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    <title><![CDATA[elDiario.es - Hannah Arendt]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/hannah-arendt/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Hannah Arendt]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Márian Martínez-Bascuñán: "La posverdad no busca que nos creamos las mentiras constantes sino que nos empuja a no creer en nada”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/marian-martinez-bascunan-posverdad-no-busca-creamos-mentiras-constantes-empuja-no-creer_1_12837209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/931be161-fb04-4d33-aed0-cd07cc1b91d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Márian Martínez-Bascuñán: &quot;La posverdad no busca que nos creamos las mentiras constantes sino que nos empuja a no creer en nada”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La politóloga y escritora desgrana en La Vorágine algunas de las claves para entender -y resistir- la sociedad de la posverdad y los nuevos regímenes autoritarios</p><p class="subtitle">Entrevista - Tomás Mantecón, historiador: “Las opiniones infundadas usurpan el lugar del conocimiento convirtiéndose en falsedades que debilitan la sociedad”</p></div><p class="article-text">
        El fin del mundo com&uacute;n no deber&iacute;a ser raz&oacute;n para renunciar al mundo com&uacute;n. O as&iacute; lo plantea M&aacute;riam Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n. Con tranquilidad, sin estridencias, tomando notas sueltas en una peque&ntilde;a libreta, escuchando, disintiendo, abriendo ventanas para ayudarnos a comprender como, casi sin darnos cuenta, el r&eacute;gimen sobre verdad ha mutado en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os casi sin que nos demos cuenta. Pero ese devenir, no deber&iacute;a cancelar el porvenir. No, al menos, si retomamos con valent&iacute;a el papel de la ciudadan&iacute;a y recuperamos el espacio com&uacute;n de la realidad para poder disentir sobre ella y volver a hacer pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La posverdad es perder la confianza, no tener elementos para emitir juicios informados, no compartir ni tan siquiera los hechos sobre los que emitimos opiniones. Este tiempo de la posverdad no busca que nos creamos las mentiras constantes sino que nos empuja a no creer en nada&rdquo;. Aunque Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n ya trat&oacute; de hurgar en nuestro tiempo en <em>Populismos</em>, el libro escrito a cuatro manos con Fernando Vallesp&iacute;n, dice que t&eacute;rminos como ese &mdash;populismo&mdash; ya no parecen decirnos nada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde 2017 he tratado de entender esta amenaza m&aacute;s estructural que es la posverdad&rdquo;. Y para ello se ha abrazado al legado rebelde, inspirador, contradictorio y honesto de Hannah Arendt, a la que esta especialista en teor&iacute;a pol&iacute;tica y pensamiento feminista ha puesto a dialogar con la actualidad en 385 p&aacute;ginas que reh&uacute;yen del academicismo e interpelan a una ciudadan&iacute;a a la que le toca &ldquo;quitarse la camiseta de sus adhesiones, salir de la trinchera, escuchar a los otros, y defender los espacios donde el di&aacute;logo es posible&rdquo;. Tal y como escribe en <em>El fin del mundo com&uacute;n</em>, la autora nos anima a &ldquo;confiar en la potencia pol&iacute;tica de lo plural&rdquo; y a alejarnos de &ldquo;esta especie de nihilismo&rdquo; al que nos empuja el r&eacute;gimen que niega la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Es tarde de mi&eacute;rcoles y la calle Cisneros de Santander parece un refugio lum&iacute;nico. Aunque est&aacute; en el centro de la ciudad no es parte de la estridente Navidad que agota las retinas a unas pocas calles. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras en esa realidad giran las atracciones infantiles, cruje el hielo artificial destinado a rememorar festividades de latitudes mucho m&aacute;s septentrionales, y estrellas fabricadas con bombillas led apagan el cielo, en la librer&iacute;a La Vor&aacute;gine, como en una constataci&oacute;n de lo posible, se re&uacute;nen casi 60 personas a escuchar a quien fuera directora de Opini&oacute;n del diario <em>El Pa&iacute;s</em> que devela a pie de tierra t&eacute;rminos como &ldquo;imparcialidad hom&eacute;rica&rdquo;, &ldquo;autoritarismo competitivo&rdquo;, o marca las distancias que hay entre la &ldquo;verdad racional&rdquo; y la &ldquo;verdad factual&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y el contraste entre realidades que parecen paralelas apunta a que, como defiende en <em>El fin del mundo com&uacute;n</em>, quiz&aacute; nos estemos quedando &ldquo;sin un terreno com&uacute;n sobre el que discutir o actuar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ese es el fin de la democracia, tal y como cre&iacute;amos entenderla. &ldquo;Sobre una misma realidad, hay diferentes perspectivas. De esta mesa que est&aacute; delante, cada una y cada uno, depende de donde estemos situados, vemos una parte y es el di&aacute;logo entre todas lo que construye el espacio com&uacute;n sobre el que podemos discutir&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La pluralidad de miradas es la base, defiende, de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica. &ldquo;Sin pluralidad, no hay mundo com&uacute;n. Y sin mundo com&uacute;n no hay democracia. Solo muros de opini&oacute;n, mon&oacute;logos sin eco&rdquo;, escribe quien ahora est&aacute; hablando en el espacio com&uacute;n de La Vor&aacute;gine.
    </p><p class="article-text">
        Durante hora y media, M&aacute;riam Mart&iacute;nez Bascu&ntilde;&aacute;n explica los peligros de este tiempo e, ineludiblemente, salpica su discurso de ejemplos que provienen de Trump, o, mejor expresado, del trumpismo. &ldquo;Estados Unidos ya es una autocracia&rdquo;, explica la polit&oacute;loga, que abunda en la idea de un &ldquo;autoritarismo competitivo&rdquo; que mantiene las formas de la democracia &mdash;elecciones, debates, etc&eacute;tera&mdash; pero que se apoya en los tecnomagnates, que construye un relato fant&aacute;stico basado en &ldquo;hechos alternativos&rdquo; que niegan lo factual, y que alienta el miedo como manduca que desalienta cualquier intento de disenso. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, en <em>El fin del mundo com&uacute;n</em> se habla de valent&iacute;a. No del coraje del estilo &ldquo;aparentemente franco y directo&rdquo; de los nuevos aut&oacute;cratas que ejercen esa jerarqu&iacute;a de g&eacute;nero tan relacionada con una masculinidad dispuesta al &ldquo;riesgo y al sacrificio&rdquo; por defender una verdad de dudosa comprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La autora defiende la valent&iacute;a que tuvo Hannah Arendt cuando escribi&oacute; <em>Eichmann en Jerusal&eacute;n</em> y se enfrent&oacute; a su mundo por compartir su verdad sobre el juicio-show contra el nazi Adolf Eichmann en Israel den 1961; una valent&iacute;a que &ldquo;cuida al mundo&rdquo; porque lo construye en el di&aacute;logo plural. Cuando renunciamos a esa valent&iacute;a de pensar cr&iacute;ticamente, de discernir, de escuchar, cuando disculpamos las mentiras porque nos tranquilizan o nos sacan del desasosiego, de la soledad, entonces estamos dejando el espacio libre para los aut&oacute;cratas, para un r&eacute;gimen en que nada es lo que es, sino lo que el poder nos cuenta.
