El aplaudido monólogo de Manu Sánchez contra el odio en 'El perro andaluz' de RTVE: “Necesita protagonismo como el fascismo”
La nueva entrega de El perro andaluz en RTVE arrancó con una ovación a Manu Sánchez por su monólogo en contra del odio y a favor del amor. El presentador lo empezó con un guiño a su equipo: “Hoy toca reconocer que ya no hay marcha atrás, ya todo es distinto, Europa ha dejado de ser Europa tal y como la conocemos. (...) El hecho es histórico: el Betis ha ganado el primer partido de Champions”.
Para continuar con lo realmente preocupante: “Es verdad que en Alemania también ha ganado el partido de extrema derecha, que veremos lo que pasa con lo de tropezar con la misma piedra. A ver cómo les sale, no creo que de problemas qu eno recuerdo que otras veces haya dado tanto ruido... (...) después se arregla poquito a poco y no hay que ser mal pensado. Eso sí, desde aquí todo nuestro amor y cariño a Polonia. Creo que podemos darnos por jodidos”.
Manu recordó que “Europa ha demostrado muchas veces que sabe destruirse ella sola desde dentro. Yo seré un rojo peligroso por defender mis principios, pero no entiendo una Europa que no se rebela contra la homofobia, racismo, xenofobia, el machismo, las libertades individuales, las colectivas, el robo del progreso (...), pero ¿quién quiere que nos odiemos?”, se preguntó.
Para demostrarlo recordó su monólogo de la semana anterior dedicado a la crisis de Ceuta y lo comparó con lo que habían dicho sobre él “haciendo trampas y tergiversando el mensaje que les da la gana”. Puso algunos ejemplos de cómo se siembra el odio a partir de “declaraciones que son verdad, pero también mentira, para conseguir división, desinformación, manipulación, enfrentamiento y mucho odio”.
El presentador reiteró que “odia al odio. Es más poderoso el amor, pero el odio hace más ruido. Te intentará convencer de que no se puede ser tan bueno, porque pareces tonto. El odio le da ardores al que lo vomita. Se le repite al que se lo traga. A los que se lo ponen siempre les está grande y a los que decidimos amar siempre nos queda chico. No usa cubiertos, se odia poniendo los codos, a lo bruto, es maleducado, siempre salpica, como la pasta de dientes, solo conoce la salida”.
Continuó describiendo que “el odio cree que apunta, pero siempre se mea encima. El odio no espera turno, no juega limpio porque es tramposo. Sabe que el amor siempre gana, pero aspira a ir ganando más tiempo. El odio odia porque algo quiere, es interesado, si te da se lo cobra. El odio necesita el miedo, es la maldad cruda. El odio es más leña al fuego, pirómano y exhibicionista. El odio siempre llega tarde y mal”.
Lamentó que “el odio borra la historia, teme al futuro. Necesita enemigos y si no tiene se los inventa. Siempre es contra alguien, contra el distinto, no propone ni construye. Nunca aguantó en pie lo que nade del odio. Sin embargo, del amor, la cultura, la sabiduría, la ciencia y la humanidad siguen en pie monumentos durante siglos”.
Manu subrayó que “el odio odia la libertad. El odio nos pone cachondos a los que buscamos la risa, porque con el que nos tiran nos hacemos los payasos en nuestras mejores narices. El odio necesita protagonismo, como el fascismo y vive entre dos tipos: los que son muy listos y se hacen los tontos para que no se nota que mueven los hilos, y los que se hacen los listos y es evidente que son los tontitos. El odio perfecto no existe”.
Para acabar con la reflexión siguiente: “Al final el odio siempre odia por egoísmo. Odio al odio. Es más poderoso el amor, aunque el odio creo que hace más ruido. (...) Y como aquí también estamos en la casa de la inteligencia: viva el amor, viva la vida, a vivir y a amar fuerte. Muera la muerte, muera el odio”, gritó y el público se levantó a aplaudir los casi 20 minutos de monólogo.