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    <title><![CDATA[elDiario.es - Implicados]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Implicados]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las personas racializadas vivimos bajo sospecha en España: lo de Serigne Mbaye no es casualidad, es violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/personas-racializadas-vivimos-sospecha-espana-serigne-mbaye-no-casualidad-violencia_1_13115628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7417a0a-2176-4959-83a1-36eb8ae08f1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1900y591.jpg" width="1200" height="675" alt="Las personas racializadas vivimos bajo sospecha en España: lo de Serigne Mbaye no es casualidad, es violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ser señalado por lo que representas antes que por lo que haces deja huella. Lo sentimos todos los días. Que te pidan la documentación más veces que al resto, que tu presencia incomode, que tu cuerpo o tu voz se conviertan en sospecha no es casualidad: es violencia</p><p class="subtitle">El exdiputado Serigne Mbaye, tras su detención: “Es la tercera vez en tres meses que la policía me para por la calle: eso es racismo”</p></div><p class="article-text">
        Mi piel, color canela, y mi pelo rizado dicen antes de m&iacute; lo que otros creen ver. Me delatan incluso cuando no he dicho nada. Escribo desde la experiencia compartida de quienes vivimos bajo mirada ajena.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; lo que es notar c&oacute;mo cambia el ambiente al entrar en ciertos espacios. Medir palabras, gestos, presencia. Para muchos, esa presi&oacute;n se intensifica a&uacute;n m&aacute;s frente a quienes tienen poder para detener, cuestionar o criminalizar sin motivo.
    </p><p class="article-text">
        Ser se&ntilde;alado por lo que representas antes que por lo que haces deja huella. Lo vemos en nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros amigos, nuestros compa&ntilde;eros. Lo sentimos todos los d&iacute;as. Que te pidan la documentaci&oacute;n m&aacute;s veces que al resto, que tu presencia incomode, que tu cuerpo o tu voz se conviertan en sospecha&hellip; eso no es casualidad: es violencia cotidiana. Los eternos inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        A vosotros os convierten en amenaza: delincuentes, ladrones, violadores antes de conoceros, simplemente por existir. A nosotras, muchas veces, en estereotipo: las eternas tontas, sumisas, sin criterio, ex&oacute;ticas, la excepci&oacute;n&hellip; Dos formas distintas de la misma mirada que decide qui&eacute;n pertenece y qui&eacute;n no.
    </p><p class="article-text">
         Pero frente a esta injusticia, tambi&eacute;n surge solidaridad. Mujeres racializadas reconocemos el impacto de la discriminaci&oacute;n que sufr&iacute;s y nos solidarizamos con vosotros: acompa&ntilde;amos, apoyamos y denunciamos lo que es injusto. Lo hacemos no como caridad, sino porque entendemos que la violencia estructural afecta a todos los cuerpos racializados, aunque de manera diferente.
    </p><p class="article-text">
        Esa solidaridad se manifiesta en gestos cotidianos: se&ntilde;alar lo que no es justo, ofrecer cuidado y apoyo cuando el sistema margina, visibilizar las experiencias que a menudo se silencian. Nos reconocemos mutuamente en la vulnerabilidad y en la resistencia, porque sabemos que la dignidad de unos est&aacute; ligada a la dignidad de todos.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna sociedad puede llamarse justa si permite que parte de su poblaci&oacute;n viva bajo sospecha. Ninguna instituci&oacute;n deber&iacute;a ejercer poder desde el prejuicio. La seguridad no puede construirse a costa de la dignidad de otros.
    </p><h2 class="article-text">Lo que nos demuestra Lamine Yamal</h2><p class="article-text">
        Lamine Yamal podr&iacute;a haber elegido jugar para una selecci&oacute;n africana, pero decidi&oacute; representar a Espa&ntilde;a. Da igual que sea uno de los mejores futbolistas del mundo: nada de eso basta. Porque el problema nunca fue su talento, sino la mirada de quienes lo reducen al color de su piel o a su origen.
    </p><p class="article-text">
        Por eso esta carta no es neutral. Porque el silencio tambi&eacute;n toma partido. Porque, aunque nuestras experiencias no sean id&eacute;nticas, compartimos la realidad de una mirada que nos reduce y condiciona antes de conocernos.
    </p><p class="article-text">
        No sois el problema. Tampoco sois perfectos. Sois personas. Con errores, contradicciones, historias distintas. El problema es un sistema que os se&ntilde;ala por defecto y legitima pr&aacute;cticas que nunca se aceptar&iacute;an para otros. Frente a eso, lo m&iacute;nimo es no mirar hacia otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; llegue el d&iacute;a en que nadie tenga que justificarse por existir. Hasta entonces, escribo desde quien tambi&eacute;n sabe lo que significa ser mirada como si no perteneciera.
    </p><p class="article-text">
        Cuidaos. Protegeos. Quereos. Merec&eacute;is vivir sin miedo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Omnia Nur]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/personas-racializadas-vivimos-sospecha-espana-serigne-mbaye-no-casualidad-violencia_1_13115628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 20:05:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las personas racializadas vivimos bajo sospecha en España: lo de Serigne Mbaye no es casualidad, es violencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A los niños de Gaza no les da miedo que haya monstruos debajo de su cama, sino las bombas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/ninos-gaza-no-les-da-miedo-haya-monstruos-debajo-cama-bombas_1_11421165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d4c1fb8-7462-4f74-b5b6-9ce8d8c293fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1096401.jpg" width="1600" height="900" alt="A los niños de Gaza no les da miedo que haya monstruos debajo de su cama, sino las bombas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gaia Giletta es enfermera de Médicos Sin Fronteras (MSF) y ha estado en Gaza hasta el pasado 31 de mayo: comparte algunas reflexiones sobre la infancia robada a los niños de la Franja, de los cuales más de 15.000 han muerto en la guerra</p><p class="subtitle">Israel amenaza con una nueva guerra con Líbano mientras se estanca una solución para Gaza</p></div><p class="article-text">
        Salir de Gaza nos llev&oacute; 31 horas. Dimos la vuelta una vez, cambiamos de direcci&oacute;n no s&eacute; cu&aacute;ntas veces, nos quedamos bloqueados con el coche entre los escombros, los sonidos de las explosiones y los veh&iacute;culos militares que circulaban a toda velocidad por la polvorienta carretera al este de Rafah. Finalmente, atravesamos el muro de hormig&oacute;n de nueve metros de altura y, a nosotros, trabajadores humanitarios extranjeros, s&iacute; se nos permiti&oacute; pasar al otro lado. 
    </p><p class="article-text">
        Llegados a Jordania, en el hotel de Amm&aacute;n, mientras desayunamos tres ni&ntilde;os corren entre las mesas con magdalenas de chocolate en la mano. Los veo quitarse la ropa y saltar a la piscina, y el mordisco se detiene en mi garganta al pensar en los compa&ntilde;eros que dej&eacute; al otro lado del muro, donde las ma&ntilde;anas no huelen a magdalenas, sino que emanan el acre olor de la muerte y el hedor de la basura que se amontona entre las tiendas donde malviven cientos de miles de gazat&iacute;es. 
    </p><p class="article-text">
        En Gaza no te despiertas con el sabor dulce de un cruas&aacute;n, no; en Gaza los ni&ntilde;os se despiertan con el polvo de los bombardeos y con el sabor met&aacute;lico de la sangre en la boca. 
    </p><p class="article-text">
        No puedo quitarme de la cabeza a esos ni&ntilde;os que se pasan horas haciendo cola, bajo el sol, para conseguir un litro de agua. A los que he visto llegar a nuestros hospitales o cl&iacute;nicas mutilados, ensangrentados y aterrorizados. A los que, envueltos en s&aacute;banas blancas, inertes, se alinean en los patios cada ma&ntilde;ana, una y otra vez, en una pesadilla interminable de la que nunca se despierta. Sus gritos llenan mis o&iacute;dos y se imponen a las risas y zambullidas de los tres ni&ntilde;os que tengo delante.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Mahmud, que perdi&oacute; a su madre, seis hermanos y una pierna. Ven&iacute;a todas las ma&ntilde;anas a la cl&iacute;nica de M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF) a por medicaci&oacute;n y apretaba los dientes con fuerza para no llorar, chocando orgulloso los cinco con el fisioterapeuta ante cualquier peque&ntilde;o avance que lograba hacer. Pienso en Ameera, que es la &uacute;nica superviviente de su familia y cuyo terrible trauma le impide decir una sola palabra: la potencia de la explosi&oacute;n que alcanz&oacute; su hogar la arroj&oacute; a la casa de al lado, donde la encontraron horas despu&eacute;s, bajo los escombros.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en los ni&ntilde;os de nuestra cl&iacute;nica en Al Mawasi, que estaban dibujando drones y tanques, y que cuando una compa&ntilde;era les pregunt&oacute; qu&eacute; les provocaba m&aacute;s miedo, si esos drones o esos tanques, le dijeron sin dudarlo: las bombas.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, la mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os en un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a o como Italia te dir&iacute;an que aquello que les da m&aacute;s miedo es que pueda haber un monstruo debajo de su cama. Pero, como dice el escritor italiano Niccol&ograve; Ammaniti, &ldquo;los monstruos no existen. Hay que tener miedo de los hombres, no de los monstruos&rdquo;. Desgraciadamente, eso es algo que saben muy bien los ni&ntilde;os de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto si en esta generaci&oacute;n de hu&eacute;rfanos, amputados, traumatizados, el deseo de paz ser&aacute; m&aacute;s fuerte que el dolor, si alguna vez ser&aacute;n capaces de perdonarnos por lo que estamos dejando que ocurra, por arrebatarles todo, incluso la infancia.
    </p><p class="article-text">
        Quiero pensar que ser&aacute;n capaces de conservar la conmovedora sensibilidad que el pueblo palestino me ha regalado en las &uacute;ltimas semanas: la atenci&oacute;n, la acogida y la calidez de sus miradas, la generosidad que demuestran en cada peque&ntilde;o gesto. Sin duda, todo este inmenso y desmesurado dolor que les est&aacute;n infringiendo no se lo pondr&aacute; f&aacute;cil. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaia Giletta]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jun 2024 20:28:54 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yemen, una tormenta perfecta tras ocho años de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/yemen-tormenta-perfecta-ocho-anos-guerra_129_10113752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73379bfd-7d60-4c75-af04-3d55cac6f209_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yemen, una tormenta perfecta tras ocho años de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente de Médicos Sin Fronteras internacional analiza la situación en el país tras su reciente visita </p><p class="subtitle">La Primavera Árabe, 12 años después: sueños rotos, autoritarismo y conflictos</p></div><p class="article-text">
        Desde el inicio de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/guerra-de-yemen/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guerra en Yemen</a> hace aproximadamente ocho a&ntilde;os, decenas de miles de personas han resultado heridas o muertas y m&aacute;s de cuatro millones han sido desplazadas.&nbsp;Aunque los combates han disminuido despu&eacute;s del alto el fuego del a&ntilde;o pasado, estos han dejado a su paso un agravamiento de la crisis humanitaria y de salud. 
    </p><p class="article-text">
        Hay escasez de suministros m&eacute;dicos y de personal, la atenci&oacute;n primaria de salud est&aacute; fuera del alcance en medio de una econom&iacute;a colapsada, las tasas de desnutrici&oacute;n fueron alarmantemente altas el a&ntilde;o pasado, y la falta de acceso a la vacunaci&oacute;n rutinaria ha provocado brotes de enfermedades prevenibles como el sarampi&oacute;n, el t&eacute;tanos y la difteria. Las necesidades humanitarias se entremezclan de tal manera que forman una tormenta perfecta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mi reciente visita a <a href="https://www.eldiario.es/temas/yemen/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yemen</a>, mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras en el Hospital de la Autoridad Al-Jumhouri en Hajjah, la capital de la gobernaci&oacute;n del mismo nombre en el noroeste del pa&iacute;s, compartieron numerosas historias sobre los pacientes a los que tratan de traumas, tanto f&iacute;sicos como mentales. Me hablaron de un padre de 48 a&ntilde;os con cuatro hijos que se aisl&oacute; despu&eacute;s de perder su capacidad para trabajar y mantener a su familia. La p&eacute;rdida de su trabajo le ocasi&oacute;n un miedo y ansiedad extremos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comenz&oacute; a cuestionar &mdash;me cont&oacute; un compa&ntilde;ero&mdash; a todas las personas de su alrededor. No pod&iacute;a confiar en nadie, y fue alej&aacute;ndose gradualmente de la vida. Fue un proceso largo tratar sus s&iacute;ntomas mentales agudos y estabilizar sus sentimientos. Finalmente volvi&oacute; a ser funcional y encontr&oacute; un trabajo para mantener a su familia. Ahora nos complace decir que su expediente est&aacute; cerrado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dej&eacute; este hospital y las altas monta&ntilde;as del norte de Yemen. Mientras viajaba por carretera, obtuve una mejor idea de algunos de los retos que enfrenta la poblaci&oacute;n yemen&iacute; que busca atenci&oacute;n m&eacute;dica, entre ellos el hecho de tener que realizar viajes largos porque no hay centros de salud asequibles cerca de sus hogares, si es que los hay. No puedo imaginar c&oacute;mo las mujeres de parto o quienes necesitan atenci&oacute;n urgente llevan a cabo una ruta as&iacute; y las barreras que deben superar solo para acceder a la atenci&oacute;n m&eacute;dica. Una mujer me cont&oacute; que tuvo que viajar durante seis horas a trav&eacute;s del suroeste de Yemen, desde Mocha hasta la ciudad de Taiz, para que le practicaran una ces&aacute;rea de emergencia en el hospital Al-Jumhouri por el nacimiento de su primog&eacute;nita, afortunadamente, una ni&ntilde;a sana.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La infancia yemen&iacute;, la m&aacute;s afectada</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El director de MSF internacional escucha a un paciente en el hospital de Abs, en Hajjah, Yemén.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Para las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que nacen sanos, la desnutrici&oacute;n es una amenaza que acecha constantemente en la sombra. Entre enero y octubre de 2022, m&aacute;s de 7.500 ni&ntilde;as y ni&ntilde;os con desnutrici&oacute;n acudieron a las instalaciones apoyadas por MSF, un aumento de m&aacute;s de un tercio en comparaci&oacute;n con el mismo periodo del a&ntilde;o anterior.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas altas tasas de desnutrici&oacute;n en menores de cinco a&ntilde;os han apabullado a hospitales como el de Khameer, en la gobernaci&oacute;n de Amran. Esto era especialmente evidente en el centro de alimentaci&oacute;n terap&eacute;utica para pacientes que necesitan ser hospitalizados: estaba lleno de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que padec&iacute;an desnutrici&oacute;n, incluyendo casos graves con complicaciones. Muchos de estos casos podr&iacute;an haberse evitado si las madres hubieran tenido apoyo durante sus embarazos y sus beb&eacute;s tuvieran acceso a alimentos nutritivos y asequibles y a servicios de salud oportunos. 
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que afecta considerablemente a la infancia en Yemen es el aumento de los casos de sarampi&oacute;n debido a la falta de programas rutinarios de vacunaci&oacute;n, a las bajas tasas de inmunizaci&oacute;n y al hecho de que muchas personas viven en campos para desplazados donde las enfermedades pueden propagarse con facilidad. Las vacunas juegan un papel clave en la prevenci&oacute;n de enfermedades infantiles, clave en pa&iacute;ses como Yemen, donde es dif&iacute;cil acceder a la atenci&oacute;n m&eacute;dica b&aacute;sica cuando alguien enferma. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los pacientes no son los &uacute;nicos que enfrentan retos en Yemen. Mis compa&ntilde;eros a menudo se encuentran con barreras como las restricciones de movimiento. Asimismo, los retrasos en las importaciones de suministros muy necesarios, el rechazo de las visas para el personal para entrar en el pa&iacute;s, los permisos que necesitan para viajar dentro de Yemen, y la amenaza inminente de ataques a hospitales tambi&eacute;n obstaculizan nuestros esfuerzos para brindar ayuda humanitaria. Es fundamental que el personal de la salud est&eacute; exento de cualquier tipo de restricci&oacute;n que interfiera en la prestaci&oacute;n segura y oportuna de los servicios m&eacute;dicos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, incluso con estos retos y amenazas, muchas personas que conoc&iacute; en Yemen y que han sufrido tanto, mantienen la esperanza de que sus vidas volver&aacute;n a ser como eran antes de la guerra. Continuamos del lado de las personas que viven y trabajan en esta crisis humanitaria, pero est&aacute; claro que se necesita m&aacute;s ayuda con urgencia para recuperar verdaderamente una apariencia de normalidad. Cualquier asistencia que se brinde debe mantenerse y mejorarse para responder a las necesidades inmediatas de las personas. Si bien Yemen recibe atenci&oacute;n internacional intermitente, debe seguir siendo una prioridad en las agendas humanitarias y de desarrollo internacional de los donantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Christos Christou es el presidente de M&eacute;dicos Sin Fronteras internacional </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Christos Christou]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/yemen-tormenta-perfecta-ocho-anos-guerra_129_10113752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2023 20:36:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yemen, una tormenta perfecta tras ocho años de guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yemen,Guerra de Yemen,Crisis humanitaria,Desnutrición infantil,Médicos Sin Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las pandemias olvidadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/pandemias-olvidadas_129_9544398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72302645-aa3d-4fc3-8b89-2d936fc1b01b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las pandemias olvidadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los países anunciarán esta semana su compromiso de financiación para el fondo mundial de lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria. Sin los fondos suficientes, corremos el riesgo de perder los avances</p><p class="subtitle">Una mochila a la espalda y mucha empatía para salvar a los más vulnerables frente al VIH</p></div><p class="article-text">
        Imagina que eres una persona infectada por el VIH en un pa&iacute;s en v&iacute;as de desarrollo. Has tenido complicaciones durante meses, pero desde que est&aacute;s en tratamiento antirretroviral has recuperado una vida normal y saludable, sin riesgo de transmitir el virus a tu pareja o a tus hijos. Mientras tomas tus pastillas todos los d&iacute;as, llevas una vida normal: trabajo, amor e hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Llega la <a href="https://www.eldiario.es/temas/covid-19/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COVID-19</a> y la pandemia complica que el tratamiento. Tu centro de salud cierra, el personal sanitario est&aacute; enfermo o ausente, el suministro de medicamentos se vuelve irregular. El confinamiento dificulta los movimientos. El transporte a la ciudad est&aacute; suspendido. Cada vez te quedan menos pastillas y te preocupas. Las vas racionando, tomas una cada dos d&iacute;as, o pides prestadas a alg&uacute;n paciente que conoces o acudes al mercado donde encuentras antirretrovirales muchos m&aacute;s caros. Aun as&iacute;, al final, puede que tengas que interrumpir el tratamiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si vives en un contexto de bajos recursos, tu salud y tu vida depender&aacute;n de los donantes internacionales y, en particular, del <a href="https://www.paho.org/es/temas/enfermedades-transmisibles/programa-investigacion-alianzas-enfermedades-transmisibles/fondo" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Fondo Mundial de lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria</a>. En muchos pa&iacute;ses, este<a href="https://www.theglobalfund.org/en/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> fondo</a> es la principal, y a menudo, la &uacute;nica fuente de financiaci&oacute;n para la prevenci&oacute;n y el tratamiento de las personas que se enfrentan a estas tres enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 21 de septiembre se espera que los pa&iacute;ses anuncien su compromiso de financiaci&oacute;n para el Fondo Mundial. Esta organizaci&oacute;n ha calculado que se necesitan como m&iacute;nimo 18.000 millones de d&oacute;lares para el periodo 2024-2026, lo que implica un aumento del 29% de las contribuciones con respecto a la &uacute;ltima conferencia de reposici&oacute;n de recursos en 2019. Alcanzar este objetivo determinar&aacute; en gran medida lo que se puede hacer en la lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria. Tambi&eacute;n determinar&aacute; en qu&eacute; medida ser&aacute; posible paliar y recuperar las p&eacute;rdidas causadas por la crisis de la COVID-19.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1561639449708187649?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Muchos pa&iacute;ses donantes est&aacute;n tardando en comprometerse y muchos no consiguen ir m&aacute;s all&aacute; de sus aportaciones de hace tres o seis a&ntilde;os. La vacilaci&oacute;n de los pa&iacute;ses donantes hace improbable que se alcance el objetivo m&iacute;nimo de la reposici&oacute;n de esos 18.000 millones de d&oacute;lares. Han llegado anuncios positivos de Estados Unidos (6.000 millones), Alemania (1.300 millones) y Jap&oacute;n (m&aacute;s de 1.000 millones). Los tres han aumentado su aportaci&oacute;n en un 30%, pero a&uacute;n faltan los anuncios de muchos otros pa&iacute;ses de renta alta. 