    </p><p class="article-text">
        A Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n le interesa la valent&iacute;a de Arendt tambi&eacute;n para enfrentarse al poder de aquellos que creen poder determinar qu&eacute; es verdad, rescata su defensa de S&oacute;crates frente a Plat&oacute;n, y prende las alarmas ante los intentos de alejar la verdad de la ciudadan&iacute;a para alojarla en los despachos de los pol&iacute;ticos profesionales o de los expertos.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar la conversaci&oacute;n con los lectores, una de las asistentes le pregunta a Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n si se ha dado cuenta de que la mayor&iacute;a de los asistentes eran hombres. &ldquo;Es extra&ntilde;o, porque casi siempre, en La Vor&aacute;gine, la mayor&iacute;a del p&uacute;blico son mujeres&rdquo;. No hay una respuesta clara, pero la autora constata la rareza. Ha venido a hablar una mujer feminista, que se basa en el pensamiento de una mujer disidente &mdash;como Arendt&mdash; y que denuncia la jerarqu&iacute;a de g&eacute;nero que casi siempre da por hecho que la palabra de los hombres tiene m&aacute;s valor que la de las mujeres. Imposible indagar el origen del extra&ntilde;amiento.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; es factual es que alguna de las intervenciones que interpelan a la autora confirman las hip&oacute;tesis del libro. Un hombre que levanta la mano un nanosegundo antes de que se abra el turno de palabra habla. &ldquo;Entiendo todo lo que dice y los peligros que tiene alguien como Trump, del que no dudo que es un nazi, pero gracias a &eacute;l ahora s&eacute; mucho m&aacute;s de c&oacute;mo funcionan las cosas de verdad porque habla sin pelos en la lengua desde el despacho Oval&hellip; ahora s&eacute; por qu&eacute; [Volod&iacute;mir] Zelenski no ha querido convocar elecciones en Ucrania, por ejemplo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La autora es educada e intenta tirar de la iron&iacute;a que tantos problemas le supuso a Arendt. &ldquo;Quiz&aacute; no las ha convocado porque anda ocupado con una guerra&rdquo;. El interlocutor se remueve en la silla y pareciera que no le gusta lo que escucha porque no confirma su opini&oacute;n. El libro que se presenta detalla lo que ocurre cuando se erosiona la voluntad de veracidad a cambio de la adhesi&oacute;n sin fisuras al relato de los l&iacute;deres o a la confirmaci&oacute;n de los prejuicios: &ldquo;Opinar deja de ser una forma de estar en el mundo y se convierte en un simple gesto de afirmaci&oacute;n narcisista: opino, luego existo. Ya no opinamos para pensar juntos, sino para reafirmarnos frente a los dem&aacute;s, como si cada palabra dicha fuera una pieza m&aacute;s de nuestro autorretrato digital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Imposible resumir lo que requiere de esfuerzo. Imposible condensar ese problema pol&iacute;tico inmenso que supone la relaci&oacute;n entre verdad y democracia. El libro de M&aacute;riam Mart&iacute;nez-Bascu&ntilde;&aacute;n es un diagn&oacute;stico contundente, pero tambi&eacute;n, defiende su autora, es una &ldquo;caja de herramientas&rdquo; para aquellas y aquellos &ldquo;que no quieren dejar de ser sensibles a la contradicci&oacute;n o a la duda porque pretenden pensar por s&iacute; mismos, tener memoria, percibir la realidad cotidiana que nos rodea (&hellip;), ser libres&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/marian-martinez-bascunan-posverdad-no-busca-creamos-mentiras-constantes-empuja-no-creer_1_12837209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 20:30:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Posverdad,Política,Cultura,Filosofía,Hannah Arendt]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hannah Arendt contra el general Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/hannah-arendt-general-franco_1_10915777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d71a0145-e4ad-4dd2-9112-d1a030728e89_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092253.jpg" width="4129" height="2323" alt="Hannah Arendt contra el general Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Agustín Serrano de Haro, científico titular en el Instituto de Filosofía del CSIC, rastrea en su libro 'Arendt y España' un episodio que define como crucial en la biografía de la pensadora alemana</p><p class="subtitle">El anterior 'rincón de pensar'  - Amanda Mauri: “El nombre 'mujer' está preñado de violencia, es un bautizo y una sentencia de muerte”</p></div><p class="article-text">
        En 1941, Hannah Arendt (Linden-Limmer, 1906 - Nueva York, 1975) visit&oacute; el cementerio de Portbou (Girona) buscando infructuosamente la tumba de su amigo Walter Benjamin. &ldquo;El cementerio da a una peque&ntilde;a cala, directamente al Mediterr&aacute;neo, y est&aacute; esculpido en terrazas de piedra; en estas paredes de piedra es donde se introducen tambi&eacute;n los f&eacute;retros. Es con mucho uno de los lugares m&aacute;s fant&aacute;sticos y hermosos que nunca haya visto en mi vida&rdquo;, escribi&oacute; a Gershom Scholem en una carta del 17 de octubre de 1941, desde Nueva York, a donde consigui&oacute; llegar a duras penas tras haber sufrido el internamiento en los campos de concentraci&oacute;n franceses y haber conseguido cruzar los Pirineos, atravesar Espa&ntilde;a y embarcarse en Lisboa hacia el otro lado del Atl&aacute;ntico. Arendt fue ap&aacute;trida durante 18 a&ntilde;os, desde que el r&eacute;gimen nazi le neg&oacute; la ciudadan&iacute;a en 1933 hasta que consigui&oacute; la estadounidense en 1951. 
    </p><p class="article-text">
        Agust&iacute;n Serrano de Haro, cient&iacute;fico titular en el Instituto de Filosof&iacute;a del CSIC, ha reconstruido en <a href="https://www.trotta.es/libros/arendt-y-espana/9788413641010/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Arendt y Espa&ntilde;a</em></a><a href="https://www.trotta.es/libros/arendt-y-espana/9788413641010/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, editado por Trotta</a>, el paso de la pensadora por la dictadura del general Francisco Franco, en una obra que aporta valiosas claves sobre la trayectoria vital de la protagonista. Se trata de un &ldquo;episodio crucial de la biograf&iacute;a de Arendt&rdquo;, explica el autor a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Hannah Arendt &mdash;una mujer jud&iacute;a, ap&aacute;trida y con antecedentes en Alemania (fue arrestada en 1933 tras pasar semanas en la Biblioteca Estatal Prusiana documentando el auge del antisemitismo por encargo de la Organizaci&oacute;n Sionista Alemana)&mdash; consigui&oacute; huir con su madre a trav&eacute;s de Praga y Ginebra.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b06d3caf-47c8-4171-8505-a69c1fa40656_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />

    </figure><p class="article-text">
        Exiliada en Francia, en mayo de 1940 Arendt fue internada una semana en el Vel&oacute;dromo de Invierno de Par&iacute;s tras un decreto del Gobierno franc&eacute;s a consecuencia de la declaraci&oacute;n de guerra a Alemania. Parad&oacute;jicamente, la mayor&iacute;a de alemanes en Francia eran exiliados y perseguidos por el nazismo. El 23 de mayo fue trasladada, primero en autob&uacute;s hasta la estaci&oacute;n de Lyon de Par&iacute;s y, de ah&iacute;, en tren al campo de concentraci&oacute;n de Gurs, a los pies de los Pirineos. &ldquo;Despu&eacute;s de la invasi&oacute;n alemana, el Gobierno franc&eacute;s no tuvo m&aacute;s que cambiar el nombre de la empresa: tras habernos encarcelado porque &eacute;ramos alemanes, no nos liberaron porque &eacute;ramos jud&iacute;os&rdquo;, escribi&oacute; en <em>Nosotros, refugiados</em>, un breve texto publicado originalmente en la revista <em>The Menorah Journal</em> en 1943 y <a href="https://altamarea.es/producto/nosotros-refugiados/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperado por la editorial Altamarea</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Construido un a&ntilde;o antes y formado por 382 barracones, el campo de Gurs hab&iacute;a albergado en una primera fase a soldados republicanos, adem&aacute;s de brigadistas internacionales, que huyeron de Espa&ntilde;a tras la victoria franquista en la Guerra Civil. En el campo, seg&uacute;n afirma <a href="https://www.alfonselmagnanim.net/es/libro/hannah-arendt_113801/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elisabeth Young-Bruehl en su biograf&iacute;a can&oacute;nica</a>, Arendt &ldquo;se hundi&oacute; en una de las peores crisis de su vida&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        En una carta a su exmarido, el fil&oacute;sofo G&uuml;nther Anders, la ap&aacute;trida describe la situaci&oacute;n de las mujeres en el campo, &ldquo;tan apretujadas a la noche que el m&aacute;s leve movimiento llevaba a caer sobre la vecina, rodeadas por el alambre de espino en el que se pon&iacute;a a secar la ropa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tras cuatro semanas de internamiento y aprovechando el caos propiciado por el armisticio del 22 de junio y la desintegraci&oacute;n de la Tercera Rep&uacute;blica francesa, Arendt se las arregl&oacute; para abandonar Gurs. &ldquo;En medio del caos resultante, nos las compusimos para obtener documentos de libertad, con los que pod&iacute;amos abandonar el campo&rdquo;, relat&oacute; en una carta publicada en 1962 en la revista <em>Midstream</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La pensadora aludi&oacute; poco en sus escritos a su experiencia en los campos franceses. Sus bi&oacute;grafos se han guiado por las pistas que dej&oacute; en su abundante correspondencia, disponible en los <a href="https://www.loc.gov/collections/hannah-arendt-papers/about-this-collection/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Hannah Arendt Papers' de la Congress Library</a>, que tambi&eacute;n custodia los pasaportes que ilustran este reportaje. Sin embargo, su paso por los campos y su condici&oacute;n de ap&aacute;trida ferment&oacute; algunos de los conceptos esenciales de su pensamiento y de su obra posterior. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Certificado de identidad y de viaje expedido en Francia a Hannah Arendt en 1938.                            </span>
