'El Marqués' vuelve más dura en Prime Video con el caso de 'El Nani' hecho serie y una sorpresa llamada Pablo Louazel
El Marqués ya ha regresado a nuestras pantallas con un caso distinto a investigar, pero sin perder esa esencia que fue su motor en el pasado. La serie que Kaixo Unicorn produce para Mediaset y Prime Video no pretende reinventar la ficción criminal en una segunda temporada compuesta por seis episodios: basta con que la historia de 'El Nani' se convierta en un reclamo y que sus personajes atrapen al espectador. De momento, cumple con estas exigencias. Y lo hace con un protagonista que ha cambiado bastante desde que se adentró en los crímenes de Los Galindos.
La nueva tanda de capítulos, estrenada en Mediaset Infinity y ya disponible al completo en Prime Video, se presenta con una madurez y una crudeza mucho mayor que la anterior. Han pasado seis años desde la investigación que dio a Onofre Romera (José Pastor) el apodo de 'Marqués'. El periodista ha dejado atrás las tierras andaluzas para asentarse en Madrid y trabajar en la revista Impresión, que viene a ser el Interviú que todos conocemos. El personaje comparte gran parte del peso interpretativo con El Nani (Pablo Louazel), actor que se erige como la gran revelación.
En este sentido, la elección del caso a investigar juega a favor de la serie. El true crime sigue siendo un género capaz de despertar un enorme interés en el público, razón por la que combinar la ficción con un suceso que conmocionó a España es una forma inteligente de acercarse a esa tendencia. No perdamos de vista que el caso de 'El Nani' tiene los ingredientes para sostener la dosis justa de intriga. Pero también conviene recordar algo importante: aunque está inspirada en hechos reales, la serie construye una historia diferente. Tras tener acceso al primer capítulo antes de su estreno este fin de semana, arrancamos con la crítica en verTele:
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El caso de 'El Nani', una historia que España no olvida
El joven Santiago Corella, conocido como 'El Nani', desapareció en 1983 después de ser detenido por su presunta participación en un atraco a una joyería de Madrid. Fue trasladado a dependencias policiales de la antigua Dirección General de Seguridad (DGS), en la Puerta del Sol, y jamás se le volvió a ver. La versión oficial siempre sostuvo que el auñonense se había fugado, pero tanto su entorno como las investigaciones periodísticas apuntaron a otra hipótesis: una muerte violenta durante los interrogatorios. Se llegó a decir que la desaparición se inventó para ocultar la verdad.
Es a partir de esta historia real cuando Onofre recibe la visita de Concepción y Carmen, las hermanas del delincuente. Las dos están convencidas de que su hermano ha sido asesinado por los agentes que le interrogaron, por lo que acuden al periodista para que alguien —simplemente— escuche su versión. Su olfato no falla: sabe que tiene delante algo muy gordo y emprende un camino mucho más complejo que los crímenes de Los Galindos. Sea como fuere, el caso real destapó una trama de corrupción policial que terminó con varios agentes condenados.
El primer capítulo sabe aprovechar este punto de partida: una desaparición, un relato oficial que empieza a no cuadrar y una investigación que bien seguro conducirá a Onofre a terrenos muy pantanosos. Lo cierto es que la serie no descubre una nueva manera de contar, ni tampoco aporta innovaciones en sus enfoques. Su baza está en plantear las preguntas adecuadas y dejar al espectador con ganas de conocer las respuestas. Al menos en su arranque lo consigue. También ayuda que, aunque conozcamos la historia de 'El Nani', la serie introduce giros que no tienen por qué corresponder con la realidad.
El reparto, la gran baza de 'El Marqués' en su nueva temporada
Si hay algo que destaca por encima del resto de elementos es el reparto. El nombre que merece una mención especial es el de Pablo Louazel, que se erige como el gran descubrimiento de El Marqués. Su trabajo supone un salto cualitativo respecto a sus papeles en otras series como Mar Afuera o La Caza. Irati —donde trabajó como secundario— y deja una impresión especialmente positiva. Este es uno de los casos en los que un primer capítulo sirve también para descubrir a un intérprete poco conocido en la industria.
