Aimar Bretos llega a laSexta para aislar del ruido político con una línea roja: “La tengo con quien pisotea los derechos”

El periodista Aimar Bretos ya lo tiene todo listo para ponerse al frente de su nuevo programa en laSexta. Bajo el título La noche de Aimar, la cadena inaugura un espacio de entrevistas libre de ruido para centrarse únicamente en la figura de sus famosos invitados. La premisa de partida es clara: ofrecer una ventana que se aísla de la vorágine de actualidad política que sepulta cada día a los espectadores. Y atención porque las líneas rojas están claras: “Si crees que vales más que otro ser humano y que tienes más derechos, no creo que pueda tener una conversación que trascienda eso”.

En una entrevista con verTele y otros medios, el presentador comparte las bondades de la nueva apuesta de Atresmedia con evidente emoción. El programa se estrena este miércoles, 29 de abril, a partir de las 23:00 horas. José Sacristán y Juan Diego Botto protagonizan dos entrevistas que permitirán descubrir las guías maestras que Bretos pone en valor durante la conversación con la prensa: “Va a contracorriente de los ritmos y las dinámicas actuales en lo audiovisual. ¡Y que sea en una cadena que forma parte de ese sistema me encanta!”.

Sea como fuere, la audiencia está a punto de descubrir la nueva propuesta del grupo audiovisual y de Ana Pastor, productora ejecutiva de Newtral. Esta producción presenta una serie de entrevistas “con puntos mágicos” y que tienen la vocación de “trascender en el tiempo”. Son el resultado de una “firme apuesta” que convenció a su presentador desde las primeras conversaciones: “Esto es muy puro, lo que vais a ver es lo que ha pasado. No te voy a decir que lo hace único, pero sí muy especial en este momento en el que ya todo tiene 28 filtros”.

El uso del apellido para referirse a un periodista en laSexta es la tónica habitual. Sin embargo, tú eres Aimar y el programa lleva tu nombre…

¡No lo había pensado! Hay un punto de cercanía, que es lo que buscamos: soy yo, me conoces y venimos a hablar. ¡Me da mucho pudor lo de La noche de Aimar! Pero bueno, estoy muy ilusionado. Está siendo un proceso muy bonito. Al final, en los programas en los que he estado como Hoy por hoy, cuando era subdirector, y Hora 25, como director, son brutales. Tienen muchos años de historia. Hoy por hoy nació en el año que nací yo, en 1986 y Hora 25 tenía 50 años cuando lo cogí.

Ahí te sumas y aportas algo a lo que ya existe. Aquí no, aquí ha sido un parto, un proceso de creación desde el principio. Está siendo muy bonito ver cómo cristaliza todo lo que yo había pensado en mi cabeza durante estos meses: las conversaciones que habíamos tenido, los millones de reuniones en las que íbamos diseñando el programa y ver que al final todo ha cristalizado exactamente en lo que queríamos hacer…

Está siendo muy bonito ver cómo cristaliza todo lo que yo había pensado en mi cabeza

¿Cómo ha sido dar el salto a un plató de gran dimensión acostumbrado a los estudios de radio?

Es muy distinto. La suerte que tengo es que no veo desde la mesa la parte del plató en la que están las cámaras. Eso a mí me protege mucho. Yo estoy metido en una burbuja con el entrevistado conversando y me olvido de todo lo que está pasando alrededor. Hay doce cámaras: once alrededor y una más arriba, que es la cenital. Durante la grabación no veo nada. Sé que están, pero no veo nada y eso ayuda mucho.

¿No te recuerda esa sensación al paradigma de 'Gran Hermano'? Sabes que hay cámaras, pero terminas olvidándote de ellas…

¡No lo había visto así, pero puede valer! Hasta ahora os he hablado desde mi perspectiva, pero, desde la perspectiva de la persona entrevistada, viene gente que tiene muchísimos tiros pegados y gente que no ha hecho tantas entrevistas. El hecho de no ver lo que pasa alrededor, que el clima que crea este ciclograma sea de 'estamos tú y yo y nos da igual todo lo que pasa alrededor', hace que esa persona esté muchísimo mejor. Gente que es profesional de la televisión, que está acostumbradísima a trabajar con cámaras y con la que hemos grabado, me ha comentado esa experiencia de sentir que estamos solos.