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        &ldquo;Arendt sosten&iacute;a que hab&iacute;a que pensar a partir de la experiencia, y no sobrevol&aacute;ndola con conceptos o reconstruy&eacute;ndola con ideas. Y ella desde luego experiment&oacute; las condiciones de vida en los campos de internamiento de la Rep&uacute;blica francesa, y tambi&eacute;n, muy significativamente, el tipo de decisi&oacute;n administrativa y de control solo policial que puso en pie esos campos&rdquo;, explica Serrano de Haro.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de los internos que sobrevivieron a las condiciones del campo fueron deportados a centros de exterminio en 1942 y 1943. Arendt logr&oacute; llegar a Lourdes, donde se encontr&oacute; casualmente con Walter Benjamin. La exiliada hizo caso omiso a la orden del r&eacute;gimen colaboracionista de P&eacute;tain que obligaba a los jud&iacute;os a registrarse en la prefectura de Polic&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A principios de julio, se encamin&oacute; a casa de una amiga cerca de Montauban, una localidad occitana que albergaba a numerosos exiliados republicanos &mdash;<a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/memoria-democratica/salvo-mexico-azana-gestapo-franquista-solidaridad-carino-ideas-republica_132_10339899.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre ellos Manuel Aza&ntilde;a, fallecido all&iacute; el 3 de noviembre de 1940</a>&mdash; y a huidos de los campos de toda Francia, gracias a la ayuda de su alcalde, el socialista Fernand Bal&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la calle mayor de Montauban, &ldquo;por una de esas afortunadas triqui&ntilde;uelas de la Historia&rdquo; se top&oacute; con su marido, Heinrich Bl&uuml;cher, con quien se fundi&oacute; en un &ldquo;gozoso abrazo&rdquo;, seg&uacute;n relata Elisabeth Young-Bruehl en su biograf&iacute;a de Hannah Arendt. Bl&uuml;cher (Berl&iacute;n, 1899 - Nueva York, 1970), un antiguo espartaquista reconvertido en cr&iacute;tico con el estalinismo y huido de Alemania en 1934, hab&iacute;a sido evacuado cuando los alemanes ocuparon Par&iacute;s y consigui&oacute; huir hacia el sur. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el reencuentro, el matrimonio movi&oacute; cielo y tierra en Marsella para superar, con apoyo de organizaciones de auxilio internacional y de ayuda jud&iacute;a, los complicados tr&aacute;mites legales que les permitir&iacute;an abandonar la Francia de Vichy. Todo ello a pesar de ser ap&aacute;tridas y exiliados (Arendt, adem&aacute;s, jud&iacute;a) y probablemente portar documentaci&oacute;n falsa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Marsella, Walter Benjamin confi&oacute; a Arendt y Bl&uuml;cher sus manuscritos, entre ellos las <em>Tesis sobre la filosof&iacute;a de la Historia</em>, con la esperanza de que los hicieran llegar al Institut f&uuml;r Sozialforschung de Nueva York. Fue el 20 de septiembre, durante el &uacute;ltimo encuentro del matrimonio con su amigo, seis d&iacute;as antes de su suicidio tras su paso fallido por la frontera.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Monumento a Walter Benjamin en Portbou.                            </span>
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        Benjamin hab&iacute;a enviado una copia a Gershom Scholem aunque el manuscrito nunca lleg&oacute; a Jerusal&eacute;n. Tambi&eacute;n hab&iacute;a entregado a su amigo Georges Bataille una segunda copia y ambos la hab&iacute;an ocultado en la Biblioteca Nacional de Par&iacute;s. &ldquo;Aunque Arendt no estaba al corriente de este hecho y, por tanto, ella tendr&iacute;a un gran temor por la copia que llevaba y pensaba &uacute;nica&rdquo;, precisa Serrano de Haro.
    </p><p class="article-text">
        El texto fue entregado en mano a Theodor Adorno en Nueva York tras haber pasado de forma semiclandestina por Espa&ntilde;a. Sin embargo, el manuscrito de Arendt bajo el t&iacute;tulo original alem&aacute;n de <em>Rahel Varnhagen. Vida de una jud&iacute;a alemana de la &eacute;poca rom&aacute;ntica</em>, que tambi&eacute;n viajaba en la maleta de la pensadora, se perdi&oacute; en las primeras mudanzas en Nueva York y no fue recuperado, aunque incompleto, hasta que una amiga a la que le hab&iacute;a confiado una copia en Par&iacute;s se lo entreg&oacute; en 1945.  
    </p><h3 class="article-text">La &ldquo;lucidez&rdquo; y el &ldquo;coraje&rdquo; de Arendt  </h3><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/7d4d23fd-5e46-4601-ad85-346b5c61264a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        El matrimonio, en definitiva, se salv&oacute; de milagro: &ldquo;Todo pudo acabar de otra manera, o m&aacute;s bien de manera fatal, que era casi la &uacute;nica alternativa&rdquo;, dice el autor. &iquest;Una simple cuesti&oacute;n de suerte? &ldquo;Es verdad&rdquo;, afirma Agust&iacute;n Serrano de Haro, &ldquo;que a Arendt la suerte le fue propicia, la que no tuvo Walter Benjamin; ella misma pod&iacute;a reconocerlo as&iacute;. Pero junto a esto debe constar tambi&eacute;n su lucidez y coraje de no hacerse en ning&uacute;n momento ilusiones acerca del curso de los sucesos. Si ella no hubiera abandonado el campo de Gurs sola y con solo su cepillo de dientes, o si se hubiera registrado ante las autoridades de Vichy, su suerte habr&iacute;a estado echada, como la estuvo para quienes siguieron las sugerencias y &oacute;rdenes de aquellas autoridades, en la creencia vana de que 'no todo era posible'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su breve etapa espa&ntilde;ola, en <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/dictadura-franquista-mayor-refugio-europeo-criminales-nazis-parte-documentacion-hizo-desaparecer_1_11265474.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pleno proceso de fascistizaci&oacute;n del r&eacute;gimen franquista</a> con <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/informacion-alemana-masones-franco-espanoles-gestapo_1_1271932.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Gestapo campando a sus anchas</a>, queda soslayada en las biograf&iacute;as de Arendt. &ldquo;El paso por Espa&ntilde;a segu&iacute;a teniendo algo de azaroso, de peligroso, por las posibles arbitrariedades de las autoridades policiales, por sorpresas en los pasos fronterizos, sin mencionar que ella y su marido deb&iacute;an de contar con alguna documentaci&oacute;n falsificada, ya que no se hab&iacute;an registrado en Vichy&rdquo;, recuerda Serrano de Haro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor ha reconstruido el paso por Espa&ntilde;a con las pocas referencias en la correspondencia de Hannah Arendt y con testimonios de experiencias similares a modo de &ldquo;fuentes indirectas&rdquo;, como el de <a href="https://www.bibliothecasefarad.com/listado-de-libros/de-berlin-a-los-pirineos-evocacion-de-una-militancia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lisa Fittko en </a><a href="https://www.bibliothecasefarad.com/listado-de-libros/de-berlin-a-los-pirineos-evocacion-de-una-militancia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>De Berl&iacute;n a los Pirineos: Evocaci&oacute;n de una militancia</em></a>, adem&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/estrategia-franco-holocausto-salvar-judios-garantizar-dictadura_1_9072483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bibliograf&iacute;a especializada</a>. No ha hallado rastro de la fil&oacute;sofa y de su marido en el Archivo General del Ministerio del Interior (en el Arxiu Hist&ograve;ric de Girona figura una tal Jerzy Arendt, detenida en Blanes en septiembre de 1942 por paso clandestino de frontera). 