No solo cumple, sino que compone un personaje plagado de aristas. La personalidad de 'El Nani' transita entre la indiferencia de quien parece no tener mucho que perder y el instinto de supervivencia del que se agarra a lo que puede, pero con una ingenuidad en ocasiones que difiere de su apariencia. No sabemos si el delincuente real era así, pero Louazel consigue dotarlo de esa complejidad y hacerlo creíble. Un trabajo nada sencillo en una serie que cuenta con nombres tan reconocidos como Gonzalo de Castro o Jorge Usón.
José Pastor vuelve a cargarse a sus espaldas gran parte del peso interpretativo de la historia. El actor vuelve a demostrar que se ha ganado un lugar en la profesión, acompañado por una nutrida lista de perfiles que contribuyen a dar cuerpo a una trama que los necesita para funcionar. Y los miembros del elenco principal cumplen con nota. El reparto se completa con un impactante Fran Perea, Carlos Librado, Josean Bengoetxeda, Vito Rogado, Chechu Salgado, Cinta Ramírez, Luis Bondía, Itzíar Manero, María Rivera, Yune Nogueiras y Carlos Heredia.
Las cortinillas en 'El Marqués': cuando menos es más
Como diría el refranero popular, “no siempre llueve a gusto de todos”. El principal reto de El Marqués de cara a futuro —en caso de que se desarrollen nuevas temporadas— tiene que ver con la edición, especialmente en las cortinillas que marcan los cambios temporales de una forma demasiado evidente. Y la ambientación, junto con el lugar y la fecha incluidos en la zona inferior izquierda de la pantalla, hacen el resto. Es fundamental que las producciones, teniendo en cuenta los avances de nuestros días, envejezcan bien.
Esos fundidos carecen de relevancia, ya que el etalonaje —tonos azulados en la imagen para el pasado y más cálidos en las escenas del presente— permite distinguir las épocas sin necesidad de una ráfaga tan explícita. No es un defecto que condicione el conjunto, pero la serie ya cuenta con elementos suficientes para ubicar al espectador sin recurrir a estas 'señales' tan insistentes. Menos habría sido más en este caso.
Una España que todavía olía a alcanfor, escenario fundamental en 'El Marqués'
Otro de los puntos a tener en cuenta en este tipo de series tiene que ver con la manera de retratar aquella España de los años 80. La Transición había abierto una nueva etapa política, pero la realidad es que el blanco y negro seguía inundando la sociedad. En El Marqués 1985 se percibe esa resistencia a que desapareciera el olor a alcanfor, con un país que no dejaba atrás ni las costumbres ni las mentalidades heredadas de la dictadura.
Las banderas franquistas que todavía aparecen en dependencias policiales son una imagen bastante explícita de esa especie de continuismo. Pero hay más, como no podía ser de otro modo. Desde el primer capítulo se evidencia el machismo que imperaba en cada segundo del día, y palabras como “maricón” se utilizaban sin ningún tipo de pudor como un insulto que no despertaba las alarmas de nadie.
En definitiva, un conjunto de elementos que permite recordar a un país donde el cambio político convivía con prejuicios. Las ficciones de este tipo en general tienen esa responsabilidad: plasmar cómo era el pasado e invitar al espectador a reflexionar para saber dónde la sociedad no debe volver. Y la segunda temporada de El Marqués vuelve a encontrar en este punto una dimensión que va más allá de lo criminal. Incluso la violencia explícita tiene cabida, aunque con alguna que otra escena no del todo bien ejecutada.
'El Marqués 1985' madura sin perder el tono de la primera temporada
En definitiva, El Marqués 1985 mantiene el pulso de su primera temporada con una trama más madura, un caso real que despierta curiosidad y un reparto de calidad en el que el actor Pablo Louazel destaca con luz propia. La serie no reinventa el género, pero consigue algo importante: generar esas ganas de reproducir el siguiente capítulo… pese a la omnipresencia de esas cortinillas poco útiles. Queda por ver cómo envejece una serie que, durante su arranque, deja buenas sensaciones para los seguidores de este tipo de producciones.