid); o avisar al marido (pero c&oacute;mo avisarle del enga&ntilde;o a punto de cumplirse); o llamar a la polic&iacute;a (pero &eacute;l no la mat&oacute;, ni le hizo da&ntilde;o alguno ni le provoc&oacute; esa muerte repentina); o cuidar a Eugenio, el hijo de Marta (ese ni&ntilde;o que tarda en dormirse porque, quiz&aacute;s, de alguna forma irracional, intuye que ese hombre desconocido va a ocupar el lugar de su padre, va a llenar el vac&iacute;o que este ha dejado en la cama matrimonial). <em>Eros</em> y <em>Thanatos</em>, los dos grandes impulsos del ser humano en la interpretaci&oacute;n freudiana de nuestra psique, se imbrican mutuamente en este &iacute;ncipit en el que todo cobra relieve, desde la incapacidad del narrador de entender el habla infantil y torpe (todav&iacute;a incompleta y desarticulada) del ni&ntilde;o, hasta su deseo de acostarse con Marta (que se queda tumbada en la cama en posici&oacute;n fetal, como si volviera al &uacute;tero materno, sin sujetador y con el parad&oacute;jico deseo de no querer molestar a su amante, pidi&eacute;ndole que no se vaya, que no la deje sola, que no suelte su mano y, al mismo tiempo, convirti&eacute;ndolo en testigo ocular de algo inaudito como su propia muerte). 
    </p><p class="article-text">
        Javier Mar&iacute;as es de los pocos novelistas en lengua espa&ntilde;ola capaces, no solo de crear &ldquo;frases que parecen un baile de carnaval&rdquo;, sino tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/joven-marias-siglo-xxi_129_9307016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">construir mundos ficticios en los que uno puede vivir temporalmente</a> tomando consciencia, en cuanto lector emp&iacute;rico, de toda la complejidad de la realidad en la que estamos inmersos. Javier Mar&iacute;as sabe parar el tiempo o dilatarlo e investigarlo para que nos metamos en la piel de V&iacute;ctor Franc&eacute;s y nos preguntemos: &iquest;qu&eacute; har&iacute;a yo en su lugar?, &iquest;c&oacute;mo reaccionar&iacute;a yo frente a una muerta que pudo haber sido amante y se convirti&oacute; en &ldquo;pintura&rdquo;, en imagen fija y eternamente muda? 
    </p><p class="article-text">
        Mientras se dedica a observar y a formular hip&oacute;tesis, el narrador y protagonista de la novela enciende la televisi&oacute;n de la habitaci&oacute;n, baj&aacute;ndole el volumen. En la pantalla se ven a Fred MacMurray y a Barbara Stanwyck en una pel&iacute;cula en blanco y negro. Son actores muertos, y sin embargo eternos, porque siguen movi&eacute;ndose dentro del mundo ficticio de la pel&iacute;cula. No hablan, porque V&iacute;ctor les quita la voz, pero siguen actuando. En cambio, Marta se retuerce, est&aacute; a punto de despedirse para siempre de su propia casa, de la cama matrimonial, de su hijo peque&ntilde;o. Entonces V&iacute;ctor decide preguntarle si quiere llamar y avisar a su marido, quiz&aacute;s la tranquilice, quiz&aacute;s sea oportuno que &eacute;l tambi&eacute;n est&eacute; al tanto, encontr&aacute;ndose en el extranjero y muy lejos de aquella cama matrimonial todav&iacute;a no manchada por la traici&oacute;n. Y luego el en&eacute;simo par&eacute;ntesis, la nueva digresi&oacute;n que se abre y nos sumerge en un estado de &aacute;nimo saturnino y melanc&oacute;lico, en una reflexi&oacute;n que nos empuja a exclamar: &iexcl;s&iacute;, eso es as&iacute;! 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No soportamos que nuestros allegados no est&eacute;n al corriente de nuestras penas, no soportamos que nos sigan creyendo m&aacute;s o menos felices si de pronto ya no lo somos, hay cuatro o cinco personas en la vida de cada uno que deben estar enteradas de cuanto nos ocurre al instante, no soportamos que sigan creyendo lo que ya no es ni un minuto m&aacute;s, que nos crean casados si nos quedamos viudos o con padres si nos quedamos hu&eacute;rfanos, en compa&ntilde;&iacute;a si nos abandonan o con salud si nos ponemos enfermos. Que nos crean vivos si nos hemos muerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a estas reflexiones nos damos cuenta de que el enigma del tiempo es uno de los m&aacute;s impactantes y decisivos con el que se enfrentan todos los narradores de Javier Mar&iacute;as: &iquest;cu&aacute;ndo avisar a los m&aacute;s allegados del cambio?, &iquest;en qu&eacute; instante se produce el cambio?, &iquest;c&oacute;mo es posible que se nos crea vivos si ya nos hemos muerto? El tiempo es un misterio y, en t&eacute;rminos shakespearianos (o a trav&eacute;s de una imagen de Shakespeare que atra&iacute;a a Juan Benet), es &ldquo;negra espalda&rdquo;, su rev&eacute;s, el lugar en el que ocurre lo ya ocurrido o lo que nunca ocurri&oacute; y, sin embargo, pudo haber ocurrido. El mismo V&iacute;ctor es la &ldquo;negra espalda del tiempo&rdquo; del ni&ntilde;o Eugenio que no sabe ni entiende que su madre ha dejado de vivir y tendr&aacute; que asumir la p&eacute;rdida. Igual que nosotros, los lectores de Javier Mar&iacute;as, tendremos que aceptar que su voz y la de sus narradores fantasmales ya ha dejado de contar y de cantar, de danzar esos bailes de carnaval en los que una frase parece que no se acaba nunca o parece que se abre y se va ampliando y metamorfoseando dentro de par&eacute;ntesis que parece que no se cierran nunca.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n los homenajes, las reescrituras, las alusiones literarias (no solo a Shakespeare, ni tan solo a Sir Thomas Browne o al reverendo Sir Laurence Sterne, cuyo <em>Tristram Shandy</em> Mar&iacute;as tradujo con 26 a&ntilde;os): V&iacute;ctor se imagina en qu&eacute; podr&iacute;a estar pensando Marta en el momento de su muerte. Porque con la muerte (esto tambi&eacute;n es o nos parece cierto y verdadero) &ldquo;no s&oacute;lo desaparece quien soy, sino quien he sido, no s&oacute;lo yo, pobre Marta, sino mi memoria entera&rdquo;. Y hete aqu&iacute; la sombra del pr&oacute;logo que Miguel de Cervantes redact&oacute; pocos d&iacute;as antes de morirse en su<em> Persiles</em>: &ldquo;Adi&oacute;s risas y adi&oacute;s agravios. No os ver&eacute; m&aacute;s, ni me ver&eacute;is vosotros. Y adi&oacute;s ardor, adi&oacute;s recuerdos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/javier-marias-autor-esencial-voz-inconfundible-deja-huerfana-literatura-espanola_1_9306849.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 11 de septiembre de 2022</a>. Hace 21 a&ntilde;os de aquella primera lectura en el mes de octubre en la Plaza de Espa&ntilde;a de la Corte y Villa. Y hoy quiero fingir que quien aqu&iacute; habla no es Marta, ni es tampoco su amante <em>in potentia</em>, V&iacute;ctor Franc&eacute;s, su narrador fantasmal, sino el mismo autor que cre&oacute; a ambos, Javier Mar&iacute;as <em>in carne ed ossa</em>: &ldquo;&iexcl;Adi&oacute;s, gracias; adi&oacute;s, donaires; adi&oacute;s, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!&rdquo;. Adi&oacute;s, <em>addio</em>, Javier Mar&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Candeloro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/javier-marias-voces-fantasmas_129_9308109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2022 07:44:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Javier Marías y las voces de los fantasmas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Madrid,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién no habría querido vivir en el Madrid de Javier Marías?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/no-habria-querido-vivir-madrid-javier-marias_129_9307800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98e88ca8-30cf-4d1f-9ea3-03fed6f84baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién no habría querido vivir en el Madrid de Javier Marías?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Era un Madrid acomodado y discreto, educado, de profesiones liberales y abolengo republicano, que miraba con desprecio los excesos horteras de los banqueros</p><p class="subtitle">El joven Marías en el siglo XXI, por Isaac Rosa</p></div><p class="article-text">
        Yo creo que el &eacute;xito de Javier Mar&iacute;as a partir de los noventa, al menos en Espa&ntilde;a, se debi&oacute; en parte a que sus libros pertrecharon con una &eacute;tica y una est&eacute;tica a una joven burgues&iacute;a urbana e ilustrada que medraba y cog&iacute;a confianza. Y que encontr&oacute; en sus elegantes novelas lo que necesitaba: un espejo igualmente joven y favorecedor. Sus personajes vest&iacute;an bien, discurr&iacute;an mejor, ten&iacute;an trabajos (y les pasaban cosas) interesantes, que a ratos rozaban lo excitantemente s&oacute;rdido o peligroso. Hablaban idiomas, viajaban a sus anchas por las capitales europeas y por la de un pa&iacute;s que se hab&iacute;a sacudido la caspa y ya no era la eterna Espa&ntilde;a Negra. 
    </p><p class="article-text">
        Hay artistas que tienen la oportunidad y el don (o el don de la oportunidad) para describir y crear a la vez un grupo social. Lo dotan de una imagen estilizada y aspiracional que sirve luego de contrase&ntilde;a entre sus miembros. Woody Allen se inspir&oacute; en los burgueses intelectuales del Upper West Side neoyorquino tanto como se los invent&oacute;. Coderch construy&oacute; las casas que dieron techo com&uacute;n y estilo de vida compartido a la burgues&iacute;a ilustrada catalana. Mar&iacute;as permiti&oacute; a la burgues&iacute;a culta y progresista madrile&ntilde;a (menos visible y vendible que la barcelonesa, pero que haberla, hayla) palparse y reconocerse como clase en sus novelas. &iquest;Qui&eacute;n no habr&iacute;a querido vivir en una casa de Coderch, en una peli de Woody Allen, en una novela de Mar&iacute;as? 
    </p><p class="article-text">
        O ya puestos, y en el caso de los madrile&ntilde;os, &iquest;qui&eacute;n no habr&iacute;a querido vivir en el Madrid de Mar&iacute;as? Era un Madrid acomodado y discreto, educado, de profesiones liberales y abolengo republicano, que miraba con desprecio los excesos horteras de banqueros y advenedizos de los pelotazos noventeros (aunque no dejase de beneficiarse oblicuamente de ellos). Sus localizaciones eran siempre impecables y de buen tono, refinadas sin esfuerzo: las cenas en La Ancha, las copas en el Bar Hispano, las pernoctas en el Wellington, los paseos por el parque de Berl&iacute;n. Y los pisos y casas por Almagro y El Viso, que uno intu&iacute;a bien puestos: con muebles de Tiempos Modernos o por lo menos de La Oca, con vestidos de Sybilla en sus vestidores, probablemente con alg&uacute;n libro de Mar&iacute;as en sus mesillas de noche. Los personajes de sus novelas seguramente le le&iacute;an, y uno al leerlas se volv&iacute;a tambi&eacute;n un poco personaje de Mar&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Yo nac&iacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s de muerto Franco. Si sirvo como caso-tipo de lector de mi quinta, le&iacute; a Mar&iacute;as hacia los veinte y ca&iacute; rendido y deslumbrado. Le hac&iacute;a cosas inauditas al espa&ntilde;ol, le daba una textura y un alcance nuevos, constru&iacute;a con &eacute;l una voz y un mundo muy personal y a la vez capaz de interpelar a muchos. Los ejemplos son sabidos: el arranque de <em>Coraz&oacute;n tan blanco</em> es de los m&aacute;s poderosos de la literatura espa&ntilde;ola; escenas como la de la muerte s&uacute;bita en <em>Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute;</em> se recuerdan para siempre como si le hubiesen pasado a uno mismo; la brillantez de las semblanzas literarias de <em>Miramientos</em> sigue brillando (acabo de comprobarlo por si acaso). Se me ocurre &Aacute;lvaro Pombo como ejemplo de otro escritor que en ese momento luciese un br&iacute;o y un pulso parecidos. 
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os ese mundo se fue volviendo m&aacute;s autorreferencial y obsesivo, o quiz&aacute; yo m&aacute;s impaciente y revirado: se me fueron quitando las ganas de leerle. No s&eacute; si ser&eacute; el &uacute;nico lector suyo que se dio por vencido sin luchar ante los vol&uacute;menes sucesivos de <em>Tu rostro ma&ntilde;ana</em>, o que ley&oacute; y luego olvid&oacute; totalmente <em>Los enamoramientos</em> y <em>Berta Isla</em>. El Reino y la Corte de Redonda se volvi&oacute; una broma demasiado larga, y hasta el placer perverso de buscar su jeremiada dominical perdi&oacute; la gracia. 
    </p><p class="article-text">
        Noto que los colegas de mi edad, a pesar de todo, lo mencionamos quiz&aacute; con m&aacute;s aprecio y respeto que los que tienen diez o quince a&ntilde;os menos. Uno recuerda siempre con cari&ntilde;o a los autores de los primeros deslumbramientos como lector adulto, quiz&aacute; en una transferencia de la nostalgia por esa edad. Me parece que los m&aacute;s j&oacute;venes conocieron sobre todo al personaje period&iacute;stico y al acad&eacute;mico displicente, con muy poca sinton&iacute;a con su manera de ver el mundo. Han le&iacute;do (si las han le&iacute;do) con poco entusiasmo y bastante incomprensi&oacute;n sus novelas. Quiz&aacute;, volviendo al principio, porque esas novelas reflejan una clase y un mundo y una ilusi&oacute;n de seguridad noventeros que se desvaneci&oacute; a la fuerza en los dosmiles, que los de mi quinta a&uacute;n pillamos por los pelos pero que no se parece en nada al mundo en que ellos han tenido que foguearse. Creo que les parece un escritor <em>de &eacute;poca</em>, y eso es a la vez injusto e irremediable. L&aacute;stima que se pierdan lo que en sus novelas trasciende esa &eacute;poca: el tono, la inteligencia, la ductilidad de su prosa que tan excitantes resultaron entonces. 
    </p><p class="article-text">
        Desde mi casa, en Madrid, se ve el tejado del edificio donde estaba la suya. La luz de su balc&oacute;n se quedaba encendida todas las noches, y al pasar se alcanzaba a ver el estante m&aacute;s alto de su biblioteca. Yo siempre miraba hacia arriba: Mar&iacute;as velaba y trabajaba, y ya no me acuerdo qui&eacute;n me cont&oacute; que en broma la llamaban &ldquo;la lucecita de El Pardo&rdquo;. A veces, volviendo de fiesta a horas intempestivas, esa luz me hac&iacute;a sentir algo culpable y a la vez me consolaba. Era un consuelo algo novelero, desde luego, pero suelen serlo las ficciones que mejor nos acompa&ntilde;an: &eacute;l mismo lo dir&iacute;a. Al pasar bajo sus balcones por la noche echar&eacute; en falta la luz y la compa&ntilde;&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Montes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/no-habria-querido-vivir-madrid-javier-marias_129_9307800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Sep 2022 14:10:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién no habría querido vivir en el Madrid de Javier Marías?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Literatura,Woody Allen,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE pide que Madrid dedique a Javier Marías un espacio público en Chamberí, su distrito de nacimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/psoe-pide-madrid-dedique-javier-marias-espacio-publico-chamberi-distrito-nacimiento_1_9307404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e0ae229-b857-42d4-b67c-ae1b0ecd2c98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PSOE pide que Madrid dedique a Javier Marías un espacio público en Chamberí, su distrito de nacimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los socialistas registran la propuesta para ser debatida en el próximo pleno de la Junta de Chamberí. Más Madrid también reclama que la capital dedique al escritor fallecido "una calle o una bilioteca"</p><p class="subtitle">OBITUARIO - Javier Marías, un autor de voz inconfundible que deja huérfana la literatura española</p></div><p class="article-text">
        El PSOE apuesta por que Javier Mar&iacute;as sea recordado para siempre cerca del lugar donde naci&oacute;. El escritor fallecido vio la luz en la calle Covarrubias, en el barrio de Trafalgar (Chamber&iacute;), muy cerca de Alonso Mart&iacute;nez, y en este distrito es donde el Grupo Municipal Socialista reclama al Ayuntamiento de Madrid que le dedique un espacio p&uacute;blico con su nombre. As&iacute; lo ha registrado en una petici&oacute;n a la Junta Municipal de Chamber&iacute;, para que apruebe esta concesi&oacute;n, as&iacute; como un reconocimiento a su obra.
