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    <title><![CDATA[elDiario.es - Literatura de terror]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/literatura-de-terror/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Literatura de terror]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Entre la inspiración y la tragedia: el periodo italiano que marcó a Mary Shelley y a su literatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/inspiracion-tragedia-periodo-italiano-marco-mary-shelley-frankenstein-pm_1_12956804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81f6db06-7be0-449e-a487-47084e92a04d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la inspiración y la tragedia: el periodo italiano que marcó a Mary Shelley y a su literatura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El paisaje, las ruinas clásicas y el clima italiano ejercieron una fuerte influencia romántica sobre su obra y su mirada del mundo.</p><p class="subtitle">Si te gustó ‘Hamnet’, este otro libro de la autora sobre la vida de Lucrezia de Medici debe ser tu próxima lectura</p></div><p class="article-text">
        Hace 175 a&ntilde;os mor&iacute;a el primero de febrero <strong>Mary Shelley</strong>, la autora de &lsquo;Frankenstein&rsquo;, que tambi&eacute;n llev&oacute; el subt&iacute;tulo de &lsquo;el moderno Prometeo, y que, debido a<a href="https://www.eldiario.es/spin/monstruo-creo-mary-shelley-ahora-cobra-nueva-vida-vision-guillermo-toro-pm_1_12622603.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la adaptaci&oacute;n de Guillermo del Toro </a>a finales de 2025, volvi&oacute; a estar de actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        La vida de Mary Shelley, creadora de &lsquo;<strong>Frankenstein</strong>&rsquo;, considerada la primera novela de ciencia ficci&oacute;n moderna, fue de lo m&aacute;s interesante siendo una escritora, editora y dramaturga brit&aacute;nica profundamente feminista y adelantada a su tiempo. Naci&oacute; el 30 de agosto de 1797 en Londres y ya su llegada al mundo estuvo marcada por la tragedia: su madre, la fil&oacute;sofa y pionera del feminismo <strong>Mary Wollstonecraft</strong>, muri&oacute; a los 38 a&ntilde;os a causa de una infecci&oacute;n posparto. Mary fue criada por su padre, el pensador y pol&iacute;tico <strong>William Godwin</strong>, en un entorno intelectual que molde&oacute; decisivamente su pensamiento cr&iacute;tico y su sensibilidad literaria, y que, a pesar de no haber crecido junto a su madre, de ella hered&oacute; su pensamiento e ideas. 
    </p><p class="article-text">
        Siendo muy joven conoci&oacute; al poeta<strong> Percy Bysshe Shelley</strong>, atra&iacute;da por su pensamiento radical y su rechazo a las convenciones sociales, valores que conectaban de forma natural con la educaci&oacute;n intelectual que hab&iacute;a recibido en casa de su padre. La relaci&oacute;n, escandalosa para la &eacute;poca, se bas&oacute; en una profunda afinidad creativa y filos&oacute;fica, y llev&oacute; a Mary a romper con los l&iacute;mites impuestos a las mujeres de su tiempo. Juntos emprendieron una vida errante, guiada por la literatura, las ideas y la b&uacute;squeda de libertad, una uni&oacute;n que acabar&iacute;a conduci&eacute;ndolos primero al matrimonio y, m&aacute;s tarde, al decisivo viaje a Italia.
    </p><h2 class="article-text">El episodio marcado por la tragedia personal</h2><p class="article-text">
        En 1818, Mary Shelley abandon&oacute; Londres junto a su esposo y su c&iacute;rculo cercano para instalarse en Italia.<strong> Vivi&oacute; all&iacute; durante distintos periodos entre 1818 y 1823</strong>, en un pa&iacute;s que pronto se convertir&iacute;a para ella en un espacio de contradicciones: fuente de inspiraci&oacute;n art&iacute;stica y libertad intelectual, pero tambi&eacute;n escenario de un dolor devastador. El paisaje, las ruinas cl&aacute;sicas y el clima italiano ejercieron una fuerte influencia rom&aacute;ntica sobre su obra y su mirada del mundo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2017900814543527938?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La estancia italiana estuvo marcada por una cadena de p&eacute;rdidas irreparables. En 1818 muri&oacute; su hija <strong>Clara</strong> en Venecia y, al a&ntilde;o siguiente, falleci&oacute; su hijo <strong>William</strong> en Roma. Su segundo y tercer hijo tampoco sobrevivieron, sumiendo a Mary en una profunda desesperaci&oacute;n. Tras ese periodo de sufrimiento, en 1819 naci&oacute; su cuarto hijo,<strong> Percy Florence</strong>, llamado as&iacute; por haber nacido en Florencia, lo que trajo un breve respiro a la tragedia constante que parec&iacute;a acompa&ntilde;arla.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la muerte volvi&oacute; a golpear con fuerza. En 1822, <strong>Percy Bysshe Shelley </strong>muri&oacute; ahogado cuando su velero se hundi&oacute; durante una tormenta frente a la costa de <strong>Viareggio</strong>, en la bah&iacute;a de La Spezia. Este acontecimiento puso fin de manera abrupta a la etapa italiana de Mary y marc&oacute; uno de los momentos m&aacute;s dolorosos de su vida. En sus diarios y cartas, Italia aparece descrita como un lugar de belleza sublime, pero tambi&eacute;n como el pa&iacute;s que, en sus propias palabras, le hab&iacute;a &ldquo;robado la felicidad y todo lo que le importaba&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de la tragedia: el poso de Italia en la obra y vida de Mary Shelley</h2><p class="article-text">
        A pesar de la profunda depresi&oacute;n que atraves&oacute;, Italia fue uno de los periodos m&aacute;s f&eacute;rtiles de su carrera literaria. <a href="https://www.eldiario.es/spin/cinco-peliculas-frankenstein-estreno-nueva-adaptacion-guillermo-del-toro-pm_1_12709308.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frankenstein</a> se public&oacute; en 1818, justo antes de su llegada, pero Mary revis&oacute; y profundiz&oacute; la novela durante su estancia italiana, especialmente en ediciones posteriores. All&iacute; escribi&oacute; gran parte de <em>Valperga</em> (1823), una novela hist&oacute;rica ambientada en la Italia medieval, y comenz&oacute; <em>Mathilda</em>, una obra oscura e introspectiva claramente influida por su duelo y su reflexi&oacute;n sobre la p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        Durante esos a&ntilde;os, Mary Shelley recorri&oacute; y vivi&oacute; en diversas ciudades italianas que dejaron huella en su experiencia vital y creativa. Mil&aacute;n fue una de sus primeras paradas; en Venecia se reencontr&oacute; con <a href="https://www.eldiario.es/spin/mujer-adelanto-informatica-considerada-primera-programadora-siglo-primer-ordenador-ada-lovelace-pm_1_12599102.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lord Byron</a>; Roma fue una ciudad crucial y tr&aacute;gica; N&aacute;poles estuvo marcada por tensiones familiares; y en Pisa el grupo de los Shelley logr&oacute; cierta estabilidad. G&eacute;nova y Lerici, en el golfo de La Spezia, fueron los &uacute;ltimos lugares que habit&oacute; junto a Percy.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte de su marido, la escritora decidi&oacute; regresar a Inglaterra en 1823 para concentrarse en la educaci&oacute;n de su hijo y en su carrera como escritora profesional. A partir de entonces, dedic&oacute; gran parte de su vida a preservar y editar la obra de<strong> Percy Shelley</strong>, asegurando su legado literario, al tiempo que continuaba escribiendo y publicando sus propios textos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/inspiracion-tragedia-periodo-italiano-marco-mary-shelley-frankenstein-pm_1_12956804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 17:30:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Literatura de terror,Feminismo,mujeres,Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elvira Navarro: “Cuando llegué a Madrid creía que viviría en un piso de película de Almodóvar y he acabado en el de 'El bola'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elvira-navarro-llegue-madrid-creia-viviria-piso-pelicula-almodovar-he-acabado-bola_1_12841223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a5f3290-13a8-4757-8015-040004f0dbca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x748y561.jpg" width="1200" height="675" alt="Elvira Navarro: “Cuando llegué a Madrid creía que viviría en un piso de película de Almodóvar y he acabado en el de &#039;El bola&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La precariedad, la incomunicación y el capitalismo voraz atraviesan como una sombra acechante los nueve cuentos de 'La sangre está cayendo al patio'

</p><p class="subtitle">Muere Adolfo Fernández, actor de 'Policías', 'Águila Roja' y 'Todo es silencio', a los 67 años
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La portada del nuevo libro de </span><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/elvira-navarro-somos-herencia-revestida-ropajes_1_9909111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Elvira Navarro</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> es un cuadro de Antonio Saura en el que reinterpreta el del </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Perro semihundido </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Goya. Una negrura acechante y expresionista en la que ese perro es casi un rayajo o una mancha, y a lo que m&aacute;s se parece en realidad es a esa angustia innombrable, tan f&iacute;sica y retorcida, que atraviesa al ser humano contempor&aacute;neo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La autora de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La isla de los conejos (2019)</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La trabajadora</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> (2014) vuelve en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La sangre est&aacute; cayendo al patio </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">(Random House) a emparentarse con la seca crueldad de Cela y Delibes, pero en un contexto donde la ciudad ejerce de verdugo y los personajes caminan en el filo del trastorno mental, el abandono y la miseria.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En el primer relato, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La lavadora</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que nos recuerda a </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Christine </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Stephen King, un electrodom&eacute;stico banal no deja de sangrar sin venir a cuento; en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El recogedor de animales</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> un trabajador de mantenimiento de la autopista se lleva animales heridos o muertos&nbsp;a su casa y observa sus cuerpos y sus instintos: &ldquo;Qu&eacute; sab&iacute;an las bestias de lo que estaba bien&rdquo;, se pregunta el personaje. En </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El vigilante,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> un reci&eacute;n separado que cuida una promoci&oacute;n de viviendas y cuya madre en la infancia &ldquo;hab&iacute;a olisqueado a sus amigos y a sus primeras novias como agua de charca&rdquo;, sufre alucinaciones ac&uacute;sticas.</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9a737b53-d148-40ab-b8f7-665dc97a680b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Sus historias est&aacute;n al borde de lo fant&aacute;stico, y la autora afirma que en esa tradici&oacute;n se siente m&aacute;s cercana a autores como Edgar Allan Poe o Cort&aacute;zar. Sin embargo, en Estados Unidos, donde <em>La isla de los conejos</em> fue nominado al National Book Award, la suelen emparentar con la 'weird fiction' de Samantha Schweblin y Mariana Enr&iacute;quez, que&nbsp;combina lo cotidiano con lo sobrenatural y lo grotesco. Pero no solo. Hay quien tambi&eacute;n ve los matices de su mirada social. De hecho, en la cr&iacute;tica que le hicieron en el suplemento cultural de Los Angeles Times, Nathan Deuel dice de ella: &ldquo;Una cosa que distingue a Navarro en este g&eacute;nero de ficci&oacute;n de pesadilla social es que sus personajes principales son casi en su totalidad mujeres: todas inteligentes y fuertes, pero profundamente defectuosas, y por ello m&aacute;s humanas. Por otro lado, es una experta en la anatom&iacute;a de las clases sociales y, en particular, del dinero: tanto de su poder como de la exasperante indignidad de su carencia&rdquo;. Y es que el dinero, o mejor dicho su falta, es la sombra m&aacute;s inquietante de ese g&oacute;tico mundo urbano de Elvira Navarro, en el que es tan f&aacute;cil quedarse a la intemperie y solo. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>La sangre est&aacute; cayendo al patio</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> es un libro lleno de bisbiseos y de voces susurradas que acechan en las sombras. &iquest;Qu&eacute; son esas voces? &iquest;De d&oacute;nde nacen?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo creo que lo que llamamos realidad es un constructo, un relato en el que unas voces se escuchan m&aacute;s que otras. Quiz&aacute; podr&iacute;a pensarse que esas voces ininteligibles, esas voces otras, son algo que acecha en la oscuridad y que est&aacute; por debajo de la realidad que vemos. &iquest;Pero no es as&iacute; un poco como funciona la vida? Lo que tenemos enfrente no es todo lo que hay, sino que siempre hay elementos que est&aacute;n actuando por debajo y que quiz&aacute; m&aacute;s a menudo sean m&aacute;s determinantes que esos elementos visibles.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Entonces &iquest;contar una historia en un registro naturalista ser&iacute;a ce&ntilde;irse a una versi&oacute;n de la realidad que no escuchase esas voces que est&aacute;n ah&iacute; pero preferimos ignorar?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Exactamente. Aunque no siempre, porque a veces el realismo tambi&eacute;n las ha incluido. Pienso, por ejemplo, los grandes autores realistas como Flaubert o Dostoievski. Las novelas de Dostoievski est&aacute;n llenas de voces, &eacute;l recorre exhaustivamente toda la paleta de lo real, incluyendo a esas voces que est&aacute;n por debajo. Y esa es su grandeza. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que llamamos realidad es un constructo, un relato en el que unas voces se escuchan más que otras. Quizá podría pensarse que esas voces ininteligibles, esas voces otras, son algo que acecha en la oscuridad y que está por debajo de la realidad que vemos. ¿Pero no es así un poco como funciona la vida?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elvira Navarro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>En estos cuentos la ciudad aparece como una entidad con cualidades humanas, es incluso un personaje. &iquest;Se siente una escritora urbana? &iquest;Qu&eacute; es la ciudad para usted?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ciudad es un fen&oacute;meno inabarcable. Son tantos los vectores que est&aacute;n actuando en una ciudad que resultar&iacute;a imposible reconstruirla en su totalidad. La ciudad la puedes contar desde el punto de vista de la movilidad, de la econom&iacute;a, de la migraci&oacute;n, del comercio, del urbanismo, desde los puntos de vista de sus habitantes, desde las alturas, desde los bajos, desde el t&uacute;nel de metro o imagina contarla desde el punto de vista de una rata. La ciudad es un fen&oacute;meno inabarcable. As&iacute; que cuando una ciudad aparece en un libro, por ejemplo, el Par&iacute;s de Cort&aacute;zar, en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Rayuela</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, en realidad ese Par&iacute;s es ficticio y no existe m&aacute;s que en la escritura del autor y en la cabeza de Horacio Oliveira y La Maga. Es decir, la ciudad es otro mecanismo por el cual te puedes valer para retratar la propia subjetividad de los personajes. En muchos de mis libros la ciudad es un protagonista m&aacute;s y las descripciones lo que hacen es dar un tono atmosf&eacute;rico, un tono emocional y una vibraci&oacute;n de escritura. As&iacute; que, &iquest;qu&eacute; es finalmente la ciudad en una historia? Palabras. Ficciones, aunque apeles a nombres reales como la calle Luchana.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Como dec&iacute;a Quevedo, &ldquo;buscas a Roma en Roma y en Roma no la hallas&rdquo;. Y claro, buscas a Madrid en Madrid y tampoco hay quien la encuentre.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">[Risas] Imagina, cuando llegu&eacute; a vivir a Madrid cre&iacute;a que vivir&iacute;a en un piso como el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Mujeres al borde de un ataque de nervios</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, de Almod&oacute;var y he acabado viviendo en un piso como el de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El bola</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen de la película &#039;Mujeres al borde de un ataque de nervios&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>En los relatos no solo aparece Madrid, tambi&eacute;n Par&iacute;s y, m&aacute;s en concreto, las </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>banlieues </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>del extrarradio. &iquest;Tiene alguna vinculaci&oacute;n con ellas?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Aparece Par&iacute;s y </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>banlieues</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> porque yo estuve viviendo hace muchos a&ntilde;os en Saint-Denis. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Cu&aacute;ndo?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Solo ten&iacute;a 21 a&ntilde;os y era la primera vez que sal&iacute;a de Espa&ntilde;a, as&iacute; que iba muy tiernecita. Me hab&iacute;an dado una beca Erasmus para estudiar en Par&iacute;s 8, que es la universidad que est&aacute; en la </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>banlieu </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">de Saint-Denis.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Nada que ver con la Sorbona.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero nada de nada. De hecho ca&iacute; sin saber c&oacute;mo en el coraz&oacute;n del conflicto social y fue una experiencia que me impact&oacute; tanto que todav&iacute;a hoy trato de entender lo que vi y viv&iacute;. Las </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>banlieues</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> funcionan como un apartheid. Afortunadamente aqu&iacute; no ha pasado, de momento, porque la migraci&oacute;n se mezcla mucho m&aacute;s con la gente de la ciudad. Pero all&iacute; ves situaciones realmente extremas, como las que cuento en el libro, de familias cuyos padres llevan sin trabajar a&ntilde;os y viven en edificios que son puro chabolismo vertical. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que le impact&oacute; tanto?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Por la incoherencia y el choque cultural. Porque en Europa llevamos un discurso de los derechos humanos, de la integraci&oacute;n, todo ese discurso heredero de la ilustraci&oacute;n y de la modernidad, pero cuando llegas all&iacute; te topas con que es solo un discurso, con la mentira, porque como saben qu&eacute; hacer con toda esa gente, como les molesta, les apartan.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Y aqu&iacute;? &iquest;Ve la misma hipocres&iacute;a?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Es diferente porque la guetificaci&oacute;n no es tan obscena, pero &iquest;cu&aacute;ntos a&ntilde;os llevan sin luz en la Ca&ntilde;ada Real? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el basurero de Valdeming&oacute;mez? Consiguen que no las veamos o que se nos olviden. Y bueno, aqu&iacute; nos estamos manifestando por un mont&oacute;n de cosas por las que hace falta manifestarse, no te digo que no, pero estar&iacute;a bien que La Ca&ntilde;ada Real tambi&eacute;n nos doliese y nos manifest&aacute;semos por ella.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos estamos manifestando por un montón de cosas por las que hace falta manifestarse, no te digo que no, pero estaría bien que La Cañada Real también nos doliese y nos manifestásemos por ella</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elvira Navarro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>La hostilidad viene de muchos lugares en estos cuentos, pero sobre todo de un tipo de incomunicaci&oacute;n que parece volver locos o paranoicos a los personajes. &iquest;Por qu&eacute; para sus personajes es tan dif&iacute;cil conectar con otros?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo creo que todos los seres humanos tenemos una semilla autodestructiva, y estos personajes, a veces sin darse cuenta, est&aacute;n caminando hacia el sumidero de su propia vida. En primer lugar, por la situaci&oacute;n de dificultad material que atraviesan, no tienen vidas f&aacute;ciles, est&aacute;n solos, pero adem&aacute;s ellos tambi&eacute;n se han abandonado a s&iacute; mismos. Y es que hay gente a la que le pasan cosas objetivamente terribles, pero algo que he visto cada vez m&aacute;s conforme voy cumpliendo a&ntilde;os, algo que me sobrecoge, son esas personas que se acaban perdiendo por perseguir aquello que les est&aacute; destruyendo. Si estos personajes de mis cuentos hubieran sido comunicativos, significar&iacute;a que alguien est&aacute; junto a ellos, y cuando est&aacute;s acompa&ntilde;ado es m&aacute;s dif&iacute;cil perderte en la soledad sostenida y en tu propia inercia destructiva</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>La precariedad tambi&eacute;n est&aacute; muy presente en sus libros.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La precariedad est&aacute; muy presente, porque yo es lo que estoy viendo todo el rato, y cada vez m&aacute;s. Hay un proceso aqu&iacute; ahora mismo en el que nos estamos argentinizando. O sea, los salarios llevan a&ntilde;os congelados. Cuesta much&iacute;simo acceder a una vivienda y como no la tengas por herencia o te la comprases antes de toda esta locura, lo tienes crudo. La seguridad social la est&aacute;n convirtiendo en una especie de beneficencia, salvo cuando tienes algo muy grave, pero muchas veces los diagn&oacute;sticos est&aacute;n tardando demasiado en llegar. Nos estamos acostumbrando a no exigir unas condiciones dignas, porque yo creo que como sociedad hay una especie de narcotizaci&oacute;n. Estamos asumiendo una parte de la ideolog&iacute;a neoliberal basada en una especie de pensamiento m&aacute;gico, con toda esta gente joven que se ha cre&iacute;do que podr&aacute; hacerse rica con las criptomonedas o con el emprendimiento. Hay un individualismo atroz y creo que las soluciones solo pueden venir desde medidas pensadas en colectivo y para lo colectivo. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos asumiendo una parte de la ideología neoliberal basada en una especie de pensamiento mágico, con toda esta gente joven que se ha creído que podrá hacerse rica con las criptomonedas o con el emprendimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Isabel Navarro</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Lo siniestro est&aacute; presente en tu literatura, y no es la &uacute;nica autora donde lo vemos. &iquest;Cree que el terror y lo que los norteamericanos llaman 'weird fiction' (ficci&oacute;n de lo extra&ntilde;o) sirve para canalizar nuestras patolog&iacute;as sociales?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Siempre. Ahora mismo, si este tipo de literatura que trata lo siniestro, lo oscuro y el terror han emergido con tanta fuerza es porque vivimos inmersos en esas sensaciones. Es indudable. La literatura siempre responde a un momento social. Incluso cuando esa literatura trata de irse por otras est&eacute;ticas, lo que est&aacute; haciendo es tambi&eacute;n reaccionar por oposici&oacute;n al momento social. Es imposible salirte de tu momento hist&oacute;rico y yo creo que el que estamos viviendo actualmente es terror&iacute;fico.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;C&oacute;mo ve la vida literaria social? &iquest;Se siente part&iacute;cipe? A veces tengo la sensaci&oacute;n de que la reh&uacute;ye.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Yo creo que la vida literaria es lo que siempre fue. Es decir, como la vida social de cualquier grupo, como la vida de los abogados de los m&eacute;dicos, cuando se re&uacute;nen muchos escritores lo que hay es frivolidad, cotilleo, y s&iacute; a veces tambi&eacute;n amistades e incluso conversaciones sobre literatura. Era m&aacute;s fr&iacute;vola cuando era m&aacute;s joven y sal&iacute;a m&aacute;s, pero ahora vivo m&aacute;s cerca de los personajes de mis cuentos que de la vida literaria</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&iquest;Y c&oacute;mo se relaciona con la vida literaria de Internet, esa especie de burbuja libresca aspiracional?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Internet se ha convertido en una vida aspiracional </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>per se</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, o sea, m&aacute;s all&aacute; del circuito literario, donde es verdad que tambi&eacute;n hay una burbuja. De hecho, creo que parte de esta especie de narcotizaci&oacute;n que estamos sufriendo se debe a que ahora mismo tenemos enfrente una ilusi&oacute;n de gente continuamente exitosa, a todos los niveles, que es la que nos procuran las redes sociales. Y no solo afecta a los escritores. Ahora mismo s&eacute; lo bien que est&aacute;s, con qui&eacute;n, que has ido a Tailandia&hellip; El ser humano siempre ha ficcionado su identidad, que es algo que desde la Antig&uuml;edad se ha entendido como una m&aacute;scara. Ya lo dec&iacute;a Calder&oacute;n, que &ldquo;la vida es sue&ntilde;o y los sue&ntilde;os, sue&ntilde;os son&rdquo;. Esto ya estaba ah&iacute;. Lo que pasa es que ahora a ese proceso se le ha dado el volumen m&aacute;ximo, y el mundo virtual lo que ha hecho es poner de manifiesto algo que siempre ha estado ah&iacute; y que ahora se ha agrandado de manera atronadora.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/elvira-navarro-llegue-madrid-creia-viviria-piso-pelicula-almodovar-he-acabado-bola_1_12841223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 20:50:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elvira Navarro: “Cuando llegué a Madrid creía que viviría en un piso de película de Almodóvar y he acabado en el de 'El bola'”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Escritores,Entrevistas,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo una noche de cuentos bajo la lluvia dio origen a Frankenstein]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/noche-cuentos-lluvia-origen-frankenstein-mary-shelley-pm_1_12123033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4390ae6-ecad-467f-b1e3-b4fa0dd04153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo una noche de cuentos bajo la lluvia dio origen a Frankenstein"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un concurso literario entre amigos promovió la obra de terror de Mary Shelley</p><p class="subtitle">Cinco películas de Frankenstein para ver antes o después del estreno de la nueva adaptación de Guillermo del Toro
</p></div><p class="article-text">
        El <strong>11 de marzo de 1818</strong> se public&oacute; por primera vez una novela que cautivar&iacute;a a los lectores del g&eacute;nero g&oacute;tico y de terror, un personaje que ha traspasado generaciones y sigue causando la misma impresi&oacute;n gracias a que el cine lo encumbr&oacute;. Hablamos de Frankenstein, un cl&aacute;sico literario al que dio vida <strong>Mary Shelley,</strong> cuyo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mary-shelley-drama-creadora-frankenstein_1_2028060.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nombre</a>, sin embargo, no apareci&oacute; en la primera edici&oacute;n. Una historia que naci&oacute; sin ninguna pretensi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de entretener a sus amigos en uno de los veranos m&aacute;s fr&iacute;os del siglo XIX.
    </p><h2 class="article-text">El origen de Frankenstein: un reto de Lord Byron a sus amigos</h2><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o <strong>1816</strong>, el que tambi&eacute;n se conoce como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/frankestein-el-vampiro-villa-diodati-mary-shelley_1_8439215.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el que no se dio el verano</a>, con unas oleadas de fr&iacute;o que dieron pie a una de las hambrunas m&aacute;s grandes de las que se tienen registro. Dos erupciones volc&aacute;nicas, una en Indonesia y otra en Filipinas, hicieron que las temperaturas descendieran a niveles que no se conoc&iacute;an, y esto dejar&iacute;a no solo su huella en eso, sino tambi&eacute;n en la literatura.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, con las fr&iacute;as temperaturas, <strong>Lord Byron</strong> invit&oacute; a un grupo de amigos a que pasara un tiempo con &eacute;l en una villa a las orillas del lago Lem&aacute;n en Suiza, llamada <strong>Villa Diodati</strong>, y que se ha conservado en gran estado. Entre esas personas se encontraba Mary Shelley, entonces llamada todav&iacute;a <strong>Mary Godwin</strong>, y que acompa&ntilde;aba a su amante, el poeta <strong>Percy B. Shelley</strong>, quien m&aacute;s tarde se convertir&iacute;a en su marido y padre de sus hijos.
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                Una página del manuscrito de &#039;Frankenstein&#039; de Mary Shelley                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En una de las veladas en la villa, Lord Byron propuso a sus amigos hacer un concurso literario de historias de terror, en el que cada uno de ellos escribiera un relato, tras haber pasado varias noches contando narraciones de fantasmas, que estaban siendo el principal entretenimiento gracias a unos libros que hab&iacute;an encontrado en la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Ese concurso dar&iacute;a pie a dos historias que vertebrar&iacute;an el g&eacute;nero de terror en la literatura, y m&aacute;s tarde en el cine. Pues <strong>John Polidori</strong> escribir&iacute;a <em>El vampiro</em> en el que un arist&oacute;crata atra&iacute;a a sus v&iacute;ctimas y les quitaba la sangre, que ser&iacute;a el germen que dar&iacute;a luego a <em>Dr&aacute;cula</em>, de Bram Stoker, y de este naci&oacute; tambi&eacute;n <em>Frankenstein</em>, de la pluma de la entonces Mary Godwin.
    </p><h2 class="article-text">Frankenstein: Mary Shelley y su preocupaci&oacute;n por la vida y la muerte</h2><p class="article-text">
        Mary contaba por entonces con tan solo 18 a&ntilde;os y no ten&iacute;a pretensi&oacute;n de hacer una carrera en la literatura, pero cre&oacute; una historia que es todo un cl&aacute;sico de la literatura y uno de los m&aacute;ximos exponentes del g&eacute;nero g&oacute;tico. Aquejada por unas pesadillas recurrentes en las que ve&iacute;a a un personaje moverse de forma extra&ntilde;a y surgido de la muerte, lo plasmar&iacute;a en su relato.
    </p><p class="article-text">
        En su historia, que m&aacute;s tarde se convirti&oacute; en novela, Mary Shelley plasm&oacute; sus reflexiones y preocupaciones sobre la vida y la muerte, as&iacute; como tambi&eacute;n la complicada relaci&oacute;n que se daba entonces entre los experimentos cient&iacute;ficos y la moralidad de la &eacute;poca. De hecho, ella se basar&iacute;a en los conocidos &lsquo;experimentos galvanianos&rsquo; y que consist&iacute;a en mover las extremidades de una rana fallecida a trav&eacute;s de descargas el&eacute;ctricas tras generar convulsiones musculares.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en 1818 se public&oacute; <em><strong>Frankenstein o el moderno Prometeo</strong></em>, en una primera edici&oacute;n que no llev&oacute; el nombre de la escritora, que acabar&iacute;a revisando su relato hasta dar con<strong> la versi&oacute;n definitiva que conocemos hoy en d&iacute;a en 1831</strong>, en la que se pudo apreciar la mayor preocupaci&oacute;n que hab&iacute;a ganado la muerte en la vida de Mary Shelley tras haber perdido dos de sus hijos por infecciones y a su marido en un naufragio.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, Shelley publicar&iacute;a obras como <em>Proserpina</em> o <em>El &uacute;ltimo hombre</em>, aunque ninguna de ellas llegar&iacute;a al &eacute;xito que tuvo <em>Frankenstein</em>, su opera prima, y morir&iacute;a en 1851 debido a un tumor cerebral cuidada por el &uacute;nico de sus hijos que sobrevivi&oacute;, Percy Florence.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/noche-cuentos-lluvia-origen-frankenstein-mary-shelley-pm_1_12123033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2025 10:33:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo una noche de cuentos bajo la lluvia dio origen a Frankenstein]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura de terror,Terror,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelve a las librerías 'Casa de hojas', la obra de terror metafísico que se vende de segunda mano hasta por 1.750 euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vuelve-librerias-casa-hojas-obra-terror-metafisico-vende-segunda-mano-1-750-euros_1_12322002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca142c11-9530-4808-9609-5f8a0b44e44c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vuelve a las librerías &#039;Casa de hojas&#039;, la obra de terror metafísico que se vende de segunda mano hasta por 1.750 euros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La novela de Mark Z. Danielewski, obra cumbre de la literatura experimental del cambio de siglo, fue traducida en España, con halagos por parte de su autor, en 2013, pero desapareció del mercado en 2021; ahora regresa de la mano de Duomo Ediciones</p><p class="subtitle">María Agúndez, escritora: “No somos conscientes de cómo nuestros cuerpos pueden llegar a enfermarse por el trabajo”
</p></div><p class="article-text">
        <em>Casa de hojas</em> (<em>House of leaves</em> en el original en ingl&eacute;s), fue la primera novela del escritor norteamericano <a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/mark-danielewski-entrevista-libro_1_5161718.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mark Z. Danielewski</a>, gracias a la cual se hizo mundialmente famoso y pudo arrancar con &eacute;xito su carrera literaria en el a&ntilde;o 2000. Se trata de un libro de literatura fant&aacute;stica y de terror que realiz&oacute; ventas millonarias en Estados Unidos, y fue tambi&eacute;n una sensaci&oacute;n editorial; no solo por la sorprendente y compleja historia que cuenta &ndash;un matrimonio en crisis compra una casa en el bosque cuyo per&iacute;metro interior crece asombrosamente mientras se mantiene intacto su volumen exterior&ndash; sino por su innovadora y compleja maquetaci&oacute;n, que incluye im&aacute;genes en color. Tras varios a&ntilde;os descatalogado, regresa ahora a las librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En el momento de su lanzamiento, The New York Times dijo que era &ldquo;un mosaico novel&iacute;stico que se lee a la vez como una novela de suspense y como un viaje extra&ntilde;o y quim&eacute;rico al subconsciente&rdquo;. The Wall Street Journal lo catalog&oacute; como &ldquo;un libro complejo, erudito y sumamente aterrador&rdquo; y, finalmente el suplemento literario de The Washington Post asegur&oacute; con pompa que se trataba de &ldquo;la primera novela experimental importante del nuevo milenio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <a href="https://www.reddit.com/r/ThomasPynchon/comments/1brmmpq/read_house_of_leaves_found_this_bret_easton_ellis/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el escritor Bret Easton Ellis salud&oacute; su lanzamiento</a> tild&aacute;ndola de &ldquo;tremendamente vivaz, sublime y espeluznante, angustiosamente aterradora&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute; en tono categ&oacute;rico: &ldquo;Hace que las dem&aacute;s novelas carezcan de sentido&rdquo;. Adem&aacute;s, compar&oacute; a Danielewski con Thomas Pynchon, J. G. Ballard, Stephen King y David Foster Wallace&ldquo;. Dado el &eacute;xito de ventas y cr&iacute;tica, la novela fue traducida a numerosos idiomas. 
    </p><h2 class="article-text">En Espa&ntilde;a, con una d&eacute;cada de retraso</h2><p class="article-text">
        No obstante, <em>Casa de hojas</em> no lleg&oacute; a Espa&ntilde;a hasta 2013, cuando la editorial malague&ntilde;a P&aacute;lido Fuego se ali&oacute; con la barcelonesa Alpha Decay para traducir y publicar el libro; dos tareas complejas y costosas, tanto material como econ&oacute;micamente, debido a la construcci&oacute;n multipolar de la historia y la maquetaci&oacute;n, que incluye p&aacute;ginas troqueladas, numerosos idiogramas e im&aacute;genes de alta definici&oacute;n en color. 
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Amores, economista malague&ntilde;o y editor en ratos libres de P&aacute;lido Fuego, descubri&oacute; el libro en un viaje a Estados Unidos y tuvo la atrevida idea de contactar con los agentes de Danielewski para conseguir los derechos de explotaci&oacute;n de la obra en Espa&ntilde;a. &ldquo;Me di cuenta de que a m&iacute; solo no me los iban a dar, era demasiado peque&ntilde;o&rdquo;, explica Amores v&iacute;a telef&oacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; que me puse en contacto con Ana S. Pareja, que aunque actualmente es librera en Berl&iacute;n, entonces era editora en Alpha Decay, que es una editorial un poco m&aacute;s grande&rdquo;, prosigue. Amores le propuso a Pareja &ldquo;ir juntos con el proyecto, pero que fueran ellos los que negociaran con los americanos&rdquo;. Seguidamente matiza: &ldquo;Hay que tener en cuenta que Danielewski ya se hab&iacute;a convertido en algo parecido a una estrella del rock&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/639443749328801793?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Las negociaciones, explica Amores, fueron largas y complejas pero &ldquo;finalmente se consigui&oacute; la obra por un precio asequible&rdquo; y ambas editoriales se pusieron manos a la obra en la edici&oacute;n espa&ntilde;ola. &ldquo;Era un libro muy costoso, entre otras cosas porque nosotros apostamos por editores espa&ntilde;oles, as&iacute; que el libro sal&iacute;a por nueve euros&rdquo;, lo que explica, junto a la presencia del color, su elevado precio en tienda: 33 euros. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La maquetaci&oacute;n era compleja, pero una vez adaptada, todo el proceso era mec&aacute;nico&rdquo;, aclara el editor malague&ntilde;o, que desvela que el escritor la concibi&oacute; influido por la Tor&aacute; hebrea. Respecto a la traslaci&oacute;n al castellano, hecha por un traductor de la categor&iacute;a de Javier Calvo Perales, Amores explica que fue tan extenuante que este le dijo que, cuando solo le quedaban 60 p&aacute;ginas por traducir, que &ldquo;estaba agotado&rdquo; y tuvo que terminarla el propio editor. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;Casa de hojas&#039; es un libro que no se parece prácticamente a nada; que resucita la experiencia del miedo en la lectura </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Perales</span>
                                        <span>—</span> traductor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que dif&iacute;cil, fue especial en el sentido&nbsp;de que fue mucho m&aacute;s un trabajo de equipo que ninguna traducci&oacute;n que hubiera hecho antes&rdquo;, explica Javier Calvo por correo electr&oacute;nico. &ldquo;El trabajo no se pod&iacute;a simplemente hacer y entregar, sino que circulaba a tres bandas entre yo, la editorial&nbsp;y el maquetador&rdquo;, reconoce el traductor, que subraya que &ldquo;es un libro donde el texto se dispone por la&nbsp;p&aacute;gina de muchas maneras distintas, a veces formando im&aacute;genes o caligramas, y donde las formas de la p&aacute;gina son un elemento significativo y reflejan el ritmo y la atm&oacute;sfera de la narraci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien Calvo reconoce que &ldquo;la idea misma de volver a aquella traducci&oacute;n&rdquo; le da &ldquo;p&aacute;nico&rdquo;, es contundente en su opini&oacute;n sobre <em>Casa de hojas</em>: &ldquo;Es un libro que se percibe demasiado como libro de culto, casi como un fen&oacute;meno de fans, y no se le da bastante importancia literaria, ni al libro ni a su autor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El traductor y escritor (autor de <em>Mundo maravilloso, El jard&iacute;n colgante </em>o <em>Corona de flores)</em> asegura que, una d&eacute;cada despu&eacute;s de su traducci&oacute;n, sigue convencido de que &ldquo;es uno de los libros m&aacute;s fascinantes de este siglo&rdquo;. &ldquo;Es un libro que no se parece pr&aacute;cticamente a nada; que resucita la experiencia del miedo en la lectura y adem&aacute;s es intelectualmente complejo, ya que tambi&eacute;n funciona desde el punto de vista de la atm&oacute;sfera y la lectura compulsiva; una experiencia &uacute;nica y que me hace pensar sobre la fascinaci&oacute;n en s&iacute; del acto de la lectura&rdquo;, remacha Perales.
    </p><p class="article-text">
        La primera edici&oacute;n espa&ntilde;ola sali&oacute; al final como <em>La casa de hojas</em>, y <a href="https://www.eldiario.es/autores/enric-gonzalez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enric Gonz&aacute;lez</a>, en un art&iacute;culo para JotDown titulado <a href="https://www.jotdown.es/2013/12/enric-gonzalez-diez-libros-que-que-habria-lamentado-perderme-en-2013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Diez libros que hubiera lamentado perderme en 201</em></a><a href="https://www.jotdown.es/2013/12/enric-gonzalez-diez-libros-que-que-habria-lamentado-perderme-en-2013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3</a>, lo sit&uacute;a como el primero de la lista. En <a href="https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/mark-danielewski-entrevista-libro_1_5161718.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista en 2013 con elDiario.es</a>, Mark Z. Danielewski asegur&oacute; que la edici&oacute;n espa&ntilde;ola era la mejor de todas las realizadas fuera de Estados Unidos y que la llevaba en sus giras de promoci&oacute;n para mostrarla como ejemplo de c&oacute;mo conceb&iacute;a &eacute;l <em>Casa de hojas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Amores no se muestra sorprendido por el halago, al contrario cree que tiene su explicaci&oacute;n: &ldquo;Nosotros respetamos la paginaci&oacute;n, el libro tiene que tener 736 p&aacute;ginas por razones numerol&oacute;gicas y lo respetamos, cosa que no hicieron las ediciones japonesa, alemana o francesa, que se iban a m&aacute;s p&aacute;ginas por razones de traducci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Una estrella en gira </h2><p class="article-text">
        Para su promoci&oacute;n, el autor visit&oacute; Espa&ntilde;a en 2014 y hasta particip&oacute; en <a href="https://www.cccb.org/es/actividades/ficha/la-casa-de-hojas-literatura-de-culto/217657" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un coloquio en el CCCB de Barcelona</a>, y concedi&oacute; la citada entrevista al entonces incipiente <a href="https://www.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. Amores recuerda a Danielewski como simp&aacute;tico y amable pero &ldquo;bastante divo&rdquo;, aunque asegura que lo entiende en alguien que alcanz&oacute; a principios de siglo una enorme fama: &ldquo;Como una estrella&rdquo;. &ldquo;Al final de las agotadoras jornadas profesionales nos ped&iacute;a que le llev&aacute;ramos a ver flamenco&rdquo;, comenta a modo de an&eacute;cdota.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1912298358959485407?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El esfuerzo dio fruto con unas ventas cercanas a los 15.000 ejemplares, un hito para dos editoriales modestas, pero siempre con cortas tiradas &ndash;debido a los costes de producci&oacute;n&ndash; que hicieron que durante largas temporadas fuera dif&iacute;cil encontrar el libro en las librer&iacute;as, aunque Amores defiende que mientras ambas editoriales ostentaron los derechos siempre hubo ejemplares en el mercado. &ldquo;Si nosotros hicimos estos n&uacute;meros &mdash;comenta el editor de P&aacute;lido Fuego&mdash; no quiero imaginar lo que podr&iacute;a haber logrado una editorial de las grandes&rdquo;. &ldquo;Nunca entend&iacute; por qu&eacute; nadie antes de m&iacute; se interes&oacute; por <em>Casa de hojas</em>&rdquo;, apostilla. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, en 2021 vencieron los derechos de explotaci&oacute;n sin que los agentes de Danielewski accedieran a mantener la tarifa anterior. La perspectiva de una serie para HBO, la misma plataforma que ha producido series de terror metaf&iacute;sico como <em>The Leftovers</em> o <em>From</em>, hizo que las nuevas tarifas fueran imposibles para P&aacute;lido Fuego y Alpha Decay. Amores asegura que los agentes les pidieron &ldquo;una burrada de dinero inalcanzable casi para ninguna editorial&rdquo;. En consecuencia, <em>Casa de hojas</em> se qued&oacute; sin editores en Espa&ntilde;a desde entonces hasta la actualidad. 