    </p><p class="article-text">
        Un d&eacute;ficit de los donantes europeos, en particular, tendr&iacute;a un efecto doblemente negativo, ya que reducir&iacute;a proporcionalmente el compromiso de Estados Unidos, que est&aacute; limitado a un m&aacute;ximo de un tercio del total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Espa&ntilde;a, que a&uacute;n no ha hecho p&uacute;blico si se comprometer&aacute; y en qu&eacute; grado. En 2019, Espa&ntilde;a retom&oacute; su compromiso con la salud global y <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/fondo-tuberculosis-compromiso-millones-pandemias_1_1316790.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">volvi&oacute; al Fondo Mundial</a>. Es imprescindible que este compromiso sea reforzado en la pr&oacute;xima conferencia de donantes de este 20 y 21 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Su aportaci&oacute;n no deber&iacute;a ser inferior a 129 millones de euros, para incluir el incremento m&iacute;nimo que solicita el Fondo Mundial, y deber&iacute;a apuntar a un monto &oacute;ptimo de 180 millones de euros que reflejara nuestra trayectoria y nos acercara al nivel de los pa&iacute;ses de nuestro entorno. Y <a href="https://www.msf.es/actualidad/espana/salud-derecho-medicos-fronteras-y-cesida-pedimos-al-gobierno-una-aportacion-180" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as&iacute; se lo hemos pedido al Gobierno espa&ntilde;ol</a>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El precio de los recortes</strong></h3><p class="article-text">
        Los equipos de M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF) no necesitan imaginar. En varios pa&iacute;ses ya ven las consecuencias del d&eacute;ficit de financiaci&oacute;n. Describen las lagunas que existen hoy en d&iacute;a en la atenci&oacute;n esencial y los dilemas imposibles que se plantean: &iquest;a qui&eacute;n hay que dejar sin tratamiento o qu&eacute; servicios hay que racionar?
    </p><p class="article-text">
        MSF ha realizado una evaluaci&oacute;n en siete pa&iacute;ses que muestra que la lucha est&aacute; lejos de terminar.<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/covid-provoca-brecha-record-necesidades-ayuda-humanitaria-fondos-desembolsados_1_8586332.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> La pandemia y las crisis econ&oacute;micas y sociales concurrentes han agravado los problemas existentes</a> y amenazan los avances logrados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Las consecuencias para las personas que viven con las tres enfermedades son dram&aacute;ticas: se reduce la cobertura y se ralentiza el despliegue de la prevenci&oacute;n y el tratamiento y los pa&iacute;ses, presionados por el d&eacute;ficit de financiaci&oacute;n, quitan prioridad a intervenciones esenciales, hacen concesiones en la calidad de la atenci&oacute;n y retrasan importantes innovaciones.
    </p><p class="article-text">
        Los equipos de MSF han visto la reducci&oacute;n de los programas de VIH para mujeres embarazadas y sus beb&eacute;s nonatos y los dirigidos a grupos vulnerables. Tambi&eacute;n han sido testigo de la eliminaci&oacute;n de elementos claves,&nbsp;como las pruebas para determinar el nivel de virus en la sangre, los medicamentos para tratar a las personas con infecciones oportunistas y complicaciones relacionadas con el sida, y la atenci&oacute;n pedi&aacute;trica adaptada a la tuberculosis.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1569720453341630471?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito global, la falta de progresos y los retrocesos muestran la p&eacute;rdida de lo ganado en los a&ntilde;os anteriores. En 2020 fallecieron 1,5 millones de personas por tuberculosis ascendiendo, por primera vez en m&aacute;s de diez a&ntilde;os las muertes a causa de esta enfermedad. 9,5 millones de personas que viven con el VIH no reciben tratamiento; una de cada tres que buscan iniciarlo ya muestran signos de enfermedad avanzada, lo que les sit&uacute;a en un alto riesgo de muerte. El n&uacute;mero de personas que padecen malaria ha aumentado un 12% situ&aacute;ndose en los niveles de 2015.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el discurso mundial sobre la preparaci&oacute;n y la respuesta a las pandemias, la atenci&oacute;n se centra sobre todo en los futuros brotes de enfermedades emergentes con riesgo para los pa&iacute;ses de renta alta. Se presta poca atenci&oacute;n a las necesidades de las personas debido a pandemias actuales como <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/pandemia-covid-trastoco-lucha-vih-malaria-tuberculosis-paises-pobres-riesgo-retroceder-anos_1_7839727.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el VIH, la tuberculosis y la malaria</a>. Si la reposici&oacute;n del Fondo Mundial se queda corta, es muy dif&iacute;cil dar credibilidad a esta narrativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Espa&ntilde;a y los pa&iacute;ses europeos no contribuyen, el Fondo Mundial se ver&aacute; doblemente distorsionado: no se alcanzar&aacute; el m&iacute;nimo y este d&eacute;ficit reducir&aacute; proporcionalmente la contribuci&oacute;n de Estados Unidos. Un d&eacute;ficit que conlleva, por tanto, un doble riesgo, o una doble responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Raquel Gonz&aacute;lez es responsable de Relaciones Institucionales de M&eacute;dicos Sin Fronteras.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/pandemias-olvidadas_129_9544398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Sep 2022 04:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las pandemias olvidadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandemia,VIH,Malaria,Tuberculosis,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mochila a la espalda y mucha empatía para salvar a los más vulnerables frente al VIH]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/mochila-espalda-empatia-salvar-vulnerables-frente-vih_1_9267241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/740c0bde-1b2d-49d6-8e50-84a7943215f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mochila a la espalda y mucha empatía para salvar a los más vulnerables frente al VIH"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los trabajadores comunitarios ayudan a personas en situación de riesgo y exclusión acercandoles la realización de pruebas de VIH, entrega de material preventivo o tratamientos</p><p class="subtitle">Tribuna - Reynosa, una pesadilla en el sueño americano</p></div><p class="article-text">
        Los puedes encontrar paseando mochila a la espalda por las calles de Quito, Marrakech, Ciudad del Cabo, Bangkok y de otras tantas ciudades. A cualquier hora del d&iacute;a o de la noche. Recorriendo avenidas y visitando plazas, parques, casas, saunas, discotecas o locales comerciales. Son trabajadores comunitarios, y est&aacute;n acercando servicios de salud a las personas m&aacute;s vulnerables al <a href="https://www.eldiario.es/temas/vih/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">VIH</a>; a aquellas que no acuden a los centros m&eacute;dicos tradicionales ya sea por desconocimiento, imposibilidad o por el miedo al estigma y la criminalizaci&oacute;n que puedan sufrir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salen en b&uacute;squeda, por lo tanto, de trabajadores y trabajadoras sexuales, personas trans, hombres homosexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, mujeres j&oacute;venes en pa&iacute;ses con alta prevalencia de VIH, poblaciones ind&iacute;genas, personas con discapacidades, usuarios de drogas inyectables o personas en reclusi&oacute;n. Son las denominadas poblaciones clave y tienen un riesgo mucho mayor de infectarse por el VIH: en 2020, el 65% de las nuevas infecciones de todo el mundo tuvieron lugar entre estas poblaciones y sus parejas sexuales, una cifra que fuera de &Aacute;frica subsahariana asciende al 93%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores comunitarios tambi&eacute;n son, en su inmensa mayor&iacute;a, miembros de las poblaciones clave. Y eso es un factor vital en su labor y el de las organizaciones para las que trabajan: facilita el di&aacute;logo y la proximidad con sus pares, contribuyendo sobremanera a generar confianza en servicios que, normalmente, est&aacute;n muy estigmatizados, como la realizaci&oacute;n de pruebas de VIH o la entrega de material preventivo o tratamientos para las personas infectadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Contar con los m&aacute;s afectados es fundamental y te permite ofrecer servicios amigables&rdquo; asegura Mar&iacute;a Elena Acosta, directora de <a href="https://www.kimirina.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la ONG Kimirina</a>, en <a href="https://www.eldiario.es/temas/ecuador/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ecuador</a>. &ldquo;Nuestro personal son chicas trans, trabajadores sexuales, hombres gais... personas que puedan comprender las necesidades reales de sus pares porque las viven, las perciben, las sienten. Trabajan sobre su propia realidad. Y salen preguntas que igual no te atreves a hacer si no hablas con tu par&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trabajar con miembros de las comunidades facilita tambi&eacute;n la tarea de identificaci&oacute;n de estas poblaciones. En Kimirina, por ejemplo, son quienes, antes de empezar el trabajo en una ciudad, realizan el mapeo e identifican los lugares de encuentro o de trabajo en los que se re&uacute;nen. &ldquo;Despu&eacute;s, salimos a buscarlos a estos lugares&rdquo; contin&uacute;a Mar&iacute;a Elena. &ldquo;Si los encontramos en un parque, nos sentamos en el parque. Si es un bar, pedimos permiso y nos sentamos unas horas en el bar. Si es en la calle o en una cancha de futbol, ah&iacute; vamos&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una persona se somete a la prueba de VIH.                            </span>
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        El trabajo base de una organizaci&oacute;n <a href="https://www.kimirina.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">como Kimirina</a> es de prevenci&oacute;n, as&iacute; que su tarea principal consiste en la realizaci&oacute;n de pruebas de VIH. &ldquo;Cuando el resultado es negativo ofrecemos todos los servicios de prevenci&oacute;n, como reparto de condones o tratamiento para la profilaxis pre&ndash;exposici&oacute;n, para evitar que se infecten. Y si la prueba resulta positiva, acompa&ntilde;amos y vinculamos a esa persona al servicio de salud, para que entre en el sistema de manera m&aacute;s r&aacute;pida. Ecuador tiene programas para personas con VIH y un sistema de salud garantista, pero el problema es que est&aacute; colapsado y una cita puede demorarse meses. A trav&eacute;s de nosotros puede empezar a recibir tratamiento ese mismo d&iacute;a&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad es diferente seg&uacute;n en qu&eacute; pa&iacute;ses. Hoy, de una manera u de otra, la amplia mayor&iacute;a de ellos criminalizan la transmisi&oacute;n del VIH, las relaciones entre personas del mismo sexo, el trabajo sexual y/o el consumo de drogas. Las leyes discriminatorias contra las personas m&aacute;s afectadas por el VIH contin&uacute;an alimentando la desigualdad y la falta de acceso a la atenci&oacute;n m&eacute;dica, incluidos los servicios de prevenci&oacute;n, atenci&oacute;n y tratamiento. <a href="https://gh.bmj.com/content/6/8/e006315" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las consecuencias son obvias.</a>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De este modo, es dif&iacute;cil imaginar a un hombre homosexual de Camer&uacute;n, en donde la ley criminaliza las relaciones sexuales entre otros hombres, ir a su centro de salud a pedir material preventivo &ndash;condones o medicamentos, por ejemplo&ndash; para evitar la infecci&oacute;n de VIH. El temor a ser detenido le aleja, inevitablemente, de estos servicios. Ah&iacute; es donde se ve la importancia de los centros comunitarios y el trabajo entre pares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el origen de la pandemia ha sido as&iacute;. Las organizaciones de base comunitaria tienen, sin duda, el rol principal en cada uno de los avances tan impresionantes que han acontecido en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os en la lucha contra el VIH. Su labor de incidencia y de lucha est&aacute;n directamente relacionadas con todos los progresos en los derechos humanos, la reducci&oacute;n de las desigualdades de g&eacute;nero y la obtenci&oacute;n de herramientas de tratamiento, prevenci&oacute;n, atenci&oacute;n y apoyo. &ldquo;Todas nuestras acciones generan elementos de incidencia pol&iacute;tica. Demostramos a nuestros gobiernos que es posible hacer las cosas de otra manera; cambiar&rdquo;, asegura Mar&iacute;a Elena.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Pandemia sobre pandemia&nbsp;</h3><p class="article-text">
        En 2020, la irrupci&oacute;n de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/covid-19/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COVID&ndash;19</a> volvi&oacute; a desnudar una desigualdad ya existente. Los gobiernos y las agencias internacionales, faltos de preparaci&oacute;n, centraron todos sus recursos en enfrentar una nueva pandemia mientras desatend&iacute;an otras. En consecuencia, el VIH creci&oacute;. <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria</a> &ndash;el organismo internacional m&aacute;s grande trabajando en estas enfermedades&ndash; vio c&oacute;mo, por primera vez en la historia desde su origen en 2002, los resultados de sus programas de VIH en centenares de pa&iacute;ses empeoraron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vih-aprovecha-covid-19-recuperar-terreno-mundo_1_9205091.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Colombia hubo un incremento de la prevalencia en un 40%</a> en relaci&oacute;n con los a&ntilde;os anteriores&rdquo; asegura Jhon Ram&iacute;rez, enfermero y coordinador de servicios comunitarios de Red Somos en el pa&iacute;s. &ldquo;Se crey&oacute; que la gente estaba en casa y que no ten&iacute;an relaciones sexuales. Y era al rev&eacute;s: estaban teniendo m&aacute;s sexo que nunca. Con el acceso a las redes sociales y a las aplicaciones para ligar, se generaron muchos encuentros, reuniones clandestinas, consumo de alcohol y otras sustancias, etc. Esto desat&oacute; un gran aumento en las cifras de VIH. Especial y preocupantemente entre los hombres j&oacute;venes de 14 y 25 a&ntilde;os, que son los que reportan la mayor prevalencia de los nuevos casos de VIH en el pa&iacute;s&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El coronavirus estaba fragilizando a&uacute;n m&aacute;s a las poblaciones clave y las organizaciones tuvieron que reinventarse. &ldquo;Nos levantamos y dijimos: aqu&iacute; estamos, de pie, para dar respuesta a las comunidades desde las comunidades. Lo primero fue la ingenier&iacute;a para lograr no suspender los tratamientos ni cortar los suministros&rdquo;, recuerda Mirta Ruiz, del Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Mujeres Positivas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue muy complicado&rdquo; asegura Jhon Ram&iacute;rez. &ldquo;En una de las primeras semanas llegaron solicitudes de 100 personas que hab&iacute;an perdido sus empleos y ya no pod&iacute;an pagar su seguro de salud ni sus medicinas, y nos ped&iacute;an antirretrovirales para no interrumpir sus tratamientos para el VIH.&rdquo;&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una enfermera toma una muestra de sangre para una prueba del VIH y Sida."
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                Una enfermera toma una muestra de sangre para una prueba del VIH y Sida.                            </span>
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        Desgraciadamente, el reto era mayor: &ldquo;Quer&iacute;amos acercar las pruebas y la entrega de medicamentos a domicilio, pero nos encontr&aacute;bamos con la enorme barrera de que muchas personas &ndash;por ejemplo, adolescentes que viven con sus padres o compa&ntilde;eros de piso&ndash; no quer&iacute;an recibirlas porque eso pod&iacute;a exponer su orientaci&oacute;n sexual, su estado serol&oacute;gico o su diagn&oacute;stico&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Kimirina tambi&eacute;n recuerdan las dificultades. &ldquo;Durante las primeras semanas de confinamiento no pod&iacute;amos hacer pruebas, pero no pod&iacute;amos permitir que la gente interrumpiese su tratamiento para la prevenci&oacute;n, as&iacute; que nos pon&iacute;amos en contacto con ellos para entregarles la medicaci&oacute;n en un punto cercano. Adem&aacute;s, servimos de puente para informar a usuarios positivos d&oacute;nde deb&iacute;an ir a recoger los f&aacute;rmacos que les llegaban a trav&eacute;s del sistema de salud, porque los hospitales estaban colapsados y no pod&iacute;an acudir all&iacute; como hac&iacute;an normalmente&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/B-HzfEfFzFw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/B-HzfEfFzFw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/B-HzfEfFzFw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Red Somos Colombia (@redsomoscol)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n utiliz&oacute; sus redes para ofrecer test de la COVID&ndash;19, pagados con sus fondos, y brindaron apoyo humanitario, fundamentalmente a las personas que realizan trabajo sexual. &ldquo;Obviamente son las que nunca dejaron de trabajar. Les prove&iacute;mos gel hidroalcoh&oacute;lico, mascarillas, ayuda alimentaria, kits de defensa para la violencia y pruebas de COVID y VIH, y contratamos a muchas de ellas para hacer ese mismo trabajo con otras y otros trabajadores sexuales&rdquo;. Adem&aacute;s, implementaron la telemedicina para la atenci&oacute;n m&eacute;dica, un avance tan c&oacute;modo y eficaz que hoy en d&iacute;a siguen realiz&aacute;ndolo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotras tambi&eacute;n ofrecimos ayuda humanitaria a las poblaciones clave, que de nuevo quedaron fuera del sistema y de las ayudas oficiales. Y tambi&eacute;n ofrecimos servicios de salud mental, porque las personas colapsamos, tuvimos miedo. Fuimos las comunidades las que estuvimos ah&iacute; ayudando, compartiendo, asesorando&rdquo;, recalca Mirta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nueva pandemia, por lo tanto, destac&oacute; otra vez la importancia del aprendizaje comunitario y el valor agregado que suponen estas organizaciones: sin su trabajo y sin la existencia de las estructuras que se hab&iacute;an generado durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas para responder al VIH, el terrible impacto de la COVID&ndash;19 y el aumento de las cifras de sida podr&iacute;an haber sido mucho mayores.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La piedra angular&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Un estudio del Banco Mundial sobre la prestaci&oacute;n de servicios relacionados con el VIH realizado entre 2010 y 2012 hall&oacute; que los esfuerzos de base comunitaria constituyen la &ldquo;piedra angular&rdquo; de la respuesta al sida. De hecho, en 2021, la estrategia mundial de sida de Naciones Unidas puso a las comunidades en el centro de la respuesta y estableci&oacute; los objetivos 80&ndash;60&ndash;30: que para 2025 las comunidades brindar&aacute;n el 30% de los servicios de pruebas y tratamiento, el 60% de los programas sociales y el 80% de los servicios de prevenci&oacute;n del VIH.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reciente <a href="https://www.theglobalfund.org/media/11692/strategy_globalfund2023-2028_narrative_es.pdf#page=10&amp;zoom=100,9,747" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estrategia del Fondo Mundial</a> (2023&ndash;2028) tambi&eacute;n ha puesto a las comunidades en el centro absoluto y prioritario de la respuesta a la pandemia. Desde su origen, el Fondo Mundial financia programas de organizaciones de la sociedad civil. Hoy est&aacute; presente en m&aacute;s de 100 pa&iacute;ses, y uno de los pilares de sus intervenciones es el fortalecimiento de los sistemas de salud, preparando a los gobiernos para que, cuando el Fondo Mundial ya no est&eacute; en el pa&iacute;s, puedan tener una respuesta nacional e integral al sida y a otras pandemias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, el Fondo Mundial apoya la integraci&oacute;n de los sistemas comunitarios en los sistemas nacionales de salud a trav&eacute;s de la contrataci&oacute;n social, con financiamiento p&uacute;blico, mejorando la sostenibilidad y el alcance de los servicios clave que las organizaciones ofrecen.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se parte de una creencia errónea de que lo comunitario debe ser gratis, que los trabajadores comunitarios no comen, no saben, no tiene formación, que deben ganar menos o incluso no ganar. Y ese es el error</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que, pese al reconocimiento y al consenso general sobre su importancia, la mayor parte de las veces las organizaciones no est&aacute;n integradas en las respuestas y en las tomas de decisiones nacionales e internacionales al VIH. En demasiadas ocasiones se enfrentan a graves problemas econ&oacute;micos y log&iacute;sticos que les obligan a cerrar sus puertas. &ldquo;Los meses de encierro supusieron el fin de muchas organizaciones en <a href="https://www.eldiario.es/temas/colombia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Colombia</a>&rdquo; recuerda Jhon. &ldquo;Nos preocupa que cuando el Fondo Mundial salga del pa&iacute;s la respuesta nacional quede inconclusa y las organizaciones empecemos a desaparecer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Colombia, Red Somos &ndash;como el resto de las organizaciones comunitarias en Am&eacute;rica Latina&ndash; no forma parte del sistema como prestador sociosanitario. &ldquo;No hay contrataci&oacute;n social a organizaciones, solo a personas individuales&rdquo; asegura Jhon. &ldquo;Se debe reconocer a las organizaciones de base comunitaria y que las leyes de los pa&iacute;ses permitan su contrataci&oacute;n como prestadores primarios de servicios, recibiendo recursos propios del sistema. Ah&iacute; est&aacute; la clave de la sostenibilidad, y no solo para VIH, tambi&eacute;n para otras enfermedades&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La contrataci&oacute;n social permitir&iacute;a que las organizaciones verdaderamente preparadas tuviesen sostenibilidad y capacidad para ofrecer programas de tratamiento, prevenci&oacute;n, detecci&oacute;n temprana, educaci&oacute;n sexual, salud mental, asesor&iacute;a jur&iacute;dica y la asesor&iacute;a por pares, y permitir&iacute;a el seguimiento y el acompa&ntilde;amiento hasta el sistema de salud de todas las personas que lo necesiten, sin dejar a nadie atr&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, claro, es necesario que se reconozca el costo del trabajo que realizan. &ldquo;Se parte de una creencia err&oacute;nea de que lo comunitario debe ser gratis, que los trabajadores comunitarios no comen, no saben, no tiene formaci&oacute;n, que deben ganar menos o incluso no ganar. Y ese es el error&rdquo; asegura Maria Elena. &ldquo;Si una trabajadora sexual va a salir a buscar a pares por toda la ciudad y va a dejar de trabajar tres d&iacute;as, &iquest;de qu&eacute; va a comer?&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, hablar de fortalecimiento no es solo hablar de financiaci&oacute;n. &ldquo;Va mucho m&aacute;s all&aacute;: es capacitar a las personas, es crear estructuras administrativas, es retribuir a los trabajadores, es crear un marco legal para la contrataci&oacute;n de personal&hellip; tiene que pensarse de una manera integral para que la sociedad civil trabaje en buenas condiciones y espacios que le permitan atender de verdad a sus propias necesidades&rdquo;, concluye.