<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Mundo animal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mundo animal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/spin/mundo-animal/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Nace una nueva cría del caballo de Przewalski, los “últimos caballos salvajes” que están en peligro de extinción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/nace-nueva-cria-caballo-przewalski-ultimos-caballos-verdaderamente-salvajes-peligro-extincion-pm_1_13278441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nace una nueva cría del caballo de Przewalski, los “últimos caballos salvajes” que están en peligro de extinción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta especie lleva años en peligro de acuerdo con la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)</p><p class="subtitle">Cherry Kearton cambió nuestra forma de ver el mundo animal y lo hizo con sus fotografías</p></div><p class="article-text">
        El zool&oacute;gico del Bronx, en Estados Unidos, ha dado la bienvenida a un <strong>nuevo ejemplar del caballo de Przewalski</strong>, una <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/son-animales-peligro-extincion-2026-pm_1_13005686.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especie en peligro de extinci&oacute;n</a> que los conservacionistas llevan a&ntilde;os intentando recuperar mediante programas de cr&iacute;a en cautividad y reintroducci&oacute;n en su h&aacute;bitat natural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El potrillo ya puede verse entre su manada&rdquo;, anunci&oacute; el zoo estadounidense a trav&eacute;s de un <a href="https://newsroom.wcs.org/News-Releases/articleType/ArticleView/articleId/26231/Bronx-Zoo-Announces-Birth-of-Endangered-Przewalskis-Foal.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a>. Se trata de una muy buena noticia para esta especie que, de acuerdo con la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN), est&aacute; en peligro y aparece en su Lista Roja de Especies Amenazadas. Se estima que actualmente <strong>existen menos de 2.000 ejemplares en todo el mundo</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0ae2c31-5efe-43d9-afad-fe13af55d47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El nuevo potro de Przewalski en el zoológico del Bronx (Estados Unidos)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El nuevo potro de Przewalski en el zoológico del Bronx (Estados Unidos).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la UICN, esta especie habit&oacute; durante mucho tiempo en Europa y Asia, pero la actividad humana (como la caza), la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y la competencia con el ganado dom&eacute;stico los llev&oacute; al borde de la extinci&oacute;n. De hecho, en 1960, esta especie fue <strong>declarada extinta en estado salvaje</strong>, y la &uacute;ltima poblaci&oacute;n conocida vivi&oacute; en el desierto de Gobi, en el sur de Mongolia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo estaba perdido para los Przewalski. Un peque&ntilde;o n&uacute;mero de estos caballos segu&iacute;a sobreviviendo en zool&oacute;gicos, que empezaron a organizar programas de cr&iacute;a en cautividad con el objetivo de salvar la especie. A partir de ah&iacute;, diferentes organizaciones conservacionistas est&aacute;n <strong>trabajando por su reintroducci&oacute;n en libertad</strong>. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Una especie salvaje?</h2><p class="article-text">
        Los caballos de Przewalski se parecen a los caballos dom&eacute;sticos, aunque suelen ser m&aacute;s robustos y tener las patas un poco m&aacute;s cortas. Su pelaje es de un color blanco tostado, mientras que sus crines presentan un tono marr&oacute;n m&aacute;s oscuro. Normalmente cuando se habla de ellos se dice que son los<strong> &uacute;ltimos descendientes de caballos salvajes</strong>, es decir, los &uacute;nicos vivos que nunca fueron domesticados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, diversas investigaciones recientes han puesto en duda esto. Un <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aao3297" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en la revista <em>Science</em> analiz&oacute; ADN antiguo de caballos de distintas &eacute;pocas y regiones y concluy&oacute; que los caballos de Przewalski no ser&iacute;an, en sentido estricto, los &uacute;ltimos caballos salvajes nunca domesticados, sino que probablemente <strong>descienden de poblaciones antiguas que s&iacute; pasaron por un proceso de domesticaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo compar&oacute; material gen&eacute;tico de caballos actuales y de restos arqueol&oacute;gicos con una antig&uuml;edad de hasta 5.000 a&ntilde;os, incluyendo los llamados caballos Botai, una de las primeras poblaciones domesticadas en el norte de Asia Central. Los resultados mostraron que existe una <strong>relaci&oacute;n directa entre estos caballos Botai </strong>y los caballos de Przewalski actuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/nace-nueva-cria-caballo-przewalski-ultimos-caballos-verdaderamente-salvajes-peligro-extincion-pm_1_13278441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 09:00:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3701425" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3701425" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nace una nueva cría del caballo de Przewalski, los “últimos caballos salvajes” que están en peligro de extinción]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fe34d376-ebd5-479c-b64f-ab90a5ddcf60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viejo-prejuicio-salta-aires-aves-masturban-ciencia-no-ve-anomalo-pm_1_13281582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conducta sexual - La investigación publicada en una revista especializada concluye que esta pauta forma parte de la actividad reproductiva corriente y aparece con más frecuencia lejos del cuidado humano</p></div><p class="article-text">
        Un juguete mordisqueado durante horas suele ser una de las primeras se&ntilde;ales que llaman la atenci&oacute;n de quienes cuidan <strong>animales en espacios cerrados</strong>. A partir de detalles as&iacute; surgi&oacute; durante a&ntilde;os la idea de que muchas conductas poco habituales nacen por vivir lejos del entorno natural. Esa percepci&oacute;n se alimenta cuando aparecen movimientos repetitivos, respuestas exageradas o h&aacute;bitos que parecen extra&ntilde;os para los observadores. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que vivir en un espacio cerrado puede cambiar el d&iacute;a a d&iacute;a de un animal. Puede haber menos est&iacute;mulos, menos interacci&oacute;n con otros individuos y una vida mucho m&aacute;s predecible. Todo eso influye en su comportamiento. Pero <strong>no todo lo que parece raro es un problema</strong>. Algunas conductas que llaman la atenci&oacute;n simplemente forman parte de la forma natural en que una especie se comporta.
    </p><h2 class="article-text">El estudio descarta una anomal&iacute;a ligada al encierro</h2><p class="article-text">
        La masturbaci&oacute;n en aves ha sido considerada durante mucho tiempo una posible se&ntilde;al de estr&eacute;s o de problemas derivados de la cautividad. Sin embargo, una investigaci&oacute;n publicada en la revista cient&iacute;fica<em><strong> Ecology and Evolution </strong></em>y liderada por la ec&oacute;loga evolutiva <strong>Chloe Heys</strong>, de la Universidad de Lancashire, concluye que <strong>esta conducta aparece en numerosas especies y forma parte de su repertorio sexual habitual</strong>. Los datos apuntan adem&aacute;s a que los casos descritos son m&aacute;s frecuentes en aves silvestres que en ejemplares mantenidos por personas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43e2577a-72f3-4a23-b695-2a132b2b386d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las nuevas conclusiones cambian la mirada sobre las aves"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las nuevas conclusiones cambian la mirada sobre las aves                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese resultado tiene consecuencias para veterinarios, criadores y propietarios. Durante a&ntilde;os se recomend&oacute; retirar perchas, juguetes u otros objetos cuando las aves mostraban este comportamiento. En algunos casos se lleg&oacute; a recurrir a<strong> tratamientos hormonales, medicamentos e incluso intervenciones quir&uacute;rgicas </strong>para frenarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Heys defendi&oacute; que la investigaci&oacute;n demuestra que &ldquo;es un comportamiento perfectamente natural y saludable que forma parte de su repertorio de conductas sexuales&rdquo;. La conclusi&oacute;n abre la puerta a revisar consejos muy extendidos en el cuidado de estas especies.
    </p><h2 class="article-text">El an&aacute;lisis detecta patrones ligados a la evoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Para llegar a esas conclusiones, el equipo reuni&oacute; la <strong>mayor base de datos sobre masturbaci&oacute;n en aves </strong>elaborada hasta la fecha. Los investigadores recurrieron a art&iacute;culos cient&iacute;ficos revisados por expertos, encuestas dirigidas a especialistas en aves y cuidadores de zool&oacute;gicos, adem&aacute;s de testimonios procedentes de comunidades de aficionados, redes sociales y v&iacute;deos. El conjunto final incluy&oacute; <strong>informaci&oacute;n sobre 120 especies repartidas en 22 grandes grupos de aves</strong>. Tambi&eacute;n se registraron variables como el sexo, la edad, el origen silvestre o cautivo, el sistema de apareamiento y el entorno social.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis revel&oacute; que la<strong> conducta aparece en muchos linajes distintos </strong>y sigue patrones reconocibles. Las especies emparentadas tend&iacute;an a parecerse entre s&iacute; en la presencia o ausencia de esta pr&aacute;ctica, lo que sugiere una distribuci&oacute;n relacionada con la historia evolutiva de las aves. Los investigadores consideran probable que el ancestro com&uacute;n de las aves no presentara esta conducta y que esta<strong> surgiera y desapareciera varias veces</strong> a lo largo del tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/26f03958-02b5-4253-9002-283a3623c8f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las diferencias entre machos y hembras tambi&eacute;n aportaron informaci&oacute;n relevante. Entre los registros considerados fiables, el<strong> 55% de los machos mostraban masturbaci&oacute;n frente al 36% de las hembras</strong>. Aun as&iacute;, la conducta apareci&oacute; en ambos sexos, por lo que no puede interpretarse como una actividad exclusiva de los machos. El estudio <strong>tampoco detect&oacute; diferencias importantes entre individuos j&oacute;venes y adultos</strong>, un resultado que debilita la hip&oacute;tesis de que se trate &uacute;nicamente de una pr&aacute;ctica previa a la madurez sexual.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los investigadores examinaron los sistemas de apareamiento, encontraron otro patr&oacute;n interesante. Las especies con<strong> v&iacute;nculos de pareja m&aacute;s duraderos tend&iacute;an a presentar menos masturbaci&oacute;</strong>n. Por el contrario, aquellas con oportunidades de apareamiento m&aacute;s variadas registraban una presencia mayor de esta conducta. 
    </p><p class="article-text">
        Esa relaci&oacute;n respalda varias explicaciones evolutivas. Una plantea que act&uacute;a como <strong>v&iacute;a de liberaci&oacute;n sexual </strong>en especies con niveles elevados de actividad reproductiva. Otra propone que podr&iacute;a influir en procesos posteriores al apareamiento, como la<strong> calidad del esperma o determinadas condiciones relacionadas con la fecundaci&oacute;n</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los expertos aclaran cu&aacute;ndo requiere atenci&oacute;n profesional</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n aclara qu&eacute; se entiende exactamente por masturbaci&oacute;n en aves. A diferencia de muchos mam&iacute;feros, la mayor&iacute;a carece de genitales externos y utiliza la cloaca para la reproducci&oacute;n, la excreci&oacute;n y la micci&oacute;n. Los comportamientos observados suelen consistir en<strong> frotar esa zona contra una percha, una rama, un juguete u otros objetos</strong>, a veces acompa&ntilde;ados de movimientos de alas o vocalizaciones. Los autores excluyeron actividades normales como el acicalamiento, la limpieza o el rascado para evitar confusiones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0703eea9-7580-4a28-8cb2-1fdd21bb9341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las parejas duraderas muestran menos frecuencia reproductiva                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La veterinaria <strong>Ana Basto,</strong> profesora de la Universidad de Lancashire, record&oacute; que &ldquo;ha existido hist&oacute;ricamente una falta de investigaci&oacute;n sobre la masturbaci&oacute;n en aves como los loros&rdquo;. Seg&uacute;n explic&oacute;, los resultados ayudar&aacute;n a ofrecer<strong> recomendaciones m&aacute;s precisas </strong>sobre bienestar animal.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, la bi&oacute;loga evolutiva <strong>Matilda Brindle</strong>, de la Universidad de Oxford, se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;la masturbaci&oacute;n no es una consecuencia patol&oacute;gica o aberrante de la cautividad&rdquo;. Aunque los autores recuerdan que los<strong> casos asociados a lesiones, irritaci&oacute;n o sufrimiento </strong>requieren atenci&oacute;n profesional, el trabajo plantea una revisi&oacute;n profunda de una conducta que durante a&ntilde;os fue interpretada de forma equivocada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viejo-prejuicio-salta-aires-aves-masturban-ciencia-no-ve-anomalo-pm_1_13281582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 10:27:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="174269" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="174269" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El viejo prejuicio salta por los aires: muchas aves se masturban y la ciencia no ve nada anómalo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abd6a4e8-015e-43d5-b1c9-f700ecf47d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pais-elefantes-mundial-2026-queda-retratado-20-naciones-superan-costa-marfil-poblacion-elefantes-pm_1_13280737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El país de los &#039;Elefantes&#039; en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conservación fallida - La presión humana continuó sobre muchas áreas naturales y los investigadores advierten de que la reconstrucción de las poblaciones de fauna puede requerir décadas</p><p class="subtitle">¿A qué hora son los partidos del Mundial?: Guía completa de horarios y turnos para España</p></div><p class="article-text">
        Las huellas frescas suelen decidir una jornada de safari. A partir de esas se&ntilde;ales, los gu&iacute;as buscan a los <strong>elefantes</strong> en zonas donde los animales mantienen rutas bastante previsibles hacia el agua o la vegetaci&oacute;n. Pa&iacute;ses como Botsuana, Zimbabue, Tanzania, Kenia o Sud&aacute;frica ofrecen encuentros frecuentes porque conservan poblaciones numerosas y amplios espacios protegidos. 
    </p><p class="article-text">
        En esos lugares, los rastreadores conocen los movimientos estacionales de las manadas y utilizan informaci&oacute;n reciente de otros equipos para aumentar las posibilidades de localizaci&oacute;n. La presencia de animales convierte la b&uacute;squeda en una<strong> tarea mucho m&aacute;s favorable que en regiones donde las poblaciones son escasas o est&aacute;n fragmentadas</strong>. Por esa raz&oacute;n, algunos viajeros llegan a ver varios grupos en una misma salida mientras los gu&iacute;as enlazan indicios del terreno con la experiencia acumulada durante a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Costa de Marfil mantiene un emblema que pierde su presencia</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de<strong> Costa de Marfil </strong>avanza en sentido contrario. El pa&iacute;s mantiene una de las im&aacute;genes nacionales m&aacute;s asociadas al elefante y su selecci&oacute;n de f&uacute;tbol recibe el nombre de <em><strong>Los Elefantes</strong></em>, pero la presencia real de estos animales se ha reducido de forma dr&aacute;stica. El n&uacute;cleo de esa paradoja est&aacute; en que el emblema nacional sigue vivo mientras la especie atraviesa una <strong>crisis prolongada</strong> dentro de sus fronteras.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el pa&iacute;s y el animal tiene ra&iacute;ces hist&oacute;ricas importantes. El nombre Costa de Marfil remite al <strong>comercio del marfil </strong>obtenido de los colmillos de elefante, y durante mucho tiempo el territorio alberg&oacute; <strong>grandes poblaciones de paquidermos africanos</strong>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/87ea777a-19f4-4d9c-aaed-0bc0e8b07c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La selección nacional recibe el apodo de Los Elefantes y el animal forma parte de la identidad del país,"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La selección nacional recibe el apodo de Los Elefantes y el animal forma parte de la identidad del país,                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa herencia qued&oacute; incorporada a la identidad nacional y tambi&eacute;n al f&uacute;tbol. La selecci&oacute;n adopt&oacute; el apodo de <em>Los Elefantes </em>y utiliza esa figura como representaci&oacute;n de fuerza y prestigio deportivo. Sin embargo, el s&iacute;mbolo conserva una presencia mucho mayor en los estadios que en muchos espacios naturales del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras reflejan con claridad ese deterioro. Distintas estimaciones indican que la <strong>poblaci&oacute;n de elefantes pas&oacute; de m&aacute;s de un millar de ejemplares a finales del siglo pasado a apenas unos cientos </strong>en la actualidad. Algunos trabajos sit&uacute;an la cantidad restante en una horquilla aproximada de 225 a 500 animales. La reducci&oacute;n alcanza entre el 86% y el 90% en apenas dos o tres d&eacute;cadas, una ca&iacute;da que ha dejado a la especie<strong> cerca de la desaparici&oacute;n en buena parte del territorio marfile&ntilde;o</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses africanos ayuda a entender la magnitud del contraste. <strong>Botsuana</strong> aparece como el principal refugio del continente con una poblaci&oacute;n estimada entre 130.000 y 132.000 ejemplares. Tambi&eacute;n destacan <strong>Gab&oacute;n</strong>, con unos 95.000 elefantes de bosque, <strong>Zimbabue</strong> con alrededor de 65.000, <strong>Kenia</strong> con cerca de 36.000 y <strong>Sud&aacute;frica</strong> con unos 24.000. Son territorios donde las poblaciones siguen siendo lo bastante amplias como para convertir al elefante en un animal habitual para muchos gu&iacute;as de safari.