    </p><p class="article-text">
        Con una infraestructura ferroviaria gravemente da&ntilde;ada por la guerra y billetes que s&oacute;lo se pod&iacute;an adquirir en cada una de las estaciones de partida, las escalas y los retrasos en su periplo por la Pen&iacute;nsula debieron ser largos. &ldquo;Los detalles del paso por nuestro pa&iacute;s (duraci&oacute;n, ruta, circunstancias de las conexiones ferroviarias y esperas en las estaciones, visi&oacute;n de las ciudades, etc&eacute;tera) he podido reconstruirlos por testimonios de otras personas en fuga, de condici&oacute;n muy similar, sobre todo mujeres jud&iacute;as, y en el per&iacute;odo de tiempo pr&oacute;ximo, entre octubre de 1940 y diciembre del 1941&rdquo;, afirma el autor. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pasaporte norteamericano de Hannah Arendt.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El 22 de mayo de 1941, Hannah Arendt y Heinrich Bl&uuml;cher llegaron a Nueva York desde Lisboa con 25 d&oacute;lares en el bolsillo y una asignaci&oacute;n mensual de 75 d&oacute;lares de la Zionist Organisation of America, seg&uacute;n la bi&oacute;grafa Elisabeth Young-Bruehl. Poco despu&eacute;s lleg&oacute; su madre, la socialdem&oacute;crata Martha Arendt. En Estados Unidos, Arendt inici&oacute; una carrera universitaria, un &aacute;mbito que no era precisamente su preferido pero que estabiliz&oacute; las condiciones del matrimonio, y se convirti&oacute; en una de las m&aacute;s importantes pensadoras de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, siempre con una voz independiente y cr&iacute;tica, singularmente en relaci&oacute;n con la fundaci&oacute;n del Estado de Israel. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Nosotros, refugiados, </em>Hannah Arendt describe as&iacute; el fardo de los jud&iacute;os europeos supervivientes: &ldquo;Perdimos la casa: es decir, la intimidad de la vida cotidiana. Perdimos el trabajo, o sea, la confianza de que somos de alguna utilidad en este mundo. Perdimos el idioma, o sea, la naturalidad de las reacciones, la sencillez de los gestos, la expresi&oacute;n espont&aacute;nea de los sentimientos. Abandonamos a los parientes en los guetos polacos, nuestros mejores amigos fueron asesinados en los campos de exterminio, y esto significa la laceraci&oacute;n de nuestras vidas privadas&rdquo;.  
    </p><h3 class="article-text">El primer franquismo en los textos arendtianos</h3><p class="article-text">
        La experiencia propia en los campos franceses marc&oacute; su pensamiento pol&iacute;tico y, especialmente, su obra <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/los-origenes-del-totalitarismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los or&iacute;genes del totalitarismo</em></a>, publicada apenas un lustro despu&eacute;s de la ca&iacute;da del nazismo y planteada con un &ldquo;m&eacute;todo heterodoxo&rdquo;, seg&uacute;n apunta Salvador Giner en el pr&oacute;logo a la edici&oacute;n espa&ntilde;ola, que la sit&uacute;a &ldquo;fuera de todas las convenciones de la teor&iacute;a pol&iacute;tica de su tiempo, as&iacute; como tambi&eacute;n fuera de la historiograf&iacute;a convencional&rdquo;. La propia Arendt reconoce que escribi&oacute; el ensayo, un rastreo de la innovaci&oacute;n pol&iacute;tica radical de los reg&iacute;menes totalitarios y del imperialismo, en un &ldquo;contexto de incansable optimismo y de incansable desesperaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia de ap&aacute;trida en Europa emerge en la distinci&oacute;n entre los campos de internamiento y el purgatorio concentracionario del Gulag o el infierno en la tierra de Auschwitz. &ldquo;En su pensamiento la experiencia debe promover distinciones y no subsunciones o identificaciones globales que borren las diferencias significativas&rdquo;, matiza Serrano de Haro. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo encajaba la tipificaci&oacute;n del primer franquismo en los textos arendtianos? &ldquo;La tesis de Arendt de que el franquismo es una dictadura militar, de tipo no totalitario, tiene que ver con su propia determinaci&oacute;n restrictiva de cu&aacute;les son en rigor los reg&iacute;menes totalitarios, que en realidad no coincide siquiera, o sin m&aacute;s, con la dictadura nazi o con la bolchevique, sino solo con aqu&eacute;lla en el per&iacute;odo entre 1938 y 1945 y con el estalinismo en el per&iacute;odo entre 1937 y 1939, quiz&aacute; ampliable a la hambruna provocada en Ucrania en 1930&rdquo;, explica Serrano de Haro. &ldquo;En general&rdquo;, abunda el autor, &ldquo;su enfoque es contrario a incluir bajo la r&uacute;brica de totalitarismo la violencia orientada a la conquista del poder o a la consolidaci&oacute;n en &eacute;l, por cruel que la represi&oacute;n generada sea, por ejemplo, en contextos b&eacute;licos o posb&eacute;licos&rdquo;. 
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                    alt="Francisco Franco con Adolf Hitler en Hendaya (Francia) el 23 de octubre de 1940."
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                Francisco Franco con Adolf Hitler en Hendaya (Francia) el 23 de octubre de 1940.                            </span>
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        &ldquo;De hecho, ella misma recomendaba para el caso de Espa&ntilde;a el <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/los-grandes-cementerios-bajo-la-luna" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escalofriante libro de Georges Bernanos&nbsp;</a><a href="https://librotea.eldiario.es/libros/los-grandes-cementerios-bajo-la-luna" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los grandes cementerios bajo la luna</em></a><em>&nbsp;</em>sobre la represi&oacute;n del bando sublevado en Mallorca&rdquo;, recuerda el autor de <em>Arendt y Espa&ntilde;a. </em>Serrano de Haro<em> </em>advierte que &ldquo;con el acontecimiento totalitario se tratar&iacute;a siempre de una inflexi&oacute;n o salto, a la vez cualitativo y cuantitativo, de dictaduras ya terribles y ya consolidadas con vistas a una reconfiguraci&oacute;n global de toda la realidad, sin reconocer l&iacute;mites nacionales ni europeos, sin atenerse a intereses limitados de poder. La ideolog&iacute;a totalitaria como una suerte de apropiaci&oacute;n de la Historia universal a trav&eacute;s de esta violencia sustancial y exponencial no es una cosmovisi&oacute;n que busque estabilizar un orden social o asegurar una dominaci&oacute;n pol&iacute;tica. No puede tampoco ejercerse en un Estado jerarquizado, monol&iacute;tico, sino en uno 'dual', en que el nervio del poder reside solo en las unidades de &eacute;lite o en la polic&iacute;a pol&iacute;tica, no en el Ej&eacute;rcito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A Hannah Arendt siempre le sorprendi&oacute; la persistencia del antisemitismo en Espa&ntilde;a, a tenor de la expulsi&oacute;n de los jud&iacute;os, ordenada por los Reyes Cat&oacute;licos en 1492: &ldquo;En cambio, lo que s&iacute; destaca Arendt son las virtualidades del antisemitismo para la propaganda ideol&oacute;gica y la movilizaci&oacute;n en diferentes contextos pol&iacute;ticos; la conspiraci&oacute;n jud&iacute;a serv&iacute;a para dinamitar un Estado de Derecho y para perseguir fines dictatoriales incluso en esos pa&iacute;ses donde no quedaba ya poblaci&oacute;n jud&iacute;a, como era el caso de Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os treinta&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Spanish Refugee Aid</h3><p class="article-text">
        El libro de Agust&iacute;n Serrano de Haro, adem&aacute;s del rastro de Ortega y Gasset en <em>Los or&iacute;genes del totalitarismo</em> y las miradas Arendt hacia la Guerra Civil, dedica un revelador capitulo al papel de la pensadora al frente de la direcci&oacute;n ejecutiva, entre 1960 y 1967, de Spanish Refugee Aid, organizaci&oacute;n estadounidense fundada por Nancy Macdonald y dedicada a la ayuda del exilio republicano espa&ntilde;ol no comunista, especialmente socialistas y anarquistas. 
    </p><p class="article-text">
        La exclusi&oacute;n de la ayuda a refugiados comunistas en los estatutos de Spanish Refugee Aid se basaba en &ldquo;motivos pr&aacute;cticos e ideol&oacute;gicos&rdquo;. Los refugiados comunistas, recuerda el autor, &ldquo;s&iacute; contaban con redes de auxilio internacional y, adem&aacute;s, la organizaci&oacute;n norteamericana quer&iacute;a mostrar con hechos que se pod&iacute;a ser a la vez antifranquista y anticomunista&rdquo;. Las actividades de la Spanish Refugee Aid inclu&iacute;an el env&iacute;o de ropa, dinero en efectivo o productos de primera necesidad adem&aacute;s de atenci&oacute;n m&eacute;dica o programas de reuni&oacute;n familiar.  