    </p><p class="article-text">
        El escritor chamberilero presum&iacute;a de barrio en algunas de sus columnas, como en esta en la que recordaba las calles de su ni&ntilde;ez y que arrancaba de este modo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo nac&iacute; en el n&uacute;mero 16&nbsp;de la calle de Covarrubias de Madrid, lo cual significa que, pese a la reputaci&oacute;n de extranjerizante, traidor a la patria y &laquo;anglosajonijodido&raquo; (seg&uacute;n me llam&oacute; en su d&iacute;a un hoy cuasiacad&eacute;mico rabioso) que me ha acompa&ntilde;ado desde que publiqu&eacute; mi primera novela, soy del barrio m&aacute;s castizo de la capital del reino, a saber, Chamber&iacute;. En ese barrio y en los cercanos crec&iacute; y me eduqu&eacute;, y cuando me traslad&eacute; de casa, hacia los ocho a&ntilde;os, tampoco me fui muy lejos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta del PSOE se suma a la formulada por M&aacute;s Madrid anoche, en boca de su portavoz, Rita Maestre: &ldquo;Aunque era poco dado a los honores oficiales, creemos que Madrid debe recordar a Javier Mar&iacute;as. Proponemos a Almeida y al resto de fuerzas que una calle o una biblioteca lleven su nombre como reconocimiento a su talento literario, siempre de acuerdo con la voluntad de su familia&rdquo;, escribi&oacute; en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Hijo del fil&oacute;sofo Juli&aacute;n Mar&iacute;as, y miembro de una familia de intelectuales y artistas, Mar&iacute;as tambi&eacute;n pas&oacute; parte de su infancia en Estados Unidos, donde su padre estuvo exiliado durante el Franquismo, hasta que pudo regresar a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Javier Mar&iacute;as recibi&oacute; una s&oacute;lida educaci&oacute;n liberal en el Colegio Estudio, heredero de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, y se licenci&oacute; en Filosof&iacute;a y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. Durante un tiempo fue profesor de literatura espa&ntilde;ola en la Universidad de Oxford y en el Wellesley College (Massachusetts).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Somos Chamberí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/psoe-pide-madrid-dedique-javier-marias-espacio-publico-chamberi-distrito-nacimiento_1_9307404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Sep 2022 08:42:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El PSOE pide que Madrid dedique a Javier Marías un espacio público en Chamberí, su distrito de nacimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El joven Marías en el siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/joven-marias-siglo-xxi_129_9307016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7264c85e-a7be-408e-8644-f816a9ac4c81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El joven Marías en el siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocos autores pueden presumir de que tantísimos lectores recordemos de memoria un arranque de novela como aquel memorable de 'Corazón tan blanco', insuperable ("No he querido saber, pero he sabido…"). Y aun menos autores resisten una 'cata a ciegas': abrir un libro cualquiera suyo, y sin saber el nombre del autor identificarlo por su estilo único</p><p class="subtitle">Obituario - Javier Marías, un autor de voz inconfundible que deja huérfana la literatura española</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Con </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/javier-marias-autor-esencial-voz-inconfundible-deja-huerfana-literatura-espanola_1_9306849.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">la muerte de Javier Mar&iacute;as</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> desaparece uno de los mayores novelistas del siglo XX espa&ntilde;ol, pero no a la manera tontorrona en que estos d&iacute;as decimos que la muerte de la reina brit&aacute;nica supone el final -otra vez- del inacabable siglo XX.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Aclaro: afirmar que Javier Mar&iacute;as es un novelista del siglo XX no es menosprecio por 'viejo' o anacr&oacute;nico, pues en la literatura no operan los plazos y caducidades de otros campos, ni vale m&aacute;s lo m&aacute;s nuevo. Nadie hace de menos a Cervantes por decir de &eacute;l que es muy Siglo de Oro, como tampoco lo es considerar decimon&oacute;nico a Gald&oacute;s, pues ambos fueron radicalmente modernos en su tiempo </span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">cosa distinta es ser un novelista decimon&oacute;nico en pleno 2022</span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">. De la misma manera, fechar a Mar&iacute;as como novelista del siglo XX no lo deval&uacute;a, al contrario: tiene mucho m&eacute;rito ser un novelista del XX y seguir gozando del reconocimiento nacional e internacional, los muchos lectores, la unanimidad cr&iacute;tica y los premios que sigue teniendo Mar&iacute;as a estas alturas del siglo XXI </span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">y lo que seguir&aacute; teniendo, bien ganada su posteridad</span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si digo que Mar&iacute;as es un novelista del XX no es por lo m&aacute;s evidente, lo m&aacute;s anecd&oacute;tico de su personalidad, todo eso que en su muerte es recordado con simpat&iacute;a: su orgullosa militancia anal&oacute;gica </span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">su m&iacute;tica m&aacute;quina de escribir y su no menos m&iacute;tico fax</span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">, el personaje de Mar&iacute;as gru&ntilde;&oacute;n en las columnas de prensa </span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">que no dejaba de ser una creciente desconexi&oacute;n generacional con buena parte de los cambios pol&iacute;ticos, sociales y culturales de los &uacute;ltimos a&ntilde;os</span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">; su nostalgia por valores &eacute;ticos y est&eacute;ticos supuestamente perdidos, su insistencia en ambientar sus novelas en el siglo pasado como si nada le interesase ya de nuestro tiempo; sus lecturas de cabecera reconocidas que raramente inclu&iacute;an a sus contempor&aacute;neos, al menos sus contempor&aacute;neos espa&ntilde;oles; o su imagen p&uacute;blica </span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">retratado siempre con un cigarrillo y en una biblioteca imponente, de otro tiempo</span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tampoco porque Mar&iacute;as represente un tipo de escritor hoy en v&iacute;as de extinci&oacute;n: con relevancia p&uacute;blica y reconocimiento un&aacute;nime, tribuna influyente en un gran medio, prestigio institucional </span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">que &eacute;l mismo se sacudi&oacute; rechazando alg&uacute;n premio</span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">, acad&eacute;mico, absolutamente intocable por la cr&iacute;tica. Todo muy siglo XX.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Mar&iacute;as ya era uno de los mayores novelistas espa&ntilde;oles antes de acabar el siglo pasado. Las que para m&iacute; siguen siendo sus mejores obras quedaron escritas en la &uacute;ltima d&eacute;cada del XX: </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Coraz&oacute;n tan blanco</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute;</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Negra espalda del tiempo</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> aparecen en el plazo de seis a&ntilde;os, y solo por esos tres t&iacute;tulos ya merecer&iacute;a estar en todas las historias de la literatura, y por supuesto ser le&iacute;do hoy. Sus novelas &uacute;ltimas, de las que confieso que no soy tan entusiasta pese a su exigencia sin concesiones, no dejan de parecer vueltas y revueltas tem&aacute;ticas y formales sobre su obra anterior.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sospecho que los lectores de Marías son hoy en su mayoría hijos del siglo XX, y que los más jóvenes, quizás disuadidos por la caricatura del &quot;Marías gruñón&quot;, tal vez se están perdiendo al que sigue siendo joven Marías, uno de nuestros mayores novelistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Todo lo que hoy podamos reconocerle, su estilo personal&iacute;simo, sus obsesiones habituales, su querencia anglosajona y desapego de la tradici&oacute;n espa&ntilde;ola, su pensamiento narrativo, sus digresiones y desv&iacute;os sin fin, su complejidad y densidad compatibles con una lectura asequible, su territorio literario y moral, su humor y sus juegos, le fueron reconocidos hace treinta a&ntilde;os, cuando todav&iacute;a era 'el joven Mar&iacute;as', como le llamaba Benet. Y fue entonces cuando causaron un impacto que hoy tal vez no se aprecia tanto, por haber perdido su condici&oacute;n pionera. Incluso en la hoy tan manida autoficci&oacute;n fue Mar&iacute;as uno de los primeros en jugar inteligentemente con la confusi&oacute;n entre narrador y autor.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pocos autores pueden presumir de que tant&iacute;simos lectores recordemos de memoria un arranque de novela como aquel memorable de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Coraz&oacute;n tan blanco</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, insuperable (&ldquo;No he querido saber, pero he sabido&hellip;&rdquo;). Y aun menos autores resisten una 'cata a ciegas': abrir un libro cualquiera suyo, y sin saber el nombre del autor identificarlo por su estilo &uacute;nico. En el caso de Mar&iacute;as, esa forma de narrar y contraer y expandir la sintaxis mediante idas y venidas, reiteraciones, paralelismos, estribillos y esa larga frase musical que lleva al lector siempre en vilo, a punto de perder el hilo pero incapaz de soltarla.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En su muerte, el mejor recuerdo a un autor siempre es su lectura, y el mejor elogio, la recomendaci&oacute;n de que sea le&iacute;do. Ojal&aacute; me equivoque, pero sospecho que tambi&eacute;n los lectores de Mar&iacute;as son hoy en su mayor&iacute;a hijos del siglo XX, y que los m&aacute;s j&oacute;venes, quiz&aacute;s disuadidos por la caricatura del &ldquo;Mar&iacute;as gru&ntilde;&oacute;n&rdquo;, y totalmente ajenos al tipo de escritor y el estilo y temas que representa, tal vez se est&aacute;n perdiendo al que sigue siendo joven Mar&iacute;as, uno de nuestros mayores novelistas. Uno de los mayores sin m&aacute;s, sin fechar.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/joven-marias-siglo-xxi_129_9307016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 23:07:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El joven Marías en el siglo XXI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pasión veneciana de Julián y Javier Marías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pasion-veneciana-julian-javier-marias_129_9306940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e11f6d93-e782-4fad-83e2-affbec64d5cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pasión veneciana de Julián y Javier Marías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad inundada es un punto de conexión entre el padre –filósofo– y el hijo –escritor–, con dos aproximaciones que al final no son tan diferentes, según recuerda Javier Jiménez, editor de Fórcola y gran conocedor de la obra del fallecido Javier Marías</p><p class="subtitle">Javier Marías, un autor de voz inconfundible que deja huérfana la literatura española</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado, unos meses antes de la aparici&oacute;n de su sexta novela &ndash;<em>Todas las almas</em>, para muchos de sus lectores, su primera gran novela, clave de b&oacute;veda del universo narrativo que vendr&aacute; despu&eacute;s&ndash; Javier Mar&iacute;as recalaba en Venecia, una de sus <em>pasiones</em>. Quiz&aacute; le vendr&iacute;a de herencia, uno de esos laberintos del inconsciente familiar en el que retomamos el hilo all&aacute; donde lo dejaron nuestros padres. En efecto, Javier Mar&iacute;as public&oacute; en cinco entregas &ndash;en agosto de 1988, en su peri&oacute;dico de referencia durante tantas d&eacute;cadas, El Pa&iacute;s, recogidas posteriormente en su libro <em>Pasiones pasadas</em>&ndash; sus impresiones venecianas. Emulaba, tal vez, el mismo viaje que su padre, don Juli&aacute;n Mar&iacute;as, realiz&oacute; a la ciudad de los canales unos a&ntilde;os antes, y que el fil&oacute;sofo dej&oacute; plasmado en su libro <em>Venecia</em> (1971).
    </p><p class="article-text">
        La aproximaci&oacute;n a la ciudad de uno y otro, no pod&iacute;a ser de otra forma, se nos plantea, en una primera lectura superficial, muy diferente. El padre, que siempre reivindic&oacute;, como buen alumno de Ortega y Gasset, la claridad como la cortes&iacute;a del fil&oacute;sofo, no renunci&oacute; nunca a bajar esta a pie de plaza, precisamente su lugar de origen &ndash;el &aacute;gora griega&ndash; y acercarnos a los grandes temas de la filosof&iacute;a con los aperos m&aacute;s humildes, lo m&aacute;s cercano a cada uno de nosotros, la vida misma. Y con todo, el fil&oacute;sofo no renuncia en ning&uacute;n momento a la verdad. La aproximaci&oacute;n del novelista a Venecia &ndash;&ldquo;el &uacute;nico lugar en el mundo que, si no se ha visto, puede empa&ntilde;ar la digna imagen final de cualquier persona que haya cumplido con sus obligaciones est&eacute;ticas&rdquo;&ndash; nos puede parecer, en un principio, muy distinta, pero hemos de estar alerta y no dejarnos llevar por precipitadas conclusiones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces el saber verdadero resulta indiferente, y entonces puede inventarse&rdquo;, leemos en las primeras p&aacute;ginas de <em>Todas las almas</em>; detr&aacute;s del novelista, tras cada p&aacute;rrafo &ndash;esos eternos, sinuosos y llenos de meandros p&aacute;rrafos de sus novelas&ndash; se agazapaba un fil&oacute;sofo, sin sistema, s&iacute;, pero no hac&iacute;a falta: bastaba su mirada, su capacidad de asombro que, como sabemos desde Arist&oacute;teles, es la ra&iacute;z de todo conocimiento. Ambos, fil&oacute;sofo y novelista, se zambullen en una ciudad ciertamente singular, en la que el tiempo parece detenerse, un lugar irreal, inveros&iacute;mil, casi &ldquo;un disparate&rdquo;. Lo primero que llama la atenci&oacute;n a don Juli&aacute;n es el Silencio &ndash;as&iacute;, con may&uacute;scula&ndash; &ldquo;que es para los hombres del siglo XX la imagen m&aacute;s v&aacute;lida del para&iacute;so perdido&rdquo;, asegura. A Javier, que ha heredado de su padre esas privilegiadas dotes de observaci&oacute;n y esa excepcional capacidad de describir la realidad &ndash;la real y la inventada, que ambas existen&ndash;, tambi&eacute;n le llama poderosamente la atenci&oacute;n, nada m&aacute;s perderse por los <em>campi</em> y <em>sestiere</em> venecianos, algo que tampoco se ve, &ldquo;lo &uacute;nico que no se deja admirar, lo que es inveros&iacute;mil que exista y al viajero, de hecho, le parece imposible que pueda haber: &iexcl;Gente que <em>vive</em> en Venecia!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Poderosas ambas aproximaciones, que delatan al perspicaz escritor que es cada uno. Al primero, la ciudad le lleva a preguntarse por la esencia de la felicidad, eso tan personal e intransferible, que &ldquo;depende de nuestro proyecto, del grado de autenticidad de nuestra vida, de la respuesta de nuestra circunstancia, de aquello a lo que decimos 's&iacute;&rdquo;. El segundo capta enseguida el esp&iacute;ritu de esta ciudad, para cuyos habitantes es &ldquo;la Ciudad por excelencia&rdquo; y el resto del mundo es mero &ldquo;campo&rdquo;. A uno y a otro, los turistas les incomodan, pero ambos detectan lo que ocurre tanto con los que viven all&iacute; como con los que recalan unas horas o unos d&iacute;as de visita: todos ellos apenas &ldquo;acaban teniendo deseo ni fuerzas para salir de la ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los que hemos visitado alguna vez las islas de la Laguna, nos podemos sentir reconocidos en ese sentimiento de hechizo, de encantamiento que produce esta especie de Brigadoon del que, una vez que se lo conoce, uno no quiere regresar a su lugar de origen&hellip; porque es feliz. El joven Mar&iacute;as, reconoce en sus <em>impresiones</em>, no dejaba de pasear, mirar, volver a pasear y volver a mirar, de d&iacute;a y de noche. En efecto, mientras que durante el d&iacute;a el agua de los canales nos devuelve y potencia la luz de la ciudad, de noche ese mismo elemento &ldquo;apenas devuelve nada&rdquo;, antes al contrario, parece tragarse todo. Subrayaba Javier que Venecia produce dos sensaciones simult&aacute;neas y aparentemente contradictorias: la armon&iacute;a de cada uno de sus rincones, perfectamente reconocibles e irrepetibles, que nunca nos deja indiferentes, por un lado; y, por otro, la sensaci&oacute;n de aislamiento que cada uno de sus <em>sestiere</em> provoca en el paseante, de hallarse &ldquo;en un mundo alejado de cualquier otro&rdquo;. Finalmente, para Javier, &ldquo;Venecia es un interior&rdquo;: una vez que estamos en ella, nada aparte de ella nos ofrece inter&eacute;s alguno, &ldquo;fuera de ella no se necesita nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, Venecia es la <em>hiperciudad</em>, que nos brinda &ldquo;la infinitud de lo que es limitado&rdquo;, lo inacabable del fragmento, la pasi&oacute;n por el instante. Venecia &ldquo;siempre es m&aacute;s&rdquo;, m&aacute;s de lo que uno ha imaginado, so&ntilde;ado con encontrarse. Una vez que se &ldquo;vive&rdquo; esta ciudad, empezamos a tratarla como si de una persona se tratase, sostiene don Juli&aacute;n: la ponemos a prueba, y en cada nuevo encuentro inesperado se va renovando &ldquo;esa sorpresa agradecida de lo que parece crecer dentro de nosotros&rdquo;, que no es otra cosa que la ilusi&oacute;n, que para el fil&oacute;sofo, es &ldquo;condici&oacute;n de la felicidad humana&rdquo;. En Venecia, el fil&oacute;sofo encontraba la clave de la felicidad, y un reflejo de lo que nos pasa con algunas &ldquo;contadas personas, a trav&eacute;s de las cuales se puede vivir en perpetua dilataci&oacute;n del alma&rdquo;. Que es precisamente lo que tantos miles de lectores hemos encontrado en las novelas de Javier Mar&iacute;as: la ilusi&oacute;n del encuentro y la sorpresa ante lo inesperado en cada nueva entrega de un mundo narrativo que es un <em>interior</em> en el que, una vez que estamos, nada aparte de &eacute;l nos ofrece inter&eacute;s alguno. Fue nuestro Brigadoon.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/pasion-veneciana-julian-javier-marias_129_9306940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 22:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pasión veneciana de Julián y Javier Marías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Literatura,Venecia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Marías, un autor de voz inconfundible que deja huérfana la literatura española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/javier-marias-autor-esencial-voz-inconfundible-deja-huerfana-literatura-espanola_1_9306849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6596a80-51ce-46ba-8812-4ae29fc98f76_16-9-discover-aspect-ratio_default_1055992.jpg" width="796" height="448" alt="Javier Marías, un autor de voz inconfundible que deja huérfana la literatura española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El novelista y académico de la lengua se convirtió a partir de los años noventa en uno de los autores españoles más leídos, traducido a 40 idiomas</p><p class="subtitle">Muere el escritor Javier Marías a los 70 años</p></div><p class="article-text">
        Autor de quince novelas, columnista, escritor de relatos y un autor para el que se ha reclamado un merecido Nobel de Literatura, los lectores espa&ntilde;oles han lamentado la muerte de Javier Mar&iacute;as este domingo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-escritor-javier-marias_1_9306499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fallecido a los 70 a&ntilde;os</a>. El Ministerio de Cultura le concedi&oacute; el Premio Nacional de Narrativa en 2012 por su novela <em>Los enamoramientos</em>, aunque el escritor lo rechaz&oacute; al no querer aceptar galardones institucionales. Era, adem&aacute;s, acad&eacute;mico de la Real Academia Espa&ntilde;ola desde 2006.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;as no dejaba indiferente a nadie. Aclamado por cientos de miles de lectores y galardonado en varios pa&iacute;ses, el escritor madrile&ntilde;o ten&iacute;a una voz propia tanto en la literatura como en sus intervenciones p&uacute;blicas y sol&iacute;a huir de lo pol&iacute;ticamente correcto. 