    </p><h2 class="article-text">La presi&oacute;n humana redujo cada vez m&aacute;s el territorio</h2><p class="article-text">
        La <strong>agricultura</strong> aparece como uno de los factores m&aacute;s importantes de ese proceso. Costa de Marfil es el principal <strong>productor mundial de cacao</strong> y la expansi&oacute;n de este cultivo ha transformado amplias superficies forestales. La cobertura de bosque se ha reducido cerca de un 90% hasta rondar los dos millones de hect&aacute;reas. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que avanzaron las plantaciones, muchos espacios utilizados por los elefantes quedaron fragmentados o desaparecieron. En numerosas &aacute;reas protegidas, los terrenos terminaron convertidos en explotaciones agr&iacute;colas y asentamientos humanos, una transformaci&oacute;n que redujo el espacio disponible para la fauna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/064ff73e-1f93-4897-a96f-53cb4dee21cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La situación marfileña se encuentra en el extremo opuesto."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La situación marfileña se encuentra en el extremo opuesto.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A esa presi&oacute;n se a&ntilde;adi&oacute; la <strong>caza furtiva</strong>. El comercio ilegal de marfil sigui&oacute; afectando a las poblaciones de elefantes incluso despu&eacute;s de la adopci&oacute;n de restricciones internacionales. Los cazadores aprovecharon la <strong>demanda de colmillos y la debilidad de algunos sistemas de vigilancia</strong> para seguir actuando. El resultado fue una mortalidad elevada en una especie que ya sufr&iacute;a por la p&eacute;rdida acelerada de h&aacute;bitat.
    </p><p class="article-text">
        Las<strong> guerras civiles </strong>de 2002 a 2007 y de 2010 a 2011 agravaron todav&iacute;a m&aacute;s el problema. Durante esos periodos se interrumpieron patrullas contra la caza furtiva y muchos responsables de conservaci&oacute;n dejaron de operar con normalidad. Al mismo tiempo, los desplazamientos de poblaci&oacute;n aumentaron la ocupaci&oacute;n de zonas forestales. 
    </p><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n agr&iacute;cola, la tala y una mayor disponibilidad de armas contribuyeron a fragmentar los bosques y a acelerar el declive de grandes mam&iacute;feros. En lugares como el bosque clasificado de <strong>Haut-Sassandra</strong>, el deterioro del paisaje forestal se intensific&oacute; durante y despu&eacute;s de los conflictos.
    </p><h2 class="article-text">Costa de Marfil busc&oacute; ayuda para evitar m&aacute;s p&eacute;rdidas</h2><p class="article-text">
        Ante ese panorama, las autoridades buscaron apoyo en iniciativas internacionales. Costa de Marfil se incorpor&oacute; a la <em><strong>Elephant Protection Initiative </strong></em>en 2017 con el objetivo de reforzar la protecci&oacute;n de los animales que a&uacute;n sobreviven. Tambi&eacute;n permanecen algunos n&uacute;cleos reducidos en espacios protegidos como el <strong>Parque Nacional de Ta&iuml;,</strong> donde se encuentran parte de los ejemplares restantes. La existencia de estas poblaciones ofrece una base para futuras acciones de recuperaci&oacute;n, aunque la dimensi&oacute;n del retroceso sigue siendo enorme.
    </p><p class="article-text">
        La paz tampoco resolvi&oacute; autom&aacute;ticamente la situaci&oacute;n. Muchas comunidades continuaron ejerciendo presi&oacute;n sobre los h&aacute;bitats mediante actividades agr&iacute;colas, tala y caza. Adem&aacute;s, la aplicaci&oacute;n de las normas de protecci&oacute;n sigui&oacute; encontrando dificultades en distintos lugares. Los investigadores advierten de que la recuperaci&oacute;n de poblaciones tan reducidas <strong>requiere intervenciones prolongadas </strong>y varias d&eacute;cadas de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Costa de Marfil mantiene al elefante como uno de sus grandes emblemas nacionales, aunque encontrar esos animales dentro del pa&iacute;s resulta hoy mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que contemplarlos en los grandes destinos de safari del sur y el este de &Aacute;frica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pais-elefantes-mundial-2026-queda-retratado-20-naciones-superan-costa-marfil-poblacion-elefantes-pm_1_13280737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 09:00:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="589850" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="589850" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El país de los 'Elefantes' en el Mundial 2026 queda retratado: más de 20 naciones superan a Costa de Marfil en población de elefantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2b2fc347-f579-4d1d-aa64-1842bf7b040b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mundial de fútbol,Elefantes,África,Costa de Marfil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Analizan el litoral mediterráneo, de Blanes a Cartagena, para dar con las zonas más importantes para la supervivencia de los tiburones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/analizan-litoral-mediterraneo-blanes-cartagena-zonas-supervivencia-tiburones-pm_1_13259084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Analizan el litoral mediterráneo, de Blanes a Cartagena, para dar con las zonas más importantes para la supervivencia de los tiburones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las áreas identificadas, que destacan por su valor ecológico, son la costa catalana, las aguas del Golfo de Alicante y el litoral de Almería</p><p class="subtitle">Descubren en las Galápagos una nueva especie de pulpo: diminuto y de color azul</p><p class="subtitle">Científicos españoles desarrollan un método para calcular la edad de los anfibios a partir de su tamaño</p></div><p class="article-text">
        Personal investigador del <a href="https://www.icm.csic.es/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ICM-CSIC</a> y del <a href="https://www.mncn.csic.es/es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MNCN-CSIC</a> ha completado un exhaustivo an&aacute;lisis del litoral mediterr&aacute;neo espa&ntilde;ol, abarcando desde la localidad <strong>de Blanes hasta Cartagena</strong>, un esfuerzo cient&iacute;fico que se ha centrado en identificar las &aacute;reas fundamentales para la supervivencia de los <a href="https://www.eldiario.es/temas/tiburones/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiburones</a>, considerados actualmente entre los animales m&aacute;s amenazados del planeta, seg&uacute;n la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza. A trav&eacute;s del <strong>proyecto COTI</strong>, se ha buscado desentra&ntilde;ar los secretos de estos grandes depredadores que patrullan nuestras costas, una investigaci&oacute;n que no solo ha mapeado el territorio, sino que ha establecido un marco de trabajo colaborativo sin precedentes en la regi&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        El objetivo final de dicho estudio es garantizar que estas especies <strong>sigan cumpliendo su funci&oacute;n vital </strong>en el ecosistema marino. Este equipo multidisciplinar ha logrado arrojar luz sobre un entorno submarino que hasta ahora permanec&iacute;a en gran parte desconocido para la gesti&oacute;n ambiental, revelando que la supervivencia de los grandes depredadores en el <a href="https://www.eldiario.es/temas/mediterraneo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediterr&aacute;neo</a> occidental depende de puntos geogr&aacute;ficos muy espec&iacute;ficos que funcionan como verdaderos refugios naturales. Entre las zonas identificadas destacan por su valor ecol&oacute;gico los ca&ntilde;ones submarinos de la <strong>costa catalana</strong>, las aguas del <strong>Golfo de Alicante</strong> y el litoral de <strong>Almer&iacute;a</strong>. Estos lugares no son simples puntos de paso, sino &aacute;reas cr&iacute;ticas donde los tiburones encuentran alimento abundante y condiciones &oacute;ptimas para su reproducci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, estas regiones act&uacute;an como <strong>corredores migratorios esenciales </strong>que conectan distintas partes del mar, permitiendo el flujo gen&eacute;tico y la salud de las poblaciones. Entender la relevancia de estos enclaves permite a los cient&iacute;ficos proponer medidas de protecci&oacute;n mucho m&aacute;s precisas y adaptadas a la realidad biol&oacute;gica de las especies. La identificaci&oacute;n de estos puntos clave marca un hito en la conservaci&oacute;n marina espa&ntilde;ola, proporcionando una hoja de ruta clara para las administraciones encargadas de velar por la <strong>biodiversidad</strong>. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-SMbRl4IP-aU-8053', 'youtube', 'SMbRl4IP-aU', document.getElementById('yt-SMbRl4IP-aU-8053'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-SMbRl4IP-aU-8053 src="https://www.youtube.com/embed/SMbRl4IP-aU?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.icm.csic.es/es/staff/joan-navarro-bernabe-2167" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Navarro</a>, investigador del <strong>Instituto de Ciencias del Mar</strong> y responsable cient&iacute;fico de esta iniciativa, resalta que uno de los mayores logros del proyecto ha sido la integraci&oacute;n de diversas disciplinas. Seg&uacute;n explica el experto, ha sido fundamental poder combinar diferentes aproximaciones cient&iacute;ficas y actores del territorio para comprender mejor c&oacute;mo se desplazan estas especies en el <a href="https://www.eldiario.es/temas/mediterraneo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mediterr&aacute;neo</a> actual. Navarro insiste en que saber qu&eacute; <strong>zonas</strong> son especialmente <strong>relevantes</strong> para su <strong>conservaci&oacute;n</strong> es el primer paso para una gesti&oacute;n exitosa de los recursos marinos. Para el cient&iacute;fico, un enfoque hol&iacute;stico dota de un valor excepcional a los resultados obtenidos durante el desarrollo de la investigaci&oacute;n. El <a href="https://fundacion-biodiversidad.es/programa_pleamar/coti-compatibilizar-la-pesca-y-la-conservacion-de-tiburones-pelagicos-amenazados-mediante-la-identificacion-de-areas-ecologicamente-importantes-en-el-mediterraneo-noroccidental/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto COTI </a>demuestra que el conocimiento compartido es la herramienta m&aacute;s potente para proteger el patrimonio natural que se oculta bajo la superficie del mar.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>metodolog&iacute;a</strong> empleada ha sido rigurosa y ha combinado tecnolog&iacute;as de vanguardia con t&eacute;cnicas tradicionales de estudio biol&oacute;gico en el entorno marino. El equipo ha utilizado el marcaje satelital de ejemplares vivos para rastrear sus movimientos en tiempo real a trav&eacute;s de las vastas extensiones del litoral. Especies como la <strong>tintorera</strong>, el tibur&oacute;n de profundidad conocido como <strong>bocadulce</strong> y el impresionante <strong>pez luna</strong> han sido objeto de este seguimiento tecnol&oacute;gico constante. Paralelamente, se han recogido muestras de <strong>marrajo</strong> y <strong>pez espada</strong> para realizar an&aacute;lisis gen&eacute;ticos profundos que revelen la estructura de sus poblaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este despliegue de medios ha permitido capturar datos precisos sobre la ecolog&iacute;a de animales que pasan la mayor parte de su vida lejos de la vista humana. La combinaci&oacute;n de estos <strong>datos satelitales y biol&oacute;gicos</strong> ofrece una imagen tridimensional de c&oacute;mo estos animales interact&uacute;an con su h&aacute;bitat y entre s&iacute;. Cada muestra analizada y cada se&ntilde;al recibida desde los sat&eacute;lites contribuyen a construir un puzle complejo sobre la vida de los depredadores.
    </p><p class="article-text">
        Elena Fern&aacute;ndez, investigadora vinculada al proyecto en el <strong>ICM-CSIC</strong>, advierte sobre la <strong>preocupante situaci&oacute;n</strong> de muchas de estas poblaciones que se encuentran actualmente en regresi&oacute;n. Fern&aacute;ndez destaca que todav&iacute;a existe un gran desconocimiento sobre diversos aspectos de la ecolog&iacute;a de estos animales, lo que dificulta su protecci&oacute;n efectiva ante las amenazas externas. Para la experta, disponer de datos precisos sobre sus movimientos y la conectividad entre distintas &aacute;reas geogr&aacute;ficas es absolutamente esencial para avanzar hacia medidas eficaces. Sin esta base cient&iacute;fica, cualquier esfuerzo de gesti&oacute;n corre el riesgo de ser insuficiente para frenar el declive de especies tan vulnerables como el marrajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la investigadora subraya que la ciencia debe preceder a la acci&oacute;n pol&iacute;tica para asegurar que las reservas marinas se ubiquen donde realmente se necesitan. Su testimonio refleja la urgencia de seguir investigando para evitar que el Mediterr&aacute;neo pierda a sus <strong>habitantes</strong> m&aacute;s <strong>ic&oacute;nicos</strong> y <strong>necesarios</strong>. El an&aacute;lisis de la conectividad poblacional ha sido otro de los pilares fundamentales defendidos por Sergi Taboada, investigador del <strong>Museo Nacional de Ciencias Naturales</strong>. Taboada se&ntilde;ala que estos estudios permiten comprender si los individuos capturados forman parte de una misma poblaci&oacute;n o de grupos diferenciados gen&eacute;ticamente. Esta distinci&oacute;n es una informaci&oacute;n clave para definir estrategias de conservaci&oacute;n que operen tanto a escala regional como internacional, dada la naturaleza migratoria de los tiburones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos hallazgos son vitales para coordinar pol&iacute;ticas pesqueras que no agoten un recurso que podr&iacute;a estar compartido por varias naciones mediterr&aacute;neas. El trabajo de Taboada pone de manifiesto que las fronteras pol&iacute;ticas no existen para los grandes depredadores, lo que obliga a una <strong>cooperaci&oacute;n</strong> cient&iacute;fica global. La gen&eacute;tica se revela como una herramienta de diplomacia ambiental, uniendo a pa&iacute;ses en la protecci&oacute;n de un patrimonio com&uacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Los pescadores, colaboradores</h2><p class="article-text">
        El &eacute;xito de este ambicioso proyecto no habr&iacute;a sido posible sin la estrecha colaboraci&oacute;n del <strong>sector pesquero</strong>, un actor tradicionalmente visto como ajeno a la investigaci&oacute;n. Pablo Cerme&ntilde;o, especialista en programas de conservaci&oacute;n del <strong>Zoo de Barcelona</strong>, afirma con rotundidad que la implicaci&oacute;n de los pescadores ha sido fundamental para desarrollar el trabajo. Su experiencia y profundo conocimiento del medio marino han contribuido de manera decisiva a las tareas de campo, especialmente en las complejas campa&ntilde;as de marcaje. Cerme&ntilde;o destaca que esta alianza demuestra que la cooperaci&oacute;n entre ciencia y pesca es imprescindible para avanzar seriamente en la conservaci&oacute;n de los oc&eacute;anos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que los pescadores han participado activamente en la localizaci&oacute;n, captura y posterior liberaci&oacute;n de los ejemplares, asegurando que la ciencia se nutra del saber emp&iacute;rico. Esta <strong>sinergia</strong> ha permitido alcanzar objetivos que habr&iacute;an sido inalcanzables solo con medios acad&eacute;micos, creando un v&iacute;nculo de confianza mutua. El reconocimiento de los pescadores como aliados es uno de los legados m&aacute;s significativos de la investigaci&oacute;n. En conclusi&oacute;n, los tiburones act&uacute;an como depredadores apicales situados en la cima de la cadena alimentaria, siendo piezas clave para el equilibrio de los ecosistemas. Su presencia es un indicador de <strong>salud marina</strong>, y su desaparici&oacute;n tendr&iacute;a efectos en cadena devastadores para la <strong>biodiversidad</strong> de nuestras costas mediterr&aacute;neas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/analizan-litoral-mediterraneo-blanes-cartagena-zonas-supervivencia-tiburones-pm_1_13259084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 13:59:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="110820" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="110820" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Analizan el litoral mediterráneo, de Blanes a Cartagena, para dar con las zonas más importantes para la supervivencia de los tiburones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c586003f-1bf9-4157-b09b-e3c28894acb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Tiburones,Mediterráneo,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Biodiversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un descenso de apenas 300 metros: así es la migración de aves más corta del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descenso-apenas-300-metros-migracion-aves-corta-mundo-pm_1_13272298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un descenso de apenas 300 metros: así es la migración de aves más corta del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gallo de las Rocosas (Dendragapus obscurus) tiene el Récord Guinness al desplazamiento estacional más corto</p><p class="subtitle">La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano</p></div><p class="article-text">
        Cuando uno piensa en la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/amantes-ornitologia-cinco-destinos-espanoles-ver-aves-migratorias-invierno_1_12823794.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">migraci&oacute;n de aves</a>, es normal que se nos vengan a la cabeza im&aacute;genes de<strong> rutas migratorias kilom&eacute;tricas</strong> en la que los p&aacute;jaros atraviesan oc&eacute;anos, huyendo del invierno y en busca de alimento y un refugio en el que pasar las &eacute;pocas m&aacute;s duras del a&ntilde;o. Pero no todos los desplazamientos estacionales que hacen estos animales implican recorrer miles y miles de kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        El gallo de las Rocosas (Dendragapus obscurus) es el m&aacute;s especial en este sentido. Tambi&eacute;n conocido como urogallo azul de Norteam&eacute;rica, hablamos del ave con la migraci&oacute;n m&aacute;s corta del mundo; apenas<strong> </strong>300 metros de descenso que lo hacen<strong> ostentar el R&eacute;cord Guinness</strong> en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante el invierno, habita en bosques de pinos de monta&ntilde;a, y cuando comienza la &eacute;poca de anidaci&oacute;n en primavera, <strong>desciende apenas 300 metros hasta bosques caducifolios</strong> para alimentarse de las primeras semillas y hojas frescas&rdquo;, explica la organizaci&oacute;n en la entrada de su p&aacute;gina web dedicada a este peculiar animal.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DYftaNyj9St/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Entre Canad&aacute; y Estados Unidos</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque no cruza pa&iacute;ses ni grandes distancias, este desplazamiento que hace tambi&eacute;n se considera una migraci&oacute;n porque<strong> es estacional y se repite en el tiempo</strong>, porque el cambio de h&aacute;bitat viene motivado por la necesidad seg&uacute;n la etapa del a&ntilde;o y su ciclo vital y, sobre todo, porque responde a la disponibilidad de alimento y a las condiciones clim&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Esta especie de ave galliforme habita en los bosques de las <strong>Monta&ntilde;as Rocosas de Am&eacute;rica del Norte</strong>, un sector de cordilleras que corre en paralelo a la costa occidental, por Canad&aacute; y Estados Unidos. Estos se mueven en distancias cortas, caminando y con vuelos cortos, y se alimentan tanto en el suelo como desde los &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        El macho, con un plumaje predominantemente gris oscuro,<strong> infla unos sacos cervicales de color amarillo situados a los lados del cuello durante el cortejo</strong>, uno de sus elementos m&aacute;s caracter&iacute;sticos. Las hembras, mucho menos llamativas y m&aacute;s peque&ntilde;as en tama&ntilde;o, suelen tener un plumaje pardo moteado, con manchas negras, grises y color crema.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La migraci&oacute;n m&aacute;s larga de un ave</strong></h2><p class="article-text">
        En el otro lado de la migraci&oacute;n de aves encontramos al <strong>charr&aacute;n &aacute;rtico</strong> (Sterna paradisaea), que tiene el r&eacute;cord Guinness a la migraci&oacute;n m&aacute;s larga del mundo jam&aacute;s registrada. Esta ave marina realiza un viaje cada a&ntilde;o de ida y vuelta desde el &Aacute;rtico hasta la Ant&aacute;rtida, acumulando una distancia total de <strong>hasta 90.000 kil&oacute;metros</strong>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descenso-apenas-300-metros-migracion-aves-corta-mundo-pm_1_13272298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 09:00:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1114052" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1114052" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un descenso de apenas 300 metros: así es la migración de aves más corta del mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4386073d-f5ed-4a21-a7c3-b3c474129c44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aves,Migraciones,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/rey-lactancia-no-ballena-elefante-orangutan-ventaja-real-pm_1_13272734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maternidad - Los autores recurren al estudio de proteínas presentes en excrementos porque otros sistemas dependían de cálculos difíciles y ofrecían resultados menos consistentes sobre el amamantamiento</p></div><p class="article-text">
        Una cr&iacute;a que depende de la<strong> leche materna</strong> durante meses o a&ntilde;os recibe mucho m&aacute;s que alimento. Entre los mam&iacute;feros, la lactancia cumple una funci&oacute;n decisiva en el crecimiento, la protecci&oacute;n frente a enfermedades y el aprendizaje de los primeros comportamientos. La duraci&oacute;n de ese periodo cambia mucho de una especie a otra porque cada una sigue un ritmo distinto de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando una madre prolonga ese cuidado durante largo tiempo, tambi&eacute;n retrasa la llegada de nuevas cr&iacute;as. Esa relaci&oacute;n entre alimentaci&oacute;n, supervivencia y reproducci&oacute;n forma parte de la biolog&iacute;a b&aacute;sica de los mam&iacute;feros.
