Alba Carrillo, un animal televisivo en peligro de extinción: de su desafío a RTVE a la realidad de su audiencia en Ten

Sergio Soriano

27 de mayo de 2026 20:45 h

Hubo un tiempo en el que la televisión se alimentaba de lo imprevisible, de una espontaneidad íntimamente relacionada con el impacto en el espectador. En aquella época, los perfiles que hablaban a las cámaras estaban dispuestos a dejarse la piel —o incluso el contrato— en cada intervención. En una pequeña pantalla que hoy sufre los efectos de una corrección preventiva frente al pánico por la cancelación, Alba Carrillo se levanta como una rara avis en plena sucesión de polémicas. En definitiva, una muestra de que la naturalidad llevada al extremo es un motor que mantiene vivo al medio de comunicación de masas por excelencia.

La presentadora de El sótano club en Ten encarna a la perfección el concepto 'kamikaze'. Posee una telegenia magnética, de las que te clavan en el sofá esperando la próxima explosión. En una industria permanentemente preocupada por evitar mojarse, ella prefiere tirarse a la piscina. Para quienes disfrutamos de la trastienda mediática, que vendría a ser el lugar donde muchas veces se da el verdadero espectáculo, Carrillo trasciende la idea general de lo que es un comunicador al uso. Podemos decir incluso que puja por ser un valor imprescindible que no tiene miedo a llevar por bandera sus pensamientos… aunque le pueda perjudicar.

No es casualidad que su sello se considere algo fundamental para el espacio vespertino que produce Dollhouse, hasta el punto de generar una destacada —y muy necesaria— repercusión para una cadena temática. Basta con analizar el 'torbellino Carrillo' para entender que sus discursos no se limitan a comentar el día a día, sino que responden a una necesidad propia: defender tanto sus valores como sus pensamientos. Sencillamente, protagoniza sin temor aparente un sinfín de episodios de alto calado para los espectadores… y para los directivos de la industria.

De 'Supermodelo' al Olimpo de los realities: el camino de una 'superviviente' televisiva

El nacimiento televisivo de Alba Carrillo se produjo en 2007 de la mano de Supermodelo. Cuatro puso en marcha un formato donde más de una decena de mujeres que buscaban convertirse en la representante española en el certamen Elite Model Look. Fue en aquel momento cuando se dio a conocer entre el gran público y dio el salto años después a la tertulia matinal de RTVE llamada Amigas y conocidas, diciendo adiós tras contraer matrimonio con Feliciano López. El año 2016 fue un punto de inflexión en su trayectoria profesional, iniciando su particular andadura en Telecinco hasta elevarse a valor seguro entre la audiencia.

Su desembarco en Mediaset fue como presentadora de Hable con ellas, lo que le abrió la puerta a un sinfín de programas y realities, y donde forjó una estrecha amistad con Rocío Carrasco. La natural de Madrid evidenció su enorme conexión con los espectadores diez años después de su debut televisivo, alzándose como la segunda finalista en Supervivientes 2017, el mismo puesto que en GH VIP 7. Después de ser rostro de cabecera en Sálvame, Ya es mediodía, El debate de las tentaciones, Ya son las ocho, Secret Story o Fiesta, un inesperado despido se erigió como una catapulta que la lanzó en brazos del público. Incluso el vídeo, papeles en mano, criticando a Ana Rosa Quintana todavía se recuerda.

El vínculo actual con RTVE comenzó a forjarse en 2024, ejercicio en el que empezó a ser un rostro clave en sus espacios relacionados con famosos. Lo innegable es que superó todas las expectativas en cuanto a sinceridad, de hecho, habló abiertamente de sus preferencias políticas y hasta se atrevió a vaticinar qué ocurriría con ella en la cadena pública si cambiaba el Gobierno: “Si gana el PP, me iré a la calle”. Lejos de mantener un perfil bajo para salvaguardar su puesto de trabajo, defendió sus posiciones tras el fallido La familia de la tele: “Pienso que me quedan ahí como mucho dos años, lo tengo clarísimo”.