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La lucha contra el sida, en peligro&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Tras la Conferencia Mundial de Sida que tuvo lugar durante la semana pasada en Montreal, Canad&aacute;, el mensaje es claro: la lucha contra el VIH se tambalea. En 2021 muri&oacute; una persona cada minuto por causas relacionadas con el sida. 1.5 millones de personas &ndash;unas 4.000 personas al d&iacute;a&ndash; se infectaron con VIH, un mill&oacute;n de personas m&aacute;s que las que marcaban los objetivos globales. Regiones como Europa oriental y Asia central, Oriente Medio, el norte de &Aacute;frica y Am&eacute;rica Latina llevan varios a&ntilde;os experimentado un aumento anual de nuevas infecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de recursos y de financiaci&oacute;n llevaba siendo alarmante desde hace a&ntilde;os, pero la irrupci&oacute;n de la COVID&ndash;19 supuso un punto y aparte. Adem&aacute;s, se estima que la crisis econ&oacute;mica y humanitaria actual est&aacute; empujando a entre 75 y 95 millones de personas a la pobreza en los pa&iacute;ses de menos recursos, un aumento sin precedentes. En consecuencia, la respuesta al sida se enfrenta a una fuerte presi&oacute;n, mientras que las comunidades que ya estaban en mayor riesgo de contraer el VIH se encuentran a&uacute;n m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1554860006897590273?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La comunidad internacional debe, m&aacute;s que nunca, revitalizar econ&oacute;micamente la lucha contra el sida. En 2021, los recursos internacionales disponibles para el VIH fueron un 6% inferiores a los de 2010 y la respuesta al VIH en los pa&iacute;ses de bajos y medianos ingresos se sit&uacute;a en 8 mil millones de d&oacute;lares por debajo de la cantidad necesaria para 2025. Pero todav&iacute;a es posible alcanzar el objetivo: de hecho, poner fin al sida como problema de salud p&uacute;blica costar&aacute; mucho menos dinero que no hacerlo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a debe formar parte de esa respuesta y atender las necesidades globales a trav&eacute;s del Fondo Mundial que, de cara a la pr&oacute;xima Conferencia de Reposici&oacute;n de Fondos &ndash;que tendr&aacute; lugar en septiembre y ser&aacute; hospedada por los Estados Unidos&ndash; necesita recaudar 18.000 millones de d&oacute;lares para luchar contra el sida y las otras pandemias durante los pr&oacute;ximos tres a&ntilde;os. Espa&ntilde;a, que tras m&aacute;s de una d&eacute;cada ausente volvi&oacute; al Fondo Mundial en 2019 con 100 millones de euros, debe anunciar un desembolso de 180 millones, cumpliendo con el aumento de necesidades del organismo y acerc&aacute;ndose al nivel de los pa&iacute;ses de su entorno.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Salud por Derecho, Pablo Trillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/mochila-espalda-empatia-salvar-vulnerables-frente-vih_1_9267241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Aug 2022 20:03:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mochila a la espalda y mucha empatía para salvar a los más vulnerables frente al VIH]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[VIH,Colombia,Ecuador]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reynosa, una pesadilla en el sueño americano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/reynosa-pesadilla-sueno-americano_129_9182336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4858b7ac-dc9b-4ac6-a41c-2be8c70f3c37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reynosa, una pesadilla en el sueño americano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta ciudad fronteriza mexicana, miles de personas se enfrentan a duras condiciones climáticas, inseguridad y falta de acceso a servicios básicos mientras esperan al levantamiento de la orden que permite la expulsión inmediata de personas migrantes desde EEUU</p><p class="subtitle">La última tragedia de migrantes en Texas evidencia los peligros que persisten en la frontera de EEUU</p></div><p class="article-text">
        Yaneth, de Honduras, tiene 20 a&ntilde;os. En su pa&iacute;s,<strong> </strong>las pandillas amenazaron de muerte a su esposo. Los ten&iacute;an vigilados, sab&iacute;an d&oacute;nde viv&iacute;an. Huyeron de Honduras cuando ella estaba embarazada. Entr&oacute; sola a Estados Unidos porque solo ten&iacute;an dinero para pagar un cruce. Estaba embarazada ya de cinco meses. En Estados Unidos la detuvieron. Nunca la vio un m&eacute;dico ni recibi&oacute; informaci&oacute;n, solo una botella de agua en casi 12 horas. Pero lo peor estaba por llegar: cuando fue expulsada a la ciudad mexicana en la frontera de Reynosa, la violaron. &ldquo;No les import&oacute; que estuviera embarazada, me afect&oacute; much&iacute;simo y afect&oacute; mi embarazo&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        El parto se adelant&oacute; y su beb&eacute; naci&oacute; prematura. A pesar de lo que pas&oacute;, ha vuelto a Reynosa porque unos amigos le hablaron del refugio donde vive ahora. &ldquo;A veces quisiera dormir y no despertar, pero mi hija, mi mam&aacute; que sigue en Honduras, mis hermanos y mi esposo me ayudan a seguir&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n siendo semanas agitadas en Reynosa, en el noreste mexicano. Mientras persiste la expectativa sobre el eventual levantamiento del T&iacute;tulo 42 (la orden que permite la expulsi&oacute;n inmediata de personas migrantes desde Estados Unidos y vigente a&uacute;n por una orden judicial) siguen llegando miles de personas a esta ciudad fronteriza. All&iacute; se enfrentan a <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ultima-tragedia-migrantes-texas-evidencia-peligros-persisten-frontera-eeuu_1_9129327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duras condiciones</a> clim&aacute;ticas, inseguridad y falta de acceso a servicios b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        El desalojo de los &uacute;ltimos habitantes que quedaban en la Plaza de la Rep&uacute;blica a comienzos de mayo y la llegada cada d&iacute;a de cientos de migrantes mantienen colapsada la de por s&iacute; escasa capacidad existente en la ciudad para atender a esta poblaci&oacute;n.&nbsp;
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                Niños juegan en un parque público de Reynosa, el 29 de abril de 2021.                            </span>
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        La din&aacute;mica de la migraci&oacute;n ha cambiado visiblemente respecto al panorama de meses atr&aacute;s. El n&uacute;mero de personas migrantes ha aumentado y hay una gran carencia de servicios de alojamiento, alimentaci&oacute;n y salud para atenderlas. Los permisos de ingreso a Estados Unidos, gestionados fundamentalmente por grupos de abogados privados y que se dan a cuentagotas, y las continuas expulsiones desde Estados Unidos hacia las fronteras del norte de M&eacute;xico en virtud del a&uacute;n vigente T&iacute;tulo 42, est&aacute;n actuando como factor de hacinamiento de solicitantes de asilo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cientos de personas llegan intentando acceder a un apoyo legal para su entrada en el vecino del norte y deciden quedarse a esperar en una ciudad donde ya no hay espacio en los albergues. Muchas de ellas acaban viviendo en la calle. Adem&aacute;s de las dificultades de acceso a servicios de salud y espacios seguros, se enfrentan a temperaturas muy elevadas, sin agua potable ni sanitarios. Tambi&eacute;n est&aacute;n expuestas a situaciones de violencia en una ciudad donde los enfrentamientos entre grupos armados, tambi&eacute;n en las colonias cercanas a los albergues, se han incrementado.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Caos y miedo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La familia de Jos&eacute;, de Honduras, lleva varios meses en Reynosa. &ldquo;La otra noche escuchamos balazos muy cerca del albergue, sentimos desesperaci&oacute;n porque no sab&iacute;amos lo que pasaba, nos escondimos en el ba&ntilde;o por miedo a una bala perdida. Venimos huyendo de las balas en mi pa&iacute;s, no pensamos que aqu&iacute; tambi&eacute;n fuera as&iacute;. Hubo mucho caos y miedo&rdquo;, relata Jos&eacute; que espera, junto a su esposa, su hija y su padre de 74 a&ntilde;os respuesta a le petici&oacute;n de asilo.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, hay unas 2.400 personas en los dos albergues en los que prestamos apoyo desde M&eacute;dicos Sin Fronteras (MSF), pero no tenemos un c&aacute;lculo exacto del n&uacute;mero de migrantes que viven en los alrededores y en las calles. Ante este panorama hemos aumentado la capacidad del equipo, sumando m&aacute;s personal m&eacute;dico y log&iacute;stico y medicamentos. Brindamos consultas m&eacute;dicas y de salud mental, entregamos kits de hidrataci&oacute;n, agua potable y realizamos actividades de promoci&oacute;n de la salud y asistencia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel f&iacute;sico, vemos cuadros respiratorios, enfermedades gastrointestinales, infecciones urinarias, ginecol&oacute;gicas y en la piel y desequilibrios por enfermedades cr&oacute;nicas o degenerativas. Es especialmente preocupante que, en las &uacute;ltimas semanas, nuestras consultas para mujeres embarazadas y menores de cinco a&ntilde;os se hayan triplicado.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la salud mental, prevalecen los s&iacute;ntomas relacionados con trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico, ansiedad, duelo o p&eacute;rdida y depresi&oacute;n. A pesar de nuestros esfuerzos, estamos rebasados ante la cantidad de personas que requieren servicios y las dificultades para poder brindarlos, sobre todo para las personas que viven en situaci&oacute;n de calle.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un grupo de migrantes haitianos en Reynosa, en septiembre de 2021.                            </span>
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        El caso de Reynosa es ejemplo claro del impacto que tienen las condiciones de inseguridad, pobreza y desigualdad en los pa&iacute;ses de origen y que obligan a huir a miles de personas en b&uacute;squeda de protecci&oacute;n y bienestar. A estas se suman <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/tijuana-puerta-rumbo-eeuu-abre-ucranianos_1_8952217.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las pol&iacute;ticas migratorias de pa&iacute;ses como Estados Unidos</a> y M&eacute;xico que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/biden-tratando-migrantes-mejor-trump-vergonzoso_129_8356263.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criminalizan a las personas migrantes</a> y generan crisis humanitarias en lugares como esta ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es imprescindible una mayor respuesta de las entidades oficiales e internacionales para mejorar el acceso a h&aacute;bitat, a los servicios sanitarios, alimentaci&oacute;n, salud, educaci&oacute;n y protecci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n es esencial un discurso que vea en las personas migrantes y refugiadas una oportunidad de crecimiento nacional y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ideologia-mortal-popularizo-teoria-gran-reemplazo_1_9070980.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no una amenaza</a>, porque migrar no es un delito y buscar protecci&oacute;n y seguridad no es un crimen.
    </p><p class="article-text">
        <em>* Anayeli Flores es responsable de Asuntos Humanitarios de MSF en M&eacute;xico.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anayeli Flores]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/reynosa-pesadilla-sueno-americano_129_9182336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2022 04:01:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reynosa, una pesadilla en el sueño americano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,América,Latinoamérica,Migrantes,Migraciones,Deportaciones,Centroamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huida sin fin de Kivu Sur: "Quemaron nuestras casas y nos apalearon"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/huida-kivu-sur-quemaron-casas-apalearon_1_7192765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f85357b-41e5-45df-8e2c-3ee81c7d7287_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La huida sin fin de Kivu Sur: &quot;Quemaron nuestras casas y nos apalearon&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En dos años, los conflictos que asolan la parte oriental de la República Democrática del Congo han provocado la huida de varios miles de personas a la frontera entre las provincias de Kivu del Sur y del Norte, donde conviven con comunidades que también son vulnerables y están necesitadas</p><p class="subtitle">ESPECIAL - RD Congo: el coronavirus ante el espejo de la desigualdad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;amos escuchado que en Katasomwa hab&iacute;a paz, as&iacute; que decidimos venir&rdquo;, me comenta Justin, que lleva aqu&iacute; desde el pasado mes de julio junto a toda su familia. &ldquo;Varias personas murieron por el camino. Desde que llegamos, nos cuesta encontrar algo que llevarnos a la boca. Estamos amenazados por la lluvia, los refugios en los que vivimos pueden incendiarse en cualquier momento. Tenemos una vida miserable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras hablamos, una choza de paja arde a unas pocas decenas de metros de distancia. Nadie se mueve: no se puede hacer nada m&aacute;s que dejar quemarse el refugio y todo lo que hay en su interior. En apenas segundos se esfuman las escasas posesiones de uno de los 957 hogares de este asentamiento desplazados internos de Katasomwa, un remoto enclave del este de la <a href="https://www.msf.es/conocenos/proyectos/republica-democratica-del-congo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo</a>.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7z4rvi" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Tras constatar que las llamas no han causado heridos, prosigo mi conversaci&oacute;n con Justin: &ldquo;Vinieron por la noche a amenazarnos. Quemaron nuestras casas. Nos apalearon y a algunas personas las agredieron con machetes&rdquo;, me explica resignado.
    </p><p class="article-text">
        Justin es originario de Masisi, en la provincia de Kivu del Norte, pero no tuvo m&aacute;s remedio que huir de all&iacute;. Junto a su familia y miles de personas m&aacute;s, cruz&oacute; la frontera provincial hasta esta aldea de Kivu del Sur. En total, debido a los continuos enfrentamientos entre el ej&eacute;rcito nacional y grupos armados de habla ruandesa ocurridos en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, cerca de 10.000 personas se han visto obligadas a buscar refugio en este lugar, donde los servicios e infraestructuras m&aacute;s b&aacute;sicos brillan por su ausencia.
    </p><p class="article-text">
        El largo camino que tuvieron que recorrer durante varias semanas no estuvo exento de dificultades. Muchos nos explican que sufrieron robos y violencia y tambi&eacute;n, en algunos casos, violencia sexual. Cuando por fin llegaron a su nuevo destino, se toparon con una realidad no menos dif&iacute;cil: esta regi&oacute;n es muy pobre por lo que el acceso a servicios como salud, educaci&oacute;n y protecci&oacute;n no est&aacute; garantizado.
    </p><h3 class="article-text">Una mortalidad desorbitada</h3><p class="article-text">
        Las mujeres y los ni&ntilde;os constituyen el grueso de las personas desplazadas en las &aacute;reas de salud de Mushunguti, Ramba y Bushaku. Entre la odisea del camino recorrido y las condiciones de vida en el asentamiento, la gente enferma con facilidad. Las diarreas, las infecciones respiratorias agudas o las parasitosis intestinales est&aacute;n a la orden del d&iacute;a. Y hay tambi&eacute;n muchos ni&ntilde;os desnutridos. Seg&uacute;n una evaluaci&oacute;n r&aacute;pida de 362 ni&ntilde;os realizada por nuestros equipos, 15 sufr&iacute;an desnutrici&oacute;n severa, una tasa muy por encima del umbral de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        La afluencia de personas desplazadas ha sobrecargado el fr&aacute;gil sistema sanitario. El centro de salud de la aldea se mantiene en marcha gracias en parte a un personal motivado, pero no cuenta con recursos. &ldquo;Las mujeres desplazadas no quer&iacute;an venir. B&aacute;sicamente, porque no ten&iacute;an dinero para pagar la consulta&rdquo;, me explica la enfermera Esther Isabayo Benimana. &ldquo;Muchas han dado a luz en el campamento y algunas han muerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta penosa situaci&oacute;n fue el detonante para que uno de nuestros equipos se desplazara a la zona desde su cuartel, en Bukavu, para lanzar una intervenci&oacute;n de emergencia con el objetivo de asistir a las comunidades m&aacute;s vulnerables y responder a las necesidades m&eacute;dicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos centramos en las poblaciones en las que la tasa de mortalidad era mayor &mdash;me detalla David Namegabe, nuestro responsable m&eacute;dico&mdash;. Vimos que se trataba fundamentalmente de ni&ntilde;os, desde reci&eacute;n nacidos hasta adolescentes de 15 a&ntilde;os, y tambi&eacute;n de mujeres embarazadas. Tambi&eacute;n nos hemos centrado en las emergencias m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas, otra de las principales causas de muerte a nivel de la comunidad y dentro de las estructuras de salud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su voz es interrumpida por los golpes de martillo de nuestros logistas, que est&aacute;n rehabilitando el centro de salud, as&iacute; que decidimos seguir con nuestra conversaci&oacute;n en una zona un poco m&aacute;s alejada del ruido. &ldquo;Est&aacute;n haciendo un buen trabajo&rdquo;, me comenta. &ldquo;Y tambi&eacute;n est&aacute;n reparando otras estructuras m&eacute;dicas en las zonas de Mushunguti, Ramba y Bushaku&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta poblaci&oacute;n no hab&iacute;a recibido ning&uacute;n tipo de vacuna desde 2017, por lo que en colaboraci&oacute;n con las autoridades locales pusimos en marcha una campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n contra varias enfermedades. En total, en las tres &aacute;reas de salud que te comentaba, hemos vacunado cerca de 7.000 ni&ntilde;os contra enfermedades prevenibles como el sarampi&oacute;n&rdquo;, afirma David cuando logramos encontrar un lugar un poco m&aacute;s calmado.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Nosotros tambi&eacute;n tardamos nueve meses en nacer&rdquo;</h3><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7z4rx1" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las agudas necesidades de la poblaci&oacute;n desplazada, la llegada de este flujo de personas ha exacerbado las desigualdades ya existentes en la zona de Mushunguti: las comunidades pigmeas, desalojadas del bosque Kahuzi Biega, donde hab&iacute;an vivido tradicionalmente debido a la designaci&oacute;n del enclave como Patrimonio Mundial de la Unesco, siempre han sido objeto de discriminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cualquier ni&ntilde;o podr&iacute;a robar, pero nos culpan a toda la comunidad pigmea&rdquo;, me dice con frustraci&oacute;n Roza Nyirakongomani, representante de esta comunidad n&oacute;mada. &ldquo;Acusan siempre a los pigmeos de robar. Aunque el responsable no pertenezca a nuestra comunidad. &iquest;Por qu&eacute;? Porque no tenemos actividades econ&oacute;micas estables. Nuestras hijas est&aacute;n siendo violadas. Marchan por la ma&ntilde;ana para reclamar una compensaci&oacute;n, pero regresan sin nada. Las toman por la fuerza y, a veces, conocemos a las personas que lo hacen, pero no podemos llevarlas ante la Justicia porque no tenemos el dinero para pagar el juicio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hundidos en el olvido, los miembros de la comunidad pigmea aceptan sin rega&ntilde;adientes toda ayuda. &ldquo;Nosotros tambi&eacute;n tardamos nueve meses en nacer. No entendemos por qu&eacute; siempre se nos olvida. Nos duele el coraz&oacute;n&rdquo;, me insiste Roza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para asistir a estos grupos m&aacute;s discriminados, nuestro equipo ha identificado a una persona en cada aldea que pueda ejercer como trabajador de salud comunitario. Los escogidos son instruidos para tratar los casos m&eacute;dicos m&aacute;s leves y derivar los m&aacute;s graves al centro hospitalario m&aacute;s cercano, en Chigoma. Esto, adem&aacute;s, ayuda a descongestionar los centros de salud.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Esto es Katasomwa!&rdquo;, clama Innocent, uno de los enfermeros de MSF responsables de formar a este tipo de trabajadores. Tras escuchar la teor&iacute;a, los aprendices se turnan para recibir un cuaderno, bol&iacute;grafos, botas de goma y medicamentos: el equipo b&aacute;sico que permitir&aacute; a los trabajadores de salud comunitarios atender y ayudar a los miembros de su comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Las tensiones, el aislamiento y los diferentes estilos de vida son un caldo de cultivo explosivo que conducen a la desconfianza entre comunidades y a la estigmatizaci&oacute;n de las minor&iacute;as, independientemente de si se trata de personas desplazadas o pigmeos. Sus derechos fundamentales son violados constantemente. Por encima de las necesidades m&eacute;dicas, tambi&eacute;n queremos garantizar la protecci&oacute;n de estas personas y su acceso a servicios educaci&oacute;n, justicia y a recursos econ&oacute;micos que les permitan encarar el d&iacute;a a d&iacute;a y garantizar un futuro a sus hijos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paul Duke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/huida-kivu-sur-quemaron-casas-apalearon_1_7192765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Feb 2021 21:40:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huida sin fin de Kivu Sur: "Quemaron nuestras casas y nos apalearon"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congo,Desigualdad,Conflictos armados,Vacunas,Desnutrición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Horas antes de montarme en la patera lloré a escondidas pensando en mi madre"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/horas-montarme-patera-llore-escondidas-pensandoen-madre_1_6524493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/021d68b8-15d4-498f-b749-e5c1d9a025a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Horas antes de montarme en la patera lloré a escondidas pensando en mi madre&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los inmigrantes menores de edad que viajan solos se enfrentan en España a un laberinto burocrático y legal para trabajar. elDiario.es entrevista a un educador social y a dos chicos que llegaron a España con 16 años.</p></div><p class="article-text">
