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    <title><![CDATA[elDiario.es - Crianza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/crianza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Crianza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos hogares, contar con los abuelos se ha convertido en algo que se da por sentado. Recoger a los niños, cubrir imprevistos o ayudar algunas tardes se integra en la organización diaria, a veces, sin hablarlo previamente</p><p class="subtitle">Consultorio - “Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?”</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la implicaci&oacute;n de los abuelos en el cuidado de los nietos ha sido algo habitual. Sin embargo, no ocurre igual en todos los casos. Hay abuelos que siguen en activo, otros que tienen problemas de salud o que viven lejos, y tambi&eacute;n quienes prefieren dedicar esta etapa vital a proyectos propios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas formas de entender ese apoyo no coinciden con lo que los hijos esperan, aparecen fricciones que no siempre se han abordado previamente: incomodidad, malentendidos o la sensaci&oacute;n de que las responsabilidades no est&aacute;n claras dentro del entorno familiar.
    </p><h2 class="article-text">Una ayuda muy presente en la organizaci&oacute;n familiar</h2><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de los abuelos en la crianza sigue siendo habitual en Europa. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10519902/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en 2023 por la revista <em>European Journal of Ageing</em>, a partir de datos de personas mayores de distintos pa&iacute;ses europeos, se&ntilde;ala que una proporci&oacute;n relevante colabora en el d&iacute;a a d&iacute;a con sus nietos. Seg&uacute;n este trabajo, cerca de la mitad lo hace de forma ocasional, mientras que aproximadamente uno de cada cuatro asume un papel m&aacute;s continuado. Este tipo de apoyo es especialmente frecuente en los pa&iacute;ses del sur de Europa, donde las redes familiares siguen teniendo un peso importante en la organizaci&oacute;n cotidiana. Otro <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre abuelos y crianza de Aldeas Infantiles, publicado en 2023, indica que en Espa&ntilde;a el 35% de los mayores de 65 se encarga del cuidado de los nietos varias veces por semana (muy por encima de la media europea del 14,9%).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante muchos años viví pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cándida</span>
                                        <span>—</span> 67 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n no se da siempre de la misma manera ni se vive igual en todos los hogares. En algunos casos se limita a momentos puntuales, mientras que en otros adopta formas m&aacute;s estables o se descarta por completo.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;ndida, de 67 a&ntilde;os, decidi&oacute; desde el principio no asumir una rutina fija con sus dos nietos. &ldquo;Estoy con ellos y disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el d&iacute;a marcado por horarios. Durante muchos a&ntilde;os viv&iacute; pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente&rdquo;, explica. Aunque lo habl&oacute; en casa, sinti&oacute; que se daba por hecho que estar&iacute;a m&aacute;s disponible y que no fue f&aacute;cil cambiar esa idea.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se espera de los abuelos</h2><p class="article-text">
        Lo que empieza de forma puntual puede ir convirti&eacute;ndose en una responsabilidad m&aacute;s regular. Y ah&iacute; suelen aparecer los primeros roces. Antonio, de 70 a&ntilde;os, se encontr&oacute; con esa situaci&oacute;n cuando su hija le propuso encargarse de recoger a los ni&ntilde;os del colegio todos los d&iacute;as. &ldquo;Para ella era algo normal, pero para m&iacute; no lo era. Sigo trabajando algunas ma&ntilde;anas y tengo mis propios horarios. No pod&iacute;a reorganizar todo mi d&iacute;a para asumir ese compromiso fijo&rdquo;, recuerda. Durante un tiempo se interpret&oacute; as&iacute;, como si no quisiera ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        El papel de los abuelos en la crianza ha ido cambiando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Como afirma Gerardo Meil, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid y especialista en sociolog&iacute;a de la familia, este papel est&aacute; relacionado con la transformaci&oacute;n del modelo familiar y con la incorporaci&oacute;n de las mujeres al trabajo en un contexto de familias m&aacute;s peque&ntilde;as. &ldquo;Muchas abuelas, en su mayor&iacute;a no empleadas y relativamente j&oacute;venes, asumieron un rol activo en el cuidado&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas abuelas, en su mayoría no empleadas y relativamente jóvenes, asumieron un rol activo en el cuidado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gerardo Meil</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología en la UAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el tiempo, ese rol tambi&eacute;n ha cambiado. Meil subraya que se ha pasado de un modelo de &ldquo;cuidado sustitutivo&rdquo; a otro de &ldquo;cuidado complementario&rdquo; o &ldquo;cuidado de emergencia&rdquo;, m&aacute;s ocasional y limitado a determinadas tareas o momentos, como cuando est&aacute;n enfermos o para recogerlos del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no en todos los hogares se cuenta con esa ayuda. Seg&uacute;n datos de la <a href="https://quidan-project.com/resultados-list" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta QUIDAN</a> 2 (2025), elaborada por Meil a familias con hijos menores de siete a&ntilde;os, &ldquo;el n&uacute;mero de familias que no recibe ning&uacute;n tipo de ayuda puede estimarse en alrededor de una de cada cuatro&rdquo;. Adem&aacute;s, en ese mismo estudio se observa que ha aumentado la proporci&oacute;n de padres que perciben que los abuelos no muestran demasiada disposici&oacute;n para cuidar.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, esta ausencia de apoyo no responde a una negativa directa. Tal y como apunta Meil, &ldquo;las razones en la gran mayor&iacute;a de los casos son objetivas&rdquo;, y est&aacute;n relacionadas con factores como la distancia, problemas de salud, la situaci&oacute;n laboral o el cuidado de otros nietos.
    </p><p class="article-text">
        Esa evoluci&oacute;n tambi&eacute;n se refleja en c&oacute;mo algunos abuelos deciden estar presentes. Eladio, de 69 a&ntilde;os, no participa en el cuidado diario de su nieta, pero mantiene un v&iacute;nculo regular en su vida. &ldquo;No estoy para el d&iacute;a a d&iacute;a ni para asumir responsabilidades fijas, pero s&iacute; para verla cuando surge&rdquo;, expresa. &ldquo;Nos vemos los fines de semana, en momentos concretos, y as&iacute; lo disfrutamos m&aacute;s. Para m&iacute; es importante que ese tiempo no est&eacute; ligado a una obligaci&oacute;n&rdquo;, remata.
    </p><h2 class="article-text">Negociar l&iacute;mites sin romper la relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que la falta de apoyo, lo que suele tensar estas situaciones es el desajuste entre lo que cada uno espera y lo que realmente ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Desde la mediaci&oacute;n familiar, este tipo de conflictos suele estar relacionado con un desajuste entre lo que cada generaci&oacute;n espera de la otra. Seg&uacute;n la mediadora familiar y abogada especializada en conflictos familiares Ana Criado Inchausp&eacute;, los hijos tienden a mirar a sus padres desde sus propias necesidades (la conciliaci&oacute;n, el trabajo o la crianza) sin atender a que ellos tambi&eacute;n se encuentran en una etapa vital distinta, con proyectos propios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mediadora familiar Ana Criado insiste en que una de las claves es &#039;transformar expectativas implícitas en acuerdos claros&#039;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese sentido, sostiene que no se trata tanto de ego&iacute;smo como de una falta de conciencia sobre las diferencias entre generaciones. Criado habla de la aparici&oacute;n de &ldquo;un nuevo modelo de tercera edad, m&aacute;s activo y aut&oacute;nomo&rdquo;, en el que muchas personas mayores priorizan su tiempo y no necesariamente desean asumir un cuidado continuado de sus nietos.
    </p><p class="article-text">
        Si estas expectativas no se ponen en com&uacute;n, aclara, pueden surgir sentimientos de decepci&oacute;n en los hijos y, al mismo tiempo, presi&oacute;n o p&eacute;rdida de libertad en los abuelos. Asimismo, indica que esto suele dar lugar a malentendidos sobre si ese cuidado es una ayuda puntual o una obligaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia, Criado insiste en que una de las claves es &ldquo;transformar expectativas impl&iacute;citas en acuerdos claros&rdquo;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado. Para evitarlo, propone exponer abiertamente lo que cada parte espera, delimitar responsabilidades (recordando que el cuidado corresponde a los padres) y concretar cu&aacute;ndo y c&oacute;mo puede darse la colaboraci&oacute;n de los abuelos. Tambi&eacute;n subraya la importancia de tener en cuenta las necesidades de ambas generaciones: la conciliaci&oacute;n de los hijos y la autonom&iacute;a de los mayores.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la especialista en conciliaci&oacute;n familiar concluye que &ldquo;el reto no es decidir si los abuelos deben cuidar o no a los nietos&rdquo;, sino abrir un di&aacute;logo que permita ajustar esas expectativas para que la colaboraci&oacute;n sea una elecci&oacute;n y no una imposici&oacute;n, sin deteriorar el v&iacute;nculo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, el problema no est&aacute; tanto en la falta de ayuda como en lo que no se llega a decir a tiempo. Isabel, de 68 a&ntilde;os, reconoce que durante un tiempo asumi&oacute; que deb&iacute;a estar disponible para cuidar de sus nietas sin plantearse si realmente pod&iacute;a o quer&iacute;a hacerlo en esas condiciones. Con el paso de los meses, esa disponibilidad empez&oacute; a resultarle inc&oacute;moda, como si tuviera poco margen para decidir por s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio no dije nada, porque parec&iacute;a lo normal, pero cada vez me sent&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;moda, como si no pudiera elegir&rdquo;, asegura. Eso, relata, cambi&oacute; cuando lo hablaron en familia. &ldquo;Cuando lo compartimos, result&oacute; un alivio para todos. Pudimos recolocar las cosas y empezar a entendernos mejor. Ahora s&eacute; que ayudar tambi&eacute;n implica poder decidir&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        A medida que cambian las formas de vida, tambi&eacute;n se reordenan los acuerdos dentro de las familias. Lo que durante d&eacute;cadas se dio por hecho empieza a dejar paso a decisiones m&aacute;s habladas y menos asumidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Padres,Madres,Crianza,Cuidados familiares,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carmen Ruano, psicóloga: "Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/carmen-ruano-psicologa-limites-sirven-barreras-mantienen-nino-encarrilado-buen-camino-xp_1_13121981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa75ee5e-f7cc-4a91-9e2e-5d2e643357fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carmen Ruano, psicóloga: &quot;Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque pueden ser una parte ingrata de la crianza, las reglas y normas para los niños son estrategias y herramientas para guiarles y que sean independientes en su vida adulta</p><p class="subtitle">Cuatro conversaciones clave con nuestros padres al hacerse mayores: “Afrontan las situaciones con más tranquilidad”</p></div><p class="article-text">
        A diario solemos tener que lidiar con situaciones de &ldquo;desobediencia&rdquo; por parte de los ni&ntilde;os. Es normal que esto ocurra cuando se encuentran en la etapa de consolidaci&oacute;n de su individualidad. Las peque&ntilde;as luchas de poder son una parte inevitable de la crianza: se trata de querer quedarse despiertos hasta tarde, comer helado para desayunar, cruzar solos la calle aunque sean muy peque&ntilde;os o querer m&aacute;s tiempo frente a la pantalla en el caso de los m&aacute;s mayores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dudas, dificultades y contradicciones a la hora de educar a los ni&ntilde;os son una parte intr&iacute;nseca a todo este complejo proceso de su desarrollo. Y es aqu&iacute; donde entra en juego una parte importante de todo este camino: los ni&ntilde;os necesitan l&iacute;mites y reglas que les ayuden a conocer sus posibilidades, hasta d&oacute;nde pueden llegar y qu&eacute; se espera de ellos. Se trata, sobre todo, de proporcionarles un marco de referencia, fronteras claras y consistentes, establecidas con respeto.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; son importantes los l&iacute;mites</h2><p class="article-text">
        Nos guste o no, establecer l&iacute;mites a nuestros hijos es parte de la vida cotidiana. De forma natural, queremos protegerlos, ayudarlos a construir relaciones respetuosas y que aprendan a cuidarse. &ldquo;Los l&iacute;mites que ponen los adultos sirven como barreras que mantienen al ni&ntilde;o encarrilado en el buen camino: aprendizaje de autocuidado, tareas de la casa, horarios saludables, h&aacute;bitos de sue&ntilde;o y de alimentaci&oacute;n, educaci&oacute;n, respeto a la autoridad&hellip;&rdquo;, explica Carmen Ruano, psic&oacute;loga infantojuvenil de <a href="https://www.alivpsicologosfuengirola.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aliv Psic&oacute;logos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente alguna vez hemos intentado que nuestro hijo pause su videojuego a la hora de cenar, o hemos pretendido que un ni&ntilde;o peque&ntilde;o nos d&eacute; la mano para cruzar la calle. Estas situaciones no siempre fomentan un clima tranquilo. Sin embargo, los l&iacute;mites y las normas apropiadas son los que brindan a los ni&ntilde;os una sensaci&oacute;n de seguridad, coherencia y confianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Establecer l&iacute;mites significa definir reglas y expectativas claras y apropiadas para su desarrollo. Los l&iacute;mites pueden establecerse por motivos de seguridad o disciplina, pero su prop&oacute;sito es siempre guiar al ni&ntilde;o, no controlarlo. Deben, por tanto, ser f&aacute;ciles de seguir y comprender y, adem&aacute;s, tienen que ser consistentes y coherentes.
    </p><p class="article-text">
        Un l&iacute;mite es algo que imponemos, que indica lo que consideramos apropiado o no, y lo que toleraremos o no. Ayudan, adem&aacute;s, a crear un espacio seguro tanto para los adultos como para los ni&ntilde;os. Para Ruano, los l&iacute;mites son &ldquo;su aprendizaje para su vida futura adulta, que les permitir&aacute; ser funcionales e independientes&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Un l&iacute;mite no es un castigo</h2><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os necesitan apoyo y seguridad para crecer, espacio para cometer errores y, al mismo tiempo, necesitan ser guiados y apoyados para aprender la lecci&oacute;n, no asustarlos ni castigarlos para que obedezcan. La gran diferencia entre un l&iacute;mite y un castigo radica en que &ldquo;un l&iacute;mite es una norma definida, que ayuda a los adultos a guiar la conducta del ni&ntilde;o&rdquo;, matiza Ruano, mientras que un castigo es &ldquo;una consecuencia por un mal comportamiento, normalmente limitado por normas que el ni&ntilde;o conoce y se salta a conciencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El castigo y las recompensas no son la forma de establecer l&iacute;mites. Como explica Ruano, &ldquo;el cerebro de una persona no llega a su completo desarrollo hasta la etapa del adulto joven, por lo que las funciones cognitivas de los m&aacute;s j&oacute;venes, como el autocontrol, est&aacute;n en proceso de maduraci&oacute;n. Y los l&iacute;mites sirven como barreras&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los castigos pueden ser de dos tipos: &ldquo;positivos, cuando se da algo que no gusta, como un grito o una tarea extra, y negativos, cuando se quita algo que gusta, como alg&uacute;n juego o tiempo para estar con los amigos. El problema es que los castigos en exceso generan una habituaci&oacute;n en el ni&ntilde;o, que termina por darle igual las consecuencias de su comportamiento y dejan de funcionar&rdquo;, advierte Ruano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Entre la crianza permisiva y la autoritaria</h2><p class="article-text">
        No siempre es f&aacute;cil establecer l&iacute;mites claros y consistentes. Es com&uacute;n preguntarse: &iquest;somos demasiado permisivos? &iquest;O demasiado estrictos? Encontrar el punto medio puede ser un verdadero desaf&iacute;o. La parte m&aacute;s importante es entender que estamos guiando, no castigando. Por tanto, el tono de voz y el lenguaje corporal son tan importantes como las palabras. &ldquo;Comunicar con tranquilidad, cari&ntilde;o y respeto fomentar&aacute; que el ni&ntilde;o escuche y tenga en cuenta la norma&rdquo;, afirma Ruano.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, explicar &ldquo;el porqu&eacute; del l&iacute;mite le ayuda a comprenderlo y la probabilidad de que lo respete ser&aacute; m&aacute;s elevada que si se impone directamente&rdquo;, reconoce la especialista, que admite adem&aacute;s que tampoco es &ldquo;necesario explicarlo en exceso, aunque si este pregunta de forma tranquila el porqu&eacute;, darle una explicaci&oacute;n puede servir para afianzar tanto la norma como la relaci&oacute;n de confianza y respeto con el adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Establecer l&iacute;mites no es f&aacute;cil. Cu&aacute;ntas veces al d&iacute;a decimos &ldquo;&iquest;No!&rdquo; o &ldquo;&iexcl;Para!&rdquo;. Es com&uacute;n caer en esta trampa cuando el trabajo y las tareas nos absorben en el d&iacute;a a d&iacute;a, pero a menudo no son las que ense&ntilde;an a los ni&ntilde;os lo que queremos que hagan. Adaptar nuestro lenguaje para ense&ntilde;arles lo que pueden hacer en lugar de lo que no pueden hacer puede ayudar a poner fin a la lucha de poder, redirigi&eacute;ndolos con calma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; podemos caer en el mismo error que con los castigos: el exceso de l&iacute;mites puede &ldquo;generar una &lsquo;rebeld&iacute;a&rsquo; ante la norma, dando lugar a problemas de conducta desafiante&rdquo;, advierte Ruano. Aunque tambi&eacute;n es cierto que el otro extremo &ldquo;tambi&eacute;n puede generar mucha rigidez, perfeccionismo y autoexigencia en el ni&ntilde;o, que le podr&iacute;a llevar a tener niveles elevados de ansiedad y baja capacidad de adaptaci&oacute;n a situaciones impredecibles o novedosas&rdquo;, afirma Ruano.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; pasa si no ponemos l&iacute;mites a los ni&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        La clave para establecer l&iacute;mites es el equilibrio: fijar demasiados tambi&eacute;n puede ser contraproducente, ya que es posible que el ni&ntilde;o se sienta restringido y, por tanto, se rebelar&aacute;. Imponer muchos l&iacute;mites puede impedir el desarrollo de la responsabilidad, la iniciativa y la capacidad de tomar decisiones. Los ni&ntilde;os deben poder &ldquo;experimentar ciertas situaciones no peligrosas y aprender de los errores, dentro de ciertas normas, que a veces pueden ser flexibles&rdquo;, matiza Ruano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que estos sean alcanzables, realistas, mostrarnos constantes, claros y concisos, dar ejemplos positivos y aplicar consecuencias puede ayudar a la hora de establecer l&iacute;mites, porque su aprendizaje &ldquo;a veces requiere tiempo, por lo que la paciencia y la comprensi&oacute;n por parte de los adultos es importante&rdquo;, afirma Ruano.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un l&iacute;mite no ha quedado claro, o m&aacute;s a&uacute;n, cuando es inexistente, hay mucha discusi&oacute;n y negociaci&oacute;n, se abre un gran agujero que el ni&ntilde;o trata de llenar con intentos interminables de mantener a los padres involucrados o de lograr que hagan lo que &eacute;l quiere. Para Ruano, un ni&ntilde;o que se cr&iacute;a sin l&iacute;mites &ldquo;tiende a tener problemas de conducta que le generar&aacute; dificultades para adaptarse a situaciones y resolver problemas cotidianos cuando sean adultos&rdquo;. Por tanto, &ldquo;una falta de l&iacute;mites tiene un impacto en la funcionalidad de la persona en el futuro y en el seguimiento de normas, impactando a uno mismo y a los dem&aacute;s&rdquo;, concluye Ruano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/carmen-ruano-psicologa-limites-sirven-barreras-mantienen-nino-encarrilado-buen-camino-xp_1_13121981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 07:46:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carmen Ruano, psicóloga: "Los límites a los niños sirven como barrera cuando funciones como el autocontrol están en proceso de maduración"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,familias,Educación,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/fantasia-fuga-piensan-madres-arrepentidas-madres-suenan-desaparecer_129_13101034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ea2170f-fdca-478f-a18a-be5c80109f73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Lo que imagino se parece más bien a un gesto administrativo, casi burocrático: dimitir de mis cargos y de mis cargas, entregar las llaves simbólicas de la casa, del calendario y de esa organización invisible que sostiene la vida cotidiana"</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        Tenemos que hablar de esto. Y &ldquo;esto&rdquo; es algo que, hasta ahora, solo he verbalizado con mis amigas m&aacute;s cercanas. Al principio, de manera t&iacute;mida y, de un tiempo a esta parte, con mayor elocuencia y frecuencia. No es f&aacute;cil de decir, pero se desliza entre risas cansadas y confesiones en voz baja. Supongo que es porque pensaba que ese era su lugar natural: el territorio protegido de las conversaciones entre mujeres que se entienden sin necesidad de explicarse demasiado. Sin embargo, &uacute;ltimamente me pregunto si quiz&aacute; merezca la pena sacarlo de ah&iacute; y decirlo en p&uacute;blico y en voz alta, no porque sea algo extraordinario &mdash;sospecho que es m&aacute;s com&uacute;n de lo que parece&mdash; sino precisamente porque no se dice: a veces, fantaseo con desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        No hablo de una huida dram&aacute;tica ni de esas historias en las que alguien decide marcharse sin vuelta y deja detr&aacute;s una vida convertida en enigma; lo que imagino se parece m&aacute;s bien a un gesto administrativo, casi burocr&aacute;tico: dimitir de mis cargos y de mis cargas, entregar las llaves simb&oacute;licas de la casa, del calendario y de esa organizaci&oacute;n invisible que sostiene la vida cotidiana, y salir por la puerta sin dar demasiadas explicaciones. En esta fantas&iacute;a no ocurre nada extraordinario: camino sin rumbo por una ciudad cualquiera, me siento en un banco a leer, debajo de un magnolio, paso la noche en una habitaci&oacute;n de hotel donde nadie me reclama. Nadie me pregunta nada urgente, nadie depende de m&iacute; para que el mundo siga funcionando. No se trata de abandonar nada, ni de romper nada; se trata simplemente de suspender durante unas horas la expectativa de presencia que articula mi vida.