    </p><h2 class="article-text">Duomo se hace con los derechos en 2024</h2><p class="article-text">
        Durante este periodo, y tambi&eacute;n en a&ntilde;os anteriores, la obra se ha convertido en una novela de culto para los lectores de todo el pa&iacute;s, que solo pueden recurrir a adquirirla en librer&iacute;as de segunda mano, especialmente las digitales, a precios superiores al coste de un ejemplar nuevo. En lugares como eBay se oferta una copia por 490 euros; en Wallapop se puede adquirir por entre 65 y 210 euros, y en Amazon hay un ejemplar que alcanza los 1.750 euros. 
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                    alt="Una oferta del libro &#039;Casa de hojas&#039; en Amazon a 1750 euros."
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                Una oferta del libro &#039;Casa de hojas&#039; en Amazon a 1750 euros.                            </span>
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        Pero la descatalogaci&oacute;n de <em>Casa de hojas</em> en Espa&ntilde;a parece tener un final feliz gracias al anuncio de que el pr&oacute;ximo 16 de junio Duomo Ediciones, que adquiri&oacute; los derechos el pasado a&ntilde;o, tras ser desestimado el proyecto de la serie, relanza la obra conservando tanto la traducci&oacute;n original de Javier Calvo como la maquetaci&oacute;n de las primeras ediciones, obra del tambi&eacute;n escritor Robert Juan-Cantavella. 
    </p><p class="article-text">
        &Agrave;ngels Balaguer, actual editora de <em>Casa de hojas</em> para Duomo Ediciones, explica el curioso proceso por el que se decidieron a abordar el proyecto: &ldquo;En 2023 lazamos <a href="https://www.duomoediciones.com/libro/s-el-barco-de-teseo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El barco de Teseo</em></a><em>,</em> un libro del que es coautor J. J. Abrams [productor y coguionista de la serie televisiva <em>Lost]</em> y que al igual que <em>Casa de hojas</em> tiene un elevado coste de producci&oacute;n porque lleva numerosas im&aacute;genes a color, notas en los m&aacute;rgenes, etc&rdquo;. La apuesta por este tipo de libro, diferente y caro, les sali&oacute; bien, asegura Balaguer, as&iacute; que se animaron a buscar libros similares y se toparon con que el de Danielewski ten&iacute;a los derechos disponibles. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Preguntamos a P&aacute;lido Fuego y a Alpha Decay y nos comentaron el tema de la serie y las altas tarifas&rdquo;, prosigue. Pero no hab&iacute;a noticias de la producci&oacute;n audiovisual, as&iacute; que contactaron con los agentes de Danielewski, dispuestos a pactar el regreso de <em>Casa de hojas</em> a Espa&ntilde;a. &ldquo;Fueron negociaciones muy largas y complejas&rdquo;, reconoce Balaguer, pero finalmente el acuerdo sali&oacute; adelante, esta vez con el nombre original traducido, esto es sin el art&iacute;culo inicial, solo <em>Casa de hojas</em>. A pesar del ligero retoque del t&iacute;tulo, la editora asegura que tanto P&aacute;lido Fuego como Alpha Decay han colaborado para llevar la publicaci&oacute;n a buen puerto: &ldquo;Nos han ayudado a sacar el libro adelante permitiendo que usemos tanto la maquetaci&oacute;n como la traducci&oacute;n original de Javier Calvo, lo cual nos ha facilitado mucho las cosas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Literatura erg&oacute;dica en el mercado especulativo</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n reconoce la responsable de la edici&oacute;n de Duomo la complejidad de producci&oacute;n de la obra, que explica que su precio est&eacute; por encima de los 30 euros: &ldquo;La mayor&iacute;a de libros actuales de literatura erg&oacute;dica, como este o <em>El barco de Teseo</em>, son complicados de llevar a una edici&oacute;n serializada, porque comprenden muchos elementos&rdquo;, opina Balaguer. 
    </p><p class="article-text">
        Por literatura erg&oacute;dica se entiende una variante de la literatura experimental que exige un esfuerzo por parte del lector para seguir la trama o tramas del argumento &ndash;que no suele ser lineal en absoluto&ndash; en ocasiones no solo intelectualmente sino tambi&eacute;n en el plano f&iacute;sico, con cap&iacute;tulos alternos para las distintas historias y protagonistas e incluso con esquemas e ideogramas. Un ejemplo cl&aacute;sico de literatura erg&oacute;dica es <em>Rayuela</em>, la novela de Cort&aacute;zar que alterna la historia principal con cap&iacute;tulos donde se incluyen textos de numerosos pensadores y distintos &aacute;mbitos, en un dise&ntilde;o que el autor revel&oacute; que se inspiraba en el mandala t&aacute;ntrico del budismo, al igual que Danielewski se inspira para construir <em>Casa de hojas</em> en estructura de la Tor&aacute; jud&iacute;a. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un ejemplar de la nueva edición de &#039;Casa de hojas&#039;                            </span>
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        Pero al igual que Amores, Balaguer se muestra sorprendida por los precios que alcanzan los ejemplares de segunda mano en las distintas p&aacute;ginas web. &ldquo;Puede explicarse porque es una obra con una demanda mantenida que ha estado fuera del mercado durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os e incluso antes de la p&eacute;rdida de derechos era dif&iacute;cil de encontrar, porque las tiradas eran peque&ntilde;as, ya que si eres una empresa modesta no te puedes permitir hacer grandes ediciones y luego tener muchas devoluciones. Es un libro costoso&rdquo;, razona Balaguer. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, Amores cree que es un tema meramente especulativo y sin ning&uacute;n matiz de bibliofilia. De hecho, <a href="https://www.palidofuego.com/contacto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el apartado &ldquo;Contacto&rdquo; de la p&aacute;gina web de P&aacute;lido Fuego</a>, puede leerse toda una declaraci&oacute;n de principios al respecto: &ldquo;El t&iacute;tulo&nbsp;<em>Casa de hojas</em>, de Mark Z. Danielewski est&aacute;&nbsp;agotado, como se indica puntualmente en la p&aacute;gina de producto. No hay a la vista nuevas ediciones o reimpresiones. Adquirirlo a alto precio en una web de productos de 2&ordf; mano es obviamente una opci&oacute;n, si bien recomendamos a quienes deseen leerlo que vayan a una biblioteca. Ning&uacute;n libro vale ni un euro m&aacute;s que su precio de venta inicial, y este no es una excepci&oacute;n&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/vuelve-librerias-casa-hojas-obra-terror-metafisico-vende-segunda-mano-1-750-euros_1_12322002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jun 2025 20:20:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vuelve a las librerías 'Casa de hojas', la obra de terror metafísico que se vende de segunda mano hasta por 1.750 euros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura fantástica,Literatura de terror,Industria cultural,Segunda mano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sant Jordi visto por los libreros: "Sale a cuenta por la magia del día, pero no es la gallina de los huevos de oro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sant-jordi-visto-libreros-sale-cuenta-magia-dia-no-gallina-huevos-oro_1_12240717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c94524ba-e121-4a58-be4b-feea187998eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sant Jordi visto por los libreros: &quot;Sale a cuenta por la magia del día, pero no es la gallina de los huevos de oro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">María Dueñas, Joel Dicker e Ildefonso Falcones entre los más vendidos en ficción en castellano, mientras que en no ficción destaca sobre todo Javier Cercas con 'El loco de Dios en el fin del mundo', su libro sobre el Papa Francisco; en catalán destaca la nueva novela de Xavier Bosch, 'Diagonal Manhattan' y el economista Xavier Sala i Martin con 'Entre el paradís i l'apocalipsi'</p><p class="subtitle">Álvaro Pombo, en su discurso por el Premio Cervantes: “Nos hemos convertido entre influencers y mercachifles”</p></div><p class="article-text">
        El de 2025 se rememorar&aacute; como un Sant Jordi masivo, con un tiempo inmejorable: soleado pero con un aire tibio que refresca y permite pasear por las calles sin bochorno. Prueba de ello es que ya a las diez de la ma&ntilde;ana, el paso de peatones entre Las Ramblas y la pla&ccedil;a de Catalunya recuerda al de la salida del metro en la estaci&oacute;n de Sibuya, en Tokio, donde las personas que lo cruzan entre sem&aacute;foro y sem&aacute;foro se cuentan por cientos. 
    </p><p class="article-text">
        Se mezclan estudiantes que no han ido a clase, o les han dado la ma&ntilde;ana festiva, con numerosos turistas, que se hacen selfis ante las paradas de rosas y libros. Cerca de la Font de Canaletes, en la parte alta de Las Ramblas, las librer&iacute;as comienzan a notar la afluencia de compradores. As&iacute; lo expresa J&uacute;lia, encargada de la parada de Las Ramblas de la librer&iacute;a La Central del Raval, que asegura que &ldquo;de todos modos el d&iacute;a ha comenzado m&aacute;s suave que otros a&ntilde;os, aunque al final del d&iacute;a siempre hay una subida de compras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Compensa el esfuerzo que supone Sant Jordi? En <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/reina-reyes-sant-jordi-son-cuatro-autores-vendedores-ultimos-diez-anos-23-abril-cat_1_12224102.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una reciente charla con elDiario.es</a>, el presidente del Gremi de Llibreters de Catalunya, Eric del Arco, aseguraba que &ldquo;m&aacute;s all&aacute; de los n&uacute;meros, si se compara esfuerzo con beneficio, Sant Jordi no sale a cuenta&rdquo;. Tambi&eacute;n dec&iacute;a que si los libreros pon&iacute;an todo su empe&ntilde;o en las paradas, era porque se trata de un d&iacute;a m&aacute;gico y de una fiesta para toda la ciudadan&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Un gran esfuerzo monetario, de recursos humanos y log&iacute;stico</h2><p class="article-text">
        Preguntada Julia al respecto, no nos sabe responder y nos remite al m&aacute;ximo responsable del establecimiento, Nacho Borraz. Este nos recibe dentro de la librer&iacute;a, un centenar de metros alejada del bullicio de Las Ramblas. Borraz asegura que &ldquo;compensa totalmente, es un d&iacute;a muy importante, de hecho si falla Sant Jordi el a&ntilde;o se tambalea econ&oacute;micamente&rdquo;. Ahora bien, matiza que el esfuerzo que ellos hacen es enorme: &ldquo;tenemos tres paradas, en Las Ramblas, Rambla de Catalunya y passeig de Gr&agrave;cia, y eso implica inversi&oacute;n a nivel de compras, de log&iacute;stica, de montaje, de recursos humanos por la contrataci&oacute;n de gente, etc&rdquo;. Al final, reconoce Borraz, esto reduce los m&aacute;rgenes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Es un día muy importante: si falla Sant Jordi el año se tambalea económicamente&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nacho Borraz de La Central</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es tan optimista Albert Mestres, propietario de la legendaria librer&iacute;a de c&oacute;mics Continuar&aacute;, en la via Laietana, muy cerca de la Catedral. Mestres, que como cada a&ntilde;o tiene parada en Canaletes, destaca que &ldquo;este es su 45&ordm; Sant Jordi&rdquo;, ya que Continuar&aacute; abri&oacute; por primera ver de cara al p&uacute;blico el 23 de abril de 1980. &ldquo;Compensa porque te haces visible y claro que vendes mucho m&aacute;s que un d&iacute;a cualquiera, pero no es un gran negocio&rdquo;, sentencia Mestres.
    </p><p class="article-text">
        Destaca el valor de la fiesta en las calles y la magia del d&iacute;a, de modo que &ldquo;solo por participar de ello merece la pena estar&rdquo;, pero no cree que Sant Jordi compense las cuentas del resto del a&ntilde;o. &ldquo;Un buen Sant Jordi no salva a una librer&iacute;a en crisis&rdquo;, dice, y si bien asegura que la suya va bien, dice que es &ldquo;gracias a los clientes de todo el a&ntilde;o&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El riesgo de que el centro se convierta en un parque tem&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        Ramblas abajo se encuentra la parada de la librer&iacute;a LaDoceVita, que vende libros de segunda mano. Su propietaria, Ilaria Sansotta, si bien matiza que ella pertenece al gremio de la segunda mano, asegura que el esfuerzo realizado por una librer&iacute;a peque&ntilde;a como la suya es muy grande y ello merma el beneficio. &ldquo;Encima tenemos que pagar un dineral por tener la parada [no especifica cu&aacute;nto] y si lo sumas a que tienes que comprar por adelantado, contratar e ir con la furgoneta arriba y abajo, no es el negocio que la gente cree que es&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Te haces visible y claro que vendes mucho más que un día cualquiera, pero no es un gran negocio&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Albert Mestres, de Continuará</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A su lado est&aacute; la parada de la librer&iacute;a cooperativa La Carbonera, del barrio del Poble Sec. Josep Pintat, su socio responsable est&aacute; de acuerdo en que el esfuerzo que requiere Sant Jordi es muy grande para las librer&iacute;as peque&ntilde;as, pero cree que sale a cuenta a nivel social y econ&oacute;micamente, &ldquo;sobre todo porque en Las Ramblas tienes visibilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Pintat destaca que ellos tienen una segunda parada frente a la librer&iacute;a, &ldquo;para llevar la firma de libros y los autores al Poble Sec, porque esto [el eje Ramblas-passeig de Gr&agrave;cia] corre el peligro de convertirse en un parque tem&aacute;tico&rdquo;. Tambi&eacute;n defiende que la supervivencia de una librer&iacute;a no se mide por la facturaci&oacute;n de Sant Jordi. &ldquo;Es el esfuerzo del resto del a&ntilde;o el que te da la viabilidad econ&oacute;mica&rdquo;, remacha, no sin antes incidir en que participar de este d&iacute;a &ldquo;es algo muy especial&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Es el esfuerzo del resto del año el que te da la viabilidad económica, no Sant Jordi&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josep Pintat, de La Carbonera</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en Las Ramblas se encuentra una de las paradas de la librer&iacute;a Alibri, una de las grandes de la ciudad sin llegar a ser una gran superficie como Fnac o El Corte Ingl&eacute;s. Mireia y Maria, responsables de este punto de venta, disienten de sus colegas y aseguran que Sant Jordi es un d&iacute;a de ventas muy importantes, que &ldquo;junto a Navidad dan una facturaci&oacute;n fundamental para las cuentas anuales&rdquo;. Destacan, adem&aacute;s, que &ldquo;las ventas van creciendo la semana previa en el local, que se llena m&aacute;s de lo normal&rdquo;, lo que redunda en la rentabilidad. 
    </p><h2 class="article-text">Pla&ccedil;a de Catalunya, territorio de Fnac y El Corte Ingl&eacute;s</h2><p class="article-text">
        La pla&ccedil;a de Catalunya est&aacute; tomada en ambos laterales. En el lado sur impera la Fnac Triangle, con su ristra de casetas y sus ejemplares de best sellers, listos para ser comprados y firmados por el autor de turno. Las firmas se suceden a lo largo de todo el d&iacute;a y generan largas cosas de compradores, que esperan pacientemente con su ejemplar bajo el brazo. A las doce del medio d&iacute;a es el turno de firma del expresidente del Gobierno Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, Asun Pascual, da su opini&oacute;n: &ldquo;No estoy de acuerdo con Eric del Arco, de quien soy muy amiga, en que Sant Jordi salga poco a cuenta&rdquo;. &ldquo;Para Fnac Sant Jordi es un d&iacute;a fundamental, vendemos muchos libros y junto con Navidad nos da las mayores facturaciones, hasta el punto que sin estas fechas tendr&iacute;amos dif&iacute;cil la supervivencia&rdquo;, a&ntilde;ade, si bien s&iacute; reconoce que el esfuerzo econ&oacute;mico que se realiza es grande.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Sin Sant Jordi y Navidad, tendríamos difícil la supervivencia el resto del año&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Asun Pascual, de Fnac Triangle</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
         Dejando atr&aacute;s la plaza, ya en el passeig de Gr&agrave;cia, una de las zonas que se comenzaron a explotar tras la pandemia, se sit&uacute;a una de las paradas de la librer&iacute;a Laie, otra de las grandes de Barcelona. Su responsable, Enric Aymeric, con 34 Sant Jordi a sus espaldas, cree que &ldquo;es muy dif&iacute;cil cuantificar la viabilidad econ&oacute;mica de Sant Jordi a bote pronto, sin un estudio pausado que tenga en cuenta todas las inversiones realizadas a lo largo de varios meses, porque algunas son intangibles y tiene que ver con nuestro esfuerzo mental y emocional al prepararlo todo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Opina que &ldquo;cuanto m&aacute;s peque&ntilde;a es la librer&iacute;a, mayor es el impacto positivo en sus cuentas, aunque el margen de beneficio nunca es alto&rdquo;. &ldquo;Esto no es la gallina de los huevos de oro, como cree mucha gente&rdquo;, apostilla. De todas formas para &eacute;l, &ldquo;lo que cuenta es participar de esta fiesta, que no es ni de los libreros ni de los autores, sino de la gente de la calle&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Termino el día agotada, pero Sant Jordi es una fiesta maravillosa&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roberta Gascone, de La Fabre</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Finalmente, passeig de Gr&agrave;cia arriba, pasado el medio d&iacute;a, la densidad humana se multiplica al tiempo que sube la temperatura ambiental. En las paradas, el ritmo de trabajo se acelera y en la librer&iacute;a La Fabre &ndash;que presume de ser la m&aacute;s antigua de Barcelona&ndash; su encargada, Roberta Gascone nos atiende sin apartar la mirada de la caja registradora, que no para de contabilizar compras. &ldquo;Sant Jordi no es la gallina de los huevos de oro, porque aunque compensa econ&oacute;micamente implica meses de trabajo, tanto antes como despu&eacute;s del 23 de abril, y eso no es f&aacute;cil de meter en un balance&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero respecto a la magia de un d&iacute;a como el de Sant Jordi, Gascone es contundente: &ldquo;Es una emoci&oacute;n incre&iacute;ble; yo he escogido cada uno de los libros que hay en la parada y cada vez que alguien me pide un ejemplar lo vivo como una victoria personal&rdquo;. &ldquo;Termino el d&iacute;a agotada, pero Sant Jordi es una fiesta maravillosa&rdquo;, termina la encargada de La Fabre con una gran sonrisa.
    </p><h2 class="article-text">Ranking de los m&aacute;s vendidos</h2><p class="article-text">
        &nbsp;La Cambra del Llibre de Catalunya, la instituci&oacute;n que agrupa a los gremios y asociaciones de editores, libreros, distribuidores y de la comunicaci&oacute;n gr&aacute;fica de Catalu&ntilde;a, valora muy positivamente la gran participaci&oacute;n ciudadana y el volumen de ventas de libros de esta edici&oacute;n de Sant Jordi, que seg&uacute;n los datos provisionales del Gremi de Llibreters de Catalunya, marcan un nuevo r&eacute;cord, con una facturaci&oacute;n provisional de 26 millones de euros y dos millones de ejemplares de libros vendidos. 
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al ranking de los autores m&aacute;s vendidos, de un modo provisional y a falta de verificar datos, Mar&iacute;a Due&ntilde;as, J&ouml;el Dicker e Ildefonso Falcones se sit&uacute;an entre los triunfadores en ficci&oacute;n en castellano, mientras que en no ficci&oacute;n destaca sobre todo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/javier-cercas-escribir-libro-papa-francisco-he-vuelto-ateo-anticlerical-cat_128_12181437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Cercas</a> con <em>El loco de Dios en el fin del mundo</em>, su libro sobre el Papa Francisco. En catal&aacute;n destaca la nueva novela de Xavier Bosch, <em>Diagonal Manhattan</em> y el economista Xavier Sala i Martin con <em>Entre el parad&iacute;s i l'apocalipsi</em>, una explicaci&oacute;n sobre el impacto de la IA en la econom&iacute;a y el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ficci&oacute;n catal&aacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Diagonal Manhattan</em>, Xavier Bosch (Columna)
    </p><p class="article-text">
        <em>La catastr&ograve;fica visita al zoo</em>, Jo&euml;l Dicker (La Campana)
    </p><p class="article-text">
        <em>Cor fort</em>, S&iacute;lvia Soler (Univers)
    </p><p class="article-text">
        <em>Aquest tros de vida,</em> Estel Sol&eacute; (Columna)
    </p><p class="article-text">
        <em>Somi&agrave;vem una illa</em>,  Roc Casagran (Univers Llibres)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ficci&oacute;n castellano</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Por si un d&iacute;a volvemos</em>, Mar&iacute;a Due&ntilde;as (Planeta)
    </p><p class="article-text">
        <em>La muy catastr&oacute;fica visita al zoo</em>, Jo&euml;l Dicker (Alfaguara)
    </p><p class="article-text">
        <em>La Asistenta</em>, Freida McFadden (SUMA)
    </p><p class="article-text">
        <em>En el amor y en la guerra</em>, Ildefonso Falcones (Grijalbo)
    </p><p class="article-text">
        <em>La Pen&iacute;nsula de las casas vac&iacute;as</em>, David Ucl&eacute;s (Siruela)
    </p><p class="article-text">
        <strong>No ficci&oacute;n catal&aacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Entre el parad&iacute;s i l'apocalipsi</em>, Xavier Sala i Martin (Rosa dels Vents)
    </p><p class="article-text">
        <em>La passada a l'espai</em>, Manel Vidal Boix (Destino)
    </p><p class="article-text">
        <em>La dona del segle</em>, Toni Cruanyes (Columna)
    </p><p class="article-text">
        <em>L&rsquo;art de ser humans,</em> David Bueno (Destino)
    </p><p class="article-text">
        <strong>No ficci&oacute;n castellano</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>El loco de Dios en el fin del mundo</em>, Javier Cercas (Random House)
    </p><p class="article-text">
        <em>H&aacute;bitos at&oacute;micos</em>, James Clear (Editorial Diana)
    </p><p class="article-text">
        <em>El puente donde habitan las mariposas</em>, Nazareth Castellanos (Siruela)
    </p><p class="article-text">
        <em>La Supraconciencia existe</em>, Dr. Manuel Sans Segarra / Juan Carlos Cebri&aacute;n (Planeta)
    </p><p class="article-text">
        <em>C&oacute;mo mandar a la mierda de forma educada</em>, Alba Cardalda (Vergara)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sant-jordi-visto-libreros-sale-cuenta-magia-dia-no-gallina-huevos-oro_1_12240717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 13:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sant Jordi visto por los libreros: "Sale a cuenta por la magia del día, pero no es la gallina de los huevos de oro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales,Libros,Sant Jordi,Literatura,Literatura infantil,Literatura juvenil,Literatura fantástica,Literatura de terror,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una reina y tres reyes del 23 de abril: estos son los cuatro autores más vendidos de los últimos diez años en Sant Jordi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/reina-reyes-sant-jordi-son-cuatro-autores-vendedores-ultimos-diez-anos-23-abril-cat_1_12224102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75939eeb-986e-467d-ba57-6514f58e7e9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una reina y tres reyes del 23 de abril: estos son los cuatro autores más vendidos de los últimos diez años en Sant Jordi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La polémica psiquiatra Marian Rojas Estapé, Javier Castillo, Carles Porta i Xavier Bosch son los escritores que más veces han repetido en el 'top 5' de autores más vendedores en las categorías de ficción y no ficción, y en castellano y catalán </p><p class="subtitle">Marian Rojas Estapé y la falacia de la química cerebral: “Es pensamiento neoliberal disfrazado de neurociencia”</p></div><p class="article-text">
        Catalunya afronta, como cada a&ntilde;o, un nuevo 23 de abril pendiente del tiempo. La fecha, que se corresponde con la Diada de Sant Jordi, patr&oacute;n de la comunidad, implica la mayor fiesta ciudadana del principado, un evento primaveral compartido y abierto, que suele caer en d&iacute;a laborable y empuja a miles de catalanes a las calles para pasear entre puestos de flores y paradas de libros.
    </p><p class="article-text">
        Pero Sant Jordi tambi&eacute;n es una gran apuesta comercial por parte de editores y libreros, una feria abierta al p&uacute;blico y concentrada en un solo d&iacute;a en la que solo el a&ntilde;o pasado se facturaron 25,4 millones de euros, seg&uacute;n <a href="https://www.gremieditors.cat" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">datos del Gremi d'Editors de Catalunya</a>. Se trata de unas cantidades que Eric del Arco, propietario de la librer&iacute;a Documenta y presidente del Gremi de Llibreters de Catalunya, ejemplifica de un modo entendible como &ldquo;hacer en un solo d&iacute;a un mes m&aacute;s de facturaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo la inversi&oacute;n en dinero y trabajo de este d&iacute;a debe devolver la m&aacute;xima rentabilidad en venta de libros, ya que es la garant&iacute;a de que la gran fiesta de Sant Jordi funciona y crece a&ntilde;o a a&ntilde;o. Y en este sentido, cada editorial y cada librer&iacute;a, y sobre todo las grandes superficies, tienen sus apuestas; algunas claramente ganadoras, otras con mayor riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Solo al final del d&iacute;a ser&aacute; posible conocer si el esfuerzo mereci&oacute; la pena y la inversi&oacute;n en los autores y sus obras se rentabiliza. Y todo ello gracias a un r&aacute;nking que a&ntilde;o a a&ntilde;o se ofrece a &uacute;ltima hora de la tarde y se corrige y matiza en los siguientes d&iacute;as con datos contrastados. De hecho, es tradici&oacute;n que sean los medios quienes difundan a sus lectores los resultados, que suelen ser &aacute;vidamente consultados.
    </p><h2 class="article-text">Marian Rojas Estap&eacute;, la m&aacute;s vendida de Sant Jordi</h2><p class="article-text">
        Los resultados de este ranking en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os arrojan cuatro ganadores absolutos, con un mayor n&uacute;mero de presencias en el top 5 del mismo. Eric del Arco matiza que estar arriba del ranking &ldquo;no quiere decir que sean estos los autores que en t&eacute;rminos absolutos venden m&aacute;s libros en ese d&iacute;a&rdquo;. A&ntilde;ade que &ldquo;ni siquiera indica que sean los m&aacute;s vendedores el resto del a&ntilde;o, ya que no se pueden establecer paralelismos entre castellano y catal&aacute;n, ni tampoco entre lo que se vende normalmente dentro de la librer&iacute;a y lo que se coloca en las paradas callejeras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el presidente de los libreros catalanes s&iacute; reconoce que &ldquo;indica, por un lado, las novelas que en un momento determinado est&aacute;n en boca de todos los letraheridos y, por el otro, los nombres de autores m&aacute;s conocidos medi&aacute;ticamente o que participan en programas y tertulias de radio y televisi&oacute;n&rdquo;. Tambi&eacute;n suma Del Arco a los autores de grandes ventas, &ldquo;los que, igual que en una librer&iacute;a, te los encuentras en cualquier gran superficie, incluidas las de alimentaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta segmentaci&oacute;n que realiza el librero coincide con el perfil de la reina y los tres reyes de Sant Jordi en el periodo 2015-2024. En primer lugar, destaca como ganadora absoluta Marian Rojas Estap&eacute;, top 5 en libro en castellano de no ficci&oacute;n en 2022, 2023 y 2024 con <em>C&oacute;mo hacer que te pasen cosas buenas</em>, <em>Encuentra tu persona </em>vitamina y <em>Recupera tu mente, reconquista tu vida</em>, todas ellas publicadas por Espasa con gran &eacute;xito, aunque tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/era/marian-rojas-estape-falacia-quimica-cerebral-pensamiento-neoliberal-disfrazado-neurociencia_1_12070782.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criticadas por su forma de aproximarse a la psiquiatr&iacute;a</a>. En total, seis impactos. Corresponder&iacute;a al formato de superventas que define Del Arco, que vende tanto en Sant Jordi como el resto del a&ntilde;o. 
    </p><h2 class="article-text">Javier Castillo, el rey de la ficci&oacute;n en castellano</h2><p class="article-text">
        El malague&ntilde;o Javier Castillo es un autor relativamente joven que procede el mundo de las finanzas. Public&oacute; en Kindle Direct Publishing su primera novela, <em>El d&iacute;a en que se perdi&oacute; la cordura</em>, en 2014, con notable &eacute;xito de p&uacute;blico. Dio entonces el salto a Suma de Letras, que ha publicado sus siguientes novelas de suspense: <em>Todo lo que sucedi&oacute; con Miranda Huff</em>, <em>La chica de nieve</em>, <em>El juego del alma</em>, <em>El cuco de cristal</em> y <em>La grieta del silencio</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que ha presentado libro en Sant Jordi, ha entrado en el top 5, con cinco impactos, otro r&eacute;cord a lo Rojas Estap&eacute;. Es otro autor del estilo que Del Arco denomina <em>&ldquo;blockbuster&rdquo;. </em>&ldquo;Se trata de apuestas dise&ntilde;adas con una fuerte estrategia de marketing detr&aacute;s, que suelen llenar estantes enteros en grandes superficies con sus ejemplares&rdquo;, dice el propietario de Documenta. 
    </p><p class="article-text">
        Explica adem&aacute;s que no es el mismo perfil de comprador el que adquiere libros dentro de la tienda que en las paradas: &ldquo;El primero lleva apuntado el libro que quiere y el segundo compra m&aacute;s por est&iacute;mulo e impulso&rdquo;. Este ser&iacute;a el lector que corresponder&iacute;a a Castillo, que de nuevo este 23 de abril estar&aacute; firmando ejemplares en Barcelona. 
    </p><h2 class="article-text">Carles Porta y Xavier Bosch, los reyes en catal&aacute;n</h2><p class="article-text">
        Otro tipo de autor bien definido por Eric del Arco es el medi&aacute;tico, con gran presencia en medios de comunicaci&oacute;n, en este caso catalanes, aunque tambi&eacute;n le conocen los abonados a Movistar+. Carles Porta, con cuatro impactos por <em>Crims</em>, <em>Crims: llum a la foscor</em>, <em>Crims: Pecats capitals</em> y <em>Tor: foc enc&egrave;s</em>, es un claro ejemplo de este perfil. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque es escritor, con libros tan memorables como <em>Tor, la monta&ntilde;a maldita</em>, publicado en su d&iacute;a por Anagrama, ha destacado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por sus programas de <em>true crime</em>, g&eacute;nero que maneja con gran dominio, sobre todo en la serie <em>Crims</em>. Su gran presencia medi&aacute;tica y su dominio del relato escrito le ha facilitado trasladar al libro sus programas y erigirse como uno de los reyes de Sant Jordi. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Xavier Bosch, rey de la ficci&oacute;n en catal&aacute;n en la pasada d&eacute;cada, es un escritor y periodista conocido por sus columnas de opini&oacute;n en Ara, diario del que es fundador, as&iacute; como por haber sido director del diario Avui entre 2007 y 2008, adem&aacute;s de por sus programas de televisi&oacute;n en TV3 o de radio. Del Arco tambi&eacute;n lo incluye &ldquo;en el rango de los escritores medi&aacute;ticos, que se ven reforzados por su presencia en la <em>corpo</em> [el ente que comprende tanto 3Cat como Catalunya R&agrave;dio] y RAC1&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Solo el 5% de las ventas</h2><p class="article-text">
        Pero Del Arco avisa que &ldquo;las ventas del top 5 de cada a&ntilde;o y en cada categor&iacute;a no deben confundirse ni mucho menos con el grueso de la facturaci&oacute;n, ya que solo representan el 5% de la misma&rdquo;. Incluyen a los cuatro autores citados, pero tambi&eacute;n a otros habituales de la lista como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/javier-cercas-escribir-libro-papa-francisco-he-vuelto-ateo-anticlerical-cat_128_12181437.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Cercas</a>, Eduardo Mendoza, Fernando Aramburu, Albert Espinosa, Quim Monz&oacute; o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/eva-baltasar-personas-escupidas-sistema-forman-parte-sistema_1_11383406.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Baltasar</a>, un grupo que concentra ventas, pero no t&iacute;tulos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Sant Jordi se venden m&aacute;s de 70.000 t&iacute;tulos&rdquo;, revela del Arco, que asegura que suponen &ldquo;el 95% de las ventas, algunos con muy pocos ejemplares de cada t&iacute;tulo, pero que, gota a gota, hacen una larga cola que supera de largo la facturaci&oacute;n del top 5&rdquo;. Pero m&aacute;s all&aacute; de los n&uacute;meros &ndash;asegura que si se compara esfuerzo con beneficio, Sant Jordi no sale a cuenta&ndash;, el librero destaca el valor de todos los autores que no salen en el ranking porque &ldquo;ellos son los que dan la riqueza y la diversidad cultural a la Diada de Sant Jordi&rdquo;. Una fiesta que, cierra Del Arco, &ldquo;es capaz de integrar en Catalunya en un solo d&iacute;a a una persona que llegue de cualquier parte del mundo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/reina-reyes-sant-jordi-son-cuatro-autores-vendedores-ultimos-diez-anos-23-abril-cat_1_12224102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Apr 2025 20:10:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una reina y tres reyes del 23 de abril: estos son los cuatro autores más vendidos de los últimos diez años en Sant Jordi]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Sant Jordi,Editoriales,Librerías,Novela,Novela gráfica,Novela histórica,Novela negra,Literatura,Literatura fantástica,Literatura infantil,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Uketsu, del anonimato en YouTube a convertirse en un referente del terror literario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/uketsu-anonimato-youtube-convertirse-referente-terror-literario-pm_1_12079200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cf27aeb-19ed-40a5-b97d-f430695e8c27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Uketsu, del anonimato en YouTube a convertirse en un referente del terror literario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Caperucita Roja: un cuento con versiones espeluznantes y lecciones de vida desde la antigüedad
</p></div><p class="article-text">
        Nadie sabe qui&eacute;n es <strong>Uketsu</strong>. O mejor dicho, nadie lo ha visto sin su m&aacute;scara blanca y su traje negro. Podr&iacute;a ser cualquiera. Lo &uacute;nico que es seguro es que <strong>es un hombre.</strong> Pero si se quitara la m&aacute;scara y saliera a la calle, nadie sabr&iacute;a indentificarlo salvo su familia. Esa es parte de su gracia. 
    </p><p class="article-text">
        Su voz, distorsionada electr&oacute;nicamente y con un tono chill&oacute;n que no encaja con su imagen, es parte del misterio. Su risa es casi c&oacute;mica, pero su obra no tiene nada de graciosa.<strong> Terror en estado puro</strong>, presentado de una forma que engancha incluso a quienes jam&aacute;s abrir&iacute;an un libro.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CzEMMlxL5Mx/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Su &eacute;xito no es casualidad. En YouTube, donde acumula 1,7 millones de suscriptores y m&aacute;s de 190 millones de visitas, ya hab&iacute;a conquistado a una audiencia hambrienta de historias inquietantes. Su primer gran golpe fue <em><strong>The Strange House</strong></em>, un v&iacute;deo sobre una casa con una habitaci&oacute;n que parece una prisi&oacute;n. Gust&oacute; tanto que acab&oacute; convertido en pel&iacute;cula y recaud&oacute; m&aacute;s de 5 mil millones de yenes - 32 millones de d&oacute;lares al cambio - en la taquilla japonesa. Despu&eacute;s vino el siguiente paso l&oacute;gico: las <strong>novelas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El autor sin cara que engancha al terror m&aacute;s innovador</h2><p class="article-text">
        <em><strong>Strange Pictures</strong></em>, su primera obra, se ha vendido en 1,5 millones de ejemplares y ahora salta al mercado internacional con ediciones en 30 pa&iacute;ses, incluido Espa&ntilde;a. Su estilo combina texto, im&aacute;genes y diagramas, invitando a los lectores a desentra&ntilde;ar un <strong>rompecabezas terror&iacute;fico </strong>poco a poco. Esta mezcla ha resultado perfecta para los j&oacute;venes, acostumbrados a los mangas, los videojuegos y las redes sociales m&aacute;s que a los libros tradicionales. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Strange Pictures&#039; se vende en España y es todo un éxito.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A la revista <em><strong>Flaunt</strong></em> confes&oacute; que su proceso creativo arranca<strong> dibujando im&aacute;genes perturbadoras</strong>. Luego se pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; historia har&iacute;a que esta escena fuese a&uacute;n m&aacute;s interesante?&rdquo; As&iacute; empieza a construir el relato. Para no perderse en sus propias ideas,<strong> trabaja por etapas</strong>, como si estuviera haciendo un boceto: primero define la estructura general, despu&eacute;s crea borradores y finalmente pule cada detalle. Este m&eacute;todo le ayuda a darle forma a sus historias sin perder la coherencia ni el misterio que las caracteriza.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los interrogantes que lo rodea, Uketsu no se esconde del todo. De hecho, <strong>aprovecha su imagen</strong> para vender m&aacute;s libros. &ldquo;Mis historias son realmente aterradoras&rdquo;, asegura con su tono peculiar, sin parecer demasiado afectado por el impacto que genera. Su inspiraci&oacute;n es clara: <strong>Ranpo Edogawa</strong>, el gran maestro japon&eacute;s del misterio. Y su objetivo tambi&eacute;n lo es: &ldquo;Quiero hacer que mis obras sean accesibles, incluso para las personas a las que no les gusta leer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y lo est&aacute; logrando. Ya tiene otro libro en marcha y hasta una canci&oacute;n en camino, seg&uacute;n Takuji Watanabe, subdirector de Futabasha Publishers, la editorial que publica sus obras. Lo que no ha querido desvelar es<strong> cu&aacute;nto dinero ha ganado</strong> Uketsu. Aunque, si sigue en esta l&iacute;nea, probablemente ni &eacute;l mismo pueda contar los ceros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/uketsu-anonimato-youtube-convertirse-referente-terror-literario-pm_1_12079200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Feb 2025 13:16:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uketsu, del anonimato en YouTube a convertirse en un referente del terror literario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura de terror,Escritores,Novela,Youtube]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El festival literario Gutun Zuria vuelve a Bilbao con protagonistas como Itxaro Borda o la argentina Leila Guerriero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/festival-literario-gutun-zuria-vuelve-bilbao-protagonistas-itxaro-borda-argentina-leila-guerriero_1_12036268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e801411-6e37-403e-9001-5124e9cd9838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El festival literario Gutun Zuria vuelve a Bilbao con protagonistas como Itxaro Borda o la argentina Leila Guerriero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El punto de encuentro anual con la palabra a través de la ficción, la poesía, el ensayo o la novela, en el que participan referentes de la literatura contemporánea y nuevas voces de la narrativa actual tendrá lugar en Azkuna Zentroa del 25 de febrero al 1 de marzo</p><p class="subtitle">Más temas - Una exposición fotográfica se adentra en el esqueleto de la central nuclear de Lemoiz, abandonada desde hace 40 años
</p></div><p class="article-text">
        El centro cultural Azkuna Zentroa de Bilbao acoger&aacute; del 25 de febrero al 1 de marzo la XVIII edici&oacute;n de Gutun Zuria Bilbao-Festival Internacional de las Letras, punto de encuentro anual con la palabra a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n, la poes&iacute;a, el ensayo o la novela, en el que participan referentes de la literatura contempor&aacute;nea y nuevas voces de la narrativa actual. Con el foco puesto en la palabra en todas sus manifestaciones, Gutun Zuria destaca por ser un Festival &ldquo;abierto, por su car&aacute;cter diverso y transversal, sin cuotas de lenguas, ni de p&uacute;blicos, ni de disciplinas creativas. Se plantea como un territorio sin fronteras ni l&iacute;mites de posibilidades, con la palabra y el encuentro como ejes centrales en el que la cultura vasca tiene una importancia destacada&rdquo;, han indicado los organizadores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sociedad asiste al ocaso de la verdad, los horizontes ut&oacute;picos se vuelven dist&oacute;picos, el malestar crece y se cronifica. Ante ello, el Festival propone una conversaci&oacute;n expandida y compartida con creadoras y creadores contempor&aacute;neos para enfocar el presente y el futuro con otra mirada&rdquo;, han asegurado desde la organizaci&oacute;n del Festival.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto se sit&uacute;an las conversaciones, encuentros y jornadas profesionales que conforman el programa de este Festival y en el que participan, una veintena de escritoras y escritores, profesionales de la edici&oacute;n, cineastas, investigadoras y artistas del contexto vasco, estatal e internacional, cuya multiplicidad muestra el paisaje creativo actual.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o el Festival presenta a Leila Guerriero, una de las grandes firmas del periodismo narrativo latinoamericano, en conversaci&oacute;n con el periodista y escritor argentino Rodrigo Fres&aacute;n. El p&uacute;blico tambi&eacute;n podr&aacute; asistir al encuentro entre las escritoras Sabina Urraca, autora de El celo (Alfaguara, 2024), y Rosario Villajos, Premio Biblioteca Breve de 2023 por La educaci&oacute;n f&iacute;sica (Seix barral, 2023).
    </p><p class="article-text">
        Destaca la presencia de la investigadora neurocient&iacute;fica y fil&oacute;loga Carmen Estrada, autora de la traducci&oacute;n y adaptaci&oacute;n de La Odisea ilustrada por Miguel Brieva (Malpaso, 2019), con quien compartir&aacute; charla. Itxaro Borda, referente en la innovaci&oacute;n de la literatura en euskera encabeza el cartel de escritoras vascas presentes este a&ntilde;o en el Festival como Lizar Bego&ntilde;a, Oihane Amantegi o Miren Amuriza.