        Cuando un menor de edad inmigrante llega solo a Espa&ntilde;a puede ser acogido por la administraci&oacute;n y ser tutelado hasta cumplir los 18 a&ntilde;os. A partir de ese momento el Estado espera de &eacute;l que trabaje, solo que trabaje, sin posibilidad real de estudiar. Pero para poder trabajar se le solicitan <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/saturacion-actividades-abandonados-deficiente-conflictividad_1_1162285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos requisitos dif&iacute;ciles de cumplir</a> incluso para cualquier chaval espa&ntilde;ol: tiene que tener un contrato de trabajo con una solicitud presentada por el empleador, y un sueldo equivalente a al menos el salario m&iacute;nimo interprofesional, con jornada completa y con una duraci&oacute;n continuada durante el periodo de vigencia de la autorizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son unos requisitos imposibles, ning&uacute;n chaval de 18 a&ntilde;os espa&ntilde;ol podr&iacute;a cumplirlos tampoco&rdquo;, lamenta David L&oacute;pez, educador social que lleva tres d&eacute;cadas trabajando con menores de edad migrantes. Zino Meflah es uno de ellos. Lleg&oacute; en patera cuando ten&iacute;a 16 a&ntilde;os, procedente de Argelia. Estuvo dos a&ntilde;os en un centro de menores de Mallorca, pero cuando alcanz&oacute; la mayor&iacute;a de edad le denegaron el permiso de residencia porque no dispon&iacute;a de los ingresos mensuales requeridos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Le piden contar con determinados requisitos económicos, pero para cumplirlos necesita trabajar, pero si no los cumple no le conceden el permiso de trabajo. Es una contradicción.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De ese modo se qued&oacute;, como tantos otros, en una situaci&oacute;n de desamparo un tanto parad&oacute;jica, ya que &ldquo;para obtener la residencia le piden contar con determinados requisitos econ&oacute;micos, pero para cumplirlos necesita trabajar, pero si no los cumple no le conceden el permiso de trabajo&rdquo;. &ldquo;Estos requisitos son una contradicci&oacute;n en s&iacute; mismos&rdquo;, denuncian desde diferentes colectivos. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso varias organizaciones,como la red Acoge, solicitan un cambio en la Ley de Extranjer&iacute;a. Tambi&eacute;n la Federaci&oacute;n de Entidades con Proyectos y Pisos Asistidos (FEPA), a trav&eacute;s de la campa&ntilde;a &ldquo;Un callej&oacute;n sin salida&rdquo;, pide que se eliminen trabas y se facilite la vida de estos j&oacute;venes al cumplir la mayor&iacute;a de edad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mohammad Mujibur llegó desde Pakistán a los 16 años. En la foto, con David López, educador social de la asociación Paidea                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Querr&iacute;a estudiar para ser educador social&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La trayectoria de Zino no ha sido f&aacute;cil. Nacido &ldquo;en el seno de una familia pobre argelina&rdquo;, creci&oacute; so&ntilde;ando con viajar a Europa para mejorar la situaci&oacute;n de sus padres y hermano. Ahorr&oacute; dinero y, cuando cumpli&oacute; diecis&eacute;is a&ntilde;os, contact&oacute; con &ldquo;gente que gestionaba este tipo de viajes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un d&iacute;a me llamaron y me dijeron: &lsquo;Esta noche nos vamos&rsquo;. Fue todo muy precipitado. No quise decir nada a mis padres ni a mi hermana, porque me habr&iacute;an impedido irme, saben que mucha gente muere en el mar. Durante el almuerzo se me notaba preocupado, mi madre lo percibi&oacute; y me pregunt&oacute;. Intent&eacute; disimular como pude. Me levant&eacute; de la mesa, sal&iacute; de la casa, me sent&eacute; en una esquina y me puse a llorar, a llorar y a llorar, a escondidas, pensando en mi madre, en mi familia, en que quiz&aacute; no los ver&iacute;a nunca m&aacute;s&rdquo;, relata Zino en conversaci&oacute;n con elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Solo inform&oacute; de sus planes a su hermano mayor, quien intent&oacute; disuadirle. &ldquo;Pero al final me cubri&oacute;. Cuando yo ya estaba en la patera mi madre empez&oacute; a preguntar por m&iacute;. En la cena mi hermano se comi&oacute; el yogur que me correspond&iacute;a y as&iacute;, cuando ella lleg&oacute; a casa, &eacute;l le cont&oacute; que yo hab&iacute;a pasado por all&iacute;, que hab&iacute;a cenado pero que me hab&iacute;a vuelto a ir, para no preocuparla&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El viaje fue duro, de noche, no se ve&iacute;a absolutamente nada, era la oscuridad completa. Era inevitable pensar que pod&iacute;amos morir. Afortunadamente sali&oacute; bien. Unos kil&oacute;metros antes de llegar a Mallorca nos intercept&oacute; la Guardia Civil. A m&iacute; me llevaron a un centro de menores. No pude avisar a mi familia hasta 48 horas despu&eacute;s, porque me hab&iacute;an quitado el m&oacute;vil&rdquo;, cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando por fin pude hablar con mi madre lloramos mucho los dos. Le expliqu&eacute; que lo que estaba haciendo era por ellos, nos dijimos que nos echar&iacute;amos mucho de menos&rdquo;. Los primeros meses fueron duros. &ldquo;No conoc&iacute;a el idioma, no entend&iacute;a lo que me dec&iacute;an, as&iacute; que me puse a estudiar sin parar, para poder comunicarme&rdquo;, explica en un buen espa&ntilde;ol. Ahora, con 19 a&ntilde;os, ha conseguido trabajo al fin, en un centro de menores, donde realiza tareas de limpieza y ejerce como ayudante de cocina. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gusta mi empleo, aunque es duro f&iacute;sicamente. En el futuro quiero estudiar para ser educador social, me encanta, mis educadores hicieron mucho por nosotros, es un bonito trabajo. Pero para eso tengo que sacarme la ESO primero, quer&iacute;a empezar en septiembre, pero si no trabajas no te renuevan los papeles, as&iacute; que de momento no puedo hacerlo&rdquo;, explica. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mohammad Mujibur Rahman llegó a España con 16 años tras un largo viaje desde Pakistán"
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            <span class="title">
                Mohammad Mujibur Rahman llegó a España con 16 años tras un largo viaje desde Pakistán                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El caso de Mohammad Mujibur Rahman es similar. Lleg&oacute; hace tres a&ntilde;os a Espa&ntilde;a, procedente de Pakist&aacute;n, cruzando varias fronteras y un mar, pasando por pa&iacute;ses como Afganist&aacute;n o Turqu&iacute;a. El viaje dur&oacute; m&aacute;s de un mes y le golpe&oacute; duro. No quiere hablar de ello: &ldquo;Fue algo traum&aacute;tico&rdquo;. Cuando lleg&oacute; a Madrid entr&oacute; en el sistema de protecci&oacute;n de menores. Primero vivi&oacute; en una residencia y despu&eacute;s en un piso tutelado. Empez&oacute; un grado medio de Inform&aacute;tica y se aficion&oacute; al estudio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No quer&iacute;a dejarlo, pero no tuvo m&aacute;s remedio que hacerlo, porque cuando cumplen 18 a&ntilde;os tienen que ponerse a trabajar, s&iacute; o s&iacute;, es lo que establece la ley, no hay otra posibilidad&rdquo;, explica David L&oacute;pez Gallego, educador social de Paidea, Asociaci&oacute;n para la Integraci&oacute;n del Menor. &ldquo;Pero claro, aqu&iacute; en la Comunidad de Madrid necesitan un contrato de un a&ntilde;o a jornada completa para obtener el permiso de trabajo. Si no lo consiguen se quedan con el permiso de residencia no lucrativa, que les condena a una situaci&oacute;n en la que no est&aacute;n autorizados a trabajar a pesar de que lo que las autoridades demandan de ellos es que se ganen la vida. Es absolutamente absurdo&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n va a querer contratar a un chaval de 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos que sale del sistema de protecci&oacute;n de menores? Al final tiramos de empresas amigas, de gente solidaria y altruista que sabe que estos chicos tienen muchas ganas y pueden responder muy bien&rdquo;, prosigue L&oacute;pez Gallego. Mohammad tuvo suerte y consigui&oacute; un contrato de un a&ntilde;o a jornada completa en una empresa de iluminaci&oacute;n. &ldquo;No es f&aacute;cil, porque el propio empleador tiene que desplazarse y presentar los papeles para contratarte, las trabas son m&uacute;ltiples&rdquo;, explica Mohammad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se encuentan con paredes, paredes y más paredes. Ves por el camino chavales que van cayendo y no se pueden levantar. Son obstáculos que podrían evitarse.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los requisitos son numerosos. La empresa empleadora tiene que estar al corriente en la Seguridad Social, no deber nada a Hacienda, y presentar en Delegaci&oacute;n de Gobierno la documentaci&oacute;n del chico al que quiere contratar. &iquest;Esto qu&eacute; quiere decir?&nbsp;Que se tiene que personar el director de la empresa con toda la documentaci&oacute;n para cambiarle el permiso de trabajo&rdquo;, relata David L&oacute;pez.
    </p><p class="article-text">
        Ante tales dificultades son muchos los j&oacute;venes que no lo consiguen. Los educadores lo ven todos los meses. Chavales con ganas de estudiar o de trabajar que no logran un contrato de las caracter&iacute;sticas requeridas y por lo tanto no est&aacute;n autorizados para otro tipo de empleos de menor duraci&oacute;n o de media jornada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo tuve un chico tutelado que cuando cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os consigui&oacute; un contrato de seis meses. Con ese contrato la Comunidad de Madrid no le da el permiso de trabajo, por lo que no le han renovado el permiso, porque para ello necesitaba un contrato de un a&ntilde;o a jornada completa, un requisito que casi nadie a esa edad puede cumplir. Mi hijo, que es espa&ntilde;ol, profesor de Educaci&oacute;n F&iacute;sica, est&aacute; con contratos de suplencias de doce a tres de la tarde de aqu&iacute; a enero. &iquest;De qu&eacute; estamos hablando?&rdquo;, se pregunta el educador social David L&oacute;pez. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es muy duro ser aún un niño y estar solo en un país que no conoces.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        L&oacute;pez relata casos de j&oacute;venes que tras cumplir 18 a&ntilde;os trabajaron duro, consiguieron lo requerido y ahora tienen buenos empleos y sueldos. &ldquo;Algunos han iniciado su propio negocio, lo cual genera empleo a su vez, otro se especializ&oacute; en electr&oacute;nica para coches el&eacute;ctricos y tiene un buen sueldo, otro trabaja como jardinero. Pero tambi&eacute;n est&aacute; la otra cara de la moneda&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La otra cara es la de quienes no logran reunir los dif&iacute;ciles requisitos. &ldquo;Hay un chico que era muy buen chaval, pero no consegu&iacute;a autorizaci&oacute;n para trabajar, se qued&oacute; en la calle, entr&oacute; en un sitio a robar, le pill&oacute; a la polic&iacute;a, se fue a la c&aacute;rcel. Ya ha salido de prisi&oacute;n pero est&aacute; viviendo en la calle porque por haber delinquido le han quitado la plaza. Si hubiera tenido un permiso de trabajo habr&iacute;a empezado a trabajar de camarero, que es su titulaci&oacute;n, y probablemente no habr&iacute;a ca&iacute;do en todo esto, porque era un chaval maj&iacute;simo y con gran potencial&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        Las personas migrantes en situaci&oacute;n irregular no pueden acceder a varias ayudas que ofrecen las instituciones, como el Ingreso M&iacute;nimo Vital o un salario m&iacute;nimo de inserci&oacute;n. &ldquo;Es horroroso ser consciente de la capacidad de esta gente joven, que lucha por salir adelante, que lo ha pasado muy mal porque es duro ser a&uacute;n un ni&ntilde;o y estar solo en un pa&iacute;s que no conoces. Se encuentran con paredes, paredes y m&aacute;s paredes, ves en el camino chavales que van cayendo y no se pueden recuperar&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando entran en el sistema de protección se invierte en ellos, como es lógico, pero luego se les deja tirados, y eso es también tirar el dinero invertido.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        L&oacute;pez intenta seguir el rastro de los j&oacute;venes que ya no pueden permanecer en programas de transici&oacute;n a la vida adulta. Les visita, les ayuda con papeleo, con el empadronamiento, con los m&eacute;dicos. &ldquo;Es que si no tienen tarjeta sanitaria muchas veces no los atienden, por eso les acompa&ntilde;o cuando puedo. Tiro de amigos que me hacen favores a veces&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el piso de acogida en el que est&aacute; Mohammad viven cinco chicos de varias nacionalidades. Tiene un grupo de Whatsapp bajo el nombre <em>Nuestra casa</em>. &ldquo;Es que queremos sentirlo como casa. Y cuando David viene a revisar si tenemos todo limpio y ordenado y nos trae algo de comida, decimos que viene el pap&aacute;, bromeando. Es como un pap&aacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Algo ruborizado, David responde: &ldquo;Bueno, yo soy padre y s&eacute; que tener 18 a&ntilde;os es lo mismo que tener 17 a&ntilde;os y once meses, siguen siendo unos cr&iacute;os, as&iacute; que procuro darles afecto, abrazarlos, estar ah&iacute;. Tengo a chicos menores cuya madre o padre se han muerto estando ellos aqu&iacute; y el hecho de no poder ir a velarlos, al entierro, les ha dejado atormentados, marcados. Hay chavales con discapacidad, pero no hay pisos para ellos. Tampoco hay pisos para chavales que quieran estudiar. Deber&iacute;a haber una diversidad de pisos, para que estos j&oacute;venes tengan menos dificultades&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tuve una educadora social que decía que hay 3 lugares donde se quitan los dolores: en el abrazo, en la ducha, y en el sueño.</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">&ldquo;No puedo entender que se les ponga requisitos tan duros&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Mohammad es uno de esos j&oacute;venes que habr&iacute;a querido seguir estudiando. Pero tiene que probar que cumple una serie de requisitos econ&oacute;micos, y para eso necesita trabajar con un contrato estable. Ahora solo tiene uno de un mes, en un supermercado. &ldquo;Mohammad no se rinde, cuando se cae vuelve a levantarse, yo s&eacute; que conseguir&aacute; un buen trabajo y que en cuanto pueda estudiar&aacute;, lo s&eacute; porque le conozco&rdquo;, augura David.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo entender que se les ponga requisitos tan duros. Cuando entran en el sistema de protecci&oacute;n se invierte en ellos, como es l&oacute;gico, pero luego se les deja tirados, y eso es tambi&eacute;n tirar el dinero invertido. Hay pol&iacute;ticos que no entienden que si se invirtiera un poquito m&aacute;s, al final se ahorrar&iacute;an dinero y tendr&iacute;amos un resultado mejor para estos j&oacute;venes y para la sociedad en general&rdquo;, reflexiona. 
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as especiales Mohammad echa m&aacute;s de menos a sus padres y hermanos. &ldquo;En la fiesta del Cordero o al final del Ramad&aacute;n, que son fechas muy familiares, me siento m&aacute;s solo, no es f&aacute;cil&rdquo;. Algunos menores de edad que llegan de otros pa&iacute;ses terminan con secuelas psicol&oacute;gicas, porque el camino que recorren es duro y est&aacute; lleno de obst&aacute;culos. Mohammad recuerda el consejo que una educadora le dio hace un par de a&ntilde;os para los momentos dif&iacute;ciles: &ldquo;Ella dec&iacute;a que hay tres lugares en los que se quitan los dolores: Uno es el abrazo, cuando alguien te abraza. Otro es en la ducha, que relaja y repara. Otro es en el sue&ntilde;o, cuando duermes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hay sue&ntilde;os reparadores en los que estos chicos obligados por la vida a ser adultos antes de tiempo visualizan aquello que anhelan: &ldquo;Cuando en sue&ntilde;os hablo con mi madre o cuando en sue&ntilde;os me hacen un contrato estable me levanto con m&aacute;s esperanza&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/horas-montarme-patera-llore-escondidas-pensandoen-madre_1_6524493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Dec 2020 20:43:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Horas antes de montarme en la patera lloré a escondidas pensando en mi madre"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El shock de la pandemia contra los pueblos originarios en Honduras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/shock-pandemia-pueblos-originarios-honduras_129_6172098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c980d1b5-929a-40b0-afb1-c8d418ed1134_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El shock de la pandemia contra los pueblos originarios en Honduras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La emergencia sanitaria se ha usado para fortalecer el autoritarismo y reprimir las estrategias de supervivencia y defensa del territorio que defienden los pueblos lencas y garífunas</p></div><p class="article-text">
        En los largos meses de la pandemia nos han llegado desde distintos puntos del planeta m&uacute;ltiples experiencias de trabajo y lucha que han situado la solidaridad, el cuidado, el apoyo mutuo, la protecci&oacute;n comunitaria y la defensa de los bienes comunes del territorio como ejes centrales de la construcci&oacute;n de un mundo postCOVID-19. No es una novedad: antes de la pandemia, en muchos lugares los pueblos intentaban resistir y organizarse priorizando el mantenimiento de vidas justas y dignas, pero el virus ha visibilizado las enormes desigualdades y las formas m&aacute;s crueles de persecuci&oacute;n que sufren quienes llevan a&ntilde;os apostando por ese cambio de paradigma pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de las comunidades lencas y gar&iacute;funas, organizadas en el COPINH (Consejo C&iacute;vico de Organizaciones Populares e Ind&iacute;genas de Honduras) y en el OFRANEH (Organizaci&oacute;n Fraternal Negra Hondure&ntilde;a), que sab&iacute;an muy bien cu&aacute;les eran los riesgos de defender la vida desde mucho antes de que la emergencia sanitaria comenzara. Los territorios donde habitan han sido hist&oacute;ricamente atacados por los intereses de empresas transnacionales que expolian la naturaleza y amenazan la supervivencia de comunidades y pueblos originarios. La l&oacute;gica econ&oacute;mica de la extracci&oacute;n mata gente, expectativas, culturas, tierras y aguas. 
    </p><p class="article-text">
        El asesinato de Berta C&aacute;ceres, una de las lideresas m&aacute;s conocidas del COPINH, marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n en la visibilidad de la magnitud de los procesos de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n, de su violencia sobre los territorios y los cuerpos, especialmente los de las mujeres, las ni&ntilde;as y las personas m&aacute;s vulnerables. Tambi&eacute;n mostr&oacute; la resistencia, la resiliencia y el tenaz mantenimiento de modelos alternativos que protagonizan los pueblos originarios.
    </p><p class="article-text">
        Durante estos meses, la OFRANEH y el COPINH han seguido haciendo lo que siempre han hecho: afrontar la lucha contra el virus cuidando la vida y custodiando la dignidad de sus pueblos frente a la hostilidad colonial de unos intereses econ&oacute;micos depredadores. Ante la fragilidad de los servicios p&uacute;blicos hondure&ntilde;os, debilitados por las pol&iacute;ticas neoliberales, incapacitadas para asegurar el derecho a la salud de toda la poblaci&oacute;n, estas organizaciones han desarrollado una estrategia de protecci&oacute;n basada en el apoyo mutuo y la salud comunitaria. Para los pueblos lencas y gar&iacute;funas, &ldquo;que nadie se quede atr&aacute;s&rdquo; no es solo una consigna, es una forma de lucha por la que pagan un alto precio: el aumento del hostigamiento justo en el momento en el que la crisis sanitaria afecta de la forma m&aacute;s cruda a sus territorios. 
    </p><p class="article-text">
        En plena pandemia, mientras la organizaci&oacute;n gar&iacute;funa hac&iacute;a enormes esfuerzos para garantizar la salud y frenar al virus, las comunidades han sido acosadas, se les ha amenazado con quemar sus cosechas y una de las lagunas que les procuraban alimentos ha sido envenenada. Si luchar contra el virus ya es enormemente dif&iacute;cil, como estamos viendo en Espa&ntilde;a, imaginen hacerlo jug&aacute;ndose la vida, acosados por la violencia de ese maridaje que conforman las autoridades, las grandes empresas y el crimen organizado. En mayo, la OFRANEH recibi&oacute; la noticia del asesinato de su compa&ntilde;ero Edwin Fern&aacute;ndez, y en julio la del secuestro de cinco personas, cuatro de ellas gar&iacute;funas que defienden el territorio. Desde 2019, diez integrantes de la organizaci&oacute;n han sido asesinados con total impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Resulta muy doloroso contar que, a la vez que la OFRANEH y el COPINH han tomado medidas para fortalecer la soberan&iacute;a alimentaria y garantizar que nadie se quede sin comer durante la pandemia, han tenido que poner en marcha una campa&ntilde;a internacional para protegerse de unas agresiones que se producen con la complicidad del Gobierno hondure&ntilde;o. M&aacute;s de 100 organizaciones de todo el mundo se han unido a trav&eacute;s de la campa&ntilde;a #SusVidasSonNuestrasVidas para alertar de la violencia que estas comunidades est&aacute;n enfrentando, pero tambi&eacute;n aprender de sus luchas y reconocer que las alternativas de vida que est&aacute;n impulsando son una oportunidad para construir un mundo mejor. Lamentablemente, por el momento esto no ha conseguido frenar los ataques ni movilizar al Gobierno hondure&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, durante el estado de emergencia se ha aprobado el Decreto Ejecutivo PCM 030-2020 que permite la venta de tierras nacionales y ejidales, convirtiendo los territorios en mercanc&iacute;as, y se ha continuado con el proyecto de &lsquo;Ciudades Modelo&rsquo;, contrarias a un modelo democr&aacute;tico de gobernanza. La doctrina del shock tiene aqu&iacute; su aplicaci&oacute;n particular. La emergencia sanitaria se ha usado para fortalecer el autoritarismo y reprimir las estrategias de supervivencia y defensa del territorio que defienden los pueblos lencas y gar&iacute;funas. La violaci&oacute;n a derechos humanos est&aacute; poniendo en riesgo la vida y la integridad de los pueblos y afectando especialmente a las mujeres, que est&aacute;n padeciendo la feminizaci&oacute;n de la pobreza, la restricci&oacute;n de sus derechos sexuales y reproductivos, el incremento de su carga de trabajo y la obligaci&oacute;n de confinarse a menudo con sus agresores.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea ha destinado una importante cantidad de fondos a Honduras para la protecci&oacute;n de personas defensoras de derechos humanos. A la vista de lo que est&aacute; sucediendo no parece que estos recursos se est&eacute;n empleando para este objetivo, as&iacute; como la lucha contra la impunidad y los compromisos adquiridos en materia de igualdad de g&eacute;nero. Dado que no se est&aacute;n cumpliendo las salvaguardas pertinentes, la UE deber&iacute;a suspender los programas de cooperaci&oacute;n con las autoridades hondure&ntilde;as, as&iacute; como su Acuerdo de Asociaci&oacute;n con Honduras.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; pasando en este pa&iacute;s no nos puede ser ajeno. No podemos permanecer pasivas ante los riesgos que enfrentan las personas que defienden la vida. Solo desde la corresponsabilidad y tejiendo redes de solidaridad lograremos frenar al virus y hacer frente a la imposici&oacute;n de modelos de vida que son el resultado de pol&iacute;ticas de tierra quemada. El cuidado, la protecci&oacute;n, el reparto y la cautela son los cimientos para reconstruir lo com&uacute;n en un planeta con l&iacute;mites ya superados. Esta es la nueva normalidad que queremos y la &uacute;nica que, adem&aacute;s, puede sostenerse en el tiempo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Maleno, Yayo Herrero, María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/shock-pandemia-pueblos-originarios-honduras_129_6172098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2020 21:15:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El shock de la pandemia contra los pueblos originarios en Honduras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brasil, hambre y negacionismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/brasil-hambre-negacionismo_129_6111075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b25acf7-e29b-4a6a-9b50-784eaf0a04cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Brasil, hambre y negacionismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ONU ha alertado ya que, de seguir la tendencia, para finales de 2020 Brasil volverá a formar parte del mapa del hambre de la FAO, del que salió en 2014</p></div><p class="article-text">
        La ONU ha alertado ya que, de seguir la tendencia, para finales de 2020 Brasil volver&aacute; a formar parte del mapa del hambre de la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n (FAO), del que sali&oacute; en 2014. Ese mapa est&aacute; formado por los pa&iacute;ses con m&aacute;s del 5% de la poblaci&oacute;n en pobreza extrema. En la pr&aacute;ctica significa decir que una de cada 20 personas se encuentra en una situaci&oacute;n de pobreza y hambre.