    </p><p class="article-text">
        Arendt encabez&oacute; esta organizaci&oacute;n no gubernamental, que contaba con Pau Casals y Salvador de Madariaga como presidentes honor&iacute;ficos, en un periodo en que ya se hab&iacute;a convertido en un referente intelectual de primer orden (sus <a href="https://www.newyorker.com/books/double-take/hannah-arendt-and-the-new-yorker" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&oacute;nicas para </a><a href="https://www.newyorker.com/books/double-take/hannah-arendt-and-the-new-yorker" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The New Yorker</em></a> reunidas en '<a href="https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=31647759994&amp;dest=esp&amp;ref_=ps_ggl_17323291122&amp;cm_mmc=ggl-_-ES_Shopp_TradeNONISBNstd-_-product_id=bi%3A%2031647759994-_-keyword=&amp;gclid=CjwKCAjw88yxBhBWEiwA7cm6per8rLzYzTqytoc2d5yHFQ8R9W0w2manJpaGHiUt98BEUNvgb1JMzhoCsKwQAvD_BwE" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Eichmann en Jerusal&eacute;n. Un informe sobre la banalidad del mal</em></a><em>'</em>, con la consiguiente pol&eacute;mica y ruptura m&aacute;s que definitiva con el sionismo, se publicaron en 1963): &ldquo;Esta implicaci&oacute;n suya se produce en un momento en que ella hab&iacute;a alcanzado ya un muy alto reconocimiento intelectual, tanto en EEUU como en Alemania&rdquo;.
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                Carta de Nancy Macdonald, fundadora del Spanish Refugee Aid, a Hannah Arendt.                            </span>
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        En 1957, seis a&ntilde;os despu&eacute;s de haber obtenido la nacionalidad estadounidense, la pensadora escribi&oacute;: &ldquo;Mientras la humanidad est&eacute; organizada nacional y territorialmente en Estados, una persona ap&aacute;trida no es simplemente expulsada de un solo pa&iacute;s, de origen o de adopci&oacute;n, sino de todos los pa&iacute;ses &mdash;pues ninguno est&aacute; obligado a recibirla y a concederle la ciudadan&iacute;a&mdash;, lo que significa que en realidad ha sido expulsado de la humanidad&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, la vivencia de la evasi&oacute;n de Europa se asoma en esta etapa de su vida. Donatella Di Cesare, profesora de Filosof&iacute;a en la Universidad de La Sapienza, lo explica en un texto que acompa&ntilde;a a la edici&oacute;n de <em>Nosotros, refugiados: </em>&ldquo;La experiencia decisiva para ella fue la de una huida, atormentada y llena de riesgos, que empez&oacute; en 1933, cuando debi&oacute; abandonar la Alemania nazi, y se prolong&oacute; hasta 1951, cuando finalmente le fue concedida la nacionalidad americana. Durante dieciocho largos a&ntilde;os, los m&aacute;s dif&iacute;ciles de su vida, fue una jud&iacute;a alemana ap&aacute;trida, obligada a sufrir la falta de derechos pol&iacute;ticos, y tambi&eacute;n la ausencia de derechos humanos. Esta condici&oacute;n fue la base de su pensamiento filos&oacute;fico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n de su acci&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;Es muy llamativo&rdquo;, observa Serrano de Haro, &ldquo;el per&iacute;odo relativamente largo, siete a&ntilde;os, en que ella ejerce esa presidencia ejecutiva de Spanish Refugee Aid, que la oblig&oacute; a bastante trabajo de gesti&oacute;n, de recaudaci&oacute;n de fondos y de organizaci&oacute;n de actividades, dedicaciones que no le eran especialmente gratas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de cesar en la direcci&oacute;n de Spanish Refugee Aid, la firma de Hannah Arendt destacaba en un telegrama enviado al secretario general de las Naciones Unidas en protesta por los desmanes del r&eacute;gimen franquista. &ldquo;Toda esta dedicaci&oacute;n de Arendt a unos compatriotas nuestros casi olvidados de todos tiene algo de conmovedor para los espa&ntilde;oles&rdquo;, concluye Agust&iacute;n Serrano de Haro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucas Marco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/hannah-arendt-general-franco_1_10915777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2024 19:56:50 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Jonathan Glazer muestra el Holocausto como nunca antes: “Tenemos que reconocernos en el perpetrador”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/jonathan-glazer-muestra-holocausto-reconocernos-perpetrador_1_10845127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/639f7d0f-fb19-47a8-be8e-c34c77c81658_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jonathan Glazer muestra el Holocausto como nunca antes: “Tenemos que reconocernos en el perpetrador”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de 'Under the skin' estrena 'La zona de interés', una obra maestra y la mejor película sobre el tema por su apuesta ética y estética. Un filme donde la muerte hasta se huele, pero nunca se ve</p><p class="subtitle">Javier Bardem entrevista a J.A. Bayona y al reparto de 'La sociedad de la nieve': “Es una película que nos hace mejores”
</p></div><p class="article-text">
        Si como se suele decir un <em>travelling </em>es una cuesti&oacute;n moral, si cada plano esconde una postura ante el mundo y es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica, la pregunta se eleva hasta dilema indescifrable cuando se trata de representar lo irrepresentable. &iquest;C&oacute;mo se muestra<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/contarle-padre-abuelo-participo-holocausto-nazi_1_10555258.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el horror de los cr&iacute;menes que los nazis </a>perpetraron en sus campos de concentraci&oacute;n?, &iquest;c&oacute;mo contar el Holocausto?,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/lista-peliculas-holocausto_1_4404189.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> &iquest;es moral dramatizar y reconstruir sus muertes? </a>Ante ello siempre se pone el mismo ejemplo, el de Claude Lanzmann, que en su obra maestra, <em>Shoah</em>, y en sus discursos, argumentaba que no. Que aquella maldad solo pod&iacute;a ser contada desde la voz de las aut&eacute;nticas v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a Hollywood normalmente le ha importado poco, o incluso nada, la opini&oacute;n de Lanzmann. Cada a&ntilde;o llegan numerosas obras que cuentan historias sobre el Holocausto. Todas contadas desde el mismo punto de vista, el de las v&iacute;ctimas. Fue Martin Amis quien en su novela<em> La zona de inter&eacute;s</em> gir&oacute; todo. De repente una ficci&oacute;n se contaba desde los verdugos. No se incid&iacute;a en sus cr&iacute;menes, sino en sus pasiones y en sus vidas cotidianas. Un tri&aacute;ngulo sentimental con campo de concentraci&oacute;n de fondo. Quiz&aacute;s por ello la novela fue pol&eacute;mica y muchas editoriales habituales del autor decidieron no publicarla.
    </p><p class="article-text">
        Fue la lectura de aquella novela la que hizo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/jonathan-glazer-apunta-palma-oro-incomoda-sorprendente-mirada-barbarie-nazi_129_10222400.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que el director Jonathan Glazer decidiera rodar una pel&iacute;cula sobre el Holocausto</a>. Encontr&oacute; la forma de afrontar el reto. Su versi&oacute;n &#8213;que llega este viernes a las salas&#8213; tiene poco que ver con la obra del escritor &#8213;que falleci&oacute; horas antes de que el filme se presentara en Cannes, donde gan&oacute; el segundo premio&#8213;, y sin embargo es la &uacute;nica adaptaci&oacute;n posible. Glazer recoge la esencia del libro de Amis y consigue mostrar el Holocausto como nunca antes lo hab&iacute;a hecho el cine. No hay un solo muerto. No hay una sola escena truculenta en <em>La zona de inter&eacute;s</em>. Lo que hay es un retrato de la cotidianeidad de una familia nazi. Una mirada a la banalidad del mal que es un pu&ntilde;etazo en el est&oacute;mago. Una pel&iacute;cula para el recuerdo que se convierte casi en una experiencia f&iacute;sica. Uno sale con mal cuerpo, como si hubiera vivido un mes con la familia H&ouml;ss.
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            </figure><p class="article-text">
        Glazer tiene claro que fue el proyecto m&aacute;s complicado de su carrera, y que aunque a nivel narrativo el filme se parezca poco a la obra de Amis, hab&iacute;a que mantener el cr&eacute;dito de adaptaci&oacute;n, porque sin el libro nunca la hubiera hecho.&nbsp;&ldquo;El libro de Martin Amis me mostr&oacute; la forma de hacer este proyecto. Es el retrato del perpetrador. El libro era un trabajo con personajes ficticios basados en estos personajes reales. Yo, a trav&eacute;s de mi propia investigaci&oacute;n, entr&eacute; en los mismos textos primarios que &eacute;l y comenc&eacute; a leer e investigar y realmente pens&eacute; que estas personas eran horriblemente comunes y aburridas. Son solo nuestros vecinos. Somos nosotros. Est&aacute;n impulsados por deseos e impulsos normales y por la b&uacute;squeda de una vida mejor para ellos mismos, una especie de ascenso de estatus burgu&eacute;s&rdquo;, cuenta Glazer que confirma que Amis vio el filme antes de fallecer.