    </p><p class="article-text">
        La defensa del territorio conecta los trabajos de M&ordf; &Aacute;ngeles Fern&aacute;ndez y Jairo Marcos, periodistas freelance con una dilatada experiencia contando historias a trav&eacute;s de textos y fotograf&iacute;as; y de la cineasta vasca Maddi Barber, con quien conversar&aacute;n en una charla en la que aflorar&aacute;n, entre otras, las Memorias ahogadas (Pepitas de Calabaza, 2024) de quienes debieron dejar sus hogares por la construcci&oacute;n de un embalse.
    </p><p class="article-text">
        Gutun Zuria es tambi&eacute;n un festival para un p&uacute;blico joven, con inquietud por ampliar sus aprendizajes no formales en cultura, conociendo de primera mano los procesos de creaci&oacute;n literaria con profesionales como la escritora y profesora de Literatura Universal y de Lengua y Literatura Vasca Miren Billelabeitia. Tambi&eacute;n habr&aacute; Gutun Zuria +PRO, las jornadas profesionales en las que una treintena de agentes de la cadena del libro abordan este a&ntilde;o los retos del sector, desde editoriales como Pepitas de Calabaza y Astiberri hasta escritoras y escritores; profesionales del mundo de la ilustraci&oacute;n como Arrate Rodr&iacute;guez y Cinta Fosch; imprentas como Garcinu&ntilde;o, Agprograf y Cosmos; creadoras de contenido en redes sociales como No soy sibilia; u organizadoras de festivales y ferias. Adem&aacute;s, la edici&oacute;n tiene una presencia espec&iacute;fica de modo que en el programa destaca la presentaci&oacute;n de las &uacute;ltimas publicaciones producidas por Azkuna Zentroa, que recogen y ampl&iacute;an el trabajo art&iacute;stico de creadoras y creadores en residencia. Las entradas del Festival se pondr&aacute;n a la venta el pr&oacute;ximo 3 de febrero en la p&aacute;gina web gutunzuria.azkunazentroa.eus.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Euskadi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/festival-literario-gutun-zuria-vuelve-bilbao-protagonistas-itxaro-borda-argentina-leila-guerriero_1_12036268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2025 20:45:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El festival literario Gutun Zuria vuelve a Bilbao con protagonistas como Itxaro Borda o la argentina Leila Guerriero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Bilbao,Cultura,Literatura,Premios literarios,Literatura fantástica,Literatura juvenil,Literatura infantil,Literatura de terror,Azkuna Zentroa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alerta, urbanitas: podéis encontrar monstruos lovecraftianos en vuestro exilio rural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alerta-urbanitas-encontrar-monstruos-lovecraftianos-exilio-rural_1_10972726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/167937cb-7739-430a-86b4-028f8952f201_16-9-discover-aspect-ratio_default_1090814.jpg" width="1198" height="674" alt="Alerta, urbanitas: podéis encontrar monstruos lovecraftianos en vuestro exilio rural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El novelista Emilio Bueso publica 'Naturaleza muerta' (Ediciones B), un 'thriller' de terror que aúna lo psicológico, lo criminal y la posibilidad sobrenatural mediante un trepidante juego narrativo</p><p class="subtitle">Lecturas erráticas y saber ligero: sobre nuestra relación con los libros</p></div><p class="article-text">
        Explica el escritor Emilio Bueso que &ldquo;uno se acaba cansando de ser un secreto muy bien guardado del <em>underground</em> barcelon&eacute;s&rdquo;. Bueso es escritor, pero tambi&eacute;n ingeniero y profesor universitario, claro. Porque ser un autor de literatura fant&aacute;stica y terror&iacute;fica da para lo que da, en el aspecto econ&oacute;mico, en Espa&ntilde;a. &ldquo;Me precio de haber conseguido los mejores lectores del mundo en estos 18 a&ntilde;os, pero son poquitos&rdquo;, declara el autor de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/sangre-fantasia-verano_1_4739767.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Extra&ntilde;os eones</em></a>. Quiz&aacute; por eso, despu&eacute;s de escribir para Salto de P&aacute;gina, Valdemar y Gigamesh, este prosista castellonense ha publicado su nuevo libro en un sello del enorme grupo Penguin Random House: Ediciones B.
    </p><p class="article-text">
        <em>Naturaleza muerta</em> es una propuesta que tiene algo de implosivo, como su misma protagonista. Claudia es una mujer joven que ha huido de la ciudad para intentar superar la dependencia de los psicof&aacute;rmacos y convivir con las crisis de ansiedad y de fibromialgia. Ha comprado una propiedad rural donde se encuentra con tramas delictivas human&iacute;simas y tambi&eacute;n con fen&oacute;menos que abren la puerta a lo sobrenatural. Todos estos hilos narrativos diversos van convergiendo y estrech&aacute;ndose hasta que llega el desenlace.
    </p><p class="article-text">
        Protagonista de drama social encuentra <em>thriller</em> criminal y gusanos lovecraftianos, podr&iacute;a ser el resumen. Bueso construye a partir de un cierto costumbrismo en clave din&aacute;mica y en&eacute;rgica, a&ntilde;ade una capa de <em>thriller</em> y no deja de anticiparnos que un monstruo puede esperarnos al final del camino. &ldquo;Me muevo por varios carriles a la vez&rdquo;, afirma el autor de <em>Transcrepuscular</em>. A lo largo del viaje, se pueden encontrar gatos que hablan, tormentas sospechosas de ser algo m&aacute;s y sue&ntilde;os que quiz&aacute; no lo son. O no del todo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El apocalipsis va a llegar</strong></h3><p class="article-text">
        La premisa de <em>Naturaleza muerta</em> puede recordar a mil y un cuentos de terror. Puede remitir a las pesadillas rom&aacute;nticas de la literatura g&oacute;tica, con sus personajes hipersensibles que buscan paz en el aislamiento. O a esos protagonistas de novelas de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/terror-redescubrir-literatura-stephen-king_1_1550163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen King</a> que est&aacute;n a punto de perder la raz&oacute;n, solos o acompa&ntilde;ados de una familia y unos cuantos fantasmas como el Jack Torrance de <em>El resplandor</em>. En la presentaci&oacute;n del libro en la librer&iacute;a barcelonesa Gigamesh, el escritor y traductor Javier Calvo (ant&oacute;logo, entre otras muchas novedades recientes, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/revelan-cartas-h-p-lovecraft-precario-letras-fan-odiaba-fans_1_10054248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la correspondencia de H. P. Lovecraft</a>) trazaba v&iacute;nculos con el King de los a&ntilde;os setenta y ochenta, sin ir m&aacute;s lejos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/be07ad83-ae32-48e9-a4c3-92288e752335_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Bueso no cree haber seguido un modelo concreto, sino haber vuelto a trabajar &ldquo;patrones que aparecen constantemente, que nunca pasan de moda y que se puede poner al d&iacute;a mientras mantienes un pie en el canon&rdquo;. El autor deja claro que no quiere hacer &ldquo;una narrativa hu&eacute;rfana, sin fuentes. &iexcl;T&uacute; est&aacute;s donde est&aacute;s porque te has subido a los hombros de gigantes!&rdquo;. Explica que ha le&iacute;do mucho durante el proceso de preparaci&oacute;n de su nuevo libro, y menciona concretamente a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/mariana-enriquez-estudiantes-periodismo-deprimen-no-clicks-no-hay-nada-decirles_1_9674677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariana Enr&iacute;quez</a> <em>(Nuestra parte de noche)</em> o Catriona Ward <em>(Sundial).</em>
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de una secta que rinde culto a monstruos remite a un cl&aacute;sico de la literatura fant&aacute;stica, el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/horror-cosmico-nuevos-lovecraftianos_1_4269817.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">influyente</a> H. P. Lovecraft que concibi&oacute; a Cthulhu, Dagon y otras criaturas, aunque la prosa de Bueso es mucho m&aacute;s concisa. El escritor espa&ntilde;ol ha querido actualizar diversos aspectos de la obra del escritor estadounidense. Apunta, sobre todo, a subvertir una diferenciaci&oacute;n binaria: &ldquo;En su obra, o est&aacute;s cuerdo o pierdes la cabeza de una manera irrecuperable, pero ya no somos as&iacute;. Si est&aacute;s fatal de lo tuyo, te dan psicof&aacute;rmacos y te env&iacute;an a casa. Nadie est&aacute; loco y todo el mundo lo est&aacute; a la vez. La locura se ha diluido en nuestro estilo de vida&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Bueso tambi&eacute;n pone en el primer plano a una mujer, cosa que no suced&iacute;a en los androc&eacute;ntricos relatos del estadounidense. &ldquo;Hay cosas de Lovecraft que han envejecido mal&rdquo;, afirma el escritor, en la l&iacute;nea de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lovecraft-territorio-desconocido_1_4690937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas declaraciones que hab&iacute;a hecho previamente</a>. Su objetivo es apuntar &ldquo;hacia nuevos derroteros, incluso cuando uso estructuras can&oacute;nicas, amalgamar lo viejo y lo nuevo para congraciar a quienes creen que no se puede hacer nada original y a quienes quieren algo fresco&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hero&iacute;na precaria espera gusano del infierno</strong></h3><p class="article-text">
        Bueso ha construido una hero&iacute;na peculiar. Una mujer vulnerable que se atrinchera en el que ve como su &uacute;ltimo refugio y que termina enfrent&aacute;ndose a los peligros con una determinaci&oacute;n inusual. &ldquo;Necesitaba a alguien que tuviese nada que perder, para que no saliese por piernas como har&iacute;a cualquiera que se mete en una alquer&iacute;a encantada&rdquo;, describe el autor, que tambi&eacute;n destaca que su personaje es alguien con muchos recursos y capaz de racionalizar los miedos.
    </p><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n de la propuesta, en el trasfondo vital y psicol&oacute;gico de los personajes, podemos ver a personas atropelladas por la precariedad. La novela tiene la agilidad y el dinamismo de la literatura de g&eacute;nero, los juegos de anticipaci&oacute;n que estimulan la curiosidad del p&uacute;blico lector, pero se asienta en realidades cotidianas. &ldquo;La cr&iacute;tica social es una constante en mi trabajo, lo que pasa es que intento que no se coma el discurso&rdquo;, declara Bueso.
    </p><p class="article-text">
        El autor siente que sus personajes, y &eacute;l mismo, son parte de una generaci&oacute;n &ldquo;a la que han estafado mucho&rdquo;. Habla de manera apasionada y rotunda sobre un atraco generacional que no se acaba, sobre la sospecha de que, desde que el capitalismo no tiene un adversario delante, ya no tiene que aparentar que da algo de bienestar. &ldquo;Siento que estamos en una vor&aacute;gine de colapso y de destrucci&oacute;n, pero no quer&iacute;a que devorase la novela, sino que apareciese como fondo&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Claudia y su vecina traductora, Mara, son mujeres que han huido de la urbe, pero que no encuentran el refugio que esperaban en el mundo rural. Esta elaboraci&oacute;n fant&aacute;stica dialoga con la realidad que hay detr&aacute;s de las seducciones neorruralistas: &ldquo;Fantaseamos con una vida buc&oacute;lica en el campo, con comida barata y con vivienda barata, pero es bastante duro ponerse a abonar con mierda de vaca y que te coman los mosquitos&rdquo;, destaca el autor. &ldquo;Aunque sea nieto de agricultores e ingeniero agr&oacute;nomo, no creo que sea buena idea ruralizarse en un visto y no visto, como descubre la protagonista&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text">La precariedad que no es aceptable</h3><p class="article-text">
        La narrativa de Bueso desprende inter&eacute;s por los movimientos interiores de esa Claudia expuesta a riesgos enormes. Su autor comenta el deseo de contar &ldquo;algo m&aacute;s intimista, que hablase de c&oacute;mo sientes que has perdido el control de tu vida y c&oacute;mo vas recuper&aacute;ndolo a base de simplificar&rdquo;. El relato resultante est&aacute; en movimiento constante, pero ese movimiento se circunscribe inicialmente a hechos m&aacute;s cotidianos que est&aacute;n manchados de signos inquietantes. El castellonense parece consciente de que puede perder a alg&uacute;n lector &aacute;vido de acci&oacute;n m&aacute;s sensacionalista: &ldquo;Si a alguien le parece que esta parte no le hace vibrar, si considera que est&aacute; frenando 'la historia', quiz&aacute; este libro no va con &eacute;l. Esta vez quer&iacute;a hacer algo m&aacute;s reflexivo y cocer el miedo a fuego lento&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <em>Naturaleza muerta</em> transmite identificaci&oacute;n con sus criaturas al l&iacute;mite. No se detecta una mirada condescendiente, sino fraternal, quiz&aacute; porque Bueso no lo ha tenido f&aacute;cil para conseguir que la vocaci&oacute;n literaria sobreviva a los desenga&ntilde;os. &ldquo;La industria editorial es muy dura&rdquo;, resume. Y parece hablar sin acritud. Presume de guardar una buena relaci&oacute;n con todos sus editores anteriores, a quienes dice deber &ldquo;el haber llegado hasta aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ep&iacute;logo de <em>Naturaleza muerta</em> transmite frustraci&oacute;n por la vida comercial de sus primeros libros, pero Bueso aclara: &ldquo;No creo que los sellos no lo hayan hecho bien, sino que ha habido mala suerte, y distribuidoras que fallaron, y libreros que quiz&aacute; no me apreciaban, y medios que no me han hecho caso cuando he ganado premios&hellip;&rdquo;. El escritor acaba con una defensa de la queja consciente: &ldquo;Yo lloro lo m&iacute;o, pero a la vez me veo como un privilegiado porque hay gente que comienza en sellos mucho peor financiados. Entiendo que haya quien cuestione qu&eacute; hago quej&aacute;ndome, pero la precariedad nunca deber&iacute;a asumirse como algo aceptable, aunque est&eacute; masificada&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/alerta-urbanitas-encontrar-monstruos-lovecraftianos-exilio-rural_1_10972726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Mar 2024 21:36:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alerta, urbanitas: podéis encontrar monstruos lovecraftianos en vuestro exilio rural]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura de terror,Fantasía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Convertir a Albacete en la "New York de la literatura fantástica y de lo inquietante"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/convertir-albacete-new-york-literatura-fantastica-inquietante_1_10933167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05a968c9-6893-4787-ac96-03c56a9509d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Convertir a Albacete en la &quot;New York de la literatura fantástica y de lo inquietante&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento albaceteño acaba de presentar los detalles de la segunda edición del Ciclo de Literatura Insólita 'Inusual' que se celebrará en marzo</p><p class="subtitle">Ángel Luis Serrano, escritor: “La idiosincracia de los pueblos va ligada a su origen”
</p></div><p class="article-text">
        La concejala de Cultura, Elena Serrall&eacute;, ha presentado la segunda edici&oacute;n del Ciclo de Literatura Ins&oacute;lita 'Inusual'. Dice que  esta iniciativa tiene el objetivo de &ldquo;posicionar a nuestra ciudad en el panorama literario nacional como referente de la narrativa de calidad, y convertir Albacete en la Nueva York de la literatura fant&aacute;stica y de lo inquietante&rdquo;. Tambi&eacute;n ha estado presente el escritor y coordinador del ciclo Eduardo Moreno
    </p><p class="article-text">
        Este ciclo viene siendo organizado por InLimbo Ediciones y el propio Ayuntamiento, y en esta segunda edici&oacute;n, el pr&oacute;ximo 2 de marzo, las charlas y presentaciones tendr&aacute;n como hilo conductor la figura de la casa encantada, desde el punto de vista literario y cultural.
    </p><p class="article-text">
        Abrir&aacute; el Ciclo la catedr&aacute;tica <strong>Carmen Alemany Bay</strong> con una conferencia sobre el t&eacute;rmino &ldquo;inusual&rdquo; en la literatura ins&oacute;lita contempor&aacute;nea. A continuaci&oacute;n, la escritora <strong>Erica Couto-Ferreira</strong> ofrecer&aacute; una charla sobre la historia cultural de las casas encantadas. En la sesi&oacute;n de tarde, la escritora <strong>Gemma Solsona</strong> coordinar&aacute; un coloquio sobre la casa y el fantasma en la narrativa actual con la participaci&oacute;n de los autores <strong>Eduardo Moreno Alarc&oacute;n y S&eacute;re Skuld</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los escritores <strong>David Roas y Patricia Esteban Erl&eacute;s</strong> dialogar&aacute;n sobre la casa como s&iacute;mbolo y arquetipo de lo siniestro. Tras ellos, la escritora <strong>Mar&iacute;a Zaragoza</strong> hablar&aacute; del g&oacute;tico manchego y de su &uacute;ltimo libro de relatos 'El infierno es una chica adolescente', acompa&ntilde;ada por <strong>Ana Mart&iacute;nez Castillo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante toda la jornada del s&aacute;bado 2 de marzo, las charlas y presentaciones tendr&aacute;n lugar de 10:30 a 13:00 y de 17:00 a 21:00 en el sal&oacute;n de plenos del Museo Municipal, con entrada libre hasta completar aforo. Cerrar&aacute; el acto la dramatizaci&oacute;n con m&uacute;sica de un relato de terror a cargo de la actriz <strong>Raquel L&oacute;pez</strong> y el grupo de m&uacute;sica <strong>Fonocracia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Serrall&eacute; ha informado de que el ciclo &ldquo;cuenta con otra actividad paralela, el Concurso de fotograf&iacute;a inquietante Inusual. La entrega del premio a la fotograf&iacute;a m&aacute;s inquietante, ins&oacute;lita y perturbadora servir&aacute; como colof&oacute;n del ciclo&rdquo;. El plazo est&aacute; abierto hasta el pr&oacute;ximo d&iacute;a 22 de febrero, y las bases pueden consultarse en redes sociales, en la web de InLimbo Ediciones y en www.cicloinusual.blogspot.com.
    </p><p class="article-text">
        La concejala de Cultura ha felicitado a los organizadores por esta iniciativa que &ldquo;sin duda va a constituir todo un hito en nuestra apuesta por la literatura de calidad, y adem&aacute;s aborda una tem&aacute;tica apasionante. Como dice el programa del ciclo, lo fant&aacute;stico es arte y belleza, explica y transforma el mundo y nos hace sentir un placentero escalofr&iacute;o&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Culturas de Castilla-La Mancha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/convertir-albacete-new-york-literatura-fantastica-inquietante_1_10933167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Feb 2024 09:41:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Convertir a Albacete en la "New York de la literatura fantástica y de lo inquietante"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura de terror,Literatura,Albacete,Escritores,Ayuntamientos,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Latinoamérica oscura: los terrores cotidianos impregnan la novela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/latinoamerica-oscura-terrores-cotidianos-impregnan-novela_1_9731129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f19223e-e7a7-409c-b30a-15516d5af447_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Latinoamérica oscura: los terrores cotidianos impregnan la novela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mónica Ojeda, Alicia Mares, María Fernanda Ampuero, Lola Ancira y Laura Baeza, nombres clave de una ficción neogótica que ha dado la vuelta al género</p><p class="subtitle"> Señoras que dan miedo: la literatura de terror escrita por mujeres triunfa en tiempos convulsos </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Soy una escritora de cuentos breves, as&iacute; que tambi&eacute;n voy a ser breve en lo que diga&rdquo;. Con estas palabras y ante el p&uacute;blico de Nueva York, la escritora argentina Samantha Schweblin agradec&iacute;a el pasado mi&eacute;rcoles haber sido una de las ganadoras del National Book Award, uno de los premios literarios&nbsp;m&aacute;s prestigiosos de Estados Unidos. Un galard&oacute;n que comparte en la categor&iacute;a de literatura traducida con Megan McDowell, quien ha sido la encargada de trasladar al ingl&eacute;s la colecci&oacute;n de cuentos <em>Siete casas vac&iacute;as, </em>publicada en Espa&ntilde;a por la editorial <em>P&aacute;ginas de Espuma</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es el tercer premio con el que la autora se alza este a&ntilde;o, convirti&eacute;ndose adem&aacute;s en la primera autora argentina en ganar el National Book Award desde que Julio Cort&aacute;zar lo hiciera con <em>Rayuela</em> en 1967. Pero Schweblin no fue la &uacute;nica autora latinoamericana nominada: en la misma categor&iacute;a qued&oacute; finalista la ecuatoriana M&oacute;nica Ojeda con la novela <em>Mand&iacute;bula</em>. Aunque el estilo de Schweblin y Ojeda difiera, <em>Siete casas </em>y <em>Mand&iacute;bula</em> tienen mucho en com&uacute;n; ambas son obras que crean atm&oacute;sferas ins&oacute;litas donde el terror coquetea con lo sobrenatural, pero tambi&eacute;n forma parte de la cotidianidad inquietante y violenta de sus personajes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El miedo es geográfico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mónica Ojeda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Schweblin y Ojeda son dos nombres m&aacute;s conocidos dentro de una serie de autoras latinoamericanas que trabajan lo que Alejandra Amatto, investigadora en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM) y coordinadora del Seminario de Literatura Fant&aacute;stica en la misma instituci&oacute;n, denomina como literaturas de irrealidad o de lo ins&oacute;lito. Mariana Enr&iacute;quez, Liliana Colanzi, Mar&iacute;a Fernanda Ampuero, Giovanna Rivero, Cecilia Eudave o Fernanda Tr&iacute;as son tambi&eacute;n nombres imprescindibles a la hora de pensar en&nbsp;autoras de Am&eacute;rica Latina que conjugan &eacute;xito entre cr&iacute;tica y p&uacute;blico, y cuyos intereses comprenden &ldquo;el terror, lo fant&aacute;stico y la ficci&oacute;n especulativa&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El verdadero terror cotidiano</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Desde 2016 ha aumentado el inter&eacute;s no solo del p&uacute;blico lector, sino tambi&eacute;n de las editoriales por publicar y difundir las obras de varias escritoras latinoamericanas&rdquo;, explica a elDiario.es Alejandra Amatto. Para la acad&eacute;mica, &ldquo;en las dos primeras d&eacute;cadas del siglo XXI ha habido una reformulaci&oacute;n de los g&eacute;neros de irrealidad que ponen sobre la mesa cu&aacute;les son los verdaderos terrores cotidianos de nuestra experiencia como mujeres latinoamericanas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Altar colocado el pasado Día de los muertos, dedicado a los migrantes fallecidos en la frontera, en Tucson, Arizona (EEUU)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        No se trata de reducir a autoras de diferentes latitudes y particularidades a una sola generaci&oacute;n o a un fen&oacute;meno editorial, pero M&oacute;nica Ojeda (Guayaquil, 1988) coincide con Amatto y otras autoras entrevistadas por elDiario.es en cuanto a una mayor recepci&oacute;n de la literatura &ldquo;que trabaja con el miedo&rdquo; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &ldquo;Yo creo que tiene que ver con que estamos en un mundo cada vez m&aacute;s temible y lo estamos pensando desde nuevos lugares, como el terror racial o el miedo a trav&eacute;s de la violencia de g&eacute;nero&rdquo;, afirma por tel&eacute;fono. Para Ojeda, la particularidad de las autoras latinoamericanas pasa por &ldquo;pensar el miedo a trav&eacute;s de la geograf&iacute;a; como nuestra geograf&iacute;a siempre ha sido vista desde el norte global como un lugar perif&eacute;rico y marginal, estamos aportando algo nuevo a lectores que antes no se hab&iacute;an acercado a esto. &rdquo;El miedo es geogr&aacute;fico, hist&oacute;rico y social, por eso en cada sitio la escritura del miedo da como resultado una filosof&iacute;a del miedo distinta&ldquo;, recalca.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las dos primeras décadas del siglo XXI ha habido una reformulación de los géneros de irrealidad que ponen sobre la mesa cuáles son los verdaderos terrores cotidianos de nuestra experiencia como mujeres latinoamericanas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandro Amatto</span>
                                        <span>—</span> Investigadora en la UNAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese componente geogr&aacute;fico del miedo toma forma precisamente en los diferentes intereses tem&aacute;ticos: Enr&iacute;quez escribe sobre terrorismos de Estado asociados a las dictaduras del Cono Sur, Colanzi trata el extractivismo y los desplazamientos territoriales que sufren muchos grupos ind&iacute;genas en pa&iacute;ses como Bolivia, y creadoras como Ojeda o Ampuero se vuelcan hacia violencias patriarcales en un contexto m&aacute;s &iacute;ntimo y familiar, pero tambi&eacute;n ligado a la realidad de Ecuador. &ldquo;No es solo una perspectiva tem&aacute;tica, tambi&eacute;n estructural, que puede ser vista desde el contexto del g&eacute;nero y de la geograf&iacute;a latinoamericana pero que tambi&eacute;n conecta con lo universal: autoras como Enr&iacute;quez han sido traducidas a m&aacute;s de 50 lenguas&rdquo;, opina Amatto.
    </p><p class="article-text">
        Ojeda tambi&eacute;n se&ntilde;ala que muchas de sus contempor&aacute;neas &ldquo;trabajan con el miedo y el terror pero no necesariamente desde el g&eacute;nero&rdquo;. Con esta afirmaci&oacute;n coincide Amatto, para quien un rasgo com&uacute;n de las autoras latinoamericanas vinculadas a las literaturas de irrealidad es el conocimiento de los mecanismos del terror sin la necesidad de acatar par&aacute;metros cl&aacute;sicos del g&eacute;nero, adem&aacute;s de la influencia de tradiciones est&eacute;ticas nacionales o regionales &mdash;la literatura fant&aacute;stica argentina, el g&oacute;tico andino o la literatura &lsquo;rara&rsquo; de Uruguay&mdash;&nbsp; entendidas desde la imbricaci&oacute;n tem&aacute;tica y estil&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas autoras no trabajan desde la pureza de los g&eacute;neros, y desde la cr&iacute;tica siempre es complejo no homogeneizar; por ejemplo, en el caso de Mariana Enr&iacute;quez podemos pensar en textos fant&aacute;stico-terror&iacute;ficos, o en el caso de Lilianza Colanzi se mezclan elementos andinos con ciencia ficcionales&rdquo;, puntualiza la investigadora de la UNAM.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hermanadas en las geneaolog&iacute;as y las b&uacute;squedas</strong></h3><p class="article-text">
        Elena Garro, Amparo D&aacute;vila, In&eacute;s Arredondo, Armon&iacute;a Sommers y&nbsp;Silvina Ocampo son algunas de las autoras latinoamericanas que en el siglo XX trataron el terror, lo fant&aacute;stico o lo especulativo y que ahora est&aacute;n siendo reivindicadas por nuevas generaciones de escritoras y acad&eacute;micas.&nbsp;&ldquo;La literatura de g&eacute;nero ha sido dif&iacute;cil de catalogar desde sus inicios y ha sido considerada como menor por supuestamente evadir los temas sociales imperantes y los c&oacute;digos cuando en realidad los interpela desde distintos &aacute;ngulos, percepciones&rdquo;, cuenta a elDiario.es Lola Ancira (Quer&eacute;taro, 1987), una de las autoras que despunta en el panorama latinoamericano con obras como <em>Despojos</em> o <em>El vals de los monstruos</em>. &ldquo;Celebro mucho todo lo que est&aacute; ocurriendo en torno a la literatura de g&eacute;nero escrita por mujeres, pues durante d&eacute;cadas no fue reconocida ni tomada en cuenta&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En El Salvador, personajes terroríficos se representan en La Calabiuza                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La mexicana Laura Baeza (1988, Campeche), que utiliza Ciudad de M&eacute;xico como escenario fantasmag&oacute;rico en su libro de relatos <em>Una grieta en la noche</em>, cree que el &eacute;xito de las autoras latinoamericanas relacionadas con las literaturas de irrealidad &ldquo;va m&aacute;s all&aacute; de una reparaci&oacute;n hist&oacute;rica o de un fen&oacute;meno editorial, tiene que ver con la calidad; adem&aacute;s, celebro que muchas publiquen en editoriales independientes&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n nos une la migraci&oacute;n&rdquo;, apunta. &ldquo;Todav&iacute;a no hay una denominaci&oacute;n para quienes escribimos desde Centroam&eacute;rica hasta la frontera de Estados Unidos, tambi&eacute;n nos corresponde hablar de Guatemala, de Belice, de la frontera vista desde la distorsi&oacute;n del terror&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todavía no hay una denominación para quienes escribimos desde Centroamérica hasta la frontera de Estados Unidos, también nos corresponde hablar de Guatemala, de Belice, de la frontera vista desde la distorsión del terror</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Baeza</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Heredamos una literatura latinoamericana donde el g&eacute;nero fant&aacute;stico fue muy importante y crecimos en una &eacute;poca donde hubo una democratizaci&oacute;n del cine y la cultura pop ligada a contar historias de terror&rdquo;, explica Mar&iacute;a Fernanda Ampuero (Guayaquil, 1976), quien en las antolog&iacute;as de relatos <em>Pelea de gallos</em> y <em>Sacrificios humanos </em>aborda la violencia en el seno familiar o los feminicidios con un estilo que puede ser tan <em>gore</em> como po&eacute;tico. &ldquo;El terror es un mecanismo que he estudiado desde peque&ntilde;a, desde tiempos inmemoriales hay una preocupaci&oacute;n social que no tiene que ver con posesiones sat&aacute;nicas, sino con lo que nos pasa en la vida real, yo uso esa maquinaria que conozco bien para hablar de nuestros tiempos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Ojeda, no se trata de utilizar la escritura para hablar de temas sociales porque &ldquo;para m&iacute;, la literatura no es un instrumento, es mi propio fin&rdquo;, lo que no implica que tanto ella como otras autoras cierren los ojos ante realidades ligadas a Am&eacute;rica Latina como los feminicidios, las desapariciones y otras violencias que afectan espec&iacute;ficamente a las mujeres. &ldquo;Siento que tengo mucho en com&uacute;n con autoras que trabajan el miedo, la violencia y el da&ntilde;o desde lo tangible. No s&eacute; si se puede hablar de una generaci&oacute;n, pero s&iacute; encuentro nexos de intereses, aunque lo que m&aacute;s me interesa encontrar son las divergencias, lo particular de cada mirada dentro de una colectividad&rdquo;, opina Ojeda. &ldquo;Me parece problem&aacute;tico que se invisibilicen los rasgos de ciertas autoras para hacerlas encajar en un marco de discusi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos preocupadas, nos parece aterrador la violencia contra las mujeres y las niñas, contra el ecosistema, contra las comunidades indígenas que luchan contra las grandes empresas, y obviamente eso aparece en la literatura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Fernanda Ampuero</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Baeza, en cambio, dice sentirse parte de &ldquo;una generaci&oacute;n que se nutre de otras generaciones&rdquo;. Antes hab&iacute;a publicado la novela <em>Niebla ardiente</em>, una historia con la crisis de los feminicidios en M&eacute;xico como punto de partida, pero la antolog&iacute;a <em>Una grieta en la noche</em> es su primera obra asociada al terror. En un pa&iacute;s donde cada d&iacute;a son asesinadas 10 mujeres, Baeza contin&uacute;a escribiendo &ldquo;sobre feminicidios porque es con lo que me despierto cada d&iacute;a, pero necesitaba hacerlo desde una distorsi&oacute;n de la realidad, y esa es la total libertad que me da la literatura de g&eacute;nero y el cuento, que para m&iacute; es un laboratorio inagotable&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &#039;La creación de las aves&#039;, de la pintora surrealista Remedios Varo                            </span>
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        &ldquo;Yo siento cercan&iacute;a con muchas otras autoras latinoamericanas en las b&uacute;squedas, pero no en el resultado de la obra, cada una de nosotras tiene un camino, desde las m&aacute;s realistas hasta las que crean una cosmogon&iacute;a&rdquo;, asevera Mar&iacute;a Fernanda Ampuero. M&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente literario, se siente hermanada con otras autoras latinoamericanas en la denuncia: &ldquo;Estamos preocupadas, lo que nos parece aterrador es la violencia contra las mujeres y las ni&ntilde;as, contra el ecosistema, contra las comunidades ind&iacute;genas que luchan contra las grandes empresas, y obviamente eso aparece en la literatura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Autoras a hombros de otras autoras</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si bien hay una serie de escritoras nacidas en los 60, 70 y principios de los 80 totalmente consolidadas entre cr&iacute;tica y p&uacute;blico, otras se est&aacute;n abriendo paso mirando precisamente hacia las primeras. Las mexicanas Alicia Mares (1996) y Andrea Chapela (1990) acaban de publicar en Espa&ntilde;a sus antolog&iacute;as de relatos <em>Cocodrilario </em>(Horror Vacui) y <em>Ansibles, perfiladores y m&aacute;quinas de ingenio</em> (Almad&iacute;a); Mares trabaja un horror corporal y salvaje que conecta directamente con estilos como el de Ojeda, mientras que Chapela presenta una Ciudad de M&eacute;xico apocal&iacute;ptica e hipertecnol&oacute;gica en varios de sus cuentos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque mis relatos se localicen en Tlaxcala, Tijuana o Veracruz, yo creo un terror que ocurre en lo íntimo, en las cuatro paredes de una casa, en una comunidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alicia Mares</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque mis relatos se localicen en Tlaxcala, Tijuana o Veracruz, yo creo un terror que ocurre en lo &iacute;ntimo, en las cuatro paredes de una casa, en una comunidad&rdquo;, cuenta Mares a elDiario.es, citando entre sus grandes referentes el libro de relatos <em>Las voladoras</em>, de M&oacute;nica Ojeda, y a otras escritoras de la regi&oacute;n andina como Giovanna Rivero. Mares es parte de una generaci&oacute;n que ha conocido a muchos de sus referentes literarios a trav&eacute;s de las redes sociales, algo que para Amatto tambi&eacute;n es clave a la hora de entender el &eacute;xito de autoras que dialogan con sus seguidores y comparten referencias &ldquo;en tiempo real&rdquo;, una forma de difundir la literatura m&aacute;s all&aacute; de c&iacute;rculos acad&eacute;micos o especializados.
    </p><p class="article-text">
        Lola Ancira a&ntilde;ade nombres como Viridiana Carrillo, Magdalena L&oacute;pez y Yesenia Cabrera, &ldquo;cada una abordando la literatura de g&eacute;nero desde perspectivas y estilos muy propios&rdquo;. &ldquo;La conexi&oacute;n que siento m&aacute;s s&oacute;lida con otras escritoras de mi generaci&oacute;n es en cuanto a lo ominoso y lo corp&oacute;reo: de alguna u otra forma, lo corporal femenino se toca en nuestras obras&rdquo;, opina. &ldquo;Tambi&eacute;n la cuesti&oacute;n de las maternidades disidentes. Temas que hasta hace poco se consideraban &iacute;ntimos e insignificantes, cuando en realidad es lo &iacute;ntimo lo que transforma a lo p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas autoras se alejan de los cánones del Norte global y miran hacia lo que las rodea, se separan de los cánones escritos por hombres y por gente blanca, comienzan a pensar en cómo funciona el propio territorio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mónica Ojeda</span>
                                        <span>—</span> Escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es un hecho: el canon se ampl&iacute;a para dar cabida a otros relatos, latitudes y preocupaciones. Puede que Schweblin quisiera ser breve en su discurso de agradecimiento, pero tanto a ella como a muchas otras autoras latinoamericanas les queda un largo recorrido. &ldquo;Lo importante es que nos leemos entre nosotras, yo aprendo de las que estuvieron, de las que est&aacute;n, y de las que apenas est&aacute;n llegando&rdquo;, afirma Laura Baeza. La literatura especulativa y de terror, dice Ojeda, no solo es valiosa por &ldquo;leer muy bien su tiempo, sino por anticipar el futuro&rdquo;. &ldquo;Lo interesante para Latinoam&eacute;rica en relaci&oacute;n con estos g&eacute;neros es c&oacute;mo muchas autoras se alejan de los c&aacute;nones del Norte global y miran hacia dentro, hacia lo que los rodea: separarse de los c&aacute;nones escritos por hombres y por gente blanca, comenzar a pensar en c&oacute;mo funciona el propio territorio, la ficci&oacute;n especulativa en un lugar diferente, eso es lo verdaderamente interesante&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Giménez Lorenzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/latinoamerica-oscura-terrores-cotidianos-impregnan-novela_1_9731129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Nov 2022 21:24:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Latinoamérica oscura: los terrores cotidianos impregnan la novela]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura de terror,Latinoamérica,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las escritoras de lo fantástico pasan de "intrusas" a mandar en el género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/escritoras-fantastico-pasan-intrusas-mandar-genero_1_9604124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3790586e-5778-43da-a96b-4a6329e9d573_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las escritoras de lo fantástico pasan de &quot;intrusas&quot; a mandar en el género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autoras y divulgadoras en la ciencia ficción y la fantasía celebran los pasos agigantados que han dado en los últimos años. "No somos el futuro, somos el presente", reivindican</p><p class="subtitle">Perfil - Elia Barceló: "Stephen King es el gran realista americano, es Galdós"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nos sent&iacute;amos unas intrusas. Nos asaltaba el s&iacute;ndrome de la impostora y nos costaba confiar en nuestro trabajo&rdquo;. Cristina Jurado (1972) recuerda as&iacute; el inicio de su carrera, en el que &ldquo;muy poca gente&rdquo; la tomaba &ldquo;en serio&rdquo;. Por supuesto, no pensaba que conseguir&iacute;a &ldquo;algo&rdquo; si continuaba escribiendo ciencia ficci&oacute;n y fantas&iacute;a. Alcanzado 2022, cuenta con ocho premios Ignotus, el equivalente espa&ntilde;ol a los Hugo estadounidenses, los galardones m&aacute;s importantes de este g&eacute;nero junto al N&eacute;bula y el Locus. 
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de Caryanna Reuven (1978) fue parecida. Empez&oacute; a escribir cuando todav&iacute;a iba al instituto y mientras estudiaba Bioqu&iacute;mica. Tras varios a&ntilde;os de bloqueo retom&oacute; la actividad en 2013 en un contexto donde apenas hab&iacute;a espacio para autoras noveles. &ldquo;Siendo mujer, ve&iacute;a que lo iba a tener muy complicado&rdquo;, reconoce a este peri&oacute;dico. Su soluci&oacute;n, porque se lo pudo &ldquo;permitir&rdquo;, fue comenzar a autoeditar sus propias obras. Actualmente ha publicado ya cinco novelas y sus relatos han aparecido en diversas antolog&iacute;as y revistas.
    </p><p class="article-text">
        Blanca Rodr&iacute;guez (Bandarrita) qued&oacute; prendada de este universo cuando con 10 a&ntilde;os imit&oacute; a sus primos mayores leyendo a J.R.R. Tolkien. Una vez devor&oacute; <em>El Hobbit</em> y <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>, ya no hubo vuelta atr&aacute;s. La traductora y escritora se convirti&oacute; en 2020 en la primera mujer en presidir <a href="https://www.aefcft.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">P&oacute;rtico, la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Fantas&iacute;a, Ciencia Ficci&oacute;n y Terror</a>. Un cargo que lleva con &ldquo;orgullo&rdquo;, aunque se&ntilde;ala a este medio que tambi&eacute;n conlleva &ldquo;cierta presi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;En todas partes est&aacute; el <em>se&ntilde;oro</em> de turno esperando a que una se&ntilde;ora lo haga mal para poder decir que no sabemos hacer las cosas&rdquo;, critica. Nada m&aacute;s lejos de la realidad, ya que el organismo contin&uacute;a en plena forma y esta semana est&aacute; celebrando su actividad estrella, la <a href="https://www.aefcft.com/hispacon/2022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hispac&oacute;n</a>. Un evento itinerante que inici&oacute; su andadura en 1969 y que estar&aacute; en Ferrol hasta este domingo.