    </p><p class="article-text">
        Brasil es, junto a India y Sud&aacute;frica uno de los pa&iacute;ses de renta media en los que, seg&uacute;n se&ntilde;ala <a href="https://www.oxfamintermon.org/es/nota-de-prensa/finales-ano-hambre-covid-podria-causar-12000-muertes-dia-mas-que-coronavirus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oxfam Interm&oacute;n</a>, los niveles de inseguridad alimentaria se est&aacute;n incrementando r&aacute;pidamente debido a la pandemia. Brasil es el pa&iacute;s democr&aacute;tico con m&aacute;s concentraci&oacute;n de riqueza en el globo. Un pa&iacute;s en el que la brecha econ&oacute;mica no ha dejado de subir desde 2014. En estos seis a&ntilde;os, los ingresos del 1% m&aacute;s rico han crecido un 10%, mientras que el del 50% m&aacute;s pobre se han desplomado en un 17%. Eso significa que actualmente m&aacute;s de 23 millones de personas est&aacute;n bajo el umbral de la pobreza, 9,3 millones viven en extrema pobreza y 5,2 millones pasan hambre. 
    </p><p class="article-text">
        La congelaci&oacute;n de las inversiones sociales, el desempleo y la reducci&oacute;n de los receptores de ayudas sociales del programa la <a href="http://www.mds.gov.br/webarquivos/publicacao/bolsa_familia/Livros/Bolsa10anos_Sumex_Port.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bolsa Familia</a>, cuyo fin es apoyar a los m&aacute;s desfavorecidos, han contribuido al avance de la pobreza en el pa&iacute;s. La inversi&oacute;n en salud en Brasil ha ido cayendo hasta representar un 4% del PIB, 35 millones de ciudadanas y ciudadanos no tienen acceso a agua tratada, viven hacinados en las favelas m&aacute;s de 11 millones y 40 millones son trabajadores informales que viven con lo justo y han perdido su empleo debido a la pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        Esta era la realidad del pa&iacute;s cuando la crisis de la COVID-19 se desat&oacute;, azotando sin tregua a quienes menos tienen en lo que ya se ha definido como <a href="https://www.oxfam.org.br/noticias/alerta-sobre-a-responsabilidade-pelas-mortes-evitaveis-por-covid-19/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el genocidio de los m&aacute;s pobres.</a> Brasil es, desde hace unas semanas,&nbsp;el foco medi&aacute;tico porque lidera, junto a Estados Unidos, la triste lista de fallecidos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la fecha, la pandemia se ha llevado la vida de m&aacute;s de 76.000 brasile&ntilde;as y brasile&ntilde;os, y ha contagiado a dos millones de ciudadanos. Son cifras abrumadoras, pero no parecen m&aacute;s que la punta del iceberg. Seg&uacute;n estima el Instituto para la M&eacute;trica y Evaluaci&oacute;n de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, Brasil superar&aacute; <a href="http://www.healthdata.org/news-release/correction-new-ihme-covid-19-model-forecasts-latin-american-caribbean-nations-will-see" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">166.000 muertes antes de octubre</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Brasil se ha convertido as&iacute; en el segundo pa&iacute;s m&aacute;s afectado por la epidemia, tanto en casos como en muertes. Mientras esto sucede, Bolsonaro ha entorpecido cuanto ha podido las medidas de distanciamiento social y ha vetado recientemente parte de una <a href="https://www.publico.es/internacional/pueblo-indigena-bolsonaro-sanciona-14-vetos-ley-busca-proteger-indigenas-covid-19.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley aprobada por el Congreso</a> sobre el uso obligatorio de mascarillas en lugares cerrados. 
    </p><p class="article-text">
        Oxfam Interm&oacute;n y otras organizaciones han acusado al Presidente de omisi&oacute;n deliberada por ignorar las evidencias cient&iacute;ficas para controlar la epidemia y por no poner en marcha medidas de protecci&oacute;n social y de servicios esenciales para las personas m&aacute;s vulnerables. La epidemia avanza en las periferias y las favelas, en los hogares de ancianos, en las aldeas, en las comunidades tradicionales y en las c&aacute;rceles ante un gobierno que niega la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        El coronavirus puede significar para Brasil borrar en pocos meses el esfuerzo realizado durante a&ntilde;os para combatir el hambre y terminar el a&ntilde;o con m&aacute;s personas pobres que en 2014. Un gran batacazo que ahondar&aacute; las desigualdades y lastrar&aacute; a las futuras generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        2020 quedar&aacute; para los anales como el a&ntilde;o de la COVID-19, pero la desigualdad y la pobreza lastrar&aacute;n a millones de personas durante d&eacute;cadas. El caso de Brasil no ser&aacute; distinto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula San Pedro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/brasil-hambre-negacionismo_129_6111075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2020 20:22:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Brasil, hambre y negacionismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asilo confinado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/asilo-confinado_1_6064713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/921c5261-9f37-4303-ac77-771f72632274_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asilo confinado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el cierre de fronteras, el número de solicitudes de asilo ha caído drásticamente de una media de más de 14.000 en enero y febrero a menos de un centenar en abril y mayo</p></div><p class="article-text">
        La pandemia de la COVID-19 tambi&eacute;n ha confinado el asilo. Con el cierre de fronteras, el n&uacute;mero de solicitudes de asilo en Espa&ntilde;a cay&oacute; dr&aacute;sticamente de un d&iacute;a para otro. Ven&iacute;amos de unos a&ntilde;os de crecimiento exponencial: de las 2.588 solicitudes en 2012, 5.947 en 2014 y 14.881 en 2015, a las 55.668 en 2018 y 118.264 en 2019. En pocas palabras, el n&uacute;mero de solicitudes de asilo se multiplic&oacute; casi por diez en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo esta misma tendencia, en enero y febrero de 2020 se recibieron m&aacute;s de 14.000 solicitudes por mes. En marzo, el n&uacute;mero parec&iacute;a incluso aumentar hasta que lleg&oacute; el cierre de fronteras. Desde entonces, se han registrado 58 solicitudes en abril y 72 en mayo. Dicho de manera m&aacute;s visual, aquellos que estaban en camino, a punto de tomar el avi&oacute;n, se quedaron en tierra.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo se puede decir de los solicitantes de asilo en Ceuta y Melilla que esperaban ser trasladados a la pen&iacute;nsula. Con el estado de alarma, las rutas mar&iacute;timas y a&eacute;reas fueron suspendidas. Ello agrav&oacute; la situaci&oacute;n de hacinamiento que ya se viv&iacute;a en los Centros de Estancia Temporal para personas Inmigrantes (CETI) de Ceuta y Melilla. Por ejemplo, en el CETI de Melilla han llegado a permanecer m&aacute;s de 1.600 personas en un espacio para 781. La situaci&oacute;n empeor&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s con el cierre de estos centros (hasta entonces de r&eacute;gimen abierto) con el fin de garantizar el confinamiento. No es muy distinto a lo que se ha vivido en los campos de refugiados de las islas griegas: doble confinamiento en un espacio geogr&aacute;fico aparte y en campos o centros que vieron c&oacute;mo se cerraban sus puertas de un d&iacute;a para otro en condiciones graves de hacinamiento en el interior.
    </p><p class="article-text">
        El confinamiento tambi&eacute;n se ha llevado por delante el acceso a los procedimientos de asilo. Los que acababan de llegar no pudieron solicitar la primera cita y los que s&iacute; hab&iacute;an podido hacerlo vieron como los meses de cierre alargaban todav&iacute;a m&aacute;s el plazo (a menudo de un a&ntilde;o) para este primer paso que permite formalizar la solicitud de asilo.
    </p><p class="article-text">
        Las renovaciones del permiso de residencia tambi&eacute;n quedaron en espera. En consecuencia, la Polic&iacute;a Nacional public&oacute; varias instrucciones que prorrogaban autom&aacute;ticamente su validez durante unos meses. Esto no ha hecho sino aumentar la precariedad documental de los solicitantes de asilo: si antes no siempre se entend&iacute;an las distintas tarjetas de residencia que acompa&ntilde;an a los solicitantes de asilo, con el confinamiento la interpretaci&oacute;n de su validez dependi&oacute; de la lectura atenta de unas instrucciones policiales. Finalmente, la comunicaci&oacute;n de las resoluciones tambi&eacute;n ha sufrido un par&oacute;n. Sin embargo, no todo es negativo en t&eacute;rminos de protecci&oacute;n: esto ha dado un tiempo de pr&oacute;rroga a aquellos (la mayor&iacute;a) cuyas solicitudes de asilo iban a ser denegadas. 
    </p><p class="article-text">
        Es importante recordar que cualquier limitaci&oacute;n de los criterios para acceder al programa de acogida puede representar un aumento de los solicitantes de asilo que se encuentran en situaci&oacute;n de calle y, en los casos m&aacute;s vulnerables, a cargo de los servicios sociales de las administraciones locales.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al impacto de la pandemia en la acogida, todo depende de si los solicitantes de asilo estaban dentro o fuera de los programas de recepci&oacute;n. Para los que hab&iacute;an accedido al sistema estatal o programas paralelos, la pandemia les confin&oacute; (como al resto de ciudadanos) en sus respectivos recursos de acogida o viviendas. Durante el estado de alarma, si bien vieron reducidos los servicios de acompa&ntilde;amiento (asistencia social y psicol&oacute;gica y cursos de lengua e inserci&oacute;n laboral), los meses transcurridos no contabilizaron en los tiempos de duraci&oacute;n de cada una de las fases de acogida. As&iacute; que, en cierta manera ganaron tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Para los que estaban fuera de los programas, ya sea porque todav&iacute;a no hab&iacute;an entrado, hab&iacute;an renunciado a entrar o ya hab&iacute;an salido, la pandemia no hizo sino agudizar casi de forma inmediata su extrema precariedad. En estos casos, ha sido fundamental la ayuda mutua de familia y amigos as&iacute; como la labor de acompa&ntilde;amiento de algunos ayuntamientos y, sobre todo, de redes sociales y vecinales, asociaciones de compatriotas, activistas y las propias entidades sociales. Sin ellos, seguramente el grado de precariedad hubiera sido para muchos insoportable.
    </p><p class="article-text">
        Si miramos hacia delante, en el nuevo contexto de pandemia o pospandemia, quedan tres interrogantes importantes por resolver. El primero tiene que ver con qu&eacute; pasar&aacute; cuando se abran las fronteras: &iquest;volveremos al mismo n&uacute;mero de solicitudes de asilo de antes de la pandemia? Es muy posible que as&iacute; sea dado que el cierre de fronteras no ha representado sino un par&oacute;n m&aacute;s en vidas que, en muchos casos, ya estaban en camino.
    </p><p class="article-text">
        La segunda cuesti&oacute;n est&aacute; relacionada con los procedimientos de asilo. Cuando se reactive el engranaje de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) y de la Comisi&oacute;n Interministerial, es de esperar un alud de denegaciones como consecuencia de todos los expedientes resueltos por los funcionarios en estos meses de teletrabajo. &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; con todos aquellos solicitantes de asilo &ndash;muchos de ellos de origen colombiano&ndash; que se encuentren de un d&iacute;a para otro sin papeles y, por lo tanto, sin acceso a aquellos programas de acogida que los han estado sustentando en estos primeros meses de pandemia? Queda tambi&eacute;n por ver hasta qu&eacute; punto los nuevos protocolos de distanciamiento no alargar&aacute;n todav&iacute;a m&aacute;s unos plazos (por ejemplo, para la primera cita) que antes de la pandemia estaban siendo ya terrible- mente largos.
    </p><p class="article-text">
        La tercera y &uacute;ltima cuesti&oacute;n por resolver es c&oacute;mo va a proseguir el programa de acogida. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho un esfuerzo tit&aacute;nico de multiplicaci&oacute;n de plazas. Ahora bien, es importante recordar que cualquier limitaci&oacute;n de los criterios para acceder al programa de acogida puede representar un aumento de los solicitantes de asilo que se encuentran en situaci&oacute;n de calle y, en los casos m&aacute;s vulnerables, a cargo de los servicios sociales de las administraciones locales.
    </p><p class="article-text">
        No es un aviso balad&iacute;: seg&uacute;n nuestro estudio sobre las condiciones de acceso a la vivienda de solicitantes de asilo en Catalu&ntilde;a, el 26,6% de los 300 encuestados hab&iacute;an dormido en la calle alguna vez desde su llegada a Espa&ntilde;a. Lejos de reducirse, el problema parece ir en aumento: entre aquellos que en 2019 llevaban menos de un a&ntilde;o, este porcentaje sub&iacute;a al 32,8%. Esto, que de por s&iacute; ya es grave, se hace m&aacute;s problem&aacute;tico si cabe en un contexto de pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al sistema de acogida, queda tambi&eacute;n por ver c&oacute;mo seredise&ntilde;a su gobernanza. Esto implica, por un lado, tener en cuenta c&oacute;mo se llevar&aacute; a cabo la descentralizaci&oacute;n del sistema de acogida con la transferencia de competencias a las Comunidades Aut&oacute;nomas, tal y como exige la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (STSJ M 369/2018). Por otro lado, queda tambi&eacute;n pendiente definir cu&aacute;l ser&aacute; el papel de las entidades sociales, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han cargado con todo el peso del aumento de plazas, y hasta qu&eacute; punto va a haber una mayor &ldquo;implicaci&oacute;n del Estado&rdquo; tal y como anunciaba el ministro de Inclusi&oacute;n, Seguridad So- cial y Migraciones, Jos&eacute; Lu&iacute;s Escriv&aacute;, en marzo de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Con todos estos interrogantes abiertos, lo que s&iacute; nos ha ense&ntilde;ado el contexto actual de pandemia es que cualquier pol&iacute;tica de salud p&uacute;blica o pol&iacute;tica social que quiera ser eficiente necesita la inclusi&oacute;n del conjunto de la poblaci&oacute;n. Situaciones de hacinamiento, exclusi&oacute;n residencial o precariedad laboral no solo atentan contra los derechos de aquellos que las sufren sino que minan cualquier pol&iacute;tica que quiera reducir focos epid&eacute;micos o poner las bases para la convivencia social en contextos de crisis econ&oacute;mica severa. Es por todo esto que es m&aacute;s necesario que nunca trabajar para garantizar las condiciones de vida de los solicitantes de asilo y tambi&eacute;n de aquellos que en breve, cuando vean sus solicitudes denegadas, dejar&aacute;n de serlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Esta opini&oacute;n se ha escrito en el marco del proyecto cofinanciado por el fondo FAMI de la Uni&oacute;n Europea NIEM - 'National Integration Evaluation System. Measuring and improving integration of beneficiaries of international protection' y teniendo en cuenta tambi&eacute;n la investigaci&oacute;n realizada para el proyecto 'Casa nostra, casa vostra? Condicions i traject&ograve;ries d&rsquo;acc&eacute;s a l&rsquo;habitatge de sol&middot;licitants d&rsquo;asil i refugiats a Catalunya', financiado por la convocatoria RecerCaixa de la Fundaci&oacute; la Caixa. Agradezco a Anna Figueras de CEAR-CCAR la informaci&oacute;n proporcionada para la redacci&oacute;n de esta opini&oacute;n.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Garcés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/asilo-confinado_1_6064713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 19:49:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El asilo confinado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Solicitantes de asilo,Migrantes,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A veces las ONG...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/veces-ong_1_2780733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"A veces las ONG son miopes y tratan de que su logo sea el que se vea más grande. Sí, es triste, a veces compiten entre ellas"</p><p class="subtitle">"Algunas veces, hay gente indeseable entre ellas, que pervierte todo aquello por lo que trabajan"</p></div><p class="article-text">
        A veces las ONG pasan por el aro de los financiadores con tal de poder seguir con su trabajo. A veces los ministerios les envuelven en papeleos y facturas, y es dif&iacute;cil entrever para qui&eacute;n trabajan. A veces se enzarzan en debates est&eacute;riles. A veces unos j&oacute;venes (muchas veces mal pagados) nos interrumpen con sus petos por la calle.
    </p><p class="article-text">
        A veces las ONG ponen nombres largu&iacute;simos a los proyectos que ni ellas mismas entienden. A veces organizan jornadas a las que solo asisten ellas mismas. A veces, casi siempre, las memorias de las ONG son aburrid&iacute;simas, e hist&oacute;ricamente -aunque cada vez menos- sus v&iacute;deos corporativos est&aacute;n llenos de palmaditas en su propia espalda. A veces incluso se convencen de que empoderamiento, indicador o resiliencia son palabras tan cotidianas para el resto como &aacute;rbol, pan o pelota.
    </p><p class="article-text">
        A veces las ONG hablan de participaci&oacute;n sin creer en ella. Y les pilla el 15M mirando para otro lado. A veces, nos pasa a todos, confunden los medios con el objetivo, su marca con la causa. A veces son miopes y tratan de que su logo sea el que se vea m&aacute;s grande. S&iacute;, es triste, a veces las ONG compiten entre ellas.
    </p><p class="article-text">
        A veces las ONG se lamentan de que nadie les escuche sin escuchar ellas primero. Muchas veces creen que &ldquo;lo suyo&rdquo; es el mayor problema, el m&aacute;s urgente y por supuesto el m&aacute;s olvidado. A veces quienes trabajan en las ONG pensaban que iban a cambiar el mundo, y claro, luego se frustran. A veces sienten la tentaci&oacute;n de bajar los brazos.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, algunas veces, hay gente indeseable entre ellas, que pervierte todo aquello por lo que trabajan. Y no los detectan a tiempo. Y cuando lo hacen, imagino que les inmoviliza el miedo y la verg&uuml;enza, y no act&uacute;an como ellas mismas hubieran cre&iacute;do que har&iacute;an ante algo as&iacute;. No hay justificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por si hab&iacute;a alguna duda, ya ven, las ONG no son perfectas, y no dejan de ser un reflejo de las virtudes y los defectos de las sociedades de las que surgen. Sin embargo, lo que he visto despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os en ellas, es que casi todas las ONG, desde las internacionales hasta las de barrio, se gastan cada c&eacute;ntimo en lo que deben y est&aacute;n auditadas hasta extremos casi rid&iacute;culos. Y necesarios.
    </p><p class="article-text">
        Y la inmensa mayor&iacute;a de las personas que trabajan en ellas creen en lo que hace, sacrifican su tiempo, dinero o salud. O las tres a la vez. Y algunas arriesgan su vida con tal de seguir haciendo un d&iacute;a m&aacute;s su trabajo. Y aunque suene a topicazo, muchas se levantan con la idea de hacer un trozo de mundo un poco mejor.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que muchas veces lo consiguen. Incluida esa en la que campaban esos miserables. Y alzan la voz, y arriesgan, y son audaces, y logran mucho con poco. Y hacen que ese pedacito de mundo en el que est&aacute;n sea un pel&iacute;n m&aacute;s justo. Y s&iacute;, a veces tambi&eacute;n salvan vidas. Muchas, cientos, miles. Y nos recuerdan que aunque no vayan a arreglar el mundo, no hay nada irremediable.
