'Se tiene que morir mucha gente', la serie de Victoria Martín que se ríe (por no llorar) de una generación sin sueños

Allá por 2019, cuando Movistar Plus era la casa de la comedia gracias a su apuesta por programas de humor, una generación de cómicas se ganó por derecho propio la oportunidad de tener voz en espacios televisivos reservados hasta entonces para hombres hablando de cosas de hombres. Las que faltaban no tuvo una vida especialmente larga en la TV de pago, pero sí fue suficiente para descubrir ante el gran público a mujeres con mucho que contar.

Entre las Thais Villas, Henar Álvarez, Eva Soriano, Susi Caramelo o Nerea Pérez de las Heras asomó Victoria Martín, una humorista y guionista que había roto moldes en Internet con sus sketches sobre la cultura milenial y sus parodias de influencers, y cuyo humor llegó como un soplo de aire fresco para generaciones de espectadoras que no se sentían representadas en los grandes formatos cómicos.

Siete años después de aquello, y tras haber construido una carrera con éxitos como el podcast Estirando el chicle, Victoria Martín cierra el círculo con el estreno, este jueves 21 de mayo en Movistar Plus, de su propia serie de ficción. Una producción basada en su libro Se tiene que morir mucha gente y que es, sin matices, todo lo que te esperas de una serie de Victoria Martín.

Protagonizada por Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr, la nueva ficción original de la plataforma de Telefónica cuenta la historia de Bárbara, Elena y Maca, tres amigas de la infancia que hacen frente a distintas frustraciones de su generación. Es, sin embargo, la crisis personal de una de ellas la que hace que todo salte por los aires y se cuestione, desde el humor más negro, si odia a sus amigas o si lo que no soporta es su vida en general.

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La serie de Victoria Martín

Por convicción o por casualidad, Movistar Plus ha encadenado en cuestión de un mes el estreno de dos series, Yo siempre a veces y Se tiene que morir mucha gente, que tienen mucho en común. Más allá de los títulos largos y de haber compartido presencia en Canneseries, ambas ficciones creadas y dirigidas por mujeres tienen a las nuevas generaciones de treintañeras en el centro de su trama. No obstante, si la primera destaca por ser un retrato realista de la precariedad de una generación a través de los ojos de una madre soltera, esta segunda es un relato cómico de los dramas milenial con la salud mental en el centro.

Quien se disponga a ver sus 6 capítulos habiéndose leído el libro del que parte, encontrará la misma historia fielmente representada en pantalla. Quien lo haga siendo conocedor del universo de Victoria Martín, reconocerá en el personaje de Anna Castillo a la cómica que ya conoce por sus monólogos y sus podcast. Y quien se lance a ciegas verá, sin más prámbulos, una genialidad. Una, eso sí, que quizás no es apta para todos los sentidos del humor.

Ver a la actriz catalana, que lidera el trío protagonista en el papel de Bárbara, es ver a Victoria Martín con su comedia llena de retranca, ironía y a veces autodesprecio. La propia creadora admite en una entrevista con verTele que la historia es en cierto modo autobiográfica: “Tiene mucho de mí, de mis amigas, de mujeres que conozco y, evidentemente, de personas horribles”, expresa.

Tanto Martín como Nacho Pardo, también director y productor, confiesan que siempre visualizaron a Anna Castillo en ese papel: “Era imposible no pensarlo, era un sueño que teníamos y cuando le pasamos los guiones aceptó muy rápido”. A quien costó más encontrar fue a la jovencísima Sofía Otero, que es la gran sorpresa de la serie con un personaje que ejerce de genial contrapunto de la protagonista como su niña interior y que es capaz de verbalizar lo que todo el mundo piensa, pero pocos dicen en voz alta.

“Fue un proceso muy difícil de casting. Era una niña muy pequeña que tenía que hablar como una adulta. Vimos a más de 300 niñas y Sofía fue literalmente la última”, cuentan los directores a este portal. Su elección ha acabado siendo todo un acierto para representar un personaje que no estaba ni en el libro ni en los primeros bocetos de la ficción, que paradójicamente fue antes un guion audiovisual que una novela. “Elegir a Sofía, aparte de que es una actriz increíble, era porque tenía la madurez suficiente como para entrar en estas bromas y en esta comedia, que pertenecen más al mundo adulto”, agregan.