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a aparece m&aacute;s a menudo de lo que me gustar&iacute;a admitir. Algunas semanas varias veces, casi siempre al final del d&iacute;a, cuando cierro el ordenador y todav&iacute;a queda todo lo dem&aacute;s: la cena que preparar, los deberes, <a href="https://www.eldiario.es/nidos/charla-cinco-minutos-cambiar-educacion-sexual-casa_1_12763963.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las conversaciones que hay que tener</a>, esa sensaci&oacute;n tan conocida de que la jornada laboral no termina realmente cuando se apaga la pantalla, sino que contin&uacute;a en otra forma dentro de la casa. Otras veces aparece cuando todo se ha calmado por fin y el silencio entra en el sal&oacute;n como una r&aacute;faga de aire suave, ese momento breve en el que una se da cuenta de que ha estado disponible para todo el mundo durante horas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La fantasía aparece más a menudo de lo que me gustaría admitir. Algunas semanas varias veces, casi siempre al final del día, cuando cierro el ordenador y todavía queda todo lo demás</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        S&eacute; perfectamente c&oacute;mo suena todo esto y por eso conviene decirlo con claridad: las dos personas a las que m&aacute;s quiero en el mundo viven en mi casa y son mi hija y&nbsp;mi hijo. No es una frase ret&oacute;rica ni una concesi&oacute;n obligada al discurso maternal; es una constataci&oacute;n simple. Dar&iacute;a mi vida por ellos sin pensarlo dos veces y, en muchos sentidos, ellos son la forma perfecta y concreta que ha tomado el amor en mi vida adulta. Precisamente por eso la fantas&iacute;a no consiste en imaginar mi vida sin mis hijos; ese pensamiento no aparece. No me detengo a preguntarme c&oacute;mo habr&iacute;a sido todo si no los hubiera tenido, ni me entretengo demasiado en esos escenarios paralelos tan novelescos, tan de pel&iacute;cula; los &ldquo;y si&rdquo; me interesan poco, quiz&aacute; porque la vida siempre es una sola y se construye sobre decisiones que rara vez admiten revisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La fantas&iacute;a, por tanto, no tiene que ver con borrar a mis hijos de la historia, sino con borrarme a m&iacute; durante un rato. Desaparecer unas horas, un d&iacute;a, quiz&aacute; un fin de semana entero; no ser necesaria para nadie durante ese tiempo, no responder a nadie, no sostener nada. Dicho as&iacute; suena casi infantil, como cuando de peque&ntilde;a so&ntilde;aba con escaparme de casa tras una bronca con mi madre, pero en realidad lo que revela esa fantas&iacute;a es algo mucho m&aacute;s estructural: la intensidad con la que la maternidad contempor&aacute;nea organiza el tiempo, la atenci&oacute;n y, en muchos casos, incluso <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra identidad</a>.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha empezado a hablarse de algo todav&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;modo: las madres que se arrepienten de haber tenido hijos. La soci&oacute;loga <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/orna-donath-madre-arrepentido_128_3824315.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Orna Donath</a> ahond&oacute; sobre ello en el magn&iacute;fico ensayo <em>Madres arrepentidas: Una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales</em> (Reservoir Books, 2016), donde recog&iacute;a testimonios de mujeres que afirmaban amar profundamente a sus hijos y, aun as&iacute;, reconocer que, si pudieran volver atr&aacute;s, no elegir&iacute;an la maternidad. No es un sentimiento mayoritario, pero tampoco inexistente, y quiz&aacute; por eso provoca tanta incomodidad cultural, porque desaf&iacute;a una de las promesas m&aacute;s persistentes de nuestra &eacute;poca: la idea de que la maternidad es siempre la decisi&oacute;n correcta, la que ordena la vida, la que otorga sentido definitivo a todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No me reconozco en ese arrepentimiento, pero tampoco me tranquiliza despacharlo con facilidad. A las mujeres se nos advierte con frecuencia de que nos arrepentiremos de no tener hijos, como si esa fuera la gran amenaza biogr&aacute;fica que pesa sobre nosotras. Lo que casi nunca se contempla es la posibilidad inversa: que algunas mujeres descubran demasiado tarde que la maternidad no era el lugar en el que quer&iacute;an vivir su vida. Quiz&aacute; por eso el libro de Donath produjo tanto revuelo cuando se public&oacute;. No porque revelara un fen&oacute;meno masivo, sino porque se atrev&iacute;a a mentar&nbsp;algo que la cultura prefiere no mirar de frente: que la maternidad no es una experiencia homog&eacute;nea ni garantiza autom&aacute;ticamente la felicidad o el sentido de la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">A las mujeres se nos advierte con frecuencia de que nos arrepentiremos de no tener hijos (...) Lo que casi nunca se contempla es la posibilidad inversa: que algunas mujeres descubran demasiado tarde que la maternidad no era el lugar en el que querían vivir su vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Reconocer esa posibilidad no significa abrazarla ni desearla. Significa aceptar algo m&aacute;s simple y m&aacute;s engorroso: que la maternidad, como casi todas las decisiones irreversibles de la vida adulta, tambi&eacute;n contiene zonas de ambivalencia. Entiendo bien la pregunta que rodea al arrepentimiento, no porque desee otra vida, sino porque s&eacute; hasta qu&eacute; punto la maternidad contempor&aacute;nea descansa sobre una expectativa de presencia constante. Una madre no solo ama a sus hijos; tambi&eacute;n est&aacute; siempre ah&iacute;, f&iacute;sica, mental y emocionalmente disponible, anticipando necesidades, organizando tiempos, sosteniendo el delicado equilibrio dom&eacute;stico que permite que la vida cotidiana avance sin demasiados sobresaltos. Esa presencia continua, que a menudo se vive como una forma de amor, tambi&eacute;n puede sentirse en ocasiones como una forma de presi&oacute;n silenciosa. Muy silenciosa y muy invisible.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la fantas&iacute;a de fuga aparece, ahora s&iacute;, con tanta naturalidad en nuestras conversaciones. La periodista <a href="https://www.eldiario.es/nidos/clase-madre-abandona-hijo-mujeres-sienten-veces-necesidad-huir_129_9132004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bego&ntilde;a G&oacute;mez Urzaiz escribi&oacute; en</a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/clase-madre-abandona-hijo-mujeres-sienten-veces-necesidad-huir_129_9132004.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Las abandonadoras</em></a><em> </em>(Destino, 2022) sobre mujeres que se marcharon de verdad, mujeres que vivieron maternidades turbulentas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/merce-ibarz-retrata-merce-rodoreda-escritora-punk-cruel-acusaron-cursi_1_11253865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Merc&egrave; Rodoreda</a>, Joni Mitchell, Muriel Spark, Doris Lessing, Ingrid Bergman, Maria Montessori o Gala Dal&iacute;, entre otras. Todas ellas tienen en com&uacute;n haberse separado de sus hijos y lo interesante de este ensayo no es solo la galer&iacute;a de casos extremos que re&uacute;ne, sino el malestar cultural que provocan. El abandono paterno forma parte de la historia social sin despertar demasiados juicios morales; sin embargo, cuando es una madre la que se va, el gesto adquiere de inmediato una dimensi&oacute;n casi m&iacute;tica, como si en &eacute;l se pusiera en cuesti&oacute;n algo m&aacute;s profundo que una simple decisi&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        Entre esa figura radical &mdash;la madre que abandona, la madre que se arrepiente de serlo&mdash; y la madre abnegada existe, sin embargo, un territorio mucho m&aacute;s amplio y cotidiano que rara vez se nombra: el de las madres que se quedan, que aman a sus hijos sin reservas y que, aun as&iacute;, imaginan a veces lo que significar&iacute;a salir por la puerta durante un rato largo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tal vez la pregunta importante no sea qué dice esa fantasía sobre las madres, sino qué dice sobre las condiciones en las que hoy se ejerce la maternidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal vez la pregunta importante no sea qu&eacute; dice esa fantas&iacute;a sobre las madres, sino qu&eacute; dice sobre las condiciones en las que hoy se ejerce la maternidad. No dejo de reflexionar sobre la creciente soledad de la crianza en nuestros d&iacute;as y sobre la desaparici&oacute;n de muchas de las redes informales que durante siglos han sostenido y siguen sosteniendo los cuidados <em>&mdash;spoiler:</em> esas redes est&aacute;n formadas, en una mayor&iacute;a abrumadora, por mujeres&mdash;. Cuando esa red desaparece y el cuidado se concentra casi exclusivamente en el n&uacute;cleo familiar &mdash;y dentro de &eacute;l, muy a menudo, en la madre&mdash;, la presencia se vuelve m&aacute;s intensa, m&aacute;s continua, m&aacute;s exigente.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute; la fantas&iacute;a de fuga no sea el s&iacute;ntoma de una mala maternidad ni una se&ntilde;al de arrepentimiento oculto, sino algo mucho m&aacute;s sencillo: una forma de respirar dentro de una vida que exige demasiado, un peque&ntilde;o gesto imaginario que permite recordar que, incluso dentro del amor m&aacute;s profundo, sigue existiendo una puerta y que saber que est&aacute; ah&iacute; &mdash;aunque no tengamos ninguna intenci&oacute;n de cruzarla&mdash; tambi&eacute;n forma parte de la libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a mis amigas. Mientras escrib&iacute;a este art&iacute;culo, les he preguntado si alguna vez se han arrepentido de ser madres. Una de ellas me dice: &ldquo;Pues yo, arrepentirme, no. Si no, no ser&iacute;a quien soy hoy en d&iacute;a. Pero imaginarme otra vida y sonre&iacute;r&hellip; s&iacute;&rdquo;. Otra me contesta a la salida del cole, tras una reuni&oacute;n en la que se ha activado un protocolo <em>antibullying:</em> &ldquo;Ahora mismo de lo que me arrepiento es de no haber sido madre en un lugar m&aacute;s amable, con rastas y rodeada de otras mujeres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/fantasia-fuga-piensan-madres-arrepentidas-madres-suenan-desaparecer_129_13101034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fantasía de fuga: qué piensan las madres arrepentidas y las madres que sueñan con desaparecer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Maternidad,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5d1013a-1685-4ff1-838f-acfbe73f2b7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Por qué no tengo un papá?&quot;: qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el hijo de tres años de esta pareja les lanzó la pregunta, al principio no supieron cómo contestar. Expertas explican en este consultorio cómo abordarla</p><p class="subtitle">‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; yo no tengo un pap&aacute;?&rdquo;. As&iacute; de clara y directa fue la pregunta que, hace unas semanas, lanz&oacute; un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os a sus dos madres. Una de ellas cuenta que, al principio, les cost&oacute; un poco encajarla. &ldquo;Nosotras no tenemos todav&iacute;a recorrido en la maternidad porque nuestro hijo est&aacute; empezando a comparar y a entender su situaci&oacute;n familiar, mientras que nosotras, sus dos madres, estamos aprendiendo a gestionar esto con &eacute;l&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La duda surgi&oacute; tras una din&aacute;mica en el colegio en la que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ense&ntilde;aban fotos de sus familias. As&iacute; que su hijo repar&oacute; en que su entorno familiar era diferente al del resto y traslad&oacute; la pregunta a sus madres. &ldquo;Nos cost&oacute; un poco encajarlo, quiz&aacute;s no est&aacute;bamos preparadas para gestionarlo, pero habl&aacute;ndolo con nuestra psic&oacute;loga hemos ido avanzando&rdquo;, reflexiona esta madre.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una pregunta habitual en familias diversas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n que describe esta pareja de dos madres es, seg&uacute;n las expertas, muy habitual en familias homoparentales. Ana Murillo y Sandra Cendal, madres bolleras, activistas y libreras, aseguran que es una duda &ldquo;bastante recurrente en hijes de lesbianas&rdquo;. Iv&aacute;n Hern&aacute;n, coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+, tambi&eacute;n:<strong> </strong>&ldquo;&#8288;Por supuesto que es una cosa que ocurre habitualmente. Los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as se comparan entre ellos buscando similitudes, tambi&eacute;n en [lo que respecta a] las familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincide con ellas Andrea Mezquida Ortega, psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer,</em> que aporta un poco m&aacute;s de contexto para entender estas situaciones: &ldquo;Dado que todav&iacute;a no vivimos en un pa&iacute;s donde los colectivos vulnerables estemos a salvo de discriminaciones y agresiones, es entendible que haya familias LGTBIQA+ que se encuentren en estas tesituras, porque en el colegio de sus hijes no se eduque en diversidad sexual y de g&eacute;nero, o no de la manera m&aacute;s adecuada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.ine.es/dynt3/inebase/index.htm?padre=1684&amp;capsel=1670" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del INE</a>, desde que se aprob&oacute; la ley del matrimonio igualitario, en el a&ntilde;o 2005, se celebraron 76.101 matrimonios entre personas del mismo sexo. Sigue habiendo mayor&iacute;a de hombres: son el 54% frente al 46% de matrimonios entre dos mujeres. Aun as&iacute;, esto no abarca la diversidad de familias en su conjunto, ya que muchas mujeres que forman juntas una familia no llegan a formalizar su uni&oacute;n. Un <a href="https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2025/06/Informe-matrimonio_25.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y m&aacute;s (FELGTBI+) profundiza en las estad&iacute;sticas y se&ntilde;ala que &ldquo;si&nbsp;bien en un inicio el porcentaje de uniones formadas por hombres era mayor, desde 2016 se registra un n&uacute;mero mayor de matrimonios formados por mujeres&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una cosa que ocurre habitualmente. Los niños y las niñas se comparan entre ellos buscando similitudes, también en [lo que respecta a] las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iván Hernán</span>
                                        <span>—</span> coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Validar y repreguntar&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Aun sabiendo que se trata de una situaci&oacute;n com&uacute;n y que es normal que las infancias pregunten sobre este tema, a veces puede ser un momento complicado para las parejas de mujeres lesbianas. Ana Murillo y Sandra Cendal, que son madres bolleras juntas, reflexionan conjuntamente y aportan ideas sobre qu&eacute; hacer en ese momento concreto: &ldquo;Creemos que lo primero es no entrar en p&aacute;nico, ser conscientes de que a esa edad las criaturas est&aacute;n creando su identidad y eso se hace en comparaci&oacute;n con lo que tienen a su alrededor. Y eso significa estar en contacto permanente y constante con la cisheteronorma. Creemos que elles necesitan ubicarse en el mundo y que esa pregunta no necesariamente habla de una carencia real, sino de una necesidad de entender su lugar en el mundo&rdquo;, explican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ellas ya tienen pensado qu&eacute; har&aacute;n si reciben esa pregunta: &ldquo;Alguna vez hemos hablado de que cuando ese momento llegue respondamos sin dramas y sin ponernos a la defensiva, que es importante validar su curiosidad y las emociones que surgen. Explicar con claridad y sencillez que hay muchos tipos de familia y que la suya es una de ellas&rdquo;, afirman estas dos madres. Tambi&eacute;n aconsejan devolver la pregunta para saber exactamente qu&eacute; est&aacute; expresando: &ldquo;Si le ni&ntilde;e dice &lsquo;quiero tener un pap&aacute;&rsquo;, es importante explorar qu&eacute; significa eso para &eacute;l. A veces no est&aacute; pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho m&aacute;s concreto: un modelo que ha visto en sus compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre. Creemos que nuestra labor como adultas es acompa&ntilde;ar la diferencia de nuestro hijo, dando espacio a las dudas y creando un clima de confianza con &eacute;l para que pueda acudir a nosotras y sienta que pueda expresar sus preocupaciones&rdquo;, exponen Ana y Sandra.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga y formadora experta en psicolog&iacute;a <em>queer</em> Andrea Mezquida Ortega trabaja a diario con familias diversas, por lo que propone una estrategia de validaci&oacute;n y di&aacute;logo:&nbsp;&ldquo;Ante una pregunta tan directa y tan cargada de incomprensi&oacute;n, seguramente, por parte de la criatura, lo primero es validar sus emociones y el deseo de querer saber la respuesta; es decir, aplicar la empat&iacute;a y la validaci&oacute;n emocional por parte de sus mam&aacute;s&rdquo;. A continuaci&oacute;n propone dar referentes: &ldquo;Tambi&eacute;n ser&iacute;a importante poder nombrar ejemplos reales de otres ni&ntilde;es que tampoco tengan pap&aacute; y mam&aacute; (quiz&aacute; alguna familia m&aacute;s del barrio, de la ciudad, amistades...) o, en caso de no encontrar esos ejemplos en un entorno cercano e inmediato, poder comentar ejemplos audiovisuales que hayan podido ver juntes (series, pelis, v&iacute;deos,<em> tiktoks...)</em>, con la idea de que entienda que no solo es una situaci&oacute;n que viven en su casa y en su familia, sino que es algo natural y generalizado en muchos hogares&rdquo;, cuenta la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si dice ‘quiero tener un papá’, es importante explorar qué significa eso para él. A veces no está pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho más concreto: un modelo que ha visto en sus compañeros y compañeras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Murillo y Sandra Cendal</span>
                                        <span>—</span> madres bolleras, activistas y libreras
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mezquida sugiere aprovechar la pregunta para abrir un di&aacute;logo familiar: &ldquo;Adapt&aacute;ndonos a su edad, podemos plantear preguntas y generar una especie de di&aacute;logo en el que podamos concluir por qu&eacute; cree que &lsquo;necesita&rsquo; tener un pap&aacute;.., qu&eacute; puede ofrecerle un pap&aacute; que no puedan ofrecerle dos mam&aacute;s, si tiene alg&uacute;n tipo de carencia o de falta al tener dos mam&aacute;s y ning&uacute;n pap&aacute;, si esto le genera infelicidad, etc.&rdquo;. Y, si todo esto no funciona, o si aparecen sentimientos de rechazo a la diversidad o de cuestionamiento del modelo familiar, recomienda solicitar ayuda especializada o consultar recursos de apoyo.
    </p><h2 class="article-text">Acudir a especialistas y buscar recursos</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Existen recursos espec&iacute;ficos para todo tipo de realidades LGTBIQA+, aunque podr&iacute;an existir muchos m&aacute;s, pero s&iacute; que van aumentando poco a poco y se van actualizando&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega. Para ella, uno de los espacios m&aacute;s completos se encuentra en la <a href="https://felgtbi.org/que-hacemos/recursos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web de la FELGTBI+</a>: &ldquo;Tienen un apartado de recursos de todo tipo, organizado seg&uacute;n orientaciones sexuales o identidad de g&eacute;nero&rdquo;, explica Mezquida. Desde la propia FELGTBI+ recomiendan un contenido en concreto para este caso: &ldquo;Sin ir m&aacute;s lejos, el a&ntilde;o pasado, desde el grupo de familias de la Federaci&oacute;n, hicimos un <a href="https://www.instagram.com/p/DH0pdIWMarf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">webinar sobre la historia familiar</a>&rdquo;, cuenta Iv&aacute;n Hern&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los materiales de la asociaci&oacute;n, Hern&aacute;n tambi&eacute;n recomienda una serie de cuentos sobre diversidad familiar: <a href="https://kalandraka.com/con-tango-son-tres-castellano.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Con tango somos tres</em></a>, <a href="https://www.casadellibro.com/libro-martin-y-la-tarta-de-chocolate-ibd/9788416179398/4073164?srsltid=AfmBOoqgsp9Xm84XGCAcjChmIpsF81YVbGEhSyEfWfmVzb_QoEIVt4S9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mart&iacute;n y la tarta de chocolate</em></a>, <a href="https://loscuentosdecoco.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Coc&oacute; y el baile m&aacute;gico</em></a>, o <a href="https://tripantu.cl/products/emilia-descubre-las-familias?srsltid=AfmBOoqPy-n8IgDH8QhoYHxHFaXTwyxehEpjhU-s83NjMDs6zZEVe0ch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Emilia descubre las familias</em></a>. Ana Murillo y Sandra Cendal, que adem&aacute;s de ser madres dirigen la librer&iacute;a LGTBIAQ+ transfeminista <a href="https://www.instagram.com/maryreadlibre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mary Read</a>, reconocen que todav&iacute;a faltan t&iacute;tulos especializados. &ldquo;Hemos buscado mucho y a la librer&iacute;a vienen muchas madres lesbianas pidi&eacute;ndolo, pero seguimos hu&eacute;rfanas de referencias y modelos de familias diversas&rdquo;, explican. Ellas recomiendan algunos t&iacute;tulos, tanto infantiles como para adultas: &ldquo;Para peques, los cuentos <a href="https://editorialkokinos.com/album-ilustrado/la-boda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La boda</em></a>, <a href="https://www.editorialegales.com/libros/pronto-por-la-manana/9788417319359/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pronto por la ma&ntilde;ana</em></a>, <a href="https://www.editoriallacalle.com/libros/clara-mami-y-mama/?srsltid=AfmBOoq5wWm7HMdpFMPYxrvrVIpUBFzeMaCZcQurVJhqyoE9gnD1mnH4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Clara, mami y mam&aacute;</em></a>, <a href="https://palabrasdeaguaeditorial.com/libro/mis-mamas-molan-atencion-preventa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mis mam&aacute;s molan</em></a>, y <a href="https://www.elreydeharlem.es/maria-pies-de-zanahoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mar&iacute;a, pies de zanahoria</em></a>; para adultas, <a href="https://katakrak.net/cas/lib/la-tribu-de-las-amatxus-bollo-amatxo-bolloen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La tribu de las amatxus bollo</em></a>, <a href="https://leseditorial.com/libro/no-ficcion/tambien-soy-su-mama/?srsltid=AfmBOoqPWerzqBbLUoQL8bEKAlZpdTbfHt3uPW9fSejN2PSx4DvqQ9v9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tambi&eacute;n soy su mam&aacute;</em></a> o <a href="https://www.editorialegales.com/libros/maternidades-cuir/9788417319922/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Maternidades cuir</em></a>&rdquo;, enumeran.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sería importante poder nombrar ejemplos reales de otres niñes que tampoco tengan papá y mamá (quizá alguna familia más del barrio, de la ciudad, amistades...)</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Mezquida</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en realidades queer
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si persisten las dificultades para gestionar la situaci&oacute;n con las infancias, y las madres consideran que no pueden abordarlo solas, las expertas recomiendan buscar ayuda profesional. &ldquo;El apoyo y acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico siempre ser&aacute; una opci&oacute;n y una v&iacute;a disponible. Por suerte, existen asociaciones, terapias de grupo y terapeutas especialistas en realidades<em> queer,</em> que trabajan con familias LGTBIQA+ abordando este tipo de casu&iacute;sticas y cualquier otra que pueda surgir&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga Andrea Mezquida Ortega.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todas ellas insisten en la necesidad de normalizar la conversaci&oacute;n y mantener abierto el di&aacute;logo. As&iacute; lo expresan Ana Murillo y Sandra Cendal, que lanzan esta reflexi&oacute;n final: &ldquo;No queremos que nuestro hijo sienta que tiene que protegernos a nosotras de sus dudas, no le corresponde eso. Preferimos que pueda decir lo que siente, incluso si es inc&oacute;modo. Porque si puede hablarlo en casa, no tendr&aacute; que gestionarlo solo fuera&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-papa-responder-nino-madres-pregunta_1_13072751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 21:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Por qué no tengo un papá?": qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Madres,familias,LGTBI,Crianza,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a51eafa2-938e-4b3a-8c64-65c883e97a61_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138448.jpg" width="1536" height="864" alt="‘Matrescencia&#039; o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista británica Lucy Jones ha publicado un ensayo que combina evidencia científica y experiencia personal sobre los cambios físicos, psicológicos y neurológicos que atraviesan las mujeres al convertirse en madres</p><p class="subtitle">El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la “crianza respetuosa”?</p></div><p class="article-text">
        Lucy Jones es una periodista brit&aacute;nica especializada en la cobertura de temas cient&iacute;ficos. Ha trabajado para medios como The Guardian, The New York Times y la BBC. Despu&eacute;s de ser madre, su visi&oacute;n sobre la realidad cambi&oacute;, lo que la llev&oacute; a investigar sobre el tema. En 2023 public&oacute; su libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-matrescencia/442408" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Matrescencia</em></a><em>,</em> que acaba de ser traducido al espa&ntilde;ol (Lunwerg, 2026). Un ensayo que combina la evidencia cient&iacute;fica disponible sobre los cambios f&iacute;sicos, psicol&oacute;gicos y neurol&oacute;gicos de la maternidad con su propia experiencia como madre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empecemos por la palabra que da t&iacute;tulo al libro: 'matrescencia'. &iquest;Por qu&eacute; es tan importante nombrar fen&oacute;menos como este?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Convertirse en madre es una etapa de desarrollo significativa en la vida de una persona. Tendemos a centrarnos en el beb&eacute;, pero tambi&eacute;n es un gran cambio para la mujer o persona gestante: f&iacute;sica, mental, neurobiol&oacute;gicamente, social y existencialmente. La palabra 'matrescencia', acu&ntilde;ada por Dana Raphael en los a&ntilde;os 70, nos da una forma de hablar y pensar sobre esta experiencia. Podemos decir: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo va tu matrescencia?&rdquo;. Esto aporta luz a aquello que es socialmente invisible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La palabra 'matrescencia' traza un paralelismo entre la maternidad y la adolescencia. &iquest;Es el cambio realmente tan profundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, gracias al trabajo de Susana Carmona, Magdalena Mart&iacute;nez-Garc&iacute;a, Erika Barba-M&uuml;ller, Elseline Hoekzema y otras neurocient&iacute;ficas, sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia. Todo el mundo sabe que la adolescencia es una transici&oacute;n importante, pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya que la cita, la neuropsic&oacute;loga espa&ntilde;ola Susana Carmona explica en su libro</strong><em><strong> Neuromaternal </strong></em><strong>que algunas personas presionan a las mujeres que se han convertido en madres para que vuelvan a su estado anterior, pero no se les ocurrir&iacute;a pedirle a un adolescente que vuelva a la infancia. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esto se da por la ambivalencia social que existe en torno a la figura de la madre: nuestra cultura prefiere a alguien que est&aacute; sexualmente disponible para la mirada masculina, adem&aacute;s de un sujeto econ&oacute;micamente productivo. El mundo est&aacute; creado por y para los hombres, as&iacute; que es dif&iacute;cil entender la vida como un proceso de cambio y metamorfosis, algo que es mucho m&aacute;s natural para las mujeres o personas con &uacute;tero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sabemos que los cambios neuronales durante la maternidad son similares a los de la adolescencia (...) pero la experiencia de la matrescencia ha sido subestimada y descuidada hasta ahora, con graves consecuencias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto es profundo el cambio que implica la maternidad? &iquest;Qu&eacute; factores involucra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una experiencia individual y, al mismo tiempo, tiene aspectos comunes compartidos, uno de los cuales es que, probablemente, todo va a cambiar de una u otra manera. Biol&oacute;gicamente, el cambio es enorme, sobre todo si una madre ha gestado y parido al beb&eacute;. Tambi&eacute;n para los padres o madres no gestantes, cuyos cerebros cambiar&aacute;n por el cuidado y por el apego de criar. En mi caso personal, lo viv&iacute; como un despertar en el que me di cuenta de cu&aacute;nto deval&uacute;a el orden capitalista actual el trabajo de cuidados, y cu&aacute;n inadecuadas son nuestras ideas filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Mi maternidad ha modificado la relaci&oacute;n que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la matrescencia comenz&oacute; en los a&ntilde;os 70, y tras cinco d&eacute;cadas sin apenas abordarse, hace unos a&ntilde;os se ha reabierto la conversaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n del silencio y por qu&eacute; hemos empezado a hablar de ello otra vez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas investigaciones cient&iacute;ficas sobre el cerebro materno nos est&aacute;n mostrando lo dram&aacute;tica que es la experiencia, tanto como la adolescencia. El embarazo provoca cambios profundos y consistentes en la estructura del cerebro. Esta nueva frontera de descubrimiento podr&iacute;a tener un gran impacto en la salud y el bienestar. Adem&aacute;s, la era del neoliberalismo &mdash;el capitalismo acelerado de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os&mdash; ha llevado a la gente al l&iacute;mite, y las grietas se manifiestan en las personas m&aacute;s vulnerables, como pueden ser las madres recientes.<strong> </strong>Las altas tasas de problemas de salud mental, estr&eacute;s, agotamiento y soledad en este segmento de la poblaci&oacute;n no pueden seguir ignor&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro recuerda que, al quedarse embarazada, se dio cuenta de que la idea social sobre la maternidad no coincid&iacute;a con lo que estaba viviendo. Usted hace esta reflexi&oacute;n en primera persona: &ldquo;Mi maternidad no era de color rosa pastel, era marr&oacute;n mierda y rojo sangre&rdquo;. &iquest;Cree que la narrativa dominante sobre la maternidad est&aacute; distorsionada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda la narrativa sobre maternidad es limitada, se ha escrito poco sobre ello. Hay tantas formas de convertirse en madre que resulta extra&ntilde;o lo poco interesadas que han estado la cultura y la filosof&iacute;a occidentales en la experiencia materna. As&iacute; que creo que hay una narrativa muy superficial debido a la falta de representaciones culturales. Pero tambi&eacute;n la representaci&oacute;n dominante es muy unidimensional, romantizada, naturalizada e idealista.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi maternidad ha modificado la relación que tengo con mis padres, con mis amigos, conmigo misma, con el trabajo, con la creatividad, con el tiempo, con la idea de la muerte. Lo ha cambiado todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La obra es muy cr&iacute;tica con el patriarcado y el capitalismo. &iquest;Cree que deber&iacute;amos luchar por una maternidad feminista y anticapitalista? &iquest;El feminismo deber&iacute;a hablar de y con las madres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por supuesto! Me gusta la idea de Andrea O'Reilly de un &ldquo;feminismo matric&eacute;ntrico&rdquo;; necesitamos seguir construyendo un feminismo para las madres. Mucha gente est&aacute; haciendo esto de diferentes maneras, pero creo que hay muchas razones culturales por las que todav&iacute;a es tab&uacute; quejarse de la maternidad, y esto impide la acci&oacute;n y el cambio necesarios para llevar a cabo una revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Analiza la salud mental desde una perspectiva interseccional: cuantos m&aacute;s factores tengas &ndash;por ejemplo, una madre trans, racializada, pobre, migrante, etc.&ndash;, m&aacute;s discriminaci&oacute;n enfrentar&aacute;s. &iquest;Cree que, a veces, la gente se olvida de esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y la maternidad moderna muestra las injusticias estructurales como la opresi&oacute;n racial o el sesgo de clase. Se puede aprender mucho sobre el poder en la sociedad observando c&oacute;mo se trata a los vulnerables. Los factores ambientales y sociales son componentes importantes en la salud y la enfermedad mental materna. Las desigualdades de ingresos, las condiciones de vida, el estr&eacute;s vital, la violencia dom&eacute;stica, el racismo sist&eacute;mico y la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica tienen grandes efectos en la prevalencia de la depresi&oacute;n posparto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las altas tasas de problemas de salud mental, estrés, agotamiento y soledad en este segmento de la población no pueden seguir ignorándose</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n habla de ambivalencia. &iquest;Cree que es el sentimiento m&aacute;s universal de la maternidad, tal vez junto con la culpa? &iquest;Que todas nos sentimos felices y tristes, cansadas y llenas, todo al mismo tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Al mismo tiempo! Yo no sab&iacute;a que se pod&iacute;an sentir tantas cosas diferentes simult&aacute;neamente hasta que tuve hijos. Nunca he experimentado una monta&ntilde;a rusa de emociones tan grande. &Eacute;xtasis absoluto y profunda satisfacci&oacute;n, y luego terror, rabia. Todo ello incluso en la misma ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su libro ya ha recibido varios premios. &iquest;Cree que esto implica una validaci&oacute;n social de su investigaci&oacute;n? &iquest;Que es relevante hablar de la matrescencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que, aunque mi libro es una historia de mi propia matrescencia, solo una historia, muchas mujeres han sentido que hay algo realmente malo en c&oacute;mo tratamos a las madres en nuestra sociedad, con atenci&oacute;n m&eacute;dica inadecuada, expectativas sociales opresivas, el choque del cuidado con el capitalismo, el aislamiento y la soledad de la vida moderna. La cultura y la historia occidentales, e incluso, hasta cierto punto, el feminismo liberal, nos dicen que la maternidad es aburrida, pasiva, mundana, que no merece atenci&oacute;n y que el trabajo de la madre es una tarea ingrata y sin cualificaci&oacute;n. Esto no es verdad. La matrescencia est&aacute; llena de drama, terror, poder, conflicto, riesgo. Tambi&eacute;n es una oportunidad para el aprendizaje, la pausa, el juego, el crecimiento personal, la posibilidad imaginativa y el potencial de la <em>matrirreforma</em>, un movimiento progresista de maternidad revolucionaria y reivindicaci&oacute;n de poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/matrescencia-madre-transforma-mujeres-pintan-rosa-pastel-marron-mierda_1_13059261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 21:08:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Matrescencia' o cómo ser madre transforma a las mujeres: “Lo pintan rosa pastel, pero para mí fue marrón mierda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Libros,Ensayos,Salud psicológica,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la "crianza respetuosa"?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/auge-formula-fafo-llegado-crianza-respetuosa_1_13026919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23fde901-990a-43d2-b330-b0d717d0fddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la &quot;crianza respetuosa&quot;?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay madres en redes sociales que defiende un enfoque estricto y pragmático de la crianza. ¿Esto enseña a los niños lecciones importantes o solo les hace sentir aislados y avergonzados?</p><p class="subtitle">La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: “Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho”</p></div><p class="article-text">
        En enero, un v&iacute;deo publicado en TikTok por Paige Carter, una madre de Florida, se hizo viral. Carter explicaba que hab&iacute;a tirado por la ventana el iPad de su hija cuando esta se hab&iacute;a portado mal de camino al colegio, y se grababa a s&iacute; misma recuperando la tableta, ya con la pantalla rota. El v&iacute;deo tiene m&aacute;s de 4,9 millones de reproducciones y Carter ha recibido felicitaciones en los comentarios, entre ellas uno que dice: &ldquo;Aprender Fafo a una edad temprana: la mejor forma de criar a los hijos&rdquo;. Bienvenidos a la tendencia parental que no parece desaparecer: &ldquo;Hazlo y enfr&eacute;ntate a las consecuencias&rdquo; [por sus siglas del ingl&eacute;s Fuck Around and Find Out].