    </p><p class="article-text">
        Su intenci&oacute;n fue siempre hacer un filme que conectara aquello con el presente, que hablara de nosotros, y &ldquo;no hacer una pieza de museo&rdquo;. &ldquo;Quer&iacute;a hacer una pel&iacute;cula moderna y utilizar el tema para hablar del ahora. Lo he hecho de la mejor manera que he podido y espero que el espectador se vea a s&iacute; mismo en la pantalla y vea lo similares que somos al perpetrador, lo cual es aterrador reconocerlo. Creo que har&aacute; falta tiempo para que la gente lo reconozca. Creo que incluso la gente lo ver&aacute;. Lo sentir&aacute;n, pero tal vez intentar&aacute;n quedarse quietos, mantenerse alejados de ese reconocimiento, pero tenemos que reconocernos en el perpetrador&rdquo;, dice de un filme que suena con fuerza de cara a los pr&oacute;ximos Oscar.
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                Rudolf Höss, vecino de al lado y asesino nazi en &#039;La zona de interés&#039;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Sentirlo sin verlo</h3><p class="article-text">
        La c&aacute;mara apenas sale de la casa de ensue&ntilde;o de esta familia nazi, pero de fondo se escucha el sonido de las pistolas, se ve el humo de los hornos crematorios y hasta casi se huele. Una sensaci&oacute;n que contrasta con lo que ven nuestros ojos, una mujer cortando las flores, hablando de su vida de ensue&ntilde;o mientras sus hijos se ba&ntilde;an en una piscina. Solo unas fugas rodadas en c&aacute;mara t&eacute;rmica hacen que el espectador entre un poco en el campo. Una apuesta que naci&oacute; del instinto de Glazer, que cre&iacute;a que no era necesario ense&ntilde;ar nada. &ldquo;Hemos visto el archivo de estas atrocidades en nuestra escuela, en el cine, en los documentales&hellip; as&iacute; que creo que nosotros mismos aportamos esas im&aacute;genes a esos sonidos. Esas atrocidades que se perpetran detr&aacute;s del muro est&aacute;n fuera de la vista, pero no fuera de la mente. Por eso siempre estuvieron presentes, pero hab&iacute;a que mostrar a los personajes sirviendo caf&eacute; o cepill&aacute;ndose los dientes. Ver las acciones banales de la vida humana en contraste con esa banda sonora&rdquo;, dice y alaba el trabajo sonoro de Johnny Byrne y la m&uacute;sica de Mica Levi (dos de sus colaboradores habituales).
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto ley&oacute; y escuch&oacute; lo que dijo Lanzmann antes de escribir el guion. &ldquo;Soy sensible a la &eacute;tica de la representaci&oacute;n del Holocausto. He le&iacute;do mucho sobre ello y entiendo por qu&eacute; hay personas que dicen que no debes hacerlo y otras que s&iacute;. Yo creo que debemos representarlo y creo que debemos hacerlo con claridad, pero al mismo tiempo creo que recrear esa barbaridad mostrando actores flacos a los que golpean y cinco minutos despu&eacute;s est&aacute;n tomando el almuerzo detr&aacute;s de las c&aacute;maras&hellip; yo no pude. No pod&iacute;a dirigir una pel&iacute;cula de esa forma. Creo que no puedes acercarte as&iacute; al abismo del horror de lo que pas&oacute; y no me pod&iacute;a imaginar recre&aacute;ndolo&rdquo;, opina sobre su decisi&oacute;n est&eacute;tica y &eacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si miras ciertas películas sobre el Holocausto te sientes casi hasta piadoso. Es obvio que nos vamos a identificar con las víctimas, pero al hacerlo seguimos a salvo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jonathan Glazer</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se aleja as&iacute; de la narrativa cl&aacute;sica que ha optado el cine, casi siempre de Hollywood, para retratarlo. Tiene claro que esa forma de contar ha acabado convirti&eacute;ndose en peligrosa: &ldquo;Si miras ciertas pel&iacute;culas sobre el tema te sientes casi hasta piadoso. Es obvio que nos vamos a identificar con las v&iacute;ctimas, pero al hacerlo seguimos a salvo. Nos mantenemos alejados de la posibilidad de convertirnos en perpetradores o de ser o tener el mismo impulso que los perpetradores. Por eso es f&aacute;cil para nosotros hacer una pel&iacute;cula magn&iacute;fica sobre el Holocausto. Las hay realizadas por grandes cineastas con todo su arte y con todas sus buenas intenciones, pero as&iacute; nos alejamos sintiendo que eso pas&oacute; entonces y que no somos nosotros. Yo siento que tenemos que demostrar que somos nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para alejarse de esa forma de representar acad&eacute;mica opt&oacute; por no usar nunca luz artificial, y es por ello que ciertas escenas est&aacute;n tomadas por c&aacute;maras t&eacute;rmicas. &ldquo;Sab&iacute;a que no quer&iacute;a usar luz artificial. Solo luz normal o las l&aacute;mparas que la gente encender&iacute;a en ese momento. Entonces, para rodar fuera, en un campo de concentraci&oacute;n en 1940, no pod&iacute;a poner de repente una luz hollywoodiense, as&iacute; que optamos por esa herramienta. Fue una decisi&oacute;n para hacer algo visible y que para m&iacute; representa tambi&eacute;n lo contrario a su bondad&rdquo;. Un personaje misterioso que est&aacute; basado en una persona real, una de las muchas ni&ntilde;as que llevaban comida a los campos. De hecho, es su bicicleta real la que aparece, igual que su vestido o su mochila.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Sandra Huller, la actriz del momento que también protagoniza &#039;La zona de interés&#039;"
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            <span class="title">
                Sandra Huller, la actriz del momento que también protagoniza &#039;La zona de interés&#039;                            </span>
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        Para Glazer lo importante es recordar para no repetir, y por eso considera que ten&iacute;a que hacer esta pel&iacute;cula: &ldquo;Tenemos que recordarnos a nosotros mismos y a los dem&aacute;s las atrocidades que nosotros, como seres humanos, somos capaces de cometer. No se trata de ser alem&aacute;n o espa&ntilde;ol o ingl&eacute;s o brasile&ntilde;o o franc&eacute;s, es una condici&oacute;n humana. Es un problema humano. Y lo necesitamos. Necesitamos enfrentarnos a nuestra propia capacidad de violencia y hacerlo constantemente, pero para la gente es muy dif&iacute;cil hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa voluntad de traer la pel&iacute;cula al presente se materializa en una escena cerca del final impactante, una mirada al fondo de un pasillo oscuro donde Glazer habla al espectador del presente y abre nuevas discusiones sobre la utilizaci&oacute;n muse&iacute;stica del Holocausto o incluso la repetici&oacute;n de ciertos patrones de explotaci&oacute;n. Glazer considera que Auschwitz &ldquo;es un lugar esencial&rdquo;, ya que es &ldquo;la evidencia f&iacute;sica de las atrocidades que somos capaces de cometer&rdquo; y es lo que intenta hacer tambi&eacute;n su pel&iacute;cula. De hecho, para<em> La zona de inter&eacute;s </em>habl&oacute; con el director del Museo Estatal de Auschwitz que &ldquo;es muy consciente y analiza la pasividad humana, lo pasivos que somos y lo peligrosa que es nuestra pasividad y c&oacute;mo ser pasivo es una elecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hacer nada es una posición moral increíble, y ese es el problema para mí. Así es como crecen estos horrores. Eso está en el aire en este momento y es aterrador</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jonathan Glazer</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Glazer cita a la fil&oacute;sofa inglesa Jacqueline Rose y su obra<em> Women in Dark Times</em>, donde hab&iacute;a un ensayo sobre el comit&eacute; de la verdad y la reconciliaci&oacute;n en Sud&aacute;frica, ocurrido en 1989, y donde juntaban a la v&iacute;ctima y al perpetrador en una misma habitaci&oacute;n. Una mujer escribi&oacute; una carta pidiendo al comit&eacute; amnist&iacute;a por su crimen, y cuando le preguntaron cu&aacute;l hab&iacute;a sido dijo: &ldquo;No hacer nada&rdquo;. &ldquo;Eso es una posici&oacute;n moral incre&iacute;ble, y ese es el problema para m&iacute;, el hecho de que no hacemos nada. As&iacute; es como crecen estos horribles horrores y eso est&aacute; en el aire en este momento y es aterrador&rdquo;. La familia H&ouml;ss sigue viva. Es el vecino que no ayuda al pr&oacute;jimo, el hombre que mira al otro lado en el metro cuando ve una agresi&oacute;n y el que r&iacute;e las gracias al abusador. Glazer lo ha entendido y ha realizado una obra maestra para despertarnos antes de que sea tarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/jonathan-glazer-muestra-holocausto-reconocernos-perpetrador_1_10845127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2024 20:36:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jonathan Glazer muestra el Holocausto como nunca antes: “Tenemos que reconocernos en el perpetrador”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos de cine,Premios Oscar,Holocausto,Festival de Cannes,Nazismo,Campos de concentración,Hannah Arendt]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La verdad, la mentira y la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/mentira-politica_1_10181053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f9ca433-2d93-481f-a04c-c0483ab6fb37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdad, la mentira y la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La experiencia del ‘trumpismo’ ha despertado un renovado interés de académicos y analistas políticos en la obra de Hannah Arendt. Sus ensayos ‘Verdad y política’ y ‘La mentira en política’ forman un ‘kit’ imprescindible para comprender la complejidad del fenómeno</p><p class="subtitle">El anterior 'Rincón de pensar' - Edith Hall, autora de 'La senda de Aristóteles': “El capitalismo nos está dando una imagen falsa de la felicidad”</p></div><p class="article-text">
        Solo desde la ingenuidad m&aacute;s angelical se puede creer que la verdad es una virtud de la pol&iacute;tica. La historia nos ofrece hasta la saciedad ejemplos de c&oacute;mo las mentiras, las ocultaciones, las manipulaciones y las medias verdades han sido herramientas del poder desde el origen de los tiempos. 