    </p><p class="article-text">
        Y eso no pasa a veces, eso lo hacen cada d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Senante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/veces-ong_1_2780733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Feb 2018 20:21:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A veces las ONG...]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ONGs,Oxfam Intermón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucha contra la ola de expropiaciones de tierras tras una crisis alimentaria global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/movimientos-denuncian-empresas-africa-sur_1_3129637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66ae172b-98b1-4128-83d7-3113a977d333_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lucha contra la ola de expropiaciones de tierras tras una crisis alimentaria global"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los elevados precios de los alimentos y la necesidad de energías renovables alternativas como los agrocombustibles han desencadenado la nueva ola de expropiaciones de tierras en África del Sur</p><p class="subtitle">Las comunidades locales afectadas, sobre todo en el campo, han organizado todo tipo de acciones de resistencia como sabotajes, desobediencia civil, huelgas y acciones judiciales</p><p class="subtitle">El Tribunal Permamente de los Pueblos sobre las Empresas Transnacionales se reunió en Johannesburgo para denunciar a nivel regional de los abusos de las empresas</p></div><p class="article-text">
        La influencia y la impunidad empresarial en &Aacute;frica del Sur afecta cada vez m&aacute;s a las comunidades locales, sobre todo en el campo, donde se producen gran parte de las expropiaciones de tierras. Esto se remonta a los siglos en los que los poderes coloniales se repartieron el continente para alimentar con sus recursos las econom&iacute;as occidentales.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hemos presenciado una nueva ola de expropiaciones de tierras tras una crisis alimentaria global que se caracteriz&oacute; por los elevados precios de los alimentos y la necesidad de energ&iacute;as renovables alternativas como los agrocombustibles, considerados err&oacute;neamente como una soluci&oacute;n a la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La resistencia local contra el poder empresarial en &Aacute;frica es relativamente desconocida. Las comunidades locales afectadas, sobre todo en el campo, no se han limitado a ser v&iacute;ctimas pasivas, sino que han organizado todo tipo de acciones de resistencia como sabotajes, desobediencia civil, huelgas y acciones judiciales.
    </p><p class="article-text">
        En agosto de este a&ntilde;o el Tribunal Permamente de los Pueblos sobre las Empresas Transnacionales se reuni&oacute; en Johannesburgo, Sud&aacute;frica, en lo que signific&oacute; una extraordinaria denuncia a nivel regional de los abusos de las empresas, as&iacute; como la celebraci&oacute;n de un protagonismo rural comprometido y resolutivo.
    </p><p class="article-text">
        La reuni&oacute;n del tribunal se celebr&oacute; en el marco de una lucha m&aacute;s amplia para desmontar el poder empresarial y su arquitectura de la impunidad. El Tribunal Permanente de los Pueblos es un tribunal de opini&oacute;n p&uacute;blica reconocido internacionalmente que funciona con independencia de las autoridades estatales
    </p><p class="article-text">
        En una sesi&oacute;n de audiencias ante un respetable jurado, ocho comunidades de Mozambique, Malaui, Tanzania, Zambia, Mauricio y Madagascar presentaron casos sobre el impacto que las empresas transnacionales (ETN) tienen en su sustento, sus tierras y sus derechos humanos.
    </p><h3 class="article-text">El Tribunal Permanente de los Pueblos</h3><p class="article-text">
        El repertorio de contenci&oacute;n, entendido como el conjunto de acciones y herramientas de protesta llevadas a cabo por los movimientos de base, incluye la construcci&oacute;n de solidaridad entre las distintas luchas de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la celebraci&oacute;n del Tribunal Permanente de los pueblos (TTP) en Sud&aacute;frica es un proceso que no solo ofrece a las comunidades afectadas por las empresas transnacionales la oportunidad de denunciar las atrocidades de estas empresas, sino que les permite aprender de las experiencias comunes, elaborar estrategias a nivel regional.
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                </figure><p class="article-text">
        En la sesi&oacute;n del tribunal en Johannesburgo, ocho comunidades presentaron casos que demuestran que la imparable acumulaci&oacute;n de capital de las ETN destruye sus medios de subsistencia, el medio ambiente y, a la larga, la soberan&iacute;a de sus pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos que se presentaron, las empresas llegaban a criminalizar la resistencia y las protestas. Precisamente esto fue denunciado en el caso de Mozambique, donde los campesinos y activistas que luchan contra ProSavana, denuncian que se ven acosados y amenazados con la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        ProSavana es un programa agr&iacute;cola trilateral propuesto por los Gobiernos de Mozambique, Brasil y Jap&oacute;n para sembrar cultivos comerciales y otros productos agr&iacute;colas para la exportaci&oacute;n en la zona del Corredor de Nacala, al norte de Mozambique.
    </p><p class="article-text">
        En 2013 la Uni&oacute;n de Campesinos de Mozambique (UNAC) promovi&oacute; una campa&ntilde;a de movilizaciones, presionando a los Gobiernos de Mozambique, Brasil y Jap&oacute;n para que cancelasen el programa. Desde entonces, los detractores del ProSavana han llevado a cabo numerosas acciones, entre ellas presentar una queja a un comit&eacute; independiente de examinadores en Tokio, que tras aceptarla ha investigado la conducta de la Agencia de Cooperaci&oacute;n Internacional del Jap&oacute;n (JICA) en relaci&oacute;n al pol&eacute;mico ProSavana.
    </p><p class="article-text">
        La aceptaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n supone el reconocimiento de que las alegaciones presentadas por las personas afectadas est&aacute;n bien fundamentadas y merecen ser verificadas. ProSavana no ha conseguido hoy por hoy llegar a un consenso para su implementaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, ocho activistas tanzanos fueron arrestados y encarcelados durante m&aacute;s de cuatro meses (de diciembre de 2016 a abril de 2017) por las autoridades malau&iacute;es cuando viajaron a Malaui para observar el impacto que la extracci&oacute;n de Uranio tiene sobre el medio ambiente y la salud humana.
    </p><p class="article-text">
        Ante el tribunal, declararon que tem&iacute;an los efectos negativos de la extracci&oacute;n de Uranio en Tanzania, en el Proyecto del R&iacute;o Mkuju en el &aacute;rea de Namtumbo, en la regi&oacute;n de Rovuma, que se encuentra en estado de exploraci&oacute;n. Seg&uacute;n los representantes de Tanzania, el arresto de los activistas y el ulterior caso judicial respond&iacute;an a criterios pol&iacute;ticos y el estado no pudo demostrar las acusaciones.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a Mozambique, los miembros de la comunidad local est&aacute;n luchando contra la construcci&oacute;n de una enorme presa hidroel&eacute;ctrica de Mphanda Nkuwa en el r&iacute;o Zambeze de la provincia de Tete, en el centro de Mozambique. Tres miembros de las comunidades afectadas dijeron a los jueces que la presa desplazar&iacute;a a unas 1.400 familias. Justi&ccedil;a Ambiental, una ONG que trabaja con estas comunidades, calcula que alrededor de 200 mil personas que viven r&iacute;o abajo se ver&aacute;n afectadas por el funcionamiento de la presa.
    </p><p class="article-text">
        En Malaui, la Asamblea de Mujeres Rurales denunci&oacute; ante el tribunal que Monsanto acapara las subvenciones y los presupuestos del Gobierno, que se ve forzado a importar semillas h&iacute;bridas, limitando el conocimiento local y destruyendo la soberan&iacute;a de semillas. Las mujeres campesinas son las m&aacute;s afectadas por esta medida, afirmaron.
    </p><p class="article-text">
        El Centro de Apoyo e Investigaci&oacute;n para Alternativas de Desarrollo de Madagascar est&aacute; luchando contra un proyecto de ilmenita a gran escala al sur del pa&iacute;s de la Madagascar Resources Company. Se recela de este proyecto porque afectar&aacute; a doce pueblos e invadir&aacute; el bosque Mikea, donde habitan varios grupos ind&iacute;genas.
    </p><p class="article-text">
        El bosque es una fuente de sustento importante para la gente local. &ldquo;Si este proyecto avanza, las personas se ver&aacute;n privadas de los recursos necesarios para su sustento y para actividades sanitarias, y esto afectar&aacute; principalmente a las mujeres&rdquo;, dijeron miembros de estas comunidades.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las compa&ntilde;&iacute;as que invierten en tierras y minerales en &Aacute;frica del Sur est&aacute;n registradas en Mauricio, en el oc&eacute;ano &Iacute;ndico. Mauricio es un conocido para&iacute;so fiscal y facilita los flujos financieros il&iacute;citos en el pa&iacute;s, lo que permite a los inversores da&ntilde;ar las econom&iacute;as locales de los pa&iacute;ses en los que operan.
    </p><p class="article-text">
        La primera sesi&oacute;n de audiencias de este tribunal se celebr&oacute; en agosto de 2016 en Manzini, Suazilandia. Diez comunidades de otros pa&iacute;ses de &Aacute;frica del Sur presentaron casos de abusos y violaciones de los derechos humanos por parte de las empresas en la industria extractiva.
    </p><p class="article-text">
        Ambas sesiones (Manzini y Johannesburgo) fueron organizadas por la campa&ntilde;a global de &Aacute;frica del Sur llamada &ldquo;Desmantelemos el poder corporativo y acabemos con la impunidad&rdquo;, con participantes como la Red de Acci&oacute;n Popular de &Aacute;frica del Sur y el Di&aacute;logo del Pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Esta campa&ntilde;a est&aacute; formada por una red de m&aacute;s de 200 movimientos sociales, organizaciones y comunidades que resisten el acaparamiento de tierras, la miner&iacute;a extractiva, los salarios abusivos y la destrucci&oacute;n medioambiental de las ETNs en distintas regiones del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Este Tribunal Permanente de los Pueblos es un paso importante para llamar la atenci&oacute;n de la comunidad internacional y vigilar el feroz comportamiento de las ETN en &Aacute;frica, as&iacute; como para facilitar la construcci&oacute;n de una plataforma de lucha m&aacute;s fuerte de las comunidades afectadas que acabe con los abusos perpetrados por esas empresas.
    </p><h3 class="article-text">Un &ldquo;desarrollo&rdquo; destructivo</h3><p class="article-text">
        Las expropiaciones de tierras y recursos en &Aacute;frica del Sur se consiguen gracias a inversiones del sector financiero e industrial, que trabajan mano a mano guiados por el ansia de obtener beneficios y controlar las materias primas. Estas inversiones incluyen transacciones de tierras para la miner&iacute;a, la agricultura y el turismo.
    </p><p class="article-text">
        El acaparamiento de recursos con total impunidad por parte de las empresas no se detuvo con la independencia de muchos pa&iacute;ses de &Aacute;frica del Sur, sino que continu&oacute; con la colaboraci&oacute;n de las nuevas &eacute;lites gobernantes, justific&aacute;ndolo como &ldquo;proyectos de desarrollo&rdquo; y disfrutando de la protecci&oacute;n y el apoyo del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Cientos de miles de campesinos y pueblos ind&iacute;genas siguieron trabajando la tierra en zonas marginales mientras que las tierras m&aacute;s ricas en miner&iacute;a y agricultura eran controladas por unos pocos. La mayor&iacute;a sigui&oacute; viviendo en la pobreza y el hambre. Los problemas empeoraron en los a&ntilde;os ochenta, con los intereses neoliberales sintetizados en la &ldquo;globalizaci&oacute;n&rdquo; precedidos por bajos precios agr&iacute;colas en los mercados globales.
    </p><p class="article-text">
        Ese programa neoliberal sobre el desarrollo, que trat&oacute; de lidiar con los d&eacute;ficits a trav&eacute;s de Programas de Ajuste Estructural (PAE), pidi&oacute; que el Estado se retirara de las actividades econ&oacute;micas. La apertura de las fronteras nacionales al libre flujo de bienes, la retirada del Estado de la econom&iacute;a para dedicarse a la mera &ldquo;supervisi&oacute;n&rdquo;, el capital financiero sin restricciones y la hegemon&iacute;a de las empresas transnacionales forman parte de ese programa.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, asistimos al aumento de expulsiones de campesinos de sus tierras y territorios, a nuevas formas de control por parte de los monopolios sobre la tierra y el agua, a la imposici&oacute;n global de sistemas de propiedad intelectual que roban las semillas de los campesinos, a la invasi&oacute;n de las semillas transg&eacute;nicas y a la proliferaci&oacute;n de las plantaciones monocultivo, los megaproyectos y las minas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la desigualdad econ&oacute;mica crece en el continente y supera al resto de los pa&iacute;ses en desarrollo, incluso a Latinoam&eacute;rica. El continente experimenta un incremento de la poblaci&oacute;n joven (15-24 a&ntilde;os), pero no ha conseguido crear suficiente empleo digno. Sud&aacute;frica, la econom&iacute;a m&aacute;s desarrollada del &Aacute;frica subsahariana (ASS), presenta una tasa de desempleo juvenil del 54%.
    </p><h3 class="article-text">Despojar a los ind&iacute;genas de sus tierras</h3><p class="article-text">
        El resultado de todo lo anterior es una concentraci&oacute;n sin precedentes de la propiedad de la tierra, los bienes naturales y los alimentos. Un pu&ntilde;ado de corporaciones transnacionales controlan las cadenas de valor agr&iacute;colas y alimentarias. Los movimientos sociales critican su modelo de producci&oacute;n, que consideran socialmente injusto e insostenible desde un punto de vista econ&oacute;mico o medioambiental, ya que depende del uso intensivo de la maquinaria agr&iacute;cola y qu&iacute;micos t&oacute;xicos, y del uso de semillas modificadas gen&eacute;ticamente, como sucede en Sud&aacute;frica. Como consecuencia, las verdaderas causas del deterioro social, econ&oacute;mico y medioambiental a&uacute;n persisten.
    </p><p class="article-text">
        Existen nuevas estrategias para despojar a los ind&iacute;genas y campesinos de sus tierras y territorios. Algunos mecanismos, como la &ldquo;reducci&oacute;n de las emisiones debidas a la deforestaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n de los bosques&rdquo; (REDD) son promovidos por gobiernos y empresas, con el supuesto objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, cuando en realidad bloquean el acceso de familias y comunidades rurales a sus propias tierras, bosques y recursos h&iacute;dricos, poniendo en riesgo su capacidad de producir alimentos y luchar contra la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Con el pretexto de la escasez del agua destinada a la irrigaci&oacute;n, el acceso al agua y su uso para la irrigaci&oacute;n se restringe y se sugiere que se concentre en los &ldquo;cultivos de alto valor&rdquo;; as&iacute;, los cultivos destinados a la exportaci&oacute;n, agrocombustibles y otros cultivos industriales reciben irrigaci&oacute;n mientras que los cultivos alimentarios de los campesinos se ven privados del agua.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la actual crisis alimentaria global, muchos inversores e incluso gobiernos se han puesto a buscar terrenos cultivables &ldquo;v&iacute;rgenes&rdquo; para producir m&aacute;s alimentos. Algunos inversores quieren alimentar los &ldquo;futuros sobre materias primas&rdquo; para aumentar los beneficios en estos nuevos para&iacute;sos de rentabilidad, mientras que otros quieren producir cultivos flexibles de alimentos y agrocombustibles, ya que la presi&oacute;n aumenta para reducir los combustibles f&oacute;siles. Por su parte, los gobiernos buscan preservar la seguridad alimentaria de sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        La demanda de tierras es tan grande que ha dejado a cientos de miles de campesinos sin terrenos ni suministro de agua, priv&aacute;ndoles de su sustento.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia del abandono que sufre la agricultura campesina por parte de los gobiernos y de las bajadas de los precios, la mayor&iacute;a de los campesinos se han visto forzados a buscar trabajo estacional en grandes plantaciones, para mantener los ingresos de sus propias explotaciones.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de trabajo estacional ofrece sueldos muy bajos y duras condiciones de trabajo. Los bajos sueldos mantienen al campesino atado a este sistema y arrebata una mano de obra imprescindible a las explotaciones de campesinos. La mayor&iacute;a sufren de exposici&oacute;n cr&oacute;nica a agroqu&iacute;micos t&oacute;xicos (pesticidas) y tiene que regresar a sus casas en el campo para que sus familias cuiden de ellos.
    </p><p class="article-text">
        El flujo de inversiones extranjeras en la regi&oacute;n no se detiene, alentadas por los constantes &ldquo;descubrimientos&rdquo; de reservas de gas, combustible o minerales y el af&aacute;n por usar las tierras africanas, supuestamente infrautilizadas, para &ldquo;saciar&rdquo; el hambre del mundo. Sin embargo, es alentador saber que los pobres en &Aacute;frica del Sur, en particular el mundo rural, se est&aacute;n movilizando para resistir esta ola neoimperialista.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Nota: Boaventura Monjane es un periodista y activista social mozambique&ntilde;o. Es doctorando en Poscolonialismos y Ciudadan&iacute;a Global en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra (beca FCT). En la actualidad es investigador asociado invitado por el Instituto de Estudios Agrarios y de la Tierra de la Universidad del Cabo Occidental. </em><em>Traducci&oacute;n: Patricia Campo</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Boaventura Monjane]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/movimientos-denuncian-empresas-africa-sur_1_3129637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Oct 2017 16:42:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lucha contra la ola de expropiaciones de tierras tras una crisis alimentaria global]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desnutrición,Desigualdad,Empresas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la desafección y los absolutismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/desafeccion-absolutismos_1_3691519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0dae7eee-de0a-42dd-b6fc-a78c3297ebf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la desafección y los absolutismos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urge recuperar ese orgullo de pertenencia a una Europa coherente con sus principios pues solo desde ahí seremos capaces de ponerle coto a los absolutismos crecientes</p></div><p class="article-text">
        2016 afronta su &uacute;ltima recta, dejando atr&aacute;s un triste reguero de relatos de indiferencia y muerte en el Mediterr&aacute;neo. Sin duda ha sido el a&ntilde;o m&aacute;s mort&iacute;fero de su historia reciente: nuestro mar se ha convertido en una fosa com&uacute;n, no solo para miles de personas que hu&iacute;an de la guerra y la miseria pensando que Europa les dar&iacute;a reposo, sino tambi&eacute;n para los derechos que la propia Europa reconoci&oacute; y de los que se erigi&oacute; en garante cuando era ella la que produc&iacute;a refugiados, y que ahora ha decidido ignorar cuando las tornas han cambiado y son otros los que piden ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Es entonces, despu&eacute;s de la perplejidad ciudadana ante esa forma tan vol&aacute;til de entender y mercadear los compromisos por parte de nuestros gobernantes, cuando hace su aparici&oacute;n la peor de las secuencias: el desenga&ntilde;o, la desafecci&oacute;n y la p&eacute;rdida del orgullo de pertenencia a una Europa que cre&iacute;amos singular. A partir de ah&iacute; todo es posible.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, llegan vientos de cambio desde el otro lado del Atl&aacute;ntico, sum&aacute;ndose a las brisas extremistas que ya soplaban en casa. Y as&iacute;, vemos c&oacute;mo los profesionales del ombliguismo se saludan felices al ver un campo cada vez m&aacute;s abonado y prometedor. Los brazos bajados de miles de ciudadanos que ya no sienten como suya la camiseta de europeos crean el caldo de cultivo perfecto para que el pensamiento &uacute;nico crezca y campe a sus anchas.
    </p><p class="article-text">
        Ignorar lo que ocurre en nuestras fronteras no solo nos hace c&oacute;mplices: tambi&eacute;n nos deshumaniza y nos convierte en descre&iacute;dos. Esc&eacute;pticos de unos valores, no solo por culpa de unas instituciones que los enarbolan sin convencimiento sino porque nosotros mismos tampoco nos alzamos en su defensa. Ah&iacute; es donde deja de sumar la pertenencia a un continente que un d&iacute;a tuvo como bandera el bien com&uacute;n frente a los individualismos.
    </p><p class="article-text">
        Dar cobijo al que lo necesita, entendiendo que su herida es mucho mayor que cualquiera de nuestras crisis dom&eacute;sticas, es el camino para recuperar ese orgullo perdido.
    </p><p class="article-text">
        Debemos comprender que la crisis de refugiados es nuestra crisis y asumir que no se puede afrontar la realidad con una pol&iacute;tica negacionista, basada en la disuasi&oacute;n, la contenci&oacute;n y la externalizaci&oacute;n de fronteras. Mirar m&aacute;s all&aacute; de nuestro propio ombligo y cambiar el paradigma individualista por uno m&aacute;s universal, tendiendo la mano a los que llaman a las puertas del castillo, es el &uacute;nico modo de recuperar nuestra humanidad y por tanto volver a sentirnos dignamente europeos.