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.tiktok.com/@jbarrera404/video/7491488152532569375?lang=en-GB" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro v&iacute;deo</a>, cuando un ni&ntilde;o peque&ntilde;o anuncia que se va a ir de casa, su madre le dice &ldquo;hasta luego&rdquo;, cierra la puerta principal detr&aacute;s de &eacute;l y apaga la luz exterior, y luego le abre la puerta cuando &eacute;l grita y golpea para que le dejen entrar (tiene m&aacute;s de 1,5 millones de &ldquo;me gusta&rdquo;). Seg&uacute;n su madre, el ni&ntilde;o habr&iacute;a aprendido &ldquo;el significado de Fafo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El verano pasado, un art&iacute;culo publicado en The Wall Street Journal anunciaba el auge de la crianza Fafo y el fin de la &ldquo;crianza respetuosa&rdquo;, una tendencia que comenz&oacute; hace unos diez a&ntilde;os como respuesta a la crianza m&aacute;s autoritaria de principios de la d&eacute;cada de 2000, a la que se ha culpado de todo, desde los j&oacute;venes adultos con derecho a todo abocados a la decepci&oacute;n por las crueles realidades de la vida hasta el propio colapso de la sociedad. Los padres &ldquo;suaves&rdquo; afirmaban estar agotados de seguir el ejemplo de sus hijos, explicar cuidadosamente cada decisi&oacute;n, vigilar cada uno de sus movimientos y nombrar cada emoci&oacute;n que sus hijos pudieran sentir, de una manera tranquila y tierna.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n contra la crianza respetuosa se ha estado gestando desde hace tiempo. &ldquo;Se puede pasar todo el d&iacute;a viendo Instagram y ver c&oacute;mo la gente se burla de ella&rdquo;, dice la profesora Ellie Lee, directora del Centro de Estudios de la Cultura Parental de la Universidad de Kent. Lee afirma que &ldquo;la crianza de los hijos se ha vuelto muy intensa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los defensores de Fafo dicen que ense&ntilde;a a sus hijos la independencia y las consecuencias de sus actos, incluso si esas consecuencias son inc&oacute;modas o, en caso extremo, duras. Sus detractores argumentan que se basa demasiado en el miedo y la humillaci&oacute;n y que, aunque los ni&ntilde;os puedan obedecer como resultado, da&ntilde;a la confianza. Sin embargo, si se hace correctamente, no hay mucha diferencia entre ambos estilos: la verdadera crianza respetuosa acepta los l&iacute;mites y las consecuencias, y el Fafo no tiene por qu&eacute; ser punitivo. Pero se trata de una crianza influenciada por Internet, donde se potencian los extremos, se eliminan los matices y se fomenta la polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy partidaria de que los ni&ntilde;os experimenten las consecuencias naturales, en el sentido de que no voy a estar peleando constantemente con mi hijo para que se ponga el abrigo&rdquo;, afirma la Dra. Maryhan Munt, psic&oacute;loga y presentadora del podcast How Not to Screw Up Your Kids [C&oacute;mo no arruinar a tus hijos]. &ldquo;Si no recogen sus juguetes y alguien pisa uno, se rompe. Creo que eso puede ser una buena lecci&oacute;n. Lo que me preocupa m&aacute;s es decirles: 'Vale, prueba esa bebida gaseosa de la que tanto hablas'. Como padres, nuestra funci&oacute;n es establecer l&iacute;mites y proporcionar apoyo a nuestros hijos. Cuando sea pertinente, puede haber consecuencias naturales. Pero cuando nos pasamos de la raya y llegamos a decir algo como: 'No me importa, si eso es lo que quieres hacer, hazlo', entonces creo que es ah&iacute; donde se env&iacute;a un mensaje equivocado&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la crianza Fafo se vuelve emocionalmente distante —&#039;aprenderás por las malas, yo no voy a intervenir&#039;—, los niños pueden interiorizar la vergüenza, sentirse desamparados o tener dificultades para dar sentido a experiencias que superan su capacidad de desarrollo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emma Svanberg</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los m&eacute;todos de crianza respetuosos, o al menos lo que la gente suele pensar que implican, pueden hacer que los padres se sientan agotados, afirma la Dra. Emma Svanberg, psic&oacute;loga y autora de<em> Parenting for Humans</em> (<em>Crianza para humanos</em>). &ldquo;Para m&iacute;, se trata de que los padres sienten que se les ha dicho que deben validar, empatizar, explicar y absorber la desregulaci&oacute;n sin haberlo experimentado nunca ellos mismos en su propia infancia y con muy poco apoyo estructural. Creo que la crianza Fafo podr&iacute;a ser una reacci&oacute;n a eso, un cambio radical de algo que puede interpretarse como permisivo a algo que puede parecer m&aacute;s autoritario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La f&oacute;rmula Fafo resulta atractiva, afirma Svanberg, porque &ldquo;a un nivel inmediato y expl&iacute;cito, da permiso a los padres para relajarse y aplicar consecuencias naturales en lugar de negociar sin cesar con un ni&ntilde;o rebelde y desobediente&rdquo;. Los padres que crecieron en los a&ntilde;os 90 saben c&oacute;mo es criarse con un estilo de amor duro. La aparici&oacute;n de Fafo, afirma, &ldquo;se produjo al mismo tiempo que la nostalgia por la crianza de los hijos en la d&eacute;cada de 1990, y tendemos a encontrar m&aacute;s f&aacute;cil repetir patrones que nos son familiares. Despu&eacute;s de mucha presi&oacute;n sobre los padres para que criaran a sus hijos de manera espec&iacute;fica y centrada en ellos en el contexto de la crianza intensiva, es casi inevitable que se produzca un cambio a nivel social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a&ntilde;ade Munt, los nuevos padres que observan a ni&ntilde;os mayores que han sido criados &ldquo;con suavidad&rdquo; pueden llegar a pensar que este m&eacute;todo no ha sido tan bueno para ellos: &ldquo;Las pruebas parecen indicar que cada vez tenemos ni&ntilde;os m&aacute;s ansiosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero llevar el m&eacute;todo Fafo al extremo tambi&eacute;n entra&ntilde;a un peligro. Svanberg dice que &ldquo;los ni&ntilde;os no solo aprenden de las consecuencias, sino tambi&eacute;n de c&oacute;mo los adultos les acompa&ntilde;an a trav&eacute;s de esas consecuencias. Si la crianza Fafo se vuelve emocionalmente distante &mdash;'aprender&aacute;s por las malas, yo no voy a intervenir'&mdash;, los ni&ntilde;os pueden interiorizar la verg&uuml;enza, sentirse desamparados o tener dificultades para dar sentido a experiencias que superan su capacidad de desarrollo. El riesgo no es la independencia, sino el aislamiento emocional y la verg&uuml;enza&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El acrónimo suena duro, pero se trata de permitir una consecuencia segura y adecuada a la edad en lugar de una intervención constante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gaby González</span>
                                        <span>—</span> madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando Gaby Gonz&aacute;lez se convirti&oacute; en madre y se incorpor&oacute; a grupos con otros ni&ntilde;os peque&ntilde;os, observ&oacute; diferentes estilos entre las dem&aacute;s madres: &ldquo;Hay madres helic&oacute;ptero y otras que intervienen cada dos minutos&rdquo;. La crianza Fafo le atrajo: &ldquo;El acr&oacute;nimo suena duro, pero se trata de permitir una consecuencia segura y adecuada a la edad en lugar de una intervenci&oacute;n constante&rdquo;. Dada la corta edad de sus hijos, son consecuencias a peque&ntilde;a escala. Si su hijo de tres a&ntilde;os quiere saltar en un charco en el parque, Gonz&aacute;lez le deja, aunque eso signifique quitarle la ropa mojada en el coche de camino a casa. &ldquo;Tenemos una charla sencilla. Le pregunto: 'Oh, &iquest;qu&eacute; ha pasado? Tienes fr&iacute;o. &iquest;Por qu&eacute; tienes fr&iacute;o?'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez, de 41 a&ntilde;os, es de Los &Aacute;ngeles y fue criada por padres mexicanos: &ldquo;Al estilo Fafo, ahora que lo pienso&rdquo;. A los 12 a&ntilde;os, se esperaba que contribuyera al negocio familiar, y a los 13, mientras viv&iacute;a en M&eacute;xico durante un tiempo, aprendi&oacute; a conducir, sent&aacute;ndose sobre cojines para poder ver. &ldquo;Ten&iacute;a a mi padre all&iacute; para apoyarme, porque ten&iacute;a una din&aacute;mica clara y segura con ellos, [pero] nunca experiment&eacute; una 'crianza suave' con ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez vive ahora en Reino Unido y est&aacute; creando una comunidad <em>online </em>de madres. Cree que la f&oacute;rmula Fafo est&aacute; tardando en despegar all&iacute;. &ldquo;La gente es m&aacute;s cautelosa&rdquo;, afirma. &ldquo;En cambio, en Estados Unidos y otros lugares de Europa, veo que la gente lo acepta&rdquo;. Es un estilo que, espera, dar&aacute; forma a: &ldquo;Los hijos que quiero criar, y no quiero que sean malcriados. Necesito asegurarme de que [mi hijo] sea un ciudadano del mundo estupendo y productivo, que sea inclusivo, cosmopolita y abierto a nuevas experiencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a argumentar que ese es un objetivo bastante universal de la crianza de los hijos, igualmente importante en la crianza respetuosa, solo que se ha malinterpretado. &ldquo;Lo que mucha gente ha practicado bajo el pretexto de la 'crianza respetuosa' es, en realidad, una crianza permisiva, centrada en el ni&ntilde;o y de alta intensidad, que presta muy poca atenci&oacute;n a los l&iacute;mites, el poder o el contexto de los adultos&rdquo;, afirma Svanberg. &ldquo;Muchos padres han encontrado esto incre&iacute;blemente abrumador porque, cuando los ni&ntilde;os no tienen l&iacute;mites claros ni expectativas, y los padres est&aacute;n estresados al m&aacute;ximo por la falta de apoyo, los ni&ntilde;os tienden a intensificar su comportamiento. Fafo se opone a la idea de que los padres deben evitar todo malestar o angustia. El riesgo es que se pase de una implicaci&oacute;n excesiva a una falta de respuesta, e incluso a un alejamiento punitivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El extremo permisivo de la crianza respetuosa corre el riesgo de criar ni&ntilde;os &ldquo;desagradables&rdquo;? &ldquo;Por supuesto&rdquo;, afirma Gonz&aacute;lez con una sonrisa. Lo ha observado en su carrera como especialista en primera infancia. &ldquo;Si no se cuenta con las herramientas y los conocimientos adecuados, puede resultar contraproducente. Los ni&ntilde;os prosperan con reglas, orientaci&oacute;n y l&iacute;mites claros. Esa es mi opini&oacute;n&rdquo;. El estilo Fafo, afirma, no es &ldquo;una crianza sin l&iacute;mites&rdquo;. &ldquo;Hay que asegurarse de saber en qu&eacute; consiste y actuar con seguridad&rdquo;. Tampoco es una crianza para perezosos: tal y como Gonz&aacute;lez describe su enfoque, parece tan laboriosa como la crianza suave o respetuosa, ya sea ayudando al ni&ntilde;o a comprender las consecuencias de sus actos o recogiendo los platos rotos cuando las cosas le salen mal.
    </p><p class="article-text">
        Algunos ejemplos t&iacute;picos de Fafo que han surgido en Internet incluyen renunciar a la batalla para que un ni&ntilde;o se ponga el abrigo y dejar que pase fr&iacute;o, o dejar que se vaya a la cama con hambre si se niega a cenar. Escenarios como estos no parecer&aacute;n tan extraordinarios para cualquiera que haya crecido en el siglo pasado, pero es el tipo de l&iacute;nea divisoria que se ha abierto, especialmente en las redes sociales, entre padres en cada extremo. Las discusiones sobre los estilos de crianza, dice Lee, &ldquo;ahora est&aacute;n muy ligadas a la expresi&oacute;n de la identidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Algunos ejemplos típicos de Fafo que han surgido en Internet incluyen renunciar a la batalla para que un niño se ponga el abrigo y dejar que pase frío, o dejar que se vaya a la cama con hambre si se niega a cenar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea de los &ldquo;estilos de crianza&rdquo; surgi&oacute; en la d&eacute;cada de 1960, con los tres tipos identificados por la psic&oacute;loga e investigadora estadounidense Diana Baumrind: autoritario, permisivo y, tomando lo mejor de ambos, autoritativo. &ldquo;[Baumrind] intentaba encontrar una salida a los conflictos que estaban surgiendo entre una visi&oacute;n tradicionalista de las relaciones entre generaciones y todas las cosas que empezaban a caracterizar a los a&ntilde;os 60&rdquo;, afirma Lee. La crianza autoritativa &mdash;que muchos padres y madres 'suaves' y Fafo dir&iacute;an que practican&mdash; &ldquo;tiene, en esencia, una combinaci&oacute;n de lo que ella denomina calidez y exigencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Requiere un sentido de autoridad adulta o parental, lo que a su vez exige una clara distinci&oacute;n entre adultos y ni&ntilde;os. &ldquo;Lo que ha ocurrido con el tiempo es que toda la frontera entre la edad adulta y la infancia se ha fragmentado mucho&rdquo;, afirma Lee. En t&eacute;rminos generales, la infancia ya no es lo que era: el tiempo de los ni&ntilde;os est&aacute; regimentado y lleno de actividades impuestas por sus padres; carecen de espacios f&iacute;sicos para jugar; est&aacute;n expuestos a los medios de comunicaci&oacute;n para adultos y son sometidos a pruebas acad&eacute;micas implacables en la escuela, pero tampoco lo es la edad adulta. Los hijos adultos permanecen en casa durante m&aacute;s tiempo, la vivienda es inasequible y los puestos de trabajo son inestables. A esto hay que a&ntilde;adir el ruido generalizado de Internet y los mensajes contradictorios, as&iacute; como la polarizaci&oacute;n de todo, incluida la crianza de los hijos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente est&aacute; tratando de resolverlo de una manera bastante individualizada&rdquo;, dice Lee. &ldquo;Oscilan entre mensajes que les dicen que deben prestar una atenci&oacute;n intensa y continua a cada uno de los sentimientos que tiene su hijo sobre cualquier cosa, y mensajes que les dicen que dejen a su hijo en paz. Creo que ambas cosas son horribles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica en cada una de ellas? Como dice el art&iacute;culo de The Wall Street Journal: &ldquo;El paradigma de los padres indulgentes frente a los padres Fafo no es exactamente lo mismo que el de los ni&ntilde;os copo de nieve frente a los ni&ntilde;os Maga, pero hay un aire parecido&rdquo;. Lee opina que &ldquo;puede que haya algo de eso&rdquo;. El t&eacute;rmino Fafo tiene un matiz de derecha: en las redes sociales, es m&aacute;s probable que se utilice no en un contexto de crianza, sino en publicaciones que aprueban las acciones del ICE en Estados Unidos. Hay una dimensi&oacute;n general &ldquo;anti-woke&rdquo; en &ldquo;algunas de las reacciones a la crianza suave&rdquo;, dice Lee. &ldquo;No ser&iacute;a de extra&ntilde;ar que se haya vinculado a una guerra cultural&rdquo;. (Para que conste, Gonz&aacute;lez definitivamente no se describir&iacute;a a s&iacute; misma como de derechas).
    </p><p class="article-text">
        Pero Lee a&ntilde;ade que es dif&iacute;cil hacer afirmaciones generales sobre la crianza de los hijos y la inclinaci&oacute;n pol&iacute;tica. F&iacute;jese en el debate sobre la vacunaci&oacute;n en Estados Unidos, se&ntilde;ala. El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., cr&iacute;tico con las vacunas, ha recortado las vacunas infantiles rutinarias. &ldquo;Se podr&iacute;a pensar que eso forma parte del trumpismo y del MAGA, pero tiene un gran atractivo entre las llamadas madres <em>crunchy </em>[que favorecen un estilo de vida natural], las madres apegadas y el mundo de la medicina alternativa. Es bastante dif&iacute;cil relacionar la pol&iacute;tica con algunos de estos fen&oacute;menos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si hay una reacci&oacute;n contra la crianza respetuosa, no es nada nuevo. Han pasado casi 30 a&ntilde;os desde que la soci&oacute;loga Sharon Hays escribi&oacute; <em>The Cultural Contradictions of Motherhood</em> (<em>Las contradicciones culturales de la maternidad</em>) sobre la intensificaci&oacute;n de la crianza de los hijos, que recae principalmente en las madres. &ldquo;Ha habido un aumento de las exigencias que dicen a las madres, en particular, que tienen que pasar m&aacute;s tiempo con sus hijos, porque si no, los van a estropear y la sociedad va a fracasar&rdquo;, afirma Lee.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que la popularidad de Fafo nos dice menos sobre si los padres se est&aacute;n volviendo m&aacute;s estrictos o m&aacute;s relajados, y m&aacute;s sobre lo poco apoyadas que est&aacute;n las familias&rdquo;, afirma Svanberg. &ldquo;Cuando los consejos sobre la crianza de los hijos oscilan entre extremos, a menudo reflejan un fallo estructural: muy poca comunidad, muy poco descanso, demasiada presi&oacute;n sobre los padres individualmente para que lo hagan 'bien'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La crianza Fafo es solo la &uacute;ltima moda en llamar la atenci&oacute;n en Internet. &ldquo;Luego ser&aacute; otra cosa, pero ser&aacute; otra forma de lo mismo&rdquo;, afirma Lee. Por supuesto, ya hay indicios de ello. Al navegar por TikTok, descubr&iacute; un estilo de crianza que no est&aacute; dirigido a los ni&ntilde;os y en el que se aplican consecuencias por las acciones, pero sin la humillaci&oacute;n o la postura de &ldquo;te lo dije&rdquo; que algunos padres parecen disfrutar en Internet. &iquest;Su nombre? Gentle Fafo [Fafo suave].
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emine Saner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/auge-formula-fafo-llegado-crianza-respetuosa_1_13026919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 21:18:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El auge de la fórmula Fafo: ¿ha llegado el fin de la "crianza respetuosa"?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: "Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496330a1-b542-412f-9afa-de11ee64ecd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: &quot;Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cumplen, se esfuerzan y rara vez dan problemas. Sin embargo, algunos niños viven con una autoimposición constante por hacerlo todo bien. Especialistas explican cómo detectar esa autoexigencia y acompañarla sin convertir el esfuerzo en una carga</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El ni&ntilde;o no es un proyecto de persona, es una persona&rdquo;, escribi&oacute; el pedagogo Janusz Korczak. Sin embargo, en el imaginario colectivo el malestar infantil suele asociarse a conflictos visibles: rabietas, desobediencia o bajo rendimiento. Existe, no obstante, otra manifestaci&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar. Son menores que cumplen con lo esperado, que parecen adaptados y resolutivos, pero que sostienen internamente un nivel de autoexigencia dif&iacute;cil de percibir.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de funcionamiento puede pasar desapercibida durante a&ntilde;os porque no interrumpe la din&aacute;mica familiar ni escolar. Precisamente por eso resulta m&aacute;s compleja de identificar. Al no generar conflictos abiertos, muchas veces se interpreta como un rasgo positivo del car&aacute;cter y no como una posible se&ntilde;al de alerta. Solo cuando esa presi&oacute;n empieza a pasar factura en el bienestar del ni&ntilde;o, algunas familias se preguntan si detr&aacute;s de ese comportamiento ejemplar puede haber algo m&aacute;s. No siempre resulta f&aacute;cil ponerle nombre a esa inquietud cuando, en apariencia, todo funciona como se espera.
    </p><p class="article-text">
        Esa exigencia, adem&aacute;s, no aparece de la nada. El informe divulgativo del <a href="https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/entornosSaludables/escuela/estudioHBSC/2022/docs/HBSC2022_DivulgativoEstudio.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio HBSC 2022</a> en Espa&ntilde;a, publicado por el Ministerio de Sanidad en 2025, muestra que casi un tercio del alumnado de entre 11 y 18 a&ntilde;os confirma sentirse muy agobiado por el trabajo escolar. El aumento se produce pronto, especialmente en el paso de Primaria a Secundaria, y tiende a intensificarse con la edad. En este contexto, algunos menores no expresan el malestar con conflictos visibles: lo canalizan hacia dentro, intentando hacerlo todo perfecto y evitando fallar.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia, ese nivel de autoexigencia aparece en perfiles que, desde fuera, parecen mod&eacute;licos. &ldquo;Siempre fue muy responsable. No ten&iacute;amos que recordarle nada, y si algo sal&iacute;a regular, se enfadaba consigo mismo&rdquo;, comparte Bel&eacute;n, 42 a&ntilde;os, madre de Mat&iacute;as, de nueve. &ldquo;Pens&aacute;bamos que simplemente era perfeccionista. La primera vez que nos preocupamos fue cuando empez&oacute; a llorar por sacar un ocho en un examen&rdquo;, cuenta. Y a&ntilde;ade que no era un sentimiento de tristeza: &ldquo;Era como si sintiera que hab&iacute;a fallado como persona o que nos hab&iacute;a fallado a nosotros&rdquo;, detalla. Con el tiempo, la familia empez&oacute; a ver que esa reacci&oacute;n iba m&aacute;s all&aacute; de la simple presi&oacute;n escolar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensábamos que simplemente era perfeccionista. La primera vez que nos preocupamos fue cuando empezó a llorar por sacar un ocho en un examen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén</span>
                                        <span>—</span> madre de un niño de nueve años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una incomodidad que suele pasar inadvertida</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra Ana G&aacute;lvez Andr&eacute;s, colaboradora en el centro menteAmente, advierte que mantener durante a&ntilde;os un nivel alto de exigencia puede tener consecuencias en el desarrollo emocional. En el contexto social actual, explica, priman valores como la competitividad o la productividad. &ldquo;Una educaci&oacute;n centrada en el rendimiento o los resultados impide que algunos ni&ntilde;os disfruten del proceso de aprendizaje y sientan que no son queridos por lo que son, sino &uacute;nicamente por lo que consiguen&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones, dice la psiquiatra, &ldquo;la hiperresponsabilidad puede nacer de que los adultos se apoyan emocionalmente en el ni&ntilde;o, invirti&eacute;ndose los roles de cuidado&rdquo;. A este fen&oacute;meno, apunta, se le denomina parentalizaci&oacute;n emocional del menor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica la experta, otra clase de parentalizaci&oacute;n es la instrumental, en la que el ni&ntilde;o tiene que hacerse cargo de tareas dom&eacute;sticas que no corresponden a su edad. &ldquo;Este ser&iacute;a el caso de los denominados &lsquo;ni&ntilde;os de la llave&rsquo;: menores que llevan la llave de casa colgada al cuello o en la mochila, regresando solos del colegio&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        G&aacute;lvez aclara que las se&ntilde;ales que pueden indicar que un ni&ntilde;o muy responsable est&aacute; sometido a una presi&oacute;n excesiva aparecen en distintos planos. Y alerta de que &ldquo;aunque suelen ser ni&ntilde;os que pasan desapercibidos o incluso son reforzados positivamente por tener un comportamiento modelo&rdquo;, pueden estar sosteniendo un nivel de tensi&oacute;n interna elevado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una educación centrada en el rendimiento o los resultados impide que algunos niños disfruten del proceso de aprendizaje y sientan que no son queridos por lo que son, sino únicamente por lo que consiguen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Gálvez Andrés</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Menciona posibles dificultades para conciliar el sue&ntilde;o, pesadillas o miedos nocturnos exacerbados; preocupaciones intensas en relaci&oacute;n con problemas del entorno; un inter&eacute;s excesivo por el estado emocional de los dem&aacute;s, asumiendo responsabilidades que no le corresponden; el deseo de sacar notas perfectas con poca tolerancia a los errores o fracasos; una actitud hipermadura que da la impresi&oacute;n de ser mayor de lo que es y la inhibici&oacute;n de actividades propias de la infancia, como jugar con otros ni&ntilde;os de su edad.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo que ocurre cuando esta din&aacute;mica de autoexigencia se mantiene en el tiempo, la especialista explica que son ni&ntilde;os que pueden expresar sentimientos de soledad, culpa e insuficiencia, adem&aacute;s de mantenerse en un estado de alerta y estr&eacute;s persistente.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra revela adem&aacute;s que ese estado de tensi&oacute;n mantenido puede dificultar que el menor identifique y exprese sus propias necesidades emocionales: &ldquo;En ocasiones, no saben identificar sus propias emociones, necesidades y deseos, anteponen el bienestar de los dem&aacute;s al suyo propio y pueden tener dificultades para pedir ayuda&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, indica, la mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os desarrolla recursos y capacidad de adaptaci&oacute;n incluso en contextos desfavorables. &ldquo;No obstante, si la hiperresponsabilidad excesiva y mantenida en el tiempo se suma a otros factores de riesgo biopsicosociales, pueden aparecer trastornos de ansiedad y depresi&oacute;n ya en la infancia&rdquo;, declara G&aacute;lvez.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; algunos ni&ntilde;os cargan con m&aacute;s de la cuenta</h2><p class="article-text">
        En otros casos, la sobrecarga emocional se hace visible de forma m&aacute;s gradual. &ldquo;Estaba pendiente de todo: de que su hermano hiciera los deberes, de que en casa no hubiera discusiones, de que nadie se enfadara con ella&rdquo;, explica Borja, 44 a&ntilde;os, padre de Mara, de 11. &ldquo;No daba problemas, pero viv&iacute;a en tensi&oacute;n&rdquo;, comenta. &ldquo;Cuando le dec&iacute;amos &lsquo;no pasa nada&rsquo;, asent&iacute;a, pero se le notaba que no consegu&iacute;a relajarse&rdquo;, refiere. Con el tiempo empezaron a entender que esa aparente madurez ten&iacute;a un coste que hasta entonces hab&iacute;a pasado desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cl&iacute;nica Elena Anto&ntilde;ano Nieto se&ntilde;ala que la autoexigencia no siempre es problem&aacute;tica. &ldquo;Cuando dicha exigencia deja de ser una herramienta positiva para el desarrollo y se convierte en disfuncional conviene revisar qu&eacute; la est&aacute; respaldando&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estilos de crianza autoritarios y rígidos, con el refuerzo centrado casi exclusivamente en el logro, pueden empujar a los niños hacia el perfeccionismo como vía para sentirse valorados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a c&oacute;mo se configura este patr&oacute;n en algunos menores, expone que uno de los factores m&aacute;s relevantes son los estilos de crianza autoritarios y r&iacute;gidos, en los que el refuerzo centrado casi exclusivamente en el logro puede empujar a los ni&ntilde;os hacia el perfeccionismo como v&iacute;a para sentirse valorados. La profesional a&ntilde;ade que, en este proceso, el valor personal del ni&ntilde;o puede quedar vinculado a expectativas adultas muy elevadas.
    </p><p class="article-text">
        Anto&ntilde;ano manifiesta tambi&eacute;n la necesidad de centrar la atenci&oacute;n en el proceso, el bienestar emocional y el esfuerzo, evitando otorgar un peso excesivo al resultado final: &ldquo;Debemos normalizar el error para que los ni&ntilde;os puedan vivirlo como una parte natural del aprendizaje&rdquo;. Y subraya la importancia de que el peque&ntilde;o se sienta valorado por quien es y no por lo que logra.
