'Ted Lasso' regresa tres años después con la misma esencia que la convirtió en una de las series más entrañables de la TV

Ted Lasso (Jason Sudeikis) y Alice Chilton (Tanya Reynolds), en una imagen de la temporada 4

Pedro Zárate

Ted Lasso solo ha tardado tres años en volver 'a la vida' desde que dijera adiós en la primavera de 2023. Es cierto que su ausencia no ha sido tan corta como la que protagonizaron en su día series como Mentes criminales —dos años y medio entre su final en CBS y su revival en Paramount+— o La casa de papel —un año y medio desde que llegara a Netflix procedente de Antena 3—, pero es indudable que la comedia futbolera de Apple TV ha estado muy poco tiempo fuera de circulación para lo que suele ser habitual en revivals, reboots y demás resurrecciones televisivas.

Dicho esto, lo que diferencia su regreso de otros no es tanto su inmediatez como su previsibilidad, pues cuando Jason Sudeikis y compañía bajaron el telón hace tres años dejaron bien claro que lo volverían a subir más pronto que tarde, aunque fuese sin su personaje principal. De hecho, se dejaron abiertas dos opciones, y en ninguna de ellas parecía ser necesaria su presencia. Por un lado, un potencial spin-off con Roy Kent, Coach Beard y Nate como nuevos entrenadores del AFC Richmond. Y por el otro, la creación de un equipo femenino partiendo de una idea propuesta por Keeley en el capítulo final.

A priori, todo hacía indicar que la primera opción sería la elegida por ser, a priori, la más continuista. Sin embargo, finalmente ha sido la creación de un equipo femenino la excusa por la que se ha apostado para reabrir las tramas de Ted Lasso, la serie, y de Ted Lasso, el personaje, a pesar de que la historia de este último había quedado perfectamente cerrada en el final de la tercera temporada, con él concluyendo su etapa en Inglaterra y volviendo a Estados Unidos para pasar más tiempo con su hijo.

'Ted Lasso' apuesta por el continuismo en su vuelta

Que el bigotudo entrenador vuelva a la elección tiene algo de sorpresa, pero ya sabemos que en estos casos lo que menos importa es lo narrativo. Priman más lo empresarial —Apple TV siempre iba a preferir una nueva temporada de su serie estrella que un spin-off sin su protagonista— y los intereses de los principales implicados en el proyecto. En este caso, de un Sudeikis que estaba deseando retomar el personaje que más alegrías le había dado a lo largo de su carrera.

Según ha contado él mismo a The Hollywood Reporter, solo tardó un año desde la emisión del último capítulo en reunir a los guionistas y decirles que, bueno, que quizá la historia de Coach Lasso no había acabado todavía, reforzándose así la idea de que la serie nunca se fue definitivamente, sino que solo lo hizo para que sus responsables pudieran descansar tras unos años muy exigentes a nivel laboral. Años que, aun así, habían sido muy reconfortantes en lo reputacional —Ted Lasso ganó el Emmy a mejor serie de comedia en sus dos primeras temporadas— y en lo emocional, con su protagonista diciendo ahora que interpretar al entrenador del Richmond había sido su salvación en los momentos más complicados de su vida reciente.

Teniendo esto en cuenta, se puede decir sin exagerar que Ted Lasso es algo más que un personaje para Sudeikis. Es casi una extensión de sí mismo, siendo esto justo lo que proyecta la cuarta temporada de la serie, que se estrena este miércoles 5 de agosto a un ritmo de un capítulo por semana. Sudeikis vuelve a ser Ted Lasso porque es feliz poniéndose en su piel y Ted Lasso vuelve a Londres porque es feliz formando parte del AFC Richmond. Y si ambos son felices, todo lo que rodea a su vida también lo es, incluidos los espectadores de la serie, con los que se quiere reconectar desde el primer minuto.

Temporada 4 de 'Ted Lasso'

Los nuevos capítulos —se han visto los cuatro primeros para hacer esta crítica— van en sintonía con esta voluntad. No se ha construido un regreso grandilocuente, enrevesado y especialmente ambicioso que busque darse más importancia de la que tiene, pues nada sería menos Ted Lasso que eso. En su lugar tenemos una vuelta acorde con la naturaleza del personaje: sencillo, entrañable y sin estridencias. En otras palabras, Ted Lasso va a tiro hecho en su retorno para que las cosas vuelvan lo más pronto posible a la normalidad. No hay una enmienda a lo que un día fue ni unas ganas evidentes de renovarse, sino una voluntad por mantener su esencia de la mano de Ted y otros viejos conocidos (Rebecca, Roy, Beard, Keeley, Leslie...).

El equipo femenino, la principal novedad

Aun así, por supuesto que hay novedades. Entre los nuevos personajes destacan la arisca y exigente Alice Chilton (interpretada por Tanya Reynolds), que es la nueva entrenadora asistente de Lasso, aunque el gran giro es la sustitución del equipo masculino por uno femenino, el cual, después de los cuatro primeros capítulos, funciona precisamente como un equipo y no tanto como un conjunto de individualidades. Vamos, que de momento no tenemos aquí un Sam o un Jamie Tartt que brille con luz propia, aunque todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas al respecto.

La dinámica entre Ted y las jugadoras es lo que menos funciona en el arranque de la nueva temporada, que por ahora prefiere jugar sobre seguro y centrarse en las relaciones de siempre antes que en explotar la 'hoja en blanco' que ofrece el equipo femenino. Pese a ello, se aprecian ciertos paralelismos con el Richmond masculino, pues en ambos casos el equipo, independientemente del sexo de sus integrantes, funciona como un vehículo para hablar del fútbol, pero también de la vida, combinando humor y compromiso social.

Tanya Reynolds y Jason Sudeikis en 'Ted Lasso'.

La introducción de las jugadoras da mucho juego en este aspecto debido a las desigualdades que existen entre el fútbol practicado por hombres y el practicado por mujeres. Una brecha que la serie tarda poco en denunciar y en convertir en uno de los principales puntos diferenciadores respecto a la anterior etapa, tal como era de esperar. Por lo demás, Ted Lasso vuelve siendo 'más de lo mismo', en el buen sentido. La comedia cálida, entrañable y optimista que un día fue regresa a la primera línea sin justificarse en exceso y sin salirse ni un ápice de la fórmula que tanto éxito le dio en el pasado. Y es lo más inteligente que podía hacer, pues ya se sabe que nunca hay que tocar aquello que funciona. Es de primero de fútbol. Y de televisión.

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