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Alba Carrillo defiende ante RTVE su discurso “progresista”: “Los trabajadores no deben ser llamados al orden por dar su opinión”

Alba Carrillo, en 'El sótano club'

Pedro Zárate

Alba Carrillo ha vuelto a hablar alto y claro de las diferencias que mantiene con RTVE. La televisiva criticó hace unos días a la radiotelevisión pública por permitir la presencia de “defraudadores” de Hacienda en MasterChef, y desde entonces se han ido sucediendo los acontecimientos a su alrededor. Por ejemplo, que desde que la Corporación le llamaran “la atención” o que ella misma se negara a participar el sábado en D Corazón por esta reprimenda: “A mí nadie me va a llamar la atención por decir cosas que son más verdad que un santo”.

El nuevo capítulo de esta historia es que Carrillo ha leído en El sótano club, el magacín vespertino que presenta en Ten, una letra escrita de su puño y letra explayándose sobre este asunto. En ella, la presentadora deja claro que quiere “mucho” a RTVE y al programa en el que colabora, pero que ante todo es una “ciudadana” que cree “en el derecho a la libertad de expresión” y que siempre ha sido “subversiva” y defensora de los derechos sociales.

“Soy curranta, tengo ganas y llevo toda mi vida estudiando. En mi casa trabajamos donde toca y no tenemos complejos. Tengo derecho como ciudadana a opinar sobre a dónde van nuestros impuestos. Los trabajadores no deben ser llamados al orden por dar su opinión sobre la gestión, y menos aún en cosas públicas”, empieza diciendo la madrileña, que tiene claro que “los recursos públicos y los derechos no se negocian”. “Siempre será mejor morir de pie que vivir de rodillas”, sostiene en alusión a esta frase que se atribuye a líderes revolucionarios como Emiliano Zapata o Dolores Ibárruri.

“Todos sabemos lo que pasa con 'MasterChef'”

A continuación, Carrillo repite su discurso acerca de MasterChef: “Los derechos conquistados, como un sistema de tributación solidario, no son para que algunas personas se enriquezcan a costa de tener sus negocios intocables en la comunicación. Nada que ponga en duda el cuidado adecuado de la salud mental, sin aclarar dónde tributan sus presentadores, con personas que piden que no se paguen impuestos o tienen deudas con Hacienda, puede estar en un medio de comunicación público que pagamos todos”.

“Lo que se debe cambiar es lo que se hace mal, no pedir un silencio cómplice de los que lo ponen de manifiesto. Vergüenza es consentirlo”, añade sobre lo que parece ser un reproche a los trabajadores de RTVE: “Con La familia de la tele todos recogieron firmas. Con este tema, todos callando”. “Todos sabemos lo que pasa con MasterChef, hay muchas cosas que se cuentan y me parece fortísimo que Macarena [Rey] siga enriqueciéndose a costa de todo”, apunta acerca de la CEO de Shine Iberia, la productora del talent culinario.

“Esto lo dice una ciudadana, no una trabajadora de TVE”, aclara Carrillo, para la que esto “no es un conflicto”, sino “conciencia de clase”. “Hay gente en mi familia que está recibiendo un tratamiento gracias a la Seguridad Social, y no se me olvida cada día que me levanto que quizás, sin eso, mi vida sería terrible y me sentiría muy sola. Somos muchos y todos tenemos que tener lo básico. Si tú no lo haces, nos jodes a todos. Antes que nada, soy ciudadana. Soy solícita para pagar. Las obligaciones tributarias llevan aparejados unos derechos y yo puedo y debo opinar”, dice al respecto.

En su misiva también insiste en que no se va a callar ante lo que le parece “un agravio comparativo y un despilfarro de incoherencia”: “Que me llamen al orden, como si fuera una niña pequeña a la que hay que censurar, no lo voy a consentir”. Además, asume que al igual que ella critica algunas cosas, también haya gente que critique su presencia en RTVE: “Tienen todo el derecho [a decirlo] porque se llama democracia. La diferencia es que yo tributo. Y derecho a estar tengo, otra cosa es que no guste. Y esto hay que aceptarlo porque es el juego de la democracia”.

La presentadora defiende con estas palabras un discurso “claro y progresista”, del cual no quiere que se apropie “la derechita cobarde” para “criticar”. “Sigo pensando lo mismo: se acabaron las cajas B de los partidos. El dinero debe ir para los que lo trabajamos. No soy La Pasionaria”, manifiesta antes de concluir su carta con las siguientes palabras: “Sigo en mi línea, pero no pierdo mi capacidad de crítica y expresión. Tengo muy claro que yo no he ganado nada, gobierne quien gobierne. Yo soy de mí”.

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