    </p><p class="article-text">
        Mirar m&aacute;s all&aacute; del comportamiento ejemplar implica preguntarse c&oacute;mo se siente ese ni&ntilde;o cuando nadie lo est&aacute; evaluando. El reto no pasa por reducir sus capacidades ni por frenar su compromiso, sino por asegurar que pueda crecer sin un miedo constante a fallar. Educar en este contexto tambi&eacute;n supone dejar espacio a la imperfecci&oacute;n y recordarles, con hechos, que su valor no depende de hacerlo todo correctamente. Porque detr&aacute;s de muchos comportamientos impecables puede esconderse una presi&oacute;n que merece ser observada de cerca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 21:20:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: "Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educar en tiempos de pantallas y respuestas inmediatas: cómo acompañar a los niños en lo que los padres aún no controlamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/educar-tiempos-pantallas-respuestas-inmediatas-acompanar-ninos-padres-no-controlamos_129_12981463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4da50b2e-e423-49d2-868c-7edcbd08f377_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Educar en tiempos de pantallas y respuestas inmediatas: cómo acompañar a los niños en lo que los padres aún no controlamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas preguntas infantiles ya no pasan por la conversación doméstica: se resuelven en una pantalla</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, el acceso al conocimiento ha estado mediado por las personas adultas del entorno cercano. Padres, madres y docentes explic&aacute;bamos, filtr&aacute;bamos, traduc&iacute;amos el mundo. No siempre bien, no siempre completo, pero desde un lugar reconocible. Hoy, ese esquema se ha movido. Muchas preguntas infantiles ya no pasan por la conversaci&oacute;n dom&eacute;stica: se resuelven en una pantalla. Una criatura puede averiguar qui&eacute;n fue Marie Curie, c&oacute;mo funciona un volc&aacute;n o qu&eacute; es la ansiedad con solo teclear una frase o escuchar una voz que responde sin cansancio ni espera.
    </p><p class="article-text">
        A esta convivencia con una fuente de informaci&oacute;n siempre disponible todav&iacute;a le estamos poniendo nombre. Sabemos que no se trata de demonizar las pantallas &mdash;ese discurso est&aacute; agotado&mdash;, pero tampoco sirve el elogio ingenuo del acceso ilimitado al conocimiento. Estamos ante algo m&aacute;s profundo: la p&eacute;rdida del monopolio parental sobre el relato. La tecnolog&iacute;a no solo informa; interpreta. Ordena, prioriza, decide qu&eacute; aparece primero y qu&eacute; se pierde tras dos segundos de <em>scroll</em>. Su autoridad no proviene de su verdad, sino de su disponibilidad y velocidad.
    </p><p class="article-text">
        Este cambio no siempre se percibe como una transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, sino como una sensaci&oacute;n &iacute;ntima y, a veces, inc&oacute;moda: la de no llegar a tiempo. La de descubrir que una conversaci&oacute;n importante ya ha empezado sin nosotros. No es una p&eacute;rdida de autoridad en el sentido cl&aacute;sico, sino un desplazamiento m&aacute;s sutil: seguimos ah&iacute;, pero entramos m&aacute;s tarde, cuando el proceso ya est&aacute; en marcha. En muchos casos, la educaci&oacute;n digital ocurre sin gesto humano, sin tono de voz ni matiz emocional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La tecnología no solo informa; interpreta. Ordena, prioriza, decide qué aparece primero y qué se pierde tras dos segundos de &#039;scroll&#039;. Su autoridad no proviene de su verdad, sino de su disponibilidad y velocidad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La alfabetizaci&oacute;n actual ya no se limita a leer y escribir: incluye aprender a orientarse en medio de flujos de informaci&oacute;n constantes, contradictorios y, a veces, abrumadores.<strong> </strong>Ni&ntilde;os y adolescentes acceden a contenidos complejos &mdash;salud mental, relaciones afectivas, sexualidad, consumo&mdash; con una rapidez que ninguna conversaci&oacute;n dom&eacute;stica puede igualar. En muchas casas, los deberes ya no son una mesa despejada, un cuaderno y una pregunta lanzada al aire. Son un ordenador encendido, varias pesta&ntilde;as abiertas, un v&iacute;deo explicativo, una consulta a la IA. Hay ni&ntilde;os que llegan a casa, encienden la <em>tablet</em> y avanzan solos durante un buen rato. No porque no necesiten ayuda, sino porque han aprendido que el primer paso es buscar. La persona adulta entra despu&eacute;s, para revisar, para poner orden, para saber si han entendido lo que acaban de hacer. Otras veces no entra. Y no siempre eso es un problema. Para algunas familias, este modo de trabajar alivia: menos dependencia, m&aacute;s autonom&iacute;a. Para otras, desconcierta: cuesta saber qu&eacute; se ha aprendido de verdad, qu&eacute; se ha copiado, qu&eacute; se ha entendido a medias.<strong> </strong>La escena no es id&eacute;ntica en todas las casas, pero el desplazamiento es com&uacute;n: el aprendizaje empieza sin nosotros, aunque no necesariamente termina sin nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto obliga a revisar qu&eacute; entendemos hoy por educar en casa. Si antes consist&iacute;a, en gran medida, en transmitir lo que una sab&iacute;a, ahora implica algo distinto: aprender a acompa&ntilde;ar lo que una todav&iacute;a no sabe. La autoridad basada en el conocimiento se debilita, y la basada en el v&iacute;nculo gana peso. No porque sepamos menos, sino porque ya no somos los &uacute;nicos que saben.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; aparece un desajuste generacional que no siempre sabemos nombrar. Muchas personas adultas fuimos educadas para producir verdades: saber era poder y equivocarse era fallar. En cambio, nuestras hijas e hijos crecen en un entorno donde las respuestas abundan y el criterio escasea. Pueden encontrar miles de explicaciones; lo dif&iacute;cil es aprender cu&aacute;les merecen confianza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo esto obliga a revisar qué entendemos hoy por educar en casa. Si antes consistía, en gran medida, en transmitir lo que una sabía, ahora implica algo distinto: aprender a acompañar lo que una todavía no sabe</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La crianza en la era digital no consiste en controlarlo todo &mdash;eso es imposible&mdash; ni en mirar hacia otro lado &mdash;eso s&iacute; tiene consecuencias&mdash;. Quiz&aacute; la &uacute;nica v&iacute;a posible sea una m&aacute;s fr&aacute;gil y exigente: la conversaci&oacute;n. No como serm&oacute;n, sino como pr&aacute;ctica cotidiana. Si un ni&ntilde;o aprende a preguntarse qui&eacute;n publica un v&iacute;deo, qu&eacute; inter&eacute;s hay detr&aacute;s de un clic o de d&oacute;nde sale un dato, ya est&aacute; entrenando el m&uacute;sculo que la inteligencia artificial todav&iacute;a no tiene: la duda reflexiva.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar ah&iacute; hay que aceptar una verdad inc&oacute;moda: que la tecnolog&iacute;a educa con nosotros. No despu&eacute;s, no contra, no a pesar. Est&aacute; disponible cuando nosotros no estamos disponibles. Es paciente cuando vamos justos de tiempo y no exige reciprocidad emocional. Y eso, en el d&iacute;a a d&iacute;a, pesa. A diferencia de un padre, una pantalla no se frustra. A diferencia de una madre, no siente culpa. Es muy f&aacute;cil confundir esa disponibilidad constante con la autoridad, pero detr&aacute;s no hay &eacute;tica ni biograf&iacute;a, sino patrones estad&iacute;sticos. La tecnolog&iacute;a no educa peor; educa sin cuerpo, sin memoria, sin contradicci&oacute;n. Y criar, como vivir, tiene mucho que ver con aprender a convivir con la contradicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En ese escenario, la familia conserva, quiz&aacute; m&aacute;s que nunca, un papel insustituible. No como fuente principal de datos, sino como espacio donde el dato se vuelve experiencia. Un v&iacute;deo explica qu&eacute; es el <em>bullying</em>; un profesor puede contar c&oacute;mo fue vivirlo o presenciarlo. Una IA describe la depresi&oacute;n; una madre puede hablar de un d&iacute;a en el que levantarse de la cama result&oacute; imposible. Ese traspaso no se encuentra en un tutorial. El reto no es competir con el algoritmo, sino ocupar el terreno que no puede replicar: el de la vulnerabilidad. El de decir &laquo;no s&eacute;, pero lo vemos juntos&raquo;. El de sostener el silencio cuando no existe la respuesta inmediata. Pensar m&aacute;s lento, pero m&aacute;s profundo. Compartir contenidos con nuestras hijas e hijos abre el di&aacute;logo. Preguntar qu&eacute; piensan ellos antes de decir qu&eacute; pensamos nosotros desarma evidencias prefabricadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Igual que no evaluamos la alimentación solo por la cantidad, sino por los nutrientes, la tecnología no debería evaluarse únicamente por duración, sino por calidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n conviene asumir que la educaci&oacute;n tecnol&oacute;gica no se mide solo en minutos. El problema no es cuesti&oacute;n de tiempo de pantalla, sino de lo que ocurre en ese tiempo. Una hora viendo c&oacute;mo construir un cohete casero no equivale a una hora deslizando contenido dise&ntilde;ado para retener atenci&oacute;n.<strong> </strong>Igual que no evaluamos la alimentaci&oacute;n solo por la cantidad, sino por los nutrientes, la tecnolog&iacute;a no deber&iacute;a evaluarse &uacute;nicamente por duraci&oacute;n, sino por calidad.
    </p><p class="article-text">
        No hay recetas cerradas; como mucho, una orientaci&oacute;n clara: m&aacute;s acompa&ntilde;amiento y menos delegaci&oacute;n; m&aacute;s conversaci&oacute;n y menos instrucci&oacute;n. La tecnolog&iacute;a seguir&aacute; ah&iacute;, cada vez m&aacute;s integrada. El desaf&iacute;o no es expulsarla, sino domesticarla. Convertirla en herramienta y no en tutor.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; nuestros hijos recuerden menos lo que les explicamos y m&aacute;s la manera en que pensamos junto a ellos. No se trata de transmitir certezas, sino de ofrecer un m&eacute;todo para sobrevivir al exceso de ellas. Un algoritmo puede responder en un segundo, pero necesita que alguien &mdash;un padre, una madre, una maestra, un adulto que le cuide&mdash; ense&ntilde;e a un ni&ntilde;o a preguntarse por qu&eacute; esa respuesta merece ser cre&iacute;da.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria Gabaldón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/educar-tiempos-pantallas-respuestas-inmediatas-acompanar-ninos-padres-no-controlamos_129_12981463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 21:22:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Educar en tiempos de pantallas y respuestas inmediatas: cómo acompañar a los niños en lo que los padres aún no controlamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Adolescentes,Padres,Madres,Tecnología,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí": las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/saberlo-enseno-nineras-espanolas-cuidaron-hijas-migrantes_1_12982495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e22cf28f-b33b-4d03-a3a0-768cfc93e0bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136313.jpg" width="2362" height="1329" alt="&quot;Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí&quot;: las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Mi familia española’ es un documental sonoro de la artista multidisciplinar Quan Zhou que aborda una realidad de la que apenas se habla: ¿quién cuidaba a las criaturas de las primeras familias migrantes que llegaron a España mientras sus madres y padres trabajaban? </p><p class="subtitle">Ser la tía favorita: por qué es una figura tan importante para los niños y adolescentes</p></div><p class="article-text">
        La madre de Desir&eacute;e Bela-Lobedde, Estrella, migr&oacute; desde Guinea Ecuatorial a Catalunya, y mientras trabajaba en un hospital, a Desir&eacute;e la criaba Fina, su &ldquo;tata andaluza&rdquo;. Sara Qiu es hija de migrantes chinos que regentaban un restaurante; de sus cuidados se encargaba una familia zaragozana, especialmente una de las hijas, Pichu. Valeria Claros es hija de migrantes bolivianos que llegaron a Madrid hace cuarenta a&ntilde;os para entrar a trabajar como internos en una casa. Primero Valeria fue cuidada por sus abuelos y despu&eacute;s por Anabel, una joven espa&ntilde;ola que se convirti&oacute; en su <a href="https://www.eldiario.es/nidos/tia-favorita-figura-importante-ninos-adolescentes_1_12950375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;t&iacute;a postiza&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Las historias vitales y los recuerdos de infancia de Desir&eacute;e, Sara y Valeria se van trenzando en los siete episodios de <a href="http://www.mifamiliaespanola.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi familia espa&ntilde;ola</em></a><em>,</em> un podcast documental dirigido por la novelista gr&aacute;fica y ponente internacional Quan Zhou. Tambi&eacute;n se cuentan los puntos de vista de las familias de origen, de las mujeres que se encargaron de sus cuidados y de sus propias familias. A partir de las vivencias personales, el podcast ahonda en cuestiones como la memoria, la identidad y los v&iacute;nculos afectivos que se van generando entre todos ellos, acompa&ntilde;ados de investigaciones y reflexiones de la propia Zhou. Se trata de visibilizar una realidad desconocida de la historia reciente de Espa&ntilde;a: la de la primera generaci&oacute;n de personas racializadas, sus descendientes y las redes que crearon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El germen del proyecto est&aacute; en la propia historia de Quan Zhou, tal y como ella misma reconoce: &ldquo;Parte de mi propia experiencia personal: mi familia vino de China y yo tambi&eacute;n tengo una familia espa&ntilde;ola que me cuid&oacute;, pero siempre he pensado que esto solo pasaba en las familias chinas. Entonces un d&iacute;a escuch&eacute; a Desir&eacute;e Bela-Lobedde contar en un podcast que ella tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido una tata andaluza, empec&eacute; a investigar y vi que en los a&ntilde;os 80 era bastante habitual que ni&ntilde;eras espa&ntilde;olas cuidasen hijas de migrantes. Yo investigo bastante a nivel internacional y es algo que no ocurri&oacute; en otros lugares del mundo. Incluso en Estados Unidos o en pa&iacute;ses anglosajones, donde la migraci&oacute;n lleva ocurriendo desde hace mucho m&aacute;s tiempo, no sucedi&oacute;&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hizo la creadora fue lanzar una convocatoria desde su perfil de Instagram, donde divulga bajo el nombre de <a href="https://www.instagram.com/gazpachoagridulce/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@gazpachoagridulce</a>. Recibi&oacute; cantidad de historias. &ldquo;Algunas eran de trauma o de racismo, muchas de ellas muy duras, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a muchas de amor. Y es en estas &uacute;ltimas en las que me he centrado para esta primera temporada del podcast: en las historias de amor de familias que todav&iacute;a se quieren, en la transmisi&oacute;n cultural que se produce a trav&eacute;s de los v&iacute;nculos de afecto&rdquo;, cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las mujeres españolas que cuidan a niñas de familias migrantes son de clase obrera, y las migrantes también. Y eso es lo que las lleva a encontrarse: madres que buscan a otras mujeres para cuidar a sus hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Quan Zhou</span>
                                        <span>—</span> artista multidisciplinar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un fen&oacute;meno interseccional&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El proyecto explica en toda su complejidad un fen&oacute;meno donde interact&uacute;an diferentes factores. En uno de los episodios, su creadora lanza esta reflexi&oacute;n: &ldquo;Existe todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy una invisibilidad en torno a las identidades de las hijas de migrantes. Nosotras no somos inmigrantes, hemos nacido aqu&iacute;, pero heredamos muchas cosas: el racismo, la xenofobia, los estereotipos y un largo etc&eacute;tera. Y precisamente por eso nos afectan factores interseccionales: el racismo, la falta de apoyo institucional, la situaci&oacute;n administrativa irregular, y por supuesto el machismo&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito espec&iacute;fico de los cuidados, el enfoque de g&eacute;nero est&aacute; presente tambi&eacute;n: casi todas las personas cuidadoras y cuidadas son mujeres: madres, abuelas, hijas. Tanto de origen como de la familia cuidadora. As&iacute; lo explica Zhou: &ldquo;La crianza sigue siendo un territorio de mujeres, por supuesto que s&iacute;. Y en este caso adem&aacute;s interact&uacute;an el g&eacute;nero, la migraci&oacute;n y la clase social. En el podcast se ve que<strong> </strong>las mujeres espa&ntilde;olas que cuidan a ni&ntilde;as de familias migrantes son de clase obrera, y las migrantes tambi&eacute;n. Y eso es lo que las lleva a encontrarse: madres que buscan a otras mujeres para cuidar a sus hijos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sumergi&eacute;ndose en las vidas de las protagonistas de ni&ntilde;as, de sus familias espa&ntilde;olas y de origen, se ahonda en c&oacute;mo las relaciones entre ambas, que a menudo empezaron siendo contractuales &ndash;cuidados a cambio de dinero&ndash;, pueden llegar a la intimidad personal. Las j&oacute;venes racializadas desarrollan un &ldquo;biling&uuml;ismo afectivo&rdquo;, en que el cari&ntilde;o, el amor y el cuidado se expresan de forma distinta en cada hogar. En el episodio sobre Sara Qiu, ella y Quan comentan las diferencias entre la cultura espa&ntilde;ola y la china para mostrar afecto: mientras que en nuestro entorno es mucho m&aacute;s com&uacute;n el contacto f&iacute;sico, los abrazos o los besos, en China el afecto se demuestra, por ejemplo, a trav&eacute;s de la comida: &ldquo;Mi padre todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy sigue cocin&aacute;ndome la comida que m&aacute;s me gusta, y ahora yo estoy aprendiendo a preparar sus recetas&rdquo;, explica Sara Qiu.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe todavía a día de hoy una invisibilidad en torno a las identidades de las hijas de migrantes. Nosotras no somos inmigrantes, hemos nacido aquí, pero heredamos muchas cosas: el racismo, la xenofobia, los estereotipos...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Quan Zhou</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Qiu es conocida porque en 2022 recorri&oacute; en bicicleta los m&aacute;s de 16.000 kil&oacute;metros desde Zaragoza. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s lleg&oacute; a Qingtian, de donde es originaria su familia. Esa especie de viaje identitario le sirvi&oacute; para colocar algunas de las cosas que hab&iacute;a vivido en su infancia como <em>&ldquo;restaurant kid&rdquo;</em> (los hijos de familias chinas que se cr&iacute;an en los restaurantes que montan). &ldquo;Cuando era peque&ntilde;a, yo pasaba mucho tiempo en el restaurante de mis padres, jugaba con mi hermano en el almac&eacute;n y hasta hab&iacute;a un peque&ntilde;o despacho. Pichu, Bea, Vitoria y Atilio, mi familia espa&ntilde;ola, empezaron a cuidarnos cuando &eacute;ramos muy peque&ntilde;os. Est&aacute;bamos mucho en su casa, celebr&aacute;bamos con ellos las Navidades, todo. Es cierto que no era lo com&uacute;n, pero yo no me planteaba si era lo normal o no. Esas son preguntas que me hice a&ntilde;os despu&eacute;s, tambi&eacute;n para grabar este podcast. Quiz&aacute;s por falta de tiempo, o porque mis padres eran muy j&oacute;venes, es cierto que falt&oacute; un poco de cuidado por su lado, pero para eso estaba mi otra familia. Son las circunstancias que nos han tocado y lo que hago es intentar sacar lo bueno de los dos mundos&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones m&aacute;s analizadas por las protagonistas es la de la ausencia de sus figuras de referencia: c&oacute;mo sus madres y padres, demasiado ocupados en largas jornadas de trabajo, delegaban los cuidados en otras personas y apenas compart&iacute;an tiempo con sus hijos e hijas. Pero ese an&aacute;lisis se hace desde una mirada desestigmatizante, lejos de lo que Quan Zhou denomina la &ldquo;visi&oacute;n t&uacute;nel&rdquo;: &ldquo;No podemos juzgar con los ojos de ahora lo que pas&oacute; hace unos a&ntilde;os. Muchas veces lo comparamos con la crianza presentista actual, donde es importante pasar tiempo con tus hijos e hijas, y pensamos: &lsquo;Ay qu&eacute; pena, que tu abuela o tu tata te cri&oacute; y tu madre no estaba presente&rsquo;. Pero es que el contexto era diferente, y eso no quiere decir que las infancias no hayan tenido carencias. Pero hay que analizar el contexto completo: si nuestras madres y padres ten&iacute;an que trabajar, &iquest;qu&eacute; pod&iacute;an hacer?, &iquest;qu&eacute; les llev&oacute; a criar as&iacute;&rdquo;, reflexiona.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La cuesti&oacute;n identitaria&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Otro tema central en los relatos de las protagonistas es la cuesti&oacute;n identitaria. En uno de los episodios, Desir&eacute;e Bela-Lobedde reconoce que, cuando era peque&ntilde;a, no se sent&iacute;a negra. Tampoco guineana, una cultura que su madre no le transmiti&oacute; al salir de su pa&iacute;s. Ni catalana, el lugar donde naci&oacute; y vivi&oacute; siempre. As&iacute; lo explica ella: &ldquo;No s&eacute; si mi historia es de desarraigo o simplemente de identidades fluidas. S&iacute; hay un desarraigo con respecto a mi identidad de origen, yo no he sido criada por una familia africana, pero no siento desarraigo porque he sentido que pertenec&iacute;a a una familia andaluza. El hecho de ser criada por mi tata s&iacute; marca un arraigo concreto: el de la cultura de mi familia andaluza en los a&ntilde;os 80 en Espa&ntilde;a&rdquo;, explica. Su sentimiento de desarraigo parte m&aacute;s de una visi&oacute;n externa: &ldquo;Tiene m&aacute;s que ver con c&oacute;mo me ve la sociedad en general&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No sé si mi historia es de desarraigo o simplemente de identidades fluidas. Sí hay un desarraigo con respecto a mi identidad de origen, yo no he sido criada por una familia africana, pero no siento desarraigo porque he sentido que pertenecía a una familia andaluza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desirée Bela-Lobedde</span>
                                        <span>—</span> escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando los padres de Valeria migraron desde Bolivia, su madre ya estaba embarazada, por lo que ella naci&oacute; en Madrid. Aun as&iacute;, asegura que ha tenido un proceso identitario complejo: &ldquo;Yo nac&iacute; en Espa&ntilde;a pero de peque&ntilde;a me sent&iacute;a m&aacute;s cerca de la cultura boliviana que de la espa&ntilde;ola&rdquo;, explica, al tiempo que se&ntilde;ala la complejidad de &ldquo;pertenecer y no pertenecer al mismo tiempo a dos culturas diferentes&rdquo;. Su familia hizo un esfuerzo por mantener la cultura de origen, algo que se notaba especialmente en las fiestas que organizaban, los bailes y las comidas t&iacute;picas de su pa&iacute;s. Fue su cuidadora Anabel, una joven madrile&ntilde;a, quien le transmiti&oacute; la cultura espa&ntilde;ola: &ldquo;Ella me ense&ntilde;&oacute;, sin saberlo, lo que era ser de aqu&iacute;. Para merendar siempre me daba galletas Mar&iacute;a con ColaCao, algo que para m&iacute; era fascinante, o me ense&ntilde;aba la m&uacute;sica espa&ntilde;ola. Eso me encantaba&rdquo;, se&ntilde;ala Valeria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como parte del proyecto documental, Quan Zhou est&aacute; elaborando tambi&eacute;n una <em>Cartograf&iacute;a de infancias interculturales</em>, un mapa que recoge las historias de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de familias migrantes. &ldquo;La memoria es un derecho, y esta cartograf&iacute;a forma parte de un archivo de memoria hist&oacute;rica en construcci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro. Creemos que las infancias racializadas importan y deben ser preservadas para el futuro porque los descendientes de inmigrantes tambi&eacute;n tienen derecho a poder acceder a su propia historia&rdquo;, explica la creadora. Y lanza un mensaje llamando a la participaci&oacute;n: &ldquo;Si t&uacute; tambi&eacute;n eres descendiente de inmigrantes y te criaron personas espa&ntilde;olas, <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">comparte tu testimonio</a>, puede ser de forma an&oacute;nima&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cartografía de infancias interculturales, del proyecto ‘Mi familia española’, de Quan Zhou.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/saberlo-enseno-nineras-espanolas-cuidaron-hijas-migrantes_1_12982495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 21:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Sin saberlo, ella me enseñó lo que era ser de aquí": las niñeras españolas que cuidaron a hijas de migrantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,familias,Migraciones,Podcast,Documental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La prestación universal por crianza: una ayuda de 200 euros para menores de 18 años pero con un horizonte lejano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/prestacion-universal-crianza-ayuda-200-euros-menores-18-anos-horizonte-lejano_1_12979849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5070210-392e-456f-921d-789e62a236e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La prestación universal por crianza: una ayuda de 200 euros para menores de 18 años pero con un horizonte lejano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de una propuesta que no se ha concretado más allá de un objetivo a largo plazo y sobre la que María Jesús Montero ya expresó reticencias</p><p class="subtitle">El Gobierno se fija 100 objetivos para reforzar el estado del bienestar: de reducir la brecha salarial a una prestación por crianza
</p></div><p class="article-text">
        Hace meses que Sumar presiona para que el Gobierno apruebe una ayuda universal a la crianza. El Ejecutivo ya aprob&oacute; en noviembre una declaraci&oacute;n institucional en la que abogaba por poner en marcha esta prestaci&oacute;n y hoy la ha incluido en la nueva Estrategia de Desarrollo Sostenible. Pero la ayuda, por ahora, est&aacute; lejos de ser una realidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque algunos medios se han apresurado a titular hoy que la prestaci&oacute;n ya se ha aprobado, e indican quien podr&iacute;a cobrarla o como optar a ella, lo cierto es que se trata de una propuesta que no se ha concretado m&aacute;s all&aacute; de un objetivo a largo plazo. No hay ninguna prestaci&oacute;n ya en marcha.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de cara a 2030 aprobada este martes fija <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-fija-100-objetivos-reforzar-bienestar-reducir-brecha-salarial-prestacion-crianza_1_12978091.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un centenar de metas y 10 objetivos principales</a>. Uno de ellos es la lucha contra la pobreza infantil, en la que se incorpora como aspiraci&oacute;n una prestaci&oacute;n universal por crianza para que llegue a todas las familias con hijos menores a su cargo. El titular de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha alegado que esta medida se ha aplicado en otros pa&iacute;ses y que se trata de una herramienta eficaz. Desde el ministerio se&ntilde;alan que esta medida debe ir acompa&ntilde;ada de un modelo fiscal redistributivo, progresivo y justo.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre una declaraci&oacute;n institucional aprobada por el Consejo de Ministros por el D&iacute;a Internacional de los Derechos de la Infancia el 20 de noviembre, el Gobierno apuesta por ampliar el apoyo a las familias y destaca algunas medidas para hacer frente a la pobreza infantil, como el Complemento de Ayuda para la Infancia del Ingreso M&iacute;nimo Vital, &ldquo;mientras se avanza hacia una prestaci&oacute;n por crianza dise&ntilde;ada desde par&aacute;metros de universalidad y equidad fiscal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento, la vicepresidenta y ministra de Hacienda, Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero, ya dijo que antes de &ldquo;reformular cualquier otra prestaci&oacute;n en materia de pobreza infantil&rdquo; hab&iacute;a que evaluar las ayudas que hay actualmente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos que evaluar el rendimiento que han tenido los instrumentos que en este momento muy cuantiosos hemos puesto en marcha&rdquo; y &ldquo;si hay que mejorarlo en una sola prestaci&oacute;n habr&iacute;a que hacer una refundaci&oacute;n de todos estos complementos en alguna otra prestaci&oacute;n se llamara como se llamara&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno no tiene sobre la mesa proyecto de presupuestos a&uacute;n, as&iacute; que la medida ni siquiera est&aacute; contemplada a corto plazo. Adem&aacute;s, las palabras de Montero sugieren que Sumar tiene a&uacute;n que vencer algunas resistencias dentro del Gobierno para poder siquiera iniciar la tramitaci&oacute;n de esta ayuda.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;l es la propuesta de Sumar?</h2><p class="article-text">
        En la negociaci&oacute;n de los presupuestos entre los partidos de la coalici&oacute;n de Gobierno, Sumar ya propuso que todas las familias perciban 200 euros al mes por cada hijo, hasta que cumplan 18 a&ntilde;os, independientemente de su renta.