    </p><h2 class="article-text">Las hembras retrasan nuevos nacimientos durante varios a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        El<strong> orangut&aacute;n de Borneo</strong> acaba de situarse en la parte m&aacute;s alta de esa clasificaci&oacute;n. Un estudio dirigido por la investigadora<strong> Nur Syamimi Makbul,</strong> de SOKENDAI, y publicado en <em><strong>Communications Biology</strong></em>, demuestra que las cr&iacute;as de<em> Pongo pygmaeus</em> siguen consumiendo leche materna al menos hasta los seis a&ntilde;os y medio de edad. El trabajo confirma de manera evidente una<strong> duraci&oacute;n de la lactancia</strong> que durante d&eacute;cadas hab&iacute;a sido sugerida por distintos estudios, aunque sin pruebas concluyentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_50p_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_50p_1134698.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_75p_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_75p_1134698.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/14d67ff7-9fc0-408d-87ed-f2f225fb8602_16-9-aspect-ratio_default_1134698.jpg"
                    alt="La alimentación materna acompaña la maduración juvenil prolongada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La alimentación materna acompaña la maduración juvenil prolongada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ese periodo tan largo tiene consecuencias importantes para la especie. Una hembra que dedica m&aacute;s de seis a&ntilde;os a alimentar a una sola cr&iacute;a<strong> tarda mucho m&aacute;s en iniciar una nueva gestaci&oacute;n</strong>, por lo que el intervalo reproductivo puede alcanzar siete u ocho a&ntilde;os. En una especie amenazada por la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat y la caza furtiva, esa lentitud dificulta la recuperaci&oacute;n de las poblaciones. Cada cr&iacute;a perdida representa una reducci&oacute;n dif&iacute;cil de compensar porque el reemplazo natural requiere mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n aporta una explicaci&oacute;n biol&oacute;gica para esa inversi&oacute;n prolongada. Seg&uacute;n los resultados obtenidos, la leche materna participa en el <strong>desarrollo del sistema inmune y de la microbiota intestinal </strong>durante una etapa muy extensa de la vida juvenil. La dependencia no parece responder &uacute;nicamente a necesidades energ&eacute;ticas. El proceso acompa&ntilde;a la maduraci&oacute;n de mecanismos biol&oacute;gicos que siguen evolucionando durante a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">El equipo reemplaza m&eacute;todos anteriores por otra t&eacute;cnica</h2><p class="article-text">
        Para llegar a estas conclusiones, el equipo dej&oacute; a un lado varios procedimientos utilizados anteriormente. Los estudios basados en <strong>is&oacute;topos estables presentes en el cabello o en la dentina hab&iacute;an producido resultados irregulares</strong> porque depend&iacute;an de condiciones de campo complejas y de estimaciones sobre la dieta. Makbul y sus colaboradores recurrieron a una t&eacute;cnica diferente, la<strong> prote&oacute;mica fecal</strong>. El m&eacute;todo busca en las heces prote&iacute;nas exclusivas de la leche materna. Si esas prote&iacute;nas aparecen, la cr&iacute;a contin&uacute;a mamando. Si desaparecen, el destete ya se ha producido.
    </p><p class="article-text">
        La recogida de datos se llev&oacute; a cabo en la Reserva de Conservaci&oacute;n de Danum Valley, en Sabah, dentro de la isla de Borneo. Durante dos a&ntilde;os y siete meses, los investigadores siguieron ejemplares identificados individualmente y reunieron muestras fecales de orangutanes silvestres. La elecci&oacute;n de esa reserva permiti&oacute; realizar un seguimiento continuado gracias a una poblaci&oacute;n bien estudiada y relativamente abundante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9ac29d1-4cdb-4a40-94b1-43114cc2398c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La reserva de Danum Valley facilita un seguimiento continuo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La reserva de Danum Valley facilita un seguimiento continuo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis ofrecieron un resultado contundente. Las prote&iacute;nas asociadas a la leche materna aparecieron en las 20 muestras examinadas, todas ellas procedentes de individuos de hasta seis a&ntilde;os y medio de edad. La coincidencia fue absoluta. Ese hallazgo<strong> cerr&oacute; una discusi&oacute;n abierta</strong> desde hac&iacute;a a&ntilde;os sobre la verdadera duraci&oacute;n de la lactancia en esta especie.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo fue a&uacute;n m&aacute;s lejos al comparar la presencia de prote&iacute;nas l&aacute;cteas con otros indicadores biol&oacute;gicos. Los juveniles que consum&iacute;an m&aacute;s leche presentaban una<strong> mayor cantidad de bacterias probi&oacute;ticas </strong>en el intestino y mejores niveles de prote&iacute;nas relacionadas con las defensas del organismo. Los autores describen una relaci&oacute;n consistente entre el consumo continuado de leche y una microbiota m&aacute;s favorable para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores plantean que la leche materna act&uacute;a como un agente que favorece la instalaci&oacute;n y el mantenimiento de determinadas comunidades bacterianas. En los seres humanos, gran parte de la colonizaci&oacute;n intestinal se completa durante los primeros a&ntilde;os de vida. En el orangut&aacute;n de Borneo, los datos apuntan a que ese proceso permanece activo durante un periodo mucho m&aacute;s prolongado.
    </p><h2 class="article-text">Los autores se&ntilde;alan l&iacute;mites y futuras l&iacute;neas de trabajo</h2><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, el estudio tambi&eacute;n establece l&iacute;mites claros. La correlaci&oacute;n detectada entre lactancia y microbiota<strong> no permite demostrar todos los mecanismos causales implicados</strong>. Adem&aacute;s, las muestras proceden de una reserva protegida con condiciones favorables para las hembras, por lo que los resultados no pueden trasladarse autom&aacute;ticamente a poblaciones que viven en bosques degradados o fragmentados.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se conoce todav&iacute;a la edad exacta en la que termina el destete. Los investigadores <strong>carecen de muestras de ejemplares m&aacute;s mayores</strong> que permitan fijar ese l&iacute;mite. Otra cuesti&oacute;n pendiente es determinar si el mismo patr&oacute;n aparece en el<strong> orangut&aacute;n de Sumatra</strong>, una especie cercana que habita entornos diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; parece claro es que la prote&oacute;mica fecal abre una nueva v&iacute;a para estudiar la dependencia materna en animales amenazados. El orangut&aacute;n de Borneo ha sido el primer gran beneficiado de esa herramienta y podr&iacute;a ser solo el comienzo de una lista mucho m&aacute;s amplia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/rey-lactancia-no-ballena-elefante-orangutan-ventaja-real-pm_1_13272734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 14:30:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2549264" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2549264" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El rey de la lactancia no es una ballena ni un elefante: es el orangután y su ventaja es real]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/198719eb-0e31-447a-bb13-b6e25b12ecd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación,Leche,Leche materna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cesarea-comun-permitido-nacimiento-nuevo-bebe-gorila-sano-pm_1_13268700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" width="640" height="360" alt="La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El zoológico Woodland Park de Seattle explicó que se han practicado menos de una docena de cesáreas a gorilas en todo el mundo</p><p class="subtitle">Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, el <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/analizan-litoral-mediterraneo-blanes-cartagena-zonas-supervivencia-tiburones-pm_1_13259084.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reino animal</a> dio la bienvenida a un <strong>nuevo beb&eacute; gorila</strong>. Macho y con un peso de 2,45 kilos, el primate lleg&oacute; al mundo mediante una ces&aacute;rea de emergencia realizada en Woodland Park, el zool&oacute;gico de Seattle (Estados Unidos) en el que Olympia, su madre, vive desde hace un tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias al trabajo en equipo de los m&eacute;dicos, veterinarios y el equipo de cuidado de gorilas, <strong>Olympia y su cr&iacute;a gozan de buena salud </strong>y se encuentran bien. Dados los indicadores positivos hasta el momento, seguimos siendo optimistas, pero tambi&eacute;n cautelosos, ya que la situaci&oacute;n es muy cambiante y delicada&rdquo;, dijo Martin Ramirez, curador de mam&iacute;feros del zoo en un <a href="https://blog.zoo.org/2026/05/obstetrical-team-performs-rare-c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a>.
    </p><p class="article-text">
        El equipo de veterinarios del Woodland Park tom&oacute; la decisi&oacute;n de hacer una ces&aacute;rea despu&eacute;s de que Olympia, que hab&iacute;a superado cinco d&iacute;as la fecha prevista de parto, tuviera complicaciones. La &uacute;ltima ecograf&iacute;a que le realizaron determin&oacute; que el<strong> animal ten&iacute;a una disminuci&oacute;n del l&iacute;quido amni&oacute;tico </strong>combinada con una dilataci&oacute;n cervical incompleta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto significaba que Olympia no podr&iacute;a dar a luz sin nuestra ayuda, as&iacute; que tomamos la <strong>decisi&oacute;n crucial de practicarle una ces&aacute;rea</strong>&rdquo;, explic&oacute; el veterinario Tim Storms, director de Salud Animal del Woodland Park. De los 17 nacimientos de gorilas que han tenido lugar en este zool&oacute;gico, este es el primero que nace por ces&aacute;rea en sus 126 a&ntilde;os de historia.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2060184766406635809?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Las ces&aacute;reas en estos primates son extremadamente raras y, seg&uacute;n el comunicado de la organizaci&oacute;n, se han realizado <strong>menos de una docena de estas intervenciones quir&uacute;rgicas a gorilas </strong>en todo el mundo. Esto supuso una gran preparaci&oacute;n por parte del equipo m&eacute;dico tanto antes como despu&eacute;s de la operaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>24 horas despu&eacute;s del parto</strong></h2><p class="article-text">
        Durante la primera noche tras el nacimiento, un cuidador de gorilas y un t&eacute;cnico veterinario brindaron atenci&oacute;n las 24 horas al beb&eacute; y a su madre mientras esta se recuperaba de la anestesia. &ldquo;<strong>Mantener a la cr&iacute;a cerca de Olympia le permiti&oacute; verla, o&iacute;rla y olerla </strong>todo el tiempo. Como acababa de someterse a una cirug&iacute;a mayor, quisimos que descansara la primera noche sin tener que cuidar a su beb&eacute;&rdquo;, comparti&oacute; Ram&iacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de esta cr&iacute;a, el Woodland Park anunci&oacute; hace unas pocas semanas el nacimiento de otro gorila macho. Con este, <strong>son 13 los gorilas occidentales de llanura</strong> que actualmente viven en este zool&oacute;gico de Seattle, separados en dos grupos familiares diferentes para evitar conflictos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cesarea-comun-permitido-nacimiento-nuevo-bebe-gorila-sano-pm_1_13268700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 11:00:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" length="105142" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" type="image/jpeg" fileSize="105142" width="640" height="360"/>
      <media:title><![CDATA[La cesárea poco común que ha permitido el nacimiento de un nuevo bebé gorila sano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1d6c25de-abe4-43ae-8733-be71b9a6a644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144362.jpg" width="640" height="360"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Parto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gremlin vivía en la calle con su dueño e iba a ser sacrificado pero ahora es un perro operado que se recupera favorablemente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/gremlin-vivia-calle-dueno-e-iba-sacrificado-ahora-perro-operado-recupera-favorablemente-pm_1_13270943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gremlin vivía en la calle con su dueño e iba a ser sacrificado pero ahora es un perro operado que se recupera favorablemente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estado de salud del perro comenzó a deteriorarse afectando de manera grave a sus orejas, pero tras una intervención quirúrgica disfruta de una segunda oportunidad</p><p class="subtitle">Dobby sobrevive a la crueldad: el perro que según su protectora fue víctima de la caza y ahora busca familia</p><p class="subtitle">Ninot no encuentra salida: el perro víctima del Síndrome de Noé y que vuelve ahora al albergue</p></div><p class="article-text">
        En las calles de <a href="https://www.eldiario.es/temas/malaga/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;laga</a>, la vida de <strong>Gremlin</strong> y su due&ntilde;o transcurr&iacute;a marcada por la precariedad y el fuerte v&iacute;nculo que los un&iacute;a profundamente d&iacute;a tras d&iacute;a. Por la necesidad y el afecto mutuo, esa persona encontraba en su perro el apoyo emocional necesario para enfrentar su dura realidad cotidiana. Como tantas otras personas que est&aacute;n en situaci&oacute;n de sinhogarismo, ellos formaban una unidad familiar inseparable. A menudo, estos <a href="https://www.eldiario.es/temas/animales/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales</a> son los &uacute;nicos confidentes de quienes habitan los m&aacute;rgenes urbanos. Su presencia es vital, pero su salud depende de una estabilidad que sus due&ntilde;os no poseen. El <strong>sinhogarismo</strong> no solo afecta a humanos, sino tambi&eacute;n a sus leales amigos. La situaci&oacute;n de Gremlin es un ejemplo de c&oacute;mo la <strong>pobreza</strong> impacta en la salud de los animales.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el estado de <strong>salud</strong> de <strong>Gremlin</strong> comenz&oacute; a deteriorarse de forma muy preocupante, afectando de manera grave a sus orejas por la falta de higiene y cuidados adecuados. A pesar de los esfuerzos constantes de su due&ntilde;o por cuidarlo, la falta de ingresos estables imposibilitaba totalmente el acceso a una atenci&oacute;n veterinaria que fuera de calidad profesional. La situaci&oacute;n se volvi&oacute; insostenible cuando el dolor del animal se hizo evidente para todos los testigos, y la desesperaci&oacute;n se apoder&oacute; de su due&ntilde;o al no poder costear ni una consulta veterinaria b&aacute;sica. Este <strong>empeoramiento</strong> progresivo no era solo una cuesti&oacute;n m&eacute;dica, sino una barrera social impuesta por la pobreza extrema. La esperanza de una cura parec&iacute;a desvanecerse ante los altos gastos de una intervenci&oacute;n, imposibles de asumir para alguien que vive en la calle.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Eutanasia, &uacute;nica opci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El primer diagn&oacute;stico fue un golpe demoledor que amenazaba con separar para siempre a los dos compa&ntilde;eros de vida en un momento de absoluta y total vulnerabilidad emocional. Los profesionales consultados inicialmente indicaron que la &uacute;nica opci&oacute;n real y viable, ante la gravedad del caso y la falta de medios, ser&iacute;a proceder con la <strong>eutanasia</strong>, final tr&aacute;gico de una lealtad inquebrantable forjada durante las noches fr&iacute;as de la ciudad. La idea de sacrificar a <strong>Gremlin</strong> por motivos econ&oacute;micos pon&iacute;a de manifiesto las carencias de un sistema que a veces olvida a los seres m&aacute;s vulnerables de nuestra sociedad. Fue en ese momento de m&aacute;xima oscuridad cuando la intervenci&oacute;n de apoyo cambi&oacute; el rumbo. La desesperaci&oacute;n del due&ntilde;o era inmensa al pensar que su perro morir&iacute;a por falta de dinero. No hab&iacute;a otra salida aparente.