    </p><p class="article-text">
        Justamente se acaban de conmemorar los 20 a&ntilde;os de la Guerra de Irak, uno de los casos m&aacute;s flagrantes de mentira de la historia reciente, en la que una inexistente posesi&oacute;n de armas de destrucci&oacute;n masiva por el r&eacute;gimen de Sadam sirvi&oacute; de justificaci&oacute;n para invadir el pa&iacute;s &aacute;rabe. Sin embargo, es a ra&iacute;z de la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU y el triunfo del Brexit en Reino Unido que el fen&oacute;meno de la mentira en la pol&iacute;tica ocupa hoy un lugar central en el debate p&uacute;blico y acad&eacute;mico, porque existe la percepci&oacute;n de que el mundo democr&aacute;tico ha entrado en una fase nueva. Una etapa en la que las verdades sobre las que existe cierto consenso pueden saltar en cualquier momento por los aires y ser reemplazadas por realidades alternativas capaces de fracturar a las sociedades en bloques extra&ntilde;os entre s&iacute;, sin el m&aacute;s m&iacute;nimo punto de encuentro que posibilite un proyecto com&uacute;n de convivencia.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario de resonancias apocal&iacute;pticas, acad&eacute;micos y analistas pol&iacute;ticos vuelven la mirada hacia la fil&oacute;sofa judeo-alemana nacionalizada estadounidense Hannah Arendt (1906-1975), una de las pensadoras m&aacute;s influyentes del siglo XX y autora de obras monumentales como <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/los-origenes-del-totalitarismo-hannah-arendt-9788420647715/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&lsquo;Los or&iacute;genes del totalitarismo&rsquo;</a> (Alianza Editorial) o &lsquo;<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-condicion-humana/201616" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La condici&oacute;n humana&rsquo;</a> (Paid&oacute;s), en busca de claves para entender la situaci&oacute;n en la que hoy nos encontramos. El texto de Arendt m&aacute;s citado en los estudios sobre el <em>trumpismo</em> es &lsquo;Verdad y pol&iacute;tica&rsquo;, un ensayo publicado en 1967 en la revista <em>The New Yorker</em>, en el que reflexiona sobre la relaci&oacute;n tortuosa que ha mantenido a lo largo de los siglos el poder con la verdad en sus distintas manifestaciones: la verdad filos&oacute;fica, la cient&iacute;fica y, muy en particular, la de los hechos, la factual. 
    </p><p class="article-text">
        A modo de pieza complementaria, se ha rescatado tambi&eacute;n <a href="https://www.marcialpons.es/media/pdf/la-mentira-en-politica.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&lsquo;La mentira en pol&iacute;tica&rsquo;</a>, un agudo ensayo que Arendt public&oacute; en 1971 a ra&iacute;z de la revelaci&oacute;n de los Papeles del Pent&aacute;gono y que luego fue incluido en el libro &lsquo;Crisis de la Rep&uacute;blica&rsquo; junto a otros art&iacute;culos de la autora. &lsquo;La mentira en pol&iacute;tica&rsquo; recoge en buena medida las consideraciones expresadas en &lsquo;Verdad y pol&iacute;tica&rsquo;, si bien aplicadas a un episodio concreto de la historia reciente como lo fue la implicaci&oacute;n de Estados Unidos en Vietnam. M&aacute;s de un analista considera que ambos ensayos forman un &lsquo;kit&rsquo; imprescindible para comprender la complejidad de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Arendt sostiene que en los tiempos modernos, caracterizados por una apertura sin precedentes a las ideas e innovaciones, se han superado las viejas rencillas entre el poder y las verdades filos&oacute;ficas y cient&iacute;ficas, que en otras &eacute;pocas pod&iacute;an conducir a la muerte a quien revelara que la tierra giraba alrededor del sol o al que &lsquo;pervirtiera&rsquo; a la juventud con ense&ntilde;anzas sobre el sentido de la existencia. Por el contrario, la confrontaci&oacute;n del poder con la verdad factual se ha recrudecido. &ldquo;Mientras que probablemente ning&uacute;n tiempo pasado toler&oacute; tantas opiniones diversas en materias religiosas y filos&oacute;ficas, la verdad factual, si se opone al provecho o el placer de un grupo determinado, se recibe hoy con mayor hostilidad que nunca&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa expresa su preocupaci&oacute;n por la capacidad de supervivencia de la verdad factual. &ldquo;Desde el punto de vista de la pol&iacute;tica, la verdad tiene un car&aacute;cter desp&oacute;tico. Por esto es odiada por los tiranos, que temen correctamente la competencia de una fuerza coercitiva que no pueden monopolizar. Una opini&oacute;n indeseada puede ser debatida o rechazada, pero unos hechos indeseados poseen una obstinaci&oacute;n exasperante a la que nada se puede contraponer, excepto la mentira pura&rdquo;, argumenta. Cita el caso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, donde Le&oacute;n Trotsky fue suprimido de los libros oficiales de historia pese a su incuestionable protagonismo en la revoluci&oacute;n bolchevique.
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                La filósofa Hannah Arendt.                            </span>
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        Pero no solo las tiran&iacute;as recelan de las verdades factuales. Tambi&eacute;n en pa&iacute;ses formalmente democr&aacute;ticos estas son objeto de ataques. Se&ntilde;ala Arendt: &ldquo;Lo que parece incluso m&aacute;s inquietante es que, al tiempo que las verdades factuales indeseadas son toleradas en pa&iacute;ses libres, a menudo son transformadas, consciente o inconscientemente, en opiniones, como si el hecho del apoyo alem&aacute;n a Hitler o el colapso de Francia ante el ej&eacute;rcito alem&aacute;n en 1940 o las pol&iacute;ticas del Vaticano en la Segunda Guerra Mundial no fueran un asunto de registro hist&oacute;rico, sino un asunto de opini&oacute;n&rdquo;. Se refer&iacute;a a los intentos que hac&iacute;an en la posguerra Alemania, Francia y el Vaticano para reescribir o matizar su actuaci&oacute;n en el conflicto, aunque sus palabras podr&iacute;an extrapolarse a lo ocurrido en el Congreso de los Diputados espa&ntilde;ol durante <a href="https://www.eldiario.es/politica/tamames-justifica-mocion-sanchez-preside-gobierno-frankenstein_1_10048726.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la &uacute;ltima moci&oacute;n de censura</a>, cuando el candidato de Vox, Ram&oacute;n Tamames, sostuvo que la guerra civil hab&iacute;a empezado con la insurrecci&oacute;n en Asturias en 1934. O a la afirmaci&oacute;n del PP de que un Gobierno surgido de elecciones democr&aacute;ticas es ileg&iacute;timo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Arendt, de todas las verdades, la factual es por su naturaleza la m&aacute;s vulnerable cuando entra en la esfera del debate p&uacute;blico. Tiene un componente fortuito, puesto que el hecho en que se basa (por ejemplo, la invasi&oacute;n alemana de B&eacute;lgica) podr&iacute;a haber ocurrido de otra manera o, incluso, podr&iacute;a no haber sucedido. Adem&aacute;s, se construye con testigos, registros, documentos, im&aacute;genes, monumentos, todos los cuales podr&iacute;an ser sospechosos de falsedades o imprecisiones. En caso de disputa, argumenta la fil&oacute;sofa, no cabe invocar una instancia superior, por lo que el posible acuerdo se logra usualmente por el m&eacute;todo de la mayor&iacute;a, del mismo modo en que se dirimen las disputas en el terreno de las opiniones. 