    </p><p class="article-text">
        Su nutrida programaci&oacute;n incluye charlas, mesas redondas, proyecciones, grabaci&oacute;n de podcast en directo y diversos talleres, adem&aacute;s de la entrega del citado premio Ignotus. Al consultar su <a href="https://www.aefcft.com/hispacon/2022/participantes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lista de participantes</a>, queda patente que este festival gratuito apuesta por la paridad. Y que aciertan al hacerlo porque las obras de las autoras interesan y est&aacute;n siendo cada vez m&aacute;s valoradas, como as&iacute; muestra la lista de ganadoras del citado galard&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. El sistema de votaci&oacute;n cambi&oacute; en 2013 para que cualquier persona pudiera votar sin tener que pertenecer necesariamente a la asociaci&oacute;n. &ldquo;El perfil de obras que salen finalistas cambi&oacute; desde entonces&rdquo;, expone Reuven, que celebra que se permitiera la entrada de &ldquo;editoriales independientes, que hubiera mujeres finalistas y personas no binarias, abriendo puertas a que obras m&aacute;s arriesgadas hayan sido las vencedoras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente la irrupci&oacute;n de editoriales independientes hace una d&eacute;cada fue clave en la mejora de la situaci&oacute;n de las escritoras de fantas&iacute;a y ciencia ficci&oacute;n en Espa&ntilde;a. &ldquo;Previamente solo hab&iacute;a grupos grandes que apostaban por autores internacionales consagrados y apenas hab&iacute;a hueco para firmas noveles, mucho menos si eran mujeres&rdquo;, lamenta. &ldquo;Estas arriesgaron y publicaron t&iacute;tulos que no habr&iacute;an visto la luz de otra forma&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Fue un <em>boom</em> que abri&oacute; paso a otras voces&rdquo;, describe Rodr&iacute;guez. Para Sof&iacute;a Barker y Maielis Gonz&aacute;lez, art&iacute;fices del podcast <a href="https://www.ivoox.com/podcast-escritoras-urras_sq_f1818029_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las escritoras de Urras</a>, el movimiento <a href="https://twitter.com/search?q=%23LeoAutorasOct&amp;src=typed_query" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>#LeoAutorasOct</em></a> que se viraliz&oacute; en 2016 fue sustancial. Lo que naci&oacute; como un reto de un grupo de amigas que consist&iacute;a en leer &uacute;nicamente obras de autoras en el mes de octubre, se extendi&oacute; r&aacute;pidamente como una iniciativa que se mantiene vigente y que ha llegado hasta Latinoam&eacute;rica. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1576838833995644928?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Fue cat&aacute;rtico. Entre todas nos motivamos para hacer un esfuerzo por el que buscar y leer a m&aacute;s autoras &ndash;reconocen&ndash;. Las redes han sido un factor importante para facilitar encontrar a personas afines a tus intereses. La explosi&oacute;n de Twitter sobre todo permiti&oacute; que hubiera un di&aacute;logo p&uacute;blico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este impulso las animar&iacute;a en 2020 a sacar adelante su propio proyecto, que naci&oacute; de &ldquo;la necesidad de crear un espacio en el que hubiera relatos cortos escritos por mujeres&rdquo;. La lectura la acompa&ntilde;an de un an&aacute;lisis en torno a los textos. Actualmente han lanzado la <a href="https://www.verkami.com/projects/33879-las-escritoras-de-urras-ano-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a de </a><a href="https://www.verkami.com/projects/33879-las-escritoras-de-urras-ano-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>crowdfunding</em></a><em> </em>para financiar su cuarta edici&oacute;n, con la que seguir difundiendo las creaciones de m&aacute;s compa&ntilde;eras. Ambas advierten igualmente de la importancia del reconocimiento que est&aacute;n recibiendo las firmas femeninas y no binarias en los premios. &ldquo;Demuestra que cuando la gente accede a su literatura se genera inter&eacute;s&rdquo;, reivindica Barker. Tendencia en la que Espa&ntilde;a sigue la estela del mercado anglosaj&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los Ignotus lo corroboran. Mientras que hasta 2015 hubo una mayor&iacute;a aplastante de hombres condecorados, desde entonces existe una mayor presencia de mujeres en todas las categor&iacute;as, con incluso mayor porcentaje de autoras, como es el caso de la selecci&oacute;n del Mejor libro de ensayo, que en las cuatro ediciones m&aacute;s recientes ha condecorado a Elisa McCausland, Ursula K. Le Guin, y a la obra conjunta de Cristina Jurado y Lola Robles. <a href="https://www.aefcft.com/wp-content/uploads/2022/10/Ganadores-Ignotus-2022.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los de 2022</a>, entregados este s&aacute;bado, confirman la tendencia con sus reconocimientos a Marina Tena Tena, Layla Mart&iacute;nez, Andrea Penalva, Mar&iacute;a Matos, Tamsyn Muyr, Sarah Gailey y las aqu&iacute; entrevistadas, art&iacute;fices del podcast Las escritoras de Urras, Maielis Gonz&aacute;lez y Sof&iacute;a Barker.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esos a&ntilde;os veinte que iniciamos van a ser muy felices para el p&uacute;blico lector que guste de este tipo de ficciones y que se interese por la presencia de escritoras&rdquo;, apunta Robles (1963) a este diario, que anota que si bien en Espa&ntilde;a el aumento ha sido &ldquo;notable&rdquo;, &ldquo;en Am&eacute;rica Latina est&aacute;n surgiendo creadoras muy poderosas a las que merece mucho la pena tener en cuenta&rdquo;. La autora es otra veterana dentro de este campo y se&ntilde;ala que hoy en d&iacute;a &ldquo;hay m&aacute;s ciencia ficci&oacute;n escrita con perspectiva feminista y/o de g&eacute;nero, a pesar de las reticencias, que las hay, de un sector m&aacute;s conservador de los lectores&rdquo;. Para ayudar a difundir el trabajo de compa&ntilde;eras, imparte mensualmente el <a href="http://escritorasfantastikas.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Taller Fant&aacute;stikas</a>. Un espacio en el que leen y debaten narraciones de autoras espa&ntilde;olas, latinoamericanas y de otros pa&iacute;ses. &ldquo;Actualmente hay mucho inter&eacute;s por los talleres de escritura creativa, pero son igual de importantes los de lectura. Aprender a debatir es fundamental&rdquo;, sostiene. 
    </p><h3 class="article-text">Crear universos nuevos, mejores y diversos</h3><p class="article-text">
        La propia naturaleza de estos g&eacute;neros permiten crear universos nuevos y, por qu&eacute; no, mejores e igualitarios. Robles recuerda una cita de Pamela Sargent que lo explica: &ldquo;Solo la ciencia ficci&oacute;n y la literatura fant&aacute;stica pueden mostrarnos a las mujeres en ambientes totalmente nuevos o extra&ntilde;os. Pueden aventurar lo que podemos llegar a ser cuando las restricciones presentes que pesan sobre nuestras vidas se desvanezcan&rdquo;. &ldquo;Si te vas a inventar un mundo futurista, &iquest;por qu&eacute; quedarte con lo que tienes ahora? &iquest;Por qu&eacute; no so&ntilde;ar con uno mejor?&rdquo;, cuestiona Reuven, consciente de las ampollas que todav&iacute;a sigue levantando en determinados sectores que esto ocurra. La escritora pone el ejemplo de las cr&iacute;ticas hacia <em>El Se&ntilde;or de los Anillos: Los Anillos de Poder: &ldquo;</em>Hay quienes prefieren quedarse estancados en un tipo de fantas&iacute;a ambientada en el medievo con dragones y magos. Aceptan todo menos mujeres y personas racializadas en posiciones de liderazgo&rdquo;. 
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                Galardiel, una de las protagonistas de &#039;Los Anillos de Poder&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez se&ntilde;ala igualmente la parte negativa de esta corriente y se&ntilde;ala a L. Ron Hubbard como &ldquo;el peor ejemplo&rdquo;. &ldquo;Escrib&iacute;a ciencia ficci&oacute;n, se invent&oacute; una religi&oacute;n [la cienciolog&iacute;a] y le creyeron&rdquo;, recuerda. Algo que evidencia el potencial de la literatura para calar dentro de la sociedad y sus posibilidades para mejorarla. Del mismo modo elogia c&oacute;mo se est&aacute; &ldquo;subvirtiendo el rol de que las historias tienen que ser medievales y de se&ntilde;ores&rdquo;: &ldquo;&iquest;Si has puesto dragones, por qu&eacute; no puede haber guerreras?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Jurado, que tambi&eacute;n contribuye a la difusi&oacute;n del trabajo de compa&ntilde;eras a trav&eacute;s de la revista <a href="https://www.supersonicmagazine.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SuperSonic</a>, argumenta que &ldquo;una de las mayores contradicciones de estos g&eacute;neros, que prometen una apertura de miras sin l&iacute;mites porque todo es posible, es precisamente que hayan sido tradicionalmente espacios ocupados por autores varones&rdquo;. Tampoco le sorprende, dado que &ldquo;toda la esfera p&uacute;blica, hasta hace no mucho, estaba acaparada a nivel pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social y cultural por hombres&rdquo;. Por ello la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral ha sido fundamental para &ldquo;propiciar un cambio en esta literatura que ya no es un terreno vedado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para la escritora, figuras como Joanna Russ, Pamela Sargent, Octavia Butler, Marge Piercy, Ursula K. Le Guin y Lois McMaster Bujold; adem&aacute;s de las espa&ntilde;olas Lola Robles, Teresa L&oacute;pez-Pellisa, Cristina Mac&iacute;a, Pilar Pedraza, Elia Barcel&oacute; y Cristina Fern&aacute;ndez de Cubas &ldquo;nos han abierto la puerta a la necesaria evoluci&oacute;n de esta literatura&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Barker, por su parte, analiza el presente bajo una premisa ideol&oacute;gica: &ldquo;Uno de los problemas que tiene el capitalismo es que nos cuesta mucho imaginar otras alternativas&rdquo;. La cocreadora del podcast Las escritoras de Urras sostiene que &ldquo;las distop&iacute;as cl&aacute;sicas son pobres porque son muy individualistas&rdquo;. &ldquo;A las que se enfrentan nuestras autoras suelen pasar m&aacute;s por una lucha colectiva&rdquo;, opone. &ldquo;Las personas que se plantean c&oacute;mo podr&iacute;a ser una sociedad diferente son las oprimidas&rdquo;, aporta como explicaci&oacute;n. &ldquo;Leer a personas racializadas y pertenecientes al colectivo LGBT te ayuda a cuestionarte realidades que das por sentadas&rdquo;, incide.
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    </figure><h3 class="article-text">Una mirada optimista hacia el futuro</h3><p class="article-text">
        En l&iacute;neas generales, todas las entrevistadas se muestran optimistas respecto al futuro, aunque advierten de que a&uacute;n queda camino por recorrer. Reuven propone que un nuevo paso deber&iacute;a llegar a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n escolar. &ldquo;Igual que hay iniciativas para visibilizar a mujeres cient&iacute;ficas, podr&iacute;a ocurrir lo mismo con las escritoras&rdquo;, sugiere. Aunque considera que el principal avance pasa por &ldquo;acabar con el heteropatriarcado&rdquo;, Barker reivindica por encima de todo que hace falta &ldquo;editar y traducir a a&uacute;n m&aacute;s autoras&rdquo;. Tambi&eacute;n se muestra &ldquo;optimista&rdquo;. &ldquo;Pese a que los cambios sociales a este nivel van despacio, en la literatura fant&aacute;stica hemos avanzado muy r&aacute;pido en cinco a&ntilde;os&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;La forma en la que estamos construyendo las cosas va a permitir que se mantengan en el tiempo y no desaparezcan. No vamos a perder derechos, espacio ni voces&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez apoya esa postura y valora el talento de las escritoras que empiezan ahora sus carreras. &ldquo;Viene una generaci&oacute;n por debajo de los 30 con gente supercurrante, v&aacute;lida e interesante. Con propuestas muy innovadoras&rdquo;. Y precisa: &ldquo;No son el futuro, son el presente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/escritoras-fantastico-pasan-intrusas-mandar-genero_1_9604124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Oct 2022 20:18:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las escritoras de lo fantástico pasan de "intrusas" a mandar en el género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura fantástica,Ciencia ficción,Literatura,Literatura de terror,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro destinos literarios de terror a los que transportarse en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/demonios-vampiros-fantasmas-monstruos-terrores_1_3240015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61cbe817-060a-4ab9-8783-f670817ff49e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro destinos literarios de terror a los que transportarse en verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una pequeña selección de viajes inquietantes: un encuentro con el diablo en un bosque y varias veladas con vampiros en viejos castillos europeos</p><p class="subtitle">Con Shirley Jackson y varios cuentos de Marie Luise Kaschnitz, Stephen King y Alexéi K. Toltsói, ofrecemos una serie de viajes literarios nada paradisíacos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me promet&iacute; a m&iacute; mismo no bajar nunca m&aacute;s por ese camino, jam&aacute;s, pasara lo que pasara, y ahora supongo que la mayor bendici&oacute;n de Dios a sus criaturas es que no pueden ver su futuro. Me habr&iacute;a vuelto loco de haber sabido que, menos de dos horas despu&eacute;s, iba a recorrer de nuevo ese camino&rdquo;, escribe Stephen King en <em>El hombre del traje negro</em>, hablando de la incertidumbre del destino como algo parad&oacute;jicamente tranquilizador.
    </p><p class="article-text">
        Tiene algo de ir&oacute;nico plantear esta paradoja en el contexto de un cuento de terror, de una narrativa que usa la incertidumbre precisamente para generar inquietud. Aunque sepamos que, en cualquier momento, podemos cerrar las p&aacute;ginas del libro.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes quieran abrir estas puertas literarias al desasosiego, proponemos una peque&ntilde;a selecci&oacute;n de viajes inquietantes. Un encuentro con el diablo en un bosque de Maine y varias veladas con vampiros en viejos castillos europeos. Una pesadilla cotidiana de una pareja de hermanas enclaustradas en una mansi&oacute;n y m&uacute;ltiples historias de sospechas, delirios y desapariciones con el estilo desasosegante de la escritora alemana Marie Luise Kaschnitz.
    </p><h3 class="article-text">Doble cita con el diablo</h3><p class="article-text">
        Stephen King es un todoterreno de la escritura: <em>nouvelles</em> y novelones, cuentos breves y largas sagas, incluso alg&uacute;n ensayo (como <em>Danza macabra</em>) para culminar una producci&oacute;n copiosa. N&oacute;rdica Libros recupera una historia breve originalmente publicada en la revista <em>The New Yorker</em>, <em>El hombre del traje negro</em>, en una edici&oacute;n bellamente ilustrada por Ana Juan. El volumen, en forma de cuaderno, tambi&eacute;n incluye el relato de Nathaniel Hawthorne al que King declar&oacute; homenajear: <em>El joven Goodman Browun</em>.
    </p><p class="article-text">
        La premisa es sencilla: un anciano recuerda c&oacute;mo una buena ma&ntilde;ana, de ni&ntilde;o, se fue a pescar y encontr&oacute; algo terrible. El personaje evoca unos detalles cotidianos que proyectan una cierta nostalgia por las formas de vida tradicionales, basadas en la familia y en una cierta libertad de movimientos matizada por advertencias: &ldquo;No te adentres mucho en el bosque. No pases donde se bifurca&rdquo;, dice el padre del protagonista.
    </p><p class="article-text">
        King relata uno de esos momentos en que cae el velo que protege a los ni&ntilde;os de algunas realidades de la vida adulta, como la misma mortalidad humana y la posibilidad del fallecimiento propio. El relato de Hawthorne trata, con tono aparentemente socarr&oacute;n, la atracci&oacute;n que ejerce el diablo en alg&uacute;n personaje de una bienpensante comunidad puritana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Vampiros rusos en ambientes refinados</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ser primo segundo de Lev Tolst&oacute;i, Alex&eacute;i Konstant&iacute;novich Tolst&oacute;i fue autor de varios relatos de terror y fantas&iacute;a. Con <em>Vampiros</em>, Editorial Renacimiento recopila sus dos historias m&aacute;s conocidas sobre no-muertos. El cuento <em>Una familia de vampiros</em>, tambi&eacute;n conocido como <em>La familia del vurdalak</em>, es un cl&aacute;sico que ha sido llevado en diversas ocasiones a la gran pantalla. La novela breve <em>El vampiro</em> nos propone un viaje narrativo de un goticismo casi lis&eacute;rgico, abierto a alucinaciones posibles y visiones de espectros e infiernos, altamente recomendable para cualquier aficionado al g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Los otros cuatro relatos, mucho m&aacute;s desconocidos, var&iacute;an en tono: van desde la comedia ligera de excentricidades inventoras (<em>Artemi Simionovich Bervenkovsky</em>) hasta la aventura colonial (<em>Dos d&iacute;as en las estepas de los kirguises</em>). Si algo destaca de este Tolstoi (no confundir con Alex&eacute;i Nikol&aacute;yevich Tolst&oacute;i, autor de la obra de ciencia ficci&oacute;n <em>Aelita</em>) es su tendencia a usar ambientaciones aristocr&aacute;ticas. La suya es una literatura fant&aacute;stica donde abundan los bailes de la alta sociedad, el galanteo formal&iacute;simo y los amores castos. Entre tanta correcci&oacute;n, eso s&iacute;, emerge lo inesperado, lo truculento y lo delirante.
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                </figure><h3 class="article-text">El sentido de la amenaza</h3><p class="article-text">
        Con los cuentos de <em>La son&aacute;mbula y m&aacute;s relatos inquietantes</em>, el sello editorial Hoja de Lata prosigue su recuperaci&oacute;n de los cuentos oscuros de Marie Luise Kaschnitz. Su autora vivi&oacute; las dos guerras mundiales y la dictadura nazi. Aparecen huellas de ello, sea de manera expl&iacute;cita (una joven vive oculta para evitar los campos de exterminio) o metaf&oacute;rica (una ni&ntilde;a se convierte en c&oacute;mplice silenciosa de una injusticia por miedo a hablar) en varias de sus historias.
    </p><p class="article-text">
        La alemana no usa la acci&oacute;n como eje de su propuesta literaria. A menudo se centra en los procesos psicol&oacute;gicos como elementos generadores de tensi&oacute;n: obsesiones y fantas&iacute;as (de amor tr&aacute;gico, de desaparici&oacute;n) son, en ocasiones, el &uacute;nico motor de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Kaschnitz aporta una mirada de extra&ntilde;eza, a veces nost&aacute;lgica y po&eacute;tica, y un constante sentido de la amenaza cultivado sin estridencias. A pesar de tratarse de una literatura sin etiqueta espec&iacute;fica, algunos de sus cuentos pueden calificarse perfectamente como terror&iacute;ficos e incluso incorporan elementos sobrenaturales en algunos casos. S&iacute;, tambi&eacute;n aparecen fantasmas.
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                </figure><h3 class="article-text">Perturbadora fantas&iacute;a de reclusi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Siempre hemos vivido en el castillo, la &uacute;ltima novela de Shirley Jackson (<em>La maldici&oacute;n de Hill House</em>), podr&iacute;a haber sido una obra de misterio cl&aacute;sica: tenemos un secreto terrible, un caser&oacute;n familiar vetado a los aldeanos e incluso tesoros escondidos. Pero la autora huye de las convenciones del suspense para generar un desasosiego menos artificioso y m&aacute;s punzante, comenzando por una narradora perturbadora: Mary Katherine Blackwood, una joven asilvestrada, so&ntilde;adora y raramente infantilizada a sus dieciocho a&ntilde;os de edad.
    </p><p class="article-text">
        Si la hermana de la protagonista padece agorafobia, definida a grandes rasgos como un miedo irracional a los espacios abiertos, el libro acaba proporcionando una intensa sensaci&oacute;n de opresi&oacute;n. La atm&oacute;sfera en la casa de las Blackwood, que conviven con un t&iacute;o enfermo y trastornado por un envenenamiento que acab&oacute; con la mayor&iacute;a de la familia, es malsana. Pero la aparici&oacute;n de un invitado inesperado no mejorar&aacute; las cosas, y el mundo exterior es manifiestamente hostil.
    </p><p class="article-text">
        Jackson parece proyectar su propia vivencia de la agorafobia, e incluso las frustraciones derivadas de un matrimonio problem&aacute;tico. Esta turbia pesadilla de reclusi&oacute;n acaba siendo, a la vez, un sue&ntilde;o anhelante de aislamiento respecto a un mundo repleto de violencia y mezquindad.
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      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/demonios-vampiros-fantasmas-monstruos-terrores_1_3240015.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Aug 2017 19:05:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro destinos literarios de terror a los que transportarse en verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Los jóvenes deben crear sus propios ídolos culturales, y los nuestros deben quedar atrás”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/jovenes-deben-propios-idolos-culturales_128_4223894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02a12210-40a0-434c-8a55-09be72ffe07f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los jóvenes deben crear sus propios ídolos culturales, y los nuestros deben quedar atrás”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde los 80, Pilar Pedraza -la “dama del gótico español”- ha calado en una generación de lectores de terror, pero rechaza esta etiqueta y se reivindica como loba esteparia</p></div><p class="article-text">
        Pilar Pedraza (Toledo, 1951) es un esp&iacute;ritu libre. Su obra y su pensamiento se revuelven ante cualquier intento de clasificaci&oacute;n. Ni sus novelas ni su posicionamiento ante las cosas admitir&iacute;an una etiqueta o quedarse d&oacute;cilmente acotadas en un caj&oacute;n clasificador. Rehuye las definiciones de escritora 'g&oacute;tica' o 'de terror'. Prefiere el t&eacute;rmino 'fant&aacute;stica'. No se considera parte de movimiento, grupo o generaci&oacute;n literaria alguna. Sin embargo, desde los a&ntilde;os ochenta y hasta ahora, sus libros han ido calando en una nueva hornada de escritores y lectores amantes del g&eacute;nero. Su &uacute;ltima novela, 'Lobas de Tesalia' (Valdemar, 2015), es un entretenido y sustancioso 'peplum' al que asoman las principales constantes de su obra. &Eacute;sta, definida a veces como de &ldquo;indomable incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, funde en elaborado c&oacute;ctel terror, erotismo, violencia, brujer&iacute;a y mitolog&iacute;a. Curiosamente, la bautizada contra su voluntad como &ldquo;dama oscura del g&oacute;tico espa&ntilde;ol&rdquo; resulta ser una mujer risue&ntilde;a, profunda y sutil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo le sienta que la llamen &ldquo;la dama oscura del g&oacute;tico espa&ntilde;ol&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        (R&iacute;e) Pues no s&eacute;. No me sienta nada. Les ha dado por esa denominaci&oacute;n y no me parece mal. Quiz&aacute;, si acaso, me perjudica un poco en el sentido de que, como lo fant&aacute;stico est&aacute; visto con cierto desd&eacute;n por la gente que cree ser due&ntilde;a de la &ldquo;gran cultura&rdquo;, pues eso repercute en nosotros, los autores, en el sentido de que parece que somos cultivadores de un g&eacute;nero de segunda, lo que es tremendamente injusto. Pero, por lo dem&aacute;s, no me importa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vez se lo ponen en Wikipedia, ya est&aacute; usted bautizada. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. Un d&iacute;a lo vi y dije: &ldquo;Ya me han arreglado&rdquo;. Adem&aacute;s, la gente que no me conoce personalmente toma esa denominaci&oacute;n como algo que ata&ntilde;e a mi persona y piensan que se van a encontrar con una especie de bruja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yo he venido a entrevistarla con un poco de miedo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        (R&iacute;e) Me han pasado cosas muy curiosas, como ir a una conferencia en el avi&oacute;n correspondiente, bajarme y estar alguien esper&aacute;ndome en el aeropuerto y no dar conmigo porque cre&iacute;an que iba a aparecer una se&ntilde;ora mayor rara con aspecto de Agatha Christie. Desde luego, no es ese mi retrato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Doy fe. Le ponen tambi&eacute;n mucho la palabra g&oacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues que me pongan lo que quieran, pero g&oacute;tica tampoco. A m&iacute; me gusta m&aacute;s el t&eacute;rmino &ldquo;fant&aacute;stico&rdquo;, porque es m&aacute;s culto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vaya, pues precisamente quer&iacute;a preguntarle si la literatura g&oacute;tica actual es un homenaje nost&aacute;lgico al pasado o un g&eacute;nero vivo con nuevas formas y expresiones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que las dos cosas. Es un g&eacute;nero, un estilo, que estar&aacute; siempre ah&iacute;. Un patrimonio literario al alcance de cualquiera. G&oacute;tica es la literatura de terror del XIX, que viene del romanticismo, que se exacerba en autores como Mary Shelley, y que sigue con Bram Stoker y todos estos. Otra cosa es el 'gothic style' que se ha puesto de moda hace unos a&ntilde;os. Ah&iacute; ya entran factores m&aacute;s, digamos, comerciales: un cierto 'merchandising', una manera de vestir, las joyas, la fiesta de Halloween&hellip; y con eso se ha creado un p&uacute;blico que a lo mejor no es el rom&aacute;ntico g&oacute;tico genuino de toda la vida, ese que est&aacute; pendiente de la muerte, las almas y todo eso, sino gente atra&iacute;da por la moda. Pero bueno, me parece bien que, igual que una chupa negra y unos zapatos claveteados, te compres un libro de Mary Shelley.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no va con usted.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no soy una escritora de moda. Todo lo contrario: soy m&aacute;s bien cl&aacute;sica. S&iacute; me gusta vestir de negro, pero eso lo hago desde los diecisiete a&ntilde;os y la moda g&oacute;tica no exist&iacute;a entonces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el negro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; porque lo relacionaba con cierta literatura que yo empezaba a leer. En esos a&ntilde;os, finales de los sesenta y luego los setenta, cuando hice acopio de lo que ser&iacute;an mis materiales de terror, empezaban a traducirse en Espa&ntilde;a los maestros ingleses y franceses del g&eacute;nero, de la mano de Francisco Torres Oliver y Rafael Llopis. Estos dos grandes personajes de la cultura introdujeron a mi generaci&oacute;n, que viv&iacute;a en un mundo franquista en blanco y negro, en otro de fantas&iacute;a, y nos vino genial. Y tambi&eacute;n tuvo mucho que ver la literatura casi pulp, que no es pulp, de las antolog&iacute;as de terror y de relatos ins&oacute;litos de Bruguera. En fin, yo relacionaba el color negro en el vestir con toda esa literatura, para gran disgusto de mi madre y de mi padre, que no lo comprend&iacute;an. Y hoy abres mi armario y toda la ropa que hay es negra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No le costar&aacute; elegir por las ma&ntilde;anas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, siempre hay puntillitas, o volantitos&hellip; Lo que no tengo es una sola falda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ni una?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca jam&aacute;s. Cuando fui consellera de Cultura (de la Comunitat Valenciana, de 1993 a 1995), llev&eacute; siempre pantalones. El negro s&iacute; lo tuve que rebajar porque, si no, hubiera sido como aquello de las hijas de Zapatero con Obama. Pero los pantalones resistieron, y creo que fui la primera pol&iacute;tica con pantalones que salud&oacute; a los reyes. Y no pas&oacute; nada. Y aqu&iacute; paz y all&aacute; gloria. Los &uacute;nicos problemas los tuve con la prensa, porque cuando est&aacute;s en el cargo te miran con lupa. Es lo que le est&aacute;n haciendo ahora a Carmena. A las mujeres entonces nos vigilaban a&uacute;n m&aacute;s porque &eacute;ramos pocas. Y yo mi primer examen no lo pas&eacute; muy bien. Aparec&iacute; con pantalones y ropa oscura y aquello a algunos periodistas les repate&oacute;. Y estamos hablando de los a&ntilde;os noventa. Creo que hoy en d&iacute;a eso no pasar&iacute;a, porque las mujeres han accedido bastante r&aacute;pidamente a la pol&iacute;tica. Pero en mi &eacute;poca hab&iacute;a una sola ministra, Carmen Alborch, y yo era la &uacute;nica mujer del Consell, con lo que concentraba todas las miradas. Y me arrearon bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a la literatura, ahora lo fant&aacute;stico, y el terror, empiezan a tener prestigio en Espa&ntilde;a, pero usted lleva d&eacute;cadas movi&eacute;ndose por estos g&eacute;neros, siempre dentro de una l&iacute;nea propia. &iquest;Le ha resultado dif&iacute;cil ir tan en solitario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, porque soy as&iacute; y porque me he dejado ser como soy. Quiz&aacute;s he perdido oportunidades de tener m&aacute;s importancia social, o m&aacute;s fama, pero nunca persegu&iacute; esas cosas. Siempre he tenido claro que escribo para mi placer y el de quienes disfrutan ley&eacute;ndome. Y punto. No hay nada m&aacute;s. He tenido la suerte de poder escribir como he querido. Y no ha habido ning&uacute;n problema. S&eacute; que al principio era una rar&iacute;sima y no se comprend&iacute;a muy bien por d&oacute;nde iba, pero segu&iacute; yendo por ah&iacute;. Y al final, m&aacute;s o menos, hay gente que me ha entendido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hubiera tenido que traicionarse a s&iacute; misma para llegar a un escaparate m&aacute;s amplio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque, si se me permite la palabra, lo que yo hago es aut&eacute;ntico. En su momento, hubiera podido cambiar de registro y haber ido por una senda m&aacute;s acad&eacute;mica. Pero eso no era lo m&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se arrepiente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En absoluto, y cada vez menos. Con el correr del tiempo este tipo de cultura se ha ido consolidando. La moda g&oacute;tica nos ha cogido a todos los fant&aacute;sticos y nos ha puesto arriba. Ya no vamos hacia el abismo, sino que estamos en la cultura general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo &uacute;nico es que ahora ya no tiene usted el privilegio de ser una rareza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tanto. Pero me siguen considerando &ldquo;la dama de las tinieblas&rdquo; (R&iacute;e).
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el momento en que empez&oacute; a escribir novelas fant&aacute;sticas con gusto por lo terror&iacute;fico, &iquest;ten&iacute;a conciencia de estar haciendo algo hist&oacute;ricamente poco cultivado en nuestro pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca he tenido conciencia de estar innovando o introduciendo nada. Tampoco estuve jam&aacute;s pendiente del contexto. No ten&iacute;a contexto, de hecho. Yo s&oacute;lo escrib&iacute;a, y para hacerlo me alimentaba de la literatura de los fant&aacute;sticos del XIX para ac&aacute;. Ve&iacute;a su obra como algo contempor&aacute;neo, un legado del que pod&iacute;a servirme. Pero no ten&iacute;a yo conciencia, ni la intenci&oacute;n, de aportar nada, ni de estar forj&aacute;ndome un camino de escritora fant&aacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y se encontr&oacute; con prejuicios o incomprensi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que tampoco. Mi primera novela, 'Las joyas de la serpiente' (1984), gan&oacute; el premio Ciutat de Valencia, se public&oacute; bien y se vendi&oacute; bien. Entonces vino a verme Beatriz de Moura, de Tusquets, y me pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Tu tienes editor?&rdquo; Le dije que no, que pr&aacute;cticamente ni sab&iacute;a lo que era eso, y se ofreci&oacute; a ser la m&iacute;a. La siguiente fue 'La fase del rub&iacute;' (1987), ya con Beatriz, que tambi&eacute;n funcion&oacute; fenomenal. Pero yo intu&iacute;a que mi literatura, aunque se vend&iacute;a bien, no era muy ortodoxa. Y de hecho, cuando le present&eacute; a Tusquets 'Paisaje con reptiles' (1996), Beatriz me dijo que esa no le hab&iacute;a gustado y que no la iba a publicar. Me propuso que buscase otra editorial para ese libro y que nosotras sigui&eacute;semos con lo nuestro. A m&iacute; aquello no me acab&oacute; de convencer. Al final, la novela cay&oacute; en manos de Valdemar y la publicaron. Y a partir de ah&iacute; dej&eacute; Tusquets y segu&iacute; con Valdemar. Y ya no tuve problemas: todo lo que escrib&iacute;a les gustaba. En resumen, fui haciendo eses hasta encontrar el camino correcto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Valdemar, fundada en 1989, es hoy la gran editorial del terror en nuestro pa&iacute;s. Ha publicado centenares de cl&aacute;sicos de la narrativa g&oacute;tica, fant&aacute;stica y de terror universal. &iquest;Tuvieron inconveniente en incluir en su cat&aacute;logo a una espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Lo que siempre me dice Valdemar, con mucho cachondeo, es: &ldquo;Ay, Pilar si tuvieras un nombre ingl&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2003, se adelant&oacute; usted a la moda del personaje de Hipatia con La perra de Alejandr&iacute;a (Melanta en la novela).</strong><em>La perra de Alejandr&iacute;a</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, porque luego sali&oacute; Amen&aacute;bar con su Hipatia ('&Aacute;gora', 2009), lo que me pareci&oacute; muy bien y, bueno, con la pel&iacute;cula se puso de moda Hipatia y empezaron a aparecer novelas sobre ella por todas partes. De todas maneras, yo nunca he estado pendiente de esas cosas: de si van a hacer pel&iacute;cula o no, de si ese tipo de libros se vende o no. O&iacute; hablar de Hipatia por primera vez en una conferencia de un profesor de filolog&iacute;a cl&aacute;sica, Antonio Melero. Yo no conoc&iacute;a nada de ella y me entusiasm&oacute; lo que o&iacute;, as&iacute; que, cuando acab&oacute; la charla, le ped&iacute; bibliograf&iacute;a y as&iacute; empez&oacute; a fraguarse la novela. Me ilusion&eacute; enseguida con la historia. La vi desde el principio como un relato fant&aacute;stico. Tambi&eacute;n tuve claro, desde el primer momento, el t&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted ha cultivado tambi&eacute;n el cuento, gran parte de su obra breve se re&uacute;ne en 'Arcano 13, cuentos crueles' (Valdemar, 2000). &iquest;Escribir cuentos en Espa&ntilde;a es una vocaci&oacute;n suicida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que es un poco tirarlos a la basura, porque aqu&iacute; se venden muy mal. Y es una desgracia: hay gente, sobre todo j&oacute;venes que empiezan, con mucho talento. Por eso, los cuentos me los planteo como peque&ntilde;os caprichos que una se permite.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s duro para el escritor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para el escritor y para cualquiera. Es el pa&iacute;s m&aacute;s duro de Europa, sin duda. Todos lo han sabido siempre, desde los romanos, que dec&iacute;an que esta era una tierra rica y llena de posibilidades, pero cruel. Eso no ha cambiado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regresando al cuento, hace m&aacute;s de un a&ntilde;o empez&oacute; usted a publicar en internet, en la revista El butano popular, una serie de cuentos bajo el t&iacute;tulo de 'Mystic Topaz'. </strong>
    </p><p class="article-text">
        A eso me refer&iacute;a con &ldquo;peque&ntilde;os caprichos&rdquo;. Cuando me plantearon la idea de escribir un cuento semanal estuve a punto de decir que no, porque soy incapaz de escribir por encargo. Pero se me ocurri&oacute; la idea de basarlos todos en una tienda de art&iacute;culos esot&eacute;ricos llamada Mystic Topaz y la operaci&oacute;n sali&oacute; muy bien. En cuanto tir&eacute; del hilo, se me ocurrieron un mont&oacute;n de cuentos. Van a ser mi pr&oacute;ximo libro, que sale en primavera con ilustraciones de Luis P&eacute;rez Ochando. Y se titular&aacute; as&iacute;: 'Mystic Topaz'. Son relatos muy raritos, pero los de Valdemar son muy raritos tambi&eacute;n, as&iacute; que les han gustado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su &uacute;ltima novela es 'Lobas de Tesalia' (Valdemar, 2015), en la que retoma algunos de sus temas clave: la antig&uuml;edad, la mitolog&iacute;a, lo fant&aacute;stico en su vertiente terror&iacute;fica, el universo femenino&hellip; &iquest;C&oacute;mo la definir&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como un 'peplum'. Pero el libro comienza con una escena muy cotidiana, alejada de la aparatosidad, el dramatismo y la ret&oacute;rica que se suelen atribuir a este g&eacute;nero. Precisamente esta escena sencilla, en la que los ojos del lector se asoman a la intimidad de un mundo femenino, fue la primera visi&oacute;n que tuve de lo que ser&iacute;a la novela. Sin embargo, ese arranque no da ninguna pista sobre lo que va a pasar luego&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En efecto, a continuaci&oacute;n introduce usted al lector en un universo donde el viaje y la aventura se mezclan con la mitolog&iacute;a y la brujer&iacute;a, otro de sus temas predilectos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al tratar las brujas en el imaginario grecorromano para mi ensayo 'Brujas, sapos y aquelarres' (Valdemar, 2014), me di cuenta de las grandes posibilidades de la bruja popular como personaje, as&iacute; que, para 'Lobas de Tesalia', cre&eacute; un cuadro con diversos tipos: la farmakeutria, la maga y la hechicera maligna.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya que nombra 'Brujas, sapos y aquelarres', dentro de su labor como ensayista, usted ha explorado profusamente el arquetipo de la mujer como fuente sobrenatural de horror y fascinaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n de la que llevo ocup&aacute;ndome desde los a&ntilde;os ochenta: el estereotipo de la mujer poderosa y maldita en el imaginario colectivo y las artes. Llevo escritos cuatro libros sobre el tema ('La bella, enigma y pesadilla' (Tusquets, 1991), 'M&aacute;quinas de amar', 'Secretos del cuerpo artificial' (Valdemar, 1998), 'Espectra'<em>. '</em>Descenso a las criptas de la literatura y el cine' (Valdemar, 2004) y 'Brujas, sapos y aquelarres'. Los temas que me gustan para la literatura me interesan tambi&eacute;n como objeto de investigaci&oacute;n, as&iacute; que, en mi caso, ensayo y narrativa est&aacute;n muy unidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo descubri&oacute; usted los libros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De ni&ntilde;a. Y fue contraviniendo las normas de mi casa. Mi padre era absoluto puritano defensor de que los ni&ntilde;os no leyeran seg&uacute;n qu&eacute; cosas. Pero yo, atra&iacute;da por esa prohibici&oacute;n, durante las siestas de verano me zafaba de todos e iba a la habitaci&oacute;n donde estaban los libros interesantes y le&iacute;a 'La Il&iacute;ada' a escondidas. Me gustaba meterme en sus p&aacute;ginas cuando los dem&aacute;s dorm&iacute;an y la casa estaba en calma, sin nadie visible. Y ser feliz&hellip; libre. Para m&iacute;, no hay mayor libertad que la de meterse en un libro y desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; le prohib&iacute;a su padre leer 'La Il&iacute;ada'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se lo pregunt&eacute;. Y me respondi&oacute; que por la brutalidad. Porque es un libro en el que un h&eacute;roe le introduce a otro la lanza por la boca y se la saca por la nuca, haci&eacute;ndole ver la larga noche. Y mi padre pensaba que eso no era para ni&ntilde;os. Y yo s&iacute;. Yo ten&iacute;a once a&ntilde;os. Y esa lectura tan poco infantil cre&oacute; en m&iacute; una querencia muy poderosa por lo antiguo, lo cl&aacute;sico, lo grecorromano. Todav&iacute;a hoy, me siento en la antig&uuml;edad cl&aacute;sica como en un hogar no del todo perdido. Me gusta recordar el nombre del auriga de Aquiles, o de la ninfa esposa de Paris.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; otros libros de su casa entraban en la categor&iacute;a de prohibidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues no te lo vas a creer, pero uno de los m&aacute;s prohibidos era la Biblia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La Biblia? &iquest;Por qu&eacute;?</strong><em> Biblia</em>
    </p><p class="article-text">