    </p><p class="article-text">
        La entrada en escena de la Fundaci&oacute;n <strong>FAADA</strong>, a trav&eacute;s de su consolidado programa Mejores Amigos, supuso un soplo de aire fresco y esperanza. Esta iniciativa multidisciplinar, desarrollada en colaboraci&oacute;n con el <strong>Ministerio de los Derechos Sociales</strong>, ofrece servicios veterinarios gratuitos a personas en exclusi&oacute;n social. El programa reconoce que el v&iacute;nculo entre el humano y el animal es un pilar fundamental para la salud mental y la integraci&oacute;n de las personas que viven sin un hogar fijo. Al priorizar casos de <strong>sinhogarismo</strong>, Mejores Amigos act&uacute;a donde otros no pueden llegar f&aacute;cilmente. Gracias a esta red, se pudieron realizar nuevas pruebas diagn&oacute;sticas sobre el animal para valorar su estado. Estas evaluaciones arrojaron una luz de esperanza necesaria sobre el complejo caso de <strong>Gremlin</strong>. De hecho, una valoraci&oacute;n profunda del equipo permiti&oacute; descartar el sacrificio como opci&oacute;n &uacute;nica y final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras un an&aacute;lisis exhaustivo y la valoraci&oacute;n de alternativas quir&uacute;rgicas, se determin&oacute; que <strong>Gremlin</strong> ten&iacute;a una oportunidad real de sobrevivir y recuperar plenamente su salud auditiva. No se trataba de un milagro, sino de la aplicaci&oacute;n de recursos y conocimientos al servicio de quienes m&aacute;s lo necesitaban en ese momento cr&iacute;tico para su supervivencia f&iacute;sica. El equipo de <strong>FAADA</strong> decidi&oacute; no dejar escapar ninguna posibilidad m&eacute;dica para salvar al can de la muerte. Apostaron firmemente por una intervenci&oacute;n que le devolviera su antigua calidad de vida perdida. Esta decisi&oacute;n no solo salvaba al perro, sino que tambi&eacute;n devolv&iacute;a la esperanza a su due&ntilde;o. Se activaron todos los protocolos necesarios para garantizar que la operaci&oacute;n fuese satisfactoria.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DYWu3UsDeuC/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Finalmente, <strong>Gremlin</strong> entr&oacute; en el <strong>quir&oacute;fano</strong> y la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica se desarroll&oacute; sin ninguna complicaci&oacute;n, marcando el inicio de su nueva vida lejos del dolor f&iacute;sico cr&oacute;nico. En la actualidad, el perro se encuentra recuper&aacute;ndose de manera muy favorable en <strong>M&aacute;laga</strong>. Demuestra una fortaleza admirable tras los duros momentos vividos recientemente en el asfalto. Este proceso de curaci&oacute;n es supervisado de cerca por los expertos veterinarios del programa. Se aseguran de que las curas y el postoperatorio se realicen en condiciones &oacute;ptimas para &eacute;l. Su mejor&iacute;a es un testimonio de que los finales felices son posibles con apoyo real y directo. La alegr&iacute;a del due&ntilde;o al ver a su compa&ntilde;ero sano es el motor de este programa social. Gremlin vuelve a disfrutar de la vida junto a su inseparable compa&ntilde;ero humano tras la operaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de <strong>Gremlin</strong> no es un hecho aislado, ya que en lo que va de <strong>2026</strong>, el programa ha atendido a <strong>treinta</strong> <a href="https://www.eldiario.es/temas/perros/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales</a> de personas en situaci&oacute;n de <strong>sinhogarismo</strong> en toda Espa&ntilde;a. Historias como la suya subrayan la urgencia de seguir construyendo redes de apoyo s&oacute;lidas. Desde <strong>FAADA</strong> contin&uacute;an su labor de asesoramiento y acompa&ntilde;amiento a los equipos sociales municipales y recuerdan que la salud animal es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica y de justicia. Gremlin ya no es una cifra m&aacute;s, sino un s&iacute;mbolo de vida y de esperanza en una segunda y merecida oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/gremlin-vivia-calle-dueno-e-iba-sacrificado-ahora-perro-operado-recupera-favorablemente-pm_1_13270943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 10:30:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43449" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43449" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gremlin vivía en la calle con su dueño e iba a ser sacrificado pero ahora es un perro operado que se recupera favorablemente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bcc462b7-4d0c-46e4-96de-5c6066a23580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Perros,Animales,Mascotas,Málaga,Pobreza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[21 ballenas grises han muerto en apenas tres meses en las costas del Pacífico, pero la respuesta podría estar en el Ártico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/21-ballenas-grises-muertas-3-meses-costas-pacifico-respuesta-artico-pm_1_13265582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="21 ballenas grises han muerto en apenas tres meses en las costas del Pacífico, pero la respuesta podría estar en el Ártico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los investigadores creen que hay un problema con el suministro de alimento de estos animales por culpa del derretimiento de hielo</p><p class="subtitle">Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, se confirm&oacute; el hallazgo de un<strong> nuevo cad&aacute;ver de una ballena gris</strong> en la bah&iacute;a de Willapa, en Washington. Con ella, se elev&oacute; a 21 el n&uacute;mero de muertes confirmadas de <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/viaje-registrado-ballena-jorobada-15-000-kilometros-brasil-australia-pm_1_13239017.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta especie</a> en este estado de Estados Unidos, una noticia que ha alarmado especialmente a los bi&oacute;logos de la zona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ritmo que llevamos<strong> supera con creces el ritmo que hab&iacute;amos documentado</strong> en cualquier a&ntilde;o de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os&rdquo;, dijo John Calambokidis, bi&oacute;logo investigador s&eacute;nior de Cascadia Research Collective, tras darse a conocer la noticia. Las 21 muertes registradas suponen &ldquo;la tercera cifra m&aacute;s alta que hemos tenido en un total anual&rdquo;, seg&uacute;n el investigador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ballenas grises son una especie de ballena barbada (Eschrichtius robustus) que se caracterizan por su color gris oscuro con manchas claras y sus largas migraciones, una de las m&aacute;s extensas<strong> </strong>de cualquier mam&iacute;fero. Estos animales <strong>viajan desde zonas donde se alimentan en el &Aacute;rtico</strong> hasta zonas de reproducci&oacute;n en aguas m&aacute;s c&aacute;lidas, como las del Pac&iacute;fico oriental.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2012207055679996397?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Calambokidis, la recuperaci&oacute;n de la ballena gris hab&iacute;a sido considerada uno de los <strong>mayores &eacute;xitos de conservaci&oacute;n</strong> de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las poblaciones de este animal marino han sufrido una ca&iacute;da vertiginosa que preocupa a la comunidad cient&iacute;fica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En junio del a&ntilde;o pasado, el Centro de Ciencias Pesqueras del Suroeste (NOAA Fisheries) public&oacute; una nueva estimaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de ballenas grises del Pac&iacute;fico Norte oriental: <strong>12.900 ejemplares, la cifra m&aacute;s baja desde principios de la d&eacute;cada de 1970</strong>. &ldquo;El n&uacute;mero estimado de cr&iacute;as, 85, es el m&aacute;s bajo desde que se iniciaron los registros en 1994, lo que indica que los niveles de reproducci&oacute;n son demasiado bajos para sustentar la recuperaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala el <a href="https://www.marinemammalcenter.org/news/the-marine-mammal-center-and-san-francisco-harbor-safety-committee-pilot-new-vessel-operator-training-program" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La culpa es del cambio clim&aacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que es un problema de suministro de alimentos&rdquo;. Es la respuesta que dio Calambokidis cuando le preguntaron por las razones de las 21 muertes de ballenas grises en apenas tres meses, seg&uacute;n <a href="https://www.nbcnews.com/science/environment/dead-gray-whales-pacific-rcna345675" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recoge</a> la NBC. &ldquo;Sabemos que el <strong>&Aacute;rtico ha sufrido cambios dr&aacute;sticos debido al cambio clim&aacute;tico</strong>&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; refiri&eacute;ndose, entre otras cosas, al derretimiento del hielo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente, el hielo marino permit&iacute;a que las algas del &Aacute;rtico alimentaran el fondo del mar, donde viv&iacute;an peque&ntilde;os organismos de los que se alimentan estas ballenas. Ahora, los investigadores creen que el hielo marino se est&aacute; derritiendo antes, lo que estar&iacute;a alterando este proceso, favoreciendo el crecimiento de fitoplancton en la superficie y <strong>reduciendo los nutrientes que llegan al fondo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que estos animales se desnutren, se desesperan m&aacute;s, y tambi&eacute;n creo que se debilitan, <strong>pierden la noci&oacute;n de su entorno</strong> y su sentido de la orientaci&oacute;n&rdquo;, concluy&oacute; Calambokidis. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/21-ballenas-grises-muertas-3-meses-costas-pacifico-respuesta-artico-pm_1_13265582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 09:00:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1494567" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1494567" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[21 ballenas grises han muerto en apenas tres meses en las costas del Pacífico, pero la respuesta podría estar en el Ártico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/67004732-2cb3-4f01-ad7f-824e9acc47df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Ballenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/funciona-icarus-proyecto-rastrea-comportamiento-animal-espacio-proteger-fauna-salvaje-pm_1_13259945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El satélite Raven, que acaba de lanzarse al espacio, permitirá obtener nuevos conocimientos para la investigación y la conservación de la biodiversidad</p><p class="subtitle">Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, los humanos observamos a los <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/vida-urbana-cambiando-comportamiento-animales-salvajes-ahora-son-audaces-agresivos-pm_1_13234804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animales salvajes desde el terreno</a>. Los prism&aacute;ticos y las expediciones en el campo eran nuestras principales herramientas para seguir sus movimientos, estudiar sus rutas migratorias y entender su comportamiento. Hoy tenemos sistemas mucho m&aacute;s avanzados y somos incluso <strong>capaces de observarlos desde el espacio</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esto es posible en parte gracias a Icarus 2.0, un proyecto europeo que permite rastrear en tiempo casi real los movimientos de miles de animales salvajes y entender c&oacute;mo se comportan. Su objetivo es crear una especie de <strong>&ldquo;Internet de los Animales&rdquo; </strong>que revele c&oacute;mo est&aacute;n cambiando los ecosistemas y el clima, y c&oacute;mo la fauna responde a esos cambios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, <strong>instalan unos peque&ntilde;os sensores en animales como aves y mam&iacute;feros</strong>, los cuales recogen todo tipo de datos: localizaci&oacute;n GPS, movimiento, temperatura corporal&hellip; Esta informaci&oacute;n se env&iacute;a a un sistema de sat&eacute;lites que permite ver en tiempo casi real d&oacute;nde est&aacute;n, c&oacute;mo se mueven y en qu&eacute; condiciones viven.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d49e6ae3-0246-41d8-b75a-96de85762849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos linces euroasiáticos acurrucándose en la naturaleza."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos linces euroasiáticos acurrucándose en la naturaleza.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como parte del proyecto, Icarus 2.0 lanz&oacute; a principios de mayo el <strong>microsat&eacute;lite Raven</strong> al espacio. Este, que sali&oacute; a bordo del cohete Falcon 9 de SpaceX desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg en California, es el <a href="https://www.icarus.mpg.de/155025/news_publication_26446105" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer sat&eacute;lite propio</a> del sistema.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La evoluci&oacute;n del proyecto</strong></h2><p class="article-text">
        El sistema ICARUS se instal&oacute; por primera vez en la Estaci&oacute;n Espacial Internacional (EEI)&nbsp;en 2018 con el apoyo de la Agencia Espacial Alemana (DLR) y en colaboraci&oacute;n con la agencia espacial rusa Roscosmos. Tras una fase de pruebas, las operaciones cient&iacute;ficas comenzaron en 2020. Sin embargo, <strong>la invasi&oacute;n de Rusia en Ucrania interrumpi&oacute; el sistema</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y la empresa tecnol&oacute;gica TALOS se unieron para desarrollar la siguiente generaci&oacute;n, Icarus 2.0., que es el sistema que est&aacute; actualmente en funcionamiento. La idea sigue siendo entender mejor las migraciones, los cambios en los ecosistemas, el impacto del cambio clim&aacute;tico y detectar <strong>posibles brotes de enfermedades en la fauna salvaje</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El lanzamiento del primer sat&eacute;lite operativo demuestra que Europa es capaz de establecer y operar una infraestructura satelital independiente y de alto rendimiento para misiones cient&iacute;ficas globales en tan solo unos a&ntilde;os. Esta independencia es clave para mantener un <strong>acceso fiable a los datos a largo plazo</strong>, preservando al mismo tiempo la soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica y operativa&rdquo;, afirma Gregor Langer, cofundador y director ejecutivo de Talos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/funciona-icarus-proyecto-rastrea-comportamiento-animal-espacio-proteger-fauna-salvaje-pm_1_13259945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 09:00:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1387963" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1387963" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así funciona ICARUS, el proyecto que rastrea el comportamiento animal desde el espacio para proteger a la fauna salvaje]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e7e0c424-29cc-4eba-a862-0caf4bd8d2e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Animales salvajes,Biodiversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este es el pájaro verde que grazna por toda Barcelona: una especie invasora que amenaza los gorriones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pajaro-verde-grazna-barcelona-especie-invasora-amenaza-gorriones-pm_1_13262376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este es el pájaro verde que grazna por toda Barcelona: una especie invasora que amenaza los gorriones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las cotorras argentinas y de Kramer se han convertido en una de las especies exóticas invasoras más extendidas de la ciudad</p><p class="subtitle">PODCAST | La guerra de las cotorras</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>cotorras</strong> forman parte desde hace a&ntilde;os del <strong>paisaje habitual de Barcelona</strong>. Sin embargo, detr&aacute;s de sus <strong>llamativos colores verdes</strong> y de sus caracter&iacute;sticos graznidos se encuentra una realidad que preocupa a los expertos en biodiversidad. El Ayuntamiento de Barcelona las considera, <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/benestaranimal/es/cotorras#gestio-municipal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como cita en su web</a>, una especie &ldquo;ex&oacute;tica que se ha convertido en invasora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como dice el Ajuntament de Barcelona en el art&iacute;culo&nbsp;<a href="https://ajuntament.barcelona.cat/benestaranimal/es/cotorras#gestio-municipal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cotorras, Bienestar Animal</em></a>, &ldquo;son ex&oacute;ticas porque han sido capaces de sobrevivir y reproducirse en &aacute;reas distintas de las originarias, y son invasoras porque se han establecido en un ecosistema en el que han provocado cambios y resultan una amenaza para la diversidad biol&oacute;gica aut&oacute;ctona&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las dos <strong>especies con mayor presencia en la ciudad</strong> son la <strong>cotorra ventigr&iacute;s</strong> (<em>Myiopsitta monachus</em>), originaria de Sudam&eacute;rica, y la <strong>cotorra de Kramer</strong> (<em>Psittacula krameri</em>), procedente del &Aacute;frica subsahariana y de la India. Ambas han logrado adaptarse con &eacute;xito al entorno urbano barcelon&eacute;s hasta convertirse en una de las aves m&aacute;s visibles de parques, jardines y calles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fa05ac01-d05f-440c-8b09-8727bd10b140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de archivo de varios ejemplares de cotorra argentina en un árbol de Madrid. EFE/Mariscal"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo de varios ejemplares de cotorra argentina en un árbol de Madrid. EFE/Mariscal                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">C&oacute;mo llegaron a Barcelona</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Ajuntament, las <strong>cotorras</strong> que hoy sobrevuelan la ciudad son descendientes de ejemplares que fueron adquiridos como mascotas durante las d&eacute;cadas de 1970 y 1980. Con el paso de los a&ntilde;os, muchos individuos escaparon o fueron liberados, iniciando poblaciones que acabaron asent&aacute;ndose de forma permanente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Barcelona ofrec&iacute;a condiciones</strong> <strong>favorables</strong> para su expansi&oacute;n. Las temperaturas suaves durante todo el a&ntilde;o, la abundancia de agua y alimento, as&iacute; como la escasez de depredadores naturales, facilitaron que estas aves encontraran un entorno id&oacute;neo para reproducirse.