¿Crees que es uno de los puntos fuertes que el entrevistado no tenga la sensación de estar en un programa?

Sí, creo que es una mezcla de todo. En una entrevista, todo depende de lo cómoda que se sienta la persona. Salvo en entrevistas políticas, que tienen otras dinámicas: ahí no tienes por qué hacer sentir cómodo al entrevistado porque vas a pedir una rendición de cuentas sobre su gestión. En las entrevistas de otra clase a otro tipo de perfiles, que es lo que buscamos en este programa, sí que cuenta mucho cómo se siente el entrevistado y cómo acompañas su testimonio. A mí no me interesa nada tener protagonismo en esa conversación. Lo que quiero es encontrar el punto exacto de aparecer, desaparecer, complementar y rebotar para que esa persona y su historia crezcan y respiren.

Esa es la labor realmente del periodista…

Sí, pero es jodidísimo. Quiero decir, ese es nuestro trabajo: buscar el punto exacto para que la otra persona cuente, pero sin cortarle, sin dejar que muera y acompañarle.

¿Has logrado encontrar ese punto exacto en las entrevistas que ya se han grabado o tienes alguna 'espinita' clavada?

Ayer justo estaba hablando con Rocha, el productor del programa, y hasta ahora todas las que hemos grabado me flipan. Igual mañana grabamos una que se nos tuerce [Risas]. Todas las que hemos grabado hasta ahora tienen puntos mágicos y son entrevistas que van a trascender en el tiempo. No caducan mañana, dentro de unos años se podrán volver a ver.

¿Sentarías a Ana Pastor en el estudio?

Ella no se va a dejar ni muerta, pero me encantaría. Eso ya para siguientes temporadas. Y me encantaría preguntarle por qué yo era la persona para este programa. Pero me encantaría que se lo preguntara otra persona para que ella lo contara de verdad sin tenerme a mí delante.

Hubo una cosa que me hizo dar el paso: lo claro que tenía Ana Pastor, pero también la gente de laSexta y de Atresmedia. Esa apuesta tan firme me convenció. Quiero decir, tienes gente que sabe muchísimo de televisión —infinitamente más que yo—; tienes a Ana diciéndote: “Eres la persona para este programa y para esto que queremos conseguir ahora mismo en laSexta”. Fue como: “¡Pues vamos!”

Me encanta participar en una apuesta que va a contracorriente de los ritmos y las dinámicas actuales

El panorama actual exige inmediatez, pero el tipo de periodismo en 'La noche de Aimar' es una apuesta diferente que no puede replicar una Inteligencia Artificial (IA)…

Esto sí que es un territorio libre de IA. Nada de lo que pase aquí puede estar condicionado ni corregido. Esto es muy puro, lo que vais a ver es lo que ha pasado. No te voy a decir que lo hace único, pero sí muy especial en este momento en el que ya todo tiene 28 filtros. Lo que ves aquí es lo que está pasando dentro del plató y ya está.

Parece que laSexta ha tomado conciencia de que se necesitan otro tipo de formatos en televisión, ¿no crees?

La cadena es la que ha apostado de forma nítida por este tipo de formatos, yo no he tenido que mandar un mensaje de nada. Me encanta ese punto de estar participando de una apuesta que, de alguna manera, va a contracorriente de los ritmos y las dinámicas actuales en lo audiovisual. ¡Y que sea en una cadena que forma parte de ese sistema me encanta!

'La noche de Aimar' recuerda a la esencia de Jesús Quintero, pero sin humo en escena. ¿Qué referencias has tomado para el programa?

Es un orgullo de la leche ese punto referencial a Quintero. Nosotros no intentamos ni copiar ni emular, pero hay algo que evoca. Yo bebo profesionalmente de mis mayores y de la gente que admiro. Quintero es una de las personas que mejor ha entrevistado y conversado en la historia reciente de los medios de comunicación de este país. Hay cosas suyas en mí, pero también de Julia Otero, Pepa Bueno o Ana Pastor. ¡Claro que sí! Yo intento beber de las fuentes buenas.