    </p><p class="article-text">
        Autor de novelas cumbre de la literatura espa&ntilde;ola del siglo XX como <em>Coraz&oacute;n tan blanco, Ma&ntilde;ana en la batalla piensa</em> <em>en m&iacute;</em> o <em>Berta Isla</em> se convirti&oacute; poco a poco en un escritor de culto, alabado por la cr&iacute;tica en medio mundo, y al mismo tiempo en un novelista traducido a m&aacute;s de 40 idiomas y le&iacute;do por cientos de miles de lectores. Javier Mar&iacute;as, un eterno candidato en las quinielas para el premio Nobel, figura en un lugar muy destacado de las letras europeas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Con fama de altivo y arrogante, seg&uacute;n sus propias palabras, Javier Mar&iacute;as parec&iacute;a un personaje de otra &eacute;poca, un escritor consagrado que no utilizaba tel&eacute;fono m&oacute;vil ni ordenador, un fumador empedernido que conced&iacute;a pocas entrevistas y lamentaba con amargura y mucha mala leche la superficialidad de los tiempos modernos.
    </p><p class="article-text">
        Siempre fue de cara y expresaba sus opiniones con argumentos. Esta actitud le granje&oacute; enemistades entre editores, como Jorge Herralde, de Anagrama, al que abandon&oacute; para marcharse a Alfaguara; entre cineastas que adaptaron alguna de sus novelas, como Gracia Querejeta; o entre algunos sectores sociales, entre ellos el movimiento feminista.
    </p><p class="article-text">
        Hijo de los fil&oacute;sofos Juli&aacute;n Mar&iacute;as y Lola Franco, formado en la cultura anglosajona tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, aventajado disc&iacute;pulo de Juan Benet, el siempre llamado joven Mar&iacute;as &mdash;por contraste con su padre&mdash; comenz&oacute; a dedicarse a la literatura desde bien joven, tanto como narrador como desde el oficio de traductor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Javier Marías en su despacho, en una imagen de 2013                            </span>
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        El &eacute;xito clamoroso le lleg&oacute; en 1992 con la publicaci&oacute;n de <em>Coraz&oacute;n tan blanco</em>, una original y densa novela con un impresionante comienzo &mdash;&ldquo;No he querido saber, pero he sabido que...&rdquo;&mdash;, seguida despu&eacute;s por otra no menos brillante narraci&oacute;n como <em>Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute;</em>. A pesar de no ser lecturas f&aacute;ciles, novelas reflexivas e introspectivas, con poca acci&oacute;n, ambas narraciones alcanzaron una gran resonancia en varios pa&iacute;ses que fue coronada con premios muy prestigiosos.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de su carrera, Mar&iacute;as tambi&eacute;n compagin&oacute; su obra literaria con el columnismo, sobre todo en el diario El Pa&iacute;s, con la docencia en universidades; e incluso con la edici&oacute;n al fundar el sello Reino de Redonda. En definitiva, un intelectual con muchas facetas y bastante inclasificable que igual escrib&iacute;a un art&iacute;culo sobre f&uacute;tbol &mdash;era un fiel seguidor del Real Madrid, un club que <a href="https://www.realmadrid.com/noticias/2022/09/11/comunicado-oficial-fallecimiento-de-javier-marias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha emitido un comunicado de condolencias</a>&mdash; que publicaba un exhaustivo an&aacute;lisis sobre literatura anglosajona.
    </p><p class="article-text">
        Tipo serio y circunspecto, poco amigo de la exposici&oacute;n p&uacute;blica, beligerante en los &uacute;ltimos a&ntilde;os contra la cultura de la cancelaci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias_129_2781774.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las posiciones feministas</a>, Javier Mar&iacute;as se sirvi&oacute; poco, aparentemente, de sus experiencias personales a la hora de trazar los personajes de ficci&oacute;n de sus novelas que en ocasiones se mezclaban con personajes reales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Javier Marías durante la presentación de &#039;Mala índole&#039; en 2012"
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            <span class="title">
                Javier Marías durante la presentación de &#039;Mala índole&#039; en 2012                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Muy cr&iacute;tico con el <em>star system</em> hacia el que fue derivando la literatura, el escritor mostr&oacute; algunas claves m&aacute;s &iacute;ntimas y familiares al publicar en 2008 <em>Aquella mitad de mi tiempo</em>, un libro que reuni&oacute; 80 art&iacute;culos. En aquella ocasi&oacute;n, Mar&iacute;as confes&oacute; que nunca escribir&iacute;a unas memorias. &ldquo;Unas memorias&rdquo;, manifest&oacute; en aquella ocasi&oacute;n, &ldquo;solo est&aacute;n justificadas si el escritor ha tenido una vida muy singular. Ahora bien, las vidas de los escritores, salvo excepciones, no son particularmente fascinantes. Yo no tengo una vida especialmente fascinante que contar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estaba claro que Javier Mar&iacute;as siempre quiso deslumbrar a sus lectores con sus relatos y sus personajes. Y lo consigui&oacute; de nuevo, tras sus triunfos iniciales, con novelas como <em>Negra espalda del tiempo</em> o la trilog&iacute;a <em>Tu rostro ma&ntilde;ana</em> hasta llegar a <em>Tom&aacute;s Nevinson</em>, su &uacute;ltimo libro aparecido el a&ntilde;o pasado. Ambientada en la Espa&ntilde;a de 1997, reflexiona sobre el bien y el mal con el terrorismo del IRA y de ETA como trasfondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/javier-marias-autor-esencial-voz-inconfundible-deja-huerfana-literatura-espanola_1_9306849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 19:44:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Javier Marías, un autor de voz inconfundible que deja huérfana la literatura española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Obituario,Escritores,Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el escritor Javier Marías a los 70 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/muere-escritor-javier-marias_1_9306499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67188368-a587-432c-9f9a-397ecbeb1903_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el escritor Javier Marías a los 70 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Marías era autor de quince novelas, entre ellas, 'El hombre sentimental' (Premio Ennio Flaiano), 'Todas las almas' (Premio Ciudad de Barcelona), o 'Corazón tan blanco' (Premio de la Crítica, IMPAC Dublin Literary Award, Prix l'Oeil et la Lettre)</p><p class="subtitle">La pasión veneciana de Julián y Javier Marías</p></div><p class="article-text">
        El escritor Javier Mar&iacute;as ha fallecido este domingo a los 70 a&ntilde;os en un hospital de Madrid donde estaba ingresado, por una complicaci&oacute;n de la afecci&oacute;n pulmonar que padec&iacute;a, seg&uacute;n han confirmado a Efe fuentes de su editorial.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 15 de agosto, la editorial Alfaguara inform&oacute; de que el escritor y acad&eacute;mico Javier Mar&iacute;as (Madrid, 1951) padec&iacute;a una afecci&oacute;n pulmonar &ldquo;de la que estaba en proceso de recuperaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante la preocupaci&oacute;n suscitada por el estado de salud del escritor Javier Mar&iacute;as, les comunicamos que padece una afecci&oacute;n pulmonar de la que est&aacute; en proceso de recuperaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;alaba el comunicado, en el que la editorial deseaba &ldquo;una pronta mejor&iacute;a&rdquo; al autor.
    </p><p class="article-text">
        Javier Mar&iacute;as era autor de quince novelas, entre ellas, <em>El hombre sentimental</em> (Premio Ennio Flaiano), <em>Todas las almas</em> (Premio Ciudad de Barcelona), o <em>Coraz&oacute;n tan blanco</em> (Premio de la Cr&iacute;tica, IMPAC Dublin Literary Award, Prix l'Oeil et la Lettre).
    </p><p class="article-text">
        Otras de sus novelas son 'Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute;' (Premio R&oacute;mulo Gallegos, Prix Femina Etranger, Premio Mondello, Premio Fastenrath), 'Berta Isla' (Premio de la Cr&iacute;tica, Premio Dulce Chac&oacute;n, Mejor Libro del A&ntilde;o en Babelia, en Corriere della Sera y en P&uacute;blico de Portugal) y 'Tom&aacute;s Nevison', su &uacute;ltimo libro, publicado en marzo.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mes de diciembre fue elegido miembro internacional de la Royal Society of Literature, la organizaci&oacute;n ben&eacute;fica del Reino Unido para la promoci&oacute;n de la literatura, una lista que incluye, entre otros escritores, a David Grossman, Annie Ernaux, Amin Maalouf y Olga Tokarczuk.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n era cr&iacute;tico con el volumen de las novelas que se publican en la actualidad y se mostraba contrario a las &ldquo;novelas superficiales, con tontunas&rdquo; de las que dec&iacute;a que hab&iacute;a muchas: &ldquo;parece que, s&oacute;lo con saber leer y escribir, cualquiera puede ser novelista&rdquo;. Una &eacute;poca actual en la que cre&iacute;a que se daba una &ldquo;desustancializaci&oacute;n&rdquo; de la gente, &ldquo;de una superficialidad que tiene que ver con las prisas y una falta de atenci&oacute;n que empieza a ser end&eacute;mica&rdquo;, asegur&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Licenciado en Filosof&iacute;a y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, Mar&iacute;as se especializ&oacute; en filolog&iacute;a inglesa, y ejerci&oacute; la docencia como profesor de literatura espa&ntilde;ola en la Universidad de Oxford (Reino Unido) y en el Wellesley College (Estados Unidos); y como profesor de Teor&iacute;a de la Traducci&oacute;n en el Instituto de Lenguas Modernas y Traductores de la Universidad Complutense.
    </p><p class="article-text">
        Tradujo adem&aacute;s a importantes autores anglosajones como Thomas Hardy, Joseph Conrad, Laurence Sterne, Yeats, Robert L. Stevenson y Thomas Browne.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos fueron escasas sus apariciones p&uacute;blicas y entrevistas aunque segu&iacute;a publicando libros y art&iacute;culos period&iacute;sticos. Tambi&eacute;n fue elegido miembro internacional de la Royal Society of Literature (RSL), el &uacute;nico espa&ntilde;ol hasta ahora de esta organizaci&oacute;n ben&eacute;fica del Reino Unido para la promoci&oacute;n de la literatura.
    </p><p class="article-text">
        Un autor cuya obra permanecer&aacute; en el tiempo a pesar de que, como dec&iacute;a, &ldquo;pensar en la posteridad por parte de un escritor es rid&iacute;culo y, cuanto m&aacute;s tiempo pasa, m&aacute;s rid&iacute;cula es esa idea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El presidente del Gobierno Pedro S&aacute;nchez ha compartido la noticia en Twitter. &ldquo;D&iacute;a triste para las letras espa&ntilde;olas. Nos deja Javier Mar&iacute;as, uno de los grandes escritores de nuestro tiempo. Su inmensa y talentosa obra siempre ser&aacute; parte fundamental de nuestra literatura&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1568973915313291265?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Uno de los primeros en reaccionar al fallecimiento ha sido el ministro de Cultura, Miquel Iceta. &ldquo;Su obra le mantendr&aacute; vivo en nuestro recuerdo&rdquo;, ha escrito en Twitter. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1568964309346316288?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El dirigente del Partido Popular Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o tambi&eacute;n ha querido dar el p&eacute;same p&uacute;blicamente a la familia. &ldquo;Hay personas que hubiesen merecido una pr&oacute;rroga. Se ha ido Javier Mar&iacute;as, magn&iacute;fico novelista y hombre de enorme lucidez, uno de los m&aacute;ximos exponentes de la literatura contempor&aacute;nea universal. Me sentido p&eacute;same a su familia y amigos. Descanse en paz&rdquo;, ha escrito. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1568979091755237379?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Descanse en Paz Javier Mar&iacute;as, qu&eacute; dolorosa noticia. Nos deja las mejores novelas en espa&ntilde;ol de la &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Su obra es &uacute;nica y su universo, profundo, estaba lleno de talento. Afortunadamente, podemos seguir ley&eacute;ndole&rdquo;, <a href="https://twitter.com/ALevySoler/status/1568971389897527296" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha dicho la concejala del PP Andrea Levy. </a>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n personas del mundo de la literatura, como la escritora Rosa Montero, han mostrado sus condolencias. &ldquo;Totalmente noqueada con la muerte de Javier Marias. Le conozco y le he tratado desde hace 50 a&ntilde;os. Nunca fuimos muy amigos pero era como si fuera de la familia. Nacimos el mismo a&ntilde;o. Para m&iacute; era el mejor candidato para el Nobel en la Espa&ntilde;a actual. Qu&eacute; tremendo&rdquo;, <a href="https://twitter.com/BrunaHusky/status/1568971058782289920" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha escrito Montero en su cuenta de Twitter. </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/muere-escritor-javier-marias_1_9306499.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 14:07:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muere el escritor Javier Marías a los 70 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Literatura,Escritores,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/revolucion-feminista_132_2122156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Para quien no lo sepa: hay una revolución feminista en marcha. Una revolución pacífica. Una revolución que se baila, se canta, se agita en redes sociales, que marcha por las calles y que reivindica la igualdad real entre hombres y mujeres"</p><p class="subtitle">"Esto, sobre todo, se lo aclaro a los Javier Marías que todavía no se dan por enterados"</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Para quien no lo sepa: hay una revoluci&oacute;n feminista en marcha. Una revoluci&oacute;n pac&iacute;fica. Una revoluci&oacute;n que se baila, se canta, se agita en redes sociales, que marcha por las calles y que reivindica la igualdad real entre hombres y mujeres. Una revoluci&oacute;n que bebe de las olas previas del feminismo. Una revoluci&oacute;n que, en momentos, tambi&eacute;n se ofusca y siente rabia. Una revoluci&oacute;n que es global y se ramifica desde el 15M, y que se ha manifestado con el #MeToo y, sobre todo, con la hist&oacute;rica celebraci&oacute;n del &uacute;ltimo 8M.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres nos hemos cansado de ser ciudadanas de segunda. Lo queremos absolutamente todo (deberes y derechos) y lo queremos ahora.  Y lo estamos diciendo de todas las maneras posibles una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Esto, sobre todo, se lo aclaro a los Javier Mar&iacute;as que todav&iacute;a no se dan por enterados. Porque est&aacute; bien defender las voces discordantes, est&aacute; bien no confundir conceptos, est&aacute; bien matizar, est&aacute; bien se&ntilde;alar los linchamientos virtuales, pero lo que no est&aacute; bien es no reconocer la revoluci&oacute;n en marcha. Me da la sensaci&oacute;n de que si apreciaran este contexto escribir&iacute;an los mismos art&iacute;culos con otro tono. O puede ser que no porque, al fin y al cabo, no tiene que ser f&aacute;cil perder privilegios: en casa, en el bar, en los Sanfermines, en las redes, en los art&iacute;culos de opini&oacute;n, en el curro, en el arte, en la familia, en la discoteca, en clase, en la Sala de lo Penal.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta revoluci&oacute;n, el hombre puede aguzar el o&iacute;do y apreciar lo que estamos diciendo, pararse a pensar, ceder espacio, asumir responsibilidades y tratar de deconstruir una masculinidad machista o puede ponerse como gato panza arriba y acusarnos una y otra vez de feminazis tiranas, hist&eacute;ricas radicales y censoras.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, el propio John Stuart Mill, citado en <a href="https://elpais.com/elpais/2018/05/07/eps/1525706205_150722.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el en&eacute;simo art&iacute;culo de Mar&iacute;as</a> contra las feministas de este domingo, adem&aacute;s de `Sobre la libertad&acute; escribi&oacute; junto con su mujer Harriet Taylor Mill en 1869 `El sometimiento de la mujer&acute; en el que se puede leer: &ldquo;El principio regulador de las actuales relaciones entre los dos sexos &ndash;la subordinaci&oacute;n legal del uno al otro- es intr&iacute;nsecamente err&oacute;neo y ahora constituye uno de los obst&aacute;culos m&aacute;s importantes para el progreso humano; <em>y debiera ser sustituido por un principio de perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad para otros</em>&rdquo; (las cursivas son m&iacute;as).