    </p><p class="article-text">
        Su <strong>capacidad de adaptaci&oacute;</strong>n tambi&eacute;n ha contribuido a su &eacute;xito. Las cotorras pueden alimentarse de semillas, flores, frutos, hojas e incluso larvas de insectos, aprovechando recursos muy diversos presentes tanto en &aacute;rboles como en espacios urbanos.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n principal no se encuentra &uacute;nicamente en el <strong>crecimiento de la poblaci&oacute;n de cotorras</strong>, sino en sus posibles efectos sobre otras especies. Al competir por espacio, alimento y zonas de nidificaci&oacute;n, pueden afectar a aves aut&oacute;ctonas que tradicionalmente ocupaban esos mismos h&aacute;bitats urbanos. Entre ellas aparecen especies tan comunes y representativas como el gorri&oacute;n, cuya presencia en muchas ciudades europeas lleva a&ntilde;os siendo objeto de seguimiento por parte de cient&iacute;ficos y administraciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/pajaro-verde-grazna-barcelona-especie-invasora-amenaza-gorriones-pm_1_13262376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 06:30:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="65633" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="65633" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este es el pájaro verde que grazna por toda Barcelona: una especie invasora que amenaza los gorriones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8ee934a6-3a27-4db4-ba8d-2fb49eb4978c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Aves,Fauna Salvaje,Fauna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/raras-focas-monje-cuevas-ocultas-formicula-descansar-contacto-humano-durante-verano-pm_1_13252301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comportamiento - Las cámaras registraron ejemplares flotando inmóviles, apoyados sobre piedras o suspendidos boca abajo mientras aguantaban minutos enteros sin salir hacia la superficie para respirar tranquilos</p></div><p class="article-text">
        Una sombra bajo el agua basta para alterar el descanso de una <strong>foca</strong>. En el mar, estos animales conviven con tiburones, orcas y grandes depredadores que aprovechan cualquier descuido para atacar, sobre todo a las cr&iacute;as o a los ejemplares j&oacute;venes. Esa presi&oacute;n obliga a muchas focas a vigilar incluso mientras descansan, cambiar rutas habituales o permanecer cerca de zonas donde puedan desaparecer r&aacute;pidamente. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas se lanzan hacia aguas poco profundas para ganar tiempo; otras buscan entradas estrechas entre rocas o t&uacute;neles donde un perseguidor m&aacute;s grande tendr&iacute;a dificultades para avanzar. El cansancio tambi&eacute;n influye, porque escapar durante horas consume energ&iacute;a y reduce el tiempo disponible para alimentarse. Esa pelea por encontrar un lugar seguro acaba alterando h&aacute;bitos enteros de la especie.
    </p><h2 class="article-text">La revista <em>Oryx</em> describi&oacute; escondites usados bajo el Mediterr&aacute;neo</h2><p class="article-text">
        La revista <em><strong>Oryx</strong></em> public&oacute; hace unas semanas un trabajo que describe un<strong> comportamiento poco habitual de la foca monje del Mediterr&aacute;neo</strong>. Seg&uacute;n el estudio, varios ejemplares empezaron a usar peque&ntilde;as cavidades submarinas llenas de aire, conocidas como <strong>cuevas burbuja</strong>, para descansar lejos de embarcaciones y visitantes. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo fue desarrollado por investigadores del <em>Tethys Research Institute </em>y de la <em>Octopus Foundation</em>, que documentaron c&oacute;mo estos animales <strong>pasaban largas horas flotando dentro de refugios casi invisibles desde el exterior</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0640e907-2509-4912-90d9-1b7a94cae25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La actividad humana redujo las zonas seguras mediterráneas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La actividad humana redujo las zonas seguras mediterráneas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El hallazgo apareci&oacute; de forma accidental en el islote griego de Form&iacute;cula. En 2019, el equipo instal&oacute; un sistema autom&aacute;tico de vigilancia dentro de una gran cueva marina para seguir la presencia de focas monje. Durante una inspecci&oacute;n posterior localizaron un<strong> corredor sumergido muy estrecho que conduc&iacute;a hacia una c&aacute;mara oculta</strong> bajo el agua. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella cavidad apenas ten&iacute;a unos metros de extensi&oacute;n y permit&iacute;a respirar gracias a una bolsa de aire situada en la parte superior. Los investigadores explicaron que solo pod&iacute;a alcanzarse atravesando t&uacute;neles submarinos a m&aacute;s de un metro de profundidad, una caracter&iacute;stica que la convert&iacute;a en un<strong> escondite extremadamente dif&iacute;cil de detectar</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Las grabaciones mostraron animales dormidos durante largos periodos</h2><p class="article-text">
        Las c&aacute;maras submarinas empezaron a registrar im&aacute;genes entre 2020 y 2021. Durante 141 d&iacute;as de observaci&oacute;n, las<strong> focas aparecieron en la cueva principal &uacute;nicamente en 30 jornadas</strong>, mientras que la peque&ntilde;a cavidad inundada fue utilizada en 119 d&iacute;as. Las grabaciones mostraban ejemplares flotando inm&oacute;viles en la superficie, descansando sobre el fondo rocoso o permaneciendo suspendidos en posici&oacute;n vertical dentro del agua. El estudio tambi&eacute;n recogi&oacute; escenas de <strong>animales dormidos boca abajo</strong>, con los orificios nasales sumergidos y largos periodos de apnea mientras descansaban.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores detectaron adem&aacute;s que aquellas cuevas pod&iacute;an<strong> albergar hasta tres focas </strong>al mismo tiempo. El comportamiento llam&oacute; la atenci&oacute;n porque estos espacios <strong>carecen de plataformas secas </strong>donde los animales puedan salir del agua, secar el pelaje o regular la temperatura corporal. 
    </p><p class="article-text">
        J. Gonzalvo y el resto del equipo se&ntilde;alaron que la elecci&oacute;n de estos refugios parece relacionada con la seguridad que ofrecen sus accesos ocultos. En este sentido, los animales se han dado cuenta de que estas entradas submarinas funcionan como <strong>barreras naturales frente a visitantes y embarcaciones recreativas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">La persecuci&oacute;n humana expuls&oacute; colonias de numerosas playas</h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n contrasta con la historia de la especie. La foca monje del Mediterr&aacute;neo estuvo durante siglos playas abiertas del sur de Europa, el norte de &Aacute;frica y Oriente Pr&oacute;ximo. Distintos trabajos cient&iacute;ficos citados en <em>Oryx</em> recuerdan que aquellas colonias descansaban al sol en zonas costeras accesibles antes de que la persecuci&oacute;n humana, la pesca intensiva y la transformaci&oacute;n del litoral alteraran su distribuci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy <strong>sobreviven apenas unos cientos de ejemplares </strong>repartidos entre Grecia, Turqu&iacute;a y varias &aacute;reas del Atl&aacute;ntico oriental. La Lista Roja de la UICN mantiene a la especie en situaci&oacute;n vulnerable pese a la lenta recuperaci&oacute;n observada durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/130c4364-0009-4c13-a949-f9e3de561c14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La pesca, las obras costeras y el turismo empujaron la recuperación de la especie hacia rincones difíciles"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La pesca, las obras costeras y el turismo empujaron la recuperación de la especie hacia rincones difíciles                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La <strong>presi&oacute;n tur&iacute;stica</strong> aparece como una de las principales explicaciones del cambio de comportamiento. Los autores del estudio describieron episodios en los que<strong> visitantes acced&iacute;an a cuevas usadas por las focas o se acercaban demasiado </strong>a los animales durante el verano. En situaciones extremas, esa presencia puede provocar que una madre abandone el refugio o se separe de su cr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n recuerda que algunas focas volvieron a descansar en playas abiertas de Grecia durante meses tranquilos, lejos de la temporada tur&iacute;stica, un detalle que los cient&iacute;ficos interpretan como una reacci&oacute;n directa a la reducci&oacute;n de molestias humanas.
    </p><h2 class="article-text">Grecia limita embarcaciones alrededor del islote de Form&iacute;cula</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento ha abierto un debate sobre la protecci&oacute;n de h&aacute;bitats que hasta ahora se consideraban poco &uacute;tiles para la especie. Los investigadores creen que las <strong>cuevas burbuja deber&iacute;an incorporarse a los programas de conservaci&oacute;n</strong> porque ofrecen zonas de descanso relativamente seguras en un Mediterr&aacute;neo saturado de actividad humana. 
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2024, el gobierno griego aprob&oacute; una zona de acceso restringido alrededor de Form&iacute;cula y limit&oacute; parcialmente la entrada de embarcaciones en &aacute;reas sensibles. El estudio deja una imagen dif&iacute;cil de ignorar: uno de los mam&iacute;feros marinos m&aacute;s raros del planeta acaba refugi&aacute;ndose bajo el agua para poder descansar sin molestias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/raras-focas-monje-cuevas-ocultas-formicula-descansar-contacto-humano-durante-verano-pm_1_13252301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 15:12:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="248836" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="248836" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las raras focas monje usan cuevas ocultas en Formícula para descansar sin contacto humano durante el verano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0ccec532-4812-4c79-bb2f-961841146831_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fauna,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo empezaron los cangrejos a caminar de lado? Un estudio apunta a un ancestro de hace 200 millones de años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/empezaron-cangrejos-caminar-lado-estudio-apunta-ancestro-200-millones-anos-pm_1_13252285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuándo empezaron los cangrejos a caminar de lado? Un estudio apunta a un ancestro de hace 200 millones de años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evolución animal - Algunos animales conservaron trayectorias rápidas para escapar mientras otros acabaron adaptándose a refugios cerrados donde avanzar hacia delante seguía resultando suficiente para sobrevivir</p></div><p class="article-text">
        Una maniobra torpe puede decidir si un <strong>animal escapa o termina convertido en alimento</strong>. Las jirafas avanzan con un balanceo que les permite mantener el cuello estable mientras corren, los ping&uuml;inos ahorran energ&iacute;a con un paso corto y oscilante sobre el hielo y las serpientes aprovechan el roce del suelo para impulsarse sin patas. 
    </p><p class="article-text">
        Cada forma de movimiento nace de un problema distinto. Algunas especies necesitan cruzar largas distancias, otras deben esconderse r&aacute;pido o cambiar de direcci&oacute;n en espacios reducidos. La <strong>evoluci&oacute;n</strong> fue afinando huesos, m&uacute;sculos y reflejos durante millones de a&ntilde;os hasta convertir<strong> ciertos desplazamientos en caracter&iacute;sticas reconocibles </strong>de cada especie. Tanto es as&iacute; que muchos animales actuales conservan movimientos que empezaron como respuestas a un entorno hostil.
    </p><h2 class="article-text">La Universidad de Nagasaki situ&oacute; hace 200 millones de a&ntilde;os un cambio decisivo</h2><p class="article-text">
        Un estudio publicado en <em><strong>eLife</strong></em> sit&uacute;a el origen del famoso<strong> desplazamiento lateral de los cangrejos hace unos 200 millones de a&ntilde;os</strong>. La investigaci&oacute;n, dirigida por cient&iacute;ficos de la Universidad de Nagasaki, concluye que ese movimiento apareci&oacute; una sola vez entre los llamados <strong>cangrejos verdaderos </strong>y despu&eacute;s pas&oacute; a gran parte de sus descendientes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yuuki Kawabata</strong>, ec&oacute;logo conductual y coautor del trabajo, explic&oacute; que el equipo intentaba responder varias preguntas abiertas desde hac&iacute;a d&eacute;cadas: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo surgi&oacute; su locomoci&oacute;n lateral, cu&aacute;ntas veces evolucion&oacute; y cu&aacute;ntas veces desapareci&oacute;?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef66e1b3-0ea8-43ba-8278-5b5d4f1c9099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los cambios del mar favorecieron la expansión de nuevos crustáceos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los cambios del mar favorecieron la expansión de nuevos crustáceos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los resultados cuestionaron una idea muy extendida en biolog&iacute;a evolutiva. Muchas adaptaciones &uacute;tiles aparecieron varias veces en grupos distintos, incluso cuando las especies no ten&iacute;an relaci&oacute;n cercana entre s&iacute;. Las alas, por ejemplo, surgieron de forma independiente en insectos, aves y murci&eacute;lagos. Tambi&eacute;n ocurri&oacute; con los cuerpos adaptados para nadar r&aacute;pido, presentes en peces, reptiles marinos y mam&iacute;feros oce&aacute;nicos. El caso de los cangrejos, seg&uacute;n el estudio, sigui&oacute; un camino diferente.
    </p><h2 class="article-text">Los crust&aacute;ceos modernos heredaron una sola vez aquella forma de avanzar</h2><p class="article-text">
        El estudio se&ntilde;ala que el <strong>desplazamiento lateral no apareci&oacute; varias veces a lo largo de la evoluci&oacute;n, sino una sola</strong>. El an&aacute;lisis del &aacute;rbol evolutivo de los crust&aacute;ceos sit&uacute;a ese cambio en un ancestro com&uacute;n del grupo <em><strong>Eubrachyura</strong></em>, que hoy re&uacute;ne cerca de 7.500 especies. En contraste, los linajes que conservan el desplazamiento frontal apenas suman unas pocas decenas o cientos de especies.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a esa conclusi&oacute;n, los investigadores grabaron durante diez minutos a ejemplares vivos de 50 especies distintas. Los animales proced&iacute;an de playas, acuarios p&uacute;blicos, piscinas naturales y mercados de pescado de Jap&oacute;n y Taiw&aacute;n. Cada cangrejo fue colocado en una<strong> arena circular adaptada</strong> a su entorno habitual, con agua marina, agua dulce, arena o agua salobre seg&uacute;n la especie. Despu&eacute;s, el equipo compar&oacute; la orientaci&oacute;n del cuerpo con la direcci&oacute;n real del avance. El resultado dej&oacute; una separaci&oacute;n muy marcada. Un total de<strong> 35 caminaban principalmente de lado y 15 segu&iacute;an avanzando hacia delante</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8d7be67-3599-49dd-b807-b023400687a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Algunos crustáceos recuperaron más tarde movimientos frontales en grupo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Algunos crustáceos recuperaron más tarde movimientos frontales en grupo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los investigadores creen que aquel cambio de movimiento ofreci&oacute;<strong> ventajas importantes frente a los depredadores</strong>. Un cangrejo capaz de escapar lateralmente puede variar la direcci&oacute;n sin girar el cuerpo y alterar su trayectoria en apenas un instante. El trabajo recuerda adem&aacute;s que varios estudios biomec&aacute;nicos anteriores ya hab&iacute;an asociado este tipo de locomoci&oacute;n con <strong>desplazamientos m&aacute;s r&aacute;pidos y eficientes</strong>. Kawabata declar&oacute; a<em> Science News</em> que ese rasgo &ldquo;pudo actuar como una innovaci&oacute;n&rdquo; que facilit&oacute; la<strong> expansi&oacute;n de los cangrejos modernos</strong> hacia muchos ecosistemas distintos.
    </p><p class="article-text">
        El momento en el que apareci&oacute; esa adaptaci&oacute;n tambi&eacute;n llam&oacute; la atenci&oacute;n del equipo. Hace unos 200 millones de a&ntilde;os, la Tierra atravesaba el<strong> inicio del Jur&aacute;sico temprano</strong> despu&eacute;s de la gran extinci&oacute;n del l&iacute;mite Tri&aacute;sico-Jur&aacute;sico, un episodio que elimin&oacute; cerca del 75% de las especies. Adem&aacute;s, <strong>Pangea empezaba a fracturarse y el planeta generaba nuevas plataformas marinas</strong> poco profundas. Los autores creen que aquel escenario abri&oacute; espacios favorables para los primeros cangrejos capaces de moverse lateralmente.
    </p><h2 class="article-text">Algunos falsos cangrejos conservaron despu&eacute;s desplazamientos hacia delante</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n entra en otro fen&oacute;meno muy conocido entre los zool&oacute;gos: la <strong>carcinizaci&oacute;n</strong>. A lo largo de millones de a&ntilde;os, distintos crust&aacute;ceos desarrollaron <strong>cuerpos parecidos a los de un cangrejo</strong>, con caparazones anchos y patas laterales. Sin embargo, adquirir esa forma no garantizaba caminar de lado. Algunos falsos cangrejos, como ciertos ermita&ntilde;os y cangrejos rey, siguen desplaz&aacute;ndose frontalmente. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio sostiene que el cambio conductual exigi&oacute; transformaciones m&aacute;s importantes. <strong>Andr&eacute;s Vidal-Gadea</strong>, bi&oacute;logo de <em>Illinois State University</em>, explic&oacute; a<em> Science News</em> que los cangrejos laterales terminaron <strong>simplificando parte del control nervioso</strong> de las patas. &ldquo;Todo qued&oacute; reducido a dos articulaciones principales que hac&iacute;an cerca del 90% del trabajo&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9cc14fd5-cccd-4b45-a47d-0929aa0ad073_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Jurásico temprano abrió nuevas zonas marinas tras una gran extinción"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Jurásico temprano abrió nuevas zonas marinas tras una gran extinción                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque el movimiento lateral termin&oacute; dominando entre los cangrejos modernos, algunos grupos especializados<strong> recuperaron despu&eacute;s la locomoci&oacute;n frontal</strong>. El estudio menciona a los cangrejos soldado, que avanzan en grandes grupos coordinados, y a otras especies que viven enterradas, ocultas entre algas o dentro de moluscos. 