Quizás tú también seas una referencia para otros periodistas…

Bueno, pues igual en un futuro. Sería precioso eso, el pensar que has aportado algo positivo a la forma de construirse de un periodista. ¿Sabes qué pasa? Que cualquier cosa que trasciende tanto a mí me agobia y tiene un efecto paralizante en mí. Yo lo que quiero es que el público de hoy disfrute con el contenido y que le sirva para enriquecerse. Tengo la sensación de que ahora, por ejemplo, estoy con las redes sociales para arriba y para abajo, pero no me enriquece nada. Me empobrece, va achicando mi capacidad de pensamiento.

Yo quiero militar contra eso, contribuir a que militemos contra eso y surjan nuevas ideas. Que la gente descubra cosas nuevas se apasione por cosas que no estaban hasta ahora en su radar. De alguna manera, este programa es una apuesta explícita por eso.

Últimamente, la influencia política parece estar condicionando televisión. ¿Qué opinión te merece que laSexta apueste por un programa como este libre de ruido donde estos asuntos no sean primordiales?

laSexta lleva 20 años haciendo las cosas de puta madre. Tiene muchas horas a lo largo de su programación para contar la actualidad y analizarla. Obviamente, la política pesa muchísimo, pero la cadena apuesta también en este aniversario 20 por crear ventanas que se aíslen un poco de eso. No te digo que no vayamos a traer nunca a un político, no lo sé. De momento no está en mis planes, porque me interesa abrir ventanas a otro tipo de contenido. Que haya una cadena como laSexta apostando claramente por abrir esas ventanas… eso es la leche.

No te digo que no vayamos a traer nunca a un político. Me interesa abrir ventanas a otro tipo de contenido

De hecho, Marc Giró y tú os habéis convertido en los rostros de este 'relanzamiento' por el 20º aniversario…

Estaría genial que una semana Marc llevara a un personaje el martes y yo lo trajera también el miércoles. ¡Que hiciéramos dos entrevistas completamente distintas! Esas dos formas de ver el mundo, el periodismo y la conversación tienen cabida en laSexta. También me encantaría tenerlo como invitado, se lo tenemos que proponer. Pero bastante tenemos con centrarnos en nuestros programas.

¿Hay alguien a quien no te gustaría sentar bajo ningún concepto en 'La noche de Aimar'?

En ese sentido, las líneas rojas solo las tengo con gente que combate los derechos de otras personas o quienes van a pisotearlos. El resto de líneas rojas ni las tengo ni me interesan. Esa sí que la tengo muy presente: si tú crees que vales más que otro ser humano y que tienes más derechos, no creo que pueda tener contigo una conversación que trascienda eso. Sobre esa cuestión sí que te preguntaré, para intentar que tú mismo seas consciente de tus contradicciones y que, por lo menos, el espectador sea consciente de tus contradicciones. A mí me encanta hablar con gente que piensa muy distinto, ampliar el perímetro de mis propias ideas. Una idea combatida siempre es mejor: va a estar más pulida y va a crear otras. No me cierro a traer a nadie.

¿Cómo habéis concebido el formato para atraer al público joven y ser una referencia entre los espectadores de mayor edad?

No creo que este sea un programa enfocado para el público más mayor, que obviamente va a referenciarse en otras cosas que ha ido bien a lo largo de su vida y que le han gustado. Pero La noche de Aimar puede funcionar muy bien en la generación Z. Si lo piensas, está abierta a probar cosas muy distintas. La generación Z está recibiendo un tipo de contenido fantástico, cero críticas, pero para ellos lo distinto es esto. Creo que vamos a saber llegar bien a buena parte de esa generación.

'La noche de Aimar' no va a suponer un adiós a la radio, pero, ¿no te haría ilusión que este proyecto en laSexta se alargase durante varias temporadas?

Eso para mí es superimportante: que los oyentes de Hora 25 sepan que mi compromiso sigue intacto. Yo voy a estar todas las noches, por supuesto, de 20:00 a 00:30 horas en directo. ¿Y sabes qué pasa? Tampoco quiero pensar tan a largo plazo, porque creo que eso… Si piensas: “Esto para dentro de 10 programas”, creo que estás perdiendo el tiro de hoy. Yo quiero que cada programa sea 'el programa'. Yo pienso los mejores contenidos para el próximo programa y no pensar a medio-largo plazo. Eso hace que el esfuerzo y el entusiasmo que le dedicas se vaya diluyendo.

.