    </p><p class="article-text">
        En su programa electoral ya recog&iacute;an esta medida: &ldquo;Impulso de una prestaci&oacute;n por crianza, para luchar por la erradicaci&oacute;n de la pobreza infantil. Se cobrar&aacute; hasta los 18 a&ntilde;os y unificar&aacute; en una &uacute;nica ayuda el actual complemento de ayuda a la infancia del Ingreso M&iacute;nimo Vital y la deducci&oacute;n por maternidad en el IRPF&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio elaborado por Unicef calcula que un aumento del ingreso m&iacute;nimo vital del 40% por cada hijo en el hogar reducir&iacute;a la pobreza monetaria (vivir con ingresos un 60% inferiores a la renta mediana del pa&iacute;s) en 1,8 puntos porcentuales, mientras que una prestaci&oacute;n universal de 200 euros al mes por hijo lo har&iacute;a casi cuatro veces m&aacute;s, en 7,1 puntos.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al actual nivel de 29,2% de menores en pobreza monetaria en Espa&ntilde;a, esta ayuda de 200 euros mensuales por ni&ntilde;o supondr&iacute;a, por tanto, sacar a algo m&aacute;s de medio mill&oacute;n de menores de esta situaci&oacute;n de precariedad y vulneraci&oacute;n de derechos, alrededor de 540.0000 ni&ntilde;os, seg&uacute;n los c&aacute;lculos de Unicef.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/prestacion-universal-crianza-ayuda-200-euros-menores-18-anos-horizonte-lejano_1_12979849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 17:46:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La prestación universal por crianza: una ayuda de 200 euros para menores de 18 años pero con un horizonte lejano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza infantil,Ingreso Mínimo Vital,Crianza,Niños,Ayudas sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo fomentar en los niños una competencia sana: "Hay padres que cometen el error de dejarles ganar siempre"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-no-le-gusta-perder-fomentar-ninos-delicado-equilibrio-competencia-sana-xp_1_12957949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70c0bcd9-8e2f-48e1-a519-e35404aef11c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo fomentar en los niños una competencia sana: &quot;Hay padres que cometen el error de dejarles ganar siempre&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psicóloga Alejandra García analiza las claves para que los padres puedan enseñar a los niños a lidiar con la frustración de perder o usar la competitividad para motivarse</p><p class="subtitle">La experta Luz Rello explica cómo identificar la dislexia en niños: “Pueden alcanzar plenamente su potencial” </p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os se ven expuestos de manera habitual a entornos competitivos. Si bien para muchos puede ser algo motivador, una forma de desarrollar resiliencia, ense&ntilde;ar lecciones de vida y animar a los ni&ntilde;os a esforzarse, en algunos casos, si no se gestiona bien, puede hacer m&aacute;s da&ntilde;o que bien. Comprender cu&aacute;l es la funci&oacute;n de la competencia puede ayudar a encontrar el equilibrio adecuado. No se trata de eliminarla por completo, sino de fomentarla de manera que fomente una autoestima sana y el crecimiento en lugar de la comparaci&oacute;n y la presi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay padres que cometen el error de dejarles ganar siempre, pero no les ense&ntilde;an que en la vida algunas veces se gana y otras muchas se pierde&rdquo;, afirma <a href="https://psicologiainfantilzaragoza.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alejandra Garc&iacute;a</a>, psic&oacute;loga. Aunque tampoco es bueno el otro extremo, es decir, &ldquo;que pierda siempre para que sepa que la vida es as&iacute; porque, como ni&ntilde;os, en alg&uacute;n momento tambi&eacute;n necesitan ganar porque si no la idea que van a tener es que no valen para nada, que no son capaces&rdquo;, explica Garc&iacute;a, seg&uacute;n la cual &ldquo;encontrar el equilibrio entre la competitividad sana, la que nos motiva y la que nos ayuda a mejorar, es dif&iacute;cil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os lidian con la competencia en un simple partido de f&uacute;tbol, o comparando resultados en ex&aacute;menes: de manera inevitable, se enfrentan a situaciones en las que se les compara con otros. Como padres, a veces es dif&iacute;cil ver a nuestro hijo luchar contra una derrota y, a menudo, puede existir el instinto de intervenir para suavizar el golpe o protegerlo de la decepci&oacute;n. Es natural porque no queremos verlos sufrir.&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la derrota</h2><p class="article-text">
        Pero perder es parte de la vida. Sucede cuando jugamos, evidentemente, pero tambi&eacute;n cuando no logramos lo que queremos. A pesar de ser una experiencia omnipresente, a menudo es dif&iacute;cil para los ni&ntilde;os reaccionar con cortes&iacute;a y calma cuando pierden. Porque<strong> </strong>perder un partido o una ronda a las cartas va m&aacute;s all&aacute; de nuestra capacidad de recordar las reglas: tambi&eacute;n se trata de la regulaci&oacute;n emocional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es imposible ganar siempre, as&iacute; que debemos ense&ntilde;arles a perder con dignidad, porque puede incluso ayudarlo a afrontar algunos de los mayores desaf&iacute;os de la vida en el futuro. Al sentir lo que es tener &eacute;xito y tambi&eacute;n lo que se siente al fracasar, los ni&ntilde;os aprenden a manejar estas emociones con &eacute;xito en otros &aacute;mbitos de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay ni&ntilde;os que son muy competitivos, que necesitan ganar siempre para seguir obteniendo esa falsa seguridad, incluso porque son muy exigentes con ellos mismos y se lo imponen, &lsquo;necesito ser el mejor&rsquo; para ser visto, para ser importante&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Pero tambi&eacute;n es importante otra parte, la de la &ldquo;frustraci&oacute;n, la de &lsquo;yo no soporto perder&rsquo; porque, &lsquo;&iquest;qu&eacute; dice eso de m&iacute;?&rsquo;.&nbsp;&rdquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n podr&iacute;amos hablar de baja autoestima porque algunos ni&ntilde;os piensan que perder les hace ser menos buenos, o que no son suficientes, y esto viene tambi&eacute;n de la inseguridad. Eso es algo que como sociedad se vende: ser los mejores, destacar siempre&ldquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Aprendiendo a perder&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podemos hacer en casa para ayudarlos? &ldquo;Hay que modelarlo, es decir, en ni&ntilde;os muy competitivos puede ayudar acudir a juegos cooperativos, en los que nadie gana&rdquo;. Debemos ser conscientes de que jugar con ellos &ldquo;nos da la oportunidad de modelar algunas situaciones a las que despu&eacute;s se van a enfrentar&rdquo;, aclara Garc&iacute;a. As&iacute;, si en una partida de parch&iacute;s ganamos y ellos se enfadan, es importante no cometer errores como &ldquo;re&iacute;rnos o celebrarlo de forma desmesurada, sino decirles &lsquo;a veces se gana y otras se pierde&rsquo;, o &lsquo;el otro d&iacute;a me ganaste t&uacute; y no pasa nada&rsquo;&hellip;&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a. Lo que no podemos hacer es menospreciar lo que el ni&ntilde;o est&aacute;n sintiendo, s&iacute; debemos &ldquo;validar esa emoci&oacute;n porque es normal&rdquo;, afirma la especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de un ni&ntilde;o que exalta mucho su victoria, si es muy competitivo, la experta asegura que es importante hacerle ver que su reacci&oacute;n &ldquo;puede incomodar al resto de personas con las que est&aacute; jugando y, como adultos, debemos mantener la calma&rdquo;. Regocijarse en la victoria es muy distinto a celebrarla. Muchas veces, reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;los peores son los padres, que se enfadan cuando su hijo no marca un gol&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la especialista, algunas pautas que pueden ayudarnos a encontrar ese delicado equilibrio de la competencia sana son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En casa, jugar mucho con ellos, dejarles ganar pero ganar tambi&eacute;n nosotros.</li>
                                    <li>Acompa&ntilde;ar sus emociones cuando pierden.</li>
                                    <li>Intentar que la celebraci&oacute;n de la victoria no sea exagerada.</li>
                                    <li>Que no piensen que ganar o perder les hace mejores o peores.</li>
                                    <li>Hacerles valorar el rato que pasan en familia o con los amigos, que aprendan a apreciar otras cosas.</li>
                                    <li>Explicarles que, aunque puedan enfadarse, hay un l&iacute;mite.</li>
                                    <li>Ense&ntilde;arles a tolerar el error.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Siempre intentamos proteger a los ni&ntilde;os de la tristeza a toda costa, pero podemos estar intentando amortiguar sus a veces ca&iacute;das incluso antes de que caigan. Aunque la intenci&oacute;n sea fomentar su confianza, al hacerlo a veces se olvida algo b&aacute;sico: la vida no es as&iacute; y la labor de las familias no es protegerlos de la competencia, sino ayudarlos a desarrollar una mentalidad &ldquo;saludable&rdquo; al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, un enfoque equilibrado de la competencia puede ense&ntilde;ar valiosas lecciones de resiliencia, deportividad y superaci&oacute;n personal.&nbsp;Cuando entramos en el mundo de la competici&oacute;n, reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;se pierde el disfrute&rdquo; y, en algunos casos, incluso puede ser necesario &ldquo;dejar esa actividad porque les supone un grado de exigencia para la que muchos ni&ntilde;os no est&aacute;n preparados&rdquo;, concluye la especialista. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/hijo-no-le-gusta-perder-fomentar-ninos-delicado-equilibrio-competencia-sana-xp_1_12957949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 09:25:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo fomentar en los niños una competencia sana: "Hay padres que cometen el error de dejarles ganar siempre"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Crianza,familias,Juego,Competencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/jugamos-aire-libre-no-hay-pediatra-necesitamos-coche-criar-entornos-rurales_1_12971025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2357841-db1f-424f-b7c6-8867163e4c86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136041.jpg" width="4277" height="2406" alt="“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo se organizan las familias que viven en zonas rurales o pueblos pequeños? ¿Existen diferencias entre las personas que han nacido allí y quienes se mudan desde la ciudad? Familias y expertas explican las ventajas e inconvenientes de criar en el ámbito rural</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; tiene muchas m&aacute;s ventajas criar en el rural que en una ciudad. Aqu&iacute; nos cuidamos todas a todos. No s&eacute; si esto es as&iacute; o si es mi visi&oacute;n condicionada porque a m&iacute; me gusta esto y es donde he vivido siempre&rdquo;. As&iacute; empieza su reflexi&oacute;n Eva Rodr&iacute;guez, ganadera en Cesuras (A Coru&ntilde;a) y madre monomarental de una ni&ntilde;a de 11 a&ntilde;os. &ldquo;Al estar yo sola con mi hija, necesito much&iacute;sima m&aacute;s ayuda para poder conciliar, pero tengo la suerte de tener apoyo tanto a nivel de familia extensa como con otras amigas y vecinas. Y al contrario de lo que se pueda pensar, ser ganadera me da much&iacute;sima flexibilidad, porque aunque los animales marcan los horarios, he conseguido montar un sistema en el que si falto un rato, no pasa nada&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez, responsable de la granja de leche ecol&oacute;gica <a href="https://www.campogalego.es/granxa-ameixeira-paso-de-intensivo-ecologico-y-proyecto-para-comercializacion-directa-de-la-leche/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ameixeira</a>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.mapa.gob.es/es/dam/jcr:e4eeb732-aa4d-43af-ad55-2d722c7b7960/Resumen%201.1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> del padr&oacute;n municipal del INE y del Ministerio de Agricultura, m&aacute;s de siete millones y medio de personas viven en municipios considerados rurales &mdash;con menos de 30.000 habitantes y una densidad inferior a 100 habitantes por km2&mdash;. Esto supone aproximadamente un 15,5% de la poblaci&oacute;n total en Espa&ntilde;a. El INE apunta tambi&eacute;n que la poblaci&oacute;n rural ha aumentado en nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os, debido fundamentalmente a la llegada de nuevos residentes.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Ruralidades distintas y ambivalentes</h2><p class="article-text">
        Las fuentes consultadas para este reportaje coinciden en se&ntilde;alar que, para hablar del entorno rural, hay que hacerlo necesariamente en plural, abarcando realidades muy diferentes. As&iacute; lo explica Rosa Otero, psic&oacute;loga general sanitaria del proyecto <a href="https://enlamatriz.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En La Matriz</a> y residente en Cabranes, un concejo de Asturias con poco m&aacute;s de 1.000 habitantes en censo. &ldquo;Hablar de &lsquo;lo rural&rsquo; en singular es simplificar una realidad que es mucho m&aacute;s diversa. No es lo mismo criar en una aldea de Soria que hacerlo en las Alpujarras o en determinadas zonas de Asturias. El grado de aislamiento, la distancia a n&uacute;cleos urbanos con servicios, la llegada de nuevas familias o la presencia de turismo son factores que moderan de manera directa c&oacute;mo se vive la crianza en el contexto rural. Adem&aacute;s, la vivencia de cada persona situada en un n&uacute;cleo rural es muy diversa&rdquo;, aclara Otero.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El grado de aislamiento, la distancia a núcleos urbanos con servicios, la llegada de nuevas familias o la presencia de turismo son factores que moderan de manera directa cómo se vive la crianza en el contexto rural</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Otero</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un criterio en el que coincide la tambi&eacute;n asturiana Elena Plaza, periodista especializada en proyectos de desarrollo rural y reto demogr&aacute;fico: &ldquo;Existen diferentes tipolog&iacute;as en lo rural; hay muchas ruralidades diferentes y cada territorio tiene sus particularidades. Aqu&iacute; en Asturias, por ejemplo, hay poblaciones dispersas, concejos y cabeceras de comarca o villas donde est&aacute; la concentraci&oacute;n de servicios. Tambi&eacute;n hay zonas periurbanas, cercanas a las grandes ciudades, y espacios m&aacute;s perif&eacute;ricos, m&aacute;s alejados de las ciudades. Eso marca mucho las ventajas y desventajas de los diferentes territorios&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Plaza vive con dos adolescentes en la zona rural de Oviedo, a cinco kil&oacute;metros de la ciudad. &ldquo;Las zonas rurales o zonas no masificadas dan ventajas por ejemplo en las crianzas con apego o crianzas alternativas. Las relaciones sociales aqu&iacute; permiten a &lsquo;la guajada&rsquo; [los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as] aprender de sus iguales y se dan aprendizajes intergeneracionales. Tienen espacio para aburrirse e inventar y mucho m&aacute;s contacto con la naturaleza&rdquo;, explica. Y pone un ejemplo reciente: &ldquo;Este fin de semana mi hijo se fue al pueblo de la familia de un amigo y volvi&oacute; contando que fueron al bosque, estuvieron picando le&ntilde;a, con el ganado. En las ciudades todo esto se pierde&rdquo;, reflexiona Elena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ganadera gallega Eva Rodr&iacute;guez tambi&eacute;n cree que vivir en una granja en medio del campo aporta beneficios a su familia: &ldquo;La naturaleza y los animales son un parque enorme, para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as criarse as&iacute; es una pasada. Adem&aacute;s, creo que aqu&iacute; hay m&aacute;s solidaridad entre vecinos, m&aacute;s tranquilidad para vivir&rdquo;, expone. Ejemplo de esto para ella fue su forma de organizarse durante la pandemia: &ldquo;Aunque fue dura, como para todo el mundo, nosotros pod&iacute;amos salir al aire libre a diario y casi no ten&iacute;amos que utilizar mascarillas porque no nos encontr&aacute;bamos con nadie&rdquo;, explica. Pero tambi&eacute;n se&ntilde;ala algunos inconvenientes, que tienen que ver sobre todo con la carencia de servicios p&uacute;blicos y con las distancias: &ldquo;Tenemos colegio, pero no instituto, y para ir al pediatra tenemos que desplazarnos a otro ayuntamiento o incluso al hospital provincial. Tampoco tenemos matrona, nos falta un servicio de continuidad&rdquo;, reconoce. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Tienes que disponer de coche privado, porque transporte p&uacute;blico tampoco hay, y muchas veces hay que desplazarse a la ciudad para encontrar cosas que no tenemos aqu&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones sociales aquí permiten a ‘la guajada’ [los niños y niñas] aprender de sus iguales y se dan aprendizajes intergeneracionales. Tienen espacio para aburrirse e inventar y mucho más contacto con la naturaleza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Plaza</span>
                                        <span>—</span> periodista especializada en desarrollo rural y reto demográfico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Elena Plaza, las principales limitaciones tambi&eacute;n se relacionan con los servicios de educaci&oacute;n y sanitarios, a los que ella a&ntilde;ade un tercer elemento: &ldquo;La falta de oferta de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividades extraescolares</a> penaliza sobre todo a las madres &mdash;que somos las que nos seguimos encargando m&aacute;s de las tareas de cuidado&mdash;; incide en la falta de medidas de conciliaci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, esto puede compensarse con las &ldquo;redes extensas de cuidados&rdquo;, tanto con circuitos alternativos como sus &ldquo;matrifocos&rdquo;, espacios de reuni&oacute;n para madres donde se comparten cuidados y charlas, como a trav&eacute;s de apoyo mutuo en el vecindario: &ldquo;Siempre hay la t&iacute;pica vecina que te echa un cable cuando lo necesitas y se queda con los cr&iacute;os si tienes que ir a hacer la compra&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Familias neorrurales y &ldquo;de toda la vida&rdquo;</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Rosa Otero pone sobre la mesa un fen&oacute;meno en auge: el de las familias que se van al campo o al pueblo desde una ciudad y conviven con las vecinas &ldquo;de toda la vida&rdquo;. &ldquo;Conviene tener en cuenta a la hora de analizar estas realidades el fen&oacute;meno del neorruralismo: familias procedentes de grandes ciudades que deciden asentarse en el medio rural. En algunos territorios este proceso se integra con relativa facilidad y genera comunidad; en otros, no tanto&rdquo;, explica Otero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ella, es clave huir de visiones idealizadas o estereotipadas de la vida en el campo. Aunque existen ventajas &ldquo;evidentes&rdquo;, como el contacto con la naturaleza o la libertad de movimientos, &ldquo;vivir en el rural tambi&eacute;n tiene sus l&iacute;mites&rdquo;. &ldquo;En comunidades peque&ntilde;as la privacidad es menor y la informaci&oacute;n circula r&aacute;pido. El acceso a recursos y servicios no siempre es sencillo y, en determinadas zonas, las inclemencias meteorol&oacute;gicas pueden implicar periodos de aislamiento real. Esto, cuando eres una persona adulta y aut&oacute;noma, puede parecer sencillo de gestionar, pero cuando tienes una criatura con fiebre de madrugada y el hospital m&aacute;s cercano est&aacute; a m&aacute;s de media hora, cambia la perspectiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otero a&ntilde;ade algunas otras variables a tener en cuenta, como la gesti&oacute;n del tiempo o el aislamiento: &ldquo;La vida rural suele exigir dedicar muchas horas a tareas b&aacute;sicas de mantenimiento &mdash;cortar le&ntilde;a, cuidar la huerta, arreglar la casa&mdash; y eso afecta, inevitablemente, al tiempo disponible para compartir con las criaturas. A esto se suma una carga mental y emocional que no siempre se ve. El aislamiento no pesa igual en todas las etapas: en momentos como el posparto, los primeros a&ntilde;os de crianza o la adolescencia, el contexto rural puede amplificar tanto el sost&eacute;n como la soledad. Cuando hay comunidad, el acompa&ntilde;amiento puede ser muy profundo; cuando no la hay, la sensaci&oacute;n de estar sola puede intensificarse&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La familia de Abel es un ejemplo claro de habitantes &ldquo;neorrurales&rdquo;. &Eacute;l es padre de dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, y junto a su expareja abandonaron Madrid hace ya cinco a&ntilde;os &ldquo;escapando de la vida acelerada&rdquo; de la gran ciudad. Ahora Abel vive en un peque&ntilde;o pueblo de &Aacute;vila. &ldquo;Nos mudamos en 2020 para estar m&aacute;s presentes en la crianza, porque ve&iacute;amos que el ritmo de la gran ciudad no nos permit&iacute;a disfrutar con los ni&ntilde;os. Personalmente, yo no quer&iacute;a ser un padre ausente, quer&iacute;a estar presente con mis hijos. As&iacute; que nos fuimos buscando la calma pero nos movimos por varios pueblos hasta encontrar un lugar adecuado&rdquo;, cuenta. Al principio no les result&oacute; f&aacute;cil: no encontraban su sitio y la pareja termin&oacute; separ&aacute;ndose. &ldquo;Tampoco es todo precioso, no nos vamos a enga&ntilde;ar. Ahora nos organizamos como podemos con los ni&ntilde;os. Su madre y yo nos llevamos bien pero vivimos en pueblos distintos y eso complica un poco la log&iacute;stica&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La familia de Esther tambi&eacute;n se asent&oacute; en el medio rural procedente de un &aacute;mbito urbano; en su caso, de una ciudad m&aacute;s peque&ntilde;a, Ciudad Real, a una localidad de la misma provincia, Pic&oacute;n, que no llega a los 700 habitantes. &ldquo;Vivimos en mitad del campo literalmente, estamos solas, no hay casas alrededor&rdquo;, explica Esther. Ella misma se hace una pregunta a la que responde a continuaci&oacute;n: &ldquo;&iquest;Es todo perfecto? Ni mucho menos&rdquo;, reflexiona esta madre de cuatro criaturas en una familia &ldquo;no normativa&rdquo;. &ldquo;Nuestras hijes van al colegio a la ciudad, ya que aunque en el pueblo hay escuelita, no coincid&iacute;a con nuestros valores. Nosotras somos veganas y todas las decisiones que tomamos en la vida tienen una parte pol&iacute;tica y de activismo, de hecho nuestra forma de vivir lo es&rdquo;, asegura. Ella afirma que no se ha sentido especialmente juzgada por aplicar m&eacute;todos de crianza alternativos,&nbsp;&ldquo;aunque siempre seremos forasteras&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas familias valoran que criar en el rural les permite sostener proyectos de vida más coherentes con sus valores, aunque eso implique asumir retos adicionales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jose Herrero</span>
                                        <span>—</span> portavoz de la cooperativa de salud COS
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jose Herrero es portavoz de la Cooperativa de Salud COS, un proyecto catal&aacute;n que, entre otras iniciativas, trata de impulsar un programa sobre crianza y tribu en &aacute;mbitos rurales. Herrero explica que &ldquo;muchas familias valoran que criar en el rural les permite sostener proyectos de vida m&aacute;s coherentes con sus valores, aunque eso implique asumir retos adicionales&rdquo;. Esos retos, seg&uacute;n &eacute;l, pasan por &ldquo;generar espacios de encuentro, confianza y aprendizaje compartido entre familias que viven en territorios rurales o remotos&rdquo;. &ldquo;Nos interesa especialmente pensar en la importancia de favorecer din&aacute;micas en red, crear sensaci&oacute;n de tribu, aunque sea mediada por la tecnolog&iacute;a, y fortalecer la capacidad de agencia de las familias en la gesti&oacute;n cotidiana de la crianza y la salud&rdquo;, asegura Herrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en este &uacute;ltimo &aacute;mbito, el sanitario, donde inciden muchas de las medidas de su cooperativa, una de las carencias que coinciden en se&ntilde;alar las madres y padres que participan en este reportaje. Un ejemplo concreto: las formaciones en primeros auxilios. &ldquo;Muchas familias quieren contar con unos m&iacute;nimos conocimientos y recursos para saber c&oacute;mo actuar ante situaciones cotidianas: primeros auxilios, gesti&oacute;n de fiebre, accidentes dom&eacute;sticos, lactancia, etc. Por eso hay mucho inter&eacute;s en talleres de primeros auxilios en pueblos donde el hospital m&aacute;s cercano est&aacute; a m&aacute;s de una hora&rdquo;, asegura Herrero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Apenas tenemos propuestas de ocio para los niños ni para los mayores. Y tampoco servicios: no tenemos ni pediatra ni urgencias, necesitamos el coche para todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nadia</span>
                                        <span>—</span> madre de tres niñas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde un peque&ntilde;o pueblo en la provincia de Almer&iacute;a, Nadia, madre de tres hijas, separada, reconoce que su situaci&oacute;n criando sola &ldquo;tiene pocas ventajas&rdquo;. En 2012, ella y sus hijas huyeron de Siria por la guerra, pasaron por Emiratos &Aacute;rabes y finalmente acabaron en Almer&iacute;a, de donde Nadia y su madre son originarias. La vuelta al pueblo le ha simplificado la vida, seg&uacute;n reconoce: &ldquo;Mi madre vive cerca, que es la que m&aacute;s me ayuda, y tambi&eacute;n algunas amigas. Aqu&iacute; nos conocemos todos, as&iacute; que si llego tarde al trabajo o al colegio puedo avisar y me echan una mano&rdquo;, asegura. Tambi&eacute;n encuentra algunas ventajas en la autonom&iacute;a de las ni&ntilde;as: &ldquo;La mayor, de 14 a&ntilde;os, ya puede ir sola al colegio o a la tienda&rdquo;. En cuanto a carencias, nota que en el pueblo hay &ldquo;poca vida&rdquo;. &ldquo;Apenas tenemos propuestas de ocio para los ni&ntilde;os ni para los mayores. Y tampoco servicios: no tenemos ni pediatra ni urgencias, necesitamos el coche para todo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Rosa Otero sostiene que es importante saber reconocer las ventajas y las limitaciones de los entornos rurales para evitar caer en idealizaciones que, a la larga, pueden generar frustraci&oacute;n. &ldquo;Desde la salud mental es importante considerar esta ambivalencia. El rural puede ser profundamente enriquecedor y, al mismo tiempo, exigente. Ambas cosas conviven. Entenderlo as&iacute; permite una mirada m&aacute;s realista, menos idealizada, donde el bienestar no depende solo del lugar en el que se cr&iacute;a, sino de c&oacute;mo se entrelazan las condiciones externas con los recursos personales y relacionales de cada familia&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/jugamos-aire-libre-no-hay-pediatra-necesitamos-coche-criar-entornos-rurales_1_12971025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 21:03:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Jugamos al aire libre, pero no hay pediatra y necesitamos coche para todo”: así es criar en entornos rurales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2357841-db1f-424f-b7c6-8867163e4c86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136041.jpg" width="4277" height="2406"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Pueblos,Niños,Adolescentes,Padres,Madres,familias,Desarrollo rural,Despoblación rural,Medio rural,Zonas rurales,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El permiso por nacimiento como derecho y no como privilegio: "No son bajas ni vacaciones"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/permiso-nacimiento-derecho-no-privilegio-no-son-bajas-vacaciones_1_12963826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ab1e595-89b4-4392-bb9b-cf3398e2566b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El permiso por nacimiento como derecho y no como privilegio: &quot;No son bajas ni vacaciones&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En julio, el permiso por nacimiento de hijo se amplió de 16 a 19 semanas. En La Rioja, de enero a diciembre de 2025, se concedieron 3.430 prestaciones: 1.483 fueron a madres y 1.947 a padres. La inversión superó los 24 millones de euros</p><p class="subtitle">Gobierno y oposición resaltan las bondades del Plan Corresponsables en La Rioja
</p></div><p class="article-text">