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores creen que esos animales <strong>dejaron de necesitar la gran ventaja</strong> del desplazamiento lateral: escapar r&aacute;pidamente de los depredadores en espacios abiertos. El cambio, por lo tanto, muestra que la evoluci&oacute;n tampoco sigue una direcci&oacute;n fija durante millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, de esta manera, plantea que uno de los movimientos m&aacute;s reconocibles del reino animal<strong> surgi&oacute; una sola vez y termin&oacute; extendi&eacute;ndose</strong> por oc&eacute;anos, manglares, arrecifes y r&iacute;os de medio planeta. Los autores consideran que todav&iacute;a hacen falta an&aacute;lisis m&aacute;s amplios sobre f&oacute;siles y rendimiento biomec&aacute;nico para entender qu&eacute; empuj&oacute; exactamente aquel cambio. Aun as&iacute;, la investigaci&oacute;n deja una conclusi&oacute;n contundente. Un<strong> simple paso de lado termin&oacute; alterando la historia evolutiva</strong> de miles de especies marinas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/empezaron-cangrejos-caminar-lado-estudio-apunta-ancestro-200-millones-anos-pm_1_13252285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 11:41:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7794928" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7794928" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cuándo empezaron los cangrejos a caminar de lado? Un estudio apunta a un ancestro de hace 200 millones de años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/26dbe65d-987a-403d-98eb-212a7600c862_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en las Galápagos una nueva especie de pulpo: diminuto como una pelota de golf y de color azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-galapagos-nueva-especie-pulpo-diminuto-pelota-golf-color-azul-pm_1_13253090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46073180-74c4-45e1-913d-27c2ac43f489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en las Galápagos una nueva especie de pulpo: diminuto como una pelota de golf y de color azul"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El animal se une a una larga lista de descubrimientos en este rincón, Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1978</p><p class="subtitle">Descubren en Argentina una extraña momia de mono vestida con plumas que pudo tener un uso chamánico
</p></div><p class="article-text">
        <strong>De color azul</strong> y tan diminuto como una pelota de golf. As&iacute; es la nueva especie de pulpo que un grupo de cient&iacute;ficos ha localizado en el archipi&eacute;lago de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/primer-lugar-mundo-unesco-declaro-patrimonio-humanidad-pm_1_12263703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gal&aacute;pagos</a>, situado a unos mil kil&oacute;metros de las costas continentales ecuatorianas y Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1978. Un tesoro vivo, porque aqu&iacute; se han encontrado plantas y animales que no se encuentran en ning&uacute;n otro lugar del planeta, como iguanas marinas y tortugas gigantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pulpo fue avistado por primera vez durante una expedici&oacute;n submarina realizada <strong>en 2015</strong> a bordo del buque de investigaci&oacute;n E/V Nautilus, en colaboraci&oacute;n con la Fundaci&oacute;n Charles Darwin (CDF) y la Direcci&oacute;n del Parque Nacional Gal&aacute;pagos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se utiliz&oacute; un <strong>robot submarino operado a distancia</strong> (ROV) para explorar el lecho marino cerca de la Isla <a href="https://www.eldiario.es/spin/misterio-evolutivo-obsesiono-darwin-humana-expresiones-explicacion-cientifica-origen-ruborizarse-pm_1_13160918.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Darwin</a>. A 1773 metros por debajo de la superficie del agua, los investigadores divisaron un pulpo. A simple vista, el animal ya parec&iacute;a especial, pero se puso en marcha un operativo para certificar que se trataba de una nueva especie, como confirman despu&eacute;s en su art&iacute;culo, publicado en la <a href="https://mapress.com/zt/article/view/zootaxa.5814.4.5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista</a> <em>Zootaxa.&nbsp;</em>
    </p><h2 class="article-text">El nuevo pulpo por dentro</h2><p class="article-text">
        Utilizando el ROV, la tripulaci&oacute;n logr&oacute; capturar el pulpo y las sospechas de que se trataba de una nueva especie aumentaron, as&iacute; que contactaron a la experta en pulpos Janet Voight y le enviaron una fotograf&iacute;a del animal. Y estaban en lo cierto. &ldquo;Enseguida supe que era<strong> algo realmente especial</strong>&rdquo;, afirma Voight, conservadora em&eacute;rita de invertebrados del Museo Field de Chicago y autora principal del estudio que describe la nueva especie. &ldquo;Nunca hab&iacute;a visto nada igual&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a esa conclusi&oacute;n, la especialista examin&oacute; al animal al detalle: &ldquo;Cuando describes una nueva especie de pulpo, <strong>tienes que observar todas sus partes</strong>, incluyendo la boca, el pico y los dientes. Y para ver todo eso, tienes que abrir el esp&eacute;cimen. Solo ten&iacute;amos un ejemplar, as&iacute; que no quise desarmarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2059342050038804906?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para ello utilizaron la tomograf&iacute;a computarizada (TC), que permite compilar digitalmente miles de cortes radiogr&aacute;ficos y crear un modelo 3D del mismo, tanto por dentro como por fuera. Esto permite, detallan los especialistas en un comunicado, <strong>observar el interior con detalle</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso del peque&ntilde;o pulpo azul, los investigadores pudieron apreciar detalles precisos de sus &oacute;rganos internos. <strong>Especialmente relevante fue la boca</strong>, que proporcion&oacute; la informaci&oacute;n necesaria para declararlo una nueva especie:&nbsp;<em>Microeledone galapagensis</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Descubrimientos como este nos recuerdan cu&aacute;nto del oc&eacute;ano profundo de Gal&aacute;pagos <strong>permanece inexplorado</strong>. Cada nueva especie nos ayuda a comprender mejor estos ecosistemas ocultos y por qu&eacute; es importante protegerlos&rdquo;, concluye la cient&iacute;fica marina de la Universidad de California en Los &Aacute;ngeles, exinvestigadora de la Fundaci&oacute;n Charles Darwin y coautora del art&iacute;culo, Salome Buglass.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-galapagos-nueva-especie-pulpo-diminuto-pelota-golf-color-azul-pm_1_13253090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 08:54:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/46073180-74c4-45e1-913d-27c2ac43f489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="135430" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/46073180-74c4-45e1-913d-27c2ac43f489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="135430" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren en las Galápagos una nueva especie de pulpo: diminuto como una pelota de golf y de color azul]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/46073180-74c4-45e1-913d-27c2ac43f489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Islas Galápagos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta clase de mariposa es diurna, se llama cejirrubia y con ella ya son 52 las especies diferentes que vuelan por Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/clase-mariposa-diurna-llama-cejirrubia-son-52-especies-diferentes-vuelan-barcelona-pm_1_13252676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1e8f3e7-2536-4746-a0ac-edd236fac0d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esta clase de mariposa es diurna, se llama cejirrubia y con ella ya son 52 las especies diferentes que vuelan por Barcelona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La identificación de mariposas como la cejirrubia es un excelente bioindicador de la calidad ambiental debido a su extrema sensibilidad ante cualquier alteración en la vegetación o el clima</p><p class="subtitle">Un quebrantahuesos, varios mamuts o 30.000 libros: lo que uno puede encontrar en este museo natural cuya sede es un instituto murciano</p><p class="subtitle">El baobab es uno de los árboles más peculiares de África y ahora ya hay dos ejemplares en Barcelona</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/temas/barcelona/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barcelona</a> ha dado un nuevo paso en amplificar su <a href="https://www.eldiario.es/temas/biodiversidad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">biodiversidad</a> urbana con la identificaci&oacute;n por primera vez de la <strong>cejirrubia</strong> (<em>Callophrys avis</em>), una <strong>mariposa</strong> diurna que eleva a 52 el n&uacute;mero total de especies registradas en la ciudad. Este hallazgo se ha producido en el emblem&aacute;tico parque del <strong>Laberint d&rsquo;Horta</strong> durante un muestreo rutinario del Observatorio Ciudadano de Mariposas Urbanas (uBMS). La observaci&oacute;n representa un avance significativo para el conocimiento de la fauna local, confirmando que la capital catalana alberga aproximadamente el 26% de todas las mariposas presentes en <a href="https://www.eldiario.es/temas/catalunya/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Catalunya</a>. Gracias al esfuerzo de los programas de seguimiento, se ha podido documentar esta nueva presencia en un espacio verde que goza de una valiosa continuidad ecol&oacute;gica con la sierra de Collserola, facilitando as&iacute; la llegada de ejemplares desde entornos naturales cercanos hacia el interior del tejido urbano.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>mariposa</strong> <strong>cejirrubia</strong> se caracteriza por ser una especie univoltina, lo que significa que solo desarrolla una generaci&oacute;n anual y su periodo de vuelo se restringe exclusivamente a los meses <strong>de marzo a mayo</strong>. Esta temporalidad tan concreta, sumada a sus h&aacute;bitos discretos, explica por qu&eacute; su presencia en la ciudad hab&iacute;a pasado inadvertida hasta este reciente descubrimiento primaveral. Se trata de una mariposa marcadamente especialista que depende de la disponibilidad de dos plantas para su supervivencia: el madro&ntilde;o y la emborrachacabras, tambi&eacute;n conocida localmente como rold&oacute;n. Sus orugas se alimentan &uacute;nicamente de estos vegetales, lo que vincula su existencia a la conservaci&oacute;n de h&aacute;bitats bot&aacute;nicos muy espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        Su hallazgo en un entorno urbano es inusual y resalta la importancia de mantener la flora aut&oacute;ctona para sostener ciclos biol&oacute;gicos tan fr&aacute;giles y dependientes. El descubrimiento ha sido posible gracias al trabajo constante de la red de voluntarios del uBMS, un proyecto de ciencia ciudadana coordinado por el centro CREAF. Este programa funciona en <strong>Barcelona</strong> desde 2018 en colaboraci&oacute;n con el Instituto Municipal de Parques y Jardines, contando actualmente con unos 40 voluntarios activos. Estas personas realizan censos visuales semanales en 29 parques y jardines diferentes entre los meses de marzo y noviembre para recopilar datos sobre la abundancia de especies.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba39e2cd-c84d-445d-b9e8-48379de8c5db_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba39e2cd-c84d-445d-b9e8-48379de8c5db_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba39e2cd-c84d-445d-b9e8-48379de8c5db_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba39e2cd-c84d-445d-b9e8-48379de8c5db_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba39e2cd-c84d-445d-b9e8-48379de8c5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba39e2cd-c84d-445d-b9e8-48379de8c5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ba39e2cd-c84d-445d-b9e8-48379de8c5db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El panorama para estos insectos presenta desafíos considerables, ya que factores como el aumento de las temperaturas y la pérdida de hábitat afectan negativamente a muchas poblaciones"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El panorama para estos insectos presenta desafíos considerables, ya que factores como el aumento de las temperaturas y la pérdida de hábitat afectan negativamente a muchas poblaciones                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la ciudad tambi&eacute;n participa en el esquema de seguimiento catal&aacute;n impulsado por el Museo de Ciencias Naturales de <strong>Granollers</strong>, que supervisa itinerarios espec&iacute;ficos en Montju&iuml;c y el Carmel. La labor de estos ciudadanos es fundamental para monitorizar la salud de los ecosistemas urbanos y proporcionar informaci&oacute;n cient&iacute;fica de alta calidad.
    </p><p class="article-text">
        Las <strong>mariposas</strong> diurnas como la <strong>cejirrubia</strong> funcionan como <strong>excelentes bioindicadores</strong> de la calidad ambiental debido a su extrema sensibilidad ante cualquier alteraci&oacute;n en la vegetaci&oacute;n o el clima. Sus respuestas r&aacute;pidas a los cambios ecol&oacute;gicos permiten a los investigadores obtener datos muy valiosos sobre el estado real de la biodiversidad en el medio urbano. Al ser consumidores primarios y servir de alimento para diversos depredadores y parasitoides, ocupan un lugar central en la cadena tr&oacute;fica de los parques y jardines. Su valor no es solo ecol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n divulgativo y est&eacute;tico, ya que su facilidad de identificaci&oacute;n ayuda a acercar a los ciudadanos al conocimiento de la naturaleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Encontrar una especie tan exigente en un parque urbano es un indicador positivo del &eacute;xito que est&aacute;n teniendo las labores de seguimiento y la gesti&oacute;n verde. No obstante, el panorama general para estos insectos presenta desaf&iacute;os considerables, ya que factores como el aumento de las temperaturas y la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat afectan negativamente a muchas poblaciones. Especies como la cejirrubia suelen ser las m&aacute;s vulnerables debido a sus dietas restrictivas y a su limitada capacidad para desplazarse entre parches verdes. En <strong>Catalunya</strong> esta mariposa se encuentra actualmente en un declive moderado, lo que hace que su aparici&oacute;n en un entorno construido sea todav&iacute;a m&aacute;s excepcional y digna de estudio. Los datos acumulados por el observatorio uBMS muestran que cinco especies generalistas dominan el 64% de todas las observaciones registradas, lo que revela una comunidad de mariposas adaptada principalmente a condiciones urbanas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, el Ayuntamiento de Barcelona impulsa <strong>diversas estrategias</strong> de naturalizaci&oacute;n dise&ntilde;adas para favorecer a los insectos con requerimientos ecol&oacute;gicos m&aacute;s exigentes y equilibrar las poblaciones. Entre las medidas m&aacute;s destacadas se encuentra la implantaci&oacute;n de praderas y herbazales urbanos que proporcionan n&eacute;ctar y refugio, as&iacute; como la creaci&oacute;n de refugios de biodiversidad. Tambi&eacute;n se aplica una gesti&oacute;n forestal de baja intensidad en grandes &aacute;reas naturales como Montju&iuml;c, los Tres Turons y el Rec Comtal para preservar los ciclos naturales. Estas actuaciones buscan mejorar la conectividad ecol&oacute;gica entre los diferentes parques, permitiendo que especies de Collserola puedan colonizar nuevos espacios en la ciudad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Efectos del clima</h2><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de las poblaciones de mariposas en la capital ha estado marcada recientemente por los <strong>efectos directos del clima</strong> y los cambios en la gesti&oacute;n de los espacios verdes. Durante el a&ntilde;o 2020, el <strong>confinamiento</strong> y la reducci&oacute;n del intervencionismo en las zonas verdes, unidos a una <strong>meteorolog&iacute;a lluviosa</strong>, provocaron un aumento notable en la abundancia de estos insectos. Sin embargo, este crecimiento se vio truncado por el periodo de sequ&iacute;a prolongada que afect&oacute; a la regi&oacute;n entre 2021 y 2023, causando un descenso importante. Afortunadamente, los registros m&aacute;s recientes a partir de 2024 indican una recuperaci&oacute;n progresiva de las comunidades de mariposas en los muestreos realizados. Este dinamismo poblacional confirma la necesidad de mantener programas de seguimiento a largo plazo para comprender la resiliencia de la fauna.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de la <strong>cejirrubia</strong> al Laberint d&rsquo;Horta es un testimonio del potencial de <a href="https://www.eldiario.es/temas/barcelona/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barcelona</a> para actuar como un <strong>refugio ecol&oacute;gico</strong> capaz de integrar la <strong>biodiversidad</strong> dentro de la trama construida, adem&aacute;s de subrayar el papel protagonista de los vecinos que dedican su tiempo libre a observar cada vuelo, contribuyendo a una base de datos cient&iacute;fica esencial. Cada nueva especie identificada, como la n&uacute;mero 52, no es solo un dato estad&iacute;stico, sino una se&ntilde;al de esperanza sobre la capacidad de recuperaci&oacute;n de nuestros ecosistemas urbanos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/clase-mariposa-diurna-llama-cejirrubia-son-52-especies-diferentes-vuelan-barcelona-pm_1_13252676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 08:30:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1e8f3e7-2536-4746-a0ac-edd236fac0d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="142976" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1e8f3e7-2536-4746-a0ac-edd236fac0d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="142976" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Esta clase de mariposa es diurna, se llama cejirrubia y con ella ya son 52 las especies diferentes que vuelan por Barcelona]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1e8f3e7-2536-4746-a0ac-edd236fac0d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Naturaleza,Barcelona,Catalunya,Biodiversidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hongos amenazan la supervivencia de numerosas especies de serpientes salvajes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hongos-amenazan-supervivencia-numerosas-especies-serpientes-salvajes-pm_1_13251290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbee87be-422f-4c3c-bcc7-38ce8379628c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los hongos amenazan la supervivencia de numerosas especies de serpientes salvajes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio ha analizado más de 500 serpientes pertenecientes a 29 especies distintas en Carolina del Sur y Florida</p><p class="subtitle">Serpientes invasoras de hasta dos metros han aprendido a nadar en Ibiza y arrasan con las lagartijas endémicas
</p></div><p class="article-text">