        Por la violencia y por el sexo. La Biblia est&aacute; bastante cargadita de ambas cosas. Y tambi&eacute;n porque en mi casa eran muy agn&oacute;sticos y mi padre no quer&iacute;a que yo me introdujera por seg&uacute;n qu&eacute; caminos en la cuesti&oacute;n religiosa. Le&iacute; la Biblia con los mismos ojos con que le&iacute; 'La Il&iacute;ada': Buscando esas cosas &ldquo;prohibidas&rdquo;, como los amores de Tamar y su hermano, el Cantar de los cantares&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vamos, lo que no se lee en misa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, claro. En misa se leen los salmos y eso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; la llev&oacute; a usted a escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quise que otros sintiesen lo que yo con los libros. Esas creaciones que me golpeaban. Cuando escribo, no me limito a construir un mundo o una historia, sino que buceo en mi interior y aquello con lo que regreso a la superficie lo expongo. Son materiales muy vivos, &iacute;ntimos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue su primer intento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue a los catorce a&ntilde;os, con una novela infame basada en 'Sinuh&eacute; el egipcio'. Fue mi primer peplum, aunque no lo termin&eacute;. Pero bueno, llen&eacute; un cuaderno gord&iacute;simo con las peripecias de este egipcio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el hechizo de la antig&uuml;edad, que fue capaz de atraparla de ni&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de sumergirse en mundos muy distintos del nuestro. En mi casa &iacute;bamos mucho al cine, y en esa &eacute;poca, los a&ntilde;os sesenta, abundaban los peplum italianos. Como estas pel&iacute;culas de romanos estaban permitidas para los ni&ntilde;os, nos hinchamos a verlas. Ese universo antiguo cinematogr&aacute;fico, mezclado con el de la literatura, que es 'La Iliada', conform&oacute; un mundo en m&iacute;. Un mundo en el que los dioses estaban en contacto con los hombres y en el que los hombres pod&iacute;an ser h&eacute;roes. Un mundo resplandeciente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La antig&uuml;edad se convirti&oacute; en su refugio del presente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que aquello era el tardofranquismo: una &eacute;poca de pobreza intelectual, cultural y de todo tipo. Y de una tristeza y falta de color tremendas. De hecho, lo recuerdo todo como si fuese en blanco y negro. En cambio, estos otros mundos que yo buscaba en la mitolog&iacute;a, el cine y la literatura eran en color. En ellos hab&iacute;a de todo menos esa tristeza del franquismo casposo y gris que los j&oacute;venes combat&iacute;amos con lecturas de evasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tan oscuros eran los tiempos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo lo viv&iacute; como un presente en el que no era bueno vivir. O&iacute;as hablar a la gente mayor desde tu posici&oacute;n de ni&ntilde;o. Los ve&iacute;as siempre mal, infelices, porque hab&iacute;an vivido la posguerra. En el franquismo &uacute;ltimo, y con la Transici&oacute;n, se acab&oacute; eso. Pero en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta antes del desarrollismo, Espa&ntilde;a era tristeza. Tristeza para todos salvo para unos privilegiados que, aun as&iacute;, viv&iacute;an tambi&eacute;n bajo una bota militar y religiosa. Y esa bota fue terrible. Y m&aacute;s todav&iacute;a en mi tierra. Yo soy toledana, y all&iacute; el neocatolicismo fue arrollador. Tremendo. Impregn&oacute; mucho a la gente, que ten&iacute;a miedo. Se refugiaron en la religi&oacute;n. Todo ten&iacute;a que pasar por un filtro de censura religioso, hasta los pensamientos. Eso no se lo perdono a este pa&iacute;s: que nos haya hecho esta putada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comentaba antes que, precisamente, en la literatura de terror encontr&oacute; usted otra v&iacute;a de escape. &iquest;C&oacute;mo se fusionaron en su imaginario esos dos mundos clave en su obra: lo g&oacute;tico y lo mitol&oacute;gico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues el chispazo fue con un libro que le&iacute; muy tempranamente, que es muy raro y nada conocido: 'Malpertuis', de Jean Ray, un escritor belga, autor de novelas detectivescas de consumo, pero que tiene una faceta fant&aacute;stica muy interesante. 'Malpertuis' suscit&oacute; en m&iacute; una verdadera revoluci&oacute;n porque mezclaba la vida cotidiana con los dioses del Olimpo, y eso me ayud&oacute; a unir 'La Il&iacute;ada' con mis otras lecturas. He le&iacute;do esa novela infinidad de veces. Fue el detonante de muchas cosas que todav&iacute;a sigo utilizando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Funcionan los mitos grecolatinos con el lector actual, dos milenios despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los mitos siguen conectando con nuestro subconsciente. Son un mapa del esp&iacute;ritu humano. Antiguamente, las tragedias griegas serv&iacute;an de catarsis colectiva al p&uacute;blico, al pueblo. Era algo entre religioso y psicoanal&iacute;tico, aunque entonces esto no se percibiese as&iacute;. Hoy, mitos como el de Edipo o Medea siguen vigentes. El de Medea, por ejemplo, la mujer que, traicionada por su marido, mata a los hijos que ha tenido con &eacute;ste y luego huye, Lars von Trier lo utiliz&oacute; en una pel&iacute;cula ('Medea', 1988) para reflexionar sobre cuestiones pol&iacute;ticas y sociales. Los mitos nos sirven para hacer introspecci&oacute;n. Freud descubri&oacute; el complejo de Edipo en la literatura, pero tambi&eacute;n en las mujeres hist&eacute;ricas a las que trataba. &Eacute;l, que era culto y que sab&iacute;a mucho de mitolog&iacute;a, uni&oacute; unas cosas con otras y dio una explicaci&oacute;n que es v&aacute;lida hoy, aunque existan escuelas que lo rebatan. Es una pena que la cultura que actualmente se imparte en las aulas sea tan escasa en ese aspecto. Algo de mitolog&iacute;a les vendr&iacute;a muy bien a los j&oacute;venes. Les dar&iacute;a muchas indicaciones sobre lo que les sucede en sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica una fuente v&aacute;lida para el terror?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A nosotros la literatura fant&aacute;stica nos ha llegado del norte. Y no s&oacute;lo del norte de Europa, sino del de Espa&ntilde;a, porque en Galicia y Pa&iacute;s vasco hay una fuerte tradici&oacute;n, m&aacute;s oral que escrita, de brujas, hadas, dioses paganos&hellip; y de hecho uno de los pocos escritores fant&aacute;sticos espa&ntilde;oles ha sido &Aacute;lvaro Cunqueiro, gallego. Y la 'Sonata de oto&ntilde;o' de Valle-Incl&aacute;n es una de las novelas fant&aacute;sticas m&aacute;s importantes de la literatura europea. Pero, en efecto, los griegos cl&aacute;sicos tienen una riqueza considerable de lugares sobrenaturales, como el Hades, y de seres oscuros: el Cancerbero, las arp&iacute;as&hellip; todos esos monstruos del averno. Eso los rom&aacute;nticos lo conoc&iacute;an muy bien y les influy&oacute;. De modo que no s&oacute;lo las mitolog&iacute;as n&oacute;rdicas son una buena fuente para el terror: tambi&eacute;n lo son las mediterr&aacute;neas. De hecho, a m&iacute;, a la hora de escribir, el Hades me interesa como M&aacute;s All&aacute; perfectamente estructurado, mucho m&aacute;s interesante que el borroso M&aacute;s All&aacute; de otras religiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s de ecos terror&iacute;ficos y mitol&oacute;gicos, en su obra asoman el decadentismo de finales del XIX y el expresionismo alem&aacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encanta la est&eacute;tica decadentista. Utilizo algunos de sus elementos mezcl&aacute;ndolos con un cierto c&oacute;ctel moderno. He sido profesora de cine de vanguardia, as&iacute; que procuro que mi manejo de las fuentes sea vanguardista, en la medida de lo que puedo y s&eacute;. En cuanto al expresionismo, hay una novela que, junto con el 'Malpertuis', es la que m&aacute;s me ha influido: 'El Golem', de Gustav Meyrink. Lo curioso es que, las veinte primeras veces que la le&iacute;, no la comprend&iacute; en todo su grosor, porque el grosor de este libro no se mide s&oacute;lo en p&aacute;ginas. Meyrink era cabalista. Y la c&aacute;bala tiene una simbolog&iacute;a por completo distinta de la nuestra, que no comprendemos. Hace no mucho, asist&iacute; a un curso muy extenso de c&aacute;bala dado por un cabalista jud&iacute;o, y s&oacute;lo entonces empec&eacute; a comprender qu&eacute; es lo que le pasa al protagonista, por qu&eacute; se le aparece el Golem. Pero evidentemente no necesitas saber esas cosas para disfrutar de la novela, que es preciosa y llena de sugerencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted relee mucho.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo releo m&aacute;s que leo. Y cosas muy antiguas. Releo los cl&aacute;sicos latinos, que hoy nadie lee, pero a los que yo vuelvo por gusto y por necesidad de refrescar cosas. Tambi&eacute;n a los franceses del XIX: Balzac, Maupassant, Zola&hellip; Puede parecer contradictorio, siendo como soy una escritora de fant&aacute;stico, pero es que siempre me ha gustado asentar lo fant&aacute;stico sobre una base realista. Y adem&aacute;s, Balzac y Maupassant tienen esa doble vertiente: la realista y la fant&aacute;stica. Ambos, sobre todo Maupassant, pero tambi&eacute;n Balzac con 'La piel de zapa', cultivaron las dos cosas, lo que para m&iacute; los hace m&aacute;s valiosos. Y Zola me parece un autor de los de estar en los cielos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted ha definido alguna vez su feminismo como &ldquo;igualitario, socialista y radical&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; le parece la misoginia tan presente en la obra de estos autores a los que nombra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ay, que no le tengo miedo a eso. Hay que leer sin prejuicios, pero sabiendo muy bien qu&eacute; lees. Una misoginia que en la vida cotidiana no tolerar&iacute;as, en el arte, s&iacute;. Estos escritores, que eran mis&oacute;ginos, a m&iacute; me gustan. Vivieron en una &eacute;poca muy mis&oacute;gina. En la que la mujer ten&iacute;a un papel que no es el de ahora y con el que, por supuesto, no comulgo. Pero ellos conoc&iacute;an muy bien su tiempo y, a pesar de ser mis&oacute;ginos, sab&iacute;an lo que ve&iacute;an y nos lo transmiten con gran claridad. A lo mejor, sin su labor, hoy no sabr&iacute;amos c&oacute;mo estaban las cosas antes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se percib&iacute;a a las escritoras e intelectuales en el siglo XIX?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una idea llena de prejuicios sobre como era la mujer antes. Porque la mujer, desde el siglo XVIII, que es cuando empieza a reivindicar sus derechos con la Revoluci&oacute;n Francesa, tiene mucha m&aacute;s importancia en la sociedad de lo que se cree. En el XIX, las mujeres ten&iacute;an dos caminos: si eran burguesas de clase alta, ser las perfectas esposas y hacer vida social con sus maridos o, si eran pobres, trabajar rompi&eacute;ndose la espalda en las lavander&iacute;as, las f&aacute;bricas o el campo, y en ese sentido eran tan trabajadoras como los hombres. Pero luego estaban las intelectuales: institutrices, maestras, mujeres de pastores protestantes, que no eran muy distintas de las de ahora, con problemas parecidos a los de ahora. Ten&iacute;an una vida intelectual. Algunas escrib&iacute;an. La diferencia respecto a hoy es que eran pocas. Ahora somos muchas y tenemos un poco m&aacute;s de peso. Pero las escritoras del XIX se buscaban sus editores, las ilustradoras hac&iacute;an sus bocetos y los cobraban o no&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; a menudo se pon&iacute;an seud&oacute;nimos masculinos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues no tanto para tapar su identidad femenina como para preservar su libertad. George Sand, George Eliot, Vernon Lee&hellip; muchas de ellas escribieron con nombres de hombre, s&iacute;. Pero todo el mundo sab&iacute;a qui&eacute;nes eran. Quiero decirte que a veces se exagera y se victimiza algo que, en realidad, deber&iacute;a ser reivindicado. Porque Jane Austen o las Bront&euml; estaban en el mercado. Viv&iacute;an de la pluma. Hab&iacute;a un p&uacute;blico lector de mujeres y hab&iacute;a mujeres ilustradas, que iban a conferencias, que estaban en los c&iacute;rculos de escritores y artistas. Y esto no hay que ignorarlo. Ni caer en el victimismo. Y poner de manifiesto que las mujeres no siempre han estado en la carbonera o en el rinc&oacute;n de la casa. Las mujeres del pasado no viv&iacute;an en ning&uacute;n limbo infernal, ni es verdad que no pintaran nada en la sociedad. S&iacute; que pintaban. Y en la literatura, bastante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una faceta m&aacute;s desconocida suya es la de traductora. Usted, entre otras, tradujo al espa&ntilde;ol 'Sue&ntilde;o de Polifilo' (El Acantilado, 1999), obra de Francesco Colonna publicada en 1499 y envuelta, seg&uacute;n los especialistas, &ldquo;en un aura de esoterismo enfermizo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad es una obra intraducible y un galimat&iacute;as: Fue escrita en una lengua cortesana y pedantesca, mezcla de griego y lat&iacute;n, que nadie hablaba entonces ni se ha hablado nunca. Es un libro de amor, y a la vez una enciclopedia de muchos conocimientos: arqueolog&iacute;a, astrolog&iacute;a, gemolog&iacute;a, bot&aacute;nica&hellip; hasta de c&oacute;mo se organizaba un banquete en el Renacimiento. El 'Sue&ntilde;o de Polifilo' nunca hab&iacute;a sido traducido al espa&ntilde;ol, as&iacute; que tuve que apa&ntilde;arme con la &uacute;nica referencia de una traducci&oacute;n francesa del XIX. Fue tela marinera. Cuando, al principio de 'La novena puerta' (Roman Polanski, 1999), Johnny Depp nombra los libros m&aacute;s raros del mundo, lo cita. Pero bueno, yo no soy una traductora vocacional. S&oacute;lo si me surge una cosa as&iacute;: tan gustosa, tan aparatosa y tan rara.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alguna vez la han definido a usted como escritora de &ldquo;indomable incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. En su obra la violencia est&aacute; muy presente. &iquest;Es la ficci&oacute;n una manera de exorcizar la parte oscura, violenta, que tenemos todos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda ninguna. Es una manera de sacar esas cuestiones que no somos capaces de asumir y queremos arrojar fuera de nosotros sin necesidad de pasar por lo f&iacute;sico. En el caso de la violencia est&aacute; muy claro: todos somos violentos, pero si somos capaces de sublimar estos impulsos escribiendo, podemos liberarnos de ellos. Esa historia puritana de que los j&oacute;venes aprenden la violencia en el cine o en el c&oacute;mic es una leyenda urbana de lo m&aacute;s deleznable, porque es todo lo contrario: Los j&oacute;venes, y los mayores, todos, necesitamos la violencia sublimada, porque, si no la ejercemos de una manera ordenada, a trav&eacute;s del arte, a lo mejor terminar&iacute;amos ejerci&eacute;ndola de una manera desordenada, ca&oacute;tica y f&iacute;sica, lo que s&iacute; ser&iacute;a malo. Por eso es bueno que los j&oacute;venes, e incluso los ni&ntilde;os, est&eacute;n familiarizados con la sublimaci&oacute;n de la violencia. No con la violencia misma, que eso hay que prohibirlo a rajatabla, sino con su representaci&oacute;n en el arte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es usted una escritora reivindicada por los j&oacute;venes, tanto escritores como lectores. &iquest;Qu&eacute; tal le sienta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me da mucha alegr&iacute;a. Seguramente no entro en la generaci&oacute;n de escritoras de los ochenta de m&aacute;s relumbr&oacute;n. Estoy en un margen. Pero dentro de la marginalidad tengo un p&uacute;blico joven, s&iacute;. Y, si puedo darles algunas claves, se las doy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A los j&oacute;venes sigue interes&aacute;ndoles el arte, la literatura&hellip;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Inquietudes y curiosidad por el mundo, por lo de fuera, claro que las tienen. Siempre las han tenido y las tendr&aacute;n. Lo que pasa es que los j&oacute;venes conforman su propia cultura, con la que los mayores podemos estar m&aacute;s o menos de acuerdo, pero ya no es la nuestra. Nuestros &iacute;dolos culturales de los a&ntilde;os sesenta y setenta no coinciden con los de quienes han empezado a leer en los noventa. Los j&oacute;venes, por definici&oacute;n, han tendido siempre, y tender&aacute;n, a crear su mundo particular, que suele ser un mundo de fuga: de fuga de la realidad, de hacerse su propio imaginario. Este puede ser radicalmente distinto del nuestro, lo que no significa mejor ni peor. Y nosotros podemos participar de &eacute;l, o no, pero, en cualquier caso, ya no es el nuestro. El nuestro pas&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dijo Ana Mar&iacute;a Matute que las cosas deben caer en el olvido para dejar paso a otras nuevas, porque ser&iacute;a horrible que todo se recordase.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que los que fueron grandes hace unos a&ntilde;os van yendo al pante&oacute;n de los cl&aacute;sicos y quedan como carne de biblioteca y de especialista, pero no para acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes en la vida, porque &eacute;stos necesitan otras cosas. A un joven de ahora, si no es que est&aacute; haciendo un trabajo, no le digas que lea a Henry Miller, porque no va a entender mucho, ni tiene por qu&eacute;, porque est&aacute; en otras historias. La literatura tiene muchas capas, y cada generaci&oacute;n va depositando la suya sobre las anteriores. Y quienes las horadan son los estudiosos y los especialistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es usted una loba esteparia. No suele dejarse ver. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que no me gusta ir a estos actos a los que hay que acudir vestida de terciopelos, con mucho cava y mucho besamanos, coger aviones que te hacen perder el tiempo&hellip; todas esas cosas que se parecen a la pol&iacute;tica sin ser pol&iacute;tica, como entregas de premios o conferencias sin sentido. Para m&iacute; la literatura es una cosa muy &iacute;ntima, m&iacute;a y de mis amigos. Cuando era muy joven quiz&aacute; me hac&iacute;a algo de ilusi&oacute;n ir a estos actos, pero ya no. No me interesa el figuroneo, ni el cotilleo, que de eso hay mucho tambi&eacute;n. As&iacute; que he procurado ir quit&aacute;ndome cualquier atisbo de vida literaria. Para m&iacute; s&iacute; es importante, por ejemplo, ir cada a&ntilde;o a la Feria del Libro de Madrid, a la caseta de Valdemar, adonde acude gente que lee mis cosas. Eso me encanta, porque son personas corrientes que vienen a charlar conmigo, gente joven, o mayor, con hijos&hellip; Es todo muy amable, muy normal y muy cotidiano. Eso s&iacute; me gusta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/jovenes-deben-propios-idolos-culturales_128_4223894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jan 2016 20:36:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Los jóvenes deben crear sus propios ídolos culturales, y los nuestros deben quedar atrás”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Murcia,Literatura fantástica,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jesús Cañadas, escritor: “La literatura y la industria editorial están cada vez más lejos una de la otra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/jesus-canadas-literatura-industria-editorial_1_2500039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70582ce9-b26d-458c-944a-b6724335ee3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jesús Cañadas, escritor: “La literatura y la industria editorial están cada vez más lejos una de la otra”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con Jesús Cañadas, exponente del fantástico español del momento, que ha tenido el honor de entrar en el selecto catálogo de Valdemar, la veterana del terror en nuestro país</p></div><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Ca&ntilde;adas es uno de los m&aacute;s visibles exponentes del fant&aacute;stico espa&ntilde;ol hoy. Tras debutar en AJEC, peque&ntilde;a editorial en la que se iniciaron numerosos autores del ramo terror&iacute;fico-fant&aacute;stico y de la ciencia ficci&oacute;n, Ca&ntilde;adas salt&oacute; al p&uacute;blico generalista con <em>Los nombres muertos</em> (2013), novela de acertada f&oacute;rmula que fusionaba terror y aventuras, publicada por Random House Mondadori. Su &uacute;ltimo libro, <em>Pronto ser&aacute; de noche</em>, ha tenido el honor de entrar en el selecto cat&aacute;logo de Valdemar, la gran veterana espa&ntilde;ola del terror. En esta ocasi&oacute;n, Jes&uacute;s Ca&ntilde;adas combina novela polic&iacute;aca y apocal&iacute;ptica para relatarnos el periplo de un pu&ntilde;ado de personajes atrapados en un atasco&hellip; en pleno fin del mundo.
    </p><p class="article-text">
        En esta entrevista, el escritor, tan cosmopolita como gaditano, habla sin flores sobre la vocaci&oacute;n literaria, el mundo editorial, las redes sociales, el &eacute;xito y todo lo que envuelve la vida del escritor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la idea de casar dos g&eacute;neros tan aparentemente alejados como el polic&iacute;aco y el apocal&iacute;ptico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mirando hacia atr&aacute;s, dir&iacute;a que el germen surgi&oacute; en 2010. Entonces yo viv&iacute;a en Berl&iacute;n, y estaba metido en asuntos de Nueva Orle&aacute;ns por lo del hurac&aacute;n Katrina. Nos entrevistamos con gente que lo vivi&oacute;, vimos documentales. Cuando evacuaron la ciudad, se formaron colas kilom&eacute;tricas de coches llenos de gente desesperada por escapar. Un t&iacute;o nos cont&oacute; que, cuando empez&oacute; el pillaje y toda la locura, &eacute;l se escondi&oacute; en unos ba&ntilde;os p&uacute;blicos y que, all&iacute; metido, escuch&oacute; c&oacute;mo violaban a una mujer. Nos reconoci&oacute; avergonzado que no se atrevi&oacute; a salir. Cosas as&iacute; te dan la medida de lo jodido que fue aquel escenario. Comprend&iacute; que no hab&iacute;a diferencia entre eso y el fin del mundo. Para aquella gente el Katrina fue el fin del mundo: El hurac&aacute;n arras&oacute; sus vidas, se llev&oacute; todo lo que ten&iacute;an. Esos pensamientos se me quedaron rondando en la cabeza. Y creo que eso fue lo que me dio tiempo despu&eacute;s el arranque de la novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo comienza con un asesinato en pleno fin del mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo quer&iacute;a contar una historia de detectives dentro del fin del mundo, s&iacute;. Me gustaba la paradoja: &iquest;Por qu&eacute; buscar a un asesino si nos vamos a morir todos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la novela haces una exploraci&oacute;n milim&eacute;trica de la desesperaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo fue ponerse en la piel de estos personajes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muy, muy jodido. Empec&eacute; a escribir la novela en Frankfurt. Cuando sal&iacute;a del trabajo, por la tarde, hac&iacute;a cosas normales de la vida: deporte, ir al supermercado&hellip; Pero despu&eacute;s, de siete y media a once y media, me encerraba con el ordenador y me deshac&iacute;a la cabeza para sentir a fondo la historia. Me pele&eacute; con cada puta frase. Quer&iacute;a que cada p&aacute;rrafo estuviese cargado de tensi&oacute;n. De desesperaci&oacute;n. Por eso la novela es tan corta: Como alguien me dijo, alargarla la hubiera convertido en ilegible, porque la angustia hubiera sido demasiada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una prosa muy ecl&eacute;ctica, en la que los momentos de narraci&oacute;n seca y cortante se alternan con otros po&eacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de ponerte a escribir, te sientas y tomas una serie de decisiones, entre ellas cu&aacute;l va a ser la textura, el sabor de la novela. La m&iacute;a hablaba de un grupo de gente atrapada en una autopista en plena meseta, huyendo del Apocalipsis, as&iacute; que opt&eacute; por una narraci&oacute;n &aacute;rida, de frases cortas que hicieran sentir el atasco, el avanzar a trompicones, poco a poco, por la carretera. Me empap&eacute; de gente como Cormac McCarthy o Juan Rulfo para recrear esa sensaci&oacute;n de encierro, de agobio, de calor. Tambi&eacute;n hay algo de <em>El &aacute;ngel exterminador</em> de Bu&ntilde;uel&hellip; En fin, diferentes cosas que van entrando en ti, forman un baturrillo, y al final sale lo que sale.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casas a Cormac McCarthy con Cort&aacute;zar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que lo primero que cay&oacute; en mis manos fue <em>La autopista del Sur</em>, de Cort&aacute;zar, que, justamente, habla de gente atrapada en un atasco. Entonces, si alguien ya lo ha hecho, qu&eacute; menos que reconocerle. Por eso abro el libro con una cita suya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y luego est&aacute; el elemento polic&iacute;aco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; lo importante era crear una especie de tablero de juego formado por los nueve coches atrapados en el atasco en el que nueve personajes se enfrentan cada uno de manera diferente a esa doble muerte que les acecha: la particular de los asesinatos que se producen de noche y la general que encarna el inminente fin del mundo. Quise hacer un poco de homenaje a Agatha Christie, porque al final lo que hacemos todos es volver a contar <em>Diez negritos</em>. Y le hago tambi&eacute;n un gui&ntilde;o a <em>El misterio del cuarto amarillo</em>, de Gaston Leroux.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dejemos que el lector que descubra ese gui&ntilde;o. Hist&oacute;ricamente, el tema del fin de la humanidad ha sido apenas tratado en Espa&ntilde;a: El Mecanoscrit del segon origen, de Manuel Pedrolo, y rarezas como el genial Cuento futuro de Clar&iacute;n son algunos de nuestros escasos hitos. &iquest;Qu&eacute; ha pasado para que, de repente, en apenas cinco a&ntilde;os, hayan salido un mont&oacute;n de novelas nacionales sobre el tema?</strong><em>Mecanoscrit del segon origen</em><em>Cuento futuro</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues no s&eacute;. No s&eacute; por qu&eacute; de pronto estamos todos obsesionados con el Apocalipsis. Supongo que, cuando uno es escritor de fantas&iacute;a, escribir sobre el fin del mundo es un paso inevitable. Porque es un pilar del g&eacute;nero, igual que los fantasmas o los vampiros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; aporta Pronto ser&aacute; de noche a esta joven tradici&oacute;n?</strong><em>Pronto ser&aacute; de noche</em>
    </p><p class="article-text">
        Aportar algo nuevo es muy dif&iacute;cil. Simplemente tienes que dar tu visi&oacute;n y cruzar los dedos a ver si le gusta a alguien. Yo he intentado poner mi grano de arena. Si la vuelta que le he dado al tema es buena o mala, eso ya lo decidir&aacute; el lector. Pero es muy pretencioso decir: &ldquo;Yo estoy revolucionando el g&eacute;nero&rdquo;. No, no: Yo no he venido a renovar ning&uacute;n g&eacute;nero. Yo he venido a hacer lo mejor que pueda y lo que a m&iacute; me guste. Aqu&iacute; no viene nadie a romper la baraja. Y el que piensa que viene a romper la baraja se est&aacute; equivocando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo te metiste en el berenjenal de la fantas&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue mi madre: Cuando se me ca&iacute;a un diente, el Ratoncito P&eacute;rez, en vez de dinero, me tra&iacute;a libros. Libros de fantas&iacute;a. Lo primero que le&iacute; en mi vida fue <em>El peque&ntilde;o vampiro</em>, y a partir de ah&iacute; ya no hubo vuelta atr&aacute;s. Luego fui creciendo y descubr&iacute; otras cosas: las novelas de <em>Elige tu propia aventura</em>, <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>, la <em>Dragonlance</em>, que no me arrepiento de decir que me le&iacute; todos los libros, algunos hasta diez veces porque en C&aacute;diz, en los noventa, era lo que hab&iacute;a. Ya cuando me hice m&aacute;s mayor busqu&eacute; nuevos horizontes, pero la fantas&iacute;a fue el germen&hellip; Y co&ntilde;o: el cine de los ochenta. Que yo nac&iacute; en febrero de 1980. Que me cri&eacute; con esa grand&iacute;sima etapa del cine fant&aacute;stico que fueron los <em>Alien</em>, los <em>Indiana Jones</em>, <em>Star Wars</em>,<em> Goonies</em>,<em> Cazafantasmas</em>, <em>Gremlins</em>, <em>La historia interminable</em>&hellip; Son todas pel&iacute;culas decisivas si te pillaron creciendo. Igual que <em>La princesa prometida</em>, <em>El chico de oro</em>&hellip; Todas ellas, y los libros que me regalaban mis padres, tienen la culpa de que yo sea hoy un loco del fant&aacute;stico. Qu&eacute; le vamos a hacer&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Eacute;chale la culpa a tus padres&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, a m&iacute; siempre me gust&oacute; leer. Estaba muy gordo de chico y no jugaba a f&uacute;tbol ni a nada y siempre me tra&iacute;an tebeos y libros. Libros de fantas&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;De d&oacute;nde le vino la inspiraci&oacute;n a mi madre? Ni idea. Fue casualidad. Y ahora, cuando en mi familia se echan las manos a la cabeza por las barbaridades que escribe el ni&ntilde;o, yo les digo: &ldquo;&iexcl;Ah! La culpa es vuestra. Haberme regalado otra cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; momento te diste cuenta de que quer&iacute;as contar historias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A los quince a&ntilde;os o as&iacute;, cuando me met&iacute; en los juegos de rol. En ellos hice mis primeros pinitos inventando historias, personajes&hellip; y empiezas a so&ntilde;ar. Pero yo pensaba que nunca ser&iacute;a capaz de hacer una novela, hasta que, a los veintisiete, viviendo en Alemania, me lanc&eacute;. Y sali&oacute; <em>El baile de los secretos</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Donde justamente le haces un homenaje al rol.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Cristina Jurado me dijo en una entrevista que lo que escribo est&aacute; muy influenciado por el rol, o que podr&iacute;a muy bien adaptarse a una partida, porque siempre hago novelas corales, con muchos protagonistas. Pues oye, puede ser. No tengo por qu&eacute; avergonzarme: yo empec&eacute; en esto de la fantas&iacute;a por el rol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cada una de tus novelas va en una direcci&oacute;n. &iquest;Se trata de una b&uacute;squeda o es que haces lo que te apetece?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hago lo que me apetece, sin la menor duda. Lo que pasa es que me apetecen muchas cosas. Y me canso enseguida si me repito. Porque, si uno hace la tortilla de papas siempre de la misma forma, o folla siempre de la misma forma&hellip; al final se harta. Co&ntilde;o, prueba algo que no sea el misionero. O &eacute;chale cebolla a la tortilla. Pues con la escritura, lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se mete uno a escribir por dinero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Risas) &iexcl;S&iacute;, hombre! Uno se mete porque se le vienen cosas a la cabeza y no lo puede evitar. Lo hablaba una vez con Susana Vallejo: Que yo no me plantear&iacute;a nunca dejar de escribir. Como mucho, a lo mejor, de publicar. Porque son dos cosas distintas: Uno puede disfrutar escribiendo, pero llegar al punto de no querer m&aacute;s historias con el mundo literario, y dedicarse a escribir para &eacute;l solo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso s&iacute; es vocaci&oacute;n pura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que escribir mola mucho. Yo termino llorando al final de todas mis novelas. A lo mejor soy muy 'blandengue', pero es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Garc&iacute;a M&aacute;rquez llor&oacute; al matar al coronel Aureliano Buend&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues yo <em>Los nombres muertos</em> la termin&eacute; en la biblioteca p&uacute;blica de C&aacute;diz, y cuando puse el punto final me ech&eacute; a llorar como una Magdalena hasta el punto de que la bibliotecaria vino a preguntarme si estaba bien. Entonces, si escribir mola tanto y me emociona tanto, &iquest;por qu&eacute; voy a renunciar a ello? Despu&eacute;s ya vienen el mundo editorial y los agentes y c&aacute;mbiale el t&iacute;tulo a la novela y este personaje hay que quitarlo y eso ya es un co&ntilde;azo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dicen que escribir es, en esencia, recuperar el juego infantil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, tiene algo del rollo de volver a ser el ni&ntilde;o que fuiste. De disfrutar otra vez de las aventuras que te marcaron. Por eso a m&iacute; esto de hacerse un plan de marketing antes de ponerse a escribir, de ponerse a pensar en qu&eacute; es comercial, qu&eacute; vende&hellip; pues no. Adem&aacute;s, si hubiese una f&oacute;rmula del &eacute;xito, la estar&iacute;a utilizando todo el mundo. Mejor haz lo que te d&eacute; la gana y, si tienes suerte, pues guay. Y si no, pues mira.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mundo de la literatura parece muy complicado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que escribir y el mundo editorial son dos cosas que no tienen nada que ver, y que cada vez est&aacute;n m&aacute;s lejos una de la otra. Trabajando en la Feria del Libro de Frankfurt se me cay&oacute; el alma a los pies cuando vi que la gente que maneja el mundo editorial no lee. Todo lo que rodea el libro tiene que ver mucho m&aacute;s con n&uacute;meros que con letras. Lo que pesa es el comercio; el potencial de venta de esto o de aquello. Y eso est&aacute; muy bien para el que quiera. Pero me preocupa que el futuro del libro dependa de gente que no lee. Y a lo mejor por ah&iacute; van los tiros que explican el desplome que est&aacute; teniendo el sector en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2013, con la publicaci&oacute;n de Los nombres muertos en Random House Mondadori, encabezaste el desembarco de autores del fant&aacute;stico espa&ntilde;ol en una gran editorial. &iquest;Qu&eacute; tal la experiencia?</strong><em>Los nombres muertos</em>
    </p><p class="article-text">
        Impresionante. Yo ven&iacute;a de AJEC, una editorial peque&ntilde;a, y de pronto me vi arropado por un grupo grand&iacute;simo. Flip&eacute; con la promoci&oacute;n. Aquello fue un salto abrumador. No me gusta decir cosas como &ldquo;carrera&rdquo;, pero lo cierto es que entrar en Mondadori cambi&oacute; mi carrera literaria por completo. Gente que antes no me hab&iacute;a hecho ni puto caso empez&oacute; a hac&eacute;rmelo porque estaba en Random House. Si yo quisiera tomarme el escribir como una profesi&oacute;n, este hubiera sido un paso muy importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No ves la escritura como una dedicaci&oacute;n profesional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hombre, yo creo que volver&eacute; a Random House. Y espero que ellos me quieran. Lo que pasa es a m&iacute;, supongo que por ser de C&aacute;diz, plantearme la escritura como un trabajo me da repel&uacute;s, porque yo odio trabajar. Ismael Mart&iacute;nez Biurrun me dice que soy un mamarracho porque &eacute;l cree que hay que tomarse esto como una profesi&oacute;n, pero yo no puedo. Si lo hiciese, terminar&iacute;a odi&aacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora te incorporas, con Pronto ser&aacute; de noche, a la colecci&oacute;n Insomnia de Valdemar.</strong><em>Pronto ser&aacute; de noche</em>
    </p><p class="article-text">
        Es algo con lo que siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado: Publicar un libro con gente que lleva d&eacute;cadas sacando la flor y nata, la canela en rama, del terror de toda la historia. Llevo toda la vida compr&aacute;ndome g&oacute;ticas de Valdemar. As&iacute; que que estos t&iacute;os te digan: &ldquo;Lo tuyo vale para estar con nosotros&rdquo;&hellip; joder, mola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Te har&eacute; una pregunta muy original: &iquest;C&oacute;mo ves el panorama de la literatura fant&aacute;stica en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A Guillem L&oacute;pez le hicieron esa pregunta hace poco y respondi&oacute;: &ldquo;Suspenso y a septiembre&rdquo;. Yo m&aacute;s bien creo que progresa adecuadamente, pero necesita mejorar mucho. Hay gente que est&aacute; haciendo cosas muy buenas, pero tambi&eacute;n hay much&iacute;sima mierda. Se cumple a rajatabla la ley de Sturgeon seg&uacute;n la cual el 90% de todo es basura. Pero bueno, lo que a m&iacute; me parece basura a lo mejor a otro le encanta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una dura evaluaci&oacute;n para la generaci&oacute;n del fant&aacute;stico espa&ntilde;ol.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que a m&iacute; esas cosas de corrientes y generaciones literarias me provocan m&aacute;s que nada sospecha y desconfianza. No me las creo. No creo que se pueda decir que ahora haya una generaci&oacute;n del fant&aacute;stico espa&ntilde;ol que tenga unas caracter&iacute;sticas determinadas. &iquest;Qu&eacute; tengo yo que ver con Ismael Mart&iacute;nez Biurrun, Juande Gardu&ntilde;o, Carlos Sis&iacute; o Manel Loureiro? Que nos vemos, nos tomamos cervezas juntos y nos emborrachamos. Eso s&iacute;. Pero en cuanto a escribir, no. En eso cada uno va haciendo lo que buenamente puede.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bueno, s&iacute; ten&eacute;is en com&uacute;n que escrib&iacute;s unos g&eacute;neros que hasta hace poco apenas se cultivaban en Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero eso es porque Espa&ntilde;a ha cambiado. Porque hubo mucha gente que crecimos viendo y leyendo ese tipo de historias y, ahora, los que tenemos un puntito de creatividad las escribimos. Y luego est&aacute; el hecho de que la tecnolog&iacute;a y el abaratamiento de costes han posibilitado que surgiesen editoriales de g&eacute;nero como AJEC, en las que una persona desde su casa, con un ordenador, pod&iacute;a llevar una editorial. Eso ha permitido que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os muchos hayamos podido empezar a publicar. Y que algunos, con suerte, porque no es otra cosa que suerte, hayamos terminado en grupos grandes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, en Pronto ser&aacute; de noche se sienten puntos de contacto con autores como Ismael Mart&iacute;nez Biurrun o Emilio Bueso.</strong><em>Pronto ser&aacute; de noche </em>
    </p><p class="article-text">
        Eso es por conocernos los libros y por conocernos personalmente. Tanto Biurrun como Bueso son autores a los que siento cercanos. Pero bueno, son coordenadas generacionales. Todos hemos bebido de unas fuentes parecidas y cada uno las saca como puede: Bueso es m&aacute;s gamberro, Biurrun m&aacute;s sensible y yo&hellip; yo qu&eacute; co&ntilde;o s&eacute; qu&eacute; soy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que no me negar&aacute;s es que en C&aacute;diz existe una peculiar tradici&oacute;n de escritores de fant&aacute;stico, con una manera intransferible de tratar el g&eacute;nero y el lenguaje.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que en C&aacute;diz hay mucho arte. Tanto Rafa Mar&iacute;n como F&eacute;lix J. Palma son dos pilares del fant&aacute;stico cada uno en su generaci&oacute;n. Rafa Mar&iacute;n ha sido un pionero, F&eacute;lix J. Palma ha llegado allende los mares y son dos espejos en los que mirarse. El carnaval de C&aacute;diz pesa mucho. Es una escuela impagable para el escritor, porque el carnaval tiene un humor muy particular, basado en los dobles sentidos, en la iron&iacute;a fina, en retorcer el lenguaje. Y eso te da una sensibilidad peculiar.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Los nombres muertos</strong></em><strong> se publicar&aacute; pronto en Brasil. &iquest;C&oacute;mo lo tiene el escritor espa&ntilde;ol de fant&aacute;stico para llegar a otros pa&iacute;ses?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jodido, amigo m&iacute;o. Muy jodido. Hace tiempo, Elia Barcel&oacute; me cont&oacute; que, conversando con Joe Haldeman, ella le dijo que en Espa&ntilde;a tenemos muchos y muy buenos escritores de g&eacute;nero. Y el t&iacute;o le respondi&oacute;: &ldquo;Pero en Estados Unidos tenemos m&aacute;s, y si los escritores espa&ntilde;oles hacen lo mismo que los americanos, &iquest;para qu&eacute; los vamos a traducir?&rdquo; Hay una barrera que es dif&iacute;cil superar. Y esto no es s&oacute;lo para los escritores de fant&aacute;stico, sino para todos los escritores espa&ntilde;oles en general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es obvio que no te da miedo meterte en jardines, as&iacute; que: &iquest;qu&eacute; opinas de la pirater&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues que qu&eacute; le vas a hacer. Decir &ldquo;&iexcl;Es que me piratean!&rdquo; es como decir: &ldquo;&iexcl;Joder, es que llueve! &iexcl;Maldita sea, tengo que parar la lluvia!&rdquo; No, co&ntilde;o: va a llover te guste o no. La pirater&iacute;a es un co&ntilde;azo y una putada, pero &iquest;qu&eacute; le vas a hacer? No vas a ir de puerta en puerta dici&eacute;ndole a la gente: &ldquo;Oye, que te has descargado mi libro, dame mi dinero&rdquo;. En fin, yo prefiero que me paguen por leer mis cosas, que mi trabajito me ha costado escribirlas. Pero si no tengo esa recompensa, &iquest;qu&eacute; hago? Agobiarse por eso es la manera m&aacute;s segura de que te salga una &uacute;lcera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Da la sensaci&oacute;n de que ahora los escritores tienen que hacer un mont&oacute;n de cosas sin relaci&oacute;n alguna con la literatura: estar en redes sociales, sufrir entrevistas como esta&hellip; &iquest;Todo eso no satura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo es un co&ntilde;azo. Un puto co&ntilde;azo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero si precisamente t&uacute; manejas Facebook y Twitter con habilidad de dinamizador nato.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No te creas. Lo que pasa es que, como cada vez hay menos dinero para promoci&oacute;n, tienes que ser t&uacute; el que est&eacute; ah&iacute;. Y eso te quita tiempo para todo. Esa es una de las razones por las que, si alg&uacute;n d&iacute;a me harto, cierro mis cuentas y me dedico s&oacute;lo a escribir. &Uacute;ltimamente no creo ni que merezca la pena tratar de venderse en redes sociales. Al fin y al cabo, que un escritor venga a decirte: &ldquo;Mira qu&eacute; bueno es mi libro&rdquo;&hellip; &iquest;de qu&eacute; vale si somos muchos y todos hacemos lo mismo? Lo mejor para que un libro se venda es que un t&iacute;o le diga a otro en un bar: &ldquo;Oye, me he le&iacute;do este libro y est&aacute; superguay&rdquo;. Y ah&iacute; no tienes t&uacute; ning&uacute;n control.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El &eacute;xito es un misterio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Para empezar, &iquest;qu&eacute; es &eacute;xito? Para m&iacute; &eacute;xito es que hace diez a&ntilde;os no me sent&iacute;a capaz de escribir una novela y ya he escrito tres y ahora estoy con la cuarta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/jesus-canadas-literatura-industria-editorial_1_2500039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2015 22:10:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jesús Cañadas, escritor: “La literatura y la industria editorial están cada vez más lejos una de la otra”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Murcia,Literatura fantástica,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“El éxito o el fracaso de la película decidirán mi futuro como escritor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/fracaso-pelicula-decidiran-futuro-escritor_1_2564564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2adf22eb-e9de-4c35-a207-b16899e2d3a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“El éxito o el fracaso de la película decidirán mi futuro como escritor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por primera vez, un autor de terror español es llevado a Hollywood. Hablamos con el escritor Juan de Garduño</p></div><p class="article-text">
        Juan de Dios Gardu&ntilde;o Cuenca (Sevilla, 1981) afronta un momento &uacute;nico en la vida de un escritor: El 31 de julio se estrena en Estados Unidos <em>Extinction</em>, la adaptaci&oacute;n al cine de su novela <em>Y pese a todo&hellip;</em>, dirigida por el tambi&eacute;n sevillano Miguel &Aacute;ngel Vivas. Poco despu&eacute;s, el 14 de agosto, la cinta llegar&aacute; a las pantallas espa&ntilde;olas y europeas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque diminuto, el selecto club de obras fant&aacute;sticas o terror&iacute;ficas espa&ntilde;olas llevadas al cine tiene sus joyas: <em>La torre de los siete jorobados</em>, de Emilio Carrere, adaptada por Edgar Neville en los grises a&ntilde;os cuarenta; <em>La Gioconda est&aacute; triste</em> (1977), de Antonio Mercero, tomada de un relato de Jos&eacute; Luis Garci; <em>La cabina</em> (1972), tambi&eacute;n de Mercero en colaboraci&oacute;n con Garci y a partir del cuento de Juan Jos&eacute; Plans. Eso por no hablar de la nutrida filmograf&iacute;a de Jess Franco (1930-2013), de las m&iacute;ticas <em>Historias para no dormir</em> (1966-1982) de Chicho Ib&aacute;&ntilde;ez, de cintas como <em>Tras el cristal</em> (1987) de Agust&iacute; Villalonga, e incluso de las <em>Historias del otro lado</em> que Garci rod&oacute; en los a&ntilde;os noventa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es la primera vez que una novela de terror espa&ntilde;ola es llevada a Hollywood y estrenada con vocaci&oacute;n global. Ese es un honor que Juan de Dios Gardu&ntilde;o Cuenca se lleva. En la producci&oacute;n de <em>Extinction</em> participan Vaca Films (responsable de <em>Celda 211</em>) y Ombra Films, del director espa&ntilde;ol afincado en Los &Aacute;ngeles Jaume Collet-Serra.