        Alicia y Enrique  tienen dos hijos, la mayor tiene tres a&ntilde;os y medio. El peque&ntilde;o cumplir&aacute; un a&ntilde;o el pr&oacute;ximo 14 de febrero. En ambos casos, este matrimonio de Logro&ntilde;o, ha disfrutado de la prestaci&oacute;n por nacimiento y cuidado de menor. A lo largo de 2025, el gasto en estas prestaciones super&oacute; los 3.800 millones, 24,4 millones en La Rioja. Y como dice Alicia, &ldquo;nadie tiene un hijo por las ayudas, los tenemos porque queremos y nos apetece y aunque estas medidas vienen muy bien, hay que hacerlas con sentido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En La Rioja, de enero a diciembre de 2025, se concedieron 3.430 prestaciones: 1.483 fueron a madres y 1.947 a padres. El permiso por nacimiento es un derecho laboral retribuido que permite a cada progenitor disfrutar de 19 semanas de descanso tras el nacimiento, adopci&oacute;n o acogimiento de un hijo. El pasado mes de julio se mejor&oacute; esta protecci&oacute;n con la ampliaci&oacute;n en tres semanas del permiso de nacimiento y cuidado de menor, que pas&oacute; de 16 a 19 semanas, y hasta 32 semanas en el caso de las familias monoparentales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cada progenitor tiene sus 19 semanas y pueden disfrutarlas simult&aacute;neamente o en momentos distintos. Eso s&iacute;, tras el nacimiento, cada uno debe disfrutar unas semanas seguidas. La normativa establece que el primer tramo, seis semanas, debe realizarse de forma continuada inmediatamente despu&eacute;s del parto o resoluci&oacute;n de adopci&oacute;n. El resto del tiempo puede disponerse en periodos sucesivos. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se a&ntilde;aden dos semanas adicionales de permiso para el cuidado del menor (cuatro en familias monoparentales), que podr&aacute;n disfrutarse de forma flexible hasta que el hijo o hija cumpla 8 a&ntilde;os. Este derecho puede solicitarse retroactivamente para nacimientos a partir del 2 de agosto de 2024 y ya est&aacute; disponible desde el 1 de enero de 2026. La solicitud puede presentarse con una antelaci&oacute;n m&aacute;xima de 15 d&iacute;as a la fecha de inicio del periodo de disfrute. La cuant&iacute;a de estas prestaciones es equivalente al cien por cien de la base de cotizaci&oacute;n por contingencias comunes del mes inmediatamente anterior al mes previo de inicio del descanso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es fundamental estar los dos en casa durante las primeras semanas para que, entre otras cosas, la madre se pueda recuperar. Hay una parte física importante tras el parto y la presencia de la pareja es vital&quot;. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alicia, madre que ha disfrutado del permiso por nacimiento y cuidado de menor </span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Alicia y Enrique ya han vuelto a normalidad laboral, pero reconocen que el hecho de que los dos hayan podido disfrutar de estos permisos es importante y necesario para toda la familia. &ldquo;Desde San Mateo y hasta el 12 de diciembre he disfrutado yo solo del permiso&rdquo;, cuenta Enrique. Alicia lo hizo desde mayo hasta junio. &ldquo;Este tiempo que hemos podido estar solos con el beb&eacute; ha sido un respiro muy bueno para poder atender a nuestro hijo, tiempo durante el que hemos podido crear un v&iacute;nculo muy especial con &eacute;l&rdquo;, reconoce Enrique. Aun as&iacute;, siente envidia al compararse con otros pa&iacute;ses europeos. &ldquo;Los doce primeros meses del beb&eacute; son esenciales, aqu&iacute; todav&iacute;a no tenemos esa suerte. Vamos bastante retrasados con respecto a Europa en este sentido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Afirmaci&oacute;n que comparte Alicia. &ldquo;Es una medida muy positiva, pero corta&rdquo;. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud recomienda la lactancia exclusiva durante los seis primeros meses de vida, algo que en muchas familias es imposible o bastante complicado. &ldquo;Es imposible cumplir con una jornada laboral y poder dar pecho a demanda&rdquo;, asegura Alicia. &ldquo;Yo no he tenido esa suerte  aunque tengas a tu pareja en casa con el ni&ntilde;o&rdquo;. Asimismo celebra que los hombres puedan disfrutar de este derecho porque, adem&aacute;s de favorecer el v&iacute;nculo con los beb&eacute;s, &ldquo;es fundamental estar los dos en casa durante las primeras semanas para que, entre otras cosas, la madre se pueda recuperar. Hay una parte f&iacute;sica importante tras el parto y la presencia de la pareja es vital&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los derechos cuestan conseguirlos y si se consiguen es por algo, no son un capricho&quot;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Enrique, padre que ha disfrutado de un permiso por nacimiento y cuidado del menor </span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este matrimonio considera estos permisos como un derecho adquirido. &ldquo;No son bajas ni vacaciones, dos t&eacute;rminos ant&oacute;nimos que se utilizan al hablar de la situaci&oacute;n de las personas que est&aacute;n disfrutando de estos permisos -todav&iacute;a est&aacute;s de vacaciones, a&uacute;n est&aacute;s de baja- y que no se ajustan a la realidad. La terminolog&iacute;a dice mucho de c&oacute;mo se percibe este permiso&rdquo;, considera Enrique. Y al igual que rechaza estos dos t&eacute;rminos, tambi&eacute;n reacciona ante comentarios de personas que no tuvieron tanta suerte como &eacute;l. &ldquo;No os quej&eacute;is, yo solo tuve tres d&iacute;as o quince... Los derechos cuestan conseguirlos y si se consiguen es por algo, no son un capricho&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        En La Rioja, cerca del 57 por ciento de las prestaciones se han concedido a hombres. Afortunadamente, cuenta Alicia, los tiempos van cambiando y &ldquo;cada vez son m&aacute;s hombres los que disfrutan de estos derechos y se implican en la crianza de los hijos&rdquo;. Enrique es uno de ellos. &ldquo;Me parece lo natural, lo l&oacute;gico. Me da rabia que sigua siendo lo extraordinario&rdquo;. Ha asistido a cursos en la Universidad Popular de Logro&ntilde;o, &ldquo;y en algunos, era el &uacute;nico hombre&rdquo;. Disfruta de derechos adquiridos y a la vez ha servido de ejemplo a su hija mayor: &ldquo;pap&aacute; perfectamente se puede quedar en casa cuidando del beb&eacute; mientras mam&aacute; trabaja&rdquo;. Aun as&iacute; todav&iacute;a quedan personas con mentalidad machista que piensan que el cuidado de los hijos es cosa de ellas. &ldquo;Todav&iacute;a existe esta mentalidad, es triste, pero es as&iacute;. Una vez me fui de vacaciones solo con mis hijos porque mi mujer se hab&iacute;a ido unos d&iacute;as con unas amigas y hubo personas que no lo entendieron del todo. Anteriormente, tambi&eacute;n me fui yo unos d&iacute;as con mis amigos. En estos casos nunca nos preguntan con qui&eacute;n se han quedado los ni&ntilde;os. A la madre casi siempre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las excedencias siguen siendo femeninas. A lo largo de 2025, en La Rioja se registraron 518, cuatro m&aacute;s que en 2024. Y de este total, m&aacute;s del 90 por ciento, 471, fueron solicitadas por mujeres, frente al 9 por ciento (47) que fueron solicitadas por hombres. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Olave Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/permiso-nacimiento-derecho-no-privilegio-no-son-bajas-vacaciones_1_12963826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 17:56:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El permiso por nacimiento como derecho y no como privilegio: "No son bajas ni vacaciones"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Permisos de maternidad,Permisos de paternidad,La Rioja,Seguridad Social,Ayudas sociales,Crianza,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La experta Luz Rello explica cómo identificar la dislexia en niños: "Pueden alcanzar plenamente su potencial"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-luz-rello-explica-identificar-dislexia-ninos-alcanzar-plenamente-potencial-xp_1_12955221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1189034-1407-4f61-b194-37b731282cde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La experta Luz Rello explica cómo identificar la dislexia en niños: &quot;Pueden alcanzar plenamente su potencial&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora afirma que reconocer sus síntomas más comunes es el primer paso para una detección precoz que permita ofrecer el apoyo adecuado</p><p class="subtitle">Iratxe López, psicóloga: “Hablar con un adolescente implica escuchar más y corregir menos”</p></div><p class="article-text">
        Tener verg&uuml;enza a leer en voz alta, a escribir en p&uacute;blico o sentir que el esfuerzo nunca es suficiente son algunas de las sensaciones con las que conviven en muchos casos las personas con dislexia. &ldquo;Es un trastorno del neurodesarrollo de origen neurobiol&oacute;gico que se caracteriza por dificultades en la precisi&oacute;n y fluidez al leer, as&iacute; como problemas de decodificaci&oacute;n&rdquo;, define<a href="https://www.instagram.com/luzrello/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Luz Rello,</a> investigadora y experta en dislexia.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ser una condici&oacute;n com&uacute;n, la ONG <a href="https://dyslexiaida.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">International Dyslexia Association</a> estima que el 10% de la poblaci&oacute;n tiene dislexia, todav&iacute;a existen mitos que dificultan su detecci&oacute;n precoz. &ldquo;Uno de los m&aacute;s extendidos es pensar que consiste en leer al rev&eacute;s o confundir letras&rdquo;, se&ntilde;ala Rello, que tambi&eacute;n aclara que &ldquo;otro error frecuente es asociarla a una menor capacidad intelectual, algo que la evidencia cient&iacute;fica ha desmentido de forma contundente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Reconocer sus s&iacute;ntomas m&aacute;s comunes es el primer paso para una detecci&oacute;n precoz que permita ofrecer el apoyo adecuado.
    </p><h2 class="article-text">En el lenguaje oral</h2><p class="article-text">
        La experta explica que los primeros signos pueden aparecer <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ayudar-hijo-si-todavia-no-pronuncia-sonidos-logopeda-actue-mejor-xp_1_12903677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluso antes de que los ni&ntilde;os aprendan a leer</a>: &ldquo;Con dificultades en el lenguaje oral, como identificar rimas o asociar letras y sonidos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Al leer y escribir</h2><p class="article-text">
        Los colegios son clave en la detecci&oacute;n de ciertos problemas persistentes tanto en la lectura como en la ortograf&iacute;a. &ldquo;Uno de los signos que m&aacute;s suele pasar desapercibido es la lentitud lectora: muchas personas con dislexia leen correctamente, pero muy despacio, lo que afecta a la comprensi&oacute;n y al aprendizaje&rdquo;, apunta Rello. &ldquo;Tambi&eacute;n pueden pasar inadvertidas dificultades de memoria verbal o el rechazo hacia la lectura&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El gran esfuerzo&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Los ni&ntilde;os con dislexia a menudo muestran un buen razonamiento y expresi&oacute;n oral, pero un rendimiento bajo en tareas escritas, lo que puede llevar a evitar leer en voz alta y generar fatiga, frustraci&oacute;n o baja autoestima asociadas a la lectura&rdquo;, destaca la investigadora. Ese desequilibrio entre el esfuerzo realizado y el resultado tambi&eacute;n puede ser un indicador para los padres.
    </p><p class="article-text">
        Es importante destacar que, aunque la prevalencia es similar en ambos sexos, las ni&ntilde;as pueden ser m&aacute;s dif&iacute;ciles de identificar porque &ldquo;desarrollan estrategias compensatorias que pueden ocultar las dificultades&rdquo;, asegura Rello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La evidencia cient&iacute;fica indica que la dislexia no se revierte completamente, pero se aprende a convivir con ella. &ldquo;Al ser una condici&oacute;n de origen neurol&oacute;gico, no desaparece con la edad, pero con el apoyo adecuado las personas con dislexia pueden desarrollar estrategias eficaces y alcanzar plenamente su potencial&rdquo;, afirma Rello, que precisamente con la misi&oacute;n de ayudar en este proceso cre&oacute; <a href="https://www.changedyslexia.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dytective</a><a href="https://www.changedyslexia.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> una herramienta educativa que ofrece una prueba de cribado y ejercicios de intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dytective nace con una idea muy clara: trasladar la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica a la pr&aacute;ctica educativa y social&rdquo;, resume la experta sobre la plataforma, que desde octubre est&aacute; disponible de manera gratuita para todos los colegios de Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de la Fundaci&oacute;n la Caixa y su programa EduCaixa. &ldquo;Buscamos acompa&ntilde;ar a los docentes acercando la evidencia cient&iacute;fica al aula y al hogar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/experta-luz-rello-explica-identificar-dislexia-ninos-alcanzar-plenamente-potencial-xp_1_12955221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 08:44:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La experta Luz Rello explica cómo identificar la dislexia en niños: "Pueden alcanzar plenamente su potencial"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Dislexia,Lectura,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Iratxe López, psicóloga: “Hablar con un adolescente implica escuchar más y corregir menos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/iratxe-lopez-psicologa-hablar-adolescente-implica-escuchar-corregir-xp_1_12954801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98c31b04-ddaf-4661-a0d7-94a126d65b58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Iratxe López, psicóloga: “Hablar con un adolescente implica escuchar más y corregir menos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las principales preocupaciones que muestran las familias es que “su hijo se muestra distante”, pero según esta psicóloga, en la mayoría de los casos el problema había empezado mucho antes</p><p class="subtitle">Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”
</p></div><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de la adolescencia traen consigo cambios significativos que afectan a nuestra forma de pensar, de sentir y de interactuar con el mundo. Tambi&eacute;n con los padres. Cada adolescente es &uacute;nico y, por tanto, es fundamental ver esta etapa como un periodo de transformaci&oacute;n que puede beneficiarse enormemente de la orientaci&oacute;n, la paciencia y el apoyo positivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El paso de ni&ntilde;o a adulto implica, a nivel psicol&oacute;gico, &ldquo;la necesidad de separarse progresivamente de los padres para construir una identidad propia&rdquo;, afirma Iratxe L&oacute;pez, psic&oacute;loga y directora del <a href="https://iratxelopezpsicologia.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Psicolog&iacute;a Iratxe L&oacute;pez</a>. Durante esta fase, el adolescente est&aacute; atravesando una de las etapas m&aacute;s transformadoras de su vida. Son a&ntilde;os marcados por importantes cambios f&iacute;sicos, emocionales y psicol&oacute;gicos que pueden resultar confusos o incluso abrumadores, tanto para los adolescentes como para sus padres.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; le pasa a nuestro hijo adolescente</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Empiezan a cuestionar, a discrepar y a explorar qui&eacute;n es m&aacute;s all&aacute; de la familia. Aparecen opiniones propias, gustos distintos, una mayor importancia del grupo de iguales y una necesidad clara de autonom&iacute;a&rdquo;, explica L&oacute;pez. Todo esto, aunque cueste de llevar, es normal y necesario para que haya un desarrollo sano, forma parte de una fase evolutiva en la que es f&aacute;cil tener que hacer frente al &ldquo;conflicto, la distancia emocional o el choque con la autoridad, que indican que el adolescente est&aacute; intentando diferenciarse&rdquo;, reconoce L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta etapa, la especialista habla m&aacute;s de una transformaci&oacute;n que no de una rotura. Y &ldquo;acompa&ntilde;ar este cambio sin invadir y sin desentenderse es clave para que el adolescente pueda desarrollarse con seguridad emocional y para mantener, en un futuro, una relaci&oacute;n sana con sus figuras de referencia&rdquo;, afirma L&oacute;pez.
    </p><h2 class="article-text">Un trabajo que empieza en la infancia</h2><p class="article-text">
        Si somos un poco observadores, habremos visto que, cuanto m&aacute;s presionamos a un adolescente, m&aacute;s se ponen a la defensiva y se obstinan. Se vuelven reactivos, con ataques explosivos o cerr&aacute;ndose e ignor&aacute;ndonos. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer ante esta actitud? Gran parte del trabajo lo tendremos que haber hecho mucho tiempo atr&aacute;s, cuando todav&iacute;a eran ni&ntilde;os. &ldquo;Desde nuestra experiencia trabajando con familias, uno de los aspectos m&aacute;s importantes es revisar c&oacute;mo se ha hablado con ese hijo antes de la adolescencia&rdquo;, reconoce L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una buena comunicaci&oacute;n presente en todo el proceso de crecimiento de un ni&ntilde;o permite que este &ldquo;haya crecido sintiendo que lo que piensa, siente y le interesa tiene valor. Si no ha sido as&iacute;, es dif&iacute;cil que en la adolescencia aparezca de forma espont&aacute;nea una comunicaci&oacute;n fluida&rdquo;, admite L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esto por delante, la experta da algunos consejos m&aacute;s para tener una relaci&oacute;n m&aacute;s amable con nuestro hijo adolescente:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Evitar la invalidaci&oacute;n emocional: &iquest;qu&eacute; significa esto? No hacer comentarios del tipo &ldquo;no es para tanto&rdquo;, &ldquo;est&aacute;s exagerando&rdquo; o &ldquo;yo estoy peor que t&uacute;&rdquo;. Estas frases suelen ser muy comunes y, a pesar de que no se dicen con mala intenci&oacute;n, s&iacute; hacen que &ldquo;el ni&ntilde;o aprenda que expresar lo que siente no sirve o no es bien recibido&rdquo;, reconoce L&oacute;pez. En muchos casos, cuando un adolescente no habla es porque &ldquo;ha aprendido que hacerlo no es seguro&rdquo;.</li>
                                    <li>Escuchar m&aacute;s y corregir menos: &ldquo;muchas veces basta con estar disponibles, mostrar inter&eacute;s real por su mundo y sostener conversaciones sin interrogatorios ni juicios&rdquo;, admite L&oacute;pez, y aceptar que &ldquo;habr&aacute; momentos de silencio y distancia&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>No forzar la comunicaci&oacute;n: si la forzamos, podemos conseguir justo todo lo contrario, es decir, que a&uacute;n se distancie m&aacute;s. &ldquo;La confianza se construye con paciencia, coherencia y respeto, no con presi&oacute;n&rdquo;, advierte L&oacute;pez. Y, si el adolescente se siente respetado, la comunicaci&oacute;n aparecer&aacute; de forma natural.</li>
                                    <li>Mantener una jerarqu&iacute;a clara para que el sistema familiar funcione: la relaci&oacute;n entre padres e hijos &ldquo;no es equilibrada en t&eacute;rminos de poder o responsabilidad&rdquo;, aclara L&oacute;pez, ya que &ldquo;los adultos tienen la responsabilidad, la autoridad y la funci&oacute;n de sostener el marco, mientras que los hijos ocupan otro lugar. Por tanto, en una familia sana debe existir una jerarqu&iacute;a clara&rdquo;. Cuando esto no es as&iacute;, y esta jerarqu&iacute;a queda borrosa y se intercambian los papeles, &ldquo;esto genera mucha inseguridad en los adolescentes&rdquo;, explica L&oacute;pez.</li>
                                    <li>Priorizar la idea de la coherencia por la de ser estrictos: en cuanto a si es necesario ser m&aacute;s o menos estrictos, L&oacute;pez habla m&aacute;s bien de coherencia porque &ldquo;un l&iacute;mite solo es &uacute;til si se mantiene en el tiempo&rdquo;. De nada sirve poner normas que despu&eacute;s se van a retirar, por cansancio o por no querer entrar en conflicto. Seg&uacute;n L&oacute;pez, &ldquo;esta incoherencia debilita la autoridad y confunde al adolescente&rdquo;.</li>
                                    <li>Adoptar l&iacute;mites que se adapten al momento y evitar la rigidez: para la especialista, &ldquo;no tiene sentido mantener las mismas normas a los 12 a&ntilde;os que a los 16 si el adolescente est&aacute; mostrando responsabilidad. Si hay conductas de riesgo o dificultades claras, es l&oacute;gico ajustar los l&iacute;mites de otra manera&rdquo;.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Una de las principales preocupaciones, y tambi&eacute;n errores, que muestran las familias desde la experiencia de L&oacute;pez, es que &ldquo;su hijo adolescente &lsquo;no habla&rsquo; y se muestra distante&rdquo;. Un problema que, en la mayor&iacute;a de los casos, no empieza en esta etapa, sino que lo que hace es &ldquo;amplificar din&aacute;micas que ya estaban presentes mucho antes&rdquo;, reconoce la psic&oacute;loga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos antes, si durante la infancia no ha habido esta comunicaci&oacute;n emocional ni inter&eacute;s por lo que le interesa al ni&ntilde;o, es dif&iacute;cil que durante la adolescencia esto se solucione. &ldquo;La comunicaci&oacute;n con un adolescente no se construye de la noche a la ma&ntilde;ana&rdquo;, reconoce L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        No servir&aacute; de nada acercarnos a &eacute;l si lo hacemos desde &ldquo;el control o la exigencia&rdquo;, uno de los errores que m&aacute;s se cometen. Si solo nos interesamos para controlar, corregir o supervisar, esto genera m&aacute;s rechazo. &ldquo;El adolescente percibe r&aacute;pidamente cu&aacute;ndo una pregunta nace del inter&eacute;s genuino y cu&aacute;ndo tiene como objetivo fiscalizar su comportamiento&rdquo;, reconoce L&oacute;pez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/iratxe-lopez-psicologa-hablar-adolescente-implica-escuchar-corregir-xp_1_12954801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 09:07:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Iratxe López, psicóloga: “Hablar con un adolescente implica escuchar más y corregir menos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Psicología,Adolescentes,Padres,Madres,familias,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/microbatallas-diarias-desgastan-padres-e-hijos-no-ducha-si-cansancio-acumulado_1_12943631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf08f39f-27a9-4c41-a442-303bae2a0579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchas familias, el desgaste no viene de grandes conflictos, sino de pequeñas fricciones constantes. Aparecen en las rutinas y se acumulan hasta marcar la convivencia. ¿Por qué estas tiranteces cotidianas pesan más de lo que parece?</p><p class="subtitle">El caso de Brooklyn Beckham o cómo se está rompiendo el estigma de los hijos que cortan la relación con sus padres</p></div><p class="article-text">
        Son las ocho y media de la tarde y aunque Andrea (41 a&ntilde;os) ya ha pedido en dos ocasiones a su hijo de ocho a&ntilde;os que vaya a la ducha, &eacute;l vuelve a pedir m&aacute;s tiempo. La mujer insiste que es tarde y ma&ntilde;ana hay colegio. La conversaci&oacute;n sube de tono sin que ninguno de los dos tenga claro en qu&eacute; instante dej&oacute; de ser un h&aacute;bito para ser algo inc&oacute;modo. &ldquo;No es la ducha en s&iacute;&rdquo;, comenta ella, &ldquo;es el cansancio acumulado y la sensaci&oacute;n de estar todo el d&iacute;a negociando&rdquo;. Para su hijo, solo era cuesti&oacute;n de unos minutos m&aacute;s; para ella, era el en&eacute;simo recordatorio de lo dif&iacute;cil que puede ser sostener el d&iacute;a a d&iacute;a sin que todo acabe en choque.
    </p><h2 class="article-text">Momentos del d&iacute;a donde todo se atasca</h2><p class="article-text">
        A lo largo de las jornadas, estas microbatallas adoptan formas distintas, pero comparten una sensaci&oacute;n com&uacute;n de bloqueo: una secuencia m&iacute;nima que acaba ocup&aacute;ndolo todo. En algunos hogares, la tensi&oacute;n aparece en cuanto todos se sientan a la mesa. Es lo que ocurre en la familia de Estela, de 38 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de seis. Lo que lo complica es todo lo que ocurre alrededor: levantarse, retrasar, repetir. &ldquo;Empiezo tranquila, con paciencia, pero muchas veces acabo alzando la voz, cuando ya no encuentro la manera de reconducir la situaci&oacute;n&rdquo;, afirma. Al d&iacute;a siguiente, la escena suele repetirse.
    </p><p class="article-text">
        Para otros n&uacute;cleos familiares, el punto de fricci&oacute;n no est&aacute; en empezar, sino en terminar. En el caso de David, 39 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de nueve, el instante m&aacute;s tenso llega cuando toca apagar la tableta. Aunque marcan tiempos y avisan con antelaci&oacute;n, el final del uso suele acabar en un pulso que se da de nuevo. &ldquo;Lo m&aacute;s agotador es anticipar que cada tarde acabamos en un tira y afloja que ya sabes c&oacute;mo empieza y c&oacute;mo va a acabar&rdquo;, cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más agotador es anticipar que cada tarde acabamos en un tira y afloja que ya sabes cómo empieza y cómo va a acabar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David, 39 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de nueve
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay roces frecuentes cada d&iacute;a sin importar el contenido. Es el caso de Irene, 44 a&ntilde;os, madre de un ni&ntilde;o de diez, para quien los deberes se han convertido en el principal foco de malestar. Su hijo se bloquea con facilidad y ella intenta ayudar sin intervenir demasiado, pero ese tramo de la jornada suele terminar con ambos frustrados. Como dice, los ejercicios no suelen ser el origen de la tensi&oacute;n: &ldquo;Lo que pesa es c&oacute;mo nos hablamos cuando el hartazgo ya se ha instalado&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        En muchas familias, el d&iacute;a no se cierra sin una &uacute;ltima negociaci&oacute;n. En casa de Almudena, 36 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;os de cuatro y seis a&ntilde;os, la hora de dormir se alarga cada noche. Siempre hay algo pendiente antes de irse a la cama y la incomodidad va creciendo poco a poco. &ldquo;No puedo decir que se trate de problemas serios, sino de una tirantez constante que se va alimentando de la recurrencia diaria&rdquo;, destaca.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de estos roces repetidos?</h2><p class="article-text">
        Cuando se discute todos los d&iacute;as por lo mismo (comer, ducharse o acostarse), a nivel emocional suelen confluir varios factores, explica Nerea Larumbe, psic&oacute;loga sanitaria. Uno de los m&aacute;s habituales es la dificultad para diferenciar el mundo adulto del mundo del ni&ntilde;o o del adolescente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas conductas que los adultos viven como provocaci&oacute;n, desobediencia o falta de respeto responden, en realidad, a procesos evolutivos normales: la dificultad para cortar el juego, para hacer transiciones, para tolerar la frustraci&oacute;n o para autorregularse&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que vive Andrea cada noche. No se trata de que su hijo tenga que ir a la ducha, se trata del choque entre su agotamiento f&iacute;sico y mental y la dificultad de su hijo para frenar lo que estaba haciendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No puedo decir que se trate de problemas serios, sino de una tirantez constante que se va alimentando de la recurrencia diaria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Almudena, 36 años</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niños
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Larumbe se&ntilde;ala que la escena donde el menor no quiere ducharse porque est&aacute; jugando o haciendo otra cosa puede comprenderse, pero si el trasfondo en el adulto es el de &ldquo;no me respetan&rdquo;, &ldquo;nunca me hacen caso&rdquo;, puede resultar dif&iacute;cil de gestionar. &ldquo;Como eso no se revisa ni se regula, el patr&oacute;n tiende a consolidarse casi de forma autom&aacute;tica&rdquo;, asevera.
    </p><p class="article-text">
        En episodios como los de Estela o David, lo que subyace suele aparecer cuando la situaci&oacute;n deja de ser puntual y se convierte en algo c&iacute;clico sin cambios. Para la profesional, cuando eso sucede, cambia la relaci&oacute;n. &ldquo;El adulto deja de estar verdaderamente presente y deja de ver al ni&ntilde;o real que tiene delante; empieza a relacionarse desde lo que esa situaci&oacute;n le despierta internamente. Se instala una sensaci&oacute;n constante de lucha, cansancio y desconexi&oacute;n emocional&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante elegir las batallas y d&oacute;nde ponemos la energ&iacute;a para que esos hechos no desgasten. Eso permite centrarnos en lo verdaderamente importante: acompa&ntilde;ar la gesti&oacute;n emocional, ayudar en la regulaci&oacute;n y sostener el proceso evolutivo del ni&ntilde;o&rdquo;, refiere.
    </p><p class="article-text">
        Alicia Banderas, psic&oacute;loga y autora de <em>Habla con ellos de pantallas y redes sociales</em> (Lunwerg Editores, 2021), resalta que a menudo a los ni&ntilde;os se les exige rapidez, eficiencia y productividad como si pudiesen adaptarse a las rutinas con los mismos tiempos y expectativas que un adulto. Esto mismo ocurre en familias como la de Irene o Almudena, donde no solo tiene que ver con irse a dormir o hacer sus tareas escolares, sino con la percepci&oacute;n de no llegar nunca a tiempo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas conductas que los adultos viven como provocación, desobediencia o falta de respeto responden, en realidad, a procesos evolutivos normales: la dificultad para cortar el juego, para hacer transiciones, para tolerar la frustración o para autorregularse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nerea Larumbe</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo no tenemos en cuenta sus necesidades. No nos percatamos de que incorporar rutinas forma parte de un camino de aprendizaje&rdquo;, subraya. Y a&ntilde;ade que ese tipo de pretensiones pueden generar frustraci&oacute;n en el ni&ntilde;o y que esas demandas no siempre deben ser sobre las bases de nuestras expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las pantallas expresa que a veces los padres las usan como un recurso para poder hacer otras cosas con tranquilidad, y que en ese uso conviven una parte de negociaci&oacute;n con otra que implica establecer l&iacute;mites y ofrecer alternativas, como el juego libre. Es el pulso que describe David cada tarde cuando llega el momento de apagar el dispositivo.