        Las <strong>enfermedades infecciosas</strong> se han convertido en una de las <strong>principales amenazas para muchas especies animales</strong>, y las serpientes no son una excepci&oacute;n. Un nuevo estudio realizado en el sureste de Estados Unidos, y publicado en la revista&nbsp;<a href="https://www.frontiersin.org/news/2026/05/26/rattlesnakes-vulnerable-fungal-disease-parasitic-infection" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Frontiers in Veterinary Science</em></a><em>, </em>ha puesto el foco en las <strong>infecciones f&uacute;ngicas, bacterianas y parasitarias</strong> que ponen en riesgo la supervivencia de numerosas poblaciones salvajes, identificando en concreto al <strong>hongo&nbsp;Ophidiomyces</strong> ofidiicola&nbsp;como uno de los principales responsables. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La enfermedad causada por este hongo recibe el nombre de ofidiomicosis</strong>, tambi&eacute;n conocida como enfermedad f&uacute;ngica de las serpientes. Desde su descubrimiento hace poco m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, ha sido detectada en m&uacute;ltiples especies y cada vez preocupa m&aacute;s a los investigadores por su capacidad para debilitar gravemente a los animales infectados. &ldquo;El hongo Oo y el par&aacute;sito Ro parecen ser los agentes infecciosos m&aacute;s importantes en las serpientes silvestres del sureste de Estados Unidos&rdquo;, explica <strong>Corinna Mishin</strong>, investigadora de la <strong>Universidad de Georgia</strong> y autora principal del estudio.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s de 500 serpientes analizadas y menos del 20% est&aacute;n completamente sanas</h2><p class="article-text">
        Para analizar el estado de estas poblaciones, el equipo cient&iacute;fico estudi&oacute; <strong>m&aacute;s de 500 serpientes pertenecientes a 29 especies distintas</strong> <strong>en Carolina del Sur y Florida</strong>. Los investigadores les realizaron an&aacute;lisis de sangre, hisopados y necropsias a los ejemplares que encontraron muertos. Los resultados mostraron que <strong>menos del 20% de las serpientes analizadas estaban completamente libres de pat&oacute;genos</strong>. <strong>La bacteria</strong>&nbsp;<em><strong>Salmonella enterica</strong></em>&nbsp;se detect&oacute; en el <strong>63% de los ejemplares</strong>, mientras que <strong>el</strong> <strong>par&aacute;sito</strong>&nbsp;<em><strong>Hepatozoon spp</strong></em><em>.</em>, transmitido por garrapatas, estaba presente <strong>en el 53%</strong>. Adem&aacute;s, <strong>un 18%</strong> de las serpientes <strong>portaban&nbsp;</strong><em><strong>Mycoplasma spp</strong></em><em>.</em>, una bacteria que es resistente a los antibi&oacute;ticos y que puede provocar infecciones respiratorias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/526f3cec-7d2c-44bf-81ad-afc3c90a24fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/526f3cec-7d2c-44bf-81ad-afc3c90a24fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/526f3cec-7d2c-44bf-81ad-afc3c90a24fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/526f3cec-7d2c-44bf-81ad-afc3c90a24fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/526f3cec-7d2c-44bf-81ad-afc3c90a24fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/526f3cec-7d2c-44bf-81ad-afc3c90a24fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/526f3cec-7d2c-44bf-81ad-afc3c90a24fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las serpientes analizadas en el estudio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las serpientes analizadas en el estudio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro de los aspectos m&aacute;s preocupantes fue la gran presencia de coinfecciones. <strong>Casi la mitad de las serpientes, concretamente el 44%, ten&iacute;a m&aacute;s de un pat&oacute;geno simult&aacute;neamente</strong>. En algunos casos, los animales presentaban hasta cuatro infecciones diferentes al mismo tiempo. &ldquo;Cuando un animal enferma a causa de una infecci&oacute;n, su sistema inmunol&oacute;gico se ve comprometido, lo que aumenta el riesgo de que la enfermedad se agrave a&uacute;n m&aacute;s por otros agentes infecciosos&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Mishin</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n detect&oacute; importantes diferencias entre especies. Las <strong>serpientes de cascabel pigmeas</strong> fueron <strong>las m&aacute;s afectadas por la ofidiomicosis</strong>. <strong>12 de las 34 analizadas dieron positivo para el hongo</strong> y muchas mostraban s&iacute;ntomas visibles de enfermedad. Tambi&eacute;n eran especialmente vulnerables al par&aacute;sito&nbsp;Raillietiella orientalis, conocido como gusano pulmonar de serpiente. Seg&uacute;n los investigadores, estas especies podr&iacute;an ser m&aacute;s susceptibles por culpa de una combinaci&oacute;n de factores ambientales y humanos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra hip&oacute;tesis es que ciertas especies con una salud general m&aacute;s precaria, en concreto las serpientes de cascabel con un riesgo hist&oacute;rico y actual de mayor persecuci&oacute;n por parte de los humanos, son probablemente m&aacute;s susceptibles a la infecci&oacute;n y a la consiguiente enfermedad&rdquo;, explica <strong>Mishin</strong>. Adem&aacute;s, <strong>la destrucci&oacute;n del h&aacute;bitat por parte de los humanos</strong> y <strong>el cambio clim&aacute;tico</strong> podr&iacute;an estar agravando todav&iacute;a m&aacute;s esta situaci&oacute;n de vulnerabilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/hongos-amenazan-supervivencia-numerosas-especies-serpientes-salvajes-pm_1_13251290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 08:00:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fbee87be-422f-4c3c-bcc7-38ce8379628c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="53311" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fbee87be-422f-4c3c-bcc7-38ce8379628c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53311" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los hongos amenazan la supervivencia de numerosas especies de serpientes salvajes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fbee87be-422f-4c3c-bcc7-38ce8379628c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren en Argentina una extraña momia de mono vestida con plumas que pudo tener un uso chamánico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-argentina-extrana-momia-mono-vestida-plumas-pudo-chamanico-pm_1_13249672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren en Argentina una extraña momia de mono vestida con plumas que pudo tener un uso chamánico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El análisis científico de un mono aullador momificado entre finales de la época prehispánica y comienzos de la colonial apunta a un posible papel ritual entre pueblos indígenas del Gran Chaco</p><p class="subtitle">Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas
</p></div><p class="article-text">
        <strong>Una </strong><a href="https://www.eldiario.es/temas/momias/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>momia</strong></a><strong> de mono aullador negro y dorado</strong> hallada en una colecci&oacute;n muse&iacute;stica alemana est&aacute; ofreciendo nuevas pistas sobre las pr&aacute;cticas rituales y cham&aacute;nicas de algunos pueblos ind&iacute;genas del Gran Chaco sudamericano. Un estudio <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s12520-026-02442-4" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado</a> en <em>Archaeological and Anthropological Sciences</em> ha permitido caracterizar con gran detalle la antig&uuml;edad, el recorrido hist&oacute;rico y el posible significado ceremonial de este singular ejemplar, considerado una de las &uacute;nicas dos momias de primates conocidas en <a href="https://www.eldiario.es/temas/sudamerica/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sudam&eacute;rica</a>.
    </p><p class="article-text">
        El esp&eacute;cimen pertenece a un mono aullador negro y dorado (<em>Alouatta caraya</em>) y destaca por conservar elementos decorativos elaborados con textiles ind&iacute;genas y plumas de &ntilde;and&uacute; y de garza o cig&uuml;e&ntilde;a del Chaco. Seg&uacute;n los investigadores, estos adornos podr&iacute;an indicar un <strong>uso ritual o cham&aacute;nico relacionado con creencias ind&iacute;genas del Gran Chaco</strong>. La momia forma parte actualmente de la colecci&oacute;n del Museo de Arqueolog&iacute;a del Castillo de Gottorf, en Alemania, aunque antes hab&iacute;a permanecido en el Museo de Etnograf&iacute;a de Kiel desde finales del siglo XIX.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d3b7a6-dc83-4b8f-b7b0-92b08419cb8d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d3b7a6-dc83-4b8f-b7b0-92b08419cb8d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d3b7a6-dc83-4b8f-b7b0-92b08419cb8d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d3b7a6-dc83-4b8f-b7b0-92b08419cb8d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d3b7a6-dc83-4b8f-b7b0-92b08419cb8d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d3b7a6-dc83-4b8f-b7b0-92b08419cb8d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8d3b7a6-dc83-4b8f-b7b0-92b08419cb8d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mono aullador negro (&#039;Alouatta caraya&#039;)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mono aullador negro (&#039;Alouatta caraya&#039;)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una pieza &uacute;nica llegada a Europa en el siglo XIX</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha permitido<strong> reconstruir parcialmente el recorrido hist&oacute;rico del ejemplar</strong>. Los registros del museo indican que la momia fue donada en 1892 por una persona identificada como &ldquo;Th. Lamp&rdquo; y enviada desde Montevideo, aunque su origen habr&iacute;a estado vinculado al Gran Chaco argentino. Durante d&eacute;cadas apenas exist&iacute;a informaci&oacute;n sobre el esp&eacute;cimen y hab&iacute;a sido tratado sobre todo como un objeto etnogr&aacute;fico contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo estudio aplic&oacute; an&aacute;lisis gen&eacute;ticos, isot&oacute;picos, fenot&iacute;picos y dataciones por radiocarbono para determinar el origen y la antig&uuml;edad del animal. Los resultados identificaron a la momia como un ejemplar joven macho procedente probablemente de la regi&oacute;n argentina de Misiones-Corrientes, relacionada por el estudio con el &aacute;mbito cultural del Gran Chaco. Adem&aacute;s, <strong>la dataci&oacute;n revel&oacute; que muri&oacute; entre 1475 y 1644 d.C.</strong>, situando el ejemplar entre finales del periodo prehisp&aacute;nico y <strong>comienzos de la etapa colonial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores concluyen que <strong>el cuerpo fue preparado de forma deliberada mediante un proceso complejo de secado y relleno</strong>. El mono fue vaciado parcialmente y rellenado con un material vegetal similar a la paja, mientras que sus ojos fueron extra&iacute;dos y las fosas nasales ampliadas. La boca qued&oacute; abierta para mostrar los dientes, una <strong>decisi&oacute;n cuya funci&oacute;n exacta todav&iacute;a no est&aacute; clara.</strong> Seg&uacute;n el estudio, estas modificaciones indican una preparaci&oacute;n intencionada mucho m&aacute;s elaborada que una simple conservaci&oacute;n accidental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mono aullador negro y dorado adornado con plumas de ñandú y garza, procedente del Gran Chaco, ca. siglos XV-XVII"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mono aullador negro y dorado adornado con plumas de ñandú y garza, procedente del Gran Chaco, ca. siglos XV-XVII                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La posible relaci&oacute;n con rituales cham&aacute;nicos</h2><p class="article-text">
        El trabajo tambi&eacute;n presta <strong>especial atenci&oacute;n a la vestimenta de la momia</strong>. El animal conservaba una faja de algod&oacute;n adornada con plumas de &ntilde;and&uacute;, otra elaborada con hilos de lana y un collar compuesto por plumas blancas de garza o cig&uuml;e&ntilde;a del Chaco. Los autores se&ntilde;alan que la faja blanquecina adornada con plumas recuerda a elementos utilizados hist&oacute;ricamente por chamanes del pueblo ind&iacute;gena Ishir, lo que <strong>refuerza la hip&oacute;tesis de un uso ceremonial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n ritual se apoya adem&aacute;s en distintas tradiciones ind&iacute;genas recogidas en etnograf&iacute;as del Gran Chaco. Entre los pueblos Qom, por ejemplo, exist&iacute;an creencias seg&uacute;n las cuales ciertos chamanes <strong>pod&iacute;an aprender de los monos aulladores y comunicarse con fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos como el viento, la lluvia o los rel&aacute;mpagos</strong>. Algunas tradiciones tambi&eacute;n atribu&iacute;an propiedades rituales y curativas a m&aacute;scaras elaboradas con piel de mono aullador. Entre los guaran&iacute;es, estos animales aparec&iacute;an igualmente asociados a transformaciones humanas y a significados espirituales relacionados con los cantos y la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Para los autores, el hallazgo constituye una de las caracterizaciones cient&iacute;ficas m&aacute;s completas realizadas hasta ahora sobre una momia de primate sudamericana y <strong>refuerza el inter&eacute;s creciente por la llamada arqueoprimatolog&iacute;a</strong>. El estudio destaca que la pieza no solo aporta informaci&oacute;n sobre pr&aacute;cticas rituales ind&iacute;genas, sino tambi&eacute;n sobre la intensa circulaci&oacute;n de objetos etnogr&aacute;ficos entre Sudam&eacute;rica y Europa durante el siglo XIX, cuando numerosos materiales <a href="https://www.eldiario.es/temas/arqueologia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arqueol&oacute;gicos</a> y culturales fueron trasladados a colecciones europeas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-argentina-extrana-momia-mono-vestida-plumas-pudo-chamanico-pm_1_13249672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 06:00:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="192921" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="192921" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren en Argentina una extraña momia de mono vestida con plumas que pudo tener un uso chamánico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d74f859f-0763-4457-a896-22cc87b54eb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Momias,Arqueología,Sudamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Científicos españoles desarrollan un método para calcular la edad de los anfibios a partir de su tamaño corporal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cientificos-espanoles-desarrollan-metodo-calcular-edad-anfibios-partir-tamano-corporal-pm_1_13250969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bad1b8e9-0362-4552-8d64-92615636e841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Científicos españoles desarrollan un método para calcular la edad de los anfibios a partir de su tamaño corporal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio se basa en 17 años de seguimiento de poblaciones de diez especies de anfibios en la Comunidad de Madrid</p><p class="subtitle">Así son las ranas en peligro de extinción que han viajado desde Ghana hasta Londres para intentar salvarlas
</p></div><p class="article-text">
        Calcular la edad de un anfibio en libertad es uno de los grandes desaf&iacute;os para los bi&oacute;logos que se dedican a estudiar esta clase de animales. A diferencia de otros tipos de animales, <strong>el tama&ntilde;o corporal</strong> de <a href="https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-rana-cristal-mundo-perdido-ecuador-pm_1_13129380.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las ranas, los sapos o las salamandras</a> <strong>no siempre refleja con precisi&oacute;n cu&aacute;ntos a&ntilde;os tienen</strong>. Dos ejemplares de la misma especie y de la misma edad pueden tener tama&ntilde;os muy distintos dependiendo del clima, el sexo o las condiciones en las que han crecido. Ahora, <strong>un equipo de investigadores de Espa&ntilde;a y M&eacute;xico</strong> ha desarrollado un m&eacute;todo que permite estimar esa edad de forma mucho m&aacute;s fiable.
    </p><p class="article-text">
        El estudio, publicado en la revista&nbsp;<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1749-4877.70086" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Integrative Zoology</a>, se basa en <strong>17 a&ntilde;os de seguimiento</strong> de poblaciones de <strong>diez especies</strong> <strong>de anfibios</strong> <strong>en la Comunidad de Madrid</strong>. La investigaci&oacute;n ha sido desarrollada por cient&iacute;ficos del&nbsp;<strong>Museo Nacional de Ciencias Naturales, el&nbsp;Instituto Mediterr&aacute;neo de Estudios Avanzados, la&nbsp;Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, la Asociaci&oacute;n Herpetol&oacute;gica Espa&ntilde;ola y la&nbsp;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo combina t&eacute;cnicas de <strong>captura, marcaje y recaptura</strong> con <strong>modelos de crecimiento y datos biom&eacute;tricos de individuos juveniles y adultos</strong>. Gracias a este seguimiento a largo plazo, los investigadores han conseguido establecer relaciones bastante precisas entre el tama&ntilde;o corporal y la edad, especialmente durante los primeros a&ntilde;os de vida adulta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6444b637-27c9-48e3-ac0d-0e7b7fea8dbc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6444b637-27c9-48e3-ac0d-0e7b7fea8dbc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6444b637-27c9-48e3-ac0d-0e7b7fea8dbc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6444b637-27c9-48e3-ac0d-0e7b7fea8dbc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6444b637-27c9-48e3-ac0d-0e7b7fea8dbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6444b637-27c9-48e3-ac0d-0e7b7fea8dbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6444b637-27c9-48e3-ac0d-0e7b7fea8dbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La población de anfibios es una de las que más ha caído en la península ibérica."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La población de anfibios es una de las que más ha caído en la península ibérica.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una herramienta clave para la conservaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En muchos vertebrados, conocer el tama&ntilde;o corporal permite hacerse una idea aproximada de la edad del individuo. Sin embargo, en los anfibios esa relaci&oacute;n es mucho m&aacute;s variable. Esto complica enormemente el estudio de sus poblaciones y dificulta entender aspectos fundamentales como cu&aacute;ndo alcanzan la madurez sexual o cu&aacute;nto tiempo permanecen dentro de una poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos combinado los modelos demogr&aacute;ficos obtenidos mediante las recapturas repetidas de individuos adultos con datos de individuos marcados justo despu&eacute;s de la metamorfosis&rdquo;, explica <strong>Gregorio S&aacute;nchez-Montes</strong>, investigador del&nbsp;<strong>Museo Nacional de Ciencias Naturales</strong>. El <strong>principal problema</strong>, a&ntilde;ade, es que <strong>cuando los anfibios completan la metamorfosis son demasiado peque&ntilde;os</strong> para aplicar t&eacute;cnicas habituales de identificaci&oacute;n individual.