    </p><p class="article-text">
        Porque las mujeres con acceso a una red social tienen la misma `libertad&acute; de opinar por escrito que un autor en las p&aacute;ginas de un diario, aunque parece ser que a Mar&iacute;as le gustamos m&aacute;s calladas, como si estuvi&eacute;ramos ausentes. Porque sin necesidad de leer sentencias sabemos que las mujeres ahora, a diferencia de hace unas d&eacute;cadas, festejamos mucho, lo mismo que los hombres, y queremos sentirnos seguras en ese ambiente festivo que hace que una violaci&oacute;n sea m&aacute;s sofisticada. De este modo, `Chicles&acute; habr&aacute; los mismos de siempre, pero `Manadas&acute; habr&aacute; m&aacute;s. Porque si Mikel Izal se toma una confianza que no merece por redes sociales acosador no es, pero machista s&iacute; lo parece. Y as&iacute; seguiremos poniendo temas sobre la mesa. Sin censurar a nadie, oye, y menos que a nadie a nosotras mismas. Necesitamos diversidad de opiniones, cuestionarlo todo, pero que nadie nos mande callar.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, quiero contar tambi&eacute;n aqu&iacute; que las periodistas murcianas nos hemos sumado a esta corriente. Acabamos de fundar la Plataforma de Mujeres Periodistas Feministas Colombine de la Regi&oacute;n de Murcia. En la primera asamblea estuvimos valorando si llamarnos o no feministas y finalmente decidimos usar el t&eacute;rmino para ayudar a despojarlo de connotaciones negativas. La RAE (&iexcl;la RAE!) dice: Del fr. <em>f&eacute;minisme</em>, y este del lat. <em>fem&#301;na</em> 'mujer' y el fr. <em>-isme</em> '-ismo'.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>m.Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.</li>
                                    <li>m.Movimiento que lucha por la realizaci&oacute;n efectiva en todos los &oacute;rdenes del <strong>feminismo</strong>.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        El momento m&aacute;s emotivo de la creaci&oacute;n de esta plataforma se produjo en la segunda asamblea cuando vimos un v&iacute;deo que nos hab&iacute;an mandado nuestras compa&ntilde;eras de Castilla y Le&oacute;n. El v&iacute;deo es muy sencillo, nos presentan su asociaci&oacute;n y luego una serie de mujeres desconocidas que se han grabado a s&iacute; mismas con el m&oacute;vil nos van diciendo: &ldquo;Bienvenidas&rdquo;. Y as&iacute; lo repito ahora a quienes me est&eacute;n leyendo: &ldquo;Bienvenidas&rdquo;. Y a&ntilde;ado: &ldquo;Bienvenidos&rdquo;. La revoluci&oacute;n est&aacute; en marcha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Reche]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/revolucion-feminista_132_2122156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 May 2018 16:35:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La revolución feminista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Javier Marías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier sin Marías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias_129_2781774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4860d353-46c9-447d-8223-f0a7d00b5621_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gran conclusión del escritor es que hay mujeres que son putas, mentirosas y que se hacen las víctimas, y que, si no hubo testigos de sus sufrimientos, pues mala suerte, mejor te callas</p><p class="subtitle">Ese es el aporte del gran intelectual español a la lucha contra la radical violencia de género que se vive estos días: negarla, e intentar cargarse décadas de trabajo desde el feminismo</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as en que Javier se volvi&oacute; una vez m&aacute;s trending topic <a href="https://elpais.com/elpais/2018/02/02/eps/1517571327_169234.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atacando al movimiento de mujeres</a> y a la vez <a href="https://elpais.com/cultura/2018/02/17/actualidad/1518890902_827965.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se autodenomin&oacute; feminista</a>, me pregunt&eacute; qui&eacute;n le hac&iacute;a la cena. &iquest;Se har&aacute; la tortilla? No es algo que haya trascendido demasiado. Lo que sabemos, lo que se dice, con rimbombancia, es que tiene influyentes amigos con los que camina por las calles de Madrid cual fl&acirc;neurs atentos al avistamiento de un buen ejemplar de hembra humana; amigos que consideran, como P&eacute;rez Reverte, que Javier es un aut&eacute;ntico valiente por meterse con las feministas. Nada nuevo entre amigotes de la literatura, que se comen las chistorras no como si estuvieran en el bar de Lucio sino como si el mundo entero fuera el bar de Lucio.
    </p><p class="article-text">
        Ya sabemos que Javier y Arturo son unos nost&aacute;lgicos empedernidos, que viven en reinos de fantas&iacute;a en los que son reyes o caballeros galantes, maestros de esgrima y, en sus mayores delirios, hasta feministas. En esos reinos las mujeres son &ldquo;de bandera&rdquo;, idealizados seres con faldas largas y tacones <a href="http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/156/mujeres-como-las-de-antes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;como las de antes&rdquo;</a> &ndash;no confundir con esas &ldquo;focas&rdquo;, &ldquo;vulgares&rdquo;, de &ldquo;pantal&oacute;n pirata&rdquo; y &ldquo;camiseta sudada&rdquo;, a las que Arturito abatir&iacute;a &ldquo;de un escopetazo&rdquo;, o aquellas falsas v&iacute;ctimas del #MeToo que, nos descubre Javier, son en realidad &ldquo;envidiosas, despechadas, malvadas y mis&aacute;ndricas&rdquo;&ndash;, pero dif&iacute;cilmente ostentan un t&iacute;tulo nobiliario o literario. Recordemos que Javier cre&oacute;, juguet&oacute;n &eacute;l, el reino de Redonda, una naci&oacute;n ficticia de la que &eacute;l es el monarca y que ha ortorgado hasta 45 ducados ficticios. Solo dos de ellos se los concedi&oacute; a mujeres, m&aacute;s o menos como la Real Academia Espa&ntilde;ola, los Premios nacionales de literatura y las listas del Babelia, en las que sus novelas siempre son las mejores del a&ntilde;o. O su propia editorial Reino de Redonda, en la que tambi&eacute;n las escritoras brillan, en general, por su ausencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las Mar&iacute;as de Javier? Se cree que Mar&iacute;a es un nombre com&uacute;n entre las trabajadoras del hogar all&aacute; en el sur. El nombre se hizo c&eacute;lebre gracias a una telenovela, &lsquo;Simplemente Mar&iacute;a&rsquo;, el cl&aacute;sico caso del hombre rico que ilusiona, se folla y embaraza a la dulce y complaciente sirvienta. Quiz&aacute; pienso en esas Mar&iacute;as porque aquella vez que entrevist&eacute; al escritor por su novela anterior &lsquo;Los enamoramientos&rsquo;, en su piso de la Calle Mayor, yo como una Mar&iacute;a m&aacute;s, le pregunt&eacute; por los palos de escoba atados a las plantas de su balc&oacute;n y &eacute;l me dijo que hab&iacute;a sido idea de la se&ntilde;ora de la limpieza para mantenerlas erguidas. No s&eacute;, en medio de todos esos libros en lengua original de Conrad y Hammett, de coches en miniatura y soldaditos de plomo, entre la m&aacute;quina de escribir Olympia Carrera Deluxe, el fax y los 400 folios anhelantes, en fin, que una mujer, una simple Mar&iacute;a, se preocupe de que en esa casa algo se mantenga digno, enhiesto, vivo, me pareci&oacute; una imagen encantadora. No s&eacute; si esto tenga algo que ver, pero cuando entr&eacute; a su ba&ntilde;o y vi que ten&iacute;a confinada en ese desangelado espacio a Marilyn Monroe, tan sola y desnuda en un calendario, quise sacarla de all&iacute; y no devolverla nunca.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tambi&eacute;n se llama la protagonista de &lsquo;Los enamoramientos&rsquo;, esa mujer que escucha las peroratas de un se&ntilde;or llamado D&iacute;ez-Varela, que podr&iacute;a ser &eacute;l mismo. Escribo esto pensando en todas esas Mar&iacute;as contenidas en el nombre de un hombre, en la obra de un hombre, en la vida de un hombre: La Mar&iacute;a madre. La Mar&iacute;a apoyo. La Mar&iacute;a del h&eacute;roe. La Mar&iacute;a musa. La Mar&iacute;a oyente. &iquest;Cu&aacute;ntas Mar&iacute;as se necesitan para que un Javier Mar&iacute;as exista? Mar&iacute;as o Bertas, da igual. A Javier, a Arturo, a Sergio, a Juan, a Pepito, les molesta quedarse sin Mar&iacute;as. Y recuerdo el poema de Vallejo, cuando le habla a Dios, con envidia, desde su humanidad de pan y barro: &ldquo;&iexcl;T&uacute; no tienes Mar&iacute;as que se van!&rdquo;. Porque hay cosas irreversibles, Mar&iacute;as que despiertan y se van a la huelga. Ellos no escriben sobre los excesos del #MeToo y la condena del hombre, en realidad ellos rumian la desaparici&oacute;n de un mundo. Y la emergencia de otro en el que ya no se les va a echar de menos.
    </p><p class="article-text">
        En ese mundo, lejos de los galantes caballeros y su derecho a importunar, la noticia no es que mujeres violadas ha habido siempre, la noticia es que hay un batall&oacute;n de mujeres empe&ntilde;adas en acabar con ese statu quo. La noticia no son las vidas arruinadas de Testino o Woody Allen (&iquest;en serio?) sino las vidas arruinadas de miles de mujeres an&oacute;nimas al a&ntilde;o por abusos sexuales que gritan su verdad. La noticia no es que las feministas est&aacute;n a punto de cargarse la justicia y el Estado de Derecho, sino que no hay justicia todav&iacute;a para las mujeres que pugnan por ello. No voy a colocar una vez m&aacute;s las cifras de chicas violadas, acosadas, abusadas y asesinadas impunemente por hombres machistas versus la cantidad de hombres ajusticiados por los excesos de las feministas porque ya hay muchos memes por ah&iacute; con esta informaci&oacute;n. No es verdad que para el sistema la palabra de una mujer valga lo mismo que la palabra de un hombre. Justificar al pedazo de monstruo de Weinstein, llamando a lo suyo &ldquo;casting de sof&aacute;&rdquo;, &ldquo;transacciones&rdquo;, es decir, banalizando sus deplorables acciones ya detalladas en informes publicados por el New York Times y por las propias afectadas &ndash;que son m&aacute;s de 60 y el hombre sigue libre&ndash;, s&iacute; es repugnante. Considerar que una v&iacute;ctima de acoso sexual realiza &ldquo;una forma de prostituci&oacute;n&rdquo; es, directamente, una cretinada.
    </p><p class="article-text">
        La gran conclusi&oacute;n de Javier Mar&iacute;as es que hay mujeres que son putas, mentirosas y que se hacen las v&iacute;ctimas, y que, si no hubo testigos de sus sufrimientos, pues mala suerte, mejor te callas. Ese es el aporte del gran intelectual espa&ntilde;ol a la lucha contra la radical violencia de g&eacute;nero que se vive estos d&iacute;as: negarla, e intentar cargarse d&eacute;cadas de trabajo desde el feminismo para que las v&iacute;ctimas superen por fin el miedo y hablen. &iquest;C&oacute;mo no va a ser violencia normalizar el acoso sexual en el trabajo desde un puestazo de poder, a trav&eacute;s de una transacci&oacute;n desigual con una mujer, joven y precaria? Ahora un hombre blanco espa&ntilde;ol, alguien que vive bien de la literatura, quiere explicarnos que siempre se puede responder &ldquo;no&rdquo;, que es f&aacute;cil decir que no y ya est&aacute;. &iquest;Por qu&eacute; no se lo pregunta a las acosadas, a las violadas, a las muertas que dijeron no? Ya no s&eacute; si El Pa&iacute;s se parece cada vez m&aacute;s a Javier o Javier se parece cada vez m&aacute;s a El Pa&iacute;s, pero sospecho que las Mar&iacute;as se les van.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias_129_2781774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Feb 2018 20:27:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Javier sin Marías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Feminismo,Misoginia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Va de literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/va-literatura_132_3300195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dcf1ad4-f74e-47a0-97c6-be199fe7379d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El escritor Javier Marías compartirá premio con Harry Belafonte en Nueva York"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El canon literario ha sido elaborado desde siempre por y para ciertos hombres, esa panda de bien-pensantes y pedantes académicos inserta cual palillo de hidalgo en los dientes del capitalismo más rancio.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El arte p&uacute;blico puede estar en su mejor o peor momento, pero la ideolog&iacute;a que lo sustenta est&aacute; donde estaba y al servicio de quien paga&rdquo;. (D. Corbeira. <em>&iquest;P&uacute;blico o no p&uacute;blico?).</em>
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, puede que sea el calor, pero temo que estoy a punto de meterme en un jard&iacute;n con la expresa, confesada intenci&oacute;n de chingarle los claveles al se&ntilde;orito. Hoy el se&ntilde;orito, mira por donde, es esa cosa excelsa que llamamos Literatura y que mira por donde, me ha venido a la cabeza despu&eacute;s de leer un art&iacute;culo de Javier Mar&iacute;as sobre Gloria Fuertes. Y, para que vean que me mojo: a m&iacute; las novelas de ese bardo me matan del aburrimiento. Dicho esto: a cada cual, sus cacualadas: nada que decir sobre si a Mar&iacute;as le gusta o no le gusta Gloria que aqu&iacute; todas somos libres de opinar c&oacute;mo nos d&eacute; la gana. No. Es algo que tiene que ver m&aacute;s bien con su forma de decir, con su actitud y la defensa cerrada que los escritores cipotudos como &eacute;l hacen del Canon Literario, un Canon que, siento decirlo, ha sido elaborado desde siempre por y para ciertos hombres, esa panda de bien-pensantes y pedantes acad&eacute;micos inserta cual palillo de hidalgo en los dientes del capitalismo m&aacute;s rancio. 
    </p><p class="article-text">
        Una panda, digo, que convierte los libros, los poemas y las obras de arte en productos perfectamente ajustados a los controles de calidad que ellos mismos han establecido. Controles &ndash;todo hay que decirlo - que se ajustan &iexcl;y de qu&eacute; manera! al cumplimiento de unos est&aacute;ndares de calidad que lejos de ser objetivos, est&aacute;n tomados por convenci&oacute;n y sostenidos por una tradici&oacute;n de machos alfa y su &ndash;posterior&ndash; reproducci&oacute;n autoritaria. De esa manera, la jugada les sale perfecta: ellos &ndash;me refiero a la gente como Don Mar&iacute;as&ndash; escriben como les da la gana y a los ojos de acad&eacute;micos tan cipotudos como &eacute;l, todo lo que escriben son obras maestras. Dicho esto, Don Mar&iacute;as es libre de opinar siempre que se abstenga de decir tonter&iacute;as como por ejemplo que &ldquo;acordarse de la Fuertes o poner en valor la obra de tantas artistas olvidadas acarrea m&aacute;s da&ntilde;o que beneficio a la Literatura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         &iexcl;Ser&aacute; pedante el t&iacute;o! 
    </p><p class="article-text">
        Estoy segura de que todos estaremos de acuerdo si digo que nadie sabe (a no ser claro est&aacute; Sandro Rey) qu&eacute; nos deparar&aacute; el futuro, cu&aacute;nto de grande ser&aacute; entonces la fama de Gloria Fuertes o de quien se acordar&aacute; m&aacute;s la posteridad, si de Mar&iacute;as o de ella. Mientras tanto &iquest;Qu&eacute; tal Mar&iacute;as si se baja de la peana donde lleva tanto tiempo levitando, se calza las chanclas y, de un salto se llega al colmado de la esquina para comprar un cuarto y mitad de humildad? A lo mejor se la venden. Cr&eacute;ame, le vendr&iacute;a bien al cutis y, de paso, har&iacute;a m&aacute;s digerible cuanto escribe. Su soberbia ha llegado a tal extremo, que ya no hay quien le aguante. Ni a usted, ni a sus paridas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Salamanca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/va-literatura_132_3300195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jul 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Va de literatura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3dcf1ad4-f74e-47a0-97c6-be199fe7379d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Gloria Fuertes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres que enfadaban a Javier Marías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias-barbijaputa-gloria-fuertes_129_3309740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Para Javier Marías, nosotras, además de considerar estrellas del firmamento a todas las mujeres sólo por ser mujeres, estamos también un poco locas, y por eso caemos en</p><p class="subtitle">conspiranoias,</p><p class="subtitle">como la del patriarcado y el género opresor</p></div><p class="article-text">
        Que los columnistas cipotudos espa&ntilde;oles han encontrado en el feminismo una diana contra la que disparar no creo que se le escape a nadie. Seguro que le vienen a la mente un buen pu&ntilde;ado de ellos. Cambian sus caras y sus nombres pero no su misoginia, que los lleva a sacar las mismas conclusiones machistas hablen de lo que hablen, escriban de lo que escriban, piensen en lo que piensen.