    </p><p class="article-text">
        Coincidiendo con el estreno la pel&iacute;cula, la editorial Stella Maris ha lanzado una nueva edici&oacute;n de <em>Y pese a todo&hellip;</em> en la que se incluyen el gui&oacute;n del film y fotos del rodaje.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es el viaje de una novela escrita por un autor espa&ntilde;ol casi an&oacute;nimo en 2010 a una producci&oacute;n de Hollywood en 2015?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue suerte. No creo que fuera s&oacute;lo por mi talento ni mucho menos, sino por una serie de casualidades. Para empezar, yo no ten&iacute;a pensado escribir <em>Y pese a todo&hellip;</em> Acababa de terminar una novela de zombis m&aacute;s, digamos, cl&aacute;sica. Se la hab&iacute;a presentado a la editorial y les hab&iacute;a gustado. Pero en ese momento estaban atentos a ver c&oacute;mo funcionaban las de Carlos Sisi, Manel Loureiro, V&iacute;ctor Conde&hellip; novelas de zombis que acababan de publicarse y que a&uacute;n no se sab&iacute;a si iban a tener &eacute;xito o no. Los editores ten&iacute;an la m&iacute;a guardada, a la espera de convencerse de si merec&iacute;a la pena seguir con el g&eacute;nero. Entonces, en uno de esos d&iacute;as, me vino una idea para otra novela posapocal&iacute;ptica. Todo partir&iacute;a de una pregunta: &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si llegase el fin del mundo y s&oacute;lo quedasen dos hombres, que se odian y que viven uno enfrente del otro? Y as&iacute; naci&oacute; <em>Y pese a todo&hellip;</em> Escrib&iacute; el borrador en dos meses, la present&eacute; a Dolmen y les ped&iacute; que se olvidaran de la otra. Ellos la leyeron, les gust&oacute; y decidieron publicarla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De todos modos, los de Y pese a todo&hellip; no son zombis al uso.</strong><em>Y pese a todo&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Exacto: No son muertos reanimados, sino criaturas mutantes producto de experimentos. Pero como ten&iacute;a que entrar en la l&iacute;nea Z de Dolmen, me obligaron entre comillas a meter la palabra zombi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el paso al cine?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y pese a todo&hellip; </em>fue sonando y lleg&oacute; a manos de Vaca Films, la productora de <em>Celda 211</em>. Y el productor se la pas&oacute; a Miguel &Aacute;ngel Vivas, el que se convertir&iacute;a en director de la pel&iacute;cula. &Eacute;l me ha contado que, cuando ley&oacute; en la sinopsis aquello de la Tercera Guerra Mundial, la cosa le ech&oacute; para atr&aacute;s. Pero por lo visto dej&oacute; el libro en su mesilla con otras novelas y guiones. Al rato, por curiosidad, comenz&oacute; a hojearla y esa misma noche se la acab&oacute;. Al d&iacute;a siguiente llam&oacute; a la productora y les dijo que comprasen los derechos de la novela, porque quer&iacute;a que fuese su siguiente pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vaya notici&oacute;n para un escritor casi novel.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no me enter&eacute; hasta varias semanas despu&eacute;s. Y al principio no me lo cre&iacute;a: Que a los tres meses de publicar mi novela me dijesen que iban a llevarla al cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso fue en 2010. Ha sido una traves&iacute;a larga, a punto de culminar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ha pasado mucho tiempo, porque a la pel&iacute;cula le han sucedido todo tipo de desgracias: productoras que se retiraron, actores que cambiaron&hellip; Cosas que hicieron que el proyecto peligrase un mont&oacute;n de veces. Pero Miguel &Aacute;ngel Vivas se obstin&oacute; en sacarlo adelante y lo ha conseguido. Y le estoy muy agradecido porque, sin su persistencia, la pel&iacute;cula nunca hubiera visto la luz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estar&aacute;s esperando el momento del estreno como un loco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que s&iacute;. Estoy deseando ver c&oacute;mo acoge la gente la pel&iacute;cula, sobre todo en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; crees que puede significar el film para ti?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cosa va a depender de la taquilla: Si la pel&iacute;cula arrasa, probablemente esto me lance al estrellato. Si no, no es que el fracaso me vaya a sepultar, pero seguir&eacute; publicando en editoriales medianas, peque&ntilde;as, y mi nombre no sonar&aacute; en el extranjero. Pero yo tengo confianza en <em>Extinction</em>, porque me parece un pelicul&oacute;n. Cada vez que he ido a un pase y la he visto de nuevo, me ha gustado todav&iacute;a m&aacute;s que la vez anterior.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; tensi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Menos mal que s&oacute;lo faltan dos semanas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cogiste los zombis en el momento justo cuando escribiste Y pese a todo&hellip; en 2010.</strong><em>Y pese a todo&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Entonces a&uacute;n no hab&iacute;a la saturaci&oacute;n con el tema que lleg&oacute; despu&eacute;s. La gente estaba expectante por leer cosas de g&eacute;nero Z, un tipo de literatura que en Espa&ntilde;a estaba casi vetado. Se publicaban a lo mejor una o dos novelas de zombis al a&ntilde;o. Y pasaban sin pena ni gloria. Hasta que se produjo el desencadenante, que fue Max Brooks, con <em>Guerra mundial Z</em>. Y luego, aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, con Manel Loureiro y su<em> Apocalipsis Z</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha llegado ya el tema de los zombis a su declive?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que lleg&oacute;. Ahora ni Dolmen, que fue la editorial que en su momento apost&oacute; m&aacute;s decididamente por este tipo de literatura, publica apenas zombis. El mercado se satur&oacute;, como pas&oacute; con la novela hist&oacute;rica, o con la del tipo <em>El c&oacute;digo Da Vinci</em>, o los vampiros. Son modas que van y vienen y la de la literatura Z termin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y esta saturaci&oacute;n de zombis ha llegado tambi&eacute;n al cine?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cine es un mercado tan grande que no se satura tan f&aacute;cilmente como el de la literatura. Por ejemplo, las pel&iacute;culas de terror nunca pasan de moda. Siempre hay varias en cartelera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y los creadores de terror espa&ntilde;oles, &iquest;est&aacute;n logrando llegar a un p&uacute;blico generalista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puedo decirte que en EE UU se disputan a los directores espa&ntilde;oles de terror. Hollywood est&aacute; deseando trabajar con gente como Miguel &Aacute;ngel Vivas, Paco Plaza, Jaume Balaguer&oacute;&hellip; Son realizadores de aqu&iacute; cuyas pel&iacute;culas funcionan muy bien en el extranjero. Y yo creo que con la literatura, si no ha pasado lo mismo, es porque a&uacute;n no se nos ha dado la oportunidad. Pero, si nos dejaran, arrasar&iacute;amos. Manel Loureiro, por ejemplo, estuvo de n&uacute;mero uno en ventas en Amazon. Y tenemos un escritor de fant&aacute;stico que lo est&aacute; petando fuera: F&eacute;lix J. Palma que, s&oacute;lo en Alemania, creo que lleva vendidos 400.000 ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A ti, como escritor, &iquest;qu&eacute; tipo de terror te interesa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta explotar el terror psicol&oacute;gico. No me gusta el gore. Ni en los libros ni en las pel&iacute;culas. Creo que el terror aut&eacute;ntico viene de otra manera. Lo que da miedo de verdad es que t&uacute; est&eacute;s en el piso de abajo y tus hijos en el de arriba y que de pronto alguien llame por tel&eacute;fono y te diga: &ldquo;Estoy con tus ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso parece una escena de Stephen King.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque es algo que he heredado de &eacute;l. Yo bebo de King, de Richard Matheson, de Cormac Mccarthy, que cuando escribe terror puede ser lo m&aacute;s terror&iacute;fico del mundo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todos norteamericanos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que cuando yo era adolescente no pod&iacute;as leer autores de terror espa&ntilde;oles, b&aacute;sicamente porque nadie los publicaba. As&iacute; que me form&eacute; con los que te he dicho. O con Dean Koontz, Clive Barker&hellip; Se convirtieron en mis referentes. A lo mejor por eso, aunque tengo novelas ambientadas en Espa&ntilde;a, me gusta m&aacute;s EE UU como escenario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n te gusta moverte entre la literatura y lo audiovisual. Has hecho varios guiones para cortos y largos. &iquest;Qu&eacute; te interesa de cada campo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De lo audiovisual me interesa el llegar a un p&uacute;blico distinto. Crec&iacute; amando tanto la literatura como el cine. Los que nos hemos criado en los ochenta hemos visto lo mejor que haya podido pasar por una pantalla, en el tema fant&aacute;stico sobre todo. De hecho, yo creo que cada vez se hacen peores pel&iacute;culas, calcadas unas de otras. En fin, siempre tuve la ilusi&oacute;n de escribir historias y de que se llevasen al cine.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y adem&aacute;s el cine mueve m&aacute;s dinero que la literatura.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vamos, no tiene nada que ver el dinero que te dan de adelanto cuando publicas una novela con el que recibes cuando te compran un gui&oacute;n. Es much&iacute;simo el dinero que da el cine comparado con la literatura. Pero tambi&eacute;n es verdad que cuesta m&aacute;s vender un gui&oacute;n que publicar una novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se siente el novelista cuando su obra entra en la maquinaria del cine?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende de muchas cosas, entre ellas la fama del propio escritor. Por ejemplo, en mi caso, no es que yo haya sido un cero a la izquierda, pero la productora compr&oacute; los derechos, puso dos guionistas a trabajar y nunca se me ense&ntilde;&oacute; el texto ni se me coment&oacute; nada. Y no lo veo mal. Al fin y al cabo, t&uacute; has vendido tu novela para que se haga una adaptaci&oacute;n al cine. Y ellos han pagado y pueden hacer lo que quieran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero t&uacute; s&iacute; has conseguido meterte bastante en el proceso. Incluso apareces como extra en la pel&iacute;cula.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en un momento salgo corriendo por ah&iacute;. Y en otra escena se ven mis zapatillas. Le ped&iacute; a la productora si pod&iacute;amos subirnos a Budapest a ver el rodaje y no hubo ning&uacute;n problema. Yo le estoy muy agradecido a Miguel &Aacute;ngel Vivas, porque siempre me ha mantenido al tanto. Al principio, &eacute;l me dec&iacute;a: &ldquo;Juande hemos metido una cosa en el gui&oacute;n que no aparece en tu novela, espero que no te moleste&rdquo;. Pero no me concretaba qu&eacute; cosa era. S&oacute;lo luego empez&oacute; a abrirse. Si yo acepto que haya cambios. Es lo m&aacute;s l&oacute;gico. El lenguaje literario y el cinematogr&aacute;fico son distintos. Hay cosas que tienen que variar. Incluso hay factores econ&oacute;micos que influyen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees que Extinction le dar&aacute; un nuevo impulso a Y pese a todo&hellip; cinco a&ntilde;os despu&eacute;s?</strong><em>Extinction </em><em>Y pese a todo&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Stella Maris, la editorial responsable de la nueva edici&oacute;n, ha invertido mucho dinero en publicidad. Y sin publicidad no hay venta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ve el trailer de la pel&iacute;cula:</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/fracaso-pelicula-decidiran-futuro-escritor_1_2564564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2015 11:44:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“El éxito o el fracaso de la película decidirán mi futuro como escritor”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura de terror,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Luis Fernández Arellano: "Escribir cuentos no tiene el menor sentido, pero yo no puedo dejar de hacerlo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/jose-luis-fernandez-arellano-escribir_1_2659972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73fa7148-5222-4d68-9a0a-d39a63b46246_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Luis Fernández Arellano: &quot;Escribir cuentos no tiene el menor sentido, pero yo no puedo dejar de hacerlo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablamos con Fernández Arellano, escritor maldito, lobo estepario alejado de los juegos de relaciones que suelen determinar el destino de un artista</p></div><p class="article-text">
        En 1994, bajo el sencillo t&iacute;tulo de <em>Diez cuentos</em>, sali&oacute; publicado un peque&ntilde;o libro de relatos que pas&oacute; totalmente desapercibido m&aacute;s all&aacute; de una rese&ntilde;a en un diario de tirada nacional. Su autor, un perfecto desconocido: Jos&eacute; Luis Fern&aacute;ndez Arellano. Sin embargo, aquellas pocas p&aacute;ginas encerraban, con toda probabilidad, el m&aacute;s fundamental compendio de cuentos de fantasmas que se ha escrito en nuestro pa&iacute;s. Un libro que merecer&iacute;a la categor&iacute;a de cl&aacute;sico del g&eacute;nero y que, sin embargo, permanece, veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, en el m&aacute;s absoluto olvido.
    </p><p class="article-text">
        Hay en Fern&aacute;ndez Arellano (Madrid, 1959) algo de escritor maldito. De inadaptado y de salvaje. Un lobo estepario alejado de los juegos de relaciones que suelen determinar el destino de un artista. En sus manifestaciones, la sutileza y la vasta erudici&oacute;n se mezclan con la brutalidad. Fil&oacute;logo, poeta, ensayista y cr&iacute;tico, el mism&iacute;simo Rafael Llopis lo eligi&oacute; como colaborador para actualizar su <em>Historia natural de los cuentos de miedo</em>, el &uacute;nico manual espa&ntilde;ol sobre la materia. Fern&aacute;ndez Arellano se ha prodigado profusamente tambi&eacute;n en otro medio: Wikipedia, a la que ha aportado m&aacute;s de 200 art&iacute;culos. Pero si algo lo define, es su pasi&oacute;n absoluta y vital por la literatura, en especial la de terror: &ldquo;De ser algo, soy un escritor de cuentos de miedo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy el terror vive un momento de efervescencia en Espa&ntilde;a: Hay infinidad de autores, editoriales, premios, aficionados, los medios le prestan atenci&oacute;n. Pero en 1994, cuando public&oacute; usted Diez cuentos, no exist&iacute;a nada de todo esto.</strong><em> Diez cuentos</em>
    </p><p class="article-text">
        Nada. Me sent&iacute;a completamente solo y aislado como escritor de terror, porque &iquest;qui&eacute;n hab&iacute;a? Algunos autores de rango como Jos&eacute; Mar&iacute;a Merino o Cristina Fern&aacute;ndez Cubas. Tambi&eacute;n Pilar Pedraza, Norberto Luis Romero y &Aacute;ngel Olgoso. Pero m&aacute;s all&aacute; de ellos, apenas nadie. Tampoco exist&iacute;an internet ni las redes sociales, donde hoy se mueve todo y hay tantos autores que interact&uacute;an con aficionados y lectores. Mi libro no tuvo la m&aacute;s m&iacute;nima promoci&oacute;n. Y encima eran cuentos, algo que las editoriales no quieren, porque nadie los lee. En Espa&ntilde;a nunca hemos tenido tradici&oacute;n de cuentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, &iquest;qu&eacute; sentido tiene escribirlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ninguno. Pero yo no puedo dejar de hacerlos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Diez cuentos</strong></em><strong> es un libro ins&oacute;lito. Una rareza en la narrativa espa&ntilde;ola de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas que se adelant&oacute; al estallido terror&iacute;fico al que asistimos hoy. En &eacute;l, el ghost story cl&aacute;sico se fusiona con Gald&oacute;s, Delibes, Borges o Cort&aacute;zar. &iquest;C&oacute;mo naci&oacute; esta mezcla &uacute;nica?</strong><em>ghost story</em>
    </p><p class="article-text">
        Fue un proceso bastante largo, de doce a&ntilde;os. Yo empec&eacute; a escribir cuentos fant&aacute;sticos en la universidad. Al principio no me atrev&iacute;a. Era tanta la admiraci&oacute;n que sent&iacute;a por Poe, por Lovecraft, por M.R. James&hellip; &iquest;C&oacute;mo iba a pretender yo hacer lo mismo que ellos? Pero poco a poco empezaron a salirme, de manera natural. Aquello fue por 1982. Despu&eacute;s de unos a&ntilde;os, ten&iacute;a m&aacute;s de veinte relatos que pul&iacute; y rehice durante mucho tiempo, hasta que, finalmente, seleccion&eacute; los diez que consider&eacute; mejores, y esos son los que aparecieron en el libro, en el 94.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde le vinieron esas historias de fantasmas tan alejadas de lo que se hac&iacute;a en Espa&ntilde;a en ese momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una vez le preguntaron a Bob Dylan en qu&eacute; se inspiraba para escribir sus canciones y &eacute;l respondi&oacute;: &ldquo;Por la noche viene un fantasma, me deja la canci&oacute;n y luego se va&rdquo;. Supongo que a m&iacute; me pasa algo parecido: No tengo ni idea. S&oacute;lo s&eacute; que lo que quiero es dar miedo y sorprender. Aterrorizar, pero por medios poco usuales. Lo que yo hago es literatura extra&ntilde;a. Porque la realidad me parece extra&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En sus relatos lo sobrenatural irrumpe de manera inesperada y brutal, desconcertando al lector. &iquest;Cu&aacute;l es la fuente de su horror?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues si viene de alg&uacute;n lugar, es de la represi&oacute;n, porque yo nac&iacute; en una dictadura en la que hab&iacute;a una represi&oacute;n no s&oacute;lo pol&iacute;tica, sino espiritual. As&iacute; que a m&iacute; el miedo me lo metieron en el cuerpo los curas. El haber estado yendo a misa hasta los quince a&ntilde;os oyendo c&oacute;mo nos dec&iacute;an que si nos port&aacute;bamos mal el Demonio vendr&iacute;a a por nosotros y nos llevar&iacute;a al Infierno. Nos grabaron a fuego el sentimiento de culpa, de pecado. Alimentaron en nosotros la paranoia de que el ojo de Dios nos vigilaba. Todos esos terrores, a fuerza de repetirlos, se le quedan a uno en el alma. Y fructifican. De ah&iacute; viene mi miedo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Considera usted que hoy, m&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, Diez cuentos merece una reivindicaci&oacute;n?</strong><em>Diez cuentos </em>
    </p><p class="article-text">
        Considero que en ese libro hay cuentos que nunca superar&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es el terror un g&eacute;nero dif&iacute;cil?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; lo eligi&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; a leer a Poe con ocho a&ntilde;os, porque en casa de mi abuela ten&iacute;a sus libros un t&iacute;o m&iacute;o al que le gustaban mucho los cuentos de miedo y los c&oacute;mics. Y yo, que impreso que ve&iacute;a me lo beb&iacute;a, di con ellos. Y as&iacute; empez&oacute; todo. Luego ya segu&iacute; con otros autores que me influyeron mucho a lo largo de distintas etapas: Ambrose Bierce, Lovecraft, Algernon Blackwood, Carver, con esos ramalazos de extra&ntilde;eza que aparecen en algunos de sus relatos, Cort&aacute;zar&hellip; y sobre todo Joyce, amo de todos los registros imaginables. Joyce fluidific&oacute; mi estilo. Me liber&oacute; como escritor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted fragu&oacute; su vocaci&oacute;n de escritor terror&iacute;fico en los setenta. H&aacute;ganos un retrato de usted como artista adolescente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, yo llegu&eacute; a Madrid con diecisiete a&ntilde;os y me met&iacute; a estudiar Filosof&iacute;a en la Complutense. All&iacute; todos, con lo j&oacute;venes que eran, hab&iacute;an le&iacute;do de todo: Nietzsche, Hermann Hesse&hellip; Pero no s&oacute;lo se le&iacute;a literatura y filosof&iacute;a. Tambi&eacute;n psicolog&iacute;a, sociolog&iacute;a, historia&hellip; lo que fuera. En mi c&iacute;rculo se hablaba de Machado, de Poe, de Cervantes, de Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, de Oscar Wilde, de Thomas Mann, de <em>Las 1001 noches</em>. Luego hubo un chico de Ceuta que me descubri&oacute; a T.S. Eliot, a Kafka, a Schopenhauer y, sobre todo, a Joyce que, como digo, fue el gran deslumbramiento para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un buen caldo de cultivo para un joven escritor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ramos idealistas. Y muy rom&aacute;nticos. Para nosotros la literatura era algo sagrado. Y los grandes escritores, pr&aacute;cticamente dioses. En esa &eacute;poca empec&eacute; a escribir mi diario. Era el a&ntilde;o 1976 y desde entonces no he dejado de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; llevar un registro de los acontecimientos cotidianos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por el verme de pronto solo en Madrid. Yo ven&iacute;a del medio rural y de repente me encontraba en esta ciudad que, cuando no conoces a nadie, puede ser muy inh&oacute;spita. Por eso empec&eacute; a escribir el diario: para hacerme compa&ntilde;&iacute;a a m&iacute; mismo. Pero enseguida se convirti&oacute; en una especie de laboratorio. En sus p&aacute;ginas compuse mis primeros poemas. Y luego llegaron los cuentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel tuvo la poes&iacute;a en su formaci&oacute;n como escritor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fundamental. La poes&iacute;a me ense&ntilde;&oacute; a manejar el lenguaje, el ritmo, la puntuaci&oacute;n. Me mostr&oacute; la diferencia entre contar y expresar. A m&iacute; me cautiv&oacute; la Generaci&oacute;n de 27, sobre todo Cernuda. Y tambi&eacute;n me marc&oacute; mucho Octavio Paz. Pero la poes&iacute;a es muy importante por otro motivo: En mi opini&oacute;n, las personas no tenemos acceso al sentido profundo del mundo, y la poes&iacute;a, en especial el surrealismo, que rompe el sentido, que rompe la palabra, que lo rompe todo, expresa esta verdad. Para m&iacute;, el maestro en esto, aunque desde el cine, es David Lynch.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De repente, en nuestro pa&iacute;s se publica terror a espuertas. En su opini&oacute;n de veterano lobo estepario del g&eacute;nero, &iquest;qu&eacute; explica este fen&oacute;meno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tiene que ver mucho con el cine. Ha sido un &ldquo;boom&rdquo;. A quien le dijeses hace veinte a&ntilde;os que iba a haber gente como Amen&aacute;bar o Fresnadillo no se lo hubiera cre&iacute;do. Pero tiene que ver, sobre todo, con que la cultura en este pa&iacute;s ha evolucionado mucho. Espa&ntilde;a se ha modernizado en ese sentido. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos tenido acceso a toda la gran literatura de terror gracias a editoriales como Valdemar o Mart&iacute;nez Roca. Y, en un pa&iacute;s tradicionalmente realista como este, toda esa labor, poco a poco, ha ido calando hasta fructificar. Luego adem&aacute;s han salido escritores j&oacute;venes como Ismael Mart&iacute;nez Biurrun o Santiago Eximeno. Gente muy competente y muy seria. Ten en cuenta que, cuando yo llegu&eacute; a Madrid en el 76, era impensable que un espa&ntilde;ol escribiese novelas a lo Stephen King. Pero ya en esa &eacute;poca el trabajo de Rafael Llopis y Torres Oliver, como cr&iacute;tico y traductor respectivamente, empezaba a surtir efecto. Con ellos empez&oacute; todo. Eso era modernidad. Igual que era modernidad, desde otro &aacute;mbito, que Jim&eacute;nez del Oso hablase de fantasmas o de lo paranormal en televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; lo recoge en los ep&iacute;logos que, en calidad de cr&iacute;tico, aporta usted a la reedici&oacute;n de Historia natural de los cuentos de miedo, para la que Rafael Llopis lo eligi&oacute; como colaborador. Usted se ocup&oacute; de actualizar el gran manual del terror en espa&ntilde;ol, incorporando la evoluci&oacute;n del g&eacute;nero desde los a&ntilde;os setenta hasta la actualidad. &iquest;C&oacute;mo acometi&oacute; la tarea?</strong><em>Historia natural de los cuentos de miedo</em>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, a los fundamentales como Stephen King, Barker o Ramsey Campbell los conoc&iacute;a de sobra. Tambi&eacute;n a los espa&ntilde;oles como Pilar Pedraza o Norberto Luis Romero. A los j&oacute;venes, en cuyo trabajo de gran calidad sent&iacute; ver fructificar la labor de la generaci&oacute;n anterior, los segu&iacute;a a trav&eacute;s de las antolog&iacute;as. Fue un proceso de documentaci&oacute;n de cuatro meses con el que disfrut&eacute; much&iacute;simo. Utilic&eacute; mi propia biblioteca, que es bastante nutrida, aunque tambi&eacute;n recab&eacute; informaci&oacute;n en la hemeroteca, en la Complutense, en la UNED y, bueno, claro, en internet. Mi objetivo era abarcar el mayor n&uacute;mero de autores y tendencias posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay otro medio donde usted se ha prodigado profusamente como cr&iacute;tico y traductor: Wikipedia. &iquest;Cu&aacute;ntos art&iacute;culos ha redactado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Unos doscientos, desde 2006. Entre ellos el de Poe, el de Joyce, <em>Finnegan&rsquo;s Wake</em>, el cuento de terror, el cuento de fantasmas&hellip; Luego tengo otros sobre cosmolog&iacute;a, filosof&iacute;a del espacio y del tiempo&hellip; He ido infinitas veces a la Biblioteca Nacional a documentar estas investigaciones. Pero la recompensa es grande: Mi art&iacute;culo de Poe, por ejemplo, puede recibir 10.000 visitas diarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de Diez cuentos, vuelve usted a la palestra de la ficci&oacute;n terror&iacute;fica con El espectro visible y otros cuentos, una recopilaci&oacute;n de relatos que, aunque ahonda de nuevo en lo numinoso, es sensiblemente distinta de su primer libro.</strong><em>Diez cuentos</em><em>El espectro visible y otros cuentos</em>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto: Son piezas m&aacute;s complejas. M&aacute;s elaboradas. Pero as&iacute; es como ten&iacute;an que ser. Igual que el primer libro fue como ten&iacute;a que ser. Empec&eacute; a trabajar en estos nuevos relatos en 1994 y los he seguido corrigiendo hasta el final. Pr&aacute;cticamente veinte a&ntilde;os. Muchos se han quedado en el camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntos cuentos tiene in&eacute;ditos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Unos ciento treinta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Considera que la literatura ha sido generosa con usted?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, mucho: Me ha ayudado a fundamentar mi personalidad. He madurado con ella. Le ha dado un sentido a mi vida. Entonces, s&iacute;: La literatura ha sido muy generosa conmigo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes dec&iacute;a usted que los j&oacute;venes escritores de su generaci&oacute;n eran rom&aacute;nticos e idealistas. Hoy, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, &iquest;sigue creyendo que la literatura tiene un papel en el mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Siempre lo tendr&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/jose-luis-fernandez-arellano-escribir_1_2659972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2015 22:29:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Luis Fernández Arellano: "Escribir cuentos no tiene el menor sentido, pero yo no puedo dejar de hacerlo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguel Herráez, biógrafo de Cortázar: “Entre la norma y la vida, Cortázar optaba por la vida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/miguel-herraez-biografo-cortazar-vida_1_2670759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c41a80c-8b71-44df-b8de-711f5258efd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel Herráez, biógrafo de Cortázar: “Entre la norma y la vida, Cortázar optaba por la vida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevistamos a Herráez y charlamos sobre la vida y la obra de Cortázar, y también sobre la literatura de terror o "género ectoplasmático"</p></div><p class="article-text">
        Miguel Herr&aacute;ez (Valencia, 1957) es escritor, periodista, profesor universitario y bi&oacute;grafo de Julio Cort&aacute;zar. Ha cultivado tanto el ensayo como la ficci&oacute;n. Dentro del primer apartado, ha publicado <em>La estrategia de la postmodernidad en Eduardo Mendoza</em> (Premio Juan Gil-Albert y de la Cr&iacute;tica Valenciana), estudio que recorre el viaje de la literatura espa&ntilde;ola y latinoamericana en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Es tambi&eacute;n autor de <em>Julio Cort&aacute;zar, una biograf&iacute;a revisada</em> (2011), as&iacute; como de varios libros m&aacute;s que ahondan en la figura del narrador argentino, al que ha dedicado infinidad de conferencias en universidades europeas y americanas. En el campo de la ficci&oacute;n, sus obras m&aacute;s recientes son <em>Diario de Par&iacute;s con 26 notas a pie</em> (Trea, 2014) y la novela <em>La vida celular</em> (Al Rev&eacute;s, 2014). En esta conversaci&oacute;n, Miguel Herr&aacute;ez, el catedr&aacute;tico que lee cuentos de fantasmas a sus alumnos, nos habla de Cort&aacute;zar, del &ldquo;Boom&rdquo; latinoamericano, de la irrupci&oacute;n de los g&eacute;neros en las universidades (&ldquo;No podemos hablar de literatura solemne y literatura marginal. Todo es literatura&rdquo;, afirma) y del terror en la historia de la narrativa espa&ntilde;ola, materia &ldquo;en la que no soy un experto&rdquo;, matiza varias veces con proverbial humildad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tiene Cort&aacute;zar para que, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, la gente siga yendo a su tumba a dejarle mensajes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto: Muchos se acercan al cementerio de Montparnasse, en Par&iacute;s, y depositan cartas, cigarrillos, hebras de mate. Hay tambi&eacute;n argentinos que le escriben mensajes pidi&eacute;ndole perd&oacute;n porque la Argentina oficial se neg&oacute; a recibirle cuando visit&oacute; su pa&iacute;s natal por &uacute;ltima vez. La otra, la oficiosa, s&iacute; lo reconoci&oacute; y quiso. Entonces, si la gente recuerda a Cort&aacute;zar de esta manera desde su muerte en 1984, yo creo que se debe a que fue m&aacute;s que un escritor. A que rompe el cerco y se convierte en un amigo. Nos reconocemos en su obra, en sus personajes, en sus debilidades. Cort&aacute;zar consigui&oacute; dejar huella en el imaginario colectivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy Cort&aacute;zar es un mito, pero &iquest;c&oacute;mo se le percib&iacute;a en vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir que tuvo dos vidas: la anterior a la fama y la posterior. En la primera, imagin&eacute;moslo como profesor an&oacute;nimo en pueblos y ciudades del interior de Argentina. Un lector voraz y omn&iacute;voro. Que escribe pr&aacute;cticamente para s&iacute; mismo, prepar&aacute;ndose para convertirse en el escritor que alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute;. Es un hombre individualista, solitario. Alguien lo defini&oacute; como un &ldquo;suave lobo estepario&rdquo;. Su segunda vida empieza despu&eacute;s, cuando llega a Europa. Sigue siendo ese suave lobo estepario, pero a mediados de los sesenta, cuando entra en contacto con el mundo cubano, descubre el yo social. Se ideologiza. En lo literario, la primera referencia del cambio, de ese descubrimiento del pr&oacute;jimo, es el relato <em>El perseguidor</em>. Ah&iacute; empieza otro Cort&aacute;zar: Ya no le interesa el cuento como artefacto, sino como instrumento para profundizar en el ser humano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con la fama pas&oacute; de persona a personaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Su fama fue m&aacute;s all&aacute; de lo que es el propio ser Julio Cort&aacute;zar. &Eacute;l, por su compromiso ideol&oacute;gico, sent&iacute;a que deb&iacute;a estar ah&iacute;, en esas reuniones, o firmando manifiestos. Se daba cuenta de que formaba parte del engranaje social y pol&iacute;tico. Pero a la vez no pod&iacute;a evitar preguntarse: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hago yo aqu&iacute;?&rdquo;. Una parte de &eacute;l quer&iacute;a alejarse del foco y ponerse a caminar por las calles de Par&iacute;s, an&oacute;nimamente, durante horas. Era una de sus actividades predilectas. Durante esos paseos infinitos surg&iacute;an muchas de las ideas que encontramos en sus relatos. En sus cuentos siempre hay alg&uacute;n gui&ntilde;o, alguna alerta, alg&uacute;n mensaje que nos desvela rasgos autobiogr&aacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se acerc&oacute; Cort&aacute;zar al poder como hicieron los otros cabecillas del &ldquo;Boom&rdquo; latinoamericano, sus amigos Carlos Fuentes, Garc&iacute;a M&aacute;rquez y Vargas Llosa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. A &eacute;l eso le importaba muy poco. No le interesaba lo institucional. Ese tipo de exigencias y servidumbres no iban con &eacute;l. Entre la norma y la vida, Cort&aacute;zar optaba por la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo era su rutina de escritor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Inexistente. Tomaba notas en el metro, cuando iba por la calle, en un caf&eacute;&hellip; siempre de manera desordenada. <em>Rayuela</em> mismo, la arm&oacute; a base de anotaciones en libretas y papelitos sueltos. Y despu&eacute;s lo refund&iacute;a todo. Esa fase, la de la propia escritura, s&iacute; le exig&iacute;a un horario y una orquilla temporal bastante larga. Aurora Bern&aacute;rdez, con quien pas&oacute; catorce a&ntilde;os, me cont&oacute; que, cuando escrib&iacute;a, Cort&aacute;zar pod&iacute;a olvidarse hasta de comer. Entonces ten&iacute;a que entrarle ella algo, porque &eacute;l ni se daba cuenta de la hora que era.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo le llev&oacute; escribir Rayuela?</strong><em>Rayuela</em>
    </p><p class="article-text">
        El proceso de escritura fue vertiginoso, pero la idea se hab&iacute;a ido fraguando en su interior a lo largo de muchos a&ntilde;os. Quiz&aacute;s durante toda una vida. Eso lo sabemos por su correspondencia y por los comentarios que hizo a amigos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una novela tan original debi&oacute; de caer como una bomba en el panorama literario espa&ntilde;ol.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nate: Aqu&iacute; a&uacute;n est&aacute;bamos con el realismo social y de pronto aparece esta nueva manera de narrar, que a los escritores de la &eacute;poca les abr&iacute;a un nuevo mundo; posibilidades que hasta entonces, en Espa&ntilde;a, no exist&iacute;an. Esos juegos con el espacio y con el tiempo. <em>Rayuela</em> es nuestro <em>Ulises</em> en ese sentido, porque lleva la experimentaci&oacute;n y el dislocamiento de la historia a un punto culminante. En esto nuestra literatura lleg&oacute; con 41 a&ntilde;os de retraso respecto a la anglosajona: La novela de Joyce es de 1922 y la de Cort&aacute;zar de 1963. Pero, como pasa con <em>Ulises</em>, por la propia raz&oacute;n de haber tocado techo, despu&eacute;s no ha habido escritores que hayan ido m&aacute;s all&aacute; por ese camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces el influjo de Rayuela se diluye a largo plazo.</strong><em>Rayuela</em>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, gran cantidad de autores j&oacute;venes quedaron atrapados por el universo de Cort&aacute;zar. Surgieron muchas <em>rayuelitas</em>. Fue tal el impacto que result&oacute; casi imposible blindarse contra &eacute;l. Lo que pasa es que luego, en los setenta y hasta hoy, aunque el relato transgresor y rupturista sigue ah&iacute;, ya no tiene esa notoriedad. Ahora prima la historia sobre el juego formal. Joyce y Cort&aacute;zar se adentraron justo en el camino contrario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s de dejarnos Rayuela, estamos ante un maestro del cuento.</strong><em>Rayuela</em>
    </p><p class="article-text">
        En ese campo la huella de Cort&aacute;zar es m&aacute;s profunda y duradera. Y eso sucede justamente porque, en sus relatos, a &eacute;l le importa m&aacute;s el fondo, lo que se cuenta en s&iacute;, que el aparato formal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cort&aacute;zar concibe el cuento como fant&aacute;stico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con los cuentos de Cort&aacute;zar pasa que los cr&iacute;ticos queremos clasificarlos, definirlos, darles una tipolog&iacute;a lo m&aacute;s concreta posible. En sus relatos es la propia realidad la que genera la situaci&oacute;n inveros&iacute;mil. No hay distinci&oacute;n entre lo real y lo fant&aacute;stico. Tenemos por ejemplo al personaje de <em>Carta a una se&ntilde;orita en Par&iacute;s</em>, que nota un cosquilleo en la garganta y de pronto vomita un conejito vivo. Lo que hace ah&iacute; Cort&aacute;zar es situarnos ante un hecho absolutamente imposible, pero que gradualmente deviene en algo natural. Eso al principio sorprende al lector, pero luego se entra en un estado de normalizaci&oacute;n. Al personaje no le preocupa tanto el absurdo de vomitar conejitos como el hecho de que &eacute;stos le est&aacute;n estropeando el apartamento. Cort&aacute;zar, m&aacute;s que maravillarnos con un efecto m&aacute;gico o fant&aacute;stico, lo que quiere es hablarnos de la angustia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Juguetea en alg&uacute;n momento con el terror?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l le interes&oacute; siempre mucho la literatura de terror. Como es sabido, tradujo a Poe. Lo que pasa que s&oacute;lo le atra&iacute;a aquel terror que estuviese ligado a la realidad cotidiana. Entonces a veces coquete&oacute; con el g&eacute;nero, s&iacute;. Tenemos por ejemplo dos relatos tempranos suyos: <em>Llama al tel&eacute;fono Delia</em>, que nos habla de una llamada telef&oacute;nica postmortem, y <em>Bruja</em>, que es un relato de encarnaci&oacute;n. Son dos cuentos de signo fant&aacute;stico espectral. Luego escribi&oacute; otro que a m&iacute; me parece excepcional: <em>La puerta condenada</em>, que s&iacute; es fantasm&aacute;tico. Y alguno m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se aproxima Cort&aacute;zar al arquetipo del fantasma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, sus incursiones en este terreno son muy escasas y, cuando lo hace, se aleja de la tradici&oacute;n. Le da al espectro un car&aacute;cter metaf&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Existen conexiones entre la fantas&iacute;a de Cort&aacute;zar y la de Borges?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conexiones hay, claro, porque Borges es un mazazo. Cort&aacute;zar, como casi todos, no pudo escapar a su influjo. Sin embargo, las concepciones son diferentes: En Borges realidad y fantas&iacute;a no se mezclan, mientras que en Cort&aacute;zar, s&iacute;. Esto no hay que confundirlo tampoco con el realismo m&aacute;gico, porque en los cuentos de Cort&aacute;zar se lanza un mensaje de extra&ntilde;amiento. En cambio, en Garc&iacute;a M&aacute;rquez lo cotidiano y lo maravilloso se funden, pero de forma natural. Sin extra&ntilde;amiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres maneras de acercarse a lo fant&aacute;stico que irrumpieron simult&aacute;neamente en la realista Espa&ntilde;a de los sesenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad el &ldquo;Boom&rdquo; latinoamericano fue mucho m&aacute;s amplio que eso. Las &uacute;nicas l&iacute;neas que tocan lo fant&aacute;stico son las de Cort&aacute;zar y Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Luego hab&iacute;a much&iacute;simas m&aacute;s. Sin ir m&aacute;s lejos, <em>La ciudad y los perros</em>, de Vargas Llosa, que abre el movimiento, es una novela realista. Es cierto que todos estos nuevos escritores aspiran a un tipo de narraci&oacute;n distinta. Darle el hachazo a la vieja novela criolla, donde primaba lo tel&uacute;rico, lo folcl&oacute;rico, lo rural. Pero, al final, siguen reflexionando sobre realidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La conjunci&oacute;n de escritores, editores y circunstancias que hizo posible el &ldquo;Boom&rdquo; es asombrosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que envuelve el fen&oacute;meno, tanto en lo literario como en lo comercial (la labor de Carlos Barral y Carmen Balcells, por ejemplo), es muy interesante. Un estallido que no s&oacute;lo va a ser de gran trascendencia en Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina, sino en todo el mundo. De entrada, coincidieron cuatro astros incontestables: Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Cort&aacute;zar, y Garc&iacute;a M&aacute;rquez, los llamados cari&ntilde;osamente &ldquo;capos&rdquo;. Pero luego viene toda la retah&iacute;la de escritores de menor fama que sin embargo no dejan de ser importantes. Y a eso hay que sumar el rescate de Carpentier, Miguel &Aacute;ngel Asturias, Rulfo, Borges&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para algunos debi&oacute; de ser como si aterrizase en nuestro pa&iacute;s una escuadra de naves extraterrestres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. M&aacute;s o menos. Fue como el aterrizaje de unos alien&iacute;genas. Pero sobre todo unos alien&iacute;genas a quienes la censura franquista les permiti&oacute; operar m&aacute;s que a los escritores de ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La censura se relaj&oacute; con los autores del &ldquo;Boom&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El franquismo aprovech&oacute; la circunstancia para proyectar una imagen de cierta normalidad al exterior: Que Vargas Llosa, Jos&eacute; Donoso o Garc&iacute;a M&aacute;rquez, quien lleg&oacute; a Europa huyendo de la dictadura de Rojas Pinilla, se viniesen a vivir aqu&iacute; al r&eacute;gimen le daba ox&iacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo recibieron los escritores y lectores espa&ntilde;oles a este zafarrancho latino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues hubo sectores de la cr&iacute;tica y autores peninsulares que no los recibieron nada bien. De Cort&aacute;zar, por ejemplo, alguno dijo que lo que hac&iacute;a eran pastiches sin inter&eacute;s. Los lectores s&iacute; acogieron toda esta nueva narrativa con los brazos abiertos, porque de pronto te contaban la vida de una manera completamente in&eacute;dita. La gente estaba ya cansada de la literatura ideologizante y social. Que no es que estuviese mal, claro. La primera generaci&oacute;n espa&ntilde;ola de posguerra, la de Laforet, Cela o Delibes, es estupenda. Y la de despu&eacute;s, la de S&aacute;nchez Ferlosio, Carmen Mart&iacute;n Gaite, los Goytisolo y Ana Mar&iacute;a Matute tambi&eacute;n. Pero este tipo de novela realista ya estaba culminada y ped&iacute;a un recambio. Y de repente aparecieron los latinoamericanos contando las cosas desde angulaciones radicalmente nuevas, distintas. Habl&aacute;ndonos de mundos sorprendentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2004, usted antolog&oacute; el libro Cuentos de fantasmas, que recopilaba relatos de este g&eacute;nero en espa&ntilde;ol. &iquest;Qu&eacute; panorama se encontr&oacute; cuando se puso a buscar aparecidos en nuestra literatura?</strong><em>Cuentos de fantasmas</em>
    </p><p class="article-text">
        Me cost&oacute; encontrarlos, porque no tenemos tradici&oacute;n. Estaba <em>M&eacute;dium</em>, un cuento estupendo de P&iacute;o Baroja, como un latigazo, y alguno m&aacute;s. Pero tuve que ampliar el espectro a Am&eacute;rica Latina, e inclu&iacute; relatos de Benedetti y Cort&aacute;zar que s&iacute; son fantasm&aacute;ticos. Hay que decir que eso ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que ahora s&iacute; hay muy buenos escritores j&oacute;venes de terror. Tambi&eacute;n en el cine han salido algunos t&iacute;tulos interesantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ha cambiado para que de pronto los espa&ntilde;oles nos atrevamos a contar historias de fantasmas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues es un poco lo mismo que ha ido pasando con la novela negra: Que se nos ha ca&iacute;do el prejuicio. Y eso es porque, afortunadamente, los narradores j&oacute;venes apuestan por esa ruptura. Ya no consideran ciertos temas como subg&eacute;neros. Ni patrimonio de la lengua inglesa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ten&iacute;amos un complejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Y ah&iacute; no fallaba el lector, sino el escritor, que no se consideraba capacitado. Pero, como digo, eso ya es historia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y a nivel acad&eacute;mico, &iquest;est&aacute;n respetados los g&eacute;neros en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Vamos, si no, ser&iacute;a para echar abajo las puertas de la universidad. Si consultamos programas de grado, master y doctorado, observaremos que se ha producido esta incorporaci&oacute;n, algo que en Estados Unidos y Europa ya era com&uacute;n en los setenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo se libraron de los viejos prejuicios las universidades espa&ntilde;olas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el momento en que profesores forjados y formados en la Transici&oacute;n, por poner una referencia temporal, se incorporaron a la docencia ya sin estigmatizar g&eacute;neros. Es decir, en los ochenta. Los autores del &ldquo;Boom&rdquo;, que hab&iacute;an buceado en estas formas, nos influyeron mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted mismo lee cuentos de fantasmas a sus alumnos. &iquest;Qu&eacute; le anim&oacute; a introducir el terror en las aulas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quer&iacute;a ofrecer a los estudiantes una mirada distinta. Motivarles yendo m&aacute;s all&aacute; de, por poner un ejemplo, Juan Valera y su lenguaje. Y tambi&eacute;n me impuls&oacute;, claro est&aacute;, mi propia proclividad hacia el g&eacute;nero ectoplasm&aacute;tico. No podemos hablar de literatura solemne y literatura marginal o popular. Todo es literatura. Ya en la era victoriana, el <em>ghost story</em> nos da miedo y nos habla de espectros, pero, de manera subterr&aacute;nea, reflexiona sobre infinitos aspectos de la vida con la misma calidad e inter&eacute;s que cualquier otra forma literaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su caso personal, &iquest;c&oacute;mo descubri&oacute; los cuentos de fantasmas? &iquest;Por d&oacute;nde le entraron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por B&eacute;cquer. Le&iacute; las <em>Leyendas</em> a los doce a&ntilde;os y me fascinaron, en especial <em>El monte de las &Aacute;nimas</em>, ese cuento espectral de los templarios, con ese terror sugestivo, psicol&oacute;gico&hellip; me pareci&oacute; fabuloso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>B&eacute;cquer: Uno de nuestros escasos hitos en la literatura de terror junto con, tal vez, El estudiante de Salamanca, de Espronceda, y las Noches l&uacute;gubres, de Jos&eacute; Cadalso.</strong><em>El estudiante de Salamanca</em><em>Noches l&uacute;gubres</em>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, es cierto que Espronceda escribe un cuento de terror en verso: En &eacute;l aparecen los espectros, el encuentro con la propia muerte&hellip; Pero est&aacute; todav&iacute;a jugando con conceptos muy del romanticismo, como el Don Juan irreverente. Puede que Cadalso, aunque tambi&eacute;n desde presupuestos rom&aacute;nticos, est&eacute; m&aacute;s encarado al terror. Pero son islotes. Porque en Espa&ntilde;a, no ya el terror, sino el cuento mismo como g&eacute;nero, ha sido siempre tan malogrado que podr&iacute;a decirse que casi ni ha existido como tal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y descubierto B&eacute;cquer, &iquest;c&oacute;mo se adentr&oacute; en la literatura numinosa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con las colecciones de Siruela y Valdemar y, sobre todo, con los libros de Rafael Llopis. &Eacute;l consigui&oacute; vertebrar a mi generaci&oacute;n en ese terreno. Nos dirigi&oacute; con la <em>Antolog&iacute;a de cuentos de terror</em> que sac&oacute; con Alianza y luego con la <em>Historia natural de los cuentos de miedo</em>. Para m&iacute;, &eacute;l es el gran experto de los espectros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/miguel-herraez-biografo-cortazar-vida_1_2670759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2015 21:27:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miguel Herráez, biógrafo de Cortázar: “Entre la norma y la vida, Cortázar optaba por la vida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura de terror,Literatura,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Nunca recuperé la pasión con que leía terror a los catorce años, pero acabé siendo un experto”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/recupere-pasion-terror-catorce-experto_1_2682942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/825305fc-aa39-49a8-9618-3cdae06e49f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Nunca recuperé la pasión con que leía terror a los catorce años, pero acabé siendo un experto”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rafael Llopis, el gran crítico español de la literatura de terror, rompe su silencio con la reedición de su</p><p class="subtitle">Historia natural de los cuentos de miedo</p></div><p class="article-text">
        Esta es una entrevista extensa, porque se trata de repasar una vida y una obra enteras. Rafael Llopis (Madrid, 1933) es una figura legendaria para los amantes de la literatura de terror. No s&oacute;lo estamos ante el gran divulgador de Lovecraft en Espa&ntilde;a (lo introdujo en nuestro pa&iacute;s en 1969 junto con el traductor Francisco Torres Oliver con <em>Los Mitos de Cthulhu</em>), sino que es responsable de la fundamental <em>Antolog&iacute;a de Cuentos de Terror</em> (Alianza, 1981) que, en tres vol&uacute;menes, recoge la evoluci&oacute;n entera del g&eacute;nero desde Daniel de Foe, pasando por Poe, Dickens, M.R. James y Machen hasta Lovecraft.