    </p><p class="article-text">
        Para superar esa limitaci&oacute;n, el equipo ha analizado conjuntamente los patrones de crecimiento de individuos adultos marcados y cientos de juveniles que acaban de hacer la metamorfosis, cuya talla volv&iacute;a a registrarse cuando aparec&iacute;an por primera vez como adultos reproductores.
    </p><p class="article-text">
        El resultado ha permitido validar modelos de crecimiento y <strong>establecer estimaciones consensuadas de tama&ntilde;o y edad para ocho de las diez especies estudiadas</strong>. &ldquo;Hemos comprobado que, al menos en varias especies, es posible distinguir con bastante fiabilidad a los individuos de uno y dos a&ntilde;os de edad a partir de su tama&ntilde;o&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>&Iacute;&ntilde;igo Mart&iacute;nez-Solano</strong>, tambi&eacute;n investigador del <strong>Museo Nacional de Ciencias Naturales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta tambi&eacute;n que <strong>los anfibios son organismos extremadamente sensibles a los cambios ambientales</strong> y muchas especies sufren fuertes colapsos poblacionales debido a sequ&iacute;as, p&eacute;rdida de h&aacute;bitat, enfermedades o cambio clim&aacute;tico. Aunque suelen producir enormes cantidades de huevos y renacuajos, <strong>las tasas de mortalidad en fases juveniles son alt&iacute;simas</strong>, lo que puede provocar la desaparici&oacute;n de generaciones enteras. Por ello, conocer la estructura de edades de una poblaci&oacute;n es esencial para evaluar su estado de conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Identificar la edad de los individuos cuando llegan por primera vez a reproducirse permite conocer su edad de maduraci&oacute;n sexual, uno de los par&aacute;metros demogr&aacute;ficos m&aacute;s importantes para comprender las din&aacute;micas poblacionales&rdquo;, destaca <strong>Carlos Caballero-D&iacute;az</strong>, investigador de la&nbsp;<strong>Universidad Aut&oacute;noma de Madrid</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/cientificos-espanoles-desarrollan-metodo-calcular-edad-anfibios-partir-tamano-corporal-pm_1_13250969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 13:03:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bad1b8e9-0362-4552-8d64-92615636e841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1631964" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bad1b8e9-0362-4552-8d64-92615636e841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1631964" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Científicos españoles desarrollan un método para calcular la edad de los anfibios a partir de su tamaño corporal]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bad1b8e9-0362-4552-8d64-92615636e841_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-t-rex-antiguas-aguas-texas-pm_1_13247022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3579f5ac-536b-493b-88cb-33c08ec203c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio del Museo Americano de Historia Natural identifica una nueva especie de mosasaurio de hasta 13 metros de longitud que habitó el gran mar interior de Norteamérica hace unos 80 millones de años</p><p class="subtitle">Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo
</p></div><p class="article-text">
        Un equipo de paleont&oacute;logos ha identificado una <strong>nueva especie gigante de mosasaurio</strong> que habit&oacute; los mares que cubr&iacute;an parte de Norteam&eacute;rica durante el Cret&aacute;cico. Bautizado como <em>Tylosaurus rex</em>, el animal ha sido descrito en un extenso <a href="https://digitallibrary.amnh.org/items/dbbf9dc2-f0cb-40fc-87b2-a92791f3c3cc" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio publicado</a> en el <em>Bulletin of the American Museum of Natural History</em> y destaca tanto por su enorme tama&ntilde;o como por una anatom&iacute;a que sugiere una mordida especialmente poderosa. Los investigadores consideran que se trataba de <strong>uno de los grandes depredadores del llamado Western Interior Seaway,</strong> el enorme mar interior que divid&iacute;a el continente hace unos 80 millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo, firmado por Amelia R. Zietlow, Michael J. Polcyn y Ronald S. Tykoski, sostiene que numerosos <a href="https://www.eldiario.es/temas/fosiles/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&oacute;siles</a> atribuidos durante d&eacute;cadas a otras especies de <em>Tylosaurus</em> pertenec&iacute;an en realidad a este nuevo tax&oacute;n. El estudio revisa <strong>ejemplares hallados principalmente en Texas</strong> y concluye que compart&iacute;an una combinaci&oacute;n de rasgos anat&oacute;micos &uacute;nicos, algunos relacionados con una musculatura mandibular y cervical especialmente desarrollada. Los autores destacan adem&aacute;s que varios de esos f&oacute;siles hab&iacute;an sido clasificados anteriormente como individuos envejecidos de otras especies, <strong>algo que ahora consideran incorrecto</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e4e27c6-798f-4b48-a846-9afe2afc0914_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e4e27c6-798f-4b48-a846-9afe2afc0914_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e4e27c6-798f-4b48-a846-9afe2afc0914_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e4e27c6-798f-4b48-a846-9afe2afc0914_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e4e27c6-798f-4b48-a846-9afe2afc0914_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2e4e27c6-798f-4b48-a846-9afe2afc0914_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2e4e27c6-798f-4b48-a846-9afe2afc0914_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mapa de Texas que muestra las localidades del holotipo y de algunos ejemplares a los que se hace referencia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mapa de Texas que muestra las localidades del holotipo y de algunos ejemplares a los que se hace referencia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Un mosasaurio gigante de hasta 13 metros</h2><p class="article-text">
        La nueva especie recibe el nombre de <em>Tylosaurus rex</em>, utilizando el t&eacute;rmino latino <em>rex</em> &mdash;&ldquo;rey&rdquo;&mdash; como referencia a su <strong>tama&ntilde;o descomunal y a su posici&oacute;n como gran depredador marino</strong>. Seg&uacute;n el estudio, algunos ejemplares pudieron alcanzar entre 1<strong>2 y 13 metros de longitud</strong>, claramente por encima de muchos ejemplares conocidos de otras especies de <em>Tylosaurus</em>. Las estimaciones de tama&ntilde;o incluidas en el trabajo sit&uacute;an a algunos individuos muy por encima de los grandes ejemplares de <em><strong>Tylosaurus proriger</strong></em><strong>, una de las especies m&aacute;s emblem&aacute;ticas del g&eacute;nero.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los mosasaurios fueron reptiles marinos emparentados con los actuales lagartos y serpientes que dominaron los oc&eacute;anos durante el final del Cret&aacute;cico, antes de extinguirse junto a los dinosaurios no avianos hace unos 66 millones de a&ntilde;os. Dentro de ese grupo, los tilosaurinos se distingu&iacute;an por sus cuerpos hidrodin&aacute;micos, largas colas y hocicos alargados sin dientes en la punta. El nuevo estudio recuerda que <strong>fueron tambi&eacute;n los primeros mosasaurios en alcanzar tama&ntilde;os gigantescos superiores a los ocho metros</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4e2a3c-ad24-41ea-98ed-51d4a21a0618_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4e2a3c-ad24-41ea-98ed-51d4a21a0618_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4e2a3c-ad24-41ea-98ed-51d4a21a0618_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4e2a3c-ad24-41ea-98ed-51d4a21a0618_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4e2a3c-ad24-41ea-98ed-51d4a21a0618_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4e2a3c-ad24-41ea-98ed-51d4a21a0618_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3f4e2a3c-ad24-41ea-98ed-51d4a21a0618_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parietal de Tylosaurus rex SMU 77679 en vistas A, B (dorsal), C (ventral) y D (posterior). Las puntas de flecha señalan la parte anterior. Abreviaturas: ff, carilla frontal; Mpts, origen del músculo pseudotemporal superficial; nuf, fosa nucal; paf, agujero parietal; pat, tabla parietal; poff, carilla postorbitofrontal; sof, carilla supraoccipital; stf, carilla supratemporal; vlc, cresta ventrolateral; vmr, cresta ventromedial. Escala: 5 cm."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parietal de Tylosaurus rex SMU 77679 en vistas A, B (dorsal), C (ventral) y D (posterior). Las puntas de flecha señalan la parte anterior. Abreviaturas: ff, carilla frontal; Mpts, origen del músculo pseudotemporal superficial; nuf, fosa nucal; paf, agujero parietal; pat, tabla parietal; poff, carilla postorbitofrontal; sof, carilla supraoccipital; stf, carilla supratemporal; vlc, cresta ventrolateral; vmr, cresta ventromedial. Escala: 5 cm.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El holotipo &mdash;el f&oacute;sil de referencia utilizado para definir oficialmente la especie&mdash; <strong>fue descubierto en 1979 cerca del lago Ray Hubbard, al este de Dallas</strong>, y durante d&eacute;cadas fue conocido informalmente como el &ldquo;Heath Mosasaur&rdquo;. El esp&eacute;cimen conserva un cr&aacute;neo pr&aacute;cticamente completo junto a parte del esqueleto postcraneal, lo que permiti&oacute; a los investigadores realizar un an&aacute;lisis anat&oacute;mico extremadamente detallado. El trabajo incluye adem&aacute;s numerosos f&oacute;siles adicionales hallados en distintas formaciones geol&oacute;gicas de Texas y Kansas.
    </p><h2 class="article-text">El debate sobre las especies mal clasificadas</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s importantes del estudio es que cuestiona c&oacute;mo se han clasificado hist&oacute;ricamente muchos mosasaurios norteamericanos. Los autores sostienen que la tendencia a interpretar diferencias anat&oacute;micas como simples cambios relacionados con la edad pudo ocultar durante d&eacute;cadas la existencia de nuevas especies. En el caso de <em>Tylosaurus rex</em>, argumentan que ejemplares de tama&ntilde;os similares a los de <em>Tylosaurus</em> proriger muestran rasgos diagn&oacute;sticos claramente distintos, lo que <strong>descarta que se trate &uacute;nicamente de fases distintas de crecimiento</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n tambi&eacute;n revisa la evoluci&oacute;n interna de los tilosaurinos y presenta una nueva lista de caracteres anat&oacute;micos para reconstruir el &aacute;rbol evolutivo de los mosasaurios. Entre otros cambios, el estudio <strong>defiende nuevamente la separaci&oacute;n entre los g&eacute;neros </strong><em><strong>Hainosaurus</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Tylosaurus</strong></em><strong>,</strong> que algunos trabajos recientes hab&iacute;an llegado a considerar equivalentes. Los autores sostienen que existen diferencias morfol&oacute;gicas suficientes para mantener ambos grupos diferenciados.
    </p><p class="article-text">
        Los f&oacute;siles de <em>Tylosaurus</em> rex proceden sobre todo de sedimentos marinos del Campaniense inferior y medio, una etapa del Cret&aacute;cico Superior comprendida aproximadamente entre hace 83 y 72 millones de a&ntilde;os. Seg&uacute;n los datos estratigr&aacute;ficos analizados en el estudio, la mayor&iacute;a de ejemplares conocidos tendr&iacute;an entre 81 y 79 millones de a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Los investigadores creen que el animal habit&oacute; la parte sur del gran mar interior norteamericano, en un ecosistema marino dominado por ammonites y otros grandes reptiles marinos. El trabajo concluye que la diversidad real de mosasaurios gigantes en Norteam&eacute;rica <strong>podr&iacute;a haber sido mucho mayor de lo que se pensaba</strong>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ada Sanuy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-t-rex-antiguas-aguas-texas-pm_1_13247022.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 06:11:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3579f5ac-536b-493b-88cb-33c08ec203c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="362713" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3579f5ac-536b-493b-88cb-33c08ec203c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="362713" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren una nueva especie de Tylosaurus en las antiguas aguas de Texas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3579f5ac-536b-493b-88cb-33c08ec203c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fósiles,Paleoantropología,Dinosaurios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-pinguino-antartida-primera-vez-siglo-pm_1_13243184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los científicos analizaron el genoma completo de 64 ejemplares procedentes de distintas colonias repartidas por el Atlántico Sur, el océano Índico y la Antártida</p><p class="subtitle">Los pingüinos adelantan dos semanas su reproducción por el cambio climático</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, los cient&iacute;ficos han tenido un intenso debate sobre si hab&iacute;a diferentes especies de los llamados ping&uuml;inos pap&uacute;a. Ahora, un <strong>equipo internacional de investigadores de Chile, Brasil y Estados Unidos</strong> asegura haberlo resuelto con el descubrimiento de una nueva especie de ping&uuml;ino en la regi&oacute;n ant&aacute;rtica. El hallazgo supone la primera identificaci&oacute;n de <strong>una nueva especie de este tipo en aproximadamente cien a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La nueva especie ha sido denominada&nbsp;<em>Pygoscelis kerguelensis</em>&nbsp;y habita en las <strong>islas Kerguelen</strong>, un remoto <strong>archipi&eacute;lago del oc&eacute;ano &Iacute;ndico austral</strong>. El descubrimiento ha sido publicado en la revista cient&iacute;fica&nbsp;<a href="https://royalsocietypublishing.org/rsos/article/13/5/260251/481844/First-evidence-of-bidirectional-exchange-between" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nature Communications Biology</a>&nbsp;y est&aacute; liderado por la investigadora chilena Daly Noll, vinculada a la&nbsp;Universidad Andr&eacute;s Bello&nbsp;y la&nbsp;Universidad de Chile.
    </p><h2 class="article-text">Un debate abierto desde hace d&eacute;cadas</h2><p class="article-text">
        La clasificaci&oacute;n de los ping&uuml;inos pap&uacute;a llevaba d&eacute;cadas generando discusi&oacute;n entre bi&oacute;logos y expertos en evoluci&oacute;n, y pese a que tradicionalmente se consideraban parte de una misma especie, algunos investigadores sospechaban que <strong>determinadas poblaciones aisladas hab&iacute;an evolucionado </strong>de forma independiente hasta <strong>convertirse en especies diferentes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, este nuevo estudio aporta pruebas gen&eacute;ticas y f&iacute;sicas que apuntan precisamente a esta segunda opci&oacute;n. Los cient&iacute;ficos <strong>analizaron el genoma completo de 64 ejemplares</strong> procedentes de distintas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/plumas-pinguinos-antartida-concentran-altos-niveles-mercurio_1_8517117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colonias repartidas por el Atl&aacute;ntico Sur, el oc&eacute;ano &Iacute;ndico y la Ant&aacute;rtida</a>. Adem&aacute;s, compararon caracter&iacute;sticas como el plumaje, la alimentaci&oacute;n, los h&aacute;bitos reproductivos y el comportamiento de las aves. Los resultados muestran que el grupo de las islas Kerguelen presenta diferencias gen&eacute;ticas suficientemente importantes como para ser considerado una especie separada, principalmente forzado por <strong>el aislamiento geogr&aacute;fico</strong>, que <strong>ha sido clave en este proceso evolutivo</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f44c9f5-580d-42d6-a04e-0fea8cbb41d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pingüinos papúa en las islas Kerguelen"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pingüinos papúa en las islas Kerguelen                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sobre esto, el estudio tambi&eacute;n revela que hay distintas poblaciones de ping&uuml;inos pap&uacute;a que han desarrollado adaptaciones espec&iacute;ficas seg&uacute;n el entorno en el que viven. Los ejemplares del sur, conocidos como&nbsp;<em>Pygoscelis ellsworthi</em>&nbsp;y asentados en la Ant&aacute;rtida, presentan genes relacionados con la generaci&oacute;n de calor corporal y el almacenamiento de grasa, fundamentales para sobrevivir en ambientes polares extremos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las poblaciones del norte, como&nbsp;<em>Pygoscelis taeniata</em>, que viven en aguas m&aacute;s c&aacute;lidas y saladas cerca de islas subant&aacute;rticas, desarrollaron adaptaciones vinculadas a la digesti&oacute;n y a la actividad muscular y card&iacute;aca, lo que facilita la b&uacute;squeda constante de alimento.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores explican que estos animales <strong>suelen regresar siempre a las mismas colonias</strong> para reproducirse y rara vez se alejan demasiado de ellas. <strong>Ese comportamiento habr&iacute;a favorecido la especiaci&oacute;n</strong>, es decir, la aparici&oacute;n gradual de especies distintas a partir de un ancestro com&uacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Una nueva especie pero las mismas amenazas</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento tiene riesgos tambi&eacute;n para su conservaci&oacute;n. La bi&oacute;loga brasile&ntilde;a Juliana Vianna, participante en la investigaci&oacute;n y profesora de ecosistemas y medio ambiente en la&nbsp;Universidad Andr&eacute;s Bello, ha advertido de que esta nueva especie <strong>comparte los mismos peligros que amenazan al resto de ping&uuml;inos de la regi&oacute;n</strong>. Entre ellos destacan el <strong>calentamiento de los oc&eacute;anos, la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat, la expansi&oacute;n de especies invasoras y el impacto de la pesca comercial.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Àlex Gonzàlez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/descubren-nueva-especie-pinguino-antartida-primera-vez-siglo-pm_1_13243184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 12:00:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="125845" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="125845" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren una nueva especie de pingüino en la Antártida por primera vez en un siglo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/34b15a51-9040-42c4-9a33-ffb18b3a5bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Animales,Antártida]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