Frustraciones milenial para todas las generaciones

Ese humor generacional que identifica a quien firma y dirige Se tiene que morir mucha gente -junto a Sandra Romero y al mencionado Nacho Pardo- es el vehículo para que esta ficción sea un preciso retrato -definición que a buen seguro Victoria odiaría- de muchas de las frustraciones que representan sus tres protagonistas: jóvenes treintañeras compartiendo piso, sin trabajo estable, con pocas expectativas sobre el futuro, sin estabilidad emocional y con los ansiolíticos como refugio. “Yo no tengo putos sueños”, llega a decir su protagonista en una de las secuencias; un auténtico drama que, entre la risa, apela directamente a su público potencial.

Reflejar desde la comedia que alguien es más infeliz al ver la felicidad ajena no lo hace menos duro, pero el peaje no es tan doloroso. Desde ese prisma la serie también reflexiona sobre la salud mental y va de frente para denunciar la situación de las mujeres cómicas en un sector que, todavía en pleno 2026, prioriza a los hombres.

Punto de vista generacional pero temas universales que hacen que para sus directores, Se tiene que morir mucha gente pueda gustar a todo tipo de público independientemente de su edad. “Yo creo que, al final, no gustarte a ti mismo, sentirte solo y odiarte no es de esta generación, creo que es de todas”, desliza Victoria Martín. Sandra Romero, por su parte, apunta más al sentido del humor del público que se acabe asomando a la serie: “Tiene que ver con qué tipo de comedia conectas. Más que si es una serie generacional o no, va con el tipo de humor con el que te ríes”.

Anna Castillo y Macarena García, el reencuentro que merecíamos

Más allá de la socarronería, si hay algo que funciona en Se tiene que morir mucha gente es la pareja que forman Anna Castillo y Macarena García, dos amigas en la vida real a las que el público de su generación deseaba ver juntas de nuevo. Casi una década después de la película La Llamada y de la serie Paquita Salas, el origen del universo audiovisual de Los Javis, las actrices comparten al fin otro proyecto que parece hecho a medida para ellas.

Para la primera, por las semejanzas que unen su perfil cómico con el del humor de Victoria Martín, que ya hemos comentado. Para la segunda, porque da vida a un personaje, Elena, del que puede estar lejos a nivel personal, pero con el que se luce más que nadie en la serie.

Frente a la situación de sus amigas Bárbara y Maca, una cómica frustrada y una actriz que trabaja de camarera porque no consigue ningún papel, Elena es la que representa esa parodia del éxito en Se tiene que morir mucha gente. A sus 30 está casada con un hombre que le dobla la edad y ha alcanzado el sueño de su vida: no volver a trabajar. Sin embargo, todas las capas con las que se protege se van cayendo una a una, para deleite de los espectadores.

Macarena brilla con Elena en solitario y, sobre todo, se luce en todas sus interacciones con Anna. Secuencias que ya han empezado a hacerse virales incluso antes del estreno, y que reflejan los puntos más álgidos de la serie en su conjunto. “Tener que trabajar la química entre las actrices, que es un trabajo que hay que hacer cuando hay amistades en la ficción, si ya son amigas de base como en este caso nos hace el trabajo muchísimo más fácil”, expresa Nacho Pardo.

Entre ese dúo ha encajado también bien una Laura Weissmahr, la tercera del trío, que lo tenía más complicado para lucirse, pues el peso cómico de la serie recae especialmente en sus compañeras de reparto. “Cuando vimos a Laura, que tiene una energía completamente distinta, vimos que elevaba todo aquello. Ha terminado siendo la tercera mejor amiga y ha pasado también en la vida, que se llevan increíblemente bien y todo nació a raíz de la serie”, valora por su parte Sandra Romero.

La historia de estas tres amigas, reales y de ficción, llega completa este jueves 21 de mayo a Movistar Plus.