    </p><p class="article-text">
        Cuando escriben de mujeres es s&oacute;lo para venerar sus f&iacute;sicos o para odiarlas por lo mismo. Rara vez uno de estos columnistas cipotudos dedican sus columnas a mujeres (mucho menos a mujeres cuyas apariencias no encajen dentro los consabidos c&aacute;nones que contentan a la cipotudez) y, cuando lo hacen, jam&aacute;s lo enfocan de igual a igual, sino que adoptan un tono (en el mejor de los casos) paternalista-condescendiente que dice m&aacute;s de lo que supuran sus l&iacute;neas. A muchas ya hace a&ntilde;os que no nos enga&ntilde;an, y quiz&aacute;s por eso insisten en tratar a las mujeres como objetos con los que ganarse el pan que surten en Casa Lucio, para que nuestra rabia viralice sus textos. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad les da igual toda esa pataleta feminista que viene tras cada art&iacute;culo perpetrado, su miedo de hecho est&aacute; muy lejos del griter&iacute;o; es precisamente la ausencia de &eacute;ste los que les aterra. &iquest;Hubiera le&iacute;do mucha gente a P&eacute;rez Reverte contar que ha estado bebiendo Frangelico en Casa Lucio si no hubiera dicho que Christina Hendricks tiene las tetas gordas? &iquest;Hubiera le&iacute;do tanta gente ayer la opini&oacute;n de Javier Mar&iacute;as sobre una autora si no hubiera sido un ataque a Gloria Fuertes y al feminismo? &iquest;Lee la misma cantidad de personas a Salvador Sostres cuando escribe sobre las virtudes de nuestra Espa&ntilde;a que cuando dice que &ldquo;las lesbianas no existen&rdquo;? Estas preguntas se responden solas. Y ellos lo saben. 
    </p><p class="article-text">
        El problema no es el da&ntilde;o que hagan, porque la verdad es que no lo s&eacute; calcular. A veces me digo que hacen mucho, y otras estoy segura de que s&oacute;lo nos env&iacute;an m&aacute;s y m&aacute;s mujeres a la lucha. El problema es que desinforman y eso a veces puede generar dudas, como ha hecho Javier Mar&iacute;as este domingo es su columna de El Pa&iacute;s. El escritor, que como el resto de compa&ntilde;eros de cipotudez lleva mal la difusi&oacute;n que las feministas hacen de las obras de otras mujeres, carg&oacute; su pluma y decidi&oacute; que era buena idea dispararla contra Gloria Fuertes en un art&iacute;culo llamado &ldquo;M&aacute;s da&ntilde;o que beneficio&rdquo;. Contra Fuertes y contra el feminismo, por supuesto. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puedo relacionar yo estas dos cosas?&rdquo;, se preguntar&iacute;a el buen hombre en su sill&oacute;n orejero de piel al tiempo que encend&iacute;a su pipa. Y se le encendi&oacute; la bombilla. &ldquo;Voy a decir que Gloria Fuertes es considerada una poeta relevante por culpa del feminismo, que le da mucha difusi&oacute;n&rdquo;. Y, con esta ideaza como base, en su columna escribe:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En la actualidad hay una corriente feminista que ha optado por decir que cuanto las mujeres hacen o hicieron es extraordinario, por decreto. Y claro, no siempre es as&iacute;, porque no lo puede ser. Como no puede serlo cuanto hagan los catalanes, vascos o extreme&ntilde;os, o los zurdos o los gordos o los discapacitados (...) Hoy, con ocasi&oacute;n de su centenario, sufrimos una campa&ntilde;a orquestada seg&uacute;n la cual Gloria Fuertes era una grand&iacute;sima poeta a la que debemos tomar muy en serio&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Gloria Fuertes te puede gustar o no. Hasta ah&iacute;, todo en orden, t&uacute; puedes decir que este u otro autor no te parece bueno en absoluto por los motivos que t&uacute; expongas y lo &uacute;nico que se te puede rebatir es que tu gusto no es compartido por quien te lee. Hasta ah&iacute;, todo bien. Javier Mar&iacute;as no da ni un s&oacute;lo motivo en toda su columna sobre por qu&eacute; a Gloria Fuertes no hay que tomarla en serio: no sabemos qu&eacute; ha le&iacute;do de ella ni qu&eacute; razones le han llevado a ningunearla como escritora. No sabemos si es una ausencia de motivos planeada o si es que estaba tan concentrado en atacar al feminismo que se le pas&oacute;. Sea como fuere, es f&aacute;cil llegar a la conclusi&oacute;n de que a Javier Mar&iacute;as lo que le molesta no es Fuertes sino la difusi&oacute;n de obras de mujeres por parte del feminismo. Le revuelve un poco que, tras siglos de invisibilizaci&oacute;n, muchas de nosotras hayamos decidido dar viralidad a contenidos creados por otras que fueron silenciadas por el simple hecho de ser mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Y para fortalecer un argumento que nace de la misoginia y que a priori es d&eacute;bil, se inventa que el feminismo considera cualquier obra femenina como una obra de arte. No s&eacute; a cu&aacute;ntas feministas conoce el se&ntilde;or Mar&iacute;as, pero podr&iacute;a asegurar que cualquiera de nosotras conoce a muchas m&aacute;s que &eacute;l, y yo no conozco a nadie que considere que las mujeres s&oacute;lo creamos oro cuando pintamos, escribimos, esculpimos o actuamos. Nadie es nadie. Lo que s&iacute; creemos las feministas es que es necesario paliar una injusticia hist&oacute;rica como es la de haber enterrado y olvidado obras s&oacute;lo porque las escribieron mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Como cualquier machista con m&aacute;s de nos neuronas que no cae en el &ldquo;vete a fregar&rdquo; porque sabe que queda en rid&iacute;culo, Mar&iacute;as tiene a bien recomendar a otras mujeres (que s&iacute; tienen su visto bueno y que s&iacute; merecen la fama que ostentan), para que no parezca lo que es: que fue el machismo lo que le llev&oacute; a escribir su columna. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;As&iacute;, cada vez que se descubre o redescubre a alguna pionera de alg&uacute;n arte, pasa a ser al instante una estrella del firmamento, a la altura de los mejores, s&oacute;lo que eclipsada tozudamente por los opresores del otro sexo. En contra de esa supuesta y maligna 'conspiraci&oacute;n', tenemos el pleno reconocimiento (desde hace ya mucho) de las artistas en verdad valiosas: por ce&ntilde;irnos a las letras, Jane Austen, Emily y Charlotte Bront&euml;, George Eliot, Gaskell, Sta&euml;l, S&eacute;vign&eacute;, Dickinson, Dinesen, Rebecca West, Vernon Lee, Jean Rhys, Flannery O&rsquo;Connor, Janet Lewis, Ajm&aacute;tova, Arendt, Penelope Fitzgerald, Anne Sexton, Elizabeth Bishop, en el plano del entretenimiento Agatha Christie y la Baronesa Orczy, Crompton y Blyton y centenares m&aacute;s; en Espa&ntilde;a Pardo Baz&aacute;n, Rosal&iacute;a, Chacel, Laforet, Fort&uacute;n, Rodoreda y tantas m&aacute;s&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        (Desde aqu&iacute; le damos las gracias, se&ntilde;or Mar&iacute;as, sin la opini&oacute;n de un hombre no sabr&iacute;amos diferenciar por nosotras mismas a las autoras buenas de las malas. Porque como usted bien sabe, no tenemos criterio).
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;as entrecomilla la palabra <strong>conspiraci&oacute;n </strong>despu&eacute;s de admitir que &ldquo;hoy lamentamos que durante siglos no se las dejara ni siquiera estudiar, ni ejercer m&aacute;s oficios que los manuales&rdquo; (a esta falacia de reconocer un hecho innegable para luego negar sus consecuencias habr&iacute;a que ponerle ya nombre). Y es que nosotras, adem&aacute;s de considerar estrellas del firmamento a todas las mujeres s&oacute;lo por ser mujeres, tambi&eacute;n estamos un poco locas y caemos en <em>conspiranoias,</em> como &eacute;sa del patriarcado y el g&eacute;nero opresor. Ojal&aacute; no fu&eacute;ramos tan cr&eacute;dulas para no enfadar domingo tras domingo a &eacute;ste y otros se&ntilde;ores. Recuerdan mucho a aquella cita de Virginia Woolf (perdonen, no est&aacute; en la lista buena, pero me atrevo a citarla): &ldquo;Exceptuando la niebla, parec&iacute;a controlarlo todo. Y, sin embargo, estaba furioso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Mar&iacute;as cita a todas esas autoras, me asalta la duda de si las ha buscado en Google tecleando &ldquo;escritoras muy buenas, pero buenas en plan: sin cr&iacute;tica posible&rdquo; o s&iacute; que ha le&iacute;do algo sobre ellas y/o de ellas pero bueno, qu&eacute;-m&aacute;s-da, de-perdidos-al-r&iacute;o. Porque lo cierto es que, con poco que las hubiese investigado, ya sabr&iacute;a don Mar&iacute;as que mejor no haberlas nombrado, ya que sus propias historias de miseria e invisibilizaci&oacute;n hablan por s&iacute; solas; y no precisamente para darle la raz&oacute;n al don.
    </p><p class="article-text">
        Prefiero inclinarme por la &ldquo;opci&oacute;n Google&rdquo; antes que pensar que Mar&iacute;as sabe a qu&eacute; se enfrentaron esas mujeres por tener la osad&iacute;a de adentrarse en el mundo de los hombres. Y c&oacute;mo muchos de sus colegas de profesi&oacute;n las trataron (aqu&iacute; un <a href="https://twitter.com/Nemesiswings/status/878965487471915009" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hilo interesante</a> de una feminista difusora de mediocridad).
    </p><p class="article-text">
        Veamos algunas de las citadas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Emily y Charlotte Bront&euml;</strong>: la obra m&aacute;s famosa de las Bront&euml;, '<em>Cumbres Borrascosas'</em> no fue considerada un gran obra hasta mucho despu&eacute;s, sus contempor&aacute;neos no le dieron valor. Las hermanas Bront&euml; usaron en sus inicios nombres masculinos para que alguien las leyera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>George Eliot:</strong> Otra que se puso un nombre masculino para evitar una conspiraci&oacute;n que nunca existi&oacute;. Su nombre era Mary Anne Evans. Si a d&iacute;a de hoy tiene reconocimiento es porque tuvo que optar por el nombre de George para poder escribir de algo m&aacute;s que de amor rom&aacute;ntico. Mucha gente (incluso a d&iacute;a de hoy) ha le&iacute;do <em>El molino del Floss </em>sin saber que est&aacute; leyendo a una mujer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jane Austen</strong>: en vez de masculinizarse como hicieron muchas otras mujeres y adoptar un nombre de hombre para tener m&aacute;s libertad en sus escritos, escribi&oacute; bajo el nombre &ldquo;By a lady&rdquo;. Y ya eso era un riesgo. Pero Austen hizo malabares para no salirse de historias que giraran en torno al amor rom&aacute;ntico y al matrimonio de sus protagonistas, salirse de esa tem&aacute;tica era m&aacute;s arriesgado a&uacute;n que dedicarse a escribir siendo mujer. Woolf, en <em>Una habitaci&oacute;n propia,</em> dej&oacute; claro el porqu&eacute; de este particular: &ldquo;La cr&iacute;tica asegura que tal libro es importante porque trata la guerra. Otro, por el contrario, es insignificante porque se ocupa de los sentimientos de las mujeres en una sala de estar&rdquo;. Mientras las mujeres escribieran de amor, estaban m&aacute;s o menos controladas dentro del &ldquo;libertinaje&rdquo; que supon&iacute;a escribir en s&iacute; mismo (y esto nos lleva a otra gran frase de otra mujer, Kate Millet, &ldquo;El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religi&oacute;n el de las masas. Mientras nosotras am&aacute;bamos, los hombres gobernaban.&rdquo;)
    </p><p class="article-text">
        Como cont&oacute; m&aacute;s tarde el sobrino de Austen en sus memorias: &ldquo;Que pudiera realizar todo esto es sorprendente, pues no contaba con un despacho propio donde retirarse y la mayor parte de su trabajo debi&oacute; de hacerlo en la sala de estar com&uacute;n, expuesta a toda clase de interrupciones. Siempre tuvo buen cuidado de que no sospecharan sus ocupaciones los criados, ni las visitas, ni nadie ajeno a su ci&#769;rculo familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Emily Dickinson:</strong> es gracioso que la nombre precisamente a ella, porque muri&oacute; sin haber visto pr&aacute;cticamente nada salido de su pu&ntilde;o publicado. S&oacute;lo a&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando ya no estaba tan mal visto que las mujeres escribieran, algunas feministas &ldquo;difusoras de artistas que no deben tomarse en serio&rdquo; la sacaron de donde fue olvidada. Hoy es considerada como la imponente poeta que es para que Mar&iacute;as pueda nombrarla en sus art&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos seguir, pero creo que todo se resume en aquella frase de otra de las citadas por Mar&iacute;as, <strong>Emilia Pardo Baz&aacute;n</strong>, sobre la conspiraci&oacute;n que entrecomilla &eacute;l y que ella describe como &ldquo;si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qu&eacute; distinta habr&iacute;a sido mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos seguir, como dec&iacute;a, pero ser&iacute;a repetitivo; no es dif&iacute;cil entender los obst&aacute;culos que encontraron en vida estas autoras, y c&oacute;mo no fueron reconocidas hasta que el feminismo hizo avanzar a la sociedad. Una vez dados los pasos necesarios hacia delante, hubiera sido imperdonable que sus obras no se hubieran desempolvado como ahora desempolvamos a escritoras de la II Rep&uacute;blica como Luisa Carn&eacute;s. La Historia, con la colaboraci&oacute;n necesaria de se&ntilde;ores con el criterio lleno de prejuicios, ha enterrado siempre obras y vidas de mujeres porque eran mujeres. El progreso y el feminismo hace que otras mujeres quieran investigarlas, homenajearlas, conocerlas y recordarlas, y poder sumar sus creaciones a las bibliotecas donde siempre debieron estar. 
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, siempre habr&aacute; hombres -que jam&aacute;s tuvieron el problema de las incontables mujeres de cuyas obras jam&aacute;s sabremos nada- que usar&aacute;n sin remordimientos su lugar privilegiado para echar otra capa de tierra a las enterradas. Y, de camino, tambi&eacute;n a las que est&aacute;n con pala en mano intentando salvar la memoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Barbijaputa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias-barbijaputa-gloria-fuertes_129_3309740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jun 2017 18:27:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las mujeres que enfadaban a Javier Marías]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Barbijaputa,Gloria Fuertes,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Marías, ahora contra Gloria Fuertes: "Me resulta imposible suscribir que fuese una grandísima poeta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/javier-marias-gloria-fuertes-grandisima_132_3314846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e6f40f9-04f9-4154-b27f-b6343cee98d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El escritor Javier Marías."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor dice que movimientos que reivindican figuras como la de Fuertes son los que le llevan "a desconfiar de las reivindicaciones y redescubrimientos feministas de hoy"</p><p class="subtitle">Marías termina aconsejando a una serie de autoras que, a su juicio, "ninguna 'conspiración' de varones ha estado interesada en ningunear"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>HEMEROTECA |</strong>&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/pasiones-Gloria-Fuertes_0_622937817.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El c&iacute;rculo de pasiones de Gloria Fuertes</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Un domingo m&aacute;s, la pol&eacute;mica vuelve a rodear al escritor y columnista del diario El Pa&iacute;s Javier Mar&iacute;as. En su columna de este fin de semana, el articulista apunta a Gloria Fuertes, recordando su memoria a su manera: &ldquo;Me resulta imposible suscribir que fuese una grand&iacute;sima poeta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el texto, <a href="http://elpaissemanal.elpais.com/columna/javier-marias-dano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">titulado 'M&aacute;s da&ntilde;o que beneficio'</a>, Mar&iacute;as sostiene que &ldquo;sufrimos una campa&ntilde;a orquestada seg&uacute;n la cual Gloria Fuertes era una grand&iacute;sima poeta a la que debemos tomar muy en serio&rdquo;. As&iacute;, el articulista carga contra Fuertes en el a&ntilde;o en que conmemoran los 100 a&ntilde;os de su nacimiento con <a href="http://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/exposicion-gloria-fuertes-madrid_0_622238171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exposiciones</a>, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/pasiones-Gloria-Fuertes_0_622937817.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libros sobre su trayectoria</a> o incluso <a href="http://www.eldiario.es/cultura/Gloria-Fuertes-plaza-barrio-Lavapies_0_613488953.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plazas dedicadas a su figura</a>.