Con el paso de los meses, su relación con la corporación continuaba a pleno rendimiento. La exparticipante de Hasta el fin del mundo y colaboradora en D Corazón se convirtió en la presentadora de un nuevo formato para las tardes de Ten en abril de 2026. Nació entonces El sótano club, heredando la franja que otrora fue campo de batalla para los colaboradores de Sálvame con Ni que fuéramos Shhh, reconvertido en Tentáculos y posteriormente en No somos nadie. Se apostó por un formato más fresco, dirigido al público joven y con perfiles de calado entre las nuevas audiencias… pero manteniendo esas polémicas tan suculentas.

Dinero público, el pulso definitivo a RTVE y discursos personales

La última sucesión de reacciones viscerales de Alba Carrillo no hace más que confirmar un diagnóstico: no está dispuesta a autoimponerse mordazas para agradar. Con semblante serio en El sótano club y la intención de que constara su desacuerdo, la presentadora se pronunció hace pocas semanas en contra de la permisividad de RTVE con los fichajes de MasterChef Celebrity Legends. La participación de Paz Vega en el talent show —figura en la lista de “defraudadores” con Hacienda— se unía al regreso de Ofelia Hentschel, quien pidió abiertamente que la población dejase de pagar impuestos al no ser repatriada en pleno ataque iraní a Dubai.

Este inesperado pronunciamiento se produjo con una reflexión que ya presagiaba lo que vino después: “Esto me puede salir caro. […] Yo pago mis impuestos y soy de lo poco… de lo mucho bueno que hay allí. Me sienta mal que sigan cogiendo a ciertas personas”. La reflexión provocó una “llamada de atención” poco después, resultando en un drástico adiós a las colaboraciones en D Corazón: “No me importa si me quedo sin trabajo. Estaré encantada porque es la puñetera verdad”. Por el momento se desconoce si se trata de una decisión voluntaria o una directriz de la corporación pública.

El que podríamos denominar como 'Carrillo Gate' no termina aquí. Haciendo alarde de su fascinante incontinencia verbal, la presentadora volvió a defender su postura hace unos días desde El sótano club: “A mí nadie me va a llamar la atención por decir cosas que son más verdad que un santo”. Es más, aprovechó para enfatizar su discurso “progresista” días después de haber mencionado abiertamente el supuesto “poder” de Macarena Rey, CEO de Shine Iberia y productora de MasterChef: “Me parece fortísimo que siga enriqueciéndose a costa de todo. Esto lo dice una ciudadana, no una trabajadora de TVE”.

Su catarsis continuó salpicando a RTVE con Benita entrando en la ecuación. La futuróloga abordó abiertamente la polémica para valorar esta situación como “una huida hacia delante”, algo que terminó provocando un cisma: “A ver si voy a seguir dando mi opinión de dónde van los fondos públicos de las televisiones. […] Yo no tengo amigos directores de ningún canal. Tendré que estar en TVE si lo decidimos nosotros, no Benita… ¡Que ya tiene mucho poder!”. La reflexión siguió en directo de forma tajante: “¿Alba hace huidas adelante? ¿Alba, que está hablando de tus impuestos para que tú te puedas operar?”.

Especial mención merecen también dos entregas de su programa en Ten de lo más comentadas. Una de ellas tiene que ver con la gran bronca en riguroso directo de la presentadora con Alberto Guzmán a cuenta de María Patiño: “¿Qué miedo le tenemos?”. La otra está relacionada con José Ortega Cano y Gloria Camila, con Carrillo recordando el pasado y abanderando su rechazo hacia la tauromaquia: “Se están metiendo mucho con Pelayo Díaz por decir que los que matan animales son asesinos. Eso es así. […] Podemos entrar en otros temas en los que tu padre también hizo lo que no debía y se le puede poner ese nombre”.

El ADN que Telecinco dejó escapar

Resulta paradójico —y quién sabe si un error de cálculo— que Telecinco prescindiera de un perfil tan visceralmente ligado a su propio ADN. La televisión no puede olvidarse de que la audiencia ávida de crónica social no coge el mando a distancia para ver manuales de corrección, sino para encontrar tanto verdad como emoción… sin olvidarnos del conflicto. Y es que los espectadores de hoy en día comienzan a experimentar cierta fatiga, algo que se puede resolver con figuras conscientes de los límites, pero sin temor alguno a la hora de defender sus principios.