    </p><p class="article-text">
        Urge recuperar ese orgullo de pertenencia a una Europa coherente con sus principios pues solo desde ah&iacute; seremos capaces de ponerle coto a los absolutismos crecientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Farias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/desafeccion-absolutismos_1_3691519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Dec 2016 19:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la desafección y los absolutismos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis de refugiados,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Para cuándo un mundo con mujeres libres de violencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/mundo-mujeres-libres-violencia_1_3697820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad machista roba a las mujeres la libertad para realizarse como personas de forma libre. Se nos dice cómo vestir, qué decir, se nos dice hasta qué sentir. Y así, cuando somos abusadas, se nos obliga a sentir vergüenza</p><p class="subtitle">Pero ya basta. Basta de mantener una sociedad en la que una mujer después de ser violada o maltratada tiene que justificarse</p></div><p class="article-text">
        Se colg&oacute; con la manguera de la ducha. Ten&iacute;a 15 a&ntilde;os y viv&iacute;a en Estados Unidos, donde 63.000 menores sufren abusos sexuales cada a&ntilde;o. <a href="http://www.eldiario.es/cultura/cine/letra-escarlata-violaciones-documental-Audrie-Daisy_0_572893359.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se llamaba Audrie</a>. Sin embargo, para ella, <strong>&ldquo;la violaci&oacute;n no fue lo peor, lo que vino luego fue el verdadero infierno&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n para las familias de <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/29/america/1456783042_957738.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marina y Mar&iacute;a Jos&eacute;</a>, las dos j&oacute;venes argentinas de 21 y 22 a&ntilde;os cuyos cuerpos fueron encontrados martirizados, metidos en bolsas de pl&aacute;stico negras y abandonados entre unos matorrales en Ecuador.
    </p><p class="article-text">
        Que te toquen, te insulten, te acosen, te violen y te maten por ser mujer es la m&aacute;s horrible de las acciones que un ser humano puede emprender sobre otro. Pero que adem&aacute;s la sociedad lo ignore, lo defienda e incluso a veces lo justifique, es adem&aacute;s de incomprensible, inhumano.
    </p><h4 class="article-text">1 de cada 3 mujeres ser&aacute; violada, abusada o golpeada a lo largo de su vida</h4><p class="article-text">
        Mujeres que adem&aacute;s de ser violadas y abusadas ser&aacute;n se&ntilde;aladas, insultadas y acusadas. Te mataron por ir sola, por llevar la falda corta, por estar donde no deb&iacute;as, por estar con quien no deb&iacute;as. Te mataron porque te lo buscaste. Y adem&aacute;s de convertirte en una muerta, te convertiste en culpable.
    </p><p class="article-text">
        La defensa social del machismo se hace visceral en estos casos pero la realidad es que <strong>la sociedad impone sobre la mujer el yugo de la represi&oacute;n en todas las formas posibles y en todos los &aacute;mbitos posibles.</strong> Es lo que llamamos la violencia social hacia las mujeres, una violencia que adem&aacute;s de serlo en s&iacute; misma ayuda a perpetuar otras muchas formas de violencia, imponiendo la desigualdad de g&eacute;nero como sistema. En el hogar, en el trabajo, en calle&hellip; desde la cultura de los cuidados hasta la cultura de la mujer perfecta.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad machista roba a las mujeres la libertad para realizarse como personas de forma libre, roba a las mujeres la libertad para decidir no solo c&oacute;mo vivir si no c&oacute;mo ser. Se nos dice c&oacute;mo vestir, qu&eacute; decir, c&oacute;mo decirlo, a qu&eacute; dedicarnos&hellip; se nos dice hasta qu&eacute; sentir. Y as&iacute;, <strong>cuando somos acosadas y abusadas, se nos obliga a sentir verg&uuml;enza.</strong> Una verg&uuml;enza que nos cala hasta los huesos y nos oprime hasta suicidarnos. Por eso en El Salvador, la principal causa de mortalidad materna entre las adolescentes es el suicidio. Ni&ntilde;as primero violadas y luego se&ntilde;aladas hasta el suicidio.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya basta. No es sencillo. Basta de mantener una sociedad en la que las mujeres son obligadas a casarse, en la que las mujeres ven c&oacute;mo mutilan sus &oacute;rganos sexuales, en la que las mujeres no pueden opinar, salir de la casa, elegir su trabajo&hellip; Basta de mantener una sociedad en la que cuando dos mujeres salen juntas se dice que &ldquo;van solas&rdquo;. Una sociedad en la que una mujer despu&eacute;s de ser violada o maltratada tiene que justificarse. <strong>Una sociedad en la que las ni&ntilde;as tienen que aprender a defenderse porque se dice que los hombres son violentos &ldquo;por naturaleza&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <span id="1966706_1480965945752"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="1966706_1480965945752" src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9355/1966706/643/362/0/0/0/100/1/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" height="362" frameborder="0" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        En cada d&iacute;a, cada hora y cada segundo de nuestra vida, debemos decodificar este sistema machista y reconstruirlo desde la igualdad y la libertad. Y hay mujeres que lo hacen. Bokiya, con tan solo 13 a&ntilde;os, rompi&oacute; la tradici&oacute;n en Etiop&iacute;a de verse casada forzadamente. Karla, tras haber sido violada, disparada y encarcelada se convirti&oacute; en la voz de la libertad de g&eacute;nero en El Salvador. Layan, refugiada siria en L&iacute;bano, maltratada y enferma tuvo el valor de denunciar&hellip; <strong>Ellas son algunas de las mujeres que tras el miedo y la violaci&oacute;n de sus derechos se levantaron y se convirtieron en mujeres #LibresDeViolencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde InspirAction, junto a la cantante Rozal&eacute;n, hemos querido rendirles un homenaje lanzando la campa&ntilde;a &ldquo;Libres de Violencia&rdquo; con un poema creado expresamente para la ocasi&oacute;n por Inma Luna y Miguel &Aacute;ngel V&aacute;zquez. Te invitamos a escuchar el poema recitado por Rozal&eacute;n, conocer m&aacute;s de cerca las historias de algunas de estas mujeres y unirte para que la voz de estas mujeres y la de muchas otras pueda llegar a cada rinc&oacute;n del mundo y ayudar a construir un mundo basado en la justicia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cristina Porras es responsable de comunicaci&oacute;n digital en InspirAction</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Porras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/mundo-mujeres-libres-violencia_1_3697820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Dec 2016 19:27:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Para cuándo un mundo con mujeres libres de violencia?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Agresiones sexuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Yunwa": el hambre que señorea por Burkina Faso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/yunwa-hambre-senorea-burkina-faso_1_4244698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/865f2e95-67f9-4863-bd6b-9e495edbebd2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hawe, de 31 años, acudió con su niña, que padece desnutrición, a un hospital gestionado por Médicos del Mundo en Burkina Faso. | Foto: José Palazón."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El concepto que tenemos del hambre y su sentir poco tienen que ver con la gravedad, consecuencias y extensión con las que se extiende por todo el Sahel y otras zonas extensas del planeta</p><p class="subtitle">La mortalidad que provoca Yunwa ha descendido del 17% al 3% de los ingresos hospitalarios en Burkina Faso, según Médicos del Mundo</p><p class="subtitle">Hawe, de 31 años, se apretaba el pecho con fuerza para sacar una gota de leche con la que alimentar a su hija que mantenía en brazos</p></div><p class="article-text">
        A pesar de la traducci&oacute;n literal: &ldquo;Yunwa&rdquo;, &ldquo;el hambre&rdquo;, tal y como la conocemos en Europa, el concepto que tenemos de ella, y su sentir, poco tienen que ver con la gravedad, consecuencias y extensi&oacute;n con las que Yunwa se&ntilde;orea por todo el Sahel y otras zonas extensas del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Mi primer contacto con &ldquo;Yunwa&rdquo; fue en un hospital en el norte de Burkina Faso. Nos present&oacute; una se&ntilde;ora de la etnia Peul de nombre Hawe, de 31 a&ntilde;os aunque que parec&iacute;a tener muchos m&aacute;s. Envuelta en una tela de mil colores, extremadamente delgada, elegante, y transmitiendo una dignidad infinita se apretaba el pecho con fuerza para sacar una gota de leche con la que alimentar a su hija que manten&iacute;a en brazos. Una gota de leche imposible.
    </p><p class="article-text">
        Hawe me miraba fijamente a los ojos con desesperaci&oacute;n y resignaci&oacute;n al mismo tiempo. Intentaba hacerme entender apretuj&aacute;ndose el pecho, lo que era evidente: &ldquo;Yunwa&rdquo; les hab&iacute;a pillado a ella y a su ni&ntilde;ita&hellip; All&iacute; estaban las dos, absolutamente fr&aacute;giles, absolutamente tristes, casi sin fuerzas para seguir buscando esa gota de leche. Sin esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente para ambas, la direcci&oacute;n del hospital nos inform&oacute; que desde que se abri&oacute; el centro especial de recuperaci&oacute;n que gestiona M&eacute;dicos del Mundo la mortalidad que provoca Yunwa ha descendido del 17% al 3% de los ingresos hospitalarios.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las muertes se producen entre las 24 a 48 horas siguientes al alta en el hospital y en casos pr&aacute;cticamente irreversibles donde a la desnutrici&oacute;n grave viene acompa&ntilde;ada de otras complicaciones: diarreas, malaria, VIH&hellip; tambi&eacute;n en estado avanzado.
    </p><p class="article-text">
        Hawe y su hija ya hab&iacute;an pasado esas horas cr&iacute;ticas y su estado segu&iacute;a una evoluci&oacute;n favorable, pero Hawe no dejaba de pensar en lo que le dijo el curandero de su aldea: &ldquo;Deber&iacute;a tomar unas infusiones de hierbas porque alguien le hab&iacute;a hecho mal de ojo a la ni&ntilde;a y por eso estaba malita&rdquo;. Pero la ni&ntilde;a no mejoraba con las hierbas y por eso estaba en el hospital.
    </p><p class="article-text">
        Es la &eacute;poca de lluvias y, en estos meses, Yunwa se crece y muestra toda su crueldad. Casi toda la poblaci&oacute;n del Sahel vive de la agricultura, y es el momento de cultivar la tierra. Por eso, muchos peque&ntilde;os en tratamiento se han ido. &iexcl;No est&aacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres se han marchado para garantizar la supervivencia del resto de la familia cuando llegue la estaci&oacute;n seca. Hay que obtener una cosecha m&aacute;s o menos suficiente de sorgo, mijo, ma&iacute;z o cacahuetes. Depender&aacute; de la climatolog&iacute;a, aunque generalmente nunca llega para comer todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; otra cosa pueden hacer? Aunque fuera una buena cosecha, &iquest;el sorgo, el mijo, el maiz o los cacahuetes podr&aacute;n cubrir todas las necesidades nutricionales de la familia durante doce meses?
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;que otra cosa pueden hacer?
    </p><p class="article-text">
        En octubre volver&aacute;n al hospital porque la cosecha no se ha recolectado todav&iacute;a y la despensa del a&ntilde;o pasado ya se acab&oacute; hace tiempo. Las madres casi no han comido para poder alimentar, un poco al menos, al resto de la familia. Y, si las madres, no pueden dar leche para los peque&ntilde;os, ya de por s&iacute; desnutridos... En octubre la situaci&oacute;n de los peque&ntilde;os ser&aacute; cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La desnutrici&oacute;n en el Sahel es un fen&oacute;meno multifactorial, como en todos los lugares donde se da. La situaci&oacute;n de pobreza extrema es la base de todo, la no existencia de nada que comer es una realidad cada d&iacute;a, una forma de vivir. En una regi&oacute;n donde el cambio clim&aacute;tico est&aacute; haciendo estragos, las cosechas son cada vez m&aacute;s escasas, la agricultura no es una prioridad para el gobierno, el sistema de salud es d&eacute;bil, las grandes corporaciones mineras de las potencias extranjeras expolian hasta el &uacute;ltimo gramo de oro y uranio, la especulaci&oacute;n de las grandes corporaciones que controlan los alimentos de primera necesidad no tiene l&iacute;mites&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede hacer ante esto una mujer Peul? &iquest;dos mujeres Peul? &iquest;todas las mujeres Peul? &iquest;todos los hombres, mujeres y ni&ntilde;os Peul?
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil contener la indignaci&oacute;n que uno siente al ver c&oacute;mo Yunwa se&ntilde;orea al pie de grandes minas de oro gestionadas por multinacionales de una determinada nacionalidad, que pertenecen a una corporaci&oacute;n de otra nacionalidad distinta, que tienen su sede en un tercer pa&iacute;s&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil contener la indignaci&oacute;n cuando buscamos la obra social que realizan dichas empresas y encontramos que fomentan la construcci&oacute;n de instalaciones deportivas en los pa&iacute;ses ricos del norte en los que est&aacute;n registradas.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; estaba Fatima, la abuela de Tamini, de 8 meses nada m&aacute;s. Y tambi&eacute;n hab&iacute;a dos enfermeras trabajando en una mesa. Fatima estaba de pi&eacute;, al lado de Tamini, y Tamini estaba totalmente envuelta en una de esas bonitas telas de colores porque acababa de morir, todav&iacute;a no hac&iacute;a una hora que hab&iacute;a ingresado en el hospital.
    </p><p class="article-text">
        La abuela miraba a las enfermeras sin decir nada, esperando que hicieran algo m&aacute;s de lo que hab&iacute;an hecho ya &iexcl;o que le dijeran que solo estaba durmiendo! Las enfermeras hac&iacute;an como si estuvieran concentradas en algo encima de la mesa: impotentes, tristes, tragando saliva, incapaces de dar una respuesta a la abuela &iexcl;Yunwa hab&iacute;a ganado otra vez!
    </p><p class="article-text">
        Tamini, envuelta en su tela, con toda su dignidad. &iexcl;Todas con toda su dignidad! Nadie dijo nada, no hac&iacute;a falta decir nada.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de media hora la abuela solo llegaba a balbucear en franc&eacute;s. &ldquo;Tres d&iacute;as nada m&aacute;s&hellip;&rdquo;. Tres d&iacute;as desde que Tamini se puso malita hasta que lleg&oacute; al hospital.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ten&iacute;a que pasar! Las estad&iacute;sticas lo dec&iacute;an. Tamini forma parte de ese tributo del 3% de ni&ntilde;os que mueren antes de 48 horas tras ser ingresados. Es el inevitable impuesto que hay que pagar a Yunwa, el coste del expolio, de la especulaci&oacute;n alimentaria, de la inacci&oacute;n de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Palazón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/yunwa-hambre-senorea-burkina-faso_1_4244698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jan 2016 19:53:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Yunwa": el hambre que señorea por Burkina Faso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hambre,Desnutrición,Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin rastro: más de 65.000 personas continúan en paradero desconocido en Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/personas-continuan-paradero-desconocido-siria_3_2395944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8f7be09-2e20-4baa-a6db-42b53737cad4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin rastro: más de 65.000 personas continúan en paradero desconocido en Siria"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Decenas de miles de personas han desaparecido sin dejar rastro en Siria. <a href="https://www.es.amnesty.org/noticias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Son v&iacute;ctimas de desaparici&oacute;n forzada</a>: personas detenidas, recluidas o secuestradas por agentes del Estado que niegan que est&eacute;n privadas de libertad u ocultan su paradero. Se las priva de la protecci&oacute;n de la ley. Son arrancadas del mundo y arrojadas a celdas clandestinas y atestadas donde la tortura es sistem&aacute;tica, las enfermedades proliferan y la muerte es habitual. Sus familias tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas, ya que son obligadas a vivir sumidas en la desesperaci&oacute;n, sin saber qu&eacute; les ha sucedido a sus seres queridos. Conocemos algunos de esos rostros y sus &aacute;lbumes de familia.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Decenas de miles de personas han desaparecido sin dejar rastro en Siria. <a href="https://www.es.amnesty.org/noticias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Son v&iacute;ctimas de desaparici&oacute;n forzada</a>: personas detenidas, recluidas o secuestradas por agentes del Estado que niegan que est&eacute;n privadas de libertad u ocultan su paradero. Se las priva de la protecci&oacute;n de la ley. Son arrancadas del mundo y arrojadas a celdas clandestinas y atestadas donde la tortura es sistem&aacute;tica, las enfermedades proliferan y la muerte es habitual. Sus familias tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas, ya que son obligadas a vivir sumidas en la desesperaci&oacute;n, sin saber qu&eacute; les ha sucedido a sus seres queridos. Conocemos algunos de esos rostros y sus &aacute;lbumes de familia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amnistía Internacional]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/personas-continuan-paradero-desconocido-siria_3_2395944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2015 21:02:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin rastro: más de 65.000 personas continúan en paradero desconocido en Siria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d8f7be09-2e20-4baa-a6db-42b53737cad4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,Siria,Conflictos armados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mensaje desde Jerusalén, ciudad 'restringida']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mensaje-jerusalen-ciudad-restringida_1_2421965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf38e2d5-f9cb-4ec4-bea4-2a779f2ab93a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mensaje desde Jerusalén, ciudad &#039;restringida&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La coordinadora de la ONG Alianza por la Solidaridad en Palestina relata cómo está viviendo la sociedad civil de Jerusalén y Gaza la nueva oleada de violencia</p><p class="subtitle">Una mujer gazatí: "La gente en Gaza no tiene corazón ni energía para una nueva guerra"</p><p class="subtitle">"Se habla de una tercera intifada, que para muchos palestinos y palestinas es ya una realidad"</p></div><p class="article-text">
        El ruido de sirenas, helic&oacute;pteros y disparos es la constante con la que nos levantamos y nos acostamos desde hace d&iacute;as en Jerusal&eacute;n. La tensi&oacute;n, la exasperaci&oacute;n, la desesperanza, la frustraci&oacute;n y el dolor son una onda expansiva que recorre la ciudad, desde que comenz&oacute; la nueva oleadada de violencia. Parten desde la capital y llegan hasta otros muchos lugares de la geograf&iacute;a palestina.
    </p><p class="article-text">
        Los cierres continuos de las calles y barrios de Jerusal&eacute;n Este, que impiden a la poblaci&oacute;n local entrar a sus propias casas, est&aacute;n trastocando las vidas de unas familias que ya viv&iacute;an al l&iacute;mite tras m&aacute;s de medio siglo de conflicto. Se han establecido zonas de acceso y movimientos prohibidos, o restringidos, que tambi&eacute;n a las organizaciones internacionales de acci&oacute;n humanitaria, como Alianza por la Solidaridad, nos impiden realizar nuestro trabajo, que nos dificultan los desplazamientos a las comunidades en las estamos trabajando. Permanentes mensajes de alertas de seguridad rebotan en nuestros tel&eacute;fonos a cada momento. Palpamos la severa presencia policial y militar al doblar cada esquina.
    </p><p class="article-text">
        Desde el pasado 1 de octubre, los incidentes violentos en Palestina ocupan todas las portadas. Sin embargo, poco se habla de c&oacute;mo est&aacute; afectando a una sociedad civil palestina que vive en precario desde hace d&eacute;cadas, inmersa en una violencia que vuelve a recrudecerse, con unas medidas de seguridad que cada vez les estrecha m&aacute;s el cerco de sus derechos y de su supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Casi todas las conversaciones giran en torno a la situaci&oacute;n que estamos viviendo. Se habla de una tercera intifada, que para muchos palestinos y palestinas es ya una realidad. Explican que este levantamiento est&aacute; intr&iacute;nsecamente ligado a las mismas razones que originaron la primera y la segunda: una ocupaci&oacute;n que dura ya 48 a&ntilde;os, que oprime y asfixia cada vez m&aacute;s a la poblaci&oacute;n palestina, que veta el ejercicio de sus derechos como ciudadanos a trabajar, a desplazarse libremente, al acceso de servicios b&aacute;sicos como la salud, el agua, la educaci&oacute;n o la vivienda, a la oraci&oacute;n en sus lugares de culto religioso. Ahora, difiere de las anteriores en su individualidad y su dispersi&oacute;n geogr&aacute;fica y la justifican en la desesperaci&oacute;n ante la falta de oportunidades que tienen debido al bloqueo y el progresivo aumento del espacio ocupado.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, he escuchado en m&uacute;ltiples ocasiones la palabra dignidad. Compa&ntilde;eras y vecinos con los que he compartido tiempo en estas semanas me han repetido que el levantamiento es para ellos una cuesti&oacute;n de &ldquo;dignidad y de resistencia&rdquo;. Son conscientes de que carecen de medios para que sus voces se escuchen, piensan que el suyo es un conflicto olvidado para el mundo, pero tras 48 a&ntilde;os varados desde la Ocupaci&oacute;n de Jerusal&eacute;n Este, Cisjordania y Gaza, sienten que tienen el derecho de luchar por su pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n de Gaza, donde Alianza por la Solidaridad trabaja apoyando a las mujeres, proporcion&aacute;ndolas atenci&oacute;n sanitaria, atenci&oacute;n frente a la violencia, est&aacute; sufriendo las consecuencias con la misma o m&aacute;s dureza. El encierro en un espacio de terreno reducido y militarmente controlado aumenta exponencialmente su vulnerabilidad. Basta ver su vida para entender que no pueden m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer gazat&iacute; excepcionalmente fuerte y sabia, con la que tengo la suerte de trabajar, me dec&iacute;a por tel&eacute;fono esta semana: &ldquo;La gente en Gaza no tiene coraz&oacute;n ni energ&iacute;a para una nueva guerra&rdquo;. No tienen manera de recomponerse de las m&uacute;ltiples heridas de las provocadas por las guerras sufridas, especialmente la &uacute;ltima, durante el verano de 2014, que dej&oacute; arrasada Gaza y cuya reconstrucci&oacute;n parece un asunto olvidado.
    </p><p class="article-text">
        Cada entrada a Gaza y cada vistazo a sus calles derruidas tras la ventana del coche me sobrecogen. En los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, la poblaci&oacute;n de Gaza ha vivido ya tres guerras.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado un a&ntilde;o de la 'Operaci&oacute;n Margen Protector' y la ayuda de los gobiernos no ha llegado ni al 29% de lo que fueron sus compromisos.