    </p><p class="article-text">
        El escritor espa&ntilde;ol carga a lo largo del art&iacute;culo de opini&oacute;n contra quienes consideran que el machismo ha invisibilizado a las mujeres, afirmando que &ldquo;cada vez que se descubre o redescubre a alguna pionera de alg&uacute;n arte, pasa a ser al instante una estrella del firmamento, a la altura de los mejores, s&oacute;lo que eclipsada tozudamente por los opresores del otro sexo&rdquo;. Para sostener su tesis, Mar&iacute;as enumera a numerosas escritoras, como Jane Austen, Emily y Charlotte Bront&euml;, Emilia Pardo Baz&aacute;n o Rosal&iacute;a de Castro, que a su juicio &ldquo;ninguna 'conspiraci&oacute;n' de varones ha estado interesada en ningunear&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Contin&uacute;a en su texto Javier Mar&iacute;as argumentando que consideraciones como la de que Gloria Fuertes fue una gran poeta son las que le llevan &ldquo;a desconfiar de las reivindicaciones y redescubrimientos feministas de hoy&rdquo;. Y ya para finalizar, el escritor deja un consejo: &ldquo;Lean, por caridad, a las que he enumerado antes: con ellas, yo creo, no hay temor a la decepci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/javier-marias-gloria-fuertes-grandisima_132_3314846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jun 2017 11:37:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1e6f40f9-04f9-4154-b27f-b6343cee98d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66010" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[Javier Marías, ahora contra Gloria Fuertes: "Me resulta imposible suscribir que fuese una grandísima poeta"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1e6f40f9-04f9-4154-b27f-b6343cee98d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Gloria Fuertes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peligro de terminar como Pérez-Reverte y Javier Marías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/al-margen/peligro-terminar-perez-reverte-javier-marias_132_3613607.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f5e0450-b7c6-45a1-843d-1f573e6ba618_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peligro de terminar como Pérez-Reverte y Javier Marías"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sí, temo que con la edad pueda convertirme en un cascarrabias. No en un cascarrabias que se ríe de sí mismo como antídoto para intentar espantar a la muerte, sino en un cascarrabias cínico y guardián de las esencias.</p></div><p class="article-text">
        Con un bote de ansiol&iacute;ticos y una cadera pocha cruc&eacute; el pasado a&ntilde;o el rubic&oacute;n de los 40, esa edad en la que se supone que hay que mirar hacia atr&aacute;s y hacer balance de lo vivido para tomar impulso hacia lo que llaman madurez y que no se sabe muy bien qu&eacute; es. No soy especialmente partidario de visitar el peligroso parque de atracciones de Con&oacute;cete A Ti Mismo: conocerse a uno mismo no trae m&aacute;s que problemas y&hellip; &iquest;qui&eacute;n de verdad no se conoce a s&iacute; mismo a estas alturas? Si tengo que elegir, prefiero la siesta a la terapia. Es m&aacute;s barata.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo desde hace un tiempo empiezo a notar una perturbaci&oacute;n en la Fuerza que me preocupa. Ocurre de repente, de forma involuntaria. En el cumplea&ntilde;os de alg&uacute;n cr&iacute;o se habla de que ya no se trabaja como antes y que ahora lo primero que quieren saber es a qu&eacute; hora se sale del trabajo, y los pol&iacute;ticos, madre m&iacute;a, los pol&iacute;ticos antes eran unos tipos serios, no este desmadre de la tele, y adem&aacute;s son todos unos ladrones, y ese sobrino que ha pencado cinco y pasa de todo, solo piensa en salir los fines de semana y llega a las mil a casa y... Y ah&iacute; estoy yo, en silencio, hasta que me sumo con entusiasmo a la org&iacute;a de los lamentos: &ldquo;&iquest;Pero a esas horas qu&eacute; hay abierto? &iexcl;En qu&eacute; tugurios andar&aacute;n!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto es m&aacute;s viejo que S&oacute;crates &ndash;&ldquo;los j&oacute;venes hoy en d&iacute;a son unos tiranos, contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan el respeto a sus maestros&rdquo;&ndash;, pero no deja de ser pat&eacute;tico &ndash;y adictivo y reconfortante&ndash; que para justificar cierto sentido a nuestra existencia tengamos que arremeter por defecto contra los que vienen por detr&aacute;s, contra las nuevas expresiones pol&iacute;ticas y culturales, contra las nuevas formas de relacionarse, contra todo lo que no sea nuestro pasado criogenizado en una nostalgia perfecta. Y falsa.   
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, temo que con la edad pueda convertirme en un cascarrabias. No en un cascarrabias que se r&iacute;e de s&iacute; mismo como ant&iacute;doto para intentar espantar a la muerte, sino en un cascarrabias c&iacute;nico y guardi&aacute;n de las esencias. Y que empiece a odiar a los ciclistas, las peatonalizaciones, los ni&ntilde;os y los padres de los ni&ntilde;os, y la gente que te pide que le saques una foto, y que, <a href="http://blogs.elconfidencial.com/cultura/animales-de-compania/2016-11-02/javier-marias_1283823/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como escribi&oacute; Carlos Prieto</a>, la vida me parezca una conspiraci&oacute;n urbana contra mi persona.
    </p><p class="article-text">
        Y temo que del cabreo pase al cinismo, y me convierta en ese tipo de gente que se mofa del esfuerzo sincero de quienes quieren mejorar sus barrios, sus colegios, el mundo, y los llama &ldquo;buenistas&rdquo; porque se siente orgullloso de explicar que los seres humanos somos una pandilla de malnacidos y que todo empe&ntilde;o por cambiar las cosas es bald&iacute;o, y t&uacute; no has olido el g&eacute;lido aliento de la muerte, la bala que te mata es la que no oyes, bla, bla, bla.
    </p><p class="article-text">
        Y temo que, como ha ocurrido esta semana, un d&iacute;a escriba en mi columna que <a href="http://www.eldiario.es/cultura/Blanca-Portillo-Javier-Marias-respeto_0_605440207.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya no voy al teatro porque me he convertido en un se&ntilde;or amargado</a> o <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Arturo-Perez-Reverte-refugiados-invasiones_0_605439751.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">me premien</a> por escribir que la gente no le echa cojones como antes y los refugiados se nos van a comer como los b&aacute;rbaros a los romanos.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, temo convertirme en P&eacute;rez-Reverte o Javier Mar&iacute;as. Lagarto, lagarto. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Armentia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/al-margen/peligro-terminar-perez-reverte-javier-marias_132_3613607.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jan 2017 17:50:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peligro de terminar como Pérez-Reverte y Javier Marías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arturo Pérez-Reverte,Javier Marías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prefiero a El Fary]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias-barbijaputa_129_3616867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hombres como Javier Marías nos ridiculizan desde la RAE porque peleamos para que nuestra lengua sea inclusiva, mientras nos dicen a la vez qué otros temas deberíamos estar tratando. Dan así a entender que no tenemos en agenda cuestiones importantes como la mencionada brecha salarial</p><p class="subtitle">Simulan estar guiándonos por nuestro bien, pero lo que hacen realmente es señalar el cadáver mientras ocultan el arma. Un arma que quieren seguir usando sin que les molestemos</p></div><p class="article-text">
        Una vez que la palabra &ldquo;feminismo&rdquo; parece estar haci&eacute;ndose un hueco en <em>prime time</em> y hasta podemos escucharla en un programa como <em>El Hormiguero</em>, parece que lo que est&aacute; viniendo a continuaci&oacute;n es que ahora hasta los machistas m&aacute;s irrecuperables se definen como &ldquo;feministas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso, por ejemplo, del escritor y miembro de la RAE Javier Mar&iacute;as (entre muchos otros, ya se habr&aacute;n dado cuenta) con perlas como &eacute;sta que escribe en El Pa&iacute;s: &ldquo;Los feministas deber&iacute;amos combatir (me incluyo, claro que me incluyo) la discriminaci&oacute;n laboral y salarial. Ese es el terreno fundamental en el que las supuestas ultrafeministas deber&iacute;an estar librando una batalla sin tregua, en vez de perder el tiempo y la raz&oacute;n con dislates ling&uuml;&iacute;sticos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El neomachismo, liderado precisamente por hombres como &eacute;l o su compa&ntilde;ero de aventuras, P&eacute;rez Reverte, ha adecuado entonces su lenguaje y su prosa para moldear algo m&aacute;s peligroso hasta lo que ahora era un simple discurso mis&oacute;gino: un intento de separar el feminismo bueno del feminismo malo, que vemos &uacute;ltimamente con m&aacute;s frecuencia que nunca. Como ya habr&aacute;n imaginado, ellos pertenecen al bueno, y las feministas que no son Cathy Young (una mujer que se gana la vida diciendo que las feministas tratamos mal a los hombres), el malo.
    </p><p class="article-text">
        Si el feminismo hace siempre hincapi&eacute; precisamente en la necesidad de que seamos nosotras las que lideremos esta lucha, no es porque est&eacute; decidido a &ldquo;tratar mal a los hombres&rdquo;, como asegura Cathy Young, sino porque antes de darnos cuenta tenemos a hombres ondeando la bandera feminista y gui&aacute;ndonos en lo que ellos creen que deber&iacute;a ser nuestra lucha. Como Javier Mar&iacute;as, sin ir m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        Hombres que nos ridiculizan desde la RAE porque peleamos para que nuestra lengua sea inclusiva, mientras nos dicen a la vez qu&eacute; otros temas deber&iacute;amos estar tratando. Dan as&iacute; a entender que no tenemos en agenda cuestiones importantes como la mencionada brecha salarial. Simulan estar gui&aacute;ndonos por nuestro bien, pero lo que hacen realmente es se&ntilde;alar el cad&aacute;ver mientras ocultan el arma. Un arma que quieren seguir usando sin que les molestemos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un hombre se siente legitimado para decirnos cu&aacute;les son las actitudes, hechos y hasta proclamas que las feministas deber&iacute;amos adoptar para nuestra liberaci&oacute;n, est&aacute; dejando claro que se ha convertido en otro machista disfrazado de falso aliado (palabra que, por supuesto rechazan porque ellos no son aliados, son feministas de los pies a la cabeza).
    </p><p class="article-text">
        Son el caballo de Troya perfecto del machismo y del sistema patriarcal: hombres machistas que escriben sobre c&oacute;mo punt&uacute;an a mujeres por sus andares y su f&iacute;sico, hablando a la vez en los medios sobre el verdadero feminismo y tildando de &ldquo;ultrafeministas&rdquo;, &ldquo;feministas folkl&oacute;ricas&rdquo; y/o &ldquo;radicales analfabetas&rdquo; a las mujeres que les llevan a&ntilde;os, y hasta d&eacute;cadas, de ventaja en la lucha por el empoderamiento de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Son hombres ilustr&iacute;simos y omniscientes, o como dijo Joaqu&iacute;n Reyes en su imitaci&oacute;n de P&eacute;rez Reverte: &ldquo;Yo lo s&eacute; todo, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Ao4A2fC0f5s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta lo nuevo</a> lo s&eacute;&rdquo;. Adem&aacute;s, son hombres anclados en la &eacute;poca que m&aacute;s anhelan, aquella en la que &ldquo;las mujeres sab&iacute;an llevar una falda tubo y andar con garbo, con o sin tacones, mujeres con caderas y pechos y piernas y culo, pero en su justo t&eacute;rmino. Hoy es ya muy raro verlas&rdquo;, como escribi&oacute; Mar&iacute;as en su blog.
    </p><p class="article-text">
        Son hombres con mucho p&uacute;blico, eso tambi&eacute;n, y la peligrosidad de que ahora les haya dado por guiarnos a nosotras (pobres almas descarriadas) en nuestra lucha reside ah&iacute;, en que generan opini&oacute;n desde los medios m&aacute;s le&iacute;dos del pa&iacute;s.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/790891667146567680?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cuando todav&iacute;a est&aacute;bamos las feministas intentando aclarar que &ldquo;feminismo no es lo mismo a machismo pero al rev&eacute;s&rdquo;, nos damos de bruces con la cipotuda realidad: hay machistas que ya lo han entendido y ahora corren como pollos sin cabeza para desmarcarse del machismo diciendo que son feministas, pero sin renunciar a lo que han venido haciendo desde siempre: escribir textos mis&oacute;ginos.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es que ahora esa misoginia no est&aacute; dirigida a &ldquo;tordas&rdquo;, a &ldquo;ordinarias&rdquo; o a <a href="http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/156/mujeres-como-las-de-antes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujeres que deber&iacute;an ser sacrificadas por no saber andar en tacones</a>. No, esa lecci&oacute;n ya la han aprendido y hace tiempo que abandonaron esa l&iacute;rica. Ahora el centro de sus cr&iacute;ticas son s&oacute;lo las mujeres feministas que osen criticar su machismo. Bueno, para hacer honor a la verdad tambi&eacute;n atacan a &ldquo;mujeristas&rdquo;, algo que Mar&iacute;as define como &ldquo;ya saben, esos varones que adulan lacayunamente al sexo opuesto, venga o no a cuento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se combate al enemigo de una causa cuando va disfrazado de aliado? Porque hombres as&iacute; no enga&ntilde;an a ninguna feminista, eso est&aacute; claro, pero hay muchas mujeres, adolescentes y ni&ntilde;as que a&uacute;n no se han puesto las gafas moradas o que est&aacute;n en proceso. La soluci&oacute;n pasa por no ceder ni un cent&iacute;metro desde el feminismo, y debatir y aprender las unas de las otras, leer a mujeres feministas, tener referentes femeninas.
    </p><p class="article-text">
        Porque a estos anteriores hay que a&ntilde;adirle tantos otros hombres an&oacute;nimos que han refinado mucho, mucho m&aacute;s su discurso que ellos para no ser tachados con la palabra que tanto pavor les da: &ldquo;machista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estamos rodeadas de ellos&hellip; bueno, qu&eacute; os voy a contar que no sufr&aacute;is ya. Muchos son conscientes de sus intenciones y de que s&oacute;lo les interesa no ser se&ntilde;alados, pero otros muchos ni siquiera saben que siguen siendo parte del problema. Y desde el momento en el que un hombre piensa que &eacute;l ya no forma parte del problema, y que el machismo se ha evaporado de su cuerpo como si fuera agua, se convierte en algo m&aacute;s peligroso que un simple machista. Porque un machista simple no enga&ntilde;a a nadie, nos llama a todas locas o feminazis mientras se rasca la entrepierna y aqu&iacute; paz y despu&eacute;s gloria. Los prefiero. De verdad, prefiero a &eacute;stos. A los que van de frente: son machistas y punto.
    </p><p class="article-text">
        Las feministas tendr&iacute;amos medio camino hecho si todos los Javier Mar&iacute;as del mundo mantuvieran el discurso, por ejemplo, de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=M8xfzsjB2jI&amp;t=9s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Fary</a>.  A la hora de hacer pedagog&iacute;a entre nosotras, todo ser&iacute;a tan f&aacute;cil como &ldquo;mira, este hombre es un machista y no lo sabe&rdquo; y &ldquo;este hombre es un machista pero lo sabe y quiere cambiarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero lamentablemente el machismo, como cualquier otra maquinaria de poder, se renueva, se reinventa, se amolda para no morir. Como lo hace el capitalismo. O la Iglesia, por ejemplo. Se renuevan cambiando caras, esl&oacute;ganes y escaparates para sobrevivir, pero por dentro siguen siendo el mismo lastre que siempre han sido, y que impide que el mundo avance. Y los favorecidos por estos sistemas de opresi&oacute;n, ya hablemos de Mar&iacute;as o del nuevo Papa, no son m&aacute;s que eso: los mismos palos del pasado con distintas formas, atravesados en nuestras ruedas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Barbijaputa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias-barbijaputa_129_3616867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jan 2017 20:18:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Prefiero a El Fary]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Barbijaputa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos son los sospechosos habituales del Nobel de Literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sospechosos-habituales-nobel-literatura_1_3794284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82d31dfc-7d0c-4ffe-b6ca-7cfd9fe0dda6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ursula K. Le Guin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son favoritos entre el público e ignorados (de momento) por la Academia sueca: ¿qué se tuerce en la candidatura de estos 14 eternos de la literatura?</p></div><h3 class="article-text">Haruki Murakami</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> El Leonardo DiCaprio del Nobel de Literatura naci&oacute; en Jap&oacute;n en 1949. Sus detractores le acusan de caer en tal espiral de repetici&oacute;n que <a href="http://2.bp.blogspot.com/-Y5NKtANsmdo/T8ks0LHXRRI/AAAAAAAABHw/UQdVFAqPIBc/s1600/murakami-blog.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se podr&iacute;a jugar al bingo</a> con sus muletillas y cantar casi siempre el cart&oacute;n. Pero los que pujan por su nombre destacan la facilidad de empastar los elementos on&iacute;ricos de la cultura nipona con puro pop occidental. Adem&aacute;s, como buen traductor de obras de Scott Fitzgerald o Raymond Carver, Murakami se cuida de que su prosa sea sencilla y f&aacute;cil de digerir en otros idiomas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Parece que este a&ntilde;o, seg&uacute;n las apuestas de Ladbrokes (se pagan 4 a 1), podr&iacute;a abandonar por fin su reservado en el banquillo. Pero su presencia constante en la estanter&iacute;a de<em> best-sellers</em> ha prevalecido sobre su calidad literaria como una mala etiqueta. Y su &uacute;ltima faceta reconocida de <em>runner</em> (con el libro <em>De qu&eacute; hablo cuando hablo de correr</em>) no le ha ayudado demasiado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em>Kafka en la orilla</em>, <em>After Dark</em> y <em>Al sur de la frontera, al oeste del sol</em>, para disfrutar del Murakami m&aacute;s realista. 
    </p><h3 class="article-text">Ngugi Wa Thiong'o</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> Seis a&ntilde;os consecutivos lleva sonando el nombre del keniata (1938) junto al de Murakami en las apuestas. Su compromiso con el activismo pol&iacute;tico le cost&oacute; la c&aacute;rcel en la d&eacute;cada de los 70, treinta a&ntilde;os de exilio y tres intentos de asesinato. Desde entonces, ha tratado los derechos humanos tanto en las novelas de ficci&oacute;n como en sus numerosos ensayos. Tambi&eacute;n fue el primer escritor de &Aacute;frica Oriental que public&oacute; un libro en ingles, lo que le abri&oacute; el mercado anglosaj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> 2013 parec&iacute;a el a&ntilde;o de la victoria, pero Alice Munro se impuso. A la Academia sueca se le acumulaban las cuentas pendientes y &Aacute;frica tuvo que esperar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em>El brujo del cuervo </em>o<em> El diablo de la cruz </em>por ser de los pocos traducidos al castellano. Tambi&eacute;n <em>Weep not child: upper level, </em>reservado para biling&uuml;es. 
