Crítica

'El Internado: Las Cumbres' se aferra al Laguna Negra en una temporada 2 continuista

Recuperar una serie que ha sido un éxito no es tarea fácil, más cuando esta sigue idealizada en el imaginario colectivo de una generación. Hacerlo con nuevos protagonistas dificulta la misión, pues las comparaciones siempre son odiosas y pueden acabar nublando cualquier juicio de valor. En esas, podemos decir que El Internado: Las Cumbres no salió mal parada con el estreno de una primera temporada que catalogamos como un reinicio digno con potencial para volar solo, y que ahora regresa a Amazon Prime Video con una segunda tanda de capítulos que refuerza sus virtudes y cae en sus mismos defectos.

Producido por The Mediapro Studio y Buendía Estudios, el reboot de El Internado lanza este viernes 1 de abril sus ocho nuevos capítulos con el objetivo de cerrar los misterios que quedaron abiertos en la temporada 1, al tiempo que abre otros nuevos a fin de seguir ampliando su recorrido en la plataforma de vídeo de Amazon. Todo ello sin terminar de despegarse de lo vivido en el Laguna Negra, pues más allá de los guiños, las tramas de esta temporada nos llevan inevitablemente al mítico colegio en el que cursaron Iván, Marcos y compañía.

La temporada 2 de Las Cumbres arranca en el punto exacto en el que quedó la primera, que terminó en lo alto gracias al siempre efectivo recurso del cliffhanger. A partir de ese momento se retoma la acción de los nuevos capítulos, que se confirman como una tanda continuista en contenido y también en estructura, ya que vuelve a confiar en la paciencia de los espectadores y no es hasta llegado el ecuador cuando empieza a dar motivos para querer permanecer hasta el final.

Se toma su tiempo para dar el golpe de efecto clave

Tras la inesperada muerte de Rita, ya nadie duda de que un asesino en serie, un supuesto imitador del Nido del Cuervo, es el responsable de los crímenes que están ocurriendo alrededor de El Internado. Sin embargo, Amaia, Paul y los demás piensan que hay algo más detrás, sobre todo después de que Adèle mantenga vivas las esperanzas de encontrar a Manuel en buen estado.

Dar con el paradero de su amigo, y dilucidar qué se esconde detrás de la leyenda y qué relación tiene con lo que está ocurriendo en la actualidad es la única intención del grupo de estudiantes y la principal línea argumental del primer tramo de la temporada, al que ha tenido acceso verTele antes del estreno.

Una vez hechas las presentaciones en una primera entrega que pecó de ser demasiado introductoria, todo parecía encaminado a que la segunda fuese sobre ruedas desde el minuto uno. Es así en el primer capítulo, que se centra en avanzar las tramas de misterio mientras el resto de ingredientes se difuminan. Sin embargo, la serie vuelve a tropezar con la misma piedra y aunque es cierto que suelta algún aperitivo para engañar al estómago de su público, no da un golpe sobre la mesa realmente efectivo hasta el cuarto episodio.

Es entonces cuando revela por fin el giro que da sentido a la historia de dos personajes clave en el entramado de Las Cumbres, y cuando el espectador comienza a confiar en que la temporada dará las respuestas que promete.

Dos ascensos y un paso atrás en el grupo protagonista

De la mano de esta importante revelación, de la que inevitablemente surgen más interrogantes, se produce el ascenso de un personaje a protagonista absoluto de la temporada. Si en la primera eran Amaia (Asia Ortega) y Paul (Albert Salazar) los que asumían el peso de gran parte de los capítulos, ahora es Inés (Claudia Riera) la que monopoliza el interés del público por seguir adelante episodio a episodio.

Aunque la pareja principal sigue al mando de las investigaciones, lo cierto es que ceden peso a ese otro personaje que era poco más que un satélite en la primera tanda. Del mismo modo también gana relevancia Manu (Carlos Alcaide), el segundo descubrimiento de la temporada 2 de El Internado: Las Cumbres.

Por contra, el rol de Mina El Hammani da un paso atrás con su Elvira, cuya presencia decae sin el personaje de Alberto Amarilla, mientras que el trío que representan Paz (Paula del Río), Eric (Daniel Arias) y Julio (Gonzalo Díez) se convierten casi en figurantes en la primera mitad de la temporada.

En lo que respecta a las incorporaciones, la que más atención recibe es Clara Galle, si bien su personaje es también un satélite que entra en órbita de manera puntual. Poco que decir en el el tramo inicial sobre Irene Anula, el otro fichaje de renombre de Las Cumbres, cuya presencia es puramente anecdótica.

Un reflejo de lo que se vivió en el Laguna Negra

Más que anecdóticos son los guiños al Laguna Negra introducidos en Las Cumbres. Si ya en la primera temporada estaba presente el recuerdo a la serie original, esta segunda busca ser un reflejo de lo que se vivió entonces en El Internado no solo en la esencia, sino también en aspectos clave de la trama.

Los más nostálgicos encontrarán en el desarrollo de la temporada 2 ingredientes muy similares a los que vertebraron la historia principal de la serie que en su día emitió Antena 3. Un aspecto que en ningún caso juega en contra de esta actualización, pues a su nuevo público no le va a recordar a nada, y ejerce como buen aliciente para las generaciones que sí siguieron la ficción en la que se basa.

Por lo demás, y en contra de lo que sugería el tráiler oficial, la segunda temporada es algo tibia a la hora de apostar por el terror. Si bien sí que es más oscura que la primera, no da ese paso adelante en las secuencias de suspense que la harían ganar entidad e identidad.

En resumidas cuentas, y en la línea de lo analizado, la segunda entrega de El Internado: Las Cumbres es continuista respecto a lo ya planteado por Amazon Prime Video en la primera. En ese sentido, consolida sus puntos fuertes con golpes de efecto en la trama, pero vuelve a pedir confianza al espectador al dilatarlos demasiado.

Está por ver si cumple realmente su promesa de responder a las preguntas planteadas, y si apuesta por dejar sin atar algunos cabos de cara a una hipotética tercera temporada que aunque no es oficial y dependerá de los datos, sí está en mente de sus guionistas.