    </p><p class="article-text">
        La reciente reedici&oacute;n de otra de sus obras clave, la <em>Historia natural de los cuentos de miedo</em> (originalmente publicada en 1974), se ha convertido en la excusa perfecta para que Llopis rompa un largu&iacute;simo silencio, producto de un no menos largo retiro. La <em>Historia natural de los cuentos de miedo</em> es el &uacute;nico intento riguroso jam&aacute;s realizado en nuestro pa&iacute;s por compendiar de forma cr&iacute;tica la narrativa de terror. Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, el libro ha sido revisado por el propio Llopis y actualizado con nuevos ap&eacute;ndices del escritor y cr&iacute;tico Jos&eacute; Luis Fern&aacute;ndez Arellano.
    </p><p class="article-text">
        Este libro encarna lo que la figura de Llopis supone dentro de la literatura espa&ntilde;ola: el &uacute;nico estudioso de entidad que hemos tenido en el campo del terror. El &uacute;nico que se tom&oacute; en serio el g&eacute;nero durante d&eacute;cadas. Desde lo m&aacute;s profundo del franquismo, en una Espa&ntilde;a gris y pacata donde los libros de terror simplemente no llegaban, &eacute;l am&oacute; y trabaj&oacute; por los g&eacute;neros m&aacute;s libres y creativos. Su apasionamiento lleg&oacute; hasta el punto de que, siendo adolescente, aprendi&oacute; ingl&eacute;s s&oacute;lo para leer a Sheridan Le Fanu.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, a sus ochenta a&ntilde;os, este psiquiatra que ejerci&oacute; hasta su jubilaci&oacute;n en 1998, recoge el fruto de su intensa y valiosa labor cr&iacute;tica: su pr&oacute;logo a <em>Los Mitos de Cthulhu</em> sigue consider&aacute;ndose can&oacute;nico cuarenta y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, sus libros se reeditan, sus trabajos llegan a las universidades, se ha convertido en una figura reivindicada. Espa&ntilde;a ya no es para el terror el erial que fue durante d&eacute;cadas. Ha habido una explosi&oacute;n de escritores y lectores. Y pocos de ellos no han le&iacute;do sus <em>Mitos de Cthulhu</em>.
    </p><p class="article-text">
        Rafael Llopis, consciente de lo que sucede y de la reivindicaci&oacute;n de la que su obra es objeto, afirma con sencillez: &ldquo;Yo sab&iacute;a que alg&uacute;n d&iacute;a iba a pasar&rdquo; y bromea con la posibilidad de &ldquo;vestirme de g&oacute;tico para salir del armario&rdquo; en el pr&oacute;ximo acto al que lo inviten.
    </p><p class="article-text">
        Durante nuestro encuentro, este hombre de mirada honesta y voz cautivadora conversa con humor y sencillez. Con espiritualidad y sin vanidad alguna. Se desvela como un profundo pozo de sabidur&iacute;a. Pero hay tambi&eacute;n en &eacute;l un vocacional contador de historias. Un amante de lo incre&iacute;ble y lo sobrenatural que sale a relucir cada vez que salpica la entrevista con an&eacute;cdotas de su pasado, leyendas fant&aacute;sticas o con las historias de miedo que m&aacute;s placer le han causado. En el apasionamiento con que relata todas estas cosas reside la energ&iacute;a que movi&oacute; al un d&iacute;a joven Llopis a convertirse, sin pretenderlo, en la gran figura del terror espa&ntilde;ol en el siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted me lo pide, pero me cuesta tutearle.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escucha una cosa: los &aacute;rabes dicen que la tercera persona es el pronombre de la ausencia, y la segunda el de la presencia, as&iacute; que tut&eacute;ame.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De acuerdo, lo intentar&eacute;: a tus ochenta a&ntilde;os, &iquest;sigue interes&aacute;ndote la literatura de terror?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro. Lo que pasa es que nunca he logrado recuperar la pasi&oacute;n con que empec&eacute; a leerla a los catorce a&ntilde;os. Aquellos dos a&ntilde;os en que le&iacute; tanto. Pero resulta que acab&eacute; siendo un experto en la materia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le aportaron los cuentos de miedo al joven Rafael Llopis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento se convirtieron en mi manera de acercarme a, podemos decir, lo espiritual. Algo hacia lo que siempre he sentido una gran atracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creciste en la Espa&ntilde;a de los cuarenta, en plena posguerra. Imagino que entonces no ser&iacute;a f&aacute;cil acceder a la literatura de terror.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. No hab&iacute;a nada de nada. El terror estaba completamente desterrado de la mentalidad de la gente. Lo poco que hab&iacute;a lo agot&eacute; enseguida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo descubriste el terror?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue con Poe. De ni&ntilde;o &eacute;l era para m&iacute; el s&iacute;mbolo del terror. Porque mi padre ten&iacute;a un libro suyo de cuentos y yo no pod&iacute;a ni abrirlo: me produc&iacute;a un miedo espantoso. En concreto hab&iacute;a una l&aacute;mina de<em> Los cr&iacute;menes de la calle Morgue</em> en la que aparec&iacute;a un ser peludo que pretend&iacute;a ser un mono y que me daba un miedo horrible. Luego, ya con quince a&ntilde;os, fui con mis padres de vacaciones a un pueblo de Guadalajara. Para leer me llev&eacute; un malet&iacute;n entero con libros de Doc Savage y La sombra, unos cl&aacute;sicos del pulp que entonces publicaba aqu&iacute; la editorial El Molino. Pero le&iacute; tan r&aacute;pido que el pasto literario se me acab&oacute; enseguida, y a&uacute;n quedaba verano por delante. Entonces fui a la biblioteca del pueblo y saqu&eacute; un libro de Poe. Y descubr&iacute; que ya pod&iacute;a leerlo. Y as&iacute; empez&oacute; mi pasi&oacute;n por el terror: con Poe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vez descubierto Poe, &iquest;con qu&eacute; libros te iniciaste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con lo que hab&iacute;a en la biblioteca de mi abuelo, con los cuentos de fantasmas de M.R. James, con <em>Dr&aacute;cula</em> y con los relatos de Sheridan Le Fanu. De hecho aprend&iacute; ingl&eacute;s leyendo a Le Fanu con la ayuda de un diccionario. Luego, el d&iacute;a en que termin&eacute; el Bachillerato, con diecisiete a&ntilde;os, me fui a La Casa del Libro y me compr&eacute; una antolog&iacute;a en ingl&eacute;s, muy gorda, que se llamaba <em>Cuentos de terror y de lo sobrenatural</em>. Esta antolog&iacute;a tuvo una gran influencia en m&iacute;. Ese mismo verano de 1950 me puse a traducir como un loco todo el terror en ingl&eacute;s y franc&eacute;s que ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La literatura macabra ya te atra&iacute;a de ni&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien me produc&iacute;a un terror insoportable. De peque&ntilde;o ten&iacute;a un tebeo con un personaje de cara cadav&eacute;rica en la portada. Y me daba tanto miedo que lo ten&iacute;a metido debajo de un mont&oacute;n de tebeos, detr&aacute;s de la puerta, para no verlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces c&oacute;mo naci&oacute; tu pasi&oacute;n por el miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues naci&oacute; de manera misteriosa (se r&iacute;e): fue por un sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Un sue&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, un sue&ntilde;o me abri&oacute; las puertas de esto. Resulta que yo hab&iacute;a veraneado con mi familia un par de veces en la Dehesa de la Villa. All&iacute; hab&iacute;a un pinar con trincheras de la Guerra Civil. Los ni&ntilde;os jug&aacute;bamos por ah&iacute;. Despu&eacute;s de cenar, los mayores sacaban sillas y se pon&iacute;an a charlar bajo un farol. Los peque&ntilde;os nos cont&aacute;bamos historias de miedo. De hecho hab&iacute;amos visto, o imaginado ver, no s&eacute;, un fantasma por ah&iacute;. Y nos daba un miedo terrible. Un par de a&ntilde;os despu&eacute;s so&ntilde;&eacute; que estaba en ese lugar, de noche. Yo estaba ante una zanja de la trinchera, pero a la vez era como una tumba abierta. Me asomaba y dentro hab&iacute;a un cad&aacute;ver horroroso. Al verlo empec&eacute; a gritar para despertarme. Pero no funcion&oacute;. Entonces aparecieron en el sue&ntilde;o mi padre y mi abuelo. Me cogieron cada uno de un brazo, me acercaron a la zanja y me dijeron: &ldquo;Mira, tienes que acostumbrarte a esto&rdquo;. Entonces me dieron una bandeja como las de los vendedores ambulantes y me pusieron el cad&aacute;ver ah&iacute;. Pero para entonces el cad&aacute;ver era una especie de arlequ&iacute;n de madera y yo lo llevaba. Y me encontraba a mis hermanas y les dec&iacute;a: &ldquo;&iexcl;Si es muy gracioso!&rdquo;. (Risas)
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Quiz&aacute;s ese sue&ntilde;o tiene que ver con que tu padre fuera psiquiatra y te empujara a la profesi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me empuj&oacute;. Me oblig&oacute; a ser psiquiatra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No te interesaba la psiquiatr&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nada. Despu&eacute;s me he alegrado mucho de ser psiquiatra. Pero entonces yo estaba desesperado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es curioso que un apasionado del terror sobrenatural haya consagrado su vida a una ciencia con una visi&oacute;n tan materialista del ser humano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Es as&iacute;. La psiquiatr&iacute;a es materialista. Existen el cerebro, un sistema metab&oacute;lico y punto. Como dec&iacute;a un MIR al que conoc&iacute;, la psiquiatr&iacute;a es medicaci&oacute;n, un par de consejos y palmaditas en la espalda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lovecraft afirmaba que los escritores materialistas son los verdaderamente capacitados para describir lo sobrenatural porque, al no creer en ello, lo ven como una atroz violaci&oacute;n de la realidad. Y pone como ejemplo a Sheridan Le Fanu.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le Fanu era medio m&iacute;stico, y seguidor de Swedenborg, una especie de visionario sueco. Lovecraft s&iacute; era ateo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volvamos a tu juventud. Hablemos de tu padre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l tuvo un cargo en el ej&eacute;rcito republicano. M&eacute;dico, pero de cierta importancia. Fue director de un hospital. Y claro, despu&eacute;s de la guerra fue ninguneado. No lo persiguieron, pero lo echaron de su trabajo. Por rojo. En aquella &eacute;poca vivimos muy mal. Recuerdo a mi madre llorando. Diciendo que no lleg&aacute;bamos a fin de mes. Pero entonces mi padre entr&oacute; a trabajar en correos. Y all&iacute;, paradojas de la vida, en vez de ser el rojo de turno se convirti&oacute; en alguien respetable, porque resulta que un hermano suyo telegrafista, miembro de la Falange, hab&iacute;a sido asesinado por unos anarquistas en Alicante. As&iacute; que, lo que son las cosas, en la medicina mi padre era un rojo y en correos el hermano de un h&eacute;roe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De m&eacute;dico de prestigio a empleado de correos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que resulta que mi abuelo oblig&oacute; a sus ocho hijos varones a hacer oposiciones a tel&eacute;grafos. Y despu&eacute;s que hicieran lo que quisieran. As&iacute; que mi padre se sac&oacute; la plaza y luego estudi&oacute; psiquiatr&iacute;a, que era lo que realmente le interesaba. Por eso pudo entrar en correos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y quiso que su hijo viviera la misma pasi&oacute;n que &eacute;l.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l era un te&oacute;rico. Le interesaba much&iacute;simo la conciencia. A m&iacute; tambi&eacute;n. Pero por otros motivos. La pasi&oacute;n de mi padre por la psiquiatr&iacute;a le ven&iacute;a de la adolescencia, cuando aprendi&oacute; a hipnotizar con un libro de mi abuelo, que tambi&eacute;n era psiquiatra. Entonces, con catorce a&ntilde;os, queriendo hacer una broma, mi padre hipnotiz&oacute; a la criada. Y luego se asust&oacute; much&iacute;simo porque no sab&iacute;a c&oacute;mo despertarla. Esa experiencia le caus&oacute; tanto efecto que estudi&oacute; medicina por eso: porque le interesaba la hipnosis. Y durante la carrera se hizo famoso entre los estudiantes porque se le daba muy bien y se dedicaba a hipnotizar a la gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1963 publicaste la primera de tus antolog&iacute;as: Cuentos de terror, en la que abarcas toda la historia de la literatura de miedo. &iquest;C&oacute;mo naci&oacute;? </strong><em>Cuentos de terror</em>
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; por rabia. Me explico: L&oacute;pez Ibor sac&oacute; una antolog&iacute;a de terror que era horrorosa. Un aut&eacute;ntico fraude. Ni siquiera se molest&oacute; en hacer la selecci&oacute;n de los cuentos. De eso se encargaron los de la editorial. &Eacute;l se limit&oacute; a escribir un pr&oacute;logo en el que lo &uacute;nico que hac&iacute;a era demostrar que no ten&iacute;a ni idea. L&oacute;pez Ibor era mi jefe entonces, en el hospital psiqui&aacute;trico en el que yo hac&iacute;a pr&aacute;cticas. &Eacute;l se hab&iacute;a portado mal con mi padre, as&iacute; que yo le ten&iacute;a una inquina especial. Por eso, en parte por tocarle las narices y en parte por hacer una buena antolog&iacute;a, cog&iacute; todos los materiales que ten&iacute;a yo traducidos y con ellos compuse el libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te refieres a las traducciones que hiciste con apenas diecisiete a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Lo ten&iacute;a todo guardado en un caj&oacute;n y, despu&eacute;s de diez a&ntilde;os, lo saqu&eacute;. Me puse en contacto con un par de editoriales y a Taurus le interes&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1981, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, esta antolog&iacute;a se reedit&oacute; con Alianza. Y hoy sigue vigente. &iquest;Qu&eacute; aport&oacute; la nueva edici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Retir&eacute; el pr&oacute;logo y el ep&iacute;logo. El ep&iacute;logo era un cuento de Bradbury en el que hablaba que un mundo en el que la literatura fant&aacute;stica ya no le interesaba a nadie. En el momento en que lo reedit&eacute; esto no era as&iacute;, de modo que opt&eacute; por quitar ese relato, que daba un toque pesimista con el que ya no estaba de acuerdo. Tambi&eacute;n a&ntilde;ad&iacute; un cuento estupendo que, no s&eacute; por qu&eacute;, no hab&iacute;a incluido en la primera versi&oacute;n: <em>La mujer alta</em>, de Pedro Antonio de Alarc&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1969, junto al traductor Francisco Torres Oliver, publicaste Los Mitos de Cthulhu, el libro que introdujo a Lovecraft en Espa&ntilde;a. Hoy esta antolog&iacute;a se considera can&oacute;nica y se reedita continuamente. Varias generaciones de lectores han conocido el horror c&oacute;smico gracias a ella. &iquest;C&oacute;mo descubriste a este autor clave? </strong><em>Los Mitos de Cthulhu</em>
    </p><p class="article-text">
        Yo hab&iacute;a le&iacute;do algunos cuentos suyos de joven. Cosas dispersas. Pero de &eacute;l no sab&iacute;a nada. S&oacute;lo su nombre, que me resultaba tan pintoresco: Lovecraft, como &ldquo;t&eacute;cnica amatoria&rdquo;, &iquest;no? Y desde luego su escritura ten&iacute;a algo fascinante. Ya despu&eacute;s, en los a&ntilde;os sesenta, trabajando como traductor de la OMS en Ginebra, yo sol&iacute;a ir a las librer&iacute;as de all&iacute;. O a las de Par&iacute;s, adonde iba en el tren nocturno. Y en cuanto ve&iacute;a un libro de terror me lo compraba. Ya era un t&eacute;cnico en la materia. Fue all&iacute; donde me encontr&eacute; con cantidad de cuentos de Lovecraft y de su c&iacute;rculo. Y lleg&oacute; un punto en que me di cuenta de que con todo ese material pod&iacute;a hacerse una antolog&iacute;a fenomenal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Menudo tesoro: todas esas historias esperando a ser traducidas al espa&ntilde;ol&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero no me apetec&iacute;a nada traducir. Porque en Ginebra ya me pasaba el d&iacute;a enfrascado con unos textos horrorosos: &ldquo;El delegado de Mali pide la palabra y anuncia que no s&eacute; qu&eacute;, no s&eacute; cu&aacute;ntos&hellip;&rdquo; Todo en ese plan. Una cosa horrible. As&iacute; que un d&iacute;a, estando en casa de Paco (Francisco Torres Oliver), se me ocurri&oacute; proponerle que se encargase &eacute;l de la traducci&oacute;n y yo de la selecci&oacute;n y el pr&oacute;logo y le pareci&oacute; buena idea. De hecho esa fue su primera traducci&oacute;n. Luego se convirti&oacute; en un traductor muy importante y premiado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En esa &eacute;poca Lovecraft era ya un autor reconocido a nivel internacional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos s&iacute;. En Europa algo, pero tampoco mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces fue una apuesta arriesgada. &iquest;Ten&iacute;as fe en que Lovecraft funcionar&iacute;a en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No pens&eacute; en el &eacute;xito. S&oacute;lo pensaba en que quer&iacute;a publicar en espa&ntilde;ol ese material tan bueno, como un regalo a la sociedad. Y funcion&oacute;. Yo creo que el pr&oacute;logo es la clave de la trascendencia que tuvo el libro, porque dejaba claro que aquello no era pulp. Eso movi&oacute; a muchos intelectuales a interesarse por Lovecraft.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y la antolog&iacute;a se convirti&oacute; en un &eacute;xito.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No fue un &eacute;xito inmediato. Fue poco a poco. De pronto, ya en los setenta, empec&eacute; a cruzarme con j&oacute;venes que iban con el libro por ah&iacute;. Aquello me sorprend&iacute;a mucho. Y ahora ha habido un rebrote de inter&eacute;s por los mitos. De hecho sigo cobrando derechos todos los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En aquel tiempo lo fant&aacute;stico no tendr&iacute;a mucho prestigio en la literatura espa&ntilde;ola, donde primaba lo realista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo dije una vez en un art&iacute;culo en ABC: que nuestra literatura era demasiado seria. Y eso me mereci&oacute; algunas cr&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero lo cierto es que si uno intenta rastrear lo fant&aacute;stico en la literatura espa&ntilde;ola de finales del XIX y del XX lo va a tener dif&iacute;cil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se encuentra nada. P&iacute;o Baroja tiene alg&uacute;n cuento que est&aacute; bien. Luego Emilio Carrere. Pero poca cosa m&aacute;s. El terror estaba desterrado y mal visto en Espa&ntilde;a. Hay incluso una novelita corta de Don Juan Valera, <em>La buena fama</em>, en la que se deshace en disculpas al lector por hablar de fantasmas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Deb&iacute;as de sentirte un poco solo siendo el &uacute;nico experto en literatura de terror de todo el pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, despu&eacute;s de sacar la antolog&iacute;a de 1963, dej&eacute; el terror completamente. Ya no me interesaba. Cre&iacute;a haber dicho lo que ten&iacute;a que decir. Que eso era todo y adi&oacute;s. Pero entonces, en 1969, apareci&oacute; Lovecraft. Y se me volvi&oacute; a despertar el deseo de mostrar a la gente algo que me gustaba mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu siguiente libro, Historia natural de los cuentos de miedo (1974), se convierte en otro gran hito: es el primer estudio cr&iacute;tico de la historia de la literatura de terror escrito en nuestro pa&iacute;s.</strong><em>Historia natural de los cuentos de miedo</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues todo empez&oacute; porque el laboratorio Ibys (Instituto de Biolog&iacute;a y Sueroterapia), que publicaba un bolet&iacute;n mensual, le propuso a mi padre que escribiera una serie de art&iacute;culos sobre fisiogn&oacute;mica. &Eacute;l dijo que no, que estaba en otras cosas, pero que ten&iacute;a un hijo al que le gustaban esas cosas raras. Y entonces me lo propusieron a m&iacute;. Y mis art&iacute;culos tuvieron mucho &eacute;xito. Estuve doce a&ntilde;os public&aacute;ndolos. Claro, al final estaba muy agotado el tema. Los propios lectores me dec&iacute;an que a ver si escrib&iacute;a sobre otras cosas. As&iacute; que cambi&eacute; y empec&eacute; nuevas series: sobre la magia, sobre los naipes, la historia de los naipes. Y despu&eacute;s se me ocurri&oacute; hacer una historia de los cuentos de terror. Y la estuve escribiendo de 1966 a 1972.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y en 1974 todos los art&iacute;culos se compendiaron como libro en la Historia natural de los cuentos de miedo.</strong><em>Historia natural de los cuentos de miedo</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Con la editorial J&uacute;car. Y de hecho en el pr&oacute;logo dije que no estaba de acuerdo con gran parte de las cosas que yo mismo afirmaba en el libro. Hab&iacute;an pasado ocho a&ntilde;os. Ciertas experiencias hab&iacute;an cambiado mi punto de vista sobre algunos asuntos, entre ellos la literatura de terror. Pero aun as&iacute; me pareci&oacute; interesante publicarlo, porque conten&iacute;a mucho material e informaci&oacute;n. En la nueva edici&oacute;n de Fuentetaja (2013) s&iacute; he corregido y revisado todo lo que no me gustaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro es de lectura obligatoria para los amantes del terror. Arrojas luz sobre puntos que suelen permanecer a oscuras en la historia de la literatura espa&ntilde;ola, como cuando explicas por qu&eacute; los cuentos fant&aacute;sticos y de miedo triunfaron durante el XIX en toda Europa menos aqu&iacute;. Las dificultades de escribir terror en Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En efecto. Esos son temas sobre los que no ha escrito nadie. Sobre los que no se ha dicho nada. La Inquisici&oacute;n y las autoridades espa&ntilde;olas hicieron todo lo posible para que las ideas del Romanticismo no entrasen aqu&iacute;. As&iacute; que el gusto por lo macabro y lo sobrenatural s&oacute;lo nos lleg&oacute; de manera marginal y edulcorada, y con el componente de la moralina, como sucede por ejemplo en <em>Don Juan Tenorio</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con la Iglesia hemos topado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que, aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, que los escritores entraran en cosas de fantasmas, de esp&iacute;ritus y del M&aacute;s All&aacute; la Iglesia no lo iba a permitir, porque ese era su coto. No iban a dejar que les tocasen su territorio exclusivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El subdesarrollo de Espa&ntilde;a en cuanto a literatura de terror se extiende tambi&eacute;n a la cr&iacute;tica y a los estudios acad&eacute;micos. </strong><em>subdesarrollo</em>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, por lo visto hoy en d&iacute;a ya no es como entonces. Parece que hay m&aacute;s especialistas. Que se hacen estudios. Que el terror ha entrado en la universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero t&uacute; fuiste el &uacute;nico que se tom&oacute; en serio el g&eacute;nero durante d&eacute;cadas en este pa&iacute;s. El &uacute;nico estudioso de entidad que hemos tenido. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te digo la verdad, llegu&eacute; a esto por accidente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, cuando empezaste a escribir los art&iacute;culos que compondr&iacute;an la Historia natural de los cuentos de miedo, &iquest;no estabas pensando en llenar un vac&iacute;o acad&eacute;mico?</strong><em>Historia natural de los cuentos de miedo</em>
    </p><p class="article-text">
        No. En realidad el libro naci&oacute; m&aacute;s o menos c&iacute;nicamente. Del decirme: &ldquo;A ver qu&eacute; puedo escribir yo para Ibys y que me sigan pagando 1.500 pesetas al mes&rdquo;, que en esa &eacute;poca se notaban. Y simplemente pens&eacute;: &ldquo;Pues escribir&eacute; sobre esto, ya que s&eacute; del tema. Voy a verterlo y as&iacute; que la gente se entere&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pues tu historia del terror no pod&iacute;a reeditarse en mejor momento: ahora en Espa&ntilde;a, por fin, se publica much&iacute;simo g&eacute;nero. Hay inter&eacute;s en el tema. Y gran cantidad de lectores y escritores, la mayor&iacute;a muy j&oacute;venes. Es una explosi&oacute;n. El miedo gusta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente. Qui&eacute;n iba a decirme a m&iacute; que lo g&oacute;tico iba a convertirse en una moda del vestir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y los zombis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo de los zombis&hellip; Bueno&hellip; No me explico por qu&eacute; tienen tanto &eacute;xito. A veces me pregunto si no ser&aacute; porque algunos j&oacute;venes se identifican con ellos. Son zombis que proceden de la pel&iacute;cula esta de Romero, &iquest;no? Pero esos no son los zombis de verdad. Se parecen m&aacute;s bien a los gules, que son unos seres que viven en los cementerios y que nunca se alejan de sus tumbas. Y si se te ocurre pasar por ah&iacute;, se te comen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los &eacute;xitos del fen&oacute;meno zombi es Orgullo y prejuicio y zombis. Y tambi&eacute;n hay versiones zombis del Quijote o del Lazarillo de Tormes.</strong><em>Orgullo y prejuicio y zombis</em>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; espanto!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo son los aut&eacute;nticos zombis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son los del Caribe: Hait&iacute;, Rep&uacute;blica Dominicana&hellip; Que no comen carne, sino basura, como los cerdos. Lo que dice la tradici&oacute;n es que, cuando muere una persona, los familiares hacen guardia durante d&iacute;as delante de la tumba para asegurarse de que no venga el <em>houngan</em>, que es una especie de brujo. Porque el mago este saca el cad&aacute;ver, le hace unos ritos que le dan una fuerza sobrenatural y entonces el muerto sale de la fosa y obedece ciegamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; hace el hougan con &eacute;l?</strong><em>hougan</em>
    </p><p class="article-text">
        Lo pone a cortar ca&ntilde;a de az&uacute;car.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso lo cuentas en tu &uacute;nica obra de ficci&oacute;n: El nov&iacute;simo Algazife o Libro de las postrimer&iacute;as.</strong><em>El nov&iacute;simo Algazife o Libro de las postrimer&iacute;as</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Ese libro empez&oacute; como una serie de art&iacute;culos sobre los personajes de la literatura de terror, tambi&eacute;n para el bolet&iacute;n de Ibys. Pero al final se me fue de las manos y se convirti&oacute; en <em>El nov&iacute;simo Algazife</em>. En esa &eacute;poca estaban ocurriendo en mi vida unas cosas tremendas. Y claro, se reflejaron en esos escritos. Entonces yo estaba estudiando &aacute;rabe. De hecho &ldquo;Algazife&rdquo; viene de una palabra &aacute;rabe que significa &ldquo;aullido del desierto&rdquo; y se refiere a un viento que transporta las voces de los Yinn. De los genios. Y que sabiendo escucharla bien puedes enterarte de cosas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; piensas del gore?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; eso no me parece terror, sino asco. Esas pel&iacute;culas explotan el miedo a morir y al dolor f&iacute;sico, y no el miedo a lo sobrenatural.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y de la infantilizaci&oacute;n y banalizaci&oacute;n del terror que vivimos &uacute;ltimamente? Las Monster High, los vampiros adolescentes&hellip;</strong><em>Monster High</em>
    </p><p class="article-text">
        Ah, s&iacute;, s&iacute;&hellip; Es curioso, &iquest;no? Que el monstruo de Frankenstein haya terminado anunciando galletitas. Y creo que tambi&eacute;n hab&iacute;a un polo que se llamaba Dr&aacute;cula, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;, pobres vampiros&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        En verdad el vampiro no tiene nada de guapo. Es un ser momificado, un demonio, que sobrevive, o mejor dicho, sobremuere, aliment&aacute;ndose de la sangre de los otros. Y no son condes ex&oacute;ticos, sino campesinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo mejor que se ha escrito sobre ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera mitad de <em>Dr&aacute;cula</em>, <em>Carmilla</em> de Le Fanu y un cuento de Robert Erwin Howard que se llama <em>Palomas del infierno</em>&hellip; y que se desarrolla en el Oeste.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigues leyendo ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Poca. De noche leo novelas polic&iacute;acas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El concepto de terror ha cambiado mucho desde que naci&oacute; como g&eacute;nero literario hace apenas dos siglos y pico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cuento de terror empieza por el cad&aacute;ver. Con el fantasma que va por el castillo haciendo ruido de cadenas. Esa es la parafernalia g&oacute;tica. Despu&eacute;s, en la era victoriana, el relato se hace realista y de breve extensi&oacute;n. La <em>ghost story</em>. Le Fanu, M.R. James y toda esta gente eran completamente realistas. Sus cuentos iban de un se&ntilde;or normal, que iba a su club, y de repente le empezaban a pasar cosas raras. Y despu&eacute;s de una &eacute;poca larga en que hay mucha gente que escribe seg&uacute;n este estilo, aparecen los que yo llamo en la <em>Historia natural de los cuentos de miedo</em> los &ldquo;mutantes&rdquo;, que son sobre todo Arthur Machen y Algernon Blackwood, unos se&ntilde;ores que acaban con la parafernalia g&oacute;tica. All&iacute; ya no hay ni castillos, ni noches de tormenta, ni fantasmas, ni nada de eso, sino que todo se produce muchas veces a pleno sol y lo sobrenatural toma la forma de esp&iacute;ritus y dioses paganos que est&aacute;n all&iacute; y que no son tan ben&eacute;volos como parecen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lovecraft da el &uacute;ltimo paso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque &eacute;l ya nos habla directamente de dioses. Ah&iacute; no hay fantasmas ni demonios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te parece el terror de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo que he le&iacute;do que me ha parecido muy bueno es Stephen King, pero su producci&oacute;n anterior a <em>It</em>. Cosas como <em>El cementerio de animales</em> o <em>La zona muerta</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Stephen King encarna el regreso del terror a la novela tras un periodo largu&iacute;simo en que hab&iacute;a primado el cuento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero eso es por una raz&oacute;n material m&aacute;s que otra cosa: los cuentos no son rentables para los escritores, y las novelas s&iacute;. Pero es curioso que el terror empez&oacute; siendo novela, con la narrativa g&oacute;tica de principios del XIX, luego se volvi&oacute; cuento realista en la &eacute;poca victoriana y ahora vuelve a ser novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; tard&oacute; tanto en nacer como g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que tard&oacute;. Aunque hay cosas sueltas antes en Plinio, Lope de Vega o Shakespeare. La primera novela de terror es <em>El castillo de Otranto</em>, que la escribi&oacute; Horace Walpole en 1764. As&iacute; que, curiosamente, el terror surge como g&eacute;nero en pleno auge del racionalismo. Y esto tiene una explicaci&oacute;n: el racionalismo desacredita lo sobrenatural. Considera pura supercher&iacute;a creencias que hasta entonces hab&iacute;an formado parte de la vida cotidiana. Eso va a permitir que la gente se acerque al miedo, pero ya como algo l&uacute;dico. Entonces nace la literatura de terror.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo son estos primeros pasos del g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues surgen, en sinton&iacute;a con el Romanticismo, lo que yo he llamado ra&iacute;z blanca y ra&iacute;z negra del terror. La ra&iacute;z blanca viene de Alemania. Son cuentos m&aacute;s fant&aacute;sticos que terror&iacute;ficos, protagonizados por hadas y por seres de la tradici&oacute;n germ&aacute;nica. La ra&iacute;z negra es la macabra. La del cad&aacute;ver, el fantasma, el castillo en ruinas, los aullidos&hellip; De hecho, en el siglo XIX a la novela g&oacute;tica se la conoc&iacute;a tambi&eacute;n como novela negra. Los alemanes empezaron cultivando el terror de ra&iacute;z negra, pero se pasaron enseguida a la blanca. Y al final fueron los ingleses los que mejor literatura macabra hicieron. En esa famosa velada en Ginebra en la que Polidori y P.B. y Mary Shelley apostaron a ver qui&eacute;n escrib&iacute;a la mejor historia de terror y de ah&iacute; surgi&oacute; <em>Frankenstein</em>, la idea se les ocurri&oacute; despu&eacute;s de leer unos cuentos de fantasmas alemanes. Es como si ese encuentro simbolizase el paso de la ra&iacute;z negra de Alemania a Inglaterra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La fascinaci&oacute;n del fantasma es algo superado o siempre va a ser fuente de historias de miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que sigue dando miedo. Una vez lo escrib&iacute; medio en broma en un art&iacute;culo: los fantasmas son aquella gente del M&aacute;s All&aacute; que est&aacute; m&aacute;s cerca de nosotros, porque han sido humanos. Son los primeros que aparecen cuando uno empieza a meterse por el mundo este. Pero luego hay otra serie de cosas no humanas que van saliendo despu&eacute;s. Por ejemplo, en los cuentos de Arthur Machen o Algernon Blackwood los fantasmas dejan paso a otras entidades y esp&iacute;ritus de la naturaleza como el Wendigo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1985 publicaste el ensayo El cuento de terror y el instinto de la muerte, ahora reeditado dentro de la Historia natural de los cuentos de miedo. Es tal vez tu obra m&aacute;s personal, en la que, aunando literatura, filosof&iacute;a y psiquiatr&iacute;a, analizas la ra&iacute;z &uacute;ltima de la necesidad humana de pasar miedo con historias y la defines como el instinto de la muerte. &iquest;Qu&eacute; es este instinto de la muerte?</strong><em>El cuento de terror y el instinto de la muerte</em><em>Historia natural de los cuentos de miedo. </em>
    </p><p class="article-text">
        El que habla del instinto de la muerte es Roberto Noboa Santos, un m&eacute;dico espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo de Freud. Fue muy conocido en su &eacute;poca. Yo todav&iacute;a lo estudi&eacute; en la carrera. Pues este hombre ten&iacute;a un librito que se llamaba <em>El instinto de la muerte</em> en el que dice que &eacute;ste es una nostalgia, un deseo de morir, que puede darse en personas que ya han vivido demasiado y que se manifiesta en la forma de un &eacute;xtasis parecido al de los enamorados. Freud habla tambi&eacute;n de instinto de la muerte, pero &eacute;l se refiere a un deseo de destruir producto de la represi&oacute;n sexual. No tiene nada que ver. Entonces, de lo que yo hablo en el ensayo es del instinto del M&aacute;s All&aacute;, algo que he sentido toda mi vida. Una atracci&oacute;n que se manifest&oacute; al principio con las historias de fantasmas y despu&eacute;s por otras v&iacute;as que podemos definir como espirituales.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Rafael Llopis le divierte que, al terminar la entrevista, queramos hacernos fotos con &eacute;l. Al parecer no es la primera vez que esto le sucede en los &uacute;ltimos tiempos. &ldquo;&iexcl;Hasta me han pedido aut&oacute;grafos!&rdquo;, comenta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/recupere-pasion-terror-catorce-experto_1_2682942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2015 12:07:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Nunca recuperé la pasión con que leía terror a los catorce años, pero acabé siendo un experto”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura de terror,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Cuando empecé a traducir terror en los años sesenta, no imaginaba la difusión que el género iba a alcanzar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/traducir-sesenta-imaginaba-difusion-alcanzar_1_2695716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67d5397b-5ac7-42de-a108-2fa7605cdbe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Cuando empecé a traducir terror en los años sesenta, no imaginaba la difusión que el género iba a alcanzar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevistamos a Francisco Torres Oliver, una leyenda en el mundo de la literatura española.</p></div><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de cien libros traducidos al espa&ntilde;ol -hace tiempo que &eacute;l mismo perdi&oacute; la cuenta-, Francisco Torres Oliver (Vilajoiosa, 1935) es una leyenda en el mundo de la literatura espa&ntilde;ola. Dejando de lado los reconocimientos -Premio Nacional de Traducci&oacute;n de Literatura Infantil y Juvenil en 1991, Premio Nacional a la Obra de un Traductor en 2001, premio Nocte en reconocimiento a una carrera en 2009...-, es uno de los principales responsables de la difusi&oacute;n y respetabilidad que el terror ha alcanzado en Espa&ntilde;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La suya ha sido una labor larga, minuciosa y, en realidad, accidental: &ldquo;El meterme en la traducci&oacute;n fue una cosa fortuita&rdquo;, afirma. &ldquo;Y, aunque siempre sent&iacute; una preferencia bastante acusada por los cuentos fant&aacute;sticos, me fui especializando en trabajos de este g&eacute;nero por casualidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Casualidad o no, a lo largo de m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas de carrera ha dado voz en castellano a los principales cl&aacute;sicos de la literatura de terror y a muchos otros m&aacute;s. Por sus manos han pasado Poe, Dickens, D.H. Lawrence, Stevenson, Jean Austen, Lewis Carroll, Tomas Hardy, Asimov, Machen, M.R. James, Mary Shelley, Bram Stoker, Algernon Blackwood, Walter de la Mare&hellip; Pero sobre todo Lovecraft, autor al que, junto con su cu&ntilde;ado Rafael Llopis, abri&oacute; las puertas en Espa&ntilde;a con la publicaci&oacute;n de <em>Los mitos de Cthulhu</em> en 1969: &ldquo;Yo sab&iacute;a que hab&iacute;a que dar a conocer a este autor&rdquo;, afirma. &ldquo;Lo que no pod&iacute;a imaginar era la difusi&oacute;n que iba a alcanzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, a sus setenta y nueve a&ntilde;os, Torres Oliver acaba de entregar a la editorial la traducci&oacute;n de <em>Los albigenses</em>, novel&oacute;n g&oacute;tico de Charles Maturin que en su versi&oacute;n inglesa abarca cuatro tomos, y ya est&aacute; de pleno sumergido en <em>El hundimiento de la casa Usher</em>, de Poe: &ldquo;Estoy continuamente d&aacute;ndole vueltas, haciendo cambios. Me gusta mucho c&oacute;mo me est&aacute; quedando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una generaci&oacute;n de lectores y escritores j&oacute;venes se han formado en el terror con sus traducciones para editoriales como Alianza, Siruela, Alfaguara, Vicens Vives, Bruguera y sobre todo Valdemar. &iquest;Qu&eacute; le parece el ser reivindicado por ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues, despu&eacute;s de haber trabajado tanto, siento una especie de gratitud. Uno no se para a pensar en estas cosas mientras trabaja. Cuando me puse a traducir, yo no pod&iacute;a saber lo que iba a ocurrir a continuaci&oacute;n. Tampoco era consciente de que est&aacute;bamos trayendo a los hispanohablantes una ficci&oacute;n que iba a tener un &eacute;xito tan rotundo. Es verdad que el gusto por el terror estaba entonces ya muy desarrollado en el resto de Europa, pero no pod&iacute;amos imaginar el impacto aqu&iacute;. Hoy veo que el tema sigue vivo. La llama de entusiasmo que se inici&oacute; hace tanto tiempo ha prendido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo descubri&oacute; el terror?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del cine. De peque&ntilde;o ve&iacute;a todas aquellas pel&iacute;culas que entonces, por la cortedad de los a&ntilde;os y lo impresionable que es uno a esas edades, me parec&iacute;an sobrecogedoras: <em>Frankenstein</em>,<em> Los ojos misteriosos de Londres</em>, <em>Dr&aacute;cula</em>, <em>La momia</em>, las de Bela Lugosi. Tambi&eacute;n me gustaba mucho la literatura fant&aacute;stica, en especial el terror, que podemos decir que es su n&uacute;cleo. En aquellos tiempos yo le&iacute; muchos relatos, pero a menudo me dejaban insatisfecho. Las traducciones adolec&iacute;an de falta de calidad. A veces ni siquiera se comprend&iacute;a lo que dec&iacute;an. Hab&iacute;a libros que estaban como resumidos. La primera vez que le&iacute; <em>Dr&aacute;cula</em>, por ejemplo, fue decepcionante. Por eso, cuando empec&eacute; a traducir, me propuse hacerlo lo mejor posible. Si el resultado no era m&aacute;s perfecto, era porque yo no ten&iacute;a la capacidad. Desde luego, iba a intentar que mis trabajos tuviesen una calidad seria, equiparable a la de cualquier otro tipo de literatura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se meti&oacute; en el mundo de las letras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues de manera fortuita. Yo vine a Madrid a estudiar Bellas Artes. Pero tuve que esperar un curso entero antes de hacer el ingreso. Entonces, ese a&ntilde;o, para ocupar mi tiempo en algo que no fuese s&oacute;lo el dibujo, me inscrib&iacute; en Filosof&iacute;a y Letras. Y bueno, al final acab&eacute; enred&aacute;ndome y me olvid&eacute; de Bellas Artes. Despu&eacute;s ya entr&eacute; en la ense&ntilde;anza. &iexcl;Pero todo esto no era mi vocaci&oacute;n en absoluto!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y pasados tantos a&ntilde;os, &iquest;dir&iacute;a que la traducci&oacute;n s&iacute; era su vocaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Riendo) S&iacute;. M&aacute;s o menos s&iacute;. Luego sucedi&oacute; que, en los sesenta, cuando estaba preparando las oposiciones a la c&aacute;tedra de Filosof&iacute;a, mi cu&ntilde;ado (Rafael Llopis) me dijo: &ldquo;Oye, tengo un libro aqu&iacute; en ingl&eacute;s, &iquest;por qu&eacute; no me lo traduces?&rdquo; Y yo le dije: &ldquo;Bueno, pues tr&aacute;emelo&rdquo;. Y lo traduje. Luego &eacute;l fue a ofrec&eacute;rselo a Jaime Salinas, de Alianza, y Jaime dijo que lo iba a publicar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablamos, claro, de Los Mitos de Cthulhu, el libro que descubri&oacute; Lovecraft al p&uacute;blico espa&ntilde;ol. &iquest;C&oacute;mo fue el proceso de traducci&oacute;n?</strong><em>Los Mitos de Cthulhu</em>