    </p><p class="article-text">
        Puede suceder que el adulto se centre m&aacute;s en imponer el control que en acompa&ntilde;ar la construcci&oacute;n o fomentar aprendizaje en sus hijos, lo que lleva a que el ni&ntilde;o sienta que debe luchar por su autonom&iacute;a mientras el adulto intenta imponer su autoridad.
    </p><p class="article-text">
        Banderas considera que habr&iacute;a que abordar los conflictos desde la empat&iacute;a y no verlo como algo negativo. &ldquo;Lo que fortalece el desarrollo del ni&ntilde;o es la capacidad de reparar esos desajustes en la relaci&oacute;n&rdquo;, recalca. Atendiendo a los l&iacute;mites, que recuerda &ldquo;son important&iacute;simos&rdquo;, admite que se puede flexibilizar. Otra idea que subraya es la importancia de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/importante-ensenar-ninos-decir-no-poner-fronteras-personales-no-les-egoistas_1_12797699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respetar el &ldquo;no&rdquo;</a> y el l&iacute;mite de los hijos. &ldquo;Nunca nos han ense&ntilde;ado a ponernos l&iacute;mites a nosotros mismos. Sin embargo, esto lo hacen genuinamente los ni&ntilde;os&rdquo;, remarca. Irene tambi&eacute;n se reconoce en ese aprendizaje: poner l&iacute;mites empieza por uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga un gesto adulto peque&ntilde;o muy actual y normalizado que hoy en d&iacute;a dispara estas tensiones cotidianas es que mientras el ni&ntilde;o est&aacute; hablando al adulto mira el m&oacute;vil. &ldquo;Mirar el m&oacute;vil mientras tu hijo te habla tiene consecuencias a largo plazo. Va acumulando una falta de conexi&oacute;n emocional que acaba escalando muchas microbatallas evitables y favorece que el adolescente, entre otras cosas, se cierre cada vez m&aacute;s al no sentirse escuchado&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        Las fricciones frecuentes no desaparecen por completo, ni se trata de evitarlas todas. Pero cuando dejan de vivirse como una amenaza constante, pierden peso en la din&aacute;mica familiar. En ocasiones no es cuesti&oacute;n de imponerse, sino de reconocer lo que est&aacute; pasando y elegir no convertirlo en otro frente m&aacute;s del d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/microbatallas-diarias-desgastan-padres-e-hijos-no-ducha-si-cansancio-acumulado_1_12943631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 20:58:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Padres,Madres,familias,Niños,Adolescentes,Paternidad,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-ninguneada-abuelas-hija-especialmente-suegra_1_12890793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05c15491-d52b-46bb-95ca-2418cde4123f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Respondemos a la pregunta de una madre primeriza a través del consultorio de Nidos con la ayuda de dos expertas</p><p class="subtitle">“Mi vida es trabajar y criar, nada más”: así es ser madre sin apoyo familiar</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pues yo me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marta tiene una beb&eacute; de poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. Despu&eacute;s de leer el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultorio de Nidos en el que una abuela</a> contaba que se sent&iacute;a juzgada por su hija cuando cuidaba de sus nietos, contest&oacute; con el punto de vista opuesto: &ldquo;Pues yo me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ampliando informaci&oacute;n, Marta cuenta que su situaci&oacute;n es esta: &ldquo;Me llevo genial con la madre de mi pareja, pero es una mujer que dej&oacute; de trabajar para criar a sus hijos y se lo sabe todo sobre la crianza. Desde que naci&oacute; mi hija est&aacute; empe&ntilde;ada en corregirme. Cuestiona la alimentaci&oacute;n, el sue&ntilde;o, hasta la lactancia. Ha llegado incluso a agarrarme el pecho para corregirme la toma cuando estaba amamantando&rdquo;, cuenta. En cuanto a su madre, pese a que esperaba m&aacute;s conflicto con ella, no se ha sentido tan juzgada, aunque s&iacute; ha habido que hacer ajustes. &ldquo;Con ella soy capaz de marcar mis l&iacute;mites, pero con mi suegra me cuesta m&aacute;s porque siento que si lo hago va a ser con mucho conflicto&rdquo;, explica. Marta trabaja y estudia, por lo que las abuelas le ayudan en el cuidado de la ni&ntilde;a cuando ni ella ni su pareja pueden hacerse cargo.
    </p><p class="article-text">
        Su situaci&oacute;n no es excepcional: en la actualidad, son muchos los abuelos y, especialmente, abuelas que cuidan. Un <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Aldeas Infantiles</a> asegura que el 35% de las personas mayores de 65 a&ntilde;os cuida a sus nietos y nietas varios d&iacute;as por semana, dedicando de media 16 horas semanales al cuidado de menores. En Espa&ntilde;a, m&aacute;s del 30% de los abuelos y abuelas suponen la primera opci&oacute;n de apoyo al cuidado infantil, seg&uacute;n una encuesta europea elaborada por <a href="http://makemothersmatter.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a>. Y seg&uacute;n <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2024/05/06225840/Informe-Sin-Madres-No-Hay-Futuro.pdf?_gl=1*1nlsu85*_up*MQ..*_ga*MTIwNzE2ODExOS4xNzYyNDI1MDU1*_ga_RRSJH4Q4M5*czE3NjI0MjUwNTQkbzEkZzAkdDE3NjI0MjUwNTQkajYwJGwwJGgw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malasmadres</a>, siete de cada 10 mujeres recurre a las abuelas y abuelos cuando ellas o su pareja (si la tienen) no pueden atender los cuidados de la infancia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde que nació mi hija está empeñada en corregirme. Cuestiona la alimentación, el sueño, hasta la lactancia. Ha llegado incluso a agarrarme el pecho para corregirme la toma cuando estaba amamantando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ocasiones, esto conlleva conflictos entre abuelos y progenitores, debido a las diferencias en los estilos de educaci&oacute;n o las pautas b&aacute;sicas de crianza, tal y como corroboran desde la Uni&oacute;n de Asociaciones Familiares (UNAF). &ldquo;Es com&uacute;n que aparezcan tensiones incluso en familias que funcionan bien&rdquo;. Y hacen referencia al caso concreto de Marta: &ldquo;Esto incluye situaciones donde las abuelas o suegras interfieren en la crianza, ya sea desde el afecto o desde el miedo, sin darse cuenta de que la madre puede sentirse evaluada o infravalorada&rdquo;, explica Susana Piedra, psic&oacute;loga y coordinadora de programas de familia en UNAF.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga sanitaria Violeta Alcocer confirma que los conflictos entre madres y abuelas son frecuentes. &ldquo;En consulta lo vemos habitualmente, cuando trabajamos sobre todo con madres primerizas. Es una fuente de tensi&oacute;n emocional y relacional&rdquo;, expone Alcocer. &ldquo;La maternidad es un territorio donde se activan muchas lealtades, expectativas y modelos heredados. Por eso, las madres y suegras, a veces sin mala intenci&oacute;n, pueden proyectar en sus hijas o nueras la forma en la que ellas criaron, lo que consideran correcto o normal; y tambi&eacute;n lo que desearon haber hecho y no pudieron&rdquo;. El juicio aparece, seg&uacute;n la psic&oacute;loga, en frases como &ldquo;no le cojas tanto en brazos&rdquo;, &ldquo;yo lo hac&iacute;a as&iacute; y bien que salisteis&rdquo; o &ldquo;est&aacute;s criando un tirano&rdquo;. Este tipo de afirmaciones pueden generar una sensaci&oacute;n de &ldquo;evaluaci&oacute;n constante&rdquo; para una mujer que acaba de ser madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana Piedra, de UNAF, coincide en el diagn&oacute;stico: &ldquo;Es bastante com&uacute;n en algunos estilos de crianza m&aacute;s tradicionales que las madres recientes se sientan juzgadas por sus propias madres o suegras, y que estas proyecten en su hija o nuera la forma en que ellas mismas vivieron la maternidad. Las madres de generaciones anteriores pueden tener expectativas claras sobre la forma que ellas consideran correcta de criar. Esta postura r&iacute;gida puede derivar en forma de cr&iacute;ticas negativas o consejos no solicitados, lo cual puede percibirse como un juicio, un cuestionamiento y generar dificultades comunicativas y otros conflictos entre las nuevas madres y las abuelas&rdquo;, resalta Piedra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es común que aparezcan tensiones incluso en familias que funcionan bien (...) situaciones donde las abuelas o suegras interfieren en la crianza, ya sea desde el afecto o desde el miedo, sin darse cuenta de que la madre puede sentirse evaluada o infravalorada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Susana Piedra</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y coordinadora de programas de familia en UNAF
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Buscar formas de entendimiento</h2><p class="article-text">
        Una de las claves para afrontar este tipo de situaciones y resolver conflictos consiste, seg&uacute;n las expertas, en buscar las formas de entendimiento. Y para eso hay que reflexionar sobre los roles que ocupa cada persona en el sistema familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reorganizar roles en la familia tras la llegada de un beb&eacute; es clave para evitar tensiones y favorecer v&iacute;nculos sanos&rdquo;, explica desde UNAF Susana Piedra. Y ofrece algunas pautas que pueden ayudar a superar las dificultades de esta etapa: &ldquo;Por un lado, la nueva madre ha de asumir el papel protagonista en la crianza y tomar decisiones propias junto a su pareja, si la tiene. Es importante establecer desde el inicio qu&eacute; tipo de ayuda se necesita (pr&aacute;ctica, emocional, log&iacute;stica) respecto a su madre o suegra para no dar pie a malentendidos que acaben generando conflictos expl&iacute;citos&rdquo;, comienza. &ldquo;Tambi&eacute;n es positivo que reconozcan el valor de la experiencia de las abuelas, pero sin ceder en la toma de decisiones. Y hay que buscar un espacio de di&aacute;logo para exponer con claridad las necesidades que se desea que cubran las abuelas&rdquo;, asegura Piedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde UNAF proponen expresar con claridad las necesidades de la madre, por ejemplo:&nbsp;&ldquo;Necesito que me escuch&eacute;is sin juzgar si estoy cansada o insegura&rdquo;, o &ldquo;me gustar&iacute;a que las visitas sean por la tarde y que me avis&eacute;is con tiempo para organizarme&rdquo;. Por parte de las abuelas, Susana Piedra apunta que deben &ldquo;aceptar un rol de acompa&ntilde;amiento en la crianza, m&aacute;s que directivo, con el objetivo de apoyar sin invadir&rdquo;. E incide en esa idea: &ldquo;Es decir, el papel de las abuelas y abuelos ya no es la autoridad, sino una influencia afectiva y apoyo pr&aacute;ctico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo fundamental es entender que el nacimiento de un beb&eacute; tambi&eacute;n es el nacimiento de nuevas identidades y funciones. No solo llega un hijo: nace una madre, nace un padre, y tambi&eacute;n nace una abuela. La familia entera necesita recolocarse&rdquo;, explica Violeta Alcocer. Una de las claves seg&uacute;n ella pasa por asumir el cambio de roles, entendiendo qui&eacute;n marca las pautas en la crianza. &ldquo;Cuando los abuelos y abuelas cuidan de forma puntual, pueden tener ciertos matices personales en su estilo, es natural. Pero la l&iacute;nea general educativa la marca la pareja parental. No porque sepan m&aacute;s, sino porque son quienes sostienen la coherencia en el d&iacute;a a d&iacute;a y quienes conocen mejor las necesidades actuales del ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a&rdquo;, asegura Alcocer. En este punto, Susana Piedra propone diferenciar entre lo &ldquo;no negociable&rdquo; &ndash; como las normas de seguridad, la salud, los l&iacute;mites b&aacute;sicos o las rutinas principales&ndash; y lo &ldquo;flexible&rdquo; &ndash;como pueden ser las formas de juego, las tradiciones o los planes puntuales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo fundamental es entender que el nacimiento de un bebé también es el nacimiento de nuevas identidades y funciones. No solo llega un hijo: nace una madre, nace un padre, y también nace una abuela. La familia entera necesita recolocarse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Violeta Alcocer</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, las expertas proponen consensuar unas normas b&aacute;sicas para evitar conflictos. &ldquo;No se trata de negociar cada detalle, sino de acordar unas l&iacute;neas maestras que expresen los valores educativos de la familia. Por ejemplo, no usar gritos, amenazas o chantajes emocionales, respetar rutinas b&aacute;sicas, evitar ciertos contenidos o pantallas seg&uacute;n la edad o mantener un trato respetuoso incluso en momentos de conflicto&rdquo;. Seg&uacute;n la experta, este consenso &ldquo;reduce la confusi&oacute;n en el ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a, evita tensiones entre adultos y da seguridad a todas las partes&rdquo;. &ldquo;Adem&aacute;s, genera un mensaje impl&iacute;cito muy sano: &lsquo;Estamos en el mismo equipo aunque cada uno tenga su estilo&rdquo;, asegura Alcocer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde UNAF proponen un ejercicio pr&aacute;ctico para establecer m&iacute;nimos consensuados. &ldquo;Por ejemplo, podemos comunicar a abuelos y abuelas lo siguiente: &lsquo;Nos gustar&iacute;a que cuando cuid&eacute;is de la ni&ntilde;a se mantenga la siesta y que evit&eacute;is darle dulces, especialmente antes de cenar. En lo dem&aacute;s, como juegos o cuentos, pod&eacute;is elegir lo que m&aacute;s os guste y cre&aacute;is que es positivo en la educaci&oacute;n de la ni&ntilde;a&rdquo;. Explicitar este tipo de ideas de manera clara ayuda a evitar conflictos y a unir esfuerzos en el cuidado de la infancia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Procesos de transparencia ps&iacute;quica</h2><p class="article-text">
        En su libro <a href="https://www.eldiario.es/nidos/crianza-vinculo-hijos-psicologia_1_12051019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Atender lo invisible</em></a> (Planeta, 2025), Beatriz Cazurro explica un concepto psicol&oacute;gico que opera en este tipo de situaciones: la transparencia ps&iacute;quica. &ldquo;Es el proceso por el cual, a lo largo del embarazo y la maternidad, se reactivan asuntos y duelos pasados no resueltos&rdquo;, expone la autora. En el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultorio sobre la abuela</a> que se sent&iacute;a juzgada, Cazurro ahond&oacute; en esa idea: &ldquo;Muchos padres y madres se empiezan a dar cuenta de c&oacute;mo ha sido su infancia al ver que a ellos les sale una forma de tratar a sus propios hijos muy diferente a la que han vivido en sus propias carnes, y desde ah&iacute; empiezan a hacerse visibles conflictos que hasta el momento no se ve&iacute;an con claridad. Pero tambi&eacute;n ocurre al contrario, algunos padres sufren mucho al ver c&oacute;mo los abuelos cuidan del nieto de la forma que desear&iacute;an que les hubieran cuidado a ellos. Con m&aacute;s cari&ntilde;o, paciencia, menos exigencia&hellip; Las relaciones son verdaderamente complejas y no hay pautas generales&rdquo;, apuntaba la experta.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Violeta Alcocer tambi&eacute;n cree que esto influye en los posibles conflictos intergeneracionales y en la forma de resolverlos: &ldquo;La maternidad es un reactivador biogr&aacute;fico: pone delante de nosotras experiencias, heridas o patrones que muchas veces est&aacute;n silenciados. Muchas madres me dicen en consulta: &lsquo;No quiero repetir lo que viv&iacute;, pero tampoco s&eacute; a&uacute;n c&oacute;mo hacerlo distinto&rsquo;, reconoce Alcocer.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01JSMC6YJSZACG48VBPGK17J6X"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-ninguneada-abuelas-hija-especialmente-suegra_1_12890793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 21:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Me siento juzgada y ninguneada por las abuelas de mi hija, especialmente por mi suegra, ¿qué puedo hacer?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Madres,Padres,Abuelos,Psicología,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No necesitas tantas cosas para disfrutar": así pasan las fiestas las familias que han decidido reducir las celebraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-necesitas-cosas-disfrutar-pasan-fiestas-familias-han-decidido-reducir-celebraciones_1_12871177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b01524b-9c78-44bb-ac81-2801994a9984_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No necesitas tantas cosas para disfrutar&quot;: así pasan las fiestas las familias que han decidido reducir las celebraciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En algunos hogares están revisando cómo celebrar estos días para introducir pequeños cambios </p><p class="subtitle">El espíritu de la ansiedad: las reflexiones de un psicólogo sobre lo agotadoras que pueden ser las fiestas
</p></div><p class="article-text">
        En muchas casas, diciembre hab&iacute;a dejado de sentirse festivo para convertirse en una carrera. Listas eternas, planes encadenados y celebraciones que se cumpl&iacute;an por inercia. En ese contexto, empieza a surgir una pregunta sencilla: &iquest;qu&eacute; merece realmente tiempo y qu&eacute; se puede esperar?
    </p><p class="article-text">
        Adriana, 41 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de siete, recuerda c&oacute;mo viv&iacute;an las fiestas &ldquo;con el piloto autom&aacute;tico&rdquo;. Compraban porque tocaba y ten&iacute;an la agenda completa, pero la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n era compartida. Este diciembre han reducido el calendario a tres actividades que s&iacute; disfrutan: decorar la casa, ver una pel&iacute;cula juntos y escribir la carta a Pap&aacute; Noel. &ldquo;Nos damos cuenta de que, cuando hacemos menos, estamos m&aacute;s&rdquo;, asegura. Con menos planes, esperan vivir estas dos semanas con menos apuro y sin la constante idea de no llegar a todo lo que quisieran.
    </p><p class="article-text">
        Una reflexi&oacute;n parecida tuvo &Aacute;lvaro, 45 a&ntilde;os, padre de dos ni&ntilde;os de ocho y once a&ntilde;os, al recordar lo que llama &ldquo;la Nochebuena maratoniana&rdquo;: cuatro casas, tres comidas y dos desplazamientos largos. Acababan todos agotados. &ldquo;No lo hac&iacute;amos por ilusi&oacute;n, sino por obligaci&oacute;n&rdquo;, admite. Este a&ntilde;o decidieron eliminar compromisos y reducir desplazamientos, con la idea de vivir la noche sin ir contrarreloj. As&iacute;, la celebraci&oacute;n no termin&oacute; en cansancio y pudieron llegar a casa con la sensaci&oacute;n de haber estado presentes, y no solo de haber cumplido.
    </p><p class="article-text">
        Sonia, 33 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de cuatro, centr&oacute; el cambio en los regalos tras varios a&ntilde;os de acumulaci&oacute;n. &ldquo;Ella abr&iacute;a un juguete y ya ten&iacute;a otro esperando. No disfrutaba nada&rdquo;, cuenta. Recuerda que, al final del d&iacute;a, su hija apenas recordaba qu&eacute; le hab&iacute;an regalado. En su casa, han optado por limitar los regalos a uno por persona y uno compartido: una excursi&oacute;n. &ldquo;Nos ilusiona m&aacute;s que cualquier paquete. Al final te das cuenta de que no necesitas tantas cosas para disfrutar estas fechas&rdquo;, afirma. La intenci&oacute;n es que la ilusi&oacute;n no se diluya entre objetos y pueda sostenerse m&aacute;s all&aacute; del propio d&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Menos sobrecarga, m&aacute;s bienestar emocional</h2><p class="article-text">
        En cambios como este, empieza a aparecer una sensaci&oacute;n compartida. Al reducir est&iacute;mulos, cada d&iacute;a deja de convertirse en una sucesi&oacute;n de impactos y puede vivirse con m&aacute;s continuidad. Para los ni&ntilde;os, ese ajuste se traduce en m&aacute;s tiempo para jugar sin interrupciones y menos necesidad de pasar r&aacute;pidamente de una cosa a otra. Para los adultos, supone revisar expectativas y aceptar que no todo tiene que ocurrir en un sola jornada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas personas sienten que la dinámica del consumo las ha alejado de lo verdaderamente importante y son cada vez más conscientes de que el exceso de regalos no siempre se traduce en mayor bienestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emma Domínguez Barreiro</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Emma Dom&iacute;nguez Barreiro, psic&oacute;loga sanitaria especialista en terapia familiar y crianza respetuosa en el centro Punto &amp; Aparte Psicolog&iacute;a-Logopedia, explica que este deseo de una Navidad m&aacute;s sencilla y con menos compras aparece con mayor frecuencia tras a&ntilde;os de cansancio frente a una celebraci&oacute;n basada en la acumulaci&oacute;n. &ldquo;Muchas personas sienten que la din&aacute;mica del consumo las ha alejado de lo verdaderamente importante y son cada vez m&aacute;s conscientes de que el exceso de regalos no siempre se traduce en mayor bienestar&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala, una Navidad sin excesos &ldquo;permite reconectar, respirar y vivir desde la calma&rdquo;. Tambi&eacute;n ayuda a cuidar el clima emocional del hogar y a proteger a los ni&ntilde;os de la idea de que &ldquo;m&aacute;s&rdquo; significa &ldquo;mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hay presencia real de los adultos, el ni&ntilde;o no necesita llenar vac&iacute;os con objetos, porque lo que recibe es atenci&oacute;n, mirada y coherencia&rdquo;, sostiene Dom&iacute;nguez. En este contexto, surgen m&aacute;s momentos de juego compartido, m&aacute;s conversaci&oacute;n y una mayor capacidad de disfrutar de lo cotidiano. Aclara que ese tipo de experiencias son las que dejan una base emocional m&aacute;s estable en la infancia, &ldquo;m&aacute;s profunda que cualquier objeto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Decisiones peque&ntilde;as, efectos reales</h2><p class="article-text">
        En otros hogares, el cambio lleg&oacute; con ajustes a&uacute;n m&aacute;s peque&ntilde;os. Amanda, 36 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;as de cinco y nueve, decidi&oacute; dejar de encadenar actividades. &ldquo;Visit&aacute;bamos mercadillos, &iacute;bamos al teatro, de tiendas&hellip; Ellas estaban saturadas, nosotros tambi&eacute;n&rdquo;, indica. Este a&ntilde;o han elegido un &uacute;nico plan especial: hornear galletas juntas el 23 de diciembre. Con el nuevo planteamiento, esperan que ese d&iacute;a sea el momento que m&aacute;s ilusi&oacute;n les haga a las tres.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Visitábamos mercadillos, íbamos al teatro, de tiendas… Ellas estaban saturadas, nosotros también</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amanda</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niñas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otros han optado por proteger un d&iacute;a entero de calma. Ant&oacute;n, 41 a&ntilde;os, padre dos ni&ntilde;os de seis y diez, ha reservado el 25 para estar en casa, sin trabajos, m&oacute;viles ni visitas. &ldquo;Es nuestro d&iacute;a de paz. Solo juego y tranquilidad&rdquo;, opina. Su idea era que la jornada se estirase sin horarios y la casa se llenara de ratos compartidos que no necesitan planificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y hay quienes han empezado por simplificar la log&iacute;stica. Candela, 36 a&ntilde;os, madre de un ni&ntilde;o de cuatro y una ni&ntilde;a de siete, quiso evitar las compras de &uacute;ltima hora que asum&iacute;a siempre sola. &ldquo;Me agobiaba. Ahora hacemos varias listas peque&ntilde;as y la resolvemos en dos o tres tardes&rdquo;, subraya. Para ella, reducir decisiones y expectativas supone una manera concreta de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aliviar la carga mental</a> y llegar a las fiestas de manera m&aacute;s relajada.
    </p><h2 class="article-text">El papel del ejemplo adulto</h2><p class="article-text">
        Las decisiones de los adultos marcan el tono cuando una familia decide reducir compras y priorizar el tiempo compartido. Los ni&ntilde;os aprenden m&aacute;s por lo que ven que por lo que se les dice, y necesitan coherencia entre los mensajes y las acciones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo explica Sandra Oliveira Rodr&iacute;guez, psic&oacute;loga en Contigo Psicolog&iacute;a (Vigo) y Sana Psicolog&iacute;a (A Ca&ntilde;iza), que advierte que no tiene sentido pedir a los ni&ntilde;os que esperen o que elijan solo una cosa en Navidad si los adultos viven inmersos en el consumo inmediato.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si queremos simplificar compromisos, pero estamos sobreexpuestos a vidas perfectas y planes navideños ajenos, aparecen necesidades que no tenemos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Oliveira Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A su juicio, una de las mayores dificultades para sostener unas fiestas m&aacute;s contenidas viene del exterior: la presi&oacute;n social, las pantallas y la comparaci&oacute;n constante. Comparte que, para frenar el consumo, tambi&eacute;n hay que limitar los est&iacute;mulos: &ldquo;Si queremos simplificar compromisos, pero estamos sobreexpuestos a vidas perfectas y planes navide&ntilde;os ajenos, aparecen necesidades que no tenemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como herramienta pr&aacute;ctica, Oliveira revela que en consulta utilizan pautas para acotar decisiones y reducir saturaci&oacute;n: <a href="https://www.eldiario.es/nidos/regla-cuatro-regalos-truco-sencillo-aplicar-ninos-frente-consumismo-navideno_1_11908434.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la regla de los cuatro regalos</a>. &ldquo;En Navidad o en un cumplea&ntilde;os, el ni&ntilde;o recibe algo que necesita como una mochila, un libro, una prenda de ropa y algo que le haga mucha ilusi&oacute;n. Una norma simple, que en la pr&aacute;ctica es &uacute;til y efectiva&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        De estas historias se desprende que estas fechas no necesitan ser perfectas para ser significativas. Por norma general, basta con que los adultos ajusten expectativas y se permitan celebrar los d&iacute;as festivos con m&aacute;s presencia y menos exigencia. Cuando eso ocurre, los menores se sienten m&aacute;s acompa&ntilde;ados y el clima familiar cambia: hay m&aacute;s disponibilidad para estar, escuchar y compartir, y menos necesidad de cumplir con todo. No es una renuncia ni una f&oacute;rmula cerrada, sino una forma distinta de situarse ante las fiestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-necesitas-cosas-disfrutar-pasan-fiestas-familias-han-decidido-reducir-celebraciones_1_12871177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 19:19:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No necesitas tantas cosas para disfrutar": así pasan las fiestas las familias que han decidido reducir las celebraciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Crianza,familias,Salud mental,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mi vida es trabajar y criar, nada más”: así es ser madre sin apoyo familiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/vida-trabajar-criar-madre-apoyo-familiar_1_12868785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8b22983-f020-4b0e-8328-8175f0a72380_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi vida es trabajar y criar, nada más”: así es ser madre sin apoyo familiar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin abuelos ni hermanos cerca, sin horarios flexibles y con una red social cada vez más frágil, muchas madres y padres crían prácticamente solos. ¿Cómo sobrevivir a una maternidad sin apoyos?</p><p class="subtitle">Navidad sin cuñados: ¿y si podemos aspirar a algo más que pasar las fiestas 'felices o en familia'?