    </p><p class="article-text">
        El hecho es que la verdad factual no es auto-evidente, como lo puede ser la afirmaci&oacute;n matem&aacute;tica de que dos m&aacute;s dos son cuatro; por ello sus enemigos ven m&aacute;s f&aacute;cil combatirla, y la forma de hacerlo es mediante la mentira flagrante o arrastr&aacute;ndola al terreno de las opiniones, que es una de las estrategias de la mentira. &ldquo;Como el mentiroso es libre para decorar sus &lsquo;hechos&rsquo; con el fin de adaptarse al beneficio y el placer, o incluso las meras expectativas, de su audiencia, tiene m&aacute;s posibilidades de ser persuasivo que el relator de la verdad&rdquo;, aduce Arendt. Cuando el mentiroso fracasa en su intento de imponer su falsedad, simplemente deja de presentar esta como una verdad revelada y pasa a plantearla como una &ldquo;opini&oacute;n&rdquo; con la finalidad de mantener vivo su embate.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Como el mentiroso es libre para decorar sus ‘hechos’ con el fin de adaptarse al beneficio y el placer, o incluso las meras expectativas, de su audiencia, tiene más posibilidades de ser persuasivo que el relator de la verdad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Hannah Arendt</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa reconoce las complejidades que rodean el establecimiento de una verdad factual, pero advierte de que ello no puede &ldquo;servir de justificaci&oacute;n para borrar las l&iacute;neas divisorias entre hecho, opini&oacute;n e interpretaci&oacute;n o como excusa al historiador para manipular datos a su antojo&rdquo;. &ldquo;Incluso si admitimos que cada generaci&oacute;n tiene el derecho de reorganizar los hechos de acuerdo con su propia perspectiva, no admitimos su derecho a tocar la materia factual&rdquo;, a&ntilde;ade. Cita al respecto una an&eacute;cdota sobre George Clemenceau, exprimer ministro de la Tercera Rep&uacute;blica francesa, a quien un representante de la Rep&uacute;blica de Weimar pregunt&oacute; poco antes de su muerte, en una distendida charla, qu&eacute; pensaba que dir&iacute;an los historiadores del futuro sobre la culpabilidad del estallido de la Primera Guerra Mundial. &ldquo;Eso no lo s&eacute;&rdquo;, respondi&oacute; el anciano exmandatario. &ldquo;Pero tengo la certeza de que no dir&aacute;n que B&eacute;lgica invadi&oacute; a Alemania&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arendt concede que dif&iacute;cilmente se podr&iacute;a eliminar de los anales que el 4 de agosto de 1914 tropas alemanas cruzaron la frontera de B&eacute;lgica. Para hacerlo, dice, se necesitar&iacute;a un extraordinario monopolio de poder con capacidad para imponer su mensaje a la mayor parte del mundo civilizado. Pero no lo considera absolutamente imposible. La fil&oacute;sofa describe el surgimiento de una &ldquo;moderna manipulaci&oacute;n de hechos&rdquo; y un &ldquo;negocio de la mentira&rdquo; que pueden transmitir con mayor eficacia sus mensajes gracias al desarrollo fren&eacute;tico de los medios de comunicaci&oacute;n masiva (&iexcl;qu&eacute; habr&iacute;a dicho hoy en estos tiempos de internet y de desbocada concentraci&oacute;n de la riqueza!). &ldquo;Incluso en el mundo libre, donde el gobierno no ha monopolizado el poder como para decidir y decir qu&eacute; es un hecho y qu&eacute; no, gigantescas organizaciones de inter&eacute;s han generalizado una especie de marco de <em>raison d&rsquo;&eacute;tat</em>&rdquo;, sostiene. A partir de estas reflexiones formula una pregunta perturbadora en la que muchos quieren ver una profec&iacute;a de lo ha pasado a llamarse posverdad o realidad alternativa: &ldquo;Si las mentiras pol&iacute;ticas modernas son tan grandes que requieren un reordenamiento completo de todo el tejido factual (...), &iquest;qu&eacute; impide que esas nuevas historias, im&aacute;genes y no-hechos se conviertan en un sustituto adecuado para la realidad y la factualidad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje final de &lsquo;Verdad y pol&iacute;tica&rsquo; es, pese a todo, esperanzador para los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos, bajo el supuesto de que la justicia est&eacute; protegida ante el poder pol&iacute;tico y social, los periodistas act&uacute;en con independencia como rastreadores de hechos y las universidades, primordialmente sus ciencias hist&oacute;ricas y humanidades, sean activas en la b&uacute;squeda, custodia e interpretaci&oacute;n de la verdad factual. Pese a que subsisten las amenazas, se&ntilde;ala Arandt, &ldquo;la probabilidad de que prevalezca la verdad ha, por supuesto, mejorado por la mera existencia de dichos espacios (&hellip;) Y no puede negarse que, al menos en pa&iacute;ses gobernados constitucionalmente, el &aacute;mbito pol&iacute;tico ha reconocido, incluso en la eventualidad de conflicto, que hay una parcela en la existencia de los hombres y las instituciones sobre la cual carece de poder&rdquo;. A fin de cuentas, eso fue lo que sucedi&oacute; con Trump: gracias la fortaleza de la democracia de Estados Unidos, los medios de comunicaci&oacute;n progresistas sometieron al mandatario a un escrutinio sin precedentes y contribuyeron a su derrota en las siguientes elecciones, despu&eacute;s, eso s&iacute;, de que dejara al pa&iacute;s fracturado como nunca en su historia reciente por sus devaneos con las realidades alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Arendt escribi&oacute; &lsquo;Verdad y pol&iacute;tica&rsquo; en el contexto de la Guerra Fr&iacute;a, preocupada por las amenazas para la supervivencia de la verdad en ambos bloques confrontados. La guerra propagand&iacute;stica ejerc&iacute;a una fuerte presi&oacute;n sobre los intelectuales y los periodistas, y exig&iacute;a una alta dosis de valent&iacute;a ir a contracorriente o, en palabras de la autora, ser un &lsquo;relator de la verdad&rsquo;. Pero la obra fue tambi&eacute;n en cierta medida una respuesta a quienes, principalmente desde c&iacute;rculos jud&iacute;os, vertieron contra ella duras cr&iacute;ticas unos a&ntilde;os antes por su libro &lsquo;<a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/30737-libro-eichmann-en-jerusalen-9788426413451" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Eichmann en Jerusal&eacute;n</a>&rsquo;, en el que sostuvo que el l&iacute;der nazi no era un monstruo, como lo hab&iacute;a presentado el fiscal en el juicio que lo llev&oacute; a la horca, sino un bur&oacute;crata aplicado que intentaba cumplir a cabalidad con su trabajo, al tiempo que describ&iacute;a a los miembros de los J&uuml;denrat (gobiernos jud&iacute;os en los guetos) como colaboradores activos del nazismo. La reflexi&oacute;n de Arendt sobre Eichmann, que dio pie al concepto de la &lsquo;banalidad el mal&rsquo;, es uno de los hallazgos m&aacute;s interesantes en la literatura del Holocausto, pero no fue entendida en su momento, menos aun al haberse ensa&ntilde;ado la autora contra los dirigentes de los J&uuml;denrat, que ocuparon esos cargos en unas condiciones extremas de coerci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, la defensora de la verdad factual ten&iacute;a en p&eacute;sima consideraci&oacute;n los ex&aacute;menes de veracidad a los que somet&iacute;a <em>The New Yorker</em> a sus colaboradores. En una carta a su amiga la novelista Mary McCarthy, le dec&iacute;a: &ldquo;El embrollo en el que te meti&oacute; el departamento de <em>fact-checking</em> es terrible, este impostado cientificismo no es ninguna ayuda y yo creo que aquellos que cooperan simplemente no entienden de que va todo esto. Esta es una de las diversas maneras en que los aspirantes a escritores persiguen al escritor. Y como esto va agradablemente combinado con el mantenimiento del puesto y la justificaci&oacute;n del puesto, esta forma de tortura se ha convertido en instituci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ---------------------------------
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marco Schwartz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 May 2023 20:04:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La verdad, la mentira y la política]]></media:title>
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