    </p><p class="article-text">
        En ese momento yo estaba dando clase, as&iacute; que traduje los cuentos en mis ratos libres. Eso me cre&oacute; un h&aacute;bito que todav&iacute;a hoy conservo: Me levantaba a las cinco de la ma&ntilde;ana a traducir, antes de ir a la escuela. Luego, el s&aacute;bado, repasaba todo lo hecho durante la semana. Como te digo, a&uacute;n sigo levant&aacute;ndome a esa hora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando Llopis y usted le dieron voz a Lovecraft en castellano, &iquest;imaginaron lo que iba a suponer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En absoluto. Bueno, yo sab&iacute;a que Lovecraft, despu&eacute;s de muerto, hab&iacute;a tenido un relanzamiento enorme. El primer pa&iacute;s que recibi&oacute; ese impacto brutal fue EEUU, porque all&iacute; estaban sus amigos dispuestos a poner su literatura en el lugar que merec&iacute;a. Tambi&eacute;n en Francia se hablaba mucho de &eacute;l, aunque no tanto. Yo sab&iacute;a que hab&iacute;a que darlo a conocer en Espa&ntilde;a. Lo que no pod&iacute;a imaginar era la trascendencia que iba a cobrar aquello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lovecraft hab&iacute;a llegado a nuestro pa&iacute;s antes de Los mitos de Cthulhu?</strong><em>Los mitos de Cthulhu</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. A finales de los cincuenta Minotauro hab&iacute;a publicado all&aacute; en Argentina <em>El color que cay&oacute; del cielo</em>. As&iacute; es como lo tradujeron. En su momento lo tuve en mis manos, porque un amigo se lo compr&oacute;, pero no llegu&eacute; a leerlo. Despu&eacute;s en Barcelona sali&oacute; algo tambi&eacute;n. Y creo que Acervo sac&oacute; alg&uacute;n cuento suelto. Pero claro, <em>Los mitos de Cthulhu</em> tuvieron otra categor&iacute;a. De todas maneras, para m&iacute; este libro tiene un defecto muy grande, y es que en &eacute;l ten&iacute;a que haber aparecido como cuento emblema <em>La llamada de Cthulhu</em>. Y no est&aacute;. Cuando es ah&iacute; donde arranca todo. Pero bueno, esas cosas pasan<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cualquier caso, la publicaci&oacute;n y posterior &eacute;xito del libro fue un hito dentro del terror en nuestro pa&iacute;s. El fen&oacute;meno que propici&oacute; un cambio de tendencia. Porque, &iquest;se le&iacute;a terror en Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, s&iacute; se le&iacute;a, aunque no era una inundaci&oacute;n de cuentos fant&aacute;sticos, porque en este pa&iacute;s, en cuanto a libros, nos hemos movido siempre con lo que se nos ha ofrecido. Hab&iacute;a una censura. Hab&iacute;a una conciencia religiosa que no estaba dispuesta a dejar pasar ciertos temas ni cualquier tipo de literatura. La capacidad de leer la ten&iacute;amos secuestrada. Nos mov&iacute;amos en una literatura de la mediocridad. Las grandes novelas de fuera no llegaban aqu&iacute; as&iacute; como as&iacute;. <em>El extranjero</em> o <em>La peste </em>de Camus, por ejemplo, estaban muy mal vistas por la dictadura. En 1969, cuando se publicaron <em>Los mitos de Cthulhu</em>, las cosas estaban cambiando algo, porque un cepo cultural como el de la posguerra era ya insostenible. Antes de la Guerra Civil, con la Segunda Rep&uacute;blica, s&iacute; apareci&oacute; una conciencia liberadora. Hubo en ese momento una intenci&oacute;n de derramar la cultura por todo el pa&iacute;s. Surgi&oacute; una legi&oacute;n de maestros dispuestos a ir de pueblo en pueblo a alfabetizar. Fue un entusiasmo como no ha habido nunca en Espa&ntilde;a. Pero eso fue aplastado con la guerra y luego tard&oacute; much&iacute;simo en recuperarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A la censura franquista no le gustaba el terror.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No le gustaba el terror, no le gustaba lo fant&aacute;stico y no le gustaba que se tomasen con cierta libertad asuntos que se consideraban dogmas. Ten en cuenta que cuando cruzabas la frontera te registraban la maleta y miraban a ver qu&eacute; libros llevabas. Ya en plenos a&ntilde;os setenta, hubo una convenci&oacute;n sobre literatura de ciencia ficci&oacute;n en la librer&iacute;a Machado. El primer d&iacute;a, en la mesa redonda, hab&iacute;a un polic&iacute;a secreta dentro del local y otro de uniforme en la puerta. El segundo d&iacute;a, ya s&oacute;lo vino el de uniforme. Y el tercero no vino ninguno, porque se convencieron de que all&iacute; no se hablaba m&aacute;s que de marcianitos verdes&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mo han cambiado las cosas: &iexcl;Un libro se consideraba un peligro!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hombre, f&iacute;jate, algunos libreros nos vend&iacute;an bajo cuerda libros no autorizados. Hab&iacute;a una librer&iacute;a en la calle Narv&aacute;ez donde trabajaba un empleado que, cuando iba yo, me hac&iacute;a una se&ntilde;al y me dec&iacute;a: &ldquo;Tengo guardado para ti un libro ah&iacute; en el s&oacute;tano. Esp&eacute;rate que acabe con este cliente que ahora te lo paso&rdquo;. Entonces aquello era materia il&iacute;cita. Contrabando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los mitos de Cthulhu fue su primera traducci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; vino despu&eacute;s?</strong><em>Los mitos de Cthulhu</em>
    </p><p class="article-text">
        Jaime Salinas me dijo: &ldquo;Oye, &iquest;t&uacute; traduces s&oacute;lo para Rafael Llopis o te puedo encargar alguna cosa m&aacute;s?&rdquo; Y yo le dije: &ldquo;Si me quieres encargar algo, yo encantado&rdquo;. Entonces me propuso <em>Las aventuras de Randolph Carter</em> y luego <em>Jude el oscuro</em>, de Thomas Hardy. Y como salieron aceptables, seguimos por ese camino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pronto llegar&iacute;a M.R. James.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A M.R. James lo descubr&iacute; en la antolog&iacute;a que hizo mi cu&ntilde;ado para Taurus y que luego saldr&iacute;a en Alianza. Entonces &eacute;l y yo est&aacute;bamos continuamente hablando de estos temas: de los fantasmas de M.R. James, etc&eacute;tera. Este autor es un caso particular para m&iacute;, porque me empe&ntilde;&eacute; personalmente en que Jaime Salinas lo publicase. As&iacute; sali&oacute; <em>Trece historias de fantasmas</em>, que fue una selecci&oacute;n. Pero yo quer&iacute;a traducir sus cuentos completos en un solo volumen. Y eso no lo consegu&iacute; hasta unos veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, con Valdemar, que los public&oacute; bajo el t&iacute;tulo de <em>Corazones perdidos</em>. Y bueno, a partir de <em>Trece historias de fantasmas</em> me vi convertido en traductor de terror, porque los editores me dec&iacute;an: &ldquo;Oye, ya que te gusta este g&eacute;nero, &iquest;te importar&iacute;a hacernos esto?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; momento decidi&oacute; dejar la ense&ntilde;anza para dedicarse por completo a la traducci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A los 49 a&ntilde;os. Entonces yo daba clase de filosof&iacute;a. Tambi&eacute;n he ense&ntilde;ado historia, literatura y franc&eacute;s. De hecho yo siempre he querido ser traductor de franc&eacute;s, &iexcl;pero nunca me han dejado! En ese momento, 1979, yo ya recib&iacute;a gran cantidad de encargos, de lo m&aacute;s dispares, no s&oacute;lo de terror. A la vez estaba de director t&eacute;cnico del colegio, pero hubo una serie de cambios y recay&oacute; sobre m&iacute; una responsabilidad que me result&oacute; abrumadora, as&iacute; que decid&iacute; definitivamente a dedicarme s&oacute;lo a la traducci&oacute;n. Ese mismo a&ntilde;o me contrataron en la ONU para un trabajo en unas conferencias en Bagdad. Y luego estuve dos meses en Roma con la FAO.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se atrever&iacute;a a decir cu&aacute;ntos libros ha traducido aproximadamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. No me atrevo. No s&eacute; cu&aacute;ntos son. Antes llevaba una lista, pero despu&eacute;s he perdido la cuenta. Deben de ser m&aacute;s de cien, adem&aacute;s de relatos en antolog&iacute;as y art&iacute;culos para revistas, que hice muchos para Triunfo y Revista de Occidente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son las traducciones clave de su vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las que m&aacute;s me han impactado lo han hecho fundamentalmente por el libro en s&iacute;, no por la traducci&oacute;n que haya podido hacer yo. Una de ellas ser&iacute;a <em>Jude el oscuro</em>. Tambi&eacute;n <em>Frankenstein</em>. Y otro autor que me gust&oacute; mucho es Richard Dana, que escribi&oacute; <em>Dos a&ntilde;os al pie del m&aacute;stil</em>. Ese libro, que se public&oacute; en Alba editorial, te hace sentir en la cubierta de un barco m&aacute;s que ning&uacute;n otro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;M&aacute;s que Melville?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nada. Ni Melville. Melville se lo copi&oacute; a &eacute;l. Es un relato autobiogr&aacute;fico. &Eacute;l es un estudiante al que le diagnostican una enfermedad de la vista y le dicen que no puede poner los ojos en un libro durante mucho tiempo. Entonces &eacute;l, para impedirse a s&iacute; mismo caer en la tentaci&oacute;n de la lectura, se enrola en un barco. Y nos relata sus dos a&ntilde;os de viaje alrededor del continente americano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Debi&oacute; de ser laborioso traducir el lenguaje n&aacute;utico de la &eacute;poca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es precioso, aunque se trata de una terminolog&iacute;a complicada y sumamente t&eacute;cnica. Tuve que poner un vocabulario al final del libro, para que el lector pudiese seguir mejor lo que all&iacute; se contaba. A los de Valdemar la idea les gust&oacute;, porque luego me pidieron que hiciese lo mismo con <em>El relato de Arthur Gordon Pym</em>, de Poe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que el traductor debe ser tambi&eacute;n un humanista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Necesita tener conocimientos de gran parte de las &aacute;reas de la cultura, porque no sabe con qu&eacute; escollos se va a encontrar a la hora de traducir. Por ejemplo, f&iacute;jate en <em>Dos a&ntilde;os al pie del m&aacute;stil</em>: Si no tienes una preparaci&oacute;n n&aacute;utica no lo puedes hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La tiene?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hice los dos a&ntilde;os de servicio militar en un barco. Y tengo el carn&eacute; de patr&oacute;n de yate.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nunca sabe uno para qu&eacute; le va a servir la 'mili'.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca. Y de repente te encuentras con que tienes que traducir <em>Dos a&ntilde;os al pie del m&aacute;stil</em> y dices: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bien me viene todo esto! &iexcl;Qu&eacute; maravilla!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted que ha traducido tanto terror, &iquest;por qu&eacute; nos gusta el miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre se ha hablado de eso, &iquest;verdad? Pero no lo tenemos muy claro. Nunca llegamos a algo verdaderamente concreto. El miedo, en la literatura, es un miedo mediatizado. Es mentira. Es una emoci&oacute;n est&eacute;tica, una vibraci&oacute;n placentera. Lo estoy expresando de manera muy prosaica, pero es que es as&iacute;. Ese miedo ya les gustaba a los griegos. Y hoy nos sigue atrayendo, aunque sabemos positivamente que no es verdad. Y sin embargo, si, por ejemplo, vemos una pel&iacute;cula bien hecha, nos dejamos invadir por esa sensaci&oacute;n. Entramos en comuni&oacute;n con ella. Se ha hablado de la suspensi&oacute;n de la incredulidad. O sea, que uno ve o lee una historia que sabe que es ficci&oacute;n, pero se va adentrando en ella hasta que su incredulidad queda en suspenso y pasa, de alguna manera impostada, a formar parte del relato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo responder&iacute;a a quien calificase el terror de g&eacute;nero menor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues que la literatura no tiene g&eacute;neros menores. Lo de menor lo dar&aacute; la calidad de lo que uno escriba. Los g&eacute;neros literarios son &aacute;reas a disposici&oacute;n del autor y &eacute;ste puede hacer en ellas lo que quiera: o un gran libro o estropearlo por completo. Por ejemplo, Steinbeck escribe <em>De ratones y hombres</em> que es una fant&aacute;stica novela del oeste. Pues lo mismo ocurre con el terror: Stephen King tiene cosas que no son muy buenas, pero hay otras absolutamente geniales. Para m&iacute;, <em>El cementerio de animales</em> o <em>El resplandor</em> son obras maestras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con toda la literatura en la que se ha sumergido, &iquest;nunca ha sentido la necesidad de escribir sus propias historias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez s&iacute;, pero yo siempre he sido una persona de trabajo lento. Necesito concentrarme. Y estando haciendo una cosa no puedo hacer otra. Nunca he tenido el reposo suficiente para elaborar una idea, desarrollarla, madurarla, pulirla y tal. As&iacute; que he preferido no enredarme. Hay otros que s&iacute;. Ah&iacute; tenemos a Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez, que era capaz de todo: de dictar una novela, traducir, escribir discursos, dirigir un peri&oacute;dico&hellip; Pero es que eso son prodigios mentales. Yo m&aacute;s bien soy un ebanista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Centr&aacute;ndonos en la propia labor de traducci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo acomete un autor o una obra nuevos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay algunos a los que ya conozco y por tanto s&eacute; por d&oacute;nde van. Si no, entro despacito, de tal manera que en el primer cap&iacute;tulo voy tanteando. Conforme me adentro, tomo conciencia del conjunto. Entonces vuelvo al principio y compruebo que est&aacute; en sinton&iacute;a con todo lo que he hecho despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede llegar a establecer una relaci&oacute;n &iacute;ntima con un autor que vivi&oacute; siglos atr&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;. Porque el traductor, por su propia labor, va conociendo al traducido en una dimensi&oacute;n profunda que al lector se le puede escapar. Esto sucede porque cuando te sumerges a fondo en un texto, lo desmontas y lo desmenuzas, salen a relucir cosas que en una lectura r&aacute;pida y lineal permanecen ocultas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; escritor le ha hecho padecer m&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Walter de la Mare. Me gusta much&iacute;simo leerlo, pero no me gustar&iacute;a volver a traducirlo. Me lo puso muy dif&iacute;cil. Te hace sufrir en las frases. Su prosa es muy compleja. Pero es muy bueno tambi&eacute;n. Adem&aacute;s, en lo fant&aacute;stico es definitivo, porque logra crear un clima de ambig&uuml;edad en el que no sabes si te mueves en la realidad o la fantas&iacute;a. Algo parecido a lo que hace E.T.A. Hoffmann en <em>El hombre de arena</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cuesta volcar la voz de un autor de un idioma a otro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De eso se trata, &iquest;no? Para conseguir esa voz, ese timbre propio, tienes que lograr cierta familiaridad con el autor. Y en eso el lenguaje escrito funciona de manera distinta al oral. Tanto la forma como el contenido son determinantes: si usa frases largas o cortas, la entonaci&oacute;n, la extensi&oacute;n de los p&aacute;rrafos, la manera de enfocar la narraci&oacute;n, c&oacute;mo te est&aacute; dosificando la informaci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se traslada el ritmo del ingl&eacute;s al espa&ntilde;ol?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con mucha dificultad. Sudando. Hay frases que son muy complicadas, no por lo que dicen, que eso t&uacute; lo sabes, sino porque no hay manera de pasarlas al castellano respetando su, digamos, esp&iacute;ritu. Entonces tienes que darle vueltas, ponerlas del rev&eacute;s, hasta conseguir que expresen lo mismo que en el idioma original.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es su rutina cuando trabaja?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora las horas que le dedico a la traducci&oacute;n son pocas, pero antes no ten&iacute;a horario. Me pasaba la ma&ntilde;ana y la tarde trabajando. Primero hago un borrador, casi sin consultar el diccionario. Luego hago otra lectura, ya desmenuz&aacute;ndolo todo mucho m&aacute;s detenidamente, para ir afianzando el texto. Y luego, vuelta a releer para ver c&oacute;mo suena el conjunto. Es un procedimiento lento, en el que cuando el editor te dice: &ldquo;A ver si lo tienes listo para dentro de tres meses&rdquo; pasan esos tres meses y t&uacute; le tienes que decir: &ldquo;Oye, d&eacute;jame un mes m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es usted un perfeccionista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien soy muy pesado y muy quisquilloso en esas cosas. Estoy siempre haciendo cambios, hasta el &uacute;ltimo momento. Y cuando ya has terminado tu labor y el libro sale publicado, entonces lo abres y descubres que esto o aquello deb&iacute;as haberlo corregido de otra manera y que se te ha pasado&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces mejor no mirar, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No! Es mejor mirar porque, si hay una nueva edici&oacute;n, tendr&aacute;s la oportunidad de reparar el error.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que relee sus traducciones una vez publicadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no he rele&iacute;do muchas, la verdad, aunque tendr&iacute;a que hacerlo a ver c&oacute;mo est&aacute;n. Estoy seguro de que cosas que traduje hace veinte a&ntilde;os ahora las ver&iacute;a de otra manera, y no me quedar&iacute;a m&aacute;s remedio que hacer cambios aqu&iacute; y all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La traducci&oacute;n es una labor m&aacute;s emocional o artesanal, de ebanista como dec&iacute;a antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La traducci&oacute;n es una actividad intelectual, en la que uno debe tener una preparaci&oacute;n, una serie de condiciones, unos conocimientos. Entonces, adem&aacute;s de eso, se requiere una pr&aacute;ctica en la lectura y la capacidad de captar lo que se est&aacute; diciendo y la forma en que se est&aacute; diciendo. En fin, no hacen falta cualidades muy especiales. Simplemente los conocimientos propios de la lengua y de lo que es la literatura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su &eacute;poca no hab&iacute;a facultad de Traducci&oacute;n e Interpretaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No la hab&iacute;a, no. Aprend&iacute;a uno por su cuenta. La formaci&oacute;n, como la de los escritores, se da a base de leer, lo que pasa es que el traductor necesita una preparaci&oacute;n m&aacute;s enciclop&eacute;dica en el sentido de que hoy est&aacute;s traduciendo filosof&iacute;a, pero ma&ntilde;ana estar&aacute;s con ciencia ficci&oacute;n y al otro con historia. Por tanto se requiere conocer el l&eacute;xico, las bases, el fundamento de aquello que est&aacute;s tratando, porque, si no, estar&aacute;s perdido. Por ejemplo, si traduces a un ingl&eacute;s y &eacute;ste te pone &ldquo;vino de Burgundy&rdquo; t&uacute; tienes que saber que eso es Borgo&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy en d&iacute;a, con internet&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Internet se ha introducido de manera grande afortunadamente para los que est&aacute;n traduciendo ahora. Te da todas las facilidades posibles. Hay diccionarios online que son maravillosos. Ya no tienes que hacer una labor detectivesca para encontrar un t&eacute;rmino perdido por ah&iacute;, como me pasaba a m&iacute; con los autores m&aacute;s antiguos, que utilizan palabras ca&iacute;das en desuso. Claro, si traduces a un contempor&aacute;neo, le preguntas por email y ya est&aacute;. Pero los m&iacute;os est&aacute;n todos muertos: Poe, Edith Wharton, Maturin&hellip; Si quisiera consultarles tendr&iacute;a que hacer sesiones de espiritismo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son sus principales instrumentos de trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues el &uacute;nico que he tenido siempre han sido los diccionarios. Yo el ordenador lo utilizo en un 80% como m&aacute;quina de escribir. De hecho he escrito a m&aacute;quina toda la vida. &iexcl;Aquello era&hellip;! No pod&iacute;as pasar de los treinta folios diarios, porque acababas con un dolor de espalda tremendo. Y con el INRI de que si te equivocabas no te quedaba m&aacute;s remedio que quitar el folio y empezar de nuevo. Y al principio hac&iacute;a las traducciones a mano. La de <em>Los mitos de Cthulhu</em>, por ejemplo. Y luego lo pasaba todo a m&aacute;quina. Y una vez a m&aacute;quina, lo le&iacute;a, hac&iacute;a correcciones y lo mecanografiaba entero otra vez. Eso ser&iacute;a impensable ahora. En definitiva, los instrumentos del traductor son el diccionario y lo que tenga uno dentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hay alg&uacute;n diccionario al que le tenga especial fe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay uno que me ha acompa&ntilde;ado un mont&oacute;n de a&ntilde;os. Es este (nos muestra un libro de cubiertas nuevas, pero de interior desgastad&iacute;simo y lleno de anotaciones). Ya lo he mandado a encuadernar cuatro veces. Lo he utilizado tanto que las p&aacute;ginas se deshacen. Ahora casi no lo uso, porque apenas me hace falta consultarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claro, con cuarenta y cinco a&ntilde;os de oficio&hellip; &iquest;Ha tenido Espa&ntilde;a hist&oacute;ricamente buenos traductores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los hemos tenido muy buenos y muy malos. Pero el mal traductor es sobre todo de fabricaci&oacute;n editorial. Porque hay editores que quieren que la traducci&oacute;n les salga barata y les importa un pito lo que el libro lleve dentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alguna vez ha dicho usted que el terror atrae a los j&oacute;venes. A sus 79 a&ntilde;os, &iquest;le sigue interesando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me he alejado un poco. No lo sigo como en otros tiempos. Ahora estoy m&aacute;s bien centrado en la novela g&oacute;tica y en sus derivaciones en el siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene vigencia la novela g&oacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que el g&oacute;tico es un g&eacute;nero que tuvo su momento, y ese momento termin&oacute;. Hubo un principio y un fin. Por tanto el inter&eacute;s por novelas como <em>El monje</em> o <em>Los misterios de Udolfo</em>, por esta literatura en general, es de tipo nost&aacute;lgico. Es cierto que luego su est&eacute;tica, o su tem&aacute;tica, han tenido una serie de derivaciones, y que ha ido evolucionando dando lugar a nuevas formas de narraci&oacute;n, como el <em>ghost story</em> en la era victoriana. En el primer tercio del siglo XIX la novela g&oacute;tica fue diluyendo sus fronteras, su cascar&oacute;n, y se convirti&oacute; en otra cosa. Y a la vez se fue segmentando, especializ&aacute;ndose en distintos escenarios y tramas. Se fusion&oacute; con la literatura realista, que entonces empezaba a imponerse. El escenario se vuelve m&aacute;s modesto. M&aacute;s cercano al lector. Los castillos son sustituidos por casas. El fantasma ya no se pasea con sus cadenas por la mazmorra, sino que habita entornos cotidianos. En fin, la novela g&oacute;tica va disolvi&eacute;ndose hasta convertirse en el cuento de fantasmas. Y sus derivaciones siguen hasta mucho m&aacute;s adelante. Por ejemplo, Lovecraft se considera a s&iacute; mismo g&oacute;tico en ese sentido. <em>Las ratas en las paredes</em> es un cuento de lo m&aacute;s g&oacute;tico que hay. &iquest;Qu&eacute; ha pasado ah&iacute;? Que lo g&oacute;tico se ha amalgamado con la ciencia ficci&oacute;n: aparecen ya entidades del mundo exterior, pero en el fondo los terrores son los de siempre. Lo que encontramos en los escenarios de Lovecraft son nuevas y monstruosas versiones de las mazmorras de toda la vida. En fin, quiero decir que lo g&oacute;tico pervive, pero experimentando mutaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Precisamente Frankenstein, una de sus traducciones predilectas, supone un punto y aparte en la novela g&oacute;tica. &iquest;C&oacute;mo fue la experiencia de volcarla al castellano?</strong><em>Frankenstein</em>
    </p><p class="article-text">
        Gloriosa. De <em>Frankenstein</em> estoy enamorado. Es un libro al que todav&iacute;a hoy sigo d&aacute;ndole vueltas. Posee una gran originalidad. Y remueve todos los conceptos de la etapa final g&oacute;tica. Mary Shelley escribi&oacute; la primera versi&oacute;n con dieciocho a&ntilde;os. Su marido, P.B. Shelley, se entusiasm&oacute; con la idea y la anim&oacute; a seguir. La novela se public&oacute;, y cuando &eacute;l muri&oacute; ahogado en Italia y ella regres&oacute; a Londres, descubri&oacute; que era famosa. Todo el mundo hab&iacute;a le&iacute;do su libro. Unos se hab&iacute;an escandalizado, otros se hab&iacute;an entusiasmado, todos la comentaban. Y luego, ya en 1831, sali&oacute; la edici&oacute;n revisada, que es la que conocemos hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; pervive Frankenstein?</strong><em> Frankenstein</em>
    </p><p class="article-text">
        Porque aborda problemas de todo tipo, en especial human&iacute;sticos: la vida, el sentido de la justicia. Y para ello se prescinde de la religi&oacute;n. A Mary Shelley una mayor&iacute;a de cr&iacute;ticos y escritores de ciencia ficci&oacute;n la han puesto en el altar, porque para muchos este g&eacute;nero empieza con ella. Como si fuera la Virgen, pues igual. Yo no lo tengo tan claro, aunque es verdad que <em>Frankenstein </em>trata asuntos que luego han sido centrales en la ciencia ficci&oacute;n, como la reconstrucci&oacute;n de la vida. En el momento de su publicaci&oacute;n, el tema es absolutamente original. Una bomba. Y creo que esa originalidad es lo que fascina al mundo. Pero, como digo, es adem&aacute;s un libro que plantea un mont&oacute;n de cuestiones. Si empiezas a desmenuzarlo no dejas de asombrarte ni de hacerte preguntas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y todo eso viniendo de la novela g&oacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Es una novela g&oacute;tica, lo que pasa es que aqu&iacute; se ha dejado a un lado la huerfanita desheredada, el t&iacute;o usurpador, la maldici&oacute;n familiar, el h&eacute;roe de cuna desconocida que resulta ser un noble y que viene a salvar a la chica. Todo eso desaparece en <em>Frankenstein</em>, pero s&iacute; est&aacute;n presentes el clima, la est&eacute;tica y una serie de elementos t&iacute;picamente g&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La historia es m&aacute;s que conocida: Los Shelley, Byron y su secretario Polidori, de vacaciones cerca de Ginebra, deciden escribir cada uno una historia de terror a ver qui&eacute;n hace la m&aacute;s espeluznante. &iquest;Es exagerado decir que ese encuentro simboliza un cambio en la evoluci&oacute;n del g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n estuvo con ellos Matthew Lewis, el autor de <em>El monje</em>, aunque no propiamente en la reuni&oacute;n. En realidad lo &uacute;nico trascendente que sali&oacute; de ese d&iacute;a fue <em>Frankenstein</em>. Polidori s&iacute; hizo <em>El vampiro</em>, pero Byron no termin&oacute; su relato, y P.B. Shelley se dedic&oacute; a ir en un barquito por ah&iacute;. Mary Shelley, por lo visto, estaba en un rinc&oacute;n escuchando, pero los otros la involucraron enseguida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vamos, que aquella velada ha sido mitificada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Pero claro&hellip; la reuni&oacute;n no era peque&ntilde;a, no. Estuvo all&iacute; la cumbre del segundo romanticismo ingl&eacute;s. El primero fue el de Wordsworth y Coleridge, que abren el movimiento. Ambos son geniales, sobre todo Wordsworth, que tiene una finura maravillosa y baladas l&iacute;ricas preciosas. Coleridge destaca m&aacute;s como cr&iacute;tico. De hecho, moderniz&oacute; la cr&iacute;tica en ese momento. Pero tambi&eacute;n escribe cosas que est&aacute;n muy bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siguiendo con sus traducciones clave, &iquest;qu&eacute; tal fue con M.R. James?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, estupendo. En su &eacute;poca hab&iacute;a una costumbre muy bonita en Inglaterra que consist&iacute;a en que, por navidad, la gente se regalaba cuentos de fantasmas que escrib&iacute;an ellos mismos. Se puso muy de moda. Y autores consagrados como Dickens publicaban siempre alguno en los peri&oacute;dicos por esas fechas. Entonces los relatos de M.R. James surgen un poco de ah&iacute;. &Eacute;l era decano del Eton College. Y especialista en la Edad Media. Pero le gustaba escribir historias de miedo. Y en navidad las sacaba en la revista de la instituci&oacute;n para entretener a sus alumnos. Luego salieron como libro y tuvieron un &eacute;xito tremendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Disfrut&oacute; m&aacute;s con &eacute;l o con Algernon Blackwood?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M.R. James es una persona sumamente original, pero marca una distancia entre s&iacute; mismo y lo que est&aacute; contando. Hay una especie de iron&iacute;a, de sabor jovial&hellip; En Algernon Blackwood no. A m&iacute; Blackwood es el que m&aacute;s me gusta de todos. Estudia el asunto antes de escribirlo. Te adentra en el relato de manera progresiva. Levanta una atm&oacute;sfera que a m&iacute; me fascina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y Dickens?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi experiencia con &eacute;l es deliciosa. Me encant&oacute; traducir la <em>Canci&oacute;n de navidad</em>. Es un relato gracioso, entra&ntilde;able. Se refleja exactamente la psicolog&iacute;a de Dickens, una persona querida por cualquier lector. Es una literatura de buenos y malos. Que destila una ternura especial. Dickens es muy delicado en el tratamiento de las cosas, aunque tambi&eacute;n muy cr&iacute;tico con determinados aspectos de la vida social del Londres de su &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se le considera el gran autor del realismo ingl&eacute;s, pero sus cuentos de fantasmas son puro derroche de fantas&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Tiene, me parece que son, veinti&uacute;n relatos fant&aacute;sticos. Algunos, cumbre. Para m&iacute; no hay un cuento de fantasmas que supere <em>El guardav&iacute;a</em>. Ese relato me deslumbr&oacute; la primera vez que lo le&iacute; y cada vez que lo he vuelto a leer despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; tal es meterse en Poe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Poe? Pues muy complicado. Yo le he traducido tres cosas: <em>El relato de Arthur Gordon Pym</em>, para Valdemar, <em>El retrato oval</em>, que me lo pidi&oacute; Javier Mar&iacute;as para una antolog&iacute;a, y justo ahora estoy con <em>El hundimiento de la casa Usher</em>, para N&oacute;rdica. Me gusta mucho c&oacute;mo me est&aacute; quedando, pero me est&aacute; haciendo sudar tinta, porque es un autor que tiene una sintaxis complej&iacute;sima. Y una forma de decir las cosas que no es nada sencilla. Hay frases suyas simplemente imposibles de trasladar al castellano, as&iacute; que me toca darle mil vueltas a cada palabra y&hellip; en fin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; que el traductor no se retira.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo s&iacute; quiero retirarme. Con todo lo que he traducido, &iquest;qu&eacute; hago yo traduciendo a&uacute;n m&aacute;s? Pero me siguen llamando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A&uacute;n disfruta con su trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo disfruto o lo sufro, no s&eacute; qu&eacute; decirte. A m&iacute; realmente lo que me apetece ahora es divertirme con las traducciones que hacen otros. O con un texto original. Releer. Me encantar&iacute;a releer la <em>Eneida</em>. Y las tragedias de los cl&aacute;sicos griegos. Y a Shakespeare. Recorrer de nuevo esos lugares que son como referencias en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y aun as&iacute; se pone a traducir los cuatro tomos de un novel&oacute;n g&oacute;tico como Los albigenses, de Maturin.</strong><em>Los albigenses</em>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco que la entregu&eacute;, s&iacute;. Yo estaba decidido a dejarlo ah&iacute;, pero entonces me propusieron <em>El hundimiento de la casa Usher</em> y, como es una joya, pues me he puesto con ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; libro quiso traducir y no pudiste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los relatos de Daphne du Maurier, la autora de <em>Rebeca</em> y de <em>Los p&aacute;jaros</em>, ambas adaptadas al cine por Hitchcock. A ella le gustaba mucho lo g&oacute;tico. Escribi&oacute; unos cuentos de fantasmas estupendos. En concreto tiene uno que me encant&oacute; que se titula <em>No mires ahora</em>. Cuando lo le&iacute;, me dije: &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo me gustar&iacute;a traducirlo!&rdquo;. Y al final se tradujo al espa&ntilde;ol, s&iacute;, pero no fui yo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha tenido la oportunidad de visitar los escenarios que tantas veces ha recreado en sus traducciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Inglaterra la conozco bien. Una vez recorr&iacute; toda Gran Breta&ntilde;a haciendo camping. Y en 1963 fui durante dos meses profesor de espa&ntilde;ol en Londres. Estuvimos a punto de quedarnos a vivir all&iacute;. Tambi&eacute;n estuve en Providence, pero no la de Lovecraft, sino en una parte de Canad&aacute; que se llama as&iacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Debe de ser uno de los pocos traductores espa&ntilde;oles a los que los lectores le piden dedicatorias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bah, la gente exagera. Durante mucho tiempo me negu&eacute; a dedicar libros, porque pensaba que deb&iacute;a ser el autor original quien lo hiciese. Pero, claro, si es Mary Shelley, c&oacute;mo vas a ped&iacute;rselo&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Miguel Vilar-Bou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/traducir-sesenta-imaginaba-difusion-alcanzar_1_2695716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2015 08:27:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Cuando empecé a traducir terror en los años sesenta, no imaginaba la difusión que el género iba a alcanzar”]]></media:title>
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