Es tan adictivo escuchar a Alba Carrillo porque representa el triunfo de la espontaneidad frente a las apariencias 'corteses' que abundan en nuestra televisión. La comunicadora dice públicamente lo que siente y lo que piensa, asumiendo los posibles costes de la factura independientemente de la cadena en la que se encuentre. Ya se enfrentó previamente a titanes de la profesión como Jorge Javier Vázquez sin miedo a posibles represalias en Mediaset. Tras su despido hizo lo propio con Ana Rosa Quintana y más recientemente ocurrió lo ya destacado con José Pablo López, presidente de RTVE.

Radiografía de 'El sótano club': sus audiencias desde el estreno en Ten

El sello inconfundible de Alba Carrillo se convierte, sin lugar a dudas, en el mayor valor de El sótano club. En un ecosistema tan fragmentado como el español, la personalidad de la presentadora se comporta como un imán para un perfil de espectador muy codiciado. Desde su estreno durante la jornada del lunes 13 de abril hasta ahora, el formato promedia un 0.53% de cuota de pantalla y 41.000 espectadores. En definitiva, cifras modestas si se comparan con sus predecesores, pero entendibles al fin y al cabo por dos razones: el jaleo mediático que tanto interés suscitó Ni que fuéramos Shhh y la presencia de colaboradores con alto perfil televisivo entonces.

Sin embargo, el formato vespertino destaca en el target de 25 a 44 años: alcanza un 1.8% de share, lo que supone doblar la media del canal en este segmento. El dato es fundamental para los anunciantes porque agrupa público joven, comercial y esquivo en ocasiones para la televisión convencional. La capacidad de Carrillo para generar titulares y acaparar parte de la conversación es vital para mantener a flote este particular bastión generacional, pero también para atraer espectadores a través de su vía alternativa de emisión. Estos son los datos acumulados desde su estreno hasta ahora en YouTube:

  • Primera semana (del 11 al 14 de mayo): 21.000 visualizaciones
  • Segunda semana (del 18 al 22 de mayo): 16.000 visualizaciones

¿Es realmente Alba Carrillo un revulsivo fundamental para El sótano club? La respuesta puede ser afirmativa, a juzgar por el ranking de las cinco emisiones más vistas hasta la fecha, todas ellas por encima de la media del formato en sus 6 semanas de emisión:

  1. Estreno de 'El sótano club': 0.88% y 69.000
  2. Bronca a cuenta de María Patiño: 0.8% y 63.000
  3. Polémica con Gloria Camila: 0.75% y 58.000
  4. Primer día tras no asistir a 'D Corazón': 0.66% y 53.000
  5. Reacciones al cisma con Benita: 0.58% y 44.000

El programa es fundamental para dotar de identidad a Ten, presentándose como una cadena que apuesta perfiles más noveles y temas de interés entre los jóvenes durante sus tardes. Sin embargo, también es necesario echar un vistazo al pasado más reciente en la franja entonces copada por rostros que estuvieron 14 años liderando en Telecinco, de cuyos datos todavía está lejos:

  • 'Ni que fuéramos Shh' firmó un 2.07% y 176.000 en su último mes (marzo de 2025)
  • 'Tentáculos' cosechó un 1.19% y 87.000 en su último ejercicio (junio de 2025)
  • 'No somos nadie' alcanzó un 1.29% y 112.000 en su último mes (enero de 2026)

Alba Carrillo, un reducto de televisión irreverente

En conclusión, Alba Carrillo se consolida como uno de los últimos reductos de una televisión irreverente y visceral desde El sótano club. El panorama mediático está más fragmentado que nunca, por lo que una figura capaz de generar sensaciones extremas en los espectadores es garante de repercusión. Podrán cuestionarse sus formas o incluso el precio a pagar por su fascinante incontinencia verbal, pero es innegable el magnetismo de esa autenticidad que a veces parece kamikaze. Al fin y al cabo, el verdadero vínculo con la audiencia siempre fue bastión de aquellos profesionales que se mantuvieron fieles a su esencia. Habrá más capítulos.