</p></div><p class="article-text">
        Andrea es m&eacute;dica de familia, as&iacute; que no le cuesta mucho darse cuenta de que alguna de sus hijas, de tres a&ntilde;os y nueve meses, respectivamente, est&aacute; enferma. Es de C&aacute;diz, pero trabaja en un Centro de Atenci&oacute;n Primaria en Barcelona. Su marido es ingeniero y, como ella, tambi&eacute;n tiene un horario exigente que requiere de su presencia. Adem&aacute;s de frecuentes viajes. La familia de &eacute;l vive en su pa&iacute;s, Uruguay. La enfermedad de una de las peque&ntilde;as, por tanto, supone un caos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He tenido que dejar a mi hija mayor enferma con ni&ntilde;eras pr&aacute;cticamente desconocidas. Personas con las que apenas me hab&iacute;a tomado un caf&eacute;&rdquo;, explica. &ldquo;La culpa que sientes es enorme, pero en mi caso, faltar al trabajo es muy complicado. O hay que cancelar las citas de los pacientes o alg&uacute;n compa&ntilde;ero tiene que hacerme un favor y cubrirme el turno. Un turno que yo le tengo que devolver&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Andrea no est&aacute; sola en esa situaci&oacute;n. Muchas personas tienen que criar a sus hijos sin tener ning&uacute;n tipo de apoyo familiar. A veces en situaciones todav&iacute;a m&aacute;s complejas que la suya, de hecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del <a href="https://fundacionadecco.org/informes-y-estudios/informe-monoparentalidad-y-empleo/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Monoparentalidad y Empleo 2025</a> de la Fundaci&oacute;n Adecco, actualmente en Espa&ntilde;a existen 1.944.800 hogares monoparentales, lo que equivale al 10,3% del total. La gran mayor&iacute;a de ellos, un 81,4%, est&aacute;n liderados por mujeres. En concreto 1.582.100 madres sacan adelante a sus familias sin m&aacute;s apoyo que sus propios recursos.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas es Irene, madre soltera por elecci&oacute;n de una ni&ntilde;a de cuatro a&ntilde;os. Irene es vasca pero vive fuera de Euskadi. Durante los dos primeros a&ntilde;os de la ni&ntilde;a s&iacute; pudo contar con la ayuda de su madre, que se mud&oacute; con ellas. Posteriormente, su padre enferm&oacute; y su madre tuvo que regresar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, explica, su vida es &ldquo;trabajar y criar, nada m&aacute;s&rdquo;. Se organiza como puede: &ldquo;Tengo una canguro que viene a las 7:15 a casa y se lleva a la ni&ntilde;a a las 9:15 al cole. Yo trabajo en casa, pero empiezo a las 8:00 horas. Despu&eacute;s la voy a buscar todas las tardes y paso la tarde con ella. Veo a mi hija muy feliz y eso me hace que yo tambi&eacute;n lo est&eacute; pero no tengo nada de tiempo libre. No puedo hacer la compra cuando quiero, no puedo ir a nadar en el mar, que me encanta, no puedo dejarla sola ni cinco minutos. No hay nada m&aacute;s en mi vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La soledad como norma: una crianza contra natura</h2><p class="article-text">
        Para la fil&oacute;sofa y escritora Carolina del Olmo, autora del libro <a href="https://www.sigloxxieditores.com/libro/donde-esta-mi-tribu_54814/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista</em></a><em> </em>(Siglo XXI, 2025), este tipo de situaciones no deber&iacute;an sorprendernos, pero s&iacute; preocuparnos. &ldquo;A lo largo de la historia de la humanidad, la crianza siempre ha sido una pr&aacute;ctica colectiva&rdquo;, explica. Y recuerda c&oacute;mo, en sociedades cazadoras-recolectoras, &ldquo;los beb&eacute;s pasan una enorme cantidad de tiempo en brazos de otras personas que no son su madre. Lo raro es lo de ahora, que una mujer se pase el d&iacute;a sola encerrada en casa con su hijo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y esa circunstancia excepcional en nuestra historia como especie tiene consecuencias. Del Olmo las resume de la siguiente forma: &ldquo;La soledad f&iacute;sica de criar a un beb&eacute; se ha estudiado much&iacute;simo&rdquo;, asegura. &ldquo;Es bastante teratog&eacute;nica, o sea, que produce depresi&oacute;n posparto. No es sano, no es normal y no ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la soledad se suma, a&ntilde;ade, la inexperiencia estructural: &ldquo;Muchos llegamos a adultos sin haber cuidado. Se ha perdido eso que pasaba antes que una chavala o un chaval hab&iacute;a visto ya varios beb&eacute;s antes de tener el suyo porque sus hermanas o sus primas, o las vecinas, ya hab&iacute;an tenido hijos. Entonces no solo es que estemos solos, es que estamos desorientados frente a esa experiencia&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos llegamos a adultos sin haber cuidado. Se ha perdido eso que pasaba antes que una chavala o un chaval había visto ya varios bebés antes de tener el suyo porque sus hermanas o sus primas, o las vecinas, ya habían tenido hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina del Olmo</span>
                                        <span>—</span> filósofa y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a todo, Del Olmo intuye un t&iacute;mido avance: &ldquo;Por lo menos se habla m&aacute;s de esto. Hay m&aacute;s conciencia, desde la filosof&iacute;a, la psicolog&iacute;a o incluso desde las instituciones&rdquo;. Aunque reconoce que cada poco tiempo aparecen modas que enturbian el debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pone como ejemplo &ldquo;las chorradas de las<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/tradwives-peligros-antifeminismo-camuflado-amor-cuidados-empieza-llegar-espana_1_11550957.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>tradwives&rdquo;</em></a> que, opina, &ldquo;no creo que tengan ning&uacute;n efecto real en cuanto a apelar a j&oacute;venes para convencerlas de que ese es un modelo de vida al que puedan aspirar, pero s&iacute; pueden polarizar el debate otra vez cuando est&aacute;bamos en un momento interesante, creo. Desv&iacute;an la atenci&oacute;n de los problemas reales de cuidado y distorsionan el discurso feminista&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una tribu muy trabajada</h2><p class="article-text">
        Una idea &uacute;til ser&iacute;a, por tanto, crear o encontrar una comunidad de apoyo. Algo que puede resultar una tarea ardua, aunque tampoco imposible. A veces, con la ayuda de tres amigas, alguna canguro de vez en cuando y alg&uacute;n favor pedido puntualmente, es posible conseguir que la vida de los padres sin apoyos familiares no fluya, pero que al menos pueda seguir avanzando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Irene conoce bien estas dificultades y nos resume sus estrategias de esta manera. &ldquo;Tengo a mi amiga Pilar que vive aqu&iacute; a la vuelta. Tambi&eacute;n es madre sola y nuestras hijas se llevan muy bien. Si, por ejemplo, un s&aacute;bado necesito hacer la compra desesperadamente y mi hija no quiere venir conmigo, pues la llevo a casa de Pilar y se queda con ella una hora&rdquo;, explica. &ldquo;Pero claro, es en casos de necesidad. No se la puedo dejar para irme a nadar a la playa. Con eso no puedo contar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo tiene sus pros y sus contras. Mis padres o mi hermano tienen formas de criar que para mí no son las mejores. De esta forma, al menos, he podido ir eligiendo mi tribu</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> madre soltera por elección de una niña de cuatro años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Andrea lo intenta: &ldquo;De vez en cuando nos sentamos con mi marido para ver cu&aacute;les son las opciones reales que tenemos en cuanto a su trabajo y al m&iacute;o&rdquo;, nos cuenta. &ldquo;Tambi&eacute;n vamos creando un list&iacute;n telef&oacute;nico de personas de confianza que puedan quedarse con nuestras hijas: ni&ntilde;eras, pero tambi&eacute;n amigos y otros padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Trabajan especialmente en esto &uacute;ltimo: tejer una red de padres amigos que est&eacute;n en las mismas circunstancias que ellos y que predomine un poco la regla de hoy por ti y ma&ntilde;ana por m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces ni siquiera es que vengan a cuidarte a la ni&ntilde;a: es venir a jugar un rato con ella para que t&uacute; puedas poner una lavadora o barrer la casa&rdquo;, apunta. &ldquo;No ha quedado otra soluci&oacute;n que formar una red, que lo bueno que tiene es que si la construyes desde cero pues puedes ir molde&aacute;ndola a tu gusto. Eligiendo qu&eacute; tipo de personas quieres que est&eacute;n m&aacute;s presentes en tu vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dicha esta ventaja, enseguida lo matiza: &ldquo;No querr&iacute;a romantizar demasiado esta forma de criar. No he encontrado nada bueno en criar as&iacute;. A veces, te encuentras que tienes que &lsquo;colocar&rsquo; a las ni&ntilde;as &ndash;porque la palabra es esa&ndash; y las dejas con una ni&ntilde;era pero el sentimiento de culpa es enorme ya que quiz&aacute; est&aacute; enferma y es justo el momento en el que m&aacute;s necesitar&iacute;a estar con alguien conocido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene es algo m&aacute;s suave: &ldquo;Todo tiene sus pros y sus contras. Mis padres o mi hermano tienen formas de criar que para m&iacute; no son las mejores. De esta forma, al menos, he podido ir eligiendo mi tribu&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El coste econ&oacute;mico de la crianza en soledad</h2><p class="article-text">
        Hasta ahora hemos abordado este problema desde el punto de vista log&iacute;stico o emocional. Pero tambi&eacute;n tiene una faceta econ&oacute;mica que resulta obvia: es un agujero financiero continuo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la economía va justa, los progenitores pueden desbordarse. Y no hay nada peor que un padre o madre preocupado por la economía familiar, ya que crea mucha inestabilidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Maestro</span>
                                        <span>—</span> fundadora de Masola
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://masola.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosa Maestro, fundadora de Masola</a>, una asociaci&oacute;n para madres solas por elecci&oacute;n, lo formula sin suavidad: &ldquo;Para las familias que no tienen apoyo cercano, criar supone un tormento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La activista habla de frustraci&oacute;n, depresi&oacute;n, desgaste f&iacute;sico... Pero tambi&eacute;n de un mayor gasto econ&oacute;mico. &ldquo;La econom&iacute;a no suele estar muy boyante en este tipo de familias porque a veces solo entra un sueldo y es necesario hacer gastos que otras familias se ahorran como ni&ntilde;eras o actividades extraescolares&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto tiene consecuencias en otros campos porque &ldquo;si la econom&iacute;a va justa, los progenitores pueden desbordarse. Y no hay nada peor que un padre o madre preocupado por la econom&iacute;a familiar, ya que crea mucha inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y la cosa empeora, se&ntilde;ala, si alguno de los hijos tiene necesidades especiales. &ldquo;No hay ayuda escolar ni institucional. Unas simples pruebas para detectar un TDAH o el autismo cuestan 500, 600 o 700 euros, m&aacute;s luego psic&oacute;logos, logopedas, etc.&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La crianza sin red no deber&iacute;a ser una heroicidad</h2><p class="article-text">
        A lo largo de estas historias y reflexiones aparece una idea com&uacute;n: criar sin apoyo no es una elecci&oacute;n &eacute;pica ni una demostraci&oacute;n de fortaleza individual, sino una situaci&oacute;n estructural que hoy afecta a miles de familias y que se sostiene, casi exclusivamente, a base de desgaste personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al preguntarles, ninguna de las madres entrevistadas pide milagros. Ninguna reclama soluciones ut&oacute;picas. Lo que demandan es algo mucho m&aacute;s b&aacute;sico: tiempo, flexibilidad y condiciones materiales que hagan posible cuidar sin tener que vivir siempre al l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        Para Andrea, la reivindicaci&oacute;n es clara y concreta. &ldquo;A m&iacute; lo que me cambiar&iacute;a la vida ser&iacute;a tener flexibilidad laboral&rdquo;, explica. Poder quedarse en casa cuando alguna de sus hijas est&aacute; enferma sin que eso suponga cancelar las citas de sus pacientes, sobrecargar a sus&nbsp;compa&ntilde;eros o tener que pedir favores constantes. No tener que elegir entre cuidar y cumplir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su caso, como en el de tantas personas empleadas en sectores esenciales, la conciliaci&oacute;n no falla por falta de voluntad individual, sino por la rigidez de un sistema que sigue considerando el cuidado como una contingencia privada.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos un entorno que asuma la vulnerabilidad como parte constitutiva de la vida adulta y no como una anomalía que cada familia debe resolver por su cuenta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina del Olmo</span>
                                        <span>—</span> filósofa y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene apunta en la misma direcci&oacute;n, aunque desde otro lugar. Su demanda no es solo laboral, sino vital: &ldquo;Me gustar&iacute;a contar con una ayuda que no tuviera que pagar&rdquo;, dice. Alguien con quien su hija est&eacute; bien y ella pueda, simplemente, descansar. &ldquo;No he tenido un descanso desde que se fue mi madre&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        Desde el &aacute;mbito te&oacute;rico y pol&iacute;tico, Carolina del Olmo insiste en que el problema no es individual, sino cultural: &ldquo;Necesitamos un entorno m&aacute;s amable para criar&rdquo;, sostiene. Un entorno que asuma la vulnerabilidad como parte constitutiva de la vida adulta y no como una anomal&iacute;a que cada familia debe resolver por su cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, propone cambios estructurales: reducci&oacute;n dr&aacute;stica de la jornada laboral, &ldquo;pero a 25 horas como mucho&rdquo;, afirma. Que nos diera m&aacute;s tiempo disponible para la vida cotidiana y un sistema de derechos sociales menos dependiente del empleo: &ldquo;Cobramos paro cuando hemos trabajado un a&ntilde;o y medio. Tenemos derecho a un permiso de maternidad remunerado cuando llevas cotizado no s&eacute; cu&aacute;nto tiempo&rdquo;, explica. &ldquo;Todo est&aacute; vinculado al trabajo y en una sociedad en la que este ya no es la fuente de lo que era antes, necesitamos una organizaci&oacute;n de derechos sociales y de protecci&oacute;n social que sea independiente de &eacute;l&rdquo;. Medidas que no solo beneficiar&iacute;an a quienes cr&iacute;an, sino al conjunto de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Rosa Maestro, desde la experiencia asociativa, es m&aacute;s pesimista sobre el corto plazo, pero no menos clara. Seg&uacute;n ella, mientras no exista un apoyo institucional real, las madres seguir&aacute;n sosteni&eacute;ndose unas a otras como puedan. &ldquo;Hacer tribu con otras madres es, hoy por hoy, la &uacute;nica manera de salir adelante&rdquo;, afirma. Pedir ayuda, buscar asociaciones, tejer redes informales: no como ideal rom&aacute;ntico, sino como estrategia de supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, todas coinciden en lo esencial: criar sin red no deber&iacute;a implicar hero&iacute;smo. No deber&iacute;a exigir renuncias constantes ni culpa ni agotamiento cr&oacute;nico. No deber&iacute;a depender de la buena voluntad de amigas, de ni&ntilde;eras improvisadas o de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/siento-juzgada-abuela-cuido-nietos-hablo-hija-evitar-conflictos_1_12759457.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abuelos sobrecargados</a>. Si la crianza es una tarea imprescindible para sostener la sociedad, tambi&eacute;n deber&iacute;a ser una responsabilidad compartida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/vida-trabajar-criar-madre-apoyo-familiar_1_12868785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 20:14:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi vida es trabajar y criar, nada más”: así es ser madre sin apoyo familiar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Crianza,Igualdad laboral,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Odio las Navidades desde que soy madre": mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7701d659-0967-470f-ba45-356b6400e371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Odio las Navidades desde que soy madre&quot;: mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madres, tías, abuelas y, en general, muchas mujeres sienten las fiestas navideñas como una carga añadida a las que ya tienen habitualmente en su vida diaria</p><p class="subtitle">Las fórmulas que les funcionan a los padres divorciados para organizar la Navidad: “Mi hija está contenta, sabe qué esperar”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Sab&eacute;is cu&aacute;l es el secreto para hacer la Navidad tan especial? Las mam&aacute;s trabajando como locas. Cocinando, envolviendo y haciendo compras. Siendo como una gran bola de estr&eacute;s desde noviembre hasta final de a&ntilde;o&rdquo;. As&iacute; comienza la pel&iacute;cula <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DTyWZkCp5nU" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Navidad de las madres rebeldes</em></a><em> </em>(2017), una comedia ligera que pone el foco en la sobrecarga de tareas que se produce en esta &eacute;poca del a&ntilde;o, habitualmente asumidas por las mujeres de la familia, madres y abuelas.
    </p><p class="article-text">
        Organizar comidas, cenas y viajes; preparar y decorar la casa; <a href="https://www.eldiario.es/nidos/pedir-excedencia-verano-cuidar-hijos-sale-barato-no-trabajar-pagar-campamentos_1_12428427.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciliar durante las vacaciones escolares</a> sin medidas reales para hacerlo; pensar, comprar y envolver regalos para toda la familia; y m&aacute;s recientemente, coordinar actividades navide&ntilde;as especiales, como la visita a casa cada noche de un elfo que hace trastadas o un calendario de adviento de actividades infantiles especiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es que solo de pensar en todo lo que hay que hacer ya me agobio, yo odio las Navidades desde que soy madre&rdquo;, explica Guadalupe L&oacute;pez, que tiene una hija de 12 a&ntilde;os y un hijo de cinco. &ldquo;Yo me ir&iacute;a de viaje a Canarias sola el d&iacute;a 23 de diciembre y volver&iacute;a el 7 de enero&rdquo;, bromea, pero aclara que &ldquo;no es tanta broma&rdquo;. &ldquo;A m&iacute; antes me encantaba la Navidad, cuando era ni&ntilde;a y joven, pero cuando tuve hijos y empec&eacute; a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dej&oacute; de gustarme. Estas fechas suponen mucha carga a&ntilde;adida a las que ya tenemos habitualmente en nuestra vida diaria. Y cuando hablo con mis amigas o con las mujeres de mi familia, t&iacute;as y abuelas, creo que estamos todas igual. Resulta que a ninguna nos gusta&rdquo;, reflexiona Guadalupe.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A mí antes me encantaba la Navidad, cuando era niña y joven, pero cuando tuve hijos y empecé a asumir todas las responsabilidades que conlleva, dejó de gustarme</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guadalupe López </span>
                                        <span>—</span> madre
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no existen datos espec&iacute;ficos para estas fechas del a&ntilde;o, un estudio a nivel europeo de <a href="https://makemothersmatter.org/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Make Mothers Matter</a> se&ntilde;ala que el 78% de las madres espa&ntilde;olas declaran sentirse sobrecargadas. Un dato semejante al presentado recientemente por <a href="https://media.yonorenuncio.com/app/uploads/2025/11/25121958/Informe-El-peso-invisible-de-la-maternidad-2025.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malasmadres</a>: el 86% de las mujeres que conviven en pareja asume la principal responsabilidad de la organizaci&oacute;n familiar y la carga mental. Y a esa saturaci&oacute;n se suman en Navidades todas las actividades especiales que hay que pensar, poner en marcha y coordinar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La abogada de familia especializada en conciliaci&oacute;n Aida Casanova confirma esta sobrecarga navide&ntilde;a: &ldquo;En much&iacute;simos hogares, las mujeres y madres siguen siendo las encargadas de sostener el bienestar emocional de la familia. Y esto, en Navidad, se traduce en una carga mental a&uacute;n mayor que en cualquier otra &eacute;poca del a&ntilde;o. Por un lado est&aacute; la organizaci&oacute;n log&iacute;stica: decidir qu&eacute; regalos llegan a cada casa y a cada familiar, ayudar a preparar las cartas de los Reyes Magos y Pap&aacute; Noel, encargarse de compras, comidas y cenas navide&ntilde;as&hellip; todo suma. A esto se une la gesti&oacute;n emocional: mantener las tradiciones, crear magia para los ni&ntilde;os, preparar calendarios de adviento y ahora tambi&eacute;n las famosas travesuras de los elfos, que generan ilusi&oacute;n pero tambi&eacute;n nuevas tareas que, en la mayor&iacute;a de casos, recaen sobre las madres&rdquo;, asegura Casanova.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DSN0zQzDPZG/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Todo ello en una &eacute;poca en que la conciliaci&oacute;n se complica, tal y como explica la abogada: &ldquo;A todo este c&oacute;ctel se suma que los ni&ntilde;os no tienen colegio, pero madres y padres trabajan la mayor&iacute;a de d&iacute;as, por lo que la conciliaci&oacute;n se vuelve casi inexistente&rdquo;. Y a&ntilde;ade un &uacute;ltimo factor:&nbsp;&ldquo;Por si fuera poco, durante las Navidades hay una tensi&oacute;n a&ntilde;adida: muchas comidas familiares, suegros, cu&ntilde;ados, ni&ntilde;os que duermen menos&hellip; &rdquo;. El c&oacute;ctel perfecto para una &ldquo;sobrecarga total&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Mar&iacute;a, con un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os y un hijo adolescente de su pareja, ilustra bien esta saturaci&oacute;n, en su caso especialmente relacionada con la coordinaci&oacute;n de los regalos. &ldquo;Es el n&uacute;mero uno de mis agobios. Compro o coordino lo que tienen que comprar todos los familiares, tanto los m&iacute;os como los de mi pareja. Los de mis padres, los de mis suegros, los de mis cu&ntilde;ados, los de mi hermana y los nuestros propios. Tengo que pensar en que no se repitan, que no sean enormes, que sean algo educativos, que tengan algo de lo que hay en la carta en cada casa para que todos se sientan bien&hellip; Llego al d&iacute;a de Reyes completamente desfondada&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el &#039;backstage&#039; emocional y logístico, con nulo o escaso reconocimiento</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iliana París</span>
                                        <span>—</span> Iliana Paríspsicóloga perinatal
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala la falta de corresponsabilidad en estas tareas:&nbsp;&ldquo;Las fiestas se sostienen gracias al trabajo invisible de mujeres: madres y abuelas que organizan comidas, mantienen tradiciones y cargan con el <em>backstage</em> emocional y log&iacute;stico, con nulo o escaso reconocimiento. La corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja. Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga. Y lanza una reflexi&oacute;n en este sentido: &ldquo;Aunque los personajes simb&oacute;licos sean Pap&aacute; Noel, los Reyes, el Olentzero, el Ti&oacute;, la realidad es que quienes piensan, elaboran listas, gestionan a la familia, compran, esconden, envuelven y sostienen la magia suelen ser las mujeres&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n el m&aacute;s reciente y famoso elfo navide&ntilde;o es un personaje masculino que suele tener detr&aacute;s a una madre. La tradici&oacute;n es relativamente nueva y se basa en <em>&ldquo;the elf on the shelf&rdquo;,</em> una costumbre estadounidense que consiste en que, desde el 1 al 25 de diciembre, un elfo imaginario visita las casas cada noche y hace una peque&ntilde;a broma: se ba&ntilde;a en la ba&ntilde;era, se disfraza, pinta las paredes, se come cosas de la nevera&hellip; En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha proliferado mucho en Espa&ntilde;a, con diferentes versiones y grados de complejidad. Y es tendencia en redes sociales mostrar a diario las trastadas del personaje.
    </p><p class="article-text">
        El elfo visita a diario la casa y el aula de Katia, profesora y madre de tres hijos. Ella se encarga de pensar, ejecutar y limpiar despu&eacute;s las trastadas que se le ocurren. &ldquo;Al principio me hac&iacute;a mucha gracia verles a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as las caras de ilusi&oacute;n, tanto a mis hijos como a mis alumnos. Pero con el paso del tiempo se ha convertido en una carga m&aacute;s. Llego a la noche agotada y tengo que ponerme a pensar qu&eacute; va a hacer el dichoso elfo en casa, le estoy hasta cogiendo man&iacute;a. Tambi&eacute;n me he animado a hacer el calendario de adviento de actividades especiales: un d&iacute;a desayunamos tortitas, otro d&iacute;a nos disfrazamos, o les preparo un v&iacute;deo con IA donde aparecen con su elfo o con los Reyes Magos&hellip;. Y adem&aacute;s es que cada vez empieza todo antes: es pasar Halloween y ya entramos en modo navide&ntilde;o. En el fondo, creo que es una exigencia m&aacute;s que nos ponemos nosotras mismas. No hace falta tanta parafernalia para disfrutar de las fiestas en familia&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7447762867421564193"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Las abuelas y la cocina&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tanto Mar&iacute;a como Guadalupe, las madres de ni&ntilde;os peque&ntilde;os, reconocen que hay una tarea de la que se libran en Navidad: las comidas y las cenas. &ldquo;Para ser justa, voy casi a mesa puesta. Pero s&iacute; veo a mi madre y a mi suegra pensando men&uacute;s, comprando y cocinando desde hace d&iacute;as&rdquo;, reconoce Mar&iacute;a. Guadalupe coincide con ella: &ldquo;Comidas y cenas son cosa de mi madre y de mi suegra&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Carmen tiene 70 a&ntilde;os y est&aacute; jubilada. Es madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos de 14, 16, 6 y 4 a&ntilde;os. &ldquo;Mis Navidades son, como las de muchas abuelas de mi edad, una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado me encanta reunir a la familia, pero por otro me aterroriza la carga extra de trabajo que suponen estas fechas. Sobre todo para nosotras, las mujeres, que por mucho que avancen los tiempos, somos las que tiramos del carro a la hora dise&ntilde;ar los men&uacute;s navide&ntilde;os y organizar las comidas y cenas&rdquo;, explica. Ella identifica adem&aacute;s una cierta herencia familiar en este tema. &ldquo;Durante estos d&iacute;as me acuerdo mucho de mi madre, porque la mujer no paraba. Adem&aacute;s de preparar la casa y la comida, se quedaba con sus 13 nietos para que los j&oacute;venes pudi&eacute;ramos salir de compras de Reyes, o a alguna fiesta con amigos. Nunca se negaba a nada, por muy cansada que estuviera. Los roles se repiten y ahora soy yo la que ando de cabeza&rdquo;, reconoce.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos más hogares donde esta dinámica empieza a cambiar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aida Casanova</span>
                                        <span>—</span> abogada
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su amiga Isabel, tambi&eacute;n madre y abuela, coincide en la sensaci&oacute;n de ambivalencia. Parte de su familia vive fuera, as&iacute; que se instalan en su casa para pasar las fiestas. &ldquo;Por un lado estoy encantada de que vengan todos. Somos muy felices y nos re&iacute;mos mucho. Pero, por otro lado, hay toda una serie de preparativos que me agobian, me agotan y me desesperan&rdquo;, asegura. Lo que m&aacute;s le carga es comprar los regalos y preparar la casa para recibirles. &ldquo;Antes de su llegada hay que adornar todo, porque si no [los ni&ntilde;os] se extra&ntilde;an de que no hayas puesto iluminaci&oacute;n, decoraci&oacute;n, ni &aacute;rbol. Si no vinieran, yo pasar&iacute;a de todo eso. Y luego, cuando est&aacute;n, tenemos que repartir el tiempo entre la casa, la cocina, salir y el rollo de los regalos, que eso es lo que m&aacute;s me agobia. Cuando se van pienso en todo lo que he trabajado y me desfondo, aunque creo que ha merecido la pena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La abogada Aida Casanova tambi&eacute;n se&ntilde;ala el papel de las abuelas. &ldquo;Son ellas las que siguen responsabiliz&aacute;ndose de las comidas navide&ntilde;as porque, tradicionalmente, la cocina y la organizaci&oacute;n dom&eacute;stica reca&iacute;an sobre las mujeres. Es un modelo muy arraigado, aunque cada vez vemos m&aacute;s hogares donde esta din&aacute;mica empieza a cambiar&rdquo;, cuenta con cierta esperanza. La psic&oacute;loga perinatal Iliana Par&iacute;s se&ntilde;ala que, aunque s&iacute; se dan ciertos avances en el reparto de tareas, &ldquo;la corresponsabilidad a&uacute;n es muy baja&rdquo;. &ldquo;Basta observar qui&eacute;n se levanta de la mesa o qui&eacute;n coordina todo para ver lo arraigados que siguen los roles de g&eacute;nero&rdquo;, ejemplifica Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que Guadalupe sigue fantaseando con escaparse de viaje sola y regresar cuando todo haya pasado, Aida Casanova reconoce que, aunque las mujeres de la familia se esfuercen por mantener un ambiente &ldquo;de magia e ilusi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;en algunos casos tienen ganas de esconderse en el ba&ntilde;o un momento para respirar&rdquo;. Carmen, la madre y abuela de este reportaje, ya sue&ntilde;a con el final. &ldquo;En el fondo, no deja de alegrarme que la Navidad se acabe y que todo vuelva a la rutina&rdquo;, confiesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 21:05:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Odio las Navidades desde que soy madre": mujeres agotadas por la carga de trabajo durante las fiestas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Madres,Navidad,Desigualdad de género,Crianza]]></media:keywords>
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