    </p><p class="article-text">
        No se trabaja en la b&uacute;squeda de una soluci&oacute;n pol&iacute;tica, que deber&iacute;a ser exigida y liderada por la comunidad internacional, el camino para evitar la violencia.
    </p><p class="article-text">
        No se ha exigido responsabilidad alguna por los cr&iacute;menes de guerra y las grav&iacute;simas violaciones del derecho internacional humanitario.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, Palestina sufre y se revuelve.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mensaje-jerusalen-ciudad-restringida_1_2421965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2015 19:12:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mensaje desde Jerusalén, ciudad 'restringida']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jerusalén,Palestina,Gaza,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caso Mayuba y el Sáhara Occidental: reflexiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caso-mayuba-reflexiones_1_4540483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3aea6a7f-2171-4bcc-b290-38488d4d810a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caso Mayuba y el Sáhara Occidental: reflexiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mayuba, saharaui y nacionalidad española, estuvo secuestrada durante tres meses en los campamentos de refugiados de Tinduf por su familia biológica</p><p class="subtitle">La Diputación de Valencia suspendió las ayudas a la cooperación hasta que la joven no regresara: “No se pueden mantener convenios con países que no respaldan los derechos humanos”</p><p class="subtitle">Marruecos lleva ocupando de forma ilegal territorios del Sáhara Occidental desde 1975 y la cooperación y los halagos entre ambos países son constantes</p><p class="subtitle">La medida culpaba directamente del caso Mayuba al Frente Polisario y a todo el pueblo saharaui</p></div><p class="article-text">
        Por fin. El desenlace del caso Mayuba es una realidad. Tras m&aacute;s de 3 meses desde que la joven Mayuba Mohamed, de origen saharaui y nacionalidad espa&ntilde;ola, viajara a los campamentos de poblaci&oacute;n refugiada saharaui para visitar a su familia biol&oacute;gica, por fin ha regresado a Espa&ntilde;a. Por fin ha podido reunirse con su familia de adopci&oacute;n y desarrollar su futuro seg&uacute;n su voluntad. Por fin.
    </p><p class="article-text">
        Han sido tres meses complicados, en los que se han desarrollado gestiones desde las instituciones p&uacute;blicas espa&ntilde;olas, argelinas y saharauis. El 25 de julio Mayuba viaj&oacute; a los campamentos de Tinduf, tras recibir un aviso de su familia biol&oacute;gica saharaui de que su abuela estaba enferma. Mayuba deb&iacute;a regresar al Estado espa&ntilde;ol a mediados de agosto, pero aquella fecha no regres&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La familia de acogida, con quien la joven vive desde hace 12 a&ntilde;os de forma permanente, interpuso una demanda por &ldquo;secuestro y amenazas de muerte&rdquo; ante la fiscal&iacute;a de la rep&uacute;blica en Argelia, as&iacute; como ante la misi&oacute;n diplom&aacute;tica espa&ntilde;ola en Argelia. Tambi&eacute;n solicitaron a la ONU y a la comunidad internacional su intervenci&oacute;n. Paralelamente, se impuls&oacute; una campa&ntilde;a en Avaaz exigiendo su retorno. La familia biol&oacute;gica hab&iacute;a sustra&iacute;do a la joven su pasaporte, oblig&aacute;ndole a quedarse con ellos contra su voluntad, llev&aacute;ndola a territorio argelino, a cientos de kil&oacute;metros de los campamentos saharauis, a los que regresar&iacute;a la familia con Mayuba m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n valencianos, de donde es la familia de acogida y donde vive Mayuba, y posteriormente de todo el Estado se hicieron eco de la noticia. Y las redes sociales divulgaron opiniones e informaciones no contrastadas a toda velocidad. Durante estos meses hemos escuchado de todo: se ha puesto en duda el programa Vacaciones en Paz, por el cual viajan cada verano miles de menores saharauis a pasar los meses estivales lejos del desierto; se ha acusado al Frente Polisario de ser c&oacute;mplice del secuestro; se ha mostrado a la sociedad saharaui como una sociedad que margina a la mujer...
    </p><p class="article-text">
        Algunos medios de comunicaci&oacute;n han preferido publicar la informaci&oacute;n r&aacute;pidamente antes de analizar la situaci&oacute;n en profundidad, escuchando a expertos en la cuesti&oacute;n saharaui, contrastando opiniones de diferentes fuentes. En algunos casos, los periodistas han sido movidos por criterios de proximidad geogr&aacute;fica, cercanos al chauvinismo, tomando una postura parcial, reclamando que se devolviera lo propio, como si de un enfrentamiento entre dos pueblos, dos culturas, se tratara.
    </p><p class="article-text">
        De igual manera, cabe destacar las graves decisiones adoptadas por algunos representantes p&uacute;blicos. El 14 de octubre, la Diputaci&oacute;n de Valencia suspendi&oacute; las ayudas a la cooperaci&oacute;n con el pueblo saharaui hasta que la joven regresara a casa. Una medida sin precedentes que culpaba directamente del caso Mayuba al Frente Polisario, al Gobierno saharaui y a todo el pueblo saharaui, afirmando que &ldquo;no se pueden mantener convenios de cooperaci&oacute;n con pa&iacute;ses que no respaldan los derechos humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una declaraci&oacute;n altisonante, vac&iacute;a de contenido, pues ni los campamentos de poblaci&oacute;n saharaui son un pa&iacute;s, ni el Gobierno saharaui viola los derechos humanos. Cabe recordar que la poblaci&oacute;n saharaui refugiada sobrevive gracias a la cooperaci&oacute;n internacional, y que terminar con esta implicar&iacute;a condenar, m&aacute;s todav&iacute;a, al hambre y la miseria a una poblaci&oacute;n de miles de personas refugiadas. &iquest;C&oacute;mo puede un representante p&uacute;blico tomar una decisi&oacute;n que conlleva, directamente, el aumento de la desnutrici&oacute;n infantil, de la falta de medios para la escolarizaci&oacute;n de los menores saharauis, de la precariedad en los centros de salud de los campamentos de Tinduf?
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, creo que es necesario hacer varias aclaraciones. En primer lugar, hay que recordar que el pueblo saharaui no dispone de un estado propio. El S&aacute;hara Occidental est&aacute; ocupado militarmente por Marruecos desde el a&ntilde;o 1975. El Frente Polisario es, precisamente, el movimiento saharaui que lucha para obtener un estado independiente y, adem&aacute;s, lo hace pac&iacute;ficamente, desde que en el a&ntilde;o 1991 se firmara un Alto el Fuego auspiciado por Naciones Unidas. &iquest;C&oacute;mo se va a cuestionar la cooperaci&oacute;n con un pa&iacute;s que no es un pa&iacute;s, que no dispone de un estado?
    </p><p class="article-text">
        El Frente Polisario gestiona los campamentos de poblaci&oacute;n refugiada, pero no dispone de los elementos que hacen que un estado pueda funcionar como una entidad pol&iacute;tica independiente. El Gobierno saharaui es el organismo que ha creado un sistema de salud, un sistema educativo y alimentaci&oacute;n, entre otras muchas cosas, para toda la poblaci&oacute;n refugiada. Y lo ha conseguido desde la nada, construyendo campamentos de haimas en el m&aacute;s inh&oacute;spito de los desiertos.
    </p><p class="article-text">
        Cierto es que el sistema de salud, educativo y la alimentaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n refugiada son precarios, como tambi&eacute;n lo es que todo esto se sustenta mediante la cooperaci&oacute;n internacional, de la cual, uno de los mayores porcentajes ha tenido como origen, hist&oacute;ricamente, el Estado espa&ntilde;ol. &iquest;Qui&eacute;n es el culpable de la precaria situaci&oacute;n en la que vive esta poblaci&oacute;n refugiada? Sin duda, el que recorta las ayudas en cooperaci&oacute;n internacional con este pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es el Reino de Marruecos quien lleva todos estos a&ntilde;os ejerciendo la violencia contra la poblaci&oacute;n saharaui en los Territorios Ocupados. Mientras el Frente Polisario mantiene una lucha pac&iacute;fica, centrada en la v&iacute;a diplom&aacute;tica, las fuerzas de ocupaci&oacute;n marroqu&iacute;es han matado, hecho desaparecer y torturado a saharauis, violando los derechos humanos de este pueblo. &iquest;Deben las instituciones espa&ntilde;olas romper cualquier lazo de cooperaci&oacute;n con el Reino de Marruecos hasta que se verifique que respeta en la pr&aacute;ctica la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos? Por supuesto. &iquest;Cu&aacute;ndo llevar&aacute; a cabo estas medidas? Los Derechos Humanos, una vez m&aacute;s, son utilizados en boca de los representantes p&uacute;blicos con diferentes significados, dependiendo de a qui&eacute;n se le exija su cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        Como he citado con anterioridad, en algunas ocasiones se ha tratado el tema de Mayuba como una causa de la desigualdad de g&eacute;nero, llegando a culpar de esta desigualdad al Frente Polisario. &ldquo;Si Mayuba hubiera sido un joven saharaui, en vez de una chica, no habr&iacute;a ocurrido esto&rdquo;. No se puede afirmar, porque no ha ocurrido, pero es muy probable que as&iacute; hubiera sucedido. Cierto es que en la sociedad saharaui, como en todas las sociedades, existen tendencias oscuras, arcaicas y negativas que se oponen a la igualdad real entre el hombre y la mujer.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n patriarcal y machista que aqu&iacute; se lleva por delante a decenas de mujeres cada a&ntilde;o, all&iacute;, en los campamentos de Tinduf, tambi&eacute;n existe. Sin embargo, ha sido el Frente Polisario, que, por cierto, tambi&eacute;n est&aacute; constituido por las mujeres saharauis, el que ha desarrollado medidas por las cuales ahora la sociedad refugiada saharaui tiene una mayor participaci&oacute;n social de la mujer que en la media de sus sociedades vecinas. Un ejemplo de ello es la importancia que tiene en la estructura social la Uni&oacute;n Nacional de Mujeres Saharaui, as&iacute; como el elevado n&uacute;mero de ministras en el Gobierno y de parlamentarias en el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la situaci&oacute;n de la mujer saharaui no es la ideal. Por supuesto que queda much&iacute;simo trabajo para hacer en este sentido. Pero, si de verdad existe una preocupaci&oacute;n por la situaci&oacute;n de la mujer saharaui, &iquest;no deber&iacute;amos exigir a nuestras instituciones p&uacute;blicas que aumente la partida en cooperaci&oacute;n con el pueblo saharaui para desarrollar proyectos de concienciaci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n en los campamentos de Tinduf sobre este tema?
    </p><p class="article-text">
        Culpar al Gobierno del Polisario tambi&eacute;n de esto es injusto, pues probado est&aacute; que han llevado a cabo medidas para paliar esta situaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo responsabilizar de la desigualdad de g&eacute;nero a un gobierno que, a duras penas, consigue la cantidad de alimentos b&aacute;sicos suficientes para alimentar a su poblaci&oacute;n? Los recortes de aqu&iacute;, en el Estado espa&ntilde;ol, que todav&iacute;a hoy sigue siendo la potencia administradora del S&aacute;hara Occidental hasta que se celebre un refer&eacute;ndum en el cu&aacute;l los saharauis puedan decidir sobre un futuro estado independiente, acarrean consecuencias all&iacute;, en el desierto. Mientras no haya medios, no se pueden lograr los objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, un breve apunte sobre la gesti&oacute;n del Frente Polisario en el caso Mayuba. Cabe destacar que cuando el pasado 23 de octubre, el delegado del Frente Polisario para el Estado espa&ntilde;ol, Bucharaya Bey&uacute;n, se reuni&oacute; con el ministro de Exteriores, Garc&iacute;a-Margallo, el representante saharaui declar&oacute;: &ldquo;Estamos colaborando intensamente en ese sentido y confiamos en una pronta soluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha declarado Mayuba tras regresar a Espa&ntilde;a, recuper&oacute; el pasaporte que hab&iacute;a escondido su familia biol&oacute;gica y escap&oacute; de su casa. La joven relata que un conocido le ayud&oacute; a salir de los campamentos de refugiados y llegar a la ciudad argelina de Tinduf. El Frente Polisario asegura que &ldquo;facilit&oacute;&rdquo; esta hu&iacute;da aunque se desconocen los detalles.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo transcurrido ha sido largo, quiz&aacute;s se podr&iacute;a haber solucionado antes. Pero los tiempos en las distintas sociedades, culturas, a veces transcurren de una manera distinta, a veces los di&aacute;logos van m&aacute;s despacio en otros lugares. En el desierto llevan casi cuarenta a&ntilde;os esperando a regresar a su estado, el S&aacute;hara Occidental, mientras aqu&iacute;, nuestros gobiernos, empujados por las prisas, han mirado para otro lado. Otro representante del Polisario me contaba, &ldquo;para la familia biol&oacute;gica de Mayuba, es el Polisario el que la ha secuestrado para devolverla a Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades tienen sus ritmos, sus peculiaridades y sus carencias. La lucha de la mujer, aqu&iacute; y all&iacute;, es necesaria, prioritaria, y hacia la igualdad real entre hombres y mujeres debemos caminar. Tan necesaria como la lucha por la supervivencia, por los Derechos Humanos y por la libertad de un pueblo que debe votar para poder volver a su tierra. No se puede justificar la actitud que ha tenido la familia biol&oacute;gica de Mayuba. El conservadurismo m&aacute;s atroz se encuentra en cualquier lugar del planeta. Pero los debates no se pueden descontextualizar. Hay que reflexionar teniendo en cuenta el entorno en el que nos movemos. Ahora celebramos que Mayuba est&aacute; donde quiere estar. Esperamos que pronto celebremos que el resto de saharauis est&eacute;n donde quieren estar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sato Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/caso-mayuba-reflexiones_1_4540483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2014 20:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caso Mayuba y el Sáhara Occidental: reflexiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sáhara Occidental,Marruecos,Comunidad Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presupuestos para cooperación: no se puede hacer más con menos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/presupuestos-cooperacion-puede-hacer_1_4584149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según los datos presentados la semana pasada, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para 2015 se reduciría 17 millones con respecto a lo aprobado en el pasado año</p></div><p class="article-text">
        En una esta semana se decidir&aacute; si Espa&ntilde;a ocupa un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El empe&ntilde;o del Gobierno para conseguir este puesto le ha llevado hacia un periplo por distintos foros internacionales para explicar sus compromisos con la paz y el bienestar de la humanidad. Coincide, sin embargo, que en estos d&iacute;as se han presentado los Presupuestos Generales del Estado 2015, cuyas cifras resultan ser poco coherentes con esos supuestos compromisos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos presentados la semana pasada, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para 2015 se reducir&iacute;a 17 millones con respecto a lo aprobado en el pasado a&ntilde;o. Esto supone un 0,17% de la Renta Nacional Bruta; un porcentaje muy alejado de la media europea (0,50%), y que adem&aacute;s nos sit&uacute;a a la cola de los donantes europeos, solo por delante de Grecia. Para entender la dimensi&oacute;n real de estas cifras deben entenderse en perspectiva ya que desde 2011 la cooperaci&oacute;n ha sufrido un recorte de m&aacute;s del 60%. Es m&aacute;s, han sufrido un recorte respecto a sus metas establecidas por el propio Ejecutivo en el IV Plan Director donde se establece una previsi&oacute;n m&iacute;nima de 2.300 millones, casi 600 m&aacute;s de los que se contemplan en estos presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        Esta falta de compromiso real contrasta con las buenas palabras y los llamados &ldquo;presupuestos de la consolidaci&oacute;n de la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo;. &iquest;De verdad pretende Espa&ntilde;a ser l&iacute;der en la defensa de la dignidad de la humanidad con estas cifras? Moncloa se empe&ntilde;a en decir que se trata de hacer m&aacute;s con menos; pero c&oacute;mo hacerlo cuando los fondos son tan escasos y los retos tan enormes. No, no se puede hacer m&aacute;s con menos, sobre todo cuando ese menos resta a lo que ya era casi nada.
    </p><h3 class="article-text">Debilitamiento de los principales actores de la cooperaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas alarmantes cifras, al adentrarse en ellas y ver la relaci&oacute;n de unas con otras se observa un cambio de modelo realmente preocupante. El Ministerio de Asuntos Exteriores &ndash;que tambi&eacute;n es de Cooperaci&oacute;n y que por ley deber&iacute;a dirigir esta pol&iacute;tica&ndash; gestionar&aacute; tan s&oacute;lo un 46% de la AOD. Y la Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n Internacional, que desde 2011 ha visto reducido su presupuesto un 71%, contin&uacute;a en un descenso en picado y recibe apenas un 13% de la totalidad de la ayuda. Entonces, c&oacute;mo es posible que se haga m&aacute;s con menos si cuando quien debe hacerlo no tiene recursos.<strong> </strong>
    </p><h3 class="article-text">No se puede recortar m&aacute;s</h3><p class="article-text">
        El debilitamiento de los principales actores hace que, al hablar de cooperaci&oacute;n, hablemos en realidad de contribuciones que Espa&ntilde;a tiene que aportar forzosamente a la UE y a organismos internacionales; aportaciones que representan casi la mitad de la ayuda espa&ntilde;ola para 2015. Gran parte de los fondos quedan de esta forma en manos del Ministerio de Hacienda y Administraciones P&uacute;blicas que es quien se encarga de hacer efectivos esas aportaciones.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el 21% del total de la AOD est&aacute; formada por el llamado Fondo para la Promoci&oacute;n del Desarrollo. Se trata de cr&eacute;ditos a pa&iacute;ses empobrecidos, que se otorgan en condiciones favorables y que deben ser devueltos. Su porcentaje respecto al total ha crecido progresivamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Este crecimiento confirma una peligrosa tendencia a la <em>financiarizaci&oacute;n</em> de la ayuda en detrimento de otros instrumentos igualmente pertinentes y necesarios, que no son de car&aacute;cter reembolsable.
    </p><h3 class="article-text">Enorme preocupaci&oacute;n por el escaso presupuesto para Acci&oacute;n Humanitaria</h3><p class="article-text">
        Asistimos a graves crisis humanitarias en varios lugares del planeta. Algunas m&aacute;s medi&aacute;ticas que otras, pero todas ellas igualmente graves. El impacto de estas crisis en la vida de millones de personas y en la estabilidad de amplias regiones del planeta exige m&aacute;s que buenas declaraciones. En tales circunstancias, la acci&oacute;n humanitaria es clave para asistir a las v&iacute;ctimas de estas crisis y asegurar su camino hacia un futuro estable. Es lamentable que el presupuesto de ayuda humanitaria acumule un recorte del 81% desde 2011. C&oacute;mo pretende Espa&ntilde;a con recursos tan escasos, responder de manera r&aacute;pida y efectiva al estallido de este tipo de crisis.
    </p><p class="article-text">
        La paz y la seguridad significan mucho m&aacute;s que la ausencia de guerra; significan capacidad para acceder a niveles de vida dignos, garant&iacute;a de los derechos humanos y de futuro. Por eso, m&aacute;s all&aacute; de la ayuda inmediata en las emergencias, es necesario garantizar procesos de desarrollo integral. El propio Rey Felipe VI as&iacute; lo asegur&oacute; el pasado 24 de septiembre en la sede de la ONU, donde defendi&oacute; la candidatura de Espa&ntilde;a al Consejo de Seguridad: &ldquo;No puede haber paz duradera o seguridad sin desarrollo sostenible y no puede haber desarrollo sostenible sin mayor solidaridad &ndash;tanto entre pa&iacute;ses como en el interior de las naciones&rdquo;. Exacto. &iquest;Escuchar&aacute; el gobierno?
    </p><p class="article-text">
        El folleto en el que Espa&ntilde;a presenta las virtudes que le hacen merecedora del deseado asiento en la ONU afirma que &ldquo;el objetivo primordial es la lucha contra la pobreza y la determinaci&oacute;n en el logro del desarrollo humano sostenible&rdquo;. Una vez analizados los Presupuestos para 2015, nos tememos que el peso de esa determinaci&oacute;n tambi&eacute;n ha sufrido recortes y que se centra en lo que no hay m&aacute;s remedio que asumir porque es obligatorio.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo dec&iacute;amos hace un tiempo: que Espa&ntilde;a asuma un liderazgo en la gobernanza global ser&aacute; una realidad si se enfoca desde una visi&oacute;n coherente con la defensa de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la equidad; s&oacute;lo as&iacute; podr&aacute; otorgar consistencia a su deseo de ser un socio internacional merecedor de un asiento en la ONU.
    </p><p class="article-text">
        La esta semana volveremos a las calles para recordarle al gobierno que la pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n es mucho m&aacute;s que una d&aacute;diva en tiempos de bonanza. Basta de pol&iacute;ticas que permiten una riqueza que engorda los bolsillos de una minor&iacute;a a costa de empobrecer a la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial. Si el gobierno quiere hacer de este pa&iacute;s un actor internacional responsable y relevante, urge un cambio de tim&oacute;n radical, tanto en las pol&iacute;ticas dom&eacute;sticas como en las internacionales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes Ruiz-Giménez Aguilar]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2014 18:10:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Presupuestos para cooperación: no se puede hacer más con menos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Presupuestos 2014,Cooperación al desarrollo,Consejo de Seguridad de la ONU]]></media:keywords>
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