    </p><h3 class="article-text">Joyce Carol Oates</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es? </strong>
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        Truman Capote la odiaba y el machista confeso Norman Mailer la reconoci&oacute; como una igual en el uso de la violencia. Esta neoyorquina nacida en 1938 no ha pasado desapercibida entre los grandes de la literatura y sus novelas descarnadas se han convertido en un g&eacute;nero g&oacute;tico en s&iacute; mismo. Con casi 80 a&ntilde;os, sigue ense&ntilde;ando en la Universidad de Princeton.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Oates lleva m&aacute;s de cien t&iacute;tulos a sus espaldas y cuesta establecer un veredicto ecu&aacute;nime para toda su obra. Adem&aacute;s, no lleva bien que le cuestionen su inclinaci&oacute;n por la violencia: &ldquo;la pregunta es insultante, ignorante y sexista&rdquo;. No sabemos c&oacute;mo sentar&aacute; eso entre un tribunal tirando a conservador, pero lo podemos imaginar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Mam&aacute;, La hija del sepulturero </em>y <em>Blonde</em>, la fara&oacute;nica biograf&iacute;a de Marilyn Monroe.
    </p><h3 class="article-text">Philip Roth</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es? </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n llamado el mejor autor norteamericano vivo, Roth despeg&oacute; como el benjam&iacute;n de la gran generaci&oacute;n de escritores jud&iacute;os junto con Saul Bellow, Bernard Malamud y Norman Mailer. Ha recibido todos los premios posibles salvo este. Dicen que cada a&ntilde;o viaja a Nueva York a sentarse en la oficina de su agente y esperar la famosa llamada media hora antes de la nominaci&oacute;n. Tanto ans&iacute;a el galard&oacute;n sueco, que en 2012 dijo todo cabreado que dejaba de escribir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> &Eacute;l dice que se lo dar&iacute;an si<em> El lamento de Portnoy</em> se llamara<em> El orgasmo bajo el capitalismo rapaz</em>. Otros dicen que no lo ha conseguido por cascarrabias y mis&oacute;gino. Podr&iacute;a ser que la academia tenga algo contra los autores blancos estadounidenses. El &uacute;ltimo americano en ganar el premio fue Isaac Bashevis Singer en 1978 y tampoco lo han conseguido favoritos como Cormac McCarthy, Don DeLillo, Thomas Pynchon o Richard Ford.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> La misma d&eacute;cada, dos Roths muy diferentes. <em>El lamento de Portnoy</em>, seg&uacute;n el New Yorker &ldquo;una de las novelas m&aacute;s guarras jam&aacute;s publicadas&rdquo;, es el euf&oacute;rico mon&oacute;logo que un joven jud&iacute;o calenturiento destapa sobre su psicoanalista, incluyendo un encuentro con un grande y purp&uacute;reo pedazo de h&iacute;gado que caus&oacute; furor entre los j&oacute;venes muchachos, horror entre las feministas y los jud&iacute;os ortodoxos y esc&aacute;ndalo general en plena revoluci&oacute;n sexual. En <em>Pastoral americana</em>, la vida del pluscuamperfecto Seymour &ldquo;El sueco&rdquo; Levov, estrella del atletismo y exitoso hombre de negocios, se tuerce cuando su hija Merry planta una bomba en una oficina postal.
    </p><h3 class="article-text">Ismail Kadar&eacute;</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es? </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Trabaj&oacute; como periodista en Albania despu&eacute;s de su ruptura con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Como &ldquo;el escritor es el enemigo natural de una dictadura&rdquo;, pidi&oacute; asilo en Francia hasta que regres&oacute; para informar sobre el conflicto de Kosovo en los 90. Sus novelas de convirtieron de inmediato en un retrato de la vieja Yugoslavia y de la opresi&oacute;n comunista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado? </strong>Kadar&eacute; form&oacute; parte de las instituciones comunistas, fue diputado y disfrut&oacute; de cierta protecci&oacute;n del dictador Enver Hoxha. Aunque sus novelas no rinden pleites&iacute;a a nadie, hay quien asegura que esas amistades peligrosas le convierten en el eterno favorito de los Nobel. Tambi&eacute;n influye que la tem&aacute;tica de su obra camina de la mano de ganadores recientes como Aleksijevitj, Modiano y Herta Mueller.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>El general del ej&eacute;rcito muerto</em>, <em>El palacio de los sue&ntilde;os</em> y <em>Abril Quebrado</em>.
    </p><h3 class="article-text">Margaret Atwood </h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Principalmente novelista, la gran dama de las letras canadienese escribe tambi&eacute;n ensayo, relato y poes&iacute;a. Adorada por millones de personas, Atwood adem&aacute;s es feminista, activista por los derechos humanos, milita en el Partido Verde Canadiense y don&oacute; su Man Booker prize a causas medioambientales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Su &uacute;nica rival canadiense, Alice Munro, le quit&oacute; el Nobel en 2013. Adem&aacute;s juguetea con la ciencia ficci&oacute;n y es demasiado popular, demasiado le&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> Su distop&iacute;a feminista<em> El cuento de la criada</em> gan&oacute; el Arthur C. Clarke Award y el Governor General's Award en 1985. <em>La novia ladrona</em> es una intriga de tres amigas que confabulan contra la hechicera Zenia, su mejor personaje hasta la fecha.
    </p><h3 class="article-text">Javier Mar&iacute;as</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Empez&oacute; detr&aacute;s de Juan Goytisolo y por un momento pareci&oacute; que se le adelantaba Enrique Vila-Matas. Con su prosa reflexiva, ambiente acad&eacute;mico y m&aacute;s ir&oacute;nico que humor&iacute;stico, se podr&iacute;a decir que Mar&iacute;as es el t&iacute;pico escritor de Nobel. Amante de las muertes y las paradojas, es favorito de grandes como J. M. Coetzee o -aseguran- W. G. Sebald y traductor de otros tantos: John Ashbery, W. H. Auden, Joseph Brodsky, Seamus Heaney, Frank O&rsquo;Hara y Wallace Stevens a Anthony Burgess, Raymond Carver, Thomas Hardy, J. D. Salinger, Robert Louis Stevenson y John Updike. Los malandrines dicen que su mejor otra es el <em>Tristram Shandy</em> de Laurence Sterne.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Porque hay 11 nobeles escribiendo en espa&ntilde;ol y 6 de ellos son espa&ntilde;oles, una injusticia hist&oacute;rica teniendo en cuenta el estado de ebullici&oacute;n en el que se encuentran las letras latinoamericanas desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Un coraz&oacute;n tan blanco</em> es una reflexi&oacute;n sobre el matrimonio que empieza con una joven que volvi&oacute; de su luna de miel y &ldquo;se puso frente al espejo, se abri&oacute; la blusa, se quit&oacute; el sost&eacute;n y se busc&oacute; el coraz&oacute;n con la punta de la pistola.&rdquo; <em>Ma&ntilde;ana en la batalla piensa en m&iacute;</em>, sobre un<em> affaire</em> frustrado que deviene en misterio, muerte y obsesi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Thomas Pynchon</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> El mejor escritor norteamericano de su generaci&oacute;n, por encima de contempor&aacute;neos como Don DeLillo, y de imitadores como David Foster Wallace o Neil Stephenson. Su ambici&oacute;n estratosf&eacute;rica y su incendiaria mezcla de pasi&oacute;n cient&iacute;fica, revisi&oacute;n hist&oacute;rica, vitalidad desbordante y traviesa preferencia por las situaciones absurdas fue bautizada como &ldquo;realismo hist&eacute;rico&rdquo; por el gran James Wood, adem&aacute;s de ser inspiradora para toda la generaci&oacute;n de postmodernos norteamericanos y de los llamados <em>cyberpunks</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Pynchon no da entrevistas, no se deja hacer fotos, rehuye de las c&aacute;maras y rechaza las apariciones p&uacute;blicas. Sus &uacute;ltimos libros no est&aacute;n a la altura de los dem&aacute;s. Y tampoco se lo dieron a su &uacute;nico hom&oacute;logo literario, el irland&eacute;s James Joyce.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>El arcoiris de la Gravedad</em> es su obra maestra (1973), <em>La subasta del lote 49</em> (1966) y <em>Mason &amp; Dixon</em> (1997).
    </p><h3 class="article-text">Nawal al Saadawi</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Escritora, psiquiatra, feminista y contraria a &ldquo;todos los gobiernos&rdquo;. La egipcia, nacida en 1931, aborda en sus obras desde el extremismo religioso hasta la mutilaci&oacute;n genital, pasando por la prostituci&oacute;n. Su ideolog&iacute;a le cost&oacute; el puesto como directora general de salud p&uacute;blica en Egipto y la c&aacute;rcel, donde aprovech&oacute; para escribir sus memorias en un rollo de papel higi&eacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> La figura de Al Saadawi es m&aacute;s conocida gracias a su activismo por los derechos de las mujeres que por su obra. Si bien tiene m&aacute;s de medio centenar de libros publicados, pocos de ellos han sido traducidos a otro idioma que no sea el ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Dos mujeres en una</em>, <em>Memoirs from a Women's Prision</em> y <em>La inocencia del diablo.</em>
    </p><h3 class="article-text">Adonis</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Poeta nacido en el Siria en 1930 y exiliado en Francia por sus escritos. Ali Ahmad Said Esber defiende que la religi&oacute;n ha condenado a su pueblo a la misoginia, el analfabetismo y el oscurantismo. Sus cr&iacute;ticas no se limitan a Oriente Medio y tambi&eacute;n responsabiliza a los occidentales de regirse por otra dictadura: la econ&oacute;mica. Sus ensayos han contado con la colaboraci&oacute;n de importantes pensadoras &aacute;rabes. Tambi&eacute;n es un gran fetichista del arte abstracto sirio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Su candidatura son&oacute; fuerte el a&ntilde;o de la Primavera &Aacute;rabe, que sigui&oacute; de cerca expresando en poemas su alegr&iacute;a y a la vez criticando que solo los islamistas y los norteamericanos recogiesen los frutos del movimiento. Su dura visi&oacute;n sobre Europa puede que no haya emocionado a los Dieciocho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> <em>Este es mi nombre</em>, donde expresa toda su rabia por la Guerra de los Seis D&iacute;as, el ensayo <em>Violencia e Islam</em> y <em>The fixed and the changing</em> (solo disponible en ingl&eacute;s y franc&eacute;s). 
    </p><h3 class="article-text">Don DeLillo</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Nacido en el Bronx hace 79 a&ntilde;os, DeLillo es considerado uno de los escritores vivos m&aacute;s influyentes junto a su colega de lista Philip Roth. Ha hablado del nuevo milenio con la escritura fresca de quien acaba de entrar en &eacute;l, sin arca&iacute;smos. Usa la tecnolog&iacute;a como marco para descubrir las aristas m&aacute;s desagradables de la humanidad y disfrazarlas de palabras suaves.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado? </strong>Acaba de publicar obra, <em>Cero K </em>(despu&eacute;s de seis a&ntilde;os) y eso es algo que a los acad&eacute;micos les gusta tener en cuenta. Que sean personas con el cerebro todav&iacute;a activo. Pero su ausencia del panorama medi&aacute;tico y su introversi&oacute;n (sin llegar a los extremos de Pynchon) puede que jueguen en su contra. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em> </em><em>Libra, Fascinaci&oacute;n</em> y <em>Cosm&oacute;polis</em>. 
    </p><h3 class="article-text">Ursula K. Le Guin</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong> Escritora anarquista, feminista, ecologista, acad&eacute;mica y tao&iacute;sta, la gran dama de la ciencia ficci&oacute;n debut&oacute; en la revista Amazing en 1962. Es una visionaria trascendente y exploradora de espacios de gran profundidad social, moral, pol&iacute;tica y psicol&oacute;gica. Los mundos que visita son espejos magnificantes de la ambici&oacute;n humana, sus sue&ntilde;os de grandeza y sus consecuencias, espacios complejos fuertemente cargados de simbolismo. Tiene el don de lo sublime y una escritura que fluye, engancha e ilumina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> Adem&aacute;s de ser mujer, K. Le Guin escribe ciencia ficci&oacute;n, un g&eacute;nero est&uacute;pidamente considerado menor. Pero ha sido finalista del American Book Award y el premio Pulitzer, y ha ganado cinco veces el premio Hugo, cinco veces el N&eacute;bula, el Grand Master de los SWFA del National Book Award, el Kafka Award, el Pushcart Prize, el Howard Vursell Award de la Academia Americana de las Artes y las Letras, y el premio Robert Kirsch Award del L.A. Times. Entre otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> Sus <em>Historias de Terramar</em>, una saga de cinco novelas sobre un archipi&eacute;lago dominado por la magia, fue su salto al estrellato y es apta para los m&aacute;s jovenes. <em>El ciclo Ekumen</em>, una federaci&oacute;n gal&aacute;ctica de mundos habitados por seres humanos donde se exploran distintos tipos de sociedad. Por ejemplo <em>La mano izquierda de la oscuridad</em>, donde especula con una raza que cambia de sexo a conveniencia para ver qu&eacute; pasar&iacute;a si no existieran las diferencias de g&eacute;nero.
    </p><h3 class="article-text">John Banville</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
         Tambi&eacute;n es Benjamin Black, &aacute;lter ego con el que deja volar su imaginaci&oacute;n en el g&eacute;nero negro. Como Banville, el escritor nacido en 1945 es <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/John-Banville-irlandes-latigo-catolica_0_267373898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi persona non grata en su pa&iacute;s</a> por los continuos latigazos de su obra a la arraigada moral cat&oacute;lica irlandesa. Su prosa es ir&oacute;nica, llena de referentes culturales cl&aacute;sicos y man&iacute;aca de la perfecci&oacute;n sint&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> No parece que sea tarde para el regenerador de la novela polic&iacute;aca. Irlanda ostenta un puesto privilegiado entre los Nobel, y Banville podr&iacute;a sumarse al Olimpo junto a Bernard Shaw y Samuel Beckett. Quiz&aacute; sea solo cuesti&oacute;n de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar? </strong><em>El mar</em>, <em>El libro de las pruebas</em> y <em>La rubia de ojos negros</em> (como Black).
    </p><h3 class="article-text">Ko Un </h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n es?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Novelista, ensayista y pacifista pero fundamentalmente poeta, Ko Un tiene todo lo que gusta a los dieciocho del jurado: es hombre, es pol&iacute;tico y es octogenario. Durante diez a&ntilde;os fue monje budista y estuvo condenado a cadena perpetua por criticar la dictadura del presidente Park.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no se lo han dado?</strong> No es un gran entrevistado: &ldquo;yo no soy un ladr&oacute;n sino un mendigo, un don nadie que le mendiga unas cuantas palabras a la realidad y al universo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</strong> Aunque ha escrito un centenar de obras, en castellano solo hay cuatro: su antolog&iacute;a <em>Fuente en llamas, </em> <em>Ananda. 108 poemas zen</em>, <em>Unas horas con los poetas muertos</em> y <em>Diez mil vidas</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos, Marta Peirano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sospechosos-habituales-nobel-literatura_1_3794284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Oct 2016 18:13:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estos son los sospechosos habituales del Nobel de Literatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nobel de Literatura,Philip Roth,Javier Marías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor que no ama a los animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritor-ama-animales_129_3918888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3e8fed5-d22a-46f2-833b-b09509e7496e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Celebración del torneo del Toro de la Vega en Tordesillas 2013"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debe ser guay que tu carta ética te permita ir por ahí sintiéndote superior al resto, amo y señor de las cerca de ocho millones de especies con las que compartimos planeta</p></div><p class="article-text">
        El creacionismo, esa vieja f&aacute;bula que se&ntilde;ala al ser humano como la especie elegida y la sit&uacute;a en un plano superior al resto, crea monstruos. Entre los m&aacute;s horribles aquellos que toleran o incluso justifican el maltrato animal arguyendo que son seres inferiores.
    </p><p class="article-text">
        Debe ser s&uacute;per guay que tu carta &eacute;tica te permita ir por ah&iacute; sinti&eacute;ndote superior al resto, amo y se&ntilde;or de las cerca de ocho millones de especies con las que compartimos planeta. Ya sean toros o delfines, perros o gatos, flores o &aacute;rboles: ellos est&aacute;n ah&iacute; para nuestro solaz porque, total, ni sienten ni padecen. Este tipo de gente es la que le hace a uno renegar de su especie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero los peores son los creacionistas creadores. En Espa&ntilde;a son muchos los que defienden el maltrato animal desde la creaci&oacute;n literaria. Ya se sabe que la &eacute;tica no siempre acompa&ntilde;a a la est&eacute;tica. Javier Mar&iacute;as, ese magn&iacute;fico autor que llama bichos a los animales salvajes, chuchos a los perros y fan&aacute;ticos a quienes defendemos sus derechos, es uno de sus m&aacute;s ilustres representantes.
