Israel se pasea por Eurovisión 2026 con más seguridad, encuentro con una bandera palestina y plantón a la prensa
Eurovisión 2026 dio este domingo el pistoletazo de salida en Viena (Austria) a su edición de la vergüenza. El festival, que vuelve a celebrarse con polémica por la permanencia de Israel y la retirada de España y otros cuatro países, llevó a cabo la tradicional 'alfombra turquesa' por la que desfilaron los 35 participantes de este año. El evento se desarrolló sin altercados gracias a un dispositivo de seguridad reforzado que, eso sí, no pudo evitar el encuentro del representante israelí con una gran bandera de Palestina en protesta contra el genocidio en Gaza. El cantante acabó después ignorando a la prensa.
La plaza del Ayuntamiento de Viena fue el escenario elegido por la organización de Eurovisión 2026 para celebrar esa alfombra inaugural que, como cada año, sirve como puesta de largo de cada edición del concurso musical. Y si el año pasado el desfile en Basilea estuvo cargado de gran tensión por el baño de banderas palestinas que se avistaron al paso de Yuval Raphael, en esta ocasión el acto se desarrolló sin manifestaciones populares contra el país hebreo, tal y como recoge la agencia EFE.
En ese contexto, llamó la atención el recibimiento que un eurofan hizo a la delegación de Israel al desplegar una gran bandera de Palestina mientras desfilaban por la alfombra turquesa. Un vídeo difundido a través de las redes sociales muestra cómo varios miembros de seguridad se plantaron frente al espontáneo mientras este gritaba “libertad para Palestina”. Sin embargo, los agentes no pudieron impedir que se produjese la estampa de la primera protesta de la semana contra el cantante Noam Bettan y su equipo. Tanto el candidato de Israel como el de Ucrania realizaron su paseillo inaugural, como ocurriera en 2025, escoltados por guardaespaldas y protegidos por maletines y paraguas antibalas.
Según EFE, el dispositivo de seguridad se hizo notar también entre el público, con controles de acceso con registro corporal, prohibición de bolsos y mochilas y una notable presencia policial entre los asistentes que completaron parte del gran operativo que Viena ha preparado para esta semana.
Una alfombra menos masiva y con huida de Israel ante la prensa
Esta alfombra turquesa se llevó a cabo con una anfluencia de público menor a la de años anteriores y por debajo de las expectativas del propio Eurovisión. Así pues, la crisis que atraviesa el festival, además de notarse en el desplome de escuchas de sus canciones, habría afectado ya a la cantidad de fans desplazados a Viena para seguir los eventos que rodean al certamen.
Medios locales, tal y como recoge el periodista de RAC1 Jordi Ramos desde la capital austriaca, cifran la asistencia a la ceremonia inaugural entre 3.000 y 5.000 personas, números inferiores a las decenas de miles de personas que pronosticaba la organización.
El propio Jordi Ramos informaba también a través de sus redes sociales de que el cantante Noam Bettan culminó su paso por la alfombra de apertura de Eurovisión evitando a la prensa desplazada al evento. A excepción también de Boy George -representante de San Marino junto a Senhit-, el resto de candidatos sí atendieron a los medios presentes en el acto. Tanto George como Bettan se habrían saltado la zona de periodistas, abandonando el desfile por un lateral para no exponerse a las preguntas de los reporteros.