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada este creacionista de elegida tecla recurr&iacute;a a su brillante ret&oacute;rica para perpetrar otro de sus ataques a quienes amamos a los animales y defendemos sus derechos. Y lo hac&iacute;a como en &eacute;l suele ser habitual, sin ahorrar calificativos de mal gusto. Algo que me habilita para seguir su estilo. &nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque ocurre que, por mucho que un genio sepa encadenar sandeces con exquisito talento literario, no dejan de ser exquisitas sandeces. No pretendo dar r&eacute;plica al fondo de ese art&iacute;culo porque <a href="http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Marias-perros_6_530256998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya lo hizo aqu&iacute; con notable tino Javier Morales</a>&nbsp;a cuyos pies me pongo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s lo cierto es que las &uacute;ltimas palabras de Mar&iacute;as no me han sorprendido en absoluto. Hay una cierta tendencia a dar la matraca en quienes desprecian al resto de la multiplicidad. En su caso no deja de repetir el mantra taurino de que los toros existen porque existen las corridas. Le debi&oacute; parecer ingenioso la primera vez que lo escuch&oacute;&nbsp;y ha entrado en bucle: &ldquo;si los taurinos fueran torturadores de animales los enemigos de las corridas resultar&iacute;an ser exterminadores de animales. Y, francamente, entre los primeros y los segundos, prefiero con mucho a aqu&eacute;llos, que al menos les causan una muerte en combate tras permitirles una vida&rdquo;. Combate. Permitirles. No hay m&aacute;s preguntas se&ntilde;or&iacute;a. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguir&eacute; esperando los libros de Javier Mar&iacute;as porque amo como escribe a pesar de quien lo escribe (me ocurre lo mismo con Vila-Matas). Pero debo confesar un cierto hast&iacute;o, una cierta desgana ante tantas estupideces creacionistas por bien creadas que est&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aunque diga que &eacute;l no, que &eacute;l para nada, lo cierto es que el autor de <em>Todas las almas</em> representa como pocos al escritor que no ama a los animales. La palabra hace a quien la escribe como el h&aacute;bito hace al monje, y a este genio le sale el Torquemada que lleva dentro cada vez que alguien decide afearle su desprecio hacia el resto de lo vivo.
    </p><p class="article-text">
        Una pena, una aut&eacute;ntica condena para todos los que admiramos su obra. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritor-ama-animales_129_3918888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2016 18:21:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Javier Marías,Tauromaquia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mezquinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias-barbijaputa-misoginia_129_4079521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Marías en su artículo 'La mezquindad que no falte' se anima a hablar de la violencia de género sin buscar siquiera la definición, en un texto plagado de datos erróneos y falsas creencias</p></div><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo dominical de El Pa&iacute;s, el escritor y miembro de la Real Academia Espa&ntilde;ola (RAE), Javier Mar&iacute;as, public&oacute; un art&iacute;culo llamado '<a href="https://javiermariasblog.wordpress.com/2016/03/27/la-zona-fantasma-27-de-marzo-de-2016-la-mezquindad-que-no-falte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La mezquindad que no falte</a>'. En &eacute;l, critic&oacute; la incapacidad que aqueja a los espa&ntilde;oles de aplaudir actos que a &eacute;l le parecen nobles y muy loables. Empez&oacute; ejemplific&aacute;ndolo con la donaci&oacute;n de Bill Gates de parte de su fortuna, acci&oacute;n que el escritor considera que no fue suficientemente laureada. M&aacute;s bien al contrario, injustamente criticada como &ldquo;postureo&rdquo;. Lo cierto, es que no le&iacute; en su d&iacute;a ning&uacute;n editorial o art&iacute;culo criticando el hecho de que Bill Gates se desprendiera del 95% de su patrimonio, pero eso no significa que no los hubiera, as&iacute; que no entraremos ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente ejemplo de Mar&iacute;as de &ldquo;mezquindad&rdquo; espa&ntilde;ola para con actos nobles es, c&oacute;mo no, el varapalo que s&iacute; s&eacute; que se llev&oacute; Alejandro Sanz por su actuaci&oacute;n en el famoso concierto donde par&oacute; una agresi&oacute;n machista a gritos. Ignora Mar&iacute;as en su art&iacute;culo del dominical que a Alejandro Sanz se le reprochan muchas cosas en relaci&oacute;n con ese tema, como la incoherencia que supone reprochar a otros actitudes machistas mientras &eacute;l compone canciones con letras que hacen apolog&iacute;a de la cultura de la violaci&oacute;n. Quiero pensar que el sesgo de Mar&iacute;as al escribir dicha columna se debe a que realmente ignoraba esta otra parte de la pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, Mar&iacute;as no se limita a aplaudir el gesto del cantante y llamar mezquinos a los que no lo hicimos, sino que &ldquo;explica&rdquo; por qu&eacute; tanto el gesto como una frase que se le reproch&oacute; a Sanz por ser machista (&ldquo;No soporto que se maltrate a nadie, y menos a una mujer&rdquo;) no s&oacute;lo no lo son sino que, adem&aacute;s, est&aacute;n cargados de raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Javier Mar&iacute;as en su art&iacute;culo: &ldquo;Llama la atenci&oacute;n, porque &iquest;en qu&eacute; quedamos? La actual legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola estipula una agravante, dentro de la mal llamada 'violencia de g&eacute;nero', cuando la agresi&oacute;n o el maltrato son de un var&oacute;n a una mujer y poco antes de las &uacute;ltimas elecciones una torpe representante de Ciudadanos estuvo a punto de hundir la campa&ntilde;a de su partido por defender, antip&aacute;ticamente, la supresi&oacute;n de esta agravante. Si &eacute;sta existe, y la mayor parte de la sociedad est&aacute; de acuerdo en que exista, es justamente porque, por lo general, en la paliza que le da un hombre a una mujer (o a un ni&ntilde;o, o a un anciano) hay un abuso a&ntilde;adido. Con la salvedad de algunas mujeres entrenadas en artes marciales y de las se&ntilde;oras enormes que sol&iacute;a dibujar Mingote junto a maridos escuchimizados (existen esas parejas), a la hora de un enfrentamiento f&iacute;sico el var&oacute;n acostumbra ser m&aacute;s fuerte y lleva las de ganar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, a&uacute;n no hay suficiente desinformaci&oacute;n acerca de la violencia de g&eacute;nero, as&iacute; que Mar&iacute;as se anim&oacute; a hablar del tema sin buscar siquiera la definici&oacute;n, en un segundo, en Google. Pero los mezquinos somos los dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que el art&iacute;culo de Mar&iacute;as est&aacute; repleto de datos err&oacute;neos y falsas creencias (ya de por s&iacute; muy extendidas en nuestra sociedad). La Ley de Violencia de G&eacute;nero no se cre&oacute; porque la mujer tenga las de perder en un cuerpo a cuerpo con un hombre. De hecho, en el caso de que un hombre &ldquo;escuchimizado&rdquo; pegara a una se&ntilde;ora &ldquo;enorme&rdquo;, seguir&iacute;a siendo violencia de g&eacute;nero, pero s&oacute;lo si son pareja. Es decir, nada tiene que ver el f&iacute;sico de los implicados, s&oacute;lo la relaci&oacute;n entre ellos para que se aplique dicha ley. Tanto es as&iacute; que si un se&ntilde;or culturista pega o mata a una prostituta, el delito ni ser&aacute; considerado como violencia de g&eacute;nero ni llevar&aacute; agravante alguna, ya que no hab&iacute;a relaci&oacute;n sentimental entre ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Segu&iacute;a Mar&iacute;as en su columna: &ldquo;La expresi&oacute;n 'sexo d&eacute;bil', que por lo visto ahora ofende a quienes ans&iacute;an ofenderse, no supone menosprecio hacia el femenino, ni alude a otra cosa que a la mencionada ventaja f&iacute;sica. Cualquier mujer no susceptible o no soliviantada sabe, para su desgracia, que si tiene un mal encuentro en la calle o en su casa, lleva las de perder (con las excepciones ya apuntadas). Que si un var&oacute;n se pone bestia, lo m&aacute;s probable es que ella sufra mucho m&aacute;s da&ntilde;o del que ella a &eacute;l pueda infligirle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;bamos que la expresi&oacute;n 'sexo d&eacute;bil' estaba ya en desuso por mis&oacute;gina, pero nunca es tarde para traerla de nuevo al imaginario colectivo en un dominical; hac&iacute;a falta. Y con esta sentencia vuelve a equivocarse el escritor. La agravante en la Ley de Violencia de G&eacute;nero nada tiene que ver con que el hombre pueda hacer m&aacute;s o menos da&ntilde;o f&iacute;sico a su pareja. Aqu&iacute;, Mar&iacute;as, no s&oacute;lo se equivoca sino que invisibiliza otras formas de violencia contra la mujer como es la psicol&oacute;gica (a no ser que Mar&iacute;as est&eacute; dando por hecho que el hombre es tambi&eacute;n m&aacute;s fuerte psicol&oacute;gicamente que la mujer, claro).
    </p><p class="article-text">
        La violencia de g&eacute;nero, seg&uacute;n la propia p&aacute;gina del Ministerio de Igualdad (copiaremos directamente para que quede claro que esto nada tiene que ver con una simple opini&oacute;n) &ldquo;se ha constituido como un fen&oacute;meno invisible durante d&eacute;cadas, siendo una de las manifestaciones m&aacute;s claras de la desigualdad, subordinaci&oacute;n y de las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de &ldquo;relaciones de poder&rdquo;, obviamente, nadie est&aacute; haciendo hincapi&eacute; en que los b&iacute;ceps del hombre son mayores que los de las mujeres. Sugerir algo as&iacute; mientras se tacha a otros de mezquinos no s&oacute;lo es no haber entendido nada, sino no tener ning&uacute;n inter&eacute;s en entenderlo. Y me parece respetable que cada uno tenga derecho a no querer informarse sobre lo que no quiera, pero qu&eacute; menos que, en ese caso, no desinformar a sus propios lectores.
    </p><p class="article-text">
        No se habla de fuerza f&iacute;sica, se habla de poder en todos los &aacute;mbitos, propio de una sociedad patriarcal como la nuestra, en la que existe siempre una distribuci&oacute;n desigual del poder entre hombres y mujeres, y en la cual son ellos quienes tienen preeminencia. Cuando se generan relaciones de poder de unos sobre otras, se producen abusos como los que vivimos, no s&oacute;lo en Espa&ntilde;a, sino a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        En 1980, durante la II Conferencia Mundial sobre la Condici&oacute;n Jur&iacute;dica y Social de la Mujer, se estableci&oacute; que la violencia contra las mujeres supone el crimen m&aacute;s silenciado del mundo. Quince a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1995, tuvo lugar la IV Conferencia de mismo nombre, donde se reconoci&oacute; que toda la estructura de la sociedad y todas las relaciones entre los hombres y las mujeres en el interior de esa estructura ten&iacute;an que ser reevaluadas si quer&iacute;amos acabar con esta lacra.
    </p><p class="article-text">
        Lo frustrante de todo esto es que, d&eacute;cadas m&aacute;s tarde de esas conferencias, se siguen escribiendo y publicando columnas, impresas y digitales, con un batiburrillo de conceptos reinterpretados muy libremente por personas con grandes altavoces, relevancia y credibilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Acaba el art&iacute;culo de Mar&iacute;as: &ldquo;Los peros a la actuaci&oacute;n de Sanz s&oacute;lo demuestran lo que dije al principio: la mezquindad de nuestro tiempo y de nuestro pa&iacute;s, incapaz de aplaudir, agradecer y admirar sin reservas&hellip; nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda alguna, las mezquinas no s&oacute;lo seguiremos sin aplaudir a hombres que intentar apagar el machismo con m&aacute;s machismo sino que, adem&aacute;s, escribiremos (aunque siempre sea desde rincones m&aacute;s modestos) y nos revolveremos para intentar amortiguar el impacto que tienen columnas como &eacute;stas. Ya no por altruismo o por ganas de tirar de las orejas a nadie, sino porque a diferencia de Javier Mar&iacute;as y de muchos otros columnistas, a nosotras la misoginia s&iacute; nos afecta directamente, por muy &ldquo;escuchimizadas&rdquo; o muy &ldquo;enormes&rdquo; que seamos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/715838547220176896?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Barbijaputa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/javier-marias-barbijaputa-misoginia_129_4079521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Mar 2016 18:58:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mezquinas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Marías,Barbijaputa,Misoginia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la carrera por el Nobel de Literatura: Alexijevich, wa Thiong'o y eternamente, Murakami]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/proximo-premio-nobel-literatura_1_2445121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07868beb-4aac-457e-b8b1-66e16f040908_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Svetlana Alexijevich, otra vez favorita al Nobel de Literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde 1901 se han entregado 107 Premios Nobel de Literatura, habiendo tenido que compartirse en cuatro ocasiones</p><p class="subtitle">Las mujeres, las grandes olvidadas: tan solo 13 Premios en los más de cien años de historia del Premio</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado gan&oacute; <a href="http://www.eldiario.es/cultura/Patrick-Modiano-Nobel-Literatura_0_311819179.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la apuesta m&aacute;s popular&rdquo;</a> en su categor&iacute;a. Patrick Modiano era uno de los favoritos en <a href="https://sports.ladbrokes.com/en-gb/betting/awards/nobel-prize-in-literature/2015-nobel-prize-for-literature/220019571/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ladbrokes</a>, la casa brit&aacute;nica que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, hace las predicciones para el Premio Nobel de Literatura. Junto a &eacute;l, Haruki Murakami -el eterno candidato, casi un chiste recurrente- y Ngugi wa Thiong'o completaban el p&oacute;dium de potenciales vencedores. Este a&ntilde;o Svetlana Alexijevich, que tambi&eacute;n era una de las favoritas en la anterior edici&oacute;n, ocupa el lugar de Modiano. Por lo dem&aacute;s, todo sigue igual. El japon&eacute;s y el keniano siguen copando el segundo y el tercer puesto en las apuestas.
    </p><p class="article-text">
        Alexijevich es la favorita incluso para el principal diario sueco, el Dagens Nyheter, que ya acert&oacute; en el pasado con los ganadores de 2008 y 2009 y hasta fue acusado desde distintos medios de haber recibido informaci&oacute;n privilegiada. A pesar de todo, Maria Schottenius, exjefa de Cultura del peri&oacute;dico, ha avalado la posible designaci&oacute;n de la reportera bielorrusa como candidata. Si finalmente es Alexijevich quien gana el <a href="http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de Literatura 2015</a>, su elecci&oacute;n implicar&iacute;a premiar por primera vez el g&eacute;nero del reportaje period&iacute;stico. Algunos medios suecos especulan que podr&iacute;a tratarse en realidad de la segunda vez, si no hubiera muerto el periodista polaco Ryszard Kapuscinski en 2007.
    </p><p class="article-text">
        Junto a Murakami y Thiong'o, completan las quinielas el noruego Jon Fosse y la estadounidense Joyce Carol Oates. Los siguientes candidatos en la lista de la casa de apuestas brit&aacute;nica, con coeficientes superiores a las 14 libras de ganancia por libra apostada, son el surcoreano Ko Un, el somal&iacute; Nuruddin Farah, la canadiense Anne Carson y el rumano Mircea Cartarescu. Como an&eacute;cdota, cabe decir que las letras de EEUU no son premiadas desde que en 1993, Toni Morrison, se llevara el galard&oacute;n de la Academia Sueca.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecen como posibles <a href="http://www.eldiario.es/cultura/Academia-Sueca-anunciara-Nobel-Literatura_0_438156349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">candidatos al Premio</a> el irland&eacute;s John Banville, la egipcia Nawal El Saadawi, el h&uacute;ngaro Peter Nadas, el austr&iacute;aco Peter Handke, la argelina Assia Djebar, la canadiense Margaret Atwood y el alban&eacute;s Ismail Kadar&eacute;, al que aspiran hasta 198 candidatos este a&ntilde;o.
    </p><h3 class="article-text">Cinco a&ntilde;os sin un ganador en castellano</h3><p class="article-text">
        Aunque la casa de apuestas brit&aacute;nicas no se caracteriza precisamente por acertar en sus pron&oacute;sticos, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os los miembros de la Academia Sueca han alternado entre favoritos (el chino Mo Yan o la canadiense Alice Munro), algunas sorpresas (la austr&iacute;aca Elfriede Jelinek y la alemana Herthe M&uuml;ller) y cl&aacute;sicos que parec&iacute;an olvidados, como los brit&aacute;nicos Harold Pinter y Doris Lessing o el peruano Mario Vargas Llosa.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Vargas_Llosa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vargas Llosa</a> ha sido, hasta ahora, el &uacute;ltimo escritor en castellano galardonado con el Nobel de Literatura. El autor de <em>La casa verde</em> y <em>Los cachorros</em>, premiado en 2010, fue el que retom&oacute; la senda de los premios dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de que lo fueran de forma consecutiva el espa&ntilde;ol Camilo Jos&eacute; Cela y el mexicano Octavio Paz (1989 y 1990, respectivamente). Este a&ntilde;o es el argentino C&eacute;sar Aira el autor en castellano que aparece mejor situado en los pron&oacute;sticos, por delante de Javier Mar&iacute;as, Juan Goytisolo, Eduardo Mendoza, Enrique Vila-Matas y Juan Mars&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los que completan la lista, el irland&eacute;s William Trevor, el checo Milan Kundera, el portugu&eacute;s Antonio Lobo Antunes, el israel&iacute; Amos Oz, el holand&eacute;s Cees Nooteboom y los italianos Umberto Eco y Claudio Magris. La n&oacute;mina de poetas aspirantes se ha reducido de forma sensible desde que el sueco Thomas Transtr&ouml;mer ganara en 2011, aunque siguen apareciendo cl&aacute;sicos como el poeta sirio Adonis y el polaco Adam Zagajewski.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/proximo-premio-nobel-literatura_1_2445121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2015 17:07:00 +0000]]></pubDate>
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